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Full text of "Revista de historia y de genealogía española"

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:: REVISTA DE HI5T0Rlñ:: 

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6ENEñL0QÍñ ESPñÑOLñ 



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Año I. © Tomo I. 





MADRID 

EST. TIP. «SUCESORES DE RIVADENEYRA» 

PASEO DE SAN VICENTE, NÚM. 20 

1912 



ce 




:: REVISTA DE HISTORIA :: 

VDE — 

OENEALOQÍA ESPAÑOLA 




: 15 FEBRERO 1912 : 



E\?l5Tñ DE HI5T0Rlñ 
y genealogía 
ESPAÑOLA 



Núm. 1. 



Nuestros fines y nuestros propósitos. 



Si la costumbre, de acuerdo con la lógica, no nos obligara en el primer 
número de esta Revista á dar razón de unos y otros, fuera todavía necesa- 
rio que los expusiéramos, habida cuenta de la desproporción que confesa- 
mos entre el alto ideal que perseguimos y los medios de orden intelectual 
y material que nos son propios. 

Españoles de vieja cepa, aficionados á escudriñar en antiguos papeles y 
pergaminos, como en monumentos y paisajes el alma de la Patria, manera 
de que el amor á ella sea firme, consciente y apto para su progreso; libres 
de prejuicios de escuela; horros de toda mira personal é interesada y deci- 
didos á trabajar concienzudamente en el campo de la investigación, aquí 
acaban nuestras garantías y nuestros méritos. Disparatado hubiera sido 
emprender con tan escaso bagaje, si rico en sentimientos y deseos, pobre 
de ciencia, empresa alguna que racionalmente hiciera concebir esperanzas 
de provechosa utilidad. Al tomar la iniciativa de esta publicación, después 
de meditar largamente las notas y peculiares formas que han de caracteri- 
zarla, hemos puesto la mayor confianza en aquellos nuestros amigos y 
maestros que, favorecidos por Dios con especiales dotes y al través de una 
vida de estudio, han conseguido preeminente lugar á la cabeza de la cultura 
hispánica y, respondiendo ellos ger;^"-<ct- ■ '^^ f l^querimiento, han tenido 
á bien alentarnos y unirse á posq.js, mCi ccd ■ ' '^'il la obra que comen- 

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Revista de Historia 

zamos hoy tiene ya asegurado un valor positivo que, independientemente 
del escaso de sus iniciadores, lia de brillar en constante y escogida cola- 
boración. 

El fin que perseguimos es doble: coadyuvar á la magna empresa de 
reconstitución histórica española, en la que al presente emplean sus esfuer- 
zos no pocos beneméritos anticuarios, y divulgar este género de cultura. 

Los numerosos arsenales é hipogeos, hasta hace pocos años rara vez 
visitados, donde duerme, en gran parte inédito, el pasado de nuestra raza, 
son ricos de tal modo, que hasta el investigador más modesto puede pro- 
meterse sin vanagloria sacar de entre el polvo y el moho que las cubre 
algunas hojas toledanas, tal cual vaso de Alcora, trozos de tirajes y cobres 
granadinos, piezas de orfebrería castellana, esmaltes leoneses ó herrajes 
vascongados. Los archivos españoles, aun después de haber sufrido el rigor 
de la moderna barbarie que durante la pasada centuria estuvo á punto de 
borrar del suelo español la labor de tres civilizaciones, y hasta el recuerdo 
de nuestra personalidad, conservan los suficientes materiales, aunque dis- 
persos y desordenados casi siempre, para ir reconstituyendo la historia 
patria. Los trabajos de crítica, conducentes á este fin supremo, van teniendo 
cada día mayor número de cultivadores capaces de armonizar la erudición 
con el amplio y maduro juicio exento de preocupaciones que hace posible, 
con el auxilio de artes y ciencias, hasta hace poco no contadas entre las 
auxiliadoras de la Historia, llegar á poseer ese instinto adivinativo y ese 
poder de evocación que constituyen las más preciosas dotes del historió- 
grafo. 

Numerosa es la falange de los que dedican su actividad á labor no menos 
meritoria, aunque menos lucida: la de buscar y relacionar datos y noticias, 
perseguir personajes que sólo intermitentemente conocemos al través de la 
maraña de los sucesos y sacar á otros del olvido en que yacen contra toda 
conveniencia y justicia. 

Por otra parte, no son pocos los escritores que, circunscribiéndose á 
hechos aislados, negocios ó problemas diplomáticos, mihtares ó políticos 
de los tiempos pasados, los toman como objetos de monografías y memo- 
rias, que cada vez tienden á mayor perfección y amenidad. 

Es, pues, evidente el reconocimiento, por lo general bien orientado, de 
los estudios históricos en España. Justo es confesar que el impulso vino del 
extranjero, y que quizá en la histor' *"- -ria se inició por la que el maes- 
tro de maestros, D. Marcp'-no / / Pelayo, ha llamado redentora 
Alemania.. 

Cábenos la suerte ,, irnos de presenciar al mismo 



y Genealogía Española. 

tiempo una saludable reacción castiza que, sin desdeñar los numerosos ele- 
mentos emotivos que la estética reconoce, antes bien, asimilándolos al genio 
de nuestra raza, está creando un nuevo arte español, aún en los albores, 
pero ya saturado de aquellos peculiares caracteres é íntimos sentimien- 
tos cuya alteración continuada esteriliza á los pueblos y degrada su espí- 
ritu para convertirles en distanciado y burlesco séquito de exóticos triun- 
fadores. 

El amor á la tierra natal, cuyo espiritual encanto han penetrado pintores 
y poetas; el descrédito ó derrumbamiento de tantos artificios, sistemas y 
filosofías que fueran otras tantas losas para la actividad española y varias 
causas más, cuyo elogio ó execración no son de este sitio, están contribu- 
yendo á este reverdecer españolista, que mueve los pinceles de Hermoso 
para pintar la sierra pedregosa y azul y las vaquerillas tan caras al Arci- 
preste; los de Romero de Torres, al trazar el vibrante y complejo poema 
andaluz en una figura de adolescente de ojos de sulamita, que se pierden 
melancólicos en el espacio luminoso de una plaza barroca, y los de ambos 
Zubiaurres, que imprimen en lienzos trágicos de vulgares escenas la psico- 
logía vascongada. Florecimiento que inspira las plumas de Baroja cuando 
diseña mayorazgos, caseros y marinos; de Mesa y de Gabriel, al cantar las 
tierras de Castilla, y de Valle-Inclán, el supremo evocador, en cuantas mara- 
villas escribe. 

Tal vuelta en el gusto de los espíritus más cultivados y sutiles hacia los 
hogares familiares coincide naturalmente con el mayor interés por el escla- 
recimiento de los tiempos en que aquellos hogares se levantaron y fueron 
engrandeciéndose al través de los siglos, ya que sobre su lumbre se templó 
el alma de nuestro pueblo, adquiriendo las excelentes cualidades y también 
los defectos que al acero la asemejan. Trátase hoy hasta por los más mo- 
destos monografistas y biógrafos de encontrar el ambiente verdad que res- 
piraran en su casa nativa, que fué el tiempo y lugar donde vivieran los 
hombres que laboraron con su pensamiento y sus acciones la trama de 
nuestra historia. Este es carácter distintivo de los métodos actuales, bien 
diferentes de los empleados con anterioridad por las escuelas llamadas clá- 
sicas, filosóficas y eruditas, á todas las cuales faltaba, como á la antigua 
novela, el análisis psicológico y la reproducción del medio en que los per- 
sonajes se movían. 

Tan cierta como la actividad á que aludimos y el despertar á que aca- 
bamos de hacer referencia es, por desgracia, la pequeña extensión que entre 
el público, aun en la parte limitada del mismo que siente afición por las 
letras, ha alcanzado hasta ahora eí^ amor á la Historia. La desproporción 



Revista de H istoria 

numérica que existe entre los cultivadores de estos estudios y los que hallan 
placer en enterarse de la producción de aquéllos es, en realidad, grandísima. 
A hacerla menor hasta reducirla á sus justos términos, deben ir encaminados 
los esfuerzos de los primeros. Los nuestros han de emplearse especialmente 
en esta misión, procurando hacer amena la investigación biográfica, colo- 
reada la relación de sucesos é interesante para buen número de lectores la 
historia genealógica de las familias. 

El formidable movimiento biográfico, general en el mundo civilizado, 
tiene mayor razón de ser en España, donde la incuria de los pocos historia- 
dores que dieron relativa importancia á la vida de los personajes que en 
sus relatos enumeraran, dejó en la penumbra, y hasta en la obscuridad, mul- 
titud de figuras interesantes, cuyo cabal conocimiento sirve para explicar 
problemas históricos y facilita el estudio y comprensión de la época en 
que vivieron. 

La índole de nuestra Historia Nacional, hija de nuestro carácter exage- 
radamente individualista, que parece marchar á saltos y como á impulso de 
los hombres geniales, ajena las más de las veces á esa continuidad de acción 
y de pensamiento que formó en otros países las escuelas políticas y diplo- 
máticas, como las militares y artísticas que traspasan los siglos y las dinas- 
tías, es otro motivo especialísimo para que deba concederse extraordinaria 
importancia á la biografía española que, iniciada en las crónicas de los 
reyes, comienza á tener vida independiente con Diez de Gómez, los Pulga- 
res y López de Gomara, pero no ha tenido verdadera importancia por su 
espíritu crítico y relativa extensión hasta el siglo pasado. 

La genealogía, ligada tan íntimamente con la rama biográfica, que en 
rigor puede ésta comprenderse en aquélla, pues la historia de las familias 
es una extensión de la individual, ha recobrado en todas partes el lugar 
importantísimo que en justicia le corresponde. Ningún escritor conciezudo 
prescinde ya de estudiar los antepasados y los parientes de los hombres 
que ocupan su atención, habiendo coincidido en esta necesidad las moder- 
nas teorías científicas con el interés que despiertan en todo espíritu obser- 
vador las intimidades de los que, con sus obras ó su pensamiento, influyeron 
en la vida nacional. 

Pero si los estudios genealógicos son imprescindibles, la genealogía 
nobiliaria en tierras como la nuestra, de tradición monárquica y militar, 
donde la nobleza fué durante siglos y siglos la clase directora y ejecutora 
al mismo tiempo de las empresas nacionales, por fuerza ha de tener valor 
extraordinario dentro de la enciclopedia de las ciencias históricas. Por esta 
razón y aun prescindiendo de lo que en ':tualidad significa, y á pesar de 

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y Genealogía Española. 

todas las leyes democráticas, significará siempre la aristocracia, que, con el 
hecho de existir en todas partes, prueba lo imposible de su abolición, con- 
tinúan siendo las investigaciones nobiliarias valiosos auxiliares y á la vez 
parte integrante de la Historia. 

Justo es confesar, por lo que hace á nuestra Patria, que una mala tradi- 
ción de cerca de dos siglos, durante los cuales la ignorancia supina de los 
genealogistas en perfecta consonancia con la vanidad pueril de los hidal- 
gos, produjo un verdadero pandemónium de ridiculeces y desatinos, venía 
desacreditando los escritos genealógicos, en los que era tan fácil encontrar 
la adulación y el más bajo interés como imposible columbrar buen sentido, 
erudición y serios propósitos. Hoy, gracias principalmente al esfuerzo admi- 
rable de D. Francisco Fernández de Béthencourt, digno heredero del prin- 
cipado que ejerció D. Luis de Salazar y Castro, asombro de erudición y 
crítica, han recobrado estos estudios en España toda la dignidad á que son 
acreedores. 

Esta Revista, al justificar su título ocupándose de la genealogía española 
y aun de la extranjera que con aquélla se relacione, se propone, paralelo 
con el fin científico, otro aún más elevado, cual es el de contribuir, aunque 
sea en proporción pequeña, al robustecimiento de las energías nacionales, 
recordando á los descendientes de los antiguos nobles que la Patria forma- 
ron y engrandecieron el deber en que están de proseguir las tradiciones de 
honor y patriotismo que sus abuelos les marcaron, empleándose en el ser- 
vicio y honra de España. 

La forma modesta en que empieza á salir á luz esta Revista, queremos 
que sea tenida por el punto inicial solamente de su progresivo y rápido 
mejoramiento que nos proponemos efectuar á poca ayuda que encontremos 
en el público. Ante todo hemos querido asegurar su vida en las condiciones 
materiales presentes, cuyas deficiencias no se nos ocultan, aleccionados por 
la temprana desaparición de publicaciones similares á las que el lujo de 
presentación atrajo la muerte. Nuestra primer reforma será el aumento de 
páginas y después el de las ilustraciones, hasta conseguir confeccionar una 
Revista bajo todos los conceptos digna de los fines á que tiende. 

No terminaremos estas ligeras indicaciones sin enviar un respetuoso 
saludo á las publicaciones periódicas, tanto oficiales como de iniciativa 
particular, que en Madrid y en provincias vienen dedicándose á tareas simi- 
lares de las que hoy emprendemos en estas páginas. Deseamos que todas 
nos consideren como auxiliares entusiastas en una obra común de cultura y 
patriotismo. 

La Redacción. 
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Revista de Historia 



CARTA ABIERTA 



Sr. D. Joaquín Argamasilla de la Cerda. 

Mi distinguido y querido amigo: Pocas veces habré tomado la pluma 
con tanto gusto como lo hago hoy, ya que su excesiva bondad, y la de sus 
compañeros de la Redacción de esa Revista, han querido que no faltaran 
algunos renglones con mi firma en este primer número de ella. 

Grandísima alegría me dan ustedes con su fundación, viendo al fin que 
nuestros caros estudios van á tener un órgano periódico digno de su indis- 
cutible importancia. Garantía de esto es para mí, y la más segura y eficaz, 
el nombre de usted, que tan gallarda muestra diera de sus no comunes 
conocimientos en el excelente Nobiliario de Navarra, que le valió con 
tanta justicia los elogios de nuestra Real Academia de la Historia y su me- 
recido nombramiento de Correspondiente, y no menos los nombres sim- 
páticos de Otero, Moreno de Guerra , Lascoiti y Domínguez Arévalo, que 
forman bajo su dirección el cuerpo de redacción de la nueva y deseada 
Revista. Tienen ustedes todos cuanto el caso presente exige: juventud, 
entusiasmo, mucha cultura y vivísimo amor del pasado y de la verdad. 
¿Cómo no esperar fundadamente — yo estoy seguro de ello— que vamos á 
tener al fin una publicación histórico -genealógica honrada y seria, que 
tenga por base la más depurada documentación, y se declare fieramente 
incompatible con toda absurda fábula, reñida con toda pretensión semi- 
mitológica, mortal enemiga de la lisonja, cerrada herméticamente á cuantas 
exigencias y requerimientos pueda formularles la vanidad, compañera ínti- 
ma y constante de la ignorancia? La Genealogía de hoy es ya verdadera- 
mente la historia genealógica: Salazar y Castro, que en el siglo anterior 
tuvo tan escasos imitadores, creo yo que se vería con agrado en la compa- 
ñía de ustedes. 

Yo me he pasado casi treinta años declamando contra las verdaderas 

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y Genealogía Española. 

herejías genealógicas, de que están plagados los mejores libros modernos; 
luchando á brazo partido contra el torrente avasallador de ridiculas inven- 
ciones, en que ese ramo de nuestra Historia estaba amenazado de sumer- 
girse y hasta de desaparecer; revolviéndome, lo mismo contra las necias 
facilidades de los que escriben y cobran, que contra la candidez inconce- 
bible—de alguna manera hay que llamarla— de los que leen y hasta pagan: 
me he abrazado furiosamente á la verdad, y en esta actitud continúo. ¿Cómo 
no ver con satisfacción vivísima la feliz aparición de la pléyade simpática 
de jóvenes paladines que ustedes forman, bien seguro de que por ustedes 
y para ustedes tiene que ser la pronta y definitiva victoria? 

España marcha todavía acaso la última en este hermoso campo de la 
erudición genealógica: Alemania, Austria, Italia, Bélgica, Inglaterra, la 
Francia misma, aparentemente democratizada, están hoy á la altura que 
alcanzamos nosotros dos siglos ha, cuando era D. Luis de Salazar el 
oráculo respetado en estas interesantes materias. Yo he hecho solo cuanto 
he podido, con mis Anuarios de la Nobleza, de cuya segunda serie me 
prometo publicar el tercero en breve, con mis constantes artículos, en mil 
periódicos y revistas desperdigados, últimamente con mi Historia Genea- 
*lógica y Heráldica de la Monarquía, de que en estos días, Dios mediante, 
aparecerá el tomo IX: mientras tenga alientos y maneje la pluma, en la 
brecha se me encontrará. Pero ustedes son todos el porvenir, por quienes 
se ha de continuar la buena obra, en bien de la Patria, de la Historia, de la 
Nobleza y de la Verdad, y entre sus filas estará de fijo el que Dios querrá 
que prosiga algún día lo que yo no pudiere concluir. 

Cuenten, pues, desde luego, con mi simpatía más viva, con mi apoyo 
más decidido, hasta con mi colaboración entusiasta, en cuanto mis traba- 
jos, que quisiera avanzar en cuanto me fuese posible, materialmente me lo 
consientan. 

Salude á todos sus compañeros, y de sobra sabe usted que es suyo 
afectísimo y buen amigo, 

F. Fernández de Béthencourt. 
Madrid, 1.° de Febrero de 1912. 



Revista de Historia 



La conista ile Sevilla y el piíer AMiraiite fle Casia. 



Las desavenencias de la excelente reina de Castilla D." Berenguela con 
el inquieto esposo Alfonso IX de León que la suerte le había deparado, 
no fueron obstáculo bastante para impedir que ambas coronas vinieran á 
reunirse sobre las sienes del joven y animoso Rey hijo de ambos, conocido 
en la Historia con el nombre de Femando III el Santo. 

La buena Reina y cariñosa madre, que fué siempre la mejor consejera 
de su hijo, había entregado su alma á Dios el día 8 de Noviembre de 1246, 
dejando al Rey en desconsuelo tanto y tan justificado que, según dice* 
Alfonso el Sabio, hijo de Fernando y nieto de Berenguela, non era muy ma- 
ravilla de haber grand pesar ca nunca Rey en su tiempo otra tal perdió de 
cuantas ayamos sabido nin tan comprida en todos sus fechos. 

Quedábale aún á D. Fernando un excelente consejero en el anciano 
arzobispo de Toledo D. Rodrigo Jiménez de Rada, que había asistido con 
Alfonso VIII á la batalla de las Navas de Tolosa, y del cual Dios dispuso 
también en el siguiente año de 1247. 

Apenado el Rey por ambas desgracias y deseando dar á su ánimo es- 
parcimiento adecuado á las necesidades que por entonces sentían todos los 
Príncipes cristianos, decidió acometer una empresa guerrera contra los 
almohades que dominaban buena parte de las Andalucías, y al efecto con- 
vocó á sus huestes en las cercanías de Carmona, y requirió á Alhamar, rey 
de Granada, que por entonces se ocupaba en construir la Alhambra, para 
que con arreglo al pacto celebrado en Jaén dos años antes le auxiliase en 
la guerra que se proponía declarar al de Sevilla, Cid-Abu-Abdallah. 

Al llamamiento del Monarca respondieron viniendo presurosos á reunirse 
á sus banderas los infantes Fadrique y Enrique, hijos del Rey, los Maestres 
de San Juan, Calatrava y Alcántara, y el valiente Alhamar con quinientos 
jinetes granadinos de los más distinguidos de su Reino. 

La previsión del Rey y el conocimiento de la situación de aquella ciudad 

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;' Genealosfía Española. 

cuya conquista proyectaba, á orillas del Guadalquivir, le hicieron meditar 
sobre la necesidad de asegurar la posesión del río y de su embocadura, 
para impedir el socorro que de las costas andaluzas ó africanas pudieran 
recibir por mar. 

Al efecto comisionó al ilustre burgalés y entendido marino Ramón de 
Bonifaz, para que en las costas de Vizcaya y Guipúzcoa hiciera construir 
algunas naves de proporcionado porte para aquella empresa, confiriéndole 
desde luego el título de Almirante de Castilla hasta entonces no usado en 
este reino, correspondiente en árabe á la dignidad de Emir del mar, y que 
algunos años después definió el Rey Sabio en su famoso Código de las 
partidas, ley tercera, tomo XXIV, partida segunda, en los siguientes tér- 
minos: 

«Almirante es dicho el que es cabdillo de todos los que van en los navios 
para facer guerra sobre el mar e ha tan grand poder quando va en flota 
que es assi como hueste mayor ó en el otro ormamiento menor que se face 
en lugar de cavalgada como si el Rey mismo y fuese.» 

Reunidas las fuerzas terrestres en las fronteras de Andalucía, levantó el 
Rey su campo en la primavera de 1247, emprendiendo la marcha hacia el Sur, 
y sucesivamente fueron cayendo en su poder Carmona, Constantina, Reina, 
Lora y Alcolea, donde pasó el ejército grandes trabajos para cruzar el río 
Guadalquivir, que habían supuesto ser menos profundo. 

Vencido aquel obstáculo, siguió el Rey de Castilla su marcha victoriosa, 
apoderándose de Cantillana, Gerena, Guillena y Alcalá, donde las fatigas 
de la campaña produjeron al Rey una enfermedad que le obligó á hacer alto 
en sus operaciones y á poner en defensa la ciudad á fin de resistir á la 
posible acometida de los almohades. 

En aquella forzosa quietud, considerando el Rey en su memoria los 
sucesos pasados, pensando en las contrariedades que le había ocasionado el 
paso del Guadalquivir por Alcolea y presintiendo las más graves que aun 
podía ocasionarle su mayor profundidad en las inmediaciones de Sevilla, 
ordenó á Bonifaz que abandonase las aguas del Cantábrico y penetrase en 
las del río remontándolo en fecha conveniente para venir á encontrarse con 
el ejército en las cercanías de la ciudad. 

Apresuróse Bonifaz á cumplir el mandato de su Rey, y con tal decisión 
lo llevó á cabo que aun se encontraba D. Fernando en Alcalá cuando el 
nuevo Almirante le anunció su salida para Sanlúcar con trece naves y 
algunas galeras bien abastecidas. 

Apercibidos de ello los moros africanos aprestaron hasta treinta embar- 
caciones que, partiendo de Tánger y Ceuta, salieron al encuentro de la 

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Revista de Historia 



Armada de Bonifaz, quien no tardó en dar muestras de su arrojo y de ser 
entendido en las cosas de mar, acometiendo contal bríoá sus contrarios que 
en breves horas consiguió dispersarlos, después de haber echado á pique á 
tres de sus mejores naves, quemado una y apresado otras tres que vinie- 
ron á engrosar su Armada, con lo cual penetró triunfante por él río, lle- 
vando al Rey la grata nueva de aquel feliz y victorioso estreno de sus fun- 
ciones de Almirante. 

Contento e¡ Rey por tan venturoso comienzo levantó sus Reales de Al- 
.calá y avanzando sin graves tropiezos llegó á las cercanías de Sevilla, 
donde quedó en contacto con la escuadra el día 20 de Agosto de 1247, y 
dividiendo su hueste á uno y otro lado del río, que hizo cruzar con grandes 
riesgos por Aznalfarache, puso cerco, á la vez que á la ciudad, al populoso 
barrio de Triana (At rayana), que con ella se comunicaba por medio de 
anchuroso puente de barcas. 

Estableció Fernando sus Reales en el espacioso campo de Tablada, con- 
servando á su lado á los Infantes, á los Maestres de San Juan, Calatrava y 
Alcántara, al intrépido Garci-Pérez de Vargas, conocido por Machuca, á 
Gómez Ruiz de Manzanedo, que acaudillaba á la gente del Concejo de Ma- 
drid, á Rodrigo Gómez Ruiz, Alfonso Téllez, Arias González y otros ilustres 
caballeros; encomendó el asedio de Triana al Maestre de Santiago D. Pe- 
layo Correa, á los Capitanes Rodrigo Flores, Fernando láñez y Alfonso 
Téllez; comisionó al Rey moro de Granada para que con sus jinetes 
contuviese á los de Aznalfarache y á la Caballería del Algarbe con que el 
VValí de Niebla pretendía socorrer á los sitiados de Sevilla; y confió, final- 
mente, al almirante Bonifaz la comunicación fluvial entre ambas partes del 
Ejército y la guarda del río para evitar el abastecimiento de la ciudad y de 
sus arrabales. 

Transcurría el mes de Septiembre de 1247 en frecuentes escaramuzas 
entre sitiadores y sitiados, cuando se ocurrió á éstos el atrevido intento de 
quemar la Armada de los cristianos, y al efecto construyeron una gran 
balsa cargada de alquitrán y resina y otras materias de fácil combustión, 
que en el silencio de la noche, incendiada y abandonada á la corriente, fué 
á caer sobre los buques de Bonifaz, al propio tiempo que eran acometidos 
por las pequeñas embarcaciones moras y hostilizados desde la famosa y 
aun existente Torre llamada del Oro, pero la previsión y el arrojo del 
Almirante y de los vizcaínos de la escuadra fueron tan eficaces, que no tan 
sólo salvó sus naves del incendio, sino que castigó á los moros con tal 
dureza que, al decir de la crómca.,qüedaron ar repisos de su acometimiento. 

Entretanto, atraídos por la fortuna guerrera del Rey y de sus vastos pro- 

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y Genealog ía Española. 

yectos de someter toda la Andalucía, ó desembarazados de las empresas que 
hasta entonces les habían retenido en el reino de Murcia, fueron acudiendo 
al cerco de Sevilla el infante heredero D. Alfonso, que más tarde había de 
ser el Rey sabio, con gran refuerzo de castellanos, el Arzobispo de San- 
tiago con las huestes gallegas, D. Diego López de Haro con sus vizcaínos, 
y otros varios señores. Príncipes y Prelados. 

Ocho meses de sitio habían transcurrido sin que los moros dieran seña- 
les de quebranto ni desmayo, ni el Rey cristiano, cada vez más encariñado 
con la posesión de aquella rica joya que tenía aprisionada en el estrecho 
cerco de sus tropas, cejase en su propósito de reducirla; mas pareciéndole 
que sería más fácil aislar los dos núcleos de la gran población, Sevilla y 
At-Rayana, y acometerlos sucesivamente, encargó á Bonifaz la seria em- 
presa de cortar el puente cuyas cabezas defendían la Torre del Oro y el 
castillo de Triana, dejando á su elección el momento oportuno y el medio 
que estimase adecuado. 

No era inclinado el Almirante á los procedimientos dilatorios,y eligiendo 
dos naves de las más gruesas de su Armada, se embarcó en una de ellas, y 
aprovechando el primer día de fuerte viento favorable, que fué el 4 de Mayo 
de 1248, se lanzó á toda vela sobre el puente, que á la segunda acometida 
quedó roto y deshecho, y logrado el propósito con gran contento de Fer- 
nando, que para celebrar tan venturoso hecho hizo arbolar sobre las naves 
victoriosas grandes banderas adornadas con la Santa Cruz, cuya invención 
acababa de celebrar la Iglesia en la víspera del suceso. 

Al siguiente (5 de Mayo) Bonifaz por el río y los Infantes con el Maes- 
tre de Ucles por tierra, dieron una simultánea acometida al ya incomunicado 
barrio de Triana; mas la defensa correspondió á la intensidad del ataque y 
el castillo quedó por los moros. 

Por último, después de. quince meses de sitio, durante los cuales habían 
ensayado los sitiados todos los medios de defensa, hasta el innoble de en- 
viar asesinos que acabasen con la vida del Rey y de su hijo primogénito, 
propusieron los moros entregar la ciudad, á condición de que las rentas de 
Sevilla se dividiesen por igual entre el Rey moro y el cristiano. 

Rechazada por esto la oferta, propusieron la entrega de la ciudad, sin 
otra condición que la libertad de abandonarla con sus mujeres, después que 
hubiesen derribado la Mezquita mayor para que no fuese profanada por los 
cristianos. 

El rey Fernando accedió á lo primero, mas en cuanto á lo último remi- 
tióse á lo que sobre ello decidiese su hijo y heredero el infante D. Alfonso, 
el cual dio por respuesta definitiva que la ciudad había de entregarse á dis- 

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Re vista de Historia 

creción del vencedor, sin condición alguna y confiando en su clemen- 
cia, y que faltando una sola teja de la mezquita no quedaría moro con 
cabeza. 

Ratificada por el Rey la enérgica respuesta de su hijo, y cediendo el 
wali Abul-Hassan á la firmeza del vencedor, se sometió sin condiciones, 
entregándose á su clemencia, y firmó esta gloriosa capitulación el día 25 de 
Noviembre de 1248. 

Triunfante el rey Fernando, fué generoso con los vencidos, otorgándo- 
les un mes de plazo para que pudieran negociar sus bienes y trasladarse si 
querían, por cuenta del Monarca de Castilla, á la costa africana ó á los do- 
minios de Alhama. 

El wali Abul-Hassan á quien el generoso vencedor ofreció rentas sufi- 
cientes para conservar el decoro de su rango si prefería residir como vasa- 
llo en su perdido Reino, rehusó tal oferta, y hecha formal entrega de las 
llaves, solicitó ser transportado á África para llorar allí su desventura. 

En virtud del permiso concedido, trescientos mil mahometanos abando- 
naron á Sevilla, y el 22 de Diciembre de 1248, cumplido el mes de plazo, 
hizo el rey D. Fernando su entrada triunfal con ostentoso acompañamiento 
que describe la crónica en la siguiente forma: 

«Iban delante los caballeros de las Órdenes militares con sus estandartes 
desplegados, presididos por sus grandes maestres D. Pelayo Correa de 
Santiago, D. Fernando Ordóñez de Calatrava, D. Pedro Yáñez de Alcán- 
tara, D. Fernando Ruiz de San Juan y D. Gómez Ramírez del Templo. Á la 
cabeza de los seglares, el clero presidido por los Obispos de Jaén, Córdoba, 
Cuenca, Segovia, Ávila, Astorga, Cartagena, Falencia y Coria. Seguía un 
magnífico carro triunfal, en cuya parte superior se veía la imagen de Nues- 
tra Señora. Á los lados del carro marchaban el rey D. Fernando con la 
espada desnuda, la reina D.^ Juana su esposa, los infantes Alfonso, Fadri- 
que, Enrique, Sancho y Manuel, hijos del Rey, el príncipe D. Alfonso de 
Molina, su hermano; el infante D. Pedro de Portugal, el hijo del rey don 
Jaime de Aragón, el del Rey moro de Baeza, y liberto, sobrino del pontífice 
Inocencio IV. Seguíanle D. Diego López de Haro, duodécimo señor de Viz- 
caya, y los ricoshombres, caballeros y nobles de León y Castilla, cerrando 
la marcha las victoriosas tropas y los soldados de los concejos con sus res- 
pectivas banderas y pendones.» 

Así acabó en Sevilla el poderoso imperio de los almohades, destruido 
con golpe tan seguro por la espada de Fernando III, por el valor de sus sol- 
dados y en buena parte de la empresa por el arrojo y la pericia de D. Ramón 
de Bonifaz, el primer almirante de Castilla, á quien el Rey, en recompensa 

12 



y Genealogia Española. 

de sus hechos, le concedió que conservase el riquísimo alfange del vencido 
Wali sevillano. 

Don Ramón de Bonifaz, que había nacido en Burgos en los últimos años 
del siglo XII, murió en 1256, disponiendo en su testamento que en su ciudad 
natal se erigiese una capilla donde se conservaran sus cenizas. 

Sobre la base de esta capilla se edificó más tarde, á expensas de la ciu- 
dad, la iglesia del ya arruinado convento de San Francisco, en la cual se 
conservó durante algunos siglos el monumento sepulcral del Almirante con 
la inscripción siguiente: 

-^Aqui yace el muy noble y esforzado caballero D. Ramón de Bonifaz, 
primer Almirante de Castilla, que ganó á Sevilla y falleció año de 1256.» 

La reina Isabel la Católica, al visitar después el monumento, fijándose 
en la frase «que ganó á Sevilla» y entendiendo quizá que la verdad histó- 
rica había sido alterada en *daño de su ilustre antepasado, la hizo sustituir 
por otra más modesta que así decía: 

«Aquí yace el muy noble y esforzado caballero D. Ramón de Bonifaz, 
primer Almirante de Castilla, que fué en ganar á Sevilla y falleció año 
de 1256.» 

Más tarde el timorato rey D. Felipe III, observando que en el citado 
monumento sepulcral la estatua del Almirante ocupaba lugar más preemi- 
nente que las de los doce Apóstoles que ornaban el lucillo, adoptó la sin- 
gular determinación de hacerlas decapitar á fin de que no apareciesen los 
santos como figuras secundarias en torno de un humilde pecador. 

Finalmente, derruido el convento y la iglesia, la incuria de los hombres 
ha consentido que desaparezca el venerable y maltratado monumento que 
encerraba los restos del primer Almirante de Castilla. 

En el Museo Naval se conserva su retrato. 

El Almirante Marqués de Pilares. 



13 



Revista de Historia 



DE LA CANTABRIA 



Sr. D. Luis Redonet. 

Amigo mío: Mis estudios acerca de la arqueología medioeval que tocan 
á nuestra Cantabria, al irlos yo dando al público, irán dedicados á usted. 
Así, ambos á dos, tomaremos bríos para ir poniendo en conocimiento de 
los lectores nuestros admirables monumentos artísticos y arquitectónicos, 
juntamente con los documentos que los anuncien y expliquen. 

La Cantabria encierra en sí toda la historia de la Arquitectura, desde 
la romana hasta nuestros días, con restos de artes muy anteriores. 

No es hora todavía que yo señale los emplazamientos de las ciudades 
cántabras, y marque el desarrollo- de las vías romanas allí construidas, y 
muy vivas aún en muchos parajes; lo haré, á su tiempo debido, después 
que el Geógrafo Oficial publique sus valiosísimas elaboraciones. 

Los alemanes, que trabajaron en el tomo segundo del Corpus Inscrip- 
TiONUM LATiNARUM, ni siquícra supieron señalar bien los cauces de los ríos; 
y para corregir tan grandes desviaciones no los necesitamos, y menos para 
explorar nuestros campos de castrametación romana; que ojalá no se 
vengan por acá ciertas gentes, autorizadas, más que á estudiar castrameta- 
ciones históricas, á irse poniendo al corriente de los puntos estratégicos 
en el interior de la Península. 

Soy español ante todo, y lamento que se permita á los extranjeros lo que 
á nosotros se nos niega y prohibe. Usted y yo iremos viendo los sitios en 
donde estuvieron las ciudades de Pisorga y Cesárea, etc., siempre que se 
atreva á seguirme á pie, ó usted á caballo, hasta donde puedan llegar los 
pastores. Ni las breñas ni las fragas me arredran: tan sólo me contienen las 
tormentas, muy malas amigas, y de las que llevo las caricias en la cara. 
Pero no importa. ¡Qué riqueza histórica en las mesetas de las cumbres, y 
qué tesoros arqueológicos por las faldas y estribaciones de las sierras... 
desconocidos á los arqueologuillos de sola la forma...! 

La Cantabria es un Museo riquísimo al aire libre, con monumentos de 
todas clases, aun en los picachos de los montes. 

Dejo esto para tiempos más adelantados, así como el indicar algo de 
las falsificaciones de objetos de bronce, que como aparecidos en nuestra 

14 



V Genealosia Española. 



tierra se muestran, objetos algunos que han sido, en estampa, sacados al 
público en una obra, premiada, que ha escrito el Sr. Fierre Paris, escritor á 
quien, y á su tiempo, vistos sus libros, avisé al punto. 

Sí; anuncio, amigo Sr. Redonet, para abrir los ojos á los incautos, que 
mientras los objetos no cuenten con una guia ó cédula de vecindad, no 
rechazable, sean tenidos por falsos. 

El famoso jinete de Falencia, ha sido el colmo del ingenio para los 
artistas que le idearon y le pusieron al trote. 

Aquí, en esta Revista, solamente correré por campos de la Edad Media. 
Señalaré como frutos de imaginaciones muy valientes las influencias mozá- 
rabes, y cómo los franceses nos enseñaron el arte románico suyo, cuando 
ya contábamos nosotros con arte propio, tan bueno ó mejor que el galicano; 
y se verá también que lo de Arte visigodo tampoco puede pasar. ¿En 
dónde se guarda el tipo arquitectónico visigodo? El visigodo no contó con 
arte propio. Los monumentos antiguos que poseemos, según sus plantas y 
elevaciones y según su decorado, traen á la memoria monumentos similares 
del Asia, Egipto, Roma y Bizancio. 

Ánimo, pues, amigo mío. Cántabro usted de cuerpo entero, y yo cánta- 
bro de las estribaciones, siquiera que los hijos de la tierra declaremos lo 
que fué y es monumentalmente la Cantabria. 

Esta clase de cosechas no las destrozan los temporales; y debemos, á 
todo trance, evitar que se nos metan en casa los extranjeros para enseñar- 
nos lo que se guarda en ella, y en nuestras iglesias propias, en cuanto 
iglesias propias ya estudiadas por nosotros: que los extranjeros á nosotros 
en la suya no nos admiten. 

Vive usted al tanto del inagotable, documental tesoro, limpio, que 
poseemos: y lo apócrifo, ello enseña pronto la oreja y quedará señalado. 

Fonga usted el mismo deseo en los amigos que le quieran seguir en 
tan patriótica empresa. Imitados sean en esto los catalanes y ovetenses: 
y se irá viendo, desde los primeros pasos de nuestra carrera, que la Can- 
tabria es la región más rica en monumentos de toda la Península, y que 
en ellos hay un carácter tan particular y distintivo, que gozan de perso- 
nalidad propia. 

Yo seré el peón llevando el cuezo, y ustedes los arquitectos; y para 
demostrarlo, desde luego pongo á continuación unos datos. 

Están recogidos de la Crónica nueva del Monasterio de Aguilar de 
Campóo, Crónica que ha venido á mis manos. 

Mande usted á su amigo, 

Bernardino Martín Mínguez. 
15 



Revista de Historia 



AGUILAR DE CAMPOO 



DOCUMENTOS SEGÚN LA CRÓNICA NUEVA 

I. Una donación de D. Sancho, hijo del Emperador D. Alfonso, hecha con el con- 
sentimiento de su padre, el año 1154— Era 1192,— por la que dio la heredad de la 
Fuente la Encina á Dios y á la Iglesia de Santa María Magdalena, que nueva- 
mente HABÍA fundado ALLÍ, y á Gualtero, prior de la dicha Iglesia, y á los Canó- 
nigos que allí viviesen bajo la regla de San Agustín. 

«Hasta ahora— dice Vergara— no he podido entender dónde es Fuente la encina, 
ni tampoco he entendido que este monasterio tenga iglesia que se llame la Magda- 
lena.y> (Á una legua de Castroxeriz, Junto á Pedraza.) 

Después de esto, buscando escrituras de esta casa, se halló en el libro que 
llaman de la Corónica un capítulo cuyo título es ■^Fuentelaencina», en el cual 
están estas palabras, que son de unas señoras que concedieron al Abad D. García 
Gutiérrez de Santa María de Aguilar ciertas heredades: 

«E nos desapoderamos e desarraigamos dello e apoderamos á vos fra Ouieco, 
provisor, y a vos Juan González, prior de Fuentelaencína, por el Abad D. García 
Gutiérrez, de Santa María de Aguilar e por el convento dése mesmo lugar...» Y al 
cabo de la escritura pone testigos de Castro y de Valbonilla y de Astudillo... De 
donde tomó ocasión á buscar y halló una escritura de troque y cambio hecha en 
la Era MCCCCXV, año 1377, por la cual parece que el Abad y Convento dieron 
Valbonilla con todos sus estados y señorío, etc., y la su Iglesia de Santa María 
Magdalena de Fuentelaencína, cerca de la aldea de Pedraza, aldea de Castroxeriz, 
con sus palacios, etc., y dos pares de casas en Castro y otras cosas por algunas 
de las tierras que esta casa tiene allende la puente en esta villa (Aguilar) y á la 
puerta de Quintana; de manera que con esto queda sabido que es Fuentelaencína 
y el priorato de Santa María Magdalena, que D. Sancho dio á Gualtero. 

Año de la Era 1192. 

II. Un privilegio y donación del Emperador D. Alfonso en la Era 1193 para que 
los premonstratenses no pagasen portazgo, y que cuantos quisieran abrazar la mis- 
ma religión pudiesen entrar en ella llevando cuanta haciéndales pareciera bien. Hí- 
zose esta gracia al Abad de Retuerta, D. Sancho, y á sus sucesores que vivieran 
dentro de la regla de San Agustín. 

Año de la Era 1193. 

III. Donación deD. Alfonso VIH, dada en Sahagún, por la que concede á Santa 
María la Real de Aguilar su término y jurisdicción, confirmando además en la mis- 
ma Carta la donación de los Condes D. Alvaro y D. Ñuño. 

De la donación condal hay una copia autorizada, hecha en el año 1803. 
Año de la Era 1207. 

IV. Otra donación del Rey D. Alfonso, hecha á favor de Domisella Mohalt, 
por causa del casamiento de ésta. No se trata en el documento, para nada, del Mo- 
nasterio. . ...^ 

Año de la Era 1212. 

V. Un privilegio del Rey D. Alonso, Era 1213, y una donación á Dios y al bien- 

16 



y üenealogia Española. 

aventurado San Agustín, y á Miguel, Abad, y á sus sucesores que guardaren la 
regla de San Agustín. La donación consistió en darles la Iglesia de San Cebrián de 
Ríofresno. 

Año de la Era 1213. 

VI. Otro privilegio de D. Alfonso, cuyo principio es así: «ínter cestera pietatís 
opera precipuum est ecclesias deiigere et privílegiis eas sublimare, presertim tamen 
eas in quibus conversantur religiosi viri, etc. » 

«Ea propter ego Aldefonsus Rex Castelloe, etc.» Y se reduce todo el privilegio 
á que los ganados del Monasterio de Aguilar de Campóo pudiesen pacer por todo 
el reino. Era Abad D. Andrés. 

Año de la Era 1216. 

Vil. Don Alfonso— Era. 12Í8,— día segundo de las kalendas de Marzo, EO mense 
quo Alfonsus Rex Castellce et Ferdinandus Rex Legionis ínter se pacificave- 
runt: anno quinto ex quo idem Alfonsus Rex Serenissimus Concham fidei 
Chistian/E subiugavif. Confirmó al Monasterio todos los privilegios dados por 
sus antecesores, y le tomó bajo su protección y amparo; al Monasterio de San 
Agustín, con cuanto tuvo en San Quirce; al de San Cebrián con sus pertenencias, 
y Villanueva y Terradillos con el de Santa Juliana de Valboniel, con la mitad de 
la villa de Valbonilla y Fuentelaencina; al Monasterio de Nuestra Señora de Val- 
deguña con el de Pozacos, que se llama de San Martin, sito en el término de Ca- 
ñeda, cerca de Reinosa. Y al Monasterio de San Miguel de Cohorcos, y á la casa 
de Santa Eugenia, y Monasterio de San Mames de Gamonal, y de San Miguel de 
Zalima y Santa María la Soterraría (Frontada) y la heredad de Valverzoso, San 
Miguel de Brañosera, Santa María de Cordovilla y la misma Cordovilla..., todo 
concedido al Abad D. Andrés. 

Año de la Era 1218. 

VIII. Un privilegio de D. Alfonso, dado en Atienza, al Abad Andrés y á su con- 
vento, concediendo la heredad suya que se llama el Soto y que está en Campóo, 
entre Fresno, Salces, Enestares y Brezosa. 

Año de la Era 1241. 

IX. Otro privilegio del Rey D. Fernando, hecho en Burgos, exceptuando de 
fonsadera á los vasallos del Monasterio. 

Era 1242. 

X. Carta de cesión del Rey D. Alfonso VIII, por la que da á D. Fernando Joan 
y á su mujer doña Marquesa la mitad de la villa de Prado, que compró á la Condesa 
doña Mafalda. No se hace mención del Monasterio. 

Año de la Era 1244. 

XI. Privilegio de D. Alfonso VIII, dado en Burgos, por el que confirmó todas 
las donaciones hechas por él, y confirmando además la del monasterio de San Sal- 
vador de Nestares, con otras ermitas y heredades y especialmente lo concerniente 
al Monasterio de So/2 Martin de Sotronca. 

Año de la Era 1244. 

XII. Un privilegio del Rey D. Enrique, dado en Burgos, por el que el Monaste- 
rio quedó libre de portadgo y montadgo: y que pudiese el ganado del mismo pacer 
por todas partes: siendo además una confirmación de los privilegios que le diera 
su bisabuelo el Emperador. 

El año 1390 de la Era cobraba D. Tello de portadgo, 3,000 mr. (C. Behetrías- 
Aguilar). No pagaba el Monasterio. 
Año de la Era 1252. 

17 3 



Revist a de Historia 

XIII. Documento de confirmación general de todo cuanto la casa tenía, hecho 
por S. Fernando: quien también, y en escritura aparte, confirmó, en la misma Era 
lo del portadgo. 

Año de la Era 1262. 

XIV. Era Abad D. Marco cuando S. Fernando volvió á confirmar cuanto su 
abuelo D. Alfonso había hecho en favor de los premonstratenses de Aguilar: jun- 
tamente con la confirmación acerca del monte de Brañosera. 

Año de la Era 1269 

XV. Otro privilegio de D. Alfonso X confirmatorio de lo áQ\ portadgo, ganado, 
y las décimas. 

Año de la Era 1293. 

Doscientos diez maravedís eran, de las décimas, para el Monasterio, según las 
Behetrías: y dato importantísimo, los que han disputado acerca del tiempo en que 
éstas se hicieron, y qué rey fué entonces, ó no se han fijado ó no han leído atenta- 
mente las Behetrías. Precisamente al tratarse de Aguilar quedó marcado el año XC, 
es decir, Era MCCCXC, y según nuestro cómputo de hoy 1352, dentro del reinado 
de D. Pedro. 

XVI. Las donaciones confirmadas por D. Alfonso en la Era 1218 vuelven á ser- 
lo por su sucesor Alfonso en la de 1293. En este documento se hallan todas las co- 
sas, los monasterios y las ermitas especificadas nominalmente. 

Año de la Era 1293. 

XVII. Un privilegio de D. Alfonso para que en la llana de Aguilar de Campóo 
no se tomen cuezas á los vasallos del monasterio de la villa del mismo nombre. 

Año de la Era 1307. 

1.200 mr. pagaban en la llana de Aguilar á D. Tello, en 1390, sus vasallos. 

XVIII. Privilegio del Rey D. Sancho para que no se pueda prender kios, hombres 
y granjeros de Sta. María la Real, en las casas y granjas, salvo que por deudas fuese. 

Año de la Era 1323. 

XIX. Privilegio de D. Sancho, en el que se manda que si alguna persona ó cor- 
poración tuviese demanda contra el Abad de Aguilar, si se dieren fiadores á sus 
vasallos, que sean recibido, y que no se les tome prendas. 

Año de la Era 1323. 

XX. Don Sancho el Bravo confirma lo concedido por D. Fernando y D. Alfonso, 
dando de nuevo al Monasterio la cuarta parte del portadgo de Pie de Concha, y la 
décima de todas las rentas reales de Xa. villa de Aguilar, salvo q\ pedido. Y que sean 
del Monasterio los vasallos de Cillamayor, con la parte que les corresponde en 
la iglesia del mismo lugar: con los vasallos de Villasosa, los de Revilla, Floquera, 
Perapertun, San Cebrián de Mudaf, y el Monasterio de San Pedro de Tobar: y el 
palacio de Villanaraz, que fué de Guillen Fernández Duc. Se les concede el poder 
cortar madera para hacer casas y carros y para todo lo necesario, en los montes 
de Campos y en Asturias (1); así como también se hace extensiva la concesión á 
los pastores del Monasterio. 

Año de la Era 1323. 

XXI. Don Sancho, no añadiendo privilegio nuevo alguno, confirma en uno ro- 
dado, cuanto á bien tuvieron en dar al Monasterio su abuelo D. Fernando y su 
padre D. Alfonso. , . 

Año de la Era 1326. 



(1) Las Cis.Tiontanas. 

18 




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Europa.he^cquicicmpirbukcmtduii. FknuiM-cítd.áismunáusvtcr^uc suiS- 






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y Genealogía Española. 



XXII. Un privilegio de D. Sancho, que contiene ciertas peticiones que el reino le 
hacía, y allí están las respuestas. 

Año de la Era 1331. 

XXIII. Don Fernando IV, en Valladolid, confirma al Monasterio cuanto antes 
poseía, con más la confirmación de lo tocante á Santa Olalla de Lon, y á cuanto 
en la Liébana poseían, y en la Pernía, que fué propio de D.^ Elvira Alfonso, 
mujer que fué de D. Guillen Fernández Duque, así los vasallos como lo que allí 
poseyeron. 

Confirmóse además lo de Sandoval, que es en Treviño, y lo de la Casa de Val- 
dcrredible. 

Año de la Era 1341. 

XXIV. Don Fernando IV, por una cédula real suya, ordena que todas las 
libertades concedidas por sus predecesores á Santa María la Real de Aguilar sean 
en un todo cum- 
plidas. 

Año de la Era 
1344. 

XXV. Á ruego 
del infante D.Pedro, 
su hermano, el Rey 
D. Fernando hace 
merced al Monaste- 
rio que no pague 
yantar al Rey, de 
ay adelante, por ser 
logar de gran aii- 
mosna. 

Año de la Era 
1349. 

XXVI. Privilegio 
tocante á determi- 
nadas mercedes he- 
chas á prelados y 
abadengos, con cier- 
tas exenciones. 

Año de la Era 
1349. 

XXVII. El Rey 
D. Fernando, no so- 
lamente declara li- 
bres á los vasallos 
del Monasterio de 
entregar á los Ade- 
lantados yantares, muías y vasos de plata, sino que les manda que no lo lleven, 
ni se entremetan de merindad, ni en aldea alguna que del Monasterio fuere. 

Año de la Era 1350. 

XXVIII. Privilegio del infante D. Pedro, hijo del Rey D. Sancho, dado en Agui- 
lar, y consistente en que los vasallos del Monasterio no pagaren servicios ó pedi- 
dos ó yantares ó servicio de carne cuando él enviase á pedir todo esto al Concejo 

19 




Carrión ae los Condes.— PrimuRA BÓVEDA DEL CLAUSTRO. 
Sobre la puerta provisional, los Condes fundadores y sus familias. 



Revis t a de Histo ria 

de Aguilar ó á los Alfoces ó á los otros vasallos, salvo los vasallos del Alfoz de 
Aguilar, que pagarían con los otros en su yantar, forera cuando acaeciese, una vez 
en el año, y que no pagasen en otra cosa alguna. 
Año de la Era 1351. 

XXIX. Otro privilegio de D. Alonso XI sobre lo mismo estando bajo la tuto- 
Ría de la Reina D." María, su abuela, y de los infantes D. Juan y D. Pedro, sus 
tutores y tíos. 

Año de la Era 1355. 

XXX. El Rey D. Alfonso confirma cuanto sus predecesores habían concedida 
á Santa María la Real de Aguilar, citando una por una cada una de ellas, sin aña- 
dirse privilegio alguno nuevo. 

Año de la Era 1355. 

XXXI. El Rey D. Alfonso, estando en tutoría, responde en Cortes á ciertas de- 
mandas que se le hicieron por los señores Obispos y Abades, concernientes á las 
libertades ó fueros de los Monasterios. 

Año de la Era 1358. 

XXXII. Don Alfonso confirma cuanto el Emperador y los otros reyes sus suce- 
sores concedieron á Santa María la Real de Aguilar, por la gran voluntad que tuvo 
de hacer bien y merced á dicha casa por el gran servicio que ella traía en honor 
de Dios y de Santa María. 

Año de la Era 1364. 

XXXIII. Privilegio del Rey D. Alfonso, en confirmación del de su padre, acerca 
de los yantares, mutas y vasos. 

Más otro confirmatorio de no pagar fonsadera. 
Año de la Era 1366. 

XXXIV. El Rey D. Alfonso confirma, nombrándolas una por una, todas las exen- 
ciones del Monasterio. 

Año de la Era 1367. 

XXXV. Es un traslado autorizado de un privilegio del Rey D. Alfonso, orde- 
nando á los Adelantados que no quebranten lo que en sus cartas reales se contiene 
acerca de los yantares y ayuda de pan que pedían en el mes de Agosto á los vasa- 
llos del Monasterio. 

Año de la Era 1368. 

XXX VJ. El Rey D. Alfonso confirma lo mandado por su padre sobre no pagar 
yantares el Monasterio y sus vasallos. 
Año de la Era 1368. 

Don Alfonso confirma el privilegio de no pagar fonsadera. 
Año de la Era 1376. 

XXXVII. Cédula del Conde D. Tello, hijo del Rey D. Alfonso, y señor de Aguilar, 
para que sus mayordomos no pidiesen á los vasallos del Monasterio cierta porción 
de cebada que se les exigía por aquélla en cuanto alcaides del Castillo de Aguilar. 

Año de la Era 1386. 

XXXVIII. Carta autorizada del Rey D. Pedro, y que es confirmación de un pri- 
vilegio de su padre, para que el Monasterio no dé el vaso de plata á los Adelan- 
tados. Año de la Era 1389. 

Otra carta del mismo Rey y de la misma Era, acerca de la exención de los vasa- 
llos monasteriales de no pagar fonsadera; con otra carta para no dar yantares; y 
con otra sobre estar libres de todo pago de yantar^ y de entrega de Muía y vaso 
DE plata á Merinos ó Adelantados. 

20 



V Genealogía Española. 

XXXIX. El Rey D. Pedro, en Carta, confirma cuanto los Reyes sus predecesores 
habían confirmado, singularizando cada una de las cosas confirmadas, tratándose 
del Monasterio. 

Año de la Era 1394. 

XL. Traslado autorizado de un privilegio de D. Pedro, con más la confirmación, 
acerca de la exención que tenía el Concejo de Aguilar de Campóo, de no pagar 
PORTADGO en parte alguna, á no ser en Murcia, Sevilla y Toledo. 

Año de la Era 1394. 

XLI. Don Enrique confirma la exención de los vasallos de Santa María la Real 
de Aguilar de no pagar yantares. 

Año de la Era 1405. 

XLII. Privilegio concedido por el Rey D. Enrique acerca de quedar libre el 
Monasterio y sus vasallos de yantares, muías y vasos de plata que debían darse á 
los adelantados. 

Año de la Era 1405. 

Fué durante la guerra con su hermano D. Pedro. 

Por estos tiempos las tropas del príncipe Negro pegaron fuego á Cervera (de 
Río Pisuerga), la inmediata á Aguilar. 

XLIII. Confirmación general del Rey D. Juan I, tocante á todos los usos y cos- 
tumbres del Monasterio: y en la Era 1409 el Rey D. Enrique había hecho confirma- 
ción de lo mismo. 

Y el mismo Rey D. Juan y en el mismo año de la Era y en carta dada en Valla- 
dolid cede á Santa María la Real, como patrón que de ella era, la iglesia de Santa 
ILLANA, sita entre Genera y el Monasterio. 

XLIV. Escritura hecha en el Monasterio de las Huelgas de Valladolid (Era 
MCCCCXIIJ), por la cual parece que D." Aldonza Fernández Duc, Abadesa del di- 
cho Monasterio, hizo donación al Abad y convento de Aguilar, de todo cuanto tenía 
en el valle de Vergaño, y en Vergaño, Santullán y Pernia, porque su padre y ma- 
dre, hermanos y abuelos tuvieron gran devoción al dicho Monasterio, con que en 
el altar de San Pelayo hagan aniversario, día del dicho santo, por ellos; la cual 
hacienda se trocó por parte de la heredad que tenemos en Villarén y que dio el 
Marqués de Aguilar, como se verá en las escrituras de Villarén. 

XLV. Son siete documentos — privilegios — del Rey D.Juan, confirmatorios de 
cuanto sus predecesores habían concedido á los premonstratenses de Aguilar. 
Nada nuevo hubo de concederles. 

Años de la Era 1417, 1418 y 1419, etc. (1). 

El Cronista de la provincia de Falencia. 



(1) Estas noticias, ya compuestas en la imprenta, se ha dado el caso honrosísimo para D. José 
María Garay, diputado á Cortes por el distrito de Cervera, de pedir este NOBILÍSIMO SEÑOR DIPU- 
TADO, protección para el Monasterio de Santa María la Real, de Aguilar. En mi Conferencia, dada 
en el Ateneo el día 25 de Diciembre, hice ver, con el aparato de proyecciones, el lamentabilísimo es- 
tado de tan insigne monumento histórico artístico nacional, joya del Arte, según le llamó Oficíal- 
MENTE el Sr. Marqués de la Vega de Armijo. Aplaudo al Sr. Garay, tanto más, cuanto que no le 
conozco. Los Sres. Gimeno, Martos, y Herrero atenderán nuestros ruegos, y salvaremos la JOYA. 

21 



Revista de Historia 



EL CAPITÁN GENERAL ESLAVA 



El preeminente lugar que España ocupó en el mundo durante todo el 
siglo XVI y gran parte del XVII; la inmensidad de territorios que poseía 
bajo su dominio; las innumerables luchas que tuvo que sostener con la ma- 
yor parte de los Estados europeos para adquirir y conservar tan dilatado 
imperio; nuestros viajes, descubrimientos, conquistas y colonizaciones de 
las exÉensas posesiones de América y Oceanía, empresas queparecen fabu- 
losas y á cuyo lado semejan juegos de niños las más estupendas hazañas 
de los héroes griegos y romanos; los nombres inmortales de Colón, Gon- 
zalo de Córdoba, el Duque de Alba, D. Juan de Austria, Ambrosio Spínola, 
Oquendo, D. Alvaro de Bazán, Alejandro Farnesio, Cortés, Pizarro, Alva- 
rado, Magallanes, Elcano, Núñez de Balboa y otros mil y mil que en aque- 
llas dos centurias elevaron nuestra patria á nivel tan alto como nación alguna 
lo haya alcanzado jamás, han sido las causas de que nuestros más eximios 
escritores, nuestros historiadores más distinguidos, lo mismo antiguos que 
modernos, deslumbrados por el brillo y esplendor de tantas sublimes haza- 
ñas, de tal cúmulo de hechos heroicos y de hombres eminentes en todas las 
manifestaciones del saber humano, hayan dedicado toda su cultura, sus in- 
vestigaciones, su talento á estudiar, descubrir y analizar ese vasto período 
de tiempo, el más importante, sin duda alguna, de nuestra Historia, dejando 
en muy secundario lugar el estudio de otros siglos y otras épocas durante 
las cuales España, obedeciendo á la ley fatal que rige todas las naciones 
del mundo, empezó á decaer en grandeza y poderío, pasando á ser, del 
astro de primera magnitud en cuya órbita se movían todas las demás nacio- 
nes europeas, satélite á su vez de otros Estados más fuertes y poderosos á 
quien la Providencia había colocado en la cúspide de su esplendor. 

La Historia de España en el siglo XVIII puede decirse está por hacer: 
los Comentarios de la guerra de España, del Marqués de San Felipe, obra 
de poco valor histórico y literario; la Historia de Felipe V, del P. Belando; 

22 



y Genealogía Española. 

las obras de Macanaz, las historias del reinado de Carlos III, de Muriel y 
el Conde de Fernán-Núñez, y las modernas de Ferrer del Río y Danvila; la 
del Reinado de Carlos IV, del general Arteche, y tal cual otra de menos 
valor histórico son las obras nacionales para conocer esa época, y si que- 
remos profundizar en su estudio tenemos que acudir á extranjeros, al inglés 
Coxe y á los franceses Bourgeois y Baudrillart; sobre todo á este último, 
cuya magna obra Philipe V et la Cour de France es de lo más importante 
que conocemos para estudiar los primeros años de la dinastía de Borbón 
en España. 

La poca diligencia que han mostrado los historiadores en estudiar esa 
centuria, en conocer sus hombres, en averiguar las causas y orígenes de una 
decadencia tan precipitada como la que experimentó España desde la muer- 
te de Carlos III hasta la abdicación de su hijo, han sido ocasión de que mu- 
chos hechos heroicos, muchos hombres eminentes, innumerables hazañas 
gloriosas hayan caído en el más lamentable de los olvidos, esperando el 
estudio de un amante investigador de nuestras proezas que repare lá injus- 
ticia que con ellos se comete. Y, sin embargo, no fué infecundo el siglo XVIII 
en ilustres personajes, eruditos historiadores, literatos eximios, inteligentes 
generales, profundos políticos formando brillante pléyade, que bastarían 
para ennoblecer cualquier nación que los hubiese poseído. Los nombres de 
Patino, Ensenada, Floridablanca, el Conde de Aranda, Feijóo, Berganza, 
Mayáns y Sisear, el Marqués de Mondéjar, Floranes, Cadalso, Moratín, el 
Marqués de la Mina, Cereceda, Vallejo, el Marqués de Villadanás, Ricar- 
dos, Goya, Bayéu, etc., nos relevan de demostrar nuestro aserto. Muchos 
de éstos han caído completamente en el olvido más absoluto; pero, ¡qué 
extraño es esto, cuando el insigne general Ricardos, la gloria militar más 
pura que tenemos en España, desde el Marqués de los Balbases hasta hoy 
día, aun espera la diestra pluma de algún historiador insigne que escriba 
su biografía! No nos puede, por tanto, extrañar que personajes de no tanto 
nombre, pero sí de relevantes condiciones por sus heroicos y esclarecidos 
hechos permanezcan completamente ignorados para la mayoría de sus 
compatriotas, desconocedores en absoluto de sus talentos y valiosos servi- 
cios á su Patria. 

En este caso se encuentra el capitán general D. Sebastián de Eslava y 
Lazaga, virrey que fué de Nueva Granada y heroico defensor, con don 
Blas de Lezo, de Cartagena de Indias. Tres son las biografías que, en nues- 
tras rebuscas por archivos y bibliotecas, hemos podido encontrar del gene- 
ral Eslava: una es la publicada en el tomo II del Apéndice al Diccionario En- 
ciclopédico Hispano-Americano, plagada de errores y que dedica muy poco 

23 



Revista de Historia 

espacio á ella y ese espacio lo ocupa la mayor parte la narración del sitio 
de Cartagena de Indias, pasando por alto otras épocas importantes de la 
vida de Eslava; la segunda que conocemos permanece inédita y forma parte 
de una monumental historia de los Capitanes generales que ha escrito el 
ilustrado teniente coronel de Estado Mayor D. Cándido Pardo, á cuya 
amabilidad debemos haber sido de los primeros en conocer y saborear sus 
bellezas: la parte dedicada á describir la vida y hechos del general Eslava 
es muy completa y de ella tomamos muchos de los datos y hechos militares 
que comprende este trabajo; la tercera biografía que hay de este General 
la escribió D. Jacobo de la Pezuela, académico de la Historia, y formaba ó 
forma parte de una Colección de Biografías inéditas de Generales que com- 
piló este señor y que deben figurar entre sus manuscritos, sin que, á pesar 
de nuestra diligencia, hayamos podido dar con ella. 

Don Sebastián de Eslava, Lazaga, Berrio y Eguiarreta, señor de 
Egüillor, nació en Héneriz (Navarra) y fué bautizado el 19 de Enero 
de 1685 (1). Fué hijo de D. Gaspar de Eslava y Berrio, capitán y sargento 
mayor de Batalla, gobernador de Amalfia y Casales, quien desempeñó altos 
destinos en los reinos de Ñapóles y Sicilia y de su segundo matrimonio 
con D.^ Rafaela de Lazaga Eguiarreta y Paradis, señora de Egüillor; don 
Gaspar había casado en primeras nupcias con D." Julia Albertino, princesa 
de Carciali, condesa de Anguilasia, de cuyo matrimonio no tuvo sucesión. 
Del segundo fueron hijos, además de D. Sebastián, D, José, que murió en 
América antes que su padre, D. Agustín, D. Rafael y D. Francisco (2). 

La familia de Eslava, de puro y rancio linaje navarro, era originaria del 
lugar de este nombre en el valle de Aibar, donde tuvo su casa solar, en la 
que nació, á fines del siglo XV, D.Juan Periz de Eslava, capitán de la Guar- 
dia del Príncipe de Viana, de los llamados continos, que cobraba las pechas 
del lugar de su apellido que le fueron confiscadas por el rey D. Juan II el 
año 1460, á causa de su adhesión al Príncipe cuyo partido siguió contra su 
padre. De este Capitán fué hijo D. Sebastián de Eslava, señor de Egüillor 
y capitán de los reyes D. Juan y D.* Catalina, á quien sucedió D. Pedro 



(1) En la Iglesia Parrochial de el lugar Heneriz á diez y nueve de Henero de mili seis- 
cientos y ochenta y cinco. Yo el Abad infrascripto, Bauticé vn hijo lejitimo de D. Gaspar 
de Eslava y D.^ Maria Raphaela de Lasaga. Fué padrino D. Carlos de Senosain, Presuítero, 
nombróse el Bautizado Sevastián Carlos y en fee de ello firmé vt supra.=Dn. In.° Ant.° de 
Araiza. = Arch. Hist." Nací.: Sección de Ords. Mils.=:Santiago: expediente núm. 2741, 
folio 82. 

(2) Argamasilla de la Cerda: Nobiliario y armería general de Navarra. Cuaderno 3.°, 
página 208 y siguientes. 

24 



y üenealogia Espa ñ ola. 

de Eslava, señor de Eguillor, casado con D." Juana de Eransus, quienes 
entre otros hijos, tuvieron á D. Pedro Periz de Eslava, casado con D." Anto- 
nia de Erdozain, de Aoiz, el cual era vecino de Aibar en 1550, y fueron 
padres de D. Juan Periz de Eslava, señor de Eguillor, que siguió la carrera 
de las armas y murió en Flandes perteneciendo al Tercio de Sancho Dávila. 
Fué su mujer D."* Graciosa de Ripalda, y procrearon á D. Gaspar de Eslava, 
señor de Eguillor, casado con D." Graciosa Egozcue. 

Hijo de estos dos últimos fué D. Sebastián de Eslava, señor de Eguillor, 
capitán y sargento mayor de Infantería española, en la que militó por es- 
pacio de quince años y casó hacia 1640 con D.'' Clara Matías de Berrio, 
abuelos que fueron del capitán general D. Sebastián de Eslava. 

La decidida vocación que desde muy niño tuvo á la carrera de las armas, 
única profesión digna de un noble, como escribía un autor coetáneo, le hizo 
sentar plaza de soldado distinguido en el Tercio de Navarra, ascendiendo 
al poco tiempo á alférez, cuyo empleo disfrutaba el año 1702, en el que fué 
escogido como abanderado del primer batallón del regimiento de Guardias 
españolas, que se empezaba á organizar á la sazón, y en el que se apresu- 
raba á servir lo más distinguido de la nobleza española. Asistió con su 
batallón, desde Marzo de 1704, á toda la primera campaña de Portugal, con- 
curriendo á las tomas de Salvatierra, Segura, Bosmarinhos, y á los sitios y 
rendiciones de Casteldavide y Montalván. Terminada la campaña en Octu- 
bre, concurrió al sitio de Gibraltar á las órdenes del Marqués de Aytona. 
Tomó parte, siempre con su batallón de Guardias, en casi toda la guerra de 
Sucesión; hallándose en el sitio de Barcelona en 1706, en las campañas de 
Extremadura y Portugal, en las batallas de Almansa, Almenara y Zaragoza 
y en las victorias de Brihuega y Villaviciosa, y por último, en el sitio de 
Barcelona, con el empleo de primer ayudante de Guardias, con grado de 
coronel, hasta el asalto de la plaza el 11 de Septiembre de 1714. 

Después de terminada la guerra de Sucesión, dice en su biografía el 
teniente coronel Pardo, pocos tuvieron que luchar con tantos obstáculos, 
como Eslava para alcanzar sus ascensos. Habiendo ascendido á capitán un 
año después, el 18 de Septiembre de 1715, á los pocos días recibió la comi- 
sión de organizar el regimiento de Asturias que había quedado en cuadro; 
lo organizó de tal modo, que más tarde, en la campaña de Sicilia y mandado 
por Eslava, fué el Cuerpo que más se distinguió en el sitio y rendición de 
Messina, batallas de Melarzo y Francavilla, y por su distinguido comporta- 
miento fué agraciado con la encomienda de Fuente el Emperador, de la 
Orden de Calatrava, previa dispensa de Su Santidad, pues era Caballero de 
la de Santiago desde 1716. 

25 



Revista de Histor ia 

Después de su regreso de Sicilia el año 1720, permaneció de guarnición 
en Barcelona, Ceuta y Baleares, dedicando sus ocios de paz á los estudios 
históricos, por los que tenía especial predilección, siendo sus autores favo- 
ritos los clásicos griegos y latinos. En 1731, recibió la orden de reorganizar 
los dos batallones del regimiento de Castilla, y con tal tino é inteligencia 
desempeñó su comisión que después de pasarles revista el Marqués de Ri- 
chebourg, virrey de Barcelona, al tiempo de embarcar para Toscana, escri- 
bió al Ministro de la Guerra que eran «de tan admirable calidad que dudaba 
pudiera existir tropa mejor». Mandando este regimiento y después de con- 
tar veintiún años en su antigüedad de coronel, ascendió á brigadier el 1.° de 
Julio de 1732. En Toscana se incorporó al ejército expedicionario del Duque 
de Montemar, encargado de la conquista de Sicilia, y con él pudo asistir 
á la cabeza de su brigada, y contribuir á la gloriosa victoria que en 25 y 
26 de Mayo logró aquel notable General en Bitonto y Bari. 

Después de tomar parte con su brigada en el bloqueo de Capua, el 
año 1734, como necesitase el General en jefe disppner de persona inteli- 
gente, sagaz é instruida que consiguiese del Duque de Toscana auxilios en 
armamento y vestuario, que eran imprescindibles para el sostenimiento del 
Ejército, fué nombrado como plenipotenciario cerca de aquel Soberano, 
cuya comisión desempeñó con gran éxito, siendo, en consideración á tan 
valioso servicio, promovido al empleo de Mariscal de campo con la anti- 
güedad de 2 de Noviembre del mismo año, dejando el mando directo del 
regimiento de Castilla, á cuyo frente estuvo por espacio de más de treinta 
y dos años. Siguió en operaciones en Italia, encontrándose en el bloqueo de 
la plaza de Mantua, y á principios del año 1736, en la desatrosa retirada del 
Ejército, desde Bolonia á Ñapóles. Á poco regresó á España, ascendiendo 
al alto empleo de Teniente general el 5 de Mayo de 1739, premiando así 
sus esfuerzos y pericia durante toda la campaña de Italia. 

Santiago Otero, 

Capitán de Infantería. 
(Continuará ) 



26 



y Genealogía Española. 



Descendencia de los Marqueses de flrellano. 



La Casa de los Ramí- 
rez de Arellano, que ob- 
tuvo del rey D. Felipe V 
la merced del título de 
Marqués de Arellano, en 
la persona del consejero 
de Guerra D. García Ra- 
mírez de Arellano, caba- 
llero del Orden de San- 
tiago y teniente general 
honorario de los Reales 
Ejércitos — por Real cé- 
dula de 15 de Junio de 
1731 á consulta del Con- 
sejo de la Cámara de 28 
de Mayo de 1727,— es 
una línea muy importan- 
te por los distinguidos 
servicios, sobre todo mi- 
litares, que han prestado 
todos sus individuos, de 
la gran Casa de los Condes de Aguilar, señores de los Cameros y otros 
muy importantes estados de Navarra, Aragón y Castilla, y descendientes 
de la Casa Real de Navarra; siendo uno de los lugares de su señorío la villa 
de Arellano en este Reino y de la que tomó la titulación. 

Fué descrita la línea primogénita por autor tan eminente como el céle- 
bre jurisconsulto D. Gil Ramírez de Arellano, señor de la Poveda, caba- 

27 




Armas de los Marqueses de AreUano. 



Revista de Historia 

llero del Orden de Santiago que dio á la imprenta el Memorial en justifica- 
ción de la grandeza antigua de los Condes de Aguilar, señores de los Came- 
ros, la que el insigne Maestro Salazar y Castro califica de obra grande y 
de artífice de eminente erudición, y D. Juan Picón de Leca, en erudita carta 
que escribió á D. Francisco Morobelli, decía: es una de las doctas, bien es- 
critas y acertadas cosas que ay en la lengua castellana. También el mismo 
Salazar y Castro se ocupa con gran detención de esta línea en su monu- 
mental obra Historia de la Casa de Lara (1). Nosotros nos vamos á ocupar 
de la sucesión de D. Bernardino de Arellano, hijo segundo de D. Alonso 
Ramírez de Arellano, señor de los Cameros, primer conde de Aguilar, y de 
su mujer D.^ Catalina de Mendoza, tronco y origen de la Casa de los Mar- 
queses de Arellano, no por desconocida de los genealogistas, menos ilustre 
é interesante. 

Don Alonso Ramírez de Arellano, primer conde de Aguilar, por su 
testamento, otorgado en Yanguas el 16 de Marzo de 1494, ante Diego 
López de Salcedo, su secretario, entre otras disposiciones, fundó mayo- 
razgo en cabeza de su hijo segundo D. Bernardino, dejándole, entre otros 
bienes, el Señorío del lugar de Luezas, con su jurisdicción civil y criminal, 
mero mixto imperio, etc. Por muerte sin sucesión de D. Juan Ramírez de 
Arellano, hermano de D. Bernardino, heredó éste el Señorío de las villas 
de Soto y Ribabellosa, también vinculadas por el Conde su padre. 

I. Fué D. Bernardino Ramírez de Arellano, señor de los lugares de Soto, 
Luezas y Ribabellosa, uno de los caballeros de más nombradla de su tiempo, 
figurando mucho con sus hermanos en la corte del emperador Carlos V. 
Estuvo casado con D." Leonor del Rio, hija de Antón del Rio, el Viejo, lla- 
mado también el Rico, señor de esta ilustre casa de Soria, y de D.^ Catalina 
de Salcedo, su segunda mujer. Doña Leonor era hermana de Antón del Rlo^ 
el Mozo, señor de Almenar; de Francisco del Rio, alférez mayor de Soria, y 
de D.° Catalina del Rio, condesa de Oñate. 

Fueron hijos de D. Bernardino Ramírez de Arellano y D.^ Leonor 
del Rio: 

1.° Don Bernardino Ramírez de Arellano, que murió mozo, sin sucesión, por lo cual 
todos sus derechos pasaron á su hermano. 

2.° Donjuán Ramírez de Arellano, que sigue. 

3.° Doña Catalina Ramírez de Arellano, que por muerte sin sucesión legítima de su her- 
mano U. Juan, vino á ser señora de Soto, Luezas y Ribabellosa, la cual casó con Ruy Díaz 
de Mendoza, señor de Morón y Soto, con sucesión. 



(1) Tomo I, lib. V, cap. X. 

28 



y Genealogía Espa ñola. 

II. D. Juan Ramírez de Arellano, señor de Soto Luezas y Ribabellosa, 
no estuvo casado, por lo cual, á su muerte, pasaron todos los mayorazgos 
y señoríos que disfrutaba á su hermana, como queda dicho. Había nacido 
en el lugar de Yanguas, y en su juventud tuvo de D." Catalina de la Parra, 
doncella noble, soltera, un hijo, al que reconoce en su testamento y por el 
que se continúa la sucesión. 

III. Don Alvaro Ramírez de Arellano, parece nació en el lugar de Soto, 
según la genealogía que presentó su hijo para las pruebas en la Orden de 
Santiago (1). Fué Colegial del Mayor de Cuenca en la Universidad de Sala- 
manca, y, entre otros cargos de su profesión, fué Oidor de la Real Audien- 
cia de Sevilla, Estuvo casado con D.^ Juana de Espino, natural de Sala- 
manca, hija de Diego de Espino, catedrático de Prima en esta Universidad, 
y de £)." Catalina Romeo Garabito, y parece ser no tuvieron más que á 

IV. D. Carlos Ramírez de Arellano, capitán de Infantería española, 
sargento mayor de la plaza de Oran, maestre de campo, alcaide y goberna- 
dor de la plaza de Melilla y caballero del Orden de Santiago. Nació en Sa- 
lamanca hacia el año 1596; desde su juventud siguió la carrera de las armas, 
donde obtuvo sus diferentes empleos hasta el de Maestre de campo, comba- 
tiendo con los enemigos de su Religión y de su Patria, casi siempre en las 
plazas de África, donde pasó gran parte de su vida. El rey D. Felipe IV, 
en atención ásus relevantes servicios y distinguida calidad, le hizo merced 
de Hábito de Santiago por Real cédula de 13 de Octubre de 1634, y, hechas 
las pruebas, tomó el hábito en Madrid el 17 de Marzo de 1646,s¡endo apa- 
drinado por su pariente el Conde de Aguilar. Poco pudo disfrutar de esta 
merced, pues el 18 de Junio del mismo año, siendo Gobernador de la plaza 
de Melilla, tuvo gloriosísima muerte en una salida que hizo al campo moro 
con la guarnición, siendo destrozada la fuerza que conducía; dejando en el 
terreno el cadáver de su heroico Gobernador, que pudo ser rescatado á los 
pocos días, aunque mutilado, y siendo enterrado en la iglesia de la Victo- 
ria. El erudito historiador de Melilla, teniente coronel de Estado Mayor 
D. Gabriel de Morales, se ocupa con gran elogio de este caballero, y da 
noticias de su heroica muerte (2). Otorgó el testamento de D. Carlos, en 
beneficio de su alma, el Dr. D. Pedro de Salinas, vicario general y provisor 
de las plazas de Oran, el 30 de Enero de 1647, en el que declara por here- 
deros á sus hijos. 



(1) Archivo Histórico Nacional. Sección de Órdenes militares. Santiago, exp. núm. 6.842. 

(2) Morales, Datos para la Historia de Melilla. JVlelilla, 1909. Pág. 46. 

29 



Revista de Historia 

Había casado D. Carlos Ramírez de Arellano en Oran el 4 de Julio 
de 1618, con D." Leonor Fernández de Sotomayor, nacida en Oran en 
Agosto de 1597, siendo apadrinada por el Conde de Alcaudete, capitán 
general de la plaza. Era hermana del capitán Gil Fernández de Sotomayor, 
ambos hijos del capitán Gil Hernández de Sotomayor y de D.^ Beatriz de 
Sotomayor, su mujer, de las principales familias de Oran, descendientes de 
otro Gil Hernández de Sotomayor, caballero de la Orden de la Banda, 
alcaide de los Alcázares de Córdoba. 

Doña Leonor otorgó testamento en Mazalquivir, ante Jerónimo Ramírez 
Calderón, escribano público, ell5 de Mayo de 1668, y en él declara por 
hijos: 

1.° Don Felipe Ramírez de Arellano, que sigue la línea. 

2.° Don Francisco Ramírez de Arellano, que formó línea aparte, como veremos más 
adelante. 

3.° Don Alvaro Ramírez de Arellano, que, como sus ascendientes, siguió la carrera de 
las armas y obtuvo gloriosa muerte contra los enemigos de su Patria; no estuvo casado. 

4.° Doña Juana Ramírez de Arellano, casada con el capitán D. Agustín Sarmiento, al- 
calde mayor de las plazas de Oran. 

5.° Doña Ana Ramírez de Arellano, que casó con su primo el capitán D. Francisco de 
Navarrete Sotomayor, intérprete de árabe, muerto á mano de los moros; con sucesión. 

6.° Doña Beatriz Ramírez de Arellano, nacida en Oran en Noviembre de 1638, casada 
con el capitán D. Alonso de Ángulo, sargento mayor de Oran, en cuya descendencia recayó 
al siglo siguiente los mayorazgos y vinculaciones de esta Casa. 

7.° Doña Margarita Ramírez de Arellano, nacida en Oran, y bautizada el 9 de Agosto 
de 1635; casó con D. Eusebio de Córdoba, veedor de las plazas de Oran; con descendencia. 

V. Don Felipe Ramírez de Arellano, capitán de Infantería española. 
Nació y fué bautizado en Oran el día 12 de Octubre de 1616. Siguió igual 
que sus antepasados la gloriosa carrera de las armas, alcanzando por sus 
valiosos servicios el empleo de capitán de una de las cinco compañías per- 
tenecientes de la dotación de la plaza de Oran, y por particular merced del 
Rey fué nombrado capitán del número de Corte y Casa Real, empleo muy 
honorífico y codiciado en aquella época. Parece halló gloriosa muerte, al 
igual que su padre, de resultas de las graves heridas que recibió batiéndose 
contra los moros y turcos de Argel que asediaban á Oran, pues en el testa- 
mento que otorgó el año 1663 ante el escribano de aquella plaza, Juan 
Velázquez Marín, dice hallarse en cama gravemente herido de un balazo 
que le dieron los turcos de Argel, peleando en retaguardia. 

Había casado, previa dispensa de Su Santidad, con su prima D." Anto- 
nia Jiménez de Vargas y Sotomayor, nacida y bautizada en Oran el 18 de 
Febrero de 1619, hija del contador Diego Jiménez de Vargas y de D." Cons- 
tanza de Sotomayor y Navarrete, y nieta paterna y ahijada del alcalde 

30 



y Genealoffia Española. 

mayor de aquellas plazas, Diego Jiménez de Vargas y de D." Estefanía de 
Idrogo y Arando. Llevó en dote D. ' Antonia al casamiento 8.000 ducados, 
deque otorgó escritura de recibo D. Felipe, ante precitado escribano Juan 
Velázquez. Diez años sobrevivió D.'' Antonia á su marido, falleciendo en 
Oran el 19 de Diciembre de 1673, habiendo otorgado diez días antes testa- 
mento ante el escribano de la plaza, Juan González, en el que dejaba por 
herederos á sus hijos y de su difunto marido; éstos fueron: 

1.° Fray Fernando Ramírez de Arellano, ejemplar varón en virtud y ciencia, que muy 
joven despreció las galas del mundo y la brillante posición que por su esclarecido naci- 
miento le correspondía, vistiendo el humilde hábito de la Seráfica Orden de San Francisco. 

2." Don Diego Ramírez de Arellano, nacido en Oran el año 1650, y parece no llegó á 
la mayor edad. 

3.° Don Alvaro Ramírez de Arellano, que sigue la línea. 

4.° Don Felipe Ramírez de Arellano, nacido en 1663, y fué hijo postumo, y parece 
murió niño. 

5.° Doña Leonor Ramírez de Arellano. Nació en Oran en 1647, y fué casada con el ayu- 
dante D. Alonso Merino, maestre de campo de Infantería española, caballero del Orden 
de Santiago, padres de otro ¡lustre militar, D. Diego Merino, también caballero de la 
misma Orden. 

6.° Doña Bernardina Ramírez de Arellano, nacida en Oran el año 1657, de la cual no 
tenemos más noticias. 

VI. Don Alvaro Ramírez de Arellano y Vargas.— Nació y fué bauti- 
zado en Oran el 25 de Marzo de 1651; al igual que sus antecesores, empezó 
á prestar sus servicios en las compañías de la dotación de la plaza, pasando 
por los sucesivos grados hasta el de capitán de Infantería española. Igno- 
ramos la fecha de su muerte; pero sí nos consta estaba casado con su prima 
D." Isabel de Córdoba, bautizada en Oran el 8 de Noviembre de 1659, hija 
única postuma del veedor de la gente de guerra de aquella plaza D. Euge- 
nio de Córdoba, muerto el 4 de Mayo del mismo año, y de D." Margariti 
Ramírez de Arellano y Sotomayor, ya dichos, naturales de Oran, nieta de don 
Fernando de Córdoba y D." Isabel Serrano, y estos Córdoba deudos cerca- 
nos y de la misma varonía que D. Martin de Córdoba, conde de Alcaudete^ 
y de su hijo D. Alonso, capitán general que fué de las plazas de Oran. 
Fueron hijos de la ilustre unión de D. Alvaro Ramírez de Arellano y doña 
Isabel de Córdoba, vastagos de dos de las más linajudas é históricas Casas 
de la Monarquía española: 

1.° Don Felipe Ramírez de Arellano, que sigue la línea. 

2. " Don Francisco Ramírez de Arellano, caballero de Santiago, nacido y bautizado en 
Oran el 14 de Julio de 1682. Siguió la carrera militar, y siendo muy joven murió de coronel 
en la decisiva batalla de Villaviciosa. Se había cruzado siendo muy niño en la Orden de 
Santiago el año 1699 (1). 



(1) Archivo Histórico Nacional. Sección Órdenes Santiago, expedientes 6.898 y 6.899. 

31 



Revista de Historia 

VII. Don Felipe Ramírez de Arellano y Córdoba.— Nació en Mazal- 
quivir el 5 de Noviembre de 1677. Fué, al igual que todos los de su linaje, 
esforzado militar, llegando á coronel de Caballería del regimiento de 
Sevilla. Por merced del rey D. Carlos II le fué concedido merced de hábito 
de Santiago, por Cédula de 22 de Agosto de 1699, cuyas pruebas se apro- 
baron en el Consejo de las Órdenes, siéndole despachado el título en 30 de 
Octubre del mismo año (1). Parece estuvo casado con D" María Rodriguez 
de Medina, señora del mayorazgo de Medina, y creemos no dejó sucesión. 

Juan Moreno de Guerra. 

(Continuará.) 



<1) Archivo Histórico Nacional. Sección Órdenes Santiago, expedientes 6.898 y 6.899. 



32 



y Genealogía Española. 



Un infante de Navarra, yerno del Cid. 



Las investigaciones iiistóricas de sucesos acaecidos en España con ante- 
rioridad al siglo XIII, ofrecen al moderno historiador un linaje de dificultades 
en la mayor parte de las ocasiones verdaderamente insuperable. De un lado 
la natural obscuridad que rodea á los acontecimientos de tan remotas eda- 
des, controvertidos por las antiguas historias y primitivos cronicones en 
términos que vienen á aumentar la maraña y confusión, y de otro la des- 
aparición de los archivos de abadías y monasterios, víctimas de la barbarie 
revolucionaria ó de una absurda y mal ordenada centralización, contribuyen 
á enredar las conjeturas y agravar la dificultad. 

Por otra parte, hasta el siglo XIV no se organizaron los archivos nacio- 
nales. En la sencilla idiosincrasia de aquellas primitivas sociedades, entraba 
más el deseo de realizar hazañosos hechos que el cuidado de perpetuarlos. 
Así, por ejemplo, el magnífico archivo de la cámara de Comptos de Nava- 
rra, tan rico en documentación de los siglos XIII, XIV y XV, contiene noti- 
cias, relativamente escasas é inciertas, de las centurias anteriores. Dicho 
sea esto en descargo de estas líneas y en disculpa de que con ellas no arroje 
una luz definitiva sobre los obscuros sucesos del infante D. Ramiro de 
Navarra. 

Fué el infante D. Ramiro nieto de D. Sancho el Mayor é hijo segundo 
de los reyes D. García VI, denominado el de Nájera, por haber fijado su 
corte en esta ciudad, y D.^ Estefanía, que á su vez lo era de los condes de 
Barcelona D. Berenguel y D."* Sancha. Por línea materna tenía también el 
Infante repetida sangre navarra, pues era su abuela D."* Sancha, hija del 
duque D. Sancho de Gascuña y nieta de otro famoso duque de los Gasco- 
nes, Guillelmo Sánchez, y de la infanta D.'' Urraca, hermana de Sancho 
Abarca. 

Durante los reinados de su padre y de su hermano primogénito D. San- 
cho son escasas las memorias que hacen relación del infante D. Ramiro 

33 



Revista de Historia 

limitándose éstas á la consignación de su nombre como confirmador de las 
frecuentes donaciones hechas por estos Reyes á los distintos monasterios y 
abadías del Reino. Así le vemos firmar, en unión de otros príncipes y gran- 
des señores, según usanza de la época, la Carta de dotación de la iglesia de 
Santa María de Nájera, la de consagración de la misma iglesia y otras á 
las abadías de Leyre é Irache. Una donación, también de carácter pío, hecha 
por el Infante en nombre propio el 13 de Julio de 1059 al monasterio de 
San Millán, puede servir para conjeturar que en esta época era ya hombre, 
porque en ella expresa D. Ramiro que habiéndole dado los Reyes, sus 
padres, el señorío de Calahorra, dona al bienaventurado San Millán y á su 
abad D. Pedro algunos molinos y heredades de tierras que había rescatado 
de los moros. 

Se hallaba, pues, D. Ramiro en posesión del importante Estado de Ca- 
lahorra y sus aldeas anejas, y es de suponer que al frente de sus numerosos 
vasallos, anduviese envuelto en las continuas discordias que durante los fina- 
les del reinado de su padre y comienzos del de su hermano agitábanse entre 
aquellos Reyes cristianos tan próximos en parentesco, ramas, todos ellos, 
desgajadas del vigoroso tronco de D. Sancho el Mayor. 

El testamento de la piadosa reina D.'' Estefanía, otorgado en Nágera el 
año 1066 con intervención del obispo D. Gomesano, añade más copiosas 
noticias con relación á los dominios y señoríos que poseía D. Ramiro. La 
cláusula del reparto que hace entre sus hijos, establece además el número y 
prelación de ellos. Dice así: «Esta será la división entre mis hijos. Á mi hijo 
el rey D. Sancho dejo á Viguera, Tobelda,. Alhacel, Castellón de Santa Eu- 
lalia, Excluniana, Lizuelos, Sorbicelo, Soricano, Nalda, Frechuela, Vírica y 
Luecas. Á D. Ramiro, mi hijo: Leza con sus villas. Soto, Ciellas, Torrecilla 
de los Cameros y Larraga, todo esto con sus términos, etc..» Sigue la cláu- 
sula repartiendo los dominios de la Reina entre sus hijos por este orden: 
D. Fernando, D. Ramón, D."" Urraca, D."* Ermesenda, D." Ximena y D."" Ma- 
yor. Á los anteriores Estados hay que añadir los de San Esteban de Deyo 
y Ribaflecha, en cuya posesión se hallaba el Infante, según se desprende de 
documentos y memorias de indubitable autenticidad. 

Quizá ocupado D. Ramiro en el gobierno de tan numerosos é importan- 
tes señoríos, no seguía la corte de su hermano Sancho V con tanta asidui- 
dad como los demás Infantes sus hermanos. Son las donaciones y Cartas 
reales concedidas por el celo piadoso de los Reyes las memorias que mayor 
luz arrojan sobre los sucesos de tan remotas edades, y fijándose en los mu- 
chos documentos de esta índole que Moret, Sandoval, Zurita y otros clási- 
cos cronistas compulsaron, bien se advierte que los infantes D. Ramón y 

34 



y Genealogía Española. 

D.'' Ermesenda no dejan de figurar en ninguno de ellos, mientras que los 
nombres de los demás hermanos se consignan en muy pocas ocasiones. 
Del infante D. Ramiro no cabe dudar que se halló temporadas ausente de 
Navarra, porque durante algunos años se ve á diferentes señores del Reino 
en posesión de la tenencia de Calahorra y San Esteban. 

El horrible crimen que prepararon D. Ramón y D.^ Ermesenda en las 
entonces frondosas selvas de Funes y Villafranca y que tuvo su trágico y 
magnífico escenario en las escarpadas alturas de Peñalén, induce á creer, 
unido á la anterior circunstancia, que los demás hermanos del Rey víctima se 
hallaban alejados de la corte de Navarra por manejos é intrigas de los fra- 
tricidas, á quienes estorbarían en la urdimbre de su execrable traición. Eje- 
cutada ésta en los primeros días de Junio del año 1076 y despeñado el noble 
D. Sancho V por las rocosas breñas de aquella áspera cordillera, fué grande 
el clamoreo de indignación que se levantó contra los alevosos fratricidas, 
que lejos de conseguir sus anhelos succesorios— aunque consta que en la 
criminal maquinación tomaron parte importantes caballeros y señores de la 
corte— hubieron de internarse en Reino extraño con todo un séquito de qial- 
hechores y sediciosos. 

Muy obscura y controvertida por los historiadores á llegado ha nuestros 
días la legitimidad succesoria de D. Sancho V. Los historiadores navarros 
dan crédito á la versión de que dejó dos hijos de tierna edad y de nombre 
García; y admitiendo este supuesto, afirman que á raíz de la tragedia divi- 
diéronse las opiniones, pues mientras unos abogaban por la sucesión del 
mayor de estos niños, atendiendo otros á las necesidades del reino y pre- 
viendo los trastornos de las minoridades, querían que recayese la Corona en 
el infante D. Ramiro, varón esforzado, en la plenitud de su edad, y hermano 
segundo del Rey difunto. 

Mientras apasionaban los ánimos estas discordias, invadían el Reino de 
Navarra los Reyes de Aragón y de Castilla, con ánimo de suceder en la 
Corona y pretexto de vengar la muerte de D. Sancho, primo hermano de 
ambos. De Alfonso VI consta por un instrumento original de la iglesia de 
Calahorra que un mes después de la catástrofe de Peñalén se hallaba dueño 
de esta ciudad y firmaba como Rey de Castilla, de León, de Galicia y de 
Nájera. Por otra parte, Sancho Ramírez se posesionaba de Pamplona, y 
era reconocido por villas. Obispos y grandes señores. Consecuencia de 
todo ello fué una desmembración en la Monarquía navarra, pues Nájera, 
con la Bureva y la Sonsierra, quedaron para Castilla, y Navarra se 
anexionó, en unión federativa y personal, á Aragón bajo el cetro de Sancho 
Ramírez. 

35 



R evista d e Historia 

Á partir de esta fecha se obscurece todavía más la historia del infante 
D, Ramiro. Desposeído de Navarra y perseguido en su patria, acogióse en 
Castilla á la corte de Alfonso VI, lo mismo que el príncipe D. García, hijo de 
Sancho V, y los demás miembros de la Casa Real de Navarra. Moret afirma 
que Alfonso VI le casó con una hija del conde D. Gonzalo Salvadores, rico- 
hombre, señor del Honor de Castilla la Vieja, señor de Lara y la Bureva. 
Llamábase D."" Teresa Gómez Salvadores, y era hermana del famoso Conde 
llamado Camp de Espina. «Al mismo tiempo— añade Moret -contrataba el 
matrimonio de la infanta D." Urraca con el conde D. García de Nájera, me- 
dida de buena política, mediante la cual se aseguraba de la dinastía despo- 
jada, enlazándola con aquellos dos Condes tan de su amistad y confianza.» 
Y el mismo cronista añade que fué éste el infante D. Ramiro, que murió en 
Rueda, dejando un niño que, andando el tiempo, casó con la hija del Cid, 
matrimonio que Sandoval y otros historiadores atribuyen al padre. 

La versión del casamiento de D. Ramiro con la hija del Campeador se 
funda en unas memorias del tumbo negro de la iglesia de Santiago que, 
después de establecer la genealogía del Cid, como del linaje de Laín Calvo, 
juez de Castilla, en unión de Ñuño Rasura, y de narrar sus más principales 
hazañas, terminan: «Morió mío Cid en Valencia, Dios haya su alma, era 
M. C. XXXVI, el mes de Mayo, et leváronlo sus cabailleros á soterrar á San 
Pedro de Cerdeña, prop de Burgos. Et mío Cid ovo moiller donna Xemena, 
nieta del Rey Don Alfons, fija del conde Don Diego de Asturias, é ovo en 
ella dos filias et un filio. El filio ovo nome Diego Roiz et matáronle moros 
en Consuegra. Estas dos filias, la una ovo nome donna Cristiana, la otra 
donna María. Casó donna Cristiana con el Infant don Remiro. Casó donna 
Mana con el Conde de Barcelona. L'Infant don Remiro ovo en su moiller la 
filia de mío Cid el Rey don García de Navarra, que dijeron don García 
Remírez. Et el Rey Don García ovo en su moiller la reina donna Margerina 
al Rey Don Sancho de Navarra, á quien Dios dé vida honrada». 

Así termina la Memoria, que bien claramente denota con sus últimas pa- 
labras que su autor la escribió en los días de D. Sancho el Sabio de Nava- 
rra, bisnieto del Cid. 

Tratándose de documento tan cercano á la época, y que es forzoso 
reputar como auténtico, merece entero crédito, sobre todo si se tiene en 
cuenta que la famosa leyenda del casamiento y afrentosos lances de las 
hijas del Cid con los Condes de Carrión pertenece al linaje de las fábulas, 
toda vez que las escrituras y donaciones de la época hacen conjeturar el 
matrimonio de Rodrigo de Vivar y Ximena Diez hacia la Era 11 12 -corres- 
ponde al año 1074 de Jesucristo— y los citados Condes, fundadores del 

36 



y Genealogía Española. 

Monasterio de San Zoil de Carrión, murieron pocos años después, sin que 
por documentos de los años posteriores pueda rastrearse la existencia de 
sucesores suyos que pudieran afrentar á las nobles castellanas. 

Esto supuesto y admitido, queda sólo la duda de si fué D. Ramiro padre ó 
D. Ramiro hijo el yerno del Cid. Si el casamiento del Campeador tuvo real- 
mente efecto durante el año 1074, por lo menos hasta el de 1090 no estarían 
las hijas del Cid en edad de casarse, y constando como consta por la escri- 
tura de San Millán— que anteriormente cito— que en 1059 era ya hombre y 
esforzado guerrero el infante D. Ramiro, salta á la vista que mediaba una 
respetable diferencia de edad entre los contrayentes. 

Sin embargo, no sería esta diferencia de treinta ó treinta y cinco años 
razón por sí sola suficiente para no admitir la posibilidad de esta boda, si 
no existiesen otras que inducen á considerarla como inverosímil. 

Fué Sandoval el que con la cita de una historia de mano antiquísima que 
dice que vio, ha contribuido más á la especie de que fué el hijo de los reyes 
D. García y D."* Estefanía el marido de D.^ Elvira Rodríguez. Dice así la 
cita: «Et este Don García ouuo dous fillos, don Sancho et don Remiro, que 
casou despoys con la filia do Cide.» De ser cierta la cita, no tendría duda; 
pero el hecho de no citar la procedencia y no ser conocido el original incli- 
nan el ánimo á negarle autenticidad. 

Por otra parte, los más serios cronistas y los más clásicos analistas, á 
los que sigue en este punto el concienzudo historiador D. Francisco Fer- 
nández de Bhétencourt en su Historia de la Casa Real de Navarra, coinci- 
den en que este infante D. Ramiro murió en la desgraciada jornada de 
Rueda con el infante D. Sancho y el conde D. Gonzalo Gómez Salvadores, 
siendo enterrado su cuerpo en la iglesia de Santa María la Real de Nájera. 
Fué esta célebre y desdichada acción el año 1083, y si dejó un hijo, niño por 
entonces de poca edad y de nombre también D. Ramiro, encaja en él per- 
fectamente, tanto por su edad como por sus circunstancias, el matrimonio 
con la hija segunda del Campeador. 

Otra circunstancia concurre también á afirmar la existencia de este se- 
gundo infante D. Ramiro con personalidad distinta á la del padre. En todas 
las escrituras que confirmó éste, tanto en las de San Millán y Nájera como 
en las que aparecen en el Cartulario de documentos Reales del Monasterio 
de Sahagún, que se conserva en nuestro Archivo Histórico Nacional, y que 
he tenido ocasión de examinar, firma «Ramirus Infant García Regis filli». En 
cambio, á partir del año 1090, existen varias escrituras firmadas por «Ra- 
miro, Infante de Urroz», indicio claro de que se trataba de otro infante don 
Ramiro, poseedor del señorío de Urroz, y no hijo de Reyes, puesto que no 

37 



Revista de Historia 

hacía constar su regia filiación, costumbre rigurosamente observada en la 
época. 

La vida de este infante D. Ramiro, segundo de su nombre, se halla 
rodeada de mayor obscuridad y confusión que la de su padre; pero casi 
todos los autores respetan la antiquísima tradición de su viaje á Tierra 
Santa con Godofredo de Bullón, cuando la primera Cruzada. Da mayor cré- 
dito y fuerza á esta tradición la de otro cruzado navarro, el artajonés Sa- 
turnino Lasterra, que al regreso de su piadosa y guerrera expedición trajo 
á su patria la imagen de Nuestra Seíiora de Jerusalén, que se venera toda- 
vía en Artajona, y que la fantástica imaginación popular quiere considerar 
como regalo del propio Godofredo á Lasterra, á pesar de los caracteres de 
la imagen, que ofrece la marcadísima factura de la estatuaria francesa del 
siglo XIIL 

Pero de donde se induce más claramente la veracidad del viaje del 
Infante á los Santos Lugares, es de la fundación de la iglesia de Nuestra 
Señora de la Piscina, edificada años después de la muerte de D. Ramiro, y 
en cumplimiento de su disposición testamentaria. La circunstancia de haber 
elegido la advocación de la Piscina, en recuerdo de la probática, que se 
venera en la ciudad santa, sería indicio de la veracidad del suceso si ade- 
más no constase por las inscripciones y Memorias de aquella ermita, cuyas 
ruinas venerables se conservan todavía entre las villas de Pecina y Óvalos, 
en la sonsierra de Navarra. 

El erudito académico é historiador D. Martín Fernández de Navarrete 
estudió á principios del siglo pasado las inscripciones de esta fundación, 
encontrando que constan de dos letreros esculpidos encima de las dos 
puertas de la iglesia. En la principal se renovó la inscripción hacia los años 
de 1537, y se lee: 

DOMINVS PETRVS ABBAS BERILIA EX COMISIONE 
REMIRE REGÍS NAVARRE ERA MILÉSIMA CENTESIMA 
SEPTVAGESIMA CVARTA. 

El letrero de la otra fachada, escrito en cambio con caracteres del 
siglo XII, dice: 

DOMINVS PETRVS ABBAS BERILIA FABRICAVIT 
HANC ECLESIAN ERA M.C.L.XXIIII. 

De todo ello se deduce que quiso D. Ramiro hacer la fundación en re- 
cuerdo de su piadosa y guerrera expedición, y que dio cumplimiento á su 
voluntad el abad D. Virila, ejecutor testamentario del Infante, el año 1136, 

38 



y Genealogía Española. 

no habiéndola llevado á cabo hasta que el rey García Ramírez, hijo de don 
Ramiro, recuperó su reino. La iglesia fué consagrada al siguiente año 
(1137), por el obispo de Calahorra y Nájera D. Sancho Funes. La existen- 
cia coetánea de D. Ramiro y el abad Virila nos consta por Sandoval 
(fundaciones de San Benito en Cárdena) y por varias escrituras que cita 
Berganza, de las que se infiere que gobernó la abadía de Cárdena por lo 
menos desde 1103 á 1139; durante estos años siguió la corte de Alfonso VI 
y Alfonso VII, y pasó á Roma para la reforma de los Monasterios benedic- 
tinos de España. 

Berganza, en sus «Antigüedades de España», dando crédito y conce- 
diendo validez al documento que, con el nombre de testamento del rey 
Don Ramiro Sánchez, yerno del Cid, insertan las Memorias de Cárdena, 
afirma que fué nuestro Infante hijo del rey D. Sancho, que murió en Rueda, 
y que heredó el Reino de Navarra, de su hermano el de Peñalén. 

Pero aparte de las distintas razones que concurren para reputar como 
falso y de invención muy posterior el citado documento, basta la conside- 
ración de que jamás existió el citado rey D. Sancho, muerto en Rueda, pues 
es punto completamente aclarado en la historia de Navarra, que á la 
muerte del Rey despeñado en Peñalén se anexionó el Reino á Aragón con 
D. Sancho Ramírez. Por otra parte, el testamento de la reina Estefanía— 
que dejo indicado— no cita más D. Sancho que su hijo primogénito, que 
hizo el número V en la cronología de los Sanchos de Navarra. 

Descartada de esta suerte la opinión de Berganza, y teniendo en cuenta 
que Sandoval no comprueba sus asertos con ningún documento de la 
época, quedan sólo las muy verosímiles conjeturas que hacen al segundo 
infante D. Ramiro marido de D."* Elvira Cristina Rodríguez. 

Y en virtud de todas estas consideraciones, me atrevo á insinuar la opi- 
nión de que el Infante de Navarra, yerno del Cid, no fué otro que el infante 
D. Ramiro Ramírez, nieto del rey D. García VI y de la princesa catalana 
D.^ Estefanía, y heredero de su legitimidad. 

Tomás Domínguez Arévalo. 



39 



Revista de Historia 



DocomeDíos loédiios para la Hisíoria Noliíllaria. 



(1) 



Relación de las Hidalguías que se han despachado por la Secretaría de la Cá- 
mara y Estado de Castilla, como consta por los libros que hay en ella, desde el 
año 1623 hasta la fecha de ésta, en conformidad de la orden que S. M. se sirvió 
expedir para que se formase: 

En G de Agosto de 1625 S. M. declaró por hijosdalgo á Luis de Alarcón Ta- 
rraga, y á Martín y Juan de Alarcón, sus sobrinos, y á sus hijos y descen- 
dientes. 

En 26 de Julio de 1626 S. M. declaró por hijodalgo á Juan Polonia de Vi- 
NUESA, marido de DOÑA María de Escobar, ama de leche que fué de la infanta 
nuestra señora, y prestaron su consentimiento para ello la mayor parte de las ciu- 
dades y villas de voto en Cortes. 

En 27 de Julio de 1629 S. M. declaró por hijodalgo á Juan Correa, vecino de 
la villa de Parla y Seseña, y á sus hijos y descendientes. 

En 3 de Agosto del mismo año S. M. restituyó en lo temporal á doña Cata- 
lina de Castilla, vecina de Murcia, á la nobleza y limpieza de sus bisabuelos, 
aunque éstos hayan sido castigados por delitos de herejía. 

En 20 de Agosto del riiismo año S. M. declaró por hijodalgo á Diego de Co- 
rrea, vecino de la villa de Parla, y á sus hijos y descendientes. 

En 6 de Octubre del mismo año el Emperador nuestro señor (que haya gloria), 
dio privilegio de nobleza á Juan Cañavete, y en el dicho día le confirmó S. M. á 
algunos descendientes suyos, y mandó se le guardase, aunque no hubiese estado 
en uso, y que gozase de todo por su vida Francisco de Mondéjar Jiménez Pa- 
tino, que estaba casado con una descendiente del dicho Juan Cañavete, y después 
sus descendientes legítimos, y sirvieron todos con 10.000 ducados. 

En 4 d2 Diciembre del mismo año S. M. declaró hijodalgo á D. Gaspar Osorio 
Mexía, vecino de la villa de Almagro, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 
4.000 ducados. 

En el mismo dia S. M. declaró por hijodalgo á Domingo García, vecino del 
lugar de Vallecas, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 

En el mismo día S. M. declaró por hijodalgo á D. Juan Serrano Negral, vecino 
de la villa de Yepes, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 



(!) Biblioteca de la Real Academia de la Historia.— Colección de Grandezas, genealo- 
gías, etc., t. I. 

40 



y Genealogía Española. 

En 23 de Enero de 1630 S. M. declaró por hijodalgo á Domingo García, vecino 
del lugar de Vallecas, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 

En 31 del mismo mes y año declaró S. M. por hijodalgo á Juan Díaz Hidalgo, 
vecino de la villa de Alcalá de Guadaira, y á sus hijos y descendientes, y sirvió 
con 4.000 ducados. 

En 9 de Febrero del mismo año de 1630 S. M. declaró por hijodalgo á Gaspar 
García Sotos Albos, vecino de la villa de Ocaña, y sirvió con 4.000 ducados. 

En 18 del mismo mes y año S. M. declaró por hijodalgo á Cristóbal de Pi- 
zida, vecino de la villa de Cáceres, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 
4.000 ducados. 

En dicho día S. M. declaró por hijodalgo á Juan Romero Macotela, vecino 
de la villa de Cáceres, y á sus hijos y descendientes; sirvió con 4.000 ducados. 

En dicho día S. M. declaró por hijodalgo á Juan de Tovar Velázquez y Za- 
mora, vecino de Cáceres, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 

En dicho día S. M. declaró por hijodalgo á Alonso Fernández Macotela, 
vecino de la villa de Cáceres, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 
ducados. 

En 22 de dicho mes y año S. M. declaró por hijodalgo á D. Melchor Carrillo 
de Mora y Lerma, vecino de la villa de Daniel, y á sus hijos y descendientes, y 
sirvió con 50.000 reales. 

En 28 del mismo mes y año S. M. declaró por hijodalgo á Miguel López de 
Perona y Rosillo y á Juan y Cristóbal de Perona, sus hijos casados, y á los demás 
sus descendientes; concediólo la Junta, pagando 6.000 ducados. 

En 6 de Marzo del dicho año S. M. declaró por hijodalgo á Pedro Fernández 
DE Esteban, vecino de la villa del Montijo, y á sus hijos y descendientes, y sirvió 
con 4.000 ducados. 

En dicho día S. M. declaró por hijodalgo á Francisco de Rojas González, 
vecino de la villa de Juncos, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 
ducados. 

En dicho día declaró S. M. por hijodalgo á Nicolás de Paredes, vecino de la 
villa de Borox, y á sus hijos y descendientes, por 4.000 ducados. 

En dicho día S. M. declaró por hijodalgo á Juan de Huerta Cabello, vecino 
de la villa de Borox, y á sus hijos y descendientes, por 4.000 ducados. 

En 14 de dicho mes y año declaró S. M. por hijodalgo á Alvaro Méndez Coe- 
llo, vecino de Úbeda, y á sus hijos y descendientes, por 40.000 reales. 

En dicho día declaró S. M. por hijodalgo á Francisco Jiménez, regidor de 
Esquivias, y sirvió con 4.000 ducados. 

En 21 de dicho mes y año declaró S. M. por hijodalgo á Juan López Migi- 
llen, vecino de la villa de Alcalá de Guadaira, y á sus hijos y descendientes, y 
sirvió con 4.000 ducados. 

En 27 de dicho mes y año declaró S. M. por hijodalgo á Alonso Sánchez Ca- 
bero, vecino de la villa de la Puebla de la Calzada, y á sus hijos y descendientes, 
y sirvió con 4.000 ducados. 

En 22 de Abril de dicho año declaró S. M. por hijodalgo al licenciado Juan 
GORDÓN de Valencia, vecino de las villas de Bienvenida y Sangre, y á sus hijos 
y descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 

En 29 del dicho mes y año declaró S. M. por hijodalgo á Gonzalo de Tova- 
RRA, vecino de la villa de Liétor, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 
ducados. 

41 



Revista de Historia 

En dicho día declaró S. M. por hijodalgo á Antonio Fernández Cardo, vecino 
de la villa de Villacañas, y á sus hijos y descendientes, que el uno de ellos está 
fuera de la patria potestad, y sirvió con 6.500 ducados. 

En 23 de Mayo del dicho año declaró S. M. por hijodalgo á Gabriel Díaz del 
Romeral, vecino de la villa de la Guardia, y á sus hijos y descendientes, y sirvió 
con 4.000 ducados. 

En 8 de Junio de dicho año declaró S. M. por hijodalgo á Alonso Díaz de 
Mena, y á sus hijos y descendientes, por 4.000 ducados. 

En dicho día declaró S. M. hijodalgo á Juan Martínez de Mena y á sus hijos 
y descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 

En dicho día declaró S. M. por hijodalgo á Diego de Llamo y á Marcos Ro- 
mero y Pedro de Llamo, sus hijos casados, y á los demás sus hijos y descen- 
dientes, y sirvió con 7.000 ducados. 

En dicho día declaró S. M. por hijodalgo á Sebastián de Carrión Agraz y á 
sus hijos y descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 

En 13 de dicho mes y año declara S. M. por hijodalgo al licenciado Gonzalo 
Camero Nieto y Mexía, vecino de Villanueva de los Infantes, y á sus hijos y 
descendientes, y sirvió con 4.000 ducados. 

En dho. día declaró su Mag.d por hixo-dalgo á D." Sancho Cathalau del 
Abad y á D. a María Rodríguez de Avila, su hermana, vez.os de la villa de Villa 
hermosa y á los hixos i descendientes del dho. D." Sancho y siruió con 50.000 R.s 

En dho. día declaró su Mag.d por hixodalgo á Bart.me Sánchez del Abad, 
vezino de la villa de Villanueva de los Infantes y á sus hixos i deszendientes y 
sirvió con 4.000 Duc.s 

En 18 de febrero de 1631 declaró su Mag.d que el Priuilegio de Idalguía que 
tiene i pertenece á Juan Arias Pérez, con oblig.ón de tener Armas y cauallo le 
goze sin este grauamen. 

En 15 de Abril del dho. año declaró su Mag.d por hixodalgo á Gabriel Sánchez 
Palacios, vezino de la villa de Ocaña y á sus hixos i deszendientes y siruió con 
4.000 duc.s 

En 15 de Ag.t» del dho. año declaró su Mag.d que Xptoual Garzía Monteagudo, 
á quien los Señores Reyes Cathólicos armaron cauallero en la vega de Granada 
por sus seruizios, gozen de hidalgos él y sus deszendientes. 

En 24 de Nou.re de dho. año declaró su Mag.d por hijosdalgo al Liz.do Francisco 
de Cogollos, vezino de la villa del Burgo de Osma y á sus hixos i deszendientes, y 
siruió con 47.000 R.s 

En 4 de Mayo de 1632 se despachó zédula para que al traslado de una Proui- 
sión que fué en ella sacada del Archiuo de Simancas por donde los Señores Reyes 
Cathólicos dieron priuilegio de Nobleza á Hernán Pérez Coronel, se dé tanta fee 
como al original (que diz que se perdió), sin perjuicio del d.ro de su Mag.d y para 
el efecto que huviere lugar. 

En 17 de Ag.to del mismo año se despachó Idalguía á Gabriel de Pastrana y 
Ana Pérez, su mujer, para él y los hijos que tuviere, así los nacidos como los que 
nazieren de la dha. Ana Pérez, con calidad que si el dho. Gabriel de Pastrana 
embiudase y se volviere á casar los hixos de la otra muger no han de gozar de 
esta hidalguía, pero si la dha. Ana Pérez embiudare, voluiéndose á cassar, los 
demás hixos que tuviere han de ser hidalgos. 

En 27 de Diz.re del mismo año su Mag.d declaró por hixodalgo á D." Francisco 
Chacón, vezino de Huette y á sus hixos y deszendientes. 

42 



y Genealogía Española. 

En 25 de Ag.to del año 1633 declaró su Mag.d por hixodalgo á Alonso Téllez 
de Villorosel, vezino de Cassarruuios y á sus hixos y deszendientes. 

En 21 de Novje del mismo año su Mag.d declaró por hijodalgo á Simón Gutié- 
rrez de Azque y Castillo, vez.no de Ubeda y á sus hixos y deszendientes. 

En 24 de henero de 1634 declaró su Mag.d por hixodalgo á Gaspar Moral de 
Ziruela y Muñoz y á sus hixos i deszendientes. 

En 2 de Abril del mismo año su Mag.d declaró por hixodalgo á Fernando 
Parreño de Castilla, vezino de la villa de Aroche y á sus hixos y deszen- 
dientes. 

En el mismo día su Mag.d declaró por hixodalgo á Fran.co Pérez Boza de 
Chaues, vezino de la dha. villa de Aroche y á sus hixos y deszendientes. 

En 12 de Junio del mismo año su Mag.d declaró por hixodalgo al Lizenciado 
Alonso de Hervás, vez.no de la villa de Ocaña y á sus hijos y deszendientes. 

En 18 de Diz. re del mismo año su Mag.d declaró por hixodalgo al Capitán Diego 
Ruiz de Sizilia, vezino de la villa de Colmenar de Oreja y á sus hixos y deszen- 
dientes. 

En 5 de Abril de 1635 su Mag.d declara por hixodalgo á D." Alonso Carranco 
de Orrega, vezino de la villa de Guadalcanal y á sus hixos y deszendientes, y siruió 
con 4.000 ducados. / 

En 26 de Ag.to del mismo año su Mag.d declaró por hixodalgo de sangre á don 
Alonso Carranco de Ortega y D.n Pedro de Ortega Freile, su hixo, vezino de la 
villa de Guadalcanal y á sus hixos y deszendientes, rasgando el antexedente como 
se hizo, y siruió con 4.000 duc.s 



43 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará cuenta de todos los libros españoles y extran- 
jeros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres 
á las que son objeto de nuestra publicación. 

REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Revista de Archivos, Bibliotecas y Mu- 
seos, 1911. Noviembre-Diciembre.— Re- 
presentación de los Autos Sacramenta- 
les en el período de su mayor floreci- 
miento (continuación), porM. ¿atorre y 
Badillo.— Los motines militares en Flan- 
des (continuación), por Lucas de Torre. 
Documentos: I. Correspondencia de los 
Reyes Católicos con el Gran Capitán 
durante las campañas de Italia.— U. La 
batalla de Mulbherg. Relación contem- 
poránea. Pliego 8 de los Procesos contra 
los protestantes españoles del siglo XV L 

Arcfíivo de Investigaciones Históricas. 
Año I, tomo II, núm. 5.— El sepulcro de 
los Theotocópuli en San Torcuato de 
Toledo, por Francisco de Borja de San 
Román.— Cartas de D.Diego Hurtado de 
Mendoza (continuación), por M. R. Joul- 
ché-Delsbosc. 

Boletín de la Comisión de Monumen- 



tos de Navarra. Año II, tercer trimestre 
de 1911.— El lignum crucis de la Cate- 
dral de Pamplona, por Mariano Arigita. 
Gacetilla de la Historia de Navarra, por 
Arturo Ca/np/o/z.— Documentos inéditos, 
por Carlos Marictialar. 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia, 1912, Enero.— Traslación de 
cuerpos Reales de Granada á San Loren 
zo de El Escorial y de Valladolid ¿Gra- 
nada, por £/ Duque de TSerclaes.— El 
Doctor D. José Celestino Mutis en Nue- 
va Granada, por Juan Pérez de Guzmán 
y Ga//o.— Relaciones entre España é In- 
glaterra durante la guerra de la Inde- 
pendencia, por A. Rodríguez Villa.— El 
trifinio romano de Villanueva de Cór- 
doba, por Fidel Fita.— jovellanos en el 
Real Consejo de las Órdenes Militares 
(conclusión), por José Gómez Centu- 
rión. 

Linajes de Aragón, tomo III, núm. I. 
Algunas cartas reales, por Alberto Pa- 



44 



y Genealogí a Es p añola. 



/i/V/o.— Presidentes de la Real Audiencia 
de Aragón en el siglo XVIll, por D. Gre- 
gorio Garda C/pr¿s.— Ricos Hombres de 
Aragón: los Bardaxi, por Gregorio Gar- 
cía Ciprés.— Los Juste, por Feliciano 
Paraíso y Gil.— Los Montclús ó Mon- 
clús, por Feliciano Paraíso y G//.— Plie- 
go4.°del Armorial de Aragón de Vitales. 

Núm. //.—Ligeras notas sobre blaso- 
nes aragoneses en el siglo XVI, por don 
Francisco de Paula Moreno,— Los Bar- 
daxi (continuación), por D. Gregorio 
García Ciprés. — Linajes navarros: Na- 
vascués, por D. Santiago Otero.— Plie- 
go 5.*^ del Armorial de Aragón de Vi- 
tales. 

Revista del Centro de Estudios Histó- 
ricos de Granada y su Reino. Año I, nú- 
mero 3.— Presentimiento y juicio de los 
moros españoles sobre la caída inmi- 
nente de Granada y su Reino en poder 
de los cristianos, por M. Gaspar Remi. 
ro.—La.s inscripciones de la Alhambra 
(errata corrigenda), por M. G. Remiro. 
Abenhazan de Córdoba. Nocat alarus fi 
tanarij aljoleta: Regalos de la novia so- 
bre los anales de los califas (texto ára- 
be), por Cristian Federico Seybold.—La 
Junta Suprema de Gobierno de Grana- 
da. La Junta de Granada en sus relacio- 
nes con la Suprema Central del Reino, 
por José Palanca Romero.— La. Chanci- 
llería de Granada durante la dominación 
francesa, por José María Caparros. 

La España Moderna, 1912, Enero.— 
Alfonso X, el f/np/azado; noticias acerca 
de un milagro, por Juan Ruiz de Obre- 
gón y /?efor/í7/o.— Curiosidades Toleda- 
nas, por Rodrigo Amador de los Ríos. 

La Lectura, 191 1, Diciembre.— Madrid 
en tiempo de Carlos II, el Hechizado, 
por Julián Juderías. 



Euskaí-Erria, 1912, 15 de Enero.— 
Misceláneas históricas recopiladas por 
el Marqués de Seoane: Correspondencia 
epistolar entre D. José Vargas Ponce y 
D. Juan Antonio Moguel (continuación). 



REVISTAS EXTRANJERAS 

Rivista Araldica, Roma. Año X, 1912. 
La nacionalité comptoire précis d'histoi- 
re féodale (837-1.678), por P. A. Pidous. 
El «Warbas» della Casa D'Este, por el 
Conde J. Pasini Frosani. 

Rivista Storica Italiana, Ottobre-D¡- 
cembre, 1911; Turin.- Storia di Barce- 
llona, por Mazei S. 

Revue Hispanique. Último número 
(corresponde á Diciembre de 1910). — 
«El Cid» de Dozy, por Julio PuyoL— Me- 
morial de crianza y vanquete virtuoso 
para criar hijos de grandes y otras cosas: 
compuesto por un cortesano. En Qara- 
goga, 1548: reimprímelo Juan M. Sán- 
chez—Ambrosio de Morales, estudio 
biográfico, por Enrique Redel. 

Bulletin Hispanique (anales de la Fa- 
culté des Lettres de Bordeaux et des 
Universités du Midi), 1912; Janvier- 
Mars. Une chronique latine inedite des 
Rois de Castille (1236), per G. Cirot.- 
El doctor Bartolomé Hidalgo, por/. Gó- 
mez Ocaña. 

Archivo Histórico Portuquez, Lisboa; 
vol. VIH, 1911.— A princesa D.^ Isabel: a 
sua ama, a sua doen^a, o Dr. Antonio 
Mendes, por Sousa Viterbo.— Ávida Lis- 
boeta nos seculos XV e XVI —Pequeños 
cuadros documentáis. Peditorios e pe- 
dintes, por Víctor Ribeíro. 

Teobaldo. 



45 



Revista de Historia 



NOTICIAS OFICIALES 



Nuevos Títulos del Reino. 

Por Real decreto de 25 de Diciembre de 1911 se ha hecho merced de 
Título del Reino, con la denominación de Conde de Lavern, á D. Pedro 
Gerardo Maristany y Oliver. 

Este decreto se publicó en el mes de Diciembre; pero por haberse pade- 
cido un error en su redacción se ha vuelto á reproducir en la Gaceta del 
9 de Enero. 

—Por Real decreto de 31 de Diciembre de 1911 se ha hecho merced de 
Título del Reino, con la denominación de Conde de Cuevas de Vera, á don 
Carlos Caro y Potestad Caro y Chapman, Licenciado en Derecho, hijo de 
D. Carlos Caro y Caro, conde de Caltavuturo, ya difunto, y de D.^ Emilia 
Potestad y Chapman, hija de los Marqueses de Potestad Fornari, actual 
Condesa viuda de Caltavuturo. 

—Por Real decreto de 8 de Enero de este año se ha hecho merced de 
Título del Reino á D. Enrique Guillermo de Scholtz y Caravaca, con la 
denominación de Marqués de Belvis de las Navas, «conforme— dice la con- 
cesión— á deseos manifestados por el citado señor, fundados en haber per- 
tenecido á ascendientes suyos por línea materna, según asegura, un anti- 
guo señorío con ese nombre». El Sr. Scholtz es padre de la señora viuda de 
Iturbe y de la Marquesa de Ivanrey. 

—Por Real decreto de 16 de Enero de este año se ha hecho merced de 
Título del Reino, con la denominación de Conde de Calleja, á D. Julián 
Calleja y Sánchez, senador vitalicio del Reino, presidente de la Real Aca- 
demia de Medicina, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad 
Central, vocal del Real Consejo de Sanidad, individuo de número de la Real 
Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, «que cumple en este 
año— dice la concesión— el quincuagésimo de su meritoria y fecunda labor 
profesional». 

—Por Real decreto de 22 de Enero de este año se ha hecho merced de 
Título del Reino, con la denominación de Conde de Artal, á D. José Artal: 
«En atención á los méritos contraídos por dicho señor como Presidente de 

46 



y Genealogía Esoañola. 

la Cámara de Comercio española de Buenos Aires y organizador y Presi- 
dente del Comité ejecutivo de la Sección española de la Exposición Uni- 
versal celebrada en aquella capital con motivo de las fiestas del Centenario 
de la República Argentina.» 

Otras gracias. 

Por Real decreto de 22 de Enero de este año se ha concedido la Gran 
cruz de Carlos III, libre de gastos, á D. Joaquín Sánchez Gómez, teniente 
general del Ejército, jefe de la Casa Militar de S. M. el Rey, en la vacante 
de D. Federico Alameda y Liancourt, teniente general del Ejército. 

—Por Real decreto de 26 de Enero de este año se autoriza á D."* María 
del Pilar de León y de Gregorio, marquesa de Squilache, grande de Es- 
paña, dama de S. M, la Reina y de la Banda de la Orden de María Luisa, 
«para que pueda designar quién haya de sucedería en dicha Grandeza, que 
l¿ fué concedida por sola su vida por Real decreto de 27 de Enero de 1910». 

Mercedes de Hábito en las Órdenes militares. 

Por Real decreto de 2 de Enero de este año se ha concedido merced de 
Hábito de la Orden militar de Santiago á D. Federico de Loygorri y Vives 
de la Torre y Ciscar, primer teniente de Caballería, hijo de D. Federico de 
Loygorri y de la Torre, contralmirante, senador vitalicio del Reino, caba- 
llero profeso del Hábito de Santiago. 

— Por Reales decretos de 17 de Enero de este año se ha concedido mer- 
ced de Hábito de la Orden militar de Montesa á D. Ramón García Mena- 
cho, general de brigada, y á D. Vicente García Menacho y Rodenas. 

—Por Real decreto de 22 de Enero de este año se ha concedido merced 
de Hábito de la Orden militar de Montesa á D.José de la Azuela y Salcedo, 
comandante de Infantería. 

—Por Reales decretos de 22 de Enero de este año se ha concedido mer- 
ced de Hábito de la Orden militar de Santiago á los hermanos D. Tomás y 
D. Enrique Tamarit Moore Villa y de Pedro, ambos ingenieros de Caminos, 
Canales y Puertos. 

Títulos vacantes. 

Por Real orden de 29 de Diciembre de 1911 se anuncia por primera vez 
la vacante del Título de Marqués de Apeztegaia, con Grandeza de España. 

47 



Revista de Historia y Genealogía Española. 

—Por Real orden de la misma fecha se anuncia por segunda vez la va- 
cante de los Títulos de Marqués de Casa Rábago, de Huidobro, del Llano 
y de Rabell. 

—Por Real orden de 2 de Enero de este año se anuncia por primera vez 
la vacante de los Títulos de Conde de Amarante, de Calatrava y de Bailo- 
bar y de Marqués de Valero de Urria. 

— Por Real orden de 10 de Enero de este año se anuncia por segunda 
vez la vacante de los Títulos de Conde de Calderón, del Castillo de Tajo, 
de la Diana y de San José de Santurce. 

— Por Real orden de 12 de Enero de este año se anuncia por segunda 
vez la vacante de los Títulos de Conde de Valdeinfantas y de Vizcondes 
de Campo Grande y Torre de Albarragena. 

— Por Real orden de 20 de Enero de este año se anuncia por segunda 
vez la vacante de los Títulos de Marqués de Quintanar, con Grandeza de 
España, y de Conde de Santibáñez del Rio. 

Noticias varias. 

El día 28 del pasado Enero celebró la Real Academia de la Historia 
solemne sesión para dar posesión de la plaza de número al Académico electo 
Excmo. Sr. D. Camilo García de Polavieja. 

Leyó el Sr. Marqués de Polavieja un erudito y documentado trabajo 
sobre la «Colonización de los españoles en América», y contestó al neófito 
con un discurso aplaudidísimo nuestro ilustre colaborador D. Francisco Fer- 
nández de Béthencourt. 

En la misma sesión se distribuyeron los premios al talento y la virtud, que 
reparte anualmente la Academia, 

—Por la Real Academia de la Historia ha sido adjudicado el premio al 
talento, instituido por D. Fermín Caballero, á nuestro ilustrado colaborador 
D. Mariano Arigita, canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Pamplona. 

La obra tan justamente premiada es un interesante y erudito trabajo 
sobre «La Asunción de la Santísima Virgen y su culto en Navarra». 

Reciba nuestra más cordial enhorabuena. 

El Conde de Lascoiti. 

Sección de consultas. 

Se contestarán en esta Sección las consultas que, referentes á la índole 
de nuestra publicación, formulen nuestros suscriptores. 

48 



ti 




E\?l5Tñ DE HISTORIñ 

V DE 6ENEñL0GÍñ 

F5PñÑ0Lñ 



Núm. 2. 



15 MARZO 1912 : 



Dn doGomeiiío más para la historia dei sapo de Cádiz en iS9G 



La toma y saqueo de Cádiz por los ingleses en el verano de 1596 son 
acontecimientos dignos de estudio, desde muy diversos puntos de vista; 
pero tengo por indudable que lo que principalmente los ha conservado 
hasta nuestro tiempo en la memoria de los curiosos ha sido una particula- 
ridad ajena á ellos, aunque con ellos ligada: la circunstancia de haber recor- 
dado Cervantes en uno de sus sonetos, con despiadada, aunque bien mere- 
cida burla irónica, la más que exquisita prudencia con que el Duque de 
Medina Sidonia, capitán general del mar Océano, se portó en aquella oca- 
sión memorable. 

Sabido es que aquel magnate, mostrando ser el mismo que desdichada- 
mente había dado al traste en 1588 con la Armada Invencible, mal confiada 
por Felipe II á sus menguadísimas dotes, no acudió como debía, ocho años 
después, al socorro de Cádiz, en donde los ingleses del Conde de Essex 
desembarcaron y permanecieron veinticuatro días muy á sus anchas. Y es 
bien sabido que en todo este tiempo el Duque anduvo de acá para allá, 
rondando á Cádiz, siempre á buena distancia, como quien quiere y no se 
atreve, hasta que pasó todo peligro. 



«Y al cabo, en Cádiz, con mesura harta. 
Ido ya el Conde, con ningún recelo, 
Triunfando entró el gran Duque de Medina.» 

49 



Revista de Historia 

Los pormenores de aquel bochornoso acontecimiento podían creerse 
entera y minuciosamente conocidos desde que D. Adolfo de Castro sacó á 
luz, por acuerdo del Ayuntamiento de aquella ciudad, el libro titulado His- 
toria del saqueo de Cádiz por los ingleses en 1596, escrita por Fr. Pedro 
de Abréu (Cádiz, Revista Médica, 1886); pues, como reza la portada, este 
libro contiene, además de tan curioso escrito, «otras relaciones contempo- 
ráneas y algunos documentos ilustratorios». Con todo esto, aún los archi- 
vos no habían dado de sí cuanto encerraban para esclarecer este concre- 
tísimo punto de nuestra historia, y en Marzo de 1911, D. Pelayo Quintero 
sacó á luz, asimismo en Cádiz, impresa en linda edicioncita, Otra relación 
del saqueo é incendio de Cádiz por los ingleses en el año 1596, precioso 
documento cuyo original, así como los de las dos ilustraciones que lo 
acompañan, posee mi querido amigo el .Sr. Duque de T'Serclaes de 
Tilly, insigne y muy erudito bibliófilo, en cuya biblioteca, vastísimo arse- 
nal de inapreciables materiales históricos y literarios, trabajé á todo mi 
sabor los doce años de mi última permanencia en Sevilla. 

Pero á tales noticias, á la verdad, aún puede añadirse algo enteramente 
desconocido hasta hoy. En la segunda mitad del año 1905, una feliz casua- 
lidad y una amistosa donación trajeron á mis manos, con otros curiosos 
documentos que habían pertenecido en los primeros años del siglo XVII á 
D. Francisco Duarte, presidente de la Casa de la Contratación de Indias, 
algunos referentes á la dicha afrenta nacional, y de los cuales hoy daré á 
conocer uno digno de entera fe: el pliego de los cargos que por su increí- 
ble abandono se hicieron al Duque de Medina Sidonia en el proceso ins- 
truido con ocasión de aquel tremendo desastre. Es copia de entonces, 
ocupa algo más de tres planas en folio, y dice así: 



«Házesele cargo de que siendo capitán jeneral del mar océano y costa 
de la Andaluzia, y deviendo en Razón de las obligaciones de su officio 
tener prevenidos todos los lugares y plagas de aquella costa, para que los 
enemigos no pudiesen hazer daño en ellos y tener proveydo y mandado a 
todos los lugares que en qualquier Rebato o nueva de enemigos acudiesen 
con la mas jente y armas que pudiesen a socorrer al lugar o parte que mas 
necesidad tuviese, no lo hizo; antes estava al tienpo que el enemigo vino 
sobre la giudad de Cádiz tan mal pergebida y falta de armas y govierno, y 
fué tan mal socorrida, que hallándola el enemigo tan sin defensa se entró y 

50 



y de Oenealogia Española. 

apoderó della sin ninguna Resistencia, en que se perdió tanta hazienda, 
jente y Reputación como es notorio, todo lo qual pesara si como tal capi- 
tán jeneral uviera acudido á sus obligaciones. Házesele este cargo por los 
dichos de Diego López de Castro (fol. 76), don Pedro Martinez de Hinojosa 
(fol. 90), Matlieo Márquez Gaytan (fol. 97), Juan de Argomedo (folios 103 
y 104), Hernán López de Castro (fol. 107), Luys Espinóla (fol. 111), don 
Juan Garavito (fol. 113), Francisco Fernandez de Ángulo (117), Luis de Ri- 
bero (118), Miguel Vendrel (fol. 132), el licenciado Azevedo (188), don 
Diego de Viilavicencio (189). 

»Iten, se le haze cargo de que aviendo Recibido en la villa de Conil, que 
es cerca de la ciudad de Cádiz, cartas de la casa de la contratación de 
Sevilla y del licenciado Armenteros, en 29 de Junio, en que se le avisava 
como la Armada enemiga se avia descubierto sobre Lagos y le pedian en- 
trase en la ciudad de Cádiz a dar la orden que conviniese para la guarda y 
defensa della y de todo lo demás que allí uviera, y aviéndoselo también 
pedido la dicha ciudad de Cádiz y él Respondido y ofrecido de lo hazer, 
aviendo tenido tienpo para ello, porque el enemigo no desembarcó hasta 
primero de Julio en la tarde, no lo hizo, ni cumplió ni enbió persona que 
Representase la suya, por lo qual y estar la dicha ciudad de Cádiz con tan 
mal orden y falta de quien la Rijese y governase sucedió la dicha pérdida, 
lo qual cessara si él, cumpliendo con sus obligaciones, fuera ó enbiara quien 
la governara, como lo envió a Sanlucar, por ser lugar suyo, sin ser nece- 
sario. Los testigos del primero cargo 1 D. Rodrigo Ponce de León (fol. 357), 
la carta de la contratación (fol. 35), y las que él Respondió (núm. 4, folios 
1,9, 11), y la patente que dio a D. Rodrigo Ponce para que fuese á Sanlu- 
car (fol. 6). 

»Iíen, se le haze crrgo de que, teniendo obligación de enbiar, así de los 
lugares de su estado como de todos los demás de donde lo pudiese aver, 
el mayor socorro de jente y armas que pudiese a la ciudad de Cádiz para 
su guarda y defensa, no lo hizo; antes, dexando aquella ciudad en el peligro 
en que estava y no teniendo ninguno la de Sanlucar, le enbió mucha gente 
de a pie y de á cavallo, donde con estar más lexos que Cádiz, llegaron y 
entraron lunes por la mañana, mucho antes que el enemigo echase jente en 
tierra. De los dichos de Alonso Gómez de 01vera(fol. 177), Antón Sánchez 
de León (178), Gonzalo López (179), corregidor de Medina Qidonia (199), 
D. Rodrigo Ponce (35), cartas del Duque (5 y 59), R."* núm. 4. 

»Iten, se le haze cargo de que, estando los galeones y fregatas de arma- 
da de su magestad y naos capitana y almiranta de la flota y 18 galeras de 
España el domingo 30 de Junio en la entrada de la baya, en tan buen orden, 

51 



Revista de Historia 

concierto y forma de batalla, que llegando allí el enemigo con su armada 
y teniendo el tienpo en fabor que le forsava a entrar, no lo osó hazer, el 
dicho Duque enbió con Juan de la (^erna, su vasallo, y alcayde de Chicla- 
na y capitán de la jente de a caballo de ella un Recaudo al presidente de 
la casa de la contratación, en que le mandava que hiziese Retirar la armada 
al puntal, porque él entraría aquella noche en Cádiz con mucha jente de 
socorro, el qual Recaudo el dicho Juan de la Qerna dio al dicho presidente, 
estando en el muelle de la dicha giudad con los jenerales de armada y flo- 
tas y otros ministros tratando de lo que avían de hazer, y aunque avía con- 
trarios paresceres, oyendo el dicho Recaudo como de su capitán jeneral y 
cabega de todo, se Resolvieron en hacer la dicha Retirada, de la qual y no 
aver entrado con el dicho socorro que ofreció Resultó la pérdida de todo 
lo de mar y tierra. Dichos, Sebastian Acengio (fol. 64), Diego López de Cas- 
tro (76), Luis de Ribera (129), Miguel Vendrel (132), Diego López de Al- 
manga (137), Martin de Córdova (136). 

»Iten, se le haze cargo que, deviendo como tal capitán jeneral inquietar 
al enemigo y enviar gente que le tocase al arma y estorvase los yncendios, 
sacos y Robos que los yngleses hazían en la ysla de León y Cádiz y casas 
dellas, no lo hizo, pudiéndolo hacer; antes, pidiéndole algunos cavalleros 
soldados y de expirencia jente para lo suso dicho, no se la dio ni quiso dar, 
teniéndola; y por no darla sucedieron los dichos Robos, sacos y yncendios. 
Dichos D. Francisco de Herrera Melgarejo (54), D. Alvaro de Sosa (63), 
Luis de Ribera (123), Francisco Negrete (49), Leonardo de Cos (162), don 
Rafael Espinóla (167), D. Manuel de Benavides (fol. 5). 

»Iten, se le haze cargo de que, siendo como el castillo de León y puente 
de Suago son de tanta importangia para entrar en la ysla de Cádiz, que si 
el enemigo se apoderara dello no avía otro paso para lo cobrar, y debiendo 
asistir con su persona allí, ó deviendo enbiar en su lugar quien hiziese y 
Recojiese la jente de mar y guerra que allí venía de socorro, haciendo Ros- 
tro al enemigo, con que se reparavan muchos daños, y en espegial la que- 
ma de la flota y navios de su magestad, no lo hizo, antes mandó Retirar la 
jente que estava en la dicha puente y castillo, dexando solos 25 hombres 
con el alcayde de el dicho castillo, el qual, después, le pidió socorro y no se 
lo enbió, pudiéndolo hazer, por cuya causa el dicho alcayde desanparó el 
dicho castillo, y vino el enemigo y se apoderó del y del artillería y muni- 
ciones que avía dentro, lo qual, aunque antes yntentó, no lo pudo conseguir, 
y se Retiró con pérdida de jente. Dichos Bartolomé Juan de Solorzano (28), 
Xpoval López (34), D. Alvaro de Sosa (62), y toda la ynformacion del des- 
amparo del castillo (núm. 3). 

52 



;; de Genealogía Española.^ 

»Iten, se lehaze cargo de que, debiendo y pudiendo hazer todo el daño 
que fuese pusible al enemigo y a su armada para que no estuviera tan quieto 
ni se fuera tan a su salvo de Cádiz, no lo hizo ni procuró, antes, ofrecién- 
dose el almirante D. Sebastian de Aranzibia y Bernardino de Noli a quemar 
la armada enemiga, y aviéndole enbiado sobre ello un parecer la casa de la 
contratación de Sevilla de muchos jenerales y capitanes en aprobación de 
lo que el dicho Bernardino de Noli ofrecía y el dicho D. Sebastian, escrito 
sobre ello, no lo quiso hazer ni dar licengia para ello, siendo los Remedios 
tan fáciles y aventurándose tan poco, por lo qual el enemigo se fué tan á 
su salvo y sin daño, dexando hecho tanto como es notorio. | Carta de la 
contratación, parecery proposición de Noli y su dicho y Respuesta(nij[m. 7).» 



Hasta aquí los cargos, que son pocos, pero muy graves y fundados muy 
sólidamente. ¿Qué fué del proceso de que tales cargos resultaron? ¿Se im- 
puso pena alguna al Duque por su inexcusable negligencia en acudir al 
cumplimiento de sus obligaciones? Es de creer que no, porque, aun en 
tiempo de D. Felipe el Prudente, y mientras el mundo sea mundo, podía y 
podrá clamarse, como clamaba Juan de Mena, en una de las coplas de su 
Laberinto: 

«Como las telas que dan las arañas 

Las leyes presentes non sean átales, 

Que prenden los flacos viles animales, 

E muestran en ellos sus lánguidas sañas; 

Las bestias mayores que son más estrañas 

Passan por todas ronpiendo la tela, 

Assí que non obra vigor la cautela 

Si non contra flacas e pobres conpañas.» 

Francisco Rodríguez Marín. 



Madrid, Febrero de 1912. 



53 



Revista de Historia 



DE "RE" BIBLIOGRÁFICA 



ALGUNAS OBSERVACIONES ACERCA DE LA LLAMADA CRÓNICA GENERAL 
DEL GRAN CAPITÁN 

No hace mucho tiempo, examinando en la Sección de Manuscritos de la 
Biblioteca Nacional un volumen en folio, sin principios, titulado Las dos 
conquistas del reino de Ñapóles, ocurrióseme pensar que el tal fuera el ori- 
ginal que sirviera para la impresión de la llamada Crónica general, ya que 
las correcciones, enmiendas y adiciones de que está plagado parecían así 
manifestarlo. 

No puede ser el manuscrito una copia de la impresa, porque en el pri- 
mero, existen en varias partes espacios en blanco para colocar en ellos nom- 
bres de ciudades, que en la segunda, ó están citadas ó pasadas por alto, y 
natural es pensar que si de ésta se copiara aparecerían dichos nombres en 
el manuscrito. 

Por curiosidad empecé á confrontar ambas obras, valiéndome para ello 
de la edición más antigua que se conserva en la Biblioteca Nacional, es 
decir, la impresa en Zaragoza por Agustín Millán en 1559, á costa de Miguel 
Zapila, mercader de libros, así vulgarmente llamado, pero cuyo verdadero 
apellido era el de Suelves; al hacerlo, presentóseme una imposibilidad que 
anulaba mi creencia, y fué que al final del manuscrito se lee: Sebastián 
Rodríguez, que le escribió año de 1556. Escrita en esta fecha la obra, no 
podía haber servido de original á la impresa, ni aun siquiera era anterior 
á ella, puesto que, según varias autoridades en la materia, la primera edi- 
ción fué hecha en 1554 por los mismos que publicaron la ya mencionada. 

Aferrado á mi idea, á pesar de esta manifiesta imposibilidad, y no encon- 
trando en ninguna parte ejemplares de la edición de 1554, dudé de que exis- 
tieran, no obstante la afirmación categórica de personas tan competentes 

54 



;; de Genealogía Española. 

como los Sres. Menéndez y Pelayo (1) y Morel Fácio, y de la descripción 
que hace de uno de ellos el Sr. Rodríguez Villa, en su Introducción á las 
Crónicas del Gran Capitán. 

Atenido á tan escasos y al parecer contradictorios datos para resolver 
el problema, mi convicción de que estaba en lo cierto me hizo proseguir el 
estudio, llegando al resultado por mí previsto; es decir, que no existía tal 
edición de 1554, y que el encontrarse alguno ó algunos ejemplares en los 
que se estampe tal fecha, es, aunque parezca raro, una confirmación de mi 
aserto, como voy á tratar de demostrar. 

Aparte de la igualdad de tamaño, folios y demás particularidades de 
ambas ediciones, la de 1559 y la descrita por el Sr. Rodríguez Villa, exa- 
minemos el privilegio para la impresión de una y otra, y que copiado á la 
letra dice: 

«Concede su alteza privilegio á Miguel Qapila, mercader de libros, que 
ninguna persona de cualquier estado ó condición que sea por tiempo de 
diez años no puedan imprimir el libro llamado la Vida y Corónica del gran 
Capitán ni traerlo á vender de otros reynos sin licencia suya; y si lo con- 
trario hiziere pierda los libros que huviere imprimido y incurra en otras 
penas contenidas en el original privilegio.— Dado en Valladolid á VI de 
Febrero de MDLIIIII.» 

Este privilegio, que parece ser una prueba en contra de nuestra afirma- 
ción, es la más clara muestra de la razón que nos asiste, puesto que, como 
hemos visto, se refiere á la Vida y Corónica del Gran Capitán, y nunca puede 
referirse á la Crónica llamada Las dos conquistas del Reyno de Ñapóles 
donde se cuentan las altas y heroycas virtudes del serenissimo principe 
Rey don Alonso de Aragón, con los hechos y hazañas maravillosas que en 
paz y en guerra hizo el gran Capitán Gongalo Hernández de Aguilar y de 
Córdoba. Con las claras y notables obras de los capitanes don Diego de 
Mendoza y don Hugo de Cardona, el conde Pedro Navarro, Diego Garda 
de Paredes, y de otros valerosos capitanes de su tiempo. Y así es, en efecto, 
puesto que dicho privilegio es el que se inserta en la traducción que Pablo 
Blas Torrellas hizo de la Vida y Corónica del Gran Capitán, escrita por 
Pablo Jovio, é impresa en Zaragoza en 1554, á costa del mencionado Zapila, 
y aprovechado por éste, que, para que no se notara el fraude, editó algunos 
ejemplares de la Crónica, poniéndoles la fecha del privilegio, y á los demás 
la del año en que verdaderamente se hizo la impresión. 

Prueba aun más palpable nos suministra la dedicatoria de Miguel Zapila 



(I) Así lo afirma en e! Catálogo de la Biblioteca de M. Ricardo Heredia. 

55 



Revista de Historia 

á D. Diego Hurtado de Mendoza, conde de Mélito, transcrita por el señor 
Rodríguez Villa en la Introducción ya citada; pues en ella dice Zapila que 
ha pensado poner la obra en manos del Conde, «en quien ha puesto el pru- 
dentísimo y cathólico rey don Felipe nuestro señor la suma de gobierno de 
todos los reynos y señoríos que en estas guerras y las otras que antes y 
después dellas ha tenido nuestra nación en Italia se han conquistado»; y 
como Carlos V abdicó la corona en Octubre de 1555, es imposible de todo 
punto que un año antes de este acontecimiento se refiera Zapila al «pru- 
dentissimo y cathólico rey don Felipe nuestro señor». 

Quedaría del todo resuelta la cuestión si tuviera á mano ejemplares de 
uno y otro año, y pudiera compararlos; pero aun con lo poco que el señor 
Rodríguez Villa copia de la Introducción y argumento de la obra— que no 
es tal y sí sólo una ligera descripción de Italia — que figura en la que se 
dice edición de 1554, se puede asegurar que es la misma de 1559, puesto 
que, de ser ésta la segunda, se hubieran en ella enmendado los muchos 
errores y dislates que en una y en otra aparecen. 

Véase la prueba: empieza así la llamada Introducción: «Suelen los his- 
toriadores, para dar mejor á entender los hechos que escriben, particular- 
mente la provincia y pueblos adonde los tales hechos acaecen de que escri- 
bir quieren.» Tal como está escrito, no creo que lector alguno, aun poniendo 
de su parte la mejor buena voluntad posible: entienda lo que el autor quiso 
decir, á lo cual, en el manuscrito de referencia, se le da la forma siguiente, 
clara y comprensible: «Suelen los historiadores, para darnos mejor á enten- 
der los fechos que han de tratar, escribir principalmente la provincia e pue- 
blos á do los tales fechos acaescieron.» 

Sumamente curioso es el disparate que aparece poco después en esta 
forma: «Son aquellos dos peligros es Sicilia y Caribdis de que los poetas 
hacen tanta mención, es essomismo el lugar que llaman Rompió con su 
mudación y de tal manera sobrepuso aquella tierra que donde Sicilia era 
continente ahora es isla.» No hay tal lugar llamado Rompió, ni hay quien 
entienda lo transcrito, si no se lee como se expresa en el manuscrito: «Son 
aquellos dos peligros Scila y Caribdis de que los poetas hacen tanta men- 
ción; es eso mismo el lugar que la mar rompió con su inundación y de tal 
manera sobrepuso, etc.» 

De lo ya expresado podemos deducir que no existe la edición de 1554, 
y que, por lo tanto, el manuscrito es anterior á la obra impresa; y también 
que aquél aventaja á ésta en claridad y corrección, aun cuando no se 
pueda asegurar que le sirvió de origina!. 

Sentado esto, vamos á tratar de otro aspecto no menos interesante. 

56 



y de Genealogía Española. 

Añadió el editor á continuación del largo título que encabeza la obra, 
Escrita á pedazos como acaescieron por Hernando Pérez del Pulgar Señor 
del Salar; y tal afirmación, rebatida en todas ocasiones por más de un eru- 
dito, tiene su parte de verdad, hasta ahora por nadie señalado. 

Constaba la obra original, y tal como aparece en el manuscrito, de dos 
libros, en los que, con arreglo á lo que en el título de él se expresa, se ocu- 
paba únicamente de las dos conquistas del reino de Ñapóles. Al publicarse 
la obra en 1559, le fueron añadidos el capítulo I del libro 11, que ninguna 
relación tiene con el título— puesto que se ocupa de la rebelión de los 
moriscos en 1500 y la parte que en ella tomó el Gran Capitán — , y todo el 
libro 111, escrito á pedazos, no sólo por Hernando del Pulgar, sino por 
lovio, puesto que de ambos escritores está tomado, casi al pie de la letra, 
todo ó la mayor parte de cuanto en él se refiere, y que fué añadido para 
terminar la historia con la muerte del caudillo, final más natural que el que 
tenía ésta primitivamente. 

Bastaba sólo leer con alguna detención la Crónica, sin necesidad de 
acudir al manuscrito, para convencerse de cuanto decimos, pues al final del 
capítulo CXXV se lee: «y porque ya se va cansando mi pluma quiero sola- 
mente decir de qué manera la ciudad de Rosano vino en servicio del Rey 
Católico de España», y así, efectivamente, lo hace en los dos siguientes 
capítulos, últimos del libro II. 

Réstanos, para terminar, decir algo acerca del ignorado autor de la Cró- 
nica. ¿Fué Sebastián Rodríquez, ó éste se limitó únicamente á copiar la 
obra que otro escribiera? No lo sabemos. La forma de la obra, el estar com- 
puesta con materiales de las de Jovio, y su título, le da cierta analogía con 
otra publicada también en Zaragoza poco tiempo antes, y parece indicar 
la mano del Maestro Valles (1); pero esto sólo son suposiciones. 

Demos, pues, con ellas fin á este ya largo escrito, y esperemos que la 
casualidad facilite á otro más afortunado el verdadero nombre del autor de 
la Crónica general del Gran Capitán, que nosotros no hemos sabido ó no 
hemos podido encontrar. 

Lucas de Torre. 



(1) Lleva ésta el titulo siguiente: «Historia del invictísimo y muy animoso cavallero y 
capitán D. Fernando de Avalos, Marqués de Pescara, con los hechos memorables de otros 
siete capitanes del Emperador Carlos quinto deste nombre, es á saber: Próspero Colona, 
el Duque de Borbón, Don Carlos Lanoy, Don Hugo de Moneada, Philiberto príncipe 
Dorange, Antonio de Leyva, el Marqués del Guasto; recopilado por el Maestro Valles», 
Zaragoza.— Miguel de Qapila.— 1555. 

57 5 



Revista de Historia 



Descendencia de los Marqueses de flrellnno. 



(conclusión) 

V ^^^- Don Francisco Ramírez de Arellano y Sotomayor, hijo de don 
Carlos, número IV de la anterior genealogía, nació y fué bautizado en Oran 
el 1." de Noviembre de 1633, siendo apadrinado por D. Pedro de Zúñiga, 
hijo del Marqués de Flores-Dávila, Capitán General de la plaza. Empezó 
á servir desde joven como caballero de lanza, llegando á alcanzar los 
empleos de sargento mayor, comisario general de la caballería de Oran y 
gobernador de Mazalquivir. Fué hecho cautivo en la derrota que causaron 
los turcos á la caballería de Oran el 9 de Marzo de 1681, con muerte del 
Capitán General, Marqués de la Algaba, costándole el rescate 8.000 pesos, 
después de haber sufrido largo cautiverio en Argel, y murió después de más 
de cuarenta años de brillantes servicios en Oran, el año de 1694. Habla 
casado en Mazalquivir, previa dispensa de Su Santidad, con su prima doña 
Inés María de Navarrete, nacida en Oran el 23 de Octubre de 1633, hermana 
del capitán D. Andrés Francisco, caballero del Orden de Santiago, maes- 
tre de campo y gobernador de Mazalquivir; de D.^ Marina, casada con el 
veedor D. Miguel de Zufre y de D." Isabel; los cuales eran hijos de don 
Garda de Navarrete, gobernador de Mazalquivir y de D." Ana de Ángulo 
Valenzuela (hija del capitán Alonso de Ángulo Montesinos), nietos de don 
Andrés de Navarrete, capitán de infantería de la plaza de Oran, y de doña 
Ana María de Rivera, bisnietos de D.Juan Pérez de Navarrete, gobernador 
de Mazalquivir; terceros nietos de García de Navarrete, maestre de campo 
general, y también gobernador de la misma plaza, muerto el año 1546, á 
mano de los moros, en el sitio de Mazagán, el cual era hijo de Diego de 
Navarrete, que en 1530 se hallaba de capitán y gobernador del Castillo 
de Rosalcázar. 

58 




CARI.O^y ANTONIO DE 
LI^NO ANGVLO Y VI 
DE ARt 1 1.\NO, Ttñl 
ARMADA, IN5PE 
ÍQS BATAI LONÍó BE 
DESDE X XVI D NOVÍ 
i)'tMPI/ODt GVAR- 




JORRE.y RAMÍREZ D 
LLAVICENCIQ KfAgp.* 
"^EGRAEB ÍAJREAJ> 
f COM ANEÍ^ €R ALD 
M\RLVA^R^/£A.^>1 
EMBBE B M DCC 
DIAMARINA 




;; de Genealogía Española. 

Fueron hijos de D. Francisco Ramírez de Arellano y de su mujer doña 
Inés María de Navarrete: 

1° Don Carlos Ramírez de Arellano, capitán de la guardia del Capitán Genera!, muerto 
en la misma ocasión que fué hecho prisionero su padre el 9 de Marzo de 1681. 

2° Don Gil Ramírez de Arellano, muerto también soltero y á mano de los moros el 9 de 
Julio de 1687. 

3.'^ Don García Ramírez de Arellano, que sigue la línea. 

4.° Doña Ana María Ramírez de Arellano, casada con su primo D. Felipe de Ángulo Ra- 
mírez de Arellano, caballero de Justicia en la Orden de San Juan. 

5.° Doña Isabel Ramírez de Arellano, casada con D. Gonzalo Arias Coloma, Conde de 
Puñonrostro, grande de España de primera clase: muerta en Madrid el 11 de Julio de 1765, 
á la avanzada edad de noventa y seis años y ocho meses (1). De este matrimonio fué hijo 
el bailío Gran cruz de Malta, D. Luis Arias Ramírez de Arellano, General de las galeras de 
su Religión. 

6.° Doña Inés María Ramírez de Arellano, mujer que fué de su primo D. Carlos de Ángulo 
Ramírez de Arellano, primer ¿Marqués de Ángulo, con sucesión, en la que recayó el Mar- 
quesado de Arellano, que le fué concedido á su hermano D. García, como vamos á ver. 

VI '^'s. Don García Ramírez de Arellano y Navarrete, Teniente Gene- 
ral de los Reales Ejércitos, caballero comendador de Viilamayor en la Orden 
de Santiago (2), primer Marqués de Arellano. Nació en Oran y fué bauti- 
zado el 6 de Junio de 1675. Empezó su carrera militar como caballero de 
lanza y adarga, y durante diez y ocho años sirvió en guerra viva contra los 
moros, y era capitán de infantería española de la dotación de la plaza, cuando 
su evacuación en 1706, en la que perdió todas sus propiedades. 

Por los servicios de su padre le hizo el Rey merced de hábito de la 
Orden de Santiago, que más adelante le valió para serle provisto en el go- 
bierno del partido de Cieza, por aquella Orden; sucesivamente obtuvo pues- 
tos en corregimientos de importancia, como los de las ciudades de Murcia, 
Écija, Coruña, Betanzos, Burgos, León y Valladolid, y las intendencias del 
Reino de Galicia, de Burgos, Vizcaya y Valladolid, siendo promovido últi- 
mamente al Consejo de Guerra, y después obtenido el empleo honorario de 
Teniente General. Como ya se ha dicho, fué condecorado con título de Cas- 
tilla en premio de los servicios propios y heredados. Su fallecimiento lo 
anunció la Gaceta de Madrid del día 12 de Diciembre de 1769, como ocu- 
rrido el día 5 del mismo, con noventa y cuatro años, seis meses y veinte días 
de edad, y ochenta de continuados servicios. 

Había casado en Oran el 12 de Abril de 1705, con su prima hermana 
D.° Ana María de Ángulo Ramírez de Arellano, nacida en Mazalquivir: una 



(1) Gaceta de Madrid del día 23 de Julio de 1765. 

(2) Archivo Histórico Nacional. Ordenes. Santiago, exp. núm. 6.901. 

59 



Revista de Historia 

de las hijas de D. Alonso de Ángulo, sargento mayor de la plaza de Orán^ 
y de D." Beatriz Ramírez de Arellano, ya dichos. Don García y £>." Ana 
María hicieron fundación de vínculo mayorazgo de todos sus bienes, previa 
facultad Real que le fué otorgada por Cédula de 3 de Junio de 1755, en su 
hijo único superviviente D. García. 
Fueron hijos de este matrimonio: 

1 ° Don Francisco Ramírez de Arellano y Ángulo, caballero del Orden de Santiago (1), 
nacido en Cieza el 4 de Diciembre de 1708. Murió soltero. 

2° Don Carlos Ramírez de Arellano, caballero de Justicia en la Orden de San Juan. 
Muerto soltero. 

3.° Don Gonzalo Ramírez de Arellano, que murió niño. 

4.° Don García Ramírez de Arellano, que sigue. 

VII bis, Don García Ramírez de Arellano, Marqués de Arellano, Maris- 
cal de Campo de los Reales Ejércitos, comendador de Villamayor en la Or- 
den de Santiago (2). Nació este ilustre militar en Écija el 20 de Diciembre 
de 1715, empezando á servir en el regimiento de Guardias españolas como 
cadete el 1.° de Septiembre de 1732; fué capitán de Dragones de Almansa 
en 1734, teniente coronel de dragones de Mérida en 1752 y coronel de este 
mismo cuerpo en 1762; hizo las campañas de su época, y con Mérida se 
halló en la breve campaña de Portugal. No sólo dio muestras de su valor 
militar, sino que en la paz hizo profundos estudios para dotar al Cuerpo de 
Dragones de una táctica; escribió una memoria sobre ella, é hizo con su re- 
gimiento, ante junta de Generales, ensayos que gustaron al extremo de or- 
denársele escribiese, como lo hizo, una Instrucción metódica y elemental 
para la táctica, manejo y disciplina de la Caballería y Dragones, que fué 
aprobada por la Junta de Ordenanza y mandada imprimir á costa del Rey el 
año 1767; en el entretanto que se imprimía esta monumental obra, tirada á 
todo lujo con magníficos grabados, dio á luz un extracto de la misma, al 
que llamó Gramática militar de táctica para la caballería; escribió otros 
trabajos que no se imprimieron, como Tratado quinto: correspondiente á 
los Cuerpos de Caballería y Dragones para renovar y adicionar el de la 
Ordenanza general, que está en la Biblioteca de Ingenieros, y unos trabajos 
históricos y genealógicos sobre Oran y sus familias, que hemos visto cita- 
dos sin lograr hallarlos. 

Destinado como Mariscal de Logis al ejército sitiador de Gibraltar, fa- 



(1) Archivo Histórico Nacional. Ordenes. Santiago, exp. 6.839. 

(2) Archivo Histórico Nacional. Ordenes. Santiago, exp. 6.840. 

60 



y de Genealogía Española. 

lleció en San Roque el día 4 de Mayo de 1781 (1). El general del Ejército, 
D. Martín Álvarez de Sotomayor, al dar cuenta á Floridablanca de esta 
pérdida, hace un elogio caluroso de este ¡lustre General español, y remite el 
resumen de sus servicios, que aparecieron en la Gaceta de Madrid pocos 
días después. La concisión que se requiere en estos trabajos impide publi- 
car muchas noticias que hemos podido adquirir de su vida. 

La poca fortuna que alcanzó en su carrera, le siguió después de muerto; 
con sus estudios dio una táctica á su Arma, que habiéndose incluido en la 
Ordenanza, ha servido casi hasta nuestros días para la enseñanza de la Ca- 
ballería, y no obstante, nadie hizo hasta hoy un resumen de sus servicios. 
Por haber muerto sin sucesión pasaron, su título y mayorazgo, á la Casa de 
Ángulo, como se ve á continuación. 

* 
* * 

Del matrimonio de D. Alonso de Ángulo, Capitán y sargento mayor de 
Oran, con D." Beatriz Ramírez de Arellano, hija de D. Carlos Ramírez 
DE Arellano, número IV de la anterior genealogía, fueron hijos, entre otros: 

1." Don Alonso de Ángulo Ramírez de Arellano, Teniente coronel de caballos, que 
creo no dejó descendencia. 

2.° Don Felipe de Ángulo Ramírez de Arellano, Capitán de Infantería española, muerto, 
como tantos otros de sus abuelos y parientes, con gloria, en el campo de batalla, que 
para él lo fué el sitio de Mazalquivir, por los turcos. Fué caballero de Justicia en el Orden 
de San Juan. 

3." Don Carlos de Ángulo Ramírez de Arellano, que sigue. 

4.°, 5.° y 6° D.^ Margarita, D.^ Ana María y D.* Francisca Leonor de Ángulo Ramírez 
de Arellano, de las que no alcanzamos noticias. 

11. Don Carlos de Ángulo Ramírez de Arellano, Teniente coronel de 
Infantería, caballero del Orden de Santiago, Corregidor y capitán á guerra 
de la ciudad de Jerez de la Frontera. Nació en la plaza de Mazalquivir el 



(I) He aquí lo que dice una lápida mortuoria que se encuentra delante de las gradas 
del Altar Mayor de la parroquia de la ciudad de San Roque, donde se hallan sus restos. 

Por cabeza, un escudo de armas con tres flores de lis, y á continuación se lee lo que 
sigue: 

«Aquí yace Don García Ramírez de Arellano, Marqués de Arellano, Caballero Comen- 
dador de la Orden de Santiago, Mariscal de Campo de los Reales Exércitos, nació en Écixa 
en 20 de Diciembre de 1715, murió á 4 de Mayo de 1781, de Mayor General de Caballería 
y Dragones en el Bloqueo de la plaza de Gibraltar, General de no menos luces que expe- 
riencia y tan adornado de prendas civiles como militares, sirvió en cuantas guerras tuvo 
España en su tiempo, empleó los intervalos de la paz en útiles estudios, sus obras ilumi- 
naron el Cuerpo de Caballería y Dragones, sus virtudes le concillaron el amor de todos. 
Su Alma descanse en paz. Amén.» 

61 



Revista de Historia 



26 de Agosto de 1673 y fué bautizado en la parroquia de San Miguel el 
3 de Septiembre siguiente; desde que tuvo edad suficiente, sirvió de soldado, 
alférez y capitán de Infantería, siempre en guerra con los moros, hasta que 
de un tiro de fusil quedó inútil de una mano, recibiendo en premio el grado 
de teniente coronel; desde entonces desempeñó destinos en Gobiernos, 
como fueron el del partido de Cieza, por la Orden de Santiago, en la que 
era caballero profeso, y corregimientos como el de las ciudades de Huesca, 
Toro y Jerez de la Frontera, último que tuvo desde 5 de Diciembre de 1721 
hasta el 12 de Noviembre de 1739, que falleció en Madrid. En consideración 
á sus servicios personales y especialmente á los gloriosos de sus parientes y 
abuelos, como los de sus hermanos ya dichos y el de su primo^ D. José de 
Ángulo, que logró la corona del martirio de la mano propia del rey de 
Mequínez, siendo Cabo y ejemplar felicísimo de otros diez Mártires solda- 
dos suyos, que le imitaron en la constancia de la Fe y desprecio de las 
ofertas y amenazas con que aquel Rey intentó apartarlos de ella y murieron 
despedazados como él en el mismo teatro, el segundo día de Pascua de 
Resurrección del año de 1699. Por Real Resolución, á consulta del Consejo 
de la Cámara de 19 de Noviembre de 1731, le fué hecha merced de título de 
Castilla con la denominación de Marqués de Ángulo, de la que se le expidió 
Real cédula, dada en Sevilla el 16 de Enero de 1733: en la misma concesión 
se detalla su generación, por sus cuatro apellidos, y por el de Ángulo 
resulta era séptimo nieto de Alonso Martínez de Ángulo Venegas, veinti- 
cuatro y capitán de la gente de Córdoba, en la conquista de Antequera, y 
décimo nieto de D. Fernán Sánchez de Ángulo, Señor de la casa de Ángulo 
en las Montañas, que bajó á la conquista de Andalucía, en servicio del rey 
D. Alonso el Sabio (1). Casó este caballero, como se ha dicho, con su prima 
D." Inés Marta Ramírez de Arellano, de quien fueron hijos, entre otros: 

\° Don Andrés de Ángulo Ramírez de Arellano, Marqués de Ángulo, colegial mayor 
del de Cuenca en la Universidad de Salamanca, oidor de la Real Audiencia de la ciudad 
de Valencia y Lugarteniente general de la Orden de Montesa, en la que hizo pruebas de 
nobleza el año de 1755. Murió sin sucesión, pasando el titulo y vinculaciones á su sobrino, 
como veremos. Había nacido en Oran el 2 de Septiembre de 1697. 

2° Don Felipe de Ángulo Ramírez de Arellano, Marqués de Arellano en sucesión de 
su primo el segundo Marqués, caballero de justicia en la Orden de Sanjuan, en la que ingre- 
só el 21 de Septiembre de 1722. Nació en Cieza y bautizado el 17 de Septiembre de 1711: 
sirvió, desde que tuvo edad, en las galeras de su Religión, siendo Patrón de la Capitana 
desde 1732 á 1734, y al siguiente año, nombrado Gobernador de San Ángel. Falleció sin 
sucesión, pasando su titulo y dereciios á sus sobrinos, como se verá. 

3.° Doña Ana María de Ángulo Ramírez de Arellano, que sigue. 



(1) Cámara de Castilla. Archivo histórico nacional. Titulo de Marqués de Ángulo. 

62 



y de Qenealoftia Española. 



III. Doña Ana María de Ángulo Ramírez de Arellano, en cuya 
descendencia entraron los títulos y mayorazgos de su padre y her- 
manos. Casó en Jerez de la Frontera con D. Martin de Torres Villa- 
vicencio, caballero veinticuatro de la ciu- 
dad, hijo de D. Fernando de Torres V¿- 
llavicencio, asimismo veinticuatro, y de dc- 
ña Juana de Villavicencio, ambos de casas 
de la primera nobleza de Jerez, y de las que 
nos ocuparemos con detención, en sucesi- 
vos artículos. 

Del matrimonio de D. Martín de Torres 
y Z)." Ana María de Ángulo fueron hijos: 



1.° Don Fernando de Torres y Ángulo Villavi- 
cencio Ramírez de Arellano, veinticuatro de Jerez, 
que fué casado con D,^ Antonia de Araújo, y tuvo, 
entre otros iiijos, á D. Juan de Dios de Torres, Mar- 
qués de Ángulo, natural de Jerez, el que sirvió en 
la Real Armada hasta el empleo de teniente de navio, 

y falleció en Jerez el año 1822; en su descendencia están: el titulo de Marqués de Ángulo, 
que posee hoy la Sra. D.^ Eugenia de la Rocha y de la Fontecilla, Marquesa de Ángulo 
y viuda de Casa-Mendaro, y el de Marqués del Buen Suceso, que también lo heredó la 
Casa de la Rocha. 

2.° Don Carlos de Torres y Ángulo, que sigue la línea. 

3.° Don Pedro de Torres y Ángulo, nacido en Jerez el 3 de Noviembre de 1731, y que 
sirvió desde guardia-marina en la Real Armada; f sin sucesión. 




Armas de Torres. 



IV. Don Carlos de Torres Ángulo Villavicencio y Ramírez de Are- 
llano, Marqués de Arellano, Teniente general de la Real Armada, Nació en 
Jerez el 5 de Agosto de 1727. Sirvió en la Armada desde el 26 de Noviembre 
de 1741, en que sentó plaza de guardia-marina, hasta el 15 de Septiembre 
de 1809 que falleció en Cádiz; había desempeñado la Capitanía general del 
Departamento de Cádiz y la Inspección general de los batallones de Marina, 
en los que sirvió muchos años. El retrato que ilustra estas páginas pertenece 
á este distinguido General de Marina, y se halla colocado en el Museo Naval. 
Hay publicadas diferentes biografías de este invicto marino; entre ellas son 
las más importantes: ia publicada por Camilo Riquer y Zabecoe en el Diario 
de la Marina; la que figura en la Galería del general D. F. Pavía, y la que 
aparece en el lugar correspondiente del Diccionario enciclopédico hispano- 
americano, de Montaner. 

El general D. Carlos de Torres había casado en Cádiz con D.^ María 
de los Dolores Monialvo y Serrano^ hija de D. Mateo Montalvo, regidor 

63 



Revista de Historia 

perpetuo de la ciudad, y de D." Francisca Ser rano ^ y tuvieron varios hijos, 
de los cuales sólo les sobrevivieron: 



1." Doña María de los Dolores de Torres y Montalvo, Marquesa de Arellano, sin 
sucesión. 
2° Doña Manuela de Torres Montalvo, que sigue. 



V. Doña Manuela de Torres Mon- 
talvo, Marquesa de Arellano, nació en 
Cádiz el 1.° de Marzo de 1771, y casó en 
la Real Isla de León el 13 de Julio de 1803 
con D, Andrés de Orive y Quintana, Bri- 
gadier de la Real Armada, natural y de 
ilustrísima familia de Logroño, á la que 
pasó en la siguiente generación el título 
de Marqués de Arellano. No puedo dete- 
nerme ahora en detallar esta Casa, digna 
por su importancia de un largo artículo, 
y sólo diré que de este matrimonio fueron 
hijos: 




Armas de Orive. 



1.° Don Carlos María de Orive y Torres, Marqués de Arellano. Nació en la Real Isla 
de León el año 1804, y falleció siendo teniente de navio retirado, en su casa, del mayorazgo 
en Écija, hacia el año 1830. No dejó sucesión. 

2.° Doña María de los Dolores de Orive y Torres, que sigue. 



VI. Doña María de los Dolores de Orive y Torres, Marquesa de Are- 
llano, nacida en la Real Isla de León el 10 de Agosto de 1807; que casó en 
Cádiz el 17 de Mayo de 1836 con D. Antonio de Perea Bergadá Báñales y 
Ortuño Ramírez, de una ilustre familia, tam- 
bién de militares distinguidos, de cuya varo- 
nía y servicios me propongo publicar intere- 
santes noticias. Ya en esta nueva familia ha 
perdurado el título, como se verá. 

Hijos de D.^ María de los Dolores, Mar- 
quesa de Arellano, y D. Antonio de Perea 
Bergadá. 



1.° Don Carlos de Perea y Orive, Marqués de Are- 
llano, que no dejó sucesión de su matrimonio con 
D.* Carlota Chacón y Vizcarrondo, actual marquesa 
viuda de Arellano. 




Armas de Perea. 



64 



y de Ge nealogía Españ ola. 

2." Don Antonio de Perea y Orive, que sigue. 

3.° y 4." Dos señoras, una monja profesa en un convento de Cádiz, y otra casada y con 
descendencia, y cuyos nombres ignoro. 

VII. Don Antonio de Perea y Orive, Marqués de Arellano, Vicealmi- 
rante de la Armada, Comandante general que es hoy del Apostadero de 
Cádiz. Nació en Cádiz el 17 de Diciembre de 1844, y desde 13 de Julio 
de 1857 que ingresó en el Colegio Naval, viene sirviendo en la Armada, 
habiendo desempeñado multitud de cargos importantes y muchos mandos 
de buques; últimamente ha sido Comandante general en Ferrol, segundo 
jefe del Estado Mayor de la Armada y consejero del Supremo de Guerra y 
Marina. Como su ilustre pariente el segundo Marqués, ha producido muchas 
obras de gran utilidad práctica para su profesión de la Marina militar. Está 
casado con D.'^ María Rita Chacón, hermana de su cuñada la Marquesa 
viuda de Arellano, hija, nieta y descendiente por todas sus líneas de mari- 
nos distinguidos, y víctimas sus dos abuelos de naufragios; tienen sólo 
un hijo: 

Don Antonio de Perea y Chacón, sucesor en el título, y también coii 
descendencia de su matrimonio con D.' Ana María de la Rocha, hija de 
D. Francisco, comandante que fué del Terror en el glorioso y desgraciado 
combate de Santiago de Cuba, de cuyas consecuencias ha muerto malo- 
gradamente. Es como su padre y antepasados por todas sus líneas oficial 
de Marina, y hace poco le honró S. M. con la llave de su Gentil-hombre. 

Juan Moreno de Guerra. 



CREACIÓN DEL TÍTULO DE MARQUÉS DE ARELLANO 
(Archivo Histórico.— Cámara de Castilla.) 



«D. Plielipe (Se. Por quanto teniendo atención á los servicios, ilustre y notoria Calidad 
de vos D. García Ramírez de Arellano, Caballero del Orden de Santiago, hijo de D. Fran- 
cisco Ramírez de Arellano, que fué Sargento Mayor, comisario general y Governador de la 
Villa y Puerto de Mazarqulvir, donde murió en este empleo el año de mil seiscientos 
noventa y quatro, haviendo estado cautivo en Argel, y rescatádose á su costa en ocho mil 
Pesos; Nieto de D. Carlos Ramírez de Arellano, Caballero que fué de la misma Orden de 
Santiago y Sargento Mayor de la Gente de guerra de las Plazas de Oran y Mazarqulvir, y 
Gobernador de la de Melilla, donde fué muerto á mano de los Moros; segundo Nieto de 
D. Alvaro Ramírez de Arellano, Tercero nieto de D. Juan Ramírez de Arellano, Dueño de 
la Villa de Soto, en el Obispado de Calahorra, que fué hermano de D. Felipe Ramírez de 

65 6 



Revista de Historia 

Arellano (1), Conde de Aguilar, señor de los Cameros, Capitán General de las dichas Pla- 
zas de Oran y Mazarquivir: Nieto por lignea Materna de D. García de Navarrete, Goberna- 
dor que también fué de Mazarquivir, segundo Nieto del Capitán Andrés de Navarrete; ter- 
cero Nieto de D. Juan Pérez de Navarrete, que asimismo fué Gobernador de Mazarquivir: 
Quarto nieto de García de Navarrete, que tuvo el propio Gobierno y fué Maestre de Campo 
General: en cuio empleo murió el año de quinientos y quarenta y seis á mano de los moros 
sobre el sitio de Mastagán; y quinto nieto de Diego Navarrete, que en el año de quinientos 
y treinta se halló sirviendo de Capitán y Castellano del Castillo de Rosalcázar: haviendo 
servido todos con el desempeño y aprobación correspondiente á su sangre y obligacio- 
nes; siendo muy distinguidos en la milicia; y murieron en ella con otros muchos Primos y 
Parientes vuestros, como también vuestro Tío el Maestre de Campo D. Andrés Nabarrete, 
Caballero que fué de la referida Orden de Santiago y Governador de Mazarquivir (de cuios 
méritos sois heredero), y vuestros hermanos D. Carlos y D. Gil Ramírez de Arellano, que 
acabaron sus vidas á manos de los infieles en las Rotas de los años de mil seiscientos y 
ochenta y uno y mil seiscientos y ochenta y siete, en compañía de los Generales Marqués 
de la Algaba y D. Diego Bracamonte; y atendiendo asimismo á que á imitación- de los 
expresados vuestro Padre, Abuelos, Hermanos y demás Parientes y Ascendientes, servís- 
teis también en Guerra viba cerca de diez y ocho años con Plaza sencilla de Lanza y Adarga 
en la Caballería; y después de Capitán de Infantería Española con una Compañía de la 
Dotación de Oran hasta su evacuación; en que perdisteis más de veinte y quatro mil Duca- 
dos de propiedades muebles y esclavos: pasando á España el año de mil setecientos y 
seis: desde cuio tiempo havéis continuado vuestro mérito, sirviéndome en el empleo de 
Gobernador de la Villa de Cieza que os conferí, y en los de mí Corregidor de las Ciudades 
de Murcia, Écija, Coruña y Vetanzos, Burgos, León y Balladolid, donde lo estáis prosi- 
guiendo con la Intendencia general de su provincia, haviendo antes servido las Intenden- 
cias del mi reino de Galicia y Provincias de Burgos, Álava y Señorío de Vizcaya, facili- 
tando en estos manejos vuestro celo, actividad y amor á mi servicio, muy crecidos intere- 
ses á mi Real Hacienda y muchos donativos de Gente y dinero para las Urgencias de la 
Guerra que con vuestra maña y esfuerzo han executado con gran satisfacción todos los 
pueblos que habéis gobernado, dexándolos muí beneficiados en sus propios intereses, y 
mejor administración de Justicia: en remuneración de todo y por más honraros y sublimar 
vuestra Persona y antigua Casa: Por resolución á Consulta de mi Consejo de la Cámara de 
veinte y ocho de Malo del año pasado de mil setecientos y veinte y siete: He venido en 
haceros merced de Título de Castilla para vuestra Persona, hijos y Descendientes en la 
dicha vuestra Casa: y en su Conformidad y porque habéis elexido el de Marqués de Are- 
llano: Mi voluntad es que vos el expresado D. García Ramírez de Arellano y vuestros hijos 
y descendientes en vuestra casa cada uno en su tiempo perpetuamente para siempre jamás 
os podáis llamar é intitular, llaméis é instituléis y os hago é institulo Marqués de Arellano. 
Y por esta mi carta, etc. Dada en Sevilla á quince de Junio de mil setecientos treinta y uno. 
Yo el Rey. Yo D. Francisco de Castejón, Secretario del Rey nuestro Señor, lohice escri- 
bir por su mandado; Andrés, Arzobispo de Valencia.— ]vAfi Blasco de Orozco.» 



(1) Como se ha visto en la genealogía, hay en esto error. 



65 



y de Gene alogía Española. 



EL CAPITÁN GENERAL ESLAVA 



(conclusión) 

En 20 de Agosto de aquel año fué nombrado Virrey de Nueva Granada 
y Presidente de la Audiencia de Santa Fe, en cuyo cargo se habían de dar 
á conocer en toda su plenitud la claridad de su inteligencia, sus dotes de 
organizador, y ponerse á prueba su indomable valor y la entereza y energía 
de su carácter, en la heroica defensa de Cartagena de Indias, que le inmor- 
talizó. Embarcó en Cádiz para su destino y, después de una peligrosa tra- 
vesía, llegó á Puerto-Rico, donde, por encargo del Gobierno, se detuvo algún 
tiempo para inspeccionar el estado militar y defensas de la isla y tomar 
todas aquellas medidas necesarias para ponerla al abrigo de cualquier 
golpe de mano de los ingleses: continuó su viaje, estando muchísimas veces 
en inminente peligro de caer en manos de los enemigos, y por fin, después 
de tan peligrosa y accidentada travesía, pudo llegar á Cartagena de Indias, 
donde desembarcó el día 23 de Abril de 1740. 

Estaba, á la sazón, en guerra España con Inglaterra desde Octubre 
de 1739, á causa de los actos de piratería y de inhumanidad que cometían 
los contrabandistas ingleses en nuestras posesiones del Nuevo Mundo y las 
absurdas y desmesuradas pretensiones de los comerciantes ingleses, envidio- 
sos de la terrible y arruinadora coñipetencia que nuestro comercio les hacía. 
Se prohibieron todo género de relaciones comerciales con Inglaterra y se 
autorizó el corso contra los buques de esta nación. La escuadra que man- 
daba el almirante Vernon, compuesta de seis navios de línea, había bom- 
bardeado y rendido en el mes de Noviembre de 1739 á Portobello y en 
Febrero del año siguiente bombardeó á Cartagena de Indias (1) desde la 



(1) Esta ciudad, capital del Antiguo Virreinato de Nueva Granada (hoy Colombia), está 
situada en la zona tórrida á los 10° 25' lat. N. y 75° 34' long. O. Fué fundada por Pedro 
de Heredia el 21 de Enero de 1533, sobre una isla arenosa de unos 15 kilómetros de larga 
por 5 ó 6 de ancho, junto y al Oeste del continente sud-americano y al Norte de las islas 
de Tierra Bomba y Barú. 

67 



Revista de Historia 

mar, y continuó hasta el río Chagre, en cuya desembocadura había un cas- 
tillejo con cuatro piezas y 30 hombres de guarnición, que, á pesar de su 
escasa importancia, mereció la honra de un furioso bombardeo, de las an- 
danadas de tres de los mayores navios durante dos días y de una capitu- 
lación firmada por el Almirante, en virtud de la cual se retiraron los defen- 
sores (1). Marchó el Almirante Vernon á Jamaica á reponer y reforzar su 
escuadra y esperar la que mandaba el almirante Chaloner Ogie, compuesta 
de 21 navios de línea y 170 embarcaciones de transporte, conduciendo un 
cuerpo de ejército á las órdenes de lord Cathcart. Todas las plazas ameri- 
canas temblaron pensando cuál sería atacada por fuerzas tan poderosas, 
pero pronto se despejó la incógnita al ver fondear la escuadra en la ense- 
nada de Canoas delante de Cartagena de Indias el 15 de Marzo de 1741 (2). 
Para resistir á tantas fuerzas sólo había en la ciudad y sus fuertes la acre- 
ditada experiencia del virrey D. Sebastián de Eslava y 1.100 hombres de 
los batallones de España, de Aragón, de la plaza y de piquetes sueltos; con 
más de 300 milicianos, dos compañías de negros y mulatos libres y 600 in- 
dios del monte para ayudar á los trabajos; para la defensa del puerto, seis 
navios con 400 hombres de guarnización y 600 marineros; dos colocados 
para embarazar que por Bocagrande entrasen los enemigos con lanchas y 
los restantes en Bocachica para impedir el ingreso á la bahía; unos y otros 
á la orden y acertada conducta del invicto teniente general de la Armada 
D. Blas de Lezo (3). 

Tal era el entusiasmo que despertaron en Inglaterra los fáciles triunfos 
que había obtenido el almirante Vernon y tal la seguridad que éste tenía 
de conquistar Cartagena de Indias, que se acuñó en Londres una serie de 
medallas de bronce con que, á la vez que se exaltaba el heroísmo de los 
marinos británicos, se quería humillar á los de España. En el anverso de 
algunas aparecía D. Blas de Lezo de rodillas, presentando su espada al 
almirante Vernon, leyéndose entre ambas figuras: Don Blas.— El orgullo 
español abatido por el almirante Vernon. En el reverso, repetido el nom- 
bre de D. Blas; la ciudad y puerto de 'Cartagena de Indias, cuya boca cie- 



(1) Fernández Duro: Armada Española desde la unión de los Reinos de Castilla y León, 
tomo VI, pág. 245. 

(2) Fernández Duro, op. cit., pág. 247. 

(3) Diario de todo lo ocurrido en la expugnación de los fuertes de Bocachica y sitio de 
Cartagena de Indias en 1741, formado de los pliegos remitidos á S. M. (Dios le guarde), 
por el virrey de Santa Fe, D. Sebastián de Eslava, con D. Pedro Mur, su ayudante gene- 
ral.— Madrid, 1742, un folleto en 4.°, reimpreso en Madrid en la Colección de libros raros 
ó curiosos que tratan de América, tomo XI, pág. 191 y siguientes. 

68 



y de Genealogía Española. 

rra una cadena, y navios ingleses disponiéndose á romperla; en la orla, 
leyenda: Verdaderos héroes ingleses tomaron á Cartagena. Abril, 1741 (1). 
En otras, el busto de Vernon aparece con la frase parodiada / carne, I saw^ 
I conquered, que, como con mucha gracia dice el Sr. Fernández Duro, tiene 
que interpretarse: Llegué, Vi, Me vencieron. 

Pronto fué castigado el orgullo y necia jactancia de Vernon. No contaba 
él seguramente con un descalabro tan enorme como el experimentado por 
la armada inglesa ante los muros de Cartagena, pero más cauto hubiera 
sido en sus pronósticos si hubiera conocido la energía, la entereza, la 
inteligencia y el temple de alma que atesoraban los dos beneméritos Gene- 
rales que mandaban las fuerzas de mar y tierra de la plaza. 

El día 17 de Marzo cuatro navios empezaron á batir el castillo de San 
Luis de Bocachica, que estaba á cargo del ingeniero en jefe D. Carlos 
Denaux, y otros tres á ejecutar lo propio con las baterías de San Felipe y 
Santiago, mandadas por el capitán de los batallones de Marina D. Lorenzo 
Alderete; lo que ejecutaron con tal obstinación y esfuerzo, que las demo- 
lieron por completo, y no hubo más remedio que abandonarlas; los tres 
navios se unieron á los que atacaban el castillo, sobre el que convergieron 
sus fuegos, bombardeándole hasta el día 24, con tal tesón, que arruinaron 
la mayor parte de las defensas y nos desmontaron algunos cañones. Viendo, 
sin embargo, que el castillo no se rendía, empezaron á construir una batería 
de 20 cañones; pero descubierto su intento por el Gobernador, hizo el 31 una 
salida tan vigorosa y arrojada, que consiguió poner en fuga al enemigo, 
causándole más de 50 hombres muertos. Para proteger la construcción 
de esta batería habían desembarcado los ingleses ocho regimientos de Infan- 
tería al mando del general Wentwonth, en sustitución de lord Cathcart, que 
había fallecido. Todo el empeño de los ingleses se cifraba en apoderarse del 
castillo de San Luis, que era la llave del puerto; el de los defensores, en impe- 
dirlo, levantando por la noche baterías de fagina, restaurando los parape- 
tos destruidos por las balas durante el día y cubriendo las bajas con gente 
de la escuadra de Lezo. El 1.° de Abril empezaron las escuadras á ayudar 
á las baterías de tierra en el bombardeo del castillo, con fuego tan certero 
y vivo, que abrieron brecha capaz y fácil al asalto, desmontando la mejor 
artillería, y poniéndole en tal aprieto, que el Gobernador, viendo el día 5, 
dos horas antes de anochecer, que el enemigo, en tres columnas de avance 
y más de 50 lanchas, se disponía á dar el asalto, desesperando de poderse 



(1) Fernández Duro, op. cit., t. VI, pág. 251. 

69 



Revista de Historia 



sostener en aquel montón de ruinas, izó bandera blanca; mas viendo que el 
enemigo proseguía su avance y no quería oir proposición ninguna, deter- 
minó abandonar el castillo para salvar el puñado de soldados que le resta- 
ban y acudir con ellos á la defensa principal de la plaza. Al primer aviso 
que tuvo el general Eslava del movimiento del enemigo, acudió en su soco- 
rro, sin arredrarle el estado de su herida, recibida en la pierna el día ante- 
rior á bordo del navio La Galicia, estando conferenciando con Lezo, que 
también fué herido en la mano única que tenía; llegó tan á tiempo el Virrey, 
que pudo recoger los dispersos restos de la tropa, heroica defensora del 
castillo de San Luis, que había sabido sostener con sin igual tesón durante 
veintiún días de porfiado y terrible asedio. 

Con objeto de atender mejor á la defensa de la plaza, determinaron 
abandonar los buques; pero en la precipitación con que verificaban la faena 
prendieron fuego á una embarcación en que había 60 barriles de pólvora, 
abrasándose los navios África y San Felipe, y sólo se consiguió que se 
fuese á pique en medio del canal el San Carlos, para embarazar la entrada 
de la escuadra enemiga. La capitana Galicia fué apresada por los ingleses 
con 60 hombres, que quedaron prisioneros. Don Blas de Lezo se retiró á la 
ciudad con todas las armas y pertrechos que se pudieron salvar, proce- 
diendo á cubrir el brazo estrecho que dentro de la bahía forman las puntas 
donde estaban emplazados el castillo grande y la batería de Manzanillo, lo 
que efectuó con los dos navios Dragón y Conquistador, que fondeó en el 
canal, con orden de echarlos á pique, así como las embarcaciones mercan- 
tes, para cerrar el puerto y evitar la aproximación de la escuadra enemiga 
á la ciudad (1). Todo el empeño de los ingleses se cifraba en desembarazar 
la entrada del puerto, lo que consiguieron, después de innumerables traba- 
jos, el día 12, empezando inmediatamente el bombardeo de la ciudad, que 
duró sin interrupción hasta el 27, logrando con el fuego de los buques ale- 
jar los piquetes que defendían la bahía y favorecer su desembarco. Tenían 
resuelto los ingleses tomar por asalto el castillo de San Felipe de Barajas, 
llamado también de San Lázaro, que defendía la parte Este de la plaza, y 
al amanecer del día 20 de Abril se arrojaron con intrépido orgullo al avance 
con cerca de 4.000 hombres, divididos en tres columnas, llevando gran 
número de escalas y manteletes y muchos útiles para mover la tierra (2). 
El Virrey, á cuya actividad nada escapaba, había dispuesto todo lo nece- 
sario para defender perfectamente las avenidas del castillo, haciendo cons- 



(1) Fernández Duro, op. cit., pág. 249. 

(2) Diario de todo lo ocurrido en la expugnación..., efe, pág. 206. 

70 



y^ de Genealogía Esp añola. 

truir un pequeño hornabeque de faginas con su camino cubierto y glassis, 
que protegía perfectamente el fuerte; á la derecha de éste hizo también 
construir una batería de cinco cañones, que flanqueaba al enemigo, y se co- 
municaba con el hornabeque. 

Dispuso el Virrey la guarnición conveniente para la defensa de estos 
fuertes, los cuales estaban al mando del intrépido D. Melchor de Navarrete, 
teniente de Rey de la plaza, que se cubrió de gloria en aquel día. Mal 
resultado les dio á los ingleses su intento de asalto; el fuego de nuestras 
baterías les hizo mucho daño, y á las seis de la mañana, no pudiendo la 
tropa tolerar la defensa pasiva que hacía de los reductos, salió de ellos y á 
la bayoneta se arrojó tan impetuosa y gallardamente sobre los enemigos, 
que les obligó á volver la espalda con desorden, dejándose en el campo las 
escalas, manteletes y los útiles que para mover tierra habían llevado los 
asaltantes, causándoles más de 800 muertos y 200 heridos. El general Eslava 
aprovechó el momento y se arrojó á la cabeza de una columna, haciendo 
la victoria decisiva. 

El mismo día enviaron parlamento los Generales ingleses pidiendo la 
suspensión de hostilidades para retirar sus heridos. El día 22 intentaron 
forzar el puerto de la Cruz Grande, siendo rechazados, y el 24 intentaron 
hacer lo mismo con el de Manzanillo, con idéntico desgraciado éxito; el 27, 
á las diez de la mañana, se levaron las bombardas y se incorporaron á la 
escuadra, y el 28, dos horas antes de amanecer, cesó el bombardeo. Al 
romper el día, un marinero vizcaíno prisionero, huido, llegó diciendo que los 
enemigos habían abandonado enteramente el campo y se habían embarcado 
con su tren, tropa y pertrechos. Mandó Eslava que cinco piquetes marcha- 
sen á picarles la retaguardia, pero cuando llegaron al campo ya estaba toda 
la tropa en los navios, y sólo encontraron algunas tiendas, barriles de pól- 
vora, resina, balas, fusiles, etc. (1). 

Según el diario del general Lezo, dispararon durante el sitio 6.068 bom- 
bas y más de de 18.000 balas de cañón y perdieron 9.000 hombres: tuvieron 
que incendiar seis navios y otros 17 quedaron con necesidad de grandes 
reparos para poder servir: es decir, experimentaron un desastre que dis- 
culpaban sus generales con la imprevisión de otros, la desavenencia entre 
sí, el clima, las enfermedades, etc.: eterna historia de los malos sucesos. 
Nuestras pérdidas fueron escasas si se comparan con lo arduo de la em- 
presa y poder del enemigo: se redujeron á poco más de 600 muertos, si 



(1) Diario de todo lo ocurrido..., etc., pág. 211. 

71 



Revista de Histo ria 

bien entre ellos sufrió España la dolorosa pérdida de uno de sus más bri- 
llantes marinos: el heroico Lezo, fallecido el 7 de Septiembre de aquel año 
en Cartagena, de resultas de las heridas sufridas y de las penalidades del 
sitio (1). 

Tal fué el memorable sitio de Cartagena de Indias, donde el orgullo de 
los ingleses quedó completamente abatido, y ellos obligados á reararse 
corridos y maltrechos después de dos meses de ataques, desembarcos y 
asaltos en que no lograron apoderarse más que de algunas fortificaciones 
que no pudieron decidir la rendición de la plaza y quedando tan escarmen- 
tados que en todo el tiempo más que duró la guerra no se atrevieron á mo- 
lestar de nuevo nuestras posesiones de América. 

La heroica victoria conseguida por nuestras armas en Cartagena de 
Indias entusiasmó y lleno de júbilo á la nación entera, sólo mitigado por la 
muerte del insigne Lezo. La Gaceta de Madrid dio cuenta, con gran exten- 
sión de tan glorioso hecho de armas: el rey Felipe V premió los eminentes 
servicios del heroico Eslava, elevándole á la suprema dignidad de Capitán 
general de sus Reales Ejércitos por Real Cédula de 25 de Octubre del 
mismo año, y su modestia, compañera inseparable de su mérito, le hizo no 
aceptar el título de Marqués con el que quiso agraciarle S. M., dándose 
por muy recompensado de sus extraordinarios méritos con el alto empleo 
obtenido; más tarde, al poco tiempo de su fallecimiento, el rey Carlos III, 
queriendo perpetuar su memoria, creó Marqués de la Real Defensa, por 
Real Cédula de 24 de Abril de 1760, al coronel D. Gaspar de Eslava y Mon- 
zón, sobrino carnal del Virrey, ya que éste murió soltero sin dejar sucesión 
alguna: este título lo lleva hoy el Conde de Guendulain como descendiente 
del primer Marqués (2). 

En 10 de Noviembre de 1742 se le confirió el Virreinato del Perú, que no 
aceptó, permaneciendo en Santa Fe y gobernando Nueva Granada, donde 
tantos laureles había alcanzado, hasta el año 1749 en que fué reemplazado 
por el teniente general de la Armada, Marqués del Villar. Durante el tiempo 
de su mando elevó Cartagena de Indias, con sus reformas militares, á una 
de las primeras plazas del Nuevo Continente; organizó las milicias, realizó 
infinidad de mejoras y obras púbUcas en su capital y otros pueblos, y en 
diez años de mando su administración duplicó la riqueza pública al mismo 



<1) Fernández Duro, op. clt., pág. 250. 

(2) El rey D. Carlos III honró también la memoria del teniente general de la Armada 
D. Blas de Lezo, concediendo á su hijo D. Blas de Lezo y Pacheco el titulo de Marqués 
de Ovieco. 

72 



;; de Genealogía .Española. 

tiempo que con su enérgica reprensión del contrabando evitó el fomento 
de las posesiones extranjeras (1). 

Á su regreso á España fué agraciado por el Rey con la llave de Gentil- 
hombre de Cámara, y á la muerte del Conde de Siruela le confirió la Direc- 
ción general de Infantería en 28 de Julio de 1750, y en los cuatro años que 
ocupó tan elevado cargo fueron innumerables las mejoras que realizó, 
introduciendo todos los adelantos que vio en los ejércitos extranjeros y 
elevando el nuestro á un grado tal de instrucción y brillantez como 
hacía tiempo no se conocía. En 10 de Julio de 1754 fué nombrado Ministro 
de la Guerra, cuyo empleo desempeñó hasta su muerte, dejando grato 
recuerdo en él por su actividad y su inteligencia, atendiendo hasta en los 
más pequeños detalles á todos los diferentes ramos de la Milicia y regene- 
rando las escalas, procurando que los ascensos sólo se otorgaran al verda- 
dero mérito y no al nacimiento, á la intriga ó al favor. Durante el tiempo que 
permaneció en el Ministerio disminuyeron en una tercera parte las listas de 
Oficiales generales, y á toda solicitud, no fundada en verdaderos méritos, 
contestaba poniendo por ejemplo su conducta. En su larga vida militar 
jamás había pedido nada; ni siquiera la mejora de la pobre encomienda 
que disfrutaba y de la que sólo cobró la mitad de sus escasas rentas, la 
mayor parte de su vida, pues las compartía con D. Jorge de Bay (2). 

Don Sebastián de Eslava falleció en Madrid el día 21 de Junio de 1759, 
y para término de este mal perjeñado artículo, pobre homenaje á uno de 
los más preclaros hijos del noble solar navarro, copiamos el artículo que 
le dedicó la Gaceta de Madrid y el Mercurio histórico y político: 

«El día 21 falleció en esta villa, de 75 años, el Excelentísimo Señor Don 
Sebastián de Eslava, Señor del lugar de Eguillor, Caballero del Orden de 
Santiago, Gentil-hombre de Cámara de S. M., con entrada. Capitán Gene- 
ral de los Reales exércitos, y de las costas y exército de Andalucía, Direc- 
tor general de la Infantería, y Secretario de Estado, y del Despacho univer- 
sal de la Guerra, En estos empleos, y otros varios, y comisiones repetidas del 
Real servicio, sirvió por 57 años con singular zelo, valor y acierto. Siendo 
Vi-Rey del Nuevo reino de Granada defendió á Carthagena de Indias del 
sitio, que la pusieron los Ingleses; y dirigió esta defensa con tal valor, y 
prudencia, que su memoria se celebrará en los siglos venideros. Toda la na- 
ción ha sentido mucho la muerte de un Ministro tan íntegro y desinteresado.» 

Corto es el párrafo, si se le compara con los extensos artículos que se 



(1) Pardo, Biografías de los Capitanes Generales, artículo «Eslava». Obra inédita. 

(2) Pardo, op. cit. 

73 



Revist a de Historia 

dedican en nuestra moderna prensa para hacer la necrología de cualquier 
persona sin relieve ninguno y sin méritos para la historia de su Patria; pero 
en aquellos lejanos tiempos únicamente los personajes de gran valía ó de 
elevada alcurnia merecían el honor de figurar en las columnas de los perió- 
dicos oficiales, y para eso, generalmente, dedicándoles dos ó tres líneas: 
grandes fueron los méritos de Eslava y grande la consideración que debió 
merecer á sus contemporáneos, cuando la Gaceta y el Mercurio se exten- 
dieron más de lo acostumbrado en dar á conocer á España la pérdida de 
uno de sus más insignes hijos cuyos heroicos hechos hemos querido sacar, 
con nuestro modesto artículo, del olvido en que yacían (1). 

Santiago Otero, 

Capitán de Infantería. 



(1) Además de las obras que van citadas en el cuerpo del articulo, pueden consultarse 
por los que quieran profundizar más en la vida y hechos de Eslava, y sobre todo en la 
parte referente al sitio y defensa de Cartagena de Indias, las obras siguientes: 

D. José Manuel Groot, Historia eclesiástica y civil del Nuevo Reino de Granada. Bo- 
gotá, 1884, tres tomos en 4.°, 1. 1.— Casses de Xalo (Lio. D. Joaquín), Rasgo épico, verídica 
epifonema y aclamación cierta á favor de España en el célebre Trofeo que consiguieron en 
Cartagena Americana las armas católicas contra Inglaterra, gobernada por el Virrey de 
Santa Fe, D. Sebastián de Estaba. Madrid, 1741 (Biblioteca Nacional.— Sala de Raros).— 
Verdadera noticia de la feliz victoria que han conseguido las armas de nuestro Catholico 
Monarcha Don Felipe V (que Dios guarde), contra las de Inglaterra. Dase cuenta de la 
forma que fueron rechazados con gran pérdida (en Carthagena de \nú\as) y destrucción de 
su Exercite. Impressa en Cádiz en la imprenta de la calle de San Francisco. 1741. Dos hojas 
en 4."— RoBERT Beatson, Naval and Military Memoirs ofGreat Britain from 1727 to 1783. 
London, 1804.— Gaceta de Madrid. Coloquio de Arista y de Timandro. Año 1741.— Alsedo 
(D. Dionisio), Sorpresa y toma de Portobelo por el almirante Wernon, año de 1739, y 
sitio de le plaza y puerto de Cartagena por el mismo Wernon, año de 1741. Ms. en la Bi- 
blioteca de Palacio. 



74 



y de Genealogía Española. 



DEL LINAJE DE IBERO 



Tan antiguo es considerado el linaje de Ibero, que han sido muchos los 
cronistas é historiadores que se han entretenido discurriendo sobre los pri- 
mitivos orígenes de este apellido navarro, enlazándolo caprichosamente 
con la población y edificación del 
lugar de Ibero, uno de los prime- 
ros que se fundaron en Navarra 
«en muy deleytoso, fértil y ameno 
lugar», según los antiguos anales 
de Aragón. Después, y en otro 
lugar, añaden los referidos ana- 
les, que el solar de donde des- 
ciende este linaje es la esclare- 
cida casa y palacio de Anis, «de 
la cual proceden más de doce 
familias de las más nobles de 
Navarra». 

Pero prescindiendo de estos 
caprichos, así como de citar nom- 
bres y hechos aislados de algunos 
Iberos de los obscuros tiempos 
medioevales, porque ni apare- 
cen éstos claros ni pueden aqué- 
llos responder á una filiación se- 
gura, haré solamente una ligera relación genealógica de los ascen- 
dientes de esta familia extinguida, que puedan filiarse sin interrupción. 




Armas de Ibero (1). 



(1) Tomadas del expediente de ingreso en la Ordeu de Calatrava de D. Francisco de 
Ibero. 

75 



Revista de Historia 

Desfilarán por ella esclarecidos varones, en los que no pudo darse, cierta- 
mente, la tan decantada competencia entre la nobleza de las armas y la de 
las letras, toda vez que en ellos ambas parecen concurrir á enaltecerlos en 
honrosa y empeñada porfía. 

I. Donjuán de Ibero. Aparece como Alcalde mayor de la Corte de Na- 
varra por los años de 1560. Casó con D." Catalina de Erice y Ezpeleta, 
perteneciente por su padre á la noble casa palacio de Erice, y por su madre 
á la del Barón de Ezpeleta, Vizconde de Val-de-Erro. 

Hijos de este matrimonio fueron los seis que á continuación menciono, 
siendo el primogénito, 

II. Donjuán de Ibero y Erice. El licenciado D. Juan de. Ibero— como 
suele llamársele en las relaciones de familia— fué colegial de San Barto- 
lomé, en Salamanca, y Oidor después del Supremo Consejo de Navarra. 

En 1605, S. M. el Rey D. Felipe III le hizo merced de 30.000 maravedises 
de acostamiento (1), en recompensa de aquella acción heroica y temeraria 
que llevó á cabo al prender en los dominios y jurisdicción de Francia al 
Maestre de Campo y al Capitán general del Ejército de Portugal, que se 
pasaban tránsfugas al de Francia. Por esta acción fué condenado á ser 
degollado como usurpador de jurisdicción y se le confiscaron los bienes 
que poseía en territorio francés. Aparece todo esto en la sentencia que 
sobre este caso pronunció el Parlamento de Burdeos en 23 de Noviembre 
de 1581, y al pie de dicha sentencia existe un testimonio dado en 15 de 
Abril de 1597 por el escribano Miguel Ral^, en el que consta que dicho 
escribano fué á la villa francesa de San Juan de Pie de Puerto para recu- 
perar los bienes y haciendas que allí poseía el licenciado Ibero de más de 
6.000 ducados de plata; pero se perdieron estos bienes, porque no se per- 
mitió que hiciese auto de ningún género. 

Se hallaba D. Juan de Ibero emparentado con los Duques de Alba, Con- 
destables de Navarra, y así en 1607 fué recusado por la villa de Artajona 
para que no fuese Juez en un pleito en que litigaba el condestable, y lo 
dio por recusado el Consejo en conformidad con la ley del Reino, que dis- 
ponía no poder ser recusados los jueces por razón de parentesco, si no es 
dentro del cuarto grado, razón por la que aparece evidente su parentesco 
con el Condestable dentro de dicho grado. 

Le fué concedida carta ejecutoria de hidalguía, y estuvo casado con 
D/ María Daoiz, que por muerte de sus cinco hermanos varones, el mayor 



(1) Renta á vida ó á voluntadj que solía dar el Rey como remuneración de algún ser- 
vicio importante. 

76 



y de Genealogía Española. 

caballero de Alcántara y los otros cuatro de San Juan de Malta, vino á 
ser señora de Eraso y de Oteiza, palacios ambos de Cabo de Armería, 
sitos en los valles de Imoz y Santesteban de Lerín, respectivamente. 
Fueron sus hermanos: 

1.*^ Don Juan de Ibero y Erice. Llevó el mismo nombre que su hermano 
mayor y fué Oidor durante diez años de la Real Audiencia de Santo Do- 
mingo, en las Indias, y después Canónigo dignidad de la Catedral de Pam- 
plona y Prior de Veíate, ascendiendo más tarde por sus muchos méritos á 
la de Arcediano de la Tabla, que era la primera de las dignidades de la 
Catedral de Pamplona, después de la de Prior. Estableció un vínculo y 
fundó un cuantioso Mayorazgo. 

2.° Don Sebastián de Ibero y Erice. Dedicado á la carrera militar desde 
su más temprana juventud, guerreó con aplaudido valor en las campañas 
de aquellos tiempos gloriosos para las armas españolas. En 1573 fué nom- 
brado General de una flota de once navios que había que traer de las Indias 
á Sevilla. Más tarde fué Alcalde de Pamplona en los años 1583 y 1593, y 
se le hizo merced de la plaza de Patrimonial del Reino de Navarra, cuyo 
cargo desempeñó hasta su muerte. 

3.° Don Fray Ignacio de Ibero y Erice. Honra y orgullo de la casa de 
Ibero fué este eminente y santo varón, que si no brilló luciendo los visos de 
su espada, hizo irradiar las luces de sus letras y percibir los fragantes aro- 
mas de su virtud. Ejemplo de santidad y admiración en la Universidad de 
Alcalá de Henares, desempeñaba las cátedras de Teología y Escritura por 
los años de 1592. En este mismo año fué nombrado abad perpetuo del Real 
y antiquísimo Monasterio de Fitero, de la Orden de San Bernardo, fundado, 
como es sabido, en el sitio que hoy ocupa por aquel Fr. Raimundo, su pri- 
mer abad, fundador también de la ínclita y militar Orden de Santa María de 
Calatrava. Hizo el número 40 en la cronología de los abades de Fitero, en 
cuyo cargo sustituyó al venerable Fr. Marcos de Villalba, de gloriosa recor- 
dación en los anales cistercienses, y ocupó este puesto hasta el año 1614. 

Fué autor, entre otras obras notables de Teología y Moral, de una His- 
toria de la Sagrada Religión Cister dense (1); y tanto por sus méritos cien- 
tíficos yliterarios como por su vida inculpable y limosnera, así como por lo 
que admira su edificante muerte, reveladora de una cierta y feliz predestina- 
ción, ha merecido detenido y extenso estudio de los cronistas de su Orden. 



<1) Infructuosas han sido mis pesquisas encaminadas á encontrar esta obra; únicamente 
tengo conocimiento de ella por un manuscrito que se conserva en el Monasterio de Fitero 
del cronista cisterciense Fr. Bernardo Carrillo. 

77 



Rev ista de Histo ria 

Murió electo Obispo de Trujillo, 

4.*' Don Francisco de Ibero y Erice. Fué militar, soldado valeroso que 
luchó con verdadero denuedo en las frecuentes guerras de su época. Don 
Antonio de Ley va, general de los ejércitos de Flandes, contó de él la si- 
guiente y curiosa anécdota: «Hallándose cercado en Flandes nuestro campo, 
salió á él un osado francés con espada y daga en mano haciendo señas de 
reto á cualquiera de los españoles. Volviendo por la honra de su patria, salió 
D. Francisco con las mismas armas, y mostrando la valentía española y la 
destreza navarra, holló la arrogancia francesa, matando en noble lid al reta- 
dor, y desposeyéndole de sus armas, cantó la victoria, retirándose sin lesión 
alguna.» 

Se distinguió muy especialmente en el sitio de Fuenterrabía (1), y por 
fin halló muerte gloriosa en los Estados de Flandes, peleando en un ataque. 

5.° Don Ximeno de Ibero y Erice. Casó con la señora de Alda, dama 
guipuzcoana, deuda cercana del Marqués de Valparaíso. 

III. Don Jerónimo de Ibero y Daoiz, señor de Eraso y de Oteiza. Casó 
dos veces: la primera con D."* Mariana de Echaide, de quien tuvo una hija, 
que casó con el señor de Aspe y Agorreta, y la segunda con D.* Gregoria 
de Urrea y Huydobro, hija de D. Juan de Urrea, natural de Épila, y de doña 
Ana María de Huydobro, natural de Agreda. Fué caballero de la Orden de 
Santiago, según consta de su expediente de pruebas, terminado en 25 de 
Enero de 1627 por los caballeros D. Miguel Carvajal y D. Fernando Mexía. 
(Arch. Hist. Nac, Órdenes militares, leg. 322, exp. 4.049.) Fué también regi- 
dor de la ciudad de Pamplona, alcalde ordinario y diputado del Reino dife- 
rentes veces, alcaide perpetuo de la acequia imperial del Bocal y entrete- 
nido cerca de los Virreyes con 10 escudos de ventaja. Dejó sucesión mas- 
culina de D." Gregoria Urrea, y de ella hablaré después de citar á sus her- 
manos, que fueron: 

1.° Donjuán de Ibero y Daoiz. «Sujeto de buenas letras», le llama su 
hermano D. Francisco en carta dirigida al Gran Maestre de la Orden de San 
Juan. Sábese que murió soltero y gozando de 1.500 escudos de renta por la 
Iglesia. 

2° Don Francisco de Ibero y Daoiz, caballero de la Orden de San Juan, 
gran prior de Navarra, comendador de Biurrun, maestre de campo de In- 
fantería española y gobernador de los puertos de Maya, Hurguete y Ocha- 
gavia. Fué gran personaje, como puede inferirse de la simple enumeración 
de sus cargos. 



(1) Historia de Fuenterrabía, por Antonio Bernal O'reilly. 

78 



;; de Genealogía Española. 

3.^ Doña María de Ibero y Daoiz, que casó en el reino de Aragón con 
D. Juan Lozano, señor de las villas de Gardués y Añuez. 

4° Doña Catalina de Ibero y Daoiz, mujer de D. José de Aguirre, oidor 
del Consejo Supremo de Navarra. 

5.° Doña Margarita de Ibero y Daoiz, monja en el convento de Santa 
Engracia, de Pamplona. 

IV. Don Juan de íbero, Urrea, Daoiz y Huydobro, caballero de la Orden 
de Alcántara, admitido en 10 de Septiembre de 1652, en virtud de las prue- 
bas practicadas por los caballeros Conde de Oropesa, D. Jerónimo Masca- 
reñas y D. Antonio de Benav¡des.(Arch. Hist., caj. 8, núm. 124, exp. 750.) Fué 
su mujer D."" Fausta de Aguirre, su prima hermana, hija deD. José de Agui- 
rre, oidor de Pamplona, y de D.^ Catalina de Ibero, hermana de su padre 
D. Jerónimo. Poseyó este caballero los señoríos de Eraso y Oteiza, y de su 
vida quedan numerosas y auténticas noticias. 

En 1661 pasó al Perú con el título de Gobernador corregidor y Justicia 
mayor de la provincia de Conchucos, Juez de bienes de difuntos y Alcalde 
mayor de minas; y tal fué el acierto y valor con que desempeñó tan eleva- 
dos cargos, que en 1667 se le hizo pasar á la provincia de Loricaja, fron- 
teriza de los indios y objeto de sus continuos ataques. Bien pronto se 
conoció en ella la influencia del caudillo, pues que no tardó mucho en paci- 
ficarse todo aquel vasto territorio á consecuencia de las atrevidas excur- 
siones y correrías que hacía contra los indios y de sus enérgicos y prontos 
castigos realizados en sus jefes. 

El Conde de Lemos le honra en carta de 4 de Octubre de 1668 con las 
palabras siguientes: «Obligadísimo quedo al celo y valor con que procede 
D. Johan de Ibero en la administración de la Justicia, y cuanto pudiere 
hacer yo en materia de sus conveniencias lo ejecutaré con toda voluntad.» 
Y añade luego: «No hay sino pedir á Dios y á su Purísima Madre el don de 
» la perseverancia, que sólo D. Johan y yo bastamos para pacificar estas pro- 
^vincias, como del favor divino lo espero.^ Y en otra de fecha posterior: « Y 
»si todos los corregidores imitasen al señor D. Johan, apriesa se hallare 
»el Reino limpio de la mala semilla que le inficiona.* 

Y fueron tales el desprendimiento y los gastos de D. Juan de Ibero du- 
rante los numerosos años que pasó en el Perú y en las Indias, manteniendo 
en muchas ocasiones hasta 300 hombres de guerra á su costa, que al volver 
á su patria para reunirse con su mujer é hijos vióse tan pobre, que tuvo que 
presentar al Rey un memorial pidiéndole que acrecentase hasta la cantidad 
de 80.000 el acostamiento de 30.000 maravedises que disfrutaban sus ascen- 
dientes. 

79 



Revi sta de Historia 

Retirado después en su agreste solar de Eraso, murió hacia el año 1685, 
dejando varios hijos. 
Fueron hermanos suyos: 

1.° Don Jerónimo de Ibero, Urrea, Daoiz, Huydobro, capitán de caballos 
corazas, que casó con D/ Catalina de Erro y Arizaleta, señora de Urbicar, 
Erro, Arizaleta, Garayoa y sus palacios. 

Fué esta señora hija del noble D. Juan de Erro, señor del palacio de 
Cabo de Armería de Erro, y poseedor de las vecindades foranas de Esnoz, 
Mercoin é losabain, y de D." María de Agorreta y Arizaleta, hija á su vez 
de Pedro de Agorreta, y nieta de Juan de Agorreta, señoras de este Palacio, 
y perteneciente por su madre al solar de Arizaleta. 

En 8 de Mayo de 1664 ingresó como caballero en la Orden de Santiago 
(Arch. Hist., leg. 322, exp. 4.050), y fué también sargento mayor del presidio 
de Pamplona y capitán de la guardia del Virrey de Valencia. 

2.° Don Francisco de Ibero, Urrea, Daoiz, Huydobro, caballero de San 
Juan, que murió sin tomar estado. Sirvió en Malta. 

3.° Don Diego de Ibero, Urrea, Daoiz, Huydobro, caballero de la misma 
Orden. 

4." Doña María de Ibero, Urrea, Daoiz, Huydobro, que casó con su deudo 
cercano D. Sebastián Ximénez de Urrea, hermano segundo y sucesor del 
señor de Berdebel y del mayorazgo de D. Ximeno de Urrea. 

5.° Doña Margarita de Ibero, Urrea, Daoiz, Huydobro, religiosa en el 
monasterio de la Concepción, de Épila. 

V. Don Luis Manuel de Ibero, Aguirre, Urrea é Ibero. Hijo del prece- 
dente, sucedió en los señoríos de Eraso y Oteiza y en los demás mayoraz- 
gos. Casó con D.^ Jerónima Daoiz, hija de D. Martín Daoiz, caballero del 
Hábito de Santiago y corregidor que fué de Toro. Tuvo este matrimonio 
varios hijos, de los que fué el primogénito. 

VI. Don Manuel Esteban de Ibero, Daoiz, Urrea, Huydobro. Así se 
firmaba este caballero, á pesar de que su segundo apellido era Aguirre y el 
cuarto no era Huydobro. Poseyó los citados señoríos y mayorazgos, y fundó 
y fué patrono del convento de los Trinitarios Descalzos de Pamplona. Con- 
trajo matrimonio con D."* Josefa de Istúriz. 

Hermanos suyos fueron: 

1.° Doña Paula de Ibero, Daoiz, Urrea, Huydobro, que casó en Valtierra 
con D. Antonio Alonso y los Ríos. 
2.° Doña Saturnina (que, como se verá, sucedió luego). 
3.° Doña Jerónima de Ibero, Daoiz, Urrea, Huydobro, religiosa en las 
Recoletas, de Pamplona. 

80 



y de Genealogía Española. 

4." Doña María de Ibero, Daoiz, Urrea, Huydobro, monja en el convento 
de San Pedro, de Pamplona. 

VII. Don Felipe de Ibero, Istúriz, Daoiz, señor de Eraso, Oteiza y demás 
mayorazgos de sus apellidos. Igualmente que sus hermanas D.' Ignacia, 
D/ Joaquina, D.^ Magdalena y que su hermano D. Nicolás, religioso de la 
Compañía de Jesús, hijos todos del precedente, murió sin dejar sucesión, por 
lo cual quedó extinguida la masculinidad en la línea primogénita de esta 
ilustre casa. 

Tomás Domínguez Arévalo. 



81 



Revista de H's'oria 



DOCUMENTOS INÉDITOS 



Coronación del Rey D. Carlos II de Hauarrs. 



Con mucho gusto insertamos en este lugar el siguiente y curioso docu- 
mento que nos remite nuestro querido amigo D. Carlos de Marichalar, 
inteligente y cultísimo funcionario del Archivo de la Cámara de Comptos de 
Navarra. 

El documento que ofrece á nuestros lectores el señor Marichalar es el 
Acta de la consagración, unción y coronación del rey D. Carlos II de 
Navarra, cuya signatura corresponde al cajón 11, número 36 del mencio- 
nado Archivo. 

La coronación de D. Carlos II, se celebró solemnemente en Pamplona, 
el domingo 27 de Junio de 1350, estando juntos los tres Estados del Reino 
en la Iglesia Catedral. El acta de aquella ceremonia— que á continuación 
publicamos— además de no haber sido sacada á luz por ninguno de los cro- 
nistas de aquel Reino, ofrece verdadero interés, pues nos da á conocer los 
nombres de los altos dignatarios eclesiásticos, de los magnates que tenían 
en honor los lugares y fortalezas, y de los representantes de las buenas 
villas durante los comienzos de aquel reinado, el más sugestivo, sin duda, 
de la historia de Navarra. 

Dice así el citado documento: 

«In nomine Domini. Amen.— Per hoc presens publicum Instrumentum uniuersis et 
singulis pateat euidenter, quod anno eiusdem, millesimo. CCC.° quinquagesimo. Indictione 
tercia, XXVII die mensis Junii, Pontificatus sanctissimi in Cliristo palris et domini nostri 
domini Clementis, Diuina prouidencia pape VI anno nono.— Postquam Illustrissimus 
princeps et dominus, dominus Carolus, Dei gratia, Rex Nauarre, comes Ebroycensis, ad 
sacramentum consecrationis unctionis et ad solempnitatem coronationis militie et eleua- 
tionis sue, Prelatos, Barones, milites, Bonas villas et alium populum regni Nauarre, ut in 
talibus est fieri consuetum, ad presentem dlem venire mandauerat In presentía predictí 
domini Regís, nostrorumque notariorum et testium infrascriptorum personaliter se repre- 

82 



y de Gen ealogía Es pañ ola. 

sentaruerunt persone infrascripte.— De prelatis videlicet, dominus Arnaldus episcopus 
Pampilonensis, Prior Roscideuallis, Abbas sancti Saluatoris Legerensis, Abbas Montisa- 
ragonie, Abbas de Yrangu, Abbas de Oliua, et locumtenens prloris Sancti Joiíannis Hiero- 
solymitani.— De Baronibus: dominus Martinus Henrici vexillarius; dominus de Aero- 
monte; dominus de Luxa; dominus Egidius Qarcie Dianis; dominus Ferdinandus Egidii 
de Assyayn; dominus de Acxa, dominus Johannes Martini de Medrano, Johannes Corba- 
ran, Ferdinandus Sancii de Medrano, Arnaldus Raymundi de Acromonte, dominus Marti- 
nus Garcie Doilloqui, Johannes Martini Deussa, Yenecus acenarii de Monteacuto et 
Johannes Remigii Dareillano.— De militibus: dominus Egidius Lupi Darmaynangas, domi- 
nus Rodericus Aznariz de Rada, dominus Johannes de Malloleone, dominus Adam 
Dandossieylla, dominus Arnaldus Bernardi de Sánela gracia, et dominus Michael Ortici 
de Miranda.— Nunciis pro bonis villis, Petrus Crozat, Johannes Ditoyz, Helyas Marzel et 
Artal Dundiano pro Pampilona.— Pro ciuitate Nauarrerie Pampilone: Petrus Michaelis de 
Veroayn alcaldus, Martinus da Munariz et Petrus Petri Darrieta.— Pro Stella: Bartholo- 
meus Sancii, Petrus Constantini et Johannes de Mendigorria.— Pro Tutella: Petrus Enneci, 
alcaldus, Johannes Karitat, Johannes de Rufiz et Ennecus Petri Duxue.— Pro Sangossa: 
Petrus Lupi de Leguin, et Pascasius de Oilleta.— Pro Olito: Michael Petri, alcaldus, et 
Egidius Rufat.— Pro Ponte Regine: Ferdinandus Petri da Sangossa, alcaldus, Michael de 
Palmis et Martinus Lupi.— Pro Gardia: Johannes Martini alcaldus, Johannes Eximini et 
Petrus Garcie.— Pro Viana: Johannes Franc alcaldus, Petrus Martini et Johannes Egidii.— 
Pro Arcubus: Petrus Sancii, alcaldus, Petrus Darroniz maior et Ochoas Lupi, nota- 
rius.— Pro Monte Regali: Lupus Martini, maior, Pascasius Garcie, notarius. — Pro 
Larressonia: Furtunius Petri, alcaldus, Garcius Eximini.— Pro Lumbierr: Eximlnus Garcie, 
Sancius Eximini.— Pro Viüafranca: Petrus Ortici, alcaldus et Bartholomeus de Cadrey- 
la.— Pro Villana: Garcías, alcaldus. Lupus Michaelis, notarius.— Pro Roscidevallís: Gar- 
cías Petri Dorondriz et Lupus Garcie dictus Fidalgo.- Pro Sancto Johanne de Pede 
portus: Johannes de Chars, notarius et Guillelmus Arnaldi Deuxibion.— Pro Sancto Vin- 
cencio: Lupus Martini, alcaldus et Johannes Roderici de Bernedo, Johannes Yuaynes et 
Johannes Petri de Maragedo.— Pro Aguilar: Martinus Petri, alcaldus et Johannes Martini, 
portarius.— Congregato undiiue Claro et populu circunstante, Baronibus, ante magnum 
altare Ecclesie Beate Marie Pampilone, Episcopo in Pontificalibus et cum illo ómnibus 
prelatis quibus in statu et secundum statum suum existentibus, presentibus cum hiis 
Reuerendis in Christo patribus dominis EpiscopisTirasonensis, Bayonensiset Olorensis 
propter unctionem et consecrationem predicti domini Regis subsequenter faciendam in 
pontificalibus ordinatis, predictus dominus Rex, manu posita super crucem et sancta Dei 
Euangelia, jurauit populo, modo et forma contentis in quadam cédula scripta in ydiomate 
terre prius palam et publice alta voce per Pascasium Petri de Sangossa notarium infra- 
scriptum lecta cuiusquidem cedule tenor de verbo ad verbum continet ista verba.— Nos, 
Karlos por la gracia de Dios Rey de Nauarra et conté Deureux, juramos a nuestro pueblo 
de Nauarra es assaber: Prelados, Ricoshombres, Cauailleros, hombres de buenas villas et 
a todo el pueblo de Nauarra, todos lures fueros, usos, costumbres, franquezas, libertades 
et priuilegios a cada uno deillos, assi como los han et jazen, que assi los manterremos et 
guardaremos et taremos mantener et goardar a eillos et a lures successores en todo el 
tiempo de nuestra vida, sin corrumpimiento ninguno, meillorando et non apeorando en 
todo ni en partida, et que todas las fuergas que a vuestros antecessores et a vos por 
nuestros antecessores a qui Dios perdone, qui fueron en lures tiempos et por los offi- 
ciales que fueron por tiempo en el Regno de Nauarra fueron fechas deffaremos et taremos 
deffazer et emendar las bien et conplidament adaqueillos a quien fechas han seido sin 
excusa ninguna, las que por buen dreicho et por buena verdat podrán ser failladas por 
hombres buenos et cuerdos.— Et illa lecta, ídem dominus Rex, ore propio dixitet adiexit 
premissa, promito secundum quod predecessores mei Reges Nauarre tenere et obseruare 
consueuerunt temporibus retroactis. Quo Juramento prestito predicti barones tam nomine 
suo quam tocius populi Regni ut moris est in dicto Regno jurauerunt tactis Sacro Sanctis 
Euangelüs, corpus domini Regis fideliter custodire, ad terram seruandam junare pro- 
posse et etiam ad seruandum foros, et plenarie juramentum quod prestare debent fece- 

83 



Revista de Historia 

run prout in foro latius est expresum. Ef osculata fuerunt Regi manuum. Et post ea ipse 
dominus Rex, spadam suam tune jacentem super altare manu propria accepit et cinxit se 
de eadem et deinde ascendit super scutum ad arma sua propria deplnctum, et omnes 
prefaci barones tenentes manus ad predíctum scutum, ipsum et Regem eleuauerunt cla- 
mantes alta voce omnes insimultribus vicibus: Real, Real, Real; et ¡pse dominus Rex 
superius eleuatus proiecit undique de moneta. Quibus peractís receptis consecratione, 
unctione militia et eleuationes a dominis Episcopis prelibatis, prefatus dominus Rex iuit 
ante altare et super illud accepit coronam diadematibus ornatam in manibus eius et posuit 
super caput suum et coronault se manu propria. Et accipiens ceptrum in manu reuerssus 
predictis dominis Episcopis in pontificalibus ducentibus ipsum ad sedem sedit in solio 
sede Regle magestatis populo congratulante.— Et completis sacramento et solempnitati- 
bus ómnibus supradictis, predictus Episcopus Pampilonensis, incepit dicere magnam 
missam. Et ipse dominus Rex de ómnibus supradictis petiit a nobis notariis fieri publi- 
cum seu publica instrumenta.— Acta fuerunt hec in Cathedrali Ecclesia Pampilonensis anno, 
die, mense et pontificatu predictis, presentibus predictis dominis Episcopis Tirasonensis, 
Bayonensis et Olorensis. Nobilibus dominus Michaele de Gurrea gubernatore Aragonie. 

»Et ego Robertus le Jaffu clericus Constanciensis dyocesis publicus Apostólica et 
Imperiali auctoritate notarius, premissis ómnibus et singulis suprascriptis dum sic fieren 
et agerentur una cum Pascasio Petri de Sangossa notario infrascripto et testibus supra- 
scriptis presens interfui eadem que fieri, vidi et audiui. Impeditus scribi feci et publicando 
hoc me subscrlpsi signum que meum solitum apposui rogatus in testimonium omnium 
premissorum. 

»Et ego Pascasius Petri de Sangossa diócesis Pampilonensis, clericus apostólica publi- 
cus Regiaque auctoritate in curia et Regno Nauarre juratus notarius premissis ómnibus 
et singulis dum sic fierent et agerentur ut supra scribuntur una cum Roberto le Jaffu 
notario publico prelibato et testibus supra scriptis. Anno, die, mense loco, Indictione et 
pontificatus antedictis, presens interfui eadem que fieri, vidi, et audiui quibus suprascripsi, 
signum que meum solitum presentí publico Instrumento apposui requisitus in testimo- 
nium premissorum.» 



84 



y de Genealogí a Esp añola. 



DOGQiDentos ínémíos paia la Hisíoila Noliiliaria. ^'^ 



(CONTINUACIÓN) 



Relación de las Hidalguías que se han despachado por la Secretaria de la Cá- 
mara y Estado de Castilla, como consta por los libros que hay en ella, desde el 
año 1623 hasta la fecha de ésta, en conformidad de la orden que S. M. se sirvió 
expedir para que se formase: 

En 18 de Noviembre de 1635 S. M. declaró por hijodalgo de sangre á Blas de 
QUESADA, vecino de Manzanares. 

En el mismo día se dio despaclio para que D. Fernando Chacón de Valen- 
cia, D. Andrés, D. Juan, D.^ María y 0.=" Jerónima Chacón, descendientes de 
Fernando Chacón, comendador que fué de Montachuelos, gocen de la nobleza é 
hidalguía que éste gozaba, no obstante que D. Fernando Chacón, su hijo, no 
fuese legítimo, y sirvió con 1.000 ducados. 

En 30 de Noviembre del dicho año de 1635 se dio despacho para que D. Gaspar 
DE Molina Cevallos, D. Francisco, D. Alonso, D.^ Ana y D.'' María, sus hijos, 
gocen de la nobleza é hidalguía que gozó D. Francisco de Molina, no embar- 
gante que el dicho D. Gaspar no sea legítimo, y sirvió con 2.400 ducados. 

En 14 de Enero de 1636 declaró S. M. por hijosdalgo de sangre á D. Gregorio 
y D. Gaspar de Henao y Salcedo, vecinos de Barajas. 

En 7 de Abril del mismo año declaró S. M. por hijodalgo á Miguel Merino de 
Morales, vecino de la villa de Manzanares, y á sus hijos y descendientes. 

En 9 de Junio del mismo año declaró. S. M. por hijodalgo á Fernando Pérez 
Cameros, vecino de la villa de la Calzada, y á sus hijos y descendientes. 

En 23 de Junio del mismo año declaró S. M. por hijodalgo á Alonso de 
EviRA Fernández, vecino de la villa de Valdemorillo, y á sus hijos y descen- 
dientes. 

En 9 de Diciembre del mismo año declaró S. M. por hijodalgo á Juan Marín, 
vecino del lugar de Aldeanueva, y á sus hijos y descendientes. 

En 16 del dicho mes y año de 1636 declaró S. M. por hijodalgo á Pedro Pérez 
MuDARRA, vecino de Villarrubia, de junto á Ocaña, y á sus hijos y descendientes. 



(1) Biblioteca de la Real Academia de la Historia.— Co/ecc/on de Grandezas, genealo- 
gías, etc., 1. 1. 

85 



Revista de Historia 

En 9 de Junio de 1637 hizo S. M. merced á D.Juan Rodríguez de Vera, vecino 
de la villa de Tobarra, de que goce de la nobleza de sus antecesores en la forma 
que se hizo con Francisco Rodríguez de Vera, su tío. 

En 18 de Agosto del mismo año declaró S. M. por hijodalgo á Juan de la 
Fuente, vecino de la villa del Corral de Almaguer, y á sus hijos y descendientes. 

En 12 de Diciembre del mismo año declaró S. M. por hijodalgos á Sebastián 
Pérez Voca de Chaves y á D. Martín de Chaves, su hijo, vecinos de la villa de 
Aroche, y á sus hijos y descendientes. 

En 16 del mismo mes y año, declaró S. M. por hijodalgo de sangre á D. Anto- 
nio DE Prado y Villegas, ve ino de Tembleque, y á sus hijos y descendientes. 

En 18 de Mayo de 1638 declaró S. M. por hijodalgo á Juan Cano Ramírez, y 
á sus hijos y descendientes. 

En 8 de Diciembre del mismo año declaró S, M. por hijodalgo á Rodrigo Caro 
CORTEGANE, vecino de la villa de Utrera, y á sus hijos y descendientes. 

En 14 del mismo mes y año declaró S. M. por hijodalgo á Alonso Ximénez 
VICENTE, vecino de la villa de Morón, y á sus hijos y descendientes. 

En 21 de Agosto de 1639 declaró S. M. por hijodalgo á Juan Simón de Monte- 
DiCA, vecino de Villafranca de la Marisma, y á sus hijos y descendientes. 

En el mismo día declaró S. M. por hijodalgo á Andrés Muñoz de Alcaraz, 
vecino de la misma villa, y á sus hijos y descendientes. 

En 1.° de Mayo de 1640 S. M. declara por hijodalgo á Miguel de Mórcate, 
vecino de la villa de Salas de los Infantes, y á sus hijos y descendientes. 

En el mismo día S. M. declaró por hijodalgo á Andrés Núñez de Alvaraz, 
vecino de la misma villa, y á sus hijos y descendientes. 

En 7 de Agosto del mismo año S. M. declaró por hijodalgo á Alvaro Pérez 
Gordillo, vecino de la villa de Zafra, y á sus hijos y descendientes, y sirvió 
con 2.000 ducados. 

En 28 de Noviembre del mismo año de 1640 declaró S. M. por hijodalgo á Lau- 
rencio DEL Barrio Villarreal, vecino de la ciudad de Cuenca, y á sus hijos y 
descendientes. 

En 21 de Mayo de 1641 S. M. declaró por hijosdalgo á Manuel García de 
Valencia y al Licenciado Alonso de Valencia, su hermano, vecinos de la villa 
de Bienvenida, y á los hijos y descendientes del dicho Manuel García de 
Valencia. 

En 12 de Junio del mismo año S. M. declaró por hijodalgo al Licenciado Alvaro 
González Ortiz Florez, vecino de la villa de Rivera del Fresno, y á sus hijos y 
descendientes. 

En 24 del mismo mes y año S. M. declaró por hijodalgo á Juan López de 
Ontiveros, vecino de la villa de Madrid, y á sus hijos y descendientes. 

En 21 de Diciembre de 1642 S. M. declaró por hijodalgo á D. Eugenio Díaz de 
Figueroa y Ubeda, vecino de la villa de Herencia, y á sus hijos y descendientes 
y sirvió con 2.000 ducados. 

En 1.° de Febrero de 1643 S. M. declaró por hijodalgo de sangre á Fernando, 
Ortiz Duran, vecino de la villa de Aceuchal, y á sus hijos y descendientes, y sir- 
vió con 1.000 ducados. 

En 2) de Abril del mismo año declaró S. M. por hijodalgo á Mateo de Moya, 
vecino del lugar de Esquivias, y á sus hijos y descendientes, y sirvió con 2.000 
ducados. 

En 27 de Junio del mismo año S. M. declaró por hijodalgo de sangre á Fer- 

86 



y de Genealogí a Española. 

NANDO SÁNCHEZ CABALLERO Y GUERRERO, vccino de la vüla de Fuente del Maes- 
tre, y á sus hijos y descendientes. 

En 1.° de Julio de dicho año declaró S. M por hijodalgo á Juan González de 
Yanguas, vecino de la villa de Arnedo, y á sus hijos y descendientes. 

En 25 de Mayo de 1645 declaró S. M. por hijodalgo á D. Agustín Pérez Rodrí- 
guez, vecino del lugar de Don Benito, y á sus hijos y descendientes. 

En 6 de Octubre del mismo año declaró S. M. por hijodalgo á D. Cristóbal 
Rodríguez de Villafuerte, vecino de la ciudad de Sevilla, y á sus hijos y des- 
cendientes, y en 18 de Mayo de 1646 se volvió á hacer este despacho, por haber 
mandado el Consejo que se quitase una cláusula. 

En 9 de Noviembre de 1645 declaró S. M. por hijosdalgo á Antonio de Mena 
Barriga y D."* María Polanco de la Fuente, vecinos de la ciudad de Llerena, 
y á sus hijos y descendientes. 

En 30 de Noviembre del mismo año hizo S. M. la merced á Juan González 
Reguilón, y á sus y descendientes, del privilegio de hidalguía que gozó Juan Gon- 
zález Reguilón, su tercer abuelo, y sirvió con 650 ducados de vellón. 

En 2 de Octubre de 1646 S. M. declaró por hijodalgo á Alonso Carbonero 
MuDARRA, vecino de la villa del Corral de Almaguer, y sirvió con 19.000 reales. 

En 22 de Octubre de 1647 S. M. declaró por hijodalgo á Juan Francisco Nava- 
rro DE ZúÑiGA, vecino de la villa de Almagro, y á sus hijos y descendientes. 

En 12 de Mayo de 1648 declaró S. M. á D. Juan Serrano Marín, por descen- 
diente, y comprendido en la ejecutoria de nobleza é hidalguía que ganaron y goza- 
ron D. Andrés Serrano y Pedro Ortega Serrano; y habiéndole puesto contra- 
dicción y mandado retener en el Consejo este privilegio, le hizo S. M. merced, 
en 27 de Febrero de 1650, de que goce de las franquezas que gozan los hidalgos de 
estos reinos, sin perjuicio de su derecho para litigar su nobleza cuando pudiere. 

En 29 de Junio del mismo año de 648 S. M. declaró al Dr. Bartolomé Ramiro 
de Valverde, por descendiente y comprendido en la ejecutoria de nobleza que 
ganaran y gozaran Francisco de Valverde, y los capitanes Francisco y Ber- 
nardo de Valverde, sus hijos. 

En 16 de Noviembre del mismo año declaró S. M. por hijosdalgo á D. Ber- 
nardo y D. Juan Dorado y Cabeza, hermanos, vecinos del lugar de Don 
Benito. 

En 5 de Diciembre de 1649 declaró S. M. por hijosdalgo á Juan de Arreo, y 
Marcos y Andrés de Arreo, sus hijos. 

En 3 de Octubre de 1659 S. M. declaró por hijodalgo á Sebastián de Pinilla, 
y á sus hijos y descendientes. 

En 16 del mismo mes y año hizo S. M. merced á Francisco López Franco y 
Feo, natural de Portugal, residente en los Estados de Flandes, y á sus hijos y des- 
cendientes, de declararlos por hijosdalgo en estos reinos de Castilla. 



(Se continuará.) 



87 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará cuenta de todos los libros españoles y extran- 
jeros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres 
á las que son objeto de nuestra publicación. 

Las antiguas Cortes: el moderno Parlamento: el régimen representativo 
orgánico, por Manuel de BofaruU Romana.— Con este título acaba de 
publicar un hermoso libro de 168 páginas en 8:°, primorosamente editado 
en la tipografía de Archivos, Bibliotecas y Museos, el distinguido y joven 
abogado D. Manuel de Bofarull Romana. Aun cuando el libro, ampliación 
de una tesis doctoral, es principalmente un estudio de Derecho político, 
hace en él su ilustrado autor un erudito y acabado cuadro del desenvolvi- 
miento histórico de nuestras instituciones políticas. 

El Sr. Bofarull después de señalar los Concilios de Toledo, á partir del 
tercero, como asambleas de carácter mixto, y germen, por lo tanto, de las 
Cortes de la Edad Media, estudia cumplida y detenidamente la formación, 
constitución y procedimientos legisladores de las antiguas Cortes en los 
Reinos de Navarra, León, Castilla y Aragón, su quebrantamiento durante la 
dinastía austríaca, como consecuencia del robustecimiento del Poder Real, 
y su desaparición, por fin, bajo el absolutismo de los Borbones. En el des- 
arrollo de todo este estudio, da el Sr. Bofarull muestras de sus no comunes 
conocimientos y de una crítica acertada. Le felicitamos sinceramente y 
agradecemos el envío de la obra. 

* 
* * 

España en la Edad Media, por D. Juan Fernández Amador de los Ríos. 
El doctísimo y erudito catedrático del Instituto de Pamplona, D. Juan Fer- 
nández Amador de los Ríos, autor de notabilísimos trabajos históricos y 
filológicos, ha editado recientemente en Pamplona un libro, en el que se 
ocupa de la Historia medioeval española, desde la invasión de los bárbaros 
hasta la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos. 



y de Genealogía Española. 



Conocida la competencia y erudición iiistórica del Sr. Fernández Ama- 
dor de los Ríos, nos parece inútil encarecer la importancia de esta obra que 
viene á enriquecer la bibliografía histórica española. 



* 



Recherches sur la ville et sur l'Église de Bayonne.Se ha publicado el 
primer tomo de esta obra verdaderamente monumental. Comprende el 
manuscrito del canónigo Rene Veillet, hasta ahora inédito, acompañado de 
numerosas notas, apéndices y aclaraciones, á más de un trabajo genealó- 
gico sobre la familia del autor y multitud de documentos, ordenado todo 
ello por los canónigos honorarios de Bayona y conocidos anticuarios 
M. M. Dubarat y Daranatz. El todo forma un volumen de cerca.de 600 
páginas en folio, con centenares de ilustraciones, mapas, planos, retratos, 
escudos, facsímiles y preciosas viñetas en negro y en color, que consti- 
tuyen un éxito artístico. 

Por haber formado parte de la diócesis de Bayona algunas regiones de 
España, y por el dominio que en el país de Labourd tuvieron los Reyes de 
Navarra, es doblemente interesante para nosotros esta obra admirable, llena 
de biografías, datos y diplomas que pertenecen á nuestra historia nacional. 
Todo en este libro está lleno de interés para los amantes de las viejas cró- 
nicas y para los amigos del arte. 



índice de pruebas de los Caballeros de San Juan dejerusalén (Orden de 
Malta), por el Marqués de Rafal y D. Fernando Suárez de Tangil.— Nues- 
tros distinguidos amigos los señores Marqués de Rafal y Suárez de Tangil 
han tenido la amabilidad de remitirnos un ejemplar de la obra que con este 
título publicaron el pasado año, avalorada con un discreto y erudito prólogo 
del académico Sr. Conde de Cedillo. 

Ni el Sr. Marqués de Rafal ni el Sr. Suárez de Tangil inauguran con 
este trabajo sus tareas literarias. El primero era bien conocido entre los 
amantes de la Historia patria, desde que la enriqueció con su curiosa y 
documentada monografía El Marqués de Rafal y el levantamiento de 
Orihuela en la guerra de sucesión, libro interesante, aportador de datos y 
noticias de valor indubitable; y el segundo había dado gallarda muestra de 
sus raros conocimientos y de crítica acertada en un trabajo de carácter 
ético sobre la Punibilidad de las ideas. 

Los reducidos límites en que forzosamente ha de estrecharse una sen- 
cilla nota bibliográfica dentro de una publicación de esta índole, nos impide 

89 



Revista de Historia 

comentar á nuestro gusto esta relación de los caballeros que vistieron 
el hábito de San Juan en el Gran Priorato de Castilla y León, desde el 
año 1514 hasta nuestros días. Con ella prestan sus autores á la Orden cuyas 
insignias ostentan, y á los cultivadores de los estudios históricos y genea- 
lógicos, un evidente y señalado servicio, cual es el de facilitar al investi- 
gador el dato preciso, la fecha exacta, la indicación segura, y el de remi- 
tirle á un magnífico é inagotable arsenal de noticias para el conocimiento de 
personajes notables y de familias interesantes. 

Escribimos eStas líneas con toda sinceridad, y por lo mismo no hemos 
de ocultar que, á nuestro juicio, el índice hubiera sido más perfecto y más 
simplificado su manejo, si además de seguir el orden alfabético en las ini- 
ciales de los apellidos, lo hubieran seguido también dentro del capítulo que 
corresponde á cada letra, en vez de establecer el cronológico. Con todo, 
repetimos, es servicio meritísimo el prestado al investigador histórico y 
genealógico con la obra de que hemos hecho ligerísima referencia. 

* 

* ♦ 

De hace cien años, por D. Sebastián Mantilla, comandante de Estado 
Mayor.— Este libro comprende una serie de bien escritos artículos publi- 
cados en la Revista de Estudios Militares, y una interesante y extensa bi- 
bliografía para el estudio de la Guerra de la Independencia. 

* 

* * 

México y sus gobernantes, por la Baronesa de Wilson.— Contiene biogra- 
fías, retratos y autógrafos (iconografía completa) con una reseña histórica 
anterior al descubrimiento y conquista.— Dos volúmenes en 4.° 



Los egipcios en la antigüedad, por J. Cáscales y Muñoz, prólogo de 
José Ramón Mélida.— Un tomo en 8.° 

* 

Memorias de Garibaldi, por Alejandro Dumas, traducción de Antonio 
Astort.— Un volumen en 4." mayor. 

* * 

Vuelos arqueológicos (narraciones de arte), por D. Juan Catalina Gar- 
cía.— Un volumen en 8.° 

Teobaldo. 
90 



j; de Genealogía Española. 



REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia, 1912, Febrero.— La biblia visi- 
goda de San Pedro de Cárdena, Dom 
A. Andrés, benedictino de Silos.— Ta- 
blas para comprobación de fechas en 
documentos históricos, Eduardo Save- 
dra,— Inscripción árabe de Azuara, Fran- 
cisco Codera.— \Jn nuevo monumento 
románico en Tarragona, Ángel del Arco. 
Nueva lápida romana del Escurial (Tru- 
gillo), Fidel Fita.— AUar moruno de Ba- 
dajoz, José Ramón Mélida y Fidel Fita. 
Carta inédita del P. Pedro de Rivade- 
ne¡ra,yosé Gómez Centurión.— Warieda- 
dades: la gran caverna del Picosacro, 
nuevas ilustraciones, Fidel Fita.— Cua- 
tro cavernas prehistóricas de Galicia, 
Eladio Oviedo.— El Picosacro de Com- 
postela, nuevos datos, Elias Reyero. — 
Documentos oficiales. 

Euskal-Erria, San Sebastián, 19 1 2.— 
30 de Enero.— Correspondencia episto- 
lar entre D. José Vargas Ponce y D. Juan 
Antonio Moguel sobre etimologías vas- 
congadas (continuación), misceláneas 
históricas recopiladas por el Marqués de 
Soane. 



15 de Febrero.— Ensayo de un padrón 
histórico de Guipúzcoa (continuación), 
Juan Carlos de Guerra. — Correspon- 
dencia epistolar entre D. José Vargas 
Ponce y D.Juan Antonio Moguel (con- 
tinuación), misceláneas históricas reco- 
piladas por el Marqués de Soane. 

Revista de Extremadura, Cáceres, 
Enero- Febrero, 1912.— Reconstrucción 
del Teatro Romano de Mérida, Diplo- 
mática regional, Codicilo del empera- 
dor Carlos V de Alemania y I de Espa- 
ña, Vicente Paredes.— fAemorial y Ad- 
uertencias de lo que toca hazer a cada 
uno de los officiales de vn Príncipe, i4/2d- 
n/mo.— Guadalupe, Miguel de Unamuno. 

Razón y Fe. Madrid, Febrero, 1912.— 
Lorenzo Hervás, sus escritos; dos libros 
en forma de carta sobre la Revolución 
francesa, E. Portillo. 

Estudios militares, Enero de 1912.— 
De hace cien años, Sebastián Mantilla é 
Iruse (continuación).— La Historia de 
España y el Cuerpo de Ingenieros del 
Ejército, Adolfo Aragonés. 

Linajes de Aragón, 1.° Febrero 1912.— 
Título de nobleza y de franquicia á fa- 
vor de Cicot de Ulle, concedido por Ra- 
món Berenguer, año 1154,— Los Bar- 



91 



Revista de Historia 



daxi (continuación), Gregorio García 
C/prés.— Linajes navarros: Navascués, 
Santiago Otero.— Los Alberti de Me- 
norca, Juan Roselló Villalonga, plie- 
go 6.° del Armorial de Vitales. 

15 de Febrero de 1912.— Los Bardaxi 
(conclusión), Gregorio Garcia Ciprés.— 
Linajes navarros: Navascués, Santiago 
Otero. - Notas históricas sobre la Car- 
tuja de Nuestra Señora de las Fuentes, 
Miguel Supervia Lostalé, pliego 7.° del 
Armorial de Vitales. 

La España Moderna, Febrero, 1912.— 
Los españoles en la Revolución francesa, 
Miguel S. Oliver. 

Arcfíivo de Investigaciones Históri- 
cas.— Cavias de D. Diego Hurtado de 
Mendoza (conclusión), M. R. Foulcfié- 
Delbosc. 



REVISTAS EXTRANJERAS 

Rivista Araldica,Roma, Febrero, 1912. 
Araldica del regno itálico, Comfe F. Pa- 
sini Frassoni.— Tres stemin ignoti del 
pórtale di S Maria de Spilimbergo, Fe- 
rruccio Cario Carreri.— Armes des Ar- 



chevéques et Evéquesde France de 1696 
a 1737 d'aprés Chevillard (suite), Eugéne 
Horot.— Vibro D'or > del Ducato di Fe- 
rrara, Comte F. Pasini Frassoni.— Dis- 
sertazione storiche -genealogiche. La 
nacionalité comtoise, P. A. Pidous.— La 
constituzione d'un albergo in Novi Li- 
gure nel 1448, Ambrogio Pesce.—Vamx- 
lie Romane (cont.), Carlos Augusto Ber- 
tini. 

Revue de Gaseogie, Paris, Enero-Fe- 
brero, 1912. — Armagnac et pays du 
Gers (suite), G. Laarent. 

Revue Historique, París, Enero -Fe- 
brero, 1912 —La crise gallicana de 1551, 
Luden Rousier.— Acta de tumultum gal- 
licanorum, Henri Hauser. 

Revue de Études Anciennes, París, 
Enero-Febrero, 1912.— La question de la 
table latine d'Heracle, Ai. Besnier.— 
Questions greco-orientales, A. Cuny. 

Revue des Eludes Basques, París, 
Abril, 1911.— Gacetilla de la Historia de 
Navarra, Arturo Campión.—\\\xs\raz\o- 
nes genealógicas, y. C. de Guerra.— Los 
refranes y sentencias de ]59Q, Julio de 
Ur quijo. 

N. N. 



92 



y de Genealog ía Esp a ñola. 



NOTICIAS OFICIALES 



Real Orden de Damas Nobles de María Luisa.— Por circular fecha 
5 de Febrero último, publicada en la Gaceta de 7 del mismo mes, se anuncia 
el fallecimiento de las siguientes señoras que estaban en posesión de la ban- 
da de la Real Orden de Damas Nobles de María Luisa: S. M. la Reina de Por- 
tugal D." María Pía y las Excmas. Sras. D.'' Agustina Van-Halen y Las- 
quetty, Condesa de Peracamps; D."* Elena Hano y Mac-Mahón, viuda de 
Prendergast, Marquesa de Victoria de las Tunas; D." Teresa Carralón y la 
Rúa, Condesa viuda de Valmaseda; D/ Amalia Justiniani y Núñez de Cas- 
tro, Marquesa de Peñaflorida, y D." Dolores Balanzat, Marquesa viuda de 
Nájera, á fin de que las demás señoras que están en posesión de ella pue- 
dan cumplir lo preceptuado en el art. 7.° de las Constituciones de dicha 
Orden, que dispone «que oiga cada una y mande celebrar una misa por 
cada dama fallecida». 

Nuevos títulos del Reino.— Por Real decreto de 21 de Febrero último 
se ha hecho merced de título del Reino, con la denominación de Condesa de 
la Almádena, á D."* María de la Encarnación Urquijo y Ussía, Urrutia y 
Aldama, Marquesa de Fontalba y de Cubas, Grande de España. 

Títulos vacantes. -Con fecha 13 del pasado mes de Febrero ha sido 
anunciada por segunda vez la vacante del título de Marqués de Feria. 

Cargos palatinos.— Han sido nombrados: Gentiles-hombres de cáma- 
ra CON EJERCICIO Y SERVIDUMBRE, D. Bcmardino de Melgar y Abréu, Quin- 
tana y Álvarez de las Asturias Bohorques, Marqués de San Juan de Piedras 
Albas y de Benavites; D.José López y Nieulant, Gaviria y Villanueva, Mar- 
qués de Perijaá (como primogénito de la Condesa de Atares); D. Fernando 
Quiñones de León y Elduayen, Marqués de Mos y de Valladares; D. Vicente 
Bertrán de Lis y Gurovvsky, Marqués de Bondad Real. Gentiles-hombres 
DE CÁMARA con EJERCICIO: D. Luís Bermúdcz de Castro, teniente coronel de 
Infantería, jefe del batallón cazadores de las Navas; D.Joaquín Ciria, coro- 
nel de Caballería, director de excursiones de la Sociedad Geográfica; don 

93 



Revista de Historia 

Victoriano López-Dóriga, presidente de la Asociación Nacional de Navieros» 
D. Pedro Pastor, Conde de Sepúlveda, D. Segundo Murga, Marqués de 
Murga, y D. Manuel Foronda. Mayordomos de semana: D. José de la Las- 
tra y Romero de Tejada; D. Tomás Sanchiz de Quesada, capitán de Arti- 
llería; D. Cados Larios y Sánchez, Conde del Rincón; D. Justo San Miguel 
y de la Gándara. 

Noticias varias.— El día 5 del pasado mes de Febrero, á las tres de la 
tarde, se celebró en la iglesia de Calatravas la ceremonia de armar caballe- 
ros de la Orden de Montesa al general D. Ramón García Menacho y su hijo 
D. Vicente, al abogado D. Eduardo de Quesada y al comandante de Infan- 
tería, gentil-hombre de S. M., D. José de la Azuela. 

Presidió el Capítulo el Marqués de la Romana; de capellán actuó el 
Sr. Morales de Setién, y de maestro de ceremonias, D. Luis María Jarava. 

Fueron padrinos del general Menacho y del comandante Azuela, el Mar- 
qués de Cruilles; de D. Vicente García Menacho, D. Tomás Sanchiz, y del 
Sr. Quesada, D. Manuel Gruña. 

—El 2 del corriente juraron el cargo de gentiles-hombres de cámara con 
ejercicio, los Sres. Marqueses de Murga, Conde de Sepúlveda, D. Manuel 
Foronda, D. Joaquín de Ciria y el teniente coronel de cazadores de las Na- 
vas, Sr. Bermúdez de Castro. 

Necrología.— El 25 del pasado falleció en esta Corte la excelentísima 
Sra. D.^ Joaquina Rebolledo de Palafox y Guzmán, Marquesa de Navarras 
y de Cañizar, Condesa viuda de Bureta, dama noble de la Orden de María 
Luisa, dama particular de S. M. la Reina D." María Cristina. Era la hija 
segunda de D. Luis Rebolledo de Palafox y Palafox, Marqués de Lazan, de 
Cañizar y Navarras, sobrino del heroico defensor de Zaragoza y de doña 
Antonia de Guzmán y Caballero, Condesa de los Arcos, Grande de España 
de primera clase, de la casa de los Condes de Oñate, Marqueses de Monte- 
alegre. Estuvo casada con D. Mariano de los Dolores López-Fernández de 
Heredia y Fernández de Navarrete, Conde de Bureta, caballero de la Real 
Maestranza de Zaragoza, de cuyo matrimonio no tuvo sucesión. 

—El día 1.° del corriente falleció en esta Corte D.Juan José Herranz y 
Gonzalo, individuo de número de la Real Academia Española y Gran Cruz 
de Isabel la Católica. Estaba casado con D." María de la Caridad Ustáriz y 
Bravo, Condesa de Reparaz. 

L. 



94 



y de Genealogía Es pañola. 



SECCIÓN DE CONSULTAS 



1 .^ Desearía saber si, conforme á las reglas del arte heráldico, todas las 
divisiones de que se compone un escudo de armas deben llamarse cuarte- 
les, y también si existe alguna clasificación de estas divisiones.— A. F. R., 
Sevilla. 

Contestación.— No son, hablando con propiedad, cuarteles de un bla- 
són las distintas partes en que se halle dividido, si cada una de ellas por sí 
sola no forma el escudo de armas de otro linaje, país, dignidad, etc. El con- 
junto de dos ó más blasones independientes forma los cuarteles, por razón 
de alianza, patronato, concesión, dignidad y pretensión. Ejemplos: Los 
Condes de Alcaudete traían por alianza, primero y cuarto cuartel de oro y 
tres fajas de gules, que es de Córdova; segundo y tercero ajedrezado de 
oro y veros de quince puntos, que es de Velasco. La casa de Ayanz trae de 
plata y tres calderos de sable en palo, partido de las cadenas de Navarra 
por concesión. Los Reyes de España traen en su escudo, llamado grande, 
los blasones de los Médicis y Farnesios, por pretensión, á los estados de 
Toscana y Parma, etc. 

Los escudos pueden aparecer divididos, sin que estas divisiones se 
deban llamar cuarteles, en partes iguales y desiguales. Pertenecen á las pri- 
meras las de los blasones llamados porí/í/os, cortados, tronchados, tojados, 
terciados, cuartelados en cruz, cuartelados en sotuer y gironados. Perte- 
necen á las segundas las de los escudos denominados chapes, calzados, 
embrazados, encajados, enclavados, adiestrados y siniestrados. 

2."^ ¿Era necesario en la Edad Media haber sido armado caballero antes 
de mandar fuerzas reales en las campañas?— R. Ll., Barcelona. 

Contestación.— Sabido es que aun cuando la Orden de Caballería la 
conferían no sólo los Reyes, sino los Príncipes, señores y aun los simples 
caballeros, era frecuente que los guerreros más sobresalientes y ganosos de 
fama esperasen á ser armados por su soberano. En tal caso solía retrasarse 

95 



Revista de His toria y de Genealogía Español a. 

la ceremonia, no siendo raro que ésta tuviese lugar bien avanzada la vida y 
después de muy probados los méritos del aspirante en largos y haza- 
ñeros servicios. Así se observa que caudillos famosos que mandaron ejér- 
citos reales en memorables campañas no se hallaban investidos de esta dig- 
nidad. 

Tal sucedió al conde Pero Niño, capitán del rey de Castilla D. Enri- 
que III, cuyos hechos perpetuó su alférez Gutierre Diez de Gomes en la cró- 
nica que del mismo escribió. Por ella sabemos que, á pesar de haber coman- 
dado tropas y galeras castellanas en tres campañas, no fué este insigne 
Capitán armado caballero hasta que regresó á la Corte, después de su excur- 
sión guerrera por Francia é Inglaterra. 

Gutierre Diez de Gomes pone en boca del Rey estas palabras: «Pero 
Niño, yo quiero que seades caballero luego agora.» Á las que contestó el 
Capitán: «Señor, yo pudiera ser armado caballero en otros lugares en que 
otros nobles omes se armaron caballeros según costumbre de aquellas par- 
tidas donde yo he andado; mas fué siempre mi voluntad rescibir esta Orden 
de manos de la vuestra merced, que fechura é crianza soy de la vuestra 
merced.» 

Reunió entonces el Rey á todos sus grandes, y honrándole con una gran 
fiesta, le armó caballero diciéndole: «Pero Niño, mi voluntad es de vos 
poner en muy mayor estado, é de vos enviar en una conquista que vos será 
honrosa é buena.» 

J. A. 



96 




Año 



15 ABRIL 1912 



E\?l5Tñ DE HISTORIñ 

? DE GEHEñLOalñ 

ESPñlSOLñ 



Núm. 3. 



Notas sobre la batalla de las Navas. 



Pocas batallas de la Edad Media han sido consignadas en las crónicas 
antiguas con tan relativa minuciosidad como la de las Navas de Tolosa, 
llamada por los árabes de Al-Icab ó de las Cuestas. El haber concurrido á 
aquella memorable campaña fuerzas extranjeras que la Bula de Inocencio III 
atrajo á la Península, por conferirse honores y gracias de Cruzada á la 
empresa, hizo que, aparte de los cronistas españoles, se ocuparan de tan 
importante acción de guerra, así como de sus preparativos y resultados, 
varios escritores de diferentes países. Se da también el caso, desgraciada- 
mente poco repetido, de que el jefe principal é iniciador de aquel gran 
movimiento bélico, necesario, sin duda, para la defensa de la cristiandad, 
amenazada de cerca por el creciente poder de los almohades, el mismo Rey 
de Castilla, D. Alfonso VIII, escribiera una relación del avance y triunfos 
de los ejércitos de la Cruz, sucesos en que tanta gloria le cabía, aderezada 
en forma de carta llena de cristiano reconocimiento al Sumo Pontífice 
Romano. Esta última circunstancia, que nos proporciona la versión oficial 
de acontecimientos tan granados, no pudo impedir que la fantasía de histo- 
riadores no lejanos á aquel tiempo introdujese ya invenciones patrañeras 
en el relato de la batalla. El mismo Rey Sabio consigna en su Historia la 
aparición de una cruz de vivos colores y otros prodigios de que su bisabuelo 
no hubiera dejado de hacer mención en la referida carta, caso de haber 
acaecido. 

97 7 



Reyísta_ de Historia 

Quedan, sin embargo, por esclarecer muchos puntos y por completar no 
pocos extremos referentes á tan esclarecida victoria, siendo algunos de ellos 
tan principales, como la abstención en la empresa de los Reyes de León y 
Portugal, las verdaderas fuerzas con que concurrieron los de Aragón y 
Navarra, el número de los caballeros leoneses, gallegos y portugueses que 
se hallaron en esta Cruzada, el motivo de la retirada de los extranjeros 
después de la toma de Calatrava, y, sobre todo, la importancia de las bajas 
sufridas por infieles y cristianos, amén del número verdad de los comba- 
tientes en ambos campos. 

Esta penúltima cuestión de los muertos en la batalla de las Navas no es 
fácil llegue á resolverse de una manera racional. El desconcertante número 
de víctimas que los coetáneos adjudican á los dos ejércitos, fijándolas en 
centenares de miles para los moros, y en veinticinco, treinta ó cincuenta 
para los cristianos, desafiara todo intento de razonable explicación. Extre- 
mando la credulidad y descontando lo que prudentemente pueda atribuirse 
á la exageración patriótica y religiosa de los cronistas, podríase reducir el 
desastre sufrido por los agarenos en un tercio y hasta en una mitad, sin que 
por esto dejase de ser grande y definitivo para la causa del imperio Almo- 
hade. Pero lo que nunca habrá medio de acordar con el más elemental racio - 
cinio, es la cifra verdaderamente ridicula de muertos que dicen los cronistas 
sufrió el ejército cristiano. Ni por el pánico y confusión que debieron de 
desmoralizar á las tropas de Aunasir, faltas ciertamente de coesión y disci- 
plina, como bárbaras y no hechas á la táctica europea en su mayor parte, 
ni por la superioridad de las armas defensivas de los nuestros, á que alude 
en cierto pasaje el infante D. Juan Manuel, podrá nunca admitirse que 
aquella multitud asombrosa de guerreros no lograra matar arriba de dos ó 
tres docenas de enemigos. 

Confusos ante afirmación tan inverosímil, algunos historiadores moder- 
nos han querido explicarla por un error de copia de los antiguos códices, 
llegando á suponer que donde los coetáneos aparecen escribiendo veinti- 
cinco ó treinta, debe leerse veinticinco mil ó treinta mil. Esta hipótesis, hoy 
muy extendida, y que por cierto no siguieron Garibay, Zurita, Mariana ni 
Moret, es de todo punto inadmisible, por coincidir en tan escaso número de 
víctimas cristianas cuantos contaron el suceso en el tiempo en que tuvo 
lugar. Por otra parte, el rey D. Alfonso, en su carta á Inocencio III, después 
de fijar en más de cien mil los moros muertos en la batalla y en ciento 
ochenta mil de á caballo los prisioneros, á más de los infantes que dice 
fueron sinnúmero, añade: De egercitu autem Domini quod non sine grandi 
grafiarum actione recitandum est, et quod incredibile est, nisi guia miracu- 

98 



y de Genealogía Española. 

lum esty vix vigínti quinqué cristianí aat trígínta de tota nostro egercitu 
occubuerint{\). 

Con análogas frases de admiración, y atribuyendo siempre á prodigio 
divino tan insignificante pérdida del ejército cristiano, hablan del caso todos 
los cronistas. De los contemporáneos consérvanse las siguientes relaciones: 

La más extensa de todas, que es la del arzobispo de Toledo, D. Rodrigo 
Jiménez de Rada, muy conocida por ser este insigne Prelado uno de los 
padres de nuestra Historia (2). 

La de D. Lucas de Tuy, cuya Crónica fué escrita por mandato de la 
reina D.^ Berenguela en el reinado siguiente. 

La de Arnaldo Amalarico, arzobispo de Narbona, que habiendo acudido 
á la Cruzada, y sido uno de los pocos extranjeros que permanecieron en 
ella después de la toma de Calatrava, dirigió una extensa carta al Abad del 
Císter, dándole cuenta del glorioso triunfo conseguido (3). 

La de Alberico, abad del Monasterio de Tresfuentes de la Orden del 
Císter en el Cronicón que escribió (4). 

La muy sucinta del Maestro Rigordo, médico y cronista de Felipe 
Augusto, rey de Francia (5). 

Las brevísimas de Ricardo de San Germán (6), de Godofredo, monje de 
San Pantaleón de Colonia (7), y de Cesáreo, monje en el Monasterio de 
Heisterbach, de la Orden del Císter (8). 

Pues bien: D. Lucas de Tuy sigue al Arzobispo en la cifra de veinticinco 



(1) Este importantísimo documento, que se conserva en Roma en los Registros de 
Inocencio III, fué copiado y traído á España por Garcilaso de la Vega, embajador en 
aquella Corte de los Reyes Católicos, y publicado por primera vez en Italia por Bosquet y 
Baluyio. Aunque Zurita, Mariana y Tamayo de Salazar tuvieron noticia de él, ninguno lo 
imprimió en España hasta que lo hizo el Marqués de Mondéjar, que lo incluyó en sus 
Memorias históricas de la vida y acciones del rey D. Alonso el Noble. 

(2) Don Martín Jimena publicó en sus Anales Eclesiásticos del Obispado de Jaén una 
relación en castellano de la batalla de las Navas, que halló en un pergamino del Arzobispo, 
que se guardaba en la Cofradía de la Santa Cruz de Vilches. Esta relación coincide á la 
letra con la escrita en latín por Jiménez de Rada desde el capítulo I hasta el XII de su obra 
De Rebus Hispanice. 

(3) Esta carta del famoso Inquisidor, terror de los Albigenses, fué inserta por Fernando 
Ughelo en la Italia Sagrada y por los hermanos Santa Marta en Ja Galia Christiana. 

<4) Aunque fué conocido y utilizado este Cronicón por el autor del Bélgico, por 
Duchesne, Cristóbal Butkens y otros anticuarios, no se publicó íntegro hasta el año 
de 1698 por Godofredo Guillermo Leibricia en la ciudad de Lipsia. 

(5) Escribió la vida de este Monarca, dedicándosela á Luis VIH, su hijo y padre, en 
D.* Blanca, de San Luis. 

<6) Cronicón, publicado por Ughelo en la Italia Sagrada. 

(7) Sus Anales, que terminan en el año 1237, fueron incluidos por Marcardo Frehero en 
el tomo primero de su obra titulada Rerum Germanicarutn. {Edición de Struvio.) 

(8) Milagros Ilustres. 

99 



Revista de Historia 



hombres muertos de los cristianos; el Arzobispo de Narbona, testigo pre- 
sencial como su venerable hermano el de Toledo, dice: Insequti sunt autem 
eos per quaíuor lenguas bene, et tot ex eis occideruní quoque in bello et 
post bellum sunt interfecta sexaginta millia et multa plures existimantur 
fuisse; et quod est valde mirabile, sicut credimus, non sunt de nostris 
mortu quinquaginta. 

El Abad de Tresfuentes, que, como queda indicado, escribió también en 
aquel tiempo, dice: Ceciderunt de illis (de los sarracenos) centum millia, de 
christranis quidem jam plures ceciderant; sed postdemostracionem vexilli 
vix triginta homines ceciderunt. 

Los demás autores citados no fijan número de muertos ni de comba- 
tientes; pero están acordes en atribuir á favor de Dios el triunfo de los 
cristianos, que, según Rigordo hace constar, eran pocos en comparación 
de los enemigos. 

No es extraño que, fundados en tales testimonios, á los que deben unirse 
los no menos formales de los Anales de Toledo y Compostela, multitud de 
autores españoles y extranjeros cuenten la batalla de las Navas de Tolosa 
como hecho milagroso, debido á una directa y eñcacísima intervención de 
la Providencia, que si permitió que en ella murieran dos ó tres docenas de 
cristianos, esta pérdida de vidas, aunque tan pequeña, es lo único que 
puede intrigar al creyente en tal hipótesis (1). 

De todo lo cual se deduce en buena crítica que de no admitir el pro- 
digio dando por buenas las cifras de veinticinco, treinta ó cincuenta cruzados 
muertos, no es posible deducir el verdadero número de los que cayeron en 
tan famosa batalla, partiendo de lo afirmado por los cronistas é historia- 
dores cristianos. Como haré ver más adelante, tampoco los cronistas árabes 
pueden sacarnos de dudas. 

Mas fácilmente es posible discurrir sobre la ausencia de los reyes de 
León y Portugal, que, á pesar de estar tan interesados como el de Castilla, 
y mucho más que el de Navarra en detener la avalancha sarracena, se abs- 
tuvieron de tomar parte en la Cruzada. 

Don Alfonso de León había continuado la política de su padre el rey don 
Fernando, que siempre consideró á Castilla como Estado feudatario suyo. 



(1) Comenzando por el Rey Sabio, la inmensa mayoría de los historiadores, así como 
los apologistas de la Santa Cruz en la fiesta que por tal suceso instituyó el Pontífice y 
muchos de la Virgen Nuestra Señora incluyen la batalla de las Navas entre los milagros 
más sonados. Mondéjar cita, entre otros, á Columeiro, en el Kalendaria Mariano; á Bal- 
singen, en sus Efemérides; á Prioreo, en la Triplicada Corona de la Madre de Dios; á 
Loero, en María Augusta; á Carnei, en su Cronicón; á Briei, en el Cronicón Universal; á 
Doménico, en su Historia Eclesiástica, etc. 

100 



3^ de Genealogía Española. 



y aunque obligado varias veces á renunciar tales pretensiones, y casado 
luego con D/ Berenguela, hija de Alfonso VIII (1), jamás miró con buenos 
ojos á su suegro y siempre anduvo buscando la ayuda del Rey de Navarra 
para hacede la guerra. 

El carácter valiente y animoso de este Rey de León, que fué un gran 
militar y llevó sus estandartes en atrevidas campañas hasta la parte baja de 
Extremadura, no permiten atribuir á miras pusilánimes ni á blandura con 
los moros su ausencia de la Cruzada. Cabe, en cambio, suponer, habida 
cuenta del rencor que abrigaba contra Castilla y de la tenacidad con que 
continuó alimentando en su corazón este sentimiento, aun en los tiempos 
de su hijo D. Fernando, que, efectivamente, trató de aprovechar las cir- 
cunstancias, como generalmente se cree, para desquitarse de pasadas 
derrotas. Y esto, aun no dando pleno crédito á la aseveración de Alberico 
de que mientras se efectuaba el avance de los Ejércitos cristianos hacia 
Andalucía, el Monarca leonés talaba la tierra de «u vecino y pariente. 
Quizá desconfiando del triunfo de los cruzados, y teniendo, por otra parte, 
gran fe en sus propias fuerzas, reservábase para desplegar su energía y 
valor al frente de toda la España cristiana, después de un nuevo Guada- 
lete que el formidable poder de los almohades autorizaba á sospechar. 

De muy distinto modo paréceme que debe juzgarse al rey de Portugal, 
Alfonso II, con quien los historiadores, comprendiéndolo en las mismas 
censuras que al de León, han sido injustos. Y es curioso observar que tal 
vez nació este juicio desfavorable t^n universalmente seguido de un cro- 
nista portugués, como fué Duarte Núñez de León, que después de atribuir 
á envidia y mala voluntad la actitud de Alfonso II, afirma que no fué á la 
Cruzada ni se escribe le enviase socorros (2) (al rey de Castilla). 

Pero estudiando los anales de aquellos años y de los inmediatos ante- 
riores, se viene en conocimiento de cuan distintas debieron de ser las in- 
tenciones de los dos Reyes, el de León y el de Portugal. Adviértese, ante 
todo, que el último, en oposición á lo realizado por el primero, no había 
hecho la guerra al castellano, con cuya hija hacía poco había contraído 



(1) Sabido es que este matrimonio, celebrado en 1198, fué declarado nulo por el Papa, 
á causa del parentesco que unía á los contrayentes, que eran primos segundos. Después 
de algunos años de resistencia á los mandatos pontificios, separáronse D. Alfonso y doña 
Berenguela, que no eran novicios en estos achaques, pues uno y otra habían creído estar 
casados anteriormente con D.^ Teresa de Portugal y Conrado de Suavia, respectiva- 
mente, cuando también el Papa declaró nulas ambas uniones, por idéntica razón de 
parentesco. 

(2) Primeira parte das Clironicas dos Reis de Portugal. En Lisboa, impresa por Pedro 
Crosbecx. 

101 



Revista de Historia 

matrimonio. Portugal se halló en paz con Castilla una vez disuelta la fugaz 
alianza que el padre de Alfonso II, el rey D. Sancho, concertó con León y 
Aragón, alianza en que este Rey entró de mala gana, y nada hizo eficaz 
contra Castilla. Se ve también que el Rey lusitano, lejos de aprovecharse 
de la Cruzada para su propio engrandecimiento, como dice Alberico del 
leonés, permaneció quieto en sus Estados, harto revueltos por sus hermanas, 
que poco después tantas dificultades le suscitaron, y atento á defenderlos 
de la codicia del de León, que no sabía distinguir de fronteras cuando salía 
á campaña y era temible enemigo para Portugal. 

Este último motivo téngole por muy poderoso, si no ya suficiente, para 
explicar la ausencia personal en las Navas de Alfonso II. Y digo personal 
porque es el caso que envió un importante contingente de caballeros y de 
nfantes, del que parecen olvidarse los que le acusan de haber faltado á sus, 
deberes de Príncipe cristiano. Consta esto por el arzobispo D. Rodrigo, 
que escribió: Vinieron también á la misma ciudad (Toledo, donde se re- 
unieron los cruzados) muchos caballeros de las partes de Portugal y co- 
piosa muchedumbre de infantes, que con admirable agilidad sufrieron los 
trabajos de la jornada y acometían con valeroso Ímpetu. 

Y no fueron sólo caballeros y copiosa muchedumbre de hombres á pie 
los que del vecino reino concurrieron á tan gloriosa empresa; asistió tam- 
bién, y probablemente como General suyo y en representación del Monarca, 
un Infante de Portugal. El Abad de Tresfuentes consignó: Tres vero reges 
de Castella, de Aragone etde Nauarreis e/ooMiCELLUs Portagallice venerunt 
et ceperunt Alarchios et allia tria Catachoma Beneventum ei Petram- 
Bonam. 

Ahora bien: Carlos Dufresne, en su Glosario de la media é ínfima lati- 
nidad, prueba que la palabra domicellus, correspondiente á la castellana 
doncel que aquí se aplicaba á los hijos de los caballeros, fuera de España 
servía solamente para designar á los hijos de los Reyes. Por lo que es evi- 
dente que Alberico quiso referirse á un Infante. 

El Marqués de Mondéjar opone á este supuesto el ser imposible que 
Alfonso II, cuyo matrimonio se efectuó en 1208, tuviese un hijo en edad de 
ir á la guerra. Pero olvida el sabio procer que por aquellos tiempos vivía, 
y en toda la fuerza de la edad, que empleó en guerreras y caballeres- 
cas empresas, un tío carnal del Rey lusitano, hermano de su padre don 
Sancho, el infante de Portugal D. Fernando, conde de Flandes por el 
derecho de su mujer D.^ Juana, hija y heredera de Balduino, emperador 
de Constantinopla. 

Este D. Fernando, que tres años después se halló en la batalla de Bo- 

102 



y de Genealogía Es pañola. 

vinas, junto á la ciudad de Tornay, en la que fué hecho prisionero por el 
Rey de Francia, vencedor en aquella jornada del emperador Otón, paré- 
ceme verosímil que fuera el Infante aludido por Alberico. De donde resul- 
taría que Portugal concurrió á la gloriosa expedición, según testimonios de 
coetáneos y testigos, con muchos caballeros, copiosa muchedumbre de In- 
fantes y un Príncipe de la Real familia, el único, aparte del Monarca, que 
estaba en edad de tomar las armas. 

Véase cuan de ligero afirmó Núñez de León la ausencia en la Cruzada 
de todo auxilio portugués. El mismo cronista consignó en otra parte de su 
relación que: muchos caballeros portugueses se hallaron en ella (en la ba- 
talla de las Navas), según se halla en Memorias de Castilla y de Portugal. 

Joaquín Argamasilla de la Cerda. 
(Se continuará.) 



103 



Revista de Historia 



MAESTRANZiS DE CABALLERÍA SUPRIMIDAS 



Estimuladas por la ciudad de Sevilla, que obtuvo del rey Felipe V pri- 
vilegios que la permitían continuar con los ejercicios propios de la noble 
profesión de la Caballería, otras ciudades principales de Andalucía acu- 
dieron presurosas ante la Junta de Caballería del Reino, creada por aquel 
Rey por sus Reales cédulas de 4 de Marzo de 1725 y 9 de Mayo de 1726, 
con inhibición absoluta de todos los Consejos y Tribunales del Reino, en 
solicitud de los mismos fueros y privilegios que se concedían á aquella 
ciudad, á fin de continuar unas y organizar de nuevo otras, las Maestranzas 
de los Caballeros de su vecindad. La formación de dicha Junta de Caba- 
llería obedeció á la necesidad de restablecer la cría de caballos en toda 
España, pero especialmente en Andalucía, Murcia y Extremadura, que por 
lo visto había llegado al estado más lamentable, originándose una gran 
escasez de caballos para las necesidades de los institutos militares de Caba- 
llería y servicio de la Real Casa. 

Parece ser que la decadencia de las Maestranzas traía por origen las 
repetidas leyes promulgadas por los Reyes— como las Pragmáticas de 27 de 
Octubre de 1603, de 10 de Enero de 1682, de 17 de Julio de 1694 y de 4 de 
Mayo de 1713,— por las que se prohibía el uso de las armas cortas de fuego, 
como pistolas de arzón, trabucos y carabinas que no llegasen á la marca de 
una vara el cañón, bajo las gravísimas penas, al noble, de seis años de presi- 
dio con privación de oficios y puestos honoríficos, quedando á más inhabili- 
tados para obtenerlos en lo sucesivo; medidas tomadas para evitarlas muer- 
tes y heridas que se sucedían. Asimismo otra causa de decadencia fué la obli- 
gatoria mudanza del traje de golilla, usado antiguamente, que se consideraba, 

104 



y de Genealogía Española. 

junto con las pistolas de arzón, como precisas para la profesión de la jineta: 
y el desuso de las antiguas costumbres de armas y vestido habían llegado 
á anular los ejercicios de la jineta en las fiestas de plaza, torneos, juegos 
de cañas y demás que servían, tanto para adiestrar á la Nobleza en el 
manejo de los caballos, como para proporcionar honesta diversión á los 
que la ejercían y al público de las ciudades. Curiosísimas y muy interesan- 
tes son las descripciones de estas fiestas que desde la Edad Media eran las 
más particulares en las principales ciudades de España, especialmente de 
Andalucía; pero, aunque con sentimiento, renuncio á copiar alguna, por no 
ser mi objeto en este artículo referirme á ellas, ni la índole del mismo me 
permite extenderme á consignarlas con detalle; ñestas que, además de tener 
lugar en los días de los Patronos de los pueblos y Carnaval, se hacían con 
el mayor lujo y ostentación en las ocasiones de nacimientos de Príncipes y 
en las proclamaciones solemnes de los Reyes, en cuyas festividades, no 
obstante las leyes del Reino, que se oponían al uso de telas ricas, bordados 
de oro y plata, engarces de piedras preciosas en los trajes y sombreros, los 
caballeros que en ellas tomaban parte procuraban competir en riqueza y 
ostentación, tanto en los vestidos y tocados que adornaban con vistosas 
plumas de colores, los mismos que los de sus libreas, como en sus cabalga- 
duras, enjaezadas con arneses adornados con metales preciosos, dando 
un cuadro tal de lujo, riqueza y alegría como muy raramente se ve en estos 
tiempos, en las fiestas públicas: de éstas, corren impresas curiosísimas y 
detalladas relaciones de gran valor bibliográfico por su rareza (1). 

La causa de la decadencia de las Hermandades ó Cofradías de caba- 
lleros de las ciudades que las tenían, se manifiestan también, de acuerdo 
con lo ya dicho, en las representaciones que hicieron ante la Junta de Caba- 
llería, como más adelante referiré; pero antes me permito recordar el origen 
oficial de estas Instituciones, omitiendo ahora consignar las antiguas cos- 
tumbres de festejar y adiestrarse la juventud noble en su obligatorio ejer- 
cicio de armas y caballos. La primera iniciativa Real, después de arrojados 
completamente los moros de España y terminada la reconquista, se contiene 
en las órdenes circulares que el rey Felipe 11 mandó enviar en el mes de 
Septiembre de 1572 á varias ciudades importantes de los Reinos de Anda- 
lucía, en cuyo texto aludía á los antiguos usos y ejercicios de las armas 
que mantenían dispuesta y aparejada la Nobleza para el servicio Real y de 
la causa pública, cosa que con la paz y ocio de tantos años y por otras 



(1) El Excmo. Sr. Duque de T'Serclaes posee muchísimas de estas relaciones en su 
riquísima biblioteca. 

105 8 



Revista de Historia 

ocupaciones é impedimentos había cesado, estando ya los caballeros sin 
armas ni caballos y con escaso conocimiento de los actos militares, y man- 
daba por aquellas órdenes, que inmediatamente se juntasen en ayuntamiento, 
llamando á él, además de los regidores y personas del cabildo, algunos otros 
caballeros celosos del Real servicio, del bien público y del honor de su 
estado, para tratar de instituir una Cofradía con el referido objeto, bajo la 
advocación de algún Santo y con la obligación de establecer ordenanzas 
por las cuales se fijasen días señalados para la celebración de justas, 
torneos, juegos de cañas y otros ejercicios militares, celando los Corregi- 
dores y Justicias que no se descuidase el efectuarlo. 

Sevilla, según relata el Sr. León y Manjón, secretario de la Real Maes- 
tranza (1), recibió esta Real orden del rey Felipe II el año 1572, recomen- 
dando en ella la práctica de los ejercicios ecuestres, la que no tenía aplica- 
ción en aquella ciudad, por tener ya una Hermandad que, desde tiempo 
inmemorial, bajo la advocación del santo rey Hermenegildo, servía para 
adiestrar á su nobleza en esta práctica de la caballería. Dicha Real orden 
fué también comunicada á las ciudades andaluzas Córdoba, Antequera, Jerez 
de la Frontera y Granada; quizá también á Jaén, Baeza, Málaga y otras: 
Antequera, como luego se expresará con más extensión, la recibió con 
fecha 6 de Septiembre de 1572; Jerez de la Frontera cultivaba ya, con gran 
fama de la bondad de sus caballos y de jinetes habilísimos en el manejo de 
aquéllos, los juegos de cañas, aprendidos de los moros, sus vecinos, en el que 
tenían método especialísimo de jugarlas cara á cara, lo que les fué prohi- 
bido por una ejecutoria dada por el Consejo Real á propuesta del doctor 
Pérez Manuel el año 1600 y á consecuencia de desgracias que ocurrieron en 
la plaza del Arenal en los caballeros de uno y otro bando, ó sean de los 
linajes de Villavicencios y Dávilas, en que estaban divididos todos los 
nobles, y de los que en trabajo particular me ocuparé con mayor extensión; 
recibió, pues. Jerez la Real orden con fecha 10 de Septiembre de aquel año, 
y, como dejo dicho, tampoco le comprendía, por estar en uso el ejercicio de 
las armas y caballos, y puesta de acuerdo con la ciudad de Córdoba, su 
hermana, respondieron á la orden Real que sería perjudicial en ellas su esta- 
blecimiento tal como se ordenaba, á causa de ser mucha la nobleza de 
ambas ciudades que recaía, en general, en sujetos pobres, para quienes sería 
afrenta no ser tenidos por cofrades y no poder alternar con los más ricos; 
no por esto dejaba de adiestrarse su nobleza con frecuentes ejercicios para 



(1) Historial de fiestas y donativos. índice de los Caballeros y Reglamento de unifor- 
midad de la Real Maestranza de Sev/7/a.— Madrid, 1909. 

106 



y de Genealogí a Española. 

montar á caballo y salir á la defensa de la importante ciudad de Cádiz y 
las costas, siempre en peligro de piratas y enemigos de la Corona. 

La ciudad de Granada recibió también las órdenes de Felipe II, y más 
adelante de su hijo Felipe III, y parece que desde entonces tuvo princi- 
pio la Hermandad de Maestranza, que ya en 11 de Enero de 1686 tenía 
sus Constituciones impresas, con licencia de D. Juan Gutiérrez de Henes- 
trosa y Córdoba, caballero del Orden de Alcántara, oidor de la Real Chan- 
cillería, juez de imprentas, y que fueron aprobadas en Cabildo que hizo la 
ciudad en aquella fecha; haciéndose desde entonces las elecciones para ele- 
gir hermano mayor y demás oficiales de la Maestranza anualmente, y eje- 
cutándose las fiestas religiosas y de caballos, el día después de la Con- 
cepción, bajo la advocación de Nuestra Señora del Triunfo, patrona que 
eligió la Hermandad, 

En Ronda, que recibió la Real cédula fecha en Madrid á 6 de Septiembre 
de 1572, se reunió su Ayuntamiento y nobleza el día 3 de Agosto de 1573, y 
nombró por titular á Nuestra Señora de Gracia, datando de entonces, según 
se le concedió, con el privilegio de erección de Maestranza, como luego 
veremos, la antigüedad de aquella fecha, no obstante ser de las últimas 
reorganizadas. 

Volviendo á Sevilla, que, como ya dije, dio la norma, aunque constituida 
en Hermandad de Maestranza por iniciativa del Marqués de la Algaba 
en 1670, había llegado con la guerra, y por las causas más arriba expresa- 
das, á su casi desaparición; fué reconstituida el 12 de Noviembre de 1725 
con 36 caballeros, los que obtuvieron una orden para el Asistente dada por 
el Real Consejo y Junta de Caballería del Reino, trasladándole la gracia 
de S. M. permitiéndoles el uso de pistolas de arzón para los ejercicios, que 
detalladamente nos refiere el Sr. León y Manjón en t\ Historial de festejos] 
alcanzando más adelante por Real cédula de 2 de Junio de 1730 el grande 
honor de que fuesen sus Hermanos Mayores, para lo sucesivo, uno de los 
señores Infantes, y el primero lo fué D. Felipe, hijo del Rey, señalándole 
jurisdicción privativa, y como juez conservador al Asistente de la ciudad; 
también se les concedió el uniforme de grana, con galones, chupas y vueltas 
de glasé de plata, que usó en las fiestas reales con motivo de la jornada del 
Rey en Andalucía el año 1729, no obstante las pragmáticas que lo prohibían, 
y en la misma forma que lo usaban los oficiales del Ejército, y se le con- 
cedió además dos fiestas de toros de vara larga. 

Aunque no es mi ánimo suscitar cuestiones de precedencias, creo leal- 
mente, como el Sr. León y Manjón, que desde esta Real cédula empieza ver- 
daderamente el carácter oficial de las Maestranzas. 

107 



Revista de Historia 

Sabida en Granada la reconstitución de la Maestranza de Sevilla con 
nuevos privilegios y la licencia dada á ésta por Real decreto de 25 de 
Octubre de 1725, se reunió su Maestranza, que entonces la constituían los 
Sres. D. Francisco Cañaveral y Córdoba, D. Juan Barona de Alarcón y 
Salazar, D. Francisco de Teruel y Cepeda, el Marqués de Casablanca, don 
José Ponce de León y D.José Velázquez y Alarcón, este último secretario, 
y escribieron en 28 de Enero de 1726 al Corregidor, que era entonces de la 
ciudad, D. Juan Jerónimo Blancas, diciéndole que había celebrado Junta la 
Hermandad para oir la respuesta de los caballeros comisionados que se le 
habían despachado, suplicándole consultase á S. M. en igual forma que el 
Conde de Ripalda, Asistente de Sevilla, hizo á la Junta de Caballería, soli- 
citando licencia para usar á caballo pistolas de arzón; pareció bien al Corre- 
gidor, que dio traslado de la carta el mismo día, y ya en otra de 2 de Abril 
participaba el secretario de la Junta de Caballería del Reino, D. Francisco 
de Velasco, la resolución de S. M. á consulta de la Junta de 3 de Marza 
anterior, concediendo á la Maestranza de Granada el uso de pistolas de 
arzón en la misma conformidad que á Sevilla; después, en 19 de Febrero 
de 1739, obtuvo todos los demás privilegios concedidos á esta última hasta 
entonces. 

Puedo afirmar, en presencia de los documentos oficiales que he visto y 
extractado para este artículo, que en 1726 no se consideraban como sub- 
sistentes sino las Maestranzas de Sevilla y Granada. 



* 



Empiezo á entrar de lleno en el objeto de este trabajo, limitándome á 
tratar de las Maestranzas suprimidas. Empezaré por la de Carmona, que á 
consecuencia de su pretensión de fueros en 5 de Septiembre de 1728, hubo 
consulta elevada al Rey, por la Junta de Caballería del Reino, compuesta de 
los Sres. D. Pascual de Villacampa, D. Sebastián García Romero y D. Juan 
de Cereceda, en la que le expresan: que el corregidor de la ciudad de Car- 
mona, D. Diego Luis de Arriaga y San Martin, ha representado que en lo 
antiguo hubo en aquella ciudad hermandad de Maestranza, como la de 
Sevilla, y una y otra decaecieron por la novedad de trajes, y que sabiendo 
se ha vuelto á restablecer la de Sevilla, desea Carmona se ejecute allí lo 
mismo, á cuyo fin se ha tratado de ello con eficacia, juntándose los de la 
primera nobleza, y alistándose número competente nombrado por Hermano 

108 



y de Genealogía Española. 

mayor á D. Pedro José de Rueda... (1 ) que, visto en la Junta con lo que infor- 
mó el Asistente de Sevilla, debe poner en la Real consideración de S. M. que 
por resolución á consultas de 19 de Abril y 22 de Septiembre del año 
pasado y 3 de Marzo del presente, se sirvió V. M. conceder á las ciudades 
de Sevilla y Granada licencia para que lleven pistolas de arzón los caba- 
lleros de la Maestranza, cuando vayan á hacer los ejercicios, con la cali- 
dad de que sólo sea y se entienda para el acto de los mismos ejercicios; y 



(1) Don Pedro José de Rueda, primer Hermano Mayor de la Maestranza de Carmena; 
por su distinguida generación y condiciones personales, merecía seguramente la elección 
que de él se hizo para llevarla más alta representación del Cuerpo: era caballero de la Orden 
de Alcántara, en la que se cruzó el año 1700; nació en Carmona el 16 de Abril de 1679, fué 
hijo de los Sres. D. Diego de Rueda y Mendoza, caballero del Orden de Santiago, Regidor 
perpetuo de la ciudad, cuyo oficio heredó D. Pedro, y de D.* María de Porres y Silva, que 
era natural de Brozas en Extremadura, hija de D. Pedro de Porres Maraver y Silva, caba- 
llero del Orden de Santiago, Conde de Canilleros, y de D.^ María Francisca de Montema- 
yor, ambos de ilustres Casas extremeñas; nieto de D. Fernando de Rueda y Mendoza, 
Regidor de Carmona, y de D.^ Mariana de Saavedra, hermana de Fr. D. Alonso de Soto- 
mayor, Obispo de Barcelona, hijos de D. García de Sotomayor, Regidor perpetuo de Car- 
mona, y de D.^^ Beatriz Castellanos; bisnieto de D.Juan de Rueda de Mendoza y de doña 
Beatriz de Rueda de Mendoza, su mujer. 

Esta familia de Rueda existe en Carmona, según las noticias que de ella da D. Manuel 
Fernández López, en la Historia de la Ciudad de Carmona (Sevilla, 1886, pág. 384), desde 
fines del siglo XIV, en que Diego de Rueda, que era de la Casa solar de los Señores y Aba- 
des de Rueda, bajó á Carmona y casó allí con D.^ María Rodríguez de Mendoza, hija de 
Arnao de Tolozán, Alcalde mayor de Sevilla, y de D.^ Sancha de Mendoza, Camarera de la 
Reina. Eran cabeza de bando en las parcialidades que movían los Grandes en Andalucía 
en el siglo XV. El más distinguido del linaje, entre otros muchos celebrados militares y 
varones ilustres en otros ejercicios, fué Luis de Rueda, Alcaide que fué de Oran, después 
que dejaron el mando los Condes de Alcaudete. No sólo nos cuenta sus hazañas dicho 
autor, también se detiene á referirlas, D. Francisco Javier Cabreros, en la Vida de San 
Teodomiro mártir, natural y patrono de la Ciudad de Carmona (Madrid, año de 1805, pá- 
gina 41) y dice, que de sus acciones se hicieron informaciones jurídicas para su hermano 
el R. P. Fr. Francisco de Rueda, religioso del Orden de San Agustín, sujeto de mucha lite- 
ratura que obtuvo distintas prelacias. 

El citado D. Pedro José de Rueda era el Señor de la Casa y mayorazgo de su apellido; 
fué Regidor perpetuo de preeminencia. Alguacil mayor de Carmona y Alcalde de la Her- 
mandad por el estado noble; estuvo casado con D.^ Ana Barrientos y Rueda, su prima 
hermana, hija de D. Francisco Barrientos y Lugo, Alcalde de la Hermandad por el estado 
noble de Carmona y de D.^ María Bernabela Rueda Saavedra, de cuyo matrimonio fueron 
hijos: D.^ Ana Josefa de Rueda, que casó con D. Antoaio Fernández de Córdoba y de la 
Cerda, señor del Toconar, según dice el Sr. F. de Béthencourt en su Historia Genealógica 
y Heráldica de la ¡Monarquía Española (t. VIH, pág. 454); D. Diego Luis de Rueda, que su- 
cedió en la Casa, Regidor perpetuo de Carmona y Maestrante de Sevilla; D. Francisco 
María de Rueda, caballero de Justicia en la Orden de San Juan, Comendador de Castro- 
nuño, Alcolea, Tocina Robayn, Procurador general de la Orden en Andalucía, Bailío de 
Negroponto, Gran Cruz y Chanciller de la misma Religión; D.^ Ana María de Rueda, monja 
en el convento de la Trinidad en Carmona, y D.=* María de Gracia Rueda. 

Ariiias de Raeda.— De gules !'>s dos bezantes de plata, cargado cada uno de tres 
¿andas de oro; la bordura de azur, cargada de ocho flores de lis de oro. 

109 



Revista de Historia 

respecto de que uno de los principales motivos que V. M. tuvo para esta 
concesión fué el que sirviese de estímulo á las demás ciudades de los rei- 
nos de Andalucía para que volviesen á restablecer sus antiguas Maestran- 
zas, por lo mucho que se consideró conduelan para conseguir el aumento 
y conservación de la cria y casta de caballos. Debió merecer esta con- 
sulta la aprobación de S. M., cuando puso de su mano su decreto al 
margen: como parece y assi lo he mandado, rubricado: y en su consecuen- 
cia se dio la siguiente orden, por el Secretario de la Junta de Caballería 
del Reino: 

«En carta de 30 dejullio de este a.» representó V. S. que deseando esa 
Ziudad imitar á la de Seuilla en el noble Arte de andar á Cauallo hauiendo 
tenido en lo antiguo Maestranza como subzedió á la referida de Seuilla, y 
descaezidose (sic) después en igual forma, y que hauiéndose empezado á 
restablezer en ella deseaba esa Ziud, executar lo mismo, á cuyo fin se hauía 
tratado con eficazia, y juntádose los de la primera nobleza, y q. en su con- 
sequenzia se alistaron número competente, y nombraron por hermano mJ á 
D." Pedro Joseph de Rueda, Cauallero del orden de Alcántara, uno de los 
primeros de esa Ziudad, hauiéndose de arreglar las ordenanzas en la misma 
forma que en Seuilla 1 como se está executando | pero q. faltando el per- 
miso para poner las pistolas de Arzón como adorno ynexcusable á la silla 
de Brida que han de usar por la correspondenzia á los traxes; Suplicó V. S. 
á la Junta que respecto de concurrir en esa Ziudad las mismas zircunstan- 
cias, y tener ygual nobleza que la de Seuilla se siruiese hacerlo presente 
á S. M. á fin de que consiguiesen el mismo honor como los de la herman- 
dad de la Maestranza de ella en el permiso de las Pistolas sin emvargo de 
la pracmática, en que no contemplaua V. S. el más leue ynconbeniente 
antes sí el logro de que se finalizase esta obra tan útil á la cría de Caua- 
Uos, como también á la Gente noble á fin de que se abilitase en un arte tan 
propio de los que lo son; Y enterado el Rey de todo lo referido y de lo 
demás que la Junta de Cauallería del Reyno puso en su Real notizia; por 
resoluzión á consulta de ella de 5 de Sept^ del año próximo pasado, ha 
venido S. M. en conzeder lizenzia á los Caualleros de la Maestranza de esa 
Ziudad para que lleben Pistolas de Arzón á Cauallo quando vaian ha hacer 
los exercicios en la misma conformidad que se sirvió su Mg.'i concederlo á 
la de Seuilla; de cuya Real Deliveración participo á V. S. de Acuerdo de la 
Junta á fin que enterando de ella á los Cavalleros de la Maestranza no se 
retarde por falta de este requisito poner en práctica esta Noble hermandad 
como lo espera la Junta de su zelo por lo ymportante que es á la buena 
enseñanza de la Jubentud y restauración de la cría y casta de Cauallos que 

lio 



y de Genealogía Española. 

tan perdida se alia. Dios g.^e á V. S. m. a. como deseo. M.^ 16 de Diz.^e de 
1727.=S.' D." Diego Luis de Arriaga y S." Martín. Carmona.» 

Obtuvo los privilegios esta Maestranza de Carmona por Real Cédula 
de 21 de Marzo de 1732, rigiéndose desde entonces por las Ordenanzas de 
la de Sevilla (1). 

Juan Moreno de Guerra. 

(Se continuará.) 



(1) El Excmo. Sr. Duque de T'Serclaes conserva en su rica colección de libros raros 
una edición particular que liizo la Maestranza de Carmona, de sus Ordenanzas. 



111 



Revista de Historia 



CRÓNICA BIBLIOGRÁFICA 



Estos días ha hecho su aparición un hermoso libro, amigo antiguo 
y predilecto de los amantes de la Historia. Me refiero al tomo IX de la 
monumental Historia genealógica y heráldica de la Monarquía española, 
Casa Real y Grandes de España, que publica el erudito académico don 
Francisco Fernández de Béthencourt. 

Yo he tenido este libro en mis manos con fervor de aficionado, y sin 
tiempo para terminar de saborear toda su extensa y nutrida paginación, 
tengo que escribir estas líneas con apremios del impresor y en reducido 
espacio. 

Si las estrechas proporciones en que forzosamente ha de encerrarse 
esta noticia dentro de una publicación de esta índole, me permitiesen 
bosquejar una ligera semblanza de la personalidad científica del señor 
Béthencourt, creo que me costaría poco trabajo demostrar que no es sola- 
mente el insigne historiador de la Grandeza de España un sabio más en el 
campo de la Historia patria, sino que le cabe en justicia, el preciado 
dictado de restaurador de un género de estudios olvidados, ó lo que es 
peor, bastardeados por una mala tradición. 

De igual manera que el príncipe de los genealogistas españoles, el 
inolvidable D. Luis de Salazar y Castro, tuvo que romper en los finales del 
siglo XVII y en los comienzos de la decimoctava centuria todas las fábulas 
que acumularon y tejieron los poco escrupulosos licenciados de aquel 
tiempo, así el Sr. Béthencourt, al recoger dignamente la herencia y prolon- 
gar en él la personalidad del asombroso historiador de la Casa de Lara, 
tuvo también que dejar á un lado la maraña intrincada é inconexa de noti- 
cias absurdas, cuando no perturbadoras, que nos legaron los memorialistas 
y reyes de armas del siglo XVIII, y aun los que en tiempos posteriores han 

112 



y de Ge ne alogía Española. 

continuado explotando el campo, siempre abonado para este linaje de 
explotaciones, de las pueriles vanidades. 

En los albores de su vida literaria, en plena juventud y en época que 
parece la menos propicia á este género de estudios, que más requieren 
paciencia de benedictino que galas de la fantasía, escribió ya el señor 
Béthencourt un excelente Nobiliario y blasón de Canarias, obra completí- 
sima que componen siete tomos, acabado historial de la nobleza de aquellas 
islas, de aquellas islas que conquistó su esclarecido ascendiente Juan de 
Béthencourt, héroe de tradicionales hazañas y de legendarias empresas. 

Fuera de esta primera obra de su juventud, las demás que ha producido 
la pluma fecunda del docto académico son sobradamente conocidas para 
que en este lugar haya que revelarlas. Gracias á sus Anales de la Nobleza 
de España, que publicó de 1880 á 1890, seccionados en nobleza que osten- 
taba la Grandeza de España, títulos de Castilla y Nobleza no titulada, fué 
la historia de las familias nobiliarias purificándose de las numerosas patra- 
ñas que la obscurecían y aclarándose á la luz de una crítica serena. Gracias 
á sus frecuentes trabajos en diversas publicaciones — algunos de los cuales 
fueron coleccionados en un interesante libro que modestamente tituló Para 
cuatro amigos ~\a. Genealogía y la Heráldica, ramas importantísimas y 
valiosos auxiliares de la Historia, fueron rehabilitadas en el puesto de 
honor que les corresponde. Y gracias también á su iniciativa se dictaron 
disposiciones legislativas conducentes á este fin reivindicador y patriótico. 

Pero toda esta obra de infatigable investigador, que bastara por sí sola 
para llenar la vida de un hombre, no fué para el Sr. Béthencourt otra cosa 
que los cimientos que habían de servirle para edificar el magno monu- 
mento cuya continuación motiva estos renglones, ese magnífico arsenal de 
noticias históricas, labor ímproba realizada en la compulsa de documentos, 
desentrañando códices, depurando cronicones y conquistando, á fuerza de 
constancia y energía, el riquísimo tesoro que guardan los abandonados 
archivos. Labor ímproba en la que no sé qué admirar más, si el caudal de 
erudición que representa, lo acertado y luminoso de la crítica ó la brillantez 
del ropaje y estilo en que la brinda. 

Porque el Sr. Béthencourt es además un estilista y un literato de amplio 
léxico y elegantísima dicción, circunstancia que completa y perfecciona 
con deleitosa amenidad su gigantesca obra. Así, por ejemplo, la historia 
aventurera y peregrina de los Borjas le inspira páginas de sugestiva belleza 
literaria, y las hazañas guerreras de los Córdovas y Acuñas, trozos de 
cálida elocuencia y exaltado patriotismo. 

Viniendo ya al tomo IX de la magna Historia, que acaba de aparecer, 

113 9 



Revista de Historia 

tomo que, juntamente con los tres que le preceden, agota de una manera 
definitiva el linaje de los Córdovas, haré ligerisima referencia á las líneas 
y casas que estudia. 

Comienza con la filiación de los Alcaides de los Donceles, línea escla- 
recida en la que se destaca, como astro de primera magnitud, la gran figura 
de aquel D. Diego de Córdova, primer marqués de Gomares y primer 
virrey de Navarra después de la anexión de este reino á Castilla; línea de 
la que se derivaron dos ramas segundas, una de las cuales, establecida 
en Jaén, llevó el nombre de Cordóva-Doncel, y la otra, legitimada en 1454, 
y proveniente del famoso obispo D. Pedro de Córdova y Solier, constituyó 
la Casa de los señores de Zuheros, refundida después en la de los Marque- 
ses de Algarinejo y tronco de los posteriores Condes de Torres Cabrera. 
Historia á continuación la cuarta y última grande línea de la Casa de Cór- 
dova, señores de Montemayor, creados en 1529 Condes de Alcaudete, 
y como ramas desgajadas de este tronco vigoroso, va estudiando las líneas 
de Córdova-Ponce, Señores del Mayorazgo del Olivar y Córdovas-Ponce, 
señores, por alianza, de la Casa de Cárcamo; las de los Señores de Fuenreal 
y el Genovés, Condes, por alianza, de Villamanrique de Tajo, Marqueses 
de Guadalcázar; Córdovas Bocanegra, representados por los Condes de 
Castelo en México, y los Marqueses de Villamayor de las Iviernas, Adelan- 
tados de la Nueva-Galicia y Condes después de Villardompardo. 

Termina con esto la historia genealógica de la gran Casa de Córdova, 
y forman la última parte del libro algunos capítulos de adiciones á las 
líneas historiadas en los tomos anteriores, en los que amplía datos refe- 
rentes á la rama primogénita de Aguilar; á la de los señores de la Enco- 
mienda, en sus dos líneas de los Marqueses de la Encomienda y los 
Fernández-Golfín, y, finalmente, á la de los Marqueses y Barones de Mon- 
temayor, en Ñapóles. 

Toda esta asombrosa labor, que en vano intentara yo reflejar en estas 
cuartillas, comprende el recientemente publicado tomo IX de la Historia 
geneológica y heráldica de la Monarquía española, Casa Real y Grandes 
de España. 

Nuevo y magnífico monumento que ofrece á la Historia patria el talento 
procer y señoril de mi querido y admirado amigo D. Francisco F. de 
Béthencourt. 

Tomás Domínguez Aré v alo. 



114 



y de Genealo gía Esp añola. 



los reitatos de Yíilacarrieilo y oíros 

exIsiOQtes eq la proviflcla de SaDíaoilir. 



En un altozano que domina la antigua villa de Carriedo, cabeza del 
valle de su nombre, uno de los más pintorescos y bellos que constituyen la 
accidentada y hermosísima provincia de Santander, yérguese, altivo y 
severo, el señoril palacio de Soñanes, levantado en el asiento mismo en que 
se alzaba el viejo solar, derruido por la injuria de los siglos, de este rancio 
é ¡lustre linaje montañés. 

Construcción tal vez la más interesante, entre las particulares, del estilo 
llamado barroco, destácase sobre el obscuro fondo de añoso bosque, en 
el que abundan ejemplares magníficos de camelias gigantescas, luciendo 
sus fachadas churriguerescas cubiertas de prolijas labores y haciendo honor 
al gran escudo central, que ostenta el blasón familiar del mayorazgo de 
Soñanes y sus alianzas, circundado de dos enormes cactus que, á guisa de 
lambrequines, rodean al pétreo yelmo, y que en verano cubren material- 
mente las paredes con su flores bermejas, prestando al edificio aspecto de 
original y típica belleza. 

Mandó construir este palacio, en el año de 1719, á un renombrado 
arquitecto italiano el Sr. D.Juan Antonio Díaz de Arce, del hábito de San- 
tiago, agente general de Felipe V en Roma, y más tarde del Consejo de 
Hacienda, intendente general del Reino de Aragón, superintendente general 
del Ejército de aquel Reino y corregidor de Zaragoza hasta el año de 1733, 
en que falleció, desempeñando juntos estos tres cargos. 

Poséelo en la actualidad D. Fernando Fernández de Velasco y Pérez de 
Soñanes, de la Orden de Calatrava, descendiente por línea no interrumpida 
de varón en la rama llamada de Carasa, de los Vélaseos, condestables de 

115 



Revista de Historia 




Don Diego de Velasco, primer Marqués de las Cuevas de Velasco. 



Castilla y duques de la ciudad de Frías, que vive de asiento con su familia 
en la noble y señorial morada, vecina y lindante con el amplio y conocido 
Colegio que allí poseen los Padres Escolapios. 

Huésped unos días en el pasado estío del ilustre castellano, mi amigo 
de ha muchos años, tuve ocasión de examinar su rica y selecta biblioteca, 
nutrida de preciados incunables y de libros de la más peregrina y singular 
rareza, y de conocer la numerosa é importante colección de retratos de 

116 



y de Gen eal ogía Española. 

familia, que á los recuerdos históricos que evocan, á la curiosidad que des- 
piertan sus lujosos y elegantes trajes, arreos y atavíos, al interés artístico 
que mueve la indumentaria de pasadas épocas, únese la admiración que 
causa el contemplar tan bellos lienzos con los primores de una admirable 
-ejecución y factura, como obra que son muchos de ellos de artistas genia- 
les y de pinceles maestros. 

Va siendo raro ya en estos tiempos de positivismo material encontrar 
en el dominio solariego de un hidalgo de provincia una como ésta, tan com- 
pleta y bella colección de cuadros que interesan por igual al arte y á la his- 
toria patrios y que ha logrado escapar á la codicia de los chamarileros y 
anticuarios y á los halagos tentadores de los coleccionistas adinerados: y 
como me parece labor de amena, oportuna y útil divulgación el dar á 
conocer tales preseas pictóricas, daré á continuación una breve lista 
de ellas. 

1.° Donjuán de Velasco.—E\ retrato de este personaje tiene á su pie 
un rótulo que dice: «Retrato de Juan de Velasco, Secretario de la Magestad 
Católica del Rey Don Phelipe Quarto, cuyos bienes heredó el Licenciado 
Joseph de Velasco, su hermano, Beneficiado de esta Santa Iglesia de Nues- 
tra Señora la Imperial de Palacio: el qual en su muerte los dejó para obras 
pías y servicio della, en cuyo agradecimiento la dicha santa iglesia mandó 
poner aquí esta memoria.» 

Aunque la anterior leyenda le llama Secretario de Felipe IV, yo creo 
que antes lo había sido de Felipe III y de Felipe II, y acaso del Archiduque 
Alberto y D.' Isabel Clara Eugenia, cuando gobernaron en Flandes, donde 
se hizo este retrato, sin duda alguna flamenco, y, al decir de los peritos, 
obra de arte muy notable, pintada por Antonio Moro. 

2.° Don Diego de Velasco, Señor de Santelices, y D."* Juana de Arredondo 
y Bracamonte, su mujer.— Este caballero, ascendiente de los Marqueses de 
las Cuevas de Velasco, viste de negro y con espada de acero sin dorado ni 
adorno, es decir, de luto por su esposa, cuyo retrato lleva en la mano dere- 
cha. Muchos, autorizados y competentes sufragios reúne Tintoreto como 
presunto autor de esta hermosa pintura; de no serlo, habría de atribuírsela 
á meritísimo artista italiano, á España venido en tiempo de Felipe II, como 
Patricio Caxesi, que pintó el socorro dado á Cádiz por el Duque de Osuna, 
que para en nuestro espléndido Museo Nacional. 

3.*^ Don Jerónimo de Velasco.— No lleva en la mano anillo pastoral, 
aunque viste ropa larga; debió, sin embargo, de ser Obispo de alguna dió- 
cesis Sarda, tal vez después de pintado en este bello retrato. 

4.° 'Juan de Velasco, Capitán de la galera Santa Catalina, de la Armada 

117 



Revista de Historia 




Dofla Margarita de Fulca, Taborga y Ladrón de Cegama. 



de Ñapóles, muerto en 5 de Octubre en 1571 en batalla naval del golfo de 
Lepante.» Este letrero, fielmente copiado, está puesto en letra pequeña al 
pie del lienzo, que es muy bello, y, al parecer, italiano. 

5.° Don Pedro de Velasco, pintado por Pantoja. Este caballero fué 
Montero de Espinosa y Gentilhombre de Felipe IV. Escalera Guevara, en 
su Origen de los Monteros de Espinosa, le llama Teniente de Mayordomo 

118 



y de Genealogía Española. 




Don Alonso Velasco, conde de la Kevilla. 

mayor y le califica de muy inteligente y discreto. Estuvo encargado de la 
crianza y educación de D. Juan de Austria y Calderón, el bastardo de Fe- 
lipe IV^ en su niñez, y le tuvo bajo su cuidado en Espinosa, donde es tra- 
dición que el Rey hizo construir á su coste la casa que hoy tienen allí los 
Marqueses de las Cuevas de Velasco, en donde se conservaban algunos 
recuerdos de aquel Príncipe, cuya vida escribió Fabro Bremundan, quien 

119 



Revista de Historia 

tal vez dé en ella, yo no le he comprobado, algunas noticias de este don 
Pedro de Velasco. 

6.° Doña Manuela Ballesteros Aguilera, mujer del anterior, pintada 
también con gran fortuna de mano de Pantoja. Fueron padres de 

7.° Don Diego de Velasco, capitán de caballos corazas, creado por 
Carlos II en 1680 Marqués de las Cuevas de Velasco. 

Buen retrato, de autor desconocido. Toda la figura viste original y ele- 
gantísimo traje de encarnado; rojo es también el hábito, así como el tapete 
ó cubierta de la mesa y una cortina que hay en el fondo, complaciéndose, 
por lo visto, el ignorado artista en amontonar dificultades para vencerlas 
con acierto y fortuna. 

8.° Doña Margarita de Fuica, Taborga y Ladrón de Cegama, de noble 
alcurnia vascongada y esposa del anterior. Cuadro bien ejecutado y curioso 
por el vestido, joyeles y accesorios. 

9.° Don Gaspar de Velasco (hijo segundo de D. Pedro y D.' Manuela 
Ballesteros), que murió en Madrid en 1632, donde debió de pintarse este 
bellísimo retrato, de aspecto y sabor enteramente Velazqueños, indudable- 
mente de escuela madrileña, y tengo por probable que sea obra de 
Carreño. 

10. Don Pedro de Velasco, hermano del anterior, cuya efigie ostenta la 
beca de colegial mayor de San Ildefonso de Alcalá, donde debió de estudiar 
jurisprudencia, porque, más adelante, fué oidor de la Chancilleria de Gra- 
nada, muriendo allí sin sucesión de su enlace con D.^ Catalina de San- 
doval. 

11. Don Alonso de Velasco, conde de la Revilla, comendador de Mé- 
rida en la Orden de Santiago, capitán general del mar Océano, Embajador 
á Inglaterra, sucediendo en el cargo á su pariente el condestable D. Juan 
Fernández de Velasco y precediendo en la Embajada al Conde de Gon- 
domar. 

Este retrato, debido al pincel de Bartolomé González , tal vez adolezca 
de ser un tanto frío y seco; pero muy primoroso y esmerado en los vestidos 
y adornos, que ejecutaba este artista con raro acierto, por lo cual le solía 
ocupar en esto el mismo Velázquez, como se ve en los retratos de Felipe III 
y de la Reina, su mujer. 

12. Doña Casilda de Velasco, señora de Ungo, esposa del anterior, re- 
tratada también por Bartolomé González. 

13 y 14. Donjuán Antonio Díaz de Arce, el fundador del Palacio de 
Soñanes, y su hijo D. Domingo, notables y excelentes retratos, ambos pin- 
tados por Solimena, en Roma, el año 1700. 

120 





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D. JUAN ANTONIO DÍAZ DB ARCE 



y de Genealogía Española. 

Posee también D. Fernando de Velasco una magnífica tabla, obra genial 
de Antonio Moro, representando á D.Juan de Austria, el hijo de Carlos V, 
en el apogeo de su juventud y varonil belleza, con el bastón de General 
en la mano y férrea gola sobre rico traje cruzado por banda de rojo 
tafetán. 

Los retratos que hemos enumerado son todos, menos este último, de 
tamaño natural y cuerpo entero, adornados muchos de ellos con los 15 es- 
caques, siete de veros azules y blancos y ocho de oro, con orla de castillos 
y leones con los colores reales, que es el noble blasón de los Vélaseos. 

Algunos más tengo idea de haber visto de menor importancia y magni- 
tud, como el de una Condesita de Siruela, Velasco también, un Conde de 
Haro y tal vez alguno que olvido y callo y que, con los que he citado, 
hacen en conjunto una hermosa é histórica colección digna de ser visitada 
y conocida. 

Y pues de retratos históricos se trata, paréceme este lugar adecuado y 
oportuna la ocasión para nombrar los que conozco existen en la misma 
provincia de Santander. 

En la capital, el de Fernando VII, hermoso lienzo debido á la genial ins- 
piración de Goya. 

En el retablo de la Colegiata de Santillana, una tabla finísima, de la época, 
que reproduce la noble y varonil figura orante del primer Marqués D. Iñigo 
López de Mendoza, envuelto en amplio ropón de terciopelo negro. 

En la misma vetusta Santillana, asiento y morada en sus blasonadas 
casas de mucha parte de la vieja aristocracia montañesa, guárdanse en la 
de los Marqueses de Casa-Mena y Benemejís de Sixtallo dos retratos de 
caballeros del linaje de Horcasitas y otro de D. Blas Clemente de Barreda 
y Campuzano, teniente general de la Marina y bailío de San Juan, que 
existía, con otros, en el Colegio de Guardias Marinas de la isla de León y 
que fueron devueltos á sus respectivas casas, por Real orden de 1829. 

En Solares, en el palacio de los Marqueses de Balbuena, el del Arzo- 
bispo de Zaragoza, Ibáñez de la Rivaherrera. 

En el valle de Cabezón, el del célebre jesuíta P. Rávago, confesor de 
Fernando VI. 

En Tudanca, el del general D. Gregorio de la Cuesta. 

La familia Tagle posee cuatro buenos retratos de tamaño natural y 
cuerpo entero de personajes del siglo XVIII. 

En el país es muy conocido el por todo extremo notable retrato, atri- 
buido por tradición familiar, que convendría esclarecer buscando antece- 
dentes y noticias, nada menos que á Velázquez, de D. Pedro Ceballos 

121 



Revista de Hist oria 

Sáinz, hidalgo de la Montaña, en cuyo solar de Alceda se conserva esta 
notable pintura. 

Y en Saro se conserva la sacra efigie de D. Alejandro Barreda (1760), 
adorando á la Virgen de Guadalupe, obra de Miguel Cabrera, á quien sus 
compatriotas llamaban el Murillo Mejicano. 

Tales son los cuadros de que yo tengo noticia y cuyo conocimiento 
interesa grandemente al arte y á la historia , y que han de ser, á no dudar 
datos para tenidos muy presentes en nuestra iconografía nacional. 

El Marqués de Laurencín. 

De la Real Academia de la Historia. 



122 



y de Genealogía Española. 



EL POEMA DEL CID 



Esta obra literaria, con variadas denominaciones conocida entre las 
gentes de letras, lo mismo en España que en el extranjero, ha sido, y viene 
siendo, desde su primera publicación, materia de mucho estudio, tanto que, 
hoy sobre todo, parece ser de gusto predilecto lo mismo á literatos que á 
historiadores, á jurisconsultos como á filólogos: y por cierto, que no inme- 
recidamente pide mucho estudio y delicado examen. 

Poner en serie, los nombres de cuantos escritores se han dedicado á su 
explicación huelga al presente, cuando no se trata de otra cosa que de 
presentar unas observaciones sugeridas por el análisis hecho por mí de la 
consabida producción poética, en sí misma considerada. 

Doy por bueno el códice, el manuscrito, aunque no conozco un estudio 
completo de su valor diplomático, y me atengo á los textos que andan, ó 
pueden andar, en las manos de todos. 

En otras ocasiones he publicado lo propio de los escritos de D. Enrique 
de Aragón, en La Ilustración Española y Americana, haciendo ver que 
este señor ni fué mago, ni defensor de la Magia y de los nigromantes, 
antes por el contrario, impugnador de ellos: y lo hice con argumentos intrín- 
secos sacados de las obras de tan maltratado autor, maltratado por los que 
no las han leído. 

Asimismo, en otra publicación diaria, negada tengo la paternidad de 
Alfonso X, y de Alfonso XI, tocante al libro de Montería, paternidad que 
á ninguno de los dos Reyes pertenece, puesto que en dicha obra se habla 
de hechos posteriores á la muerte del segundo Monarca. 

Siguiendo ahora el mismo procedimiento analítico que he seguido en el 
estudio del libro de Montería, y de los escritos del Marqués de Villena, voy 
á probar que el poema del Cid, tal como está en el Códice de Per Abbat, 
toca en el fin del siglo XIII ó en el principio del siglo XIV en cuanto á su 
lenguaje. 

123 



Revista de Historia 

Se me alcanza, que para no pocos, las consecuencias que se desprenden 
de afirmar esto, probándolo, resultarán alarmantes, y no debe ser así, una 
vez que cuantos colocan el poema en el siglo XII no presentan en corro- 
boración de sus aserciones, escritura alguna del mismo corte y tenor, ni en 
las formas analógicas, ni en el organismo sintáctico; se fundan en argu- 
mentos de conveniencia externa, y no de la entraña misma del escrito. 

Cierto que Per Abbat pudo escribirle; y escribirle no es hacerle. Tam- 
poco declaro yo que Per Abbat le haya compuesto: no consta en el poema 
otra afirmación que la siguiente: 

«Per Abbat le escriuió en el mes de mayo 
en era de mili e. C. C [C] XL. V. años el el romanz 
sleydo, dat nos del vino; si non tenedes dineros, echad 
la vnos peños, que bien vos lo dararan sobre los.» 

Un escritor español y del día, se pregunta asimismo lo siguiente: 

Siendo el manuscrito de Per Abbat, el de 1307, copia del original del 
de 1140, ¿cómo se llegó desde el original á la copia? Y á su manera se 
responde para convencer á los lectores que se trata de una labor del 
siglo XII. 

El mismo escritor, nos dice, que «se sabe de cierto que no sólo en 1307 
sino ya unos veinte años antes los juglares no recitaban el cantar [hay 
más de uno] tal como lo copió Per Abbat.» Pero el caso es que no ha 
llegado hasta nosotros manuscrito alguno anterior al de 1307: de modo que 
no se puede fundamentar ni establecer comparación alguna con lo no 
existente, que no ha sido perdido, porque nunca existió. De la misma 
Crónica primera de ¡¡Alfonso Xü hay mucho que hablar en cuanto á su 
modo de ser. No hay tal crónica de Alfonso el Sabio. 

La autoridad de la crónica de Almería no encaja bien tocante á la 
existencia de un poema cuya copia sea el Códice de Per Abbat: En vida de 
Alfonso VII ¿se pudo decir 

Ipse Rodericus, Mío Cidi saepe vocatus, 

dándose en aquel tiempo Mío Cid y Mió Cidi, expresión aplicada aún por 
un Notario de un señor Conde de Castañeda, según lo demuestra un docu- 
mento de Aguilar de Campoó, documento que también ha tenido en sus 
manos y á la vista el Sr. Rodríguez Marín, Académico de la Española? 

Después de tan sencillas notas, vengo á probar que el lenguaje del poema 
del Cid es de fines del siglo XIII ó principios del XIV. 

Desde luego, es cosa muy corriente en los documentos de las provin- 
cias de Burgos, León, Palencia y Santander...; y que pertenecen á últimos 

124 



y de Genealogía Esp añ ola. 

del siglo XIII y principios del XIV, la apócope de los pronombres, por lo 
que no se precisa acudir á documentos del siglo XII, que estén ya del todo 
en romance castellano. 

Después, los patronímicos terminados en oz abundan desde los días de 
San Fernando en adelante. 

Las formas adverbiales en mientre y mientra no se dieron en el siglo XII, 
ni ondra. Ni en la documentación del siglo XII se ven 

«Que gelo digades al buen Campeador» (verso 1.904) 
— «que non ge la abriese nadi»— (verso 34) 
'^mientra» que (verso 1.820) «ondradamientre» (verso 1.871), 

Tales formas ge^ en vez de se y mientre, etc., caracterizan las escrituras 
del siglo XIII, desde el reinado de San Fernando, en el manantial de Casti- 
lla LA Vieja, y lo mismo ocurre con las palabras cuemo y contrallar, y ex/r, 
exidas, exida. «Á la exida de Biuar» (verso 11), no son formas del siglo XII. 
Hya (verso 1.766), //yo (verso 1.890), Hyernos (verso 2.188) tampoco le 
pertenecen, etc., etc. Y nada decimos de pora (por). 

Son versos del siglo XII: 

«Que lo sepan en Castiella a quien siruíeron tanto» (1.767) 
y «Lo de nuestras fijas uenir sea mas espacio» (1.768) 
y «Leuantáronse todas e besaron le las manos» ? (1.769), etc., etc. 

Uno de los documentos que se pueden comparar con el poema poste- 
rior al primero es uno de Particulares. Anno domini M.CCXLII [año del 
Señor, 1242]; está en el primer legajo, atado 2.°, documento 4.°, por A. B. C, 
perteneciente al Monasterio de Aguilar de Campoó. 



TESTIMONIOS 

De la documentación de Aguilar de Campóo. 

Los patronímicos en oz: García Gostioz, Roy Munnoz (Era 1251, 
Era 1261, etc.)— que io (por yo), ge, con sotugal— (Era 1267). Sigúela 
forma io, sin ^, en la Era 1267. Ejemplos de la Era 1266 son «lo Peidro 
Füo», y con h, en el mismo año, «/z/o Alfonso Félez». La j; griega que se da 
en la obra de Per Abbat, así Hyo, indica posterioridad á los textos de Agui- 
lar. Además, entre las escrituras de la insigne villa ya dicha y en los años 
de la Era 1267-1268, 1276 y 1277, cuenta uno con las de mujier, filos, a 
boltas, glera. Y también de allí son los siguientes textos: ^Después de la 

125 



Revista de Histor ia 

MUERT del rey don Alfonso (Era 1282) nanga gelo montatgaran nin qelo 
en coralara. Diogela esta f erren toda a Pelayo e a su mugier» (Era 1287). 

De la de Carvajal (León). 

«Este heredamiento assi pernominado todo entrega mientre de lo poco 
átalo mucho» (Era 1305). 

De la de Burgos y su provincia. 

«Cuerno yo Alluar Royz (Era 1289), Cuerno ¡o don Roi] Diaz (Era 1300), 
Cuerno nos los nietos (Era 1279), demandasse o contrallasse (Era 1289), 
esta nuestra donation les contrallar (Era 1 262), cono ?u da mientre(Era. 1279), 
adelantre, contrallar (Era 1308). 

Aunque no muchas veces aparece la palabra uebos en el poema del Cid 
(verso 216, etc.), esta clase de flexión interna (1) en que á veces se desen- 
vuelve la o es posterior á la O siempre que la reemplace. Equivale tal voca- 
blo á opus... est «necesario». Pues bien, léase el siguiente texto: «La agua 
que decende .. en tal taiamento que el conceihio de... regando lo que obos 
Quieren.» (Era 1238.) 

Hasta la ortografía es la misma, y, sobre todo, en las ees y zetas canda- 
das ó de cola, si bien cae por tierra la teoría prosódica de pronunciación 
que los extranjeros han fabricado acerca de tales colitas, quebradas ó de 
recta y curva, porque también se dan en muchas ees al principio, al medio 
y al fin de dicción. 

En consecuencia: lo mismo por el texto que por la ortografía, el poema 
del Cid no pertenece al siglo XII. 

Cuando nuestra obra Origen y desarrollo de la lengua castellana 
vea la luz pública, la minuciosa y amplísima documentación que en la 
misma se contiene hará ver el completo paralelismo de todo el poema del 
Cid con las escrituras del siglo XIII, desde su último tercio hasta los prime- 
ros años del siglo XIV. 

Bernardino Martín Mínguez. 



(i) Es notable también en alemán la flexión interna que suele ser dicha diptongación. 

126 



y de Genealogía Española. 



CASAS ESPAÑOLAS DE ORIGEN ITALIANO 



LOS LASQUETTY 



La importancia comercial de Cádiz, emporio de las relaciones mercan- 
tiles de España con las ciudades mediterráneas, y sobre todo con nuestro 
imperio colonial, atrajo á ella multitud de extranjeros, que, encontrando 
ancho campo en Cádiz para sus empresas mercantiles, se establecieron 
definitivamente, enlazándose con naturales del país, se nacionalizaron, y de 
ellos proviene gran parte de la nobleza gaditana. Es claro que siendo mucha 
parte de Italia del dominio de los Reyes de España, y, por otra parte, siendo 
las repúblicas de Genova y Venecia las que se puede decir monopolizaban 
el comercio mediterráneo durante los siglos del XIV al XVII, habían de ser 
los italianos principalmente los atraídos por el brillo y riqueza de nuestra 
ciudad, que se podía considerar la Genova del Atlántico. Prueba de ello 
son las muchas Casas italianas establecidas en ella desde muy antiguo, cuyos 
apellidos suenan con grande honor en los fastos de la nobleza andaluza; 
basta citar, para confirmar lo dicho, á los Spínola, Sopranis, Zarzana, 
Adorno, Negrón, Scotos y otros muchos cuya enumeración sería prolija. 

La familia Lasquettv, de la cual nos vamos á ocupar, se estableció en 
Cádiz á fines del siglo XVII. Era originaria de Liorna, puerto comercial del 
Gran Ducado de Toscana, en cuya ciudad disfrutaba de los primeros pues- 
tos de honor, y de cuya ascendencia hay noticias desde el siglo XVI, siendo 
el primero: 

I. Antonio Lasquetty, que debió nacer á mediado del siglo XVI en 
Pisa, empadronado como ciudadano noble en Liorna desde el año 1633, en 
la que desempeñó cinco veces la Suprema Magistratura; fué su hijo: 

II. Sebastián Lasquetty; nació en Liorna el año 1586; ciudadano noble 
de Liorna, donde casó en su iglesia Colegial el 24 de Junio de 1613, con 
D." Magdalena de Luca, hija de Bartolomé, naturales éstos de Liorna. Falle- 

127 



Revista de Historia 

ció el 18 de Mayo de 1656, y fué sepultado en la iglesia de la Compañía de 
Jesús; fué su hijo: 

III. Domingo Lasquetty, bautizado en la Colegial de Liorna el 12 de 
Marzo de 1624, siendo su padrino Mateo Bona, cónsul de la Nación Fla- 
menca; casó en el mismo lugar, el 16 de Agosto de 1650, con D." Juana 
Pandolfini, hija de Constantino, y fueron sus hijos: 

1.° Francisco Lasquetty, que continuó en Italia, donde estuvo casado con Jerónima 
Isola, de cuyo matrimonio no tuvo sucesión; quedó »n la ciudad de Zarzana, de la Repú- 
blica de Genova, de donde era vecino. 

2° Sebastián Lasquetty, que sigue la línea. 



IV. Don Sebastián Lasquetty; nació en Liorna el 27 de Diciembre 

de 1668, siendo apadrinado 
por el limo. Sr. Caballero Juan 
Felipe de Lotto. Se dedicó, 
como sus ascendientes, al co- 
mercio, y buscando horizontes 
más amplios á sus talentos é 
industriosa actividad, pasó á 
España, estableciéndose en 
Cádiz en los últimos años del 
siglo XVII, casándose allí, y 
siendo tronco y cabeza de su 
linaje en España. Llegó á con- 
seguir con sus operaciones 
bancarias y navieras una gran 
fortuna, que le permitió con 
toda esplendidez ayudar al Es- 
tado en sus guerras de Italia, 
prestando más de siete y me- 
dio millones de reales, lo que 
da idea del capital verdadera- 
mente cuantioso que disponía 
su Casa para aquella época. 
Don Sebastián obtuvo testi- 
moniales de la posesión y go- 
ce de nobleza de su familia en 
el Gran Ducado de Toscana y del escudo de sus armas, expedidos por el Prior 
y Cónsules de la ciudad de Pisa por mandamiento de S. A. R. Francisco III, 

128 




Armas del primer Conde de Casa-L.asquett3% 



y de Genealogía Española. 



duque de Lorena, el 20 de Marzo de 1739, en los que se manifestaba que 
entre las familias nobles de la ciudad estaba la de Lasquetty. Anterior- 
mente, con fecha 10 de Septiembre de 1729, había conseguido certificado 
del Alférez y Ancianos de la ciudad de Liorna, en el que se expresaba los 
honoríficos cargos obtenidos por sus antepasados en la gobernación de la 
ciudad, y donde se hacía constar que si volvieran á su patria se les tendría 
siempre por idóneos y capaces de obtener cargos públicos; aquellos testi- 
monios y este certificado, acompañado de otras informaciones, sirvieron á 
su hijo D. José Vicente para ingresar de cadete en Reales Guardias Espa- 
ñolas. De ellos hemos obtenido nosotros los datos que figuran anterior- 
mente. 

Don Sebastián Lasquetty había casado en el Sagrario de la Catedral de 
Cádiz el 5 de Noviembre de 1701 con £>." Ana María Restan de la Torre, 
natural de Zarzana (Genova), hija de Andrés Restan y D."* Julia de la Torre, 
también genoveses, familia recibida por nobles en Cádiz. Otorgó D. Sebas- 
tián testamento en Cádiz el 27 de Mayo de 1751, falleciendo el 23 de Abril 
del año siguiente. Doña Ana María había fallecido en Cádiz el año de 1717. 

Fueron hijos de este matrimonio: 

1.° Donjuán Domingo Lasquetty y Restan, canónigo de la Catedral de Cádiz. 

2.° Don José Vicente Lasquetty y Restan, que sigue. 

3.'^ Donlgnacio ¿as^íie/fy.corredordenúmerodelComerciode Cádiz,casadoelañol742 
con D.^ Ana María Chiarino de la Espada y Corral, natural de Málaga é hija de D. Barto- 
lomé, y tuvo por sus hijas: 1. Doña Rafaela Lasquetty, nacida en Cádiz el 9 de Marzo de 1744 
y casada allí, el 20 de Enero de 1763, con su tío carnal D.José Lasquetty, como se verá. — 
2. Doña María de los Dolores Lasquetty, nacida en Cádiz, casada eryía misma ciudad con su 
primo D. Juan Lasquetty y Roy, Capitán de navio, caballero del Orden de Santiago, como 
veremos luego.— 3. Doña Ana María Lasquetty, casada en Cádiz el 16 de Mayo de 1776 con 
D.José Cruells y Pérez de Ayala, Brigadier de los Reales Ejércitos, Coronel del Regimiento 
Infantería 1.° de Saboya, y fueron sus hijos D. Antonio, D.José María y D.Ramón Cruells 
y Lasquetty, oficiales del regimiento de su padre, casados y con sucesión. 

4.° Doña Francisca Lasquetty y Restan, casada con D. Juan Bautista Lari, sin suce- 
sión. 

5." Doña Juana Lasquetty y Restan, nacida en Cádiz, donde casó el año 1720 con 
D. Rafael de Eliza y Andizabal, caballero del Orden de Santiago, Capitán de mar y guerra, 
que dejó dilatada descendencia, entre otras ilustres Casas, en la de los Condes de Vena- 
dito (1). 

6.° Doña Ana Lasquetty y Restan, que casó con D. Pedro Clemente de Abaunza, señor 
de Valdeabero, caballero de Calatrava, maestrante de Granada, que dejó sólo una hija, 
D." Gertrudis de Abaunza y Lasquetty, señora de Valdeabero, casada con D. Cipriano 
Miguel de Anduaga, CahsWQV'uo de campo de S. M., sin sucesión. 

V. Don José Vicente Lasquetty y Restan, nacido en Cádiz el 27 de 
Octubre de 1707. Empezó á servir á S. M. C. en sus Reales Guardias Espa- 



(1) F. de Béthencourt, Anales de la Nobleza, Anuario de 1888, pág. 290. 

129 



Revista de Historia 



ñolas hacia el año 1730, teniendo que abandonar el servicio militar para 
acudir á los negocios de la casa de su padre. Casó dos veces, la primera en 
Cádiz, el año de 1734, con D.'^ María Teodora de Roy; natural de Jerez de 
la Frontera, hija de D. Diego, natural de Amsterdam, y D." Beatriz Jácome 
Rallón, natural de Jerez, y la segunda vez con su sobrina carnal D.^ Rafaela 
Lasquetty, como ya dijimos. En Cabildo celebrado por la ciudad de Cádiz 
el 9 de Octubre de 1773 fué recibido por hijodalgo notorio en virtud de 
Real provisión ejecutoria de la Cnancillería de Granada, fecha 13 de Sep- 
tiembre del mismo año, refrendada del escribano de Cámara D. José del 
Charco. Otorgó su testamento en Cádiz el 29 de Diciembre de 1778, decla- 
rando por sus hijos en los dos matrimonios á 

1.° Don Sebastián Lasquetty y Roy, que sigue la sucesión. 

2.° Don Diego Lasquetty y Roy, del Comercio en la carrera de Indias, nacido en Cádiz 
el 12 de Marzo de 1739, casado en Santa Fe de Bogotá el 8 de Diciembre de 1762 con 
D.'^ María Josefa Gálvez, en quien tuvo por hijos: 1. Don José Lasquetty, segundo teniente 
de Voluntarios de Castilla, muerto gloriosamente en el socorro de Bañólas el 1.° de Marzo 
de 1795 (citado en el parte del combate que aparece en la Gaceta de Madrid del 17 del 
mismo).— 2. Don Luis Lasquetty y Gálvez, caballero del Orden de Santiago (pruebas el 
año 1802), nacido en Santa Fe el 22 de Junio de 1772, que empezó á servir en el Real Cuerpo 
de Guardias Marinas, y en 1811 era capitán de Infantería y Gobernador político-militar de 
la provincia de Llanos en el Nuevo Reino de Granada. — 3. Don Antonio Lasquetty y Gálvez, 
contador perpetuo de cuentas y particiones de la ciudad de Cádiz y su jurisdicción. 

3.° Donjuán María Lasquetty y Roy, Capitán de navio de la Real Armada, caballero 
del Orden de Santiago (pruebas el año 1793) (1). Nació en Cádiz el 22 de Julio de 1743, y 
casó en ella, como se ha visto, con su prima hermana D.^ María de los Dolores Lasquetty. 
Tuvo por hijo: á D.Juan María Lasquetty, Teniente de navio, que, casado con D.'^ María 
del Rosario Madero y Guzmán, padres de Df María del Rosario Lasquetty, mujer de don 
Joaquín Lasso de la Vega, oficial de Artillería de Marina, teniente coronel secretario del 
Gobierno Militar de Cádiz, padres estos últimos del General de brigada D. Antonio Lasso 
de la Vega y Lasquetty, casado con D.^ María del Rosario Olaeta y Aubarede. 

4.° Don José María Lasquetty y Roy, director de una Compañía de Seguros de Cádiz, 
que ignoro si casó. 

5.° Doña Ana María del Carmen Lasquetty y Roy, nacida en Cádiz el 27 de Diciembre 
de 1749, y que casó alli el 21 de Febrero de 1778 con D. José Rodríguez de Trujillo, de 
antigua familia malagueña, de quien fué hijo D.José Rodríguez Trujillo y Lasquetty, oficial 
de la Armada, con descendencia. 

6.° Don Rafael Lasquetty y Lasquetty, hijo mayor del segundo matrimonio, de quien 
no tenemos noticias. 

7.° Doña María del Carmen Lasquetty y Lasquetty, nacida en Cádiz el 27 de Diciembre 
de 1765, y casó allí el 22 de Abril de 1788 con D.Juan Nepomuceno Macé y Hendricx, capi- 
tán de las Milicias Urbanas de Cádiz, Académico de honor de Bellas Artes, de ilustre fami- 
lia, oriunda de Bretaña, donde eran Señores de la Gravelais, de quien fué hija única doña 
Josefa Macé y Lasquetty, nacida el 20 de Enero de 1789, costando la vida á su madre, que 
murió el día después; casó esta señora con D.José Moreno de Guerra, Diputado á Cortes 
los años 1820 y 1821, Maestrante de la Real de Ronda, con sucesión. 



(1) La ceremonia de su cruzamiento se efectuó en la iglesia de San Francisco, de Ferrol, 
el 28 de Mayo de 1793, y le armó caballero de Santiago D. Federico Gravina, caballero pro- 
feso de la Orden, entonces Jefe de escuadra. 

130 



y de Genealogía Española. 

8.° Doña Agustina Lasquetty y Lasquetty, nacida en Cádiz el 28 de Agosto de 1768, que 
casó con D. Pedro de Smidts y Macé, de noble familia flamenca, recibida como noble en 
Cádiz, de quienes fué hijo D. Rafael Smidts y Lasquetty, guardia marina de la Real Ar- 
mada, que falleció en 27 de Marzo de 1813. 

9.° Don Francisco Lasquetty y Lasquetty, Teniente de navio de la Armada, tesorero de 
las Reales Cajas de Veracruz. Nació en Cádiz el 15 de Mayo de 1770, y casó en Puerto 
Real (Cádiz) con D." Agustina de Salaverria y Sánchez de ¡[íadrid, hija de D. Juan José, 
Brigadier de la Real Armada; fueron sus hijos: 1.° Don Juan Manuel Lasquetty y Salave- 
rria, caballero de la real y distinguida Orden de Carlos III (pruebas el año 1842), nacido en 
Cádiz el 13 de Octubre de 1796, y casó en México con D.'^ Manuela de Castro y San Sal- 
vador, de quienes fueron hijos: I. Don Enrique Lasquetty y Castro, Capitán de navio. Nació 
en México el 1." de Mayo de 1844, casado en Cádiz con D." Maria del Carmen Joly y Dié- 
guez, viuda desde el año 1898, y con dos hijas de su matrimonio, que viven actualmente 
en Cádiz.— 2. Donjuán Manuel Lasquetty y Castro, nacido en Cádiz, casado con DJ^ Josefa 
Perozo y Oberto, natural de Santiago de Cuba, y es su hijo D. Juan Lasquetty y Perozo, 
comandante de Caballería, nacido en Cienfuegos (Cuba) el 22 de Abril de 1874, y casado en 
Santa Cruz de Tenerife con su prima hermana DJ^ Carolina Lasquetty y Hernández desde 
el 20 de Mayo de 1901.— 3. Don Agustín Lasquetty y Castro, casado con D." Francisca 
Hernández y Crisini, de quien es hija D." Carolina, ya dicha, casada con su primo don 
Juan.— 4. Doña Carolina Lasquetty y Castro, Dama noble de la Banda de María Luisa, 
Azafata de la Infanta D.^ María Cristina, casada con su primo D. Tomás de Gabriel Ruiz 
de Apodaca, Coronel de Caballería, caballero de la Orden de San Juan, con sucesión (1) — 

5. Doña Concepción de Lasquetty y Castro, cuyas demás circunstancias ignoramos.— 

6. Doña Matilde Lasquetty y Castro, natural de México, casó primero en Madrid el 30 de 
Septiembre de 1866, con D. Antonio de Portier y Miñano, natural de Zaragoza, Marqués de 
Bajamar, hijo de D. Donato y D.'^ Francisca, de cuyo matrimonio tuvo un solo hijo, D. An- 
tonio de Portier y Lasquetty, actual Marqués de Bajamar. Murió D. Antonio de Portier en 
Madrid, el 13 de Marzo de 1885, y su viuda casó segunda vez en Armiflón (Álava), el 21 de 
Agosto de 1896, con D. Bernardo de Frau y Mesa, muerto en Valdemoro el 17 de Octubre 
de 1910, sin sucesión de este matrimonio.— 2.° Don Federico Lasquetty y Salaverria, cuyas 
circunstancias ignoramos.— 3,° Doña Isabel Lasquetty y Salaverria, casada con D. Lucas 
Zuloaga, Brigadier de la Armada, padres de D. Enrique Zuloaga y Lasquetty, Capitán de 
navio, quien de su matrimonio con su prima hermana D," Victoria Van-Halen y Lasquetty 
dejó cuatro hijos: D. Antonio, D.^ Carmen, D.^ Isabel y D.^ Victoria.— 4° Doña Maria de 
los Dolores Lasquetty y Salaverria, natural de Cádiz, casada con el Teniente General 
D. Antonio Van-Halen y Sarti, el héroe y primer Conde de Peracamps, de cuyo matri- 
monio tuvo á: 1. Doña Agustina Van-Halen y Lasquetty, segunda Condesa de Peracamps, 
murió en Madrid el año 1911, sin descendencia.— 2. Doña Francisca Van-Halen y Lasquetty, 
nacida en Cádiz el año 1828, murió en Madrid el 24 de Abril de 1854; casada con el Briga- 
dier de la Armada, después Vicealmirante y Ministro de Marina, D. Francisco de Paula 
Pavia, padres de D.'* Dolores Pavía y Van-Halen, actual condesa de Peracamps.— 3. Doña 
Enriqueta Van-Halen y Lasquetty, natural de Madrid, casada en Madrid con el Mariscal de 
Campo D. Carlos de Vargas Macfiuca y Cerveto, de cuyo matrimonio ha tenido tres hijos.— 

4. Doña Candelaria Van-Halen y Lasquetty, murió soltera en Madrid, en Agosto de 1875.— 

5. Doña Victoria Van-Halen y Lasquetty, nacida en Madrid; murió en Madrid el 1.° de Julio 
de 1873, que como vimos, casó con su primo el Capitán de navio D. Enrique Zuloaga. 
5.° Doña Jesusa Lasquetty y Salaverria.— G.'^ Doña Maria de la Candelaria Lasquetty y 
Salaverria. 

10.° Don Manuel Lasquetty y Lasquetty, nacido en Cádiz el 16 de Mayo de 1774, Te- 
niente de navio de la Armada, que vivía retirado en Cádiz el año 1812. 

VI. Don Sebastián Lasquetty y Roy, del Comercio de la ciudad de 



(1) Ver F. de Béthencourt, Anales de la Nobleza de España, Anuario de 1888, pág. 310. 

131 



Revista de Historia 

Cádiz y Director de una Compañía de Seguros de aquella plaza, primer 
Conde de Casa-Lasquetty, regidor perpetuo de la ciudad, caballero de la 
Real y distinguida Orden de Carlos III (pruebas el año 1793) y de la Real 
Maestranza de Caballería de Granada. Nació en Cádiz el 30 de Julio 
de 1737, y casó en la misma ciudad el 8 de Abril de 1767 con D." Josefa 
Smidts y Geraldino, tía de D. Pedro Smidts, ya dicho. Además de las prue- 
bas para cruzarse en Carlos 111 hizo las que correspondían con arreglo á los 
Estatutos del noble Cuerpo de caballeros Regidores perpetuos de la ciudad 
de Cádiz en el oficio que compró al Marqués de Casa-Torre y demás here- 
deros de D. Mateo Montalvo, que lo ejerció antes. Por sus importantes ser- 
vicios á la Corona y los que habían prestado desde que vinieron á España 
sus ascendientes con su caudal y en el servicio Real de las armas, mereció 
del rey Carlos IV merced de título de Castilla por Real decreto de 15 de 
Noviembre de 1795, á consulta del Consejo de 11 de Mayo, despachándo- 
sele la cédula en Badajoz el 1.° de Febrero de 1796. También se le facultó 
para fundar mayorazgo en los sucesores en la casa. Falleció el Conde de 
Casa-Lasquetty en Octubre de 1816, y yace en la capilla de San Juan Bau- 
tista, de la histórica iglesia de Capuchinos cuya bóveda y enterramiento era 
de esta Casa, en la que están grabadas las armas y la inscripción de la pro- 
piedad, dejando por hijo único á 

VII. Don Domingo Lasquetty y Roy, segundo Conde de Casa-Las- 
quetty, caballero de la Real y distinguida Orden de Carlos III (pruebas 
en 1795), que nació en Cádiz el 6 de Abril de 1780. En Real orden de 6 de 
Octubre de 1824 se le admitió la renuncia que hizo al título en favor de sus 
parientes por haber perdido toda su fortuna, al extremo de estar en la mayor 
pobreza no pudiendo sostener con decoro su dignidad. No dejó descen- 
dencia; y desde entonces, por no haberse solicitado por ninguno de sus 
parientes la carta de sucesión, está caducado hoy este título (1). 

Santiago Otero. 



(1) La casa principal del mayorazgo subsiste en la plazuela de los Descalzos, de Cádiz, 
aunque con variaciones que la han desfigurado; pero se conserva de su magnífica fachada 
(fábrica del célebre arquitecto Benjumeda) una preciosa lámina en la rara obrita Colección 
de vistas iluminadas de los principales edificios de Cádiz, con una breve noticia de su fun- 
dación, destino y mérito artístico de sus fachadas, publicada por D. T. de S., con licencia.— 
En Cádiz, imprenta de Hércules, calle del Rosario, esquina á la del Baluarte. Año de 1815. 

132 



y de Genealogía Española. 



DOGomeDíos loédííos para la Historia NoMliaria. 



(1) 



(CONTINUACIÓN) 



Relación de las Hidalguías que se han despachado por la Secretaria de la Cá- 
mara y Estado de Castilla, como consta por los libros que hay en ella, desde el 
año 1623 hasta la fecha de ésta, en conformidad de la orden que S. M. se sirvió 
expedir para que se formase: 

En 13 de Noviembre de 1650 hizo S. M. merced á Juan Cabezas de Herrera, 
vecino del lugar de Don Benito y á sus hijos y descendientes de declararlos por 
hijosdalgo. 

En 11 de Diciembre del mismo año hizo S. M. merced á Juan de Valdés y 
Velasco de una hidalguía para él y sus hijos y descendientes, en atención al cui- 
dado que tuvo en la disposición de fiestas de Navalcarnero el día del Real Casa- 
miento de S. M. 

En 16 de Julio de 1651 hizo S. M. merced á Pedro de la Fuente, vecino de la 
villa de Chinchón, y á sus hijos y descendientes de declararlos por hijosdalgo. 

En 8 de Diciembre de 1652 hizo S. M. merced á D. Alonso y D. Pedro del 
Pozo, hermanos, vecinos de la villa de Cáceres, y á sus hijos y descendientes, de 
declararlos por descendientes legítimos de las casas de los Pozos en las Mon- 
tañas. 

En 7 de Marzo de 1655 hizo S. M. merced á Rodrigo Rangel Ortiz de decla- 
rarle, y á sus hijos y descendientes por descendientes legítimos de Juan Rangel, 
y sirvió con 4.500 ducados. 

En 16 de Febrero de 1660 hizo S. M. merced á D. Alvaro Guevara Bolaños, 
vecino de la villa de Villafranca, de una hidalguía, en consideración de los servi- 
cios que hizo en la guerra de Portugal. 

En 12 de Julio de 1663 declaró S. M. por hijodalgo á Pedro Martínez y 
Domingo Martínez, su hijo, vecinos de la ciudad de San Sebastián, y á los demás 
sus hijos y descendientes. 

En 31 de Diciembre del mismo año hizo S. M. merced á Pedro y Rafael de 
Isla, vecinos de la villa de Urueña, y á sus hijos y descendientes, de que gocen de 



(1) Biblioteca de la Real Academia de la Historia.— Colección de Grandezas, genealo- 
gías, etc., 1. 1. 

133 



Revista de Historia 

la posesión en que están de hijosdalgo, en virtud de una ejecutoria litigada por 
Antonio de Isla, su abuelo, sin embargo que el dicho Antonio de Isla, hubiese 
habido á Luis de Isla, su hijo, siendo de Orden Sacro. 

En 15 de Mayo de 1665 S. M. concedió declaración é institución de hidalguía á 
Pedro López del Valle, vecino de la villa de Illescas. 

En 17 de Noviembre de 1669 hizo S. M. merced á D. Cristóbal López de Ve- 
LASCO Y Arguijo y á Domingo García, Agustín de Arguijo, hermanos, vecinos 
de la villa de Segura de León , y á sus hijos y descendientes, de privilegio de 
hidalguía. 

En 15 de Enero de 1670 hizo S. M. merced á Manuel de Barrios, vecino de 
la ciudad de Cádiz, y á sus hijos y descendientes, de privilegio de hidalguía. 

En 10 de Marzo del mismo año hizo S. M. merced á Pedro Nieto de Laguna, 
vecino de la villa de Santa Cruz de Múdela, de declararle por hijodalgo, y á sus 
hijos y descendientes. 

En 12 de Octubre de 1671 hizo S. M. merced á Fernando González Adame, 
vecino de la villa de Villanueva de la Serena, y á sus hijos y descendientes, de pri- 
vilegio de hidalguía. 

En 9 de Febrero de 1672 hizo S. M. declaración é institución de hidalguía á 
D. Andrés Martínez Sevilla de la Viuda y D. Juan Martínez de la Viuda y 
Estrada, su hijo, vecinos de la villa de Valdepeñas. 

En 15 de Febrero de 1673 hizo S. M. merced de privilegio de hidalguía á 
D. García de Zayas, vecino de la villa de los Santos, y á los hijos legítimos que 
tuviere. 

En 30 de Noviembre de 1682 se despachó cédula para que D. Miguel de Neto 
Y Cevallos sea amparado en la posesión de hijodalgo en que está, y gocen de 
ella sus hijos y descendientes. 

En 31 de Octubre de 1694 hizo S. M. merced á D. MARCOS Antonio de Alca- 
RAZ Y Ulloa, vecino y originario de la villa de Almansa, y á sus hijos y descen- 
dientes, de privilegio de hidalguía. 

En 28 de Febrero de 1696 hizo S. M. merced á D. Martín Villanueva Mu- 
ñera, vecino de la villa de Albacete, de que él y un hijo que tiene debajo de la 
patria potestad, y sus descendientes, puedan gozar y ser reputados en la dicha 
villa y demás partes donde residieren por hijosdalgo y obtener las preeminencias 
que por ello les tocaren, 

En 22 de Diciembre de 1697 hizo S. M. merced á D. Gonzalo y D. Martín 
Díez de Plata y Ulloa, hermanos, vecinos de la villa de Almansa, de que ellos, 
sus hijos, nietos y descendientes puedan gozar y ser reputados en la dicha villa y 
demás partes donde residieren por hijosdalgo y obtener las preeminencias que 
por ello les tocare. 

En 8 de Abril de 1698 hizo S. M. merced á D. Juan Bravo Flores, vecino de 
la villa de Brozas, de que él, sus hijos, nietos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados en la dicha villa y demás partes donde residieren por hijosdalgo, y ob- 
tener las preeminencias que por ello les tocare. 

En 11 de Marzo de 1699 hizo S. M. merced á D. Miguel Mateos Carcelen, 
vecino de la villa de Tovara, de que él, sus hijos, nietos y descendientes puedan 
gozar y ser reputados en la dicha villa y demás partes donde residieren por hijos- 
dalgos y obtener las preeminencias que por ello les tocaren. 

En 31 del mismo mes y año hizo S. M. merced á D. Alonso García Ramírez, 
vecino de la ciudad de Palencia, de que él, sus hijos, nietos y descendientes pue- 

134 



y de Genealogía Española. 

dan gozar y ser reputados en las partes donde re idieren por hijosdalgo y obtener 
las preeminencias que por ello les tocaren. 

En 25 de Abril de 1701 se dio despacho para que Francisco Felipe Gabriel y 
Diego de Morales, hermanos, vecinos del lugar de Getafe, gocen del privilegio de 
hidalguía que se había concedido á Felipe de Morales, su abuelo, en conformidad 
de los <■ utos proveídos por el Consejo y el de la Cámara, 

En 7 de Octubre del mismo aíío se dio privilegi > en que S. M. declaró á don 
Juan Chapín, vecino de la ciudad de Badajoz, y á sus hijos y descendientes por 
línea recta de varón, por hijosdalgo de sangre y solar conocido. 

En 16 de Febrero de 1703 hizo S, M. merced á D.Juan Gregorio Francisco, 
vecino de la villa de Villanueva de la Serena, de que él, sus hijos, nietos y descen- 
dientes puedan gozar y ser reputados en aquella villa y demás partes donde resi- 
dieren por hijosdalgo y obtener las preeminencias que por ello les tocare, sin que 
les pueda obstar esto siempre que quisiesen probarlo ó litigarlo. 

En 30 de Abril del mismo año hizo S. M. merced de privilegio de hidalguía á 
D, Guillermo de la Troche, para sí, sus hijos y sucesores. 

En 30 de dicho mes del año de 1704 hizo S. M. merced á Juan Bautista Le- 
jendre de privilegio de hidalguía para sí, sus hijos y descendientes, con todas las 
honras y preeminencias que gozan los demás hijosdalgo de Castilla. 

En el mismo día, mes y año, hizo S. M. merced á Francisco González, vecino 
de la villa de Campanario, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados en aquella villa y demás partes donde residieren por hijosdalgo. 

En 3 de Noviembre del dicho año hizo S. M. merced á D. Ignacio Mansilla 
DEL Pino, vecino de la villa de Talavera, de que él, sus hijos y descendientes pue- 
dan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 15 de Diciembre del dicho año, hizo S. M. merced á D. Juan de la Cruz, 
vecino de la villa de Lobón, de que él, sus hijos, nietos y descendientes puedan go- 
zar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 23 del mismo mes y año hizo S. M. merced á D. Blas Rodríguez de Oli- 
vares Y Arenzana, vecino de la villa de Zafra y natural de la de Lumbreras, de 
que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados en las dichas villas 
y demás partes que residieren por hijosdalgo. 

En el mismo día hizo S. M. merced á D. Alonso Hilario Espinosa de los Mon- 
teros Y Silva, vecino de la villa de Zafra, de que él, sus hijos, nietos y descen- 
dientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 17 de Junio de 1705 hizo S. M. merced á D. Juan de Velasco Antezana, 
vecino de la villa de Matapozuelos, de que él, sus hijos y descendientes puedan 
gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 28 de Julio del mismo año hizo S. M. merced á D, Fabián Miguel Sánchez 
de Aranzo, vecino de la villa de la Haba, de que él, sus hijos y descendientes pue- 
dan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 6 de Septiembre del dicho año hizo S. M. merced á D. Blas de Benavente, 
vecino del lugar de Getafe, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados por hijosdalgo en dicho lugar y demás partes donde residieren. 

En 27 de Octubre del mismo año hizo S. M. merced á D.Juan Arias de Noga- 
les, vecino y natural de la villa del Haba, de que él, sus hijos y descendientes 
puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

(Se continuará.) 
135 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará cuenta de todos los libros españoles y extran- 
jeros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres 
á las que son objeto de nuestra publicación. 



Arte antiguo: Arquetas hispano-árabes. Noticias de algunas fiestas 
públicas celebradas en Santander, apuntes reunidos por D. Enrique de 
Leguina, barón de la Vega de Hoz. 

El exquisito gusto y sentido artístico ;del señor Barón de la Vega de Hoz ha 
producido este nuevo é interesante librito editado con verdadero primor tipográfico. 

El Sr. Leguina, que en anteriores publicaciones nos dio curiosas noticias acerca 
de la plata española, de la industria espadera, de antiguas fiestas y desafíos y de 
primorosos esmaltes, nos da cuenta en este bellísimo libro, de artísticas arquetas 
en las que Reyes y Príncipes guardaban reliquias y preciados objetos. 

Entre ellas cita el autor como modelos de arte y joyas de orfebrería mudejar 
la de San Isidoro, de León, perteneciente hoy al Museo Arqueológico; la de Falen- 
cia, la de Carrión de los Condes, la de Zaragoza y otras que el Sr. Leguina des- 
cribe con pleno conocimiento de sus méritos artísticos. 

La última parte del libro está dedicada á reseñar tres curiosas fiestas: la que se 
celebró con motivo de la despedida del Príncipe de üales en tiempo de Felipe V, 
la destinada á celebrar el nacimiento de Luis I y la de proclamación de Carlos IV- 
Todas tres celebradas en Santander. 

El interesante libro del Barón de la Vega de Hoz da á conocer curiosas cos- 
tumbres de los siglos XVII y XVIII. 

Bspaña en tiempo de Carlos II «el Hechizado», un tomo en 4.°, 
340 páginas, por Julián Juderías. 

Con tan sugestivo título acaba de publicar el Sr. Juderías un hermoso libro, 
completo y acabadísimo cuadro del estado social de España en las postrimerías 
del siglo XVII, hecho con un perfecto conocimiento de las causas que determi- 
naron nuestra decadencia en aquella centuria. 

136 



y de Genealogí a Española . 

La importancia del libro, que corresponde al escaso número de los que deben 
leerse y estudiarse con detenimiento, y la personalidad del autor, revelada ya en 
obras anteriores de positivo valor, nos impiden ocuparnos hoy de él. Sin tiempo 
para saborear debidamente su extensa lectura, nos limitamos á anticipar á nues- 
tros lectores la noticia de su aparición, prometiendo ocuparnos de él en nuestro 
próximo número. 

Centenario de la Constitución de 1S12 y sitio de Cádiz.— Guía 
del turista, publicada por la Sociedad de turismo de Cádiz, folleto en 8.°, 
105 folios. 

Hemos recibido un ejemplar de esta curiosa Guía, muy superior á lo que gene- 
ralmente suelen ser sus similares, pues además de una bien descrita reseña histó- 
rica de la ciudad de Cádiz y su provincia, avaloran el texto interesantes efemérides 
y noticias de la época del sitio, todo ello ilustrado con profusión de artísticos foto- 
grabados, en su mayoría inéditos, hermosas reproducciones de cuadros existentes 
en el Museo provincial é iglesias gaditanas. 

Catedral de Cádiz. Ligera descripción, por Pelayo Quintero Atauri^ 
folleto en 4.°, 26 páginas. 

Este distinguido bibliófilo gaditano, delegado regio de la Sociedad de turismo 
de Cádiz, ha publicado y ha tenido la amabilidad de remitirnos su último folleto, 
interesante como todas las producciones de su docta pluma. Es una descripción 
histórica y una relación de las bellezas artísticas que encierra el magnífico templo 
gaditano. 



El saguntino Roméu. por D. Antonio Garda Pérez, folleto en 8." 

El ilustrado capitán profesor de la Academia de Infantería de Toledo y culto 
colaborador de esta revista, D. Antonio García Pérez, ha publicado recientemente 
un interesante estudio biográfico y crítico del heroico saguntino D. José Roméu, 
una de las más interesantes y legendarias figuras que ilustran los anales de nues- 
tra guerra de la Independencia. 

Á la biografía de tan sugestivo personaje, escrita con noble y levantado espí- 
ritu patriótico, acompaña una curiosa documentación referente al suplicio del héroe 
y á su esclarecida familia. Agradecemos al Sr. García Pérez el envío del ejemplar 
y le felicitamos cordialmente. 

Teobaldo. 



137 



Revista de Historia 



REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia, Marzo, 1912.— Adquisiciones 
de la Academia durante el segundo se- 
mestre del año 1911. — Informes: Anti- 
guos gremios de Huesca, Francisco 
Codera. — Los malteses en Valencia, 
Francisco Fernández de Béthencourt.— 
Nueva inscripción romana de Santa 
Amalia, Fidel F/ía.— Representación de 
obras clásicas en el teatro Español, Juan 
Pérez de Guzmán y Gallo. — E\ Rif. Los 
territorios de Guelaya y Quebdana, An- 
tonio Blázquez. — Geograiía elemental, 
Ricardo Beltrán y Rózpide. — Avances 
arqueológicos en Santa Amalia, Mario 
Roso de Luna. — Variedades: Carta iné- 
dita dirigida á D. Cristóbal Velázquez, 
copero mayor del Rey, fechada en Santo 
Domingo del Puerto, de la isla espa- 
ñola, el 27 de Noviembre de 1507, José 
Gómez Centurión. — Bernardo de Agen, 
obispo de Sigüenza, y el segundo Con- 
cilio ecuménico de Letrán, Fidel Fita.— 
Noticias. 

Revista de Archivos, Bibliotecas y 
Museos, Madrid, Enero-Febrero, 1912. 
El territorio español á fines del si- 



glo XVII, Julián Juderías. — Represen- 
tación de los autos sacramentales en el 
período de su mayor florecimiento (con- 
tinuación), M. ¿atorre y Badillo. — Los 
motines militares en Flandes (continua- 
ción), Lucas de Torre. — Ensayo de un 
catálogo general para las medallas del 
Museo Arqueológico, Ignacio Calvo.— 
Pliego 9 de los procesos contra los pro- 
testantes españoles del siglo XVI. 

Revista del Centro de Estudios Histó- 
ricos de Granada y su Reino. Año I, nú- 
mero IV. — Granada en poder de los 
Reyes Católicos, M. Gaspar Remiro.— 
Aienhozan de Córdoba. No cat Alarus 
fi tanarij aljo lafa: Regalos de la novia 
sobre los anales de los Califas (conclu- 
sión), C. F. Seybold— Noticia de los 
manuscritos árabes del Sacro Monte de 
Granada, Miguel Asin.— La Junta Su- 
prema del Gobierno de Granada. Dis- 
posiciones más importantes decretadas 
por el ramo de Guerra, José Palanca 
Romero. — Cheher Benaflah de Sevilla, 
José A. Sánchez Pérez. 

Euskal-Erria, San Sebastián, 1912.— 
29 de Febrero.- Correspondencia entre 
D. José Vargas Ponce y D. Juan Antonio 
Moguel sobre etimologías vascongadas 



138 



y de Genealogía Española. 



(continuación), misceláneas históricas 
recopiladas por el Marqués de Soane.— 
Ensayo de un padrón histórico de Gui- 
púzcoa (continuación), Juan Carlos de 
Guerra. 

15 de Marzo.— Correspondencia entre 
D. José Vargas Ponce y D. Juan Anto- 
nio Moguel sobre etimologías vascon- 
gadas (continuación), misceláneas his- 
tóricas recopiladas por el Marqués de 
Soane. — Guipúzcoa histórica, Pedro 
M. de Soraluce. 

Razón y Fe, Madrid, Marzo, 1912.— 
Bosquejo histórico del Seminario de Sa- 
lamanca (conclusión), A. Pérez Goyena. 

La España Moderna, Madrid, Marzo. 
Los españoles en la Revolución fran- 
cesa, Miguel S. Oliver. 

Estudios militares.— Generales de ul- 
tratumba, ¿or-D/2:s. — Ciencia y heroís- 
mo: época del Monarca Deseado, Adolfo 
Aragonés de la Encarnación. 

Linajes de Aragón, Huesca, 1912,1.° 
de Marzo.~Los Sangenís, Gregorio Gar- 
cía Ciprés.— Armoriál de Aragón. Notas 
históricas sobre la Cartuja de Nuestra 
Señora de las Fuentes, Miguel Supervia 
Lostalé. 

15 de Marzo —Los Sánchez Muñoz 
de Teruel, Gregorio García Ciprés. — 
Apéndices al apellido Sangenís, Grego- 
rio García Ciprés.— Notas históricas 
sobre la Cartuja de Nuestra Señora de 
Las Fuentes (conclusión), Miguel Su- 
pervia Lostalé. Pliego 9.° del Armorial 
de Aragón. 

La Ciudad de Dios, Madrid, Marzo, 
1912. — Documentos inéditos sobre la 
guerra de la Independencia y las Cor- 
tes de Cádiz, M. F. Miguélez. 

La Lectura, Madrid, Febrero, 1912.— 



Narbona. Gerona y Barcelona bajo la 
dominación musulmana, F. Deleito y Pi- 
ñuela. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

Revue Historique, Marzo-Abril, París. 
Les récent historiens catholiques de I'in- 
quisition en France, Paul Frederiq.— 
Les lutes notariales dans les pays de 
coutumes de XIII au XV siécle. 

Rivista Araldica, Roma, Marzo, 1912, 
(L. 25). - F. Frassoni alia battaglia di 
Lepante, Ernesto Gavozzi. — Faniien- 
bourg e i conti Fuchs de Juschsberg. 
Oto V. Mullen — La nobilita di Mila- 
no (cont.), Giompiers Corti.— La natio- 
nalité contoise. Précis d'histoíre féodale 
(839-1678), P. A. Pidous. — Famiglie 
Romane (dal mss. de Teodoro Amay- 
den) (cont). Cario Augusto Bertíni. Li- 
bro doro del Ducato di Ferrara (cont.), 
Conté Posini Frassoni.— Armes des Ar- 
chevéques et Évéques de France de 1691 
á 1737, Eugéne Harot. 

La Revue.— Gronúevit et déclin d'une 
favorite, Frederic Lolié. 

Revue de Questions Historiques, Pa- 
rís, Janvier, 1912.— Unessai deguérison 
de Charles VI en 1403, L. Mirot.— Les 
propos de table de Luther (deuxiéme 
partie), L. Cristiani.— Les origines du 
servage (suite), Paul Allord. 

Revue de Deux Mondes, París, 1912. 
\.° de Marzo.— Au couchant de la Mo- 
narchie. Les reformes de Necker, Af. Le 
Marquis de Segur. 

15 de Marzo.— Une mission díploma- 
tique en 1799, M. Ernest Daudet. 

N. N. 



139 



Revista de Historia 



NOTICIAS VARIAS 



Con profundo sentimiento comunicamos á nuestros lectores el falleci- 
miento de la Excma. Sra. D." María de los Dolores Jiménez y González-Nú- 
ñez, Condesa viuda de Lascoiti, Baronesa viuda de La Andaya, madre de 
nuestro querido compañero de Redacción el Sr. Conde de Lascoiti, ocurrido 
repentinamente en la madrugada del día 1 del actual. 

Era la finada dama de altísimas virtudes, y su muerte será llorada por 
los muchos desamparados cuyas necesidades socorría con pródiga é ina- 
gotable caridad. Desde la muerte de su esposo, se hallaba completamente 
retirada de la vida de sociedad, en donde ocupara señalado lugar, y exclu- 
sivamente dedicada á obras piadosas y caritativas. 

Doña María de los Dolores Jiménez y üonzález-Núñez fué la hija segun- 
da de D. Carlos Jiménez y Gotall, primer Marqués de Casa-Jiménez, Viz- 
conde de Torre-Almiranta, figura prestigiosa de la política y alta Banca 
madrileña, y de D.'^ María Josefa González-Núñez y Achával, y estaba viuda 
desde 21 de Marzo de 1907, de D.José Patricio Fernández-Lascoiti y Sancha, 
primer Barón de La Andaya y Conde de Lascoiti, Senador del Reino. Hijos 
de la finada son: D." María de la Purificación, Marquesa de Sancha, casa- 
da con D. Manuel Vázquez y Armero, Mayordomo de semana de S. M,; 
D.'' María de las Mercedes, casada con D. Adolfo de Valenzuela y Sama- 
niego. Conde de Torrejón, Marqués del Puente de la Virgen, Grande de 
España de primera clase, y el actual Conde dé Lascoiti, casado con doña 
María de las Angustias Zulueta y Martos, hija de los Marqueses de Álava. 

Á toda su respetable familia enviamos la expresión más sincera de 
nuestro sentido pésame, y de manera especialísima á nuestro entrañable 
compañero el Sr. Conde de Lascoiti, que comparte con nosotros las tareas 
de esta publicación. 



Noticias oficiales.— Por Real decreto de 12 del pasado mes de Marzo 
ha sido reintegrado en las preeminencias, honores y distinciones correspon- 
dientes á la jerarquía, de Infante de España, Caballero de la insigne Orden 
del Toisón de Oro Gran Cruz de la Real y distinguida Orden de Carlos III 

140 



y de Genealogía Española. 

y cuantas gracias y mercedes había recibido de S. M., D. Alfonso de Or- 
leans y Borbón, hijo mayor de S. A. R. la Infanta D.^ Eulalia, «teniendo en 
cuenta los merecimientos que ha contraído con posterioridad á Mi Real De- 
creto de 16 de Julio de 1909». 

— Por el Ministerio de Gracia y Justicia se han mandado expedir las si- 
guientes Reales cartas de sucesión: 

En el título de Conde del Asalto, á favor de D. Ramón Morenes y Gar- 
cía Alesón, Marqués de Grigny, Barón de las Cuatro Torres, por falleci- 
miento de su madre D.^ Fernanda García Alesón y Pardo Rivadeneyra. 

En el de Marqués de la Vega, á favor de D. Jorge Díez-Madroñero y 
Conejo, por fallecimiento de su padre D. Jorge Díez-Madroñero y López 
de Ayala. 

En el de Marqués de Murrieta á favor de D. José Manuel Olivares y 
Bruguera, hijo de los condes de Artaza; por designación y fallecimiento 
de D. Luciano Murrieta y García. 

En el de Conde de la Ventosa, á favor de D.José María Álvarez de To- 
ledo y Samaniego, por cesión de su madre D." Genoveva Samaniego y 
Pando, Marquesa viuda de Martorell. 

En el de Marqués de Soller, á favor de D. Salustiano Sanz y Rodríguez, 
por fallecimiento de D. Eduardo Sanz y Menéndez. 

En el de Barón de Oña, á favor de D. José Rodríguez é Iriarte, por fa- 
llecimiento de D. Lino Rodríguez y Urreiztieta. 

—Se ha concedido Real licencia á D. Francisco Muñoz y García Ca- 
rrasco, Conde de Santa Olalla, para contraer matrimonio con D." María 
Suárez Infiesta y González. 

Y á D." María de las Mercedes de Montalvo y Soler, hija de los Condes 
de Macuriges, para contraer matrimonio con el Marqués Alonso Pallavicini. 

Cargos palatinos.— Ha sido nombrado Gentilhombre de Cámara, 
de S. M. con ejercicio D.Joaquín González y González, Marqués de Gon- 
zález, Consejero-Encargado de Negocios de la Embajada de España cerca 
del Vaticano. 

—Han jurado el cargo de Gentileshombres de Cámara de S. M., con 
ejercicio los Sres. D. Eduardo de Aznar y Tutor, Marqués de Berriz, don 
Juan de Azue, D. Eduardo Barandiaran, D.Julián del Arroyo y D. José Salas 
Vaca. También han jurado dicho cargo en San Sebastián, ante el Sr. Elo- 
segui, por delegación del Jefe Superior de Palacio, los Sres. D. José Hur- 
tado de Amézaga, D. José Ibarra y D. José Romero, y posteriormente, el 
día 29, D. Joaquín Nadal y Ferrer y D. José Milá y Camps. 

—Han sido nombrados Gentileshombres de entrada los Sres. D. Antonio 

141 



Revista de Historia 

García Pérez, Capitán profesor de la Academia de Infantería de Toledo, 
Correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Real Sociedad 
Geográfica; D. Emilio Martínez Sánchez, Capitán de Infantería de Marina, 
y D. Rafael Ortega Villergas, los cuales han prestado el juramento corres- 
pondiente en la tarde del 21 del pasado mes de Marzo. 

Otras noticias.— Ha sido agraciado por Su Santidad Pío X con el 
título de Marqués de Maldonado D. José Maldonado y González de la Riva, 
hermano del Marqués de Castellanos y de Trives. 

—Se ha concedido la Banda de la Orden de Damas Nobles de la Reina 
María Luisa á la Sra. D."* María de la Concepción Brunet y Echagüe, viuda 
de Gaitán de Ayala. 

—Por Real Decreto de 13 del mes pasado le fué hecha merced de Hábito 
de la Orden Militar de Alcántara á D. Ramón María Despujols y de Saba- 
ter Dusay y Prat, Marqués de Olivar, Comandante de Infantería, y la cere- 
monia de armarle caballero tuvo lugar en la iglesia de Calatrava en la tarde 
del 25 de dicho mes. Fué apadrinado por el Marqués de Casa Pizarra; las 
espuelas le fueron calzadas por los Sres. D. Alfonso de Borbón y D. Gon- 
zalo García de Blanes, y el Capítulo fué presidido por S. A. R. el Infante 
D. Carlos de Borbón de las Dos-Sicilias, Comendador Mayor de la Orden 
de Alcántara. 

—En el litigio incoado á instancia del Marqués de Cavaselice, recla- 
mando el mejor derecho y preferencia para' ostentar los títulos de Duque 
de Amalfi, con Grandeza, y Conde de Roche, ha recaído sentencia favora- 
ble para el poseedor de los mencionados títulos, D. Fulgencio Fúster y 
Fontes. 

—Han ingresado en la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza 
D. Pedro Dolz de Espejo y Andréu, Conde de la Florida, y su hermano 
D. Tomás. 

Necrologías.— El día 12 de Marzo falleció en Madrid D. Eduardo Saa- 
vedra y Moragas, insigne sabio, que era una de las más preclaras glorias 
de la ciencia española. Había nacido el 27 de Febrero de 1829 en Tarra- 
gona, siguió la carrera de Ingeniero de Caminos, en la que sobresalió por 
sus grandes talentos; pero siendo un apasionado del estudio dedicó sus 
grandes aptitudes á otras varias materias, consiguiendo una personalidad 
ilustre no sólo como Ingeniero y Arquitecto, sino como historiador, orien- 
talista, geógrafo y literato. Era el Sr. Saavedra Senador del Reino, indivi- 
duo de número de las Reales Academias de la Lengua, de la Historia y de 
Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y correspondiente de las principales 
Corporaciones científicas del extranjero; Presidente honorario de la Real 

142 



y de Genealogía Española. 

Sociedad Geográfica y estaba en posesión de las Grandes Cruces de Isabel 
la Católica y de la Orden civil de Alfonso XII. También fué durante algún 
tiempo Director de la Academia de la Historia y desempeñó algunos cargos 
políticos, entre otros, la Dirección de Agricultura y la de Obras Públicas. 
Las obras debidas á su pluma son tan notables como numerosas; entre 
otras, citaremos: Lecciones sobre la resistencia de los materiales, Teoría de 
los puentes colgados, La vía Romana de Uxama á Augustóbriga, Obras 
públicas y monumentos de la España antigua, Escritos de los musulma- 
nes sometidos al dominio cristiano, El Canal de Suez, Las expediciones al 
Polo Norte, Ideas de los antiguos sobre las tierras Atlánticas, La inva- 
sión de los árabes en España, La Geografía en España, y otras muchas. 

— El 20 del pasado mes falleció también el ilustre escritor y Académico 
de la Historia D. Bienvenido Oliver y Esteller. Nació en Tortosa el año 1837, 
y contaba, por tanto, setenta y cinco años. Hombre de gran modestia y labo- 
riosidad, no era su nombre tan conocido como debía haberlo sido de la 
generalidad de los españoles; pero entre las personas que se dedican al 
estudio, y muy especialmente en el extranjero, gozaba de envidiable reputa- 
ción. Representó á España en la Conferencia internacional de Derecho 
privado celebrada en La Haya y fué Subdirector de los Registros y vocal 
de la Comisión general de Codificación. 

Entre las obras del finado merecen citarse: el Breve sumario del pro- 
yecto de Código civil de Alemania y del proyecto de ley para su plantea- 
miento, la Historia del Derecho en Cataluña, Mallorca y Valencia, y el 
Libre de les costums generáis ecrites de la insigne ciutat de Tortosa, obra 
esta última que le valió las alabanzas más unánimes. 

—Igualmente ha fallecido otro hombre de mérito y de especialísimas 
dotes, el Dr. D. Federico Olóriz y Aguilera, Académico de númerj de la 
Real de Medicina y electo de la de la Historia, Catedrático de Anatomía de 
la Universidad Central é individuo del Consejo penitenciario. Insuperable 
su competencia en Antropología y ciencias afines y había llegado á domi- 
nar de tal manera las teorías de la Antropometría judicial, que era consi- 
derado como insigne Maestro por el propio Bertillón. Escribió varias im- 
portantes obras, como Manual de técnica anatómica. Anatomía descrip- 
tiva, en colaboración con el Dr. Calleja; y la traducción del Resumen de 
Anatomía patológica de Bard. 

—En Palma de Mallorca ha fallecido el Sr. D. Juan Miguel de Sureda y 
Veri, Conde de Peralada, Grande de España, Marqués de Vivot, Conde de 
Zavellá, Vizconde de Rocaberti, correspondiente de la Real Academia de la 
Historia en Baleares. 

143 



Revista de Historia y de Genealogia Española. 

—Ha muerto en Antequera, donde residía, la Sra. D/' María de los 
Dolores Pareja, Obregón y Manrique de Aguayo, Marquesa viuda de 
la Peña de los Enamorados. Estaba viuda desde el año 1887 y era hija del 
quinto Conde de la Camorra y por su madre nieta de los Marqueses de 
Villaverde y bisnieta de los Marqueses de Valparaíso, Grandes de España. 

—También ha fallecido D. Alejandro Arias Salgado y Téllez, Almirante 
de la Armada, Senador vitalicio del Reino. Estaba condecorado con las 
Grandes Cruces del Mérito Naval y de San Hermenegildo. 

— Igualmente tenemos que dar cuenta de la muerte de D. Francisco de 
Garnica y Lara, Marqués viudo de Casa-Pacheco, individuo del Consejo 
Superior de Agricultura, padre del actual poseedor del título y de los 
Condes de Villar de Felices. 



CONCURSO 



El CoLLEOio Araldico Romano anuncia, con motivo del XXV aniversario 
de su creación, un concurso de premios para animar á los cultivadores de 
los estudios genealógicos y heráldicos. El concurso se dirige á los escri- 
tores de historia nobiliarios, á los heraldistas y á los pintores heráldicos; 
para los primeros los temas serán: 1.° Ilustraciones de un castillo medioeval 
con notas genealógicas de sus poseedores. 2.° Genealogía documentada de 
una gran familia de la Edad Media. 3." Ilustraciones de una Orden de Caba- 
llería religiosa-militar; para los segundos, el blasón de una ciudad, de una 
Cofradía noble, de un Obispado, de una Orden caballeresca ó de cualquier 
otra antigua institución; para los terceros, un cuadro ó un álbum conte- 
niendo una armería especial; por ejemplo, las que empiezan con una letra 
como la B. 

Los escritos serán sucintos y podrán ser redactados en los tres idiomas 
italiano, francés y español. Los escritos deberán llegar certificados á la 
Secretaría del Colleqio Araldico Romano, calle de Savelli, 11, Roma, antes 
del 31 de Diciembre de 1912. 

Los premios asignados á los tres mejores trabajos consistirán en una 
medalla de oro, una de plata y un diploma de honor para cada clase. Para 
los dos primeros, la Memoria premiada con medalla de oro se publicará en 
la Rivisia del Collegio Araldico y se regalarán cien ejemplares al autor. 
Todos los trabajos presentados serán conservados en el Archivo del 
Collegio y la propiedad literaria pertenecerá á la Rivista del Collegio 
Araldico, que se reserva el derecho de publicar, además de los escritos 
premiados, aquellos otros dignos de ser publicados. 

144 




15 MAVO 1912 



EVISTñ DE HI5T0Rlñ 

V DE GENEñLOafñ 

ESPññOLñ 



Núm. 4. 



LA HERÁLDICA M EL-ESCORIAL 



ExcMO. Sr. Marqués de Borja: 

Mi distinguido amigo: No le extrañará que le dirija esta carta abierta, 
por la amable mediación de la nueva y simpática Revista de Historia y de 
Genealogía Española, si empiezo diciéndoie que más todavía que al celoso 
Intendente General de la Real Casa y Patrimonio, va dirigida al culto y 
entendido autor del interesante folleto Panteones de Reyes y de Infantes en 
San Lorenzo del Escorial. 

Años hacía que no visitaba yo el por tantos conceptos famoso é histó- 
rico Real Sitio de San Lorenzo: su misma inmediación, para los que vivi- 
mos en Madrid y no cultivamos asiduamente el deporte novísimo del auto- 
móvil, explica hasta cierto punto, si no logra justificar, este gran pecado 
que públicamente confieso y de que á gritos me arrepiento. La Octava 
maravilla á sólo dos horas, y dejar pasar siquiera un año sin correr á exta- 
siarse nuevamente en la contemplación de cuanto encierra: confieso que me 
avergüenzo, y que toda penitencia, por dura que ella fuere, me resultará 
corta para lo que merezco. Para los devotos del pasado, para los amantes 
de la Historia, para los que sentimos como es debido el amor sacrosanto de 
la Patria, debiera ser El-Escorial lugar de peregrinación que exigiera nues- 
tras repetidas visitas: de la grandeza de la España de ayer nada existe que 
dé más cabal cuenta: la memoria del incomparable Soberano que tuvo como 
en vilo á la Europa de su tiempo nos abruma de su extraordinaria magni- 
tud, pero es también motivo de aliento y de esperanza para los buenos. 

Mas dejando aparte esta clase de consideraciones, que de fijo no encon- 
trará usted absolutamente ociosas, quiero llamar su atención sobre algo que 

145 10 



Revista de Historia 

allí noté digno de ella, y en uno de los ramos de la Historia que más parti- 
cularmente han ocupado hace tantos años la mía. Me refiero á algún des- 
cuido heráldico, aunque no ciertamente de ahora, que creí observar en el 
Panteón de Infantes; descuido que me parece debe subsanarse como exi- 
gen de consuno la cultura nacional, el Patronato y enterramiento de los 
Reyes de España y la absoluta verdad científica, puesto que la Heráldica es 
una ciencia, declarada por el común sentir con los nombres hasta vulgares 
de Ciencia del Blasón y Ciencia Heroica. 

En el monumento que en el Panteón referido guarda juntos los restos de 
los Príncipes de la Casa Real muertos en la edad de párvulos están repeti- 
dos hasta la saciedad los escudos interpolados de las dos Dinastías que en 
los últimos cuatro siglos han reinado en España: Austrias y Borbones; es 
decir: degules la faja de plata, que es Austria; de azur las tres flores de 
lis de oro, que quiere ser Borbón. 

Y digo que quiere ser Borbón, porque de sobra sabe usted como yo 
mismo que las tres fiores de lis de oro sobre azul, puras y sin mezcla ni 
aditamento alguno, no son las de los Borbones antiguos ni modernos, sino 
las armas de Francia, exclusivas del Rey Cristianísimo y de sus hijos. Con 
ellas no se indica ni puede indicarse que se trata de la Dinastía que fundara 
en España Felipe de Francia, Duque de Anjou, entre nosotros Felipe V. 

En la Heráldica nada es ocioso, ni indiferente, ni baladí: la menor figura, 
la variación más mínima, el menor rasgo, llamémoslo así, tienen su signifi- 
cado; prescindir de ello, por ignorancia ó por descuido, sólo puede ser ori- 
gen de confusiones imperdonables. 

Todo el mundo sabe que cada rama derivada del tronco Real francés 
tomaba el nombre del Estado ó apanage del Príncipe que la formaba, y bri- 
saba naturalmente el escudo Real de una manera que acusara su especialí- 
sima procedencia; de aquí Borgoña, Valois, Evreux, Orléans, Borbón, Ven- 
dóme, Conde, Conti, Anjou, Artois y tantos y tantos otros; de aquí el lam- 
bel conocidísimo de los Orléans, el bastón de los Borbones, la banda de los 
d'Evreux, la bordura de los d'Anjou y de los d'Artois. 

Felipe, Duque de Anjou, Nieto segundo de Luis XIV, brisó, en efecto, 
las armas Reales francesas de la bordura de gules, y esta bordura es tan 
indispensable en las armas de los de su rama, como lo es en la de Orléans 
el lambel de plata, únicos indicadores ambos del respectivo origen. Hay 
que tener presente que la rama formada en la raza capetina por Roberto de 
Francia, hijo menor de San Luis y Conde de Clermont, en el matrimonio de 
este Príncipe con la heredera del Borbones, que es por lo que sus descen- 
dientes se llamaron Borbón, no vino á reinar en Francia hasta que la extin- 

146 



y de Genealogía Española. 

ción de la de Valois la llevó al trono en la Persona de Enrique IV. Su pos- 
teridad es la que conoce el mundo— y ella misma se lo atribuye — con el 
nombre de Casa de Borbón, aunque propiamente la Casa española, según 
los usos y costumbres inveterados de la raza Real, debiera llamarse de An- 
jou, ó, por lo menos, de Borbón-Anjou; pero incurren en grave error los 
que le dan el blasón de las tres lises, sin la roja bordura que es su espe- 
cialísimo distintivo. Así, cuantos estudien las armas Reales del Panteón de 
El-Escorial, verán allí con asombro las armas del Rey de Francia, alter- 
nando lina y otra vez con las de la Imperial estirpe austríaca, cosa que sólo 




Panteón de Infantes.— Mausoleo de Monlpensier. 



procede hacer con las de Anjou; y no lograrán explicarse el porqué de 
amalgama semejante, como nunca se explicaron— de labios de más de un 
francés culto lo oí— porqué nuestra Reina Isabel, la augusta expatriada de 
París, ostentaba el emblema heráldico de la Majestad Cristianísima, deste- 
rrada de la Francia que ella formó, en las rejas y portadas del Palacio 
Basilewsky, convertido por su egregia dueña en Palacio de Castilla, y hoy 
ya, apenas muerta ella, ¡sunt lacrimae rerum!, desgraciadamente desapa- 
recido, para dejar sitio á un hotel de viajeros, prosaica y fugaz vivienda de 
ricachos americanos. 

Fué nuestro país en los finales de la Edad Media y en los siglos XVI 
y XVII la perfección misma en las cuestiones heráldicas, que empezó á 
estropear, aunque fuera el de la mayor erudición en España, según lo ha 
calificado Menéndez y Pelayo, el siglo XVIII, y luego ha acabado de emba- 
rullar la general ignorancia en estas materias, por que pasamos en el XIX. 

147 



Revis ta de Historia 

Señálese en estos comienzos del siglo XX la exquisita cultura de usted, res- 
tableciendo en el escudo de las lises la indispensable bordura, inherente á 
las armas de los Borbones españoles é italianos, á los de España, de Ñapó- 
les y Parma, á todos los descendientes de Felipe V; que no se trata de de- 
talle insigniñcante y desprovisto de valor, puesto que la Heráldica es, en 
resumen, un lenguaje, y la supresión caprichosa del menor signo en un es- 
cudo equivale sencillamente á la supresión de una palabra en una oración, 
á la que priva de sentido, dejando al que la lee imposibilitado de su exacta 
interpretación é inteligencia. Todavía en Europa se estudian y se saben estas 
cosas, y todo el mundo se extrañará de que la Casa de España, nada menos 
que en el Panteón de sus Infantes, y en el Panteón de El-Escorial, desco- 
nozca sus propias armas, y se atribuya, más ó menos involuntariamente, 
las que no le tocan. La brisura en las familias de origen francés merece el 
mayor respeto y ha de conservarse con el cuidado que corresponde. 



En cambio, desde que la Casa Reinante de España organizó y constituyó 
las armas que usa, hace ya doscientos años, y en que combinó acertada- 
mente, con la representación de los Estados que poseía, ó á que creía tener 
derechos, sobre el todo el distintivo especial de la propia raza, yo no he 
visto más distinción en ellas que las que naturalmente constituyen las dos 
grandes ramas salidas de la española: la Real de Ñapóles, ó de las Dos Si- 
cilias, y la Ducal de Parma. Nunca he visto que usaran nuestros Infantes 
españoles brisura alguna, y no puedo comprender el porqué de atribuirles, 
tan pronto la estrella de azur en franco-cuartel de oro, tan pronto el lambel 
de gules sobre lo mismo, tan pronto el franco-cuartel de plata, cargado de la 
media luna de gules. Los mismos hijos de la Reina Doña Isabel II, hermanos 
de nuestra Infanta Doña Isabel, aparecen en el Panteón con las armas brisa- 
das del cantón de armiño, cargado de la luneta de gules, que tampoco creo 
hayan usado jamás estas Augustas Personas— al menos yo no lo he visto 
nunca—, sino simplemente las armas Reales que todos conocemos. ¿De dónde 
proviene el que aparezca semejante derroche de la brisura, en España tan 
poco frecuente, en monumento tan absolutamente español como son los 
Panteones de El-Escorial? Á mí me parece, salvo mejor opinión ó prueba en 
contrario— que dispuesto me hallo á proclamar mi error si es que lo cometo 
en estas observaciones que aquí formulo,— inspirado todo eso, más que en el 
exacto conocimiento de la parte histórica y de los usos y costumbres de 
nuestra Familia Real, en algún libro francés, leído sin grande preparación y 
aprovechado sin bastante criterio. 

148 



y de Genealogía Española. 

Nada de eso, á mi entender, es español, y todo ello huelga perfecta- 
mente sobre el sepulcro de Príncipes españoles, pues á la vista salta que no 
debe aplicarse en Heráldica á los muertos otras armas que las que usaron 
siendo vivos. 

Y porque no quiero abusar de su fina condescendencia haciéndole pro- 
longar esta lectura, y cansándolo en demasía con ella, termino aquí, rogán- 
dole que me perdone, en gracia de los móviles que me han sugerido estos 
renglones: mi escrupuloso cuidado de la verdad histórica y heráldica, mi 
respetuoso amor á la Casa Reinante y el deseo de que la cultura española 
brille siempre tan alta como es debido, máxime en un monumento de fama 
universal, cual el Real Monasterio de San Lorenzo, y en el Panteón de los 
Infantes de España, que son, sin duda, con los Príncipes franceses de su 
mismo origen, los más ilustres de la tierra. 

Estas ligeras indicaciones no van poco ni mucho contra la buena memo- 
ria del entendido y concienzudo arquitecto que dirigiera los trabajos que se 
ejecutaron para la traslación al nuevo, desde el Panteón antiguo, de los 
cadáveres de las Personas Reales, quien de seguro consultó á cuantos por 
entonces pudieran ¡lustrarlo con su consejo, pero que no había de encon- 
trar otros que los que estaban en el caso de suministrarle los conocimientos 
de aquella época, quizás para estos estudios la más lamentable en toda 
nuestra larga vida nacional. Pero, ya que todo esto ha cambiado, y hoy 
sabemos lo que esa generación, olvidada de los buenos maestros, formada 
toda con la lectura del Berni, y que tuvo en la obra de Burgos la más alta 
expresión de su ciencia, ignoró de fijo, aun teniendo más cercanos los ex- 
celentes trabajos de Garma y de Aviles, enmendemos lo que de enmendar 
sea, sin que nada nos parezca para la enmienda pequeño ni pueril. La justa 
gloria de restablecerlo todo en el orden y en la exactitud parece estar re- 
servada á quien, como usted, tiene hecha ya descripción tan importante y 
tan completa del Monasterio insigne y de cuanto con él se relaciona, de la 
que no es más que una parte lo ya afortunadamente publicado, con el aplauso 
de todos sabido y con cuyos ecos no quiero aquí mortificar su conocida 
modestia. Enmendando los pequeños errores— pequeños tienen que ser para 
que se hayan escapado á la inteligente buena voluntad de los predecesores 
de usted,— se va, en lo que es posible, á la perfección con que todos soña- 
mos, aunque sea tan difícil el verla en cualquiera disciplina realizada. 

MH y mil perdones, y créame siempre su más atento y afectísimo 

amigo, q. b. s. m., 

F. Fernández de Béthencourt, 

de la Real Academia de la Historia. 
25 Abril 1912. 

149 



Revista de Historia 



Notas sobre la batalla de las Navas. 



(CONCLUSIÓN) 

No faltó, sin embargo, en lo antiguo quien, separándose en este punto 
de la corriente iniciada entre los cronistas por Duarte Núñez, al afirmar la 
ausencia de Portugal en la Cruzada iniciada por el Rey de Castilla, consig- 
nara terminantemente el envío por parte del lusitano de socorro importan- 
tísimo de hombres de guerra á la memorable expedición. Fray Antonio 
Brandaón consignó el hecho, usando las palabras que acabo de subrayar y 
señaló también, en justificación de la ausencia del Monarca, lo muy turbada 
que á la sazón estaba la tierra portuguesa. 

En cuánto se ha de apreciar, respecto al número de combatientes este 
socorro importantísimo, cuestión es directamente relacionada con otra de 
carácter harto más general é importante como es el cálculo racional de lo 
que por aquellos tiempos, y aun durante toda la Edad Media española, se 
consideraba como un ejército numeroso. 

Hasta no ha mucho se mantuvo por nuestros historiadores la creencia, 
basada en los dichos hiperbólicos de los cronistas, de que los reyes y cau- 
dillos, tanto cristianos como infieles, comandaron en las campañas de la 
reconquista grandísimos núcleos de tropas, verdaderos ejércitos dejerjes 
que hubieron de sumir en sus ondas vivientes los territorios y ciudades, y 
de producir al encontrarse en batalla estruendosas hecatombes. 

Hoy la crítica rechaza estos supuestos, reduciendo, en la inmensa mayoría 
de los casos, las muchedumbres inmensas de que nos hablan las crónicas 
á lo que hoy llamaríamos columnas de 2, 5, 10 ó 20.000 combatientes. 
Aparte de la documentación de los Concejos y otros testimonios escritos 
que no dejan lugar á duda, la escasa población de la Península, la imposi- 
bilidad de alimentar en tierra pobre los supuestos centenares de millares 
de hombres, la total devastación y ruina que, dada la manera de hacer la 

150 



y de Gen ealogía Española. 

guerra en aquellos siglos, hubiera supuesto el paso por campos y ciudades 
de tamañas avalanchas humanas y otras consideraciones no menos convin- 
centes, inducen á tener por fantásticas las cifras hasta hace poco juzgadas 
verosímiles. 

El buen sentido de Garibay redujo, por lo que hace á la Cruzada contra 
los almohades, á número relativamente pequeño los combatientes caste- 
llanos. «El mismo rey D.Alonso— escribió— congrego catorce mil de caballo 
sin muy mucha infantería y sin las gentes de Navarra y algunos de Por- 
tugal.^ 

Pedro Comich dice, que el Rey de Aragón trajo 3.500 de á caballo y 
20.000 peones, añadiendo que de éstos, la mitad eran aragoneses y la otra 
mitad catalanes, y de los caballeros, 500 solamente de Aragón y 3.000 de 
Cataluña y feudos ultrapirenaicos. 

Don Alfonso VIH, en su carta al Papa dice, sin embargo: «Inde proce- 
dentes pervenimus ad Salvamterram; ibique pervenerunt ad nos Rex Ara- 
gonum qui de sais hominibus non duxit in exercitum nisi tantum milites 
generosos et Rex Navarrce, qui similiter vix fuit in exercitu de suis plus- 
quam ducentis militibus comitatus.» 

De cuyas palabras se deduce que las fuerzas aportadas por Aragón y 
Navarra consistieron en sólo caballeros, acompañados, claro está, según 
uso de la época, de sus escuderos, pajes y mesnadas. Por ser muchos los 
señores feudatarios del Rey de Aragón, pudo constituir éste una ala entera 
en la formación que se adoptó para ofrecer la batalla á los infieles y por 
ser poco más de 200 los que comandaba D. Sancho de Navarra se le agre- 
garon para formar el ala derecha los Concejos de Segovia, Avila y Medina. 

Las crónicas árabes no exageran menos que los cristianos el número de 
combatientes de una y otra parte. Es común en ellas comparar los ejércitos 
enemigos á nubes de langostas que obscurecen el sol y cubren al pararse 
cuanta tierra es dable divisar desde las alturas. Respecto á la batalla á que 
me vengo refiriendo, tanto Abdel-Halim en su Historia de Fez como Ali- 
ben-Muhamed, ponderan hasta lo inverosímil el número de combatientes. 
Tocante á los sarracenos, dicen ambos que el Miramamolín reunió para esta 
empresa tanta muchedumbre de Caballería y de Infantería como nunca otro 
Rey hubiera congregado, pues iban en su ejército 160.000 voluntarios, 
entre caballeros y peones y 300.000 soldados de tropas almohades, zenetes 
y alárabes. A seguida aseguran que de toda esta muchedumbre no se salvó 
nadie, excepto Aunasir y un caballero que le prestó su cabalgadura, con lo 
cual se ve lo disparatada de la enumeración, no habiendo tiempo material 
en unas cuantas horas para que los cristianos acabasen con tanta gente, 

151 



Revista de Historia 



aunque la supusiésemos indefensa y parada. En cuanto á las bajas del ejér- 
cito cruzado nada dicen estos cronistas ni tampoco los códices arábigos 
que se guardan en la Biblioteca escurialense. 

Cabe, pues, suponer que un contingente de 500 á 1.000 hombres portu- 
gueses, bastase para que este auxilio se apellidase importantísimo por 
Brandaón. 

En cuanto á los caballeros, subditos del Rey de León, que de modo indi- 
vidual concurrieron á la gloriosa empresa, muchas son las memorias anti- 
guas que han conservado sus nombres y la mayor parte fueron recogidas 
por Gándara. En las relaciones de la época á que me vengo refiriendo se 
citan también dos ricos hombres que aun cuando con el Rey de Aragón 
vinieron, como vasallos suyos, eran originarios de Galicia, D. García Romeo 
y D. Aznar Pardo. 

Era el primero nieto de D. García Roméu, hijo á su vez de D. Vasco 
Roméu, Señor de esta casa y solar, junto á la villa de Noya. Este D. García 
Roméu había pasado á Aragón y fundado una importantísima h'nea de su 
apellido. Su nieto mandó en las Navas la vanguardia del ala izquierda, enco- 
mendada al Monarca aragonés, y antes hizo en compañía de D. Aznar Pardo 
el reconocimiento del paso de la sierra, cuando el pastor se presentó á los 
cristianos para señalarles el camino. Ambos hechos atestigua en su crónica 
el arzobispo D. Rodrigo y fueron recogidos por la llamada de Alfonso 
el Sabio. 

Don Vasco Roméu, tío de D. García, como hijo que fué de D. Paio 
Roméu, hermano del D. García, que pasó á Aragón, se halló también en la 
batalla con los criados y escuderos de su solar. Dicen memorias antiguas, 
que por este hecho de armas y el de Baeza, al que también concurrió, 
adoptó por armas la cruz de gules flordelisada y la bordura de la misma 
cargada de ocho sotueres de oro (1). 

Don García Romero también parece que modificó su blasón en memoria 
del triunfo de las Navas. Mosén Jaime Febrer, en las trovas que compuso 
referentes á la batalla, dice hablando de él: 

«Richom d'Arago tres tibons de foch, 

es Garci Romeu declarant, con deu, 

que porta en l'escut la fet qu'en les Naves 

n roquet de b!au, la memoria trau 

sobre camp dauat, cremant ab son pare 

é ayadelx, con ven, la palench del Moro: 



(1) La bordura y los sotueres, llamados cruces de San Andrés, fueron signos gene- 
ralmente adoptados por cuantos caballeros se hallaron en la toma de Baeza. 

152 



y de Genealogí a Española. 

contra vostran gust lo desafia 

disgustat lo viu, ab cólera gran; 

perqué li fet traure mes lo Rey li diu: 

contra son decoro Non sent nostra tenda, 

de sa tenda un home: non y ha desafiu.» 
é aixi fet un toro 

Los Últimos versos aluden al lance acaecido á este famoso ricohombre 
en el sitio de Játiba, cuando tan gravemente se ofendió de que por mandato 
de D. Jaime el Conquistador sacasen de su tienda á un soldado que, luego 
de matar á otro en presencia del Rey, se había refugiado en ella. 

Don Aznar Pardo, asimismo originario de Galicia(de los Pardos de Cela) 
y como D. García Romero al servicio del rey de Aragón, se distinguió tanto 
en la Cruzada que el Arzobispo, la Crónica general, y después los historia- 
dores y analistas consignan de modo especial su intervención. 

También Jaime Febrer le dedicó una trova en que se dice: 

. . . é por esta acció 
los tres bastons verts 
qu'en l'escut tenía 
encesos los possen 
desde aquest día 
los seus descendents 
com á nou blasó 
é la qu'es de la casta 
verdader Baró. 

Menciona asimismo D. Rodrigo Jiménez de Rada á dos hermanos del 
linaje de Osorio, llamados Gonzalo Ruiz y Rui Pérez de Villalobos. Fueron 
hijos de D. Osorio Martínez, nietos de D. Martín Osorio y bisnietos de don 
Pedro Osorio, que de Galicia fué á establecerse á León. 

Gándara consignó á D. Fernán Gutiérrez de Castro, de la gran Casa de 
Lemos, como asistente á la batalla de las Navas. No aparece así en el nobi- 
lario del conde D. Pedro, en el que se hace el elogio de este caballero, Alfé- 
rez mayor del rey de León, D. Alfonso IX. Esta dignidad hace suponer que 
más bien estaría unido á un soberano cuya actitud fué tan diferente á la que 
era de esperar de un príncipe español. Por otra parte, es muy posible que 
por aquellos años estuviese en África, adonde pasó muy mozo, como el 
mismo Conde escribió. Quizá se le confundió con su cuñado D. Suero Téllez 
de Meneses, marido de D."* Sancha Gutiérrez de Castro, el cual consta 
hallóse en la Cruzada. 

De la Casa de Camaño, una de las más antiguas de Galicia, se encon- 
traron en las Navas Fernán García, señor de la Casa, y su hermano Rui Gar- 
cía, hijos de D. Sancho García de Camaño, el que se halló en la empresa 

153 11 



Revista de Historia 

de Almería como capitán de la nobleza gallega, bajo la conducta de don 
Fernán Pérez de Tava. El Arzobispo los nombra en su relación y consigna 
el hecho de haber sido uno de estos caballeros (Fernán García) el que de- 
tuvo al Rey de Castilla cuando, creyendo éste perdida la batalla, quiso arro- 
jarse á morir entre los moros. Rui García de Camaño casó en Castilla y fué 
el tronco de la familia de Camacho en Andalucía. 

Fué también á la Cruzada Diego López de Lemos, noveno señor de esta 
Casa, hermano del Maestre de Santiago D. Sancho Fernández de Lemos, el 
muerto en Alarcos, é hijo de Alonso López de Lemos y de D."* Mayor de 
Novoa. De éstos procedieron los condes de Amarante. 

De la Casa de Maceda, de Limia, aparece como caballero cruzado don 
Suero Yáñez de Novoa, hermano del Comendador de Calatrava y luego 
Maestre de esta Orden, D, Gonzalo Yáñez de Novoa. 

Del linaje de Valladares, D. Suero Pérez, señor de Valladares, á quien 
dice el conde D. Pedro armó caballero el Maestre de Calatrava que acabo 
de nombrar; casó con D.^ Estefanía Ponce de Babón. 

De los Taveras, progenitores de los antiguos marqueses de Malagón, 
Gonzalo Páez Tavera, hermano de Rui Páez Tavera, á quien mató el conde 
D. Enrique de Lara. 

De los Limas, los dos hermanos Juan Fernández y Rui Fernández, lla- 
mado este Cadorniz, de quien desciende el linaje de Cadórniga. Fueron 
hijos de Fernando Arias y de D.^ Teresa Bermuis, hija del conde D. Bermuis 
de Trava y de D."* Teresa Enríquez, hermana ésta del rey de Portugal don 
Alonso Enríquez. 

Según el conde D. Pedro, se halló en la batalla de las Navas, como cru- 
zado, Fernán Pérez Várela, llamado el del Capelo, perteneciente á la anti- 
gua familia de su apellido en el reino de Galicia. 

También concurrieron, según Gándara que vio diplomas muy antiguos 
que lo acreditaban, D. Diego Gómez Messia, ricohombre; Rodrigo Salgado, 
D. Sancho Román de Lugo, asimismo ricohombre de León y Montero Mayor 
de este Reino; el conde D. Rodrigo Froila, al que también cita Argote; Juan 
Raimúndez de Figueroa, hijo de Gonzalo Pérez de Figueroa, Alférez del Em- 
perador D. Alfonso; D. Per Arias de Saavedra, ricohombre y Mayordomo 
de D. Fernando II de León, y su hijo D. Fernán Pérez de Saavedra. 

Los caballeros portugueses de que nos quedan memorias fidedignas 
como concurrentes á la gran expedición guerrera promovida por D. Alfon- 
so VIII, son muchos y dignos de enumeración menos concisa, por lo que 
formarán eñ capítulo aparte. 

J. Argamasilla de la Cerda. 

154 



y de Genealogía Española. 



CRÓNICA BIBLIOGRÁFICA 



GABRIEL MAURA GAMAZO 

Carlos II y su Corte.— Tomo I, 1661-1669.— Madrid, 1911. (26 por 18 
centímetros.— 656 páginas. Portada-dedicatoria, grabada por Vaquer, y 
otros 15 grabados, heclios en los talleres del Instituto Geográfico.— Sec- 
ción de Artes Gráficas). 

«Quien te dice que no tiene política, escribió monseñor Pie, es un tuno 
que la tiene mala y que te quiere pervertir», por lo que nadie que se estime 
en algo y entienda de estas cosas incurrirá en la vulgaridad de creer es 
posible sustraerse á lo que se llama la influencia del medio y á la obliga- 
ción de sobreponerse á él y dominarlo, para evitar el trastorno que supone 
sea dominado el nacido para dominar. 

Con la sinceridad del caballero y la gallardía de quien sabe lo que 
quiere y quiere lo que debe querer, manifiesta el señor Conde de la Mortera 
en las páginas que siguen á la dedicatoria al Jefe del Estado la razón de la 
obra, el propósito que le anima, y dirige sus trabajos, iluminando sus vigi- 
lias, ó sea un fin poliüco, en la acepción más noble de este desacreditado 
vocablo, porque es labor política, de higiene y terapéutica social escribir 
nuestra Historia, documentada, leal, imparcialmente. (Pág. 7.) 

Ya el clásico Rivadeneira, en su áureo Tratado contra lo que Nicolás 
Machiavelo y los políticos deste tiempo enseñan, decía que «los políticos 
son amigos fingidos y enemigos verdaderos y domésticos, que con beso de 
falsa paz matan como Judas, y vestidos de piel de oveja, despedazan 
como lobos el ganado del Señor, y con nombre y máscara de católicos 
arrancan, destruyen y arruinan la fe católica», contribuyendo no poco, á 
pesar del generoso esfuerzo de Gracián, tan equivocado concepto del arte 
ó prudencia de regir los Estados á su menosprecio y al de la ciencia en 
que se funda, y que muestra «las verdades y máximas cuya aplicación al 

155 



Revista de Historia 

régimen de los pueblos los hace verdaderamente felices», magna empresa 
á cuya realización vivimos todos obligados, pues, como declaró el gran 
Inocencio III, ab ómnibus, quod omnes tangit, aprobari debet. 

No merecería la Historia ser llamada maestra de la vida y constituir su 
cultivo apropiada ocupación de grandes señores, si careciera de lo que 
magnifica todo trabajo humano, el fin altísimo á que se encamina, principio 
y fundamento de sus libres determinaciones. 

Pasaron aquellas hipócritas teorías del arte por el arte, la ciencia por la 
ciencia, el derecho por el derecho, destinadas sólo al impío intento de negar 
la concepción teleológica de la vida y de todo lo humano, convirtiendo en 
fines los que son simples medios, impidiendo los vuelos generosos del espí- 
ritu, burlándose de los que, como el Sr. Maura Gamazo, atentos á la voz 
escuchada por el Lisardo de El desengaño en un sueño, hacen labor diaria, 
continua, incesante, amplia, íntegra, común, duradera, porque en el mismo 
mundo, aquí, de tejas abajo, hay más que las miseriucas de los partidos y 
las concupiscencias desordenadas de quienes los forman. 

Nada ha omitido el señor Conde de la Mortera para que su obra resulte 
digna del propósito y del nombre que honra. Preparado convenientemente 
por la lectura y la reflexión, sirviéndose de los poderosos recursos de que 
puede disponer, prodigando desvelos y sacrificios, lo que modestamente 
llama Ensayo de reconstrucción biográfica será, más que el bien dispuesto 
aparato, la base firmísima sobre la que se levante el majestuoso edificio de 
nuestra Historia nacional, en uno de los períodos más educadores de ellas; 
que no hay lecciones como las que por mano de la tribulación se reciben. 

Quince capítulos comprende este primer tomo. Sus epígrafes maniñes- 
tan con la claridad que resplandece en toda la obra el contenido de cada 
uno de ellos, facilitando su estudio la enumeración que se hace en el índice 
de las materias principales que abrazan y la bibliografía ó fuentes, digno 
remate de cada uno de ellos. Todos llevan el sello de la modestia engran- 
decedora de la obra limitada á biografiar. El nacimiento; El bautizo; La 
crianza; La muerte de Felipe IV; La Junta de Gobierno; Don Juan José de 
Austria; Nitor, consejero de Estado; Don Juan en la oposición; Nitar, 
inquisidor general; El Rey, la Corte; El garrote de Mallada; Don Juan 
fugitivo; Don Juan rebelde; Don Juan faccioso; La calda de Nitard, son 
los sugestivos epígrafes de otras tantas magistrales monografías, verdade- 
ros cuadros á lo Velázquez, que nos hacen ver á vista de ojos lo que fue- 
ron el último vastago de la Dinastía austríaca, sus áulicos y las personas y 
cosas que los rodeaban, ejerciendo la mutua y recíproca acción de influir 
y ser influidos. 

156 



y de Genealog ía Española. 

Después de estos 15 capítulos, que ocupan desde la pág. 21 á la 450, 
enriquecen el libro cinco apéndices, impresos en tipo menor, en los que se 
insertan documentos, en su mayoría inéditos, de importancia todos y de 
singular rareza bibliográfica algunos. 

No consiente la estrechez de esta nota transcribir algunas de las frases 
reveladoras del hondo pensar y castizo decir de D. Gabriel Maura, en quien 
parecen revivir las plumas de Mendoza ó Saavedra Fajardo. Bien se ve 
cuánto gusta de la expresión conceptuosa, jamás culterana, del autor del 
Criticón, el Político y El comulgatorio. 

Grato es leer se comienza la tarea «mediante el auxilio de Dios y para 
servicio de la patria», que se lamentan «los vestigios de la mentalidad pro- 
gresista» y los daños causados por «la astucia de los perversos con la necia 
comphcidad de los buenos.» 

Tal vez encuentre alguien poco clárala frase de que durante el siglo XVIII 
«fraguó la nacionalidad española» ;'pero nadie discutirá la exactitud de lo que 
puede calificarse de axioma histórico: «Nación que no conoce su pasado 
vive en constante incertidumbre, porque perdura y cunde la peste del pro- 
gresismo», desconocedora de aquella verdad proclamada por Herculano de 
que no hay progreso sin tradición, porque toda fuerza dinámica ha de 
apoyarse en una fuerza estática. Tanto más adelantamos y con mayor segu- 
ridad levantamos un pie cuanto es más firme y fija la base en que descansa 
el otro. Lo que hoy se nos ofrece como profundos descubrimientos de la 
ciencia novísima, los dos elementos ideal y real, que integran toda vida 
humana, según Ihering y Carie, por ejemplo, no son más que las manifes- 
taciones de los dos componentes humanos, hijos de los dos órdenes irre- 
ductibles del espíritu y de la materia fundidos por el soplo divino de lo 
sobrenatural. 

Esto, que— importa decirlo y repetirlo— es lo que magnifica al hombre 
y á sus cbras, ha dictado los trozos más valientes de la obra del Sr. Maura, 
entre los cuales no considero lícito dejar de citar los referentes á la muerte 
de Felipe IV, á la educación del Príncipe, á las condiciones de los gober- 
nantes. Véase de qué magistral modo refiere la muerte del padre de Car- 
los II: 

«A las cuatro y cuarto de la madrugada del jueves 17 de Septiembre 
de 1665, desligado de toda pompa mundanal y aun de todo afecto terreno, 
con majestuosa serenidad y devota resignación, entregó su alma al Rey de 
la gloria, el que fué un día, mayor entre los Monarcas del orbe, y rescató 
equivocaciones de Soberano y fiaquezas de humana criatura con nobles 
virtudes de español, cristiano y caballero.» (Pág. 114). 

157 



Revista de Historia 

En ese mismo mes, cuatro días y sesenta y siete años antes, había 
muerto, también cristianamente, su abuelo Felipe II, arrepintiéndose de lo 
que hizo en Aragón, según nos decía varias veces mi inolvidable maestro 
D. Vicente de la Fuente, más historiador que su homónimo D. Modesto. 

Resplandecen atractivas cualidades en el libro del Sr. Maura, la cons- 
tancia, perseverancia mejor dicho, «suprema virtud del estadista», el buen 
gusto seleccionador y la piedad, el amor filiales. Ni una sola vez nómbrase 
al padre, tan justamente querido como admirado, pero experiméntase en 
todas las páginas el bienhechor amparo de su sombra y el debido acata- 
miento á su mérito, que ha obtenido ya «en breve tiempo, los tres ascensos 
de la gloriosa y áspera carrera: la injuria, la calumnia y el atentado perso- 
nal». (Pág. 212.) 

Una pincelada bástale al Sr. Conde de la Mortera para pintar la triste 
situación á que había llegado el concepto de la Realeza, para quien más 
exacto debiera tenerle. Compárese la imprudente frase de Carlos II: «Los 
Reyes tienen á sus vasallos, no por amigos, sino por servidores», con la de 
Alfonso el Benigno: «Reina, el nuestro pueblo es libre... nuestros subditos 
nos tienen reverencia como á Señor, y nos tenemos á ellos como buenos 
vasallos y compañeros.» 

Y es que en aquellos tiempos de la Monarquía Cristiana, reconociendo 
el derecho divino de los Reyes pudo escribir Petrarca: El buen Rey, servi- 
dor es del público. Pensamiento que desarrollado y extendido por Bossuet 
á toda superioridad, cristalizó en este generoso aforismo: Los ricos no tenéis 
entrada en la Iglesia sino en vuestra calidad de servidores de lospobres.^ 

Esperando tener pronto la complacencia singularísima de anunciar el 
nuevo tomo de Carlos Segundo y su Corte, acepte su autor nuestras felici- 
taciones por su nobilísima empresa, en la que le deseamos los lauros que 
merece. 

El Conde de Doña-Marina. 

Marzo 1912. 



158 



V de Genealogía Español". 



MAESTMNZÁS DE CABALLEfitA SÜPffllDAS 



(CONCLUSIÓN) 

Maestranza de Antequera.— La historia de la Maestranza de Ante- 
quera está perfectamente delineada en un curioso manuscrito tratando de 
ella, cuyo original se conserva en los archivos del Ministerio de la Guerra, 
y del cual he tomado todos los datos que voy á transcribir (1). 

La ciudad de Antequera tenía gran empeño en tener una Cofradía ó 
Maestranza, bien creándola ó renovando para esto la antigua Real Cédula 
de Felipe II, de 6 de Septiembre de 1572, refrendada de Juan Vázquez, que 
la ciudad tenía en su archivo y en la que se probaba lo antiguo que era en 
Antequera la práctica délos ejercicios de caballería, entre los que se distin- 
guían los que ellos llamaban follas y que ya se conocían allí desde la con- 
quista de la ciudad; también encerraba el archivo dicho dos Reales Provi- 
siones, una de 1571 y otra de 1575, por las cuales se mandaban absolver 
de las censuras eclesiásticas á los caballeros de Antequera que en los días 
festivos de San Juan Bautista y de la Asunción habían lidiado toros y ocu- 
padóse en otros festejos, lo que nos viene á probar, que si era nuevo el 
nombre de Maestranza, no lo eran así los ejercicios que ésta venía á esta- 
blecer, pues ya se ve que se usaban desde muy antiguo por la nobleza 
de la ciudad. Estos ejercicios estaban completamente olvidados, principal- 
mente por la negligencia de los nobles, por lo que, como dice el manucristo 
de referencia, «compadecidos algunos caballeros procuran desterrar una 



(I) Reglas | de la Maestranza de la muy noble y muy | Leal ciudad de | Antequera, 
dirigida con estatutos á el más gallardo \ acierto, que asegura en el patrocinio | de María 
Santísima y soberana Princesa | con el glorioso apellido de \ Los Remedios, i patrono 
esclarecida de esta ilustre Re \ pública. Y aora por elección de los más | generosos y 
nobles Individuos, Maestra, \ Protectora de vizarros intentos, \ Para gloria de Dios, Lustre 
de la Ciudad | Blasón de la Nobleza. 

159 



Revista de Historia 

tan vergonzosa como torpe desidia, afrenta del honor y lunar -ofensivo de 
la nobleza.» 

Los caballeros que con más empeño procuraron conseguir la reorgani- 
zación de la Maestranza, fueron los Sres. D. Diego Chacón y Rojas y su 
hijo D.Juan (1), que presentaron un memorial al rey D. Felipe V en que 
representaban «curf/z conforme á las leyes de la milicia, cuan decente al 
estado de los nobles, el loable ejercicio de los caballos que en esta Maes- 
tranza como escuela de Marte se aprendía, no tanto con las reglas cuanto 
con la experiencia, sirviendo de incentivo la emulación y de espuela el 
honor.» 

Llegado á manos del rey D. Felipe V el memorial presentado por los 
dos caballeros mencionados, mereció del Soberano esta benigna respuesta: 

«Por parte de D. Diego Chacón de Roxas, D. Juan Chacón de Roxas y 
otros caualleros de esa Ziudad, se representó que en ella auía la costumbre 
nmemorial de Varias fiestas, que daban principio el día de S/ S." Juan, 
y S."" S." Pedro, y proseguían todos los domingos, hasta el mes de No- 
viembre que empezaban las lluvias, que estas fiestas se llamaban Follas, y 
que se reducían á diferentes manejos á Cauallo á la Gineta, y Brida, de 
Cañas, Alcancías, Escaramuzas, Cabezas, Sortija, y estafermos en que no 
sólo se exercitaban los Cauallos, sino todos los Caualleros en el manejo de 
las Armas, y escuela de Cauallos con la qual estaban promptos, para servir 
á S. Mag.'i como lo executaron el año de 1702 quando los Ingleses tomaron 



(1) Era D. Diego Chacón y Rojas, de las familias más nobles y distinguidas de Ante- 
quera, cabeza de bando ó linaje en oposición á la de Narváez que llevaba la voz del bando 
contrario. 

Don Diego era; hijo de D. Juan Félix Chacón y Rojas y de D.^ Juana Merino, hija de 
D. Cristóbal Merino y D.^ Leonor Delgado Téllez; nieto de D. Diego Chacón de Rojas 
y de D.^ Ana Hurtado de Mendoza, hija de D. Gabriel Hurtado de Mendoza y D.^ Ana 
Malpica; bisnieto de D. Francisco Chacón, casado con D.^ Elvira de Torres, hija de Pedro 
Ruiz Franco y D.^ María de Torres: tercer nieto de D. Fernando Chacón de Rojas, casado 
con D.* Mayor de Trujillo, hija del Jurado de Antequera Francisco Salido de Alcoba y 
de D.^ María Duran; cuarto nieto de Juan Chacón de Padilla, casado con D.^ Inés de Rojas, 
hija de Martín de Rojas y de D.* Catalina Téllez; quinto nieto de Hernando Chacón, Al- 
guacil mayor y Alférez del pendón de Antequera, casado con D.^ Elvira de Padilla, y 
aquél, á su vez, hijo de Gonzalo Chacón, Alférez mayor del pendón Real que acompañó al 
Infante D. Fernando de Aragón, tío y tutor del rey D. Juan II de Castilla, á la conquista de 
la ciudad de Antequera el año 1410, desde cuya época asentó allí esta familia. 

Don Diego Chacón de Rojas, fundador, con su hijo, de la Maestranza de Antequeral 
Señor de la Sierra del Codo y de la Padura, estuvo casado con D.^ Francisca Teresa de 
Aguilar, hija de D. Antonio de Aguilar Ponce de León y de D.^ Inés Fernández de Henes- 
trosa y Aguilar, de estas ilustres Casas de Écija. Don Juan Chacón, hijo de aquél, estuvo 
casado con D.^' Catalina de Santisteban y fué padre de D. José, Marqués de Cela, de don 
Juan María que sirvió en Guardias españolas y de D.'' Francisca, Marquesa de Caicedo. 

160 



y de Genealogía Española. 



el Puerto de Santa María, y en los años de 704 y 706; que se abisitaron á 
Málaga, lo que no pudieran auer hecho de no estar exercitados en estos 
exercicios y tener caballos pronttos, y que auiendo su Mag.^* mandado 
prohibir el uso de pistolas, auiendo cesado por esta razón los expresados 
manejos de que resultaba no haber sujetos práctticos, y perderse la afición 
á la cría de cauallos lo que su Mag.^ por repetidas órdenes modernas tiene 
mandado se cuide, á fin de conseguir su aumento y conservación y que para 
que en esa Ziudad pudiese aver abundancia de ellos, y estar exercittados, 
y pronttos no sólo para qualesquier urjencias del Real servicio, así de Guerra, 
como de fiestas reales y los Caualleros, y sus Hixos en el manejo de las 
armas, suplicaron se sirbiese concederles el uso de las pistolas, quando 
salgan á cauallo; Y enterado el Rey de todo lo referido y de lo demás que 
la Junta de Caballería del Reino pasó en su real noticia; por resolución á 
consulta de ella de 5 de Octtubre del año próximo pasado á benido su MagA 
en conzeder lizencia al referido D. Diego Chacón de Roxas, D.Juan Chacón 
de Roxas, y á otros Caualleros de esa Ziudad para que lleven pistolas de 
argón á cauallo quando balan á hacer los exercicios con la calidad de que 
sólo sea y se entienda para el acto de los mismos exercicios y con decla- 
ración de que siempre, que qualquier de estos caualleros y de los que se 
recibieren para estas funciones de plaza llamadas Follas fuere á cauallo en 
su trage natural de Cauallero, sin revoso por la calle á paseo público, se 
entienda y deba entender como acto de este exercicio, sin que pueda ser 
reparo el si rodea ó no para ir á sus funciones y picaderos en la misma 
conformidad que se sirbió su Mag.^ concederlo á las hermandades de la 
Maestranza de las ziudades de Seuilla y Granada, de cuia Real deliberación 
participo á V. S. de acuerdo de la Junta á fin de que enterado de ella, á los 
mencionados Caualleros no se retarde, poner en práctica este noble exer- 
cicio, como lo espera la Junta de su celo, por lo importante que es á la 
buena enseñanza de la jubentud y restauración de la cría y casta de caua- 
llos que tan perdida se halla. 

»D¡os guarde á V. S. m.» a.s como deseo. Madrid 28 de Henero de 1728. - 
Por vacante del Secretario Don Manuel Ign.» Montero. =Señor Don Juan 
Pacheco Padilla.» 

Llegada á Antequera la satisfactoria Real orden que antecede, se junta- 
ron en casa de los Sres. D. Diego y D. Juan Chacón de Rojas, promovedo- 
res de la Maestranza, todos los principales caballeros de la ciudad, y 
habiéndose leído públicamente ante el corregidor D. Juan Pacheco de Padi- 
lla, caballero de la Orden de Alcántara, le suplicaron la hiciese cumplir y 
observar. El citado manuscrito nos da noticia de todos los caballeros que 
asistieron á tan solemne acto, y que suponemos serian los primeros Maes- 
trantes; fueron los siguientes: D. Juan de Gálvez y Segura, D. Antonio de 
Gálvez y Aguilar, D. Martín Serón y Mancha, D. Francisco Tomás de San- 
ie 1 12 



Revista de Historia 

tisteban Alarcón, D. Juan de Santisteban Alarcón, D. Fernando Santisteban 
Alarcón, D. Antonio Mansilla Laso de Castilla, D. Fernando Mansilla Cha- 
cón, el Marqués de la Peña de los Enamorados, D. Pedro de Rojas Cha- 
cón, D. Francisco de Rojas Chacón, el Conde de Bobadilla, D. Antonio 
Chacón Manrique de Lara, el Marqués de Villanueva del Castillo, D. Ramiro 
de Barnuevo Chacón y Ponce, el Conde de la Camorra, D. Agustín de San- 
tisteban Aguayo, D. Jerónimo de San Vicente y Guzmán, el Marqués del 
Vado de los Carretos, D. José Barnuevo Solís, D. Pedro de San Vicente y 
Guzmán, D. Lorenzo de Godoy y Rojas, D. Jerónimo de Rojas y Córdoba, 
D. José de Mancha y Argote, D. Baltasar de Orive, D. Alonso Duran Soto- 
mayor, D. Francisco y D. Pedro Colarte y Aguirre, D. Diego Corona y Ro- 
jas, D. Juan y D. Luis de Narváez y Godoy, D. Gaspar Carrillo Orozco, don 
Pedro y D. Andrés de Casasola Yedros. 

Sometidas las reglas de Hermandad que presentaron los iniciadores á 
la crítica de la Junta de Caballería del Reino, el Fiscal de ella, teniendo en 
cuenta el informe del Corregidor de Antequera, no las aprobó, ordenando 
que se rigiera la Maestranza por las Ordenanzas de la de Sevilla, á excep- 
ción de alguno de los capítulos que se dijo á dicho Corregidor podían con- 
venir á la de Antequera su implantación. No tenemos más noticias de esta 
extinguida Corporación. 

Maestranza de Jaén,— En Agosto de 1731, los Sres. Marqués de 
Cadimo, caballero de Calatrava; D. Bartolomé y D. Fernando de Gámez, 
sus hijos; D. Cristóbal de Vilches, gentilhombre de Cámara de S. M., y don 
Antonio de Vilches, su hermano; D. Fernando de Aranda, caballero de Ca- 
latrava; D.José y D. Manuel dé Aranda, sus hijos; el Conde de Sevilla la 
Nueva; el Conde de Cazalla del Rey y D. Diego Escobedo, su hermano; don 
Fernando de Carvajal, señor del Torrejón; D. García Fajardo; D. Antonio 
Díaz de Ceballos, caballero de Calatrava; el Vizconde de la villa de los 
Villares, caballero de Santiago, y D. Francisco Ceballos, sus hijos, todos 
vecinos de Jaén, representaron á S. M. en solicitud de formar hermandad de 
Maestranza, y la Junta de Caballería del Reino, á quien pasó, informó fuese 
denegada por el corto número de sujetos que, según el presente estado á 
que se halla reducida la ciudad de Jaén, no puede resultar de la Maestranza 
utilidad alguna... y dará motivos de embarazo con las exenciones que pre- 
tenderán sus individuos á titulo de Maestrantes (consulta á S. M. de 20 de 
Noviembre de 1732, por los Sres. Arzobispo, Gobernador del Consejo, don 
Pablo Villacampa, D. Manuel de Fuentes y D. Tomás Melgarejo). 

Maestranza de Utrera.— Utrera también tenía su Maestranza, que 
había organizado por entonces, y á fines de Diciembre de 1731, su Hermano 

162 



y de Genealoffía Española. 



mayor D. Benito de Ulloa y Portillo (1) solicitaba la aprobación y privile- 
gios análogos á las otras ya aprobabas, y aunque la solicitud pasó, de orden 
del Rey, á la Junta de Caballería en 19 de Enero de 1732, parece no fué 
tomada en cuenta ni se resolvió nada en el particular. 

En esta época, según uno de los documentos oficiales de Maestranzas 
que he revisado, sólo se hallaban formadas desde que se estableció la Junta 
de Caballería, y á consulta de ella, las de Sevilla, Granada, Antequera y 
Carmona. 

Maestranza de Jerez de la Frontera.— Como quiera que tengo 
propósito de publicar un artículo especial para reseñar todo lo que atañe á 
la caballería jerezana, y allí publicaré más al pormenor las noticias que he 
hallado de la Maestranza de Jerez, para completar el cuadro de estos insti- 
tutos de nobleza diré aquí que la iniciativa de su erección partió de D. Fe- 
lipe de Zarzana Spínola, Veinticuatro de su Ayuntamiento, diputado de 
fiestas (2) que había sido diferentes años, que pidió la erección de Maes- 
tranza, al igual de la de Sevilla, en 12 de Octubre de 1738, y fué ordenada 
su formación por decreto de la Junta de Caballería del Reino de 3 de Julio 
de 1739, quedando más adelante aprobada la elección hecha por la nobleza 
de Jerez para Hermano mayor, en el iniciador, el 2 de Diciembre del mismo, 
y por otras disposiciones se les concedió el uso de pistolas para los ejerci- 
cios, fiestas de toros y demás privilegios, que obtuvieron las Maestranzas 
existentes hasta entonces. 

Maestranza de Palma de Mallorca.— También la nobleza mallor- 
quína intentó tener su Maestranza de Caballería, estimulada sin duda, por la 
de Valencia que acababa de crearse, á cuyo fin se reunieron en 15 de 
Mayo de 1758 los Sres. D. Ramón de Puigdorfila, D. Jaime Brondo, don 



(1) Don Benito de Ulloa Portillo, alcalde por el estado noble de Utrera y promovedor 
de la reconstitución de la Maestranza de ella, era entusiasta de estos ejercicios, distinguién- 
dose en el juego de alcancías y manejo de caballos, en competencia con el Marqués de las 
Cuevas del Rey. Eran liermanos de aquél, D. Alonso de Ulloa, alguacil mayor de la justicia; 
D. Pedro, D. Diego de Ulloa, alcalde por el estado noble, D. Mateo y D. Martin (padre éste 
de dos caballeros de Calatrava, D. Benito y D. Pedro de Ulloa), todos hijos de D. Pedro de 
Ulloa, que era natural de las Cabezas de San Juan, y casado en Utrera con D.^ Maria de 
•Andino, iiija de D. Pedro Andino y Palacios y D.* Antonia de Coria y Castillo, y nietos de 
D. Alonso de Ulloa, natural de Sanlúcar de Barrameda, casado con D.=* Ana de la Rosa, que, 
viuda, contrajo segundas nupcias con el capitán D. Alonso Álvarez de Bohorques, abuelos 
del célebre D. Antonio Álvarez de Bohorques, teniente general de los Reales Ejércitos, 
sargento mayor de las Reales Guardias de Corps y comendador de Mohernando en ia 
Orden de Santiago. 

(2) Director que se nombraba para los manejos que hacía la nobleza en la plaza 
del Arenal, en las carnestolendas, ocasiones de festejos reales y de los patronos de la 
ciudad. 

163 



Revista de Historia 

Antonio de Salas, D. Gaspar de Villalonga, D. Francisco DesbrulI y Sureda, 
el Marqués del Reguer, D. Baltasar Serra y Brondo, D. Tomás Burgués 
Zaforteza, el Marqués de Campofranco, D. Ramón de Villalonga y don 
Francisco Sureda de San Martí y Cotoner, caballeros naturales y vecinos 
de la ciudad de Palma de Mallorca, para establecer con el permiso de 
S. M. la Maestranza en este Reino y habilitar la juventud al ejercicio de 
montar á caballo é inclinarla y disponerla al servicio del Rey: á cuyo 
efecto nombraron á los Sres. D. Gaspar de Villalonga, D. Francisco Des- 
brulI, D. Baltasar Serra, D. Francisco Sureda y D. Tomás Burgués Zaforteza 
para que en vista de las Constituciones y gobierno de las Maestranzas de 
Sevilla y Valencia dispusiesen los medios que les pareciese conveniente 
para el gobierno de la de Palma. Una vez hecho el estudio presentaron 
unas Ordinaciones de las cuales existe un ejemplar manuscrito en los 
Archivos de Guerra (1). 

El día 28 de Octubre de 1758 se volvieron á reunir todos los caballeros 
arriba expresados y otorgaron poder, ante el escribano José Bernad, á 
favor del Sr. D.Juan DespuigyDameto (2), caballero de la ciudad, ausente 
de Palma al servicio de S. M., que residía en la Corte, para que pudiese 
comparecer ante S. M. ó en el Supremo Consejo Real ú oficina donde 
correspondiese, y alli pida, procure, solicite, suplique y consiga de la 
Real clemencia el permiso de establecer en este su Reino la Maestranza 
como en otras ciudades principales de sus Dominios se hallan estableci- 
das. En vista de este amplio poder, el Sr. Despuig presentó la siguiente 
instancia á S. M: 



(1) Depósito de la Guerra. Archivo — Expedientes antiguos; leg. 37 núm. 7. Sobre el 
proyecto de crear una JVlaestranza de Caballería en Palma de Mallorca. 

(2) Don Juan Despuig y Dameto, en quien sus paisanos delegaron la Comisión de 
gestionar la creación de la Maestranza de Palma de Mallorca, que fué luego Conde de 
Montenegro y de Montero y caballero de la Real y distinguida Orden de Carlos III, nació 
en Palma y fué bautizado el 24 de Diciembre de 1735, era hijo de D. Ramón Despuig y 
Cotoner, coronel de Dragones, caballero de la Orden de Calatrava, y de su sobrina y mujer 
D.* Maria Dameto y Sureda, hija de D. Antonio Dameto y Togores y de D.^ María Sureda 
de San Martí y Zaforteza; nieto de D. Juan Despuig, gentilhombre de Cámara de S. M. y 
de D.^Juana Cotoner y Sureda, hija de D. Francisco Cotoner, caballero de la Orden de 
Santiago y de D.* Magdalena Sureda; bisnieto de D. Ramón Despuig, conde de Montene- 
gro y de D.^ Melchora Ram de Montoro Martínez de Marcilla, condesa de Montoro, hija 
de D. Lorenzo Ram de Montoro Martínez de Marcilla, Lugarteniente y Capitán General 
del Reino de Mallorca y de D.^ Magdalena Ram de Montoro y tercer nieto de D. Ramón 
Despuig y D.^ Ana de Rocaberti su primera mujer, todos ellos de las principales Casas de 
Mallorca y emparentados con su primera nobleza. (A. H. N. Orden de Carlos III, expe- 
diente núm. 114.) 

164 



y de Genealogía Española. 



t 
Señor. 

«D.Juan Despuig y Dameto: Natural del Rey no de Mallorca, como 
Apoderado de los electos por los Cavalleros más ancianos de aquel Reyno 
para el fin que se expresará adelante, á los R.» P.» de V. M. con el más 
profundo rendimiento dise: Que deseando se Instruya y habilite la noble 
jubentud Mallorquína, en el Manejo de Caballo, y Armas, para que con 
más azertado explendor se pueda emplear en el R.' servicio: acordaron se 
formase (si fuese del agrado de V. M.) una esquela, ó Maestranza en la 
Ciudad de Palma, Capital de aquel Reyno: á cuyo fin eligieron cinco 
Cavalleros naturales para que teniendo presentes las ordenanzas de las de 
Sevilla y Valencia dispusieran las más oportunas á las circunstancias del 
País; Los quales en Cumplimiento de su encargo formaron las que humil- 
demente exponen á los R.s P.s de V. M. y siendo este el medio más propor- 
cionado de fomentar en la Juventud el amor á las Armas y de empeñarla 
en servicio de el estado, mayormente en las vrgencías de la Guerra. 

>SupcoA. V. M. rendidamente en nombre de la Nobleza de la Isla, y 
reyno de Mallorca, se digne de concederla su Real Permiso, para la forma- 
ción de la Maestranza vajo las Ordenanzas que presentan en lo que no 
hubiese yncombeniente; el uso de la Plaza del Borne, para sus funciones 
públicas; el del Picadero para el exercicio ordinario; y la Poderosa Pro- 
tección de V. M. para su Honor, haumento (sic), y felicidad. Así lo espera 
de la Clemencia de V. M. D." Juan Despuig y Dameto.» 

Esta solicitud se informó favorablemente por la Junta de Caballería del 
Reyno que dijo así: 

"D.njuan Despuig y Dameto natural del Reyno de Mallorca. Con 
poder original que presenta de diferentes Cavalleros, vecinos de la Ciu.^i de 
Palma, Capital de aquel Reyno, solicita el permiso para el extablecimiento 
de vna Maestranza de Cavallería, á fin de que instruiéndose su noble 
juventud en el manejo de las Armas, y Cavallos, se halle mas proporcio- 
nada en las ocasiones que ocurran del servicio de V. M. 

*Las Maestranzas de Sevilla y Granada, que tuvieron igual principio, 
sirvieron de estímulo á las de Ronda, y Valencia para igual solicitud; en 
todas ellas se emplean sus naturales en un laudable exercicio, por cuya 
razón se cree el pensamiento de los de Mallorca digno de la protección 
de V. M. como solicitan, en cuyo caso se podran arreglar las Ordenanzas, 
con todos los Artículos, que deben observar.» 

Sin firma y un poco más abajo y al margen: «£"/ Rey viene en ello=». 

Las Ordinaciones que se presentaron constan de quince capítulos. El 
primero dice que para afianzar el acierto elige por Patrón la Maestranza al 

165 



Revista de Historia 

invicto Mártir de Cristo el Señor San Jorge: cuya cruz (que es roja en campo 
blanco) será siempre divisa y sello de la Maestranza. El capítulo segundo 
trata de las elecciones, oficios y empleos. El tercero, del Presidente. El 
cuarto, del Asistente. El quinto, del Archivero. El sexto, del Director de 
fiestas. El séptimo, del Director de Plazas. El octavo, del Tesorero. El 
noveno, del Fiscal. El décimo, de los Cuadrilleros. El undécimo, del Secre- 
tario. El duodécimo, de la Junta ordinaria. El capitulo trece, de la Junta y 
modo de recibimiento. El catorce, de las fiestas y ejercicios. En el capítulo 
quince se trata de los uniformes. En todos estos capítulos se disponen, 
entre otras cosas, que cada año se obsequiase á su Patrón con una solemne 
fiesta: que los Maestrantes deben jurar en manos del Sr. Presidente el 
Misterio de la Inmaculada Concepción: que haya tres días de picadero á la 
semana: que cada tres meses haya de haber ensayo de correr parejas, 
lanzas, sortijas, juegos de cabezas ú otra cualquiera habilidad, el día que le 
pareciera al Sr. Presidente: que el día del cumpleaño de S. S. M. M. se 
haga una fiesta á caballo en la plaza del Borne; que las Juntas sean' en el 
Real convento de S. Francisco de Asís, en la pieza que para ello hay 
destinada. 

El artículo 8.° del capítulo XIII dispone que «el caballero que desease 
entrar de Maestrante debía presentar un memorial, que entregaría al archi- 
uero con el escudo con los cuatro cuarteles de sus armas y las fees de bau- 
tismo de su padre, madre, cuatro abuelos y la suya»; pero si fuese caballero 
de alguna de las cuatro Órdenes militares ó de la de San Juan, le bastaría 
presentar un certificado de serlo. El Presidente nombraría varios caballeros 
que hiciesen las informaciones, con declaración de testigos conducentes á 
averiguar las circunstancias del pretendiente y su familia, no permitiéndose 
el ingreso á quien no fuese caballero ó ciudadano militar por sus cuatro 
cuartos. 

El uniforme que disponían las Ordinaciones para los Maestrantes era el 
siguiente: de grana ó paño fino encarnado, casaca y calzón galoneado de 
oro, con galón ancho, mosquetero y un pequeño galón al canto; botonadura 
y dragona de oro; chupa y vueltas de paño fino blanco, igualmente galo- 
neado; sombrero con galón de oro, mosquetero y cucarda encarnada; boti- 
nes de cordobán negro, con cadenilla y botón de metal dorado; las espue- 
las doradas, con su guardapolvo; tapafundas y mantillas, para los caballos, 
de grana ó paño fino encarnado, igualmente galoneado. 

Hasta aquí los datos que tenemos nosotros de este serio intento de crear 
una Maestranza en Palma de Mallorca; que el proyecto fué bien recibido y 
mereció la aprobación de S. M., no nos puede caber duda, visto el informe 

166 * 



y de Genealogía Española. 

más arriba copiado. ¿Cómo no llegó á consolidarse?... No podemos dar una 
contestación categórica con los datos que hoy poseemos; quizás más ade- 
lante podamos completar este ligero bosquejo de historia de las Maestran- 
zas que en su día tuvieron vida ó de aquellas otras que se intentaron crear, 
y de las cuales no queda, hoy, más recuerdo que algunos polvorientos 
legajos perdidos en el rincón de un Archivo. 

Para terminar este ya largo artículo, y como epílogo, diré que en informe 
que dio el Consejero de Guerra D. Miguel de Gálvez el 21 de Marzo 
de 1786 (1) á una Memoria sobre la decadencia de las castas de caballos, 
los medios de restablecerias y las utilidades que resultarían, escrita por don 
Pedro Pablo Pomar (que solicitaba licencia para imprimirla y le fué negada 
entonces), recomendada al Conde de Floridablanca por la Real Sociedad 
Aragonesa, á la que pertenecía aquél, demostraba la poca solidez de la 
Memoria, que contenía algunos errores substanciales y la siguiente frase 

que nos interesa para este asunto que uno de los medios de promover 

la abundancia de caballos seria si se precisase á la Nobleza de el Reino 
tuviesen armas y caballos para montar, sobre cuyo pensamiento y de que 
se alistasen en Maestranza ó en especie de Milicias montadas, por provin- 
cias, hay expediente principiado en el Consejo de Guerra, añadiendo más 
adelante que la Sala de Gobierno del Consejo de Guerra había dirigido 
hasta entonces este importante ramo, despachando los asuntos con expe- 
dientes á modo instructivo en las causas de denuncias, sin permitir pleitos 
ni litigios que habían producido muchos males en el tiempo de la delega- 
ción, ó sea en el que funcionó la Junta de Caballería del Reino (2). El plan 
á que se refiere Gálvez no debió pasar de proyecto, pues no hemos encon- 
trado en nuestras investigaciones rastros del mismo; podemos, pues, afir- 
mar, casi con seguridad, que no existieron más Maestranzas de Caballería 
en el siglo XVIII que las que ligeramente hemos reseñado. 

luAN Moreno de Guerra. 



(1) Archivo Histórico. Estado, leg. 3.245. 

(2) En un Inventario antiguo de papeles del Secretario de la Real Junta de Obras y Bos- 
ques (Arch. Hist., Estado, leg. 4.824-1), el legajo núm. 113 se refiere á Xa Junta de Caballería 
del Reino.— Su establecimiento y extinción: Ordenanzas con nuevas adiciones. Años 1725 
á 1762. Desconocemos hoy el paradero de estos papeles, aunque fuimos á Palacio, donde 
presumíamos se hallaran. 

167 



Revista de Historia 



SAN MIGUEL DE F0CE5 



CASA-HOSPITAL DE LOS CABALLEROS DE LA ÍNCLITA ORDEN DE SAI JUAN DE JERUSALÉÍÍ 

A un kilómetro de Ibieca, pueblo de la provincia de Huesca, y distante 
cuatro horas al Este de la capital, está el delicioso valle que aun conserva 
el nombre del antiguo castillo y pueblo de Poces que ocupaba su centro. 

Poces puede considerarse, sin temor á caer en exageración, como uno 
de los sitios más fértiles y pintorescos de aquella comarca aragonesa; donde 
la naturaleza ostenta sus galas en las cuatro estaciones del año. Tapizado 
el suelo con la diversidad de tonos de sus verdes prados; bordadas sus 
márgenes con la variedad de flores silvestres, desde la humilde violeta hasta 
el fragante tomillo y espliego de sus tozales y la renombrada salvia de sus 
alturas, hace un contraste admirable con las sombras que proyectan las 
encinas y olivos, que en artístico desorden se alzan majestuosos, preten- 
diendo formar con las negruras de sus sombras fantásticos espectros que 
recuerden sus antiguos moradores, marchando en desorden á sembrar el 
espanto con su bélico furor... 

En el centro de aquel valle álzase aún una peña, sostén que fué un día 
de castillo roquero, en torno del cual hubo un pueblo cuyo origen se perdía 
en el tiempo de los ilergetes; pueblo que habitado después por los moros, 
pasó á ser de nuevo de los cristianos en el reinado de Sancho Ramírez, el 
cual lo dio en honor á uno de sus caballeros, que desde entonces se llama- 
ron él y sus sucesores los señores de Foces. 

Un cielo alegre sirve de rico pabellón á este paraje, cuyos bordes por 
el Norte se pierden en las últimas estribaciones del Guara, mientras que á 
manera de rico marco le circundan por los restantes puntos cardinales 
pequeños cerros que aun conservan los nombres de Peña-mora, Marrotilla, 
Tiñaruelos y otros. 

168 



y de üenealogia Española. 

Encuentra ahora el viajero piedras labradas esparcidas por aquellos 
campos, que nos hablan de la sólida construcción de aquel castillo, morada 
un día de Ortiz de Poces, caballero fidelísimo de Alfonso el Batallador, 
quien con otros nobles prestaron juramento de fidelidad en Sariñena al 
testamento que hizo en aquella villa el monarca aragonés. De este castillo 
salió con su gente en 1205 D. Atho de Poces cuando fué á Jaca acompa- 
ñando á su monarca para avistarse éste con el Rey de Inglaterra. En este 
castillo descansó el mencionado D. Atho de Poces cuando regresó victo- 
rioso en 1211 de la toma de Adamur, Castelsolit y Sertella, en Valencia. 

Nos haríamos pesados si nos detuviéramos en ir reseñando los seño- 
res de Poces, que desde la apartada mansión de su honor salían con sus 
mesnadas á tomar parte muy activa en los acontecimientos de su tiempo; 
pero su historia está tan hermanada con la de Aragón y hasta con la de 
España, que esto mismo nos dispensa de tan ardua empresa. Aquellos caba- 
lleros del escudo bermejo con las cinco hoces de plata en sautor, fueron 
muy conocidos en las Navas de Tolosa, en las conquistas de Mallorca y de 
Granada y en su fiel adhesión á los reyes aragoneses, en especial á don 
Jaime el Conquistador. 

Pero hubo un momento que, según la tradición, el Sr. de Poces formó 
grupo con los descontentos con el Rey Cogulla, y sus censuras llegaron tam- 
bién á la Real Cámara de Ramiro II, por cuanto entre los quince decapitados 
para la ejemplar Campana de Huesca se contó á D. Ramón de Poces, siendo 
sepultado su acéfalo cadáver juntamente con los de los otros catorce deca- 
pitados, en el templo de los Sanjuanistas de Huesca, que estaba próximo al 
Palacio Real (1). Esto sucedía el año 1136, y las crónicas de Aragón nos 
hablan de que el año 1208 D. Eximino de Poces daba á la Orden militar de 
San Juan de Jerusalén el castillo de Poces en que vivía y la villa que estaba 
contigua y que llevaba el mismo nombre, cuya donación la hacía para que 
dichos caballeros levantaran allí un hospital con su templo en¡ honor de 
San Miguel Arcángel, cediéndoles además dicho los derechos que tenía 
sobre los pueblos de Coscullano, Loscertales y Huerto, mas las décimas 
de Yebra y Villanueva, imponiéndoles la obligación de poner en dicho hos- 
pital un comendador y 13 frailes presbíteros, uno de ellos con título de 



(1) Al derribarse el citado convento de San Juan de Jerusalén, de Huesca, para hacer la 
actual plaza de toros, se destruyeron los sepulcros que contenían los restos de estos caba- 
lleros, y se observó que en ninguno estaba el cráneo; de aquellos sepulcros sólo se con- 
serva uno convertido en abrevadero en la plaza de lo que fué cuartel de Caballería en 
Huesca. La Historia puede estar agradecida del celo que desplegó entonces Huesca por 
conservar estos monumentos arqueológicos é históricos. 

169 



Revista de Historia 

Prior, y además les obligaba á que todos los años vistiesen á 13 pobres el 
día de San Miguel. 

Deteniéndonos á indagar la causa que pudo mover á D. Eximino á hacer 
tal concesión, pudo ser el recuerdo de la trágica Campana de Huesca y los 
hospitalarios de San Juan dejerusalén que incesantemente rogaban á Dios 
al lado de las cenizas de sus antepasados; como pudo ser también un 
remedo de la conducta del gran batallador Alfonso, que en su último testa- 
mento les dejaba herederos de la tercera parte de su reino. 

Es innegable que la ínclita Orden militar de San Juan de Jerusalén en 
aquellos tiempos se había captado las simpatías de los Pontífices, de los 
Reyes y de los magnates de todos los países; y donde mayor preponderan- 
cia tuvo fué en Aragón, desde que Ramón Berenguer hizo en 1141 la famosa 
concordia con el Maestre de esta Orden, cediendo el primero á éste, ade- 
más de cuanto tenían en Zaragoza, Huesca, Barbastro y Calatayud, un 
vasallo de cada ley con sus casas, heredades y tributaciones en cada villa 
ó pueblo que se ganase de los moros; y D. Eximino, imitando á sus monar- 
cas, se desprendiera de su residencia en favor de los Sanjuanistas, para 
perpetuar de esta suerte su memoria. Que esta donación fué de trascenden- 
cia suma para los caballeros hospitalarios, salta á la vista con sólo re- 
cordar que Poces estaba en el camino que conducía desde Huesca por Alca- 
lá (del Obispo) para pasar por Casbas en dirección á Alquezar, donde 
podían tener su cuartel general para escoltar á los caminantes, recoger los 
enfermos ó heridos que hubiera por dicho camino, ya tender á la seguridad 
personal de los habitantes de aquellos contornos. 

Al ser cedido, pues, el castillo de Poces, respetáronle los nuevos posee- 
dores donde se establecieron, levantando el nuevo edificio á unos cien metros 
al Sur, en posesiones que eran propiedad de D. Eximino. Á esto obedece 
que la parte Norte del nuevo edificio no contara con fortificación como la 
tenían los otros flancos, pues estaba protegida por el castillo, y algunos 
ancianos de Ibieca recuerdan aún haber oído decir que se comunicaban 
estos dos edificios por un camino subterráneo. 

Situado el nuevo edificio en la parte alta del camino que conducía á 
Casbas, tenía un doble cuerpo de murallas, defendidos los ángulos por 
torres almenadas, que se elevaban á doble altura que las murallas. 

El templo, que es lo único que se conserva en pie, ocupaba el centro del 
edificio, llegándose á él por dos pasadizos de arco. Al lado izquierdo, 
entrando, estaban las habitaciones del Comendador, que se comunicaban 
por ancha galería interior con el convento y torre del homenaje, en cuyo 
segundo cuerpo estaban las campanas, de pequeñas dimensiones. Al lado 

170 



y de Genealogía Española. 

derecho y dentro de la primera muralla estaba la hospedería, y contiguo á 
ésta las otras dependencias que iban rodeando al templo. 

De todos estos compartimientos sólo resta la cimentación, y no toda, 
por medio de la cual, á fuerza de grandes trabajos y excavaciones, se 
puede tener una idea remotísima de lo que fué el suntuoso hospital de 
Foces, hoy convertido en esparcidos restos, y no pasará mucho tiempo sin 
que, vengan á manera de fúnebre crespón, á cubrir los muros desplomados 
de! actual templo, del que nos vamos á ocupar á continuación. 

Gregorio García Ciprés. 



(Se continuará.) 



171 



Revista de Historia 



Meirias Se los selores Goniles fle Lerii. 



Tal es el título de un curioso manuscrito de 60 páginas en 4°, incluido 
en el tomo II de Papeles varios, que el benemérito P. José de Moret formó 

con el resultado de sus investigaciones 
en los archivos de iglesias y monas- 
terios de Navarra para levantar el in- 
mortal monumento de sus Anales. Cons- 
ta de quince capítulos, escrito todo él 
de muy buena letra, mejor que la de 
Moret, y es de creer que el sabio ana- 
lista se sirvió del mismo, ya por la in- 
dicada circunstancia de haberlo incluido 
entre sus apuntes, ya también porque 
en una de sus páginas se nota una co- 
rrección hecha de su mano. Aparece 
dedicado al Excmo. Sr. D. Antonio 
Martín Álvarez de Toledo y Beaumont, 
noveno Duque de Alba, décimo Conde 
de Lerín, octavo Duque de Huesear, 
etc., y trae la fecha de Lerin, 14 de Julio de 1702, sin nombre de autor. 
Este último detalle y la confesión que hace en la misma dedicatoria de 
haberle sido encomendada por su Mecenas la contaduría de la villa de Alba 
de Tormes y más tarde la Alcaldía mayor de la villa y condado de Lerín, 
con el encargo de reconocer y arreglar los papeles de su archivo, vienen á 
certificarnos que el autor del manuscrito en cuestión fué D. Baltasar de 
Lezaun y Andía, quien, por documentos que obran en el archivo de la Cá- 
mara de Comptos, consta que poseía los cargos mencionados en la época 
de referencia. En la Biblioteca Nacional se halla otro manuscrito del mismo 
autor, con el título de Epitome genealógico de los Duques de Alba y Con- 

172 




Armas de Beaumont. 



y de Genealogía Española. 

des de Lerin, año 1703, K, 191, que no me ha sido posible comprobar si es 
igual á este que publico (1). 

En cuanto al fondo del trabajo, como el autor tuvo á su disposición los 
documentos del archivo de Lerín, hay que confesar que apuntó con toda 
exactitud las fechas y sucesión genealógica de los Condes, confirmando 
sus asertos históricos con autores de reconocida autoridad. Es de notar, sin 
embargo, que, como protegido de un Conde de Lerín, procuró recalcar 
todo lo que cediera en honor de sus biografiados, callando cuanto pudiera 
afear su memoria, con perjuicio de la verdad histórica. De manera que si 
sólo contáramos con esta fuente para escribir la vida de cada uno de los 
Condes de Lerín, la intervención que tuvieron en los asuntos públicos de 
Navarra y la responsabilidad que ante Dios y ante la Historia les cabe en 
la desaparición de este antiguo Reino, sería tarea facilísima presentarles á 
la posteridad como personajes beneméritos, ajenos de todo punto á las 
desgracias que ocasionaron á su patria con su política y con su odio im- 
placable á la Casa de los Mariscales. La Historia guardará siempre un 
triste recuerdo de aquellas luchas de beaumonteses y agramonteses, que, 
revolviendo el Reino, prepararon su desolación, y no otorgará fácilmente 
su absolución á los que, siendo por su sangre y por sus cargos los más 
interesados en procurar el bien de Navarra, contribuyeron con más eficacia 
á su ruina. 

Aparte de esto, el manuscrito en cuestión ofrece noticias muy aprecia- 
bles y datos interesantísimos que merecen ser conocidos, por cuya razón nos 
decidimos á publicarlo, en la confianza de que lo agradecerán los amantes 
de la historia de Navarra. 



«Al Excelentíssimo Señor Don Antonio Martin Alvarez de Toledo, y 
Beaumont, noveno Duque de Alba: décimo Conde de Lerín: octavo Duque 
de Huesear: noveno Marqués de Coria: Conde de Salvatierra, y del Barco: 
séptimo Marqués de Villanueva del río: undécimo Conde de Osorno: déci- 
mo tercio Señor de Valde Cornexa: Señor de las villas de Larraga, Men- 
davia. Sesma, Carear, Arroniz, Alio, Dicastillo, Zirauqui, Sada, Eslava, 
Arruazu, Villamayor, Castillo de Monjardín, con toda la valle de Santes- 
tevan, y de las Baronías de Guizen, y Curton, Pinos, y Mataplana, Caste- 
llón de Farfaña, Alcolea de Zinca: Señor de las villas de la Puente, del 



(1) El epítome á que hace referencia el Sr. Arigita es un brevísimo resumen, sin Inte- 
rés alguno, del que se conserva en la Cámara de Comptos.— (A^. de la R.) 

173 



Revista d e Histo ria 

Congostc, y Peñaflor, San Felices de los Gallegos, Fuente Guinaldo, Her- 
guijuela, Viniegra, y Suella, Cabras, Mirón, Castro-nuevo, y Castillo cele- 
brado de Bernardo del Carpió, Villa de Granada y Santo Desierto de las 
Batuecas, Villas de Bernamaruel, Castillexa, y Puebla de Don Fadrique, 
Condestable, y Chanciller Mayor del Reyno de Navarra, Gentil hombre de 
Cámara de su Mag,*! , etc. 



^ Señor: 

»Hallándome Oydor del Consexo de V. E. y Superintendente de su Con- 
taduría en la Villa de Alva de Tormes travaxé ahora tres años unas memo- 
rias de las dos Grandes Casas de Toledo, y Beaumont, pero de esta última 
diminutas, por no aver visto los privilegios, y escrituras del Archivo, que 
V. E. tiene en esta Villa, y aviéndome honrado con el empleo de Alcalde 
Mayor de su Estado, y Condado de Lerín, se dignó mandarme V. E. reco- 
nociese este Archivo, para colocar sus papeles en la mexor forma. 

«Reconocidos sus privilegios, y Escrituras hallé no poco que añadir, y 
algo que enmendar de las primeras memorias, que remití á V. E. desde 
Alva; y assi me pareció formar estas, que passo á manos de V. E.: por ellas 
reconocerá lo que fueron, y merecieron los Señores Condes de Lerin, 
Héroes de tan primera magnitud, que deribando su origen de las Reales 
Casas de Francia, y Navarra, y enlazados por sus excelsos matrimonios 
con las de Castilla, y Aragón, propagaron en las venas de V. E. la misma 
Real Sangre, que anima á la mayor, y mexor parte de los Monarcas de la 
Europa. 

»Es sobre todo estimable el parentesco de V. E. con nuestros gloriosos 
Reyes Don Fhelipe Quinto, y Doña María Luisa Gabriela (que Dios pros- 
pere, y fecunde para exaltación de la Monarchia Española) pues por la 
linea de Beaumont son Abuelos communes de sus Magestades, y de V. E. 
los Señores Reyes Don Juan el Segundo de Aragón, y Navarra, y Don Car- 
los el Tercero de Navarra: y por la linea de Toledo es también Asciende 
común el segundo Duque de Alva Don Fadrique Alvarez de Toledo en no 
distantes grados. 

»Estos suppuestos. Señor, me acuerdan, que con verdad puedo decir 
á V. E. lo que con lisonxa el Poeta Horacio á su Mecenas: Carm. 1: 

Martlhe atavis edite Regibus, 
O et praesidium, et dulce decus meuni. 

pues ni el Objeto de él era tan noble, ni la obligación suya mayor, que la 
mia, aviendo merecido de la benignidad de V. E. los primeros empleos, que 
podía lograr mi profesión en sus dos Grandes Casas de Alva, y Lerin, en 
cuyo reconocimiento dedico a V. E. esta obrilla, corto don; pero que pu- 
diera dar mi humildad? Quedo suplicando al Cielo prospere a V. E. y que 

174 



y de Genealogía Española 

la Real Sangre de Francia, y Navarra, que tan dignamente ocupa el Throno 
de esta Monarchia, conmunique benignas influencias, á quien por varios 
costasdos le es tan conjunto. Nuestro Señor guarde la ExC^^ persona 
de V. E. como deseo, y he menester. Lerin, y Julio catorce del año mil 
setecientos, y dos. 



CAP. 1 

DEL INFANTE DON LuiS DE BEAUMONT, DUQUE DE DURAZO 

»Es cosa muy notoria, y verdadera, que el tronco, y caveza originaria de los 
Señores Condes de Lerin, Condestables, y Chancilleres Mayores de este Reyno de 
Navarra fue el Infante Don Luys hijo tercero de los Reyes D. Phelipe Tercero 
llamado el Noble, Conde de Eureux, y Doña Juana de Navarra, y Francia su muger 
Reyna proprietaria, que fué del mismo Reyno, y entraron á reynar en el año de 
mil trescientos, y veynte, y ocho, y que descendía este infante D. Luis por ambas 
lineas de su Padre, y Madre del glorioso, y Christianissimo Rey de Francia San 
Luis Nono, quien de su única muger Margarita hija del Conde de Provenza, dexo 
por su hijo, y sucessor en la Corona á Don Phelipe el Audaz; y este tuvo dos ma- 
trimonios el primero con la Reyna Doña Isabel, de quien tuvo por hijo, y sucessor 
en la Corona de Francia á D. Fhelipe el Hermoso, y el segundo con Madama María 
de Brabante, de quien tuvo por hijo á D. Luis de Eureux en Francia, y este fué 
Padre de dicho Rey D. Phelipe de Navarra, conque por la Baronía era tercero 
nieto nuestro Infante D. Luis del Rey S. Luis, y por su Madre la Reyna Doña Juana, 
era quarto nieto del mismo Santo Rey; pues el Rey de Francia D. Fhelipe el Her- 
moso casado con la Reyna proprietaria de Navarra Doña Juana, hija de los Reyes 
D. Henrique y Doña Blanca Reyes, que fueron del mismo Reyno: tuvo por su 
hijo, y successor de la Corona de Francia, y Navarra á Don Luis Hutin, que 
casó con Margarita de Borgoña, de quien tuvo por hija única á la dicha Reyna 
Doña Juana Madre del Infante, y excluyda de la Corona de Francia por su cele- 
brada Ley Sálica. Esta Genealogía ciertissima trahe Garibay (1), y de ella re- 
sulta la nobilissima Sangre, que animaba á nuestro Infante D. Luis. Aunque por 
hijo de los Reyes de Navarra debió llebar el nombre de la familia, sin embargo el 
que mas frequente usó, y dio glorioso, feliz principio á su posteridad fué el de 
Beaumont por un pueblo de este appellido sito en la Corona de Francia, y su Pro- 
vincia de Normandia, que vulgarmente se dice Beaumont Lerroger (de que fué 
Señor, y Conde) según la costumbre de la Francia, en que los nombres de los Se- 
ñoríos passan á serlo de familia, como lo reconoce la siempre excelsa, y dominante 
casa de Borbon: esse pueblo pues de Beaumon Le Roger con otros le obtuvo del 
Rey Juan de Francia el Rey Don Carlos de Navarra su yerno en el año 1353 en 
parte de satisfacción, y recompensa, de los Condados de Champaña, y Bria, que 
siendo de la Corona de Navarra los occupaba el Rey Francés con varios pretextos: 
assi lo dize un moderno Historiador de aquella nación (2) bien exacto en las noti- 
cias, y añade otro (3) de singular erudición, y nombre, que el Rey D. Carlos donó 



(1) Garibay, Comp. Histor. de España, p. 3, lib. 27, cap. 1. 

(2) Abbad de Choysi, Historia del Rey Juan de Francia, en su lengua, fol. 25. 

(3) Arnoldus Oyhenartus, De Notitia utriusque Vasconice, lib. 2, cap. 25. 

175 



Revista de Historia 

el dicho Condado de Beaumont con otros castillos á su hermano menor el dicho 
Infante D. Luis por quenta de sus legítimas en el mes de Junio del año de mil tre- 
cientos sesenta y cinco, de que vio Escritura en el Archivo de Pau en el Señorío 
de Bearne. Este es el verdadero titulo del Condado de Beaumont en la persona 
del Infante D. Luis, y no el casamiento, que vulgarmente se suppone con la Con- 
desa proprietaria de este Estado, el qual sin duda es apócrifo. 

»Fué el Infante de militar, y generoso espíritu, y governó el Rey no de Navarra 
como Lugar Teniente General del Rey D. Carlos su hermano en muchos años el 
de 1355. Y parece, que, durante este govierno, procreó á sus dos hijos D. Carlos 
de Beaumont, y Navarra (de quien se hablará) y Doña Juana de Beaumont, que 
caso con Pedro de Lasaga noble Bearnes; la madre de ambos, se dize era Doña 
Maria de Lizarazu nobilissima Señora Navarra (1). Si fue casado con ella, ó no, es 
difficil de averiguar, y como en aquel tiempo se practicaban muchos matrimonios 
clandestinos, es muy natural que se ocultase su memoria á los autores; puesGari- 
bay se quexa, que las memorias de este Infante padecen notable confusión. Lo 
cierto es, que su hijo D. Carlos de Beaumont fué estimado como persona Real; 
pues en la confederación hecha entre el Rey D. Carlos de Navarra, y el Rey 
D. Pedro el Quarto de Aragón en la villa de Sos á primero de Marzo año de mil 
trecientos sesenta y quatro, dando el Aragonés por rehenes á su hijo el Infante 
D. Martin: dio el Navarro en correspondencia al hijo del Infante D. Luys su her- 
mano (2) que sin duda era el dicho D. Carlos, porque no se le conoce otro. 

»De las hazañas de este Infante D. Luys han quedado pocas memorias, y essas 
muy confusas como se dixo. Sábese que milito en favor del Rey D. Pedro el Cruel 
de Castilla en la guerra sangrienta contra Aragón (3); y que después en el año de 
1367 caso con Doña Juana de Durazo, Ciudad bien conocida en la Provincia de 
Dalmacia por la batalla, en que venció el Gran Pompeyo á su competidor Julio Ce- 
sar; aunque malogró el fructo de la victoria con fatal destino, como lo refieren las 
Historias Romanas. Era Doña Juana Duquesa de Durazo, hija de Carlos Duque de 
Durazo (el qual fue nieto de Carlos segundo Rey de Ñapóles, y de su muger Doña 
Maria, la qual era hija de Carlos Duque de Calabria, primogénito del Rey Roberto 
de Ñapóles, y hermana de la Reyna de Ñapóles la primera, y no teniendo essa suc- 
cession pertenecía su Corona á dicha Doña Juana Muger de nuestro Infante don 
Luis; porque el dicho Duque Carlos su suegro avia sido degollado por el Rey Luis 
de Hungria en el año de 1347, y ella como hija primogénita estaba en la próxima 
esperanza de heredar, y algunas memorias supponen, que nuestro Infante llegó á 
ser Rey de Ñapóles en vida de la misma Reyna Doña Juana tia de su muger, que 
por su incontinencia, y crueldad padeció grandes turbaciones; y D. Juan de Jaso, 
Padre del glorioso Apóstol de las Indias S. Francisco Xavier en un manuscripto, 
que dexo de los Reyes de Navarra, refiere, que el dicho Infante fue recibido en Ña- 
póles por Rey, y entro en aquella Ciudad con festivas aclamaciones, que se con- 
virtieron dentro de ocho dias en llantos, aviendo muerio el Infante con veneno, que 
le dieron en unos higos. Y el Capitán Sancho de Alvear en otra historia manus- 
cripta le da tres dias de Reynado: pero de successo tan granado ninguna memoria 
hazen Pandulfo Colenucio, ni Thomas, Costo, clasicos Historiadores de aquel Reyno, 



(1) Oyhenartus, ubi proxime. ■ 

(2) Garibay, lib. 27, cap. 3. Gerónimo de Zurita, Annales de Aragón, p. 2, lib. 9, cap. 52. 

(3) Zurita, Annales de Aragón, p. 2, lib. 9, cap. 49. 

176 



y de Genealogía Española. 

ni Gerónimo de Zurita (1) que con el Padre Ptolomeo de Luca trahe bien puntual 
la Genealogía de la muger de nuestro Infante, y memorias de su boda. Lo cierto es 
que Carlos Segundo Duque de Durazo, y sobrino hijo de hermano Carlos el Pri- 
mero, y que fue casado con Margarita hermana de la muger del Infante por el de- 
recho de ella, y imbestidura, que le concedió el Papa Urbano Sexto, vino á ser Rey 
de Ñapóles en el año de 1382, aviendo hecho matar á la Reyna Doña Juana, justa- 
mente, y aunque parece digresión lo referido, ha sido preciso aclararlo por la suma 
confusión, conque hablan los auctores en este asunto. 

»No tuvo el Infante D. Luis de la Duquesa de Durazo su muguer succession al- 
guna, y Arnaldo Oihenarto dize, que murió en el año de 1372, y que fué enterrado 
en el Monasterio de Cartuxos de la misma Ciudad de Ñapóles (2). El Padre Juan 
de Mariana (3) lo suppone vivo diez años después, y triunfando con sus armas en 
los Ducados de Athenas, y Neppatria, y Gerónimo Zurita, que refiere essa em- 
pressa al año de 1382 no especifica si vivia; aunque suppone que eran gentes suyas 
las que militaban en aquellos Estados dicho año (4). Lo cierto es que por escritura 
del año anterior de 1381 consta avia muerto; y lo que no tiene disputa es, que 
quedo por su hijo, y successor el ya referido D. Carlos de Beaumont, por quien 
corre la linea de los Señores Condes de Lerin. 



CAP. 2. 
Del Alférez D. Carlos de Beaumont. 

»Por muerte del Infante D. Luis heredó el Señorío, y Condado de Beaumont su 
hijo D. Carlos, que se decia Charles; pero le gozo poco, y solo le quedo el título 
para honor de su posteridad; porque en el año de 1377 occupó el Condado de 
Beaumont con otros muchos lugares de la Provincia de Normandia el Rey Carlos 
Quinto de Francia por differencias, que tuvo con el Rey D. Carlos de Navarra her- 
mano del Infante (5), y desde dicho año quedo enagenada la Villa de Beaumont en 
poder de los Reyes de Francia: bien, que el Rey D. Carlos de Navarra recompenso 
á su sobrino Don Carlos de Beaumont la perdida, heredándole en Navarra en el 
mismo año de 1377 con una hacienda, que fué de Juan Ibañez vecino de la Villa de 
Lerin (á quien se le avia confiscado) de que ay memoria en los Comptos Reales, y 
como fuesse poco después declarado por rebelde, y traydor D. Remiro Sánchez, 
Señor de Asiayn, y Rico hombre, que gozaba grandes heredamientos, y pechas en 
los Lugares de Euluz, Larrion, Artabia, Abaygar, Estemblo, y otros por cédula del 
Rey expedida en 10 de Febrero de 1379, y cortándosele la cabeza á dicho D. Re- 
miro en el Castillo de Tafalla, donó el Rey D. Carlos á Charlot de Beaumont, fixo 
del Infante D. Luis Duc. de Durac, hermano de dicho Señor Rey (á quien Dios per- 
done) por los buenos, y agradables servicios, que le tenia hechos, y esperaba le ha- 



(1) Zurita, p. 2, lib. 8, cap. 21, y lib. 9, cap. 68, y lib. 10, cap. 27, y 74 al medio. 

(2) Oyhenartus, ubi supra, cap. 15. 

(3) Historia de España, tomo 2, lib. 18, cap. 4. 

(4) Zurita, p. 2, lib. 10, cap. 30. 

(5) Mariana, lib. 18, cap. 1. Pater loannes á Bussieres. Hist. Franc. Lib. 11, n. 9, tomo 1. 
Garibay, lib. 27, cap. 30. 

177 



Revista de Historia 

ria. (Son palabras formales del privilegio.) Los Palacios de Asiayn con todo su per- 
tenecido, que gozaba D. Ramiro Sánchez por Juro de heredad para el, y sus des- 
cendientes. La data del privilegio es 30 de Diciembre del año 1381. 

»Y en veynte y seys de Junio del año 1385 le hizo merced el mismo Rey de la 
pecha de los Labradores de Larraga, y demás rentas de dicha Villa con la tenen- 
cia de su Castillo, que aunque tenia guarnición por el Rey de Castilla le avia de 
restituyr, y entregar conforme á lo capitulado entre ambos Reyes. En este privile- 
gio usa las mismas frases, que en el antecedente llamando á D. Carlos su sobrino 
hijo de su caro hermano Mossen Luis Duc de Duras, y añade una circunstancia 
digna de observarse, y es llamarle Alférez Mayor de su Reyno, y que gozasse la 
merced á mas de los gages, y cavallerias, que le pertenecían por Alférez, de que se 
infiere tuvo D. Carlos este oficio antes que entrasse á reynar el Rey don Carlos 
el Tercero contra lo que comunmente se escribe: y el era de la primera estimación, 
y confianza, y por su sveldo se le señalaron en dos de Septiembre de 1387 dos mil, 
y trescientas libras de Navarra: con el sirvió en varios trances de guerra en los 
Reynados de D. Carlos Segundo, y Tercero y de Doña Blanca casada conellnfante 
D. Juan de Aragón, y le posseyó hasta su muerte, y con ella espiró también el Offi- 
cio, succediendo el de Condestable hecho ya como hereditario en los Señores Con- 
des de Lerin (1). 

>Aviendo muerto el Rey D. Carlos el Segundo el primero de Henero de 1386 (y 
nombrado por su cavezalero al Alférez su sobrino en concurso de D. fr. Garcia de 
Eugui, Obispo de Bayona) heredó la Corona su hijo D. Carlos el Tercero, que favo- 
reció no menos que su Padre el Alférez su primo hermano, y se valió de su inter- 
vención como Embaxador al Rey Ricardo de Inglaterra, para facilitar la restitución 
del Castillo y Villa de Chereburg, como lo logró en el año de 1393, y brebemente 
explicó su gratitud á la diligencia, y servicios de su primo: porque aviendose des- 
naturalizado de Navarra, y passado á servir á los Reyes de Castilla Juan Jiménez 
de Arellano, que gozaba grandes heredamientos en Dicastillo, Alio, Arellano, Lerin, 
Carear con sus Palacios, pechas, y otros bienes fueron confiscados por. la Corona 
Real; y de todos ellos le hizo gracia, y merced á su primo el dicho Rey D. Carlos 
en 20 de Mayo de 1395, para que los gozasse por Juro de Heredad, y teniendo con- 
tra los mismos bienes de Juan Ramírez de Arellano el Viexo, y su hijo Juan Ramí- 
rez el mozo differentes créditos Martin Martínez de Uriz Richo hombre (que los 
executó) cedió todo su derecho á fabor del Alférez por escritura del 26 del mismo 
año 1395. 

»En el privilegio referido también comprehendió el Rey las pechas, y rentas de 
la Villa de Arroniz, y después en 25 de Junio de 1424 por privilegio dado en Olite 
la jurisdicción civil de los dichos Lugares de Dicastillo, con su anexo Lerin, Alio, y 
Arroniz, también por Juro de heredad perpetuo; y en 28 de Marzo de mil quatro- 
cientos, y diez y siete le hizo merced del Patronato de la Iglesia de la Villa de 
Arroniz, en cuya virtud presentan sus descendientes este Priorato que es beneficio 
simple bien quantioso. 

»Ni solo los Reyes de Navarra hizieron mercedes á D. Carlos de Beaumont, tam- 
bién las mereció á los Reyes de Inglaterra, con quienes tenia deudo, y parentesco 
cercano; porque Madama Isabel hermana del Rey D. Luis Hutin su Segundo Abuelo 
estuvo casada con el Rey Eduardo Quinto, y la Infanta Doña Juana, hija del Rey 



(1) Oyhenartus, Lib. 2, cap, 16. Garlbay. Lib. 27, cap. 2. 

178 



y de Genealogía Española. 

D. Carlos el Segundo de Navarra, y su prima hermana del Alférez casó en segundo 
matrimonio con el Rey de Inglaterra Henrico Quarto (1), gozó pues por mercedes 
continuadas de ellos el Baylage de la tierra de Labort, el Peage de la tierra de 
Guisen, y NoaíUan con facultad de poder entrar ciento veinte pipas de vino en la 
Ciudad de Burdeos, y sobre todo el Castillo de Mauleon de Sola, que le concedió 
Juan Duque de Alencastre Governador de la Provincia de Guienna por el Rey de 
Inglaterra Ricardo Segundo en el año de 1385. Y se le confirmó su Nieto Henrico 
Quarto en los años de 1404, y 1408, y Henrico Quinto también Rey de Inglaterra 
en el año de 1413, de que se conserban privilegios en lengua latina, y Gascona: y 
la tenencia del dicho Castillo de Mauleon, fué muy estimable, y se continuó en su 
hijo con reconocimiento, y pleyto homenage, que hizo ál Rey de Inglaterra luego 
que murió el Alférez su Padre en 29 de Junio de mil trecientos, y treyta y dos.' 

Por la copia, 

Mariano Arigita. 
(Se continuará.) 



(1) Oyhenartus, Lib. 2, cap. 15. 



179 



Revista de Historia 



DOGumeDíos loéiiiliis para la Histoila Noliillarla. 



(1) 



(conclusión) 

Relación de las Hidalguías que se han despachado por la Secretaría de la Cá- 
mara y Estado de Castilla, como consta por los libros que hay en ella, desde el 
año 1623 hasta la fecha de ésta, en conformidad de la orden que S. M. se sirvió 
expedir para que se formase: 

En 1,° de Febrero de 1706 hizo S. M. merced á D. Ambrosio y D. Francisco 
Antonio Magdaleno y Ángulo, hermanos, vecinos de la ciudad de Jerez de la 
Frontera, de que ellos, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados 
por hijosdalgo. 

En 16 de Marzo del dicho año hizo S. M. merced á D. Antonio de Mazariegos 
Cervantes y á otros interesados, hermanos y primos suyos, de que ellos, sus 
hijos, nietos y descendientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 2 de Junio de dicho año de 1706 hizo S. M. merced á D. Francisco.de 
Matos, vecino de la villa de Galisteo, de que él, sus hijos y descendientes puedan 
gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 1.° de Marzo de 1707 hizo S. M. merced á D. Francisco Monge, vecino y 
regidor de la villa de la Nava del Rey, de que él, sus hijos y descendientes puedan 
gozar y ser reputados en la dicha villa y demás partes que residieren por hijos- 
dalgo. 

En 4 de Abril del dicho año hizo S. M. merced á Anastasio Estevan, vecino 
de la villa de Cabezón, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados por hijosdalgo. 

En 26 de Septiembre del dicho año hizo S. M. merced á Juan Flórez, vecino 
de la villa de la Higuera, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados en la dicha villa y demás partes que residieren por hijosdalgo. 

En 5 de Octubre del mismo año hizo S. M. merced á Pablo Ruiz, vecino de 
Mucientes, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados en la 
dicha villa y demás partes que residieren por hijosdalgo. 

En 31 de Enero de 1708 hizo S. M. merced á D. Juan Vázquez Gata de que 
él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 



(1) Biblioteca de la Real Academia de la Historia.— Co/¿ccíoa de Grandezas, genealo- 
gías, etc., 1. 1. 

180 



y de Genealogía Española. 

En 21 de Agosto del mismo año hizo S. M. merced á D. Martín de Torralva, 
vecino de la villa de Almansa, de que él, sus hijos y descendientes por línea recta 
de varón puedan gozar y ser reputados en la dicha villa y demás partes que resi- 
dieren por hijosdalgo. 

En 4 de Septiembre del dicho año hizo S, M. merced á D.Juan García, vecino 
de la villa de Budia, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser repu- 
tados por hijosdalgo. 

En el mismo día S. M. hizo merced á JOSÉ MARTÍNEZ, vecino de dicha villa, en 
la misma conformidad, de otra hidalguía. 

En el mismo oía hizo S. M. merced de otra hidalguía á D. Diego Verde, vecino 
de la dicha, en la misma conformidad. 

En el mismo día hizo S. M. merced de otra hidalguía á Francisco de Molina, 
vecino de la dicha villa, en la misma conformidad. 

En el mismo día se dio despacho para que D. Andrés Romay Camaño sea man- 
tenido y amparado en la posesión en que está de hijodalgo, notorio de sangre, y 
gocen de ella sus hijos y descendientes. 

En 13 del dicho mes de Septiembre y año de 708 se dio privilegio á D. Fran- 
cisco Cardos Toledo, vecino de la villa de Sisante, de que él y todos sus descen- 
dientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 9 de Octubre del dicho año se dio despacho para que D. Diego Fernández 
Nieto Becerra sea mantenido y amparado en la posesión en que ha estado de 
hijodalgo, y gocen de ella sus hijos y descendientes. 

En el mismo día se dio despacho para que D. Diego Becerra Nieto sea man- 
tenido y amparado en la posesión en que ha estado de hijodalgo, y gocen de ella 
sus hijos y descendientes. 

En 25 de Octubre del dicho año hizo S. M. merced á Antonio Patón, vecino 
de la villa de Valdepeñas, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados por Nobles hijosdalgo. 

En 4 de Diciembre del dicho año hizo S. M. merced á D. Diego del Río y 
Cereceda, vecino del lugar de Castilfrío, jurisdicción de la ciudad de Soria, de que 
él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 26 de dicho mes y año hizo S. M. merced á D. Martín de la Banda, vecino 
de la villa de Monteagudo, de que él, sus hijos y sucesores puedan gozar y ser 
reputados en la dicha villa y demás partes que residieren por hijosdalgo. 

En dicho día hizo S. M. merced á D. Jerónimo de Tapia Ceball9S Vélez- 
vecino de la villa de Baltanas, Obispado de Falencia, de que él, sus hijos y descen- 
dientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 31 de dicho mes y año hizo S. M. merced á D. Diego López Niño de Pare- 
des, vecino y regidor de la villa de Ledesma, de que él, sus hijos y demás descen- 
dientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 15 de Enero de 1709 hizo S. M. merced á Miguel Sánchez de Pastor, 
vecino de la villa de Tembleque, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar 
y ser reputados por hijosdalgo. 

En el mismo día hizo S. M. merced á D. Diego Ignacio de Castro, vecino de 
la villa de Morón, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputa- 
dos por hijosdalgo. 

En 23 de Abril del dicho año hizo S. M. merced á D. Alonso Martín Lobato, 
vecino de la villa de Zafra, de que él, su hijo, nietos y descendientes puedan gozar 
y ser reputados por hijosdalgo. 

181 



R evista de H istoria 

En el mismo día hizo S. M. merced á D. Francisco Gutiérrez Salguero, vecino 
de la villa de Rivera, de que él, sus hijos, nietos y descendientes puedan gozar y 
ser reputados por hijosdalgo. 

En 9 de Mayo del dicho año hizo S. M. merced á José Serrano, vecino de la 
villa de Manzanares, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser repu- 
tados por nobles hijosdalgo. 

En 21 de dicho mes y año hizo S. M. merced á D. Micael de Córdoba, teso- 
rero de guerra de la plaza de Alcántara, de que él, sus hijos y descendientes pue- 
dan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 26 de Junio del dicho año hizo S. M. merced á D. Juan Lorenzo Pérez, 
vecino y regidor perpetuo de la villa de Rivero, de que él, sus hijos y descendien- 
tes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 23 de Agosto del dicho año hizo S. M. merced á Sebastián García de 
Domingo, vecino de la villa de la Solana, de que él, sus hijos y descendientes 
puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 26 de Septiembre hizo S. M. merced á D. Juan Fernández Felipe Benítez 
Y Cortes, vecino de la villa de Albacete, de que él, sus hijos y descendientes 
puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En 6 de Noviembre del dicho año hizo S. M. merced á D. Fernando Ladares 
Pozo de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados por hijos- 
dalgo. 

En 24 de Diciembre del dicho año hizo S. M. merced á D. Manuel de Medina 
Chacón Ponce de León, vecino de la villa de Mayorga, de declararle hijodalgo 
de sangre en estos reinos, y á sus hijos y descendientes. . 

En 24 de Enero de 1710 hizo S. M. merced á D. Juan y D. Pedro de Fuentes 
de declararles por hijosdalgo notorios de sangre y de solar y casa conocida, y que 
gocen de ella sus hijos y descendientes. 

En 28 del dicho mes y año hizo S. M. merced á Sebastián Bullido, vecino del 
lugar de Noves, de que él, sus descendientes y sucesores puedan gozar y ser repu- 
tados por hijosdalgo. 

En 11 de Marzo del dicho año hizo S. M. merced á JOSÉ Torrejón y Mora- 
les, vecino de Esquivias, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados por hijosdalgo. 

En 13 del dicho mes y año hizo S. M. merced á Sebastian Alonso Morgas, 
vecino de la villa del Castillo de las Guardas, de que él, sus hijos y descendientes 
puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. 

En el mismo día hizo S. M. merced á Fulano, Fulano y Fulano de que ellos, 
sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados por hijosdalgo. En este 
despacho fueron los nombres en blanco, por haberlo mandado así S. M. y hecho 
esta merced á la villa de Aracena por Decreto de 16 de dicho mes de Marzo. 

En 14 de Abril del dicho año hizo S. M. merced á D. Francisco Rodríguez 
Benito, vecino de la villa de Rueda, de que él, sus hijos y sucesores puedan gozar 
y ser reputados por hijosdalgo. 

En el mismo día hizo S. M. merced á Agustín Varesta, vecino de la villa de 
Montijo, de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser reputados por 
hijosdalgo. 

En 13 de Mayo del dicho año hizo S. M. merced á Miguel Sánchez Guerrero 
Zambrano de Bolaños de que él, sus hijos y descendientes puedan gozar y ser 
reputados por hijosdalgo. 

182 



y de Genealogía Española. 

En 26 de Mayo del dicho año hizo S. M. merced á D. Pedro de Heredia 
Chacón y D. Diego de Heredia Chacón, hermanos, vecinos de la villa de Gua- 
dalcanal, de que ellos y sus herederos y descendientes puedan gozar y ser reputa- 
dos por hijosdalgo. 

En 5 de Agosto de 1710 hizo S. M. merced á Francisco Alonso de declararle 
por hijodalgo notorio de sangre, como descendiente de Francisco Alonso, su tercer 
abuelo. 
Madrid, á 4 de Septiembre de 1710. 



183 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará cuenta de todos ios libros españoles y extran- 
jeros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres 
á las que son objeto de nuestra publicación. 

Historial de fiestas y donativos, índice de Caballeros y Regla- 
mento de Uniformidad de la Real Maestranza de Caballería 
de Sevilla, por D. Pedro León y Manjón, Secretario de la misma, Se- 
villa, 1908. Un tomo en folio. 

El señor Marqués del Valle de la Reina, ha tenido la amabilidad de remitirnos 
un ejemplar de esta interesantísima obra que, debida á su erudición y buen gusto, 
salió á luz hace poco, lujosamente editada y por encargo acertadísimo de aque 
ilustre Cuerpo. 

La feliz iniciativa de la Junta general de los Maestrantes sevillanos, que quisié- 
ramos ver imitada por las demás Maestranzas, de reunir en un libro cuantos ante- 
cedentes, datos, noticias, hechos y nombres constituyen su historia, no pudo encon- 
trar mejor intérprete que la pluma llena de amor á las tradiciones patrias y regio- 
nales del ilustre Secretario de la nobiliaria Corporación hispalense. Procediendo 
con método y claridad, ha logrado éste, en las 300 páginas en folio que forman la 
obra, exponer la vida de la Maestranza, desde el año 1673, en que se constituyó 
en la forma que hoy conserva hasta nuestros días. Como antecedente necesario y 
muy interesante, reseña en primer término, dando curiosas noticias de ella, la anti- 
gua Hermandad Caballerosa de San Hermenegildo fundada á raíz de la conquista 
de la ciudad por el Santo Rey Don Fernando, que puede y debe considerarse como 
el origen de la Maestranza, ya que su objeto al reunir y disciplinar á la nobleza en 
gallardos ejercicios físicos y prácticas religiosas, conservando en ella el espíritu de 
aquellos 200 caballeros hijosdalgos de sangre que reconquistaron á Sevilla, no fué 
distinto del pensamiento que presidió en el siglo XVll á la constitución, ó mejor 
dicho reforma, de tan noble Compañía. 

No es para callada en esta noticia bibliográfica, que quisiéramos pudiese ser más 
extensa, la oportuna ocurrencia del autor al insertar las reglas de correr cañas y 
jugar toros que en su libro titulado Nuevos Discursos de la Jineta de España con- 
signa el escritor sevillano y gran caballista y justador D. Pedro Fernández de An- 
drada. Ni el interés que despierta para los genealogistas el acabado árbol de los 
dos primeros Hermanos Mayores de la Real Corporación D.Agustín y D. Pedro 
Andrés de Guzmán, ambos Marqueses de La Algaba. 

Las reseñas de las fiestas y solemnidades con reproducción de actos, poesías y 

184 



y de Genealogía Española. 

acuerdos, tanto en ocasiones de visitas de Reyes y Príncipes, como de bodas reales» 
juras y otros acontecimientos, y la minuciosa descripción de cortejos, justas y otras 
ceremonias, forman un arsenal pintoresco de datos suntuarios biográficos y socia- 
les del mayor interés. Las completas listas, finalmente, de los Hermanos Mayores, 
Secretarios y Caballeros pertenecientes á esta Maestranza, desde su fundación, 
tienen evidente utilidad. 

Reciba el Marqués del Valle de la Reina, á quien es justo hagamos presente 
nuestro agradecimiento, por el apoyo que concede á nuestra Revista, en unión del 
señor Duque de T'Serclaes y otros nobles sevillanos, nuestra más entusiasta 
enhorabuena por su admirable trabajo.— J. A. 



II Libro d'oro della Toscana. Anno IV, 1911, por el Sr. Conde Guelfo 
Guelfi-Camajani. Firenza. 486 páginas, en 8.° -h 99 del Armorial. Precio, 
6 liras. 

El Sr. Conde Guelfo Guelfi-Camajani, Director del Bolletino Araldico de Flo- 
rencia, nos ha remitido este interesante anuario, publicación del Ufficio Araldico de 
Firenza. Consta de cuatro partes: la primera trata de la nobleza toscana; la se- 
gunda, de las familias de origen toscano residentes fuera de la región; la tercera, de 
las familias de la nobleza italiana residentes en Toscana, y termina con un nutrido 
armorial de su Nobleza. 

Por los curiosos detalles de las numerosas familias de que da noticia, por el 
esmero y escrupulosidad con que está hecho, es de imprescindible necesidad para 
el que desee conocer la historia nobiliaria de Toscana. Dados los lazos tan íntimos 
que han existido entre Italia y España, inútil es decir el interés tan grande que 
tiene para nosotros. Entre las muchas familias que describe hay varias de origen 
español, como Guerra, Mazas, Moreno de Mora, Navasques, Ximénez de Aragón 
y otras. 

Damos las gracias al autor por el ejemplar recibido, y quisiéramos ver ese 
ejemplo imitado en nuestra Patria, tan falta de publicaciones regionales de ese 
género y que tanto ayudan á la reconstitución de la Historia.— S. O. 

Otros libros. -J. Villaín. Grand dictionnaire généalogique, historique 
et biographique: Haiite Garonne et Ariége, dessins de J. de Moliere, 
du Bourg. Montpellier 1911. Firmin, Montane et Sicardi, in 4." de 
XV-1.024 páginas. 

— Inventaíre sommaire des Archives departamentales du Tam-et- Garonne 
antérieures á 1790. Archives civiles. Serie A. Fonds d'Armagnac, Mon- 
taubau, Mispoulet, in 4.° de XVI-419 páginas. 

— Henry Vignaud. Hístoire antíque de la grande entreprise de Christo- 
phe Colomb. Deuxiéme serie. T. I (1476-1490). T. II (1491-1493). L. Gallois 

— Martin Hume. La Cour de Philippe IV et la décadence de l'Espagne 
(1621-1665), versión frangaise du M. M. J. Condamin et P. Bounet. Paris. 
Perrin 1912. IX-512 páginas. 

185 



Revista de Historia 



REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia. Abril, 1912. Informes: Las 
murallas de Alendia, Antonio Vives.— 
Estudio sobre las regalías de la Corona 
de España, Rafael de Ureña.— Los Sán- 
chez-Muñoz de Teruel, F. Fernández de 
Bétfiencourt.— Un epitafio hebreo de la 
ciudad de Estella, Fidel Fita.— La. jude- 
ría de la ciudad de Vich, Fidel Fita.— 
Vía romana de Segovia á Madrid, An- 
tonio Blázquez.—E\ molino de San Mi- 
guel y dos lápidas medioevales en la 
ciudad de Pamplona, Fidel Fita.—]ove- 
llanos y las Órdenes Militares, yose Gó- 
mez Centurión.— M ARiEDADES: Historia 
geneológica y heráldica de la Monarquía 
española, Casa Real y Grandes de Es- 
paña, Antonio Rodríguez Villa.— Nuevo 
miliario romano, Marcelo Maclas.— No- 
ticias. 

La España Moderna, Abril, 1912.— Los 
españoles en la Revolución francesa 
(conclusión), Miguel S. 0//ver.y-Proble- 
mas y lecturas, Aníbal Latino. 

La Lectura, Abril, 1912.— Historia: El 
Cuerpo diplomático español en la guerra 
de la Independencia, /. Deleito y Pi- 
ñuela. 



Nuestro Tiempo, Marzo, 1912.— En- 
sayo de investigación histórica: La Silla 
de Calahorra en el siglo XV, Carlos 
Groizard y Coronado.— Antiguos eco- 
nomistas españoles, Rafael Comenge.— 
Una embajada interesante, Marqués de 
Alquibla. 

Revista del Centro de Estudios liistó- 
ricos de Granada y su Reino. Año 1912. 
Primer trimestre.— Emigración de los 
moros granadinos allende, M. Gaspar 
Remiro.— E\ elogio anónimo de Córdoba 
en dísticos latinos, Cristian Seybold.— 
Documentos para la historia del Reino 
granadino. Nombramiento de Alcaide de 
Almería dado por el rey de Granada 
Yusuf, hijo del infante Ahmed, á favor 
de Abulcasin Mohamed el Regí, M. G. Re- 
mi ro.— Privilegio de los Reyes Católi- 
cos sobre franquezas y libertades de los 
vecinos de la ciudad de Granada, José 
María Caparros.— Licencia para fazer 
una plaza en el Atabin de Granada e 
merced á la dicha cibdad de las tiendas 
que están alderredor, Cristóbal Espe- 
jo.— La Junta Suprema de Gobierno de 
Granada. Dificultades con que luchó la 
Junta en el desempeño de su misión, /osé 
Palanca Romero. — Libros y Revistas, 
A. del C. 



186 



y de Genealogía Española. 



Boletín de la Comisión de Monumen- 
tos de Orense, Marzo-Abril, 1912.— Fue- 
ros municipales de Orense, Ai. Castro.— 
Orensanos ilustres, Bernardo González. 
«Cachamuiña^, Benito F. Alonso. 

Euskal-Erría, 15 de Abril, 1912, Este- 
ban Garíbay et ? Zamalloa, Euskal Erria, 
Misceláneas históricas recopiladas por 
el Marqués de Seoa/ze.-- Corresponden- 
cia epistolar entre D. José Vargas y 
Ponce y D. Juan Antonio Moguel.— En- 
sayo de un padrón histórico de Gui- 
púzcoa, Juan Carlos de Guerra. — El 
Centenario de las Navas en Navarra, G. 

Boletín de la Sociedad Española de 
Excursiones, IV trimestre, 1911.— De 
Atienza á Arcóbriga, por D. N. Senfnach. 
Escultura en Madrid, desde mediados 
del siglo XVI hasta nuestros días, por 
D. Enrique Serrano Fatigaf i. —Una. ex- 
cursión á Roncesvalles, Joaquín Ciria. 
. Linajes de Aragón, Huesca. 1.° de 
Abril, 1912. — Los Sánchez-Muñoz de 
Teruel (continuación), por Gregorio 
García Ciprés.— Los Monta ñez de Me- 
norca, por Juan Roselló Villalonga.— 
Bio-bibliografía de Juan Sobrarlos Se- 
gundo, alcañicense, por Juan M. Sán- 
chez. 

15 de Abril, 1912.— Los Sánchez-Mu- 
ñoz de Teruel (continuación), por Gre- 
gorio García Cíprés.—Los Claver, por 
M. G. O.— Los Portella de Menorca, por 
Juan Roselló W/a/o/zg^a.- Bio-bibliogra- 
fía de Juan Sobrarlos Segundo, alcañi- 
cense, por Juan M. Sánchez. 

1.° de Mayo de 1912. Los Sánchez- 
Muñoz de Teruel, Gregorio García Ci- 
prés.— Más datos sobre D. Vincencio 
Juan de Lastanosa, Ricardo del Arco.— 
Bio-bibliografía de Juan Sobrarlas Se- 
gundo, alcañicense, Juan M. Sánchez. 

Arte Español, año I, número 1, Fe- 
brero, 1912.— El concurso de proyectos 
de Arquitectura de la Sociedad Espa- 
ñola de Amigos del Arte, por Vicente 
Lampérez.— La estatua del Obispo don 
Mauricio en la catedral de Burgos.— 
Reliquias del pasado: El castillo de Al- 



monacid, de Toledo, por el Conde de 
Cedillo.— Las Arquetas de Falencia y 
Burgos, por el Conde de Cedillo.— Ne- 
crología: D. Aureliano de Beruete y 
Moret, por Pablo Bosch.— Miscelánea. 
Revista internacional de los Estudios 
Vascos, Enero-Marzo, 1912, París.— 
Axular.— Osero (jarraipena). 



REVISTAS EXTRANJERAS 

Tombo histórico genealógico de Por- 
tugal, Lisboa, 1911. Esta publicación, 
importantísima para la historia genealó- 
gica de Portugal, y que se publica men- 
sualmente en Lisboa, dirigida por los 
Sres. Affonso de Dornellas y A. de Gus- 
mSo Navarro, no es una revista en la 
propia acepción de la palabra, sino una 
monumental obra, cuyos cuadernos des- 
criben la historia de una ó más familias: 
las publicadas hasta ahora son las si- 
guientes: 

Da Mesquita, por Afjonso de Dorne- 
llas.— Eqas Telles, Da Covilhan, por 
A. de Gusmdo Navarro.— Freiré d'An- 
drade Salazar d'Ega JordSo, por Afjonso 
de Dornellas.—Noücia sobre o brasao 
dos Albuquerques, por G. L. Santos Fe- 
rmrú-.- Andrades, da Ilha de S. Miguel, 
por Luis Filippe de Bettencourt y Ja- 
cintho DA. A. de Bettencourt.— Dorne- 
llas, origem d'este apelido, por Affonso 
de Dornellas.— Yasconcellos,por el Vis- 
conde de Faria. 

Al último número, correspondiente al 
pasado mes, acompaña el primer cua- 
derno de la DescripQáo Methodica dos 
Brasócs d' armas das familias nobres 
de Portugal, publicación importantísi- 
ma, editada á todo lujo, y obra del 
Sr. G. L. Santos Ferreira, de la Asocia- 
ción de ^arqueólogos portugueses. 

Revue de Deux Mondes, 1.° de Abril, 
1912.— Bismarck et le Papante, M. Ger- 
ges Goyau. — Le train de maison de- 
puis sept siécles, M. le Vicomte Geor- 
ges D'Avenel. — France et Alleraagne, 



187 



Revista de Historia 



M. Rene Pinon.—La Querré de 1870.— 
1-Woerth, 6 Aoút,1870, M. Emile Olli- 
vier.—\Jn Amuseur oublie: Carmontel- 
le (1717-1806), M. Augustin Thierry. 

Revue de Gascogne, Abril, 1912.— La 
vie rurale en Gascogne du XVIIIe siécle, 
y. Dufflour. 

Revue Hispanique, Marzo, 191 1. — The 
Aragonese dialect, G. W. Umphrey.— 
The use of the relative pronain in the 
Rimado de Palacio, Albert F. Kuerstei- 
ner.— -El Buen Aviso y Portacuentos by 
Juan Timoneda (reproducción), Rudolph 
Schevill. 

Bulletin Hispanique, Abril-Junio, 1912, 
Chronique latine des Rois de Castille 
jusqu'en 1236 (continuará), G. Cirot.— 
Notes sur les rapports de Nantes avec 
r Espagne,yí//es Mathorez.—Dominique 
Soto et la Scolastique Parisienne, P. 
Duhem.—Le grand Siége de Gibraltar 
de 1782 vu par un témoin, Albert Girará. 
Quelques particularités de la langue 
parlée d'aprés le' théátre de M. Jacinto 
Benavente, G. Ge/zí//.— Varietés.— Le 
site antique de Costig (He de Majorque), 
L. Ch. lyflfe^/s.— Rapport á M. le Di- 
recteur de l'École frangaise d'Espagne 
sur une excursión á Peiíalba (Teruel)» 
E. Albertini. 

Revue Historique, Marzo-Abril, 1912. 
Les récents historieurs catholiques de 
rinquisition en France, Paul Fredericq. 
Les luttes notariales dans les pays de 
costumes du XlIIe au XVe siécle. 

Revue des Questions Historiqaes, 
Abril, 1911. — La réconciliation des 
^'Lapri» au temps de Déce, Adhémar 
rf'. 4 /es.— Les Évéques harriciens sous 
Henri VIII, G. Constant 

Rivista Araldica, Abril, 1912.— II co- 
rredo di una gentildonna ferrarese nel 
1473, por el Conté Ferrucio Pasini Fras- 
soni.—La nationalité Comtoise. Précis 
d'histoire féodale (839-1678). IV. De 
l'avénement de Marguerite de Flandres 
au traite de Seulis (Suite), par le 
Chev. P. A. P/úfoí/x. - Famiglie Romane, 
por el Comm. Cario Augusto Bertini.— 



A propos de la descendance de la maí- 
son de Savoye de Charlemagne, par le 
Marquis de Jandriac. — Araldica del 
regno itálico, por el Conté F. Pasini 
Fiassoni. — Armes des Archevéques et 
Évéques de France de 1691 á 1737 d'aprés 
Chevillard (Suite), par Eugéne Harot.— 
Libro d'oro del Ducato di Ferrara (con- 
tinuación), por el Conté F. Pasini Fras- 
so/i/.— Ex-libris Monaldini, por Ugo Or- 
landini. — Giurisprudenza nobiliare. — 
Documenti nobiliari.— Note bibliografi- 
che.— Quesiti Araldici.— Cronaca. 

Bolletino Araldico Star ico Genealó- 
gico, Florencia, 1." de Abril.— Sul titolo 
di Patrizio, por G. Guelfi Camajani.— 
Tixon di Vidaurres, Conti del Castillo 
e Conti del Rio, ■ uchi di Orduña.— To- 
rrigiani.— Della opportunitá di provve- 
dere al mantenimiento dei cognomi sto- 
rici che vanno ad estinguersi, por il 
Conté di Lamagna. —Commende neiror- 
dine di S. Stefano. — Bettino Ricasoli 
(1354) e gli ordinamenti di giustizia.— 

I Beni di Michelangiolo Buonarroti, por 

II Prof. G. Carocci.— Gli animali e le 
piante del Blasone e il loro simbolismo, 
por ¡1 Re d' Arme.— Necrologio. 

L'Indicateur Généalogique , Héraldi- 
que et Biographique , Bruxelles, n° 10, 
Abril, 1912. 

Hemos recibido los diez primeros nú- 
meros de esta revista, publicada bajo la 
dirección de los Sres. Chibert y Colin, 
subjefes de los Archivos de la ciudad 
de Bruselas, y dedicada á investigacio- 
nes genealógicas y heráldicas en forma 
de cuestionario. 

La unión que durante cerca de dos si- 
glos hemos tenido con Bélgica nos hace 
sean verdaderamente provechosos los 
estudios que se relacionan con aquellos 
países. 

El número 10 de esta revista, corres- 
pondiente al mes de Abril, trae curiosí- 
simos trabajos sobre las familias Van 
Benvaer, Les descendants dejean, Sire 
de Bazentin et de Montauban; familias 
Francotte,Charles, Sophie,Villers et Thé- 



188 



y de Genealogía Española. 



mont. Van Asbroeck, Wavraus, Vers- 
pecht, Van den Pene, etc., y el primer 
pliego de Pathmos, Maison de plai- 
sance des abbés du Pare á Saint-Josse- 
ten-Noode. 

The New- York Genealogical and Bio- 
graphicaí Record, Enero-Marzo, 1912, 
New-York, vol. XLIII.— James Pyne 
(Pine) of Hempstead, Long island and 
some of his descendants, por John 
B. Pine.— Early Records of Salem, Was- 
hington County, N. Y., por Tobías 
A. Wright. — Records of Baptisms of 
the reformed church at Machackemeck 
(Deerpark). — Thacher-thatcher genea- 
logy, por John R. Totten.—Copy of fa- 
mily record of the Elias Mulford and 
Elizabeth gardiner families and descen- 
dants, por Katharíne Searle Mc-Cart- 
ney.—Clues from english archives con 
tributory to American Genealogy, por 
J. Henry Lea y J. R. Hutcliínson.— Des- 
cendants of Edward Iré (a) Dwell through 
his son John, por Wílliam A. Robbíns.— 
Registration of Pedigrees.— Society Pro- 
ceedings. — Book notices. — Accessions 
to the library. 



Esta importantísima revista y la al- 
tura científica que han alcanzado los es- 
tudios genealógicos en los Estados Uni- 
dos, merecen un detenido estudio, que 
prometemos á nuestros lectores en plazo 
muy breve. 

Frankfurter Blatterfür Famílíen Ges- 
chiclite, Abril, 1912; director, Karl Kie- 
fer. Frankfurt A. M.— Sumario.— Ulmer 
Mannsklóster.— Nachkommen der Tóch- 
ter der Familie Bausa.— Drei Frankfur- 
ter Schützenfeste.— Stammbaum der Fa- 
milie Riebling Seite.— Stammbaum der 
Familie Pfeiffer Seite.— Nachrichten von 
der oberhess.— Stadt Wetter un denen 
daraus entstammenden Gelchrten.— -Bü- 
cher. 

Mayo, 1912.— Drei Frankfurter Schüt- 
zenfeste.— Nachrichten vonder oberhess 
Stadt Wetter und deuen daraus eutstam- 
menden Gelehrten.— Almentafel des 
Joh. Hect. V. Holzhausen,— Stammbaum 
der Familie Leonhard.— Biographische 
Kastensammbung auf der Stadtbiblio- 
thek zu Frankfurt A. M.— Ulmer Manns- 
klóster.— Portráts gesucht. 

N. N. 



189 



Revista de Historia 



NOTICIAS VARIAS 



Nuevos títulos.— Por Real decreto de 15 de Abril de 1912 se hace 
merced á D. Miguel Agelet y Besa de título del Reino, con la denominación 
de Conde de Vinatesa, para sí, sus hijos y sucesores legítimos. 

—Por Real decreto de 11 de Abril de 1912 se rehabilita, sin perjuicio de 
tercero de mejor derecho, el título de Conde de Crespo y Rascón á favor 
de D."* María Teresa Bermúdez de Castro y Sánchez, para sí, sus hijos y 
sucesores legítimos. 

Títulos vacantes. — La Dirección general de Contribuciones, con 
fecha 2 de Abril, anuncia por primera vez la vacante de los títulos de Du- 
que de Algete, Marqués de Alcañices, con Grandeza; Marqués de Cadreita, 
Marqués de Cuéllar, Marqués de Callera, Marqués de Montaos, Conde de 
Fuensaldaña, Conde de Gres, Conde de Grajal, Conde de Huelma, Conde 
de Ledesma, Conde de La Torre, Conde de Torres de Villahumbrosa y 
Conde de Villanueva de Cañedo. 

—Con fecha 12 de Abril se anuncia por primera vez la vacante de los 
títulos de Duque de Hornachuelos, con Grandeza de España; Marqués de 
Valcarlos, con grandeza de España; Marqués del Apartado, Marqués de 
la Constancia, Marqués de Fuente Gollano, Marqués de la Solana y Conde 
de Alcaraz; y con fecha 16 anuncia por primera vez la vacante de los títu- 
los de Conde de Añover de Tormes, Conde de Carrión de Calatrava y 
Conde de Foxá. 

Mercedes de hábito.— Por Real decreto de 17 de Abril se ha hecho 
merced de hábito de la Orden de Santiago á D. Mariano Téllez-Girón 
Fernández de Córdoba Fernández de Velasco y Pérez de Barradas, Duque 
de Escalona, de Uceda y Osuna, Marqués de Villena, Conde de Ureña y 
de Alba de Liste. 

—Por Real decreto de 24 del mismo se hace merced de hábito en la 

190 



y de Genealogía Española. 



misma Orden á D. Joaquín de Loigorri Vives de la Torre y Ciscar, capi- 
tán de Infantería, hijo de D. Federico de Loigorri, contraalmirante de la 
Armada y Caballero profeso de Santiago. 

— Por Reales decretos de 25 del mismo se hace merced de hábito de la 
Orden de Montesa á D. Ángel y D. Antonio Cabeza de Vaca y Carvajal. 

Otras noticias.— Su Majestad el Rey, por Real decreto de 29 de Marzo 
de 1912, se ha dignado restablecer los Alferezazgos de las cuatro Órdenes 
militares, nombrando alférez Comendador de Almodóvar, de la Orden de 
Calatrava, al Marqués de Pico de Velasco; ídem de Oreja, de la Orden de 
Santiago, al Conde de Cedillo; ídem de Castilnovo, de la Orden de Alcán- 
tara, al Marqués de Casa-Pizarro; ídem de Alcalá de Chisvert, de la Orden 
de Montesa, al Conde de Aguilar de Inestrillas. 

—Ha sido nombrada Dama de S. A. la Princesa D."" Beatriz, esposa del 
Infante D. Alfonso de Orleans, á la señora viuda de Ruata. 

—Por Real decreto de 1.° de Abril de 1912 ha sido nombrado Caballero 
de la Real y distinguida Orden de Carlos III, en la vacante producida por 
fallecimiento de D. Julio de Arellano y Arrózpide, Marqués de Casa-Are- 
llano, D. Joaquín Álvarez de Toledo y Caro, Duque de Medina-Sidonia. 



MOVIMIENTO NOBILIARIO DEL ÚLTIMO TRIMESTRE (1) 

Reales cartas de sucesión.— 8 de Enero. — Real carta de sucesión en 
el título de Conde de Villardompardo á favor de D.^ María del Carmen Ál- 
varez de las Asturias Bohorques y Álvarez de las Asturias Bohorques, 
Marquesa de Mondéjar, con grandeza de España; Condesa de Tendílla y de 
Sallent, por fallecimiento de su hermana D.'' María de los Dolores. 

20 ídem.— Real carta de sucesión en el título de Marqués de üoicoe- 
rrotea, á favor de D. Francisco Goicoerrotea y Gamboa, teniente coronel 
de Infantería, por fallecimiento de su padre, D. Ramón de Goicoerrotea y 
Montoro. 

20 ídem.— Real carta de sucesión en el título de Barón de Gracia Real, 
á favor de D. Juan Domínguez y Osborne, por fallecimiento de su padre, 
D. Joaquín Domínguez Caro. 

31 ídem.— Real carta de sucesión en el título de Conde de Bugallal á 



(1) Noticias publicadas en la Gaceta de Madrid el 18 de Abril de 1912, y de las cuales 
no se dio cuenta en los números anteriores. 

191 



Revist a de Histo r ia y de Genealogí a Española. 

favor de D. Gabino Bugallal y Araujo, por fallecimiento y designación de 
D.'" Adelaida García Rodríguez, viuda de Álvarez Bugallal. 

6 de Febrero. — Real carta de sucesión en la grandeza de España conce- 
dida por el Rey D. Felipe V en 1713 al Príncipe de Robech, á favor de don 
Luis Enrique María Timoleón de Cossé, Conde de Brissac, Príncipe de 
Robech, por fallecimiento de su padre, D. Enrique Carlos Ana Timoleón 
María de Cossé. 

16 ídem.— Real carta de sucesión en el título de Conde de San José de 
Santurce á favor de D. Pablo José de Ubarri Caracena, por fallecimiento de 
su padre, D. Pablo Ubarri Iramategui. 

16 ídem.— Real carta de sucesión en el título de Marqués de Bélgida á 
favor de D.^ Luisa Cotoner y Álvarez de las Asturias Bohorques, por falle- 
cimiento de su tío D. Iñigo Álvarez de las Asturias Bohorques y Álvarez de 
las Asturias Bohorques. 

Títulos extranjeros.— 20 de Enero. -Concediendo Real autorización 
á D. Enrique Federico Bayo Timmerhans para que, conservando el carácter 
de su procedencia, pueda usar en España el título pontificio de Conde de 
San Jorge. 

Reales licencias de casamiento.— 8 de Enero.— Concediendo Real 
licencia á D. Arturo Daza de Campos, Marqués de Casa León, para con- 
traer matrimonio con D."* Elvira Ansótegui y Urigüen. 

20 ídem.— Concediendo Real licencia á D. Javier Girón y Méndez, Mar- 
qués de Ahumada, para contraer matrimonio con D.' Emilia Canthal y 
Girón. 

20 ídem.— Concediendo Real licencia á D. Fernando Patino y Carrasco, 
Marqués de la Corona, para contraer matrimonio con D. ' Paula Guaso y 
Martínez. 

31 ídem.— Concediendo Real licencia á D.' Beatriz María de la Cande- 
laria Manjón y Zaratiegui, Marquesa de Méritos, para contraer matrimonio 
con D.José Jácome y Ramírez de Cartagena, oficial de la Armada, hijo del 
Vicealmirante Marqués del Real Tesoro. 

21 de Marzo.— Concediendo Real licencia á D."* María Rafaela Fernández 
de Henestrosa y Gayoso de los Cobos, hija de los Grandes de España 
Marqueses de Camarasa, Marqueses de Cilleruelo, Marqueses de la Puebla 
de Parga, Condes de Moriana del Rio, Condes de Riela y de Castrogeriz, 
para contraer matrimonio con D. Ricardo de la Huerta y Avial. 



192 




15 JUNIO 1912 



E\?I5TA DE HISTORIA 

? DE QENEñLOGÍñ 

ESPAÑOLA 



Núm. 5. 



D. Hnrcelino Henénilez y Peloyo. 



Pocas veces como en la ocasión presente será difícil que la palabra 
responda al pensamiento y que traduzca los sentimientos que desea exte- 
riorizar. En las grandes tribulaciones del espíritu, ante la inmensa magnitud 
de las catástrofes irreparables, más que pedir á la inteligencia que discurra, 
debe dejarse al corazón que sienta. Y la muerte del varón egregio que 
España llora con el más unánime sentimiento que acaso han visto las gene- 
raciones actuales, es todo eso: duelo no sólo nacional, sino mundial, ya que 
él era, más que patrimonio exclusivo de las letras españolas, patrimonio 
precioso de las letras de todo el universo, y desgracia que nos hace sentir 
la losa de lo irreparable, porque hombres como D. Marcelino Menéndez y 
Pelayo nacen uno en cada siglo. 

Nombrar á Menéndez y Pelayo significa tanto como evocar toda la 
ciencia española, que en él encontró su más alta, genuina, castiza y excelsa 
representación. Jamás colocó nadie á tanta altura los prestigios de la 
Patria, y jamás autoridad literaria del mundo alcanzó tan pleno, unánime y 
devoto reconocimiento. Él supo condensar en su cerebro, en síntesis mara- 
villosa, todas las gloriosas tradiciones de nuestra historia, y la luz de las 
más sutiles inteligencias y de los ingenios más proceres de nuestra raza, 
parecía converger sobre su talento, iluminándolo con sobrenaturales des- 
tellos. 

Por eso este hombre prodigioso, honor del solar latino y aun de toda 
la humana especie, era ante todo y sobre todo gloria y orgullo de la raza 
hispana. Monstruo de erudición, milagro de sabiduría, y portento de intui- 

193 13 



Revista de Historia 

ción, fué Menéndez y Pelayo un patriota excelso. Aun cuando los espa- 
ñoles no hubiéramos podido aportar otros méritos á la cuenta general 
de la moderna civilización, bastarían los suyos para que la Patria que le 
contó entre sus hijos figurase en las avanzadas de la cultura universal. Y 
por ser genuina y gráfica encarnación de los caracteres de nuestra raza, 
fué el genio cristiano en cuyo espíritu parecía palpitar el alma fuerte y recia 
de nuestros místicos, las serenas concepciones de nuestros filósofos y el 
ingenio noble y señoril de nuestros siglos dorados. 

Era Menéndez y Pelayo un enamorado del pasado y de las castizas tra- 
diciones. Con el vasto caudal de conocimientos que su talento entresacó 
de aquellos riquísimos veneros, marcó á España nuevos y luminosos hori- 
zontes, vislumbrados en la clara percepción de su historia, engarzando la 
tradición y el progreso con el broche de oro de su genio. La ciencia conte- 
nida en sus obras monumentales, asombro y admiración de todos, será en 
lo porvenir manantial inagotable y fuente perenne de doctrina y erudición. 

La crítica literaria, las ciencias ñlosófícas, el arte, la historia y la filo- 
logía están de duelo por la pérdida del coloso, que en cada una de ellas 
destacaba el poder de su genio. Lo está también la Iglesia católica, de la que 
era gala y ornamento, y lo está también su Patria, esta tierra española tan 
injustamente juzgada y acusada de infecunda, que Menéndez y Pelayo 
exaltó y enalteció, haciendo ver al mundo entero que la raza que produce 
hombres como él es raza vigorosa é inmortal. . 

* 
« * 

La biografía literaria del sabio eminente que ha perdido España, con 
dificultad puede esbozarse en unas páginas. Su vida entera, vida de ímprobo 
trabajo y de asombrosa fecundidad, se ha condensado entre las aulas, las 
Bibliotecas y los Archivos. 

Hijo de un catedrático del Instituto de Santander, en aquel centro realizó 
sus primeros estudios, que continuó después en la Universidad de Barce- 
lona, siendo discípulo predilecto del gran provenzalista D. Manuel Milá y 
Fontanals, de quien hace pocos años escribía una admirable Semblanza 
literaria, reveladora del culto de cariño y veneración que rendía á la me- 
moria del autor de los Trovadores de España. 

Contaría escasamente diez y ocho años cuando su fama, difundida por 
profesores y condiscípulos, recibió pública y unánime consagración. Y 
tuvo el Ayuntamiento de su ciudad natal el laudable y honroso acuerdo de 
concederle generosa subvención para que con facilidad de medios se dedi- 

194 



y de Genealogía Española. 

case á sus trabajos de investigación iiistórica y erudición literaria. Merced 
á esta pensión y á otra que poco después, en 1877, le concedió el Minis- 
terio de Fomento, pudo hacer Menéndez y Pelayo en los Archivos y 
Bibliotecas de España, Portugal, Bélgica, Italia, Francia y otros países 
aquellos maravillosos estudios que hicieron que muy en breve hombres del 
valer de Cánovas, Valera y Revilla le considerasen, no ya como consola- 
dora esperanza, sino como portentosa realidad de cultura y milagro de 
erudición. Vacante por entonces la cátedra de Historia crítica de la Litera- 
tura Española en la Universidad Central, hubo de reformarse una ley del 
Reino que establecía que hasta los veintitrés años no se podían hacer opo- 
siciones, para que él, que sólo contaba veintiuno, pudiese tomar parte en 
ellas; y en aquellas oposiciones, que ganó en reñidas y brillantes trincas, 
pudo vislumbrarse con mayor claridad aún toda la gloria que aquel joven 
de aspecto modesto y abstraída condición reservaba para su Patria. 

Acontecimiento literario de mayor empeño fué el que á muy poco pro- 
porcionó al mundo el Sr. Menéndez y Pelayo con la publicación de la 
genial y monumental Historia de los Heterodoxos Españoles, prodigio de 
sabiduría, asombro de crítica y observación, escrita con toda la sinceridad 
y todo el entusiasmo de una inteligencia clarividente y de un corazón sano 
en plena y briosa juventud. Obra tan magna y que de tal manera se des- 
taca entre las otras, importantísimas también, que durante aquellos años 
traía entre manos el Sr. Menéndez y Pelayo— recuérdense la traducción de 
Los cautivos, de Plauto, su estudio acerca^ del Teatro de Calderón y sus 
trabajos en la Ciencia Española,— era. natural que le abriese las puertas 
de la Real Academia de la Lengua Española. Y en ella entró por derecho 
propio, en Diciembre de 1880, cuando apenas si podría acreditar su mayoría 
de edad, sustituyendo al ilustre Hartzenbusch, y allí, en el acto de su 
solemne recepción, leyó su magistral discurso sobre la Poesía místita 
española. Dos años más tarde, en 5 de Mayo de 1882, la Real Academia 
de la Historia le elegía su miembro numerario para cubrir la vacante de 
otro erudito inolvidable: D. José Moreno Nieto. El tema elegido por el 
joven académico para su discurso fué La Historia como arte bello. 

Desde entonces la vida de D. Marcelino Menéndez y Pelayo, consa- 
grada de lleno al estudio, fué ejemplo y admiración para todos. Si en sus 
comienzos pudo tener enemigos, bien pronto amigos y adversarios le res- 
petaban y querían, rendidos ante las llamaradas de su genio. No tardó en 
ingresar como académico en la de Ciencias Morales y Políticas y en la de 
Bellas Artes, y casi todas las Academias y Centros de cultura del mundo 
se disputaron el honor de contarle entre sus miembros honorarios. 

195 



Revista de Historia 

Excitaciones de sus amigos y admiradores, más que impulsos de sus 
propias aficiones, lleváronle en alguna ocasión á explorar el terreno polí- 
tico. En las Cortes de 1884 fué elegido diputado por la circunscripción de 
Palma de Mallorca, y en las de 1890 representó á la ciudad de Zaragoza; 
posteriormente ha sido senador, unas veces por Univerdades, y desde 1900 
siempre por la Real Academia Española. Únicamente en la primera de 
aquellas Cortes en que fué diputado, intervino en las discusiones, y fué su 
discurso una magnífica y repentina improvisación, en la que con un torrente 
de elocuencia y un derroche de erudición, demostró la ilegalidad de la 
desamortización eclesiástica. Pero el campo demasiado estrecho de la polí- 
tica no era ciertamente el más á propósito para hombre de tan altas y ele- 
vadas concepciones. 

Su verdadero centro estuvo en la Filosofía, la Historia y la crítica lite- 
raria. En cualquiera de estas tres grandes ramas del pensar y del saber 
humanos, la obra de D. Marcelino bastaría para dar fama imperecedera 
á varios hombres. En Filosofía afirmó la doctrina de Santo Tomás, pero 
era principalmente un enamorado de Vives. Aparte la Historia de los hete- 
rodoxos, baste citar entre sus trabajos filosóficos los Ensayos de critica 
filosófica y los Orígenes del criticismo y del excepticismo, y especialmente 
de los precursores españoles de Kant. En Historia y en Literatura su obra 
es sencillamente asombrosa. Lo que la cultura mundial le debe y lo que 
las generaciones posteriores tendrán que reconocerle, puede calcularlo 
quien conozca sólo algunas de sus obras: la Historia de las ideas esté- 
ticas, la Antología de poetas líricos, ó su Arnaldo de Villanova, por 
ejemplo. 

Su autoridad de filósofo, crítico é historiador, eclipsó algún tanto otros 
méritos que el Sr. Menéndez y Pelayo atesoraba, y que de haber brillado 
como únicos, cada uno de ellos le hubieran conquistado envidiable renom- 
bre. Así fué achaque general el de no reconocerie tan afortunado poeta, 
y, sin embargo, su Oda á Horacio, de quien desde su más temprana juven- 
tud era apasionado admirador, es modelo de inspiración castiza y elegante. 

Don Marcelino Menéndez y Pelayo era Director de la Biblioteca Nacio- 
nal desde el 22 de Julio de 1898; Director de la Academia de la Historia, 
en la que tenía fijada su residencia; Vicepresidente de la Junta Faculta- 
tiva de Archivos, Bibliotecas y Museos, y Jefe superior de ese Cuerpo 
facultativo. 

La única condecoración que aceptó, y no es extraño dada la índole de 
su institución, fué la Gran Cruz de Alfonso XII, en cuya posesión se hallaba 
desde el 6 de Junio de 1902. 

196 



y de Genealogía Española. 

Tales son, ligeramente esbozados, los rasgos biográficos más culminan- 
tes del sabio insigne que acaba de morir. 

* 
* * 

Tarea no fácil sería citar todas las obras que componen la extraor- 
dinaria producción del gran polígrafo español. Prescindiré de estudios 
sueltos escritos para diversas publicaciones españolas y extranjeras, 
porque la sola enumeración de sus títulos llenaría páginas enteras. Citaré 
sólo las más importantes, ó, mejor dicho, las más renombradas de sus 
obra's. 

Historia de las ideas estéticas en España, obra de altísimo valor cientí- 
fico, acaso la que dio más fama á su autor; Escritores montañeses; Trueba 
y Cosío; Estudios poéticos; Arnaldo de Villanova, médico catalán del 
siglo XIII; Historia de los heterodoxos españoles; Calderón y su Teatro; 
Horacio en España; La Ciencia española; Antología de poetas líricos cas- 
tellanos desde la formación del idioma hasta nuestros días, que ocupa un 
buen número de volúmenes de la Biblioteca clásica; Historia de la novela, 
publicada en la nueva Biblioteca de autores españoles; La novela entre los 
latinos, que le sirvió de tesis doctoral; Una fiesta en Chipre, preciosa 
é inspirada poesía; Pedro de Valencia; Los jesuítas españoles en Italia; 
Himno de Prudencio en loor de los mártires de Zaragoza, traducción en 
verso castellano; La poesía horaciana en Castilla; Solaces bibliográficos; 
Polémicas, indicaciones y proyectos, con un prólogo de D. Gumersindo 
Laverde y Ruiz; Ensayos de crítica filosófica; Ideas del Renacimiento sobre 
la estética de la Pintura, discurso leído ante la Real Academia de Bellas 
Artes; La antoniana Margarita de Gómez Pereira; Los fragmentos de la 
grande historia; Los cautivos, comedia de Plauto; Salustio y Aristófanes, 
obras y comedias; La poesía lírica á principios del siglo XIX; Orígenes 
de la novela; El teatro griego en España; Estudios críticos sobre Quin- 
tana, lord Byron, las Églogas y Geórgicas; Humanistas españoles del 
siglo XVI; Doctrina estética de Platón; Dramas de Guillermo Shakespeare; 
La galerna del Sábado Santo; Algunas reflexiones sobre el Padre Feijóo; 
El regalismo; Sectas místicas; Estudio crítico sobre la Propaladla de Bar- 
tolomé de Torres Naharro; De los orígenes del criticismo y del escepti^ 
cismo, y especialmente de los precursores españoles de Kant, discursos 
leídos ante la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. 

* 

197 



Revista de Historia 

Toda esta obra, verdaderamente magna, lega á su patria este sabio sin 
igual; legado inapreciable y riquísimo tesoro que sus hijos deben recoger 
dignamente para eternizar su gloria. 

Don Marcelino Menéndez y Pelayo ha muerto cuando tenía planeados 
libros y trabajos de importancia excepcional. Reciente se halla la publica- 
ción del primer tomo de la nueva edición de Los heterodoxos españoles, en 
el que, con el modesto título de Prolegómenos, penetraba, alumbrado con 
la antorcha de su genio, en el campo misterioso de la obscura prehistoria. 
Igualmente deja terminados el segundo tomo de la Historia de la poesía 
hispano-americana y corregidas las pruebas del primero de la Historia de 
la poesía castellana en la Edad Media. Y causa maravilla pensar hasta 
dónde hubiera llegado la producción de este hombre singular si la muerte 
no le hubiera arrebatado relativamente joven y cuando aun podía prome- 
terse quince ó veinte años de trabajo en pleno vigor de sus extraordinarias 
facultades. 

Pero si la muerte hincó su garra despiadada y cruel en la ciclópea men- 
talidad de Menéndez y Pelayo, el claro luminar que irradia su obra de 
gigante seguirá fulgurando sobre las inteligencias de las generaciones veni- 
deras, y el espíritu del maestro, que dedicó su paso por este mundo á des- 
cubrir tantas cosas que hasta él permanecieron secretas, gozará en el otro 
de más alto galardón, ya que es piadoso pensar y cristiano sentir que Dios 
le haya acogido allá donde los lauros son inmarcesibles y eternales... 

Tomás Domínguez Arévalo. 



198 



y de Genealogía Española. 



IOS SEÑORES DE CERRALBO 

LUEGO MARQUESES DE ESTE TÍTULO, GRANDES DE ESPAÑA 



Cerralbo es una villa perteneciente al Obispado de Ciudad-Rodrigo, 
que conserva su independencia á pesar de estar convenida su unión al de Sa- 
lamanca por el artículo 5.° del Concordato de 1851. Corresponde á la Archi- 
diócesis de Valladolid, por el mismo Concordato creada, y es Ayuntamiento 
y Juzgado municipal del partido de Vitigudino, separado de Portugal por el 
Duero y su afluente el Águeda. En uno de los curiosos mapas del siglo XVI 
que se conservan en la Biblioteca Escurialense, figura Cerralbo á la margen 
izquierda del Yeltes, y entre Lumbrales, Sobradillo, Ladigal, Olmeda y 
Yerra. 

Hállase situada, según Madoz, esta señorial villa de 106 vecinos, «en 
un llano, con un declive casi imperceptible, entre los ríos Huebra y Cama- 
ees, y con buena ventilación, por cuya razón el clima es saludable...» Linda 
su término, al decir del autor del popular Diccionario, al Este, con el río 
Huebra que le separa de Gema; al Sur, con Campilduero; al Oeste, con 
Fuenlabrada, y al Norte, con Bermellar. 

El llamado río Camaces no aparece ni en la obra de Madoz ni en otras 
que he consultado, como la de Carrasco; es, sin duda, el Yeltes, que unido 
con el Huebra en el puente de Yecla, sigue su curso hasta verter sus aguas 
en el Duero, después de recorrer elevadas márgenes, peñascales y precipi- 
cios, en el arenisco y pedregoso terreno de la fronteriza Saucelle. 

Hasta mediados del siglo XIX conservábanse en Cerralbo restos de su 
castillo, desaparecidos por completo cuando visité la villa en 1897; pero 
sobreviviendo el nombre á su ruina, llámase Sección del Castillo á una de 
las dos en que se divide, para los efectos electorales, la noble villa que dio 
origen á una de las Casas que han resistido la mortal corriente desvincula- 
dora* Como de pueblo de señorío, sigue considerándose aun como lo era 

199 



Revista de Historia 

en 1893, cuando mi querido amigo Eugenio Silvela combatió en el Congreso 
de los Diputados el acta de Vitigudino traída por aquel inolvidable y caba- 
lleroso Marqués de Flores-Dávila, para mí de tan grata memoria, hermano 
del actual Señor y Marqués de Cerralbo (1). 

No es mi propósito tratar del pueblo, cuyos señores y su actual posee- 
dor, especialmente, han hecho famoso, sino presentar la serie de ellos, co- 
menzando por el primero que, merced á la célebre ley de Alfonso XI decla- 
rando prescriptible la soberanía ó la mayoría de la justicia, una de aquellas 
cuatro cosas que según la ley del Fuero Viejo castellano eran naturales al 
señorío del Rey, que non las debe dar á ningún orne, ni las partir de si, 
ejercieron la jurisdicción civil y criminal, el mero y mixto imperio en el 
lenguaje de posteriores épocas. 

Y como esa serie fué relacionada por el cuarto Marqués, primer Conde de 
Villalobos, de los de tan ilustre familia, en Memorial dirigido al Rey pidiendo 
la dignidad de la Grandeza de España, por tantos títulos merecida, paréce- 
me justo comenzar por transcribir esa relación. 

No he visto de ella más que un ejemplar impreso, existente en la Biblio- 
teca Nacional, y que se escapó á la diligencia de Franckenau (ó séase don 
Juan Lucas Cortés) y de Latassa. Débese á la fecunda pluma del no siem- 
pre seguro Pellicer, y á su manuscrito, como conservado en la Casa de Ce- 
rralbo, se refieren ambos bibliógrafos, en el número 950 de la Bibliotheca 
Hispánica, y en el 231 de las 276 producciones del cronista zaragozano 
enumeradas por el autor de la Biblioteca de Escritores Aragoneses, pá- 
gina 503, tomo III de la refundición hecha por D. Miguel Gómez Uriel. 

El título de la obra de Pellicer, autorizada por el Virrey de Cataluña, 
sucesor del Duque de San Germán, en 1675, y anteceeor del de Parma, Ale- 
jandro Farnesio, en 1676, es el siguiente: 

f Memorial \ de la Calidad, y Servicios de \ DON IVAN PACHECO 
OSSORIO, 1 Marqués de Cerralvo, Conde de Villalobos | CAVALLERO 
DEL ORDEN DE CALATRAVA, | y Comendador de Fvente el Moral, 
Gentilhombre de la Cámara de Sv Magejtad \ de sv Consejo, y Cámara de 
Indias, \ Cavallerizo Mayor de Sv Alteza 

EL SEÑOR DON IVAN DE AVSTRIA: 

Yantes | Castellano de Amberes, \ Capitán General de la Armada de \ LOS 



(1) Al corregir las pruebas de este artículo, rindo también un recuerdo á la memoria del 
malogrado Eugenio Silvela (q. D. h.), fallecido en Madrid el 22 de Mayo de 1912.— R. I. P. A. 

200 



y de Qenealogia Española. 

ESTADOS DE FLANDRES, \ y Maestre de Campo General de sv Exercito, 
y Virrey, y Capitán General [DEL PRINCIPAD DE CATALVÑA, 

AL REY NVESTRO SEÑOR. 
En Madrid, Por Franciíco Sanz, Impreífor del Reyno. 

• Año de MDCLXXVII. (Hay un sello de tinta azul con las Armas Reales 
que dice: Biblioteca Nacional.) 

Prescindiendo de la Introducción, que no viene al caso, y de las quejas 
justísimas por la desconsideración con que se le relevó del Virreinato, dice 
el Marqués de Cerralbo y de San Leonardo, Conde de Villalobos, D. Juan 
Antonio Pacheco y Osorio: 



LOS PRIMEROS SEÑORES DE CERRALBO 

«D. Esteban Pacheco casó en Ciudad-Rodrigo con D.^ María Pérez, 
señora de Cerralvo, hija de D.Juan Pérez y nieta de D. Garci López de 
Ciudad-Rodrigo, progenitor de la Casa de Chaves. Consta por escrituras 
que estaban casados año de 1330, y que fué su hijo D. Juan Pacheco, 
segundo señor de Cerralvo, cuya hija única y heredera fué D." Inés Pacheco 
(tercera señora), que casó con D. Lope Fernández Pacheco, su primo 
segundo, hermano de D. Juan Fernández Pacheco, señor de Belraonte, pro- 
genitor de los Marqueses de Villena, Duques de Escalona, y de los Duques 
de Osuna... 

«Nació de este matrimonio D. Esteban Pacheco, segundo del nombre, 
cuarto señor de Cerralvo, que fué el primogénito. Sirvió con gran valor al 
señor rey D. Enrique segundo, que el año 1372, á veintiséis de Diciembre, 
le concedió la jurisdicción civil y criminal de Cerralvo, por su Real privile- 
gio, y por ella y por lo referido consta que sobre su antigüedad primera ha 
más de trescientos años que poseen los Pachecos el señorío de esta villa, y 
desde este tiempo organizaron el escudo de sus armas, que son dos calde- 
ras con jaqueles de oro y negro, con los cuellos de sierpe en campo de 
plata, que son las de los Pachecos, y por orla dos órdenes de jaqueles de 
oro y negro, que son las de los primitivos Señores de Cerralvo. 

»Casó D. Esteban Pacheco, el segundo, coíi D.^ María Rodríguez de 

201 14 



Revista de Historia 

Cueto, hija única y heredera de D. Alvar Rodríguez de Cueto, ricohombre 
y adelantado mayor de León, y fué su hijo mayor D. Juan Pacheco, quinto 
señor de Cerralvo, que sirvió á los señores reyes D. Juan primero, D. En- 
rique tercero y D. Juan el segundo, desde el año 1381 hasta el de 1421, como 
consta de los Reales privilegios de confirmación de la jurisdicción civil y 
criminal de la villa de Cerralvo. Estuvo casado con D.^ Juana Rodríguez de 
las Varillas, en Salamanca. 

«Sucedió en la Casa D. Esteban Pacheco, tercero del nombre, su hijo 
mayor, sexto señor de la villa y estado de Cerralvo, montero mayor de los 
señores reyes D. Juan el segundo y D. Enrique cuarto, en cuyo Real servi- 
cio estuvo largos años. Fué casado con D.^ Inés Monroy, de la Casa de los 
Condes de Deleytosa, y está con memoria D. Esteban Pacheco en la crónica 
del señor rey D. Juan el segundo y en la de la Orden de Alcántara, con 
cuyo Maestre tuvo diferencias y disensiones. 

>No dejó hijo varón, sino una hija, que fué D.^ María Pacheco, séptima 
señora de Cerralvo, y su tierra, que llevó en dote, casando con D. Alvar 
Pérez Ossorio, que procedía de varón en varón del infante D. Roderico el 
Ciego..., cuya sucesión se conservó con grandes estados y poder en sus 
descendientes en varias ramas, llevando la primogenitura troncal la de los 
Señores de los estados de Valderas y Villamañán, Condado y Señorío de 
Villalobos, hasta D. Alvar Pérez Ossorio, señor de estos grandes Estados, 
ricohombre de Castilla y guarda mayor del señor rey D, Juan el primero 
y Alférez Mayor del pendón de la divisa, su Capitán general de la frontera 
y uno de los más valerosos caballeros de su tiempo, y como de tal hacen 
memoria de sus acciones las historias. Casó con D.^ Constanza de Haro, de 
primer matrimonio, y murió el año 1390, y está sepultado en la capilla ma- 
yor de Santo Domingo de Benavente. 

»Dejó dos hijos varones, el mayor D.Juan Álvarez Ossorio, y el segundo 
D. García Álvarez Ossorio, progenitor por varonía del suplicante, como 
D. Juan Álvarez, su hermano mayor, lo es de los Marqueses de Astorga y 
de los Condes de Altamira y de los Señores de Villacis, dividiéndose aquí 
las dos Casas de Astorga y de Cerralvo. 

» Sirvió D. García Álvarez Ossorio al señor rey D. Enrique tercero y 
D. Juan el segundo, en cuyo servicio murió peleando contra los moros de 
Andalucía, como se lee en su crónica, habiendo casado con D.^ Catalina 
Rodríguez Sanchor, heredera desta Casa en Palencia, donde fué una de las 
más antiguas, nobles y poderosas. Sucedió en ella y en sus heredamientos 
D.Juan Álvarez Ossorio, su hijo, á quien llamó en su Casa; y á falta de sus 
descendientes al mayorazgo de la de Ossorio y sus Estados D.Juan Álvarez 

202 



y de Genealogía Española. 

Ossorio, su tío, en el mayorazgo que fundó y acrecentó al antiguo el 
año 1412. 

»Casó D.Juan Álvarez Osaorio con D.^ María Manuel, descendiente de 
la Casa Real, y del glorioso rey San Fernando, por ser hija de D. Sancho 
Manuel y de D.^ Ginebra Acuña de Girón, señores de Calatañazor, nieta de 
D.Juan Sánchez-Manuel, señor deste Estado, y D." Juana de Exerica, su 
mujer, de la Casa Real de Aragón, bisnieta de D. Sancho Manuel y su mujer 
D."* María de Castañeda, y rebisnieta del príncipe D.Juan Manuel, hijo del 
infante D. Manuel y nieto del rey San Fernando. 

»Fué su hijo mayor y sucesor D. Alvar Pérez Ossorio, cuyo hermano 
segundo, D. Luis Ossorio de Acuña, es el progenitor de los Señores de 
Abarca y Villa-Ramiro, el cual, después de viudo de D.^ Aldonza de Guz- 
mán, fué Obispo de Burgos, y siéndolo murió el año de 1496. Su hermano 
D. Alvar Pérez Ossorio, casó con D.* María Pacheco (según queda refe- 
rido), séptima señora de Cerralvo, y sirvió á los señores reyes D. Juan el 
segundo y D. Enrique cuarto. Fué su hijo primogénito D. Juan Pacheco 
Ossorio, octavo señor de Cerralvo, vasallo del Rey, como lo fueron sus 
ascendientes, que sirvió en la frontera de Portugal á los señores Reyes Ca- 
tólicos. Casó en Salamanca con D.^ Catalina Maldonado (cuya Casa fué y 
es tan ilustre, antigua y dilatada en aquella ciudad), de la línea de los anti- 
guos Señores de Aviedillo. 

»Fué su hijo mayor D.Juan Pacheco Ossorio, que murió mozo en vida 
de sus padres, siendo casado con D."* Ana de Toledo, hija de D. Fernando 
de Toledo, comendador mayor de León, cazador mayor y señor de Villora, 
y de D."* María de Rojas, su mujer: nieta de D. García Álvarez de Toledo 
y D."* María Enríquez, primeros duques de Alba; hijo mayor deste matri- 
monio fué D. Rodrigo Pacheco Ossorio, que sucedió á su abuelo y su octavo 
señor y primer Marqués de Cerralvo, como se dirá. 



II 



EL cardenal pacheco 

»Y aunque en este memorial no se haya hecho memorial de muchos 
hijos segundos desta casa (cuyos servicios han recaído en ella) ni de los 
casamientos, ilustres todos, de las hijas; será excepción D. Francisco Pa- 
checo Ossorio, hijo segundo de D. Juan Pacheco y D.^ Ana de Toledo, por 

203 



Revista de Historia 



los grandes servicios que hizo á la Iglesia y á estas Coronas, habiendo sida 
Cardenal y Arzobispo de Burgos y protector de España, y de cuyo valor y 
prudencia se valió el señor rey D. Felipe segundo en muy arduas ocasiones. 
Creóle cardenal Pío IV, Pontífice máximo, en 26 de Febrero de 1561 y su 
título fué de Cardenal de presbítero de Santa Susana, después de Santa 
Pudenciana y últimamente de Santa Cruz de Jerusalén. En el de 1567 fué 
electo Obispo de Burgos, y á su instancia la santidad de Gregorio décima 
tercio erigió aquella santa iglesia en Metropolitana, y fué su primer Arzo- 
bispo en 22 de Octubre de 1574. Murió en Burgos á 23 de Agosto de 1579 
y fué llevado á Cibdád-Rodrigo, donde yace, en la suntuosa capilla de San 
Andrés, que dejó fundada, con 14 capellanes, y adornada con preciosas 
reliquias (1). 



III 



LOS CUATRO PRIMEROS MARQUESES 

I. >Don Rodrigo Pacheco Ossorio, su hermano mayor (el primer Mar- 
qués DE Cerralbo), sirvió desde sus menores años al señor emperador 
D. Carlos Máximo, que atendiendo á la calidad y servicios de su casa, le 
dio título de Marqués de Cerralvo el año 1543 (2). Sirvió á Su Majestad 
Cesárea en todas las guerras de Alemania y fué Gobernador y Capitán 
general del Reino de Galicia, Embajador en Roma, y Capitán general en la 
guerra de Portugal, por la parte de Ciudad-Rodrigo, donde murió. 

>Estuvo casado con D.^ Ana Enríquez de Toledo, hija deD. Diego Enrí- 
quez de Guzmán, conde de Alba de Aliste y la condesa D.^ Leonor de 
Toledo su mujer. 

II. »Cuyo hijo mayor fué D.Juan Pacheco Ossorio, noveno señor y se- 
gundo Marqués de Cerralvo, que de tierna edad pasó á los Estados de 
Flandes, en servicio del señor rey D. Felipe II y sirvió en aquellas guerras 
el tiempo que bastó para darle el renombre de soldado viejo de Flandes, 



(1) La circunstancia de haber sido el cardenal Pedro Pacheco de Montalván defensor 
insigne del dogma de la Inmaculada Concepción en el Concilio de Trento, obispo de Ciu- 
dad-Rodrigo, y ser el Cardenal Francisco de la misma ciudad, dio origen al error de supo- 
ner la rama de Pachecos cardenales. 

(2) Errata evidente, pues la Real Cédula está fechada *en la cibdad de Boloña á dos 
días del mes de Enero año del nascimiento de ntro. señor... de mil é quinientos é treinta 
é tres*. 

204 



y de Genealogía Española. 

D. Carlos Coloma en el libro que escribió de aquellos sucesos, con ocasión 
de decir que iba á gobernar los Países Bajos. Vino á España á casarse con 
D."* Inés de Toledo y Colona, hija de D. García de Toledo Ossorio, marqués 
de Villafranca, duque de Fernandina, príncipe de Montalbán, y de su mujer 
D.* Victoria Colona y Aragón, hija de Ascanio Colona, duque de Tallacoz, 
príncipe de Paliano y de su mujer D/ Juana de Aragón, princesa de la Casa 
Real de Ñapóles. 

»Fué después Gobernador y Capitán general del Reino de Galicia, en 
cuyo Gobierno sucedió la invasión del general Francisco Drach (terror del 
Océano) con la Armada de Anglaterra, que se componía de 200 navios de 
guerra, guarnecidos de 18.000 infantes y con ellos puso sitio por mar 
y tierra á la Coruña, llave de España de la parte del Norte; apretán- 
dole por espacio de diez y ocho días. Y estando aquel puerto y arrabal 
(que llaman la Pescadería) sin fortificación considerable y la guarnición 
reducida á sólo el número de 300 soldados, para oponerse á tan formida- 
ble enemigo y la esperanza de socorro incierta, por todo suplicó (1) la 
diligencia y la constancia del Marqués, pues ella sola y el valor de su gente 
obligaron á que el general enemigo levantase e'l sitio con pérdida de mucha 
gente y más de reputación, embarcando la que le quedaba y retirándose 
de aquellos mares. 

»Este feliz suceso resonó altamente en toda la Europa, por la fama mili- 
tar del Drach, quedando el Marqués con la de su vencedor, y con tanto 
crédito que el señor rey D. Felipe II le confió el gobierno de los Estados 
de Flandes y la confianza de la Liga Católica, para que la tratase amigable 
y diestramente con el Duque de Parma; y que si aquel Príncipe quisiese 
hacer tercera entrada en Francia, quedase el Marqués gobernando aquellos 
Estados; y si no que entrase mandando el Ejército como su Capitán gene- 
ral. Estos designios atajó su muerte estando para embarcarse en el puerto 
de Colibre á ejecutarlos, con mucho sentimiento de S. M. y de los buenos 
soldados el año 1589. 

III. >Quedó de edad de nueve años D. Rodrigo Pacheco Ossorio su hijo, 
y de la marquesa D."* Inés de Toledo y Colona su mujer, que fué décimo 
señor y tercer Marqués de Cerralvo y desde aquella infancia comenzó á 
servir en la forma que permitía, para los méritos que fué adquiriendo al 
principio de Menino; y después, siendo muy mozo, acompañó por orden 
de S. M. á su tío D. Pedro de Toledo Ossorio, marqués de Villafranca, y 



(1) Quiere decir suplió. 

205 



Revista de Historia 

asistió en la embajada de Francia y Tratado de los casamientos. Pasó á los 
Estados de Flandes, por Embajador á los serenísimos archiduque Alberto, 
y la infanta D." Isabel que residían en Flandes el año 1608. Ejecutando 
esta función con igual lucimiento que satisfacción de S. M. el señor rey 
D. Felipe III, habiendo antes en el de 1599, recibido el hábito del señor 
Santiago y asistido con mucha costa en la jornada de Valencia á sus 
Reales bodas (1). 

»E1 año de 1613 le hizo merced S. M. del puesto que tuvieron su padre 
y abuelo de Gobernador y Capitán general del Reino de Galicia, á que fué el 
de 1615 y le sirvió hasta el de 1624, teniéndole defendido y pacífico sin que 
se le revocasen sus órdenes en ningún Consejo y defendiendo los derechos 
y regalías de S. M., oponiéndose á algunas mercedes particulares para su 
mayor servicio. 

»Con ocasión del tumulto de Méjico del año de 1623, le mandó Su Ma- 
jestad pasar á la nueva España por su Virrey y Capitán general, no dán- 
dole más término para su embarcación, desde su nombramiento, que cua- 
renta días, y se hizo á la vela el último de la orden, y en casi once años que 
duró su gobierno hizo señaladísimos servicios en la paz, en la guerra y en 
las importancias (2) de la Real Hacienda; como constó á S. M. y al Con- 
sejo Real de las Indias entonces; y á estas tres cláusulas se reducen los 
grandes y señalados servicios en la duración de su gobierno, de que en 
informe particular se dio larga relación á S. M. (que sea en gloria) cuando 
volvió á España. 

»Mostró su Real satisfacción de estos servicios, pues los premió con 
hacerle del Consejo de Estado, dar título de Conde de Villalobos para los 
primogénitos de su Casa en cabeza del Marqués suplicante, su hijo, y man- 
darle volver á Flandes con el oficio de Mayordomo Mayor del señor carde- 
nal infante D. Fernando, la representación del primer Ministro que tenía Su 
Majestad en aquellos Estados; y acompañando estos puestos con el título 
de Embajador extraordinario al Sr. Emperador y demás Príncipes del 



(1) En 1605 estuvo en Valladolid, según Cervantes: «La sexta cuadrilla fué del Duque 
de Alba, de azul, leonado y plata, y con el Duque, D. Diego Sarmiento de Silva, Conde de 
Salinas, del hábito de Alcántara, los Marqueses de Cerralvo y Tavara, D. Pedro de Zúñiga, 
señor de Miraflores, que va de embajador á Inglaterra » 

(Relación de lo sucedido en la ciudad de Valladolid desde el punto del felicísimo naci- 
miento del Principe D. Felipe Domingo Víctor, nuestro Señor, hasta que se acabaron las 
demostraciones de alearía que por él se hicieron. — Al Conde de Miranda.— Obras Com- 
pletas DE Cervantes, tomo II.— JVladrid. Rivadeneyra, 1863.) 

(2) Importaciones. 

206 



y de Genealogía Española. 

Norte, previniendo que no asistiese con diferencia en las funciones en que 
otros se cubriesen. 

»En estos empleos le halló la muerte en Bruselas, á 16 de Abril del 
año 1640, habiendo servido en todos desde que comenzó á servir en los 
propuestos, con tanta integridad y limpieza, que murió sin haber parecido 
que los tuvo, y tan pobre, que el Marqués suplicante, su hijo, se ha visto 
obligado á no poder aceptar (como no la ha aceptado) la herencia patri- 
monial de su padre. Estuvo casado con D.^ Francisca de la Cueva, hija de 
D. Beltrán de la Cueva, sexto duque de Alburquerque, y la duquesa doña 
Isabel de la Cueva, su primera mujer. 

IV. >Don Juan Pacheco Ossorio, que nació de este matrimonio, y es 
onceno Señor y cuarto Marqués de Cerralvo, y primer Conde de Villa- 
lobos, pasó á servir á Flandes con su padre, el año 1638, y comenzó á ser- 
vir con una pica sin sueldo particular, como nunca le ha percibido, sino el 
de los puestos que ha ocupado. Hallóse en la recuperación á&\ dique de 
Calvo, y fuertes de aquella ribera, que ocupaban holandeses, que fué una de 
las facciones de más importancia y reputación de aquel tiempo, y continuó 
sirviendo en otras diversas ocasiones, hasta que el Sr. Cardenal Infante le 
hizo merced de una compañía de caballos, y luego de otra, con que fué dos 
veces Capitán de caballos en aquel ejército, con diferentes patentes. 

>No consiguió en el otro ascenso, sino el mérito de hallarse con este 
puesto en el socorro de Gueldres, donde fué derrotado el ejército de los 
holandeses, y en el que se intentó de Arras, sitiada por el de Francia, 
habiendo pretendido el Marqués y alcanzado llevar la vanguardia de la 
caballería del Ejército. Continuó sus servicios en otras ocasiones, hasta que 
se halló obligado de volver á España, acompañando en su viudez á la Mar- 
quesa, su madre; y deseando proseguirlos en la guerra de Cataluña, fué 
tercera vez Capitán de caballos de una de las compañías de las Órdenes 
Militares, en su creación primera, como Caballero de la de Calatrava (1). 

•Hallóse después sirviendo con una pica en el sitio y restauración de 
Monzón, y Su Majestad le-mandó el año de 1644 servir la Tenencia Gene- 
ral de la Caballería de las Órdenes, á que obedeció, no habiendo muchos 
ejemplares de que hubiese servido en aquel puesto hasta entonces persona 
de su grado. Pero tuvo en él la suerte de hallarse en la célebre batalla que 
se dio al enemigo á la vista de Lérida, donde tocándole el cuerno izquierdo 



(1) Fueron aprobadas las pruebas en 8 de Enero de 1621, como hijo del Marqués de 
Cerralvo, según el expediente que se conserva en el Archivo Histórico Nacional, donde 
también se guarda el de su padre, con noticias interesantes del comunero Maldonado. 

207 



Revista de H istoria 

del ejército de Su Majestad, y siendo rechazada la caballería del derecho, 
del propio ejército, quedó enteramente roto el del enemigo, con la singular 
circunstancia de no llegar á medir las picas los escuadrones de la infante- 
ría, que por ser tan rara y extraordinaria, es preciso expresarse. 

«Después volvió segunda vez á Flandes con orden de S. M. á servir los 
puestos de Maestre de campo y Sargento general de batalla, sin preceder 
pretensión suya, y obedeciendo el orden real, pasó á aquellos Estados 
donde le tocó mandar el ataque de los españoles en el socorro de Valencia- 
nas, donde se rompió el ejército del enemigo, á que se siguió la dicha no 
esperada de que S. M. mandase insinuarle sería de su Real agrado que el 
Marqués sirviese el oficio de Caballerizo mayor del Señor D. Juan de Aus- 
tria; que obedeció con la prontitud debida á la sazón y circunstancia de 
estimación suya, que consideró en tan señalada merced, pidiendo sólo la de 
que no había de embarazarle la asistencia y ejercicio de sus puestos en el 
Ejército. 

»Con ellos fué continuando el servicio hasta que S. M. fué servido de 
hacerle merced del de Castellano de Amberes, que aceptó, no sin tanto des- 
consuelo de apartarse de los peligros de la campaña, que bastasen los acre- 
ditados ejemplares de sus antecesores para quitarle el escrúpulo de que se 
imaginaba buscaba el descanso. Así suplicó á S. M. fuese servido de man- 
dar conservarle el ejercicio de su tercio, para salir con él á militar en las 
ocasiones á orden de todos los que mandasen á los Maestres de campo, sin 
acordarse de haber sido General de batalla y ser Castellano de Amberes, y 
posponiendo esta parte de autoridad propia (y tan amada y controvertida 
por todos los cabos) á la de tener la posibilidad de servicio con más riesgo, 
y más repetidamente en todas las ocasiones de empeño del Ejército Real. 

> Sirvióse S. M. de resolver y enviar á mandar, con orden especial que 
se mantuviesen vivos en su persona los tres puestos de Castellano de Ambe- 
res, General de batalla y Maestre de campo. Y con este último logró y eje- 
cutó la fineza de este intento, hallándose en la batalla de las Dunas de Dun- 
kerke, sin otra prerrogativa que mandarle y haber sido el último escuadrón 
que en aquella ocasión se mantuvo entero, hasta que, embistiéndole el ene- 
migo por todas partes con Infantería y Caballería, le rompió, quedando el 
Marqués prisionero y herido de una estocada en la barba. Y porque de la 
particularidad con que sirvió en esta ocasión y en todas las que hubo en 
Flandes durante el gobierno del Señor D. Juan en aquellos Estados, tiene 
tan autorizado testigo como S. A., y no lo expresa por menor. 

»Sólo se pone en consideración que habiéndole mandado S. A. que le 
viniese sirviendo en su viaje á España y pasaje por Francia, le ejecutó á 

208 



y de Genealogía Española. 

tiempo que la conclusión de las paces de los Pirineos le cerró el paso de 
volver á servir á S. M. en aquellos Estados, pudiendo ser igualmente oca- 
sión de rendirse á los cortos medios con que se halló para hacer su tercer 
viaje cuando S. M. le hizo merced del puesto de Capitán general de la 
Armada Naval de aquellos Estados y Maestre de campo, General de su 
ejército. 

» Habiéndose servido V. M. de hacerle merced del puesto de Virrey y 
Capitán general de Cataluña, fué á servirle á costa de tan gran empeño de 
su Casa, que hoy le tiene con la descomodidad que es notoria y con el des- 
crédito de habérsele enviado sucesor sin haber cumplido el término de su 
Gobierno, hallándose en la campaña con las armas en la mano mandando 
el Ejército en defensa de aquel Principado, de que no había perdido plaza 
ninguna, aunque contrastaba contra un ejército de más que doblado numero 
y prevenciones de mayor ventaja; suceso tan sin ejemplo como lo ha puesto 
por otro memorial más largamente en la real consideración de V. M., de 
cuya grandeza espera el reparo de un descrédito de tal tamaño, que alcan- 
zaría desde la desgracia de treinta y nueve años de honrados servicios per- 
sonales á la antigüedad de su Casa y estimación de sus ascendientes, no 
sirviéndose V. M, de honrar su memoria con la Grandeza que pretende para 
su Casa y persona.» 

El Conde de Doña-Marina. 
(Se continuará.) 



209 



Revista de Historia 



SAN MIGUEL DE POCES 



(CONCLUSIÓN) 



W 





El templo de San Miguel de Poces.— Fué el siglo XIII para las 

Bellas Artes un nuevo resurgir después de las épocas interminables de su 

decadencia; consiguiendo la Ar- 
quitectura en aquellos años su 
mayor grandeza y esplendidez, 
pues á pesar de que algunos es- 
píritus austeros condenaban en 
sus escritos el lujo que se intro- 
ducía en las nuevas construccio- 
nes de los templos católicos, con 
la elevación de sus naves y la lon- 
gitud desús interiores, como igual- 
mente la riqueza que se invertía 
en las pinturas de sus muros y 
artesonados, exclamando con algo 
de fariseísmo: «¡oh. Iglesia, que 
cubre de oro sus piedras y deja 
á sus hijos sin vestidos!», estos 
gemidos no eran atendidos, arras- 
trando más á la opinión las pala- 
bras de Suger: ^qae cuanto más 
valor tienen las cosas, más obli- 
gación hay de consagrarlas á 

Dios», notándose por doquier un deseo universal de levantar templos, 

cuanto más suntuosos, mejor. 

Aragón no fué á la zaga en este resurgir del Arte; antes al contrario, 

esmaltó su fértil suelo con multitud de templos á cual más suntuosos, por- 

210 



Presbiterio de Poces. 



y de Genealogía Española. 

que en todos iba á porfía el arcaico románico y el naciente ojival, no 
luchando por destruirse, sino, al contrario, por quién podía dar más esbel- 
tez y más delicados encajes en sus adornos. 

Entre los múltiples monumentos aragoneses que podríamos enumerar 
de esta época, uno es el suntuoso templo del Hospital que mandara edificar 
D. Eximino de Poces, que es de forma de cruz latina, al cual se entra por 
una puerta del más esquisito gusto románico, constando de cuatro arcos 
semicirculares que en degrada- 
ción van disimulando el grueso 
del muro; estos arcos, ricamente 
bordados en zig-zag, en arquitos, 
para de nuevo repetir el zig-zag 
ostentan como adornos interme- 
dios las puntas de diamante, ver- 
daderas cabezas de clavos, ador- 
no exclusivo de Aragón, y que 
nos habla de la batalla de Úbe- 
da (1), y arquitos intermedios de 
media caña, quedando encerrada 
toda la arquivolta por linda franja, 
que cubre con idéntico dibujo la 
imposta. Los capiteles, de forma 
corintia, no decaen en la elegan- 
cia en sus abacos, cubiertos de 
hojas de finísima labor. Despro- 
vistos estos capiteles de fustes, 
van simuladas sus columnas con 
medias cañas, costumbre que he- 
mos visto repetida en varias portadas de aquel tiempo. El dintel, labrado 
con igual gusto, no puede apreciarse en todos sus detalles, por impedirlo 
diversas capas de cal que en repetidos blanqueos han venido á ocultarlo. 
Esta costumbre de blanquear, digna de reproche, porque nos priva del 
placer de admirar tan notables dibujos, tal vez sea un bien para nuestros 
sucesores, que, con mejor suerte que nosotros, puedan admirar estas obras, 
si saben conservarlas, ya que nuestra apatía actual tan poco interés des- 
pliega por ellas. 




Sepulcro de D. Exlmiuo de Poces. 



(1) Véase la revista Linajes de Aragón, 1. 1, pág, 115. 

211 



Revista de Hist oria 

Protege la portada una ligera cornisa, descansando sobre catorce cane- 
cillos simples. 

Nótanse en cada una de las piedras labradas de esta fábrica diversas 
rayas y figuras geométricas hechas á cincel, que algunos han creído ser 
geroglíficos, cuando tan sólo son la inicial del cantero que las labraba, 
hecha en la escritura rúnica que entonces se usaba. En cambio, pocos se 
han fijado en el escudo de los Sanjuanistas, hecho de la misma manera 
en el muro del crucero, y que viene á disipar las dudas de algunos escri- 
tores antiguos y hasta de nuestros días que toman dicho templo como con- 
vento de templarios. 

Recorriendo su exterior, llegamos á su ábside, que es tríptico, pero no 
circular, como el que ostentan otros templos románicos, sino octógono, 
obedeciendo al ojival con gruesos contrafuertes que suben hasta el tejado; 
rasgados sus lienzos con largas ventanas, coronadas de artísticos arcos 
ojivales unas veces y otras de medio punto, sostenidos en esbeltas y del- 
gadas columnas con sus respectivos capiteles cónicos, pequeñitos y cu- 
biertos de follaje. 

En lo alto del ábside central, un magnífico rosetón en forma de estrella 
es el encargado de enviar abundante luz al interior, armonizándola con los 
otros dos rosetones de los muros laterales del crucero y el del muro opuesto, 
en que termina la nave central. 

En su tiempo, cerrados los huecos de estos rosetones por cristales de 
colores diversos, inundaban el interior de polícroma luz, que acrecentaba 
más y más la belleza de este monumento. 

La cornisa que sostiene el tejado descansa en una serie de canecillos 
que encantan por su sencillez en medio de aquella profusión de ajedreza- 
das y bien ejecutadas líneas. 

Pasando ya á ocuparnos del interior de este monumento, diremos que 
en él la cúpula es substituida por un cruce de arcos de igual altura que la 
nave central y del crucero, cuyas arquivoltas y nervaduras son del más puro 
ojival. Las naves, espaciosas y de alta bóveda, apuntando la ojiva, están 
desprovistas de nervios, descansando los sencillos arcos en unos canecillos 
que por la parte inferior vienen á confundirse con el muro. 

Pero donde el ojival desplegó todo su gusto es en las tres únicas capi- 
llas que tiene este templo, y son la del altar mayor y las laterales, que es- 
taban dedicadas: la del lado del Evangelio, á San Juan Bautista; la del lado 
de la epístola, á San Miguel Arcángel, y la central ó presbiterio, á la San- 
tísima Virgen en su Natividad, de la que se conserva una preciosa imagen 
de talla, perteneciente al siglo XII; está sentada, bendiciendo con la mano 

212 



y de Genealogía Española. 



derecha y con la izquierda sostiene al Niño Jesús, que también bendice al 
modo griego, mientras que en la mano izquierda tiene un mundo ó esferita. 
Es de una vara de alta, y por la fotografía que ilustra estas líneas podrá el 
lector apreciar sus detalles, tan genuinos de aquella época. Aun conserva 
el nombre de Nuestra Señora de Poces, y la tradición dice era la que ya 
antes se veneraba en el castillo, lo cual no es admi- 
sible, porque no puede remontarse á tanto su anti- 
güedad, aunque sí pudo acontecer que en la capilla 
de dicho castillo de Poces se venerara alguna ima- 
gen de la Santísima Virgen, y al edificarse el reta- 
blo, digno de tan suntuoso presbiterio, se colocara 
en el centro la imagen que nos ocupa. No sólo este 
retablo del altar mayor, sino que también los de las 
capillas laterales han desaparecido, sin que me 
haya sido posible averiguar su paradero; substitu- 
yéndose el del altar mayor por uno del más pésimo 
gusto barroco, que es el actual. En este templo se 
viene aún celebrando un Jubileo todos los años, en 
que se puede lucrar indulgencia plenaria visitándole 
desde la víspera de la festividad de la Natividad 
de Nuestra Señora hasta la puesta del sol del mis- 
mo día, según consta por dos Breves que se con- 
servan en el archivo de la parroquial del próximo 
pueblo de Ibieca: el uno de Benedicto XIV, fecha 12 
de Junio de 1752, en el que se dice que «siguiendo la antigua costumbre 
de este Jubileo, se concede por siete años indulgencia plenaria á los que en 
dichos días, confesados y comulgados, visiten este templo». El otro Breve 
es de Pío V, de fecha 23 de Mayo de 1804, concediendo in perpetuum 
esta gracia. 

Durante el verano trasladan esta imagen á la parroquial de Ibieca, colo- 
cándola en el presbiterio, y cuando alguna nube amenaza destruir los frutos 
del campo con el pedrisco, la sacan á la lonja del templo, donde se hace el 
exconjuro. 

Esta imagen va cubierta con diversos ropajes y mantos de ricas telas, á 
lo cual puede atribuirse su buen estado de (relativa) conservación, si se 
tiene en cuenta las muchas traslaciones que viene sufriendo, llevada en 
andas por pésimos caminos y distancias de alguna consideración. 

En los dos muros del crucero ábrense dos arcos de forma ojival, guar- 
dando grandes sepulcros, que descansan en el firme del zócalo, adornado 

213 




Nuestra Señora de Fuces. 



Revista de Historia 

con cuatro sencillas columnas románicas. Los dos del lado de la epístola 
guardan los restos de los fundadores, uno de ellos D. Atho y el otro don 
Eximino, en el primero de los cuales se lee la siguiente inscripción: 

ANNO. DNI. MCCCII. DIE LVN. 

XIII. KALENDAS. OCTOBRIS OBIIT. 

NOBILIS ATHO. DE. FOCIBVS. FILIVS 

QVONDAM. EXIMINl. DE. FOCIBVS. 

QVI. HANC ECCLESIAM EDIFICA 

BIT. QVORVM ANIME REQUIES 

CANT IN PACE. AMEN.» 

Los dos sepulcros del otro lado del crucero ignórase á quiénes pueden 
pertenecer; tal vez algún día, cuando la cal se desprenda de estas paredes 
y deje al descubierto las ricas pinturas murales que hoy oculta, se pueda 
descubrir en ella alguna inscripción por la cual lleguemos en conocimiento 
de á quiénes pertenecieron. 

En suma, son tantas las bellezas que encierra este templo, que nos 
haríamos interminables si descendiéramos á estudiar la diversidad de ador- 
nos de sus capiteles, la pila que fué bautismal de la primera época, la puerta 
que comunicaba con el' claustro, condenada y mutilada hoy para hacer la 
escalera á la torre, etc., etc. El alma se extasía en el interior de aquel tem- 
plo, preciosa maravilla de la arquitectura del siglo XIII, que si hasta ahora 
ha sabido hacer frente á la acción demoledora de los tiempos y ha ocultado 
como humilde violeta su hermosura entre las punzantes hojas de las encinas 
que la rodean, librándose así de la demoledora piqueta, hoy, decrépita ya, 
empieza á sucumbir al peso de sus años, siguiéndose en día no lejano su 
total derrumbamiento si una mano restauradora no le tiende paternal pro- 
tección. 

Ningún historiador de Aragón nos habla de estos caballeros sanjuanis- 
tas que moraban en Foces, lo cual parece sumamente extraño, teniéndose 
en cuenta la corta distancia que les separaba de Huesca. La tradición sólo 
dice de ellos que tenían trece pares de muías (todas blancas) para la 
labranza de las grandes posesiones que tenían en aquellos contornos, y en 
un dietario manuscrito que conservan los señores de Borau de Liesa, entre 
otras cosas, al examinarle encontré ésta, referente á dichos caballeros, que 
por lo lacónica me llamó la atención; dice así: «Estos caballeros (los san- 
juanistas de Foces) fueron degollados el año 1309, el día de San Juan 

214 



y de Genealogía Española . 

Evangelista por la noche, que, como era fiesta grande de ellos, no podían 
faltar de casa, y así cuando estaban en maitines murieron todos». 

Esta noticia incitó más y más mi codicia á investigar la trágica desapa- 
rición de estos religiosos de Poces, y no he podido hasta la fecha encontrar 
el más remoto indicio, siendo de extrañar, repito, que ningún cronista, in- 
cluso el P. Ramón, de Huesca, digan una sola palabra de cuándo dejaron 
de existir en Poces los caballeros de San Juan de Jerusalén y la causa. 

De esta manera tan fría hemos de dar fin á estas cuartillas, animándonos 
la esperanza de poder algún día dar la grata sorpresa á nuestros lectores 
de describir con profusión de detalles no sólo este dato, si no también 
otros no menos interesantes para la historia. 

Gregorio García Ciprés. 



215 



Revista de Historia 




Armas de los Van-Halen. 



FAMILIAS ESPAÑOLAS DE OEEN FLAMENCO 



LOS VAN-HALEN 



Esta familia es originaria de la ciudad de Weert en el Ducado de Guel- 
dres, donde se hallaba establecida desde tiempo inmemorial, gozando de 
todas las prerrogativas y preeminencias que disfrutaban los nobles y siendo 
considerada como una de las principales de la comarca. Una rama de ella 
vino á establecerse en Cádiz á mediados del siglo XVIII y fué el origen y 
tronco de los Van-Halen españoles que habían de hacer célebre su apellido 
al siguiente siglo, elevándose algunos de sus miembros á los puestos más 
altos de la nación española, y volviendo uno de ellos á su país de origen 
para ser su libertador y consolidar su independencia. 

El primero de los Van-Halkn de que tenemos noticias fué: 

I. Enrique Van-Halen, casado en la iglesia parroquial de San Martín, 
de la ciudad de Werthem, el 29 de Agosto de 1624, con Catalina Wenverts, 
y de este matrimonio fué hijo: 

II. Juan Van-Halen, nacido en Werthem, bautizado el día 16 de Fe- 
brero de 1629. Fué Cónsul de su pueblo natal y casó el 15 de Diciembre 
de 1668, con Elena Holtmans, hija de Alberto Holtmans y de Isabel Heys- 

216 



y de Geneal ogía Española. 

termans, nacida en Werthem y bautizada el 29 de Octubre de 1649: fueron 
hijos de este matrimonio: 

1 .° Enrique Van-Halen, que sigue la línea. 

2." N. Van-Halen, que ignoramos con quien casó, pero sí sabemos fué su hijo 
D.Jacobo Bernardo Van-Halen, miembro de la Universidad de Lovaina, Abogado 
del Supremo Consejo de Brabante. 

III. Enrique Van-Halen nacido en Werthem, bautizado el 8 de Abril 
de 1673, casado el 12 de Enero de 1701 con Z)." Ana Catalina hranchen, de 
cuyo matrimonio fueron hijos: 

1.° Donjuán Van-Halen y Franchen, que sigue la línea. 

2.° Don Gerardo Francisco Van-Halen y Franchen, bautizado en Werthem el 22 
de Junio de 1711: éste y su hermano fueron los primeros que vinieron á estable- 
cerse á España; lo vemos figurar como testigo en el nacimiento del hijo segundo de 
su hermano el año 1760; ignoramos si casó y creemos que, si lo hizo, no tuvo 
descendencia. 

IV. Don Juan Van-Halen y Franchen, nacido en Werthem, bautizado en 
la iglesia parroquial de San Martín el 1.° de Agosto de 1702; ignoramos 
hacia qué época vino á España, pero el año 1740 lo encontramos ya vi- 
viendo en Cádiz; estuvo casado en primeras nupcias con D.^ Margarita 
Patricia Ley, con la cual creemos no tuvo hijos. Casó segunda vez en Cádiz 
el 29 de Septiembre de 1745 con Z)." Brígida Clementina O'Morphy, natural 
de Cádiz, hija de D.Juan O'Morphy, Capitán de fragata de la Real Armada 
y de D." Elida Wadding, naturales de Wexf ord (Irlanda). 

Este D.Juan Van-Halen hizo información de su nobleza, donde consta, 
por certificado dado por los Estados nobles de la Gueldria Austríaca, que 
la familia Van-Halen oriunda de la ciudad de Weert, en el Ducado de 
Gueldres, era una antigua familia patricia y reconocida por noble, con sus 
armas pintadas (de plata una faja azul y tres rosas de su color, dos en jefe 
y una en punta) en las vidrieras del Convento de Padres menores reco- 
letos de Werthem, y así se hizo constar en la Asamblea general de los Es- 
tados de Gueldres el 4 de Diciembre de 1772. Anteriormente por testimonio 
del Pretor Cónsul y Magistrados de la ciudad de Werthem, dado en 8 de 
de Enero de 1770, se hizo constar que la familia Van-Halen era de las más 
nobles y distinguidas de la región y siempre se habían conservado fieles á 
la religión católica. Estas informaciones debieron hacerse para poder ingre- 
sar sus hijos en la Armada. 

Fueron hijos de D. Juan Van-Halen y de D." Brígida Clementina 
O'Morphi: 

217 



Revista de Historia 

1." Donjuán Van-Halen, nacido en Cádiz el 31 de Julio de 1747: ingresó como 
Guardia Marina en la Real Armada: pasó después á Guardias Walonas y creemos 
no casó. 

2." Don Antonio Van-Halen y O'Morphi, que sigue la línea. 

V. Don Antonio Lucas Van-Halen y O'Morphi, nació en Cádiz y fué 
bautizado el 4 de Octubre de 1760: ingresó en la Armada el año 1772 de 
Caballero Guardia Marina, ascendiendo á Alférez de fragata el año 1775 y 
murió en Madrid á principios del siglo XIX, siendo Oficial jubilado de la 
Secretaría de Marina, y Secretario de S.M. Había casado en Madrid el 30 de 
Marzo de 1787, mediante poder otorgado á favor del padre de la novia 
con D." Francisca María Teresa Sarti y Castañeda, nacida en Cartagena 
el 27 de Agosto de 1763, hija de D. Manuel Sarti, Comisario ordenador de 
Marina, natural de Barcelona y de D." Isabel Antonia Castañeda, natural 
de Cartagena y nieta paterna de D. Juan Sarti, Coronel del Real Cuerpo 
de Artillería, natural de Sestino (Toscana) y de D." Francisca Colli, natu- 
ral de Cataluña. Murió D." Francisca Sarti en Madrid el año 1835 y otorgó 
testamento el 8 de Marzo de 1835 ante el escribano Alfonso López Gijón, 
estando ya viuda de su marido. 

Fueron hijos de D. Antonio Van-Halen y de D.° Francisca Sarti: 

1.° Don Juan Van-Halen y Sarti, que sigue la línea. 

2,° Don A ntoniojuan, María, Julián, Sebastián, Van-Halen y Sarti, primer Conde 
DE Peracamps, nacido en la Real Isla de León el 20 de Enero de 1792, bautizado el 
día siguiente. Sentó plaza de Guardia Marina el 3 de Noviembre de 1804 y ascendió 
á Alférez de Fragata el 23 de Febrero de 1809, siguiendo en la Armada hasta 29 de 
Mayo de 1815, que pasó, siendo Alférez de Navio, al Ejército como Ayudante del 
Regimiento de Infantería del Rey. En 30 de Julio de 1833 obtuvo el grado de Coro- 
nel y el 8 de Enero de 1835, la efectividad; ascendió á Brigadier en 6 de Junio 
de 1836, á Mariscal de Campo en 24 de Mayo de 1837 y á Teniente general en 24 de 
Diciembre de 1838. Se halló en la guerra de la Independencia, en la expedición 
de Montevideo y reconquista del Virreinato de Santa Fe; en las operaciones de 1823 
perteneciendo al Ejército Constitucional; y en la primera guerra civil carlista. 
Siendo Brigadier mandó regimiento, brigada y división: fué Comandante general 
de la Alta y Baja Montaña de Cataluña y luego de la provincia de Huesca: fué Jefe 
de Estado Mayor del ejército del Norte, y de Teniente general fué nombrado Ge- 
neral en Jefe del ejército del Centro y Capitán general de Valencia y Aragón. 
En 1840 se le nombró Capitán general de Cataluña y General en Jefe de su Ejér- 
cito, ganando la memorable batalla de Peracamps el 24 de Abril y la del 28 en que 
fué gravemente herido; cuyos hechos, añadidos á sus anteriores servicios, le valie- 
ron el título de Conde de Peracamps. En 1842 quedó de cuartel, y estuvo emigrado 
del 43 al 47. En Marzo de 1851 ingresó en el Tribunal Supremo de Guerra y Ma- 
rina, del que fué nombrado Presidente en Agosto de 1854. Fué después Vocal de 
la Junta Consultiva, en cuyo cargo falleció en Madrid el 27 de Octubre de 1858. 

218 



y de Genealogía Española. 

Estaba en posesión de las Grandes Cruces de San Fernando, San Hermenegildo 
y Carlos III (1). 

Había casado el primer Conde de Peracamps, siendo Teniente coronel de 
Caballería, en Cádiz el 3 de Julio de 1821, con D.'^ María de la Candelaria Las- 
quetty y Salaverria (2), nacida en Cádiz, hija de D. Francisco Lasquetty y Las- 
quetty. Teniente de navio de la Real Armada, y de D," Agustina de Salaverria y 
Sánchez de Madrid, y de este matrimonio fueron hijos: 

1) Doña Agustina Van Halen y Lasquetty, segunda Condesa de Peracamps, 
Dama noble de la Orden de María Luisa, nacida en la ciudad y puerto de Santa 
María el 24 de Agosto de 1826, Casó en Madrid el 3 de Junio de 1850, con D. Luis 
Armero y Millares, Teniente general de los Ejércitos nacionales, natural de Noya 
(Coruña), hijo de D. Manuel y D." María Josefa. Quedó viuda á los tres años de 
su matrimonio, y volvió á contraer segundo enlace con D. Eduardo Alarcón, Ofi- 
cial retirado del Real Cuerpo de Artillería, y no tuvo sucesión de ninguno de los 
dos matrimonios. Murió la Condesa de Peracamps en Madrid, el 10 de Marzo 
de 1911. 

2) Doña Francisca Antonia Van-Halen y Lasquetty, nació en Cádiz el 1 1 de Sep- 
tiembre de 1828, y casó con el Brigadier de la Real Armada, después Vicealmirante 
y Ministr» de Marina, D. Francisco de Paula Pavía y Pavía, hijo de D.José Fermín 
Pavía, Jefe de escuadra de la Real Armada, y de D." N. Pavía. Murió D." Francisca 
Van-Halen en Madrid, el 24 de Abril de 1854, dejando dos hijas, D." Candelaria, 
que murió soltera, y D." María de los Dolores Pavía y Van-Halen, tercera y actual 
Condesa de Peracamps, casada con D. Luis Mellan y Chiappi, de quien tiene tres 
hijos, D. Antonio, D.'^ María de la Candelaria y D." María de los Dolores. 

3) Doña Enriqueta Van-Halen y Lasquetty, nacida en Madrid el año 1833, 
casada en Madrid el 27 de Abril de 1850, con D. Carlos de Vargas Machuca, Bri- 
gadier del Ejército, después Mariscal de campo, natural de Ceuta, hijo de don 
Dámaso y de D," Tomasa Cerveto, que estaba viudo de D." María de la Cande- 
laria Flórez. Don Carlos de Vargas Machuca murió en Madrid el 10 de Octubre 
de 1876, dejando por hijos á D. Enrique, D. Antonio y D," Isabel Vargas Machuca 
y Van-Halen. 

4) Doña Candelaria Van-Halen y Lasquetty, nacida en Madrid el año 1838, falle- 
ció soltera en Madrid el 14 de Agosto de 1875. 

5) Doña Victoria Van-Halen y Lasquetty, nacida en Madrid el año 1840, casó 
con D. Enrique Zuloaga, Capitán de navio, y murió en Madrid el 1.° de Julio 
de 1873, dejando cuatro hijos: D." Carmen, D." Isabel, D." Victoria y D. Antonio 
Zuloaga y Van-Halen. 

3.° Don Manuel María Loreto Van-Halen y Sartí, nacido en la Isla de León el 
10 de Diciembre de 1794. Fué militar, y el año 1820 lo encontramos de Oficial de la 



(1) Fué el General primer Conde de Peracamps un culto y entendido escritor militar: 
escribió, Maniobras útiles para la Infantería, Barcelona, 1841 ; Prontuario de voces para el 
ejercicio y maniobras de la Infantería, Barcelona, 1841, y Diario razonado de los aconteci- 
mientos que tuvieron lugar en Barcelona desde el 13 de Noviembre al 22 de Diciembre 
de 1842. 

(2) En el artículo que publiqué en el número 3 de esta revista acerca de la familia Las- 
quetty, figura equivocadamente esta señora con el nombre de María de los Dolores (pági- 
na 131, línea 35). Sirva esta nota para deshacer aquel error. 

219 



R evista de Historia 

Milicia Nacional de Madrid. Estuvo casado con D." Joaquina Pérez Maf/ey, y ya 
había fallecido en 1835, pues su madre no lo nombra en su testamento. Fué su hijo: 
Don Francisco VanHalen y Pérez Maffei, que nació en San Fernando el 6 de 
Septiembre de 1823. Ingresó en la Academia de Ingenieros el 29 de Agosto de 1838, 
ascendiendo á Teniente de Ingenieros el 18 de Mayo de 1843, á Capitán el 20 de 
Noviembre de 1847, á Coronel graduado de Infantería el 11 de Septiembre de 1854 
y á primer Comandante de Ingenieros el 16 de Abril de 1857. Prestó sus servicios 
en la Dirección de la Isla de Cuba, en la de Galicia y en la de Castilla la Vieja; fué 
profesor de la Academia del Cuerpo, é hizo toda la campaña de Santo Domingo, 
donde se portó admirablemente, soportando con energía el mal estado de su salud, 
que le obligó á ingresar en Inválidos, y por último le costó la vida, falleciendo el 
3 de Junio de 1869, habiendo otorgado testamento en Guadalajara el 9 de Abril 
de 1863, ante el Notario D. Mariano López Palacios. 

Había casado en la Habana el 16 de Octubre de 1848 con Df Matilde Galainena 
Castro y Palomino, hija de D. Carlos y de D." Leonor, de cuyo matrimonio tuvo: 
1.°, á D. Manuel Van-Halen y Galainena, que nació el año 1851 y murió él siguiente; 
2.°, á D." Ana Candelaria Van-Halen y Galainena, nacida en la Coruña el 9 de Sep- 
tiembre de 1852, casada con D. Narciso Ribot, Gobernador que fué de varias pro- 
vincias, de quien tiene una hija, D." Matilde Ribot y Van-Halen, y 3.°, á D." Joa- 
quina Van-Halen y Galainena, nacida en Madrid el año 1855, y muerta en el mismo 
punto el 25 de Marzo de 1866. 

4.° Doña María del Carmen Van-Halen y Sarti, casada con D. Antonio Monte- 
negro, Brigadier del Ejército y Mayordomo de S. M., ignorando su sucesión, si la 
tuvo, 

5.° y 6.° Doña Clementina y D." Isabel Van-Halen y Sarti, que creemos murie- 
ron solteras. 



VI. Don Juan Van-Halen y Sarti, nació en la Isla de León el 16 de Fe- 
brero de 1788. Siguiendo las honrosas huellas de su padre y tíos, empren- 
dió la carrera de marino, ingresando en el Real Cuerpo de Guardias Marinas 
por Real orden de 21 de Enero de 1803, y embarcó, una vez examinado de 
los estudios elementales, el 11 de Octubre del mismo año en la fragata 
Anfitríte, donde prestó el servicio de su clase hasta el 11 de Enero de 1806 
que ascendió á Alférez de fragata. En 22 de Mayo del año siguiente 
fué destinado á las órdenes del Ingeniero General de Marina, en Madrid, 
por cuya causa se hallaba en la corte el glorioso día 2 de Mayo de 1808, y 
tomó una parte muy distinguida en las hazañas que en- aquel día memora- 
ble inmortalizaron al pueblo madrileño, recibiendo, frente al Parque de Ar- 
tillería, una herida en un hombro. Pasó después al Departamento del Ferrol 
encargándose del mando del cañonero Estrago, cuyo cargo dejó por haber 
sido nombrado ayudante interino de aquella Mayoría General, y cuando los 
franceses tomaron la plaza en 1809, fué hecho prisionero y conducido á Ma- 
drid, donde se hallaba su padre que había sufrido la misma suerte. Las su- 
gestiones de algunas personas influyentes colocadas cerca del rey José le 

220 



y de Genealogía Española. 

hicieron seguir sus banderas, ingresando en la Guardia del Rey, y sirvién- 
dole con lealtad hasta el año 1813, después de haber desempeñado varias 
comisiones de importancia, haciendo tres viajes á París, uno dejelios acom- 
pañando al rey José para la ceremonia del bautizo del Rey de Roma (1). 
Un desaire que le hizo el Rey, indignó su natural altivo y fué causa de que 
volviese sus ojos á su Patria y abandonase á los franceses; destinado á las 
órdenes del Mariscal Suchet y fingiendo órdenes suyas, se presentó delante 
de las plazas de Lérida, Mequinenza y Monzón para que las evacuasen los 
franceses, como así lo hicieron, entrando en ella los españoles (2). Este 
gran servicio le valió que le fuesen devueltos todos sus honores, reingre- 
sando en el Ejército español con fecha 26 de Marzo de 1814, con el empleo 
de capitán de Caballería. Sus opiniones liberales le hicieron atraerse las 
sospechas del Gobierno absoluto, y estando en Andalucía de Guarnición 
trabó íntimas relaciones con López Pinto, Romero Alpuente y Torrijos, de- 
dicándose á conspirar para restablecer el sistema constitucional, y descu- 
biertos por un tal D. Antonio Calvo, fué preso en Murcia el 22 de Septiem- 
bre de 1817 y conducido á la cárcel de la Inquisición, desde donde se le 
trasladó á Madrid, consiguiendo fugarse y emigrando á Inglaterra. De allí 
pasó á Rusia, y protegido del ingeniero español Béthencourt, que era en- 
tonces Director de Puentes y Calzadas del Imperio ruso, entró á prestar 
sus servicios en aquel Ejército, siendo destinado á la campaña del Cáucaso, 
á las órdenes del célebre general Yermolow, distinguiéndose notablemente 
en el asalto de Joserek, por cuya acción fué condecorado con la cruz de 
San Jorge (3). Restablecido en España el sistema constitucional, regresó á 
su Patria, siendo destinado al poco tiempo al regimiento de la Constitu- 



(1) Fueron célebres en Madrid sus frecuentes lances y desafíos con los franceses, pues 
á pesar de haber reconocido el Gobierno de éstos, su altivez española no toleraba se ha- 
blase mal en su presencia de sus compatriotas Esta fué una de las causas que obligaron 
al rey José á alejará Van-Halen con frecuentes comisiones á Francia. Dos de sus más 
famosos desafíos fueron el que tuvo con el hermano del General Sabatini y el que verificó 
con el célebre espadachín Coronel Monteléger; en este último recibió una gravísima herida 
que le tuvo á los bordes del sepulcro. 

(2) La estratagema de que se valió para recobrar las plazas de Lérida, Mequinenza y 
Monzón, la describe Van-Halen con todo lujo de detalles en su folleto: Restauración de 
¡as plazas de Lérida, Mequinenza y castillo de Monzón por medio de una estratagema: 
Ocupación de éstas por una de las divisiones del primer Ejército español, en los dias 13, 
14 y 16 de Febrero de 1814. Madrid. Imp. Real, 1814. Un folleto de 80 págs. 8.° 

(3) Para estudiar la estancia y hechos de Van-Halen, en Rusia, véase la obra: Dos años 
en Rusia, obra redactada á la vista de las memorias y manuscritos originales del General 
D. Juan Van-Halen, por D. Agustín Mendía, seguida de un apéndice original de este íiltimo, 
titulado Rusia desde Pedro el Grande hasta nuestros dias. Valencia. Imp. de D. José Ma- 
ten Garín, 1849. Un vol. de 8.°, 454 págs. 

221 



Revista de Historia 



ción, prestando importantes servicios persiguiendo á las facciones realis- 
tas, siendo gravemente herido en la acción de Vendrell, por cuyo hecho de 
armas se le concedió la cruz de San Fernando (1). 

Á la caída del Gobierno constitucional volvió á expatriarse, perseguido 
por sus ideas liberales, y marchó á la Habana, donde la hostilidad que le 
manifestaron las autoridades de la Isla le obligaron á abandonar el país, 
marchando á los Estados Unidos, y en Mayo de 1826 se trasladó á Europa, 
donde negocios domésticos le obligaron á establecerse en Bélgica, cuna 
que fué de sus antepasados y donde su nombre se había de inmortalizar es- 
cribiendo la página más brillante de su vida militar. 

Bélgica, no pudiendo soportar más tiempo el yugo de Holanda, se en- 
contraba en plena revolución el año 1830. Bruselas había empezado el 
levantamiento el 25 de Agosto y se encontraba asediada por el ejército que 
mandaba el Príncipe Federico, hijo segundo del rey Guillermo, que gozaba 
de gran reputación militar. Van-Halen residía entonces en Bruselas, donde 
se había captado grandes simpatías, y no permitiéndole su carácter inquieto 
permanecer en la inacción, cooperó á la construcción de las obras de de- 
fensa y prestó grandes auxilios á los sitiados. La ciudad se encontraba sin 
autoridades y el día 24 de Septiembre nombró un Gobierno provisional que 
había puesto sus ojos en Van-Halen, convencido de sus grandes dotes or- 
ganizadoras y militares, y le nombró Comandante en Jefe de las fuerzas ac- 
tivas de Bélgica, que formaban un total de 8.000 hombres, con los que de- 
rrotó por completo á los holandeses, arrojándolos de Bruselas y más tarde 
de la provincia de Brabante por medio de una sorpresa nocturna, en la que 
el Príncipe Federico, obligado á dejar precipitadamente su tienda, hubo de 
abandonar su sable, que más tarde le fué entregado al general Van-Ha- 
len (2). Éste fué nombrado Teniente general del Ejército belga (3) y siguió 



(1) En la Biblioteca Nacional, sala de Varios, se conserva un folleto de Van-Halen, in- 
teresante para el conocimiento de las luchas políticas del período constitucional de 1820 
á 1823, titulado Verdades oportunas expuestas á su Majestad por D.Juan Van-Halen. Ma- 
drid. Imp. de Cosme Martínez, 1821, 38 págs. en 4.° 

(2) Este sable figura en el retrato del General Van-Halen, que se conserva en el Museo 
Naval. 

(3) El Gobierno belga le regaló un Palacio, que Van-Halen no quiso aceptar, cediéndo- 
selo al pueblo de Bruselas. 

El Gobierno provisional, por decreto de 5 de Octubre de 1830, garantizó á su mujer 
5.000 francos de pensión el día que quedase viuda. 

Para conmemorar la independencia de Bélgica, el Congreso belga mandó erigir un mo- 
numento coronado de estatua colosal que representa á la Nación y en uno de sus bajo- 
rrelieves figura Van-Halen arengando á las tropas en uno de los momentos más culminan- 
tes de la lucha. 

222 



y de Genealogía Española. 

residiendo en Bruselas algunos años hasta que la nostalgia de su Patria y 
la lucha dinástica que se desarrollaba en España á la muerte del rey Fer- 
nando VII le hicieron dejar la cómoda y alta posición oficial que tenía en 
Bélgica para combatir en favor de los derechos de Isabel II, y en 29 de Di- 
ciembre de 1835 fué destinado á las órdenes del General en jefe del Ejér- 
cito del Norte, dando un gran ejemplo de desinterés y patriotismo, de que 
se hallarán muy pocos ejemplos en la Historia, pues ingresó en el Ejército 
con el modesto empleo de Teniente Coronel, que era el que disfrutaba el 
año 23 cuando emigró. Hizo toda la campaña carlista, asistiendo á la me- 
morable batalla de Peracamps, que tanta gloria dio á su hermano. Ascen- 
dió á Coronel el 27 de Mayo de 1836; á Brigadier de Caballería, el 14 de 
Noviembre de 1838, y á Mariscal de Campo, el 9 de Diciembre de 1840. Á 
la terminación de la campaña carlista vino destinado á Madrid al Tribunal 
Supremo de Guerra y Marina. Estuvo algunos años emigrado, aunque ya 
no volvió á tener mandos activos ni se mezcló en política, y murió en 
Cádiz el 7 de Noviembre de 1864, habiendo otorgado testamento en la mis- 
ma ciudad el 6 de Junio del mismo año, ante el notario D. Román María 
Pardillo. 

Lástima grande es que los estrechos límites entre los que forzosamente 
se ha de sujetar un artículo genealógico no nos permitan extendernos más 
en la biografía de un personaje tan singular como fué D. Juan Van-Halen. 
De haber nacido en el siglo XVI hubiera sido uno de aquellos geniales 
aventureros que recorrieron todo el mundo, adaptándose con sin igual faci- 
lidad á las circunstancias más encontradas, y quizá su nombre se hallaría 
hoy unido al de los grandes conquistadores y marinos que tanta gloria han 
dado á España. 

Publicó unas muy bien escritas Memorias, donde con todo lujo de deta- 
lles refiere el proceso que le formó la Inquisición y las persecuciones que 
sufrieron los liberales durante los años 1818 y 1819 (1). 



(1) El título de las Memorias es: Narración de D. Juan Van-Halen, Jeje de Estado 
Mayor de una de las divisiones de Mina en 1822 y 1823, escrita por el mismo; ó relación 
circunstanciada de su cautividad en los calabozos de la Inquisición, su evasión y su emi- 
gración. París. Imp. de Paul Renouard, 1828; 2 vols. en 8.° 

Hay otra edición anterior francesa hecha sin consentimiento del autor, quien en la 
advertencia de la edición del año 1828 lo consigna así. 

En España, el año 1842, se publicó otra nueva edición ampliada, cuyo título difiere algo 
del anterior: Narración de D.Juan Van-Halen, Mariscal de Qampo de los Ejércitos Na- 
cionales y Teniente general del Ejército belga, escrito por el mismo; su cautividad en los 
calabozos de la Inquisición, su evasión y su repatriación. Madrid. Imp. de F. de P. Mellado; 
2 vols. en 4.° de 262 y IV-254 páginas. 

223 



Revis ta de Historia 

Casó D. Juan Van-Halen dos veces, la primera en Madrid el 25 de Di- 
ciembre de 1821, siendo Teniente Coronel graduado, Capitán agregado al 
regimiento del Príncipe, con D." María del Carmen Quíroga y Hermida, 
nacida en Betanzos el 9 de Febrero de 1800, hermana del célebre General 
D. Antonio Quiroga, hijos ambos de D. José Ramón Quiroga y Ribera y 
de D° Vicenta Hermida y Losada. Viudo, y ya en edad avanzada, volvió 
á contraer segundas nupcias con D." Clotilde Butler, nacida en San Roque 
el año 1816, hija de D. Jacobo Butler, natural de Cádiz, y de Z)." María 
Abrines, natural de Gibraltar. El matrimonio se verificó en Cádiz el 25 de 
Diciembre de 1865, mediante poder otorgado en Madrid ante el notario don 
José del Peral, á favor del Coronel retirado de Infantería D. Manuel Jones: 
este matrimonio fué ratificado en Valencia el día 30 del mismo mes. 

No tuvo sucesión este matrimonio, pero sí el primero, de quien fueron 
hijos: 

1.° Donjuán Van-Halen y Quiroga, que sigue la línea. 

2.^ Don José Antonio Van-Halen y Quiroga, que siguió la carrera de la Armada 
y murió soltero en Alicante, siendo Guardia Marina. 

Tuvo además D. Juan Van-Halen dos hijos naturales, reconocidos y legiti- 
mados por su padre en escritura pública otorgada en Madrid, el 31 de Octubre 
de 1821, ante el escribano Don Tomás de Sancha y Prado, que fueron: 

3.° Don Francisco de Paula Van-Halen, nacido en Vich el 13 de Marzo de 1814. 
Desde niño empezaron á despuntar sus aficiones al dibujo, que cultivadas más 
tarde, habían de llevarle á alcanzar un gran nombre. Ingresó muy joven como 
alumno en la Academia de Nobles Artes de San Fernando, que más tarde le nombró 
su Académico Supernumerario (3 de Diciembre de 1843). Fué dibujante científico 
del Museo de Ciencias naturales, pintor honorario de Cámara y Caballero de Car- 
los 111 é Isabel la Católica. Entre sus obras más importantes figuran Batalla de 
Peñacerrada; Muerte de Don Alvaro de Luna; retratos de Isabel 11, Lope de Vega, 
Moratín y Rossini. Batalla de Peracamps; Batalla de las Navas de Tolosa (se con- 
serva hoy en el Museo de Arte Moderno). También se distinguió notablemente 
como miniaturista, y de este género son un San Fernando y un San Hermenegildo 
que se conservan en el Real Palacio, Trabajó al lápiz en varias obras y publica- 
ciones periódicas; publicó varias colecciones de láminas litografiadas entre las que 
merecen citarse el Museo Militar y el Museo histórico español, y escribió una obra 
sobre escorzos y proporciones de todos los animales. Sería interminable la rela- 
ción de las obras que hizo este fecundo artista; muchas de ellas figuran desperdi- 
gadas en varias dependencias de Corporaciones oficiales, por cuyo encargo las 
pintó; de estas últimas merecen especial mención las que hizo por encargo del 
Ayuntamiento de su pueblo natal, Las lágrimas de San Pedro y la Entrada del 
obispo Calvo en Vich. 

Estuvo casado D. Francisco de Paula Van-Halen con D." Margarita Corradi, de 
cuyo enlace no nació más que una hija, D." Margarita Van Halen y Corradi, que 
falleció soltera; y 

4.° Doña María Van-Halen, nacida en Madrid el 30 de Agosto de 1812, y de la 
que ignoramos todas las demás circunstancias. 

224 



y de Genealogía Española. 

VII. Don Juan Van-Halen y Quiroga, nació en Bruselas (Bélgica), el 
1.° de Diciembre de 1831. Siguió la carrera de Marina, ingresando como As- 
pirante el año 1845; ascendió á Guardia Marina el 11 de Julio de 1848; á Al- 
férez de navio el 11 de Julio de 1853 y á Teniente de Navio de la escala de 
reserva el 3 de Mayo de 1859. Estaba en posesión de la cruz y placa de 
San Hermenegildo. Murió D. Juan Van-Halen el año 1875. Había casado 
en la Habana, el 8 de Octubre de 1855, siendo Alférez de Navio, Capitán 
de Infantería graduado, destinado en el vapor Francisco de Asís, con doña 
Cristina Claudia Brodett, nacida en la Habana, el 1.° de Diciembre de 1835, 
hija de D. Juan Bautista Brodett y Carbone, Coronel de Caballería, Te- 
niente Coronel Mayor veterano de los Escuadrones de Fernando VII, natu- 
ral de La Valette (Isla de Malta), y de Doña Dolores Sedaño y Galán, na- 
tural de la Habana; de este matrimonio fueron hijos; 

1 .° Don Juan Van-Halen y Brodett, que sigue la línea. 

2° Doña María del Carmen Van-Halen y Brodett, que está casada con D. Fran- 
cisco López Brémen, Abogado, Administrador general que fué de los Duques de 
Veragua y Condes de la Patilla: sin sucesión hasta la fecha. 

VIII. Don Juan Van-Halen y Brodett, Jefe y representante actual de 
la familia Van-Halen en España, nieto del heroico defensor de la indepen- 
dencia Belga; nació en Manzanillo (Isla de Cuba), siendo su padre Coman- 
dante del Puerto, el año 1873. Pertenece en la actuaHdad al Cuerpo de 
Auxiliares de Oficinas de Marina y está casado desde el 4 de Febrero 
de 1907, que lo efectuó en Guadalajara, con D.'^ Elisa Bona Garrido, 
natural de Madrid, hija de D. Juan Bona Terrén, natural de Epila (Zara- 
goza), y de D.'^ Elisa Garrido é Iturraspe. Del matrimonio ha nacido un niño, 
futuro representante y jefe de familia tan distinguida por sus hechos milita- 
res y políticos y cuyos méritos hemos intentado bosquejar en este artículo. 

29 Mayo 1912. 

Santiago Otero Enríquez. 



225 



Revista de Historia 



Memorias de los señores CoMes íe Leríi, 



(CONTINUACIÓN) 

CAP. 3.'' 
CASAMIENTO, HIJOS, Y MUERTE DE DON CARLOS DE BEAUMONT 

»Casó el Alférez D. Carlos de Beaumont dos vezes, aunque conmunmente se ha 
escrito que solo una, y otros supponen para los dos matrimonios dos distinctas 
personas de D. Carlos Primero y Segundo; pero es sin duda, padecieron engaño, 
como resulta de authenticas, y repetidas escrituras, y por ellas parece casó pri- 
mera vez con Doña María Ximenez de Boíl Dama Aragonesa hija legitima de Don 
Juan Ximenez de Urrea Rico hombre de Aragón, Señor de Atrossillo, y como tal 
Rico hombre juró el primero en el año de 1398 como se ve en Zurita (1) y en la 
Coronación del mismo Rey de D. Martin, que se executó en 13 de Abril de 1399 
con grande solemnidad en el Asseo de Zaragoza concurrió como Rico hombre 
nuestro Alférez de Navarra, como lo refiere el mismo autor (2); y esto solo pudo 
ser por el derecho de su muger, la cual tenía grandes heredamientos en el Reyno 
de Valencia, y era Señora de los Lugares de Muzlata, Benilda, y Bemfali situados 
en él. 

»En qué año casasse no me consta, sí solo que de la dicha Doña María tuvo por 
sus hijos á D. Carlos de Beaumont, que murió sin succession en vida de su Padre, 
y á Doña Juana de Beaumont Señora de Gurrea de la cual ay memoria en la Cá- 
mara de Comptos de Pamplona por dos mercedes, que le hizo el Rey D. Carlos el 
Tercero, la una de ducientas libras Carlinas situadas en el molino de Miranda en 
16 de Octubre de 1403, y la otra de treynta cayces de trigo en 8 de Julio de 1411, 
como se refiere en el inventario de la misma Cámara (3); pero no consta con quien 
cassasse la dicha Doña Juana, como ni tampoco lo que duró el matrimonio del Al- 
férez D. Carlos con dicha Doña María Ximenez de Boíl, sí solo, que avia muerto 
esta para el mes de Julio del año 1402; pues en veynte y seys del mismo mes, y 
año el dicho D. Carlos como Padre, y tutor de Charles de Beaumont su hijo, y de 
la dicha Doña María Ximenez de Boíl, y de Atrossillo hizo pleyto homenage al 



(1) Zurita, p. 2, lib. 1 1, caps. 19 y 65. 

(2) Ibid., p. 2, lib. 10, cap. 69. 

(3) Archivo de la Cámara de Comptos, 1. 1 del Inventario, fol. 12 in 2 y 91 in 2. 

226 



y de Genealogía Española. 

Rey D. Carlos por la villa de Castellón cave Tudela, de que ay razón en la misma 
Cámara de Comptos. En el Archivo del Palacio de Lerin se conserva el testamento 
de la dicha Doña María Ximenez fecho en 21 de Febrero del año 1396, donde 
especifica su padre, y Señoríos referidos, y suppone, que su marido el Alférez Don 
Carlos estaba ausente en Francia con su Rey, manda enterrarse en el convento de 
San Francisco de Olite; y que después se ha trasladado su Cuerpo al convento de 
Predicadores de Valencia donde estaba enterrada su Madre, declara tener un hijo 
nacido pocos dias antes de su vientre, y que no tenia nombre: y quando se bauti- 
zasse ordenó le pusieran el nombre de Carlos como su Padre. Lo instituye por su 
heredero universal; y nombra por sus tutores á su marido y á Mossen Juan de 
Urroz Cavallero de Navarra, y que muriendo sin succession recayese toda la he- 
rencia en Doña Toda Pérez su hermana. 

»Viudo el Alférez D. Carlos casó en segundas bodas en el año de mil quatro- 
cientos, y siete con Ana de Curton, Señora de las Baronías de Curton, y de Guis- 
sen en Navarra la Baxa, y se conservan en el Archivo de Lerin sus Capítulos ma- 
trimoniales en lengua Gascona escritos en un largo pergamino, y se otorgaron en 
el Castillo de Curton á 19 de Henero del mismo año 1407 por testimonio de Ben- 
toni Borgados Notario Real, por Adán de Urzua Señor de Aguerre de Bustínz en 
tierra de Sissa y Angero de Leet Señor de Ayzsse de Ustariz, en tierra de Labort, 
como Procuradores legítimos del Alférez en virtud del poder, que les dio en el Cas- 
tillo de Mauleon de Sola á 6 de Diciembre de 1406 ante el Notario Menaut de Ba- 
sagoite. En ellos se declara que la dicha Doña Ana de Curton era hixa mayor legi- 
tima de Mossen Arnaut, Señor que fué de Curton (y era diffunto al tiempo) y Juana 
de Labrit su muger Señora de Guissen, llevó el Alférez de patrimonio cinquenta 
mil francos, que se avian de entregar á la dicha Juana Labrit, para dotar á otras 
hijas, que tenía, y la dicha Doña Ana quedasse por heredera universal de las Ba- 
ronías de Guissen, y Curton, y demás bienes. Y por otra escritura de 17 de HenerO 
del año 1384, consta que los dichos Mossen Arnaut, Señor de Curton, y Doña 
Juana de Labrit su muger. Señora de Guissen, tenían por su hija á la dicha Doña 
Ana de Curton. 

»De este matrimonio sin duda fueron hijos D. Luis de Beaumont primero Conde 
de Lerin, que le sucedió, D. Juan y Doña Cathalína de Beaumont, de quienes se 
hablará luego, y á mas de ellos consta tuvo por sus hijos fuera de matrimonio á 
Guillen de Beaumont (1) y Doña Isabel de Beaumont, que fué casada con Mossen 
Juan de Amezqueta Cavallero Bearnes, de que ay Capitulación, su fecha 13 de Sep- 
tiembre del año mil quatrocientos, y trece. También consta que la dicha Doña 
Ana Curton vivía, quando casó su hijo D. Luys, y se elevó al Condado de Lerin, 
año de 1424, pero no si sobrevivió á su marido, que murió en el de 1432 antes del 
mes de Julio, después de lograr tan grande conveniencia para su hijo, siendo cierto 
que se la merecieron los servicios de su padre. 

»Muerto el Rey D. Carlos el Tercero de Navarra primo, y grande bienhechor del 
Alférez en 8 de Septiembre del año 1425 sucedió en la Corona su hija Doña Blanca, 
casada con el Infante D. Juan de Aragón, y estos Principes donaron por Juro de 
heredad perpetuo al dicho D. Carlos, para el, y sus sucesores en 27 de Julio de año 
de 1430 la Villa de Mendabia con todas sus rentas, y jurisdicción civil, la cual avía 
sido propia de D. Diego López de Zuñiga, Rico hombre de Navarra, y de Iñigo de 



(1) Zurita, p. 2, lib. 16, cap. 8. 

227 



Revista de Historia 

Zuñiga su hijo, á quien se le confiscó, por aver passado á servir á los Reyes de 
Casíilla, y aunque después de la incorporación de Navarra con Castilla Doña Fran- 
cisca de Zuñiga Condesa de Nieva, como bisnieta y successora del dicho Iñigo de 
Zuñiga, y casada con D. Antonio Belasco (1) puso pleyto á los successores de 
Beaumont, demandando á Mendabia no pudo obtener en el, y fue confirmada la 
succession á favor de D. Luis de Beaumont Quarto Conde de Lerin, de que se des- 
pacharon executorias en Pamplona a 17 de Mayo de 1561. 

»Murió D. Carlos de Beaumont en edad muy anciana después de ayer empleado 
su larga vida en servicio de la Corona, y acrecentado tanto su casa con los here- 
damientos de Assiayn, Larraga, Dicastillo, Lerin; Carear, Arroniz, Mendavia, Ba- 
ronías de Guissen y Curton, y officios honoríficos, que se han referido, que aunque 
con puntualidad no consta el mes parece fué en el de Mayo, ó Junio del año mil 
cuatrocientos, y treynta y dos por la razón que se dixo al fin del Capitulo segundo. 

»Don Juan de Beaumont hijo segundo del Alférez D. Carlos fué persona de la 
primera estimación de aquel siglo, intimo consexero del Infeliz principe D. Carlos de 
Viana, y que en concurso de su hermano, y sobrino mantuvo constante el ser cabeza 
de la facción Beaumontesa en los bandos sangrientos con los Agramonteses, fue Gran 
Prior de la Religión de S. Juan en Navarra, y Chanciller Mayor del mismo Reyno, 
Señor de las Villas de Santacara, Murillo, Cascante, Zintruenigo, Corella, Caste- 
xon, Castillo de Tiebas, y otros pueblos, y grandes heredamientos, que le concedió 
el Principe D. Carlos; y fué su Lugar Teniente General, y Governador absoluto del 
mismo Reyno en la ausencia, que hizo en el año de 1456 á Ñapóles, de que habla 
largamente Gerónimo de Zurita (2) fué elegido también Obispo de Pamplona en 
dicho año de 1456 por muerte del Obispo D. Martin de Peralta; aunque no tuvo 
effecto su elección por varios embarazos, que refiere Sandoval (3). En fin fué gran 
político, y Estadista para tratar materias bien arduas con los Reyes de Castilla, 
Francia y Aragón con quienes tuvo varias alianzas. 

»Tuvo dos hijos llamados Menaut, y Martin de Beaumont; Menaut murió sobre- 
viviendo su Padre, y dexando por su hijo á D. Graciant de Beaumont, de quien 
desciende el Marqués actual de Santacara, y por Martin de Beaumont el Barón de 
Beorlegui, el Marqués de Campo-nuevo, y otras ilustres familias: entre los dichos 
Martin su hijo, y Gracian su nieto repartió su herencia el 15 de Marzo de 1487, y 
aviendo muerto poco después en 2 i de dicho mes, y año fué sepultado en el Con- 
vento del Crucifixo, que de frayles Commendadores de su misma orden dexó fun- 
dado en la Villa de Puente la Reyna, donde jace en sepulcro magnifico. 

»Doña Cathalina de Beaumont, hija del Alférez D. Carlos, casó con D. Juan de 
Ixar, Señor de Ixar, que fué después titulado prímero Duque de Ixar descendiente 
del Rey Don Jayme el Conquistador en el Reyno de Aragón, y de él descienden los 
Duques actuales de Ixar, y Condes de Belchite en el mismo Reyno; aunque mudado 
el appellido en el de Silva, aviendo casado Doña Margarita de Ixar successora de 
estos Estados con D. Rodrigo de Silva que por esta línea tienen sangre legitima de 
los Beaumonteses; de cuya Genealogía tratan Zurita, Abarca, y Salazar (4). 



(1) Haro, Nobiliario, p. 1, lib. 5, cap. 22. 

(2) Zurita, p. 4, lib. 16, cap. 41, y lib. 17, caps. 5 y 57. 

(3) Sandoval, Catálogo de los Obispos de Pamplona, fol. 113. 

<4) Zurita, p. 3, lib. 15, cap. 63, y lib. 17, caps. 50 y 58, p. 4. EIP. Pedro de Abarca, Reyes 
de Aragón, t. 1, en el rey D. Jaime, cap. 8, n. 4. D. Luis de Salazar y Castro, Historia de la 
Casa de Silva, t. 2, 11b. 1 1, cap. 5. 

228 



y de Genealogía Española. 

CAP. 4. 
De Don Luys de Beaumont primero conde de Lerin. 

»Don Luys de Beaumont hijo primogénito del Alférez D. Carlos, y Doña Ana de 
Curton su segunda muger tomó el nombre de su Abuelo paterno, el Infante D. Luys 
que le propagó continuado á su hijo, nieto, y bisnieto. En vida de su Padre se des- 
posó con Doña Juana de Navarra, hija natural del Rey Carlos el III, siendo don- 
cella, en lo qual han padecido notable equivocación los auctores: porque unos 
hazen á Doña Juana hija bastarda ávida por el Rey Don Carlos constante su ma- 
trimonio con la Reyna Doña Leonor; y otros supponen, que la dicha Doña Juana 
casó en primero matrimonio con Iñigo Ortiz de Estuñiga, y en segundo con dicho 
D. Luys de Beaumont. Arnaldo Ohienarto (1) congeturó, que el Rey D. Carlos tuvo 
dos hijas con el mismo nombre de Juana; y es lo cierto, y seguro; y que la primera, 
y bastarda casó con el dicho Iñigo Ortiz de Estuñiga, ascendiente conocido de los 
Condes de Nieva, y los dichos Iñigo Ortiz, y Juana se capitularon para casar en el 
año 1396, y los Capítulos están registrados en la Cámara de Comptos (2). Haze 
especifica mención de ellos D. Joseph Pellicer (3) con la advertencia deque la dicha 
Doña Juana muger de Don Iñigo era muerta en el año 1417 dos antes que naciesse 
la otra Doña Juana, como se verá. Y del matrimonio de Iñigo Ortiz, y Doña Juana 
hablan Garibay y D. Alonso de Haro (4). Este D. Iñigo Ortiz de Estuñiga fué hijo 
tercero de Don Diego López de Estuñiga progenitor de los Duques de Bexar, y 
Condes de Miranda, y á cuyo favor fundó su Padre Mayorazgo de las Villas de 
Zuñiga, y Mendavia, patrimonio antiguo de esta nobilissima familia de los Zuñigas 
en Navarra: y que por aver pasado á serbir al Rey D. Juan el segundo de Castilla, 
declarándose contra el Rey de Navarra, en 30 de Mayo de 1429 como lo nota el 
mismo Pellizer (5) sele confiscó la Villa de Mendabia, y en el año siguiente se 
hizo merced de ella á D. Carlos de Beaumont, Padre de Don Luys, como se ha 
referido. 

»La segunda hija de D. Carlos Doña Juana muger de Don Luis de Beaumont 
nació en el año de 1419, tres después que habia enviudado su Padre el Rey D. Car- 
los; pues su única muger Doña Leonor murió en 5 de Marzo de 1416, como se ve 
en la Inscripción de su sepulcro dentro del Coro de la Cathedral de Pamplona, que 
refiere Sandobal (6); y asi su Padre era libre quando la tuvo. No he visto memo- 
ria, que especifique, quien fuesse la Madre de dicha Doña Juana. Contratóse de 
casar con el dicho Don Luys de Beaumont su primo segundo; y para ello se obtuvo 
dispensación del Papa Martino Quinto, su fecha 10 de Agosto de 1424 en que affirma 
tenia entonces de edad Don Luys doce años, y Doña Juana solos cinco: con que se 
concluye la verdad de lo que se dixo arriba. 

»Por causa de este matrimonio fué la erección, ó la institución del Condado de 
Lerin, que siendo la cabeza de los Estados de estos Señores es justo se ponga á la 
letra, y es en la forma siguiente.» — (Se continuará.) 

Por la copia, 

Mariano Arigita. 

(1) Oyhenartus, lib.2, cap. 15. 

(2) Inventario de la Cámara, t. 1, fol. 606. 

(3) D. Joseph Pellicer, Memorial de la Casa de Miranda, fol. 28 y 81. 

(4) Garibay, lib. 27, cap. 37. Haro, lib. 5, cap. 22. 

(5) Pellicer, ubi supra, fol. 33. 

(6) Sandoval, Catálogo, etc., fol. 108 in 2. 

229 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará cuenta de todos los libros españoles y extran- 
jeros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres 
á las que son objeto de nuestra publicación. 

El Casamiento engañoso y el Coloquio de los perros, novelas ejem- 
plares de Miguel Cervantes de Saavedra. Edición crítica con introducción 
y notas por Agustín G. de Amezúa. Mayo, 1912- 

La Real Academia Española, por voto unánime, acaba de premiar con medalla 
de oro este magnífico trabajo de nuestro erudito colaborador y héchole imprimir 
á sus expensas. Forma un volumen de 744, páginas de las que 100 solamente 
ocupan aquellas dos joyas de nuestra literatura, conteniéndose en las restantes un 
tan acabado estudio, no sólo de ambas novelas, si que también de cuanto con ellas 
se relaciona y sirve para un exacto conocimiento y útil saboreo, que sin exagera- 
ción puede decirse colocan al Sr. Amezúa en primera fila y dentro de ella en lugar 
envidiable entre los críticos literarios de nuestros clásicos y conocedores del siglo 
de oro español. 

Como preámbulo á la investigación eruditísima de las fuentes literarias, vivas 
y episódicas de ambas creaciones cervantinas que llena cuatro admirables capí- 
tulos, relata el autor en los tres primeros la traslación de la Corte á Valladolid, 
hace una acabada pintura de esta población por aquellos años y detalla la vida del 
glorioso manco -en ella. Termina la Introducción con un capítulo en que se estudia 
el valor del coloquio en relación con las costumbres de su tiempo, tocando con él 
magistralmente la famosa cuestión de la inmoralidad de la novela picaresca, tan 
íntimamente relacionada con la moralidad del pueblo y de la época en que nació. 
Todo escrito con tan perfectos y numerosos conocimientos de primera mano, 
con tan pacienzuda y bien orientada erudición que será muy difícil pueda ser 
superada. 

Siguen al texto de las dos novelas 360 notas de razonada crítica y ameno 
comentario en que el joven y— bien puede afirmarse— eminente cervantófilo 
discurre acertada y donosamente sobre los amplios campos que á la imaginación y 
al saber abren las fábulas cervantinas. 

Y en cuanto al lenguaje y el estilo, con decir que son dignos de las obras que 
comentan creemos haber ponderado justamente su pureza, corrección y galanura. 

230 



y de Genealogía Española. 

Páginas hay y no pocas cuyo casticismo y gracejo reproducen tan exactamente el 
de Valera, que dan ejecutoria al Sr. Amezúa de excelente hablista y de narrador 
suelto y amenísimo. 

Después de leer este libro nadie dudará de que, con la ayuda de Dios, se abre 
para Amezúa una gloriosa carrera literaria, en la que nuestras viejas letras y des- 
deñada Historia le saludarán como á un amante amigo apto para sus confidencias. 
Que las cosas y los hombres que fueron, muy al contrario de los vivos, gustan sólo 
de comunicarse con aquellos que compenetrados de sus almas, en vez de guardar 
sus secretos, saben hacerles revivir en donosas charlas, discretas, sabias y 
pulidas. 

La Casa de Moraleda.— El apellido de Moraleda, por D.Juan Mora- 
leda y Esteban. Toledo, 1912. Dos folletos en 8." 

El erudito escritor D. Juan Moraleda y Estebanj cuyos trabajos históricos y de 
crítica artística tan conocido y apreciado le han hecho entre los amantes de este 
género de estudios, ha tenido el buen acuerdo de publicar dos folletos en que, bajo 
los títulos arriba expresados, colecciona numerosos datos y diversa clase de 
noticias referentes á este limpio linaje toledano, cuya estirpe conocida fué don 
Fernando de Moraleda, padre de D. Rodrigo y D. Alvaro, señores de Mesnada 
que á fines del siglo XIV y principios del XV aparecen celebrados en crónicas hoy 
estudiadas y dadas á conocer por su descendiente. 

Tanto como la utilidad científica que puedan reportar estas investigaciones de 
D. Juan Moraleda es de tener en cuenta y alabar, á nuestro juicio, el espíritu que 
le guía al publicarlas, que según propia declaración, confirmada por la severidad 
y concisión de los relatos, responde á un noble deseo de perpetuación del alma 
familiar, en la que los altos ideales y cívicas virtudes deben ser exaltadas y difun- 
didas por todos los medios posibles.— J. A. 

España en tiempo de Carlos II <el Hechizado», un tomo en 4.°, 
340 páginas, por Julián Juderías. Madrid, 1912. 

En uno de nuestros números anteriores dimos cuenta de la aparición de este 
hermoso libro con que el Sr. Juderías viene á enriquecer la literatura histórica, y 
prometimos ocuparnos de él, siquiera fuese con la concisión y brevedad que estas 
notas bibliográficas imponen. 

El autor del libro que nos ocupa, apartándose de los viejos moldes usados por 
la generalidad de los historiadores, prescinde en su obra de narrar las guerras, 
paces, y demás alteraciones violentas de aquel reinado, y comprendiendo que para 
llegar á un exacto y acertado conocimiento de las causas que promovieron nuestra 
decadencia importa más penetrar en el ambiente social de la época é investigar el 
espíritu de aquella sociedad, hace un profundo y acabadísimo estudio de todos los 
órdenes en que se desenvolvía la actividad nacional. Con razón puede decir el 
Sr. Juderías, que aquella decadencia que poco á poco se hizo extensiva á todos, 
los aspectos de la vida nacional, no es dado hallarla exclusivamente en los erro- 
res de los hombres de Estado, sino en el modo de ser de la sociedad á que perte- 
necían, 

231 



Revista de Historia 

En su estudio entra el autor, y para penetrar bien en todos sus detalles, 
comienza por documentarse prolijamente. El primer motivo de elogio que sugiere 
este libro al lector, es la cantidad asombrosa de documentos inéditos que su autor 
ha tenido que consultar para mostrar con fuentes nuevas, con datos precisos, la 
vida de todo un conjunto social. Labor ímproba es esta que viene á quedar com- 
pletada, cuando, como en este caso, á la ruda labor de investigación se añade el 
talento en la crítica y la lógica y el acierto en la consecuencia. 

No es dable, dentro de las proporciones de estas líneas, indicar las materias 
ni los diferentes aspectos que referentes á la vida social contiene el libro del 
Sr. Juderías. Baste decir, que ninguno escapa á la erudita y perspicaz observación 
de este autor, que en los estudios históricos marca una nueva y saludable orien- 
tación.— Teobaldo. 

Estudios Varios, por Ricardo del Arco. Huesca, 1912. Un folleto en 4.° 
de 1 1 1 páginas. 

Bajo el título de Estudios Varios, acaba de publicar reunidos el erudito y bene- 
mérito D. Ricardo del Arco, muy interesantes artículos de historia y arqueología 
que vieron la luz con anterioridad en la revista Linajes de Aragón. Versan todos 
ellos sobre asuntos oscenses y dan á conocer multitud de documentos inéditos de 
no escaso valor para el conocimiento de las antigüedades alto-aragonesas. Los 
títulos de estos trabajos darán idea á nuestros lectores de su importancia: Docu- 
mentos inéditos sobre la Custodia y la sillería del caro de la Catedral de Huesca, 
Estatutos de la iglesia de San Lorenzo del siglo XV, Provisión del Rey de Navarra 
Don Juan sobre los bandos de los Urries y los Urreas, Cartas Reales, Cartas del 
Consejo de Huesca (siglo XVI), El Colegio Imperial y Mayor de Santiago de 
Huesca, Algunos datos sobre arqueología romana oséense.—]. A. 

Notas y adiciones al libro intitulado «Los Condes de Santiago», 

por Alejandro Villaseñor y Víllaseñor. París, 1912. Un folleto en 8.°, 75 
páginas. 

Don Ignacio de Villar Villamil, marqués de Monte-Hermoso, caballero compe- 
tentísimo en materias genealógicas, ha publicado recientemente con el título de 
Notas y Adiciones al libro intitulado los Condes de Santiago de Alejandro 
Villaseñor y Villaseñor un esmerado folleto, en el que después de advertir no es su 
ánimo hacer la crítica de la obra indicada, sino completarla y corregirla en lo que 
tiene de deficiente, acumula numerosos datos y noticias referentes en su mayoría 
á la antigua y castiza nobleza mejicana. Aunque no conocemos el libro de Villase- 
ñor es evidente que sin las adiciones y correcciones del señor Marqués de Monte- 
Hermoso ha de ser de tan peligroso manejo, cuanto de gran utilidad teniendo éstas 
presentes. Reciba D. Ignacio Villar Villamil (quien, por cierto, ha tenido la modes- 
tia exagerada de no estampar su nombre al frente de su curiosa obrita) nuestra 
más sincera enhorabuena. Á la vez nos atrevemos á pedirle que no sea esta la 
última prueba pública de sus grandes conocimientos histórico-genealógicos, que, 
especialmente en Casas y filiaciones americanas, no creemos haya quien le supere. 

J.A. 

* * 

232 



y de Genealogía Española. 

Con el título The Titled nobility of Europe se publicará á fines de este año un 
libro conteniendo noticias y datos de todos los títulos de Europa, pero sólo de 
aquellos que actualmente existen y están reconocidos legalmentente en los diver- 
sos Estados. 

Inútil es encarecer la importancia que para nuestros estudios ha de reportar 
una publicación de este género. En él encontrarán los amantes de las nobles ins- 
tituciones, un códice nobiliario que permitirá distinguir los verdaderos de los falsos 
títulos, que no tienen otro fundamento que la poca aprensión de los que se los han 
adjudicado y será un recuerdo de los nombres más gloriosos de la vieja Europa, 
que más se han distinguido, en todos los tiempos y en todos los países, en las di- 
versas manifestaciones de la actividad humana. 

Lo publican los editores del secular Burke's Peerage, tan conocido de los aficio- 
nados á los estudios genealógicos, y bajo la dirección del Marqués de Ruvigny. El 
precio del volumen, será 52 francos. Los que deseen más noticias, pueden dirigirse 
á Mrs. Harrison et Sons, Pall Malí S. W. Londres.— S. O. 



233 



Revista de Historia 



REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia. Mayo, 1912. Informes: Las 
vías romanas del Nordeste de Mérida, 
Mario Roso de Luna.— Jovellanos y las 
Órdenes Militares,/ G. Centurión {con- 
tinuación).— Estudio biográfico de Es- 
pronceda, Pedro de Novo y Colson.— 
Plazas de guerra y castillos medioeva- 
les de la frontera de Portugal, Antonio 
Blázqüez.—Lá.^iázs romanas de Garli- 
tos, Arroyo del Puerco y Araya, en Ex- 
tremadura, Fidel F//a. — Variedades: 
Elogio del Excmo. Sr. D. Eduardo Saa- 
vedra.— Noticias. 

Revista de Arcfíivos, Bibliotecas y 
Museos, Marzo -Abril, 1912.— La vie 
franciscaine en Espagne entre les deux 
couronnements de Charles-Quint ou le 
premier Commissaire general des pro- 
vinces franciscaines des Indes Occiden- 
tales, Fr. Miguel Ángel.— La. Geografía 
déla Península Ibérica (conclus¡ón),yosé 
i^/emany.— Representación de los Autos 
Sacramentales en el período de su ma- 
yor florecimiento (conclusión), M. ¿ato- 
rre y Badillo.— Casos particulares ocu- 
rridos en Sanlúcar de Barrameda en el 
año de 1808 (Relación inédita), M. Gó- 



mez Imaz.— Isabel la Catól¡ca,y«/zo Fuen- 
tes.— La Academia del Gran Capitán: 111. 
Diego de Vera, Lucas de Torre.— Docu- 
mentos: Correspondencia de los Reyes 
Católicos con el Gran Capitán durante 
las campañas de Italia (continuación). 
Notas bibliográficas. Variedades. Bi- 
bliografía: Pliego 10 de los Procesos 
contra los Protestantes españoles del si- 
glo XVI.-Pliegos 20, 21, 22 y 23 del índi- 
ce de la Revista de Archivos, Bibliotecas 
y Museos, Román Gómez Villafranca. 

Linajes de Aragón, Huesca, 15 de 
Mayo de 1912.— Los Sánchez-Muñoz de 
Teruel, Gregorio García Ciprés.— íAás 
datos sobre D. Vincencio Juan de Las- 
tanosa, Ricardo del Arco.— Los Villa- 
campa, Gregorio García Ciprés.— Bio- 
bibliografía de Juan Sobrarios Segundo, 
alcañicense (continuación), Juan M. Sán- 
cfiez. 

1.° Junio 1912.— Los Villacampa (con- 
tinuación), Gregorio García Ciprés.— 
Más datos sobre D. Vincencio Juan de 
Lastanosa (continuación), Ricardo del 
Arco.— Ilotas históricas de la antigua 
familia de Santa-Pau, P. de S. P. y S.— 
Bio-bibliografía de Juan Sobrarías Se- 
gundo, alcañicense (continuación), Juan 
M. Sdnctiez. 



234 



y de Genealogía Española. 



Boletín de la Real Academia Gallega, 
20 Abril 1912.— Don Juan Fernández La- 
forre, Manuel Afur^^í/za. — Impresores 
gallegos: Agustín de Paz (Mondoñe- 
do, 1550; Santiago, 1554), Eugenio Ga- 
rre.— Linajes Galicianos (continuación), 
Pablo Pérez Costanti.— Las puertas de 
mar de la ciudad de la Coruña, César 
Vaamonde Lores. — Bibliografía: De 
Folk-lore: Cantares populares de Gali- 
cia.— Sección Oficial. 

20 Mayo 1912.— Impresores gallegos: 
Agustín de Paz (Mondoñedo, 1550; San- 
tiago, 1554), Eugenio Carra— Linajes 
Galicianos (continuación), Pablo Pérez 
Costanti.— Las puertas de mar de la ciu- 
dad de la Coruña, César Vaamonde 
Lores. 

España Moderna, Mayo 1912. — Las 
pinturas del palacio ducal de Berwick 
y de Alha, Juan Pérez de Guzmán y Ga- 
llo.— Enanos Aires, Capital y Municipio, 
Adolfo Posada. 

Nuestro tiempo, Abril-Junio 1912.— 
Una embajada interesante, El Marqués 
de Alquibla. 

Euskal-Erria, 30 Abril 1912.— Co- 
rrespondencia epistolar entre D. José 
Vargas Ponce y D. Juan Antonio Mo- 
guel, sobre etimologías vascongadas 
(continuación), Marqués de Seoane, 

15 de Mayo de 1912.— índice de hi- 
dalguías é informaciones genealógicas 
litigadas ante la justicia de la villa de 
Azcoitia,que se conservan en el Archivo 
del Juzgado de Azpeitia. — Siglo XVI 
(Miguel de Echegaray, año 1557, ante 
Martín Pérez de Ydiáquez, legajo 42, 
número 2) (continuará), Fernando del 
Va//e.—Correspondenciaepistolar entre 
D. José Vargas y Ponce y D. Juan Anto- 
nio Moguel sobre etimologías vascon- 
gadas. Marqués de Seoane. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

Heráldica. París, Enero -Marzo 1912. 
Armorial des Évéques du Mans, Mú- 
dame Robert Helouis.— Les insignes de 



la Legión d'Honneur.— La Marine Fran- 
Qaise á la veille de la Révolution, Osear 
Havard.—Leüres inédites d'Alexandre 
de Beauharnais.— Jurisprudence.— Petit 
chronique . — État civil . — Nobiliaire: 
Dru de Mongelaz: de Poorter.— Histoire 
du Collége héraldique, La Direction. 

Archives de la Société des Collection- 
neurs d'Ex-libris.— París. Mayo 1912.— 
La Collection Audéoud á la Bibliothéque 
Nationale, F. Cadet de Gassicourt.—Ex- 
libris de la famille Cochet ou Couchet, 
León Quantin.—k propos d'un écusson 
gravé aux armes de Hamel-Bellanglise, 
Roger Rodiére.— Les officiers bibliophi- 
les (continuación), A. de Remuele.— Ré- 
ponses.— Bibliographie. 

Revue de Deux Mondes, 15 Abril 1912. 
L'évolution des dépenses priveés de- 
puis sept siécles (continuación), Ai. le 
Vicomte Georges dAvenel. 

l.^'Mayo 1912.— Un franjáis Vice-roy 
de la Plata, Jaques de Liniers, Comte de 
Buenos-Ayres, Paul Groussac. 

15 Mayo, 1912.— La premiére inter- 
vention Européenne au Maroc, León 
Homo. 

Revue Historique, Mayo-Junio 1912. 
La Duchesse du Berry et le Comité car- 
liste de la Haye (Juin-Novembre 1832), 
Étienne Dejean.— Les révolutions d'An- 
glaterre en 1553 et 1554 racontées por 
un furrier de l'Empereur Charles-Quint. 

Rivista Araldica, Roma, Mayo 1912. 
Les ti tres de Duc d'Anjou et de Duc de 
Durazzo, Marquis de Jandriac.—Fami- 
glie Romane (continuación). Cario Au- 
gusto Bertini.— La famiglia materna di 
Torquato Tasso, Ferdinando Rota. — La 
Nobiltá di Milano (continuación), Giam- 
piero Corti.—\l venerabile Eymard, Sac. 
Cario Santa María.— Los antepasados 
de Gonzalo Argote de Molina, Luis To- 
rres Acuña.— Due sigilli da identificare, 
Antonio Gatti.— Araldica del regno itá- 
lico (continuación), F. Pasini Frassoni. 
Libro d'oro del Ducato di Ferrara (con- 
tinuación), F. Pasini Frassoni.— Armes 
des Archevéques et Évéques de Franco 



235 



Revista de Historia 



de 1691 á 1737 d'aprés Chevülard (con- 
tinuación), Eugéne Harot.—U Reale Or- 
dine Corso della Liberatione, Piero Lan- 
duci. — Note bibliografiohe. — Quesiti 
Araldici.— Cronaca. 

Archives Héraldiqíies Suisses, Zürich, 
1912, primer trimestre,— Das Wappen 
der Grafen von Lenzburg, Dr. Félix 
Hauptmann. —Notes sur ¡'origine de 
la famille des Arts de Genéve, Paul 
E. Martin.— DieWappen in der Sakristei 
derStadtkirche in Winterthur \4Q3,Kas- 
par //auser.— Ex-libres de Montolieu.— 
Urs Walliers Denkmal in Zofingen, 
T. h. G. Granicliez.— Les manuscrits 
généalogiques et héraldiques de la So- 
ciété d'Histoire et d'Archéologie de Ge- 
néve, Henry Deo/z/zc— Miscellanea. — 
Bibliographie.— Gesellschaftschronik. 

L'Indicateur Généalogique, Héraldi- 
que et Biographique, Bruselas, Mayo 
1912.— Famille Murray, Ctiibertet Colin. 
Famille Tasselon, /?. Go^/«.— Famille 
Farinart, /?. Go^//z— Famille van Paffeu- 
rode, Dr, Raeymackers.— Saint-} ea.n 
Berchmans, Joseph Brughmans. — Ar- 
moiries á rechercher. Braem, Braems ou 
van Braam (continuación). Barón de 
Royer de Dour. Avis. 

Tlie New- Yor/c Genealogical and Bio- 
graphical Record, New-York, Abril Ju- 



nio, 1912.— Edwin Henry Weatherbee, 
Rictiard Henry Greene.—^Frome», Van 
Buskirk. The Wanderings of a New- 
York family, W. L. Bartlett.—Liutenant- 
Colonel Benjamín Hunt, the loyalist, 
his ancestry and descendants, A. W. Sa- 
vary.— Descendants of Edward Tre(a)- 
dwell through his son John (continua- 
ción), William A. Robbins.— Records oí 
Baptisms of the reformed Church at 
Machackemeck (Deerpark) (continua- 
ción).— Tacher-Tatcher Genealogy (con- 
tinuación), John R. Totten.— The New- 
York genealogical and biographical So- 
ciety's Departmen of registration of 
pedigrees (continuación).— Early New- 
York Churches. An Official Announce- 
ment, Walter Kenneth.—Society Pro- 
ceedings.— Book notices.— Accessions 
to the library. 

Franfcfurter Blatter für Familien Ges- 
chichte.—Frankimt A. M., Junio 1912.— 
Drei Frankfurter Schützenfeste, 1582, 
1671, 1707 (continuación).— Biographis- 
che Kastensammlung auf der Stadtbi- 
bliothek zu Frankfurt A. M, (continua- 
ción).— Die Pfarrer in Gross-Geran, 
Pfarrer L. Scriba. — Stammbaum der 
Familie Geyer.— Ulmer Mannskloster. 
Die grosse Glocke von Oberursel.— Bü- 
chez.— S. O. E. 



236 



y de Genealogía Española. 



NOTICIAS VARIAS 



Por Real decreto de 21 de Mayo se ha dispuesto que al hijo ó hija que 
nazca y los demás que nacieren en lo sucesivo del matrimonio de los In- 
fantes O. Alfonso-María de Orleans y Borbón y D."" Beatriz de Sajonia 
Coburgo-Gotha, como al ya habido de este matrimonio, se les dé trata- 
miento de Alteza Real y se les tributen y guarden iguales honores, preemi- 
nencias y distinciones que á los Infantes de España. 

—Real decreto de 27 de Mayo (Gaceta del 29) sobre concesión y reha- 
bilitación de Títulos y Grandezas de España (1). 

Títulos vacantes.— La Dirección general de Contribuciones, con 
fecha 3 de Mayo, anuncia por primera vez la vacante de los títulos de 
Marqués de Santa Rita y Vizconde de Canet de Mar. 

—Con, fecha 4 de Mayo anuncia por segunda vez la vacante del título 
de Marqués de Senda Blanca. 

—Con fecha 23 de Mayo anuncia por primera vez la vacante de los 
títulos de Conde de Víllafr anqueza, con Grandeza, y Marqués de la Vega 
de Anzo. 

Rehabilitación.— Por Real orden de 14 del pasado mes se dispone 
que se remita al Juzgado que corresponda el expediente de rehabilitación 
del título de Conde de Peralta á favor de D. Ignacio Fernández de Henes- 
trosa y Tacón, hijo de la Marquesa Viuda de Villadarias. 

Cargos palatinos.— Con fecha 23 de Mayo han sido nombradas Da- 
mas de S. M. la Reina las tres señoras siguientes: D." Ana Fernández de 
Henestrosa y Gayoso de los Cobos, Duquesa de Medinaceli y de Santis- 
ieban; D.'* Ana de Artazcoz y Labayen, Duquesa de Sotomayor, Marquesa 
de Casa-Irujo, y D."" Brígida Gil Delgado y Olazábal, Condesa de Santa 
Coloma, Marquesa de Gramosa. 

—Ha sido nombrada Dama particular de S. M. la Reina Madre doña 
María Cristina la Srta. Luisa Silva y Fernández de Henestrosa, hija del 
Primer Introductor de Embajadores, Conde de Pie de Concha. 

— Han jurado el cargo de Gentileshombres de Cámara de S. M., con 
ejercicio, los Sres. D. Enrique Orozco y de la Puente, Teniente general del 



(1) Es tal la importancia de este decreto para la legislación nobiliaria, que en el número 
próximo lo publicaremos íntegro, no haciéndolo en éste por estar ya compuesto cuando 
se publicó en la Gaceta. 



237 



Revista de Historia 

Ejército, Subsecretario del Ministerio de la Guerra; y D. José Santiago 
Mendaro y de la Rocha, Marqués de Casa Alendara. 

—También ha jurado el cargo de Mayordomo de S. M., D. Justo San 
Miguel y de la Gándara. 

Orden de María Luisa,— Le ha sido concedida la Banda de Damas 
Nobles de la Orden de la Reina María Luisa á la Sra. D." Emelia Berme- 
jillo y Martínez Negrete, Duquesa de Tovar, Dama de S. M. la Reina. 

Ordenes militares.— Por Real decreto de 29 de Mayo se hace mer- 
ced de hábito de Caballero de la Orden Militar de Montesa á D. José Gó- 
mez de Barreda y Salvador. 

—En la tarde del día 2 del pasado mes tuvo lugar en la iglesia de las 
Comendadoras de Santiago la ceremonia del cruzamiento, como Caballeros 
de esta Orden, de los Sres. D. Joaquín y D. Francisco de Loygorri, Capi- 
tanes de Infantería y Caballería respectivamente, é hijos del Senador vita- 
licio y Vicealmirante de la Armada D. Federico. Fué presidido el Capítulo 
por S. A. el Infante D. Fernando, Comendador Mayor de León; calzaron 
las espuelas á los nuevos Caballeros sus parientes D. Juan Loygorri y 
Falcón y D. Federico García de Loygorri y Queralt y fueron apadrinados 
por su padre. 

Maestranzas. — Han ingresado en la Real Maestranza de Caballería de 
Zaragoza los Sres. D. Manuel de Santiago Concha y Loresecha, primogé- 
nito de los Marqueses de Casa-Madrid, y D. Alvaro y D. Antonio Cruzat 
y González de Estéfani, hijos de la Marquesa viuda de Feria. 

Hijosdalgo de Madrid.— En el palacio del Serenísimo Infante D. Fer- 
nando, y en la tarde del 14 de Mayo, tuvo Junta general el Real Cuerpo 
Colegiado de Caballeros Hijosdalgo de Madrid, para admitir juramento al 
nuevo caballero D. Manuel Gutiérrez Agüera, siéndole impuestos, con el 
ceremonial de los Estatutos, la cruz y venera de la Institución; en la misma 
Junta tomaron posesión de sus cargos de fiscal y diputados los señores 
D. Manuel González-Arnao, D. Juan Manuel de Urquijo, el Conde de Val- 
del- güila y D. Luis Parrella, nombrados por S. M. el Rey, Jefe supremo 
del Cuerpo, por resolución de 24 de Abril último. 

Academias.— En la tarde del 26 de Mayo celebró solemne sesión la 
Real Academia Española para dar posesión de su cargo como académico 
de número al ilustre escritor y catedrático D. Julián Ribera y Tarrago. El 
sabio arabista dedicó su discurso á demostrar que la clave misteriosa que 
explica el mecanismo de las formas poéticas de los varios sistemas líricos 
del mundo civilizado en la Edad Media está en la lírica andaluza á que 
pertenece el Cancionero de Abencuzmán. Le contestó en nombre de la Aca- 
demia el Presidente de la misma, D. Alejandro Pidal y Mon. 

Necrología.— El día 3 del mes pasado falleció uno de los hombres más 
beneméritos que en España se han dedicado á los estudios históricos. El 
Sr. D. Antonio Rodríguez Villa, sabio, modesto y enemigo de exhibiciones 
y reclamos, dedicó sus excepcionales aptitudes á difíciles y múltiples in- 
vestigaciones, descubriendo, ordenando y dando á conocer en forma lím- 
pida y severa multitud de documentos de gran valor; relacionando mate- 

238 



y de Genealogía Española. 

ríales dispersos; aportando de los archivos y bibliotecas extranjeras no 
pocos sillares para la reconstitución de nuestra Historia; trabajando sin 
ruido y con grandísima fe en el telar de nuestra cultura patria. 

Entre sus numerosos libros no es posible dejar de citar con el mayor 
elogio el Ambrosio Spinola, admirable reproducción de la España de 
Felipe III y de Felipe IV; las Cartas de San Martin de Salinas, en que se 
refleja la Corte de Carlos V; la documentada historia Doña Juana la Loca; 
las interesantísimas biografías tituladas Don Pablo Marillo, Don Beltrán 
de la Cueva y multitud de artículos y monografías extensas, como las Me- 
morias para el asalto y saqueo de Roma y otras no menos notables. 

La Real Academia de la Historia ha perdido uno de sus más ilustres 
miembros, y nosotros, que le queríamos por sus amables condiciones de 
corazón y de carácter tanto como le admirábamos, uno de nuestros mejores 
maestros. 

—Durante el pasado mes de Mayo han fallecido: 

En Madrid: D."" Elisa Moreno y Moscoso de Altamira, Condesa viuda 
de Santiago, madre de la actual Condesa del mismo título, Duquesa del 
Infantado; D. Mariano Vergara y Pérez de Aranda, Marqués de Aledo, 
Caballero Gran Cruz de Isabel la Católica, correspondiente de la Real 
Academia de la Historia en la provincia de Murcia; D. Fermín Collado y 
Echagüe, Marqués de la Laguna, Conde de Montalbo, Vizconde de Jarafe, 
Grande de España, Senador del Reino por derecho propio, Maestrante de 
Zaragoza, Grandes Cruces de Carlos III, Mérito Agrícola y de Nuestra 
Señora de la Concepción de Villaviciosa de Portugal, Gentilhombre de 
Cámara de S. M., con ejercicio y servidumbre, y D. Carlos Martel Olivares 
Bernuy, hijo de los Condes de Villaverde la Alta. 

También ha fallecido en esta Corte, á los ventisiete años de edad, el 
día 2 del corriente, D. Carlos Salto y Cortés, Marqués de Huelves, de cuyo 
título estaba en posesión desde el año 1892. Unidos á él por estrechos 
vínculos de cariño y amistad, enviamos á toda su familia el más sincero 
testimonio de nuestro sentido pésame, rogando á Dios por el alma del 
finado. 

En la Habana, D."* María Luisa Portuondo, Marquesa de las Delicias de 
Tempul, hermana del Vicepresidente del Senado D. Bernardo Portuondo. 

En Tarragona, D. Eduardo de Baile y Rubinat, Marqués de Vall- 
gornera. 

En Cartagena, D. Miguel Zapata, Marqués consorte de Villalva de los 
Llanos. 

En Zaragoza, el día 23, D. Ignacio María de Alcibar-Jáuregui y Zavala, 
Maestrante de Zaragoza, padre de D. Joaquín María y de la Condesa viuda 
de Sobradiel y abuelo de los Condes de Orgaz, de Sobradiel, de Gabarda, 
Marqueses de Orovio y señores de Castro, Valenzuela y Zavala. 

Otras noticias.— Nuestro querido colega Rivista Araldica, órgano 
del CoUegio Araldico de Roma, en su número correspondiente al mes de 
Mayo último, dedica un importante párrafo á la aparición del 9.° tomo de 
la Historia Genealógica y Heráldica de la Monarquía española, que con 
éxito cada día creciente está publicando nuestro eximio colaborador y 
maestro D. Francisco F. de Béthencourt. Estamos tan conformes con lo que 
dice, tan identificados nos encontramos en la apreciación de los méritos y 
valía del más insigne de los genealogistas españoles, que, aun ante el temor 
de herir su modestia, no nos resistimos á la tentación de dar á conocer á 

239 



Revista de Historia y de Genealogía Española. 

nuestros lectores la opinión que sobre la obra del Sr. Béthencourt tiene una 
de las revistas nobiliarias más importantes del mundo. 

Dice así la Rivista Araldica: «¡Un nuevo volumen de cerca de 700 pági- 
nas, dedicado, como el anterior, á la gran Casa de Córdova! La obra colo- 
sal del eruditísimo Senador español está verdaderamente adaptada al sujeto, 
porque las grandes familias españolas, no conocidas bastante entre nos- 
otros, pueden colocarse á la par de muchas Casas Soberanas. Don Fran- 
cisco F. de Béthencourt no tiene rival en la historia genealógica española. 
Ha superado á los antiguos, como Salazar y Castro, que era citado como 
el más docto y concienzudo, y no hay quien lo iguale entre los modernos en 
España ni fuera. No hay exageración en nuestro elogio; no hay incienso; no 
hay adulación; es la expresión de un sentimiento que es común, sin excep- 
ciones, á todos los que han podido admirar la obra grandiosa del ilustre 
historiador español, y yo me hago particularmente intérprete de la opinión 
de los colegas del Colegio Heráldico Romano que han tributado un voto de 
aplauso á nuestro queridísimo amigo y eximio colega.» 

C. DE L, 



Nuestro distinguido suscriptor M. I. S. Willems, miembro del Colegio 
Heráldico Romano y de la Sociedad Imperial y Real «Adler», de Viena, ha 
fundado en Bruselas hace algún tiempo un despacho internacional de 
genealogía y heráldica, encargándose de todo género de investigaciones 
genealógicas y nobiliarias. 

Dada la alta competencia de su ilustre director y la seriedad que revis- 
ten todos sus trabajos, le auguramos un brillante éxito. 

Para noticias y referencias, dirigirse Rué Marie-Christine, 104, Laeken- 
Bruselas (Bélgica). 



240 




15 JULIO 191 



E\?l¿Tñ DE Hi¿TORIñ 

V DE GENEñLOQÍñ 

E5PñÑ0Lñ 



Núm. 6. 



IPS SEÑORES DE CERRALBO 

LUEGO MARQUESES DE ESTE TÍTULO. GRANDES DE ESPAÑA 



(continuación) 
IV 

DOÑA LEONOR DE VELASCO, QUINTA MARQUESA DE CERRALBO 

El 29 de Julio de 1680 falleció en Madrid, sin descendencia, el cuarto 
Marqués de Cerralbo, hijo, nieto y bisnieto de los tres precedentes, que 
tanto honraron el título y el apellido Pacheco. Consigna esta fecha el se- 
guro Salazar y Castro en la pág. 557, tomo II de su Historia... de la Casa 
de Lara, añadiendo que su viuda «la Marquesa D.^ Juana, que ya gozaba 
las Encomiendas de su primer marido (el noveno Marqués de Astorga) 
sucedió por gracia del rey y dispensación apostólica en las otras dos que 
el segundo tenía en administración y goza todas quatro>, Pero esto, que 
acaecía en 1697, al imprimirse aquella notable obra, no debía producir 
mucho ó la Marquesa de San Leonardo mostróse poco generosa con su 
cónyuge, si hemos de dar crédito al Marqués de Varinas, el aventurero don 
Gabriel Fernández de Villalobos, que en su Mano de relox que muestra y 
pronostica la ruina de la América, escribió en 1687 lo siguiente: 

«Los virreyes que han venido de las Indias, en medio de traer tan grue- 
sos caudales, que pasan de millones, no han hecho fondo ninguno con este 
caudal y los vemos morir pobres, y aun enterrarlos de limcena, como suce- 
dió al Marqués de Cerralbo, en nuestros tiempos, siendo hijo de virrey ca- 
torce años.» 

241 ,16 



Revista de Historia 



Bien puede ser una exageración lo del entierro de limosna, como lo es 
lo de los catorce años de virrey, pues D, Rodrigo Pacheco, tercer marqués 
de Cerralbo, sólo desempeñó el supremo Gobierno de Nueva España desde 
el 3 de Noviembre de 1624 al 16 de Septiembre de 1635, sucediendo al 
Marqués de Gelves, Conde de Priego, y precediendo al Marqués de Cade- 
reita. (Pág. 29 de los Apéndices al libro de Arrangoiz, México desde 1808 
hasta 1867, tomo I.) 

Heredó la Casa de Cerralbo D."* Leonor de Velasco, prima hermana del 
último poseedor, como nieta del segundo Marqués, el heroico defensor de 
la Coruña, y de su mujer D."* Inés de Toledo y Colonna, hija del célebre 
marino Marqués de Villafranca. Era hermana de D.Juan de Velasco, octavo 
Conde de Siruela, nacido el año de 1608 en Madrid, entre cuyos hijos ilus- 
tres lo cita Álvarez y Baena, que reproduce el elogio de Lope: 

«No pudieras hallar para el intento 
Que del laurel propuesto te desvela 
Apolo, como el Conde de Siruela, 
De más alto valor y entendimiento.» 

Fué Caballero del hábito de Calatrava, Gobernador de Milán por au- 
sencia del Marqués de Leganés, y Embajador en Roma, adonde llegó dos 
horas antes de la clausura del conclave que dio la Tiara al Cardenal Pam- 
phili. Nuncio que había sido en España, y que tomó el nombre de Ino- 
cencio X. 

Hermanos suyos fueron también D. Gaspar, Canónigo de Toledo, y doña 
Ana María, casada el 19 de Marzo de 1654 con D. Bernardino de Velasco, 
primer Conde de Colmenar de Oreja, de cuya unión nació José, que murió 
niño, por lo que sucedió en la Casa de Siruela D.^ Leonor, de quien el in- 
signe Comendador de Zurita dice «era dama de la Reina D." Mariana de 
Austria y murió siéndolo» (1). 

Fueron sus padres el séptimo Conde de Siruela, D. Gabriel de Velasco, 
Mayordomo de la Reina D." Isabel, y D.'' Victoria Pacheco y Colonna, her- 
mana del tercer Marqués de Cerralbo, á quien Bartolomé Leonardo de Ar- 
gensola dedicó dos Epístolas, una en silva y otra^en tercetos. (Págs. 291 
y 313 del tomo II de Poetas líricos de los siglos XVI y XVII de la Biblio- 
teca de Autores Españoles de Rivadeneyra, 42 de la colección.) 



(1) Según el expediente personal de esta dama, que se conserva en el Archivo general 
déla Real Casa y Patrimonio, falleció en Palacio el 20 de Septiembre de 1689, depositán- 
dose su cuerpo en las Carmelitas de Santa Ana. 

242 



y de Genealogía Española . 

En un reciente libro— Car/os // y su Corte— Wama. D. Gabriel Maura á 
esta joven, huérfana de padres desde el 4 de Mayo de 1625, «casquivana. 




D. Rodrigo Pacheco Ossorlo, tercer Marqués de Cerralbo, Virrey 
y Capitán General de México. 



enredadora y chismosa» (tomo I, pág. 291), transcribiendo en nota lo que 
de ella dice el P. Nithard en sus Memorias. Debió ser, como tantas otras, 
víctima de la mal llamada política de Cisneros, ó sea de la censurable cos- 

243 



Revista de Historia 

tumbre de abandonar los grandes señores sus tierras y venir á estable- 
cerse á la Corte «que acorta á los largos de moneda y aun alarga mal 
de su grado á los cortos de ánimo para gastarla», como escribía años antes, 
el 15 de Abril de 1560, Eugenio de Salazar en su famosa Carta al 
M. I. Sr. D. Juan Hurtado de Mendoza, señor de la villa de Fresno de To- 
rote, en que se trata de los Cata-Riberas. (Gallardo, El Criticón, pág. 14 

del núm. 3.°) 

En el Archivo de la Casa de Cerralbo consérvase un impreso de ocho 

folios titulado Cláusulas y Memoria de mandas, legados y declaraciones 
que yo, D." Leonor de Velasco, Condesa de Siruela y Marquesa de Cerralbo 
y dama de la reina nuestra señora, hago para que lo contenido en ella y 
en el testamento cerrado que tengo hecho, en que me remito á esta Me- 
moria, se cumpla y execute después de mi fin y muerte, en el que se lee que 
lega á la Reina Madre el Lignum Crucis que la trajeron de su Capilla de 
Ciudad-Rodrigo, y que no tuvo efecto por tratarse de tan gran reliquia 
vinculada en aquel suntuoso panteón del Cardenal Pacheco, no el del Con- 
cilio de Trento de la Casa de la Puebla de Montalbán, sino el hermano del 
primer Marqués de Cerralbo, de quien queda hecha mención en el Me- 
morial de Pellicer, y merecedor de un libro que hubiese escrito, como él 
sabía hacerlo, mi amigo queridísimo é inolvidable Juan Catalina Gar- 
cía (q. p. g.). 

En otra de las cláusulas manda se pongan 1.000 ducados á renta, cuyos 
réditos, que serán 50 ducados en cada un año, dice, se conviertan en hacer 
tres fiestas anuales y un aniversario por su alma en la Capilla del señor 
Cardenal Pacheco, mi tío, de que soy Patrona, y el aniversario sea en la 
octava de Santa Teresa, y las tres fiestas, con sus sermones, sean el día 
del Arcángel San Rafael (de quien he sido siempre devota, y para quien 
pedí rezo especial á Su Santidad, por medio de la Reina Madre, mi señora). 
Y un día de la octava de Todos Santos á las reliquias que hay en dicha 
Capilla. Y en el día del glorioso San Joseph...» 

La cláusula que más interesa á nuestro propósito es la tercera, en la que 
después de. declarar: «Que en el Mayorazgo y Condado de Siruela... es 
legítimo sucesor é inmediato... el Sr. D. Cristóbal de Velasco, pariente más 
cercano de mi Casa de Velasco», añade: «Y en los demás Mayorazgos de 
Cerralbo y Agoncillo... no sé fixamente quiénes sean los inmediatos suce- 
sores». 

Dejó por heredera universal del residuo de sus bienes á su alma «á ar- 
bitrio de mis testamentarios, y en especial de mis confesores, y de D. Diego 
de Cossío, con quien lo he comunicado...» Era este D. Diego de Cossío y 

244 



y de Genealogía Española. 

Bustamante Abogado y Gobernador del Estado de Cerralbo, como reza la 
portada del curioso libro que dio á la estampa en 1687, con motivo de la 
dedicación de la capilla de Cerralbo, fundada por el Cardenal Pacheco, y 
reedificada por haberla destruido un rayo (1). Dos años después, el 13 de 
Mayo de 1689, firmaba su Memoria testamentaria cuyas son las cláusulas 
transcritas, en Madrid, ante el Escribano real «Lucas Gómez, portero, que 
al presente asiste en este palacio..., y ante quien se otorgó mi testamento 
cerrado. » 

Del mismo año 89 consérvase en el Archivo de Cerralbo una Real pro- 
visión, fecha 14 de Septiembre, sobre el pleito que la Marquesa D.^ Leonor 
y su administrador Cossío seguían con el poseedor de la casa del Águila, 
en Ciudad-Rodrigo, y es la última noticia que de la quinta Marquesa, y 
descendiente directa del primer Marqués, existe entre aquellos bien orde- 
nados papeles. El Mayorazgo, en su calidad de perpetuo y á falta de la des- 
cendencia masculina y femenina de los Pachecos, Marqueses de Cerralbo, 
fué á buscar la de los antiguos señores de aquella villa, representada por el 
Conde de Alba de Yeltes, Vizconde de San Miguel, D. Fernando Nieto de 
Silva y Pacheco Ruiz de Contreras, Caballero de la Orden de Calatrava y 
vecino de la ciudad de Salamanca, el cual con fecha 20 de Octubre de 1688 
confería poder cumplido á D. Alfonso Cavano, vecino de la villa de Madrid, 
para que llegado el caso de que Dios Nuestro Señor haya llevado para sí 
á su señora D." Leonor de Velasco y de la Cueva, su tía «Marquesa y se- 
ñora del Estado de Zerraluo, tomase la posesión real corporal vel cuasi 
del dicho Estado, como inmediato sucesor que era de él». De suerte que de 
la ignorancia, verdadera ó afectada, de la cortesana, veíase libre, por for- 
tuna, el segundo Conde de Alba de Yeltes, primo del piadoso Marqués de, 
Tenebrón, D. Félix (2), y tataranieto de D.^ Inés Pacheco, hija de D. Juan, 
quinto Señor de Cerralbo, y de D."* Catalina Maldonado, mujer de grandí- 
simo mérito, abuelos del primer Marqués D. Rodrigo. 



(1) Epinicio sagrado, certamen olímpico áureo en la dedicación de la insigne capilla 
que á San Andrés, Patrón de su Casa de Cerralbo, erigió el Emmo. D. Francisco Pacheco, 
primer Arzobispo de Burgos, Cardenal de Santa Cruz y virrey de Ñapóles. Dedicado á la 
reina D.=* Mariana de Austria por mano de D.^ Leonor de Velasco, su dama, Condesa de 
Sírvela, Marquesa de Cerralbo, Patrona de dicha capilla. Por Sr. Tomás Dávila, agustino 
del convento de Ciudad-Rodrigo. Dale á la estampa D. Diego Cossío y Bustamante, abo- 
gado y gobernador del Estado de Cerralbo. 1687. En Salamanca, por Lucas Pérez. 256 
hojas en 4.° 

(2) V. Memorias de D. Félix Nieto de Silva, publicadas por la Sociedad de Bibliófilos 
Españoles en 1888. 

245 



Revista de Historia 



LOS NIETO DE SILVA, MARQUESES SEXTO, SÉPTIMO Y OCTAVO DE CERRALBO 

Del matrimonio de D.'' Inés Pacheco (hermana de fray Francisco, con- 
fesor de la Reina CatóHca, y de Juan, que premurió á su padre) con don 
Antonio Nieto de Silva, nació Félix, que tuvo á Antonio, padre de otro 
Félix y de Luis, primer Marqués de Tenebrón y primer Conde de Alba de 
Yeltes, respectivamente. De Luis era hijo el precavido poderdante salman- 
tino, cuyo apoderado sustituyó sus facultades el 7 de Septiembre de 1689, 
año en que murió D.'' Leonor de Velasco, cuarta nieta, ó sea chozna, que 
decimos en Aragón, del Pacheco que la unía con su ignorado sucesor, so- 
brino quinto suyo. Cinco generaciones, en efecto, es preciso ascender ó 
subir para encontrar el tronco común: quinto abuelo de la quinta Mar- 
quesa, sexto abuelo del sexto Marqués. 

Y sirva esto de contestación á los que dicen que los mayorazgos ó los 
títulos no vuelven atrás, no retroceden, y, poco versados en estas cuestio- 
nes, confunden los términos de descendientes y sucesores. Si la vinculación 
ha de ser perpetua, dada la posibilidad de que se extinga la línea descen- 
dente, claro es que han de buscar las otras dos líneas, ascendente y colate- 
ral, unida ésta á la primera por el ascendiente ó tronco común, que bien 
puede ocurrir, como acaeció en la Casa de Cerralbo, que no fuera poseedor 
del título. Esto, que pudo ser discutible cuando se pretendió abolir las lla- 
madas mercedes enriqueñas, no ofrecía género de duda después de las 
Leyes de Toro y del triunfo definitivo del admirable régimen vincular, que 
unía para siempre determinado patrimonio á una familia, á una Casa no 
constituida sólo por los que del fundador vinieran, ó sea por la línea des- 
cendente, sino por las otras dos de colaterales y progenitores. 

El insigne jurisconsulto é historiador Cavanilles transcribe en su magis- 
tral Alegación en Derecho sobre reversión á la Corona del Ducado de 
Medinaceli y pueblos de su jurisdicción (Madrid, 1863, pág. 11) la sentida 
exposición que dirigieron á D. Juan I en las célebres Cortes de Guadalajara 
de 1390 los justamente alarmados por la cláusula 23 del testamento de 
Enrique II, limitando la donación ó el mayorazgo al hijo. «E Señor— decían 
al Monarca— esto es aun mayor agravio, que yo que laceré é trabajé é perdí 
hermanos é parientes é derramé mi sangre en servicio del Rey vuestra 
padre, et él por me facer merced me heredó é dio un donadío, que por 
morir mi fijo primero el otro hermano non le haya nin sus herederos. Ca 
son mis fijos lejítimos é debrían heredar los bienes que yo por mi sangre 

246 



y de Genealog ía Española. 

gané, sirviendo para mí é para ellos; ca yo con todos mis fijos había un 
deudo é los que de ellos descendieren de mí descienden.» Y como donde 
hay la misma razón debe haber la misma disposición, el argumento que 
vale para que sucedan los hermanos, vale para que la herencia se trans- 
mita á los otros transversales, que tienen un deudo con el progenitor 
común, con el fundador de la Casa ó de la familia, que existió antes que el 
título ó el mayorazgo. El primer Marqués de Cerralbo no fué antecesor del 
Conde de Alba de Yeltes, pero ambos eran ramas del tronco común, como 
descendientes de los primeros Señores. 

Fué, pues, con plenísimo derecho, sexto Marqués de Cerralbo, D. Fer- 
nando Nieto de Silva, que casó con una hermana de D. Juan Antonio de 
Guzmán, el Marqués de Almarza, que reedificó la iglesia de San Boal, en 
Salamanca (como dicen los conocidos versos de su portada) (1), y que 
fueron padres del séptimo Marqués, D. José Nieto de Silva, y de la octava 
Marquesa, D."* Isabel, muerta en 1736. 

Durante el marquesado de D. José verificóse un notable juicio de resi- 
dencia en Cerralbo, que se conserva en el Archivo de la Casa. 

Doña Isabel Nieto de Silva, que succedió á su hermano, fallecido sin 
tomar estado, casó con D. Francisco Motezüma Torres, descendiente del 
Emperador de México, y fueron padres de Vicente, de María Manuela y de 
Ana, en cuya descendencia radica hoy el ilustre título, con el apellido de 
Aguilera. • 

VI 

LOS MOTEZUMAS, NOVENO Y DÉCIMO MARQUESES DE CERRALBO 

Mayorazgo regular el de Cerralbo, llamaba á su posesión á las hembras, 
á falta de varones de mejor línea y más próximo grado, por lo que le here- 
daron, ostentando el título unido á él, D.^ Leonor de Velasco y D."" Isabel 
María Nieto de Silva, como dejamos dicho. Por muerte de esta última 
señora, succedió en la Casa su hijo D. Vicente Motezüma Nieto de Silva 
y Guzmán, que fué, por tanto, el noveno Marqués de Cerralbo, Conde de 
Alba de Yeltes. Fué, además, Marqués de Almarza y de Flores-Dávila, 



(1) Piedras que á Dios templo dan— Serán eterno blasón 
Del Marqués de Almarza, don— Juan Antonio de Guzmán. 
Lenguas haciéndose están— Que inmortal le han de aplaudir, 
Pues, devoto, supo unir,— En su ilustre edificar 
Al ánimo de empezar,— La gloria de concluir. 

247 



Revista de Historia 

como heredero de su tío el D. Juan Antonio de Guzmán citado, que en 
12 de Diciembre de 1733 participaba al Rey— según documento que se 
conserva en el bien ordenado Archivo del Ministerio de Gracia y Justicia- 
haber succedido á su sobrino Almarza y Flores-Dávila. Nuevo argumento 
contra los que sostienen la teoría de que los títulos no retroceden, por 
aquello de que linea postergada, linea acabada, que fué opinión, pero 
jamás doctrina, ni menos ley, en Castilla, según la famosa de Partida, cuyo 
espíritu pasó á informar el artículo 60 de la Constitución vigente, y el de 
sus antecesoras, diferente, por no decir opuesto, al de la ley fundamental 
de Felipe V, impropiamente llamada sálica, cuando, según observación del 
sabio catedrático de Derecho D. Guillermo Estrada, es sólo gambeta. La 
ley sálica excluye á las hembras; la gombeta no hace más que posponerlas 
á los agnados, por entender que, creados los vínculos para enaltecer una 
familia, representan más á ésta los varones procedentes de varones, únicos 
cfue conservan el apellido, perpetuándole, dada la costumbre seguida desde 
que se fijaron éstos, atribuyendo más importancia al elemento étnico de la 
generación que al real de la posesión de los bienes ó de la tierra ó del 
vínculo. Cuando no se creía, ni decía, hijo de mal padre el que lleva el 
apellido de la madre, pudieron llamarse aquellos dos hermanos 

Maestres tan prosperados como Reyes. 

Juan Pacheco, el uno, y Pedro Girón, el otro; y Gonzalo Fernández, 
el Gran Capitán, no fué menos honrado que su hermano Alonso de Agui- 
lar; ni Pedro Portocarrero se tuvo por de peor condición que sus hermanos 
Alonso de Cárdenas y Cristóbal Osorio; pero hoy, desaparecidas las exi- 
gencias vinculares de uso de apellido y armas de los fundadores, nadie 
renuncia dignamente al nombre de quien le dio el ser en sociedades cristia- 
nas no dominadas por el hetarismo ni el matriarcado... 

No es lugar este de discutir cuál de los dos sistemas sea el más conve- 
niente, bastando recordar que para toda clase de herencia vinculada ha 
de atenerse á estas cuatro cosas: la línea, el grado, el sexo y la edad; y por 
ese mismo orden: porque, como preceptúa el artículo constitucional men- 
cionado: «La sucesión seguirá el orden regular de primogenitura y repre- 
sentación, siendo preferida siempre la línea anterior á las posteriores; en la 
misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el 
varón á la hembra, y en el mismo sexo, la persona de más edad á la de 
menos.» 

No fué D. Juan Antonio de Guzmán el único tío heredero vincular de su 
sobrino. En la casa de Alba se dio también ese hecho á la muerte del noveno 

248 



y de Genealogía Española. 

Duque. No es lo común y corriente que los padres y tíos sobrevivan á sus 
hijos y sobrinos; pero nada hay en ello de antinatural é ilegal, supuesta la 
perpetuidad del mayorazgo y la ilimitación del parentesco, su legítima con- 
secuencia. No sería perpetuo ese nudo estrechísimo entre la propiedad y 
sus poseedores de la misma sangre, mantenedores de la alcurnia, si se rom- 
piera faltando descendientes del fundador ó del poseedor último. Subsiste 
mientras exista quien pruebe la común ascendencia. 

Los males producidos por la trituración de la propiedad van causando 
sus reactivos efectos, y hoy se leen sin el asombro que hace cincuenta y 
nueve años estas palabras de dos profesores de Derecho, políticos liberales 
ambos: 

«... Es indudable que en esas instituciones que ligan al infinito los bie- 
nes, que prolongan la voluntad del hombre hasta un límite y una época 
inconcebibles, se encuentra algo que repugna á los sentimientos naturales. 
Pero al mismo tiempo es innegable que revelan una vitalidad, una fuerza, 
una independencia de que carecía la degenerada sociedad familiar romana 
de los últimos tiempos. Cada familia constituía un pequeño Estado, que 
tenía sus territorios y vasallos, sus feudatarios, sus franquicias propias, sus 
libertades peculiares, su administración exclusiva, y que ostentaba, por 
tanto, una vida enteramente independiente. El despotismo monárquico se 
estrelló mil veces contra ese espíritu de propia existencia que, no pudiendo 
contrarrestar de frente porque los intereses de la Nobleza resistían sus inva- 
siones, procuró torcer. Haciendo de un noble el jefe de los soldados que el 
Rey pagaba; de un mayorazgo, su correo mayor; de un conde ó un marqués, 
su ayuda de cámara, su caballerizo ó administrador; en una palabra, sacán- 
dolos de sus castillos, de sus tierras y de sus vasallos, de sus tradiciones y 
de su familia, para hacerlos seguir la corte y las intrigas palaciegas, se con- 
siguió apagar la vida propia y aminorar los efectos que en el orden político, 
y contrarios á sus miras, producía la vinculación con el espíritu familiar. La 
prohibición de fundar mayorazgos sin licencia real, la de acumular dos ó 
más cuando excedían de cierta renta, la de no considerar excluidas las 
hembras, á no ser que de un modo claro apareciese en la fundación; y, por 
último, la de no vincular otros bienes que cantidades metálicas, que habían 
de depositarse en las arcas públicas, nos indican los medios que en el orden 
civil se pusieron en juego para conseguir el apetecido resultado» (1). 



(1) La familia foral y la familia castellana. Memoria premiada por la Academia de 
Jurisprudencia, escrita por D. Segismuudo JVloret y Prendergast y D. Luis Süvela.— Ma- 
drid, 1863, pág. 145. 

249 17 



Revista de Historia 

Por tercera vez recayó en hembra el Marquesado de Cerralbo, siendo 
la décima marquesa D.^ Manuela Motezuma, hermana del D. Vicente, de 
quien heredó también los otros títulos de Almarza, Flores-Dávila, Alba de 
Yeltes y Villalobos, con el señorío de Arauzo y otros, de los cuales era 
poseedora en 1770. 

Diez años después, ó sea en 1780, lograba la Grandeza, que disfrutó 
poco tiempo. El 4 de Julio de 1787, su hijo, y de D. Francisco Ventura 
Orense, participaba al Rey haber succedido en la Casa de su madre, que 
sólo poseyó hasta 1789. 

VII 

EL ONCENO MARQUÉS DE CERRALBO, DEL APELLIDO ORENSE 

El 14 de Julio de 1789 expidióse la Real cédula en el Marquesado de 
Cerralbo y títulos que poseyó D.^ María Motezuma á su hijo D. Francisco 
Ventura Orense, conde ya de Villalobos, el cual, muerto sin sucesión 
en 1789, transmitió sus derechos á su primo hermano el Conde de la Oliva 
de Gaytán, nietos ambos de la octava Marquesa de Cerralbo. 

(Se concluirá.) 

El Conde de Doña-Marina. 

Julio de 1912. 



250 



y de Genealogía Española. 



LA HERÁLDICA EN EL ESCORIAL 



(1) 



28 Mayo 1912. 
ExcMO. Sr. D. Francisco F. de Béthencourt: 

Mi distinguido amigo: Con todo detenimiento y con el mayor gusto he 
leído la interesante carta que por mediación de la Revista de Historia y 
DE Genealogía Española se sirve dirigirme, sobre algunos descuidos he- 
ráldicos cometidos en el Panteón de Infantes, y excuso manifestar á usted 
que, considerándole como suprema autoridad en la materia, se atenderán 
sus indicaciones, luego que pase esta época en que tan visitado es El Es- 
corial, brisando el blasón de las tres lises con la roja bordura de su espe- 
cialísimo distintivo, omisión tantas veces repetida y en más de una ocasión 
notada en el Mausoleo de Párvulos. 

No es tan fácil ni tan clara la corrección en lo que afecta á todos los 
demás escudos, no escasos en número, de los Infantes de España, que Lema 
brisó sin duda, bien ateniéndose á usos establecidos, bien á la costumbre, 
tan frecuente en las Casas Reales de España y de Francia, de brisar los 
escudos para establecer diferencias entre las armas del primogénito y las 
correspondientes á los demás hijos, siendo usual que los hijos segundos 
usaran el lambel, los terceros la bordura, los cuartos la orla, etc. 

No es esto discutir con usted; á su opinión me someto, y puesto que 
toda penitencia, por dura que fuere, le resultará corta para castigar el grave 
pecado de haber dejado transcurrir tantos años sin visitar El Escorial, 
quizá se sienta movido (y si yo pudiera imponérselo, como penitencia, se 
lo impondría) á hacer una nueva visita que le permita puntualizar sus 
observaciones en cada caso concreto. 

Entre los escasísimos papeles que Lema dejó, ó al menos que en el estu- 
tudio se encontraron después de su muerte, ninguno hay que permita saber 
el por qué de lo que hizo ni siquiera los textos en que se inspiró. 

Vea usted, pues, lo conveniente de una nueva visita que tan grata sería 
á su siempre afectísimo reconocido amigo, q. 1. b. 1. m., 

El Marqués de Borja. 



(1) Á la amabilidad del Intendente General de Palacio, Excmo. Sr. Marqués de Borja, 
debemos la inserción de esta interesante carta, contestación á la que sobre el mismo 
asunto le dirigió en el número 4 de esta publicación el Sr. F. de Béthencourt. 

251 



Revista de Historia 



tíSm SETILLflKOS DE U mW DE LD IDDEPEPEKGII 



D. Francisco Gámez de Barreda y Aguado. 



Entre los hijos de esta insigne ciudad que supieron dejar muy alto el 
nombre de la Patria durante aquella gloriosa epopeya, figura en lugar dis- 
tinguidísimo el que encabeza estas líneas, que obtuvo gloriosísima muerte 
después de tres años de constante y denodada lucha contra el invasor. La 
circunstancia de haber ocurrido este suceso lejos de Sevilla, hace que no 
sea bien conocido en esta ciudad el bizarro comportamiento de tan preclaro 
hijo de ella, y así se explica que, no obstante honrar su retrato la galería de 
sevillanos ilustres que existe en la Biblioteca Colombina, no haya sonado 
su nombre, cuando el centenario, á pesar de los títulos que ostenta, para 
hacerlo honrosamente, al lado de aquellos otros héroes llamados Daoiz, 
González Cuadrado y Palacios Malaver; por lo que entendiendo yo que es 
un acto de justicia, al par que un motivo de honor y de gloria para Sevilla 
cuanto con él se relaciona, me proponga despertar su recuerdo. 

Nació en el Palacio de las Dueñas, (1), habitado entonces por sus padres, 
siendo bautizado en San Juan de la Palma en 28 de Diciembre de 1777. 
Pertenecía á ilustrísima familia, cuyo apellido llevan hoy, en primer tér- 
mino, sus sobrinas nietas D.^ Dolores, Marquesa de Gómez de Barreda, 
viuda de Maestre, y D.^ Filomena, y en segundo ó posterior, á más de la 
familia Maestre, la de los Marqueses de Villavilviestre, Casa Ramos, Gan- 
dul, Esquibel y Torrenueva, Conde de Montelirio, y las de Manjón y Me- 
dina: ingresando desde muy joven (14 de Agosto de 1794) en la Real Maes- 
tranza de Caballería de esta ciudad, y agregándose apenas estalló la gue- 
rra, como sus demás compañeros de Corporación, á uno de los regimientos 



(1) Residencia Señorial hoy en dia de los Duques de Alba. 

252 



y de Genealogía Es pañola. 

de Voluntarios que en Sevilla y fuera de Sevilla se crearon, (1), llegando á re- 
organizar por sí solo el titulado de Burgos al frente del cual, y con el grado 
de Teniente Coronel, se encontraba, cuando pereció gloriosamente en la 
memorable defensa de Úbeda, ocurrida el día 15 de Mayo de 1811. Habían 




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atacado los enemigos á la ciudad por distintos puntos, logrando concentrar 
el grueso de las fuerzas de la división que la defendía, mandada por el gene- 
ral D. Ambrosio de la Quadra, hacia un extremo de la población, cuando 



(1) De los siete regimientos de voluntarlos que se formaron en Sevilla, cuatro fueron 
mandados por Caballeros Maestrantes de la misma. 

253 



Revista de Historia 

una columna de 400 hombres consiguió penetrar en ella, poniendo en grave 
aprieto y retirada todas las tropas que guarnecían aquellos sitios. Adver- 
tido de esto el Teniente Coronel Gómez de Barreda, acudió presuroso al 
punto de la ciudad del que se habían enseñoreado los enemigos, y ponién- 
dose á la cabeza de sus soldados, muy inferiores en número, cargó sobre 
los franceses con singular denuedo y bizarría, recibiendo en tan heroica 
lucha siete heridas de bala, y ocasionando él solo 20 bajas en las filas con- 
trarias, continuando luchando contra ellas con la voz y con el gesto cuando 
las fuerzas le faltaron, pues caído en tierra y casi exánime siguió arengando 
á sus soldados, señalándoles con la espada al enemigo, y gritándoles: «¡Bur- 
gos! ¡Viva el Rey! ¡Adelante!», causando esto tal efecto entre los leales vo- 
luntarios de Burgos, que, ansiosos de vengar la heroica sangre de su ilustre 
jefe, cayeron sobre los franceses, consiguiendo arrojarlos de la ciudad por 
el mismo portillo por donde penetraron, y persiguiéndolos sin descanso 
hasta dejarlos completamente destrozados (1). 

En el parte oficial de la acción, dice el general Quadra, hablando del 
Teniente Coronel D. Francisco Gómez de Barreda: «Era el primer valiente 
de su batallón, valiente síh orgullo, oficial que, á su bizarría, unía el don de 
mando y el don de organizar. Formó de nuevo su batallón y lo hizo uno de 
los primeros del Ejército; cayó en medio de los enemigos, enseñando y 
marcando á su batallón el camino de la gloria y de la virtud; sus soldados 
pudieron retirarle aun vivo, y murió con la serenidad y fortaleza de un ilus- 
tre varón. Recomiende V. S. la memoria de este esclarecido oficial, quien al 
morir (en el tiempo que no hay ficciones), habiéndole yo ido á ver y oyendo 
que estaba yo allí, alzó sus ojos moribundos para preguntarme si había 
quedado satisfecho del batallón de Burgos. 

La importancia que tuvo la acción de Übeda se desprende con sólo decir 
que, según el parte oficial, tuvieron los franceses 1.000 bajas, entre 
heridos, prisioneros y muertos, siendo las de los españoles 30 muertos y 
70 heridos (2). 

La heroica muerte de Gómez de Barreda fué cantada entonces por los 
poetas de la época. He aquí algunos trozos de una poesía, reimpresa en 



(1) Datos tomados del parte detallado de la acción y de la biografía y relato, impresos 
en aquella época con arreglo á los testimonios de los soldados de su regimiento y de los 
facultativos que le asistieron. (Gacetilla de la Región, pág. 590). 

(2) Se aprehendieron también á los franceses en esta acción 9.000 fanegas de trigo, 
3.000 de cebada y gran número de fusiles y mochilas que abandonaron en la huida (datos 
tomados como los anteriores del parte detallado de la función). 

254 



y de üenealogia Española . 

Cádiz en 1813 en la imprenta de D. Manuel Ximénez en la que se encomia 
como merece su heroísmo. 



Muera triste el tranquilo paisano 
Enfermizo en sus lóbregas salas, 
Que el guerrero entre espadas y balas 
Muere alegre si el triunfo ganó; 
Así piensa quien piensa con honra, 

Y así Gómez Barreda pensaba. 
Así siempre á sus huestes hablaba, 

Y así heroico su vida selló. 
El primero delante de todos 

Penetró por las filas francesas; 

Y siguiendo su paso y proezas, 
Su columna la acción consiguió. 

Del horrendo volcán enemigo 
Entre el fuego fué herido Barreda 
Vacilante su tropa se queda 

Y un segundo no más vaciló. 

El furor, la venganza y despecho 
Se apodera del noble soldado, 

Y dejando á su Jefe vengado 
Plenamente al francés derrotó 

Y Barreda á su Jefe pregunta 
(á balazos el cuerpo deshecho), 
«¿De mis tropas estáis satisfecho?» 
«jSí!, responde; y contento expiró». 



La ciudad de Úbeda quiso honrar su memoria, y á este efecto adoptó el 
acuerdo que resulta del siguiente certificado que obra original en el Archivo 
de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, á quien le fué remitido, por 
tratarse de un distinguidísimo miembro de ella: 

«Don Francisco Antonio Torrente, Abogado de los Tribunales Naciona- 
les y Secretario del M. I. Ayuntamiento Constitucional de esta c¡udad.= 
Certifico que en la sesión celebrada el 14 de Junio de este año hay el acuerdo 
siguiente: «Deseando el Ayuntamiento prestar un nuevo homenaje (1) de 
«consideración ala gloriosa memoria del comandante D. Francisco Gómez 
»de Barreda, herido mortalmente al frente de su batallón de Burgos en la 
• calle que hoy lleva su nombre al desalojar de ella á la bayoneta á las tro- 



(1) Anteriormente había acordado poner su nombre á la calle en que fué herido y una 
lápida en la casa donde falleció. 



255 



Revista de Historia 

>pas francesas que habían penetrado en esta parte de la ciudad el quince 
»de Mayo de mil ochocientos once, debiéndose á su heroico comporta- 
> miento el feliz éxito de la acción de aquel día, si bien con la pérdida lamen- 
»tablede tan bizarro jefe, el cual falleció á las pocas horas de concluirse el 
«combate, acuerda que se inscriba su nombre y apellido en una lápida que 
deberá colocarse en el salón de sesiones de estas Casas Consistoriales». 

»Y para que conste, de orden del Sr. Alcalde, con su visto bueno y 
sellada con el de esta municipalidad, expido el presente en Úbeda á vein- 
tiuno de Julio de mil ochocientos sesenta.=V.*' B.°, Juan M. de Aguilar.=- 
Francisco A. Torrente.» 

Justo sería que algo se hiciese también en Sevilla en memoria de hijo tan 
¡lustre, como justo sería igualmente que se perpetuase (según lo pedido por 
el erudito académico D. Manuel Gómez Imaz), la del insigne Presidente de 
la Junta Suprema, aunque sólo fuese para demostrar que esta M. N. y 
M. L. ciudad no quedó estéril para la Patria, después de producir héroes tan 
gloriosos como Daoiz, Palacios Malaver y González Cuadrado, sino que 
aun supo dar, entre otros muchos, patricios como Saavedra y soldados 
como Barreda. 

El Marqués del Valle de la Reina. 

C. de la Real Academia de la Historia. 
Sevilla, 9 de Mayo de 1912. 



256 



;; de Genealogía Española. 



AUÑONES DE MORÓN 



Auñón es una villa, hoy de la provincia de Guadalajara, partido judicial 
de Sacedón y de alguna importancia, que en lo antiguo perteneció á la 
Orden de Calatrava, cuyos caballeros edificaron en ella la famosa y fuerte 
ermita del Madroñal. 

De esta villa, según probables conjeturas, procedió la familia cuya 
genealogía vamos á dar á conocer y que la vemos establecida en Morón 
de la Frontera desde fines del siglo XV, comprobándose las filiaciones por 
todo género de documentos, testamentos, informaciones genealógicas, eje- 
cutorias de hidalguía, pruebas para cruzamientos en Órdenes militares espa- 
ñolas y de San Juan de Jerusalén, oficios de la Inquisición, Colegios mayo- 
res, etc. Esta familia, de las más ilustres de Andalucía, enlazada con los 
Girones, Ángulos, Ponces de León, Villalones, Osorios, Ayalas, etc., se ha 
distinguido en todo tiempo por sus valiosos servicios á los Reyes y á la 
Nación, continuados en el día por nuestro respetable colaborador el almi- 
rante Marqués de Pilares, á quien dedico este modesto trabajo. 

Las armas que usa la familia Auñón se componen de un escudo gules, 
el castillo de plata donjonado, mazonado de sable y aclarado de azul, 
sobre peñas de su color, y un guerrero armado, fileteado de oro, cogido 
con la mano siniestra á la aldaba de la puerta del castillo y en la derecha la 
espada, según certificación del rey de armas Jerónimo de Villa, expedida 
en Madrid á 2 de Junio de 1633, á petición de D. Pedro Fernández de 
Auñón. 

1. Martín Fernández de Auñón, tronco de esta ilustre familia en Mo- 
rón, cuya descendencia relataremos, fué hijo mayor de Gonzalo Fernández 
de Auñón y de Mari Sánchez, vecinos de Alcaraz (1); vino á Morón desde 



(1) Alonso Hernández de Auñón, hijo segundo de Gonzalo Fernández y de Mari Sán- 
chez, fué casado con María Cano y fué padre de Gabriel de Auñón, natural de Alcaraz, que 
tomó vecindad en la villa de las Peñas de San Pedro, contra cuyo concejo litigó su hidal- 
guía y obtuvo ejecutoria, en la Real Chancilleria de Granada, en 7 de Junio de 1524. 

257 13 



Revista de Historia 

niño con la condesa de Ureña D/ Leonor de la Vega, sirviéndole de paje, 
y después sirvió al Conde, de doncel, formándose en aquella pequeña corte 
un apuesto y bravo militar. Martín el de Morón, como le decían los mozos, 
era el primero en los rebatos y cabalgadas en el campo enemigo, siendo el 
terror de ellos. 

Empezada la reconquista, se halló en las primeras operaciones de gue- 
rra emprendidas por el célebre Marqués de Cádiz, acompañándole en la 
toma de Zahara, siendo uno de los primeros que entraron en la villa esca- 
lando sus muros, acto de valor premiado por el caudillo con un juro per- 
petuo de 3.000 maravedís sobre las rentas de su casa en Arcos. 

Se halló también Martín en las tomas de Ronda y Alhama, saliendo he- 
rido de saeta en una pierna; allí y aquí le cupo en suerte una esclava mo- 
risca, que bautizó con el nombre de María, con la que tuvo amores y des- 
cendencia de ella como diremos. El analista de Morón D. Antonio Bohor- 
ques Villalón le cita con frecuencia en sus escritos y dice fué enterrado en 
la iglesia de Santa María de Morón, en cuya lápida se expresaba fué herido 
en la toma de Ronda (1). También le cita el erudito cronista de Arcos de la 
Frontera Sr. Mancheño, en los Apuntes para una historia de Arcos de la 
Frontera; Asimismo, su bisnieto el Dr. Pedro de Auñón escribió una genea- 
logía de su familia, la que seguimos en este relato hasta donde alcanzan 
sus noticias, con informaciones que hizo declarando en Zahara y Arcos los 
más ancianos, que declararon haber oído á sus padres y otras personas que 
alcanzaron á conocer á Martín, las hazañas de éste y su participación en la 
toma de Zahara, etc., y compulsándose en ellas las partidas de los maravedís 
de juro concedidos por el Marqués de Cádiz á sus bravos auxiliares en 
aquella conquista, que se hallaban en los libros de acostamientos de la Casa 
de Arcos. Martín fué casado con Juana Martín la Maldonada en quien tuvo 
los seis hijos que siguen: 

1 .° Gonzalo de Auñón, presbítero y cura párroco de la ermita de S. Micas de 
Morón. 

2.° Juan de Auñón. 

3.** Pedro de Auñón, que sigue. 

4." Mari Sánchez de Auñón. 

d.'^ Juan López de Auñón. 

6." Luis de Auñón, presbítero que fundó una capellanía, según el testamento 



(1) Esta lápida fué quitada de su sitio el año 1857 al poner pavimento nuevo á la iglesia 
y parece se halla hoy en un lugar de clausura en el convento de monjas de Morón, así 
como lo demás que se quitó de la iglesia. 

258 



y de Genealogía Española. 

otorgado en Morón ante el escribano Pedro Alonso Francés el 21 de Octubre 
de 1553 y codicilo, ante el mismo, el 16 de Abril de 1554. 

Sobre los hijos naturales, he aquí lo que dice el Dr. Auñón en los apuntes 
genealógicos de su familia... «Siendo viva mi bisabuela, tuvo el dicho mi bisabuelo 
Martín Fernández de Auñón dos hijas que murieron muchachas y un hijo llamado 
García, y porque desta incontinencia se quejó mi bisabuela á sus hijos, Gonzalo de 
Auñón, clérigo y cura y á mi abuelo Pedro de Auñón, un día cogieron á la dicha 
morisca y la llevaron á Marchena y la vendieron, sin que él lo supiese hasta que 
estuvo hecho. Después de la muerte de mis bisabuelos, dejaron al dicho García, 
sus hermanos, que se fuese á Marchena, donde se casó con Juana Ximénez, hija de 
Andrés Ximénez, y aunque tuvieron más hijos, al presente son cuatro vivos: Andrés 
de Auñón, María de Auñón, Luis de Auñón y la beata Juana de Auñón. (María y 
Juana de Auñón murieron de la peste el año 1582.) Andrés Auñón se casó en Se- 
villa con Marina de Buendía, y de ella hubo y tiene al presente' diez hijos. María 
de Auñón, que casó con Francisco Martín Márquez, vecino de Gerena, que vino de 
Indias, y desta tiene [García] un nieto llamado Andrés. Segunda hija, Jerónima de 
Auñón. Tercero, el licenciado Francisco de Auñón, jurista y clérigo de menores 
órdenes. Cuarto, el licenciado Martín de Auñón, médico; Lucía de Auñón, Isabel, Pe- 
dro, Andrés, Marina, niños y mozos por casar. María de Auñón, hija del dicho 
García de Auñón, casó con Martín Navarro, soldado que fué en Italia, cuando vino 
de allá, y tiene al presente un hijo llamado Luis de Auñón.» 

n. Pedro de Auñón, hijo tercero de Martín, casó en Arcos con Marina 
Martín la Romera, hija de Martín Romero, llamado Desguijarr a-leones, va- 
liente soldado, distinguido en la toma de Zahara, y natural de Arcos de la 
Frontera, como dice el citado Mancheño en sus Apuntes. De Pedro y Ma- 
rina Martín fueron hijos. 

1.° Antón Romero Auñón, que sigue. 

2." Juana Martín Romero Auñón; casó en Morón con Juan Espinar Valbuena, 
familiar del Santo oficio de la Inquisición del número en Morón, de quien fueron 
hijos: 1.° Santiago de Espinar, asimismo familiar de la Inquisición en Morón, casado 
con D." María Parejo, que fueron padres de Pedro de Auñón Espinar, casado con 
Beatriz de Humanes, que texto en Morón ante Sebastián de Benjumea el año 1590 
(folio 536) con sucesión del apellido Auñón Espinar, y de D.* Juana Parejo de Espi- 
nar, casada en Morón con D. Francisco de Bohorques Villalón, del Santo oficio, 
padres estos últimos del Doctor D. Antonio de Bohorques Villalón, del Santo oficio, 
Corregidor de Osuna, autor de los Anales de Morón, casado con D.^ N. de Villa- 
vicencio, y de D.* Antonia de Bohorques, primera mujer de D. Andrés de Spínola y 
segunda de D. Juan de Torres Gaitán, caballero de la Orden de Calatrava, ambos 
vecinos de Jerez de la Frontera. 2° Pedro de Auñón Espinar. 

III. Antón Romero Auñón, hijo varón de Pedro de Auñón, casó con 
Juana Sánchez de Orellana el año 1539; dice de él su hijo lo que sigue: «Mi 
padre, que sea en gloria, casó con Juana Sánchez de Orellana, siendo mi 
padre de más de cuarenta años, y tuvieron ocho hijos varones, mudó uno 
muchacho, y somos al presente siete, los cuales N. S. guarde y conserve 

259 



Revista de Historia 

en su santa gracia.» Estas bodas las arreglaron los Condes de Ureña: ella 
era hija de Pedro González de Orellana, alcaide del castillo de Olvera, que 
poseía grandes bienes en el término de Morón y de Juana García de Sal- 
daña. 

Otorgó su testamento Antón Romero Auñón ante el escribano Pedro 
Francés el año 1570; y su mujer, ante el mismo escribano, en el de 1583. 

Hijos: 

1.° Pedro de Auñón Romero, que sigue. 

2.° El Doctor D. Pedro González de Auñón y Orellana, del que ya dijimos fué 
autor de una genealogía de su familia, la que original autógrafa conserva su des- 
cendiente el Sr. D. Ignacio de Torres y León, quien nos ha proporcionado los ma- 
teriales para este trabajo. Empieza así el documento: «In nomine Dei. Amén. En 
postrero día del mes de Julio de mil y quinientos y octienta años yo el Doctor Pe- 
dro González de Auñón clérigo presbítero colegial del Colegio de Santa María de 
Jesús, y por otro nombre se dice de Maesse Rodrigo, de la ciudad de Sevilla, 
estando al presente en la villa de Morón comunicando con mis parientes quise 
hacer memoria de todos cuantos parientes tenía dentro del cuarto grado.» Además 
de los titulos que él mismo expresa, fué Comisario del Santo oficio, con título des- 
pachado en Triana el 19 de Diciembre de 1601; Visitador general del Arzobispado 
de Sevilla. Catedrático del Colegio de Maesse Rodrigo y, durante veinte años. 
Administrador del Hospital de la Sangre de dicha ciudad, en el que fué sepultado 
su cuerpo, bajo una losa que tiene el siguiente epitafio: 

(Escudo de armas.)— i4^u/ yace don Pedro de Auñón, Catedrático que fué de 
la Universidad Literaria y Administrador que fué del Hospital durante veinte 
años. 1613. 

Había fundado tres capellanías, espléndidamente dotadas, y el patronato de la 
Capilla Mayor, con enterramiento, que construyó á sus expensas, para el convento 
de Mínimos de la Victoria, en Morón, cuya iglesia se halla hoy convertida en pa- 
rroquia. 

3.^^ Andrés González de Auñón y Orellana, Notario apostólico. 

4.® Licenciado Antonio de Auñón y Orellana; testó ante el Escribano Alvaro 
Fernández, en Morón, año 1602 (folio 301 del registro). 

5.° Luis Auñón y Romero, el cual no casó, pero tuvo una hija natural, D.* Juana 
de Auñón, señora de gran talento y de esclarecidas virtudes; fué muy valida de la 
Reina D.'' Isabel de Borbón, primera mujer del Rey D. Felipe IV, siendo de su Cá- 
mará, y ejercía sobre ella grande influencia. Fallecida la Reina, continuó al servicio 
de D.^ Margarita de Austria, segunda mujer de D. Felipe IV, siendo también su pre- 
dilecta y amiga; de esto se trata en cierto manuscrito anónimo, en que se dice de 
presente como escrito entonces, «j lo es también de la Reina nuestra señora doña 
Margarita de Austria, por su buen talento y mucha virtud.» Testó Luis de Auñón 
ante el Escribano de Morón, Luis Madrid, año 1581 (folio 422). 

6.° Martín de Auñón; fué familiar del Santo Oficio del número en Morón, según 
título fecha en Triana el 25 de Agosto de 1580; estaba ya casado con D,^ Catalina 
Mateos, hija de Pedro Mateos y de María Jiménez Parejo. Testó Martín en Morón 
ante el escribano Luis de Madrid el año 1599 (folio 754 del registro), y su mujer, 
ya viuda el año 1609, ante Bartolomé de Castro, escribano de Morón (folio 536), 

260 



y de Genealogía Española. 



dejaron por hijos: 1.°, D. Francisco de Auñón, que testó ante dicho Bartolomé de 
Castro en 1609 (folio 301); 2.*', D,"" María de Auñón, mujer de su primo D. Antonio 
Fernández de Auñón, como se verá en 
su lugar, la que testó ante Luis de Ma- 
drid el año 1600 (folio 845); 3 °, D.' Ana 
de Auñón, mujer de Pedro Díaz Gue- 
rrera, la que otorgó su codicilo ante el 
escribano Miguel de Chaves, el año 1604 
(folio 412); y 4.*', D.^ Luisa de Auñón, 
casada con el Licenciado D, Juan de Vi- 
Ualta y Ojeda el 17 de Octubre de 1602, 
hijo de Asensio Díaz Gutiérrez y de 
María Corvera Villalta (1), nieto de 
Francisco Gómez ó Jiménez de Ojeda 
y de Catalina Bonilla Gutiérrez, de quie- 
nes fueron hijos: D, Martín Ojeda Villal- 
ta, casado con su prima D.*^ María de 
Auñón, y D."* Juana de Villalta, casada 
con su primo D, Pedro Fernández de 
Auñón, como se verá en sus lugares 
respectivos. 

IV. Pedro Auñón Romero, hijo 
primogénito, íué familiar del Santo 
Oficio de la Inquisición de Sevilla 
y del número en Morón (2); casó en 
Morón el 30 de Agosto de 1570 con 
D." Inés Gutiérrez de Bonilla, hija de 
Francisco Gómez ó Jiménez de Ojeda, oriundo de la Rioja, natural de Mo- 




El venerable P, Fray Bernardino 

de Corbera (3). 



(1) Hijo de éstos fué también el V. Martín de Villalta Corvera, pariente de los Auñón 
por su abuela D.^ Inés Gutiérrez Bonilla, mujer de Pedro Auñón, ya dichos, hermana del 
padre de éste. Nacido en Morón el 15 de Junio de 1581, tomó el hábito de San Francisco 
en el convento de Écija, á los quince años de edad; profesó un año después, el 6 de Julio 
de 1595, siendo á la sazón Guardián Fr. Mateo de Ángulo, en cuyo acto trocó su nombre 
por el de Bernardino de Corvera. Murió en Sevilla en olor de santidad el sábado 16 de 
Noviembre de 1652, en el Patio de Banderas del Alcázar de dicha ciudad, en la casa que 
allí habitaba su grande amigo el caballero genovés Nicolás de Prato. Era tan estimado por 
todas las clases sociales de Sevilla, que mientras estuvo el cadáver de cuerpo presente 
tuvieron que amortajarlo tres veces, á causa de que todos querían llevarse algún pequeño 
trozo de sus ropas para conservarlo como preciosa reliquia, llegando á tal extremo el afán 
por ellas, que las autoridades, velando por el orden, tuvieron que poner guardia de solda- 
dos en la puerta de la casa mortuoria para impedir la entrada del público. 

(2) El título de familiar, su fecha en Triana el 1.° de Marzo de 1632. 

(3) El retrato del venerable Fray Bernardino de Corbera está tomado del libro de su 
vida que escribió el P. Fray Pedro de Valbuena, definidor y predicador de la orden de 
San Francisco; dedicada al Duque de Arcos é impresa en Sevilla por Juan de Osuna, en 
el año 1687. 

261 



Revista de Historia 

ron, y de D."* Catalina Gutiérrez Bonilla, cuya dote recibió ante Alonso 
Aguilar, escribano, el 18 de Septiembre de 1563. Por su testamento, otor- 
gado en Morón el 6 de Julio de 1600 ante Luis de Madrid, escribano pú- 
blico, fundó un grueso mayorazgo, dotándolo con muchas fincas, una de 
ellas la famosa dehesa del Hornillo, que tenía 999 aranzadas plantadas de 
Olivar, toda cercada, con molino de tres vigas, y de 200 fanegas de tierra 
en el pago del Puntal de la Sierra; todas estas y otras fincas en el término 
de Morón. La casa principal de este mayorazgo es la que se encuentra hoy 
marcada con el núm. 3 en la calle Corredera, hoy de Castelar. Su mujer 
otorgó su testamento ante el mismo escribano y falleció antes que el 
marido. 

De esta unión fueron hijos: 

Don Antonio Fernández de Auñón, que sigue. 

Don Pedro Fernández de Auñón, cuya línea se tratará luego. 

Don Francisco Fernández de Auñón, que se verá después. 

V. Don Antonio Fernández de Auñón, Familiar del Santo Oficio de la 
Inquisición, nació en Morón y bautizósele el 11 de Junio de 1574, y casó allí 
el 27 de Febrero de 1600 con su prima hermana D."" María de Auñón, hija 
de Martín Fernández de Auñón y de D.^ Catalina Mateos. Además de Fami- 
liar, cuyo título se le despachó el 24 de Septiembre de 1605, fué Alcalde 
ordinario por el estado de hijosdalgo de Morón los años 1615 y 1619. Dis- 
frutó el vínculo mayorazgo que fundó su padre, y fué patrono, en unión de 
sus dos hermanos, de la capilla mayor del convento de la Victoria, de Mo- 
rón. Otorgó su testamento en Morón, ante el escribano Juan López Crespo, 
el 1.° de Agosto de 1619, mandando se le enterrara con hábito de San Fran- 
cisco en la capilla que en la parroquia de San Miguel, de Morón, construyó 
D.^ Juana Parejo, dedicada á la Circuncisión del Señor, y luego á Nuestra 
Señora de los Dolores; funda un vínculo de 5.000 ducados, con agregación 
al que fundó su padre, y nombra por sus albaceas al licenciado Pedro Gon- 
zález de Orellana, cura párroco de San Miguel, y á su hermano D. Fran- 
cisco. 

Fueron hijos de los anteriores: 

l.'' Don Pedro Fernández de Auñón, que continúa. 

2 ** Don Antonio Fernández de Auñón, clérigo subdiácono que otorgó su testa- 
mento en Morón ante Antonio de Pedroso Villamar el año 1636 (fol. 839). 

3° Don Martín Fernández de Auñón, que se verá luego. 

4 ** Doña Clara Fernández de Auñón, bautizada en Morón el 3 de Abril de 1603, 
para quien su padre fundó vínculo mayorazgo al casar con D. Francisco Ponce de 

262 



y de Gen ealogía Española. 

León, caballero de Calatrava de la ilustre Casa de su apellido, cuyos descendieutes 
llevan hoy el Marquesado de Casinas. 

5.° Doña María de Auñón, monja en el Monasterio de Santa María de la Asun- 
ción, de Morón. 

6.** Doña Jerónima de Auñón, y 

7.° Doña Juana de Auñón. 

VI. Don Pedro Fernández de Auñón, hijo primogénito heredero de los 
vínculo y patronato; nacido en Morón, fué bautizado el 8 de Febrero 
de 1601; casó allí con su prima hermana, D.'' Juana de Corvera y Villalta, 
hija de D. Juan de Villalta y Corvera y D." Luisa Fernández de Auñón. Don 
Pedro fué Alguacil mayor del Santo Oficio en Morón, con título fecha 1.** de 
Marzo de 1632, Regidor los años 1621 y 1627 y Alcalde en 1631. Casó 
segunda vez con D."" María Lasso de la Vega, hija de D. Juan y de doña 
Francisca la Milla, naturales y de ilustrísimas familias de Carmona; falleció 
esta señora sin sucesión, dejando por herederos, según el testamento otor- 
gado en Morón ante Sebastián de Castro, escribano público, á sus herma- 
nos D. Martín Lasso de la Vega y D.^ Juana Lasso de la Vega, casada con 
D. Antonio Fernández de Auñón. Además de los hijos legítimos que pro- 
creó D. Pedro en su primer matrimonio, tuvo siendo soltero, en mujeres 
también solteras, según declara en su testamento, otorgado en Morón ante 
Sebastián de Castro, el 19 de Julio de 1674, á D. Martín, D. Juan, D. Pedro, 
D. Jerónimo y D."* Clara Fernández de Auñón, dejando á cada uno legados, 
y en la misma disposición hizo agregación al mayorazgo de su padre de 
fincas por valor de 10.000 ducados, y con facultad Real cerró y acotó la 
dehesa del Hornillo, que tenía 1.400 fanegas de tierra y le agregó 200; fundó 
además dos capellanías, dotándolas espléndidamente, cuyo patronato con- 
serva el Sr. D. Ignacio de Torres y León, verdadero autor de estas noticias. 

Hijos del matrimonio de D. Pedro y D.'' Juana de Villalta: 

1.° Don Francisco Antonio de Auñón, que sigue. 

2 ° Doña Luisa, y 

3.** Doña Manuela de Auñón, casada con D. Francisco Ponce de León. 

Vil. Don Francisco Antonio de Auñón, sucesor en los vínculos de sus 
padres y señorío del Hornillo, bautizado en Morón el 2 de Noviembre 
de 1633, y casó en Carmona con D.'* Juana Lasso de la Vega y la Milla, her- 
mana de su madrastra; no tuvo sucesión en ella. Habiéndole hecho el Rey 
merced de hábito en la Orden de Santiago, con cédula de dispensa para 
que, en vez de profesar en el convento de Uclés, pudiera hacerlo en la Vic- 
toria, de Morón, fecha el 4 de Abril de 1651, se hizo la ceremonia de cruza- 

263 



Revista de Historia 



miento en la capilla mayor de dicha iglesia, de la que era patrono, ante el 
P. Fray Francisco Castellanos, lector jubilado y Corrector del convento, y 
testimonio de Juan de Espinar Veurón, escribano público de Morón, hallán- 
dose presentes los Sres. D. Diego Ruiz de Valdivia y Arroyo, D. Pedro 
Jorge Morejón Auñón, D. Pedro Melgarejo Catalán y Auñón, D. Martín de 
Villalta y Ojeda, D. Martín Fernández de Auñón, el licenciado D. Pedro 
Morillo y Orellana y otros caballeros principales de Morón. 

Encontrándose enfermo, dio poder para testar á su padre, Corregidor 
entonces de Morón, ante Sebastián de Castro, el 31 de Mayo de 1668, y 
falleció el I.** de Julio del mismo año. Doña Juana María le sobrevivió, aun- 
que, como dejamos dicho, no tuvo sucesión, pasando sus vínculos y mayo- 
razgos, por muerte de su padre, á otra línea. 

Juan Moreno de Guerra. 
(Continuará.) 



264 



y de Genealogía Española. 



Un retrato del Príncipe de Viana 




Juzgo interesante dar á co- 
nocer á nuestros lectores, aun 
con todas las imperfecciones 
naturales en una fotografía de 
un cuadro difícil de reproducir, 
esta soberbia tabla que, pro- 
cedente de la casa de los Mar- 
queses de Montesa, se encuen- 
tra actualmente en la que sus 
parientes, los señores de Es- 
cudero, poseen en la ciudad de 
Corella. 

Se trata de una magnífica 
tabla de 2,10 metros de longi- 
tud por 1,10 de anchura, sin- 
gularmente decorativa, y que 
ofrece de manera marcadísima 
la factura y especiales carac- 
teres de la pintura aragonesa 
ó catalana del siglo XV. Pre- 
fiero que sea la pluma elegan- 
tísima de D. Pedro de Ma- 
drazo, quien haga su descrip- 
ción. 

«El personaje — dice el señor 
Madrazo en su conocida obra 
Navarra y Lo^rono— llevaba 
el traje de esa misma época 
(siglo XV), de terciopelo y 
pieles, caperuza y calzas en- 
carnadas, zapato con gruesa 
suela de madera, un collar, aca- 
so de una Orden de Caballería 
y un precioso cinturón de bolas 
de oro de muchos relieves, del 

cual pendía una espada. Su 'fisonomía era dulce, llevaba barba y melena 
roja, un nimbo de oro contornaba su cabeza; tenía una flecha en la mano 

265 



El Príncipe de yiana. 



Revista de Historia 

derecha y en la izquierda un arco, y dos ángeles sostenían el cortinaje que 
le servía de fondo.» 

Tres versiones dieron al Sr. Madrazo acerca del personaje represen- 
tado. Dijéronle unos que era el primer Marqués de Montesa, absurdo dis- 
late, toda vez que fué éste un caballero del siglo XVIII. Suponían otros que 
fuese el Príncipe de Viana, y añadieron algunos que el guerrero de la cara 
mística y nimbado de santidad no era otro que el propio mártir San 
Sebastián. 

De haber acudido el cuadro á Museos ó Exposiciones, probablemente 
hubiérase aclarado ya esta duda y aun quizás hubiera podido rastrearse el 
nombre del autor; pero recluido en vetusta casa de aquella ciudad navarra, 
ha permanecido hasta ahora desconocido por los inteligentes é inapre- 
ciado por todos. Las fotografías recientemente obtenidas de la tabla han 
hecho, sin embargo, que algunos eruditos aventuren la hipótesis de que la 
figura retratada corresponde á la de San Sebastián; y es esta consideración 
la que me mueve á significar en estas líneas las razones en virtud de las cua- 
les creo mucho más verosímil la opinión de que el retrato es representa- 
tivo del malogrado é interesante príncipe D. Carlos de Viana. 

Existe en pro de esta suposición una antigua tradición de familia que 
como tal viene considerándolo; tradición á la que presta verosimilitud y 
fuerza el cargo de confianza que cerca de aquel histórico personaje des- 
empeñara, entre otros de su familia, el famoso caballero D. Fernando 
de Oloriz, ascendiente ilustre de los Marqueses de Montesa, por las 
líneas de Gorraiz y Beaumont. Curiosos é inéditos manuscritos que he 
tenido ocasión de examinar, muestran la intimidad del Príncipe con don 
Fernando de Oloriz, alcaide de los castillos de Tafalla, Trinchant de don 
Carlos de Viana, y en todos los momentos de su accidentada y triste exis- 
tencia, su leal servidor y atinado consejero. No sería, pues, de extrañar que 
este mismo caballero, ó algún próximo descendiente suyo, adquiriese la 
tabla de que nos ocupamos, que por la mencionada circunstancia repre- 
sentaría para él un valor de afección muy estimable. 

Nada dice en contra de este supuesto el nimbo de santidad que circunda 
la tabla, habida cuenta de que poco después de su muerte se dio culto en 
algunos altares de Cataluña á D. Carlos de Navarra, á quien por las vehe- 
mentes sospechas de envenenamiento con que se adornó su temprana 
muerte, se consideró como víctima de las revueltas pasiones, y cuyo 
recuerdo, idolatrado hasta el fanatismo por los catalanes, se envolvió en 
aureola de martirio y santidad. 

Pero se da en la tabla una circunstancia que para todos ha pasado 
inadvertida y que, á mi juicio, abona más que ninguna otra la opinión de 
que el personaje retratado es D. Carlos de Aragón y de Evreux. Me refiero 
al collar de oro y plata, del cual pende una especie de jarra con florones 
de azucenas que rodea el cuello de la figura; atributos que sólo pueden 
corresponder á la divisa é insignia de la antiquísima Orden de Caballería de 
La Terraza. 

266 



y de Genealogía Española. 

Los anales de Navarra guardan memoria de la creación de esta Orden, 
la más antigua de cuantas se descubren en España, instituida por D. Gar- 
cía VI en 1045, al tiempo de comenzar la edificación de Santa María de 
Nájera, é impuesta con las insignias mencionadas á los Infantes sus hijos 
y á los grandes y señores más principales de su reino. Consagróse esta 
Orden á la Bienaventurada Virgen María, con la advocación de su Anun- 
ciación, y se dedicó á su celebridad el día 25 de Marzo. 

Esta Orden de Caballería, no habiendo arraigado bastante por la muerte 
del rey D. García, cayó completamente en desuso después del no largo y 
accidentado reinado de su hijo D. Sancho de Peñalén. Pero consta de 
manera evidente que, cuatro siglos más tarde, el infante D. Fernando de 
Castilla, exaltado después al trono de Aragón por la sentencia de Caspe, 
renovó la insigne Orden de La Terraza añadiéndole un grifo, del cual pen- 
día la jarra de los lirios. La solemne ceremonia de imponerse los collares 
de esta Orden se celebró con gran pompa en 1403, en la iglesia de Santa 
María, llamada de la Antigua, de Medina del Campo; y después de habér- 
selos impuesto D. Fernando, echó los mismos atributos sobre los cuellos 
de sus hijos los infantes D. Alonso, luego Rey de Aragón y de Ñapóles; 
D. Juan, que por su casamiento con D."* Blanca de Evreux reinó en Nava- 
rra; D. Enrique, Maestre de Santiago; D. Sancho, Maestre de Calatrava, y 
D. Pedro, que murió en la guerra de Ñapóles. Y consta igualmente que 
cuando ya reinando D. Fernando en Aragón, tuvo que sofocar las rebeldías 
del turbulento Conde de Urgel, concedió con gran solemnidad las insignias 
de esta Caballería á 80 caballeros que habían tomado brillante y valerosa 
participación en el asalto de Balaguer. 

Después de esto se pierden las memorias referentes á la Orden de La 
Terraza; pero puesto que D. Juan II la lució, es muy verosímil la impusiese 
á su hijo el Príncipe de Viana, y que las insignias que rodean el cuello de 
la figura de este retrato, que en la fotografía no pueden apreciarse tan clara- 
mente como en el original, no sean otras que el collar de oro y plata con 
la jarra floreada de lirios y azucenas de la insigne institución de don 
García VI. 

Con lo que el cuadro en cuestión uniría á su belleza y á su evidente 
valor artístico, el muy preciado de ser el único retrato auténtico que se con- 
servase de aquel desgraciado Príncipe, víctima de tanta intriga y de tan 
encontradas pasiones; figura interesantísima que emerge triste y pálida del 
rudo fondo medioeval. 

Tomás Domínguez Arévalo. 



267 



Revista de Historia 



LEGISLACIÓN NOBILIARIA 



REAL DECRETO SOBRE CREACIÓN, SUCESIÓN Y REHABILITACIÓN DE GRANDEZAS 

Y TÍTULOS (1) 

MINISTERIO DE GRACIA Y JUSTICIA 
EXPOSICIÓN 

SEÑOR: El natural deseo de que las mercedes regias por medio de las cuales 
se ha constituido á través de los siglos la nobleza española que tan eminentes ser- 
vicios ha prestado siempre á la Nación y al Trono, se otorguen sólo como premio 
á esos mismos servicios ó como enaltecimiento de cualidades eminentes que sobre- 
salen del nivel común en los distintos ramos del saber y de la actividad humana, 
y la necesidad, por otra parte, de acomodar las concesiones de esta naturaleza á 
las exigencias fiscales desde que en 1845 se varió totalmente el régimen tributa- 
rio, han hecho que se dicten en diversas épocas varias y aun contradictorias dis- 
posiciones para regular esta interesante materia; pero habiéndose producido en su 
aplicación dificultades y dudas, entiende el Ministro que suscribe que es llegado 
el momento de recopilar y concordar la legislación presente y de establecer reglas 
que contribuyan no sólo á la mayor claridad y fijeza de los preceptos legales, sino 
también, y muy principalmente, á que las distinciones que se concedan recaigan 
siempre en personas dignas de ellas, lo cual si interesa mucho á las mismas clases 
nobiliarias, á las que por eso se atribuye una intervención más constante en estos 
asuntos que la que anteriormente les estaba reconocida, no interesa menos al 
Estado desde el momento en que los Títulos y Grandezas facilitan, con arreglo á 
nuestra Constitución, á los que los poseen el acceso á representaciones políticas, 
mediante las cuales intervienen en la gestión de los asuntos públicos. 

Por virtud de estas consideraciones, el Ministro que suscribe, de acuerdo con 
el Consejo de Ministros, tiene el honor de proponer á la aprobación de V. M., el 
siguienie Keal decreto. 

Madrid, 27 de Mayo de 1912.— SEÑOR: A L. R. P. de V. M., Diego Arias de 
Miranda. • 

real decreto 

Á propuesta del Ministro de Gracia y Justicia, de acuerdo con el Consejo de 
Ministros, 

Vengo en decretar lo siguiente: 

Artículo 1.° Corresponde al Rey, según el articulo 24 de la Constitución, con- 
ceder Grandezas de España y Títulos del Reino, así como cualesquiera otros hono- 
res ó distinciones. 

Art. 2.** Cuando para premiar servicios extraordinarios hechos á la Nación ó á 
la Monarquía se trate de conceder una Grandeza de España ó un Título de Casti- 
lla, bastará el acuerdo del Consejo de Ministros. 

Fuera de este caso no se otorgará concesión alguna de esta clase, sino en vir- 
tud de expediente en que se acredite la existencia de méritos ó servicios del agra- 



(1) Gaceta de Madrid de 29 de Mayo. 

268 



y de Genealogía Española. 

ciado no premiados anteriormente, oyéndose el informe de la Diputación perma- 
nente de la Grandeza española, y consultando á la comisión permanente del Con- 
sejo de Estado. 

En uno y otro caso, el Real decreto que recaiga se publicará en la Gaceta de 
Madrid, insertándose á continuación del mismo una relación sucinta de los méritos 
ó servicios que se hayan tenido en cuenta para otorgar la merced. 

Art. 3.° De toda concesión nobiliaria se dará conocimiento á la Diputación per- 
manente de la Granpeza española, según se viene practicando en virtud de lo dis- 
puesto en la Real orden de 9 de Diciembre de 1884. 

Art. 4.° El orden de suceder en estas Dignidades se acomodará estrictamente á 
lo dispuesto en la Real concesión, y, en su defecto, á lo establecido para la suce- 
sión de la Corona. 

Art, 5." Los encargados del Registro Civil darán cuenta al Ministerio de Gra- 
cia y Justicia, en el término de diez días, del fallecimiento de cuantas personas 
ostentasen Dignidades nobiliarias, ocurrido en el término de su jurisdicción. 

Art. 6.° Ocurrida la vacante de una de estas Mercedes, el que se considere 
como inmediato sucesor podrá solicitarla del Ministerio de Gracia y Justicia, en el 
término de un año: si nadie lo hiciese en tal concepto, se concede otro plazo, tam- 
bién de un año, para que lo verifique el que le siga en orden de preferencia, y si 
tampoco en ese tiempo hubiera ninguna solicitud, se abrirá un nuevo término de 
otro año, durante el cual pueda reclamar cualquiera que se considere con derecho 
á la sucesión. 

Todas las solicitudes se anunciarán en la Gaceta de Madrid y en los Boletines 
Oficiales de las provincias en que hubiere ocurrido el fallecimiento del último 
poseedor y en que resida el solicitante. 

Si dentro de cualquiera de los plazos se presentase más de un aspirante, se 
pondrá de manifiesto el expediente á cada uno de ellos por término de quince días, 
para que aleguen lo que estimen conveniente á su derecho ó desistan de él, y el 
Ministro, previa consulta á la Diputación permanente de la Grandeza y á la Comi- 
sión del Consejo de Estado, resolverá adjudicando la vacante al que á su juicio 
ostente mejor derecho, sin perjuicio de lo que los Tribunales de Justicia pudieran 
decidir, si se somete á ellos el asunto por cualquiera de las partes interesadas. 

Pasado el último plazo sin qre se hubiera presentado ninguna petición, se 
declarará caducada la concesión. 

Art. 7.° Acordada la caducidad de una merced nobiliaria se comunicará al 
Ministerio de Hacienda, á los efectos fiscales. 

Art. 8." La caducidad podrá alzarse á petición de parte legítima que solicite la 
rehabilitación de la merced en su favor y siempre que acredite: 

1,° La anterior existencia y la supresión de la misma; 

2.° Que el solicitante se encuentra dentro de los llamamientos á la sucesión, 
según el orden establecido, y es pariente consanguíneo del primero y del último 
poseedor; 

3.° Que el peticionario reúne méritos bastantes y rentas suficientes para osten- 
tar decorosamente la dignidad que pretende rehabilitar. 

Art. 9.° Las rehabilitaciones se concederán con sujeción á los mismos trámites 
que las primeras concesiones, cumpliéndose las formalidades señaladas en los 
párrafos segundo y tercero del artículo 2.°, publicándose la solicitud en la Gaceta 
de Madrid y fijándose un plazo para que los que se crean con mejor derecho pue- 
dan hacerlo valer ante el Ministi rio de Gracia y Justicia. 

Art. 10. Tanto las concesiones como las rehabilitaciones se harán siempre sin 
perjuicio de tercero de meior derecho, el cual habrá de ejercitarse en juicio ordi- 
nario, haciéndose en su caso por el Tribunal competente la declaración de prefe- 
rencia que proceda. 

Si previos los trámites establecidos en este Decreto no se decidiese haber lugar á 
la concesión ó rehabilitación solicitada, se declarará así en el expediente, que será 
archivado, no dándose recurso alguno contra esta resolución, que habrá de ser 
adoptada en Consejo de Ministros. 

Art. 1 1 . Los interesados que solicitaren la sucesión ó rehabilitación de una dig- 

269 



Revista de Historia 

nidad nobiliaria habrán de completar la justificación de su derecho en el plazo 
máximo de un año, y obtener el correspondiente Real despacho una vez mandado 
expedir en el de seis meses, dejándose sin efecto la concesión ó rehabilitación si 
así no sucediese. 

Una vez hecha por el Ministerio de Gracia y Justicia esta declaración se proce- 
derá en la forma establecida en el artículo 6.° 

Art. 12. La cesión del derecho á una ó varias dignidades nobiliarias no podrá 
perjudicar en el suyo á los demás llamados á suceder con preferencia al cesiona- 
rio, á no ser que hubiesen prestado á dicho acto su aprobación expresa, que habrá 
de consignarse en acta notarial. 

Art. 13. El poseedor de dos ó más Grandezas de España ó Títulos del Reino, 
podrá distribuirlos entre sus hijos ó descendientes directos con la aprobación 
de S. M., reservando el principal para el inmediato sucesor. Esta facultad quedará 
subordinada á las limitaciones y reglas establecidas expresamente en las concesio- 
nes respecto al orden de suceder. 

Art. 14. Los que ostentaren dignidades nobiliarias y los parientes llamados á 
suceder en ellas necesitan Real licencia para contraer matrimonio y para aquellos 
actos civiles que puedan reflejarse en la sucesión de que se trate. En el expediente 
que al efecto se instruya ó en que se solicite la Real dispensa por no haber cum- 
plido aquel requisito, habrá de ser oída la Diputación permanente de la Gran- 
deza. 

Art. 15. No se otorgarán distinciones nobiliarias nuevas con denominación 
igual á otras caducadas ó existentes y caso de que algunas de las que en la actua- 
lidad están en uso pu ieran prestarse á confusiones podrán modificarse en aquellos 
en que así sucediere á instancia de cualquiera de los poseedores, pero limitándose 
la variación al que formule la solicitud en tal sentido. 

Art. 16. Desde la publicación de este Decreto no se autorizará la conversión 
del Título de Señor en otra dignidad nobiliaria ni se concederán nuevos Títulos 
de esa clase, subsistiendo los actuales con el carácter que hoy tienen sujetos á 
iguales preceptos que las restantes distinciones. 

Art. 17. Los ciudadanos españoles que obtuvieren una merced nobiliaria de la 
Santa Sede ó de un Gobierno extranjero, deberán solitar para su uso en España la 
autorización necesaria, acompañando el documento original en que conste la con- 
cesión, legalizando en forma la traducción hecha por la interpretación de lenguas 
del Ministerio de Estado, y la certificación de la inscripción en el Registro Civil 
del nacimiento del interesado. Esta autorización será solicitada del Ministerio de 
Gracia y Justicia, estará sujeta álos mismos derechos fiscales que los Títulos simi- 
lares españoles, y es indispensable siempre que por cualquier concepto varíe el 
poseedor del Título de que se trate, debiendo oírse en todo caso, antes de otor- 
garla, á la Diputación permanente de la Grandeza y á la Comisión permanente del 
Consejo de Estado. 

Art. 18. La posesión continuada y no interrumpida durante quince años de cual- 
quier distinción nobiliaria la consolida los que las disfruten, pudiendo completar el 
tiempo los actuales poseedores, sumando al suyo el de sus causantes. Esta pres- 
cripción no podrá perjudicar á los que estuvieren sujetos á tutela, siempre que 
ejerciten su derecho en los cuatro años siguientes á su emancipación, ni á aquellos 
que tuvieran pendiente contienda judicial respecto á las mismas dignidades. 

Art. 19. El plazo señalado para la caducidad de las mercedes nobiliarias que no 
hubiesen sido caducadas expresamente y los fijados para completar la justificación 
de las solicitudes presentadas para obtener la Real Carta que corresponda, comen- 
zarán á contarse desde la fecha de la publicación de este decreto. En los expedien- 
tes en tramitación que ya estén informados por la Comisión permanente del Con- 
sejo de Estado, se dictará la resolución que proceda en el término de un año á 
contar desde la misma fecha. Aquellos otros en que aún no se hubiese cumplido 
este requisito se tramitarán por el procedimiento establecido en el presente 
Decreto. 

Art. 20. Las Autoridades de todos los órdenes cuidarán muy especialmente de 
que tenga debido cumplimiento lo preceptuado en los artículos 345 y 348 del 

270 



y de Genealogia Española. 

Código Penal y 30 de la Instrucción de 5 de Diciembre de 1899, que definen y cas- 
tigan como delito el uso indebido de títulos nobiliarios. 

Art. 21. Quedan derogadas todas aquellas disposiciones que se opongan á lo 
establecido en este Real decreto. 

Dado en Palacio á veintisiete de Mayo de mil novecientos doce.— ALFONSO, 
El Ministro de Gracia y Justicia, Diego Arias de Miranda. 



Como han visto los lectores en la exposición de motivos que precede á 
este decreto, el objeto que persigue es recopilar y recordar la legislación 
vigente en materia nobiliaria, y establecer reglas que contribuyan no sólo á 
la mayor claridad y fijeza de los preceptos legales, sino también á que las 
distinciones que se concedan en adelante recaigan siempre en personas 
dignas de ellas. 

Laudable es el espíritu que ha movido al Sr. Arias de Miranda para 
proponer al Rey la firma de este decreto; pero no hemos de ocultar que, á 
nuestro juicio no son justas, algunas de las novedades que establece, así 
como creemos contribuirán ciertos de sus artículos á enmarañar más y más 
la complicada y contradictoria legislación nobiliaria. 

Pluma más versada que la nuestra en tales materias espero que comen- 
tará en estas mismas páginas los 21 artículos de que consta la nueva dis- 
posición oficial; pero hoy al publicarlas no podemos menos de llamar la 
atención ligeramente sobre algunos puntos culminantes de notoria impor- 
tancia, y cuando menos de discutible oportunidad. 

Dice el artículo segundo: 

«Cuando para premiar servicios extraordinarios hechos á la Nación ó á 
la Monarquía se trate de conceder una Grandeza de España ó un Título de 
Castilla, bastará el Consejo de Ministros. 

> Fuera de este caso no se otorgará concesión alguna de esta clase sino 
en virtud de expediente en que se acredite la existencia de méritos ó servi- 
cios del agraciado, no premiados anteriormente, oyéndose el informe de la 
Diputación permanente de la Grandeza española, y consultando á la comi- 
sión permanente del Consejo de Estado.» 

Difícil nos parece que ha de ser la aplicación en justicia del calificativo 
de extraordinarios á los servicios que se intenten premiar, si según sean 
tales ó no se ha de seguir uno de los dos procedimientos que en los párra- 
fos anteriores se indican para su premio. 

Aparte de que las mercedes nobiliarias deben siempre recompensar ser- 
vicios extraordinarios, pues no tendría en otro caso razón de ser la exalta- 
ción social que suponen, no será exagerada suspicacia el temer que, al in- 

271 



Revista de Histo ria 

troducir por este artículo la novedad del informe de la Diputación Perma- 
nente de la Grandeza de España, se quiera dejar libre de este trámite así 
como del informe del Consejo de Estado, aquellas concesiones en que el 
favor político sea más extraordinario y evidente que los servicios á la Na- 
ción y á la Monarquía. ¿Á qué, si no, esa distinción de fundamento tan poco 
sólido? ¿Es que la Grandeza de España y el Consejo de Estado podrían 
dudar de la conveniencia de premiar extraordinarios servicios? 

Partidarios somos de limitar lo más posible el número de este género de 
mercedes, de cuya pródiga distribución sólo males se derivan para la Noble- 
za y el Estado. Cuanto tienda, pues, á este fin merece nuestro aplauso; pero 
la intervención de la Diputación de la Grandeza en la concesión de Títulos 
y, sobre todo, en la sucesión de los mismos en el caso de que se presenten 
varios aspirantes, intervención que el Real decreto le confiere en el artícu- 
lo 6.°, nos parecería más puesta en razón si, juntamente con la Grandeza, 
tuviese intervención en el asunto una representación de la Nobleza ti- 
tulada. 

Entre las condiciones que establece el artículo 8.° para obtener la reha- 
bilitación de los Títulos, se exige que el solicitante acredite ser pariente 
consanguíneo del primero y del último poseedor. Si con ello se ha querido 
impedir la rehabilitación de mercedes que fueron ya objeto en tiempos pa- 
sados de rehabilitación indebida por no ser los que las obtuvieron parien- 
tes consanguíneos de los primeros agraciados, nos parece bien la medida; 
en otro caso y habida cuenta del orden de suceder siempre observado y que 
en el Real decreto se consigna de nuevo, la tal disposición es una redun- 
dancia que puede prestarse á abusos de interpretación. 

Por el artículo 13 se autoriza al poseedor de dos ó más Grandezas ó 
Títulos para que los distribuya entre sus descendientes, con la aprobación 
de S. M., reservando el principal para el inmediato sucesor. 

Ahora bien; ¿qué criterio va á seguirse para la designación de esta 
Grandeza ó Título principal? ¿El de que venga por línea masculina? ¿El 
más antiguo? ¿El que sea, por ejemplo, de Marqués y los otros de Conde? 
Basta formular estas preguntas para comprender lo impracticable de la re- 
gla en muchísimos casos. Como que sería necesario para su ejecución que 
se fundara oficialmente una grotesca y caprichosa escala de valores nobi- 
liarios. 

El artículo 16 tiene verdadera importancia. Por él queda prohibida toda 
concesión del título de Señor en otra dignidad nobiliaria, echándose abajo 
de este modo el que se puedan perpetuar dignamente costosos é importan- 
tes Señoríos que en Castilla, Galicia y Navarra no deben ser de peor condi- 

272 



y de Genealogía Española. 

ción que los Señoríos valencianos y catalanes, en estas regiones llamados 
generalmente Baronías, y muchos de los cuales, á fuerza de anteriores dis- 
posiciones, figuran en la Gula Oficial. Esto aparte de que en las leyes des- 
vinculadoras se ofreció á los Señores de lugares y villas compensarles de 
algún modo los derechos que se les quitaban, y ninguna compensación más 
racional y fácil, tratándose de señoríos históricos, solares muchos de ellos 
de antiquísimas Casas, que esta de dar á los actuales poseedores territo- 
riales que han conservado cuidadosamente los bienes y Casas en que sus 
antepasados nacieron y ejercieron jurisdicción, la posibilidad de figurar 
entre la Nobleza titulada, contribuyendo así á despertar el amor á la tierra, 
que es la mejor manera de mantener el espíritu nobiliario. A nadie escan- 
dalizaría que fueran harto frecuentes las concesiones de los títulos de 
Barón, por ejemplo, á la modesta pero rancia y limpia Nobleza que con- 
serva sus torres, pazos y casas de armería y la propiedad de aldeas en las 
montañas cántabras, galaicas y navarras. 

Si nosotros tuviéramos la autoridad de que carecemos, nos dirigiríamos 
respetuosamente al Rey pidiéndole la desaparición de ese artículo 16 del 
Real decreto que comentamos, pues, á nuestro juicio, indica una tendencia 
en absoluto opuesta á la que debe seguirse en España en estas materias, 
conservando á la Nobleza territorial, nervio de la Patria y firme apoyo de la 
Monarquía, un derecho que debiera alentarse y reglamentarse sabiamente. 

En el artículo 18 cométese, á nuestro parecer, un verdadero atropello al 
orden jurídico estableciéndose la prescripción de quince años para que se 
consolide en los poseedores de Títulos y Grandezas el derecho á ellos, aun 
en contra de los que en los Tribunales puedan probar su precedencia. Cree- 
mos firmemente que por un Real decreto no pueden derogarse las leyes por 
que se han regido siempre las sucesiones nobiliarias, que son, á falta de las 
consignadas en la fundación, las que regían los Mayorazgos, y que, por lo 
tanto, el ministro Sr. Arias de Miranda se ha excedido en sus atribuciones 
al proponer al Rey la firma de este decreto en que tales modificaciones se 
introducen. 

No terminaremos estas ligerísimas observaciones que nos sugiere la lec- 
tura de la disposición citada, sin dirigirnos á nuestro buen amigo y maes- 
tro D. Francisco Fernández de Béthencourt, que tantas veces se ha lamen- 
tado de la babel legislativa en materia de Títulos y Grandezas, invitándole 
á que en bien de la Nobleza española y con su gran autoridad nos dé su 
parecer sobre las novedades que introduce el Real decreto á que nos veni- 
mos refiriendo. 

Joaquín Argamasilla de la Cerda. 

273 



Revista de Historia 



Meirias le los sefiores Coifles de Lerín. 



(CONTI NU ACIÓN) 



«Carlos por la gracia de Dios Rey de Navarra Duque de Nemoux á todos los 
presentes, et advenientes, que las presentes letras, verán, et oyran, salut como el 
humanal linage sea inducido naturalmente á que los hombres deban desear, et pen- 
sar en exaltamiento, et aumentamiento del Estado, et honor de los fixos descendien- 
tes de ellos, et poner, et exaltar aquellos en acrescentamiento, et supereminencia de 
Dignidat, et honra et sea assi, que por mandado et consentimiento nuestro ha seido 
tractado, et firmado matrimonio entre Doña Juana de Navarra nuestra flxa natural 
de una parte, et Luys de Bíaumont Alférez de nuestro Regno de la otra et por con- 
templación de dicho matrimonio, et facer honor á los dichos Doña Juana, et Luis 
avemos erigido, instytuido, et creado á la dicha Dona Juana por Contesa, et le 
avemos dado titulo, et nombre de Contesa como adelante se fara mención, fazemos 
saber, que nos por el natural amor, que avemos á nuestra dicha flxa, queriéndola 
poner en honor, et Dignidat, movido por las causas, et razones sobredichas, et otras, 
que sean luengas á exponer, et declarar de nuestra cierta ciencia, movimiento pro- 
prio, general, especial, et auctoridat Real á la dicha Doña Juana avemos dado, et 
damos por las presentes en don á perpetuo para ella, et para sus herederos, et des- 
cendientes de ella en legitimo matrimonio en la mexor, et mas segura forma, et 
manera, que á utilidat, seguridat, et provecho de la dicha Doña Juana se pueda 
decir et interpretar, las Villas, fortalezas, y Lugares aqui de iusso nombrados, et 
declarados con todas las pechas, censos, tributos et deberes, et otros cualesquiera 
derechos á nos pertenecientes en aquellas en qualquiera manera, et por cualquier 
Titulo, causa, et razón, et con los homicidios, medios homicidios Xixantenas, y otras 
calonias qualesquier, et con la jurisdicción baxa, et mediana, et con el poder suffi- 
ciente de poner, et disponer, fazer et desfazer, Alcaldes, Bayles, et otros qualesquier 
Officiales, que nos podríamos poner antes de esta present donación, et con todas, et 
qualesquier otras rentas, et derechos, á nos pertenecientes, et pertenecer de Mentes 
en cualquiera manera en los dichos sus Lugares, et sus términos, et en cada uno de 
ellos, los cuales Lugares son lo que se siguen: primo nuestra Villa de Lerin, et nues- 
tro Lugar de Sesma, et el Lugar de Zirauqui, et el Lugar de Estaba, et el Lugar de 
Sada, et avemos erigido, instituido, et creado, et por las presentes erigimos, et crea- 
mos, et instituimos nombre et titulo de Condado sobre los dichos Lugares, et á la 
dicha Doña Juana, avemos dado, et damos por las presentes titulo de Contesa, et 
queremos, et ordenamos, que de aqui adelant eilla se intitule, et nombre de Contesa 

274 



y de Genealogía Espa ñola. 

de Lerin, et todos los dichos Lugares ayan á ser, et sean del dicho Contado, et de 
su pertenencia. Toda vez los dichos Lugares, derechos, et rentas sobredichas no 
podran ser heredados, sino por la dicha Doña Juana, et los descendientes de eilla 
en legitimo matrimonio, et ira el dicho herencio de aquellos, et del dicho Contado á 
perpetuo de mayor en mayor perflriendo los machos á las fembras, puesto que fue- 
ren los machos de menor edat, que las fembras, et mandamos á nuestros amados, 
et fieles Thesorero, Procuradores, Patrimonial, et Fiscal, et Recibidores, et á cada 
uno de cilios, que á present son, et á perpetuo serán, et á qualesqu er otros nuestros 
officiales, et subditos, á qui pertenezca, que á la dicha Doña Juana pongan, et fagan 
poner en posession, et tenencia pacifica de los dichos Lugares de Lerin, Sesma, 
Zirauqui, Estaba, et Sada con todas sus pechas, rentas, deberes, derechos, et perte- 
necencias sobredichas, homicidios, medios homicidios, Xixantenas, baxa, et mediana 
Jurisdicción, et de qualesquier otros derechos, et rentas sobredichas á nos pertene- 
cientes en los dichos Lugares, et sus términos, salvo la Alta Justicia, et la saber a- 
nidal, et el resort, que reservamos á nos, et imjungimos, requrimos, et mandamos á 
los Reyes herederos nuestros, que empues nos serán de nuestro dicho Reyno de 
Navarra: Que á la dicha Doña Juana, et á sus dichos herederos descendientes de 
eilla, como dicho es, dexen, sufran, et consientan gozar, et aprovecharse de esta 
nuestra presente donación, et de todo lo contenido en eilla franca, et libre á perpe- 
tuo, como de heredaf, et cosas proprias suyas, sin le fazer, ni consentir por fecho 
estorvo, ni empachamiento alguno en continuo en tiempo alguno, en alguna manera: 
et á nuestros amados, et fieles las gentes Oy dores de nuestros Comptos mandamos 
que las ligneas facientes mención de los dichos Lugares de Lerin, Sesma, Zirauqui, 
Eslava, et Sada de sus rentas, et otros derechos sobredichos, que nos avemos, et 
aver debemos en aqueillos, borren, et cancellen de los libros de nuestra Cambra de 
Comptos, et espensa, et Procurator, Patrimonial, et una vez para siempre tengan 
por quitos, et descargados de aqueillos para siempre á nuestros dichos Thesorero, 
et Procurador, Patrimonial, presentes, et venideros por testimonio de las presentes 
vidimus ó copia de cillas reportadas en nuestra Ihesoreria una vez tan solamente 
sin dificultad ni contradicción alguna en alguna manera: no obstante qualesquier 
fueros, privilegios, ordenanzas, estatutos, ó defensas por nos, ó por nuestros prede- 
cessores, ó successores fechas, ó f acederas, et qualesquier impugnaciones , que 
podran ser fechas contra lo contenido en las presentes, ó nada de aqueillas, las 
quales de nuestra cierta ciencia, poderlo, et authoridad Real en cuanto podran 
derogar á lo contenido en las presentes nos por tenor de aquellas revocamos, 
casamos et anulamos. En testimonio de esto nos avemos fecho seyllar las presentes 
en pendient en lazo de seda, et cera berde de nuestro grant seyllo de Chancilleria 
data en nuestra Villa de Olite á 25 dias del mes de Agosto, año del Nacimiento 
de Nuestro Señor mil quatrocientos y veynte y quatro. Por el Rey presentes el 
Obispo de Pamplona Mossen Pierres de Peralta, et otros muchos. Py.s de Falces.* 
»En virtud de esta merced el Tutor de la niña, y Condesa Doña Juana tomo pos- 
session de la Villa de Lerin en 5 de Mayo de 1426; y en el mismo dia 25 de Agosto 
de 1424, en que se hizo la merced referida del Condado, se le hizo otra á dicho 
D. Luys de Beaumont para el, y su hijo mayor del officio de Alférez de Navarra, 
para después de los dias y vida de su Padre Don Carlos, y dize el privilegio la 
haze según estaba capitulado para el casamiento de los dichos D, Luys, y Doña 
Juana, con la advertencia de que el officio de Alférez venia á ser lo mismo, que el 
de Condestable, como lo expressa otro privilegio de los Reyes D. Juan de Labrit, y 
Doña Cathalina dado en el Castillo de Lorda á 28 de Febrero de 1492, que es con- 

275 



Revista de Historia 

firmacion de este del Rey Don Carlos el Tercero, y olvidado el Titulo de Alférez 
con la muerte de Don Carlos Padre de Don Luys, prevaleció el de Condestable, que 
se ha hecho como hereditario de los Señores Condes de Lerin con mercedes con- 
tinuadas de dos en dos vidas por los Reyes Successores. 

»Luego que murió el Rey D. Carlos el 111, que fué á 8 de Septiembre de 1425, y 
heredó la Corona su hixa la Reyna Doña Blanca casada con el Infante D. Juan de 
Aragón, confirmó este la merced de la Condestablia á dicho D. Luis por privilegio 
dado en Tafalla á 19 de Noviembre de mil quatrocientos, y veynte, y cinco; y tam- 
bién la confirmaron la Princesa Doña Leonor, como Lugar Teniente de su Padre el 
dicho D. Juan en Tafalla á 2 de Henero de 1466, los Reyes D. Juan, y Doña Catha- 
lina en el año ya referido Don Fernando el Catholico (conquistada ya Navarra) en 
Valladolid á 12 de Agosto de 1513, y Phelipe II, en 14 de Henero de 1565, á favor 
de Don Diego de Toledo, quando casó con Doña Brianda de Beaumont, y entroncó 
esta Casa de Lerin en la guerrera, y gloriosa Casa de los Toledos. 

»E1 Principe Don Carlos como Lugar Teniente General de dicho Rey Don Juan 
confirmo la erección del Condado de Lerin hecha por su abuelo, concediendo de 
nuevo á D. Luys de Beaumont su charo, y bien amado tio (assi lo dize) la Jurisdic- 
ción Criminal en los Lugares del dicho Condado, y en los de Mendavia, Alio, Di- 
castillo, y Arroniz, con que exerciesse en todos ellos la Jurisdicción Cibil, y Crimi- 
nal, baxa, y mediana, mero, inmixto imperio con el derecho de conocer de las pri- 
meras appelaciones, y la data del privilegio es en Olite á 18 de Marzo de 1448, cuya 
merced se confirmó después por el Emperador Carlos Quinto en la Coruña á 10 de 
Mayo de 1520 y el mismo Emperador expidió otro privilegio en 9 de Diciembre 
de 1525 en Toledo á favor del Tercero Conde de Lerin especial de la Jurisdicción 
Cibil y Criminal con el derecho de las primeras appelaciones en las Villas de Arro- 
niz, y Dicastillo, y repitió la confirmación de dicho privilegio, sin embargo de la 
opposicion grande, que hizieron dichas Villas, su fecha en Zaragoza á 12 de Abril 
de 1529. 

» Estos son los Títulos con que se fundó el Condado de Lerin, y Condestablia 
del Reyno de Navarra en caveza de Don Luys de Beaumont, segundo de este nom- 
bre y primero Conde de Lerin, y Condestable, que derivó á sus successores una 
grandeza tan de primera clase, y elevada estimación, que entre todos los Grandes 
Castellanos la distinguen los Reyes en el tratamiento, llamándoles en sus cartas: 
Ilustre Primo, quando á los demás solamente Primo, como lo refiere Don Alonso 
Carrillo (1). Conservanse en el Archivo de Lerin varias cartas con este titulado, y 
en especial una del Emperador Carlos Quinto de 9 de Agosto de 1522 bien próxima 
á quando comenzó la distinción de la Grandeza en Castilla. 

»E1 Principe D. Carlos amó mucho al dicho Don Luys, su tio, y le hizo varias 
mercedes. En 19 de Octubre de 1443 le donó un Palacio grande, que tenia en la 
Villa de Puente la Reyna, y en primero de Septiembre de 1446 mandó pagarle diez 
mil Florines de oro, que dize se le debian de la dote de Doña Juana su tia, pero no 
hay que extrañar se manifestasse tan fino; pues fué el Condestable D. Luys el que 
empeñó á que el mismo Principe ocupasse el solio, que le pertenecía por muerte 
de la Reyna Doña Blanca su Madre, sobre que se originaron los bandos sangrien- 
tos de Beaumonteses, y Agramonteses, siendo D. Luys la primera Caveza, que 
mantuvo con tesón constante la razón del Principe, y le acompañó en todos sus 



(1) Don Alonso Carrillo en el Tratado Origen de la Grandeza, fols. 39 y 49. 

276 



;; de Genealogía Española. 

travaxos, haziendole singularissimos servicios, y aviendo sido presso el Principe en 
la batalla, que se dio junto á la Villa de Aybar en el mes de Octubre de 1451; para 
facilitar su libertad se puso en prission por rehenes el Condestable con sus dos 
hijos D. Luys y D. Carlos en 22 de Junio de 1453, y estuvo en la prission siete años 
con grandes peligros de ser muerto, por no satisfacer el Principe á la voluntad del 
Rey D. Juan su Padre: y porque este assumpto es digno de mayor reflexión se hará 
en el capítulo siguiente. 

CAP. 5 

DE LOS BANDOS DE BEAUMONTESES, Y MOTIVOS DE ELLOS 

»No es el animo hazer relación individual de estos sangrientos bandos, que 
aviendo comenzado en Navarra á fines del año mil quatrocientos, y cinquenta con- 
tinuaron por mas de setenta años con estrago total de los pueblos, y ruyna del 
Reyno de Navarra, ni tampoco justificar en todo las operaciones de la parcialidad; 
porque donde ay esta nunca dexa de bestirse con el zelo publico el interés particu- 
lar; y causaron tan graves daños estos bandos, que mexor se pueden disculpar, que 
alabar: pero aviendo sido el Condestable, y su hermano el Gran Prior, y Chanciller 
D. Juan de Beaumont los que mas fomentaron la justicia del Principe D. Carlos, 
parece inexcusable demostrar las razones solidas, en que se fundaba, y desvanecer 
el concepto contrario, que ha prevalecido mucho. 

» Consiste pues en que, aviendo muerto la Reyna Doña Blanca muger del Infante 
D. Juan de Aragón y propietaria del Reyno de Navarra, toco la pr priedad, y 
govierno de la Corona al Principe D. Carlos su hixo primogénito, según derecho 
divino, y humano, y lo que se avia capitulado, quando casó la misma Doña Blanca 
en 5 de Noviembre de 1419. 

»Esto es, que hijo Mayor heredasse aquel Reyno, y el Ducado deNemoux, y 
que muerto el Rey D. Carlos el 111, no fuessen tenidos los Navarros de recibir por 
Señor, ni obedecer sino á la Reyna Doña Blanca, y al Infante D. Juan, durando 
aquel matrimonio, y después á sus descendientes, Qomo lo confiessa con ingenuidad 
el grande Historiador de Aragón Gerónimo Zurita, y lo advirtió Arnaldo Oihenar- 
to (1) extrañando mucho, que Garabay dixesse lo contrario, queriendo mas com- 
placer á un error vulgar, que declarar la verdad patente en los mismos Capítulos 
matrimoniales, que no se duda vio: y en ellos (que he leydo todos) se ve otra 
clausula de que si muriesse sin succession la Reyna, desampararía realmente, y de 
facto el dicho Reyno el Infante D.Juan á favor de quien el Rey D. Carlos dispu- 
siesse. Juraron esta Capitulación, el Rey D. Carlos, y los tres Estados juntos en 
Cortes Generales en dicha Villa de Olite. 

>Aviendo nacido de este matrimonio el Príncipe D. Carlos en 28 de Mayo 
de 1421 fue jurado de orden de su Abuelo por los tres Estados del Reyno en Olite 
á 11 de Junio de 1422 con esta formula: 

^Juramos á Vos dicho nuestro Señor el Infante D. Carlos, et á vos sobredichos 
tutores en persona, et en vez, et nombre de el sobre esta Cruz, et los Santos 
Evangelios por nos manualmente tocados , que nos á vos dicho nuestro Señor 



(1) Zurita, pág. 4, lib. 15, cap. 15, y lib. 12, cap. 72. Oyhenartus, cap. 15. 

277 



Revista de Historia 

Infant desde agora para entonces, et empues los dias del muy alto muy excellent 
Principe, nuestro muy reduptable Señor, el Rey D, Carlos vuestro abuelo, á qui 
Dios mantenga, et de la dicha Señora Vuestra Madre, recibimos, et tomamos, reci- 
biremos, et tomaremos cada que avenga de vuestro abuelo, et de la dicha Señora 
Reyna por nuestro Rey, et Señor natural, et heredero de Navarra, et de vos obe- 
decer, et servir, et guardar vuestra persona, honor, y estado, segunt que buenos et 
fieles subditos, et naturales son, et deben ser tenidos de obedescer, servir, et 
guardar la persona, honor, et Estado de su Rey, et natural Señor. 

»Este mismo juramento se ratificó por los mismos tres Estados juntos en Cor- 
tes Generales en Pamplona á 9 de Agosto de 1427, y concurrió en el D. Luys de 
Beaumont, y después en 15 de Mayo de 1429 se coronaron solemnemente en la 
Cathedral de Pamplona los Reyes D. Juan, y Doña Blanca, y los juraron por sus 
Reyes los mismos tres Estados; y entre ellos D. Luys de Beaumont con la circuns- 
tancia expresa de que juraban á D. Juan: por el derecho que á vos pertenece por 
causa de la Reyna Doña Blanca vuestra muger, nuestra Señora propietaria del 
dicho Reyno de Navarra, et á vos la dicha Doña Blanca nuestra Rey, et Señora 
natural. Estas son las formales palabras del juramento. 

»En el testamento, que hizo la Reyna Doña Blanca en Pamplona á 17 de Febrero 
de 1439, con assistencia del dicho D. Juan de Beaumont, aprobando su capitulación 
matrimonial declaró por su successor en la Corona, y heredero universal á su hijo 
el Principe D. Carlos, y advirtió, que aunque se podia titular, luego que ella mu- 
riesse. Rey de Navarra; empero por guardar la honor del dicho Rey su Padre le 
rogaba charamente, que quissiesse tomar esse titulo con la benevolencia, y bendi- 
ción de su Padre: (asi también lo advierte Zurita) (1) y añade el testamento, que 
el dicho D. Juan su Padre le sea tutor al Principe hasta la edad de veynte años. 

»Murió la Reyna Doña Blanca en Santa Maria de Nieva en Castilla á 1 de Abril 
de 1442: y aunque el Principe quedó en la edad de veynte y un años con singulares 
prendas de Sabiduría y valor, que le hazian digno de mayores imperios, y tenia 
derecho tan claro á tomar luego possession del Reyno. Con singular moderación 
se abtuvo por complacer á su Padre, y le hizo especiales servicios en la guerra, 
que causó á los Reynos de Castilla con daño bien considerable del de Navarra, y 
corrió en esta buena inteligencia hasta que aviendo casado el Rey D. Juan en 
segundo matrimonio con Doña Juana Henrriquez, hija del Almirante de Castilla, 
comenzaron los rezelos, y desconfianzas, á que ayudó con notable política el infeliz 
Condestable de Castilla Don Albaro de Luna persuadiendo al Principe á que se 
confederasse con el Rey de Castilla, para asegurar la succesion de la Corona, y 
como el Rey D. Juan reconoció estos tratos, persiguió notablemente á su hijo, y 
en los diez años, que sobrevivió el Principe desde el de 1451 en que se explicaron 
las desazones hasta 23 de Septiembre de 1461 en que murió (no sin sospecha de 
veneno). Todas las operaciones del Padre fueron de odio mortal contra su hijo, 
sin que repetidas representaciones del Reyno de Aragón, Principado de Cataluña, 
y el mismo Rey de Aragón D. Alonso el Magnánimo bastassen á templarlo. Tubolo 
dos veces presso por instigación de su Madrastra, nególe la administración, y 
govierno de su propio patrimonio, y Principado de Viana, que le dexo su abuelo, 
nególe el titulo de Lugar Theniente General del Reyno que le pertenecía como 
primogénito según costumbre de Aragón, ni permitió que las Corles le jurassen 

(1) Zurita, pág. 4, 11b. 17, cap. 2. 

278 



;; de Genealogía Española. 

como á primogénito según la costumbre de Aragón por su successor (1) y es lo 
bueno que esta declaración de Successor, que negó á su hijo en edad de quarenta 
años, la solicitó intespetivo dentro de dos meses, que murió el Principe para el otro 
hijo, que huvo de la segunda imuger, que fué al Rey D. Fernando el Catholico, á 
quien, como dixo discreto un Historiador Aragonés (2) amó siempre tanto, quanto 
aborreció el primero, anticipando en el la jura, que tanto retrasó en el otro. 

»Esta narración puntual, y verdadera de las causas, que promovieron al bando 
Beaumontes, puede justificar los empeños del Condestable D. Luys de Beaumont, 
á quien la fatalidad del Principe tocó muy de lleno, padeciendo Cárceles, destierros, 
y privación de sus lugares haziendas, y Officios, que sufrió con singular constancia. 

(Se continuará.) 

Por la copia, 

Mariano Arigita. 



(1) Cap. 2, lib. 17, pág. 4, Zurita. 

(2) Abarca, t. 2 en el Rey D. Juan, cap. 4, núm. 1, fol. 256. 

279 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará cuenta de todos los libros españoles y extranje- 
ros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres á 
las que son objeto de nuestra publicación. 

Anuario de la Nobleza (1911 y 1912), por D. Francisco F. de Béthen- 
court, de la Real Academia de la Historia. Madrid, 1912. Imprenta de 
Jaime Ratés. Un tomo en 8.° de 594 páginas. 

La magna y colosal obra del Sr. Béthencourt, Historia Genealógica y Heráldica 
de la Monarquía Española, Casa Real y Grandes de España, tiene un digno y úti- 
lísimo complemento con estos Anuarios, en los que el erudito académico compen- 
dia sucinta, pero acabadamente, los más principales datos de las familias que com- 
ponen la antigua y moderna nobleza española, dividida en tres secciones: Casas 
de Grandes, creados con posterioridad á Carlos V; Casas tituladas, y Casas repre- 
sentantes de la Nobleza no titulada, simplemente ejecutoriada por los Reyes. 

En este, correspondiente á los años 1911 y 1912 y avalorado con varios primo- 
rosos retratos de algunos de los representantes de las familias historiadas, trata el 
Sr. Béthencourt en la primera parte, dedicada á los Grandes, de las Casas de 
Abrantes, Alcaudete, Alcubierre, Comares, Duero, Miraflores, Superunda, Torres 
Cabrera, Torres de La Presa y Vía Manuel. En la segunda, reseña las de Balzola, 
Canales de Las Chozas, Casa Saltillo, Dou, Encomienda, Mérito, Montemuzo, 
Torrenueva, Valle, Vega Grande de Guadalupe, Vilana y Villaverde la Alta, Y en 
la tercera hace referencia histórica de los Bayonas de Navarra, de los Coello de 
Portugal en Jaén, de los Fernández de Córdoba en Utiel y Valencia, de los Fer- 
nández-Golfín en Extremadura y Andalucía y de los Moreno de Guerra en la pro- 
vincia de Sevilla. 

Conocida de todos y por todos acatada la autoridad del Sr. Béthencourt en 
estas materias, inútil nos parece encarecer la importancia y mérito de esta obra. 
Terminamos, pues, estas líneas agradeciendo á nuestro ilustre colaborador el 
ejemplar remitido á esta Redacción. 

Teobaldo 
280 



y de Genealogía Española. 



REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia, junio, 1912. Informes: Mara- 
villas Americanas, El Marqués de Pola- 
vieja.— La Crónica del Centenario de la 
Independencia de Méjico, El Marqués 
de Polavieja.— La. literatura española 
en Dinamarca, /ua/2 Pérez de Guzmány 
Gallo. — Hallazgo arqueológico en Ta- 
rragona, Ángel del Arco y Molinero.— 
Jovellanos y las Ordenes Militares (con- 
tinuación), José Gómez Centurión.— 
El Bierzo: Nuevas lápidas romanas, 
Mario Roso de ¿una. — Alistamiento 
noble de Mallorca del año 1762, F. Fer- 
nández de Béthencourt.— Discursos de 
D. Antonio de Mendoza, Secretario de 
Cámara de Don Felipe IV, rey de Es- 
paña, Juan Pérez de Guzmán y Gallo. 
Antecedentes políticos y diplomáticos 
de los sucesos de 1808, Ricardo Beltrán 
y Rózpide.—E\ concilio nacional de Va- 
lladolid en 1143, Fidel Fita.— Discurso 
leído por el Excmo. Sr. D, Francisco Fer- 
nández de Béthencourt en la velada ne- 
crológica celebrada por el Centro de 
Defensa Social de Madrid el 12 de 
Abril de 1912, en memoria del Excelen- 
tísimo Sr. D. Eduardo Saavedra y Mo- 
ragas.— NoTiciAS.-índice del tomo LX. 



Ateneo, Mayo 1912. — Lister, Ángel 
Pulido.— justicia, histórica de la obra de 
España en América, Rómulo D. Carbia. 
Bibliografía, Junio de 1912, -Marcelino 
Menéndez Pelayo. — Orgullo de raza, 
Juan Menéndez P/rfa/.— Bibliografía his- 
panoamericana, Mariano Miguel de 
Va/.— Bibliografía.— Libros recibidos. — 
índice del tomo XIII. 

Linajes de Aragón, \5át junio de 1912. 
Los Villacampa (continuación), Grego- 
rio Garda Ciprés.— Más datos sobre 
D. Vincencio Juan de Lastanosa (conti- 
nuación), Ricardo del i4 reo.— Notas his- 
tóricas de la antigua familia de Santa 
Pau (conclusión), P. de S. P. y S.— Bio- 
bibliografía de Juan Sobrarías Segundo, 
alcañicense (conclusión), Juan M. Sán- 
chez. 

1.° de Julio de 1912. Los Villacampa 
(continuación), Gregorio Garda Ciprés. 
—Más datos- sobre D. Vincencio Juan 
de Lastanoso (continuación^, Ricardo 
del Arco.— Los Blasco, Feliciano Paraí- 
so y Gil.— Los Bonapart de Baleares, 
Juan Roselló Villalonga. 

Boletín de la Real Academia Gallega, 
20 de Junio de 1912.— Errores sobre la 
historia de Galicia, Juan Rodríguez Ca- 
brera.— Fortalezas de Galicia: El casti- 
llo de Castroverde, Ángel del Castillo. 
Impresores gallegos, Eugenio Carré 



281 



Revista de Historia 



i4/í/ao.— Linajes Galicianos (continua- 
ción), Pablo Pérez Constanti.—D. José 
Salvador López del Pau, primer Dipu- 
tado á Cortes por la Coruña: Apuntes 
biográficos, César Vaamonde Lores.— 
De Folk-lore: Cantares populares de 
Galicia.— Sección Oficial.— Noticias, 

Boletín de la Comisión de Monumen- 
tos históricos y artísticos de Navarra.— 
Cuaderno 9.°, Junio de 1912 (exclusiva- 
mente dedicado al esclarecido rey don 
Sancho VIH el Fuerte, y á la Batalla de 
las Navas de Tolosa, con ocasión de 
celebrarse el séptimo centenario de la 
gloriosa jornada).— Sumario: Viaje de 
D. Sancho al África, P. Lino Munárriz y 
Ve/asco.— Documentos inéditos, Carlos 
Marichalar.—Signos lapidarios, Floren- 
cio de Ansoleaga. — Catedral de Tudela, 
Mateo Gómez.— Los primeros cantores 
de las Navas, Rogelio José Mongelos y 
Landa. — Sancho el Fuerte y sus cade- 
nas, en Estella é Irache, Pedro Emiliano 
Zorrilla.— Sepulcro del rey de Navarra 
D. Sancho VIH, Ignacio Ibatbia.— Las 
Navas de Tolosa, Hermilio de Olóriz.— 
Monedas de D. Sancho el Fuerte, Anto- 
nio Pérez Arcas.— D. Sancho el Fuerte 
retratado por D. Jaime el Conquistador, 
Arturo Campión.—RoncesvaWes; vidrie- 
ra de la capilla de San Agustín, Floren- 
cio de Ansoleaga. — El séquito del Rey 
Fuerte, Julio Altadill .— Documentos 
inéditos.— Variedades: Necrología.— Bi- 
bliografía. 

Estudios Militares, Mayo 1912.— Ge- 
nerales de ultratumba. Lord Dics (con- 
tinuación). — Revista extranjera.— Re- 
vista de la prensa. 

Memorial de Infantería. Número 6, 
Junio 1912.— Batalla de Wad-Rás (con- 
clusión), Francisco Martín Arrué.— Efe- 
mérides militares: Monte Muru, E. Pé- 
rez So lernóu.— Revista, de Revistas.— 
Bibliografía. — Pliego 4.°, del proceso 
histórico-orgánico del Arma de Infante- 
ría y sus Cuerpos, por el capitán Rey 
Joly. 

Euskal Erria, 15 Junio 1912.— Mis- 



celáneas históricas recopiladas por el 
Marqués de Seoane.— Correspondencia 
epistolar entre D. José Vargas Ponce y 
D.Juan Antonio Moguel, sobre etimolo- 
gías vascongadas. 

Boletín de la Comisión provincial de 
monumentos históricos y artísticos de 
Cádiz. Año V., núm. 17. Sección oficial. 
La Casa de las Cadenas. Algunos apun- 
tes para la biografía del Ilustrísimo se- 
ñor D. Francisco Manuel de Herrera, 
Juan Moreno de Guerra.— Bibliotecas 
jerezanas, Mariano Pescador. — Noti- 
cias.— Necrología. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

Heráldica. París, Abril-Mayo 1912.— 
Collection de sceaux, Bouly de Lesdain. 
Héraldique impériale, Barón du Roure 
de Paulin. — Les Bonaparte de Balti- 
more, Marquis de Senas. — Une impéra- 
trice du Maroc, Comte Biadelli. — Etat 
de la noblesse du Nivernais.— Associa- 
tion de l'Ordre de Malte.— Jurispru- 
dence nobiliaire. — Etat civil.— Ques- 
tions et réponses. J. S. 7.- Petit chro- 
nique. — Nobiliaire. 

Rivista Araldica, Roma, Junio de 1912. 
La famiglia di Fra Girolamo Savonarola, 
Conté Pasini Frassoni.— La nationalité 
Comptoise. Précis d'histoire féodale 
(continuación). Le chev. P. A.Pidoux. — 
Famiglie Romane (continuación), Comm. 
Cario Augusto Bertini.—Ordini cavalle- 
reschi: Monuments des Chevaliers de 
St.Jean á Rhodes, Ed.Bíliotti.— Algunos 
privilegios de los grandes de España, El 
Marqués de San Francisco.— A propo- 
sito dello stemma dei Manuzi e del loro 
paese d'origine. Conté Silvio Mannuci.— 
Armorial des Evéques de la Rochelle, 
EugéneHarot.— Libro d'Oro del Ducato 
di Ferrara (continuación). Conté F. Pas 
cini Frassoni.— Note Bibliografiche.— 
Quesiti Araldici.— Cronaca. 

Bollettíno araldico storico genealógico. 
Firenza, 1 Junio de 1912.— Gesii Cristo 
nelle Catacombe di Roma.— Cenni bio- 



282 



y de Genealogía Española. 



grafici dei Signori Abbuonati, C. Padi- 
glione. — Se la nobiltá materna acresca 
la nobiltá dei figli, // Conté di Lamag- 
na. — Genealogía dei Rondinelli. — Gli 
animali e le piante del blasone e il loro 
simbolismo. — La morte del Re di Dani- 
marca. — Sulla origine dei cognomi — 
Quesito nobiliaire.— Armeristadi Monte 
S. Savino (Arezzo). 

Tombo histórico genealógico de Portu- 
gal, Lisboa, Junio de 1912.— Pinheiros 
da Casa de Monsanto, A. de Gusmáo 
Navarro —Pedr a. Algada, Nogueira de 
Brito.— Calados, Nogueira de Brito.— 
Pliego 2.° del Armorial de Portugal, por 
Santos Ferreira. 

Revue des deux Mondes, París, 15 Ju- 
nio 1912.— La Guerrede \870,Emile Olli- 
vier.—Revxxes étrangéres. — Chronique 
de la quinzaine, histoire politique.— Bu- 
lietin bibliographique. 

Bulletin hispanique, Bordeaux, París, 
Abril-Junio de 1912.— Chronique latine 
des Rois de Castille jusqu'en 1236, G. Ci- 
ro/.— Notes sur les rapports de Nan- 
tes avec YEspagn^, J. Mathorez. — Le 
grand siége de Gibraltar de 1782 vu par 
un témoin, A. G/rarí/.— Varietés.— Bi- 
bliographie.— Chronique. 

Revue historique, París, Mayo-Junio 
1912. La duchesse de Berry et le comité 
carlistede la Haye (juin-novembre 1832), 
Etienne Dejeau.— Les révolutions d'An- 
gleterre en 1553 et 1554, raconteés par 
un furrier de l'empereur Charles— Qu- 



ínt.— Bulletin historique.— Notes biblio- 
graphiques. 

Archives héraldiques suisses, Zurich, 
1912, segundo trimestre.—Über die Dars- 
tellung des Schweizerwappens, Aloys 
Balmen—Armoiñes communales suisses 
De l'origine oriéntale des armoiries eu- 
ropeénnes, Max Prmef. —Tr i nkgefáss 
in der Kunsthistorischen Auntellung Bas- 
1er Kunsthalle 19.1 12, U^. /?. Staehelin — 
Armoiries de Mgr. Abbet, Comte-Abbé 
de St.-Maurice et évéque de Bethleém, 
Fréd. The Dubois.— Die Wappen in der 
Sakristei der Stadtkirche in Winterthur, 
1493, Kaspar //auser.— Miscellanea.— 
Aibliographie. 

Frankfurter Blatter für Familiengts- 
chichte. Frankfurt a. M. Julio de 1912. 
Drei Frankfurter Schützenfeste 1582, 
1671, 1707 (continuación).— Archiv der 
Stadt Friedberg (continuación).— 
Ahnentafel der Magd. Elis. Wolff (con- 
tinuación), W. C. V. Arnswaldf.—Stamm- 
baum der Familie Wiesen(continuación). 
Stammbaum der Familie Wittekind (con- 
tinuación).— Ahnentafel des Freih. Ernst 
Karl V. Landenberg(continuación).~Bio- 
graphische Kasten .Sammlung auf der 
Stadtbibliothek Zu Frankfurt a. M. (con- 
tinuación).— Stammbaum Wagner-Fin- 
ger-Scharff-Bansa (Continuación).— Der 
letzte Adjudant des Frankfurter Linien- 
bataillons.- Cornelia Pfaff (continua- 
ción). — Bücher. 

S. O. E. 



283 



Revista de Historia 



NOTICIAS VARIAS 



Noticias oficiales.— Ministerio de Gracia y Justicia.— Safesecre/ar/a.— Re- 
lación de las instancias presentadas en este Ministerio en solicitud de Grandezas 
y Títulos, para su inserción en la Gaceta de Madrid, en cumplimiento de lo dis- 
puesto en el Real decreto de 27 de Mayo próximo pasado: 

Don Gonzalo de Figueroa y de Torres, Marqués de Villamejor, Duque de las 
Torres, solicita Real carta de sucesión en los Títulos de Marqués de Agrópoli, 
Conde de Villaflor, Marqués de Bayona, Conde de Huelma, Conde de Ledesma, 
Marqués de Cuéllar, Conde del Burgo, Marqués de Villabrágima, Conde de Bañares 
y Marqués de Átela. 

Don Rodrigo de Figueroa y de Torres, Duque de Tovar, Marqués de Gauna, so- 
licita Real carta de sucesión en el Título de Marqués de Castro Torres. 

Don Joaquín de Arteaga y Echagüe, Marqués de Santillana, Conde de Corres, 
solicita Real carta de sucesión en los Títulos de Duque de Estremera, Conde del 
Cid, Conde de Mélito, Marqués de Laula, Vivóla y Monte de Vay y Duque de 
Francavila. 

ídem id. id., de conversión de los Títulos de Príncipe de Mélito y Eboli, en los 
de Duque con iguales denominaciones. 

Don Nicolás de Santa Olalla y Rojas, Marqués de la Hermida, solicita Real carta 
de sucesión en el Título de Conde de Colomera. 

Don José Osorio y Heredia, Conde de la Corzana, solicita Real autorización 
para usar en España los Títulos extranjeros de Marqués de Casalnoceto, Marqués 
de Rosano, Marqués de Montebelo, Marqués de Montenarsino, Marqués de Pa- 
terno, Duque de Sexto, Duque de Roca, Príncipe de Pipirozzi, Príncipe de Pentine. 

ídem id. id., Real carta de sucesión en los de Marqués de Alcañices, Marqués 
de Montaos, Marqués de Cuéllar, Marqués de Cadreita, Marqués de Callera, Conde 
de Grajal, Conde de Villanueva de Cañedo, Conde de Fuensaldaña, Conde de 
Villahumbrosa, Conde de Latorre, Conde de Ledesma, Conde de Huelma, Conde de 
Las Torres de Alcorcín, Duque de Algete y Barón de Ginosa. 

Don Juan Pérez de Guzmán, Duque de T'Serclaes, solicita Real carta de suce- 
sión en el Título de Marqués de Mortara, con Grandeza de España. 

Don Rafael de Montis y Montis, solicita Real carta de sucesión en el Título de 
Conde de la Fuente del Saúco y en el de Marqués de Valle Siciliana. 

Doña María Isabel Ruiz de Arana y Osorio de Moscoso, Condesa de Nieva, so- 
licita rehabilitación á su favor de los Títulos de Marqués de Almazán de Elche, de 
Mairena y de Poza, y los de Conde de Palamós, Saltes, Garciez y Villavis y Viz- 
conde de Iznajar. 

ídem id. id., Real carta de confirmación en los Títulos de Conde y Príncipe de 

284 



y de Genealogía Española. 

Mélito, Duque de Erancavila, Duque de Estremera, Duque de Santángelo, Montalto 
y de Baños. 

ídem id. id., Real carta de sucesión en el de Barón de Belpuig y en el de Conde 
de Alvito. 

ídem id. id., de conversión del Título de Principe de Maratea en el de Duque 
con la misma denominación. 

ídem id. id., de sucesión en el de Conde del Cid. 

ídem id, id., de confirmación en el de Vizconde de Iznajar. 

ídem id. id., de conversión del Titulo de Príncipe de Evoli en el de Duque con 
la misma denominación. 

ídem id. id., de sucesión en el Título de Duque de Francavila y en el de Conde 
de Mélito, con Grandeza de España. 

Don Alfonso de Bustos y Bustos, Marqués de Corvera, solicita merced del 
Titulo del Reino con la denominación de Duque de Cidi Hiaya, como descendiente 
del Principe de igual denominación. 

Don Rafael de Bustos y Ruiz de Arana, Duque de Pastrana, solicita Real carta 
de confirmación á su favor del Titulo de Señor de Cotillas. 

Doña Isabel Ruiz de Arana y Osorio de Moscoso, Condesa de Nieva, solicita 
que se apruebe la cesión de los derechos al Titulo de Duque de Estremera, y que 
se expida Real carta de sucesión en dicho Título á favor de su hijo D. Iván de 
Bustos y Ruiz de Arana. 

Don Vicente Palavicino y Lara, Marqués de Mirasol, solicita Real autorización 
para designar sucesor en dicho Titulo. 

Doña María de las Angustias de Martos y Arizcum, Baronesa de Spinola, soli- 
cita Real autorización para designar entre sus hijos al que haya de sucederle en la 
expresada dignidad. 

Don Francisco Cánovas del Castillo, Conde del Castillo de Cuba, solicita Real 
autorización para designar sucesor en la expresada dignidad. 

Don Isidoro Pons Bofill, solicita Real carta de sucesión en el Título de Marqués 
de la Laguna de Cameros Viejo. 

Don Francisco Javier de Beránger y Carrera, solicita merced de Título del 
Reino, con la denominación de Marqués de Beránger. 

El Ayuntamiento de Llerona ó Las Franquezas, solicita merced de Titulo del 
Reino, con la denominación de Marqués de Las Franquezas, á favor de D. Juan 
Sampera y Torres. 

Madrid, 10 de Junio de 1912.— £/ Subsecretario, A. Montero. 



Don Francisco de Puigcerver y de Reutierre, solicita se confirme á su favor el 
Titulo de Barón de Pinopar. 

El Ayuntamiento constitucional de Bechi solicita merced de Título del Reino 
con la denominación de Marqués de Arrando, á favor de D.^ Josefina Arrando y 
Vilella. 

Don Alejandro de Escudero y Galofre, y en su nombre su madre, solicita merced 
de Titulo del Reino, con la denominación de Sonsierra Castilnovo. 

Don Antonio Michels de Champouzcín y Tafanell, solicita merced de Titulo del 
Reino, con la denominación de Barón de Champoézcin. 

285 



Revista de Historia 

Don Carlos Caro y Caro, solicita merced de Título del Reino, con la denomina- 
ción de Conde de Caltabuturo. 

Don Manuel de Rosales y Godoy, solicita merced de Título del Reino, con la 
denominación de Marqués de Castel León. 

Instancia de varios vecinos de diferentes pueblos de la provincia de Granada, 
solicitan se conceda á D. Huberto Meersman merced de Título del Reino. 

Don Pedro Sánchez de Neyra y Castro, solicita merced de Título del Reino, con 
la denominación de Vizconde de Mohernando. 

Don Antonio Gil Alvaro de Trasmiera, solicita Real carta de sucesión en el 
Título de Conde de Monterroso. 

Don Emilio Gil Alvaro de Trasmiera, solicita Real carta de sucesión en el 
Título de Conde de Sobrado. 

Don Pedro Pilón y Sterting, solicita Real carta de confirmación en el Título de 
Señor de Torrente. 

Instancia del Ayuntamiento de Tiedra, en solicitud de que se conceda á don 
Ángel Alonso Diez merced de Título del Reino, con la denominación de Marqués 
de Tiedra. 

Instancia del Ayuntamiento de San Julián de Vilatorta, en solicitud de merced 
de Título del Reino, con la denominación de Barón de San Julián de Vilatorta, á 
favor de D. Francisco de Paula Benessat y Folch. 

Don Fernando de Contreras y Pérez de Herrasti, solicita merced de Título del 
Reino, con la denominación de Marqués de Grañena. 

Don Francisco Fernández de Liencres y Herrera, solicita merced de Título del 
Reino, con la denominación de Marqués de Bucoz. 

Don Fernando de Contreras y Pérez de Herrasti, solicita merced de Título del 
Reino, con la denominación de Conde de la Villa de Mohernando. 

Don Juan de Vitorica y Casuso, solicita merced de Título del Reino, con la de- 
nominación de Conde de Murga. 

Instancia de la Corporación municipal de Ruesga, en solicitud de que se conceda 
á D. Ricardo Sáinz merced de Título del Reino, con la denominación de Marqués 
de Ruesga. 

Don Luis Pignatelli Aragón y Antentas, solicita merced de Título del Reino, con 
la denominación de María ó Mediana ó Gea, antiguos Señoríos de la Casa de 
Fuentes en Aragón. 

Don José Ruiz y de Rivera, solicita merced de Título del Reino. 

El Ayuntamiento de Sagunto, solicita merced de Título del Reino á favor de 
D. José Romeu Porras. 

Don Mariano Vázquez Zafra, solicita merced de Título del Reino. 

Madrid, 11 de Junio de 1912.— £/ Subsecretario, A. Montero. 



Relación de las instancias presentadas en este Ministerio en solicitud de Gran- 
dezas y Títulos, para su inserción en la Gaceta de Madrid, en cumplimiento de lo 
dispuesto en el Real decreto de 27 de Mayo último. 

D. Fernando Ruano y Prieto, Marqués de Liédena, Barón de Velasco, solicita 
Real carta de confirmación con Grandeza de España del Título de Duque de Ostuni. 

La Real Academia de Ciencias y Arte de Barcelona, solicita que se conceda el 
Título de Marqués de Mulhacéo al heredero del General D, Carlos Ibáñez. 

286 



y de Genealogía Española. 

D. Estanislao de Urquijo, solicita Real carta de sucesión en el Título de Mar- 
qués de Cábrega á favor de su esposa D.* María del Pilar de Laudecho y Allen- 
desalazar. 

D. Victoriano García San Miguel y Tamargo, solicita Real carta de sucesión en 
el Título de Marqués de Teberga. 

D." Josefa Calderón y Montalvo, solicita Real carta de sucesión en el Título de 
Marqués de Aledo. 

D. José R. Chacón y Valdecañas, Marqués de Campo de Aras y de Alhendín 
de la Vega de Granada, Vizconde de los Jarales, solicita Real autorización para de- 
signar sucesor en dichos títulos y en el de Conde de Prado Castellano. 

D. Martín Chacón y Valdecañas, solicita Real carta de sucesión en el Título de 
Conde de Prado Castellano. 

D. José Chacón y Valdecañas, Marqués de Campo de Aras, solicita Real carta 
de sucesión en el Título de Conde de Prado Castellano. 

D. Mariano Atíenza Tello, solicita rehabilitación del Título de Marqués de 
Sauceda. 

D. Alfonso de Silva y Campsbell, Duque de Híjar, solicita Real autorización para 
designar sucesor en el Título de Duque de Almazán. 

Madrid, 15 de Junio de 1912.— £/ Subsecretario, A. Montero. 



Instancia de D. José María de Porras é Isla Fernández, Marqués de Chiloeches, 
en solicitud de Real carta de sucesión en el Título de Marqués del Arco. 

ídem id. id. en el de Conde de Isla Fernández. 

ídem de D. Félix de Siloniz y Colarte, en solicitud de Real carta de sucesión en 
el Título de Marqués del Pedroso. 

ídem de D."* Elisa de Llano y Guillot, en solicitud de Real carta de sucesión en 
el Título de Marqués de Llano. 

ídem de D. Fernando Bernaldo de Quirós y Chaves y D. Juan Bernaldo de 
Quirós y Acosta, en solicitud de Real carta de sucesión en los Títulos de Marqués 
de Monreal, con Grandeza, y Marques de Santiago. 

ídem de D. Vicente Castillo Crespi de Valldaura, en solicitud de Real carta de 
sucesión en el Título de Marqués de Llanera. 

Madrid, 18 de Junio de 1912. -E/ Subsecretario, A. Montero. 

Órdenes militares.— El mes pasado tuvo lugar la ceremonia del cruzamiento 
de D. Mariano Téllez-Girón y Fernández de Córdoba, Duque de Osuna, de Uceda 
y de Escalona, Marqués de Villena, como Caballero de Santiago; fué apadrinado 
por el Duque de Béjar; le calzaron las espuelas el Duque de Santa Lucia y el Mar- 
qués de Santa Cruz, y presidió el Capítulo el Duque de Tamames, Comendador 
Mayor de Montalbán. 

—Han ingresado en la ínclita y Soberana Orden Militar de San Juan de Jeru- 
salén ó de Malta: como Baylío Gran Cruz, S. A. R. el Srmo. Sr. Infante D. Fer- 
nando de Baviera y Borbón, y como Caballeros, D. José Azlor de Aragón y Hur- 
tado de Zaldívar, Conde-Duque de Luna; D. José de Rújula y Ochotorena y don 
Alfonso Martos y Arizcun, Conde de Heredia-Spínola. 

Orden de María Luisa.— Le ha sido concedida la Banda de Damas Nobles 

287 



Revista de Historia y de Genealogía Española. 

de la Orden de la Reina María Luisa á D.^ María Josefa Arguelles y Díaz, Mar- 
quesa de Arguelles. 

Cargos palatinos.— Ha jurado el cargo de Mayordomo de Semana de S, M. 
D, Juan Romero y Araoz. 

Sentencia.— Ha sido dictada sentencia por el Tribunal Supremo en el pleito 
que sobre mejor derecho á la posesión de los Títulos de Marqués de Valparaíso, 
con Grandeza de España, y Marqués de Villahermosa, había entablado el señor 
Aguayo y Bernuy contra D.^ María del Carmen Martell y Arteaga y D.^ Luisa Gon- 
zález Orbegozo, respectivamente. Por esta sentencia, que está en un todo confor- 
me con la que en su día dictó la Audiencia, se declara que dicho señor no tiene 
derecho al Marquesado de Valparaíso y sí al de Villahermosa. 

Rehabilitación. -Por Real decreto de 20 del pasado Junio ha sido rehabili- 
tado, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, el Título de Conde de la Vega de 
Ren á favor de D. Manuel de Santiago-Concha y Loresecha Vázquez de Acuña y 
Salazar, hijo primogénito de los Marqueses de Casa-Madrid. 

Títulos vacantes.— La Dirección general de Contribuciones, con fecha 4 de 
Junio, anuncia, por primera vez, la vacante de los Títulos de Marqués de Velasco 
y Conde de Fabraquer. 

Academias.— La Real Academia de la Historia ha tenido en una de sus últi- 
mas sesiones el acierto de elegir su individuo de número á nuestro estimado amigo 
y colaborador D. Gabriel Maura y Gamazo. 

La satisfacción con que la opinión ha acogido este nombramiento prueba el 
alto renombre que tiene conquistado el Sr. Conde de la Mortera, merced á sus 
eruditos trabajos. Reciba, pues, el ilustre autor de Rincones de la Historia y de 
Carlos II y su Corte nuestra más cordial y efusiva enhorabuena. 

—Por fallecimiento del insigne polígrafo D. Marcelino Menéndez y Pelayo, Di- 
rector de la Biblioteca Nacional, ha sido nombrado para este alto cargo el insigne 
escritor D. Francisco Rodríguez Marín, uno de los más altos prestigios literarios 
de nuestro país. 

La Revista de Historia y Genealogía Española, que cuenta entre sus cola- 
boradores al Sr. Rodríguez Marín y que ha honrado sus páginas con la firma del 
más ¡lustre cervantófilo y una de las reputaciones literarias mejor y más justa- 
mente cimentadas de nuestro país, felicita al nuevo Director y se felicita del 
acierto que constituye este nombramiento, acogido con tan unánime complacencia. 

Necrología.— Durante el pasado mes han fallecido: en Madrid, D. Joaquín Ca- 
sani y Bernaldo de Quirós, Conde de Giraldely y de Cifuentes, Barón de Lardies, 
Caballero profeso del Hábito de Santiago, y la señorita D.* Carolina Ibáñez de la 
Rentería, hermana del Conde de Clonard; en Oviedo, la Marquesa de Casa-Tre- 
mañes] en Cuenca, D. Alvaro Queipo de Llano y Gayoso de los Cobos, Conde de 
Mayorga, General de División, Caballero del Hábito de Santiago; en Munich, doña 
María Ximénez de Sandoval y Saavedra, Marquesa de Elduayen; en la Habana, 
D.* Carolina de León y de Gregorio, Condesa viuda de Casa-Romero, y en el Chá- 
teau de Vergier, en Desaignes (Francia), el Conde de Tournon-Simiane, antiguo 
zuavo pontificio. Caballero de la Legión de honor y de San Gregorio el Magno, 
pariente de nuestro distinguido amigo y suscriptor el Conde Fernando de Villegas 
de Saint Pierre-Jette, á quien sinceramente damos nuestro pésame.— C. de L. 

288 




15 A605T01912: 



E\?I5TA DE HISTORIA 

V DE GENEñLOaíñ 

ESPAñOLñ 



Núm. 7. 



IPS SEÑORES DE CERRALBO 

LUEGO MARQUESES DE ESTE TÍTULO, GRANDES DE ESPAÑA 



(conclusión) 
VIH 

LOS AGUILERAS, MARQUESES DUODÉCIMO, DECIMOTERCERO, DECIMOCUARTO, 
DECIMOQUINTO Y DECIMOSEXTO DE CERRALBO 

En 18 de Agosto de 1789 participaba, según costumbre, al Rey, el Conde 
de la Oliva de Gaytán, D. Manuel Vicente de Aguilera y Motezuma, que, 
por muerte de su primo el Marqués de Cerralbo, Almarza y FIores-Dávila, 
había succedido en esas Casas, con Grandeza de España. 

Era D. Manuel Vicente Ferrer de Aguilera hijo del tercer Conde de 
Casasola del Campo, D. Tomás Aguilera y Orense, y de D.^ Ana María 
Motezuma, Nieto de Silva y Guzmán, natural de Burgos, hermana de la Mar- 
quesa D." Manuela, que obtuvo la Grandeza de España. Contaba entonces 
cuarenta y ocho años, pues había nacido en Salamanca, parroquia de San 
Adrián, el 2 de Junio de 1741. Hallábase casado desde el 2 de Febrero 
de 1746 con D."* María Cayetana de Galarza y Brizuela, condesa de la 
Oliva de Gaytán, Foncalada y Fuenrubia, y fué duodécimo Marqués de 
Cerralbo, primero de los del ilustre apellido Aguilera, que ya gozaban de la 
dignidad de señores de título desde el primer año del siglo (11 de Agosto 
de 1701), aunque fué creación de Carlos II (25 de Octubre de 1698), á favor 
de su bisabuelo D. Antonio de Aguilera Lujan y Aragón, vizconde de Val- 

289 19 



Revista de Historia 

desierra, caballero de la Orden de Alcántara, regidor perpetuo de Sala- 
manca y descendiente de Gil de Aguilera, yerno de Sancho el Bravo (1). 

«Los del apellido de Aguilera— escribió á principios del siglo XVII el 
maestro fray Jerónimo de Castro,— son conocidos en estos Reynos por su 
notoria nobleza; ha habido y hay dellos en muchas partes, como en Por- 
cuna, Martos y Torre-Gimeno, donde gozan de mucha nobleza» (2). 

Antes, aunque no en verdad en el siglo XIII, dijo mosén Febrer en la 
17.'' de sus famosas Trobes: 

«—Juan de Aguilera- 
La Águila caudal, perfilada de or,— Sobre camp de blau, qui al Sol li retgistra, 
— Los seus raigs polits, pinta per iionor— Janot de Aguilera, Soldat de valor; 
Puig per ell mereix entrar en la Mista— Del Consell de Guerra. Estant en Moyxent. 
En un esquadró de apeu é acaball, — Namfós de Castella orgullosament 
Intenta sitiarlo; mes ell dilligent— Lo feu retirar lo barranch aball: 
E si el Rey no fuig, es vera en treball.» 

Es lástima que no se hubiera enterado de tal hazaña el sabio hijo de 
Fernando, el Santo, pues seguramente la celebrara en alguna cantiga. 

Coplas aparte, lo cierto es que la familia de Aguilera gozaba ya en el 
siglo XVII de rancia hidalguía, y que si no el águila perfilada de oro en 
campo azur, usaban, como usan hoy, el águila explayada de sable, en campo 
de oro. Aguilera— dice el Armorial de Aragón, — de Vitales, Zayas y Vida- 
nia: «En campo de oro, águila sable.» Algunos pintan el águila coronada. 

Al duodécimo Marqués de Cerralbo, Conde consorte de la Oliva, suce- 
dió su hijo D. Manuel Isidoro, que, nacido en Talavera de la Reina el 2 de 
Enero de 1762, y bautizado en aquella hermosa Colegial, donde tenía capi- 
lla su madre, quiso ser enterrado en su campo santo, con esta sencilla 
lápida: 

AQUÍ YACE 
EL EXCMO. SR. D. MANUEL ISIDORO 

DE AGUILERA Y GALARZA, 

MARQUÉS DE CERRALBO Y ALMARZA, 

GRANDE DE ESPAÑA 

R. I. P. 

Es la sepultura 2.018. 



(1) Béthencourt, i4/Jíí/es. Anuario de 1884, pág. 70, en donde pueden verse las noticias 
más importantes de los otros títulos de la Casa de Cerralbo. 

En la Parroquia de S. Benito, de Salamanca, existen los enterramientos de los prime- 
ros Condes de Cásasela. — En la obra de Fernando Araujo, La Reina del Tormes—Sala- 
manca— 1.884, puede verse el epitafio del Conde D. Tomás de Aguilera, Luyan y Chava, 
Verdesato, Maldonado de la Carrera. (Pág. 63, tomo 2.°). 

(2) Historia de los Reyes Godos, por Julián del Castillo, proseguida por el maestro fray 
Jerónimo de Castro y Castillo, hijo del autor, morador y predicador del conuento insigne 
de la Santísima Trinidad, de Madrid.— M.DC.XXlIll. 

290 



y de Genealogía Española. 

Fué el decimotercio Marqués de Cerralbo, Sumiller de Corps del Príncipe 
de Asturias, luego Fernando Vil, gran cruz de Carlos 111, y casó en Madrid 
el 22 de Abril de 1780 con D.'' María Josefa Ruiz de Contreras, Vargas 
Machuca, que no tenía quince años, como nacida el 27 de Junio de 1765 en 
la misma capital de la Monarquía, que un siglo antes presenciara las opu- 
lencias de los engrandecedores, verdaderos fundadores de su Casa, los fa- 
mosos D. Fernando y D. Antonio Ruiz Contreras, y celebraba los triunfos del 
valeroso marino D. Pablo, vencedor de la Armada holandesa, primer Conde 
de Alcudia, por gracia de Felipe IV (15 de Mayo de 1663) (1). 

Procrearon los Marqueses de Cerralbo, Condes de Alcudia, dos veces 
Grandes de España, entre otros hijos, á Manuel, Fernando y José, que fue- 
ron, sucesivamente, poseedores de la Casa de su padre, y sólo los dos últi- 
mos de la de su madre. Murió el Marqués el año 1803, y heredóle su hijo 
mayor, que muerto soltero, transmitió sus derechos á su hermano Fernando, 
á quien, con fecha 29 de Noviembre de 1807, en San Lorenzo, confirmaba 
el Monarca el derecho de nombrar alcaldes, regidores y otros oficiales 
públicos en su villa de Cerralbo, «en conformidad de un Real Privilegio del 
Sr. D. Enrique III, fecho en las Cortes de Madrid á 22 de Abril de 1391, 
confirmativo de un albalá expedido en 26 de Septiembre de la era de 1410, 
año de 1372, por el que el Sr. Rey D. Enrique 11 hizo merced á Esteban 
Pacheco, á quien pertenecía ya el lugar de Cerralbo, de la citada jurisdic- 
ción é imperio, haciéndole Villa de por sí y sobre sí, con todas las franque- 
zas...», de que las villas gozaban, entre las cuales era la principal y más 
codiciada la de tener Justicias propias, en el mismo suelo, evitándose las 
molestias de viajes, penosos siempre, y más en aquellas épocas de pocos, 
malos é inseguros caminos. 

Formó parte el decimoquinto Marqués de Cerralbo del Estamento de 
Proceres, fué Caballero de la insigne Orden del Toisón de Oro, Vocal de 
la Diputación permanente de la Grandeza, Gran Cruz de Carlos III, de la 
Real Junta de Ganaderos, (creada por el Rey en 1727, para el fomento de la 
Cabana Real y lanas finas), con el Duque del Infantado y el Marqués de 



(1) Pellicer y Barríonuevo, en sus Avisos, tratan repetidas veces de estos Contreras, 
como del Marqués de Cerralbo, que estuvo en Rocroy. 

Del año 1655, Julio-10, son los siguientes, de los publicados por Paz y Melia: «Nuestra 
Armada sale en todo este mes en busca de la flota. Va por general D. Pablo de Contreras, 
sobrino de D. Antonio, del Consejo Real, que hasta esto puede el favor, y por Almirante 
un tal Castaño. Plegué á Dios no lo erremos como lo demás, en lugar de querer acatallo, 
Agg. 11. Nuestros bajeles hablan de salir el día de San Lorenzo. Son 28 de guerra y seis de 
fuego, y en ellos va la flor de toda el Andalucía, y que D. Pablo de Contreras va por Gene- 
ral, que el favor todo lo ha arrastrado, prevaleciendo la consulta del Consejo de Indias.» 

291 



Revista de Historia 

Perales (1834-36), y murió sin descendencia legitima el 2 de Mayo de 1838, 
dejando viuda á su ilustre cónyuge, D."* María Magdalena Fernández de 
Córdoba y Pacheco, de la Casa de Malpica, que tuvo la satisfacción de 
consolar en sus últimos momentos al gran poeta Quintana, llevando ella 
misma al sacerdote que le dio la absolución última, según refiere D. Gas- 
par Bono Serrano, en su curiosa Miscelánea. (Madrid, 1870, páginas 
17 y 21.) 

En l.*^ de Diciembre de 1847, dijo la Cancillería de Gracia y Justicia al 
Ministro, se accediera á la pretensión de D. José de Aguilera y Contreras, 
de succeder á su hermano D. Fernando en los diez títulos de Cerralbo, Al- 
cudia, Almarza, Flores-Dávila, Alba de Yeltes, Campofuerte, Casasola, 
Foncalada, Fuenrubia y Oliva del Gaitán; los dos primeros con Grandeza. 

En el de Villalobos succedió su hijo D. Francisco, pues dicho título fué 
concedido no á los inmediatos succesores, sino á los primogénitos (1). 

El decimosexto Marqués de Cerralbo, D. José de Aguilera y Contreras, 
había nacido en Madrid el 23 de Septiembre de 1787, siendo bautizado en 
la parroquia de San Justo, casándose, por poderes, en la iglesia del Sagra- 
rio, de Córdoba, el 11 de Abril de 1815, con D."* Francisca Becerril, natural 
de Teruel (14 de Febrero de 1781). Ratificóse el matrimonio ante el Prior 
de la iglesia parroquial de Úbeda el 4 de Mayo de 1816, celebrándose las 
velaciones el 27 de Junio inmediato, en la misma iglesia. Fué Gentilhombre 
de Cámara, con ejercicio y servidumbre, desde 15 de Julio de 1838, y murió 
en Madrid el 25 de Diciembre de 1872. Antes que él, en 1." de Julio de 1867, 
había muerto su primogénito, Conde de Villalobos, como he dicho, que el 
8 de Febrero de 1842 contrajo matrimonio con D.'^ Luisa Gamboa, de la 
que tuvo trece hijos: los gemelos Tirso y María Luisa, casada con el Conde 
de Torre-Palma; Amalia, Encarnación, Isidoro y Agustín, que murieron 
jóvenes; Enrique, succesor en el Condado de Villalobos, y después en la 
Casa de su abuelo; Matilde, casada con D.José Fontagud GargoUo; Manuel, 
Marqués de Flores-Dávila; María Francisca, Condesa de la Oliva de Gay- 
tán, viuda de mi buen amigo D. Evaristo Martín Contreras (q. p. g.); Agustín, 
Conde de Alba de Yeltes; Gonzalo, Conde de Casa-Sola del Campo, li- 



(1) En el Ministerio de Gracia y Justicia, expediente de Cerralbo, existe e¡ siguiente 
documento: 

"Al Marqués de Zerralbo, en consideración á su servicio y de que va á continuarle á 
Flandes, he flecho mrd. de titulo de Conde para que goce del el que fuere primogénito en 
su Casa, dórasele el despacho que se acostumbra, sobre el lugar que señalare. (Una rú- 
brica de Felipe IV.) En Madrid, á 27 de Febrero de 38 (Y al pie). AI Arzobispo de Granada. 

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y de Genealogía Española. 

cenciado en Filosofía y Letras, ex Diputado á Cortes, Gran Cruz de Isabel 
la Católica; y Esperanza, Religiosa del Sagrado Corazón de Jesús. 

El Marqués de Flores- Dávila, de su matrimonio con D.'' Esperanza 
Pérez-Herrasti y Antillón, hija de los Condes de este título, dejó dos hijas: 
D/ Esperanza y D.^ Josefa, religiosa; y tres hijos, el actual Marqués de 
Flores-Dávila, viudo de D."" Carmen Ligues, hija de los Marqueses de 
Alhama; D. Francisco de Asís, y D. Fernando, oficiales de Caballería, 
como su primo D. Gonzalo, hijo de su tío el Conde de Alba de Yeltes, Te- 
niente Coronel de la misma Arma. (Véase Béthancourt, Anales de la No- 
bleza, 1890.) 

El actual Marqués de Flores-Dávila, Licenciado en Derecho, que como 
su inolvidable padre, ha sido diputado á Cortes por la provincia de Sala- 
manca, tiene tres hijos: Manuel María, Gerardo María y María del Car- 
men. Es el inmediato succesor de su tío, el actual Marqués de Cerralbo. 

IX 

EL DECIMOSÉPTIMO Y ACTUAL MARQUÉS DE CERRALBO 

Don Enrique de Aguilera y Gamboa, decimoséptimo Marqués de Ce- 
rralbo, por muerte de su abuelo paterno, y en virtud de la Real carta man- 
dada expedir en 3 de Enero de 1875 por el Ministerio-Regencia, Conde de 
Villalobos, desde la muerte de su padre, ha nacido en Madrid, parroquia de 
San Sebastián, el 8 de Julio de 1845. Siguió en la Universidad Central la 
Carrera de Filosofía y Letras, manifestando, desde muy joven, sus aptitu- 
des literarias, sus aficiones arqueológicas y su competencia en los estudios 
históricos. Fué uno de los fundadores de la Academia «La Juventud Cató- 
lica». El distrito de Ledesma (Salamanca) le dio su representación en las 
Cortes de 1872, luchando con el ex Ministro Salaverría. Con arreglo al ar- 
tículo 21 de la Constitución de 1876 ingresó en el Senado por derecho pro- 
pio y obtuvo la representación del Sr. Duque de Madrid, que le manifestó 
su afecto y gratitud por la organización admirable dada á sus fuerzas polí- 
ticas, concediéndole, entre otras mercedes, la Orden del Espíritu Santo, 
entregándole la insignia que honró el hijo del milagro, Conde de Cham- 
bord, Enrique V de Francia. La Real Academia de la Historia eligióle, por 
unanimidad, para succeder al americanista eruditísimo y laborioso D. Justo 
Zaragoza, en Junio de 1896, y desde 31 de Mayo de 1908 da nuevos esmal- 
tes á la medalla 31, que llevaron tan dignamente el jurisconsulto aragonés 
D.Juan Antonio Castejón, el autor del Catálogo de Fueros y Cartas Piie- 

293 



Revista de Historia 

blas, de la Colección de Fueros y del Diccionario bibliográfico-histórico de 
los antiguos reinos, etc., D. Tomás Muñoz y Romero, y el político y poeta 
Marqués de Molíns. Sus discursos, el de recepción sobre el arzobispo don 
Rodrigo Ximénez de Rada y el Monasterio de Santa María de Huerta y el 
leído en la Junta pública de 26 de Diciembre de 1909 acerca de sus descu- 
brimientos arqueológicos en el Alto Jalón, y las excavaciones, con tanta 
inteligencia como abnegación y fortuna proseguidas en más de 50 estacio- 
nes de las provincias de Soria, Guadalajara y Zaragoza, con los cinco tomos 
escritos para su explicación, justifican la justicia con que se le ha conce- 
dido el Premio Martorell, la más alta y preciada de las distinciones de esta 
índole que se otorgan en España. El Gobierno, venciendo su modestia, y á 
pesar de su representación en la política general del país, le ha nombrado 
de las Juntas de Iconografía, Excavaciones y Espeleología, siendo reputado 
por propios y extraños como el primer arqueólogo español— el Schliemann 
español, le llaman en Alemania, — por lo que es el único Correspondiente 
del Instituto Imperial de Berlín y del de Paleontología humana, fundado en 
París por Alberto I de Monaco. El 24 de Mayo de 1892, con motivo del 
IV centenario del descubrimiento de América, dio una conferencia en el 
Ateneo sobre El virreinato de Méjico, que fué impresa en el tomo II de la 
colección titulada El Continente Americano (Madrid, Sucesores de Riva- 
deneyra, 1894), y en el Boletín de la Sociedad Española de Excursiones 
publicó, en 1900, un notable artículo acerca de Doña Maria Enriquez de 
Toledo, mujer del gran Duque de Alba, describiendo el retrato que de aque- 
lla ilustre y piadosa dama, hermana de la primera Marquesa de Cerralbo, 
hizo Tiziano, y constituye una de las joyas de la pinacoteca del Marqués, 
que, según voto tan autorizado como el de Mr. Sedelmeyer, es la mejor de 
las particulares existentes en Madrid. Antes, en sus viajes de propaganda 
política— que tuvieron digno cronista en el gran orador Vázquez de Mella,— 
pronunció eruditísimos discursos, reproducidos todos en los periódicos tra- 
dicionalistas y católicos, y de alguno de los cuales se conservan ediciones 
aparte, como de las conferencias dadas en el Círculo Tradicionalista de 
Madrid (Iniciativa personal de los Reyes en España.— Centenario de la 
Unidad Católica), y las de Tolosa y Bilbao. Coronamiento glorioso para e 
Marqués del viaje por Cataluña fué la sangrienta suspensión de él, en Va- 
lencia, por aquel atentado, en que tan relevantes pruebas dio de su valor y 
prudencia, demostrando una vez más la exactitud de la frase de üracián, de 
que «so/z muy hermanas las virtudes, y es menester que vayan encadena- 
das». Reveló también su hidalguía en el discurso pronunciado en el Senado 
al debatirse aquellos sucesos, como más tarde, recientemente, su erudición 

294 



y de Genealogía Española. 

y competencia en asuntos de Arqueología, al discutirse la ley de Excava- 
ciones, que debe al Marqués su redacción definitiva. 

Hace años, en 1895, se dijo del actual Marqués de Cerralbo: 
«Joven aun, como nacido en 1845, el más joven de los hombres de Es- 
tado de España, ostenta con dignidad asombrosa y ejerce con tacto exqui- 
sito, mereciendo aplausos de propios y extraños, la delicada misión de 
representar á D. Carlos en una de las épocas más difíciles por que ha atra- 
vesado el carlismo. Senador por derecho propio, como Grande de España 
con renta suficiente y el primero que con su ejemplo nos trazó el camino 
que ordena la Santidad de León Xlll, interviniendo en la llamada vida legal, 
ha conseguido el señalado triunfo de organizar las fuerzas, á su gobierno 
sometidas de tal modo, que constituyen un Estado católico dentro del Es- 
tado liberal, como se ve por la ordenada y jerárquica constitución de Juntas 
regionales, provinciales, de distrito y locales, por la multitud de Círculos, 
por la bien disciplinada cohorte de periódicos. Á él se debe la brillante 
representación que en el Senado y en el Congreso tienen nuestras ¡deas... 
Si tuviéramos muchos Grandes de España como mi excelente y buen amigo 
el Marqués de Cerralbo, cuánto se facilitaría la solución de los problemas 
que obscurecen el porvenir de la Patria. Obrero incansable de toda empresa 
útil á la Religión y á la Patria, mírasele sin rendirse á la penosa fatiga de 
una jornada mayor de ocho horas de trabajo, predicando con el ejemplo, 
que es la más eficaz de las enseñanzas. El Marqués de Cerralbo no es sólo 
político, arqueólogo, literato, agricultor: es poeta, y recuerdo haber leído 
unos versos que, al reflejar la generosidad de su alma, manifestaban la 
política de atracción, simbolizada en su nombre. Con ellos terminaré digna- 
mente estas líneas: 

«Ancha concordia es mi constante sueño. 
Que sin ella no fiay vida, paz, ni suerte. 
No desprecio por débil al pequeño, 
Ni solicito por temor al fuerte. 
Ni huyo del grande en peligroso empeño. 

Que el triunfo del Derecho no se alcanza 
Con exclusiones de ofensivos modos, 
Ni de injusto poder se halla venganza 
Sin el concurso general de todos, 
Porque el número es siempre una esperanza» (1). 

Del matrimonio del Marqués de Cerralbo— 25 de Agosto de 1871 á 21 
de Junio de 1896— con D.^ Inocencia Serrano y Cerver (q. e. p. d.), (viuda 



(U Tirso de Olazábal, Don Jaime en España.— Bilbao, 1895, págs. 191-194. 

295 



Revista de Historia 



del ex Ministro de Hacienda, D. Antonio María del Valle, padres del pri- 
mer Marqués de Villa -Huerta (1) y de la poseedora de este título) no 
existe sucesión; pero la seguirá teniendo gloriosa, Dios mediante, la Casa 
de Cerralbo, enalteciendo, como hasta hoy, su abnegado lema : Muera la 
vida y viva la fama. 

El Conde de Doña-Marima. 

Julio de 1912. 



(1) Consérvanse del bondadoso y estudiosísimo Marqués de Villa-Huerta (q. p. g.) su 
interesante novela histórica Viajes, hazañas y aventuras de un héroe del siglo XII una 
Colección de sonetos y otra de artículos, El Pro y el Contra. Débesele también la publica- 
ción de la monografía de Sa/j/a María de Huerta , de su condiscípulo ,é íntimo amigo, 
inolvidable'mío, Juan Catalina García (q. D. ii.) 



296 



y de Genealogía Española. 



SOBRE UN REAL DECRETO 



Sr. D. Joaquín Argamasilla de la Cerda. 

Mi querido amigo: Leo con el gusto de siempre el número VI de nues- 
tra interesante Revista— permítanme ustedes el plural, ya que como cosa 
propia verdaderamente me interesa,— y en él me fijo, muy especialmente, 
en las observaciones oportunísimas que usted formula al Real Decreto sobre 
Grandezas y Títulos, recientemente publicado en la Gaceta de Madrid del 
29 del pasado Mayo. 

Es el tal Decreto para comentado muy despacio, punto por punto y 
artículo por artículo, y no sé yo si las tareas que constantemente me 
abruman, y que reclaman imperiosamente casi todo mi tiempo, me dejarán 
el vagar indispensable para dar á usted, como el asunto merece, mi mo- 
desto parecer, que tan bondadosamente me pide. 

Entiendo yo, y así lo expresé en carta publicada en el periódico La 
Época, dirigida al Sr. Duque de Tamames, como actual Decano de la Dipu- 
tación Permanente de la Grandeza de España, sin entrar para nada en el 
fondo de la cuestión que usted tan sagazmente propone, que había que 
celebrar á tambor batiente el que se diera intervención, para acordar las 
sucesiones, á quienquiera que fuese, que pudiera constituir el menor obs- 
táculo y establecer la más pequeña remora al desbordamiento de ilegali- 
dad que viene padeciendo hace diez ó doce años el Cuerpo nobiliario Titu- 
lado de la nación española. 

No es que esto fuera, ni con mucho, lo que yo había soñado que pudiera 
hacerse, y aún debiera, para restablecer el orden en la Babel legislativa que 
sufrimos, en que ya no es posible entenderse. Yo había soñado en que la 
España de Don Alfonso XIII hiciera algo parecido á lo que hizo la Italia de 
Víctor Manuel, y un Gabinete de Silvela, ó de Maura, ó del propio Canale- 
jas acometiera lo que no temió acometer allí un Ministerio Crispí: la creación 
de la Consulta, ó lo que fuera, de alguna entidad consultiva muy autorizada y 

297 20 



Revista d e Histo ria 

competente, que sería la que, en último término, resolviese en cuantos casos 
no fuesen de sucesión clara y directa; y pedía, mientras no se ocurriese á 
otro cosa mejor, que se amalgamasen el Ministerio de Estado— ya que la 
poca fortuna del de Gracia y Justicia en esta gestión era más que notoria, 
la propia Diputación de la Grandeza, cuyos individuos son al fin y al cabo 
Títulos del Reino, aunque con la categoría superior de Grandes de él, y, 
como garantía de la seguridad y del acierto en lo que estos asuntos puedan 
tener de histórico y fundamental, la Real Academia de la Historia. 

De la representación de estas tres entidades, asesoradas de algún letrado 
eminente, de esos que ante los Tribunales están sacando á pulso los Títulos 
detentados arbitrariamente del poder de sus usurpadores, creía yo que 
debía de haberse formado el alto Cuerpo consultivo, honorífico y gratuito, 
ni qué decir tiene, que acabara valerosamente y sin contemplaciones de nin- 
gún orden con tan horrible caos. Lo que no resultaba de ninguna manera 
tolerable era la continuación de un estado de cosas que despojaba á capri- 
cho de los Títulos de sus padres y de sus abuelos al que no tuviera desde el 
primer momento bien repleta la bolsa, para beneficiar á algún pariente en 
Noé más halagado por la fortuna. Lo verdaderamente absurdo era que 
se mantuviera un criterio que permite á los detentadores de esas Dignidades, 
envalentonados hasta el delirio, revolverse airados contra los que aspiran á 
recobrar lo que se les ha arrebatado malamente, hasta apelando ellos de las 
sentencias por las que se devuelven á los hijos los Títulos que llevaron sus 
padres hasta la muerte. Lo insoportable y hasta vergonzoso es que se con- 
sintiera algo como lo que revela la Rivista Araldica de Roma, de que apa- 
rezca el Rey de España autorizando á subditos extranjeros para llevar Títu- 
los y honores que sus propios Soberanos ni otros de parte alguna les han 
concedido nunca, ni, en resumidas cuentas, existen más que en la fantasía de 
los novísimos Duques y Príncipes que lejos de España, y ante el asombro 
general, se pavonean con ellos. 

Para evitar cosas como estas y ver de poner en honrado acuerdo á la 
Administración con la Historia— evitando así á nuestros gobernantes el 
natural ridículo que. ciertas debilidades les representan en Europa— es para 
lo que yo solicitaba la intervención científica de nuestra Real Academia, 
pero sin posibilidad de insistir en ello, pues formando ya entonces parte, 
aunque modesta, de este sabio Cuerpo, podía algún espíritu menudo, de 
esos por desgracia tan abundantes, sospechar siquiera que yo presentaba 
por tabla mi propia candidatura á ejercer en España la dictadura nece- 
saria, que en Italia realiza con mano férrea el Barón Manno. De sobra me 
ocupa á mí la ardua labor— que ustedes pueden apreciar mejor que nadie — 

298 



y de Genealogía Española. 

-que representa la Historia Genealógica, donde yo hago para la posteri- 
dad en esta materia el orden y la luz, y escribo la verdad para los venide- 
ros, mientras sigue á mi alrededor el barullo y la confusión y prevalecen 
cada día más el desorden y la mentira. 

De todo esto puede deducir cualquiera— y yo no tengo el menor incon- 
veniente en hacerlo público en estas columnas— que el Real Decreto en sí 
no puede merecer mis entusiasmos, ni cosa que se le parezca, y que los 
puntos principales que él cree resolver estaban resueltos de antemano con 
la aplicación estricta de la ley. La calentura no está en las sábanas, sino 
en el cuerpo, enfermo de suma gravedad y amenazado de morir de mala 
muerte y á muchas manos. Si la asistencia, grande ó chica, que pueda 
prestarle la Diputación de la Grandeza logra su alivio, nadie la celebrará 
más que yo, que me siento con el paciente tan estrechamente identificado, 
después de haberle consagrado con entusiasmo, por puro amor del arte, 
como quien dice, mi vida entera. 

Este es el sentido de aquella carta mía, como de la presente. De todos 
modos, con ó sin Real Decreto de 29 de Mayo, la Nobleza Titulada no tiene 
más camino de reivindicación y de defensa, amplio y claro y definitivo, que 
el de los Tribunales de Justicia, donde la han encontrado plena cuantos han 
querido ó han podido tomar aquél. Ello será lento y costoso, pero es á la 
postre seguro, y así el que se adopten estas actitudes de franca y abierta 
protesta contra las usurpaciones y de enérgica y decidida defensa de los 
propios derechos, acabará por hacer ver á los que de esta situación incon- 
cebible se han beneficiado, que al final de la batalla está el triunfo de la 
verdad, y su propia derrota y confusión, yendo las distinciones hereditarias 
á los que en realidad las han heredado y no adonde las llevaron por un 
rato el capricho, la vanidad y el dinero. 

Pero no he de terminar estos renglones, ya con el pie en el estribo para 
emprender mi jornada de verano, en pos de algunos meses de relativo des- 
canso, que creo tener este año bien ganado, sin dejar dicho clara y ter- 
minantemente, que pienso en absoluto como usted respecto al verdadero 
atentado que se cometerá, pretendiendo por este Real Decreto y su art. 18 
variar el orden de sucesión en los Títulos y Grandezas del Reino, que ampa- 
ran las leyes y se regula nada menos que por la de sucesión á la Corona, 
imponiendo una prescripción que va contra todo principio jurídico, y bo- 
rrando de una plumada sacratísimos derechos, por la voluntad— el c'est mon 
bon plaisir de la antigua Monarquía francesa,— generalmente mal enterada, 
de un Ministro de un rato, á estos asuntos indiferente, como lo son fre- 
cuentemente á casi todos. 

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Revista de Historia 

En resumen: que el Real Decreto de 29 de Mayo es, aunque tardío, algo 
bueno, más que por lo que establece ó innova, por las piedrecitas que una 
intervención extraña puede poner en el camino desenfrenado, seguido de 
años atrás por la Administración con el resultado que todos sabemos; y que 
la verdadera defensa de la Nobleza Titulada está en ella misma, en su deci- 
sión de hacerse respetar y de velar por sus derechos, y de revolverse contra 
los que intenten despojarla, por cuantos medios ponga á sus alcances la 
ley: Ayúdate, que Dios te ayudará. 

No tengo ahora tiempo para más, y he de contentarme con lo dicho, en 
mi deseo de acudir sin la menor demora á su cariñoso requerimiento. Feli- 
cidades, como las desea para usted y la Revista y sus redactores todos, su 
siempre afectísimo buen amigo, 

F. Fernández de Béthencourt. 

de la R. A. de la Historia. 
Madrid, 19 Julio 1912. 



SCO 



y de Genealogía Española. 



AUÑONES DE MORÓN 



(conclusión) 



VI bis. Don Martín Fernández de Auñón, hijo segundo de D. Antonio 
(número V) y de su mujer y prima D." María de Auñón, sucedió en los 
vínculos, mayorazgos y patronatos de la Casa, por muerte de su hermano 
y sobrino; bautizado en Morón el 23 de Junio de 1615, casó en la misma 
villa el 6 de Octubre de 1641 con D."* María Morillo y Orellana, bautizada 
igualmente en Morón el 23 de Enero de 1615, hija de Alonso Jiménez 
Morillo y de D."* Catalina de Orellana, y hermana del licenciado D. Pedro 
Morillo y Orellana; recibió D. Martín la dote de su mujer, por escritura, 
ante el escribano público Párraga, el 19 de Octubre de 1641; se componía 
de dinero metálico y 165 fanegas de tierra en el sitio del Hardal, heredad 
nombrado La Navilla. 

De esta unión fueron hijos: 

1.° Don Antonio Diego Fernández de Auñón, bautizado en San Miguel de Morón 
el 6 de Noviembre de 1643, Caballero del hábito de Santiago, que, después de 
hechas las informaciones de su calidad, fueron despachadas sin dispensa, y tomó el 
hábito en las Comendadoras de Santiago, de esta Corte, el 19 de Agosto de 1668 
por D, Fernando de Ayala Toledo y Fonseca, Conde de Ayala, Trece de la Orden 
y Comendador de los Bastimentos de Castilla; fué su padrino el Conde de Monte- 
rrey, y le calzaron las espuelas D. Diego Bonifaz y Pérez de Forres, y D, Diego de 
Sotomayor y Frías; casado con su parienta D.* Jerónima FeHpa de Auñón, no dejó 
descendencia. 

2.*' Don Martín Damián de Auñón, bautizado en San Miguel de Morón el 8 de 
Octubre de 1651, obtuvo igual merced que su hermano D. Antonio, en la Orden de 
Santiago, y, aprobadas las informaciones al mismo tiempo que las de aquél, tomó 
el hábito en la Capilla mayor del Convento de la Victoria de Morón, patronato de 
su Casa, el 10 de Diciembre de 1668, en virtud de Real cédula de Su Majestad, 
cometida á D. Juan Francisco de Cabrera y Soto, Trece de la Orden, vecino de 
Utrera (el que estaba casado con D.* María de Corvera, prima de D. Martín), hallán- 

301 



Revista de Historia 

dose presente D. Antonio Diego, su hermano, ya cruzado; D. Pedro Fernández de 
Auñón, su tío carnal; el licenciado D. Pedro de Morillo y Orellana, Comisario del 
Santo Oficio; D. Gonzalo de Tapia y Mirabal, ü. Antonio de Tapia y Mirabal, don 
Cristóbal Álvarez de Bohorques, D.Juan Jorge de Auñón y otros caballeros. Estuvo 
casado con D.* María Florencia de Auñón Morejón. 

3." Don Alonso José Fernández de Auñón, que seguirá. 

4.° Doña Mariana Fernández de Auñón, que casó dos veces: la primera, con 
D. Antonio Gil de Ledesma y la Cerda, y segunda, con D. Juan Antonio Montes de 
Oca, sin sucesión; fundó esta señora, en unión de su hermano D. Alonso, un vínculo 
para los segundos de la Casa, como se verá. 

5.° Doña María Jerónima Fernández de Auñón, casada con D. Juan de Ayala 
Manrique, Conde de Cedillo, Señor de las villas de Pedro Moro y San Andrés, 
vecino de la Corte, donde vivía en las casas que fueron del Cardenal D. Pascual de 
Aragón, colindantes con la iglesia de Santo Tomás, en la que tenían tribuna de 
honor; de éstos fueron hijos: 1.°, D. Antonio de Ayala y Auñón, y 2°, D. Jerónimo 
de Ayala y Auñón, casado con D.^ Catalina Senmenat. 

6.° Doña Jerónima María de Auñón, que casó con D. Juan de Salas Manrique 
de Lara; texto en Morón ante Diego de la Paz el año 1665 (fol. 677 del protocolo). 

VII. Don Alonso José Fernández de Auñón y Murillo, Señor de los 
vínculos de su Casa y del patronato de la Capilla mayor del Convento de 
la Victoria de Morón; bautizado en su parroquia el 16 de Octubre de 1655. 
Fué familiar del Santo Oficio y Alguacil mayor de Morón desde 1667, Regi- 
dor por el estado noble en 1680, y Alcalde por el mismo estado en 1690; tuvo 
una merced de hábito en las Órdenes militares, que no aprovechó. Casó 
tres veces: la primera en Arcos, velado en Morón el 11 de Enero de 1677, 
con D.^ Catalina María Gil de Ledesma y la Cerda, hija de D. Juan y de 
D.^ María de Valderrama Tardío y la Calle; de esta unión dejó dos hijas, 
una de las cuales murió niña. La segunda vez casó en Jerez, velado en 
Morón el 30 de Enero de 1681, con D.^ Constanza María de Herrera, bauti- 
zada en Jerez el 13 de Diciembre de 1651, hija de D. Andrés de Herrera Gal- 
dames y de D.^ Juana de Herrera y Torres, su prima y mujer; de esta señora 
dejó dilatada descendencia, según diremos. Casó tercera vez en San Miguel 
de Morón el 8 de Agosto de 1752 con D."" Elvira María de Guadalupe Ponce 
de León, bautizada en Jerez de la Frontera en 2 de Mayo de 1675, hija de 
D. Francisco Luis Ponce de León y D.^ Mariana Ponce de León, padre de 
los Marqueses del Castillo del Valle, en cuya varonía se conserva el título, 
creado por Carlos II en 1683 en favor de D. Juan Núñez de la Cerda, cuya 
creación ignoran, tanto Berni como su corrector D. Antonio Ramos. Fundó 
D. Alonso José, en unión de su hermana D."* Mariana, como se indicó, mayo- 
razgo de segundos para la Casa, según escritura ante Miguel de Albas, 
escribano público de Morón, llamando en primer lugar á D. Martín, su hijo 
y sobrino. Restauró la Capilla mayor de la Victoria. 

302 



y de Genealogía Española. 



Hija de D. Alonso José y D." Catalina de la Cerda, fué: 

1.** Doña María Manuela de Auñón, que, como luego veremos casó con Don 
Francisco Manuel de Auñón y Zurita. 

Del segundo matrimonio de D. Alonso fueron hijos: 

2° Don Andrés Fernández de Auñón y Herrera, que sigue. 

3.° Doña Juana Antonia, bautizada el 5 de Septiembre de 1682, y que murió el 12 
del mismo. 

4.° Don Martín Antonio Fernández de Auñón, bautizado el 18 de Octubre 
de 1683, para quien su padre y tía D.* Mariana fundó vínculo de segundos. Fué 
Capitán de Caballos en el Regimiento del Marqués de Villa-Alegre, sirviendo con la 
compañía que llevó de la gente de Morón para la guerra de Sucesión; en la batalla 
de Almansa logró distinguirse, según honrosa certificación expedida por su Coro- 
nel, que dice le mataron seis caballos en aquella acción. 

5.° Doña Juana María de Auñón, nacida en Morón el 3 de Noviembre de 1684. 

6.** Doña Catalina Josefa de Auñón, nacida el 22 de Enero de 1685. 

7.° Don Antonio Francisco José de Auñón, caballero de Justicia en la Religión 
de Malta, nacido en Morón el 8 de Marzo de 1687; fué armado caballero de San 
Juan en la iglesia de Santiago, de Sevilla, el 27 de Agosto de 1710; fué comendador 
de Serrecinos desde Junio de 1730. 

8.° Doña Ana María de Auñón, nacida en Morón el 27 de Abril de 1688, y 
casada con D. Juan de Briones Escobedo Monsalve y Cabrera, vecino de Carmona 
y caballero de la Orden de Calatrava. 

9.° Doña Mariana Catalina Josefa de Auñón, nacida el 4 de Mayo de 1689, que 
murió á los cinco años de edad. 

10. Don Pedro Francisco José Fernando, caballero de Justicia en la Orden de 
San Juan, nacido en Morón el 30 de Mayo de 1690, que fué armado caballero 
de esa Religión en el mismo lugar y día que su hermano D. Antonio. 

11. Doña Bernardina Jacinta de Auñón, nacida en Morón el 26 de Septiembre 
de 1691, y que casó con D. Ventura N..., vecino de Morón. 

12. Don Francisco José de Auñón, presbítero, nacido el 22 de Marzo de 1694. 

13. Doña Mariana Nicolasa, nacida en Morón el 18 de Diciembre de 1696. 

14. Don Alonso José de Auñón, caballero de Justicia en la Orden de San Juan, 
nacido en Morón el 4 de Mayo de 1698; fué comendador de Reinoso en su Religión. 

15. Don José Francisco de Auñón, caballero de Justicia en San Juan, Comen- 
dador de Villela y otras encomiendas, nacido en Morón el 27 de Septiembre 
de 1699. 

16. Don Juan Ignacio de Auñón, caballero de Justicia en la Religión de Malta 
y comendador de Almazán en su Orden, nacido en Morón el 3 de Agosto de 1701. 

Hijos del tercer matrimonio de D. Alonso José con D.^ Elvira Ponce de 
León fueron: 

17. Don Luis José de Auñón Ponce de León, nacido en Morón el 5 de Octubre 
de 1713, que fué clérigo subdiácono, para quien su padre fundó un patronato 
y capellanía. 

18. L'oña Mariana Josefa de Auñón, bautizada en San Miguel de Morón, el 

303 



Revista de Historia 

12 de Octubre de 1714; casada en Santiago, de Alcalá de Guadaira, el 5 de Octubre 
de 1739, con D. Manuel González de Sepúlveda, alcalde por el estado noble de 
dicha villa, de quien fué su hijo D. Juan Antonio González de Sepúlveda y Auñón, 
señor de la villa de Quer. 

19. Doña Jerónima Josefa de Auñón, nacida en Morón el 15 de Diciembre 
de 1716. 

20. Doña Feliciana Josefa, nacida el 11 de Agosto de 1719, casada en Jerez, con 
D. Francisco Suárez de Toledo, vecino y Veinticuatro de dicha ciudad. 

VIII. Don Andrés Jerónimo de Auñón y Herrera, bautizado en Morón el 
28 de Septiembre de 1681, Señor de los mayorazgos de su Casa; casó en 
Morón, el 18 de Septiembre de 1709, con D/ Micaela Pabón de Fuentes, 
viuda que estaba de D. Diego Pabón y Guzmán, hija mayor de D. Miguel 
Pabón de Fuentes, marqués de Casa-Pabón, y de D.^ María Francisca Ver- 
dugo y Ruiz de Alarcón. Don Andrés Jerónimo sirvió á S. M. en la guerra 
de Sucesión, y sus valiosos servicios constan de certificado que le fué 
expedido en el Campo de Gibraltar el 8 de Agosto de 1706; dice así este 
documento: 

«Don Rafael Díaz de Mendivil, Mariscal de campo de los ejércitos 
de S. M. y Comandante principal de sus tropas en el bloqueo de Gibraltar. 
Certifico: que D. Andrés de Auñón, uno de los caballeros nobles de la villa 
de Morón, que en virtud de Real orden ha salido á servir la presente cam- 
paña de 706, se ha mantenido á su costa con armas y caballo en el bloqueo 
de Gibraltar desde el día 27 de Abril hasta 8 de Agosto y lo queda conti- 
nuando, cumpliendo en este tiempo muy enteramente con su obligación en 
cuanto se le ha mandado del servicio de S. M., dando á entender la gran- 
deza de su sangre en todas las funciones que se han ofrecido y en particu- 
lar en la salida que los enemigos hicieron el día 11 de Julio, en la que se ha 
portado con gran valor, vigilancia y celo, siendo uno de los primeros que 
se arrojaron sobre ellos, haciendo algunos prisioneros y acuchillando otros» 
por cuya razón y por el gran anhelo con que se sacrifica al Real servicio le 
considero digno de cualquiera honras y mercedes que S. M. (D. 1. g.) fuese 
servido hacerle.> 

De D. Andrés y D.^ Micaela Pabón fueron hijos: 

\.° Don Alonso Félix de Auñón y Pabón, bautizado en Morón el 12 de Julio 
de 1710. Como primogénito llevó los vínculos de su Casa; no casó (1). 



(1) De D. Alonso se refiere su extraordinaria corpulencia en un capítulo de la Historia 
de Morón, escrita por los licenciados en Medicina y Farmacia D. Juan Janer y D. Diego de 
Zafra, con estas palabras, que por lo original copio: 

«Por los años de 1757 vivía en Morón D. Alonso Félix de Auñón, el cual disfrutaba un 

304 



y de Gen ealog ía Española. 

2^ Don Miguel Antonio de Auñón y Pabón, que sigue. 

3.** Doña Constanza de Auñón, bautizada en Morón el 1 1 de Noviembre de 1713; 
casada con el Conde de Cedillo. 
4.° Doña Manuela de Auñón, nacida el 1.*' de Enero de 1717, que murió niña. 
5.° Don Andrés Félix de Auñón, bautizado el 19 de Abril de 1718. 
6.° Don Francisco de Paula María de Auñón, bautizado el 23 de Mayo de 1719. 

IX. Don Miguel Antonio de Auñón y Pabón, marqués de Nevares, hijo 
segundo de D. Andrés; heredó la Casa por muerte, sin sucesión, del primo- 
génito. Nació en Morón el 23 de Febrero de 1712, y casó en Sevilla el 
27 de Septiembre de 1756, con D.^ Úrsula María Ossorio de los Ríos, Vega 
y Valdés, marquesa de Nevares, bautizada en Sevilla el 18 de Agosto 
de 1723, hija de D. José Ossorio de los Ríos y de D.^ María del Pópulo de 
la Vega y Valdés; casó en segundas nupcias en Jerez con D."" María Virúes 
de Segovia Ponce de León, hija de D. Gil Virúes y de D.^ María Ponce de 
León, hija ésta de los Marqueses del Castillo del Valle; no tuvo sucesión 
de este matrimonio. Falleció D. Miguel en Sevilla el año 1775, dejando por 
hijos del primer matrimonio á 

1.° Don Ignacio Manuel de Auñón y Ossorio de los Ríos, Marqués de Nevares, 
Gentilhombre de Cámara de S. M., Señor de los Mayorazgos de su Casa. Nació en 
Sevilla el 29 de Enero de 1763 y casó con D.^ Rafaela Ortiz de Zúñiga, Marquesa 
de Montefuerte, Vizcondesa de Lebrija. Fué Alcalde por el estado noble de Morón 
en 1783 y el 17 de Marzo del mismo año ingresó en la Maestranza de Caballería 
de Sevilla, llegando á ser su Teniente de Hermano Mayor. Falleció sin sucesión 
en 1804, pasando el título y mayorazgos á su hermano. 

2." Don Manuel María de Auñón, que sigue. 

X. Don Manuel María del Pópulo de Auñón y Ossorio, Marqués de 
Nevares, Caballero de la Real Maestranza de Sevilla y de San Juan de Malta, 
Teniente de Hermano Mayor de aquella Maestranza, donde ingresó el 17 de 
Marzo de 1803. Casó con D.' Lorenza de Guzmán y Castilla, de los Mar- 



cuantioso mayorazgo. Pesaba 22 arrobas; su natural y ordinario alimento era, después de 
un abundante cocido, una pierna de carnero, un pavo y un jamón. 

"Esta extraordinaria obesidad lo puso en términos de no haber caballo que pudiese 
sostenerlo; tenia cupé proporcionado á su cuerpo, y estuvo privado de contraer matrimo- 
nio; pocos años antes de su fa".ecimiento se halló lisiado de quebradura, con tanto exceso, 
que no podía saHr de su casa, observando una dieta rigurosa por mandado de los médicos, 
permitiéndole por cena únicamente un pavo y seis docenas de zorzales. 

»En un vestido de terciopelo entraron cuarenta y seis varas y en las mangas doce; en 
los calzones blancos siete varas de crea ancha, y en una calceta cabía una cuartilla de 
trigo. 

«Falleció de un garrotillo en 20 de Junio de 1757, á los cuarenta y cinco de su edad; se 
invirtieron en su mortaja treinta y seis varas de sayal; la capa tenía tres varas de largo, con 
siete y cuarta de ancho, y fué conducido al templo por diez y seis hombres.» 

305 2* 



Revista de Historia 



queses de San Bartolomé y la Granja. Viudo D. Manuel Auñón abrazó el 
estado eclesiástico, y D.^ Concepción Auñón y Guzmán, Marquesa de San 
Bartolomé del Monte, su hija, casó con el Duque de Noblejas y murió sin 
sucesión el año 1820, por lo que pasaron sus títulos á su línea materna, que 
representaba el Coronel Chacón, abuelo del actual Marqués de Nevares, y 
los vínculos de Auñón á D.^ María del Carmen Auñón y Ángulo, como bis- 
nieta de la D." María Manuela de Auñón y Herrera, que casó con D. Fran- 
cisco Manuel de Auñón y Zurita. 

SEGUNDA LÍNEA 

V. Don Pedro Fernández de Auñón, hijo segundo de Pedro Auñón 
Romero (número IV) y de D.^ Inés Gutiérrez de Bonilla, continúa esta se- 
gunda línea de Auñones, en la que se halla hoy el título de Marqués de 
Pilares. Casó en Morón el 25 de Agosto de 1608 con D." Mencía de Ossorio 
Morejón, natural de Ronda, hija de D.José Morejón y Chacón y D."* María 
de Góngora Ossorio. Doña Mencía fué señora del gran mayorazgo fundado 
por su bisabuela D."* Mencía Ossorio (1), hija de Juan Vázquez Orejón, 
casada en primeras nupcias con Juan Pérez de Osuna y en segundas con 
el licenciado Juan de Zarate; también gozó del mayorazgo, fundado por el 
Juan Vázquez Orejón maestresala del Duque de Arcos, por escritura ante 
el escribano Rodrigo de Torres y del patronato de la Capilla y entierro de 
Nuestra Señora de la Antigua, que fundó en la parroquia de San Miguel de 
Morón el |uan Pérez de Osuna; de él goza hoy D." Victoria de Montestruque 
y Auñón. 

Don Pedro Fernández de Auñón fundó un gran Mayorazgo en la parte 
antigua del término de Morón, que hoy pertenece á la villa de Montellano, 
aldea que fué de dicha ciudad y que empezó á poblarse con familias que el 
don Pedro, fundador, llevó de la serranía de Ronda para desmontar y des- 
cuajar los terrenos que iba á plantar de olivar, que son lo que hoy consti- 
tuyen la hacienda de Morejón. De D. Pedro y D.^ Mencía fué hijo: 



(1) Doña Mencía de Ossorio se bautizó en Morón el 24 de Enero de 1512, y la escritura 
de dote para su casamiento con Juan Pérez de Osuna pasó ante el escribano Juan de Car- 
mona, el 25 de Julio de 1536. La facultad Real para la fundación del mayorazgo llevó fecha 
en el Pardo, el 7 de Noviembre de 1577. Juan Vázquez Orejón, hijo de Diego Ossorio y 
nieto del Alcaide y Maestresala Juan Vázquez Orejón, ganó ejecutoria de su hidalguía en 
Granada y se querelló en Sala de hijosdalgo de esta Chancillería, del Consejo de Marchena 
por haberie agraviado no devolviéndole la sisa, como á hijodalgo notorio. 

306 



y de Genealogía Española. 

VI. Don Juan Jorge de Auñón Morejón, Señor de los vínculos fundados 
por su padre con imposición del apellido Morejón y los de D.'* Mencía 
Ossorio, Juan Vázquez Orejón y del patronato de Nuestra Señora de la Anti- 
gua. Nació en Ronda. Casó el 7 de Mayo de 1682, en Morón, con D." Fran- 
cisca Antonia de Bohorques y Ángulo, hija de D. Juan de Ángulo Bohorques 
y de D.'' Juana de Bohorques Villalón. En 1632, con ocasión de apuros de la 
Corona, hizo un donativo de 800 ducados al rey D, Felipe IV, que los reci- 
bió con gratitud: de éstos fué hijo, 

Vil. Don Juan Ignacio Bonifacio de Auñón Morejón y Ángulo, Señor de 
los mayorazgos de su Casa, Alcalde de la hermandad y Alguacil mayor del 
estado noble en 1715 y 28. Fué bautizado en Morón el 17 de Mayo de 1689 
casó, el 4 de Octubre de 1705, con D." Francisca Juana María de Bohorques 
Villalón, hija de D. Jerónimo de Bohorques Villalón, famiUar del Santo Ofi- 
cio, y de D." Antonia Blasa María de Herrera, ésta natural de Jerez y hermana 
de D." Constanza María de Herrera, mujer de D. Alonso José Fernández de 
Auñón, ya dicho; casó segunda vez en Morón, el 5 de Febrero de 1747, con 
D.\JuanaJerónima Galeote y Santisteban, hija de D. Manuel Galeote Hur- 
tado de Corcuera, vecino y Alcalde por el estado noble de Morón, origina- 
rio de Baeza, y de D."* Catalina Teresa Santisteban y Casasola. De ambos 
matrimonios fueron hijos: 

1.° Doña Mencía Francisca de Auñón Bohorques Villalón, que casó con don 
Pedro Francisco de Auñón y Auñón, como se dirá luego. 
2.° Don Juan Jorge de Auñón Galeote, que sigue. 

VIH. Don Juan Jorgede Auñón Galeote, Señor de los mayorazgos de su 
Casa, Caballero Maestrante de Ronda, Alcalde, Regidor y Alguacil mayor 
por el estado noble de Morón, los años 1765, 74 y 88. Nació en Morón y 
fué casado allí el 26 de Noviembre de 1769, con su tres veces prima se- 
gunda D."* Catalina Villalón Villalón, hija de D. Francisco Villalón y Agua- 
yo y de D.'"* Antonia Villalón, de quienes fueron hijos: 

1.*^ Don Juan Jorge de Auñón, que sigue 

2.° Don Francisco Diego de Auñón y Villalón, brillante Oficial de la Real Arma- 
da, nacido en Morón el 1.° de Noviembre de 1775, que sentó plaza en la Compañía de 
guardias-marinas de Cádiz, el año 1790. Sus servicios los dio al público en el Dia- 
rio de la Marina Gamito Riquer, en un artículo de su colección de Marinos ¡lustres. 

3.° Don Manuel de Auñón y Villalón, otro ¡lustre mlütar, que prestó sus servicios 
y sacrif¡có su sangre en la guerra de la Independencia; as¡st¡ó, entre otros sitios, á 
las batallas de Bailen, Albuera, Talavera, Murviedro, Cascante, Tarancón, Vélez, 
Mora, Consuegra; también se halló en la guerra civil, dispersó á los carlistas de 
Zaldívar en la acción de Carch¡te, donde perd¡ó un ojo; murió en Morón en 1857. 

307 



Revista de Historia 

4.° Doña Concepción Auñón y Víllalón, monja profesa en el convento de Santa 
María de Morón. 

IX. Don Juan Jorge de Auñón y Víllalón, último Señor de los mayoraz- 
gos de la Casa, Caballero Maestrante de Ronda. Nació en Morón el 26 de 
Octubre de 1772, y casó en Morón, el 22 de Enero de 1797, con D." María 
Antonia de León y Vélez, hija de D. Andrés de León y Orbaneja López Pila- 
res, natural de Fuentes, Caballero de la Orden de Santiago y de D.'' Gracia 
Vélez y Vázquez de Mondragón, ascendientes por varonía de D. Pedro de 
León y Manjón, Marqués del Valle de la Reina, ex secretario de la Real 
Maestranza de Caballería de Sevilla, nuestro distinguido amigo y colabo- 
rador. Murió D. Juan Jorge, en Morón, el año 1840, y enterrado en la Capi- 
lla de la Antigua, á la inscripción de su lápida se le puso el dictado de 
«amigo de los pobres». De éste fueron hijos: 

1.'' Don Juan María de Auñón Morejón y León, que compartió el mayorazgo 
con su padre y fué copatrono de la Capilla mayor del Convento de la Victoria de 
Morón; casado con D.^ Feliciana Romera, natural de Carmona; fueron sus hijos: 
].") Don Juan Jorge de Auñón y Romera, casado con su prima hermana doña Car- 
men Vázquez de Mondragón y Auñón, vecina hoy de Ronda, con sucesión. 
2.°) Doña Juana de Auñón Romera, que estuvo casada con D. José de Montes- 
truque y Vernazza, hoy Coronel retirado del Cuerpo de Carabineros. 3.^) Doña 
María del Carmen Auñón y Romera, casada con D. Manuel Pérez de Vera- 
4.°) Doña María de los Ángeles Auñón y Romera, casada en primeras nupcias con 
D. Nicolás Osuna y en segundas con D.José María de Ángulo. 5°) Doña María 
Antonia de Auñón Romera, que murió soltera. 6.°) Doña María de Gracia de 
Auñón y Romera, también soltera. 

2." Doña Catalina Auñón y León, casada con D. José Vázquez de Mondragón, 
marqués de Villasierra, vecino de Ronda, cuya hija D.'' Carmen casó con su primo, 
como he dicho. 

3.° Don Jorge Auñón y León, diputado á Cortes que fué en varias legislaturas, 
representando á Morón, murió soltero. 

4." Doña Mercedes de Auñón y León, también soltera, que hizo donación al 
Ayuntamiento de Morón del ex convento de San Francisco, para instalar en él los 
hospitales del Corpus Cristi, Santa Isabel y de Convalecientes. 

5.° Doña Concepción de Auñón y León, que casó con D. Antonio Víllalón. 

6.'' Don Manuel de Áuñón y León, que casó con D." María Josefa Víllalón y 
Molner, con sucesión. 

7.° Don Joaquín de Auñón y León, Gobernador civil de Sevilla y Diputado á 
Cortes que fué por Morón, casado con D.' Ignacia Lesaca: es su hijo D. Juan Jorge 
de Auñón y Lesaca, Caballero de la Orden de Santiago, con sucesión. 

8.*^ Don Antonio de Auñón y León, que sigue. 

X. Don Antonio de Auñon y León, hijo de D. Juan Jorge, nació en Mo- 
rón el 15 de Marzo de 1818, y casó el 30 de Julio de 1842 conD.'^ María Josefa 

308 



y de Genealogía Española. 

Villalón y González Caballos, hija de los Marqueses de Pilares, D. Ramón 
Villalón y Tamariz y D.^ Antonia González Caballos. Don Antonio fué caba- 
llero de San Juan de Jerusalén y de la Orden de Isabel la Católica, Comen- 
dador de la de Carlos III, Alcalde de Morón repetidas veces, su Corregidor 
y diputado provincial. En el tiempo de su administraciónn recibió la ciu- 
dad diferentes mejoras, como la construcción de las Alamedas de la Carrera 
y de la Puerta de Utrera, el Cementerio moderno, el ferrocarril y la carre- 
tera de Pruna. Murió en Morón el 30 de Junio de 1880. Fueron hijos de este 
matrimonio: 

1." Don Juan Auñón Villalón, /Ibogado y Auditor de Marina honorario, casó 
con D.'* Juana Colunga y murió el año 1860, sin sucesión. 

2.° Don Ramón Auñón y Villalón, que sigue. 

3/' Doña María Josefa de Auñón y Villalón, casó con D. Manuel Cotta y Barea: 
se halla viuda. 

4,"* Doña María Antonia Auñón Villalón, nacida en Morón el 19 de Febrero 
de 1853, casada con el Conde de Daoiz, falleció el 30 de Junio de 1889 (1); con su- 
cesión que lleva hoy dicho título. 

XI. Don Ramón Luis de Auñón Villalón León y González-Caballos, 
actual Marqués de Pilares, Almirante de la Armada, Consejero del Supremo 
de Guerra y .Marina, Gentil- 
,hombre de Cámara de S. M.» 
Senador vitalicio del Consejo 
de Estado, ex Ministro de la 
Corona, ha sido además Almi- 
rante de Escuadra y Capitán 
General del Departamento de 
Marina de Cartagena. Sus ser- 
vicios han sido recompensa- 
dos con innumerables conde- 
coraciones, hallándose en po- 
sesión de las Grandes cruces 
de San Hermenegildo, Mérito 
Naval, Mérito Militar, de la 
Orden de Avis de Portugal y 
de la Reina Victoria de Ingla- . ^ , », , . „ ., «,. 

^ Armas del Almirante Marques de Pilares. 

térra. Nació en Morón el 25 de 

Agosto de 1844; casado en Madrid el 25 de Agosto de 1874 conD.'"' Antonia Co- 
mes y Carrió, de noble familia menorquina. De este matrimonio tuvo por hijos: 




(1) Anuario de la Nobleza de España, por F. F. de Béhtencourt, III, pág, 253. 

309 



Revista de Hi stor ia 

1.** Doña María Josefa Elisa, nacida en Montevideo el 24 de Junio de 1875, que 
casó en Madrid el 21 de Abril de 1900 con D. Antonio Rodríguez y Pedrol, de 
quien tiene á D.* María y á D.^ Carmen Rodríguez y Auñón, niñas de corta edad. 

2° Doña Mercedes Antonia de Padua, nacida en Madrid el 17 de Enero de 1878, 
murió en la misma el 1° de Febrero siguiente. 

3." Don Antonio de Padua Juan Bautista, inmediato sucesor del título, Comen- 
dador de la Orden de San Benito de Avis de Portugal, Caballero de la Orden de 
Leopoldo de Bélgica, Gentilhombre de cámara de S. M., Primer Teniente del 
Cuerpo de Infantería de Marina, Nació en Cádiz el 9 de Septiembre de 1882. 

4.° Doña María de la Asunción, nacida en Madrid el 15 de Agosto de 1884, 
falleció el 10 de Mayo de 1885. 

5." Doña María del Carmen, nacida en Madrid el 26 de Febrero de 1886. 



TERCERA LINEA 

Don Francisco Fernández de Auñón, hijo tercero de Pedro de Auñón 
Romero (número IV) y de D.'' Inés Gutiérrez de Bonilla, formó la tercera 
líneas de la Casa de Auñón en Morón. Casó el 24 de Septiembre de 1605 
con D." Ana Catalán Ángulo Melgarejo, hija de Cristóbal Amigo y de 
D."* Marina de Ángulo. Fundaron mayorazgo de sus bienes D. Francisco y 
su mujer, por escritura ante Juan Núñez Saldaña, escribano de Morón, el 
año 1648. Don Francisco otorgó su testamento ante Antonio de Pedroso 
Villamán, el 1649. Doña Ana de Ángulo Catalán sucedió á D. Francisco 
Catalán, comisario del Santo Oficio presbítero, en el Patronato del Con- 
vento de Santa Clara de Morón, fundado por D." María de Orellana, viuda 
de D. Juan Fernández Villalón, D."* María de Bohorques y D."" Mariana de 
Bohorques, según escritura ante Luis de Madrid escribano público, en 10 de 
Diciembre de 1588, y por otra en la que dieron facultad á dicho D. Fran- 
cisco Catalán para que nombrase sucesor en dicho Patronato, como lo 
ejecutó así en favor de D.* Ana, por su testamento, otorgado en Morón el 
20 de Noviembre de 1618. Este Patronato quedó vinculado en el Mayo- 
razgo que fundaron D. Francisco y D."* Ana Catalán. Testó D.^ Ana en 
Morón el 19 de Julio de 1.659. 

De este matrimonio fueron hijos: 

1.° Don Pedro Francisco de Auñón, que continúa. 

2.° Doña Luisa de Auñón Catalán, que casó en Morón el 6 de Febrero de 1632 
con D. Fernando Jacinto de Zurita y Haro, vecino de Jerez, Señor de la villa del 
Villar del Saz de Don Guillem, ascendientes de los Marqueses de Campo Real de 
Jerez de la Frontera. 

3.° Don Gonzalo Alvaro de Auñón, clérigo capellán, que testó ante Juan de 
Mata el 1647 (fol. 313). 

310 



y de Genealogía Española. _ 

VI. Don Pedro Francisco de Auñón Catalán, hijo mayor y sucesor en 
los vínculos fundados por sus padres y en el Patronato del Convento de 
Santa Clara de Morón; bautizado allí el 18 de Febrero de 1620, casó en 
Jerez de la Frontera el 11 de Marzo de 1672 con D.' Ana de Zurita, su so- 
brina, hija de D. Fernando Jacinto y D.'' Luisa de Auñón, su hermana, ya 
Don Pedro fundó Capellanía en la Parroquia de San Miguel de Morón, el 
28 de Abril de 1663, y testó en 1680 ante Pedro Martínez, escribano pú- 
blico de Morón. 

De este matrimonio fueron hijos: 

1.° Don Francisco de Auñón y Zurita, Alcalde por el estado noble de Morón 
en 1699. 

2.° Don Pedro Francisco de Auñón, que sigue. 

3.° Doña Mariana Josefa de Auñón, que casó en Jerez el 26 de Noviembre 
de 1694 con D. Alvaro de Zurita, ascendientes de los Marqueses de Campo Real 

VII. Don Pedro Francisco de Auñón y Zurita estuvo casado con 
D." María Manuela de Auñón, hija de D. Alonso José Fernández de Auñón 
y de D."" Catalina Gil de Ledesma, como ya dijimos, celebrándose la cere- 
monia en Morón el 27 de Enero de 1696. 

De este matrimonio fué hijo 

VIII. Don Pedro Francisco de Auñón y Auñón, que en 8 de Julio 
de 1733 casó con otra de su varonía llamada D."" Mencia, hija de D. Juan 
Ignacio de Auñón Morejón y de D." Francisca Villalón, de la segunda Casa 
de Auñón, como se ha visto; de éstos fué hijo 

IX. Don Juan María de Auñón, el que fué casado en Morón el 6 de 
Noviembre de 1769 con D."* Joaquina de Ángulo Villegas, hija de D. Fran- 
cisco de Ángulo Pabón y de D."^ Ana de Villegas. De este matrimonio fué 
hija única 

Doña María del Carmen Auñón y Ángulo, bautizada en Morón el \° de Julio 
de 1779, que casó en Morón el 2 de Abril de 1796 con su primo D. Ignacio de 
Torres Villalón, Conde de Miraflores de los Ángeles, hijo de D. Tomás, Conde del 
mismo título. Esta señora fué poseedora, por fallecimiento de su padre, de los Ma- 
yorazgos de D. Francisco Fernández Villalón, y desde el ano 1820, por falleci- 
miento y terminación de la línea del Marqués de Nevares, sucedió también en el 
fundado por Pedro de Auñón Maldonado; asimismo fué patrona y administradora 
del fundado por el licenciado D. Pedro Gon^.ález de Orellana, del Convento de 
Santa Clara y de los demás fundados en la primera Casa de Auñón. Falleció doña 
María del Carmen el 24 de Abril de 1837, y el Conde de Miraflores el 24 de Abril 
de 1852. Con esta Señora damos fin á esta sucinta relación de tan ilustre linaje. 

Juan Moreno de Guerra. 

311 



Revista de Historia 



DOCUMENTOS INÉDITOS 

funciones públicas en Ifíallorca. 



AUTO DE FE (10T5) 

Es, sin duda, nota carecterístlca de la Nobleza mallorquína la manera 
fastuosa y siempre correctísima cómo realizaba toda clase de fiestas y fun- 
ciones públicas, no solamente cuando las verificaba aquélla como entidad, 
sino también cuando tomaba parte en las que acostumbraba celebrar la 
ciudad ú otro cuerpo preeminente de esta capital y reino. 

Ya de antiguo nuestro rey D.Jaime III de Mallorca, en 1336, dictó las 
célebres ordenaciones Promulgatio constitutionum siue ordinationum 
aique legum, editar am per illustrissimum Dominumjacobum //(sic) Regem 
Majoricarum, comitem Rossilionis et Ceritanice atqiie Dominum Montispe- 
lerii, super bono stata, regimine atque ornata etjustitia sacrce suce Domas 
Regice, para el gobierno y esplendor de su Casa y Corte, que fueron indu- 
dablemente y sirvieron de norma para los distintos actos y ceremonias 
públicas en la Ciutat de Mallorca (Palma), que se realizaban en posteriores 
tiempos, ya incorporado este Reino á la Corona de Aragón, después de 1,433 
y tal vez base, según opinión de Piferrer', para dictar las suyas el monarca 
aragonés D. Pedro IV, el Ceremonioso. 

El cuerpo de la Nobleza de Mallorca, compuesto, como es sabido, por 
los dos brazos de Caballeros y de Ciudadanos, obtuvo en distintas épocas 
de sus Reyes propios y de los de Aragón y de España más tarde, diversos 
privilegios y franquicias, legislando algunos sobre el modo y forma de rea- 
lizar distintas funciones, y erigida en 1460 la ilustre Cofradía de San Jorge, 
formada por individuos de uno y otro de los brazos citados, ella fué, en las 
diferentes épocas que subsistió, la directora y organizadora de la mayor 
parte de las fiestas y actos públicos que acostumbraba celebrar anualmente 
y en conmemoración de extraordinarios acontecimientos (1). 



(1) De la lápida de San Jorge, de Mallorca, y de las funciones que realizaba tuve oca- 
sión de liablar en el capítulo II de mi libro Alistamiento Noble de Mallorca del año 1762, 
que publiqué en Diciembre del próximo pasado año 1911. (Palma de Mallorca.) 

312 



y de Genealogía Española. 

Por demás sabido es cómo recibía la Ciutat de Mallorca á sus Reyes y 
Príncipes y de la manera cómo celebraba con espléndidos festejos toda 
clase de sucesos faustos. 

De cómo obsequió en 1472 al Cardenal D. Rodrigo de Borja, legado 
Pontificio á la Corte de Don Enrique IV de Castilla, después Obispo de la 
diócesis de la misma Isla, y, por último, Papa Alejandro VI, minuciosa- 
mente detallado aparece en la relación inédita de tal visita del notario ma- 
llorquín Pedro Segura (1), que tuve la satisfacción de encontrar en uno de 
los libros del Archivo de la antigua Curia de la Consignación de esta Ciu- 
dad y Reino y que forma hoy parte del de mi cargo de la Excma. Diputa- 
ción Provincial de las Baleares, y de la manera cómo se agasajó al Empe- 
rador Carlos V, en 1541, se habla extensamente en E' Libre de la bena- 
uenturada vingada del Emperador y Rey Don Carlos en sua ciutat d 
Mallorquesy del recebiment que lifonchfet.Juntament ab lo que mes sucebi 
fins al dia que partí de aquella per la conquesta de Allger. 

Establecida en Mallorca la Inquisición hacia 1487, no sin enérgicas pro- 
testas de sus moradores, exteriorizadas por medio de los Jurados y Grande 
y General Consejo del Reino, en distintas comunicaciones á los Soberanos, 
aclimatóse, no obstante, en relativo poco tiempo en la Isla, y de su Tribu- 
nal y familia, á los contados lustros de implantada en ella, formaban parte 
buen número de caballeros de la Nobleza y de influyentes personas de las 
más distinguidas clases. 

El documento que ofrecemos hoy á los lectores de esta revista, copiado 
literalmente de un Noticiario manuscrito que los comprende de distintas 
centurias, de carácter general por referirse á funciones que con más ó 
menos diferencias realizaba el Santo Oficio en toda España, y en Mallorca 
desde 1490; refleja, sin embargo, y da una idea bastante clara de las eti- 
quetas y ceremonial en boga y uso entre la alta sociedad y Nobleza ma- 
llorquína durante la segunda mitad del siglo XVII, época esplendorosa de 
la misma y origen de muchos palacios y casas señoriales que aun hoy día 
se conservan con otras de anteriores centurias y que forman el distintivo 
más peculiar de la capital y vieja corte del antiguo Reino de Mallorca. 

José Ramis de Ayreflor y Sureda. 
Palma de Mallorca. 

* 

* * 



(1) La publiqué en el núm. 361 del Bolleti de la Societat Arqueológica Laliana, de 
Palma de Mallorca, correspondiente al mes de Abril de 1910. 

313 



Revista de Historia 

Dice asi el referido documento: 

«Estando sepultado en el sepulcro del silencio por el que obseruan los minis- 
tros deste Secreto (que assí ha de ser) y por este en el de la ignorantia en los 
vecinos desta Ciudad y Reino, el que se hubiese de celebrar Auto General de fée, 
y hauiéndose aplasado día fixo para ello el día de domingo que contáuamos á 13 
de Jenero deste pnte. año de 1675: á 12 de Xbre. 1674 por la mañana, salió de las 
Casas desta Inq.n el D/ D." Juan Bautista üesbach, Canónigo decano de la 
S.ta Iglesia y Promotor Fiscal deste S.t» Off.o; asistido y acompañado de Pedro 
Antonio Qaforteza, Receptor desde S.to Off.», D." Manuel Ximénez de Sotomayor, 
Secretario, D." Juanote Desclapes y Montornes, Contador, officiales todos titula- 
dos, con acompañamiento de carrozas se condujo al Castillo, en donde tienen su 
lUma.ma del S.r Virrey su habitación, y hauiéndose dado aud.a entraron en la pieza 
y sentados; el dicho fiscal le puso en noticias de parte del S.to Tribunal, de la 
resolutión hauía tomado en celebrar dicho Auto General, y le suplicó fuesse seruido 
assistir, illustrar y autorizar tan venerable funtion; y de allí se passó al Palatio del 
lllmo.mo y R.mo Señor D.n Bernardo Cotoner, Arz o Obispo desta Diócesis para el 
mismo efecto, y después se fué á las Casas de la Ciudad en donde halló en ajunta- 
miento Su SM de los Mag.cos Jurados desta Ciudad y Reyno y pasó los mesmos 
officios, y vltimamente se fué á la SM Iglesia en donde en el Aula Capitular halló 
juntos al Muy Ill.tre y R.d Cauildo della y hizo la misma función, respondiendo 
así dichos lll.mos Señores Virrey y Arz.o Obispo, S.cs Mag.cos Jurados y Muy 
Ill.e Cauildo con grande alborozo de semejantes notticias, dando las gratias al 
S.to Officio y que acudirían y asistirían con sumo gusto, por ser dicha funtión tan 
del seruicio de entreambas Magestades y Beneficio público deste Reyno recono- 
ciendo con católico zelo ser dicha asistentia vna de sus mejores y más precissas y 
no menos sagradas obligaciones. 

»Y en este tiempo el D.r Gabriel Fábregues, Secretario desta Inq." y Canónigo 
Penitenciario de la SM Iglesia, conbidó para dicho effecto al S.r Regente y demás 
Hoidores de la Real Aud.a 

»Conbidóse así mesmo á todos los prelados de todas las religicnes asta al Prior 
del Conuento de la Real, por ser muerto su Abat y al Prior de la Cartuxa, que dista 
desta Ciudad más de dos leguas. 

»Y dando la buelta el dicho Fiscal con asistencia de dichos Ministros para las 
Casas desta Inq.n y dado quenta al S.r Inq.or el S.r D, Fran.co Rodríguez Cosío y 
Barreda, de lo referido, mandó dicho Señor saliessen de dichas Casas de la 
Inq.n gran número de familiares y ministros deste S.to Off.o todos á cauallo llenando 
sus cruces pendientes en el pecho y en sus capas bordadas, precediendo clarines 
y atabales, rematando dicho paseio D.n Manuel Ximenes de Sotomayor, Secretario 
deste Secreto, muy de gala y su cauallo ricamente encajesado, á la derecha de 
Domingo Ferragut, Teniente de Alguacil mayor deste S.to Off.o; y se conduxeron 
en los lugares acostumbrados, en los quales se publicó é hizo notorio el Pueblo el 
día que se celebraría el dicho Auto General de fée, y luego se despachó por todos 
los lugares deste Reyno para el dicho effecto. 

» Seguido esto, se trató de dar principio á la fábrica de los tablados así del solio 
para el Tribunal como también para los altares, que fueron tres en triángulo, y el 
de los reíos y lo demás conveniente para el dicho Auto; haciendo los demás Ma- 
gistrados lo mesmo á su costa; y para los demás que la Ciudad los franquea este 
ossequio tan devido, siendo conbidadas con ministros y por parte del Tribunal. 

314 



' y de Genealo8\a Española. 

»Y aunque es verdad que en los autos generales antecessores y en el de 1645, 
que es el último que se ha celebrado, concurrió tan solamente la familia deste 
S.to Off.o , se tomó resolución de conbidar á la Cavalleros que no lo eran, y para 
ello se valió el S.to Off.o de las personas de D." Fran.co Cotoner, Capitán de la Fa- 
milia deste S.to Off.o y de D." Pedro Veri, Cavallero Familiar; los quales de parte 
del Tribunal conbidaron á toda la Nobleza de cualquier edad, para que se sirvies- 
sen concurrir la víspera antes del día del Auto, en la processión, con sus atxas, 
para dar culto con ellas á la S.ta Cruz verde, insignia peculiar deste Tribunal S.to, 
y el día del Auto se sirviessen venir á cavallo y asistir y acompañar al S.r Inq.r hasta 
la plaza del Borne desta Ciudad, en donde se hacía la funtión. 

»Asi mesmo se convidaron 12 Cavalleros Familiares según estilo, que fueron: 
D.n Pedro Veri, D." Jorge Fortuny, D." Gaspar de Puigdorfila, del Hábito de San 
Tiago, Miguel Serralta, Antonio de Veri, D." Juan Gual y Qanglada, Miguel Fuster 
Nadal, D." Miguel Ferrandell, Gabriel do Berga, del Hábito de S.an Tiago, Joanote 
Desclapes, Pedro Antonio Qaforteza, D." Nicolás S.ta Cilia, del Hábito de Calatrava, 
para que con sendas razas verdes y en el remate de ellas su escudo de bronce do- 
rado con las armas del S.to Off.o , fuessen regidores y hiciessen que andassen en 
la forma debida los que concurrieran en la dicha processión, y el día del Auto por 
la mañana cuydassen assi mesmo de componer los familiares y demás nobleza que 
entrarían en el congreso de dicho paseio de á cavallo, y al llegar éste á la plaza 
del Borne y hauiendo desmontado adelantándose algún tanto dichos 12 regidores 
cuydassen de aposentar á sus lugares á los que hauían acompañado; y siendo assi 
que jamás hauía sido mayor el número de los dichos 12 regidores, hauiéndose 
acrecentado el de los concurrentes, que son los caualleros no familiares, pareció 
señalar cuatro más destos para regidores, que fueron el Conde de Montenegro, 
D.n Pedro Forteza, Cauallero de la Orden de S.njuan, Comendador de Bermens, 
Sistory y Siscarciay, Governador de las Avernas, y Presid.te que fué por Su Mag ^ 
de la Provincia de Catanssano, en el Reyno de Ñapóles, D." Jorge S." Juan, Cava- 
llero del Hábito de S." Tiago, Governador que fué en ínterin de la Isla de Ibiza, y 
D.n Fran.co de Pueyo, del Hábito de Calatrava. 

' Conbidóse para llevar el Estandarte de la fe en dicha processión el susodicho 
D.n Fran.co Cotoner, sobrino del S.r D.n Bernardo Luis Cotoner, Canónigo de la 
S.ta Iglesia, que fué Visitador de la Inq.n de Sicilia y Inq.or de todas las Inquisicio- 
nes de la Corona de Aragón, hermano del D.or D.n Marcho Antonio Cotoner, Canó- 
nigo desta S.ta iglesia, Cansiller por Su Mag.d que fué deste Reyno de Mallorca y 
Inquisidor del S.to Off.o de la Inq.n del Reyno de Sicilia, en cuyo ministerio feneció 
su vida, y assi mesmo hermano del dicho Ill.nio y R.mo s.r D.n Bernardo Cotoner, 
Arz.o Obispo desta Diócesis, y de la gloriosa memoria del Em.mo D.n Raphael Co- 
toner, Gran Maestre de la Religión de S.njuan de Jerusalén, y del Em.mo s r D.n Ni- 
colás Cotoner, Príncipe del Gozo, Gran Maestre de dicha Religión al presente. 

»Conbidóse para llevar la Cruz Verde en dicha processión al D.n Diego Descla- 
pes y Montornes, Canónigo de la S.ta Iglesia, Consultor deste S.to Off.o y Ordina- 
rio por el Ill.mo y R.mo S.r Arzp.o de Tarragona, en orden á la Isla de Ibiza por ser 
territorio del distrito desta Inq n , 

íY para que las calles estubiessen limpias por donde hauía de passar, lo comu- 
nicó dicho S.r Inq.r al fiel Mostasen, ministro universal á quien peculiarmente toca- 
y lo mandó y executó con toda puntualidad, y hauiendo auisado de parte del Tri- 
bunal y por sus ministros á los vecinos por donde hauía de passar, entoldassen pa- 
redes y ventanas en culto de S.ta Cruz, lo hicieron con toda voluntad y devoción. 

315 



Revista de Historia 

» Encomendóse asimismo á D.n Pedro Antonio Qaforteza, Receptor deste 
S.to Off.o para que tubiesse por bien de que corriesse á su quenta el entoldar el 
frontispicio de las Casas de la Inq." y todo el circuito de su plaza, lo qual á su 
tiempo lo paró en execución como Cauallero y Ministro, adornándolo muy rica- 
mente de tapicasias preciosas y quadros primorosíssimos, arqueando sus bocaca- 
lles, que todo hacía una ermosa prespectiva, y en ella en modo muy decente se 
puso el retrato del Ex.mo S.r Obispo Inquisidor General del S.r Valladares, que el 
dicho Fiscal de la Inq." solicitó e hizo traer de la Corte. 

»En este tiempo inbió el susodicho Señor Virrey como á Capitán General con 
recado al S.r Inq.r con D " Vicente Mut, Sargento mayor por Su Mag.d Ingeniero 
mayor y Cronista deste Reyno y á Jayme Despuig y Gual, Capitán de cauallos, 
ofreciéndole una Compañía de infantería de 200 hombres y otra de cauallos, y que 
quedauan á su orden para que dispussiese dellas como pareciesse en orden á la 
función del dicho Auto, y que el dicho S.r Inq.r diesse el nombre para las guardias 
de la ciudad aquellas dos noches, y les hizo así á su tiempo. 

» Llegado el plazo de la víspera del día del Auto á las dos de la tarde acudieron 
todas las Religiones y Parroquias desta Ciudad con su clerisía, abisadas para ello, 
las cruces cubiertas de vn belo de seda morado, á las Casas ce la Inquisición, y 
toda la Familia y demás Nobleza que no lo era, que estaua para ello conbidada y 
abisada, y los susodichos 16 Caualleros regidores junto con el Licenciado Bartho- 
lomé Liado, presbítero, beneficiado en la Seo y honesta person i desde S.t» Off.o , 
de quien se hauía echo nombramiento para maestro de Seremonias (hauiéndolo 
sido de la S.ta Iglesia muchos años) en todo lo conueniente á lo eclesiástico y es- 
piritual de dicho Auto; empezaron á dar principio á que saliesse y se compusiesse 
en la forma deuida la dicha processión, dando principio los regulares y las Parro- 
chias con sus cruzes y clericias y después el Estandarte de la Fe, imbitando baxo 
deste toda la Familia deste Reyno según sus antigüedades, y entre los ministros 
attendiendo á las graduationes de los officios que en ella ocupan, y demás nobleza 
que no es de la dicha familia, y á lo vltimo el dicho D.n Diego Desclapes, vestido 
con alba y pluvial de tela de oro riquísima, en medio de dos asistentes, honestas 
personas deste S.to Off.o , todos con pluviales morados, que llevaba la Cruz Verde, 
y al tomarla del altar de la dicha Capilla de la Sala de la Audiencia deste Santo 
Officio, los mússicos de la Capilla de la S.ta Iglesia entonaron el himno Vexílla 
Regís, á canto de órgano, acompañándola el S.r Inquisidor y el Secretario Canónigo 
hasta las puertas de la Inquisición con sus velas; dando remate á dicho Congreso 
eclesiástico el dicho D.r D.n Juan Bautista Desbach, Promotor Fiscal, ladeado á la 
drecha del susodicho D.n Manuel Ximenes de Sotomayor, Secretario, y el dicho 
Canónigo, Domingo Ferragut, Teniente de Alguacil mayor, y caminando, es á saber, 
todos los que concurrían con atxas en las manos execto los Calificadores que lle- 
uauan sus velas de á libra que dicho Fiscal cedió á su costa, con la buena direc- 
ción de dichos regidores por las calles estiladas, cantando siempre los músicos de 
la Capilla de la S.ta Iglesia el spalmo del Miserere á 3 coros, que exitaua los ánimos 
de los fieles á toda deuotion; llegó dicha processión en la dicha plaza del Borne, y 
hauiéndose subido á los tablados todos los que hauían concurrido en dicha proce- 
ssión con sus atxas encendidas estaua todo aquell círculo coronado de luces for- 
mando vna ermosa prespectiva, y subido que fué el que lleuaua la Cruz para colo- 
carla en el altar de en medio y el dicho Promotor Fiscal con los que le asistían 
arrodillado á las gradas de dicho altar, al punto que se enarboló la Cruz en él vna 
Compañía de 200 hombres que estaua aguardando dicha funtión y puesta en orden 

316 



y de Genealogía Española. 

en la dicha plaza, en culto y ueneratión de la dicha Cruz, saludaron y dieron la 
carga de moscataria assiéndole la salua y hauiendo dicho el que lleuaua la Cruz 
la orazión, se acabó la processión y se fueron cada vno á su Combento, Isglesias y 
Casas. 

Después velaron la Cruz aquella noche 12 religiosos que quedaron, quatro de 
S.to Domingo, 4 de S." Fran.co y ¡os restantes de la Religión de nuestra S.ra de las 
Mercedes, redempión de cautiuos, estando los tres altares muy ricamente adorna- 
dos, con sus blandones y luces de plata, los quales á las 12 de la noche comenza- 
ron á cantar los maytines y laudes como si estuvieren en su coro en día solemne, 
alternando los versos con la música del órgano con toda solemnidad; y acabada 
esta functión comenzaron á celebrar el S.t" Sacrificio de la Misa en los tres altares 
en vn mesmo tiempo y successivamente al mesmo compás sin parar hasta que lle- 
garon los reios muy de mañana en su tablado que estaua fabricado al lado del 
dicho altar triangular. 

-^Por la mañana oras antes de amanecer, ya los 16 dichos caualleros regidores 
se hallaron en las Casas de la Inquisición, y á las seis de dicha salió la Cruz de la 
Parrochoquia de San Nicolás, en cuyo distrito se hallan las Casas de la Inquisición, 
con su clericia, á quien seguían treinta y tres reios inclusiue con seis estatuas, y por 
remate vn judío pertinas. cada vno con sendos familiares al lado, y éstos en medio 
de dos arcabuseros, con cabos de cuerda ensendidos, de la dicha Compañía de los 
200; y en este tiempo que iban saliendo, los dichos caualleros regidores trataron 
de hasser venir de diferentes puestos no muy lexos de las Casas de la Inq." que á 
tropas estauan diuididos, según la graduación de sus estandartes con la familia y 
demás Nobleza, y con esto dieron principio al paseo do acanallo, vestidos todos 
los de la línea inferior lo más decente que pudieron, y la Nobleza bistiendo y arras- 
trando galas, feriando costosas libreas á sus lacayos, y los caualios ricamente enca- 
jesados, siendo en número los que componían este congreso mucho más de quatro- 
cientos, concurriendo muchos de muy tierna edad, que parece que la deuoción con 
que asistían á tan reuerente functión les afiansaua la seguridad de todo peligro. É 
inmediatamente después de los dichos reos sequíanse tres clarines vestidos todos 
con sus ropones y sus gorras de color verde, según se estila en las fiestas de mayor 
ostentación, y después quatro caualios y los que les montauan vestidos de la misma 
suerte, que tocauan los atabales á compás y con muy linda orden, y luego venía la 
Familia y demás Nobleza; y hauiendo hido caminando poniéndolos en orden los 
dichos caualleros regidores, en este tiempo el S.r Inquisidor dio orden á dos Caua- 
lleros Familiares D." Fernando Mox y Priam de Vilallonga, Cauallero del Hábito de 
Calatraua, paraque fuessen al S.r Virrey de parte del Santo Tribunal, representán- 
dole que quando Su 111. '"a gustase de venir el dicho Señor Inquisidor y sus Minis- 
tros estauan aguardando; y para el mesmo effecto fueron inbiados otros dos, 
D.n Gabriel Fuster y D.n Francisco Gual, á la Señoría de los Magníficos Jurados: Y 
sería cosa de las 7 quando llegaron los susodichos, el IlL^o S.r Virrey vestiendo 
mucha gala y adornado con cadena de oro de mucho valor, su cauallo ricamente 
encajesado, y demás Magistrados llegaron á las Casas de la Inquisición y entrando 
en su patio hallaron al dicho S.r Inquisidor que estaua ya montado á cauallo y 
aguardaua estando vestido sin apartarse de lo serio muy lucida y decorosamente, 
y la muía en que montaba adornada con su palafrén de terciopelo morado guarne- 
cido alrededor de seda del mesmo color y ilo de oro, siendo de la misma materia 
las borlas y las riendas; y poniendo el dicho Ill.mo s.r Virrey y el Mag.co Jurado en 
Cap al dicho S.r Inquisidor en medio empezó á dar camino el dicho Promotor Fis- 

317 



Revista de Historia 

cal lleuando el Estandarte de la Fée, que por ser imposible lleuar el otro por lo 
pesado, usando hazer aposta con las armas del S.to Off.o y ensima del escudo la 
Tiara y Corona, que estaua muy dono y rico, y la muía en que montaua muy rica- 
mente adornada con su palafrén de terciopelo negro, las borlas y riendas y demás 
cordones de la mesma calidad y color, y pasa los cordones á la drecha D.n Leo- 
nardo Qaforteza, Cauallero Familiar, del Hábito de Alcántara, y á la otra parte el 
susodicho D." Francisco Cotoner, á quien seguían el susodicho D." Diego Descla- 
pes. Ordinario por el susodicho Ill.mo S.r Arzobispo de Tarragona, y á los lados á 
la drecha el dicho D.n Antonio Forteza, Receptor, y el dicho Canónigo y Secreta- 
rio Fábreques, y después el P. M. Fray Joseph Mesquida, de la orden de San Agus- 
tín, y Ordinario del susodicho lll.mo Sj D." Bernardo Cotoaer, Arzp.o Obispo desta 
Diócesis, á quien lleuaban en medio dos prebendados de la SM Iglesia, embiado 
para dicho effecto el Doctor Antonio Ripoll y el Doctor Bernardo Roger, dando 
remate á este paseo de acauallo el dicho Sj Inquisidor en medio de los susodichos 
Ill.mo S.r Virrey y Jurado en Cap, lleuando de escolta y por retaguardia vna Com- 
pañía de cauallos forzados con sus escarabinas leuantadas, cuyo Capitán era el 
Señor Jaisme Desputx^ con título de Su Mag-d; y hauiendo andado por las calles 
estiladas en semejantes functiones llegaron á la plaza del Borne cerca de las ocho 
y media, y desmontados los dichos caualleros regidores trataron que despejase la 
gente que ocupaua las gradas en donde hauían de estar sentados la Familia deste 
S.to Off.o y demás Noblesa, y estando los dichos en su lugar al mesmo tiempo se 
subieron los Magistrados á ocupar los suyos, es á saber: el S.r Inquisidor en su 
silla de terciopelo carmesí baxo el dosel, con sus almoadas de lo mismo, el S.r Vir- 
rey en su ventana, y los demás en sus tablados, y la SM Iglesia, para ello fabri- 
cados. 

Inmediatamente se hizo el juramento de defender N.a SM Fée Católica y lo 
anexo á él por el Ill.mo S.r Virrey y demás Magistrados y no menos del pueblo según 
y como se estila, y luego se dio principio á la Missa que cantó el P. V. Jayme Juan 
Vives, Religioso de N.a S.ra de las Mercedes, Lector jubilado, Maestro en su Reli- 
gión, Comendador en su Combento, Consultor Calificante desde S.to Offo, asís 
tiéndole por ministros de diácono y subdiácono dos religiosos de su Orden, así 
mesmo honestas personas del Tribunal, y hauiendo la Capilla de la SM Iglesia can- 
tado el Introito y los kyries, y dícholos en el altar el celebrante se sentaron los mi- 
nistros del altar, y hauisado por el dicho maestro de ceremonias el R.^o P. Pedro 
Rotx, de la religión Dominicana, Maestro de su Religión, Vicario General y Visita- 
dor que fué por el Iltm» Ministro General de su Religión dos años de todos los 
Conuentos deste Reyno, Consultor Calificante deste S.to Offo, paraque fuesse á 
predicar, y hauiéndose hecho la adoratión á la SM Cruz del altar, al S.r Inquisidor, 
Ilt.mo s.r Virrey y demás magistrados, decentemente acompañado llegó al pulpito 
y subido en él comenzó el sermón saludando después de la Ave María diciendo 
lítmos defensores de la fée; predicó cosa de quarto y medio tan docta y erudita- 
mente y tan del caso como de sujetasso tan grande y no menos ministro se podía 
aguardar; y luego se dio principio á leer las sentencias de los Reíos, y cerca de 
las 12 del día se leió la del judío pertinas y rebelde en su reprobada ley, y después 
desta se prosiguió en las demás, y á cosa de las dos y media se hizo por el suso- 
dicho D.n Manuel Ximénez de Sotomayor, Secretario, y demás ministros necessa- 
rios deste S.to off.o la relaxación del dicho judío al dicho S.r Virrey y Hoidores de 
la Rl. Audiencia, siendo así que en su sentencia el Tribunal S.to intercedía para los 
dichos Jueces seglares osasen con el susodicho de clemencia y misericordia, y ha- 

318 



y de Genealogía Española. 



ujendo estado el dicho judaizante asistido y perennemente y ladeado de personas 
doctas religiosas, que con su doctrina y zelo católico procurauan con toda solicitud 
se redugiesse á la verdadera ley euangélica de Jesu Cristo S.to nuestro, y hauiendo 
los dicho Jueces suspendido algún tanto el proferir la sententia para ver si tendría 
lugar la conuersión de aquella alma, y viendo que permanecía en su pertinancia, 
echaron el fallo de que fuesse quemado viuo, y fué licuado por ministros reales al 
valle de la puerta de Jesús, en donde subido que fué al brasero, predicándole siem- 
pre las dichas personas religiosas de diuersas religiones hasta en sima del mismo 
brasero, y como este reio pérfido judío estaua apoderado del demonio, así en el 
corazón como en la boca, ya más habló palabra que importasse quererse reducir á 
nuestra S.ta Fe, y pegado lumbre á la leña empezando las llamas á abrasarle, dixo 
con toda quietud de ánimo (á su parecer) Adonai gran Dios de Isrrael ay de mi si 
ha venido y ay de vosotros si no ha venido: que fueron las vltimas palabras que 
pronuntió, y abrasado de las aspas se resoluió en senizas. 

»A las once del día el dicho Fiscal costeó la comida á toda la Familia y á la 
demás Nobleza que no lo era, y en los entresuelos de la Casa tubo siete mesas 
juntas con manteles de 44 palmos y 30 tabuletes porque cupiera mayor número, y 
desde el Sj Inquisidor y los demás de 30 en 30 fueron baxando á comer, y fueron 
7 mesas de á 30 en cada una, y la comida fué abundantísima, con vinos regalados 
annexos de todas maneras y provas, y á la tarde aguas regaladas, limonada, canela 
y otras; y hauiendo rematado en el leer las sentencias el dicho S.r Inquisidor se 
vistió con su sobrepelis y estola, y tomando el libro de oficio en las manos en 
donde estaua la forma de dar la absolución á los reíos, y una honesta persona alum- 
brándole con una palmatoria de plata, y hauiendo uenido de su tablado los reíos al 
del solio del Sj Inquisidor y salido quatro pajes, dos del dicho Sj Inquisidor y dos 
del SJ Promotor Fiscal con sendas atxas encendidas y hauiendo echo la cortesía al 
dicho Sr Inquisidor á los S.cs Virrey y demás Magistrados, ocuparon las quatro 
esquinas del dicho solio para autorizar tan uenerablefunctión, y el dicho S.r Inqui- 
sidor dio la absolutión á los reíos, á los suspechosos de leui primero y luego á los 
de veementi y últimamente á los deformati, y en la misma orden adjuraron según 
la suspecha en su línea, y en el ínterin se resaua el salmo del Miserere por el 
dicho S.r Inquisidor, alternando los versos con las honestas personas que estauan 
presentes, y en el mismo tiempo los músicos de la Capilla de la SM Iglesia estauan 
al lado del altar donde se celebraua el S.t» Sacrificio, cantauan á canto de órgano 
el mesmo salmo del Miserere, y rematada esta functión el Preste entonó el Tedeum, 
prosiguiéndolo los dichos músicos, y luego se descubrieron las cruces Verde y del 
Estandarte de la Fee y de la dicha Parroquia y tocaron las trompetas, clarines, 
atambales y schirimías, y todo en su mesmo tiempo en señal del gozo y contento 
que mostraua tener la Isglesia de uer reducidos á su gremio á los que estauan 
fuera dél, de que antes mostraua tristeza; el dicho S.r Inquisidor con su gran chris- 
tiandad, zelo católico, doctrina y con deseo f eruorosíssimo como de tan gran Minis- 
tro de la saluación de las almas de los dichos reíos los hizo una plática espiritual 
amonestándoles quanto les importaba caminar por el camino de la virtud, olui- 
dando y apartándose del todo de los errores y delitos en que hauían caído. Se uol- 
uieron los reíos á su tablado y gradas, quardándoles Jayme Mas, Alcalde de las 
cárceles secretas deste S.to Off.». y Baltasar Mas, Familias y su ayudante: se pro- 
seguió la missa siruiendo en ella y respondiendo los dichos músicos, y acabada la 
dicha missa los dichos reos ofrecieron sus velas al pie del altar al celebrante, y 
con esto tuuo fin el dicho Auto General. 

319 



Revista de Historia 

>Y luego hauiíndose alzado de su silla el dicho S.r Inquisidor tubieron por bien 
á venir á buscarle el susodicho IlLi^o Sj Virrey, Ill.es Mag.cos Señores Jurados y 
demás magistrados, y diéronle las gratias por hauerse selebrado dicho Auto Gene- 
ral sin hauer sucedido desgratia ni pendentia alguna á la vista del numeroso pueblo 
desta Ciudad y de los que hauían venido de los lugares de todo este Reyno, que 
aseguran algunos curiosos que alcansaríaa el número de quince mil almas los que 
hauían venido de fuera por ser tan del servitio de entreambas Magestades Divina 
y humana, mayor exaltación de N.» SM Fee, estirpatión de la heregía é herética 
prauedad y apostasía y benefitio público deste Reyno Y fueron asistiendo, hon- 
rando y autorizando al dicho SJ Inquisidor acontemplatión de lafunctión deaquell 
día, ladeándolo los dichos Ill.mo S.r Virrey y Jurado en Cap, acompañándole hasta 
el cotxe, no obstante el dicho S.r Inquisidor reusó la aceptatión de dicha honrra, y 
entrando en el cotxe de aquatro junto con el dicho S r Promotor Fiscal con quatro 
pajes con sus atxas sendos, dos de cada uno, se fueron á las Casas de la Inquisi- 
ción llevando por retraguardia una tropa de la Compañía de los cauallos forzados 
de orden de su Capitán venían acompañando al dicho S.r Inquisidor, y aquella 
noche quedó la S.ta Cruz en su mismo altar, y 12 religiosos que la velaron can- 
tando los maitines y laudes y demás oras menores; á la mañana á las nuebe del día 
hauiendo acudido á dicha plaza del Borne Conuentos, Parroquias con sus cruces 
descubiertas. Familiares y demás Nobleza, con sus atxas, los susodichos Caualle- 
ros Regidores trataron de componer y poner en forma la procesión, en la mesma 
que la víspera antes del dicho Auto, para acompañar la S.ta Cruz Verde y colocarla 
en el altar de la capilla de la Sala de Audientia deste S.to Off.o. y estando todas las 
calles por donde pasaua dicha processión, ventanas y paredes ricamente entolda- 
das, cantando la Capilla de dichos músicos sin cessar á canto de órgano á tres 
coros el susodicho salmo del Miserere, llegaron á las Casas de la Inquisición y á su 
puerta hallaron el dicho S.r Inq.r y el dicho Secretario y Canónigo Fábreques, con 
sus velas ensendidas, y tomando la drecha el dicho S.r Inquisidor al Fiscal que 
remataua la dicha processión, acompañaron la Cruz hasta que fué coUocada en el 
altar de la dicha Capilla de la Sala de la Aud.a. y dicha por el que la lleuaua la ora- 
tión se dio fin á dicha processión y todos se boluieron á sus Iglesias, Conuentos y 
casas: y el mesmo día salieron de las Casas de la Inq." 18 de dichos reíos, caualie- 
ros en un asno en una albarda, desnudas las espaldas, y en el discurso de las calles 
acostumbradas se les dieron á cada uno cien azotes, llenando en medio el susodi- 
cho S.r D.n Manuel Ximenes de Sotomayor de Alguacil Mayor, y bueltos á las Ca- 
sas de la Inq.n se dio fin y cumplimiento á la tarea del dicho Auto General de fee 
y sus dependientes.» 



320 



y de Genealogía Española. 



ieirias ie los selores CoMes de Lerí 



(CONTINUACIÓN) 

CAP. VI 
HIJOS Y MUERTE DE LOS PRIMEROS CONDES DE LERÍN 

'(Del matrimonio de Luys de Beaumont, y Doña Juana de Navarra su muger fue- 
ron hijos legitimos, D. Luys de Beaumont, que les succedió en sus Estados, y Offi- 
cios, D. Juan, D. Carlos, D. Phelipe, y Doña Ana de Beaumont; y de ellos solo, se, 
que el dicho D. Juan fué Señor del Lugar de Estuñiga, y otros heredamientos, y 
que casó con Doña Luisa de Monreal, hija de Juan de Monreal, Señor de Ortuvia, 
y de los Palacios de Arazuri, y otros heredamientos, cuyos capítulos matrimonia- 
les se otorgaron en 18 de Junio de 1486; y que fué hijo de los dichos D, Juan, y 
Doña Luysa, D. Francés de Beaumont, que casó con Doña Beatriz Icart, hija de 
Mossen Andrés Icart Doncel, y de Leonor Margarit, vezinos de Barcelona, cuyo 
hijo fué otro D. Francés Commendador de los Santos, Capitán de la Guarda del 
Emperador Carlos Quinto, que murió sin succesion legitima solo con un hijo natu- 
ral, que casó con la Señora de Mendinueta, y heredó la casa de Arazuri un hijo de 
Doña Luysa de Beaumont, hermana de dicho D. Francés casada con D. Prudencio 
de Abendaño, y Gamboa, Señor de Villa-Real de Alaba, que se llamó D, Diego 
de Abendaño, y Beaumont de cuya hermana descienden los Condes de Escalante, 
Señores de los Palacios de Arazuri, y de Montalvan, que tienen sangre legitima de 
los Beaumonteses. Estas noticias me participo por carta D. Luis de Salazar, y Cas- 
tro, Chronista de los Reynos de Castilla, y León, bien conocido por las Historias, 
que dio á luz, de las casas de Lara, y Silva. 

»D. Carlos de Beaumont fué Señor de Caparroso, y de el, ni D, Phelipe su her- 
mano, no se que quedase succesion legitima: Doña Ana murió Doncella. Tubo 
demás de estos hijos el dicho Conde D. Luys á Guillaumes de Beaumont, y dudo 
si fué legitimo ó natural. Lo cierto es, que casó con Doña Biolante de Agramont, 
hija de Mossen Floristan de Agramont, Señor del Lugar, y Castillo de Montagudo, 
y que fué Alcalde Mayor del Mercado de Pamplona; y no dudo, que de estos hijos 
descienden muchas familias nobles, que no se especifican, por no aver puntualidad 
de sus Genealogías. 

»La Condesa Doña Juana murió en primero de Septiembre de 1456, estando 
preso su marido en Aragón, y fué enterrada en la Cathedral de Pamplona, delante 

321 



Revista de Historia 



de la mesa donde comen los pobres. Tiene su lápida grande á rayz de la tierra y 
en ella la Inscripción siguiente: 

«Aqui iace la muy egregia, y muy magnifica Señora Doña Juana de Navarra, 
»Condesa de Lerín, hija del Rey D. Carlos 111. muger del muy egregio, y muy mag- 
»n¡fico Señor D. Luys de Beaumont, Condestable de Navarra, la qual fino á pri- 
»mero de Septiembre de mil cuatrocientos cincuenta y seys.» 

»Y al lado de la lapida grande ay otra menor con su escudo de armas de los 
Señores Condes de Lerin. 

»D. Luys su marido murió en Madrid por Mayo, ó Junio del año mil quatrocien- 
tos sesenta y dos desterrado, y privado de su patrimonio, bien que en la senten- 
cia que dieron unos Juezes Arbitros nombrados para ajustar las differencias entre 
los Reyes de Castilla, y Aragón, y se publicó en Madrid á 22 de Marzo del mismo 
año, se ordenó, que fuessen restituydos todos los Castillos, Lugares, y patrimonios 
á dicho D. Luys, D. Juan su hermano el Prior, y los de su parcialidad, y el Officio 
de la Condestablia, y honor de la Ricomhombria se restituyesse á dicho D. Luys, 
y tuviessen effecto todas las mercedes hechas á ellos hasta fin del año de 1450, 
como lo refiere Zurita (1). 

»Las Baronías de Curton, y Quicen con el Castillo de Mauleon, que pertenecían 
á Don Luys, y gozó su Padre D. Carlos de Beaumont, las occupó el Conde de Fox 
con las armas del Rey de Francia Carlos Séptimo en el año de 1451, en que se 
apoderó aquella Corona de la Provincia de Guienna, arroxando á los ingleses, que 
tantos años lo dominaron, como lo advierte el Padre Bussieres (2). 



CAP. VII 

DE D. LUIS DE BEAUMONT, SEGUNDO CONDE DE LERIN 

>D. Luys de Beaumont, Tercero de este nombre, Segundo conde de Lerin y Con- 
destable de Navarra, y primero Chanciller Mayor del mismo Reyno, succedió en 
dicho año de 1462 en la universal herencia de su Padre: bien que esta se hallaba 
occupada por el Rey D. Juan el Segundo de Aragón, y Navarra en odio, que con- 
cibió contra su Padre, como tan parcial del Príncipe D. Carlos: y aunque por la 
concordia de Madrid ya referida se mandaron restituyr todos los lugares y Officios 
al Condestable. Y esto mismo mandó el Rey de Francia Luis Undécimo en su cele- 
brada sentencia arbitraria, que dio en 23 de Abril de 1463 no tuvo effecto la res- 
titución hasta el año de 1464, en que se reduxeron á la obediencia del Rey el dicho 
D, Luys, y D. Juan de Beaumont su tío: y se capitulo que se restituyessen á dicho 
D. Luys el honor, que llamaban de la Ricohombria, con sus preeminencias, y las 
tenencias de los Castillos de Larraga, S. Martin, y Grañon, como su Padre las 
tenia, y todo el Patrimonio, villas, fortalezas, y Officios, que tuvo el Condestable 
su Padre hasta el año de 1451; y que en lugar de S, Martin tubiesse la Villa de 
Artaxona: que ni el ni sus aliados fuessen tenidos de ir á los llamamientos del Rey, 
ni del Conde de Fox, ni de la Infanta Doña Leonor su muger por tiempo de quatro 
años, y fuessen oydos por procuradores: y que se le diessen á D, Luys veinte mil 



(1) Zurita, p. 4, lib. 17. cap. 37. 

(2) Bussieres, 1. 1, lib. 12, núm. 39. 



322 



y de Genealogía Española^ 

escudos, para proveer sus fortalezas, y por contemplación suya dio essempcion de 
quartel á todos los pueblos del Conde por espacio de diez años, y á el, y á todos 
sus aliados se les concedió un perdón general de todo lo que avian executado 
hasta aquel dia en deservicio del Rey, y assistencia del Principe D. Carlos. Esta 
concordia se ordenó en la Ciudad de Tarragona en 22 de Noviembre de dicho año 
de 1464; y después se repitió assi con las mismas palabras en el Campo contra 
Cervera á 13 de Julio de 1465; y en el Campo contra Amposta en 28 de Octubre, y 
primero de Noviembre del mismo año, de cuyas Capitulaciones, que se conservan 
originales en este archivo, da puntual razón Zurita (1). 

Tanta era la estimación, que se hazia de D. Luys de Beaumont; pues para con- 
ciliar su voluntad un Rey tan poderoso, le concedió partidos tan ventajosos, quales 
podria lograr un Principe Soberano; y no paró en esto, sino que para assegurar de 
todo punto el Rey en su servicio, al Conde de Lerin, y su Casa, le dio á su hija 
natural Doña Leonor de Aragón por su mujer; y se firmaron las Capitulaciones de 
este matrimonio en la Ciudad de Tarragona á 22 de Henero de 1468, ofreciéndo- 
sele quince mil florines en dote: y que el Rey su Padre procurarla hazer legitima- 
ción de su hija, antes que se solemnizasse el matrimonio; y que se avian de velar 
por todo el mes de Septiembre siguiente, y en aquel dia se despossaron por pala- 
bras de presente, haziendo la función D. Pedro de Urrea, Arzobispo de dicha Ciu- 
dad de Tarragona, y Patriarcha de Alexandria (2); y sucedió una cosa notable, que 
la dicha Doña Leonor amante de su Esposo D. Luys en 21 de Junio del año si- 
guiente de 1469; aunque Zurita dice en el antecedente, pero el Instrumento es mas 
firme, se salió del Palacio Real de la Alxaferia de Zaragoza, y se fué, con el Conde 
de Lerin su Esposo contra la voluntad del Rey su Padre sin esperar á celebrar su 
matrimonio: y aunque esto lo sintió el Rey; pero perdonó al Conde y á los que le 
asistieron en la facción, como consta de la remission hecha en Monzón á 16 de 
Agosto del año 1470. 

»Con fechas de este mismo año se hallan una carta del Rey D. Juan para su 
hijo D. Fernando el Catholico, y otra para la Reyna Isabel su muger, Reyes de 
Castilla, en que les pide firmen un cartel de mil y quatrocientos florines, en que 
estaba obligado á favor del Conde de Lerin por la dote de Doña Leonor su hija 
muger del Conde, y una fianza de quinientos florines de oro por razón de la misma 
dote hecha por D. Juan de Cardona, Conde de Prades Almirante de los mares (es 
ascendiente de los Duques de Cardona) su fecha 31 de Julio de 1470. 

»Como se llamasse la madre de la Condesa Doña Leonor, no puedo afirmar con 
seguridad, pero congeturo, fué Cathalina Alvarez: porque en 13 de Agosto del 
mismo año mandó el Rey D. Juan se le pagassen cien florines de oro de renta á su 
hija Doña Leonor, añadiendo los cobraba estos su amada Cathalina Alvarez: argu- 
mento no ligero, de que passo á favor de la hija la renta, que gozaba su madre; 
aunque otros supponen fué madre de Doña Leonor una Dama Navarra de la noble 
familia de Ansa. 

»Con repetidas mercedes manifestó el Rey D. Juan lo gustoso que estaba en 
aver despossado á su hija con el Conde: pues en 3 de Febrero del mismo año 1468 
le hizo gracia al Conde de los quarteles de todos sus Estados por tiempo de veynte 
años: y en el mismo dia, mes, y año le hizo merced de la Villa, y Castillos de La- 



(1) Zurita, p. 4, lib. 17, caps. 50 y 59. 
<2) Zurita, p. 4, lib. 18, cap. 15. 



323 



Revi sta de Historia 

rraga con su jurisdicción civil y criminal, y pechasen confirmación de otra merced 
del mismo, que le tenia hecha la Princesa Dona Leonor su hija: y con extensión á 
la que por merced del Rey D. Carlos el II. obtuvo el Abuelo del Conde en 26 de 
Junio de 1385 (como se dixoen'el capitulo dos). Y esta merced del Rey D. Juan la 
confirmaron la Reyna Doña Magdalena madre, y tutora del Rey D. Francisco Fe- 
bus, y D. Pedro de Fox, Cardenal, Infante de Navarra, tutor del mismo Rey por 
privilegio expedido en Pamplona á 9 de Noviembre de 1479 y el Emperador Carlos 
Quinto en la Coruña á 10 de Mayo de 1520. 

»Con el enlace del parentesco del Conde le professo singular cariño el Rey 
D. Fernando el Catholico su cuñado: y sin duda fue quien en los succesos varios 
de la fortuna del Conde le protegió, y tanto que dio celos á su Padre el Rey Don 
Juan (como se verá). En 3 de Octubre de 1476 en la Ciudad de Tudela empeñó su 
Real palabra el Rey Catholico con juramento de amparar al Conde, y su parentela 
y no consentir eos i, que le sea perjudicial: y en correspondencia el Conde en 31 de 
Marzo de 1478 hizo una confederación con Lope de Vaquedano, merino de Estella, 
y Juan Fernandez de Vaquedano su primo. Castellano de la misma Ciudad, de que 
tendrían la Ciudad, y Castillo ala voluntad, y disposición de los Revés de Castilla. 

»Muerto el Rey D. Juan de Aragón, y Navarra en 1 9 de Henero de 1479 succedió 
en la Corona de Navarra para pocos dias Doña Leonor su hija, Vivda de D. Gastón 
Conde de Fox, y por muerte de esta sus nietos D. Francisco Febus y Doña Catha- 
lina, muger del Rey D. Juan de Labrit successivamente y todos ellos hizieron mer- 
cedes al Condestable D. Luis. En 10 de Henero de 1471 los Principes D. Gastón, y 
Doña Leonor le donaron la Villa de Andossilla; aunque se desvaneció esta gracia 
aviendose adjudicado esta Villa posteriormente á los Marqueses de Falces. Los que 
se explicaron mas en mercedes, á favor del Conde fueron la Reyna Doña Magda- 
lena, hermana del Rey de Francia, y madre del Rey Febus, y D. Pedro, Infante de 
Navarra, su cuñado, como tutores del mismo Rey niño, y Governadores del Reyno; 
pues contemplando estos, que sin el Conde de Lerin, y su parcialidad no lograda 
su hijo, y sobrino la possession de la Corona (tanto era su poder) le hizieron par- 
tidos muv ventaxosos: firmaron concordia con el Conde en la Villa de Aoyz, en 17 
de Septiembre de mil quatrocientos setenta y nueve, que se compone de cincuenta 
y dos capítulos: pero en sustancia lo que de ellos pertenece al Conde de Lerin, son 
los siguientes: Lo primero que se le restituyessen todos los honores, Ricombrias, 
Officios, prerrogativas, y pensiones, que su Padre solia gozar, y poseer en Navarra: 
y en quanto al Officio de la Condestablia, y differencia que el tenia con Mossen 
Pierres de Peralta se decidiesse por arbitros, y en cuanto á las Baronías de Cur- 
ton, y Guizen harian los mayores esfuerzos con el Rey de Francia, para que se la 
restituyesse; á cuyo fin despacharían Embaxador: Lo segundo que las tenencias de 
Viana, Castillos de Garoino, Irulegui, Peña de Bullona le quedassen al Conde: Lo 
tercero, que en todas sus Villas, lugares, y fortalezas no fuesse obligado á recibir 
guarnición como de antes estaba contratado con el Señor Principe D. Gastón: Lo 
quarto le hicieron gracia, y merced de la propiedad del- Castillo de Monjardin con 
la Valle de Santestevan, de que se expedirla privilegio: Lo quinto, que se le con- 
firmasse la merced de la Villa, y fortaleza de Larraga. Lo sexto, que se le restitu- 
yesse la Villa, y Castillo de S. Martin como lo tuvo su Padre y abuelo, bolviendo 
el dicho Conde la Villa de Artaxona, que tenia en prendas de S. Martin, y no cum- 
pliendosse esto le quedasse en propiedad la Villa de Artaxona: Lo séptimo que se 
le restituyessen la fortaleza de Eslava con sus pertenencias, y los lugares de Uxue. 
y Sada, como su Padre, y abuelo lo poseyan: Lo octavo, que gozasse los quarteles, 

324 



y de Genealogía Española. 

y alcabalas de todos sus Estados durante el tiempo de su vida, y la de su hixo, y 
heredero, según el apuntamiento tomado con el Señor Rey de Castilla. Lo nono, 
que, si se hiziesse ordenanza de lanzas, se le sentasse, y pagasse al Conde como á 
otros del Reyno: Lo décimo, que no fuesse tenido de ir en persona á llamamiento 
ninguno del Señor Rey, ó su Lugar Teniente, ó de su Consejo, y fuesse tenido por 
Procurador: Lo Undécimo, que en el Palacio, que tenia el Conde en la Villa de 
Huart de Valdaraquil pudiera poner casero á su libre voluntad, á quien mas gus- 
tasse: Lo duodécimo, que se le confirmassen todas las mercedes, que tenia: Lo 
terdecimo, que aviendose de poner Governador, y Lugar Teniente por el Señor 
Rey, fuesse persona natural, y acepta del Conde: Lo quarthordecimo, que todas 
las confiscaciones hechas por el Señor Rey D. Juan, su hija Doña Leonor, y por 
ellos de bienes, muebles, ó rayces del Conde fuessen todas por nullas, como si no 
fuessen escritas. Algo indica de esta concordia Gerónimo de Zurita (1). 

En execucion de ella se expediaron á favor del Conde varios privilegios en el 
mismo dia 17 de Septiembre de 1479 de los quarteles, y alcabalas de todos sus 
Estados para dos vidas, la del Conde, y la de su hijo, la del Castillo de Monjardin, 
y pechas de la Valle de Saatestevan con la jurisdicción civil de ella, confirmada 
después en 6 de Agosto de 1480 sinembargo de la opposicion, que hizieron los 
hixos dalgos de la misma valle. Y el Rey D, Fernando el Catholico confirmó esta 
merced en Valladolid á 6 de Agosto de 1513, y formada, después de esta confirma- 
ción, recia opposicion por los Lugares de la misma valle, sin embargo de ella se 
bolvio á confirmar en 10 de Diziembre de 1513, y su posession assegurada á favor 
del Conde en 6 de Abril de 1514. y últimamente se confirmó por el Emperador 
Carlos Quinto en la Coruña á 10 de Mayo de 1520. Tan bien fundada quedó esta 
merced. 

»Y respecto de que no se pudo facilitar con el Rey de Francia la restitución del 
Castillo de Curton, según lo contratado (aunque cumplieron los Rey, y Governa- 
dores, con solicitarlo), se le hizo merced al Conde por Alan Señor de Labrit, Padre, 
que fué del Rey D. Juan, y pariente del Conde por su bisabuela Juana de Labrit, 
del Castillo, tierra, y Baronía de Bertuel que es en la Baxa Navarra. 



CAP. 8 

PROSIGUEN LOS SUCCESSOS DEL SEGUNDO CONDE DE LERIN 

»Por la temprana muerte del Rey D. Francisco Febus, que succedio en el mes 
de Henero de 1483 entró á reynar Doña Cathalina su hermana, Doncella de poca 
edad, cuyo casamiento fue pretendido de las dos Grandes Casas de Castilla, 
y Francia, por las consecuencias de agregar cada una á su Monarchia el Reyno de 
Navarra, que mediava entre ambas. D. Luys de Beaumont hizo grandes esfuerzos 
con toda su parcialidad, para que cassasse la Reyna con el Principe D. Juan, pri- 
mogénito de los Reyes Catholicos, con quienes tenia deudo tan cercano: y esto 
mismo deseavan los Navarros (2) para que por este medio todas las Provincias de 
España se uniessen en una Cabeza, como succedio después por oculta, y divina 



(1) Zurita, p. 4, lib. 20, cap. 28. 

(2) Zurita, p. 4, lib. 20, cap. 45. 



325 



Revista de Historia 

providencia; pero el Mariscal D. Phelipe de Navarra temeroso, que el Conde de 
Lerin, á quien summamente aborrecía, creciesse en authoridad con el favor del 
Rey de Castilla, tuvo maña, y disposición, porque dissuadido esse casamiento, que 
tanto convenia, casasse la Reyna Doña Cathalina con D. Juan de Labrit, hixo de 
Alan, Señor de Labrit, Conde de Breux, de Pontiebra, Peiregor, Vizconde de Limo- 
ges, y Tartax, y otros pueblos en Guienna, Provincia de la Francia, y es sin duda 
que de este principio procedió el descariño, ó malevolencia, conque estos nuevos 
Reyes de Navarra miraron siempre al Conde de Lerin: de manera que solo el res- 
peto del Rey de Castilla, cuñado del Conde los contuvo por algunos intervalos de 
tiempo explican contra el, y su casa el desamor, que le tenian: pero para conciliar 
su voluntad al ingreso de su Reynado, le hizieron algunas mercedes. 

»E1 Cardenal Infante D. Pedro por un cartel jurado, y escrito todo de su letra 
lo recibió en su protección á el, y D. Juan su tio, ofreciendo conservarles todos 
sus honores, é intereses, y defenderlos contra qualesquiera. De que se conservan 
dos Escripturas con fechas de 7 de Febrero de 1482, y 22 de Julio de 1483 y en 10 
de Julio de este mismo año le hizo merced de mil, y doscientos florines de oro 
annuales para durante la vida del Conde. 

»Y Alan Señor de Labrit, Padre del Rey D. Juan, en 5 de Febrero de 1484 reci- 
bió al Conde en su protección con singulares expresiones de amor, llamándole su 
primo, y acordándole el parentesco antiguo de su casa; pero donde mas explico 
la ansia, que tenia de atraher, y hazer propicio al Conde para el quieto ingreso de 
sus hixos á la Corona fué en la Confederación, que firmaron los nuevos Reyes con 
el Conde, y su parcialidad en la Villa de Pau á 8 de Febrero de 1485, que refiere 
con gran puntualidad Gerónimo de Zurita (1): y en suma se reduce á que se le res- 
tituyesse el officio de la Condestablia con todos los honores de la Ricohombria, 
officios, prerogativas, y pensiones, que su Padre y Abuelo solían tener. 

»Segundo: que se le restituyesen las Baronías de Curton, y Guicen, sus forta- 
lezas, derechos, y preeminencias, y los Castillos de Garraime, Irulegui, y Peña de 
Huilona con las tenencias de Viana, y se repiten los mismos capítulos, que se expre- 
saron en la concordia de 17 de Septiembre de 1479. Y en esta se confirmaron á 
D.Juan de Beaumont, hermano del Condestable (ascendiente de los Condes de 
Ascalante, Señor de Montalban) las gracias, que tenia de la Villa de Estuñiga, ó 
Zuñiga, Valdelana, Castillonuevo, y Piedra Mulera, y á Guillaumes de Beaumont 
su hermano. Señor de Montagudo de Alcaydia Mayor del Mercado de la Ciudad 
de Pamplona. 

»Esta misma concordia se bolvió á ratificar á principios del año 1492, y en 8 de 
Noviembre de 1493 se confirmó de nuevo en Pamplona con intervención del Señor 
de Labrit, como Governador, y de los Señores de Monpaon, y de Brisac, Senescal 
de las lanzas, el Vizconde de Seray, el Prior de Vziate embiados desde Francia 
por los Reyes de Navarra D. Juan, y Doña Cathalina: y á los Capítulos referidos 
se añadió que se le restituyera al Conde la fortaleza de Sangüesa, y se le darla en 
propiedad por Juro de heredad perpetuo la Villa de Artajona, con sus vassallos y 
rentas en lugar de la Baronía de Curton, que no se podia entregar: que en caso de 
assaltar Franceses á Navarra, pudiessen el Condestable, y los suyos, guardando 
fidelidad á sus Reyes, resistirles, sin que por ellos se les hiziese cargo y fuesse 
permitido al Condestable, attendida la obligación que tenia al Rey de Castilla, y 



(1) Zurita, p. 4, lib. 20, cap. 63. 

.326 



y de Genealogía Española. 



servicios hechos á su Corona, procurar vivienda, y acostamiento en su Casa para 
si, y para sus hixos, y servir á los Reyes de Castilla (1) 

»Esta concordia juraron los Reyes de Navarra, y su Madre Doña Magdalena 
en el Castillo de Ortes en Bearne: a 4 de Diciembre del mismo mes y año se rati- 
ficó en la Ciudad de Zaragoza por los Reyes Catholicos D. Fernando, y Doña Isa- 
bel, obligándose como fiadores, á que se cumplirla por los Reyes de Navarra todo 
lo ofrecido al Conde: argumento grande de la authoridad de los Condes de Lerin, 
y grande podar; y que sin su voluntad no pudieran reynar pacíficos en Navarra 
sus nuevos Reyes D.Juan, y Doña Cathalina, como en varios Capítulos lo mani- 
fiesta el gran Zurita (2). 

»Por estos medios se allanó el passo á la Coronación, y Jura de los Reyes, que 
se hizo en la Cathedral de Pamplona en 12 de Henero de 1494 con assistencia del 
Conde de Lerin, y toda su parcialidad, y pocos dias antes en 6 de Diciembre 
de 1493 los mismos Reyes hizieron merced al Condestable de Officio de Chanciller 
Mayor del Reyno, y Presidente de su Real Consejo, de que expideron privilegio 
á su favor, estando en el Castillo de Salvatierra en Bearne: y este merced se con- 
firmó después por el Rey D. Fernando el Catholico en Valladolid á 3 de Agosto 
de 1513; y tomo posession de ambos off icios, hallándose el Consexo en Tafalla á 
25 de Noviembre del mismo año; y el Emperador Carlos Quinto confirmó al Conde 
la misma merced en 1 de Julio de 1525, mediante cuyos privilegios se ha hecho 
este officio como hereditario en los Señores Condes de Lerin por mercedes conti- 
nuadas de los Reyes succesores, concedidas de dos en dos vidas. 

»En 21 de Henero de 1494 los Reyes de Navarra en execucion de la Concordia 
hizieron merced al Conde por Juro de heredad perpetuo de la Villa de Artaxona 
con su jurisdicción civil y en recompensa de sus grandes servicios, y derechos 
expresados; pero aunque duró la possesion de esta merced en los Señores de esta 
casa hasta el año de 1621, se eximió en el por sentencias, y quedó agregada á la 
Corona Real. 



CAP. 9. 

SALE EL CONDE DESPOXADO DE SUS ESTADOS Á CASTILLA CON EL TITULO 
DE MARQUÉS DE HUESCAR 

»Sin embargo de todas las antecedentes concordias duró poco la buena corres- 
pondencia de los Reyes con el Conde; y assi por Marzo del año siguiente mil qua- 
trocientos noventa y cinco ajustaron con el Rey Catholico en Madrid (3) que saliesse 
el Conde desterrado por toda su vida de Navarra á una con sus dos hijos, don 
Luys, y D. Fernando, poniéndose guarnición de Castellanos en todas las fortalezas 
del Conde, y tomando á su mano todos los heredamientos que tenia en Navarra, 
de que se le daria recompensa en Castilla, y en execucion de este tratado se firmó 
otro en Madrid á 6 de Abril del mismo año por los Reyes Catholicos con Juan de 



(1) Zurita, p. 5, lib. 1, cap. 26. 

(2) Zurita, p. 4, líb. 20, cap. 63, y p. 5, lib. 1, cap. 9, 17 y 26. 

(3) Zurita, p. 5, lib. 2, cap. 4. 



Revista de Historia 



Munarriz, y Garzia de Lisarnayn, como Procuradores del Condestable, en que se 
contienen estos capítulos. 

»E1 primero: Que el Condestable passe á vivir á los Rey nos de Castilla 
con sus hijos, parientes y criados: que serian bien tratados, y attendidos por 
toda su vida. 

»Segundo: que entregue al Condestable á voluntad de los Reyes Catho- 
licos su Villa, y fortaleza de Lerin, con todas las demás villas, lugares, y forta- 
lezas, vassallos, y rentas, para que las tengan, y gozen como las gozaba el Con- 
destable. 

«Tercero: que en recompensa de ello, y para satisfacer á la fianza, y obligación 
en que estaban constituidos los Reyes por la Concordia de Zaragoza, se le da al 
Conde la villa de Huesear en el Reino de Granada con todos sus vassallos, y per- 
tenencias, y demás de ellos se le cumplan el numero de vassallos y rentas, que 
entrega el Conde: y que goze todo en el tiempo que los Señores Reyes poseyeren 
lo de Navarra. 

»Quarto: que se le haga merced de ducientos mil maravedís de renta en cada un 
año por vía de acostamiento. 

«Quinto: que siempre que se restituyeren al Conde todos sus Estados, rentas, y 
acostamientos de Navarra, restituya el lo que se ha en Castilla. 

«Sexto: que se nombren personas, que hagan la valuación de todo lo que el 
Conde tenia en Navarra, para darse la equivalencia: y esto se haga dentro de cin- 
cuenta días por Juan de Merlo Capitán, y Fernando de Buytrago, Alcayde de Al- 
faro, nombrados de paite de los Reyes de Castilla, y otros dos que se nombrassen 
de parte del Conde (fueron D. Miguel, y Fernando de Soria) y en caso de discordia 
el Obispo de Cordova. 

»Septímo: que se haga merced del titulo de Marques de Huesear por toda la vida 
del Conde. 

»Octavo: que se le daría una Capitanía de sus guardas de lanzas, la cual pueda 
formar de sus criados, y personas, que quisiere con ducientos mil maravedís cada 
año de salario para su persona, demás del sueldo, que han de dar á las dichas cíen 
lanzas. 

»Nono: que dentro de veynte días se haga la entrega recíproca de las Villas del 
Condado á los Reyes; y de Huesear al Conde; y lo demás dentro de treynta dias 
después que se valuare. 

»Dezimo: que dispondrán los Reyes, que los Alcaydes que pusieren en las forta- 
lezas del Conde, traten bien á sus vassallos, sin hazer, ni consentir, se les haga 
mal, ni daño. 

»Todos estos capítulos se juraron por los Reyes, y Procuradores del Conde en 
el dicho día 6 de Abril de 1495, y en execucíon de ellos se hizo la valuación con 
exactissima individualidad por los sugetos nombrados, y se hallo tenia el Conde en 
vassallos mil quatrocíentos y veynte y tres, incluyéndose en ellos ochenta y seis 
vassallos Judíos, y en rentas un quento novecientos, y setenta y ocho mil ducientos 
y sesenta y quatro maravedís cada un año; y en recompensa de ello le entregaron 
los Reyes la Villa de Huesear, Velez el Blanco, Velez el Rubio, Caxar, y Castílleja 
con todos sus vassallos de que se expidieron mandamientos en Burgos á 10 de 
Agosto de dicho año de noventa y cinco, y en Tarazona á 5 de Septiembre del 
mismo. Y successivamente otros, con lo qual se cumplió todo lo contratado, y 
quedó D. Luys de Beaumont heredero en Castilla con el Titulo de Marques de 
Huesear (que otros pronuncian Huesca Ciudad), bien conocida de los Romanos; y 

328 



y de Genealosi a Española . 

si damos crédito al Padre Juan de Mariana (1) en ella fundo Quinto Sertorio aquel 
celebrado, quanto infeliz Capitán una universidad de letras, para atraher á la No- 
bleza Española á su parcialidad con el motivo de los Estudios; y aunque cessó la 
merced de Huesear, quando fué restituydo el Condestable en sus Estados de Nava- 
rra, passó por nueva merced al Duque de Alva D. Fadrique Alvarez de Toledo en 
precio de sus grandes servicios, y en especial el que hizo en la conquista de Nava- 
rra, de que se le expidió privilegio en 23 de Octubre de 1513 y unidas las dos Casas 
grandes de Lerin, y Alva gozan el Marquesado de Huesear sus descendientes. Por 
cinco años duró el destierro, ó detención del Condestable hasta el de mil y qui- 
nientos, en que aviendo passado á la Ciudad de Sevilla el Rey D. Juan de Labritde 
Navarra á avocarse con el Rey Catholico: por el mes de Abril del mismo año con- 
cordó con el, que bolviese á Navarra el Condestable, á quien le perdonaba todo lo 
passado, y le restituyría todas sus Villas, y fortalezas, redintegrandole en todo el 
patrimonio, y officiosque antes tenia, exceptuada la Villa de Artaxona,y de ello se 
expidió despacho por el Rey D. Juan en Sevilla á 14 de Mayo de 1500, como lo 
refiere Zurita (2). Y aunque al tiempo de hacer la restitución resultaron algunos 
embarazos, en especial sobre la Fortaleza de Viana, Dicastillo, Palacio de Puente 
la Reina, Aniz, y Vrbe, pidiendo que el Condestable mostrase los Títulos, por donde 
le pertenecían, siendo assi, que desde el tiempo de su Abuelo D. Carlos gozo á 
Dicastillo, que era lo que mas se instaba. Al fin se facilito con las instancias que 
repitió Mossen Pedro de Ontañon, Embaxador de los Reyes Catholicos, con orde- 
nes y cartas de ellos: sus fechas 15 de Septiembre, 13 de Octubre: 22 y 23 de 
Diziembre del mismo año, en las cuales se manifiestan dos cosas: la una que los 
Reyes Catholicos deseaban anssiosamente esta restitución, por recobrar la recom- 
pensa, que le avian dado en Castilla; y la otra, que el Condestable tenia poca 
voluntad de bolver á Navarra, por quedarse heredero en Castilla. 

»Otro embarazo resultó sobre si personalmente avia de prestar el pleyto home- 
nage, por la Condestablia, y tenencia del Castillo de Viana; pero también se le dis- 
penso dando poder y commission el Rey U. Juan á D. Henrique Henriquez, y á don 
Gutierre de Cárdenas, Commendador Mayor de León, y á D.Juan Chacón Adelan- 
tado de Murcia, para que recibiessen en su nombre del Conde de Lerin el jura- 
mento, y pleyto homenage, como lo recibieron; y con esto se perficcionó la resti- 
tución de todos los Estados, que tenia en Navarra como lo refiere Zurita (3). El 
Condestable escrivió desde Granada una carta muy humilde á los Reyes de Nava- 
rra ofreciéndose á su servicio: es su fecha de 25 de Agosto de 1500; y por Marzo 
de aquel mismo año consta estaba occupado en la guerra contra los Moros de las 
Alpuxarras, que se avian levantado, y se reduxeron á fuerza de armas (4). 



(Se continuará.) 



Por la copia, 

Mariano Arigita. 



(1) Mariana, t. 2, lib. 3, cap. 12. 

(2) Zurita, p. 5, lib. 4, cap. 15. 

(3) Zurita, p. 5, lib. 4, cap. 15. 

(4) Zurita, p. 5, lib. 3, cap. 45, fin. Mariana, t. 2, lib."26, cap. 15. 

329 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará ciíenta de todos los libros españoles y extranje- 
ros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres á 
las que son objeto de nuestra publicación. 



La Iniciativa en la Guerra. Conferencias explicadas en el Centro del 
Ejército y de la Armada durante el curso de 1904-1905, corregidas y 
ampliadas por D. Casto Barbasen Lagueruela. Parte tercera, «El Medio». 
Madrid, 1912. Imprenta de Eduardo Arias. Un tomo en 8." de 528 pá- 
ginas. 

Obra postuma del malogrado Teniente Coronel de Infantería D. Casto Barba- 
sán, uno de los más brillantes escritores militares de nuestra Patria y de las repu- 
taciones científicas mejor cimentadas, donde con brillante estilo estudia el grave y 
trascendental problema que entraña en la guerra moderna los nuevos métodos de 
combate, y por su consecuencia, la iniciativa en el mando, haciendo atinadas con- 
sideraciones sobre ésta, fundamentadas en los resultados y hechos de las últimas 
campanas y corroboradas por las opiniones de las mayores autoridades del mundo 
sobre asuntos militares. 

Damos las gracias al Sr. Barbasán, digno continuador de la obra de su padre 
por el envío de esta obra, así como Las primeras campañas del Renacimiento, 
primera obra de este, tan útil para el estudio de las campañas de Italia bajo la 
dirección del Gran Capitán, y que le reputaron como uno de nuestros primeros 
historiadores militares.— S. O. 



330 



y de Genealogía Española. 



REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Boletín de la Real Academia de la 
Historia. }uUo-Agoito de 1912. Infor- 
mes: Noticia sobre algunos documentos 
interesantes, Ricardo del Arco.—]ove- 
llanos y las Órdenes Militares (conti- 
nuación), José Gómez Centurión.— Vía 
romana de Mérida á Salamanca, Anto- 
nio Blázquez.—\Jn mecenas español del 
siglo XVll, F. Fernández de Béthen- 
court.—E\ mosaico emporitano del sa- 
crificio de Ifigenia, José Ramón Metida 
y El Marqués de Cerralbo.— La. iglesia 
parroquial de San Salvador de Priesca 
en Villaviciosa de Asturias, José Ramón 
Mélída.— Estación arqueológica de Vi- 
Uacarrillo, El Marqués de Cerralbo.— 
Epigrafía romana y visigótica de Garli- 
tos, Capilla, Belalcázar y El Guijo, Fi- 
del Fita.— [Jn viaje al Transwaal du- 
rante la guerra, Antonio Blázquez.— 
Historia de la diócesis de Sigüenza y de 
sus Obispos, El Duque de T'Serclaes.— 
Cantar de gesta de D. Sancho 11 de Cas- 
tilla, Adolfo Bonilla y San Martín.— 
Documentos oficiales.— Varieda- 
des. Le «Líber mozarabicus Sacramen- 
torum» et les manuscrits mozárabes, par 
D. Marius Férotesi, benédictin de Farn- 
borough.— El Concilio nacional de Va- 



lladolid en 1143. Discusión critica, Fi- 
del Fita.— Noticias. 

Revista de Archivos, Bibliotecas y 
Museos. Mayo-Junio de 1912.— D. Mar- 
celino Menéndez y Pelayo.— La vie 
franciscaine en Espagne entre les deux 
couronnements de Charles Quint ou le 
premier Commissaire general des pro- 
vinces franciscaines des Indes Occiden- 
tales (continuación), Fr. Miguel Ángel.— 
El último Gran Maestre español de la 
Orden de San Juan de Jerusalem, Don 
FranciscoJiménezdeTejada(1703-1774), 
El Marqués de Lerma.— Casos particu- 
lares ocurridos en Sanlúcar de Barra- 
meda en el año de 1808 (Relación inédi- 
ta) (conclusión), M. Gómez Imaz.— Cas- 
tillos y fortalezas del Reino. Noticias de 
su estado y de sus Alcaides y Tenien- 
tes, durante los siglos XV y XVI (conti- 
nuación), J. Paz.— Lingüística america- 
na (conclusión), R. R. Schuller. — El 
nuevo Jefe.— Don Antonio Rodríguez 
Villa (necrología).— Notas bibliográfi- 
cas =Bibliografía.— Sección oficial y 
de noticias. 

Arte Español. Número 2. Mayo de 
1912. Planos de Juan de Herrera y Pe- 
dro Machuca.— La Exposición de anti- 
guo mobiliario español. Conde de las 
Almenas.— Exposición de cuadros de 
Aurelio de Beruete, Pablo Bosch.—Ex- 



331 



Revista de Historia 



posición de Miniaturas de Bruselas, Al- 
varo Devenga.— La Torre de Hércules, 
Francisco Tettamancy.— Exposición de 
Arte del Centro Gallego, Manuel Diíja- 
dos.— El dibujo de memoria, José Gar- 
nelo. — Notas bibliográficas. — Misce- 
lánea. 

Ateneo, Julio de 1912. — Del teatro 
poético, José María Fábregas del Pilar. 
Ricardo León, Académico, José García 
MercadaL— Informaciones. — Bibliogra- 
fía. 

Linajes de Aragón. Huesca, 15 Julio de 
1912. Los Villacampa (conclusión), Gre- 
gorio García Ciprés. - Más datos sobre 
D. Vincencio Juan de Lastanosa (conclu- 
sión), Ricardo del Arco.--Lo5 Llambías, 
Juan Roselló Villalonga.— La. Casa de 
Liñán, El Conde de Doña-Marina.— Pa- 
peles procedentes del Monasterio de 
Montearagón, que se conservan en el 
Archivo episcopal de Huesca, Ricardo 
del Arco. 

Linajes de Aragón, Huesca, 1.° de 
Agosto de 1912.— Copia del Privilegio 
de Nobleza concedido por D. Ramón 
Borren, Conde de Barcelona, á las fami- 
lias que en el mismo se nombran.— La 
Casa de Liñán (conclusión). Conde de 
Doña-Marina. — Linaie de los Castro, 
Gregorio García Ciprés. - Biografía del 
Justicia de Aragón, Berenguer de Bar- 
da jí, Fernando de Lascorz. 

Revista del Centro de Estudios histó- 
ricos. Granada, Año II, número 2.— Par- 
tida de Boabddil allende con su familia y 
principales servidores, M. Gaspar Re- 
miro. -Notas geográficas de algunos 
autores árabes sobre Córdoba, Eustasio 
Fernández A Ivarez— Prohibición de las 
comedias en Córdoba y Granada (siglo 
XVIII), José María Caparros.— Macca- 
riana I. Onteniente, Cocentaina, Fiñana, 
Alcaudete en Almacarí, Cristian Federi- 
co Se>'&o/í/.— La Junta Suprema de Go- 
bierno de Granada (continuación). Do- 
cumentos complementarios, yose Palon- 
eo Romero.— Menéndez Pelayo.— Libros 
y Revistas. 



Estudios Militares. Junio de 1912. Ge- 
nerales de ultratumba (conclusión), 
Lord-Dics —Bibliografía.— Revista de la 
Prensa. 

Memorial de Infantería. Jrlio de 1912. 
Algo acerca de la batalla de Bailen, Co- 
ronel W/Te'.— Paralelo entre la evolución 
social y la evolución militar en los pue- 
blos, Cándido Pardo.— Variedades. Tra- 
tamiento de los cuerpos, P. Solernou.-- 
Revista de Revistas. Bibliografía. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

Rivista Araldica. Roma, Julio de 1912. 
Aprés Anjou, Scanderberg, le Chev. 
Pidoux de Maduére.—Gli antenati di 
Dante a Ferrara, Conté Silvio Mannuc- 
c/.— Aprés l'affaire Naundorff, Comíc 
Jules Boselli.— La nobiltá di Milano 
(continuación), Giampiero Corti.— La na- 
tionalité Comtoise. Précis d'histoire 
féodale (839-1678) (continuación). Le 
Chev. P. A. Pidoux de Maduére.—l Ma~ 
laspina di Corsica riconosciuti dai loro 
parenti nel 1605, Ferruccío Cario Carre- 
r/.— Libro d'Oro del Ducato di Ferrara 
(continuación). Conté F. Pasini Frasso- 
/?/.— Stemmi dei Podestá di Firenze di 
Casa Montevecchio, ügo Orlandini.— 
Un proyecto de Orden de Caballería en 
el Uruguay (1884), F. Pasini Frassoní.— 
Due documenti inediti sull'Ordine Teu- 
tónico, Amoldo Paleólogo. — L'ordine 
dei Fratelli di Santa Maria, Otto V. Mü- 
ller. — Note bibliografiche.— Quesiti 
Araldici.— Cronaca. 

Bolletino Araldíco Storico Genealógi- 
co. Firenze. 1.° Julio de I912.-Della No- 
biltá, F. Tribolati.-l Conti Palatini, Sil- 
vio Mannucci.—Nuovo cavaliere Mauri- 
ziano,— Elenco delle famiglie nobili e 
antiche della cittá di Arezzo. — Códice 
d'amore, G. di Crottalanza.—Triquet- 
tra.— De'Feudi, // Conde di Lamagna.— 
Pulci di Firenze.— Gli animal! e le piante 
del blasone e il loro simbolismo, // Re 
d' Arme.— Necrologlo. 

Archives de la Société des Collection- 



332 



;; de Genealogía Española. 



neurs d'Ex-Libris. junio de 1912.— Jac- 
ques-Charles Wiggishoff (1842-1912), 
Barón clii Roiire de Paulin.—Essai de 
Bibliographie des Ouvres de J. C Wig- 
gishoff,— L'Ex-libris de Saint- Lazare. 
ür. Le Pitear. Reponses. Bibliographie. 

L'Indicateur Généalogique, Heraldi- 
que et Biographique. Bruselas. Junio de 
1912.— Famüle Obin, Chibertet Colin.- 
La Fondation Buisseret, Leo Verriesf.— 
Famille Sanders ou Sanderus, C/i. Tcr- 
/mrfe/2.— Armoiries árechercher, Braem, 
Braems ou van Braam, B."" de Royer de 
Dour de Fraulo. Avis. 

L'Indicateur Généalogique, Hératdi- 
que et Biographique, Bruselas, año I!, 
núm. 1.", Julio de 1912.— Familles Eg- 
gen et van Eggen, J. Eggen. —FamiWc 
Sanders, Barón A. van Zuylen.~Chá- 
teau de Bouchout en Brabant, Chibertet 
Co/m.— Famille Brouwer, Gérard Hal- 
ii^asse.- Les Montpellier, H. Vandam- 
nie. — A travers les Revues.— Suplément. 
Notices relatives á la Baronnie de Wis- 
sekerke et au Comté de Rupelmonde 
/?. Schoorman, 



The New York gene alogical and bio- 
graphical Record. New York 3 "' trimestre 
Julio de 1912. Edmund Abdy Hurry, M. 
A., LL. B., Tablas A. Wright.— Descen- 
dants of Edward Tre (a) dwell through 
his son John (continuación), Willlam 
A. Robbins.— Records of baptisms of the 
reformed church at Machackemeck (De- 
erpark) (continuación).- Thacher-That- 
cher Genealogy, John R. Totten.— The 
Doughty family of long island, Hthan 
Alien Doty. — Early New York church 
Records, Royden W. Vosburgh. — The 
New York Genealogical and biogra- 
phical society's departament of regis- 
tration of pedigrees (continuación). — 
Society proaedings. — Corrections.— 
Queries. — Book notices. Accesions to 
the library. 

Frankfurter Blatter für Familienges- 
chicte. Frankfurt. a. M. Agosto de 1912. 
Zur Geschichte der Familie von Besse- 
rer (continuación).— Dreé Frankfurter 
Schützenfeste (continuación). 

S. O E. 



333 



Revista de Historia 



NOTICIAS VARIAS 



Ministerio de Gracia y Justicia. — Subsecretaría.— Gro/zí/e2:as y 
Títulos del /?eí72í?.— ResQluciones adoptadas por este Ministerio en las 
fechas que se expresan, y de las cuales no ha dado noticia anteriormente 
la Revista: 

Reales Licencias de Matrimonio. — 8 de Abril de 1912. — Conce- 
diendo Real licencia á D. Jaime Mariátegui y Pérez de Barradas, Grande de 
España, para contraer matrimonio con D.^ María Josefa de Aríeaga y Echa- 
güe, Marquesa de la Guardia, hija de los Grandes de España, Duques del 
infantado y otros Títulos. 

8 ídem.— Concediendo Real licencia á D. José Rodríguez Iriarte, Barón 
de Oña, para contraer matrimonio con D,' Margarita Marquina y Borra. 

8 ídem. Concediendo Real licencia á D.'' Esperanza de Aguilera y 
Pérez de Herrasti, hija de los Marqueses de Flores-Dávila, para contraer 
matrimonio con D. Celedonio Febrel y Contreras. 

19 ídem.— Concediendo Real licencia á D.'' Rosa de la Figuera y de la 
Cerda, hija de los Marqueses de Fuente el Sol, Vizcondes de Mendinueta, 
para contraer matrimonio con D. Isidoro Pons y Bofill. 

26 ídem.— Concediendo Real licencia á D. Juan Noguera y Yanguas, 
hijo de los Grandes de España, Marqueses de Cáceres y de Casa Ramos 
de la Fidelidad, para contraer matrimonio con D.'' María Espinosa de los 
Monteros y González, hija de los Barones del Solar de Espinosa. 

26 ídem. Concediendo Real licencia á D. Alberto de Acha y Otañes, 
Marqués de Acha, para contraer matrimonio con D." Soledad Urioste y 
Mesa. 

7 de Mayo.- Concediendo Real licencia á D. Enrique de Lara y Gue- 
rrero, Marqués de Guerra, para contraer matrimonio con D." Margarita 
Cardell y Torres. 

7 ídem.— Concediendo Real licencia á D. Leopoldo O'Donnell y Vargas, 
hijo de los Duques de Tetuán, Marqueses de Altamira, Condes de Lucena, 
para contraer matrimonio con D." Mariana Lara y Casas. 

14 ídem.— Concediendo Real licencia á D." María Josefa Diez de Ul- 
zurrun y Alonso, hija de los Marqueses de San Miguel de Aguayo, para 
contraer matrimonio con D. Pedro Alvarez Veluti. 

24 ídem.— Concediendo Real licencia á D. Alvaro Armada de los Ríos, 
Conde de Revilla Gigedo, con Grandeza de España y otros Títulos, para 
contraer matrimonio con D.^ Concepción Ulloa y Fernández Duran, hija de 
los Condes de Adanero. 

15 de Junio.— Concediendo Real licencia á D.' María del Carmen Mar- 
tín de Oliva y Martínez, hija de los Marqueses de Nerva, para contraer 
matrimonio con D. Santiago Cavengt y Gutiérrez. 

15 ídem.— Concediendo Real licencia á D.' Ana Silvela y de la Viesca, 
hija de los Marqueses de Santa María de Silvela, para contraer matrimonio 

334 



y de Genealogía Española. 



con D. Carlos de Goyeneche y de la Puente, hijo de los Grandes de Espa- 
ña, Condes de Guaqui. 

22 ídem.— Concediendo Real licencia á D.José Agelet y Garrell, hijo de 
los Condes de Vinatesa, para contraer matrimonio con D.'' Estrella Pagan 
y iWorera. 

Reales cartas de sucesión.— 19 de Abril.— Mandando expedir Real 
carta de sucesión en el Título de Marqués de la Puebla de Parga, á favor 
de D.' María Rafaela Fernández de Henestrosa y Gayoso de los Cobos, 
por renuncia y cesión de su madre, D."* Francisca de Borja Gayoso de los 
Cobos y Sevilla, Marquesa de Camarasa, con Grandeza de España y otros 
Títulos. 

7 de Mayo.— Mandando expedir Real carta de sucesión en el Título de 
Conde de Torreflorida, á favor de D. Manuel Ferrández íñigo, por falleci- 
miento de su tía D."" Manuela Estage y Sancho. 

11 ídem.— Mandando expedir Real carta de sucesión en el Título de 
Conde de Villamar, á favor de D.' María del Patrocinio Viniegra y Beyéns, 
por fallecimiento de su madre D. ' Josefa Beyéns y Ruiz Loizaga. 

11 ídem. Mandando expedir Real carta de sucesión en el Título de 
Conde de Solterra, á favor de D. Joaquín de Sarriera y de Miláns, por fa- 
llecimiento de su sobrina D." Clotilde de Sarriera y de Roger. 

20 ídem.— Mandando expedir, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, 
á favor de D.' María de la Trinidad de Santiago Concha Vázquez de Acu- 
ña y Tineo, Real carta de sucesión en el Título de Conde de Sierrabella, 
concedido á D, Diego Cristóbal Messía y Valenzuela. 

4 de Junio.— Mandando expedir Real carta de sucesión en el Título de 
Marqués de Valle Ameno, á favor de D. Antonio de Vivar y Moreno, por 
fallecimiento de su primo, D. Ángel Sánchez Rubio Ibáñez de Torres y 
Moreno. . 

4 ídem.— Mandando expedir, en virtud de sentencia judicial, Real carta 
de sucesión en el Título de Marqués de la Calzada, á favor de D. Fernando 
Núñez Robres y Galiano. 

22 ídem.— Mandando expedir, á favor de D." Isabel Juana Teresa María 
de Cosse Brissac, Real carta de sucesión en la Grandeza de España conce- 
dida por el Rey D. Felipe V al Conde Carlos de la Mothe Hondancourt. 

27 ídem.— Mandando expedir Real carta de sucesión en el Título de 
Marqués de Gaviria, á favor de D.' María de la Concepción Artemisa de 
Gaviria y Spence, Condesa de Buena Esperanza, por fallecimiento de su 
padre, D. José Gaviria y Gutiérrez. 

Rehabilitación de Títulos.— Por Real decreto de 11 de Julio último 
se rehabilita, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, el Título de Mar- 
qués de San Mames de Aras, á favor de D.^ María del Carmen Díaz de 
Mendoza y Aguado, para sí, sus hijos y sucesores legítimos. 

Títulos vacantes. — La Dirección General de Contribuciones, con 
fecha 10 de Julio, anuncia por primera vez la vacante del Título de Marqués 
del Nervión, con Grandeza de España; y con fecha 12, por segunda vez, la 
del Marquesado de Apezteguía, también con Grandeza. 

Un archivo en peligro.— Copiamos de La Época del día 1." de 
Agosto, que á su vez lo hace de El Correo Español: 

335 



Revista de Historia y de Genealogía Española. 

«Faltaríamos á nuestro deber si no llamáramos la atención del señor 
Ministro de Gracia y Justicia sobre una de las fatales consecuencias de su 
Real decreto de 27 de Mayo de 1912, sobre Grandezas y Títulos. 

«Ciertamente que la voluntad del legislador no ha sido la de llevar la 
desorganización al bien ordenado archivo de Gracia y Justicia, sacando de 
él los expedientes y llevándolos á... no sabemos dónde, pues la Diputación 
de la Grandeza no tiene local á propósito para custodiar esos papeles 
y documentos de gran interés histórico. 

»Malo era que los legajos del archivo salieran de él para subirlos al 
negociado; pero al fin dentro de la casa quedaban, y al amparo y bajo la 
responsabilidad de un funcionario público. Pero sacarlos del Ministerio 
y llevarlos á domicilios particulares, por muy respetables que sean, consi- 
dere el Sr. Arias de Miranda que no debe hacerse. 

»Todos estamos interesados en que los papeles de los archivos se con- 
serven en ellos, y más que nadie, y refiriéndonos al caso concreto motivo 
de estas líneas, la Diputación permanente de la Grandeza, á quien sobran 
medios para tener empleados que extracten los expedientes y copien y 
hasta fotografíen los documentos, sin que anden de mano en mano y fuera 
de sus propios lugares.» 

Necrología. — Han fallecido: en Madrid, el día 9 del pasado mes de 
Julio, D. Juan José de Gurtubay y González de Castejón, ex Diputado á Cor- 
tes, hijo de la Marquesa de Velada y hermano de la Duquesa de Aliaga; 
estaba casado con su prima, D.' Blanca de Alzóla y González de Castejón, 
de cuyo matrimonio deja una hija, D." María del Carmen. 

—El día 24, D.' Gabriela de Bascarán y Federic, viuda de D. Eleuterio 
de Asúa, y hermana del General D.José de Bascarán. 

—En San Sebastián, donde se hallaba veraneando, falleció repentina- 
mente, el día 19, D. Luis del Arco y Vizmanos, Conde de Arcentales, Caba- 
llero profeso de la Orden de Santiago y Mayordomo de Semana de Su Ma- 
jestad. Estaba casado con D."* Consuelo de Cubas y Erice, hermana del 
Marqués de Cubas y de Fontalba, y de su matrimonio ha dejado cuatro 
hijos: D.' María del Pilar, D.' Consuelo, D. José Antonio y D. Juan Francisco. 

—En Cercedilla (Madrid), el día 8 de Julio, D. Joaquín Sáinz de la Maza 
y Moradillo, Secretario de SS AA. RR. los infantes D. Carlos y D.' Luisa, 
Gentil-hombre de cámara de S. M., con ejercicio. Diputado del Real Cuer- 
po Colegiado de la Nobleza de Madrid y Coronel retirado del Cuerpo de 
Estado Mayor. Estaba casado con D.' Judith Tripiana, de cuyo matrimonio 
no queda sucesión. 

—En Pozuelo de Alarcón (Madrid), el día 28 de Julio, D.' Eloísa de Cár- 
denas y Uriarte, viuda del General de Marina D. Gaspar Salcedo, y herma- 
na del difunto ex Ministro D. José de Cárdenas; de su matrimonio quedan 
cinco hijos: D."* María, D.'' Victoria, D.' Ángeles, D. Luis y D.José. 

-En Melilla, el día 24 del pasado, el Comandante de Infantería D. Juan 
Laraña Beker, casado con D.' María Leguina, hija del Barón de la Vega 
de Hoz, de cuyo matrimonio deja una hija. 

— En Cuevas de Vera (Almería), el día 25 del pasado, el General de Di- 
visión D. Fernanco Álvarez de Sotomayor y Flórez. Era procedente del 
Arma de Caballería, y estaba en posesión de la Gran Cruz de María Cris- 
tina, Mérito Militar, San Hermenegildo y otras varias. 

C. DE L. 

336 




15 SEPTIEMBRE 1912 



E\?l5Tñ DE HISTORIA 

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Núm. 8. 



LOS PARIENTES DE LOS REYES 



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Una de las frases históricas menos entendidas, y por ello naturalmente 
peor interpretadas, es aquella, memorable como suya, de nuestra grande 
Isabel I: Los Reyes no tienen parientes. Creyeron muchos que con estas 
palabras había manifestado la insigne Soberana, honor eterno de la Realeza 
y de España, su completo desvío de toda aquella parte de su propja 
Familia que no fueran su Marido, sus Hijos y sus Nietos; el desamor, ó la 
indiferencia por lo menos, para sus otros deudos y las personas de su propia 
Sangre, con ella en más alejado parentesco. 

No: el verdadero sentido de las palabras regias es otro bien distinto, 
como del estudio de la vida y de los hechos de la que las pronunció cabe 
deducir sin sombra de duda y seguros del acierto. Aludía la Reina con ellas 
á que la inclinación extremada á la protección y el cariño de los suyos, no 
debía llevar nunca al que ciñera la Corona á hacer por ellos injusticias en 
perjuicio de los demás ni del bien común: para la prodigalidad en las 
mercedes, para el exceso y el derroche, para las gracias sin ton ni son, para 
todo lo que no fuere justo y debido, los Reyes no han de tener ni parientes: 
la gran Princesa condenaba simplemente el nepotismo con aquella expre- 
sión lapidaria. 

Lo mismo D."" Isabel que D. Fernando probaron de sobra que amaban á 
los de su raza, en cualquier puesto que los hubiera colocado la Fortuna, 
teniendo por ellos, dentro de aquel severisimo criterio, las justas preferencias 

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Revi sta d e Historia 

que la sangre impone y hasta el deber exige en las gentes bien nacidas; 
y Ella las tuvo hasta con la familia bastarda que fuera del matrimonio y del 
hogar formaron abundante las debilidades del Esposo augusto, Príncipe 
tan de su tiempo como nos enseña la Historia. 

Y ésta fué siempre, en realidad, la tradición española, hasta cuando 
Carlos III, no por bondadoso menos Rey y Jefe de su Familia, estableció 
con acierto, desgraciadamente olvidado, justos castigos para los matrimonios 
desiguales, dejando, aunque legítimos, álos frutos que procedieran de ellos 
fuera del círculo reducido de la Real Familia, y hasta privados del apellido 
dinástico, pero gozando á manos llenas de la protección Real, como se 
vio en los hijos del Infante D. Luis-Antonio-Jaime y de D." María Teresa 
Vallabriga, que acabaron siendo el Cardenal de Borbón, la Condesa de 
Chinchón y la Duquesa de San Fernando de Quiroga. 

Los tiempos modernos, tolerando en España, contra lo que en todas 
partes ahora mismo se ve, que todo el mundo se llame Borbón, y no use, 
como dispone la ley, el apellido y las armas del padre ó la madre que haya 
causado la notable desigualdad, han separado, sin embargo, radicalmente 
á la Familia Reinante de sus parentelas morganáticas, para valemos de la 
frase alemana, algunas, Borbón y todo, en bien mediocre situación de todo 
orden y con alianzas que no corresponden en modo alguno á tan preclaro 
y altísimo origen. 

En nación alguna de Europa se usa así con esta libertad del nombre de 
la estirpe Real: en Inglaterra, deudos muy inmediatos del Rey, los hijos del 
Duque de Cambridge, se llaman Fitz-George; en Italia, los del Príncipe de 
Carignan no se llaman Saboya, sino Condes de Villafranca-Soissons; en 
Austria-Hungría, vastagos legítimos de la Casa Imperial no son más que 
Méran, sin excluir á los hijos del matrimonio desigual del Príncipe Heredero, 
que no son Archiduques, sino Príncipes de Hohenberg; en Prusia no se 
llaman HohenzoUern, sino Hohenau, y los nietos del Czar de Rusia no son 
más que Condes de Hohenfelsen, y sus biznietos Condes de Torby. 

Sólo aquí entre nosotros hay Borbones á pasto, estando al alcance de 
todos el uso de este egregio apellido, el primero del orbe cristiano, como 
si Carlos III no hubiese existido jamás, ni hubiese dado semejante 
pragmática, ni cosa que se le pareciera. Hay quien lo usa por raras 
combinaciones, teniéndolo allá en cuarto término, y tutti contenti. 

Pero no es de esto de lo que voy á tratar hoy, de las ramas actuales 
morganáticas, al fin y al cabo no Reales, ni con verdadero derecho á llevar 
el apellido dinástico, aunque declaro que también las considero dignas del 
mayor respeto é interés, más aún cuando sea mayor su mala suerte, y 

338 



y de üeneafogía Española. 

confieso queme duele profundamente y hiere en lo más vivo mis sentimientos 
de entusiasta y convencido monárquico, eso de ver en las tablas de un 
teatro, haciendo ó no las delicias de la concurrencia, á un Primo auténtico 
de mi Rey, aunque lleve nombre yankee y se llame solamente Allens-Perkins. 

De lo que quiero decir algo— y esta vez para aplaudir — es de la situación 
de las líneas Reales, ó de Príncipes de la Sangre, donde ninguna boda 
desigual ha podido amenguar el brillo del origen, manteniéndose por 
consiguiente sus individuos dentro de la Familia Soberana y teniendo su 
lugar en las gradas mismas del Trono, siendo acreedores por parte de él á 
toda clase de miramientos, atenciones y cuidados. Quiero hablar de lo que 
es y debe reconocerse como la Familia de los Reyes. 

Era esta España nuestra, hasta ayer puede decirse, el único país 
monárquico en que los Hijos de los Príncipes de la Sangre perdían al nacer, 
por algo parecido al pecado original, su alta jerarquía, y pasaban ipso 
Jacto á ser, no se sabe cómo ni por qué, simples particulares. El hijo de un 
Infante de España, en su matrimonio con una Princesa de la Sangre, Infanta 
de España naturalmente, no era más que D. Fulano de Tal; ahí está Don 
Alfonso de Borbón y Borbón, hijo del Señor Infante D. Sebastián-Gabriel 
María y de la Señora Infanta D."* María-Cristina, para no dejarme mentir. 
Sus otros hermanos, nacidos del propio padre y de la misma madre— al 
mayor se le había impuesto en la cuna el Collar del Toisón de Oro,— para 
tener alguna situación oficial, hubieron de convertirse un buen día, bajando 
\a escalera, en Duques y Grandes del Reino, y pasaron de primos auténticos 
de Su Majestad, por una y otra línea, por la materna nada menos que 
primos-hermanos, á confundirse con los Grandes, y esto con la simple 
antigüedad de su creación, después de cuantos la voluntad regia, ó el 
-acuerdo de un Consejo de Ministros, ó la imposición de un prohombre, 
hubiera sacado antes de la fila general, para elevarlos, con mayor ó menor 
razón, á distinción semejante. Ellos, jóvenes, casi niños, huérfanos, mal 
defendidos y poco enterados, bajaron de puesto: Marchena, Dúrcal y Ánsola 
son el recuerdo de esta equivocación. 

En pasando la frontera, hasta en la Francia que expulsa á los jefes 
de la Dinastía y arroja á todos sus individuos de las filas de su Ejército, 
los Borbones son para todo el mundo Príncipes de la Sangre Real, Espa- 
ñola, ó Francesa, ó Italiana, Altezas en todas partes; sólo aquí no eran 
nada: el Sr. Borbón, casi el Sr. Capeto, como para los demagogos del 93. 
Los ricos y los ambiciosos, que pueda improvisar el sistema presente 
Grandes de España, eran, oficialmente, más que ellos. ¿Cabe enormidad 
semejante? 

33» 



Revista de Histo ria 

Por fin, estando la Corte en San Sebastián, por Real decreto de 3 de 
Agosto de 1908, refrendado del Presidente del Consejo de Ministros Don 
Antonio Maura, se enmendó este desaguisado: «Queriendo (el Rey) dar una 
prueba de mi Real afecto á mis amados Primos Don Carlos de Borbón y 
Borbón y Doña María-Luisa de Francia y Orleans, y con motivo del próxi- 
mo alumbramiento de ésta, Vengo en disponer que al hijo ó hija que nazca 
y á los demás que nacieren en lo sucesivo de este matrimonio, se dará 
tratamiento de Alteza Real, y se tributarán y guardarán iguales honores que 
á los Infantes de España, á quienes seguirán inmediatamente en el orden 
jerárquico, como Príncipes de la Casa de Borbón.» 

Este Decreto, más que á darles, venía en realidad á reconocerles lo que 
ellos deben á su nacimiento, á declararles lo que por la Sangre era ya suyo, 
á colocarlos inmediatamente después que á los Infantes, y antes natural- 
mente que á los Grandes, como á tales Príncipes que eran, antes del De- 
creto lo mismo que después. 

La ignorancia general presente en todas estas materias, confundiendo 
torpemente el Título de Príncipe con el Principado, no admite ni reconoce 
más que al Príncipe de Asturias, llamado el Príncipe por antonomasia entre 
nosotros. Pero no ya el nombre genérico, aplicado á cuantos nacieren de 
la Sangre del Soberano, como nadie debiera ignorar, sino el Título mismo, 
se ofrece á cada paso en la vida gloriosa de la alta Nobleza española; pues 
si el único Principado sobre parte del territorio nacional— excepción hecha 
en honor del Heredero del Trono— es, en efecto, el de Asturias, con Prin- 
cipado sobre tierra extranjera, en cuanto eran países extranjeros Italia y 
Flandes, lucen en la Historia á cada paso señalados personajes y grandes 
vasallos de la Corona investidos de esta Dignidad, aun antes que la omni- 
potencia del Príncipe de la Paz justificara ó expHcara al menos la suya, 
reproducida én nuestros días por el Príncipe de Vergara, disfraz de última 
hora del que fué siempre el Duque de la Victoria, y más que nada, Espar- 
tero. Díganlo Ruy Gómez de Silva, hecho por Felipe II mismo Príncipe de 
Éboli, á cuyo Título él diera la notoriedad que es sabida, y la no menos 
famosa Princesa su mujer; célebre en la República de las letras fué y es el 
Príncipe de Squillace, que era español y Borja; los Mendozas de la línea 
del Gran Cardenal, tan españoles, fueron Príncipes de Mélito; españoles 
fueron, siglos ha, los Príncipes Pío de Saboya, por sus restantes Títulos 
poco conocidos, incluyendo el bien ilustre de Marqués de Castel-Rodrigo, 
hasta cuando ya se llamaron Valcárcel y Falcó, como lo son ahora; el Prín- 
cipe de Anglona era un español tan español, que se llamaba Téllez-Girón, 
como segundo del Duque de Osuna, y con su Título de Príncipe hizo bri- 

340 



y de Geneal ogía E spañola. 

llantemente su carrera militar, gobernó Reinos, brilló en las Academias. El 
lítulo de Príncipe, es, pues, cosa española, y entre los suyos los llevaron 
siempre, á más de los nombrados, muchas de nuestras primeras Casas, 
como Altamira, Híjar, Sessa, Alcañices, Villahermosa, Villafranca, Villa- 
darlas y tantas y tantas otras. 

Manténgase, pues, en nuestra Grandeza antigua la heredada Dignidad 
de Príncipe, que ha sido aquí, como es en todas partes, brillo y realce de 
las grandes familias, y luzcan sobre todos ellos los Príncipes de la Sangre 
Real, reconocidos en ese Real decreto, corroborado últimamente por el 
otro fecho en Madrid á 21 de Mayo de 1912, disponiendo iguales tratamien- 
tos y honores para los hijos del Infante D. Alfonso-María de Orleans y de 
la Infanta su mujer Doña Beatriz de Sajonia-Coburgo-Gotha. Bien hecho 
está lo que en uno y otro Decreto se dispone: que haya, como es justo. 
Príncipes de Borbón, que sigan inmediatamente á los Infantes de España 
y gocen de todos sus honores, como es su derecho y en justicia les co- 
rresponde. Lo que procede ahora es que se dicte una medida general, 
no en favor de los hijos de éste ó del otro Infante, sino de la raza toda 
«ntera; algo en que se diga claramente que toda la descendencia directa 
de los Infantes de España, nacida de matrimonio igual, será siempre 
reconocida y considerada como formando parte de la Familia Real, con 
puesto inmediato al de los Infantes y el tratamiento de Alteza que les 
compete. 

Todo esto es honor de la Monarquía, cortejo el más lucido de la Rea- 
leza, digno acompañamiento del Soberano, prez y gala de la Casa del Rey. 
La Monarquía histórica necesita de ello, como necesita de los Grandes, 
<:omo necesita de la Nobleza, y de una Nobleza con prestigio y con gloria. 
Todos se necesitan y se completan. 

La Infanta Doña Isabel, la gran Infanta, popularísima en toda España, 
llena de su papel, siempre en su puesto y atenta siempre á lo que sea pres- 
tigio y dignidad de la Realeza, que es como decir de la Patria, sirve más á 
la Patria y á la Monarquía de lo que el vulgo piensa: cuanto ella reciba es, 
más que nada, para el Rey. Los respetos que de todo Madrid y de toda Es- 
paña merecen las cristianas virtudes de los Príncipes que habitan el Palacio 
de la Cuesta de la Vega ó el Hotel del Paseo de la Castellana, á la Realeza 
van en suma; la admiración que á España y á Europa inspira, con justicia, 
la figura singular de la Reina Cristina, es admiración que á la Realeza toda 
levanta y engrandece. Error grandísimo fuera separar lo que es insepara- 
ble, dando todo al Monarca y nada á su Familia, porque, si un solo varón 
heroico ilustra una raza toda — unas solas heroicas vir totam gentem illus- 

341 



Revista de Historia 

trat— ¡cuánto no representa este acopio de prestigios, en la que Dios coloca 
sobre todas y constituyó la primera de su pueblo! 

Suprimid Infantes y Principes; suprimid Grandes y Nobles y Señores; 
suprimid todo esto y lo que en ellos se representa, y habréis, sin hacer 
más, sin daros siquiera cuenta, suprimido la Monarquía. 

¡Líbrenos Dios! ¡Que haya muchos Infantes, y muchos Príncipes, y mu- 
chos Grandes, y muchos Señores, y muchos Nobles, y que todos estén en 
su puesto, cumpliendo con su deber arriba, como otros en medio y abajo, y 
pensando y obrando como su obligación les demanda, haciendo honor á 
sus antecedentes y á su significación histórica y social, y, porque sí, España 
volverá á ser lo que fué! 

Entretanto, que nadie, ni en lo más encumbrado ni en lo más llano, in- 
terprete malamente la frase célebre de Isabel la Católica; porque los Reyes,^ 
como todos, tienen parientes. 

F. Fernández de Béthencourt. 

De la Real Academia de la Historia. 
Alhama de Aragón, 5 Septiembre, 1912. 



342 



y de Genealogía Española. 



UN NOBLE CONDENADO Á AZOTES 



A buen seguro — por lo que vamos á relatar— que si Pedro Crespo, el 
tozudo alcalde de Zalamea, hubiese tropezado, después de dar al burlador 
de su hija una muerte indigna de un noble y de un soldado, con Felipe IV, 
no saliera tan bien librado de entre las manos del Rey poeta, como salió al 
encontrarse con el severo Felipe 11. 

El hecho en cuestión es interesante, más que por sí mismo, por la origi- 
nalidad de la sentencia dada, con la cual Felipe IV, si no se coloca á la 
altura de aquellos tres admirables jueces que se llamaron Salomón, Zadig 
y Sancho Panza, logra en un asunto enredoso y difícil de resolver, dar una 
solución justa y exacta y muy conforme con las leyes y costumbres de su 
tiempo. 

Fué el caso, que aprovechándose algunos vividores de esta villa y 
Corte— en donde siempre los ha habido en abundancia— del buen nombre 
y fama de un ilustre caballero, introducían grandes cantidades de vino de 
contrabando; de lo que, enterado un alguacil, determinó denunciar el caso 
á los alcaldes. Súpolo el caballero, y como de hacerlo, aunque su nombre 
saliese limpio y honrado, no dejaría de sufrir molestias é incomodidades 
sin cuento, habló con un su amigo, llamado D. Carlos Pacheco y Figueroa, 
para que procurase que el alguacil no presentara su denuncia, ó que, si la 
hacía, fuera en tal forma que no sufriera el buen nombre de su amigo. 
Procuró D. Carlos convencer al alguacil, y éste, quizás con esperanza de 
alguna dádiva, aparentó acceder á lo que de él se solicitaba; pero llegados 
ante los alcaldes, formuló su denuncia, acusando con encono al caballero 
cuyo nombre y buena fama servía á los matuteros para sus fraudes. 

Indignó á D. Carlos la acción del alguacil, y cuando salieron le echó en 
cara su proceder, diciéndole: «Vuestra merced, señor mío, muestra una 
cosa en la audiencia y otra en la calle», á cuyas palabras respondió el 
alguacil: «Nunca he sido, señor, hombre de dos caras, y miente aquél que 
otra cosa asegurare.» De haberlas tenido, las dos se las deshiciera la for- 
midable bofetada con que D. Carlos contestó al mentís, pues la que tenía 

343 



Revista de Historia 

no le quedó muy sana. Alborotóse la gente de justicia, echó el caballero 
mano á su espada y con ella repartió algunos cintarazos entre los corche- 
tes; pero siendo éstos muchos, y ocurriendo el hecho dentro del edificio 
destinado á cárcel, no fué difícil sujetar y encerrar á D. Carlos en una de 
sus celdas. 

Los privilegios é inmunidades de que gozaban los nobles y los militares 
eran irritantes y odiosos para el pueblo en general y habían forzosamente 
de serlo también para los alcaldes, quienes, en sus sentencias, habían de 
tener en cuenta la calidad de las personas á que atañían, si no ocurría, 
como en algunas ocasiones, que el presunto culpable era arrebatado de 
entre sus manos para entregarlo á las de otra jurisdicción, ó más benigna 
ó menos interesada. No quisieron los alcaldes que por esta vez se les esca- 
pase el reo, y deseando sin duda vengar en él el desacato cometido y los 
privilegios de su casta, y de paso, cerciorarse de si por las venas del caba- 
llero corría la sangre azul de que se ufanaba, juntáronse al día siguiente, 
y aunque dos de ellos votaron por la pena de muerte, prevaleció la opinión 
de los demás, y se le condenó á la infamante pena de 400 azotes, á los que 
añadieron, sin duda para que en ellas olvidara el haberlos recibido, diez 
años de galeras. 

Ni cortos ni perezosos los alcaldes, pusieron el hecho, al mismo tiempo 
que la sentencia, en conocimiento del Presidente para que la aprobase; 
pero se guardaron muy bien de comunicarle las circunstancias que en el reo 
concurrían, por lo cual no les fué difícil conseguir la aprobación. 

No quisieron tampoco perder tiempo en ponerla en ejecución, y así 
marcharon á la cárcel, y desde los balcones que daban al patio presencia- 
ron el suplicio, que no estuvo, por cierto, desprovisto de aparato. Treinta 
alguaciles á caballo y armados de pistolas daban guardia de honor en el 
patio, á más de innumerables corchetes y golillas, á quienes la novedad del 
caso allí congregaba. Salió el reo, y enterado de la sentencia, gemía y 
suplicaba, no que se le perdonase, sino que antes de que lo deshonrasen 
azotándolo, le dieran muerte; ningún efecto causaron tales súplicas, y mon- 
tado en el burro destinado al efecto, un verdugo soez, le fué contando 
á conciencia sobre sus nobles espaldas, y sin que faltase uno, los 400 azo- 
tes en que consistía la pena. No pararon aquí las tribulaciones de D. Carlos, 
pues, terminados que fueron, y ya más muerto que vivo, le bajaron de su 
villana y pacífica cabalgadura, raparon su cabeza y cara, y haciéndole subir 
en un macho de albarda, le encaminaron unos alguaciles á Toledo, para 
incorporarlo á una cadena de galeotes que había de partir de la ciudad 
imperial. 

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y de Genealogía Española. 

Excusado es decir el alboroto y escándalo que movió en Madrid la 
noticia de tan extraordinaria ejecución; por una parte los nobles, amigos 
y parientes del sentenciado, y por otra los militares, pues D. Carlos tam- 
bién lo era, clamaban y protestaban á voz en grito contra tan absurda sen- 
tencia, que de tal modo vulneraba sus fueros y privilegios. Pusiéronse pas- 
quines en varias partes, en los cuales no salían muy bien parados los alcaldes 
de corte, y en los que se fijaron el 24 de Noviembre de 1645, se convocaba 
para el 26, á las once de la mañana y en la plazuela de la Cebada, á toda 
la nobleza de Castilla. Firmaba el pasquín el Duque de Alba, y por su 
mandado, Juan de Padilla. 

Ignoramos los acuerdos que tomara la nobleza, si es que llegó á reunirse 
y á tomarlos; pero sin duda alguna debió llegar al Rey en representación 
de su agravio, cuando éste, que estaba ausente de Madrid, cuando el 
suceso, á poco de llegar á la Corte suscribió los siguientes documentos: 

«Por la copia inclusa de la respuesta que he dado á consulta del Con- 
sejo, sobre la sentencia que se ejecutó en la persona de D. Carlos Pacheco, 
verá el de Guerra la resolución que he tomado y de la ejecución que se 
hace, en abono de lo que deseo favorecer la milicia y pagar la sangre que 
derrama en mi servicio; pero esto mismo obligará á ese Consejo á velar en 
que ella no exceda un punto de los límites justos y venere á la justicia 
como es razón, procurando evitar estos encuentros y competencias y toda 
causa que las ocasiona, pues de lo contrario, me daré por deservido. Espero 
que el Consejo atenderá á esto con las veras y atención que acostumbra, 
particularmente en tiempo que tanto importa que la milicia proceda así, en 
la campaña como en la Corte, con la ajustada disciplina que debe guardar 
en los ejércitos. 

•Madrid 13 de diciembre de 1645.» 

La copia á que se hace referencia es la que sigue: 

^Respuesta de la real mano de S. Ai., á consulta del Consejo de Castilla, 
contra la sentencia dada y ejecutada en D. Carlos PachecOy por la Sala 
de los Alcaldes: 

>En todo tiempo puede haber experimentado el Consejo lo que he 
deseado y procurado que la justicia esté en el estado que pide el buen 
gobierno desta Monarquía, pues reconozco que es la piedra fundamental 
sobre que carga mayor obligación, con la cual deseo cumplir siempre y 
para ello pongo los medios que alcanzo; al paso que reconozco la autori- 

345 23 



Revista de Historia 

dad que debo dar á la milicia, particularmente en tiempos tan calamitosos 
como los presentes, en que es fuerza que sean los excesos mayores; así 
mismo debe ella obrar con tal atención que no ocasione el ruido que estos 
días pasados ha habido en este lugar, con la pena de azotes y galeras, que 
se ejecutó tan repentina y atropelladamente en la persona de don Carlos 
Pacheco; bien creo, que, si yo hubiera estado aquí, se hubiera evitado este 
inconveniente; pero pues en mi ausencia se ejecutó, debo dar con mi pre- 
sencia satisfacción á la justicia, al paciente y al fuero militar, que tanto 
deseo favorecer siempre, y pagar el amor con que en tantas ocasiones 
aventuran los soldados sus vidas en mi servicio; y así, he resuelto que los 
alcaldes, don P." de Amézquitay don D° de Rivera, don Antonio de Lezama 
y don Agustín del Zerro (?) que fueron los que le votaron que fuese azo- 
tado don Carlos, sean privados de sus puestos y salgan desterrados seis 
leguas fuera de la corte y de la de donde yo me hallare, cumpliendo esta 
orden á las 24 horas de como se les intime; y á los alcaldes, don Antonio 
de Miranda y don Martín de Larreátegui, que fueron los que le condenaron 
á muerte, libro de la pena, pues pusieron la justicia en su lugar; y el reo 
pagará su culpa y el fuero militar se verá sin la nota que tal acción le 
puede haber ocasionado. Este reo se entregará al Consejo de Guerra, 
alzándole la pena de las galeras y verá qué demostración ha de hacer con 
él. Espero que el Consejo dará luego cumplimiento á esta ejecución como 
se lo ordeno, y después habrá tiempo para mirar lo que se ha de hacer, para 
que se eviten en lo adelante semejantes inconvenientes.» 

Un poeta anónimo, contemporáneo de los hechos, nos los cuenta en un 
romance á estilo de ciego, que si bien demuestra facilidad para versificar, 
en cambio los esdrújulos que emplea no son todo lo apropiados que debie- 
ran. Dicen así: 

Esdrújulos hechos contra los Alcaldes de Corte de la villa de Madrid el año de 1644 (1) 
por haber con gran rigor mandado azotar á un caballero porque dio una bofetada bien 
dada á un Alguacil de corte en la misma cárcel. 

Las barbudas y las brigldas 
Oigan y escuchen mí cántico, 
Porque quiero en canto de órgano 
Cantar con estilo jácaro. 
Sepan que está el triste Amézquita 
Y otros tres alcaldes pálidos 
De la Corte y de sus términos 



(1) Es equivocación. El suceso ocurrió en 1645. 

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y de Genealogía Española. 



Arrojados á otros páramos. 
Sin plazas los deja el Cónclave 
De aquel príncipe magnánimo, 
Tan justo como benévolo, 
El cuarto Felipe máximo 
Porque azotaron intrépidos, 

Y no muy poco temáticos, 
Á un caballero pacífico, 

En nobleza puro y candido. 
Tuvo coloquio satírico 
Con un alguacil mecánico. 
Que tiene más de bufónico 
Que no de sujeto estático. 
Pues le desmintió colérico, 

Y el otro, que no es flemático, 
Le asentó con mano intrépida 
Sobre su carrillo un tártago. 
En su tribuna los cónsules. 
Que casi estaban mirándolo. 
Ordenan sentencia súpita 
Dándole castigo rápido. 
Púsose á caballo el mí§ero. 
De aquel finísimo pájaro 
Que cual rapante cernícalo 

Le saca á volar el ámbito. 
Iba el sardesco tan tímido. 
Como el caballero pálido, 

Y el verdugo, que es un picaro. 
Le puso como un San Lázaro. 
Fué su paseo larguísimo 

Que pudo llegar al Cáucaso; 

Y los alguaciles vívoras 

Al verdugo infunden ánimo. 
Los caballeros atónitos 
De ver tan gran espectáculo 
Están tristes, melancólicos. 
Como derrotados náufragos. 
Súpolo su padre un miércoles. 
Escribiéndoselo un sábado, 

Y al viejo de puras lágrimas 
No se le enjugan los párpados. 
Llegó á la corte amantísima. 

El Rey estando en su tálamo (?) 
Quitó á los alcaldes pésimos 
Las varas, para ellos báculos. 
Al padre y ai hijo unánime 
Consuela el Rey beneplácito, 
De su bondad siendo víctima, 

Y de sus heridas bálsamo. 
—Carlos, á jueces tan rígidos 
Causa de tu caso trágico 
Con pesadumbres y tósigos. 
Sustos y penas regálalos (1). 



(1) Bib. Nacional. Ms. M-78 aut., hoy 3.831. 

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Revista de Historia 

No creemos que se hayan dado en España muchos casos como este. 
Que D. Carlos era noble lo demuestran sus apellidos, y según las cartas de 
donde hemos tomado los anteriores datos (1), era pariente de los Marque- 
ses de Villena, y el Rey le había concedido merced de hábito, no llegando 
quizás á cruzarse por los anteriores sucesos, puesto que su expediente no 
se conserva entre los de las Órdenes militares. Sólo sabemos de su familia 
que su padre era pagador de Galicia, y que sus dos hermanos, el uno ser- 
vía en Flandes y el otro en la carrera de las Indias, é ignoramos la suerte 
que después le cupo al bien azotado caballero. 

Lucas de Torre. 



(1) Acad. de la Hist., Colee, de Jesuítas, 1. 120. 



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y de Genealogía Española. 



S06R£ LAS TROVAS PE r£8R£1^ 



Para el estudio de la historia de los antiguos reinos de Aragón y de 
Valencia, suponen verdadera importancia las de esta riquísima colección 
genealógica^ atribuida generalmente á mosén Jaime Febrer, y conocidas con 
el nombre de Troves dells linatges de la conquista de Valencia. 

Quinientas cincuenta y cuatro trovas descriptivas de los abolengos 
correspondientes á los principales caballeros que concurrieron con sus 
armas y sus mesnadas á la cruzada de Valencia forman y componen esta 
interesante colección de trovas heráldicas ó genealógicas, á las que prestan 
singular relieve los artísticos dibujos, primorosamente iluminados, de los 
blasones que describen. 

Basta con lo dicho para encarecer la importancia de la obra de Febrer. 
Puede afirmarse, sin riesgo de padecer gran equivocación, que es el pri- 
mero y más antiguo de los nobiliarios conocidos. Á la conquista de Valen- 
cia acudieron, como es sabido, los representantes de los más esclarecidos 
linajes de la Corona de Aragón. Una obra coetánea á este acontecimiento, 
que describa sus escudos de armas, y que, aun cuando sucintamente, señale 
los principales hechos de sus más gloriosos ascendientes, bien puede consi- 
derarse como obligado fundamento y punto de partida para más completas 
investigaciones. 

Veamos el origen que la generalidad de los autores atribuyen á estas 
trovas. 



Nació mosén Jaime en Valencia. Su padre, el famoso caballero Guillen 
Febrer, fué uno de los guerreros que mayores y más sobresalientes servi- 
cios prestaron á D. Jaime I de Aragón en las continuas y empeñadas luchas 
que mantuvo con la morisma. En la gloriosa expedición de Mallorca, al 
mismo tiempo que guerreaba denodadamente, desempeñaba el importante 
cargo de veedor ó intendente del ejército sitiador. Y con el mismo empleo 
debió de acudir á la empresa reconquistadora de Valencia. 

Rendida Valencia por capitulación y convenio el día 28 de Septiembre 

349 



Revista de Historia 

de 1238, premió el Monarca conquistador los relevantes servicios de tan 
leal caballero concediéndole, entre otras importantes donaciones, una casa 
junto á la parroquia de San Esteban. 

En ella nació mosén Jaime en Agosto del mismo año de 1238, siendo 
apadrinado en su bautismo por el propio rey D. Jaime. Y todavía quiso dar 
á los Febrer una prueba más de su real estimación haciéndoles añadir á su 
escudo— que era una lis de azur en campo de oro— un león rampante sobre 
campo de plata. 

Muerto Guillen Febrer, sucedió mosén Jaime en los cortesanos empleos 
y en la confianza regia. Contemporáneo del primogénito del conquistador, 
el infante D. Pedro, se crió en íntima y fraternal amistad con el heredero de 
la Corona de Aragón, quien siendo ya hombre le mantuvo en su más pre- 
dilecta privanza, apreciando las buenas prendas y raras cualidades litera- 
rias de que bien pronto dio gallardas muestras el vate valenciano. 

Pero no sólo hizo mosén Jaime vida cortesana y literaria. El espíritu 
guerrero y caballeresco de la época y su lealtad á los Reyes hízole tomar 
parte en arriesgadas empresas y atrevidos lances. Cuando en 1269 pre- 
paró D. Jaime su piadosa y guerrera expedición á Tierra Santa, fué uno de 
los caballeros que embarcaron en Barcelona con rumbo á los sagrados luga- 
res. Y testigo ocular de la terrible y furiosa tempestad que en aguas medi- 
terráneas malogró aquel noble intento, hizo de ella una interesante descrip- 
ción en verso para informar del lamentable fracaso á su Mecenas el infante 
D. Pedro. De este poema— escrito en octavas reales— hacen mención Beuter 
en su Historia de Valencia, Argote de Molina en sus discursos al fin del li- 
bro del conde Lucanor, Escolano, Nicolás Antonio y otros notables eruditos. 

Más adelante— en 1275— la fidelidad de mosén Febrer á sus monarcas y 
protectores le llevó á acompañar al infante D. Pedro cuando, con un ejército 
de 1.000 caballos y 5.000 infantes, acudió en socorro de D. Sancho de 
Castilla, que se veía estrechado por los moros de Murcia y Andalucía, hábil- 
mente dirigidos por el famoso Miramamolín Aben-Yucef. Guerreó el poeta 
valenciano en estas compañías, y hallándose con su ejército en los alrede- 
dores de Murcia, recibió heridas de tanta importancia, que hubo de necesi- 
tar retirarse á su casa de Valencia. 

De regreso también el infante D. Pedro, quiso visitar en su propia casa 
á su amigo mosén Jaime, que convalecía aún de sus dolencias. Y fué en esta 
ocasión cuando llamó poderosamente la atención del príncipe una numerosa 
colección de escudos bien dibujados y primorosamente pintados que lucían 
en una de las galerías de la casa. Interrogado Febrer acerca de su proce- 
dencia, contestó que él había ido entreteniéndose en dibujar é iluminar 

350 



y de úenealogia Española. 

aquellos escudos que correspondían á las armas de los principales caballe- 
ros que tomaron parte en la conquista de Valencia y de su reino. Compren- 
diendo entonces el infante lo útil de aquella valiosa colección heráldica, le 
rogó que pusiese al pie de cada escudo una inscripción en verso explicativa 
del origen, abolengo y méritos de los respectivos linajes. El poeta cumplió 
el regio encargo en breve tiempo. 

Tal es el origen atribuido generalmente á las interesantísimas trovas de 
mosén Jaime Febrer, escritas en lengua lemosina, en estrofas de once síla- 
bas y algunas, aunque pocas, de doce. 



De estas trovas se conocen varias ediciones. 

En el año 1796 se hizo una muy hermosa en la imprenta del Diari de 
Valencia. Hasta cinco ejemplares de ella he tenido ocasión de examinar. 
También existe una traducción castellana editada en Palma de Mallorca — 
1848— con un interesante prólogo de D. Joaquín María Bover. 

En la sección de manuscritos de nuestra Biblioteca Nacional— signa- 
tura Q. 132, 133— existen dos tomos de 280 y 315 foHos, respectivamente, 
letra del siglo XVIII, que contienen las trovas de Febrer al pie de los escu- 
dos iluminados en colores. Fueron copiados por el presbítero mosén Fran- 
cisco Pascual Chiva, y van precedidos de un encomiástico preámbulo de 
D.José Ortí. 

Más interesantes son todavía otros dos manuscritos de la misma época 
correspondientes á las signaturas M. 157 y 226, también con escudos ilu- 
minados y con las trovas completas de Febrer. Fué el primero copiado de 
uno mucho más antiguo que existía en la rica biblioteca de D. José Vicente 
del Olmo, y va el segundo precedido de tres curiosas cartas, fechadas en 
Abril de 1759 y dirigidas al P. Andrés Marcos Burriel por D. Vicente X¡- 
meno. El erudito autor de la Biblioteca de Escritores Valencianos (1) 
emite en ellas su opinión sobre estas trovas, recientemente descubiertas por 
entonces. 

¿Son auténticas las trovas de Febrer.^ 

Lo primero que salta á la vista al pr oponerse esta cuestión es que tanto 
el estilo como los vocablos y modismos de los manuscritos conocidos pare- 
cen muy posteriores á la remota época de su autor. No ya comparados con 



(1) Escritores del Reino de Valencia cronológicamente ordenados desde el año 1238 
de la cristiana conquista de la misma ciudad hasta el de 1747, por D. Vicente Xlmeno. 

351 



Revista de Historia 

los usados en el siglo XIII, sino aun con las obras de escritores como Ausia 
March, Jaime Roy y otros en dos siglos posteriores al favorito de Pedro III 
de Aragón, se encuentran en su léxico giros y expresiones de más modernas 
construcción. Esta circunstancia ha hecho á algunos negar á mosén Jaime 
la paternidad de las trovas, que atribu yen á un autor anónimo del siglo XVI, 
á cuyo estilo parece corresponder el de los manuscritos conocidos. 

No comprendo, sin embargo, qué interés pudo caber al desconocido y 
supuesto autor para ocultar su nombre y poner el de Febrer, vate cuyo 
recuerdo carecería de importancia de no haber escrito esta colección. Todo 
ello aparte de que de haber intentado hacer pasar la obra por original de 
Febrer, hubiese cuidado de atemperar más su estilo al de los tiempos en 
que aquél floreció. 

Más acertadamente juzgan, á mi entender, los que suponen que mosén 
Jaime Febrer es el verdadero autor de las famosas trovas, pero que, perdi- 
dos los originales y las primeras copias, los sucesores copistas, más pro- 
pensos y deseosos de vulgarizarlas que de conservarles su primitiva propie- 
dad, fueron alterando los vocablos, acomodándolos al lenguaje de su época. 
El mismo caso es aplicable á la mayor parte de los más importantes docu- 
mentos de nuestra Historia; perdidos los originales, sólo se conservan co- 
pias que distan mucho de guardar el prístino sabor de sus modelos. Por 
esta misma opinión optan D. Gregorio Mayons, el erudito y antiguo cronista 
del reino de Valencia D. Agustín Sales, y D. Vicente Ximeno en su citada 
Biblioteca de Escritores valencianos. 

Además, otra consideración existe que abona más que ninguna la auten- 
ticidad de las trovas como originales de Febrer. Hay en ellas, aparte cier- 
tos errores que bien pudieran atribuirse á las sucesivas copias, bastante 
exactitud en la descripción de las armas y en la historia de las familias, 
cosa que arguye un gran conocimiento de los linajes correspondientes á los 
caballeros que tomaron parte en la conquista de Valencia. Y es más vero- 
símil atribuir á un contemporáneo de ellos ese perfecto conocimiento de sus 
méritos ó blasones que á un muy posterior historiador que los describiese 
en tiempos muy posteriores, en que muchos de los linajes habrían despa- 
recido, y en que los archivos, menos cuidados que hoy día, eran también 
menos asequibles al investigador de antigüedades. 

Las razones que ligeramente dejo apuntadas, parecen indicar como más 
verosímil la idea de que las famosas y conocidas trovas son efectivamente 
originales de Febrer, si bien alteradas en su primitivo léxico por los nume- 
rosos copistas. 

Tomás Domínguez Arévalo. 

352 



y de Genealogía Española. 




Armas de Cotes. 



Antiguos linajes de Castilla la Vieja. 



LOS COTES 



Seguramente hay pocas poblaciones en España que tengan un sabor 
tan caballeresco como la en un tiempo importantísima y hoy decaída y po- 
bre Olmedo, como justificaba el conocido proverbio, 

«Quien de Castilla señor pretende ser, 
Á Olmedo y Arévalo primero de su parte ha de tener», 

en el que se alude, según D. Fermín Caballero en la curiosa Nomenclatura 
Geográfica de España (Madrid, 1834, pág. 176), á la importancia de estas 
dos villas en los siglos XIII al XV; residencias Reales unas veces y siempre 
avecindadas de grandes magnates, demostrada aquélla por el gran número 
de privilegios y otros documentos reales datados en ellas y la segunda por 
el grande influjo de su antigua y poderosa nobleza en los sucesos de Cas- 
tilla. 

Yace en el olvido, é inédita ó por coordinar en sus archivos seculares y 
eclesiásticos, la historia de la primera de estas poblaciones. Olmedo, pues 
no debe considerarse como tal el libro titulado Novenario sagrado á la 
milagrosa imagen de Nuestra Señora de la Soterraña, Patrono de la villa 
de Olmedo, que escribió á fines del siglo XVIII el presbítero D. Antonio 

353 24 



Revista de Historia 

Prado y Sancho (1), pues, aunque tiene pretensiones de ser un resumen de 
historia local, no contiene dato alguno histórico ni descriptivo aprovecha- 
ble, y aunque forma un regular volumen, sólo está lleno de citas eruditas 
impertinentes, muchas incoherentes y otras falsas, de tal modo que se puede 
decir no existe tal historia de Olmedo. 

Por singulares privilegios de los Reyes recompensando servicios meri- 
torios de la nobleza de Olmedo, se le concedió la mitad de los oficios 
electivos del Concejo de la villa en los dos bandos ó linajes en que estaba 
dividida, llamados de San Andrés, vulgarmente los lombardos y barajos, y 
de San Pedro ó de adentro, nombres aquéllos que correspondían á las 
iglesias parroquiales donde celebraban las Juntas estos linajes. 

El linaje de los de San Andrés de Olmedo se regía por el dicho privi- 
legio y las confirmaciones de los Reyes, y por la Ordenanza para su go- 
bierno aprobada por Real provisión dada en Madrid á 9 de Junio de 1590, 
firmada de los señores del Consejo de Castilla y refrendada de Gonzalo de 
la Vega, escribano de Cámara, á pedimento del estado y linaje de los hijos- 
dalgo de dicha parroquia, en la que estaban incluidas sus ordenanzas en 
número de 24. El libro más antiguo de sus Juntas daba principio con la ce- 
lebrada el día 23 de Febrero de 1599 (2), y desde la hoja 16 hasta la 19 
contenía una lista de los caballeros recibidos en el linaje. Como expresé, 
se celebraban Juntas del linaje en la parroquia de San Andrés que presidía 
el Corregidor de la villa, y además de la elección de los oficiales para el 
gobierno de la Junta, ó sean Mayordomo y Diputados, alternaban con la 
de San Pedro anualmente en la elección, por el estado noble, de Alcalde 
de la Santa Hermandad y Procurador general. La Junta de elecciones tenía 
lugar el martes de Carnaval cada año. 

Los del linaje de adentro ó de San Pedro se reunían bajo la presidencia 
del Corregidor de la villa en Junta en la capilla de Santa Catalina de dicha 
parroquia, que era colateral en la nave del Evangelio, gozando de los 
mismos privilegios que la de San Andrés para la elección de oficiales del 
Concejo por el estado noble; y el libro de actas más antiguo que conser- 
vaba este linaje daba principio en Junta del día de Carnaval, 9 de Marzo 
de 1546. 

También el estado llano de hombres buenos gozaba de sus privilegios 
para elegir representantes de su seno en el Concejo, y se reunía con este 



(1) Existe una copia Ms. en la Biblioteca del Centro del Ejército y Armada. 

(2) «Libro de los privilegios y loables usos y costumbres ordenanzas fechos y acuerdos 
de la Junta de los caballeros hijosdalgo del linage de San Andrés, confirmado por los se- 
ñores Reyes de gloriosa memoria y últimamente del señor Rey D. Felipe II, año de 1598.» 

354 



y de Genealogía Española. 

fin en la iglesia del Castillo, llamada la Mayor, con las personas nombradas 
por las cuadrillas de Santa María, San Miguel, San Andrés y Santo Tomé, 
en las que entraba todo el estado general, que elegía en aquella Junta su 
Alcalde, Procurador y Diputados. 

Este sistema de gobierno tuvo Olmedo desde muy antiguo hasta prin- 
cipios del siglo último, en que quedaron derogados los privilegios exclu- 
sivos de particulares y corporaciones. 

De las familias nobles de Olmedo se trataba con extensión, según refe- 
rencia de D. Antonio Prado en el Novenario, en un códice escrito por el 
sabio genealogista D. Luis de Salazar y Castro, que inédito se conservaba 
en el Monasterio de Monjes Benitos de Madrid, donde lo vio Manuel 
Pascual, Secretario del Ayuntamiento de Olmedo, en el que se referían 
hasta 72 familias de la villa; pero aunque hemos intentado verlo en la Real 
Academia de la Historia, donde se conserva la colección que formó don 
Luis de Salazar, no lo hemos logrado hallar, ni aun referencias de él, sin 
duda por ser incompleto el catálogo de dicha colección. 

El mismo autor, D. Antonio Prado, al tratar en el Recuerdo séptimo y 
ú'timo de los hijos especiales de esta patria, de los Velázquez del Puerco, 
nos dio otra referencia, que creímos útil para el estudio de la nobleza de 
Olmedo, diciendo: «de este árbol de Velázcjuez se enlazaron con las mejo- 
res familias de Olmedo, escribe Zurita y D. José Pellicer y Tobar, cronista 
del Rey, en un instrumento que he visto firmado de su nombre en 22 de 
Julio de 1649, y las especifica como Cotes, Carrillos, Dazas, Bobadillas, 
Acuñas, Osorios, Seses, Olmedillas, Fonsecas, Enríquez, Lunas, Vélaseos, 
Buitragos, Guzmanes, Ulloas y otras ilustres familias de Castilla», refiérese, 
según dice más adelante, y llama instrumento al memorial que dio al Rey 
D. Andrés Velázquez de Velasco, caballero de Santiago, Conde de Esca- 
lante (1); pero al leer nosotros dicho memorial encontramos falsa de todo 
punto la cita, no habiendo referencia alguna de dichas familias, incluso de 
la de Velázquez del Puerco, avecindada en Olmedo. 

Hecho constar lo antecedente, daré comienzo á la relación del nobilísimo 
y antiguo linaje de Cotes, uno de los más ilustres de Olmedo y aun de todo 
Castilla la Vieja, como dice Prado al tratar de fray Lope de Olmedo, 
general de la Orden de San Jerónimo y su reformador, en el siglo XV, 



(1) Memorial de la Casa y servicios de don Andrés Velázquez de Velasco cavallero del 
orden de Sant-iago Conde de Escalante i de Tahalu, Señor del Estado de Villavaquerin y 
Sinova.— Al Rey nuestro Señor.— Por Donjoseph Pellicer de Tovar Señor de la Casa de 
Pellicer y de Ossait Cronista mayor de su magestad i de su Consejo.— E.n Madrid. — 
Año MDCXLlxi Biblioteca Nacional. Sala de varios. (1-155, 71.) 

355 



Revista de Historia 

del cual dice: «anació en Olmedo, de la esclarecida alcana de Rodríguez y 
Cotes*, noticia que no confirma con documentos ó fuentes serias, y por lo 
que no estando de acuerdo con la opinión de los biógrafos de este perso- 
naje, no nos atrevemos á aceptar, incluyendo á fray Lope entre los vastagos 
ilustres del linaje. La principal fuente de las noticias que irán en el trabajo 
ha sido el riquísimo Archivo de las Órdenes militares, donde registramos y 
tomamos datos de todos los caballeros que de esta familia Cotes vistieron 
hábitos en ellas, así como de sus enlaces; de otros papeles y algunos 
libros también aprovechamos noticias, como declaramos en sus respec- 
tivas citas. 

El nombre de Cotes es geográfico, tomado del lugar de este nombre, en 
la provincia de Valencia, partido judicial de Alberique, cuyo lugar lo ven- 
dió Andrés Jiménez Doris, en 1419, á Jaime Castella, como pago de deudas. 
(Diccionario geográfico de Madoz.) 

Las armas que usaba esta familia se componían: de escudo cuartelado, 
primero y cuarto de plata, la cruz hueca de gules; segundo y tercero de 
gules, castillo oro. 

Se encuentran estas armas en diferentes sitios de la iglesia parroquial 
de San Juan de Olmedo, patronato de esta familia; en la casa del mayo- 
razgo, sita en la plazuela de Cotes de la repetida villa, y en la antigua casa 
del mayorazgo de segundos de la misma familia, que estaba situada frente 
á la parroquia de San Andrés de Olmedo. 

Los Cotes estaban afiliados al linaje ó Casa de San Andrés, con los 
Fonsecas, Seses, Velázquez, Ortega y otros con quienes enlazaron. 

* 
* * 

I. Garci González de Cotes, es el primero de la familia del que hallé 
noticias en los expedientes de Órdenes para cruzamiento de sus descen- 
dientes, y del que existe notable recuerdo en el magnífico sepulcro que 
guarda sus restos en la iglesia parroquial de San Juan, el que no pasó des- 
apercibido para D. José María Cuadrado, quien en nota de la pág. 207 del 
tomo referente á Valladolid, Falencia y Zamora, que escribió para la obra 
España, sus Monumentos y Artes, copió la inscripción de esta sepultura y 
describe en el texto la iglesia, diciendo: «Esta parroquia fué renovada 
cuando luchaba el renacimiento con las postreras tradiciones del arte gó- 
tico, por un Obispo de Córdoba, á cuya ilustre familia de Cotes sirvió de 
panteón una capilla, hoy destinada á sacristía, con cúpula por techo y con 
platerescos sepulcros en sus ángulos». 

356 



y de Genealogía Española. 



También D. Vicente Poleró, en su curiosa obra Estatuas tumulares de 
personajes españoles de los siglos XIII al XVII, copiadas de los originales 
(Madrid 1902, pág. 49), reproduce la estatua yacente de este caballero, y 
después de una ligera descripción siguiendo la de Cuadrado, dice: «El 
bulto yacente de este caballero tiene armadura completa, menos en los 
pies, que aparecen calzados de malla. Encima de la armadura, hasta la 
mitad de los brazos y muslos, lleva cota de finísima y bien labrada malla; 
con las manoplas sostiene una ancha espada y á los pies un perro, como 




Fachada del palacio de los Cotes en Olmedo'(l). 

signo de fidelidad y nobleza. Á su simpático semblante le da singular atrac- 
tivo el cabello cortado por la frente, bajando en guedejas por ambos lados 
y cubriendo su cabeza un sencillo bonete. Este bulto, labrado en piedra y 
de tamaño natural, es, como obra de arte, lo mejor que en Castilla se hizo á 
mediados del siglo XV>. Según la descripción de este sepulcro, hecha por 
los informantes en pruebas de las Órdenes, se hallaba en el presbiterio de 
la iglesia de San Juan, al lado del Evangelio, debajo de un arco sostenido 
por varias columnas y en la pared del arco la siguiente inscripción en piedra: 

AQUÍ YACE EL HONRRADO CAUALLERO QARCI GONZÁLEZ DE COTES I SU MUGER 
THERESA RODRÍGUEZ, AL QUAL ARMÓ CAUALLERO EL INFANTE DON HERNANDO 
SOBRE SEPTENIL AÑO DE 1407: FALLECIÓ EN 19 DE SETIEMBRE DE 1413: REEDIFICÓ 
ESTE ARCO CON ESTA IGLESIA SU DESCENDIENTE HERNANDO DE VEGA COTES, 
PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE HACIENDA E INDIAS, OBISPO DE CÓRDOBA. 



(I) Debemos á la amabilidad del Sr. Cura párroco de la iglesia de San Juan, D. Agustín 
Barrera, las fotografías que ilustran este artículo. 

357 



Revista de Historia 



Según las declaraciones de los testigos en las 
pruebas de D. García de Cotes para caballero de 
Alcántara, fué hijo de aquéllos otro del mismo 
nombre. 

II. García de Cotes, del cual no hemos encon- 
trado noticias, sino que fué padre de otro de su 
mismo nombre. 

III. García de Cotes, Regidor de Olmedo, el 
cual fué muy gran caballero, valeroso y privado de 
la reina D." Isabel la Católica; su vasallo y continuo 
de su Real Casa, como le nombra en una Cédula de 
merced que le dio, expedida en Olivares el 23 de 
Julio de 1503, premiando su fidelidad y servicios, 
con el privilegio especial y la autorización para que 
pudiese abrir un portillo nuevo en la muralla y calle 
de Olmedo, inmediata á su casa, para exclusivo ser- 
vicio suyo y de su familia para salida al campo, de 
cuya puerta tendría la llave, sin que el Concejo de 
la villa pudiera impedirle el uso de dicho portillo. 

Casó con una ilustre señora, D." Catalina Bece- 
rra, y sus restos se conservan en la citada iglesia 
de San Juan, patronato de esta Casa, en la capilla de 
San Vicente, vulgo de los bultos, que era colate- 
ral de la epístola, en donde están dichos señores 
sobre sepulturas de piedra, con epitafios alrededor 
de ellas y colocadas encima, sobre almohadas, sus 
estatuas yacentes. De éstos fué hijo y sucesor en la Casa 

IV. Jerónimo de Cotes, quien continuó los servicios de esta ilustre fa- 
milia á los Reyes, en las ocasiones de su época; casó con D.'' Beatriz Be- 
cerra y yace enterrado en la capilla de los bultos, en San Juan, con epitafio: 
tuvo por hijos á 

1.° Don García de Cotes, que sigue. 

2.^* Doña Catalina de Cotes, que fué casada con Gracián de Sesé, de gran fami- 
lia de Olmedo, los cuales, no teniendo sucesión, fundaron vínculo, para sus sobrinos 
D.* Beatriz de Cotes y Luis Daza de Sesé, en las capitulaciones matrimoniales para 
su casamiento, llamando á la sucesión á los segundogénitos de la Casa. 

V. García de Cotes, Regidor de Olmedo, sucedió en la Casa; fué ¡lus- 
tre caballero, y existe de él notable recuerdo en la iglesia parroquial de San 
Juan de Olmedo, en cuya capilla de San Esteban en medio de ella, tiene 

358 




Estatua yacente de Garci 
González de Cotes. 



y de Genealogía Española 

magnífica sepultura de labor gótico-arábiga, según Cuadrado que descri- 
bió esta iglesia, como ya dijimos, y sobre ella su estatua yacente con epi- 
tafio, en donde consta falleció el año 1542; casó con D."* Juana Fonseca, 
natural de Tordesillas, hija de Hernando de Vega y de D." Juana de Fon- 
seca, la cual fundó vinculo para los segundos de la Casa en las capitula- 
ciones matrimoniales de su hija D/ Beatriz, y yace en sepultura inmediata 
á la de su esposo, con estatua yacente asimismo; una y otra las mandó 
hacer su hijo D. Hernando de Vega, Obispo de Córdoba, quien renovó la 
iglesia de San Juan y labró soberbio panteón á sus padres y demás ante- 
pasados. De García de Cotes y D.' Juana de Fonseca, fueron hijos: 




Patio de la casa de los Cotes en Olmedo. 



1.° Don García de Cotes, caballero de la Orden de Alcántara, que sigue. 

2° Don Hernando de Vega y Fonseca, quien llevó los nombres de sus abuelos 
maternos, insigne varón que por sí solo ¡lustraría el linaje; nacido en Olmedo, fué 
dedicado á la Iglesia por su madre, ya viuda, siendo recibido por Colegial mayor 
en el célebre de San Bartolomé de la Universidad de Salamanca, en 10 de Septiem- 
bre de 1553; graduado de leyes en ella, fué su Juez metropolitano. En 1559 salió 
del Colegio para Inquisidor de Zaragoza, y en 1560 obtuvo plaza de Oidor en 
Valladolid; fué luego de la Suprema Inquisición (1568) y Visitador de la Chancille- 
ría de Valladolid. En 1570 obtuvo la Presidencia de dicha Chancillería, pasando á 
poco á la de Granada con el mismo empleo, que sirvió hasta el año 1579, en el que 
fué nombrado Presidente del Consejo Real de Indias; presentado por S. M. en la 
Corte romana para el Obispado de Córdoba, le fué provista la Silla, que rigió hasta 
el 2 de Septiembre de 1591 en que falleció (1). Demostró gran cariño á su patria y 



(1) Historia del Colegio viejo de San Bartolomé de Salamanca, por D. José de Rojas, 
marqués de Albentos, 1. 1, pág. 369. 

359 



Revista de Historia 

familia con multitud de fundaciones benéficas y piadosas y fundó un pingüe mayo- 
razgo para su sobrino, por el que, cuidadoso de conservar limpio su linaje, excluía 
de la sucesión á los que casaran con descendientes de judíos, moros, etc. Ya que- 
dan dichas las obras que hizo de restauración en la parroquia de San Juan, á la que 
dotó de magníficos ornamentos y vasos sagrados y otros objetos para el culto y 
del panteón para los de su linaje; fallecido en Córdoba, sus restos fueron traslada- 
dos á esta parroquia, donde yacen. 

3.° Doña Beatriz de Cotes, que casó con Luis Daza Sesé Luna y Bobadilla, de 
nobilísima familia de Olmedo, y en cuyas capitulaciones matrimoniales se fundó el 
vínculo de segundos por su madre y tíos, D.* Juana de Fonseca, D.* Catalina de 
Cotes y Gracián de Sesé, como ya se expresó; de éstos fué hijo D. García de 
Sesé y Bobadilla, quien casó con D."* Leonor de Vera, padres i e D. Luis de Sesé y 
Bobadilla, caballero de la Orden de Alcántara: de todos ellos trae noticia D. Luis 
de Salazar y Castro en la Historia genealógica de la Casa de Lara, lib. XIX, 
folio 340. El vínculo de segundogénitos, cuya casa estaba en Olmedo, en la plaza, 
frente á la parroquia de San Andrés, recayó en D. ' Catalina de Sesé y Cotes, así 
llamada por imposición del vínculo, quien, casada con D. Francisco Velázquez del 
Puerco, Regidor de Olmedo, tuvo á D. Gaspar Velázquez del Puerco y Cotes, Regi- 
dor perpetuo de Olmedo, heredero del vínculo, padre de D/' María Velázquez del 
Puerco, que como segundogénita lo heredó también, y casó con D. Alonso de 
Ulloa, Señor de la Ventosa, el Villar y Santiago del Valle, teniendo por hija here- 
dera de la segunda Casa de Cotes á D.* Josefa María de Ulloa Velázquez del 
Puerco y Cotes, quien casó con D. Ignacio de Ortega y Cotes, en el que, como 
veremos, recayó también la primera Casa de dichos Cotes. 

VI. Don García de Cotes, caballero de la Orden de Alcántara, señor de 
los mayorazgos de su Casa, á quien por sus especiales servicios le hizo el 
Rey merced del hábito, haciéndose las pruebas para su cruzamiento en 
Olmedo, de donde era natural, el 6 de Junio de 1542, de cuyo expediente 
tomamos importantes noticias para la genealogía reseñada hasta ahora. 
Falleció D. García en Olmedo, y fué enterrado en el referido panteón de su 
Casa, en la parroquia de San Juan, y su sepultura tiene esta inscripción: 

AQUÍ YACE GARCÍA DE COTES, CAUALLERO DEL ORDEN DE ALCÁNTARA: 
MURIÓ EN 8 DE SETIEMBRE DE 1561 

según certifican los informantes en las pruebas para el hábito en Alcántara 
de D. Antonio de Cotes. 

Casó este caballero con D."* María Sarmiento, hija de un ilustre juriscon- 
sulto, el licenciado Juan Sarmiento, preclaro hijo de Olmedo, que escribió 
la historia de la Orden de Alcántara, cuyo hábito llevó, siendo también 
Oidor del Real Consejo de las Órdenes, hijo, según las pruebas de su 
nobleza hechas en Olmedo el año 15 , de Pedro Sarmiento, natural de 
Roa, valeroso Capitán, y Alcaide de Villafrechos por su señor el Conde de 

360 



y ¿g Genealogía Española. 

Ureña, quien lo casó en Olmedo con D." Isabel de Ortega, hija de N. Gon- 
zález de Ortega, de linaje de caballeros de la villa, y nieto de Juan Sar- 
miento, natural de Roa. 

De aquel matrimonio no quedó más descendencia que una hija, doña 
Juana de Cotes y Sarmiento, la cual heredó todos los vínculos, mayorazgos 
y derechos de su Casa, y casó con D. Pablo Espinosa, por donde se conti- 
nuó la descendencia, usando el mismo apellido Cotes, como veremos en 
otro artículo. 

Juan Moreno de Guerra. 
(Se concluirá.) 



361 



Revista de Historia 



M\ 



Mi deber como Cronista de la provincia de Falencia me ha obligado 
para estudiar lo propio (no solamente cuanto ha llegado á mi alcance y que 
publicado esté) á entrar de lleno en la exploración de nuestros archivos. 
Para quien gusto en esto tiene, no es labor penosa. Encantan los relámpa- 
gos que salen de las Escrituras, revelando verdades que aún no ha reco- 
gido la Historia. De la Edad Media, propios de las regiones del Norte y 
centro de España hasta el Guadarrama, poseo copias de más de 20.000 do- 
cumentos, á partir desde el siglo IX. Y siempre sin otro auxilio que el mío 
propio y personal. 

El punto de mi partida estuvo en la exploración de las escrituras, en las 
que consta la Historia de los Monumentos históricos y artísticos que 
fueron y son en la actual provincia de Falencia; y carta tras carta, papel 
tras papel, me hallo yo mismo asombrado, aunque no confuso, con un cau- 
dal riquísimo que á toda Castilla la Vieja pertenece, y á Galicia, Asturias, 
con no pocas alumbraciones en toda la cordillera pirenaica vasco-navarra, 
aragonesa y castellana. 

No puedo ya contener la fuerza de tantas energías históricas, y las voy 
dando en las Revistas de España para que sean vulgarizadas por un espa- 
ñol de la hoy Vieja Castilla. 

La documentación palentina ya va saliendo en otra publicación men- 
sual. Y la documentación que nos enseña el Origen y desarrollo de nues- 
tra lengua castellana será expuesta en las lecciones que desde el mes de 
Octubre en adelante, Deo volente, habré de dar en un establecimiento oficial 
de enseñanza, habida ya la necesaria autorización, documentación cargadí- 
sima de datos históricos, geográficos, cronológicos, jurídicos, diplomáticos 
y genealógicos de subidísimo valor, que desbaratan gran cúmulo de errores 
que hoy pasan como asertos aceptables y aceptados. 

Las personas que me ven trabajar en mis estudios de ampliaciones his- 
tóricas desde las ocho de la mañana hasta que cerrados quedan los archi- 

362 



y de G en ealogía Española. 

vos y bibliotecas y museos, pueden dar fe de ello. Ellas se cansan de verme 
y yo no me canso de explorar. Nací para buscar y ser pregonero de la 
verdad contra los que encarnada llevan la mentira. 

Descentralicemos lo que la desamortización aglomeró en Madrid para 
daño de cada una de las provincias y provecho de unos cuantos cortesa- 
nos, que explotan la documentación. 

Por lo tocante á las provincias que no son la mía, á Navarra le ha tocado 
el primer lugar. Las que algo de mí deseen, y que yo posea, pídanlo, que 
al generoso de espíritu Dios le sustenta, aunque solo viviere. La ciencia 
pura vuela sobre toda vía material y por encima de las mentiras de los 
mundanos y poderosos del mundo. He aquí alguno de los documentos y 
datos que he encontrado. 

Theobaldus. Dei gracia Rex Nauarre, Campanie et Bric, comes pala- 
tianus. Uniuersís ómnibus uasallis sais nalitibus, enfanconibus, burgensi- 
bus laboratoribus totius regni Nauarre. Saluíem et dilectionem. Mandamus 
uobis, rogamus uos, uolumus et precipimus quatinus si de nobis humaniter 
coniigerii morí uos regnum meum de Nauarra tradatis carissime filie mee 
Blanchi et marito eius. Si autem nos et ipsam mori contigerit, quod auer- 
tat Deus, sine herede de nostris corporibus legitime procréalo, rogamus 
iuos, mandamus uobis et uolumus, ut nos Nicholaum filium meum in regem 
ET dominum recipiatis. Actum Anno domini. M.° C"C tricésimo octauo 
mense maio. 

*Theobaldo, por la gracia de Dios, rey de Navarra, Campania y Bric, 
Conde palatino: Á todos sus vasallos, caballeros, infanzones, habitantes en 
las poblicaones, labradores de todo el reino de Navarra: Salud y dilección. 
Os mandamos, os rogamos, queremos y preceptuamos, para en el caso de 
que yo muera [cuando menos lo pensare ó en acción de guerra] que 
entreguéis el reino de Navarra á mi carísima hija Blanca y á su marido. 

"Mas si á suceder viniese— Dios no lo permita— que Nos y ella muriése- 
mos sin legítima sucesión, entonces os rogamos, mandamos y queremos 
toméis por rey á Nicolás, hijo mío. 

«Dispuesto así en el año del Señor de 1238; en el mes de Mayo.» 

Véase para el presente caso lo que enseña y ordena el Fuero Juzgo, 
lib. II, tít. V, Const. XV acerca Dehológrafis escrituris, por si pudiera darse 
el caso de encontrar tres autógrafos de Teobaldo I, y con ellos ver clara- 
mente si el documento publicado es un escrito de su puño y letra. 

Esta no desmiente el año, si bien falta la indicación del dia, dentro 

363 



Revista de Historia 



del señalamiento expreso del mes. Dies quoque et annus habeatur in eis 
fscr/píí/r/s— en las escrituras), evidenter expressus. El texto latino ordena 
que se ponga el día, y no habla de mes, pero se sobreentiende, á no ser 
que se indique el tiempo valiéndose de festividades. 

Además, el diploma no está subscripto por el Rey; pero el encabeza- 
miento no deja lugar á duda ninguna, y el cronologar por el año del Señor, 
Anno domini, también es un buen indicio. 

¿Cómo habían de ser llamados testigos si el documento se escribió 
para en caso de morir en campaña ó en la cruzada, y secreto, visto su 
contenido? 

Aquí lo notable consiste en el modo de transmitirse el derecho á la 
Corona de Navarra. 

Aparecen, en primera línea, llamados D."* Blanca, hija del Rey, con su 
marido— ^7/e mee Blanchi et marito eius.—k continuación dispónese, mu- 
riendo ella sin sucesión legítima, que todos los «uasallos, caballeros, in- 
fanzones, habitantes de las poblaciones y los labradores del reino vecino de 
Navarra reciban por Rey á Nicolás, hijo del Rey. Nicholaum filium meum 

in REQEM ET DOMINUM recipiütiSJ) 

Es singular que no se haga mención alguna expresa del orden religioso 
por el Rey Cruzado y Trovador. [Documentación del monasterio de Leyre. 
A. H. N.] 

El siguiente documento es de la Era 1272. Año de Cristo 1234. [Docu- 
mentación de Fitero. A. H. N.] 

En esta carta, que contiene una donación hecha á Fitero, donación de 
una cheredadde Cernerá... «con sus cogllagos e coanto venía en Nauarra»,y 
en la que suena D. Pedro Gómez el mege, constan: «Regnante rege Thi- 
baldo, comité de Campania et de Bria palazin, in Nauarra. Petras Remi- 
gias episcopus in Pampilona. Robertus de Legayna tenente castrum 
STELLE (Estella) Raymundus Theobaldus, prepositus. I Periz Iudice. Mar- 
tino de Coyllantes Sajón. » 

También es de carta suya lo siguiente: 

»Conosguda cosa sea a todos aqueylos qi esta carta verán y odran... 
nos don Teobaldus... Rey de Nauarra, de Campayna et de Bria cuende pala- 
zin... Anno domini. [Año del Señor 1248]. Festum sancti Hylarii.» Indica el 
mes y día con una festividad. [Caja 171. A. H. N.] 



* 
* 



364 



y de Genealog ía Española. 

Hay, pues, bastantes indicios para conjeturar que el primer documento 
es auténtico y subscripto por el Rey Teobaldo I (1), y lo consideramos de 
gran importancia para la historia del derecho navarro. 

Del Monasterio de Leyre son las escrituras, de las que presento los 
adjuntos datos de gran interés para el estudio del idioma. 

[Era M.XXXXIIII-VII Kals. magii.- Leyre. Caja 168]. 

En una copia se lee: «quemdam montem qui dicebatur rustico uocabulo 
ACTUBURu...» «un monte dicho actuburu en lengua rústica», dato filoló- 
gico de excepcional importancia. 

Otro dato, también interesante. 

«... Olimfuisse quídam auunculus meus, abbas ualde relígíosus, Domí- 
nus Galindo díctus, fuítque clericus ac magíster regís Sancií quí cognomí- 
natus est ab antiquiís uulgalíbus auarcha. 

«existió ya tiempo hace un tío mío, hermano de mi madre [auunculos], 
Abad de bastante religiosidad, llamado don Galindo (domínus), que fué 
clérigo y Maestro del rey Sancho, de cognomento, sobrenombre, Auarcha, 
según los antiguos de habla vulgar.» 

Cuídese bien el lector que á la filología se dedique, de fijar el propio 
valor de los vocablos rustico y vulgalíbus; porque dentro de una misma 
lengua vulgar, hubo, hay y habrá clases. 

Bernardino Martín Mínouez. 



(1) Tiene este documento mucha importancia para la Historia genealógica de la Dinas- 
tía de Champagne, pues nos da noticia de un hijo de Teobaldo I que fué desconocido 
para los historiadores; ni el P. Moret. que tanto investigó las antigüedades navarras, ni 
Yanguas, ni modernamente el Sr. Béthencourt en su magna Historia Genealógica de la 
Monarquía Española y Grandes de España, tuvieron conocimiento de este hijo del Rey 
Teobaldo. (N. de la R.) 



365 



Revista de Historia 



Mfiioms É los mm Coies de Leríi. 



(CONTINUACIÓN) 

CAP. 10. 
ÚLTIMOS SUeCESSOS DEL MARQUES DE HUESCAR, SUS HIJOS, Y MUERTE 

»Como estas concordias de los Reyes de Navarra con el Conde nacían mas de 
necesidad, y respecto á los Reyes de Castilla que de amor duraron pocos años; y 
para principios del de 1507 ya corrían con grande rompimiento, y se ensangrenta- 
ron de manera contra el Condestable, que por Marzo del mismo año le occuparon 
todos sus Estados por fuerza de armas, siendo uno de sus grandes contrarios en 
este tiempo D. Cesar Borxa, indigno Obispo de Pamplona, que era Duque de Va- 
lentinoix, el qual pretendió matar al Condestable; pero el supo mexof armarle el 
lazo entre Viana, y Mendavia; y le quitó la vida á 9 de Mayo de este año (1), y su 
espada, y zelada están pendientes en el pilar de la parte del Evangelio de la Capi- 
lla Mayor de la Iglesia de Lerln. 

»E1 Rey Catholico compadecido de las desgracias del Conde, y privación de sus 
Estados, embió á Navarra por su Embaxador á Lope de Conchillos, solicitando la 
restitución, que como dezia su Magestad, estaba obligado á hacer: siendo el Conde 
tan allegado á la Casa Real, y su casa tan antigua en aquel Reino, y teniendo la 
Condesa su Muger, y sus hijos el deudo, que tenian con el, y con la Reyna de Cas- 
tilla su hija: y con el Príncipe su nieto. Y esto declaraba el Rey, que lo executaba 
por el bien, y conservación del Reyno de Navarra: porque si otra intención tuviera, 
poco le hubiera costado proveer á la defensión del Conde, y de su casa, como era 
razón por el deudo, que con su muger, y hijos tenia, y por las otras consideracio- 
nes, que concurrían en aquel hecho (2); pero nada aprovecharon estas instancias; 
porque los Reyes de Navarra se mostraban inexorables, y al fin murió el Conde 
despoxado. 

»De su muger la Condesa Doña Leonor de Aragón tuvo quatro hijos; Don Luys, 
que le succedió, D. Fernando de Beaumont que caso con una Doña Juana de 
Beaumont, de quien tuvo por hija á Doña Leonor, quien, muertos sus Padres, renun- 
ció todos sus derechos á favor del Condestable su Tio en Barcelona á 29 de Julio 



(1) Zurita, p. 6, lib. 7, cap. Sl.SandovaUn el Catálogo, fol. 120. 

(2) Zurita, p. 5, lib. 1, cap. 9 y 17. 

365 . 



y de Gen ealogía Es pañola. 

de 1529. La tercera hixa fué Doña Cathalina, que casó con D. Jayme de Fox, Infante 
de Navarra, hixo quarto de los Reyes D. Gastón de Fox, y Doña Leonor, de que 
habla Zurita, y consta de ladispension Apostólica, que se despachó para esse casa- 
miento en 22 de Febrero de 1493, y parece que de el no huvo succession: la 4. hija 
fué Doña Ana de Aragón, y Beaumont, que casó con D. Juan de Mendoza, el que 
se pasó á Francia, y era hermano del Marqués de Zenete, estando en la Ciudad de 
Toro, Dama de la Reyna Doña Isabel, y luego que ella murió, y de los dichos Don 
Juan de Mendoza, y Doña Ana de Aragón huvo succession, y fué llamada al Mayo- 
razgo de los Estados de Lerin en el testamento del Conde su tio. De otro hijo con 
el nombre de D. Juan de Beaumont haze memoria Zurita (1) de quien ninguna otra 
noticia tengo. 

»Murió el Conde Segundo en la Villa de Aranda de Xarque en Aragón á 16 de 
Noviembre de 1508; y su cuerpo fué depositado en el Monasterio de Veruela de la 
Orden del Cister, donde estuvo pocos años; y después del de 1512, en que se hizo 
la Conquista en Navarra, y su hijo fué restituydo á todos sus Estados, trasladó el 
Cadáver de su Padre, y le coloco en la Iglesia Parrochial de su Villa de Lerin den- 
tro y en medio de la Capilla Mayor en un sepulcro Magnifico de Alabastro que se 
lebanta sobre el pavimento en una grande Urna, que sostienen seys hermosos leo- 
nes tres por cada banda, y encima otro que con sus garras sostiene la zelada. Ay 
catorce escudos formados de relieve en el Sepulchro, y sobre la lápida superior 
está una primorosa estatua del Conde armado, y de rodillas sobre dos almohadas, 
y á la cabezera del sepulcro una mesita, donde está un libro abierto, y esto de pri- 
morosa escultura, con labores de hermosa disposición. Al rededor de los labios de 
la superior lapida, que cubre el sepulcro, se halla bien formada con letras negras, 
y crecidas la inscripción siguiente. 

íAqui yace el Ilustre Señor D. Luys de Beaumont, Segundo Conde de Lerin, Con- 
destable de Navarra, y Marqués de Huesear del Reyno de Granada hixo de D. Luys 
de Beaumont, y Doña Juana de Navarra primeros Conde, y Condesa de Lerin, y 
Condestable de dicho Reyno, nieto del Rey D. Carlos de Navarra de gloriosa 
memoria. 

»Fué el Conde pequeño de cuerpo, pero de grande espíritu, esfuerzo, y constan- 
cia varonil, conque toleró las adversidades de su varia fortuna, siendo uno de aque- 
llos Héroes que después de sus proezas murieron desterrados de su patria. Hazen 
de el justo elogio Zurita, y Garibay (2). De su muger la Condesa Doña Leonor 
solo se, que sobrevivió á su marido, y que murió en la Ciudad de Tortosa en 
Cataluña. 

CAP. 11. 

DE D. LUYS DE BEAUMONT TERCERO CONDE DE LERIN 

Por muerte del Marqués de Huesear succedió en su herencia, y estados su hixo 
primogénito D. Luys de Beaumont, quarto de este nombre, y tercero Conde de 
Lerin. Hallábase al tiempo en Castilla refugiado á la protección del Rey D. Fer- 
nando el Catholico, su tio hermano de Doña Leonor de Aragón su madre, y despo- 
xado de todos sus Estados, y Officios, que gozó en Navarra su Padre, los quales le 
tenian occupados los Reyes de aquel Reyno D. Juan de Labrit, y Doña Cathalina 



(1) Zurita, p. 5, lib. 4, cap. 2. 

(2) Zurita, p. 6, lib. 8, cap. 43. Garibay, lib , cap 

367 



Revista de Historia 



desde el mes de Marzo de 1507, cuya restitución no pudo facilitar la instancia del 
Rey Catholico. 

»Pero muerto el Padre se persuadió el Rey Catholico, se abrian templado las iras 
de los Reyes de Navarra para con su hijo, que no tenia culpa alguna; y assi por el 
mes de Abril del año 1509 por medio de su Embaxador Pedro de Ontafion, passó 
los mas efficaces Officios, para que hiziessen la restitución de los Estados á dicho 
D. Luys hijo del diffunto. Representóles, que era su sobrino, hijo de su hermana, y 
no le quedaba otro Estado, sino succeder en sola la esperanza, que avia de ser 
restituydo en el que se quitó á su Padre; y que no podia faltar á su sangre en darle 
al sobrino todo el favor, que huviesse menester para cobrar su patrimonio, mayor- 
mente no teniendo culpa alguna el hijo de lo que podia agravar á su Padre: que 
attendiessen los Reyes de Navarra quantas obligaciones debían al Catholico, y que 
de ellas se daria por satisfecho, hazlendo la referida restitución: que se les rogaba 
muy afectuosamente. Esta instrucción dio en Valladolid; y al mismo tiempo Carta 
de Creencia á favor de dicho Ontañon para los Reyes de Navarra, y en otra ins- 
trucción posterior de Julio del mismo año repitió por medio del mismo embaxador 
las instancias, haziendoles presente con viva representación, que le debían al Rey 
Catholico la Corona de Navarra, pues pretendiéndola Monsieur de Narbona, tío de 
la Reyna Doña Cathalína con la assistencia del Rey de Francia, y solicitado por el 
Rey Catholico, para darle su favor, y ayuda no lo hizo, antes bien con todas sus 
fuerzas asseguró la Corona á los dichos Reyes D. Juan, y Doña Cathalína, y que 
después les avia sufrido mucho: y assi considerassen, no era buen agradecimiento 
negar una pequeña parte á quien les dio el todo, y mas quando este lo pedía para 
deudo tan cercano, y que era merecedor de la restitución, con otras razones bien 
efficaces. 

"Pero ningunas bastaron á rendir el animo obstinado de los Reyes, que por 
estos medios á largo passo se precipitaban á su ruyna. Y el Rey Catholico justa- 
mente sentido de la repulsa libró ordenes estrechas á D. Juan de Silba, Capitán 
General de la frontera de Navarra, para que ayudasse al Conde de Lerín su sobrino, 
á que por fuerza de armas pudiesse recobrar sus Estados, ó parte de ellos encami- 
nándose desde Alfaro, y Calahorra, dándole todas las assistencias necesarias; y 
esto mismo escribió al Obispo de Zaragoza, Provincias de Guipúzcoa, Álava, y Viz- 
caya, y á la Ciudad de Calahorra, y Villa de Alfaro, mandando apossentassen al 
Conde, y le assístíessen en todo: todas estas ordenes se firmaron en Valladolid por 
el Rey Catholico á 23 de Julio del mismo año 1509, y en parte las refiere Zurita (1). 

»No me consta lo que en virtud de estas órdenes se obró, si solo que en 31 de 
Marzo de 1512 dio el Rey Catholico, estando en Burgos orden á su Embaxador 
Ontañon, para que capitulasse con los Reyes de Navarra el modo, que se avia de 
observar en la restitucyon al Conde de Lerin, nombrándose dos personas, una de 
parte del Rey Catholico, otra de los Reyes de Navarra , para que lo ajustassen, y 
esto se pusiesse á parte, y no en la Capitulación principal, que avian de hazer los 
Reyes entre si, sobre que instaban mucho los Reyes de Navarra; pero ni esto tuvo 
effecto; porque confederados estos infelices Reyes con el de Francia, protector del 
Conciliábulo de Pissa, fueron excomulgados por el Papa Julio II, como supone con 
otros muchos Zurita (2) y el Rey Catholico como defensor de la Iglesia, se halló 
preccisado á occupar á Navarra, para lo qual embíó por su Capitán General al 



(1) Zurita, p. 6, lib. 8, cap. 43. 

(2) Zurita, p. 6, lib. 9. cap. 53. 



363 



y de Genealogía Españ ola. 

Duque de Alva D. Fadrique, llebando la banguardia del exercito el Conde de Lerin 
como affirma Zurita (i), y teniendo tan grande parte en la conquista, que refiere 
el mismo author, que en el año de 1514 estaba el Conde poco contento; porque 
pensó que conquistado aquel Reyno, como fué tanta parte para ello, lo avia de 
governar todo, y ser muy gratificado en lo del bando contrario. 

»En la verdad debia la Corona de Castilla en gran parte á la Casa de Beaumont 
la conquista, y conservación del Reyno de Navarra en las repetidas invasiones con 
que Franceses se esforzaron á recobrarle; pero no se si le debe menos la misma 
Navarra: pues en su incorporación con Castilla logró la felicidad de hazerse parti- 
cipante de todos los honores, officios, y beneficios, que comprende la dilatación de 
sus dominios sobre conservar enteramente sus fueros, y privilegios, y sobre todo 
verse libre de las continuas invasiones, con que los Reyes de Castilla, y Francia, la 
tenian como sitiada, siendo un hueso grande roído por dos Lebreles, divisa, que 
tomo el Principe D. Carlos digna de su ingenio, y en fin fué dichosa en ser 
vencida. 

»Occupada Navarra por el Rey Catholico en el dicho año de 1512, se siguió la 
restitución entera á D, Luys de Beaumont de todos sus Estados, Villas y fortalezas» 
y officios, annulando todos los procesos, y confiscaciones hechas contra el, y su 
Padre, ó sus aliados, de que se expidió por el Rey Catholico Cédula en Valladolid 
á 15 de Julio de 1513, y successivamente se le despacharon títulos, y confirmacio- 
nes de todas las mercedes, y oficios, que gozaron su Padre, y Abuelo, especial- 
mente las de Condestable y Chanciller Mayor, y Presidente del Consejo de Nava- 
rra, que ya arriba se refirieron con expresión de sus datas. 

»Pero no se contento el Rey Catholico con restituyr al Conde lo que fué suyo, 
sino que le aumentó con nuevas mercedes proporcionadas á sus grandes servicios, 
de cuyos elogios están llenos los privilegios. En 16 de Marzo de 1514 le hizo mer- 
ced de la Villa de Miranda con todas sus rentas, y jurisdicción, que se la confirmo 
después el Emperador Carlos Quinto en la Coruña á 10 de Mayo de 1520. Y el 
mismo Rey Catholico aviendole hecho merced de dos mil ducados de renta perpe- 
tua, situados parte de ellos en las tablas Reales de Navarra por privilegio de 30 de 
Junio de 1514 para el lleno de los dos mil ducados. En 16 de Agosto del mismo año 
le donó los quarteles, y alcabalas de la misma Villa de Miranda, bien que esta Villa 
se eximió después de la Casa del Condestable en el año de 1591, y corre ya incor- 
porada á la Corona Real. 

»En 19 de Agosto de 1513 le hizo merced de la tenencia, y Alcaydia de la Forta- 
leza de Viana con el salario de ciento y cincuenta mil n^aravedis, cuyo privilegio se 
expidió en Valladolid. Y en 6 de Agosto del mismo año de ducientos florines de oro 
de renta. Y en 8 de Febrero de 1515 de once mil maravedís de renta situados en 
el Obispado de Almería. También en 15 de Marzo de 1514 le donó por juro de he- 
redad perpetuo para su sobrino D. Luys, y sus descendientes la Villa de Castellón 
de Farfaña con todos sus derechos, y jurisdicción civil y criminal. Y añade: estaba 
empeñada esta Villa en poder del Duque de Cardona, y Segorbe, y que la rescata- 
ría el Rey para el Conde, pagando la cantidad de su empeño. 

>Este privilegio se escrivíó en lengua Latina, y porque es una de las Baronías, 
que gozan Los Condes de Lerin en Cataluña, se ha de supponer que esta Villa á 
una con el Vizcondado de Castelvo fué Patrimonio antiguo de los Condes de Fox, 
que le recibieron en feudo de los Reyes de Aragón, Condes de Barcelona, á quie- 



(1) Zurita, p. 6, Hb. 10, cap. 10 y 82. 

369 



Revista de Historia 

nes pertenecía su soberanía, y avíendo parado estos feudos en la Reyna D.^ Catha- 
lína de Fox, y Navarra, muger del Rey D. Juan de Labrít, y sido declarados dos 
veces por scismatícos estos Reyes por el Papa Julio II en su Bulla de 18 de Febrero 
de 1512, el Rey Catholíco como soberano de dichos feudos los confiscó á su Corona 
Real por la inobediencia de los feudatarios en el año de 1513, como refiere Zu- 
rita (1) y que donó el Vizcondado de Castelvo á la Reyna Jermana su muger, como 
la Villa de Castellón al Conde de Lerin. 

»En quanto al empeño, que refiere el privilegio á favor del Duque de Cardona 
se debe advertir, que por Escriptura de 18 de Mayo de 1436 conservada en el Ar- 
chivo ái Lerin, consta que Doña Juana de Aragón, hixa Tercera del ultimo infeliz 
Conde de Urgel casó con D. Juan Conde de Fox, y llebó en dote diez mil florines de 
Aragón, y muerto D. Juan su marido sin hijos retuvo Doña Juana la dicha Villa 
de Castellón de Farfaña por prendas de su dote en virtud de la Escriptura referida, 
que fue de convenios con D. Gastón Quarto de esse nombre, Conde de Fox. Viuda 
Doña Juana del Conde D. Juan caso en segundas nupcias con D.Juan Ramón Folch, 
hijo del Conde de Prades, de cuyo matrimonio son descendientes los Duques de 
Cardona, y Segorbe, como lo asseguran Zurita , y el Padre Abarca (2): y es sin 
duda que con este titulo retenían los Duques de Cardona la dicha Villa, y que el 
Tercero Conde de Lerin donatario de ella no entró en su possession hasta que ca- 
sando D. Luys su hijo con Doña Aldonza de Cardona, hija de los Duques de Car- 
dona, como se dirá, se facilitó la entrega de la dicha Villa, como en dote de Doña 
Aldonza. 

»En 11 de Marzo de 1514 expidió el Rey Catholico en Madrid una Zedula diri- 
gida al Marqués de Comares, Virrey, de Navarra, para que al Conde se le guar- 
dassen todos sus privilegios, y mientras duró su vida, continuó las expresiones de 
su cariño. 

»Muerto el Rey Catholico por Henero de 1516, succedió en la Corona el invic- 
tissimo Emperador Carlos Quinto, el qual continuó la benevolencia, y mercedes, á 
favor del Condestable, y Conde Tercero de Lerin. Confirmóle todos sus privilegios, 
como ya se ha referido, y en 30 de Agosto de 1524 le hizo gracia de ciento y cin- 
cuenta mil maravedís de renta, situados en las tablas Reales de Navarra, y en 9 de 
Agosto de 1522 (estando ausente de Navarra el Conde de Aliranda su Virrey) le 
encomendó el govierno del Reyno titulándole con el honor de Ilustre Condestable 
Primo; y le fué noticiando de todos los succesos principales de su govierno, su 
elección al Imperio, y Jornada de Alemania, el desafio, que le hizo el Rey Francisco 
de Francia. En 28 de Marzo de 1528 por su carta de 15 de Junio del mismo año, y 
por otra de 30 de Henero la paz, que se trataba con Francia, pidiéndole su Consexo, 
y en fin manifestando en todo el amor, y deudo, que con el tenia, siendo uno de 
los Grandes de la primera estimación en aquel siglo, 

CAP. 12. 

CASAMIENTO, HIJOS, Y OTROS SUCESOS DEL TERCERO CONDE HASTA SU MUERTE 

Casó en vida de su Padre el Conde Tercero de Lerin con Doña Brianda Man- 
rique, hixa de D. Pedro Manrique, y Doña Guiomar de Castro, primeros Duques 



(1) Zurita, p. 6, lib. 10, cap. 63. 

(2) Abarca, t. 2 en la Vida de D. Fernando Rey, 27, cap. 1 al fin, fol. 180. Zurita, p. 3, 
lib. 15, cap. 30. 

370 



y de Genealogía Española. 



de Naxera, de quien tuvo por hixos á D. Luys, último , que le sucedió (y consta 
aver nacido año de 1504), y á D. Juan de Beaumont Governador que fué del Cas- 
tillo de Viana, y murió sin tomar estado, ni succession legitima por Abril de 1 553, 
bien que dexó tres hixos naturales, D. Juan, D. Claudio, y Don Phelipe, cuya des- 
cendencia ignoro. 

» Fuera de matrimonio tuvo dos hixas. Doña Luysa, y Doña Maria, Abadesa, que 
fué del Convento de Tulebras, á quienes dexó unos Legados en su testamento. 
Otorgóle en 16 de Henero de 1530 en la Basílica de N. Señora de Legarda de 
Mendavia, y en él legó, y mandó ochocientos y un ducados de oro, que tenia de 
renta en el Reyno de Ñapóles (cuyo privilegio no he visto) á su segundo hixo don 
Juan, con condición de que muriendo sin succession legitima, se incorporassen, con 
el Mayorazgo de Lerin (como succedió). Nombra por su heredero á su hijo mayor 
D. Luys, ya casado con Doña Aldonza de Cardona: funda Mayorazgo regular, y en 
falta de succession de sus dos hixos D. Luys, y D.Juan, llama á los hixos de Doña 
Ana de Beaumont, su hermana, y faltando ellos al pariente mas cercano. 

^Parece, que murió poco después de su testamento en el mismo año de 1530, de 
que hace mención Garibay (1), y su cuerpo fué traído al sepulcro de Lerin: sobre- 
vivió su muger algunos años, no consta con certeza el de su muerte. Por represen- 
tación de Doña Brianda entraron en la casa de Lerin las Baronías de Piños, y Ma- 
taplana, las quales dexó á Don Luys de Beaumont, hixo de Doña Brianda de Guio- 
mar Manrique de Lara su hermana, por testamento de 4 de Mayo de 1539, que hizo 
ante Juan Losólos, Notario Real en la Villa de Guimetra. Estas Baronías fueron en 
lo antiguo de D. Bernardo Galzeran de Piños, el fuerte Vizconde de Illa, y de Ca- 
net; y después pararon en D. Phelipe Galceran de Castro, Vizconde de Evol, que 
fué casado con la dicha Guiomar Manrique, y aviendo muerto sobreviviendo su mu- 
ger retuvo esta las Baronías por su dote, y otros derechos, sin que el Vizconde de 
Evol que se suponía sucesor á dicho D. Phelipe, y sus Baronías pudiesen lograrlas, 
después de largo pleyto, que llebaron entre si; y en el Archivo de Lerin ay una 
carta del Rey Catholico fecha en Sevilla á 14 de Abril de 1511, para dicha Guio- 
mar Manrique, Viuda de D. Phelipe de Castro; á fin de que comprometiesse en el 
mismo Rey las differencias, que sobre las herencias de su marido tenía con el Viz- 
conde de Evol, que es una gran casa en Cataluña, la qual recayó en los Duques de 
Ixar por medio de Doña Francisca de Castro, y Piños casada con el Duqtie de Ixar 
D. Juan Francisco Christobal; y en fin quedaron incomparadas estas Baronías en 
los Condes de Lerin, por medio de la dicha Doña Brianda Manrique, la qual hizo 
testamento ante Pedro Paller Notario Real en Tamarit de Litera en 4 de Henero 
de 1529, dexando por heredero á D. Luys su hixo: aunque, como se ha dicho, 
sobrevivió á su marido. 



Por la copia, 

Mariano Arigita. 



(Se concluirá.) 



(1) Garibay, lib. 30, cap. 12. 

371 



Revista de Historia 



índice 



DE LOS EXPEDIENTES DE HIDALGUÍA QUE SE CONSERVAN EN EL ARCHIVO 
DEL AYUNTAMIENTO DE LA CIUDAD DE PUERTO-REAL 



Aguado y Río, D. Francisco Antonio, — Año 1769, expediente número 

1.524(1) (120 folios). 
Bacaro, D.Juan.— Año 1764, número 1.377 (116 f.). 
Ceballos, D. Vicente.— Año 1772, número 1.620 (89 f.). 
Coghen, D. Juan Bernardo y D.Juan María.— Año 1787, número 2.077 

(102 f.). 
Corte y Andrade, D. Diego.— Año 1730, número 655 (231 f.). 
Cubillo y Carranza, D. Gaspar del.— Año 1796, número 2.504 (7 f.). 
Delgado, D. Miguel Vicente.— Año 1764, número 1.376 (78 f.) 
Fernández de Cosío, D.José.— Año 1792, número 2.253 (95 f.). 
García, D.José.— Año 1768, número 1.504 (99 f.). 
García Granados, D.José y D. Vicente.— Años 1792 y 1809, números 

2.257 y 2.931 (118 f. y sin foliar). 
García de Miranda, D. Francisco de Asís.— Año 1763, número 1.346 

(123 f.). 
González Pacheco, D. Rafael.— Año 1792, número 2.272 (5 f.). 
Goyena, D.Juan Esteban.— Año 1.756, número 1.229 (3 f.). 
Guerra de la Vega, D. Francisco.— Años 1774 y 1780, números 1.684 

y 1.826 (2 f. y sin foliar). 
Haro, D. Diego y consortes.— Año 1786, núm. 2.040 (167 f.). 
Haro, D. Nicolás.— Año 1763, número 1.348 (3 f.). 
Herrera Melgarejo y Vargas, D. Juan José de.— Año 1763 (48 f.). 
Linares, D.José.— Año 1779, número 1.795 (105 f.). 
Lobo, D. Juan Santiago.— Año 1778, número 1768 (153 f.). 



<1) Este número de orden es el que tienen en los índices de la Sección de Ayuntamiento. 

372 



y de Genealogía Española. 

López de Carvajal, D. Domingo.— Año 1774, número 1.671 bis (sin 

foliar). 
Martínez de Murguía, D. Pedro.— Año 1.768, número 1.505 (119 f.). 
Miramón, D.Juan.— Año 1787, número 2.078 (131 f.). 
Ruiz, D., Andrés.— Año 1784, número 1.982 (120 f.). 
Saiz de Quijano, D. José.— Año 1770, número 1.557 (96 f.). 
Sánchez de la Campa y consortes, D. Manuel. — Año 1764, número 

1.378 (115 f.). 
Sánchez de Vargas, D.José.— Año 1796, número 2.419. 
Soldevilla, D.Juan Esteban.— Año 1785, número 2.039 (21 f.). 
Spínola, D. Camilo.— Año 1787, número 2.080. 
Smidts y Macé, D. Pedro.— Año 1804, número 2.773 (4 f.). 
Ubarcalde, D. Bartolomé.— Año 1778, número 1.768 (315 f.). 
Vadillo y Madaria, D.José.— Año 1786, número 2.041 (280 f.). 
Vadillo, D. Miguel.-Año 1787, número 2.079 (24 f.). 
Villanueva, D.José Francisco.— Año 1770, número 1.556 (215 f.). 
Villar, D. Cipriano Manuel del.— Año 1795, número 2.388 (6 f.). 
Yanguas, D. Antonio Saturnino.— Año 1792, número 2.247 (170 f.). 

Por la copia, 
J. M. DE G. 



373 



Revista de Historia 



SECCIÓN DE CONSULTAS 



EL ESCUDO DE LARDIZÁBAL 



Nuestro distinguido amigo D. J. C. de ü. nos preguntó, hace ya algún 
tiempo, si el escudo que concedió el Rey D. Fernando VII á D. Miguel 
de Lardizábal y Uribe, Secretario de Estado y del Despacho Universal de 
Indias, Consejero de Estado, Caballero pensionado de la Orden de Carlos III 
y gran defensor de sus Regias prerrogativas, fué una gracia personal ó se 
extendió á todos los realistas que tomaron parte en la Guerra de la 
Independencia, y si se refería á esos blasones el Escudo de distinción 
concedido á algunos militares que en dicha guerra prestaron servicios 
importantes. 

Deseando complacer á nuestro comunicante, nos dedicamos á ver si en 
los Archivos de guerra ó en el Histórico-Nacional encontrábamos algún dato 
que nos permitiese contestar de una manera categórica esas preguntas, y, 
por más papeles y documentos que vimos, no pudimos encontrar nada que 
satisficiese de una manera completa la curiosidad de nuestro amigo el 
Sr. G., y la nuestra, máxime habida cuenta de los innumerables escudos, 
medallas, cruces y distintivos de todo género creados para conmemorar 
algún hecho notable de nuestra epopeya ó como galardón á personas que 
más se distinguieron en ella; no desesperamos por esto y continuamos 
nuestra investigación, examinando una por una las Gacetas de aquella 
época y, por fin, en la de Madrid, correspondiente al jueves I.*' de Junio 
de 1815, encontramos la siguiente noticia, queá continuación transcribimos 
íntegra y que consideramos interesante, no tan sólo para el Sr. G., sino 
también para muchos de nuestros lectores, ya que la figura de D. Miguel 

374 



y de Genealogía Española. 

Lardizábal y Uribe (1) es de mucho relieve en nuestras contiendas políticas 
de los primeros años del reinado de Fernando VII; dice así la Gaceta: 

«Al Sr. D. Miguel de Lardizábal ha concedido el Rey que añada á las 
antiguas armas de las Casas de Lardizábal y de Uribe, un cuartel 
representando dos brazos que salen como arrojados 
del mar y están sosteniendo una corona Real, y por 
orla esta leyenda: Fluctibus reipu)licce expulsas, 
aludiendo lo primero á la intrepidez y constancia 
con que, despreciándolo todo, hasta su vida, de- 
fendió y sostuvo á cara descubierta la soberanía 
del Rey Fernando VII contra el supremo poder de 
las Cortes populares que la combatieron y usurpa- 
ron, y lo segundo á la sentencia que por ello pro- 
nunció el tribunal especial, que en lugar de la pena 
de muerte que el fiscal pronunció contra él, le 
condenó á salir expulso de todos los pueblos y do- 
minios de España en el continente, islas adyacentes 
y provincias de Ultramar, y al pago de las costas del proceso, mandando 
que los ejemplares de su Manifiesto se quemasen por mano del ejecutor de 
justicia en una de las plazas públicas de Cádiz. En consecuencia de lo dicho, 
S. M. ha aprobado los tres escudos de armas que el Sr. Lardizábal le 
presentó numerados, declarando que tales cuales están representados y con 
la conveniente explicación de los símbolos, figuras, colores y metales, de 
que se componen, pertenecen en propiedad, el primero á D. Miquel Joaquín 




Escudo de* armas 
concedido á Lardlsábal. 



(1) Don Miguel de Lardizábal y Uribe nació en San Juan del Molino, provincia de 
Tiaxcala (Méjico), el año 1744. Hizo sus primeros estudios en la Puebla, y pasó á España 
á estudiar Teología en la Universidad de Valladolid. Empezó á darse á conocer, siendo 
secretario del General D. Ventura Caro, en la demarcación de limites entre España y 
Francia, y por sus servicios fué condecorado con la Cruz de Carlos III. Enemigo de Godoy, 
éste le destinó á las Provincias Vascongadas, donde al poco tiempo fué nombrado Director 
del Seminario de Vergara. Cuando pasó, en 1808, Fernando Vil por Vitoria, con dirección á 
Bayona, procuró, por todos los medios posibles, convencer al Rey para que desistiera de 
su viaje. Invadida la Península por las tropas de Napoleón, pasó Lardizábal á Sevilla y luego 
á Cádiz, trabajando incesantemente por la independencia española. Méjico le eligió su 
representante en la Junta Central y más tarde fué elegido como uno de los cinco individuos 
que compusieron la Regencia del Reino. Enemigo de las Cortes y defensor entusiasta de 
las prerrogativas regias, fué deportado á Alicante y alli publicó su célebre manifiesto en 
Septiembre de 1811, vindicando su conducta y atacando las Cortes, defendiendo los 
derechos del Rey, de quien se consideraba representante. Por esta causa fué perseguido y 
juzgado por un tribunal especial, compuesto de cinco jueces y un fiscal, escogidos por 
las Cortes entre doce que propuso una comisión. El fiscal pidió la pena de muerte, pero 
el Tribunal le condenó, por Sentencia de 14 de Agosto de 1812, á salir de los dominios 

375 



Revista de Historia 

de Lardizábal y Amezqueta, como poseedor y cabeza de la Casa original 
de Lardizábal mayor en la provincia de Guipúzcoa; el segundo á D. Diego 
de Uribe Yarza y Samaniego, marqués de San Mames de Aras, como 
poseedor y cabeza de la de Uribe, en el señorío de Vizcaya, y el tercero, 
como legítimo descendiente de las dos, al expresado Sr. Lardizábal y á su 
hermano D. Manuel y á sus legítimos descendientes perpetuamente.» 

Fué, pues, el escudo concedido á Lardizábal una gracia otorgada 
exclusivamente á su persona, sin que tuviera carácter general en aquella 
época; esto no quiere decir que una distinción semejante no se concediese á 
alguna otra persona de las que más se señalaron en los años de 1810 al 1814 
por su acérrima defensa de los derechos del Monarca absoluto; pero sí 
podemos asegurar que no hemos encontrado ninguno semejante de carácter 
general (1). 

Más adelante sí; el año 1823, una vez derrocado el sistema constitucional 
y restablecido en el poder absoluto Fernando Vil, creó un escudo ó 
distintivo especial para los defensores de sus prerrogativas, «queriendo dar 
una prueba de particular aprecio á la valiente resolución de los que, impul- 
sados de la más pura lealtad, abandonaron el reposo de sus hogares y 
arrostraron toda clase de peligros en favor de los legítimos derechos de su 
soberanía y en defensa de la Religión y del Estado»; según palabras del Real 
decreto de creación del distintivo: éste había de ser bordado de oro sobre 
fondo blanco, teniendo una cruz roja en el centro y encima de ella una coro- 
na Real y por orla dos palmas enlazadas á sus extremos inferiores y El Rey 
á la fidelidad, por lema. Se concedía al principio por los Capitanes generales 



españoles, mandando quemar los ejemplares del manifiesto por mano del verdugo; medidas 
todas estas que, por lo duras é injustas, fueron muy mal recibidas por la opinión sensata 
é imparcial. 

i\Aarchó Lardizábal á Inglaterra, de donde regresó cuando la reacción absolutista 
de 1814, siendo nombrado, á poco. Secretario del Despacho Universal de Indias y 
Consejero de Estado. Poco le duró el favor del Monarca, pues sea por que favoreciese 
demasiado á los hispano-americanos, ó bien, como aseguran otros de sus biógrafos, por 
que se le descubriese una correspondencia donde criticaba los proyectos de casamiento 
del Rey y de su hermano el Infante D. Carlos, con las Princesas de Portugal, perdió el 
favor Real y fué conducido preso al Castillo de Pamplona y sólo se le dejó libre para 
volver á encargarse de la Dirección del Seminario de Vergara, muriendo en 1823, sin haber 
recobrado su influencia con el Rey. 

En la Biblioteca Nacional se conservan el Manifiesto que publicó Lardizábal en Alicante, 
su defensa y el extracto de la causa que se le formó. 

(1) Distintivos personales se concedieron por hechos de la guerra de la Independencia 
dos: el concedido á D. José de Rojas y Sarrio, primogénito del Conde de Casa-Roja, y la 
Condecoración llamada de Lacena, concedida á D. Fernando Ramírez de Luque, D. An- 
tonio Ortiz Repiso, D. Francisco Polo Valenzuela y D. Francisco Asís de la Carrera. 

376 



y de Qenealogia Fspañola. 



de provincia que expedían los diplomas, reservándose luego la concesión el 
Rey para evitar abusos. Para el lustre de la condecoración, se dispuso que 
hicieran honores los centinelas á los agraciados; se exceptuaba á aquellos 
individuos que en los tres años del Gobierno constitucional se hubieran ins- 
cripto en la Milicia nacional voluntaria, á los compradores de bienes nacio- 
nales y á los empleados que no hubiesen purificado su conducta. El modo 
de llevarle era pendiente del cuello. 

También se concedió otra medalla á la Fidelidad militar; se concedía 
esta cruz á los que salieron á campaña contra los ejércitos liberales, clasifi- 
cados en dos épocas: la primera desde el 7 de Marzo de 1820 á fines de Fe- 
brero de 1823 y la segunda desde 1.° de Marzo de 1823 á 1.'^ de Mayo del 
mismo. Era de la misma figura que la de San Fernando: el centro, blanco, 
tenía una crucecita de llama roja, de la que arrancaban rayos de color de 
oro; el lema, El Rey á la fidelidad militar, en orla sobre azul; el reverso, las 
armas reales y Fernando VII á los defensores de la Religión y del Trono en 
grado heroico y eminente, para los de la primera época, y sin la última 
circunstancia, para los de la segunda, variando asimismo en ser una laureada 
y la otra no, aunque las dos tenían encima corona de laurel por donde 
pasaba la cinta con los colores de la bandera (1). 

Santiago Otero. 



(1) Aparte de los documentos oficiales, hemos examinado, para escribir el articulo, las 
siguientes obras: Condecoraciones españolas, por Cuevas; Historia de los trajes y con- 
decoraciones de todas las Órdenes de Caballería é insignias de honor (S. a.), Barcelo- 
na, 1848; Colección de cruces y medallas de distinción de España, por Velasco Dueñas; 
Colección de medallas y condecoraciones de la Guerra de la Independencia, Madrid, 1823 
<S. a.), y la Historia de las Órdenes de Caballería y condecoraciones españolas, de 
Dorregaray y otros autores. 



377 



Revista de Historia 



bibliografía 



En esta Sección se dará cuenta de todos los libros españoles y extran- 
jeros que sean remitidos á esta Redacción y traten de materias congéneres 
á las que son objeto de nuestra publicación. 

Los Croquer, ^ox Juan Ortiz del Barco. Un folleto en 4.", de 20 páginas, 
con grabados. S. Fernando, 1910. 

El erudito autor de Cartas Marítimas, que tanto interesó á la opinión á raíz de 
los desastres coloniales, se halla reuniendo materiales para un estudio sobre la 
Real Isla de León, sus establecimientos científicos y navales, é hijos ilustres de la 
población; y de los que reunió de la familia Croquer, tan distinguida en la Armada 
española, ha formado el folleto que ha tenido la amabilidad de enviarnos. Esta 
familia Croquer, antiquísima en Inglaterra, ha sido historiada por los genealogis- 
tas John Prince, que trató de las familias nobles del Condado de Devonia, y por 
Bourke (1); que nos dicen que los Croquer, oriundos de Sajonia, se trasladaron á 
Devonia, donde se encontraban establecidos ya cuando la conquista de Inglaterra 
por los Normandos, el año 1066. 

Á causa de las luchas religiosas abandonaron su país natal á mediados del 
siglo XVII, viniendo á establecerse en Sanlúcar de Barrameda Tomás Croquer, Al- 
mirante de la Marina inglesa, que estuvo casado en segundas nupcias con Isabel 
Croquer, dejando con esta señora descendencia en España. Los Croquer enlazaron 
con familias de marinos como los Geraldino, Lizarza, Moreno de Guerra, Osorno, 
Pavía, Quesada, Sartorio, Somodevilla, Tíscar y otras; algunos de los cuales alcan- 
zaron las más altas graduaciones de la Armada. 

El Sr. Ortiz del Barco se ocupa principalmente de los Croquer que se distin- 
guieron en la Guerra de la Independencia, y nos da interesantes y curiosos datos 
biográficos de los hermanos D. Marcelo Croquer y Tarriva, Contador de navio; 
D. Eligió, Capitán de fragata; D. José María, que estuvo en Trafalgar; de su tío 
D. Manuel Croquer y Yuste, Capitán de fragata, y de otros individuos de esta 
benemérita familia, que hoy está representada por nuestro distinguido amigo y 
colaborador D. Emilio Croquer y Cabezas, Capitán de fragata, retirado, Corres- 



(1) DicTioNARY OF THE Landed Gentry of Great Britain AND Ireland, by Sir Bernard 
Bourke Ulster, King ofArms.4.^ edición. Londres, 1863, pág. 315. 

378 



y de Geneal ogía Esp añola. 

pondiente de la Real Academia de la Historia, tan conocido por sus importantes 
trabajos históricos referentes á la Marina española y sus hombres ilustres. 

Inútil es encarecer la importancia tan grande que revisten estos trabajos para 
la historia genealógica española, dignos por todos conceptos de que el noble ejem- 
plo que dan sus autores tenga imitadores. 

Agradecemos el envío del ejemplar, primorosamente editado y con numerosos 
grabados, reproduciendo auténticos retratos de las personas biografiadas y escu- 
dos, que avaloran el mérito de la obra. 

Libros publicados.— Discursos de D. Antonio de Mendoza, Secretario 
de Cámara de D. Felipe IV; publícalos, con una introducción y notas, el 
Marqués de Alcedo. Un volumen en 4.° Madrid, 1912. 

José Fernández Montaña, Felipe II el Prudente, Rey de España, en relación 
con arte y artistas, con ciencias y sabios. Un volumen en 8.° 

Antonio García Pérez, La Realeza. Un volumen en 8.° 

Andrés González Blanco, Marcelino Menéndez Pelayo (su vida y su obra). 
Un volumen en S.'^ Madrid, 1912. 

Francisco de Moneada, La novela de Roger de Flor, expedición de catala- 
nes y aragoneses contra griegos y turcos; numerosas ilustraciones docu- 
mentales. Un volumen en 8.° 

L. Perú de Lacroix, Diario de Bucaramanga, ó vida pública y privada del 
libertador Simón Bolívar, publicada por primera vez, con una introduc- 
ción y notas por Cornelio Hispano. Un volumen en 8.° mayor. 

Federico Rubio, Mis maestros y mi educación. Memorias de niñez y juven- 
tud (obra postuma é inédita), publícala su hija, un volumen en 4.° 

Leonardo Sancho Bonal, Historia del compromiso de Caspe. Un volumen 
en 4.° 

Manuel Serrano Ortega, Guía de los monumentos históricos y artísticos 
de los pueblos de la provincia de Sevilla. Un volumen en 4,°, con foto- 
grabados. 

Eusebio Vasco, Valdepeñas, cuna de la Descalcez Trinitaria (apuntes histó- 
ricos). Un volumen en 4.° 

Bernardina Hernando, Historia del Real Colegio Seminario de Padres 
Agustinos filipinos de Valladolid. Un volumen en 4.°, con fotograbados. 

S. O. E. 



379 



Revista de Historia 



REVISTA DE REVISTAS 



Los títulos de los artículos de Historia y Genealogía que figuren en los 
sumarios de las Revistas españolas y extranjeras. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 

Ateneo. — Madrid, Agosto de 1912. 
Mariano Miguel del Val, Adolfo Boni- 
ila.^Vn Nuevo centenario: Rousseau, 
Miguel S. 0//ver.— Expatriación, Ansel- 
mo Fuentes. — Informaciones. — Biblio- 
grafía. 

n Linajes de Aragón. Huesca, 15 Agos- 
to 1912.— Linaje de los Castro (conclu- 
sión), Gregorio García Ciprés.— Linaje 
de los Naya, G. G.— Biografía del Justi- 
cia de Aragón, Berenguer de Bardají 
(continuación), Fernando de Lascorz.— 
La Casa consistorial de Jaca, G. G. 

Linajes de Aragón. Huesca, 1.° Sep- 
tiembre de 1912.— Los Gómez de Alba, 
G. G. C— Los Ricafort, Ai. G. O.— Los 
La Torre, Gregorio Garcia.— Sobre el 
escudo de Aragón, Miguel Allué.— Bio- 
grafía del Justicia de Aragón, Berenguer 
de Bardají (conclusión), Fernando de 
Lascorz. 

Revista Internacional de los Estudios 
Vascos, París, Abril-Junio de 1912.— Ins- 
cripción de la casa de Amezqueta, Car- 
melo de Echegaray.— Gacetilla de la 
Historia de Navarra (continuación), Ar- 
turo Cíimjo/dn.— Ilustraciones genealó- 
gicas (continuación), Juan Carlos de 
Guerra. —Los refranes y sentencias de 
1596 (continuación), Julio Urguijo.— Bi- 
bliografía. 

Boletín de la Real Academia Gallega. 
Coruña, Julio de 1912,— La pesca de la 
ballena en las costas gallegas, Antonio 
A. Rey.— La Constitución de 1812, Euge- 
nio Carré.— Linajes galicianos (conti- 
nuación), Pablo Pérez Costanti.— Don 



José Salvador López del Pan (continua- 
ción), César Vaamonde.— Sección ofi- 
cial. 

Estudios militares. Madrid, Julio de 
1912.— Maniobras del 3.er Cuerpo de 
Ejército suizo en 1908, José Fernández 
Macapinlac— Revista extranjera. —Re- 
vista de la prensa. 

Memorial de Infantería. Madrid, Agos- 
to de 1912.— Algo acerca de la batalla 
de Bailen (conclusión), Coronel Viñé.— 
Escritores militares del siglo XVI, Lucas 
de Torre.— Variedades. Recuerdos á un 
infante ilustre, Eduardo Losada.— Re- 
vista de Revistas.— Bibliografía. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

Archives de la Société des Collection- 
neurs d'Ex-libris. París, Junio 1912. — 
Per de reliure aux armes de Froulay, 
Emite Perrier. — Ex-libris Charreton, 
R. de Brébisson.— Les anciens ex-libris 
du Périgord (continuación), A. Dujarric- 
Descombes.— Les ex-libris et fers de re- 
liure Laonnois (continuación), Vicomte 
de Hennezel d' Ormois.—Qnestion. 

Archives de la Société des Collection- 
neur d'Ex-libris. París, Agosto 1912.— 
Autour d'un ex-libris attribué á Pinot 
du Petit-Bois, L. Esquieu.—L' Associa- 
tion des membres franjáis de l'Ordre de 
Saint-Jean de Jérusalem (Malte) et sa 
bibliothéque, Barón du Roure de Paulin. 
Deux piéces aux armes des Magon, 
J. Cochou.—lJn lieutenant des Maré- 
chaux M. de Chaláis, Henri de la Pe- 
rriére, — Les anciens ex-libris du Péri- 
gord (continuación), A. Dujarric-Des- 



380 



y de Genealogía Española. 



combes.— Les officiers bibliophiles (con- 
tinuación), A. de Remacle.—képonses. 

Bolletino Araldico Storico Genealógi- 
co. Firenze, 1.° Agosto 1912.— Le ono- 
ranze in Lucca a Francesco Burlamac- 
chi.— Lettera al Conté Gherardo della 
Gherardesca Sul Tuso delle particelle 
della-del-di-da indicatricé della famiglia 
e del feudo, F. Tribolati. — Giovanna 
d'Arco di origine italiana, G. G. C— 
Gran Carnerario o Cameriere, G. di Crot- 
talanza. — Come si provi la nobilta per 
testimoni, // Cante di Lamagna.— Gli 
animali e le piante del blasone e il loro 
simbolismo: Cicagna. — II sor Neri. — 
Cronaca.— Necrologio, 

L'lndicateur Généalogique, Héraldi- 
que et Biograpfíique. Bruxeles, Agosto 
1912.— Question. — Réponses: Charles 
Devroe.— Famille de Schacht (continua- 
rá), Barón A van Zuylen van Nyevelt.— 
Á travers Revues.— Notice relative á la 
Baronnie de Wissekerke et au Comté 
de Rupelmonde (conclusión), Robert 
Schoorman. 

L'Intermédiaire des chercheurs et cu- 
nc«x.— Esta publicación, que se halla en 
el 48.° año de su existencia, la hemos re. 
cibido por cambio con nuestra publica- 
ción; se publica en París (31 bis, rué 
Victor-Messé): sale los días 10, 20 y 30 
de cada mes y publica las preguntas y 
respuestas sobre asuntos literarios, his- 
tóricos científicos y artísticos, datos 
inéditos y curiosidades. Su lema es 
«Cherchez et vous trouverez —11 se faut 
entr'aider». Sería de desear que en Es- 
paña se intentara una publicación aná- 
loga por la utilidad que reportaría á los 
estudiosos y á los aficionados. El pre- 
cio de suscripción para el extranjero, 
por un año, es de 18 francos. El sumario 
de los artículos del número del 20 de 
Agosto de 1912 que se refieren á herál- 
dica y genealogía ó biografía de interés 
general es: Preguntas. Héléne América 
Vespucci.— Famille de la Berlouche, ou 
de la Bertouche?— Famille de Montsaul- 
nin.— Famille de Marie-Angélique Wa- 



llon.— Tugdual de Karmoisien; ses ar- 
moiries.— Armorial du rci Murat.— Ori- 
gine du nom de Mistinguett. Respuestas. 
L'armoire des coeurs á Saint-Denis.— 
Le coeur de Henri IV.-Humbert.— Phi- 
lippe.— Charles de La Fase.— Famille 
de La Sudrie.— Les armoires de Víctor 
Hugo.— Armoiries octroyées par le Pre- 
mier Empire.— Ex-libris a determinen 
d'azur á la croix d'argent— Fer de re- 
liare á identifier. 

Rivista Araldica. Roma, Agosto 1912. 
La nobleza titulada en España, F. Fer- 
nández de Béthencourt.—k propos des 
jumeaux dans les familles souveraines. 
Dr. Ch. G. Valmale.— Una. cerimonia 
cavalleresca a Genova nel 1451, Ambro- 
gio Pesce.— V amigWQ Romane, dal ms. 
di Teodoro Amayden (continuación), 
Comm. Cario Augusto Be ttini.— La. no- 
bilta di Milano (continuación), Giampie- 
ro Coríí. —Monuments des Chevaliers 
de St-Jean a Rhodes (conclusión^ Ed. Bi- 
liotti—La décoration de l'OrdreTeuto- 
nique, Comte Jales Boseili.— Libro d'Oro 
del Ducato di Ferrara (continuación), 
Conté F. Pasini Frassoni.— Araldica del 
Regno Itálico (continuación), Conté R 
Pasini-Frassoni.— Note Bibliografiche. 
Quesiti Araldici.— Cronaca. 

Tombo fiistorico genealógico de Por- 
tugal. Lisboa, Julio de 1912.— Tavares, 
Jacintho A. A. de Bettencour, Luiz Filip- 
pe A. A. de Bettencourt.— Barros (con- 
tinuará).— Pliego 3.** del Armorial de 
Portugal, por Santos Ferreira. 

Heráldica. París, Junio-Julio 1912. — 
Collection des sceaux (continuación), 
L. Bouly de Lesdain.—Actes de catholi- 
cité, Actes d'état civil. Barón du Roure 
de Paulin.—La Question des Titres no- 
biliaires (continuación), Joseph de Sor- 
biers de la Tourrasse.— Liste genérale 
des Princes, Ducs, Marquis, Comtes et 
Barons Romains créés en France de 
1820 á 191 l.—Joirisprudence.—État civil. 
Questions et réponses.— Petite Chroni- 
que.—Bibliographie.— Pliego del Nobi- 
liaire Universel.— S. O. E. 



381 



Revista de Historia 



NOTICIAS VARIAS 



Honores.— Por Real decreto de 29 de Agosto se dispone que el Prín- 
cipe ó Princesa que diere á luz S. A. R. la Infanta D."* María Teresa, goce 
de las prerrogativas de Infante de España, ordenando se le guarden las 
preeminencias, honores y demás distinciones correspondientes á su alta 
jerarquía. 

Ordenes militares,— Por Real decreto de 23 de Agosto se ha hecho 
merced de hábito de la Orden de Alcántara á D. Vicente Cabeza de Vaca 
Fernández de Córdoba, Marqués de Portago, Grande de España, Senador 
del Reino, Maestrante de Granada, y á D. Carlos de Rojas Moreno, Conde 
de Tor rellano; en la de Calatrava, á D. Miguel de Rojas Moreno, Marqués 
del Bosch de Ares, Grande de España, y en la de Santiago, á D. José de 
Rojas Moreno, Conde de Casa-Rojas. 

Grandes cruces.— Le ha sido concedida la del Mérito Militar al Vice- 
almirante D. Antonio de Perea y Orive, Marqués de Arellano, Comandante 
General del Apostadero de Cádiz; la de Alfonso XII, á D. Ramón Planiol y 
Claramunt, y la del Mérito Naval, á D. Ramón Seoane Ferrer, Marqués de 
Seoane. 

Títulos vacantes —La Dirección General de Contribuciones, con fe- 
cha 19 de Agosto, anuncia por segunda vez los de Conde de la Peña del 
Moro y Vizconde de Alesón. 

Peticiones de Títulos. -Relación de las instancias presentadas en 
el Ministerio de Gracia y Justicia en solicitud de Grandezas y Títulos del 
Reino para su inserción en la Gaceta de Madrid, en cumplimiento del Real 
decreto de 27 de Mayo próximo pasado: 

1. Doña Adelina del Piro y Galea Nandi, solicita Real carta de sucesión 
en el Título de Marqués del Piro. 

2. Don Diego de Alcázar y Guzmán, Marqués de Peñafuente, Conde de 
Villamediana, solicita Real carta de sucesión en el Título de Conde de Año- 
ver de Tormes. 

3. Doña María del Carmen Álvarez Tejera y Jove, solicita Real carta de 
sucesión en el Título de Vizconde de Campo Grande. 

4. Don Jaime Roca de Togares y Téllez Girón, Duque de Béjar, Mar- 
qués de Gibraleón y de Asprillas, Vizconde de la Puebla de Alcocer, soli- 
cita se le conceda el Título de Conde de Bañares. 

382 



y de Genealogía Española. 

5. Don José Ramón de Hoces y Dorticos Marín, solicita Real carta de 
sucesión en el Título de Duque de Hornachuelos. 

6. Don Joaquín Rubio y de Artecona, solicita Real carta de sucesión en 
el Título de Marqués de Casa Rávalo. 

7. Don Joaquín Rubio y Sánchez de Alarcón, solicita Real carta de 
sucesión en el Título de Marqués de Casa Rávalo. 

Otras noticias.— Sabemos por persona fidedigna y merecedora de 
todos nuestros respetos, que S. M. el Rey ha concedido locales en su Real 
Palacio á disposición de la Diputación Permanente de la Grandeza de Es- 
paña, para que pueda con toda amplitud y comodidad ocuparse del come- 
tido que se le señala por el Real decreto de 27 de Mayo último. Sirva esto 
como aclaración á la noticia que dimos en el último número, tomada de La 
Época. 

Necrología.— Durante el pasado mes han fallecido: 

En Madrid, el día 7, en plena juventud, el eximio y delicado poeta y cro- 
nista D. Mariano Miguel de Val. Dedicado desde sus primeros años á la 
literatura, en cuyos diversos ramos descolló notablemente, había publicado 
algunos libros, entre los cuales el que mereció mayores elogios de la crítica 
fué su colección de poesías tituladas Edad dorada. Escribió también impor- 
tantes libros de crítica literaria, La poesía del <^ Quijote», Los novelistas 
en el teatro, y otros. Durante varios años ejerció el cargo de Secretario 
general del Ateneo de Madrid, y á su actividad y acierto se debieron gran- 
des mejoras en tan docta Corporación. Actualmente era Director-propie- 
tario de la importantísima revista Ateneo, que debió á él su fundación y 
había conseguido colocarla á la altura de las mejores de Europa; también 
representaba en España la revista Caras y Caretas, de Buenos Aires. 

Poeta de delicada inspiración y de asombrosa facilidad y soltura para 
la versificación, la muerte ha venido á cortar su existencia en lo más pro- 
fundo y granado de su labor literaria, y es una pérdida irreparable para las 
letras españolas; últimamente estaba preparando un estudio completo de 
literaturas regionales que es sensible quede inédito. 

—El día 9, D."" Honorina Bahamonde y Ortega, Dama Noble de la Orden 
de María Luisa; era viuda de D. Francisco de Paula Pavía y Pavía, Viceal- 
mirante y Ministro que fué repetidas veces de Marina y deja sólo una hija 
soltera: la finada era madre política de la Condesa de Peracamps, D.^ Dolo- 
res Pavía y Van-Halen. 

—El día 20, D.'' María Isabel Marcilla, viuda de Travado, hermana de los 
Duques de Moctezuma. 

—En Arcos de la Frontera, D. Francisco Velázquez Gaztelu y Caballero 
Infante de la familia de los Marqueses de Campoameno. 

—En Morón de la Frontera, el día 18, D.^ Ana María de los Ángeles 
Halcón y Saenz de Tejada, Condesa de Mir aflores de los ngeles; estuvo 
casada en primeras nupcias con D. Eduardo Halcón y Villasís, su primo, y 
en segundas con D. Andrés Villalón-Daoíz y Torres de Navarra, Caballero 
de la Orden de Calatrava y Maestranza de Sevilla, actual Conde de Mira- 
flores de los Angeles, y de este segundo matrimonio ha dejado dos hijos. 

— En Miraflores de la Sierra, D. Ramón Sáenz de Heredia, de distinguida 
familia riojana, casado con D." Carmen Manzanos, hermana del Conde de 
Valdeprados, de cuyo matrimonio deja seis hijos. 

383 



Revista de Historia y de Genealogia Española. 



—En Sevilla, D.^ Isabel Hidalgo Pardo de Figueroa, hermana del Mar- 
qués de Negrón. 

—En San Sebastián, D. Antonio Palacios de la Puente. 

—En Bayona, el día 21, D. Pedro Cordón y Dávila, de antigua familia 
de la nobleza jerezana. 

—En Vigo, el día 16, D. Jenaro Méndez Núñez, primer Marqués de 
Méndez Núñez, hermano del célebre héroe del Callao. 

—En Suances (Santander), la señorita María de los Dolores Vignote y 
Pérez, hija del Auditor General de la Armada D. Pablo Vignote. 

— En Villares del Saz de Don Guillen (Cuenca), D."* María Amalia San- 
dobal y Melgarejo, Marquesa de Valdeguerrero, que estuvo casada con 
D. Diego Arce y Cabrera, de cuyo matrimonio no deja sucesión. 

— En Lobones (Segovia), donde se encontraba veraneando, el día 25, 
D. Enrique Maldonado y Carvajal, Maestrante de Sevilla; estuvo casado 
con D.^ Laura Sartorius, hija del Conde de San Luis, de cuyo matrimonio 
ha dejado un hijo y una hija; el primero, D. Alfonso, casado con D." María 
Pardo y Manuel de Villena, hermana de nuestro distinguido colaborador el 
Marqués del Rafal. 

—En Mahón, el día 26, el notable jurisconsulto D. Juan Orfila y Pons. 

—En Valencia, el día 27, D. José María Salvador y de la Figuera, Mar- 
qués de Villares, ex Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de 
Caballería de Valencia, perteneciente á una de las más antiguas y linajudas 
familias de aquella región. 

—En Vichy, D. José Melgarejo y Escario, Conde del Valle de San Juan, 
hermano de la Marquesa de Rozalejo y de la señora de Coello; pertenecía 
el finado á una de las más aristocráticas familias de Murcia. 

C. DE L. 



384 




: 15 OCTUBRE 1912 



E\?l5Tñ DE HISTORIA 

V DE GENEñLOGÍñ 

ESPñÑOLñ 



Núm, 9. 




S. A. R. la Infanta D.** María Teresa de Borbón. 

t repentinamente en Madrid el día 23 del próximo pasado. 



25 



Revista de Historia 



Preparado nuestro artículo asociándonos al dolor por que hoy 
pasa la Augusta Familia Real y la Nación toda por la inopinada 
muerte de la angelical Infanta D.* María Teresa de Borbón y 
Austria, ocurrida en esta Corte el día 23 del pasado, á los nueve 
días de haber dado á luz con toda felicidad á la Infantita D.* Pi- 
lar, y cuando nada hacía presagiar un tan próximo y triste fin, 
recibimos de nuestro querido amigo y colaborador el ilustre aca- 
démico D. Francisco F. de Béthencourt, un sentidísimo artículo, 
expresión sincera de su profundo dolor y amor á nuestros Sobe- 
ranos, con el que estamos en absoluto identificados, y que substi- 
tuye ventajosamente al nuestro, como salido de tan docta y ga- 
lana pluma. Sirva, pues él, como expresión de nuestro sentimiento 
por pérdida tan sensible é irreparable: y dejando lugar al señor 
Béthencourt, reiteramos á toda la Real Familia, y muy especial- 
mente á S. M. la Reina D."* María Cristina y á S. A. R. el Infante 
D. Fernando, la expresión de nuestro más respetuoso y sentido 
pésame. 



LA LIS TRONCHADA 



En medio de un cielo azul esplendoroso, cuando todo era en la Natura- 
leza paz y calma, surgió de improviso la tempestad y cayó en medio del 
hogar feliz el rayo destructor: la flor de lis, herida por el rayo, cayó en 
pedazos. ¡Pobre Infanta D.^ María Teresa! 

¿No echáis de menos todos los que os habéis sentido sobrecogidos y 
aterrados al sorprenderos la fatal noticia, que sois de fijo todos los españo- 
les; no echáis de menos una voz como la de Bossuet para dar cuenta á los 
grandes y á los pequeños de la realidad de esta desgracia? Aquella muerte 
repentina de Madame en plena Corte de Luis XIV halló en el águila de 
Meaux quien llegase con su inmortal comentario hasta la última fibra del 
corazón de un pueblo entero. 

38G 



y de Genealogía Española. 

Más tarde, la súbita desaparición de la Reina Mercedes, también en la 
plenitud mayor de la juventud y de la dicha, tuvo su cantor inspirado en 
Ayala, político y poeta, más poeta que político en aquella ocasión suprema. 
No lo merece menos este fin tristísimo é inesperado de la hija menor de 
Alfonso XII, cuando la vida sólo tenía sus sonrisas y la felicidad sus cari- 
cias para ella y para los suyos. 

En la Infanta D."* María Teresa se dieron cita las perfecciones, y vivían, 
por estrecho lazo siempre unidas, la virtud, la piedad, la modestia, la dul- 
zura, la afabilidad y la rectitud inteligente. De fijo que habréis leído alguna 
de esas bellas páginas, tituladas por la Infanta D.^ Paz De mi vida, y sabíais 
de sobra cómo la dicha, toda la dicha que cabe en lo humano, había ani- 
dado en el palacio de la Cuesta de la Vega, enfrente del muro sagrado habi- 
tado de tantos siglos por la Virgen de la Almudena. 

Pero la dicha es cosa frágil, deleznable y pasajera: el menor soplo la 
hace caer y la destruye: ni la defiende la Realeza, ni bastan á conservarla la 
bondad, ni la riqueza, ni la inteligencia, ni nada. La voluntad de Dios, im- 
penetrable, burla toda previsión, deshace todo cálculo, echa por tierra lo 
que parece más fuerte y más duradero. 

La Iglesia lo proclama en una de sus oraciones más hermosas, que la 
piedad española formara: vivimos— ¿cómo ante semejantes ejemplos no 
reconocerlo confundidos y anonadados?— vivimos inhoc lachrimarum valle. 
Valle de lágrimas para los poderosos como para los humildes, valle de lá- 
grimas para los grandes de la tierra, para los magnates y los Príncipes, para 
los Reyes y para todos, sujetos á la misma ley eterna, iguales solamente 
ante el dolor y ante la muerte. 

Preguntadle si es verdad que vivimos en un valle de lágrimas á toda 
esta Familia Real acongojada por tamaña pérdida; preguntadlo especial- 
mente á este Príncipe de Baviera é Infante de España, viudo de su tierna 
compañera á los veintiocho años; preguntadlo á esos cuatro niños huérfa- 
nos, con menos de seis años el mayor, ya sin la madre amante; preguntadlo 
á esa incomparable Reina D.^ María Cristina, para quien el dolor no ha 
tenido ningún secreto, para quien han sido las penas en todas sus manifes- 
taciones pródigas hasta el exceso, que hoy llora amargamente á la hija 
segunda muerta, como ayer lloró á la mayor, de no menos altas prendas y 
cualidades dotada, como anteayer lloró al esposo joven y amado, como ha 
llorado siempre las desgracias del pueblo español que le fuera por Dios 
encomendado. Preguntadlo á todos ellos, si es que cada uno de los que me 
leáis no lo sabéis á ciencia cierta por vosotros mismos, como es casi seguro. 

Yo recuerdo como si fuera de ayer— y han pasado veintiséis años— 

387 



Revista de Historia 

aquel memorable instante en que la Reina Regente, envuelta en los lutos de 
su reciente viudez, se presentara en el Palacio del Congreso para jurar como 
tal la Constitución de la Monarquía que le tocaba guardar y mantener. Lle- 
vaba á sus dos hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta D/ María Teresa, 
cogidas de la mano; aquel grupo, imponente en su trágica sencillez, era la 
mayor representación del dolor. De las dos niñas que la amorosa madre 
augusta llevaba entonces consigo, ninguna existe ya. ¡Sólo existe la madre 
para sus recuerdos y para sus lágrimas! 

Pongamos todos los españoles nuestra respetuosa compasión en esa 
Familia Real tan castigada por la desgracia, en ese joven Príncipe viudo, en 
esos Infantes huérfanos, en esa desdichada Reina, recuerdo de la Mater Do- 
loroso, para quien toda compasión es poca. ¿Hay nada más sublime que 
eso de compadecer los pequeños á los grandes, á los poderosos los pobres, 
los de abajo á los de arriba? ¿Hay nada que dé mayor idea de la verdadera 
igualdad, de la igualdad hecha por Dios, que lo mismo descarga el rayo 
sobre las chozas que sobre los palacios, en el hogar de los miserables que 
en el Alcázar de los Reyes? 

Compadezcamos á los que lloran golpes tan crueles, compadezcamos 
con toda nuestra alma á la Familia Real, tan duramente probada, compadez- 
cámoslos á todos; á todos, menos á la dulcísima Infanta muerta, á la flor de 
lis tronchada por el rayo. 

Á los ángeles no se les compadece. 

F. Fernández de Béthencourt. 
Sevilla, 24 Septiembre 1912. 



388 



y de Genealogía Española. 



ENCOMIIDAS DE LAS CINCO ÓRDENES MILITARES 



«Las armas y las letras dan nobleza; 
Consérvala el valor y la riqueza.» 

(Bernabé Moreno de Vargas al frente de su obra 
Discursos de la Nobleza de España.) 



Ha sido siempre la riqueza signo exterior y ostensible adecuado á juz- 
gar, según sea aquélla, del poder, tanto de las personas como de las colec- 
tividades, y si cierto es se adquiere la nobleza por la virtud, el valor, la 
inteligencia y determinadísimas prendas similares, propias de seres privile- 
giados, no menos cierto es también que la mayor parte de las veces contri- 
buye la riqueza como cualquiera de aquéllas, y siempre es condición sine 
qua non para ejercitar actos de noble. 

Y que la una y la otra marchen unidas en admirable consorcio é inse- 
parable maridaje, no es achaque de los presentes tiempos, sino desde que 
nació en la mente humana la idea de ambas y encarnó en la realidad de la 
vida; coj amónos de la mano de Moreno de Vargas, el ingenioso, profundo 
y erudito autor, prestigioso regidor de la ciudad de Mérida, y acompañé- 
mosle en una de sus excursiones por los campos de la Historia, y deleitán- 
donos con sus discursos, admirablemente claros y perspicaces, le oiremos 
referir, á este particular pertinente, que ya desde tiempo de Salomón éste 
exclama: Mendicitaten ne me derís míhi, ne egestate compulsas furer, peri- 
reren nomen Del mei (No me deis. Señor, pobreza, pues compelido de la 
necesidad vendré á hurtar y jurar falso vuestro santo nombre), añadiendo 
que por la pobreza muchos han cometido delitos, propter inopiam multi 
delinquerunt. Marcial encarece lo mucho á que fuerza la necesidad en este 
verso: 

ó cuantum cogit egestas, 

y lo sancionan las leyes de Partida, en cuya ley 12, tít. 21, Partida II, dice: 
«que es conveniente á los nobles ser ricos, porque la nobleza sin hacienda 

389 



Revista de Historia 

es cosa muerta, y porque compelidos con la pobreza vienen muchas veces 
á hacer cosas viles y ajenas de su calidad, pues la pobreza en los nobles 
es causa de que sean desestimados, y aunque sean buenos y virtuosos no 
les estiman los hombres, ni les oyen sus razones por discretas que sean. 
Y por el contrario los ricos y hacendados tienen una calidad que les ilustra y 
perfecciona sus noblezas, y los hijosdalgo cobran renombres y epítetos 
más altos como es de Caballeros, mientras los pobres apenas son llamados 
escuderos, eso dejando las dignidades que los muy ricos y poderosos con- 
siguen de Condes, Marqueses y Duques, ilustrando sus apellidos, casas 
y linajes con vasallos y ricos mayorazgos». 

Sigamos embelesados oyendo el razonable y lógico pensar del extre- 
meño insigne, invulnerable mezcla de cultura y solidez, que nos hacen 
entreverle como hombre mundano acostumbrado á la gramática parda 
y discurrir aplastante y dialéctico de las campesinas gentes, prototipo de 
castizo españolismo; dice así: 

«No se puede negar que las riquezas por la mayor parte dan causa de 
ennoblecer á los que las tienen por lo mucho que el dinero puede; y esto 
es de hecho por la buena opinión que los ricos tienen en el mundo y así se 
han de entender la mayor parte de los autores alegados que dicen que las 
riquezas dan nobleza porque de ordinario vemos que hombres plebeyos 
siendo ricos y poderosos usando de liberalidad con los vecinos que les 
podían ser contrarios y tratándose noblemente vienen á tenerlos contentos; 
y con esto no sólo ganan opinión de nobles más de ilustres y dignos de 
grandes dignidades.» 

Y más adelante añade: 

«Más en particular, vemos hoy que haciéndose Regidores y Repúblicos, 
hablando alto y grave, tratando sus personas como Caballeros, y teniendo 
otros por sus amigos y haciendo otras cosas semejantes van adquiriendo 
reputación de nobles de tal manera que después sus hijos continuando lo 
propio, vienen á conseguir posesión de hijosdalgo y sacar ejecutorias por 
no haber ya memoria; y si la hay no haber testigo que se atreva á deponer 
de aquel cauteloso principio, lo cual es muy fácil en ciudades y lugares 
libres de pechos y tributos pues en ellos se practica la opinión de los que 
dicen no haber más de dos linajes en el mundo que son ricos y pobres, 
juzgando á aquéllos por nobles y á éstos por plebeyos.» 

Y si este era el juicio que á los que escribían en el siglo XVll merecían 
estas concomitancias, ¿que no ocurrirá en este siglo XX, en que el materia- 
lismo más extremado es vínculo que une por igual á todas las clases socia- 
les, y en que el dinero es el supremo ideal de todas ellas? Habremos forzo- 

393 



y de Genealogía Española. 

sámente de reconocer, y no de buen grado, que sin éste no pueden existir 
los demás prestigios sociales, ó, caso de ser así, tienen un valor muy rela- 
tivo; es más, á los ojos de todos, ricos y pobres, nobles y plebeyos, es la 
escasa significación del momento, no la constante influencia de la riqueza; 
para casi todo el mundo esta es la esencia; lo demás, talento, virtud, 
nobleza, valor, son meros accidentes, que se desean porque completan, 
mas no porque fueren de utilidad relevante en la vida; con aquélla se llegan 
á poseer estas cualidades, y si esto no puede conseguirse, á disimular su 
falta por lo menos. 

Que la riqueza ha sido siempre en las personas, las cosas y las colecti- 
vidades la que las ha dado esplendor y consagrado en categoría, nos lo 
demuestra la Historia desde los tiempos en que comenzó á darse importan- 
cia á esta idea de nobleza; en nuestra Patria, ¿quiénes fueron en tiempos 
de los primeros Reyes de Castilla los más poderosos y nobles, sino los Cas- 
tros y los Laras? Más adelante, en los de Alfonso X, á Pedro el Cruel, los 
que se llamaron La Cerda, Condes de Trastamara y Altamira; en los de 
Enrique II y D. Juan I, los Condestables de Castilla, los Fernández de 
Velasco; pues, y posteriormente, en los de D. Juan II y Enrique IV, ¿no fue-, 
ron los Luna, los Pacheco, Marqueses de Villena, los Enríquez, Almirantes 
de Castilla? En los de Isabel I la Católica y su consorte Fernando, ¿no 
alcanzan su apogeo los Marqueses de Santillana, Duques del Infantado, 
que en tierras de España llegaron á reunir más de 80.000 vasallos? Y siguen: 
Alba en los de Carlos V y Felipe II, y Lerma, Benavente, Medina Sidonia, 
Lemos, y el Conde-Duque y D. Juan de Austria en los de Felipe III, 
Felipe IV y Carlos II, y luego son los Mina y Fernán-Núñez, los Aranda, y 
hasta un protegido de la diosa Fortuna, que llega á Príncipe de la Paz; y 
más tarde es Osuna, y hoy es Medinaceli. ¿Á qué se debe la prepotencia 
de todos ellos en distintas épocas, sino á la mayor riqueza de que en ellas 
dispusieron, y que les sirvió para alcanzar lugar más preeminente y fama 
exterior de mayor viso nobiliario entre las mil familias que igual lo tenían, 
sino al brillo que con aquélla pudieron dar á sus Casas? Esto mismo que 
sucede con las personas, ocurre con las colectividades; y á una feliz casua- 
lidad de haber reunido varios documentos, se debe el que hoy pueda 
demostrarse por ellos, y después de estas largas disertaciones que nos han 
precedido, que si la primacía entre todas las Órdenes militares corresponde 
á la de San Juan, por su antigüedad, vasto esparcimiento y extensión, que 
alcanza á la universalidad, actividad histórica, traducida en hechos reales, 
número y clase de caballeros cobijados bajo sus vencedoras banderas, nin- 
guna entre sus similares hubo que la superase en posesión de bienes y ren- 

391 



Revista de Historia 

tas de encomiendas, razón por la cual pudo atender á gastos y realizar 
empresas que ninguna otra acometió. 

En España, puede decirse que ella sólo equivalía á las otras cuatro 
Órdenes militares, de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa; pues sus 
cuatro grandes Prioratos, de Castilla y León, Aragón ó Castellanía de 
Amposta, Cataluña y Navarra, eran otros tantos organismos autónomos 
unidos sólo por el nombre común, y por esa extensión tenemos que nues- 
tra Orden resume el verdadero vocabulario de apellidos españoles nobles 
glorificados por la Historia, y en las relaciones que de ellos aparecen 
recordaréis los de los solares de Galicia, Asturias, Castilla la Vieja y la 
Nueva, Andalucía y Extremadura, en unión con los de Navarra, con los de 
Cataluña, los de Aragón, Valencia, Baleares y Murcia; no se da este caso 
de síntesis en ninguna otra Orden similar de Caballería; salvo raras excep- 
ciones, que no constituyen la norma general, podréis