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UHBINQ LIST APR 1 1922; 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



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REVISTA 



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DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ÓRGANO DEL CUERPO FACULTATIVO DEL RAMO 

TERCERA ÉPOCA 

AÑO XXIV 
Enero a Diciembre de 1920 




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MADRID 

TIP. D£ LA "revista DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS"^ 

O ózaga, mún. i. 
1921 



¿11 



ÍNDICE DEL TOMO XLI 



AÑO XXIV 



enero a diciembre de 1920 
artículos originales y de investigación 

PÁGS. 



Aguirre (Ricardo de). Noticias para la historia de la guitarra, con motivo 

de un legado al Museo Arqueológico Nacional 81 

Alcover (Antonio M.'). Algo sobre la biografía y bibliografía de don José 

María Quadrado i 

Arco (Ricardo del). Misterios, autos sacramentales y otras fiestas en la 

Catedral de Huesca 265 

Artigas (Pelayo). Antiguas familias de Soria: Los Salcedos y los Ríos 

progenitores de los Condes de Gomara 513 

Castañeda (Vicente). Relaciones geográficas, topográficas e históricas del 

Reino de Valencia, hechas en el siglo xviii a ruego de don Tomás López. 

89, 275, 394 y 574 
Domínguez Bordona (Jesús), Noticias de plateros madrileños de los si- 
glos XVI y XVII.... 565 

Espejo (Cristóbal), La carestía de la vida en el siglo xvi y medios de aba- 
ratarla 36, 169 y 329 

García Rnts (Angela). Clases sociales en León y Castilla 233 y 372 

G0NZ.U.EZ de la Calle (Pedro Urbano). Influencia de las literaturas clá- 
sicas en la formación de la personalidad 205 

González de la Cali.e (Pedro Urbano). Escarceos lingüísticos 529 

González Palencia (Ángel). Extracto del Catálogo de los documentos del 
Consejo de Indias conservados en la sección de Consejos del Archivo 

Histórico Nacional .^ , , 417 

CjONZÁlez Palencia (Ángel), El testamento de Juan López de Hoyos, maestro 
de Cervantes 593 



Vi índice del tomo xli 

PÁGS. 

Herrero (Cecilia). La letra visigoda en los reinos pirenaicos 497 

MÉLiDA (José Ramón). Monumentos megalíticos de la provincia de Cáceres. 55 
MÉLiDA (José Ramón). Adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional en 

1919 481.. 

^Ienéndez (José F.). Apuntes y datos que permiten asegurar no fué Al- 
fonso III el Magno el fundador de la Basílica del Salvador de Val-de- 
Dios, en Asturias, y de cómo la fecha de erección del citado templo es 

anterior al siglo ix 539 

Millas (José María). lufluencia de la poesía popular hispano-musulmana en 

la poesía italiana 550 

Río Y Rico (Gabriel Martín del). La imprenta en el siglo xv: Ocho edicio- 
nes conocidas de la imprenta de Botel, en Lérida 253 

Sanz Arizmendi (Claudio). Las primeras acuñaciones de los Reyes Católicos. 68 
Viñas Mey (Carmelo). La legislación social en la Recopilación de Indias... 355 

DOCUlSfíENTOS 

Documentos ribagorzanos del tiempo de los reyes franceses Lotario y 
Roberto, por Manuel Serrano y Sanz 119, 449 y 604 

Fragmentos del Archivo particular de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, 
por Ángel González Falencia 136 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 

Alcocer Martínez (Mariano), Historia de la Universidad de Valladolid. 

(F. C. A.) 302 

Alcover (Antoni M.'). D. Jusep M.» Quadrado. Sa vida i ses obres. (A. G. P.) 148 

Almarche Vázquez (Francisco). Historiografía valenciana. (F. C. A.) 299 

Alós y Dou Gosé María de). La casa de Castellá, su historia y genealo- 
gía. (V. C. A.) 616 

Asín Palacios (Miguel). La escatalogía musulmana en la Divina Comedia. 

(A. G. P.) 145 

Blanco y Sánchez (Rufino). Lengua castellana : Arte de la lectura. {V. C. A.). 615 

Cabello y Lapiedra (Luis M."). Cisneros y la cultura española. (A. C. A.)... 296 
Calabuisf Revert (J. José). El real templo basilical de San Francisco el 

Grande en la historia y en las Artes. (V. C. A.) 617 

Caruana (José). Cosas añejas. (F. C. A.) 298 

Castañeda y Alcover (Vicente). Los cronistas valencianos. (R. R. P.) 294 

García Arista (Gregorio). La jota aragonesa, discurso leído en los Juegos 

florales de Zaragoza. (R. del A.) 620 

García Arista y Rivera (Gregorio). Fruta de Aragón, enverada. (F. C. A.).... 616 
García Muñoz (Germán). La Biblioteca del Monasterio de San Benito el 

Real de Sahagún. (R. R. P.) 462 

García Villada (Zacarías). Crónica de Alfonso III. {A. T.) ^50 



ÍNDICE DEL TOMO XLI VII 

PÁGS. 



Gaspar Remiro (Mariano). Los cronistas hispano judíos. {A. C. A.) 614 

Jiménez Aquino (Miguel). Trabajos y días de Hesiodo. (F. C. A.) 304 

Martínez y Martínez (Francisco). San Francisco, Cervantes y Valencia y 

Algo de bibliografía valenciana vicentista. {V. C. A.) 300 

Mazorriaga (Emeterio). Platón el divino. (A. G. P.) 614 

Pérez de Guzmán Quan). Memoria histórica de la Real Academia de la His- 

■ toria. (V. C. A.) 303 

Quílez y Cano (Silvio). Ideícas y comentarios. (R. R. P.) 614 

Renedo Martino (Agustín). Escritores palentinos. (V. C. A.) 297 

Rubio Qulián María). La infanta Carlota-Joaquina y la política de España 

en América, 1808-1812. (/. F. V. S.) 306 

Rújula (Félix y José de). índice de los Caballeros Hijosdalgos de la Noble- 
za de Madrid (1330-1920) (A. G. P.) 615 

Sanchís y Sivera (José). Augunos documentos y cartas privadas que per- 
tenecieron al segundo duque de Gandía, don Juan de Borja. {A. G. P.).... 305 

Sanchís y Sivera Qosé). La diócesis valentina. {V. C. A.) 618 

Silva (J. Francisco V.). El libertador Bolívar y el deán Funes. Revisión de 

la Historia Argentina, (i?. S. A.) 310 

Silva ü- Francisco V.). Guerra de España contra Estados Unidos en 1804, 

por Almirante Macdonnell. (/. G. del Río.) 463 

Tettamancy Gastón (F.). La Torre de Hércules. (/. F. V. 5".) 311 

Torre (Lucas de). Adiciones y correcciones a la "Bibliografía aragonesa 
del siglo XVI" {A. G. P.) 465 

BIBLIOGRAFÍA 

Libros españoles, por A. Gil Albacete 153, 314, 467 y 623 

Libros extranjeros, por R. de Aguirre 154, 315 y 625 

Revistas españolas, por Gabriel M. del Río y Rico 155, 316, 468 y 625 

Revistas extranjeras, por Lorenzo Santamaría 157, 318, 470 y 627 

SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 159, 321. 472 y 629 

NECROLOGÍA 
Don Luis Tramoyeres y Blasco, por Vicente Castañeda 622 



I. — Retrato de don José María Quadrado :. i 

H. — Dolmen del cercado de la Data; vistas de frente y costado 57 

III. — Segundo dolmen del cercado de la Data. Cueva de la estación troglo- 
dítica de la era de la Guijosa....; 58 

IV.— Dolmen del cercado de la -\nta 59 

V.— Dolmen del regato del Cajirón 6b 



VIII índice del tomo xl 



VI. — Vistas de una tumba de cúpula, arruinada, de ¡a vega del Guadamil .. 6i 
Vil. — Piedra bamboleante, llamada el Cancho que se menea, de la sierra 

de Montanchez 66 

VIII. — Las primeras acuñaciones de los Reyes Católicos 69 

IX. — Plano de la Gobernación de Alcira, original de Tomás López 279 

X. — Vista del Castillo y Villa de Alpuente (1840) 289 

XL — Mapa de la archidiócesis de Valencia. Año 1761 395 

XI bis. — Cabeza humana reducida de los indios jíbaros del Ecuador 483 

XII y XII bis. — ídolo maya, de piedra, procedente de las ruinas de 
Copan (Honduras) 484 y 485 

XIII. — Estatua del rey Tutankamonú, de la dinastía XVIII 487 

XIV. — Rejones neolíticos de pizarra silúrica, descubiertos en el cerro de 

Mataquintos en Corral de Calatrava (Ciudad Real) 489 

XV. — Bronces anterromanos 491 

X VI. — Bronces anterromanos • 493 

XVII. — 'El palacio de los Ríos en Soria 519 



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feEV. DE AECH., BIBL. Y MUSEOS 



tOMO XLI. LÁM. I 




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RETRATO DEL ILUSTRE POLÍGRAFO DON JOSÉ MARÍA QUADRADO, 

jefe que fué diel Archivo Histórico de Mallorca. 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Año XXIV. — Enero a Marzo de 1920. — Núms. i, 2 y 3. 



ALGO SOBRE LA BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA 

DE 

DON JOSÉ MARÍA QUADRADO 



Nacido en 14 de junio de 1819 en Ciudadela de Menorca, de don 
José y de doña Margarita Nieto; antes de cumplir los dos años, su 
madre, ya viuda, fijó su residencia en la capital de Mallorca, donde 
vivió siempre nuestro insigne polígrafo, salvo las cortas temporadas que 
pasó en Madrid y en las provincias cuya historia y monumentos estudió 
en sus tomos de Recuerdos y bellezas de Espeña. Educado por los 
Jesuítas en el colesrio de Nuestra Señora de Montesión, sin haber con- 
currido a otras escuelas elementales ni superiores, se distinoTiió desde 
luego entre todos sus condiscípulos por su extraordinario talento, ahin- 
caaá aplicación y laboriosidad, inmejorable índole y sólidas virtudes 
cristianas. A los catorce años dedicó una poesía '"a su alteza doña 
Isabel, princesa de Asturias", para solemnizar la Jura de la misma, 
según consta en el folleto Festejos de la ciudad de Palma, pág. 37, 
de aquel año : y empezaron a salir en el folletín del Diario de Faltna los 
frutos primerizos de su pluma (M. S. Oliver, Literatura en Ma- 
llorca, pág. 42). Por impulso de sus profesores del colegio de Mon- 
tesión se aficionó a la poesía, brotando de su precoz numen : Unos 
Villancicos al nacimiento de nuestro Señor Jesucristo ; b), A San 
Luis guia y astro de la juventud ; c), Himno a San Luis con motivo de 
la Comunión de los estudiantes del colegio de Jesuítas el día de su Pa- 
trono ; d), Oda a San Luis subiendo al Cielo ; e), Oda a los certámenes li- 
terarios de Montesión comparados con los Juegos olímpicos; f), Viaje 



2 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

por Europa, poesía dedicada a los hermanos don Pablo y don Gaspar 
Saura y Carreras, de Cindadela: g), A Santiago, himno; h), Mi juven" 
tud. Estas ocho poesías, con la dedicada a la Princesa de Asturias, se las 
copió un pariente de Ciudadela, y este año las incluyó el muy ilustre 
señor don Gabriel Vila y Anglada, dignidad de Chantre de la Catedral 
de Menorca, en su volumen Don José María Quadrado y Nieto : Colec- 
ción de artículos publicados con motivo del primer centenario del naci- 
miento del insigne polígrafo menorquín. Ciudadela, 1919; 190 -j- 60 pá- . 
ginas de 170 X 106 milímetros. Su juvenil fervor le dio aias para obras 
de mayor empuje, componiendo cuatro dramas : Leovigildo, en cuatro 
actos y en verso; El Manto de Jerjes, en tres actos y en prosa; Cris- 
tina de Noruega, en cuatro actos y en prosa, y Martín Venegas, en 
tres actos y en prosa. No llegó a publicarlos. Recuerdo haberle oído 
hablar de ellos con encantador y paternal cariño. No llegué a leerlos. 
El eminente poeta Miguel Costa y Llobera, que los leyó, me dice que 
eran de grande robustez y opulencia de ingenio y de un brío maravi- 
lloso de fantasía, verdaderamente deliciosos y por demás interesantes, 
especialmente Leovigildo y Cristina de Noruega (cuadro de época, del 
siglo xiii) y Martín Venegas (un capítulo de la expulsión de los mo- 
riscos). Añade Costa Llobera haberle oído decir que, si había de pa- 
sar a la posteridad sería como autor dramático y que si la vanidad le 
aconsejaba hacer representar sus dramas, el orgullo le persuadiría no 
darlos a la escena en tiempos como los que corrían. 

A los veintf años da a luz los cuatro primeros tomos, y al año si- 
guiente, los dos últimos de la obra con que se estrenó: Frutos de la pren- 
sa periódica: Colección de Religión, política y literatura sacada de los 
mejores periódicos de España. Palma, Impr. de Trías, 1839- 1840. Seis 
volúmenes de unas 400 págs. de 190 X no mm. Por Semana Santa de 
1840 publica en el Diario de Palma un admirable artículo titulado Im- 
presiones sobre la religiosidad que incumbe a toda persona y a todo 
estamento. En 14 de junio del propio año da en el Se^nanario Pin- 
toresco Español de Madrid un estudio de gran perspicacia y agudeza 
de ingenio sobre Víctor Hugo y su escuela literaria, mereciendo vivos 
elogios del director del periódico, el inolvidable don Ramón Mesonero 
Romanos. En 12 de septiembre del mismo año (1840) la Diputación 
Provincial de Baleares, atendiendo a "sus conocimientos históricos y pa- 



BIOGR-^FÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.* QUADRADO 3 

leográficos", según dice la credencial que se le expidió, le nombra "Ar- 
chivero del antiguo Reyno de Mallorca". Estalla, empero, el pronuncia- 
miento de Espartero, y la Junta del Gobierno Revolucionario, porque 
Quadrado no era de la carnada, en 9 de octubre sig^uiente le echa del 
Archivo por la potísima razón de que era "menor de edad", según reza 
la orden que se le pasó, obrante todavía en el dicho Archivo. Cinco 
días antes, con sus esclarecidos compañeros don Tomás Aguiló y don 
Antonio Montis, empiezan a publicar La Palma, semanario de Historia 
y Literatura, que inicia poderosamente el renacimiento literario de Ma- 
lioica, manifestándose Quadrado en aquellas juveniles páginas poeta 
y novelista de singular empuje y prosista consumado, esto es, crítico 
literario, historiógrafo y escritor ascético, dominando pronto soberana- 
mente estas tres ramas de literatura, en que es harto difícil descollar. Allí 
publica: a), de Historia, cinco artículos sobre la Germania de Mallorca, 
eco de los Comuneros de Castilla, Palma en el siglo xv y Los años; b), de 
Literatura: De la literatura en el siglo xix; De dos bandos literarios; 
Dics irae; Sobre la crítica literaria; Victor Hugo y su escuela literaria, 
reproducido del Semanario Pintoresco Español; De la tristeza en la ima- 
ginación; Manzoni; Schiller; Poetas mallorquines; Sueños de juventud. 
— c) Aparecen, además, con su firma, nueve poesías, visiblemente pos- 
teriores a las que le ha publicado recientemente el señor A'ila y Anglada ; 
dos artículos de costumbres, dos críticas dramáticas y El Príncipe de' 
Viana, novela juvenil de singular arrogancia. Acaba La Palma en 5 
de maAO de 1841, formando un volumen de 253 págs. de 278 -\- 195 mm., 
publicando en el último número don José María su tremenda Vindi- 
cación a Jorge Sand, rebatiéndole con formidable dialéctica y despelle- 
j adora y despampanante arremetida la hórrida serie de desplantes, con- 
tumelias, desatinos y desvergüenzas que la famosa novelista romántica 
se había permitido disparar desde las colurrmas de Revue des deux 
Mondes contra Mallorca, las damas mallorquínas y nuestra sacrosanta 
Religión, cerrando Quadrado su acerada y acribílladora invectiva con 
.^üel tan terrible como justificado epifonema: Jorge Sand es el más 
inmoral de los escritores, y madame Diidevant, la más inmunda de las 
mujeres. 

En II de junio de 1841 Almacén de Frutos Literarios le publica una 
critica muy sesuda e ingeniosa sobre las poesías de la escritora catalana 



4 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

doña Josefa Massanés. Este mismo año pone en la Revista de Madrid 
un estudio critico, tan sólido como atinado, sobre el egregio y descono- 
cido poeta valenciano Ausias March y se lo reproduce el semanario ma- 
Uorquin Almacén de Frutos Literarios, t. I [1841], págs. 497 y 513; 
t. II [1842], págs. 597, 613 y 629, y más adelante Museo Balear (Palma, 
impr. de P. J. Gelábert, t. I) [1875], págs. 97, 129, 161, 193, 225 y 257). 
En junio de 1842 pasa a la Corte, sin duda para probar fortuna, 
y hace un curso de Teología en la Universidad de allí (E. Aguiló, 
Recuerdo necrológico a Quadrado, Palma de Mallorca, impr. de 
Amengual y Muntaner, 1896, pág. 23), y entra de redactor del 
periódico madrileño El Católico, escribiendo en el mismo buena serie 
de artículos religiosos hasta el año 1844 y también literarios en otros 
periódicos de la Corte, como El Heraldo, El Semanario Pintoresco Es- 
pañol y Revista de Madrid, artículos que llaman poderosamente !a aten- 
ción del público ilustrado. Entonces, como cuenta él mismo {Ensayos, 
t. II, pág. vil), "con todo el ardor de los veintitrés años", se "asocia'* 
"al partido reorganizador, al partido monárquicorreligioso, que aparecía 
ya, aunque con carácter político menos marcado". Así contrae estrecha 
amistad con quien era el alma del partido, el nunca bastante ponderado 
y enaltecido reverendo doctor don Jaime Balmes, y pasan juntos un ve- 
rano en Madrid, según consta de unas cartas de nuestro polígrafo del 18 
de noviembre de 1842 y de 3 de agosto de 1843 al inmortal filósofo vi- 
cense, publicadas por el reverendo padre Ignacio Casesnoves, S. J. (Re- 
liquias Literarias de Balmes, Barcelona, 1910, págs. 345-7)- Balmes ya 
conocía a Quadrado de años atrás por los vivos encomios y encareci- 
mientos que le había hecho de él su compañero de glorias y fatigas apo- 
logéticas don Joaquín Roca y Comet (E. Aguiló, ibid.), director que ha- 
bía sido de la revista barcelonesa La Religión y redactor después, con 
Balmes y Ferrer y Subirana, de La Civilización, revista religiosa. Filosó- 
fica, política y literaria de Barcelona (1841-1842), que pviblicó tres vo- 
lúmenes haciendo en el II (págs. 541-550 un expresivo elogio de Qua- 
drado, calificándole de atleta extraordinario que les acababa de salir a 
la Religión y a la Patria. Balmes queda prendado de aquel mozo de 
veintitrés años, considerándole uno de los más grandes talentos de Es- 
paña, que va a ser bien pronto su brazo derecho para la magna obra 
política que meditaba. Hacia este tiempo siguió publicando uno que 



BIOGRAFÍA V EIBLIOGR.\FÍA DE J. M/ QUADRADO 5 

Otro artículo en el referido Almacén de Frutos Literarios, entre otros: 
a), Poesía religiosa (t. II, [1842], pág. 1253), donde señala agudamente 
las relaciones que ha de guardar la poesía con la Religión y los escollos 
que ha de evitar; b), Las siete palabras, de Haydn (t. III, [1843], Pagi- 
nas 1711-1715), donde manifiesta grandes dotes para la crítica musical y 
tin sentimiento muy refinado para saborear la música religiosa; c). Las 
Islas Baleares (ibid., págs. 1381-1386; 1425-1428, 1437-1444), tres artí- 
culos escritos para la Revista de Madrid para dar una ligera idea de la to- 
pografía e historia de nuestras islas ; d). La Noche de Navidad, traduc- 
ción de una balada bretona (ibid., pág. 1444; e). Las Bodas del Conde 
Malo (ibid., págs. 1381-1393), poesía transcrita del Semanario Pintores* 
co de Madrid. 

El año 1839 habían iniciado su monumental publicación Recuerdos 
y bellezas de España el dibujante Francisco J. Parcerisa y el egregio 
don Pablo Piferrer, tan brillante escritor como fogoso y alado crítico 
de monumentos artísticos e intrépido apologista de la arquitectura me- 
dieval. Publica Piferrer el primer tomo de Recuerdos y bellezas de- 
dicado a Cataluña y llaman a Quadrado, asociándoselo y encargándole 
el tomo de Aragón. Quadrado lo escribe dominando soberanamente el 
asunto y empieza en 1844, resultando un tomo infolio de 434 páginas, ti- 
tulándose: Aragón. Barcelona, impr. de R. Indar, 1844-1848. 

En este volumen resume magistralmente la historia de ese antiguo 
reino presentando un profundo y acabado estudio de la originalísima 
Constitución aragonesa, con sus férreas Cortes y celebérrimo magistrado 
el Justicia, único en la historia del mundo, trazando con segura y certera 
mano la Historia particular de todas las ciudades y monumetos de Ara- 
gón, dándonos así una maravillosa síntesis de lo que fué la Monarquía 
aragonesa en los pasados siglos, cual no nos la dieron escritores tan 
eminentes como Zurita, Blancas, Argensola, Lamberto de Zaragoza y 
Ramón de Huesca. A la altura a que él elevó la historiografía de Ara- 
gón, allí está después de sesenta y seis años esperando otro brazo más 
robusto que venga a enciunbrarla más. 

En sesión de 12 de agosto de 1843 ^^ Diputación Provincial de Balea- 
res, fundándose en que Quadrado era "ima persona que figuraba ya 
entre los literatos más notables de la pro\ancia", para distinguirle 
por su "verdadero mérito", le nombra "Oficial encargado del Archivo 



o REVISTA DE ARCFIIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

antiguo del Reino de Mallorca", no llamándole "archivero" y dis- 
poniendo que el secretario de la Corporación librase las certificaciones 
del Archivo, para evitar que otra situación política volviese a invocar 
la "menor edad" del agraciado para echarle de nuevo a la calle. Entonces 
vuelve Quadrado a Madrid, y en 2.2 de febrero de 1844, el Gobierno Su' 
perior Político de Baleares le nombra Vocal de la Comisión Artístico- 
denfifica de la Provincia, que por Real orden de 13 de junio siguiente 
se transforma en Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, pa- 
sando en II de julio del mismo año a ser Vocal de ella y lo es hasta 
su muerte. En 1844, con sus compañeros don Tomás Aguiló v don José 
María Vidal y Pont, publica La Fe, revista religiosa, política y literaria, 
colaborando en ella don Joaquín Rubio y Ors y otros, llegando a salir 
dos tomos : el I, de 384 páginas, y el II, de 392, mereciendo los elogios 
de Piferrer en La Verdad de Barcelona, y de Balmes, en El Pensamiento 
de la Nación, que le copió algún artículo, y hasta el afamado diario de 
París L' Univers de monsieur Luis Veuillot, en 21 de marzo de 1844 le 
dirigió un entusiasta saludo. 

Ya en La Palma (14 marzo 1841) aparece Quadrado entusiasta de 
la "metafísica de Bonald", que califica de "grandiosa", y de las revis- 
tas católicas francesas U Université Catholique y Annales de la Philo- 
sophie Chrétienne, denominándolas "órganos principales de las ciencias 
religiosas en Francia". En uno de sus artículos publicados en La Fe 
(t. I, págs. 5 y ss.) llega a sostener que, "para contentarnos" "con" la sola 
"luz" que "acá abajo" podemos "sacar del seno de los cuerpos", "es 
preciso resignarnos a sempiterna noche". "Hablamos... de la Fe como 
vida del entendimiento, como primer principio de todo conocimiento 
humano. Tan imposible le sería a la razón individual dirigirse por sí 
sola, como el hombre crearse a sí mismo. Los entendimientos tienen tam_ 
bien, como los seres, una generación, al extremo de la cual está la Fe... 
Nuestra razón no es, no, la luz a la cual debamos examinar... las ver- 
dades"... "La Fe es la luz, los ojos son la razón... La razón del hombre 
era tan impotente para esclarecernos, como su sangre para redimimos. 
En un punto convienen la Fe y el escepticismo : en la nulidad de la 
RAZÓN." En otro artículo. La Religión y la Filosofía (ib., págs. 65-8C), 
remacha el clavo diciendo: "Seguro es que no nos hemos dado el ser 
a nosotros mismos; tampoco nos hemos dado la verdad." "La razón 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.* QUADRADO 7 

es esencialmente pasiva; es un espejo donde todo se pinta y nada de 
suyo existe." "Hacia el mundo físico tiene abierto un conducto, y es el 
de los sentidos ; hacia el mundo espirutual tiene otro, y es el de la tra- 
dición... ¡Con cuánta profundidad y acierto señaló Bonald la palabra 
como base y principio de los conocimientos humanos!"... "Y si reuni- 
mos millares y millares de esas razones individuales destituidas de 
toda ti:adición, ¿brotará acaso de entre ellas la verdad y la luz? Sí, 
cuando resulte alguna cantidad de una inmensidad de ceros,' o cuando 
puedan darse luz unos a otros una multitud de espejos colocados en 
la oscuridad." Todas estas frases, tan explícitas, fulgurantes y peren- 
torias, demuestran hasta la última evidencia que Quadrado, al escribirlas, 
estaba inconscientemente contagiado, como la mayor parte de los es- 
critores católicos de aquel tiempo, del error tradicionalista, formulado 
incautamente y con gran brillantez de estilo por el Vizconde de Bonald 
y apoyado y defendido por el conde José de Maistre, las revistas U Uni- 
z'ersité Catholique y Aúnales de ¡a Philosophie Chrétienne, monsieur 
Agustín Bonnetty i los sacerdotes Luis Bauíain i H. Feíicidat Ro- 
berto de Lamennais y con extraordinaria habilidad por el afamado Padre 
Ventura de Raulica, quienes, para huir del extremo de los enciclopedistas 
que endiosaban la razón humana hasta hacerla omnisciente y soberana 
en todos los órdenes y conceptos de la vida, cayeron en el otro extremo 
de negarle suficiente virtualidad para llegar a conocer por sí misma la 
verdad, cuyo conocimiento, según ellos, sólo podía conseguir por reve- 
lación divina, transmitida al género humano mediante la tradición, de 
donde tomó esta teoría el nombre de tradicionalismo, condenado prime- 
ramente por el obispo de Strassburgo en 30 de abril de 1834, a quien 
apoyó la Santa Sede en 1838 contra el sacerdote Luis Bautain. intré- 
pido tradicionalista, a quien Roma obligó a retractarse en 1840 y a con- 
fesar que "se puede probar la existencia de Dios por conclusiones de 
la razón natural y que el uso de la razón natural lleva al hombre a la Fe, 
mediante la gracia y la revelación de Dios". La noticia del fallo de 
aquel obispo, confirmado por la Santa Sede y consiguiente retractación 
y profesión de Bautain, no llegaría a España, y por esto Quadrado en 
1844 sostenía, como la generalidad de los escritores católicos españoles 
(sólo Balmes se salvó del contagio por su recia formación escolástica), 
las especies tradicionalistas que hemos visto arriba. "Es de suponer 



o REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

— dice Menéndez Pelayo en su citada Introducción (pág. xlv) — que des- 
pués de la aparición de la Filosofía Fundamental fuese modificando Qua- 
drado sus tesis tradicionalistas y acercándose, en esto como en lo demás. 
al sentido de Balmes". Lo cierto es que después de 1844 no volvió Qua- ' 
drado a meterse en tales honduras filosóf ico-teológicas, que requerían 
una formación académica de que él desgraciadamente carecía, y abordó 
otros temas más adecuados a su manera de ser : de Historia, de Literatu- 
ra, de Arqueología, de Política religiosa, que tan admirablemente domi- 
naba, prestando con ello imponderables servicios a la buena causa, mere- 
ciendo bien de la Religión y de la Patria en grado superlativo. Sabido es 
que el Tradicionalismo fué después condenado en 11 de junio de 1855 pop, 
la Sagrada Congregación del índice, y en 21 de septiembre de 1864 y en 
16 de marzo de 1866 por la Inquisición Romana, hasta lanzarse contra 
él el solemne anatema por el Concilio Vaticano en su Const. Dogm. de 
Fide Catholica, cap. IL can. L Con esto acabóse el Tradicionalismo entre 
los católicos, pues todos los contagiados fueron siempre hijos obedientes 
y sumisos de la Iglesia y que precisamente profesaban aquellas teorías 
figurándose que con ellas se defendía mejor la doctrina católica. 

Balmes y los Duques de Osuna y Veragua, con el Marqués de Vi- 
luma, don Santiago de Tejada y don José de la Isla Fernández, habían 
empezado en 1844 a publicar en Madrid el semanario El Pensamiento 
de la Nación, proponiendo y defendiendo el proyecto de casar a doña 
Isabel II con el conde de Montemolín, don Carlos Luis, primogénito 
de Carlos V, hermano de Fernando VII, para acabar así con la cues- 
tión dinástica, que dividía la Nación, y emprender de firme y radical- 
mente la restauración de España en todos los órdenes. Convencidos aque- 
llos patricios meritísimos de que, para hacer atmósfera y crear ambiente 
favorable a tan trascendental proyecto y conquistarle la opinión pú- 
blica, no bastaba un semanario, sino que era indispensable un diario 
exclusivamente consagrado a eso, para dirigir el tal diario consideraron 
todos como llovido del cielo a aquel joven de veinticinco años, ya escri- 
tor de altos vuelos y maestro consumado en lides periodísticas, don 
José María Quadrado, dándole por compañeros de Redacción a don 
Vicente de Lafuente, don José Vicente y Caravantes, don Benito García 
de los Santos y más adelante don Juan Tro y don Manuel Muñoz 
Cárnica (García de los Santos, Vida de Balmes, pág. 36). Balmes y el 



BIOGR-\FÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M,* QUADRADO 9 

Marqués de Viluma escriben a Quadrado conjurándole a que preste 
a la Patria el sacrificio de aceptar aquel cargo (Quadrado, Ensayos, 
t. II, pág. v'iii). Quadrado se resistía a cargar con tal responsabilidad, 
mas al fin se resigna y en junio de 1845 (Quadrado, ib., pág. 113) es- 
cribe el prospecto del nuevo diario, que toma el sugestivo titulo de 
El Conciliador, publicándose el primer número en 16 de julio y el 
último en 9 de diciembre, sin que se haya podido averiguar por qué cesó 
tan pronto aquel diario de tanto empuje y tan robusta arboladura. 

Quadrado regresó a Mallorca, restituyéndose a su amado Archivo 
Histórico, colaborando asimismo en El Pensamiento de la Nación hasta 
que en 28 de agosto de 1846 se hizo público que Su Majestad la Reina 
se casaba, no con su primo el conde de Montemolín, sino con el in- 
fante don Francisco de Asís (Gebhardt, Hist. de España, t. VI, pá- 
gina 1043), sobrino de Femando VII por ser hijo del infante don Fran- 
cisco de Paula, y por lo mismo primo igualmente de Su Majestad la Rei- 
na. Balmes siguió publicando El Pensamiento hasta terminar aquel año, 
■"retirándose" Quadrado "de la arena política", volviendo a sjs "tareas 
históricas y artísticas", a que se sentía más llamado, según confiesa él 
mismo en sus Ensayos, t. II, pág. ix. 

Por entonces llega a publicar los Nueve libros de la historia de He- 
rodoto traducidos del griego al castellano por el padre Bartolomé Pon, 
jesuíta, Madrid, 1846. Dos tomos en 4.° No figura el nombre de 
Quadrado en ellos, pero consta que a él se debió la publicación, delatán- 
dole el estilo del Prólogo y la Noticia sobre el Traductor, nacido en 
Algayre (Mallorca) el año de 1727, helenista y latinista consumado, 
autor de muchas obras, muerto en 1802. Cuando Quadrado se fué a 
Madrid en 1842, ya se llevó el manuscrito del padre Pou, que no aco- 
gieron favorablemente los literatos de allá, según consta por carta de 
Quadrado a don Tomás Aguiló (E. Aguiló, ib., pág. 22j. Por fin Qua- 
drado se sobrepuso a todo, enriqueciendo las letras patrias con esa 
versión castellana, la única que tenemos hasta el presente, del famoso 
escritor griego, llamado con razón el padre de la Historia. No ce- 
jando un momento en su inagotable ardor por la patria cultura, va pu- 
blicando obra tras obra. En 26 de septiembre de 1846 pone en El Pro- 
pagador Balear una critica muy concienzuda del t. I de Ritnas Varias 
de don Tomás Aguiló, y poco después da a luz la primera muestra de 



10 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

SU tarea definitiva como archivero: Forenses y Ciudadanos: historia 
de las discusiones civiles de Mallorca en el siglo xv. Palma, impr. de 
Esteban Trías, 1847; 404 págs. en 8.° mayor, alcanzando segunda edi- 
ción en 1895: Palma, impr. de Amengual y Muntaner; 418 págs. de 
206 X 130 mm. Esta obra es una de las mejores monografías históricas 
que posee España. Según Menéndez y Pelayo (ib., Introducción, pági- 
na xxix), "puede rivalizar con los mejores capítulos de Alejandro Hercu- 
lano, ya se atienda al arte severo de la composición, ya al nuevo modo 
de considerar y entender la Edad Media". En esta obra nos ofrece 
Quadrado en toda su horrible desnudez y trágica crudeza la vida de 
Mallorca a mediados del siglo xv, estallando la salvaje guerra civil en- 
tre la ciudad y los. pueblos de la Isla, compitiendo todos en hacerlo re- 
matadamente mal por la incomprensible desidia y abandono en que nos 
tenía nuestro gallardo rey Alfonso V, cubriéndose de. laureles en la 
conquista de Ñapóles 3' escandalizando a Italia con su desgarrada vida, 
como casi todos los demás príncipes del Renacimiento, en vez de go- 
bernar sus Estados hereditarios, según era su primordial obligación. 
Esa guerra civil era en absoluto desconocida en sus causas y en los 
pormenores de su desarrollo y desenlace hasta que Quadrado la inundó 
con su libro de luz meridiana. 

En el mismo año de 1847 publica otra obra, dimiinuta de tamaño, 
es verdad, pero muy jugosa y gentil: Los Pastores de Belén: breve 
representación dramática. Palma, impr. de E. Trías, 1847; 3^ págs. 
en 8.° Pertenecen al año 1848 otras tres obras de Quadrado, por de 
más geniales, a saber: a), Consideraciones sobre las Siete Palabras 
que habló Jesucristo en la Cruz. Palma, impr. de Trías, 1848; 87 pags. 
en 8.°, obteniendo varias ediciones: la tercera, en casa de Guasp, del 
año 1870; 120 págs. de 52 X 130 mm. Es tan notable esta obrita, 
que para hallar nada semejante Hay que apelar a los pasajes más ce- 
lebrados de los Doctores máximos de la Iglesia. En nigvma otra obra 
se elevó Quadrado a tanta altura; b). Historia \ de la \ Dragonera j en 
sus relaciones \ con la civilización europea, \ por una Sociedad de Li- 
teratos j Segunda edición. ¡ — Palma, | Imprenta de don Esteban Trías ■ 
i.° de febrero de 1848; 96 págs. de 222 X 162 mm. Aunque no fi- 
gure el nombre de Quadrado ahí, consta que era casi toda escrita 
por él esa tremenda y salada parodia de la obrita del erudito don 



BIOGR.\FTA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M. QUADRADO 1 1 

Joaquín María Bover de Rosselló: Sucesos de Cabrera que tienen 
relación con la historia de Francia. Sabido es que la Dragonera es 
un islote peñascoso, improductivo y deshabitado que se yergtie ame- 
nazador al Oeste de Mallorca, en aguas de Antratx; c). Mes de 
Mayo consagrado a María, Palma, impr. dé Trías, 1848; 428 págs. 
en 1 6.° prolongado. Esta obra, verdaderamente clásica en su género, 
una exquisitez de sano y levantado ascetismo, obtuvo todo un éxito. 
Bover (Biblioteca de Escritores Baleares. Palma, impr. de P. J. Ge- 
labert, 1868 ; dos tomos de 612 y 724 págs., respectivamente, de 247 X 
158 mm. ; t. II, págs. 2-7) citaba ya nuevas ediciones de 1851, 1854, 1858. 
Mi amigo el bibliófilo mallorquín Pedro Sampol y Ripoll me da no- 
ticia de otras de 1865, 1871, 1899,, 1905 y de otras cuatro entre 1871 
y 1899. — Ya he dicho que una de las grandes aficiones de Quadrado 
era la poesía, que no abandonó nunca. Publica su íntimo amigo don 
Tomás Aguiló sus tres tomos de Rimas Varias. Palma, impr. de 
don Juan Guasp, 1850; y en la sección Mallorca Poética mete nues- 
tro polígrafo sus producciones Rimadas, El último rey de Mallorca, 
Hugo de Anglesola, Armadans, y Espanyols, Las bodas del Conde 
Malo; y en el tomo de Recuerdos y bellezas, consagrado a Salaman- 
ca, Falencia y Zamora, incluye en la descripción de la Catedral pa- 
lentina el epitafio en dísticos latinos, de irreprochable sabor clásico, 
que dedicó a su venerable amigo reverendísimo señor don Carlos La- 
borda, heroico Obispo de aquella Sede, en cuya tumba aparece gra- 
bado, y dice así : 

C\ROLrs HIC TEGITUR MITI3SIMUS ILLE LaBORD.A, 
ET GREGIS ET PaTRIAE PASTOR AMATUS, .\MANS. 

ex forti dulcedo fluit ctji pectore robur, 

fuvmma in corde vorax, mellis in ore f.wum. 
Xatus Aragoniae r.\pitur, B.m:.earibus hospes, 

LUX, DECUS HeSPERIAE, SED PATER IPSE TIBÍ. 
Ah ! PATRE BIS DENOS PaLLEXTIA FULTA PER AXNOS, 

EXULE QUO MOERENS, QUO REDEUNTE NITENS ! 
CüSTODI CIÑERES, ANIMAM CUSTODIAT AETHER, 

EXEMPLUM SOCII, DOGMATA SEMPER OVES. 

Y más adelante, en 1884, al rendir los poetas mallorquines una Coro- 
na Foética a Nuestra Señora de Lluch con motivo de su Coronación 
Pontificia, Quadrado quiso engastar ahí su piedra preciosa, imas ins- 



1 2 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

piradísimas estrofas en vivaz mallorquin, de corte medieval y de 
acentuado aire gregoriano, patentizando una vez más su ferviente y 
filial devoción a la Serenísima Emperatriz de cielos y tierra y que era 
de la madera de los poetas. 

No levantando mano de su gloriosa tarea de archivero, publica 
entonces: Historia \ de la j Conquista de Mallorca | Crónicas inédi- 
tas I de Marsilio y Desclot j en su testo lemosin \ vertida la prime- 
ra el castellano \ y adicionada con numerosas notas y documentos \ 
por 1 don José María Quadrado, Archivero del Antiguo Reino. Pal- 
ma, impr. de don Esteban Trías, 1850; 542 págs de 200 X 128 mm. 
Con esta obra prestó Quadrado un singular servicio a nuestra his- 
toria y a nuestra materna lengua. Las notas con que ilustró aquellos 
venerables textos medievales y las ciento cincuenta páginas de apén- 
dices que añadió, inundan de luz a torrentes y dan a conocer por 
todos lados y con toda su intrincada complejidad aquel hecho glo- 
riosísimo de nuestra Reconquista. Tan completa le resultó la obra, que 
setenta años han pasado, y nuestra historia sobre aquel hecho, a pe- 
sar de tantos y tan doctos eruditos como hemos tenido, no ha 
dado un paso más ni se le ha podido añadir una tilde. Además, con 
la publicación de la obra de Marsilio en su versión catalana del siglo xiv, 
hecha evidentemente por algún mallorquín, pues está plagada de 
mallorquinismos, de formas características del catalán de Mallorca, 
contribuyó poderosamente al renacimiento del idioma materno, dán- 
dole a conocer en uno de sus textos más venerandos, adiestrándonos 
en su lectura con la esmerada y fiel versión castellana con que ilustró 
el precioso texto de Marsilio. 

La, publicación de esta obra y de Forenses y ciudadanos, que re- 
cordaban antecedentes de ciertas familias mallorquínas poderosas, que 
equivocadamente se creyeron con ello ofendidas y agraviadas, aca- 
rreó a Quadrado un serio disgusto, pues la Diputación Provincial tuvo 
la debilidad de prestarse a vengar aquellos pretendidos agravios; y 
considerando, en sesión de ii de noviembre de 1847, que "el encargo 
de Archivero nada tenía que hacer apenas más que custodiar los 
documentos" y que el oficial iprimero del Catastro muy bien podría 
guardar los libros del Catastro y los del Archivo, "tratando de eco- 
nomías que tanto reclaman los pueblos", acordó suprimir del prestí» 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M." CUADRADO 13 

puesto provincial la consignación del Archivero (4.000 reales). Este 
gravísimo acuerdo señala un nivel de cultura bajo cero en los que 
taJ acordaron, porque eso de no ver en el cargo de archivero más ta- 
rea que la que ocasiona a un oficial primero el guardar los libros del 
Catastro, es propio de gentes que conserven intonso todo el pelo de 
la dehesa y por lo mismo incapacitadas para regir municipio ni pro- 
vincia de ninguna nación medianamente civilizada. Tan disparatado 
e incongruente acuerdo no sabemos por qué no se ejecutó hasta fines 
de 1850: en 31 de diciembre se lo comunicó el Gobernador civil, ro- 
gándole que se sirviese continuar en el Archivo hasta que el Gobier- 
no dispusiese qué se había de hacer con aquel imponderable tesoro 
de documentos de todos los siglos de la vida del pueblo balear Qua- 
drado contestó inmediatamente que lo haría de mil amores. Gracias 
a Dios el Poder Central tuvo entonces, como otras veces, más sindé- 
resis y más celo por las glorias regionales que las mismas corpora- 
ciones de la provincia o de la localidad, pues una Real orden de 14 
de enero de 1851, firmada por el subsecretario don Antonio Gil de 
Zarate, sacó de las manos, entonces harto torpes, de la provincia 
nuestro preciosísimo Archivo Histórico, declarándole e si oble cimiento 
del Estado, subiendo a 6.000 reales el sueldo del Archivero, que debía 
percibir por el Ministerio de Instrucción pública y nombrando a Qua- 
drado para tal cargo, que hacía siete años ocupaba con tanto provecho 
para la historia patria. Desde i.° de enero de 1850 hasta fines de ju- 
lio de 1 85 1 estuvo publicando en el diario barcelonés El Ancora una 
brillante serie de treinta y cinco artículos, tan sólidos como sabrosos 
y profundos, que llenan 198 páginas del volumen III de sus Ensayos: 
artículos "sociales" "mejor que políticos" y "sugeridos por la nece- 
sidad de paz y de reorganización que en Europa se sentía al salir de 
las tremendas convulsiones de 1848" (Quadrado, Ensayos, t. II, pág. ix), 
de lo mejor sin duda que se escribió en toda Europa sobre el estado 
social y religioso de aquella época, y tal vez la obra más notable de 
Quadrado como apologista de la fe cristiana. En 31 de diciembre de 
1847 ^a Real Academia de la Historia le nombra Socio Correspon= 
diente, y Socio Residente la Academia Provincial de Ciencias y Le* 
tras, día 13 de noviembre de 1848, y Secretario general de la Academia 
de Bellas Artes de esta provincia el Ministro de Comercio, Instruc- 



14 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ción y Obras públicas, y Socio Correspondiente la Real Academia 
de Buenas Letras de Barcelona,, día 4 de marzo de 1852, y Vocal 
de la Junta de Archivos de la Audiencia Territorial de Baleares el 
Ministerio de Gracia y Justicia, por Real orden de 30 de mayo de 
185 1, y Secretario de la Comisión de Monumentos de Baleares el Go- 
bierno de la provincia, día 29 de noviembre de 1856, y Vocal de la 
Causa Pia Luliana el Alcalde de Palma, día 24 de enero de 1858. Pro- 
mueve Quadrado también el establecimiento de las meritísimas Confe= 
rendas de San Vicente de Paúl en Mallorca, introducidas en España a 
últimos de 1849 Po^ ^^^ Santiago de Masamau, inaugurándose la prime- 
ra en Madrid a 1 1 de noviembre de dicho año (Quadrado, Biogr. de don 
Santiago Masamau, pág. 161), y a 4 de septiembre de 1850 en Mallor- 
ca, en el palacio del señor. Marqués de la Romana, la cual en 1857 se 
subdivide en tres (ídem, ibid., 176-177) ; una de ellas, la de la Catedral, 
la preside Quadrado hasta su muerte, presidiendo igualmente durante 
muchos años el Congreso Diocesano de dichas Conferencias, interesán- 
dose siempre vivamente por ellas, y legándoles una respetable cantidad 
en su testamento. 

Hallábase entonces Quadrado en el apogeo de su producción lite- 
raria. Da a la estampa Dos palabras sobre demoliciones y reformas. 
Palma, impr. de Guasp, 1851 ; 26 págs en 4,°, reproducido en Museo 
Balear, 1887, págs. 80-82, donde toca puntos tan interesantes como 
Decadencia de la Arquitectura, Espíritu de vandalismo oficiad, y pri- 
vado, Comisiones de Monumentos prácticamente mal secundadas, Re- 
novación del Caserío de Palma, Estragos del terremoto. Fachada de 
la Catedral, La Torre del Ángel (antiguo Palacio de los Reyes de Ma- 
llorca). Poco después publica: Visita de SS. AA. la infanta doña Lui- 
sa Fernanda y el Duque de Montpensier a la isla de Mallorca. Palma, 
impr. de Guasp, 1852; 22 págs. en 4."* Da también a la publicidad 
una Memoria \ sobre la residencia \ de la \ silla episcopal de Menor- 
ca, I que por ■ encargo \ de la Comisión nombrada en representación 
de Ciudadela \ escribe \ y dedica a sus compatricios \ don José 
María Quadrado. \ Palma, impr. de Esteban Trías, 1852; 39 págs. 
en 4.° Publica igualmente : Memoria necrológica | que al | señor don 
Juan Despuig y Zafortesa \ como a su respectivo Presidente \ dedi' 
can la Real Sociedad de Amigos del País ] y la \ Academia Provin- 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M/ QU ADRADO l5 

cial de Bellas Artes. Palma de Mallorca, impr. de Guasp, 1853; 20 
págs. de 210 X 151 nim. 

Suben al Poder los progresistas en 28 de junio de 1854, inaugu- 
rándose el famoso Bienio con innúmeros excesos y atentados revolu- 
cionarios. Abiertas en 23 de enero de 1855 las Cortes Constituyentes, 
pónese a discusión la Unidad Católica y la Libertad de Cultos, y sale 
Quadrado a defender la Religión amenazada, "llamando las fuerzas 
vivas del país", publicando desde 1° de enero hasta 17 de marzo de 
aquel año toda una serie de acerados artículos en el Diario de Pal- 
ma. Celebradas en Mallorca a principios de verano extraordinarias 
y nunca vistas fiestas por la Definición Dogmática de la Concepción 
Inmaculada de la Virgen María, perpetúan su memoria Quadrado y 
don Tomás Aguiló con un fervoroso opúsculo : Descripción \ de los \ re- 
ligiosos cultos con que se ha solemnisado en esta Capital \ y pueblos 
de la Isla ! la Definición Dogmática \ de la \ Inmaculada Concepción \ 
de I la Virgen María. \ Palma, impr. de Guasp, 1855 ; 96 págs. en 4.", 
con poesías de doña Victoria Peña, don José Rocaberti de Dameto. 
don Sebastián Font, don Jerónimo Rosselló, don Pedro de A. Peña y 
don Tomás Aguiló. 

Mientras tanto iba haciendo sus corresipondientes excursiones por 
Castilla la Nueva, Asturias, León y Castilla la \'ieja, estudiando ahin- 
cadamente los monumentos artísticos y escudriñando y revolviendo 
x;on extraordinaria perspicacia los archivos y las crónicas de todas esas 
regiones, dando a conocer su excepcional grandeza, cual no lo había 
hecho antes ni lo ha hecho después ningún otro escritor, en los es- 
tupendos volúmenes de Recuerdos y Bellezas de España, que fué pu- 
blicando, a saber : a), Castilla la Nueva. Madrid impr. de don José Re- 
pullés, 1848-1853; 648 págs. in folio, estudiando las provincias de 
Madrid, Guadalajara, Cuenca, Toledo y Ciudad Real; b), Asturias y 
León. Madrid, impr. RepuUés, 1855-1859; 460 págs. in folio; c), Va- 
lladolid. Falencia y Zamora. Madrid, impr. de don Cipriano L(^ez; 
468 págs. in folio; y d), Salamanca, Avila y Segovia, Barcelona, impr. 
<ie L. Tasso, 1865-1872; 548 págs. in folio. Todos estos tomos, lo'mismo 
que el de Aragón, merecieron los honores de una s^unda edición en la 
obra España : sus monumentos y artes, su naturaleza e historia por la casa 
barcelonesa Daniel Cortezo y C* (1884-1886). ¡ Qué raudales de conocí- 



»*5 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mientes históricos y artísticos no desbordan de todos estos formida- 
bles tomos! Con ellos reformó y depuró Quadrado la historia local 
de todas aquelas extensas y heroicas regiones, que harto lo necesita- 
ban y echó los cimientos para una historia crítica de todas ellas, que 
todavía no se ha escrito como Dios manda y trazó Quadrado. Sabidos 
son los terminantes y refulgentes elogios que le tributó por esto el 
más grande de los críticos que tuvo España, Menéndez y Pelayo, di- 
ciendo, entre otros encarecimientos, que allí, en el tomo de Asturias 
y León, "está la mejor monografía, por no decir la única, que tenemos 
sobre la monarquía asturoleoi^esa, cuya historia sugiere tan difíciles 
y complejos problemas" (Introducción, pág xxiv). "Quadrado posee el 
don, rarísimo de concentrar lo útil y eliminar lo superfluo: su estilo 
tiene un poder de condensación que pasma en esta tierra de escrito- 
res palabreros. Es cierto que obliga a la segunda lectura; pero tal 
obligación está bien compensada, así por el deleite como por el pro- 
vecho. En pocas . páginas resume a Colmenares sobre Segovia y a Pul- 
gar sobre Falencia; en pocas más adelanta casi todo lo esencial de lo 
que sobre Zamora y Salamanca nos han enseñado muy recientemente 
las doctas investigaciones de los señores Fernández Duro y Villar y 
Macías. A estos y otros beneméritos cronistas de ciudades castella- 
nas precedió Quadrado, que si en algún caso, como en el de León pudo 
disfrutar de historia tan excelente como la del padre Risco, en otros 
ni impresas ni manuscritas pudo hallarlas, o fueron tales que eran más 
para huidas que para consultadas, como er libro del padre Ariz sobre 
Avila" (ídem, ibid., pág. xxv). "Quadrado ha sido verdadero reformador 
de nuestra historia local, el que la ha hecho entrar en los procedimien- 
tos críticos modernos y al mismo tiempo ha traído a ella el calor y 
la animación del relato poético, el arte de condensar los hechos y 
poner de realce las figurias, el poder de adivinación, que da a cada 
época su propio color, y levanta a los muertos del sepulcro para que 
vuelvan a dar testimonio de sus hechos ante los vivos. Cuando se haga 
el catálogo de los grandes narradores del siglo presente (que para los es- 
tudios históricos ha sido en verdad un siglo de oro), el nombre de Qua- 
drado figurará de los primeros en el escaso número de nombres espa- 
ñoles que pueden citarse." (ídem, ibid., págs. xxii y sí.) "...De 
Quadrado. . . hay una serie de historias parciales sólidas en la contextura^ 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M." QUADRADO 1 7 

amenísimas en el estilo, labradas con el más discreto artificio, que oculta 
la firmeza de los materiales y convierte en obra de agrado lo que 
realmente es obra de profunda ciencia. El que lea tales libros por re- 
creación, y ojalá todo español los Jeyese, se encuentra al fin de la 
jornada con un caudal de noticias positivas y seguras, que difícil- 
mente encontraría juntas en ninguna otra parte; y va aprendiendo 
sin sentir, la verdadera historia de su patria, estudiada como debe 
estudiarse, sobre el terreno mismo en que el gran drama histórico se ha 
desenvuelto, y entre las piedras que fueron testigos de las heroicas 
acciones o se levantaron para conmemorarlas, y no en áridas cro- 
nologías de reyes, batallas, embajadas, conjuraciones, asambleas y pro- 
tocolos." (ídem, ibid., pág. xxiii.) 

Al mismo tiempo que estos volúmenes, iba publicando estos otros : 
A la memoria \ de | don Antonio Ferrer y Quintana \ Necrología \ 
por \ José María Quadrado 1 Palma de Mallorca, impr. de Guasp, 1857 
17 págs. de 185 X 130 mm. — La España, la Cerdeña y el Congreso, 
Madrid, impr. de Tejado, 1860 ; 30 págs. en 4.° mayor, en defensa del 
Poder temporal del Papa. — A S. M. la Reina, doña Isabel II \ Re* 
cuerdos \ del Real Palacio de Mallorca \ por José María Quadrado. \ 
Palma, impr. de Guasp, 1860; 28 págs. de 303 X 211 mm. en memo- 
ria del viaje a Mallorca que Su Majestad efectuó aquel año. — Obser- 
vaciones sobre la rotulación de las calles de Palma, Palma, impr. de 
Guasp; 36 págs. de 224 X 152 mm., luminoso dictamen que dio como 
miembro de la Comisión constituida por el Gobierno civil de Baleares 
para que le ilustrase sobre la rotulación de las calles de Palma, repre- 
sentando Quadrado a la Acadetnia Provincial de Ciencias y Letras 
por acuerdo de 14 de junio de 1863. 

Hasta entonces Quadrado se había mantenido soltero; mas en 8 de 
septiembre de 1868 contrajo matrimonio con doña Rosa Morell, casi 
de su misma edad. En 19 del mismo mes estalla en Cádiz, y diez días 
después triunfa en Alcolea, la famosa Revolución española que lan- 
za del Trono a doña Isabel II y sume a España en la anarquía, des- 
atando todas las malas pasiones, antirreligiosas y antisociales. Los 
amigos de la Religión y de la Patria vense obligados a defenderlas 
defendiéndose a sí mismos. No podía faltar Quadrado en el campo 
del honor, y en él entró resueltamente desplegando al viento la santa 



ÉPOCA. — TOMO XL 



1 8 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

bandera de La Unidad Católica, semanario que empieza a salir el 7 
de marzo de 1869 bajo su dirección, contando por redactores y colabo- 
radores a don Tomás Aguiló, doctor don Juan Maura, más tarde obispo 
de Orihuela; reverendo padre don Miguel Maura, meritísimo por mu- 
chos conceptos ; el muy ilustre señor don Sebastián Vives, hoy Arce- 
diano de la Catedral de Menorca; el muy ilustre señor Muñoz Cárnica, 
Lectoral entonces de Jaén; don Joaquin Roca y Cornet y el doctor 
don Joaquin Rubio y Ors, ambos veteranos apologistas de la Religión, 
y el no menos benemérito de la Fe y de la Patria y lumbrera de la 
Universidad Central, don Vicente de Lafuente. Con esta brillante 
pléyade de datólicos publicistas el periódico puso su pabellón muy 
alto. Ochenta y cuatro artículos publicó ahi Quadrado sobre todas 
las cuestiones religiosas, políticas y sociales que la Revolución des- 
bordada fué planteando, patentizando nuestro polígrafo la profundi- 
dad de su talento, su vastísima erudición y su consumada maestría de 
a^pologista y de estratega triunfador e incontrastable. Uno de esos ar- 
tículos, Dentro y fuera del Concilio {Unidad Católica, núm. 61, i." mayo 
1870) sobre lo que hacían y dejaban de hacer los partidarios y ene- 
migos de la definihilidad de la Infalibilidad Pontificia durante el Con- 
cilio Vaticano, le ocasionó una virulenta polémica con el tan conocido 
como por muchos conceptos benemérito doctor don Francisco Mateos 
Gago, a la sazón en Roma y Teólogo del Concilio. Cuatro de los obis- 
pos españoles que se hallaban en la Ciudad Eterna con motivo de la 
augusta Asamblea hicieron com^irender al doctor Gago que Quadrado 
rio era, como el doctor sevillano se figuraba, ningún galicano liberal, 
sino todo lo contrario, y por mediación de tales obispos se cortó el in- 
cidente y se disipó el torvo nuiblado. En 23 de febrero de 1872 deja 
Quadrado la dirección de La Unidad Católica, en que siguió colabo- 
rando hasta que desapareció el periódico, no sabemos por qué, en 23 
<ie febrero de 1873. Este semanario era órgano de la Asociación de 
Católicos de Mallorca, en que tanto trabajó Quadrado, especialmente 
recogiendo firmas contra la libertad de cultos para presentar a las 
Cortes Constituyentes que iban a discutirla, llegando a recoger 132.890 
sólo en Mallorca... Día 6 de febrero de 1870 leyó Quadrado en la 
mencionada Asociación y publicó tres días después: En Juanot Co- 
lom I Discurs histórich \ jet a sa Associació de Católichs I per Josef 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.* QUADRADO 19 

María Quadrado. | Arxiver del Reyne de Mallorca [ Palma, impr. 
de Felipe Guasp, 1870; 24 págs de 226 X 153 mni- Poco después 
publicó una versión castellana del tal Discurs bajo el título de Juan 
Colom I Discurso histórico I hecho a la Asociación de Católicos \ y 
vertido al castellano [ por | José María Quadrado, \ archivero del Rei- 
no de Mallorca \ y Respuesta \ a los artículos y al folleto \ publicados 
sobre el mismo asunto. I Palma, impr. de Guasp, 1870; 40 págs. de 
225 X 153 nim. — Empieza en enero de 1872 a publicarse Revista Ba- 
lear de Literatura, Ciencias y Artes, quincenal, cesando a últimos de 
1874 (tres volúmenes de 384 págs ; de 303 X 209 mm. cada uno. Pal- 
ma, impr. de Guasp) : en el tonio de 1873, pág. 86, pone Quadrado una 
versión castellana en verso del himno litúrgico Pange lingua c/loriosi 
lauream certaminis, y en el tomo de 1874, págs. 344 y 376, dos articu- 
k>s sobre conservación de monumentos artísticos bajo el título: Los 
males vienen de arriba y El Arte y el oficio. Hacia este tiempo 
publica en Barcelona su Seínana Santa, que alcanza copiosas edicio- 
nes. He aquí la portada de una de ellas: Oficio ¡ de la Semana San- 
ta \ y \ Pascua de Resurrección \ en latín y castellano I Traducción 
con notas aclaratorias. \ Meditaciones y ejercicios piadosos \ por \ don 
José María Quadrado. I Séptima edición [ acomodada a las nuevas 
Rúbricas ] E. Subirana, Edit. y Libr. Pontificio 1 Puertaferrisa, 14, 
Barcelona, 1915 ; xxii -f 794 págs. de 152 X 91 'nm. El éxito 
extraordinario del Mes de María le animó a publicar el Mes de Mar- 
zo 1 consagrado \ a San José I por \ don José María Quadrado ¡ 
Barcelona, Librería de Subirana, 1875; 384 págs. de 143 X 89 mm. 
Hay otra edición de 1884 en la misma ciudad y Casa editorial 

Abiertas en 15 de febrero de 1876 las Cortes Constituyentes de la 
Restauración y discutiéndose si debía restablecerse la Unidad Cató- 
lica o reducir la libertad de cultos que había a simple tolerancia,^ 
atendiendo Quadrado a la voz del Papa, que apellidaba a los católicos 
españoles a defender la Unidad Religiosa, desplegó nuevamente la 
veneranda enseña de tan santa Causa, dirigiendo desde las colum- 
nas del Diario de Palma, en 5 de febrero de 1876, fervoroso Llama- 
miento a los católicos baleares, varones, seglares y mayores de diez y 
ocho años. Redacta la valiente y acerada Exposición a las Cortes, que 
firman 23.612 mallorquines, 2.211 menorquines y 3.376 ibicencos, v sigue 



20 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(publicando varias artículos sobre el mismo tema para mover la opi- 
nión pública a favor de tan santa causa, reuniéndolo todo en un fo- 
lleto de JT^ págs. de 264 X 180 mm. bajo del título: £/ voto de los 
baleares \ a favor de la Unidad Católica \ en i8y6, \ con un apéndice- 
de las manifestaciones del mismo \ en 1855 y en i8óp I 3; del discur- 
so del Sr. Duque de Almenara Alta \ Diputado por dicha Proiincia \ 
por j D. José María Quadrado. \ Palma, impr. de Felipe Guasp, 1876. 

En octubre de aquel año van millares de españoles en devota pe- 
regrinación a Roma. Uno de ellos fué Quadrado, quien publica sus 
impresiones de peregrino en un opúsculo: La Peregrinación Españo- 
la j a Roma I en i8y6; I Correspondencias de un testigo de vista, \ 
con la alocución de Su Santidad. \ Palma, impr. de Guasp, ¡ 1876*. 
78 págs. de 152 X 100 mm. Los Filibres de Provenza, deseosos de 
honrar al meritísimo archivero que guardaba y enaltecía con sus sabias- 
publicaciones preciados monumentos de la antigua lengua de Oc, le 
expiden por la Cancillería de su Consistori en i." de octubre de 1876 
el título de Filibre Majorau de la Mantenengo de Catalougno. Em- 
pieza en 15 de enero de 1875 la revista palmesana Museo Balear, men- 
sual, colaborando en ella casi todos los escritores baleares, uno de 
ellos Quadrado, El Museo, además de reproducirle, según dijimos 
arriba, su luminoso estudio sobre el afamado poeta valentino Ausias 
March, le publicó: a). Primeros años y conversión de Ramón Lull 
(t. I, 387-396), un capítulo de una obra, empezada años atrás, que etL 
1875 intentaba terminar y darla a luz, cuyo primer capítulo, Raimun- 
do Lulio y sus biógrafos había publicado en 3 de julio de 1870 en 
La Unidad Católica, (t. II, 139-143), y que desgraciadamente no ll^ór- 
a terminar; b). El Claustro de San Francisco (t. II, [1876], 45-7), una 
ardorosa defensa de la Comisión de Monumentos de Baleares, que 
él presidia desde 1869, sobre lo que había hecho y dejado de hacer- 
para conservar aquel famoso claustro, gloria de Mallorca y soberana 
maravilla de la arquitectura ojival. Esta defensa la dirigió precisa- 
mente a esta Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, que la in- 
sertó en el núm. 8. Mucho trabajó Quadrado para salvar dicho claustre, 
mandando a Madrid representación tras representación, que incluyó 
en Ensayos, t. III, 316-329, fechadas respectivamente en 24 junio 1875^,. 
25 febrero 1882, 9 enero 1883, 9 abril 1884; c)> Ensayo sobre los<.' 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.* QUADRADO 21 

^dos primeros actos de "Macbet" de Shakespeare refundidos en uno 
r(Museo, V, [1877], 241-263). 

En 25 de enero de 1877 se celebra en Miramar, con asistencia de 
las autoridades de la Isla, solemnísima jomada literaria en conme- 
-moración del sexto centenario de la fundación del Colegio de Frailes 
-Menores que el beato Ramón Lull consiguió del rey don Jaime II para 
•el estudio de lenguas orientales, preparándose así aquellos hijos de 
San Francisco para ir a predicar a los infieles. Quadrado tomó par- 
te en aquella memorable jornada leyendo eruditísima memoria: Re- 
cuerdos de Miramar en el sexto centenario de su fundación, que llena 
-trece paginas del volumen de 172 págs. de 280 X 185 mm. publicado 
con el título : Homenaje \ al Beato \ Raimundo Lull \ en el \ sexto 
centetmrio \ de la fundación I del Colegio de Miramar. \ Palma, impr. 
<ie P. J. Gelabert. | 1877. 

Otra obra de más empuje emprende a la sazón, demostrando que, 
si su cuerpo iba envejeciendo, su alma se mantenía en perenne ju- 
ventud e indeficiente fecundidad. Esta obra fué nada menos que la 
continuación del famoso Discurso sobre la Historia Universal del 
imponderable Bossuet, quien con vuelo soberano recorrió la vida de 
la Humanidad desde Adán hasta Teodosio y Cario Magno, detenieii- 
:<io ahí su vuelo, no sabemos en definitiva por qué, el águila de Meaux, 
hasta que después de dos siglos osó proseguirlo otra águila, no de 
Francia sino de nuestra Roqueta, que se yergue ideal en medio del 
Mediterráneo. Esta nueva águila continuó hasta terminar aquel es- 
tupendo vuelo, como no lo hubiera podido ni sabido hacer el mismo 
Bossuet. Esto creo haber demostrado en un libro que acabo de pu- 
blicar: D. Jusep María Quadrado I sa vida i ses obres \ ab mo- 
tiu del primer Centenari de son neixament I (14 juny 1819-6 juliol- 
1896) I Ciutat de Mallorca. | Estampa de N'Amengual i Munta- 
ner | 1919; viii -|- 400 págs. de 22y X 145 mm. Aquí sólo apunto 
alguna de las pruebas que aduzco ahí. Quadrado desde luego no era 
teólogo ni orador como Bossuet, mas como historiador no le llevaba 
Bossuet ningima ventaja, antes bien le era inferior. ¡Que no se me 
escandalicen los franceses! Quadrado conocía incomparablemente mejor 
que Bossuet la época más acá de Teodosio, la conversión y civilización 
■de los bárbaros, la historia de la Edad Media en sus tres grandes pe- 



. 22 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ríodos y la Edad Moderna. Por otra parte, Quadrado no tuvo, como 
Bossuet, la desgracia de ser regalista ni padeció la enfermedad, harto 
despampanante, del galicanismo, antes nutría sus pulmones del oxi- 
geno más auténtico, la devoción al Papa, famoso antídoto contra mu- 
chas aciagas dolencias. No respiró, como Bossuet, el oxígeno harto 
viciado que corría por la Corte de Luís XIV, le Roi Soleil, nada a 
propósito para los pulmones de ningún teólogo, canonista ni histo- 
riador. Quadrado, para estudiar la historia, no se situó en Versailles 
ni en ningún otro Real Sitio, expuesto a tremendas nieblas y a hó- 
rridas cerrazones, que hartas veces vuelven tarvunba y dejan al ojo 
más perspicaz sin ver, sino que se situó en otro punto mucho 
más alto, muchísimo más diáfano y despejado, el más diáfano, el 
más despejado, el más sereno del mundo para abarcar y apreciar en 
toda su extensión los panoramas de la historia. Este punto fué la colina 
del Vaticano, coronada por la solemne y formidable mole del inmortal 
Miguel Ángel. Desde aquella sagrada altura Quadrado contempló y 
estudió la vida de los siglos transcurridos desde Carlomagno hasta 
hoy, pesando con fiel balanza a los hombres y a las Instituciones, 
proclamando los méritos y deméritos de todos, enalteciendo todo lo 
enaltecible, elogiando todo lo elogiable, censurando y vituperando cuan- 
to vio digno de censura y vituperio, no atreviéndose nunca a decir 
nada falso, no temiendo jamás decir la verdad toda entera sin d me- 
nor asomo de adulación o de lisonja a nadie, haciendo cabal justicia 
a los grandes pontífices, reyes y pueblos de la Edad Media, Moderna 
y Contemporánea, rindiendo pleito homenaje a la alteza de miras, rec- 
titud de proceder y consumada prudencia de Gregorio VII, Alejan- 
dro III, Inocencio III, Bonifacio VIII y demás Sucesores de San 
Pedro, tan maltratados, escarnecidos y calumniados por las escuelas 
galicana, regalista, febroniana y liberal. Quadrado habló de la Edad 
Media y de la Moderna como no podía hablar Bossuet ni ninguno de 
sus coetáneos porque a la sazón se desconocía absolutamente la Edad 
Media, y la Moderna, entonces contemporánea, precisamente por stl 
demasiada proximidad, se conocía muy inperfectamente, para juzgar- 
la en definitiva. Comparando lo que escribió Bossuet y lo que escribió 
Quadrado, éste no resulta inferior a aquel en manera alguna. Por lo 
que se refiere al saber histórico y al criterio para juzgar a los hom- 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.' QUADRADO 23 

bres e instituciones de los tiempos pasados, especialmente los medie- 
vales, Quadrado sobrepujaba de verdad a Bossuet. Quadrado de se- 
guro no hubiera escrito tan profundamente como Bossuet la Siiite 
de la Religión hasta Teodosio; pero en lo demás Bossuet no era ca- 
paz de eclipsarle. Quizás Bossuet se manifestó inferior a Quadrado 
en la descripción de las vicisitudes de los Estados. La parte que les 
dedicó Quadrado es más completa que la respectiva de Bossuet. Los 
imperios egipcio, caldeo, persa y de Alejandro, y hasta el romano, 
así como los estudió Bossuet, son mucho más fáciles de estudiar y 
no exigen tantos tesoros de erudición y ciencia para presentarlos y 
juzgarlos como las instituciones políticas que surgieron de las rui- 
nas del Romano Imperio y que se desenvolvieron sin cesar en el 
transcurso de catorce siglos, que corrieron tantas etaipas, sufrieron tan- 
tas complicaciones y ofrecen tantas fases y matices. Y es preciso con- 
fesar que todos están puntualmente estudiados y presentados de una 
manera acabada y magistral en la obra de Quadrado. De modo que 
Quadrado no resulta inferior a Bossuet en la parte narrativa; le 
supera en lo que se refiere a las vicisitudes de los Estados y se eleva 
a lo menos a tanta altura en lo relativo a la vida de la Iglesia. No, 
no escribió mejor Bossuet la Suite de la Religión hasta Teodosio que 
Quadrado desde Carlomagno hasta nuestros días. Bossuet no era ca- 
ipaz de terminar esta parte de su obra como la continuó y la termninó 
Quadrado. Bossuet dejó incompleta su obra, y no podía hacer cosa 
mejor que dejarla incompleta; no estaba documentado para comple- 
tarla. Quadrado la completó : reunía cuantas cualidades y condiciones 
se requerian para hacerlo: podía, debía, estaba llamado por Dios a 
completarla. Por esto se cubrió de gloria completándola y mereció 
bien de la Iglesia y de la Humanidad. Bossuet la comenzó sobera- 
namente y soberanamente la continuó y terminó Quadrado. Gocen 
ambos de la admiración y de la gratitud de la posteridad y de la re- 
compensa que Dios tiene reservada a las gp-andes acciones. Esta obra 
se publicó en dos tomos, el I en 1880, de vii + 365 págs. de 193 X 
J26 mm. y el II en 1881, de 11 -f 443 págs. del mismo tamaño, ambos 
bajo el siguiente título: Discurso \ sobre la \ Historia Universal I {Con-^ 
tinuación del de Bossuet) j desde Carlomagno hasta nuestros días [ 



24 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

por José María Quadrado. | Barcelona, Impr. Barcelonesa | Calle de las 
Tapias, núm. 4. 

En 1880 celébrase el solemnísimo MÜenari de la Mare de Deu de 
'Monserrat con un Certamen literario, siendo Quadrado uno de los 
miembros del Jurado calificador. También lo fué en el Certamen de 
unas Fires y Pestes celebradas en Mallorca el año 1881, donde gané 
un accésit con una poesía y un premi con un cuadro de costumbres 
mallorquínas. Con esto trabé relaciones con Quadrado, distinguiéndo- 
me él más de lo que yo merecía y recibiéndome en su casa bastantes 
veces con gran provecho mío. 

Llega el año 1882, y en el Certamen literario celebrado para con- 
memorar el tercer Centenario de la muerte de santa Teresa de Jesús 
sale nuestro polígrafo premiado con medalla de plata por su estudio: 
Recuerdos locales | de \ Santa Teresa de Jesús \ por \ Don José Ma- 
ría Quadrado. \ Barcelona | Impr. de la Viuda e Hijos de J. Subira- 
na. I Calle de Puerta Ferrisa | 1883; 28 págs. de 235 X 152 mm. 

Consumíamos a la sazón los católicos españoles casi todas nuestras 
fuerzas peleando, no contra el enemigo común, según nos exhorta- 
ban a hacerlo el Pa^pa y los Obispos, sino un bando contra el otro 
bando sobre quién profesaba o dejaba de profesar la integridad de 
la doctrina católica, sobre quién era o dejaba de ser liberal o antili- 
beral. Aquellas inacabables reyertas en realidad eran un escándalo y 
una ignominia permanentes, desoyendo casi todos la voz de la Santa 
Sede y del Episcopado español. Enemigo Quadrado de tal proceder 
y manifestándose opuesto a los que pretendíamos ser exclusivamente 
los puros, los Íntegros, los antiliberales, invitado en 1884 a dar una 
conferencia a la Juventud Católica de Palma, donde predominábamos 
a la sazón los llamados íntegros, nos la dio en 17 de febrero de aquel 
año, exponiendo con harta viveza y contundencia de frase lo que 
entendía él que habíamos de ser y lo que habíamos de hacer como 
tales miembros de la Juventud Católica los que la formábamos, esto 
es, que debíamos huir de tales reyertas y pugilatos y no dar dema- 
siada importancia a los periódicos portaestandartes de aquellos ban- 
dos, ni dejarnos llevar de las pasiones políticas ni menos confundir 
la causa de Dios y de la Iglesia con ningún partido, sino consagrar- 
nos a estudios serios para poder servir mejor a Dios, a la Iglesia y 



biografía y bibliogr.\fia de j. m. quadrado 25 

.a la Patria. Tal conferencia nos sentó muy mal a los íntegros, hasta 
interrumpirse mis relaciones con Quadrado, reanudándolas poco an- 
tes de su muerte. Leída ahora la tal conferencia, salta a la vista que 
-en muchas cosas tenía Quadrado razón de sobra contra los íntegros. 
¡Ojalá íntegros y mestizos le hubiésemos prestado oído! ¡Azares de 
la sangre joven, demasiado ardorosa! 

En enero de 1884 vuelve a salir Museo Balear, suspendido en 1877.. 
publicando en el mismo numerosos artículos don José María, a saber: 
a) Presagios y trastornos acontecidos a la muerte de Julio Cesar, tro* 
ducción en tercetos del final del libro I de las Geórgicas de Virgilio 
:(T, I [1884], págs. 147-152). — ^b) Macbet. Refundición en tres actos 
del drama original de Shakespeare (T. II [1885], ^> Si y 161). — c) 
Medida por medida. Refundición en tres actos del drama de Shakespeare 
(ib,, págs. 281, 361 y 441). — d) Víctor Hugo y su escuela literaria 
(ib., págs. 481-500), estudio, como vimos, publicado a los veintiún 
:años en el Semanario Pintoresco Español de Madrid en 1840 y que 
■cuarenta y cinco años más tarde pudo reproducir sin tener que cam- 
biar una tilde, añadiendo un final desolador, pintando con tremendas 
pinceladas la horrible caída y fin desastrado del gran poeta francés, 
victima de su satánica soberbia. — e) Caridad, Esperanza, Fe; tres huc 
ñas obras de este año 1885 (ib., págs. 721-744), tres juicios lumino- 
sísimos sobre sendos libros de tres grandes poetas. Caritat, de mosén 
Jacinto Verdaguer; Llibret de versos, de don Teodoro Llórente, y 
Toesies, de mosén Miguel Costa y Llobera. — f) Un recuerdo a don 
José María de Martorell y Fivaller {Duque de Almenara Alta) ; 
1843-1886 (T. III [1886], págs. 147-160).— g) El Rey Lear. Refundición 
del drama original en cinco actos, de Shakespeare (ib., págs 1-40, 161 -200, 
321-344, 561-592, 681-711). — h) El Códice de los Reyes, o sea el rey de 
los códices del Archivo (histórico) de Mallorca (ib., págs. 361-392), estu- 
dio magistral del códice de los Privilegios y Franquicias de los reyes de 
Mallorca don Jaime I, don Jaime II, don Sandio I y don Jaime III, sa- 
grados para todo corazón mallorquín de verdad. — i) Un drama sacro del 
.siglo XIV (ib., págs 441-454), reproducido de La Unidad Católica (5 fe- 
rbrero 1871). — j) Las Demoliciones de Roma y los Recuerdos de San Es- 
tanislao de Kostka (ib., págs 666-671), — k) Don Joaquín Sancho: Necro- 
logía (ib., págs 761-768). — 1) Los Bárbaros del Norte constituidos y civi- 



26 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Usados por la Iglesia (T. IV [1887], págs. 1-13). — 11) Traducciones 
de poesías de Lamartine [Año nuevo, ib., pág. 32] y de Manzoni [La 
Pasión, ib., pág. 224; La Resurreción, ib., piág. 228; Pentecostés^ 
pág. 391 ; El Nombre de María, pág. 669; Natividad, ib., pág. 950] — m) 
Códices del Archivo General de Mallorca (ib., págs. 161 -170), minu- 
ciosa y puntual descripción de los veintitrés códices o libros de 
cadena que constituyen el fondo capital de dicho Archivo. — n) Líneas 
y manchas, rasgos y contornos, tomados del natural por don Santiago 
de Liniers (ib., págs 241-9) ; Poesías de doña Josefa Massanés (ib.,, 
pág 481) ; Historia de Salamanca por don Manuel Villar (ib., pág 916) ; 
El Duque de Almenara Alta y el Marqués de Villel (ib., págs 921-933)^ 
cuatro notas bibliográficas de mucha enjundia. — o) El Infante de Ma- 
llorca : un congreso real de sobremesa (ib., pág. 561) ; La Prisión de 
Curiel (ib., pág. 736) ; La Asechanza (ib., pág 881), tres capítulos con- 
que completó Quadrado la novela que su amigo de toda la vida don 
Tomás Aguiló había dejado incompleta. — ^p) Málaga en 1487: docu' 
mentó coetáneo de su conquista (ib., pág. 572). — q) Demoliciones y 
reformas (ib., pág. 801), reproducción de un opúsculo publicado en; 
1851. — r) Don Pedro Juan Morell (ib., pág. 841), estudio biográfico- 
y crítico que Quadrado hizo de su suegro, figura (harto interesante 
entre la intelectualidad mallorquína del siglo xix. — rr) La Judería de 
la capital de Mallorca en i^pi (ib., págs. 281-305), reproducción del 
Boletín de la Real Academia de la Historia, t. IX, cuad. IV, oct. de 
1886), en que se estudia profundamente la topografía y demografía 
de nuestro Cali de Jueus y se da la lista de los judíos mallorquines 
conversos de últimos de siglo xiv, con sus nombres y apellidos. — s) 
Donoso Cortés como orador y publicista en 1850 (T. V [1888], pági- 
nas 361-372), reproducción del artículo que Quadrado dedicó a Donoso 
en El Ancora de Barcelona (1850). Aprovechando las galeradas del 
Museo Balear reúne aquilas refundiciones de Shakespeare en un vo- 
lumen que tituló: Dramas de Shakespeare refundidos del inglés \ cotr 
notas y observaciones \ por \ José María Quadrado [ I. C. de la Aca- 
demia Española. \ Palma. Impr. de Viuda e Hijos de P. J. Gelabert, 
1886; 367 págs. de 224 X 147 mm. 

En tanto había puesto manos a una obra que sólo él podía inten- 
tar sin pecar de temerario. El tomo de Recuerdos y bellezas de Espa- 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.* QUADRADO 27 

ña consagrado a Mallorca permanería incompleto en su parte des- 
criptiva de los monumentos, y de la histórica sólo llegaba a la batallan 
de LluchmayoT (25 octubre de 1849), ^ que nuestro último rey perdió 
la corona y la vida y Mallorca su independencia, no consagrándose 
en todo el tomo siquiera una línea a Menorca e Ibiza. La casa barce- 
lonesa Daniel Cortezo y C emprende la segunda edición de Recuerdos 
y bellezas para completar la primera con el estudio de las provincias 
que en ésta faltaban, titulándola: España. Sus monumentos y artes; 
su naturaleza e historia, encargando a Quadrado la continuación y 
conclusión del volumen de Piferrer, mas no con el nombre de Ma^ 
Horca, sino de Islas Baleares, que sale en 1888 con la siguiente por- 
tada: España j Sus monumentos y artes; su naturaleza e historia. } 
Islas Baleares | por \ D. Pablo Piferrer y D. fosé Af.* Quadrado.-. \ 
Barcelona. | Establ. Tip. ed. de Daniel Cortezo y C, 1888; xviii -j' 
1.423 págs. de 136 X 163 mm. De estas 1.423 páginas sólo hay 572 
de Piferrer, perteneciendo los restantes "851 a Quadrado, quien tra- 
zó ahi la historia de Mallorca desde 1349 hasta el Decreto de nue^'o 
planta de Felipe V. Los capítulos que consagró Quadrado a esos tres- 
cientos sesenta y nueve años de vida balear, son verdaderamente asom- 
brosos, definitivos, supremos. Quadrado en ellos, en expresión de Me- 
néndez Pelayo, "resulta vencedor de sí mismo: o por la especial devoción 
que consagra al asunto, o por haber llegado a la plena madurez 
de sus facultades y a la posesión completa de su estilo; finalmente, por 
las excepcionales condiciones del asunto, que no es ya una crónica lo- 
cal... sino la de un Estado que en tiempos fué independiente y poderoso, 
y con cuyos anales, conocidos día por día sin interrupción alguna y 
con inusitado lujo de pormenores, nos ofrecen tan nuevas condiciones 
de organización social, tan interesantes rasgos de costumbres públi- 
icas y domésticas, episodios tan dramáticos, conflictos de tan ex- 
traño carácter, y por decirlo todo, un sello de originalidad que realza 
y diferencia a Mallorca, no sólo entre las diversas regiones de Es- 
paña sino entre las mismas que compusiron la Corona de Aragón." 
(Introducción a Ensayos de Quadrado, t. I, págs. xxviii y xxix.) 

Fallece en Madrid a 14 de diciembre 1882 el varón de Dios don 
Santiago Masamau, egregio fundador en España de las meritísimas 
Conferencias de San Vicente de Paúl. Sus amigos y testamentarios 



^8 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

«entendieron que se imponía escribir y publicar su biografía tan au- 
torizadamente como fuese posible. Y ¿a quién la encargaron? A Qua- 
drado, quien al principio oponía viva resistencia, hasta que por fin 
se rindió, dejando terminada su obra en i." de diciembre de 1891, 

■.imprimiéndose en 1905 con la siguiente portada: Biografía \ de | Don 

.Santiago Masarnau | por \ D. José M." Quadrado. \ Madrid | Tipogr. 
del Sagrado Corazón | 54, Leganitos, 54 [ 1905; 361 pógs. de 217 X 
137 mm. 

Llega el día 4 de octubre de 1890, quincuagésimo aniversario de la 
publicación del primer número de La Palma; y sus amigos, casi to- 
dos los escritores y entusiastas de las Letras de Mallorca, celebran 
el fausto aniversario con espléndido banquete, que preside Quadrti- 
do, el único sobreviviente de los tres redactores de la famosa revista. 
Para perpetuar tan glorioso homenaje, se hace una nueva edición 
de los 32 números que publicó La Palma y añádese el 33, correspon- 
diente al 4 de octubre de 1890, con un artículo de Quadrado y otros 
de don Juan Alcover y Maspons, don Miguel S. Oliver, don Tomás 
Forteza, don Juan Palou y Coll, don Estanislao Aguiló y poesías de 

/.mosén Costa y Llobera y de don Mateo Obrador, haciéndose más ade- 
lante una tirada aparte de este núm. 33, incluyendo en él todas las com- 
posiciones que los diferetes literatos mallorquines- habían escrito para 
dicho homenenaje, con el siguiente título: La Palma ¡ semanario \ 
de I historia y literatura. \ Número postumo \ conmemorativo del 
50. aniversario de la aparición de este periódico I cuyo primer nú' 
mero se publicó el 4 de octubre de 1840. \ Palma, | Impr. de Felipe 

'Guasp y Vicens. | 1890; 40 págs. de 332 X 244 mm. 

En 1892 pone un prólogo, sabroso y discreto, en el tomo de Poe- 
síes en mallorquí popular del eximio costumbrista don Pedro de Al- 
cántara Penya, quien en 1870 había tenido la flaqueza de escribir 

•por encargo del Ayuntamiento de Palma un opúsculo sobre las Ger" 

.maníes de Mallorca, que Quadrado hubo de rebatir en defensa del 
Discurs que, según dije, había leído en la Asociación de Católicos poco 

-antes. Quadrado no guardaba a Penya ningún resentimiento, y por 

. ésto se complació en ponerle aquel prólogo. 

En 1854 había comenzado a reunir sus artículos periodísticos en 

ovarios volúmenes, saliendo el I con este título : Ensayos I religiosos, 



biografía y bibliografía de j. m. quadrado 29 

políticos y literarios \ por | D. José Ai.* Quadrado. \ Tomo primero, j ; 
Palma, | Impr. de Guasp. I 1854; 424 págs. de 242 X I55 mm. 
El volumen II, del mismo tamaño y en la misma imprenta y con idén- 
tica portada, no salió hasta 1873, ^^ 5^8 páginas. En estos dos volú- 
menes sólo figuraban los artículos religiosos de las primeras campañas 
del autor y una parte muy exigua de los artículos políticos. Era pre- - 
ciso completar la colección y esto se ofreció a hacer y puso manos a 
la obra desde luego la Casa editorial Amengual y Muntaner, salien- 
do en 1893 el primer volumen con la siguiente portada: Ensayos \ 
Religiosos, Políticos y Literarios ¡ por D. José M.* Quadrado. \ Se- 
gunda Edición, 1 precedida de una introducción \ por \ D. Marcelino 
Menéndez Pelayo. | Tomo I. Palma de Mallorca. | Tipografía de 
Amengual y Muntaner, Editores ] 1893; lxi -{- 406 págs. de 205 X 
129 mm. La Introducción, como del excelso Menéndez Pelayo, es 
un estudio definitivo y superlativamente magistral de la obra lite- 
raria de Quadrado, y encareciéndola y encomiándola cual era debido. 
En este tomo I se incluyen los primeros artículos apologéticos que pu- 
blicó Quadrado en varios periódicos. Así hay: a), de La Fe, trece; b), , 
de El Ancora de Barcelona, cinco ; c), de El Católico, de Madrid, quin- 
ce; d), de La Palma, dos; e), del Diario de Palma, dos; f), del Heraldo 
de Madrid, dos; g), del Conciliador de Madrid, cinco. Estos artículos 
versan sobre la Fe religiosa, política y literaria; La Religión y la Fi- 
losofía; Escepticismo y Materialismo; Misterios; La Iglesia, la Reli- 
gión y el siglo: lucha perpetua del siglo con la religión; Modo de 
conducirse con un siglo indiferentista; Eclecticismo y Racionalismo ; 
Coexistencia de los dos ordenes político o civil y espiritual o reli- 
gioso; Ilusiones que disipa el detenido estudio de la historia acerca 
de la bondad absoluta de las instituciones humanas; Porvenir Reli- 
gioso; Sorpresas y temores exagerados de la época; Inmutabilidad de 
la religión en tnedio de las vicisitudes humanas; Zozobras y quejas 
de las pasadas generaciones; Aumento en las necesidades sociales a 
medida de los adelantos de la cultura; Interés y vitalidad de las cues- 
tiones religiosas en nuestros días; El nuevo Clero : sus cualidades, 
su situaciÓ7i respecto de los gobiernos y de los pueblos; Libertad 
de Enseñanza en España, en Francia, en Inglaterra; El TribunQ 
Católico (P'Connell) ; El Catolicistno en Siria; Los Jesuítas en Amé' 



3o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

rica; Diatribas contra el Clero; Dotación del Culto y Clero; Ve jacio-» 
nes al Episcopado; Nuevos apologistas; Defensa de los Institutos 
religiosos; la Prensa, antídoto de sí misma; Folletines antirreligiosos; 
Intolerancia protestante; Tendencia de Inglaterra al Catolicismo ; 
Tipo sacerdotal del siglo xix; Cuestión de los Jesuítas en Francia; 
El Gogierno y la Santa Sede; Conducta de los conservadores con el 
Clero ; Facultades de la Iglesia en la prohibición de los libros. 

Los artículos incluidos en el tomo II, que salió en 1894, publicados 
en La Fe, El Católico, El Conciliador y El Pensamiento de la Na^ 
dan, versan sobre el Pronunciamiento de 184^ y sus consecuencias; 
Sistema de conciliación política y dinástica en 1845 (el pensamiento 
de Conciliación; la Legalidad y el Trono; las Instituciones represen- 
tativas; el Voto electoral; la Nación y la época; la Opinión nacional; 
■el Matrimonio de la Reina); El Ministerio Narváez y los parlamen- 
tarios en 1845 y 1846 {Vicios de los gobiernos de partido; el Partido 
Moderado; Vicisitudes y caída del Ministerio Narváez). 

El tomo III, salido también en 1894, contiene tres series de ar- 
tículos, dos de ellas publicadas en El Ancora de Barcelona, la otra 
en el Diario de Palma, cerrando el volumen una Miscelánea de varios 
folletos publicados desde 1850 a 1860, que dejo arriba reseñados. Los 
artículos de la primera serie, todos publicados en El Ancora versan 
■sobre cuestiones sociales {Movimiento europeo en 1848; Esperanzas 
■del i8¿o; Males y remedios de la época; El Interés como principio 
social; El Culto humanitario). La segunda serie, también publicada en 
El Ancora; estudia los acontecimientos de la política española a me- 
diados del siglo XIX. La tercera serie va dedicada al famoso bienio 
progresista (Llamamiento no político a las fuerzas vitales del País; 
La Base religiosa en las Constitu/y entes; Las Exposiciones en favor 
•de la Unidad Católica). 

El tomo IV, salido en 1896, incluye toda campaña que Quadrado 
4iizo contra la Revolución Setembrina desde las columnas del sema- 
'nario La Unidad Católica, agrupándose los numerosos artículos bajo 
•los siguientes lemas, en que se cifra el meollo de ellos: Asociaciones de 

. católicos; Achaques de partido; La Revolución de 1868; La Mo- 
^arquh democrática; La Cuestión religiosa en las Cortes y en el 

i 'Gobierno; El Concilio del Vaticano; Complicaciones europeas; La 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.' QUADRADO 3 1 

Santa Sede y la usurpación; Peligros sociales; La Conciliación; ce- 
rrando el tomo la polémica con el doctor Gago y la Conferencia dada por 
Quadrado en la Juventud Católica de Palma el día 17 de febrero de 1884, 
que arriba reseñé. 

Nombrado Presidente de la Sección de Literatura del Circulo Ma- 
llorquÍH, al tratarse de dedicar una velada a los escritores mallorquines 
difuntos don Luis Pons y Gallarza, don Alvaro Campaner y don Juan 
Guardiola, encárgase a Quadrado la Memoria necrológica, que escribe 
con la acostumbrada robustez de estilo y seguridad de juicio, leyéndola 
en 30 de octubre de 1894, ante selecto auditorio. 

En todos estos años había recibido distinciones, encargos y nombra- 
mientos que conviene consignar, porque ello contribuirá a dar la idea 
justa de la importancia social, religiosa y literaria a que se elevó Qua- 
drado. Pues bien; en 31 de enero de 1861 se le nombra Vocal de la Co- 
misión para form<ir el Catálogo general de las riquezas artísticas e his- 
tóricas que existían en los edificios públicos de Palma ^; en 15 de abril 
siguiente se le designa Vocal de la Junta para formular las bases del 
plano geométrico de Palma; en 31 de diciembre de 1863, la Real Aca- 
demia de Ciencias y Letras de Baleares le elige vicepresidente; día 11 
de diciembre de 1865, se le nombra de la Junta organizadora de las obras 
de arte que debían enviarse a la Exposición Universal de París celebrada 
«n 1867; día 20 de abril de 1867, se le hace miembro de la Comisión 
para formar la estadística de las bibliotecas; día 15 de abril de 1869, la 
Real Academia de San Fernando le nombra vicepresidente de la Comi- 
sión de Monumentos ,de Baleares; día 29 de julio de 1875, se le hace 
■Vocal de la Junta Consultiva de la Oración y Vela del Santísimo Sacras 
mentó; día 11 de marzo de 1875, el ilustrísimo señor Vicario Capitular 
S. V. de Mallorca, le nombra Vocal de la Junta de Reparación y Res- 
tauración de la Catedral; día 17 de febrero de 1877, se la designa Fo- 
xal de la Comisión Organizadora, Sección restrospectiva, de la Expo- 
sición de Productos Baleares celebrada con motivo de la venida a 
Mallorca de Su Majestad el Rey don Alfonso XII ; día 17 de marzo de 



I Este y los siguientes datos constan en el expediente personal de Quadrado, 
•que se guarda en el Archivo Histórico del Reino de Mallorca que regentó tantos 
años, y me los ha proporcionado el dignísimo archivero actual, mi buen amigo 
<lon Pedro Antonio Sancho. Que conste mi más cordial agradecimiento. 



32 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



1875, ^3- ^^^^ Academia de San Fernando le crea Académico Correspon^ 
diente; día 20 de diciembre de 1883, la Real Academia de la Lengua- 
Española le expide el título de Socio Correspondiente; día 14 de ene- 
ro de 1885 y día II de enero de 1886, el Rectorado de la Universidad 
de Barcelona le nombra Vocal Jurado de Examenes, Sección de Le- 
tras del Instituto de segunda Enseñanza de Baleares ; día 20 de noviem- 
bre del mismo año (1886), este Instituto le designa Vocai del Jurado 
de los trabajos presentados al certamen con que se celebra el 50.° ani- 
versario de la fundación de tal centro de enseñanza. 

En tanto, no cejaba el incansable don José María en su fecundidad 
literaria publicando en el Bolletí de la Sociedat Arqueológica Luliana át 
Palma: a) Carta al Rey don Pedro IV sobre los aprestos del Duque de^ 
Mnjou para posesionarse del Reino de Mallorca [1376] (t. II, [1887], 
pág. 49); h)Miscelánea histórica [1387 a 1399] (ib., pág. 105); c) Des- 
agravi a las Literaturas Regionals, contestación muy enérgica a don 
Luis Carlos Viada, que en España Moderna de Madrid le había acusado- 
de "enemigo de las literaturas regionales" y de que "se jactaba de no 
escribir en catalán", rechazando Quadrado la inculpación por contraria 
a la verdad y destituida de todo fundamento, declarando que tiene el 
mallorquín o catalán por verdadero idioma y explica satisfactoriamente 
por qué él escribe ordinariamente en castellano; habiendo escrito tal ar- 
tículo para la Revista Catalana del reverendo don Jaime Collell, que lo 
publicó en mayo de 1889, de donde lo tomó el Bolletí de la Arqueológica^. 
(t. III, [1889], pág. 73); d) La Ciudad de Mallorca (Palma) en el si- 
glo XV (ib., pág. 51); e) Manifestación de lo últimamente ocurrido en la 
Comisión provincial de Monumentos (t. IV [1892], pág. 275) sobre la 
disparatada reforma de la Casa de la Vila (palacio municipal) de Palma, 
poniendo en evidencia las malas artes a que apelaba la política para des- 
figurar un monumento tan venerable como aquél ; f) Dos contestacio- 
nes de la Real Academia de San Fernando (t. V [1893], pág. i) sobre 
la misma inconígruente e indefendible reforma; g) Sobre la Germanía 
(ib., pág. 337) referente a lo que había escrito en Islas Baleares. 

Otra publicación llevó a cabo, interesantísima para la historia de 
Mallorca y de un valor científico indiscutible, bajo este título: Infor- 
macions Judicals \ sobre 'Ls | Adietes a la Germanía |, en la ciutat 
i Illa de Mallorca \ e | penas de eos e d' haver \ a ells imposadas \ aprés 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.' QUADRADO 33 

la reducció de 1523 \ per | Josef María Qitadrado \ — Palma [ Estampa 
de Felip Guasp | 1896; 100 páginas de 276 X I94 mm. 

Día 28 de febrero de 1894 se produce un incendio en el palacio 
municipal de Palma, en cuyo piso superior está instalado el Archivo 
Histórico : echando los preciosos códices que contiene al patio, se pu- 
dieron salvar. Esto hizo comprender a Quadrado la conveniencia de pu- 
blicar cuando menos el índice y extractos de aquel tesoro de tantos 
siglos de vida balear. La Diputación se ofreció a costear la edición, y 
él puso en seguida manos a la obra, saliendo el primer cuaderno en 1895 
y le segundo en 1896 con esta portada: Privilegios y Franquicias j de I 
Mallorca, \ cédulas, capítulos, estatutos, órdenes y pragmáticas, \ otor- 
gadas por los I Reyes de Mallorca, de Aragón y de España \ desde \el 
siglo XIII hasta fin del xvii \ y triplemente catalogadas y extractadas \ 
por orden de registros, datas y materias, con un apéndice \ de las bulas 
pontificias y otros documentos | compilados por don José María Qua- 
drado. I Palma de Mallorca | Escuela Tipográfica Provincial. | 1894. Su- 
man los dos cuadernos 320 págs. de 322 X 225 mm. Las cubiertas del 
primero llevan el año 1895 y las del segundo el año 1896. La obra no pasó 
adelante por lo abatido de cuerpo y alma que empezaba a sentirse el 
autor con sus setenta y siete años a cuestas y también por el tremendo 
disgusto que le causó su jubilación del cargo de Archivero, decretada en 
22 de enero de 1895, que le fué en realidad la sentencia de muerte. Qui- 
tarle el Archivo a Quadrado era quitarle la vida. El nuevo Archivero, 
don Pedro Antonio Sancho, ferviente y rendido admirador de Quadrado 
y otros amigos, hicieron los imposibles para dulcificarle la pildora; pero 
todo fué en vano : la herida, mortal de necesidad, ya no se restañó sino 
que fué enconándose más y más, haciendo prever un fatal desenlace, 
que desgraciadamente no se hizo esperar. 

Para dar rienda suelta a su ardiente devoción al Sagrado Corazón 
de Jesús acomete la redacción de un Mes de junio que hiciese juego con 
sus celebrados Meses de mayo y marso, completando así su triple home- 
naje de amor y veneración a la Augusta Trinidad de la tierra, Jesús, 
María y José. Llegó a escribir nueve días, presentando al Corazón de 
Jesús como Creador, Redentor, Mediador, Libertador, Legislador, Maes- 
tro, Verdad, Bien, Belleza. Mas su postradísimo estado de salud no le 
permitió pasar adelante, pues fué agravándose hasta el doloroso extremo 

3.' ÉPOCA. — TCMO XL 3 



34 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

de tener que administrarle los últimos Sacramentos, que recibió con 
extraordinaria devoción, recitando fervorosamente el V exilla Regís pro- 
deunt, edificando a todos con su profunda y ardorosa piedad, durmién- 
dose en el ósculo del Señor, lleno de méritos y coronado de gloria ante 
Dios y los hombres, el dia 6 de julio de 1896. Anima ejus et omnium 
fidelium defunctorum per misericordiam Dei requiescant in pace. Amen 
Lo que dejaba escrito del Mes de junio lo publicó en octubre y no- 
viembre de 1910, en el diario Correo de Mallorca, el reverendísimo señor 
doctor don José Miralles y Sbert, obispo hoy de Lérida y entonces ca- 
nónigo-archivero de Mallorca, testamentario de la señora doña Rosa 
Morell, viuda de Quadrado. 

¡ Qué vida la de don José María más larga y más gloriosa, y toda 
consagrada exclusivamente a Dios, a la Iglesia, a la Ciencia y a las 
Letras ! 

Todo Palma y Mallorca lloraron su muerte, extendiéndose el duelo 
a la vecina isla de Menorca, donde había nacido, y hallando eco en Ma- 
drid, Barcelona y algún otro centro de cultura, y hasta entre los sabios 
extranjeros, algunos tan eminentes como el inmortal historiador César 
Cantú. Sí, todos lloramos la pérdida de aquel escritor imponderable, 
de aquel varón verdaderamente extraordinario que dedicó toda su vida, 
todas sus fuerzas, todo su ser a servir a Dios y a su Patria con sus obras 
y con su pluma, fecunda, lozana e inagotable como ninguna otra que 
haya brotado en las Baleares de muchos siglos a esta parte, no habién- 
dole sobrepujado ni igualado nadie aquí más que el beato Ramón LulL 
Todos los periódicos baleares y los más importantes de la Corte y 
otras ciudades del continente dedicaron a su veneranda memoria sen- 
tidas y encomiásticas necrologías, distinguiéndose el diario palmesano 
La Almudaina, consagrándole un Recuerdo necrológico : 32 -f- xvi 
págs. de 312 X 235 mm., todo él artículos laudatorios del excepcional po- 
lígrafo, firmados por veintiséis escritores mallorquines y once del con- 
tinente. 

En 14 de junio del año pasado se cumplieron cien años de su naci- 
miento, celebrándose su Centenario : a). En Menorca, empezando Cinda- 
dela con un Álbum de autógrafos en honor de Quadrado, entregado 
a la Ciudad, una Misa en el atrio de la casa en que nació Quadrado, 
una Exposición arqueológica en el Círculo Artístico y una Velada lite- 



BIOGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA DE J. M.* QUADRADO 35 

raria en el teatro, presidida por el señor Alcalde de Ciudadela y repre- 
sentantes de las demás Autoridades, todo esto el día 15 de junio; y 
finalmente en Mahón, el Ateneo Científico, Literario y Artístico, en di- 
ciembre, cormiemoró el tal Centenario con una solemne velada científico- 
literaria, en que tomó parte la flor y nata de la intelectualidad menor- 
quina y la gente de más viso de la Isla, b). En Madrid celebró la con- 
fnemoración centenaria la Sociedad Española de Excursiones el día 22 
■de jimio en el palacio de la Real Academia de la Lengua Española bajo 
la presidencia de Su Majestad el Rey, dedicándose a la memoria de nues- 
tro gran polígrafo sentidos, eruditos y elocuentes discursos, c), En 
Mallorca se preparó el centenario con varias conferencias en el Museo 
Arqueológico Diocesano, Centro de Defensa Social y Tercera Orden 
Seglar de San Francisco, y en 23 de noviembre se celebró solemne 
Pontifical en la Santa Iglesia Catedral Basílica, se inaguró en el extremo 
occidental de la calle de Palacio severo monmnento en mármol coronado 
por im busto de Quadrado y erigido por el Ayuntamiento, pronunciando 
oportuno y f erv'iente discurso el señor Alcalde de Palma, y por la noche 
en el salón de sesiones del Palacio Municipal solemne velada literaria 
bajo la presidencia del reverendísimo señor obispo, doctor don Rigo- 
berto Domenech y demás autoridades y con asistencia de lo más selec- 
to y granado de la ciudad, estudiando a Quadrado los diferentes ora- 
dores como Historiador, Crítico de Arquitectura, Sociólogo, Periodista 
de altos vitelos. Apologista de la Fe Católica, Autor Ascético, Estilista 
y Patricio insigne, resumiendo elocuentemente los discursos el reveren- 
dísimo Prelado diocesano. 

Ni Menorca, ni Mallorca, ni España hicieron de Quadrado, mientras 
él vivía, el caso que era debido, hasta que Menéndez y Pelayo le rindió 
pleito homenaje con su magistral Introducción, encabezando la segunda 
edición de Ensayos de nuestro polígrafo sin par. La deuda que no pa- 
garon sus contemporáneos, es de esperar que la salde cumplidamente la 
posteridad, por aquello de que no hay deuda que no se pague ni plazo 
que no se cumpla. Que sea esto pronto, por el buen nombre de las Balea- 
res y de España, es lo que pido a Dios con toda mi alma de español y 
de cristiano. 

AxTOXio M.* Alcover, pbro. 

Palnta de Mallorca, 16 de enero de igzo. 



LA carestía de LA VIDA EN EL SIGLO XVI 
Y MEDIOS DE ABARATARLA 



I 

En todo el curso de la centuria décimasexta se había agravada 
tanto en Castilla el problema de la vida por los precios exagerados 
de todos los artículos, que el Poder público, en cumplimiento de los 
principios de economía y de administración vigentes en aquella y pos- 
teriores centurias, tuvo que tomar medidas conducentes a la restric- 
ción de las valoraciones en cada uno de ellos, singularmente en los 
asignados a los mantenimientos, lo que ipás le preocupaba. Así, la Ad- 
ministración Central que diríamos hoy, los Concejos y el Reino, iban 
adoptando paulatinamente acuerdos encaminados al logro de sus in- 
tentos en cuestión de subsistencias, habitación, indumentaria y cuan- 
tas otras se relacionaban con ellas, tales como tributos, trabajo, in- 
dustria, labranza y crianza. El paso de la Edad Media a la Edad: 
Moderna, con todos los factores que caracterizaban a ésta, había con- 
tribuido, entre otros, al encarecimiento, sin que fuera permitido ocu- 
rrir con los productos de unas regiones a las necesidades de otras, 
porque la dificultad en las vías de comunicación, alzando el precio de 
los transportes, prohibía prácticamente toda compensación. A ello ve- 
nían a añadirse los efectos de las cosechas menguadas, que, aunque 
desiguales en cuanto a las distintas regiones, ejerciendo presión en el 
desenvolvimiento industrial y comercial, desequilibraban más aún, con Ios- 
derechos de sacas y las permisiones de arribadas por los puertos secos 
y mojados, la economía imperante. 

Sin dejar de notar la valoración de muchos artículos y la serie 
de causas que produjeron la carestía en la centuria décimasexta^ 



LA CARESTL\ DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI :>7 

desarrollo en cnanto al tiempo de este artículo, hemos de fijamos 
principalmente en los de comer, beber, arder y vestir, que eran los 
^ue más importaban. 

Fijemos unas cuantas especies de consumo más común en una 
población tan poptdosa y de tanta vitalidad como Córdoba en los úl- 
timos años del siglo xv y primeros del xvi, y hemos de ver las dife- 
rencias notables que registramos con otras de la misma potencialidad 
inedia centuria más tarde. 

En 1495 la libra de carne estaba en Córdoba a 10 maravedís, la 
de ternera a 7, el camero n 9, el tocino a ii y el pescado a 9; la pa- 
nilla de aceite a 2, el azvmibre de leche a 6, el queso fresco a 5. el 
jabón a 4, y otros por el estilo, guardando estos mismos precios en 
los años últimos del siglo y comienzos del siguiente. 

Si tomamos como tipo el de los granos, prescindiendo de cir- 
cimstancias transitorias como los malos años o las avenidas, tendré - 
mos en las regiones productoras, las que fijan la pauta en el mercado, 
una graduación progresiva desde mediados del xv al primer decenio 
del XVI, Peñafiel, que cotizaba su trigo en 1459 3- 4^ maravedís y a 
60 en 1468, cedíalo a 130 en 1474; Castilla (sin duda los mercados 
de \'alladolid, Falencia, ^ledina de Ríoseco, Medina del Campo y 
Villalón), a 40 en 1462 ya 152 en 1473. En Andalucía, Toledo y Ex- 
tremadura, las oscilaciones eran mayores, y, como veremos, los pre- 
cios sobrepasaron la tasa, cuando se estableció ésta. En mejores con- 
diciones habían de estar las regiones y los pueblos conocidos bajo 
la denominación común de acarreo, pues generalmente sus cercanías 
a los puertos de la mar permitíanles adquisiciones a precios más mo- 
derados. 

Tengamos en cuenta también que el valor de los gastos no ha 
estado en proporción del de los terrenos: los 285 marjales compra- 
dos en la vega de Granada por Diego de Aguayo a varios moros, 
antes de que se prohibiese adquirir de ellos heredamientos, y cedi- 
dos a la Reina Católica para darlos por término a la villa de Santa 
Fe, costaron a doña Isabel 26.505 maravedís, a 93 el marjal ^. 

I Archivo de Simancas. Mjercedes y Privilegios. Leg. 34, foL 96. i agosto 1505. 
Albalá para el pago por acuerdo de los testam^otarios de la Reina. 



38 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Y si añadimos que la tasa de los salarios ni el desenvolvimiento 
de ellos no ha seguido en sus evoluciones, ni el precio de los terrenos 
ni el de los granos, tendremos el desequilibrio que se hacía más mar- 
cado a cualquier pequeña oscilación. No puedo ser .partidario de la 
opinión, tan seguida, de que la jornada de la mano de obra — fuerza 
física — haya podido ser nunca la medida universal del precio del 
trabajo, porque menos oscilaciones había en trigos, quitaciones de Corte 
y Casa Real, en salarios de entidades, en honorarios, en prebendas, 
en limosnas de misas, y ni aun dentro de una misma región, podían 
valer en muchos siglos como etalón en la remuneración del trabajo 
personal arrendado y en los precios de mil artículos. 

Contrayéndonos a los salarios de aquella edad en varios órdenes 
— denominación genérica que adoptamos — se nos ofrece — ^tomando 
ahora como tipo Valladolid, como antes tomáramos Córdoba — el jor- 
nal para henchir hoyos en el Pescadero a 15 y 17 maravedís, según 
fuere de mujer u hombre, el 20 de mayo de 1500 ^; el alquiler de 
un chirrión por mes para limpiar plazas y calles de la villa, que sa- 
lía diariamente a 73 ^; las tapias de guijarro empedradas en este año 
en la calle de Francos valía cada una a 60 ^. Por los acogidos en 
los mesones no se podrá llevar — ^acuerdo del Concejo — por hom- 
bre de a pie, día y noche, con posada y cama, sino 2; con muía o po- 
llino, 4; con mozo, 5 ; cama sola, llevando mozo, 6; celemín de cebada, 4, 
y ganancia en la paja, 20 por 100 ^. 

Las misas, a tres maravedís, de la moneda que corriere en 1416 ^. 
suben a siete en comienzos del siglo ^. Los cabos de escuadra de los ala- 
barderos tenían por el mismo tiempo tres ducados cada mes, es decir 
a 37 y 3 cornados diarios '^. El campanero de la Catedral de Almería, 
de salario por limpiarla y cuidar del reloj, 27 y 2 cornados ^; el or- 



1 Valladolid. Archivo municipal. Lib. I, fol. 203. 

2 ídem, id., id., fol. 199 vto. 

3 ídem, id., id., fol. 200. 

4 ídem, id., id., foíl. 82 vto. Febrero de 1499. 

5 ídem. Archivo del Hospital de Esgueva. Fundaciones. Testamento de Pedra 
Fernández Lobato. 

6 Sasamón. Archivo de la Iglesia. Testamento de Rodrigo de Salas, 10 de 
agosto de 1505. Es de notar que Sasamón era pueblo rico, con 32 beneficiados y 
cuatro parroquias. El número de misas mandadas decir fué el de 220. 

7 Fernández de Oviedo. Libro de Cámara, pág. 170. 

8 Almería. Archivo Catedral. Lib. I, fol. 38 vto. 23 de noviembre de 1506. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 3g 

ganista gozaba de lo.ooo anuales, el propio haber diario ^ ; el letrado, 
de 6.00O a ló^; los capellanes, a 12.000; 10.000 el pertiguero; un 
ducado por limpiar la librería ^, y asi todos. Por un viaje desde Gra- 
nada para adobar los órganos, cinco ducados ^ ; a un Canónigo por 
ir a la Corte a asuntos del Cabildo, 85 diarios, ultra praehendam suam, 
desde el día que partiere ^, y a poco más eran pagados en otros sitios, 
lo que prueba que ni estaban en armonía los salarios con los precios 
de las especies para el mantenimiento diario, ni había proporción entre 
sueldos y salarios cuando sucesivamente se iban creciendo conforme 
al valor que alcanzaban, tarifadas o libres, las especies indispensables 
para el consumo. Tan esto es así, que efecto de esta desproporción, 
el Cabildo almeriense hubo de adoptar en 15 11 el estatuto de que 
se satisficiera salario a todos los que salieren a negocios de la Iglesia, 
a causa de que se excusaban algunos racioneros, señalando a éstos 68 
maravedís, 200 al Deán, 150 a las otras dignidades y 100 a los Ca- 
nónigos ^. 



II 



Por cédula dada en Madrid el 23 de diciembre de 1502, impu- 
sieron la primera tasa en los granos. En atención a que el trigo es- 
taba la mayor parte en manos de especuladores que le vendían más 
caro de lo que valía y les había costado, y para remediar la carestía y fal- 
ta de mantenimientos que experimentaban los pobres, mandaron, desde 
la fecha de la carta hasta diez años siguientes, que nadie pudiera 
vender pan sino a precios justos y razonables, de manera que cuando 
el pan cocido subiera, no valiese la fanega de trigo a más de 110 ma- 
ravedís, ni a más de 70 el centeno, ni a más de 60 la cebada, so pena 
de perdimiento de las ventas realizadas a mayor precio y 500 ma- 
ravedís por cada una de las expendidas sobrepasando la tasa. Esta 
no se había de aplicar al Reino de Galicia, Asturias de Oviedo y de 

1 Almería. Archivo Catedral. Lib. I, fol. 63, 8 de enero de 15 10. 

2 ídem, id., id., fol. 64, i de febrero de 15 10. 

3 ídem, id., id., fols. 64 y 67, i de febrero de 15 10 y 14 de marzo de 151 1. 

4 ídem, id., id., fol. 56 vXo., 31 de marzo de 1506. 

5 ídem, id., id., fol. 57, 6 de octubre de 1506. 

6 ídem, Lib. VII, fol. 67. 17 de marzo de 151 x. 



40 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Santillana, Cuatro Sacadas, villas de Cangas, Tineo y los Argüellos, 
Merindad de Val de Burón, Bavia de Yuso y de Suso, Condado de 
Vizcaya, Encartaciones y provincia de Guipúzcoa, Merindad de Tras- 
miera, Cinco Villas y demás lugares y tierras cerca de ellas hasta diez 
leguas de la mar, porque se proveían de acarreo de otras partes, de- 
terminándolo así con objeto de que no faltase el pan en ellas ^. 

Barrenada la cédula antecedente, cosa no de extrañar dada la 
naturaleza del asunto que pretendía regular, los Monarcas, insistiendo 
en su cumplimiento, daban otra unos meses más tarde, su fecha en 
Alcalá de Henares a 2 de mayo de 1503, dirigida a Corregidores y 
demás autoridades, en que recuerdan el cumplimiento en que esta- 
ban pragmáticas y provisiones sobre precios del trigo, harina y pan, 
los remedios que había para que cesaran en las ventas fraudes y en- 
gaños, la obligación de aplicarlas, de visitar a sus efectos los puntos 
de contratación y de ensayar a cómo valía el pan cocido con arreglo 
al precio del trigo en cada lugar, con tanto que no subiese éste de 
los lio en fanega, 20 como máximo la de harina sobre el pan de trigo 
y los gastos de molienda y acarreo, y dos la libra de pan 2. 

Si juzgamos por las determinaciones reales y las de los Concejos, 
mal debieran vivir algunos poblados: en 28 de marzo de 1503 era 
pregonada en la ciudad de Sevilla la obligación de registrar las exis- 
tencias de trigo y harina que hubiese en ella, ante los fieles ejecuto- 
res ^ ; en 5 y 6 de abril de ese mismo año, las cartas del Asistente y Con- 
cejo sevillano son mensajeras de la escasez de pan que había en la po- 
blación, del hambre que padecía, de los remedios que podrían evi- 
tarla ^ ; como evidencia lo propio el memorial del lugar de Aznalcollar 
relativo a la provisión de la capital mandando llevar a ella cierta can- 
tidad de pan cocido ^. Bien es cierto que aprietos como éstos padecíalos 
Sevilla con frecuencia relativa, por cuanto la provisión para que los 
los vecinos de Ecija consintiesen sacar pan con destino a ella y su Alhón- 

1 Archivo de Simancas. Registro general del Sello. 

2 ídem, id. 

3 ídem. Diversos de Castilla. Leg. 42, fol. 31. año 1503. 

4 ídem, id., id., fol. 33, año 1503. ' 

5 ídem, id., id., fol. 27, 10 de abril de 1503. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 4 1 

diga, prueba así su situación como la de los ecijanos con su súplica, 
oponiéndose a lo pedido ^. 

En el año ya citado de 1503 no debía estarse mejor en León y 
Castilla, porque la cédula de la Reina, su data en Segovia en el mes 
de noviembre, si autorizaba a sacar pan en grano del puerto de Ma- 
zagán, era a condición de llevar la parte que señalaba al G^ndado 
de Rosellón y lo restante a los reinos mencionados ^. 

Por contrario modo, la de doña Juana y del emperador don Carlos 
concediendo licencia a los vecinos de la isla de Palma para que pu- 
diesen sacar la tercera parte del pan que cogiesen y llevarlo a vender 
a tierra de cristianos, nos prueba la existencia de un excedente de que 
se podía disponer para lugares necesitados ^ ; lo mismo que la del 
Emperador en beneficio de las Canarias, para que no les impusieran 
más derechos en el que sacaren del que estaban obligados por con- 
cierto, como el que se extrajera para Indias "*. 

A pesar de las disposiciones de tasa, la necesidad, nacida de la es- 
casez, pudo más que la ley, y el trigo se vendió, por efecto de las 
dos cosechas cortas en Castilla y Andalucía el 1505, a 600 marave- 
dís en el reino de Toledo, al mismo precio en Extremadura, y en 
Castilla, donde más barato, a 375. ¿Estaban en esta proporción los 
precios de los salarios y los rendimientos de las labranzas? ¿Podía sos- 
tenerse una familia con 15 maravedís — 'jomada de fuerza bruta — , 
aun prescindiendo de esta anormal carestía, con pan cocido a 2 
■maravedís libra, a 2 el cuarterón de aceite, media libra de carne 5, 
un cuarterón de tocino 3 y uno de jabón i ? Al año siguiente, de mu- 
cha hambre, 'Sevilla expendía sus trigos a 600, Alcalá de Guadaira 
a 680 y 816, Extremadura a 800 y a i.ooo y Medina del Campo a 500. 
Levantada la tasa, en octubre de este año, abarrotados los muelles 
de Sevilla, se vendió a 306, 272, 204 y 170; dos años después se ex- 
pendía en la región andaluza a 375, 306 y 272 y en el siguiente, a 85, 
un 20 por 100 más bajo que el tipo de tasa. 



1 Archivo de Simancas. Diversos de Castilla. Leg. 42, fdl. 71, Valladolid 15 de 
febrero de 15 13. 

2 ídem, id., id., fol. 30. Sin día. 

3 ídem, id. Leg. i, fol. tt. Aranda de Duero, 15 17. Sin dia ni mes. 

4 ídem, id. Leg. 43, fol. 64. La Coruña, 10 de mayo de 1520. 



42 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

En 1503 los precios de los mantenimientos eran: en Medina del 
Campo, en junio, la libra de tocino salado, de treinta días, 4 marave- 
dís y 5 cornados; la fruta, 5 y 2 blancas; vaca, 17 cornados, y de San 
Miguel a San Juan, 3 maravedís ; camero, 4 y 2 cornados de San Juan 
a San Miguel y 5 de San Miguel a San Juan ; queso, 5 ; par de galli- 
nas, 56; capones, 80; perdices, 34; pollas ponedoras, 40; cuarto de 
cabrito de cincuenta días 12, entre el año, a diez, y par de huevos 3 blan- 
cas ^. En Córdoba: carnero, a 9; par de perdices, 24 y 25, y todas las 
otras especies, a los precios ya apuntados ^. 

En 1507 la Chantría de Almería estaba dotada en 45.000, siendo 
el haber diario del poseedor 123; una prebenda de Racionero con 
15.000, a 41 ; el letrado del Cabildo por el último tercio del año 1508, 
2 ducados, a 3 y 2 cornados, y por un año 3.000, a 8 y un cornado; 
8.000 un organista en 15 10, a 21 de salario, y el pertiguero, 10.000, 
a 27 y 2 cornados ^. 

Por ir a la Corte a llevar y entregar en forma debida el privilegio 
original de erección de la Catedral, en lo cual se calculaban treinta días, 
por estar a la sazón en Burgos, 2.000 maravedís, y, por tanto, a 66 y 4 
cornados ^; 2.500 se libraban anualmente al Tesorero por la admi- 
nistración del vino, harina, leña y carbón que se gastaban en la Igle- 
sia ^. Por ir el Deán en comisión a Granada a tratar el pleito de los 
cristianos viejos de Rioja, autorizado por el Cabildo, 68 maravedís 
diarios ^ en 151 1, acuerdo derogatorio del de 17 de marzo del mismo 
año que le asignaba 200 por razón de su jerarquía, y en cambio, al 
tesorero Simón de Narváez, por ocuparse en la Corte de negocios de 
la Iglesia, 136 ''', como anterior al general de tasación de las salidas. 
El médico gozaba por un año de 4.000 ^ ; el carpintero, por im año, seis 
ducados, a tres maravedís diarios ^ ; al campanero, por limpiar los 



1 Medina del Campo. Archivo municipal. 

2 Córdoba. Archivo municipal. Lib. I. 

3 Almeria. Archivo Catedral. Lib. I, fols. 57, 63 y 64. 

4 ídem, id., id., fol. 70 vto., 7 de octubre de 151 1. 

5 ídem, id., id., fol. 71 vto. 28 de octubre de 151 1. 

6 ídem, id., id., fol. 71 vto., 11 de noviembre de 1511. 

7 ídem, id., id., fol. 52, 14 de marzo de 151 1. 

8 ídem, id., id'., fol. 56, 28 de enero de 1517. El médico fué el doctor Parra, fí- 
sico de la ciudad, nombrado, como siempre, por un año. 

9 ídem, id., id. Por hacer el monumento y los tablados para honra de los prela- 
dos. 7 de diciembre de 1517 para 15 18. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EX EL SIGLO XVI 4'i 

libros de la librería, 500 ^ maravedís; mayordomo del hospital, sepa- 
rado de la fábrica con el cual iba unido, 4.000, con fianzas legas, lle- 
nas y abonadas para el ejercicio del oficio, hasta cuya formalidad no 
se le daría poder cumplido ^. * 

Los Oficiales de las Contadurías tenían en principios del siglo 10.20a 
maravedís; el Tesorero, 30.000; los Contadores menores, 20.000; 
el cargo de declaratorias de juros, libros y pragmáticas, 60.000; los 
Solicitadores fiscales, 15.000; los porteros, 11.415; el Veedor general, 
50.000, los propios Contadores mayores, 100.000, si contamos sólo la 
quitación, y así otros muchos que pudieran notarse. 

La carestía de las especies en Andalucía y Extremadura, motiva- 
da por la mala cosecha de 1521 y la guerra de las Comimidades, in- 
fluyeron en los precios en las distintas regiones ; pero no por eso 
subió gran cosa la mano de obra, ni los salaríos en oficios, en em- 
pleos y en prebendas, siendo cada vez más ahogada la situación. 

Sigamos con los salarios y emolumentos de todo orden. De 1524 
a 1526, el letrado del Cabildo Catedral almeriense gozaba de los mis- 
mos 3.000 maravedís; el procurador de tres ducados, 1.125; i.ooo el 
campanero por coser y remendar por un año las cosas de la sacristía, 
poniendo hilos y sedas. En 1527 costaba la lavandera 2.000 marave- 
dís, costurera 1.500 y relojero 1.500. Los sacristanes administraban tma 
consignación de 2.500 para vino, leña, carbón y hostias. Tenía el fí- 
sico del hospital 2.000 ^, el ciruijano, 938, y el hospialero, 4.500. Por 
ir a la Congregación de Prelados de \'alladolid, dábanle al maestres- 
cuela, por término de dos meses, cuatro reales diarios ^. 

En 1528 el Procurador asciende de dos a cuatro ducados, siendo 
de notar que, así como el Letrado podía ser el Provisor, el Procurador 
podía serlo también del Cabildo. En 1530 registramos im Contador 
con 2.250, y un Secretario con 3.000. El Letrado, Procurador, Solici- 
tador y Hospitalero continúan con los mismos sueldos. El cirujano, 
tal vez imida la ocupación con la de físico, tiene 4.000. En 1532, el 
carpintero, 4 ducados ; dos años después se acrecientan 375 marave- 

1 Almería. Archivo Catedral. Lib. I, desde 20 de noviembre de 1517. 

2 ídem, id., id., fol. 80, 15 de junio de 15 18. 

3 Tal vez doblaran el siieldo al nombrado, el doctor Parra, por muy calificado, 
y al año siguiente bajaran la cantidad. 

4 Almería. Archivo Catedral. Lib. I, fols. 3, 9, 14, 25, 43, 48, 50 y 51. 



44 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

dís al Procurador, en el siguiente 500 al Secretario, y en 1539, 4.000 
al cirujano, -pero con la obligación de asistir dos veces al día a los 
llagados y heridos ^. 

En 1527 el aceite de los diezmos de cristianos nuevos valía a 140 
maravedís cada arroba, a 5 y 3 cornados libra ^. 

En 1535 la fanega de trigo en Córdoba, a 136, y el pan de 32 onzas, 
2 maravedís, excediendo aquél en la tasa y ajustándose éste a ella en 
darlo a menos de la mitad, cosa extraña, por lo que me inclino a creer 
en algún error en la redacción del acta ". 

En Valladolid, durante los dos decenios que vamos estudiando, el 
guardador de las fuentes tenía de salario, por junio de 1528, medio real 
diario, el del reloj, un castellano de oro; el Canciller de la villa, 4.000 
maravedís ; los Regidores, a 4.000 cada uno ; los Escribanos del Concejo, 
a 8.350; Letrados, a 2.000; Letrados de pobres, a 1.500; solicitadores. 
3.000; Mayordomo de propios, 5.150; Contraste de la villa, 10.000; 
Regidor de las obras, a 1.500; Mayordomo de las mismas, 3.500 *. 

Como ya apuntábamos, poco habían crecido los salarios en compa- 
ración con los precios que conocemos de las subsistencias, agravándose 
la situación todavía en poblados como Almería, que por la productividad 
escasa de su suelo para especies de mantenimientos, había de surtirse 
por tierra por arribadas de Berbería cuando el trato estuviese abierto 
o echarse en brazos del contrabando. 



III 



Llegamos a la pragmática de Carlos V, tan nombrada como poco 
conocida, en la cual expresa que a causa de haber recogido el pan arren- 
dadores y otras personas dedicadas a acaparamientos, habían subido de 
precio los granos y era de esperar crecieran más éstos ni no ss ponía 
remedio, como importaba al bien general del reino, especialmente de los 
pobres, sin poder sufrir carestía tan grande, ni sus haciendas bastarían 
vendidas, para el sostenimiento de sus hijos y mujeres, si no se pusiera 

1 Almería. Archivo Catedral. Lib. II, fols. i, 2 y 10 vto. 

2 ídem, id. Lib. I, fol. 51. 

3 Córdoba. Archivo municipal. Libro de Cabildos. 

4 Valladolid. Archivo municipal. Lib. IV. 



LA C\RESTIA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 4^ 

tasa de modo que el pan se vendiera a precios moderados. "Todo lo cual 
visto en el Consejo y conmigo consultado — dice el Emperador — se 
acordó dar la presente carta del tenor siguiente: que pasados treinta 
días después de su publicación, hasta un año primero siguiente y más 
lo que fuere la voluntad real, persona alguna de Castilla y de León 
allende los puertos, pueda vender pan en grano sino a razonables pre- 
cios, de suerte que cuando el de la especie subiere, no crezca a más de 
240 maravedís fiado ni a luego pagar, ni la cebada a más de 120, ni el 
centeno excedería de 160." En el reino de Toledo la tasa limitaba el trigo 
a 170, la cebada a 85, el centeno a 114, la harina a 20 maravedís más 
del prefijado en los tres reinos, y el pan cocido una razonable ganancia 
sobre el valor de los granos y sus costes, todo so pena de pérdida de 
la mercancía y 500 maravedís por fanega, repartido por terceras partes 
para el denunciador, juez sentenciador y físico. Se exceptuaban el reino 
de Galicia, Asturias y todos los otros lugares conocidos por de acarreo 
ya citados en la cédula de 1502, en los cuales, al precio de la mercadería, 
habían de añadirse las costas de transportes. Prohibíase todo trueque 
con cualquier otra clase de artículos, ni excitación ni propuestas a ello. 
Las justicias harían excusión en el pan que hubieran los tenedores, 
sin excepción ulguna, apremiándoles a la venta según reparto a quien lo 
quisiere comprar, bien lo necesitare para sí o para llevarlo fuera, dentro 
de los reinos, sin derecho a exportación. Los que resistieran la venta 
tendrían 300 maravedís de multa por fanega, los vedamientos de saca, 
50.000 para la Cámara; las dilaciones en las justicias, 20.000 y priva- 
ción de oficio ; se anunciaban las pesquisas por si hubiere incumplimien- 
to; los registros tendrían lugar treinta días después de la publicación 
de la Pragmática ante el escribano del Concejo, quien ejercería el afi- 
cio sin derechos ; las ocultaciones serían castigadas con pérdida de todo 
el excedente obligado a registrar por el tenedor, dividiendo la cuantía por 
las terceras partes sabidas, quedando facultado cualquiera para vender 
por bajo de la tasa. La publicación, en los sitios y forma acostumibrada, 
lo fué el II de octubre de 1539, día siguiente al de la data de la cédula, 
en la villa de Madríd" ^. 

I Cádtda impneaa fcn mi colección de copias de documentos de Hacienda., 
Tomo IV, fol. 92. 



4^ REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Tal es la cédula de referencia. Si desde la de 1502 y su provisión 
del año siguiente hubo alguna otra que, accediendo a la necesidad sen- 
tida, fuese pregonada en tiempos de los Reyes Católicos, de don Fer- 
nando, de doña Juana o del mismo don Carlos, lo ignoramos. Extraño 
nos parece no hubiere alguna otra, no precisamente por haber trans- 
currido veintiséis años, sino porque durante ese espacio dejóse sen- 
tir la reforma de una nueva tasa que subiese los precios de las especies 
a cantidades mayores, pues lo estaban tan crecidas como lo muestran 
peticiones de Procuradores y memoriales de lugares y villas, quitando 
así incentivo al contrabando, disminuyendo o anulando el margen di- 
ferencial entre el precio de la tasa y el valor de la especie en el mercado ; 
aunque, como decía bien Lope de Deza, "siendo los precios variables 
por esencia, el querer su fijeza es tan absurdo como pretender dársela 
al tiempo". 






Las Cortes castellanas dedicaron también su tiempo a tratar de re- 
solver la carestía, cuidando, en lo que les alcanzaba, de cuestión tan com- 
pleja: desde las disposiciones de 1502 a las de 1539 sobre tasa, se ocu- 
paron nuestras Cortes de cuestiones de mantenimientos, y todas las otras 
que, relacionadas con ellas, constituían en junto las causas de la carestía 
de la vida en aquella edad. Así las de Valladolid de 1506 j roveían sobre 
saca de pan, ganados, mantenimientos y otras cosas vedadas y soli- 
citaban determinaciones acertadas en la ley de tasa por las restricciones 
de sacar los granos de unos a otros puntos y vender los labradores el 
pan cocido; las de Burgos de 15 12 suplicaban que los oficios de manos, 
subidos en los tiempos de carestía del pan, descendieran a lo justo, pues 
con los buenos temporales de que se gozaba no estaba justificada la 
persistencia en el crecimiento; las de Burgos de tres años más tarde, 
que no se cazara con lazos, redes ni cepos, en beneficio de la repro- 
ducción y de las provisiones ; se guarde, conforme a lo dispuesto, quede 
«n el Reino el tercio de las lanas, la saca de moneda para la facilidad en 
los cambios y las restricciones en el vestir telas de brocado, sedas y otras 
ricas; legislan las de Valladolid de 1518 sobre la subida de carnes por 
no haberlas para comer, guarda de la Pragmática de los paños, limitacio- 
nes en los vestidos con brocados y salida de oro y joyas, especies de 



LA carestía de Lu^ VIDA EX EL SIGLO XVI 47 

que también se ocuparon las de Santiago y La Coruña de 1520, como de 
la conservación de montes y baldíos, saca de pan por los puertos y baja 
en los quilates de la ley de la moneda, por ser éste motivo de la ex- 
tracción. 

Los avisos de la realidad obligaban a las de Valladolid de 1523 a 
perseguir los intentos de otras anteriores, creciendo la legislación, las 
propuestas y los acuerdos, como crecía la carestía y los ahogos en el 
desarrollo normal de la vida diaria. Suplicaron que no hubiese arren- 
damiento de la saca del pan por los desafueros y daños a que se pres- 
taba la medida; que no se extrajera grano sin hacer calas de las exis- 
tencias y de lo que se necesitaba para bastimentos y siembra de los 
labradores en cada pueblo, sistema de registro iniciado aquí, de carácter 
normal, dentro del de las restricciones, estimando las Cortes que guar- 
dando lo pedido, así el pan como las carnes estarían a razonables precios 
y gozarían de ellos los naturales con que se guardara la Pragmática de 
que estas especies, como todas las mercaderías, anduviesen libremente 
por todo el Reino; y no se vendiera el trigo adelantado, so bajos precios, 
por ser especie de usura el daño que acarreaba, y la contracción en el 
mercado, por prestarse esta contratación a toda clase de demasías. 

Las de Toledo de 1525 atendieron a la enmienda de los paños sobre 
confección y venta para que no hubiera cohechos y daños ; prohibición, 
limitando engaños, de labrar y vender sino azabache fino; cumplimien- 
to de la carta sobre prohibir pasar lanas ni mercaderías en grueso ; evi- 
tación de los desafueros de arrendadores de salinas en los precios mar- 
cados en ellas y en los alfolíes, y oposición a la saca del trigo y carnes. 

La petición 21 trataba de este último punto. El vedamiento que- 
daba incumplido, según denuncia del Reino. Los arrendadores de los 
Maestrazgos vendían con saca el trigo del Rey, y por la misma vía, otra 
mucha cantidad sin poder excusarlo. En cuanto a carnes, se extraía ga- 
nado para reinos extraños cuando tanta falta había de ellos en los pro- 
pios, escaseaba el artículo y se pagaba a muy excesivos precios. Por 
ello suplicaban la prohibición para Valencia, Aragón, Navarra y Portu- 
gal, así por mar como por tierra, sin dispensación alguna como en lo 
pasado, y en caso de que en contrario se dieran cédulas, se ordenaría 
a las justicias y guardas de los /puertos la obediencia, pero no el cum- 
plimiento. 



4^ REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

En la respuesta, el Rey prometía ordenar se cumpliera la Pragmá- 
tica de vedamiento ; que se pondría por condición en los arriendos de loS 
puertos secos la prohibición de sacas de pan y carne, en la imposibi- 
lidad de establecerlo respecto a ellos en el presente trato, que cumplía 
en fin del año, y en el de las Mesas Mestrales, que finaba a la conclusión 
de 1527, conformándose en todo lo demás con las Cortes. 

Nuestra representación nacional de 1528 suplicaba porfiadamente 
sobre las ventas al fiado, así en trigo como en bueyes, por ser materia 
de logro y prestarse a cohechos, vendiéndose el grano en el tipo regu^ 
lador a que estuviese en la cabeza del obispado quince días antes y 
quince días después del de nuestra Señora de septiembre; adelantos a 
los labradores en las Albóndigas, regulando los contratos del modo di- 
cho; inpedimentos en la extracción para otros Reinos de bueyes, vacas 
y cordobanes por los precios excesivos de carnes y calzado; que nadie 
pudiera vender palomas zuritas, ni hubiere lazos para perdices, ni pe- 
rros lucharniegos para liebres, protegiendo la caza; limitación en los es- 
cudriños de la sal y moderación de los precios de esta especie en las 
propiedades de los señores, acomodándolos a los de las salinas reales. 

Tiempo era éste en que todos los oficios se encarecían en tal manera, 
que aun los ricos no podían sufrirlos, cuanto más los pobres. Una de 
las causas principales de la carestía era la puja continua en las dehesas, 
pues que por estos motivos crecían los precios en carnes, corambres y 
lanas; el oficial que compraba carne, paños y calzado caro, encarecía 
la venta de las cosas de su oficio, "de manera que todos los que venden 
caro dan alguna causa porque encarezcan su oficio, e ansí paresce que 
non está en ellos la culpa". La petición consistía en que se remediara 

la tasa de las dehesas, reduciéndola a la antigua y sometiendo a los ri- 

« 

veriegos a las ordenanzas del Concejo de la Mesta, "porque si esto se 
guarda avran moderación a los precios susodichos", y la contestación 
del Rey, que, platicado en Consejo, se proveería lo conveniente. 

La petición 35 es comprensiva del vedamiento de sacas, especialmen- 
te las carnes para los reinos de Aragón y Valencia y el pan para Por- 
tugal; disponiéndolo el Rey así, "porque conoscemos que asy conuiene 
para el bien destos nuestros rreynos" ; y la 102, atendiendo a la carestía 
de carnes y pescados de río; suplicaban la prohibición por dos años de 
la matanza de corderos, cuatro para las terneras y diez para que no 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI -^9 

se pescara en ningún río sino con redes de marco muy abiertas, siendo 
la respuesta de Su Majestad idéntica a la antecedente. 

Las de Segovia se ocuparon de la conservación de montes; que no 
entrara seda en capullos, madeja ni cedazos ; restricción en que, artícu- 
los, como el del jabón, no lo acapararan los genoveses, exclusivos corregi- 
dores de lonja en las ferias castellanas, ni los alumbres se arrendaran a 
una sola persona; prohibición de entrada de ganado de Aragón y Va- 
lencia, vinos de aquella región adobados con yeso; ejecución de las le- 
yes de caza en perdices y liebres, al menos en los tiempos de cría y de 
nieve, y quedar anulados los escudriños en salinas. 

Insistían en el cumplimiento de la Pragmática para que no se tra- 
tara en trigos ni se sacaran del Reino, por ser causa la extracción de 
la carestía en los años pasados, ni sirviera la alegación de esterilidad en 
los arrendamientos de cereales y vino para no satisfacer la renta, si no 
fuere antes de la siega o la vendimia, a fin de evitar fraudes y trastor- 
nos, disposición también de las de Valladolid de 1537 y de las de To- 
ledo del año siguiente. 

Las de 1534, su sede en Madrid, opinaban, como otras, que en la 
cuestión de mantenimientos perjudicaban harto las ventas al fiado, es- 
pecie de usuras disfrazadas, por lo que solicitaban que en los contratos 
de su razón se estableciera por menudo la cuantía de las mercancías 
como medio de evitarlas ; suplicaban por los mismos motivos de los cen- 
sos en especie, reduciéndoles a dinero a razón de 14.000 el millar; se 
restringieran los gastos de comer y beber en las cofradías, por los abu- 
sos mil a que se prestaban, en este orden, su sistema de reuniones, pen- 
sando la reducción de las mismas y la imposibilidad de fundarse sin 
autorización real, principio, por lo visto, en desuso, por cuanto en aso- 
ciaciones, gastos de comidas y festejos en bodas, bautizos y funerales 
tanto legislaron los Reyes Católicos ; y la constitución del pan de de- 
pósito, generalización de este modo de asistencia legal, ya conocido en 
tiempos . de Cisneros, y provechoso para los pueblos, singularmente si 
se hubieran establecido para ellos y para las Albóndigas con libertad de 
alcabalas y asiento en los libros de lo salvado, como lo pedían, sin con- 
seguirlo, los procuradores de estas Cortes, pues el veto real, fundado 
en que no convenía por entonces hacer novedad en la materia, se opuso 
a ella. Prescripciones sobre montes y pinares por la conservación y pro- 

II 



5o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

vechos que representaban, arrastradas de las de Toledo de 1525; sobre 
sedas crudas y cordobanes, prohibiendo el tejido de aquéllas y la saca 
de éstos, con otras de la propia índole, fueron cometido de los Dipu- 
tados en el año citado. 

Disposiciones sobre caza, cordobanes, paños y marcas, montes, sedas 
y cedazos curtidos y corambres, brocados y telas de oro, forma de 
los vestidos y materias de confección, formaron parte principal de las 
Cortes celebradas en Valladolid en 1537. 

Ocupáronse asimismo de la extracción del hierro y el acero, supli- 
cando la prohibición, pues metales necesarios, si abundan en las mon- 
tañas de Vizcaya, la saca de vena para Francia y otras partes en tanto 
grado, acabaría los mineros, se dejarían de mantener muchos natura^ 
les que se sostienen de esta labranza y hacer carbón para el trato, guar- 
dando en todo el fuero de Vizcaya. 

En cuanto al pan, rogaban el cumplimiento de la Pragmática pro- 
hibiendo la reventa por las utilidades y provechos que habían propor- 
cionado, porque tratantes hubo que se excusaban de ella, exponiendo 
que el trigo vendido era de arrendamiento de beneficios ; en carnes y 
pescados, reproducían, en la petición 113, la 102 de las de Valladolid 
de 1528, y en unos y otros el cierre de los puertos secos, en pro de los 
mantenimientos, o, a lo sumo, la guarda del arancel antiguo, pues roban 
y cohechan, sino los arrendadores. La vigencia estaba representada en 
este punto, según la respuesta del Rey, por las prescripciones de sus 
abuelos guardadas entre Castilla y Aragón y lugares fronterizos, en 
que había de proveerse lo conveniente. 

En este período son las Cortes últimas las de Toledo, famosas Cor- 
tes de las sisas, que tratan de los censos al quitar, de los en especie, con 
las trabas que suponían y las limitaciones y daños para el libre desen- 
volvimiento de la labranza y crianza, de las prohibiciones de saca de 
corambres, cordobanes, vena de hierro, desempeño de juros y contra- 
tos de pan fiado, con tanto perjuicio éstos, que la fanega de trigo, 
a tres reales, según los procuradores, cargaban a cinco o a seis, con 
enormes daños. 

En toda esa serie de doce Cortes, tratábase además de otras muchas 
cuestiones relacionadas más o menos directamente con aprovisionamien- 
tos de todo orden, por la influencia que pudieran tener y tuvieron ef ec- 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EX EL SIGLO XVI 5 1 

tivainente en la carestía «de la vida, sobre todo en mantenimientos. 
Así desde las de Valladolid de 1506 a las de Toledo de 1538, regis- 
tramos especies tan varias como las de oposición al arrendamiento de 
oficios, jueces comisarios a todos los arrendadores, pago de alcabalas 
<ionde se expendiere la mercancía y no en la residencia del vendedor; 
limitación de posesiones, rentas y juros a iglesias, monasterios, hospi- 
tales y cofradías, porque si no había de llegar el tiempo en que la pro- 
piedad se acabara en manos de unos pocos en daño del desenvolvi- 
miento económico del país, solicitado con insistencia en todo el curso 
de la edad que historiamos; abusos en las pesquisas de usuras, pues 
ello había de conducir, por las extralimitaciones consiguientes, a res- 
tringir la contratación más pura; molestias mil de los arrendadores de 
alcabalas, tercias y otras rentas, con mengua del haber individual y co- 
lectivo, que con mejor inversión podía dedicarse a granjerias lícitas; 
residencia a los Corregidores, vedándoles pudieran serlo hasta que les 
fueran tomadas, por garantía de sus administrados y del mismo poder 
público, las que fueran convenientes ; imposiciones en toma de bulas 
por los encargados de este servicio, recluyendo en las Iglesias a los 
obligados, con perjuicio del trabajo y de las atenciones particulares de 
x:ada uno, y examinándolos en las calles del Paternóster y otras ora- 
ciones o llevándolos a los Conservadores, cuando estaba prescrito por 
las leyes castellanas que los asuntos de legos ante jueces legos habían 
de verse y sentenciarse. 

La saca de caballos, la restricción en las pesquisas, la limitación 
■en los derechos demasiados de Concejos, Justicias y Contadurías, el 
■consumo de oficios acrecentados, la solicitud de que desaparecieran 
las nuevas imposiciones, la oposición a que cuando se arrendaran ren- 
tas por eclesiásticos o señores no se arrendara también la jurisdicción 
o de que no se llevaran rediezmos de lo ya diezmado, pues en contra 
de lo ordenado por la razón y mandado por la ley, queríase que los 
labradores tornaran a pagarlo también de la renta con haberlo sido 
de la cosecha, súplicas atendidas unas, rechazadas otras, consultadas 
muchas y repetidas bastantes en cortes sucesivas, formaban, con otras 
mil, el haber, el tino o los prejuicios del Reino. En procesión intermi- 
nable acuden a la memoria y a la consideración de todo español pe- 
ticiones como las de que las bulas no se cobraran por vía de excomunión 



52 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ni de entredicho, ni se hicieran mercedes de indios, ni se dieran a ex^ 
tranjeros, ni tuvieran arrendamientos de albaquias cuantos gozaran car- 
gos en rentas reales, ni se tolerara la cobranza del diezmo en la renta 
de las hierbas, ni en el pan, de los terrenos viejos rotos, nunca pedidos, 
jamás prescritos. 

Se entendía en redimir los juros pedidos al quitar, pesadilla deí 
Reino, carcoma de la producción y la labranza y crianza, declinación 
de muchas fortunas e incentivo de la holganza; en evitar los cohechos 
en egidos y en pastos por los mesteros; en que no cesare el trato con 
Francia y con Inglaterra ; prohibición de censos en trigo y reducción de 
los mismos; tributo de portazgos por arancel, sin derecho a variar el 
lugar; vedamiento de la venta de guantes adobados, por valer hasta 
cuatro o cinco ducados y ser cosa femenil ; se estatuía el respeto al la 
por ICO en los cambios de estos Reinos ; prohibición de las ventas al f ia-r 
do en bestias de labranza sin testimonio del coste para poder establecer 
sobre tal base una ganancia de tanto al millar ; respeto a la unificación de 
las medidas en el vino y los cereales y establecimiento de la del aceite,, 
cien veces pedido y siempre prometido sin eficacia ; toma a mercaderes 
del dinero venido de Indias, condenándola; que no anduvieran, en fin; 
pobres en el Reino y cada uno pidiera en el pueblo de su naturaleza, 
principio que, modernizado más tarde, ha podido parecer conquista- 
de la sociedad contemporánea y aun se habría considerado años hace 
como falto de caridad. 

Todas las medidas tomadas contribuían de un modo directo o in- 
directo al abaratamiento de la vida, al ahorro en las expensas de ca- 
rácter doméstico, al resurgimiento de los labradores, a la economía en- 
todos los órdenes. Se trataba de evitar los vagabundos, con todos sus^ 
daños y malos ejemplos; la gente inútil, cargazón sobre el haber co- 
lectivo; de los pobres, clase a la que se acorrían muchos holgazanes, 
los que no podrían subsistir con tanta tranquilidad y desembarazo,, 
llevando a cada uno de los mendigos a los términos jurisdiccionales don- 
de nacieron, como habría sido mejor, según pidieran posteríormente 
las Cortes, buscar a éstos una ocupación en armonía con sus aptitudes, 
cuyas ventajas no era preciso encarecer. 

Ciertamente que algunos de los medios tomados por nuestros le- 
gisladores no pensaron pudieran influir en el abaratamiento de la vi^ 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 53 

•da en aquella centuria, lejana ya, mal comprendida, peor estudiada en 
este aspecto y criticada superficialmente, cuando tuvo tantos aciertos ; 
pero la mayor parte de los acuerdos tuvieron por objetivo el mejora- 
miento de la vida social de entonces, la garantía de los labradores y 
gente menuda, ignorante, ruin, cobarde o acobardada; el orden en los 
impuestos en su difusión y en su igualdad, el respeto a la administración, 
la defensa de los Concejos, cuanto representara un argumento, una cau- 
sa, un elemento para la vida menos penosa, un auxilio a las demasias 
de regatones, logreros y danzantes, que con sus acaparamientos, cohechos 
y tratos viles, tanto hubieron de contribuir, hoy como ayer, a aquel es- 
tado de cosas. Tendieron a desvincular la propiedad, hacer más huma- 
nos los arriendos, ordenar las deudas, aprovisionar a los pueblos y mer- 
mar los réditos inmoderados. Consiguiéranlo o no por la influencia de- 
primente de la economía reinante, común a España, Francia, Ingla- 
terra o Alemania, a cuantas naciones representaran algo en la Europa 
de entonces, no por eso son los procedimientos dignos de menos loa. 

* 
* * 

En prueba de la carestía de la vida cada día mayor, veamos cómo 
paulatinamente se pagan a mayor precio, salarios, funciones, ho- 
norarios, etc. 

En 1543 y 1548 las misas de algunas memorias se satisfacían a 17, 
20 y 34 maravedís ^ En Horche, pueblo de la provincia actual de Gua- 
dálajara, lugar que no era de acarreo, el trigo estuvo en 1545 hasta a 
13 reales fanega, es decir a 442 maravedís ^. En Almería, si bien en 
los años 1540, 1541 y 1542 el Letrado, Solicitador y Cirujano, tenían la 
misma quitación, no costaba lo mismo afinar los dos órganos pequeños, 
sino seis ducados más que en años anteriores ; la marcha a Granada del 
Provisor para enterarse del subsidio correspondiente al Obispado en 
1539 y 1540, importaba al Cabildo 12 reales cada día; 4 ducados anua- 
les el relojero, "por que tenga cuydado de regir el relox y ende- 
regarle" ; se le aumentan a la hospitalera otros i.ooo maravedís sobre 

1 Valladolid. Archivo del Hospital de Esgueva. Memoria de Teresa Díaz, né- 
mero ii. Herencia del Hospital, con la carga dicha. 

2 Catalina García, Escritores de la provincia de Guadalajara, pág. 516. 



54 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Otros tantos que ya tenía, porque estaba el pan muy caro. En 1543" 
tiene el oficio de médico y cirujano, servido por la misma persona, 8.000 ; 
el mayordomo, 6.000 en 1544 y 1545; el relojero cinco ducados en este 
último año por visitar el reloj dos veces al día, y la lavandera, que go- 
zaba de 2.000, subiéronle el salario a 3.000 en 1546, por la carestía de los 
tiempos ^. 

Las circunstancias, más apretadas cada día, nos hacían acudir a to- 
da clase de medios para cubrir avituallamientos. Por este tiempo tra- 
tábamos de traer a estos reinos un crecido número de fanegas de trigo 
de la Rochela, según nos ofrece una relación de las dificultades que se 
presentaban para extraer 150.000, que era la cifra de que se trataba, en 
razón a haberse rebelado y estar en poder de herejes el puerto men- 
cionado, donde se habían de embarcar 2. 

Para saber a qué atenernos, en este mismo período, registrábamos 
el pan que había y de que se podía disponer en Logroño, Calahorra. 
Alfaro, La Guardia, Badajoz, Santo Domingo de la Calzada, Tordesi- 
Ilas, Adelantamiento de Burgos, y, sin duda, otros lugares importantes,, 
cuya documentación ha desaparecido. 

Todavía hubimos de tolerar — «pensemos con la economía reinante — 
que el pan comprado en Valencia para sus necesidades, se introdujera 
por los puertos castellanos, convenciéndonos las razones de escasez y 
cosechas cortas de dicha región ^, cuando podíamos pensar que por esa 
vía y modo, por ese derecho concedido de paso, podía salir un buen nú- 
mero de fanegas, de que tan necesitados se hallaban los castellanos, co- 
mo al amparo de los antiguos arriendos de los Maestrazgos de las Or- 
denes, con derecho a sacar cierta parte del pan que produjeran, salie- 
ron del reino muchos granos, cuya extracción estaba terminantemente 
prohibida. 

Cristóbal Espejo. 

(Continuará.) 

1 Almería. Archivo Catedral. Tomo II, fols. 2 al 29 y 47 vto. 

2 Archivo de Simancas. Diversos de Castilla. Leg. 47, fol. 6. S. f. 1., siglo xvi. 
Refiero el documento a este tiempo, que me parece el más cercano, ya que no pueda 
precisar más, por carecer de historias especiales. 

3 Archivo de Simancas. Diversos de Castilla. Leg. 41, fol. 45. S. f. 1., siglo xvi. 



Monumentos meplíticos de la provincia de Cáceres 



Conocida la importancia y abundancia de dólmenes en la provincia 
de Badajoz ^ y la relación que guardan con los de Portugal y Andalu- 
cía, es interesante saber si la serie de ese género de sepulturas de la 
época neolítica y del período eneolítico se extiende por la provincia 
de Cáceres con igual intensidad, tanto más cuanto que la región dolmé- 
nica del occidente de la Península, representada principalmente por Por- 
tugal, se extiende también, aunque muy poco, a las provincias de Salaman- 
ca y Zamora y no hay de esa clase de monumentos en Castilla ni en Ara- 
gón, salvo ligeras penetraciones de la región levantina; y si a. esto se 
añaden las fajas dolménicas del Norte, desde Galicia a Cataluña, y la 
vasta región andaluza, se apreciará en todo su valer la observación que 
acaba de formular don Hugo Obermaier en su interesantísima memoria 
El dolmen de Matarruhilla (Sevilla), de que "la cultura de los dólmenes 
es esencialmente una cultura costera que rodeaba a la Península desde 
todas las partes del mar" ; demostración que confirma con un mapa. 

De nuestras investigaciones resulta que no parecen haberse em- 
pleado, o mejor dicho, no hay megalitos más que en la mitad meri-. 
dional de la provincia de Cáceres, y que solamente conocemos un grupo 
de dólmenes situado a la margen derecha del río Tajo, de donde pudiera 
inferirse que éste señalara la divisoría o frontera septentrional del 
pueblo que construía dichas sepulturas en el Mediodía de la Penín- 
sula como asimismo al Oeste y al Norte. Sin embargo, varías referencias, 

I Véase nuestra memoria Arquitectura dolménica ibera. — Dólmenes de la prO' 
vincia de Badajoz; publicada en 191. 3 en esta Revista, tomos xxviii, i, y xxix, 317. 



5^ REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

sin comprobación hasta ahora, hemos tenido de la posible existen- 
cia de dólmenes en puntos del Norte de la provincia y también de otro 
en la cuenca del Tajo en tierra de Toledo. 

No son muchos los dólmenes que podemos registrar existentes en 
la dicha región meridional cacerense, donde acaso haya más todavía 
no descubiertos; pero son bastantes para establecer o reconocer su 
filiación con los tipos conocidos de las indicadas regiones vecinas. 

Es de notar, por otra parte, que no solamente podemos registrar 
aquí dólmenes, sino piedras bamboleantes, de las cuales no conoce- 
mos ninguna en la provincia de Badajoz, como tampoco en ésta ni 
eji la de Cáceres conocemos menhires, ni series de ellos de las que en 
otras partes forman ringleras y cromlechs. 

GRUPO DE DÓLMENES EXISTENTE A UNA LEGUA AL SUROESTE 
DE VALENCIA DE ALCÁNTARA, CERCA DE LA RAYA' DE PORTUGAL 

Mencionó estas antas (que es como llaman a estos monumentos 
en el país) Viu, en su obra Extremadura: Colección de sus inscrip- 
ciones y monumentos (tomo ii, pág. 245), diciendo que entonces (1852) 
acababan de descubrir en ellas "saetas, cuchillos y otros utensilios 
de bien trabajado pedernal". Visitólas en 1889 el insigne geólogo 
y cultivador de la Arqueología prehistórica don Juan Vilanova, el 
cual dio de ello cuenta a la Real Academia de la Historia en un bre- 
ve informe ^, al que por desgracia no acompañan dibujos ni fotografías 
y en el que dice ser cinco las antas que vio, dos completas y tres en ruinas, 
no deteniéndose a detallar descripción ni dar medidas; pero añadiendo 
que había encontrado y presentaba a la Academia un "magnífico cu- 
chillo de pedernal de dimensiones poco comunes" ; una "punta de lanza 
de la propia piedra, cuyo criadero — dice — no creo exista en toda Extre- 
madura" ; una preciosa flecha de cristal de roca transparente; una 
"vasija tosca de barro, hecha sin duda alguna a mano y sin el auxi- 
lio del torno; algimos huesos humanos mal conservados, y una ro- 
daja de pizarra con el agujero en el centro para enlazarla con otras 
piezas iguales y formar un objeto de adorno". Guiado por estos datos 
visité, medí y fotografié estos monumentos con la buena compañía y 

I Véase Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo xv, pág. 192. 



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MONUMENTOS MEGALÍTICOS ^J 

auxilio de don Manuel Castillo, director del Instituto de Cáceres, y don 
Tomás Lozano, y el resultado de ello es como sigue : 

Dolmen, arruinado, que se halla en el sitio llamado Cancho del lobo. 
— Diez de sus piedras se ven, dos de ellas medio enterradas. Cuatro 
de las que formaron la cámara poligonal permanecenen en pie, con 
la inclinación a la forma piramidal de la misma, y una vencida hacia 
dentro. Las demás están caídas. La altura de ellas varía entre 2,86 
y 1,20 metros, siendo trapecial irregular la forma de las que for- 
maron la cámara. Mide ésta de diámetro cuatro metros. La cubier- 
ta falta. Todas las piedras son graníticas, como en los demás dólmenes, 
y es la que abunda en el país. 

Este dolmen es el más próximo a la villa, de la que distará poco 
más de tres kilómetros. Los otros cuatro están más distantes, en el 
camino del Asiento de Topete a la Aceña de la Borrega. Para men- 
cionarlos seguiremos el orden en que los encontramos, del más próximo 
al más distante. 

Dolmen en el sitio llamado Cercado de la Data (lám. I). — Le fal- 
la la cubierta. Permanecen en pie las ocho piedras que cons- 
tituyen la cámara, que con 
el hueco de entrada es un 
polígono de nueve lados en 
su planta, y en alzado es un 
tronco de pirámide. Algunas 
de las piedras están quebra- 
das por la parte superior, 
por haberles arrancado pe- 
dazos y están removidas. Son 
de desigual tamaño, pues 
por su base visible o línea 
de asiento mide la segunda, 
a la izquierda de la entrada, 
una anchura de un metro 
justo, y la piedra tercera, 
2,15 metros, cifras mínima 
y superior de esta medida, que es de 1,20 en la cuarta, 1,30 en la sexta, 
1,35 en la primera, 1,45 en la quinta y en la octava, y 1,80 en la sépti- 




aouícrs i« sel cercsqo :airLH nan». 



58 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ma. Estas indicaciones son suficientes para manifestar lo desigual e: 
irregular de la construcción, que, además, se halla desconcertada por 
los buscadores de supuestos tesoros o codiciadores de las piedras. Al- 
guna de la galería sobresale del suelo, y varias pequeñas, de las que 
formaron el núcleo del montículo, se ven junto a las grandes. Mide de 
diámetro la cámara 3,30 metros. La puerta se halla al Sureste. 

Segundo dolmen en el sitio llainado Cercado de la Data (lám. II). 
— Hállase más arruinado que el anterior, del que está a unos treinta pa- 
sos y es de idéntica construcción. 
-"^ Forman el polígono de su cáma- 
ra, que es próximamente igual, 
siete piedras, que contadas suce- 
sivamente, miden, por su base 
visible, 1,35, 1,30, I, 1,60, 1,55, 
1,40 y 1,65 metros. 

El hueco de entrada, igual- 
mente orientado que en el an- 
terior, deja una anchura apre- 
ciable de 1,10 metros y también 
se advierte la dirección de la 
galería. El dicho diámetro inte- 
rior de la cámara, desfigurada 
como se halla por la excesiva, 
inclinación de las piedras, es 
3,95 metros. Conserva piedras 
del montículo. 

Dolmen que ha dado al sitio- 
en que se halla el nombre de Cercado de la Anta (lám. III). — Conserva 
la cubierta, construida por una enorme piedra ^cuyos ejes miden 
4)45 X 3,35 metros, y por la presión de ella las piedras que las sustentan,, 
bien que algunas han sido despedazadas, conservan su posición e inclina- 
ción natural, formando el tronco de pirámide y una planta bastante re- 
gular, octógona, con el hueco de la puerta, y siendo, por consiguiente, 
siete los so'portes, de dimensiones bastante regulares también, pues, me- 
didos por sus arranques, dan, de izquierda a derecha, 1,60, 1,75, 1,70- 
1,60, 1,77, 1,35 y 1,25 metros. 



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MONUMENTOS MEGALÍTICOS 



59 



El diámetro de la cámara es de 3,30 metros. Conserva además el 
dintel, caído, de la puerta, que es una gran piedra, de 2,50 metros de 
longitud y el arranque de la galería, cuyo ancho es de 1,35, consti- 
tuido por dos piedras, medio enterradas, que miden de longitud dos 
metros ima, y 1,90 la compañera. 

En tomo de la construcción se ven algunos cantos y no poca tie- 
rra del montículo. La puerta cae al .Suroeste. Es muy buen ejemplar. 





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Dolmen situado en el cerro del Regato del Cajirón (lám. IV). — 
Conserva la cubierta, que es una piedra de 3,80 X 2,50 metros; 
pero esta removido por haber sido despedazados algunos de los soportes 
y haberse vencido los del lado de poniente, habiéndole reforzado, los 
profanadores, con cantos. La cámara, contando la puerta, es octógo- 
na, irregular, pues los siete soportes, medidos por el interior de iz- 
quierda a derecha, dan por sus arranques 1,50, 1,40, 1,25, 1,70, 



1,30, I y 1,20. 



«E«libk. 



6o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

El diámetro de la cámara es de cu^itro metros. Conservante tam- 
bién casi enterradas dos largas piedras del arranque de la galería, 
-de 2,50 y 2,15 metros, respectivamente. La puerta está al Sur. Se 
conservan bastantes restos, en redor, de los cantos y tierra del mon- 
tículo. 

El grupo interesantísimo de dólmenes acabado de describir se 
relaciona, mejor dicho, tiene su natural complemento, con los existen- 
tes a poca distancia, en término de San Vicente de Alcántara, en la 
■provincia de Badajoz, uno de la Encomienda de Mayorga, que cata- 
logamos y describimos en nuestro citado trabajo Arquitectura dolmé- 
nica ibera, y otros dos de que, con el anterior, han dado cuenta en el 
Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural (tomo xvi, 
1919) don E. Hernández Pacheco, y don A. Cabrera, explorador de 
los tres; y tienen sus semejantes, todos ellos, en la dicha provincia de 
Badajoz y en Portugal, de donde solamente citaremos, como más pa- 
decidos y próximos los de Evora, publicados por M. Cartailhac en su 
libro Les Ages Préhistoriques de l'Espagne et le Portugal. Correspon- 
den todos estos dólmenes a un tipo antiguo, de la época neolítica, ante- 
cesor de la tumba llamada de cúpula, que, como es sabido y veremos 
pronto, tuvo en nuestra Península su representación. 

A pesar de estar profanados los cinco dólmenes descritos sería 
conveniente explorarlos, tanto para descubrir las piedras que pudie- 
ra haber ocultas como para recoger los objetos y restos que aún es- 
tuvieran enterrados. 

GRUPO DE DÓLMENES EXISTENTE EN LA VEGA DEL ARROYO GUADANCIL, 
CERCA DEL CERRO LLAMADO DE LA HORCA, EN TÉRMINO DE GARRO- 
VILLAS, AL SURESTE 

El señor Cura párroco de esta villa don Jerónimo Sande y Oli- 
vares, ya difunto, llevado de su afición a las antigüedades, practicó 
fructuosas excavaciones en varios de estos dólmenes, en dos por lo 
menos, hace más de cuarenta años (1874), y regaló muchos de los 
objetos que en tales sepulturas encontró al Museo Arqueológico Na- 
cional, consistentes en cuchillos, puntas de flecha y de lanza, talla- 
dlos en pedernal y finamente trabajados; hachas de anfibolita muy 



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kÉV. DE ARCH., BIBL. Y MUSEOS 



TOMO XLI. — LAM. VI 





VISTAS DE UXA TUMRA DE CÚPULA, ARRUINADA, 
DE LA VEGA DEL GUADA.VCIL 



MONUMENTOS MEGALÍTICOS 6 1 

bien pulimentadas, vasijas de barro, cuentas de collar, de piedra y 
unas interesantísimas placas d^ pizarra grabadas ^. 

El descubridor presentó todos estos objetos en la Exposición Uni- 
versal de París de 1878 y al siguiente año hizo la donación al Mu- 
seo. Los demás objetos, encontrados con éstos, forman parte de la co- 
lección de don V'icente Paredes, hoy existente en el Museo de Cáceres. . 
Pero no todos los objetos de ella proceden del mismo dolmen ni son 
coetáneos, pues unos corresponden a la época neolítica, y otros, entre los 
cuales hay piezas de cobre y son coetáneos de los dichos objetos del 
Museo, corresponden al período eneolítico o de transición de la pie- - 
dra, al metal, período que es al que también corresponde el más im- 
portante dolmen que vamos a describir inmediatamente, y es como • 
sigue : 

Dolmen, en una cerca circular hecha con piedras de estos monumen- 
tos (lám. \^. — Al que aquí nos referimos, que es el menos destrozado, 
conserva en cerco la parte inferior del montículo que le cubrió, de tie- 
rra, y parte también del núcleo del mismo, de cantos. Fáltale, por des- 
gracia, la cubierta o cerramiento, y abierto como está nos ofreció a* 
la vista los restos de su cámara poligonal y de su galería ; pero me- 
jor construido que los de Valencia de Alcántara. De doce lados cons- 
taba el polígono de la cámara, de cuyas piedras quedan nueve. Mejor 
labradas éstas que en los antedichos, propenden a la forma rectan- 
gular y están erguidas y acopladas regularmente en sentido vertical. 
Sobre ellas, unas hiladas de sillarejos, de las que se conservan res- 
tos de tres, formaban, por anillos concéntrícos en disminución, la 
cúpula o bóveda cónica que falta. La cámara tiene un diámetro de 
tres metros. Su puerta, que está al Este, y cuyas jambas y dintel se - 
conser\"an, tiene una anchura de 1,24 metros. La galería es apre- 
dable por las piezas que de ella se conservan, medio enterradas, en 
Uíia longitud de 5,15 metros, dejando un ancho de 1,60. Dicha puer- 
ta y galería están hacia el Elste. En la cámara es de notar, al lado iz- 
quierdo, o del Sur, una larga piedra horízontal de 1,70 metros de 
longitud, que parece dintel, por bajo de la cual continúa la excava- 
ción, y, aunque por lo confuso que aparece todo lo que vamos des- 

1 Estas placas han sido dibujadas y publicadas por don Luis Siret, en su obra . 
Questicns de Chronologie et d'Rthnographie ibcriques. T. i, lám. VI. 



62 -REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

cribiendo por el estado de ruina y de abandono del monumento en 
muchas partes cubierto por la maleza nos ocurrió al observar dichos 
dintel y excavación que puedan corresponder a una segunda y peque- 
ña cámara, como en otros 'dólmenes del mismo género de Antequera 



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'Ciea.lX. 



POLHEfí PÜLfl YEGÜ PEL GUflP/iNCiL-. 

y del Algarbe, de tipo cuyo modelo perfeccionado se encuentra en Mi- 
cenas, en la Grecia. La extensión del montículo es apreci^ble en un 
diámetro de i8 metros. Las piedras son graníticas. 

El dicho tipo de este dolmen corresponde al período eneolítico o 



MONUMENTOS MEGALÍTICOS 63 

de transición de la piedra al metal, como asimismo los objetos ante- 
•dichos en él hallados. 

Dolmen a cincuenta pasos al oeste del anterior y dentro de la misma 
cerca. — Consérvase resto del montículo y la hondonada de la construc- 
■ción, que está destruida, no siendo posible apreciar otra cosa que la iden- 
tidad aparente con el ejemplar antedicho. 

Dolmen junto al cerro de la horca. — ^Lo exploró en junio de 1909 el 
arquitecto de Plasencia don Mcente Paredes y dio de ello cuenta en la 
Revista de Bxtretnadura (tomo xi) ; pero no tuvo tiempo de descubrirlo 
y solamente recogió "un asperón de afilar las hachas de piedra y unos 
cuantos fragmentos de cerámica". 

Da cuenta también el señor Paredes de que en la proximidad de 
ese dolmen vio "un pequeño túmulo, al parecer intacto", y de "bul- 
tos extraños del terreno, que por su forma podrían ser sepulcros". 
En efecto: el terreno se ofrece propicio a la realización de excava- 
ciones que, a la luz de los conocimientos de hoy, completarán la la- 
bor iniciada con tanta fortuna por el señor Sande y Olivares. 

•GRUPO DE DÓLMENES, EN EL SITIO LLAMADO LOS VENEROS, EN LA VEGA 
DEL RÍO BURDALO A UNOS OCHO KILÓMETROS DE MIAJADAS Y UNO AL 
SLTl DE LA ERMITA DE SAN BARTOLOMÉ, EN TERMINO DE DICHA VILLA, 
DEL PARTIDO DR TRUTILLO 

Da cuenta de estos dólmenes don ^Tario Roso de J.una en el Bo- 
letín de la Academia de la Historia (tomo xlv, 1904, pág. 509, y to- 
mo Lii, 1908, pág. 150) haciendo constar la existencia de piedras sueltas 
de dólmenes en aquel campo y dos importantes monumentos, que son 
los siguientes, que, como dice, se relacionan con el hipogeo o cripta 
funeraria descubierta en el Romeral, en Antequera. 

Mis pesquisas por encontrar estos dólmenes fueron infructuosas. Los 
cito valiéndome de las referencias del señor Roso. 

Primera cripta funeraria. — Cúbrela todavía el montículo artificial 
{tumulns), limitado en su base por un círculo de piedras de contención, 
lie unos 60 X 40 centímetros, el cual montículo está en parte cubierto 
por los taludes terrosos del río. Hacia el Oeste ofrécese la entrada, hoy 
medio obstruida, de la galería estrecha y larga que conduce a la cámara 



64 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

sepulcral, que se halla completa y es de planta circular de tres metros de 
diámetro; está cubierta de bóveda cónica y mide de altura 2,50 metros. 
La construcción es de de sillarejos de la piedra ordinaria granítica. 

Segunda cripta funeraria. — Situada a unos cien metros de la anterior 
e idéntica a ella, y asimismo cubierta por el montículo artificial, medio 
oculto por la tierra acumulada. Traza y construcción son iguales a las 
de la cripta anterior. La entrada da al Sureste. 

Muy conveniente sería una exploración sería de estos monumen- 
tos y de los que, según referencias, debe haber ocultos en el país. 

El tipo arquitectónico de estas criptas representa el final y per- 
feccionamiento de la serie que vamos describiendo, y en la evolución 
del arte de construir señala el prototipo de la tumba micénica. En- 
España tiene sus congéneres en el Romeral (Antequera), en Castilleja. 
de Guzmán y Matarrubilla (Sevilla) y en Alalar (Algarbe), correspon- 
dientes al dicho período de transición de la piedra al metal. 

No insistiremos aquí en el magno problema de la relación del Occi- 
dente con el Oriente, pues la cuestión no ha cambiado desde que de ella, 
tratamos al ocuparnos de los dólmenes de Badajoz. 

ESTACIÓN TROGLODÍTICA EXISTENTE EN LA ERA DE LA GUIJOSA, PERTENE- 
CIENTE A LA DEHESA DE VALCOCHERO, SITUADA AL NOROEStE DE PLASENCIA 

Exploró primeramente esta curiosa estación prehistórica y dio su- 
maria cuenta de ella en su libro Origen del nombre de Extrema- 
dura (pág. 33) don Vicente Paredes, el cual dice que en las cuevas que 
la componen estaban mezclados los instrumentos de piedra con las ha- 
chas de bronce y fragmentos de tosca cerámica. Recientemente practicóí 
nuevas exploraciones don Pedro García Paria, quien, por fruto de ellas, 
nos mostró algunos objetos análogos a los dichos y regaló al Museo 
Arqueológico Nacional unas piedras de afilar oblongas. Todo ello da. 
a entender que esa estación debe corresponder a la Edad del Bronce- 
Pero no se trata de sepulturas. Por el contrario, aquello tiene el carácter 
de una población. Situada en una loma o altura inclinada hacia el me- 
diodía, su recinto estuvo defendido por muralla, menos por los puntos 
donde la tenía natural. El terreno, erizado de enormes piedras y pe- 
ñascos, favoreció la construcción de cuevas sin más que empinar y apo- 



MONUMENTOS MEGALITICOS 

yar unas en otras dichas piedras. Las cuevas en cuestión, ni por su for- 
ma ni por la disposición de los materiales, guarda semejanza con los 
dólmenes. La construcción no obedeció a sistema, sino que es hija del 
esfuerzo rudimentario. 

Como al centro del recinto está la mayor de las cuevas, que es la lla- 
mada de Boquique, por ser éste el apodo de un bandolero que en ella 
se escondía. 

En otras de esas cuevas hay puerta construida con jambas y dintel, 
único detalle propiamente arquitectónico, aunque tosco, de estas infor- 
mes casas, que nos recuerdan las de Gatas y otros puntos de la región 
Sureste de España, explorada y dada a conocer por los señores Siret. 

A la misma época prehistórica que estas cuevas deberá pertenecer 
la piedra de sacrificios existente en la dehesa de Mayoralg^llo de Var- 
gas, cerca de Cáceres, que no describimos por ser reciente la publica- 
ción que de ella ha hecho don Juan Sanguino Michel en el Boletín de 
la Real Academia de la Historia (tomo lxx, 1917, pág. 312) y a cuyo 
trabajo acompaña una nota nuestra. 

PIEDRAS BAMBOLEANTES 

Esta clase de megalitos, raros en nuestra Península y en muchos 
casos considerados como accidentes o fenómenos naturales, no como 
producto del ingenio y de la mano del hombre, que suelen ir uni- 
dos a supersticiones que en los tiempos primitivos tuvieron forma 
de creencias religiosas, no los hemos hallado en la provincia de 
Badajoz, y en cambio podemos dar noticia fle tres en la de Cáceres, 
de los cuales imo ya no existe. Nos referimos a la piedra oscilan- 
te la Lancha de Valdejuán, que existía en término del Casar de Cá- 
ceres, cerca de la estación del ferrocarril, la cual, según el señor Pa- 
redes {Revista de Extremadura, tomo xii, pág. 435), fué destruida 
por los campesinos porque les estorbaba para trillar en una era, y que, 
según la misma referencia, a pesar de que pesaba muchas toneladas, 
"un niño podía hacerla oscilar". 

En cuanto a que tales megalitos estuvieran directamente relacio- 
nados con las creencias religiosas de los hombres prehistóricos me- 
nester es recordar con don Marcelino Menéndez Pelayo {Historia de 

3.* ÉPOCA. — TOMO XL 5 



66 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

los Heterodoxos Españoles, tomo I, segunda ed., 191 1, pág. 120) "que 
la litolatría es una de las formas más antiguas del culto naturalista" 
y que, en general, se considera que estas piedras debieron estar con- 
sagradas a la adivinación y destinadas, por tanto, a ser utilizadas 
como oráculos según el número de oscilaciones ui otra circunstancia 
de ellas cuando se pusieran a prueba. 

A esta costumbre se refiere Estrabón (lib. iii, pap. i) por referen- 
cia de Artemidoro, cuando, al hablar del Promontorio Sacro, habla de 
unas piedras que allí se veían tendidas de tres en tres o de cuatro en cua- 
tro, a las que hacían dar vuelcos las gentes que allí llegaban. 

Respecto de que las piedras bamboleantes deban considerarse como 
obra del hombre, sin olvidar que, aunque lo sean de la Naturaleza, 
no excluye esto, antes confirma, la idea de culto, es de notar que, 
aunque en la mayoría de los casos se crea fenómeno natural el equilibrio 
de tales piedras, no deja de admitirse que "la mano del hombre haya 
intervenido para facilitar o regularizar el trabajo caprichoso de la Na- 
turaleza", como dice Dechelette (Manuel d'Archéologie, París, 1908, 
tomo i, pág. 377). Tal pudiera pensarse del ejemplar notable que vamos 
a describir inmediatamente. 

Piedra bamboleante, llamada "el Cancho que se menea" (lám. VI), 
— Situada en lo alto de un pico (llamado la Cogolla) de la cordillera 
oretana, cerca del hito que puso en aquella cúspide la Comisión de 
la triangulación geodésica, a 100 metros de altura sobre el nivel del 
mar, y en punto distante una legua de Montanchez. 

Por un "dibujo del arquitecto don Vicente Paredes lo publicó 
don Eduardo Saavedra en la Revista de Obras Piiblicas y con una nota 
el Boletín de la Academia de la Historia Ctomo xi, 1887, pág. 279). 

Fui a visitarle, en septiembre de 191 5, no sin recelo de que care- 
ciese de importancia, por la causa dicha, y vi que la tiene grande, 
como procuraré demostrar. El monumento se compone esencialmen- 
te de tres piedras de distintos tamaños, labradas, esto es, cortadas, 
aunque imperfecta y groseramente, y colocadas y dispuestas en el or- 
den y para el fin apetecido, con excelente resultado. Dichos tres 
elementos son: pedestal, plinto y cabeza o piedra bamboleante pro- 
piamente dicha. El pedestal es cuadrangular, de 86 centímetros de al- 
tura, y está un poco inclinado hacia un lado; el plinto es cuadrado. 



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REV. De ARCH., BIBL. Y MUSEOS 



TOMO XLI. — LAM. Vil 




PIEDRA BAMBOLEANTE^ LLAMADA el CancllO quc Se UlCUea, 
PE LA SIERRA DE MOXTANCHEZ 



MONUMENTOS MEa^LÍTICOS 67 

, -de 22 centímetros de altura por donde ésta es mayor, rpara compen- 
sar la inclinación, al parecer; y la piedra bamboleante ofrece perfil 
trapecial, sobre todo por sus dos caras opuestas y mayores, siendo 
comparable a un tronco de pirámide de base rectangular e invertido 
_y mide de altura 2,60 metros, teniendo en total el monumento 3,68. 
Las piedras son graníticas, como las muchas de que está erizada aque- 
lla sierra. De ellas hay unas cuantas amontonadas junto al monu- 
mento que permite desde encima de ellas poner en oscilación, con 
leve esfuerzo no más, la gran piedra. Su aspecto y forma ensancha- 
da por arriba, lo delgado del plinto sobre el pedestal y éste dan la 
ilusión de un incorrecto busto humano, lo que ha sugerido la idea 
de que pudiera ser un ídolo que mueve la cabeza sobre sus hombros 
y demina desde aquella eminencia grandísima extensión, idea que se 
apunta en la citada nota del Boletín académico, donde se consigna, 
sin embargo, que allí no hay ** resto de altar ni vestigio de culto", y 
de la cual se hizo eco el señor Roso de Luna en su libro Atlantes Ex- 
tremeños. 

El sabio geólogo don Eduardo Hernández Pacheco, tan conocedor 
de Extremadura y del Cancho que se menea, en la obra que publicó jun- 
tamente con don Manuel Cazurro y don Antonio Martínez lo publica 
como ejemplo de la acción de la intemperie, esto es, de las acciones quí- 
micas que el aire húmedo produce por virtud del vapor de agua, anhí- 
drido carbónico y oxígeno que contiene, descomponiendo el granito, 
abriendo erosiones y dando por resultado las piedras caballeras y las 
de equilibrio inestable. 

Pero si este fenómeno natural, que aun en un caso como éste, en que 
las piedras por su forma y disposición parecen cortadas y colocadas de 
intento, se admite hoy ante la explicación científica de su causa, 
¿cómo no admitir que el inculto hombre primitivo debió considerar tal 
gravitación como milagro debido a un poder sobrenatural? Esa piedra 
movible en sitio eminente debió ser objeto de supersticioso respeto y, 
por tanto, de culto. 

Piedra bamboleante en el sitio llamado el Bodegán. — Cerca del ca- 
inino de Garrovillas a Alcántara. La cita don Vicente Paredes en la Re~ 
-vista de Extremadura (tomo x, pág. 435). 

José Ramón Mélida. 



LAS PRIMERAS ACUÑACIONES 
DE LOS REYES CATÓLICOS 



La acuñación de moneda había sufrido muy graves perturbaciones 
en los últimos años del reinado de Enrique IV. Lo confesaba el mismo 
Rey en 1471, intentando en vano remediar los grandes daños y consi- 
derables males sufridos por sus subditos a causa de la mala e falsificada 
moneda que en estos mis regnos se ha labrado de ocho a diez años a esta 
parte 1. 

Al tomar posesión del Trono don Femando y doña Isabel compren- 
dieron la necesidad de regular y reformar la circulación y acuñación 
de moneda. 

Entre sus numerosas disposiciones forman un grupo bien definido 
las referentes a nombramientos de oficiales de las Casas de Moneda^ 
a los deberes de los monederos o a sus privilegios y franquezas : estas 
órdenes, en su mayoría, sólo interesan a la historia local ^. 

Muy interesantes para conocer el valor de las monedas en el curso 
de este período son las cédulas en que los Reyes Católicos fijan las equi- 
valencias, regulan los cambios o prescriben el valor a que deben tomarse 
las monedas viejas, esto es, anteriores a ese reinado ^. 

Pero aún más inportantes, aunque por desgracia menos numerosas, 
son las órdenes reales relativas a la fabricación de la moneda misma: 

1 Heiss, A., Descripc. gen. de ¡as mon. hisp. crist., tomo I, pág. 313. 

2 Conozco quince cédulas de los Reyes Católicos, que pueden ser incluidas en 
este grupo. 

3 Se ocupan de estos puntos treinta y dos disposiciones de don Fernando y doña 
Isabel. 



REV. DE ARCH., BIBL. V MUSEOS 



TOMO XLI. — LÁM. VIII 




LAS PRIMERAS ACUÑACIONES DE LOS REVÉS CATÓLICOS 

1, Real del pretendiente D. Alfonso \' de Portugal. 

2. 3. 4. Excelente, Medio excelente y Cuarto de excelente de los Reye^ 

Católicos. 
5. 6. 7, Real. Medio real y Cuartillo de real de los Reyes Católicos. 



ACUÑACIONES DE LOS REYES CATÓLICOS 69 

hasta ahora sólo era conocida de los numismáticos la famosa pragmática 
dada en Medina del Campo a 13 de junio de 1497, cuando ya los Re- 
yes Católicos habían alcanzado el apogeo de su gloria. Pero todos con- 
venían en juzgar, por los documentos anteri.ores y las monedas mismas, 
que debieron existir disposiciones sobre esto anteriores a 1480 ^. 

El estudio de éste y sus antecedentes serán el objeto de este trabajo. 



II 



En el Archivo Municipal de Sevilla existe una copia auténtica de 
una cédula firmada por don Femando y doña Isabel en Segovia el 
dia 20 de febrero del año 1475 ' ^^ ^^^^ se fijan las equivalencias 
del enrique castellano, de la dobla de la banda y del florín en cuatro- 
cientos treinta y cinco, trescientos treinta y cinco y doscientos cuaren- 
ta maravedís, respectivamente; se marca el valor del real en treinta 
maravedís, y el del maravedí, en tres blancas de las labradas en cualquie- 
ra de las seis Casas de Moneda de Enrique IV; las restantes blancas 
eran tan malas que debían cortarse o reunir seis para hacer el valor del 
maravedí. Estos son, dice la cédula, "los presgios que se dan y toman y 
contratan en la nuestra Corte", y forman, por tanto, el punto de partida 
en el estudio del valor de las monedas de este reinado ^. 

Cuatro días más tarde una nueva cédula era expedida por los Reyes 
Católicos contra ciertas personas del arzobispado de Sevilla y obispado 
de Cádiz quienes, "pospuesto todo el temor de Dios y nuestro e yendo 
e pasando contra las leyes y hordenangas de estos dichos nuestros Rey- 
nos e en menosprecio de las penas por ellas ynstituydas, han sacado 
y sacan oro y plata y villon y moneda amonedada o por monedar destos 
dichos Reynos para fuera dellos e otros han dado fauor o ayuda o man- 
damiento, délo qual ha venido e viene gran danno e perdimiento a los 
nuestros Reynos e ala República dellos e a todas o alas más presonas 

1 Heíss íbidem, I, ijj.—Vives, "Reforma Monetaria de los Reyes Católicos". 
Bol. de la Soc. Esp. de Excursiones, año 1897, pág. 114— Sentenach, N., Estudios de 
numismática española, II, pág. 49. Madrid, 1905. 

2 Esta cédula ha sido publicada por aemencín en las Memorias de la Academia 
de la Historia, tomo VI, pág. 593, tomándola del Archivo Municipal de Sevilla y con- 
cuerda con la copia existente. 



JO REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

dellos; y en consecuencia mandar cumplir las leyes respecto a este de- 
lito y castigfar a sus autores como enemigos e dagnificadores déla Re- 
pública ^. 

Poco después comenzaba la guerra de sucesión a la corona: el mo- 
narca portugués invadió a Extremadura, desposándose en Plasencia con 
doña Juana, su sobrina ; se coronó por Rey de Castilla, y haciendo actos 
de tal, dirigió cartas a los pueblos ^, y sospecho que aquí, en Plasencia, 
fué donde acuñó moneda por vez primera ^. En mayo ocurrían estos 
sucesos, y la reina doña Isabel, deseosa de atajar los males que preveía,^ 
publicó a voz de pregón en junio una cédula en que, tras de referir la 
entrada de Alfonso V en Castilla y prohibir que se recibiesen cartas 
suyas o de sus partidarios, le acusa de querer ynfecionar enestos mis 
Reynos gastando y destribuyendo enellos monedas desús nonbres e arw^s 
de Portogal; y como ya, por cartas anteriores, estaba ordenado que los 
que tal hiciesen caían en malcaso, insiste de nuevo preceptuando no ose 
nadie destribuyr e contratar ni gastar moneda alguna del nonbre del di- 
cho Rey de Portogal ^ ni déla dicha donna lohana, que se dice su es- 
posa ^, ni persona alguna (la) resciba nin contrate, so pena que por cuali- 
quier cosa desto muera por ello. Además sufriría la pena de confiscación 
de bienes por mitad para la cámara real y el acusador ; pusiéronse guar- 
das en los caminos y se dio autoridad a cualquier persona para prender a 
quien la trajese y la moneda que asy fuere tomada sea quemada pU' 
blicamente ®. 

Y apremiada por este hecho, cuya gravedad era notona, no menos 
obligada por la necesidad de allegar recursos para hacer la guerra y en 



1 Segovia, 24 de febrero de 1475. Tumbo de los Reyes Católicos en el Arch. Müu. 
de Sevilla, tomo I, fol. 4. 

2 La dirigida a Madrid por la reina doña Juana, la reproduce el diligente Zurita 
en sus anales, lib. XIX, cap. 27. 

3 Véase la nota siguiente. 

4 Esta moneda deben ser los reales grossos y medios reales reproducidos por Te- 
xeira. Una de ellas lleva por marca de ceca una P(lasencia, ?). Su acuñación debió 
ser en mayo de 1475. Heiss, I, lám. 17, reproduce uno de estos reales. En el anverso 
llevan las armas de Portugal y la leyenda dice : alfonsvs dei gracia rex cast. En el 
reverso se ven leones y castillos en cuarteles y en la orla dice : alfonsvs dei graci 
BEDis cast. Peso, 280 centigramos. Groso de plata. (Véase nuestra lám., núm. i.) 

5 Se infiere por ello que la desgraciada doña Juana acuñó también moneda. 

6 Avila, 7 de junio de 1475. Arch. Mun. Sevilla, Tunibo, I, fol. 20. Apéndice núm. i. 



ACUÑACIONES DE LOS REYES CATÓLICOS 71 

confirmació© de sus derechos a la corona, diez y nueve días después, el 
26 de junio de 1475, daba orden la Reina para que se labrasen las 
primeras acuñaciones de su reinado en la Casa de Moneda de Sevilla ^. 

III 

Según la cédula antedicha, debían acuñarse tres clases de monedas 
de oro: el excelente, de veinticinco piezas en marco de peso y valor de 
dos castellanos de oro; el medio excelente, de cincuenta en marco de 
peso y valor de un castellano de oro, y el cuarto de excelente, de los que 
ciento componían un marco y cuyo peso y valor era el del medio caste- 
llano de oro. La ley de todos era de veintitrés quilates y tres cuartos, 
o sean 980 milésimas de oro. 

Los tipos y leyendas de esta serie monetal fueron precisados en otra 
cédula de la Reina dada dos días más tarde ^. Y respecto al excelente 
entero, dice : déla vna parte (tendrá) dos bultos, el vno del Rey, mi sen- 
nor y el otro el mió, asentados en dos sillas, los rostros en continente 
que se mire el vno al otro y el bulto del dicho Rey, mi sennor, tenga vn 
espada desnuda enla mano y el mió vn cetro, con coronas en las cabeqas 
y diga en las letras de enderredor délos dichos bultos: Ferdinandus et 
Elisabeth Dei gracia Rex et Regna Castelle, Legionis; e de la otra par- 
te vn águila délas que se figuran por Sant lohan Evangelista, que ten- 
ga dos escudos debaxo délas alas, debaxo del ala derecha vn escudo de 
las armas de Castilla, de castillos y leones e debaxo déla otra ala ysquier- 
da otro escudo con las armas de Aragón e Secilia e vna corona encima 
de amos a dos escudos que los alcance e non sea muy alta la dicha corona 
porque non ocupe mucho el cuello déla dicha águila. E las letras han de 
desir enderredor destos dos escudos : St{b umbra alarum tuarum protege 
nos. Después de tan minuciosa descripción se puede afirmar, sin dudas, 
que la moneda reproducida en el Catálogo de Vidal y Quadras (lám. 20, 
núm. I i) y en el Memorial Numismático (t. III, lám. IV) es un excelente 

1 Publicada con algunos errores en las Memorias de la R. A. H., tomo VI, pá- 
gina 594. Está publicada también en los Documentos Históricos, cuaderno de trabajo 
de los alumnos de Paleografía. Sevilla, 1915, pág. 23, se reproduce en el apéndice IL 

2 Clemencín en las Mem., VI, 513, dice en nota que en el Archivo de Sevilla exis- 
te la orden de los tipos y rótulos. Y, en efecto, es del 28 de junio de 1475. Tumbo, I. 
41. Fué publicada en los Doc. Hist. antes citados, pág. 23, y se reproduce en el apén- 
dice III. 



72 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

de los acuñados en Sevilla desde mediados del año 1475 (lám., núm. 2). 
Conviene, pues, olvidar el equivocado nombre de doblón dado a esta mo- 
neda ^. El peso teórico de esta notable pieza debía ser de unos 920 centi- 
gramos, y el precedente de ella eran los enrio.ues de a dos, fabricados ba- 
jo el gobierno del hermano de doña Isabel (Heiss, lám. 14, núm. 10): 
lo nuevo era el tipo, el nombre y el convertir un múltiplo en unidad de 
este sistema monetal. 

Una de las monedas de la recámara de la reina Isabel quizás nos 
da el peso real de esta pieza en las palabras siguientes: "Otro excelente 
de dos excelentes, que pesó dos ochauas, tres tomines, cinco granos, 
que valen nuevecientos setenta marauedis" ^. 

El medio excelente, según la cédula, tenía por tipos déla vna parte dos 
medios rostros con sus coronas, en continente que se mire el vno al otro. 
E han de desir las letras en derredor de estos dos medios rostros : Qvos 
Dens coniunxit hominis non separet. E déla otra parte han de tener vn 
escudo délas armas de Castilla, de castillos y leones con una corona en- 
cima. E han de desir las letras de enderredor de dichos escudos : Ferdi- 
nandus et Elisabeth Rex et Regina Castelle e Legionis et Sigille. 

En consecuencia, es un medio excelente acuñado en Sevilla la moneda 
de la Real Academia de la Historia dibujada por Heiss (lám. 17, núm. 5) 
y la reproducida en nuestra lámina con el núm. 3, existente en el Museo 
Arqueológico Nacioi^jal. Otros dos medios excelentes hemos visto en la 
colección del señor González Camacho, de Sevilla, y otro existe en la for- 
mada por el señor Mateos Gago, hoy en el Museo Municipal de la misma 
ciudad. 

Las monedas reproducidas por Heiss en la lám. 17 (núms. i, 2 y 4) 
comprueban que la acuñación de esta clase de monedas se hizo extensiva 

. 1 4" FERNANDVS >i< ET 4« ELISABETH 4" DEI : GRATIA »í" REJC : ET R. = El fCy COn 

espada y la reina con cetro en las manos, coronados y sentados en el trono. 

Rev. : UVB : vnbra : alarun : tvarvm : protege : nos >í< :-: = Dos escudos co- 
ronados y cobijados por un águila; ed de la izq. cuartelado, i.o y 4.0 de Castilla, 2." 
y 3.0 de León; y el die la dra., partido de Aragón y Sicilia: sobre la cola del águila que 
sale por debajo de los escudos, una j. Doble doblón. S. 34 mil. 

Debo su descripción y la fotografía a la buena amistad del culto numismático don 
Casto M.a del Rivero, a quien doy las más expresivas gracias. 

2 En esta cantidad está tasado el excelente entero en la pragmática de 1480. Véa- 
se la Revista de Arch., 1876, tomo VI, pág. 67. 



ACUÑACIONES DE LOS REYES CATÓLICOS 73 

a las Casas de Moneda de Burgos y Toledo, por lo menos ^. El peso teó- 
rico de los medios excelentes es de 460 centigramos : en la moneda oscila 
desde 457 (la de M. Mun) a 440 (núm. 4, según Heiss). 

Los cuartos de excelentes se habían de acuñar, según la cédula del 28 
de junio, con las figuras y armas y letras de los dichos medios excelentes. 
Jas más que pudieren caber, puesto que su módulo era menor. Heiss 
reproduce y describe uno existente en el monetario de la Real Academia 
de la Historia (lám. 17, núm. 6), acuñado en Sevilla (véase nuestra lá- 
mina, núm, 4). Su peso teórico debía ser 230 centigramos: la moneda 
citada tiene sólo 222. Tampoco el cuarto de excelente es una moneda 
nueva, pues los había acuñado con el nombre de medios enriques el her- 
mano de doña Isabel ^. 

Tal es la serie de la moneda áurea iniciada con las acuñaciones hechas 
en Sevilla el año 1475 y continuada hasta la promulgación de las orde- 
nanzas de Medina del Campo en 13 de junio de 1497. 

Comparado este sistema áureo con el ya existente en Castilla y con 
los que había entonces en Portugal, Navarra y Francia, se nota su su- 
perioridad: las monedas de oro de los Reyes Católicos eran de más 
peso y ley que todas las que circulaban en Castilla y en los países ve- 
cinos y por esto mismo estaban condenadas a desaparecer de la cir- 
culación o a emigrar. Por eso son tan raros los ejemplares de excelentes; 
la única moneda que hemos visto con alguna relativa frecuencia es el 
medio excelente o castellano, a que estaban acostumbrados los españoles. 
La emigración de la moneda llegó a alcanzar tal extremo que las 
quejas dadas en las Cortes de Toledo de 1480 decidieron a los monar- 
cas a tomar nuevas medidas para remediar el daño. Con la pena de con- 
fiscación de bienes y la de muerte llegó a castigarse a quien sacase 
del reino 250 excelentes o 500 castellanos y de ahí para arriba; los 
que llevasen menor cantidad, por primera vez sufriría la pena de con- 
fiscación, y la segunda, la de muerte. Se ordenó con este motivo que los 
mercaderes que saliesen del reino se presentasen ante el juez o alcalde 
y con escribano y tres testigos hiciese declaración del punto adonde 



T^ En el rev. del núm. 4 de Heiss y en el real de plata núm. 17 de la misma lámi- 
na aparecen dos hacecillos de flechas a los lados del escudo : no son marcas de zeca, 
pudieran ser del grabador o ensayador. 

2 Hveiss, íbidem, lám. 14, núm. 11, peso 225 cent. 



74 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

se dirigían, tiempo que calculaban necesario, número de hombres, bes- 
tias y dinero que llevaban j juramento de que no sacaban sino la mo» 
neda para su costa tasada por el tal jues. De esta acta llevaba copia el 
mercader y las justicias debían hacer una vez por año pesquisas sobre 
este asunto ^. 

En cuanto a la procedencia del oro, las crónicas de este reinado 
refieren el descubrimiento de una mina de oro en África, realizado pol- 
los portugueses en 1471 ^. Movidos por tan poderoso incentivo los mer- 
caderes sevillanos enviaron naves a la costa de Guinea (probablemente 
a Costa de Oro) para hacer resgates de oro, cuyos viajes, si eran pro- 
ductivos, no eran menos peligrosos, pues más de una vez fueron las na- 
ves saqueadas o destruidas. Quisieron los Reyes Católicos monopolizar 
este provechoso comercio, pues ocho años más tarde prohibían yr ni 
venir ala dicha mina e artes de Guinea a faser resgates de oro nin d^e 
otra cosa alguna sin su especial licencia y ordenaron reunir una ar- 
mada de veinte carabelas ^ mandada por Pedro de Covides * para de- 
fender y asegurar a los que se dedicaban a esta negociación. La afluen- 
cia del oro está reconocida categóricamente al dar carta de seguro 
para cuantos navegaban alas partes de África viniendo a los reinos cas- 
tellanos con oro e cera e cueros e otras mercadurías ^. 

El conocimiento de estos males fué, en mi sentir, una de las causas 
que decidieron a los Reyes Católicos a variar totalmente la base del 
sistema áureo en sus disposiciones de Medina del Campo reduciendo 
el peso del excelente y sus divisores. 

En cuanto a la plata, las disposiciones tantas veces citadas estable- 
cían también reglas para acuñar reales, medios reales y cuartos de real 
con ley de once dineros y cuatro granos, la misma usada por Enrique IV. 

La talla del real era de sesenta y siete en marco, y su valor, treinta 
maravedís ^. Su tipo está preceptuado en la cédula del 28 de junio con 

1 Toledo, 2 de marzo de 1480. — Tumbo de los Reyes Católicos, tomo II, 30. Archi- 
vo Mun. Sevilla. 

2 Crón. de Bernáldez, cap. VI, y en la del Pulgar, cap. LXII. 
blicado en los Doc. Hist., pág. 68. 

3 Trujillo, 17 de febrero de 1479. Tumbo de los RR. CC, tomo I, 370 v.o Está pu- 

4 Crón. del Pulgar, cap. LXXVI, de la segunda parte. 

5 Córdoba, 28 de septiembre de 1482. Tum. de los RR. CC, tomo II, 183. Arhivo 
Mun. Sevilla. 

6 La cédula dice que valieran al precio de entonces ni más ni menos. Lo fijo por 
la carta de Segovia de 20 de febrero del mismo año. 



ACUÑACIONES DE LOS REYES CATÓLICOS jb 

estas palabras : En los reales de plata se han de poner déla vna parte vn 
escudo con las armas de castillos y leones ? encima vna corona conel 
águila que le tenga abrogado e han de desir las letras de enderredor 
deste escudo : Ferdinandus et Elisabeth Rex Regina Castelle, Legionis 
o lo que mas dello pudiere caber e déla otra parte ha de aver otro escudo 
délas armas de Aragón y de Secilia con vnas letras que digan en de- 
rredor: Dominus michi adivtor non timebo quid faciad (sic) michi homo, 
o lo que dello pudiere caber. 

Los números i6, 17 y 18 de la lámina 17 de Heiss y la que reproduci- 
mos con el núm. 5 son buena prueba del cumplimiento del mandato de la 
Reina en las Casas de Moneda de Burgos, Toledo y otra ciudad, cuya 
moneda no lleva marca de taller. El peso teórico de los reales debía ser 
unos 344 centigramos ; pero en la práctica oscila entre 325 (núm. 17) y 
265 (núm. 18). Atribuye Heiss esta variabilidad al desgaste del uso y al 
poco cuidado en la talla y acaso — pensamos nosotros — a que el peso de 
estas monedas en el taller se hacía pesando el marco entero en monedas 
labradas, y nace esta idea al leer en la pragmática de Medina del Campo, 
refiriéndose a monedas de oro, que sean salvadas una a una por que 
sean de igual peso. 

Los medios reales debían llevar: enla vna parte vn efe e vna y iun' 
tas con una corona encima e en derredor ha de desir: Cros (sic) Deus con- 
iiinxit homo non separet o lo que dello copiare e déla otra parte cast:- 
lios y leones en crtis, sin escudo e han de desir las letras en derredor: 
Ferdinandus et Elisabeth Rex et Regiría Castelle, e Legionis e Secilie 
o lo que dello copiere. Tres de estos medios reales reproduce Heiss 
(lám. 17, núms. 10, 11 y 12) los dos primeros acuñados en Toledo y el ter- 
cero acaso en La Coruña '^ (véase nuestra lám., núm. 6). La talla de 
los medios reales es fácilmente inducida de la unidad; en un marco de- 
bían fabricarse ciento treinta y cuatro. Su peso teórico son unos 172 cen- 
tigramos; en la práctica Heiss señala al núm. 12 un peso de 195 centigra- 
mos, por error, pues quizás en los otros dos ejemplares ni pasa de 155 
(núm. 10), ni baja de 145 (núm. 11). Su valor era de 15 maravedís. Tan- 



1 En la descripción dice Heiss que debajo de las armas hay una flor. En mu- 
chas monedas hemos visto la venera que por su forma se puede confundir fácilmente 
con una flor. 



76 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

to el real como el medio real eran antiguas monedas en Castilla, se habían 
fabricado desde el reinado de don Pedro I. 

En los citaros de reales han de poner déla vna parte vna f con vna 
corona e déla otra parte vna y con vna corona e han de desir las letras que 
alcancen a amas partes : Cros Dens coniíinxit homo non separet o lo que 
dello copiare. Heiss dibuja un cuarto de real (lám. 17, núm. 13) (véase 
nuestra lám., núm. y) labrado en Burgos ^ que concuerda con lo prescrito 
en la cédula por la Reina. La talla era de 268 en marco; su valor, siete 
maravedís; su peso teórico, 86 centigramos, pero en la moneda no pasa 
<íe 55- 

La moneda número 14 de la misma lámina de Heiss (véase nuestra 
lám., núm. 8), por su tipo y peso (jy centigramos) podría ser un cuar- 
to de real de plata; pero la leyenda del anverso no es la que ordena 
la cédula ; dice : Dominvs michi at. La del reverso sí coincide. Esta 
curiosa pieza está labrada en Burgos y acaso sea un error del grabador 
del cuño, que puso en el cuarto la leyenda correspondiente al real. 

Tales fueron las medidas dictadas por los Reyes Católicos respecto 
a la acuñación de monedas en los comienzos de su reinado, y vigentes 
estuvieron durante veintidós años; labrando estas monedas se conso 
lidaron en el trono, vencieron a Portugal y llevaron a cabo la magna 
empresa de la conquista de -Granada y la gigantesca del descubrimiento 
de America. 

Sevilla, 16 de junio de ipi8. 

Cl. Sanz Arizmexdi. 

APÉNDICE I 

Carta para que no traten moneda del Rey de Portogal ni refiban fus corías: 

Donjm Yfabel por la graqia de Dios Reyna de Caftilla, de León, de To- 
ledo, de Secilia, de Seuilla, de Cordoua, de Murqia, de lah^n, del Algarbe, de 
Algesira, de Gibraltar, prinqefa de Aragón, senjzora de Viscaya e de Moli- 
na: A los perlados, duqí/es, marquefes, condes, Ricos-Ornes, maeítres ddas 
ordenas, priores, comendadores e subcomendador^s, alcaydes de los caftillos 
e cafas fuertes e llanas e alos conqejos, alcoldes, alguazil, veynte e quatro 
caualkros, jurados, oficiales e omí?s, buenos asy d^Ia muy noble y muy leal 
<;ibdad de Seuilla cowmo de todas las otras qibdad^s e villas e logaras d^los 

1 Tanto esta moneda como la del núm. 14 están mal leídas en Heiss. Si la le- 
yenda es "Quos", etc., el Anv. será la F., y la Y el rev. 



ACUÑACIONES DE LOS REYES CATÓLICOS 77 

mis Re}Tios e senworios e a cada vno o qual quier de vos salud y graqia: 
Bien sabedes como don Alfonso, Rey de Portogal ha entrado eneftos mis 
Re>-nos e con soberuia e cobdiqia defordenada ha tentado defe llamar Rey 
dellos queriendo atribuyr la subcefion dcllos a dontia luana, su sobrina, 
fija déla Reyna donna lohana, su hermana, e dis que tienta de enbiar cartas 
a vosotros pensando enponqonnar v«ej/ras orejas con rrasones falsas e cab- 
sas jTiiustas buscadas maliqiofamente para colorar su tiránico titulo que han 
tentrado de vfar par e efo mismo dis que entienden ynfeqionar enestos mis 
Rej-nos gaftando y deítribuyendo enellos moneda defus nonbres e armas de 
Portogal. E por que sy tales cofas se diefe logar, se refultaria ddlo grande 
yniuria e menosprecio deíta dignidad real e del Rey, mi sennor e de mi, que 
somos justos e verdaderos sen/iores poíeedores ddla, e dan;io e mengua de to- 
dos vosotros e en grandí? turbación e confusión de vuestros tratos e nego- 
cios, e asy los raenfageros e publicadorcs e fauoresqedores délas tales car- 
tas e los deftribuydores déla tal moneda seguwd derecho y leyes de mis Rey- 
nos e seguHd las cartas sobre efto dadas por el Rey, mi sen/ior e por mi, pre- 
gonadas e publicadas eneftos Reynos cahen en malcafo e yncurreíi en muy 
grandes e granes penas capitales. Por ende mandamos e defendemos que de 
aqui adelante ninguna ni algunas perfonas noK sean ofadas de traer ni tra- 
yan cartas del dicho Rey de Portogal ni déla dicha dontia. luana ni del con- 
de don Aluaro Deftuníiiga ni del marques de Villena ni del maeítre de Cala- 
traua ni del conde de Vruenno, nHe.y/ros rebeldes e desleales ni las prefentar 
ni publicar publica ni ocultamente en v«ejfros conqejos e ayimtamie;itos ni 
ante alguno de vos ni sean ofados de deftribuyr e contratar ni gaftar monerfa 
alguna del nombre e cun>io del dicho Rey de Portogal ni déla dicha don«a 
lohana, que fe dise su efpofa, ni perfona alguna resqiba ni contrate so pena 
que por qual quier cofa defto muera por ello el que fisiere z que luego sea 
en el efecutada la dicha pena e otrofi que pierda todos sus bienes muebles 
e ra,v5es e sean aplicados e confirmados ala mi cámara e fisco e que sea la 
mitad para la mi cámara e la otra mitad para el quelo acufáre o denunciare 
e por efta mi carta do poder conplido a todas e quales quier perfonas de 
qualquier eftado o coHdi?ion que sean que fallaren opudieren avec algunas 
personas que traen las dichas car/as e que contratan la dicha, moneda que 
por su propia abtoridad los prendan e lo más preftamente que pudieren los 
trayan prefos ante vos las dfdias lustiqias que mas preftamente pudieren 
aver e entendieren que mejor la exíecutara para q«e luego breuemente fa- 
gan la efecuqion e quela moneda que asy fuere tomada sea quemada publica- 
mente e por que efto mejor se faga pongades todos grande recabdo e guar- 
das enlos caminos para tomar e prender los que fallardes que traen las di- 
chas cartas e monedas o qual qwier cofa della. E por que esto mejor pueda 
venir a notiqia de todos e dello prefona alguna non pueda pretender yno- 
ranqia, mando a vos las dichas justicias e a cada vno de vos en vuestros 
logares e jurediqiones, que fagades pregonar publicamente efta mi carta 
por las plaqas y mercados dellos. E los vnos ni los otros non fagades ni fagan 
ende al por alguna manera fo pena déla mi merced e de caer por ello en mal 
cafo e de priua<;ion délos ofigios e de confiscagion délos bienes délos quelo 



78 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

contrario fisierdes para la mi cámara e fisco e demás mando al ome que vos 
eíta mi carta moftrare que vos enplase que parí?scades ante mi enla mi cor- 
te, do quier que yo sea de-l dia que vos enplasare fasta quinze dias primeros 
siguientes so la dicha pena. ,So la qual mando a qual quier escriuano publico, 
que para efto fuere llamado que de ende al que vos la moftrare teftimonio 
signado con su signo por que yo íepa en cowmo se cunple mi mandado. 
Dada en la noble qibdad de Auila a syete dias de lunio anno dd nasqimiento 
del nuestro sensor Ihesu. 'Krispo de mili z quatro<;ientos e setenta e qinco 
annos. Yo la Reyna. Yo Alfonso Dauila, Secretario déla sennora Reyna 
la fis efcreuir por su mandado. Registrada. Changelkr. 



APÉNDICE II 
La Reina 
mi theforero y ensayador y maeítro dría balanca e escriuano e entallador e 
guardas e capatases e obreros i monederos e otros oficiales déla cafa déla 
moneda déla muy noble e muy leal Qibdad de Seuilla, Yo vos mando que 
fagades labrar y labredes, enla dicha mi cafa de moneda, monedas de oro 
y plata: las monedas de oro déla ley que folia labrar los caftellanos de oro 
que se labrauan en vida del Rey don Enrrique, mi hermano que santa glo- 
ria aya e de talla de veynte e qinco pieqas el marco, que cada pieqa pe fe dof 
caftellanos de oro y no menos, que se llamen excelentes. E que defa misma 
dicha moneda se labren medios excelentes e que cada marco pefe qinquenta 
piezas e non menos e afi mismo se labren quartos de excelentes délas dichas 
pieqas mayores, que qiento dellas pese» vn marco e non menos e déla ley 
de veynte e tref quilates e tref quartos e non menos, segund que se labra- 
uan los dichos caftellanos. E déla dicha moneda de plata que se llame rea- 
les déla ley de honse dineros e quatro granos e de sefenta e siete pieqas el 
marco e non menos. E délos dichos reales se labren medios reales e quar- 
tos de reales. E que los dichos exqelentes valga cada vno dellos tanto como 
dof caftellanos e non menos e los dichos medios excelentes, tanto como vn 
caftellano, non mas ni menos e los quartos délos dichos excelentes tanto 
como medio caftellano, non mas ni menos. E los reales y medios reales y 
quartos de reales valgan el presqio que oy valen, non mas ni menos: con 
tanto que se pongan en las dichas monedas las armas y letras que vos sera 
mandado por el Rey, mi sennor, por su carta firmada de su nonbre o vos lo 
yo enbiare mandar por mi qedula firmada de mi nonbre. E que las dichas 
monedas podades labrar y labredes délas dichas leyes a qualquier o quales 
quier perfonas que las quisieren labrar, dando el dicho oro y plata a la 
dicha ley segund, dicho es e que se labre segund e por la forma que se con- 
tiene en las hordenanqas quel dicho sennor Rey Don Enrique fizo délas 
dichas monedas e con los derechos e salarios a los oficiales que las labraren, 
contenidas en las dichas hordenanqas por quinto para las nefqesidades que 
al prefente nos ocurren es muy neqefario y conplidero que se labren las di- 
chas monedas enla forma sufodicha. Efto vos mandamos que fagades y la- 
bredes con los oficiales que antigua mente soliades labrar las monedas que 
por los Reyes nuestros anteqefores vos ayan mandado labrar e non con otros 



ACUÑACIONES DE LOS REYES CATÓLICOS 79 

algunos, sin reqebir a la dicha labor a ni?igM;io ni alguHO délos acrecenta- 
dos déla dicha cafa. E non fagades ende al so pena déla mi merqed. Fecha 
a veynte e seys dias de Junio de setenta y qinco annos va efcrito entre ren- 
^[■lones o dis medio. Yo la Reina. Por mandado déla Re>-na, Alfonso Davila. 



APÉNDICE III 
La Reyna 
Theíorero e oficiales e monederos déla caía déla moneda déla muy no- 
ble qibdad de Seuilla; las armas y letras en que yo declaro y vos mando 
■que labredes los ex<;elentes e medios excelentes e quartos de excelentes y 
reales y medios reales e quartos de reales que yo mando que labredes en 
Ja dicha mi cafa, segund se contiene en otra mi cédula, son las que aquí 
dise enefta guiía : los excelentes enteros déla vna parte dof bultos, el vno 
del Rey, mi sennor y el otro mió, asentados en dof sillas, los roítros en 
continente que se mire el vno al otro y el bulto del dicho Rey, mi senjior, 
tenga vn eípada defnuda enla mano y el mió vn cetro, con coronas en las 
cabecas y diga en las letras de enderredor délos dichos bultos = Ferdi- 
nandus et Elifabeth, Dei gracia, Rex et Regna Caftelle, Legionis. e déla 
otra parte vn águila, délas que se figuran por fant lohan Evangelista, que 
tenga dof efcudos debaxo délas alas, debaxo del ala derecha vn eícudo de- 
las armas de Caftilla, de castillos y leones e debaxo déla otra ala yzquier- 
da otro efcudo con las armas de Aragón e Secilia e vna corona encima de 
amos a dof efcudos que los alcance e non sea muy alta la dicha corona 
porque non ocupe mucho el cuello déla dicha águila. E las letras han de 
dezir enderedor deítos dichos dof efcudos: Sub um^bra alarum tuarum pro- 
tege nos. E délos dichos excelentes se han de labrar medios excelentes que 
han de tener déla vna parte dof medios roftros con fus coronas, en con- 
tinente que se mire el vno al otro e han de dezir las letras en derredor de 
eftos dos medios roítros: quos Deus coniunxit howinis non íeparet. E déla 
otra parte han de tener vn efcudo délas armas de Caftilla, de caftillos y 
leones con vna corona encima e han de dezir las letras de enderredor del 
dicho efcudo: Ferdinandus et Elisabeth Rex et Regina Caitelle 5 Le- 
giones et Sicille. Hanse de labrar quartos délos dichos excelentes en los 
quales se han de poner las figuras y armas y letras délos dichos medios 
excelentes, las que mas pudieren caber. E en los reales de plata se han de 
poner déla vna parte vn efcudo con las armas de castillos y leones e enci- 
ma vna corona conel águila quele tenga abracado e han de dezir las letras 
de enderredor defte efcudo: Ferdinandus et Elisabeth Rex Regina Caf- 
telle, Legionis o lo que mas dello pudiere caber e déla otra parte ha de 
aver otro efcudo délas armas de Aragón y de Secilia con vnas letras que 
digan enderredor: domiuus michi adivtor non timebo quid faciad mi- 
chi homo o lo que dello pudiere caber. E en los medios reales en la vna 
parte vna f e vna y iuntas con una corona encima e en derredor ha de 
dezir: cros Deus coniuHxit homo non separet. O lo que dello copiare e 
déla otra parte caftillos y leones en crus sin efcudo e han de dezir las le- 
tras enderredor: Ferdinandus et Elisabeth Rey et Regina Caftelle e Le-^io- 



8o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

nú e Se(;ilie o lo que dello copiere. En los quartos de reales han de poner 
dí'la vna parte vna f con vna corona e dcla otra parte vna y con vna 
corona e han de dezir las letras que alcancen a amas partes : cros Deus 
coniunxit homo noíi separet o lo que ddlo copiere. Las quales dichas mo- 
nedas con las dichas figuras y armas y letras sufo dichas vos mando que 
labredes délos dichas leyes de oro y plata quel sennor Rey don Enrrique, 
mi sennor hermano que santa gloria aya, mando labrar los caftellanos y 
reales que se labraran quando el fallesqio; lo qual vos mando que asy fa- 
gades y cunplades por que afy cunple a seruiqio dd dicho Rey, mi Sennor 
e mió. Fecho a veynte e ocho dias de Junio an»o de setenta e qinco annos» 
Yo la Reyna. Por mandado déla Reyna Alfonso Davila. 



NOTICIAS PARA LA HISTORIA DE LA GUITARRA 

CON MOTIVO DE UN LEGADO AL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL 



Crecidas colecciones de instrumentos musicales poseen los Museos 
Victoria y Alberto de Londres, Nacional Bávaro de Munich, Histórico 
de Basilea, Instrumental del Real Conservatorio de Bruselas, del Con- 
servatorio de Música de París y de Historia de la Música de Co- 
penhague, y las poseen de grande antigüedad el Museo Británico y el 
del Louvre. 

En España son reducidísimas estas colectiones, limitadas al Real 
Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, que posee un órgano ale- 
mán que perteneció a Carlos V; a la Real Capilla, que conserva cuatro 
Stradivarius ^; al Real Conservatorio de Música y Declamación, que 
guarda un violín Stradivario que perteneció a Sarasate ; al Museo 
Sarasate de Pamplona, que tiene algunos violines, obra del célebre 
artífice cremonense, y al Museo Episcopal de Vich. 

Los instrumentos músicos del Museo Arqueológico Nacional se 
reducen, aparte de dos sistros y algún címbalo romanos, a unos tim- 
bales del siglo XVII, utilizados en las solemnidades literarias de la 
Universidad de Alcalá; tres salterios; un violonchelo, construido en 
1773 por Chappuy en París; un sordino; un arpa, obra 'de Juan López, 
artífice de Toledo; un flageolet, cuatro serpentones y un órgano, todo 
ello del siglo xviii. Conserva, además, series de instrumentos chinos y 
americanos. 

I El tenor de la Real Capilla don José García Marcellán ha publicado un 'olleto 
titulado Real Capilla de S. M. Reorganización del Archivo mustcal (de 1734 a 1918). 
Historia de ¡os instrumentos de música construidos por Stradivarius y Amati que .?»• 
la actualidad posee la Capilla. — (S. 1.: Madrid), 1919. , 

3 • ÉP C*. — Ti MO Xl.I Ó 



82 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Con ser la guitarra instrumento de carácter tan; nacional, nO' exis- 
tía hasta el presente ningún ejemplar en nuestro Museo. 

La guitarra es considerada como instrumento de importación orien- 
tal; pero ha sufrido varias modificaciones desde su adopción por las 
naciones europeas. Fué instrumento usado por los moros españoles y 
conocido en Francia hacia el siglo xi. Los franceses la llamaron pri- 
meramente guiterne y los ingleses gittern, ghittern y gythorn. En el 
período primitivo adoptó la forma oval de la kuitra, aún usada por 
los árabes de Argelia y Túnez ^. 

Según la autoridad del Secundi, la guitarra se usaba entre los 
moros andaluces ^g ücjiJUj Alquitara), y una de sus especies era el laúd 

Se cita el texto en la Crestomatía arábiga española de Lerchundi y 
Simonet (Granada, 1881), texto núm. 24, tomado de las Analectes de 
Almakkari (Leiden, 1853-61), II, 143-144, donde se incluye una larga 
lista de instrumentos músicos ^. 

Juan Ruiz, arcipreste de Hita, en el Libro de buen amor, nos 
dice a mediados del siglo xiv ^ : 

"Allí sal gritando la guitarra morisca 
De las voces aguda e de los puntos arisca 
El corpudo laúd que tiene punto a la trisca 
La guitarra latina con esos se aprisca." 

No faltan autores que aseguran que la vihuela, instrumento que 
se ve representado en manos de los Ancianos del Apocalipsis del Pór- 
tico de la Gloria de la Catedral de Santiago (siglo xii), es el ante- 
cedente de la guitarra, opinión poco aceptable, pues Juan Ruiz men- 

1 Engel (Cari), A descriptive Catalogue of the Musical Instruments in the South 
Kensington Museum. Second edition. — London, 1874 — Pág. 253. 

2 Ismael ben Mohamed Abulgualid el Secundi fué un notabilísimo escritor de 
Secunda, cerca de Córdoba, muy distinguido por el sultán almohade Yacub ben Yusuf 
Almansur, que lo nombró cadí de Baeza y de Lorca. Murió en 629 (1231-2). 

Su obra principal es luia risala (epístola) acerca de la superioridad de España sobre 
Marruecos. 

Véase un extracto amplio de la risala en Pons, Historiadores y geógrafos arábigo- 
españoles (Madrid, 1895), núm. 234, pág. 276. (Nota facilitada por el señor González 
Falencia.) 

3 Riaño (Juan F.), Critica! & Biographical Notes on Eqrly Spanish Music. — Lon- 
don, [1887] — Pág. 129. 



NOTICIAS PARA LA HISTORIA DE LA GUITARRA 83 

<:iona al propio tiempo que las guitarras morisca y latina las vihue- 
las de arco y de mano. 

La guitarra se menciona asimismo en el inventario del Duciue de 
Anjou y en el de los libros del rey de Francia Carlos V ^. En el si- 
glo XV se diferenciaba poco de la forma actual, aunque era más pe- 
queña y sólo constaba, a lo más, de siete cuerdas en cuatro órdenes, 
o sea tres cuerdas duplicadas y una sencilla, que era la prima, las 
cyales se tañian rasgu£ado para acompañar los bailes y canciones 
populares. 

Pretorius, en su Syntagma (tab. xvi, fig. 4), publica un dibujo re- 
presentando una guitarra del siglo xvi con cinco órdenes de cuerdas 
y una sencilla. Había seguido usándose generalmente la guitarra con sus 
cuatro órdenes hasta que el poeta y maestro de capilla Vicente Espinel, 
hacia 1570, le añadió el quinto. 

El primer método de guitarra fué compuesto por el catalán Juan 
Carlos Amat con el título de Guitarra española y Vandola, en dos 
maneras de Guitarra Castellana y Cathalana, de cinco Ordenes (Bar- 
celona, 1 5 18). Otro tratado de guitarra se encuentra en la obra del 
franciscano Juan Bermudo, Declaración de instrumentos (Osvuia, 155), 
al folio xci ^. 

A partir del último tercio del siglo xvi, la guitarra empieza a cul- 
tivarse por las clases elevadas. En Inglaterra fué instrumento de moda 
y era tocada por las damas en tiempo de Carlos II (1630-85). 

Sebastián de Covarrubias nos dice en su Tesoro de la lengua cas- 
tellana o española (Madrid, 161 1) que se abandonaba el estudio de la 
vihuela por el de la guitarra. 

En 1638 publica en Roma Pietro Milioni su obra II primo, se cotí- 
do e terso libro d'intavolatura, sopra i quali ciascuno da se medesimo 
puo imparare a suonare di chttarra spagnuola, accordare, fare il trillo, ü 
upicco e anco, trasmutar sonate da una lettera all'altra corrispondente ; 
en 1674 nos da a conocer en Zaragoza, Gaspar Francisco Bartolomé 
Sanz y Celma la Instrucción de música sobre la guitarra española ", 

1 Gay (Víctor), Glossaire archéologique du moyen age et de la Renaissance, 
Tome premier. — París, 1887 — Pág. 805. 

2 Pedrell (Felipe), Diccionario técnico de la Miísica. — Barcelona, 1894 — Pág. 214. 

3 ídem, Catálech de la Biblioteca Musical de Ja Dip^utació de Barcelona. — Bar- 
celona, 1908-9. 



84 iiEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

y en 1677 se imprime en Madrid el Norte musical para caminar por las 
cifras de la guitarra española y arpa, de Lucas Ruiz de Ribayaz. 

Desde fines del siglo xviii se emplea la guitarra de seis cuerdas^ 
de las cuales tres son de tripa y las otras tres de seda entorchada de 
plata. Se cree que la sexta cuerda fué añadida en 1790 por el construc-^ 
tor alemán Jacob August Otto de Jena ^. En esta época se generaliza 
grandemente el uso de este instrumento. El capitán de los Reales- 
Ejércitos y alférez de Reales Guardias Walonas don Federico Moretti 
publica los Principios para tocar la guitarra de seis órdenes (Ma- 
drid, 1798; 2.' ed., 1807) 2, abundando las obras de este género duran- 
te la centuria indicada, tales como las de don Pablo Minguet e Irol, don 
Antonio Abreu y el padre fray Victor Prieto. 

Continúa acreciéndose la boga de la guitarra en la primera mitad 
del siglo XIX, y entre las obras que se publican en este período figuran' 
las de Salvador Gil, Fernando Ferrandiere, el 't^liano Francisco Me- 
lino y Fernando Sor, que compone su Método c< ripíete para guitarra 
(París, s. a.). 

Don Félix Ponzoa y Cebrián, en unas Sucintas nociones de armo- 
nía y composición aplicadas a la guitarra, cuyo manuscrito poseyó So- 
riano Fuertes, consideraba como modelos del arte a don Fernando- 
Sor y a don Dionisio Aguado, de quien nos ocuparemos luego. En ma- 
nos de éstos, del guitarrista italiano Femando Carulli (1770-841), au- 
Icr del tratado L'harmonie apliquée o. la guitare (1825) y de un Méthode 
de guitare; de don Julián Arcas (1833-89), compositor de rondós, po- 
lacas y sinfonías; don Francisco Trinidad Huerta, posteriormente el 
I»íaestro Francisco Tárrega y en nuestros días el notable artista Andrés 
Segovia, la guitarra se convierte en instrumento de concierto. 



1 The EncyclopcEdia Britannica. Vol. XII. — Cambridge, 1910. 

2 Soriano Fuertes (Mariano), Historia de la Música española desde la venida de" 
¡os fenicios hasta el año de 1850. Tomo cuarto. — Madrid, 1859. — De la censura de lá. 
obra fué encargado el conocido monje basilio P. D. Miguel García. Moretti representó- 
que aunque el censor tenía conocimientos relativos al instrumento de la guitarra, nO' 
los poseía de ios principios elementales de la Música y de la Armonía, que contenía 
su obra. En su lugar se designó al Maestro de Capilla de la Encarnación Real, don 
Francisco Antonio Gutiérrez. — Archivo Histórico Nacional: Consejo de Castilla. Le- 
gajo 5562, núm. 75. 



NOTICIAS PARA LA HISTORIA DE LA GUITARRA 83 

En 1833 solicitaba el guitarrista don Mariano Ochoa y \'illanueva 
ser nombrado músico de la Real Cámara. La Real Sumilleria de Corps 
informó en 14 de noviembre que dicho instrumento janiás se ha cono- 
cido en la Real Cámara de S. M. En virtud del citado informe se le 
negó el nombramiento de músico de Cámara por cubrirse estas pla- 
cas con los de la Real Capilla; en cambio por Real orden de 25 del 
mes y año mencionados se le concedía el sueldo de 6.000 reales como 
maestro de guitarra de su majestad la Reina Gobernadora ^. Ochoa mu- 
rió en 1850 ^. 

No obstante el contenido del informe de la Sumilleria arriba 
transcrito, debieron existir guitarras en la Real Casa, puesto que se 
sabe que existía un guitarrero en 1621. Juan de Carrión, violero, re- 
presenta al Rey que su abuelo sirvió al Emperador y al R^, que están 
en gloria, quince años en la guerra y él en hacer y aderezar todos los 
instrumentos de Cámara y Capilla durante treinta y dos años y Su Majes- 
tad le había recibido por su \*iolero y de Infantes, por lo cual suplicaba le 
asentasen en los libros como lo está el gitarero, y el Bureo, en 28 de 
mayo de 1621 decretó de conformidad con lo pedido. En otra repre- 
sentación del mismo sujeto correspondiente al año 1622 pide que el 
Guardajoyas le entregue los instrumentos que tuviese en su poder para 
su arreglo, pues su majestad le regibió para que los aderezase todos 
como no sean gitaras ^. A mayor abundamiento se sabe que fueron 
nombrados maestros guitarreros de la Reina: en 1638, Gabriel Puche, 
vecino de Toledo, y en 1681, Marcos Jiménez, que hizo también un arpa 
para Su Majestad ■*; en 1704, Antonio de Murcia, y en 1709, Juan de 
Campos. En este último siglo, Pedro Pessible fué maestro de guitarra 
del infante don Felipe ^, 

Con fecha 4 de noviembre de 1807 solicitaba Juan Fumieles, ar- 
tífice guitarrero, que se le concediese el honor de guitarrero de la 
Real Cámara, en atención a que hacía cerca de veinte años que cons- 

1 Archivo General de la Real Casa y Patrimonio. Mayordomía Mayor. Leg. 68- 
■^ Personal. O. Leg. 3. 

2 El guitarrista don Antonio Cano (i 811-97) lo fué de Cámara del infante doa 
Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza. 

3 Archivo General de la Real Casa. Personal. C. Leg. 25. 

4 ídem, id. J. Leg. 5. = Sección Administrativa. Empleos de Casa Real. Le- 
tra G. Leg. 1. 

5 ídem, id. P. Leg. 36. 



86 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

truía casi todas las obras que se habían ofrecido relativas a su arte^ 
tanto para el Rey como ipara la Real Familia, y en 8 del mismo mes 
se le negaba dicho honor ^. 

Don Manuel Narciso González, artífice constructor de guitarras de 
la Real Cámara, pidió en 1833 ^1 '^so de uniforme y permiso para el uso 
del escudo de armas reales, costeado a sus expensas. La Sumillería in- 
formó en 27 de diciembre que estaba mandado terminantemente que 
ningún maestro de oficio de manos tenga uniforme. El escudo se le 
concedió por Real orden de 7 de febrero de 1834 ^. 

En primera línea figura, entre los cultivadores del arte de la 
guitarra en el siglo xix_, don Dionisio Aguado y García. Nació en 
Madrid el 8 de abril de 1784 y fué bautizado el día 10 en la parroquia 
de San Justo. Hizo estudios de Humanidades y fué paleógrafo del 
Consejo de Castilla. Aficionado a la música, tuvo por maestro a fray 
Miguel García, religioso cisterciense y organista en su convento de Ma- 
drid, al propio tiempo que experto guitarrista. Era éste, conocido en la 
capital con el nombre del padre Basilio y tuvo el honor de contar entre 
sus discípulos a su majestad la reina doña María Luisa y a don Ma- 
nuel Godoy. 

Pasó Aguado a París en 1825, donde fué oído con admiración, lo- 
grando el encomio de los maestros Rossini, Bellini, Paganini y Herz> 
con los cuales contrajo grande amistad. El 12 de abril de 1838 la di- 
ligencia en que regresaba a su patria fué asaltada al llegar a Ariza por 
una partida carlista del ejército de Cabrera, los cuales, después de ro- 
bar a Aguado, le condenaron a muerte, que sólo podría revocarse 
aprontando cierta cantidad de dinero. La ancianidad y bondad de carác- 
ter de Aguado ablandaron el corazón de los carlistas y fué el primero' 
de sus compañeros que obtuvo la libertad sin someterse a la condición 
expresada. Desde entonces permaneció en Madrid hasta su muerte. 

Publicó varias obras musicales, entre ellas las siguientes: Colección 
de estudios para guitarra (Madrid, 1820) ; Tres rondós (Madrid, 1822) ; 
Colección de andantes, valses y minuetos para guitarra (Madrid, 1844) ^; 



1 Archivo General de la Real Casa. Reinado d)e don Carlos IV. Cámara. Leg. 20. 

2 ídem. Mayordomía Mayor. Leg. 68. 

3 Contiene diez andantes, diez y siete valses de dos partes, catorce valses de- 
tres partes, catorce valses de cuatro partes y seis minuetos. 



NOTICIAS PARA LA HISTORIA DE LA GUITARRA 87 

Minué afandangado con variaciones y su clásico Método, cuya primera 
edición, con el título Escuela de Guitarra, apareció en Madrid, en 1825 ; 
la segunda en París, sin año, y la tercera, titulada Nuevo método para 
guitarra, vio la luz en Madrid en 1843. Esta obra fué editada en París 
en 1827. 

Inventó el instrumento llamado Trípode o Máquina de Aguado, para 
colocar la guitarra en su posición natural. El Gobierno de Francia 
le concedió privilegio de invención por esta máquina. 

Tan grande fué su nombradía como su modestia. Murió pobrem.ente 
en la Corte en 20 de diciembre de 1849. A la generosidad de su discí- 
pulo don Francisco Casariego se debe el nicho que ocupa su cadáver. 
Al morir dejó en testamento sus dos famosas guitarras a su discípulo 
predilecto don Ignacio Agustín Campo y Castro, quien las ha legado 
al Museo Arqueológico Nacional ^. Campo, dueño de la guitarrería de 
la calle de Cádiz, número 16, en ]\íadrid, compuso un Nuevo método 
para aprender a tocar la guitarra por música y sin necesidad de maestro. 
Una de las guitarras conserva las tres cuerdas de tripa, la prima teñida de 
rojo y los bordones de entorchado de latón sobre sedas carmesí y roja. La 
caja sonora y el mástil están barnizados cíe rojo obscuro, y la tabla armó- 
nica es de pinabete. Dicha tabla va fileteada de ébano, con cinco líneas 
paralelas incrustadas de marfil. La boca o tarraja, de forma ovalada, como 
se ve en algunas guitarras franceses, va igualmente limitada por otras 
siete líneas concéntricas. Lleva 17 trastes de latón. El clavijero va refor- 
zado con láminas de bronce dorado, conservando sus seis clavijas de 
cabeza de ébano. La ceja es de marfil, y el puente, de ébano negro, con 
filetes de marfil asimismo. 

En el fondo de la caja sonora lleva pegada ima etiqueta litografiada, 
en la cual se ve una alegoría formada por un ángel sosteniendo una 
guirnalda y volando sobre un trofeo formado por una guitarra, dos 
trompetas y diferentes atributos. Debajo, en un sello, se lee: "GUITA- 
RE LA PREVOTTE ! Dediée aux dames \ Luthier BJ<^ Auteur \ Rué 
de Richelieu, N. 10 \ PARÍS." A lo cual se agregó manuscrito el año: 
1838. 

1 Ballesteros Robles (Luis), Diccionario biográfico matritense. — Madrid, jai 2 — 
Pág. 4. 

Riemann (Hugo), Dictionnaire de Musique. Traduit d'aprés la quatriéme cdition 
par Georges Humbert. — París, 1899 — Pág. 10. 



88 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

La Otra guitarra conserva su cordaje completo. La caja sonora lleva 
barniz amarillento, filetes negros y cinco líneas incrustadas de marfil. 
La boca, que en ésta es circular, va, adornada con diez líneas concéntricas 
de marfil. La tabla armónica es de pinabete también. El mástil tiene i8 
trastes de latón. El clavijero lleva clavijas de tornillo con cabezas de 
nácar, cuyas roscas engranan en ruedas dentadas de tronce dorado, 
y del mismo metal son las chapas adosadas a derecha e izquierda de aquél. 
En la parte superior y anterior del clavijero figura grabada en letras do- 
radas de carácter cursivo : "Lacote \ a Paris." El puente es análogo al de 
la anterior guitarra. 

La etiqueta elíptica que va dentro de la caja dice: "Rué de Louvois, \ 
N.° 10 I LACOTE I Luthier \ á Paris \ Année 1838. Las cifras 38 están 
corregidas con tinta, pues el 3 era, litografiado, un 2. 

Las dimensiones de ambas guitarras son 99 centímetros de altura 
total, con el mástil, y 33 centímetros de latitud mayor ^. 

Ambos tipos de guitarra se ven reproducidos en la lámina II del Nue- 
vo método para guitarra (Madrid, s. a., 1843). 

Ricardo de Aguirre. 

I El Museo Victoria y Alberto de Londres conserva una guitarra española cons- 
truida para Carlos IV. Ofrece la particularidad de tener 20 cuerdas, 12 de ellas de 
tripa. Lleva las armas reales de España y adornos de flores y dos inscripciones. En 
una se lee: "D. RAFAEL VALLEJO ME HIZO EN BAZA, 1789", y en la otra: 
«SOY DEL REY DON CARLOS IIII Q.« D. G.« M. A. " 

Posee, además, una guitarra italiana de madera, con marquetería de marfil, ébano 
y madreperla, de mediados del siglo xvi, y otras dos francesas, una decorada con 
figuras mitológicas y otros adornos en concha de tortuga, madreperla y marfil, d»I 
siglo XVII, y la otra de mediados del siglo xvni. — Engel, ob. cit. 



Relaciones geográficas, topogiiíicas e liistóricas 

DEL REINO DE VALENCIA. 

HECHAS EN EL SIGLO XVIII, A RUEGO DE D. TOMAS LÓPEZ 



REINO DE VALENCIA 

ADEMUZ 

La tosca descripción, si bien propia situación del rincón de Ade- 
mu2 ^. parte del Reyno de Valencia y del Obispado de Segorbe, con los 
pueblos y masías que su distrito abraza y los de las inmediaciones que 
dirixe el Dj D.° Vicente Español. Retor de la Parroquial de Ademuz, 
^i Sr, D.a Thomás López, tiene que advertir, para su mayor inteligen- 
cia, que el centro de dicho trozo de Reyno de Valencia, es la referida 

1 Por el documento que a continuación extractamos se deduce que el noble don 
Sancho Ximénez, en 23 de mayo de 1318, era señor, entre otros lugares sitos en Valen- 
cia, del de Ademuz. 

"Nos Jacobus [Jaime II]... attendentes nos nuper cum carta nostra que data fuit 
Valencie pridi nonas marci anno dm. M.° CCC." XVII.° deputasse et assignasse vos 
Sancio Eximini ad dividendum et partiendum sub certa forma amárgale de Gandía ut 
in ipsa carta nostra latius continetur, Idcirco volentes amargalem de ademuc et de 
Piles et de Bayren per vos similiter dividi de quo jam aliquas concessiones fecimus... 
ideo volumus et concedimus vobis quod ipsos amárgales poseitis dividere et partiré 
juxta provisiones nostre predicte serié... Datis Dertuse X Kal. Junii año 1318 y como 
.consecuencia de tales facultades concede a Arnaldono Cortit, hijo de Arnaldo, seis 
josadas de tierra marjal en Ademuz." (Archivo de la Corona de Aragón. Reg. 216. 
folio 21 v. y folio 13 V.) 

"Sigúese a veinte leguas de Valencia y sobre la orilla del rio, la villa de Ademuz, 
del Rey, con trescientos vecinos. Tiene su asiento en la pendiente de un monte y de 
.consiguiente costaneras las calles. En la cumbre de aquél se dejan ver los vestigios y 
ruinas del Castillo, cuya posición le hacía inexpugnable. Beven sus habitadores de una 
copiosa fuente que nace en las inmediaciones de la villa en la falda del monte. Riegan 
varios pedazos de tierra con las aguas de un riachuelo llamado Boigas que viene de 
Valanca y desagua en el Turia a la vista del pueblo. Cógese en las huertas trigo, maíz. 



QO REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

villa de Ademuz, que lo es Real, con quinientos y ochenta vecinos y 
dentro de su término abraza: "Las Balsas", con seis vecinos; "Casas 
Altas", con setenta y quatro; "Casas Bajas", con noventa y dos; 
"Serga", con cinquenta y seis; "Mas del Olmo", con veinte y nueve; 
Altamim, con cinco; "El Bal", con once; "El Soto", con tres, y la 
"Veguilla", con uno; todas estas son masías. 

Y también está dentro de dicho término el lugar de Torre- Alta, 
pueblo de señorío; dicha villa está situada en la falda de un elevado 
monte, llamado la "Atalaya" y mirando al Oriente, tiene sobre la iz- 
quierda otro monte más elevado en forma de pirámide, que sobrepuja 
a los demás, llamado el "Cerro de Castro". 

Sobre la derecha, mirando hacia el Mediodía, tiene los cerros de 
"Ballanca" y "Negrón", y el alto de la loma de la "Cruz" y al frente, 
mirando al Oriente, tiene los montes elevados llamados el "Pico de 
la Muela" y alto del "Cerrellar". 

Por la canal, que los montes de una y otra parte fonnan, pasa el 
río "Guadalaviar" y se descubre una huerta, con varios brazos en sus 
ramblas, poblada de árboles frutales de todas especies; fueron aldeas 
de Ademuz, la villa de Ballanca y masía de "Negrón", hasta el año 
1699 y la villa de la Puebla, hasta el de 1765. 

En la inmediación de dicha villa de Ademuz, y según el mapa de- 
muestra, desagua en el río "Guadalaviar"; el río "Boilgas", que tiene 
su nacimiento en término de Ballanca y falda de las sierras altas de 



seda, cáñamo, nueces, varias especies de frutas mui delicadas y particularmente camuesa 
fina y melocotones y hortalizas ; los secanos producen todo género de granos y cantidad 
de vino." 

"De algunos tiempos a esta parte se han dado a plantar olivos que se crían mui 
bien. Sus naturales, además del cultivo de las tierras, se aplican a texer lienzos case- 
y cordellates conque surten a sus aldeas y pueblos de aquel distrito. Igijalmente se apli- 
can en el invierno a la conducción de madera por el río para Valencia, en lo que son 
mui diestros. Hai también en esta villa fábrica de loza entrefina, de la misma calidad 
que la conocida por de Teruel. Su término abunda de pastos ; crían porción d« gana- 
dos lanar y cabrío ; los montes produen madera, leña, miel, cera y caza." 

"En una hermita que hai donde estuvo el castillo, se conserva y venera una pequeña 
cruz de yerro, que acercándose alguna tempestad, silva, suda, arroja a larga distancia 
chispas y se corona de una especie de estrellas; de todo lo qual y de algunas otras par- 
ticularidades informó al Papa el obispo de Segorbe don Francisco Gavaldá a la mitad 
del siglo pasado en su visita ad limina. Esto mismo se observa al presente con la dicha 
Cruz; sus naturales lo tienen por un singular milagro, pu«de bajaran mucho de este 
concepto si tubieran los correspondientes conocimientos de la electricidad y sus fenó- 
menos, los que ha caracterizado la ignorancia por milagros." (Castelló, ob. cit.) 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. 9 1 

Santerón; el término de dicha villa [Ademuz\ confina en parte de 
Oriente y Norte, con el Reyno de Aragón y por parte de Oriente y 
Mediodía, con el Reyno de Castilla, de forma que no se puede, subiendo 
del Reyno de Valencia, hacia dicho rincón de Adeniuz, entrar en este 
trozo de Reyno, sin caminar dos horas de camino por el Reyno de Ara- 
gón o el de Castilla, circunstancia nunca advertida y digna de señalarse 
en las descripciones o mapas; por esta villa pasa camino real, recto de 
Aragón a Castilla y de la serranía de Albarracín, en Aragón, al Reyno 
de Valencia, por cuya razón mantiene tres puentes, uno al pie de dicha 
villa, otro en Casas Altas, y en Casas Bajas el tercero. 

A la derecha de Ademuz, siguiendo rectitud al Mediodía, están la 
villa de Moya, marquesado, ' que abraza varios pueblos, situada ésta eti 
lo alto de un cerro y poblada de doscientos vecinos; están los lugares 
de Algarra, Garcimolina, Sóndente, Manzaneruela, Campahlo, Talayue- 
las y Garahalla, con el Santuario de la milagrosa imagen de Nuestra 
Señora de Texeda; tiene también en el distrito de su marquesado el 
lugar de Santa Cruz, que aunque del Reyno de Castilla, es Obispado de 
Segorbe, según demuestran los puntitos encarnados. 

Mirando hacia el Occidente, tiene el lugar de Salbacañete y un poco 
más bajo, hacia el Mediodía, a una legua escasa, en el valle de las sie- 
rras que le circuyen, está el Santuario de Nuestra Señora de Santerón, 
imagen allí aparecida. 

A la izquierda de dicha villa de Ademuz, guardando rectitud con 
el Norte, a poco menos de tres quartos de legua, está el lugar de Torre- 
Baja, propio de señor particular, que tiene quarenta y dos vecinos, tér- 
mino general de la villa de Castrel; sigue el "Mas de Jacinto", que tie- 
ne cinco vecinos; luego la "Cabrera", inmediato a ella el lugar de Tra- 
fnacastrel, Reyno de Aragón, Obispado de Albarracín; más abajo el 
lirgar de Libros, Reyno de Aragón, Obispado de Teruel. 

Entre el Occidente y Norte, a legua y media de Ademuz, está la 
villa de Castell-Falib ^, pueblo situado en lo alto de un risco de peñas- 



I En 12 de las Kalendas de mayo de 1229, ajustó Jaime I de Aragón con ^yd-Abu- 
Ceyd, rey de Valencia, Tratado de alianza en virtud del que quedaba a merced del pri- 
mero los territorios del Reino de Valencia; de este Tratado entresacaremos lo que a 
Castellfaib se refiere. 

"Manifestum sit ómnibus presentibus et futuris quod nos Qeyd Abugeyd Rex Va- 
lencie per nos et per nostrum filium C^yd Abahomat promitimus firma stipulatione et 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. g'i 

y que tiene con sus aldeas doscientos y sesenta vecinos, y de la otra pane 
del río está el Convento de San. Guillermo, Duque de Aquitania, donde 
hizo penitencia, murió y fué sepultado el Santo, cuyo cuerpo se con- 
serva en la capilla de la Iglesia Parroquial de dicha villa; ésta confina, 
según los límites de su jurisdicción, con términos de Ademuz y Bailan- 

in bona fide vobis dompno Jacobo Dei Gracia Regí Aragonvjm. Comiti Barchinone ct 
domino Montispesulani et Alfonso fiüo vestro quod de ómnibus terris et locis castris et 
villis que pertineant ad regnura Valencie et ad conquistam vestram sicut per anteces- 
sores vestros et Regem Castelle et inter vos et ipsum est ordinatmn et continetur in 
cartis vestris quod nos poterimus adquirere per nos ipsos vel per potentiam aut inge- 
nÍTim nostrum vel reddantur nobis gratis aut vi ab hac die in antea dabimus vobis fideliter 
semper quartam partem libere sine \-«stra expensa et misione, omnium exituum redi- 
tuum et proventuum qui inde gratis vel vi percipi potuerint et haberi. Preterea laudamus 
et concedimus vobis Jacobo Regi predicto et Alfonso filio vestro quod (Uiecumque loca 
villas vel castra que pertineant vel pertinere habeant ad Regnum Valencie et ad con- 
quistam vestram aut ingenium vestrvun vel redderentur vobis gratis vol vi ca libere 
perpetuo habeatis per proprium alodium vestrum et ad omnes vestras voluntates cum 
suis pertinentibus universis sine nostra retentione al'qua quam ibi non facimus ullo modo. 
"Et pro hiis fideliter attendendis promitimus poneré et mittere ac tradere ir. raanu 
fidcliimí qui sint de Aragonia generosi ac naturales vestri quos vos elegeritis sex castra 
videlicet, Peniscola, Morella, Cuíllar, Alpoun, Excricha et Segorb, qui ea teneant in 
fidelitate per nos et vos sub hach forma : quod si non compleverimus supra dicta vel 
venesimus contra aliquid eorundem tradant ipsa Castra vobis libere et sine aliquo con- 
tradicto, in pleno jure proprietatis ad vos deveniant et pertineant perpetuo possidenda 
cum suis pertinentibus universis sine aliqua nostra retentione ad omnes vestras volun- 
tates perpetuo faciendas : dum vero predicta castra in manu fidelium fuerint constituía 
habeatis vos et percipiatis quartam partem. omnium exituum et reddituiun eorundem 
levata primo custodia castrorum duabus vero a!iis partibus nobis et nostro filio reti- 
nentibus." 

"•Hec autem omnia supradicta et singula promittimus in bona fide attendere et com- 
plere vobis predicto Jacobo Regi Aragonum et Alfonso filio vestro : Pro quibiis firmi- 
ter attendendis facimus vobis homagium junctis manibus. Ita quod si forte contra 
aliquid predictorum ullo tempore veniremus possitis nos reptare ubique nec posimus 
inde in Curia vel judicio vel extra armis vel linga nos salvare vel excusare. 

"Ad hoc nos Jacobus sex predictus per nos et per nostrum filium Alfonsum promiti- 
mus vobis pred'cto ^eyd Abuseyd et Qeyá Abahomat filio vestro quod juvabimus vos et- 
defensabimus contra omnes homines et feminas qui vobis facerent gerram vel molestiari 
super regno Valencie et super aliquo de conqu'sta vestra et prohiis pomiter attendendis 
ponimus et tradimus in manus fidelium qui sint de Aragonia generosi ac naturales nostri 
quos vos eligatis dúo videlicet castra Castrum Fabib et Darmu?, qui ea teneant in fideli- 
tate per nos et per vos et hac condiione quod quamcumque tría castra de super dictis sex 
castris erunt posita et tradita in manu fidelium ut est dictum unum de dictis duobus 
tradatur in manum fidelium et evun jam dicta sex erunt possita et tradita in manu fide 
lium qui sint de Aragonia generosi et naturales nostri et qui sint etiam vassalli vestri 
Ageydi supradicti.."." (Arch. C. de Aragón, pergaminos de Jaime I, núm. 373-) 

Posteriormente la villa y castillo de Castellfalib estuvo en prenda, garantizando a 
Fernando Díaz, habitador de Teruel, 3.000 morabetinos que le debía Jaime I. El sigmente 
documento lo atestigua. 

"Confitemur et recognoscimus vobis nobili et dilecto nostro Carrocio domino Re- 
bolleti et vestris M. et D. morbetinos alfonsinos boni auri et recti ponderis quos debeba- 
iT!US ferrando didaci de Turolio quondam cum albarano nostro III milium morbetino- 
rum quem recuperamus nunc a vobis, quos morbetinos debemus vobis raciones Mane' 



94 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLlbTECAS Y MUSEOS 

ca, con el Reyno de Aragón y parte del de Castilla ; las masías que tiene 
son : la "Casa del Mojón" por medio de la qual pasa la línea de loe mojo- 
nes del Reyno de Valencia y Castilla; el "Royo", sobre cuya mas^a y alto 
de un monte llamado la "Muela" está el mojón de los tres Reynos, seña- 
lado bajo el número uno; "Toveda la Alta", "Toveda la Baja", "El 
Rato", "Los Santos", "La Veytena" y el "Mas de Jacinto". 

Por la parte de hacia el Occidente está la villa de Ballanca ^, aldea 
que fué de Ademuz hasta el año 1699, en que fué erigida en Villa Real; 
tiene ésta y su masía de "Negrón" ciento y sesenta vecinos; su término 
confina con los de Ademus y Castiel y con el Reyno de Castilla; por la 
parte del mismo Occidente y a media legua de distancia de la villa de 
Castiel está la villa del Cuervo, del Reyno de Aragón, Obispado de Al- 
barracín; dentro de su término tiene el lugar de las Veguillas; también 
están inmediatas, a legua de distancia del Cuervo, poco más y media da 
una a otra, las villas de Alobra-s y Tormón, y a espaldas de éstas está un 
elevado cerro llamado el alto de "Xavalón", desde cuya eminencia se 
descubren muchas leguas en circuyto y a su falda, mirando al Norte, 
está el lugar de Jahaloyas. 

Puesto en Ademuz y mirando a Oriente, hay entre éste y el Norte, 
las masías de "El Bal", "Serga", "del Olmo" y "Altamira", jurísdic- 



Ferrandi filie quondatn dicti Ferrandi didaci de Turolio uxoris fiUii vestri Francisci 
cui ipsos dedit et dimisit predictus pater sui;is quos asignamus vobis habendos et perci- 
pienos in redditibus exitibus et alus juribus nostris Castri de Denia et de Calp que pro 
nobis tenetis simul cum alus debitis que vobis debemus... Est auttem, sciendum quod cum 
dictus ferrandus didaci pro predictis morbetinis teneret in pignus castnim et villam de 
Castel habib nos cidem pro retentione dicti castri dedisemus DC solidos quos homines 
dicti castri et ville nobis annuatum solvere tenebant... Dat. Cesaraug. III Idus De- 
aem. 1263." (Arch. C. Aragón. Reg. 12, fol. 132.) 

"Legua y media &1 Nordeste de Ademuz, en los confines de los tres reynos, está la 
villa de Castrelfabí, del Rey, con doscientos y cincuenta vecinos. Tiene su asiento en la 
I>endiente de un monte cuia falda baña el rio Ebrón ; beven sus naturales de una fuen- 
tecilla, riegan con las aguas que les vienen del lugar del Cuervo en Aragón ; sus cose- 
chas así en las huertas como en los secanos, se parecen a las de Ademuz, también 
se cría en su término ganado lanar y cabrío y sus montes abundan de madera, leña, 
caza y miel; en la parte inferior de la villa, en un sitio mui áspero y fragoso, tienen 
un convento los religiosos observantes de San Francisco." (Castelló, ob. cit.) 

1 "En distancia de una legua del Turia, en los confines de Castilla y Valencia, :il 
Sudoeste de Ademuz se halla la villa de Vallanca, del Rey, con doscientos y veinte \ne- 
cinos. Tiene su asiento sobre una colina, beven de una fuente que traben a mucha costa 
encañada desde mui lejos; riegan con las aguas del Boilgas; en su término se coge lo 
mismo, con corta diferencia, que en Ademuz, y como en ella crían ganado lanar y cabrío ; 
hai caza, madera, leña y miel." (Castelló, ob. cit.) 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. q5 

-ción de Ademus; inmediato a "Altamira" está el lugar de Río de Evo, de 
la Religión de San Juan de Malta, Reyno de Aragón, Obispado de Teruel, 

Al pie de las sierras elevadas de la "Puebla", está la villa de la 
"Puebla de San Miguel", aldea que fué de Ademus hasta el año 1765, 
en que obtuvo de su Majestad la gracia de Villazgo; tiene esta villa 
ciento y veynte vecinos, su tárnüno juridiscional conñna con el de Ade- 
mus y el Reyno de Aragón. En el comedio de las sierras y bajo el nú- 
mero dos está el mojón de los tres reynos y aquí cierra el rincón; en 
el hueco que media de este trozo de reyno hasta bolber al restante de 
Valencia, están establecidas las masías de "Orchoa", en Castilla, las de 
la *'Oya de la Carrascosa", "Ova de las Dueñas", lugar de Arcos y 
Torrijos [del Reino de Aragón, y elevados] montes por donde cruza la 
línea de mojones, bajo el n.° tres está el tercer mojón de los tres rey- 
nos y en lo llano está la villa de Aras de Alpuente, en la eminencia de un 
cerro llamado la "Muela de Santa Catalina"; está una hermita de dicha 
Santa Mártir y se venera la aparecida en dicho sitio y a su falda está la 
masía de "Losilla", jurisdicción de Aras y buelve a continuar el Reyno 
de Valerxia, el rincón de Ademus, Santa Crus y Orchoa en Castilla; la 
Carrasca, las Dueñas y Arcos en Aragón ; Aras y otros pueblos, que si- 
guen son del Obispado de Segorbe ; Torijas, Río de Eba y Libros, son 
del Obispado de Teruel ; Tramacastiel, la Cabrera, el Cuerbo, las Vegui- 
ilas, Alobras y Tormos (Condado de Fuentes), del Obisipado de Albarra- 
cín y los lugares de la parte de Castilla, con las masías de "Asturias" y 
"Barrachina" (todos del Marquesado de Moya), del Obispado de Cuenca. 

El río "Guadalaviar" o "Turia" ^ tiene su nacimiento en uno de 
los mentes del lugar de Guadalaviar, partido de Albarracín; toma y 

I La fertilidad del suelo del Reino de Valencia, la magnifica producción de sus 
campos, sus exquisitas cosechas y frutos deben su existencia a la multiplicación de los 
canales de riego que, con el nombre de acequias, cruzan en todas direcciones sl:s terri- 
torios. 

Asegurada por don Jaime la conquista del Reino valentino, previo con toda clarivi- 
dencia que si los nuevos pobladores no seguían las tradiciones agrícolas de los moros, 
perecería la riqueza d,el Reino. Animado de tales deseos concede en 1239 las Ordenanzas 
por las que se determinan las siete últimas acequias del Turia y en ctry^a disposición se 
consigna : •'Jacobus Primus, Rex, per nos e per los nostres donam e otorgara per tot 
temps a vos tots emsemps e sengles habitadors e pobladors de la ciutat f, del resne de 
Valencia e de tot lo terme de aquell regne, totes e cascunes cequáes franques e "liures, 
majors e mi janes e manors ab aigües e ab manaments, e ab duhiments d'aigües, e encara 



96 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

sigue su curso hacia el Norte por los lugares de Tramacastilla, Torres, 
Albarrasin, Xea, Teruel; de aqui declina hacia el Mediodía y pasa por 
Villastar, Villel, Libros, &; el río "Ebrón" tiene su nazimiento en tér- 



aigües de fonts, exceptat la cequia Real que va a PuqoI ; de les cuals cequies e fonts 
hajats aigüa e enduhiments e manaments d'aigües tots temps continuament de dia e de 
nií en aixi que puscats d'aquelles regar e pendre aigües seu alcuna servitut e servid e 
tribut e que pregiats aquelles aigües segons que antigament es e fo stablit e acostumat 
en temps de sarrahins." (Fuero XXXV. Rub. de Servitutibus.) 

Aparte esta disposición foral, concedieron los monarcas aragoneses multitud de pri- 
vilegios sobre el régimen de las aguas del Turia, abonos de derechos, etc. De ellas en- 
tresacamos algunas, extractando su contenido, dada la extensión de los privilegios. 

Jaime I, estando en Valencia en 9 de mayo del año 1268, expide Real privilegio por el 
cual hace donación de la Real acequia de Moneada, con sus aguas y acueductos, a todos, 
los regantes de ellas, para que puedan aprovecharse de ellas libre y francamente y nom- 
brar acequiero que cuide de su acertada distribución, salvo el derecho que tuvieran a 
sus aguas los molinos sujetos a enfiteusis. 

El mismo Monarca, estando en Alcira en 21 de junio de 1273, reitera su. Privilegio de 
concesión a la villa de Alcira de la Real acequia de este nombre, puntualizando y acia- 
rando los términos en que ha de entenderse la co; jón. 

Jaime II, por privilegio otorgado en la ciudad ' Valencia a 24 de abril de 1321, 
manda que cuando hubiese escasez de agua, de las cuatro filas iguales que tiene la 
almenara de Moneada, tengan una los de las acequias inferiores por dos días y dos 
noches y dos filas si se aumentase la necesidad y que la determinación de ella perte- 
nezca al Acequiero Real, y en caso de agravio, al Bayle General de Valencia. 

Este mismo Monarca, estando en Gerona en 5 de julio de 1321, concede privilegio 
por el que, vista la necesidad d^ agua en que se bailaba la ciudad de Valencia y su huerta 
y para atajar en lo sucesivo las disputas entre ésta y ¡os pueblos de Pedralva, Ber.aguacil, 
Villamarchante y Ribarroja, divide entre ellos las aguas del río Turia en esta forma : 
"Que estos pueblos tengan toda el agua cuatro días continuos con sus noches y que los 
otros cuatro días siguientes con sus noches corriese Hbrementente para los habitadores 
de Valencia." 

Fernando II de Aragón, por su privilegio expedido en la ciudad de Tarazona en 12 
de marzo de 1484, confirma la sentencia arbitral f-^mulgada por el Lugarteniente ge- 
neral Gobernador del Reino de Valencia en 21 de junio de 1440, en la que se declaró, 
que la jurisdicción de la Real acequia de Burriana y de Nules correspondía al Bayle de 
la villa de Burriana y manda que en lo sucesivo la administración y jurisdicción de dicha 
acequia y sus aguas vaya unida a dicho empleo y q,ue si de sus providencias se interpu- 
siese apelación conozca el Bayle General del Reino. Para formarse idea del aprovecha- 
miento que se hace de las aguas del Turia, es elemento de juicio el inforn.e que en 161 7 
emitió el Fiscal de la Real Audiencia valentina don Melchor Císternes ; teniendo en 
cuenta lo allí consignado y los canales situados en lugares distintos a los por él visita- 
dos se viene en conocimiento de ser 37 los construidos desde Ademuz hasta la llanura 
de Valencia. 

Estos canales son: "Del Molino", "La Grande", de Catellfabit ; "La Grande", de 
Vallanca; "La Grande", de Ademuz; la de "Tueiar", "de la Heredad", "Del Molino", 
la del "Azud", la de "Loriguilla", la "del Río Cheíva", la de "Domeño", la "del Río Chel- 
va de Domeño", la de "Loriguilla", la "del Río Chelva de Loriguilla", la "del Molino", la 
"del Río", la de "Gestalgar", la de "Bugarra", la "de la Obra", la "del Molino de Pe- 
dralva. Estas fueron las reconocidas por don Melchor de Cisternes, a las que hay que 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. 97 

mino de la villa del Cuerbo; el de "Boylgas" le tiene en término de 
Bcllanca y el de "Arcos", en término de Arcos. 

Teruel dista de Ademuz seis leguas recto Norte. Y es quanto parece 
digno de notarse. 

ALBALATE. 

Muy Iltre. Sr. 

^*icente Plá, alcalde ordinario de esta villa de Albalat de la Ribe» 
■va ^ en cumplimiento de lo mandado por V. S. en orden de 18 del 



añadir los canales de "Villamarchante", ''Benagiiacil", "Ribarroja", "Moneada*', "Cuar- 
te", "Tormos", "Mislata", "Mestalla", Tavara", "Rascaña" y "Robella". 
De los ocho últimos canales riegan los siguientes pueblos: 

Del de Moneada : Paterna, Moneada, Al f ara, Foyos, Albalat, Museros, Mazamagreli, 
El Puig, Piuol, Burjasot, Godella, Rocafort, Masarroechos, Benifaraig, Carpesa, Vina- 
lesa, Bonrepós, Mirambell, Masalfasar, RafelbuñoJ, Albuixech y Pobla de Famals. 
Del de Tormos: Benimamet, Borbotó, Beniferri y Benicalaf. 

Del de Mestalla : Arrabal de Mur\iedro (Valencia), Arrabal de Affboraya (Valencia), 
Partida de Santo Tomás y el Grao. 

Del de Rascaña: Campanar, Orriols, Tabernes, Alboraya, .Mmácera y Benimaclet. 
Del de Cuarte : Manises, Alacuás, Aldaya, Vistabella, Picana, Paiporta, Cuarte, Be- 
netuser, Torrente, Benacher y Fa)rtanar. 
Efcel de Mislata : Mislata y Chirivella. 

Del de Fabara : Arrabal de Cuarte, A-rabal de San Vicente, Patraix, Alfafar, Sedavi. 
Lugar Nuevo de la Corona, Benetuser, Masanaza, Albal y Catarroja, 

Y el de la Rovella, que atraviesa la ciudad, riega los huertos y jardines de ella y 
fertiliza la huerta de Ruzafa. 

Bibliografía. — Responsum C.[ristoforus]. Monterde J.[usmonsultus] Va'.entini... 
in causa collectae impositae pro reparatione fluminis Guadalaviar. Valencia, Patricio 
Mey, 1595. Fol. (B. del A.) 

Discurso sobre la distribución de las agvas del Turia y deber consen-arse el Tribu- 
nal de los Acequieros de Valencia, que dijo don Francisco Xavier Borruls y Vilanova, 
diputado por el Reyno de Valencia, en la sesión de 31 de julio de 181 3 de las llamadas 
Cortes generales y extraordinarias. Cádiz, 1813, 4.° — Monsieur Jaubert de Passá, publicó 
la segunda edición en su obra Recherches sur les arrozages. París, 1823 ; la tercera edi- 
ción es de Valencia, impresa por Benito Monfort, 1828, en 4.0 (B. del A.). — Tratado de la 
distribución de aguas del Río Turia y del Tribunal de los Acequieros de ¡a Huerta dt 
Valencia, por don Francisco Xavier Borrtdl y Vilanova. Valencia. Benito Monfort, 
1831, 4.° (B. del A.) — Canales de Riego de Cataluña y Reino de Valencia, leyes y cos- 
tumbres aue los rigen, reglamentos v ordenamos de sus principales acequias, por mon- 
sieur Jauberr de Passá. traducido al castellano por el señor don Juan Fiol. Valencia. 
Benito Monfort, 1844, <ios tomos en 4.° (B. del A.). — La Vega de Valencia y el Río Titria, 
^r Vicente Alcaine Valencia. José Rius, 1867, 4.* (B. del A.). 

1 Fué donada esta villa por Jaime I al hacer el Repartimiento del Reino al Obispo 
dé Zaragoza, siendo entonces la villa una pequeña alquería junto al río Júcar. 

Incorporada la villa al Patrimonio Real, don Alonso IV, estando en VaLencia pridie 
nonas de noviembre año 1330, donó a Gonzalbo García, el mero y mixto imperio, co# 
toda jurisdicción criminal para él y para los suyos eñ los lugares de Albalate, Sagairen 
y Lombay y le enfranqueció dándoselo en franco alodio, el castillo de Muxen, qt» hasta 
entonces,- en unión de los otros lugares, tenía en feudo, reafirmando con esta donación 

3.» £P0CA,— TOMO XLI 7 



gS REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

corriente, comunicada en 20 del mismo, en vista de lo pedido por don 
Thomás López, geógrafo de los Dominios de su Magestad, de que se 
forme una lista de todos los pueblos del partido de esta villa, con ex- 
presión de los que sean villas y lugares y nombres de los despoblados, 
que en cada término y jurisdicción huviere respectivamente, para la 
formación de un Mapa de este Reyno; representó a V. S., que ésta se 
llama la Villa de Alhalat de la Ribera, de la que es dueño el excelentísimo 
señor Marqués de Bélgida, quien nombra (hecha la propuesta de oficia- 
les), su govierno y Alcalde Mayof, con la jurisdicción alfonsina, mera 
y mixta, 

A cosa de un medio quarto de legua de dicha villa, en su término y 
jurisdicción, havía un lugar que se llamaba Seguereñy, en el día descui- 
dado del todo, sin el menor vestigio, pero conserva el que las tierras de 
aquel sitio se llaman de dicho nombre. Que es quanto en esta razón tie- 
ne que exponer a V. S.* 

Cuya vida le guarde Dios ms. as. 

Albalat de la Ribera y Mayo 28 de 1774. 

B. L. M. de V. S., su seg." servdr. = Vicente Plá. Por su mandado y 
orden Juan Bautista Herrador. 

ALBERIQUE. 

Cumpliendo con lo que se me manda por V. S.* en su orden de 8 de 
Mayo de este año, que recibí por vereda en 22, del mismo y que por no ha- 
la hecha por la reina doña Leonor, su mujer, como tutora que era y administradora de 
la persona y bienes del infante don Fernando, hijo de ajnbos; donación hecha por la 
Re.ina dos días antes que la de don Alonso, en la que le facultaba a don Gonzalbo Gar- 
cía, por especial merced, para que tanto él como sus sucesores tuvieran para siempre el 
mero y mixto itjiperio que en secreto habían usado en los lugares de Albalate, Sagayren 
y Lombay, así como dte toda jurisdicción criminal a señor perteneciente y además en- 
franqueció a los moradores de los referidos lugares. 

"Algo más abajo de Algemesí entra en el Rio de Xucar el dicho arroyo de su nombre 
o de siete aguas, que regularmente no lleva agua, pero que es muí caudaloso quando 
Iluebe en los términos de los pueblos que atraviesa. Siguiendo la corriente del río como 
a un quarto de legua más abajo de la dicha confluencia y a una legua y quarto do Alcira 
se halla Albalat de la Ribera o de Pardines, así llamado por un pueblo de este nombre 
que huvo en sus inmediaciones. Pertenece al Marqués de Bélgida; su población se 
compone de trescientos y diez vecinos : tiene su asiento en el llano, sobre la ribera 
del Xucar hacia la parte de Valencia. Beven sus naturales de pozos y riegan sus 
huertas con las aguas del dicho Rio." 

"Cógese en éstas trigo, seda, cáñamo, maíz, arroz, frutas y hortalizas; los secanos 
producen aceite y algarrobas. El arroz que se coge en el término de este pueblo y en el 
del despoblado de Pardines pasa por el mejor del Reyno." (Castelló, ob. cit.) 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. 99 

-vería cumplido por olvido natural, preocupado en las muchas dependencias 
-de mi empleo de Alcalde maior de esta Varonía y sus anexos y en el 
Real servicio, se me hace por S. S.* recuerdo en su Orden de dos del 
-corriente, que recibo también por vereda en tres del mismo ; puedo in- 
formar, que esta población de Alberique ^ y sus agregadas son Vaxo- 

1 Verificada por Jaime I la gloriosa conquista del Reino valenciano, fué su pri- 
-mer cuidado demarcar los términos de los pueblos redimidos del yugo sarraceno y do- 
tarlos para otorgarlos como pfremio y propio valor a los quíe en la conquista le habían 
ayudado. Así vemos que en 4 de las nonas de agosto de 1249, estando en Valencia, con- 
-cede a los hombres buenos y habitadores de la villa de Alcira varios castillos y lugares, 
entre ellos el de Alberique, para que formase parte de sus términos ; debiendo advertir 
que tal donación envuelve una cierta y determinada incorporación de Alberique a la 
-Corona, pues la villa de Alcira pertenecra al Patrimonio Real. 

Y es que los monarcas aragoneses, por lo que hace a donaciones de lugares y villas 
en el Reino de Valencia a favor de particulares, siempre trataron de evitarlas, y si las 
xonsintieron y realizaron, fué imperiosamente obligados por la necesidad. Ser\'irá de 
confirmación a nuestros asertos el recuerdo de las disposiciones legales que prohibie- 
jon tales enajenaciones. 

En las Cortes de Monzón, convocadas por Jaime I para preparar la conquista de 
Valencia, prometió a los obispos, clérigos, caballeros y soldados que se alistasen para 
ayudarle en la empresa que si la conquistaba les repartiría las alquerías, castillos, pue- 
blos y tierras que del yugo moro arrancase, y fiel a su promesa, apenas logró su con- 
qtiista, los repartió por donación en el año 1238; fué pacto expreso de estis dona- 
ciones que el Rey retendría la posesión de las tierras cuyos dueños no se presentase» 
en Valencia a tomar posesión material de ellas en término de im año, como también la 
de que no podrían enajenarlos sino dejarlos a sus hijos y paríentes que residiesen 
en los propios territoríos, por más que esta prohibición de enajenar libremente les 
fué dispensada por Real privilegio de 1267. No satisfecho con tantas liberalidades, 
• expidió, estando en Valencia el año 1268, prívilegio confirmando con carácter ge- 
neral las donaciones que particularmente había hecho y otro en 1271 asegurando 
las mismas mercedes a los que, demostrando el hecho de la posesión, no po- 
seyeran legítimos títulos de señores, renunciando por sí y sus sucesores a 
toda reclamación por tal concepto, excepción hecha de fraude o injuria al Rey 
en los hornos, molinos, censos y regalías. Muerto don Jaime en 27 de julio de 1276, 
por su testamento, otorgado en Montpellier a 26 de agosto de 1272, instituye 
por heredero a su primogénito don Pedro, con expresa prohibición de enajenar, dis- 
minuir, dividir, ni aun repartir ni aun entre sus hijos parte alguna del Reino ; pri- 
mera disposición dictada para evitar la desmembración del Patrimonio Real. Don Pe- 
dro confirmó los privilegios de su padre, como lo hizo don Alfonso, su sucesor, quien 
mediante contrato oneroso prometió no enajenar la ciudad de Segorbe y la villa de Li- 
jía, promesa que costó a la primera 5.000 sueldos y a la segunda 6.000 reales de 
moneda valenciana. 

Sucedió a don Alfonso su hermano Jaime II, quien en las Cortes de Tarragona del 
año 1 3 19 estableció de nuevo la integridad del Patrimonio Real, juró guardarla y 
mandó que sus sucesores la guardaran igualmente, si bien se reservó facultad de do- 
nar sin perjuicio de la unidad ; usó Jaime II de tal manera de esta reserva y menos- 
cabó de tal modo lal Real Patrimonio, que su sucesor, Alfonso II, se vio precisado a 
hacer el Estatuto de Daroca de 20 de agosto de 1328, por el que prometió con jura- 
mento no enajenar villa ni lugar alguno, durante diez años, sino por necesidad, uti- 
lidad del Reino, o en favor de los Infantes sus hijos; mas si pródigo fué Jaime II no 
le fué a la zaga don Alfonso, dando ocasión a reiterados movimientos de protesta. 
•que sosegó la prudencia de su sucesor don Pedro, quien en las Cortes celebradas ea 
1-érida declaró expresamente no confirmaba las enajenaciones hechas desde el añ» 



I«K) REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

nías pertenecientes como a tal Varón de ella al Exmo, Señor Duque 
del Ynfantado, Marqués de Tavara y de Santillana, su dueño directa 
solariego y territorial y se hallan en su jurisdicción a la parte de Me- 
diodía, como a cosa de medio quarto de legua, la Varonía de Alcocer de 
corto vecindario, y de ésta como a cosa de un quarto de legua siguien- 

1328, manteniendo con toda firmeza su resolución, que más prefirió guerrear que mo- 
dificar su acuerdo, y no satisfecho aún su celo, en las Cortes que celebró en Valencia el 
año 1336, a súplica de los tres Brazos, ordenó y prometió no enajenar multitud de 
villas, castillos y lugares. Lo juró solemnemente, ordenando jurasen los mismo los. 
Reyes sus sucesores y que sólo en caso de evidente utilidad, necesidad urgente o 
defensa del Reino, por tiempo ilimitado y con conocimiento de las Cortes, pudieran 
ter enajenadas determinadas villas, cuyo privilegio ratificó de nuevo en las Cortes 
qtie celebró en Valencia el año de 1340. No bastaron las precauciones adoptadas por 
el Rey para evitar las referidas enajenaciones, pues con motivo de la guerra con ef 
Rey de Marruecos tuvo que recurrir a ellas, si bien tuvo la precaución, por su Real 
privilegio dictado en Barcelona en 22 de septiembre de 1340, de declarar que las do- 
naciones y enajenaciones hechas o que hiciere por razón de la dicha guerra, en cuan- 
to fuesen dañosas a la Corona no tuviesen fuerza legal ni causasen perjuicio al Pa- 
trimonio, ni a los sucesores en el disfrute de él, los que siempre conservarían facul- 
tad para pedir su revocación ; estas declaraciones las reiteró en 2 de septiembre de 
134a, estando para emprender la guerra de Mallorca. 

Mas los inmensos gastos que le ocasionaron a este monarca las guerras con Cas- 
tilla le hicieron llegar a tal extremo, que tuvo que otorgar en 1356 poder a don Gi- 
laberto de Centelles para que pudiese vender, empeñar y dar a censo temporal a 
perpetuo por cualquier precio y a cualquier persona, cualquier lugar, villa, castillo 
o jurisdicción y demás derechos que pudieran pertenecer a la Corona, en el Reino de 
Valencia. Inútil juzgamos consignar los desastrosos efectos para la Corona de tal 
determinación; el mal fué tan grande, que fueron inútiles los esfuerzos de don Pe- 
dro II de Valencia y IV de Aragón para restablecer y recobrar parte de lo pródiga- 
mente vendido y cedido por el de Centelles. Sólo su sucesor el Rey don Juan re- 
medió radicalmente la situación por medio de su Real pragmática de 1387, fecha de 
la muerte del Rey su p&dre, en la que mandó ocupar todas las villas, castillos, luga- 
res y jurisdicciones que se hablan separado de la Corona, restituyendo a sus poseedo- 
res el precio cuando lo permitiera el estado del Patrimonio. Sucedió a este mo- 
narca el infante don Martín, su hermano, quien a su regreso de Sicilia, con las 
cantidades que votaron las Cortes de Valencia de 1403, consiguió legalizar muchas 
incorporaciones, como también lo consiguió Fernando I, que con su conducta pre- 
pararon el camino a Alfonso V, quien por sus privilegios de 27 de enero y i de mar- 
zo de 1 41 8, no sólo incorporó multitud de villas a la Corona, sino que estableció 
reglas fijas para decidir todas las cuestiones de incorporación en su pragmática de 
15 de mayo de 1447. Cierran la serie de disposiciones legales sobre reversión a la 
Corona de derechos enajenados en villas y lugares los festamentos de la reina doña 
Isabel y el del emperador Carlos V. Terminada esta pequeña digresión, volvamos al 
estudio de las diferentes enajenaciones que sufrió la villa de Alberique, pese a los 
buenos deseos de los monarcas valencianos. 

Pedro IV de Aragón, en 20 de febrero de 1348, dio por franco y libre alodio a 
Aírovis, mujer de su mayordomo Raimundo de Ruisse, la casa de campo, alquería y 
lugar de Alberique, situados en término de Alcira ; le vendió además todos los hos- 
picios, censales, acciones, bienes muebles y derechos confiscados por delito a Santia- 
go de Romaní y todas las casas del lugar y alquería con sus vecinos, tierras, vi- 
ñas, árboles, prados, pastos, herbajes, montes, llanos, selvas, bosques, caza, dehesas, 
baños, molinos, aguas, acueductos, censos, tributos, hornos, carnicerías, pleno do- 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. lOI 

<io hacia entre Poniente y Mediodía la Varonía de Gavardá también de 
corto vecindario. 

En la misma jurisdicción, a la parte de la Tramontana de esta po- 
blación, se halla el despoblado de la Varonía de Alaquer, en la que exis- 
ten su Iglesia Parroquial, reducida a hermita y una casita pequeña en 
que habita el hermitaño ; hay una tradición de gentes, que a la parte de 
Poniente de esta población havía un lugar pequeño, que le nombraban 



minio y jurisdicción civil que al Rey pertenecía, por precio de 200.000 sueldos, nio- 
fieda valenciana. 

En 15 de julio de 1387, eá rey don Juan I de Aragón hizo donación a su camar- 
lengo don Ximén Pérez de Árenos por sus buenos servicios y en remuneración de 
diferentes gastos, de 2.000 florines de oro de Aragón, o por ellos 22.000 sueldos bar- 
celoneses, y para su pago por título de pura y perfecta venta, le concedió el mero im- 
perio y jurisdicción criminal, que tenía en Alberique el Gobernador de Valencia, salvo 
en las causas que cupiere pena de muerte o mutilación de miembro, que se las re- 
servó el monarca. Fué condición de esta venta que de\-ueltos a don Ximén o a sus 
sucesores los 22.000 sueldos, se tendría por cancelada la venta e incorporada al Pa- 
trimonio Real. 

Por sucesivas transmisiones familiares pasó la villa de Alberique, con todos les 
derechos en ella enajenados, a poder de don Luis Cornell, sumiller y consejero de 
Alfonso V, y como la disputaron los vecinos de Alberique el cobro de determinados 
derechos, acudió al dicho Alfonso V, quien por privilegio de 6 de marzo de 1445 le 
<onfirmó plenamente sus derechos dominicales y el ejercicio de la jurisdicción civil 
y criminal, y cuanto había qi>e poseer en Alberique. 

En 20 de octubre de 1525, el emperador Carlos V confirma a don Enrique, con- 
de de Nassau, y a su mujer doña Mencía de Mendoza, el dominio y posesÉón de Al- 
berique y sus derechos. Dice el invicto Emperador: "Cuando confirmamos a los sáb- 
d'tos las cosas que les pertenecen, aumentamos su fidelidad y Nos adquirimos nue- 
vas alabanzas ; algunas veces confirmamos a los mismos subditos las cosas que po- 
seen con justo útvíor para que tengan en ellas una cautela más firme y plena... Como 
por parte de vos se Nos haya expuesto que os pertenecían por justos y legítimos 
títulos el Lugar de Alberique y otros c\íya jurisdicción había sido concedida a Luis 
Cornell por el Rey don Alfonso el V, y que temíais que con motivo de la reciente 
conversión de los sarracenos a nuestra Santa Fe Católica se os derogara en algo 
dicha jurisdicción y Nos suplicasteis que os proveyésemos de remedio confirmándola. 
Nos, deseando haceros mayores gracias, loamos, aprobamos, ratificamos y confirma- 
mos los privilegios del Rey don Alfonso y otros qualesquiera que hubiesen sido con- 
cedidos, fortaleciéndoos así en vuestra posesión..." 

El rey don Felipe III, en las Cortes que celebró en Valencia el año 1604, a peti- 
ción de los tres Estamentos, mandó que don Juan de Mendoza, duque del Infantado, 
fuese mantenido en la posesión y dominio, jurisdicción suprema, mero' y mixto im- 
perio de las Baronías de Alberique, Alcocer, Alasquer y Gabarda. 

Expulsados los moriscos del Reino de Valencia por Felipe III en el año 1609, que- 
•daron despoblados muchos lugares y villas, con lo que sufrió grave quebranto la 
economía nacional. A los efectos de evitar en lo posible tales males, aoidió Felipe III 
a remediarlos, donando a los señores perjudicados concesiones de derechos y tierras, 
y por los perjuicios que sufrió don Juan de Mendoza, duque del Infantado, le cedió, a 
15 de noviembre de 161 4, todas las tierras y casas que habían pertenecido a I06 mo- 
riscos exptilsados, en estos términos: "Todas las tierras cultivadas e incultas, planta- 
das de árboles, de cualquier género, las que antes de dicha expulsión tenían y poseía» 
j tuvieron y posej^ron los moros, sus subditos y vasallos, vecinos de dichas Baro- 



102 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

el lugar de la Foyeta, reducido oy a campos de arroz con el título de 
la partida de la "Foyeta" y que a la parte de Levante había otro lugar 
llamado Benifaraix, reducido oy a tierra de moreras, con el título de 
partida de "Benifaraix". Y aunque parece que con lo que llevo espre- 
sado tengo cumplidos los particulares que dicha Orden previene, añado 
para maior instrucción, que todo el término y redonda de la jurisdicción 
de esta Varonía (dentro del qual se hallan los estados, lugares y despo- 
blados), consiste desde el término del lugar de Benimuslem a la parte de 
Levante de esta población, hasta el término de la Varonía de Antella a 
la parte de Poniente de esta misma población en una legua de longi- 
tud ; desde los términos de Carcaxente y Castellón, entre los quales me- 
dia el río "Xúcar", a la parte de entre Levante y Mediodía de esta po- 
blación hasta el término de la Varonía de Masalabes, entre el qual y el 



nías de Alberich, Alcocer, Alasquer y Gabarda, hasta el día de la expulsión de ellos en 
el realengo o términos de su ciudad de Xátiva y de las villas de Alcira y Villaniieva 
de Castellón, con todos sus derechos y pertenencias, cargas y derechos de responder 
que al Rey y a la Real Curia, después de dicha expulsión en fuerza de la aplicación 
hecha por el mismo Rey, sobrevinieron a la Corona..." 

Finalmente don Juan de Mendoza y doña Ana de Mendoza, su mujer, duques de! 
Infantado, en 14 de marzo de 1612 concedieron carta de población para los lugares 
de sus Baronías, otorgando poder para ello a su procurador don Luis Blasco, quien 
estableció en Alberique a 165 pobladores, 45 en Alasquer, 47 en Alcocer y 26 en Ga- 
barda ; esta carta de población fué autorizada y con toda plenitud confirmada por 
Felipe III, por privilegio de 1614, a que ya nos hemos referido. 

"De la otra parte del Río, a una legua de Alcira, está la Baronía llamada de Aübe- 
rique. Compónese ésta de quatro pueblos, que en el día se han reducido a dos, que son 
Alberique y Alcozer, quedando despoblados Alasquer y Gabarda." Pertenecen al Duque 
del Infantado ; la población del primero se compone de quinientos vecinos y de veinte 
y cinco la del segundo. Ambos beven de pozos y riegan de las aguas del i;ío Xucar. 
La mayor parte de su término es de regadío, cógese en las huertas trigo, maíz, seda, 
cáñamo, arroz, frutas y hortalizas ; los secanos producen aceite y algarrobas " 

"Además del clero secular, hay «n Alberique un convento de Religiosos Capuchi- 
nos. En el año 1775, habiendo crecido mucho el río de Albayda, que entra en el Xucar 
a la vista de Alcocer, hizo salir a éste de madre e inundó a Alcocer ; la mayor par- 
te de sus vecinos se trasladaron a Alberique, donde, temerosos de los males que en- 
tonces experimentaron, es regular fixen su habitación y quede despoblado Alcocer. 

"Hállanse los dos dichos pueblos sobre el camino nuevo que dirige de Valencia a 
San Felipe, y para el tránsito del río, hai una barca que llaman de Alcocer." (Cas- 
telló, ob. dt.) 

Bibliografía. — Discurso histórilo-legal en favor de los vecinos de la villa de Albe- 
rique del Reino de Valencia en el pleito de incorporación a la Real Corona, pendiente 
en el Real y Supretno Consejo de Hacienda. Madrid. S. I., 1804. Folio. (B. del A.). Es- 
autor de este interesante informe don Wenceslao die Argumosa y Bourque. Meinoria 
histórica de la inundación de la Ribera; por don Vicente Boix. Valencia. Imprenta de 
La Opinión. 1865, 4.° (B. del A.). Por el Júcar {Alberique-Cof rentes), su autor don Leo- 
poldo Soler. Madrid. Imprenta de Artillería. 1905, 4." (B. del A.). 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. I O 3 

de esta población media el río de los "Ojos", un poco a la izquierda mi- 
rando al Norte; dista como una media legua. 

Desde el término del lugar de Carcer hacia el ^lediodía de esta po- 
blación y de la de Alcocer y que entre ambos media el río "Xúcar" has- 
ta el término del lugar despoblado de Rasalany a la parte de la Tra- 
montana de esta población dista como unos tres quartos de l^^ua; cuya 
redonda de término se compone de tierras morerales, arrozales, olivera- 
Íes, villas, secanos, blancas y montes. 

Dios guarde a V. S. muchos años Alberique y Julio 8 de 1774. 

Dr. Fermín Xebot. = Por mandado de su Merced Antonio Ydalgo 
de Aragón. 

Sr. D. Pedro Moscoso y Figueroa. 

ALBORACHE. 

Francisco Serrano, Fiel de Fechos del Aiimtamiento del presente lu- 
gar de Alborache ^ certifico: Que el señor Francisco Barea, Alcalde 
Ordinario de dicho lugar, en obedezimiento a la Orden del Señor Don 
Thomás López Geógrafo de los Dominios de Su Magestad, remitida por 
el Cavallero Corregidor de la Villa de Alzira, capital de este Partido, en 



I Alfonso IV de Aragón, estando en Zaragoza a i8 de las Kalendas de junio 
de 1328. donó ai infante don Jaime, hijo suyo y de la infanta doña Teresa, ya di- 
funta, el castillo de Albalate, en la ribera del Cinca, en Aragón y el lugar de Buñol 
con sus términos, en el Reino de Valencia, expresando determinadamente compren- 
didos en los de éste al castillo de Siete Aguas y los lugares de Macastre, Ayatala 
y Alborache ; dióselo todo para él y para sus sucesores y para quien quisiera ; esta 
donación fué de nuevo loada y confirmada por el rey don Pedro IV, estando en Da- 
roca a 8 de las Kalendas de octubre del año 1337 y en la aprobación denomina a su 
hermano el infante don Jaime. Conde de Urgel y Vizconde de Ager, siendo testigos 
de la nueva donación don Pedro, arzobispo de Zaragoza ; Miguel de Gurrea, cance- 
ller real ; el infante don Pedro, conde de Ribagorza y de Ampurias ; Ferrer de Mon- 
eada, obispo de Lérida; Arnaldo, arzobispo de Tarragona, y don Juan Ximenez de 
Urrea. 

Todos estos lugares y castillos fueron confiscados e incorporados a la Corona 
a causa de la rebelión de don Jaime, conde de Urgel ; donándolo Fernando I en 29 
de julio de 141 5, estando en Valencia, a mosén Alvaro Avila, para él y para sus hi- 
jos y descendientes varones nacidos de legítimo matrimonio por línea recta, así 
masculina como femenina, en atención a los muchos y especiales serAÍcios que des- 
de la niñez había prestado a don Fernando. 

"A media legua de Turís, río arriba, en la confluencia del de Siete-Aguas y el 
de Buño, se halla Alboraix, del Marqués de Albayda, con sesenta y seis vecinos. 
Tiene su asiento entre montes, cógese en sus huertas trigo excelente, maíz, seda, 
cáñamo, frutas y hortalizas. Los secanos producen trigo y otros granos, aceite, al- 
garrobas, vino y muí buena pasa." Castelló, ob. cit. 



104 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS " 

cuya orden se manda que las Justicias den testimonio a dicha capital, 
de las villas, lugares, despoblados, &. Dice su Merced, Que este lugar 
se nombra el lugar de Alborache; y que no hay despoblado alguno en 
este término y jurisdiczión para la ejecución del mapa, que refiere la 
dicha Orden y que el Marqués de Buñol es dueño de dicho lugar. 

Y para que conste de orden de dicho señor Alcalde (quien no firmó 
por no saber) doy el presente que firmo en el lugar de Alborache a los 
treinta y un días del mes de Mayo de este año mil setecientos setenta 
y quatro = sobre puesto: Despoblado: valga. 

Fran.zo Serrano, fiel de fechos. 

* 

Muy sor. mío: no he servido a Vd. con la puntualidad deseada, que 
se merece la acertada y conveniente empresa de sus tareas, por haver- 
me cogido sus cartas ausente de mi residencia. Hágolo io con gusto 
verdadero y deseoso de la mayor exactitud, pondré 8 salidas de Albo^ 
rachc a los quatro vientos principales y sus huecos intremedios. 

Tiene este lugar 104 vecinos, su situación a Oriente, sobre unas pe- 
ñas, punta o remate de un terreno alto y llano que viene del Poniente a 
fenecer entre el río de "Buñol" a la parte del Norte y un arroyo, que 
baja desde el lugar de Yótova, media legua a Poniente, circuiendo este 
lugar por la parte de Mediodía, hasta que se junta con el río "Buñol" 
a la de Oriente, 600 pasos del L.ugar. 

Primera salida a Oriente : Al tiro de bala de este lugar tenemos que 
atravesar el arroyo, que a este paso será de 100 palmos profundo y 
otro tanto ancho, y luego entramos un camino por donde vienen a Va- 
lencia muchos lugares de la parte de entre Poniente y Mediodía, Ma- 
castre, Yátova, Valle de Cof rentes, &'; unidos con este camino, antes 
del quarto de legua atravesamos el río "Buñol", que baja de las "Ca- 
brillas" hazia el "Marquesado de Lombay" y ribera del "Júcar" de en- 
tre Poniente y Norte a entre Oriente y Mediodía. 

Al quarto (entiéndase siempre de Alborache), un arroyo dicho "Ba- 
rracas", que allí mismo muere al río y viene del Norte, formándose de 
los cerros y terreno dicho "Oroque", media legua o tres quartos a la 
parte Norte; a la media legua otro barranco, apellidado de "Ceda", que 
también baja del "Oroque" a morir a dicho río un quarto de legua 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. I «5 

distante del camino a mano derecha; pasado este arroyo, atravesamos 
inmediatamente un camino muy trillado de los manchegos y aragoneses, 
que bajan por él al "Marquesado de Lombay" y "Ribera del Júcar", 
cuyo camino viene a la parte Norte, por encima del "Oroque", desde 
más abajo de la "\^enta de Buñol", donde se desprende del camino real 
de Madrid a Valencia por las "Cabrillas" ^ de Siete-Aguas; a tres 
quartos, junto al camino, a un lado y a otro, dejamos unos montecitos 
no muy altos y en uno de ellos, el más encumbrado, a la derecha, tres 
tiros de bala del camino, hay paredes y ruinas de fortaleza moruna y 
llaman el "Castellet". 

A la legua entramos por dentro del lugar de Tiiris de 500 vecinos, 
su principal situación ocupa un cerro que dejamos a la izquierda y en 
lo alto está la Yglesia y palacio del Marqués de Bélgida en forma de 
fortaleza, la restante población a la derecha e izquierda, en el llano a la 
larga hazia Oriente y dejamos a la derecha otro cerro inculto y a hasta 
su falda hay algunas casas, llamado "Alpu jarra" ; a la legua y tres quar- 
tos, caminando bastante llano y dejando a un lado y otro algunos cerros 
pequeños, encontramos a mano derecha la Sierra "Perenchisa" [que 
tendrá] una legua de larga de Poniente a Oriente y algo más de media 
de travesía y es la última de todo este terreno montuoso hasta Valencia. 

El camino aqui se inclina un poquito hazia el Norte para darle buel- 
ta y vamos dejando a la izquierda el terreno montuoso y entre él, el lu- 
gar de Godelleta ^, que diremos a lo último, el pantano de "Poyo" y 

1 En el lugar que se señala de la carretera o camino de "Las Cabrillas", fué 
en donde se libró cruentísima lucha entre el ejército in%asor y las tropas y guerri- 
Jias españolas durante la guerra de la Independencia ; de un guerrillero denominado 
Salvador Torrent, que después de realizar mil proezas encontró gloriosa muerte y 
f:ue aunque permaneció insepulto varios días en el campo, fué hallado sin descom- 
poner y respetado su cadáver por las fieras, hace expresa referencia un raro fo- 
lleto que poseo y del que habiendo comunicado noticias al cultísimo investigador 
don Francisco Marti Grajales, me manifiesta que ni en la Biblioteca Universitaria 
de Valencia, ni en la de Serrano Morales, hoy día en el Ayimtamiento de dicha 
ciudad, tan pródiga en rarezas bibliográficas, existe ; por tales motivos anoto su des- 
cripción : El Justo, Memoria del joven Salvador Torrent, natural del Lugar de Chi- 
rivella, huerta de Valencia, muerto en el combate de las Cabrillas el día 24 de ju- 
nio de 1808, y hallado por sus padres insepulto y entero el 16 de octubre del mismo 
ítño, por el doctor L. I. y L., se da a luz por los D. D. F. y M. Ortells, Valencia. 
Por Joseph Estovan y Hermanos, 1808, 20 págs. 4.° 

2 En el libro del Repartimiento de Valencia figura el lugar de Godelleta, con 
el nombre de Godayla, alquería cerca de Chiva (entre Xiba y Torbis). 

Jaime I de Aragón, estando en el asedio de la ciudad de Valencia, en 5 de las 
Kalendas de mayo, Era 1276 (correspondiente al año 1238), donó a don Rodrigo de 



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RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. 1 07 

masías del ''Llano de Quarte"; a tres leguas bolteando las faldas de 
dicha sierra y mirando recto a Oriente, llegamos a dos masías, camino 
en medio, dichas la de la izquierda *'Mas de San Miguel" y la de la 
derecha "Mas del Rey" (antes de los Jesuítas). 

Segunda salida entre Oriente y Mediodía: Passado nuestro arroyo 
como en la primera y atravesado el camino de Macastre a \'alencia, 
caminamos im quarto de llanura, huerta, dicha "Bobalar" y luego, passa- 
dos unos pequeños cerros, atravesamos un barranco llamado '"Regajo", 
que trahe vertientes y sobrantes de Macastre y muere tres tiros de bala 
a la izquierda en el río "Buñol"; caminamos terreno muy desiguai en- 
tretejido de cerros chicos, con algunos arroyuelos, muy cerca de una 
legua (de Alhorache) y atravesamos el río "Magro", llamado así en estos 
terrítorios y más arriba al Poniente de "Requena", por nacer en su 
término y en el de Utiel; recoge este río algunas faldas de la sierra de 
"Dos Aguas", que tenemos a la mano derecha y luego baja a morir ai 
de "Buñol", un quarto de legua hazia la izquierda a Oríente: a la le- 
gua se halla una masía grande, sobre un buen pedazo de llanura, lla- 
mada de "Alonso Navarro", y más abajo, a la izquierda, casi un quarto 
de la dicha (juntos iá los dos ríos en medio), otra muy celebrada llama- 
da la "Fallareta", en un pedazo de llanura muerta, donde hay junta- 
mente una venta, por donde pasa el camino, que en la antecedente sali- 
da dijimos bajan a las ríberas del "Júcar" manchegos y aragoneses; 
haze este río unas rebueltas muy grandes en estas llanuras, y en una de 
ellas, un quarto de legua de la "Fallareta" (río en medio), hay otra 
masía, llamada la "Sabocha", a legua y media poco más, haviendo atra- 
vesado algunos cerros está el lugar de Montroy, haviendo passado otra 
vez el río, hazia Norte; tendrá este lugar 100 vecinos, está situado a 
la falda de im cerro solitarío bastante alto, entre Oríente y Mediodía y 
tiene en su cumbre un castillo arruinado; a las dos leguas el lugar de 

Lizana para él y para los sujos, con facultad de vender y enajenar, la alquería de 
Godayla, que con anterioridad había donado a don Ximeno Sánchez de Fomaix. 

"A mediodía de Chiva, en distancia de media legua, se halla Godelleta, del Du- 
que de Medinaceli, con ciento y veinte y cinco vecinos; sus cosechas son, trigo, 
;naíz, seda, cáñamo, frutas y hortalizas ; en los secanos se coge toda especie de gra- 
nos, vino, aceite y algarrobas. Beven sus naturales de fuentes y pasta en su término 
porción de ganado. Así en él, como en el de Chiva, se crían muchas perdices, co- 
nejos y liebres, que cazan y llevan a vender los de este pueblo a Valencia, siendo va- 
rias las familias que subsisten meramente de la caza." Castelló, ob. cit. 



I08 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Montserrat, entre el qual y Montroy caminamos tierra bastante llana, con 
huerta y algún cerrillo intermedio; será este Lugar de 140 vecinos, si- 
tuado a la falda de otro cerro, que le circuye casi en forma de medio 
círculo por el Oriente y en su cumbre hay también ruinas de forta- 
leza. De este Lugar, bolviendo hazia Turis y Norte por terreno todo 
montuoso, a cosa de media legua o poco más se halla una llanada muy 
[grande?] que toma el nombre de una gran masía que hay en ella al 
remate de Oriente, llamada "Calabarra" y bolviendo el rostro a Orien- 
te dejamos a la derecha las montañas de Montserrat, a la espalda Tu- 
ris, con otros montecitos intermedios, y a la izquierda la Sierra de "Pe- 
renchisa", que todos cierran esta llanura, dejándola abierta a Oriente. 
De todas estas vertientes y llanura empieza un barranco, que va a Orien- 
te y a un quarto de legua más abajo de "Calabarra" hay a orillas del 
barranco la masía de "Corchichelles", con algunas fuentes alrededor, y 
siguiendo después dicho barranco hasta las 3 leguas de Alborache, un 
lado y otro es terreno desigual y faldas, la hizquierda de "Perenchisa" 
y la derecha de los montes que hai más allá de Montserrat; llámase 
aquí iá el barranco de la "Orteta", por varias heredades que hay entre 
estas faldas con algunas huertecitas, y en esta disposición sigue hasta 
rematar la sierra de "Perenchisa", dejándola a la izquierda, y entonces 
se va a las llanuras que hay hasta Valencia, pasando por el lugar de 
Torrente. 

Dejada esta ala izquierda, buelvo a ponerme enfrente de Montroy, 
a buscar la ala derecha y pasado el río de Buñol a un tiro de bala y algo 
más de legua y media de Alborache, estamos en el lugar de Real, de 150 
vecinos, situado en llanura y huertas ; saliendo de este lugar a mano de- 
recha, montes intermedios no muy encumbrados y entre ellos algunas 
viñas y tierras cultas ; algo más de un quarto de legua está una llanura 
dicha de "Algoder", distante de "Fallareta" media legua y de Alborache 
una y media; siguiendo esta llanura hazia el Marquesado de Lombay, 
entre Norte y Mediodía, dejamos a la derecha unos altos montes lla- 
mados los "Almudes" y otros y más adelante otro muy encumbrado 
dicho "Matamón", que está iá en vista de las riberas del "Júcar" y al 
remate de esta llanura, a la izquierda, una masía de los frayles Domi- 
nicos, junto a la qual nos juntamos iá con el camino de la "Ribera", 
que passa por la "Fallareta" y viene por la mitad del llano a lo largo. 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. 1 09 

Passada iá esta llanura empezamos a subir ima grande cuesta de los 
montes llamados las "Talaías", bastante encumbrados, distantes 2 le- 
guas de Alhorache; a 3 leguas está Loynhay, que dista una legua de las 
cumbres de las "Talayas" y todo este terreno es tierra bastante mon- 
tuosa, cuyas vertientes por varios arroyuelos van al río "Buñol", dis- 
tante de Lonibay a Oriente un quarto y en adelante toma el nombre de 
"Carlet", que está una legua más abajo, dejando a la hizquierda, muy 
cerca de Lotnhay, a Catadau ^ y Alfarb en terreno llano y regadío con 
huertas. 

Tercera salida al Mediodía : Passado nuestro primer arroyo arrimado 
a las paredes de este Lugar, viene un terreno medianamente llano y al 
medio quarto algunos cerros de tierra cultivada y a su caída un quarto 
de legua otra vez el "Regajo" ; a los tres quartos el río "Magro" y en- 
tre uno y otro tierra toda montuosa, cordilleras no muy encumbradas, 
que corren a la larga de Poniente a Oriente. Passado "Magro" deja- 
mos en sus orillas a mano izquierda tma masía llamada de Francisco 
•Navarro ; prosigue luego un terreno muy montuoso, que va formando 
las faldas de una Sierra dicha de "Dos Aguas"; a la legua hallamos 
un gran arroyo llamado barranco "Nel", compuesto de muchos arroyue- 
los de las faldas dichas y corre a morir al "Magro", un quarto de le- 
gua más abajo de la antedicha masía. Su curso de Mediodía hazia Orien- 



I Alfonso IV de Aragón donó perpetuamente a don Pedro de Monteagudo y a 
los que de su liinaje descendieren por línea de varón, estando en Valencia a lo de 
las Kalendas de enero del año 1330, la mitad de las caloñas y penas pecuniarias (;ue 
procedieren de la jurisdicción civil y criminal en sus lugares de Carlet, Benimodo, 
Mazalet, Xanquer, Alcudia, Alharb, Recelan y Catadau ; hace constar en el Privilegio 
que de la otra mitad ya le había hecho donación para él y para los suyos para siem- 
pre, "prout alus generossi personis adherentibus foris Valentiae, devit", y también le 
dió para él y para sus descendientes el ejercicio del mixto imperio de todos los de- 
litos que se cometieren en los dichos lugares, excepto el conocimiento de aquellos 
para cuyo castigo hubiera de aplicarse pena de muerte o mutilación de miembro. 

Pedro IV de Aragón, estando en Alcira en 14 de enero de 1358, vendió la juris- 
dicción alta y baja y mero imperio del lugar de Catadau a Amaldo Juan, doctor en 
Derecho, por precio de 5.000 sueldos barceloneses, con la condición de redimirlo siem- 
pre y cuando al Rey le pareciera ; usando del pacto de retroventa, y estando el mismo 
monarca en su palacio de Barcelona, en 27 de junio de 1368 vendió a Ramón de 
Ruisech, por precio de 5.000 sueldos barceloneses, el mero y mixto imperio del lugar 
de Catadau con pacto de retroventa. 

"Aieo más arriba de Carlet, sobre la ribera del mismo río [Juanes], está Catadau, 
del Duque de Gandía, con doscientos y cinquenta vecinos ; las huertas producen tri- 
go, maíz, seda, cáñamo, frutas y hortalizas ; en los secanos se coge trigo y otros gra- 
nos, aceite, algarrobas, vino y excelente pasa. Beben sus naturales de pozos y utilizan 
para el riego las aguas del dicho río." (Castelló, ob. cit.) 



I 10 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MLSEOS 

te; a legua y media poco menos estaremos iá en la cumbre de la Sie- 
rra, dejándonos a la izquierda cassi dos leguas de montes hasta el Mar- 
quesado de Lombay, despoblado e inculto, donde se empiezan los "Al- 
mudes" y "Matamón", dichos en la antecedente salida; de la cumbre 
de esta Sierra, bajando por su solana hazia Dos Aguas, todo es quebra- 
do y cortaduras de peñas, con impenetrables arroyos y barrancos, que 
van a morir en el "Júcar". A las dos leguas y casi media está Dos 
Aguas ^, lugar que apenas havráiioo vecinos, situado en el remate de 
la falda de su Sierra, cara al Mediodía sobre un cerro pequeñito, por 
cuyo lado de Oriente pasa un gran barranco, formado de los arroyos 
de la Sierra, que va a desaguar al " Júcar" ; a las tres leguas poco me- 
nos está dicho río y de Dos Aguas estará algo más de un quarto de 
tierra, pero muy montuosa. 

O Harta salida entre Mediodía y Poniente: Junto al Lugar [Albora- 
che] passamos nuestro arroyo y al quarto está el lugar de Macastre, 
de 150 vecinos y antes de llegar en la mitad de este terreno atravesamos 
el camino, que viene de Yátova, y un poquito a la mano derecha se ha 
juntado iá con el de Macastre por donde vienen los del valle de Cof ren- 
tes y Cortes; está situado dicho lugar a la falda de Oriente de un ce- 
rro coronado de ruinas de un Castillo y luego a la derecha, a distan- 

I Jaime II de Aragón vendió a Francisco de Montpalau, oliin Escrivá, hijo de 
Pedro Escrivá, estando en Valencia, a 11 de las Kalendas de mayo del año 1325, la 
alquería de Dos- Aguas, cuya venta le hizo por precio de 10.000 sueldos y en franco 
alodio, con jurisdicción civil y criminal. 

El rey de Aragón Pedro IV, hallándose en Barcelona en 8 de las Kalendas de di- 
ciembre del año 1344, loó y confirmó la venta hecha por los Jurados de la ciudad de 
Valencia, y Bernardo Suñer, síndico de la misma, con escritura hecha por Pedro Jofré 
en 4 de las Kalendas de junio del propio año, por pnecio de 150.000 sueldos, a Mateo 
Mercé, Bernardo, Juan y Francisco de Planes, asentistas del Rey y ciudadanos de 
Valencia, y a los suyos, en franco alodio, el castillo de Madrona con los. lugares de 
Dos Aguas, Millas y de Cabes y todos sus términos, fortalezas, jurisdicción civil y cri- 
minal, mero y mixto imperio. 

El mismo Rey, recobrado el castillo de Dos Aguas, lo vendió estando en Valencia 
a 9 de las Nonas de noviembre de 1349 a Raimundo Castellá Miles y a los suyos, por 
tiempo de ocho años y precio de 9.000 sueldos. Nuevamente recobrado, es otra ver 
vendido por Pedro IV y la reina doña Leonor a Mateo Mercé, con escritura hecha en 
Valencia a 24 de mayo de 1353, en unión del castillo de Madrona, con sus molinos, 
hornos, ríos, jurisdicción alta y baja, con pacto de poderlo redimir dentro de cinco 
años, por precio de 50.000 sueldos. 

"Sobre la orilla septentrional del rio Xúcar, a siete leguas de Valencia y en los 
confines de su Governación y la de Cofrentes, se halla Dosaguas, del Marqués de Dos- 
aguas, con ciento y ocho vecinos. Beven de fuentes y con las aguas del río riegan i\- 
j^nas huertas, que producen trigo, maíz, seda y cáñamo ; en los secanos se coge vino, 
aceite y algarrobas.*' (Castelló, ob. cit.) 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. 1 1 I 

cia de un quarto y de Alborache media legua, hay otro lugar llamado 
Yátova, de 300 vezinos, situado en un pedazo de llanura y falda a Orien- 
te de unos cerros dichos la "Corredera de Yátova"; a los tres quar- 
tos de Alborache, haviendo dejado Mcicastre a la izquierda y Yátova a 
la derecha, tropezamos en seguida con el "Regajo", pasado el qual a 
mano derecha como un quarto de legua, está un cerro muy alto llama- 
-do "Motraton", una legua de Alborache; a la legua y media, dejando a 
un lado y otro terreno montuoso, llegamos al río "Magro", que hazia 
«1 Poniente le llaman iá río de "Requena"; pasado éste entramos en la 
llanura de "Quinete", que hasta el barranco de la "Fulfa" contendrá una 
legua y el camino del Valle de Cofrentes a Macastre vamos dejándolo 
siempre a la mano hizquierda y al otro lado del camino está la "Muela 
de Oro", monte muy llano, que ocupa hasta la punta de Poniente de la 
sierra de "Dos Aguas", que nos dejamos cosa de media legua del camino 
a la izquierda. 

A las dos leguas )' media, pasado "Quinete", llegamos al barranco 
de la "Fulfa", que también va a morir a "Magro" ; en esta forma nace, 
5Ígue y recoge las vertientes de la falda del Mediodia de "Martes", vie- 
ne hazia Oriente a buscar la punta de esta parte de Sierra, que dista 
una legua de la punta de Poniente de la de "Dos Aguas" ; estando la 
"Muela de Oro" y "Quinete" de por medio y haviendo dicho barran- 
co dado la buelta a la punta de Oriente de "Martes", rebuelbe al Nor- 
te a encontrarse y morir en "Magro", de que se infiere que la "Muela 
de Oro" está en situación que las faldas de Mediodía van al "Júcar", 
las de Poniente a la "Fulfa" y las de Norte al llano de "Quinete", que 
tiene varios arroyos, que sin tocar en la "Fulfa" van por sí mismos a 
*' Magro"; advirtiendo que el camino del Valle de Cofrentes por me- 
dio de "Quinete" sube a la "Muela de Oro" y de aquí, sin tocar en la 
"Fulfa" va hazia las faldas de "Martes", bajando al barranco del "Fray- 
le", que va al "Júcar"; dicho barranco iá está tres leguas y media de 
Alborache. 

A las tres leguas, passado iá el barranco de la "Fulfa", está la pun- 
ta de la sierra "Martes", que tira a Oriente, un poquito inclinada al 
Mediodía; las demás vertientes de Norte de esta Sierra van también 
al "Magro" por varios barrancos, entre ellos dos muy principales y nom- 
brados, llamado el primero del "Purgatorio", a la tercera parte la 



1 1 2 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Sierra y más arriba, hazia Poniente, el otro llamado "Ortolilla", que 
tomará otra tercera parte. Dicha sierra corre de Oriente a Poniente, 
comenzando de la "Muela de Oro" hasta el barranco "Ortolilla", que 
havrá algo más de una legiia, por línea recta. 

Quinta salida al Poniente : Se camina subiendo un terreno, ni muy 
desigual ni bien llano, hasta la media legua, a cuya distancia dejaremos 
iá a mano hizquierda el lugar de Yátoza y a la derecha un arroyo, por 
aquí bastante señalado con el nombre de río "Juanes", que baja a des- 
aguar al de "Buñol" y se recoge de las montañas, en que iá desde lue- 
go encontramos; a la media legua de la primera, nombrada "Safare- 
che", bastante alta, cuyas faldas de Norte desaguan al "Juanes", como 
también las de otros restantes montes, que vienen siguiendo a Poniente 
hasta las tres leguas de Alborache y confines del término de Requena, 
en cuya distancia dejamos a la mano derecha la Sierra de "Mala Cara"., 
cuya falda de Mediodía desagua al mismo "Juanes" ; el nacimiento de 
este riachuelo, tres leguas también de Alborache, es el cerro "Fres- 
nal" en las faldas, que corren a Oriente, y el mismo en las de Poniente, 
da principio a otro, que llaman "Mijares" y corre hazia Mediodía a pasar 
en el "'Magro" o río de Requena. Esta salida a uno y otro lado, todo 
el terreno tiene montes, y en llegando a las tres leguas la Sierra "Mar- 
tés" a la izquierda, manifiesta clara toda su falda y vertientes de Norte,, 
que bajan a "Magro" poco más de media legua de la línea, que hemos 
seguido a Poniente. 

Sexta salida entre Poniente y Norte : Al medio quarto, pisando terre- 
no algo desigual passamos al arroyo "Ferrá", que viene y se forma de 
las faldas de los montecitos de Yátova, a morir al de "Buñol" ; por esta 
salida viene bien el camino que va de Alborache al lugar de Buñol, y al 
pasar este arroyo se nos junta también para Buñol otro camino, que viene 
de Macastre de Mediodía hazia Norte; el arroyo corre de Poniente a 
Norte y se incorpora con el río medio quarto de' legua más abajo del 
paso; al quarto, poco más, damos iá con el río "Juanes", que otros 
llaman río "Chico" ; corre también de Poniente a Norte y se le ime al de 
"Buñol", poco menos de un quarto más abajo de nuestro camino, que !o 
atraviesa para ir a dicho lugar, y antes de llegar, entre el paso de aquel 
arroyo y el de este río, hemos atravesado un collado de una cordillera 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. I 1 3 

de montes que baja hasta el mismo río desde el Poniente y se llama 
esta cordillera la "Deesa". 

A la media legua el río de "Buñol", que atravesamos al tiempo que 
va tomando una de sus rebueltas hazia Norte, y nosotros sin dejar cl 
camino recto entre Norte y Poniente, por medio de las huertas, aunque 
terreno desigual, vamos dejando a un lado y otros dos cerros, algo más 
de un quarto distantes uno de otro, huerta y río intermedios. 

A los tres quartos, Buñol, de 500 vecinos, situado a la falda de 
tinos cerros que le circuien en forma de media luna, cara al Mediodía y 
en el uno de ellos, que se avanza más hazia dentro de la población hai 
un castillejo; pasa el río junto al lugar de entre Poniente y Norte a 
entre Mediodía y Oriente, haziendo grandes rebueltas hazia Alhorache ; 
a la legua poco menos está la venta dicha de "Buñol" en lo alto de los 
cerros dichos anteriormente, al lado del camino real de Madrid a Valen- 
cia, dicho de las "Cabrillas"; este camino desde Siete Aguas viene di- 
rigido hazia Oriente un poco inclinado al Mediodía, pero desde la "Ven- 
ta de Buñol" azia Chiva, tuerce, dejando Oriente a la derecha, inclinándo- 
se un poco a Norte hasta la "Venta de Chiva", donde empieza a retor- 
nar a Oriente; luego que atravesamos este camino en la "Venía de Bu- 
ñol" tomamos iá las faldas de las "Cabrillas" a Mediodía, cuyas ver- 
tientes empiezan el río de "Buñol", como también las de Norte de otra 
sierra muy alta, que está enfrente a la mano hizquierda nuestra y se llama 
"Mala Cara" y el camino real de Madrid va por el Ondo, dirigiéndose 
a Oriente y arrimado siempre a las faldas de Mediodía de las "Cabri- 
llas" ; junto al camino se halla la "Venta Quemada", frente de Siete 
Aguas, que está apartada del camino cosa de un quarto sobre las faldas 
de las "Cabrillas". 

A las tres leguas (haviendo passado Siete Aguas y su venta) viene 
terreno todo montuoso hasta media legua y llegamos a un cerro muy 
grande, llamado "Zaguer Cabrera", que haze frente al término de Re- 
quena y confina con el "Campillo" dicho de Siete Aguas, donde está la 
Masía de M." Alonso Navarro; todo el terreno, que dejamos a la dere- 
cha, desde las cumbres de las "Cabrillas" hasta la línea de Alborache al 
Norte y a distancia de 3 leguas, es sumamente montuoso, donde se va 
formando un barranco o rambla, que va hazia Chiva y Cheste y llano 
"jde Quarte y le dicen barranco "grande" ; entre dichos montes, dos son 

3.* ¿POCA. — TOMO XLI 8 



1 14 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

más notables: el primero llamado "Monelí", y cosa de media legua de 
éste, hazia Norte, el segundo, dicho la Sierra de los "Ajos". 

Séptima salida al Norte: Al tiro de bala passamos el rio de "Buñol" 
y vamos subiendo cuestas no muy rápidas de terreno parte cultivado y 
parte no; a poco más del quarto estamos en la cumbre del cerro más 
alto de este territorio y se llama el "Planel", sus vertientes a Oriente 
forman el arroyo de "Bayba", que dejamos a la derecha y corre de 
Norte a Mediodía, a morir enfrente de Alborache en el río; atrave- 
sado dicho cerro caemos sobre el llano arbolado de Buñol, y en medio 
de él encontramos con el camino real de Madrid, de Alborache, distante 
una legua; después sigue la llanura cosa de tm quarto. A la legua y 
quarto iá entramos en los montes dichos "Carreteras", cuyas faldas de 
Mediodía y arroyos del remate de las "Cabrillas", que en esta línea he- 
mos dejado a mano hizquierda, forman el barranco del "Gallo", a quien 
sirve de cauze muchos ratos el mismo camino real, hasta cerca de la 
"Venta de Chiva" ; a las dos leguas y media están las cumbres de las 
"Carreteras", algo declinadas hazia Poniente; a la mano derecha, antes 
de llegar a estas cumbres, hemos dejado a distancia de dos leguas cor- 
tas de Alborache la villa de Chiva ^, de 500 vezinos, poco más o menos, 
situada sobre las últimas faldas de Oriente de las "Carreteras", al pie 
de un cerro coronado con un Castillo y dentro la Hermita de la Virgen 

I En el repartimiento que Jaime I hizo de las Villas y lugares del Reino de 
Valencia, después de la conquista, correspondió Chiva a don Berenguer de Entenza, 
tío del monarca, pasando por venta a la familia de los Moneadas, rama de los 
marqueses de Aytona. 

En el siglo xvii, y según atestigua Escolano en sus Décadas (Lib. VIII, cap. XXII), 
era "su campo el mayor qvse se sepa de ningún otro lugar del reino, porqu,e que se ex- 
tiende a más de ocho leguas, con mucho pasto y aguas de fuente para ganados, por 
donde está siempre cubierto de ellos y no menos rico de admirable y escogido trigo". 

La expulsión de los moriscos redujo notablemente su población y con ello dismi- 
nuyó la fertilidad de su suelo ; mas a partir del final de la Guerra de Sucesión, ase- 
gurada la paz, dedicáronse los naturales a la roturación y labranza de los campos, 
volviendo el territorio a su antigua fertilidad, en la que se conserva. 

"Media legua más adelante, al Poniente de Cheste, en la pendiente de un monte 
de mediana elevación, está la villa de Chiva, del Duque de Medinaceli, con quatrocien- 
tos y quarenta vecinos ; beven de una copiosa fuente que nace dentro de la villa, y con 
las aguas sobrantes, que recogen en un estanque, y las que vienen por el barranco 
de su nombre, riegan algunas huertas, que son de muí buena calidad, en las que, como 
en los secanos, se coge lo mismo que en Cheste." 

"Por lo vasto de su término y monte y sus muchas fuentes se cria y mantiene 
crecida porción de ganado lanar y cabrio ; la mayor parte de los de la serranía de 
Cuenca y otros pueblos de Aragón bajan a invernar en él." 

"En esta villa tienen convento los religiosos observantes de San Francisco; hai 
igualmente varias fábricas de aguardiente. Los de Chiva con sus recuas de mulos son 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. 1 1 5 

<ie los Angeles; a las tres leguas está iá la Sierra de "Chiva", princi- 
palmente uno de sus mayores altos llamados la "Casoleta" y en la me- 
dia legua intermedia antecedente se forma de las vertientes de Norte y 
Poniente de las "Carreteras" y las de Mediodía de la "Casoleta", un 
gran barranco llamado "Peñas Albas", a quien concurren casi la mayor 
parte de los arroyos de Mediodía de la Sierra, a cuyas faldas está la 
famosa "Casa de Viñas", subiendo iá a la "Casoleta". 

A este gran barranco, que por la parte de Norte pasa distante de 
Chiva casi media legua, encaminándose hazia Oriente derecho a Cheste 
y Llano de Quarte, hasta la "Venta de Poyo" ^, se le junta otro llamado 
barranco "Grande", que baja también compuesto de algunos arroyuelos 
de las "Carreteras", passando por junto a Chiva, también por la parte 
del Norte y las aguas del "Gallo", que por el camino de Madrid bajan 
hasta cerca de la "Venta de Chiva", y aquí, dejando el camino y venta 
a la derecha, se entran por los campos y encaminan derecho a la villa, 
atravesándola, y un poco más abajo, juntas iá con el barranco "Gran- 
de", van todas a unirse con "Peñas Albas" antes de llegar al azud de 
Cheste, a la mitad del camino entre ambas poblaciones. 



los que traen y llevan de Valencia a Madrid géneros comestibles, etc., en lo que se 
ocupan algunas familias." (Castelló. Ob. cit.) 

Bibliografía: Discurso jurtdico-histórico en favor de don José Vicente de Moneada 
y de Belbis, marqués de Bélgida, sobre sus derechos al mayorazgo fundado por don 
Pedro de Moneada, Grandeza a él unida y Lugares agregados de Seros, Mequinenza, 
Algorfa, Villaseea, Ballovar, Almatret y Fayo y las Baronías de Chiba, Palma y Ador; 
por don Juan Bautista Ferrer. Valencia, 1731. 30 págs. Fol." (B. del A.) 

X Don Lope de Luna, que llegó a ser Arzobispo de Zaragoza, fué señor del cas- 
tillo del Poyo en el Reino de Valencia y para los efectos de la perfección de su de- 
recho le hizo merced de este señorío, para él y para los suyos, el rey don Pedro IV 
estando en Barcelona a 29 de mayo de 1359, y además del derecho de carneraje en los 
ganados que pasasen por el término de dicho castillo, y después el propio Rey, estando 
en Zaragoza a 18 de febrero de 1360, aumentó la efectividad de este derecho, otor- 
gándoselo sobre todos los ganados que por cualquier límite del Reino entrasen a in- 
vernar en el de Valencia, y le hizo asimismo merced de la Procuración de la Cabana 
de los ganados. 

El referido don Lope de Luna, estando en Bechí a 16 de diciembre de 1394, hizo 
donación y cesión de todos sus bienes a su hermana doña Toda Pérez de Luna, mu- 
jer de Ferrán Gómez de Albornoz, comendador mayor de Montalbán, por cuya do- 
nación, que loó Juan I de Aragón, obtuvo el señorío de este derecho y oficio ; en el 
año siguiente hizo doña Toda donación de sus derechos a Bertrán de Coschon, mer- 
cader de Zaragoza, quien lo renunció en favor del noble don Lope Ximénez de Urre.-. 
y de los suyos, y este caballero lo vendió, por precio de dos mil y seiscientos florines 
de oro de Aragón, a Berenguer de Cortillas y a los suyos, y éste, juntamente con 
Francisco Ferrer, en nombre propio y como heredero de su padre Bernardo Fe- 
TTCT, vendió dicho derecho y^ oficio, por precio de tres mil florines de oro de Aragón, 
:i la Diputación del Reino de Valencia en 2 de octubre de 1404. 



1 16 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Octava salida entre Norte y Oriente: Al tiro de bala se pasa el río 
"Buñol", se sigue poco menos de una legua de terreno, llamado el "Oro- 
que", algo desigual, con varios arroyuelos a uno y otro lado, que luego 
van al río; a poco más de la legua llegamos a lo superior de él y se 
llama el "Alto de Valencia", cerro que corre a lo largo de entre Norte y 
Poniente, hazia entre Oriente y Mediodía, hasta cerca de [Turis] y en 
medio de su tirada toma el nombre de "Villamalata" ; los principios de 
esta cordillera arrancan de junto a Buñol y de más abajo de su Venta; 
como a un tiro de bala se pasa del camino real de Madrid; la rama o 
camino, que viene hazia mediodía atravesando cerros a buscar el "Oro- 
que" derecho a la "Fallareta", Marquesado de Lombay y riberas dd 
"Júcar". Advierto que el principio de estos cerros, arrancando de Bu- 
ñol se dirige hazia entre Oriente y Norte, corriendo assi más de un quar- 
to de legua y luego desde antes del "Alto de Valencia" rebuelve la cor- 
dillera hazia Ttiris, entre Oriente y Mediodía; a las dos leguas poco 
menos damos con el arroyo llamado río de "Ampuas", que recoge las 
vertientes del Norte de las sierras antedichas, y otros que ocupan el 
terreno intermedio y también las aguas que vienen de la "Venta de 
Chiva", que nos dejamos a la izquierda, medio quarto d^. legua poco más 
y otro tanto la dicha villa; este río o arroyo camina algo inclinado a 
Norte un rato y otro a Oriente, a morir media legua más abajo de 
Cheste en la rambla grande dicha de "Poyo". 

A dos leguas bien cumplidas atravesamos el camino real de Madrid, 
que hasta la "Venta de Chiva" corría algo inclinado a Norte y desde 
ésta última se dirige iá recto a Oriente ; a dos leguas y media nos ha- 
llamos en Cheste ^ y antes como un tiro de bala atravesamos la rambla ; 
el terreno de esta media legua, intermedio, es también desigual, entrete- 

I Alfonso ÍV de Aragón, estando en Valencia a 2 de noviembre de 1330, donó 
al noble don Ximén Pérez de Árenos, para él y para los suyos y para quien quisiera, 
perpetuamente, el mero y mixto imperio en su lugar de Cheste (Gest), en el que usaba 
ocultamente de mero imperio y toda jurisdicción según los Fueros de Aragón, y en- 
franqueció a todos sus moradores por la expresa renuncia que de los Fueros de Ara- 
gón hizo don Ximén Pérez de Árenos aceptando los generales de Valencia. 

"Más arriba de Ribarroja, desviada algún tanto del río y a quatro leguas y media 
de Valencia, se halla la villa de Cheste, del Barón de Cheste, con quinientos y veinte 
vecinos. Tiene su asiento en el llano, antes de llegar al barranco de Chiva o de To- 
rrente. Beven sus naturales de fuentes, con cuias aguas sobrantes y las que bajan de 
Chiva riegan sus huertas, que producen trigo, maíz, seda, cáñamo, frutas y hortali- 
zas; en los secanos se coge toda especie de granos, vino, aceite y algarrobas." (Cas- 
telló, ob. cit.) 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS, ETC. I 1 ~¡ 

jido de cerros y algunas partidas llanas, cultivadas. Tendrá este Lugar o 
Baronía, como unos 400 vecinos f su situación, sobre una llanura, que hay 
desde la rambla a la cordillera de cerros llamados "Cambriles" a distancia 
de media legua y están cara al Mediodía y Oriente ; por este Lugar pas- 
sa el camino que de Valencia sube a Chestalgar, Pedralva y otros lugar- 
cilios, dirigiendo hazia entre Norte y Poniente, por junto al Collado de 
"Escova", media legua de Chesfe y tres de Alborache. 

Por parecerme más conveniente, buelvo a la cumbre de "'Villama- 
lata" y caminando algo más inclinado hazia Oriente, terreno muy mon- 
tuoso; a legua y media está el lugar de Godelleta, metido entre di- 
chos cerros, situado en la falda de uno de ellos al Oriente y Mediodía; 
tendrá 150 vecinos y junto a él, por la parte de Oriente, passa el ba- 
rranco, que toma nombre del mismo Lugar y va recogiendo todos los 
arroyuelos de los antedichos cerros y los conduce derecho a las faldas 
de "Perenchina", que miran al Poniente y llegando a ellas, toma tam- 
bién sus vertientes y las dirige hazia entre Norte y Oriente a buscar el 
Llano de Quarte, donde se esparcen por varios puertos. 

De Godelleta, barranco abajo, a la media legua, al lado hizquier- 
do, está la masía de "Herraez", luego se atrav[iesa: el] camino para 
Valencia de Turis, Alborache, Macastre, &*, y pasado este camino, otra 
casa llamada también del "Capellán", y luego el pantano de "Poyo", 
que detiene las aguas de este barranco, y aquí, rebolviendo hazia Nor- 
te, dejando "Perenchisa" a la derecha y siguiendo la presa del pantano 
hazia el Llano de Qiiarte, dejamos a la izquierda cerros y terreno des- 
igual; a las dos leguas y casi media por este rumbo dejamos a la hiz- 
quierda un cerro bastante encumbrado y acreditado con el nombre de 
la "Muela", porque tiene su figura y le penetra una cava o mina con 
agua muy exquisita llamada la "fuente de la ^luela" y a dos tiros de 
bala de sus faldas, hazia Oriente, una masía llamada la "Venta de Mira 
al Campo" y desde ella a Valencia todo es llanura; a las tres leguas a 
Oriente, encontramos la masía de "Cardona", que iá confina a la de- 
recha con la de "San Miguel", y camino en medio con la del "Rey" y 
desviándose un poco al Norte, viene primero la masía de "San Rafael" 
y la "Nueva de Poyo" un tiro de bala de la rambla de Cheste, luego la 
masía de "Ferriol" y bolviendo algo más al Norte, buscando el círculo 



1 1 8 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

de las tres leguas de Alborache, passamos la rambla y entre ella y la 
"Venta de Poyo", sólo está de por medio el camino real de Madrid. 

A dos tiros de bala, sobre la derecha, la masía grande o vieja del 
mismo "Poyo"; a quarto de legua escasamente a la hizquierda, la ma- 
sía de la "Marquesa" y a la misma distancia o poco más de frente la 
masía de "Montes"; pasada esta masía, atravesamos un arroyo, que 
baja a Oriente limado "Posalet" y al otro lado unos pequeños montes; 
a los que llaman la "Cerretilla" y después de ellos un pedazo de llanu- 
ra, con una buena masía nombrada "Pozalet" al pie de un alto ape- 
llidado "Cerro Gordo", media legua de la "Venta del Poyo", caminan- 
do al Norte y otra media de "Pozalet" a Cheste caminando a Ponien- 
te, todas a distancia de tres leguas de Alborache como centro. 

Laus Deo. 

Cavallero mío: quisiera ser geógrafo de profesión para servir a us- 
tedes con más exacta relación; pero he tomado las noticias de lo que 
yo no podía saber por mí mismo, de los sujetos más cursados en estos 
territorios, pastores y cazadores, testigos oculares. Si a Vm. después 
de haver hecho el uso que le convenga no le sirviesen estos papeles, es- 
timaré me los remita y si entre tanto ocurriese duda sobre lo conte- 
nido en ellos, quedo pronto y dispuesto a la satisfacción que quepa, a 
servir con todas veras a Vds. y rogando a Dios guarde su importante 
vida. 

Alborache y Marzo 28 de 1778. de Vms. apasd.*> servidor y reg* 
capell. Dr. Mariano Roig. Pbro. Vic." Amigo D.n Thomás López. 

Vicente Castañeda, 
(Continuación.) 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS 

DEL TIEMPO DÉ LOS REYES FRAiNCESES LOTARIO Y ROBERTO 

Años 954 a 986 y 996 a 1031 



(Continuación.) 
XXI 

ASNERO Y SUNGERO ^ DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UN VILLAR EN EL NOSA, 

EN EL VALLE DE ORRIT 

Febrero de 971. 
De villa Elnosa. 

In nomine Domini, ego Asnerus et ego Sungerus uobis entores nostro? 
Horiulfo abbati et omnes monachi qui sunt in monasterio Alaoni, propterea 
tinxit nos Deus et admonuit ut aliquit de alodem nostrum mittisemus in domo 
Sancta Maria et Sancti Petri apostoli et omnia agmina Sanctorum, et sic 
facimus propter remedium animas nostras ut ante tribunal Xpi Domini no- 
stri mercis nobis inde adcrescat; mittimus uno uillare in ualle Urritense, in 
loco ubi dicitur ipsa uilla Elnosa. De Oriente ipsa finit in alode de ipsa cas» 
in calcinata; de Occidente térras de Asnero Songo, et in fundus rio qui di- 
scurrit de silua Nigra, et de super usque in penna; donamus uobis istum 
uillare nomine Elnosa ab omni integrietate ut ad diem iudicii preparatum 
sit nobis, et est manifestum... Facta karta helemosinaria in mense Februario 
anno XVIII regnante Leuctario regem. Sig + num Asnerus. Sig + nuní 
Stmiarius et parentes nostri ibi sint per quod nobis aduenit ipsum uillare 
Elnosa, qui hanc cartam rogauerunt scribere et testes firmare rogauerunt. 
Sig + num Gischafredus presbiter. Sig + num Ananias. Sig "í* num Alba- 
roni. — iSenterus presbiter rc^tus scriipsit sub die et anno que supra 2. 

1 De Asnerus, que también tenía las formas de Acenarius, Asenarius y Asnerius, 
viene el apellido Aznar. Sólo por una crasísima ignorancia se podría leer Asuerus, 
en vez de Asnerus, y decir que se trata de un judío converso que hacía donacio- 
nes a conventos. Es de advertir que el nombre de Asuero nunca fué usado por 
los judíos. 

De Sungerus viene el apellido Suñer. 

2 Cartulario de Alaón, fol. 41 v. 



!20 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

XXII 

ODECHERO, ALTEMIRO Y DURANDO, COMO ALBACEAS DEL PRESBÍTERO UNDISCULO, 
DAN UNA VIÑA EN BATIPALMAS AL MONASTERIO DE ALAÓN 

Mayo de g^i. 

Aiscle. 

In nomine Domini, ego Odecherus presbiter, ego Altemirus, ego Duran- 
dus qui sunt manumessores de Undisculo presbítero, placuit in animis nostris 
ut faciamus carta de una uinea propter remedium anime Undisculos presbí- 
tero, in domo Sancta Maria, uel Sancti Petri apostoli et aliorum nomina 
sanctorum qui in isto monasterio Alaone sunt, et domni abbati Horiulfi et 
aliorum clericorum monachorum qui hic seruiunt in monanasterio (sic) Alaone, 
et nos supra scripti sic facimus carta in monasterio Alaoni supra nominatum 
de ipsa uinea qui est in kastro Agisculi, in loco que dicitur Batipalmas : de 
Oriente Albarus presbiter, et de Occidente Durandus, circundata et termi- 
nata ab omni integrietate, ut ante tribunal Xpi mercis nobis adcrescat... 
Facta ista carta helemosinaria in mense Madio, anno XVIII regnante Leucta- 
rio rege. Signum Ananias. Signum Adeuonsus ^. 



XXIII 

ASNERO VENDE A LOS MONJES DE ALAÓN UNA TIERRA ÉN LA VILLA DE ORRIT 

Junio de 971. 
Orrite. 

In nomine Domini, ego Asnerus uobis entores meos CentuUo abbati uel 
cuneta congregatione, uindo uobis una térra in uilla Orritense, in loco ubi 
dicitur Colupandum, que abeo per alode parentum meorum : de alia latus ipsa 
ereditate; et uos dedistis mihi pretium III argénteos quod uos entores mihi 
dedistis... Facta carta venditionis in mense lunio anno XVIIF regnante 
Leotario rege. S. Asnerus qui hanc carta rogaui scribere et testes de presente 
firmaui. S. Exemeno. S. Barone. Todesinnus presbiter hoc scripsit sub die 
et anno que supra ^. 

XXIV 

AILA, SU MUJER CHENO, Y JUSTA, DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UNA TIERRA 

EN EL PAGO DE ORRIT 

Octubre de gji. 
Supe ira. 

In nomine Domini, ego Aila, uxori sue Cheno, et lusta, fació uobis ipsa 
carta propter remedio animas nostras in domum Sancta Maria et Sancti 
Petri apostoli de ipsa térra qui est subtus Subpetra quales nos ibi agimus 

1 Cartulario de Alaón, fols. 16 v. y 17 r. 

2 Cartulario de Alaón^ fol. 92 r. 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS 121 

porciones uel de parentorum uel de comparaciones, mitimus uobis ipsas no- 
stras porciones ab omni integrietate ut ante tribunal Doraini nostri Ihu Xpt 
mercis nobis exinde crescat, et est ipsa térra in pago Orritense, in loco que 
dicitur Suppetra; de parte Oriente nos metipsos entores, et de Occidente 
Tpso Kastro... Facía ista carta in mense Octubrio anno X\'III regnante 
Leuctario rege. Sig "í* num Aila et uxor mea Cheno, et lusta germana m.ea 
qui ista carta rogauerunt scribere et testes firmare. Sig + num Bardina 
monacus. Sig + num Fortunio monachus. Albarus presbiter scripsit ^. 

XXV 

INDISCULO Y DACO DONAN AL MONASTERIO DE ALAÓN EL CASTRO DE SOPEIRA 

Noviembre de gji. 
Suhpetra. 

In Dei nomine, ego Endisculus et frater meus Dacho uobis entoribus no- 
stris in primis Oriulfo aduocatum abbatem et alii ceteri monachi qui abitant 
in monasterio Alahoni, ego Indisculus et frater meus Dacho expuncxit nobis 
Deus et trina maiestas ut faceré debemus carta elemosinaria, et sic facimus 
propter remedium animas nostras et parentum nostrorum ut ante tribunal 
Domini nostri Ihu Xpi mercis nobis et ad parentibus nostris adcrescat, deinde 
quod supra diximus facimus uobis cartula de ipso castro qui est in pauo 
Orritense cuius uocabulum est Subpetra, cum suos exios et regressios et uias 
et semitas unde parentes nostri iter fecerunt, et uos et illi homines qui in 
isto castro se continere uoluerint in ipsas permaneant cum omni rubore {sic) 
et finritate sine ullum hominem inquietantem, et supra scripti nos facimus 
carta de ipso castro ad domum Sánete Marie et Sancti Petri apostoli et ad 
omnia acmina Sanctorum qui continent se in monasterio Alahoni... Faeta 
carta elemosinaria in mense Nouimbrio anno XVIII° regnante Leotario 
rege. S. Indisculus et frater meus Dacho qui hanc carta elemosinaria rogu- 
uimus scribere et testes firmare. S. Odigero presbitero. S. Agilani. S. lere- 
mias. Galindo et Oriolfus et Apo filii sunt de Indisculum. Istum supra 
scriptum isti et alii ceteri nostri monachi uisores et auditores fuerunt. Sen- 
terus presbiter scripsit sub die et anno que Síuipra ^. 

XXVI 

VACO Y FLOVA, COMO ALBACEAS DEL PRESBÍTERO VIARICO, DONAN AL MONASTERIO 
DE ALAÓN UNA VIÑA EN EL CASTRO DE GORVI 

Febrero de 973. 
Gorvi. 

In nomine Domini ego Uago et ego Flouam qui sumus manumessores de 
Uiarico presbitero, quam sic mandauit nobis ut faciamus carta propter re- 
medium anime sue in domo Sancta Maria et Sancti Petri apostoli et alic- 

1 Cartulario de Alaón, fol. 44 v. 

2 Cartulario de Alaón, fols. 51 v. y 52 r. 



122 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

rum nomina nomina (sic) Sanctorum qui iusta monasterio sunt de presuF 
Oriol f i et aliorum clericorum, monacorum qui ic seruiunt iusta hagmina 
Sanctorum, et nos supra scripti sic facimus carta ad ista merita Sanctorum 
supra nomina (sic) de ipsa uinea que est in castro Gorui, in loco ubi dicitur 
Helarci: de Oriente uinea de Rrichilane, qui iam fuit; de Occidente, térra 
Golderico; de super uinea Odegero presbitero, et de subtus ipsa sponda; 
mittimus nos supra scripta ista uinea, uinea (sic) circumdata et terminata 
ab omni integritate ut ante tribunal Domini nostri Ihu Xpi mercis illi inde 
acrescat... Facta ista carta elemosinaria in mense Februario, anno uicessimo 
regnante Leuctario rege. Signum Fertungo moñaco. Signum Golgerico. 
Odgerus presbiter et Todericus presbiter uisores fuerunt. Altemirus diacc- 
nus scripsit die et anno que supra ^. 

XXVII 

ÜNDISCULO DA AL SANTUARIO DE SAN CLEMENTE UNA VIÑA EN EL VALLE DE ORRIT 

Febrero de 975. 
Orrifense. 

In Dei nomine, ego Undisculus fació uobis carta de una sorte de uinea 
ad domum. Sancti Clementis propter remedium anime mee, et est illa uinea 
in ualle Orritense ubi dicitur ad illo solano de Uillanoua, ad ipsa uillella: 
de Oriente abet uineam de Galindone, et de Occidente de ^idimare: desuper 
uia publica qui currit ad santuarium Sancti Clementis; infra istas afronta- 
ciones illa media uinea ab integrum, die et témpora abeas potestatem. .. 
Facta carta elemosinaria in mense Februario, anno XX° regnante Leuctario 
rege. Signum Undisculi. Signum Singifredo. Signum Exemenone qui ista 
carta rogauimus scribere et testes rogauit firmare aut sua signa facererit» 
Signum Gifredo. Signum Exemenone qui sunt testes et manimessores. Vie- 
ricus presbiter rogitus scripsit et suscripsit die et anno que supra, et Un- 
disculus presbiter et Cométales de Torocone visores fuerunt ^. 

XXVIII 

SALOMÓN Y ROGADO DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UNA TIERRA EN MIRALIAS 

Abril de p/j. 
Miralias. 

In Dei nomine, ego Salamone, et ego Rogatus, placuit in animis nostris 
et placet ut sic mittimus una térra in Alahoni in domum Sánete Marie et 
Sancti Petri apostoli propter remedium anime mee Galindoni cui Deus om- 
nipotens réquiem sempiternam donet, et sic donamus ad illos semientes qui 
ibi seruiunt idest Oriolfu aduocatus abba, Bradila presbiter, et aliorum mo- 
nachorum qui ibi sunt uel adueniendi sunt, et est ipsa térra in castro Mi- 

1 Cartulario de Alaón, fols. 25 r. y v. 
a Cartulario de Alaón, fols. 19 v. y 20 r. 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS I 23 

ralias, in loco ubi dicitur Chataplanus: de Oriente infrontat in térra Coru- 
pangone, et de Occidente abet térra de Ennechoni; desuper abet sarratum; 
ego Salamone et ego Rogatus qui sumus filii Galindoni et sic placuit nobis 
ut mittimus illa térra ante tribunal Xpí mercis nostra inde crescat... Facta 
carta elemosinaria in mense Aprile anno XX° regnante Leotario rege. S. Sa- 
lamone. S. Rogatus qui ista carta rogauerunt scribere et testes firmare ut 
suas signas facerent. S. Fertungo. S. Ananias. S. Ennechoni. Senterus pre-^ 
sbiter scripsi die et anno que supra ^. 

XXIX 

ALVARO Y DURABILES, COMO ALBACEAS DE MACÓLA, DONAN AL MONASTERIO 
DE ALAÓN UNA VILLA EN CATAPLAXOS 

Abril de 973. 
Miralias. 

In Dei nomine, ego Albarus presbiter et ego Durabiles qui sumus ma- 
numissores de Macóla mandaui nobis memoria plenus ut facimus carta de- 
una uilla in monasterio Alahoni in domo Sánete Marie et Sancto Petro et 
ad illos semientes qui ibi hoc serviunt, idest Oriolfus aduocatus abba, Bra- 
dila presbiter, Guadardus presbiter, Todemirus monachus. Durandus cellera- 
rius et Ennecho diaconus et Asnerus et alios presbíteros et monachos qui 
ibidem sunt uel adueniendi sunt, et est ipsa uilla in castro Miralias in loca 
ubi dicitur in Chataplanos: de Oriente abet térra Aduana et Gifredus; de 
Occidente abet térra de Oriolum qui iam fuit; desuper abet térra de Aduane 
cum suos eredes. Ego Albarus presbiter et ego Durabiles qui sxmíus mana- 
missores de anima Macóla, et sic mittimus uobis ipsa uilla propter remc- 
dium anima de Macóla; dono uobis ipsa uilla circumdata et terminata, cul- 
tuní et incultum ab omni integritate, et sic mittimus ipsa uilla in sancta 
sanctorum ut ante tribunal Xpi merces nostra inde crescat... Facta carta 
elemosinaria in mense Aprile anno XX° reglante Leotario rege. S. Albaru?, 
presbiter et Durabiles qui ista carta elemosinaria rogauimus scribere et 
testes firmare ut suas signas facerent. S. Numadilane. S. Gifredus. S. Ra- 
mione. Atus presbiter et Salomone et Blandericus et alii uisores fuerunt. 
GilnK)ndus presbiter scripsi sub die et anno que supra 2. 

XXX 

FELEMIRO, GALINDO Y ANSILA DAN A LOS MONJES DE ALAÓN UNA VIÑA EN ORRIT 

Junio de 973. 
Orrite. 

In nomine Domini, ego Felemirus, et ego Galindo, et ego Ansila, uobis 
fratres qui estis semientes in Sancta Maria et Sancti Petri apostoli in mo- 
nasterio Alaoni, uobis aba domni Oriulfo et ceteris fratribus, placuit in ani- 

I Cartulario de Alaón, fols. 118 v. y 119 r. 
* Cartulario de Alaón, fols. 60 r, y v. 



I 24 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mis nostris et facimus carta de nostra uinea propter remedium animas 
nostras, et aduenit nobis de nostra ruptura, in loco ubi dicitur in castro 
Urritense, in ipsum saxum: de Oriente, strata, et de Occidente in ripa. 
Ego Felemirus et ego Galindo facimus carta ab omni integritate, et ego 
Ansila illa media, et sic facimus ista carta propter remedium animas nostras 
ut ante tribunal Domini nostri Ihu Xpi mercis nobis inde acrescat... Pacta 
ista carta elemosinaria in mense lunio anno XX regnante Leuctario rege. 
Signum Felemirus. Signum Galindo. Signum Ansila qui hunc carta elemo- 
sinaria rogauimus scribere et testes firmare ut sua signa facerent. Signum 
Sunarius presbiter. Signiun Todemirus. Uvilimundis presbiter scripsit Hh et 
sub die et anno que supra ^. 

XXXI 

KIQUESENDO ENCARGA A SUS ALBACEAS FORTUNGO Y ASNERO QUE DEN UNA TIERRA 
EN BELASI AL MONASTERIO DE ALAÓN 

Agosto de 975. 

In Dei nomine, ego Richesendus presbiter, vobis manumessores meos 
Fortungobel presbiterus, et Asnerum, preco uos ut faciatis carta de una 
térra in domo Sancta lasia Maria et Sancti Petri apostoli in Alaone quod 
mihi aduenit de parentorum meorum, et est ipsa térra in apendicio castro 
Bellasia, in loco ubi dicitur in ipsum coUum; de Oriente in ipsum collum; 
de Occidente in térra de Actone; mictimus nos Fortungo presbiter et Asne- 
rus ipsa térra propter remedium anima de Recesendum presbiter in mo- 
nasterio de Alaone ab integrum ut in die iudicii tremende magestatis mercis 
inde acrescat... Facta carta in mense Agusto, anno XX'"° regnante Leucta^ 
rio rege. Signum Fortugone presbítero. Signum Asnerum qui ista carta ro- 
gabant scribere et testes firmare ut suas signas facerent. Signum Duran- 
dum. Signum Enecone. Yincencius presbiter scripsit ^. 



XXXII 

ASNERO VENDE AL MONASTERIO DE ALAÓN UNA TIERRA EN FREXANETO 

23 de agosto de 973. 
Frexaneto. 

In nomine Domini, ego Asnerus entores meos Oriolfum aba et ceteris 
fratribus qui seruiunt a Deum et ad Sancta Maria et ad Sancto Petro 
apostólo in monasterio Alahoni. Placuit in animo meo et placet concamio 
uobis térra mea qui mihi aduenit de alode parentum meorum, et est ipsa 
térra prope apendicio de kastro in loco ubi dicitur Frexaneto: de Orient» 
in térra Galindone; de Occidente in ipsos entores; concamio uobis ipsa 
térra ab integrum... Facta ista carta viiii" kal. Setimbrii anno XX° regnante 

1 Cartulario de Alaón, fols. 24 v. y 25 r. 

2 Cartulario de Alaón, fols. 22 v. y 23 r. 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS 125 

Leotario rege. S. Asnero qui hanc carta rogaui scribere et testes rogaui 
firmare ut sua signa facerent. S. Frigilane presbítero. S. Ananias mona- 
chus. Altemirus diachonus scripsit sub die et anno que supra ^. 

XXXIII 

ELO DONA AL MONASTERIO DE ALAÓN MEDIA VIÑA EN AULET 

Septiembre de 973- 
Cartulu de vinea Elone Avileto. 

In nomirie Domini, ego Elo qui sum memoria plena expuncxit me Deus 
et trina maiestas ut fació cartam ad domum Sánete Marie uel Sancti Peírl 
apostoli in monasterio tAIahone, de media uinea propter remedium anime 
mee, in castro Abileto ad illum uadum: de Oriente Odecherum; de Occidente 
Guerum, et in istos dúos annos ipsa tercia parte in pane et uino sic dona- 
bin'ius pro mea anima in Sancta Maria et Sancti Petri, et sic non facitis 
quomodo ista carta dicit, cum ludas qui Dominum tradidit porcionem acci- 
piat et a liminibus ecclesie extraneus efficiat, ut r.nte tribunal Xpi mercis mihi 
inde acrescat, et est manifestum ut in ómnibus habeatis potestatem. . . Facta 
carta elemosinaria in mense Setimbrio anno XX° regnante Leotario rege. 
S. Elo qui hanc carta rogaui scribere et testes firmare ut sua sig^a facerent. 
S. Galindone. S. Centullum. Altemirus presbiter scripsit sub die et anno que 
snapra ^. 

XXXIV 

MARINI Y ERNULI DONAN AL MONASTERIO DE AL.\ÓN UNA TIERRA EN ORRIT 

Octubre de 973. 
Orrite. 

In Dei nomine, ego Marini et ego ErnulH, expunxit nos Deus et trina 
maiestas ut faciamus carta propter remedio animas nostras ad domum San- 
cta María uel Sancti Petri apostoli in monasterio Alaoni, et est ipsa térra 
in kastro Orritense, in loco ubi dicitur ad illum ministeriolo in latus opaco; 
de Oriente adfrontat in ipsum rio qui discurrit de ipsa farga; de Occidente 
ad ipsa ripa in fundus de ipsa ínsula de opaco in sponda de ipso pago ^ et 
est ipsa térra circuradata et termínata ab omni integritate... Facta carta 
elemosinaria in mense Octubrio anno XX regnante Leuctario rege. Sig + 
num Marini. Sig + num Ernulli qui ista carta heíemosinaria rogauim.us 
scribere et testes rogauimus firmare ut suos siglos facerent. Sig + num 
Nemolendus. Sig + num Frischoloni. Gischafredus presbiter rogitus 
scripsit *. 



1 Cartulario de Alaón, fols. 6i v. y 62 r. 

2 Cartulario de Alaón, fols. 54 v. y 55 r. 
S En el original se lee : pgo. 

4 Cartulario de Alaón, fol. 11 r. 



12Ó REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



XXXV 

ALDERITOj AILA Y PIPI DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UNAS TIERRAS 
EN MINISTERIOLO 

Octubre de 973. 

In Dei nomine, ego Alderitu, et ego Aila, et ego Pipi expunxit nos et 
trina maiestas ut facimus carta ad domum Sancta Maria uel Sancti Petri 
apostoli in monasterio Alaoni, de nostras térras, propter remedium animas 
nostras, et sunt ipsas térras in castro Orritense, in loco ubi dicitur ad illum 
Ministeriolo : de Oriente in torrente qui discurrit in ipsum misileo: de Occi- 
dente in ipsa sponda; in caput de ipsa Ínsula ad ipsum uallatum qui discurrit 
per ipsum planum de uilla Petri; de super in ipsa sponda, et de subtus in 
ipso rio, et sunt ipsas térras circumdatas et terminatas ab omni integrum... 
Pacta ista carta elemosinaria in mense Octubrio, anno XX regnante Leucta- 
rio rege. S. Alderitum aut suis fratribus qui hunc carta elemosinaria roga- 
uimus scribere et testes firmare ut suos signos facerent. Sig * num Nemo» 
lendus. Sig Hh num Frischoloni qui sumus manumessores. Senterus presbiter 
rogitus scripsit die et anno quo supra ^. 



XXXVI 

GALABONSO Y ACTO, COMO LIMOSNEROS DE DURANDO, DIFUNTO, 
DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UNA VIÑA EN CORNUDILLA 

// de octubre de 977. 
Comutella. 

In nomine Domini, ego Galabonsus presbiter et Actus, donatores, dona- 
mus namque uinea ad domum Sánete Marie uel Sancti Petri nos qui sumus 
elemosinarii de quondam Durandi, propter remedium anime sue, et est ipsa 
uinea in chomitatum Ripacorcense in terminum de castrum Curnetella; ad- 
frontat de una latus in térra erma; de alia in uinea de Bradilane; quantum 
-in istas adfrontaciones includunt, sic donamus... ^ Marie uel Sancti Petri 
ipsa uinea ab integrum cum exio et... [regressio] propter remedium anin.e 
sue... Facta donacione xv kalendas Nouembri anno uicesimo quarto regnante 
Leuctario rege. Sig "í" num Actu qui hanc donacione fecimus et firmare 
rogauimus. Sig + num Undiculus. Sig + num Fort^nius prior. Sig * num 
Fedacus presbiter... leuita scripsit et * ^. 



1 Cartulario de Alaón^ fol. n v 

2 Roto el ms. 

3 Cartulario de Alaón, fol. iio 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS 12J 

XXXVII 

:EL PRESBÍTERO FERTUNGO, COMO ALBACEA DE RECISENDO, ENTREGA A LOS MONJES 
DE ALAÓN UNA VIÑA EN VELASIA 

Enero de 978. 

Vellasia. 

In nomine Domini, ego Fertungo presbiter qui sum manumisor de Rect- 
sendo presbítero mandauit mihi Recisendus presbiter ut donasem suum reus 
et suum auere per manasteriis (sic) et ómnibus colentibus Dominum, et sic 
feci in quantum posum, et sic fació carta in domum Sancta Maria uel Sancti 
Petri apostoli in monasterio Alaone de una uinea qui est in castro Uellasia, 
in loco que dicitur inter abas (sic) saxas : de Oriente infrontat in rivum 
discurentem, et de Occidentem infrontat in ipsa hereditate; et ego Bellita 
sic fació carta de ipsa uinea qualem porcionera experto abere, propter re- 
medium anime mee facimus carta ego Fertungo presbiter propter remedium 
íinima Recisindum presbiterum, et ego Bellita propter remedium anime mee, 
ut ante tribunal Domini nostri Ihu Xpi mercis uobis inde acrescat... Facta 
elemosinaria in mense lanuario anno XX°V regnante Leuctario regen:. 
Signum Fertungo. Signum Uellita qui hunc carta elemosinaria rogauerunt 
scribere et testes rogauerunt ut suas signas facerent. Signum Durando rao- 
nacum. Signum Eneco monacum. Hodegerus, Altemirus et Gimar presbiter 
uisores et auditores fuerunt. Senterus presbiter rogitus scripsit ^. 

XXXVIII 

RAMIO VENDE AL MONASTERIO DE ALAÓN tJNAS TIERRAS EN SOPEIRA 

Enero de gj8. 
De Subpetra. 

In nomine Domini, ego Ramius uobis entores nostros idest Albarus aduo- 
catus abba et aliorum clericorum uel monachorum hominum qui in ma- 
nasterio (sic) Alaoni requiescunt aut habitant, uindo uobis térra mea media 
et alia media propter remedium anime mee in castro Subpetra in loco qui 
-dicitur in ipsum coUumr de Oriente infrontat in terram Altemir; uindo 
uobis ipsa térra aut aliquis dono propter remedium anime mee in domo 
Sancta Maria uel Sancti Petri apostoli ab omni integritate, et recepi de 
uobis precium IIII°'' solidos, et nichil de ipsum precium apud uos non re- 
mansit, et aduenit michi ipsa térra de parentum meorum... Facta carta 
uendicionis aut donacionis in mense lanuario anno XX°V'' regnante Leo- 
tario rege. S. Ramione qui hanc carta uendicionis aut donacionis rogauit 
scribere et testes rogaui ut suas signas facerent. S. Odigerum presbiterum. 
S. Eamium monachum. Anananias (sic) monachus et Bradila presbiter uiso- 
-res fuerunt. Senterus presbiter rogitus scripsit ^. 

1 Cartulario de Alaón, fols. 25 v. y 26 r. 

2 Cartulario de Alaón, fol. 49 r. 



128 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

XXXIX 

ADELEVA Y SUS HIJOS SANILA Y ERMIA DONAN AL MONASTERIO DE ALAÓN 
UNA VIÑA EN GUIRVI 

Marzo de gyS. 
Guirhi. ' 

In nojnine Domini, ego Adeleua et filii mei Sanilla et Ermia, expunxit 
nos Deus et trina maiestas et facimus carta de una uinea ad domum Sánete 
Marie uel Sancti Petri apostoli et ad ipsum abbate cum suos fratres qui 
ibidem serv'iunt, propter remedium animas nostras ut mercis nobis exinde 
acrescat ante tribunal eterni iudicii, et est ipsa uinea in kastro Gurbi, in 
loco ubi dicitur Riperas; de Oriente infrontat in serrato, et de Occidente 
ipsos monachos emptores, et desuper homines de Sancta Gratia emptores; 
de subtus Osendum entore. Facimus de ista uinea circundata et terminata 
ab omni integrietate in monasterio Alaoni propter remedium animas no- 
stras... Facta ista carta elemosinaria in mense Martio anno XXV regnante 
Leuctario rege. Sig + num Adeleua et filii mei Sanila et Ermia qui ista 
carta rogauerunt scribere et testes firmare. Sig Hh num Mangitus. Sig '^ 
num Daniel. Sig + num Fortunius. Altemirus leuita hoc fecit ^. 

XL 

GILA DONA A LOS MONJES DE ALAÓN UNA ESPLUGA CAVERNA EN GUIRBI 

Abril de 978. 
Guirhi. 

In Dei nomine, ego Gila fació carta de ipsa spelunca qui fuit de Bardina, 
cum sua exio et regresio. Fació inde carta ad domum Sancta Maria Alaoni, 
uel Sancti Petri apostoli, et ad ipsos semientes qui ibidem sunt uel adue- 
niendi sunt, propter remedium anime mee ut mercis inde michi adcrescat 
ante tribunal Xpi; et est ipsa spelunca in kastro Guirbi, in loco ubi dicitur 
Socorona: de Oriente abet ortum de Frisculone et de Durabile... Facta ista 
carta helemosinaria in mense Aprili anno XXV.° regnante Leuctario rege. 
Sig. Gila qui hunc carta rogauit scribere et testes firmare. Sig. Egaredum. 
Sig. Fartungu monachum. Laurencius preSbiter rogitus scripsit 2, 

XLI 

SANZI, GENTILA Y EXEMENO DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UN ALODIO EN ELAVI 

Mayo de 978. 
De Elavi. 

In Dei nomine, ego Sanzi, et ego Gentila, et Exemeno, expunxit nos 
Deus et trina maiestas ut facimus carta de nostro alode quod nobis aduenit 

1 Cartulario de Alaón, fols. 15 r. y v. 

2 Cartulario de Alaón, foL 16 r. 



DOCUMENTOS &IBAGORZAN0S 129 

de parentum nostrorum, ad domum Sánete Marie et Sancti Petri apostoli 
et alias ecclesias qui ibidem sunt, et ad uos seruientes Deo, idest Albarus 
aba et aliorum monachorum qui ibidem sunt uel adueniendi sunt; et est 
ipsum alode in uilla Elaui; et alimn alode in loco ubi dicitur Curantrum, iu 
terris, in casalibus, in ortis, in arboribus, in pratis, in siluis; donamus uobis 
ipsum alode propter remedium animas parentum nostrorum, de eolio de 
Fatas usque in Centum Fontes, et de Tono usque in Licerti, ut mercis nobis 
inde acrescat ante tribunal Xpi ut condempnatione de nos non abeat... 
Facta ista carta in mense Madio anno XX^V" regnante Leotario rege. S. 
Sanci. S. Gentilani. S. Elxemeno qui hanc carta elemosinaria rogaui scribere 
et testes rogauit firmare ut sua signa facerent» S. Ananias. S. Altemirus. 
Centullus presbiter uisor fuit. Todericus rogitus scripsit ^. 



XLII 

LOS MONJES DE ALAÓN VENDEN AL PRESBÍTERO SENTERO UNA TIERRA EN CASTILLO 
^ NEGRO 

Agosto de 978. 
De Castello nigro. 

In Dei nomine, ego Albarus presbiter aduocatus aba, et ego Bradila 
presbiter, et Dacho presbiter, et Ennecho presbiter, et Laurentius presbiter. 
et aliorum bonorum hominum qui sunt in monasterio Alahoni, uobis entori 
nostrum Sentero presbítero placuit in animis nostris et placet ut tibi uin- 
deremus térra nostra que nobis aduenit de domo Sancta Maria uel Sancti 
Petri, et est ipsa térra in castro subtus Castellum nigrum, in loco que dicitur 
ad ipsum Espeldare; de Oriente infrontat in illum Castellum nigrum; de 
Occidente in ipsum aquale ; desuper in térra Indisclum ; de subtus in ten a 
de ipso monasterio. Vindimus tibi ipsa térra circundata et terminata ab 
integrum, in precio placibile VII solidos quod tu entor nobis dedistis et nos 
uenditores de presente recepimus, et nichil de ipso pretio apud te non re- 
mansit, vt ab odierno die et tempore in Dei nomine abeas potestatem, et 
post obitum tuum propter remedium anime tue in domo Sánete Marie uel 
Sancti Petri hoc mittas ut ante tribunal Xpi mercis tibi inde acrescat... 
Facta carta uenditionis in mense Augusto anno XX^V" regnante Leotario 
rege. S. Albaroni aduocatum aba qui hanc cartam rogaui scribere et testes 
firmare ut sua signa facerent. S. Odecherum. S. Dulchitura. S. Indisclum. 
Altemirus leuita rogitus scripsit soib die et anno que supra ^. 

1 Cartulario de Alaón, fols. 5 v. y 6 r. 

2 Cartulario de Alaón, foL 120 r. 



S.*ÍFOCA. — TOMO XI.I 



I 3o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

XLIII 

ODEGERO, GALITO Y LANGUARDO, COMO ALBACEAS DE CENTULO, 
DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UN ALODIO EN SOPERDN 

Octubre de g^S. 
Supetrungo. 

In Dei nomine, ego Odegerus, et ego Galito, et ego Languardus presbí- 
ter, quí sumus manumessores de Centullo, donamus ipsum alodem quod 
abuit in Supetrungo, propter remedium anime sue; donamus ipsum médium 
alaudem ad fine ipsum Derquimui quod tetigit sua muliere de sua compara 
quod comparauit; cum illa donamus ad domum Sánete Marie, uel ad domum 
Sancti Petri, uel cuneta agmina Sanctorum qui sunt fundatis in monasterio 
cui uocabulum est Alagonis. Donamus ipsas casas cum suos casales ab in- 
tegrum, in monte uel in ualle, in terris uel in uineis, in ortis uel in canna- 
maris, de ipsum alodem quod pertinet ad Supetrungo ipsum médium ab omn¡ 
integrietate in Dei nomine abeatis potestate... Facta carta elemosinaria in 
mense Octubrio, anno XX V.» regnante Leuctario rege. Sig. nos iam supia 
dictis manumessores qui hunc carta elemosinaria rogauimus scribere et 
testes firmare. Sig. Astare presbitero. Sig. Rudolfi. Altemirus presbiter se 
subscripsit. Et ego Languardus presbiter, rogitus scripsi et subscrivit se die 
et anno que supra. Ipsa uinea ab integro sine ipsa derama ^. 



XLIV 

LOPA VENDE A BARDINA UNA VIÑA EN VELASIA 

Mayo de 980. 
Vellasia. 

In Dei nomine, ego Lopa tibi entori meo Bardina uindo uobis una uinea 
quod mihi aduenit de parentum meorum, et est ipsa uinea in castro Belasia, 
in loco ubi dicitur in ipsa Padule a mulinis; de Oriente currit rio; de Occi- 
dente uinea de Ramone; uindo uobis ipsa uinea quale porcione abuit Lopa 
in ipsa uinea ab integro, et recepit uobis de precio idest I solido, et de ipso 
precio aput te non remansit, et est manifestum. Quod si ego Lopa aut aliquis 
homo qui ista carta inquietauerit, in duplo componat et non disrumpatur. 
Facta carta uendicionis in mense Madio anno XX°VII° regnante Leutario 
rege. S. Lopa qui hanc carta rogaui scribere et testes firmare. S. Galindo 
filio de Stabile. S. Oriolo filio de Stabile. Oriolus presbiter hoc scripsit 2. 



1 Cartulario de Alaón, fol. 15 r. 

2 Cartulario de Alaón, fol. 51 v. 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS 13 1 

XLV 

ALFONSO DONA AL MONASTERIO DE ALAÓN TODO UN ALODIO QUE POSEÍA EN AISCLES 

Diciembre de 981. 
Acisculis. 

In Dei nomine, ego Adifonsus qui sum memoria plenus expuncxit me 
Deus et trina maiestas ut fació carta ad domum Sánete Marie uel Sancti 
Petri qui sunt fundati in monasterio Alahone, de omni alode meo quod 
habeo in castro Aciscles, qui est in comitatu Ripacorcense, de omnia quod 
uisus sum abere uel possidere in castro Aciscles de parentum meorum, siue 
mea compara omnia que possideo fació carta ad domun Sánete Marie uel 
Sancti Petri qui sunt ipso monasterio supra nominatum, et ad ipsum abbate 
nomine Albaroni uel ceteris clericis qui ibidem sunt uel adueniendi suní, 
Ego Adifonsus fació carta ad ista agmina sanctorum supra nominata in 
casas, in casales, in terris, in uineis, in ortis, in cannamares, in mulares, Et 
sic fació ista carta ut in uita mea teneam et possideam, et post obitum meura 
in domum Sánete Marie uel Sancti Petri remaneat... Facta carta elemosi- 
naria in mense Decimbrio anno XX°VIII° regnante Leotario rege. S. Adl- 
funsi qui hanc carta rogaui scribere et testes de presente firmaui. S. Elpe- 
ricum. S. Albaronol. Laurentius presbiter rogitus scripsit ista carta elemo- 
sinaria aim suas litteras superpositas ^. 



XLVI 

OLIVA DONA AL MONASTERIO DE ALAÓN, POR EL ALMA DE SU MUJER KOTRULI, 
UNA VIÑA EN CORNUDILLA 

Abril de 983. 
Comutella. 

[In Dei, nomine] ego Oliba placuit in animo meo ut mitto una uinea... 
propter remedium anima de illa mea mullere Kotrulli [in domum Sancta] 
Maria et Sancti Petri apostoli et ad illos seruientes qui... idem Oriol fus 
aba et Albarus prior, Guardus presbiter, Bradimirus monacus, Durandus 
monacus, Eneco monacus, ... uel monacorum qui ibidem sunt uel adueniendi 
sunt, et est ipsa uinea... Comutella in loco ubi dicitur Boforui : de Orietile 
abet uinea de Recemir; de super ueter scalidum; de subtus de ipsos ente- 
res ; sic micto illa uinea ab omni iníerietatem {sic) propter remedium anima de 
Kotrilli, et sic micto ipsa uinea in sancta sanctorum ut ante tribunal Xpi 
mercis mihi inde crescat, amen... Facta carta elemosinaria in mense Aprile 
XXX"" anno regnante Leuctario rege. Sig * num Olipa qui ista carta ele- 
mosinaria rogauit scribere et testes firmare ut suas signas facerent. Sig. 
A.lbino. Sig 4* num Fortunio. Sig + num Enecone. Sig. Bardina. Sig HS- 

1 Cartulcrio de Alaón, fols. 91 v. y 92 r. 



1 32 REVISTA DB ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

num Todemirus Stabiles de Ullasia. Guimar monacus et Galindo monacus- 
et Conpango monacus, Adila de Abileto, isti omnes visores fuerunt. Guil- 
mundus presbiter scribsit ^. 

XLVII 

OLDERGOTO VENDE A LOS MONJES DE ALAÓN UNAS TIERRAS EN SOPERÚN 

Julio de gSj. 
Supetrungo. 

In Dei nomine, ego Oldergoto, uobis emptores nostros Oriulfo abbate et 
ceteris monachis qui in ipso monasterio Alaoni continent se in seruitio Dev 
et Sánete Marie uirginis et Sancti Petri apostoH, placuit in animis meis et 
placet ut uindo uobis térras meas quod abui de uiro meo Centullo, et de 
mea compara in ualle Supetrunio, et est ipsa una térra in monte Ciso: de 
parte Oriente in serrato, et de Occidente térra Rodegeri; et alia térra 
subtus uilla Casales: de Oriente térra de Ansulpho, et de Occidente strata 
puluica. Vindo uobis ipsas térras superius nominatas ab omni integrietate 
in precio placibile X solidos quod uos emptores mihi dedistis et ego de 
presente recepi. Credo esse uenturum, et nichil de ipso precio aput uos non 
remansit... Facta ista carta uendiccionis in mense lulio anno trigésimo 
regnante Leuctario rege. Sig. Oldergoto qui ista carta uendiccionis rogauit 
scribere et testes firmare ut sua signa facerent. Sig. Suniario monacus. Sig. 
Galatoni. Vuilimundus presbiter rogitus scripsi et sub die et anno que 
supra 2. 

XLVIII 

ELDERGOTO VENDE AL MONASTERIO DE ALAÓN UNAS TIERRAS EN MONTE CISO, 
QUE FUERON DE SU MARIDO CÉNTULO 

Julio de qSs- 
Monte Ciso. 

In nomine Domini, ego Eldergoto uobis entores Horiulfo abbate et ce- 
teris monacis qui in ipsum monasterium Alaoni ^ se in seruicio Dei et Sánete 
Marie uirginis et Sancti Petri apostoli, placuit in animis meis et placet ut 
uindo uobis térras meas quod abui de uiro meo Centullo et de mea compara in 
ualle Supertrunio; est ipsa una térra in Monte Ciso: de parte Oriente in 
serrato, et de Occidente térra Roger; et alia térra subtus uilla casales: de 
Oriente Ansulfo, et de Occidente strata publica. Vindo uobis ipsas térras 
superius nominatas ab omni integritate in precio placibile X solidos quod 
uos entores mihi dedistis et ego de presente recepi et nichil de ipso precio- 
aput uos non remansit... Facta ista carta uendicionis in mense Julio- 

1 Cartulario de Alaón, fols. iio v. y iii r. 

2 Cartulario de Alaón, fols. 14 v. y is r. 

3 Borrada una palabra. 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS l33 

anno XXX° regnante Leuctario rege. S. Eldergoto qui ista carta rogauit 
scribere et testes firmare et sua signa faceré. S. Suniario monacus. S. Ga- 
litoni. Vilitruundus presbiter scripsit ^. 



IL 

JVDOLFO Y SU MUJER PURA DAN AL MONASTERIO DE ALAÓN UNA VIÑA EN GÜIRBI 

Febrero de... 
Guirbi. 

In Dei nomine, ego Adolfus uxori sua Pura, expunxit nos Deus et trina 
maiestas, et sic facimus carta de una uinea domum Sancta Maria uel Sancti 
Petri apostoli, et ad ipsum abbate Oriulfo de Alaone monasterio cura sucs 
fratres idem ibi semientes, propter remedio animas ut mercis nobis adcrescat 
ante tribunal Xpi, et est ipsa uinea in kastro Guirbi, in loco ubi dicitur 
Adilarei; de parte Oriente infrontat in strata puluica, et de Occidente in 
strata puluica. Facimus uobis carta de ipsa uinea quantum infra istas 
afrontaciones includunt, Sig. Adulfo. S. Pura qui hunc carta rogauerunt 
scribere et testes firmare. S. Asnero. S. Aila. S. Fortunio. Facta ista carta 
helemosinaria in mense Frebuario anno XL 2 regnante Leuctario rege, 
Laurencius presbiter scripsit et suscrisit die et anno que supra *. 

L 

GOLDERICO DONA AL MONASTERIO DE ALAÓN UNA VINA EN GUIRBI 

Febrero de... 
Guirbi. 

In Dei nomine, ego Goldericus cura filio suo placuit in animis nostris 
et facimus carta de una uinea ad domum Sancta Maria uel Sancti Petri 
apostoli, et ad ipsum abbate. Oriulfo cura suos fratres ibidem seruientes. 
propter remedium animas nostras ut mercis nobis adcrescat ante tribunal 
Xpi, et est ipsa uinea in kastro Gorui in loco ubi dicitur Margine; de parte 
Oriente infrontat istrata pulvica; de Occidente in uinea de Garidio. Facimus 
uobis carta de ipsa uinea quantum infra istas afrontaciones includunt ab 
omni integrietate... Sig. Coldericum qui hunc carta rogauit scribere et 
testes firmare ut sua signa facerent. Sig. Allane. Sig. Adulfo. Sig. Asne- 
rum. Facta ista carta helemosinaria in mense Februario anno XL * regnante 
Leuctario rege. Laurencius presbiter indignus et peccator scripsit et sub- 
scribsit die et anno quo supra ^. 

1 Cartulario de Alaón^ fol. 96 r. 

2 Fecha equivocada, pues Lotario no llegó a reinar cuarenta años. 

3 Cartulario de Alaón, fols. 15 v. y 16 r. 

^ Fecha equivocada lo mismo que la anterior. 
5 Cartulario de Alaón, fol. 15 v. 



134 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

LI 

BRADILA VENDE AL PRESBÍTERO ÍÑIGO Y A SU HIJO MARBRES UNA TIERRA EN ARIÑO 

Sin fecha. 

In nomine Domini, ego Bradila, tibí emtori meo Enneconem presbite- 
rum, et filium suum Marbres, uindimus uobis ipsa térra quod nobis aduenit 
de parentum meorum; est ipsa térra in castro Aringo, in loco ubi dicitur 
ad furnu ueter: de parte Oriente infrontat in térra de sillos moñacos; de 
Occidente in térra de Aduinso; de subtus infrontat in ipsa ripa; in caput 
strata publica; uindimus uobis ipsa térra ab omni integritate in aderato 
et definito precio quatuor solidos, et nos uenditores de presente recepimus, 
et de ipsum precium aput uos non remansit... Facta ista carta in mense 
Madio, anno regnante Leuctario rege. Signum Bradilane qui hanc cartam 
uendicionis rogauit scribere et testes firmare ut sua signa facerent. Signum 
Galindo. Signum Fedaco. Oriol fus presbiter hoc fecit ^. 



LII 

EL PRESBÍTERO ALTEMIRO DONA AL MONASTERIO DE ALAÓN UNAS VIÑAS 
Y UN CASAL CON SUS DEPENDENCIAS, EN AXJLET 

Sin fecha. 
Avileto. 

In nomine Domini, ego Altemirus presbiter, uobis fratribus in monaste- 
rio Alaone de domo Sánete Marie et Sancti Petri apostoli, idem Altemirus 
qui uocatur appa ^, Comecales prepositus, Todomirus celerarius, Furtungn- 
no (sic) Odecherus mercatarii, Tatila presbiter, Uuilimundus presbiter, Ra- 
miu monacus, Oriolus monacus, Seuericus monachus et ceteris fratribus 
qui ibidem sunt uel adueniendi sunt, placuit in animo meo ut propter reme- 
dium anime mee dono meas uineas et meos kasales cum super posita et 
orreum et torculado et cellario cum suas cupas ad domum Sánete Marie 
et Sancti Petri apostoli et ad uos supra dictos, in castro Auoleto, in locho 
ubi dicitur ad Sanctum Saturninum: de parte Oriente infrontat in canna- 
mares, et de Occidente in rium discurrente, et desuper in strata, et de 
subtus in uinea Rangifredum. Dono istas uineas et ipsas kasales cum suos 
super pósitos et suos exios et regressus ad domum Sánete Marie et Sancti 
Petri in Alaone, et ad uos supra dictos semientes illius, propter remedium 
anime me, ut ad diem iudicii hac tremende maiestatis ueniam adipisci me- 
rcar... Facta carta elemosinaria in mense Madio anno regnante Leuctario 
rege. Signum Altemirus presbiter qui hanc carta elemosinaria rogauit scri- 

1 Cartulario de Alaón, fols. 23 r. y v. 

2 appa, por abbas, abad. 



DOCUMENTOS RIBAGORZANOS 1 35 

bere et testes rogauit ut eam firmaret. Signum Sungerura. Signum Agilane. 
Signum Bardina. Signum Dilane. Signum Aduerum. Signum Furtungone. 
Signum Actone. Signum Calictone. Signum Manipertus. Gimar uisor fuit 
Endisculus uisor fuit Endisculus (sic) uisor fuit. Argiricus presbiter. + In- 
super et me ipsum trado in ipsum monasterium iam dictum Alaone ad mo- 
nasticam uitam ut uiuam secundum regulam Sancti Patria nostri Benedicti. 
•i" Albarus presbiter rogitus scripsit et + sub die et anno que supra ^. 

M. S. Y S. 
I Cartulario de Alaón^ fols. 17 r. y v. 



FRAGMENTOS 

DEL ARCHIVO? ARTICULAR DE ANTONIO PÉREZ, 
SECRETARIO DE FELIPE II 



NÚMERO 26. 

Once cartas del doctor Miguel Zapullo a doña Juana Coello y Antonio 

PÉREZ. 

Desde febrero a septiembre de 1588 y dos de septiembre de 1589, escritas 
de ordinario una cada mes, y en italiano, hablándole de sus pleitos. 

NÚMERO 27. 
Doce cartas de Fabricio de Urso a Antonio Pérez y doña Juana Coello. 

Están fechadas en Ñapóles, desde 30 de septiembre de 1587 hasta i." de 
septiembre de 1589, dándole cuenta de la marcha de los pleitos sobre los cen- 
sos. Hay una carta de Juan de Mandojana, capellán del Pizzo, a Fabricio, so- 
bre la gestión de éste como abogado de la Princesa de Eboli. 

No contienen nada interesante. Anoto estos dos pasajes: 

15 de abril de 1588. 

"Yo estoy con mucho deseo de entender que el S.' Sec.° esté en Madrid 
que espero en Dios nro. S.°' que será principio de acabar tantos trabajos de 
tantos años pues dicen que después del malo tiempo habrá de venir el bueno, 
y aunque aqui han dicho muchas cosas, yo no creo nada si no lo veo con los 
propios hojos. De Martínez, yo luego que entendí que era él, dixe que no era 
nada, pues nunca fué delincuente ni forascido; y quanti más los contrarios 
hazen estas cosas sin causa, tanti más espero que su M.d mandará hazer mrd. 
al S.or Secr.o, que nro. S.r asy lo haga por su Sta. Misericordia." 

En un pliego suelto, de carta incompleta, que debe ser del año 1589, se 
lee lo siguiente, que puede dar idea de los amigos que en Ñapóles tenía An- 
tonio Pérez: 



ARCHIVO PARTICULAR DE ANTONIO PÉREZ l^J 

"Don Carlos Dávalos se fué a Sicilia y assi le di la carta a don César Dá- 
valos y hablé muy largo según V. m. manda, y se le dio la memoria como 
V. m, la embió; ofreció hazer milagros assi en el negocio de Roma como en 
los de aquí; valdréme del en todo lo que viere ser menester. Para Roma 
no seria malo procurar para los Cardenales sobrinos de Gregorio 13 fabor, 
y este dará de muy buena gana el S."' Jacobo Duque de Sora, que es muy afi- 
cionado de V. m. y de Fernesio; y el Duque de Florencia Cardenal que son 
los valientes Cardenales, y los otros lo son, pero no pueden tanto. También 
sería muy apropósito el fabor del Cardenal Ascanio Colona, que según en- 
tiendo es muy aficionado de V. m." 

Número 28. 
Cartas de varias personas a Antonio Pérez. 

a) Cinco cartas de Juan Rubio (Ñapóles, marzo-agosto 1588) a Gonza- 
lo Pérez del Hierro y al doctor Zapullo sobre su prisión por Jiménez, a 
causa de resultar alcanzado en sus cuentas. 

b) Tres cartas de Juan Gil, sucesor de Juan Rubio, a Antonio Pérez 
(Pizzo, 1588 y 89), sobre la prisión y muerte de Juan Rubio y los asuntos de 
este con el gobernador Jiménez. 

c) Cartas a Antonio Pérez de Aníbal Moles, don Pedro de Vera y Ara- 
gón, Luca de Oddi, Vicente Mostrillo y Horacio Teodoro contestando a otras 
de Antonio Pérez en que les pedía favor para sus pleitos. 

d) Dos pareceres del doctor Colantonio Guizarello sobre los censos y 
una carta a Antonio Pérez (Valencia, 8 -febrero 1590). Dos cartas de Hie- 
rónimo Oligrato (1589), sin interés. 

e) Tres cartas del doctor Francisco Bermúdez de Castro a Antonio Pé- 
rez sobre los asuntos de N'ápoles (mayo-agosto 1588), otra de Hernando de 
Haro (agosto 1588), otra de Diego Gutiérrez de Cuéllar (mayo 1589), y otra 
de don Berenguer Doms (sepbre. 1589), de cortesía. 

/) Carta de Leonardo... Carrillo (Ciudad Real, 1584) a Diego Martínez, 
enviándole algunos dineros, parte de una deuda. 

NÚMERO 29. 

"Parescer sobre la reservación de la visita contra la Princesa." 

(Sin fecha, ni firma.) 

Informe jurídico sobre este asunto, y el letrado opina que se debe pro- 
ceder contra Princesa, puesto que la sentencia condena a Antonio Pérez a 



I 38 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pagar los dineros a los herederos de Ruy Gómez, resen^ándole el derecho 
para cobrar de la Princesa si le debiera algo. 

Otros dos más, igualmente anónimos; uno dice que es del "letrado amigo'', 
en italiano. 

NÚMERO 30. 
"Relación del censo del S.o Ant.o Pérez de los 5 O DrcADos castellanos 

SOBRE el estado DE LA PrINCESSA." 

Sobre el censo de los 55 6 147 rs. 

Antógrafo: "El discurso deste censo para inform.on del Q.o de Italia. 
q.do se llegue ally". 

"Parece que el año de 1579 el S.° Antonio Pérez compró a la Princessa de 
Eboli 367 O 783 mrs. de censo en cada vn año, fundados sobre el estado de 
Melito, como parece por la escritura que dello se otorgó en Pinto, estando 
presa y sin que nadie la pudiese hablar en la fortaleza de la dicha villa, de 
donde consta que fué con licencia de su Mag.d; pasó por el mes de agos- 
to de 1579 ante Gaspar Testa, escribano del núm.o de Madrid. La qual escri- 
tura original se embió a Ñapóles para cobrar los 5 6 du.os de la visita de 
que luego trataremos. Y es menester que por todos los recaudos que allá se 
tienen, ,se embie para que los vea el Consejo de Italia, o que se saquen de 
nuebo; y assi es necessario que se vea esta escritura. 

El precio destos dineros se lo pagó el S.o Ant.o Pérez en vn juro de las 
hierbas o puertos, que montó la suma del dicho censo, que dio a Baltasar 
Gómez, mercader, el qual se lo hizo bueno a la dicha Princessa a q.ta de lo 
que por su orden se hauia sacado de su tienda. — Estos libros se vean en Con- 
sejo de Italia. 

Mas parece que el mismo año de 79 y por el mismo tiempo poco más o 
menos, Lorenzo Spínola compró a la dicha S.a Princessa i q.to 132 6 217 
mrs. de censo en cada vn año, fundado sobre el mismo estado, de que se otor- 
gó escritura ante el mismo Gaspar Testa, en la misma fortaleza y con la 
misma licencia que la pasada; lo cual pasó ante el mismo Gaspar Testa por 
el tiempo que la otra. 

El dinero desto se pagó por el dicho Lorenzo de orden de la dicha Prin- 
cessa al Marqués de Aunón y a otras personas que a V. m. no le toca más de 
que realm.te haya pagado, conviértase o no en su prouecho ; y esto consta por 
los libros de Ant.o Vázquez de aquel año, que se vean y las cédulas origi- 
nales que él dijo tenía de la Princesa. Y aunque todo este dinero era del 
S.o Ant.o Pérez, viendo la tormenta tan gi-ande que corría contra él, doña. 
Juana Coello, su mujer, ordenó que se pusiese, como se puso, en cabeza de 
Lorenzo Spínola, que lo desembolsaba por él. Desto no es menester prueba 
que lo que toca al derecho... en todo vigor es que se pruebe el desembolso y 
más, hecha paga como aquí a tercera persona. 

Este censo fué corriendo hasta el mes de setiem'bre del año de 80 y los 
réditos que corrieron los libró la Princessa a los dichos en Sancho de Zor- 
noza y él, por poder de los dichos, se hizo pago de ellos así mismo y se los 



ARCHIVO PARTICULAR DE ANTONIO PÉREZ 1 39 

embió en letra sobre Deysebo Roqui al S.o Ant.o P.ez, cuyos todos eran, y él 
los cobró en Madrid en el banco de Ant.o Vázquez, y fueron los mismos que 
se le mandaron restituyr en el primer capítulo de la visita; cuyos recaudos 
y papeles desto están en Ñapóles en e! p.to que pende sobre esos 5 6 duca- 
dos, que tantos son poco más o menos. Y para que el Consejo vea esta verdad 
se pueden sacar otros por la memoria que v. m. la debe tener entre sus pape- 
les de los que sobre esto se embiaron a Ñapóles, que pues todo el rédito de 
aquel tiempo v. m. lo cobró por sí y por poder de Lorenzo Spínola, en cuya 
cabeza estaba y lo ha tornado a pagar y viene a estar sin haber cobrado 
aquellos réditos, es lo primero de que se le ha de hacer pagar ahora. 

Después, como aún duraba la tormenta, por algunos respectos pareció 
mudar este censo en otra persona y porque al tiempo socorrió a la dicha 
Princessa con 31 9 142 rreales castellanos, pagados en Ñapóles a Juan Ru- 
bio por él, se hizo nuebo censo de toda la quantía del principal de los pasa- 
dos y destos 31 9 desta manera que Ju.° Paulo Planta pagó a Lorenzo Spí- 
nola y al S.o Antonio Pérez el principal de sus censos y dio letra a pagar al di- 
cho Ju.o Rubio de los dichos 31 O 142 r.s y él los recibió, como parece de la car- 
ta de pago que v, m. tiene suya entre los papeles destos censos y pasó en Ñapó- 
les y se declara en la nueba escritura de censo, de que luego diremos. En lo qual 
todo se montó 648 9 789 r.s castellanos y por estas y por esta raqon la dicha 
S.a Princessa impuso censo sobre el dicho su Estado de 55 6 147 r.s cas- 
tellanos, que pasó ante Gaspar de Herrera en Sebre. de 80, en la villa de 
Santorcaz, donde la dicha Princesa estaba presa. Y fué corriendo y se fué 
cobrando el dicho censo. 

Y porque los bienes sobre que estaba fundado el dicho censo eran feu- 
dales y el censo no estaba seguro sin assensu regio, se pidió en el Consejo 
de Italia y el Consejo le despachó y su Mag.d le detubo muchos meses sin 
firmarle, debió de ser por estar fundado sobre cabeza de estado. 

Y en este medio el Duque de Pastrana, hijo mayor de la dicha Princes- 
sa, sabiendo que todos los dichos dineros se hauían conuertido en prouecho 
de la dicha su madre, ratificó el dicho censo y le aprobó y juró, como par'í- 
ce por la escritura dello que pasó ante Martín de Ondátegui a 10 de marzo 
de 81. Que esta y la pasada la vean en el Consejo de Italia. 

Después, hauiendo estado malo el dicho Ju.° Paulo Pianta, con miedo de 
que si él muriese sin hauerse pasado el assensu regio, no se perdiesse el dicho 
censo, hizo vna escritura de declaración, cessión y poder a fabor del S.o 
Ant.o Pérez por donde declaró todo aquel censo era suyo y el dicho s.o la 
aceptó; que todo ello pasó ante Gaspar de Herrera a 8 de Nobre. 1583. La 
qual también se vea en el Consejo. 

Y con esta declaración y viendo que no se acababa de despachar el assen- 
su, se acudió a la S.a Princessa para que hiziesse recaudo nuebo en fabor 
del dicho S.° Ant." Pérez, con aprobación de todos los pasados y ella le hizo: 
y porque no se dejasse de pasar el assensu por ser sobre cabeza de Estado, 
se fundó el censo de nuebo sobre la tierra del Pizzo, como parece por la es- 
critura de censo que otorgó la dicha S.a Princesa ante [Diego Rodríguez 



1 40 REVISTA DE ARCHIVOS/ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

de Bui ] za en 29 de S>re 1584, que es la que principalmente se ha de ver en 
el Consejo. 

Y en virtud de esta escritura el virrey Duque de Osuna despachó assensu 
regio en forma. Que también se vea en el Consejo. 

Conforme a lo qual parece líquidamente que este censo de los 55 6 147 
r.s y 2 mrs. está fundado bastam.te y con recaudos bastantes, y la paga está 
probada realm.te aunque de derecho no era necesario; y que assi se ha de 
mandar pagar adelante y más aquellos cinco mili ducados que fueron los ré- 
ditos deste censo desdel ag.o de 79 hasta el Sbre. de 80 de la segunda funda- 
ción. Todo lo qual parece assy como va dicho por todas las escrituras y pa- 
peles referidos. 

Número 31. 
Copia de la escritura que está en el Archivo de Barcelona del asensu 

DE LA HACIENDA DE DOÑA AnA DE LA CeRDA. 

Copia simple de una Real Cédula de Carlos V aprobando el mayorazgo 
hecho por don Diego Hurtado de Mendoza y su mujer doña Ana de la Cerda, 
Condes de Mélito, vinculando dicho condado, la ciudad de Mélito, las villas 
de Franchica y Chorida, la baronía de la Rocha, con Francavila, Montesanto 
y el Pizzo. Ratisbona, 23 de agosto de 1532. 

— ^Copia de carta de Fabricio de Urso a Lu<;uriaga. Ñapóles, 26 de di- 
ciembre de 1586, enviando la R. Cédula anterior. 

[Al dorso, de letra de Antonio Pérez :] "Que se guarde esta copia y una 
de la escritura del año de 32. Y vamos mirando qué se ha de hazer: sy con- 
viene yr pidiendo seguridad de la Princesa y hijo del del censo principal, al 
tono de lo que hizo en mi Solier y mis acreedores, o cosa tal." 



NÚMERO 32. 

QUENTA DE LOS MRS. QUE SE DEVEN A AnTONIO AnRRIQUE HASTA FIN 

DEL AÑO 1584. 

Q.ta y razón de los mrs. que mi S.a la Princesa de Mélito y Evoly deve a 
Ant.o Anrrique su contador que los ha gastado en cosas de su servi.o y por 
su mandado, y de sus salarios y raciones conforme a su asiento y acosta- 
mientos, ques del tenor siguiente: 

Doña Ana de Mendoqa y de la Cerda, Princessa de Mélito y Evoly, du- 
quesa de Pastrana, Marquesa de Algesida, etc.a A vos Blas de Gri jaiba, mi 
contador: sabed que para que aya de oy adelante más breve expedición en 
los negocios y cosas tocantes a la administración y cobranza y q.ta y razón de 
mi hazienda y que quando fuere necesario que vn contador mío vaya fuera 
de mi casa a cosas de mi servi.o quede otro en ella para despachar los nego- 
cios que se offrezieren, es mi voluntad que aya otro contador ; y tiniendo no- 
ticia de la bondad y suficiencia y buenas partes de Antonio Anrrique, mi 
criado, le he nombrado y he elegido, y por la presente le nombro y elijo por 



ARCHIVO PARTICULAR DE ANTONIO PÉREZ 



141 



mi contador, confiando que me ha de servir en el dicho cargo con toda fide- 
lidad, cuidado y diligencia. Por tanto, yo vos mando que asentéys en el libro 
de acostamientos de los caballeros continos y criados de mi casa al dicho 
Ant.o Anrrique por mi contador, doscientos ducados, que valen setenta y 
cinco mili mrs. en dinero, de acostamiento y raciones ordinarias cada día en 
mi despensa para su persona y vn criado y vn caballo, y posada en mi tierra 
y fuera della, y médico y medicina quando lo obiere menester; y quando sa- 
liere de mi cassa a negocios mios, se le han de dar cada día de la yda, estada 
y buelta, ocho reales de ayuda de costa. Del qual dicho acostamiento quiero 
y es mi voluntad que goze desde quatro dias del mes de junio del año passado 
de mili quinientos y ochenta, porque desde aquel día me sirve, hasta agora, 
y dende en adelante todo el tiempo que fuere mi voluntad; y hánsele de li- 
brar los dichos doscientos ducados por tercios del año que quatro en quatro 
en quatro meses. De lo qual mandé dar la presente firmada de mi mano y 
refrendada de don Ant.o de Cuéllar, mi secretario, y sellada con el sello de 
mis armas, que es dada en la mi villa de Pastrana a veynte días del mes de 
Marqo de mil quinientos y ochenta y un años. — La Princesa doña Ana.- - 
Por mandado de su Ex.a, Antonio de Cuéllar. 



Raciones 


de 


cinquenta y 


tres 


días 


del 


año 


1582. 





Primeramente cinco mil y quatrocientos y seis mrs. 
de mis raciones y de mi criado de cinq.ta y tres 
días que no se me pagaron, que fueron desde 
nuebe de Noviembre de 1582 hasta el postrero 
de Xbre del mismo año, que con la venida de 
Palomino se embaraqó el despensero a no pagar- 
me. Los que son a razón de dos panes cocidos de 
a dos libras cada vno cada día y a razón de se- 
tenta y quatro mrs. en dinero por el carnero, baca, 
bino y belas; cuéntanse por treynta y cuatro pa- 
nes vna ff.a de trigo, a catorce reales, que a 
este precio la pagué yo a la panadera de quien 

tomaban el pan 

Veynte y nuebe mili y nuebecientos y veynte mrs. 
de gastos por menudo desde veynte y cinco de 
Nove 1582 hasta xx de Dbre. 1583 en correos, 
en misas y otras cosas muy por menudo como más 
particularmente parece por la q.ta en menudo 
averiguada en Madrid con el S.or Don Baltasar, la 
qual queda en mi poder firmada de su mano con 

todos los recados della 

Trevnta y quatro mili mrs. que en xxix de abril 
Que los di a 1583 di a mi S.a la Princesa y los llevó Lacavica 
por su mandado en escrito de su mano con otro vi- 
llete en que me manda se los busque al momento ; y 
esta partida y las tres primeras que se siguen des- 
pués desta que todas quatro hacen la suma de 



Gastos por 
m e n u Q o 
f i r m ados 
del señor 
don Balta- 
sar. 



m 1 señora 
la Princesa, 



cOccccvj 



xxix6dccccxx 



I 42 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Al señor don 
B a 1 1 a sar 
suplico lea 
toda esta 
partida. 



De un vestí 
do para su 
excelencia. 



xci O Dcxcviii° mrs., los busquié prestado, porque 
me aseguró Doña Cathalina Mexía haría que me 
los pagase Ju.° Delgado, y se me fué dilatando de 
día en día, hasta que sucedió el apartarse de 
Pastrana que fué a xxiii de mayo, luego como 
se me ordenó, y precipitando mi yda se puso 
tierra en medio, que no ha havido orden para sa- 
car su dinero. Y juro como hombre de bien y por 
Dios que para pagallos luego a quien me los prestó 
y después para comer, que vendió el Chantre Ara- 
balles seyscientas arrobas de azeyte mías a diez 
reales, y fiada alguna partida, que si me lo vbiera 
guardado, que me dizen vale a veynte reales, vbie- 
ra ganado lo que V. m. ve. Que en conciencia se 
me deve todo este daño. Tengo en mi poder los 

recabdos de esta partida de mili reales 

Nuebe mili y trescientos y cinq.ta mrs. que en xm de 
mayo 1583 pagué a los frayles de S.t Pedro de 
Pastrana del precio de diez y ocho varas de gor- 
garán, a onze reales la vara, y de onze varas de 
tafetán negro r.° de siete reales la vara para 
vn bestido a mi S." la Princesa, con promesa que 
me pagaría luego Juan Delgado, que los frayles 
jamás lo quisieron dar sino que prometiese yo 

que les pagaría 

Quarenta y tres mili y ochocientos y setenta mrs. que 
De olandas y s" quatro de mayo 1538 pagué a Domingo Thomás, 
portugués por mandado y con firma de mi S.* la 
Princesa diciendo que haría que Juan Delgado 
me los pagaría luego, al precio de veynte varas 
y media de Olanda a treze reales la vara y de 
otras diez y seis varas y tres quartas a onze reales 
y medio, y otras diez y seis varas y tres quartas a 
siete reales, y de ocho libras y media de menguy 
a diez y ocho reales la libra, y de quarenta y cin- 
co varas y media de más olanda a cinco reales 
la vara, y de doscientas y doze varas de lienqo a 
cinq.ta y dos mrs. ; como parece por la q.ta en me- 
nudo y firma de su Ex.' y de doña Cathalina Me- 
xía y carta de pago del dicho Domingo Thomás. 
— Quatro mili y quatrocientos y ochenta y ocho mrs. 
que el dicho día pagué por villete de mi S." la 
las süv^s^ Princesa a Pedro del Valle, vez.° de Toledo, 
ae dos vasquiñas de raxa guarnecidas, para las 
dos Silbas; pareze por la q.t^ y carta de pago del 
dicho 



1 ienqo y 
menguy. 



De dos bas- 



XXXIIIIiO 



ix6cccL 



xliikOdccclx 



CCCCOCCCCLXXXVIII 



ARCHIVO PARTICULAR DE ANTONIO PÉREZ 



145 



Gastos por_ 
m e n u Q o 
hasta X de 
dici e m bre 
de 1584. 



M i salario.. 
1583. 

Raciones en" 
pan del año 
1583. 



Raciones en. 
dinero del 
año 1583. 

Raciones de- 
cebada para 
el caballo. 



Alquiler d e 
casa del 
año 1583. 

Ayu da de 
costa de 
LXii días. 

Todo mi" 
acostamien- 
to del año 
1854. 



-Treynta y seis mili ochocientos y noventa mrs. ten- 
go gastados en cosas de por menudo desde xxii de 
octubre 1583 hasta x de Dbre. 1584, en camino, 
correos, diligencias, en lo de Marengo y en la pro- 
vanqa que se hizo en Zaragoza con doña Leonor 
Deza, en virtud de vna requisitoria que vino para 
el Arzobispo para lo del casamiento del Duque de 
Francavila, y en cosas que tengo imbiadas a mi 
S.* la Princesa por su mandado; como parece 
por menudo en xxiiii partidas que queda en mi 
poder la qM 

-Setenta y cinco mili mrs. de mi salario en dinero 
del año pasado de mili quinientos y ochenta y tres. 

-Catorce mili y seiscientos y veyníe mrs. de mis ra- 
ciones en pan del dicho año 1583, que son sete- 
cientos y treinta panes cocidos de a dos libras 
cada vno, y treinta y quatro panes hacen una 
fanega de trigo castellana, que ha valido en 
Caragoca, a como yo la he pagado, veynte rea- 
les; son XXI f.* y2 "de trigo 

-Veynte y ocho mili setecientos y quarenta mrs. de 
mis raciones de carnero, baca, bino y belas en di- 
nero... de setenta y seis mrs. en todo el dicho año. 

-Diez y siete mili mrs. de las raciones de m.i caba- 
llo del año 1583 ; cada día celemín y medio, mon- 
tan en todo el dicho año cinq.ta fanegas de cebada 
castellanas, que han valido en ^aragoca diez rea- 
les cada vna 

-Veynte mili y quatrocientos mrs. del alquiler de 
vnas casas, que me costaron este año 1583 

-Diez y siete mili ciento y treinta y seis mrs. de mi 
ayuda de costa de sesenta y tres días questube fue- 
ra desde 3 de octubre 1583 hasta cinco de Dbre. 
del dicho año, a ocho reales día 

-^Ciento y cinq.ta y cinco mili setecientos y sesenta 
mrs. de mi salario, raciones y todo lo demás con- 
forme a mi acostamiento en el año 1584, que se 
cumplirá el postrero de Dbre. del 



xxxviOdcccxc 

LXXV 8 



xiiiiSdcxx 



XXVIII o DCCXL 



xvii9 



xxocccc 



xvii o cxxxvi 



CLVVOCCIX. 



Sumario de toda mi qjo 



XXX V QCCC XX VI 

XXXIII' O " " 
L III 8 ce X 

CXXX 8 DCCCCXC VIII 

cxxx IX 6 XXXVI 

CCCCXC II 6 D LXX 



144 RttVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Número 33. 

"Los PAPELES DE AnT.° EnRIQUE EL DE LA P."" 

Resumen de sus cuentas desde 1582 a 1586. [Véase el doc. 32.] Parece 
nota de uno que le toma cuentas y halla que dice que gastó más de lo que 
gastó en efecto. 

NÚMERO 34. 

SlGNIFICATORIA DE JUAN RUBIO. 

1588. 

Cargos que resultaron del expediente que promovió Alonso Jiménez, go- 
bernador de Melito. 
(Copia.) 

Número 35. 

Minuta de carta de Antonio Pérez de Escobar. 

¿Setiembre de 1585? 
Insiste en pedirle poderes generales para pasar la pensión en cualquiera, 
a falta de su hijo Gonzalo. Le ruega piense en que han de sobrevivirle los 
hijos, y que sería de gran disgusto que la pensión del beneficio concedido 
a su "persona y servicios, o por lo menos, a mi lugar y. fortuna", fuese a 
parar a su enemigo, y además gastarse tres o cuatro mili ducados. Si envía 
los poderes generales, bien; y si no, no haya que hablar más del asunto. 

Número 36. 
La última carta para Escobar sobre la pensión de my hijo. 

A 17 de diciembre 1588. 

Minuta de carta de doña Juana Coello a Escobar sobre los poderes 
para la pensión sobre el Arcedianato de Alarcón. Le manifiesta el disgusto 
lan grande que tienen Antonio Pérez y ella por no querer Escobar dar po- 
deres amplios, y le dice muy enfadada que no hay que hablar más de este 
asunto, aunque ya comunicaban de Roma que el Papa concedía la gracia. 

"En lo demás que V. m. escreuia que se auia de hazer nueuo concierto 
conforme al pasado, no ay que tratar. Y a la verdad, según mis trabajos y 
necessidades podré mal pasar ni proveer el pan de mi casa por aquel con- 
cierto, que aquí no tengo que comer desde principio de Diciembre en ade- 
lante y tengo cayda toda la renta de ogiaño y no me puedo valer 
della hasta doze de mayo. Y ansí estoy determinada de no pasar adelante 
con este concierto,, pues en fin de este año se acaba, sino que corra la pen- 
sión y lo conozcamos como ella es, y ansí quedo tratando vn assiento de 
toda la renta de ogaño conforme a sus plazos y asiento con Cereceda y de 
la renta del año que viene conforme a las bullas y obligación de ellas.*' 

Madrid, 9 octubre 1588. 

(Continuará.) 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



La escatología musulmana en la "Divina Comedia", por Miguel Asín 
Pal-^cios. Madrid. Imprenta de Maestre, 1919. 385 págs. en 4.° 

A investigar los oscuros orígenes de la Dhñua Comedia de Dante ha 
dedicado sus esfuerzos el profesor de árabe de la Universidad Central 
don MigTiel Asín Palacios, en el libro que encabeza estas líneas. En la 
literatura musulmana, a partir del siglo ix, se desarrolló anupliamente una 
leyenda aplicada a Maihoma, en que éste hacía un viaje nocturno al Infier- 
no {isrá) y una ascensión al Cielo {mirach) ; los místicos musulmanes, so- 
bre todo el murciano Abenarabi, la utilizaron de modo alegórico, refirién- 
dose a la ascensión del alma hasta Dios. 

Cotejando el señor Asín minuciosamente con la Divina Comedia los 
disiintos ciclos de leyendas dedicadas a estas dos excursiones, ya aisla- 
das, ya fundidas, y teniendo en cuenta las adaptaciones alegóricas y las 
imitaciones literarias de estas lejv'endas, va eñalando sus analogías con el 
poema dantesco. Los personajes principales (Mahoma y Gabriel — Dante y 
Beatriz o Virgilio), el origen del viaje, la arquitectura del Infierno en for- 
ma de cono invertido, dividido en pisos, en los cuales están repartidos los 
condenados según sus culpas, los tormentos a que están sometidos; la as- 
censión al Purgatorio, las abluciones antes de pasar el río que lo divide 
del Paraíso, la presencia de la doncella que acompaña a los viajeros hasta 
la entrada del Cielo, la arquitectura de las esferas celestes, la estructura 
moral y la distribución de las almas, la pintura del Cielo y la descripción 
de todo lo nuevo que los viajeros van observando, el encuentro con per- 
sonajes históricos con quienes conversan sobre asuntos teológicos, litera- 
rios, etc., todas éstas son líneas generales en que ambas ascensiones coin- 
ciden, sin contar otras coincidencias de detalle, imposibles de enumerar 
minuciosamente. Igual espíritu alegórico animan ambas lejyendas: "El via- 
je es un símbolo de la vida moral de los hombres, puestos por Dios en 
la tierra para que merezcan su último fin, la felicidad simia, que con- 
siste en la visión beatífica, fin que no pueden alcanzar sin la guía de 
la teología", pues no les basta la razón natural. Igual estilo abstruso y mis- 
terioso, que necesita comentaristas, domina en las dos narraciones. Esta 

3.* ¿rOCA— .TOiíO XLI 10 



146 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

"multitud de coincidencias, de semejanza y aun de identidad", lleva pro- 
visionalmente al señor Asín a plantear el problema de la originalidad en 
la Divina Comedia. 

Pero no basta estudiar las leyendas islámicas del miracli y del isrá; 
es preciso cotejar la Dizñna Comedia coii otras leyendas musulmanas de 
ultratmniba. Y el señor Asín la coteja con las leyendas nmsulmanas refe- 
rentes al Limbo, al Infierno, al Purgatorio, al Paraíso terrestre y ai Cielo. 
En el Limbo musulmán se bailan los precedentes del Limbo cristiano, que 
apenas se cita en la teología católica antes de Santo Tomás. La arqui- 
tectura del Infierno dantesco, considerada como un modelo de originali- 
dad, tiene sus precedentes en las descripciones musulmanas del Infierno, 
hasta tal pimto, que los planos y dibujos ideados por los dantistas para 
explicar su arquitectura coinciden en absoluto con los que Abenarabi de 
Murcia (1164-1240) dio con el mismo objeto. También tienen sus prece- 
dentes musulmanes muchos suplicios dantescos: los de los adúlteros, los 
sodomitas, los del valle de Maiebolge, los adivinos que andan con la 
cabeza vuelta, los hipócritas, los ladrones — por citar sólo algimos — , 
cuyos castigos asomibran por su originalidad en la Divine Comedia. El 
suplicio del frío, que aqueja a los condenados del último círculo del In- 
fierno dantesco, ^ la descripción de Lucifer, en forma mostruosa, encade- 
nado y como enupotrado en el hielo desde la mitad del pecho, por efecto 
de su caída desde el Paraíso, también tiene sois antecedentes en la li- 
teratura escatológica del Islam. 

Precedentes de analogía, ya que no de identidacL se hallan de la to- 
pografía y de los suiplicios del Purgatorio dantesco, en el Purgatorio islá- 
mico. La escena del encuentro de Dante con Beatriz en el Paraíso terres- 
tre, de tan ,poco carácter cristiano, cuyo fondo acaso se pueda explicar 
por el amor romántico de los trovadores y poetas del "dolce still nuovo", 
está calcada en su forma literaria en las leyendas mus-ulmanas referentes 
a la entrada del alma en el Paraíso islámico. La topografía y las escenas 
del Paraíso dantesco convienen también con las ideadas por los místicos 
musulmanes, sobre todo por Abenarabi; la teoría filosófica de la visión 
l>eatífica mediante un lumen gloriac, es esencialmente musulmana hasta el 
extremo de que Santo Tomás, al tratar de este mismo punto de la vida 
de los bienaventurados, se inspira en los filósofos musulmanes Avicena, 
Avempace y iVverroes, y no en los Santos Padres y teólogos escolásticos, de 
ios cuales esa teoría flosófica fué desconocida; el símbolo geométrico dan- 
tesco para ejemplificar la Divinidad por medio de círculos luminosos es 
peculiar de los nnísticos musulmanes, especialmente de Abenarabi, para 
representar a Dios. 

La literatura islámica de ultratuniba explica, pues, por sí sola más 
puntos en los orí'genes de la Divina Com-cdia que todas las literaturas 
religiosas estudiadas por los dantistas como germen del divino poema 
¿Pero ao podría explicarse el origen del divino poema por influencia 
difusa de otras leyendas populares cristianas de carácter escatológico, que 
loS dantistas llaman precursores de la Divina Comedia? El señor Asín 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS M? 

contesta a esta pregunta examinando detenidamente estas leyendas cris- 
tianas: la de San Macario, la visión de San Pablo, la leyenda de Tundal, 
la visión de Alberíco. las legendas referentes al peso de las almas, las de 
viajes maritimos ÍSan Eranaán), las de durmientes, las del reposo de los 
reprobos, las de la lucha entre ángeles y demonios por la posesión del 
almi a lu Sicra de la nmerte: y en todos absolutamente encuentra prece- 
dentes musulmanes, tanto más notables cuanto que son muy escasos los 
antecedentes cristianos de muclias de ellas. "Dante Alighieri — concluye el 
señor As^n — aparécesenos albora dependiendo del Islam, para la concepción 
de su poema, en dos sentidos: indirectamente, por los elementos islámicos 
que existen en las leyendas de sus precursores cristianos ; directamente, 
por los elementos islámicos que, sin existir en dichas leyendas, existen en 
la Dizñna Comedia,'' 

¿Pero pudo Dante conocer la literatura islámica de ultratumba? ¿Por- 
qué medios? Para contestar a esta pregunta el señor Asín explica la co- 
municación entre el Islam y la Europa cristiana durante la Edad Media o 
las Cruzadas, la influencia islámica en Sicilia y sobre todo en España, 
con los mozárabes, los esclavos, los judíos, los mudejares, la escuela to- 
ledana de traductores, la corte de Alfonso el Sabio; prueba después que 
esta literatura escatológica. popular en los pueblos islámicos por lo menos 
desde el siglo vni_, se desarrolló en España ampliamente; los mozárabes 
de 'Córdoba ya muestran haberla conocido, así como otros pueblos de la 
península; la leyenda del mirach figura en la Historia Arahinn del arzo- 
bispo don Rodrigo de Toledo, desde donde pasa a la Crónica general de 
Alfonso el Sabio, y en las obras de San Pedro Pascual (1227-300). Bruneto 
Latini, maestro de Dante, pudo conocer y conoció de hecho la literatura 
musulmana, por haber estado como embajador de Florencia en ia Corte 
de Alfonso el Sabio, y por su maestro la conocería Dante. A este dato 
añade el señor Asín la simpatía de Dante, espíritu abierto para todas las 
influencias, hacia la cultura islámica, la erudición que refleja en cosas 
musulmanas, su afición por algunos personajes del Islam, y su filiación 
filosófica neo^latónica por el intermedio de pensadores árabes. Detenida- 
mente conuprueba el señor Asín las analogías entre Dante y el místico 
murciano Abenarabi — señaladas ya en el transcurso de todo el libro — 
y además añade que el Coniñto de D'ante coincide en su traza y espíritu 
con el libro de los Tesoros de Abenarabi. y que en ambos es idéntica la 
teoría del amor platónico. 

Del libro del señor Asín se deduce que existen semejanzas múltiples 
y estrechas entre la Divina Comedia y las leyendas islámicas, de ultra- 
tumba ; que éstas son anteriores a aquélla, y que ha sido posible la cornti- 
nicación entre el modelo y la copia. Ha sufrido, por tanto, una variación 
considerable el eje de las investigaciones acerca de la originalidad del 
Dante, y para un español, aunque musulmán, Abenarabi, se ha de reca- 
bar el mérito de ser uno de los precursores más señalados del divino 
poema. 

En las investigaciones históricas la demostración no puede pasar de 



1 48 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

los límites de una probabilidad moral; pero esta probabilidad moral equi- 
vale, en materias históricas, a la certeza, cuando la demostración está 
basada en un cúmulo de analogías, testimonios y pruebas que hacen mo- 
ralmente imjposiible la explicación por el acaso. La demostración del se- 
ñor Asín ofrece al lector desapasionado esos caracteres. Y la convicción se 
hace más íntima cuando se relaciona su tesis con otras, fruto de análogas 
investigaciones en la historia de nuestra literatura medieval, realizadas por 
el mismo señor Asín, o por su maestro señor Ribera, en estos últimos años. 
En todas ellas se va poniendo de relieve la iníluencia enorme que en los 
pensadores y literatos medievales, es'i>ecialmente españoles, ejerció la rica 
literatura arábiga de nuestra Patria. 

'De desear es que el señor Asín prosiga sus investigaciones en estít 
dirección. A sus trabajos y a los del ilustre profesor señor Ribera sobre 
los orígenes arábigoandaluces de la lírica y de la épica castellana espe- 
ramos que sigan otros estudios, que, al dar la clave de ciertos puntos oscu- 
ros de nuestra literatura, señalen el mérito de los moros andaluces, que 
no por ser musulmanes dejan de ser españoles. 

A. G. P. 

D. Jusep M.a Quadrado. Sa vida i ses obres. Autor: M.n Antoni M/ Al- 
covER. — Mallorca, Estampa de N'Amengual i Muntaner, 1919; vii -j- 399 
páginas en 4.° 

A ensalzar la memoria de Quadrado, el más fecundo escritor balear 
después de Raimundo Lulio, dedica este libro el erudito filólogo catalán 
don Antonio María Alcover. 

La primera parte del libro se ocupa en la vida y oibras de Quadrado 
(páginas 1-24). A la vez que anota los detalles biográficos, va exponiendo 
la serie de sus escritos por el orden cronológico de su aparición. Preoai- 
pado el autor en dar la lista minuciosa de todas las producciones del bio- 
grafiado, ha dejado de incluir ciertos datos de su vida, esparcidos luego 
en el curso del libro (cfr. pág. 85) y ha puesto como texto la pesada des- 
cripción bibliográfica de todas y cada una de las obras de Quadrado, con 
sus indicaciones de imjprenta, número de páginas, tamaño, etc.. lo que 
ha dado por resultado 24 ipáginas de tanta erudición como poca amenidad. 
Si esta descripción bibliográfica detallada hubiera ido aparte de la bio- 
grafía, en la forma corriente de catálogo, hubiera ganado el libro en 
amenidad ¡y en facilidad ipara la consulta. (Añiádase el siguiente artículo 
de Quadrado no reseñado en la bibliografía: "Arnaldo Descors y F. Ber- 
nel Boye. Aclaraciones biográficas políticas y literarias". Publicado en 
el Boletín de la Real Academm de la Historia, 1892, tomo I, págs. 111-123.) 

El resto d^el libro está dedicado a las obras de QuadVado. Demuestra 
el señor Alcover que Quadrado, en su formación filosófica, fué autodi- 
dacto, pues los estudios en los Jesuítas y un curso de Teología en la 
Universidad de Madrid (a. 1842) no pudieron moldear su espíritu. Coma 
mudhos católicos de su época, estuvo, aunque por poco tiempo, tocado de 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 149 

tradicionalismo, y el señor Alcover lo prueba con textos (pág. 41), creyén- 
dose en el caso de refutar esta teoría, después de dar una idea sintética 
del estado de los estudios filosóficos en la primera mitad del siglo xix, 
siguiendo a Meiiéndez Pelayo. 

Respecto de la filiación política de Quadrado, niega el señor Alcover 
la afirmación de Menéndez Pela^'o de que procedía del carlismo, y des- 
pués de decir que no era progresista (pág. 55), ni moderado, ni conserva- 
dor, indica que fué del partido monárquico religioso fundado por Balmes 
y el Marqués de Viluma para unir a los que seguían a Isabel II con los 
afectos a don Carlos, mediante el casamiento de la Reina con el Conde 
de Montemolín, aceptando el sistema representativo. Fracasado este in- 
tento, se aleja Quadrado de la política hasta 1868. 

Con gran detenimiento estudia el señor Alcover las campañas apologé- 
ticas de Quadrado : la de El Católico, de Madrid (a. 1842) ; la de La 
Fé (a. 1844) ; la de El Ancora, de Barcelona (a. 1848) ; la de la Unidad 
Católica (a. 1855-71), con las incidencias de la polémica con el doctor Ma- 
teos Gago sobre el Concilio Vaticano. Analiza el señor Alcover minucio- 
sísimamente (págs. 86-189), ^"o por uno, los artículos escritos por Qua- 
drado en estas campañas, que él juzgaba de la mayor importancia y que 
reflejan exactamente la vida social y política de la España de entonces 

El aspecto de historiador y arqueólogo de Quadrado (págs. 189-360) 
maravilloso por su "mirada fonda, escrutadora, aficadissa com una flet- 
xa, penetrant com una lianza, tallant de mitx a mitx com luia espasa afuada 
de dos fils que arriba fins de lo mes endins del fets" (190), está estudiado con 
verdadero cariño por el señor Alcover. Acepta los juicios de Menéndez 
Pelayo acerca de la obra total histórica de Quadrado, haciendo resaltar 
la importancia del hecho de que éste formara escuela en Mallorca, cuyos 
discípulos jv- obras cita (pág. 197). Para divulgar la importantísima obra 
de Recuerdos y belles^as de España, hace un extracto del contenido de 
cada mío de sus tomos, capítulo por capítulo, pudiendo casi afirmarse que 
nada importante al contenido en la obra de Quadrado queda sin indica- 
ción en estos magníficos resúmenes del señor Alcover, amenizados de 
vez en cuando por el mismo texto original. (Nótese la opinión de Qua- 
drado cerca de los Museos Arqueológicos, al tratar de la provincia de 
Palencia (pág. 528), reproducida por el señor Alcover (págs. 284-85): "Los 
Museos jamás serán otra cosa cementerios; y antes de enterrar ningún 
dudoso cadáver, no cabe afán ni dispendio excesivo para averiguar si aún 
tiene vida y prolongársela.") 

.Al tratar del Discurso sobre la Historia Universal (continuación del 
de Bossuet). opina el señor Alcover que fué providencial que el gran es- 
critor francés no concluyese su obra para que Quadrado la acabase (pá- 
gina 342). Examinando las condiciones personales de Bossuet, cree el 
;eñ-r Alcover que no podía tratar acertadamente la Edad Media, mien- 
tras que Quadrado estaba en condiciones de hacerlo: "En Quadrado parla 
de l'Edat Mitja soberanament, com no'u poría parlar Bossuet ni cap deis 
contemporanis de Bossuet" (pág. 349), y con la imparcialidad que carac- 



1 5o REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

teriza la obra total del escritor mallorquín. Bosuet, como teólogo y ora- 
dor, superaba a Quadrado, pero no como historiador (pág. 350). 

Aún dedica el señor Alcover algunos capítulos a Quadrado como his- 
toriador de las Baleares (pág. 352), como crítico literario (pág. 360), 
como dramaturgo (pág. 362), como poeta y novelista (pág. 364). como 
defensor de Mallorca contra las groseras acusaciones de Jorge Sand (pá- 
gina 369), jy como escritor ascético (pág. 382), sin olvidar su aspecto de 
escritor amante de la lengua catalana (pág. 374), aunque casi todas sus 
obras estén escritas en castellano. 

Tal es el contenido del importante libro del señor Alcover, que ha- 
brá de consultarse de hoy en adelante siemipre que se trate de Quadrado. 
Revela en su autor un erudito a la moderna, que con un buen plan va 
recogiendo todos los detailles dispersos en la multiforme oibra de Qua- 
drado, y agrupándolos científicamente para que resalten los varios as- 
pectos de su obra. Acaso alguien tachará este libro de excesivamente 
analítico; más hay que pensar en la dificultad de una síntesis, después de 
la que hizo el maravilloso talento de Menéndez Pelayo en la Introducción 
a los Ensayos de Quadrado. 

Pero, a mi juicio, el señor Alcover ha sufrido un error, mejor diré 
una debilidad, al escribir su libro en catalán. Primero, porque si Quadra- 
do escribió sus obras en castellano, como él mismo indica (cfr. pág. 379). 
porque, dedicadas a toda España, sus editores, aunque catalanes en su 
mayoría "no las hubieran admitido en catalán", parece natural que un 
estudio tan completo e interesante de ellas como este del señor Alcover, 
se hubiera redactado también en castellano. Y principalmente por la 
dificultad en divulgarse este libro, escrito en catalán. El señor Alcover 
confiesa y lamenta (pág. 395) que los mallorquines no conocen las obras 
de Quadrado y dice que éste dejó sus manuscritos a Menéndez Pelayo 
dolido del poco caso que los suyos le hacían; seguramente no exageraría- 
mos al decir que en el resto de la Península es tan poco leído el autor dfe 
Recuerdos y bellezas de España como en Mallorca. ¿No cree el señor 
Alcover que hubiera sido rnejor enderezar su libro a todos los españoles, 
que ponerlo sólo al alcance de tma minoría, que lea el catalán? Acaso, 
acaso de esa forma hubiera sido causa el señor Alcover de que leyeran al 
autor de los Ensayos y del Discurso sobre lu historia universal imas cuan- 
tas docenas más de españoles. 

A. G. P. 

Crónica de Alfonso III. Edición preparada por Zacarías García Villa- 
da, S. J. — Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1918. — 157 págs.. 8.° m. 

La obra, cuiya nota bibliográfica precede, es la primera dada a luz de 
la colección de Textos latinos de l<i Edad Media Española, que prepara 
el "Centro de Estudios históricos", y que habrá de constar de cuatro sec- 
ciones: I.", Crónicas; 2.*, Textos literarios; 3.', Leyes y fueros, y 4.', Litur- 
gia (pág. 5). 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS l5l 

"Los motivos de la publicación se aducen en la "Advertencia preliminar*' : 
el estar los textos latinos medievales "en su mayoría en el estado en que 
los dejó el padre Flórez", inadecuados, por tanto, para las necesidades 
de la crítica moderna, aunque no deje de reconocerse el "admirable*' es- 
fuerzo del sabio agustino. Se ha d^do preferencia, "por ser las de mayor 
uso", a las crónicas, que irán editándose "sin orden cronológico, a medida 
que estén preparados los originales". 

En el trabajo del padre \^illada se pueden considerar dos partes: 

I. Estudio del autor. Págs. 7-12. 

II. Estudio ¡>^ texto de las cuatro redacciones de la Crónica. Págs. 13-149. 

Y como complemento, un "índice geográfico", al que sirve de ilus- 
tración un "Mapa de la Península ibérica", el cual, además de su valor ilus- 
trativo, da idea clara de la zona peninsular adonde se extiende el conocimiento 
del cronista. Págs. 150-155. 

I. Autor. 

En esta debatida cuestión el padre Villada se decide, "mientras no se 
aduzcan razones más fuertes en contrario", por la atribución al monarca 
Alfonso III, redactor "por sí mismo o por otra persona" (10). Lo fimda- 
menta en el análisis de los datos que se poseen, reducidos a los consigna- 
dos en los encabezamientos y en la carta dedicatoria, respecto de los cua- 
les se dcín variantes en las varias copias conservadas. En el encabeza- 
tniento de la primera redacción, no uniformemente, (pero sí en mayoria, 
señalan como autor al Rey; y en la carta dedicatoria el precio monarca 
ee declara autor, argumento estimado "decisivo" por el padre Villada. 

La atribución a Sebastián tiene como único a$K)jy'o im encabezamiento, 
lleno de inexactitudes, de una colección de crónicas hedha en el siglo xii (8). 
El considerarlo obisifK) de Salamanca es una interpolación de un solo có- 
dice (11). Este Sebastián, cuya intervención en la Crónica queda limitada 
a ser la persona a quien va dirigida, debió ser obispo de Orense en el 
último tercio del siglo ix (11). 

II. Estudio y texto de las cuatro redacciones de la Crónica. 

Se fija Villada más detenidamente en la redacción primitiva, cuyc texto 
depurado va precedido de aipartados dedicados a: 

Los manuscritos; págs. 13-33. 

Las ediciones; págs. 35-37. 

El valor histórico de la Crónica; págs. 39-46, 

El latín de la Crónica; págs. 47-52. 

Al analizar los manuscritos, describe detalladamente las once copias 
conservadas, cii>a filiación fija (32), y de cuyo estudio deduce ser el 
"más puro y cercano al original" el señalado por S., copia fiel, hecha por 
Juan B. Pérez, de un códice "soriense", regalado a Felipe II por don Jorge 
de Veteta. Lo adopta como base para la edición. 

Para fijar el valor histórico de la Crónica tiene en cuenta los dos fac- 
tores: fuentes utilizadas y veracidad. 



1 52 REVISTA DE ARCHIVOJ, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(Son fuentes de la Crónica : 

La "Chronica Gothrorum" de San Isidoro, citada pero no utilizada 
(39-40). 

La historia de la rebelión de Paulo contra Wamba, de San Julián de 
Toledo, de la que se separa en algunas cosas (40). 

El "Anónimo de Córdoba", como fuente probable, ¿y^ a la que contra- 
dice y con^pleta (42). 

Una crónica perdida, de la que proceden la de Alfonso III y el Albel- 
dense (44). 

La tradición oral (43). 

En cuanto a veracidad, tiende la Crónica a intercalar dos elementos; 
lo bíblico y lo maravilloso (45), por lo cual sus "noticias... no se deben 
rechazar ni admitir a. ciegas, sino después de un serio contraste con otros 
docum^entos" (46). 

La segunda redacción, a la que Barrau-Dihigo llamó del Pseudo-Sebastián, 
difiere de la primera en fondo y forma (87). En fondo, por agregar su- 
cesos, de "sello marcadamente legendario" (88), en los reinados de Wamba, 
Egica, Rodrigo y Pelayo, y suprimir la epístola dedicatoria. En la forma, 
por retocar (y rehacer la edición primitiva, llamada por dio edición re- 
fundida (89). Confiesa el padre Villada que el "problema del origen de esta 
segunda redacción... queda por resolver" (91) y que no ha "podido ave- 
riguar" donde tuvo su origen (85). Estudia los manuscritos y publica el 
texto íntegro, no ajustándose a códice determinado, sino según normas 
que fija (97), con el propósito de darla "lo más semejante posible al 
arquetipo" (97). 

Lo relativo a la tercera v cuarta redacción está tratado muy breve- 
mente por el padre Villada. Págs. 133-149. 

La tercera es una interpolada sobre un texto de la primitiva. Se limi- 
ta Villada a examinar los manuscritos y publicar los añadidos. 

La cuarta, incluida en la compilación llamada "Crónica leonesa" por 
Cirot, está basada en un manuscrito de la segunda, con interpolaciones to- 
Wiadas del Albeldense, Silense y otras del autor (141). Publica también 
únicamente las agregaciones. 

La colección inaugurada con el trabajo del padre Villada, responde a 
una verdadera necesidad. Faltan ediciones críticas de casi todos los tex- 
tos históricos, muy viciados en los más antiguos, y era preciso hacerlas por 
nacionales, los más llamados a ello, y porque mientras no se posean tex- 
tos depurados y mí conocimiento total de las fuentes, será inútil todo 
intento serio de reconstrucción histórica. 

De desear es que no se interrumpan ni se retrasen estas publicaciones, 
con la corrección y el esmero inicial; aunque un estudio más detenido 
y completo Ihaga ir precisando términos, cuando se aclare un tanto el en- 
tnarañado tema de la filiación y entronque de las crónicas medievales. 

A. T. 



BIBJLíIO grafía 



Los libros y artículos de Historia en la acepción más amplia de la palabra, 
desde la política a la científica ; y los de sus ciencias auxiliares, incluso la Filologím 
y la Lingüística. 

Dentro de este criterio, la lengua y la nacionalidad son las bases de clasificación 
de nuestra Bibliografía. 

Por excepción se incluyen (marcando con *) las obras y trabajos de cualquier 
orden publicados por individuos de nuestro Cuerpo. 



LIBROS ESPAÑOLES 

I." Los que se publiquen en España o 
en el exranjero, de autor español, cual- 
quiera que sea la lengua en que estén 
escritos. 

2." Los libros de autores extranjeros 
publicados en lengua castellana o en 
cualquiera de los dialectos que se ha- 
blan en España. 

3.° Las traducciones, arreglos, refun- 
diciones y extractos de obras históricas 
y literarias, de notoria importancia, es- 
critas por españoles. 

4." Las obras notables de amena lite- 
ratura escritas por españoles en cual- 
quier lengua o por extranjeros en ha- 
blas españolas. 

5.° Las traducciones hechas por espa- 
ñoles o extranjeros, a cualquiera de las 
hablas españolas, de las obras históri- 
cas y literarias, y aun de las de amena 
literatura, cuando sean obras maestras. 

Badí.\ Malagrida (Carlos). El fac- 
tor geográfico en la política sudameri- 
cana. — Madrid, Jaime Ratés, 1919. — 8." 
m., 587 págs. [^144 

Calvo Sánchi^z (Ignacio). Retratos de 
personajes de! siglo xvr, relacionados 



con la Historia de España. — Madrid. 
J. Cosano, 1919. — S.o d., 291 págs. y la- 
minas. 17^45 

Carreras y Arañó (Juan). Filosoña 
de la Ley según Santo Tomás de Aqui- 
no. — Madrid, Editorial Reus, 1919. — 
S." d., 174 págs. I7146 

César (C. Julio). Comentarios de la 
guerra de las Galios. Traducción del la- 
tín por José Goya y Muniain. — Ma- 
drid. Sucesores de Rivadeneyra, 1919. — 
S", 309 págs. l7i4y 

CosTUMARi Cátala. Volum I. Usos i 
costuras de bon pagés sobre Hoscos i 
altres .\rbredes. — Barcelona, s. i., 1919. — 
92 págs., fol. Í7i4^ 

Delmo y Flores (Francisco). Contes- 
taciones al programa de Geografía gene- 
ral y especial telegráfica. — -uadrid. Im- 
prenta del Instituto Nacional de Sordo- 
mudos y de Ciegos, 1920. — 8." d., 419 pá- 
ginas. 1/^49 

Espinosa CAurelio M.). América espa- 
ñola o Hispano-América. El término 
"América latina" es erróneo. Traduc- 
ción de Felipe M. de Setién. — Madrid, 
V. Rico, 1919. — 4.° m., 22 págs. Í7150 

García Arista (Gregorio). Juegos fio- 



1 54 



RE\ ISTA DE ARCHIVOS, P.IBLI01 ECAS Y MUSEOS 



rales de Zaragoza (i8 de noviembr-j 
de 1 91 9). Discurso del mantenedor doc- 
tor . Tema: "La Tota aragone- 
sa." Zaragoza, impr. del Hospicio pro- 
vdncial, 1919. — 4.° m., 31 págs. L7151 

GiSTAU (M.). La Academia general mi- 
litar. Toledo, 1883 a 1893. — Madrid, Ta- 
lleres tipográficos de "El Imparcial", 
s. a. (1919). — 8.0 d., 193 págs. -|- i hoja 
y láms. 1715^ 

I..\T0RRE (Germán). Relaciones geográ- 
ficas de Indias (Contenidas en el Archi- 
vo General de Indias de Sevilla. La 
Hispano-América del siglo xvi. — Sevilla, 
Tip. Zarzuela. 1919. — 4.° m. d., 153 pá- 
ginas. I7153 

M.\RiNA francesa (La) en los Dardane- 
los. — Madrid, Est. tip. de los Hijos de 
Tallo, 1919. — 4°, 70 págs. [7154 

Moran Bardón (P. César). Investiga- 
ciones acerca de Arqueología y Prehisto- 
ria de la región salmantina. — Salamanca, 
Est. tip. de Calatrava, 1919. — 8° m., 131 
pígs. y I- láms. 17I55 

Rodríguez Aniceto (Nicolás). Ma- 
qi:iavelo y Nietzsche. — Madrid, Fortanet, 
1019. — 8.0 d., lis páginas. I7i5<i 

S.\N'CHEZ Alonso (B.). Fuentes de l.i 
Historia esi>añola. Ensayo de bibliogra- 
fía sistemática..., con un prólogo de don 
Rafael Altamira. — Madr.^d, Impr. Clásica 
Española, 1919. — 8.° d.. 448 págs. [7-^57 

Tormo y Monzó (Elias) y Maura y 
Gamazo (Gabriel). Discursos leídos ante 
la Real Academia de I9 Historia... el día 
12 de enero de 19 19. — Madrid, Imprenta 
di^ San Francisco de Sales, 191 9. — 8.° d., 
139 págs. 1715^ 

Valenctna (Fray Diego de). Cartas de 
Fernán Caballero, coleccionadas y ano- 
tadas. — Madrid, Sucesores de Hernando, 
1919. — 8.0 m., 384 págs. y láni. Í7I59 

Vergara y Martín (Gabriel María). 
Noticias acerca de algunos naturales de 
la provincia de Gtiadalajara que se dis- 
tinguieron en América. Segxmda edición, 
corregida y aumentada. — Madrid, Hijos 
de Gómez Fuentenebro, 1919. — 8.°, 46 pá- 
ginas. [7160 
A. Gil de Albacete. 



LIBROS EXTRANJEROS 

I. o Los de Historia y sus ciencias au- 
xiliares, de Literatura y Arte, de Fi- 
lología y Lingüística, publicados por ex- 
tranjeros en lenguas sabias o en lenguas 
vulgares no españolas. 

_'.° Ix)3 de cualquier materia, con tal 
que se refieran a la Historia de España 
y estén escritos en dichas lenguas por 
autores extranjeros. 

Anxu.vrio della stampa. Anno III 
{X919). — Roma, [Stab. poligrafico editrice 
romano, E. Negri e C], 191 9.— 8.0 mlla., 
8 hoj. -I- 863 -f cxii págs. [7161 

BoTTiGLioNi (Gino). L'apc e l'alveare 
nelle lingue romanze. — Pisa, F. Mariotti, 
1919. — 8.°, 85 págs. 1710^ 

BoTTiGLiONi (Luigi). Fonologia del dia- 
letto imolsse. — Pisa, Mariotti, 191 9. — 8.0, 
47 págs. \-7^6^ 

Bresciano (Giovanni). Le insegne dei 
tipografi napoletani ' dei secoli xv e xvi. 
— Napoli [F. Bideri], 1919.-8.° mlla., 
35 páginas. (Del Bolletino del Bibliófi- 
lo.) Í71Ó4 

Dessi (Cesare). I nuraghes della Sar- 
degna. — Sassari, Tip. Operaia, 19x9- — 
8." mlla., 8 págs. I7165 

Insinga (Arturo). Michelangelo poeta. 
— Palermo (s. i.), 1919. — 8.°, 80 págs. — 
3 lir. I7166 

Mou.ssET (Albert). Eléments d'une Bi- 
blicgraphie des livres, brochures et tracts 
imprimes ou publiés en Espagne de 1914 
a 1 91 8 ct relatifs á la guerre mondiale. — 
Madrid. Hijos de Tello, 1919.— 8.», 108 
páginas. [7^^7 

Pace (Biagio). Trent'anni di ricerche 
archeologiche italiane in Creta. — Roma, 
Tip. Unione editrice, 191 9. — 8." mlla.. 
30 págs. (Del Bolletino della Reale Socie- 
tá Geográfica Italiana.) [7^68 

Papadopoli Aldobr.^ndini (Nicoló). Le 
monete di Venezia descritte e illustrate 
coi disegni di C. Kunz. Parte III. (Da 
Leonardo Dona a Lodovico Manin, 1606- 
1797.) — Venezia, Tip. Emiliana, 1919. — 
8.*, 2 vols. con retrato y 99 láms. [7/69 

Pascal (Cario). L'epitaffio di Séneca. 



bibliografía 



i35 



— Pavía [Voghera, Boriotti e Zoila!, 
1919. — 8.", 14 págs. (De Athenaeum.) 

[7170 
Perticari (Giulio). Delle nozze d» 
Cosianzo Sfcrfza e Camilla DAragona, 
celébrate in Picsaro neU'anno 1475- R'- 
prodotta a cura di Ajace Cerní dalla 
rara edizione stampata in Pesaro ni:l 
1843 dalla tipografía degli eredi Nobili, 
per cura del fratello dell'autore Gordia- 
no... — Pesaro, G. Federici, 1919. — 4*. 
16 págs. — Edición de cien ejemplares nu- 
merados. 17^7^ 
R. de Aguirre. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

I." Los sumarios íntegros de las re- 
vistas congéneres de la nuestra que se 
publiquen en España en cualquier len- 
gua o dialecto, y de las que se publi- 
quen en el extranjero en lengua caste- 
llana. (Sus títulos irán en letra cursiva.) 

2." Los artículos de Historia y erudi- 
ción que se inserten en las revistas no 
congéneres de la nuestra, en iguales 
condiciones. 

Boletín de la Real Academia Española, 
1919. Febrero. ¿Conocemos el texto ver- 
dadero de las comedias de Calderón? 
(continuación), por Miguel de Toro y 
Gísbert. — El americanismo en los voca- 
bularios español y portugués, por Daniel 
Granada. — El teatro en Valladolid (con- 
tinuación), por Narciso Alonso Cortés. — 
Los manuscritos rabínicos de la Biblio- 
teca Nacional (continuación), por V. 
Gaspar Remiro. — Nuevos datos para las 
biografías de algunos escritores españo- 
les de los siglos XVI y xvii (continua- 
ción), por Francisco Rodrigues Marín. — 
De la derivación y composición de las 
palabras en la lengua castellana (conti- 
nuación), por José Alemany. = Abril. 
Dramáticos españoles del siglo xvii : Los 
hermanos Figueroa y Córdoba, por Emi- 
lio Cotareto. — Crónica Villarense : Liber 

regum, por M.[anuel] Serrano y Sam. 

Los manuscritos rabínicos de la Biblio- 
teca Nacional (continuación), por M. 



Gcspar Remiro. — Nuevos datos para las 
biografías de algtinos escritores españo- 
les de los siglos XVI y xvii (continua- 
ción), por Francisco Rodríguez Marín. — 
De la derivación y composición de las 
palabras en la lengua castellana (conti- 
nuación), por José Alemany. — Curiosida- 
des filológicas: ¿Avapiés o Lavapiés?. 
por E. C=Junio, Don Eduardo de Hi- 
nojosa y Naveros. — ¿ Conocemos el texto 
verdadero de las comedias de Calderón ? 
(conclusión), por Miguel de Toro y Gí.«- 
bert. — Cursus taurorum, por Jerónimo 
Córdoba. — Los manuscritos rabínicos de 
la Biblioteca Nacional (continuación), por 
í.íariano Gaspar Remiro. — El teatro en 
Valladolid (continuación), por Narciso 
Alonso Cortés. — Nuevos datos para las 
biografías de algunos escritores españo- 
les de los siglos XVI y xvii (continuación),, 
por Francisco Rodrigues Marín. — De la 
derivación y composición de las palabras 
en la lengua castellana (continuación), 
por José Alemany. — Catálogo de autos 
sacramentales, historiales y alegóricos, 
por don Jenaro Alenda (continuación), 
por J. P. 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia, 19x9. Noviembre. Las Catedra- 
les principales de España (románicas y 
góticas), por don Ricardo Benavent y 
Felíu, por Vicente Lampérez. — Iglesia 
parroquial de Santa Maria de Villalcázar 
de Sirga, por Vicente Lampérez — Publi- 
caciones del señor Serra y Vilaró, por 
Jerónimo Bécker. — Una estación prehis- 
tórica en Yecla de Yeltes, por José Luis 
Martin Jiménez. — Monumentos romanos 
de la antigua Augustóbriga, hoy Talavera 
la Vieja, en la provincia de Cáceres, por 
José Ramón Mélida. — Una inscripción vi- 
sigótica en Játiva, por Francisco Naval. 
= Diciembre. Algunos manuscritos de la 
Biblioteca del Ministerio de Estado, por 
Jerónimo Bécker. — Analecta Montserra- 
tensia, por El Barón de la Vega de Hoz. 
— Juan Albarellos, por Vicente Lampé- 
rez. — El asocio de la Universidad y tie- 
rras de Avila. — Un tercer ejemplar ma- 
■nuscrito de las Ordenanzas dadas por lor 
Reyes Católicos a la ciudad de Avila^ 



i56 



REVISTA DE ARCHIVOS. BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



por El Marqués de Foronda. — Refranes 
valencianos recopilados Pjor el padre Luis 
Galiana, dominico (continuará), por Vi- 
cente Castañeda. — Excelentísimo señor 
don Vicente Vignau y Ballester, por Juan 
Pérez de Gusinán y Gallo. — Cartas de 
don Próspero Bofarull sobre arreglo del 
Real y General Archivo de la Corona de 
Aragón (continuación), por Próspero de 
Bofarull. 

La Ciudad de Dios, i 91 9. 5 de octu- 
bre. Sucesos del reinado de Felipe lí 
(continuación), por J. Zarco. — Real Bi- 
blioteca de El Escorial (continuación), 
por G. Antolín. = 2o de octubre. El padre 
Sigüenza considerado como poeta, poi 
R, González. — Sucesos del reinado de 
Felipe II (continuación), por J. Zarco. — 
Real Biblioteca de El Escorial (continua- 
ción)^ por G. Antolín. — Las coplas di? 
Jorgie Manrique, por D. I. Garrido. ^= 
5 de noviembre. Felipe II, por G. An- 
tolín. — Sucesos del reinado de Fe- 
lipe II (continuación), por J. Zarco.zzz 
20 de noviembre. Sucesos del reinado de 
Felipe II (continuación), por J. Zarco. =: 
5-20 de diciembre. El teatro religioso en 
la Edad Media, por R. González. — Real 
Biblioteca de El Escorial (continuación), 
por G. Antolín. 

La Lectura, 1919. Octubre. Mariano 
José de Larra (Fígaro), como crítico li- 
terario (continuación), por José R. Lom- 
ba y Pedraja. — La investigación erudita 
y la síntesis en la Historia, por José 
Deleito y PiñMe/a. = Noviembre. Mariano 
José de Larra {Fígaro), como crítico li- 
terario (continuación), por José R. Lom- 
ba y Pedraja. — La investigación erudita 
y la síntesis en la Historia, por José 
Deleito y Piñuela. ^=DiciemhTe. Don Be- 
nito Pérez Galdós (Recuerdos de su in- 
fancia en Las Palmas), por Luis y Agus- 
tín Millares. — La autonomía universita- 
ria y el estatuto de la Universidad de 
Madrid, por Manuel G. Morente. 

Nueva Academia Heráldica, 19x9. Ju- 
lio. Dos grandes coleccionistas aragone- 
ses de antaño (Lastanosa y Carderera), 
por Ricardo del Arco. — Notas de la 
Montaña. La traición de Hernán Gonzá- 



lez. Novela santanderina del siglo xv. 
por José del Río y Sáenz. — La Orden 
Militar del Santo Sepulcro en España 
(Conclusión), por Luis María Cabello 
Lapiedra. — Relación de las ceremonias 
con que se hizo la coronación del Prín- 
cipe de Wallia en Londres a 4 de junio 
del año 1610. 

Raza Española, 1919. Junio-julio. Pá- 
ginas para la historia de las Misiones 
españolas en América, por Blanca de los 
Ríos de Lampérez. — Reparaciones histó- 
ricas. Soldados 3' misioneros españole* 
en la América del Norte, por Jerónimo 
Bécker. — Ejemplario español: Don An- 
drés Manjón, fundador de las Escuelas 
del Ave María, por Rufino Blanco y San ■ 
diez. — Viejas ciudades. Atienza, la del 
Cid, por José Ortega Munilla. — En los 
jardines de Murillo (Del "Romancero del 
barrio de Santa Cruz" de Sevilla), por 
Fernando de los Ríos. — ^Vázquez, pintor 
colonial, por Mercedes Gaibrois de Ba 
llesferos. — El Quijote y Don Quijote en 
América, por J. Francisco V. Silva. — 
La Virgen del Caballero de Montesa, ta 
bla primitiva expuesta en el Museo del 
Prado, por A. de Bervete y Moret. — La 
Exposición de hierros antiguos españolea 
y el trabajo del hierro, por Pedro M. de 
Artíñano.' — Homenaje a don José María 
Quadrado, historiado^ de la España mo- 
numental y precursor del turísmo, por 
Blanca de los Ríos de Lampérez. — ^Port- 
folio español. Salamanca ; texto de don 
José María Quadrado. Con un retrato, un 
facsímile de un manuscrito y profusión 
de ilustraciones. 

Razón y Fe, 1919. Octubre. La Escua- 
dra del almirante Cervera (conclusión), 
por A. Risco. — ^^La Asunción de Nuestra 
Señora en los monumentos anteriores al 
Concilio de Efeso (conclusión), por M. 
Gardillo. — El caudal histórico de nues- 
tros Archivos, Museos y Bibliotecas, por 
Z. García-Fi7/odo.=Noviembre. La Teo- 
logía Litúrgica del "doctor eximio" Fran- 
cisco Suárez, S. J., por J. Vilar. — El Pri- 
mado Pontificio y el séptimo Concilio 
cartaginés presidido por San Cipriano, 
por P. L^íMna.=:Diciembre. La Concep- 



bibliografía 



ID7 



ción Inmaculada anunciada y confirmada 
en la Sagrada Escritura, por J. M. Bo- 
^,er. — La clave de la Teosofía, por E. 
ligarte de Ercilla. — Materiales e instru- 
mentos de la Escritura en la Antigüedad 
y en la Edad Media, por Z. Garcia-Vi- 
llada. — La Escuadra del almirante Cer- 
rera, por A. Risco. 

Revista de Filología Española, igio- 
Enero-marzo. Discussioni etimologiche, 
por Pío Rajna. — Comentarios y apostillas 
al "Cancionero poético y musical del si- 
glo xvii", por Rafael Mitjana.^=A.hr\\- 
junio. Etimologías españolas, por Vicente 
Garda de Diego. — El endecasílabo caste- 
llano, por Pedro Henríqucz Ureíia. — El 
"arte de trovar" de don Enrique de Vi- 
llena, por F. J. Sánchez Cantón. — Misce- 
lánea: Casos de etimología popular en 
nombres de plantas, por Samuel Gili. — 
Noruega, símbolo de la obscuridad, por 
A. Castro. — Una nota bibliográfica sobre 
las "Fiestas de Denia" de Lope de Ve- 
ga, por E. Julia Martínez. — Une édition 
inccnnue des "Pastores de Belén", por 
Henri Mérimée. = Julio-septiembre. Co- 
mentario y apostillas al "Cancionero poé- 
tico y musical del siglo xvn", recogido 
por Claudio de la Sablonara y publicado 
por don Jesús Aroca, por Rafael Mitja- 
na. — Cuestiones gongorinas. Pellicer en 
las cartas de sus contemporáneos, por 
Alfonso Reyes. — Falsos nominativos es- 
pañoles, por V. García de Diego. — Más 
sobre "boquirrubio", por A. Castro. — Ca- 
rrillo de Sotomayor y Suárez de Figue- 
roa, por Erasmo Buceta. — Miscelánea : El 
autógrafo de "La corona merecida" de 
Lope de Vega, por A. Castro. — Espinosa 
y Espronceda, por P. Henríquez Ureña. 
— "Suripanta", por Federico Ruiz Mor- 
cucnde. 

Revista de Historia y de Genealogía 
española, 1919. Julio y agosto. Grandes 
de España existentes en el año 1747 
(continuación), por El Marqués de Her- 
mosilla. — Leyenda granadina : La sala de 
los abcncerrajes y el ciprés de la Reina, 
por Rafael García de los Reyes. — Anti- 
guos memoriales genealógicos: Memorial 
de la Casa de Prado. — Catálogo de hi- 



dalguías del Archivo Histórico Nación?.! 
(continuación). 

Gabriel M. del Río y Rico. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

I." Los sumarios íntegros de las re- 
vistas congéneres de la nuestra, consa- 
gradas principalmente al estudio de Es- 
paña y publicadas en el extranjero en 
lenguas no españolas. (Sus títulos irán 
en letra cursiva.) 

2.° Los trabajos de cualquier materia 
referentes a España y los de Historia 
y erudición que se inserten en las de- 
más revistas publicadas en el extran- 
jero en lenguas no españolas. 

AC.\DÉ.MIE DES InSCRIPTIONS & BeLLES- 

Lettres [de Paris]. Comptes rendus, 
1 9 19. Enero-febrero. J. Svoronos, L'atelier 
monéta're franc du Péloponnése. L'ate- 
lier monétaire du Stéphanéphore des 
Athéniens. — Marzo-abril; M. Clermoxt- 
Ganxeau, La mosaique juive de Ain 
Doúq. — Michel Soutzo, Note sur les ori- 
gines et les rapports de quelques poids 
', assyro-chaldéens. 

American Axthropologist. i 9 19. Ju- 
lio-septiembre. J. E. Pearce, Indian 
mounds and other relies of Indian Ufe 
in Texas. 

The Americ.\n Journj\l of Philology. 
191 9. Octubre-diciembre. Samuel E. 
B.\ssET, The theory of the Homeric cae- 
sura according to the extant remains of 
the ancient doctrine. — ^Tenney Frank, Ci- 
cero and the poetae novi. 

Archivum Fr.\xciscaxum Historicum. 
1 91 9. Fase. III-IV. Livarius Oliger. 
Descriptio codicis S. Antonii De Urbe, 
unacum Appendice textuum de S. Fran- 
cisco. 

L.\ BiBLiOFiLiA. 1919. Abril-junio. Mi- 
chelangelo Lambertini, Les bibliothéques 
musicales portugaises. — Guido Vitaletti, 
Un ¡inventario di codici del secólo xiii e 
le vicende della Biblioteca, deH'Archivio 
e del Tesoro di Fonte Avellana. 

BuLLETiN DU BiBLioPHiLE. 1919. Octu- 
bre. Léon de L.\borde, Etude sur la bi- 
bliothéque de la cathédrale de Rouen. 



1 58 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Bulletin Hispanique. 1919. Octubre-di- 
ciembre. A. Laumonier, Fouilles de Bo- 
lonia (mars, 1918). La nia-son de cadran 
solaire. — > G. Cirot, Recherches sur la 
chronique latine des Rois de Castilla. — 
G. Daumet, Inventaire de ia collection 
Tiran. 

Classical Philology. 191 9. Octubre. 
Walter Eugene Clark, The importance of 
Hellenism from the point of view of 
Tudic Philology. — Tenney Frank, Rome's 
first coinage.— George Miller Calhoun, 
Athenian magistrates and special pleas. — 
Elmer Trucsdell Merrill, The expulsión 
of Jews from Rome under Tiberius. 

Le Correspondant. 10 de enero. Alau- 
rice BuilL\nt, Les mystéres d'EIeusis. — 
Georges Goyau, Pour la restauration de 
la Bibliothéque de Louvain. — 25 de ene- 
ro. Marius André, Pérez Galdós : la pla- 
ce de son aeuvre dans la littérature es- 
pagnole. 

Gazette des Beaux-Arts. Enero. P. 
BiVER, Vitraux et tableaux des égL'ses 
parisiennes. 

Modern Langu.MjE Notes. Enero. A. O. 
LovEjOY, Schiller and the génesis of ro- 
manticism. 

The Modern Langu.-^ge Review, 1919. 
Octubre. Alma de L. Le Duc, The pas- 
toral theme in • French literature during 
the fourteenth and fifteenth centuries. 

Revue Archéologique. 191Q. Mayo-ju- 
nio. Jean Ebersolt, Manuscrits á minia- 
tures de Saint-Gall. — Dr. Cartón, Ques- 
tions de topographie carthaginoise. 

La Revue de l'Art Ancien et Moder- 
ne. Enero. Emile Male, LTconographie 
frangaise et l'art italien au xiv* siécle et 
au debut du xv''. — Charles Picaro, La 



sculpture grecque de Thasos jusqu'á la 
fin du v"' stécle avant J. C. 

Revue des Etudes Anciennes. 1919. 
Octubre-diciembre. S. Schiffer, Marsyas 
et les Phrygiens en Syrie. — E. CuQ, La 
jurisdiction des ediles, d'aprés Plaule, 
Ménechmes. 

Revue Hispanique. 1919. Abril. Fran- 
cisco de MoNCADA, conde de Ossona, Em- 
presas y victorias alcanzadas por el valor 
de pocos catalanes y aragoneses contra 
los Impenios de turcos y griegos. — Los 
romancerillos de la Bibliothéque Am- 
brosienne. 

Revue de l'Histoire des Religions. 
1 91 9'. Julio-octubre. W. Deonna.,. Ques- 
tions d'archéologie religieuse et symbo- 
lique. 

Revue de l'Orient Chrétien. 1918- 
1919. Núm. I. L. Guerrier, Canons pé- 
nitentiels; texte éthiopien edité et tra- 
duit. — Michel Rjvjji, Une anaphore syria- 
que de Sévére d'Antioche pour la messe 
des présanctifiés. — S. Grébaut, Contribu- 
tion á la philologie éthiopienne. 

Revue de Philologie. i 91 9. Abril. 
Víctor Bérard, Sur le texte de l'Odys- 
sée. — Bernard Haussoullier, Inscriptions 
de Didymes. Classement chronologique 
des comptes de la construction du Didy- 
meion. 

Revue Philosophique. 1919. Diciem- 
bre. J. PÉRÉs^ De quelques éléments 
orientaux et hispaniques dans le Spino- 
zisme. 

Revista Itali.\na di Numismática. 
1919. Tercer trimestre. U. Monneret, La 
monetazione nellTtalia Barbárica. — A. 
Calderini, Nuovi contribuüi alie questio- 
ni monetarie nei documenti dei papiri. 
Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN 
PUBLICA Y BELLAS ARTES 

REAL DECRETO SOBRE LA LECTURA OBLI- 
GATORIA DEL "quijote" en LAS ES- 
CUELAS XACIOXALES 

EXPOSICIÓX 

Señor: La Nación espafiola tiene 
la inmensa fortuna de contar entre 
sus hijos a Mi^el de Cervantes 
Saavedra, genio culminante de nues- 
tra raza y autor del libro inmor- 
tal y más excelso que vieron los si- 
g\os. El Ingenioso Hidalgo don Qui- 
jote de la Mancha es biblia profana 
de la Edad Moderna, arsenal copio- 
sísimo que atesora sentencias, ob- 
servaciones y verdades, donde el 
hombre de saber halla siempre la 
expresión adecuada de cuanto sig- 
nifique postulados amplios y gene- 
rales; el que tiene mediana cultura, 
vastos horizontes de conocimientos 
que aún no posee ; el que sólo adqui- 
rió las elementales nociones de la 
instrucción primaria, frases v razo- 
namientos que presentan claras a su 
inteligencia las normas vulgares y 
corrientes de la vida cotidiana, y 
todos en general, el exuberante y 
riquísimo venero de nuestro esplén- 



dido idioma; pues de este libro sin 
par puede decirse, mejor que de 
ningún otro, que tiene tantos dia- 
mantes como dicciones. 

Pero con ser el Quijote todo esto 
y mucho más todavía, justo, aun- 
que doloroso, es confesar que aún 
no ha saboreado su lectura la ma- 
yor parte de los españoles. Consti- 
tuye, por tanto, una sagrada obli- 
gación procurar, por cuantos medios 
estén a nuestro alcance, que este 
incomparable libro, por el cual Es- 
paña no tiene hoy en el mundo sino 
admiradores, se divulgue hasta el 
punto de lograrse que cuantos ha- 
biten en territorio español se fa- 
miliaricen con tan insuperable joya 
de la literatura nacional. Es, sin 
duda, por todo extremo lamentable 
que esta obra, traducida hasta hoy 
a más de treinta idiomas, entre 
ellos el hebreo, el chino y el japo- 
nés, y de la cual se han estampado 
cerca de ochocientas ediciones, pa- 
sando de doscientas las españolas, 
permanezca desconocida en España 
por la mayoría de sus pobladores. 

Para remediar este mal no hay 

mejor recurso que establecer como 

obligatoria en las Escuelas naciona- 

I les la lectura diaria de un trozo del 



1 6o 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Quijo te j a fin de que los niños, 
practicándola repetidamente, sien- 
tan un estímulo, sin duda poderoso, 
por la virtualidad misma de las ga- 
las y donaires cervantinos, que les 
aficione a repasar una y cien veces 
durante el resto de su vida las pá- 
ginas del 'libro rrüás educativio y 
agradable que ha producido el in- 
genio humano. 

Al dar cima a esta indispensable 
empresa pedagógica, quedará tam- 
bién cumplida una obra de justicia, 
ya que no puede menos de serlo el 
dedicar todos los días en las Escue- 
las primarias, templos donde se reci- 
be el bautismo cultural, un tributo 
de respeto y gratitud al varón pre- 
claro que más alto ha puesto el nom- 
bre de su patria, labrando un monu- 
mento literario que es pasmo de todo 
el mundo y que en todos los tiem- 
pos, aialquiera que sean las contin- 
gencias del porvenir, irá unido al 
glorioso nombre de España. 

Fundado en las anteriores consi- 
deraciones, el Ministro que suscribe 
tiene el honor de someter a la apro- 
bación de V. M. el adjunto proyec- 
to de Decreto. 

Madrid, 6 de marzo de 1920. — 
Señor: A 1. r. p. de V. M.. Natalio 
Rivas. 

REAL DECRETO 

A propuesta del Ministro de Tn.s- 
tiuccción pública y Bellas Artes, 

Vengo en decretar lo siguiente : 

Artículo i.° Se declara obligato- 
ria la lecttira de El Ingenioso Hi- 
dalgo Don Quijote de la Mancha, de 
Miguel de Cervantes Saavedra, en 
todas las Escuelas nacionales estable- 
cidas en territorio español. 

Art. 2° A dicha lectura se de- 
dicará cada día laborable el primer 



j cuarto de hora de clase, terminado 
el cual, el Maestro explicará a los 
alumnos, con brevedad y en térmi- 
nos apropiados para su inteligencia, 
la significación e importancia del 
pasaje o pasajes leídos. 

Art. 3.° A fin de dotar a las Es- 
cuelas nacionales del material nece- 
sario para dar cumplimiento a lo 
antedicho, se publicará una numero- 
sa edición abreviada del Quijote, 
cuya preparación estará a cargo, 
conjuntamente, del Director de la 
Biblioteca Nacional, un Académico 
que de su seno designe la Real Aca- 
demia Española y el Catedrático de 
Lengua y Literatura española de la 
L^niversidad Central. 

j Art. 4." El Ministro de Instruc- 
ción pública y Bellas Artes dará las 

I órdenes oportunas para todo lo con- 
cerniente a la ejecución del presente 
Decreto. 

Dado en Palacio a seis de marzo 
de mil novecientos veinte. ALFON- 
SO. — ^El ministro de Instrucción pú- 
blica y Bellas Artes, Natalio Rivas. 

I {Gaceta del 7 de marzo.) 

I CREAQON DE LA BIBLIOTECA 
INFANTIL 

EXPOSICIÓN 

Señor: Fundadas en Madrid y en 
Valladolid por el Gobierno de S. M. 
tres Bibliotecas populares, cuyos ad- 
mirables resultados 'no pueden me- 
nos de animarle para la creación de 
otras, luego que f>ara ello se cuente 
con los recursos económicos nece- 
sarios, hoy, por medio del presente 
proyecto de Decreto, se comienza a 
llevar a la práctica una empresa me- 
nos costosa, pero no menos útil para 
la cultura general: la fundación de 
la Bibioteca de la niñez, en cujyo 
bien escogido fondo las tiernas in- 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



i6t 



teligencias hallen, al par que agrada- 
ble recreo y amena preparación para 
otros estudios, sano alimento espiri- 
tual, que no siem4>re es dado encon- 
trar aun en piezas y colecciones bi- 
bliográficas especialmente destina- 
das por sus editores para la edad in- 
fantil. 

Sería ocioso encarecer cosa tan 
patente como la importancia de las 
Bibliotecas especiales para niños. 
Con razón se ha dicho que ellas son 
la piedra fundamental de cuanto ha- 
ya de intentarse para la utilidad del 
adelanto de las demás Bibliotecas 
públicas. Mas para que aquéllas rin- 
dan todo el buen fruto deseable, no 
se !ha de perder de vista la conside- 
ración de que una Biblioteca infan- 
til es, en atinada frase de Bityse, 
"la expresión más tierna del respeto 
al ser humano y de los cuidados de 
la raza''. Una Junta de hombres 
competentes encargados de escoger 
el material bibliográfico que haya 
de ponerse en manos de los niños sa- 
brá inspirarse con solícito cuidado 
en este saludable pensamiento. 

Al predicho fin, el Ministro que 
suscribe tiene el honor de someter 
a la aprobación de V. M. el si- 
guiente prqyecto de Decreto. 

Madrid, 2 de enero de 1920.— Se- 
ñor: A 1. r. p. de V. M., Natalio 
Rivas. 

ÍIEAL DECKETO 

Conformándome con las razones 
expuestas por el Ministro de Ins- 
rucción pública y Bellas Artes, 
Vengo en decretar lo siguiente: 
Artículo I.» Se crea en Madrid, 
en el edificio de la Biblioteca Na- 
cional, y como hijuela de la misma, 
la Biblioteca de la Niñez, para lec- 

3.» ¿POCA.— TOMO XLI 



tores y estudiantes, de uno y otro 
sexo, menores de catorce años. 

Art 2° El servicio de esta Bi- 
blioteca estará a cargo del Cuerpo 
Facultativo de Archiveros, Biblio- 
tecarios y Arqueólogos y bajo la 
inmediata inspección del Director 
de la Biblioteca Nacional. 

Art 3.° El fondo de la Bibliote- 
ca de la Xiñez se compondrá: 

a) De los libros, revistas ¡f es- 
tampas que para este efecto se se- 
greguen de los fondos de la Biblio- 
teca Nacional. 

b) De los libros, revistas y es- 
tampas, asi de enseñanza como de 
recreo, que se adquieran a propues- 
ta de una Junta presidida por el Di- 
rector de esta dicha Biblioteca, y de 
la cual formarán parte, además, cua- 
tro personas, designadas, respectiva- 
mente, por las Direcciones genera- 
les de Primera enseñanza y Bellas 
Artes, el señor Obispo de Madrid- 
Alcalá y la Junta Facultativa de 
Archivos, Bibliotecas y Museos. 

Art. 4.° Luego que se efectúe la 
apertura de la Biblioteca de la Ni- 
ñez, los lectores y estudiantes me- 
nores de catorce años no tendrán 
entrada en ningima otra del Estado 
en Madrid, salvo el caso de que para 
ello exhiban autorización escrita del 
Director de algún Establecimiento 
público de enseñanza. Esta autori- 
zación indicará concreta y claramen- 
te qué libro o libros han de facilitar- 
se al niño autorizado. 

Art. 5.° La Biblioteca de la Ni- 
ñez estará abierta al servicio público 
los mismos días ¡/- durante las horas 
que la Biblioteca Nacional. 

Art. 6.° Los gastos que ocasione 
este servicio serán satisfechos con 
cargo al capítulo 18, art 2.«» del pre- 

fi 



l62 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



supuesto vigente del Ministerio de 
Instrucción pública. 

Art 7.° El Ministro de Instruc- 
ción pública y Bellas Artes dictará 
las disposiciones oportunas para la 
ejecución de este Decreto. 

Art. 8.° Quedan derogadas cua- 
lesquiera disposiciones que se opon- 
gan a lo establecido en la presente. 

Dado en Palacio a dos de enero 
de mil novecientos veinte. ALFON- 
SO. — ^El Ministro de Instrucción pú- 
blica y Bedlas Artes, Natalio Rivas. 

{Gaceta del 3 de enero de 1920.) 



Por jubilación de don Manuel Aní- 
bal Alvarez, íha sido nombrado, a 
propuesta del Claustro de profeso- 
resi, Director de la Escuela Supe- 
rior de Arquitectura de Madrid el 
señor don Vicente Lampérez y Ro- 
mea, académico de la Historia ¿y de 
Bellas Artes y colaborador de esta 
Revista, como lo es también su es- 
posa, la ilustre escritora doña Blan- 
ca de los Ríos. 

El autor de la Historia de la Ar- 
quitectura cristiana en España y de 
otras muchas obras, de todos cono- 
cidas, tiene bien cimentada su re- 
putación como historiador y crítico 
del arte español para que necesite 
de nuestros elogios y en su cátedra, 
en el Ateneo y en las Academias 
ha dado buenas muestras de su am- 
plia y sólida cultura. 

La Biblioteca de la Escuela de Ar- 
quitectura confía en que el nuevo 
Director la atenderá preferentemen- 
te, pues se encuentra ahogada, por 
falta de espacio y de luz, hasta el 
punto de que no puede colocarse un 
solo libro más, jy los últimamente re- 
cibidos están apilados sobre los ar- 
marios sin que prtiedan aprovedhar- 



los los lectores. Es de necesidad qué 
se agreguen las dos salas contiguas 
para instalar en una de ellas, sepa- 
radamente y en condiciones de se- 
guridad, el valioso Donativo de Ce- 
brián, y dedicar la otra a Sala de 
Revistas, lo que permitiría, admitir 
doble número de lectores, si el Mi- 
nisterio de Instrucción pública aten- 
diese las repetidas peticiones que se 
le han hecho de aumentar una plaza 
de ordenanza, absolutamente necesa- 
ria para la vigilancia y el servicio 
manual de los libros. 

Si estas reformas se ejecutan pron- 
to, como esperamos, la Biblioteca 
perfeccionaría su organización, pues, 
aparte de publicar el tercer tomo 
de sus índices, foompuesto de las 
obras que forman la Biblioteca par- 
ticular del Claustro de profesores, 
se emprendería la formación de uu 
índice por conceptos de todas las 
monografías insertas en las nume- 
rosas revistas que se reciben. Este 
índice, que no existe en las demás 
bibliotecas, permitiría consultar tra- 
bajos de verdadera importancia que 
permanecen ocultos en colecciones 
tan extensas, cuya ordenación y 
buen servicio exige se las destine 
una sala especial. 

Si el nuevo Director secunda, 
como esperamos, estos propósitos, su 
nombre quedará unido, como el de 
Cebrián, a la obra de fomento y re- 
novación de la Biblioteca de Arqui- 
tectura. 



Como recompensa a sus trabajos 
en las excavaciones de Numancia 
y en la organización del Museo Nu- 
mantino de Soria, el Gobierno ha 
concedido al ilustrísimo señor don 
José Ramón Mélida la Gran Cruz 
de Isabel la Católica. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



l63 



Conocidas son de todos la meri- 
toria labor arqueológica del señor 
Mélida en dichas excavaciones y en 
las de Mérida, en la dirección de 
los Museos de Reproducciones Ar- 
tísticas v Arqueológico Nacional, 
en su cátedra de la Universidad 
Central y en las conferencias del 
Ateneo y del Museo de Reproducio- 
nes, en el Catálogo monumental de 
España y en sus libros y artículos 
de revista. 

El personal facultativo de los 
Museos Arqueológico Nacional y de 
Reproducciones Artísticas ha querido 
testimoniar al señor Mélida su adhe- 
sión y afecto obsequiándole con la 
placa de la referida Orden. 

La Revista de Archivos se aso- 
cia a este homenaje en honor de 
su redactor jefe y le felicita por el 
galardón, debido a la labor científi- 
ca del ilustre arqueólogo. 

PENSIONES DEL CUERPO 

Doña María Luisa García Pérez, 
huérfana de don Juan Catalina Gar- 
cía López, inspector primero que fué 
del Cuerpo facultativo de Archive- 
ros, Bibliotecarios y Arqueólogos. Se 
la declara con derecho a suceder a su 
madre, doña Juana María de las 
Mercedes Pérez Méndez, en el dis- 
frute de la pensión de Montepío de 
Ministerios, por Madrid, de 2.500 
pesetas. 

(Gaceta del 26 de diciembre de 
1919.) 



-Doña Pilar Medinaveitia y Cruza, 
viuda de don Sotero Irasarrí Martí- 
nez, oficial de primer ^rado del 
Cuerpo facultativo de Archiveros, 
Bibliotecarios y Arqueólogos. Se la 
declara con derecho a la pensión de 



Montepío de Ministerios, por Logro- 
ño, de 1.750 pesetas. 
(Gaceta del 6 de marzo de 1920.) 



En la Gaceta del día 12 de fe- 
brero se publicó el escalafón del 
Cuerpo, en el que a^parecen catorce 
plazas vacantes de oficiales de ter- 
cer grado, cuya provisión es de ur- 
gencia para que no queden bastan- 
tes establecimientos desatendidos por 
tiempo ilimitado. Transcurridos, ade- 
más, cerca de cuatro años desde las 
últimas oposiciones, no pueden de- 
frai^darse por más tiempo las legí- 
timas aspiraciones de numerosos li- 
cenciados en Letras que siguieron 
esta carrera con el fin principal de 
ingresar en el ramo de Archr^-os y 
BibIiotcci:S, para el cual vienen pre- 
parándose desde hace largo tiempo. 

Reducida, por otra parte, al lími- 
te imprescindible la plantilla de los 
establecimientos, qualquier vacante 
que en ellos se produzca será con 
daño y retraso del servicio si no se 
cubre inmediatamente. Todas estas 
razones aconsejan, no sólo la convo- 
catoria de oposiciones sino la for- 
mación de una escala de aspirantes 
en expectación de destino, compuesta 
de doce a quince plazas, para cubrir 
sin demora y automáticamente las 
vacantes que ocurran en el período 
de dos años que debe mediar, como 
máximo, entre unas y otras oposi- 
ciones, convocándose las siguientes 
tan pronto como la escala de aspi- 
xantes esté a punto de agotarse. 

Es indudable que todos los Cuer- 
pos deben procurar, no sólo por los 
que actualmente los conrponen, sino 
por los que han de sucederles, es- 
cogiendo, al terminar su carrera, a 
los más aptos, que únicamente ante 
la probabilidad de ingreso en plazo 



164 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



no lejano harán seriamente su pre 
paración. 

De aplazarse las oposiciones has- 
ta que termine la amortización en 
las demás escalas, tardarán aquéllas 
muchos años en celebrarse y queda- 
rán vacantes la totalidad de las pla- 
zas de oficiales terceros y aun las 
de oficiales segundos, con evidente 
daño para el servicio. 

Los lazos que nos unen a la Fa- 
cultad de Letras, que serán aún más 
estrechos cuando se establezca la au- 
tonomía universitaria, quisiéramos 
que sirviesen para que aquélla viera 
en nuestro Cuerpo, y en su natural 
complemento los Archivos v Biblio- 
tecas de Diputaciones y Ajyunta- 
mientos y los judiciales, de protoco- 
los, etc., el mejor medio de robuste- 
cer su vitalidad, proporcionando a 
los mejores alumnos empleos adecua- 
dos a sus aptitudes, pues la Facul- 
tad de Letras, de la que casi todos 
procedemos, y el Cuerpo de Archi- 
veros-Bibliotecarios, debieran consi- 
derarse como miembros de una mis- 
ma familia y apoyarse mutuamente. 

De la monosfrafia sobre Las Uni- 
versidades americanas, por Edward 
Delavan Perry, publicada en el fo- 
lleto titulado Museo Pedagógico Na- 
cional. El colegio y la Universidad 
en los Estados Unidos (Madrid, IQ19), 
copiamos las sig-uientes líneas: "Las 
instituciones situadas dentro o cer- 
ca de las grandes ciudades tienen, 
además, la ventaja de los Museos y 
Bibliotecas públicas; así, Harward 
está cerca del Museo de Bellas Ar- 
tes de Boston y de su Biblioteca 
pública; Colulmbia, está cerca del 
Museo Metropolitano de Arte y de 
otros; los estudiantes de Johns Hop- 
kins pueden llegar fácimente a las 
grandes colecciones nacionales de 



Washington, etc. Las Universidades 
occidentales no están todavía tan fa- 
vorecidas en este respecto." 

"El crecimiento de las Bibliotecas 
de las Universidades y colegios de 
los Estados Unidos, es poco menos 
que fenomenal. Las mayores son: 
Harward, 324.000 volúmenes; Chica- 
go, 309.000; Yale, 290.000; Colum- 
bia, 260.000; Cornell, 211.000; Pen- 
silvania, 160.000. Debe advertirse, 
sin emibargo, que la amplitud de la 
Biblioteca no siemlpre indica su ex- 
celencia. Es notorio el espíritu libe- 
ral y práctico que preside en la di- 
rección de las Bibliotecas america- 
nas, no encontrándose en ellas nada 
de los métodos y vejatorias restric- 
ciones, tan comunes en las Bibliote- 
cas europeas." (Pág. 95.) 



[ "Los donativos mayores están en 
los Museos... y Bibliotecas, tales el 
Museo Semítico y el Museo de Arte 
de Fogg, en Cambridge; le Biblio- 
teca de Arquitectura Aveí^, en Co- 
lumbia; la Biblioteca histórica Whi- 
te, en Cornell, y muchas más. El 
magnífico edificio de la Biblioteca, 
en Columbia, es donativo de su pre- 
sidente; un gran fondo, donado por 
el duque de Loubat, se utilizará 
como fondo para la Biblioteca de 
Columbia; la generosidad de varios 
graduados de Yale le ha llevado la 
admirable Biblioteca clásica de Er- 
nest Curtius, como la Biblioteca his- 
tórica de Bluntschli fué comprada 
por Baltimore..." (Pág. 10 1.) 



El excelentísimo Ayuntamiento de 
Madrid ha tenido recientemente dos 
felices iniciativas. Una de ellas con- 
siste en la creación de una Biblio- 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



l65 



teca circulante de Música, a cuyo 
fin, un grupo de aficionados se ha 
impuesto la tarea de recoger dona- 
tivos de libros, álbumes y composi- 
ciones musicales, que se encargarán 
de coleccionar y seleccionar, para 
que lo que en muchos hogares se 
tiene arrinconado por viejo e inser- 
vible, constituya im elemento de cul- 
tura popular. 

La otra se refiere a la creación 
de un Instituto bibliográfico, para 
lo cual el concejal señor Serrán ha 
logrado que se inviertan 25.000 pe- 
setas en el presupuesto municipal. 

Muy loables son estas propuestas 
y mm' de desear que nuestro Cuerpo 
tome la participación que primor- 
dlalmente le corresponde en esta 
materia. Urge que la Junta superior 
del Cuerpo proyecte la creación del 
Servicio de información bibliográ- 
fica general, afecto a la Biblioteca 
Nacional — años hace establecido en 
la Biblioteca del Museo de Ingenie- 
ros del Ejército, aunque con carác- 
ter especial, en relaciórn cofa el 
Instituto Internacional de Bibliogra- 
fía de Bruselas, y el establecimien- 
to de una gran Biblioteca circulan- 
te, no con carácter de esparcimiento 
literario, sino de utilización para 
los estudiosos e investigadores y su- 
pliendo una deficiencia de moderna 
Biblioteca, que hon.' parcialmente 
cumplen las Bibliotecas del Ateneo 
de Madrid, del Instituto de Refor- 
mas Sociales, del Centro de Estudios 
Históricos, de la Escuela de Inge- 
nieros de Caminos, Canales y Puer- 
tos, de Ingenieros militares, del Mu- 
seo Pedagógico Nacional y de otras 
Corporaciones y entidades. 



En el concierto dado por la Or- 
questa Filarmónica, . dirigida por el 
maestro Pérez Casas, en el teatro 
Price, el viernes 27 de febrero, se 
dio a conocer por vez primera la 
Balada para orquesta, original de 
nuestro compañero Julio Gómez. 

Del programa de dicho concierto 
transcribimos lo que sigue: 

"El autor de la Balada para or- 
questa, respetando ^ admirando a los 
compositores que en la música sin- 
fónica siguen un plan fundado en 
obras de otras artes, la Literatura y 
la Pintura preferentemente, cree qiw 
la Música tiene en sí la misma ra- 
zón suficiente de existir, y que nim- 
ca necesita y a veces repele la ex- 
plicación literaria de sus ideas, de 
sus episodios y desarroilos. Por esto, 
en la obra presente, como en alguna 
otra ya aplaudida por el público, no 
hay otro sentido que el musical, ni 
otras razones de forma que las ló- 
gicas que se derivan: armónica, con- 
trapuntística, discursiva e instrumen- 
talmente de la índole de los motivos 
sobre los cuales la composición está 
construida. 

"Llámase Balada por parecer este 
término más alejado de su origen 
literario que el de Poema, con el 
que hoy generalmente se designan 
esta clase de composiciones. El com- 
positor no pretende que el qyente le 
siga en los propios sentimientos que 
inspiraron la obra. Le basta con que 
ésta sepa despertar y avivar las emo- 
ciones de cada cual y que la música 
que ofrece al público halle un eco 
en la música increada que todos lle- 
vamos en nuestro corazón," 



Don Qaudio Sánchez-Albornoz y 
Menduifia ha sido nombrado cate- 



.66 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



drático de Historia de España (Eda- 
des Antigua y Media) de la Facul- 
tad de Filosofía y Letras de Ma- 
drid. 



Nuestro colaborador don Antonio 
Ballesteros y Beretta ha obtenido, 
en virtud de oposición, la cátedra 
de Historia de Esipaña (curso gene- 
ral) de la Universidad Central. 



Los individuos del Cuerpo de Ar- 
chiveros, Bibliotecarios y Arqueólo- 
gos don Ángel del Arco y Molinero, 
dbn Ricardo del Arco y Garay y 
don José Aniceto Tudela de la Or- 
den, han sido nombrados Delegados 
regios de Bellas Artes, de las pro- 
vincias de Tarragona, Huesca y So- 
ria respectivamente. 

MOVIMIENTO DE PERSONAL 

ASCENSOS 

Por fallecimiento de don Joaquín 
Deleito y Mínguez, han ascendido: 
a jefe de secundo grado, don José 
Sancho Pérez ; a jefe de tercer grado, 
don Eugenio Moreno Ayora; a ofi- 
cial de primer grado, don Manuel 
Machado y Ruiz, y a oficial de segun- 
do grado, don José Muñoz Llórente. 

TRASLADOS 

Don Rafael Raga Miñana, del Ar- 
chivo general de Simancas al Archi- 
vo de Hacienda de Guipúzcoa. — Don 
Manuel Góngora y Ayustante, del Ar- 
chivo y Biblioteca de la Presidencia 
del Consejo de Ministros al Archivo 
del Ministerio de Gracia y Justicia. — 
Don Manuel Brocas Gómez, del Ar- 
chivo del Ministerio de Gracia y Jus- 



ticia al Archivo y Biblioteca de la 
Presidencia del Consejo de Ministros. 
— Don Javier Lasso de la Vega, del 
Archivo de Hacienda y Biblioteca de 
Jaén al Archivo de Hacienda y Biblio- 
teca de Huelva. — Don Antonio Alca- 
lá Venceslada, del Archivo de Hacien. 
da y Biblioteca de Huelva al Archi- 
vo de Hacienda y Biblioteca de Jaén. 
— Don Germán García Muñoz, de la 
Biblioteca de Filosofía y Letras al Ar- 
chivo y Biblioteca del Ministerio de 
la Gobernación. — Don Manuel Pérez 
Eúa, de la Biblioteca Nacional a la 
Biblioteca de Derecho. — Don Luis 
Pérez del Pulgar y Burgos, de la Bi- 
blioteca de Derecho a la Biblioteca 
Nacional. — Don Antonio Gallego y 
Eurín, del Archivo de Hacienda de 
Granada al Museo Arqueológico de 
la misma capital. — Don Jesús Comín 
Si'güés, del Archivo de Hacienda y 
Biblioteca de Zamora a la Biblioteca 
Universitaria de Zaragoza. — Don 
Amalio Huarte Echenique, de la Bi- 
blioteca Universitaria de Santiago de 
Compostela a la Biblioteca Universi- 
taria de Salamanca. 

REINGRESOS 

Se ha concedido a don José Fiestas 
Fcdríguez, con destino al Archivo d,' 
Hi'cienda de Granada. 



Nuestro compañero don Gregorio 
García-Arista, decano del Colegio de 
Doctores en Ciencias y Letras de Za- 
ragoza y vicepresidente del Ateneo, 
ha sido el mantenedor de los Juegos 
florales celebrados en dicha ciudad el 
día i8 de noviembre de 1919, leyendo 
un elocuente discurso sobre La jota 
■aragonesa. Dicho señor ha obtenido 
el primer premio en el concurso de 
la fundación Villahermosa-Guaqui 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



lé; 



por un trabajo histórico-arqueológi- 
co sobre la judería de Zaragoza. 



Ha fallecido el jefe del Archivo 
regional de Valencia don Manuel 
Ferrandis Irles, funcionario de los 
más competentes de nuestro Cuerpo y 
uno de los discípulos predilectos de 
don Francisco 'Codera, a cuyo lado 
trabajó en la impresión de la Biblio- 
teca arábigo-española. 



También han fallecido don Joaquín 
Deleito y Mínguez, competente jefe 
del Archivo de Hacienda de Barce- 
lona y don Daniel Prugent, licencia- 
do en Filosofía y Letras, inteligente 
y laborioso funcionario del Ardiívo 
de los Ministerios de Instrucción pú- 
blica y de Fomento, e hijo de nues- 
tro antiguo compañero don Enrique, 

D. E. P. 



ERRATAS 

Pág. 82, lín. II, dice: ^^UíIIa, por í^UaJI 
Pág. 82, lín. 12, dice: ^lyjJül por ^\JjJJ\ 



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REVISTA *'^ 

DE 

ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Año XXIV.— Abrjl a Jumóle 1920.— Núms. 4, 5 y 6 



LA carestía de la VIDA EN EL SIGLO XVI 
Y MEDIOS DE ABARATARLA 



IV 

En 1546 volvía a tratarse de la tasa del pan, y en años sucesi- 
vos, de la posibilidad y conveniencia o el daño de establecerla en 
todos o la mayor parte de los artículos. Ministro tan calificado en 
asuntos de economía y oficios de hacienda como Francisco de 
Almaguer * deponía en la materia conforme al criterio de la época, 
a la práctica de los negocios y a sus observaciones personales. El 
mes de septiembre comenzaron informes y consultas. La tasa pa- 
reció a Almaguer medida muy loable y necesaria, así para provi- 
sión de los ricos, pobres y gente miserable que carecen de pan, como 
para aquellos que lo tienen, pues poniéndoles freno en los precios y no 
dejándolos subir a voluntad, remediaban las almas de los tenedores. 
Pensaba que valiendo el trigo entonces de 9 a 11 reales la fa- 
nega desde Andalucía a Burgos, y sabiendo qua la cosecha había 
sido igual en todo el Reino, hubiere sido provechoso dar en ello un 
corte, proveyendo al precio de la tasa para gastar y sembrar con 
menos pesadumbre que al presente ; pero pues se estimó conveniente 
consultar a los pueblos, corregidores y Chancillerías, para determi- 
narse mejor en ello, no había sino venir en lo actuado. 

1 Francisco de Almaguer, teniente de Contador mayor de Hacienda y de Tomar 
razón de ella. Tavo facultad para descubrir mineros de oro y plata durante tres años 
en el priorazgo de Vélez en 1540; tenedor de muchos privilegios y mercedes y agasa- 
jado por los Reyes y las Cortes castellanas por sn competencia en asuntos rentísticos 
y relacionados con ellos. 



170 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Los pareceres todos — continúa — se reducen a que unos quieren la 
tasa y otros la rechazan, aun dentro a veces del pueblo mismo, "ha- 
blando cada uno conforme a su provincia y comarca", sin tocar nin- 
guno al interés general, que es lo que corresponde a los señores del 
Consejo, 

Deben mirarse primero cuáles son los perjuicios e inconvenientes 
derivados de la tasa, así como si ha de ser igual y general en todo el 
Reino, en qué precios, tiempo de existencia y modo de ejecutarla. 

Los perjuicios que se ocurrían a Almaguer miraban a las tercias 
reales, a los arrendadores, a los regatones de pan y a los tenedores de 
granos sobrantes para vender. P&ro pensaba que en las tercias no su- 
friría daño S. M. por estar todas encabezadas, y ni flos pueblos por te- 
nerlas en precios de poder sufrirlas a su vez, ni arrendadores ni re- 
gatones, por cuanto los de adquisición y arriendo eran tan bajos, que 
ganarían aun con la tasa, "y si algo aventurasen, sería poco para 
la penitencia que merecen por sus malos deseos". 

Podía inferirse a S. M. otro perjuicio en el pan de los Maestraz- 
gos ; pero como estaba arrendado "para este año de cuarenta y seis", 
con condición que, impuesta tasa, no pudiera ser a menos de 240 
maravedís la fanega de trigo, y a 120 la de la cebada, y en los cuatro 
añcs siguientes fuera general y no habían de bajar esas dos se- 
millas de 8 y 4 reales, respectivamente, resultaba con este cálculo que 
el perjuicio dejaba de serlo. 

La oposición de Sevilla, Toledo, Segovia y Burgos, que se pro- 
veían de acarreo, a que hubise tasa, podía salvarse ordenando que de 
las tierras comarcanas de donde se solían proveer, se crezca ua tanto 
justo por razón de la distancia, y aun si pareciere, se podría determi- 
nar, previa consulta, que los que lo llevaren podrían venderlo a como 
(pudieran, "sin tener respeto a la tasa". 

El pan — expone Almaguer — adquirió mayor valor desde la co- 
secha adelante, conforme a los precios que tenía entonces, por ha- 
berse publicado la tasa y dilatádose después. También influyó haber- 
se torcido el temporal conveniente a la sementera, aunque ésta 
va bien ahora, temiendo sólo que nueva variación haga crecimiento 
en los precios si la tasa no los limita. 

El inconveniente que relata de que en algunas partes, no están- 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI IJl 

<Io el pan a los precios de la tasa, los subiría ésta al quedar estable- 
cida, lo explica con el provecho d€ no poder salir de un precio de- 
terminado, aunque estuviera la especie por cima de él. 

Opina, salvando el parecer del Consejo, que se debería poner 
tasa de carácter general e i^al para todo el Reino, porque puesta 
por provincias y a diferentes precios, daría lugar a confusión, per- 
juicios, fraudes y otros inconvenientes. 

Los precios debieran ser 9 reales la fanega de trigo y 4 1/2 
la de la cebada, "competentes para todas las partes". El tiempo por 
el que se estableciera quedaría a voluntad d S. M., porque de ser 
perpetua, podría suceder que viniendo "buenos temporales", si al- 
gTjn año fuese escaso se podría moderar más, y si fuese limi- 
tada se correrla el riesgo de esconder la mercadería para ven- 
derla a mayores precios después de pasado el de la tasa, cosa que no 
sucedería con su indicación. 

El Consejo, o alguna otra persona, sin duda opinaba sobre la 
materia de modo distinto algunas veces a como pensaba Almaguer, 
si ju^^amoe por algunas notas marginales que en el informe exis- 
ten. Así, pensaba quienquiera que fuera, que el centeno debía po- 
nerse a 5 reales, y que el tiempo sería mejor perpetuo, porque des- 
confiando los dueños de que las especies les habrían de valer más, 
*e apresurarían a vender, y si en alguna ocasión pareciere otra 
cosa, bien podía proveerse en ello. El mismo, o un tercero, añadía 
luego que era tmejor tasar el trigo a 7 reales, la cebada a 4 y el cen- 
teno a 4 1/2. 

La enajenación — sigue Almaguer — había de ser forzosa, des- 
contando la cantidad precisa hasta la cosecha siguiente y cedi- 
das las fanegas, prefiriendo a los del pueblo sobre los forasteros; 
pero con libertad de poderlo éstos sacar para donde quisieren, con 
sujeción a la tasa, y determinación de las justicias, así cuanto 
al acarreo y sus incidencias, como al panadeo y las suyas, previa 
presentación <iel oportuno testimonio expedido por escribano del 
lugar de donde se sacare la especie, supuesto — se anotaba al mar- 
gen — que pidan i>or el grano a mayor precio que el de tasa. 

Que sin excusa ni pretexto, con la mayor diligencia y rigor, 
»e averigüe el pan existente para la venta en poder de iglesias. 



iy2 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

monasterios, hospitales, eclesiásticos y seglares, todo ei cual se- 
pondría en libertad para la venta a quien lo quisiere. 

Disparidad de criterio sustentaba el marginador del documen- 
to, juzgando que los tenedores citados harían todos la manifes- 
tación oportuna, pues que si esperaban la tasa tendrían que ven- 
der a ella y si dejaban de vender, por haber bajado, en espera de 
nueva alza, no faltaría grano de otras partes, y todos los arrendado- 
res tendrían cuidado de no enajenar sino a precios más bajos de los 
tasados. 

Aunque tachado en el documento el párrafo de que vamos a 
hacer mérito, lo anotamos, sin embargo, como expresión de la pri- 
mera idea: para evitar encubrimientos de pan, se haría por las 
justicias principales cala y cata de cuanto tuvieren los tenedores de 
cualquier clase, condición y fuero, valiéndose para ello del personal 
necesario con cargo a Penas de Cámara; expresarían cuánto te- 
nían los poseedores y cuánto habrían mene.ster para sus familias, 
siembras y labores hasta el año nuevo, e igualmente los de gran- 
des y titulados, iglesias y monasterios, hospitales y obras pías. 
Obispos, cabildos y cofradías, tercias y arrendamientos, exceptuan- 
do el fondo que algimas de estas instituciones suelen dejar calcu- 
lado para limosnas ordinarias, sin que ninguno pueda excusarse 
de vender el que posea. La relación hecha por estas personas inter- 
ventoras sería pasada en copias al Escribano de la villa o lugar, 
para que los propietarios, al darles cuenta anticipada del tiempa 
y persona a quien se había de vender, pudiera llevar el alta y baja 
de las existencias ; otras copias iguales pasarían los interventores 
a los jueces que les nombraron para caso de que considerara atinado 
fiacer pesquisas, entendiéndose que, mientras las mencionadas copias 
fuesen cursadas y tramitadas, tendrían libertad los propietarios 
del trigo, sin incurrir en pena alguna, de vender sin la sabiduría de 
los escribanos de la ciudad o pueblo a que pertenecieran. 

Almaguer era de parecer que no se usare la tasa ni en la provin- 
cia de Guipúzcoa ni en el Condado de Vizcaya, porque s<e suelen 
proveer de Francia y es tierra de poco pan. 

Sería acertado traer de Sicilia cuanto más pan se pudiera, así para 
la provisión de estos Reinos, especialmente para Sevilla, como para 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 1 73 

Jas armadas de S. M., y vender el sobrante lo más barato posi- 
bk, pues se habría de adquirir en buenas condiciones. Y al margen se 
añadía que en esto no se había de guardar la tasa, trajéranlo mer- 
caderes o los mismos pueblos. 

La saca de pan para Valencia débese vedar, aunque pier- 
da S. M. 1.600.000 maravedís por año, que se han de descontar al 
arrendador de los puertos secos cuando no se sacara para el Reino ci- 
tado, poniendo gran recaudo en el cumpli'miento y ejecución de este 
precepto so graves penas, ampliación que debía hacerse a la frontera 
de Portugal, según el anotador al margen, y en el un caso como en 
el otro habría visitadores a costa de las Penas de Cámara. 

Aragón no necesita de estas medidas, porque está bastecido el Rei- 
no luego que se hizo la Acequia imperial; en cuanto a Navarra, 
poco es el pan que se saca, pero se debería proveer, por si llegara el 
caso de poner remedio en ello. 

A los Pósitos no debe referirse la tasa, sino dejar libres a los 
pueblos para hacer en «líos lo que estimen conveniente, con tal de 
que no lo puedan vender ni panadear a mayor precio de ella, enten- 
diéndose que rige para sacarlo en las necesidades del pueblo, pues no 
habían de conservarle mientras se lo suministraban en otros poblados, 
con agravio de ellos y posibilidad de servir con esas cuantías a las 
necesidades generales del Reino. 

Con la tasa como base, es inútil prohibir que haya arrendadores 
y compradores de pan, pues ya sabrán los interesados cómo se las 
arreglan en la reventa para no faltar a la ley. Leemos al margen 
que se podría añadir estuviesen obligados arrendadores y regatones 
a ceder la mercancía a la misma cantidad de coste, más alguna suma 
moderada como ganancia valuada por la justicia, o mejor que se adi- 
cionara no había de ser j>ermitida la venta a mayores precios que 
los de la tasa. 

En caso de que no pareciera poner tasa, habiendo tanta nece- 
«idad de grano para la provisión de la Corte, se debería saber por 
S. A. el tiempo que sería servido estar en la villa de Valladolid, y 
tomando resolución en esto, se tantee el pan necesario "para la. 
provisión de la Corte y desta villa", y se dé orden para el avitualla- 
miento entre lo embargado y lo que se puede embargar, así de perso- 



174 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ñas como de entidades, de suerte que no falte; atendiendo, en cuanto 
a los precios, a las leyes del Reino, pues es tasa particular y no 
general, cuidando de hacerla a un tiempo, la de dentro como la de 
fuera de la villa, y que sean unos mismos los precios para evitar 
críticas que desautoricen. 

Leído este parecer, que fué en 13 de diciembre de 1546, al propio 
tiempo que varios otros sobre la misma materia, hubo uno partidario 
de que se dieran provisiones para que todas las justicias principales 
del Reino y cada una en su jurisdicción, dieran orden para que el pan 
no se subiera de los precios en que estaba entre tanto que S. M. pro- 
veía acerca de lo que debiera hacerse en ello. Almaguer, ex- 
puesta esta opinión, añadía la suya como comentario, entendiendo 
que para no ponerse tasa, por el temor que se tiene de que con ella 
(hubiere de haber más falta de grano, por la imposibilidad práctica de 
que las medidas adoptadas pudieran ejecutarse con los poderosos, 
ni en los lugares de señorío, parecíale ese último juicio el mejor 
de los medios platicados, porque venía a constituir una tasa disi- 
mulada. "Dios alumbre — concluía — a los que lo han de acordar para 
que acierten en lo mejor, que muchas cosas hay en pro y en contra 
de la tasa." "Tomando a pensar en ello — acababa — y porque si 
se dáíran las dichas provisiones no se remedie la carestía del pan, 
parece que la tasa general o perpetua, por quanto fuese la voluntad de 
S. M., sería el mejor remedio de todos" ^. 



V 

De nuevo se toman medidas para el remedio de la carestía en 1551 
y 1552, aunque en su mayor parte tampoco llegaran a implantar- 
se. Para ello se formó, a lo que entendemos, una junta especial 

I Archivo de Simancas. Diversos de Castilla. Leg. 46, fol. 74. 

Las notas marginales no son, como pudieran parecT por la forma, del Emperador. 
Todo el documento es de una misma letra, con excepción del último párrafo y las 
notas, que son de otra mano. Aunque no recuerdo bien de memoria la escritura de 
Almaguer, sin embargo, del encabezamiento del documento, pienso si las notas mar- 
ginales y el párrafo final citados fueran de Almaguer, mejor que el resto del docu- 
mento. Quienquiera que fuese el autor del último párrafo, nos dice la fecba en que 
lo puso: "Este capítulo puse en xv de julio de DXLVII", friolera — conforme a nues- 
tras costumbres no oficiales ni burocráticas — de medio año cumplido entre la lec- 
tura del documento y la conclusión del mismo. Y apremiaban las circunstancias, come 
hoy, en la misma materia y ante igual o peor situación. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI I75 

compuesta de Procuradores a Cortes, representantes dd Consejo 
Real, del de Estado, Indias, Hacienda y Contaduría mayor, opinión a que 
me inclina no sólo los puestos que ocupaban algunos de los Señores 
que se citan en el curso de las pláticas, sino también la misma natu- 
raJeza y variabilidd de los asuntos. 

El procedimiento seguido debió ser el sigfuiente : cualquier persona 
más o menos calificada o más o menos entendida daba su parecer so- 
bre el conjunto de la compleja cuestión debatida, o parte de ella, se 
discutía en la Junta una vez imificados los memoriales presentados, 
se informaba debidamente, pasaba al Consejo sometida a los mismos 
trámites, confería cada uno su parecer, emitía el voto, y consultábase 
al Rey para que resolviera en definitiva por su decreto corre sfKmdien- 
te. También es posible que se unieran en el Consejo Real miembros de 
los distintos organismos, juntándose con algunos del Consejo, quie- 
nes someterían sus pareceres a la decisión real, o directamente la 
Junta consultaría a S. M. sin necesidad de intermediario. 

La relación de los medios que debían adoptarse, unos de carácter 
general, particular otros, estaba impresa, como para que circulara 
entre muchas {>ersonas a quienes se pediría parecer en la materia. 

Entre las primeras y más principales medidas, figura la prohibi- 
ción que debía tomarse para que no se sacara grano del Reino por 
el gran beneficio que se seguirla de eálo para todos los naturales, 
propuesta que hizo Almag^er para Valencia, y la que por excepción, 
6Ín duda, se autoriza para comprarlo e introducirlo por los puertos 
de Castilla en atención a la escasez y malas cosechas de aquella 
región ^. Se vino tan sólo en que se guardaran las leyes. 

Que se abra ei trato de Berbería es otra de las propuestas, por 
las ventajas que proporcionarían las introducciones, y como los 
derechos son muy subidos en los puertos, debería darse por algún 
tiempo franqueza de ellos, señaladamente a los introductores onero- 
sos de cueros y ceras, como, entre otras pobalciones, lo pedía Cádiz, 
con exposición de los beneficios que redundarían a España en oro, 
cueros, cera y otros, sin sacar del país sino paños de fuera, de los 
que en Castilla no se usan, y podrían, por tanto, exportarse para los 

I Archivo de Simancas. Diverso* de Castilla. Leg. 41, M. 4$- 



176 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

retomos ^, No sólo en las mercaderías dichas, sino también en trigos 
eran los provechos, pues basta recordar que la carestía enorm-e de 
Sevilla en 1506 se resolvió levantando la tasa, con la arribada al 
muelle hispalense de 80 navios de gabia cargados del cereal, proce- 
dentes del Norte, Levante y Berbería, que bajó el artículo de 1.125 ma- 
ravedís a que llegó, según Zúñiga, a 170, conforme cuenta Ber- 
náldez. 

El parecer fué que se debía abrir el trato de Berbería, con las li- 
mitaciones convenientes, para que no saliesen cosas vedadas y prohi- 
bidas, ni pasen allá personas sospechosas a tratar, señalándose puertos 
de embarque y dessembarque ; que los que trajeren carnes vivas, 
cueros y ceras, no paguen sino el 5 por 100 del descargo, no obstan- 
te el 10 por 100 de arancel, franqueza que duraría cuanto durase el 
encabezamiento del almojarifazgo mayor de Sevilla. Acordóse tan 
sólo se viera qué paños y otras cosas se perímiitirían sacar para 
Berbería. No sólo teníamos estas limitaciones con Berbería sino que 
con Portugal, sin embargo de la facultad conoe-dída por cédula de 
14 de agosto de 1500 para que se pudiese sacar pan de es- 
tos reinos e introducirlo en ellos por los puertos mencionados, se 
pondrían dos personas llanas y abonadas que recaudasen los derechos 
correspondientes; los que lo sacasen por los puertos andaluces ha- 
bían de satisfacer 200 maravedís por cahíz de trigo y 150 por el de ce- 
bada ^. 

Que »e deshagan las cofradías de oficiales existentes en el Reino, 
no obstante sus confirmaciones. Parece haber cofradías de oficiales 
qt»e se juntaban en cabildo haciendo mal uso de sus oficios, por lo cual 
es conveniente el nombraJminto de veedores ; vean las justicas las or- 
denanzas, las revisen y compongan, enviándolas al Consejo después de 
sesenta días, estando obligadas a las visitas anuales de los veedores 
para cortar desafueros. 

Que no haya regatones en el oficio de que tuvieren tienda, salvo 
en cosas menudas de comer, y no puedan comprar, aun así, dentro 
de las diez leguas de donde hubiesen de vender, prohibiéndoseles 
taimbién comprar cosa alguna en los días de mercado. 

1 Archivo de Simancas. Diversos de Castilla. Leg. 9, fol. 11. 

2 ídem id. Leg. 4, ^^l. 20. Granada, 3 septiembre 1500, y 4, fol. si, Gra- 
atuiz, XI septiembre 1500. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 1 77 

Se debe mandar a este propósito que las justicias y regidores, en 
inxs jurisdicciones respectivas, atiendan debidamente a las provisio- 
nes, a los precios más convenientes, y que los obligados a dar abasto 
de pescado puedan tomarlo por el tanto en las ferias y mercados 
de Zamora, Segovia, Falencia, Villalón, Rioseco, Benavente, La Ba- 
fieza, Peñaranda, Torrejón de Velasco, Santa Olalla, cualesquiera 
otros y los pueblos de la mar; del pescado que los regatones hu- 
biesen comprado, llevarán testimonio, como son obligados, en que 
se declare la cantidad que han de comprar; no se les dará más de 
un testimonio, y en las espaldas del mismo se anotará la cuantía de 
ia adquisición, a fin de evitar que tomen por el tanto más de lo que 
hubieren menester, con tal que el obligado no pueda tomar a vender 
si no fuese en cumplimiento de la obligación suya, so pena de perdi- 
miento de la mitad de sus bienes y cien azotes si fuese hombre. Co- 
moquiera que en algunos pueblos no había obligados, sino abastece- 
dores, se declarará que llevando éste el mismo testimonio que en 
su caso tendría el obligado, goce del mismo derecho que éste de la to- 
ma por el tanto, circunscrito al pueblo donde abasteciese, bajo las 
propias penas, teniendo el obligado preferencia sobre el abastece- 
dor, cuando concurriesen en sus adquisiciones a alguna feria o mer- 
cado. 

Que no se compre ni venda al fiado ningima mercadería ni mante- 
nimiento. Con el fin de evitar contratos reprobados que hacen muchas 
personas para cuando se casan o heredan, cambian de estado o mue- 
ren y otros semejantes, se deben prohibir contratos con estas cláu- 
sulas, estando facultadas las justicias para no ejecutarlos, perdien- 
do los escribanos ante quien se otorgaren, sus oficicjs, e inhabilitados 
para tener otros; que los hijos de familia sujetos a curaduría no pue- 
dan comprar fiado, perdiendo la especie el vendedor ; no se ponga ju- 
ramento en las escrituras, por estar prohibido, so las penas marcadas, 
ni se consienta a los menores el juramento mencionado. 

Entre las mil propuestas de todos órdenes que comenzaban a dar- 
se ya por este tiempo, figura una sobre la prohibición de las ventas 
al fiado. El proponente declara que hacía tres o cuatro años había 
conferido con diferentes géneros de personas sobre la orden que po- 
"dría aprovechar más para que todas las cosas bajasen y no hubiera 



178 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

la carestía general que todos padecemos, pareciendo conveniente se 
hicicTa pragTnática para que, so pena de la vida y perdiimúento de bie- 
nes, no se tratara aí fiado, pues bajarían forzosamente las cosas y se 
extendería eil trato, porque no habría poderosos mercaderes que bajo 
su palabra trataran tan en grueso, usando cada uno, al efecto, de sus 
capitales de presente. El sistema sería de remedio más provechoso 
con que los labradores, exceptuados de esta regla, pudiesen tratar al 
fíado para siembra y tm*antenimientos propios y de sus labores, ga- 
nados y enseres. Se les daría el plazo hasta convalidarla al nuevo ré- 
gimen, un año o catorce meses, a fin de que se deshiciesen de la mer- 
cancía. Podría implantarse esta novedad durante un año, probando 
<íl resultado para obrar en consecuencia, porque "todas las cosas 
ban en tales términos y en tan gran perdición, que si general remedio 
no biene, se a de despoblar y destruyr todos buestros reynos", sin 
añadir el arbitrista otras razones, porque todas ellas han de alcan- 
zarse a las personas con quien S. M. había de comunicarlo *. Es posi- 
ble que esta sencilla petición, de la que los nacionales habían de es- 
tar muy penetrados, fuese la base de la determinación de la cláu- 
sula prohibiendo las ventas aJ fiado y Ja pragmática posterior que hu- 
bo de establecerlas. 

Continuando los remedios para las carestías, se propone asimis- 
mo que los paños y sedas tupidas no valgan a tan subidos precios, 
porque es grande la carestía que de poco tiempo acá hay en esto. 

En cuanto a ello, parece conveniente ensayar en paños y sedas de 
todas suertes, guardando en los paños las leyes del obraje de ellos, 
mandándose no se pueda vender de unos ni de otras sino a precios 
determinados según dase, bajándolos así los dueños a como los su- 
friese da labranza. 

Que ninguno compre seda en mano, madeja ni torcida, si no fue- 
se el que poseyera telares de seda o toquerías para tejer, y que no 
salga del Reino la especie. 

Parece se debe mandar la prohibición de saca en cualquier fox- 



I Archivo de Simancas. Diversos de Castilla, Leg. i, fol. 92, letra de mediados del 
siglo xvr. 

Muchas de las Cortes, así anteriores como posteriores a este tiempo, trataron me- 
xiudamente d« tratos al fiado. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 1 79 

roa de ella, y que ni el arrendador ni sus dependientes no la com- 
pren por sí ni para otros a la reventa, facultándose sólo a los que la 
tomasen para tejer y expenderla ya labrada. 

Se propone la prohibición de introducir bujerías, vidrios ni otras 
cosas de esta calidad para comerciar con ellas. 

El parecer es que se debe prohibir la introducción por mar y tie- 
rra de las siguientes : telillas de oro y plata falsas, hilados falsos de los 
mismos metales, mangas ni gorgneras de reclamo, escofiones, delan- 
teras, franjas, randas ni otra obra bordada ni recamada de seda y oro 
aunque sea fino, calzas ni mangas de seda y ningún género de seda 
tejida con labor adamascada; tejidos de oro, excepto altibajos, aceitu- 
nis y damascos, todos de un color, sin vidrios ni piedras falsas ; barri- 
llas de vidrio, máscaras, pinturas de papeí ni de lienzo que no sean de 
devoción; brincos de oro bajo, cofres de nácar, moscardones de todas 
suertes, marlotas labradas, ni colchas, paños deshilados, peinadores, 
camisas, sobrepellices de lino ni de algodón, camas de red, cucharas 
de nácar ni de marfil, caracoles, peines, sellos, dedales, agujeros de 
marfil, hueiso colorado ni blanco; cajas para olores, calzadores de 
hierro, cofres de acero grandes y pequeños, estuches dorados y ne- 
gros, porcelanas, cosas de la India, seda cruda en madeja de la In- 
dia, plumas de todas clases, talabartes, hierros de bolsas, medallas de 
cobre esmaltadas, coronas de cristal y de alquimia para imágenes, cla- 
vicordios, órganos, espadas con guarniciones de oro y plata, dagas 
doradas y negras, sortijas de búfalo, del sello, de azabache, de uña y 
de latón con piedras falsas, olivetas falsas, abalorios, espejos de alin- 
de, de cristal y de acero guarnecidos con seda y oro ; camafeos, cajas 
de sortijas, peines y navajas, ámbar cortado y redondo, guantes para 
señora, rosarios de colores y de vidrios de esmalte, tableros de tablas, 
juegos de ajedreces, tapaderos de botas, muñecas, juego de pajuelas,, 
chifletes, silbatos, pajaricos y otras chucherías semejantes para ni- 
ños, libros de horas en latín y en romance, cofres guarnecidos con 
oro y seda, naipes, bolsas de botón de seda, devanadores de seda y te- 
las de Roan. Es el motivo, porque demás de no ser cosas necesa- 
rias en nuestros Reinos, se consumen en ellos mucho dinero sin prove- 
cho, dándose ocasión a la saca de numerario. El contraventor de esta 
disposición perdería, por la primera vez, cuanto introdujere, con otra 



1 8o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tanto de sus bienes ; por la segunda, la mercancía, la mitad de sus bie- 
nes y destierro por cinco años, y si careciere de bienes, cien azotes. 

Prohibición de que ningún extranjero trate en el Reino, porqu* 
sacan fuera de él las mercancías y el dinero, con otros muchos ¡n- 
oonvemientes ; se fué del parecer de los proponentes. 

Que los ropavejeros ni corten en sus tiendas cosa nueva, ni com- 
pren en almonedas, porque es grande el engaño que con ello hacen. 
De conformidad con la prohibición propuesta de comprar en almone- 
da, bajo lia pena de cien azotes. 

Se dará orden en la carestía, de mantenimientos, jornales, salarios 
de oficiales y otras cosas. En atención a la carestía de toda suerte de 
artículos como se siente en los Reinos, deberíase facultar a las jus- 
ticias para que en sus jurisdicciones respectivas formen las Ordenan- 
zas que les pareciere necesarias para tasar mantenimientos, provi- 
siones, materiales, jornales y so'ldadas, sueldos y mercaderías para la 
gobernación y provisión de los lugres y villas. En la ciudad de Sevilla 
y otras partes donde hay cosecha de aceite, las justicias y regido- 
res proveerán en ellos lo conveniente para que se venda a justos y 
moderados precios. Las justicias llamarán a regimiento para la for- 
mación de las Ordenanzas, haciéndoselo saber a todos previamente, 
y concluidas, se pondrán en vigor hasta que el Consejo Real no dis- 
ponga otra cosa en contrario. Los agravios no irán a las Chan- 
cillerías, aunque se interpongan ante ellas, sino que se inhibirán en 
favor del Consejo Real que trata de toda la gobernación. Se enten- 
derán exceptuadas las mercancías que sirviesen para venderse en lais 
ferias de estos Reinos a los tiempos marcados de ellas o de las pro- 
rrogaciones que se hicieren. 

Que se moderen las sacas para Indias, porque de aquí viene el 
principal daño dd Reino, y señaladamente se mande no se lleven 
obras hechas, ni seda, paños ni hierros, ni pasen allá cultivadores ni es- 
clavos de Castilla. Era la contestación no se introdujeran en Indias de 
estos reinos obras de paño y seda, cueros y hierros, plata y oro, pu- 
dtendo llevar los pasajeros cuanto quisieren para el atavío de sus per- 
sonas y casas y ornamentos de iglesias y monasterios para el culto 
divino, con excepción de cera blanca ni amarilla, labrada ni por la- 
brar. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI l8l 

En paños, sedas y lienzos se debería limitar la cantidad y el 
tiempo, por cuanto hay allá materiales y oficiales ; en linos, la prohi- 
bición debería ser absoluta, y en cáñamos, tan sólo los que hubiere 
menester el ejercicio de la navegación. 

También se indica que no se pudieran llevar esclavos naturales 
ni estantes en estos reinos. 

Eíi fia, en cuanto a esta primera parte, que se debería dar orden 
en lo de los trabajadores que pasan allá ; en el hierro que se lleva a In- 
dias labrado y por labrar, que de él se hiciera pastel para volverlo a 
estos reinos, porque se ha visto por experiencia cuan provechoso 
es el venido de alli; se mande traer cobre, y se ordene haya aJlí hie- 
rro, porque se c\'itaría la saca de dio en bruto o labrado. 

Otra de las cuestiones era las de hierbas: se trató de que volvieran 
a dehesas las roturas, variando los juicios en cuanto al tiempo, di- 
ciendo unos lo fuera de cuarenta años a esta parte, otros de veinte y 
otros de los ocho años últimos. 

Contestación y acuerdo: que en lo público y concejil se guarde 
la carta acordada, su data en Vadladolid a 20 de marzo de 1551 ; que no 
se rompa más de aquí adelante ; que las roturas hechas en los ocho 
ütimos años, sean de quienes sean, desde S. M. a particulares, se 
reduzcan a pasto, y si estuviesen arrendadas por contrato hasta fin 
de novieaubre del año dicho, a pasto o labor o a ésta sólo, se respe- 
tará el trato hasta su cumplimiento. Las dehesas que fueron va- 
queriles, de doce años a esta parte, tornarán a lo que fueron, por la 
falta que hay de ellas. 

Que ninguno arriende hierba sino la que hubiere menester para 
su ganado y si algo le sobrare, la ceda por el coste. 

Se mandó que ninguno sea osado de arrendar hierba, no teniendo 
ganado para ella, so pena de perdimiento de la mitad de los bienes 
o de cien azotes si no les hubiere ; pero el que tuviere ganado, 
pueda arrendar hasta una tercera parte más de la necesaria, re- 
vendiendo el resto por el mismo precio a cualquier otro que tu- 
viese ganado, a su elección, so pena de pérdida de todo el que tuviere. 
Que la hierba que se pierde en los lugares de las montañas de 
León y Asturias se arriende para que haya más pasto. 

Parece que debe ir persona a vex las hierbas de las montañas; 



í8a KEVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

se señalen las que fueren para ganado vacuno y n.j zt permita a los 
Concejos ni a otra persona que las arrienden, guardándose para esto la 
oarta acordada; de las que no fuesen para vacuno, se dará licencia 
para arrendar las sobrantes, dejando a los vecinos las que hubieren 
menester para el pasto de sus ovejas, siendo ésta la decisión. 

Carnes. — Se propone no se saquen fuera de los Reinos, y en caso 
de hacerlo para Aragón, sea en cantidad limitada y cuando hubie- 
re abundancia en el país. 

Se deicide la guarda de las leyes del Reino que la prohiben, y para 
miejor hacerlo, había de mandarse que Jos ganados, pastando dentro 
de las doce leguas, se tornen a registrar al tieimipo que volvieren para 
extremos, dando cuenta los dueños de las faltas y sus causas, bajo 
pena de las leyes. Como algunos salen a pastar fuera de ellos, 
que estos tales regístrenlos sus dueños y den fianza de volverlos, so 
pena de la en que caen líos que sacan cosas vedadas ; que los alcaldes y 
escribanos de siacas sean obligados al registro así de los que salen a 
pastar fuera deil Reino como de los que lo hacen dentro de las doce 
leguas, y enviar anualmente testimonio de ello ante los del Consejo de 
S. M., para que examinen si hubiere fraude y se castiguen los culpa- 
dos, bajo pérdida de oficios. Los ganados que entran a pacer en el 
Reino de fuera de él, serán registrados con sus hierros y señales, de 
suerte que, examinados a la salida por el alcalde respectivo, vea no 
sacan sino el que ingresó, más las crias en que haya podido crecer 
durante el año de estancia, evitando así fraudes de sacar más del 
debida 

Que no haya revendedores de ganados, sino los que hicieren bue- 
yes de novillos ; qute madie pueda adquirir vacas, carneros, ni machos 
sino los obligados a carnioerias, sólo por la cantidad de que hubie- 
ren menester para cumplir su servicio y los que los mataren para la 
provisión de su caisa ; nadie pueda traer más de cien cabezas compra- 
das a los rastros, y esto fuera de las cinco leguas donde las hubiere de 
-vender. 

La decisión es: debe mandarse para en adelante que riadie adquie- 
ra carnes para revender en vivo ; prohibición de regatones, salvo los 
compradores de borregos o cegajos para los vender en cameros o ca- 
brones hechos ; los adquirentes de primales para pasarle» a otro año 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 1 83 

y hacei^os de carne ; los de bueyes o vacas para novilleros o cotrales, 
con la restricción de no venderlos hasta fin de marzo o principios de 
abril, con pérdida de ganado, destierro o mitad de los bienes. Se hacía 
la declaración de qire no serían tenidos por regaton-es los obligados de 
las carnicerías y los compradores para la provisión de los pueblos, 
vendiéndola en los tajones al precio de postura; obligados y abas- 
tecedores podrían tomar por el tanto el ganado que hubiesen menester 
para cumplir sus compromisos dentro de dos días después que se 
hubiere vendido, satisfaciendo precio y costas, garantizando su 
personalidad con testimonio de las justicias, en cuyas espaldas de ellos se 
anotará por el escribano el ganado qu€ fuere comprado del que hu- 
biere menester, so pena de incurrir en revendedor y como tal en 
las de ellos. 

Que por cierto término no se maten temeros, ni corderos ni cor- 
deras, cabritos ni cabritas. 

En los "meses de mayo a agosto se pueden matar los temeros 
machos, no embargante el contenido de la ley en las Cortes de 
1548, y en lo de los cabritos y corderos no se hiciera novedad. 

Que los Señores d'e ganado con cada mil cabezas tengan alguna 
cantidad óe vacas y los labradores en cada cuatro bueyes ten- 
gan una. 

Porque la cría dd ganado vacuno se acreciente por sjer mante- 
nimiento tan necesario y económico, se establece que cuantos tuvie- 
ren i.ooo ó más cabezas de ganado ovejuno pastando en dehesas, ten- 
gan por cada i.ooo ovejas o carneros diez vacas de cría, proveyén- 
dose para ello si no las hubieren dentro de dos años, dándoseles a 
este efecto eí consiguiente salvoconducto; en los Concejos que tie- 
nen dehesas boyales o prados concejiles para sólo el ganado de 
labor, se debería permitir, siendo bastantes para ello, que el que 
labrare con dos pares de bueyes o im par de muías pudiera llevar 
a la dehesa o prado ima vaca cerril de cría; y asimismo cada 
vecino, si lo permite el prado, con el fin de multiplicar el buen ga- 
nado. 

Que ae dé orden en el precio de los puercos, pues se venden a 
precios excesivos : debe procurarse que ninguno pueda comprarlos en 
<a« dehesas pa.Tz revender, si no fuera en los días de ferias y mercados. 



184 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

y que puedan adquirirlos, aunque pertenezca el adehesamiento a Ios- 
términos jurisdiccionales donde se celebraren las ferias ; pero no se- 
rían transmisibles a otro adquirsnte para reventa en pie, ni en ellas ni 
en otras partes. Los obligados a dar tocino podrían comprar lo que hu- 
bieren menester para cumplir sus asientos, con derecho a tomar por el 
tanto los ya vendidos, dentro de dos días después de la venta, aunque 
estén fuera de ferias y mercados, pagando al comprador el precio y 
las costas, con las formalidades de testimonio expedido por el escriba- 
no dei Concejo, expresivo de que es tal obligado y en las espaldas las 
compras que hicieren, para evitar fraudes. Lo comprado no se podría 
vender en pie, sino muerto, so pena de perdimiento de bienes, y si 
fuere hombre de condición baja, cien azotes. 

En cuanto a lanas, irnos son de parecer que no se saque ninguna, 
otros, la mitad, otros, la tercera parte; en beneficio de los retornos,, 
por cada saca un paño, sin que tengan derecho a comprar lana sino 
los oficiailes de labrarlas o mercaderes que las hagan labrar, y que 
las ventas adelantadas no se cumplen si los compradores no las 
han de labrar. 

Se mandó que nadie fuera osado de comprar lanas en los Reinos 
para tornarlas a revender, so pena de perdimiento de bienes y decla- 
ración de que si los revendedores que hasta aquí lo fueron tenían 
adquirida alguna hasta fin de noviembre de 1551, puedan venderla 
en adelante, si el contrato estuviera hecho ante escribano públi- 
co. Como es necesaria provisión de esta materia para que puedan 
labrarla los que carecieran de dinero al tiempo del esquileo, se de- 
bería dar licencia para que en las ciudades de Cuenca, Segovía, Tole- 
do, Córdoba, Úbeda, Basza y las otras partes donde hubiere obraje 
de paños que pareciere ser necesario, se- puedan diputar, por las 
justicias y regidores d''! pueblo de que se trate, una o dos personas 
que se ocupen de dichas compras para traerlas a los pueblos menciona- 
dos y venderlas en ellos a los obradores, enajenadas a los precios 
declarados por la justicia, con moderada ganancia sobre el coste. 
Dichos tratantes no podrían vender ni en otros pueblos ni a otras 
personas, bajo las penas señaladas, quedando subsistente en su fuer- 
za y vigor las sacas y la carta acordada para tomarles la mitad de 
ellas por el tanto; la recibida para sacar, registrada bajo ju- 



LA CARESTÍA DE LA VIDA ÉN EL SIGLO XVt iSS 

ramento, registros que, dentro del mes, serían presentados al es- 
cribano del Concejo de la cabeza del partido donde la hubieren 
comprado, sentando -en el testimonio declaración de quedarse con 
los registros. Los escribanos no llevarían sino cuatro maravedís 
por derechos ; la contravención en el registro implicaría la pérdida 
de la mercancía; ella se volvería a registrar en los puertos por donde 
saliere ante las personas capacitadas para ello, con obligación en el 
retorno de un fardel de lienzos de a media carga y dos paños en- 
teros dentro del año, por cada doce sacas de a siete arrobas cada 
una, registrados también ante las mismas personas, entendiéndose 
que, si por cualquier causa desembarcaran en otro puerto, fuere obli- 
gado a llevar testimonio al de partida para justificar las obliga- 
ciones contraídas, con pérdida de bienes en caso contrario. 

Era otro artículo que no salieran paños fuera del Reino y se pu- 
siera límite al precio de venta. 

Prohíbese la salida de paños, frisas, sayales, jergas, ni cosa hila- 
da, cardada, peinada ni teñida de lana para labrarlos, so las penas 
en que incurren los que sacan cosas vedadas. 

Que ninguno compre ningún género de paño en hilaza, adobados, 
tejidos ni teñidos para reventa, si no fueren a mercaderes con tienda 
pública para venderlos al detalle o personas que hubieren de gastarlas 
para sí y los suyos. 

Mandóse prohibir la compra de paño en hilaza, jergas ni bata- 
nadas para reventa en la misma especie y forma en que los compró, 
exceptuando los mercaderes, como se ha dicho. 

En cuanto a cueros, que no se saquen enteros ni en obras fechas 
fuera del Reino, ni se labren guardamecíes dorados ni plateados, ni se 
fabriquen guantes de cordobán. 

No saldrán cueros de ninguna calidad que fueran al pelo o ado- 
bados o de obras hechas, ni ninguna suerte de labranzas ya ci- 
tadas. 

Que ninguno pueda comprar cueros al pelo si no fuere curtidor 
u oficial, para labrarlos y venderlos como obra concluida en sus 
tiendas respectivas. 

Parece que como el calzado y toda corambre está en gran cares- 
tía, a causa de regatones y de usar del oficio personas diferentes, se 
3.* ÉrocA. — Tomo xli i 3 



1 86 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEO§ 

debería mandar, y así se acuerda, que en adelante nadie pudiere com- 
prar cueros al pelo de ninguna calidad para tornar a venderlos, sino 
curtidos y adobados para industria, y estos sólo puedan adquirirlos 
los oficiales que hubieran de emplearlos, vendiéndolos en obras hechas 
y en sus tiendas o en el gasto de su propia casa. Debe prohibirse que 
el curtidor compre cuero para vender, sea al pelo o adobado, sino que 
curta los cueros que le fueren dados por su jornal, y no ningunos 
suyos, ni tenga compañía con persona que comercie en ellos. Para 
que «1 oficio éste no distminuya, ni el zapatero ni ningún otro oficial 
tendría a su cargo tenería algfuna, por ®er propio de curtidor. Ningu- 
no podría comprar obras concluidas de cuero para reventa ni usar de 
regatonería en ellas, todo bajo las penas establecidas. Debería penmi- 
tirse que en Granada y en Córdoba se pudiera comprar para traer a 
las ferias cuale&quier obras de cuero para aderezo de caballos y bor- 
ceguíes negros y de colores, y que en las ferias puedan comprarlos 
cualesquier persona que tenga tienda pública en la venta al por me- 
nudo; además de esta excepción, se fijaba también otra consistente 
en la introducción de fuera del Reino de cualquier obra de cuero para 
tomarla a vender. 

Que se dé orden en la gran carestía que hay de hierro y vena, co- 
menzando por suprimir los regatones, y para el transporte a menos 
costo se haga un camino carretero desde Portugalete a Burgos ; que 
donde están las herrerías se conserven los montes y se ordene plan- 
tar otros de nuevo, pues hay también aparejo para ello. Debe 
mandarse no sailga el hierro del Reino, y la vena en cantidad limi- 
tada, trayendo de retorno mercaderías y mantenimientos necesarios 
a la pwovincia ; en lo de la conservación y repoblación de montes, los 
del Consejo de S. M. darán la orden más conveniente. 

También se propuso por memoriales que dieron algunos procura- 
dores y otras personas, que la carestía no se podría remediar si no se 
ponía la tasa de las hierbas, lanas, carnes y cueros, pareciendo que an- 
tes de tratar de ella se viera si bastaría usar de algunos medios ; pla- 
ticándose en ello, se acordó los que de suso se contienen, tratándose 
si eran bastantes para remediarla o sería menester ponerla taim- 
bién en las cuatro especies mencionadas, como se propuso al prin- 
cipio, discutiéndose, en su consecuencia, el punto. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI iS'f 

El comendador de la Magdalena ^, Diego de Córdoba *, Leonar- 
do de Valdivia ^ y Juan Pacheco *, procuradores a Cortes; Sancho 
de Paz, el licenciado Escudero, Luis de Toro y el licenciado Merca- 
do, dijeron que por ahora se debía usar de los remedios señalados, 
muy importantes para la carestía existente, desechando la tasa en 
las hierbas y en otras cosas dependientes de ellas, por los grandes 
inconvenientes que habría. 

Los licenciados Villafañe ', Paz ^, Menchaca ', Francisco de La- 
guna ^, Francisco Almaguer y el alcalde Ronquillo, juzgaron en 
favor de la tasa en ellas para que bajen algo de en lo que al presente 
estaban, debiéndose hacer lo propio en ganados, lanas y corambres, 
pareciéndoles que si en ellas no ha de haber tasa, debe quitarse eil 
capítulo acordado de que las justicias y regidores hagan ordenanzas 
d€ los precios a que han de venderse mercaderías y mantenimientos, 
materiales, jornales y salarios, porque no era cosa justa dejar de poner 
tasa en las cosas principales, que tocan a ricos, y ponerla en las menu- 
das. Que usar sólo los medios acordados no les parece bastante para 
la pronta baja, como es menester, de los precios de los artículos, y 
que las gentes quedarían en libertad de poderlos cada día subir co- 
mo quisieren, mientras ordenándola en todos, si parecía que los in- 
convenientes eran graves, podría cesar, y, a lo menos, las gentes co- 



1 Afitonio Carvajal, comendador de la Magdalena, hijo del doctor Carvajal, pro* 
curador a Cortes por Salamanca en las de 1551, a quien por sus servicios en ellas 
se le daban licencias de saca por 2.000 cahíces de trigo. 

a Don Diego de Córdoba y de Mendoza, Veinticuatro de Jaén y procurador por 
esta ciudad en las Cortes de 1551, paje que había sido del Príncipe, con 50.000 ma- 
ravedís de quitación; sirvió en las jornadas de Argel y Perpiñán; se le situaron 50.000 
maravedís en su Casa por los servicios prestados. 

3 Leonardo de Valdivia, capitán de la Guarda de la Costa, con 90.000 marave- 
dís de quitación, bastantes sólo para sostenerse la tercera parte del año. Veinticuatro 
de Granada y procurador por ella en 1551, con hábito de Santiago. 

4 Juan Pacheco, comendaoor de Castilsera y Copera, cuyo valor de ésta era 20c 000 
maravedís, regidor por Toledo y procurador en las Cortes de 1551. 

5 Licenciado Villafañe, regidor y procurador a Cortes por León. Se le dan por 
sus servicios en las Cortes de 1551, 30.000 maravedís en su Casa, por una libranza. 
Padre del licenciado Francisco de Villafañe, fiscal de la Contaduría mayor de Ha- 
cienda y oidor de la Contaduría mayor. 

6 Sancho de Paz, escribano del Consejo de Hacienda, contador de la Orden de 
Alcántara, contador de la de Santiago, receptor de la Santa Inquisición. ^ 

7 Licenciado Menchaca, del Consejo y Contaduría mayor de Hacienda y del Con- 
sejo de Indias, del Consejo y Cámara de Su Majestad. 

8 Francisco de Laguna, teniente de contador mayor de Hacienda y Escribano mayor 
de reataa en servicio. 



1 88 REVISTA DE AllCfllVOS, BIBLÍOtECAS Y MUSEOS 

braríaín algún temor para justificarse y templarse más en adelante; 
porque habiéndose entendido en todo el Reino que por las circunstan- 
cias apremiantes que se padecían se había tratado de dar orden en 
la carestía de las cosas, el no hacerlo sería dar ocasión para que se 
excedieran en los precios más que hasta ahora. 

Por su parte, Pedro de Ávila ^ y el Doctor Castillo ^ dijeron que 
les parecía no debía tocarse en las hierbas bajándolas del precio a que 
estaban, pero que debía ponérseles por tasa el que tenían para que no 
puedan subir más. 

Manifestó el Obispo de Lugo ^ que él estaba con el votj 
de los que son en el tasar 'moderadamente las hierbas, y que si en esto 
nw hubiese acuerdo, habiéndolo en cambio en que no pasen de les 
precios que hoy gozan, vendrá en ello, tasándose luego carnes, cue- 
ros y lanas. 

Don Juan de Deza ^ no se halló presente cuando se volvió a tra- 
tar sobre esto, dando su parecer, al principio, por escrito, en el cual 
dice que la tasa perpetua de las hierbas y todas las otras cosas que se 
compran y venden resultaría de muchos inconvenient'es, siendo por 
esto de parecer que se pusiese por uno o dos años y en este medio 
tiempo se vería si convenía conservarla o quitarla para adelante ^. 

Pero el parecer individual que conocemos, junto con los de Al- 
maguer, es el de Pedro de Melgosa, regidor en Burgos, procurador 
por esta ciudad en las Cortes de Valladolid de 1542, en las de Madrid 
de 1551 y en las de Córdoba en 1570, por cuyos servicios en éstas otor- 
góle la Corona 50.000 maravedís, y en las de 1551, 30.000; correspon- 
diente a la Junta en que formaban los Señores ya citados, se ha- 
bía opuesto a la de las hierbas y sus dependientes, creyendo que 
bastaban con los medios acordados, pero que de haberla en todas 
las cosas, creía debía ordenarse también la de éstas por razón de 

1 Pedro de Avila, contador mayor de Cuentas poco después de estas fechas, aca- 
so Marqués de las Navas. 

2 El doctor Castillo, del Consejo de Su Majestad, procurador a Cortes por Za- 
mora eu las de 1548. 

j El Ooispo de Lugo. Asistente a las Cortes de Toledo de 1538. Calvete de ape- 
llido. 

4 Don Juan de Deza, regidor por Toro, procurador por esta ciudad en las Cor- 
tes celebradas en 1551 y a quien se dan, por sus servicios en las mismas, 40.000 mara- 
vedís anuales de por vida. 

5 Archivo de Simancas. Diversos de Castilli. Leg. 46, fol. 8a. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 1 89 

justicia. Su razonamiento iba encaminado a tomar a pasto lo ro- 
to, a que no hubiera revendedores en ellas, ni regatones en carnes, 
cueros, sedas y paños, ni salieran estas mercaderías fuera del Rei- 
no, y en las lanas, supresión también de regatones y que quedaran 
la mitad en el territorio para labrarlas. Teniendo esto en cuen- 
ta y con buena ejecución, pensaba se realizara el propósito, con 
muchas dificultades por la complejidad del asunto y la naturaleza 
d las cosas ; pero hartas más — añadía — habría en la tasa que muchos 
quieren establecer. 

Tasar las hierbas — dice — es cosa imposible y desigual siempre, 
aun tomándolas a los precios a que estuviesen ahora, porque por 
su misma naturaleza habría grandes engaños, maldades y jura- 
mentos falsos para probar su mayor valía; porque tasadas a un 
precio determinado, si bajaran luego, el Reino no compensaría la 
diferencia ; porque perteneciendo a Grandes Señores y Caballeros, 
iglesias y monasterios, maestrazgos y encomiendas, con otras in- 
finitas personas, habría pleitos y disensiones mil y gran tumulto; 
las ejecuciones serían dificultosas por la autoridad y clase de los 
ejecutados, que abusarían de su poderío y, en cambio, y por con- 
traste, habían de serlo los ínenos pudientes y habría cohechos y 
otras cosas. 

Crece la dificultad en cuanto a las carnes, porque no se han de 
vender muertas, sino vivas, y en éstas hay tanta diferencia de la 
bondad y calidad de unas a otras, de uno a otro tiempo y en el 
precio de un mes a otro mes. que es imposible poner tasa en ello. 
Lo mismo se puede decir de la lana por la diferencia de pelo y 
peso y la manera de venderse ; en los cueros, por el tamaño, por 
la costa de cada uno, por la falta o sobra de ellos, seg^n los 
tiempos. 

Y el mismo inconveniente habría en todas las otras cosas que 
se quieren tasar, así en mercaderías de todas suertes, como en man- 
tenimientos, porque con la necesidad se venderían lo más escon- 
didamente, como se hace en todo el Reino, con la caza y pesca, que 
no obstante la tasa, véndenla al doble, no se puede probar, y la 
causa no se remedia. La tasa ésta aprovecha para que las justi- 
cias y los ejecutores puedan comerlo bueno y barato; las muí- 



Í^O REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tas itopuestas gravan los artículos vendidos en secreto, con lo que 
el consumidor, es, en definitiva, quien todo lo satisface ; los mer- 
caderes principales, por no ser molestados, se dejarán de los tra- 
tos, y el comercio se perderá, con imiayor perjuicio, porque subirá 
di precio de las cosas, bajarán las rentas realds, estarán las gentes 
llenas de leyes y sumisiones, no se guardarán ni ejecutarán, y, a lo 
sumo, se hará oon las personas que pudieran poco. 

Aunque la tasa se ponga, los precios no han de bajar, antes al 
contrario, han de subir, como con el pan lo vemos, pues las causas 
de la carestía consiisten ein los gastos excesivos de grandes y pe- 
queños, de ¡las personas sin ocupación ein todo el país, de las gran- 
des riquezas que han venido al Reino y las muchas mercaderías 
que se llevan a Indias. En los otros Reinos están los precios de to- 
das las cosas subidos como en éstos, sin acudir a la tasa, porque 
ven no les conviene, antes al desarrollo del comercio, en el que 
ponen todo su estudio. Y así por lo expuesto, como por otras ra- 
zones que no expone para evitar prilijidad, se resuelve en contra 
de la tasa, sin embargo de comprender que debiéndose hacer, "es 
justo que comenzase por las hierbas, como principio de todos los 
otros mantenimientos y no de otra manera", por cuanto es con- 
veniente al Reino la libertad de las hierbas como lo han estado siem- 
pre, por la prosperidad del país, por la paz y sosiego del mismo, 
por la voluntad de servir a S. M. y A. "para que no haya nobe- 
dad devaxo de mejor juizio" \ 

En¡ otra serie de acuerdos (papel dirigido a Almaguer) se sin- 
tetizan por punto general propuestas y contestaciones sentadas ante- 
riormente, y son tratadas algunas otras, cuyas resoluciones se apun- 
ta o quedan indecisas, omitiendo la resolución final sobre la tasa 
de las hierbas. 

Que todas las tierras, dadas en términos concejiles para vecinda- 
des, con condición de no venderlas hasta pasado cierto tiempo, in- 
cumpHda la condición, volverían a pasto común; la propuesta pasó 
al Consejo, ignorando toda resolución posterior. 

I Archivo de Simancas. Secretaría de Estado. Leg. 7, fol. 3. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI I9I 

Las hierbas pertenecientes a S. M. se darían a los lugares co- 
marcanos a las dehesas para los propietarios de ganados, repartién- 
dolas por arriendo de un modo equitativo entre los vasallos ; pero 
este medio fué aplazado para cuando se tratase del arriendo o tasa 
de las mismas, proveyendo lo que conviniera; se tasarían los gana- 
dos de modo que nadie pudiera tener más de hasta mil cabezas del 
lanar, i>ero quedaba para el momento de la tasa general ; que torna- 
ran a reverse las Ordenanzas de los paños como se acordó; que 
los pueblos donde se labraren hicieran venir oficiales de Flandes o 
Italia para que enseñen de tintes, viniendo en qU'C los procuradores 
a Cortes traten de ello para ver si la costa se pagaría de las obras 
del encabezamiento general por ser en beneficio común de todo el 
Reino, o si la satisfarían los pueblos donde sólo existía obraje; 
en cuanto al remedio en los trajes de hombres y mujeres y pro- 
hibición de gastar sedas a los oficiales mecánicos y sus familias, 
los Señores del Consejo lo tenían ya proveído; en la moderación de 
las sacas para Indias se contestaba que se había platicado se junta- 
ran con los del Consejo Real los de Indias y vayan también los que pa- 
reciere al señor Patriarca, y todos juntos acuerden las cosas que no 
deben sacarse. Para la determinación del capítulo quie trataba de la 
introducción de bujerías, se debía tener presente la relación traí- 
da al Consejo cuando se trató de la moneda ; en lo de la seda en ma- 
deja y torcida, se oiría antes de proveer, así a los procuradores de 
Toledo y Granada, como a Juan de Agnilar y Pedro de Baeza, 
qiie son personas informadas en la materia; en sedas tejidas, como 
son damascos y rasos, sargas de seda y tafetanes sencillos, propues- 
to se vendieran al peso como eil tafetán doble,, informarían tam- 
bién las mismas personas ; en la compra de aceite, queso u otro 
género de bastimento, nadie podría comprar por junto sino para su 
familia, a menos de tener tienda pública u obligado a la provisión en 
los pueblos, pero podrían comprar aceituna para molerla y vender 
aceite, con que tengan los trajineros de la especie lo bastante para su 
oficio; en cuanto al sebo y cera, estaba también prohibido, mas 
no en candelas ; y en todo los demás se estaría a lo dispuesto por las 
justicias para las provisiones. El orden en los jornales de los traba- 



19» REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

jadores, de que también se platicó, quiedó, con otros, para cuando 
se tratara de la tasa, sin duda, general ^, 

En esta materia, encargado luego el contador Almaguer de dar su 
parecer recogiendo previamente todas las opiniones y juicios emitidos, 
prestó el suyo en otro escrito, en los claros términos que vamos a ex- 
poner, con el comentario que, como justificación, iba dando en cada 
sustancia. 

El documento va encabezado así : "El parecer de Almaguer sobre el 
remedio de la carestía que padecen los Reinos, para que se mire con 
los otros pareceres que se han dado o dieron y se elija el mejor que 
conviniere." 

De su contexto deducimos cuánta documentación falta en la mate- 
ria, o no es conocida todavía, y de la gran amplitud que hubieron de 
dar a las consultas. 

Dice Almaguer que de lo que está oído en este Consejo acerca de 
la carestía, así de palabra como por escrito, se colige que unos son en 
que se ponga tasa en ciertas formas y maneras, se introduzcan cuan- 
tas cosas fuere menester, se vede la saca de las necesarias y otros 
medios útiles; vienen otros en que se use de los remedios concedidos 
sin atención a la tasa hasta que por experiencia se vea que no aprove- 
chan; podría ser que algunos fuesen de parecer en que bastaba la 
provisión de que no subiesen los precios de a como están ahora para 
salir adelante, y todos apuntaron muy buenas razones en favor de su 
opinión. "Yo expongo — dice — la mía para que se examine con las 
demás, se platique y confiera muchas veces en este Consejo y con 
otras personas sobre lo más útil y provechoso y lo que traerá menos 
daños y perjuicios." 

Decir que haya tasa en algunas cosas y no en todas, parece que no 
5e podría hacer justamente ni tampoco por provincias; haberla en to- 
das las cosas y no dar orden en ello, es hablar confusamente, pues no 
se sufre que en todo el Reino, ni de un lugar a otro, valgan todas las 
especies a un mismo precio, pues en cada provincia y lugar varía la 
bondad de los artículos y el valor de ellos; los que opinan en con- 

I Archivo de Simancas. Diversos de Castilla. Leg. 46, fol. 85. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI «$3 

trario de la tasa es por los grandes inconvenientes que se les ofrecen, 
creyendo que todos vendrían en ella si hubiese más facilidades; dejar 
pasar los precios excesivos en que al presente están todas las cosas, 
sería desorden y descuido, prestar avilanteza a los codiciosos para su- 
birios, entendiendo que se trató de bajarlos y no se halló manera para 
ello; dar orden para sostenerlos a como están ahora, si bien se mira, 
trae los mismos inconvenientes que la tasa y es mejor pasar por ésta; 
pensar que con los remedios que se podrían poner sin ella bajarían los 
precios, es dudoso, porque las gentes llevarían adelante su codicia; y 
aunque haya abundancia de las cosas que ahora parece faltan y es- 
perar para el remedio a otras Cortes, vendría en ello mucho daño, y 
así, si posible fuera poner la tasa de modo que pareciera común í 
igual a todos, se debería trabajar, aunque se pasase por algunos in- 
convenientes y perjuicios, porque pensar que una cosa tan grande se 
puede remediar sin ellos, es excusado. 

Contestados los pareceres de otros, pasa Almaguer a las cosas en 
que se podría poner la tasa resolviéndose porque lo sea en las de co- 
mer, vestir, calzar y sus anejas respectivas, porque si se bajasen las dehe- 
sas y no se hiciese lo mismo con carnes, lanas, corambres y sebo, no es- 
taría bien ordenado, como si se pusiese a éstas y quedasen los paños en 
libertad o los materiales de que se fabrican, o a los mercaderes que 
los expenden no los pusieran en razón, pudiendo decirse lo mismo de 
zapateros, corambreros, labradores y criadores de ganados y otras 
de comer; si no hallasen remuneración en la baja de las que han me- 
nester ellos, se agravarían jornaleros, mozos dé soldada y oficiales si a 
solo ellos se les bajasen sus soldadas, por ir todo encadenado. Ordena- 
das unas cosas, podrían irse arreglando otras, como las de los oficiales 
mecánicos y de mano en que entran tan variados materiales, solda- 
das y jornales de obreros y mozas que ayudan a las hilanderas, al- 
quileres de tiendas, materiales para obras y otras muchas, al modo 
de lo que se hizo en Jerez de la Frontera. 

Para todo ello habría sus inconvenientes, como ya S€ ha ido apun- 
tando, porque las yerbas no son iguales sino diferentes en estaciones, 
años, terrenos y parajes, como desiguales son los ganados por raza. 



194 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

edad y naturaleza, con las diferencias consiguientes en precios, lanas 
y corambres ; así, haciendo la tasa general e igualmente de cada géne- 
ro de cosas para todo el Reino, o por provincias, no estaría bien ni jus- 
tamente hecha; dejando los artículos en los precios que ahora gozan, 
la obra sería de tanto trabajo como la tasa, pareciendo cosa infinita 
de cualquier manera que se hiciese, trastornar el Reino de alto a aba- 
jo, revolución en los valores de las rentas, principalmente en alcabalas 
y diezmos y en los arrendamientos de ellas. Habría grandes esclama- 
ciones en los agraviados, por cuanto conviene mirar la obra con mu- 
cho acuerdo y deliberación, pensando antes que se eche a plaza, todos 
los proes y contras; comunicando y tratando lo que se acordare 
hacer con algunas personas a quienes tocare la tasa, que sean cuerdas 
y expertas, para que manifiesten su juicio y las causas determinantes 
de sus pensamientos, con intención de aplicar el consejo si fuere pro- 
vechoso, o de perfeccionarlo si lo mereciera, de modo que cuando se 
tome determinación y se publique, todos o la mayor parte de ellos, 
tengan contentamiento de lo que se hiciere. Cosa milagrosa sería esco 
gitar un medio que, resolviendo todas las dificultades, consiguiera el 
empeño de bajar los artículos, pero no siendo esto permitido por mu- 
cho que se estudie, ni hallando alguno del todo justificado, deben to- 
lerarse algunos pequeños perjuicios a los particulares para remediar 
gastos y daños generales. 

Y pues es notorio que en todo el Reino, de pocos años a esta parte, 
subieron los precios de los mantenimientíos y a este respecto otras mu- 
chas cosas, en mayor cantidad de la debida, parte por necesidad, por 
pura codicia y malicia otra parte, es de razón se ponga coto a tales 
demasías con la tasa acordada u otros medios si los hubiere, parando 
mientes en que los agraviados no lo serán sino en parte con motivo, pues 
crecieron los valores sin razón, y así, templarlos en lo justo, sería 
obra común y provechosa. 

Tratar de poner precio a cada cosa, ni se podría justificar ni sería 
razonable, por ser tantas y tan diversas, en tan diferentes lugares, 
faltar las informaciones precisas, tener éstas como toda averiguación 
inconvenientes de tiempo, y otros; porque cuando los corregidores y 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI IqS 

justicias las enviaran con sus pareceres, se habría dilatado mucho el 
asunto, cuando lo que al Reino conviene es la brevedad, porque la na- 
turaleza de la cuestión no tolera aplazamientos ; porque de tres o cua- 
tro años a esta parte todas las cosas se han pujado en un tercio más de 
lo que solían valer y la vida se hace intolerable. El remedio debería 
ser que hierbas, mantenimientos, vestido, calzado, materiales de ellos, 
alquileres de casas, tiendas, soldadas de mozos y trabajadores, se de- 
berían bajar la cuarta parte de lo que han valido y llevado este pre- 
sente año, mandando que en cada pueblo de por si se hiciese luego 
averiguación por las justicias, formando arancel al modo que se hizo 
en Jerez de la Frontera, que fuese público a todos, de los precios a 
que se podían vender y alquilar las cosas bajadas. Como en otras ha- 
brá habido diferentes precios en una misma localidad, el regulador 
debía ser el medio obtenido en el año dentro de la calidad de la mer- 
cancía. Para restringir la ambición de los vendedores que todas las 
cosas querrían tasarlas como de primera calidad, las justicias nombra- 
rían veedores en cada oficio para la calificación respectiva de la espe- 
cie, sobre cuyo juicio habría de graduarse el precio. Bajando la pre- 
citada cuarta parte, y entendiendo la gente que se iguala a todos, tendrán- 
se por contentos de los acuerdos y pasarán por ellos. Las medidas de- 
ben tomarse ahora, hasta que otra cosa se provea en contrario, con 
graves penas a los contraventores, divididas multas y confiscaciones 
por terceras partes, para el acusador, justicias y obras públicas. La di- 
ficultad en la ejecución dejaría de serlo, por cuanto los vecinos de cada 
pueblo tienen interés en el cumplimiento de la tasa, y puesto el aran- 
cel sería fácil la ejecución. Aplicada la tasa a las especies susodichas, 
podría ponerse en otras muchas justificadamente, pues bajando a las 
gentes los precios en el comer, vestir y calzar, las pueden poner en ra- 
zón en todas las otras que trataren ellos, sin agravio de las nuevas 
tasas, porque unas cosas dependen de otras. Una excepción habría en 
materia de mantenimientos, la de los precios del pan, vino, aceite, pes- 
cados y tocino, porque, si no las cinco, cuatro de ellas dependen de los 
temporales las oscilaciones de sus valores, y de suyo se suelen bajar y 
subir conforme a la abundancia o escasez que hubiere de ellas, temen- 



igÓ REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

do las justicias cuenta de señalar los precios como haista aquí, por los 
procedimientos y tiempos establecidos. 

Para la conservación de la tasa, si al fin la hubiere, sería conve- 
niente que en los primeros años fueran visitadores por todo el Reino 
a requerir si se guarda, cobrando sus derechos a costa de los culpados, 
si los hubiere, o del pueblo en su caso, por salario diario; y allanadas 
todas las cuestiones, podrían escusarse estas visitas o hacerlas cada 
dos o tres años, como fuere más conveniente. 

Parécele también a Almaguer que la pragmática de la tasa se im- 
prima, para cada lugar del Reino la suya, a costa de las ganancias 
del Encabezamiento general, que no costaría mucho, y que los procura- 
dores lleven cada uno las que fueren menester para su provincia ; y v. omo 
quiera que son obligados a avisar del Servicio que han de satisfacer 
dos meses antes de que se cumpla el tercio primero del año venidero, 
que coincidan el envío de las pragmáticas con el tiempo en que han de 
hacer las mencionadas diligencias ; los concejos luego las pregonarían 
y darían orden de como se habían de hacer evaluaciones y aranceles, 
mandando a las personas encargadas de ello miren se verifiquen con 
justeza, sin consentir su quebrantamiento so graves penas. 

Asimismo parece que todos los aranceles vengan a la Corte, y de 
los de cada Obispado o Abadía se haga un libro a fin de evitar posi- 
bles trueques o mudanzas que los pueblos quisieren hacer en ellas,, a 
la vez que los visitadores llevarían traslados de las mismas para cum- 
plir la misión confiada. Los aranceles podrían llegar, entregándolos ai 
receptor que hubiere de traer el servicio al tiempo que se le pagaba 
el primer tercio del año venidero, al intento de evitar gastos, enten- 
diéndose que si la entrega no fuera a la fecha indicada, serían re- 
cogidos por el receptor a costa de los oficiales de cada Concejo, de 
suerte que quedaran en poder de la persona obligada a formar el libro 
indicado, antes de cumplirse el tercio segundo del año entrante. 

En la Corte se deben diputar tres o cuatro personas, desocupadas 
de todo negocio, cuales convengan, para que traten de cuanto tocare 
a la tasa y otras cosas de esta buena gobernación, que proveerán y deter- 
minaran, sin figura de juicio ni proceso, sino por vía de expediente, 
lo más presto y brevemente que se pueda. El oficial que hubiere para 



lA caHestÍa dé la vida en el siglo xvi ^197 

éstos despachos, podía tener los libros de los aranceles, y añadir a ellos, 
por buena orden, lo que se acordare. Los salarios de este personal, 
serían a cargo de las ganancias del Encabezamiento. 

Trata en otro capítulo de los perjuicios e inconvenientes de la tasa 
y de su satisfacción. 

"El perjuicio que vendría a los señores de las dehesas se les satis- 
face, en que tendrían más baratos mantenimientos, vestido, calzado, 
soldadas, salarios, materiales para sus obras y otros; el escaso raeiios- 
cabo que sufrieren en sus rentas con la baja, débanlo pasar por haber- 
las subido demasiado, ser en beneficio general del Reino y haber de 
hacerlo su majestad en sus dehesas y otras rentas con mayor pérdida. 

El de los Señores de ganado está compensado con las bajas dichas 
y las de las yervas, pues si hay diferencia entre el beneficio qu'¿ re- 
ciban y el daño por la baja de ganados y lanas, es de notar que el 
crecimiento de estos precios hiciéronlo por codicia y no es razón que 
gocen de ella. 

El menoscabo en los paños guarda relación con las bajas en la- 
nas, hilaza, tinturas, batán y las otras citadas que a todos correspon- 
den; los mercaderes tendrían un beneficio en la baja de sus mercade- 
rías y en los alquileres de las tiendas; zapateros, obreros, bolseros y 
guarnicioneros, en el de corambres, curtidos, aderezos de cueros y 
arriendos de tenerías, lo mismo que en sus oficios tendrían, en lo que 
les respecta, sastres, jubiteros, calceteros, timdidores, tejedores, boto- 
neros, tintoreros, plateros, guadamacíleros, sombrereros y cereros. 

Tendrían los labradores beneficio sobrado con la baratura de los 
artículos de consumo y uso, y libertad en el pan y vino, leña y carbón, 
en que no se hacía baja. 

Mozos de soldada, trabajadores, jornaleros, oficiales y obreros para 
heredades, obras, paños, sedas, zapatos y otros oficios, mantendríanse 
en todo más barato, como hortelanos y verduleros, cuyas especies, muy 
subidas, también habían de sufrir baja. 

Los mercaderes al por mayor en paños, sedas, lanas, zapatos, asi 
como los regatones que tuvieren en cantidades corambres, cueros y 
pellejos, tanq)oco podían quejarse de la baja de la cuarta parte en los 
precios actuales, no sólo por los beneficios que se recibirían en otras 
especies, si no por las ganancias inmoderadas que hubieron hasta el 



igo REVISTA DE Archivos, bibliotecas y museos 

presente con perjuicio del interés general, que, por serlo, había que aten- 
der con preferencia sobre el de las individualidades codiciosas y egoístas 
de solo sus intereses. 

Es infundado el temor de que los pueblos habían de quedar desbas- 
tecidos porque las personas dedicadas a los tratos se retirarían de ellos 
por no encontrar la ganancia debida como remuneración de su esfuerzo 
en razón de la baja de la cuarta parte, pues que habiéndose de hacer ella 
lo mismo en los poblados que en las ferias y mercados donde más 
económicamente se adquieren, no habría motivo para el temor y la 
retirada, porque la diferencia entre el precio de adquisición y de re- 
venta sería la misma; además, si en los centros de contratación rela- 
tados, los productores no querían ceder la mercadería por los precios 
establecidos, para enajenarla habrían de ir a los lugares de consumo, 
con lo que la provisión quedaría cubierta, evitándose los regatones, 
tan conveniente que desaparezcan; si querían suprimir molestias y 
gastos de transporte, habrían de vender más barato en los mercados, 
y, últimamente, muchos de los productos habrían de aprovisionar de 
ellos los obligados en los pueblos, con que una buena parte de los ar- 
tículos se tendrían por los precios de los contratos. 

En cuanto al perjuicio que pudiera inferirse a las rentas, así las 
del patrimonio real como las de los grandes, caballeros, personas va- 
rias, concejos y universidades eclesiásticas, monasterios, hospitales, co- 
legios, abadías y otras semejantes, porque bajándose el 25 por 100 
podrían argüir bajaran también las rentas, parece se satisface a todo 
con la minoración en los gastos de manutención, vestido, habitación 
y otros de que se hizo mérito. 

En lo que toca a arrendamientos o encabezamientos que estfuviesen 
hechos de ías rentas de su majestad, porque los perjuicios recaerían 
en los concejos o arrendatarios, debe contestarse que los pueblos están 
encabezados, en bajos precios, por lo que puede justamente ordenárse- 
les no pidan descuentos; en los que hubiere miembros arrendados y 
encabezados, si los arrendadores piden descuento, dejando la renta si 
no se les concede, debe de negárseles y consentir la quiebra, pagando 
hasta el día de la rescisión el precio del arrendamiento, tomando a 
echar la renta en almoneda con la condición de no pedir descuento, 
rematándola en el mejor postor; si algo se perdiese en los nuevos 



La carestía de la vida en el siglo xvi 199 

arrendamientos por la baja, su cuantía debe cargarse sobre los mien- 
bros encabezados, repartiéndolos por rata, por cuyos beneficios de los 
encabezamientos en razón a las causas referidas podrían bien sufrir- 
lo sin perjuicio, ni solicitar rebajas por compensaciones; en los otros 
pueblos encabezados donde hubiere rentas arrendadas y repartimiento 
sobre dos vecinos, puédense asimisímo tomar a arrendar sa no las qui- 
sieren los arrendadores, cargando las bajas, si las hubiere, en el re- 
parto de los vecinos; en las otras rentas encabezadas o arrendadas 
fuera del encabezamiento general, si pedido el descuento hubiere de 
concedérseles conforme a sus cláusulas de contrato, cumpla su majes- 
tad con la obligación; mas si no pudieren pedirlo, quédense con ellas, 
salvo si gustasen dejarlas y los contadores tomarlas, para nuevo be- 
neficio; cuantos tuvieren derecho a dejar las rentas, habrían de pedir- 
lo dentro de los quince días como se pregone la pragmática en el pue- 
blo donde estuviere situada la tal renta, y si ella lo fuere en muchos 
lugares, el término comenzaría a correr desde el día en que se pre- 
gona en el primer lugar. 

En cuanto a los otros arrendamientos de rentas que no fueren del 
patrimonio real, se guardarán hasta la vigencia de la tasa, quedando 
libres los arrendadores para dejarlas a rie^o y beneficio de los due- 
ños de ellas, so los términos dichos, y en compensación, si hubiere 
pérdidas, de todos los otros provechos deducidos de la tasa. 

Con esta baja vendría su majestad a perder 3.200.000 maravedís 
que le valía cada año la saca de pan y ganados para Aragón y Valen- 
cia; lo que se menoscabara la renta del almojarifazgo de Indias por 
las cosas que se vedaren y no fuesen allá y en otras que andan fuera 
del encabezamiento genjeral, perderá el Rey otro buen pedazo; pero 
todo ello se ha de dar por bien empleado para el beneficio del 
Reino. 

En lienzos y tapicería no parece deba haber baja, por tratarse la 
mayor parte de este comercio fuera del Reino; esto ello se bajará de 
suyo por la baja de las demás; pero si así no sucediere en cuanto a 
los lienzos, las justicias, visitadores o diputados, por lo que toca a la 
gobernación, podrían justificar esto como les pareciere. 

Las dehesas reales, arrendadas, con ser las mejores, a más bajos 
precios que otras de particulares o entidades, deben igualarse con ellas, 



ElOd REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSÉOá 

hecha la deducción de la baja por la cuarta parte, añadiendo los eoco 
fros de libranzas y anticipos de los arrendadores, pues de otro modo 
sería la deducción perjudicial sobre un tipo demasiado bajo. 

Los dueños de las dehesas, sean quienes fueren, quedarían en li- 
bertad para arrendarlas a quien quisieren sin embargo de las leyes de 
la Mesta, y de las posesiones que hayan tenido de ellas los señores de 
ganados, con tanto que si no las hubieren cedido hasta fin de octubre, 
el primero que las pidiere pueda entrar en ellas pagando los precios 
de las tasas y con ellos todos quedarían iguales en los pastos: los 
dueños de ellas, por no perder la renta, no dejarían de darlas; las de 
los maestrazgos, tan solicitadas y en las que todos tienen gran can- 
tidad de ganado, sería justo que se las repartiesen lo más equitativa- 
mente, así el pobre como el rico, por ser la fuente de donde nacen 
la mayor parte de los ganados. Quien posee 15 ó 20,000 cabezas, con 
tener en las dehesas 5,000, en caso de mal año o mortandad, puede 
rehacerse con mantenerle en los pastos del Rey, no habiendo razón 
para que se prefieran unos a otros. También sería justo que a los 
pueblos de las Ordenes, comarcanos a las dehesas, se les diese parte 
en ellas para sus ganados. Para hacer el repartimiento, sería preciso 
saber los ganados que cabrían en ellas, cuántos son, y de qué partes los 
que las procuran y qué cabezas poseen. A cada partido se le daría su 
cantidad, se vería si mejoraban los que las tenían, harían ellos dentro 
del pueblo su oportuno reparto para que a todos alcanzase, ya que se 
quitaba a la Mesta, que lo tenía como propia hacienda, y entrarían en 
el reparto las dehesas de Calatrava, aunque arrendadas, porque segui- 
rían el rumbo de las de Alcántara y Santiago, dando su arrendamiento 
por ninguno. Si se hubiere de hacer la baja, los arrendadores no irían de 
fuera, ni serían sino los que tuviesen ganados, por lo que se recibiría 
mucha utilidad. 

Dicen Jos de la Mesta que bajándoles en las dehesas diez mara- 
vedís por cabeza, bajarán ellos ciento en cada cordero y en cada arroba 
de lana de los precios en que las venden en sus casas, ofrecimiento que 
deslumhra a primera vista, pero que es insignificante, porque sin la 
baja de las hierbas, habían de hacer las que ofrecen, pues ese tipo y 
mayor lo crecieron por codicia, sin necesidad de tanto aumento en los 
precios por las pujas de las dehesas. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 20I 

El ofrecimiento de que entendidas las costas en sustentar la crian- 
za y dejándoles moderada ganancia pasarían por los precios que les 
pusieren en los ganados, habiendo tasa, no hay necesidad de entrar con 
ellos en esta cuenta, porque más de esto se les ha de moderar, y en» 
trar en averiguaciones, con avalúos infinitos de valores, años contados 
y fiados, sería cosa enojosa, cuando las bajas deben ser del contado, 
no habiéndolas la tercera parte del fiado y la quinta o sexta de las 
ventas con anticipos ; si así se conseguía suprimir las ventas al fiado, 
se habría conseguido a la vez una ventaja tangible para la contratación, 
por los males que acarrea y los abusos a que dan margen esos con- 
ciertos ; y si se les otorgaba esa clase de ventas, declararíase, como 
merced remuneratoria, lo que podían entregar más por esto, teniendo 
como factores el tiempo de un año y el valor de la cosa. 

Si la formación de aranceles se tuviere por muy dificultosa, seria 
acertado hacer experiencia en un pueblo como Segovia, que es de aca- 
rreo, y donde hay mucha diversidad de mercancías, enviando una per- 
sona capacitada al efecto, y pudiéndose realizar aquí, sucederia lo mis- 
mo en todo el Reino, aunque no era ello tan preciso, pues bastaria 
con ordenar que si surgieran diferencias en avalúos y aranceles, se 
estuviera a lo determinado por las justicias con la mayor parte de los 
oficiales del Cabildo del pueblo, y que en cualquier aldea, aunque ca- 
reciera de jurisdicción, se ejecute la pragmática de la tasa por el eje- 
cutor de las ordenanzas del pueblo. 

En cueros, cera y otras mercancías que se trajeren de Berberia, 
de Indias o de otras partes fuera del Reino, que acaso no sufran la 
tasa, se podría dejar libertad ; pero como los compradores venderíanlas 
en los pueblos, allí habrían de atemperarse a ella, y sabiéndolo, no se 
excederían en los precios, mucho más una vez que se comenzase a usar 
de la misma. 

Los abastecedores de carnicerías, divulgada la pragmática, deben 
bajar el cuarto de los precios de su mercancía, porque aunque pudie- 
ran argumentar que deberían vender conforme al que les costó las 
reses adquirídas antes de ella, y en mayor valor, pueden pasar por la 
misma regla que otros, pues de así no hacerlo, razonarían que no se 
ejecutase la tasa hasta el consumo de los depósitos de mercancías a 
otros precios; pero como estos son cortos, para un mes o dos, poco 

3.* ipooL— Tomo xli i^ 



202 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

podría ser el perjuicio, tanto más que podría hacérseles una refacción 
oportuna en el que se les bajase la carne. 

En las ferias principales parece que no hay necesidad de poner 
tasa, porque cada uno ha de comprar conforme a los precios de su 
pueblo; los mercaderes harán lo propio teniendo en cuenta los aran- 
celes de las villas y aldeas donde hayan de expender los artículos, y 
los productores, o se desharán de las especies por no llevarlas de nuevo 
a sus casas, moderando las cuantías, o las venderán a los intermedia- 
rios, si dejan, entre uno y otro, margen diferencial entre precio de 
venta y reventa para poder lograr alguna remuneración, o la expen- 
derán en los poblados, con beneficio de todos, librándose de regatones 
y de los provechos saneados que los de este trato representan. En 
todo el demás tiempo, han de quedar los pueblos de las feria.5 con 
sus bajas y aranceles ordinarios. 

En los lugares donde estuviere la Corte parece que debe haber 
dos aranceles, uno que harán los alcaldes de Corte para los mercade- 
res, oficiales y rastro de ella, y otro formado por los corregidores para 
los del pueblo. Si las tasas de la Corte fueren más subidas, entre tan- 
to que ella estuviere, pueden los vecinos gozar de ellas porque esté 
mejor provista. La tasa de Valladolid por haber estado allí la Corte 
la mayor parte de este año y la de Madrid por haber venido aquélla 
en el tercio postrero de él, se entenderá por la que hicieren los alcal- 
des de Corte para todos los lugares donde fuese, por ser pueblo mo- 
vible; así, en las de calzar, vestir y comer, y de lo que han de llevar 
los oficiales, la harán de nuevo los alcaldes cada vez que la Corte va- 
riase, valiéndose para ello de los aranceles de todo el Reino; porque 
sabiendo los precios en que están las especies, sabidos son a los que 
las pueden traer; para la tasa en Madrid, servirá de regulador, así 
para el resto del año como para el venidero, el que hubiese habido en 
Valladolid y aquí, en este año. Madrid haría su arancel como uno de 
tantos pueblos, al respecto de los ocho primeros meses del año, y Va- 
lladolid el suyo, porque esta villa podría decir que con la Corte valie- 
ron las cosas más caras, y que haciendo ellos la baja como los otros 
pueblos, quedarían agraviados. Para satisfacer esto podríase mandar 
se baje allí el tercio, como en otras partes se ha de bajar el cuarto, 
aunque también se puede decir que por causa de la Corte abundan los 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 20 3 

/ 

bastimentos donde está y casi valen a unos precios, no siendo, por tan- 
to, de mucho perjuicio que pasaren con el cuarto de baja.. 

En fin, las medicinas de las boticas también parece que se deben 
moderar, pues los boticarios han de gozar de los beneficios del co- 
mer, vestir y calzar. 

A los antecedentes, como a estudio completo, une Almaguer otros 
reunidos, pero para en caso de que no se hubiere de hacer la tasa ^. 

Se debe prohibir, so graves penas, que no haya regatones de dehe- 
sas, de manera que ninguno pueda tomar hierba si no tuviere ganado 
para hacerlo; y si acaeciere que un ganado no pudiese tomarla sino 
en más cantidad de la que ha menester, el ganadero acogido en aquella 
demasía, sea al respecto de a como a él le salieren sus cabezas, con 
todos gastos, sin poder llevar más a los otros. 

En las lanas, aun sin tasa, se guardaría cuanto de ellas va apunta- 
do anteriormente. 

En lo de los ganados, que los que los arrendaren o compraren sin 
ser obligados a abastecer las carnicerías, no los puedan vender dentro 
de un año, y que los obligados puedan tomar por el tanto a los rega- 
tones los que compraren en cualquier parte. 

El paño más subido que se hubiere de hacer, no pase de valor de 
dos ducados o de ochocientos maravedís por vara, y a este respecto 
los otros más bajos, porque así abaratarían. Los hacedores tráiganlos 
para vender a ferias y pueblos principales, sin que haya regatones fuera 
de los mercaderes que hubieren de varear. 

Si los oficiales extranjeros parecieren provechosos para la indus- 
tria de la fabricación de paños en estos reinos, y hubieren de bajar la 
mercadería, no hay duda sino que será bien procurar la venida de 
algunos para enseñanza de los naturales. 

Concluye diciendo que sacándose de estos reinos mucha seda de 
Granada y otras partes, así en madeja como aparejada, para tejerla 
fuera de ellos, parece se debería de prohibir para el abaratamiento de 
la mercaíKÍa, aunque con la medida bajase la renta de su razón 2. 

Como vemos, el gobierno de Carlos V, procuraba, comenzando por 

z En un pliego separado, pero unido al documento anterior y con la misma 
signatura. 

2 Archivo de Simancas. Diversos de Castilla. Leg. 46, fol. 84. 



204 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

orientarse, cumplir su misión en abastecimientos, sobre todo de especies 
imprescindible para la vida diaria, pues como dijo años más tarde 
Castrillo de Bobadilla en su Política de Corregidores, "el mejor go- 
bierno para que la república haga provisión y abundancia de manteni- 
mientos es haber obligado a abastecerla de ellos, en especial en los 
pueblos de acarreo"; y Santayana y Bustillo en el Gobierno pol.íico, 
el siglo antepasado, "el primer cuidado del gobierno de un pueblo es 
el que se halle bien abastecido de todos los mantenimientos necesarios 
para el sustento de la vida; porque así como la abundancia le alegra, 
al contrario, la carestía le turba y le entristece." 

(Continuará.) 

Cristóbal Espejo. 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS 
EN LA FORMACIÓN DE LA PERSONALIDAD 



A las Letras de la Antigüedad clásica podemos y debemos acer- 
camos sin mutilar nuestra personalidad, en la plenitud cordial de la 
más intensa y fecunda vida ciudadana. Las páginas que subsiguen 
confirman, glosan y desarrollan el precedente aserto, cuya trascenden- 
cia no es necesario encarecer al discreto lector. 



En el proceso de las derivaciones de los vocablos, persona ha servi- 
do de base a la formación de personalis, que a su vez ha contribuido 
a la aparición del abstracto personalitas, del que procede (en la forma 
del acusativo personalitatem) nuestro término castellano personalidad. 
Mas para alcanzar clara noción de lo que el adjetivo personalis y el 
abstracto personalitas expresan, es indispensable analizar etimológica- 
mente la palabra persona. 

Este vocablo, en su significación primitiva, equivale a "máscara o 
careta de actor, papel, carácter de un individuo" ^. El adjetivo deri- 
vado persónátus mantiene esa acepción, pues significa "enmascarado", 
"que tiene máscara". Un eco metafórico de ese mismo sentido halla- 
mos también en la expresión "senequiana" personata felicitas, que fi- 
gura en el pasaje siguiente: "ídem de istis licet ómnibus dicas, quos 

I A reserva de insistir en este concepto, conste ya que del tecnicismo del tea- 
tro, tecnicismo, al fin, en contacto íntimo con geniales productos de la actividad li- 
teraria creadora, se tomó el término en que había de encarnar la más alta represen- 
tación de la autoconciencia humana. Pronto vemos al arte literario, o a sus auxiliares, 
deparando a la Filosofía recursos preciosos de plástica expresión. 



200 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

supra capita hominum, supraque turbam delicatos lectica suspenditi 
omnium istorum personata felicitas est. Contemnes illos, si despolia- 
veris" ^ 

Y es que la palabra latina persona, procede indudablemente (según 
la acertada opinión de F . Skutsch) ^ del etrusco © ersti, que como leyen- 
da designa el rostro enmascarado de un mimo y el de un individuo, 
también enmascarado, que azuza a un perro, representados en las pa- 
redes de la "tomba degli auguri" de la necrópolis de Cometo-Tar- 
quinii. 

La evolución morfológica al término de la cual ha surgido en latín 
persona, ha debido ser la siguiente: ^perso, -ónis, personare "enmasca- 
rar" y persona "figura enmascarada". No parece que sea licito rela- 
cionar el vocablo que estudiamos con personare (o breve), ni con el 
término griego zf.óooj-ov, ni con per-sonare, -sonare {o larga) "ves- 
tir" (del gr. Co'jvr)) etc., etc. ^, autique recientemente V. Inama ^ ha sos- 
tenido que la boca de la máscara se hallaba conformada a manera 
de embudo, en el que, como a través de una trompa sonora, se re- 
forzaba la voz del actor y que acaso de esa circunstancia derivase 
el valor etimológico del nombre per-sdfia "quasi per-sonat, suena a 
través". El dislate en el respecto etimológico es tan manifiesto para 
quienes se hallen un tanto informados de los yerros de Corssen (in- 
ventor de la bizarra tesis sostenida por Inania), que no merece especial 
impugnación. Conste que persona y personare ofrecen constantemen- 
te ó larga; en per-sonare "sonar a través", la o es breve. Esta aparen- 
te minucia es bastante sugestiva para abrir derrotero y señalar nueva 
pista °. 

1 Epist., 8o, 8. 

2 Vid. la interesante "nota" de este autor rotulada Persona^ publicada en la 
rev. Archiv für latein. Lexikogr. und Grammatik ...herausg. v. E. von Wolfflin, 
t. XV, fase. I (correspondiente al 26 de junio de 1906), págs. 145-46. En el mismo 
fascículo citado (págs. 147 - 149) leemos un curiosísimo Compte-rendu, suscrito por 
O. Hey^ de la obra de Siegmund Schlossmann titulada Persona und ITo'í^'tjÁrov tm 
Recht und im christlichen Dogma, Kiel, 1906. (Einladungsschrift der Univ. zu 
Kaisers Geburtstagfeier.) No hemos podido, tras reiteradas tentativas, consultar esta 
producción cap-talísima, a tenor de la referencia de Hey, para el estudio de los pro- 
cesos semasiológicos de la palabra "persona". 

3 Walde, Latein. etymologisches Worterhuch, Heildelberg, Winter, 1910, pág. 578. 

4 Vid. su precioso Manual rotulado // teatro antico greco e romano, Milano, 
Hoepli, 1910, págs. 152-53. Vid. además el jugoso artículo de H. B. Walters en 
su A Classical Dictionary (Cambridge, University Press, 191 6, págs_ 762-63) acerca 
del vocablo persona. 

5 Es curioso observar, no obstante, que dicha minucia preocupó ya a Gavias 
BassMS sin fruto, pues la explicación que de aquélla ofrece el mencionado autor peca 
de vaga y de infundada. Del citado gramático son las siguientes frases: "Nam ca- 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS Í07 

Ki debe extrañarnos que de Etruria, madre en la cultura de Roma, 
proceda la palabra a que venimos refiriéndonos. El influjo cultural 
etrusco en la primitiva civilización latina es un hecho indiscutible. 
Kretsc'hnier ^ y Leo ^ no nos dejarán mentir al formular la afirma- 
ción precedente. 

Mas prescindiendo de ese sugestivo aspecto de la cuestión aquí di- 
lucidada, tratemos ahora de averiguar cómo de la lengua de los histrio- 
nes pasó al idioma de la Filosofía el vocablo persona. Y observaremos 
que las máscaras, en el escenario antiguo, servían para caracterizar con 
particular relieve, para traducir con signos plásticos y ostensibles la 
idiosincrasia moral, intelectual e incluso afectiva de los personajes dra- 
máticos. 

No trataremos ahora de las necesidades hasta de índole puramente 
acústica y visual, que pudieran explicar y aun justificar el uso de la 
máscara escénica, tan sorprendente a juicio de muchos espectadores 
modernos. Nos bastará con advertir que en la caracterización fisonómi- 
ca de las personae dramatis, hallamos el estímulo y la justificación del 
tránsito semasiológico que analizamos. Tránsito semasiológico al que 
hacen referencia, con notorio acierto, Blase y Reeb, describiendo en 
su admirable Diccionario ^ la última acepción del vocablo persona con 
estas palabras: "La persona, la personalidad, el hombre en considera- 
ción a su propia idiosincrasia, a lo que es o quiere ser." 

Y ya en este terreno, lícito y hasta posible ha de sernos elaborar 
un concepto preliminar de lo que por persona se entiende en la Filo- 
sofía moderna. La persona, el yo no existe sin que, además de la uni- 
dad de conciencia, se ofrezca la unidad de la autoconciencia ; en siuna, 



put... et os cooperimento personae tectum undique, unaque tantura vocis emittendae 
via pervium, quoniam non vaga ñeque diffusa est, in unum tantummodo exitum col- 
lectam coactamque vocem, et magis claros canorosque sonitus facit. Quoniam igitur 
indumentum illud oris clarescere et resonare vocem facit, ob eam causara persona 
dicta est, o litera propter vocabuli forman productiore." (Ap. Aul. Gel., Noct. Att., V, 
VII, 2, donde hallamos precedidas las palabras úkimamente transcritas de estas acla- 
raciones: "Lepide mehercules et scite Gabius Bassus in libris, quos De origine vo- 
cabulonim composuit, unde appellata persona sit, interpretatur : a personando enim 
id vocabulum factuan esse coniectat", etc.) 

1 Sprache in Einl. m die Altertumswissenschaft... herausg. von A. Gercke und 
£. Norden, Teubner, Leipi2ig u. Berlín, 1912, pág. 560. 

2 Die griech. und ¡at. Literatur und Sprache von U. v. Wilamowits-MoeUendorf, 
K. Krumbacher, J. Wackernagel, Fr. Leo, £. Norden, F. Skutsch, Teubner, Leipzig, 
Berlín, 1912, pág. 405. 

3 Heinichens lateinisches Schulworierbuch I. Teil, Leipzig und Berlín, Teubner, 
1909, pág. 615. 



208 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOá 

que es imprescindible para que el individuo llegue a ser persona, que 
la conciencia se afirme a si misma. 

Claro es que de la "individualidad" a la "personalidad" no nos 
elevamos sino a través de toda una serie de incruentas luchas, que 
necesitamos sostener y sostenemos con la fiera, con el animal que lle- 
vamos dentro de nosotros mismos. A veces, la conciencia toda o casi 
toda queda subsumida en la autoconciencia ; en otras ocasiones ocurre 
lo contrario, y en la mera unidad de conciencia, no potenciada en la 
autoconciencia, descendemos a estadios próximos a la animalidad. Al 
recordar, una vez pasados, tales lapsus, decimos habernos hallado en ellos 
fuera de nosotros mismos, puesto que sólo "somos nosotros" en la su^ 
prema unidad de la autoconciencia. 

No necesitamos encarecer la trágica grandeza de la lucha interior 
en que a diario perdemos (al menos, aparentemente) y a diario reco- 
bramos nuestra personalidad. A conseguir que esas momentáneas o 
largas interrupciones de nuestra vida racional queden reducidas a la 
categoría de meras excepciones, tiende el delicado arte de la conducta 
y con él la construcción poemática (téngase bien en cuenta este cali- 
ficativo, que algo sugiere respecto al problema fundamental que exami- 
namos) de nuestra misma existencia. 

Poema de la vida que ha de ser acabado reflejo de las internas 
exigencias del alma racional. El hombre no vive, no puede vivii* tan 
sólo en el presente, porque su existencia no se fracciona en una mul- 
titud de momentos inconexos o entre sí débilmente relacionados. La 
conciencia de nuestra identidad personal rechaza esa disgregr.ción. 
Vivimos en el pasado, en el presente y en el futuro, en la unidad del 
tiempo al concebirnos como unidad también, que perdura a través y 
en medio de múltiples y constantes cambios temporales. El futuro es 
una realidad para las evocaciones de nuestra imaginación y para los 
previsores cálculos de nuestra humana prudencia. Porque enseñorear- 
nos de nuestras facultades; formar con ellas una unidad viva y cons- 
ciente de sí y del mundo que la circunda; adquirir, con la conciencia 
de nosotros mismos, la "conciencia de lo impersonal" de que hablaba 
Janet, equivale, en definitiva, a abandonar las tenebrosas esferas de la 
animalidad para entrar, a velas desplegadas, en las radiantes regiones 
de la personalidad racional. 

Ahora bien, llegando a estas cimas de la humana existencia, po- 
dremos reconocer que la persona tiene un valor propio, suyo. Al ven- 
cer a la bestia, con la que a diario lucho; al impedir que ella perturbe 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS aO<) 

el instable y laboriosamente alcanzado equilibrio de mi vida consciente, 
realizo una acción, a la que va ligada toda una fase afectiva de mi 
psiquis. Fase afectiva que se concreta en un sentimiento sui generis: 
"el sentimiento que tiene el yo de su valor propio: el yo como senti- 
miento, como valor. Sentimiento que no es... sino una forma de la 
conciencia que el yo tiene de sí mismo" ^. 

En ser personas, en el más alto y pleno sentido de la palabra, po- 
demos y debemos cifrar nuestro ideal humano. Pero ¿es cierto que 
el hacer artísticoliterario y el estudio de sus más geniales concreciones 
pueden alcanzar, y alcanzan de hecho, una trascendencia plasmadora de 
la personalidad verdaderamente digna de exaltación y de estudio.'' ¿Es 
también notorio que semejante trascendencia se acusa con especial re- 
lieve ante la contemplación y el análisis cordial de las grandes obras 
literarias del Mundo clásico grecorromano? 

Esta es la cuestión cardinal, que debemos someter a un serio examen, 
expuestos ya los necesarios precedentes. Y fácil nos será reconocer, 
efectuado ese examen, que las interrogaciones aqui formuladas, pue- 
den y deben alcanzar respuestas afirmativas. En electo, el hacer ar- 
tísticoliterario, hacer supremamente diferenciado, supone, condiciona 
y exalta la personalidad del creador. Supone esa personalidad, en cuan- 
to sin ella no cabe elevarse a la esfera del libre hacer, del hacer en 
unidad, ajeno a las trabas de la contingencia mecánica y riel trasimto 
de las más altas y soberanas idealidades. La condiciona, en cuanto la 
obra no es sólo reflejo del alma del artista, sino también realidad que 
este mismo vive en las sagradas intimidades de su mundo interior, con 
todas las congojas que muchas veces acompañan a las más geniales 
creaciones. Al alumbrar con dolor sus hijos, el espíritu queda acriso- 
lado en su más alta ejecutoria racional. Y no hay que decir que una 
condicionalidad reiterada, intensifica y exalta las energías del ser. Así 
observamos que son los grandes literatos personalidades de extraor- 
dinario relieve, que se destacan del "servum pecus" a medida que au- 
menta y gana en quilates su laboriosidad artística ^. 

1 Bebnaidiko Varisco, / Massimi Problemi, Milano, Editrice Milanese, 1910, 
Pág. 138- 

2 De la íntima conexión que existe entre la "personalidad" y el "arte" »n gene- 
r¿, ofrece Croce testimonios elocuentísimos. Para el insigne pensador citado, el arte 
se halla libre de la distinción de lo posible y de lo real como pura intuición; como 
representación de hechos volitivos, tomados en su naturaleza totalmente genérica 
e indeterminada y en los que el deseo equivale a la acción y la acción al deseo, 
es representación del sentimiento ; así una obra artística no alcanzará positivo va- 
lor sino merced a su carácter lírico y a llevar impreso el sello de la personalidad 



ttO REVISTA DE ARCHiVOS, BIBLIOtECAá Y ilÜSEOá 

Claro es que si al crear, creando y porque crea, el artista afirma 
y da solidez a su propia personalidad, ia evocación, en reconstrucción 
mental de esos procesos creadores, producirá análogos efectos. Por algo 
se ha afirmado que son las ideas "preludios de acción", cuando no ver- 
daderas acciones de incuestionable eficacia. 

Pero se nos dirá al llegar a este punto de nuestra exposición : " Y ¿ cómo 
es posible que las obras literarias de pueblos que fueron, que hicieron 
ya su vida, logren alcanzar ese poder de contagio, que para la exal- 
tación de la personalidad del contemplador atribuímos a las obras de 
los ingenios de nuestros días? Si hablamos de lenguas muertas, ¿no 
habrán también perecido las literaturas y las civilizaciones que vertie- 
ron sus más altas esencias ideales en aquellos idiomas?" 

La negativa más rotunda puede y debe oponerse a tan gratuito 
aserto. No, la Antigüedad clásica no ha perdido, ni siquiera en los días 
tristísimos que corren, su virtualidad plasmadora. De igual modo cuan- 
do los renacentistas creyeron galvanizar un cadáver, se encontraron 
con la grata sorpresa de que asistían al alumbramiento de un nuevo ser 
vivo. ¡ Valor extraordinario, sobrehumano, de las ideas, triunfadoras de 
la muerte, nuncios de perenne vida! 

Mas para glosar nuestra convicción en este punto, notemos ante 
todo que las formas literarias clásicas (principalmente las formas Hte- 
rarias griegas) tienen, y es de presumir conserven siempre, un perfume 
tan encantadoramente primitivo, que parece lógico cautiven de un modo 
irresistible. En Grecia más que en Roma (aunque en Roma también 
en cierto grado) asistimos al despertar de la conciencia racional a las 
fecundas luchas entre el contenido por traducir y los signos siempre 
limitados, siempre imprecisos para realizar esa función evocadora. Las 
varias y hondamente sugestivas vicisitudes de semejante contienda, arro- 
jan rayos de luz sobre el proceso ulterior, en el que al presente nos 
encontramos mezclados. 

Y de ese perfume primitivo se hallan impregnadas las acepciones 
de los vocablos de las lenguas clásicas más próximas a las respectivas 
etimologías de aquéllos, circunstancia que ha permitido sostener a Zidler, 
en una memoria titulada L' Enseignement du fra/ngais par le latín, 

del autor. Pura intuición, representación ingenua de la realidad, representación del 
sentimiento, Jirismo (liricitá) y entonación personal, son, pues, fórmulas equiva- 
lentes y definiciones todas de la actividad estética y del arte. Sería superfino des- 
pués de lo expuesto añadir que el arte, así caracterizado, es forma concreta de los 
grados superiores teoréticos del espíritu. {Filosofía dello spirito, III, Filosofía della 
pratica. Económica ed Etica, Bari, Laterza e figli, 1909, págs. 186, 187 y 189) 



Influencia de las literaturas clásicas i 1 1 

a la que se refiere el señor Pérez de Ayaía en su artículo "El valor 
de las palabras" (vid. El Imparcial del i6 de julio de 1913), la tesis 
siguiente: "¡Qué de riquezas nos proporciona el latín! A los vocablos 
les sustituye su color nativo, su valor estético, su poder de evocación. 
Por debajo del significado abstracto hace asomar la imagen primitiva, 
porque entiéndase que el vulgo no habla sino un lenguaje figurado." 
"De otra parte — dice el mismo Zidler — el latin nos provee con im- 
portantes verdades fundamentales; tales como que el mundo es obra 
de belleza y armonía providenciales (de mundus, bien ordenado) ; que 
debemos amar la patria por ser obra de nuestros padres* (patria térra) ; 
que el Estado no puede sustentarse conforme a su etimología {store, 
status, permanecer firme) con elementos de perturbación y de anar- 
quía; que los ministros se consideren como servidores {minister quiere 
decir servidor) de ia nación; que debemos guardamos del ambicioso 
porque no pretende otra cosa que apretarnos y cercarnos (ambit) ; que 
la república es el interés de todos (rem publicam)" etc., etc. 

Mas tan indiscutible excelencia ha sido menospreciada por los de- 
tractores del griego y del latín. Bien que es preciso hacer justicia a 
nuestros adversarios reconociendo que no pocas brutales diatribas con- 
tra la Antigüedad clásica, han debido su origen... a estultas y absurdas 
exaltaciones de la misma Antigüedad clásica. 

Por fortuna, aunque lentamente, se va entrando en razón y hoy 
no creemos lícito, para defender indiscutibles derechos, negar los del 
contradictor. Así no se contesta a los que en términos cortantes y ab- 
solutos rechazan la eficacia educadora y depuradora de los estudios 
clásicos, con ridiculas hipérboles acerca del valor y trascendencia de 
esos mismos estudios. Con oponer a sus exageradas diatribas maduros 
razonamientos, nos basta y nos debe bastar... 

Y ya en esa actitud, podemos advertir que importa librar a nuestro 
espíritu de peligrosos espejismos. No se crea, cuando leemos años y 
años un autor u obras de un período literario determinado, que no 
hacemos más que monótonas y uniformes excursiones en el campo de 
las ideas. Cuando parece que seguimos rutas ya conocidas, estamos asis- 
tiendo y contribuyendo a la lenta, pero gradual y eficacísima renovación 
de nuestro horizonte intelectual, afectivo y volitivo. Así alcanzan las 
obra3 clásicas, por ser profunda e inagotablemente sugestivas, un valor 
eterno y siempre actual. La Antigüedad no dijo lo mismo a los espíri- 
tus medievales que a los que vivieron en los albores del Renacimiento 
y de la Reforma. A éstos tampoco les dijo lo que actualmente dice 



M REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

a los que viven hoy. Distintamente interrogada, de muy varia manera 
lia tenido que formular sus contestaciones esa perenne educadora a tra- 
vés de los siglos y de las edades ^. 

Educadora hasta en los momentos en que parece dejar sentir un 
yugo más intolerable sobre los espíritus juveniles. Pensemos, v. gr., en 
la sana gimnástica intelectual que es necesario ejecutar al traducir 
textos clásicos. Alcanzar, primero, la unidad del concepto, que se ofre- 
ce en el texto que vertemos; hacer, después, la delicada transmutación 
de valores, que ha de permitirnos hallar la forma justa y equivalente 
en nuestro idioma de la expresión empleada por el autor interpretado 
y recoger, en fin, el fruto ideal y emocional, que las evocaciones del 
pasado y las adherencias del presente provocan, ¿es pueril tarea? Pues 
nada menos y bastantes veces mucho más se exige para traducir con 
acierto y con provecho producciones de las literaturas clásicas herma- 
nas. "Para el que seria y cordialmente traduce — hemos escrito en 
otra ocasión — ^ verter es crear; es decir, verter supone poner en ten- 
sión las cordiales energías del traductor, siguiendo una trayectoria que 
ni exclusiva ni fatalmente procede del impulso inicial (la inspección 
y examen de los textos originales)" ^. 

Esa labor, sin embargo, generalmente se realiza utilizando una jer- 
ga absurda, la llamada "lengua de traducciones", estiércol de las es- 



1 Escritas estas líneas, he leído las palabras sugestivas del señor Unamuno. que 
transcribo a continuación: "Una obra de arte sigue viviendo después de producida y 
acrece su valor según con los años van gozándola nuevas generaciones de contem- 
pladores, ya que cada uno de éstos va poniendo algo de su espíritu en ella. Lo más 
de la hermosura que sentimos al leer el Evangelio débese a la ingente labor de sus 
dcímentaristas" B. CrOce. Estélica... versión castellana corregida por el autor de 
José Sánchez Rojas. Prólogo de Miguel de Unamuno (Madrid, Beltrán, 1912), pá- 
ginas 8 y 9. Tan fundadas aseveraciones hallan su comprobación y su complemento 
en estas otras de don Ramón Menéndez Pidal: "Es útil la lectura de un autor an- 
tiguo, porque su pensamiento puede instruir y educar el nuestro; mas, para que esto 
tenga lugar, es preciso comprender sus ideas, no en lo que tienen de común a mu- 
chos tiempos, lugares y gentes, sino en aquello más escondido y particular, propio 
de tal época, tal región o tal persona, que, comparado con lo que tenemos delante 
y habitualmente nos rodea, nos ayuda a apreciar mejor lo que esto tiene de bueno 
o de malo, de pasajero o de permanente, dando seguridad y madurez a nuestro jui- 
cio." Antología de prosistas castellanos, prólogo, pág. i . 

2 Vid. nuestro opúsculo Varia, pág. 310. 

¡ Dice Croce (op. cit. en not. anteúltima, pág. 121): "La traducción que se lla- 
ma buena, es una aproximación que tiene valor original de obra de arte y que pue- 
tie vivir independientemente." C.-A. Sainte-Beuve cree recomendable la versión 
oral de textos de autores clásicos, en que el alumno se dé cuenta de los pasajes que 
traduce poniendo en tensión todas sus energías espirituales y "pagando con su per- 
sona" al realizar semejante esfuerzo. Juzga dicho autor esa preparación muy opor- 
tuna para capacitar al estudioso en las más variadas esferas de la actividad huma- 
na (Vid. Port-Royal, t. III. Faris, Hachette, pág. 519.) 



INFLUENCIA DE LAS LITERATXJRAS CLÁSICAS »l3 

cuelas, en el que no pocas veces brilla por su ausencia el más liviano 
atisbo de sentido común. Mas salvando esas imperfecciones de lamen- 
tables y muy arraigadas prácticas escolásticas, la versión puede reco- 
brar su influjo instructivo y educativo, sobre todo en cuanto atañe a la 
cultura formal, la Formalhildung de que tanto se ha hablado y se 
ha escrito en Alemania durante la pasada centuria. No hay que de- 
cir que el calificativo aceptado sólo imperfectamente sugiere el verda- 
dero concepto de la realidad en cuestión. Si es cierto que al traducir 
operamos con formas, éstas no son moldes vacíos de todo contenido 
ideal. Discierno, pero no separo la forma del fondo, y cuando aseguro 
emo^ear tan sólo aquélla, éste no se halla por completo ausente. Mas 
si predominantemente (no únicamente, sin duda) a la forma y a las 
relaciones formales se atiende en las labores de versión de obras clá- 
sicas (e incluso en los ejercicios de retroversión. un tanto desacredi- 
tad'^«;V e^ e<:tudío de las realidades evocadas en los textos tradrcMos 
podrá y deberá contrapesar posibles exclusivism'"":: de las tareas filo- 
lógicas. 

Con el cultivo de las disciplinas "formales" será, sin duda, útilí- 
simo oue alterne el de las disciplinas "reales", si se nos permite esa 
nomenclatura, un tanto arbitraria, pero plástica y expresiva. Mas 
¿cómo? ¿Adicionando aquéllas a éstas en una mera yuxtaposición inco- 
nexa y caótica? No, sin duda. Será preciso que el estudio de la Anti- 
gTiedad clásica nos permita evocar conexiones entre diversas esferas 
de la vida y del pensamiento, conexiones ene parecen borradas por 
el saber contempor^T"»o en sus modalidades más empíricas. En el 
Mundo clásico asistimos a la aparición de gérmenes, muchos de los 
cuales han alcanzado en nuestros días esüTendido. extraordinario des- 
arrollo. La consideración de esa fase embrionaria previa, irradiará luz 
en e! caso presente y estímulos para el reconocimiento de nuestra pro- 
pia unidad personal, que a veces semeja disiparse en la indefinida y 
(aparentemente, al menos) heterogénea variedad del mundo moderno. 

Muchos contemporáneos viven como átomos perdidos en la inmen- 
sidad de las complejísimas estructuras sociales del actual momento his- 
térico. Desconocen, o no alcanzan siempre a conocer, ni su relación con 
el todo social, ni su conexión con el todo cósmico y en semejante estado, 
hallan positivos obstáculos para llegar a ser personas en el verdadero 
sentido de la palabra. 

En cambio, la vida (individual y colectiva) mucho menos compleja 
desarrollada en las repúblicas clásicas, permite, con relativa facilidad. 



a 14 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

forjar esas rq^resentaciones, instrumento útilísimo, que puede indirec- 
tamente emplearse en la afirmación y depuración de la personalidad 
del que estudia. 

Porque no es lícito pensar que desde que el Mundo clásico perdió para 
el contemporáneo su carácter normativo en el orden estético y en el 
de las costumbres, desde ese instante hubieron de disiparse todas las 
más fecundas y renovadoras virtualidades de aquél. Nada sería menos 
exacto que sostener que desde el momento en que el clasicismo no es 
único ideal de la actividad artísticoliteraria de nuestros días, no tene- 
mos razón ni motivo alguno para estudiar a Píndaro o a Horacio. Como 
sería también absurdo decir que desde el momento en que la erudición 
ha descubierto las flaquezas de Cicerón o de Demóstenes, no podemos 
ni debemos esperar ningún beneficioso resultado de nuestras investi- 
gaciones en el campo de las Literaturas clásicas. Afortunadamente (di- 
gámoslo así, afortunadamente) el Mundo clásico nos estimula a inves- 
tigar, a inquirir, a formar y disipar dudas, mas no nos ofrece panaceas, 
ni soluciones mágicas. Nada ciertamente nos da por resuelto en defini- 
tiva, mas contra nuestra posible negligencia, con toda eficacia nos 
impele a la decisión autónoma, personal. Quienes tengan una idea, si- 
quiera aproximada, de la complejísima textura del hacer moral, podrán 
darse cuenta de la importancia extraordinaria de semejante impulsión. 

!A.l evocar las trascendentales discusiones de las escuelas presocrá- 
ticas y recoger el hondo sentido de las máximas de Heráclito "el obs- 
curo" (5 oxoTa-.voí) : "todo fluye", "de la guerra todo nace, la guerra 
rige todo (líá^za ps', iro'Xsaoí ttí/vtüjv jisv Tcazr^p Í3Ti, ttkvtoív 81 PaaiXsó:); al sen- 
tir la desgarradora tristeza que irradia de la tesis de Gorgias: "nada 
existe; si algo existiese, no sería cognoscible, y de ser cognoscible, no 
podríamos transmitir nuestro conocimieruto a otras personas" (Oóx zT-jai 
(pr]aiv oó5áv* ú Z'lozv/, (zyvwoxov sTvaí" el Ss y.ai. 'éo~\ xcti yvüjs-gv, áW oü 8r)Xu)i;ov (?XXoi<;) ', 
tesis que genialmente preludia el criticismo kantiano y se anticipa a la 
sentencia de Goethe: "Se sabe propiamente lo que se sabe sólo para sí 
mismo" (Man weiss eigentlich das, was man weiss, nur f ür sich selbst) ^ ; 
al sumergirnos en la radiante ilusión de la filosofía socrática, defensora 
del aserto de que "la virtud es una verdadera ciencia" (o/jXov stvoi oti 
xal SixaioaúvT) y.t\ r¡ ^)>r¡ izd^a ápzxr¡ aocptot loii) ^ ', al reconocer con el mismo 
Sócrates que "sentir temor de la muerte no es otra cosa que parecer 

1 Aristóteles, irspt Sevocpavoo; xxX. 5. 

2 Sprüche, 936. 

3 Jenofonte, AnOMNHMONEIMATA, III, ix. 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLASICAS 2 I 5 

sabio sin serlo" (tó -¡áp to-. 6av5r:ov Í£?isvai, & ívSps;, ou^lv ¿XXo btlv ij íoxsTv scxpw 

t'voi jií) Jvra^ ^ y, en fin, al experimentar la intensa emoción que las du- 
das del citado maestro acerca de la vida de ultratumba sugieren en la 
frase: "Pero ya es hora de marchar, yo, para morir y vosotros, para vi- 
vir. Quiénes de nosotros vayan a mejor destino, es cosa desconocida para 
todos, menos para Dios" («¡X>.á -ycp í;ot] «ñpa <Kn¿v<r., ijiot júv <iro8avouji=v<p, ü{i7v ís 
P'.u)3oaívo'.í' ózoTíoo*. os TÍaüJv Io'/ovtíT'. £"': íjjlí'.vsv ro^"^;!?, sorXov rorv:'; zXt,v ?J ~'5 

ec'v) 2, no hacemos, ciertamente, "vaga y amena literatura". En todos 
esos casos y en otros mil análogos, nuestra cabeza y nuestro corazón 
entran en juego y en juego serio, dicho sea sin paradoja. Ante concep- 
ciones de tanta grandeza, tan profundamente humanas y ante expresio- 
nes tan bellas, todos, grandes y pequeños, soberbios y humildes, nos sen- 
timos unidos por lazos de estrecha solidaridad. No son tales elucubra- 
cione, ni son tales palabras entretenimientos frivolos de dialécticos des- 
ocupados o de retóricos artificiosos. De aquéllas y de éstas fluyen dolores, 
ilusiones e ideales, que forman el patrimonio común y constante de la 
Humanidad. ¿Deberá extrañarnos que al leer e interpretar los citados 
textos una íntima y cordial efusión nos domine? 

Pero si es indiscutible la eficacia plasmadora de las Letras griegas 
en lo que a la personalidad y al carácter concierne, no menos trascenden- 
tal en ese respecto resulta el influjo ejercido por las Letras latinas. Asi, 
V. gr., la solidaridad moral se ha traducido, ora en las elocuentes y 
proverbiales aseveraciones de Terencio : "Homo sum : humani nil a me 
alienum puto" ^, ora en la sugestiva fórmula de Salustio: "Concordia 
parvae res crescunt, discordia maxumae dilabuntur" *, bien en la pro- 
funda y evocadora sentencia de Cicerón: "Nec vero dubitat agrícola, 
quamvis sit senex, quaerenti, cui serat, responderé: "Dis immortali- 
bus, qui me non accipere modo haec a maioribus voluerunt, sed etiam 
posteris prodere" '. 

El más puro sentido cosmopolita halla cabal expresión en el siguien- 
te texto de Ovidio : 

"Omne solxun forti patria est, ut piscibus aequor, 
Ut volucri vacuo quidquid in orbe patet" 6 

1 Platón, AnOAOriA SQKPATOrS, XVII, 29. 

2 Op. cit. en not, ant., XXXIII, 42. 

3 Heautontim., v. 79. 

4 De bello lugurthino, X, 4. 

5 De seneclute, VII, 25. 

6 Fajt.^ I, V8. 493-94. 



2l6 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

y en este otro de Séneca: "Duas respublicas animo complectamur : al- 
teram magnam et veré publicam, qua dii atque homines continentur, 
in qua... términos civitatis nostrae cum solé metimur" etc., etc. ^. 

La verdaderamente ardua cuestión del valor de las normas y de su 
eficacia creadora, ha sugerido a Marco Tulio estas frases, genialmente 
concebidas y forjadas: "Verum ego hanc vim intdlego esse in prae- 
ceptis ómnibus, non ut ea secuti oratores eloquentiae laudem sint ade- 
pti, sed quae sua sponte homines eloquentes facerent, ea quosdam 
observasse atque collegisse" ^; es decir, que la Técnica no ha sido el 
principio informador de la Oratoria, sino que, al contrario, de ésta ha 
surgido aquélla. El mismo Cicerón ha razonado acerca de la amistad 
con tanta ternura como elocuencia y acierto al decir: "Qui et se ipse 
diligit et alterum ánquirit, cuius animun ita cum suo misceat, ut effi- 
ciat paene unum ex duobus" ^. 

Juvenal ha exaltado la nobleza intrínseca de la virtud en áureos 
versos y ha concretado en expresiones lapidarias su ideal de la vida 
ética, ideal de equilibrio, de abnegación, de intensa energía, de humana 
cordialidad : 

"Orandum est, ut sit mens sana ín corpore sano. 
Fortem posee animum, mortis terrore carentem, 
qui spatium vitae extremum ínter muñera ponat 
naturae. qui ferré queat quoscumque labores, 
nescíat írasci, cupiat nihil, et potiores 
HercuHs aerumnas credat saevosrue labores 
et Venere, et coents, et pluma Sardanapali" 4. 

El mismo insigne poeta ha reconocido la prelación indiscutible de 
la personalidad ideal sobre la personalidad histórica, efímera, rechazan" 
do la licitud de que el ciego instinto de conservación nos haga perder 
el sentido del decoro: 

"Summum crede nefas animam praeferre pndorí 
et propter vitam, vivendi perderé causas" 5. 

Mas el autor últimamente citado es familiar a los pedagogos por 
su nobilísima sentencia, evocadora del religioso respeto que merece el 
niño: 

"Máxima debetur puero reverentia" 6, 

1 De otium sapient., XXXI, i. 

2 De orat., I. XLIV. 

3 Lael., 21, 81. 

4 Sat. X, vs. 356-362- 

5 Sat, VIII, vs. 83-84. 

6 Sat, XIV, V. 46. 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLASICAS 21 7 

afirmación que, sin duda, utilizará en sus complejas construcciones la 
moderna Paidología. 

Por otra parte, Lucano y Séneca, estoicos convencidos, exaltan el 
valor liberador de la muerte ^ y la necesidad de afrontar su indecli- 
nable imperio con heroica entereza *. El filósofo que acabamos de 
mencionar hubo también de reconocer, con admirable perspicacia, que 
en el mismo desorden inside un cierto principio de orden: "Máximum 
hoc habemus naturae meritum, quod virtus in omnium ánimos lumen 
suum permittit, etiam qui non sequuntur illam vident" ^. 

Finalmente cabe advertir que el poeta de los alados epigramas, el 
satírico Marcial, con profunda penetración comprendió que debíamos 
dar a todos los momentos de nuestra existencia efímera valor defini- 
tivo, no provisional ni transitorio: 

"Si sapis, utañs totis, Colline, diebus 
extremumque tibi semper adesse putes" 4. 

...Y perdónensenos tan largas citas en gracia a su valor intrínseco 
y a la comprobación que nos deparan de la tesis que aquí dilucidamos. 
Porque al penetrar cordialmente en el sentido de esos textos (y podría 
multiplicarse de modo indefinido su número sin desmerecer su cali- 
dad), no nos entregamos a la vana tarea de contar figuras o recoger 
tildes y nimiedades: todo lo contrario, pues observamos que en di- 
chos pasajes se discute algo muy nuestro, que nos llega a la propia 
entraña y nos produce un cierto temblor espiritual. Sólo entonces, 
cuando legamos evocar y sentir el perenne valor humano de las crea- 
ciones del genio, creemos también aproximamos al ideal del estudio, 
que no halla adecuado ambiente para desarrollarse en el estéril psitta- 
cismo de las prácticas rutinarias, tan frecuentes, por desgracia, aun hoy 
en la enseñanza nacional. 

Aunque no desconocemos que el ansia y la necesidad de hacer del 
estudio de las literaturas clásicas un asunto cordial e intelectual, no 

1 Luc, De bello civili, lib. IV, v». 577-581 : 

..."Sed regna timentur " 

Ob ferruní, et saevis libertas uritur armis, 
Ignoratque datos, ne quisquam seniat, enses. 
Mora, utinam pavidoa vitae subducere nollea. 
Sed virtus te sola daret..." 

2 Sen., Episl., XXX, 13: "Quid ergo? non multos spectavi abnimpentes vitam? 
ego vero vidi ; sed plus momenti apud me habent, qui ad mortem veniunt sine odio vi- 
tae, et admittunt illam, non attrahunt." 

3 De benef., lib. IV, XVII, 3. 

4 Epig., lib. IV, Liv, V9. 3-4. 

3.* ipocA. — Tomo xu i^ 



a l8 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

meramente intelectual, sin atisbos de cordialidad, supone esfuerzos, de- 
manda sacrificios y no se halla al alcance de todas las negligencias ^. 
Pero se reconocerá, sin duda, que la empresa "merece la pena"... Ope- 
rae pretium est, que decían los antiguos escritores del Lacio, reflejan- 
do el pragmatismo ingénito en su recia contextura nacional. 

Y si lográramos el objetivo propuesto, obtendríamos con él dos in- 
declinables y muy beneficiosas consecuencias: un conocimiento más 
profundo de las Letras clásicas y una más intensa eficacia educadora 
de ese conocimiento, matizado de emoción y reafirmado en la esfera 
en que se maduran las resoluciones y se forjan los caracteres. En 
suma, que ganaríamos para nuestra cultura lo que ganásemos también 
para nuestra personal afectividad. 

A esta posición es a la que se ha referido Cauer en su hermoso libro 
rotulado Palaestra vitae ^ para sostener, con la mayor entereza, que es 
imprescindible, que es altamente educador y sugestivo estudiar la An- 
tigüedad con espíritu moderno. Visto el Mundo clásico de esa mane- 
ra, mantiene cuando menos en tensión eficacísima las energías espi- 
lituales, aunque no pueda siempre ofrendarlas contenidos adaptables 
al diario vivir. Conviértense así en una verdadera áaxr¡at(; del carácter 
y de la personalidad los estudios de Letras dásicas, alcanzando notoria 
e indiscutible trascendencia educativa^. 

Pero aún debemos considerar otro aspecto: es que incluso cuando 
enseñamos y educamos, más que de almacenar conocimientos, trata- 
mos de capacitar para formarlos en una vida intensa y racional. An- 
tes que del término de nuestra ruta y del resultado que aquél nos 
depare, podemos y debemos cuidar de seguir denodados esa misma 



1 Sainte-Beuve (op. cit., tomo citado en alguna nota anterior, págs. 514 y 515) 
dice, coincidiendo con nuestro anhelo y refiriéndose a la versión de textos clásicos: 
"Mas como la lectura de esos muertos es frecuentemente fría y muerta también, y 
como el tono de su voz es tan bajo y tan difícil de oír que no difiere del silencio, 
seria una ventaja incomparable la que se obtendría de resucitar en cierto modo a 
los autores, devolviéndoles la acción, el acento, todo 15 que constituía su vida, para 
que puedan enseñarnos de una manera completamente viva y natural. Pues bien, 
esto es lo que se logra traduciendo las producciones oralmente ante los niños... (Para 
Guyot, la traducción de viva voz) es el medio más directo no solamente de alcan- 
zar el sentido preciso, sino hasta de sugerir los mismos movimientos del corazón 
a ese sentido unidos ; el único recurso para obviar, en cuanto sea posible, el incon- 
veniente de tener que habérselas con una lengua muerta." 

2 Berlín, Weidmann, 191 3. 

3 Véase también a este respecto la doctrina defendida por O. Immisch en sa 
obra Wie siudiert man klassische Philologie? (Stuttgart, Violet, 1909, págs. 18, 69, 
81, 82, 83 y sigts., 92, 102, III y 131 y sigts.) al distinguir la Filología pura de 
)a aplicada. 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS 219 

ruta y no abandonarla mientras tengamos alientos e ilusiones, es decir, 
tnietras vivamos. Que es siempre más eficaz una esperanza para man- 
tenerse en la lucha de la vida, que la desilusión y el tedio engendrados 
por un éxito inmerecido. Precisamente porque hemos opinado siempre 
•que la apreciación en último término formulada alcanza un valor y 
una objetividad indiscutibles, no hemos visto grave peligro en que las 
realidades culturales y literarias del Mundo clásico no mantengan hoy 
su carácter normativo, del que gozaron largas centurias sin la más 
liviana discusión. 

A reafirmamos en nuestra creencia ha contribuido poderosamente 
el hermoso libro de don Domingo Barnés rotulado Fuentes para el estu- 
dio de la Paidología, notable producción de la que transcribimos estas 
meditadas palabras: "Para Froebel, como para Pestalozzi, el proceso 
es germinativo y no arquitectónico; el espíritu crece y se desenvuel- 
ve, no se construye, ni se edifica... La educación antigua se limitaba 
a pedir la mayor cantidad posible de hechos, porque, en el proceso 
educativo, interesaba especialmente la instrucción, y en ésta, el conte- 
nido. Era un proceso de acumulación y no de desenvolvimiento. Froe- 
bel no pide muchos hechos, sino que sean hechos significativos. "Plan- 
ta pensamientos madres, aconsejaba a los maestros"...^ 

Además, aceptando la posición a que nos venimos refiriendo, sa- 
tisfacemos exigencias ineludibles de nuestros procesos mentales, que 
surgen in inedia re, es decir, en el ambiente de la cultura y del saber 
contemporáneos y que no pueden (ni aun deben) divorciarse de esa 
atmósfera ideal que les circunda. Así también en la historia que hoy, 
vivimos (y contribuímos a hacer) de nuestro pueblo, hemos alcanzado 
a concebir plásticamente la Antigüedad clásica, que de tal manera es- 
tudiada, mantiene al estudioso en contacto cordial, inmediato con las 
realidades del diario vivir de su tiempo. 

Resumiendo: el arte en general y el arte literario en particular, 
son verdaderas y exquisitas eflorescencias de la personalidad huma- 
na. La unidad de 'la autoconciencia es condicio sine qua de toda 
labor seriamente artística, que, a su vez, acrisola, intensifica y exalta 
esa misma unidad básica de que procede. No extrañará, pues, que en- 
carezcamos el influjo decisivo, inmediato y constante de las literaturas 
griega y latina en la formación) de la personalidad del que estudia y 



I Publicación del Museo Pedagógico Nacional (Madrid, Impr. de Archivos, 1917), 
Introducción, pág. xxxv. 



220 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

en la propia del que enseña. Las Letras clásicas consienten evocar la 
unidad primitiva que el proceso cultural ulteriormente ha escindido en 
una diferenciación extremada, con apariencias de inconexa. Evocar esa 
unidad prístina, ha de permitir mantener y reafirmar la unidad propia 
de la autoconciencia personal. 

Las Letras griegas y latinas también impelen a la acción autónoma 
y estimulan a la formación del juicio personal en las labores profun- 
damente educadoras y emancipadoras de la versión de textos. Esa im- 
pulsión y ese estímulo contribuyen a dar relieve al núcleo (siempre en 
vías de formación) de la personalidad del estudioso, núcleo del que 
lia de irradiar la actuación requerida y provocada por tales excitantes. 
Afortunadamente la Antigüedad clásica, con el regenerador fermento 
de sus dudas, libra a los espíritus del nirvana del dogmatismo y los 
arrastra por la dura pero salvadora senda de la investigación perso- 
nalísima. 

Y como obligada consecuencia de los resultados expuestos, podre- 
mos y deberemos insistir en exaltar la actualidad cordial, sugestiva y 
educadora de las Letras griegas y latinas dentro del ambiente, preñado 
de preocupaciones, de la vida contemporánea. Semejante actualidad 
cordial condiciona, depura y eleva la personalidad del maestro y la 
del alumno, que se consagran sin reservas, en la plenitud de un fecun- 
do abandono, a las investigaciones de la Crítica y de la Historia de las 
literaturas clásicas. No hay que advertir al buen sentido del lector que 
las raíces cordiales son las más hondas y las más entrañables de la 
síntesis en que la personalidad humana halla su sólido cimiento. Que- 
damos, pues, en que no son los estudios de las literaturas griega y 
romana un mero ornato del espíritu ^, sino una interna necesidad de 
nuestra naturaleza racional y consciente, que halla en la afirmación y 
en el desarrollo de la personalidad su más alto y noble fin. 



I Sin embargo, los "Compagnons" de que nos habla don L. Lusuriaga (vid. so 
artículo así titulado acerca de las "nuevas orientaciones de la educación francesa", 
que apareció en El Sol de 14 de abril de 1919) no prescinden de las humanidades, 
"aun cuando éstas puedan parecer un lujo. En una democracia es necesario que 
haya también enseñanzas aristocráticas — dicen — para que aquélla no sea un re- 
baño. Mas las humanidades que quieren son unas humanidades nuevas; en ellas el 
problema fundamental es el método, la manera de enseñarlas, y junto a ésta, el fondo, 
el qué (Lengua y literatura francesa, Matemáticas, Ciencias naturales y Latín y Grie- 
go)." Nótese de todas suertes que se trata aquí de apariencias más que de realida- 
des y que los mismos "Compagnons" han de ver en esa orientación metódica antes 
mencionada, un útilísimo instrumento aplicable a la formación de los espíritus de 
los educandos 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLASICAS «2 1 

Mas ahora, para atenuar el tedio engendrado por estas elementa- 
lisimas consideraciones, vamos a permitimos glosarlas con autorizados 
ejemplos de su aplicación en la cultura contemporánea y en el saber 
histórico de la primera centuria del Humanismo ^. 



II 

Y para que la sobriedad vaya unida a la eficacia, citemos como 
posición señera, plenamente representativa de la cultura actual, la po- 
sición de IVilamoivitz, maestro de maestros, verdadera cumbre entre 
los cultivadores de los estudios clásicos. 

Para el citado autor, las Letras griegas, sobre todo, consienten y 
condicionan el más rendido culto al ideal, que ha de encamarse suce- 
sivamente en las realidades de la vida diaria. Asi asegura Wilamowitz 
que quienes, como él, se consagran a la tarea de traducir al alemán las 
grandes obras del genio helénico, cooperan a la empresa de contener la 
decadencia moral e intelectual de su patria. Comprende que es positiva- 
mente humilde semejante labor regeneradora, pero afirma que, como 
filólogo, no puede dar a su país más, ni otras realidades que las que 
ofrenda en sus hermosas producciones. 

Laméntase también del desdén que en la misma Alemania sienten 
algunas zonas de la opinión pública por el estudio de la Antigüedad 
clásica y cree ver aliado semejante desdén a un lamentable menosprecio 
de toda idealidad. Dando relieve a esta censura, llega a decir: "Es 
triste ver que la propia patria se aleja del ideal, no ya sólo del ideal 
helénico, sino del ideal "in genere". Oro, goces materiales y honores 
son los dioses en que creen (los enemigos de la idealidad); el resto les 
merece la consideración de una mera palabrería. Para alejarse de se- 



I Pero conste, incidentalmente al menos, que ya en la misma Grecia se reco- 
noció de un modo explícito el valor educativo de la Literatura, de la Música y de 
la Danza. Asi ha podido decir Kenneth J. Freeman (vid. su ob. tittilada "Schools oí 
Helias A Essay of the practice and theor>- of ancient greek education from fioo to 
300 B. C... edited by M. J Rendall... with a preface by A. W. Werrall... Second 
edition, Macmillan and Co.. limited St. Martin's street, London, 1912", pág. 280): 
"The literature studied in the schools was expected to be full of improving supges- 
tions and life-histories of héroes worthy of imitation, couched in the form most 
attractive to young minds, in order that they might appreciate and love its teaching 
and examples. The music which the boys played or heard, the songs which they saug, 
the dances which they performed or watched, the art which they copied or obier\-ed, 
must be «uch as would influence their characters for good-mould them, that is, in 
accordance with the natioiud ideal. For Hellenic morality was aesthetic" etc., etc. 



222 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

mej antes escollos, en modo alguno tan sólo de orden estético e intelec- 
tual, sino también de carácter moral, es el helenismo, mejor, su alma, 
que ni pereció con el cuerpo del pueblo que animara, ni perecerá, el 
más adecuado remedio" ^. 

No seguiremos a Wilamowitz en la serie, verdaderamente genial, 
de los razonamientos que emplea para comprobar las tesis sentadas, 
mas nos permitiremos todavía recoger otros rasgos característicos de 
tan sólida orientación científica. En obligada coherencia con la alta 
finalidad atribuida a los estudios clásicos, nuestro autor refiere a la 
filología del griego y del latín la posibilidad de deparar una concep- 
ción de la unidad y de la infinitud del todo por conocer, con una nobi- 
lísima participación en lo infinito y en lo eterno. Sostiene que lo gran- 
de y elevado en lo que cada uno hace, es aquello que nos es común a 
todos, el puramente científico trabajo filosófico: ahora bien, la con- 
ciencia de la unidad es más poderosa entre los filólogos que entre los 
cultivadores de otras disciplinas particulares, incluyendo entre estos 
últimos a los mismos filósofos, entregados a la más alta especulación 
ideológica. 

Claro es que así concebida la Antigüedad grecorromana, ejerce y 
puede ejercer beneficioso influjo en la vida moderna. Lo antiguo por 
tal y como tal no ha muerto; vive aún y vive con eficacia plasmadora 
y hasta depuradora de las impurezas del presente. "La creencia en el 
vigor y en el vigor de lo antiguo — dice Wilamowitz Moeüendorf — se 
halla hoy, sin duda, amenazada; pero los que mantenemos esa convic- 
ción sin reservas, vemos en tal amenaza un grave peligro para nuestro 
pueblo o, más bien, para toda la cultura humana" ^. 

Creemos ahora poder asegurar que entre los rasgos aquí recogi- 
dos y las apreciaciones formuladas en el capítulo amterior de este tra- 
bajo, existe una plena coincidencia. Coincidencia que nos halaga y nos 
mantiene en grata expectación al inquirir la actitud de Michel Bréal 
(otro filólogo insigne y nunca bastante admirado) ante el problema de 
la trascendencia educativa de los conocimientos de Letras clásicas. 

El maestro últimamente citado, en una serie de hermosas confe- 
rencias pronunciadas ante estudiantes de la Sorbona y publicadas el 



I Reden und Vortr'áge, Berlín, Weidmann^ 191 3, pág. 2. Dejamos al juicio del 
discreto lector las observaciones que sugieren y los dolorosos recuerdos que evocan 
las líneas transcritas y la última fecha indicada... 

2 Op. cit. en nota anterior, pág. 115. 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS 223 

año 1891 ^, hubo de examinar el siguiente curioso tema: "¿Por qué 
se estudia el latín?" Y después de ofrecer un conjunto de ingeniosí- 
simas y profundas consideraciones, razonó de este modo: Los textos 
clásicos contienen y conservan un núcleo de afirmaciones de carác- 
ter ético, que forman el cimiento insustituible de nuestra moderna 
vida ciudadana, Y acontece que ni nos creemos obligados a hacer ccwis- 
tantemente explícitas esas raíces de nuestra existencia actual, ni tam- 
poco nos es lícito prescindir de evocarlas siempre y en todo caso que 
la evocación sea útil o tan sólo conveniente para los altos fines de 
nuestra formación ética. En una palabra, que el patrimonio moral ad- 
quirido, transmitido y piadosamente conservado en las obras maestras 
de las Literaturas clásicas, puede permanecer latente en tanto en cnan- 
to vivimos de su jugo secular, para hacerse explícito y manifiesto en 
el instante en que lamentables aberraciones in>pongan la imperiosa ne- 
cesidad de restablecer la continuidad histórica interrumpida. "Ciertas 
páginas de Séneca y de Platón — dice Bréal — forman parte del capital 
inalienable de la Humanidad ; disminuiríamos nuestras reservas de ener- 
gías morales si quisiésemos privar a nuestros hijos de tales bienes ^." 

Aunque diferente la posición últimamente expuesta de la que an- 
tes evocamos, no será difícil reconocer en ambas un fondo común de 
indudable interés. Para Bréal, como para IVilamouñts, la Antigüedad 
Clásica, en las obras de sus más celebrados ingenios, no ha perdido 
en los días que corren un ápice siquiera de su virtualidad educadora. 
Y que maestros de la indiscutible valía de los citados pueden rendir 
con el testimonio de sus nobles y abnegadas existencias elocuentísimas 
pruebas de la exactitud de sus convicciones, para nadie es un secreto. 
Se nos dirá por los profesionales del desengaño que no forman legión 
los hombres de cultura mental y mcwal semejante a la de esos insig- 
nes filólogos. Y bien, tendremos que asentir a esa objeción, pero se 
nos permitirá que la glosemos con im sobrio juicio: la efectividad, no 
ya la posibilidad de nuestros asertos, se ofrece comprobada en los ca- 
sos personales indicados, que si ciertamente no forman legión, alcan- 
zan, por su indiscutible e intrínseco valor, la categoría de ejemplos 
dignos de erigirse en normas de conducta. 

Mas, en cambio, del reconocimiento del valor educativo de la cul- 
tura clásica, se ofrecen en nuestros días y hasta en nuestra propia Es- 

1 Con el rótulo : " De renseignement des langues anciennes" . . . París, Hachette 
et Cié. 

2 Op. cit. en nota anterior, pá^. 20. 



214 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

paña otros testimonios dignos de mención. Fouüléc, en su opúsculo 
titulado La Reforme de V Enseignement par la Philosophie (pág. 200), 
propone como oportuno recurso para fortificar las Humanidades y aun 
para salvarlas, la educación filosófica de los maestros, a cuya afirma- 
cióni adiciona estas palabras: "Si, en efecto, los "clásicos" no quie- 
ren ser muy pronto destronados y suplantados por los "modernos" y 
por los "científicos", no tienen otro recurso sino arrojar todo su ba- 
gaje de erudición histórica, filológica y literaria. 

Abolís bibeíots, d'inanité sonore! 

Que se hagan psicólogos, estéticos y moralistas; que retomen, en 
fin, al gran culto de la belleza moral: los estudios clásicos no pueden 
vivir sino a ese precio." 

Wilson insiste en encarecer la conveniencia de los estudios que ha- 
cen penetrar "en nosotros el conocimiento del más lejano pasado", de 
la "inmemorial disciplina de la raza": esto es, la literatura, la histo- 
ria y las instituciones, y antes que nada, las lenguas antiguas, "cuyo 
estado de antigüedad y de acabamiento hace tan útiles y convenientes 
los primeros pasos de la educación" ^. 

También nuestro genial Asortn defiende la educación clásica, mas 
entendida de un cierto modo muy personal, pues dice: "La lengua y 
los clásicos franceses han venido a ser para nosotros, hombres del si- 
glo XX, lo que las lenguas griega y latina, los clásicos griegos y latinos, 
eran para los hombres del Renacimiento y de los siglos xvi y xvii. 
Lo que se busca con ese idioma y esos clásicos — ^los franceses — es 
plasmar el espíritu en un ambiente de universalidad y de humanidad 
que haga que el ciudadano, el hombre, amando a la tierra en que haya 
nacido, ponga por encima de todo, inconmoviblemente, la justicia y la 
verdad *." Mas no cabe desconocer que a vueltas de diferencias cir- 
cunstanciales, existe una coincidencia fundamental entre el pesamiento 



1 Wilson, educador (articulo sin firma, publicado en la hoja semanal de Peda- 
gogía e Instrucción pública de El Sol, correspondiente al 24 de junio de ipií). El 
mismo Wilson no v \'ló en sostener que "para disciplinar y formar los espíritus, 
no hay instrumento mejor que la cultura clásica, el estudio de las lenguas anti- 
guas", palabras que fueron recordadas al insigne hombre de Estado americano con 
ocasión de su visita a la Sorbona por el ilustre Luciano Poincaré, quien hubo de 
subrayarlas con decidido entusiasmo. Vid. el articulo titulado "El problema de la 
segunda enseñanza", suscrito por don J. Albiñana Mompó {El Sol del 24 de febrero 
de 1918). 

2 "Una información. La reforma de nuestra segunda enseñanza. En dos palabras" 
(El Sol del 14 de abril de 1919). 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS 223 

del señor Martines Ruiz, exteriorizado en las líneas últimamente trans- 
critas y las opiniones, también aquí aducidas, de Wilson y FouiUée. 
Coincidencia que llega a términos de fecimda armonía si comparamos 
con las tesis expuestas de estos dos pedagogos extranjeros las discre- 
tísimas palabras siguientes de un digno continuador de gloriosa eje- 
cutoria literaria: "E^ta falta de cultura general daña al ingeniero 
mucho más de lo que algunos se figuran. Le daña y perjudica como 
técnico y al mismo tiempo como hombre... En los Estados Unidos, 
la tierra de la vida práctica, constituye una verdadera preocupación 
todo lo relativo a la formación de los futuros ingenieros, y los trabajos 
realizados para comparar las ventajas de los respectivos sistemas de 
enseñanza dieron por resultado demostrar la enorme superioridad de 
los aspirantes que tenían una cultura clásica sobre aquellos prematura- 
mente especializados. Cabría presentar innumerables testimonios de lo 
mismo ocurrido en otros pueblos. En cambio aquí, si alguien propu- 
siera, como en Francia, que la preparación de los ingenieros prescin- 
diera del exceso de matemáticas y diera entrada al griego y al latín, 
se le tomaria por loco" ^. No será lícito gpraduar de exagerada esta 
última afirmación del señor Alas Arguelles, y eso que recientes aunque 
no muy oportunas modificaciones del plan de estudios de la Sección de 
Letras, permiten concebir la esperanza de que el estudio superior del 
latín en nuestras Universidades llegará algún día a convertirse en una 
realidad fecunda, abandonando el campo de la ficción en que hasta el 
presente se ha movido. 

Por último, a título de "apéndice" de la exposición previa, note- 
mos que en una relación muy próxima a la que aquí principalmente 
nos interesa dilucidar, A. Gercke ^ reconoce el valor propedéutico in- 
discutible de la Filología y de la Historia para la formación de los 
profesionales de la enseñanza. Asegura además el citado autor que la 
Universidad (centro adecuado de la instrucción filológica) no ha de 
deparar tanto conocimientos como el ansia de formarlos, pues más 
que agua, debe ofrecer al estudioso la varita mágica que permita des- 
cubrir nuevos manantiales. 

Advierte también Gercke que los trabajos filológicos contribuyen 
poderosamente al desarrollo de la facultad de juzgar, demandando una 
sólida fundamentación y un depurado contraste las tesis defendidas 
en ese orden de estudios. Cuanto más objetiva y cumplidamente se 

1 El Congreso nacional de Ingeniería, por Leopoldo Alas Arguelles. (Vid. re- 
vista Espora del 20 de noviembre de 1919) 

2 Vid. su Methodik en el ya citado t. I de la Einl. in die Altertumstvissenschaft... 
herausg. von A. Gercke und E. Norden. 



aaO REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y JIUSEOS 

realice dicha labor, más se afinará el juicio del alumno, mientras la. 
parcial cimentación de los dogmas, afirmando las creencias basadas en 
los testimonios de autoridad, debilita la capacidad de juzgar y de dis- 
cernir. Con esta facultad normalmente se alia el sentimiento de la rec- 
titud, que no se para en personas, inclinaciones, ni sectas y en las 
hipótesis, incluso rechazadas, pretende descubrir el noble objetivo y el 
fondo indudable de verdad, que encubren muchas veces falsas aparien- 
cias. El sentimiento de la rectitud es una parte del sentimiento de la 
verdad. 

Ahora bien, el filólogo al inquirir, al reformar y rectificar, al bu- 
cear en el pensamiento de otras mentalidades, al contraponer su per- 
sonalidad a las que evoca en sus interpretaciones de textos, más que 
una formación de especialista logra depararse una general preparación 
para su ulterior labor pedagógica. La Filología como investigación me- 
tódica, no sólo se halla en íntimo contacto con la Psicología aplicada., 
sino que coincide en gran parte con los más valiosos elementos de la 
Pedagogía general. No se concibe la Pedagogía en infecunda y total 
separación de la Filología. Toda elaboración de pensamiento demanda 
ser reflejada y expresada en la lengua, de la que es juez inapelable la 
Filología, que puede determinar si y cuando coinciden la forma de ex- 
presión con el fondo de ella expresado. Pero además los estudios filo- 
lógicos evocan y rectifican desviaciones del uso más puro y eficaz de 
las formas idiomáticas y viven, y necesitan vivir, en especial, íntimo 
y educador contacto con las sugestivas y fecundas realidades de la in- 
vestigación científica contemporánea^. 

Tales son los principales asertos de Gercke, que he juzgado opor- 
tuno adicionar a los obtenidos del examen de las posiciones doctrina- 
les defendidas por los doctos citados anteriormente. Y sin dificultad 
podemos reconocer que nuestro apéndice glosa, amplía y confirma las 
tesis propuestas y dilucidadas en todo el cuerpo de este capítulo, que 
debe hallar su término obligado en la afirmación de semejante con- 
gruencia. 

III 

Mas conste también que de la vitalidad perenne del ideal, reflejado 
en las obras de las literaturas clásicas, se percataron bien pronto los 
primeros humanistas ^. 

I Op. cit. en nota anterior, págs. 125 a 128, ambas inclusive. 

(2) Adolfo Gandiglio ha dicho recientemente (vid. Nuova Antología, anno 52,. 
fascicolo 1098, 16 ottobre 1917), refiriéndose a lo» versos latinos de Pasco'.',, que 
«•te insigne escritor "renovaba con el sello de toda la modernidad de su espírittt 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLASICAS 22/ 

Al plantearse esos doctos el problema eternamente nuevo de la edu- 
cación, creyeron ver atisbos de soluciones satisfactorias en moldear 
el espíritu de los hombres del porvenir dentro de la corriente ideal de 
los anhelos renacentistas. Si el mundo culto debía volver al cauce de 
las ideas y costumbres de la Antigüedad clásica, necesariamente había 
que comenzar operando la ansiada transformación en la juventud lla- 
mada a los más gloriosos destinos. Porque hay que advertir que, en 
general, los primeros renacientes se desentendieron del magno proble- 
ma de la educación del pueblo, preocupándose tan sólo de las cuestio- 
nes relacionadas con la educación de los jóvenes de las más altas clases 
sociales. Educadores de príncipes, no de todos los ciudadanos se juz- 
gan la mayoría de esos eruditos, y aun algunos, dando pruebas de iina,^ 
imperdonable trivialidad, llegan a decir que pueden y deben actuar de 
maestros de la infancia los que no se crean llamados a más nobles 
empresas. ¡ Cual si no fuera nobilísima la labor de formar el corazón 
y el espíritu de los futuros ciudadanos! Mas acaso porque esos mal 
aconsejados detractores de la misión del maestro no ven el Mundo clá- 
sico sino en sus más ostentosas y vanas exterioridades, pueden soste- 
ner los yerros de que nos hemos hecho eco con la natural indignación. 
Téngase presente, no obstante, que entre los aludidos figura una perso- 
nalidad del extraordinario relive del Petrarca, que no vaciló en decir: 
"Fueros doceant, qui maiora non possunt, quibus sedulitas operosa, - 
mens tardior, udum cerebrum, ingenium implume, sanguis gelidus, ani- 
mus gloriae contemptor, lucelli appetens", etc. *. 

A pesar de esta lamentable y extraña excepción, Paolo Vergerio, en 
su obra De ingenuis moribus et liberalibus síudiis ad Ubertinum Ca^ 
rrariensem ^, creyó oportuno ensalzar la eficacia educativa de la 
Gimnástica griega. La carrera, el salto, la equitación, el pugilato, los 
ejercicios de tiro, etc., etc., deben contribuir a formar el carácter de la 
juventud que no se halla destinada a recluirse en el aislamiento del claus- 
tro, sino a desarrollar su vida en medio de las más populosas ciuda- 
des. Además, la ambición de gloria y de honores puede servir de po- 
deroso acicate de las energías morales ^, y el estudio de la Poética, la 

la tradición patria del Humanismo, para el cual el estudio de la Antigüedad no es 
solamente comprensión y visión del mundo grecolatino, sino también y sobre todc 
substancia de vida interior". No hay que decir que en esta "sostanza di N-ita in- 
teriore", la formación de la personalidad, tan exaltada por los renacientes, alcan- 
zarla preferentísimo lugar. 

1 Epist. rer. famil., XII, 3. 

2 Antigua impresión en CoUe, Storia d. sludio di Padova, vol. IV, pág. 46. 

3 Recuérdese el pasaje ya clásico de Cicerón : "Trahimur omnes stndio laudis, 
et optimus qtxisque, máxime gloria ducitur" (Pro Archia, XI, 26). M Güizot (seg^n 



a»8 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Retórica, la Ética y la Historia está llamado a ofrecer los cimientos 
de una sólida cultura. 

La posición bosquejada no encuentra unánime asentimiento. La voz 
de protesta de los teólogos se deja sentir en el libro rotulado Regola 
del govemo di cura familiare, compuesto por Giovanni Domifíici. Este 
escritor lamenta que se nutran los espíritus juveniles con las doctrinas 
paganas y ve graves riesgos en la lectura de Virgilio, los trágicos y Ovi- 
dio, creyendo sobre todo que el autor de las Metamorfosis puede 
ser mi estímulo de desenfreno sexual y de impiedad. G. Dominici cree 
que una juventud educada en el trato de los escritores clásicos, perde- 
ría pronto sus convicciones religiosas, con grave detrimento de su vida 
moral. 

Mas esa tendencia no es la que definitivamente se impone, Leone 
Battista degli Alberti ^ vuelve al ideal clásico y demanda que la edu- 
cación contribuya a la formación de hombres capaces de conservar y 
aumentar las glorias familiares y de servir, con acierto y denuedo, la 
noble causa de los fines colectivos. Las doctrinas de este autor hallan 
su fundamento más sólido en la Kalokagathia clásica (xctXo/áTaOía == pro- 
bitas). El compuesto humano debe elevarse a la más bella, eficaz y 
eurítmica combinación posible de las energías fisiológicas y espirituales. 
Para conseguir tan noble objetivo, la juventud necesita entregarse lar- 
gas horas a juegos y expansiones que reafirmen su virilidad y exalten 
svis impulsos generosos. El juego es sólo censurable cuando incita a la 
molicie o al vicio. 

Pero acaso la más genial y coherente representación de la Pedago- 
gía de Renacimiento durante el primer siglo del Humanismo se halla 
en la obra de Matteo Vegio titulada De educatione líber orum et eorum 
claris nioribus ^. Vegio pertenece al número de los espíritus de cierta 
complejidad, que no admiten fanáticas adhesiones ni al presente, ni 
al pasado, con exclusivismos siempre censurables. En su propia vida 
ese autor pudo unir a una juventud, en la que descollaron sus aficio- 
nes a la poesía del paganismo clásico, una madurez iluminada por las más 

el testimonio de Sainte-Beuve, op. y tomo citados en páginas anteriores, pág 499) 
decía también: "Ayez de rambition, Messieurs, il en faut, et nous en avons tous." 
Claro es que la ambición de gloria que no lleve el contrapeso de una elevada y 
austera idealidad, puede ser peligrosísima ; pero de todas suertes, no desdeñemos 
sin encauzar impulsos de acción y de sacrificio susceptibles de contribuir a Is de- 
terminación de nobles realidades. 

1 Vid. 6u obra titulada Della famiglia (Opp., ed. Bonucci, t. II). 

2 Obra editada en Milán en 1491. También vio la luz esa producción en los 
Vegii opúsculo de la Magna Bibliofheca vcterum pafrum, tomo XV, Colon. 1622. En 
París y en Tubinga aparecieron ediciones de esa misma obra los años 1508 y 1513 
respectivamente. 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLASICAS 229 

austeras convicciones de la religión de Cristo. Y de esa existencia, tan 
varia y fecunda, es acabado y plástico reflejo la obra citada. Vegio 
pensó en la posibilidad y en la conveniencia de llevar a estable con- 
cierto, dentro de su propia personalidad, el ideal pagano y el ideal cris- 
tiano, y creyendo que podia y debia hacer lo mismo al componer la 
mencionada producción, buscó sus fuentes en los textos de Quintilianc 
y de Plutarco, así como en la Biblia y en las obras de los Padres de 
la Iglesia. 

Pero todavía se aventuró más en esa discreta orientación- Pen- 
sando que los libros no pocas veces ofrecen tan sólo esquemas del saber, 
no ciencia viva, utilizó también el arsenal de su experiencia propia, 
recogida en la introspección y en la observación de las labores de sus 
maestros. 

Con tales medios comienza nuestro autor refiriéndose a la gesta- 
ción y a la lactancia del educando, para tratar después de su educación 
física. Vegio persigue como principal objetivo la formación de ciudada- 
nos útiles a la comunidad y anhelosos de obtener gloria y nombradla 
por sus hazañas políticas o guerreras, más que por sus aficiones eru- 
ditas. La Gimnástica, al desarrollar el vigor del organismo, capacita 
para el desempeño de las tareas bélicas, en las que el individuo se ofre- 
ce en holocausto al cumplimiento de los fines colectivos. 

Pero de todas suertes, el autor últimamente citado muestra su es- 
pecialísima competencia al discernir las normas de la formación espi- 
ritual de la infancia. Los niños — nos advierte — deben leer Salmos, 
escritos didácticos del Antiguo Testamento y el segundo libro de los 
Macabeos. De los autores paganos interesan a la niñez sobre todo Sa- 
l:;stio, los trágicos a causa de su pureza moral y muy especialmente 
Virgilio. El poeta de la Eneida encanta a Maffeo Vegio, que ve en 
la poesía virg^liana un dechado de elegancia y de profundidad de pen- 
samiento. La belleza y la verdad en fecundo maridaje, han hecho del 
poema mencionado un monumento imperecedero, en el que los más 
abstrusos conceptos han sido traducidos en las más espléndidas, plásti- 
cas y evocadoras formas de expresión. Vemos, pues, cómo incluso al re- 
ferirse a la cultura del espíritu, Vegio mantiene su posición (ya bosque- 
jada) de ecuanimidad y de equilibrio entre los más antagónicos ideales. 
Ofrece así la producción de que venimos hablando una fecunda y grata 
síntesis de. opuestas tendencias, destinadas a armonizarse en las reali- 
dades de la práctica diaria. 

Debemos todavía citar los prestigiosos nombres de Lionardo Bruni. 
Enea Piccolomini y Filelfo, escritores que se especializaron en la ta- 
rea de dogmatizar acerca de la educación de los príncipes. El primero,- 



-a 3o INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS 

•en su introducción al estudio de las Bellas Letras rotulada "De studiis 
eí litteris ad illustrem dominam Baptistam de Malatesta tractatulus" *, 
recomienda la lectura de los historiadores latinos, de los que aconseja 
percibir e imitar la armonía estilística. El segundo, Piccolomini, traza 
un verdadero "Espejo de príncipes" (a. 1449) para Ladislaus, herede- 
ro de la corona de Hungría y Bohemia. Con admirable buen sentido, 
Piccolomini comprende que el futuro monarca no puede ser un eru- 
dito y sí, en cambio, debe hallarse dotado de aquella humana y armó- 
nica cultura que condicione y dirija su salvadora actuación como rector 
de pueblos. Por último, Filelfo puso a contribución su saber pedagó- 
gico para satisfacer las instancias del ayo del príncipe Giangaleazzo 
Sforza. Totalmente estériles no debieron resultar esos trabajos semi- 
pedagógicos, semipalaciegos de los dogmatizadores de la educación de 
los monarcas, pues en las cortes italianas, príncipes y princesas rivali- 
zaron durante mucho tiempo en erudición y en amor a las Letras lati- 
nas con los (profesionales del Humanismo. 

Pero al terminar esta digresión histórica, observamos que no será 
lícito dar a los hechos en ella mencionados, una significación que no 
alcanzan ciertamente. En tales hechos hemos creído poder comprobar 
la inextinguible vitalidad del ideal clásico, reflejado en las produccio- 
nes de las literaturas griega y latina y el intento de hacer viable y 
fecundo, en la esfera del diario vivir, ese mismo ideal ^. Ahora bien, 
que semejante intento se haya traducido siempre y en todo caso en 
itna venturosa realidad, es lo que no nos atreveríamos a sostener. 

Los mismos humanistas a que nos hemos referido en este capítulo, 
fueron pródigos en difundir doctrinas morales de la Antigüedad clásica 
y en exaltar la trascendencia regeneradora de tales doctrinas, más que 
austeros devotos de la "Religión del deber." Predicaban muchos de eso» 
doctos sin dar trigo en la oración de las obras y de la conducta, acaso 
porque el ideal que defendían no había llegado a enraizar en sus con- 
ciencias con todo el vigor indispensable y acaso también por la pueril 



1 Liptzick, 1496. 

2 Téngase en cuenta que tampoco durante la Edad Media se extingue total- 
mente la vitalidad del ideal clásico. Mas las Letras paganas en las centurias me- 
dievales descienden a la categoría de conocimiento instrumental, que puede y debe 
utilizarse en la noble y capitalísima empresa de la salvación eterna. Así ocurre 
— como oportunamente advierte M. Roger (vid. su ob. L'enseignetnent des lettres clas- 
siqucs d'Aiisone á Alcuin, París, Picard et fils, 1905, pág. 447) — que en esa época se 
utiliza tan sólo el material enciclopédico de los autores antiguos, sin preocuparse de 
inquirir el secreto de su forma. De esta manera, la "luminosa noche medieval" 

.conserva y transmite tesoros, en gran parte inexplorados, al mundo moderno. 



INFLUENCIA DE LAS LITERATURAS CLÁSICAS 23 í 

rivialidad de que adolecían algunos de ellos. Engendráronse así males 
que no serán nunca bastante lamentados y censurados, pues de su ne- 
fasto influjo cosechamos aún hoy tristes derivaciones. Pudiera ser ade- 
más — según la autorizada opinión de Voigt — ^ que, exaltado en un 
cierto anhelo de glorificación personal el valor instructivo de los cono- 
cimientos clásicos, no alcanzarán éstos toda su posible trascendencia 
educativa, ya que la vida moral tiene raíces muy varias y muy hondas, 
que no se agitan ni conmueven al conjuro de efímeras labores inte- 
lectuales. 

Sea lo que quiera del caso discutido, es evidente que no siempre 
obtuvieron toda la eficacia de que eran susceptibles los estudios de la 
Antigüedad clásica en la esfera de los conocimientos históricoliterarios. 
G mo, a la inversa, a veces ha ocurrido que al elevarse el investigador 
a las más abstrusas regiones de la especulación filosófica y al creer que 
perdía todo contacto con las realidades de la prosa diaria, ha hallado 
en tan emocionante derrotero verdades de inmediata y fecimda apli- 
cación a la práctica de la vida. El rigor deductivo de la Matemáticca 
puede reflejarse, se refleja a veces, en la inflexibilidad de una conduc- 
ta austera. Que tan paradójico es el saber científico. Cuando parece 
que necesaria e inmediatamente ha de condicionar la acción moral, no 
siempre lo logra, y cuando también parece imposible que de dicho sa- 
ber surja semejante cooperación, ésta se determina con fuerza incon- 
trastable ^. Pensemos en semejantes posibilidades y derivemos de ellas, 
para las escisiones de la teoría y de la práctica, una circunspecta y 
discreta reserva. 



Séanos lícito ahora, para terminar, recc^er de toda la exposición 
previa tan sólo el estímulo de una esperanza viril y consoladora. Vi- 

1 Die Wiederbelebitng des classischen AUerthums oder das erste Jahrhundert des 
Humanismus. Zweiter BanA Dritte Auflage, besargt von Max Lehnerdt. Berlín, 
Reimer, 1893, pág. 463. De la hermosa obra citada en esta nota, he recogido la 
mayoría de los datos de algún interés, que figuran en el capítulo presente. 

2 Creemos hallar comprobada esa aserción en las siguientes palabras de B. Cro- 
CE (^Estética, trad. de Rojas, pág. 104): "Esta palabra (técnico) indica, pues, una 
situación en la que se encuentra o puede encontrarse fácilmente el conocimiento ; 
en ningún caso significa una forma especial de éste. Tan verdadera es esta signi- 
ficación, que sería imposible asegvu-ar si una determinada serie de conocimientos 
es intrínsecamente pura o aplicable. Todo conocimiento, por abstracto y filosófico 
que se quiera imaginar, puede convertirse en guia de actos prácticos", etc., etc. 
Aparte de que — añadimos por nuestra propia cuenta — aunque el saber científico surge 
comúnmente para la vida y por la vida, es plenamente legítima la investigación de 
la verdad por la verdad misma y sin preocupación alguna de su ulterior y posible 
^ascendencia práctica. 



^a REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

viendo en constante comunicación con su pasado glorioso (la Antigüe- 
dad clásica), podemos coadyuvar a la renovación, imprescindible en los 
trágicos momentos actuales, de la patria española. Y si podemos rea- 
lizar esa piadosa labor, debemos realizarla; si podemos y debemos rea- 
lizarla, es de esperar que la realizaremos. Así sea y que la nueva ge- 
neración recoja los primeros y más dulces frutos de la victoria. En 
cambio, la generación a que pertenece el que traza estas líneas, se sen- 
tirá noblemente satisfecha si logra iniciar el abnegado esfuerzo, aunque 
no llegue a ver, ni a distancia siquiera, la tierra prometida. Los hom- 
bres que han doblado ya la cuesta de la vida, pueden y deben resig- 
narse a oficiar de precursores, sin sentir tibiezas porque no gusten^ 
primicias a otros destinadas. Conducta tan generosa y tan justa no 
carecerá de precedentes en las mismas evocaciones del mundo clásico. 
"Serit arbores, quae alteri saeclo prosint" ^ dijo ya Caecilius Statius, 
y tan tierna, tan humana concepción, no ha perdido en los días que co- 
rren su virtualidad sugestiva y educadora. 

Restablecer la continuidad del presente con el pasado, permite evo- 
car, con la plasticidad necesaria, el porvenir. Evocado éste, podemos 
depurar las inquietudes actuales para transformarlas en preocupacio- 
nes de la Humanidad. Y cuando vivimos en la unidad del tiempo, con 
los que fueron y con los que serán, no limitamos ni el horizonte de 
nuestra actuación, ni el de nuestros anhelos a las proyecciones mez- 
quinas y egoístas del presente. 

Pedro Urbano González de la Calle. 
Salamanca, marzo de ip20. 

I o. RiBB, ; Synephebi, fr. II, pág. 70. Vid. adeiite Cíe, De Semect, 7; Tuscui... 
1. I4> 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 



(SIGLOS X-XIII) 



No supone hoy novedad alguna en los estudios históricos el tratar 
de las claises socáaies eispañolas durante la Edad Media, cuando es 
sabido que varios autores examinaron este asunto, singularmente 
desde que Muñoz Romero publicó un opúsculo, el más completo 
para su tiempo, sobre la materia ; otros la ampliaron después, bien in- 
cidentalmente en obras de conjunto, bien refiriéndose a un solo pun- 
to en concreto, y, por último, han contribuido a esclarecer algunos 
conceptos las modernas colecciones de docuunentos inéditos ; todo 
io cual, estudios y documentos, proporciona ya suficientes materia- 
les para emprender un trabajo de recopilación que hubiera resul- 
tado fundamertal de realizarlo, como pensaba, nuestro maestro don 
Eduardo de Hinojosa." 

Fruto de sus enseñanzas y con el mismo plan, comenzamos tstOM 
apuntes, procurando exponer y analizacr en cuanto podamos las inves- 
tigaciones de los que nos precedieron y reduciendo nuestro propio co- 
mentario al menor posible. 

Quiere decir el tema cuál era la cocdición civil y política de que 
disfrutaban los diversos g^pos de gentes en que podía considerarse 
dividida la población de los reinos de León y Castilla en los siglos x 
a XIII y refiriéndose en cuanto sea posible al fuero leonés dei 
año 1 020. 

Y tratando de clasificar la población, lo primero que salta a la 

vista es que las personas podían entonces considerarse divididas 

en tres grupos fundamentales: libres, semilibres y siervos, segt'm 

que disponían aimpliamente de su persona, que sólo podían hacerlo 

3.' ÉPOCA.— Tomo xu 16 



234 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

con determinadas limitaciones o que resueltamente no eran dueños 
de su persona ni de sus actos; así veremos que resulta del fuero de 
León y de otros fueros y documentos de la época que estudiamos. 

Pero antes de entrar en el estudio de tales grupos, preciso es 
hacer una salvedad. Para explicarnos la singular diversidad de aque- 
llas clases sociales, hay que recordar que la Edad Media es una épo- 
ca esencialmente de privilegio, en la cual las personas no son libres 
«li disfrutan de más o menos derechos por su condición misma de 
personas, como sucede hoy, sino porque pertenecen a clases deter- 
minadas, a las que esi>ecia¡lmente se han otorgado tales derechos y 
libertades. Y como eil fuero de León y sois similares no son cuerpos 
de doctrina ni códigos perfectamente sistematizados y generales, sino 
concesiones y beneficios parciales a una localidad, no especifican ni 
definen las ccxndiciones que han de concurrir en cada clase de per- 
sonas, sino que las dan por sabidas — y hay que referirse a lo que 
por tradición y costumbre venían siendo antes y fueron después — , 
o hacen sóilo pequeñas indicaciones, tan lacónicas a veces que, para 
acertar con su interpretación, es preciso concordarlas o relacio- 
narlas en otros documentos. No hay que extrañar, pues, que en 
determinados casos no sea posible concretar detalles que separen y 
distingan, por ejemplo, a tmos siervos de otros, mucho más dada 
la alteración de la época, en que todo se variaba y confundía, y a. 
mayor abundamiento, recordando con Muñoz y Romero que la con- 
dición de las personas en la época de qwe tratamos no siempre 
puede deducirse de los nombres que emplean para designarlas los 
documentos de aquel tiempo, porque dan distintas acepciones, más 
o menos extensas, a las palabras. Así, por ejemplo, la de servus, de- 
signa a hombres de distinta clase servil y aun a los libres sometidos 
a vasallaje. 

V SIERVOS 

Era servidumbre la condición en que vivían los individuos que 
no podían disponer de su persona ni de sus bienes por hallarse suje- 
tos al dominio de otro, el cual estaba facultado para enajenarlos, 
bien solos (siervos personales), bien adscritos a ia tierra que culti- 
vaban (siervos de la gleba). 

Se ha discutido mucho, no obstante, si la servidumbre personal 
existió para los cristianos en los primeros siglos de la Reconquis' 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 235 

ta, pues Herculano sostiene ^ qu-e acabó con la ruina del imperio visi- 
godo, salvo en lo que se refería a los cautivos moros. Dice que los 
siervos cristianos, tanto particulares como fiscales, estaban vincu- 
lados en el suelo, representando la clase de los plebei godos, y con 
fundiéndose enterajmente con ellos ; añadiendo que no se encon- 
traba o no conocía él, entre millares de documentos de compras y 
ventas o de cambios, uno solo en que uno o más de estos siervos ori- 
ginariois o de criación, fueren trocados "exclusivamente por alhajas, 
por animales o por géneros, como sucedía con los esclavos moriscos. 

Pero enfrente de esta opinión se han expuesto otras no menos au- 
torizadas, singularmente la de Muñoz y Romero ^, que sostuvo con 
el ilustre historiador portugués una polémica notable acerca del pun- 
to en cuestión. 

Resultado de aquélla es la creencia de que hubo siervos cristia- 
nos personales, como en la época de los godos, no habiendo motivo 
para que <lesapareciesen con la invasión de los árabes, puesto que las 
costumbres e instituciones visigodas continuaron rigiendo en los 
primeros siglos de la Reconquista, y, por tanto, era natural que los 
siervos cristianos siguiesen a sus dueños cristianos, ya se sometie- 
ran éstos a los invasores y respetaran sus personas y propiedades, ya 
se refugiasen en las montañas del Norte con lo que pudieran llevar 
de sus bienes. Al fin y al cabo, la fuerza de la costumbre es muy gran- 
de, y aquellos señores eran los mismos con quienes habían vivido 
siempre y vivieron sus familias, y sobre todo profesaban la misma fe 
cristiana, mientras que de entregarse a los invasores oo salían de 
su condición servil y se hallaban entre gentes desconocidas, de hábi- 
tos diferentes y distinta religión. Y que la presimción es cierta lo 
demuestra el hecho de que algunos años después de iniciada la Re- 
conquista, en tiempo de Alfonso I, viniese a poblar las diócesis de Lu- 
go y de Braga el obispo Odoario, procedente de las antiguas posesio- 
nes godas de África, con muchas familias de origen servil. 

Es indudable, además, que el servicio doméstico de los señores as- 
turianos y leoneses lo desempeñaban los siervos, y así lo reconoce 
Hercuiamo, aunque añadiendo que eran de los adscritos a la gleba, 

1 Herculano (A.), Historia de Portugal. Lisboa, 1840, tomo iii, págs. 277 y 437. 

2 Notas a los fueras latinos de León, publicadas en su Colección de Fueros mw 
nicipales y cartas pueblas. Madrid. 1847. y Del estado de las personas en los reino* 
de Asturias y León en los primeros siglos posteriores a la invasión de los árabes. Se- 
funda edición. Madrid, 1883. 



«36 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

pero olvida entonces que éstos no podíaoi, por stu condición, ser 
separados de la tierra que cultivaban y de consiguiente los siervos 
domésticos eran siervos personales ^. 

Otras divisiones se hacen de los siervos que tienen menos impor- 
tancia, como aquella que obedece al lugar en donde prestaban sus ser- 
vicios y que los clasificaba en urbatii y rustid; y aquella obra que se des- 
prende del Fuero de León (artículo VII) atendiendo a los señores 
a que pertenecían, y así eran fiscales los que dependían del Rey; ecle- 
siásticos, líos de la Iglesia o el clero, y particu/lares los demás. 

Las de m^ejor condición y más considenados eran los siervos 
fiscales, no sólo porque fueron considerados por los reyes, tenían 
grandes posesiones a veces y otros siervos bajo su dominio, sino por- 
que el alejamiento del dueño sería causa de que la servidumbre no 
pesara tanto sobre ellos. A esta ciase de siervos se refiere, según 
Herculano ^, la primera parte del artículo 12 del fuero de León: 
"mandamus iterum, ut cuius pater aut mater soliti fuerunt labo- 
rare hsereditates Regís... sic et ípse faciat" ; aun cuando como el 
texto no habla nominalmente de siervos, como haoe en otros artí- 
culos, también pudiera entenderse que se refería a colonos o a 
hombres seimii'libres. 

En cuanto a la procedencia de los siervos (personales o de la 
gleba) entraban desde luego en aquel estado los moros presos en 
guerra, que se llamaron mancipia (de manu captttm), aunque esta pa- 
labra tuvo también otras acepciones, y su condición fué tan mí- 
sera que en algunos fueros, como el de Nájera, se castigaba su 
muerte menos que la de un buey o un asno, porque la muerte de és- 
tos se multaba con 35 y 13 sueldos y medio y la del moro con 12 

1 Muñoz y Romero lo demuestra com varios documentos interesantes, en- 
tre ellos, la carta dotal del año 1029 del conde don Rodrigo a su esposa doña Toda 
en que le da varios siervos de criación, o sea siervos cristianos originarios, solos y 
sin heredad a la que estuvieron adscritos: el pleito del abad de Celanova en 1062 
contra el ConHe Ordoño Romano por haher.se apoderado de fincas y hombres del 
Monasterio, pretendiendo reducir los últimos a su servidumbre, pleito aue se tran- 
sigió dejando al Conde usufructuar las fincas mientras viviese sin los hombres de- 
dicados a su cultivo ; donaciones hechas en los siglos xi y xii de fincas y tierra» 
en que se exceptúan aletinos siervos aue parece las ailtivaban ; la cuestión entre 
Pelayo Frolaz y la condesa doña Ardió Diaz (siglo xi) que terminó cambiando un 
•iervo del primero poi una sierva de la segunda, y en fin, el rescate de los ;.eño- 
res de Galicia hechos prisioneros por los moros (11 15) entregando 60 siervos cris- 
tianos, (Muñoz y Romero (Tomás). Del estado de las personas en los reinos de As- 
turias y León..,, pág. 16.) 

2 Histoña de Portugal, tomo iii, pág. 289. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA tly 

sueldos y medio ^. Attn el fuero óe Cuenca, dado un siglo más tarde, 
no la castigaba sino con 15 sueldos, y en cambio la muerte dada a 
un moro de paz, a un mudejar, se penaba como la de un cristiano. Los 
siervos sarracenos convertidos ail cristianismo eran mejor tratados, 
y, sin embargo, había muchos que, a pesar de las ventajas que obte- 
nían con el cambio de redigión, perseveraban en la de Mahoma has- 
ta su muerte. 

Sus hijos, como también los de siervos cristianos, heredaban la 
condición servil de sus padres, según se desprende de los inventarios 
eclesiásticos en que se eniímera la genealogía de siervos adquiridos 
por compra, donación, etc. ^, y cuyos descendientes (familia de cria- 
ción) se hallaban sometidos a la iglesia o monasterio, a los cua- 
les interesaba en todo caso poder acreditar la soberanía sobre sus 
vasallos. 

A servidumbre quedaba igualmente reducido quien no podía pa- 
gar la pena pecuniaria impuesta por haber cometido un delito *; 
pero no se aplicaba en cambio ese castigo a los traidores y revolto- 
sos, según disponía el Fuero Juzgo, entonces vigente, por el peli- 
gro que suponía su permanencia en el reino, y los arrojaban del te- 
rritorio o ilos inutilizaban como hizo Alfonso III ordenando que sa- 
casen los ojos a su rebelde hermano don Bermudo, a pesar de 1j cual 
éste, ciego y todo, consiguió huir de Oviedo, y, con ayuda de los 
imoros, sostenerse en Astorga siete años en rebelión. Y también 
cuando la deuda procedía de incumplimiento de un contrato, el deu- 
dor perdía su libertad como en tiempo de los godos ; así se consignó 
en una transacción de 985 que inserta Herculano *, y en una es- 
critura de donación hecha en 1087 al monasterio de Pedroso * 
advirtiendo que si no pudiera pagar la pena pecuniaria en que incu- 
rría el infractor, fuese reducido a servidumbre él con sus bienes y los 
hijos que tuviere después de cometido el delito. 

1 Muñoz y Romero. Colección de fueros municipales y cartas pueblas, pág. 290. 

2 En la ohr.i Documentos para la historia de las Instituciones de León v de, 
Castilla ísiglos x-xiii> coleccionados por Eduardo de Hinojosa. M.idrid. igiq. se in- 
cluye la Keocaloeía de los siervos sarracenos del monasterio de Sobrado hacia finca 
del siglo XI y la relación de los que donaba el conde Finiólo al monasterio de San 
Juan de Corias en 1044, págs. 19 y 43. 

3 En un documento de la Colegiata de Santillana (1062) se condena en 300 
sueldos a Gatea, la cual declara que "non habuit unde paria ego Gatea ccc solido* 
pro tale facto, et mitto capud meum in usu ser\'ile..." Hinojosa, Documentos para la 
historia de las instituciones..., pág. 25. 

4 Historia de Portugal, tomo III, pág. 436. 

5 Muñoz y Romero, Del estado de las personas..., pág. 35. 



»38 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Finalmente, la servidumbre voluntaria, ohnoxación, se efectua- 
ba en virtud de un contrato y en condiciones determinadas y era un 
recurso frecuente para quien hallaba a cajmibio de su libertad una si- 
tuación algo más tranquila de la que llevaba, aislado y expuesto- 
a perder en Jas alternativas de la guerra sus pequeños bienes, por- 
que no contaba con medios suficientes para defenderlos. El senti- 
miento r&ligioso de la época llevó a muchos a ofrecerse a casas mo- 
násticas como ohlati o siervos eclesiásticos, bien que las condiciones 
pactadas entre siervo y señor fuesen tan ventajosas a veces que, |K>r 
ejemplo, en el contrato de Maior Menéndiz, entrega su persona y sus 
bienes al monasterio de Pendorada en 1078, siempre que éste le pro- 
porcionase comida, vestido y una mora para su servicio, y aun des- 
pués de su muerte añadió: "fació plazum ad monasterio S. Johanis de 
Corpus meum", porque en muchos casos el ohlati tenía o solicitaba 
derecho de sepultura en él mismo monasterio •*. 

Se considera, además, como un acto de servidtflmibre voluntaria el 
matrimonio de una persona libre con otra sierva, cuyas obligaciones 
y condición estaba obligada a seguir la primera mientras el dueño no 
les emancipaba. Así resulta, por ejemplo, de un documento del siglo x, 
en el cual aparece un hombre libre casado con una sierva del monas- 
terio de Ce'lanova, y trabajando en las ticTras a que estaba adscrita su 
mujer, hasta que el matrimonio se rebeló contra los monjes y obtuvo 
la protección de otro señor ; pero ante la reclamación de los monjes, 
en el año 1003, se resolvió que el marido eligiese una de estas dos 
soluciones : o abandonar su mujer y las tierras de la misma o some- 
terse como antes al dominio del monasterio ^. 

Ocupábanse los siervos personales de cuantos trabajos rurales y 
urbanos exigía la vida, comodidad o lujo de su dueño ; el oual los de- 
terminaba a cada individuo, y éste, ordinariamente, los transmitía a 
sus hijos, nietos, etc., por natural herencia ; siervos eran, pues, los 
pescadores, cocineros, molineros, pastores, carpinteros, herreros, te- 
jedores, etc. ; los que salaban los alimentos, preparaban las pieles, 
transportaban utensilios y géneros, comerciaban con ellos, cuidaban 
los caminos e incluso limpiaban las cubas en que se bañaban los 
monjes, según atestigua un documento de Gelanova. Algunos te- 
nían varios oficios a su cargo, como la familia de Bellido García, en 
Pravia, que "debent esse canaliegos et piscatores et levar nozes 

I Muñoz y Romero, Del estado de las personas..., pág. 31. 
X ídem id., pág. 29. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 23g 

ad Oveto faceré ex eas oleum et daré ad coqvrinam et iugaria faceré 
et fáculas adducere" ^ ; y otros, en fin, aparte de su propia labor, 
trabajarían en otra cualquiera qi>e indican los documentos con la 
fórmula usual "totum servitium faceré". 

Pero la mayor parte de los siervos eran labradores, y se compren- 
de que así fuese por la importancia de la agricultura y los beneficios 
que reportaba la producción. A estc« siervos diseminados por los cam- 
pos solían a veces concedérseles tierras para labrarlas en provecho 
propio y cuando sais respectivas obligaciones con el señor se lo per- 
mitieran; mas rara vez quedaban adscritos a aquel terreno, porque 
se ve con frecuencia que eran vendidos independientemente del lu- 
gar en que vivían, de igual matnera que se hacía con los demás sier- 
vos personales. Sin embargo, también podían colocarse en calidad 
de adscritos, y es un caso la donación (930) de Armentario, - abad 
de San Acisclo y San Román, en Astorga, hecha a favor del miskno 
monasterio de la villa de Castropodome con un matrimonio siervo 
para que siempre sirviese en aquella heredad *. 

La servidumbre de la gleba, existente en los primeros siglos de la 
Reconquista, tenía por origen, como dijimos antes, la de los plebei en- 
tre los visigodos, y por condición fundamental, el que los sometidos 
a ella formaban un solo cuerpo, digámoslo así, con las tierras a que 
estaban adscritos, y unidos a éstas iban en toda transmisión de las 
mismas ^, sin que tampoco pudieran ser enajenados independien- 
temente de ellas. Esta era la diferencia esencial que los separaba 
de los siervos personales rústicos o dedicados a las labores del cam- 
po, los cuales durante el gobiemo visigodo y comienzo de la Recon- 
quista se vieron sometidos a los demás siervos y — designados con ei 
nombre de mancipia, que luego se aplicó también a otros sier\'Os — 
lograban con frecuencia de sus señores, de los más generosos, el que 
los adscribiesen a las tierras que cultivaban, para mejorar sis suerte *. 

La condición personal del siervo de la gleba, fuera de su relación 
con la tierra, suponía un adelanto hacia la libertad bien señalado, si 

1 Muñoz y Romero, Colección de fueros..., pág. 124. 

2 ídem, Del estado de ¡as personas..., pág, 45. 

3 En 1 142 Alfonso Vil da al monasterio de Santa María de Lspedo la villa 
de San Julián, "cum tota mea criatione qui ibi habitat". (Ninojosa, Documentos porm 
la historia de las Instituciones..., pág. 59.) 

4 En 1044 el conde Finiólo y su mujer Aldonra hacen donación al mon?sterio 
de San Juan de Corias de varios terrenos y en algunos con "totis nostris mancipiis 
ibidem habitantibus". (ídem id., pág. 19.) 



14© REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tenemos en cuenta que no estaba sometido a otros servicios a capri' 
cho de su dueño ; tenía ya cierta personalidad para obligarse y adqui- 
rir, como veTemos más adelante, y, además, sabía que aquella tierra 
que cultivaba, no sólo era para él sino que la transmitiría a sus hijos, 
y a él y a los suyos les proporcionaría el sustento. Qaro está que la 
servidumbre nunca puede ser agradable y menos deseada ; pero si re- 
cordamos que en aquella época, por efecto de la costumbre, no había 
de repugíiar tanto esta palabra y la situación que revela, si se ad- 
vierte que era ésta más llevadera que la de los otros siervos y s€ 
añade, en fin, que los adscritos estaban protegidos por su señor 
contra toda clase de violencias, aunque no fuese más que por inte- 
rés y egoísmo, se comprenderá que, cuando algunos sometidos a ella 
eran robados por malhechores y sujetos a otra más dura, como suce- 
dió a los siervos del monasterio de Celanova en los comienzos dell 
siglo XI, se alegrasen de ser rescatados y volver a su primitiva con. 
dición y dueño, celebrándolo como dice un documento del monas- 
terio, "ad faciem gaudentes quomodo si de mortuis surrexissent ad 
vitam" *. 

Variaban sus obligaciones y género de vida con el origen de su 
adscripción, porque, si voluntariamente se habían sometido a ella, 
las condiciones pactadas como propias de colonos samilibres no re- 
siultaban tan duras, puesto que no se les exigían prestaciones per- 
sonales, y los tributos eran fijos; mientras que si se trataba de 
siervos originarios, los tributos y prestaciones reclamadas por el 
señor no estaban muchas veces dieterminados sino por la costum- 
bre, y en otras serían arbitrarios. Generalmente los siervos de la 
gleba cultivaban las tierras por su cuenta, entregando al señor una 
parte mayor o menor de la cosecha, según la costumbre del país o 
el pacto convenido, y, además, le pagaban aJgunos tributos, rara vez 
en dinero, porque andaba escaso, pero sí en especie, ganados, man- 
teca, queso, aceite, vino, lienzo, etc., y las prestaciones personales 
consistían en cultivar las tierras del señor, labrándolas y sembrándo- 
las, hacer la recolección y conducirla al celarlo del señor, así como 
en recoger la uva y la aceituna, elaborar el vino y el aceite, ayudar a 
construir edificios, etc. 

Independientemente de las tierras a que estaban adscritos tenían 
los siervos de la gleba la facultad de contratar y de adquirir bie- 

I Muñoz y Romero, Del estado de las personas..., pág. 67. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA S4J 

«es en los cuales les heredaban sus hijos *, y, a falta de ellos, el se- 
ñor ; pero no podían disponer libremente de esos bien-es sin autoriza- 
ción de su dueño, puesto que el articulo VII del fuero de León 
prohibe que nadie compre heredad de siervos de la Iglesia, del 
Kty o de cualquier particular, y si la comprare, perdíala con el pre- 
cio *, y además, en muchos documentos de la época leemos que se 
donan heredades con los adscritos y sus hijos, los bienes que tuvie- 
ran y los que pudiesen adquirir ^. 

A pesar de su limitación, estas concesiones alucinaron quizás a 
Herculano y le sirvieron de base para exponer y sostener su teoría 
de que jurídicaímiente el siervo originario de la Península durante 
la Reconquista estaba capacitado para ejercer los derechos civiles, que 
el Fuero Juzgo le reconocía al denominarle persona. Muñoz y Rome- 
ro cree, por el contrario, que la condición del siervo, reducido a una 
cosa, como lo fué entre los romanos, perdura a través de los tiempos, 
si bien dulcificada por las innovaciones que produjeron en la sociedad 
la religión cristiana y el advenimiento de los bárbaros, y advierte 
que, en efecto, el Fuego Juzgo llama determinadamente al siervo 
no persona, como dice Herculano, sino persona servil, equivalente 
a siervos, y que en realidad lo eran con este aspecto derivado del ro- 
mano, puesto que no podían desprenderse de la acción inmediata del 
dueño ni ejercer la patria potestad, no intervenían en la eleoción 
del oficio que se ks asignaba ni disponían para la venta de ^s 
propios bienes de que era dueño el señor ; de tal modo que al otor- 
garles la libertad se consignaba expresamente cuándo les concedía 
su peculio y la facultad de transmitirlo, sin más excepción que los 
siervos fiscales, que estaban autorizados i>ara disponer de la quinta 
parte de «u hacienda a beneficio de la Iglesia de Oviedo por privi- 

1 Donazano, casada con una sierva de Osoredo Tructesindiz, declara qtjc **ga- 
namus villas et qui habemus de parentis nostrorum" ; y en el testamento otorgado en 
1001 deja a sus hijos, siervos del mismo Osoredo Tructesindiz "térras, pumares, 
vincas, casas, sauta, arbores, arbustorum, aquis, petrarum, moncium, pane, parum 
boves, vaccas, ovelias, capras eciam et volatilia, ferramenta medalorum, cubos, cu- 
bus, lectus, katedras, mensas legumina..." (Hinojosa, Documentos para la historia 
de las Instituciones..., pág. 10) 

2 "Decrevimus iterum ut nullus emat haereditatem serví Eclestae, seu Reps ve! 
cuiuslihet hominis : qui autem emerit perdat eam et pretium." 

3 En 1009 Alfonso V dona al monasterio de Celanova una heredad con los 
adscritos, sus hijos y los que luego tuvieran y "cum cmnia quod possident". Y ea 
1040 Mnnia dona a Sesreredo varias casas y heredades y añade: "et quod tneos 
servitiales ibi obtinuenint vel obtinere debuerunt." (Muñoz y Romero, Del estado 
de las personas..., pág. 6$.) 



%4* REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

legio especial; pero aun esta prevención habría sido superfina si se les 
hubiese capacitado para disponer de sus bienes. Añade Muñoz y 
Romero que no respondían del daño causado por ellos a otra per- 
sona, ni cobraban indemnización por los que a él o a su familia se les 
hiciese, puesto que en uno y otro caso «1 s»eñor representaba en juicio 
a su vasallo y que, por údtimo, el siervo sólo se presentaba en juicio 
cuando s^e trataba de su libertad, y sólo era admitido como testigo 
cuando no había posibilidad de encontrar otro. 

Las afirmaciones de los dos autores pecan un tanto de exagera- 
das ^; Herculano, porque se fija principalmente en el nombre de 
personas, y Muñoz y Romero, porque niega en absoluto la persona- 
lidad del siervo en vista de los excesivos derechos que sobre él 
ejercían sus señores. 

Indudablemente la condición servil dejaba mucho que desear; pero 
ya la legislación visigótica limitó el derecho de vida y muerte, casti- 
gando al señor que abusase deí trabajo de sus siervos y que aten- 
tase al honor de sus siervas, así como el Concilio de Illiberis (cap. V) 
imponía un correctivo a las mujeres que por celos (maltratasen a 
aquéllas. 

Aun cuando generalmente el señor pagaba o cobraba la composi- 
ción por delitos que sus siervos cometieran o de que fueran víc- 
timas, se encuentran, sin embargo, excepciones a esta regla, y una 
de ellas la muestra el monasterio de Sobrado, en cuya documenta- 
ción se trata del delito cometido contra un siervo que fué herido 
en un pie, cobrando la pena pecuniaria correspondiente el abad, y 
años más tarde, al repetirse un caso análogo, se consigna que la com- 
posición se dividió entre el herido y el monasterio. 

En cuanto al derecho de propiedad del siervo, recuérdese que sus 
obligaciones no siempre le sujetaban hasta el punto d-e no dejarle 
tiempo libre en el cual pudiera dedicarse a otras labores que le produ- 
jeran beneficios sobre los cuales tenía verdadero dominio, porque 
los había adquirido con independencia del dueño a quien servía, y 
además, no es extraño que se limitara al siervo la administración de 
sus propios intereses cuando tampoco se confiaba siempre al li- 

I Muñoz y Romero publicó sus opiniones en las notas a los fueros latinos de 
León y en los artículos de la Revista Española de Ambos Mundos (1854), "Del estado 
de las personas en los reinos de Asturias y León...", de los cuales hizo una sej^unda 
edición en 1883, y Herculano explicó sus teorías en la Historia de Portugal, tomo III 
y en el opúsiulo Do estado das clases servas na Península desde o VIH ate o XII 
secuto... Lisboa, 1858. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA »4> 

berto. Los señores tenían igualmente el derecho de intervenir, por 
interés propio, en el matrimonio de sus siervos, porque si la unión- 
sé verificaba entre los de un mismo doieño entre sí, las relaciocies del 
señor con su vasallo permanecían inalterables; mas si el matri- 
mcmio era entre siervos de distintos dueños, ninguno de és- 
tos, como es natural, quería renunciar sus derechos sobre el res- 
|>ectivo siervo, y degaámente podía obligarse a cada cónyuge a voí- 
ver al higar de su procedencia ^. Debió hallarse muy generaliza- 
da esta costumbre de trasladarse de lugar para contraer matrimo- 
nio cuando Femando II de León prohibió que fueren invadidos 
los cotos del monasterio de Jubia, de cuyas siervas tomaban espo- 
sas muchos hombres, y mandó que los que se hubiesen casado 
abandonasen a sus mujeres *. 

Otra dificultad mayor aún traía consigo la sucesión de estos 
matrimonios, reclamada tanto de parte del dueño del padre, como 
del de la madre, codiciosos ambos señores de los servicios perso- 
nales y prestaciones agrarias que los hijos de sus siervos podían 
hacerles, y hacían en efecto, dividiéndose a tal propósito entre ellos 
por mitad *, y si el hijo era único, sirviendo por temporadas a 
uno y a otro dueño, sin cuyo previo común acuerdo no podía ser 
enajenado. Pero estas injusticias no fueron muy duraderas, y la- 
Iglesia, que antes anulaba los matrimonios entre siervos efec- 
tuados sin el consentimiento del señor, los declaró válidos, aun sin 
dicho requisito, por medio del Papa Adriano IV, declaración acep- 
tada poco después por nobles y eclesiásticos, y a la cual obedeció la 
costumbre inmediata de pagar una cantidad en especie o dinero, 
llamada ossas o boda, que parece corresponder al favor del dueño 
que daba su consentimiento. 



t En el siglo xi un siervo de Frolaz llamado Diego Erit casó en Rovoredo con 
nna vaqueriza de la condesa doña Ardió Diaz y al saberlo Frolaz buscó a su siervo 
j lo retuvo consigo hasta que la Condesa le dio a cambio de Diego Erit ana ñenra. 
cuñada de éste. Muñoz y Romero. Del estado de las Personas..., pág. 21. 

2 ídem id., pág. 70. 

3 En un cartulario de la iglesia de Lugo se hace mención de tm sierro, Raní- 
miro, el cual "accepit mulierem de Rege et habuerunt sex filios et diviserunt eos per 
médium et venii a parte Sánete Marie et Sancti Stephani Nundulfus et Micael et 
Petro" ; y el convenio entre el Arzobispo de Santiago y el noble Tetón (siglo x) 
autorizando el matrimonio entre sus respectivos siervos y el que la mujer habitase 
en casa del marido y bajo la dependencia del señor de éste, establece, sin embargo^ 
que los hijos se han de div'dir entre ambos dueños. Muñoz y Romero, Del estado 
de ¡as personas, págs. 72 a 76. 



1 14 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS V MUSEOS 

Por ventajosa que fuera su situación, los sdervos tendían a me- 
jorarla y trabajaron hasta conseguir su independencia, secundando la 
acción benéfica que eil progreso de ios tiempos ejercia en su favor; la 
célebre rebelión de siervos en tiempos de Aurelio y sus repetidas emi- 
graciones, que repercutían en perjuicio de los señores, hicieron ver a 
éstos la conveniencia de libertar a aquéllos sujetándolos en calidad de 
júniores o de colonos a prestaciones fijas, al mismo tiempo que sub- 
venían por sí a sus n/coesidades y a las de su familia. 

Influyó también en la liberación de los siervos la repoblación de 
territorios ganados a los moros, porque estos lugares, expuestos i 
las acometidas dd enemigo, no suponían refugio seguro para los 
cristianos libres ni para los poderosos; pero, en cambio, ofrecían 
mayores garantías al que directamente estaba sometido a otra i>er- 
sona, y poco perdería en el traslado. Los fueros que se daban al 
país reconquistado otorgan privilegios a quienes iban a habitarle, 
como el que los siervos que allí se acogiesen obtuvieran su libertad 
a veces con el mero hecho de poner el pie en el terreno donde se ha- 
bía de levantar la villa con intención de vivir en ella, según declaran 
los fueros de Villavicencio ^ y Cuenca ^ ; y otras, como dispuso Ordo- 
ño II (915), si en los cuarenta primeros días después de su instalación 
en Santiago no hubiesen sido reclamados por sus dueños o patronos. 
Adviértase, sin embargo, que esta concesión, frecuente en villas y cas- 
tillos fronterizos, no se encuentra en poblaciones importantes y cén- 
tricas, porque hubiera sido fácil a los siervos escapar a la acción de 
sus amos cuando éstos se reunían para asuntos generales en aquel lu- 
gar o en sus inmediaciones; así vemos que el fuero de León man- 
da en el artículo XXII ^ que el siervo conocido como tal sea cristia- 
no o agareno, se entregue a su señor sin juicio alguno, y sólo admite 
en el canon anterior ^ que permanezca libre en la ciudad aquella per- 
sona de condición dudosa hasta que se averigüe si es o no siervo, y 
el fuero de Bayona de Miño dado en 1201 prohibe terminantemente 

1 "In primis de illis qui ad abi<andum venerint, advendarii, cuparii, servi sint 
mg^enui et absoluti." 

2 "Qu'cumque ad Concham venerit populari cujuscumque sit conditionis id est 
«ve cíiristíanus. sive mauros. sive iudeus. sive líber, sive servvs veniat secure." 

3 **Servus vero cui per vfriaico.s homines servus probatus fuerit tam de cristia- 
nis, quam de agarenis sine aliqua contentione detur domino suo." 

4 "ítem precipimus ut servus incognitus similiter inde non abstrahatur nec ali- 
cui detur." 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA S^ 

acoger a siervo alguno como vecino de la villa hasta que fuese eman- 
cipado por sií señor ^. 

Otro elemento favorable a la libertad del siervo es el Concejo, cuya 
organización por lo ventajosa les inducía a abandonar a los señores, 
los cuales solamente en las regiones apartadas conservarían más se- 
guro el doiuinio sobre sus sometidos, bi-en porque éstos i'g^orasen 
aquellas novedades que tardíamente llegaron allá, bien por imposibili- 
dad o grandes dificultades para la huida ; por eso mismo resulta que 
en Galicia y Asturias, como países extremos, fué más lenta la refoilma 
de las clases serviles y su independencia. 

Finalmente, la religión cristiana, proclamando con San Pablo que 
sive servus, sive liber, uni summus in Christo", influyó en pro de la 
misma causa y trabajó por la independencia de todos los hombres. El 
pensamiento de la muerte y 'la creencia en un premio o castigo sub- 
siguientes, la del juicio ante el Tribunal de Dios, etc., etc., son otros 
tantos motivos — sinceros o por fórmula — que aparecen casi siempre 
en las cartas de libertad como fundamento en que se inspira el que las 
otorga ; aparte de algún caso no menos laudable para el señor que, im- 
pulsado por condiciones excepcionales de virtud o de ciencia re\ei- - 
das por un vasallo suyo se apresuraba a manumitirle para que pudiera 
aprovechar tan singulares aptitudes en el ejercicio del sacerdocio. 

Podía efectuarse la manumisión ante el Rey, en la iglesia, por car- 
ta o diploma, por testamento y en escrituras de donación de tierras, 
y era unas veces completa, otras incompleta. Completa cuando el li- 
berto quedaba en absoluto independiente de persona alguna, como si 
fuese ciudadano romano, según dice, por ejemplo, el documente en 
que San Rosendo emancipa a su siervo ]Miza en 943 ^, o bien coo 
la fórmula más amplia de libertad que se conoce empleada en la carta 
de ingenuidad otorgada por Elvira Veiázquiz a una familia de criación 
en 1 155, ea la que dice que le concede libertad "illos barones sicut po- 
tcstates et illas mulieres sicut comitesas" ^; en virtud de esa indepen- 
dencia, el liberto puede vivir donde quiera, trasladarse a otro lugar 
cuando le convenga y administrar sus bienes sin intervención ajena *. 

1 Muñoz y Romero, Del estado de las personas, pág. 102. 

2 ídem, Colección de fueros..., pág. 129. 

3 ídem id., pág. 163. 

4 En 1025 Unisco concede a sus siervas María, Argelo y Otrocia "...ut sitis libe- 
ras et ingenuas agendi, manendi, laremque fovendi. Damus atque concedimus vobís 
pecus vel peculiarem nostrum tam quod habetis vel cum Dej adiutorio augmentare po- 
tccritis, et non damus vobis alio patrocinio nisi soli Deo et regem celi..." (Hinojo- 
»a. DocHtnentos Para la historia de las Instituciones..., pág. 16.) 



«4** REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Cuando sólo obtenía la manumisión incompleta continuaba bajo el 
patrocinio del señor con su familia y sujeto a determinadas cargas que 
sobre él imponía a su voluntad el mismo dueño, obligándole a perma- 
necer en su servicio, ya durante la vida del que otorgaba la indepen- 
dencia o la de alguno de sus descendientes, ya en un plazo fijo, como 
en el testamento de Odoario Alonso de 1161, en que concede la liber- 
tad a los siervos imponiendo a uno de ellos la condición de que sirva 
diez años a su mujer y a su hijo ^, Entonces no se concedía al manu- 
mitido la plena disposición de sus bienes sino que se le obligaba a dar 
una parte de los frutos de la tierra que labraba, casi como un siervo 
de la gleba que se podía vender y donar con la heredad, sometiéndole 
a las mismas condiciones respecto al nuevo dueño ^. 

En determinadas ocasiones con motivo de donación sólo se conce- 
día el obsequio y las prestaciones fructuarias que se debían al antiguo 
señor, como cuando el presbítero Sereniano en 947 dio heredades al 
monasterio de Celanova y la renta de la Villa de Fredenando, obligan- 
do a sus libertos de este lugar a entregar al monasterio los mismos 
tributos que a él le dieron, pero cediéndoles el derecho de propiedad 
que tenían sobre los terrenos. 

Frecuentemente los nobles, al manumitir a sus siervos, los ponían 
bajo la benefactoría de monasterio o iglesia que los protegieran y a 
ios cuales hacían los libertos algunas prestaciones en agradecimiento; 
pero consignaban los señores en la escritura que si sus antiguos ser- 
vidores fuesen maltratados pudieran abandonar la tutela y quejarse 
a la autoridad real, a la del obispo o conde. El liberto eclesiástico que- 
daba bajo el patrocinio de la Iglesia, de la cual no podía desprenderse 
•en absoluto sino dejándole sus bienes. 

En cuanto a los siervos de la gleba, se les daba la libertad indirec- 
tamente autorizándoles para que abandonasen la tierra, convirtién do- 
los en enfiteoitas o colonos voluntarios, y fijando y disminuyendo ios 
impuestos que sobre ellos pesaban; y los libertos, en fin, es lo más 

1 Muñor y Romero, Colección de fueros.... páj?. 129, 

2 En Q30 el abad Reterico hace donación a Alfonso IV de varias heredades y 
también de "ipsos familiares meos quos ego iam per cartam ingenuos restauravi, 
ita ipsos homines domino testo atque concedo per istam cartam ut sint post partem 
dominicam testato vel domino deservientes. Quamobrem ipsi homines suprascripti 
«X meo dominio ahr.isi et dominico iure et dominium post obitnm meum abeatis 
et in perpetuo vindicetis et quidquid exinde facera vel iudicare volueritis liberam 
in Dei nomine habeatis potestatem. (Hinojosa, Documentos para la historia de las 
Instituciones..., pág. 2.) 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 247 

probable que con el transcurso del tiempo suavizaran el estado de re- 
laciones y dependencia en que quedaban con respecto a su señor y 
que se llamaba patrocinium, obsequium, lihertaticum, obteniendo la fa- 
cultad de disponer de su peculio libremente, aunque pagando el tri- 
buto que se llamó c^pitis census, y alcanzando la patria potestad sobre 
sus hijos y el derecho de acudir a los Tribunales. 

Pocas veces debió concederse la libertad completa en un solo do- 
cumento; lo que si aparece es una segunda carta de libertad, en la 
cual se eximía de aquellas obligaciones a que quedó sujeto respecto 
a su patrono por la manumisión incompleta de la escritura anterior. 
Por ejemplo, en 1131 Oduario Vimaraz concedió con su esposa e hijos 
a su liberto Pelayo Pérez una segunda carta de libertad eximiéndole 
de todo vestigio de la antigua servidumbre ^. 

Los siervos personales fueron los que más tiempo permanecieron 
en su condición servil, pero los adscritos a la gleba no tardaron en 
convertirse en ingenuos y libertos. 

No puede precisarse en qué época tuvo lugar este hecho, aunque 
es lo más probable que fueran distintas, s^n^n las circunstancias de 
las regiones, pues ya hemos indicado que en las apartadas de las fron- 
teras, como Asturias y Galicia, hubo de retrasarse más, y como no se 
trata de un hecho debido a una disposición legislativa de carácter ge- 
neral, como hoy podría dictarse, sino de una evolución social realizada 
paulatinamente y merced a causas distintas, no es posible determinar 
fecha concreta. La opinión de Herculano, que fija para esta evolución 
la época comprendida entre fines del siglo xi y principios del xiii, 
parece muy admisible. 

En efecto, es de presumir que no consiguieran tantas ventajas los 
siervos de una sola vez; gradualmente veníase preparando su libertad 
por mercedes aisladas; la venta de los hombres fué condenada en un 
concilio de principios del siglo xi, que calificó el hecho de nefarium ne- 
gotium, y desde entonces fué desapareciendo tal práctica en Castilla 
y León. Alejandro III declaró que todos los cristianos deben estar 
exentos de la servidumbre, y en el mismo siglo xii faltan ya los do- 
cumentos en que aparezca que se obliga por la fuerza a un individuo 
a residir contra su volimtad en el lugar de la tierra que cultivara. 

Las clases inferiores pasaban de la servidumbre personal a la de 
la gleba, y después, a la adscripción voluntaria; una vez ya colonos, 

I Muñox y Romero, Del estado de las personas..., pá^. 83. 



14^ REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

sucesivamente consiguieron la disminución de sus tributos o la exen- 
ción de los mismos y otros varios privilegios hasta obtener la inter- 
vención en los asuntos políticos y en la administración de justicia. 

JÚNIORES 

Quizá ninguna parte de nuestro estudio ha estado tan oscura y 
embrollada como la relativa a los júniores del texto latino del fuero 
leonés o mancebo u orne forero del texto romanceado. Ni Herculano ni 
Muñoz y Romero acertaron a dilucidar la condición de tales personas. 
Gama Barros ^ empezó a adivinar las dos clases en que se dividieron, y 
quiem aclaró la cuestión por completo fué López Ferreiro en su notable 
obra Fueros municipales de Santiago y de su tierra ^, definiendo perfec- 
tamente lo que eran los júniores en aquéllos, estudio completado des- 
pues en otras fuentes le^slativas por el señor Aznar Navarro^. 

Una ley del tiempo de Ervigio menciona ya los júniores habln.ndo 
ée un territorio en que parece que abundaba esta clase de gentes. Des- 
pués se menciona esta palabra en la capitular miles de Carlomr»gno, 
aunque con distinto significado, porque allí eran una esipecie de admi- 
nistradores que cuidaban de las labores y producción agrícolas. En 
la España de la Reconquista el documento más antiguo en que apirece 
empleada la palabra júnior es de 940 y del monasterio de Celanova, 
y en él se trata de la compensación pecuniaria que se concede al dueño 
de un júnior a quien mataron varios hombres *. La última mención 
que de los júniores se hace es del tiempo de Alfonso X con motivo de 
la ruidosa contienda entre el Arzobispo y el Concejo de Santiago 

Los artículos del fuero de León que a los júniores se refieren son 
varios : el IX, el X, el XI y el XX ; pero hay una diferencia notable 
enre los tres primeros y el último. De la lectura atenta de aquéllos * 
se deduce que el júnior era un colono que disponía de una casa, un 
huerto y una tierra colidante. cuyas propiedades no podía vender sino 

i Historia da Adminisira^ao publica cm Portugal nos seculos xii a .-rv. Lisboa, 
1885, tomo I, págs. 480-81. 

2 Tomo I, págs. 17, 227 a 28. 

3 Los solariegos en León y Castilla. Madrid, 1906. 

4 "Non est dubium sed multis manet notissimum, eo quod peccato impediente 
baUivimus vestro, juniore, nomine Froila, cum alíos meos galiasianes..." (Muñoz y 
Romero, Del estado de las personas..., pág. 49.) 

5 IX. "Praecepimus etiam ut nullus nobilis sive aliquis de benefactoría eraat 
solare aut ortum alicuius jixnioris, nisi solummodo mediam hereditatem de foris; 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA «49 

en determinadas condiciones, que ya veremos, pero tenia la facultad 
de marcharse cuando quisiera con su caballo y su atondo (alhajas, 
bienes muebles y semovientes), perdiendo las propiedades y la mitad 
de sus bienes muebles. Este es el juntar, forero o solarieg"o que se ha 
llamado de heredad. El artículo XX ^. en cambio, nos habla de otro 
júnior, prohibiendo que sea expulsado de León si acude allí a fijar 
su residencia; pero como hemos dicho del anterior que era libre para 
marcharse perdiendo sus heredades, es indudable que no puede re- 
ferirse a él esta especie de derecho de asilo, sino a otro colono menos 
libre que el de heredad, más ligado al suelo o al señor que éste. Es el 
júnior que se llamó de cabeza. Y aun cuando ya se deduce de este y 
otros documentos de la época, la situación de este júnior no se fijó 
expresa y claramente por primera vez hasta un decreto de Alfonso IX 
que dice: "Totus homo qui fuerit júnior de cabeza et voluerit venire 
morari Sbá suam villam, non recipiatur ibi", a diferencia del de here- 
dad, respecto al cual dice el mismo decreto: "Et si fuerit júnior per 
hereditatem pertat tune domino suo sicut fuerit forum de térra et 
laxet hereditatem et veniat" ', Ambos solariegos, pues, san colonos: am- 
bos viven en la casa y cultivan el huerto y heredad anejas ; pero el júnior 
de cabeza aparece más adscrito a la tierra, porque sobre él pesa una 
capitación en favor del dueño de aquélla, el cual puede reclamar, sus 
servicios y obligarle a volver a prestarlos si se marchara. Está sujeto 
con un vínculo personal y no puede abandonar la tierra sin • autoriza- 



et ín ípsam medictatem quam em?rit. non faciat populationem liusque in tertiam 
villam. Júnior vero qui transierit de ulla mandatione in aliam, et emerit haereditatem 
alterius jtinioris, s'" habitaverit in ea possideat eam integrara;- et si noluerit in ea 
habitare, mutet se in villam ingenuam busque in tertiam mandationem, et habeat 
medietatem praefatae haereditatis, excepto solare et horto. 

X. Et qui acceperit mulierem de mandatione et fccerit ibi nuptias, serviat pro 
ípsa haereditate muHeris, et habeat illam. Si autem noluerit ibi morari, perdat ipsam 
haereditatem. Si vero in haereditate ingenua nuptias fecerit habeat haereditatem .mu- 
iiens integrara. 

XI. ítem decrevimus, quod si aliquis habitans in mandation* asseuerit se tíec fo- 
niorem, nec filium junioris esse, maiorinus Regís ipsius mandationis per tres bo- 
ros homines ex progenie inquietati. habitantes in ipsa mandatione confirmet jure 
jurando enm juniorem et junioris filium esse, quod si iuratum fuerit. moretur in ipsa 
hereditate júnior, et habeat illam serviendo pro ea. Si vero in ea habitare noluerit, 
vaddat liber ubi voluerit cum cavallo et atondo suo, diraissa integra haereditate, et 
bononim suorura medietate." 

I "XX. Mandamus igitur ut nullns ionior, cuparius, aluendarius adueniens Le- 
gionem ad morandum non inde extrahatur." 
a López Ferreiro, ob. cit., tomo I, pág. 227. 

3.' ÍPOCA.— Tomo xli 



«7 



350 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

don del »eñor: se les llamaba también capiti censi. Por eso es necesa- 
rio el derecho de asilo que el fuero de León le concede en el artícu- 
lo XX para salvarlo y que pueda eludir su compromiso con el señor; 
por eso la carta foral concedida a Santiago en 1105 por el conde don 
Ramón y doña Urraca ^, fué también un indulto total para los junio- 
res de cabeza, que habían llegado a ser tan numerosos que constituían 
en aquella región motivo de perturbación en el interior de la ciudad, 
origen de pleitos constantes, por lo indefinido de su situación jurídi- 
ca y económica, y aun amenaza de complicaciones para el orden pú- 
blico si se trataba de exigirles el cumplimiento de sus Obligaciones y 
cargas; y por eso, en fin, cuando no había tanto peligro o razones de 
excepción seguían sujetos a sus odiosas cargas, y así el rey Feman- 
do II de León prohibía que se cogieran sus júniores para poblar otros 
territorios, y más adelaníte Alfonso IX, a pesar del progreso de los 
tiempos, disponía que ningún júnior de cabeza fuese admitido como 
vecino en las villas realengas, de igual modo que al reformar el fue- 
ro de Sanabria prohibía también que los recibieran en esta villa ^. 

En cT-mbio el júnior de heredad es el que recibía tierra de otro para 
activarla en relación de permanencia .mientras conviniese a las dos 
partes ; puede pomprar a otro júnior la .heredad y disfrutarla íntegra 
si habitia «en la, cajsa .construida en ella, porque, de lo oontrario, sólo 
tendría la mitad de dicha heredad excepto el solar y el huerto;, en el 
caso de venderla a noble u hombre de behetría éstos únicamente, pue- 
den adquirir "mediam hereditatem de foris" ; y, en fin, el júnior está obli- 
gado a morar en la misma heredad en la que le sucede su hijo, pero 
puede marcharse de ella, aunque en tal caso, y sin duda como indemni- 
zación por el rompimiento del contrato y el mal que ocasionara mientras 
el señor encontraba otro júnior, p>erdía la heredad, así como también 
la mitad de sus bienes muebles, bien que podía llevarse las puertas y 
ventanas y las maderas del tejado de la casa que había edificado y en 
que viviera hasta entonces, costumbre que explica, según López Fe- 
rreiro ^ la frecuencia con que en las escrituras de contratación de 
aquella época se habla de los pardiñeiros (parietinarios), que no vie- 
nen a ser más que las paredes de casas abandonadas. 

El júnior de cabeza es todavía un hombre adscrito al terruño, el 
último paso del siervo de la gleba ; no es un hombre libre aún por ne- 

1 López Ferreiro, ob. cit., tomo I, págs. 64 a 66. 

2 ídem, id., id., pág. 227. 

3 ídem, id., id., pág 17. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA íSl 

ccsitar un derecho de asilo o una declaración excepcional de indul- 
to ^, pero sí es hombre ingenuo, porque para serlo necesita solamente 
la plenitud del derecho de familia y de propiedad y ambos los tiene; 
el júnior de heredad es algo más, un hombre libre que dispone de su 
persona y va donde quiere, sin más limitaciones a su libertad que las 
mismas que hoy tenemos de cimiplir nuestros contratos o pagar por 
la falta de indemnización correspondiente. Quizás muchos júniores 
de heredad fueran antes de cabeza, eximidos por sus propios dueños 
del cumplimiento forzoso de las prestaciones personales. 

La razón de ser de esta clase de colonos que constituían los jumo- 
res, de uno y otro nombre fué el estado de la propiedad territorial *. 
Había que repoblar las tierras conquistadas, ya permaneciesen en ma- 
nos del Rey para que las trabajasen sus siervos y libertos, ya en las de 
st>s delegados para cultivarlas por medio de colonos libres o semili- 
bres, como obligados a prestaciones personales determinadas y a pa- 
gar los tributos correspondientes, ya las entregase a las iglesias y mo- 
nasterios, como prueba de piedad, o a los nobles, como recompensa de 
servicios, por medio de donaciones territoriales con carácter temporal 
o hereditario (tenenrías, prestaciones, mandaciones. honores, benefi- 
cios, etc."). reservándose el Rey más o menos derechos y tributos. Era 
preciso ofrecer alicientes a los que viniesen a cultivar las tierras, por- 
que éstas abundaban y los trabajadores no, y de aquí las facilidades 
para entrabarlas en esta especie de colonato a condición generalmen- 
te de partir los frutos por mitad con el dueño y de otras prestaciones, 
y sin perjuicio de los tributos al fisco ; pero habiendo en todo esto mtil- 
titud de combinaciones, como vamos a ver y en todo caso con varias 
condiciones: prohibiéndoles vender la casa y el huerto y la mitid de 
la tierra a nobles u hombres de behetría, para impedir que pasaran a 
ser de condición privilegiada y no tributasen; obligando al solariego 
comprador a que viviese en la casa, para que no descuidase el cultivo; 
c indemnizando al dueño con la mitad de los bienes muebles si aban- 
donaba las tierras, por la pérdida de renta que esto podía suponer y el ' 
trabajo del dueño de buscar otro colono. 

Claro está que a suavizar las cargas contribuyeron con e! trans- 
curso del tiempo una porción de circunstancias: el aumento de tierras 

1 L» reina doña Urraca en 1 114 y a instancias del arzobispo Gelmírez, declaró 
libres m tres canónigos de Santiago a quienes ella reclamaba como "capite censos". 
(Hinojosa, Documentos para la historia de las Instituciones, pág. 50.) 

3 Axnar Navarro, ob. cit., págs. 13 y sigtúentcs. 



252 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

en el siglo xii por la repoblación del centro de España y Portugal, 
la transformación social que se operaba desde el siglo xi en contra 
de la servidumbre, y el desarrollo de los Concejos representantes de 
aspiraciones más generosas en pro de la libertad personal; pero, sin 
embargo, todavía en la segunda mitad del siglo xiii subsistítin los 
júniores de cabeza, los de peor condición, y Alfonso X al resolveí la 
cuestión entre el Arzobispo y el Concejo de Santiago, aún manda que 
"el Conceio non receba da qui adelantre ninguno júnior de cabega... 
pues e que la sentenqa lo defende" ^. 

Las obligaciones de los júniores se deducen del mismo texto del 
fuero de León. El artículo XI nos dice que si el habitante en manda- 
ción era júnior o hijo de júnior había de habitar en la heredad, como 
dispone el artículo X para quien casase con mujer de mandación. te- 
niendo la heredad y sirviendo por ella, es decir, cumpliendo en lugar 
o en nombre de la tierra, digámoslo así, Has condiciones a que ésta se 
hallaba sujeta para con el fisco real, con los nobles o con los obispos 
o abades, según las heredades fuesen de realengo o de señorío se- 
glar o eclesiástico. 

Ahora bien, esas obligaciones no eran las mismas para las dos 
clases de júniores que hemos distinguido, puesto que los de la cabeza 
tenían sobre ellos una carga más, la capitación, que recordaba su ma- 
yor y más próximo parentesco con el siervo de la gleba, y era causa de 
que se encontrase más ligado a la tierra y pudiera ser objeto de las 
persecuciones del señor para que no dejase de contribuir con aquella 
carga puramente personal a que estaba obligado. De esta contribución 
se hallaba exento el júnior de heredad ; pero ambas clases estaban suje- 
tas a otras obligaciones y tributos que, por ser comunes a las que te- 
nían los colonos en general, estudiaremos más adelante. 

(Continuará.) 

Angela García Rives. 

I López Ferreiro, op. cit., pág. 244. 



LA IMPRENTA EN EL SIGLO XV 

Ocho ediciones conocidas de la imprenta de Bote!, en Lérida 



Como primicias de lo que ha de ser el Catálogo Bibliográfico de la 
Sección de Incunables de la Biblioteca Nacional, que se publicará en esta 
Revista en forma encuadernable, entresacamos de él las ocho papeletas 
que copiamos a continuación y hacen referencia a las obras que del fa- 
moso impresor ilerdense Henrique Botel guarda la principal de las Bi- 
bliotecas españolas. 

El señor Jiménez Catalán, laureado Jefe del Cuerpo de Archiveros, 
ha sido quien mejor y más a fondo ha estudiado estas obras en su Biblio- 
grafía ilerdense de los siglos xv al xviii, y de ella nos hemos servido 
como base para hacer nuestro trabajo. 

Alberto Magno, Sax, Obispo de Ratisbona. — Philosophia pauperum 
(á;l. : Lérida ; s. i. ; Henrique Botel) (s. a. : 1485 ?) — 66 f oís. s. n. — , 4.° 
Perg.» 

Let. gót. red. de tres tamaños ; sin f ol. y sin sig. ; 64 f ol. impr., e indi- 
cación de dos en blanco, uno al principio y otro al fin; a plana entera 
de 33 lin. ; con apostillados y sign. mss. de la época ; filigrana de la mano 
extendida con la estrella de cinco puntas; inic. pintadas a mano en rojo 
y morado. 

Fol. 1°, que falta, en b. — Fol. 2° : Alberti magni coloniésis op' pre- 
cáarissi || mü. quod intitulatur philosophia paupü. — Fol. 14 r., Hn. /.■ : (S) 
Equitur de euo q sic diffiniri potest. Euu^ est me. — Fol. 6¿ v. termina: 
Explicit Suma phle nális dicta vulgariter phia paupe || ru^ Cópilata p 
clarissimü súmumq^ doctorem dñín Al || bertü scia s vita re z noíe: 
Magnü. theutonicú. quódá || episcopü ratisponéssem. Qui sacri pdicato2l 
ordinis f ra || ter extitit : Magfq^ angelici doctoris sci thóe aqnatis. — Li- 



i 54 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOá 

tiea <5.*, en grandes caracteres : Epithaphium dní alberti magni. — Lín. /j • 
Registro. — Fol. 66, en b., falta. 

Fué descubierta esta impresión de Botel por Herr Conrado Ernst en 
1910, quien halló, además del ejemplar que describimos, otros dos: uno 
en la Biblioteca Provincial de Huesca y otro en la del Cabildo Catedral 
de Zaragoza. La han descrito, por primera vez, el señor Jiménez Catalán 
en su Bibliografía ilerdense de los siglos xv al xviii y el señor Haebler 
en la segunda parte de la Bibliografía ibérica. 

Al tratar de fijar la fecha en que salió esta obra de las prensas del 
famoso impresor ilerdense nos encontramos con que el señor Ernst dice 
ser del año 1479; el señor Haebler, de 1485, y el señor Jiménez Catalán, 
de 1489; vamos, pues, a procurar ponernos de acuerdo con alguno de 
estos tres verdaderos bibliógrafos, para lo cual haremos un pequeño 
estudio de los tipos empleados por Henrique Botel en la impresión d€ 
sus obras, teniendo únicamente a la vista las que de él existen en la Bi- 
blioteca Nacional, que, si no posee todas las que se le atribuyen, tiene las 
suficientes para formar sobre el particular un juicio exacto. 

Dividimos esas obras, por la analogía de los tipos emípleados en su 
impresión, en dos grupos: Primero: Mayronis, Francisco. Editiones in 
categorias Porphiri predicamenta Aristotelis. Lérida, por Henr. Theutoni- 
cus. 1485, 25 de octubre. — Datus Augustinus: Elcgantiae, sin lugar de 
impresión ni impresor, pero con año: 1488, 8 de julio. — Castrovol, Petrus 
de: Commentum super libros Ethicorum Aristotelis. Lérida, Henr. Bo- 
tel, 1489, 2 de abril. — Segundo grupo : Flors de virtut e de costums, sólo 
con la indicación del año de impresión: 1489, 15 de febrero. — Boecio: 
De Consolacio, con año también: 1489, 2 de junio. — Flores, Juan de: 
Grisel y Mirabela y Grimalte y Gradissa, las dos sin lugar, sin impresor 
y sin año. 

Conformes en que el primer período de la imprenta de Botel lo marca 
€l Breviarium ilerdense, impreso en 1479, 16 de agosto, que es la pri- 
mera obra salida de sus prensas, el segundo corresponde, sin duda, a las 
obras que hemos colocado en el primer grupo, y el tercero, a las del se- 
gundo. 

Las diferencias tipográficas que a simple vista se notan entre las 
obras de esos dos grupos son tan características y están tan marcadas, 
que no sólo permiten señalar fecha muy aproximada a cualquier impre- 
sión de Botel que aparezca sin lugar, impresor ni año, aunque se halle 
incompleta o deteriorada, sino que son, al propio tiempo, la base para 
la historia de su imprenta. 



LA IMPRENTA EN EL SIGLO XV 2bÍ) 

Los tipos empleados en el primer grupo, que comprende desde el 
año 1485, 25 de octubre, al de 1489, 2 de abril, son, sobre todo los del 
texto, más pequeños, menos correctos y más sencillos que los del se- 
gundo grupo, y demuestran que el impresor alemán no habia perfec- 
cionado aún del todo su imprenta. Las letras más características de este 
grupo, aunque todas las mayúsculas son distintas de las usadas en el 
otro, son: minúsculas: r e y; mayúsculas: J, M, N y P. Dentro de este 
mismo grupo se ve la destreza con que iba Botel manejando los tipos de 
que disponía, mejorando su distribución y la corrección de las líneas en 
las obras que con ellos imprimió sucesivamente, hasta culminar en la 
última, el Castrovol, que por su bella perfección tipográfica es una obra 
bien acabada. 

El segundo grupo, que constituye, desde luego, el tercer período de 
la imprenta de Botel, empieza, como hemos indicado, con la impresión 
del Flors de virtut, 1489, 15 de febrero, y termina, siempre refiriéndonos 
a las obras que posee la Biblioteca Nacional, con el Grisel y Mirabela 
y el Grimalte y Gradissa, de Juan de Flores, las dos sin lugar, impresor 
ni año de impresión. 

Los tipos empleados por Botel en este período, que, según dice el 
señor Jiménez Catalán, alcanza más allá de la impresión del Sagramentai 
arromansat, de C. Sánchez de Vercial, 1495, 5 de noviembre, son com- 
pletamente distintos de los usados en la impresión de las obras del grupo 
anterior. Los del texto son de mayor tamaño ; los empleados en las titu- 
lares, más anchos y redondeados, y la composición, tan igual, cuidada y 
correcta desde la primera obra, que no se advierte la menor diferencia 
entre ninguna de las que componen el grupo. Las minúsculas y mayúscu- 
las que hemos indicado como características del grupo anterior sirven 
también para diferenciar el que nos ocupa, sobre todo la M mayúscula, o 
sea la llamada letra tipográfica, que es verdaderamente típica y basta 
por sí sola para caracterizar ambos períodos. 

Resulta de este ligero examen de la imprenta de Botel en Lérida, 
hecho, repetimos, con los ejemplares que de ella posee la Biblioteca Na- 
cional, que el segundo período de su imprenta no empieza con la impre- 
sión de la obra de Castrovol, 1489, 2 de abril, como afirma el señor 
Haebler en el núm. 127 de su Bibliografía ibérica, sino con la de Fran- 
cisco Mayronis, 1485, 25 de octubre; estando las dos, además, impresas 
con los mismos tipos, aunque la primera, como hemos indicado, sea má^ 
bella, tipográficamente considerada, por estar ejecutada con más per- 
fección; que el tercer período no empieza, asimismo, con la impresión 
del Sagramentai, 1495» 5 de noviembre, como dice nuestro querido amigo 



i 56 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MÜSEOS 

■el señor Jiménez Catalán en el núm. 15 de su Bibliografía ilerdense, sino 
con las Flors de virtut, 1489, 15 de febrero; que los caracteres tipográ- 
ficos del Sagramental, por lo que se puede apreciar por la fotografía que 
aparece en la Bibliografía ilerdense, que acabamos de mencionar, son los 
mismos que los descritos en nuestro segundo grupo, pues en caso con- 
trario nos encontraríamos con un nuevo período de la imprenta de Bo- 
te!, el cuarto, aceptando la división en períodos de los señores Catalán \ 
Haebler, y, por último, que la imprenta de Botel no fué tan pobre ni 
disfrutó éste de tan escasos medios para el desarrollo de su industria 
como se viene diciendo, por cuanto varió tres veces los materiales de su 
imprenta de una manera total y absoluta en el espacio de tiempo com- 
prendido entre la impresión de su primera obra, Breviarium ilerdense, 
1^7^, 16 de agosto, hasta la aparición de Flors de virtuts, 1489, 15 de 
febrero, teniendo tal suerte en su arte, que al mismo tiempo que imprimía 
esta última con los nuevos tipos, seguía imprimiendo con los del segundo 
período, puesto que dio a la estampa el Castrovol en 2 de abril del mismo 
año de 1489. 

Después de este pequeño estudio, fácil es determinar la fecha en que 
fué impreso el incunable que estamos describiendo. Esta fecha es, sin 
duda algima, la señalada por el señor Haebier, 1485 ; pues la falta de 
signaturas, que vemos aparecer por primera vez en la impresión del 
Datus, Augustinus, Elegantiae, 1488, 8 de julio, y los caracteres tipográ- 
ficos, que son los de las obras de nuestro primer grupo, unido a cierta 
incorrección en la composición que en ella se observa, demuestra que 
fué impresa entre los años 1485 a 1487, más bien al principio del trienio 
que al final del mismo. Debe, por tanto, colocarse la Philosophia paupe- 
rum inmediatamente después del Franciscus Mayronis, que es la primera 
obra conocida del segundo período de la imprenta de Botel. 

I-363. 

Boecio, Anicio Manlio Torcuato Severino. — De Consolacio. (S. 1. : 
Lérida; s. i.: Henrique Botel) — 1849, 116 fols. s. n. : 4.° Tabla, con bro- 
ches de piel. 

Let. gót. red. ; sin fol. y con sign. : a-p, todas de 8 hs., menos la última, 
que es de 4 ; a plana entera, de 26-30 lín. ; filigrana : cabeza de hombre 
terminada por una arista, coronada, a su vez, por una estrella de cinco 
puntas; inic. indicadas con minúsculas; ejemplar falto de los fols. a.i, 
b.i y b.viij. 

Fol. 1°, con sign. a i : falta. — Fol. 2.°, con sign. a ii : Aci comenta lo 
prolech del libre nomenat || Boeci de cósolacio en lo qual prohemi se có |i 



LA IMPRENTA EN EL SIGLO XV tbj 

te la historia de Theodorich rey deis gots : || lo qual fonch aromangat per 
frare Anto || ni genebreda del orde dls frares preycadors. — Fol. ii, con 
sign. hiij. En aquesta segona prosa tracta ccwn la dita dona li comenta a 
reguonexer aquest malalt quina ma Ij laltia hauia: e com li torqua les 
lagrames per tal || que le conegues. E comenga en lo lati. Sed me |i dici- 
ne. E en romans. Mas duymes. — Fol. lió r., lín. 19, termina: Aci se 
acaba lo boeci de consolacio tret de lati en ro || más en prétat en lay 
{sic). Mil.occc.lxxx.viiij, a dos de || juy. {sic). 

Aunque esta obra no tiene más indicación tipográfica que la del año, 
mes y «día en que fué acabada de imprimir, es, sin duda alguna, del im- 
presor ilerdense Henrique Botel, de cuyas prensas salió inmediatamente 
después de las Flors de virtut. Es la segunda del segundo grupo en que 
hemos dividido las obras de este impresor en otro lugar de esta Biblio- 
grafía, y pertenece, por tanto, al tercer período de su imprenta. 

La han descrito el señor Haebler y el señor Jiménez Catalán, éste ei\ 
el núm. 7 de su Bibliografía ilerdense, y es ejemplar único conocido 
hasta ahora. 

Ejemplar procedente de la Biblioteca del Instituto Provincial de 
Huesca. 

I-s. n. 

Castrovol, Pedro de. — Comynentum super libros Ethicorum Arisfo- 
telis. Lérida, Henrique Botel, 1489; 210 fols. s. n. Fol. Pta. 

Let. gót. red. de dos tamaños ; sin fol. y con sign. a-z, todas de 8 hs., 
menos la t, que es de 10, y estando la 5, u y 2 repetidas ; a 2 cois, de 50 Un. ; 
con apostillados mss. ; filigranas : cabeza de hombre, terminada por una 
arista, coronada, a su vez, por una estrella de cinco puntas; esciído, con 
las cuatro barras, coronado ; ancla rodeada de un circulo ; los dos martillos 
cruzados, y la mano extendida con la estrella de cinco puntas ; inic. indi- 
cadas con minúsculas; ej. falto de 2 fol. del primer pliego. 

Fol. i.°: falta. — Fol. 2.°, con sign. a.ij, i.': Incipit scriptú seu c6- 
métú su II per libros ethicor2|. philosophi ari i| stotelis factü per fratré pe- 
trü de II castrouol ordís ffm minor2|.: ac sa II ere theologie magistrtmi na- 
tione II hyspanü de regno legionési: z de |I villa vocata mayorga quod- 
qdem || scriptü seu comentü {sic) factü é super IJ nouá tráslationé leonardi 
aretini. — Fol. 2og v., col. /.*, Un. 22. Doctoris preclarissimi Reuerédi mfi 
pe II tri ffis de castrouol sacre ordinis mior^ p I! fessoris eximij lectura 
explicit sup libros || ethicor2|. 8"nouá leonardi aretini transía I| tioné dignis- 
sima studiosissime emádata || et castigata p Reuerendu^ magistrum II fra- 
tré gasparé cascant eiusdesj vite ac re il ligionis pfessoré. Cathedram alme 



aSS REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

lecti II onis theologie ordinarie legété í insigni || ylerdési vniuersitate. Et 
p dñm héricü || botell psbite2|. ylerde impressa ano saluti || fere natiuitatis 
domini nostri iesu cristi i|. i 489. die. ij. mésis aprilis. Diotu aute^ || opus 
p prefatu^ eximiu^ doctorem fuit in || ceptum die 24 aprilis anno. i 479. 
Et II ab eodé feliciter fuit osumatü. 20. die me || sis septébris í vigilia 
sancti Mathei apo ü stoíi s euangelste (sic) anni. i 480. — Col. ^Z : en blan- 
co. — Fol. 210, a tres cois. : Incipit registrum. 

La Bibliotheca universa franciscana..., en el tomo II, pág. 441, da una 
noticia muy completa de todas las obras de Pedro de Castrovol o Castro- 
bel, incluso las que fueron impresas en Lérida por Henrique Botel. 

I. 746. 

Dati, Agustino. — Elegantiolae (S. 1. : Lérida ; s. i. : Henrique Botel) ; 
1488; 25 fols. s. n.; 4." Perg.° 

Let. gót. red. de dos tamaños ; sin fol. y con sign. a-b, de 8 hs. y c de 
9 ; a plana entera de 31,-32 lín. ; con apostillados mss. ; filigranas : cabeza de 
hombre, terminada por una arista y coronada, a su vez, por una estrella 
de cinco puntas ; los dos martillos cruzados ; con una inic. grab,, y pintada 
a mano en amarillo; ej. falto de los fols. ai y ci. 

Fol. i.°, con sign. ai : falta. — Fol. 2.°, con sign. aij : Augustini dati scri- 
be senensis elegantio || le feliciter incipiunt. || Una línea en blanco. [C] 
Redimus iam dudum a plerisqi vi I| ris etiá disertissimis psuasi, tu^ de 1| 
mum arte quem pia^ ín dicendo no || nullá... — Fol. 10, con sign. b-ij- '• Ego 
recordor hanc rem potius q huius rei dicitur. ac || ídem dicitur, huius rei... 
— Fol. 2¿ V., lín. II, termina : Exactum hoc opus anno dñi. M.cccc.lxxxviij. 
II die octaua mensis Julij. 

Datus, Augustinus. Orador e historiador italiano que vivió desde 1420 
a 147&U 

I. 1743- 

Flores, Juan de. — Breve tr ociado de Grimalte y Gradissa (S. 1. : Lé- 
rida; s. i.: Henrique Botel) (s. a.: 1495?) ; 57 fols. s. n. ; 4.° Hol. 

Let. gót. red. ; sin fol. y con sign. a-g, todas de 8 hs., menos la primera, 
que es de 9; a plana entera de 2y lín. ; los fol. con numeración mss. de la 
época ; filigrana : la mano extendida, con la estrella de cinco puntas ; inic. 
indicadas con minúsculas y pintadas luego a mano, en rojo y gris plomo. 

Fol. I.", con sign, a.i.: (c)Omienga vn breue tractado cópu || esto por 
Johan de flores: el ql por || la siguiéte obra mudo su nombre en || gri- 
malte. La inuécion del qual es || sobre la fiometa. porque algunos 1| de 
los que esto leyeren : por uentura II no habrá visto su famosa scriptura : 
me parecerá bié || declarar la en suma... — Fol. 12, con sign. b.iij.: Con- 
solat vuestra tristura |1 Consolat vuestro cuydado || Pues amor y la ven- 



LA IMPRENTA EN EL SIGLO XV iSq 

tura II No tienen vida segura II Como ya teneys mirado |1 Y si mal haueys 
passa:do || Con passiones |i Sperat con lo sperado ¡j Que lo mucho dessea- 
do II Os dará los g^alardones. — Fol. 57 r.. Un. 20, termina : (1)A sepultura 
de f iometa con las coplas y can || dones quátas son en este tractado hizo 
Alón 11 so de cordoua. Y acaba la obra: || Deo gracias. 

I- 337- 

Flores, Juan de. — Grisel y Mirábala (s. i. : Lérida ; s. i. : Henrique 

Botell) — (s. a. : 1495 ?) ; 34 fols. s. n. ; 4.' Taf . cantos y corts. dors. 

Let. gót, red., o de tortis, de dos tamaños; sin fol. y con sign. a-d, 
todas de 8 hs., menos a y d, que son de 9 ; a plana entera de 27 lin. ; con 
apostillados mss. : filigrana : la mano extendida, con una cruz en el centro 
de la palma, y terminada con la estrella de cinco puntas ; inic. indicadas 
con minúsculas. 

Fol. I.', con sign. a.i. : Tractado compuesto por Johan |1 de flores a su 
amiga. || (c)Omo en fin de mis pensamiétos H concluyr en q meior serui- 
ros pue II da mi volütad busque en que traba H ie con desseo d mas fazer 
vfo... — Fol. I.', con sign. a.i., v., lin. 16: Comienga el tractado. |¡ (e)N 
el regno de scogia huuo vn excelléte Rey |1 de todas virtudes amigo... — 
Fol. ^4 V., Un. 10, termina : Acaba el tractado compuesto por ¡i Johan de 
flores, donde se contiene el triste fin d los 1| amores de Grisel y Mira- 
bella, la ql fue a muerte || condemnada: por iusta sentécia disputada 
entre Tor j¡ relias y Braqayda: sobre quien da mayor occasió de H los 
amores: los hombres a las mujeres: o las mujeres |¡ a los hombres, y fue 
determinado q las mujeres son || mayor causa. Donde se siguió: que con 
su indignació 1| y malicia por sus manos dieró cruel muerte al triste i| de 
Torrdlas. jj Deo gracias. 

De Juan de Flores, el autor de Grimalte y Gradissa y de la Historia de 
Grisel y Mirabella, no tenemos ningún dato biográfico. Don Nicolás An- 
tonio, en el tomo I de su Bibliotheca Hispana nova, se limita a decir que 
escribió la Historia de Grisel y Mirabella, y cita sólo una edición de Se- 
villa, por Cromberger; pero sin indicar si es la de 1524, la de 1529 o la 
de 1533. Don Marcelino Menéndez y Pelayo, en su Introducción a los 
Orígenes de la novela. Amador de los Ríos, Ticknor y Cejador, tampoco 
dicen nada acerca del año en que nació, afirmando, desde luego, el pri- 
mero que se ignora por comjáeto su biografía. Únicamente Phillips, 
en su The Dictionary of Biographical Reference, y Hoefer, en la conocida 
Biographie genérale, hacen la indicación de que vivió en 1520, el primero, 
y hacia el comienzo del siglo xvi, el segundo. 

Por lo que se refiere a la imitación y continuación de la Fiammeta de 
Boccaccio, o sea el Grimalte y Gradissa, no se conoce, hasta la fecha, más 



a6o REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ejemplar que el que acabamos de describir, que perteneció a don Serafín 
Estébanez Calderón, y del que hizo una corta reimpresión fotolitográfica, 
acompañada de un breve prefacio, don Pascual de Gayangos, en 1883. Un 
ejemplar de esta reimpresión está también en la Biblioteca Nacional: 
R- 1 0976. 

Han reseñado bibliográficamente esta obra los señores Jiménez Ca- 
talán y Haebler en los números 17 y 270, respectivamente, de sus men- 
cionadas Bibliografías. 

Del Grisel y Mirabella, que, según Menéndez y Pelayo, tiene más 
importancia que el Grimalte y Gradissa, y fué tal su éxito en el sigío xvi, 
que se leyó en las principales lenguas de Europa, tampoco se conoce más 
edición del siglo xv que la que acabamos de describir de la Biblioteca 
Nacional. De este ejemplar, único hasta ahora, dicen: Méndez, corregido 
y aumentado por Hidalgo, pág. 415, núm. 56: "que debe ser del siglo xv" ; 
Salva, núm. 1625 : "es positivamente edición del siglo xv" ; Escudero y 
Peroso, Tipografía hispalense, núm. 94: "poseia un ejemplar de esta 
rara edición don A. Duran, que en una nota del índice de su rica biblio- 
teca indica la probabilidad de que sea de Sevilla y del siglo xv". Menén- 
dez y Pelayo, que la cita, por Salva y Gayangos, de quien procede el 
ejemplar de la Biblioteca Nacional, se valió para hacer el estudio de esta 
obra de la reproducción fotolitográfica hecha por don José Sancho Rayón 
de la edición de Sevilla, por Cromberger, 1529, y el señor Jiménez Cata- 
lán, por fin, la ha descrito, por primera vez, bibliográficamente, en el nú- 
mero 16 de su Bibliografía ilerdense, tantas veces mencionada. 

Incluímos estas obras de Juan de Flores en el segundo grupo de los 
dos en que hemos dividido las impresiones que de Botel se conservan en 
la Biblioteca Nacional porque, no obstante carecer ambas de lugar de 
impresión, impresor y año, sus caracteres tipográficos son idénticos a 
los que se ven en el Sagramental, que es la producción de Botel que de- 
muestra salieron de sus prensas todas las obras que comprendemos en el 
mencionado grupo, y aceptamos, por último, el año de impresión señalado 
por el señor Jiménez Catalán, pero poniéndole un interrogante, como él, 
por creer no puede afirmarse, y sí sólo indicar, no tan aproximadamente 
como parece, la fecha en que salieron de las prensas de Botel las obras 
que de éste han llegado hasta nuestros días sin indicaciones tipográficas. 

I. 2212. 

Flors de virtut e de costums (s. 1.: Lérida; s. i.: Henrique Botel); 
1489; 54 fols. s. n. ; 4." Tabla, con broches de piel. 

Let. gót. red. ; sin fol. y con sign. : a-g, todas de 8 hs., menos la últi- 



LA IMPRENTA EN EL SIGLO XV 26 1 

ma, qu€ es de 6 ; a plana entera de 2^ lín. ; filigrana : la mano extendida, 
con la estrella de cinco puntas; la primera inic. grabada y las demás indi- 
cadas con minúsculas; ejemplar falto de los fols. ca, g.i, y gij, y de la 
parte superior del fol. i, por lo que no podemos afirmar si va en blanco 
o lleva el título ; se nota, además, en él alguna confusión en sign. y texto. 

Fol. I." en blanco, o con el título f — Fol. 2 a, con sign. aij. : Comenqa lo 
flors de virtut. |( Si estimar volé p raho auctoritat, || e exéple la miserable 
creatura qnt jj sia delecte perduda: e decayguda a II causa del mortifer e 
pestifer vici <fi || oci nos sera ocasio la vida en algún |1 studi o en honest 
exercici dispondré:... || En el tnismo fol., lín. iy-22: ... E ptant he fet 
com aqll q essent en vn || bell ort de moltes e diuerses flors culi les mes 
belles : || e dignes cimes p fer se vna bella garlanda : pqo hau jj ra nom 
aquesta obra flors de virtut e de costums la || qual tráete de tots los vicis 
humas deis quals deué ¡¡ fugir los homés q desigen viure segons deu:... 
— Fol. 12, con sign. biiij. : quant lome no f a no diu no pensa f ermament 
ningu 11 na cosa vtil sino q esta com vn cors mort : e aquesta || se nomena 
ociositat la ql es grádissim vici... — Fol. 54, lín. 22, tejmina: Per on sia 
loat lo nostre séyor iesu crist e la sacra || tissima verge maria mare sua 
de on venen totes les |¡ gracies e dons : e no sois lo pensar : mes lo hobrar : 
li el esser haué dell la ql hobreta es stada treta di tosca || en la psét legua 
catalana p frácesch d sécHmét. em || prétat en lany d nostre seyor 
Milcccc.lxxxviiij. a ||. xv. de febrer. 

Esta obra es una traducción de la toscana Fiore de virtut, atribuida 
por unos a Tomaso Leoni, quien la compuso hacia 1320; por otros a Che- 
rubino da Spoleto, que vivió a principios del siglo xiv, y, finalmente, por 
otros a Giovanni Antonio Traversagni en 1444. Hoy se considera como 
anónima, siguiendo la opinión de Giov. Bottari, quien cree que es tma 
compilación de sentencias hecha por varios autores, cuyos nombres se ig- 
noran en absoluto, a principios del siglo de oro de la lengua toscana. Se 
hicieron de ella multitud de ediciones en el siglo xv, principalmente en 
Italia, siendo la más antigua conocida la impresa en Venecia en 1474. 

La presente edición es la primera del segundo grupo en que hemos 
dividido las impresiones de Botel, y pertenece, por tanto, al tercer pe- 
ríodo de su imprenta, que fué el en que alcanzó el total perfeccionamien- 
to de su arte. 

Está encuadernada juntamente con el Boecio, De Consolacio, y vino 
a la Biblioteca Nacional, como hemos dicho al describir éste, procedente 
de da Provincial de Huesca. 

Como dice en su libro el señor Jiménez Catalán repetidas veces, mi 



202 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

antecesor en esta sección, el competente bibliógrafo señor Torres Valle, 
al hacer la papeleta provisional de esta obra, atribuyó su impresión a 
Pedro Posa, Barcelona ; pero fué porque el señor Torres no llegó a co- 
nocer la Bibliografía ilerdense y no tuvo, por tanto, la menor idea acerca 
de los tipos con que se imprimió Lo sagramental arromansat, que es la 
obra que sirve de base, por no carecer de indicaciones tipográficas, para 
poder atribuir a Henrique Botel las Flors de virtut, el Boecio: De Con- 
solado y el Grimalte y Gradissa y Grisel y Mirabela, de Juan de Flores. 

Gomo el Boecio, con ella encuadernado, es ejemplar único conocido, y 
ha sido descrito, por primera vez, por el señor Jiménez Catalán. 

I. s. n. 

Mairon, pRANgois DE. — Editiofies in categorías Porphiri et predica- 
menta Aristotelis. Ilerde. Henricus Theutonicus ; 1485 ; 69 fols. s. n., 4." 
Pergamino. ' ' ', 

Let. gót. red. de dos tamaños ; 69 fols. impr. sin núm. ; sin sign. ; a 
plana entera de 34 lín. ; con apostillados mss. de la época ; filigranas : 
cabeza de hombre, terminada por una arista, coronada, a su vez, por una 
estrella de cinco puntas ; la mano extendida con y sin la estrella de cinco 
puntas; el ancla rodeada de un círculo; con dos inic. grabs., una indicada 
con minúscula, algunas pintadas en rojo y las demás, que son la mayoría, 
en blanco. 

Fol. 1.°, sin sign.: [A]Rma militie nostre corpo || ralia nó sút s5jpo- 
tétia dei || ad destructioné munitionü osilia destrué || tes et omnem altitu- 
dinem extollentem se || ... — Fol. 28, r., lín. 11, en grandes caracteres: 
Expliciunt passus sup porphirium || Incipiüt pass® super predicamenta || 
[S]Ecüdo occurrit liber pre i| dicamentorn^ aristotelis 1| in cuius exordio... 
—Fol. 6p V., lín. 25, termina: Subtilissimi doctoris fratris Frácisci may- 
ronis de || ordine minor2j. editiones in cathegorias || porphirij z pnta aris- 
toti impssioni dedit magister Henricus ]| theutonic» : quas qdé Bartho- 
lome*^ gráyorí artib^ magister 1| popdme emédavit in ciuitate ilerdeñ. 
Armo incarnationis || Christi. M.° cccc°lxxxv. xxv. octobris. 

I. 297. 

Mayronis, Franciscus, como aparece catalogado en todas las Biblio- 
grafías, fué un escritor religioso francés que nació en Mairone en el si- 
glo x'iii y murió hacia 1327 ; dejó escritos gran número de tratados filo- 
sóficos y teológicos y alcanzó por su saber tal fama, que mereció de sus 
coetáneos el sobrenombre de el Doctor iluminado. 

Gabriel M. del Río y Rico. 



Mislerios, aDtis sacrientales y oirás ileslas en la Catedral de Huesca 



Representaciones escénicas de Navidad. — Autos sacramentales en el dfa 
del Corpus, desde el año 1515. — Notas curiosas de los libros de Fábrica 
y de Gestis. — Aleluyas de Pascua de Resurrección. — Villancicos de 
Corpus y de Nochebuena. — Fiestas por el nacimiento de Felipe IV. — 
El grado de Doctor- — Certamen o Palestra poética en la CatedraL— 
Fiesta en honor de la Inmaculada Concepción. — Toros y comedias en la 
plaza. 

Conocidos son los testimonios de las representaciones escénicas ve- 
rificadas durante los últimos tiempos de la Edad Media y comienzos de 
la Moderna en algunas catedrales, entre aquéllas las famosísimas de 
Gerona, en las cuales podemos ver ciertamente los orígenes de nuestro 
teatro/ En efecto: las funciones dialogadas, en las que muchas veces 
eran personajes representantes los individuos de los cabildos (y ello lo 
hallamos confirmado en la catedral de Huesca, como luego veremos), 
que se tenían en los días de Nochebuena e Inocentes, se celebraron 
priniero en los templos y más tarde, para evitar profanaciones, se lle- 
varon a los atrios, los claustros y las plazas. Nada más decimos sobre 
esto, porque bien conocidos son los comienzos y las evoluciones suce- 
sivas del teatro español. 

En el día de Nochebuena del año 1581 tuvo lugar una en Huesca, 
según resulta de las cuentas de la Prepositura del 1582, libro II ^. Bajo 
el título Expensa ordinaria, se contiene la siguiente nota: "ítem, a 15 
de enero de 1582, por mandado de los Señores del Cabildo di a un 
platero ciciliano ciento diez y seis sueldos para hacer una boca de in- 

I Archivo de la Catadral. 



a64 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

fiemo, y unos vestidos y cetros y otras cosillas para la representación 
de la noche de Navidad, como parece por una cuenta de su mano. Más 
le di por su trabajo, que estuvo diez días o más ocupado en hacerlo, 
ochenta sueldos ; por las dos partidas, 190 sueldos. ítem, el mismo día 
pagué de seis pares de zapatos para los representantes cincuenta y cua- 
tro sueldos, a nueve sueldos el par. Más pagué a un escopetero por los 
cohetes y cluxidores que hizo para la dicha representación ocho reales, 
y más pagué de encordar las biguelas para la dicha fiesta ocho suel- 
dos. Por las tres partidas, lxxviii sueldos." 

Estas cuentas se pasaron y aprobaron el 25 de agosto de 1582. En los 
libros de Gestis o acuerdos del cabildo faltan las resoluciones a partir 
del día 7 de septiembre, y por eso no podemos saber cuándo se tomó la 
que determinó la presente representación, que fué posterior a aquel mes. 

Se hizo por la noche y no se repitió más, al parecer. 

El detalle que en la cuenta aparece de pagarles los zapatos a los 
que intervinieron en la comedia o auto parece indicar que éstos fue- 
ron gente modesta, o tal vez actores de profesión. 

* * * 

También consta positivamente que se solemnizaba en la catedral de 
Huesca la festividad del Corpus representando un auto sacramental 
por la tarde, ya que la procesión de este día salió por la mañana hasta 
el año 1647. 

En el mismo desarrollo de los dramas religiosos protegidos por la 
Iglesia debemos ver el origen de los autos sacramentales, obras dramá- 
ticas en un acto, escritas en loor del misterio de la Eucaristía. 

En 1263 ordenó el Pontífice Urbano IV la celebración de la festi- 
vidad del Sacramento, orden que corroboró Clemente V y la elevó al 
más alto grado Juan XXIII, instituyendo solemnísima procesión y otros 
magníficos regocijos en dicho día. 

Los tiempos aquellos eran de profundo fervor religioso ; el ambiente 
era propicio para que el ancho cauce abierto a la expansión de los sen- 
timientos populares se desbordara en virtud de las citadas disposicio- 
nes, en forma tal, que la solemnidad del Corpus adquirió aquel aspecto 
de grandeza y alegría que la caracteriza. La Iglesia no podía en manera 
alguna oponerse a la voluntad general, que ansiaba demostrar de modo 



MISTERIOS Y AUTOS SACRAMENTALES 265 

ostensible sus pensamientos ; y el Códice de Gerona, al que debemos par- 
ticulares y curiosísimas noticias de estas ñestas durante el siglo xiv, 

atestigua que desde los primeros años hubo en el día del Corpus repre- 
sentaciones dramáticas, que se extendieron después a Barcelona y otras 
ciudades, mas sin que en ninguna de ellas se ejecutase obra alguna que 
tuviese por asunto la solemnidad del día. 

Lo propio ocurrió en la siguiente centuria y parte de la decimosexta, 
pues aunque don Eduardo González Pedroso, erudito ilustrador del 
género dramático español, inicia la colección de autos sacramentales, 
que forma el tomo 58 de la Biblioteca de Autores españoles, con uno 
de Gil Vicente, cuyo título es Auto de San Martinho, sólo tiene de 
sacramental el haberse representado en Lisboa durante la procesión 
del Corpus el año 1504, mas cuyo asunto, lejos de referirse al mis- 
terio de la Eucaristía, es el conocido episodio de San Martín partiendo 
su capa para dársela al pobre. 

Recopiló González Pedroso autos de época posterior, y supone que 
la carencia de obras de este género en los comienzos del siglo xvi fué 
debida a que no hubo necesidad de defender en toda su inte^idad el 
misterio de la Eucaristía hasta que la secta luterana, avasallando las 
conciencias, propagó su herejía, y que, por tanto, la aparición del ver- 
dadero auto sacramental fué consecuencia del vigor que por entonces 
alcanzó el protestantismo. 

Mas don Emilio Cotarelo demostró lo infundado de este aserto, 
por cuanto en el tomo VII de la Revista de Archivos, Bibliotecas 

Y Museos estudió el primer auto sacramental del teatro español, por 
él dado a conocer, debido a la pluma del bachiller López de Yanguas 
y unido en colección a otros pasos de diversa índole impresos en 1520. 

Y aunque fuera impreso en este año, es lógico suponer que dicha obra 
fué compuesta y representada algunos años antes, por lo cual señala a 
aquel bachiller como uno de los primitivos y menos conocidos funda- 
dores de nuestra escena^. 

Concretándonos a nuestro objeto, diremos que, por lo menos des- 



1 Vide Le Roy: Etudes sur les Mystéres: la colección de Du Meril; Coussema- 
ker: Drames liturgiques du Moyen Age; Fernández Vallejo, Memorias y disertaciones 
para la historia' de la iglesia de Toledo; Menéndez Pelayo, Calderón > su teatro; Cota- 
relo, etc. etc. 

3.' ¿POC*.— TOMO S1.I 18 ». 



j66 revista de archivos, bibliotecas y museos 

de el año 151 5, tuvieron lugar en la catedral de Huesca semejantes re- 
presentaciones. 

Y nos fundamos en una nota del libro de Fábrica de aquel año, 
correspondiente al día 6 de junio, que dice textualmente: "ítem, a vi 
del dicho pagué a maestre Pau pintor por pintar dichas coronas por 
mandado del Capítulo, xviii sueldos." (Se refiere a unas coronas cita- 
das en el asiento anterior, que dice eran para los señores.) 

De esto inferimos que, dada la fecha (6 de junio), debe tratarse de 
coronas destinadas a los que intervendrían en algún auto sacramental; 
Y el denominarles señores, nos induce a creer que los actores serían 
los mismos individuos del Cabildo. 

Ya no encontramos otra memoria de esta índole hasta el año 1588, 
según rezan los siguientes asientos, ya claros y terminantes, que hemos 
descubierto en los indicados libros de Fábrica. 

Al folio 45 del correspondiente a aquel año : 

"A II de julio pagué al zapatero por siete pares de gapatos de di- 
versos precios para la representación del día del Corpus, lxiiii sueldos. 

"Por seis papelones para la representación de dicho día, xii sueldos. 

"Por hacer el tablado a Marañón, para la representación de dicho 
día..." 

Yalfol.49: 

"A 2 de julio pag^é al maestro de capilla por el gasto que se hizo en 
la representación del día del Corpus, como consta por su cuenta, cxxxiii 
sueldos. 

"Pagué a Pascual Marañón por hacer el tablado para la representa- 
ción del día del Corpus xxiiii sueldos." 

En el libro de Gestis del Cabildo, correspondiente a 1606, día 9 de 
mayo, hay el acuerdo que sigue : 

"...Dicho día propuso en Cabildo el canónigo Cortés, lugarteniente, 
que M. Josephe Nadal, maestro de Capilla, pidió licencia para hacer una 
comedia para el día del Corpus. Resolvióse que la hiciese, viendo la p.* 
(esta abreviatura querrá decir la pieza u obra que había que representar) 
los canónigos Ciña y Colón, y que los gastos para hacerla fuesen a cuen- 
ta de la Fábrica." 

En efecto : el auto sacramental se hizo, y de la Fábrica se pagó a lo« 



MISTERIOS Y AUTOS SACRAMENTALES 267 

peones que se emplearon para levantar el tablado. No consta el táttüo 
de aquél, ni hemos logrado hallar el original o alguna copia. 

Según se ve, ninguno de los anteriores acuerdos indica el lugar don- 
de se realizaban las representaciones. Lo lógico es que se celebrasen o 
en los claustros o en el atrio o lonja de la Catedral. Pero también cabe 
sospechar que se hicieran en el interior, porque hay ejemplo de suelta 
4e palomas, disparo de cohetes, etc., dentro del templo, como hemos 
visto y veremos. 

Aunque no se hallan acuerdos, es muy posible que, por tradición, 
siguieran representándose en el día del Corpus autos sacramentales, 
tan característicos en nuestra literatura dramática, y en cuyo cultivo 
sobresalieron autores bien famosos, ya que, además de derrocharse en 
ellos las galas del ingenio, encamaron de modo evidente en el carácter 
y en los sentimientos religiosos del pueblo. 



Sabida es la costumbre antigua de arrojar a los fieles, en el oficio del 
Sábado Santo, y al tiempo de entonar el celebrante el Aleluya, unas 
estampas pequeñas, con la palabra Aleluya escrita o impresa en ellas. 

Siguióse en la Catedral de Huesca; y en el momento indicado, por 
lo visto se lanzaban palomas y se disparaban cohetes en el interior del 
templo, práctica que llegó a abolirse porque daba lugar a profanaciones 
e irreverencias. Véanse estas notas del libro de Fábrica del año 1591, 
al fol. 58: 

"Más para emprentar (imprimir) una mano de papel de aleluyas 
para la Pascua de Resurrección de 1591, ocho sueldos. 

"Más 30 sueldos por 12 palomas se husaron (sic) en dicha Pascua. 

"Más 2 sueldos por una cuerda para los tronadores. 

"Más por los tronadores se gastaron en dicha Pascua 16 sueldos." 



Ya hemos dicho antes que la procesión del Corpus se hizo por la 
mañana hasta el año 1647. Al salir al atrio se cantaba un villancico; y 
en este rato, sin duda, los gigantes harían alguna demostración delan- 
te del Santísimo, que causaría alguna irreverencia: ello es que en 14 de 
junio de 1623, resolvió el Cabildo "que no se cante villancico el día 



a68 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

del Corpus en la Lonja, ni se detenga en ella para hacer las cabezas la 
obediencia," 

Cuando salió por la tarde, volvieron a cantarse durante el curso de 
la procesión varios villancicos, según aparece en el libro de Gestis (15 
de junio de 1647): el primero, en la cruz del Coso; el segundo, ante el 
convento de San Francisco ^ ; el tercero, en la plaza de Santa Clara ; el 
cuarto, delante de la iglesia de San Lorenzo, y el quinto, en la Catedral. 
A fines del siglo xviii fueron suprimidos. 

El primer año que se cantaron villancicos en la Nochebuena, fué 
el de 1642, pues ni se halla noticia anterior en los libros de Gestis, ni 
en las cuentas. En el de 1644 (31 de enero) hay una resolución que dice: 
"Que al Maestro de Capilla se le den cien reales por el trabajo y es- 
tampa de los villancicos de los años 1642 a 1643." 

Se cometían muchas licencias, ya en la letra, ya en el modo de can- 
tarlos. Para muestra citaremos los siguientes: 

"Villancicos que se han de cantar la noche de Navidad en la Santa 
Iglesia Catedral de Huesca, en este año de 1761. Dedicados a los muy 
ilustres señores deán, canónigos y Cabildo de dicha Santa Iglesia. 

"Por don Francisco Salas, racionero, maestro de Capilla y orga- 
nista. [Al fin:] Con licencia en Huesca: por Joseph Diego de Lanimbe,. 
impressor de la Universidad," Dos hojas en 8." ^. 

La introducción al villancico segundo, dice así: 

El Alcalde de Belén, 
que otros años nos ha heho 
el caldo gordo, este año 
también quiere hacer lo mesmo. 

Se le ha metido en la testa 
que al Niño, que es Rey Supremo, 
le ha de hacer una embajada, 
en nombre de todo el pueblo. 

Y uno de los estribillos : 

Es disparate: no es tal; 
y no se cansen en ello, 
que yo he de ser majador, 
pues hay tantos majaderos. 

1 Hoy Diputación provincial, . 

2 Véase nuestra obra La Imprenta en Huesca. Apuntes para su htstona (Ma- 
drid, I9")i Pág- 57. 



MISTERIOS Y AUTOS SACRAMENTALES i6g 

Las coplas sexta, séptima y octava, dicen : 

También a la Señorita (sic) 
que nos alumbra luciendo, 
mil parabienes le damos 
por su buen alumbramiento. 

También al Señor Jusepc 
su reverencia le hacemos, 
pues por servir a su Esposa 
es muy buen Mozo el buen Viejo. 

Finalmente, yo os suplico, 
por ahorrar cumplimientos, 
que al Alcalde Majador 
perdonéis lo Majadero. 

Parecen estos villancicos una sátira contra el Alcalde mayor ; y es im- 
propio que semejante forma se adoptase en coplas que habían de cantar- 
se en el templo catedralicio; sin embargo, era esto corriente en la se- 
gunda mitad del siglo xviii, en cuya época se usaba de gran libertad y 
no había escrúpulos en materia de ideas y procedimientos. 



Asociábase el Cabildo a los regocijos públicos con motivo de algu- 
nos acontecimientos señalados, verbigracia, bodas reales, natalicios de 
príncipes, terminación de guerras, etc. Por ser curiosa, damos aquí una 
nota del libro de Fábrica del año 1605, referente a la fiesta que se hizo 
cuando el nacimiento del que más tarde fué rey Felipe IV: "Primo com- 
pré 48 libras de belas de sebo para las tres noches de las luminarias que 
se hicieron, a i sueldo 2 dineros la libra, valen 56 sueldos; más pagué 
cuatro sueldos para tieda i; más pagué cuatro sueldos por unos cueros 
viejos de pez para quemarlos en la torre; más di a Alonso, el criado del 
Dean, para clavos para el castillo que se hizo en la plaza de la Seo seis 
reales, que en todo se gastó, con tres manos de papel para los faraoties, 
que costaron 5 sueldos. En todo, 81 sueldos, digo, 4 libras y un sueldo." 



Una vistosa ceremonia de carácter no religioso se realizaba con harta 
frecuencia en la Catedral, y que duró hasta el año 1845, desde fin del 
siglo x\r, en que, sin duda, se estableció, después de la instauración de 
la Universidad en el año 1465 : nos referimos a la colación del grado de 
Doctor, del mismo modo que se hacía en la Universidad salmantina. 

1 Tea. 



lyO REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

He aquí cómo fijan la ceremonia los Estatutos universitarios del 
año 1594 ^, los más antiguos impresos : 

"Para conferir este grado, todos los Doctores y Bachilleres, con el 
Rector, irán a casa del Cancelario a buscarle, y luego se dirigirán a la 
Catedral; sentados en sus sitios, y después de explicada la lección y 
argüida ésta, se votará el grado en la sacristía, por el Cancelario, el 
Rector y los Doctores de la Facultad, los que recibirán 20 sueldos de 
propina. Vueltos a la iglesia, el Síndico repartirá a los restantes docto- 
res cuatro sueldos a cada uno, y uno a cada catedrático, bachiller o con- 
siliario. Terminado el acto, se acompañará al Cancelario a su casa, y al 
nuevo doctor igualmente, o a la de su padrino, si él no tiene posada pro- 
pia. A los doctores que vayan a caballo se les dará cuatro sueldos, como 
si van a pie; pero sólo se dejará de ir a caballo por causa de lluvia o por 
estar en la Semana Santa, y no por otra causa. El padrino que tuvo el 
graduando cuando se licenció en la Universidad, habrá de serlo en el 
acto del doctorado ; excepto en caso de muerte, enfermedad o de que no 
quisiere serlo, en los que actuará en su lugar el doctor más antiguo des- 
pués de él. Sus derechos en los grados de doctor en Teología, Derecho- 
civil y canónico y Medicina, son 40 sueldos. 

"No se podrá tomar el grado de Doctor solo en esta Universidad ; 
esto es, que el que de fuera viniere Licenciado no podrá recibir sola- 
mente el grado de Doctor, sino que primero tendrá que probar el de Li- 
cenciado y luego doctorarse. 

"El Obispo, los Canónigos, el Justicia, los Jurados, el Notario de la 
ciudad y el Portero, que estarán en sus asientos con hábitos e insignias, 
percibirán por su asistencia a este acto cuatro sueldos ; dos, cada uno de 
los dos vergueros ; siete, el portero de la Catedral, y un par de guantes 
cada ciudadano asistente e invitado por los Jurados, 

"La oración de elogio al graduando podrá decirla el Cancelario o im 
amigo de aquél por su encargo. El padrino tendrá dos bachilleres, o dos 
estudiantes, de la Facultad que se trate, para que propongan los argu»- 
mentos contrarios al doctorando. El nuevo graduado jurará ante el Cru- 
cifijo no ir contra el Cancelario, el Rector, la Universidad, la Santa 



1 Un vol. en fol., de 90 págs., más los índices. (Al fin:) Oscae: Typis loannis. 
Peres a Valdivielso, Oscensis Academiae Typographi, anno Domini 1594- (Bibl, proT 
de Huesca.) Hacemos la versión del texto latino. 



MISTERIOS Y AUTOS SACRAMENTALES 27 1 

Sede y la ciudad ; que guardará el secreto en el examen, si fuere preci- 
so, y que observará los decretos del Concilio de Trento. 

"El padrino, después de orar, conferirá el grado a su ahijado, ascen- 
diéndole primeramente a la cátedra y dándole de ella posesión; luego 
abrirá y cerrará un libro, denotando la potestad de interpretar ; le colo- 
cará el anillo, en señal de desposorio con la Universidad ; luego el birrete 
o borla, y le dará el osculum pacis y la bendición. Seguidamente, al son 
de la música de ministriles, irán el padrino y el nuevo doctor a dar las 
gracias a los compañeros y a los oficiales de la ciudad ; y a continuación, 
todos a caballo, acompañarán al Cancelario o Maestrescuela a su casa, 
luego al Rector, y, finalmente, al nuevo doctor. 

"El Cancelario, el Rector y el orador, si son doctores, tendrán en este 
acto la propina de su cargo y la del doctorado; los demás doctores, vavx 
sola." 

En el año 1650 se celebró im certamen o palestra en la Catedral, 
convocado por el noble patricio don Luis Abarca de Bolea y Castro, 
marqués de Torres, solemnizando el matrimonio de Felipe IV y doña Ma 
riana de Austria, al que concurrieron con lucidas composiciones casi to- 
dos los poetas aragoneses de aquel tiempo, las cuales se imprimieron 
en un volumen titulado: Palestra numerosa austríaca. En la victoriosa 
ciudad de Huesca. Al Augustísimo consorcio de los Católicos Reyes de 
España don Felipe el grande y doña María Ana la ínclita. Propuesta 
por don Luis Abarca de Bolea y Castro Fernández de Ixar, Marqués 
de Torres..., etc. Con licencia y privilegio. En Huesca, Por Juan Fran- 
cisco de Larumbe, Impresor de la Universidad. Año MDCL. En 4.", de 
167 hojas. Hay ejemplar en la Biblioteca provincial. 

Lleva censura del doctor don Juan Orencio de Lastanosa, canónigo 
de la catedral de Huesca, y aprobación de fray José Abad, rector del 
Colegio de la Merced y catedrático de Durando en la Universidad de 
la propia ciudad. 

Este, con don Juan Sanz de Latrás, conde de Atares; don Antonio 
Olivan, canónigo de la Catedral; el padre Juan Mora, de la Compañía 
de Jesús, y don Vincencio Juan de Lastanosa, famoso anticuario oséen- 
se, actuaron de jueces. Los asuntos propuestos fueron siete. Celebróse 
la solemnidad en la Seo o Catedral, que lucia sus valiosos tapices, con 
asistencia de muchas damas de la más calificada nobleza, y del Cabildo, 



272 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Ciudad y Universidad. Hubo primero Misa, que celebró el Deán, con 
sermón a carg^o de fray José Abad, ya citado, y por la tarde fué la lee 
tura de las poesías, ocupando los jueces del certamen una especie de esf 
cenario que se levantó a mano derecha del crucero, al pie del cual se ax:o- 
modó un rico estrado para las señoras. Hubo música al tiempo de en- 
trar aquéllos, acompañados de gentileshombres y pajes del Marqués 
que llevaban los premios ^ en bandejas de plata. Terminado el acto, 
los jueces acompañaron a la Marquesa y las damas a la casa de aqué- 
lla, donde hubo espléndido convite, en el que don Luis Abarca de Bo- 
lea hizo gala de su ostentación. 

Al Certamen concurrieron poetisas como doña Ana Francisca Abar- 
ca de Bolea, doña Josefa de Sayas y Pedroso, doña Magdalena Sán- 
chez de Corella, doña Teresa de la Figuera Fernández de Moros, y 
otras. Omitimos los nombres de los varones, por no hacer al caso ^. 

En 8 de diciembre de 1620 se hizo en la Catedral una solemne fiesta 
en honor de la Concepción Inmaculada, a la que asistieron el Consejo, 
\a Universidad, los ciudadanos más principales, y numeroso pueblo. Para 
costearla dio el obispo don Juan Moriz de Salazar la cantidad de cien 
libras jaquesas. 

Otra nota, también curiosa, nos demuestra que en la plaza de la Ca- 
tedral se corrían toros: "En 5 de junio 1609 pague a Alonso el Ma- 
cero por adregar el mirador de la plaga de la Seo para ver los toros, 
quatro reales." Hallámosla repetida en años sucesivos. 

En i.° de febrero de 1663 dio el Fabriquero a un maestro cerrajero 
cuatro sueldos, para la piedra de la lonja que derribó el toro. Sería un 
sillar de la barbacana que antes protegía el atrio o lonja. 

La noticia más antigua que he hallado, referente a correr toros por 
la ciudad, y en esta plaza de la Seo, ix)r tanto, es un curioso documento 
del rey don Jaime I, fechado en 29 de abril de 1275, por el que prohibe 
que por causa de correr los carniceros las vacas destinadas al sacri- 
ficio, c las de las bodas, se entren estas vacas en el templo catedralicio 



I Consistieron en objetos de plata, medias de seda, guantes de flores, tm libro 
de Horas, 20 varas de galón de oro, etc. 

El cartel del Certamen llevaba fecha 2 de febrero de 1650. 

S Con esta ocasión, el propio Marqués compuso wx «pitalamio dedicado, por 
consiguiente, a dichas Reales bodas. 



MISTERIOS Y AUTOS SACRAMENTALES 173 

O en el claustro, como acontecía con frecuencia, con grave ínhonestidad 
« irreverencia, ni aun en la Icwija. 
Dice así este pergamino: 

Noverint nniversi quod cum in Civitaíe Oscensis Carnifices quando volunt 
vaccas occidere, et quana'oque quando nubtie fiunt in eadem civitate consucve- 
rint fugare et acampare vaccas easdem per Civitatem, et fugando et acampando 
eas consueverint ipsas introducere in claustro et etiam in Ecdesia Oscensis, quod 
cst inhonestum et turpe ac etiam orribile (sic) quod bestie introducantur in 
Ecdesia vel claustro aut locis sacrís Ecdesie sánete dei. Nos Jacobus dei g^atia Rex 
Aragonensis, Maioricarum et Valencie, Comes barchinonc et urgelli et domi- 
nus Montispesulani, per nos et nostros mandamus districtus et perpetuo statui- 
mus quod de cetero aliquis vel aliqui non introducant vaccam vel vaccas nec ali- 
quam bestiam in Ecdesia Oséense, nec in claustro vd aliquo loco Ecdesie, nec- 
etiam in platea que est infra ulmiun et Ecdesiam predictam, si confidunt de nostri 
gratis, vel amore. Quicumque autem contra hoc mandatum nostrum venire at- 
temptaverit, penam centum morabetinorum se noverit absque remedio incursu- 
rum, quotiescumque hoc presumpserint attemptare. "Datam Ilerde, tercio kalen- 
das madii, anno domini Millesimo CC<* LXX* quinto. 

Signum -j- Jacobi dei gratia Regis Aragonensis Maioricarum «t Valencie, 
Gamitis barchinone et Urgelli et domini Montispesulani. 

Testes sunt Berengarius Guillen de enten^a. G. R. de montecathano. P. de 
queralto . G . P de berga . 

Sig j" num Simonis de sancto felicio, qui mandato domini Regis predicti 
hec scribi fedt et clausit loco die et anno prefixis. 

Hállase original en el archivo capitular, armario II, legajo 2.", nú- 
mero 201. 

También se representaba frente a la Catedral comedias o farsas ale- 
góricas, sobre un tablado o carro, con motivo de solemnidades o con- 
memoraciones. En el año 1609, con ocasión de la traslación de las re- 
liquias de San Orencio, obispo de Aux (Francia), desde esta ciudad a 
su patria, Huesca, hubo en ésta grandes fiestas y regocijos. En la tarde 
■del día 28 de septiembre "fué muy de notar la invención y comedia que 
cl Maestro Dimas Pérez hizo representar a sus discípulos (la cual com- 
puso el licenciado Juan Miguel de Luna, hijo desta ciudad de Huesca), 
en la plaza de la Iglesia mayor, estando en ella gran multitud de gente 
natural y extranjera". Así dice el cronista Francisco Diego de Aynsa e 
Iriart en su libro Translación de las reliquias del glorioso Pontífice San 
Orencio..., impreso en Huesca el año 1612 *, a la pág. 87. Describe luego 

1 Un vol. en 4.*, de 258 páginas, más los preliminares. (Bibl. prov. de Hueaca.) 



^74 KLVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

el artificio del tablado o carro triunfal (un navio y en el palo mayor un 
gran globo), e inserta los versos compuestos por el licenciado Luna. Los 
personajes representaban los Santos Orencio, obispo; Lorenzo, Vicente, 
Orencio, Paciencia, Justo, Pastor, Nunilo, Alodia, Saturnino y Urbez, 
o sea todos los de la diócesis oséense ; la Iglesia, en la popa del navio ; 
la ciudad dé Huesca y su Universidad, en figura de matronas, y cuatro 
marineros que relatan el viaje por mar con las reliquias. Luego apa- 
rece un ángel, y termina la especie de loa abrazándose la Iglesia, la 
Ciudad y la Universidad, con mucha música de menestriles. 

Al día siguiente, "el maestro Dimas, no contento con la representa- 
ción que el día antes había hecho, hizo éste otra muy curiosa y gustosa, 
en el propio lugur que había hecho la primera, a la cual asistió gran 
número de gente." Y en la tarde del día i.° de octubre "representó el 
maestro Dimas otra comedia, diferente de las pasadas, la cual, aunque 
(representada por muchachos, dio mucho gusto y contento y fué de to- 
dos muy alabada" ^. Es de suponer que estas dos últimas las compondría 
también el licenciado Juan Miguel de Luna, a quien Andrés de Uzta- 
rroz alaba en la pág. 59 de su Aganipe de los Cisnes aragoneses ce- 
lebrados con el clarín de la Fama ^, Las octavas reales y redondillas de 
la loa son correctas e inspiradas. 

Eran frecuentes en todas las ciudades estas representaciones. 

Ricardo del Arco, 

C. de la Real Academia de la Historia. 

í Aynsa, ob. cit., págs. 87, 95 y 96. 

a Vide Latassa: Biblioteca nueva de los escritores aragoneses, tomo II, pág. 190. 



Relaciones geográficas, topográficas e tístóricas 

DEL REINO DE VALENCIA 

HECHAS EN EL SIGLO XVIII A RUEGO DE DON TOMÁS LÓPEZ 



(Continuación.) 
Alcazer. 

Gaspar Sarguer, Fiel de fechos de la Varonía de Alcazer * y deP 
Ayuntamiento de la misma Certifico: Que el Señor Francisco Chanza. 
Mayor Alcalde ordinario de la misma, en cumplimiento de la Real 
Orden de su Magestad (que Dios guarde) por el Señor D. Tbomás 
López, Geógrafo de los Dominios de Su Magestad, en la qual se man- 

i Don Jaime I de Aragón donó a don Fernando Pérez de Ruidimiega, estando 
en Tortosa a i6 de las kalendas de febrero del año 1239, la torre de Carcer, con 
sus términos, en los que se comprendían la torre-alquería propiante dicha, 20 jo- 
vadas de tierra viña en la Exarquía y en la Garbia y las alquerías de C^yca y de 
Cota. 

Las necesidades de la Corona, motivaron, como ya dejamos consignado, las en- 
ajenaciones de lugares y villas y el establecimiento de contribuciones e impuestos; 
por referirse a Carcer, entre otros pueblos del Reino de Valencia y ser este docu- 
mento en el que se consigna la primera contribución conocida impuesta a los mo- 
ros de Valencia, lo reproducimos. Se custodia en el Archivo de la Corona de Aragón, 
Registro 8 de Jaime I, fol. 36 vuelto También debemos consignar se publicó por 
primera vez en la revista El Archivo, fundada, dirigida y sostenida por don Roque 
Chabás, tomo I, pág. 255, año 1886. Dice asi : 

"Anno Dni Mo CC.» L.o VIL", VIIL» Kal. doctobris. Jactavit Dns . Rex has 
peytas Sarracenis Civitatis et Regni Valencie quas Colligit P.[etrus] GEarcia] por- 
earius eiius. Segorb. C. bizancios, habuit Michael Violeta = Uxó, DC bizancios = 
Xulella CL bis. remisit L bs. ^ Castello de Montomes C. bs. =r Eslida CCC. bs.= 
Valencia CC_ bs. dimisit L. bs. = Algesíra C. bs. dimisit totum =: Millar CC. bs 
= Tous [et] Terrabona. CCCC. bs remisit CCC. sol. = Cortes, CCCC bs. z= Due» 
Aigues CCC bs. z= Carcer [et] Somacarcer. C. bs. remisit L. bs = Moxen CCCC. bs, 
dimisit C. hs. = Saxena CCC bs. dimisit C. bs. z=. Releu CC. bs remisit totum =: Go- 
dalest D. bs [et] Confrides CCC. bs. remisit totum Bernardo de Matarone = Seta e* 



jy^ REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

da una lista de todos los pueblos de este partido con espresión de los 
vque sean villas y lugares y los nombres de los despoblados, que cada 
término y jurisdicción tenga cada uno, para la impresión de un Mapa 
de este Reyno de Valencia, con distinción de Gobiernos, Villas, lu- 
gares, pueblos y despoblados que a cada uno pertenecen. Su Merced, 
dicho Sr. Alcalde ordinario en su cumplimiento dize: Que este lugar 
se llama Varonía de Alcaser es el Varón de ella D. Joseph de la Fi- 



Corroles, CC. bs reniisit CL. bs. = Calp. CC. bs. babuit p. Martin pedrixolo alcay- 
dus =r Locayba C. bs z=. Rogat CCCC. bs [et] Carbonera DC. bs. remisit totum = 
Alfandec de Mariynen D. CCC. bs. remisit racione vendicionis quam inde fecit =: 
Buynol CCCC. bs. quos retinuerunt sarraceni de mandato dni. Regis racione capra- 
rum quas eis dari mandavit." 

El besante fué moneda de plata valenciana que valía dos reales y diez y seis ma- 
ravedís. Pedro IV de Aragón, estando en Valencia a 17 de agosto de 1369, vendió 
a don Giner Rabaga doctor en Leyes y a sus descendientes con carácter de per- 
petuidad, por precio de 60.000 sueldos el lugar y torre de Alcazer, con sus molinos, 
hornos, tiendas, carnicerías, tercio, diezmo y demás derechos, así como el mixto im- 
perio y la jurisdicción civil y criminal. 

Vendida por los Rabada de Perelló en principios del siglo xvi a don Juan Zanogue- 
rá, consiguió éste ver erigido el territorio de Alcazer en Baronía, de la que fué el 
primer Barón; casó con doña Juana Monpalau, sucediéndole en la Baronía su hijo 
don Pedro Zanoguera, casado con doña Margarita Beneito ; fueron sus sucesores don 
Miguel de Zanoguera, que casó con doña Magdalena Pujades y el que por su testa- 
mento ante el notario de Valencia don Francisco Juan Pomar en 9 de julio de 1566, 
vincula la Baronía en favor de la descendencia de sus hijos varones, instituyendo 
heredero en primer lugar, a don Miguel, su hijo, con vínculo y condición que siem- 
pre y cuando muriese sin hijos legítimos le sucediera en el vínculo su otro hijo don 
Cristóbal Zanoguera, y si éste muriese sin hijos le sucedería don Pablo Zanoguera, 
también su hijo, si viviera, y si no sus hijos y descendientes, y en caso que dicho don 
Pablo muriese sin hijos, sucedería doña Angela Zanoguera, también su hija y bien 
ésta o su hijo, si lo tuviere, podrían disponer libremente de los bienes del vínculo. 

Habiendo premuerto a su padre sin hijos don Miguel y don Cristóbal Zanoguera, 
heredó la Baronía de Alcazer don Pablo Zanoguera, que casó con doña Margarita 
Belvis, sucediendo a éstos su único hijo don Cristóbal, que casó con doña María Fenollet, 
.y por su muerte sin hijos y extinguida la línea de varón, pasó la Baronía a dor.a Ma- 
riana Zanoguera, casada con don José de Blanes, quienes no teniendo hijos, hacien- 
do uso del contenido en la cláusula hereditaria del testamento ya referido, pasó por 
disposición testamentaria de doña Mariana Zanoguera la referida Baronía a den Vi- 
cente Belvis, marqués de Béigida, en el año 1725. 

"A media legua de Albal y dos de Valencia se halla Alcacer de don Joseph la 
riguera, con ciento y quarenta vecinos. Tiene su asiento en el llano ; beven sus na- 
turales de pozos, riegan parte de su término con las aguas de algunas fuentes y las 
del arroyo o barranco de Chiva ; cógese en las huertas trigo, maíz, seda, cáñamo, ju- 
días, frutas y hortalizas. Los secanos producen aceite, vino y algarrobas." Castelló, 
ob. cit. 

Bibliografía. — Alegación jurídica en favor de I>. Vicente Belvis, marqués de 
Béigida, co^\tra\ D. Cairlos Juan de Torres, conde de Peñalva, sobre la posesión y 
derecho de la Baronía de Alcaser, por don Felipe Domenech. Valencia, s. i., 1726, 
34 págs. + I árbol genealógico. Folio. [B. del A.]. — Alegación jurídica en favor de 
D. Vicente Belvis, nmrqués de Béigida, contra el Conde de Peñalva y s<u hermana 
D. Luis Juan de Torres sobre derecho a suceder en la Baronía de Alcazer, por don 
Juan Bautista Ferrer. Valencia, s. i., 1730. 66 págs. Folio. (B. del A.) 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS E HISTOJRICAS »77 

güera. Dicha Varonia se compone de 140 vecinos útiles contribuyen- 
tes; el gobierno de ella se compone de un Alcalde ordinario, dos Re-^ 
gldores y un Síndico Procurador General, con dos Diputados y un 
Síndico Personero. 

El término de dicha Varonía tiene de largo por una parte como 
dos quartos de legua y por lo estrecho como cosa de un quarto, se 
halla todo poblado y hermoseado de moreras, olivos, garroferas, vi- 
ñas y otros árboles frutales sin haver en él despoblado alguno, de 
tierra montuosa; dista de la Ciudad de Valencia como cosa de dos 
l^^as y tres y media del Partido de Alzira; el temperamento del 
terreno es templado. 

Que es cuanto sabe y decir puede en cumplimiento de lo mandado 
en dicha Real Orden, por ser todo asi y conste doy el presente, que 
firmo y certifico y no el Alcalde por espresar no saber escrivir. 

En dicha Varonía a los Veynte y cinco de Mayo de Mil setecientos 
setenta y quatro años, Gaspar Sarguer. 

Alcira. 

Es [Alcira] ^ vüla y cabeza de partido, del Real Patrimonio, su 
fundación muy antigua y tuvo voto en Cortes en tiempo de Fue- 
ros antiguos del Reyno, los que quedaron abolidos en el año 1709; 
su vecindario 1930 vecinos útiles. 

I En el Libro antiguo de Ordenanzas de esta ciudad, custodiado en el Archivo 
municipal de Alcira. consta la siguiente nota: "La vespra del Benaventurat Sanct 
Silvestre fonch delliurada la insigne villa de Algezira per lo gloríes Rey en Jaucme 
de poder de infells en lo any M.° CC.» XXXXIII", año que conforme a la calenda- 
ción actual corresponde al de 1242. 

Su invicto conquistador en 2 de agosto de 1249 le concede término general en el 
siguiente Privilegio : 

"Noverint universi quod nos Jacobus dei gracia Rex Aragonum majoricarum et 
Valencie, Comes Barchinone et urgelli et dominus Montis pesullani, per nos et om- 
nes nostros concedimus et damus vobis et universis probis hominibus et habitantJbus 
ville de Algezira presentibus et futuris impepetuum. Quod castrum e villa de Cullar- 
ja et de Corbeja et de Alfandech de marignen, de Carcer et de suma Carcer usque ads 
terminum de Montroy sint de termino et jurediccione ville de Algezira. El quítquid 
infra términos predictorum castrorum et locorura et eorum terminorum omnium ha- 
heatis jurecdiccionem et usum integrum et plenum secundum quod cives Civitatis 
Valencie habent et debent habere in terminis asignatis Civitati Valencie. Datis Va- 
lencie IIII nonas augusti anno domini M' CC° XL» nono." Siguen las firmas y suscri- 
ciones acostumbradas. 

La importancia estratégica de Alcira fué causa y motivo de que desde la época 
de su conquista por Jaime I, los monarcas aragoneses ni donaren ni enajenaran 
la villa, reiterando ante las Cortes su decidido propósito de no desvincularla de 



%jS REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUíJEOS 

Tiene tres parroquias, con título de Santa María, Santa Catarina 
Mártir y San Juan Bautista; quatro conventos, dentro de su vecin- 
dario, de religiosos: uno de Trinitarios, con título de San Bernardo 
Mártir, en el que se hallan depositadas las reliquias originales de 

la Corona; tan decididos propósitos, de la mayor conveniencia para el reino, tu- 
vieron en algunos momentos serlo peligro, y a ellos habremos de referirnos. 

Fué el primero el intentado por Pedro IV a favor de su mujer la reina doña 
Sibila, de donarle, en unión de otras villas, la de Alcira ; y aunque después de no po- 
cas peripecias consiguió que las Cortes celebradas en Fraga en 1383 confirmaran 
la donación, don Juan I, en 1387, anuló todas las donaciones del rey su padre y, en 
consecuencia, incorporó con solemne pacto la villa de Alcira a la Corona. 

El otro momento en que Alcira salió del Patrimonio Real es al que hace refe- 
rencia el Acta de juramento y homenaje de la villa, después que le fué señalada 
en dote y arras a la reina doña Leonor por Alfonso V, estando en Valencia a 11 
de julio de 1429; la extensión de este documento motiva no lo insertemos en su 
totalidad ; puede dar idea, sin embargo, de él, los siguientes párrafos : 

"Sepan quantos esta carta vieren, que como el muy alto e muy poderoso senyor 
don Alfonso por la gracia de Dios, Rey Daragon, de Valencia, de Sardenya e de 
Corsega e Conté de Barchinona. Esguardando que la muy alta e muy noble senyora 
dona Eleonor Reyna Daragon muger suya, tenia e tener devia por sus dotes e por 
•US arras la ciudat e villas deiuso nombradas, las quales le foren asignadas por el 
honrado don Gongalbo Garqia consegero del dicho senyor Rey... E que por conpHr 
ahun lo quel dicho don Gon^albo havia prometido, fueron a la dicha senyora Rey- 
na aiuntadas por el dicho senyor Rey e assignadas por las dichas dotes e arras su- 
yas, es assaber las villas de Morella, e de Algezira e de Morviedro, situadas en el 
dicho Reyno de Valencia, con sus términos, rendidas, drechos e pertenencias, se- 
gunt que en una carta del dicho senyor Rey ende fecha e seellada con el siel'o del 
dicho senyor Rey c de otros muchos richos ombres que fué dada en la ciudat de 
Taragona, en las casas de los freyres menores día Miércoles primero dia de ffe- 
brero, del anyo de la incarnacion de nuestro Senyor M. CCC. XX. VIII, las di- 
chas cosas mas complidamente son contenidas. 

"En las quales ciudat e villas e cadauna deltas, el dicho senyor Rey después 
otorgó a la dicha sen>"ora Reyna, que oviesse mero e mixto imperio e otra qualquie- 
rc jurisdicción alta e baxa e drecho de appellaciones, las quales cossas se usasen 
por la dicha senyora Reyna e por su mandado. Otrossi que oviesse en las dichas 
Ciudat e villas e cadauna dellas Questras, pedidos, demandas, subvenciones, obven- 
ciones e otras qualesquiere exacciones reales, minerías, tresoro e trobas e todas re- 
galias e drechcs otros e redempciones de hueste de Cavalgadas e de otro qualquiera 
servicio personal, e ahun cena e monedatge e otras cosas... Por esto el dicho Senyor 
Rey amayor complimiento de las dichas donaciones por el fechas a la dicha Senyora 
Reyna e especialment de la dicha donación gaguera a ella fecha e a mayor firmega 
daquella fizo venir ante si los síndicos e procuradores de las villas del Regno de 
Valencia sobredichas con poderes de fazer jura e homenage a la dicha senyora 
Reyna..." 

Fuera de estas dos excepciones — y nótese que aunque desprendida Alcira del 
Patrimonio del Rey lo es para pasar al de una reina consorte — , permaneció la villa 
indisoluble con la Corona real. 

Jaime II, hallándose en Valencia en 5 de los Idus de abril del año 1298, dio 
a Guillém de Santa Coloma y a sus descendientes la Casa Real que poseía en Al- 
cira, junto a la Iglesia Mayor, con la obligación de tener que entregar para la 
mesa del Rey un par de capones en el dia de Navidad de cada año. 

"El río Xucar, como queda insinuado, parte al Reino de Valencia como en dos 
partes. En una Ysla que éste forma como a seis leguas de Valencia se halla la 
Tilla de Alcira, del Rey, con mil y novecientos vecinos ; tiene su asiento en el lla- 
no, beven sus naturales de las aguas del río y con las mismas aguas riegan la ma- 



¡i^ / 



REV. DE ARCH., BIBL. Y MUSEOS 



^ 



^ 




Plano de la Gobernación 



TOMO XLI.— lAm. IX 




Icira, original de Tomás López. 



RELACIOXRS GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS E HISTÓRICAS 279 

este Santo y sus err.ínas Santa Gracia y Santa María, Patronos prin- 
cipales; otro de Agustinos, con título de su Patriarca; otro de Fran- 
ciscanos Observantes, con título de Santa Bárbara y el otro de Me- 
nores Capuchinos, con título de la Encamación; también ay dos 

yor parte de su término, (;ue quasi todo es huerta. Cógese en ésta trigo, maíz, arroz, 
cantidad crecida de seda, cáñamo, frutas y hortalizas ; los secanos producen todi 
especie de granos, aceite y muchísimas algarrobas." 

"Hay dos iglesias parroquiales, cada una con su clero; tienen dentro de la villa 
convento los Religiosos de San Agustín y las Religiosas de la misma Orden, los 
Capuchinos y las Capuchinas. En las inmediaciones le tienen los Observantes de 
San Francisco y los Trinitarios Calzados, donde se custodian los cuerpos de los tres 
Santos hermanos mártyres Bernardo, María y Gracia, y en el mismo territorio de 
Alcira, pero en distancia considerable de la villa, le tienen los Gerónymos, que se 
llama de la Murta y los Agustinos, que llaman de Aguas Vivas." 

"Siempre ha sido Alcira tenida por plaza mui fuerte, así por su natural sitio, 
que como la rodea el caudaloso río, ni puede ser minada, ni asaltada, como por 
sus murallas y torres, las que ni el tiempo, ni los continuos esfuerzos y empujes de 
un río tan poderoso, han podido abrir portillo en ella. Halo sido igualmente muy 
importante, porque hallándose en el medio del Reyno, el que era dueño de ella 
éralo también de la comunicación entre sus partes, la que podía interceptar siem- 
pre que le pareciese ; y así es que se la consideró como la llave de él y en prueva 
de ello se la dieron por Armas." 

No resulta muy claro este pasaje de Castelló sobre el escudo de armas de Alcira ; 
debemos hacer constar que Jaime ! le concedió por blasón sus armas reales, carga- 
das con una llave con este lenia : Ciando regnum et Aperio. Hecha esta aclaración, 
volvamos al texto de Castelló. 

"El nombre que al presente lleva Alcira es corrompido de Algecira, que en ára- 
be significa : Isla o tierra aislada ; así en la quarta parte de la historia de España, 
üb. 2, cap. 6, n. s., en las Guerras del Cid se la nombra la Isla del río Xucar; en 
esto convienen todos. Sobre el que tuvo en tiempo de los Romanos no convienen 
los geógrafos y historiadores. Me parece que es la Setabicula, que Ptoloraeo pone 
en los contéstanos algo apartada de la Marina y en la ribera del Xucar y que la 
dieron este nombre como quien dice Setabis o Xátiva la pequeña, de la que solo 
dista tres leguas, sin que entre ellas haya vestigios ningunos de algún pueblo anti- 
guo ; así sienten entre otros muchos Gaspar Escolano y Pedro de Marca, a quienes 
fce encontrado siempre que discurren con mucho acierto sobre las antigüedades per- 
tenecientes al Reyno de Valencia." Castelló, ob. cit. 

Bibliografía. — Las tres púrpuras de Alsira, Bernardo, María y Gracia. Vida 
y martirio de ¡os tres Santos hermanos..., autor el Dotor Jayme Servera... Valen- 
cia, Ta>-mc de Bordazar, [1707], 4.* (B. del A.) — Festivas demostraciones con qne 
la Real, Fiel y Coro-nada Villa de Alcira celebró la feliz proclamación de Luis I ;• 
autor fray Bartolomé Cases. Valencia, Antonio Bordazar, 1724, 4." — Oración fúne- 
bre en las Reales Honras que por el Rey Ntro. Señor D. Luis I, celebró la Villa 
de Alcira día 13 de Octubre de 1724 : díxola don Francisco Rodrigo, Valencia, An- 
tonio Bordazar, 1724, 4.* Plausibles alborozados festejos con que la filia de Alcira 
acreditó su inexplicable gozo en la celebridad de la feliz proclamación de nuestro 
Cathólico monarca Fernando VI; descríbelos fray Antonio Salanova, Valencia, Viu- 
da de Gerónimo Conejos, 1746, 4.* Oración panegírica en los solemnes cultos y fes- 
tivos aplausos a Mario Santísima, divina aurora, que consagró la juventud de ¡a Vi- 
lla de Alcira... año 1750, por don Vicente Agrait. Valencia, José Estevan, 1751, 8.* — 
Descripción del hundimiento i cortaduras del Monte del Baladre, territorio de Alci- 
ra, acaecido en Noviembre de 17S3..., la que hizo el padre Benito de San Pedro. Va- 
lencia, Benito Monfort, 1784, 4.» (B. del A.) — índice y Catálogo del Archivo munici- 
pal de la ciudad de Alcira, por el doctor don Roque Chabás Llorcns. Alicante, Anto- 
nio Reus, 1889. Folio. (B. del A,) 



a80 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

conventos de religiosas, uno de Agustinas Calzad^ con título de Santa 
Lucía y el otro de capuchinas, con título de Nuestra Señora de los 
Angeles; también ay otro convento dentro de su término, a ima le- 
gua del vecindario, de monjes de San Jerónimo, con título de Nues- 
tra Señora de la Murta ^. 

Es su goviemo por Corregimiento de letras, desde el año 1768, 
pues antecedentemente tenía Corregidor militar y Alcalde Mayor; sus 
Magistrados, se componen de 10 Regidores Perpetuos 2 Diputados del 
Común, I Síndico Procurador General, y un Personero, con el Secre- 
tario, que lo es por el Rey. 

Su Partido se compone de 42 pueblos y la Contaduría de Ipotecas 
sólo incluye 35, por averse arreglado algunos distantes, a otras caxas. 

Sólo tiene de jurisdicción tres aldeas nombradas Toro, Gabanes y 
Mancada, el primero es calle de esta villa, el segtmdo es propio de 
D. Antonio Judici de Achante y el último del Monasterio de Nuestra 
Señora de la Murta. 

Lo principal de la villa está islada del rio "Xucar" ^, bastante cau- 
daloso y los arravales de Santa María. San Agustín y San Juan, están 
fuera de muros. 

I Para conocer la historia de este monasterio, continuamente citado por los his- 
toriadores valencianos, pueden consultarse : el manuscrito intitulado Crónica del Mo- 
nasterio de la Murta, existente en la Real Biblioteca de San Lorenzo de El Esco- 
rial, signatura Q z= 111= 3; folios 357 a 364, descrito con el núm. 17 en mi Ca- 
láiogo de los manuscritos letnosines... de dicha Biblioteca (1916) y el del padre Juan 
Morera, fraile Jerónimo de él, intitulado Historia de la fundación del monasterio 
del Valle de Miralles y hallazgo y maravillas de la Santísima Imagen de Nuestra 
Señora do la Murta, año 1773, manuscrito que conservaba don Francisco Richart, 
vicario de la iglesia de Santa Catalina de Alcira. 

Para conocer la riqueza pictórica que tn este monasterio y demás de la provin- 
cia de Valencia se conservaban, consúltese la Exposición que hizo a la Academia 
de San Carlos de Valencia el día 23 de abril de 1Z21, su académico de honor don 
Francisco Xavier Borrull y Vilanova... sobre deberse trasladar a aquélla los apre- 
ciables cuadros que existían en los monasterios de esta provincia. Valencia, Benito 
Monfort, 1821, 4.° (B. del A.) 

2 No ofrece la menor duda respecto a que el rio Júcar fué en la antigüedad 
navegable hasta la presa anterior a la ciudad de Alcira ; asi se desprende de un 
comentario de El Edrisí, quien, tratando de la conducción de maderas desde los pi- 
nares de Cuenca, dice: "Se cortan las maderas y se las hace bajar por el agua has- 
ta Denia y Valencia. Se las conduce por el Cabriel y Júcar hasta Alcira y desde allí 
al fuerte de Cullera, donde entran en el mar..." 

Las mismas necesidades de la navegación o las de aumentar las defensas estra- 
tégicas de la villa fueron las causas que determinaron que se hiciera artificialmente 
el cauce del rio que rodea Alcira. Asi parece desprenderse de un reconocimiento 
pericial practicado en 1505 y al que hace referencia documento que se conserva en 
«1 Archivo municipal de Alcira ; dice así : "Aquest riu quis diu lo bra? real que es 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGIL\FICAS E HISTÓRICAS 28 1 

El Cura principal de las parroquias de Santa María y Santa Ca- 
tarina, canónicamente unidos, es dignidad de Arcediano, con segundo 
asiento de residencia en la Metropolitana Iglesia de Valencia y tiene 
nombrado aqui un Vicario Perpetuo y tres Thenientes o Vicarios tem- 
porales; el clero se compone de 66 beneficios fundados, de los cuales 
sólo residen como unos 35. 

Fué antiguamente de mucho número de vecinos y de un dilatado 
término y jurisdicción pues según el Privilegio del rey D. Jayme i." 



hu¡ sech, es estat fet raanualment a forma de cequia per que vogis la vila per 'bé- 
lica e fortitut de aquella, e que lo aqut que fonch fet pera que aquesta cequia pren- 
gues aquell cami... fonch la sola del pont de Sancta Maria, lo qual es de argamasa 
fort, lo qual fonch feta aixi fort per que lo riu en aquell pas te gran tostada e per 
cue pcrtant gran furia laygua facüment pasaría e lexaria lo dit brag real... a ma- 
nera de agut." 

Juzgamos interesante dar sucinta noticia de las principales disposiciones dicta- 
dos por los Monarcas aragoneses en relación al aprovechamiento, uso y navegación 
del río Júcar, así como de las resoluciones adoptadas por las autoridades valencia- 
nas en relación a la misma materia. 

Jaime I, por su privilegio expedido en la villa de Alcira a 30 de enero de 1267, 
concede amplísima autorización para que cualquier persona que hubiere cortado 
madera en los lugares del Reino de Valencia la pudiese conducir a dicha ciudad por 
los ríos júcar y Guadalaviar 

El mismo Monarca, por su Privilegio de 22 de diciembre de 1270, dado en la 
villa de Alcira, concede a la misma y a sus vecinos el que puedan abrir un porti- 
llo en cualquiera de los azudes del Júcar, desde el de la acequia Real hasta el mar, 
por el que pudiesen pasar las embarcaciones sin impedimento algvmo. 

También don Jaime I, estando en Alcira, otorga Real privilegio en 21 de junio 
de 1273, en el que, refiriéndose a la donación que hizo a esta villa de la Real ace- 
quia del Júcar y $r los vecinos y habitantes de aquélla, explica y determina el al- 
cance de aquella concesión. 

Don Jaime II otorga en Barcelona, a i.° de septiembre de 1313, Privilegio real, 
per el cu'il confirma el del rey Jaime I en que concedió a la villa de Alcira pudiese 
abrir un portillo en cualquiera de los azudes de la acequia Real para el paso de los 
barcos. 

Don Juan I, en 9 de abril del año 1393, concede a la villa de Alcira Real mer- 
ced para que pueda nombrar acequiero cue cuide del régimen y gobierno de la ace- 
quia Real del Júcar. 

El mistno Monarca, estando en la ciudad de Tortosa a 15 de noviembre de 1393, 
concede Privilegio al Ayuntamiento y vecinos de Valencia, por el que les da facul- 
tad para sacar aguas del Júcar en término de Tous y conducirla al río Turia para 
el riego de sus heredades y demás usos. 

Por Privilegio del rey don Martín de 16 de enero de 1404 se concede facultad 
a los señores de Alginet, Sollana, Trullas y otros lugares, para que tomen del río 
Júcar por el azud de la acequia Real de Alcira, todo el agua Que necesiten, ensan- 
chando y profundizando a este fin la referida acequia en los sitios que les parecie- 
se, coa tal que fuese sin perjuicio de los antiguos regantes. 

Don Juan II. en 21 de enero de 1460. otorga privilegio a don Luis de Nájera 
para que puedan tener un barco en el río Júcar, junto al molino que posee en tér- 
mino de la Baronía de Rióla y de Corbera, con censo anual de cinco sueldos. 

El mismo Monarca, estando en Valencia a 11 de julio de 1467, confirma ei que 
expidió en la ciudad de Zaragoza en 1 1 de diciembre de 1466, en el que mandó al 
Portavoces de Gobernador y a los demás jueces ordinarios del Reino de Valencia 

3.* ÉPOCA. — TOMO xi.i 19 



282 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

el Conquistador con data de 4 de las Nonas de Agosto de 1249, la 
concedió desde el castillo de Corhera, siguiendo por Cultera, la "Ma- 
rina", por Cársel y Suma-Cárzel asta el término de Montroy, desde 
cuyo tiempo se han desmenbrado y erigido villas, las de Carcaxente, 
Algemest, Guadasuar y otros pueblos. 

No ay más despoblado, que el lugar de M^ulata, en que oy sólo 
quedan vestigios de una pared y el circuito, que tenía se llama oy 
con el mismo nombre de Partida de tierras, que comprende. 

Es quanto se puede informar sobre el asunto pedido. Alcira 20 
Julio 1771 = Juan Manuel de Iñíguez. 



no se entrometiesen en las causas que se ofreciesen sobre la acequia Real del Jú- 
car y sus aguas, cuyo conocimiento correspondía al acequiero Real y por apelación 
o agravio al Baile general. 

Fernando II, en 9 de julio de 1479, expide Real provisión por la que manda al 
Baile general de la ciudad de Valencia guarde a la villa de Cullera el privilegio que 
le concedió el rey don Fernando I en 15 de julio de 1415 de poder sacar agua del 
rio Júcar y nombrar acequiero que cuidase de su distribución. 

En 2 de abril de 1484 el Lugarteniente de Baile general de la ciudad de Valen- 
cia concede y autoriza a la villa de Sueca y sus vecinos para que pudiesen sacar a 
sus costas del río Júcar dotación de agua para el riego de sus tierras y usos propios. 

Don Fernando II, por su Privilegio expedido en 21 de mayo de 1499, concede al 
conde de Sumacárcel don Osias Crespi de Valldaura, facultad de sacar agua del río 
Júcar, para regar los términos de dicho pueblo, con tal que no perjudique intereses 
de tercero. 

Felipe II, por su Real carta de 27 de febrero de 1593, concede al Justicia, Jura- 
dos, Concejo y vecinos de Villanueva de Castellón, facultad de poder tomar agua 
del río Júcar para el riego de su término, con la condición de que los molinos y 
demás aprovechamientos fuesen para su Real Corte. Este Privilegio es ampliado 
por otro de Felipe III de 3 de mayo de 1604, por el cual concede el dominio abso- 
luto de la acequia por donde toman el agua del río Júcar al Ayuntamiento de Vi- 
llanueva, así como las utilidades que pudieran obtener, salvo los derechos de mo- 
linos. 

El mismo Monarca, en 12 de mayo de 1620, mandó observar las Reales Ordenan- 
zas para el buen gobierno de la Real Acequia del Júcar, repartimiento de sus aguas 
y de los cargos y obligaciones a que están tenidos los regantes. 

Finalmente, la Real Audiencia de Valencia, en 14 de noviembre de 1648, dictó 
sentencia por la que mandó retirar al Conde de Almenara, señor del lugar de An- 
tella, un barco que había puesto en el río Júcar sin Real licencia. 

Bibliografía. — Consúltense en cuanto atañen a la dotación. Ordenanzas, etc., la 
bibliografía del río Turia, anotada anteriormente y además, Discurso sobre que el 
pensamiento propuesto por Mosén Pablo Font para regar del Júcar los llanos de 
Quarte^ Liria, Murviedro y los terrenos y término de ochenta y tres Lugares o pue- 
blos es de muy fácil execucion, por don Juan Font. Valencia, Silvestre Esparza, 
róaS, 4." — Descripción geográf ico-estadística del río Jilear. Resultado de los recono- 
cimientos practicados en dicho rio en junio de 1845 y abril de 1846, por don José 
Moros Morellón. Valencia, 1847, 4.° 



RELACIONES GEOGRÁFICAS^ TOPOGRÁFICAS E HISTÓRICAS 283 

Alcudia de [Carlet]. 

Esteban Furió, Alcalde Ordinario primero de esta villa de la Al- 
cudia ^, en conformidad de lo mandado por V. S. en carta orden de 8 de 
los corrientes, que reciví por vereda en 23 de los mismos : hago pre- 
sente a V. S., que esta población se llama la villa de la Alcudia^ 
cuya jurisdicción civil y criminal está concedida al dueño y señor de 
ella, que por herencia ha pertenecido al Egregio Conde de Carlet, 
quien elige anualmente las personas de justicia y goviemo, teniendo este 
la acción de proponer dos sujetos para cada empleo. 

Y en todo este término, no se halla despoblado algtmo, que tenga 
nombre fijo y cierto, solamente se hallan vestigios o paredes en una 



I El rey don Alonso III donó a Muza Portella, estando en Barcelona, en las 
kalendas de marzo año 1285, para él y para los suyos en franco alodio, las alquerías 
de Benibuque y de la Alcudia, cerca de Corvera ; vueltas al Patrimonio Real, las ven- 
dió el mismo Monarca, por precio de 20.000 sueldos, a Guillermo Escrivá, estando 
en Cindadela, a 6 de los Idus de febrero de 1286 y juntamente con estas alquerías 
le vendió otra alquería cue Samuel Avenmenze tenía en término de las Enovas. la 
cual había comprado a Guillem de Torres, vecino de Játiva ; posteriormente, es- 
tando en Valencia, a 7 de los Idus del año 1288, le dio en feudo honrado, sin ningún 
servicio, el tercio del Diezmo y cualquier otro derecho que tuviese en las referidas 
alquerías que le había vendido. 

Por sucesivas transmisiones de carácter particular llegó la Alcudia a ser de don 
Pedro Vilano va y en ella tenía el Rey mero imperio y alta jurisdicción, y, por con- 
siguiente, en todo esto sujeta a la villa de Alcira por estar comprendido su terri- 
torio dentro de los términos y mojones de ella; el rey don Fedro IV, estando en 
Valencia a 4 de las kalendas de marzo, año de 1348, trocó esta sujeción, por causa 
de pasadas diferencias que había habido entre estos dos pueblos, disponiendo que 
desde esta fecha en adelante, para evitar disputas, ejerciere las jurisdicciones a la 
Corona reservadas en la Alcudia el Procurador general del Reino de Valencia o su 
Lugarteniente, siendo los motivos de esta disposición los siguientes : "Attendentes 
grata valde et acepta servitia per vos dilectum consiliarium nostrum Petrum de Vi- 
lanova cuius est Locus de Alcudia, nobis impensa et specialiter dum contra rebelles 
nostros cívitatis et quarumdam viliarum et locorum Regni Valentiae qui ad facien- 
duiM contra nos et nostram regaliam quasdam uniones illi citas processerunt, vos 
constanter et fideliter obiecistis, per quos in bonis et rebus vestris et nominum ve- 
strorum et in personis eorum gratia despenda." 

"A cinco leguas de Valencia y legua y media de Alcira, sobre el mismo camino 
real está la Alcudia de Carlet con quatrocientos y setenta vecinos. En este pueblo 
tienen un Convento los Religiosos descalzos de San Francisco. Su situación es lla- 
na ; beven de pozos y riegan con las aguas del rio Xucar, cógese en las huertas, tri- 
go, 1 laiz, seda, cáñamo, arroz, frutas y hortalizas ; los secanos producen aceite y 
algarrobas." Castelló, ob. cit. 

Bibliografía. — Alegación por Don Joaquín de Moniagut, Vilanova de Ribelles, an- 
tes Castellvi, Escrivá de Ixar, Conde de Carlet, Barón de Tous y Terrabona &.* con- 
tra Frey Don Antonio Escrivá de Ixar. Gran Conservador de San Juan, sobre la 
posesión del Mayorazgo de la Villa y Condado de la Alcudia, Lugar de Rasalany y de- 
•tnús agregados^ por don Juan Bautista Ferrer. Vaíencia, s. i., 1739. Folio. (B. del A.) 



284 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

altura a cosa de unos dos mil pasos de esta villa, que vulgarmente se 
dice "El Cortollo". 

Que es quanto puedo informar a V. S. en cumplimiento del encar- 
go que se me haze, ofreciéndome pronto a quantos preceptos sean de 
su agrado, cuya vida ruego al Cielo guarde muchos años. Alcudia y 
Mayo 28 de 1774 Estevan Furio, Alcalde. 

Alfarb. 

El D.' Nicolás Benavent, Fiel de fechos del Ayuntamiento del lu- 
gar de Alfalhe ^, certifico: Como en obedecimiento, de lo mandado 
por orden de ocho del mes de Mayo próximo pasado sobre el mani- 
fiesto de Villas reales, lugares de Señorio, sus nombres y dueños terri- 
toriales, etc. 

El Sr. Vicente Ortiz y Tovares, Regidor Decano y Regente de la 
Vara de Justicia Ordinaria, por enfermedad del Sr. Joseph Ortiz y 
Vallester su Alcalde ordinario, declara y pone de manifiesto, Que el 
lugar de su juirisdicción se denomina y es Alfarb, con su distinto tér- 
máno y jurisdicción ordinaria, incluso en el Marquesado de Lombay, 
cuyo dueño territorial en el dia se llama el Exmo. Sr. Marqués de Pe- 
ñafiel, Duque de Gandía, que en el término del expresado lugar no se 
comprende haber lugar alguno arruinado y despoblado y para que cons- 
te y se cumpla dicha orden, su Merced dicho Sr. Regente de la jus- 



I Don Jaime I de Aragón, donó al noble don Pedro de Montagut el lugar de 
Alfarb en las kalendas de febrero, año 1240. 

Alfonso IV de Aragón, dio para siempre a Pedroi de Monteagudo y a los suyos, 
estando en Valencia a 10 de las kalendas de enero del año 1330, la mitad de las pe- 
nas pecuniarias que procediesen del ejercicio de la jurisdicción civil y criminal en 
su lugar de Alfarb; con esta donación completó la percepción total de tales emolu- 
mentos, pues de la otra mitad ya le había hecho merced anteriormente, cerno de la 
facultad de conocer y castigar todos los crímenes que se cometiesen en dicho lu- 
gar, excepto a los que correspondiese imponer pena de muerte q mutilación. 

Pedro IV de Aragón, estando en Alcira, en 24 de enero de 1358, vendió a do» 
Picón de Centelles el mero imperio y la jurisdicción alta y baja del lugar de Al- 
farb por precio de 5.000 sueldos barceloneses, con la condición de poder redimirlo 
el Rey siempre que devolviera dicho precio. 

"Y bolviendo al arroyo de siete-aguas o de Algemesí, de esta parte que mira a 
Valencia, a quatro leguas de ella y sobre la ribera misma, está Alfarb, del Duque de 
Gandía, con cientoi y noventa vecinos. Beven sus naturales de pozos y riegan sus 
tierras con las aguas del dicho rio. Las huertas producen trigo, maíz, seda, cáñamo, 
frutas y hortalizas. En los secanos se coge trigo y otros granos, aceite, vino y alga- 
rrobas." Castelló, ob. cit. 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS E HISTÓRICAS 285 

íicia mandó librar el presente, que firmo de su orden en dicho lugar 
de Alfarhe a los cinco del mes de Julio de Mil setecientos setenta y 
quatro años = D/ Nicolás Benavent. 

Algemesí. 

M. Ilt."Sr.: 

Roque Maciá y Domingo, Alcalde ordinario Primero de esta vi- 
lla, de Algemesí ^, en obedecimiento a su despacho o vereda de ocho 
de los corrientes, que recibió en 20, pone en la dignísima considera- 
ción de V. S.* ser este pueblo villa del Real Patrimonio, que aunque en 
su término general incluíe el del lugar despoblado de Cortes, obtuvo 
éste con su jurisdicción, mediante escritura de venta, que le otorgó 
su dueño. 

Que aunque tiene la jurisdicción criminal del lugar despoblado 
<:ontiguo de Par diñes y que ejerce la alfonsina por Alcalde, que nom- 
bran los eletos vecinos de ella ; el territorio, con el señorío directo re- 
side de presente en el Marqués de Bélgida. 

Que es cuanto puede y entiende informar para la evacuación de 
lo prevenido en dicha vereda. Algemesí y Maio 26 de 1774 =^ Roque 
Maciá. 



I Hasta el año 1574 en que por Privilegio de lo de enero, otorgado por Feli- 
pe II, Algemesí fué erigida en Universidad, fué alquería dependiente de Alcira. La 
denominación de Universidad, respecto a los pueblos valencianos, vale tanto como 
Ajointamiento autónomo en diferentes materias administrativas, pero dependiente en 
el Gobierno político de otro Ayuntamiento. 

Felipe III concedió en 17 de diciembre de 1608 el título de villa a Algemesí, 
otorgándole facultad para nombrar una vez en cada trienio el que había de desempe- 
ñar el cargo de Cequiero Real, y en los otros dos años correspondería la designación 
a Alcira, que era la que hasta entonces lo había venido nombrando siempre. 

"A una legua de Alcira y poco más de un quarto de Guadaznar, sobre el camino 
real antiguo que lleva de Valencia a San Felipe y a la misma orilla del río de 
Siete-Aguas o de Algemesí, está la villa de Algemesí del Rey, con mil y quatrocien- 
tos y quatro vecinos ; tiene su asiento en el llano y beven de pozos ; riegan de las 
aguas de dicho arroyo y de las que toman del rio Xucar." 

"Sus cosechas en las huertas son trigo, maíz, seda, cáñamo, arroz, fruta y horta- 
lizas; los secanos producen aceite y algarrobas. En esta villa, además del clero secu- 
lar, hai un convento de Religiosos de Santo Domingo." Castelló, ob. cit 

Bibliografía.— sS"erwón panegírico-histórico de ¡a milagrosa imagen de Nuestra 
Señora de ¡a Salud, venerada en la Parroquial de Algemesí; su autor, fray Bartolo- 
mé Cases. Valencia, José García, 1735, ^."—Algemesí y su Patrona, Novena a la 
Santísima Virgen de la Salud y Apuntes historíeos de la Villa de Algemesí, por 
D. Miguel Belda; Gandía, 1908, 4.0 



286 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Alginet. 

Joseph Manuel Aracil, Fiel de Fechos del Ayuntamiento de esta 
■\IIla de Alginet ^, certifico: Como esta población, tiene título de pue- 
blo y es de señorío, en cuio término y jurisdicción hay un despoblado 
llamado el Casal, cuio título, tomó el Señor territorial de la misma 
villa. Y para que conste en virtud de lo mandado por el Señor Corre- 
gidor de la villa de Alcira, cabeza de este partido, con vereda, que se 
ha recibido por la Justicia de esta propia Villa en el día de oy de la 
fecha y de orden verbal de la misma doy la presente, que firmo a los 
cinco días del mes de Julio de mil setecientos setenta y quatro años. = 
Joseph Man. Aracil. 

Almusafes. 

M. líustre Señor: 
La Justicia y Ayuntamiento de Almusafes ^ en vista de la orden, 
que en el día ocho de Mayo próximo pasado se comtmicó, en la que 

1 Formando Alginet parte del término de Benifayó, es vendido por Pedro IV 
de Aragón, mediante solemne y público instrumento hecho en Valencia en las nonas 
de noviembre del año 1349 a María Ladrón de Vidaure y a los suyos, para siempre 
en franco alodio, por precio de 1 10.000 sueldos, con sus hornos, molinos y paloma- 
res y con la jurisdicción civil y criminal, mero y mixto imperio. 

Pasa por venta a don Luis Cavanilles, gobernador general del Reino de Valen- 
cia, el que hospedó al rey de Francia Francisco I en su castillo de Benisanó, des- 
pués de su derrota y prisión en la batalla de Pavía. Don Luis construyó en Alginet 
un hermoso palacio señorial, que tenía para su defensa dos fuertes torres con pro- 
fundos fosos. Derruido y reedificado en parte, sirve en el día para Casa Ayuntamien- 
to y otros servicios de la población. 

"A quatro leguas de Valencia y dos de Alcira sobre el nuevo camino real, que 
dirige de la capital a San Phelipe está Alginet, del Conde del Casal, con trescientos 
y sesenta vecinos. Beven de pozos sus naturales, riegan sus huertas con las aguas 
del río de Siete-Aguas ; en éstas se eoge trigo, maíz, seda, cáñamo, frutas y horta- 
lizas ; los secanos producen trigo y otros granos, aceite, vino y algarrobas. Este 
pueblo tiene un fuerte castillo rodeado de ancho foso, que construyó para su defen- 
sa el dueño que fué de él, que lo fué don Jerónimo Cabanilles." Castelló, ob. cit. 

2 La torre de Almugafes, que se llamaba anteriormente Racef, es donada por 
Jr.ime I en el Repartimiento a los hombres de Mompelier que le acompañaron a la 
conquista de Valencia, en cuya donación se comprenden asimismo dos alquerías : 
las de Alianet y AlmagafF. 

Pedro IV de Aragón dio para siempre al caballero García de Loria, estando en 
Valencia a 13 de las kalendas de febrero del año 1348, el lugar de Almuzafes, ex- 
cepto los bienes y señorío de algunos judíos que en el mismo moraban, según lo te- 
nía Juan Rodríguez de Corella, de quien era el lugar; donóselo con toda jurisdic- 
ción civil y criminal y con mero Imperio y con su ejercicio según los fueros de Va- 
lencia y con el tercio diezmo, bajo condición de retener la mitad de sus productos. 

El mismo Monarca, estando en el Real Palacio de Barcelona, a 13 de julio de i35i> 
vendió a fray Bernardo Boix, abad del monasterio de Valdigna, para siempre, por 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGR.'vFICAS E HISTÓRICAS "¿Hj 

manda informemos a V. S. sobre el nombre de este pueblo, si es 
Villa o Lugar, si su jurisdicción es de realengo o señorío y si en el 
término de éste hay algunos despoblados, con el nombre que tenían 
y si en el día se hallím derruidos o no, en cuyo obedecimiento hace- 
mos dicho informe, manifestando a V. S. : Que este pueblo tiene el 
título de \'illa, que su jurisdicción es de realengo y que en el término 
de ésta no hay despoblado alguno. Que es quanto devemos y podemos 
informar a V. S. sobre el referido asunto. Almusafes y Junio veinte 
y siete del año mil settecientos setenta y quatro. 

Bautista Escrivá. Alcalde, Bartholomé Baldoví, Joaquín Grau. 

Por mandado de los x\lcalde y Regidor, por no saber escrivir, An- 
tonio Arbuxech y García, Fiel de Fechos. 

Alpuente. 

Muy señor: al encargo que usted se sirve hacerme sobre la situa- 
ción y circunstancias de los lugares del contorno de esta villa de Al- 
puente ^ mirada como centro, debo satisfacer, aunque algo tarde (a 



precio de 80.000 sueldos barceloneses, en franco alodio, el lugar, castillo y villa de 
AJmuzafes, con sus hornos, molinos, tercio, diezmo del trigo y demás frutos, ju- 
risdicción alta y baja, mero y mixto imperio, exceptuando casos de muerte o muti- 
lación, cuyo conocimiento se reserva el Monarca, Este lugar, que había sido, como 
anteriormente se nota, de Juan Rodríguez de Corella, se le confiscó por causa de las 
guerras de la Unión. 

"A tres leguas de Valencia, tres de Alcira, un quarto de legua de Sollana, sobre 
el camino Reaí antiguo que dirige de Valencia a San Felipe y también a Gandía 
por Sueca y Cullera en los límites o frontera de la Albufera, se halla Almuzafes 
del Rey, con ciento y ochenta vecinos. Tiene su asiento en el llano, beven de pozos 
y riegan buena parte de su término con las aguas del río Xucar. Cógese en las huer- 
tas trigo, maíz, seda, cáñamo, arroz, frutas y hortalizas ; los secanos producen acei- 
te y algarrobas." 

"Este pueblo ha pertenecido hasta nuestros tiempos al Real Monasterio de mon- 
ges Bernardos de Valdigna, que le han poseído pacíficamente hasta que por los Fis- 
cales del Rey se instó causa de incorporación^ que está actualmente pendiente en el 
Consejo de Hacienda, cuya determinación no puede tardar." Castelló, ob. cit. 

1 Es población de origen romano, como lo comprueban multitud de hallazgos de 
monedas, urnas y barros saguntinos ; en la división de los Obispados hecha por Wam- 
ba, se cita Alpuente como villa situada en los límites de los Obispados de Valencia, 
Segobriga, Valeria y Arcobisca. 

Bajo la dominación musulmana en tiempo de los Reyes de Taifa, formó un pe- 
queño reino independiente; sobre esta efímera monarquía, son interesantísimos lo* 
datos que consigna Dozy en su libro Les Musulnians d'Espagne, tomo I, pág. 229. 
Maccari, cita cuatro reyes de Alpuente, todos del siglo xi : Abdallah I ibu-Casim, 
que reinó hasta 1030; Moammed Yom-ab-Daula ; Anmed Adhod-ab-Daula, hasta 1048 
y Abdallah II Djanah-ab-Daula, hermano del anterior, hasta 1092. Con la invasión de 
los almohades terminó la soberanía de los monarcas de Alpuente. Esta villa, con 



268 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

causa de aver estado indispuesto), que Cor colilla, masía de Alpuente, la 
qual masía consta de 55 vecinos y en ella está el SS.° reservado y ca- 
pellán asistente y una Imagen milagrosa de Ntra. Sra. de Consola- 
ción, dista de Alpuente una legua azia la parte entre Poniente, Esti- 
val y el Norte ; el Collado masía de Alpuente, de 45 vecinos en. que ay 
Pila Bautismal, dista de Alpuente dos leguas, inclinándose algo más 
azia dicho Poniente; Arcos, lugar de Aragón, pero de este Obispado 



sus términos, formó parte del patrimonio de C^id-Abu-Qleid, quien en unión de Toxa, 
A?agra y Domeño y demás villas que le pertenecían, las donó al obispo Simón de 
Albarracín (Segorbe), cuyo original se conser^'a en el archivo del Cabildo de Segor- 
be ; dice así: "In dei nomine et eius gratia. Notum sit ómnibus presentibus et fu- 
turis. Quüd ego A?eyt abuceyt vel potius Vincentius Rex Valentie, nepos A'miramo- 
menim ductus spontanea volúntate, et amore dei et in remissionem pecatorum meorum. 
Dono et assiguo libere et quiete^ et concedo et confirmo, sine disminutione et con- 
tradictione aliqua omnia ad ius episcopale pertinentia vobis domino S. segobricensi 
Epo. vestrisque successoribus scilicet ecclesias de Alpont et de Toxa, et de A^agra 
et de Domeño et de ómnibus alliis castris, villis, Alcariis, que ego in presentí babeo 
et habcre potero, que ad sedem segobricensem de jure debeant pertinere et in ómnibus 
istis predictis in corporalem possessionem vos mitto, ita quod in ómnibus locis et in 
singulis faciatis et ficri iubeatis ecclesias ad omnem vestram voluntatem sicut melius 
videritis expediré secundum ius episcopale ad honorem dei et beate virginis Marie 
et omnium sanctorum. Et quia presentís donatio volumus et robur obtineat fircitatis 
presenten! eartam sigillo nostro munitam vobis duximus in testímonium concedendum. 
Actum est hoc apud Sanctam Mariam del barrazino XIII Kalende Mayy. Lub Era 
M." ce." LXX." VI.*" (19 de abril de 1238). Este documento fué publicado por primera 
vez por don Roque Chabás en la revista El Archivo, tomo v, pág. 162. 

"La villa de Alpuente, del Rey, con trescientos y sesenta vecinos a trece leguas 
de Valencia, su situación es montuosa, beven sus naturales de fuentes y con las aguas 
sobrantes riegan algunas huertas en las que fuera del trigo, todo lo demás que se 
coge es de corta consideración ; en su campo que es bastante dilatado se coge todo 
género de granos y legumbres; abunda de buenos pastos y se cría cantidad de ga- 
nado vacuno, lanar y cabrío ; también se coge porción de miel y cera. Dentro del 
pueblo de esta villa hai un castillo y en su término otro llamado del Poyo rodeado de 
un barranco muí profundo que le sirve de foso y hacía inaccesible e inexpugnable. 
Para uno y otro nombraba el Rey, Alcaides con un sueldo decente, pero en el día 
no se les acude con ninguno y nombra para los dichos empleos el Capitán general. 
Fabrícanse algunos cordellates y estameñas con que se surten sus vecinos y los de 
los pueblos de los alrrededores." 

"Ya en tiempo de los Moros hallamos que tuvo esta villa el nombre que al pre- 
sente lleva, en quanto fue uno de los pueblos que el Rey Moro de Valencia Zeyte 
abuzeyte ofreció al rey don Jaime el Conquistador por prenda de la liga que ambos 
hicieron contra Zaen, que andaba tras de destronar al de Valencia. Aun en tiempo de 
los Godos, según consta de la división de los Obispados de España por el rey Wam- 
ba, le encontramos con el mismo nombre, el de Alpont, que en valenciano significa 
lo mismo. Ni falta quien quiera que los Romanos le llamaron Alta pons, pero como no 
lo prueban, pase por un simple dicho y mera congetura tomada de la semejanza entre 
los dichos nombres." Castelló, ob. cit. 

Bibliografía.— í/íj/orta de la prodigiosa imagen de Nuestra Señora de la Consola- 
ción, venerada en las masias de Corcolillas, término de Alpuente; su autor don La- 
raro Ramiro de Mínaganate. Pamplona, 1785, 4°; en esta obra se dedican vanos ca- 
pítulos a la Historia de Alpuente. 



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RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS E HISTÓRICAS 289 

<iista tres l^uas azia el Norte; yendo del Collado a Arcos, que es el 
camino trivial a media legua se pasa, por donde empieza a declinar, 
una Sierra, que se llama el "Sabinar", cordillera que tira del Oriente 
al Ocaso enfrente de Alpuente y a la otra parte de la caída, que ya es 
Reino de Aragón, está Arcos, Torrijos y Abejuelas. 

Una legua poco más o menos, de Arcos, azia el Norte y de la fal- 
da, sale un arroyo, que baxa y pasa por cerca de Arcos, por la parte 
de Mediodía y va azia Poniente pasando por cerca de Losilla (de que 
después hablaré), por la. parte de Norte y va vaxando como una legua 
y se junta con el río "Turia" o "Guadalaviar". La villa de la Yessa ^ 
está una legua distante de Alpuente azia. el Oriente Estival ; Andilla, 
villa, tres leguas azia la misma parte con alguna inflexión azia el 
Norte; la Pohleta, masía de Andilla, está en la misma distancia, poco 
más o menos, azia el Oriente Estival, un quarto de legua de Andilla al 
Mediodía, mirando a Andilla ^, como centro, 

I "Recostada sobre el Reyno de Aragón, a una legua al norte de Alpuente, está 
la villa de la Yesa del Rey con ochenta vecinos ; tiene su asiento en el llano y sus 
cosechas las mismas que en Alpuente, cógese de particular, crecida cantidad de ex- 
celentes nabos, que llevan a vender a Valencia, con distancia, cerca de catorce le- 
guas." Castelló, ob. cit. 

¿ Jaime I de Aragón, donó la villa y castillo de Andilla a don Ximen Pérez de 
Árenos para él y para los suyos perpetuamente, según Frivilegio dado en Zaragoza 
a 27 de diciembre de 1237 ; incluyendo en esta donación los prados, pastos y hierbas 
de sus términos. 

Posteriormente dicho don Ximén en unión de ^eit-Abu-Ceit, donan al arzobispo 
de Tarragona don Pedro las iglesias y sus derechos que habían libertado de poder de 
moros, entre las que se mencionan a la de Andilla, según puede verse en el siguiente 
documento: "In Christi nomine. Universis Matris Ecclesie filliis «nnotescat, quod cum 
olim Dominus Urbanus Papa concesserit privilegium dederit Domino Petro Regi 
Aragonum et proceribus ejusdem quod Ecclesias quas eriperent de manibus pagano- 
rum, cum iuribus suis possint conferre monasteriis et personis religiosis, Nos Acey 
Abuceyt quondam rex Valentie nunc autem per Dei gratiam christianus et Eximi- 
nus Petri proceres regni Aragonum et Valentie attendentes quod per vos Petrum Dei 
gratia Tarracon, Archiepiscopum petitur reformari divinus cultus in terris quas Nos 
eripuimus de manibus paganorum, auctoritate dicti privilegii nobis ac alliis proceri- 
bus regni Aragonum per Dominum Papam concessi, concedimus et donamus titulo 
perfecte donationis inter vivos, vobis Domino Archiepiscopo supradicto, vestrisque 
succesoribus in perpetuum omnes Ecclesias constructas et construendas cum decimis 
et juribus earumdem in terris quas Nos eripuimus de manibus paganorum, divina 
gratia mediste, quorum nómina sunt hec : Mela. Arenoso, Montan, Tormo, Cyrat, Tue- 
ga, Espadella, Bueynegro, Villamalefa, Villaformosa, Cortes, Villamalur, cum ter- 
minis suis, Jodar, Villahaleva, Tortonich. in alia parte Andilla, in alia parte Castalia 
«rum suis terminis UnilH, Ibi, Tibi... Actiun est hoc XIII calendas Martii anno Domi- 
ni Millesimo CC. XL. VII.o" (1248 de la Natividad). 

A principios del siglo xv pertenecía Andilla a los Condes de Prades, pasando a 
mediados de la misma centuria a don Manuel Díaz de Calatayud, que casó con doña 
Catalina Ladrón de Vilanova, y por casamiento de su hija única doña Catalina, pasó 



t^O RliVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

El lugar de Ahejuela del Reino de Aragón y Obispado de Teruel, 
dista dos leguas acia la parte entre Norte y Oriente Estival ; el lugar 
de Torrijas, del mismo Reino y Obispado, dista tres leguas azia el Nor- 
te ; la villa de Jilagnas, dista una legua azia Poniente ; la Tilla de Aras, 
dos leguas azia el Poniente Estival; Ladilla, masía de Aras, dista dos 
leguas y dos quartos, dista de Aras, una legua azia el Norte, mirando 
Aras ^ como centro; la villa de Tuexar, dista de Alpuente, dos leguas 
y un quarto azia el Mediodía ; la villa de Chelva, dista tres leguas azia 
el Mediodía, con inflexión al Oriente; nace un arroyuelo, debaxo de 
la masada del "Collado" de esta villa y de la caída de dicha masada- 
pasa por cerca de Cor colilla a la parte del Norte y próximo a Alpuen- 
te, por la parte del Oriente, por una gran profundidad, teniendo a 
una parte, una alta cordillera de montes y por la otra azia la parte de 
Alpuente unos peñascos como cortados, e inmediato a Alpuente, un- 
gran peñasco y sobre él un castillo antiquísimo derruido, obra de ro- 
manos y parte de moros, para dicho arroyo de Alpuente y dando al- 
gunas vueltas va hasta cerca de Tueja, dejándola al Poniente y allí 
se junta con otro arroyo, que nace cerca y pasa por cerca de Chelva 
por la parte del Mediodía y caminando azia Oriente, a dos leguas de 
Chelva ^ se junta con el rio "Turia" o "Guadalaviar". 

Andilla a la familia Heredia y por la falta de descendencia directa a la de Rebo- 
lledo, en la que permanece durante el siglo xvn y primera mitad del xviii, en cuanto 
consta que en 2 de mayo de 1753 doña Rosalía Girón de Rebolledo, antes Ribera, Ba- 
ronesa de Andilla obtuvo sentencia de la Audiencia de Valencia amparándola en la 
posesión de percibir los derechos de herbaje, paso y borra de los ganados mayores 
y menores que entraban a pastar en los términos de la Baronía de Andilla. Al finali- 
zar el siglo XVIII, pertenecía a los Garcés de Marsilla, familia oriunda de Navarra. 

"Con la Encomienda de Berix, puesta acia su Sudeste, a diez leguas de Valencia 
confina la viUa de Andilla, del Barón de Andilla, con ciento y treinta vecinos; có- 
gese en las huertas trigo, maíz, frutas y hortalizas, los secanos producen todo género 
de granos, aceite y vino. Su situación es montuosa." Castelló, ob. cit. 

Bibliografía. — Memoria genealógica de los que traen el sobrenombre de Garcés de 
Marcilla, establecido en la ciudad de Teruel, que presenta a S. M. el capitán D. Jo- 
seph Tomás Garcés de Marsilla, caballero de Montesa, gobernador de la villa de San 
Mateo y maestrazgo del mismo nombre. Madrid, s. i, 1780. Folio. 

1 Jaime I, donó esta villa a D. Ladrón de Heredia, por su privilegio de 5 de las 
kalendas de febrero del año 1265, reservándose jurisdicción alta y baja, paz y guerra. 

"Cerca de dos leguas al Poniente de Alpuente está la villa llamada Aras de Al- 
puente, del Rey, con doscientos vecinos. Tiene su asiento en el llano, beven de fuen- 
tes sus naturales. Sus cosechas se reducen a trigo y otros granos, vino, miel y cera, 
críase igualmente porción del ganado lanar, cabrío y vacuno." Castelló, ob. cit. 

2 Jaime I de Aragón en 1266, donó en franco alodio a don Pedro Fernández de 
Azagra el castillo y villa de Chelva, con las alquerías de Oysera, Altura, Carere y 
Cartex. Don Jaime de Jérica el Segundo, nieto de don Jaime el Conquistador, en so 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS E HISTÓRICAS agí 

Tres quartos de legua de Alpuente azia el Norte ay camino real 
de Valencia, que viene por la masía de "Losilla de Aras" y pasa por 
el collado masía de Alpuente, por cerca de Cor colilla, por la parte del; 
Norte, acercándose por línea obliqua a Alpuente, pasa por el lado de 
la Yesa, que mira al Norte, desviándose antes de Alpuente, por línea 
contraria y después pasa por medio de la masía de la "Pobleta". 

testamento otorgado en Jérica en i6 de agosto de 1321, ordena se entregue a su hijo 
don Jaime, aparte sus derechos legitimarios que le paga con el lugar de Castellmontant, 
por vía de legado, diferentes lugares y entre éstos Chelva, con la torre de Castro en 
su término ; de éste pasó a su hijo don Juan Alfonso de Jérica, quien en 7 de fe- 
brero de 1369 otorgó carta de población a 250 cristianos para que la poblasen según 
Fuero de Valencia. Tanto esta carta puebla, como la otorgada en 17 de agosto de 
1370 por doña Buenaventura de Arbórea a favor de los moros pobladores de los arra- 
bales de Chelva, fueron publicadas en la Colección de Documentos inéditos para la 
Historia de España, tomo XVIII, pág. 129, y tomo VIII, pág. 69, respectivamente. 

Don Juan I, en 1390, erigió a Chelva en vizcondado, que donó a don Pedro La- 
drón de Vilanova, por lo mucho que le ayudó en la guerra del Rosellón, integrándole 
con las villas y lugares de Begeber, Calles, Domeño, Higueruelas, Loriguilla, Torre 
de Castro, Lusarca y Tuejar y en Aragón la villa de Manzanera. , 

Felipe III concedió a los Vizcondes de Chelva en 1597 el título de Condes de 
Sinarcas ; tanto este título como el de Vizconde de Chelva se incorporaron en la Casa 
Ducal de Villahermosa. 

"A diez leguas de Valencia, separada de la orilla del Turia y sobre la de un ri<«- 
chuelo, se halla la villa de Chelva, con novecientos y cinqüenta vecinos, cabeza de 
todo este estado y vizcondado de su nombre, título que en el año mil trescientos no- 
venta concedió el rey don Juan a don Pedro Ladrón de Villanova, en atención a los 
distinguidos méritos y servicios hechos a su padre el rey don Pedro, al que acababa 
de contraher en la parte que tubo en echar del Condado del Rosellón al egército 
Francés mandado por el Conde Armenaque y en consideración a lo antiguo y escla- 
recido de su linage y a ser por su Madre deudo muí cercano de la Cassa Real." 

"En esta villa además del clero secular hai un convento de religiosos observan- 
tes de San Francisco. Se cree y no sin fundamento que en tiempo de Romanos, huvo 
en este parage, población llamada Silva, por algún soto o bosque que devió haber en 
sus inmediaciones. Lo cierto es, que en el de los godos, la huvo y se llamó Silva o 
Selva, según consta en la división de los Obispados de España hecha de Orden del 
rey Wamba, del qual mudando los moros según costumbre la í en t se formó el de 
Xelva que al presente lleva y respecto a que la x al principio de la dicción tiene en 
el idioma valenciano la misma fuerza y pronunciación que la Ch en castellano, co- 
múnmente se escrive : Chelva." Castellón, ob. cit. 

Bibliografía. — La Fénix Troyana, Epítome de varias y selectas historias, así divi- 
nas como humanas : Breve resumen de la población del Universo. Noticia y descrip- 
ción de toda la tierra ; Succinta fundación de los lugares más famosos de España, 
con la succesion de cuantos principes la han dominado ; v deleytoso Jardin de Valere 
danos. Sácala a luz el doctor Vicente Mares, rector de la iglesia parroquial de la 
villa de Chelva, hijo natural de dicha villa. Valencia, Mateo Penen, 1681. Folio. Tan- 
to los capítulos dedicados a Chelva, como el resto de la obra, ni por asomo conocen 
la crítica histórica. — Memorial ajustado hecho en virtud de Decreto de los señores 
del Real Consejo de Hazienda... del pleyto que en el se sigue por el señor don 
Juan Antonio Albalá Iñigo, Fiscal del mismo Consejo y los Concejos, común y ve- 
cinos de las Villas y Lugares comprendidos en el Valle, Río y Estado de Chelba 
en el Reyno de Valenoia con don Vicente Pasqual Vich Corde de Almenara... 
poseedor del Estado de Chelba... sobre incorporación a la Corona del referido Es- 
tado, [por don Felipe Viña], S. 1. = S. I. 1755. Folio (B. del A.) 



292 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



El territorio de estos lugares es muy montuoso y antes de entrar y 
salir se pasan montes, más o menos altos, a mayor o menor distancia» 
pero siempre con poca distancia de ellos. 



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El arroyo, que arriba se dijo, que pasa por cerca de Alpuente, 
■viniendo a esta villa por la parte del Norte, se pasa antes de en- 
trar en ella y asimismo viniendo por la parte de Mediodía. En el 



RELACIONES GEOGRÁFICAS, TOPOGRÁFICAS E HISTÉRICAS 293 

territorio de Alpuente ay diferentes llanuras y se cx)je mucho trigo de 
mediana calidad, de suerte, que el diezmo que se recoje sube por lo 
regular cada año a quinientos caízes. Al entrar a esta villa, por el Me- 
diodía, se ha subido antes una gran cuesta o monte y se entra por bajo 
la punta de otro monte más alto o cordillera, que tira del Mediodía 
al Norte, hasta pasar la villa, que es muy próxima y pasa bastante 
trecho adelante; por el Mediodia se extiende otro tanto y cae como 
peñasco cortado, que sería una fortaleza insuperable si llegara allí el 
Mar y estuviera en las costas de África. 

Esto es lo que según la corta inteligencia que tengo en esta mate- 
ria, puedo informar a usted, a quien doy las gracias, por lo que con 
su ciencia ilustra este Reino y desea ilustrar este territorio; yo no he 
medido las leguas de que hablo y sólo entiendo por l^;ua lo que se 
entiende por aquí y es el territorio que se camina a buen paso en una 
hora. 

Yo celebraré (bien que desconfío mucho de mí mismo en el assump- 
to), que cuanto he dicho conduzca para que usted concluya con acierto 
su mapa y que me mande con toda satisfacción en cosa que sea más 
de mi inspección e inteligencia, para servirle mejor como deseo. 

Dios guard. a Vd. ms. a.» Alpuente, a 8 de agosto de 1775. 

De V. M. D. afect.' serv.dr y cap.^^ DJ Bernardo Sánchez. — Rector 
de Alpuente. 

Sr. D. Thomás López m. s. m. 

Vicente Castañeda. 
(Continuará,) 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



•1-Os cronistas valencianos. Discursos leídos ante la Real Academia de la 
Historia en la recepción pública de don Vicente Castañeda y Alcover, el 
día 28 de marzo de 1920. [Discurso de don Vicente Castañeda; Necrología 
de don Vicente Vignau y Ballester; Notas bibliográficas acerca de la 
Historia del Reino de Valencia; contestación de don Julio Puyol y Alon- 
so.] Madrid, Tip. de la "Rev. de Archivos", 1920; 266 págs. en 4.° m. 

No hace mucho tiempo que al reseñar en esta sección de la Revista 
una publicación del señor Castañeda, hacíamos notar el cariño de nues- 
tro compañero por su tierra nativa, y este cariño se ha demostrado una 
vez más en la solemne ocasión de su recepción pública como Académico de 
la Historia. "Tan grande es el amor que el señor Castañeda siente por 
la tierra en que nació — dice el señor Puyol — y hasta tal punto integra 
su formación moral y afectiva, que ha procurado siempre que el nombre 
y recuerdo de su cuna vayan tinidos a las ocasiones solemnes de su vida". 

Después de esbozar en breves páginas la organización político-social 
valenciana en la época foral, que se simboliza en la frase de los Privilegios 
del Reino, qui no trahalle que no menje, y de hacer resaltar "el intenso 
amor que los valencianos, y especialmente sus historiadores y cronistas, 
manifiestan por España una e indivisible, por nuestra madre común en 
todo tiempo", entra el señor Castañeda en la materia del tema: "Los Cro- 
nistas valencianos." 

Pedro Antonio Béuter, es el primero (1490-1555) (?), autor de la Cró- 
nica general de España y especialmente del Reino de Valencia, que abar- 
ca hasta la muerte de Jaime I; a quien hace justicia el señor Castañeda 
eximiéndole de la culpa de seguir a Berzoso y otros escritores, cuyos yerros 
se demostraron muy posteriormente. Sigúele en el orden cronológico, aun- 
que le aventaje por la importancia de su obra, su contemporáneo Martin de 
Viciana (1502-1582) (?), cuya Crónica de Valencia sería la más completa si 
no se hubiera perdido la primera parte, y no fuera recusable de parcialidad 
el autor al tratar de la germanía en que halló la muerte su padre. 

Gaspar Juan Escolano (1560-1619), es por "sus poco comunes conocí- 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 29^ 

mientos y por su recto y desapasionado criterio, el primero de los cronis- 
tas valencianos" de pasadas centurias, y sus Décadas de la Historia de 
Valencia, "no sólo una de las más discretas y aceptables crónicas valencia- 
nas, sino la obra clásica de la historia de ese Reino". Lástima es que por 
su prematura muerte dejara incompleta esta obra, no pasando lo que dejó es- 
crito del reinado de Pedro III. También la temprana muerte del autor ma- 
logró la obra del dominico fray Francisco Diago (1562 (?)-i6i5), que por 
sus dotes y laboriosidad era acaso el llamado a escribir la mejor obra 
-histórica del reino valenciano. Un solo tomo se publicó de sus Anales de 
ValerLcia, comprendiendo hasta la conquista por Jaime I. 

Fiel espejo de las turbulencias políticas de España durante el último 
siglo es la vida de don Vicente Boix y Ricarte: nacido de humildes padres 
en 181 3, escolapio en su juventud, miliciano nacional más tarde, funcio- 
nario y cultivador de las letras durante muchos años, vióse mezclado en el 
levantamiento cantonal poco antes de su muerte, acaecida en 1880. Su obra 
Historia de la Ciudad y reino de Valencia, que alcanza hasta el reinado 
de Isabel II, no tiene para el señor Castañeda el valor histórico de las an- 
teriores, aunque ejerciera gran influencia como divulgadora de la Histo- 
ria valenciana. Por último, el poeta Teodoro Llórente finaliza la serie de 
los cronistas valencianos; casi contemporáneo (1836-1911), es de todos co- 
nocido. Su obra histórica, Valencia-, sus monutnentos y artes, su naturaleza 
e historia, tiene sus raíces vitales en el Archivo donde Chabás durante siete 
años esclareció todas las fuentes de la historia regional de Valencia. Por 
este feliz consorcio del investigador y el literato, se reúnen en la última 
crónica de Valencia la amenidad y la verdad histórica, rara vez asociadas 
en estos trabajos. 

Tal es, brevemente resumido, el discurso del nuevo Aca<íémico, en que 
demuestra una vez más su sólida cultura histórica; pero, como dice el señor 
Puyol, "la parte más importante de su trabajo, la que le da im valor po- 
sitivo e incontrovertible; la que supone y acredita una labor de muchos 
años y de mucha constancia, como es toda aquélla, verdaderamente útil y 
fructífera; la que sin duda hará que los ejemplares de esta publicación se 
agoten en breve y sean buscados con empeño, es precisamente la que no 
figura en el cuerpo del discurso... sino en el apéndice, en el que inserta, 
no solamente una copiosa bibliografía de los cronistas de Vailencia sino 
además unas notas bibliográficas de obras impresas y manuscritas que 
tratan de la historia de aquel Reino, catálogo en el que aparecen no menos 
de 976 artículos, y que si es cierto que, como cualquier otro catálogo, deja 
el campo abierto a todas las adiciones y continuaciones posibles, también 
lo es que puede asegurarse de él, sin riesgo alguno de incurrir en hipérbole 
ni en error, que es el más cabal que respecto de tal particular ha visto la luz 
Jiasta el presente". 

Con excesiva modestia dice el señor Castañeda al principio de su discurso : 
"Mi obligación (de gratitud hacia la Academia) aumenta considerando que 
tal vez quisisteis premiar en mi modesta persona la labor constante que el 
Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos calladamente realiza 



296 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

y en el que, dada la perfecta unión que entre sus individuos existe, hace sea 
yo quien en este momento recoja el aplauso que a él solo pertenece, por su 
abnegado esfuerzo y por su interés en el progreso de la cultura patria, sien- 
do ajustado lema de sus trabajos las palabras del Eclesiastcs: "Mirad que yo 
"no he trabajado para mí solo sino para todos los que buscaban la enseñanza".. 
Puede estar seguro nuestro querido compañero de que el Cuerpo de Archive- 
ros agradece como es justo tan delicada ofrenda, y aunque estamos convenci- 
dos de que por sus pro'pios y sobresalientes méritos ha obtenido el señor Cas- 
tañeda tan preciado galardón, sucediendo en la Academia de la Historia a 
otro ilustre Archivero, nos enorgullecemos de su triunfo como de triunfo 
propio y nos felicitamos, a la vez que le reiteramos en nombre del Cuerpo 
los plácemes que personalmente le dieron el día de su recepción los nu- 
merosos compañeros que se honraron asistiendo a ella. 

R. R. P. 

Cisneros y la Cultura española, por Luis M." Cabello Lapiedra. Tipo- 
grafía Católica de Fontana y Marín, 1919; 94 págs. + 5 hojas sin fo- 
liar + 12 láminas; en 8." 

No podía pasar desapercibido al muy culto escritor señor Cabello el mo- 
mento del IV Centenario de la muerte de nuestro insigne político el car- 
denal Cisneros sin que su actividad y pluma, siempre dispuesta al ensalza- 
miento de las glorias nacionales, recogiera en un primoroso estudio una de 
tantas facetas en que a la admiración de propios y extraños se muestra el 
franciscano español. 

Tres incisos o partes comprende la obra de nuestro autor : se incluye en 
la primera un acertado resumen de la vida de Cisneros, en la que no se 
omite detalle que pueda servir para el conocimiento de su carácter especia- 
lísimo. Cisneros educador es el sugestivo tema de la segunda parte, y en 
ella se demuestra el personal influjo del biografiado en la fundación de 
la Universidad de Alcalá de Henares y posteriores desenvolvimientos, su 
perseverante esfuerzo en la edición de la Biblia políglota y en la decidida 
proteción que prestó a las Bellas Artes, atestiguada no sólo por las obras 
realizadas en Alcalá de Henares sino también por las llevadas a cabo en 
la Catedral de Toledo, con la ayuda de tan afamados artistas como Felipe 
Vigarny, Peti Juan, Enrique Egas, Pedro Gumiel y tantos otros, a los que 
se deben el Claustro alto y la Sala Capitular. A su iniciativa se deben, en- 
tre otros monumentos que se pudieran citar, el célebre Hospital de Illescas 
y el Convento de Franciscanas, así como la Magistral de Alcalá de Henares. 

A la determinada intervención de «Cisneros en el levantamiento de la 
cultura española refiere el señor Cabello la última parte de su libro; las 
aportaciones que en este sentido hace son muy interesantes; perfectamente 
ordenada se detalla la intervención del Franciscano insigne en la fund^ación 
del Colegio-Universidad d^e Sigüenza, Universidad Complutense, los nume- 
rosos e importantes donativos de libros y manuscritos a la Biblioteca del 
Cabildo toledano, la serie de fundaciones docentes, como el Colegio de Don- 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS t^f 

celias que estableció en Toledo y Alcalá, en los Conventos de San Juan de 

la Penitencia, de igual advocación en ambas localidades; el restablecimiento 
en el culto del rito mozárabe; su decidida protección a la agricultura, ha- 
ciendo imprimir a su costa Manuales con los que se instruyesen los labra- 
dores, son otras tantas pruebas sobre las que funda nuestro autor sus bien 
orientadas aseveraciones. 

Completa el señor Cabello el interés de su publicación reuniendo una serie 
interesantísima de retratos de Cisneros, que hacen dte su libro la más acabada 
iconografía que del Cardenal se compuso. 

No ha de extrañar, por taato, que tributemos sincero elogio al señor Ca- 
bello por la publicación de este libro, verdadero estudio de divulgación de 
cuanto a la obra de Cisneros se refiere. 

V. C. A. 

Escritores palentinos (datos bio-biblíográficos), por el padre Agustín 
Renedo Martino, o. S. A. Madrid, Imprenta Helénica, 1919; 2 tomos 
en 4'. Tomo I, A. L. Tomo II, M. R. 

Muy oportunamente invoca el padre Renedo, en el prólogo de su bien 
compuesta bibliografía palentina, la autorizada opinión del señor Menéndez 
Pelayo, que reclamaba como base indispensable del inventario de la Ciencia 
española la publicación de las bibliografías regionales, señalando a Falen- 
cia entre las provincias que habían omitido tan necesaria aportación. Tan 
imprescindible necesidad y el justo y ponderado amor que por su tierra na- 
tiva siente el padre Renedo, le estimularon a la composición de su obra. 

Si alguna región reclamaba tal empresa, pocas pudieron compararse con 
la palentina; salvo las biografías publicadas por don Antonio Alvarez Re- 
yero en la Propaganda Católica, y las que don Juan Cortés y el padre Al- 
berto de los Bueis publicaron en el Día de Paiencia, modestos ensayos de 
su género y de reducidas proporciones, nada se había hecho en el terreno 
bibliográfico; sólo el entusiasta y decidido empeño de nuestro autor, era 
el elemento que de guía había de servirle para dar cima a su trabajo, y es 
justo reconocer que al servicio de aquél puso profundo estudio y largas 
horas de vigilia, dedicadas a compulsar documentos y libros en los que pu- 
diera hallar el dato que, cual pequeño grano de trigo, germinara lentamen- 
te con los cuidados de la investigación hasta producir la abundante y gra- 
nada mies, que a manos llenas nos ofrece el padre Renedo en los dos pri- 
meros tomos de su bibliografía. 

A la importancia que toda obra de este género tiene, añádese en la pre- 
sente la de la novedad del asunto, que hace pasemos rápidamente de una 
en otra página, siempre interesados con los datos referentes a escritores 
que, en la mayor parte de los casos, nos eran desconocidos. Y como curando 
el autor de atender a la despierta curiosidad del lector, reúne todo género 
de datos biográficos y completa los bibliográficos, no sólo con la ajustada 
descripción de los libros y manuscritos sino señalando artículos y opúscu- 
los, de cortísimas tiradas éstos, e impresos aquéllos en periódicos y revistas, 
3." ÉPOCA. — Tomo xli jq 



agS REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

La distribución de materias es, como corresponde a obras de esta índo- 
le, por orden alfabético de apellidos y la inserción de obras del autor, sin 
comentarios ni críticas, criterio ajustadísimo, pues el lector, al consultar las 
bibliografías, sólo busca información sobre el autor de quien indaga, no el 
juicio que al bibliógrafo mereció la producción del biografiado. 

Con verdadero deseo aguardamos los nuevos tomos de tan interesante 
publicación, en los que seguramente hallaremos nuevos motivos de elogio j 
aplauso para la labor del padre Renedo. 

V. C. A. 

Cosas anejas, por el Barón de San Petrillo, [don José Caruana]. Valencia. 
Vicente Fernández, 1919 ; xii + 106 págs. + i hoja sin foliar + i lámi- 
na; grabados en e! texto; en 4.* 

Justamente seleccionados en bien presentado volumen, aparecen al pre- 
sente varios de los estudios históricos, que justamente aparejaron al señor 
Caruana fama de cultísimo investigador. 

Dentro del terreno histórico, a cuyo linaje se dedica este libro, se in- 
sertan varios trabajos de índole genealógica, a los que pertenecen los in- 
teresantísimos sobre los Barones de Callosa, con nuevos documentos y apor- 
taciones; Un soldado de antaño, completa biografía del general don Antonio 
Caruana y Martín de Alcántara; de Re genealógica, dedicada al esclareci- 
miento del linaje de la Virgen Nuestra Señora; Un azulejo heráldico y 
el Señorío de los Cruilles en Alfará, al que sigue eí no menos interesante 
sobre los Señores de Alholat, familia de los Sorells. 

Estudios completísimos de topografía histórica son los dedicados a la To- 
rre de Porta-Coeli, Celda de San Luis Bertrán, Patraix, Topografía antigua, 
y Pontons, en los que no sólo señala el autor la peculiar historia de la lo- 
calidad sino cuantas particularidades atañen a los señores territoriales de 
ellas. 

Finalmente, Guía de Guias y las noticias que publica el señor Barón 
de San Petrillo de un Dietario del Marqués de Tejares, son otros tantos 
incisos de atrayente lectura, que aplican al lector a no dejar de la mano 
el volumen hasta terminar su conocimiento y estudio. 

Y es que a la restauración de los estudios históricos, a cuya tarea tanto 
se debe del esfuerzo de los escritores valencianos, sólo puede llegarse por él 
camino que el Barón de San Petrillo emprendió hace años y continúa en 
el presente libro, amando las glorias regionales, narrándolas para conoci- 
miento de todos, y cobijándolas bajo d dosel augusto de la Historia de 
España. 

V. C. A. 



nOrtAÉ BIBLIOGRÁFICAS 309 

Historiografía valenciana. Catálogo bibliográfico de Dietarios,, Libror 
de Memorias, Diarios, Relaciones, Autobiografías, etc., inéditas y refen- 
tes a la Historia del antiguo Reino de Valencia, por Francisco Almarchb 
Vázquez. Valencia, Tipografía "La Voz Valenciana", 1919. [1920] ; 434 
páginas en 4.* 

En pocas regiones de nuestra Patria se conservará de un modo^más 
terminante la gloriosa tradición de la antigua escuela críticohistórica que 
en la de Valencia ; paulatinamente, como obras de esta índole deben ser com- 
puestas y publicadas, para que la madurez del juicio de la composición se 
refleje con toda eficacia en el ánimo de los lectores, van realizando los va- 
lencianos el aportamiento de materiales que el hermoso edificio de su parti- 
cular historia reclama. Nada de vesánicas estridencias, ni de torcidas absor- 
ciones, que la sola falta de hechos propios justifica cuando tales excursiones 
Ipor el vedado ajeno son necesarias; las glorias de Valencia son stiñcientes 
para cincelar su florón en la Corona de Hispana. 

Recoger cuanto el cuidado de los hombres anotó referente a los fastos 
de su pueblo es labor importantísima; al lado de la noticia pueril halla el 
investigador la del acontecimiento que es clave que afianza y resuelve lo 
justo de sus aseveraciones; sin embargo, el valor de estos libros de memo- 
rias o dietarios, anónimos en su mayoría, considerados aisladamente mere- 
cen relativo crédito; su valor aumenta, hasta ser decisivo en muchas oca- 
siones, cuando, compulsados, coinciden en sus consignaciones. 

El examen comparativo de tales fuentes escritas, si bien ingenuas, de ex- 
cepcional valor por tal motivo, ajenas de prejuicios y consideraciones so- 
ciales, como particular índice de reservado cronista, era, por lo que se re- 
fiere a los de la región valenciana, de imposible realización, hasta el mo- 
mento en que nuestro compañero el señor Almarche ha publicado su obra ; la 
labor constante que desde hace muchos años viene realizando en los Archivos 
oficiales y particulares del Reino valenciano le han permitido conocer 
la existencia de multitud de manuscritos que la mayoría de cuantos nos de- 
dicamos al estudio de la privativa historia de aquel Reino considerábamos 
perdidos, gracias a su perseverante investigación se determina no sólo su 
existencia sino la Biblioteca o Archivo en que se custodian. 

Mas fuera tan valiosa aportación menguada prueba de los entusiasmos 
^ue d señor Almarche siente por el florecimiento de los estudios históricos: 
no se contentó con describir en su libro hasta ciento treinta y nueve manus- 
critos inéditos ; después del análisis bibliográfico más escrupuloso que de los 
mismos realiza, investiga y descubre en la mayor parte de los casos quién fué 
el autor de la obra, analiza su contenido y detalla en qué elementos concuer- 
dan unos y otros cronistas, entresaca de su contenido lo interesante y cu- 
rioso y cuanto justifica o destruye las opiniones de los historiadores valen- 
cianos que de los hechos por él relacionados trataron. 

De la larga serie de obras que el señor Almarche ha publicado hasta el 
presente, es indudablemente la que examinamos la más acabada y mejor com- 
puesta. Los tres incisos de su prólogo justifican palmariamente cuantas ala- 



300 NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 

banzas se le tributen; no las escaseamos nosotros, ciertamente, como no las 
hurtan tampoco cuantos, dedicados a la investigación histórica en los Archi- 
vos y Bibliotecas valencianos, sienten los beneficiosos resultados de la publica- 
ción de la obra de nuestro querido compañero. 

V. C. A. 



San Francisco, Cervantes y Valencia. Discurso leído en el aicto litera- 
rio-musical dedicado por la V. O. T. Franciscana a su hermano Miguel de 
Cervantes Saavedra el día 24 de noviembre de 1918, por Francisco Mar- 
tínez Y Martínez, Valencia, [Hijos de F. Vives Mora], 1919; 48 pági- 
nas + I hoja sin foliar + i lámina; en 4.° [Tirada de 107 ejemplares,] 

Algo de Bibliografía valenciana vicentista, por Francisco Martínez 
Y Martínez, Valencia, [Hijos de F. Vives Mora], 1919, [1920] ; 104 pá- 
ginas + 16 hojas sin foliar; en 4." [Tirada de 107 ejemplares.] 

En el año de 1888 y en el Almanaque de Las Provincias corespondiente a 
dicho año, insertó don Constantino Llombart un lindo artículo, intitulado: 
^'Valencia y los valencianos según Miguel de Cervantes" y en el que reco- 
gía algo de lo que el más esclarecido de nuestros autores consigfnó en amo- 
roso loor de Valencia. No podía pasar desapercibido tema de tan intenso 
atractivo al valencianísimo escritor don Francisco Martínez, tanto por su 
bien probado amor a Valencia como por su cultísima erudición en materias 
cervantinas, y así fué que lo atrayente del tema sugestionó su afición, y 
con paciente labor fué rebuscando en toda la producción cervantina los 
pasajes que a su nativa tierra se referían, formando un escogido florilegio, 
con eJ que rin(íe pleitesía a su Patria por mano del Manco Inmortal. 

Añádase que en el desarrollo de su tema emplea el señor Martínez correc- 
ta y armoniosa prosa y que en irreprochable edición presenta el libro y ha- 
llará el lector en tantas bondades el elogio que el acierto suscita. Mas el in- 
terés del estudio aumenta y en términos extraordinarios al hallar que la lámi- 
na que en el mismo figura es la reproducción del retrato de un caballero de! 
que por sus especiales rasgos fisonómicos permite al señor Martínez estam- 
par al pie: Retrato de Cervantes (?), de la colección cervantina de don Fran- 
cisco Martínez y Martínez. Aunque a la ligera, hemos de consignar núes-' 
tra personal impresión. Lo que primero atrae la vista es una enorme gola en- 
cañonada, que ocupa por lo menos un tercio de la superficie del retrato, que, 
como es lógico, previene y alarma, pues si ciertos préstamos pudieran admi- 
tirse en una ocasión, al ver que periódicamente se repiten, deben rechazarse 
en absoluto; aparte esto, la dureza de expresión del retratado es tan termi- 
nante, que más que hombre de letras, recuerda aventurero conquistador de 
Indias. 

En cuanto a la procedencia del lienzo, según particulares noticias que 
nuestro buen amigo el señor Martínez nos ha suministrado, podemos consig- 
nar "que lo trajo de Toledo con ©tro de señora (que poseo) y algunas otras 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 3oi 

-cosaSf un chamarilero hijo de Utiel, que ya murió...". Las dimensiones dd 
iienzo son 58 x 48 centímetros. 



Codsignábamos anterionnente que el señor Martínez no desperdicia me- 
dio ni ocasión para enaltecer las glorias valencianas; así es que aprovechan- 
do el celebrarse el V aniversario de la muerte del esclarecido Apóstol San 
Vicente Ferrer, quiso perdurara el entusiasmo valenciano con algo más que 
las atrayentes y deslumbradoras fiestas con que la ciudad que le viera nacer 
recordó su centenario. 

Y nada fuera tan otportuno a este intento como reunir en un elegante 
libro, primorosamente prsentado, la serie de Vidas que del Santo se escri- 
bieron e imprimieron en Valencia, engalanando la perfecta descripción bi- 
bliográfica y las más de las veces relación de contenido, con atinadísimas in- 
vestigaciones biográficas de los autores de ellas, avaloradas con datos inédi- 
tos, que hacen sea este libro, bajo tal aspecto, de consulta necesaria para el 
que desee conocer a fondo las peculiares existencias de Miguel Pérez, Vicen- 
te J. Antist, Francisco Diago, Juan Gavaston, Vicente Gómez, Francisco 
Gavaldá, Serafín T. Miquel, Francisco Vidal y Mico, Tomás Merita y Lla- 
cer y tantos otros esclarecidos ingenios valencianos ; y como si fueran pocos 
tantos aciertos, completa el señor Martínez el volumen insertando hasta vein- 
ticinco documentos, en su mayoría inéditos, referentes a los autores que de 
San Vicente Ferrer escribieron. 

V. C. A. 

£.1 poema moral Trabajos y Díaz, de Hesíodo, Primera versión castellana, 
por Miguel Jiménez Aquino, ilustrado con los dibujos de Flaxman. [Ma- 
drid, Imprenta "Tordesillas", 1919] ; 128 + 30 págs. 4- i hoja sin foliar 
-|- i lámina; grabados en el texto; en 8." Eti la segimda paginación de la 
obra con portada independiente, el pequeño poema Afrodita y Anquises. 

Convencido el culto escritor señor Jiménez Aquino que la virtualidad de 
las obras literarias es tanto mayor en cuanto reflejan y muestran la realidad 
de la que toman sus elementos, que el autor engarza luego con las galas de su 
imaginación y lenguaje, volvió los ojos hacia la literatura griega, tan olvida- 
da al presente, que el solo intento de su divulgación mereciera los mayores 
elogios. 

La intensa vida de Hesíodo suministra a nuestro autor campo apropiado 
en donde lucir sus condiciones de depurado crítico, y como tal va reconstru- 
yendo paso a paso la del cantor griego, que en el cultivo del campo halló 
manera de reconstruir su patrimonio y de componer im poema de eterna ju- 
ventud y renovación, como los frutos que la reja de su arado periódicamente 
arrancaba a la madre tierra. 

No sólo es motivo de inspiración para Hesíodo el que consignado queda; 
también las disputas que con su hermano Feries tuvo, motivadas por la heren- 
cia paterna y de las que fuera víctima en su peculio el poeta. Para inspirar 



3o2 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS T IfUSBOS 

niás nobles sentimientos a su hermano, para imbuirle el culto a la justicia y 
a la virtud, compuso Hesíodo el poema Trabajos y Díaz. Al verismo e interés 
real que señalábamos, únese el de la concepción ética que le anima y que 
hace sea de capital interés. 

Tales antecedentes justifican la acertada iniciativa que traduciendo el 
poema se impuso el señor Aquino, quien la llevó a cabo con tal pulcritud y en 
forma tan rotunda y varonilmente poética, que sus estrofas castellanas vi- 
bran con todo el ritmo y plenitud de nuestro armonioso lenguaje. 

Completan el libro interesantísimas notas al poema de Hesíodo, la inser- 
ción del pequeño poema Afrodita y Anquises, correctamente traducido, y 
unas sucintas biografías de los artistas de los que figuran obras en el libro, 
F. Boucher, J. Flaxman y Guido Reni. 

A tales aciertos añádase el de la lindísima presentación del libro, acredi- 
tativos todos ellos del depurado gusto dd señor Jiménez Aquino. 

V. C. A. 

Historia de la Universidad de Valladolid. Bulas Apostólicas j Privile- 
gios Reales otorgados a esa Universidad. Transcripción y nota» por don 
Mariano Alcocer Martínez, jefe de la Biblioteca Universitaria. Valla- 
dolid, Imprenta Castellana, [1919] ; anteportada + portada + 236 págs. 4- 
2 hojas sin foliar + 9 láminas; en 4." 

El Estudio particular de la iglesia abacial áe Santa María la Mayor, fun- 
dado por el inolvidable conde don Pedro Ansúrez, es el embrión de la Univer- 
sidad de Valladolid. A portir de este momento la necesidad docente que su 
erección remediaba hace que para su progreso compita:i papas, reyes y aba- 
des; así vemos que Alfonso VIII declara libres de todo pecho y derecho a 
los estudiantes y lectores que a sus enseñanzas concurran. 

El Papa Urbano IV, en 1262, identificado en absoluto con el pensamiento 
de Alfonso VIII de promover la cultura, consigna en su Breve expedido en 
Viterbo: "que para que una antoroha de tanta claridad no se extinga en 
perjuicio de las Letras, acudir por nuestra parte para que luzca aún más fuer- 
temente que hasta ahora, concedemos por la autoridad de los presentes a to- 
dos y a cada uno de los doctores, maestros y estudiantes que concurren a ese 
Estudio, de cualquier facultad que sean, que gocen de los privilegios, indul- 
gencias, libertades y preeminencias que los maestros y estudiantes de París 
o de cualquier otra parte donde haya estudios generales". 

En 1346, Clemente VI, a instancia de Alfonso XI, aumentó la dotación 
universitaria en 20.000 maravedís, y merced a la Bula del mismo Papa, da- 
tada en Aviñón en 31 de julio del referido año, la Universidad que hasta di- 
cha fecha se denominaba Real, es elevada a la categoría de Pontificia, es- 
tudiándose en ella todas las facultades, excepto la Teología, que no se cursa 
hasta el reinado de don Juan II. 

Gustosísimos iríamos entresacando de las disposiciones que con todo cui- 
dado, interés y acierto consignó el señor Alcocer, las que juzgáramos más de- 
finitivas para demostrar la importancia de esta Universidad; mas en la impo- 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 3o3 

sibilidad de hacerlo, sirva de resumen el hecho de que al mediar la XVI cen- 
turia eran cinco las cátedras de Filosofía, ocho de Leyes, siete de Cánones, 
cinco de Medicina, catorce de Teología, una de Griego y una de Hebreo. 

Su alto nivel intelectual no decae por un momento y es justificativo del 
dictado de Universidad Maiyor, que conservó hasta 1824. 

La natural satisfacción que la lectura de tan interesante libro nos pro- 
porciona adquiere mayor grado en consideración de que su estudio se debe 
a uno de nuestros queridos compañeros, honra de nuestro Cuerpo, que desde 
la jefatura de la Biblioteca Universitaria viene haciendo palpable y ma- 
nifiesta la intensa labor que desde hace años realiza, aJiora con este libro, 
antes con la publicación del no menos atrayente sobre la "Historia de la Uni- 
versidad de Valladolid transcrita del libro de Bezerro, que compuso el R. P. 
Fr. Vicente Velázquez". Fueran sólo estas dos obras muestras de la actua- 
ción del señor Alcocer y justificarían con exceso el aplauso que le tributamos, 

V. C. A. 

Memoria histórica de la Real Academia de la Historia, desde 16 de 
abril de 1919, hasta 15 del mismo mes de 1920, redactada por acuerdo j 
mandato de la misma por el excelentísimo señor don Juan Pérez de Guz- 
MÁN, su secretario perpetuo, y leída... para conmemorar el CLXXXH ani- 
versario de su creación. Madrid, Tip. de Fortanert, 1920; 74 paga, -j- i 
hoja sin foliar; en 8.* 

La especial y docta minuciosidad con que el señor Pérez de Guzmán re- 
gistra en la anual Memoria que redacta cuantos sucesos se refieren al des- 
envolvimiento de los estudios históricos en nuestra Patria, hace que con ver- 
dadera impaciencia sea de lodos esperada su publicación. 

Y cierta cosa es que la del presente año, que examinamos, no defrauda 
nuestra curiosidad. Aparte el espacio consagrado al cambio del personal aca- 
démico y en el que se registran bajas tan dolorosas como la de los inolvida- 
bles maestros Vignau e Hinojosa, timbres de gloria no sólo de aquélla docta 
Corporación sino también de nuestro Cuerpo, en el que su recuerdo, inicia- 
tivas y servicios perdurarán siempre como ejemplarísimos, aparecen intere- 
santísimos datos sobre las publicaciones académicas, entre las que destaca 
el Boletín, "vasta enciclopedia de los estudios históricos", como acertada- 
mente la califica el señor Pérez de Guzmán. 

La interesantísima colección de Cortes se enriqueció con la publica- 
ción del tomo XLH de las de Castilla, en el que se continúan las celebra- 
das en Madrid en 1623, comprensivo de las actas de 5 de agosto de 1624 
hasta 4 de julio de 1625. La publicación de las Crónicas anónimas de 
Sahagún, que está haciendo el señor Puyol, ei libro sobre la Moneda es- 
pañola del señor Vives; líosén Diego de Valera y el Árbol de Batallas, 
4t\ Marqués de Laurencín, y los Refranes valencianos del padre Galiana, 
publicados por V. Castañeda, son otras tantas muestras de la actividad 
académica. Considerando el señor Perea de Guzmán la importancia 
«xoepcional de los estudios bic^ráficos, redactó las necrologías de don 



304 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Eduardo de Hinojosa, de don José Salvador y Barrera y de don Vicente 
Vignau, verdaderos modelos por su acertada composición y justo relieve con 
que aparecen los biografiados. 

El elevado concepto que a nacionales y exranjeros merece la Acade- 
mia, es causa de los donativos que para la ampliación de su eficacia social 
y científica recibe. Descuella en primer lugar el que recibió por disposición 
testamentaria de don Eugenio M. O. Dognée, correspondiente en Bélgica, 
de su numerosa biblioteca comprensiva de 4.891 volúmenes de Historia, 
Derecho, Bellas Artes, Geografía, Literatura, Ciencias y Diccionarios. Tam- 
bién debemos anotar entre los donativos el de las Ordenanzas del cuerpo 
de Dios, hecho por don Antonio del Solar y los interesantísimos debidos 
al señor Baüer, constitutivos al presente de la Colección Istúriz-Baüer, 
que conserva la Academia en su Biblioteca. 

Con ser tan interesantes los datos anteriormente consignados, entiendo 
que el capitalísimo que encierra la Memoria histórica es el referente a la 
creación en los Estados hispanoamericanos de Academias de la Historia, 
correspondientes de la de España. Las peticiones y deseos son verdadera- 
mente alentadores y demostrativos del nuituo y entrañable aprecio que 
existe entre nuestra Patria y aquellos Estados que brotaron por nuestro des- 
cubrimiento ^ civilización. 

Completan la obra del señor Pérez de Guzmán cuatro interesantes apén- 
dices, referentes a las variaciones del personal académico, premios a la 
virtud y al talento, resumen de los puntos de residencia, oouipaciones y car- 
gos del padre Fita y obras publicadas por M, Dognée. 

Es, en resumen, indispensable obra de consulta para todo el que desee 
conocer el desenvolvimiento histórico en España, y por cuya redacción me- 
rece justos elogios el señor Pérez de Guzmán. 

V. C. A. 

Ideícas y comentarios, por Q[uílez y C[ano], Silvio. Alicante, [Viuda 
de J. Rovira López.] 1919; iv -f- 130 págs. ; 16 X 10 cm. 

lEn un tomito tan agradable por su aspecto externo como interesante 
por las ideícas que contiene, ha reunido el señor Quílez pocos más de cien 
pensamientos sobre distintos temas, redactados con brevedad, por entender 
el autor que "hoy todo es rápido, breve y concreto; nada de perder el 
tiempo en extensas e inútiles divagaciones". 

Versan estos breves comentarios sobre arte, pedagogía, feminismo^ 
libros, niños, y algunos, los menos, sobre sociología; pero en todos ellos 
se advierte una marcada tendencia hacia los temas pedagógicos y una 
señalada predilección del autor por los niños. Si no fuera el señor Quílez 
un competente bibliotecario, sería de lamentar que en él se hubiera ma- 
logrado una gran vocación pedagógica. 

Que es un bibliotecario de los que sienten su profesión lo demuestran 
sus comentarios sobre libros y bibliotecas, de especial interés para nos- 
otros; hay en ellos juicios tan atinados como el que compara la manía de 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 3o5 

algunos editores de ocultar la fecha de sus libros con la de algunas se- 
ñoras que tratan de quitarse años, sin conseguir, dice atinadamente el autor, 
más que "sembrar el recelo en todos los que miran y admiran a libros y 
mujeres". 

He aquí otra ideí^a que copiamos para que el lector juzgue por sí 
mismo: "Como hay terrenos baldíos que son verdaderas manos muertas, 
hay también muertas inteligencias en las grandes bibliotecas particula- 
res. Yo no pretendo con esto la transformación del producto, pero si, por 
ejemplo, colocamos nuestras riquezas (es un decir) en los Bancos de Crédito 
para su movimiento y transfusión, ¿por qué no habíamos de hacerlo igual- 
mente con las literarias, depositándolas en las Bibliotecas del Estado para 
despertar de la ignorancia a tantas y tan dormidas inteligencias?" 

Si para muestra basta un botón, por la que acabamos de copiar podrá 
juzgarse del interés y amenidad del libro de nuestro compañero, que ha 
logrado cumplir la máxima : delectando pariterque muñendo. 

R. R. P. 

Algunos documentos y cartas privadas que pertenecieron al se- 
gundo Duque de Gandía don Juan de Borja. (Notas para la Historia 
de Alejandro VI), por José Sanchís y Sivera. Valencia, 1919; 150 pá- 
ginas en 4." + 5 láminas. 

Tomando como base principal unos dociunentos del Archivo Catedral de 
Valencia, ha publicado el presente folleto el señor Sanchís y Sivera, canónigo 
en aquella iglesia. 

El fin primordial de la publicción es contribuir al estudio histórico de 
reivindicación de la memoria de Alejandro VI, que varios tratadistas ex- 
tranjeros ya han iniciado, entre ellos el ilustre Pastor, en su Historia de los 
Papas. Estudiado hasta ahora por protestantes y por extranjeros, no utili- 
zando los documentos españoles sino los de los enemigos de los Borjas. no 
parecerá raro que la figura de Rodrigo Borja sea una de las más tétricas de 
la historia. Sin que para el señor Sanchís sea un modelo de virtudes, cosa di- 
fícil en su época, Rodrigo Borja ha sido en muchos puntos de la vida eviden- 
temente calumniado, y a remediar esto viene el libro que nos ocupa. 

Unos 46 documentos, en su mayoría cartas de carácter familiar, son los 
que el señor Sanchís va poniendo sucesivamente a nuestra vista, Eji ellos se 
van viendo las bodas del Duque con doña María Enríquez, con las instruccio- 
nes del Papa a su sobrino que, por su delicadeza, muestran a Alejandro VI 
como un carácter ordenado, pacífico, ingenuo y animado por un gran corazón ; 
los alegres y gastosos viajes del Duque por Barcelona y Valencia, que tan mal 
efecto producían en el Papa ; la vida ordinaria de los Duques en Gandía y en 
Lombay, "verdaderamente regia", a juzgar por los libros de cuentas (nota- 
ble la de un juego de cañas) ; la importancia que don Juan de Borja tenía en 
la Corte romana, segnin muestran curiosísimas cartas de sus principales perso- 
najes, César Borja, carcíenal Carvajal, datario Juan Llopis, etc.; las relacio- 
nes entre el Papa y la Corte de Ñapóles y la boda de don Jofre de Borja 



l06 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

con doña Sancha de Aragón ; el enojo del Papa por la vida agitada de su so- 
brino, que se aburría en Lombay sintiendo la nostalgia de la vida romana y 
que trataba de convencer a Su Santidad para que le dejara ir a Roma, donde 
había de ser violentamente asesinado (14 junio 1497). 

Como apéndices se insertan las capitulaciones matrimoniales del Duque 
con doña María Enríquez, la carta de pago de la dote y un inventario de las 
ropas y cosas de don Juan de Borja. Avaloran el libro varios retratos de los 
Borjas y facsímiles de algunos documentos. 

Cada documento y cada hecho de la historia general o particular de los 
Borjas que de ellos se cita están ilustrados con eruditísimas notas del señor 
San chis. 

Acaso hu1)iera resultado más claro poner los documentos por separado en 
lugar de intercalarlos en el texto, con lo que se habría seguido mejor el hi- 
lo del relato ; pero siempre se ve con agrado la tendencia del autor a enaltecer, 
ateniéndose a los datos históricos, "la colosal figura del que había de ser 
por la calumnia motivo de ludibrio y escándalo; el gran político, el carácter 
de hierro, el definidor de los negocios más intrincados, el que salía victorioso 
en las más difíciles situaciones de su agitada vida política". Nos parece lauda- 
ble la dirección del señor Sanchís, encaminada a rehabilitar uno de tantos 
puntos obscuros de la Historia de España en su relación con el extranjero, y 
de desear es que su libro incline a algunos escritores españoles que tratan de 
estos asuntos a ejercer una severa crítica histórica sobre los documentos 
referentes a los Borjas. 

A. G. P. 

La Infanta Carlota-Joaquina y la política de España en América, 

1808-1812, por Julián M.* Rubio. Madrid, etc. mcmxx, Bibl. de Histo- 
ria Hisp.-Amer. ; 4.°; xii + 306 págs. 

Inicia la nueva Biblioteca Hispanoamericana sus tareas de publicación 
con este volumen de monografía. Excusado está decir cuan fundado y es- 
timable en su propósito cultural, ya que, a base de los riquísimos archivos es- 
pañoles, V. gr., de Indias, Simancas y otros de no menor cuantía, dados sus 
fondos documentales, dará sucesivamente libros de gran formato y elegante 
editorial sobre la historia de la América española. Ella está falseada y des- 
viada por la hispanofobia, vigente aún desde su auge patriótico en 1810, sus- 
tentada por las burguesías extranjeras allí avecindadas y por el criollismo 
intelectual y rastacuero, que establecen entre ambos una puja latente de 
exhibición patriota de tendencia desnacionalizadora, basándola en el des- 
amor a España, que, sépase bien claro, es desamor a nuestra América, 
considerando^ a aquélla como extranjera cuando nos es consubstancial, dada 
la unidad de civilización hispánica que desde el siglo xv disfrutan los pue- 
blos del fragmentado bloque racial; es <íecir, España, Portugal, Brasil y 
América española. 

El breve prólogo de don Antonio Ballesteros contiene sucesivo el elo- 
2:10 de U Infanta, apunta la reivindicación de su vida privada y presenta com 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 307 

encomio al autor. Para el Catedrático de la Central, con criterio patriótico; 
**es doña Carlota, ante todo, un alma española, españolísima, de buena cepa, 
hermana de aquellos piqueros de Bailen que humillaron las águilas triun- 
fadoras de los campos andaluces. El rasgo de las joyas pinta por sí solo 
un carácter; bien hace el autor al compararlo con el realizado en el siglo xv 
por la gloriosa Reina castellana" (vn). 

Según el ilustre Académico, favorable a la Infanta, "sus gestiones 
con los nacionalistas argentinos demuestran hasta qué punto apreciaron és- 
tos sixs preclaras dotes de gabernante" (xi). Ya sabemos que estos polí- 
ticos no rivalizaban precisamente con Canning y con Pitt al creer en una 
hermana de Fernando VII, aquel a quien decían los revolucionarios paisanos 
**nuestro muy amado soberano", subrayando su humana intención. Incide 
en la leyenda de las "veinte naciones", y en la unión "por el amor", de la _ 
que decimos raza hispánica, cosas muy siglo xix, en que no se cree mucho. 

El autor expone paulatinamente, muy metódico, su materia. Veamos la 
proyección neutral que le formamos ^. 

Veamos estas reflexiones, extemas al autor. 

El estudio de los documentos y los capítulos da la impresión de la po- 

I En el cap i trata del traslado y asiento de la Corte al Brasil y recuerda ti 
«útil pensamiento del mariscal Foy : "Portugal era como la débil embarcación que, 
encadenada a la nave de Inglaterra, seguía tras de su estela" (i). 

En el II, analiza la familia real, dedicando sendas semblanzas al Regente, la In- 
fanta, don Pedro Carlos y el Príncipe de Beira. Cita que Euclides da Cunha dijera 
que Juan VI "fué un raed'ocre, pero fué un predestinado..." (11). 

En el iri, los ministros y favoritos : Conde de Linhares, Vizconde Amadia, Mar- 
qués Aguiar, j Lobato, y Fresas, están exhibidos. 

En el rv, el cuerpo diplomático ; allí se destacan Lord Strangford y el Marqué* 
de Casa Trujo, señalando bien los objetivos de la política (véase pág. a8) y la 
perspicacia del Ministro español. 

En el T, las intrigas cortesanas; delinea los dos grupos rivales, a saber: i.*, el 
de Lord Strangford, Linhares, Lobato; 2°, el de la Infanta, Sidney Smith, Presas. 
Y el grupo neutral de Casa Irujo, Mgr. Gallepy, das Galveas. 

En el vr presenta las tendencias portuguesas anexionistas platensea, iodicando 
la nota Linhares, 1808, y la misión Curado_ 

En el vir expone los derechos a la sucesión de la Corona de España por parte 
de la Infanta y menciona su famoso manifiesto del 19 agosto 1808, cuyo sentido 
lo atenuó el del 20 agosto de don Pedro Carlos. 

En el viri sitúa las negociaciones con los patriotas porteños, y el conato de »iaje 
de la Infanta. 

En el IX habla de los tanteos y propaganda personal que la Infanta híio entre 
políticos y militares españoles. 

En el X trata de las primeras gestiones de Casa Irujo, el reconocimiento de los 
derechos de la Infanta, y la protección de Lord Strangford. 

En el XI marca las conexiones de la revolución del 25 mayo 1810 con ta Infanta. 
Trara sus instrucc'ones a Contuci (véase pág. 91) y señala con acierto al decir que 
"la política inglesa se encaminó a dividir el imperio colonial español en América, 
impidiendo a la vez la reunión de los dos grandes imperios coloniales español y 
jMrtugués en una sola persona, pues logrando esta división oonseguiria •eguramen- 
te la hegemonía económica" (pág. 98). 

En el XII analiza laudatorio la donación que la Infanta hiciera de mu joyiK 
(réase sa íaventario, nota, pág. 113) para la defensa de MontcTideo, y ta 



308 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

breza de políticos en España, todas unas intrigas pequeñas se debaten a tra- 
vés de la narración; dominando con el genio inglés está Lord Strangford; 
en su torno vive el retoricismo y la incomprensión de patriotas y realistas, 
no nos engañemos, como miembros de una raza indivisa. La Infanta, afir- 
mando un derecho divino frente a Bolívar, que empieza a crecer en poder 
y gloria sobre un continente, intenta cohonestar los ideales de empuje de 
nuestros pueblos nuevos, guiados entonces por minorías audaces y protegidos 
por el pueblo más político: Inglaterra. Los políticos españoles liberales, en- 
cerrados en su horizonte peninsular, hablando a la América española como 
ideólogos ridículos, v. gr. : "La nación española sabrá atender a todos los 
puntos de su vasta monarquía y la liberalidad del nuevo sistema que va a san- 
cionarse por la constitución, asegura su integridad" (241). Naturalmente coa 
estos estadistas lo que decimos desmembración del Imperio — y no revolu- 
ción — era precisa; no concebían reformas jurídicas, revisión diplomática 
y arreglo financiero, sino escasamente snobismo traducido de enciclope- 
dismo varioloso. La Independencia era lo político, lo vital en 1810; lo de- 
más es literatura patriótica. 

Podemos indicar sobre la Infanta que su patriotismo le impidió arraigar 
en sus nuevas residencias de Portugal y Brasil, a los que creemos nunca 
comprendió; que las guerras com© éstas, ambas de la Independencia, no tuvie- 
ron solución puramente militar al decidirse d triunfo en su favor; que 
el obsequio de las joyas, dados los sucesos históricos pertinentes, fué un 
acto no político, y que el Marqués de Casa Irujo fué quien la comparara 
(véase doc. XXX, pág. 243) con Isabel I en su oficio diplomático. 

nvmada política adversa del Regente y Lord Strangford sobre tin empréstito al res- 
pecto. 

En el XIII se ocupa del fracasado bloqueo de Buenos Aires, y de los movimien- 
tos de tropas portuguesas en son de observación. 

En el XIV analiza la intervención portuguesa en el Río de la Plata. 

En el XV se dedica a estudiar el primer tratado de pacificación. 

En el XVI relata las incidencias de Linhares acerca de los derechos eventuales 
de la Infanta. 

En el XVII comenta el reconocimiento de la sucesión de la Corona por la« Cortes. 

En el xviii esboza la actividad de Linhares, Strangford, Casa Irujo y la Infanta. 

Tal es, pues, previo examen íntimo, el contenido del libro del señor Rubio. Le 
añade 60 documentos del Archivo Histórico Nacional, como apéndice y una biblio- 
grafía final. Extraña sobremanera que frecuentemente los textos aparezcan mutila- 
dos en la narración con líneas de puntos, sin indicar el autor la razón : el suspicaz 
▼era allí el lápiz de la censura. La lectura de la correspondencia de Casa Irujo tiene 
interés ; una buena parte de ella aparece citada en el libro, indicándose procedencia. 
La correspondencia de Lord Strangford y del almirante Sidney Smith creemos sería 
aclaratoria. El señor Rubio no se cansa de llamar "colonias" a nuestros países; contra 
lo cual ya hemos dicho existía el que decimos Católico Hispano Imperio, 1492-1810; y 
por sus razones jurídicas. Tiene la sugestión patriótica, v. g., "el honor nacional fué 
pisoteado orgullosamente por Napoleón" (42) ; pero su estilo y expositiva es muy 
correcta y su técnica monográfica igualmente, aunque no indica en tina introducción 
el sentido, plan y fuentes de su trabajo. Podía haber agregado varios facsímiles y 
dar una pauta de las notas de Casa Irujo. La proporcionalidad del libro y sus partes 
arroja este cómputo: texto, págs. i a 183, Apéndice a pág. 295, y Bibliografía a pá- 
¡Cina 305. 



XOTAS BIBLIOGRÁFICAS ^Of 

Rubio acoge con ingenuidad quizá el desacreditado criterio de Mitre 
sobre la revolución argentina americanizada, que avoca a Buenos Aires la 
primacía emancipadora en nuestra América, lo cual es alli un sistema diso- 
ciador y de un patriotismo agresivo, que resta simpatías a la Argentina 
entre todos los pueblos afines de la América española. Ella está tan nece- 
sitada de cohesión, después de un siglo como el xix, que ha sido eficaz 
que se viviera en el aislamiento parroquial de patriotismo burgués extran- 
jerizado y antihispánico; porque él ha acentuado los rasgos fisonómicos y 
aporta a la futura y ansiada Unidad, la tonalidad personalista que rompe la 
monotonía, avivancfo las variedades en la comunidad de los pueblos hispánicos. 

Es, pues, un libro panegírico para la Infanta Carlota. El autor parece 
olvidar que esta Infanta estaba casada con el Regente de Portugal, que 
todos sus proyectos, a ser realizados, hubieran beneficiado a este inepto. 
Este matrimonio, dividido, de miopía política además, al ofrecer a las so- 
ciedades de los Virreynatos el espectáculo indecoroso de una desavenencia 
doméstica, pertinaz e irresoluta, coreaba una frivolidad cortesana despre- 
ciable. La Infanta, en su ideología, era una absolutista, si acaso los "revo- 
lucionarios" porteños la aceptaban, la intervención altanera de Lord Strang- 
ford fué eficiente; verdad que existiendo Moreno y Castellí, dos hombres 
de ideales, conscientes y peligrosos, el éxito aparencial de la República esta- 
ba salvo. Irle a la América española hablando en pura y tonante monar- 
quía absoluta estando sus minorías cultas en gran inquietud espiritual y 
la imaginación llena de romanticismo político era quizá cómico, y cosas 
de Infanta cuyo talento político no era precisamente el de Carlos V, Cis- 
ñeros y Felipe II. En la vida de la Infanta se palpan los pernicioso, efec- 
tos de la enseñanza patriótica. Pasó a vivir a Portugal y — ^allí como en 
Brasil — nunca tendió a acercarlo a España con modo, ni a éste con el 
resto de nuestra América, mediante el halago de la humana vanidad locaL 
Tuvo el arte infeliz — ^propio y vigente en la gente de su cuna — de pre- 
sentar lo español como excluyente en los matices territoriales del Imperio 
trasoceánico, que vulgamente se dicen nacionalismos. En nuestra doctrina 
del panhispanisrno , lo hispánico — no lo español — es la confluencia de las 
variaciones "nacionales" de todos los pueblos hispánicos sin excepción, in- 
sinuando las matrices españolas, ya como originarias, ya como funcionales, 
pero sujetas con discreción política a la actual dinámica social. 

La "Biblioteca de Historia Hispanoamericana" creada bajo los auspicio» 
de 3U majestad el rey don Alfonso XIII, reconoce como presidente hono- 
rario a prelado tan ilustre como monseñor Ragonessi, Nuncio en España, 
que tanto se interesara por los problemas criollos en su feliz Intemuncia- 
tura de Bogotá. Está fundada y dirigida por personas tan expertas como 
el Conde de Cedillo, el señor Ballesteros Beretta, prestigiosos académicos 
de la Real de la Historia, y el doctor Rivas Groot, notable historiador y di- 
plomático de Colombia, quienes a su competencia científica unen un alto 
sentimiento de raza, que entendemos es base y motor en las modernas em- 
presas de lo que llamamos inteligencia interhispánica. La Biblioteca ha 
asociado a sus tareas un selecto grupo de investigadores especialistas 



?Í0 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

canto de España como de nuestra América. El plan de sus publicaciones 
es tan vasto, tan comprensivo y de tal penetración en la trama interna y 
en el desarrollo exterior, en la historia de nuestros países, que la aporta- 
ción de su caudal librario será definitiva, el tiempo andando, en la recons- 
titución del sentimiento territorial neto, y espíritu de civilización común 
para los pueblos del antiguo Católico Hispano Imperio, 1492-1810, y no 
coloniaje, como se dice. A ellos que se concentrarán en su nueva Unión 
— según nuestra doctrina dtel "Panhispanismo", planteada como derivación 
del imperialismo — , dada la marcha lógica de la política internacional para 
el porvenir del Poder Naval de nuestra raza, emplazada a uno y otro lado 
del Atlántico Océano. 

J. F. V. S. 
Madrid, i." mayo ip20. 

Bí Libertador Bolívar y el Deán Funes. Revisión de la Historia 
argentina, por J. Francisco V. Silva. Madrid, Sociedad Eapañola de 
Librería (s. a.) ; 421 págs. en 4." 

En las páginas de este libro "no se trata más que de invalidar y des- 
truir la antipatriotería argentina y de anular los letales efectos de ese 
veneno que, con honrosas excepciones, ha infiltrado en las venas de las 
generaciones argentinas el odio a España y a los restantes países de la 
América hispana, y con que todavía se abreva el corazón de los niños ar- 
gentinos en las escuelas, donde se estudian los pésimos y disparatados tex- 
tos que el Gobierno de Buenos Aires impone, desde 1810, a todo el país; 
textos en los cuales se niega toda virtud a España, se calumnia y desfigu- 
ra a Bolívar, se deforma a Solano López y se adultera sistemáticamente 
ía verdad de la historia patria". 

Estas palabras del autor, fiel expresión del espíritu que informa el 
libro, compendian el doble interés que para nosotros tiene: para el historió- 
grafo, como rectificación de errores que se han inveterado en la aprecia- 
ción de la vida política de Argentina en su turbulento siglo xix ; para 
el español, como producción de un hervoroso hispanofilismo. Al oponer 
el señor Silva los rancios prestigios culturales de Córdoba del Tucumán, 
"la única verdadera y perdurable capital histórica de Argentina", al ex- 
tranjerismo novísimo de Buenos Aires — no para suscitar intestinas dis- 
cordias, sino des(íe el punto de vista de un generoso patriotismo verda- 
deramente nacional — •, conviértese en paladín de la influencia española, 
mantenida en la ciudad pampeana por su vieja Universidad. 

No es fácil resumir en pocas líneas cuanto el autor expone en su obra. 
Alrededor de la figura del deán Funes, cuya biografía esboza, van sur- 
giendo todos los personajes en cuyas manos estuvo la dirección del pueblo 
"argentino, y sus actos, que fueron desfigurados por la pasión partidista, 
^son juzgados por el autor a la luz de cuantos documentos ha allegado 
•para fundamentar sus afirmaciones. Estos documentos, cuya importancia 
no hay que ponderar, son insertos al final de la obra, divididos en cuatro 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 3ll 

gropoe: La giicrra de la Independencia, Documentos relativos al Deán 
Funes, Correspondencia del Deán Funes con el Libertador San Martín en 
Guayaquil. 

Por la importancia que para nosotros tiene cuanto a la América espa- 
ñola se refiere y el interés que en las relaciones futuras ha de tener un 
renacimiento de cordialidad, nacida de recíproca apreciación más exacta, 
la aparición de obras como esta del señor Silva debe ser saludada con sin- 
cero reconocimiento por todos. 

B. S. A. 

La Torre de Hércules, por F. Tettamancy Gastón. Impresiones de este 
antiquísimo faro, bajo su aspecto histórico ^ arqueológico. 2.' ed.. La Co- 
ruña, etc., 1920; 4.*, 208 págs. 

Un historiador tan diestro como el señor Tettamancy en los temas 
.regionales de Galicia, tiene el discreto acierto de ofrecer sobre el legen- 
dario faro herculino que "y^^guese gallardo, en posición augusta", 
en su decir, esta monografía de divulgación, manuable, límpida, nutrida de 
exposición, y sin retórica de encargo. El carácter de su trabajo lo expli- 
ca en el prólogo; allí se lee: que "lo fundamenta una recopilación de aque- 
llo conocido y ampliación de lo que estaba por conocer para el lector 
profano" (10) ; y en verdad que la trascendencia que la Torre tiene en 
la historia la hacía acreedora a tal labor de difusión. 

En la I.' parte, el autor estudia las cuestiones del golfo de los Arta- 
bros y situación de La Coruña y los grabados rupestres de la península de 
Ja Torre. Sigue en esto las investigaciones de los peritísimos arqueólogos 
Cabré y González del Rio, que cita, relativas a Punta Herminia y Polvorín 
jde Monte Alto, de cuyas peñas insculturadas da diversas fotografías coa 
referencias a ese culto simbólico. 

En la 2* parte Tettamancy expone más en concreto acerca de la 
Torre de Hércules, advirtiendo que Istrio Ethico y Paulo Orosio, de los 
siglos IV y v, fueron quienes dieron primera noticia (59) y señala la 
serie de los que la mencionaron. Su alto prestigio bien insinuante- 
mente lo afirma: "una torre fabricada por Hércules, Híspalo o Brígo; 
reparada por César, provista de un maravilloso espejo que descubría las 
naves enemigas a una distancia mayor de cien leguas, erigida, según 
unos, en gracia a una imaginaria beldad, y en el sentir de otros, para 
perpetuar la memoria de tres poderosos monarcas y servir de panteón a 
■sus cenizas, son indudablemente circunstancias tan extraordinarias. ." (57). 

En lo relativo a la inscripción y patria del arquitecto Cayo Sevio Lu- 
pus, recoge las opiniones históricas y epigrafistas, v. gr., del Rey Sabio, 
•del canónigo Molina (siglo xvi), Ocampo, Por reno, del canónigo del Hoyo 
(siglo xvii), Méndez Silva, padre Sarmiento, Comide, padre Flórez, de 
los que trae textos y los comenta. Sobre la lección de la inscripción, trae 
las versiones de Vedia, Rada, Hübner, el consulado de Coruña, Coraide, 
Murguía, Barros, Fita (págs. 96-109) y la fotografía que obtuvo Mosquera 
»en 1919 (112). 



3 1 2 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

La importante inscripción lapidaria según la lección y versión del epi- 
grafista padre Fita, dice como sigue, y nosotros la expondremos paralela- 
mente : 

MARTI Marti Aug (nsto) Sacr(\im) 

AVG. SACR CXaius). Sevius Lupus, Architectus 

G. SEVIVS Aeminiensis Lusitanos ex, vo{t6). 

LVPVS Consagrado a Marte Augusto. 

ARCHITECTVS Exvoto de Cayo Sevio Lupo, arqui- 

AEMINIENSIS tecto, natural de Coímbra en la Lu- 

LUSITANVS EX. VO. sitania. 

1(109) (109) 

Y acerca de su antigüedad, Tettamancy recoge la autorizada opinión 
del sabio fallecido director de la Real Academia de la Historia, que sos- 
tiene: "La lectura es cierta. Las letras son de principio del siglo 11, como 
lo advirtió Hübner, y grabadas en la peña viva al pie de la Torre, que 
pudo fabricarse en reemplazo de otra más antigua." (109). 

En la 3.» parte el autor trata de la antigüedad de La Coruña, la procer 
ciudad, que ya en el siglo xii se la decía la vila da Cruña (121); del esfor- 
zado metropolitano de Santiago de Compostela, el ínclito Gelmírez; del 
sitio del ingles Drake en 1589; de las reparaciones de la Torre por el Duque 
de Uceda, capitán general de Galicia, en 1682, y por Carlos III, en 1791, 
según el teniente de navio Gianini. Trae noticias eruditas sobre la escuela 
de Faros, allí instalada y sus vicisitudes (150). Informa que en 1905 se res- 
tauró el aparejo interior de la fábrica primitiva de la Torre, medida de 
notorio buen gusto artístico. 

En los apéndices trae el Cancionero del Faro, recordando los poetas 
que lo cantaron. En el fragmento que cita de la Atlántida de Verdaguer, 
se lee la bella estrofa: 

La mar donde se mece Coruña hermosa y fiera, 
\era nacer a Elcano, que audaz cometerá, 
la empresa de seguir al Sol en su carrera, 
"Primero me rodeaste", la Tierra le dirá. 

(172) 

Inserta al final una riquísima bibliografía desalfabetizada (177-204) y 
sin sistemática para su manejo, aparte de las obras citadas en el texto. 
Está dedicada la obra a la excelentísima Diputación provincial de La Co- 
ruña, y el acuerdo de la Comisión provincial (167) subvencionando la 
obra, es una prueba del interés que la alta cultura despierta siempre en 
los espíritus españoles. Una colección de grabados, elegidos con tino, da 
amenidad al libro. El índice completo (205 ss.) facilita la lectura de libro 
tan instructivo como éste, cuya artística portada: la Torre y su promonto- 
rio (efecto de luna), obra del pincel del laureado pintor señor Mosquera, 
da mayor sugestión a este serio trabajo del señor Tettamancy. 

Tal es el contenido de este libro bueno, consagrado a enaltecer el re- 
cuerdo de un monumento milenario que se alza en las tierras galaica? 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 3 1 3 

bajo el cielo de España. Las obras que despiertan el sentido de la conti- 
nuidad histórica en una raza, las que enseñan a evocar las sensaciones que 
esa Torre protectora tiene para una ciudad marítima como Coruña, son 
«sfuerzos de mérito real. Y las juventudes de nuestra América, orienta- 
das ya hacia la idea-base de la comunidad de civilización hispánica vigente 
desde el siglo xv allí, tienen en la Torre de Hércules, con su misteriosa 
significación navegante, las inquietudes de su vetustísima ejecutoria, por 
lo que ella significa para la unidad de los pueblos hispánicos de uno y 
otro lado del Atlántico, en la idea y en la acción del Poder Naval. Estas 
son las reflexiones argentinas que sugiere la vivacidad de lo viejo ante 
un futuro ignoto para nuestra raza en la política mundial. 

J. F. V. S. 
Madrid, 31 mayo ip20. 



^* íboca.— Tomo xu 



3* 



BIBLIOGRAFÍA 



Los libros y artículos de Historia en la acepción más amplia de la palabra, 
desde la política a la científica; y los de sus ciencias auxiliares, incluso la Fi- 
lología y la Lingüística. 

Dentro de este criterio, la lengua y la nacionalidad son las bases de clasificación 
de nuestra Bibliografía. 

Por excepción se incluyen (marcando con *) las obras y trabajos de cualquier 
orden publicados por individuos de nuestro Cuerpo. 



UBROS ESPAÑOLES 

I." Los que se publiquen en España o 
en el extranjero, de autor español, cual- 
quiera que sea la lengua en que estén 
escritos. 

2.* Los libros de autores extranjeros 
publicados en lengrua castellana o en 
cualquiera de los dialectos que se ha- 
blan en España. 

3.° Las traducciones, arregios, re- 
fundiciones y extractos de obras his- 
tóricas y literarias, de notoria impor- 
tancia, escritas por españoles. 

4.° Las obras notables de amena li- 
teratura escritas por españoles en cual- 
quier lengua o por extranjeros en ha- 
blas españolas. 

5," Las traducciones hechas por es- 
pañoles o extranjeros, a cualquiera de 
las hablas españolas, de las obras histó- 
ricas y literarias, y aun de las de amena 
literatura, cuando sean obras maestras. 

Alcover (Antoni M.'). D. Jusep M.* 
Quadrado. Sa vida i ses obres. — Mallor- 
ca, Amengual i Muntaner, 1919. — 8.0 la., 
399 págs. Í717' 



Arco (Ricardo del). La Covadonga de 
Aragón. El Real Monasterio de San Juan 
de la Peña. Monografía históricoarqueo- 
lógica. — ^Jaca, Edición F. de las Heras, 
1919. — 8.0 d., 169 i>ágs. 4- 3 hojas y lá- 
núiras. I7175 

AacÁRATE Y Menéndez (Gumersindo 
de). Necrología del señor don Joaquín 
Costa Martínez, escrita por encargo de 
la Real Academia de Ciencias Morales y 
Políticas y leída por don Adolfo G. Po- 
sada. — Madrid, Est. típ. de Jaime Ratés, 
1919". — 8.0 A, 68 págs. [7174 

Beltrán y Rózpide (Ricardo). Nuevas 
nacionalidades en Europa. Estudio geo- 
gráfícopolítico con un mapa. Segunda 
edición. — Madrid, Impr. del Patronato de 
Huérfanos de Intendencia e Intenvención 
militares, 1919. — 8.» d., 74 págs. Í7175 

Frankowski (Eugeniusz). Polonia y su 
misión en Europa (con cuatro mapas). — 
Madrid, Impr. del Patronato de Huérfa- 
nos de Intendencia e Intervención mili- 
tares, 1919. — 8.» d., 37 págs. \.7t76 

García Soriano (Justo). Estudio acerca 
del habla vulgar y de la literatura de la 
región murciana. — Murcia, Tip. Sánchez, 
1920. — 8.0 d., 64 págs. Í7177 



BIBLIOGRAFÍA 



3l5 



Ibarra y Rodríguez (Eduardo). Origen 
y vicisitudes de los Títulos f.rofesionales 
en Europa (especialmente en España). 
Discurso leído ante la Real Academia de 
la Historia... el día 29 de febrero de 
1920. — Madrid, Tipografía "Renovación", 
1920. — 8.» d., 131 págs. Í717S 

Martín dbl Val (Simón G.). La Cua- 
treña en el campo andaluz. — Madrid, 
Impr. de Gabriel López del Horno, 1920. — 
8.0 d., 23 págs. y láms. \.7i79 

Medinaceli (Duque de). Expedición 
ártica en el verano de 1910. — Madrid, 
Blass y Cía., 1919. — 8.0 d., 63 págs. papel 
de hilo. Fotograbados. I7180 

Meníndez y Pelayo (Don Marcelino). 
Estudios sobre el teatro de Lope de Ve- 
ga. Edición ordenada y anotada por don 
Adolfo Bonilla y San Martín. Tomo 1. — 
Madrid, Fortanet, 1919. — 8.0 m., 316 pá- 
ginas y dos hojas. Í7181 
Merino (Abelardo). La Sociedad de las 
Naciones. Antecedentes históricos. — Ma- 
drid, Impr, del Patronato de Huérfanos 
de Intendencia e Intervención militares, 
1919. — 8.0 d., 153 págs. [7182 
Montero Pérez (Francisco). Noticias 
acerca de algiuios naturales de la pro- 
vincia de Alicante que se distinguieron 
en América.^Alicante, Talleres tipográ- 
ficos de «El Día", ií,i9._8.o, 46 pá- 
^°** I7183 
Ortega Rireio üuan). Relaciones to- 
pográficas de los pueblos de España. Lo 
más interesante de ellas, escogido por 
don Juan Ortega Rubio.— Madrid. Socie- 
dad Española de Artes Gráficas, s. a. 
(1920).— 8.0 A, 710 + VIII págs. ' I7184 
PÉREZ DE GuzmAn Y Gallo (Juan). 
Memoria histórica de la Real Academia 
de la Historia desde 16 de abril de 1918 
hasta 15 del mismo mes de 1919.— Ma- 
drid, Fortanet, 1919.— «.o d., 80 pági- 

°^- ' I7r85 

Rodríguez del Busto (A.). Fray Fer- 
nando Trejo no fué fundador del Colegio 
ni de la Universidad de Córdoba (Argen- 
tina).— Madrid, Imprenta de los Suceso- 
res de Hernando, 1919.— 8.0 d., 74 págs 
+ ^5 lánu. f^,y^ 



— El rey don Pelayo y el Fuero de 
Sobrarbe. — Madrid, Imprenta de los Sn- 
cesores de Hernando, 191 9. — 8.0 d., 31 
págs. -h dos fotograba. Í7187 

Sanz Martínez (Julián). Rincones de 
la España vieja. Provincia de Madrid. 
Mejorada del Campo. Rivas de Jarama. 
Prólogo de Francisco Gómez de Merca- 
do. Ilustraciones de José Robles. — Madrid, 
Editorial "Mundo Latino", 1919. — 8.0 m. 
297 págs. Í7188 

Thomas (P. Antonio). Biografía del 
muy ilustre señor don Miguel Maura 
Montaner, rector del Seminario de Ma- 
llorca. — Palma, Tip. "La Esperanza", 
1919- — 8.» m., 121 págs. Í7189 

Zuazo Palacios (Julián). Bibliografía 
ibérica sureste de España. Castellar de 
Meca, Cerro de los Santos. — Madrid, Im- 
prenta de Blass y Cía,, s. a. (1920).— 8.* d., 
71 págs. y láms. Í7X90 

Alvaro Gil Albacete. 

LIBROS EXTRANJEROS 

I." Los de Historia y sus ciencias 

auxiliares, de Literatura y Arte, de Fi- 
lología y Lingüística, publicados por ex_ 
tranjeros en lenguas sabias o en lenguas 
vulgares no españolas. 

2." Los de cualquier materia, con tal 
que se refieran a la Historia de España 
y estén escritos en dichas lenguas por 
autores extranjeros. 

BuTLER (C). Benedictine monachism. 
Studies in Benedictine life and rule. — 
London, Longmans, 1919. — 8.*, 395 págs. 

—25 fr. [yi^t 

Clark (Alice). Working life of women 
in the seventeenth century. — London, 
Routledge, 1915^. _ g.o, 343 págs.— 13,50 
francos. [7192 

CoTTERiLL (H. B.). Italy from Dante to 
Tasso (1300-1600). — London, Harrap, 
1919. — 8.», 645 págs.— 21,25 fr. Í7193 

CowLEY (A.). Jewish doctiments of the 

time of Ezra. — London, Luzac, 1919. 

8.°, 100 págs. — 6,30 fr. I7194 

DoBSON (J. F.). The greek orators.— 

London, Methuen, 1919. — 8.», 328 págs. 

10 fr. ' [7,j,^ 



3i6 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



FoscARiNi (C). La stanza nella lírica 
del secólo xvi. — Padoiva, Draghi, 1919. — 
8.*, 140 págs. [7196 

Heron (James). The evolution of latin 
christianity. — London, Clarke, 1919. — 8.0, 
368 págs. — 13,75 fr. Í7I97 

HopKiNS (E. W.). Epic mythology of 
India. — London, Probsthain, 1919. — 8.°, 
2S7 págs. — 36 fr. [7^9* 

Kingston (Ch.). Famous morganatic 
marriages. — London, Paul, 19 19. — 8.0, 
284 págs. — 13,50 fr. I7199 

Marshall (H. E.). a history of Fran- 
ce. — London, Hodder, 1919. — Fol., 567 
págs. con lánis. — 17,50 fr. I7200 

Mannier (Rene). Manuel bibliographi- 
que des Sciences sociales et économiques. 
— París, Lib. dü Recueil Sirey, 1920. — 8.», 
xvr + 288 págs. — 20 fr. Í720i 

Platón. CEuvres (Ion, Lysis, Protogo- 
ras, Phédre, le Banquet). Traduction nou- 
velle avec des notes, par E. Chambry. — 
Paris, Garnier, 1919. — 8.°, vii -|- 421 pá- 
ginas. — 4 fr. I7202 

Ransome (Arthur). Six weeks in Russia 
in 1919. — London, Alien, 1919. — 8.», 160 
págs. — 6,50 fr. Í7303 

SoKOLOw (N.). History of Zionism 
(1600-1918). — London, Longmans, 1919. — 
8.°, 543 págs. — 28,25 fr. l7^04 

Vezinet (Frangois). La guerre «ous 
marine et l'Espagne. — Lyon, Lardanchet, 
1919. — 16.0, 157 págs. {7205 

R. de Agtiirre. 

REVISTAS ESPAÑOLAS 

I." Los sumarios íntegros de las re- 
vistas congéneres de la nuestra que se 
publiquen en España en cualquier len- 
gua o dialecto, y de las que se publi- 
quen en el extranjero en lengua caste- 
llana. (Sus títulos irán en letra cursiva.) 

2." Los artículos de Historia y eru- 
dición que se inserten en las revistas no 
congéneres de la nuestra, en iguales 
condiciones. 

Arte Español^ 191 8. Segundo trimestre. 
El castillo del Marqués de las Navas, por 
Fidel Pérez- Mingues. — La pintura espa- 
ñola : Datos para su historia, por Luis 



María Cabello Lapiedra. — Nuevo paseo 
arqueológico por la ciudad de Huesca, 
con datos artísticos y documentales inédi- 
tos, por Ricardo del Arco. — L.i torre de 
los Zaráuz, por M. de ^í^iío. = Tercer tri- 
mestre. Exposición de retratos de mujeres 
españolas por artistas españoles anterio- 
res a 1850, por A. de Beruete y Moret. — 
Acerca de dos tablas de Morales "el Di- 
vino", por El Conde de las Almenas. — 
San Vicente de la Barquera, por Julián 
Fresneda de la Calzada. — Nuevo paseo ar- 
queológico por la ciudad de Huesca, coa 
datos artísticos y documentales inédito* 
(continuación), por Ricardo del Arco.^=- 
Cuarto trimestre. El castillo de Oropesa, 
por Manuel Castaños y Montijano. — El 
Cristo de Velázquez, por Mauro O. de 
Urbina. — Nuevo paseo arqueológico por la 
ciudad de Huesca, con datos artísticos y 
documentales inéditos (continuación), poa- 
Ricardo del Arco. — El pendón de Lepan- 
te, por Joaquín Enriques. 

Boletín de la Real Academia de Bellat 
Artes de San Fernando, 1919. Marzo. Có- 
mo puede enseñanse sin examinar o exa- 
minando menos, por Amos Salvador.^- 
Junio. Nuevos descubrimientos arqueoló- 
gicos en Tarragona. — La enseñanza for- 
zosamente en castellano, por Amos Sal- 
vador. = Septiembre. Investigaciones ar- 
queológicas de San Salvadar y Santa 
María de Val-de-Dios en Asturias, por 
José F. Menéndez. — El teatro romano en 
Tarragona, por Juan Molas Sóbate. — Fon- 
dos selectos del Archivo de la Real Aca- 
demia de Bellas Artes de San Fernando, 
por Narciso Sentenach. 

Boletín de ¡a Real Academia de la His- 
toria, 1920. Enero. Las crónicas anónimas 
de Sahagún, por Julio Puyol. — Refrane» 
valencianos recopilados por el padre Luis 
Galiana, dominico (conclusión), por Vi- 
cente Castañeda. — Tarifa y la política de 
Sancha IV de Castilla (continuación), 
por Mercedes Gaibrois de Ballesteros. =^ 
Febrero. Prueba histórica de la inocen- 
cia de Hernán Cortés en la muerte de su 
esposa, por Ángel de Altolaguirre. — Las 
crónicas anónimas de Sahagún (continua- 
ción), por Julio Puyol. — Tarifa y la po 



BIBLIOGRAFÍA 



3»7 



litjca de Sancho IV de Castilla (conclu- 
sión), por Mercedes Gaibrois de Balles- 
teros. — Disertación históricocrítica sobre 
la varia suerte experimentada en Elspaña 
por los hebreos desde la época que se 
fija como más probable de su venida a 
ella hasta la de su total expulsión, por 
Javier de León Bendicha. = Marzo. La 
arquitectura española en Méjico, por José 
Ramón Mélida. — Nuevos datos sobre Co- 
lón y otros descubridores, por Alicia B. 
de Govld. — Los derroteros del paleolítico 
antiguo en Europa, por Hugo Obermaier. 
El Fuero de la villa de San Emeterio 
(Santander), por Víctor Fernández Llera. 
— Las cróniceis anónimas de Sahagún 
(continuación), por Julio Puyol. — Cartula- 
rio de la iglesia de Santa María dd 
Puerto (Santoña) (continuación), por Ma- 
nuel Serrano y Sane. — Descripción de la 
iglesia, que, con la advocación de Nuestra 
Señora del Temple, poseyeron los Caba- 
lleros Templarios en la villa de Ceinos 
de Campo», por Cesáreo Nieto. 

Boletín de la Sociedad Española de 
Excursiones, 1919. II trimestre. Apuntes 
para la historia de! Arte : La Basílica de 
San Salvador de Val-de-Dios y su pri- 
mitivo convento: Iglesia y monasterio de 
Santa María la Mayor, de Val-de-Dios, 
por José F. Menéndez. — El castillo de 
Zorita de los Canes (Guadalajara), por 
Leopoldo Torres Campos y Balbás. — La 
casa segoviana: Casas románicas, por El 
Marqués de Losoya. — Un retrato de Sal- 
tillo, por Diego González-Conde. — La si- 
sería del coco de la Catedral de Córdoba 
y sus críticos, por S. C. = III trimestre. 
La casa segoviana (continuación), por El 
Marqués de Lozoya. — Excursión a Pas- 
trana, por Luís María Cabello Lapiedra. — 
La Sociedad Emanóla de Excursiones vi- 
site el Palacio de Cervellón, por Ángel 
Vegue y Coldoni. — Visita a la colección 
de cerámica de Alcora, del Conde de Ca- 
sal, por C. de P.— El retablo de la Pa- 
sión en eJ monasterio de San Antonio el 
Real de Segovia, por J. de C. — Segundo 
Congreso de Historia de la Corona de 
Aragón. — Noticias documentales acerca 
ée la iglesia de la Concepción Real de 



Calatrava de Madrid, por José Sinués y 
Urbiola. — Cartas inéditas de Ceán Ber- 
múdez, por S. C. = IV trimestre. Estudios 
sobre un cuadro de Velázquez : El re- 
trato de Martínez Mcmtañés, por El Mar- 
qués de Casa Torres. — El Almendro. Nue- 
va estación cuaternaria en el valle del 
Manzanares (Villaverde, Madrid), por 
Paúl Wernet y José Peres de Barradas. — 
El Real Monasterio de Siresa. Capilla 
Real de Aragón. Una iglesia inédita del 
siglo XI, por Ricardo del Arco. 

I!a Ciudad de Dios, 1920. 5 de enero. 
Atención afectiva, sensorial e imaginati- 
va, por V. Burgos. — "La casa de la Tro- 
ya", de Pérez Lugín, por B. Gamela. — 
La Biblia de Valvanera, por M. Rezilla. 
=^ 20 de enero. Pérez Galdós, por F. Gar- 
cía. — ReaJ Biblioteca de El Escorial (con- 
tinuación), por G. Antolín. = 5-2o de fe- 
brero. La Biblia de Valvanera (continua- 
ción), por M. Revilla. — Antonio Pérez, 
por J. Zarco. — Doctrinas pedagógicas de 
San Agustín, por B. Garnelo.^s de mar- 
zo. La Casa del Pueblo y sus frutos, por 
T. Rodríguez. — El teatro religioso en la 
Edad Media (continuación), por R. Gon- 
zález. — Real Biblioteca de El Escorial 
(continuación), por G. Antolín. — Dos obras 
colombianas, por P. Fabo. =^20 de marzo. 
La Casa del Pueblo y sus frutos (conclu- 
sión), por T. Rodríguez. — ^Antonio Pérez 
(continuación), por J. Zarco. — Las coplas 
de Jorge Manrique, por D. I. Garrido. — 
Pérez Galdós (continuación), por F. Gar- 
cía. 

L.\ Lectüil\^ 1920. Enero. Mariano José 
de Larra (Fígaro), como crítico literario 
(continuación), por José R. Loinba y Pe- 
draja. — Baudelaire y la obsesión de la 
muerte, por Luis y Agustín Millares. — El 
mago: Filosofía de la ilusión, por Anto- 
nio López Carbal¡eira.:= Febrero. Las ins- 
tituciones americanas en la instrucción 
pública de España, por Rafad Altamira. 
= Marzo. Galdós y Giner. Una carta de 
Galdós, por M. B. C. 

Nueva Academia Heráldica, 191 9. Sep- 
tiembre-noviembre. Iglesia del convento 
de San Francisco de Madrid (continua- 
ción), por Mariano Gil de Baienchana. 



3i8 



REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Raza E^spañola, 1919. Agosto-septiem- 
bre. La España americana, por Ricardo 
Beltrán y Rózpide. — Un estudio sobre don 
José Enrique Rodó. Carta abierta al se- 
ñor don Gonzalo Zaldumbide, por Anto- 
nio Rubio y Lluch. — Colombia. Su poeta 
nacional, Rafael Pombo. Semblanza y crí- 
tica, por Antonio Gómez Restrepo. — Fran- 
cisco Lameyer, pintor, dibujante y gra- 
bador, por Félix Boix. — La muralla ro- 
mana de Zaragotza, por Lviis de la Figue- 
ra. — La casa que habitaba Bécquer en 
Toledo, por Alberto de Segovia. 

Razón y Fe, 1920. Enero. El Primado 
Pontificio y el séptimo Concilio cartagi- 
nés, presidido por San Cipriano (conclu- 
sión), por P. Leturia. — Noticia de un libro 
viejo y de ima gloria olvidada, por C. 
5ay/?. = Febrero. Jansenio en España, por 
A. Pérez Goyetia. — Gabriel D'Annunzio, 
por C. Eguía Ruis. — El padre Gonzalo Co- 
loma, S. ]., por A. de Madariaga.=Ma.T- 
zo. La escuadra del almirante Cervera, 
por A. Risco. — La Teologia Litúrgica del 
"Doctor Eximio" Francisco Suárez, S. J., 
por J. Villar. — La épica y el teatro d'an- 
nunzianos, por C. Eguía Ruiz. — Predica- 
dores célebres: Don Francisco Terrones 
del Caño, por F. G. Olmedo. 

Revista Critica Hispanoamericana, 191^. 
Año V, núm. i.o Estudios sobre el Bró- 
cense, por Moisés Sánchez Barrado- — Dos 
ediciones desconocidas del libro de "Bons 
Amonestaments" de fray Anselmo Tur- 
meda, por Vicente Castañeda. — La cerve- 
za y una "Historia de España", por Julio 
Cejador.z=Año V, núm. 2.0 Algunas poe- 
sías, en parte inéditas, de Luis Vélez de 
Guevara, por Ángel Lacalle Fernández. 

Revista de Filología Española^ 1919- 
Octubre-diciembre, Adiciones hispánicas 
al Diccionario etimológico de W. Meyer- 
Lübke, por Américo Castro. — Algunos da- 
tos acerca de doíi Antonio Litrán y Ver- 
dugo, autor de la "Guía y Avisos de fo- 
rasteros" (1620), por J. Sarrailh.—Máa 
sobre la fortuna de Cervantes en Italia 
en el siglo xvir, por Eugenio Melé. — ^Je- 
rónimo de Lomas Cantoral, por Narciso 
Alonso Cortés. — Prosper Mérimée y Va- 
Ue-Incján, por A. G. Solalinde. — Dos me- 



moriales en verso del siglo xv, por F. J. 
Sánchez Cantón. — Sicalíptico y sicalipsis, 
por Federico Ruiz Morcuende. 

Revista de Historia y de Genealogía 
Española^ igig. Septiembre y octubre. 
Grandes de España existentes en el año 
1747 (continuación), por El Marqués de 
Hermosilla. — Leyenda granadina : La sala 
de los abencerrajes y el ciprés de la Rei- 
na (conclusión), por R. C. de los Reyes. — 
Los Duques de Berwick, por El M. [ar- 
ques] de H.íermosilla']. — Antiguos memo- 
riales genealógicos: Memorial de la Casa 
del Duque de Estrada. — Catálogo de hi- 
dalguías del Archivo Histórico Nacional. 
Gabriel M. del Rio y Rico. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

I." Los sumarios íntegros de las re- 
vistas congéneres de la nuestra, consa- 
gradas principalmente al estudio de Es- 
paña y publicadas en el extranjero en 
lenguas no españolas. (Sus títulos irán 
en letra cursiva.) 

2.° Los trabajos de cualquier materia 
referentes a España y los de Historia 
y erudición que se inserten en las de- 
más revistas publicadas en el extran- 
jero en lenguas no españolas. 

ACADÉUIE DES InSCHIPTIOKS tk BeLLES" 

Lettres [de Paris]. Comptes rendus. 
1 91 9. Mayo- junio. J. Loth, Le langue des 
Hittites d'aprés un travail récent. — M. 
Babelon, Le Congrés frangais de Syrie. 
Les travaux de la section d'Archéologie 
et d'Histoire. 

The American Journal op Philology. 
Enero-marzo. Kirby Flower Smith, The 
literary tradition of Giges and Candaules. 
— Lañe Cooper, A pun in the Rhetoric of 
Aristotle. — G.-A. Harbjtí Tacitus and 
Tiberius. 

L'Anthropologie. 1919. Núms. 5-6. 
Maurice Piroütet, Contribution i I'étude 
des Celtes. 

AnZEIGER FÜR SCHWEI2ERI8CHB AlTER- 

TUMSKUNDE. 19x9. Cuad. 3.0 W, Cart, 
Bronzes romains provenant du Cantón 
de Vaud. 

O Archeologo Portugués. 1918. Enero 



bibuografía 



§«9 



a diciembre. Os pergaminhos da Cámara 
de Ponte de Lima. Moedas híbridas. An- 
tigiialhas. de Evaramonte. Arqueología 
trasmontana. Una formula mágica. 

La Bibliofilia. i 91 9. Julio-octubre. C. 
Frati, Un códice sforzesco della Biblio- 
teca Universitaria di Bologna. — Guido V>- 
TALETTi, Un inventario di codici del se- 
cólo XIII e le vicende della Biblioteca, 
dell'Archivio e del Tesoro di Fonte Avel- 
lana. — Vittorio FiNzi, Gli incunabuli della 
Biblioteca Cívica di Cremona, descritti 
e illustrati. 

BuLLETiN Dü BiBLioPHiLE. Encro. Emi- 
le Dacier, Un bibliophile du xvin* áé- 
cle, Louis-Jean Gainat. 

Bulletin Hispanique. Enero-marzo. P. 
Costes, Pedro Mexia, chroniste de Char- 
les-Quint. — A. Berteakd^ Voyageurs alle- 
mands en Elspagne. 

BtJI,LETIN DE L'InSTITXTT D'EcYPTm. 

1919. Ch. Audebeau, Note sur l'affaisse- 
ment du nord du Delta egyptieo depuis 
d'Empire romain. — D. Limoi*G£I.i.i, Le 
probleme des amphithéátres. 

La Civiltá Cattolica. 3 de alH-il. II 
pensiero cristiano nel cinquecento nelfarte 
di Raffaello. 

Classicai. Philologt. Enero. Waker 
Eugene Clark, The importance oí Helle- 
nism from the point of view ol Indio 
philology. — Robert J. Bonneb, The book 
divisions of Thucydides. 

Gazette des Beaux-Arts. Febrero. P. 
Alfassa, Les tapisseries des Chasses é* 
Maximilien. 

The Hispanic Amesicak Historical 
Review. 1919. Febrero. Theodoor de 
BooY, On the possibility of determining 
the first landfall of Columbus by ar- 
chaelogical research. — Mayo. C. H. Hah- 
tKG, Ledgers of the royal Treasurers in 
Spanish America in the sixteenth cen- 
tury. 

Revue Akchéologique. i 91 9. JnKo-oc- 
tubre. J. Six, La maitresse picrre da coin^ 
— Th. Reinach, NouAeanx fragmenta de 
musique grecque. — Ch. Bruston, Une itf 
blette magique expliquée par labren. — 
Víctor Berard, Instruments et batieses 



homéríques. — S. Reinach, Quelques en- 
seignementa des mystéres d'Eleusis. 

La Revüe de'l'Art ancien et modek- 
HB. Febrero. Emile Male, L'Iconographie 
frangaise et l'art italien au xiv* siécle et 
au debut du xv*. — Marzo. Georges Béní- 
DiTB, Les Déesses armées des Grccs et de 
FOrient. 

Revue des Études anciennes. Enero- 
marzo. G. Seure, Connaítrions-nous, en- 
fin, un texte en langue trace? — A. Piga- 
NioL, Hannibal chez les Péligniecs. 

Revub des Études juives. Enero-mar- 
zo. R. Weil, La Cité de David, compte 
rendu des fouilles exécutées á Jerusalem, 
sur le site de la vílle primitive. — Jean 
Régné, Catalogue des actes de Jaime i*', 
Pedro III et Alfonse III, rois d'AraPon, 
concemant les Juifs (1213-1291) (suite). 

Revxje Germán iqüe. Enero-marzo. Mau- 
rice Castelain, Shake^eare ou Derby? 

Revue Hispanique. Junio. L. Barrau- 
DiHiGO, Étudc sur les Actes des rois as- 
tariens (718-910). — Ad. Coster, Notes 
pocr une édítion des poésies, de Luis de 
León. — ^Joaquín Miret 1 Sanz, Enquesta 
sobre el trovador Vilamau, amb algunes 
noves de Gmllem de Berdagá, Ramón de 
Miraval, i Guillem de Mur. — Vicente 
García de Diego, Sobre el castellano 
todo. — Ch. TissERAND, Pour une édition 
d'Esprouceda. — Manuel Cañete, Observa- 
cionea acerca de Góngora y del cultera- 
nismo en España (Reimpresión). 

Revub de l'Histoire des Religions. 
1919. Noviembre-diciembre. R. Basset, 
Bulletia des périodiques de l'Islam, 1914- 
1918. 

Rhvub bes langues romanes. Enero- 
junio. J. Ajíglade, Les chansons du tnm- 
badour Rigant de Barbezieux. 

La Revub de París. 1.0 de febrero. Ca- 
millte Bloch, Bibliothéques et Musées de 
la guerre. — 15 de febrero. Emile Male, 
L'art du Moyen Age et les Pélerinages. 

Revub de Philolocie. Enero. Maurice 
BxsNiERj Récents travaux sur les Defir 
xionum tabuUae latines. — Bemard Haüs- 
souLUZB, Inscriptions de Didymes, clas- 
sement chronologique des comptes de la 
coDStroction da Didymeion. 



Sao 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Revüe Philosophique. Enero-febrero. 
M. Granet, Quelques partictriarités de la 
langue et de la pensée chinoises. 

Revue des Sciences philosophiques 
ET THÉOLOGiQUES. Encro-abril. Th. Mai- 
KAGE, La préhistoire et la raéthode ethno- 
graphique. — M. Jacquin, Melchior Cano et 
la théologie moderne. 

RiVISTA DELLE BlBLIOTECHE E DEGLI 

Archivi. 1918. Julio-diciembre. Mario 
Casella, Agli albori del rcxnanticismo e 
del moderno rinascimento catalano. 

RiviSTA Italiana di Numismática. 
1919. 4.0 trim. Pompeo BoNAZZf, II ripos- 
tigilio di Momico Losana. 



Rivista Italiana di Sociología. 1919. 
Julio-septiembre. Giovanni Costa, Politi • 
ca e religione aeU'Impero- romano. 

Scieiítia. Núm. i. A. Foucher, The 
beginning of Buddhist art and other 
essays in Indian and Central-Asian ar- 
chaeology. 

ZeNTRALBLATT FÜR BlBLlOTHEKSWESEN. 

Enero-febrero. G. Leih, Die Gesetze der 
Universitatsbibliothek zu Góttingen vom 
21 oktober 1761. — A. Schulze, Zur Fragf 
der deutschen Nationalbibliothek. 

Lorenzo Santamaría. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



CREACIÓN DE LA BIBLIOTECA 
DEL INSTITUTO DEL CARDE- 
NAL CISNEROS 

EXPOSICIÓN 

Señor : Por acuerdo unánime de su 
Qaustro, el Director del Instituto 
general y técnico del Cardenal Cis- 
iteros ha elevado una moción a este 
Ministerio en súplica de que se cree 
en dicho Centro, sobre la base de los 
fcMidos bibliogrráficos de notoria im- 
portancia existentes en el mismo, una 
Biblioteca servida por el Cuerpo fa- 
cultativo de Archiveros, Biblioteca- 
rios y Arqueólogos, y con la obliga- 
ción, por parte del propio Instituto, 
de facilitar local ad hoc, dotarla de 
personal subalterno y atender al pago 
de los gastos de material que su fun- 
cionamiento origine. 

Razones de conveniencia pública 
en pro de la cultura nacional acon- 
sejan acceder a tan plausible deman- 
da, ya que, estimada ésta, contará 
Madrid con un establecimiento más 
de estudio y divulgación científica, 



donde, sin coste alguno especial pam 
el Tesoro, principalmente los escola- 
res, podrán consultar las materias y 
disciplinas relativas a la segunda en- 
señanza. 

Fundado en las anteriores conside- 
raciones, el Ministro que suscribe 
tiene el honor de someter a la apro- 
bación de Vuestra Majestad el ad- 
junto proyecto de Decreto. 

Madrid, i6 de abril de 1920. — Se- 
ñor: A 1. r. p. de V. M., Natalio 
Rivas. 

REAL DECRETO 

De conformidad con lo propuesto 
por el Ministro de Instrucción públi- 
ca y Bellas Artes, 

Vengo en decretar lo siguiente: 
Artículo primero. Se crea en el 
Instituto general y técnico del Car- 
denal Cisneros, con los fondos biWio- 
gráficos existentes en el mismo, una 
Biblioteca de carácter público, que 
será regida por el Cuerpo facultativo 
de Archiveros, Bibliotecarios y Ar- 
queólogos, quedando a cargo del pro- 



322 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



pío Instituto facilitar el local nece- 
sario para su instalación, dotarla de 
personal subalterno y atender a los 
gastos de material que su funciona- 
miento exija. 

Artículo segundo. El Ministro de 
Instrucción pública y Bellas Artes 
dictará las disposiciones oportunas 
para el mejor cumplimiento del pre- 
sente Decreta 

Dato en Palacio, a diez y seis de 
abril de mil novecientos veinte. — 
ALFONSO.— El ministro de Instruc- 
ción pública y Bellas Artes, Natalio 
Rivas. 

(Gaceta del 17 de abril de 1920.) 

REAL OFDEN 

limo. Sr. : En vista de una moción 
elevada a este Ministerio, por unani- 
midad de la Junta facultativa de Ar- 
chivos, Bibliotecas y Museos, al efec- 
to de que declare que la plaza de Vo- > 
cal nato de la misma, otorgada en el 
artículo 9.° del Real decreto orgá- 
nico del Cuerpo facultativo de Archi- 
veros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 
fedha 18 de noviembre de 1887, al 
Director de la Escuela Superior de 
Diplomática, corresponde actualmen- 
te al Decano de la Facultad de Fi- 
losofía y Letras: 

1." Considerando que, exacta la ci- 
ta legal invocada por dicha Junta, es 
incuestionable la pertinencia de su pe- 
tición, ya que en materia de herme- 
néutica no ofrece duda que al supri- 
mirse en el Real decreto orgánico 
de 30 de jrulio de 1900 la Escuela Su- 



perior de Diplomática e incorporarse 
sus enseñanzas a la Facultad de Fi- 
losofía y Letras de la Universidad 
Central se creó un nexo entre ésta, 
como entidad (lócente de los futuros 
funcionarios del repetido Cuerpo y 
la Junta facultativa del mismo, en- 
cargada de su más acertada dirección. 

2° Considerando que inspirado cier- 
tamente el Real decreto orgánico del 
Cuerpo en el propósito acertado de 
que la representación académica de 
la carrera de Archivero, Biblioteca- 
rio y Arqueólogo tuviera voz y voto 
por medio del Director de aquella 
Escuela Superior en la Junta faculta, 
tiva citada, lejos de existir motivo 
legal alguno que aconseje desatar ta- 
les lazos, es discreto mantenerlos. 

3.° Y considerando que del mismo 
modo que la presidencia de la mencio- 
nada Junta, ostentada por el Director 
general de Instrucción pública, recayó 
al crearse este Ministerio en el Sub- 
secretario y posteriormente en el Di- 
rector general de Bellas Artes, debe 
entenderse hoy que al Director de la 
suprimida Escuela Superior de Diplo- 
mática a sustituido en el cargo de Vo- 
cal nato de la propia Junta el Decano 
de que se deja hecho mérito, cuya in- 
intervención en sus trabajos y deli- 
beraciones como representante del 
Claustro de la Facultad de Fi- 
losofía y Letras de Madrid, ha de ser 
notoriamente útil para ambos orga- 
nismos, en pro y ventaja de las disci- 
pJnas y servicios a uno y otro oficial- 
mente encomendados. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



323 



S. M. el Rey (q. D, g.) se ha servido 
declarar que al decano de la Facultad 
de Filosofía y Letras de la Univer- 
sidad Central corresponde ocupar en 
la Junta Facultativa de Archivos, Bi- 
bliotecas y Museos la plaza de Vo- 
cal nato que desempeñaba el Direc- 
tor de la suprimida Escuela Superior 
de Diplomática. 

De Real orden lo digo a V. I. para 
su conocimiento y demás efectos. 
Dios guarde a V. I. muchos años. 
Madrid, 25 de mayo de 1920. — Es- 
pada- — Señor Director general de 
Bellas Artes. — (Gaceta del 12 jtmio 
de 1920.) 



Con ocasión de la última y reciente 
visita de S. M. el Rey a Valladolid, 
nuestro compañero don Francisco 
Mendizábal, cronista de aquella ciu- 
dad, ha sido objeto de las atenciones 
de don Alfonso XIII. 

El señor Mendizábal, que, con per- 
miso especial del Romano Pontífice, 
está estudiando la riqueza artística 
que existe en la clausura de los mo- 
nasterios de Valladolid, para formar 
un libro que ha de resultar de excep- 
cional interés, acompañó al Rey a la 
▼illa de Tordesillas, entrando con él 
en la clausura del Monasterio de San- 
ta Qara, fundación de Pedro I, den- 
tro de la cual explicó al Monarca con 
todo detalle, en una visita de más de 
tres horas^ los tesoros de arte que en- 
cierra esta clausura, descritos ya por 
nuestro compañero en varios artícu- 



los publicados en la Prensa local, a 
los que seguirán otros próximos a 
publicarse con hermosos fot<^raba- 
dos en la revista Voluntad, que se- 
rán traducidos al francés para una 
revista de París. 

El Rey sentó a su mesa al señor 
Mendizábal, le pidió las fotografías y 
sus artículos sobre el histórico Mo- 
nasterio y departió largo rato c«i el 
sobre nuestro Cuerpo, elogiando la 
labor cultural que realiza y prome- 
tiéndole visitar en próxima ocasión 
el Archivo de la Real Chandllería- 

\'isitó también el Rey el Archivo 
de Simancas, cumplimentándole a la 
puerta el jefe, señor Montero, al 
frente del personal, recorriendo des- 
pués todas las salas, y al salir feli- 
citó al señor Montero por su labor 
como Director del famoso Archivo. 



Ha fallecido don Alfredo Tobarra 
y Martínez, competente oficial del 
Archivo del Ministerio de Estado, en 
el que prestó dilatados e inteligentes 
servicios, que fueron premiados con 
distinciones honoríficas bien mere- 
cidas. Persona de tan modesta como 
noble condición, su muerte es una ver- 
dadera pérdida para d ArcLivo de 
Estado. Era caballero de Isabel la 
Católica v de Carlos III. 



£n edad atón temprana ha falleci- 
do el jefe de tercer grado don Ra- 



3 24 REVISTA DE ARCHIVOS, 

món Robles, licenciado en Filosofía 
y Letras, archivero de la Dirección 
General de la Deuda y de la casa 
ducal de Fernán Núñez. Se distin- 
guió el finado como buen humanista, 
cuyos originales trabajos filológicos 
han tenido ocasión de apreciar los 
lectores de esta publicación. 

D. E. P. 



ASAMBLEA DE LOS ARCHIVE- 
ROS Y BIBLIOTECARIOS PRO- 
VINCIALES Y MUNICIPALES 
DE MADRID 

En la Diputación provincial de 
Madrid se ha celebrado la segunda 
Asamblea de Archiveros, Biblioteca- 
rios y Arqueólogos provinciales y 
municipales para discutir y someter 
a la aprobación del Gobierno las con- 
clusiones que han de servir de base 
a la organización y reglamentación 
del Cuerpo de estos funcionarios, que 
tan útiles servicios prestan a las pro- 
vincias y a los municipios. 

Presidió la Asamblea el director 
de Administración local señor Luna 
Pérez, y asistieron numerosos repre- 
sentantes de provincias. 

El señor Baños, presidente de la 
Asamblea, saludó al señor Luna Pé- 
rez, exponiendo la necesidad de aco- 
meter la reforma de la actual reor- 
ganización del Cuerpo de Archiveros, 
Bibliotecarios y Arqueólogos provin- 
ciales y municipales de España. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

I El señor Luna Pérez pronunció un 
breve discurso, reconociendo la jus- 
ticia que acompaña a los Archiveros 
y ofreciendo interpretar sus aspira- 
ciones cerca del Gobierno. 

Se acordó primero encarecer de la 
Superioridad la creación del Cuerpo 
de Archiveros, Bibliotecarios y Ar- 
queólogos provinciales y municipales, 
y para tales fines se procedió al exa- 
men y discusión del articulado del 
correspondiente proyecto de regla- 
mento, haciendo atinadas observacio- 
nes el vocal primero de la Mesa, se- 
ñor Martínez de Benito, del Ayunta- 
miento de Huelva, y los señores Guz- 
mán, del Ayuntamiento de Málaga; 
Moya, de Cádiz; Noval, de Santan- 
der; Vidaurreta, de Segovia; García 
Olmedo, de Valladolid, y otros. 

En la segnuda sesión continuó la 
discusión del proyecto de reglamen- 
to, el que mereció la aprobación, con 
ligeras enmiendas. 

En la sesión de clausura el señor 
Baños, jefe del Archivo y Biblioteca 
de la Diputación provincial de Ma- 
drid, dio lectura a las conclusiones 
que se elevan al Gobierno, y que son 
las siguientes: 

Primera. Creación del Cuerpo fa- 
cultativo de Archiveros, Biblioteca- 
rios y Arqueólogos provinciales y 
municipales de España. 

Segunda. Reglamentación orgáni- 
ca del mismo. 

Tercera. Dotación decorosa en 
armonía con las necesidades que im- 
pone la carestía de la vida moderna. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



525 



Cuarta- Que sean declarados im- 
portantes los Archivos de valor exis- 
tentes en otras poblaciones. 

El Director general de Adminis- 
tración local cerró los discursos, ex- 
presando el honor que le había he- 
cho el Gobierno al encargarle de 
presidir esta sesión. Ensalzó la fun- 
ción que realizan los Archiveros y 
Bibliotecarios, diciendo que para él 
será un orgullo organizar el Cuerpo 
a que aspiran y manifestó que el Go- 
bierno está animado del mejor deseo 
y que estudiará con mucho cariño la 
cuestión, y que él, por su parte, pon- 
drá en la empresa el mayor entu- 
siasmo. 

Aconsejó a los Municipios que 
cun^>lan rectamente sus fines, pues 
ello es la base del engrandecimiento 
de España, y terminó haciendo cons- 
tar que aquí no se ha traído un plei- 
to de cases, sino una demanda justa, 
que él ha de defender con todo tesón. 

Seguidamente declaró clausurada la 
Asamblea. 

La Revista de Archivos. Biblio- 
tecas Y Museos acoge con satisfac- 
ción las aspiraciones de los Archive- 
ros-Bibliotecarios provinciales y mu- 
nicipales de organizarse como Cuer- 
po independiente, propósito que de- 
fendió publicando en sus columnas el 
Reglamento formado en la primera 
Asamblea. 

Serviría este Cuerpo de excelente 
preparación para las oposiciones de 
los que aspirasen a ingresar en el 



del 'Estado y de colocación para los 
alumnos de la Facultad de Letras. 

Creemos que la Junta del ramo y 
todos nuestros compañeros verán gus- 
tosos el cumplimiento de estas legí- 
timas aspiraciones. 



La Real Academia Española ha 
elegido, por unanimidad, académico 
correspondiente por Aragón al doc- 
tor García-Arista. 

El nuevo Académico aragonés tie- 
ne una larga historia literaria. Ha 
sido laureado varias veces por sus 
trabajos literarios e históricos y ha 
cultivado el teatro aragonés con gran 
fortuna: varias de sus obras teatra- 
les fueron estrenadas en Madrid con 
éxito. Sus méritos como publicista le 
' hicieron acreedor a la cniz de Al- 
fonso XII, que le fué adjudicada re- 
cientemente. 

Reciba nuestro ilustrado compañe» 
ro la más cordial enhorabuena. 

TRASLADOS 

Don Silvio Quílez y Cano, de la 
Biblioteca Provincial de Alicante a 
la Biblioteca Universitaria de San- 
tiago de Compostela. — Don Rafael 
Mateos Sotos, de la Biblioteca Pro- 
vincial de Albacete al Archivo Re- 
gional de Galicia. — Don Enrique Ar- 
deríu y Valls, de la Biblioteca Pro- 
vincial de Lérida al Archivo General 
de Simancas. — Don Carlos Segas y 
Domínguez, del Archivo de Hacien- 
da de Toledo al Archivo de Hacienda 



326 



REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y ACÚSEOS 



de Murcia. — Don Manuel Company y 
Vidal, de la Biblioteca Provincial de 
León a la Biblioteca del Instituto de 
Gijón, — ^Don Eugenio Moreno Ayo- 
ra, del Archivo de Hacienda y Bi- 
blioteca de Soria al Archivo de Ha- 
cienda y Biblioteca de Segovia. — ^Don 
José Antonio Artiz y Ariceta, del 
vo de Hacienda de Alicante al Ar- 
Archivo y Biblioteca del Ministerio 
Estado. — Don Constantino Ballester 
llester Julbe, del Museo Arqueoógi- 
co de Barcelona al Archivo Regio- 
nal de Valencia. — Don Ángel Antón 
y Puig, de la Bibioteca Universitaria 
de Barceona a Archivo de Hacienda 
de la misma capital. — Don Félix Du- 
ran Cañameras, de la Biblioteca Uni- 
versitaria de Barcelona al Archivo 
de Hacienda de Zamora. — Don José 
Aniceto Tudela de la Orden, del Ar- 
chivo de Hacienda y Biblioteca de 
Segovia al Archivo de Hacienda y 
biblioteca de Soria. — Don Rafael 



Raga Miñana, del Archivo de Ha- 
cienda de Guipúzcoa al Museo Ar- 
queológico de Barcelona. — Don Je- 
sús Gil y Calpe, de la Biblioteca Uni- 
versitaria de Valencia al Archivo de 
Hacienda de Guipúzcoa. — Don Justo 
García Soriano, del Archivo de Ha- 
cienda de Murcia al Archivo de Ha- 
cienda de Toledo. 

PENSIONES 

Doña María Tiscar y Amat, viuda 
de don Ricardo de Hinojosa y Na- 
veros, inspector segundo de] Cuerpo 
facultativo de Archiveros, Biblioteca- 
rios y Arqueólogos. Se la declara 
ccn derecho a la pensión de Monte- 
pío de Ministerios, por Madrid, de 
2000 pesetas. 

{Gaceta de 7 mayo iQao.) 



ERRATA 
En la pág. 259, línea 9, se ha 
puesto demás p de tortis. 



1 



.y 



REVISTA '" 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Año XXIV.— Julio a ^BPTIEMBRE de 1920.— Núms. 7, ü y 9 



LA carestía de la VIDA EN EL SíGLO XVI 
Y MEDIOS DE ABARATARLA 



(Continuación.) 

Las Cortes por su parte cuidaron de atender en lo que se les ocu- 
rría a poner restricciones a los precios de los artículos, al encarecimiento 
de la vida. Tal fué su tendencia desde las de 1542 a las de 1558, 

En las de Valladolid de la primera de estas fechas se suplica la 
prohibición de estancos de señorío en carnicerías, pescaderías y meso- 
nes por contrarios y dañosos a la ley ^ ; la obligación en que debía 
estarse por los arrendadores del voto de Santiago de cobrar inmedia- 
tamente las cuotas, pues dejando el trígo sin percibirlo a sus tiempos 
debidos, querían liquidarlo luego en años de crecimiento de la especie, 
conforme al precio corriente, tomando dos fan^as por una^ y ci- 
tando a los deudores ante los jueces conservadores ^ ; se impetra el 
aumento de salarios de regidores, jurados y particulares por cuanto 
habían crecitío los mantenimientos; la no intervención de las justicias 
en los precios moderados de los avituallamientos puestos por los re- 
gidores, por ser de la competencia de éstos y atinada su actuación *; 
limitación en las licencias de sacas de pan ^ y materias de salinas *, 
tratos al fiado para evitar que el valor de tres se tomara en dnco o en 

1 Cortes de Valladolid de 1542. Peticiones de Córdoba; ibidem de 1548, oet. 96. 
Los habia generalmente en AndaJucia. 

a ídem, id. Peticiones de Salamanca y Toro. Capítulos generales. 

3 ídem, id. Peticiones de Toro. 

4 ídem, id. Peticiones de Granada y Capítvüos generales, y pet. 84 de las de Va- 
lladolid, 1548. 

5 ídem, id. Capítulos generales. 

6 ídem. id. Peticiones de Córdoba. 

3.» ¿P0C4— TOMO LXI. 33 



330 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

seis 1, carnes ^ y otros por este orden. En el vestido, moderar el die la 
gerate noble y quitar seda del de la gente común ^ ; y se quejan de la 
carestía de cueros, cordobanes y paños ^. 

En sentido opuesto a la mayor parte de las determinaciones adop- 
tadas por la administración pública se expresaban los procuradores de 
Toro, por las circunstancias especiales de aquella región respecto a las 
prohibiciones de la reventa de granos. Decían que sería sin duda pro- 
vechoso que en algunas partes del Reino no se comprase pan para tor- 
nar a venderlo, pero que la medida era dañosa a Toro, albóndiga de 
toda aquellla región, adonde venía a venderse mucho de tierras de 
Zamora y de Campos, y habiendo quien lo ensilara, vendría bastante, 
porque en las sileras podría conservarse diez o doce años, con los be- 
neficios en tiempos de necesidad. El Concejo podría en su caso tasar 
y moderar las ganancias y aun apremiar a los tenedores cuando hu- 
biera aprietos ^. 

Esto evidencia cuan difícil es legislar de buena fe y buen sentido 
con carácter genérico, sobre todo en un país como el nuestro, tan dis- 
tinto en todos sus aspectos. Y es que, como se decía en las Cortes de 
Valladolid de 1506, "las leyes deben ser conformes a las provincias y 
iio pueden ser iguales ni disponer de una forma para todas las tierras, 
pues cada una tiene su seso", o como decía un economista refiriéndose 
a las causas de la ruina de España, que era "haber querido uniformar 
al gobierno de todas las provincias sin consideración a sus fueros y 
costumbres particulares", pues "necesario es que las leyes sigan como 
el vestido las formas del cuerpo y le diferencien en cada reino y na- 
ción" ^. 

En las de la misma villa castellana celebradas dos años después, 
quejábanse los procuradores del aumento de un tres por ciento de im- 
puesto por cédula y provisión real, así a las mercaderías y manteni- 
mientos que salieren de sus Reinos, como de las que entrasen en ellos, 
noveidad que perjudica — dicen — a los vecinos y naturales, sobre cuyas 
personas y haciendas cargarían ese nuevo derecho los mercaderes en 
sus ventas, y estando los artículos de todas clases tan caros, por no po- 
der sufrir ese aumento, cesaría la mayor parte del trato, padecerían las 

I Cortes de Valladolid de 1542. Peticiones de Salamanca. 

3 ídem, id. Capitules generales. 

3 ídem, id. Peticiones de Córdoba. 

4 ídem, id. Capítulos generales. 

5 ídem, id. Colecc. de la Acad. de la Historia, t. IV. 
é Palafox, Juicio interior y secreto de la Monarquía. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 331 

•rentas y tendríanse otros muchos inconvenientes. En vez de acceder a 
Ja petición, contestábase que seria consuilíaido S. M., y en el entre- 
tanto se guardia lo proveído. Rogaban también el vedamiento d^ 
sacas de grano por los daños y necesidades padiecidos en el país a 
causa de ellas, la falta en algunos años y la carestía del pan, especial- 
mente en Andaluda y Extremadura ; que se cobren en dinero — dicen — 
_y no en e9|>ecie, las 4.500 fanegas de trigo debidas del encabezamiento, 
por los cohechos y vejaciones de los oficiales encargados, esperando 
al tiempo de la carestía, haciéndose el justiprecio a tipos moderados; 
se tasen a precios corrientes las galHnas y otras aves para la casa del 
Rey y no a 25 maravedís como estaban hacía tiempo, por el daño que 
se inflige a los criadores, la carestía de ellas y de los huevos y cesa^ 
ción de este comercio; se encarece el vedamiento de matanza de ter- 
neras, corderos y corderas por falta de carnes, guardando la provi- 
sión de 1525 respecto de aquéllas y ampliándola en el sentido expues- 
to, y se solicitaba, en fin, la pesca con redes grandes para no agotar- 
la, de suerte que por las mallas cupieran peces hasta de media libra ^. 
Y en (d vestido, de la prohibición de bordados y recamados y de las 
ventas al fiado de ellos, pues es en perjuicio del comprador por lle- 
varle más caro, y del mercader, a quien la falta de pago le obliga a 
incurrir en quiebra. 

Cuatro años más tarde volvía a haber Cortes ejn Valladolid y se 
xKUpaban de la escasez de pan habida en los reinos, con hambres, da- 
ños y pestilencias, muertes y despoblación, cuyo remedio es el riego en 
la seque^llad del tiempo, como sucede en otros extraños. Etsto mismo 
ídebería hacerse en Castilla, supliendo con el excedente de los produc- 
tos en los años fértiles, y los de los cortos con los r^adíos, el sosteni- 
jniento de la población, de suerte que no ht>biera hambre. Mas como 
en Castilla la gente no es diestra en el artificio del riego, sería muy 
convenáente traer dos personas de Aragón, Valencia, Navarra, Mur- 
cia o Granada para que examinaran los ríos y expusieran al Consejo 
io que se debería hacer al logro del intento. Se incorporaba la pragmá- 
tica prohibiendo la reventa del pan y sus semillas para impedir la su- 
bida por los agios de los acaparadores — su fecha de ella que lo había 
sido en Madrid a 28 de junio de 1530 — y se dio la provisión de 2 de 
agosito de 1548 para que cada pueblo pudiese tomar de los arrenda- 

I Cortes de Valladolid de 1544. Colecc. Acad. de la Hist., t. V, págs. 305, 311, 
3^7, 3^7, 3-21 y 323- El pago del trigo del Encabezamiento en dinero es contenido de 
Ja pet. 141. Acerca de las redes, se trata en las Cortes de Valladolid de 1548; pet i6s. 



332 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tarios para la provisión de sus alhóndigas la mitad del trigo, cebada,, 
centeno y avena que tuvieren. Tratábase de la moderación en los pre- 
cios de la sal; de la tasación de los granos por los arrendamientos tíe 
yimtas de bueyes, calculándose el trigo a cuatro reales, a tres el cen- 
teno y a dos y medio la cebada; se prohibia en los pueblos el ajuste 
del pescado a ojo, pues que "el comprador no sabe bien cuánto compra, 
mientras el vendedor bien sabe lo que vende" ; y asimismo la extracción 
de dicha mercancía por mar y por tierra afuera de estos reinos, para 
la mejor provisión de ellos, porque por la saca se padecia mucha ne- 
cesidad, aunque a esta última súplica, con ser de tanto interés, se respon- 
dió con un "no se hiciera novedad". 

En cuanto a carnes, pK)r la petición 153, conocemos el juicio de 
procuradores y los remedios reales. Decían aquéllos que desde hacía 
ocho o diez años se había subido tan excesivamente el precio de este 
artículo, que era doblado el valor, a cuya causa, la gente miserable,. 
por no alcanzarla a com,prar, comían, contra su salud, malas viandas. 
En cuanto a los ricos, de seguir las cosas el rumbo que llevan, no la 
podrán tampoco haber, por todo lo cual era preciso poner remedio pro- 
veyendo las cosas siguientes: i." Prohibición de sacas de carnes, ni aim 
con el pago del diezmo, no autorizando para ello a los arrendadores 
de puertos secos, y vedar la matanza d'e terneros y terneras, corderos 
y corderas para que crezca la cantidad de esta mercadería y haya bue- 
yes de labranza a precios moderados, no a 20 y más ducados, cotiza^ 
ción presente, en vez de a seis, precio en que estaban antes, con beneficio 
para la labranza y aumento de la siembra. 2° Que no se rompan las 
dehesas de los maestrazgos, ni las de propiedad de particulares y en- 
tidades de cualquier clase, sin excepción alguna, ni los ejidos de los 
Concejos, mandando que las rotas en los diez últimos años volvieran 
a su primer estado. 3.° Que así como los ganados castellanos y leoneses 
no pueden' ya apacentarse en territorio portugués como antes se hacía, 
tampoco puedan pastar en nuestros reinos los del vecino. 4.° Que se 
eviten las reventas de los ganados, no consintiéndolo so graves penas, 
exceptuando la de corderos para venderlos carneros, y las de las per- 
sonas que fueren obligados a las carnicerías de los pueblos, porque así 
desaparecían en beneficio del abasto las compras en lugares y aldeas, 
para la venta en las ferias y mercados de Villada, Ríoseco, Benavente, 
Saldaña y otras muchas, a la vez que las ligas y monipodios que come- 
tían estos tratantes. La contestación categórica se refería al cumpli- 
miento de la pragmática sobre la matanza de temeros, que se ampliaba 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 333 

a los machos; todo lo demás se había de consultar con el Consejo o con 

personas prácticas. 

La petición 163 era comprensiva de la misma materia; se solicitaba 
por ella la supresión de los regatoaies de ferias y mercados, por los 
daños que proporcionan con sus compras a los que vienen a tales 
centros, "por haver una venta más en las dichas mercaderías y man- 
tenimientos". 

Finalmente, otra de las causas de la carestía era — según ex- 
presión de la súplica en la peticióoi 214 — la sacada de tantos y tantos 
artículos para Indias, atinada en otro tiempo, pues era cosa razonable 
ayudarlas, mas no ahora en que las cosas son venidas a tal estado que 
no puede la gente vivir en estos reinos ni pasar adelante según la gran- 
deza de los precios de las cosas universales. Además, en Indias pueden 
sostenerse de muchas especies que produce el país, tales como lanas 
de algodón mejores que las del Reino y de que es costumbre vestirse 
en aquellas partes, sedas para rasos y terciopelos, proveyendo los que 
no las tuvieran a las que gozaran de ellas, bastantes corambres y otros 
mil. Se perjudica también el trabajo y el desenvolvimiento de aquellas 
provincias llevándolo todo de las nuestras, se fomenta por este medio 
ia holganza y la facilidad en las ganancias, podrían evitarse las ventas 
anticipadas en dos y tres años en el Reino con el perjuicio de qu« no 
quiera tratarse sino con Indias y los precios exorbitantes de ellas en 
Ultramar, por tener que calcular, como factores para los mismos anti- 
cipos, dilaciones de viajes, riesgos del mar y ambiciones sin medida. 

Por si todas estas razones no fueran bastantes para la carestía de 
la vida, venía a sumarse a ella otro factor inqx)rtante, el escaso ren- 
dimiento de la mano dé obra. 

De algtmos años a la fecha había el mal uso y costumbre de que 
obreros y jornaleros de viñedos, albañiles, carpinteros y otros traba- 
jadores, en vez de salir por la mañana a sus ocupaciones, a la hora 
de tañer la campana o de salir el sol, dejando la labor a la puesta de 
éste, iban muy tarde a la besana o al tajo, para dar la mañanada en 
sus trabajos, llegando, ya cansadas, a las diez o a las once, tomando con 
una hora o más de sol, cosa muy dañosa a los que hacían a jornal sus 
obras y labores. La súplica, comprensiva de que el trabajo fuese de 
sol a sol, sin ir a las partes suyas, no tuvo efecto, por cuanto fué res- 
pondido que el asunto estaba previsto por leyes del Reino ^. En cues- 

1 Cortes de Valladolid, 1548, pet. 74, t. V, pág. 450. 



334 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

tienes de indumentaria, se trata de lanas, cordobanes, pragmática ác 
los trajes y otros. 

Llegamos a las Cortes de Madrid, que, como en otras, se trat6 
mucho <á^ la carestía por las necesidades de los tiempos : oposición a loa- 
regatones, enicarecimientos derivados de la intervención de ellos y 
prohibición de que fueran regidores y justicias; saca de cosas vedadas, 
reventa de vinos, protección a la caza y a la pesca, insistencia en que el- 
pan del encabezamiento se satisficiera en dinero, se proveyera lo mis- 
mo el situado en tal especie, y determinación de que el pescado se 
vendiera a peso y no por cargas. Se ordena hacer los arrendamien- 
tos conforme a las leyes de la Mesta, pues a causa de no haberse hecho 
pujas como en el concertado con los Fúcares de las dehesas de los maes- 
trazgos, era muy notoria la canestía de las carnes. Las hierbas que en 
las montañas no servían para vacas por estar en riscos, ser menudica 
y no poder subir el ganado vacuno, se había de arrendar para el lanar. 
Tratan tambiéai de que se meta seda para mayor abundancia; haya- 
moderación en los vestidlos, no se extraigan paños ni cueros, y se trate 
con Berbería, a fin de evitar el encarecimiento de sedas, drogas, cera, 
corambres y cordobanes, como se hacía en otros Reinos con ventaja,, 
señalando a las naves un puerto para salir y tomar y im registro 
para evitar la saca de cosas vedadas ^. 

Apretados los particulares, ahogado el país, llevando todo el mundo 
vida de privaciones, quejándose los Concejos de la carestía, solicitando 
cuantos tenían sueldo, salario o haber un aumento por las circunstan- 
cias que se padecían, suplicando las Cortes la concesión de medios para 
restringir la carestía de los precios y accediendo el monarca a algunas 
de las demandas o expresando en otras que estaba prevista la materia 
en. leyes del Reino, por una de esas contradicciones tan propias de la 
administración castellana, entre las mercedes concedidas a los procu- 
radores de estas Cortes de 1551, figura la de licencia de saca de dos 
mil cahíces de trigo, al que lo había sido por Salamanca, Antonio de 
Carvajal, comendador de la Magdalena, en armonía con su solicitud ^. 

Entre las cosas dignas de mención suplicadas por las Cortes de Va- 
lladolid de 1555, figuran las de evitar vejaciones en salinas y alfolíes 
por los precios del artículo y por las catas y calas endierezadas al mis- 

r Cortes de Madrid de 1551, pet. 112, pég. 549, y t. V, págs. 549, S6i, 562 y 571. Res- 
pecto al pescado por peso, se repite en las de Valladolid de 1555 ; al pago del trigo del 
Encabezamiento en dinero en la pet. 50 de las de i5S8, y del pan al quitar, en las de i559. 

a Cortes de Madrid de 1551. Colecc. de la Acad. de la Hist., t. V, pág. 589. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 335 

OK) fin de obtener dinero del contribuyente; venta de mantenimientos 
al peso y no a ojo, como se hacía, asi en ferias como en mercados, con 
historia en anteriores representaciones del Reino; prohibición de re- 
gatones de uva y mosto; venta del grano situado al quitar en villas y 
lugares a los que lo tenían que pagar ; crecimiento de salarios por la ca- 
restía de los tiempos al personal del Consejo real, tribunales de la 
Corte, oidores, alcaldes de las chancillerias y secretarios del Rey, pues sien- 
do los haberes y los derechos cortos y los artíctdos tres veces más caros 
que en la época de la declaración de ellos, no parecía justo subsistiera 
tal estado de cosas, aunque persistió, hasta irlo consiguiendo años ade- 
lante, como veremos, no con cargo al tesoro nacional, sino a las sobras 
del encabezamiento en un principio ^. 

Tratábase también de la suspensión de la pragmática de la reventa 
de lanas ^, de que se sacaran paños y frisas para Portugal *, libertald 
de labrar guantes por la utilización de cueros inadecuados para otros 
usos, haciendo asi bajar las carnes ^, permisión de la compra en grueso 
de los cueros que entren por los puertos para revender, susp>endiendo 
al efecto la pragmática de 1552 dada por la carestía ^, y asimismo el 
ingreso de pastel cíe Francia para los colores negros, azules, leonados, 
verdes y morados, tomando otra tanta mercadería de lo que aquella 
valiera, beneficiando la industria pañera, crianza y jornalería, asi de 
hombres como de mujeres, por los muchos que tenían inversión en la 
industria ®. 

En materia de subsistencias se ocupa el Reino en Valladolid el 
año 1558, de que no se mataran corderos, salvo por Pascua Florida, 
pues los ganaderos, por aprovechar la leche, sacrifican demasiados, con 
perjuicio de la multipUcación, y así como se prohibió por algún tiempo 
el de temeros y terneras por la falta de ganado vacuno, conociéndose 
el aumento y algima templanza en los precios efecto de tal medida, 
lo mismo debía hacerse en el lanar para conseguir igual provecho '; 
protección a la caza y pesca, aunatido los intereses die ella con la di- 



1 Cortes de Valladolid de 1555, t. V, págs. 656, 678 y 632. Del pan al quitar se 
ocupan también las Cortes de VaJIadolid de 1538 en su pet. 61, para desempeñarlo. 
En las de Madrid de 1583 a 1585 se trató de subir por un año algunos sueldos de en- 
tidades con cargo a sobras del Encabezamiento. 

2 ídem, id., id., id., págs. 671 y 672, pets. 82 y 83. 

3 ídem, id., id., id., pet. 81, pág. 670. 

4 ídem, id., id., id., pet. 86, pág. 675. 

5 ídem, id., id., id., pet. 87, pág. 675. 

6 ídem, id., id., id., pet. 89, pág. 677. 

7 ídem, id., de 1558. Colecc. A. H., t. V, pág. 738, pet. is. 



336 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

versidad de provincias y conveniencias de cada una ^, y prohi>bición de 
fundar alfolíes a cinco leguas de las salinas para la reventa de sal ^. 

En cuanto al grano, suplicaban la derogación de la pragmática so- 
bre reventa del producto en rentas eclesiásticas a los arrendadores de 
ellas, por haberse comprendido lo dañoso que era la falta de arriendos, 
pues los clérigos, como pudientes, se traspasaban unos a otros el pan, 
en espera de buenos precios, por lo cual era mejor volver al sistema 
antiguo, con la adición de que los Concejos pudiesen tomar para sus 
pósitos y necesidades la mitad del grano proveniente de ventas, al tanto 
de a como saliere al arrendatario ^. 

Ruegan también no se saque grano ni ganados del Reino, ni se 
arrienden las dehesas a labor de pan por la falta de hierbas, causa de 
ia carestía de las carnes ^, ni se paguen derechos por las sacas de la- 
nas para Flandes o Italia ^, y que se saquen paños y sedas en beneficio 
del comercio ®. Finalmente, encarecían fuese establecida la Casa Real 
al uso de Castilla y no al de Borgoña, "porque con grandes costas y 
excesivos gastos que bastaran para conquistar y ganar un reyno", se 
ha consumido una gran parte del patrimonio real ^. 

Y cuándo unas, cuándo otras de las Cortes que venimos relatando, 
se ocupaban de asuntos importantes para la producción, la distribución 
o el consumo de materias ligadas con éstas íntimamente, tales como el 
cuidado de los montes, supresión de las perlas y adornos costosos en 
vestidos y guarniciones, restricción de bienes raíces a iglesias y monas- 
terios, hospitales y cofradías, evitación de que se lleven diezmos y re- 
diezmos de hierbas y otras cosas estando ya diezmadas, o de que no se 
arrienden a los extranjeros las dehesas dle los maestrazgos, ni las ren- 
tas, ni se ponga en arriendo de una sola persona una especie única, 
como los naipes o los alumbres, ni se lleve más del lo por lOO en los 
cambios, ni los escribanos más de cinco maravedís por legua cuando 
salen a asuntos del oficio. 

Pedían no se introdujeran de fuera bujerías, vidrios, juguetes y 
otras cosas inútiles, pues con tales chucherías sacábannos el dinero 



1 Cortes de ValladoHd de 1558. Colecc. A. H., t. V, pág. 769, pet. 67. 

2 ídem, id., id., id., pág. 754, pet. 61. Se guarde el cap. 52 de las de Toledo de 1525- 

3 ídem., id., id., id., pág. 744, pet. 24. Se consulte con personas prácticas. 

4 ídem, id., id., id., págs. 751 y 761, pets. 34 y 54. 

5 ídem, id., id., id., pág. 735, pet. 9. 

6 ídem, id., id., id., pág. 764, pet. 59. Se inserta la suspensión de la pragmitie» 
sobre pasar paños a Portugal. 

7 ídem, id., id., id., pág. 731, pet. 4. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 337 

como si fuésemos indios; se evite la saca de moneda de oro, haciendo 
<jue baje la de Aragón y Valencia en diez maravedís, a como estaba 
antes, porque de esta suerte no habría extracción ; se censuran los censos 
en especie por trabas demasiadas y dados a fraudes por falta de re- 
jeros, y se recuerda el rendimáento de cuentas en salina», servicio y 
montazgo y otros. 



La vida se iba haciendo imposible a pesar de todas las trazas idea^ 
das para evitarlo, con desproporción notoria entre los salarios y los 
precios de todas las cosas, singularmente de los mantenimientos. 

Por septiembre de 1550 un oficial maestro de albañilería ganaba 
en Córdoba como salario tres reales : el de carpintería, otro tanto, y el 
peón, real y medio ^. Sin embargo de la pragmática para el remedio de 
las grandes carestías, su fecha en Alcalá el 1552 ^, subían desconsi- 
deradamente todas las especies, mientras los honorarios apenas si tu- 
vieron oscilaciones apreciables ^. 

Por el año 1559, imo después de la pragmática de 1558, de tasa en 
cereales, en la albóndiga de Sevilla se cotizaba la fanega de trigo a 
204 y 272 maravedís, sin duda de abundancia, pero en cambio, ima 
gallina valía un real, dos un cabrito, los estudiantes de escribir y con- 
tar pagaban 34 maravedís cada mes; los estudiantes, 68; una mano de 
paspel costaba 17; medio cuartillo de tinta fina, dos maravedís, y aú 
otros *. 

En Burgos, a fines de este mismo año, el cuartal de pan — dos li- 
bras o dos y media — , 10 y 11 maravedís; vino, a 80 la cántara, y lel dfe 
clase superior, a 170; al menudeo, 12, y 18 por azumbre; cuarto de car- 
nero, 84 y 76 ; carne, 46 ; carbón, 22 y 25 fanega, y por celemines, a 8 ; 
una libra de pescado, 10 ; media docena de sardinas, seis y medio ; aceite, 
trece y medio ; una ración de hígado, seis ; tres, una de olivas ; dos, un* 
de rábanos; peras, 12, y moscateles, 12. A un muchacho, por un recado, 
cuatro ; por otro, dos ; por traer las hachas, tres ; por el arreglo de una 
cañería, aJ herrero, 4; a un doctor en Medicina por mirar al enfermo. 



I Archivo Municipal de Córdoba, lib. I. 
3 Salva, Bibliografía^ número 3650. 

3 Archivo de Simancas. Inquisición, leg. 304, fol. 7. Testajncnto del licenciado 
Diego de Villegas en 1554, dejó misas pagándolas a 12 maravedís cada ana en la 

provincia de Burgos- 

4 Revista de Archivos, marzo de 1903, págs. 215 y 217. Tom&doa de la Rela- 
ción del auto de fe que se hizo en Sevilla contra los luteranos en 1559. 



338 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

I02, y a otro, 68 ; una odlita, seis ; a un barbero, acaso por un mes, por el 
servicio a un padre cura, 63 ^. 

En algunos pueblos de AruiaJucía la vida era enormemente cara. 
En Micdina Sidonia, los años 1557 y 1558, valía media libra de pan 
cocido 4( maravedís; aceite, 4, panilla o cuarterón; maquila de fanega 
de trigo, 12; precio de éste, 306 (66 más de la tasa de 1539); transpor- 
te de trigo desde el molino, 34; conejo, 20; gazapo, 12; perdices, 30; per- 
digones, 17; cabrito, 102 el mejor; puerco, 18; vaca, 17; queso fresco, 6; 
lechíe, 8. Jornal de uti albañil, 57; sailario del pregonero, al año, 1.500. 
Sueldo de los regidores, i.ooo; de los Jurados, 500. Escribano del Cabil- 
do, 1.500, y letrado, 6.000; así otros ^. 

Pensemos en la potencia adquisitiva del dinero en aquella época, 
en el sostenimiento de una familia de cuatro individuos dle gente me- 
nuda, como la de un albañil, por ejemplo, al que no le hemos de com- 
putar casa por faltarnos datos o porque la tuviera propia, ni asistencia 
medica ni herbolaria por suponerles de buena salud, ni pechos ni otras 
adehalas, ni vestido ni aseo, y aun suponiendo que el oficio careciera de 
quiebras, como la del paro forzoso, vengamos a discurrir si con 57 ma- 
ravedís diarios era posible levantar la carga familiar, estando la libra 
de pan cocido a 4 maravedís — 7 onzas constituían len Medina Sidonia la 
libra — y mecesitando dos cuartales de cuatro libras, igual a 32 maravedís,, 
quedándole para todas las demás atenciones de mera manutención 25 
maravedís solamente. 

VI 

La cédula de tasa, efecto de todas las investigaciones y cálculos he- 
chos, así en tiempo de don Carlos, como en los pocos años que regentaba 
el trono su hijo don Felipe, está fechada en Vallad oilid a 9 de marzo de 
1557 y había de regir desde 20 de abril siguiente, lapso de cuarenta días 
que se consideraba suficiente para quie, viniendo a conocimiento de todos 
los subditos, se civmpliera y ejecutara a un tiempo mismo hasta el día de 
Nuestra Señora de septiembre, y más el tiempo que fuera voluntad de 
Su Majestad. Se había de cumplir la ley, sin excepción de personas, en 
todos los reinos, vendiendo los granos que cita a moderados precios, mar- 
cando como máximo, así al contado como al fiado, el trigo, a 310 marave- 
dís fanega; panizo, a 240; centeno, a 200; cebada, a 140, y avena, a 100,^ 

1 Burgos. De un libro de la iglesia de San Gil. 

2 Medina Sidonia. Arch. del Concejo, lib. capitulares. I, que e» el más antiguo. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 339 

con gran crecimiento sobre la tasa éintecedente. La harina se fijaba en tuit 
sobreprecio de sólo 30 maravedis fanega sobre sus granos respectivos^ 
y el pan cocido, con moderada ganancia. Eran prohibidas las permutas 
para evitar desafueros, y preceptuado d registro a fin de saber el grano, 
disponible en las necesidades que se ocurrieran. Continuaban las mismas 
excepciones para los lugares estimados de acarreo, las propias penas y 
pesquisas y la libertad de introducirlo por mar sin sujeción a la tasa \ 
Complemento de la anterior disposición fueron las pragmáticcLS de 16 y 
28 de abril del mismo año, confirmatorias de aquélla, en las que se dis- 
ponía que las leguas de porte se satisficieran a razón de seis maravedís 
por trigo y centeno y cinco por cebada y avena, con los consiguientes 
testimonios de escribanos en los lugares de salida ^. 



En los años que median desde 1558 a 1566, de otra tasa, y a 1571 en 
íjue se crece la de todos los granos, la situación se había agravado nota- 
blemente. Ya lo vimos por los precios marcados en Burgos y en Medi- 
na Sidonia, y vamos a notar otros de nuevo. En Burgos, antes de 1566, el 
maestro Rodrigo, tallista, tenía en la Catedral, por la dirección de las 
obras, 12.000 maravedís de salario, a 33 cada día; el que trabajaba per- 
sonalmente en hacer estatuas, recibía de jornal, como gran artífice, cua-^ 
tro reales y medio, o 153 maravedís; un escritor de libros de coro, cuatro 
cargas de trigo al año, es decir, 16 fanegas, que al tipo de tasa suponían 
4.960, unos 13 y dos blancas viejas diarios; los asentadores, 68; cante- 
ros y carpinteros, 51 ; jornaleros, 34 ^. 

Entre las mil albaquias que podía contar el Reino, como resultado del 
Encabezamiento, era ima cierta deuda por los años dé 1541, 1542 y 1543, 
de maravedises y trigo, en suma ésta de I4»9 fanegas, que instada en dis- 
tintas ocasiones proponíase por los comisionados se caltulára el trigo de- 
bido a razón de seis reales, igual a 272 maravedís, cuando la tasa de 1539 
lo establecía a 240 y a 170, para tierra de Toledo ; y la de 1558 a 310, sin 
distinguir de regiones ^. 

En 1 571 fué época de gran carestía y valió la fanega de trigo en tie— 

1 Nueva recopilación. Ley i, tit. XXV, lib. V. 

2 ídem, id. Ley 2, tít. XXV, lib. V. Se luchaba a las leguas habian de ser vulgares 
o legales, aquéllas más largas que éstas, asunto determinado después. 

3 Martínez Sanz, Historia del templo de la Catedral de Burgos. Los jornales so 
pagaban los sábados. 

4 Cortes de Madrid de 1566. Colecc. del Congr. de los Dipi, t. II; pág. 403. S. 17 junio^ 
1566. Se trataba de las tercias de Zorita. 



340 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

rra de Toledo a 750 maravedís, cuando la tasa lo había marcado, como 
diremos luego, a 1 1 reales, la mitad precisamente ^. Sigamos con Medina 
Sidonia en estos trece años, y veremos paulatinamente el crecimiento de 
casi todos los artículos; 1560: cuartillo de aceite, 8 maravedís; arroba de 
vino, 136 ; media libra de pan de 7 onzas, 3 ; salario diario por ir a la Cor- 
te, 12 reales; en 1562, jabón, a 68 maravedís libra; molienda, 214; carbón, 3 
blancas (no dice si nuevas o viejas); un huevo, dos maravedís; carga de 
agua dulce, 6; de salada, 3; en 1566, quintal de aceite, 8 ducados, a 22 
reales arroba; y en 1570, oveja a 12 maravedís libra ^, 

VII 

En el Bosque de Segovia, a 29 de agosto de 1566, se acrecienta el pre- 
cio de la cebada, subiéndola a 187 maravedís fanega, para desde el mes de 
mayo de 1567, quedando en todo lo demás subsistente la pragmática 
de 1558 ^ 

No habían transcurrido cinco años desde la implantación de la an/- 
terior reforma, cuando Felipe II introducía nueva modificación en la ma- 
teria por pragmática fechada en Madrid a 8 de octubre de 1571, en ar- 
monía con la petición 13 de las Cortes de Córdoba-Madrid de 1570 
y 1 571. Se acrecienta la tasa del pan y se pone nueva orden en el trigo, 
harina y pan cocido, estableciendo el primero a 375 maravedís, la segun- 
da a 30 sobre el precio de aquél — este tipo parece no variaba — y el ter- 
cero con ganancia moderada; y la restricción die 24 de septiembre de 
1568, relativa a que sólo se dedicaran a cocerlo los panaderos de oficio, 
y las penas como garantía, apretando en las condenaciones *. En este 
mismo año se estableció también que se pudieran arrendar, así a pan 
como a dinero, las rentas eclesiásticas y reales, no obstante lo dispuesto 
en la materia, pudiendo los arrendadores vender el trigo a los mismos 
II reales. 

Por este tipo de 11 reales o 374 maraivedís, se regulaban las deudas, 
pero de una manera muy extraña para la tasa del dinero, la del trigo y 
las leyes que regían los conciertos de una y otra especie, por tomarse co- 
.mo tipo de tiempo el comienzo del pleito, cuando le había, efecto de la 
controversia o el debate. En fines de noviembre d)e 1597 se trataba coo- 

1 Catalina García, Escritores de Guadalajara, pág. 115. 

2 Archivo Muaiicip«al de Medina Sidonia, lib. Capitulares, I. 

3 Nueva Recopilación. Ley 3, tít. XXV, lib. V. 

4 ídem id. Ley 4, tít. XXV, lib. V. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 341 

cierto en las Cortes con Almuñécar, villa del reino de Granada, en razóm 
de ciertas deudas de trigo y maravedís, que, suspendido el pago en 1569, 
querían ahora se hiciera asiento, poniendo el grano a 11 reales, pre- 
cio a que estaba cuando se comenzó el pleito. La referencia es a la tasa 
de 1571 indudablemente, cuando 'iebió serlo mejor a la de 1558, vigente 
al tiempo de la deuda, y reconocer intereses legales del crédito a favor 
del Estado, más que aplicar tm tipo de tasa que no existía en la época 
en que ftré contraída la deuda, con descré>Jfito de las disposiciones de tasa, 
concepción de usura que nuestras leyes rechazaban, y acaso cierta capi- 
talización de intereses, que, en sus deudas, el Erario público había re- 
chazado con los informes de sus juristas y financieros ^. 

A la cédula de tasa de 1571 sigue en el orden cronológico la pragmá- 
tica ordenada en Lisboa en 1582, otro lapso de once años en que el Poder 
público no logró la baratura en el mercado de las especies de manteni- 
mientos, las que más le preocupaban. 

Durante ese tiempo registramos los precios siguientes: por nueve 
días de viaje desde Medina Sidonia a Granada, en 1571, a cuatro rea- 
les cada uno ^; en 1573 se tasaba el trigo por una cuenta del Reino a 7 
reales y la cebada a 3, a 238 y 102 maravedís, respectivamente, cuando la 
tasa era, para el primero, de 375 (año 1571) y 187 de la segunda (añd 
1566), con pérdida total de 2.769 en Sy fanegas de trigo y 10 de cebada 
que importaban a sus tasas una suma de 34.449, perdiendo, por consi- 
guiente, un 12 por 100 cubierto ^. Los caballeros cuantiosos que tenían 
90.000 maravedís y con los cuales apenas si podían sostenerse un tercio 
de año, después dte reiteradas súplicas y justificaciones, fué crecida su 
quitación a 3.000 ducados en 1576 y aun con ellos, .podían con harta di- 
ficultad sustentarse con caballo y armas, y no más de i.ooo de hacienda, 
que era lo obligado, porque la carestía de los mantenimientos, valor de 
los caballos y arreos, habían subido extraordinariamente "*. Los procura- 
dores, con cortos salarios y aun ningimos por sus ciudades, pedían al Rey, 
como en noviembre de 1579, se les librase alguna ayuda de costa, "pues 



X Cortes de Madrid, 1592-98, 10 noviembre 1597. Colecc. Congreso de los Dipt*- 
tados, t, XV, págs. 555 y 556. 

2 Archivo Municipal de Medina Sidonia, lib. I de acuerdos, año 1571. 

3 Cortes de Madrid de 1573. Colecc. Congr. de los Dip., t. IV, pág. 44. Sesión de 3' 
de junio. Resto de cuenta de Luis Hernández, vecino de San Martín de Valdeiglesias, 
por las fanegas citadas, cobradas por éste, con mayor suma en numerario, de las 
ejecutadas en Gonzalo de Sanabria, receptor de Trujillo. 

4 Cortes de 1576. Colecc. Congr. de los Dip., t. V, cap. 44. Se repite en el t. V, , 
página 369 de las de Madrid de 1579. 



342 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

.padecen trabajo y necesidad por la carestía y obligaciones que cumplen 
de su oficio y personas" ^. 

En 1579, jornal de un segador en Medina Sidonia, 68 maravedís ^; 
panes de oro a 102 reales el millar, en 1577, en Burgos ^ ; misas a 34 
maravedís en Sasamón (Burgos) * y Valladolid ^, en 1574. 

En Toledo. y su tierra hubo tanta carestía en 1578 y 1579, que todos 
los mantenimientos alcanzaron precios desconsiderados e imposibles para 
poder vivir, ocasionando ello muclias enfermedades y trastornos ^. En 
Medina del Campo el vino estuvo en ese tiempo a real y m^dip y dos 
reales azumbre, acordándose por el Concejo que se vendiese a real y 
medio y "dende abajo" ^. 

Los alquileres de las muías estaban tasados en 60 maravedís como 
máximo; pero los dueños trataban siempre de vulnerar lo dispuesto, con- 
siguiendo por sus trazas 506 reales al día, obligando a tomarlas por 
15 ó 20, aunque se necesitaran menos para el viaje; por esto pedía el 
Reino se les señalara 9 ó 10 leguas por jomada sin retorno ni mozo, 
obligánddles a llevar libro de alquileres firmaxio por los dueños, expre- 
sivo de tiempo, precio y personas a quienes se arrendaban ^. 

Un qumtal de bizcocho valía, por 1 580, a 562 maravedís, casi a 3 libra ; 
arroba de aceite, a 409, y libra, a 16; quintjail de tocino, a 1.700, saliendo la 
libra a 17 ; arroba de queso, a 235, y, por tanto, a 9 ; quintal de arroz, 1.500, 
y libra, 15; fanega de habichuelas y guisantes, 409; arroba de vinagre, 
136, y libra, 5 y medio; quintal de hierro en barra, ducado y medio; de 
acero, 4 ducados; de plomo, medio; de pólvora, 17 ducados, y otros, 
con gran crecimiento respecto al primer tercio del siglo ^. 

La cera blanca estaba en Madrid a cuatro reales y medio libra, por 
septiembre del año citado últimamente ^^, y en Medina Sidonia, a 96 mara- 



1 Cortes de 1579-82. Colecc. Congr. de los Dip., t. VI, pág. 320. Sesión 18 de 
julio de 1580. 

2 Archivo Municipal de Medina Sidonia, lib. I de acuerdos, año 1579. 

3 Martínez Sanz, Historia del templo de la Catedral de Burgos. 

4 Archivo de Simancas. Inquisición, leg. 304, fol. 7, y leg. 875, fol. 52. Testa- 
mentos de Francisco y Juan de Villegas. 

5 Valladolid. Archivo del Hospital de Santa María de Esgueva. Fundación de 
Maria Hernández. 

6 Escudero (Matías), Relación de las cosas notables de Toledo, cap. 821. 

7 Archivo Municipal de Medina del Campo, lib. de acuerdos de iS7i-79, íol. 6. 

8 Cortes de Madrid de 1579-82. Colecc. Congr. de los Dip., t. VI. pág. 866, cap. 76. 
La misma restricción se pedía en las de Córdoba-Madrid de 1 570-1 571. Colecc. cit., 
tomo III, págs. 99 y 421. S. 11 de abril de 1570, y cap. 90. 

9 Morel-Fatio, L'Espagne au xvi' et xvii' siécle, pág. 158 y siguientes. Pro- 
•Tisión de armada. 

10 Cortes de Madrid de 1579-82. Colecc. Congr. de los Dipi., t. VI, pág. 400. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 343 

Tedís; en esta población estaba la fanega de trigo a 25 y 29 reales; ca- 
rretada de piedra, 60 maravedís ; puerco, 40 libra ; vaca, 26, y jornal de 
un segador, 4 reales ^. En la Corte, seis sillas francesas, con davazón 
dorada, a 50 reales cada una ^. i.ooo maravedis a un contador por cada 
uno de los días que se ocupó, en nombre del Reino, en administrar los par- 
tidos de Toro y Zamora, por las alcabalas, tanto que pareció excesivo, por 
lo cual se pidió a Contaduría mayor la moderación ^. Por contrario modo, 
el Consejo había tratado del exceso en dar al Contador del Reino 240.000 
maravedís de salario, sin intervención ni aprobación del Consejo, ha- 
biéndole señalado sólo 25.000 maravedís cuando fué nombrado Gaspar 
de la Serna; argüían qtie Su Majestad no daba a ninguno de sus minis- 
tros sino una cantidad mucho menor, aunque fueran del Consejo, y así 
era justo que el Reino redujese este salario a sus primeros principios. Era 
Jo cierto que el Contador se había creado con 6000 maravedís y tenía 
la cifra dicha y casa de aposento; aiproximadamente en esta proporción 
estaban los otros funcionarios. Por ello se pedía que el Contador y Re- 
ceptor quedasen en 400 ducados, y en 100.000 maravedís el solicitador, 
de los cuales éste había de satisfacer 25.000 a un a>-udante "*. Mas éstos 
eran casos extraños, que se daban casi solamente en el Reino, quien al 
mismo tiempo que se quejaba de la penuria del país, satisfaría con lar- 
gueza funciones por lo común nominales. 

En la fiesta de la Candelaria de 1581 estaba en Madrid la cera a 159 
maravedís libra ^. A cada procurador que por asuntos del Reino hiciere 
noche fuera de la Corte dábale de salario 4 ducados diarios ^. 

Se pagaba en Medina Sidonia por cabeza de camero, en 1582, 16 ma- 
ravedís, y velas de sebo blanco, con pábilo de algodón, a 34 libra '^. 



1 Medina Sidonia. Archivo del A3njntamiento, lib. de Acuerdos. I. Año 1580. 

2 Cortes de Madrid de 1579-1582. Colecc. Congr. de los Dip., t. VI, pág. 453. Se- 
sión de 17 de febrero de 1581. 

3 ídem id. Colecc. Congr. de los Dip., t. VI, pág. 575. S. 13 de marzo de 1581. 

4 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. VI, págs. 579 y 795. S. 15 marzo 1581 
y 13 febrero 1582. 

5 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. VI, pág. 544. S. 9 febrero 1581. 

6 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. VI, pág. 601. S. 15 abril 1581. En 10 de 
octubre de 1584 se daban 400 maravedís diarios de salario al Comisario que fuera a. 
Almería para el pleito con Vera y Mojacar. (T. VII, pág. 521.) Acaso fuera de éste 
no haya otro caso de menor cantidad de 4 ducados, fuesen al Conseja de la Mesta. a 
Burgos, a San Lorenzo, y cualquiera que fuere el número de días. 

7 Medina Sidonia. Archivo Municipal, lib. de Acuerdos, I, año 1582. 



344 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



VIII 

Por cédula fechadla en Lisboa a 22 de septiembre de 1582 — que ya: 
citamos — se sube el precio del trigo a 14 reales, el del centeno, a 8,. 
y el de la cebada, a 6, acrecentándose las penas contra los infractores,, 
fuesen terceros, o la mezclasen con otras semillas, o las mojaren para ex- 
penderla con fraude en el precio o en la cantidad. Antes de esta data, en 1 1 
de marzo del mismo año, se crece la tasa en los portes de trigo y centeno 
hasta a 10 maravedís por unidtad de fanega y legua, y 8 por cebada 
y avena, quedando en todo lo diemás subsistente la que trataba de la 
misma materia. 

Para ligar asuntos vamos a tratar aquí de varias otras disposiciones 
del mismo carácter. La pragmática de 15 de enero de 1590, permitiendo a 
los labradores y demás personas que cogiesen trigo de tierras cultivadas 
por ellos, que lo pudiesen vender en pan cocido, fué derogada por la 
de 10 de enero del siguiente año, declarando subsistente así la de 24 de 
septiembre de 1568, como la de 8 de octubre de 1571, autorizándolo tan- 
sólo a los panaderos de oficio ^. 

Sin embargo de esto habíase concedido licencia a algunas personas 
ricas y poderosas que no tenían el oficio, para dedicarse a él y vender 
pan en la Corte, en derogación de las leyes y con daño del país. La li- 
cencia — ^decían — a hombres que ni cogen ni siembran, caudalosos, que- 
conupran el grano a como gustan, granjeria prohibida al labrador, tiene eJ 
inconveniente de que se harán señores de todo el trigo por compras ade- 
lantadas, con sumisión a la Corte y a las Chancillerías, como suelen, pues 
que los tenedores, acabados cada día, tomarán cuanto dinero puedan para 
salir de ajpuros ; quedará, en el caso mejor, remanente de deuda, que, con- 
vertido en principal para la cosecha inmediata, le hará estar en esclavitud 
perpetua del poderoso, y a merceidi de sus mohatras. Perderá también el 
labrador en el momento de readquisición, porque los tenedores nuevos 
lo pondrán a como quieran; será daño de los pósitos por no poder sa- 
tisfacer sus deudas los obligados a ellas, por carecer de haber a causa de 
la satisfacción de otras contrataciones; carestía general, de cuyo motivo 
nunca más bajará el trigo ni el pan; daño del país, pues que de la provi- 
sión de la Corte a que ha de atenderse, nacerá el envío de este cereat 
por mar y tierra, dejándola de avituallar y trajinándolo de unos lugares 

I Nuev. Recop. L. 5, 6 7 7. tít. XXV. Ub. V. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EX EL SIGLO XVI 345 

a Otros en más excesivos precios; embargos de carros y bagajes para 
la provisión de la Q)rte, con los grandes perjuicios y cohechos de los 
ministros que esto supone a las labranzas; tomarán molinos y aceñas 
para moliendas y sotos, y montes para leña dle hornija, recluyendo a los 
modestos industriales a diez o doce leguas para proveerse de unos y 
otras ; pérdida del oficio de panadero en la Corte y su comarca, con des- 
trucción de tantos hombres y mujeres pobres que vivían a su amparo; 
perdición de la crianza de aves de corral, lechanes y otros animales para 
sustento, mantenidos con salvados y aechaduras, con la consiguiente ca- 
restía de todo esto y de sus esquilmos ; desabasto cada día mayor, porque 
si con tantas personas dedicadas a este empeño, con registro y otras dili- 
gencias, falta, juzgúese qué sucederá cuando sea una sola la persona dedi- 
cada a la industria; amplitud en las concesiones, a que les moverán los 
hornos y otros gastos hechos, en más de 20.000 ducados, pues efecto de 
ellos no se detendrán en las 2i.ooo f ain^as concedidas, y dañoso a la salud 
por las invenciones de que suelen usar los que tienen semejantes con- 
tratos. Por todo ello el Reino suplicaba a Su Majestad la revocación de 
las licencias, y que sería de menos inconveniente para el bien de los natu- 
rales sobreseer la pragmática con los labradores quince o veinte leguas de 
la Corte, para que pudieran llevar su trigo en pan amasado para un buen 
abastecimiento ^. 

La situación política de Burgos cerca de los Reyes, la protección que 
siempre merecía, hizo colocarla, a los efectos de la pragmática del pan, en 
la situación privilegiada que reza la provisión expedida en Madrid a 1 1 de 
marzo de 1596, para que no rigiera allí en el trigo y otros cereales que se 
vendieren por tiempo de cuatro años, continuación de la de 14 de di- 
ciembre de 1595, concedida por dos, y acaso de otra anterior, aún no co- 
nocida por nosotros -. 

Sin embargo de esas cédulas de tasa, desde 1558, en que no se exime 
de ser registrado nadie, ni los eclesiásticos, para saber las existencias de 
que podía disponerse para la venta, promulgábase la cédula fechada en 
San Lorenzo a 20 de mayo de 1 592, confirmada por otra, su data en Cam- 
pillo a 10 de mayo de 1597, para que a los eclesiásticos no se les tomara 
pan ni vino en la provisión de armadas ni galeras, por cuanto los pro- 
veedores pudiendo adquirirlo de otras partes, embargaban la especie sin 
razón y sin medida, con los trastornos causados por los cohechos de ofi- 

I Cortes de Madrid de 1592-98. Colecc. Congr. de los Dip., t. XIII, pág. 100. S. aa 
noviembre 1593. 

a Archivo del Cabildo Catedral de Burgos. Lib. de Acuerdos, fol. 85 vto. 

3.' ÉPOCA — TOMO LXI. 23 



346 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

cíales, ser las rentas eclesiásticas para las iglesias y para los pobres y 
estar ya muy gravadas con los tributos de Subsidio y Excusado y las 
muchas pensiones que pesaban sobre ellas ^. 

* « 

Las controversias a que daba lugar la declaración de leguas para los 
transportes obligó, en virtud de las peticiones de las Cortes de Madrid ^, a 
la publicación de la pragmática de 8 de enero de 1587, registrada como 
tal aunque fuese Real carta acordada, oitienando que las de que hablaban 
las disposiciones legales eran y debian entenderse como comunes y vul- 
gares, más extensas, y no de las llamadas legales. La legua legal compo- 
níase de tres millas o mijeros y constaba de 3.000 pasos geométricos, que 
hacían 15.000 pies o 5.000 varas castellanas, mientras la común u 
horaria estaba constituida por 4.000 pasos geométricos o 20.000 pies, 
y hacían 6.666 varas y dos tercios ^. Comprendemos, pues, la importancia 
que esto tenía para el transporte, pues de aplicar la legua legal, como más 
corta, las mercaderías habrían tenido un sobreprecio respetable *. 

♦ « 

Junto con la subida de la tasa, que evidenciaba, saávo agio protnado en 
contrario, la carestía en los medios de producción, sigamos poniendo pre- 
cios en cualesquiera otros artículos en justificación de la misma, cada 
vez mayor. 

Por el año de 1583 se daban 45.000 maravedís a los contadores de 
rentas, relaciones y escriba/no mayor de ellas, como salario acostumbra- 
do a conceder por el Reino en razón del trabajo de estos funcionarios, 
pagados con cantidades menores en años anteriores, sin embargo de esta 
declaración ^. 

1 Colecc. de bulas y breves, cédulas y provisiones reales sacadas de los archivo» 
de la Iglesia de Toledo. Madrid, 1635, fols. 213 vto. y 214. 

2 Cortes de Madrid de 1586-1588. Colecc. del Congr. de I03 Dip., t. IX, págs. 66, 153, 
459 y 477. La petición del Reino fué relativa a la extensión jurisdiccional de los 
alcaldes de sacas que tenían doce leguas, muy extensa según los procuradores y más 
con la confirmación que hizo el Monarca de una su declaración anterior en el mis- 
mo sentido, pero vino a favorecer los transportes del comercio. La vara castellana, 
•distinta de la de Tos Reinos de Navarra, Portugal y los de la Corona aragonesa, constaba 
de cuatro cuarta», tres tercias o cuarenta y ocho dedos. 

3 Esta nomenclatura rigió hasta Carlos III, en cuyo tiempo, para, los camino» 
Hfuevos, la introdujo de 8.000 varas o 24.000 pies castellanos. 

4 Nueva Recop. Ley VIII. tít. XXV, lib. V. 

5 Cortes de Madrid de 1583-85. Colecc. Congr. de los Dip., t. VII, pág. 179- S. 11 
de octubre de 1583. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 347 

En 1 6 de febrero del mismo se enviaba memorial a Felipe II en sú- 
plica de que concediera a los ministros del Consejo, alcaldes de Casa y 
Corte, oidores, alcaldes de las Chancillerías y Auriiencias, salario compe- 
tente por la necesidad de que estén bien pagados los que tienen en sí la 
defensa y garantía de la vida y bienes de los naturales y no se distraigan, 
por los apremios de la carestía, sino en sus oficios. Como las necesidades 
no dieron lugar al crecimiento según la expresión del Rey, el Reino subió 
Jos haberes al doblo ^, con cargo a las sobras del Encabezamiento por un 
año y que entrara la cantidad en el articulado del nuevo por las ventajas, 
en cargos tan precisos, de la congrua sustentación. Opuesto don Felipe 
al parecer de las Cortes, no se conseguía el propósito, tras de repetidas 
súplicas, sino en fines de 1588 para gozarlos en el crecimiento desde prin- 
'Cipios del mismo año ^. 

En el Encabezamiento de 1583- 1586, las naranjas resultaban a mara- 
vedí cada diez ^. El 1585 valía el trigo en Medina Sidonia a 10 reales, a 
menos de la tasa, y el pescado, a 20 maravedís libra ^. En este mismo año 
<-ra tan mísera la situación de Toledo, habían acudido a la capital tantos 
-pobres del campo de Montiel y del de Calatrava, que se trató del asunto 
en Cortes y se nombraron comisarios que fuesen a tierras de Ciudad Real 
y Huete para enterarse de la calamidad que comenzaba a pasar el Reino 
por falta de dinero para \'iandas ^. 

Ei salario del capellán del Reino se subió en 16 de diciembre de 1586, 
de 50.000 maravedís que gozaba, en 10.000 más, también por la carestía ^, 
Y en beneficio del trabajo, y por consiguiente de la manutención y la 
baratura, pedíase en Cortes, sin salir nada por mayor parte, sino que se 
dejara la cuestión en el estado en que estaba, que los toros se corriesen 
en días festivos, como se solía antes ''. Con el mismo fin se trataba de 
enseñar a molineros y otras personas en el sistema de molienda ideado por 
el padre del clérigo Alonso Sánchez Garrido, y ejecutado por éste, in^ 
vento de molino de regolfo y cubetas, por los beneficios que reportaba 



1 Cortes de Madrid de 1583-85. Cdecc. Congr. de los Dip., t. VII, págs. 327 y 600. 
.S. 20 diciembre 1583. 

2 ídem, 1588-1590. Colecc. Congr. de loS Dip., t. X, pág. 326. S. 22 noviembre 1588. 

3 ídem, 1586-1588. Colecc. Congr. de los Dip., t. VIII, p4g. 155. 

4 Archivo Municipal de Medina Sidonia, lib. de Aciíerdos, I, año 1585. 

5 Cortes de Madrid de 1583-1585. Colecc. Congr. de los Dipi., t. VII, pág. 657. S. 11 
-abril 1585. 

6 ídem, 1586-1588. Colecc. Congr. de los Dip., t. VIII, pág. 141. 

7 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. VIII, págs. 491 y 510 a 512. Sesiones 
tde 6 y 13 de junio de 1587. 



348 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

la idea, la mayor producción y el menor coste y mejor aprovechamiento 
de los residuos ^. 

El receptor del Reino tenia 150.000 maravedís de salario; pero no 
obstante quejas anteriores del Consejo, y sin embargo de las constitucio- 
nes y ordenanzas por que se regía en esta y otras cuestiones, votó coa 
la ciudad de Burgos, por lo bien que servía el tenedor del oficio, que se 
le dieran 200.000 ^. Por ir un portero de Madrid a San Lx>renzo con 
memorial del Reino para Su Majestad, tenía de salario 500 maravedís 
cada día ^, en junio de 1588. En plena cosecha de 1589, el trigo estaba 
en Murcia a 24 reales fanega, llevábanlo de otras partes, y para el abasto 
pensaban traerle de Sicilia *. Por enviar un peón a Jerez de la Frontera 
a llevar, desde Madrid, una sobrecarta, 125 reales ", y por 33 libras y 
media de cera consumida en las misas del Reino, en 1589, 150 reales, a 
152 maravedís ®. 

En la Navidad de 1590 valían en ValladoUd ciertas especies a los si» 
guientes precios : pavos, a 14 reales ; capones, a 5 ; gallinas, a 4 ; perdices, 
a 2; tocino, a 28 maravedís; vaca, a 12; cabeza de puerco, 80; pie de 
puerco, 8; solomillo, 259; una lengua, 24; azumbre de leche, 60; libra 
de manteca, 45 ; limas dWces, a 6 maravedís cada una ; agrias, a 4 ; cada 
limón, 4; cayJá naranja, 3; un huevo, 4; im mollete de corte, 4; cele- 
mín de harina floreada, 102; un pastel, 34; vino, a 52 cántara; onza de 
canela, 30 ; de pimienta, 20 ; de clavos, 60 ; libra de azúcar, 96 ; azumbre 
de miel, 170; libra de orejones, 51; de salchichas, 34; docena de pane- 
cillos de sal, 10 '^. 

En 1591 registramos en Medina Sidonia pan a 10 y 12 maravedís 
libra; jabón, a 14; ciruelas, adbaricoques y manzanas, a 4 ^. Eran creci- 
IJísimos los salarios que el Reino, más dilapidador que generoso, aun 
dentro de su penuria, daba a los oficiales suyos, de tal suerte, que hubo 
de quejarse uno de los procuradores, pidiendo la moderación, porque las 

1 Cortes de Madrid de 1586-88. Colecc. Congr. de los Dip., t. VIII, págs. 263, 482 
y 546. S. de 2 de febrero y 25 junio de 1587. 

2 ídem, 1588-1590. Colecc. Congr. de los Dip., t. X, pág. 158. S. i.' julio 1588. 

3 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. X, pág. 280. S. 20 octuhre 1588. 

4 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. XI, pág. 17. S. 5 julio 1580. B. n. ms. 
151-290. La carta de Felipe II sobre la esterilidad y modo de proveer de trigo el 
año 1589 es expresiva en la materia. 

5 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. XI, pág. 24. S. 18 jtílio 1589. 

6 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. XI, pkg. 336. S. 9 abril 1590. 

7 De un articulo publicado por el autor en el Boletín de la Sociedad Castellana- 
de Excursiones de ValladoUd sobre una comida de Navidad dada en 1590 en el Hos- 
pital de Santa María de Esgueva. 

8 Archivo Municipal de Medina Sidonia. Lib. de Acuerdos, I. Año i59i- 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 349 

sobras del Encabezamiento debían ser para socorrer a Su Majestad, no 
para distribuirlas en sueldos, ya que estaba tan acabado el patrimonio. 
El contador, creado con 6.000 maravedís, cobraba 300.000; el recjeptor, 
257.500, y el solicitador, 450 ducados, y todos con casa de aposento ; cuan^ 
do el contador no era necesario, por tenerlos Su Majestad y estar como 
los otros oficiales, sin ocupación y sin trabajo apenas; el receptor, cuan- 
do Su Majestad mandaba librar dinero para gastos, el Reino repartía 
y pagaba por su repartimiento, y, en cuanto al solicitador, dado caso que 
fuere necesario, el trabajo era poco, y el ocupante, ni entendía los nego- 
cios, ni sabía dar cuenta de ellos, por todo lo cual pedía reforma ^. 

Aunque no lo consiguieran, suplicaban también las Cortes que por la 
carestía de todos los mantenimientos se subiera el salario de los Inquisi- 
dores y demás ministros reales ^, como pidieron que no cobrasen éstos 
por Penas de Cámara Cortes anteriores, por no ser de organización, de 
tino ni de garantía que los juzgadores tuviesen sus sueldos con carg^ a 
la.=; condenaciones que hacían ellos mismos. 

A propósito de la baja que se haría en las alcabalas, compensando al 
Reino de otras imposiciones de que se trataba como base para la satis- 
facción del ser\4cio que había de votarse, sabemos que unos zapatos no 
valían, en 1595, menos de seis reales; en 1593 y 1594 el pan alcanzó el 
precio de 28 maravedís en Madrid, y no se hallaba; en 1595, a 10 y a 14 
en la plaza.; la miel, en 1594, a 2y reales arroba, y al año siguiente, de 
12 a 15; el aceite, a 2 ducados en 1594 y a 500 maravedís en 1595; y 
asi en todos los mantenimientos, cuando págase la misma alcabala im año 
que otro ; no baja el precio del artículo cuando se baja el impuesto, aun- 
que suben cuando se crece, para no tomar a bajar, que se sostienen en 
un tercio más las subsistencias, sin razón que lo justifique, no aten-jiendo 
sino al tributo. Y sin embargo del estado del país y de las enseñanzas de 
la experiencia, estas mismas Cortes de 1592-98, perdidas en un mar de 
ideas y de obligaciones contrapuestas, trataban del medio de la imposi- 
ción de la vida en cuatro cosas tan capitales para el sostenimiento como 
la carne, el pescado, el aceite y el vino ', 

Perjudicaba también a la baja de los valores, no sólo la escasa produc- 
tividad de la mano de obra, de que ya se quejaran Cortes anteriores, sino 
la deficiente organización que permitía la competencia de los moriscos, 

1 Cortes de Madrid 1592-1598. Colecc. Congr. de los Dip., t. XIII, pág. 483. S. 4 
Tnarzo de 1595. El procurador era Antonio de Mampaso. 

2 ídem, id. Colecc. Congr. de los Dip., t. XTV, pág. 150. S. 30 junio 1595 . 

3 ídem, id. Colecc. Congr. de los EHp., t. XIV, págs. 269 y 288. S. 18 septiembre 
1505- 



350 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

más sobrios y ahorradores que nosotros, quienes nos desplazaban en mit 
oficios precisamente de mantenimientots sobre todo, crisol donde se fun- 
de la moneda. Se hicieron tenderos, despenseros, panaderos, buñoleros, 
carniceros, taberneros y aguadores, guardando todo el dinero y esteri- 
lizando los años; y habiendo ganado a las justicias seglares y eclesiásti- 
cas, nadie podia irles a la mano, por todo lo cual se pedía reforma, prohi- 
biéndoles contratar en ningún género de mantenimientos, ni servir ofi- 
cios de esta calidad, con lo cual se esperaba que los jornales y soldadas 
fueran más crecidos y hubiera más frutos y a precios más moderados, 
corriendo las subsistencias con mayor seguridad en manos de cristianos 
viejos y suprimiendo la regatonería con estos efectos ^. 

En 1595 se necesitaban para las caballerizas reales 13.200 fanegas de 
cebada, y sin embargo de presupuestarse por año, siendo la cantidad 
tan alzada, se calculaba valdría cada una 8 reales; cada saca de paja, a 
otros 8; trigo, preciso también para las caballerizas, a 14; avena, a 8; 
por tanto, a mayores precios que los de la tasa. 

Las compras habían de comenzar en i.° de agosto, continuando 
todo el año agrícola, hasta el 30 de julio del siguiente; y por tanto, la» 
del estío, como en plena recolección, de gran época para las adquisicio- 
nes, contando con que en tiempo oportuno hubiera habido las racionales 
provisiones de numerario para conseguir un buen mercado en ellas ^. 
Registramos otra cuenta de provisión de caballerizas para el año siguien- 
te por 14.000 fanegas del mismo cereal, calculado el precio a razón de 
8 reales y 17 maravedís cada una; la paja se presuponía a 8 reales tam- 
bién, sin embargo de la esterilidad dlel año, acaso por existencias ante- 
riores o por el muclio monte en los sembrados; el trigo, a 14 reales, y la 
avena, a 8 ^. 

En 1 596 vaJía en Madrid una carga de yeso, 2 reales ^ ; 20 maravedís 
el alquiler de un azadón; 8 una escoba y 14 una espuerta en compra; en 
octubre, peones a 3 y medio reales, y a 3 ; 28 maravedís uma libra de cla- 
vos ; alquiler de una palanca, 8 ; compra de una soga y un harnero, 7 rea- 
les; tasación de los gastos de arreglo de una casa, 12 reales ^. 

1 Cortes de Madrid, 1592-98. Colecc. Congr. de los Dip., t. XIII, pág. 94. S. 16 
noviembre 1593. 

2 Archivo de Simancas. Consejo y Juntas de Hacienda. Leg. 338. Julio de 1595. 

3 ídem, id. Leg. 360. Año 1597. 

4 En Medina Sidonia, mientras en 1557 valía un millar de tejas o de ladrillos 3 
ducados, 1.125 maravedís, en 1570 el millar de tejas cuesta sólo i.ooo. En 1579. la^ f^" 
nega de cal, 22 y 4 cornados, cuando en 1601 era valorada en 45 ; pero, por lo general, 
los artículos verdaderamente industriales, seguían una progresión decreciente. 

5 Archivo de Simancas. Consejo y Jiintas de Hacienda. Leg. 368. Año 1596. 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 351 

El consumo del material de oficina ofrece algunas novedades. Carbón, 
a 2 y medio reales, de los montes de Guadalajara ; aderezo de tijeras y 
aichillos dorados, i8; un caldero para regar, i8; dos tinajas cubiertas 
con sus pucheros, para sacar agua todo el año, 20; y de escobas, orina^ 
les y aderezo de servicio, 21. El aderezo del Consejo de la Guerra, lle- 
varlo de Madrid a Toledo, 8 ducados; subirlo desde la puerta de Visa- 
gra a la posada del portero, 8 reales, y llevarlo a Palacio, 4, y desde 
el Palacio de Madrid a la plaza de la Cebada, 12; y así otros muchos en 
la misma proporción, de Palacio a las casas arzobispales en Toledo, de 
éstas a Palacio, de aquí a Madrid y de Madrid a San Lorenzo ^. 

En 1597, como demostración de la carestía de la vida en San Sebas- 
tián, de dos años a la fecha, se certificaba que valía la libra de pan a 13 
maravedís; la de carnero, a 20; tocino, 26; gallina, 4 reales; capón, 5 
y medio ; pichón, 2 ; perdiz, 2 y medio ; azúcar, 4 la libra ; vino de Riva^ 
davia, a 60 maa-avedís arroba, y el de Navarra, a 51 ; trigo, a 34 reales 
fanega y hasta 40 el de Castilla, estando el de la mar a 20 y a 22 ; gar- 
banzos y lentejas, a 40; cebada, a 18 y a 20; azumbre de sidra, 10 mara- 
vedís; cántara de agua, 17; carga de leña, 68; casas ordinarias, de 46 a 
70 ducados, siendo la vida más cara que en toda Castilla, y tanto como en 
Sevilla y Lisboa. Los precios todos apuntados estaban puestos por las jus- 
ticias *. 

La ciudad de Valladolid también era población cara en los años úl- 
timos del siglo xvr, si la comparamos con años anteriores. Vamos a re- 
ferirnos a los desde 1595, en que era todavía villa, a 1599. 

En enero de 1595 el vino estaba a 18 maravedís aztunbre en Olmedo 
y Tordesillas ; a 20 en Viana, La Nava y Valdestillas, y a 22 en Tupíela ; 
habiérifiose puesto en la capital a 20 el nuevo, a 34 el añejo y a 52 el 
trasañejo; en mayo se sube en 4 el nuevo; en julio se siguen procesos 
contra los que lo expenden a 68 el azumbre. En octubre — cosecha nue- 
va — , a 28, 40 y 52, según de los años; en enero de 1596, a 16, 32 y 48; 
en octubre, a 6, 32 y 48; en enero de 1597, a 24 y 40 añejo y trasañejo. 
En febrero de este mismo año se daba licencia por el Concejo para ven- 
derle a 12 el nuevo, y en junio, a 16, 32 y 48, luego de tomar lengfuas, como 
se solía, en terrenos de producción o estratégicos como Medina, Ventosa, 



1 Archivo de Simancas, Consejo y Juntas de Hacienda. Leg. 363. Año 1596. Gasto« 
del Consejo de Guerra. 

3 ídem, id. Leg. 376. San Sebastián, s de mayo de 1597. Certificación expedida a 
instancia de los contadores Antonio de Carranza y Martín Pérez de Aróstegui. 



352 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Simancas, Aldeamayor, Portillo, Matapozuelos, La Seca y Valdestillas. 
De septiembre a fin de diciembre, a 20, 37 y 52. 

El pan estaba, en enero de 1597, a 56 reales carga — 4 fanegas — en 
La Mota ; en Valladolid, a 55 en diciembre, pero por cuenta de deudas ; 
en mayo de este año se cotiza a 56, y en la albóndiga, a 52, cuando en 
lorrelobatón, en julio, valia sólo a 53, con coste y costas. Escasa había 
sido la oscilación con los precios de la primavera del año antecedente, 
pues que registramos en abril el mismo tipo de 56 por carga, superior 
siempre a la tasa, no así en plena cosecha, en julio, que le tenemos anota- 
do a 66, acaso por error, pues no se comprende si no cómo en todo (el 
curso del año agrícola oscile de 53 a 56, salvo agios o esperanzas infun- 
dadas. 

En julio de 1596 estaba en Valladolid el pan de corte a 22 maravedís 
las dos libras y media. A los panaderos se les daban para el consumo 30 
cargas diarias para pan cocjdo, a razón de 1 10 cuartales y a 22 el cuartal ; 
en. septiembre se vendía a 18 y a 20. 

La cebada se expendía al menudeo : a 22 maravedís celemín el mes de 
seíptiembre de 1595 ; en marzo de 1596, a 26; en julio, a 20; en agosto, a 
22 ; en octubre, a 24, y en diciembre, a 26; el año siguiente, febrero, a 28; 
jimio, a 22 ; agosto, a 26, y octubre, a 28 y a 32. El precio medio registra- 
do nos da para la fanega una totalización de 312 maravedís, y como la 
tasa aplicable para este cereal en las fechas que venimos historiando era 
la de 204, aunque se le asigne el 20 por 100 como de ganancia al menudeo, 
con una suma entre ambas cifras de 245, siempre tendremos que este 
grano sobrepasaba la tasa en 67 maravedís, en un. 32 por 100. 

El aceite de la Alcarria se cotizaba en el mes de noviembre de 1595, 
en población como Medina de Ríoseco, de tanto consumo y extracción, a 
18,17, y a 20 reales arroba, y en Valladolid, en la misma fecha, a 14, con 
tres de porte y uno de beneficencia, si bien estaba arrendado ; quebró el 
concierto y se valoró a 18,17 y a 20 también, y en cuanto al menudeo, de 
26 a que estaba con el arriendo, bajó en febrero de 1597 a 24, y en marzo 
a 26 : efecto de la administración municipal. 

En noviembre de 1595 estaba la marrana y el adobado a 18 maravedís 
libra, y en diciembre, a 20 ; en este mismo mes del siguiente año se sos- 
tenía a igual precio; en octubre de 1597, a 16, y en noviembre, a 20. Las 
salchichas en noviembre y diciembre de 1 596, a 30 y 32, respectivamente, y 
en octubre y noviembre del año siguiente, a ¿28 y 32 ; tocino, en febrero, 
a 24; longaniza, a 20, en octubre áe 1597, y cecina de castrón, a 16, en 
noviembre del mismo año; morcilla, a 8 y 10, en octubre y noviembre 



LA CARESTÍA DE LA VIDA EN EL SIGLO XVI 353 

'de 1597- Hacía un siglo que en Córdoba estaba el tocino a ii, en 1495. P^^*" 
abril, y en febrero y abril de 1500, a 9 y 10, respectivamente; la \'ara de 
longaniza, a 4, en 3 de noviembre de 1497 y 4 de diciembre de 1499, con- 
feccionándola con carne de puerco, y que no contuviera gusanos ni otra 
cosa semejante, pena de 6.000 maravedís, y así otros de este orden *. 
Hemos de notar que la libra de que aquí se habla es la carnicera, de dos 
libras en toda Ar^dalucía para las carnes y los pescados. 

En agosto de 1595 — seguimos con Valladolid — la leche estaba a 
24 maravedís azumbre, y en julio de este año, la carne de vaca, con la 
blanca de la sisa, a 14 libra; en octubre de 1597, las uvas moecateles, a 
6, y las otras a 4; paja, en noviembre de 1595, a 34 el harnero, cuatro 
libras aproximadamente, y un carro 40 reales; en julio de 1596, el mismo 
harnero de paja, 3 maravedís. En Córdoba, hacía un siglo casi, en 13 de 
octubre de 1505, la carga de paja, 29 maravedís. 

Se enviaba a Medina del Campo por testimonio de los precios de es- 
peciería, y a Villalón, Ríoseco y Villada, por el de los pescados; se paga- 
ba a un individuo para que tuviera diariamente corriente al Concejo de 
las lenguas en precios del aceite y otras posturas y mantenimiientos ; ed 
fresco se había de pregonar — creo que también todas las otras especies 
de subsistencias — en los sitios de costumbre; intervenían los físicos en 
el reconocimiento y bondad del vino y otras viandas cuando se sospecha- 
ba pudieran ser perjudiciales, y se prohibía que las ventas al por menor 
de la cebada y otros artículos se hicieran cerca de donde estuviesen si- 
tuados los mercaderes al por mayor de las mismas especies, con otras me- 
didas en beneficio de la salud y del haber de los vecinos. 

Además, podemos apuntar otros precios, tales como el jornal de 6 
reales para saber los valores de algunas mercaderías en pueblos comarca- 
nos ; los vestidos para los soldados, que se cotizaban a 50 reales en abril 
<íe 1597; la sisa de 68 maravedís, en septiembre de 1595, por cada coram- 
bre de vino de cinco o seis arrobas, y los que la metieren para su consumo, 
sólo los derechos exigidos por la Ordenanza, y otros ^. 

Por los días del mes de junio de 1597 se acercaba la peste, y pasando 
de Santander a Calahorra de Pisuerga y Herrera, tomaba el Concejo 
pinciano muchas medidas para prevenirse de ella. Se nombraron guardas 

1 Archivo Municipal de Córdoba. Libro I de acuerdos. 

2 La mayor parte de los precios de especies en Valladolid y San Sebastián a fines 
del siglo XVI, están tomados de un artículo del autor sobre la carestía de la vida eal 
ese tiempo y en las dos poblaciones citadas, publicado por los años 1906 a 1907 en la 

Jievista del Cuerpo de Archiveros. Los datos relativos a Valladolid están todos toma- 
<ios de los libros respectivos del Archivo del Ayuntamiento. 



354 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

para las puertas, una Junta de peste, visitas de boticas, toma a censo de- 
1.500 ducados con que adoptar medios para la salud del vecindario, y se- 
confería sobre pescados frescos, salados y escabeches, con certificación 
de las justicias de dónde salían, puertos de que habían partido, pueMos 
por donde pasaron, prohibición de que se vendiera el vino nuevo, y otras, 
que vinieron a aumentar las dificultades para la baratura. 

En régimen ordinario también tomaba el Concejo vallisoletano medi- 
das encaminadas a la baja de los precios, tales como las de aceptar un 
mercado franco semanal en 14 de octubre de 1596, que le fué concedi- 
do y del que se pidió el privilegio ; que se pasara por la postura del Ayun- 
tamiento en cuanto al vino — en este mismo año — ; prohibición a los rega- 
tones, en octubre de 1 597, de que compraran antes de las doce del día, ni 
se pusieran cerca de los forasteros que iban a vender sus mercaderías y 
varias más enderezadas al mismo propósito. 

El marcador del Reino llevaba a maravedí por libra; por marcar tm 
peso pequeño, 16, y uno grande, 68 ^. Es de notar los extravíos que pro- 
ducía en el Reino este funcionario y sus ayudantes, porque causaban mu- 
chos gastos y extorsiones, cuando estando en Avila, como antes se solía,, 
resultaba más económico y acertado que no ahora, con falta de pao, tiem- 
po de avenidas, época de ruina y desolación. 

Mil misas mandadas decir por el Reino, las pagaba en i.ioo reales, 
saliendo, por tanto, la limosna, a 2j7 maravedís y dos cornados ^. Un correo 
despachado a toda diligencia para San Lorenzo costó 80 reales ^, y 
la cera para la Candelaria, a razón de cinco reales libra *. 

Cristóbal Espejo. 
{Continuará?) 



I Cortes de Madrid de 1592-1598. Colecc. Congr. de los Dip., t, XV, pág. 419. S. 
13 febrero 1597. 

3 ídem, id. Colecc. Cortes Congr. de los Dipi, t. XV, pág. 630. S. 39 mayo 1598. 

3 ídem, id. Colecc. Cortes Congr. de los Dip., t. XV, pág. T22. 20 noviembre 1598 .. 

4 ídem, id. Colecc. Cortes Congr. de los Dip., t. XV, pág. 595. 6 mayo 1595. 



La legislación social en la Recopilación de Indias 



De las varias manifestaciones de nuestra Historia, que, merced aL 
indudable progreso y florecimiento que alcanza en nuestros días la 
labor histórica, van siendo aclaradas, rectificadas y reducidas al te- 
rreno de la realidad y de la verdad, pocas materias hay de tan fun- 
damental interés como la relativa a nuestra historia colonial, donde 
tan intensa ha sido de algún tiempo acá la obra depuradora y de in- 
vestigación, y no menor el resultado. 

Porque el cúmulo de leyendas que por tan largo espacio de siglos 
han venido ensombreciendo y tergiversando el verdadero concepto 
histórico de nuestra política colonial se halla ya en gran parte di- 
sipado, especialmente por la labor de la brillante escuela de erudi- 
tos norteamericanos ^, Brancroft, Sipson, Bruckemridge, Lea, Da- 
vis, Hittel, Hal, Bandelier, Manning y, sobre todo, Lummis, en 
su conocida obra, y Gailord, Bourne, en su España en América ^. 
modelo de libros, sereno, imparcial y documentado, no muy difun- 
dido en España, cuando tanto debiera estarlo. 

Y el interés, el atractivo histórico que, a medida que es mejor 
conocido, despierta cuanto se refiere a nuestra historia colonial, se 
va acrecentando de día en día, siendo cada vez mayor, lo mismo en 
nuestra patria que en los Estados Unidos y en la América Hispana, 
el número de quienes se dedican a estudiar y a investigar este in- 
teresante periodo de nuestra historia. 

1 Puede verse sobre este interesante movimiento de reinvindicación hispanist» Al- 
tamira, en el prólogo de la traducción al libro de Lununis Los exploradores españoles 
en el siglo xvi. Traducción española. Madrid, 1915, y Romera Navarro. El Hispanismo 
en Norte América. Madrid, 191 7. 

2 Traducción emanóla de Zayas, Habana, igof, y de Amunátegui, Chile, 1916. 



356 REVISTA DE ARCHIVOS^ BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Voy a aportar a él en este trabajo el estudio de algo hasta aho- 
ra desconocido y que es de gran interés, por la mucha luz que pue- 
de arrojar en el problema del trato que recibieron los indígenas en 
las colonias españolas, y porque en nada como en ello se revela 
hasta qué punto llegó la solidaridad, el paternal desvelo de la me- 
trópoli por el bienestar de sus subditos coloniales; me refiero a la 
política social desarrollada por España en sus colonias americanas. 

Lo mismo en el orden benéfico (protección a la infancia desva- 
lida, creación de hospitales, etc.) que en el orden social (previsión, 
legislación del trabajo, de la vagancia) los preceptos contenidos 
en las Leyes de Indias pueden competir en gran parte con las más pro- 
gresivas leyes sociales en la actualidad dictadas. Un estudio compara- 
tivo entre aquéllas y éstas sería de grande interés, y en preparación lo 
tenemos. Entre tanto, vamos a dar una breve idea de nuestras le- 
yes sociales americanas. 

Legislación del trabajo. — Acaso donde más brillantemente se 
revela ese celo del gobierno colonial por el bien del indígena es en el 
orden de la legislación del trabajo. 

Y es que el espíritu de protección a los indios había de desplegar- 
se preferentemente en un terreno como el del trabajo, en el que se 
ofrecían mayores facilidades para la opresión personal o la explo- 
tación de los intereses del indígena; de aquí la intensa atención le- 
gislativa concedida a este problema, regulándose el orden total de la 
economía dd trabajo, reglamentándose las condiciones morales y 
materiales del mismo y todos los aspectos con él relacionados, de tal 
suerte, que las Leyes de Indias constituyen un verdadero Código 
del trabajo. 

Los factores integrantes de todo derecho obrero: la fijación de 
la jornada, la regulación del salario, la reglamentación de las condi- 
ciones del trabajo, la determinación de los derechos y deberes de 
obreros y patronos y el ejercicio de una policía obrera que ase- 
gure el cumplimiento de todo lo anterior, hállase en la legislación del 
trabajo, contenida en la Recopilación de Indias. Examinando sus dis- 
posiciones parécenos hallarnos ante las leyes obreras de la actualidad, 
con la sola diferencia de que hoy tales leyes han sido dictadas por de- 
mandas o exigencias del obrero y entonces surgieron por los anhelos 
humanitarios del legislador. 

Y hemos de empezar por dar idea del equivocadamente conocido 
servicio personal. Estaba fundada la existencia de éste en las nece- 



legiSl.\ción social 357' 

sidades públicas, en la "pública utilidad" ^. Sólo por la necesidad 
de evitar que quedasen sin cultivo los campos y sin realizarse las 
demás funciones productoras, sin las que había de sobrevenir fatal- 
mente el hambre, pues los indios, por su natural repugnancia al tra- 
bajo, las abandonaban (de lo cual es prueba las épocas de hambre que 
constantemente ocurrían antes del descubrimiento), se imponía el 
servicio personal; pero dentro de esa obligación genérica de traba- 
jar, que por otro lado existía igual para indios que para españoles, 
los a ella sujetos podían hacerlo en donde y con quien quisieren y 
en las buenas condiciones que vamos a examinar. 

Dispónese que para la realización de las labores mencionadas "se 
lleven y salgan los indios a las plazas y lugares públicos donde con 
más comodidad y provecho puedan ir sin vejaciones y molestias», 
para que allí se concierten para trabajar por días o por semanas, va- 
yan con quien quieran y por el tiempo que les pareciere, y de la mis- 
ma manera sean compelidos los españoles vagabundos, mestizos, mu- 
latos y zumbaigos". 

Respecto a sus jornales, a los virreyes correspondía tasarlos coa 
arreglo a la calidad del trabajo, ocupación, tiempo, molestia o comodi^ 
dad de la tierra, para que fuesen acomodados y justos; y habían de 
velar por que los trabajos no excedieran de lo que permitiese la com- 
plexión y sujeto de cada uno. 

La mita no podía durar más de un año, y se iban rebajando del 
servicio personal los trabajadores forzosos a medida que se fueran 
presentando voluntarios ; los patronos estaban en la obligación de dar- 
les, a más del jornal, comida, cena, cama, y íle doctrinarlos, curarlos 
y enterrarlos en caso de muerte ^. 

Como se ve, la realidad es muy otra de lo que con tan sombríos 
tonos ha venido pintándose; la realidad es — haciendo nuestras las 
palabras de un moderno autor americano ^ — que el servicio perso- 



1 En la necesidad de que se efectuasen "aquellas labores y ministerios público» 
en cuyo beneficio son interesados los indios, como cosa de que depende la conserva- 
ción de aquellos reinos y provincias y a que todos están obligados" ; porque sin esas 
labores "no se podrían sustentar aquellas provincias". Sólo, pues, existía el servicio 
personal para la realización de las labores que fueran de conveniencia pública, hallándo- 
se expresamente prohibido que hubiese servicio personal para trabajos de interés par- 
ticular. Ley I, tít. XII, libr. VI, Recopilación de las leyes de Indias, edición Boíjc 
Madrid, 1841. 

2 Títulos XII y XV, lib. VI. Prefiero, a citar a cada paso las leyes, poner al final 
de cada materia el título en que todas ellas están comprendidas. 

3 Torrente. Historia de la revolución hispanoamericana . Buenos Aires, pág. 61. 



358 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS , 

-aial tan sólo comprendía diez y ocho meses de la vida total del in- 
dígena, y que en cambio se hallaban exentos de todo servicio militar. 
Y continuemos la exposición. Hállase establecida la jornada de 

• ocho horas : " Que los obreros trabajen ocho horas al día, cuatro a la 

mañana y cuatro a la tarde, repartidas como convenga, en la fortifi- 
cación y fábricas que se hicieren ; repartidas a los tiempos más con- 
venientes para librarse de los rayos del sol, más o menos, lo que a 
los ingenieros pareciere, de forma que no faltando un punto de lo 
posible, también se atienda a procurar su salud y conservación" ^. 
Lo que hasta hace poco constituía el supremo ideal en las aspiracio- 
nes obreras, que sólo hoy ha llegado a ser general realidad legislativa, 
como síntesis del progreso obrero moderno, lo implantó España en 

-el siglo XVI para bienestar de los trabajos indios. 
Era obligatorio d descanso dominical. 

En cuanto al jornal, se dispone que sea en dinero y no en especie, 
antecedente notable de las actuales leyes obreras, que prohiben el 
"truck sistem" ; que se pague los sábados, introduciendo la práctica 
del pago semanal, cuya utilidad ha demostrado la moderna economía 
obrera. 

La cuantía deü jornal se deja a la voluntad de los indios, y si no 
se moderasen en sus peticiones, de manera que lo excesivo de ellas 
amenazara de ruina a la explotación, debían tasarlo los justicias. Mán- 
dase que los virreyes intervengan para que se introduzcan en la paga 
y jornal de los indios el aumento y justificación que se desee, "aunque 
se aminore con ello la ganancia de los mineros". 

En las instrucciones a los virreyes se les ordenaba siempre que 
hicieran subir los jornales cuanto lo permitiese la tierra ^. 

Las subsistencias para obreros habían de tasarse a precios más 
bajos que para la demás gente : "Encargamos y mandamos a los virre- 
yes, audiencias y justicias de las Indias que pues los naturales de la 
tierra son gente necesitada, tengan particular cuidado con que sean 
acomodados en los precios de los bastimentos y otras cosas, así en 
asientos de minas como en otras partes y labores, tasándolos con 
justicia y moderación, y que los hallen más baratos que las otras gen- 



1 Ley VI, título VI, libr. III, dictada por Felipe II para los obreros que 
trabajasen en la construcción de fortalezas y demás obras militares. No se extendió, 

rimes, la jomada de ocho horas a toda clase de trabajos. Véase sobre esta ley Los 
.socialistas y Felipe II en Revista Católica de las Cuestiones Sociales. Madrid, 1897. 

2 Solórzano, Política indiana, 3.* ed. Madrid, 1736, cap. VII, lib. II. 



LEGÍSLACIÓX SOCIAL 359 

tes en atención a su pobreza y trabajo y castiguen los excesos con. 
demostración." (Ley XXVI, tít. I, libro VI.) 

Respecto a las condiciones de trabajo, impónese a los dueños de 
minas, chacras, etc., la obligación de tener médicos y maestros que 
curen y enseñen a los trabajadores indígenas. Los justicias debían 
tener dispuesto constantemente "el socorro de medicinas y regalo 
necesarios para los obreros que enfermasen". 

Podían los trabajadores ir a pernoctar en sus casas; pero si no 
les fuera posible, debían ser acomodados por los patronos bajo te- 
chado, de manera que estuviesen defendidos de los rigores del tem- 
poral. 

Se ordenaba la intervención gubernativa en el trabajo para que 
las labores fuesen apropiadas a la complexión y fuerzas de cada 
tmo y se repartiesen por igual, a fin de que el alivio y beneficio 
de unos no fuese un recargo de trabajo para otros. 

Regúlase el contrato de trabajo en favor del indígena, disponién- 
dose que si el obrero en mita cae enfermo pueda marchar a su 
casa y el dueño le pagará y no podrá cuando esté sano obligarle 
a cumplir el contrato. 

Prohíbese que los indios que habitan en climas fríos sean tras- 
ladados a trabajar a climas calientes, y viceversa; que lleven pesos 
a cuestas, "aunque sea con su voluntad" ; la desdichada clase de los 
indios de carga, los indios "tamemes", desaparece con nuestro estable- 
cimiento en América. Tan sólo en el caso de que no existiesen cami- 
nos y se tratara de mercancías indispensables para el abastecimiento 
de las ciudades permitíase, pero determinándose judicialmente el nú- 
mero de indios que habían de cargarse, siendo éstos mayores de diez 
y ocho años, no pudiendo exceder el peso de dos arrobas y debiendo 
repartirse entre varios. En los puertos permitíaseles cargarse, si vo- 
hintariamente se prestaban, con tal que no pasara el transporte de 
media legua. 

El trabajo a destajo únicamente se permitía con intervención 
de los justicias. 

No se podían establecer obrajes sin previa información de los 
justicias al Consejo, de los perjuicios que pudieran causar a los 
indios, de los beneficios que les reportarían, etc. Si se fundaban sin di- 
chos requisitos eran demolidos; se prohibía que trabajasen los in- 
dígenas en obrajes, ingenios de azúcar, de añil, en pesquerías de 
jperlas, en el desagüe de las minas, "aunque fuese con su voluntad". 



360 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Y estas medidas no son más que una parte; hay otra multitud*" 
de disposiciones pletóricas de amor y protección hacia el obrero in- 
dígena en que no podemos detenemos ^. 

El eficaz cimiplimiento de ellas en la práctica estaba en gran 
parte garantido con el conjunto de medidas dictadas al efecto, en- 
tre las cuales descuella la intervención que se da a los trabajado- 
res indios para asegurar tal cumplimiento. Los virreyes, goberna- 
dores, audiencias, justicias y demás miembros del Gobierno debían 
inspeccionar y vigilar cuidadosamente el trabajo de los indios para' 
que a las citadas condiciones de trabajo se diera estricto cumpli- 
miento. Tanto a los visitadores ordinarios despachados por las au- 
diencias como a los extraordinarios enviados de España, se les 
imponía por capítulo especial en la instrucción rigurosas obligacio- 
nes en la inspección del trabajo y graves responsabilidades y san- 
ciones para el caso de incumplirlas. Debían visitar personalmente 
una por una todas las chacras, minas y toda suerte de lugares y 
establecimientos en que trabajasen indios, y siempre a presencia de 
éstos para que les manifestaran las quejas que tuviesen y les expu- 
sieran lo que hoy llamaríamos sus reivindicaciones. 

Al regresar a sus pueblos los obreros indios, debían los justi- 
cias publicar pregones en cada uno, disponiendo que se presenta- 
ran aquellos a quienes no se hubiese pagado el jornal para que les 
fuese satisfecho y se castigara al culpable ^. 

¿Cumpliéronse o quedaron incumplidas las disposiciones que he- 
mos mencionado? El testimonio de viajeros, testigos presenciales, 
y no amigos de España todos, acredita en parte lo primero. Claro 
está que ocasiones, abundantes acaso, habría en que no aconteció 
así y los trabajadores indios fueron vejados y oprimidos; que si 
en nuestros días, con todo el poder de las organizaciones obreras y el 
eficaz intervencionismo de los gobiernos, es frecuente que sean letra 
muerta las leyes del trabajo, ¿cómo no iba a suceder ello en el trabajo 
de los indios? Pero que fueron casos episódicos, excepciones relati- 
vamente fugaces y que el respeto a los derechos del obrero indí- 
gena constituyó en parte la regla general, pruébanlo, como hemos 
dicho, los relatos de viajeros extranjeros que declaran que su si- 
tuación era superior a la de la clase pobre europea contemp>oránea- 

1 Véase, por ejemplo, las admirables ordenanzas "de la coca y añir", tít. XIV, 
Hbro VI. 

2 Títulos XIII, XIV y XV, del lib. VI, y XXI, del lib. II, y VI, del lib. III. 



LEGISLACIÓN SOCIAL 361 

mente. Así lo revela el viajero inglés Sir Tomás Gaje, que reco 
rrió Nueva España y residió largo tiempo en Guatemala a princi- 
pios del siglo xvii^ el cual, no obstante la enemiga a España de 
que rebosa la relación de su viaje ^, "por las noticias que da de 
la condición de los indios, causa la impresión — dice el profesor nor- 
teamericano Gailord ^ — de que el estado que guardaban era supe- 
rior al de los campesinos de Europa en aquel entonces". 

Lo mismo indican posteriores viajeros, como Depons ^, como 
Ilumboldt, que afirma era el estado de la tercera parte de la pobla- 
ción indígena igual al de la clase baja española, diciendo en otro 
lugar: "El cultivador indio es pobre, pero libre" *. Es lo que afir- 
man modernamente los más eruditos y documentados historiadores 
a la luz de testimonios irrecusables, como Bancroft, quien sincera- 
mente cree que su condición era mucho mejor que la de la clase ín- 
fima de Europa ^, como Gailord Bourne ^ y otros en igual sentido. 

Respecto a la situación de los negros, la corriente humanitaria 
que contra la esclavitud y la trata de la raza africana se desarrolla 
en nuestra patria por los teólogos y escritores españoles (Soto, 
Bartolomé de Albornoz, Molina, Mercado, Benito de la Soledad, 
Avendaño, Sandoval) ^ y nuestra tradición legislativa tan favorable 
para la esclavitud y sen-idumbre, fueron causas que dulcificaron 
de tal suerte la situación del esclavo negro en las colonias españo- 
las, que puede afirmarse sin peligro de error que su condición lin- 
daba más con la del siervo que con la del esclavo. 

En efecto: el esclavo negro, según las leyes españolas, tenía de- 
recho a elegir amo menos severo, siempre que le indujera a com- 
prarle. Si se le maltrataba podía apelar a los Tribunales y era de- 
clarado libre; podía casarse con la mujer que eligiera, comprar su 
libertad al precio más bajo corriente en el mercado y mantunitir a 
su mujer e hijos *. 

1 New Survey of the West Indies. Londres, 1648. 

2 Ob. cit., pág. 231. 

3 Voyage to the Eastern Part of térra Firme. Londres, 1806, pág. 159. 

4 Ensayo histórico sobre el reino de Nueva España, trad. Amao. Parí», iSaa. 
tomo I, pág. 198. 

5 History of Central América. San Francisco, 1883, t. III, pág. 750. 

6 Ob. cit. 

7 Véase Fernández Prida. El descubrimiento de América y el Derecho Internacio- 
nal. Sevilla, 1892; Saco, Historia de la esclavitud de la raza negra en el Nuevo Mundo. 
Habana, 1879, y Cauchy, Histoire de Droit maritime internationale. París, 1863, t. II, 
pág 24, en que se transcriben pasajes de dichos autores contra la esclavitud y la trata. 

8 Vide Saco, ob. cit., pág. 361, y Gailord, pág. 246. 

3.* ¿POCA — TOMO LXI. 24 



362 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

De hecho, su situación era todavía más favorable, según dicen 
ios citados viajeros: la administración española favorecía en to- 
dos los casos la emancipación de los esclavos; si un negro acusaba 
de ilegal su esclavitud los tribunales resolvían, y casos hubo en que, 
a pesar de no existir sino leves indicios de ello, fueron declarados 
libres; Carlos III estableció que si un negro fugitivo lograba líci- 
tamente su libertad ya no podía volver a ser esclavizado. En el Perú 
se les permitía trabajar en provecho propio cinco o seis horas dia- 
rias ^. La noticia del buen trato que recibían los trabajadores 
negros en las colonias españolas había trascendido a Europa, pues la 
opinión pública de ella, al comparar la conducta de las diversas na- 
ciones respecto a la esclavitud colonial, era favorable a los españo- 
les, segTÍn dice Depons ^. 

Y nótese que son los relatos de los viajeros los que atestiguan 
el buen trato que los trabajadores americanos recibían, es decir, los 
testimonios que, según los detractores de nuestra colonización, prue- 
ban el incumplimiento de las leyes beneficiosas para los naturales de 
América y la opresión de éstos. 

De la sumaria exposición de la legislación del trabajo contenida 
en el Código de Indias revélase que están en ella realizados los más 
importantes principios y aspiraciones del moderno derecho obrero. 
Constituye esa legislación acaso el más brillante timbre de nuestra 
política colonial, porque tal régimen del trabajo altruista, humani- 
tario y justo es en su mayor parte el que hoy aparece como una 
de las más grandes conquistas sociales del derecho obrero moderno, 
y dicho régimen fué establecido para tribus incultas, en el siglo xvi, 
por España, donde tal régimen no existía. 

Vagancia. — En idénticos principios se funda la legislación para 
la vagancia. Evitar atropellos y vejámenes a los indígenas, y apar- 
tar de su sociedad todo lo que pudiese ser origen de malestar o per- 
versión social fueron los móviles que engendraron esa legislación, 
que puede competir sin detrimento, según vamos a ver, con las más 
adelantadas leyes actuales sobre el particular. 

Se afirma en ella el deber legal de todo hombre de trabajar, y 
se prohibe y persigue implacablemente la vagancia, casi considerada 

1 Vide Saco, pág. 361; Gailord, pág. 247; Depons, pág. 169; Humboldt, t. I, 
página 241 ; Sandoval, De Instaurade Aethiopicum Saute, Sevilla, 1678 pág. 103. 
Véase también P. Alcalá, La situación de los negros durante la dominación española 
en América. Madrid, 1919. 

2 Oh. y lugar citados. 



LEGISLACIÓN SOCIAL 363 

como un ddito. Virreyes, audiencias y demás elementos de gobier- 
no debían impedir la existencia de gente ociosa en las Indias. Los 
españoles, mulatos, mestizos, zambaigos y toda otra gente vagabim- 
da debían, por ellos, ser compelidos a trabajar en sus oficios, apren- 
der uno en caso de carecer de él, a trabajar en el campo o elegir 
cualquiera otra forma de vida "para que no fuesen gravosos a la 
república". 

" Por el estrago que hacen en las almas estos vagabundos, ociosot 
y sin empleo, viviendo libre y licenciosamente", porque "los vaga- 
bundos que viven entre los indios y en sus pueblos les hacen muchos 
daños, agravios y molestias intolerables", "los virreyes y demás au- 
toridades proveerán que no puedan estar entre los indios ni habitar 
en sus pueWos, con graves penas que les impongan y ejecuten en 
los que contravinieren sin remisión alguna; y ordenen que hagan 
asiento con personas a quienes sirvan o aprendan oficio en que ocu- 
parse y puedan ganar y tener de qué sustentarse por buenos medios; 
y si esto no bastaire ni lo quisieren hacer, los destierren de la provin- 
cia, para que por temor de la pena vivan los demás de su trabajo y 
hagan lo que deban; y si fueren oficiales de oficios mecánicos o de 
otra calidad, oblíguenlos a emplearse en ellos o en otras cosas, de 
suerte que no anden vagabundos; y si amonestados no lo hicieren, 
échenlos de la tierra." 

"Con gran destreza y disposición procuren los virreyes y justi- 
cias que los españoles ociosos se vayan introduciendo en la labor de 
los campos, minas y otros ejercicios públicos, porque a su imitación 
y ejemplo se apliquen los demás al trabajo." 

"De los españoles, mestizos e indios que vivan vagabundos y 
holgazanes, sin asiento, oficio ni otra buena ocupación, procuren los 
virreyes y justicias formar algunos pueblos y que los de indios estén 
separados." 

Atendiendo al bien de los indígenas habían los corregidores y 
justicias de instruirles en alguna labor y ocupación para que su- 
piesen ganar una soldada o jornal y pudieran atender a su sustenta- 
ción. En caso de negarse y querer permanecer ociosos debían ser 
obligados a ello. Los miembros del Gobierno compelerían a los es- 
pañoles a habituarse al trabajo, a fin de que a su ejemj^o se habi- 
tuasen los indios. 

Todos los españoles vagabundos incorregibles y los gitanos (a 
quienes estaba prohibido pasar a América) debían ser expulsados de 



364 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

las Indias, informándose los gobernantes y justicias americanas de 
todos cuantos en ellas residieran, para embarcarlos para España en 
las primeras naves que salieran, con sus familias y criados, a fin de 
que no quedase en las colonias "uno" ^. , 

Alcoholismo. — Las múltiples medidas que en la moderna lucha, 
contra el alcoholismo se han propuesto pueden clasificarse en pre- 
ventivas y represivas. Las primeras comprenden diversas modalida- 
des, prohibición absoluta, medidas fiscales, medidas de policía, etc. 
Las segundas, con formas distintas, pueden reducirse a una: castigo 
de la embriaguez. Unas y otras se hallan contenidas en la legisla- 
ción de Indias. 

Existía prohibición absoluta del vino para los indígenas. " En pue- 
blos de indios no se introduzca vino ni se les pueda vender, por ser 
tan perjudicial a la salud y conservación." (Ley XXXVI, título I, li- 
bro VI.) Sólo se permitía, pues, entre españoles. 

En la adopción de esta medida influyeron mucho las peticiones de 
los misioneros y de algunos miembros del gobierno colonial, celosos 
del bien de los indios, que señalaban la gran mortalidad que en ellos 
estaba causando el desenfrenado abuso de las bebidas. El padre Josef 
de Acosta, interesante figura ^ de nuestra historia colonial, por 
ser uno de los más entusiastas seguidores de Vitoria en la defensa 
de la libertad de los indios, trae importantes noticias acerca de ello 
en su obra De procuranda indorum salute ^ : " Entre todas las en- 
fermedades (morales) de aquellas gentes — dice — , que era necesario 
curar por los gobernantes cristianos, ninguna había más común y per- 
niciosa, y aun más difícil de remedio, que la embriaguez. Los que 
conocen bien las cosas del Nuevo Mundo niegan que pueda hacerse 
algo de provecho, así en el orden religioso como en el político, mien- 
tras este mal no sea exterminado en todo el territorio de los indios..." 
"Indudable me parece la opinión de los que atribuyen al vicio de la 
embriaguez la prematura muerte de muchos hombres en estas regio- 
nes. Atestiguan varones graves que esta parte del mar, antes pobla- 
dísima y ahora tan disminuida, debe su despoblación a que, después 

I Título IV, líb. VII ; leyes XIII, tít. XIX, lib. III ; XXIII, tít. II, lib. V, y XIII, 
tít. XVIII, lib. IV. 

a Véase sollre Acosta, Fabie, Vida y escritos de fray Bartolomé de las Casas. 
Madrid, 1879, págs. 267 y siguientes, e Hinojcsa, Influencia que tuvieron en el Derecho 
público de su patria, singularmente en el Derecho penal los teólogos, españoles an- 
teriores a nuestro siglo. Madrid. 1890. 

3 Salamanca, 1588. 



LEGISLACIÓN SOCIAL 365 

de la penetración de los españoles, se han entregado desenfrenada- 
mente los indios a la sidra. Y la prueba de esto es que los habitantes 
de la montaña, más sobrios en la bebida y de naturaleza más fría, no 
han disminuido en población. 

"Omito los tumultos diarios, las lesiones y los homicidios origi- 
nados por el exceso en las bebidas. Yo mismo he visto salir de la 
taberna a dos hombres semiborrachos, y por una cuestión insignifi- 
cante herirse mutuamente con una misma y única espada, sacándola 
<ios veces uno de su propio cuerpo con furor para herir al otro, hasta 
perecer ambos al poco tiempo. Aunque estos daños de la embriaguez 
se dan en toda clase de razas, son, sin embargo, mucho mayores en 
ésta de los indios, pues beben como si su cuerpo fuera una odre y 
su garganta un caño perenne, lo cual causa tales estragos en la 
salud y la vida humana, que aunque no existiera precepto alguno 
-de Dios ni hubiera pena para los crimenes, sólo por los males que 
se siguen para la república, de la embriaguez, ningún legislador, nin- 
gún magistrado podría dejar de prohibirla y extirparla" ^. 

En cuanto a medidas fiscales, establecieron nuestras leyes de In- 
dias el 2 por lOO de impuesto sobre los frutos de las viñas, y sisas 
en la \enta de vinos, destinadas a la construcción de obras públicas *. 

Dos medidas de policía hallamos preceptuadas: una es la inter- 
vención de los virreyes y otras autoridades en los festejos, bailes, 
etcétera, para impedir el uso excesivo del vino ^. La otra es la 
determinación legal del número máximo de establecimientos de be- 
bidas y la inspección, ejercida para mayor eficacia por la autoridad 
judicial sobre ellos, para velar por la pureza y calidad de éstas. Es- 
tablecióse para el pulque, bebida vegetal muy usada por los indíge- 
nas. La ley XXXVII, título I, libro VI, después de señalar los males 
que sobrevenían a los indios a causa de tener la costumbre de agre- 
gar a dicha bebida ingredientes nocivos, como cal, yeso, diversas 
raices, etc., "con que cobra tanta fuerza que les obliga a perder el 
sentido, abrasa los miembros principales del cuerpo y los enferma, 
entontece y mata con grandísima facilidad", y lo que es más grave, 
"estando enajenados, cometen idolatrías, hacen ceremonias y sacrifi- 
cios de la gentilidad y traban pendencias y se quitan la vida y come- 
ten vicios carnales nefandos" ; prohibe, atenta "al bien espiritual y 

1 Libro III, cap. XXI. 

2 Leyes XXVIII, tit. XVI, lib. IV, y VIII. tít. XV. lib. IV. 

3 Ley XXXVIII, tít. I, lib. V. 



366 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

temporal de los indios", que se añadan tales ingredientes, y fija como 
número máximo de pulquerías en la ciudad de Méjico veinticuatro 
para hombres y doce para mujeres, declarando que, cuando se tra- 
taba de dictar las medidas más convenientes en esta materia, "he- 
mos tenido conocimiento de que por el Virrey y Acuerdo de la ciudad 
de Méjico en 3 de julio de 1671, se formaron unas ordenanzas de 
pulquerías con ocho capítulos, las cuales vistas y examinadas por 
nuestro Consejo con la atención y cuidado que pide la gravedad del 
caso, ha parecido aprobarlo con calidad que el número de pulquerías 
no exceda a treinta y seis, y de éstas las veinticuatro sean para los 
hombres y las doce para mujeres, y la venta se divida por cuarte- 
les". Dispone, finalmente, que los alcaldes del crimen visiten e ins- 
peccionen las pulquerías y que se hagan ordenanzas análogas donde 
fuere necesario. 

El padre Acosta da noticia de iniciativas de funcionarios del Go- 
bierno colonial para organizar la lucha contra el alcoholismo indíge- 
na: "Oí decir — manifiesta ^ — a un personaje distinguido y muy 
conocedor de las cosas de Indias, que aunque a muchos les parecía 
difícil extirpar la embriaguez entre aquella gente, a él le parecía cosa 
facilísima y hasta agradable para los mismos indios... No estaba 
conforme con los que limitaban la bebida a cierto número de copas 
o intei'venían demasiado en los convites privados, y juzgaba que en 
éstos debía disimularse, aunque hubiera algunos excesos, castigán- 
dose en cambio severamente y sin remisión la embriaguez pública... 
Añadía que esto no era arduo ni difícil por la misma publicidad del 
vicio, y que su opinión no se fundaba en vanas palabras sino en la 
exj)eriencia. Aquel varón insigne elegía de entre los mismos indios 
jueces y policías, con el encargo de vigilar las reuniones de los in- 
dios y conducir a su presencia a los que en ellas se embriagasen. 
Si dicha policía era negligente en tales investigaciones, o descubier- 
to d delito lo disimulaba, amenazaba con graves penas, no a los 
borrachos sino al encargado de la vigilancia que no les hubiese des- 
cubierto y denunciado. Convencido de negligencia o malicia en el 
cumplimiento de su deber, la primera vez se le amonestaba, la segun- 
da se le imponía una multa, la tercera de nada había necesidad, por- 
que no se daba nunca. Denunciado un caso de embriaguez a cualquie- 
ra de estos policías, acudía volando y cogía infraganti a los culpa- 

I Ob. cit.. lib. III. cap. XXII. 



LEGISLACIÓN SOCIAL 367 

bles. Por primera vez se le castigaba levemente; si reincidía se le 
aumentaba la pena, azotando a alguno de los principales o cortán- 
doles el cabello, que para los indios es gravísima injuria. 

Decía también nuestro personaje que ejerciendo él el cargo de 
pretor en el Cuzco había conseguido con este sistema extirpar en 
absoluto el vicio de la embriaguez ; cosa que fué imitada en otras re- 
motas provincias a ejemplo de la primera; pero por negligencia y 
abandono de sus sucesores habían vuelto a la costumbre antigua. 
Finalmente dice que todos los esfuerzos serán inútiles si los gober- 
nantes no se toman interés en continuarlos; mas si con constancia y 
celo lo procuran, en poco tiempo quedaría extinguido el vicio de la 
embriaguez. 

El contraste entre nuestra conducta, prohibiendo o regulando el 
uso de bebidas entre los indios para velar por la salud física y moral 
de éstos, y la seguida por otras colonizaciones, como la inglesa en la 
India, fomentando por todos los medios el vicio del opio entre los 
indígenas, convertido en uno de los más pingües negocios coloniales 
y aun en un factor político de la dominación, no puede ser más elo- 
cuente. 

Previsión. — ^Pero de otras materias aún de más entidad hemos 
de hablar en este orden de la actuación social, en la que puede presen- 
tar España en su haber colonial méritos tan positivos y sobre todo ex- 
clusivos de ella, porque este capítulo no existe en la historia colonial 
de ningima nación, salvo nuestra patria. 

Nos referimos a la organización de la previsión, del socorro en- 
tre los subditos coloniales, mediante la interesantísima cuanto des- 
conocida institución de las cajas de comunidad. 

En toda agrupación de indios debía constituirse una de estas 
cajas, destinadas a gastarse en beneficio común de los indígenas para 
auxiliar a los indios enfermos y ancianos ^, para el sostenimiento 
de colegios de hijos de caciques, hospitales, casas de recogimientos 
para niños abandonados, misiones de indios, para ayuda en el pago 
del tributo y, finalmente, para que fuese socorro, ayuda y alivio en 
sus demás necesidades. 

1 Para demostrar lo que el Gobierno español se preocupó de los subdito* del 
Nuevo Mundo no hay más que leer las leyes dictadas por la metrópoli, mandando q«« 
se formase en cada comunidad una caja destinada a auxiliar a los indios viejos y 
enfermos, encargando de su administración a los caciques indígenas. "Esto ninguna 
nación más que España lo hizo." Coroleu, Historia de América. Barcelona, 1894, t. I 
pág. 31. 



368 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

El dinero de las cajas no debía quedar inactivo sino colocarse 
en nuevos censos a fin de que se aumentase; los gastos habían de 
realizarse de los réditos y no del capital, para que no se descuidasen 
en el aumento del caudal ; estaban obligados los indios a labrar diez 
brazas de tierra para el sostenimiento de su caja de comunidad; 
éstas poseían obrajes y otras empresas, con cuyas ganancias acre- 
ciese el caudal común. 

En cada caja debía haber un libro de entradas, otro de salidas y 
otros dos de censos; los fraudes y descubiertos a sus fondos se per- 
seguían criminalmente con severísimo rigor, incluso con pena de 
vida. 

Aunque fuera con consentimiento de los indios, de las cajas no 
se podía sacar cantidad alguna como no fuera para las ya mencio- 
nadas necesidades, "por ningún caso pensado o no pensado, extra- 
ordinario o fortuito... con título de préstamo, ni para el pago de 
necesidades, aunque fuese de las llamadas públicas, pues ninguna 
puede haber más universal y privilegiada que las de los indios, cuya 
es la hacienda". Quien lo contraviniese incurría en pena del cua- 
druplo de lo sacado, que se destinaba a la caja de comunidad. 

Los fiscales defendían de oficio ante los Tribunales los intereses 
de éstas; los virreyes, presidentes y justicias debían procurar su au- 
mento y conservación, y los oidores visitadores, hacer que se fun- 
dasen donde no las hubiera. Finalmente, aquéllos habían de obligar 
a que se restituyese a las cajas todas las deudas y sustracciones que 
hubieren sufrido ^. 

Solórzano, como testigo de vista por haber ejercido cargos en las 
Indias, habla de las buenas rentas que anualmente sacaban los in- 
dígenas de las cajas de comunidad, con las que se beneficiaban gran- 
demente. 

Beneficencia. — Y vamos a otro punto no menos interesante : la 
organización de la beneficencia en las colonias. 

En todas las ciudades y pueblos, tanto de españoles como de 
indios, estaba mandado que se fundase un hospital. Ya en las Ins- 
trucciones a Ovando en 1509 se le ordena que en todos los pueblos 
que se formen se cree un hospital, una iglesia, una escuela y un mu- 
nicipio. Estos cuatro factores de civilización son los ejes fundamen- 
tales sobre que giró toda nuestra política colonial en América. 

I Tít. IV, lib. VI y ley IX, tít. XXXI, lib. II. 



LEGISLACIÓN SOCIAL 369 

Hallábanse los hospitales a cargo de las órdenes religiosas, bajo 
la inspección de las Audiencias. Un oidor designado por éstas debía 
visitarlos, por lo menos anualmente, lo mismo que el ordinario, y 
ambos debían dar cuenta de sus necesidades y estado al Consejo de 
Indias. 

Premiábase por el Gobierno español a todos los que fundasen 
hospitales en las colonias. 

El sostenimiento de éstos estaba a cargo del Gobierno de la 
Metrópoli, que les asigna rentas, pero a más contribuía la caridad 
privada, organizada sobre una base obligatoria: los indios del Perú 
estaban obligados a dar un tomín para el sostenimiento de sus hos- 
pitales ^. Hallábase, pues, establecido el principio de la obligato- 
riedad de la limosna, de la previsión obligatoria. 

Asimismo, el Gobierno de la metrópoli promovía la formación 
de montepíos militares, para crear hospitales en que se curasen los 
soldados enfermos, como el de la Habana, para el cual descontaban 
un real de su paga ^. 

Se dispone el establecimiento de albergues nocturnos ^, de hospe- 
derías de socorro para pobres y caminantes *, medida que, dictada 
modernamente en Alemania, ha merecido tantos elogios ^. 

La caridad privada, especialmente de las órdenes religiosas, co- 
rrió paralela, y aun precedió en este terreno a las disposiciones le- 
gales, creando multitud de hospitales como el erigido por fray Pedro 
de Gante, en que se curaban de trescientos a cuatrocientos enfer- 
mos ^; los creados y sostenidos por el obispo Zumárraga en va- 
rios puntos de Nueva España ^ ; los de San Martín y de La Paz por 
el obispo Marroquín en Guatemala; los numerosos establecidos en 
las misiones del Paraguay ^, en las de Venezuela por los capuchi- 
nos ^, etc. 



1 Tít. IV, lib. I. 

2 Ley I, tít. VII, lib. VI. 

3 Ley VI. tit XVI. lib. VI. , 

4 Ley XVIII, tít. II. lib. V. ^^* ^-^ 

5 Véase "Estacioni di socorro per operat in Prusia" en la Revista da Beneficen- 
cia pública, febrero| 1896. 

6 Carta de fray Pedro de Gante a Carlos V. Méjico, 31 de octubre de 1532, en 
Cartas de Indias (publicadas por el Ministerio de Fomento). Madrid, 1877, págs. 51 

a 53- 

7 Véase García Icazbalceta, Vida de fray Zumárraga. Méjico, 1871. 

8 P. Hernández, Doctrinas guaraníes. Barcelona, 191 1, t. I, pág. 321. 

9 Véase fray Froilán de Ríonegro, Relaciones de las misiones capuchinas. \ÍM- 
4rid, 1918, t. I. 



370 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Infancia abandonada. — Otra modalidad del socorro en que se 
revela todo d paternalismo del Gobierno de la metrópoli y su deseo 
de borrar de la sociedad indígena cualquier germen de corrupción y 
malestar social es en la organización benéfica para protección y tutela 
de la niñez desvalida, tan acertada que, al igual que hemos visto en 
la legislación del trabajo y de la vagancia, pudiera creerse esta- 
blecida por cualquiera de las más progresivas leyes protectoras de 
la infancia modernamente dictadas. 

La obligación del Poder público de recoger y tutelar a todos los 
niños abandonados, el sistema de colocación en familia o en asi- 
los públicos, la existencia de tutores de oficio, los precedentes de 
los modernos consejos de tutela, todos los elementos integrantes de 
los modernos sistemas protectores de la infancia, llévanse a cabo 
en el régimen establecido en nuestras Indias. 

Los virreyes y presidentes tenían que informarse de todos los 
niños y niñas huérfanos que "anden perdidos" y los habían de reco- 
ger y dar tutores que mirasen por sus personas y bienes : "A los varo- 
nes que tuviesen edad suficiente para el trabajo, pongan a oficio, 
o con amos, o a cultivar la tierra, y si no lo hicieren, échenlos de las 
provincias y los corregidores y alcaldes hagan lo mismo en sus dis- 
tritos; y si algunos no fueren de edad competente para los empleos 
referidos, los encarguen a encomenderos de indios, repartiendo a 
cada uno el suyo, hasta que la tengan para cumplir lo que esta ley 
ordena, y provean que las mujeres sean puestas en casas virtuosas, 
donde sirvan y aprendan buenas costumbres; y si estos medios u 
otros que dictare la prudencia no fueren bastantes al remedio y 
amparo de estos huérfanos y desamparados, sean puestos en cole- 
gios los varones, y las hembras en casas de recogidas, donde cada uno 
se sustente de su hacienda, y si no la tuvieren, les procuren limos- 
nas, que entendido por Nos el fruto y buen efecto que resultare y 
su pobreza, les mandaremos hacer las que hubiere lugar. " (Ley VIII, 
tít III, lib. VIL) 

Los virreyes habían de promover su prosperidad por cuantos 
medios fueren posibles, y procurar que se estableciesen donde no 
los hubiera ^. 



I Título III, lib. I, y ley IV, tít IV, lib. VII. Puede verse esto más ampliamente 
en mi estudio La protección a la infancia abandonada en las leyes de Indias^ pre- 
sentado a la Sección de Ciencias Históricas del Congreso celebrado por la Asociacióa 
española para el Progreso de las Ciencias en Bilbao. 



LEGISLACIÓN SOCIAL 



371 



Datos hay de tales instituciones. En 1530, a instancia de Zu- 
márraga, mandó la Emperatriz beatas agustinas y franciscanas, con 
el encargo de fundar casas donde se recogiese y enseñase a las ni- 
ñas indias; creáronse en multitud de puntos de Nueva España. Poco 
después, fundados "en el provecho que de esto se ha seguido", piden 
los obispos de Méjico a Carlos V que se establezca una casa de dos 
pisos, con jardin y estanque, para recreo y limpieza, en la que se 
recogerían las niñas desde los cinco a los seis años, hasta la edad 
competente para casarse. Se las instruiría en la religión y las labore» 
domésticas, y saldrían de tal manera, ya industriadas para casarse 
y enseñar a su familia. Consta que se establecieron multitud de tal 
índole, primero en Méjico y luego en el Perú y resto de Améri- 
ca ^. Fué célebre el Colegio de la Caridad y el de San Miguel de- 
Belén, fundado en 1548. 

* * * 

La importancia de cuanto antecede para la historia colonial es- 
pañola no es menester encarecerla. En tanto que las demás nacio- 
nes colonizadoras o han exterminado a las razas indígenas, o cuan- 
do más, las han dejado correr su propia suerte en una especie de 
lucha por la existencia, España no solamente dictó la legislación 
colonial msás humanitaria que ha existido, sino que creó institucio- 
nes de beneficencia, de socorro y asistencia social, desarrollando 
una política y una actuación social cuyos principios son, en su ma- 
yoría, los mismos que hoy aparecen con el sello del progreso social, 
de nuestros días. 

Carmelo Viñas Me y. 



I Véase Icazbalceta, ob. cit, págs. 210 y 11, y 93 de Documentos ; Motolinia, His- 
toria de los indios de Nueva España; edic. Icazbalceta. Méjico, págs. 109 y siguien- 
tes ; Riva Palacio, Méjico a través de los siglos. Méjico, estado a fines del siglo xvi ;. 
ídem a ñnes del siglo xvii, etc. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 

(SIGLOS X-XIII) 



II 

HOMBRES LIBRES 

Los hombres libres se agrupaban en varias clases : nobles, divididos 
>en categorías, y hombres libres no nobles, entre los cuales figuran los de 
behetría, los ingenuos que no eran de behetría y los colonos libres, lla- 
mados en general solariegos y collazos, que eran arrendatarios. 

NOBLES 

Tenía la nobleza una organización parecida a la goda y diferentes 
grados que constituyen la jerarquía y que no aparecen con claridad en los 
documentos hasta principios del siglo xii : eran los condes, potestades e 
infanzones. A las dos primeras clases (ricos-homes) pertenecían los gran- 
'des señores que los documentos de la época llaman príncipes, duces, co- 
ffíites, potestates terrae, optimates, proceres, magnates, richi-homines. 

Los primeros condes aparecen desde el principio de la Reconquista, 
no como título simplemente nobiliario, al igual que ¡hoy, sino ejerciendo 
algún cargo ; las potestades eran nobles que desempeñaban también cargo 
en nombre del soberano — potestates terrae o sólo potestates — y, lo mismo 
que los infanzones, los hallamos ya en documentos del siglo x ^. 

El título de duque que tuvieron los godos se conservó también en la 
Reconquista, ya en funciones palatinas sin ejercer jurisdicción, ya en car- 
gos militares y gobernando distritos : así lo encontramos usado con ocasión 

1 Hinojosa (Eduardo) : El Derecho en el Poema del Cid en Estudios sobre la 
-Historia dtl Derecho español. Madrid, 1903, pág. 74. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 373 

de un pleito que hubo en el año 950 entre el obispo don Rosendo y Ios- 
habitantes de Villaza y Alvarellos sobre los términos de Baroncelli para 
resolver el cual "venerunt ibidem ex ducibus vel proceres palatii Ne- 
potianus Erme^ldus... Didacus Auriensis episcopus sive comités Rode- 
ricus Gutierri, Osorius Gutierrit, et aliorum bonorum hominum" ^, y asi lo 
vemos también en la Crónica de Sebastián cuando el rey, para rechazar 
a los normandos de las costas de Galicia, envía un ejército "cum ducibus 
et comitibus", o bien cuando Alfonso VII ordena "comitibus et ducibus 
suis" que se reúnan en Atienza; y por cierto que la Crónica latina de 
Alfonso VII, que cita con frecuencia a los duques, emplea este título como 
sinónimo del de condes ^. Ya antes que esta Crónica la de Sampiro, en el 
siglo XI, llamaba térra al distrito gobernado por un dux. 

Con más frecuencia que éste hallamos en los documentos de aquella 
época empleado el título de conde, que también era de origen visigodo. 
Había dos clases de condes : unos que tenían título de tal, pero carecían 
de jurisdicción, como eran los condes de Palacio, comités palatii, y otros 
que ejercían cargo, gobernando por delegación Real las circunscripciones 
o distritos políticos y administrativos del reino (contissum, coniitatum, 
mandationem), ejerciendo el mando militar, administrando justicia, aseso- 
rados de un número variable de jueces, y presidiendo las juntas o asam^ 
bleas de los vecinos libres del territorio. El título y cargo de conde era 
personal y amovible, y así se ve que lo tiene el padre y el hijo no, y al 
contrario, aunque los reyes hacían con frecuencia nueva merced de él 
a los hijos por virtud de los merecimientos de los padres, y a veces lo 
poseyeron varios hermanos a la par, como los tres hijos de don Ñuño de 
Lara, en el reinado de don Elnrique I ^. El rey podía revocar y revocaba la 
merced cuando lo estimaba oportuno. 

Las circunscripciones territoriales eran a veces gobernadas no por 
condes sino por los funcionarios llamados potestades, los cuales no llega- 
ban a la categoría de condes, pero disfrutaban también grandes honores, 
como se ve en el fuero de Castillo de Oreja de 11 39 que dice: "Quis- 
quís vero exceptis comitibus et aliis potestatibusque regios honores pos- 
sideant "*." 

Y había, por último, entre estos condes y potestades otros que, o bien 

1 Muñoz y Koniero: Del estado de las personas..., pág. iii. 

2 "Adefonsus vero filius (Reginae Urracae) et Raymundi Ducis." "Gundisahus Pe- 
lagii qui erat dux in partibus Asturianorum. Femandum Joannis Ducem Limiae." 

3 Colmeiro (Manuel): Curso de Derecho político según la Historia de León y. 
Castillti. Madrid. 1873, pág. 398. 

4 Hinojosa (Eduardo de) : El Derecho en el Poema del Cid, pág. 76. 



374 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

ocupaban cargos palatinos como los de maiordomus o armiger, o bien eran 
4os consejeros habituales del Rey, pero que en todo caso vivían ordina- 
riamente en la Corte, conocidos con los nombres de comités palatii, pri- 
mates, magnates togce palatii, optimates auloe vel scholce regis ^. De las' 
funciones desempeñadas por unos y otros personajes y de sus atribuciones 
no trataremos aquí porque sólo intentamos hablar de ellos como dase 
•social. 

Tampoco nos detendremos en estudiar el régimen político social del 
feudalismo, que tanto se ha discutido si existió en Castilla y León, debien- 
do limitarnos a decir, para explicar la razón de ciertos derechos y privi- 
legios de la nobleza que veremos después, que parece más exacta la opi- 
nión de los autores que niegan la existencia del feudalismo en Castilla y 
León con los caracteres de otros países europeos, entre otras razones por 
la fundamental de que no hubo en nuestros señoríos fusión completa de 
la propiedad con la soberanía, puesto que nunca se desprendió de ésta el 
Poder Real; pero que indudablemente hubo algunos elementos propios 
y característicos del feudalismo, porque no podían Castilla y León sus- 
traerse en absoluto a la influencia extranjera en donde aquel raimen do- 
minaba, si bien las condiciones del país, en lucha constante con un enemigo 
común por motivos de religión y de raza, hicieron necesaria la existencia 
de un poder directivo fuerte personificado en la realeza, que con ayuda 
<ie los municipios mantuvo su alta soberanía con sus atributos esenciales 
■de derecho, ya que no siempre de hecho, sobre las tierras y las personas ; 
todo lo cual impidió que el feudalismo se desarrollara con los caracteres 
de disgregación que en otros países. 

Todos los grandes señores enumerados, ejercieran o no jurisdicción y 
desempeñasen o no cargo que la llevase aneja, eran los que constituían el 
¡primer grado de la nobleza y los que más tarde recibieron el nombre de 
■ricos-homes, según puede verse en un tratado de 1207 entre Alfonso IX 
de León y Alfonso ViIII de Castilla que designa así a las dos clases 2. 
-El título de ricos-homes lo hallamos por primera vez en el fuero de San- 
tarén de 1179 ^ ; en los documentos de León se llamaban richones de térra. 
Sobre ellos no había más que el Rey, su señor natural y juez supremo, y 
ipor eso en caso de traición o alevosía, perdían sus bienes y preeminencias. 

1 Muñoz y Romero: Del estado de las personas..., pág. io8. 

2 "Isti sunt fideles qui debent tenere ista castella : comes Fernandus... Petru» 
Gonzalvi, potesta... Si vero contigerit istos fideles mori, vel quod non sint in regno 
reges Castelle, vel quod nolint ipsa castella tenere, eligere debeo ego rex Legionis to- 

'tidem ricos-homines de regno regis Castelle qui teneant ista castella." (Hinojosa: 
-El Derecho en el Poema del Cid, pág. 75.) 

3 ídem id., pág. 75. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 375 

Los ricos-homes no lo eran sólo por sus grandes bienes y numerosos 
vasallos sino por su sangre y calidad aristocráticas, aun cuando es natural 
que fueran dados a la ostentación y el lujo. Asi lo demuestra el Poema del 
Cid cuando los infantes de Carrión, ponderando las ventajas de su matri- 
monio con las hijas de aquel caudillo, dan a entender que con las dotes 
que les llevan podrán vivir con el fausto propio de su aílta estirpe, y así 
lo indican también las Partidas cuando, un siglo después, decían que 
"Rico-home... es rico por linage... E ellos han aconsejar al Rey en los 
grandes fechos e son puestos para afermosar su corte..." ^. 

Los ricos-homes generalmente formaban parte de la Curia, Cort o 
Consejo Real, y, en su consecuencia, desde los tiempos de Alfonso VII 
firmaban al pie de los diplomas reales, como se ve en uno de Alfonso IX 
que dice: "Cum consilio nobilum vivorum regni mei... tan regis robore 
quam nobilium meorum subscriptionibus" ^. Los infanzones no tuvieron 
este privilegio. 

Aunque no por derecho estricto sino más bien por la costumbre, que 
hacía que el Rey contase con las personas principales del reino, los nobles 
asistían a los Concilios o Asambleas nacionales donde se trataban los 
asimtos de mayor importancia para el país, según consta en el encabeza- 
miento del propio Concilio de León, donde se reunieron "omnes Pontífi- 
ces, Abbates et Optimates R^ni Hispaniae", y formaban parte del Tri- 
bunal del Rey cuando éste administraba justicia por sí mismo, como ocu- 
rrió en un litigio que hubo en el año 1017 entre las infantas doña Sancha 
y doña Teresa contra Osorio Froilaz sobre propiedad de una casa, el cual 
pleito iba a sustanciarse "in presentía de ille rex et de suos episcopos no- 
minatos Armentarius... Suarius... et Comités Ruderigo Romaniz, Vere- 
mundo Veílaz, Ennego Scemenoni... Pelagio Froilaz et alii filii bene nato- 
rum primates toge palatíi" ^. 

También solían formar parte del Tribunal de los condes en sus respec- 
tivos distritos, como resulta, entre otros, de un juicio que en 1040 hubo 
entre el Abad de San Millán y Mayor, vecino de Terrero, que se n^aba 
a prestar servicios personales al Monasterio alegando que era ingenua ^ ; 
pero no se entienda por esto que el cargo de juez fuese privativo de estos 
nobles, pues en las actas de las juntas de los condados aparecen también 
infanzones, presbíteros, hombres libres, etc. 

1 Part. II, tít. IX, ley VI. 

2 Hinojosa: El Derecho en el Poema del Cid, pág. yj. 

3 Muñoz y Romero: Del estado de las personas..., pág. 109. 

4 "Habito concilio cum Eneco Lupiz et alus nobilibus mandavi..." (ídem, id., pá- 
Sioa III.) 



376 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Eran, pues, jueces o asesores en las juntas del condado o asamblea» 
judiciales que se reunían a estilo germánico para la resolución de los 
asuntos civiles y criminales ; pero ni en éstos se trataba ni los nobles por 
6U parte intervenían, como cree Muñoz y Romero, en la repartición y 
exacción de los tributos, porque estas funciones económicas las desempe- 
ñaban encargados especiales del rey. Y a dicha clase de juntas o asambleas 
pertenece aquella que cita el mismo Muñoz ^ áe 1054 en que el conde 
Sandio Velazquiz y los nobles del distrito de Limia fallaron un pleito 
sobre la propiedad de la villa e iglesia de San Pedro de Laraya. 

Tenían los nobles el derecho de no ser juzgados sino ante el Tribunal 
del Rey y por sus iguales, como se ve en la cuestión del Cid con los In- 
fantes de Carrión, y muchas veces cuando en la resolución de sus quere- 
llas y disputas no encontraban satisfacción que estimaran suficiente, ape- 
laban a la guerra privada, tomándose la justicia por su mano y acometien- 
do, acompañados de sus parciañes, los lugares y castillos de sus enemigos, 
librando entre ellos verdaderas batallas y talando sus tierras hasta la com- 
pleta derrota de uno de los rivales, bien que a veces se perpetraban los 
odios en las familias, creándose las luchas de bandos enemigos de que aún 
queda memoria en algunas comarcas. De este derecho de riepto y de gue- 
rra privada trata el Fuero Viejo ^, y en nuestra poesía épica tenemos 
uno de los más curiosos ejemplos en riepto del Cid, o por mejor decir, 
de sus caballeros a los Infantes de Carrión y sus partidarios por aleves 
y traidores. 

Para limitar esta anarquía estableció Alfonso VII en las Cortes de 
Nájera de 1138 ^ que los nobles habían de guardar una tregua de nueve 
días desde .el reto hasta el rompimiento de las hostilidades, so pena de 
que el agredido se querellase al Rey. Y aunque esta tregua daba tiempo 
para que amigos y parientes mediadores hicieran la paz, y aunque la Coro- 
na tuvo cada día mayores m-edios para imponer su justicia sustituyéndose 
a la venganza particular, todavía se invocó en muchas ocasiones por la 
familia ultrajada el derecho a desagraviarse por sí misma. 

Privilegio de los ricos-homes era la costumbre que tenían los reyes de 
concederles, para que las disfrutasen, villas, lugares y parte de las tierras 
que pertenecían a la Corona ; es lo que se llama tener en honor tierras del 
Rey, derecho de que igualmente gozaron los infanzones. Estas concesio- 
nes se hicieron unas veces con pleno dominio y carácter hereditario, sobre 

1 Del estado de las personas..., pág. IIJ. 

2 Lib. I, tít. V. 

3 Fuero Viejo, lib. I, tít. V. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 377 

todo cuando se trataba de recompensas extraordinarias, y otras veces a 
titulo de simple señorío que llaman los diplomas tenencias, prestimonios, 
honores, encomiendas, feudos, mandaciones, etc., de carácter temporal o 
vitalicio, puesto que muerto el donatario revertían a la Corana ^. Estaba 
esta reversión en armonía con la ley visigoda, que prohibía se desmembra- 
sen los bienes del Rey, pero en muchos casos se convertían abusivamente en 
hereditarias por efecto de la misma debilidad del Poder Real. Otorgaba 
éste al concesionario por aquel título sus derechos territoriales, jurisdiccio- 
nales y fiscales con las reser\'as y limitaciones que se estipularan en el acta 
de la entrega sobre las tierras, las cuales se convertían en privilegiadas 
con relación al Rey, no con relación a los habitantes que pagaban sus 
tributos al señor, bien para que éste los guardase ínt^ros, bien para que 
entregase al Rey una parte según la concesión ^. 

También los obispos, iglesias y monasterios y algunas veces los gran- 
des señores, entregaban a otros nobles y caballeros para que los goberna- 
sen y administraran territorios que les correspondían, cuyas cesiones se 
llamaban igualmente mandaciones, honores, beneficios, préstamos, etc. 
El Arzobispo de Santiago concedió así varios distritos del extenso terri- 
torio de aquella iglesia, y los caballeros al recibirlos prestaban en manos 
del Arzobispo juramento de fidelidad ^. 

Las mencionadas concesiones las perdían los nobles por el hecho de 
incurrir en la ira del Rey o perder su amor, como entonces se decía, y 
salir desterrado. Por eso cuando el Cid fué desterrado, dice el Poema : 

"Echado fu de térra e tollida la onor; 

y añade de su compañero Alvar Fáñez : 

"Sobresto todo a nos quito Minaya 
Honores e tierra auellas condonadas." 

El destierro de los nobles era una de las penas más graves que el rey 
podía imponerles y llevaba consigo la ruptura del vínculo de vasallaje y 
en muchos casos, singularmente cuando el noble guerreaba contra su 
señor, la confiscación de bienes. Se imponía, como hemos dicho, por la 
pérdida del amor del rey — perdat amorem meum — o por incurrir en 
su ira — iram regiam incurrerit — a consecuencia de desacato a su persona 

1 Cárdenas (Francisco) : Ensayo sobre la historia de la propiedad territorial en 
España. Madrid, 1873, tomo I, págs. 268 y siguientes. 

2 Ante el abuso de este derecho Alfonso IX en 1229 eximía a sus vasallos del mo- 
nasterio de Santa Comba de Naves de la obligación de satisfacer los servicios que lea 
exigían los nobles "quia constat mihi quod omnia ista fuerunt imposita iniuste... per 
dóminos qui terram solebant tenere et non authoritate regia". (Hinojosa: Documentos 
para la Historia de las Instituciones, pág. 137.) 

3 López Ferreiro : op. cit., tomo I, pág. 137. 

3.' ÉPOCA— TOMO xn. 2J 



378 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

O desobediencia a sus órdenes, por mailfetría y por traición y alevosía, 
llevando a veces aneja la autorización al noble para que guerrease contra 
el Rey su señor. Si el motivo del destierro era la traición, su mujer y 
sus hijos sufrían la misma pena. En todo caso el rey debía concederle un 
plazo de nueve días, que das Partidas ampliaron hasta treinta, para aban- 
donar el reino ^ sin padecer daño alguno, y .podían acompañarle sus va- 
sallos, bien los de criación, aquellos que los señores "crían e arman e 
casanños e eredanlos", los cuales deben acompañar a su señor mientras 
estuviese fuera de la tierra, bien aquellos "vasallos asoldados, que por 
fuero deven salir con él de la tierra, e servirle fasta quel'ganen pan, e 
de quel'ovieren ganado señor, e ganado pan" podían dejarle y volverse 
a ser vasallos del rey ^. 

Tenían también los señores la facultad de desnaturalizarse, es decir, 
de abandonar voluntariamente el servicio del Rey y hasta ©1 suelo de su 
patria cuando recibían algún agravio del Monarca. Extendíase esta fa- 
cultad de los nobles, no solamente a desconocer la autoridad de su señor 
y combatir contra él, si se encontraba con fuerzas y parciales, sino a pasar 
al servicio de otro rey cristiano y aun al de uno de los moros luchando 
contra su primero y natural Monarca. No es que todos los nobles que 
pasaban a tierras de moros lo hiciesen para volver sus armas contra su 
señor, puesto que muchos lo harían huyendo de los trastornos y guerras 
civiles o para ganar riquezas y fama peleando contra otros reyes moros ; 
pero, en fin, algunos hubo que llegaron hasta aquel extremo vituperable. 

Así se vio que en la invasión de Almanzor en el siglo x muchos nobles 
leoneses le acompañaron combatiendo contra su patria y hermanos en re- 
ligión. El caso fué sin duda alguna muy frecuente cuando la reina doña 
Urraca hubo en 1109 de exceptuar de la confiscación de bienes en que 
aquéllos incurrían las arras y los bienes propios y gananciales de sus es- 
posas. El documento dice así : "Et cavalleiro si de térra exierit et a mau- 
ros fuerint éxito sive salito ut sua mulier non perdet sua hereditate non 
suas medias comparationes ñeque suo habere ñeque suas arras" ^. Dedú- 
cese del texto que la pena comprendía lo mismo al desterrado por el Rey, 
éxito, que al expatriado voluntariamente, salito, y aun parece que eran 

1 En el Cantar de Mío Cid este caudillo tiene sólo nueve días para salir de Cas- 
tilla y en la Crónica Particular del mismo consta la tradición de que al socorrer el 
Campeador a Alfonso VI cuando le traicionó el alcalde de Rueda, "el Cid le demandó 
(al rey) que le otorgase que cuando algún fijo dalgo houiese de salir de la tierra, 
que houiese treynta dias de plazo, asi como ante hauia nueve". Cantar de Mío Cid. 
Texto, gramática y vocabulario, por R. Menéndez Pidal. Madrid, 191 1 ; vol. II, pág. 797. 

2 Fuero Viejo de Castilla, lib. I, tít. IV. 

3 Hinojosa: Documentos para la Historia de las Instituciones..., pág. 48. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 379 

•peor mirados los de esta última condición cuando el Conde de Barcelona, 
€n el Poetna del Cid, llama a nuestro caudillo, a manera de insulto, salido, 
al decir: 

"Sabrá el salido a quien vino desondrar." 

Se hallaban los nobles exentos de toda clase de tributos generales y 
ordinarios por los bienes que poseían, pero en circunstancias extraordi- 
narias contribuían también como todos los vasallos. Su obligación princi- 
pal era la de acompañar personalmente al Rey a la guerra con las mesna- 
♦das levantadas a su costa, y de aquí que la divisa de los ricos-homes fuese 
el pendón y la caldera. En realidad la guerra se hacía a costa del Rey, que 
para eso les otorgaba exenciones y territorios, y aun podría decirse que 
no era a expensas de ninguno de ellos sino en muy pequeña parte, puesto 
que vivían sobre el país enemigo y de él sacaban abundante botín. A esto 
se llamaba ir en fonsado, para lo cual convocaba previamente d Monarca, 

Los nobles tenían en los lugares de sus señoríos la plenitud de la ju- 
risdicción civil y criminal, de tal modo que los habitantes eran víctimas a 
veces de medidas arbitrarias de parte del señor o de sus delegados, im- 
poniéndoles tributos, servicios y castigos que no tenían más remedio que 
sufrir, porque ordinariamente no haWa recurso contra tales medidas, 
pues aunque el Rey conservase la acción de la magistratura suprema judi- 
cial claro está que su ejercicio en la práctica, si alguna vez existió, seria 
rarísimo, y, por tanto, inútil ; dado que los señores resistían a veces a viva 
fuerza a los funcionarios de la Corona ^. Eran, pues, los nobles en esos 
lugares como verdaderos soberanos, por lo menos de hecho, con los mis- 
mos poderes que el Rey en su reino, y así les concedían para beneficiarlos 
franquicias y fueros que los reyes confirmaban después, en cuyos fueros, 
y con objeto de aumentar la población de aquellos lugares, se llegó a 
veces hasta reconocer la libertad de los siervos fugitivos de otros señores, 
como ya hemos visto. 

Gozaban los nobles del privil^o llamado honra, que consistía en que 
sus casas y dominios formaban una especie de recinto sagrado o coto 
(cautum), que se marcaba con hitos, piedras fijas y cadenas y en donde 
no podían entrar los oficiales del Rey ni para cobrar tributos ni para 
perseguir criminales. Eran, pues, en tal sentido lugares de refugio o de 
asilo, y su protección privilegiada o exención alcanzaba hasta a las per- 
sooas y bienes de los amos, o sea los que criaban a los hijos de los nobles; 
este es el derecho llamado atnatiatum, tan extendido en Castilla y León, 
«que reyes y magnates hubieron de contenerle prohibiéndolo en algunas 

I Gama Barros, op. cit., pág. 419. 



380 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

localidades y limitándolo en otras, como en las Cortes de León de 11885. 
que exigen a los amos autorización del tenente terrae para criar a los hijos 
de nobles ^. 

La mujer participaba también de todos los honores del marido, y 
cuando no los tenía, disfrutaba de las prerrogativas de su clase (rica- 
hembra), hasta el punto de que podía, no solamente llevar el título de 
condesa sino firmar las cartas y documentos de la época al lado de los 
condes y potestades ^. 

El tercer g'rado de la jerarquía nobiliaria estaba constituido por los 
infanzones, sobre la condición de los cuales se ha disputado mucho por 
los autores, pues unos los han confundido con los señores que poseían 
lugares y castillos; otros, con sus descendientes, y los fueros de Palen- 
zuela, Sepúlveda y Nájera, que corresponden al siglo xi, parecen aponer 
a los villanos ^ y considerar como unos a los infanzones y fijosdalgo, lla- 
mando así a los de origen noble, pero sin señorío en las tierras que he- 
redaron de sus ascendientes. Lo mismo parecen dar a entender las le^ 
yes 2.* y 3.% título 21 de la Partida II, cuando dicen que "hidalgía es 
nobleza que viene a los homes de derecho linaje de padre e de abuelo 
fasta en el quarto grado". Garibay ^, por último, entiende que a principios 
del siglo X significaba lo mismo. 

El Poema del Cid confirma y explica esta diversidad de opiniones 
empleando la palabra fijosdalgo en dos sentidos : uno gieneral y lato, para 
designar a los nobles de los diversos grados cuando el Rey "mandó ca- 
valgar apriessa todos sus fijosdalgo", entre los que se comprenden condes, 
potestades e infanzones que componían la comitiva real ; otro concreto 
y restringido para equipararlos a los infanzones al designar con él a la 
mujer y a las hijas del Cid. 

Los infanzones, pues, eran una categoría de la nobleza que ocupaban 
en ésta un grado inferior al de los grandes señores; así se deduce de la 
superioridad, casi altanería, con que los infantes de Carrión como ricos- 

1 Texto latino del Ordenamiento de las Cortes de León de 1188 publicado por 
Jerónimo Becker (Boletín de la Real Academia de la Historia, 1915, tomo 67, pág. 29). 

2 En un documento del Cartulario de Santa María de Rioseco (1150) firman: 
"Comité Amalrico, Comité Fredenando, Comité Poncio, Comitissa domna Elvira, et po- 
testates domno Gutirre..." (Hinojosa: El Derecho en el poema del Cid, pág. 76), y en 
otro de la iglesia de Mondoñedo (1167), "Sancia Comitissa" {Esp. Sagr., v. 18, pág. 136). 

3 Ünusquisque vestrum sive infangon sive villano qui voltam habuerit intus villam 
habeant unum forum... "Et omnis homo qui habuerit judicium cum homine de Sepul- 
vega firmet ille Sepulvega super infanzones sive super villanos..." Homo de Nagara 
sive inffancion sive villano si in tempere guerre aliquid ganaverit non debet quintam." 

4 Garibay y Camalloa (Esteban) : Los XL Libros del compendio historial de las 
Chronicas y Universal Historia de todos los Reynos de España. Amberes, iS7i. libro X,, 
cap. IX. pág. 533. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 381 

homes hablan de sus prometidas las hijas del Cid a las que creen honrar 
^cuando dicen: 

"Deuiemos casar con fijas de rreyes o de enperadores 
Ca non pertenecien fijas de yfancones", 

de igual modo que el Cid y el Rey estiman también el casamiento como 
una honra para ellas, según las palabras del poema. Confirma este criterio 
una escritura de 1093 del Obispo de León con las siguientes palabras: 
"ínter milites non infimis parentibus ortos sed nobilis genere necnon et 
potestate qui vulgari lingua infan2ones dicuntur" ^. 

Por eso, sin duda, muchas veces se hallaban al ser\'icio de los condes 
y de los obispos, según aparece en el cartulario de Sahagún respecto al 
conde domno Gutier, que quiso "iurare cum iir de suos infanzones", y en 
el cartulario de Sobrado, y en las escrituras de la iglesia de Lugo respecto 
a los obispos Sisnando y Hermenegildo ^. 

Los infanzones, llamados también "milites nobiles" en los documen- 
tos de la época, eran propietarios rurales nobles que dependían directa- 
mente del monarca, y, por tanto, no estaban sujetos a la jurisdicción se- 
ñorial, que no podía allanar sus casas y heredades, según puede verse en 
varios documwitos de los siglos xl y xii ^. Formaban parte del Tribunal 
del Rey como nobles y de los tribunales de los condes como todos los hom- 
bres libres y, de igual modo que los ricos-homes, los infanzones recibían 
en honor tierras de la Corona, se hallaban exentos de tributos y su resi- 
dencia podía gozar también del privilegio de honra, como resulta de la 
concesión hecha por Alfonso el Batallador a Lázaro Muniz de Matrice 
■en que convierte sus heredades en asilo tan se^ro como el palacio real ^ ; 
solían acompañar al rey en la guerra y la pena impuesta a quienes los 
herían o mataban era, como respecto a los ricos-homes, de 500 sueldos en 
lugar de 300 que se pagaba por igual delito en los villanos ; así se ve en 
el fuero de Castro jeriz de 974 ^, en el privilegio concedido por Alfonso VI 
a la iglesia de Falencia en iiio y en otros muchos ^. 

En fin, la mujer y los hijos del infanzón disfrutaban de los mismos 
honores y beneficios que su marido o padre, y de aquí que el Poema del 
Cid llama a Jimena y sus hijas fijasdalgo. 

1 Muñoz y Romero: Del estado de las personas..., pág. 109. 

2 Hinojosa: El Derecho en el Poema del Cid, pág. 78. 

3 Ñeque disnunpat aliquis tuan domum, sed babeas illam francam et liberam sicut 
legitimi infanzones (1123). Trado meas casas... cum tali foro de illis infan^nes de 
•Castella, 1071. (ídem, id., pág. 79.) 

4 Muñoz y Romero: Del estado de las personas,.., pág. 119. 

5 ídem. Colección de fueros, pág. 142. 

6 ídem. Del estado de las personas, pág. 116. 



dBSi' REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Estiman los autores como el último graido de la nobleza el formadov 
por los caballeros, clase que se compuso primeramente de las personas- 
de linaje noble, peroi de posición modesta, que no debe confundirse, aun« 
que ya estuvieran muy próximas, con la de aquellos propietarios o bur- 
gueses que pudiendo costearse caballo y armas, aunque no tuvieran as- 
cendencia nobiliaria, asistían así a la guerra y eran muy favorecidos de los 
reyes, a veces con el privilegio de infanzón por la necesidad que hubo 
de caballería en las guerras y correrías contra los moros. Sin embargo, 
la luciha constante en que se vivía y la falta de un poder bastante fuerte 
para hacer respetar la libertad individual y la propiedad de los modestos 
da motivo para pensar que esta dase de caballeros debió con friecuencia 
vivir bajo ed patronato de los grandes señores que podrían defenderlos, 
sobre todo antes de que los Concejos adquiriesen importancia y pudieran' 
atraérselos, porque encontrasen en ellos no solamente protección de sus 
intereses sino estimación singular para sus personas y servicios. 

También las iglesias y monasterios que "necesitaban gente de armas 
para la defensa de sus personas y haciendas distribuían parte de sus tie- 
rras a nobles laicos que, en concepto de vasallos, les tributaban homenaje: 
y prestaban en las tierras eclesiásticas el servicio militar" ^, y así vemos 
que en 125 1 el obispo de Lugo Martín y su Cabildo concedieron a Pedro 
Arias de Parrega la fortaleza de Servían para custodiarla y defenderla 
mientras viviera, disfrutando, además, las heredades contiguas a dicha 
fortaleza ^. 

De los caballeros que eran armados tales con el ceremonial propio de- 
la Orden de Caballería no tenemos para qué tratar, porque no constituían 
clase social aparte de las antedichas, y lo mismo puede repetirse de los 
escuderos que en esta Orden de Caballería formaban el grado inferior a 
los primeros. 

De todas suertes se ve que la nobleza no era una clase cerrada ; por esO' 
ocurría a veces que individuos de las clases inferiores que en aquella 
época de lucha se distinguían por sus hechos de armas y por las riquezas 
que lograban, elevábanse hasta figurar entre los nobles, del mismo modo^ 
que algunos que lo eran de origen descendían en jerarquía, precisamente 
por los accidentes de sus luchas anárquicas y la disminución de sus ri- 
quezas. 



1 Hinojosa (Eduaido) : Origen del régimen municipal en León y Castilla en £í- 
tvdios sobre la Historia del Derecho español. Madrid, 1903, pág. 15. 

2 ídem: Documentos para la Historia d/e las Instituciones, pág. 157. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 383 

HOMBRES DE BEHETRÍA 

En una escritura de restauración del monasterio de Samos, otorgada 
el año 934, consta que los condes don Gutierre y don Arias Menéndez 
enviaron al Rey a su mallato Bera para tratar de los asuntos del monas- 
terio, y en los privilegios de Ramiro III a Santa María de Cartavio 
concediéndole la jurisdicción de Míudes (958), y de Alfonso V de León 
confirmando sus bienes y heredades al Monasterio de San Pedro de 
Rocas (1007), se prohibe a los habitantes de las villas respectivas recibir 
otra protección maidatuní que la de dichos monasterios ^. Y en el ar- 
tículo XIII del Fuero de León se emplean las palabras homo de bene- 
factoría ^ y se da a entender su significación, es decir, que "vaya libre 
donde quisiere con todos sus bienes y heredades". Todo alude a lo que 
se llamó más tarde behetría. 

'En efecto : maulatum (del árabe maulat, patrocinio, clientela) significa 
la protección dispensada por un poderoso, y mallatus, a la persona que la 
recibía, la cual fué llamada después en Galicia y León hombre de nuim- 
posta (de vianu p o sita), porque el patrocinado ponía sus manos entre las 
del señor, y más generalmente en León y Castilla homo de benefactoría, 
y por corrupción de esta palabra (benefectría, bienefectria, benefeytria, 
benfetria), hombre de behetría, palabras que, según las Partidas, "es una 
manera de señorío y tanto quiere decir como heredamiento que es suyo 
quito de aquel que vive en él et puede rescibir por señor a quien quisiere 
que mejor le faga" ^. 

No se sabe con seguridad el origen de las behetrías, pues hay quien las 
remonta a las costumbres guerreras de los cántabros y quien las cree 
originarias del principio electivo de los germanos. Salazar opina ^ que 
nacieron a consecuencia de las luchas entre los castellanos a la muerte del 
conde don Rodrigo y para la elección de conde, y Masdeu dice ^ que 
es de la época del conde Sancho García de Castilla, el de los buenos 
fueros. 

En realidad pudo muy bien ser transmitida por los godos, puesto que 
entre éstos había vestigios de la behetría en los bucelarios que se hallaban 

1 Muñoz y Romero: Del estado de las personas, págs. 139 y 140. 

2 "Praecipimus adhuc, ut homo qud est de benefactoría, cum ómnibus bonis et 
hsereditatibus suis eat liber qxioqumque voluerit." 

3 Part. IV, tít. XXV, ley III. 

4 Salazar de Castro: Origen de las dignidades seglares de Castilla y León. To- 
ledo, 1618; lib. I, cap. XI, fol. 13. 

5 Masdeu (Juan Francisco) ; Historia critica de España y de la cultura española, 
Madrid, 1 783-1805, t. XIII, pág. 70. 



384 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

en una relación de dependencia personal con los condes que los prote- 
gían, y aún existe una carta de Teodorico ^, rey de los ostrogodos, a los 
lugartenientes de la España visigoda durante la minoridad de su nieto 
Amalarico, en que se habla de behetría, o bien pudo surgir a poco de co- 
menzada la Reconquista, porque, como dice el canciller López de Ayala *, 
había entonces pocas "fortalezas; quien era señor del campo era señor de 
la tierra y los caballeros que eran de una compañía cobraban algtmos lu- 
gares llanos onde se asentaban... y poblábanlos y partíanlos entre sí... e 
pusieron los dichos caballeros entre sí sus ordinamientos, que si alguno 
dellos tomase tal lugar para lo guardar... e si por aventura aquel caba- 
llero no los defendiese ni les ficiese su razón que los del lugar pudiesen 
tomar otro de aquel linaje que les pluguiese para los defender, y por 
esta razón dicen behetrías, que quiere decir quien bien les ficiese que 
los tenga". 

Es innegable que este régimen nació o resurgió en la Reconquista, 
porque así lo exigieron las necesidades y circunstancias de la vida en 
aquella época, en que la debilidad del Poder público en medio de tantas 
discordias y guerras interiores y exteriores hubo de obligar a cuantos no 
se encontraban con fuerzas para defenderse por sí solos a buscar el apoyo 
y protección de un poderoso, así como también lo hicieron otras veces 
para librarse de un castigo o eludir una venganza por algún delito come- 
tido ^. Igualmente los señores, al manumitir a sus siervos concediéndoles 
alguna heredad, los encomiendan a la protección de algún señor poderoso o 
monasterio ^. 

Se refieren siempre a hombres libres o simplemente ingenuos, no a 
los nobles, porque el lazo de subordinación o dependencia en que los in- 
fanzones o caballeros nobles se hallaban a veces para con los grandes 
señores no se llamó behetría. 

Era ésta de dos clases: individual, si se refería a un sujeto o a una 
familia ; colectiva, si eran los habitantes de un pueblo, comarca o Monas- 
terio los que buscaban el amparo y defensa de un poderoso. Se ignora 
cuál de ambas dases surgió primero, aunque si ihubiéramos de atender a 
los precedentes visigóticos de la behetría tendríamos que reconocer como 
más lógica que fuese la individual inspirada en el bucelarius; pero tam- 
bién es posible qiíe, obedeciendo como obedecen a una necesidad que sen- 
tían lo mismo los individuos que las colectividades, ambas clases fueran 

1 Casicdoro: Opera. París, 1588, lib. V, carta XXXIX, fol. 88. 

2 Crónica del rey don Pedro, año II, cap. XIV. 

3 Muñoz y Romero: Del estado de las personas, pág. 142. 

4 Hinojosa: Documentos para la Historia de las Instituciones, págs. 26 y 32. 



CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 385 

simultáneas. Lo único que puede afirmarse en concreto sobre el particu- 
lar es la antigüedad de los documentos en que se haWa de ellas y, según 
ya hemos visto, los relativos a la behetría individual son del siglo x, 
mientras que los relativos a la colectiva no aparecen hasta el siglo xii. 
En todo caso, particulares y colectividades sometidas a ellos reservábanse 
el derecho de abandonar al señor si no se veian suficientemente protegi- 
dos o porque esperasen de un nuevo señor mejor defensa. 

Precio de ella era la especie de vasallaje en que permanecían los pa- 
taxícinados y las obligaciones que contrsdan para con su señor, pues, en 
general, lo más frecuente es que el pacto de behetría constituyera un 
cambio de servicios. Cuando el pacto era individual, sin embargo, cedían 
a veces los patrocinados sus bienes al señor, conservándolos como en censo 
con la obligación de pagar determinados tributos, o se quedaban sólo con 
la mitad o una parte de dichos bienes para poder vivir y sin pagar tributos, 
a cuyas escrituras o pactos llamábanse de mcomunión, como, por ejemplo, 
cuando en 1063 Pelayo, Genosinda, Eldesinda, Emilo y Menindo dan al 
Monasterio de Celanova la mitad de ciertos bienes "ut habeamus de vos 
defensionem et moderationem et tuitionem" ^ ; otras veces, que era lo 
más frecuente, los individuos, y sobre todo las colectividades, reconocían 
al patrono el derecho a determinadas prestaciones y tributos, entre los 
cuales el principal fué el de infurcion, offcrcion o furcion, cantidad ma- 
yor o menor entregada en señal de vasallaje, aunque también había otros 
menos importantes, según las localidades, como los de yantar y conduclw, 
tnincio o nuncio, tnañería, etc. Lo que no^ parece claro es que entre las 
obligaciones del patrocinado estuviese la de acudir a la defensa de la tierra 
cuando el señor salía a campaña convocando a sus vasallos. También te- 
nían que pagar al Rey los tributos debidos a la Corona y las multas por 
delitos cometidos. 

Las behetrías fueron de dos clases: de mar a mar o libres, aquellas» 
que podían elegir señor dentro de todo el reino, y de linaje o de entre 
parientes, las que tenían que buscar defensor entre los individuos de una 
familia determinada. Qaro está que las más amplias y ventajosas por lo 
ilimitadas eran las de mar a mar; algunas de ellas se pusieron bajo el 
amparo de iglesias como la de Brimeda ^, que en 11 32 solicitó el de la igle- 
sia de Astorga después de haberla abandonado antes por anhelar mayores 
ventajas de otros señores, que no satisficieron sus aspiraciones. 



Muñoz y Romero: Del estado de ¡as personas..., pág. 142. 
ídem : Colección de fueros y cartas puehías, pág. 143. 



386 REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

Muñoz y Romero ^ cree que las behetrías de linaje, las más numero- 
sas, fueron entre pueblos de solariegos que, mediante pactos especiales 
con el señor, adoptaron aquel régimen, y así explica el que muchos 
pueblos estipulasen con el señor que se dividieran y subdividieran entre 
sus herederos las beihetrías, con lo cual lo que se consiguió fué aumentar 
la rivalidad y los bandos que tuvieron a los pueblos constantemente per- 
turbados. Resulta posible la explicación, pero no es, en realidad, necesario 
atribuirles tal origen desde el momento en que los pueblos eran dueños 
de estipular como quisieran las condiciones de los pactos, pudiendo ser 
ima de ellas la de hacer esta división con el objeto de evitarse las parcia- 
lidades de las elecciones, aunque el resultado fué contraproducente. A 
cada una de las partes divididas entre los herederos se llamaba divisa, y 
a éstos, diviseros. Y naturalmente las behetrías de esta clase habían de 
degenerar y llegar a ser personales con el tiempo a consecuencia de las 
repetidas subdivisiones. 

La constitución de las behetrías hacíase por medio de pactos y cartas, 
de cuyos términos inserta un curioso ejemplo Muñoz y Romero en su 
Colección de fueros municipales ^, la carta de behetría entre don Rodrigo 
de las Fuentes de Pereda y don Pedro Moñiz de Arcas en el año 1162, 
en la que el primero promete dar al segundo, para que le ampare y defien- 
da, "un par de lonvos y una yminna de cebada pta y medidas de Briaño y 
seis panes y una canadiella de sidra". Fueron tales pactos variadísimos^ 
porque, según los pueblos eran distintos, y a veces aun dentro de un 
mismo pueblo ocurría que los vecinos tenían distintos defensores, pues, 
incluso al conceder im fuero a villas nacientes o ya constituidas, se re- 
comendaba a sus habitantes que eligiesen señor que los amparase, como 
decían, por ejemplo, los de Castrojeriz de 974 ^, Fresnillo de 1104 ^ y San 
Cebrián de 1125 ^. 

Algunas behetrías se constituían con la condición de no permitir que 
se estableciesen en ellas nobles ni caballeros, otras los admitieron siem- 
pre que tributaran lo mismo que cualquier plebeyo o borrando toda dis- 
tinción entre ellos y los hombres del estado llano. En todo caso fueron 



I Muñoz y Romero: Colección de fueros y cartas pueblas, pág. 144. 

2 Pág. 141. 

3 "Habeant signorem qui benefecerit illos." (ídem, id., pág. 142.) 

4 "...abeatis benefectria cuxn vestras causas ad filiis nostris vel nuptis seu ad 
qualem vobis placuerit aut meliore fuerit." (Hinojosa: Documentos para la Historio 
de las Instituciones, pág. 46.) 

5 "Si aliquis moratur ville necesitatem habuerit habeat benefetria." (ídem, id.,, 
pág. S2.) 



- CLASES SOCIALES EN LEÓN Y CASTILLA 387 

la expresión de la mayor (libertad popular que había en León y Castilla ■ 
antes del florecimiento de los Concejos. 

Asi lo demuestra la facultad que se reservaba la persona o el pueblo 
de behetría de cambiar de defensor si no le satisfacía la protección del 
que tuviera, facultad que era tan esencial de estos pactos que no podía 
estipularse en ellos nada en contrario, so pena de nulidad, pues estaba 
prohibido al señor tomar behetría "con fiadores ni con coto, porque se 
tome a él o porque no se partan de él por tiempo" ^. Por esto dlcese 
que las behetrías, según escribe el Canciiler Ayala ^, pueden "tomar e 
mudar señor siete veces al día ; esto quiere decir cuantas veces les pluguie- 
re e entendieren que las agravia el que las tiene". Este cambio de señor se 
hacía por punto general sin dificultad, como hemos indicado, sobre todo 
tratándose de pueblos. Si se refería a personas y singularmente cuando és- 
tas habían dado todo o parte de sus bienes al señor que abandonaban, ya 
no era tan fácil, porque éste no quería devolver los bienes recibidos, aun 
mediando la influencia o el apoyo del nuevo señor en favor del patrocina- 
do. Bueno es hacer constar que los señores solían defender a sus vasallos 
de behetría con verdadero empeño, no tanto por la lealtad de cumplir el' 
pacto cuanto porque, de no hacerlo, corrían el rie^o de que les abandona- 
sen, y esto suponía la pérdida de tributos y de servicios que habían de 
disminuir su riqueza y poderío. Por eso se v