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REVISTA 



Museo de La. Plata. 



TOMO XII 



REVISTA 



MUSEO DE LA PLATA 



DIRIGIDA POP 



FRANCISCO P. NdOREiSrO 



Tundador y Director del Museo 



T03VE0 2s:ii 




LA PLATA 



TALLER DE IiMP R ICS 10 NES OFICIALES 
I t) O 6 



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REVISTA 



VVA;:,;Hli'.!{n 



MUSEO DE LA PLATA 



K K y\ N o I S C o I^. Mí O R E N O 

Fundndor y Dircclof Jcl Museo 



TOivio :k:ii 



PRIMERA ENTREGA 




LA PLATA 



TAI.I.KIÍ Í)R IMPIUÍSIONKS OriCIALI^S 



APUNTES SOBRE LA ARQUEOLOGÍA 



PUNA DE ATACAMA 



JUAN B. AMBROSETTI 



CON CUATRO I.AmINAS 



APUNTES 



ARQUEOLOGÍA DE LA PUNA DE ATAGAMA 



Juan B. Ambrosetti 



El Museo de La Piolo posee una pequeño, pero interesonte 
colección de objetos, reunidos en diversos lugares de la Puna 
de Aliicama por el ex-viojero de ese establecimiento, señor Gui- 
llermo Gerling, durante su viaje de 1897 ó 1898, cuyo catálogo 
rozonado publicamos más adelante. 

El mismo señor me lia entregado copia de su diario de 
viaje, del cual extractaré lo más interesante y útil que pueda 
servirnos para precisar el hallazgo que ha efectuado. 

A él se deben las fotografías que ilustran este trabajo, cu- 
yos clisés se conservan también en el Museo. 

Para dar una idea de lo que es hoy la Puna de Atacama, 
donde en otro tiempo se desarrolló una civilización indígena 
de importancia, dejaremos la palabra al doctor Francisco P. 
Moreno : 

«La altiplanicie de la l^uno, cuyo límite occidental se halla 
«á uno altura mayor de lü.OOO i>¡es, está cubierta, en una ex- 
<i tensión de cerca de 60.000 millas cuadradas, por algunas se- 
« rranías bajas, medio enterrados en las cenizas y lavas de 
« cientos de volcanes, algunos de los cuales se elevan á 20.000 
«pies de altura y se hallan aún en actividad; lagos salados 
«desecados donde el bórax se encuentra, hóllanse también en 
« esta región ('). » 



(•) F. P. MoBENo: Nolcs on the A.nihropogeography of Argentina, pfi- 
gina 10, en «The Geographical Journal», Diciembre, 1901. Conferencia dada 
en el Meeting de Glasgow de la Royal Geographical Societj' de Londres. 



_ 4 — 

«En los lugares montañosos en donde predominan las rocas 
«volcánicas, y el escenario nos aparece ahora como un mundo 
«muerto, con sus negras y verdes lavas, cenizas y rocas rotas 
«y agudas, las que el agua corriente nunca pulimentó, donde 
«fuertes vientos soplan todavía continuamente; estas tierras, 
«desiertas y quebradas son, aparentemente, inadecuadas para 
«una población estable; pero esto no ha sucedido siempre asi. 
« Varias veces he tenido mis dudas de que muchas de esas 
« llanuras, valles, quebradas y elevaciones, y en todas he visto 
« pruebas, que en otro tiempo han sido pobladas y que el clima 
«reinante allí ha sido dulce y templado ('). » 

1:^1 hallazgo más importante efectuado por el señor Gerling 
fué hecho en la pequeña aldea de Antofagasta de la Sierra, 
que se halla á 3516 metros de altura sobre el nivel del mar(^). 

Una capilla rodeada por unos quince ranchos forman el 
pueblo, resguardado de los fuertes vientos que allí soplan, por 
una barranca de greda colorada. Su población es escasa; en 
todo el distrito, que abarca mucha extensión, sólo viven unos 
doscientos cincuenta habitantes. 

Antofagasta está rodeada por los arroyos Mojones, Naci- 
miento ó Punilla por el oeste y el Chorrillos por el este, cuyas 
aguas se derraman en una laguna situada al sur, al pie de 
dos volcanes llamados Alumbreras, recientemente apagados y 
cuyas lavas llegaron hasta el medio de la misma. 

Estas aguas, cubiertas de un espeso juncal, albergan varia- 
das especies de aves acuáticas. 

Según el teniente coronel Estanislao Maldones, autor de un 
trabajo anterior {"), el arroyo llamado Nacimiento ó Punilla es 
el río de Antofagasta que desde su nacimiento por 67° 10' de 
longitud y 25" 40' de latitud hasta el punto denominado Trapi- 
che (?) tiene el nombre de río de la Punilla y es engrosado por 
los esteros Toconque y Niriguaca (?) y el río de las Pulas, ori- 
ginario del cerro Ilanco y el estero de Antofagasta. 

El río Antofagasta corre de norte á sur; tiene una exten- 
sión de cuarenta y cinco kilómetros; sus aguas son abundan- 
tes y de excelente calidad y fertilizan las vegas de su nombre 
que circundan una profunda laguna de agua dulce situada al 



(') Moreno: Op, cit., piigina 11. 

(-) El Territorio de los Andes, reseña geográfica descriptiva por su pri- 
mer gobernador general Daniel Cerri. Buenos Aires, 1903. 

(°) Calainarca y la Puna de AUicama. (recopilación ó extracto) por E. IVT., 
Buenos Aires, 1890. 



pie norte de los escoriales formados por el volcán apagado de 
la Alumbrera. 

El río Mojones se desprende del cerro del mismo nombre. 
Las aguas del río de Anlofagaslo regarían, según este au- 
tor, seiscientas setenta y cinco liectóreas, ó sean cuatrocientas 
cuadras de las vegas muy extensas que rodean el caserío y en 
donde pastan todo el año centenares de vacas y ovejas. 

1mi verano, las haciendas llevadas allí, engordan con el 
pasto natural de estas vegas mejor que en los valles del este. 

Actualmente existen dos pequeños alfalfares de una hectá- 
rea, que dan dos cortes al año. 

Todos estos dalos hay que tomarlos en cuenta, porque de 
por sí dan una idea de la importancia del lugar, en donde, en 
otro tiempo, se radicó una extensa población indígena como lo 
demuestran las ruinas allí existentes. 

Creo, con el doctor Moreno, que las condiciones climatéri- 
cas han debido haber cambiado con los años, por causas muy 
diversas que hoy no podemos explicarnos aún, pero los hechos 
existentes están allí para demostrarlo. 

Según el general Cerri O, la temperatura mínima observada 
en Diciembre fué de cuatro grados bajo de cero; ya uno puede 
imaginarse como será en invierno, y mientras tanto allí existen 
las ruinas de los canales de irrigación y las indicaciones de los 
campos cultivados de maíz, según el doctor Moreno, esto indi- 
caría una población estable, tanto más que entre las ruinas del 
pueblo y en la lava negra descubrió hornos y pequeños criso- 
les de fusión y hasta moldes rotos para colar esos bellos dis- 
cos de bronce que también hallamos en Calchaqui ('). 

En otras partes de la Puna, ha sucedido lo mismo; en el 
mismo trabajo, prosigue el doctor Moreno: 

«En Antofalla, uno de mis asistentes hizo interesantes des- 
« cubrimientos de un asiento de población calchaqui. Pasando 
«de la parte sur á la región norte, en la región volcánica occi- 
« dental y en los valles, las ruinas y los sepulcros son frecuen- 
« les en todos los lugares en que el agua existió en los tiempos 
« remotos. » 

« Las habitaciones humanas han sido descubiertas hasUi 
«una altura de 18.000 pies í").» 

Apoyando este último dato, los miembros de la expedición 



(') Op. cit. 
(-) Op. cit. 
(") MoiiUNo: Op. cit., página 15. 



— 6 — 

sueca dirigida por el barón Ei'land Nordenskiold, conde de Ro- 
sen y doctores Fries y M. von Hofsten, hicieron la ascensión 
del nevado de Chañi en la Puna de Jujuy y en el punto más 
elevado hallaron murallas, restos de alfarería y depósitos de 
leña de cactus. Y el doctor Nordenskiold supone que en la 
época prehispánica, esa altura haya sido un lugar de sacrifi- 
cios ó de señales. 

La altura del Chañi es de 6100 metros O. 

Los detalles de este hallazgo se hallan consignados en el 
trabajo publicado por el mismo señor Nordenskiold, última- 
mente (Mayo) en «The Geographical Journal» bajo el título de 
Tr'avels on the Bo7mdaries of Bolivia and Argentina {'). 



PETROGLYFOS Y PICTOGRAFÍAS 

En ios alrededores de Antofagasta de la Sierra existen mu- 
chos petrogiyíbs interesantes, según el explorador chileno señor 
Francisco San Román, que los menciona en su conocido tra- 
bajo {'). 

Ante los restos de la antigua civilización calchaquí que allí 
encontró durante una de sus campañas al frente de la expedi- 
ción científica exploradora del desierto de Atacama, sostenida 
por el Gobierno de Chile, no pudo menos de admirar estas 
ruinas y de fotografiar á uno de estos petroglyfos dedicándole 
las siguientes líneas: 



(') Ervploralions dans les réyions fronliéres entre la Rópuhlique Af- 
geiiUne el la Bolivie. Extracto de La Geographie «Biilletin ile lii Société de 
Géographie». 

(-) «Nevado de Chañi ( 20.()()ü feet) was elimbed by von Rosen, Fries 
and von Hofsten. Tliey reaclied tlie summit and tliei-e found the remains of 
two altars or something similar, round which there were sonie pieces of 
earthenware, a bead of blne-green mineral and— on and around the altar — 
a supply of cactus wood, etc. The socalled altars were built square, one sida 
being open, and placed sidew^ays with regard to their mutual position, thus 
not directed towards any special point of the conipass. On one of the frag- 
ments of pottery a wedge-shaped oi-nament was painted. Similar jiatterns 
liad been obsorved by von Rosen on pottery froin Ojo de Agua, as pre- 
viously stated, a large pre-Uoliimbian dwelling-place at Quebrada del Toro. 
Beads of a similar kind are invariably found in all places and bnrial grounds. 
The wood lay both inside and piled round tlie walls, and — probably owing 
to the air at this elevation being peculiarly free from bacteria — it was in a 
very good stato of preservation.» 

(") Desieflo y Cordilleras de Alacaina, Santiago do (Jliile, 189G, p/igina 
274 y siguientes, tomo I. 



« Estas regiones fueron asiento de una numerosa población 
«indígena sobre cuyas causas de desaparición no hay tradición 
«alguna ó no he tenido la fortuna de descubrirla. 

«Sus numei-osas corrientes de agua; algunos de sus valles 
«relativamente abrigados, i extensas praderas, cubiertas de 
« abundante pasto, ofrecen elementos de subsistencia que jus- 
« tincarían, por las solas noticias de la tradición, aquel hecho, 
«si no estuviera también materialmente comprobado por los 
«restos de extensas tamberías i los surcos todavía visibles del 
«ordenado i nutrido cultivo del terreno. 

« Por la falda de las colinas inmediatas se ven aún los ca- 
« nales de irrigación, i desde las alturas se pueden dibujar las 
« líneas geométricas de los cuadros i cuarteles de tierra, toda- 
« vía visibles, á pesar de la vegetación natural que ahora los 
« cubre. 

«Las piedras pintadas, dibujadas ó escritas con los carac- 
« teríslicos jeroglíficos de las razas indíjenas, se ven con ex- 
« traordinaria profusión alrededor de Antofagasta, i entre otras 
«vistas fotográficas, es de las más interesantes la que obtuvi- 
« mos reproduciendo con entera exactitud la cara lisa i casi 
« pulimentada de un gran peñasco de traquita todo cubierto de 
« inscripciones.» 

Este petroglyfo ha sido publicado por el señor Karl Stolp 
en un trabajo titulado Indianische Zeichcn aus dcr Cordülere 
Chile s ('). 

El señor Stolp se limita á consignar los siguientes datos, á 
propósito de este petroglyfo: «Otros signos, que no tienen 
nada de parecido con los mencionados, se encuentran sobre 
una piedra cerca de Antofagasta. Estos dibujos se manifiestan 
de origen indio al primer golpe de vista, como lo demuestra 
la buena fotografía que me regaló el señor F. San Román, jefe 
de la sección geográfica geológica. 

«Los dibujos de los guanacos demuestran que la piedra es- 
tuvo parada verticalmente en otros tiempos, cuando se hicieron 
los dibujos grandes, y que después, roída por el agua por de- 
bajo, cayó, siguiendo otros dibujantes adornando la piedra en 
su nueva posición.» 

Esta piedra es muy interesante, puesto que presenta el tipo 



(') Yerhandlungen des deulschen wissenschaftlichen Vereines zu San- 
tiago, II. BanJ, 1. Heft. Santiago de Chile, 1889, página 35 }' siguientes, con 
dos láminas, una de las cuales se reñere á la pictogi-afia del Cajón de Tin- 
guiririca. 



— 9 — 

de los pelroglyfos colchaquies de los mismos valles, como el 
de Sania María, por ejemplo, donde hallamos los escudos re- 
presentados en el de Andalguala O, en las pictografías de Ca- 
raliunsi de In |)rovincia de Salta i'), en las urnas del tipo san- 
lamariano como traje de ciertos personajes en ellas pintados (°) 
y en algunos discos de broncea); por estos últimos se ve que 
representan personajes. En cuanto á los guanacos, son comu- 
nes a la mayor parte de los mismos. 

El señor Gerling, en la Vega de Infieles, halló otra picto- 
grafía en una peña, cuya copia puede verse en la adjunta lá- 
mina IV, figura 2. 

Las figuras han sido pintadas con color blanco; se hallan 
en parte borradas y representan á cuatro personajes con una 
diademo de plumas en la cabeza, vistiendo un poncho salpicado 
de puntos, como si fuera de piel de tigre. Dos de éstos llevan 
lanzas y los otros levantan las manos hacia arriba. 

Debajo de estos personajes se alcanza á ver la silueta de 
otro y otros restos de figuras que no se sabe á qué referir. 

Por esta pictografía, esta vega tiene el nombre de Infieles, 
y según el señor Gerling, sólo parece haber sido habitada por 
temporadas, probablemente durante la época de cacerías ó 
chacu de vicuñas. 

Otro petroglyfo muy impoi'tante es el de Peñas Blancas, 
cuya copia me fué proporcionada por mi buen amigo y colabo- 
rador el señor Eduardo A. Holmberg, hijo (lámina IV, figura 4). 

Para llegar á Peñas Blancas (4070 metros), hay ([ue dar un 
largo rodeo y cruzar el extremo sur del Salar de Ratones para 
entrar en la quebrada del mismo nombre. Peñas Blancas se 
halla al pie del Cerro Ratones y en ese lugar se encuentran las 
inscripciones. He aquí cómo describe el señor Holmberg (hijo) 
este hallazgo C): 

«Al llegar á estas peñas, que son grandes moles de ai'enis- 
cas y conglomerados, pertenecientes al sistema de Salta, así 
denominado por Brackebusch, fuimos sorprendidos por la pre- 
sencia de numerosas inscrijjciones grabadas en ellas por los 



O A. Quiroga: Ln Cruz ett América. Buenos Aires, 1901, fig. 73, p. 190. 

(') Ambrosetti : Las grutas pintadas y los pelroglyfos de la Provincia 
de Salta. «Boletín del Instituto Geográíico Argentino», t. XVI, p. 328, 1895. 

C) Ambrosetti: Notas de arqueologia. calchaqui, figuras 90 á 95. «Bo- 
letín (leí Instituto Geográfico Ai-gentinon, tomo XIX, páginas 61 á 62. 

(*) Id.: Id., figura 121, página 198. 

('•) Eduardo A. Holmberg (hijo): Viaje por la Gobernación de los An- 
des (Puna de Atacama), 1900, página Vi y siguientes. (Publicación del Mi- 
nisterio de Agricultura.) 



— 10 — 

primitivos habitantes. La cantidad de dibujos y el modo cómo 
están hechos, puede ser un indicio de que aquello fué habita- 
ble en otros tiempos y que el agua, al retirarse de pronto, 
como suele suceder en esas montañas, convirtió aquello en un 
páramo. 

«Para nuestros americanistas, las inscripciones de Peñas 
Blancas son de gran interés, porque su existencia y semejanza 
con muchas de las que se hallan en los valles de Santa María 
y Calchaquí, demuestran que los calchaquies poseyeron tam- 
bién aquellos lugares, en los que dejaron sus tumbas é ins- 
cripciones. 

«El viento que azota continuamente los paredones en que 
están las inscripciones, ha rebajado el nivel del suelo, deján- 
dolas á dos y tres metros de altura, en un espacio mayor de 
cincuenta metros de longitud. 

«Sobre el plano en que hicimos campamento había tumbas 
y muchos huesos humanos y de vicuñas, dispersos y revuel- 
tos, á los que había que agregar restos de vicuñas reciente- 
mente muertas por los cazadores que hacen aquí con frecuen- 
cia sus campamentos. Por la forma del terreno y la abundancia 
de liuesos, éste debe ser seguramente uno de los lugares de 
chacu, donde tienen lugar esos rodeos de vicuñas, en que se 
las mata por docenas.» 

La descripción de este singular petroglyfo ofrece muchas 
dificultades por cuanto el desgaste de la peña ha hecho des- 
aparecer muchos trazos de los signos que hoy se nos presentan 
incompletos. 

De todos los similares que conozco, sólo puedo referirlo á 
los dibujos de la gruta de Chiquimí en el valle de Santa María, 
cuya copia hecha también por Holmberg, tuve ocasión de ver 
una vez en poder de mi estimado colega y amigo, el doctor 
Adán Quiroga, pero, con todo, son muy diferentes. 

Hay signos que indudablemente corresponden á la figura 
humana, sobre todo partes de cuerpos de personajes en cuyos 
ponchos se ven signos, como en los que se hallan pintados en 
las urnas funerarias del tipo santamariano. 

Varias figuras en zigzag quizá pudieran representar rayos, 
tanto más que hay alguna asociada á esa figura compuesta de 
una línea horizontal pestañada en su parte inferior de cortas 
verticales y que he referido á líneas de lluvia ('). 



(') lil Sepulcro de la Pnija on «Analus del Mii.seo Nacional de. Biunios 
Aires», tomo VIH, (serio 3'', 'I'. 1), p;i;,'inu 138 y siguientes. 



— 11 — 

Iiileresmile es el disco cuorleiado conteniendo elemeuLos de 
grecas, y el otro con un morlerito ó excavación en el centro 
rodeado por una línea en zigzag. 

Tres morteros ó excavaciones circulares, dos arriba y uno 
debajo ligado á un zigzag, todos de gran tamaño, ocupan casi 
la parte central; dada su posición vertical, no es difícil que ha- 
yan sido huecos destinados á recibir pequeñas ofrendas. 

A la derecha se ve un grupo de signos muy curiosos: la 
silueta de un pájaro volando y una serpiente en sentido in- 
verso; ambas figuras tienen la cabeza redonda. Estos dos sím- 
bolos aquí unidos como en las urnas funerarias y pucos, me- 
recen tomarse en cuenta. 

Más á la derecha se ven restos de siluetas humanas y entre 
ellas una cara con los ojos y la nariz dibujados exactamente 
como si se tratara de un ídolo tallado en piedra del tipo cal- 
clia{[uí. 

Lástima grande es que el paredón que tiene este gran pe- 
troglyfo se halle descascarado en muchas partes, como puede 
verse en el dibujo, en el que sólo se han señalado las grandes 
zonas destruidas, habiendo sido imposible, por falta de tiempo, 
el haber señalado en cada uno de los signos la parte de dete- 
rioro que los circunda y que los ha dejado incompletos en su 
mayoría. 

Notable también es la j)rofusión de puntos ó pequeños ho- 
yuelos grabados en líneas rectas y en otras direcciones for- 
mando una especie de cánavás sobre el cual parece se hubie- 
sen grabado posteriormente los signos. 

La pai'te inferior de la figura del petroglyfo y separada por 
una línea curva, representa los signos que se hallan en la parte 
superior del paredón, que siendo algo saliente, forma como 
una especie de techo; entre éstos merecen mencionarse dos si- 
luetas de guanacos ó vicuñas. 

Ya que de petroglyfos nos ocupamos, no debemos dejar de 
mencionar ac|uí los de San Bartolo, cerca de Atacama, y lo 
que de ellos nos dice el doctor R. A. Pliilippi en su conocido 
viaje al desierto de Atacama ('): 

«Volviendo al día siguiente para Atacama, dejamos el valle 
principal y caminamos algunas leguas en la altura de la ri- 
bera oriental, para tener una vista de los cerros altos situados 
al oriente, pero no se veía mucho más que del pueblo mismo. 



(") Viaje al Desierto de Atacama hecho de orden del gobierno de Chile, 
1854—18.55. lííiUe en Sajonia, 1860, un volumen. 



— 12 — 

En esle comino pude exominnr la corriente Irnquítica descrita 
mas arrufa en toda su extensión y grandeza. Habiendo entrado 
en un sendero muy trillado que venía del pueblecito Mnckiicn, 
encontramos al lado occidental del camino, en la traquila, una 
pared perpendicular, casi de seis pies de alto, lisa, en parte 
trabajada artificialmente y enteramente cubierta, en la extensión 
de cien pasos por lo menos, de figuras, por lo que el camino 
se llama Camino de las Pintadas. No son otra cosa que las per- 
filaduras grabadas en la piedra, y representan principalmente 
guanacos de todos tamaños, uno encima y aun uno dentro de 
otro; pero se distinguen también perros, zorros, serpientes y 
pájaros. 

(( Figuras de liombres son raras y no son bien dibujadas 
(véase lámina IV, figura 1). Creo, á lo menos que la figura a 
en III, debe representar un bombre y figura h una mujer. A 
menudo los perfiles de una figura cruzan las de otra, como se 
ve en iv. Los guanacos son liecbos mejor; en iv se distinguen 
bien sus dos dedos. Algunas figuras me parecen geroglil'os, 
por ejemplo: las de i, las dos figuras en forma de bastón, a 
en II, la figura c en iii. Se cree generalmente que esas figuras 
son becbas en tiempo de los Incas antes de la llegada de los 
españoles, ¿pero con qué objeto? Los contornos, á la distancia 
de varias leguas, son un desierto borrible, sin un vestigio de 
vegetación, sin habitación humana. Nadie alisará una pared 
de peñasco y en tanta extensión, y grabará en ella muchos 
centenares de figuras sólo para pasar el tiempo. ¿Deben, acaso, 
transmitir á la posteridad la memoria de una de aquellas gran- 
des cazas de que habla Garcilaso de la Vega? Los Incas, se- 
gún él, mandaban hacer en cada provincia de su reino, de 
tiempo en tiempo, grandes cazas, en que debía ayudar toda la 
población; se rodeaba un espacio muy grande, y yendo los 
hombres con muchos gritos y mucho estruendo paulatinamente 
al centro, cercaban casi todos los animales que se hallaban 
en ese espacio en un círculo de hombres del cual no podían 
salir. Entonces se mataban los animales dañinos, como leones, 
jaguares, osos; de los comestibles, como son ciervos (güemu- 
les), guanacos, vicuñas, se mataban sólo un cierto número de 
machos, cuya carne se distribuía á la población, dejando vivir 
el número necesario para la propagación de la especie. Se co- 
gían lodos los guanacos y vicuñas aun las hembras y se es- 
([uilaban para obtener su lana que se repartía igualmente, y 
entonces se ponían en libertad, como también los ciervos. Gar- 
cilaso se queja que este sistema, muy racional, se había aban- 



— 13 — 

donado por los españoles, que cazaban sin método con sus ar- 
mas á fuego, machos y hembras y en todo el año, sin el pro- 
vecho de la población general. 

«Estas esculturas y las numerosas i'uinas de casas y pircas 
situadas en lugares absolutamente desiertos y sin agua, son 
un fenómeno muy singular, y sin embargo muy frecuente. Re- 
gresando de Atacama á Copiapó hallé á lo largo del Camino 
del Inca, numerosas pircas en tales lugares, y Darwin ha hecho 
notar el mismo hecho. (Véase «Journal of Research into natural 
history» etc., ed. 2, p. 356.) Halló las ruinas mejor conservadas 
en Tambillos (portezuelo de Uspallata) donde quedan aun puer- 
tas, las que son bajas como en todos los antiguos edificios 
peruanos, teniendo sólo tres pies de alto. Muchas de estas rui- 
nas se hallan, según el viajero inglés, en la altura de las nie- 
ves perpetuas y en lugares donde no hay portezuelos. Respecto 
ú las esculturas, parece que se hallan con frecuencia en la pro- 
vincia peruana contigua á la de Atacama, en Tarapacá. 

« El señor Bollaert describe las de la Quebrada de los Pintados 
cerca de Maní. Allí se ven figuras de indios, llamas, perros y 
otras; pero las figuras son del alto de 20 á 30 pies, y cortadas 
en una marga arenosa con líneas del ancho de 10 á 12 pulga- 
dasy de 6 á 8 pulgadas de hondura. Cree que las figuras son 
posteriores á la conquista.» (Véase sus Observations on Southern 
Perú, read before the Royal Geographical Society, Londi'es 28 
Abril, 1851.) 



Las ruinas de Antofagasta de la Sierro, según el señor Ger- 
ling, se dividen en dos grupos. 

Uno se halla á dos leguas escasas al sur del pueblo actual, 
al pie de los dos volcanes apagados llamados de la Alumbrera 
y en medio de las escorias y lavas. 

Estas ruinas, que parecen haber sido fortificaciones, ocupa- 
ban puntos estratégicos. Al sur, están protegidas por los mis- 
mos campos de lava y escorias que se extienden por más de 
una legua, y por el norte se hallan dos lagunas separadas por 
un angosto istmo que con facilidad puede defenderse. 

Por dentro, las ruinas se presentan como un laberinto de 
callejones y habitaciones grandes, todo como trincheras y obras 
de defensa, imposible de orientarse y trazar rápidamente un 
croquis por la gran irregularidad de estas construcciones. 



14 — 



El segundo grupo de ruinas se halla como á una legua algo 
al sudoeste del pueblo actual. Encuéntranse en una lomita coro- 
nada por murallas de forma circular; al pie de ella se ven ex- 
tensas pircas ó paredones de piedra que encierran espacios 
cuadrilongos que seguramente representan los antiguos terre- 
nos de cultivo. Según el señor Gerling, los vestigios se hallan 
ocupando una extensión casi de una legua cuadrada. 

La elección del paraje demuestra pleno conocimiento de la 
región y en su tiempo debió haber sido éste un verdadero oasis 
en ese desierto, pues todo debía ser regado por el río que aún 




Ruinas de Antofagasta de lá Sierra indicando los antiguos rastrojos 

corre en medio de este valle, cuya agua hoy ya no se aprove- 
cha, perdiéndose en las lagunas, dividiéndose antes en nume- 
rosos brazos que forman los actuales ciénagos donde pacen en 
verano los animales destinados á Chile y Bolivia. 

En varios otros lugares de la Puna existen también ruinas, 
á unas ocho leguas al sur de Antoi'alla en la misma orilla de 
la Salina, en el lugar llamado Botijuela: el mismo señor Ger- 
ling vio de paso algunas pircas cuadrilongas y circulares y un 
sepulcro vacío del tipo de los que más adelante se describen. 

En Antofalla y en el punto llamado Tebenquiche, una legua 
más al norte, halló también caseríos y murallas que indican 
que en otro tiempo hubieron muchos habitantes. 

En los alrededores del Cerro de San Francisco halló tam- 
bién pircas y cavernas formadas por las lavas; allí sólo encon- 
tró unos pocos fragmentos de alfarería, habiendo sido inútiles 
las excavaciones que practicó. 



— 15 — 

Al noreste de Antofagasta, en dirección á la provincia de 
Salla, en la Vega del Cerro Gordo, el señor Eduardo A. Holm- 
berg (hijo) halló varias ruinas cuyos croquis me ha entregado, 
junto á la copia de su diario de viaje que á ellas se refiere. 
(Véase lámina IV, figura 3.) 

«Abril 15, domingo. En cuanto me he levantado y echado 
una mirada á este pequeño valle, me he dado cuenta de que 
habíamos acampado en las ruinas de una población india. Es- 
tas ruinas tienen un carácter particular. Son habitaciones muy 
pequeñas, como si hubieran sido hechas teniendo en cuenta 
los fríos. 

«Las paredes, en muchas partes se conservan íntegras. Eran 
pei'l'ectamenle hechas, del lado interior muy planas lo mismo 
que del exterior y han sido calafateadas con piedras más pe- 
queñas pai-a que el viento no pase y para que se conserven 
más. En general son de 4 cuartas de ancho por 5 y G de al- 
tura. Casi cuadradas, habiéndolas también circulares. Casi todas 
están separadas por una distancia de 2 á 3 metros, y si al- 
guna parece con paredes comunes á dos, observando un poco 
se nota que esto se debe al derrumbe de las paredes, pues son 
dos pircas separadas por 50 á 80 centímetros. Los ángulos es- 
tán siempre muy bien hechos; de los siete cuartitos (lámina IV, 
figura 3a), no he podido distinguir las puertas. El largo de h 
es de 20 pasos, y el ancho de 10; c tiene otros veinte. 

«Me llamó la atención en el primer momento la falta com- 
pleta de morteros, pero luego me la he explicado. Dado el me- 
dio en que vivían no les era posible cultivo alguno, por los 
fríos, las heladas, la falta de agua y el mismo suelo. Necesa- 
riamente vivieron sólo de las vicuñas, con lo cual los morteros 
les eran innecesarios. 

«Las piedras las han traído lo menos de quince cuadras de 
distancia. La alfarería que he visto consiste en los fragmentos 
que han sacado los ocultos ú ocultucos. Estos son toscos, grue- 
sos y ásperos, generalmente de color ladrillo. Una sola puerta 
he visto (lámina ÍV, figura 3d). 

«La habitación b debe de haber estado dividida antes como 
a, pero lo que eran tabiques ha sido transportado sobre las 
pircas, por los arrieros que paran aquí, distinguiéndose, sin 
embargo, lo que era pirca antigua de la moderna, porque ésta 
última sólo son piedras que están las unas sobre las otras 
como guardando el equilibrio. 

«Este valle está formado por el norte por las ramificaciones 



— 16 — 

del Cerro Gordo (4250 m.), unidas á uno lomillado por el este, 
cuyo nombre el guía no conoce; por el sur y oeste el Cerro 
Patos. Las ramificaciones del Cerro Gordo, no tienen piedras 
visibles y sí están cubiertas del pasto liiro. El sur y oeste son 
rocas graníticas muy fragmentadas. En la ciénaga hay añagua 
y pasto, ciénaga blanda. El agua del Río Grande que pasa á lo 
largo es algo salobre y transparente. El ciénago ó vega ocupa 
todo el plano de este valle.» 

El señor Philippi hace mención también de un pucará ó 
fortaleza indígena y de las ruinas de una antigua población en 
el lugar llamado San Bartolo, cerca de San Pedro de Atacama. 

Conviene reproducir lo que él ha dicho sobre estos restos 
de la extinguida población, pues corrobora la afirmación hecha 
más adelante por el doctor Moreno sobre el cambio de clima 
y condiciones de vida de la Puna de Atacama. 

Dice el doctor Philippi: 

« El camino conduce casi siempre por el río de Atacama, 
que se atraviesa cincuenta ó sesenta veces; en ninguna parte 
era más hondo de dos pies; donde el valle se dilata algo, hay 
pequeños sembrados de alfalfa, maíz, zapallos,, trigo, rodeados 
de pircas ó de tapias y se ven también muchos algarrobos y 
chañares, jiero pocos perales. 

«Por el espacio de media legua quedamos en la llanura, y 
teníamos sólo de vez en cuando al oriente colinas de escom- 
bros estratificados horizontalmente que no llegaban á cien pies 
de elevación. Después enti'amos en una serranía baja por una 
abra bastante ancha. Al poniente se levanta una colina del alto 
de 200 á 250 pies, limitada al norte por una quebrada muy 
honda que corre de este á oeste; al poniente por un corte ar- 
tificial, y al levante por el valle del río, teniendo en estos tres 
lados faldas casi perpendiculares; es sólo accesible por el sur 
donde se inclina paulatinamente y lleva en su cima pircas, 
restos de casas antiguas. Se dice que los atácamenos se reti- 
raron en este lugar á la llegada de los españoles y que se de- 
fendieron por algún tiempo en esta situación ventajosa; era, 
por consiguiente, una de esas antiguas fortalezas colocadas en 
la cima de los cerros, como las había muchas en el Alto Perú 
donde se llamaban Pucará. 

«Habiendo subido á la altura para cortar una curvatura del 
río, hallamos en medio del desierto más completo y desolado 
enteramente y desprovisto de vegetación, un gran número de 
pircas, según toda apariencia, casas antiguas de indios. ¿Qué 



17 — 



motivo podían haber tenido para levantar casas en un lugar 
tan triste y absolutamente desprovisto de recursos? Un ensan- 
chamiento del valle, donde hay muchos algarrobos, chañares y 
perales, como algunas casas, se llama San Bartolo, y de este 
lugar hasta el trapiché de Don Diego, hay todavía una legua. 
« En las minas de don Diego Almeida (compañía Almeida 
Elizalde y Puch), los antiguos indios habían ya sacado cobre 
de esta mina. A cuarenta pasos había un socavón, era también 
una mina antigua y se habían encontrado en ella varios útiles 
de indios, entre otros, combos de cobre; yo mismo hallé una 
pala de madera, teñida de verde por sales de cobre O.» 







SEPULCROS 



El señor Gerling halló varios sepulcros abiertos antei-ior- 
mente y tuvo la suerte de explorar dos cerca de Anlofagasta. 

La figura de la página siguiente muestra la forma y detalles 
de construcción de dos de ellos que pudo fotografiar. Como se 
ve, se hallan situados sobre una lomita y su techo ó bóveda 
ha sido formado por grandes bloques de piedra alargados. Esto 
es debido á la abundancia de la loba volcánica que permite la 
extracción de trozos de ese tnmaño. 



(') Viaje al Desierto de Atacoiua, páginas 60 á 62. 
Tomo XII 



- 18 — 

Eii los valles calchaquies y eii Hiiailin ('), los Lechos de los 
sepulcros están formados por la superposición paulatina de 
piedi-os alargadas que van poco á poco cerrando la bóveda: 
pero allí se comprende que suceda esLo, puesto que es difícil 
procurai'se, las más de las veces, piedras alai-gadas. Sin em- 
bargo, Methfessel (") halló en Loma Rica un sepulcro cubierto 
por trozos alai'gados de piedra, pero esta forma no es común 
allí, mientras que en Anlofagasla pai-ece que sucede lo con- 
trario. 




en Anlofagasta de la Sierra 



Los sepulcros explorados por el señoi' Gerling, tenían una 
profundidad de un metro por uno y treinta centímetros de diá- 
metro, completamente redondos; las paredes laterales estaban 
formadas por piedras paradas unas al lado de las otras, y el 
techo, como hemos dicho más arriba, por lai'gas lajas, una de 
las cuales puede verse en la fotografía. 



{'■) Carlos Bruch: Descripción de algunos sepulcros calchaquies. «Re- 
vista del Museo de La Plata», tomo XI, p'iginas 11 y siguientes. 

Ambrosetti: El sepulcro de la Paija. «.\nales del Museo Nacional de 
Buenos Aires», tomo \lll. 

(-) H. TEN Kate: Anlhropologie dos anciens Ivibilanls de la región 
calchaqaie. «Anales del Museo di? La Plata», página 10, figura 13 y siguientes. 



— 19 — 

Lo inleresanle y característico de estos sepulcros era un re- 
voque hecho con una tierra roja arcillosa, bastante dura, que 
parecía una especie de cemento. Esto no he tenido ocasión de 
ojjsorvarlo en los sepulcros |)or mí ex|)lorados; tampoco iJruch 
ni Methí'essel han hallado este revoque. 

Estas tumbas tenían, según el señor Gerling, la forma de 
un horno enterrado, con una puerta al oriente, cerrada por una 
piedra bien ajustada. 

En la superficie del suelo no había señal alguna y sólo se 
denunciaban por una pequeña elevación. 

Esta forma de sepulcros no fué observada por él sino en 
la parte alta de la Cordillera. 



ARQUEOLOGÍA 

En esta sepultura se hallaron nueve esqueletos humanos, 
dos cráneos de perro ó zorro que aún no han sido bien estu- 
diados por un especialista, y otros dos cráneos de un pequeño 
mamífero, el Ctnomys ú oculto de la Puna. 

Este pequeño roedor es sumamente abundante en algunos 
parajes, é invade grandes extensiones del suelo, minándolo con 
sus cuevas. 

No es difícil que los viejos habitantes de la Puna los hayan 
comido en gran cantidad, como actualmente hacen los indios 
onas de la Tierra del Fuego, donde también abunda otra es- 
pecie del mismo género. 

En cuanto a la presencia de perros en las tumbas, no es 
este el único caso; el señor Gerling, cerca de Casabindo, halló 
un esqueleto con un perro en una tumba; por mi parte, hallé 
el esqueleto de otro, en otra tumba de Molinos (provincia de 
Salta). 

Los objetos que acompañaban á los cadáveres eran: 

Alfarería (lámina I): 

N" 28. Pequeño vaso pulido tragmentado, color ante, con 
una franja central de dibujos de paralelógramos, con su inte- 
rior reliculado de color rojo, interceptados por triángulos de 
lados ondulados de color azul, uno arriba y otro debajo, sin 
tocarse, de manera que el conjunto forma una guarda orna- 
mental de mucho gusto. 



— 2ü — 

N" 29. Olla de pie (aquí falla) del lipo común, hallada en 
Jujuy O y norte del valle Calchaquí ('), pero con asa diferente. 
Estas vasijas se fabricaban con el objeto de que sirviesen para 
cocer los alimentos, pues su pie central le servía de sustentá- 
culo al mismo tiempo que permitía al fuego rodear casi todo 
el fondo y paredes laterales de la vasija ; su uso lo indica una 
capa de hollín que cubre parte del fondo. Su forma es elegante, 
aun cuando su construcción sea tosca; en su pasta se notan 
muchas partículas de mica. 

N" 30. Jai'rilo con una pequeña usa, rojo claro, de factura 
elegante, con rastros de juntura tosca. 

N" 31. Jarro de forma casi cilindrica. Una de las piezas de 
alfarería más bellas y más finamente decoradas; pertenece al 
lipo de las de tres colores de la cuenca de Londres C), Santa Ma- 
ría y Santiago del Estero. Sobre fondo color ante, casi blanco, 
alternan dibujos color azul y rojo. Una guarda se destaca en 
color ante de un fondo azul, guarda que ya he hallado en otros 
objetos de Jujuy, sobre todo en un mate, grabado á fuego, de 
cochinoca, y que figuré en otro trabajo anterior C). Esta guarda 
es formada por escaleras que arrancan de una línea vertical 
en cuyos extremos superior é inferior y en sentido inverso 
lleva un elemento de greca. Debajo de ella, grandes ángulos de 
líneas gruesas, con su borde interno ondulado, se alternan, unos 
rojos y otros azules, colocados en sentido inverso; dentro de 
cada uno de éstos, aparece un triángulo alargado del mismo 
color; estos triángulos están acompañados, en su base: los su- 
periores, de pequeños cuadrados del color contrario, y, los in- 
feriores, con círculos con punto central; esta última figura es 
una de las típicas de esta clase de alfarerías y ya me he de- 
tenido sobre ella anteriormente (■*). Colocadas en sentido alter- 
nado é inverso, encerradas en esos grandes ángulos, las he 
supuesto representaciones de caras de aves míticas. 



O Ambrosetti: Dalos arqueológicos sobre la Provincia de J tijuy. «Ana- 
les (Ití la Sociedad CJientilica .\rgentina", tomo LIV, ligui'a 42. A7 sepah.ro 
(le la Paya, figura 15. 

('-) Dalos arqueológicos, etc., página 58. 

(•') Nolicia sobre alfarería prehislórica de Santiago del Uslero. «Anales 
de la Socied:id Ciontiíiea Argentina», tomo LI, página 16i y siguientes. 

(') Los pucos pintados de rojo sobre blanco del valle del Yocavil. «Ana- 
les del Museo Nacional de Buenos Aires», tomo IX, página 357 y siguientes. 



— 21 — 

N''32. Ejeniplor IVagmenlado, seguramente ha sido un Jiiito 
de boca angosta ó una especie de yui-o. Es de un bello color 
rojo oscui-o lustroso, con dibujos negros: estos consisten en 
una guarda en zigzag angosta, dentro de la cual aparece una 
serie de elementos de guarda griega combinados entre sí que 
arrancan de un triángulo. En los ángulos formados por el zig- 
zag, y á ambos lados, hay unos figuras formadas por un man- 
chón central, rodeado por una serie de ot?"os más pequeños 
cuyo significado no nos ha sido dado descifi'ar aún; parece ser 
el sol, estrella ó fior. Esta figura la hallamos como termina- 
ción en vez de pies, en las patas de ciertos animales y aves 
pintados en las aU'ai'erías calchaquies y á veces también, como 
en este caso, como elemento ornamental. 

En la base de este jarro se ven líneas onduladas verticales 
en grupos de á dos que arrancan de lo línea que separa el 
cuerpo de la base. 

N'^ 33. Joi-ro tosco con una pequeña asa sobre la cual hay 
grabados una serie de ángulos en línea vertical. 

N" 33 a. Pequeña vasija tosca. 

N" 34 y 36. Dos pucos lisos con el interior negro y el ex- 
terior rojizo. Son del tipo común. 

N'^' 37. Yuro rojo liso fragmentado, del tipo de los hallados 
en el sepulci'o de la Paya, departamento de Cachi, de uno de 
Pucarilla, departamento de Molinos, del cementei'io de Sarugá, 
en Jujuy O, y también de Calingasta. 

Este objeto pertenece á esa sei-ie de vasos que yo repulo 
sagrados; — uno de los cuales lo hollé con marlos de maíz en 
su interior, en Colomé Molinos; — y el que con su forma siem- 
pre invariable, pintado ó liso y en todos los tamaños, se halla 
desde el Ecuador hasta San Juan. 

Estos vasos abundantes en el Perú y atribuidos al período 
incásico, merecen un estudio detenido y prolijo sobre las cau- 
sas de su gran dispersión geográfica y su simbolismo. 

Llamo muy especialmente la atención de los americanistas 
sobre este vaso. Por mi parle, trataré de reunir en un trabajo 



(') llouEUT LEHMANN-NrrscHE: Caldlor/0 de las anliyüedades de hi pro- 
vincia de Jujuy, conservadas en el Museo de La Piala; iMniina V n. fitrii- 
lii 13. 



que tengo en preparación el mayor material posible, para que 
sirva de contribución al estudio de tan interesante pieza. 

Los partidarios de la dominación de los Incas en el valle 
calchaquí, hallan en este vaso un gran argumento; pero para 
mi no es prueba suficiente. 

Como digo, hay que estudiarlo; quién sabe si no pertenece 
á la civilización anterior á los Incas y que, como sagrado, 
haya perdurado invariable en su forma y simbolismo á través 
de todos ios acontecimientos posteriores, tanto más que se 
halla frecuentemente en Tiahuanaco. 



Escarificadores (lámina II): 

N" 38. líscarificador. Adopto este nombre para el objeto que 
nos ocupa, hallándome en un todo conforme con lo expresado 
por mi eslimado colega el doctor Lehmann-Nitsche cuando pu- 
blicó la serie de estos aparatos de Jujuy. 

De conformidad con la costumbre que me he impuesto de 
que, cuando es posible, conviene hacer figurar toda la serie de 
objetos de la misma índole hallados en la vasta región cal- 
chaqui, para que así reunidos puedan servir mejor á los es- 
tudiosos, reproduzco al lado del que me ocupa, los de Jujuy, 
(c, d, e) otro más de Amaicha de Yocavil (f) que me fué obse- 
quiado por mi buen amigo el doctor Adán Quiroga, y otro más 
de Santa María {b) que el señor Samuel A. Lafone Quevedo ha 
tenido la gentileza de facilitarme para la publicación. Esto nos 
demostrará que su empleo ha sido general en la región cal- 
chaquí. 

El ejemplar de Antofagasla {a) tiene esculpida la parte an- 
gosta con dos grandes y largas acanaladui'as, que le dan el as- 
pecto de ser, ó el hocico ó las orejas de un animal; no puedo 
exactamente decir lo que quieren representar. 

En cambio, la parte central está ocupada por una bella figu- 
rita representando á un indio con su tocado de tela en la ca- 
beza (tanga), sentado en cuclillas, empuñando una gruesa y 
corta hacha, probablemente de piedra, en una mano, mientras 
que con la oti-a sostiene un largo instrumento cilindrico, (|ue 
apoya en su boca á modo de trompeta. 

La figura representa á un guerrero, no hay duda, y quizás 
un jefe ó toki, dada el hacha que lleva, alentando al combate 
con su trompeta de guerra. 

Iilata ))reciüsa pieza de gran valor ar(|uoülúgico, ademi'is do 
darnos una representación de un indio y mostrarnos una cu- 



— 23 — 

i'iosa costumbre, npoyn una vez más la opinión del doclor Leli- 
mann-Nitsche de que estos objetos no podían ser mei'os alfile- 
teros de guardar agujas, sino apai-atos destinados á funciones 
más importantes. 

E\ de Amaiclia (/') muestro en su parte central un cubo en 
cuyas caras se ven líneas que forman figuras geométricas; en 
unij de ellas, mediante una protuberancia triangular, presenta 
el bosquejo de una cara bumana de foi'ma muy convencional. 

El de Santa María (6) es todavía más sujestivo: en la parte 
central y superior se eleva una figura de tigre, con grandes 
dientes, mientras en la inferior se baila una mujer desnuda 
con los brazos en la posición común, á algunos ídolos de pie- 
dra calchaquies ('), es decir, uno dirigido hacia los pechos y 
otro hacia la región genital, como si fuera una Venus de Me- 
diéis, y podríamos llamarla la Venus calchaquí para darle un 
nombre que la distinga, ya que esta figura, como be dicho, se 
repite muchas veces. 

La imagen del tigre, como puede verse entre las figuras 
adjuntas, se halla también en uno de los escarificadores del 
cementerio número I del río San Juan de Mayo; mientras que 
en los otros de Santa Catalina, esta figura, y en otra posición, 
se ve sustituida por otro animal, monstruoso también, con gran- 
des colmillos, pero con el aspecto más hiende vampiros; pero 
como estos últimos no tienen las alas indicadas y su silueta 
tiene un carácter marcadamente antropomorfo, se me figura 
(|ue no es difícil representen máscaras monstruosas colocadas 
sobre cuerpos humanos. Esto relacionado con los tigres de los 
otros alfileteros, nos darían la representación de los brujos utu- 
runcos {'), en una palabra, médicos. 

Estos médicos, por medio de los escarificadores, debían em- 
plear la succión entre sus remedios, y la succión de sangre 
después de haber picado con el manojo de espinas de cordón, 
la parte del cuerpo donde se había localizado el dolor; y, segu- 
ramente por esta razón, y por las otras razones que indica la 
leyenda i'i ((uc me he rcl'eridí^ es (|ue fueron seguranienic asi- 



(') Véase figura 12, 221 en Ñolas de urrjueologia calchaquí y figura 3 
en Dalos arqueológicos sobre la provincia de Jujuy. 

C) Sobre la leyenda que á ellos se refiere, véase ini trabajo : La leyenda 
del Yaguareté Aba y siís proyecciones, etc., en «Anales de la Sociedad Cion- 
tiflca Argentina», tomo XLI, entrega VI. 

Vluruncu^eX tigre que se hace hombre cuando quiere. Superstición ésta 
muy generalizada. 

LA.FONB QuEVEDO: Tesoro de Calamarqueñismos, p;'igina .332. 



— 24 — 

milodos los médicos á los tigres uturuncos, como chupadores 
de snngre. 

Las succiones sin sangre las practican también los médicos 
de los indios del Chaco, aplicándolas directamente con la boca 
puesta en la parte enfei-ma O. Enire los Abipones también se 
usaba el chupar ("). 

lúiti'C los Mataguayos, á los médicos llaman Yegu. Su modo 
de curar es inclinarse con todo su cuerpo sobre el paciente 
que está recostado en el suelo, poner sobre la parte dolorida 
ambas manos á guisa de tubo, y aplicando á ellas la boca, so- 
plar con toda su Tuerza emitiendo al mismo tiempo unos ron- 
cos mujidos (^). 

Casi todas las tribus americanas hacían lo mismo. 

La succión, según el señor Bourke O, es común entre los 
Apaches, por sus médicos. «Cuando un dolor ha empezado á 
localizarse en ese lugar, el médico recui-re á la succión, levan- 
tando ampollas de ese modo.» 

La escariticación la emplean también usando un atadito de 
hortigas hasta que la sangre fluya, esto lo hacen cuando se 
hallan muy cansados. 

Los médicos en la Florida, según Vaca, practicaban la suc- 
ción y el soplido en el paciente y también la escarificación. 

IZn la Española, curaban también por succión. Yenegas ha- 
bla de un tubo llamado chacuaco, formado de una piedra negra 
muy dura, usada por los médicos de California para practicar 
la succión en las partes del cuerpo afectadas de dolores agudos. 

En estos tubos, algunas veces colocaban tabaco encendido 
y soplaban con el humo sobre la parte afectada. 

El empleo de estos tubos para producir la succión, los ba- 
ilamos también entre los ojibioa de Estados Unidos. 

El tubo es entre ellos de hueso; y, frente a la página 278 del 
Seventh Annual Report of the Burean of Ethnology, puede, verse 
la lámina XVIII que representa á un médico de estos indios 



(') Dobrisho/f'e)- por Lavoxe Quevedo, página ñi. 

(-) Luis J. Fünt.^na: El Gran Chaco, Buenos .lii'e.s, 1881, piígina 16:3. 

(^) Los Indios Matacos y su lengua, por Juan Pelleschi, con una in- 
troducción (la S. .4. Lafone Quevedo, «Boletín del Instituto Geogi'.iíico .\i-- 
gentino» tomo XVII, cuaderno 10, 11 y 12, 1897. 

Los Matacos y su lengua, por el P. Remedí y Vocabularios ordenados 
por S. A. I,. Q. «Boletín del Instituto Geográfico Argentino», tomo XVII, 
cuaderno 7, 8 y 9. 

{') The medicine-men of the Apache, by John (i. Bourke «Ninth lle- 
jiort of tlie Burean of lítlinology», páginas 'x7I y 172, 1887—1888. 



— 25 - 

(Jes'sakkid) curando un enfermo por medio de la succión á iva- 
vés de un tubo de hueso O. 

El procedimiento es muy curioso; el médico, según el autor, 
lleva cuatro ó más tubos formados por los huesos de las palas 
de pájaros grandes, cndo uno del grosor de un dedo y de cua- 
tro á cinco pulgadas de largo. 

Después de haber ayunado y cantado sus oraciones, el mé- 
dico se coloca en cuatro pies cerca el enfermo con la boca 
aproximada á la región dolorida. 

En seguida grita desaforadamente, haciendo sonar su so- 
najero, á fin de que el diablo, que causa el mal, se refugie en 
un solo punto del cuerpo; entonces aplica la extremidad de 
uno de los tubos en la parte afectada y la otra en la boca 
como si fuera un cigarro, y golpeándola en seguida con la 
palma de la mano, lo hace desaparecer en la garganta apa- 
rentemente; así hoce con los demás, menos con el último, que, 
aplicándolo directamente en la i-egión dolorida, chupa fuerte- 
mente por él haciendo violentas contorsiones á fin de extraer 
el demonio. 

Luego, como si á su vez el médico se lo hubiera tragado 
mediante esta succión, se separa gateando del enfermo hasta 
cierta distancia, donde con otras contorsiones trata de vomi- 
tarlo, devolviendo todos los tubos de hueso, aparentando un 
gran sufrimiento. 

Pronto se restablece y después de ordenar al paciente las 
medicinas que debe tomar, recibe su pago y se retira. 

¿No habrán heclio otro tanto con estos aparatos los médicos 
colchaquies? 

Objetos de viadei'a y hueso (lámina 111): 

N" 39. Cuchara de madera con mango recortado en esca- 
lera de un solo lado; muy parecida y del mismo tipo que las 
halladas en Santa María D y Hualfin C). 

N" 40. Cuchara de madera con mango esculpido y calado 
formando una serie de oo; es el primer ejemplar que se des- 
cribe; por el trabajo de ornamentación y lo relativamente frá- 



(') The Mide-Wiwin or ^Grand Medicine Sociely» of Ihe Ojibiva. líy W. 
■J. IloÜ'inan, páginas 254 y 2.55. 

O Ambrosetti: Ñolas de Arqueología calchaqui, figura 249. 
(^) Bruch: Op. cit., ügura 2.3. 



— 26 — 

gil de este utensilio, es de suponer que su uso no debió de ser 
el común: de instrumento apto para revolver locro ó cualquier 
otro alimento dentro de una olla, pues esto exigiría una cierta 
resistencia de que carece. 

N° 41. Cuchara de madera lisa y del tipo común, hallada 
frecuentemente en las tumbas de Jujuy y de las que nos he- 
mos ocupado con el señor Lehmann-Nitsche en nuestros tra- 
bajos anteriores sobre arqueología de esa provincia. 

N° 42. Tubo de madera, con un rebaje en su tercio superior 
como para recibir una tapa y poder así servir de pequeño re- 
cipiente; parecido á uno de los publicados por el doctor Leh- 
mann-Nitsche, del cementerio de San Juan de Mayo de Jujuy. 

N'^ 43. Orqueta de madera tosca, cuyo uso aún no ha sido 
comprobado. Se halla frecuentemente en las tumbas de Jujuy. 
El doctor Lehmann-Nitsche los describe como frenos de llamas 
{aiichenia llama), guiándose por los datos publicados por el doc- 
tor Seler, al dar cuenta de la colección del doctor Max Uhle, 
1896 0, que se halla en el Museo Etnográfico de Bei'lín. 

Hasta ahora no conozco que haya tenido esta aplicación, ni 
he hallado referencia al respecto. Las llamas que he visto uti- 
lizar, algunas llevan sólo un bozal, pero en ningún caso freno. 

Este, creo además, que no tendría ningún objeto práctico. 
Poseo un ejemplar muy pequeño y el que nos ocupa es bas- 
tante irregular y tosco para ser empleado en ese sentido deli- 
cado; me inclino más bien á suponerlo una agarradera para 
llevar fardos ó facilitar su atadura como si fuera una hebilla. 

N" 44. Fragmento de un útil de madera perforado en toda 
su longitud, tiene rastros de escultura, pero tan destruidos que 
no pueden reconocerse. 

Posililemente ha pertenecido á un escarÜTcador. 

N" 45. Parte de un aparato para producir fuego del mismo 
tipo del que aún hoy usan los indios del Chaco y los Cainguá 
de Misiones. Este aparato se compone de dos trocitos de ma- 
dera, uno largo, cilindrico, y que termina en una forma redon- 
deada ó subcónica, la que se introduce en una de las excava- 



(') VerhancUungen der Berliner Gesellschafl fiir AnHu-o-poloyie 
«Zeitsclirilt fiii- Jíthnologie », 1894, páginas 400 y 410. 



— 27 — 

ciones del otro trocilo, el que se asegura en el suelo ó sobre 
una piedra, á fin de permitir que gire dentro de dicha excava- 
ción el trocito largo. 

Kl movimiento rotativo se imprime con las dos manos friccio- 
nando y apoyando al mismo tiempo, á lin de que se produzca 
una cierta presión que es la que determina, junto al movi- 
miento rotativo, la elevación de la temperatura; por consiguiente 
la carbonización, y, por fin, la inflamación de la madera del ho- 
yuelo, la que se ayuda con un poco de yesca ó yerbas muy 
secas. Así producen el fuego esos indios y así también lo pro- 
dujeron los calchaquies seguramente. 

Nos 40, 47, 49 y 51. Pezones de huso ó torteros (fusaiolos) 
de hueso de forma especial y raros en calchaquí. Lo forman 
láminas cundrangulares con los lados más largos, algo entran- 
tes y agujero en la parte central. Uno de ellos muestra á cada 
lado un pequeño cuadradito saliente que agracia la figura. Esta 
particularidad se ve también en otro huso de madera de la 
misma forma, número 51, pei-o en éste la superficie superior 
se halla grabada con dos figuras triangulares dobles, una á 
cada lado del agujero central. 

N"' 48 y 50. Pequeños husos de madera, uno de ellos con 
estrías gi-abadas y otro con dibujos formados por triángulos 
dobles en la zona superior y elementos de zigzag en la infe- 
rior. 

Su forma es característica, porque se diferencian de los otros 
torteros discoidales, cónicos, planos, cuadrangulares ó de sec- 
ción de cilindro, comunes en los valles calcliaquies, donde pre- 
dominan los fabricados en piedra ó barro cocido. 

Estos están compuestos por una sección de cilindro á la que 
se superpone un cono. 

El número 50 es muy parecido á uno de barro cocido que 
publiqué de Amaicha (Vocavil), en mi Notas de arqueología 
calchaquí (figura 193). 

N» 52. Topo ó alfiler de hueso liso. Una de sus puntas ter- 
mina en forma de espátula, su uso es desconocido. 

N" 53. Topo igual al anterior, pero con su superficie cubierta 
de círculos grabados con punto central. 

Esta decoración es común hallarla sobre diversos objetos 
en los valles calchaquies. He descrito un tortero de Pomán, de 



— 28 — 

piedrii, con los mismos dibujos circulares, grabados (figura 192 
de mis Notas de arqueología calchaquí). 

N"* 54a y54¿. Mates lisos preparados para servir de cajas ó 
recipientes para guardar pequeños objetos. Este uso es frecuente 
aun hoy entre los indios y la gente criolla. 

En las tumbas de Jujuy y Calingasta, provincia de San Juan, 
son frecuentes los hallazgos de mates, ya lisos ó pirograbados. 
En un trabajo anteriora) he reunido todo el material conocido 
hasta hoy y en el que pueden verse muy bellos ejemplares que 
demuestran hasta qué punto de perfección habían llegado los 
viejos calcliaquies en el conocimiento y aplicación del piro- 
grabado. 

N" 55. Canastita, único ejemplar conocido de la región cal- 
chaquí hasta la fecha, en cuanto á su técnica que se diferencia 
del tipo coiled ó enroscado común en el valle calchaquí. 

N" 56. Collar de cuentas perforadas de malaquita, llamadas 
vulgarmente turquesas. Estas se han usado abundantemente en 
los valles calcliaquies, y numerosos ejemplares de estos colla- 
res hállanse entre las colecciones de nuestros museos. 

El arte de tallar estas piedras y perforarlas, había llegado 
á una gran perfección entre estos indios; hay ejemplares de 
estas cuentas tan pequeñas que tienen sólo pocos milímetros 
de diámetro. 

Además, en este collar se notan unos adornos de hueso de 
forma alargada y con un corte especial, y también algunos ha- 
bitáculos de la larva de la mariposa {Occeticus gueyeri). 

En mi trabajo sobre Antigüedades de la Provincia de Jujuy, 
he publicado un sombrero hecho con estos habitáculos, y el 
doctor Lehmann-Nitsche describió otro del cementerio del Río 
San Juan de Mayo. 




Topo ó íilñler de hueso 



(') Dalos (irqiieológicoa, etc. 



29 



En olro sepulcro, el señor Gerling halló dos cadáveres, 

acompañándolos sólo un simple topo ó alfiler de hueso, como 

el de la figura 52 y una olio periforme, negra, de aspecto or- 
dinario V rústico. 



Los datos que hemos i-eunido ' sobre la arqueología de la 
Puna son escasos en número, pero ya suficientes para darnos 
á conocer y demostrarnos que sus antiguos habitantes eran de 
la misma rama calchaquí, de los que ocupaban la Puna de 
Jujuy, región esta última casi igual á aquélla, aunque con ma- 
yores elementos. 

No por esto dejaron los viejos habitantes de la Puna de 
Atacama de tenei- comunicaciones con los demás calchaquies 
del este y del sur, es decir, con los del propio valle de este 
nombre y con los de la cuenca de Londres; algunos tipos de 
vasos de los que se describen (lámina I, figuras 31, 32, 37 y 28), 
pertenecen á los hallados frecuentemente en Santa María, pero 
principalmente en Andalguala, Belén y Tinogasta. 

La Quebrada de Luracatao, en Salta; el Cajón en Tucumán 
y Catamarca, y la Quebrada de la Troya ó Batungasta en esta 
última pi'ovincia, han sido los caminos por donde han comer- 
ciado ó se han invadido las tribus de la Puna con los Calcha- 
quies ó Diaguitas y por allí deben haber pasado esos belJos va- 



— SO- 
SOS pintados de colores vivos y con su simbolismo complicado 
é idéntico q1 que también bailamos en las regiones citadas. 

El uso de los escarificadores nos dice lo mismo; éstos se 
ban encontrado, no sólo en la Puna de Jujuy, sino también 
en Amaicha de Yocavil y en Santa María, provincia de Cata- 
marca. 

La forma de los sepulcros es igual á los de Santa María, 
Molinos y Hualfin, salvo alguno que otro detalle como el del 
estucado ó revoque interior, que, según tengo entendido, es la 
primera vez que se señala. 

La identidad de los babitantes de la Puna con los Calcba- 
quies ya fué apuntada por el doctor Francisco P, Moreno y no 
es difícil que ellos bayan servido de vínculo entre los Diagui- 
tas argentinos y los cbilenos, pues en el territorio de ambas 
repúblicas liállanse restos arqueológicos que denotan indenti- 
dad en civilización, como ya lo bice constar en mi trabajo: El 
Sepulcro de la Paya. 

Juan B. Ambrosetti. 



Rev. de! Aluseo de La Plata — Tomo XII. Ai"\HínosETTi: Arqueología de la Puna de Alacuma — Láin. I. 






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TALLLK IJli I'UÜLICACIONK 



Alfarería de Antofagasta de la Sierra 

(Los números son los mismos que los que poseen los übjeios en el Musco.) 



Fig, 3 

l/l-uinas de la Vega del Cerro Gordo 
'. E. Holmberg (hijo) 



Ambrosetti: Arqueología de la Puní^de Atacama — Láin. IV. 



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(Los números indican pasos) 



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Rev. dtfl Museo de La Plata - Tomo XII. 






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Fig. I 

Petroglyto do San Bartolo 
(según PhiUppi) 



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Fig. 3 

Ciqoi!, Je las ruinas de la Vega del Cerro Gordo 
de E. Holmberg (hijo) 



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l^ctroglytü de Peñas illancas 
{üibujo de E. líoltnfacrg. hijo) 



MATERIAUX 

roUR SEKVIR A 



L'ANTHROPOLOGIE DES INDIENS 



DE L'ARGENTINE 



IDr. Hernneio ten Kate 



» U M U S É K DE 1, . 



Avec neuf planche 



Matériaux pour servir á l'anthropologie des Indiens 
de la République Argentine 



Dr. Hermán ten K'ate 

I>E I. A SF.CTION ANTÍlUOl'OI.OGiyUF. lUJ MLISKI 



AVANT-l'ROPOS 



L/origine de ce peli(, Iravail dale de l'époque oii J'élais cliargé 
de la secüon anthropologique du Musée de La Plata. D'aprés 
mon plan priinitif, les cerveaux plus ou moins complets de 
quatre Indiens, inorls a La Plata, étaient destines a former le 
sujet d'iine étude spéciale. 

Les resultáis de l'aulopsie souimaire el les mesures sur le 
cadavre de deux de ees individus, les notes osléologiques et os- 
téornétriíjues, les renseignemcnls liistoriques et psychologiques 
en fin de tous les quatre, formant en quelque sorle leur dos- 
sier, devaient servir á titre de documenls complémentaires et 
justificalifs. Malheureusenient, diverses cireonstances, en grande 
parlie indépendanles de ma volonté, et sur lesquelles il serait 
oiseux d'insisler, m'obligérenl a renoncer a ce projet et á dif- 
férer la rédaclion de ees noles jusqu'a jilus de six ans aprés 
mon départ du Musée. 

J'aurais désiré élre beaucoup ¡ilus complet, surtout en ce 
qui concerne les cerveaux, mais pour ne pas différer la publi- 
cation indéfiniment, j'ai préteré donner ees matériaux tels que 
je les avais réunis le jour oü je quitlai mon poste. Etant donné 
la rareté de ees pieces, mieux vaut une descriplion incomplele 
([ue rien; el si ce travail pi'ésenle beaucoup de lacunes rogret- 
tables, il a au moins cet avantage que les matériaux en sont 
absolument authentiques. 

Les chapitres I— V de ees notes formenl un ensemble com- 
plet de matériaux el d'observations. Ayant eu précédemment 

Tomo XII 3 



— 34 — 

l'occasion d'étudier une dizaine d'Indiens vivants, appartenant 
aux tribus des Araucans, des Téhuelches el des Chiriguanos, 
iiabitant également le territoire argentin, j'ai ajoulé le résuUat 
de mes observations sur eux á litre de comparaison et de sup- 
plémenl dans le VI° cliapilre. 

La rareté d'observations anthropologiques exactes sur ees 
Indiens justifiera la publication de mes données si incomplétes 
qu'elles soienl. Méme en n'attribuant qu'une valeur minime a 
la craniologie et á l'anthropométrie en general, au point de vuo 
des déductions. Fon ne pourra jamáis se passer de mesurer du 
moment qu'on veut décrire un objet quelconque du domaine do 
l'hisloire noturelle. 

Une fois la publication de ees matériaux résolue, c'est sur- 
tout grace a mon successeur au Musée, M. le docteur Roiiert 
Lehmann-Nitsche, que j'ai pu la mener á bonne fin. II s'est 
mis en relation avec M. le docteur Christfried Jacob, rhistolo- 
gue bien connu, chargé du laboratoire histologique de l'Hospice 
de las Mercedes de Buenos Aires, qui a bien voulu étudier les 
cerveaux. On n'aurait pu trouver, en effet, personne plus com- 
pelen t dans cette matiére que M. le docteur Jacob. 

En raison de la distance enorme qui me separe actuellement 
du Musée, tout cela m'aurail élé impossible sans le concours 
précieux de mon savanl confrére. Je lui en témoigne ici mn 
eralilude. 



Kobé (Tapón), jiiin 1003. 

Hermán ten Kate. 



RENSEIGNEMENTS IIISTORIQUES 



Les qualre Indiens qui font Fobjet de ees nolices ont vécu 
el sonl morís au Musée de La Piala. Trois d'enlre eux faisaienl 
partie d'uu pelil groupe de prisonniers — Araucans pour la plu- 
part — que le gouvernemenl nalional avait cru bon de civiliser 
a sa maniere. Le quatriéme, un Fuégien nommé Maislikensis, 
venu f'oi'l jeune au Musée, y était resté de son propre gré. 

Personnellemenl, je n'ai connu que Maislikensis. Quanl aux 
aulres, je dois les renseignements sur leur vie el leur caraclére, 
comme presque lous ceux sur Maislikensis du reste, a M. Eniile 
Beaufils, préparaleur au Musée, qui a connu ees Indiens de 
tres prés |)endant leur triste captivité. 

Maislikensis ('), connu au Musée sous le nom abrégé de 
Maish, appartenait a la tribu fuégienne des Yaligan. Avanl de 
venir á La Plata, vers 1886, il avait passé deux ans el demi a 
la inission anglaise d'Ushuaia. Au service du Musée, il rem- 
plissait diverses fonctions. Dans la famille de M. Moreno, il 
chérissail les enfants, qui de leur colé Taimaient beaucoup. 
Dans le prochain chapitre, nous aurons h revenir sur le ca- 
raclére de ce brave Indien. D'ailleurs, c'esl de lui que j'ai parlé, 
il y a une dizaine d'aniiées, dans une leltre a M. J. Denicker O. 

Si Maisli avait su accepter la civilisation par son colé super- 
ficiel, les autres Indiens, dont on va lire le «dossier», n'en vou- 



(') Pent-ütre plus exactement Maishk-'ntsis ou Maishk-ntis. «Chaqué 
« onfant porte lo nom de la localité oi'i il cst né, nom auquel on ajontc ndjis!: 
« ou nlsis pour les garyons, hipa ou, plus rai'eincnt, oiiilis pour les filies. » 
Cf. Mission Scienlifiquo du Cap Ilorn, 1883 — 1883, tome VII, Antliropologie, 
Etlinograpliio ])ai' P. Hyades et J. Deniker, Paris, 1891, p. .370. 

(') Cf. « BuUetin de la Société d'Antlii'opologie de Paris », 1892, Séance 
du 17 novembre, p. 599. 



- 30 — 

laient pas. C'élaienl: le chef araucan de la tribu des Huiiliches, 
Inncaijal ('); une f'emme dile Margarita (') de la móme Iribú, el 
qu'on disait filie du chef Foyel ; une vieille femme fuégienne de 
la tribu des Alakalouf, surnommóe Tafa, á cause de son lia- 
bitude á répétei- ce mot. Son vrai nom auraitété Eull-Tyalma. 

«Au mois de juillet 1884» — tels sont les renseignements 
de M. Beaufils — «les tribus d'Inacayal et de Foyel, composées 
de cent quatre-vingts et quelques individus, se présenlaient au 
Fortin Villegas, dans le territoire du Chubul, d'apres les ordres 
du comníiandant du 7"° de cavalerie, afin de témoigner de leur 
fidélité et de leurs sentiments paciliques envers le gouvei-nement 
national. 

«Le commandanl envoya aussitót á Buenos Aires une note 
dans laquelle ¡1 disait qu'il avail pu venir á bout de la fameuse 
tribu rebelle d'Inacayal et qu'il la tenait prisonniére en atten- 
dant les ordres supérieurs du gouvernement. 

« Quand l'ordre de la capitale arriva au Chubut de faire em- 
barquer ees Indiens á bord du batean á vapeur Villarino, en 
qualilé de prisonniers, on les dépouilla de tous les chevaux et 
objels de quelque valeur qu'ils possédaient. 

«La traversée fut des plus pénibles pour ees malheureux, 
étant donné le peu de soins qu'on prit d'eux. Mais la douleur 
la plus profonde quils ressentirent fut quand, arrivés á la Boca, 
on leur enleva leurs enfants des deux sexes, pour les repartir 
entre les familles argentines qui en faisaienl la demande. 

«Prives de leurs enfants et de leurs omis, seuls Inacayal, 
Foyel, Raiinal et quelques autres échappérent a la répartition. 
On les conduisit á Tigre oü ils restérent une année et demie 
jusqu'á ce que le docteur F. P. Moreno, touclié de leur triste 
sort, les demandat pour le service du Musée, oü les femmes 
devaient enricher les coUections ethnographiques par leurs tra- 
vaux de tissage en méme temps qu'on pouvait étudier leurs 
moeurs » 



(') Selon mes recherches, Inacayal est de sang inéló; sa mere ótait Ai'au- 
canne, son pére Gennaken [Moreno] (ou Pampa [ Musters] ou Puelche [D'Or- 
bigny]), tribu aujour.l'hui presque éteinte. C'est le méme chef araucan dont 
parle le eapitaine Musters dans son fameux voyage et un des caciques prin- 
cipaux des Araucans argentins. — Note de M. Lehmann-Nitscho. 

('-') O'est peut-étre la rnúmo lille du cacique Foyel doiit Musters fait 
montiou, p. 233 de l'édition allemande. — Note de M. L.-N. 



— 37 — 

Le desLiii n'a pas vouUi que ees Indiens revissenl leur Ierre 
nalale. Coinme je l'ai d¡t déjú, Inacayal esl inort au Musce, 
avec deux de ses compagnes d'infoflune. Foyel, plus heureux, 
a pu revoii- sa pampa chérie. Ce que les autres Indiens, liorn- 
ines el fenimes, internes au Musée, sont devenus, je Tignore. 

L'Indien de la pampa et de la cordillére a disparu en tanl 
que nation. II ne resle, en Patagonie, que de taibles débris de 
tribus naguére puissantes; pas plus de quelques centaines d'in- 
dividus, qui a leur tour disparaitronl. Gomme l'o dit si bien 
M. Daireoux ('), «la civilisation a déblayé le terrain que défen- 
daienl les descendants des premiers occupants, mais sans avoir 
rien preparé pour les remplacer... » Et en parlant en general 
de la séparation des méres de leurs enfants, des maris de leurs 
f'einrnes, de leur réparlition entre les chrétiens civilisés enfin, 
il s'exprime ainsi: «La prétendue civilisation qui le (Plndien) 
combattait, avait la une arme tellement sure qu'elle n'en a pas 

employé d'autre frappant les hommes non pas dans leur vie 

avec le fer, mais dans leurs sentiments intimes qui eussent dú 
trouvcr gi'acc dovont la nócessiló de vaincre, puisque Pon pou- 
vait vaincre en exploitant ees sentiments au lleude les frapper.» 

Je m'abstiens de commentaires, ne voulant ici que citer et 
donner des í'aits. Mais je ne puis me défendre de me deman- 
der, non sans quelques doutes, si l'on a bien songé au conseil 
que donna M. Moreno (') en revenant d'un de ses nombreux 
voyages: «La nación tiene el deber de dar en propiedad tierra 
á esos indígenas.» 



O «Revue Britanniquo», 1887, p. 38C. 

(') Roconocituienlo de la Región Andina. I. Apuntes preliminares sobre 
lina excursión á los territorios del Neuquén, Pao Negro, Cliubut y Santa 
Cruz. «Revista del Museo de La Plata», tomo VJII, 1897, pñgina 108 (tirnge 
i'i part). 



38 



TRAITS PSYCIIOLOGIQUES 



Aux renseignements (¡ui précédent, il convienl d'ajouleí' 
ceux que m'a fournis égalemenl M. Beaufils, mais qui sonL 
d'un oi-dre plus parLiculiérement psychique. Quoique je ne 
doute pas de la véracilé de ees données, je dois pourlanL faire 
observar que ce que M. Beaufils dit á propos du caraclére de 
ees Indiens, s'applique h des individus vivant dans des condi- 
tions absolument anormales. D'abord Maish qui, des sa jeu- 
nesse, avait vécu loin de sa tribu; puis les Irois aulres qui 
n'óLaient, en réalité, que des prisonniers. Si le caraclére de 
l'un a pu se modifier avantageusement par l'influence du mi- 
lieu qui lui élait devenu sympathique, les autres, et surtout 
Inacayal, végétant en captivité, mines par la nostalgie, n'oni 
du montrer que le mauvais colé de leur caraclére. 

Depuis le temps que M. Beaufils fréquente les Indiens du 
Lerritoire argenlin, c'esl á diré depuis 1884, il s'esl l'ail sur 
eux, en general, l'idée suivante: 

«L'Indien, quel qu'il soil, ne se lie jamáis comme le blanc. 
Si, momenlanémenl, il parail s'atlacber á quelqu'un, ce n'est 
poinl une amilié sincere, mais un intérét qui le pousse. II esl 
jaloux de la supériorilé du blanc. Du moment que son inléi'él 
esl en jeu, rien ne pourra vaincre sa méfiance. 

«Jamáis l'Indien n'a accepté, ni n'acceplera de bou gré la 
dominaüon du blanc. II se plie par la forcé, mais sa volonlé 
ne cede pas au dedans. Jamáis il ne pardonnera a son lyran 
la liberté ravie....» 

Autant que je puisse en juger d'aprés mon expérience per- 
sonnelle, tant dans TAméi-ique du Nord que dans l'Amérique 
du Sud, cetle opinión me parail élre juste. Mais si l'Indien 
hail le blanc, qui l'en blAmera? 

Maishkensis (planclie I). 

Cel Indien étail d'un bon caraclére, mais timide; obéissant 
et fidéle. De l'instruction religieuse, qu'il avait recue a la mis- 
sion d'Ushuaia, il avait retenu la croyance en Dieu et distin- 
guait le bien du mal d'aprés la morale chrélienne. S'il se dis- 
puLait, il donnait raison h son adversaire el no hii gardail pas 
rancune. 



— 3<J — 

11 pai-lail facilemenl Tespagnol, uu peu d'anglais et pro- 
nongait bien le frangais. 

Aucun travail réHéchi et suivi ne lui élait possible. La 
difficullé de íixer son allenLion pcudunl longlemps sur la rnóme 
chose, ne lui permeUait pas Félude. 

II était tres amateur des images coloriées et chaqué ibis 
qu'il rencontrait quelque scéne qui lui plaisait, il reslait de 
longs moments a la regarder, toutefois sans bien se rendre 
compte toujours de ce qu'il voyait. S'il voyait plusieurs images 
á la suite et qu'on lui demandát ses impressions, il lui était 
impossibie de les cnumérer. Sa mémoire, sur ce point, était 
í'aible. Tout au contraire, quand ¡1 s'agissait de sentiers sous 
bois, il se roppelait merveilieusement les moindres détails. 

Forrner des lettres ou dessiner, lui était presque impossibie. 
Malgré toute sa boniie volonté, Maisli ne put jamáis apprendre 
i\ lire ni a écrire. 

Un trait frappant c'était la lucidité avec laquelle il voyait 
les objets a grande distance. La finesse de son ouíe, égale- 
ment remarquable, lui permettait de percevoir les sons les 
plus faibles. 

Maish aimait beaucoup a marcher, a monter a cheval et a 
chasser les oiseaux, se servant pour cela, avec beaucoup d'ha- 
bilité, d'une branche d'arbre en guise de liarpon. 

Les boissons alcooliques ne lui plaisaient pos, mais en re- 
vanche, il aimait beaucoup les sucreries. II aimait également a 
funier et était insatiable pour prendre le maté. 

D'aprés les liistoires personnelles que M. Beauíils connait de 
Maish, il résulterait qu'il était tres sensuel. Les bruñes ne lui 
plaisaient pas et les noires encoré moins. II avait une préfé- 
rence tres marquée pour les blondos, qui étaient généralement 
le but de ses enlreprises. En outre, il se masturbait fré- 
quemment. 

Maish s'étoit accoutumé a la vie civilisée. I! avait un goüt 
morque pour la toilette; il était méme coquet, se pommodait, 
se parfumait et était tres fier de fliiner dans les rúes de La 
Plata avec une redingote noire que lui avait donnée M. Moreno. 

Dans plusieurs occasions, Maish a revu son pays natal, 
mais jamáis il ne voulut y rester. II préférait revenir habiter 
La Plata, ne voulant plus rien savoir de la Terre de Feu. 

Au Musée, il s'occupait de divcrs travaux et ne montrait 
pas de répugnance pour travailler sur les squelettes humains. 
La peur se traduisait tres expressivement sur son visage. II 
était du reste fort prudent et ne s'aventurait nulle part sans 
précoution. N'étant pas courageux, il fuyait au moindre danger. 



— 40 — 

Daiis les débuls de son séjoui- au Musée, il passait une 
grande partió de son leinps a regarder Íes oiseaux montes, 
surtoul ceux qu'il connaissait comme habilanl son pays. 

Peii sociable et méme í'arouche dans les commencements, 
il s'habitua peu a peu á ceux qui l'enlouraient et dans les 
derniers teinps il était devenu un utile auxiliaire poui" le Musée, 
ainsi que pour ses compagnons d'expédition dont il savait 
gagnei- l'amitié et Tostime. II aiinait beaucoup les enfanls, et 
se plaisail ii jouei- avec eux. 

Une gangrcne pulmonaice, survenue consécutiveinent a une 
affection tubei'culeuse, l'enleva. 

Tafa, Inacayal, Margarita (planches II, III, IV). 

Malgré tous les elforts que lit M. Moreno poui- tirer quelque 
pi'oHt pour le Musée de ees trois Indiens, ainsi que des autres 
captifs indigéaes, tout fut inutile. Ni les bontés, ni les atten- 
tions dont il les entoura, ni l'attrait méme d'une rémunération, 
ne purent vaincre leui* apathie. 

Les liommes passaient leur temps á fumer et a prendre le 
maté; seuies, les l'emmes travaillaient au tissage de ponchos, 
lajas, etc. Les matériaux, laine et couleurs étaient foui'nis par 
le Musée. Une fois termines, ees objets étaient le plus souvenl 
vendus clandestinement á vil prix dans la ville par les Indiens 
eux-mémes. lis consacraient le produit de ees ventes á aclieter 
des boissons alcooliques dont les boinmes étaient ti'és avides. 
Une fois ivres, ees Indiens étaient généi'alement mécliants et 
alors il était prudent de se mélier d'eux, caí- ils étaient capa- 
bles de tuer sous un léger pretexte. 

Les t'emmes avaient comme seul vice — si vice il y a — celui 
de fumer la pipe. Elles employaient á cet usage un mélange 
de tabac et de sciure de bois de calafate ou d'incensio. Elles 
étaient aussi friandes de sucreries de loute sorte. 

Inacayal et Foyel étaient tres orgueilleux; Inacayal surtout. 
Quand il s'agissait de travailler, il eút cru déroger; il ne 
savait que manger et dormir. Tres peu communicatifs, ne cau- 
sant presque pas, il était bien diflicile d'obtenir d'eux un ren- 
seignement précis, méme pour qui vivait pour ainsi diré ¿i cote 
d'eux. 

Les femmes, au conti'aire, étaient plus communicatives et 
répondaient, sans trop se faire prier, á toutes les questions, 
mais on ne pouvait ajouter beaucoup de foi a ce qu'elles disaient. 
Du jour au lendemain, los ré))onses aux memos (picstions víi- 
riaienl souvenl. 



— 41 — 

Maiiitcs fois ees Indiennes se privaienl de iiourrilurc |iuui- 
lii donnei' ú leurs maris ou a leurs enfaiiLs. 

Inacayal, daiis ses accés de coiéi-e sour'de, Li'aitail, de «gi'in- 
í^os» les Argenlins eux-inómes. II disait: «Moi chef, íiis de 
colLe lei'i'e, blancs voleurs.... luer mes tVercs, voler mes clio- 
viiux el la [evve (|ui jnn vu nailre, ensuile pi'isonniei-.... moi 
inallieureuxl» Dons ees inomenLs, son visage réflétait la plus 
grande trislesse. 

Souvent, sur un mol d'Inocayal, lous se réunissaienl autour 
de lui. Hommes, femmes et enfanls, formant un cerele élroit, 
cntonnaienl un eliant fort, lúgubre. Cela durait quelquelois une 
heure. 

Quand le lendemain, M. Beaulils demandail a Inacayal ce 
f|ue signiíiaienl ees plainles, il lui répondait que le souvenir 
de leur Ierre nalale les rendail tristes. 

Jusqua son dernier soupir, Inacayal avait toujours gardé 
l'espoir de i'éaliser ce désir.... 

Aíin de préciser un i)eu, j'avais dressó un pelit (|uestion- 
nairc en pr'ianl M. Beaulils d'y ¡nscrii'O de mcmoii'e ses i'ó- 
ponses. J'en ai exlrait ce qui suil: 



— 42 



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peu de níanifestations quoique 

riant volontiers 

tres communicative; 


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43 



MESURES SUR LES CADAVRES 

Aprés la morí de nos quatre Indiens, on o fait, en deliors 
de Textraclion des cerveaux de tous, une auLopsie Irés soin- 
niaire de Maish; on a également pris quelques mesures sur les 
(jualre cadavres. MallieureusemenI,, je n'ai pu mellre la main 
que sur les données relalives a Maish eL a Tafa. Me trouvanl 
absenl de La Piala au moment de la morí de Maish, M. le 
docleur Fernand Lahille, aiors cónservateur de la seclion zoo- 
logique du Musée, s'élait chargé du premier. J'ignore qui a pris 
les mesures sur Tafa, mais je dois diré, a mon regret, que 
plusieurs de ees mesures, comme celles sur Maish d'ailleurs, 
ne m'inspií-enl qu'une mediocre confiance. D'abord puisque la 
oú j'avais pris moi-meme des mesures correspondanles sur le 
squelelte, il y avail Irop de difrérences el ensuite parce que les 
chirfres de cerlaines mesures élaient loul ti fail invraisembla- 
bles. Quant á ees derniéres, je les ai supprimées loul simple- 
ment. Je ne reproduirai done que la lisie réduile, lelle quelle, 
en cummencant par celle de Maish. Toutes les mesures sonl 
en millimclres. 

Maish (Yahgan): — 

f;iIÍCONFÉliKNCES 

Horizontale de la tete 549 

A la liauteiir des seins ggO 

Aux hanches ggg 

üu bias 260 

De la cuisso 4.5O 

Du iiiollot 230 

LONQUEUES 

Du bias (acromioii a épicondyle) 295 

Do l'avant-bias (épicondyle a apophyse styloide) 258 

De la inalii (ligue intoi-aiticulaire á oxtrémité du incdius) .... lüO 

Ciando cnvorgure 1700 

Do la cuisso (giand Iroclianler a ligne Ínter- aiticulniic du gcnou) . . 395 

Do la jambo (ligne intcr-articulaiie a niallcolo interne) 345 

Du pied (talón au bout du gios orteil) 240 

üu nez (lacine a pointe) 50 



44 



LARGEUHS 

Dii ncz 32 

Ínter - cuionculiiiro 3'J 

Do la boliche 54 

Dos ¿paules (d'Lin aci-omion á l'aiiti'e) íJfiG 

Dii bássin (d'une épine iliaque anlcro-supérieuie á l'autre) .... 255 

Enti-e les mamelons 200 

DIAMETEES 

Frontal máximum (entre les apophyscs orbitaires) 10!) 

I3i-auriculaire (d'un tragus á l'autre) 140 

Bi-zygomatique 156 (?) 

Bi-angulaire de la maelioire 95 (?) 

De la inensLirnlion de quelques organes inlernes il resulte: 

Le ctxíui' avaiL 96 mm. de liauleur eL 100 de largeui-. Son 
poids élail de 280 grammes. 

L/estotnac mesurait 247 mm. dans son diométre Iraiisverse 
el 71 dans son diamétre ontéro - postérieur. L,e diamtHre vei'li- 
cal élait de 80 mm. 

Le tbie aui-ail eu 6 mm. de diaméli-e verlical. Sos diamélres 
antéi'o-postéi'ieur et transversal auraient été de 18 et de 32 mm. 
Le poids du foie n'aurait été que de 1430 grammes. 

La rate, dont la liste ne donne que le poids, pesait 192 
grammes. 

Le rein, sans indication de i|uel cóté, mesurait 120 mm. en 
longueur, 55 en largeur et 33 en cpaisseur. Le poids ctait de 
128 grammes. 

Le teslicule gauche avait 30 min. de long, 38 de large et un 
poids de 19 grammes. 

Les chiffres qui précédent donnenl lieu aux observations 
suivantes : 

II est vraiment élonnant qu'on n'ait pas songé a mesurer 
la taille du cadavre d'autant plus qu'on a mesuré la grande 
envergure. Or, d'aprés la longueur de Tos du fémur de Maish 
(|ue j'ai mesuré, sa taille cadavérique aurait été de 1634 mm. 
Comme nous savons pai' M. Manouvrier (') que la taille du ca- 
davre est supérieure de 25 mm. au moins a celle du vivant, 
Maisli aurait eu une taille de 1609 mm. environ. 

l'hi prenant ce dernier chiffre comme base, le rapport de la 
taille =100 a la grande envergure sorait done de 105,0. Si l'on 



O «Méiiioirus (1.3 la Socióló a'.'Vnllivopdlot^ic cU; 
Ijagos 38'j, 385. 



— 45 — 

cnlcule les aulres proportions par rapporl a \n tíiille du vivant, 
ouUuil que les mesures absolues s'y prclenl, on oblienl 11,8 
pour la main, 14,9 pour le pied, 22,7 pour les époules. L'ln- 
dice aiilibracliial est de 87,8. 11 s'ensuil que Maisli ovail la 
inain e(. le |)ied reluüvemenl peLiLs, les ópaules éli'oiles coin- 
parées á celles de nos Téhuelelies (voir plus loin) et Tavanl- 
bras relalivement long. 

Les diainetres bi-zygomatique et bi-angulaire me paraisseiil 
Fun beaucoup Lrop graiid (j'ai Irouvé 14G sur la cráne), l'auti'e 
beaucoup trop petil. 

Le poids du cccur esL beaucoup au-dessous de la moyenne 
des hommes européens dont les chiffres, selon Lobsleiii, Blos- 
í'eld, Junker, Vierordt, etc., varient entre 270 et 384 grammes. 
Son poids se rapproche le plus des poids moyens du ca3UP de 
jeunes gens de 19 et de 23 aiis, donnés par VierordtC). 

Le poids du foie est excessivement í'aible comparé aux 
cliiffres connus pour les hommes européens. D'aprés les ta- 
bleoux de Vierordt, Maish aurait eu un foie ne pesant pas 
plus que celui de gar(;ons de IG á 17 ans. 

Le poids de la rale est elevé comparé au chiffre moyen que 
doiine Vierordt pour les hommes de 23 ans, c'esl a diré 154 
grammes. 

Le rein a un poids excessivement faible, égal au poids mo- 
yen che/, les gai-gons de 7 ans, qu'a publié Viei'ordt. 

Le testicule est petit si Ton considere que la moyenne es! 
de 50 mm. pour la longueur et de 70 pour la largcur, le poids 
étanl de 21 grammes. 

Tafa (Alakalouf): — 

í_,es mesures sur le cadavre se réduisent comme suit: 

Taille (vértex aux pieds) 16'2.'3 (•) 

Grande envergure 1740 

Grand empan 145 

Petit empaii 200 

Circonféreiico supéricure de la poitrinc 430 

„ du raollet 320 

„ sus-malléolaire 250 

Distance du grand trochanter au mallcolc externe .... 780 

„ de la fourchetto sternale a l'omhilic 310 

„ entre los deux épines iliaques 280 

Longueur du pied 210 

(') Real-Encyclopaedia der r/esammlon Ueilhunde. voii A. Riilonbiu'K. 3. 
Aufl. s. V. Koi'pergewiclit. 

("■) D'oi'i ICOO .siH- le vivant. 



— 46 — 

Couleur des yeux Broca n° 3 

„ des cheveux noirs chatains 

„ lie la pean, parlies núes Bi'oca 11° 40 '/... 

„ da la pcau, parties cachees Broca n° 47 '/^ 

On voit d'aprés ees ehiffres que le rapport centesimal de 
l'envergure á la laille chez Tata esl de 110, ce qui indique des 
bras tres longs. línsuile que son pelit emitan l'emporte sur le 
gi'and, ce qui s'observe parlbis d'ailleurs, el qu'elle a le mem- 
bre inférieup relativement long. La longueur de son pied par 
rapport a la taille étnnt de 13,8, indiquerait la petitesse de ce 
membre. 

Malgré son grand Age, Tata n'avait pas de cbeveux blancs. 

Pour son aspect general, ainsi que de son compatriote Maisb, 
je renvoie aux planches. 

Ce dernier avait une physionomie plus au moins mongo- 
loíde, comme on en Irouve assez souvent parmi les Jajionais. 



IV 

OBSERVATIONS OSTÉOLOGIQUES 

L'exatnen des crñnes et de quelques os du squelette donne 
lieu aux descriptions sommaires que voici : 

Maish: — 

Grane de capacité moyenne. Sutures corónale ct sagittalc 
presque complétement sondees. Synostose partielle de la suture 
lambdoíde. Toutes ees synostoses soiit obsolurnent prématu- 
rées. Prognathisme general faible. Les dents de sagesse ont fail 
éruption, excepté au inaxillaire droit inférieur. La dent de sa- 
gesse du maxillaire gauche est tres pelite. 

Les os du squelette sont plutól minees. 

Tafa : — 

Grane de capacité petite. Type infci'ieur. Sutures corónale ct 
sagiltale presque complétement sondees. Sténocrotaphie des deux 
cótés. Gouttiéres de fortére méningée moyenne excessivement 
profondes. Trous de Paccliioni profonds. Impressions digitales 
du frontal bien marquées. Plusieurs dents man(iueiit. 

Os du squelette robustos, inserlions musculaires marquées. 



— 47 — 

Inacayal : — 

CrAne moyeii. Sutures temporales et celles au ptórion sou- 
dées. Les autres sutures, par contre, iie sont pas synoslosées. 
Sutures compliquées, surtout la lambdoide. Deux petils os 
wormiens des deux cotes du larnbda. Assez forte dépression 
le long de la suture sagittale, de l'obélion jusqu'au-dessus du 
larnbda. Légcre asymétrie occipitaie droite. Paréis du crane 
minees, surtout dans la región temporale. A Tintérieur de la 
calotte, un peu á gauclie et en arrióre du bregma, on observe 
une forte dépression; également íi droite, mais moins mar(|uée. 
A ees endroits, la voüte cránienne est si minee qu'eiie est deve- 
nue transparente. Gouttiéres méningéennes marquées. Plusieurs 
dents font déCaut. Os propres du nez onl dú étre brises par 
suite d'un coup ou d'une cbute. 

Os du squelelte assez robustes. 

Margarita : — 

Grane petil. Etat normal des sutures. Dans la lambdoide 
trois petits os wormiens. Au frontal, trous de Poccliioni bien 
marqués. Légére asymétrie occipitaie a droite. Bonnes denls. 

Os du squelelte assez minees. 




Mesures : — 

Oiamclrc antcro-postérieur 

" Iransver.sal máximum . . . 

" basilo-brcginallquc . . . . 

" naso-basilaire 

" ophyro-alvóolaire ..... 

" bizvgomatique 

Ilauleiir totale de la face. . . . . . 

" de l'orbite ' 

Largiieur de l'orbite 

Ilauteur du nez ' . 

Largueur du nez 

I-ongueur du tro» occipital ..... 
Largueur du trou occipital ..... 

Capacité cránienne 

Longuour totale de fliuinérus gauche 

" " du fctnur gauche. . 

Ilauteur appro.Kimative de la tailleC) 

Índices: — 

Céphalique 

Vertical ] 

Transverso-vertical 

Facial supérieur 

" total ' 

Orbitaire 

Nasal . . . 

Occipital ' , 

Ilumcrus .a la taille = 100 . . ! . 
Fémur á la taille = 100 . . . 



1466 c 

.308 

423 
1634 



62,3 
93,6 
90,0 
42,8 
85,7 
18,8 
26,1 



1344 
314 


1512 
299 


445 


427 


1663 


1632 


78,3 


84,1 


72,3 


79,5 


9J,3 


94.4 


69,5(?) 


64.5 


109.2 


100,6 


84,3 


83,3 


52.8 


46,4 


79,4 


78,3 


18,3 


18,3 


26,6 


26,1 



1333 
236 
337 



75,7 
114,0 
95,0 
45,0 
66,1 
18,8 



(«) D'aprcs le fémur, selon la métliode de M. Manouvrier, 1. c. Les chlffres de la taille, determines 
d'aprós l'humérus, élaient éviderament trop has: 1600, 1628, 1557 et 1501. 



- 48 — 

II resulte de ees chiffres que Maish et Tafa sonl mésalicó- 
pliales tous les deux, coinme la moyenne de lous les Fuégiens. 
Inacayal el Margai-ila de leur colé représentent bien la forme 
céplialique genérale de leur peuple, soil brachycéphalie vraie. 

L'indice de hnuleur-longueur est microséme el mésoscme 
pour Maisli el Tata; inégaséme pour les deux Araucans. 

[.'Índice de liauieur-largueur i'ange Maish el Mai-garita par- 
mi les microsémes, Tala el Inacayal parmi les mésosemes. 

L'indice facial supérieur donne la microsémie pour les deux 
liommes, la mégasémie pour les^ deux femmes. 

L'indice facial, y compris le maxillaii'e inférieur, fail res- 
sorlir que les deux hommes onl la figure relativemenl plus 
allongée, les deux femmes plus courte, surlout l'Araucanienne. 

L'orbile esl mégascme chez Maish et Margarita; mésoséme 
chez Tafa et Inacayal. 

A l'exceplion de la Fuégienne, qui a le nez mésori'hinien, 
les autres sont leplorrhiniens. 

Le Irou occipital esl mésoséme chez Maish, mici'oséme chez 
les autres. 




Siipcrpiisition des cnntoiirs cránieiis des qiialrc Indicas 

l)ii iiasion :'i l'dpislhion 

('4 graiulciw niiliiielle) 



4!) 



Les conLours crAniens, pris a la lame de plomb, de nos 
qualre sujets, donneronL une idee de la forme céphalique sene- 
rale vue de profil. 

Toutes les mesures qui ont élé prises et la nomenclature 
des índices sonL ceiles des Instructions de Broca. Les cranes 
ont élé cubes avec les grains de plomb, préconisés par iui. 

V 

NOTICE SUR LES CERVEAUX (') 

Les cerveaux d'Inacayal, de Margarita et de Tafa ne me 
sont venus sous les yeux que neuf ou dix ans aprés leur ex- 
traction. Leur état de conservation laissait malheureusement 
beaucoup ü désirer, surtout en ce qui concerne la forme genérale 
Les cerveaux des deux premiers avaient subi de fortes dé- 
pressions d'eii haul, noiamment dans la región occipitale De 
meme la base de Fencépliale, cliez tous les deux, était considé- 
rableinent aplatie par le poids méme de cet organe 

Quant au cerveau de Tafa, il n'en restait que riiémisphere 
droit, eii état de conservation mediocre. 

Sur le poids de ees cerveaux a l'état frais, sauf celui de 
lala, et sur le procede de conservation toute donnée positive 
taisait defaul. Je puis diré cependant que lorsque je tirai ees cer- 
veaux a la lumióre, ils se trouvaient dans des bocaux insuffi- 
samment remplis d'alcool. 

II n'y avait que Tencéphale de Maish qui se trouvat dans 
un etat parfait de conservation. Ayant quitté cet Indien vivant 
je ne retrouvaí, aprés une longue absence du Musée, que son 
cerveau et son squelette dans les viu-ines de nos galeries an- 
thropologiques. 

Le cerveau de Maisli a élé momiíié par le procede suivanf 
1 a ele immergé pendant un mois dans une solution formée 
de neut parties d'eau et d'une parlie d'acide azolique. Au bout 
de qumze jours, la pie-mére a élé enlevée. Ensuile le cerveau 
u ele plongé dans une solution d'alcool á 90° et de bicbroinale 
de potasse a cinq pour cent. Aprés avoir élé immergé deux 
jours et lavé, il a élé de nouveau mis dans l'alcool deux jours 

C) M. le docteur Jacob donnera dans le travnil qui fait suite au mésent 
une descnption dOtaillée des piéces dont nous no publions ici que des notes 
gi^nei-ales. On y trouvera aussi les planches pliototypiques 

Tomo XII 



— 50 — 

dunint; puis il a étó séché h l'air lihi'e. Cela fait, le cerveau n 
été plongé dans un bain de parafline bouillaiiLe. 

Le résuUaL de ce procede de momiñcation a élé des plus sa- 
tisfaisaiils. Sauf une réduclion Lrés considerable du poids el 
des dimensions primitives, róduction qui dans sa longueur al- 
teint jusqu'á plus de 61 pour cent, la forme genérale du cer- 
veau a été merveilleusement conservée. 

Vu l'état dans lequel se trouvaient les autres cerveaux, il 
n'était pas bien diflicilede cboisir entre le dilemme qui se pré- 
sente, comme l'a dit le docteur Johannes Seitz ('), quand on veut 
décrire des cerveaux: «Entweder muss man bei der Beschrei- 
bung sicli mit Andeulungen begnügen odei- eine gedehnle und 
erschopfende Darstellung mit vielfachen Wiederhol ungen liin- 
nelimen, die dann für gewisse Zwecke sich immer wieder nocb 
nicht einlasslich genug erweist.» J'ai choisi d'étre bref lout en 
renvoyant aux planclies, qui donnent une idee tres exacte de l'état 
general de nos cerveaux et qui accompagnent le iravail spé- 
cial du docteur Jacob sur ees cerveaux, travail qu'on trouve 
á la suite du nótre. 

L'état de marasme dans lequel se trouvaient ees Indiens á 
l'époque de leur mort, au moins certainement Maish, a dú in- 
fluer sur le poids de leur encéphale, en ce sens qu'il a subi 
une diminution. 

D'aprés le docteur Lahille, qui a fait l'autopsie de Maisb, 
son cerveau aurait pesé 1432 grammes au moment de l'extrac- 
lion, sans ablalion des meninges. La longueur était de 172 milli- 
métres. Le volume = poids: densité aurait été 1180, chilTre fort 
douteux, si nous calculons le poids probable de l'encépbale 
d'aprés la formule de Manouvrier (^): multiplier la capacité cra- 
nienne (1466 ce.) par le coefficient 0,87 — ce qui nous fait obtenir 
1275 grammes. Ce dernier chiffre est d'autant plus probable que 
le poids de l'encéphale de Tafa, reconnu étre de 1160 gram- 
mes á l'extraction, donnerait 1169 grammes selon la formule 
de Manouvrier. D'ailleurs, chez tous nos sujets, nous voyons 
que le poids de Tencépliale est en raison directe de la capacité 
cránienne. 

L'hémispbére droit de Tafa, pesé par moi en 1897, ne donne 
que 234 grammes, ce qui prouve la diminution enorme de poids, 
non seulement de cette piéce, mais de tous ees cerveaux. Ainsi 



(') Zwei Feuerldnder-Gehirne «Zeitschrift für Ethnologie», 1886, p. 260. 
(-) Sur l'inlei-pi'élnlion de la qaaniilé duns Vencé2>hale, utc. «Mémoiros 
de til tíociété (rAntlu'opoloyic de Pai'i.s», 2" serie, t. III, p. 162. 



- 51 — 

l'enccplinle d'liiQCíiynl et celui de Míirgjii'ila ne pcscnl que 739 
el G40 gi'ammes, oinsi réparlis: 



I [ciiiisplicrc tliíiit . 

„ gíiuclic . 

Ccrvelet . . . . 



INAYACAI, 


MARGARITA 


!33íí 


280 


332 


'271 


74 


89 



Inndis que le poids probable de l'encéphale du premier a dú 
étre 1315 el de la derniére 1164 gramines. 

La iongueur lolale du cerveau est (en 1897) de 14G et 154 
inilüinélres, selon les hémisphéres, chez Inacayal; 145 et 148 
chez Margarita. 

Les chiffres obtenus par le docteui' Seilz, che?, les Fuégiens 
morís en líurope, sont 1403 giammes pour le cerveau d'Enrico, 
pesé á l'état l'rais, avanl rablation de la pie- mere. D'aprés la 
capacité cránienne, M. Seilz calcula le poids de Tencépliale de 
cinq Fuégiens. II oblint une moyenne de 1387 grammes, dont 
1516 chez les hommes et 1301 chez les femmes. Or, je suis 
d'avis que le fácheux procede de cubnge aux pois, employé par 
le docleur Seilz, lui a donné une capacité beaucoup trop grande. 
lü comme 1 ce. de capacité ne représente nullement 0,954 
grammes d'encépliale, comme M. Seilz le croyail, mais 0,87, il 
est clair que le |)oids de i'encépliale alli'ibué par M. Seilz a ses 
Fuégiens est beaucoup ti'op élcv(;{'). 

Quant au poids de l'encéphale de nos Indiens, l'on voit que 
celui d'Inacayal pese le plus el qu'il est presque égal au poids 
moyen de Tencépliale des Négres males, soit 45 á 56 grammes 
au-dessous de la moyenne de l'homme européen. Fnsuite vienl 
Maish se rapprochant le plus du Péruvien de 26 ans, avec 1286 
grammes, dont Broca a pesé l'encéphale. 

Quant aux deux i'emraes, le poids de leur encéphale élanl 
presque égal, leurs chiffres sont de 65 á 124 grammes au-des- 
sous des moyennes des femmes européennes (1231 et 1290). 

Si nous comparóos leur poids avec celui Irouvé pas diffé- 
rents observaleurs dans les races exoliques, on voit que l'en- 
céphale d'un Chinois, pesé pai- le docteur Neis, avec 1175 gram- 
mes et la moyenne de quatre cerveaux d'Hindous avec 1171 
présentenl des chiffi-es á peu prés égaux('). 

l'ji appliquant la nomenclature de Topinard a nos cerveaux. 



O Surrz, 011. cit., p. 237, 2.38. 

C) Voy. Topinmid: ELe'inenls d'anihropologie génénile, chap. XVI. J. 
Deniker: The vacos of man, p. 97— lOü. Küvpeigewieht, loe. cit. 



il s'onsLiil que les femmes oussi bien que les lioinmes oiit l'eii- 
cépliiile inoyen ou ordinaire, Tafa el Margarita n'élant pos loin 
de la limile des encéphales pelilsC). 



VI 

OliSERVATIONS SUR I.E VIVAN'r 

Aux mois de juin et de juillet 1896 j'eus l'occasion d'exami- 
ner a La Plata et a Buenos Aii'es quelques Indiens des tribus 
d'Araucans, de Téhueiches et de Chiriguanos. 

Les premiers appartenaient á ceux qui, plus ou moins civi- 
lisés, vivenl depuis des années disperses au nnilieu des blancs. 
On les trouve dans les armées de terre et de mer, dans la pó- 
lice et les pompiers; le reste fait un peu de tout, ce qui veut 
diré pas grand'chose. 

Quoiqu'une douzaine d'entre eux eussent été convoques par 
notre dii'ecteur, M. Moreno, á venir au Musée pour étre mesu- 
res par moi, cas Araucans s'y prélaienl de tres mauvaise gráce. 
Rarement dans rna vie de voyogeur-antbropologiste j'ai dü avoir 
tant de patience qu'avec ees Indiens. 

Comme il y avait deux agents de pólice parmi eux, ils 
avaient entendu parler du service anthropométrique de Bertil- 
lon, tel qu'on l'applique aussi a La Plata. Or, ils se liguraient 
que mes recherches avaient quelque chose á faire avec la pó- 
lice et ne voulant pas étre traites comme de vulgaires malFai- 
teurs, ils refusaient de s'y soumetlre. 

A la lin Rufino Vera (Huilliclie), anclen interpi'óte d'Inacayal 
et guide éprouvé des expéditions du Musée, consentait á se 
préter á quelques mesures. Sa filie mariée suivait l'exemple et 
enfin l'un des amis de Rufino de la tribu des Manzaneros. 

Les autres persistaient dans leur refus. Tous se laissaient 
photographier cependant. 

Quant aux trois Téhueiches, ils avaient été amenes, comme 
hótes, par Tune des expéditions du Musée en Palagonie. Ils ne 
séjournaient que peu de temps á La Plata. 

L'un d'eux, le chef Canquel ou Kankel (planclie Vil) esl 
Téhuelche pur. II est bien connu de tous les voyageurs pour 
son bon caractére et parle assez bien Tespagnol et le gallois. 
L'autre, nommé Tsaiwai dit José, était métis de Téhuelche et de 

(') TopiNAiiu: op. cit., \¡. 557 ul 507. 



— 53 — 

Gennaken (') el cousia germain de Kfinkel. Le Iroisierne, Tul- 
waik, étoil d'oi-igine araucanienne du colé de sa mere. 

Tous se prétaient sans difficulté a étre mesures quoirjue mon- 
Iranl une certoine impatience qui m'obligeait á me háleí-. 

Les qualre Chii'iguanos, tribu appartenant, comme Ton sait, 
■d la grande famille tupi, étaient venus de la province de Jujuy, 
amenes par la comraission de délimitation de frontiére avec la 
Bolivie. lis habitaient temporairement Buenos Aires. C'élaient 
le vieux chef Valdivieso et les nommés Apolinai-io, José Segundo 
et Luberto. Ge dernier parlait bien j'espagnol el paraissait fort 
intelligent. 

Leur mensuration n'oíTrait guére de difficultés. 

Les caracteres descriptifs releves sur tous ees Indiens se ró- 
sument comme suit: 

Araucans (planclies V et Vi). 

Age presume: Rufino et le Manzanero 42 h 45 ans; la femme 
20 a 22. 

Tous les trois sont d'embonpoint moyen, de taille i)lut(Jt 
Irapue el i'obusle. 

La couleur des ycux esl brun foncé. Rufino a les cbeveux 
noirs; ceux de sa (lile sont bruns tres foncés, tandis que les 
cbeveux du Manzanero sont bi'uns foncés. Tous ont les clie- 
vcux droils et abondants. 

La couleur de la peau est d'un brun jaunútre clair. La 
jeune femme a les joues colorees. 

Les deux Iiommes portent la moustaclie assez forte; le Man- 
zanero en outi'e la barbiclie assez fournie. 

Tous les deux ont le nez droil. Le nez de la femme, quoique 
élant droit, esl assez court et ayant, en outre, le plan de la 
base regardant en avant; il fait, au premiei- abord, l'effet d'élre 
reti'oussé. 

Cbez Rufino et sa filie il n'y a (ju'un vestige de Tceil bridé. 
Le Manzanero a la caroncule découverte. 



(•) Cet Indicii a fait déjá l'objet d'une oommunication relative á Tare á 
nmniquefJOjh'lo) dont juscjivá cette époque I'existence en Patagonie était peu 
con míe. 

II. TEN Kath: Geot/rapliical DislvibiUion of ¡he Musical Doiu. «Ameri- 
can Antliiopologist», XI, 1898, p. 93 et 9i. La pi-einiére mcntion de cet ins- 
ti-mnent mu.slcal se ti-oiive chez Mustehs: Unler den Patagonieim, .lena, 
187.3 (úilition alloinande), p. 87, 137, 185; flg. 8, p. 180. Ailleiirs en parle le 
doctour Spegamini: Coslumhres de los Patagones, «Anales de la Sociedad 
Científlca Argentina», 188'i, XVII, p. 229 á 235. 



— 54 — 

La forme de la face chez tous est large et courte, tres mas- 
sive chez le Manzanero. Ce dernier du reste, par son aspect 
general, ressemble plulót a un gaucho métissé qu'á un Indien 
pur sang. L'ensemble de la physionomie de Rufino et de sn 
filie est assez mongoloíde. La femme ressemble surtout á une 
Malaise, sans qu'elle soit prognathe cependant. 

Parmi les dix autres Araucans, qui étaient venus auMusée, 
mais que je n'ai pu mesuren, il y en avait au moins six, dont 
quatre enfants, qui offraient des traits plus ou moins mongo- 
loídes. 11 nurait été difficiie en effet de distinguer ees enfants 
d'enfants japonais du méme Age C). 

Tóhuelches (|)lanclies Vil, VIII et IX):- 

Age presume: Kanke! 32; Tsaiwai 33; Talwaik 18. 

Kankel et Talwaik ont un embonpoint moyen; Tsaiwai est 
assez corpuient. Tous les trois bien faits et robustes. Kankel 
est incontestablement, comme physique, le premier; be! homme 
sous tous les rapports. 

Tous les irois ont les yeux bi'uns clairs. Les cheveux abon- 
donts sont noirs et droils. La peau est d'un jaune brun ciaii'. 

Kankel porte une moustache assez fournie; les poils sur le 
mentón sont plus rares. Tsaiwai n'a que quelques poils sur la 
lévre supérieure et au mentón. Le jeune homme est iinborbo. 

Kankel et Tsaiwai ont de beaux nez eonvexes. Le nez de 
Talwaik est légérement convexe, avec le plan de la base regar- 
dunt en avant. 

Quanl aux yeux, le jeune homme seulement présente le pli 
dit mongolique, mais á l'état de vestige. 

Des trois, Tsaiwai a la face relativement plus large; Kankel 
a la figure plutót allongée, tandis que le jeune homme offre 
une forme intermédiaire. C'est lui aussi qui présente un léger 
degré de prognathisme buccal. 

Talwaik d'ailleurs a les denls les plus mauvaises et irrégu- 
liéres. II lui est difficiie de fermer les lévres. Tsaiwai a les 
meilleures dents de tous les trois. 

Kankel et Tsaiwai me rappellent, par leur aspect general, 
cei'tains beaux types d'Indien de l'Amérique du Nord. C'est 
surtout parmi les Yaquis et les Pimas que j'ai vu des troits 
pareils. Quant á Talwaik, M. Moreno m'affirmait qu'il présente 



(') Ce fait me fiit verbalenient conlinnó par M. le docteiu' Hannand, ac- 
tiiolleiiient ministre ile France au .lapüii. Pcndant son .s¿jour au Cliili, ce 
savant í'ut ÍVappé de Taspect japonais des enfants indiens et métis. 



— 55 - 

une pliysioiiomie comine on en Irouve souvenl cliez les femmes 
nraucaniennes. 

Chiriguanos : — 

Age presume: Valdivieso vieillard; les aulres enlre 30 el 45, 

lis sont Lous d'un embonpoinl moyen. 

Les yeux sont presque noirs. La peau esl d'un brun jau- 
nálre. Les clieveux noirs sont droits. 

Trois d'entre eux n'offrent aucune pilosité de la face; il n'y 
a que Luberto {|ui posséde une barbe clairsemée. 

Excepté Apolinario, qui a le nez concave vu de profi!, les 
autres ont le nez convexe. 

Valdivieso et Apolinario ont la moitié environ a un tiers de 
la caroncule cachee par la bride mongole; les deux autres Chi- 
riguanos ne présentent que des vestiges. 

Tous ont le visage large, sauf Apolinario qui Fa plutót al- 
longé. Valdivieso et Luberto sont un peu prognathes. 

Le vieux chef a les dents tres usées. Les trois autres ont 
des dents réguliéres, mais défectueuses, a Fexception d'Apoli- 
nario. 

Apolinario présente un front tres fruyant et Farcade sourci- 
liére fortement développée. 

Autant que Fon peut en jugor d'aprés une visite liAtive, je 
dirais que ees quatre Chiriguanos ont tous une pliysionomie, 
un type si l'on veut, assez différent. 

11 n'y a que Valdivieso qui porte les cheveux longs. Les Irois 
autres les ont coupés ras. 

Valdivieso et Apolinario ont la lévr'e inl'érieure peri'orée et 
munie d'un boulon bleu. 

11 i'ésulte dos mesures qui suivent que Rufino est mésati- 
ccphale; sa filie hyperbrachycéphale et le Manzanero sousbra- 
cliycéphale. 

Ces trois Araucans sont mésorrhiniens. 

Les Téhuelches sont excessivement brachycépliales; les deux 
premiers hyper-, Talwaik ultra-brachycépliale. 

Knnkel et Tsaiwai ont le nez leptorrhinien, Talwaik mcsor- 
rhinien. 

Ciiez les Chiriguanos, l'on voit que Valdivieso est sousbi-a- 
chycéphale et Luberto brachycépliale, tandis que les deux au- 
tres sont mésalicéphales. 

Sauf le vieux chef, qui est i)latyrrhinien, tous ont l'indice 
mésorrhinien. 



— ññ — 

Les mesures eL les caracteres anLliropoiriélriques qui résul- 
tonl de nos dix Indiens sont les suivants: 





es 


Araucans 


Téhuelches 


Chiriguanos 


Mesures absolu 

/í« milUmctrcs 


1 

í5 


? 


1 
1 


1 


1 


S 
S 


1 


1 




1 


Diamctre íinlcro-postérieur míix 
" transversal max. de la 
" bizyjíomaliquü . . . 


de la tete . . 
tete ..... 


196 
153 
152 
120 
52 
37 

137 
1612 
1308 

1? 


170 
151 
138 
102 
42 
34 

147 
1577 
1225 

16,5 
25 


192 
154 
152 
106 
50 
42 

142 
1627 
1334 

— 

27 


194 

167 
154 

130 
55 
35 
260 
150 
1782 

1828 
710 

480 
327 


186 
105 
152 
125 
55 
35 
246 
140 
1645 

1700 
645 

437 
289 


172 
156 
142 
130 
50 
35 
228 
130 
1639 

1685 
700 

400 
270 


179 
148 
140 
110 
52 
48 

1567 
1200 

375 


187 
148 
140 
99 
47 
38 

1585 
1213 

367 


194 
154 
152 
130 
55 
41 

1626 
1263 

401 


191 
160 
156 
112 




5(. 




40 


Ilauteur dii vértex au mentón 






16':'8 




1261 







Distance de l'acromion á l'extrémité du médius. 


- 









4.H3 


Largiieur max. des hanclies - 





De ees mesures eusuivenl les Índices que voici: 

Cephalomélriqíie (sans correction) 11 78,1 1 83,8 I 80,2 I 86,1 I 88,7 I 90,7 I 82.7 I 79.1 I 79.4 I 83,8 

Nasal II 71,2 I 81,0 I 84,0 I 63,6 I 63,6 I 70,0 1 92,3 I 80,8 I 74,5 I 71,4 

Quant aux proportions du corps, les mesures sur les Arau- 
cans el les Chiriguanos ne se prélent mallieureusement qu'á 
un ou deux rapports. Pour les Téhuelches nous avons pu ob- 
lenir un peu plus de données. 

Les mesures par rapport á la laille = 100 se répartissenL 
comme suit: 

Chez l'Araucanienne: la main 10,4, done relalivemenl petite; 
son pied 15,8, d'oü grand en proportion. 

Rufino el le Manzanero ont les proporlions du pied 16,8 el 
17,2, soit relalivemenl grands. 

Chez les Chiriguanos: la largeur des épaules donne 23,2; 
23,2; 24,5 el 26,5, soit de belles proporlions; le dernier forl 
large méme. 



Passons aux Téhuelches: 

KANKEL 

Hautcur de la tete (vértex ¡i iiientun). . . . 15,4 

Membre supérieur en totalité 39,9 

Grande envergure 102,6 

Largeur des épaules 27,0 

Largeur dos liauchcs 17,8 

Largeur des épaules par rapport cenlcsiuial ;'i la 

largeur des hauches G(),2 



■ISAIWAI 


TALWAIK 


M,9 


13,9 


39,9 


42.7 


103,4 


102,8 


26,9 


25,0 


17,7 


17,0 



(i6,l 



— 57 — 

On voit d'aprés ees chilTres que si Kankel a la léte relative- 
ment grande, les autres soiit dans la nórmale. 

S'il n'y a pas d'erreur, le membre supérieur serait exces- 
sivement court, ce qui n'est pas confirmé par la grande enver- 
gure. En leus cas, les chiíTres de ce rapport me paraissent 
suspecls. 

Les épaules sont tres larges, surtout par rapporl aux haii- 
ches. 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. H. ten Kate: Anthropologie des Indiens — Planche II. 




Tafa (.MakciloLif; 





MT' 



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:!»>... :j;>c« 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. H. ten Ivate: Anthropologie des Indiens — Planche VII. 




Kankel (Téhuelche) 



CONTRIBUTJUN Á L'ÉTUDE 



lORPHOLOGIE DES CERÍEAÜX DES INDIENS 

(dccrits (laus Jes Rlatdriaux poiir servir h l'Anthropologie des Indíeiis 

de la République Argeiitiue, par le Dr. H. ten Kate 

-' Reviie dii Miisée de La rlata», tome XII, pages 31 y snivantes) 



Dr. CHRISTFRIED JAKOB 

DE l'iNSTITUT ANATOMO-I'ATIIOI.OGIQUE DE PSYCMTATniR ET NEUROI.OGIE 



Avec sept planche 



CONTRI BUTION Á L'ÉTUDE 

DE r^A 

MORPHOLOGIE DES GERVEAUX INDIENS 

Dr. CHRISTF-RIED JA.KOB 



Les quali-e cerveaux qui forment la base de cette cornmu- 
nication m'ont été amicalemenl fournis par M. le docteur Leh- 
mann-Nitsclie, cliargé de la section d'antliropologie du Musée 
de La Plata. 

lis proviennent du Musée de La Plata et dans le travail de 
M. le docteur H. ten Kate, spécialement au chapitre V «Notice 
sur les cerveaux», publié dans cette méme RevueC), on trouve 
tout ce qui concerne leur provenance et conservation. 

Comme il me parait que la lechnique de la conservation des 
cerveaux, dans les études anthropologiques, se sert peu des 
mctliodes aujourd'hui practiquées dans Fanatomie cérébrale 
moderna, je veux, comme introduction á cette étude, commu- 
niquer les procedes de conservation dont je me sers depuis 
certaines années dans mon laboratoire. 

L'antliropologie et l'anatomie comparées commengant par 
convaincre de la nécessité qu'il y a, pour se former un juge- 
ment compara ti f sur deux organismes ou deux organes dis- 
tincts, non seulement de la morphologie externe et du squeletle, 
méthode qui a dominé durant un demi-siécle dans ees sciences, 
mais encere d'étudier tous les autres organes et tissus, et, 
en outre, leur slructure histologique, qui vient, tout récemment, 
de donner la clef de la compréhension de la forme macros- 
copique. 



(') H. TEN Kate: Matériauoc pour servir d l'anihropologie des Indiens 
de la République Argenti7ie. «Revista del Museo de La Plata», tomo XII, 
pagas 31 et suivantes. 



— 62 — 

Les moyens de conservaliou du material liumain el animal 
doivent avoir en vue deux points principaux: 1° la conserva- 
liou idéale de la forme et so relalion lopographique; 2° la 
fixation de sa structure histologique. 

Ces deux fins s'obliennent aujourd'hui le mieux par la mé- 
tliode practique et simple a la fois, suivante: injection intra- 
ai'lérielle, G á 10 heui-es post mortem, de 1,5 á 2,5 litres de for- 
mol (Formaldehyde),, ojoutant ensuite 4 a 6 litres d'eau liltrée. 

Les quantités varient suivant le volume de Torganisme. 

L'appareil usé a cet effet est simplement un irrigateur de 
2 a 3 litres de cai)acité, muni d'un tube de gomme de 2 métres 
de long et, au bout, d'une canule en caoutcbouc de la dimen- 
sión d'un crayon ordinaire; de plus, une clef pour fermer. 

On cboisit pour l'injection Partére crurale ou la carotide 
droite dans l'homme ou dans l'animal adultes. Dans les en- 
fants ou les petits animaux, on choisit le tronc commun de 
l'aorte. 

La canule se lie au vaisseau et commence á laisser passer 
lenlement d'abord le formol d'une hauteur de 1,5 á 2 métres de 
rirrigateur et ensuite Teau selon la quanlité indiquée. 

A l'eau, on peut méler, pour certaines fins, de Talcool de 
glycérine ou quelque substance analogue. 

Les cadavres, ainsi ti-aités, se conservent pour parer a toules 
les fins anatomiques et histologiques durant des mois et des 
années, el subissent uniquement peu h peu une momification 
progressive. 

Pour l'examen des cerveauX. et de la moelle épiniére, on 
ouvre soit immédialemenl aprés avoir acbevé l'injeclion, soit 
mieux encoré un jour aprés, en se servant des moyens connus, 
le cráne et la colonne vertébrale; le cerveau devant alors se 
rencontrer, quand l'injection est parfaite, complétement rigide 
et dans un état de conservation admirable en ses formes, un 
vrai moule de la capsule cránéenne. 

D'oü il resulte une extraction quelque peu plus laborieuse 
que celle du cerveau non fixé, mou. 

Ce qu'il faut surtout lenir en compte en usant cette métbode 
pour l'anatomie patbologique, c'est l'altération dans la distri- 
bution du sang de l'organe, parce que l'on comprend que le 
contenu sanguin capillaire est remplacé par la solution de 
formol. 

Mais, pour l'anatomie nórmale, ce fait n'a poinl d'impor- 
lance el avec un i)eu d'exercice, on peut constater un état de 
congestión du cerveau malade. 



— 63 — 

C'est dos ce momenl que l'on ¡leut oblenii- des pliologra- 
pliies idéales el prendre loutes les dimensions nécessaires. D'un 
coup d'oeil, 011 distingue les cerveaux doiicho-encéphaliques el 
ljrachy-encá|)lialiques. 

Ces cerveaux fournissenl de Irés bonnes coupures el peu- 
vent s'expédiei", sans aucun danger, empaquetes dans un peu 
de cotón mouiiié; iis se conservent dans une solution de 1 a 5 
pour cent de solution de formol, en changeant de leinps en 
temps cetle solution. Pour des examens histologiques, on 
peut, aprés les avoir laves dans de l'eau puré, les passer á 
l'alcool, aux solutions bicliromatiques, á la solution de Kaiser- 
ling, etc. 

Coinme dans ces solutions les cerveaux éprouvent une al- 
tération de leur poids, durant le laps de temps qu'elles de- 
mandent, je l'ournis á l'appui un tableau de T. Flatau (Anat. 
Anxeiger 1897, page 323): 











AUOMENTATION 






DIMINUllON 


AUGMKNTATION 




— 




AHRKS JOUBS 


Alconl de .90° 


Bkhromc 2 ■>/„ 




Fm-mnl ríe 


















W-Zo 


5 »/o 


-í'Vo 


1 


7-/„ 


- 


- 


+ 6 'lo 


— 


:) 


IH „ 


4- 21 "/„ 


+ 2.V„ 


+ 9 .. 


+ M"/.. 


30 


33 „ 


+ 32 „ 


+ 3 „ 


+ 10 „ 


+ 23 „ 


90 


34 „ 


+ 32 „ 


+ 1,5 „ 


+ 9 » 


+ 23 „ 


150 


- 


- 


+ 1 ,. 


+ 7 ., 


+ 22 „ 


450 


- 


- 


+ 1 ., 


+ 6„ 


+ 19 „ 


550 


34 „ 


+ 31 „ 


- 


_ 


- 



Nos qualre cerveaux malheureusement n'ont pas été traites 
ainsi. 

Trois d'entre eux ont souffert un mauvais endurcissement 
dans l'alcool, avec un fort aplatissemenl et une perte de poids 
considerable. 

Le quatriéme, aprés l'endurcissement alcoolique, mieux 
effectué que dans les autres, a été soumis, malheureusement 
par une erreur scientifique, a une épreuve de desséchement 
complet. Dans la description suivante des particularités mor- 
phologiques de ces quatre cerveaux indiens, je me résumerai 
briévement, parce que, mieux que la description plus détaillée 
que l'on peut donner, serviront les tres exacles photographies. 



— 64 — 

dimensión naturelle, sorties du Musée de La Plata et qui sont 
jointes á ce travail. 

Je fournirai des mesures seulement de la sylvienne et de 
la rolandique. 

Ensuite, la largueur totale, en diamétre, de chaqué hémi- 
sphére, du póle frontal au póle occipital, et du temporal á Toc- 
cipital, et, de plus, pour former le criterium du développement 
du lobe frontal et du parietal, les deux courbes suivantes a, 
courbe sagittale moyenne, tout au long du bord supérieur 
moyen hémisphérique, á partir du bord inférieur du póle fron- 
tal (P- f.), jusqu'au bord inférieur occipital (P. o.), avec in- 
dication du lieu de la scissure céntrale, distance supérieure 
rolandique {B. s.) du póle frontal (point rolandique supérieur); 
et b, Tautre courbe, horizontale, transversale, unissant les mé- 
mes póles, en passant sur la convexité de l'hiémisphére, dans 
la hauteur des opérenles rolandiques, avec indication nouvelle 
de la scissure céntrale, distance inférieure rolandique (22. ¿.) du 
póle frontal (point rolandique inférieur). Voir la figure sui- 
vante: 



RtS 




Comme comparaison, nous servent encoré plus de mille cer- 
veaux, dont dispose notre laboratoire et le précieux atlas de 
Relzius, que l'on peut considérer comme un trésor pour des 
travaux morphologiques. 

Si, pour eviter des descriptions innécessaires trop longues, 
je designe avec l'étiquette typique telles et telles formations 
dans la description suivante, je ne veux pas, on l'entend bien 
natureilement, désigner toute déviation de ce type comme anti- 
typique et inférieure. 



— 65 — 

II n'exisle pas encoré, ni se formero de longlernps, proba- 
blement, une absolue entente sur les opinions du plus ou 
moins d'infériorité des variantes différentes. 

Les abréviations dont je me sers dans la description sont 
celles communément adoptées par l'usoge. 



Icr cei'veau: Maish, Indien Yahgan, Tcrre de Feu (planches I et II, íig. 1 — 7). 

Ce cerveau, qui se trouve dans un état sec, élait en état 
frais, la convexité en bon état de conservation, la base superfi- 
ciellement lésionnée: selon l'apparence, un cerveau de dimensión 
moyenne, d'un développe7ne'iit typique, et riche de circonvolutions ; en 
plus, d'une largetir circonvolutionnaire moyenne. 

HÉMISPIIÉRE GAUCHE 

Longueur, 13,5 cm. (diamétre fronto occipital); diamélre 
temporo occipital, 10 cm. et largeur máxima, Gcm. 

Courbe sagittole supérieure (a), prise de la piéce séche, 
14,5 cm.; point rolandique supérieur, 8,5 cm.; courbe borizon- 
tale, 13,5 cm.; poinl rolandique inférieur, 5,5 cm.; extensión 
de lo rolandique, piéce sécbe, 8,25 cm.; extensión de la syl- 
vienne, 5 cm. 

La sylvienne se compose de ses quatre branches, typique- 
ment, par un développement de rélraction artificielle du lobe 
frontal, béantes dans leur portion fronlole, de facón que l'on 
apergoit l'insula Reil. 

La brancbe horizontale postérieure est quelque peu courte 
et d'une moyenne obliquité. 

Les branches antérieures de développement typique, et la 
postérieure horizontale achévent avec une courte branche ver- 
ticale. 

La rolandique, de direction typique, un peu en zigzag, non 
interrompue, faisant une scissure au bord supérieur et sans 
percer son opercule. 

II existe trois circonvolutions frontales bien développées et 
séparées. Leurs pieds d'insertions sur la frontale ascendante 
superflcielle et, surtout, notablement prononcée, est celui de la 
seconde. 

Egalement large de développement est le cap de la troisiéme, 
ce fait se présenlant avec deux scissures. 

Lo scissure précentrale est interrompue formant deux bran- 



— 66 - 

clies; la post-centrale nussi par un pli de passage atypique 
enlre la pariétale ascendente el la pariétale supérieure. 

La scissure interpariétale est prof'onde, complete, et fail 
suile á la branche antérieure post-centrale; elle termine en 
s'anassomosant avec l'inleroccipitale. 

Les circonvolulions centrales ont une configuration com- 
plétemenL nórmale. Les circonvolulions parietales supérieures, 
disposées en Irois groupes, en are (gyrus arcualus de Retzius). 

La pariétale inférieui-e, assez développée el compliquée en 
trois gi-oupes (supra marginalis, angularis et preoccipilalis = pli 
courbé). 

Le lobe occipital ne présente aucune particularité. 

La premiére temporaie, avec t'ormalion d'anse atypique, 
dans le sens d'en bas et dans la moitié de son trajet; en oulre, 
elle a un pli de passage au méme lieu de la formation de 
l'anse avec la deuxiéme: celle-ci méme et la Iroisiéme sonl de 
configuration nórmale, de méme que la fusifoi-me et l'hippo- 
campe. 

Dans la lace interne, nous remarquons la premiére fronlale 
duplifiée, la supra cállense étroite et de méme un lobe quadri- 
latére, assez éli'oil, ainsi qu'un développemenl Iros grand du 
cunéus. 

'l'out le reste est noi-nial. 

HÉMISPHÉRE DROIT 

Diamélre, comme d'aulre parí; courbe sagiltale, 14,5 cm.; 
point rolandique supérieur, 8,5 cin.; courbe borizontale, 14 cm.; 
poinl rolandique inlerieur, 6 cm.; extensión de la sylvienne, 
4,5 cm. el de la rolandique, 8,5 cm.; la configuration de ees 
scissures comme d'aulre parí. 

De méme le lobe Frontal, a l'exception de ce que, de celte 
méme parí, le pied de la seconde fronlale est occulle, no^ su- 
perflciel, dans le fond de la scissure précenlrale non 'inter- 
rompue. 

Face básale, nórmale. De méme les circonvolulions centra- 
les el le lobe parietal: il existe une scissure parieto occipilale 
externe, peu profonde. 

Dans le lobe occipital, nous nolons un gyrus descendant; 
les circonvolulions du lobe temporal, fortement développées, 
surtout la premiére. 

Dans la face interne, il existe un pli de passage cuneo lim- 
bique, Irés superficiel, et le reste est comme d'aulre parí. 



— 67 — 



Corps calleux, trigon cerebral, thalnmus, prolubérance aa- 
nulaire et cervelet sans parlicuiarilé. 

Ce qui appelle l'attention des lors davs ce cernean, cest un déve- 
loppemcnt e-.tlraordinaire du, cap de la iroisiéme frontale, des deux 
cotes, et de la premicre temporalc droite: aucun stijfjiuate d'inféríorité. 



2'"" cerveau : Inacayal, cacique des Ai'fiucans, Iridien Gennaken-IIiiilliche 
(planches III et IV, íig. 8 — 15). 

Ce cerveau apparlieiU aux trois enduréis et conserves dans 
l'alcool, ainsi que les suivanls. 

Cest un cerveau grajid, massif, avec des circonvolutions larges, 
áapparence grossiére, typiqucment eiiryf/yrencéphalique, et avec peu de 
développement des circonvolutions secondaires. 

MÉMISPHÉRE GAUCHE 

Diamélre fronLo occi|)ital, 15,5 cin. ; lemporo occipital, 11 cm.; 
largeur máxima, 6,75 cm.; courbe sagitlale supérieure, 20 cm.; 
point rolandique supérieur, 12 cm. ; courbe liorizontale, 20 cm.; 
poinl rolandique inlerieur, 7,5 cm.; extensión de la rolandique, 
10 cm.; extensión de In sylvienne, G cm. 

La sylvienne se présente avec une liorizontale antérieure 
tres courle, sous- verticale antérieure et horizontale postérieure, 
bien développées, moyennement oblico-ascendantes et se termi- 
nan! par deux branches quelque peu longues, égales. 

La Ínsula, dans sa partie antérieure, est découverte, dú á la 
déviation et á la rétraction du lobe temporal. 

La rolandique montre typiquement trois anfractuosités, forme 
zigzag, faisant incisión, au haut, au lobe paracentral superfi- 
ciellernent, et, au bas, pi'ofondémenl, a l'opercule rolandique. 

Les trois circonvolutions frontales, bien séparées, la portion 
antérieure de la seconde duplifiée également; celui de la deu- 
xiéme, submergé; celui de la troisiéme, large et bien prononcé; 
le cap est de faible développement. 

A la base, la premiére frontale extrémement large; le sillón 
triradiate, en forma de H. 

Les circonvolutions centrales, sans particularité; l'antérioure, 
plus large que la postérieure; la scissure interpariélale, pro- 
fonde et non inlerrompue; la circonvolution pariétale supé- 
rieure, massive, avec disposition en trois gyrus arcuatus; il 
existe une scissure pariéto'occipitale externe, courte. La parié- 



— es- 
taje inférieure se divise en deux; la supra marginalis extréme- 
ment étendue et une autre plus petile, pli courbe. 

Dans le iobe occipital, pour le reste normal, existe un gyrus 
descendant. 

Les circonvolutions temporales, amplement développées, sans 
particularité; de méme, dans la face interne, la premiére fron- 
tale et la supra cállense, ainsi que l'ovalaire. 

Le Iobe quadrilatére, grand; le cunéus, étroit; la scissure 
calcarine n'arrive pas ii s'unir avec les perpendiculaires inter- 
nes, interrompue par un pli atypique, cuneo lingual antérieur. 
Le corps calleux, sans particularité: la calcarine, faisant inci- 
sión de quelque extensión dans la face convexe. 

HÉMISPIIÉRE DROIT 

Diamétre frontal, 15,5 cm.; temporo occipital, 12,25 cm. ; 
largeur máxima, 6,75 cm.; courbe sagiltale, 20 cm.; point ro- 
landique supérieur, 10 cm.; courbe horizontale, 21 cm. ; point 
rolandique inférieur, 8 cm. ; extensión rolandique, 9,5 cm. ; ex- 
tensión sylvienne, 5,5 cm. 

La scissure sylvienne, comme d'autre part; la rolandique, 
quelque peu moins compliquée, circonvolutions frontales, mas- 
sives; leurs pieds normaux, sans particularité ¡i la base; cir- 
convolutions centrales et parietales, semblables a celles dont il 
a été parlé d'autre part. Seulement, la scissure pariéto occipi- 
tale externe, faisant incisión un peu plus prononcée. 

Lobe occipital et temporal, comme d'autre part: la face in- 
terne montre des relations complétement typiques. Le lobe 
quadrilatére, tres large; la fusión de la calcarine et de la per- 
pendiculaire interne s'effectue d'aprés la regle. 

La formation de la base, le cervelet, etc., sont normaux. 

Noiis aurons par conséqiie7it a note?- dans ce eerveau, en dehors 
de l'eurygyrennépkalie notable, une configuration iwiir la plupart 7ior- 
male, le développement prononcé des circonvolutions parietales infé- 
rieures et la formatio7i, assex, rare, d'un pli de passage cuneo lingual 
antérieur, siiperficiel, interromijant la portíon antérieur e de la calca- 
rine: ce qui, selon Cunningbam, se rencontre seulement dans 
les 2,3 % des statistiques cerebrales. 



— 69 



3""° cerveau : Margarita, Indiene araucanne, tribu líuilliche (planches V et VI 
ñg. 16—23). 

Cerveau de dimeiisíona plutót petites et développement des circonvo- 
liotions, moijen, avee lógére hypoplaftic du lohe frontal gauche. 

HÉMISPIIÉRE GAUCHE 

Dlamétre ffonlo occipital, 14 cm.; tempero occipital, 10,5 cm.; 
largeur máxima, 6,25 cm.; couflje sagittale, 19 cm. ; point ro- 
landique supérieur, 9 cm.; poinl rolandique inférieur, 7 cm.; 
extensión rolandique, 8,5 cm.; extensión sylvienne, 5,5 cm. La 
scissure sylvienne, avec ses branches antérieures, de coartes 
dimensions; l'horizontale supérieure, avec obliquité nórmale et 
achevant par deux sillons superficiels, en forme de queue de 
poisson. 

La topographie déla rolandique, altérée, de telle sorte qu'elle 
se renconlre plus rapprochée du póie frontal que typiquement; 
d'oü il resulte un lobe frontal de dimensions réduites; elle 
est de direction droite et sensiblement en zigzag, puis com- 
muniquant avec le sillón frontal supérieur. 

Son aclicvement supérieur et inférieur est typique. II existe 
trois cii-convolutions frontales bien séparées, avec assez de dé- 
veloppement de sillons secondaires et implantation nórmale 
de ses pieds. 

La seconde frontale, dans sa partie antérieure, duplifiée. 

La troisiéme présente des circón volutioiis quelque peu 
étroites; la base du lobe frontal, sans particularité. 

La circonvolution frontale antérieure, interrompue; la pos- 
térieure quelque peu plus large que l'antérieure et de direction 
tres droite. 

Le sillón prérolandique, de méme que le postrolandique, 
sont formes de deux branches séparées: l'interpariélale, pro- 
fonde, les circonvolutions parietales supérieures avec des dis- 
positions lypiques en trois gyrus arcuatus, et les inférieures 
divisées en deux: la supra marginalis et pli courbe de faible 
complication; la scissure pariéto occipitale externe, tres super- 
ficielle et courte. 

Le lobe occipital, a peine segmenté; les trois circonvolu- 
tions temporales, d'un développement typique bien separé; la 
fusiforme et l'hippocampe, sans particularité. 

La face interne, sans particularité. 



— 70 



IIEMISPUERE DROIT 



Diamétre fronto occipital, 14,5cm.; temporo occipilal, 11 cm.; 
largeur máxima, 6,5 cm. ; courbe sagittale, 20 cm.; point rolan- 
dique supérieui-, 11 cm.'; courbe horizonlale, 20 cm.; point ro- 
landique interieur, 8,5 cm. ; extensión de la roiandique, 7,5 cm.; 
extensión de la sylvienne, 5,75 cm. 

La sylvienne, avec ses branches antérieures plus développées 
que calles d'autre part; pour le reste, égales données. 

La roiandique, quelque peu arliculée, avec deux gcnoux bien 
prononcés. 

Ses achévemenls, comme d'autre part, normaux. 

Posilion topographique de celte scissure, de ce colé, nór- 
male, de lelle sorte qu'il en resulte un lobe frontal de dimen- 
sions qui s'approchent de celles normales. 

Les circonvolutions frontales el leurs pieds, comme d'aulre 
part; l'opercule frontal, petit; le cap de la troisiéme, tres grand; 
les circonvolutions centrales, typiques; l'anlérieure, quelque peu 
plus large que la postérieure. 

La scissure interpariétale, quelque peu plus courte que d'au- 
tre part; le lobe parietal, assez anologue á celui d'aulre parí: 
seulemenl, les parietales inférieui-es, avec augmentations en trois 
groupes: supra marginalis, ungularis et pai-ielalis poslórieur. 

Le lobe occipilal, comme d'aulre part;deméme pour le lobe 
temporal; seulemenl, il esl á noler le développement, quelque 
peu grand, de la troisiéme temporale, face interne, sans parli- 
cularilé. 

La calcarine se prolonge du colé de la face externe. 

Oes cerveaux présentent par conséquent un iype qtielque peu in- 
férieur a celui normal, pour leiir diminution du lobe frontal gauche 
(sans avoir pu i-encontrer de lesions palhologiques), et un déve- 
loppement, qui sait, peut-étre quelque peu audessous de la mesure 
moyenne de leurs circonvolutions, mais sans offrir des anoinalies 
evidentes détaillées de leur configuration. 



4'°" cervenn: Tafa, Indienne Alakalonl', Torre de Feu (planche VII, lig. 31). 

De ce cerveau, il n'exisle que la partie dorsale de l'hémi- 
spliére gaucbe, nous faisanl défaut la moitié inférieure. De 
l'hémispliére droit, il n'exisle que quelques morceaux. 

Ce cerveau, (i en juger par les morceaux, resscrnblc heaucoup au 
cerveau d' Inacayal. II présente un type prononcé d' eurygyrencéphalie. 



— 71 — 

avec des ciiconvolutions laif/es et asscz viches en circonvolntions se- 
condaires. 

Le dinméti-e íronlo occipital du morceau gauche esl de 14,5; 
la largeur máxima, 6,5 cin.;les auLi-es dimensions ne peuvenl 
se fburnii-, a cause du défaut plus liaut indiqué. 

La scissure rolandique présente des insinuations typiques; 
la bi-anche horizontale postérieure de la sylvienne aciióve avec 
deux scissures superficielies; les trois circonvolutions IVontnles, 
bien sépoi-ées, lai-ges; leui's pieds, normaux. 

Le sillón précenlral conste de deux branches; le post-centi-al 
est court, dü á une prolbnde scissure operculaire pariétale. La 
scissure pariétale, proíonde, non interrompue. I! existe trois 
gyrus arcuatus supérieurs et trois pariétaux inférieurs, desquels 
le supra inarginalis est le plus déveioppé. 

Le pariéto occipital externe fait profonde incisión; le lobe 
occipital, richement et typiqueinent segmenté; la premiére tem- 
pérale, tres larga et massive. 

Face interne, sans particularité; il en est de méme des res- 
tes de l'autre liétnispliéi'e. 

De cet hémisphére, il s'est essnyé de faire une elude micros- 
copique, employant, aprés inclusión de la celloidine, plusieurs 
morceaux de Fécorce cérébrale et le traitant avec la méthode 
de Nissl (Tliionin); mais, sans grand résultat; seulement, on 
voyait dans les coupurcs les noyáux des cellules pyramidales, 
et, dans quelques unes, aussi, la forme du corps cellulaire; et 
il n'était pas possible de se fixer sur la topographie de Pecoree. 

Dans ce cerveau, il ne s'esi ¡yas rencontré de dispositions atij- 

piq7lCS. 



Ayant ainsi terminé l'étude des quotre cerveaux et, résu- 
mant le jugemenl general que nous avons deja Iburni sur 
chacun d'eux, il resulte qu'iis se trouvent parfaitement á la 
hauteur du dévelojjpement vioyen des cerveaux européens. 

En se placant par quelques données au-dessous de cette 
ligne moyenne, pour d'autres au-dessus; c'est á diré quVfe va- 
rient autour d'un tijpe ideal, comme tous les cerveaux-. 

Dans le développemenl des scissures 2}rimordiales, nous n'avons 
point rencontré d'altération notable, qui ne se soit pas déjíi 
rencontrée dans des cerveaux européens. Et dans les sillons 
secondaires, j'appelle un peu l'altention sur la constance du dé- 
vcloppement iijpiqne du lobe parietal et temporal, tandis que varient 



— 72 — 

le frontal et l'occipital, toiit comme chex nous: faits indubitable- 
ment alypiques tbnt défaut et la largeur, comme la plexiosité 
(sinuosité) des circonvolutions varié également entre les types 
eurygyreneéplialiques et sténogyrencépJialiqíies. 

Ce fait, rencontré également par les deux auteurs qui se 
sont, avant moi, occupés des cerveaux fuégiens, docteurs J. 
SgíIz (') et L. Manouvrier C), n'appelle en ríen l'attention, tenant 
en compte le fait que loutes les nations, aujourd'hui considé- 
rées comme civilisées, se trouvérent, il y a moins de 2000 ans, 
dans le méme état, plus ou moins, que ees Indiens; et de plus, 
tenant en compte que cette dite culture de la masse n'est qu'une 
suppression méthodique de fonctions individuelles physiologi- 
ques; n'est qu'un développement des centres d'inhibilion dictée 
par les lois de la famille, de la société et de l'Etat. 

Buenos Aires, 20 janvier 1904. 

(Hospicio de 1»b Mercedes) 

CiiR. Jakob. 



EXPLICATION DES PLANCHES 

Les planches de cetto publication étaient destinées d'abord á accompagner 
un travail de M. le docteur H. ten Kate, qui devait paraitre dans le tome VII 
de cette Revue, travail qui vient d'étre puLlié dans le tome XII sous le titre 
«Matéi'iaux pour servil' á l'anthropologie des Indiens de la Répiíblique Ar- 
gentine». C'est pour cela que l'on tiouve imprimes sur ees planches le nom 
du docteur ten líate et l'indication du tome Vil que nous croyons inútiles 
de covriger. 

Planches I et II (fig. 1—7): 

Maish, Indien Yahgan (Terre do ]''eu). 

Planches III et IV (flg. 8—15): 

Inacayal, Indien Gennaken-Huilliche (Pampa Patagonie). 

Planches V et VI (flg. 16-23): 

Margarita, Indienne Araucanne (Pampa Patagonie). 

Planches VII (fig. 24): 

Tafa, Indienne Alakalouf (Terre de Feu). 



(') Seitz: Zioei Feuerlander-Gehirne. «Zeitschrift fíir líthnologie», 
1886, p. 237—284 (deux cerveaux Alakalouf). 

P) RIanouvrier: Le cerveau d'un Fuégien. «üulletins de la Société 
d'Anthropologie de Paris», 1894, p. 595—614 (un cerveau Ona). 

M. Manouvrier ne dit rion quant á la tribu á laquelle appartenait le mal- 
lienreux Fuégien; mais en comparant ce qu'il dit page 596 avec l'histoire du 
voyage de notre Indien, narrée par le pére salésien [J. M. Beauvoir (Pe- 
queño diccionaiio del idioma fuüguino-ona con su correspondiente caste- 
llano, linunos Aires, 1901, |i. 4 a), il n'y a pas de doutc que s'était un In- 
dien Ona.— Note de M. Lehmann-Nitsche. 








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VIAJE ARQUEOLÓGICO 

EN LA 

RKGIÓN DE ANDALGALÁ 

1902-1903 



SAMUEL A. LAFONE QUEVEDO, M. A. 



Con dieciocho lámina 



Viaje arqueológico en la región de Andalgalá 



Samuel A. Lafone Quevedo, M. A. 



I 

El Fuei'le es una villo del departamenlo de Andalgalé, pro- 
vincia de Gatamarca, más conocido fuera del lugar con el nombre 
de Andal¡]alá que con el propio de Fuerte, que le fué dado desde 
que, á fines de! siglo XVÍ, el gobernador don Pedro de Mercado 
Peñalosn, liabililó allí el presidio ó í'uerLe de San Pedro de Mer- 
cado, para sujetar á los Indios Andalgalas y demás pueblos de 
aquella región. 

Este hecbo bislórico se deduce, pero no consta de más do- 
cumento conocido que el que enciei'ra la noticia dada por Lozano 
en su Historia de la conquista del Tucumán ('), de que el go- 
bernador nombrado guerreó con las tribus del vallo Calcbaqui 
y que en el siglo posterior, cuando el levantamiento de Pedro 
Boboi'quez, se rebabilitó el fuerte con el nombre de San Pedro 
de Mei'cado (°). 

Es cosa bien sabida que los nombres españoles de los lugo- 
res obedecían á razones personales ó del calendario romano. 
Acéptese ó no la bipótesis acerca del origen del nombre Fuerte, 
lo cierto es que su región ocupó un lugar preeminente en la 
epopeya de la conquista, y ello prueba que no debió ser me- 
nos su importancia en la época precolombiana. Los españoles 
prosperaron donde encontraron grupos de naciones quichuiza- 
das ó que habían alcanzado ya una cultura más ó menos aná- 
loga. A ello y á la aiui sacra fames, esa sed insaciable del oro 
y de la plata, se debe en mucha parte que el meridiano del 



(') Tomo IV, páginas 412 y 413. Ed. Lama.s. 

(') Ibid. tomo V, página 184. En la página 126 ya habla del Fuerte de 
Andalgalá ó San Pedro de Mercado. 



— 76 — 

Lralado de Tordesillas no sea el límile lioy entre el Brasil y las 
repúblicas de origen español. El Rio de la Plata se salvó de 
pertenecer á la corona de Portugal, porque no ofrecía cosa que 
atrayese la codicia de los portugueses, ni más Indios que bra- 
vos nómades difíciles de domar; y porque se creyó que por allí 
sería fácil calar la tierra y llegar á las riquezas ya medio co- 
nocidas del Perú. La providencia quiso que la corona de Castilla 
conservase la joya más despreciada de su rico hallazgo, des- 
preciada porque no encontraba un predecesor como en la región 
andina, que le facilitai'a la primera colonización. El tiempo abrió 
los ojos de la madre patria á la importancia de las grandes 
vías lluviales que brindaba la cuenca del Río de la Plata; pero 
la colonización española del primer siglo de la conquista se 
dirigió principalmente á la región andina y allí fundó ciudades 
y presidios, siendo uno de los sitios preferidos aquel que hoy 
se llama Fuerte de Andalgalá, en que se agrupaban muchos 
pueblos de Indios en las márgenes regadas por el río que baja 
de las nieves sempiternas del Anconquija. 



La villa del Fuerte de Andalgalá está formada hoy por varios 
barrios ó distritos que conservan los nombres de pueblos y 
parcialidades de Indios más ó menos absorbidos por la pobla- 
ción actual, en su mayor parte indígena ó mestiza. Estos dis- 
tritos se llaman: 1" La Plaza ó Tucumangasta; 2" La Banda ó 
Julumao; 3° Huachasclii; 4° Huaco y 5° Malli. Inmediatos al 
noi'te y noroeste están Huasán y Chaquiago; más al oeste, Clioya 
ó Ingamana; y más al este, está situado Villavil (Huillavil). 
Entre Huasán y Choya están dos valles poblados; el uno llámase 
Población, en su parte do abajo, y Potrero de Santa Lucía más 
arriba; y el otro lleva los nombres de Quemado y Agua Verde. 

Todo lo nombrado puede decirse que forma la agrupación 
central del departamento de Andalgalá, y se halla situado en 
las faldas del majestuoso Anconquija, que ahora, como en tiempo 
de los Andalgalas, fertiliza las labi'anzas de los moradores con 
aguas escasas; benéficas en la mayor parte del año, terribles 
y destructoras cuando bajan en forma de «volcán», en la época 
de las grandes creces. 

La plaza del Fuerte ocupa en realidad terreno que fué donado 
por los Indios Huacliaschis, cuyo representante actual mi'is an- 
ciano y caracterizado es Carmelo Hualinchay. Los solares fueron 



— 77 — 

vendidos pora costear el Irabojo de lo iglesia que i)i'ccedi(j á la 
ocluül, y fué levantada á mediados del siglo posado (el XIX). 
La calle llamada hoy Nuñez de Prado separa los tierras de Tu- 
cumangasta de las de Huocliasclii. 

Tucumnngnsta debe su nombre ii unos Indios que andoiían 
levantados y merodeando en el propio valle Colchaqui, cuando 
Bohorquez pretendió hacerse Inca. Al final, los encomenderos 
españoles quedaron encargados de acabar de vpacificarn el valle 
de Colchaqui, y uno de tantos, llamado Retamoso, se trajo dos 
parcialidades y las estableció en tierras suyas de Andalgulá: la 
una fué la de estos Tucumangostos, y la otra la de los Inga- 
manas de Choya. Se deduce, pues, que las ruinas y otros res- 
tos arqueológicos que tanto abundan en Andalgalá y Choya 
deben su origen á Indios que no eran éstos. 

El río de Andalgalá corre entre Tucumangosta y Julumao. 
Esta es la parte más elevada de la villa, por lo cual llámase 
también el Alto. Aquí estuvo fundado el fuerte de San Pedro 
de Mercado y también el de Chalemín, cacique que tanto figuró 
en el alzamiento general del año 1G32. No consta que haya 
habido Indios .lulumaos, pero es muy posible que hayan sido 
una parcialidad de los Andalgalas. 

Al este de la plaza, desde un kilómetro arriba hasta dos ó 
más hacia el sud, se extiende el distrito que era y es de los 
Indios Huachaschis ó sus representantes, encabezados hoy por 
Carmelo Hualinchay, cuyo apellido acusa el origen calchaqul 
y corresponde á la serie de patronímicos en aij, tan caracteiis- 
ticos de esta región. Los Indios Huachaschis fueron visitados 
por los [primeros misioneros Jesuítas en la primera mitad del 
siglo XVII (Tecuo); pero es indudable que fueron expotria- 
dos á Huaco de La Rioja, junto con los Andalgalas, después 
del alzamiento del año 1G32, y sino á La Rioja, al menos al 
fuerte del Pantano, sobre el río Bermejo ó Colorado que sirve 
de límite entre las provincias de Catamarca y Lo Rioja, en lo 
que fué en aquel siglo jurisdicción de Londres. Los Indios que 
se hallaban en Huachaschi los años 1806 y 1807 procedían del 
pueblo del Pantano y se dividían en tres troncos ó familias 
cuyos apellidos eran Ayosa, Cachusna y Hualinchay. Eran y 
son devotos de San Francisco de Asís, y como ellos donaron 
las tierras para lo primera iglesia de la villa del Fuerte, éste 
es el patrón de la misma. 

Al pie del «pueblo» de Huachaschi y hacia el sud, se halla 
el «pueblo» de Huaco que, á lo que se vé, se formó de una reim- 
patriación de los Indios Andalgalas expatriados al Huaco de La 



— 78 — 

Riojo después de los acontecimientos del año 1633. A principios 
del siglo XVIII empezaron á volverse, y se establecieron en 
Hunco con caciques del apellido Ahnllay, y con ellos otro ((pueblo» 
de Indios Pipanacos, capitaneados por el cacique Callavi, ajjellido 
éste que ocurre en los padrones de Indios Quilmes levantados 
en el conocido asiento de estos mismos Indios cerca de Buenos 
Aires: allí aparece bajo la Corma Callafi. 

Al este de Huachasclii y Huaco y sud de Tücumangasla, 
se extiende Malli. Documentos del año 161G, etc., nos dan á 
conocer que los Indios Mallis vivían en el campo del Pucará 
y fueron bajados al valle de los Andalgalas por Leonor Pérez, 
de suerte que sabernos que eran de los que ocupaban las in- 
mediaciones de la famosa l'oi'taleza incásica descripta por el 
ingeniero Lange O y una de varias á que pueden atribuirse 
algunos de los restos arqueológicos de la región del Pucará de 
Anconquija. Malli fué dado en merced á Francisco de Vargas 
Machuca, en 1705, lo que demuestra que ya habían desapare- 
cido los indios Mallis como ocupantes de esa zona de tierras. 
La familia de Vargas Machuca sostuvo pleitos con los Indios 
de Huaco, sobre límites, y éstos alegaban que no podían los 
españoles arrimarse tanto á su pueblo según lo establecido por 
las Leyes de Indias. 

Al norte de Huachasclii se hallan el Colegio que fué de los 
padres de la Compañía de Jesús, por donación de don Luis 
Díaz de la Peña, fundador del mayorazgo de Huasán; y Huasán, 
casa solariega del mismo, y asiento que fué de los indios Hua- 
sanes visitados también por los primeros misioneros jesuítas. 
Estos fueron expalriados á Catamarca por la familia de los 
Nieva y Castilla y concluyeron en las inmediaciones del Hospi- 
cio y lugar de Allpatauca. Techo: Hist. Par., lib. IV, cap. VI. 

Al oeste de Huasán corren las tierras de Chaquiago, llamado 
alguna vez Pujllavil, y su huaico ó cañada, el río Pujllamayo. 
No sü conocen datos de sus Indios, más como no tienen otra 
agua que la del río de Huasán que es la misma del río del 
Fuerte, es de suponer hayan sido parcialidades de los Huasanes, 
siempre que no correspondan á los que poblaban los valles de 
Santa Lucía y Quemado ó yVgua Verde, que son los inmediatos 
hacia la parte del oeste y norte. 

La Población y Potrero de Santa Lucía debieran ser un gran 
centro de pueblos de Indios, porque aún existen los andenes, 
y les sirven á los vecinos que actualmente cultivan esas tierras. 



O «Anales del Museo de L;i t'Iata». Sec. de Arq., III. 



— 79 — 

l^n lu purle de tibojo, ó del sud de Cliaquiogo y la Población, 
se iiolla el más considerable de los AUpatancas (Montón de Tierra) 
ó Mounds de esla región, y en la parte de Huasán otro. Ambos 
lueron explorados por la expedición del Museo de La Plata, a 
cargo del señor A. Metlil'essel, los años 1889, 1890 y 1891, con 
ios resultados que constan de esa documentación. De las exca- 
vaciones se probó que las tierras que las rodean son más ricas 
en restos arqueológicos que los mismos Allpataucas, de los que 
puede asegurarse nada tienen en común con los del Perú. 

Inmediato á los de Sania Lucía y Quemado está el valle de 
Choya, que al desembocar al llano asume el nombre de Inga- 
mana. A este lugar se expatriaron los Indios Encámanos del 
valle de Yocavil, hoy de Santa María, más ó menos cuando 
los Quilmes fueron conducidos á Buenos Aii-es, en la segunda 
mitad del siglo XVII. Tengo en mi archivo un legajo que 
acredita esta derivación de los Indios hoy de Choya. No es 
posible atribuir á éstos las considerables ruinas y otros objetos 
que allí se hallan, porque los Encámanos entraron ya como 
Indios encomendados y no les sería lícito fortificarse allí. 

Dejando el poniente, hacia la parte del naciente, baja de las 
cumbres occidentales del campo del Pucará un río llamado de 
\'illavil (Iltnllavil), el «H/» de la liebre. La historio no nos cuenta 
nada de estos Indios, pero serían de la misma extirpe que los 
Andalgalas y Anconquijas de que escribe Techo. 

Aquí tenemos englobados todos los «pueblos» que sin duda 
formaban la población central del «Valle de los Andalgalas» en 
que según yo creo se fundaron las últimas dos ciudades del 
Barco, por Prado en 1551 y Aguií're en 1552, y la [¡rimero de 
Cañete, por Zurita, en 1558. Es una región que puede incluirse 
en un cuadrado de cuatro leguas por costado, es decir, tomando 
la plaza del F'uerte como centro de dos leguas á todo viento, 
ifeto incluirá hacia el sud el All])atauca de las tierras así lla- 
madas, donde sembraban los Indios de más arriba en liemi)o 
de las creces. 

En toda esta región abundan los restos arqueológicos, los 
más de ellos descubiertos por el orado y por las crecientes que, 
con sus erosiones en los bordes de los borroncos, ponen de 
manifiesto infinidad de objetos interesantes en diferentes estados 
de consei'voción y no pocos perjudicados poi' el agento que los 
saca á luz. 

El año 1903 ha sido abundante en estos creces, y por con- 
siguiente rica la cosecha de objetos, si bien muchos de ellos 
en fragmentos; pero siendo el coso que de l'luropa llegan ex- 



— 80 — 

pediciones para estudiar la arqueología de nuestra región cal- 
chaquina, y vista la tendencia de inventar culturas nuevas, 
donde acaso no se trata de más que de diferencias locales, me 
ha parecido conveniente inicial- una serie de estudios geogrático- 
arqueológicos, al objeto de presen tai' á los estudiantes de la 
materia un cuerpo de datos que les sirva para cotejo. Como 
con algo se lia de comenzar, me ha parecido mejor hacerlo con 
los resultados de mi visita al Fuerte de Andalgalá á principios 
del año 1903. Los objetos se dividen en dos grupos: los de 
piedra y los de alfarería; unos y otros pueden considerarse 
como representativos y me conducirán á tratar de otras curio- 
sidades del arte calchaquí, á saber: las alfarerías draconianas, 
negras y grises que son grabadas, y las de colores claros que 
son pintadas; lo cual será materia de un segundo trabajo. 

III 

Los objetos hallados en la región del Fuerte de Andalgalá, 
descrita en los párrafos anteriores, y que pude reunir en mi 
viaje por esos puntos á fines del año 1902 y principios de 1903, 
se dividen fácilmente en cinco grupos: el primero, los de piedra; 
el segundo, tercero, cuarto y quinto, los de alfarería de dife- 
rentes especies. Estos cuali'o se subdividen oii alfarerías ¡jiises 
ó plomixas (gi-abadas), en negras (idem), y de color (pinta- 
das). Todo ello, con una que otra excepción, procede de Clia- 
quiago. Población, Choya y Anconquija, y ha sido descubierto 
por las aguas en las crecientes. 

De las piezas en piedra hay seis, que son: un mortero hondo 
con dibujos convencionales, dos chatos antropomorfos, un ídolo 
idem y dos hachas ó toquis. Por lo general, los morteros, sobre 
todo los de la región de Anconquija, etc., están esculpidos en 
relieve, más al de la lámina IX, lo han desgastado con alguna 
piedra dura, ó, de nó, á cincel, con uno de esos de cobre que 
tanto abundan en estos lugares. De los morteros chatos, el di- 
midiado forma el vano del mortero con su cuerpo y el otro 
con lo que debió ser la cabeza. El primero puede haberse usado 
para moler maíz, para la olla; el segundo, para reducir el tos- 
tado á harina, y el tercero, para cosas como ají, que tanto 
abunda en estas quebradas y que se llama en la localidad 
uchuqiiita O. 

(') í.o liay lie dos foniuis, uno lai'go y oiro redondo, siendo i'sstc el pre- 
ferido. Es el cumbari del Río de la Plata. 



— 81 — 

l'll ídolo es uno de Laníos; los hay en gran abundancia, ge- 
neralmente producios del alfarero, y sería uno délos personales 
que se enterraban junto con lo demás que le pertenecía al se- 
pultado, su dueño. 

Las dos hachas son de las muchas y muy variadas (|ue se 
encuentran en todas jiartes. 

Estos objetos todos se relacionan con la vida doméstica, re- 
ligiosa y política de estos Indios. Sabido es que ellos no usaban 
el mortero sin c[ue primero invocasen al numen del mismo, y 
gente (|ue ¡¡ara cada lugar y cada quebrada tenía un llastaij ó 
pachainama, lo lendi'ía también para cada mortero según lo (|ue 
en él estaría por molerse; y todo ello sin perjuicio del santo 
de su devoción, el idolillo de piedra, por ejemplo (lámina X, 
figura 1), y de los demás dioses más ó menos generales. 

Y como son dos las hachas, dos serían los caciques ú quienes 
pertenecieran, sin perjuicio de haber vuelto á servir dos ó más 
veces en el transcurso de los años ó de los siglos; puesto que 
crecientes hubo en todo tiempo, y los indios veneraban más 
que nosotros estos (para ellos) frutos del trueno. Aún hoy, 
cualquier cosa de estas hallada por un criollo, se considera y 
llama su «suerte», y no pocas veces suele ser esto un inconve- 
niente |)nra la adquisición del objeto. 

Los fragmentos de alfarería gris ó plomiza, con pocas excep- 
ciones (lámina II, figuras 1 y 9), corresponden á Chaquiago 
de Abajo, en las inmediaciones del AUpaiauca, montículo arti- 
ficial ó mound. Este fué explorado por el señor Melhfessel en 
una de las expediciones practicadas por el Museo de La Plata 
(años 1889 á 1891). Contra lo que pudo esperarse, sólo se en- 
contró un cehti-o de piedra como altar, una bola de obsidiano 
y otras frioleras de poca monta. Lo más que se consiguió [u-o- 
cedía de los alrededores. 

Como se verá, en casi todos estos ejemplos los dibujos son 
geométricos, rara vez antropo ó zoomorfos (lámina II, figura 10). 
Prevalecen los ángulos ó triángulos, las i'oyas paralelas ó cru- 
zadas, los xig xag y escalones, los puntos y <iojos imaimanai) . 

\í\ material, por lo general, está bien preparado y quemado, 
habiendo resistido la acción del tiempo admirablemente. Los 
útiles del grabador han sido de dos géneros, el uno romo, el 
otro afilado, á veces éstos agrupados O. Posible es también (|ue 
muclias de las impresiones romas se liayan efectuado con filos 
y no con puntas. 



O Véase lámina XVI, número 8, en que ügura un cincel de pizarra. 



— 82 — 

En los sepulcros de Chañar Yaco (') no enconlré alf'ai'ei'ia 
ni gris ni negra, corno tampoco la draconiana de colores; las 
tejas de esta clase reproducidas en aquel trabajo corresponden 
á los alrededores de más afuera. Es de notarse también que en 
los andenes ó patns de las labranzas de la Población, no hallé 
alfarerías negras ni plomizas, y sólo si de las que figuran en 
las liíminas VH y VIH, idénticas á las do Chañar Yaco, 

Curioso también es que un poco más abajo, en Chaquiago, 
abunden las alfarei'ías draconianas de todas las ti'es especies, 
como se verá en el segundo trabajo. Debo advertir que en este 
caso la excavación personal mia no me dio resultado alguno, 
y que lo reunido es fruto del arado ó de las crecientes, y muy 
bien podría resultar algún hallazgo que debilitase esta sepai'a- 
ción de tipos; por ahora, em|)ero, me inclino á creer (|ue lo 
observado ea Chañar Yaco es digno de ser estudiado, á sa- 
ber, que los objetos de las láminas I á VI (negros y plomizos) 
son emográfica ó cronológicamente distintos de los que figuran 
en las láminas Vil y VIH. 

Los fragmentos de alfarería negra, han pertenecido á vasos 
de méi'ito, sobre todo los números ü de la lámina V y 2 de la 
VI, pero especialmente la segunda, que en algunos de sus de- 
talles se parece á la figura H, «Revista del Museo», lomo III, 
página 320, etc. 

El jirimer objeto de la lámina V me fué obsequiado por el 
señor Santervaz, de Andalgalá, como procedente del campo del 
Pucará en Anconcpiija. Ha formado pai'te de un vaso ú olla 
sin gollete. 

La alfarería negi'a, casi toda ella, es obra de un trabajo ar- 
tístico y esmerado en todas sus partes. E\ material está per- 
fectamente preparado, modelado y quemado; los dibujos, en la 
mayor parte de los ejemplos, se han ejecutado con mano 
maestra que se ha valido de una punta afilada, de suerte que 
podrían considerarse como graffiti. El color negro, por lo ge- 
neral es retinto, y de un lustre de barniz que casi podría lla- 
marse de esmalte. Las piezas enteras que poseemos, y que á 
su tiempo se reproducirán, nos hacen conocer lo caprichoso 
de las formas. Estos vasos negros constituyen una de las sei'ies 
más impoi'tantes de las alfarerías de la región calchaquí; y si 
no se dice más por ahora á propósito de ellas, es porque tenemos 
la intención de dedicarles un trabajo especial, que ¡lustrará y 

(') «llevista del Museo de La I'lnUi», t. Jll, p. 33, etc. 



— 83 — 

coinplemenlai'á las explicaciones ([ue acompoñaii á eslos láminas 
y dibujos de los objclos coi'i'espondienles á mi üllinia expedición 
|)or el valle de Andalgalú. 

A[>ai'le de lodos es'.os ÍVngmeiilos, tuve la suerle de hacerme 
de oíros objelos, ó con)plelos del lodo, ó por lo menos algo más 
que los anteriores, de suerle (|ue podemos hasta darnos cuenta 
de cómo sei'ían algunos de los monstruos que servían para 
adornar convencional mente este género de arlel'actos. 

De los mejores es el objeto, lámina XII, (¡ue casi parece 
una telera cuyo mango es la cola y su pico la cabeza. Estos 
dos detalles establecen cjue se trata de un huanaco, pero de un 
huanaco que en sí encierra otro ser animado; éste á lo que se 
vé, représenla un avestruz, aunque todos sus detalles sean 
convencionales. La costumbre de formar un vaso ccrn el cuei'po 
de una íigura zoomorfa es muy del lugar y de la época, como 
lo veremos en la h'imina XVI 1; [¡ero en este caso parece (|ue 
tenemos algo más, porque se representa una de las leyendas 
conservadas en el folk-lore local, la metamorfosis del avestruz 
en huanaco, tradición que acaso encierre en sí uno otra, la 
del huanaco en avestruz; porque estas transformaciones pue- 
den sei' recíprocas. 

El jarro, lámina XIV, y el otro, lámina XV, son ejemplos 
curiosísimos del ai'le local, y respectivamente tí|)icos de las al- 
fai'erías gris \' negi'a. 

Para coi-onai' el caliilogo de mis hallazgos, citaré la pipa de 
Pajanco, única de su clase. (Véase lámina XVIil, al frente de 
la poi'tada.) 



84 



LAMINA I 

Alfarería gris ó plomiza, grabada, de Chaquiago (Vu tamaño natural): — 

I. Parte de un jarro; grueso 4 mm., dibujo en zig-zag ó pata- 
pata, producido con dos iierramienlas, una de punta roma y 
otra alilada, en masa bien preparada y quemada. 

2 y 3. Dos fragmentos de otro jarro; grueso 3 mm., adornado 
con griegas entrelazadas, grabadas con punta roma, de 3 mm., 
en masa como la anterior. 

4 y 5. Dos fragmentos de una escudilla ó jático; grueso 5 mm., 
orilla adornada con dibujos en zig-zag y cuadrángulos rectan- 
gulares, en grupos de tres, uno dentro de olro, sacado todo 
con filo romo, cada costado de una sola impresión, según pa- 
rece. La parte honda empezaría inmediatamente desde esta 
guarda. Masa pulimentada como en los anteriores ejemplos. 

6. Parle de una fuente grande; grueso 5 mm., forma de la 
anterior, es decir, una orilla parada, algo inclinada hacia aden- 
tro en el borde. La especie de oreja puede muy bien representar 
una parte de cuerpo convencional como la que se ve en algunas 
piezas completas. El adorno consta de un zig-zag, que forma 
triángulos alternados, y el vano de éstos va ocupado con rayas 
de punta ó filo romo. La arcilla ó greda, si oigo, está mejor 
preparada que la de los anteriores. 

7 y 8. Partes de escudillas ó pucos; grueso 3 á 4 mm.; el 
primero saca el fondo con ángulo de la banda orillera; en el 
segundo éste es continuo con la banda (pie lleva en la orilla 
una cabecila por asa. 

9, 10 y 12. Fragmentos de jarros; grueso 3 á 4 mm. En el 
diez se advierte la clase de punta con que se han hecho las 
impresiones y rayas. Los grupetes de tres puntos son producidos 
por una herramienta dispuesta así. 9 y 12 son orilleros; iO es 
del cuerpo del vaso. 

II, 13 y 14. Tejas sueltas; grueso, material y ornamenta- 
ción como en las anteriores. 




u 




t^ 'll^] 



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85 — 



LAMINA II 



Alfarería gris, grabada, de Chaquiago y Choya ('/a tamaño natural): — 

1. Parle de escudilla ó puco; grueso 3 t\ 4 inm. Banda ori- 
llera y parte de fondo. Triángulos alternos entre fajas lisas de 
7 á 10 mm., aquéllos adornados con grupetes de puntos. Masa 
y pulimentación, la de siempre. Procedente de Choya, distante 
legua y media de Chaquiago. 

2. Fragmento orillero de olla pequeña; grueso 3 á 4 mm. 
Dibujo en zig-zag rayado entre vanos lisos; el borde superior 
de aquél dentado como de serrucho (Chaquiago). 

3. Otro como el anterior, en que los vanos llevan las rayas 
y el zig-zag va liso (Chaquiago). 

4. Parte de jarro ú olla; grueso el de siempre; bandas de 
rayas (jue forman ángulos con sus terminaciones respectivas 
(Chaquiago). 

5. Parte de jarro; gi'ueso el de los anteriores; masa y puli- 
mento mejores (Chaquiago). 

0. Fragmento de vaso antropomorfo; grueso 2 á 3 mm. 
(Chaquiago). 

7 y 8. Partes de vasos; grueso como el del G. El primero 
con adornos en zig-zag, lisos entre triángulos, con rayas hori- 
zontales; el segundo con escalones, ó paia-pata lisos en fondo 
lleno de rayas. Arcilla y preparación usuales (Chaquiago). 

9. De Choya. Interesante fragmento; grueso 3 á 4 mm. 
El dibujo está incompleto. A la izquierda, dentro de un marco 
con grupetes de puntos, se ven partes de figuras cuadriláteras 
rectangulares con los mismos grupetes del marco. A la derecha 
se cuentan nueve rayas con que terminan otras figuras acaso 
análogas á las anteriores. No es imposible que se trate de 
figuras antropomorfas, en cual caso los cuadriláteros serían 
nariz, ojos y boca convencionales, y las rayas un penacho, 
adorno de la cabeza que sigue. Me inclino d este parecer. 

10. Teja curiosa; grueso 5 mm. Una figura antropomorfa 
con un cuerno, [)luma ó borla que le sale de la sien derecha; 
empuña el asta de una Hecha (punía abajo). Dos bandas en 
cruz le atraviesan el pecho. La cara ostenta ojos y boca. El 
adorno, la cabellera, garganta, bandas, brazo, parte inferior 
del asta y plumas de la flecha, van llenas de rayas más ó me- 
nos horizontales. 

Compárese la teja de Tinogasta que se reproduce en se- 
guida con esta que es de Chaquiago. 



86 — 




11 — 14. Fragmentos de ollas ó tinajas, con los adornos 
usuales; grueso de 3 á 4 mm.; II y 13 de Factura algo más 
losen (Cliaquiago). 

15. Fragmento de olla de regular tamaño; grueso de 6 
a 8 mm. Adoi'no, ángulos contenidos unos en otros que forman 
fajas alternadas, lisas y punteadas, siendo como éstas el fondo 
del que sirve de base. La parte inferior se adorna con rayas 
cruzadas (Chaquiago). 




CJ 



60 S 



- 87 



LAMINA III 



Alfarería gris, grabada, de Chaquiago ('/,, tiiiiiaiio niiturnl): — 

I. Piii'le de loza ú puco, más ó menos la sexta parle del lodo; 
grueso 3mm. Masa bien preparada y quemada. Dibujo compli- 
cado: sobre fondo liso está una figura como una N, formada 
por fajas rayadas que en sus vanos contiene otras fajas tam- 
bién rayadas: los bordes de la primera y tercera líneas de la N 
son derecbos; los demás, de las fajas escalonadas, como diente 
de serrucbo. 

2 Parle de olla bien Irabajada, pulida y adornada con fajas, 
lisas unas, rayadas otras, y círculos; grueso 5 mm. 

3 y 4. Fragmentos de vasos con los adornos usuales de rayas 
impresas ó grabadas en zig-zag; grueso 3 á 4mm. 

5. Parte de escudilla ó puco; grueso 6 mm. Así como está, 
jiarece una cruz lisa en campo rayado al sesgo de izquierda á 
dcrecba; jiero la parte (|ue falla podría modificar en algo el 
esquema del dibujo. 

G. Fragmento de escudilla ó j'uco. 

7. Parte de jarro; grueso 3 mm.; adorno escalones lisos 
alternados con otros á rayas liorizontales. 

8. Fi'agmento de tinaja; grueso 4 mm.; adorno, rombos ó 
losanges, milad infei'ior lisa y mitad superior á rayas. 

9. 10 y 15. Pai'tes de escudillas ó pucos; grueso 5 min. 

II. Parto de olla; grueso 5 mm. Corresponde más bien íí la 
alfarería negra di'aconiana; pero por su color se incluye entré 
éstas. Dos círculos imperfectos, y más ó menos concéntricos, 
liacen el papel de ojos de algo que parece cuerpo, lodo liso en 
campo á rayas. 

12. Fragmento grabado. En In guarda una faja de líneas 
dobles, que corre, sube y baja, separa losanges; éstos constan 
de una faja con punto en el medio. 

13 y 14. Partes de ollas; grueso 3 á 5 mm., respectiva- 
mente. El primero con adoino de escalones i'ayados diagonal- 
mente de derecha á izquierda en campo liso; el segundo á 
fajas rayadas al sesgo como la anterior. 

16 y 17. Partes de olios pequeñas ó jarros; grueso 3 mm.; 
adorno á fajas: la primera con éstas dobles, punteadas entre 
rayas y canq)o lisos; la segunda, fajas diento do serrucho á 
rayas en campo liso. 



LAMINA IV 

Alfarería gris, grabada, Chaquiago y Choya ('/a tamaño natural): — 

1. Pai'Le de vaso ó jarro; grueso 3 á 4 mm. En mi co- 
lección iiay uno de estos vasos casi completo, procedente de 
Belén, en que se ve el esquema del dibujo. Entre dos líneas se 
colocan rombos ti la losange; la parte inferior de éstos (un 
triángulo) ostenta una cara, y la superior (otro triángulo) rayas 
verticales, acaso la cabellera. Los vanos contienen triángulos 
con las mismas rayas. En el ejemplo de la lámina, el losange 
con cara se encierra en oti'o concéntrico orlado con pequeños 
piquillos rayados en el mismo sentido. Sobre el ápice de la 
orla exterior se confrontan dos triángulos rayados, separados 
por un espacio liso. En este ejemplo, como en el de Belén, los 
ojos y bocas son figuras rectangulares; pero la nariz en éste 
va formada por dos rayas que suben a la divisoria del losange, 
mientras que en' el de la lámina es un cuadrado. El interior 
es negro, no así en los demás fragmentos. El borde se inclina 
hacia afuera como en el de Belén. Ver lámina II, flg. 9. 

2. Fragmento de olla ó jarro; grueso 2 mm. Adornos de 
rombos en losange y á fajas; éstas con grupetes punteados 
de á tres y más. Los vanos de arriba llevan triángulos tam- 
bién jiunteados, formados por líneas con la raya que separa 
el borde. El losange segundo incluye otro imperfecto. A la in- 
versa del anterior, este vaso era más ancho de asiento que de 
boca. 

3. 4, 5 y 7. Estas cuatro tejas parecen partes de un solo 
vaso, como el número 1, de más vuelo en la boca que en el 
cuerpo; grueso de 2 á 3 mm. El número 3 parece tener el 
arranque de un asa, lo que indica que sería jarro. Hasta donde 
se ve la ornamentación es de una faja rayada y otra lisa á la 
vuelta del borde, y bajo de éstas otras en zig-zag, lisas, cuyos 
ápices tocan la faja lisa. Los vanos llevan rayas horizontales. 

G. Parte de otro jarro; grueso 2 mm. Como el 2 y 3 de la 
lámina 1, lleva griegas alternamente lisas y á rayas. 

8. Fragmento de olla ó aro; grueso de 2 a 3 mm. De una 
faja punteada á la derecha salen escalones también punteados 
y separados por vanos análogos, pero lisos, y todo más o me- 
nos vertical; pero lo de la izquierda parece degeneraren sentido 
diagonal. 

9. Parte de olla; grueso 3 á 4 mm. El dibujo consta de fa- 
jas en escalones alternados lisos y á rayas. 




o 



— 89 — 

10. No es parle del número 17, lámina III; grueso 3 á 4 mi- 
límelros. Su adorno es de fajas verticales con piquillos á rayas 
de izquierdo á derecha. Interior negro. 

11. Objeto de Choya, parte de olla; grueso 4 mm. Una faja 
inferior, á triángulos, todo rayado con intención de horizonta- 
lidad, alterna con otra superior lisa, enmalletondo la una con 
la otra. El triángulo royado incluye una figura cuadrada y rec- 
longulor, liso; y el liso, otro rayado. Más abajo se desprenden 
otras fojas y figuras de más ó menos el mismo carácter. 

12. Fragmento curioso de olla ó ¡meo; grueso 4 á 6 mm., 
también de Choyo. Dos fojas rayadas se encuentran en una 
especie de triángulo incompleto, con una figura cuadriongular 
en el centro, lisa; puede representar una figura de serpiente 
convencional. El borde está indicado por una raya. 



— 90 - 



LAMINA V 



Alfarería negra, grabada, de Chaquiago (% taiiiíiño iiíitiiral): — 

1. Objeto donado en Andalgolá como procedente de Ancon- 
quija O. Grueso 4mm. Es la orilla de una olla do mucho vuelo 
ceñida en la boca y sin gollete; acaba con el filo que debería 
llevarlo. Una cabeza se distingue bastante bien, con su cuerno, 
ojo, lengua y cinco dientes de abajo. Esta cabeza es sólo una 
de tantas del monstruo ó hidra, cuyos dos cuernos, parte del 
ojo y mandíbula superior, se alcanza á distinguir más abajo, 
como lo es también la que asoma á la derecha, y si no de 
éste, será de otro igual que estaría más adelante. El fondo es 
el de siempre, á rayas con buril de punta. El negro es retinto 
y su pulimento perfecto; pero es de sentir que falte lo más de 
esta pieza. Cómo debió ser el esquema de este dibujo, se verá 
en la taza de la lámina XV, figura 2. 

2, 3, 4 y 5. Cuatro fragmentos de alguna olla de conside- 
rables dimensiones, como lo indican las curvas y el grueso, 
4 á 5 mm. El esquema del monstruo es policéfalo, como de 
costumbre en estos vasos. 

No pierdo la esperanza de conseguir algunos otros fi-ag- 
mentos del mismo vaso; sin embargo, se ve (jue una parto ha 
sido molida y despoilillada por los mismos agentes fluviales 
que han motivado su hallazgo. 

Como artefacto puede compararse con el anterior en todas 
sus partes. 

G. Hermoso debió de ser el lebrillo ú olla de que este frag- 
mento formó parte. Grueso 3 mm. 

Se trata de algún dragón ó hidra con dos cuernos, forma- 
dos cada uno de una faja negra, lisa, entre un triángulo, y 
otra faja todo á fondo cuadriculado. Más abajo está algo que 



(•) O sea Campo del Pucará. Véase láiiiina IX, figura 4. Los números 5 
y 6 son alfiirerías an;'ilogas de Andalgal'i, distrito de Chaquiago. líl número 5, 
la hidra policéfala de siempre, con el ojo, el cuerno, la lengua ó Hedía que 
pasa por el hocico armado éste de dientes á modo de sierra: según parece, 
la mandibula visible da vuelta y es una prolongación de la misma. La flecha 
de esta segunda cabeza se bifurca, y en la base de la mandibula superior 
aparece algo como un cuerno. Procede de Clioya; grueso 5 mm. Es parte de 
una olla .sin gollete. 

El número 6 de la lámina IX , hocico dentado con base de flecha, es 
l)arte de un pilco ó escudilla; de factura liuii, negro si'illdo en (oda la masa; 
grueso de 3 á 4 inilimetios, porque varia. 




CJ 



— 91 — 

puede representar la cabeza ó cuerpo del monstruo; éste liso; 
los adornos cuadriculados y parecidos a las manchas de las 
serpientes ó dragones. El tamaño, sin duda, era considerable, 
y la boca la parte más abierta. Como trabajo es de la calidad 
de los anteriores; más su color, hacia la extremidad izíiuierda, 
no tan uniformemente negro. 



— 92 



LAMINA V 



Alfarería negra, grabada, de Chaquiago de Abajo (-/a tamaño natiu'iil); — 

1. Parle de escudilla ó ^jííco; grueso 2 á 3 mm. Orilla incli- 
nada hacia afuera y adornada con serpientes de cola enroscada 
y ocho manchas á i-ayas, cinco de ellas cuadriculadas. Existen 
otras más completas. El negro, inferior al número siguiente. 

2. El objeto más curioso de todos estos fragmentos. Grueso 
4 mm. Se trata de algún ser monstruoso, del tipo peruano, que 
debe compararse con el de la lámina IX, figura 5, en que se 
ve el mismo cuerno pe(|ueño que corona una mandíbula den- 
tada. La cabeza antroponioi-fa está en contacto con un cuerpo á 
todas luces de serpiente ó dragón ó hidra, nombre éste que tal 
vez convendría mejor á los monstruos dibujados en estas alfa- 
rerías. A la derecha asoma algo como trompa ó cola de otra 
figura, sin que se pueda saber si es continuación de nuestro 
hombre serpiente ó si corresponde á alguna otra combinación 
del esquema del diseño. La corona de la cabeza lleva un ador- 




no enmalletado de dos con círculos cuadriculados (el de la de- 
recha 3, 1 y 1) y uno del fondo liso. Más abajo tenemos á la 
derecha algo como boca, que lleva cuatro muelas y dos col- 
millos, todos cuadriculados, con su cuerno ó nariz así, sobre 
un triángulo liso, lo cual nace de un ojo imahnana ó sean dos 
círculos concéntricos, que en un dibujo peruano, del aPerú» de 
Squier, es base de un falo O. Atrás de esto, están dos círculos 



O Yei' uPcrú» por Sijiiier, \\. 




u 



— 93 — 

CLiodi-iculadus en íbndo negro que separan los cuadriculados de 
la nariz y de las cejas del resto de la cara; en ésla se coloca 
un óvalo formado por una faja á cuadros que encierra otro más 
pequeño, pero liso, el cual forma la niña del ojo. La boca, con 
sus dos muelas, dos colmillos y dos adornos, cuyo objeto no 
se trasluce, están también cuadriculados, y otro tanto se dirá 
del cuei'po de la serpiente que encierra círculos á fajas lisas 
sobre el fondo ya descripto. 

Como artefacto es de lo mejor (]ue se conserva en esta clase 
de alfarerías, y debe considerarse como una prueba del con- 
tacto artístico del Perú con la región Calchaquina. 

3. Fragmento de otra fuente ó lebrillo; grueso 3 á 4 mm. 
Formaba parte de la boca que, como el anterior ejemplo, se 
abría hacia fuera. En tamaño debió ser algo menor que el 
anterior, porque el arco es más cerrado. El adorno consto de 
un animalejo entre mono y diablo, según nos lo dan á cono- 
cei- los artistas. El cuerpo, etc., está cuadriculado; pero el ojo, 
la cresta, ceja y labio, como también la faja ovalada del cuerpo 
quedan lisos, acentuando así su separación de lo demás. En 
frente tiene una faja de ai-riba abajo con rayas diagonales 
cruzadas, y bajo de la cola algo muy ¡larecido á aquélla, que 
muy bien puede ser el principio de otra faja. 

4. Este curioso fragmento, cuyo grueso es de 2 á G mm., 
contiene unas figuras convencionales que se pasean en frente 
de algo parecido al asta emplumada de una flecha parada 
punta abajo. A la izquierda, está una ova cuadriculada con 
seis tentáculos de los que los tres que se ven terminan en 
patas de perdia. A la derecha de ésta se ve otra figura conven- 
cional. 

5. Parte de una escudilla ó inico; gi'ueso 3 á 5 mm.; el asa 
está formada por dos brazos uno sobre otro en orden. Sólo 
se ve el comienzo de un adorno y fin de otro, grabados como 
el de los demás. 



— 94 — 



LAMINA VII 



Alfarería pintada, de Chaquiago de Abajo y Choya (7u Ae tnmnño na- 
tural):— 

1. Parle de tazo ú olla pequeña, más bien 2^"co; grueso 
3 mm. Bien amasada, bruñida y quemada; fondo bayo claro; 
dibujo negro que représenla parle de un dragón; á la niña 
del ojo, en el campo, rodea una faja negra concéntrica, de la 
que nacen dos orejas ó cuernos, y dos mandíbulas, cada una 
con las dos muelas y un colmillo como siempre. De la parle 
inferior del ojo cae una faja que se comunica con oirás dos 
orejas ó cuernos. Esle fragmento formaba parte del labio ú 
orilla del vaso. 

2. Pico de botijuela, procedente de Cboya. Objeto de origen 
sospechoso O. En la colección Methfessel hay dos más y yo 
conservo otro, en mejor estado, de los mismos. En la repro- 
ducción está boca abajo, al objeto de colocar bien la cara con 
su nariz. En el caso de ser indígena hay que confesar que es 
de factura admirable; pero también se nota una simetría mo- 
derna y algo que acusa rueda ó molde. 

3. Un asa de lebrillo ó fuente; grueso 3 á 5 mm. La forma 
una cabeza de quirquincho, el armadillo local, por medio de dos 
bordes en relieve en que están pegados ó modelados los ojos, 
cada cual con su niña como hueco. Del hocico, á igual dis- 
tancia de los otros dos, arranca un tercer borde que figura la 
nariz y acaba en la frente, indicado por una raya negi-a, de- 
bajo de la cual están las bases de lo que debieron ser ore- 
jas, que han sido tronchadas. A 25 milímetros de la citada 
raya se halla otra, y entre la primera y el hocico adornan el 
campo dos órdenes de rayas ó pinceladas negras, que se re- 
piten hacia atrás de la raya frontal. Este objeto, como el nú- 
mero 2, está boca abajo. El parche negro con goteras del otro 
lado de la raya frontal, puede compararse con los dibujos del 
fragmento número 4, de Choya. Material bien elaborado; color 
bayo claro; pintura negra algo desmayado y sin barniz. 

4. Teja de Choya; grueso entre 6 á 9 mm. Pi'obablemenle 
parte de algún puco ó taza, tapa de tinaja. Pintado por dentro 
y fuera, siendo interior la parte reproducida. El triángulo del 
campo contiene dos figuras, como la que se ha indicado en el 
número 3, la una de siete, la otra de cuatro puntas. En el re- 



(') Para mi son picos de porongcs modernos. 




a 



u 



— 95 — 

verso oparecen unos rayas gruesas cruzadas sobre un fondo 
piulado blanquizco. El fondo general es el del material bayo, 
oigo tosco, pero no mol preparado. Choya esto como á seis 
kilómetros de r,har|uiogo lincia el noroeste. 

5 y C Dos iVagmeulos de tinaja; grueso de 3 5 mm. Por 
su factura, posible es cjue pertenezcan á dos originales, por- 
que el número 5 está mejor quemado y amasado que el 6, y 
los lagartos no responden exactamente al mismo tipo. Ambas 
ollas lian sido adornados con series do estos i'eptiles, así como 
en otros casos se lian valido de figuras convencionales de hom- 
bres ti'atados en la misma forma. Sospecho que estos dos frag- 
mentos no correspondan á los demás en cuanto á su oi'igen, 
ya sea cronológica, ya étnicamente. 

7. Es un fragmento de puco ó pinto con borde adornado á 
royas; el grupo completo es de seis, del que á la derecha nace 
algo que no se alcanza á distinguir; pero á la izquierda acabo 
otro grupo en lo que parece ser un pico de cóndor ú otra ave 
de rapiña. En el interior, se dibuja una de esas S tan cono- 
cidas en los pelroglifos de la región Colchaquí, de la que se 
desprenden cuatro goteras ó lágrimas, según mi interpretación. 

Como artefacto, la pieza es de las mejores. Su color, bayo 
sucio; el negro, pálido. Está bastante -bien bruñido. 



96 - 



LAMINA VIH 

Alfarería pintada, de Población y Chaquiago de Abajo ( '/o Je tamaño 
natural): — 

1: Asa de una olla ó puco, en llgura de murciélago; grueso 
entre 4 á 5 mm. Material lino, bien asado y bruñido; color 
boyo claro. Interior de ojos y orejas y filo de la nariz de ne- 
gro, como también el doble collar de que se desprenden ocbo 
y seis pendientes respectivamente. Este repugnante animalejo 
figura mucbo en la alfarería local. 

2. Fragmento de tinaja; grueso entre 6 y 7 mm. Bien ama- 
sado y quemado, y pintado de colorado con dibujos negros, 
á lo que se distingue, en líneas que hoy llaman art nouveau, 
con espirales, puntos y rayas cruzadas. 

3. Otra teja, de factura parecida á la anterior, pero de color 
bayo claro con dibujo parecido al de la taza número 2, lá- 
mina XIII, pintado de negro con rombos mayores que inclu- 
yen otros menores á rayas cruzadas separados por fajas del 
fondo. Grueso de 6 á 7 mm. 

4. 7, 9, 13, 14 y 28. Partes de pucos (escudillas ó tazas) ó 
de ollas pequeñas; grueso entre 3 y 5 mm., del tipo de Cha- 
ñor Yaco, es decir, fajas en zig-zog entre triángulos negros 
sobre campo colorado ó bayo obscuro O. 




del tipo de Chañar Yaco 



5 y 10. Partes de otros dos pucos, tazos ú ollas, también 
tipo Chañar Yaco, que, sobre un fondo rojo ó bayo obscuro, 
llevan una faja en zig-zag de triángulos con peines, ó si se 
quiere con chorreras de á tres ó cuatro. Ver Huacas de Chañar 
Yaco. Factura etc., como los anteriores; grueso 4 mm. 

6. Fragmento en cuatro colores; el bayo sucio de la urna. 



O «líevista del Museo de La Plata», tomo III, pí'iginas 42, fig. 5 /"y 40, 
figura 17. 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. Lafone Quevedo : Región de Andalgalá — Lam. VIII. 




T.ALI.EI! DF. PUDMC.VCIONKS 



Alfarería pintada de Población y Chaquiago (8) 

(Já tamaño natural) 



— 97 — 

el negro del |>riiicii)al dibujo, el blanco en que se lucen los dos 
rayas y el rojo de la roya inferior. Grueso 4mm. 

8. Parte de un juico ó escudilla de Cliaquiago de Abajo; 
orilla exterior adornodo con romboides á puntos ú ojos ¿¡uai- 
mana; bay un embrión de asa. Grueso 3 mm. 

11. Teja de botija ó garrafa, tipo peruano; grueso 5 mm. 
Material bien preparado, bruñido y fiuemado. Sobre fondo rojo 
está una faja baya, que sin duda baja del gollete al fondo y 
([ue, entre dos líneas negras, tiene al sesgo unas guardas de 
siete puntos entre dos líneas, de los que tres están casi com- 
pletas y dos más indicadas. Esta, y el número 25, muy bien 
pueden ser importadas. 

12. Parte de ¡meo, con dibujo entrelazado, tipo común de 
toda la región; grueso 4 á 5 mm. Factura la de siempre, y lan 
perfectamente bruñido que parece barnizado. 

15. Asa de un ¡meo 6 plato en forma de cabeza de lecbuza; 
grueso 4 mm. Coloi- rojo. De los ojos se desprenden dos cbo- 
rreras negras, color que también cubre los párpados que, como 
la nariz, están de relieve. 

16. Parte interior de ¡meo, siendo pintado también el exte- 
rior. Grueso 4 mm. Pertenece á la generalidad de los objetos 
tipo Cbañar Yaco. 

17 y 19. Dos tejas de vasos que, por la magnitud de las 
rayas ó fajas, debieron ser de algún tamaño. Kn tipo y factura 
corresponden á las anteriores. Grueso 3 á 4mm. 

18. Parte de puco ó taza; grueso de G á 7 mm. Exterior ro- 
jizo y bayo; interior de la quebradura, gris. Dibujo exlei'ior, 
griega negra sobre rojo. 

20. Objeto de la Población ('); grueso 5 mm. Factura y lus- 
tre de lo mejor. Sobre fondo rojo, parle de una faja «diente de 
serrucho». Ver 1, 2 y 3, lámina IX. 

21, 23, 24, 20 y 27. Torteros ó muyimas de busos ó ¡ruseh- 
cnnas de hilar, todos cinco de alfarería; 21, 24 y 27 correspon- 
den á tejas utilizadas con este objeto; 23 y 26 han sido hechas 
exprofesomente, ó al menos, en cuanto al 23, adaptado con 
mucha intención á fuerza de raspar el dibujo en superficie 
plana. En este ejemplo, el agujero se ha perforado en el cen- 
tro de una cruz, y los cuatro vanos se llenan con dos trián- 
gulos cada uno de lados paralelos entre sí y con los brazos de 
la cruz. El número 26 ha sido amasado ya con este deslino. 
Triángulos sin simetría, y con puntos, separados por tres líneas 
que debieron ser cuatro, se reparten lo de arriba del tortero. 



(') La Poblíición se sigue de Cliaquiago al oeste. 



98 



LAMINA IX 

Mortero de piedra de Chaquiago y alfarería negra, grabada, de Choya, 
Chaquiago y Pucará (Vs tamaño natural): — 

1, 2, 3. Las tres coras del mortero de Chaquiago en la re- 
gión de Allpatauca. La piedra es volcánica y muy pesada, lleno 
de agujeros, como si hubiese contenido glóbulos de aire. El es- 
quema siguiente da á conocer el dibujo convencional en toda 
su extensión. Las incisiones son como de 2 mm. de ancho por 
5 mm. de hondo. 




resquema del dibujo del mortero 

Partiendo de la dei-echa, tenemos un banco bajo con una 
media luna en la línea de arriba, lista media luna la encon- 
tramos en los peti'oglitbs, y parece que también forma la base 
de muchas cabezas antropomorfas en la alfarería, etc. A la iz- 
quiei'da, después de una depresión que acentúa el pi'imer 
banco, se levanta otro que alcanza el nivel de la media luna. 
Lsle, mediando un intervalo deprimido, tiene al frente un 
guanaco figurado convencionolmente por una calieza y dos es- 
calones que, con la línea del frente, forman el cuerpo. Espalda 
con espalda de éste se levanta algo como el ala de un Stiri 
(avestruz), que acaba en media luna, y se sabe que puede ser 
la tal ala, porque adelante tiene el cogote y cabeza de esta 
ave, y porque en la alfarería gris tenemos ejemplos de este 
modo convencional de tratar á estas figuras zoomorfas. A lo 
que se ve, es un ejemplo de esa metamorfosis entre Suri y 
Huanaco del que otro es el objeto repi'oducido en la lámina. 

El hecho tiene su explicación en el folk-lore de aquella 
región. 

E\ espacio concluye con otro banco y su media luna, que 
acaba en cogote y cabeza de Suri. ICI primer arranque del banco 
es un |)ie de dos dedos. 

4, 5 y ü. Véase lu descripción (|ue acompaña á la lámi- 
na V, á propósito del número 1. 




c3 cr 



o o 
.2 U 




o 5- 



T3 ^ 




99 



LAMINy-V X 

Objetos de piedra de Cliaquiago ('4 tainaño natural): — 

1. ídolo de piedra (11 por 9 cin.). Cliaquiago. Sobre lo mol- 
dura que representa las cejas está la frente con esa hendi- 
dura característica de muchas de estas cabezas. A la derecha 
de ésta, figura rayado un cuadrado del que caen seis goteras 
á la ceja, y á la izquierda otro con cuatro de las mismas. 
En una y otra extremidad se advierte algo que es ó una borla 
ó una orejo. 

De las cejas abajo estén los ojos, y entre éstos la nariz con 
su raya medial. Carece de boca. Los brazos son dos fajas, sin 
manos, que se juntan sobre la ingle. Las piernas son embrio- 
narias, cosa muy usual en esta clase de objetos. El reverso 
sólo tiene unos rayas en zig-zag que bajan de la otra que es 
continuación de la que señala la frente. 

2. Mortero chato antropomorfo (19 por 13 cm.), en que el 
álveo del mortero ocupa toda la parte intestinal. La cara con- 
tiene ojos, nariz, boca, orejas y garganta. Los brazos son em- 
brionarios y encierran las tetillas. De hondo tiene 2 cm. y de 
grueso otros tantos. Este tipo de morteros es algo común en 
lo región Calchaquí. El reverso es liso en todos sus partes. 
Procedente de Andalgalá. 



100 



LAMINA XI 

Objetos de piedra de Población, Chaquiago y Huasán (7? tiimaño na- 
turíil): — 

1. Hncha ó cuña de piedra, procedente de la Población, de 
las que suelen llamarse toqui y que deben considerarse como 
símbolo de autoridad. Cargado, con su correspondiente cabo, 
era una especie de cetro, y, si bien serviría para defensa en 
casos extremos, más bien se usaban para dar el primer golpe 
ú la victima 6 prisionero. Si liemos de apreciar la importancia 
del que la llevaba por el tamaño del liacba, debió el cacique 
ser de los más subalternos. La cabeza se forma por algo como 
un rollo que lleva otros dos menores que le sirven de adorno. 
Una garganta como de un centímetro separa la cabeza del 
cuerpo de la cuña. La pieza está pulida y bastante bien con- 
servada. La piedra es compacta y obscura. 

2. Esta hacha, hallada en Chaquiago, se diferencia de la 
otra en ser de piedra más dura, mayor en tamaño y de cabeza 
zoomorfa; la depresión de la garganta tampoco es continua 
como en la anterior; su forma es más elegante y más abierta 
de abajo. No está muy claro á qué animal representa la ca- 
beza, porque tan puede ser de murciélago como de huanaco. 

3. Un mortero pequeño, cuyo reverso lleva cara convencio- 
nal de hombre. De la frente y cejas nace la nariz que separa 
dos bultos pequeños que sirven de ojos; más atrás de éstos 
están las orejas y más abajo la boca, que ya en sí figura otro 
mortero diminuto, con borde bastante grueso y continuo que 
representa los labios. Este objeto es de Huasán. 



Rev. del Museo de La Plata - Tomo XII. S, A. Lafone Ouevedo : Región de Andalgalá - Lam. XI. 






TALLER DE PUBLICACIONES 



Objetos de piedra de Población (i), de Chaquiago (2) y de Huasán (3) 

(^/j tamaño natural) 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. Lafone Quevedo : Región de Andalgalá — Lam. XII. 





T.^r.LER DE PUDI.IC.4CI0NES 



Alfarería tricolor de Huasán 

(8/¡3 tamaño natural) 



— 101 — 



LAMINA XII 

Alfarería tricolor, de Huasán {'/,., lainai'io natinal): — 

1^1 ol/|el,o roproducido cii eslu lúiniíia es curioso en todo 
sentido. l"Js un vaso como olla que representa la melamórfosis 
de un siüi ó avestruz en huanaco. A primera vista parece una 
pavita de liacer liervir agua, siendo su pico la cabeza de un 
huanaco y su asa la cola. El cuerpo de la olla lo ocupa un 
ave convencional con intención de ser síiri, y que mira en sen- 
tido inverso del huanaco. Las alas son unas rayas que nacen 
del cuerpo y éste va dividido en dos parles por un diafragma 
vertical que separa un adorno en dos secciones simétricas, 
como de peines, de dos colores entrelazados. Las patas son 
convencionales, formadas por dos ganchos con cuatro dedos 
mas atrás. Un cuello algo corto conduce á un círculo que en- 
cierra á otro concéntrico con punto en el medio y que sirve á 
la vez de cabeza y ojo. El pico, como se ve en el reverso, es 
de loro. Los colores son tres: el negro, el plomizo, represen- 
tado por el blanco en la reproducción, y el bayo del fondo, 
que es el natural de la alfarería. 

El gollete consta de los tres colores en triángulos alterna- 
dos entre fajas negras, dibujo común en esta clase de objetos, 
sobre todo en los de factura fina y simétrica como lo es éste. 
Fué hallado cerca de Huasán, é indudablemente es uno de los 
objetos más curiosos de mi colección. 



102 



LAMINA XIII 

Alfarería tricolor, de Pilciao y Huasán (') ó Chaquiago ( '/, tainaño iiii- 
tural): — 

1. Fragmentos de una taza ó puco de tres colores: negro, 
rojo y bayo, hallado en el campo de Pilciao, al sud del fuerte 
de Andalgald. Alfarería fina, bien amasada. Las rayas y cru- 
zados rojos van sobre fondo bayo amarillento claro, y los trián- 
gulos que forman la guarda central son negros. 

2. Taza hallada cerca de Huasán, ó mejor dicho en Cha- 
quiago, que explica las formas de la anterior. En vez de rayas 
rojas cruzadas, tiene de adorno jaqueles del mismo color. Es 
una pieza elegante y simétrica, de factura fina como la anterior. 



(') íluiísrin y iJliiiiniiiiyo so Lociiii y su liallnn i.'Slc y nesli. 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. S. A. Lakone Ouevedo : Región de Andalgalá — Lam. XIII. 





T.4LLER DE FUBLIC..VCI0NE5 



Alfarería tricolor de Pilciao (i) y Huasán (2) 

(;í tamaño natural) 




o 




103 - 



LAMINA XIV 



Alfarería plomiza, grabada, de Ohaquiago {"/, tniiiafio iiíitiirnl): — 

Jorro de alfarería gris, grabado con inslruinenlo algo (iloso, 
hallado en Chaquiago de Abajo. Grueso 2 mm. La lámina 
lia salido invertida. Un ser onlropomorfo, de cola muy larga 
y desproporcionada, brinca sobre alturas con andenes. No es 
imposible que la intención del artista haya sido representar 
la Pachamama, Llastay ó Numen Loci de las alturas, ol que ofre- 
cían siempre algo aunque no fuese más que una piedrita, ori- 
gen de las apachetas ó montones de piedras en los portezuelos, 
porque de una caída á otra se mudaba de Llastay, como lo 
indica la misma voz: «7i7 del Lugar)). Véase la lámina XVI, nú- 
meros 4 6 y 8, en que se reproduce algunos de los instru- 
mentos, cinceles, ó lo que sea, con que hacían esta clase de 
grabados. 



104 



LAMINA XV 

Alfarería negra, grabada, de Huasán ('/» tfimuño nutiual); — 

1, 2, 3. Anverso, medio y reverso de una taza en alfarería 
negra grabada, procedente de Huasán ó sus inmediaciones, 
lili grueso es de 3 mm. El dibujo es negro sólido, sobre fondo 
rayado verticalmenle con punta aguda, sin perjuicio de que á 
veces se desvíe de lo vertical hasta el grado de pasar á hori- 
zontal. El esquema del dibujo se reproduce en la figura que 
sigue : 




ICsqucnia del dibujo en el ja 



En ella se ve que éste consta de dos figuras convencionales 
como corazones. 

Del de la izquierda nacen: 1", una cabeza principal de dra- 
gón ó liidra, cuyo labio inferior se prolonga hasta formar otra 
cabeza que, vuelta hacia atrás, va á reunirse con otra tal que 
nace de la raiz del pescuezo; y 2'^, una cola que se bifurca en 
dos cabezas. A media cola nace una tercera cabeza, de la len- 
gua de ésta una cuarta, y de la raiz de la cola, liacia abajo, 
una quinta. Todas las cabezas llevan un asta ó cuerno; las 
siete menores, dentadas y con ojo sencillo; la principal con 
lengua partida, cuerno auxiliar y ojo complejo dentro de dos 
círculos blancos. 

Del corazón de la derecha nacen también cabeza y cola. En 
este caso, los dos labios se prolongan y forman sus cabezas; 
la inferior que se retuerce, para encontrarse con la que en este 
caso también nace del pie del cuello. La de arriba se ve ata- 
jada por el cuerno. , 

La cola se contenta con la bifurcación en dos cabezas y 
más la que sale del pie de la misma. 

Estos monstruos policéfalos son muy típicos de las mejores 
piezas de esta clase de alfarería, como se verá cuando pase- 
mos á reproducir los mejores ejemplares (|ue íigurnn en las 
varias colecciones de este Museo. 



Rev. del Museo de La Piala — Tomo XII. S. A. Lafoke Ouevedo ; Región de Andalgalá — Lam. XV. 







TALLER DE PÜBLICACIONE 



Alfarería negra grabada de Huasán 

( '/v tamaño natural) 



— 105 — 

Yi'.sÍQ objeto se halla en buen estado de conservación y nos 
ayuda á comprender el esquema de la ornamentación que co- 
rrespondía a los vasos de que formarían parte los fragmentos 
A; 5 y G do la lámina IX. 

¿De dónde inventarían estos lionibres ideas tan extrava- 
gantes? Sabemos que el indio era escaso de imaginación, y 
que, por lo general, i-eproducía lo que veía y no inventaba, l.'ls, 
pues, como |iara ci'eer (|ue la idea de la alfarería draconiana 
les vino de afuera. 



loa 



Ly\MINA XVI 

Objetos varios de Chaquiago de Abajo (tamaño natiii-al): — 

1. ídolo de greda, tosco, de sexo iemenino, sin brazos y 
con pies pudimenlarios. Narices, ojos y cejas en relieve; la 
boca apenas indicada con una depresión que no se distingue 
muy bien. La barba eslá desportillada. En todas partes se en- 
cuentran estos idoiillos y son de tipos variadísimos, porque los 
bay 2^alUa urna, de cabeza ancba, y faijta-umn, de cabeza an- 
gosta, lo que demuestra que en esta región también se tenía 
en cuenta la diferencia entre los dos tipos craneológicos. 

2. Un huncanqid ó amuleto, de amor. Por lo general son 
de alguna piedra cristalina, de color blanco, simétricos y de 
bella forma. Este es de una piedra obscura y ordinaria, y 
aunque más blanda que las otras no por eso ba logrado el 
artista igualarlas en la perfección de su obra. (Ver lámina XVII, 
número 8.) 

3. A primera vista parece como si fuese un idolillo de 
greda, con brazos rudimentarios, al que le falta el cuerpo; 
pero bien examinado, resulta más bien ser una de esas asas 
antropomorfas con que adornaban muclios de los vasos. Ojos, 
nariz y l)oca están bien indicados, y de los primeros nacen 
tres rayas, adorno muy común en figuras de esta clase y que 
ba sido variamente interpi'etado. Lo probable es que algo ten- 
gan que ver con algún símbolo acuático. 

4. Un cincel de cobre, de los mucbos que se bailan en la 
región Andalgalense y de lodos tamaños. Los bay menores 
aún, y algunos basta de 50 cm. de largo. 

Muy posible es que baya servido para trazar los dibujos en 
las alfarerías negras, porque para ello se requerían punías 
agudas y filos como el de un instrumento de metal. 

Su mayor anchura, en una punta, no excede de 5 mm. 

5 y 7. Dos torteros de buso de bilar, llamados viinjunafi 
en la lengua local, voz derivada de la lengua del Cuzco, gene- 
ral en esos lugares, sobre todo en los dos últimos siglos del 
coloniaje. El número 5 tiene por adorno una ci'uz poco simé- 
trica, con tres ó cuatro rayas que nacen de los brazos de la 
misma. El reverso y costado son lisos. 

l:'l número 7 es más grande y adornado con más esmero. 
Cinco ángulos forman una estrella de cinco picos y cada uno 
(le aipuíllos cncioi'ra tros mi'is paralelos á los primeros y onire 
sí, no todos demasiado simétricos, pei'o (pie concluyen en 



Rev. del Museo de La Plaln — Tomo MI. S. A. Lafon-e Ouevedo : Región de Andalgalá — Lam. XVI. 




\i<í\-:i'¿S^ ]'^—^'^-'-f^t^'"'''''''-^'--'-fi^-"' ~i.r..-^-T-^-f'' M¿t«i¿.ifc¡¿¿i¿ii.i¿inB.¿.i:iaaMaSi¿ 




TAM.ER DE Í'L'III.ICACIONE 



Objetos varios de Chaquiago de Abaj 

(Tamaño nalural) 



— 107 — 

una i'uya (¡ue da vuelta i)or la orilla del lorLei'o. Este Ueao 
unos 14 mm. de alio de los que siete sirven de base y los otros 
siete foi'nian un cono truncado en el punto en (|ue penetraba 
el huso. La base lleva un adorno de losanges menores denli'o 
de otros mayores, y en los vanos unos medio losanges, todo á 
rayas grabadas con instrumento de filo. 

Ambos objetos son de alfarería y proceden de Cliaquiago 
de Abajo. 

<». Objeto curiosísimo en piedra obscura pizarrosa. Si no ha 
servido de amuleto, ó huacanqui, puede haberse usado para ha- 
cer rayas é impresiones en la alfarería gris ó plomiza. La parte 
superior tiene una hendidura que pasa al reverso y hace cruz 
con la primera raya que da la vuelta entera, no así la 2, 3, 4, 
5, G y 9. 

Entre la 3 y 4' hay tres hoyos y uno entre la 4 y 5. Por lo 
gastado de la parte superior del reverso puede haberse usado 
como pulidoi' de objetos de alfarería. 

8. Cincel de pizarra color verdoso claro. No se comprende 
que pueda haber servido para otra cosa que no sea producir 
los dibujos en la alfarería plomizo ó rojiza; para la negra sólo 
podía servir punta ó lilo metálico ó alguna piedra cristalina de 
mayor dureza que este cincel. Los cinco hoyos del anverso se 
reproducen en el reverso pero dispuestos en otra formo, así: 

° Este útil es muy parecido á los cinceles de bronce 

° " tan comunes en toda la regi(')n calchaquina y sobi'e todo 

o en Andalgalá. 

9 y JO. Piedras redondeadas artificialmente para servir do 
núcleos á boleadoras ó libes de tres. La 9 es casi redonda, la 10 
achatado. De éstas se encuentran muchas y de todos tamaños. 

11. Fragmento de alfarería en forma de cabeza iMllta-mna 
(deformación ancha del cráneo). Este objeto ha estado adherido 
por la garganta á algún vaso pequeño como se ve por la di- 
rección de la fractura. Los ojos y boca han sido impresos por 
un instrumento como el cincel de bronce. La nariz y cejas 
están en relieve. 

Esta cabecita es una fiel reproducción do la deformación 
artificial llamada palltauma. 



IOS 



LAMINA XVI 1 

Alfarerías varias de Chaquiago, Huasán y Choya ('/a tamaño natural):— 

1. Gollete nnlropomorfo de una tinaja de las de tipo eslerico. 
Grueso entre 4 y G mai. Alfarería baya con pintui'as negras. 
Ojos, nariz y orejas en relieve. De cada ojo caen cuatro lágri- 
mas negras. Pi'ocedencin Chaquiago de Abajo. 

2 y 2. Fi'agmenlos de alfarería negra, grabada. Procedencia 
la misma. 

3. 3 y 3 Tres fragmentos de un vaso gris, grabado con cin- 
cel de punta aguda como los negros. Grueso entre 3 y 4 mm. 

4. Parte de un vaso negro, grabado. La figura de la hidra 
parece algo más caprichosa. Grueso 4 mm. Procedencia Cha- 
quiago. 

5. Parte del labio do un gran lebrillo ó fuente. Grueso G mm. 
Factura admirable en lodo sentido, iín In parte del asiento dis- 
minuye el grueso á 4 milímetros. La figura representa el ojo 
y boca de uno de esos monstruos acuáticos á que yo he dado 
el nombre de dragones ó hidras, y de que se tratará más ex- 
tensamente en otro trabajo. Procedencia Chaquiago. 

0. Curioso idolillo con |)iernas y brazos embrionarios. I'",l 
adorno es de rayas y puntos. Nariz, ojos, manos y pies, en 
relieve. Procedencia como los anteriores, 

7. ídolo de la Población inmediata á Chaquiago. Por su tipo 
corresponde á los pallta-mna (cabeza chata ó ancha). Los ojos, 
cejas, nai'iz (continuación de ésta) y pera, en relieve. Dos de- 
presiones señalan la separación de los párpados y otra la de 
los labios. Los brazos faltan; pero se ve que han sido, como 
las piernas, embrionarias; lo común en estos ídolos familiares. 

8. Un Imacanqíti ó amuleto de calcedonia. Le falta una punta, 
pero cuando completo ha sido simétrico, como tantos otros de 
este mismo tipo. Procedencia Huasán. 

9. De Choya. Amuleto de collar, de calcedonia, como el an- 
terior y simétrico. 

10. De Chaquiago. Un aro, segmento de un tubo de jiiedra. 
Dos cuentas de malaquita azul, y un amuleto del mismo ma- 
terial, verde. 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo Xll. S. A. Lafoke Oüevedo : Región de Andalgalá — Lam. XVIII. 




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¿£ f;^?^ * ^> 




TAI.I.ER DE PUDLICACIONE 



Pito en piedra sapo, de Tuscamayo cerca de Pomáti 

(casi tamaño natural) 



— 10',) 



LAMINA XVIII 



Pito en forma de Quirquincho (') (luinufio niiliuul ): — 

Objeto tallado en piedra sapo, con bastante arte y natura- 
lidad. Fué bailado en el campo entre Pajanco y Tuscamayo, 
cerca de Siján, deparlíunento de Pomán. Quirquincbo (Dasyjnis 
vellerosus) es el nombre vulgar de los edentados, en toda la 
región culcbocjuina ó andina de Catamarca; pero la verdad es 
(|ue el tal objeto sería más bien una reproducción del «peludo» 
(Dasyjms viUosits), que en la actualidad no se halla en aquellos 
lugares. La forma triangular del escudo frontal, los diez anillos 
(vice ocho del peludo), los cinco dedos de las manos y los pies, 
las orejas pequeñas, etc., todo apunta más bien al ijeludo que 
al quirquincho como original. Es un trabajo artístico y hasta el 
color de la |)iedra condice con el de estos animalitos. Colocada 
en postura natural, es decii', de pie, el cuerpo descansa sobre 
una base redonda, muy curiosa, cuya razón de ser, recién se 
explicíi al volcar el objeto y ponerlo boca arriba; porque así 
se ve que es la taza de un pilo de pitar tabaco que se comunica 
con la punta de la cola mediante una perforación de 88 mm. 
í-as manos y los pies con sus cinco dedos y en bajo relieve, 
nacen de la base de la copa ó taza, con los dedos que apuntan 
i-espectivamente hacia la cabeza y cola. 

La taza exteriormente parece un cono truncado de |joco más 
de cinco centímetros de diámetro, y por dentro el cono se com- 
pleta, menos la punta donde se comunica con la |)erforación 
del [)ito. 

El punto interesante es el siguiente: ¿será este objeto |)i'opio 
del lugar ó habrá sido conducido allí de otra parte? No me 
consta que por allí haya piedra sapo, aunque antigüedades de 
esta materia se descubren en toda aquella región. Yo me in- 
clino á creer que éste, como algunos otros, son artefactos im- 
l)ortados, si bien de la época pre-colombiana. Este comercio en 
obras de arte es cosa algo más que sospechada en toda la 
región Riojano-Catamarcana, para no extendei'iios más allá, y 
á esto se debe que aquí y allí damos con olijelos que se pueden 
clasificar como de Caliugasta y aun del mismo Perú, á la par 
de mucho que á todas luces cori'esponde á ti|)os locales. El ojo 
artístico es propiedad del mundo entero y ni entre los pueblos 



(') Véase la portada al frente. 



— lio — 

salvajes falla quien se haga de una prenda que valga, que la 
sepa apreciar, y que la conduzca á su hogar, donde á su tiempo 
pasaría á ocupar su lugar correspondiente entre los enseres 
de algún ajuar sepulcral, para después, ó los años, siglos ó 
milenios, figurar en los estantes de alguna colección de Museo. 
Con esta lámina, que como tal nos sirve de frontispicio, 
concluyo la relación de uno de mis paseos arqueológicos por 
la región de los llamados «Pueblos de Calamarca», para dis- 
tinguirlos de loa «Pueblos de la Rioja», asientos que fueron 
de los Diaguitas de esas dos jurisdicciones de la provincia del 
Tucumán en la época de la conquista. 



Si se cotejan estos restos con los que se han figurado en mi 
ai-tículo sobre las Huacas de Chañar-Yaco («Revista del Museo 
de I,a Plata», tomo III, páginas 33 etc.), se verá que las alfare- 
i'ías, en su mayor parte, corresponden, parte al mismo tipo y 
parte al tipo del campo que las rodea; mientras que las alfare- 
rías grabadas no estaban representadas en aquel trabajo. Sobre 
éstas y los vasos con dibujos dracónicos me propongo publicar 
algo en un estudio separado, por considerarlo de mayor impor- 
tancia hoy que el doctor Max Uhle piensa entrar á establecer 
difei'eiites etapas cronológicas en la arqueología peruana. Nos- 
otros, por ahora, tenemos que atenernos principalmente á la 
clasificación geográfica ; porque salvo dos ó tres excepciones, de 
las que una es el trabajo aludido de las Huacas de Chañar-Yaco, 
otra el del señor Carlos Bruch y la tercera los manusci'itos, 
inéditos en su mayor parte, del señor A. Melhfessel, poco se 
ha hecho que pueda llamarse metódico, ni menos científico. La 
presente publicación sólo pretende ser un preludio de algo más 
serio, y sólo como tal se ofrece á los estudiantes de la materia. 

MiLseo dtí La Piala, Diciembre 17 de I9Ü4. 



S. A. Latone Ourvedo: Región de Andalsalá 







lícv. del Museo de La Pinta - Tomo XII. 



A, l.«ro!,K QoKvtno: Boskli, de Ai.Jn 



ADVIORTIÍNCIA 



liste inapn eslá calendo sobre uno levaiUodo pn- 
ni el osludio de In vín férrea proyeclado de Cliiim- 
biclin li Aiidíilgulii ; pero se le Iion introducido 
ciorlas coi'reeciones en los alrededores de la Villa 
de! Fuerlo, como so llama la cabezo de esle De- 
piirlaineiilo por todos los del lugar. 




TROIS TRIGÜNOCÉPHALES 

DU PARAGUAY 



ALFRED BACQUE 

Prolcsseur de siiiences niilurelles au Collége Sl.-Joseplí 
(Asunción del Paraguay) 



Trois Trigonocéphales du Paraguay 



ALKREO 13A.COUE 

i iialurcllcs au collégc St.-Joscph (Asunción del Paraguay) 



Quelques Notes et Observations 

S'il esl un píiys oü les ophidieiis oboiulenl, c'ost Imcii la 
n(!|)ul)li(|ue du Pariíguny. A lire les slatislif|ues (|ui, cliaque 
omiée, meiiliouneiit daiis l'Inde un nombre considerable de 
leurs viclimes, on pourrait croire que c'est elle qui a ic recoi's 
el |)our le nombre et pour la nocivité de ees terribles ani- 
maux, et cependont il sufíil de nommer la vipcre de la croix, 
le sei'penl á sonnetlcs, le (er de lance, etc., pour se convaincre 
(|ue les sei'pents du Paraguay peuvcnt coni[)ter |)arnii los plus 
venimeux du monde. 

Quant a ce qui concerne leur abondance, il me suldra de 
diré qu'il n'est pas rare, a la campagne, et méme paríbis dans 
la capilale, á TAsuiicion, de se ti'ouver, dans sa chambre, en 
compagnie d'un de ees désagréables visiteurs. 

Je ne citerai, ü l'ajjpui de mon assertion, (¡ue le fail, bien 
suggestif, du savant espagnol D'Azara rencoiitrant sur son lil, 
ou moment de se couclier, un magnifique Trújonocephalus aller 
Halus; et celui-ci, tout récent, du docteui- Fernandez (|ui, l'nisant 
nettoycr une villa, lerinée depuis (juel(|ues semaines ct (lu'il so 
pi-o|)osait d'liabiter, ne rencontra i)as moinsdedeux cents ñan- 
durié — Topliidien le plus dangereux du Paraguay — qui l'avaienl 
déjá precede dans la prise de possession. 

II n'est pas dü'Mcile aprés cela de se convaincre que le Pa- 
raguay ne le cede en ríen aux Indes pour sa i'ichesse en ophi- 
diens. 

II ne leur est pas non plus inlerieur sous le rapport de leur 
nocivité, et c'est ce que je voudrais essayer d'établir aujour- 



114 



d'liui en présentonL li'ois types de Trigonocéphales dont quelques 
parlicularités reuiarquables me fonl croire qu'iis sonl propres 
aux régions tropicales du centre de l'Amérique du Sud, el en 
parLiculiei' au Paraguay. 



Le Trigonocéphale jaune {Trigonocepliahis Jlavescens) 

Mboipc saiíjú 

Le premier de ees (.ypes esL celui que les gens du pays 
nomment Mboipé saitjú ou Quiririó sailjú (sei'pent jaune) el 
que je désignerai sous le uom de Trigonocéphale jaune {Triyo- 
iioccphalus jlavescens). 

C'est en plein midi, dans le pare, a deux pas de la maison, 
au sortir de la salle á manger, (jue je Tapercus, se mouvanl 
paresseusement en spirales et paraissant s'inquiéler f'ort peu 
de nolre voisinoge. 

Long de Im. 10, i! présenle un corps presque uniforme dans 

sa grosseur, avec celle parlicularilé remarquable que, en ram- 

panl, loule la parlie venlrale s'aplalil á la lacón d'une cour- 

roie, landis que la paiiie dorsule s'amincil en forme de ca- 

i'éne. Des (|ue l'animal entre en fureur, le corps 

devienl presque enliéremenl rond el la cai'cne 

disparait complétement. 

La lele esl grande, piale, terminée par un 
museau courl, gros, arrondi, el recouverle 
de plaques occipitales présenlanl la disposi- 
tion indiquée par la figure ci-jointe (figure I). 
Cou gros, presque aussi gros que la lele, 
surtoul quand l'animal est en furie. 
Queue relativement courle et poinlue. 
Ecaillos épaisses, libi'es a leur sommel, 
surmonlées d'une carene tres prononcée, el 
recouvi-ant loul le dos. 

Plaques sous caudales, ou urosleges, sur 
deux i-angs. 

En dessous des narines, deux enfoncemenls 
assez considerables (tigure I, números 1 el 2) 
et présontant l'aspect de fossetles lacrymales. 
(loulem- uniformo, (Tun jiuiiio si'do, aans taclics. 
'l'els sonl ses caroctéres bien dislinclil's. 




1 . Narines 

•2. Tossclics lacrymales 

3 . lícusson ccnlrai 

4. Sommel du iiiuscau 



— 115 — 



Le Trigonocéphale alterné á lunettes ( 'l'rigonocep/ialus alleruaíus 
binocularius) 

Quiririó aklia-kuruzú 



Le second, de (linioiisions beoucoup plus resLr'einles, coniiu 
sous le nom de Quiririó akha-kuruzú (serpenl léLe- croix) n'esl 
nulre que la faineuse vipére de la croix, ainsi désignée parce 
(|ue, dil-on, elle a sous le cou, le plus souvent, deux raies 
rouges cu forme de croix, caractére qui f'ait absolurnenl défaul 
dans inon sujel et que je u'ai pu par couséquent vérifier. 

C'esl, le 'rr¡gouocé|iliale ¡dl.erué (^Tiigouocephahis alteniatus) 
(|ue je nommerai Trigouocéphale alleraé a luaetles (Trígoiioce- 
phnkis alicrnatiis hi.vnculariiis) á (zause d'une parlicularilé f|ue je 
vais signaler plus has. 

Je Tai pris, coinine le premier tyiie, dans 
nolre propriété, a rAsuncion méme, sur la 
porte de la cuisine. 

Voici ses caracléres: 

'lote assez grosse, ramassée, Lermiiiée |iar 
uu museau courl, gres, arrondi, el recouverle 
de pla(|ues occipilales pi'ésenlaiil la mcme 
disposilion que dans le modele précédeiil 
(figure II). 

Au dessous des narines, deux losseltes 
lacrymales. 

Entre les deux yeux, se voit une ligue blan 
clie de deux milliméti-es d'épaisseur, unissant 
de telle í'a(;.on ees deux organes qu'on dirait 
le montant d'uii binocle. 

Cou gros, presque aussi gros que la lote, 
surloul quand Tanimal est furieux. 

Corps trapu; queue courte et pointue. 

Ecailles épaisses, libi-es a leur sommct, surmontces d'uuc 
carene tres prononcée et recouvrant toul le dos. 

I'la(|ues sous caudales, ou urostcgcs, sur deux rangs. 

Couleur bien nuancée, relevée par de larges laches plus 
(oncees en forme de losange. 




I . Soininct ilu museau 

2. Narines 

3. FosscUcs lacrymales 

4. l.uncucs 

5 . Ecusson central 



116 



Le Trigonocéphale vermiforme (Trigonoccp/ialus scolccomoip/iiis) 



Le Iroisiérne eiifin est le terrible ver si redouLé des gua- 
ranis, le Ñandurié, que je nommei'ai Ti-igonocéphale vermi- 
forme {Tríjjonocephaliís acolecomorphiis) . 

ü'une tele Irianguiaire, terminée par un mu- 
seau relalivemeiit assez gi-os et ari'Oiidi, il a une 
bouche grande, droite, un peu recourbée vers 
le cou. 

Ses yeux sont gros, les Fosses nasales bien 
déterminées. 

Le sommel de la tete est recouvert de [ilaques 
revétant la disposition indiquée par la figure III, 
et dont les cinq derniéi'es (occipitales) sont beau 
coup plus développées que les autres. 
(les cin(| occipitales sont sé})aróes entre elles \rav une 
ligne blanclie (|ui foi-me ainsi la figure triangulairo indiquée 
|)ar l'iniage (ligui'C IV). 

Le dessous de la niaclioire inloi'ieure se trouve formé jiai- 
<leux i)la(|ues longitudinales disjiosées suivanl la figure V. 



Fig. ni 



üccipiíalc 




La inácboire su|tcricui-e esL jilus gi-ande (jue lii máclioire 
infci'ieure qui se trouve ainsi recouverte sur ses bords par 
la supérieure. 

C-ou moyen ; corps, dans toute son étenduo, d'une gros- 
íseur uniforme (|ui dépasse rai-ement celle d'un ver de torre. 
II en est de méme pour la longueur (|ui atteint de ;3() á 50 cm. 

iílcailles, peliles et épaisses, libres á leui- sommet, recou- 
vrant tout le dos, et, comme dans les deux cas antérieurs, 
surmontées d'une carene tres prononcée. 

Queue longue el el'Hlée. 

Plaques sous caudales, ou urostéges, sur deux j'angs. 



— 117 — 

Couleuf (Pun gris verdaire nvec de nombreuses poliles La- 
ches plus foncées, de forme et de posilion Irés réguliéres. 

Le dessous du ventre, d'une leinte lógéremonl rosee. 

'l'oul lo iong du dos, dopuis lo coa ius(|u'i'i i'oxti'ó- 
miló de la queue, une double ligno blanche de 1 milli- 
inéU'e environ d'épaisseur. 

La languc présenle la fonne d'ua (il Ircs (in se bi- 
rur((uanl a son exLréinité en deux parlies recourbées 
vers Texlérieur (figure VI). 



Tcls sonf les Lrois lypes de Trigonocéphales, lous les ti'ois 
piis i'i TAsuacion, Je pourrais presque diré en pleine ville, 
sur lasquéis j'atlire aujourd'liui raltention des lecleurs. 

J'oi dit Trigonocépbales, car lous les lrois onl les carac- 
léres bien définis de ce second genre des Crolaliens (') (Trigo- 
norephalus) ci'có jiar Oppel en 1803, quoique cependanl, á mon 
sens, ils en consliluent une varíele que, d'aprés les quelqucs 
parlicularilés signalées el que Ton aura remarquées, je croirais 
propre au Paraguay. 

Ce seraient done, ce me semble, lrois nouvelles especes 
(|ue je aommerai, lout en leur conservanl leurs singularilés: 

1" Trigonocéphale jaune (Tngojiocr.pknliis jlavcscenü): Quií'irió 
sailjú ou Mboipé sailjú. 

2" Trigonocépliale allernó a lunetles {'rrigo)ior.ephnliis altcr- 
imina biiweidnrins): Quiririó aklia - kuruzAi. 

3" Trigonocépliale vermiforme {Trigoiwccphahif^ seolcco7¡wrpl/riK): 
Ñandurié. 
El qui me semblenl bien propres á monlrer que si les ser- 
[lenls de l'Inde sonl si Irislemenl fameux par les milliers de 
viclimes qu'iis fonl chaqué année, ceux du Paraguay ne leur 
códenl en ricn pour la puissance de leur venin. 

On sail en effet que le venin des Trigonocéphales esl 
presf|ue aussi dangereux que celui des Creíales. 

Leur piqúre a des effels lerribles, autant par leur gravilé 
que par la promplilude avec laquelle ils se produisenl el la 
morí en esl lo conséquence habiluelle, aussi bien pour l'homme 
que pour les grands mammilóres. La morsure quoique large, 
esl d'abord peu sensible, mais, au boul de (|uelques secondes, 



O Le.s caracteres des Trigonocéphales so déünissent ainsi: formes ot. 
np|iarencos des Gi'otales, mais avec la queue pointue, sans grelots; n rosléfíds 
sur deux. rangs; sotumet do la tete toujours revétu do plaques ot d'un ócusson 
central; écaillos du dos et de la tSte carénées. 



- 118 — 

une enflure accompngnée d'élancement se développe autour de 
la pai-lie lésée; celte enflure gagne bienlót le reste du corps, 
el, aprés quelques minutes, la vie a bientót cessé. 

L'agonie est exlrémennenl douloureuse: une soif inextin- 
guible devore la personne blessée; la langue sort de la bou- 
che et se tuméfie; un sang noir coule des narines, et la gan- 
gréne corrompí les chairs. 

Dans son ouvrage, sur les ophidiens, le docleur Chenu 
cite le fail d'un cerlain Drake qui, blessé a la main par un 
crolale, eut le courage d'enlever aussilól, d'un coup de bache, 
le doigl piqué; mais ce ful en vain: quelques minutes plus 
lard il succombail aux effels de l'absorption du poison qui 
s'était deja opérée. 

Ceci explique la terreur superstitieuse des guaranis pour 
les vipériens et les crotaliens. 

Quand ils marchenl, ils suivenl loujours les sentiers el vonl 
par longues théories. 

Regardanl oü ils posenl le pied, ils ont soin de faire quelque 
bruit en agitant les branches ou en frólanl les herbes sur 
leur passage; précautions qui expliquent comment, malgré le 
nombre des ophidiens dangereux, il y a si peu de piqüres. 

Que penser maintenant de Tassertion de cerlains auleurs 
qui pretenden! que ni les creíales ni les Irigonocéphales n'al- 
taquenl l'homme, si ce n'est dans le cas oú lui-mcme esl le 
premier a les altaquer? 

Les trois Irigonocéphales que je viens de déci'ire sonl-ils 
vraiment dangereux, attaquenl-ils l'homme? 

Je répondrai par le récit d'une aventure arrivée a un de 
nos domestiques. Je la rapporte telle qu'il me l'a raconlée. 

«J'élais encoré un gamin de douze ans, dit-il. Je passais par 
un lieu déserl et assez découvert lorsque, lout-a-coup, je vois 
non loin de moi un gros serpent jaunálre. . Epouvanlé, je me 
détourne el m'enfuis. Quelle n'est pas ma stupeur, lorsque, aprcs 
un instanl, me retournant, je vois le serpent qui me suil el 
me menace la gueule ouverle. Glacé de teri-eur, je me mets a 
crier de loutes mes forces. Une femme, étonnée de ees cris, 
accourt avec un báton et voyant l'objel de mes lerreurs réussit 
h m'en délivrer en tuant l'animal.» 

II s'agissail ici du Trigonocépliale jaune ou Mboipé sailjú, 
comme me l'expliqua mon indigénc. 

Fait élrange, s'il est vrai, et qui irait direclement a l'en- 
contre des afíirmations de cerlains aulcui's prétendant que los 
serpenls du Paraguay n'atlaquenl pas l'homme. 



- 119 — 

Quoiqu"!! en soil, le Tr'igonocéplinle jaune, clifissé pni* inoi, 
ne se Irouvail pi'obablenient pas daiis les memas disposilions 
faméliques lorsque je le vis, rampant paresseusement daiis le 
pare el lui clouai avec une poinle la Lele au sol. 

Rendu furieux cependanl par une allaque si subile, il i'cus- 
sil a dégager sa Lele, á ouvrir loule grande sa gueule, malgré 
la poinle lui Iraversanl les deux mAchoires et a me menacer 
en s'élanganL vers mol. Gráce a l'inlervenlion de deux conlVé- 
res, armes de hálons, je parvins aprés un insLanl á m'en rcn- 
dre mailre el a l'enf'ei'mef dans un bocal oü il mourul dans 
In soirée. 

II en va louL aulrement du Ñandurié. Le plus peLil de lous 
les opliidiens du Paraguay, il n'en esL pas moins le plus dan- 
gereux de lous. De ioin, il ressemble, comme je l'ai deja foil 
remarquer (el c'esl ce qui m'a fail lui donner le nom de Tri- 
gonocépbale vermiforme) á un ver de Ierre, el sa couleur gris 
verdálre le fail souvenL confondre avec les feuilles. 

Au moindre bruil, il se dresse furieux sur sa (|ueuo, en 
dardant la tele, el si on conlinue a l'approcber, il saule sur 
Pagresseur. 

Le docleur de Bourgade la Dardye rácenle l'avoir vu se jclcr 
oux naseaux d'un clieval. 

Je n'ai pas cLé moi-móme lómoin de semblable agression, 
mais je cilerai cependanl le fail loul récent du docleur Fer- 
nandez qui s'esl vu assailli dans un jardín par un ñandurié 
de Loule pclile laille el dont il eut loules les peines du monde 
a se défaire ne sachanl oü fropper, vu la pelilesse de l'animal. 

Au diré des indigénes, sa blessui'e esl morlelle en moins 
de dix minutes. 

Celle aclion du venin me parail un peu rapide, el cependanl 
je ferai remarcjuer qu'un clieval de race, superbe de sanio, 
mordu par un Quiririó, donl le venin est beaucoup moins vio- 
lenL, ful Lrouvé morL dans sa loge, le lendemain inaLin. 

Je Lerminerai ees quelques noles en alliranl de nouveau 
rallenlion des lecLeurs sur ce fail que les sei'penls du Para- 
guay sonl loul aussi nombreux el peul-élre plus venimcux f|ue 
ceux de Plnde, avec celle seule différence que beaucoup d'cnire 
eux sonl encoré cerLainemenl inconnus du monde scienliíi(|ue. 

Ai,i-RF,D Bacquk, 

Profosseur de aoioncí'a nntiuellcs íiii coMi'^Kr 8f .-.Tosopli. 

Asunción dal Paraguay, O janvier 1905. 



QUELQUES GLAVIGORNES NOUVEAUX 

DIC LA RKPUÜLIQUIÍ ARGICNTINIC 
Rcciieillis pal- M. Ciiakliís I!kucii 



A. GROUVELLE 



Byturus meridionalis n. sp. 

lí/oiignlo -oraíiís, convcxus. rufo - ies/aceiis, dense Jlavo- albido- pi- 
loso - sqiiamosus : oculix iiwgnis: prol/iorace Irausverso. aníice angitsíalo. 
laleribus rolundalis. basin rersus iiiliis sínualis. angulis anlicis oblusis. 
subhebetalis, posíicis actílis: clyliis paulo latioribus quam prolliorace. 
Long. 4 mili. 

Allongé, ovale, convcxe, roux-lestacé, couvert d'une pubescencc 
coLichéc formée de poils blancs-jaunálres, assez loiigs, asscz cpais, nc 
inasquant pas coinpletement la couleur dii tégumeiit, disposés par groupc 
préscnlant un poiiit de convergence. Yeux gros. Piolhorax un peu plus 
lie une ibis et dcinie aussl long que largc, rctiéci en avanl; bords latc- 
raux arrondis en avant, sinués en dedans en avant des angies posté- 
rieuis ; angies antérieurs oblus, subémoussés, postcrieurs aigus ; marges 
laterales largcment dépriniées vers les angies postéricurs ; pubescencc 
discoídale ne présentant pas une dircction de convergence tres accen- 
tuée vers i'écusson. Elytres un peu plus de dcux fois plus longs que 
largos eiisemble dans leur plus grande largeur. 

Ilcpubiiquc Argcntine (Gob. Chubut). 

Brachypterus nigropicens n. sp. 

Ovalas, convcxus, nilidus, albido-griseo- pubescens, niger: anlcn- 
nis rufis, elylris piceis, pedibus rufo-piceis ; capite prolhoraccque dense 
foríiíerque puncíaíis; angulis posíicis prollioracis oblusis, margine ba- 
silari ulrinque ad ángulos subcmarginala ; sculello sublrape^iiformi. 
dense punctalo; elylris sicut prolliorace punclatis, margine apicaii alu- 
laceo. Long. 2 mili. 

Oblong, convcxe, briilaní, dcnsement ct fortcincnt ponctué, couvcri 
d'une ptibescence coucliée d'un gris bianciiátre, assez dense; tete, pro- 

Tomo XII Q 



122 

thorax et segments apparcnts de l'abdomen noirs; antennes rougeátres, 
élytres brun de poi.x, paites plus claires. Protliorax moins long que 
lai'ge dans sa plus grande largeur, rétréci en avant; coles arrondis, base 
rebordee, arquee en arriére, faiblemcnt échancréc de chaqué colé vers 
les extrémités; anglas postérieurs obtus, presque marqués. Ecusson sub- 
trapeziforme. Elyíres plus larges á la base que le proihorax, environ 
aussi longs que larges ensemble, tronques obliquemcnt au sommet; 
extreme marge apicale á peine ponctuée, alutacée; segments apparenis 
de Tabdomen aluiacés, plus fincment et moins densement poncliics que 
les élytres, plus densement pubescents. 

Rcpublique Argeniine (Province de Buenos Ayres). 

Colastiis Bruchi ii. sp. 

Ovalus sat ¡alus, v¡x convexus, uiliJiis, fuh'O-piíbescens, rufiis; 
clava anlcnnarum el ápice elytrorum nigricanlibus; capile sal dense 
punclalo; prothorace transversissimo, antice anguslalo iii disco sai parce 
punctato; elytris linéalo- punclatis ; segmenlis conspiciiis abdominis dense 
punclalis, punclis minoribus qiiam illis proihoracis. Long. 5 mili, á 
() mili. 

Ovale, assez large á peine convexe, brillan!, couvert d'une pubes- 
cence fauve, assez longue, mais pcu dense sur le protliorax, plus courte 
sur les élytres, rougeátre avec la massue des antennes et le sommet des 
élytres noirs. Tete assez densement ponctuéo. Protliorax tres transversal, 
régulierement rétréci de la base au sommet; cotes arrondis; ponctuation 
peu serrée sur le disque, plus dense sur les cotes. Ecusson presque lisse 
au sommet. Élytres s'élargissant un peu vers le sommet, ne continuanl 
pas latéralement la courbure des cotes du protliorax, ponctués en ligues; 
ponctuation confuse dans la región des angles apicaux externes. Seg- 
ments visibles de l'abdomen densement ponctués; ponctuation moins 
forte que celle des élytres. Tibias antérieurs du málc droits. 

Brésil (Spiritu Santo, Rio de Janeiro); République Argeniine (Gob. 
Mi:)iones) . 

Stelidota meridionalis n. sp. 

Ovala, convexa, nitida, rufo-ferruginea,Jlavo-pubescens; capile pro- 
IhoraceqiLe dense et sat foriile?- punclatis; elytris linéalo - punclalis, 
inlervallis in disco haud elevatis, iinilineato- pubescenlibus; lateribus 
proihoracis elylrorumque vix margínalo rejlexis; libiis poslicis ¡naris 
rectis. Long. 2 mili. 

Ovale, convexe, brillaní, roux ferrugineux, garni d'une pubescence 
flave, couchée, assez longue et peu dense sur le proihorax, disposé en 
ligne sur les iniervalles des stries des élytres. Tete et proihorax dense- 



— 123 — 

nicnl ct asscz lortcmenl poncUics. Prolliorax réticci en avaiu, á peine 
dcux fois plus large á la base que long, á peine rebordé, explane sur les 
coles. Elytrcs cnxiron une fois et un quart plus long; que larges en- 
senible dans leur plus grande largcur, ponctués en ligues, a peine sub- 
striés sur le disque, plus fortemenl au sommet; intcrvallcs des ligues 
ponctuées avec une ligue de pelits poinls caches, lorsque i'insccte est 
frais, sous une lignc pubescente, plans sur le disque, subcarénifornies 
vers le sommet, points des stiics asscz gros, mais supcrficiels. Tibias 
postérieurs du mále droits. 

République Argentinc (Province de Tucuman). 

Slelitlota In'maculata ii sp. 

Ovala, convexa, vix nilida, fulvo-piibescens, nig?o- picea, oc/iracco 
variegala, anlennís clava excepta pedibusque fiilvo - lestaccis; capile 
prolhoraceque praecipiie ad latera sat dense asperoso-ptinclatis ; capí te 
anlice biimpresso el rufo - margínalo ; prol/iorace transi'eiso, antice an- 
giislalo, laleribus rolundatis, haud explanatis , fiih'o - marginatis, basi 
margínala; elylris ovalís, ad apícem separatím rolundatis, ad ¡alera 
slriclissime cmarginatís, linéalo -pubescenlíbus, lineis ad apícem eleva- 
lis, intervallis línearitm uni - strialo - punctatis, singulo elytro ocliraceo 
tri- macúlalo, i" macula basilari subhumerali, 2" basilari, elongata, 
juxta basin dilátala, 3" transversa ad ultimam teríiam partem sita; li- 
biis posticis maris rectis. Long. a'/^ mili. 

Ovale, convexe, á peine brillant, brun de poix, varié de taciies jau- 
ncs, couvert d'une pubesccnce ílave-dorée disposée sur les élytrcs en 
ligues bien définies. Anteuues sauf la massue et pattes fauves- testáceos; 
2'"° article de la massue des antennes plus large que le i'^'^ et le 3'"". 
Tele et prolliorax couvert d'une ponctuation rápense plus dense sur les 
cotes de ce dernier. Tete bordee de roux en avarit, bümpressioniiée. 
Protliorax rétréci de la base au sommet, arrondi sur les cólés, environ 
dcux fois plus long que large a la base; sommet emarginé, cólés non 
explanes, bordes de fauve; base rebordee, ülytres ovales, arroiidis sé- 
parément au sommet, présentnnt leur plus grande largeur vers le pre- 
mier tiers basilaire, environ une fois et un tiers plus longs que larges 
dans leur plus grande largeur, sirles ponctués; intervalles des slries 
chargés d'une ligue pubescente tres nctte, careniformes dans la región 
apicale; bords latéraux des éiylres tres étroitement explanes; sur chaqué 
clytre trois taches jaunes; la 1"' basilaire subhumérale, oblongue, la 
2""^ basilaire, contre lécusson, allongée, dilatée extcrieuremcnt dans la 
partie basilaire, la 3'"° vers le dernier tiers de la longueur, transversale. 
Tibias postérieurs des males droits. 

République Argentine (Gob. Misiones). 



— 12-4 — 



Lobliopa marginatj ii. sp. 



Oblonga^ sat elongala. modice convexa, nilidula, rufo - les lacea, 
saepe nigro-variegata, parce brevilerqne flavo -áureo seíosa; capile pro- 
llioraceque dense lenuilerque punclalis; marginibus laleralibus prol/io- 
i'acis elylrorumque late concavis; piinclis elytrorum majoribus qiiam 
mis prolhoracis. Long. 4 mili. 

Oblong, assez allongé, modérémcnt coiivexe, un peii biillant, roiix 
tcsiacé, soLivent varié de noir sur les élytres. Pubcscence rare, tres es- 
pacce, eniremélée de soies d'un ílave doré, tres espacéos, inclinécs-re- 
cuLirbées en arriére. "Kie et prothorax finement et deiisement ponclués, 
élytres plus fortement. Marges laterales du prothorax et des élytres lar- 
gement concaves. Taches noires des élytres comprenaiit, chez un exeni- 
plaire á coloration tres nette une bordure plus ou moins coupée contre 
le rebord interne de la marge latérale concave, une lache basilaire veis 
le milieu de la largeur de chaqué élytre et trois taches subsuturales: hi 
1 '"^ prés de Téciisson, la 2""^ vers le tiers basilaire et la 3'"^' plus olí 
moins développée laiéralement vers le 2""^ tiers. 

République Argentine (Buenos Ayres). 

Cychramus Bructii n. sp. 

Breviler ovalus, convexas, nitiditlus, vufo-ferriigineiis: dense Jlavo- 
pubescens, dense punctalus ; elylris longioribus qiiain siinalalis, liu- 
meris obtusis liaud oblique truncalis. Long. 5 mili. 

líspcce disiincte par la ponctuation beaucoup pkis forte de ses élytres 
et par les angles hiiméraux des élytres a. peine oblLis, marqués. 
République Argentine (Gob. Chubut). 

Camplocles Bruchi n. sp. 

Breviler oblongas, convexas, nllldas, rufas: scalello, elylris, py- 
gldlo, abdomlneque nigrls; capile protltorace scalelloqiie alalaceis, parce 
panctalalls: elylris subslrlalls, Inlervallls slriarum sat forlllcr p.inc- 
lalls, strla satarall sablniegra, ab salara remota: angalcalls larsaram 
dental is. 

Mas. el) Iris ad aplcem separatim rolandalo - prodaclls, teslaceo 
marglnatls. Long. 3 mili. 

Courtement oblong, convexe, brillant, roux ferrugineux; écusson, 
élytres, p}'gidium et segment de l'abdomen noirs. Tete, prothorax et 
écusson aluiacés, éparsement et finement ponctués. líicusson triangu- 



— 125 — 

lairc. l'JyUos eiiviron aussi Ionios que largos; \'agücniciU rougcalrcs sur 
le disque, subslrics; intervallcs des strics fortcmciit ponclués; strie sutú- 
rale presquc eiitierc, conligue á la suture. Crochets des tarses dentés a 
la base. I'^lytres du mále tennincs au somniet, chacun par un lobc con- 
cave, saillant testacc. l^ygidium finement pointillé. 
République Argeniinc (Province de Tucuman). 

Cerylon laterale n. sp. 

Oblonginn, convcxum. niíidum. caslancum, glabriim; anlcnnis gra- 
cilibus, 2" arliculo clongalo, 3" quadrato, clava oblonga; capite parce 
punclalo, prollioiacc transverso, anticc auguslalo, haud dense punclalo. 
angulis aníicis subrolundaíis, basi margínala: sculello ¡aevi ; elylris li- 
néalo -punctatis. punclis ad hilera el ad apicem evanescenlibits. Long. 
I Va mili 

Oblong, convexe, brülant, marrón, gtabre; antennes gréles; 2""' ar- 
ticle allongé, 3""' carrc; inassue oblongue partagée transversalement en 
trois zónes: la i"^" lisse, les deux dernicres pubescentes. Tete cparsemcnt 
ponctuée. Prothorax environ une fois et dcmie aussi large que long, 
parallele á la base, réticci arque ensuite vers le sommct, moins cparsc- 
ment et plus fortement ponctué que la tete; anglcs antérieurs presque 
arrondis; base rebordee. Ecusson lisse. Elytres presque deux fois aussi 
longs que larges ensemble dans leur plus grande largeur, pcu élargis 
latéralcment, ponctués en ligues; ligues de points s'atténuant au sommet 
et sur les cótés; strie sutúrale entiere, enfoncéc; au sommet. 

Réptiblique Argenline (Province de Buenos Ayres). 

Telephanus Bruchi ii sp. 

Oblongo elongalus, convexas, nilidulus, gríseo -pubesccns: anlennis 
fulvo -teslaceis, 2° el 3" arliciilis subaequalibns ; capile fulvo- les laceo 
leviler infúscalo, dense punclalo angulis posticis late rolundalis; prollto- 
race minus fusco quaní capite, subquadralo, basin vcrsus paruin augus- 
lalo, dense punclalo, laleribus obluse denticulalis : elylris leslaceo-cas- 
laiieis, punclalo -slrialis, inlervallis slriarum in disco angustiar ibus 
quam punclis. Long. 5 mili. 

Oblong, allongé, convexe, un pcu brillant, couvert d'une pubescence 
grise. Antennes concolores, fauvcs peu foncées, 2'"" et 3'"" articlcs siib- 
égaux. Tete fauve légércment enferméc, densement ponctuée, strice entre 
les naissances des antennes; anglcs poslérieurs largement arrondis. Pro- 
thorax sensiblement aussi long que large dans sa plus grande largeur, 
parallele dans la moitié antérieure, un pea rétréci dans la moitié basi- 
laire, sensiblement coloré comme la tete, un peu plus éparsement pone- 



— 12G — 

iLiés; cóiés garnis de quelques denticules obtus, espacés sauf veis l'extré- 
miié antérieure. lílytres ovales, environ deux fois plus larges á la base 
que le proihorax et deLix fois et demie plus longs que largos enscmble 
dans la plus grande largeur, ponctués-striés; intervalles des sirles plus 
élroits que les points sur le disque; stries et points s'alténuant vers l'ex- 
trcmiié. Paites scnsiblement coloréis comme les anienucs. 
Répubüque Argeniine (Proviiice de Buenos Ayres). 

Diplocoelus villosiis ii. sp. 

Oblougus, convexus, nilidus, fusco -piceus, pubis elongatis, crectis, 
vix inclinalis, sal dense vestiliis; auíennis ¡'ufo -piceis; capile grosse el 
sat dense punclalo, ulrinque in longitudinem breviler carinalo el im- 
presso, vevlice foveolato; prolhorace íransversissimo, anlice anguslato, 
basin j'eisus parallelo, ad ¡alera dense forliterque punclalo, margine 
anlico ¡ale el ¡laud profunde emarginalo, medio ¡laud carinalo, ¡aleri- 
bus slricte piiivinatis, disco in longiludinem subimpresso, ulrinque an- 
lice arcualim carinalo, carina cum margine anlico Juncia: elylris sírialo- 
punctalis, slriis dorsualibus in disco ininus impressis, siria sulurali 
ad apicem forliler impressa; pedibus rxifo-fuscis. libiis aulicis ad basin 
liaud emarginalis. Long. 5'/. mili. 

Oblong, convexe, brillant, brun de poix, couvert d'une pubcscence 
fauve, dfcssée, un peu inclinée en arriere, longuc, éntremeles de poils 
plus petits, plus serrés et plus grisátres. Antennes roux de poix, épais- 
ses, 2""^ article carré. Tete fortement et assez denscment ponctuée; de 
chaqué cóté vers la naissance de l'antenne une courte carene longitudi- 
nale, limitant en dedans une forte impression; sur le vértex une im- 
pression profonde séparée de chaqué cóté des impressions antérieures par 
un court intervalle careniforme. Prothorax plus de deux fois plus large 
que long, paralléle á la base, arrondi, rétréci en avant; bord antérieur 
largement et peu profondément échancré; bourrelet apical largement 
eíTacé dans le milieu réduit de chaqué cóté á une courto carene arquee; 
bourrelet di-'s bords latéraux moyen ; disque longitudinalemcnt subim- 
pressionné, éparsement et assez fortement ponctué en avant et á la base, 
presque lisse au milieu; marges laterales denscment ponctués. Elytres 
environ deux fois aussi longs que larges cnsemble dans Icur plus grande 
largeur, ponctués-striés; sirles dorsales moins accentuées sur le disque; 
strie sutúrale fortement enfoncée vers le sommet; intervalles des stries 
larges, plans avec une ligne de petiis points. Patios plus claires que les 
antennes. 

Paraguay (San Pedro). 



— 127 — 

Diplocoelus tiirbiiiaíus ii. sp. 

Oblongus. inodice convexus, niiidulus, casíatiens, sai dense flavo - 
ptibcsceiis : atilenitis haiid incrassíilis, 2" arlicnlo subc/ongato : capile 
parce piinclalo, liaud imprcsso; prol/iorace Iransversissimo, an/icc an- 
guslaio, ad basin parallelo, in disco parcissime. ad latera forliler 
denseque punclalo, ápice uírinque sinuaio, medio haud pulvinalo -cari- 
nalo, basi iiíri?ique sai ¡ate et sat fortiter emarginata, laieribus stricle 
marginalis, disco aníice utrinque breviter arcuaiim carinalo; elylris 
punctato-lincatis , punctis in disco evanescenlibus, ad latera elongatis^ 
intervallis linearinn punctorum sal latis, siria sutiirali ad apicem for- 
liler impressa. Long. 2 mili. 

Oblong, médiociemcnt convcxe, un peii brillant, marrón peu foncc, 
coiivert d'une pubescence flave, assez dense, prcsque couchée. Anlenncs 
asscz gréles, 2'"" anide plus long que largo, dernier article tronque, ter- 
miné par un petit bouton saillant. Tete non impressionnée. Prothorax 
un peu plus de deux fois plus large á la base que long, paralléle á la 
base, arqué, rétreci en avant; bord antérieur sinué de chaqué cóté bour- 
rclct marginal eíTacc dans le milieu, réduit de chaqué cóté á une coarte 
carene arquee en dedans; base largement ct assez fortement sinuce de 
chaqué cóté; bourrelets marginaux des bords latéraux peu accentués; 
ponctuation prcsque nuUe sur le disque, éparse en avant et á la base 
dans la región médiane, plus dense et plus forte sur les cótés. Elytrcs 
moins de deux fois plus longs que larges dans leur plus grande largeur 
acuminés ensemble au sommet, ponctués en ligues; poinls allongés, 
ligues ponctuécs elTacées sur le disque; intervalles des ligues ponctués 
assez larges; slrie sutúrale bien marquée vers le sommet. 

République Argentine (Tucuman). 

Diplocalus consobrinus n. sp. 

Oblongo-elongaliis. fere parallelus , convexus, castaneus, Jlavo-pu- 
bescens; aniennis c?-assis, 2° articulo qiiadraio, ultimo articulo subglo- 
boso, angustiore quam praecedenti ; capite depresso, parce punctato, an- 
tice oblique biimpresso ; proihorace transverso, siibparallelo, ad ángulos 
aniicos arcuaiim angusiato, ápice uírinque subsinuata, angulis anticis 
subrecíis, productis, basi utrinque subsinuata, angulis posticis acutis, 
cxíus oblique subproduciis, disco parce grosseque punctato, marginibus 
laleralibus sal dense grosseque punciaíis, in longiludincm carinatis, oris 
crenulatis. stricle pulvinato-marginatis ; elyiris sat elongatis, lincato- 
punclatis, punctis in disco haud profundis, siria suturali ad apicem 
impressa. Long. 2'/! niill. 



— 1-2S — 

Oblong, allongé, prcsquc parallclc, convcxe, marrón peu foncé, 
coiivcrt d'une pubesccnce flave, coucliée, comprenant sur les élylres des 
ligues poils plus longs dcssinant une ligne pubescL-nlc sur chaqué inlei- 
valle des lignes ponctuées. Anteniies épaisses; 2'"° article carré, dernier 
subglobiileux, pkis éiroit que le précédent. Tete déprimée, éparsement 
poncluée, obliquement strioiée de chaqué cóté en avant vers la naissance 
des antennes. Prolhorax cnviron une fois et domie aussi large que long, 
sabparallcle, arrondi, rétréci vers les angles antérieurs; sommet el base 
subsinués de chaqué cóté; angles antérieurs presque droits, saillants en 
avant, postéiicurs aigus, saillants obliquement en dehois; disque épar- 
sement ponctué surtout dans le milieu, de chaqué cóté, vers le bord la- 
teral une carene longitudinale limitant en dedans une dépression longi- 
tudinale concave densement ponctuce; bords latéraux finemcnt crénelés; 
de chaqué cóté de la base, á peu prés á égale distance de Técusson et de 
l'angle postérieur une impression triangulaire. Elytres environ doux fois 
aussi longs que larges ensemble, finement ponctués en lignes; points de 
la región discoídale moins marqués; intervalles des lignes larges; stric 
sutúrale enfoncée \ers le sommet. 

République Argentine (Buenos Ayres). 

Je rapporte á la mcme espcce un exemplaire provcnant de la Pro- 
vince de Tucuman remarquable par sa ponctuaiion géncnde bcaucoup 
plus accentucc que chez les excmplaires de la Province de Buenos Ayres. 

Le /). consobn'nus doit se ranger dans le sous genre Mat-ginus' l.cc. 

Hapalips brevis n. sp. 

Oblongo -elongatüs, modice convexas, nilidulus, sal dense flavo-pn- 
bc'scens, 7-iífo-castancus; anlennis sat incrassalis, arlicii/is 4—H Iransvcr- 
sis; capile profunde et haud dense punctato, anlice uírinquc impresso: 
prolhorace transverso, anlice posliceque angusíato, sat dense forlilerquc 
punctato, ¡ateribus leviter acualis, ante basin breviler subsinualis, basi 
marginato, utrinque sinuato: elytris basin versus liaiid lalioribus quam 
protliorace, lineaTo-punclalis, subslriatis, slriis ad apicem evanescenti- 
bus, intervallis slriarum uni-linealo-punclalis, punctis inlervallorum 
minoribus quam illis striarum, siria sulurali ad apicem magis impressa 
el sat forliler reduela. Long. 3V„ mili. 

Oblong, allongé, modérément convexo, un peu brillant, marrón un 
peu clair, couvert d'une pubescence flave, assez longue, pas tres serrée. 
Antennes un peu épaisses, articles 4 á 8 transversaux; articles de la 
massue bien separes, \" et 2""' transversaux, cgaux, 3""' subovoYde 
presque aussi long que large. Ponctuation de la teto profonde, peu serrée, 
maige antcrieure a\ec deux impressions obliques, en forme de courtcs 
strioles. Prothorax environ deux fois aussi large dans sa plus grande 



- 129 - 

laif^eiir que long, cgalenieiit rctréci au sonimct qu';\ la b¿ise, ariondi sur 
les cotes, présentaiit sa plus grande largeur un peu avant la base, cotes 
rebordes subéinarginés avant les angles postérieurs; base rebordee, sinuée 
de chaqué cóté, ponctuation plus forte que celle de la tete, assez dense; 
marge basilaire du protliorax impressionnée de chaqué colé. Elytres 
subovales, sensiblement aussi larges á la base que le prothorax, molns 
de trois fois aussi longs que larges ensemble dans la plus grande largeur, 
ponctuGs en lignes, substrics; stries et pointes eOncces au sommet, strle 
sutúrale bien marquée et assez enfoncée dans la región apicale des élytres. 
République Argenline (Gob. Misiones). 

Hapalips piceus n. sp. 

Oblongo - elongaiu?, , convexus , nitidus , glaber, piceus, anlennis 
pedibuxque riifo-piceis; anlennis subelongatis, articulis 4-8 (ransve?-- 
sis: capitc profunde el sal parce punctaio, antice ulrinque foveolato: pro- 
Ihorace Iransverso, basin poslice vix angustiare quam antice, sal parce 
punctaio, lateribus rolundatis, marginalis obtusissime dentaíis; elyíris 
basin versus latioribus quam prol/iorace, punctalo-striatis, slriis liaud 
profundis, ad apicem sensim evanescentibus, inlervallis slriarum lalis, 
tenuiter el oparsissime unilineato-punclalis. Long. 4 '/, inill. 

Oblong, allongé, convexe, brillan!, glabre, brun de poix; antennes, 
extrémilé des élytres et pattes plus clairs. Antennes relativement grélcs, 
articles 4 a 8 transversaux. Tete profondément et assez éparscment 
ponctuce, impressionnée de chaqué cóté vers la naissance de Tantcnnc. 
Prothora.K environ une fois et un tiers plus large que long, a peine plus 
rétréci á la base qu'au sommet, assez éparsement ponctué; coles arrondis, 
rebordes, obtusement et largement dentés. Elytres plus larges á la base 
que le prothorax, atténués vers le sommet environ trois Ibis et demie 
plus longs que larges dans leur plus grande largeur, ponctués, stries; 
stries peu profondes, s'atlénuant et disparaissant vers le sommet; inter- 
valles des stries larges, chacun avec une ligne de petits points tres es- 
pacés. 

République Argcntinc, Provincc de Buenos Ayrcs (Ensenada). 

Cryptoptiagus germaini ii. sp. 

Oblongus, convexus, nitidus, fulvo-ferrugineus, fulvo -pubescens: 
anlennis subincrassatis: capile prolhoraceque dense et sal forliter punc- 
tatis, lioc transverso, antice quam poslice iam lato, subliexagono: an- 
gulis anlicis rolundatis, slricte calosis, lateribus )narginalis, dentículo 
lalerali medio sito; elytris ovalis, sal injlalis ad basin, liaud latioribus 
quam prolliorace, dense punclatis, punctis minoribus quam illis prollio- 
racis. Long. 2 V2 mili. 

Tomn XII , o 



— 130 — 

Oblong, convexe, brillant, fauve-ferrugineux, coiivert d'iine pu- 
bescence tauve simple, couchée, pas tres serrce. Antennes un peu épaisscs 
Tete densement et fortement ponctiiée; longueur des yeux infcrieurc á 
la moiiié de la longueur de la léte. Prothorax environ deux fois aussi 
large que long, sensiblement aussi large á la base qu'au sommet, den- 
sement et fortement ponctué; bord antérieur arqué en avant, base fai- 
blement sinuéi de chaqué cóté, cótés subanguleux, denticule lateral 
situé vers le milieu; angles antérieurs arrondis étroitement caleux, ca- 
losité n'atteignant pas le quart de la longueur du cóté. Elytres de 
mcme largeur á la base que le prothorax, arrondis aux épaules, légere- 
ment ventrus, environ deux fois aussi iongs que larges ensemble dans 
leur plus grande largeur, densement ponctués; ponctuation moins forte 
que celle du prothorax. 

Chiii. 

Mycetophagus frater n. sp. 

Oblongas, convtíxiis, nitidulus, fuh'O-pubesceiis, niger prothorace. 
ely trisque ritfo-macnlatis, pedibus rufo- testaceis: siria interaniemialis 
valde impressa, angulosa, medio per brevem striam in longiludinem 
continuata: prolhorace transversissimo, anlice quam posíicc angusíiore. 
margine antico lateribusque sai striale rufo marginalis, ulrinque dua- 
bus rnaculis puncliformibus, rujis cum margine lalerali conjunclis: 
prima ad angulum anticum. secunda prope médium: elyíris ícviler 
punclalo - slriaíis. striis ad apicem evanesceníibus , ¡aleribus slrictc 
rufo-tnaculatis, singulo ely tro rufo quinquies rufo -macúlalo, i^ ad ba- 
sin transverso undulata, antice posticeque profunde emarginata. suturam 
sub attingente, 2^ et 3^ minimis, cum vitía laterali congenitis, ¿f^ ante 
apicali, suborbiculari. 5" apicali. Long. 5 mili. 

Oblong, convexe, un peu brillant, couvert d'une pubescence fauve 
méJiocrement dense, noir, taché de roux. Antennes noires, base et ex- 
trcmité du dernier article rougeátre. Strie interantennaire profonde, an- 
guleuse, continuée au sommet de l'angle par une courte strie longitudi- 
nale. Prothorax plus de deux fois plus large que long, plus rétréci au 
sommet qu'á la base; cótés arrondis, bords antérieurs et latéraux étroi- 
tement bordes de roux; de chaqué cóté deux taches arrondies rouges, 
réunies á la bordure latérale: la premiére á l'angle antérieur, la 2"" vers 
le milieu de la longueur. Ecusson roux, transversal, suboblong, Elytres un 
peu moins de deux fois aussi Iongs que larges ensemble, ponctués, striés: 
stries s'atténuant et s'effaijant vers le sommet; bords latéraux étroitement 
rebordes de roux; sur chaqué elytres cinq taches rougeátres: la premiére 
vers la base, allant du bord lateral jusqu'á la strie sutúrale, enclosant á 
l'épaule une pctite tache noire, descendanl obliqucment vers la sihore, 
tres profondément échancrée á scs deux bords; les 2""' et 3'"" ponctifor- 



— 131 — 

mes également sondees á la baiide margínale vers le tiers basilaire et un 
peu au déla du milieu; la qiiatrieme ante apicalc, suborbiculaire ; la cin- 
qiiicmc formée au sommct par la dilatalion de la bande margínale. Paites 
roiix-lcstacces. 

République Argentine (La Plata). 

Heterocerus Bruchi n. sp. 

Oblongas, convexits, dense brevilerque fusco -gríseo- pubescens fiisco- 
niger, elyiris ochraceo-variegaiis: capite aniice irtincalo ; proíhorace 
Iransversissimo , aniice anguslato, margine aniico slricíe eí angulis an- 
licis ochraceis , posticis haud marginalis , elytris subslriatis , singulo 
ochraceo-multimaculalo: segmentis abdoniinis ad latera sal late, ad 
apiceni stricle rufo -tes tacéis, pedibus rufis, gennibiis tibiisque plus mi- 
nusve infuscatis: suturis melasternalibics liaiid manifestis: striis fcnio- 
rum posticorum apertis. Long. 4 mili. 

Oblong, convexe, couvert d'une pubescence feutrée grise assombrie, 
entrcmélée de pctites soies courtes, dorées qui donnent á ensemble un 
aspect soyeux, noir impur olivátre varié de taches d'un roux jaunátre 
sur les élytres. Antennes rougeátres á la base. Tete surbaisiée en avant, 
transversalement concave entre les naissances des antennes, tronquee en 
avant. Prothorax plus de trois fois plus iarge dans sa plus grande largeur 
que long, rétréci en avant, arrondi sur les cólés mais subparalléle a la 
base; bord antérieur étroltement bordé de roux; angles anlérieurs obtus 
rougeátres, angles poslérieurs obtus non rebordes. Elytres environ une 
fois et deux tiers aussi longs que larges ensemble, substriés; chacunc 
avec huit petites taches oblongues d'un roux jaunátre; deux discoidales 
disposées sur une ligne oblique partant un peu au dessous de l'épaule, 
les trois suivantes placees presqu'en ligne droite dans une dircction pa- 
ralléle á celle des deux premieres vers le milieu de la longucur, les 
deux suivantes également sur une ligne oblique paralléle aux deux pre- 
mieres, vers l'extrémiié la dcrniére apicale presque latéralc, beaucoup 
plus rapprochée de l'allignement du bord lateral que de la suture. Paites 
rougeátres; tibias plus ou moins enfermes. 

République Argentine (La Plata). 

Heterocerus validus ii- sp. 

Oblongus, convexus, sal latus, fuscus: pube brevi flavo -grisea haud 
dense vestitus: antennis basin versus rufis: capite antice sinuato, sub- 
plano: proíhorace iransversissimo, antice angustato, lateribus rotunda- 
tis, haud late rufo-ochraceo marginalis, angulis anticis late oblusis. 
basi margínala et utrinque stricte rufo-ochracea: elytris subsulcatis, 
singulo ad laíus rufo-ochraceo margínalo et in disco scplem maculato: 



— 132 — 

pedibus fulvo- lestaceis; siiluris metastermalibtis manijeslis: slriis femo- 
rum posíicorum aperlis. Loiig. 4 '/- mi". 

Oblong, convexe, assez large, noirátre, couvert d'une pubescence 
d'iin gris ílave, courte et peu serrée sur les élytres, plus sombre et feu- 
trcc sur la tete ct le prothorax. Base des antennes rougeátre. Tete sub- 
déprimée; bord aniérieur sinué. Prothorax environ trois fois plus large 
dans sa plus grande largeur que long, fortement rétréci en avant, fai- 
blement a la base; arrondi sur les cótés; ceux-ci assez étroitement bordes 
de roux jaunátre, rebordé á la base; angles antérieurs tres largement 
obtus, postérieurs obtus, bordcj dans la branche basilaire par une fine 
bordure jaunátre. Elytres environ une fois et demic aussi longs que 
larges ensemble, subsillonnces; bordees sur les cótés par une bande 
jaunátre se dilatant dans la partie apicale et s'étendant jusqu'au sommet; 
sur le disque sept taches jaunátres: la 1''^ scutellaire s'allongeant parallé- 
lenient á la suture ct se dilatant contre la base; les trois suivantes for- 
mant une bande anguleuse vers le i" tiers a partir de la base, reunie 
extérieurement á la bordure margínale, les deux suivantes dessinant une 
bande arquee, au delá du milieu, n'atteignant pas la bordure margínale 
qui se trouve elle méme dilaié¿ en face de la tache externe, la derniére 
sur la partie declive de l'élytre, en forme d'h renvcrsé. Pattes roux 
testacé, segments abdominaux largement bordes de roux jaunátre sur 
les cótés. Sutures métastcrnales marquées. Stries des fémurs postérieurs 
ou verles. 

République Argentine (Province Buenos Ayres). 

Helerocerus Bergi n. sp, 

Oblongus, convexus, nilidulus, pube grísea, brevissima et liaud 
dense veslihis, rufo - lestaceus ; elylris teslacets, in disco plus minusve 
infuscalis, pedibus teslaceis; capile transi>ersissimo, antice iruncalo: 
prothorace Iransversissimo, deiisissime punclulaío, laleribus subparalle- 
lis, jiixta ángulos míticos inlus arcuatis el dein abrupte parallelis rejle- 
xis atigulis posticis subrolundatis, basi ulrinque marginata; elylris dense 
punctalis: suturis metasíernalibiis haud inanifeslis; slriis coxariim pos- 
íicarum aperlis. Long. 2 '/„ mili. 

Oblong, convexe, un peu brillant, couvert d'une tres courte pubes- 
cence grise, ne masqLiant pas la couleur du prothorax et des élytres, 
roux; élytres testacés plus ou moins enfermes sur le disque; pattes tes- 
tacées. Tete tres large, tronquee en avant, feutrée. Prothorax plus de 
deux fois plus large que long, tres densement pointillé; cótés subparal- 
léles, fortement arrondis en dedans prés des angles antérieurs, presque 
redressé á ees angles; marge anlérieure transvesalement subsillonnée de 
chaqué cóté; base rebordee de chaqué cóté. Elytres environ une fois et 



— 133 — 

clemie aussi longs que larges ensemblc densement ct beaucoup plus for- 
teineiU ponclués que le piothorax. Sutures métallioraciques non mar- 
quées. Plaque fcmorale des hanchcs postérieures ferniée. 

République Argcnliiie (Province Buenos Ayrcs). 

Je rapporte á la tuéme espece un exempiaire provenanl de la IVo- 
vince de Tucuman, présentant une coloration plus rougeátre et une vague 
laclie claire au milieu de la zone foncée du disquc des élytres. 

Heterocerus quadraticoUis n. sp. 

Oblongus, mo.iice convexus, pube grísea brevissimaque sal <ít'nsc 
vesliius, fulvo-leslaceus; singtdo elyíro in longiUtdinem píceo maculaío, 
macula ad basíii dilátala, regíonem sculellarem léñenle el ad apícem ex- 
liis cúrvala et retrorsum producía. Capíle anlíce sinualo; prolhoracc 
transversíssímo, subopaco, deusíssínie punclulalo, laleríbus subparallc^ 
lis, anlíce valde rolundalis el prope ángulos anlícos abrupte paralleío- 
reflexís, angulís anlícís víx reclís. poslicis oblusíssímís fere hebelalis, 
margine anlico utrínque subsulcato, basi ulrinque oblique trúncala el 
margínala, elytris sal parce punclulalís, punclis majoribus quam i/lis 
prolhoracis: pedibus leslaceís, siilurís meíaslernalíbus liaud manifeslis: 
stríís coxarum poslícarum aperlís. Long. 2 mili 

Oblong, modérément convexe, couvert d'une pubescence grise, Ires 
courtc, ne masquant pas la couleur du tégument, teslacé légeremcnt 
rougeátre sur la tete et le prothorax; sur cliaque élytre une bandc longi- 
tudinale brun de poix envahissant la región scutellaire, se dilatant vers 
1 extrémité et se lerminant par une branche recourbée en arriére, en forme 
de croe. Tete un peu rembrunie, déprimée, sinuée en avant. Prothorax 
environ deux fois et un tiers plus large dans sa plus grande largucur 
que long; peu brillant, tres densement pointillé; cólés subparalleles ar- 
ques en dedans prés des angles antérieurs; puis brusquement redrcssés 
pour former des angles antérieurs presque droits; angles postérieuie 
tres largement obtus, presque émoussés ; marge antérieure subsillonnés 
de chaqué cóté; base obliquement tronquee de chaqué colé, non rebordee. 
Elytres environ une fois et demie aussi longs que Iarg3s ensemble, un 
peu brillants, assez éparsement pointillés; ponctuation plus forte que 
celle du prothorax. Sutures métathoraciques non marquées. Plaques des 
hanchcs postérieures ouvertes. 

République Argentinc (Province de Tucuman). 



PTINUS ET ANOBIIDES NOUVEAUX 

DE LA RÉPUBLIQUE AROENTINE 

recueillis par M. CARLOS BRUCH 



Ptinus Bruchi. Largo, en majeuic pariie foncc, roussátre á Textrc- 
milé des élytres, mat, hérissé de poils clairs ou obscurs, élylres á des- 
sins compliques; tete moyenne, en partie revélue de poils orangés; 
antennes foncées, assez robustes, relativement courtes; prothorax un 
peu plus iong que large, étranglé avant la base, avec 4 oreillettes p¡- 
leuscs, celles du disque assez sailiantes et séparées par un sillón, le nii- 
lieu de cet organe en partie revétu de poils orangés; écusson éiroit, 
revétu de poils blancs; élylres fonccs, roussátres au sommet, courts et 
jarges, courtement aiténués au sommet, faiblement striés - ponctués; 
cpaules marquées, ees organes ornes largement sur la base (cette pubes- 
cence limilce en arriera par une sorte de fascie blancliátre arquee) de 
poils gris ou (laves, finement pubcsccnts de gris sur Icur niiiieu, ct 
pubescents de jaunc orangc en partie sur la suture et vers le sommet 
avec, en outre, sur cette dernicre partie quelques macules blanchátres; 
pattcs foncées avec les tibias parfois un peu roussátres. Long. 3,5 mili. 
Province de Buenos Aires (coll. Bruch et Pie). 

A placer prcs de jaialiyenais Pie, mais élylres largement roux á 
Tcxtrémité, disposition des dessins diíTérente. 

C'est avec un legitime plaisir que je dédie la premicre espece de cet 
article á M. Bruch a qui i'Entomologie doit un ccrtain nombre de dc- 
couverles intéressantes. 

Xyletinus brasiliensis Pie v. argentina. Un peu allongé, peu bril- 
lant, entiérement roussátre -testacé, á pubescence (lave assez rude et peu 
dense; prothorax court et transver.se, densémcnt ponctué ; élytres assez 
longs, subcylindriques, fortement striés- ponctués avec les strics laterales 
encoré plus marquée.s. Long 5 — 6,5 mili. Province de Buenos Aires 
(coll. Bruch et Pie). 

Didére de brasiliensis Pie (forma typica) par la pubescence plus rude 
et les striés plus marquées des élylres. 



— 136 — 

Cathorama substriata. Un peii ¡illongé, subparalléle, assoz convexe, 
peu brillant, noir de poix, en parlie revétu d'iine pubescence soyeuse 
grisálre non continué, cette pubescence plus dense sur le dessous du 
corps ; tete fortement sillonnée au milicu, densément pubescente; pro- 
thorax assez court, tres élargi apres le milieu (vu de dessus), arqué 
antérieurement, subarqué sur les cótés latéraux avec les angles poslc- 
rieurs et aniérieurs arrondis, densément ct ruguleuseinent ponclués sur 
les cotes, assez densément sur le disque; écusson tres largc; élytres peu 
longs, modcrément atténués au sommet, ¡rrégulicrement et en partie 
distinctement ponclués, avec des traces de sirles ponciuées faibles, sur le 
milieu et des stries laterales bien marquées ; paites roussátres. Long. 
3,5 mili. Province de Buenos Aires 

A placer prés de fulvopubens Pie, ayant comme cette espéce un 
revétement soyeux, mais c¿lui-ci est plus gris, forme en outre plus 
allongée, subparalléle, disque des élytres avec des traces de stries ponc- 
iuées. 

Cathorama subrutiliceps. Assez large, peu convexe, tres brillant, 
finemeni ptibcscent de flavc, en partie foncé, en parlie leslacé-rous- 
sálre; léie lestacé-roiissiitre, assez convexe; prothorax court, modéré- 
ment diminué en avant, presque droit sur les cotes (vu de dessus), á 
angles postérieurs arrondis et antérieurs un peu marqués, finement ponc- 
tué; élytres courts et larges, un peu étranglés vers le milicu, modcré- 
ment atténués á l'extrémité, finement et densément ponclués avec quel- 
ques poinls plus gros mais sans stries sur le disque, avec des sirles 
laterales plus ou moins eíTacées en avant, mais bien marquées a l'exlré- 
mité, le sommet parfois un peu roussátre; dessous du corps et paites 
d'un lesiacé rouss;\tre. Long. 2,5 mili. Gov. Chubut (coll. Bruch ct Pie). 

A placer prés de minittissima Pie, distinct á premiére vue par sa 
forme moins convexe et surtout moins atiénuée á l'extrémité; difiere en 
oulre de argentina Pie par l'aspect plus brillant. la ponciualion genérale 
plus line. 

nigoin (Saónc-ct-l.oire), i" róvricr ioo5. 

MaI'RICE Pie. 



La correspondencia relativa al Museo de La Plata 
y sus Anai.es y Revista, debe ser dirigida á 



FRANCISCO P. MORENO 

Director del MUSEO DE EA PLATA 

Provincia de Buonos Aires 

República, Argentina 



La correspondance relative aii Musée de La Plata 
ainsi qu'axix Annales et á la Revue de cet ótablis- 
sement, de¡>ra ólre adressóe á 



FRANCISCO P. MORENO 

Dircctcur du MüSl'Ui DE l.A PEA TA 

Province de Buenos Aires 

Rópubüque Argontine 



REVISTA 



w 



,'V / 1 :--i; I f i 



MUSEO DE LA PLATA 



KKAW CISCO P. iVlORENO 

Fumhulor y Director del Musco 



T0 3s^o :x:ii 



siLüüNDyv i^:nimii<:ga 




LA PLATA 



TALLKR DE IMP li liS 1 O MES OFICIALES 
I () O I") 



La Geografía Física y Esférica del Paraguay 
y Misiones Guaraníes 



DON FÉLIX DE AZARA 



EXAMEN CRITICO DE SU EDICIÓN 



LUIS MARÍA TORRES 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. Luis María Ti.rres: La Geografía de Azara — Lam. 1. 




Don Félix de Azara 



TALLER OE IMPRESIONES OFICIALES 



La [leoíjrafía Física ¡ Esférica del Paraguay ¡ Misiones GiiaraDíes 

POR 

DON FÉLIX DE AZARA 

EXAMEN CRÍTICO DE SU EDICIÓN 

POR 

I,UIS MARÍA TORRES 



I 

Motivo de íntima satisfacción sera para los investigadores 
del pasado americano, todo esfuerzo que tienda á profundizar 
el conocimiento, de los diferentes hechos ó cuestiones que, como 
principios fijos, perfectamente caracterizados, constituyen á la 
novísima y sugestiva ciencia americanista, y, con mayor razón 
en este caso, por tratarse de un justiciero homenaje á la labor 
seria de don Félix de Azara; el distinguido geógrafo español, 
cuyos rasgos más salientes lo constituyen, su constante, activa 
y provechosa actuación en el secular pleito de límites entre Es- 
paña y Portugal; viajes y estudios que el fracaso de la demar- 
cación le permitió hacer, con indiscutible beneficio para la di- 
latada comarca que comprende buena parte de los dominios de 
tres nacionalidades. Por ello, el Uruguay, el Paraguay y la 
Argentina, le guardan gratitud. 

Bien venida sea la emulación en el trabajo intelectual, esa 
aspiración franca y fecunda del núcleo conservador y tolerante 
del pueblo uruguayo, el que con tantas iniciativas ha exterio- 
rizado el verdadero anhelo patriótico, incorporando á la obra 
de la civilización equivalentes testimonios de progreso, pero 
por desgracia interrumpidos en su actividad creciente, por la 
indecisión y la zozobra, que las asiduas y ya harto célebres 
rencillas caseras han dejado tras sí. 

No continuaremos con estas consideraciones, sin dejar cons- 
tancia de nuestra decidida adhesión, á la crítica sana y sincera 
de algunas producciones prematuras; de esos ensayos de estre- 
chas y poco nuevas filosofías que inevitablemente tienen que 



— 140 - 

caer en el desprestigio, ó que se salvan, por la piadosa indi- 
ferencia del público lector, desde que, en la mayoría de los 
casos, suelen ser, sino una repetición grosera, la hábil falsifi- 
cación de forma, con dos ó tres observaciones personales que 
acreditan el aporte personal del autor, para dar pie á la conje- 
tura que les asigna valor original. 

No por eso, dejaremos de ofrecer aquí, una, como recapitu- 
lación, de lo ya expresado por distinguidos escritores nacionales, 
que, con distinto propósito ó asunto especial, han tenido la 
ocasión de estudiar varios aspectos de las sociedades america- 
nas en su accidentado desenvolvimiento histórico; desde el des- 
cubrimiento Y conquista hasta la colonia, y la azarosa revolu- 
ción de la independencia. Así también lo ha comprendido el 
erudito editor de la Geografía de Azara, quien, en distintas 
partes de su prólogo, resuelve dar crédito á ciertas observacio- 
nes y formula cargos que no pueden pasar desapercibidos, 
máxime, cuando, como en este caso, el que los dirige, no de- 
muestra estar en condiciones de hacerlos por ignorar sencilla- 
mente los términos del problema. 

Si, á estar á las afirmaciones generales, la adolescencia de 
las nacionalidades de Sud América no parece iniciarse aún con 
sujerentes pruebas de reposo mental y disciplina en la labor 
conjunta; si el desequilibrio y la anormalidad persisten en el 
orden de las fuerzas ó energías que obran en ambos sentidos, 
de la pérdida y de la integración de facultades vitales; si en el 
régimen de las instituciones políticas, el trastrueque ha sido 
evidente y el aparatoso armazón insostenible, habrá llegado el 
momento de que esas soluciones de los complicados problemas 
que el desenvolvimiento de estas sociedades plantean, se bus- 
quen, aplicando un criterio positivo, sin ese prurito de la identi- 
ficación, desde que expresamente debe buscarse la diferenciación 
de condiciones y facultades. Es lógico suponer y será posible 
entonces, que la armonía será patrimonio de los pueblos de 
América, cuando el éxito se persiga por el recto é ineludible 
sendero de la labor asidua y constante, del sacrificio individual 
que, asociado y orientado fijamente, pueda alcanzar los gran- 
des resultados del esfuerzo común, organizando paulatinamente 
los estados de acuerdo con la resultante de sus ideas direc- 
trices, fuente única de toda inspiración fecunda, y verdad, que 
las severas lecciones de la historia ha consagrado definitiva- 
mente. 

Será cuestión de educación y de instrucción, de condiciones 
individuales negativas ó de verdadera regresión colectiva incu- 



- 141 - 

rabie; de tener que iniciar como previa tarea, el perfecciona- 
miento de lo existente, ya que su adquisición implica, los sa- 
crificios y angustias de varias generaciones; en fin, de pro- 
pender ó que la estructura se consolide y, si es posible, á que 
los caracteres se perfilen, evitando ó conjurando la disolución 
que un hondo y doloroso sacudimiento podría traer. 

No pueden errar, pues, los que piensan que hacen falta 
universidades, bibliotecas, museos; abiertos para todas las afi- 
ciones é inclinaciones del espíritu humano, que si bien rodea- 
dos de esa apariencia que les imprime la elevada cultura, se- 
rán siempre los mecanismos encargados de entregar á las ge- 
neraciones el núcleo dirigente, el factor que hace perfilar a los 
pueblos que surgen y se mantienen, en la eterna lucha por la 
vida. 

Bien conocida es la enfermedad americana y su etiología; 
políticos, médicos legistas, diplomáticos literatos y aficionados 
de profesión, han indicado con insistencia á esos hechos anor- 
males como causas de futuras crisis, y obtenido, después de 
prolongada observación de los acontecimientos, leyes ó princi- 
pios, alrededor de los cuales se desenvuelven, según ellos, las 
precarias vidas sociales americanas; ideas -fuerzas ó instintos 
generadores de funestos actos individuales ó colectivos; visibles 
estigmas físicos de roza, como la desgraciada constitución 
psíquica, que, sea como fuere, parece que su infeiúoridad ha 
llegado á ser proverbial; todo esto, hasta que algún otro sagaz 
y oportuno observador arranque el verdadero secreto, pretexto 
del más horrible infortunio literario. Luego de haber precisado, 
en lo posible los síntomas, y de dar la diagnosis consiguiente, 
la medicina no podía hacerse esperar, notándose en esa tera- 
péutica, cierta tendencia logomaquia y anticientífica. 

Con todo, á pesar de tanta inseguridad en las opciones, ya 
que no se precisa y no se entrevé el espíritu de la educación 
que cada uno de esos pueblos debe adoptar, ya que inevitable- 
mente tendrá que dominar, la idea -fuerza económico política de 
la riqueza, la cultura científica como las industrias y el amplio 
desarrollo del comercio, constituirán, prudentemente relaciona- 
dos, el sólido basamento sobre el que descansará la felicidad 
y el poderío de estas nacionalidades. Como corolario de esas 
diversas tendencias habrá que coadyuvar, para que las activi- 
dades se desenvuelvan según el proceso psico- fisiológico de 
cada individuo, facilitando los medios que cada naturaleza 
requiera y exigiendo la cooperación social necesaria para que 
cada energía pueda cumplir con el fin que la educación se pro- 
pone; bastarse á sí mismo y servir al Estado. 



— 142 — 

Ese inluicionismo es altamente benéfico, cuando se ejercita 
en la persecución de la verdad científica, en la obsesión que 
concluirá por arrancar el secreto de la variedad de hechos de 
la naturaleza, de las causas ó fuerzas que obran en su origen, 
desarrollo y ponderación, y, por fin, en la concepción sintética 
ó hipótesis, que encierra el debate y los afanes de varias ge- 
neraciones asociadas para una conquista moral ó científica. 
Debe animar ese esfuerzo abnegado el soplo constante que 
nunca languidece, por difícil que sea el rescate ó traidora la 
suerte que lo preceda; sólo asi, quedará el espíritu libre de la 
preocupación dolorosa de los días perdidos, aunque de todo 
aquello, objeto del único ensueño de una vida — por lo general 
agena al cálculo aritmético — sólo quede como premio, una sa- 
tisfacción relativa. 



II 



Debemos pasar á considerar, el interesante asunto que por 
su índole, importancia y ulterioridades, ha llamado justamente 
la atención de los que, aquí en Buenos Aires como en Monte- 
video, tienen especial preferencia y hacen estudios de ciencia 
americana. 

Una nueva descripción del Paraguay y de las Misiones Gua- 
raníes, por don Féljx de Azara, con un prólogo, biografía, 
notas y bibliografía — lo que se entiende por una edición crí- 
tica, — dirigida por una institución científica como el Museo 
Nacional de Montevideo y encargada á uno de sus miembros 
más caracterizados por su erudición en la materia, tenía que 
provocar curiosidad y justa sospecha del alto mérito de la 
obra en general, y hasta el mismo valor intrínseco de la nueva 
descripción geográfica tenía que ser descontado, á pesar de lo 
conocido y en diferentes formas publicado del mismo autor. 

El señor doctor R. R. Schuller, honrado por la dirección 
de dicho instituto con el encargo, ha querido sorprender á los 
«aficionados» á los estudios de antropología prehistórica, con 
la publicación del manuscrito que, después de un examen y 
cotejo minucioso, resultó ser para ambos, director del Museo 
y jefe de la sección histórico- filosófica, un curioso y original 
documento compuesto de datos, «no comprendidos en las obras 
impresas de Azara». 

A propósito de la pieza manuscrita que Schuller exhuma por 
su celo editorial, nos ofrece, en un prólogo, notas y demás 



— 143 — 

aditarnenlos más ó menos del caso, toda una teoría elno-lin- 
güística con la que describe y clasifica á los distintos tipos 
étnicos que la conquista europea sorprendió en esta porte de 
América, la que, si no está mal concebida, es, á todas luces 
poco nueva, y cuyo mérito consiste únicotnente en la parle de 
prueba que aporta, desde que varias de sus inducciones pare- 
cen exactas. 

Indudablemente Schuller, influenciado, demuestra estar en la 
tortuosa linea que traza su concepto, por esa vegetación ex- 
traordinaria de la zona subtropical; la tranquilidad, el silencio 
de muerte que en el interior de aquellas arboledas habrá tenido 
la feliz ocasión de admirar, en contacto espiritual con el indí- 
gena, ese tipo americano que anheló conocer, en posesión, 
después de larga y pesada excursión por el bosque, de un 
hermoso manojo de fresquísimas flores y sutiles heléchos, cómo 
no tejer y destejer los tallos para presentar el tono y la armonía 
en un conjunto delicado y vivido?... A cada nuevo esfuerzo, co- 
rresponde la duda, que con su fatal presencia deja el enigma 
en pie; la potencia mental se dirige al punto inicial y vuelve 
á recorrer cuidadosa la senda serpentina que le llevará á ali- 
mentar la esperanza en una feliz reconstrucción; por fin, sobre 
el basamento que sólo muchos obreros pueden construir sólida- 
mente, álzase la figura no siempre definida de la verdad cien- 
tífica, hasta que una oportuna combinación de causas, puedan 
darle los contornos, de la verdad de la belleza estética. 

Ese prólogo, es el motivo principal del estudio y comentario 
presente, no tan detenido como independiente, reducido en lo 
posible á lo substancial, y ageno, á la vena incondicionalmente 
encomiástica que á fuerza de dar en el bombo, ha conseguido 
que á toda lucubración voluminosa ó escueta, se mire como pro- 
ducto sencillamente postizo. 

Hay que reconocer sí, — como observación final — que el 
testimonio de la originalidad rara vez concurre á la demanda 
del público lector ó curioso, y del que realmente ciútica ilus- 
trando la proposición planteada como verdadero 6 que se ofrece 
demostrar, siendo doloroso tener que constatar, la ausencia casi 
completa entre tanta producción, de algún ejemplar que, en 
realidad, nos enseñe á leer, escribir é investigar. 

Veamos pues, como ha sido compi-endida y desempeñada la 
tarea de editor, después de dejar constancia del pensamiento 
que la inspira, tan sano y digno de encomio. 



144 — 



III 



Puede decirse, que en 1790, terminaba la parle más atrevida 
y heroica de la investigación geográfica, que navegantes portu- 
gueses y españoles iniciaron en el primer tercio del siglo XV; 
viajes, que han sido referidos con más ó menos exactitud, por 
considerable número de escritores no siempre acordes en el 
modo de apreciar ciertos hechos fundamentales, que se con- 
ceptúan como precedentes ó motivos de aquellas dilatadas tra- 
vesías, lo que, á ser nosotros equitativos, era lógico que esas 
divergencias surgiesen por la falta de memorias ó relaciones 
auténticas que cautelosamente reservaron los antiguos prínci- 
pes, y que, en manera alguna, pudieron estar á la vista del 
público investigador, como que yacían sepultadas en sus archi- 
vos ó gavetas particulares. Los mismos traspapelamientos á 
que la accidentada vida de aquellas monarquías daría ocasión, 
casuales en la mayoría de las veces, la misma dificultad de 
aumentar las copias, que hoy en cambio, las artes gráficas 
tanto facilitan, fueron en suma las verdaderas dificultades para 
que aquel fondo original y único de la historia marítima, no 
pudiera conocerse ó examinarse por sus cultivadores. 

No es nuestro propósito hacer memoria detallada ni sucinta 
de aquellas expediciones por mares desconocidos, que tanto 
estimularon los reyes de España y Portugal, para alcanzar la 
anhelada hegemonía marítima y como consecuencia, la posesión 
y dominio de considerables extensiones territoriales, que un 
criterio prudente y previsor podría convertir en fuentes de 
grandes riquezas. Pero, como esa sucesión de viajes verificados 
en los siglos XII, XIII, XIV y XV, se llevaron á cabo cum- 
pliendo instrucciones expresas, que en la mayoría de los casos, 
darían motivo á discordias de consecuencias fatales, y, como 
por otra parte, lo primordial era establecer una base de solución, 
el criterio regulador para la división de dominios, se aceptó 
el que más se avenía con el espíritu de aquellos monarcas, que, 
aunque «celeste», evitaría como evitó, procedimientos violentos, 
siendo los papas Martino V y Alejandro VI, los que dieron 
formas al nuevo arbitramento, resolviendo el primero, la disputa 
de las islas Canarias O, é «imaginando» el segundo, la línea 
divisoria á que debían sujetarse los subsiguientes descubri- 
mientos á 1493 n. 



O J. Viera: Historia de las Canarias, VII, 16. 

(') O. Calvo: Colección histórica completa de los tratados, I, 4. 



— 145 — 

Para conocer los progresos sucesivos á que se iba llegando 
en materia de navegación y de descubrimientos geográficos, hay 
que recorrer esos «diarios» y «relaciones» de los primeros 
navegantes, memorias en su mayoría analizadas y presentadas 
en ricas y originales obras de conjunto, todas ellas, de repu- 
tados historiadores marítimos, que en los pasados siglos han 
visto la luz. 

Pero ante todo, á los progresos del orle de navegar se debe 
que, ya á mediados del siglo XVIII, se plantearan una serie 
de problemas que la navegación misma tendría que ir solucio- 
nando total ó parcialmente, y á lo cual, contribuyeron con hon- 
roso empeño, distinguidos marinos ingleses y franceses, como 
los Cook, Byron, Dixon, Vancouver, La Perouse, Marchand, etc., 
quedando decididamente rezagados «los maestros del pilotage 
sublime». AI par de estos estudios, asunto propio de náuticos 
ó astrónomos — desde que se trataba de la ardua cuestión de la 
longitud en el mar, para lo que se requería conocimientos teóri- 
cos y prácticos — se inició paulatinamente el de las condiciones 
de la naturaleza física de las tierras descubiertas, en sus varia- 
dos é interesantes aspectos, entre los cuales especialmente nos 
interesa el de las tribus indígenas de América, que ya á fines 
de dicho siglo iban extinguiéndose, desgraciadamente para la 
ciencia. 

Dicho se está, que la navegación moderna debía ti-aer todas 
esas soluciones á la precisión matemática y especialmente, la 
que nos debía dar el método para apreciar la longitud y la la- 
titud en el mar; luego, los estudios magnéticos y meteorológicos 
tendrían que ocupar la atención preferente de las sociedades 
de geografía hasta convertirse en el motivo exclusivo de cos- 
tosas expediciones á los mares helados, que con el estableci- 
miento de observatorios meteorológicos y magnéticos circumpo- 
lares, acusan, como se comprende, un progreso extraordinario. 

Ante todo, para que los vastos dominios de aquellas mo- 
narquías pudieran ofrecer el aliciente que, con justa sospecha, 
algunos no dejaban de presentir, era necesoria una determi- 
nación de sus fronteras ó linderos sino un perfecto deslinde 
y amojonamiento; el estudio de las condiciones físicas del suelo 
con la complementaria clasificación de su fauna y flora; su 
hidrografía, que debía satisfacer las primeras necesidades de la 
comunicación, y si fuera posible, como elemento eficaz para fu- 
turas soluciones teóricas y prácticas, el conocimiento de las dis- 
tintas agrupaciones indígenas que habitaban el territorio ameri- 
cano. Es conocido el éxito que aquellas exploraciones alcanza- 



— 146 — 

•ron en esta segunda faz de la conquista, ó mejor dicho, el ali- 
ciente que recibieron C). 

Bien; esa disputa por el predominio territorial que á tan 
graves extremos llevó, se sostuvo por espacio de trescientos 
años, en lo que á España y Portugal se refiere; desde que el 
descubrimiento del continente dio formas precisas á la rivalidad 
entre ambas nacionalidades, hasta el tratado de San Ildefonso, 
el que, como los anteriores, no traería la solución esperada, á 
pesar de las estipulaciones aclaratorias que las cancillei'ías en- 
tendían prudente agregar, siempre sobre la base del más abso- 
luto desconocimiento de la geografía, suplida en los tratados y 
protocolos por la anfibología en los títulos como en los térmi- 
nos para probarlos C). 

Sin detenernos en la relación de los grandes y pequeños 
incidentes que postergaron la ejecución del tratado, por ser 
ya conocidos (^), y desde que no tienen relación con nuestro 
proposito final, ó sea de ello lo que fuere, pasaremos á ocu- 
parnos de los que en definitiva fueron designados para poner 
en práctica las instrucciones que Galvez firmara en Aranjuez, 
y que el 12 de Mayo de 1782 {"), llegaban á Montevideo para 
trasladarse recién á Buenos Aires en Febrero de 1783. 

Várela, Alvear, Azara, Aguirre y Rico fueron los encargados 
de la honrosa misión; distinguidísimos marinos todos, muy 
merecedores por cierto de la confianza que inspiraban y á quie- 
nes, el Uruguay, el Paraguay y la Argentina, deben toda una 
serie de publicaciones de interés vario pero especial á estas 
comarcas del Río de la Plata, y que indiscutiblemente mucho 
influyeron para su conocimiento en los centros científicos euro- 
peos, siendo las memorias de Azara las que más se conocieron 
ó citaron, pues las ediciones en francés, inglés, alemán, ita- 
liano y castellano, consiguieron fácil difusión, por las tenden- 
cias del público lector ávido de conocer los resultados de esos 
aventurados viajes. 



(') Las expediciones de Mnlaspina y Jorge Juan y Antonio de Ulloa tu- 
vieron por objetivo principal esas indagaciones. 

(-) Puede verse en C. Calvo en su Colección histórica de los tratados, 
las proporciones que adquirió el célebre «expediente particionario »; el tomo 
VII contiene una síntesis histórica que precisa los términos alegados, facili- 
tando su inteligencia. El Alegato Argentino, en la cuestión Misiones, com- 
prendo la historia moderna del litigio de limites, cuando ya eran partes los 
herederos de España y Portugal. 

C) P. Gkoussao: Anales de la Uiblioteca, I, 207 — 308. 

{■*) P. Groussac: Ibid., I, nota de la página 310. 



— 147 — 

Don Félix de Azara, nombrado comisario y primer jefe (') de 
la tercera partida demarcadora, que, por las instrucciones re- 
cibidas debía practicar en unión de la partida portuguesa los 
esludios del terreno y el trazado de In línea fronteriza en las 
márgenes del alto Paraná,— desde el Sallo grande, latitud 24" 4', 
hasta la desembocadura del Igatimí, por el curso de éste siguiendo 
al poniente Iiasta encontrar las vertientes de otro, que desem- 
bocara en el Paraguay llamado Ipané, por no hallai-se en esa 
comarca río alguno con el nombre de Corrientes — se trasladó 
á poco tiempo de llegado á Buenos Aires á la Asunción del 
Paraguay, para preparar con método todos los detalles de la 
expedición, adelantándose así al comisario portugués que en 
cumplimiento de lo convenido debía concurrir al mismo punto, 
(desembocadura del Igatimí) para de allí, iniciar la tarea con- 
juntamente ('). 

Ese término continuamente prorrogado, á instancias del co- 
misario portugués, no pudo verse cumplido; las especies urdi- 
das como dilatorias no dejaban por otra parte de prevenir que 
nunca se cumpliría, y también en el ánimo de Azara esta sos- 
pecha se iba fortaleciendo, á medida que inquiría noticias y 
efectuaba estudios de la comarca en que debía operar. 

Así se presentó la ocasión para que iniciara sus excursiones 
por el territoi'io y reuniera los datos que debían formar sus 
primeros apuntes, los cuales han sido publicados, en 1873, por 
el señor general Mitre. 

Paulatinamente, y á medida que Azara recogía el hermoso 
conjunto de datos originales, investigaba en los archivos de la 
Asunción, los antecedentes exactos y noticias en general sobre 
la historia del descubrimiento y conquista del Río de la Plata, 
asunto que fué profundizando hasta darle la forma de un en- 
sayo bastante completo y fidedigno, superior á todos los que 
hasta la fecha se habían publicado, ensayo que está compren- 

(') El biógrafo de los Azara, don Basilio SebastiMii Castellanos de Lozada, 
dice que don Félix fué nombrado jefe ó comisario principal de las distintas 
partidas demarcadoras. Es un rapto de efusión explicable, no sabia lo que 
decia. Véase en Panteón biográfico moderno de los ilusires Azaras de Rar- 
buñales et;c., página 94, Madrid, 18i8. 

O "Véanse las instrucciones dadas por el ministro Galvez al virrey de 
Buenos Aires: en Calvo tomo VII introducción, páginas XXII — XXV y en 
la Memoria Geográfica etc., de Oyarvide, capitulo I. Dichas instrucciones 
fueron modificadas por Vertiz en su Plan y, como consecuencia, lo que á 
Azara tocó en lote estudiar. El Diario de Alvear, publicado desde el tomo I 
de los Anales de la Biblioteca, contiene el texto íntegro de las mencionadas 
Instrucciones y Plan. 



— 148 — 

dido en' el segundo tomo de su Descripción é Historia del Para- 
giiay y Río de la Plata, publicada en Madrid en 1847. 

Después de la redacción de sus apuntes de viaje, fué dando 
formas distintas á las anotaciones, y así, en materia de geo- 
grafía é liistoria tenemos: á la Historia y Descripción crítica de 
las Provincias del Paraguay y Río de la Plata O; otra Descripción 
histórica, física, política y geográfica C); la Geografía física y esfé- 
rica de las Provincias del Paraguay y Misiones Quaraníes que ahoi'a 
se publica, y, finalmente, á sus Voyages dans V Amérique Méridio- 
nale publicados bajo la dirección de C. A. Walckenaer en 1809 
los que, como quedará demostrado, comprende á todas sin ex- 
cepción. Essais sur Vhistoire naturelle des Quadrupédes de la Pro- 
vince du Paraguay C) y los Apuntamientos parcí la idstoria natu- 
ral de los Pájaros (Madrid 1803), constituyen las obras, por así 
decir especiales del autor, que, con las anteriormente citadas, 
bien pueden reputarse como los anales de la tercera partida de- 
marcadora, desde que, al lado de la iniciativa y de la propia 
labor del jefe, está la no menos apreciable cooperación de Cer- 
vino, Boneo, Pazos y Zizur, subalternos tan dignos de la franca 
confianza del superior, que varios de aquellos viajes como la 
carta del río Paraná, en buena parte de su curso D, ha sido 
levantada de acuerdo con la derrota seguida por Cervino y Pa- 
zos. Ya se ha citado la edición dada á luz en Madrid de su 
Descripción é Historia del Paraguay y Río de la Plata, que com- 
prende la interesante parte histórica á que nos hemos referido; 
y por último, debemos recordar también: á sus Memorias sobre 
el estado rural del Río de la Plata en 1801; demarcación de límites 
entre el Brasil y Paraguay á último del siglo XVIII, é informes 
sobre varios particulares de la América Meridional Española, publi- 
cados por su sobrino don A. de Azara bajo la dirección de don 
B. S. Castellanos de Lozada en 1847; á los Viajes por la Amé- 
rica del Sur, publicados por primera vez en castellano, por 
Florencio Várela en la Biblioteca del Comercio del Plata desde 
el tomo primero (traducción B. Rivadavia); á su Correspondencia 
oficial é inédita sobre la demarcación, etc., como á otros informes 
y fragmentos de sus diarios de viajes, publicados por Angelis 
en su conocida obra histórica; y finalmente, en el «Telégrafo 



(') El manuscrito original es propiedad del señor general Mitre. 
(^) El original forma parte del fondo manuscrito de la Biblioteca Nacio- 
nal de Buenos Aires. 

C) Tídición I\I. L. E. Moreau Saint Méry de 1804. 

(^) Desde el pueblo de Corpus para el sur, hasta Corrientes. 



— 149 — 

Mercantil, Rural, Político, Económico é Historiógrafo del Río 
de la Plata», se han publicado unos extractos de las descripcio- 
nes de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay ('). 

Varias ediciones, y en distintos idiomas como queda dicho, 
han difundido el meritorio esfuerzo del comisario español, quien, 
á pesar de sus simples «aficiones» á las ciencias naturales, 
como él modestamente se adjudicaba, ha podido conquistarse 
el respeto y la consideración que hoy unánimemente se le rinde, 
no tan sólo por sus afanes y fatigas. 

Tal vez, una exagerada admiración por todo lo que proceda 
del ilustre aragonés, ha dado margen á que una Geografía fí- 
sica y esférica de las Provincias del Paraguay y Misiones Ouaraníes, 
salga á luz, con el correspondiente pasaporte editorial que acre- 
dita las condiciones ó calidades extrínsecas é intrínsecas, pre- 
cisamente ausentes en el códice publicado, el que, dicho sea de 
paso, para adelantar «á cuenta», es una copia con pequeñas 
modificaciones de lo ya publicado fragmentariamente. 

En presencia, pues, del asunto primordial que motiva esta 
controversia, menester será que indiquemos los puntos ó cues- 
tiones que ella debe comprender, desde que, ni el manuscrito 
ni el prólogo pueden aceptarse sin objeciones, que debidamente 
apreciadas justificarán el rechazo de la obra en general del se- 
ñor Schuller. 

Con respecto al manuscrito puede formularse así el rechozo: 
no reúne las calidades de los documentos autógrafos, que ha- 
cen de ellos el argumento más decisivo y de más alto valor 
para comprobaciones históricas, pues con la autenticidad no 
puede probarse ni se obtiene el sello de la personalidad, que 
en esas delicadas indagaciones se busca; no comprende más 
novedad real c[ue la del viaje á la laguna Ibera (26 párrafos), 
uno que otro número más extenso, pero de poca consideración, 
y una síntesis que, bajo el rubro de Comparación de los Indios 
del Chaco con los Guaraní, puede sacar el lector de las otras 
memorias de Azara sin leer el texto de la Geografía; en cam- 
bio, ofrece notables desventajas, como que constituye una de 
las primeras foi-mas que dio á sus apuntes. Todo lo que acaba 
de enunciarse se fundará suficientemente, pero antes, permíta- 
senos una breve digresión. 

Menester será tratar antes, por simples razones de método, 
de algunas cuestiones previas que forman ó constituyen la parte 



(*) Tomo IV, número 12, folio 2) 4; número 13, folio 226; número 16, fo- 
lio 278; Buenos Aires 1802. 



— 150 — 

ilustrativa de la Geografía. Queremos dejar constancia de nues- 
tra admiración por el desembolso que el Museo de Montevideo 
ha hecho para dar á la edición un tono llamativo, — reñido con 
la elegancia y hasta con la corrección en ciertos detalles (') — 
sin dejar de deplorar lo que se ha cometido, con las cartas y 
demás ilustraciones del texto, que, á decir verdad, mejor hu- 
biera sido que no se hubieran publicado. 

Los datos biográficos que ofrece el señor Schuller, han sido 
extraídos de la edición francesa de los viajes y muchos pá- 
rrafos transcriptos sin variantes, de la traducción publicada en 
la Biblioteca del Comercio del Plata, aunque se indique en nota, 
que fueron extractados de la «edición castellana de Florencio Vá- 
rela» ('"), los que, no pueden ser recibidos con seriedad, en lo 
que á la primera edad de Azara se refieren, así como á sus 
estudios iniciales y aprovechamiento. Si á lo que nuestro editor 
dice debemos atenernos, resulta que Azara no nació en Barbu- 
ñales el 18 de Mayo de 1746, ó, en último caso, por la nota 
que está al pie, se da al detalle una solución optativa. Como 
se comprende, todo esto no deja de ser ya muy interesante. 
Por otra parte, nada agrega á las conocidas noticias biográ- 
ficas, una última publicación de don líasilio Sebastián Gaste- 
llanos de Lozada C), «individuo de muchas academias», de 
quien, á su tiempo trataremos y en la que sólo deja entrever, 
entre orlas y epígrafes en clásico latín, una necedad supina, 
inconcebible en tan magnífico sujeto. 

Sobre la iconografía de Azara, nada dice el señor Schuller, 
reduciéndose á reproducir el grabado que trae el atlas de la 
edición francesa de los viajes. Nosotros ofrecemos un foto- 
grabado del retrato al óleo que posee el señor general Mitre, 
el que por la fecha que lleva, fué hecho durante la permanen- 
cia de Azara en el Paraguay. 

La pintura tiene positivo valor, una serie de condiciones 
hacen de la pieza en cuestión un trabajo bien ejecutado, por 
su fijeza y el tono del conjunto, dejando bien caracterizada la 
expresión fisonómica del ilustre geógrafo con los rasgos nota- 
blemente pronunciados de los Azara ('). Viste Azara el uniforme 



O Poi' la variedad de tipos, no conozco edición que se le iguale. 

O Viajes por la América del Sur. Traducción B. Rivadavia, en Biblio- 
teca del Comercio del Plata. Montevideo, 1850. 

(") B. S. Castellanos de Lozada. Ibid. 

(■•) Esta tela fué encontrada en un villorrio al norte de la Asunción del 
Paraguay, y traída hace algún tiempo i'i Buenos Aires por el explorador del 
Chaco Ij. L. J. Fontana, fué adquirida por el general B. Mitre. El retrato de 



— 151 — 

militar; en uno de los ángulos superiores se vé el escudo de 
líi familia con el yelmo de caballero, á su pie lleva esta leyenda: 
D. F. Azara — 1797 — B. L. P. Puede citarse también como pieza 
interosanle, al lotofírabado publicado en el tomo segundo del 
Annual Report of the Smühsonian InstituUons, correspondiente al 
año 1897 C). Este último retrato ofrece notable parecido, con el 
publicado por Walckenaer en el atlas de su edición. En cuanto 
a las notas justificativas, que vuelve á publicar el señor Schu- 
11er, bien pudo ofrecerlas Walckenaer porque se referían exclu- 
sivamente á la obra que estaba preparando; pero ¿qué suerte 
aclaratoria, certificaliva ó de elegancia pueden tener acá? 

Las cartas del Ayuntamiento de la Asunción del Paraguay 
á Azara y las contestaciones de éste, no sólo constan en las 
ediciones de 1809 y 1847, sino que también en la citada obra 
del editor Castellanos de Lozada y, en el códice O que posee 
la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, están las copias de 
puño y letra de Azara. Para terminar este parágrafo, debemos 
hacer notar antes, las omisiones que el señor Schuller ha co- 
metido en la lista de las ediciones que se conocen de las obras 
del ge()graíb, ellas son las siguientes: una, de la ' BescrÍ2)ción 
del Paraguay, etc., calcada sobre la española de 1847, Asun- 
ción 1896; una edición inglesa de la Historia natural de los 
Cuadriípedos, por W. Perceval Hunter, Londres 1838; y dos edi- 
ciones en italiano de los Viajes, calcadas sobre la francesa 
de 1809 traducción del profesor G. Barbieri, la primera, dada 
ií luz en Milán en 1817, y la segunda en Torino, en 1830. 



IV 

Veamos á lo que queda reducida la novedad del manuscrito 
que acaba de publicarse en Montevideo; pretexto ó motivo de 
introducciones, prólogo y notas, en los que el criterio y la eru- 
dición del señor Schuller por fin, se exteriorizan, para dejar una 
impresión desfavorable por su forma inconveniente y su fondo 
de valor desigual, ya que debe atenderse á cada una de sus 
partes y concederse, cierto interés á las demostraciones que ofrece 



cuerpo entero que ejecutó al óleo el pintor español F. Goya, se conserva, se- 
gún noticias, en IJarbuñales. De este reti'ato se sacó un busto, haciémlolo 
gi'abar luego Walckenaer, para la edición francesa de los Viajes. 

(1) Página 74, plancha IV. 

(') Descripción hislúrica, física, polUica y geográfica, etc. 



— 152 — 

para fundar su tesis etnográfica, lo que en suma para nosotros, 
no tiene mayor importancia que la de una simple adhesión. 

En Julio de 1897, el señor G. Roosen ofrecía en venta al 
gobierno argentino el manuscrito que se acaba de publicar. 
Pasada la propuesta á informe de persona tan habilitada para 
formularlo como el señor director de la Biblioteca Nacional, don 
P. Groussac, éste se expidió aconsejando su inmediata adqui- 
sición, en vista del resultado obtenido de su examen y cotejo, 
lo que, sin embargo, no fué así resuelto por el ministerio res- 
pectivo ('). 

Posteriormente, en el mismo año de 1897, el señor Roosen 
ofreció su artículo al Archivo General de la Nación, y su director, 
desjuiés de oir la opinión de los señores M. F. Mantilla y E. Or- 
tiz Basualdo, sobre el particular, resuelve no aceptar el códice 
ofrecido, como consecuencia de las razones que dichos miem- 
bros consultores dieron para probar su insignificante valor ("). 

Eso discrepancia fundamental de los informes, pudo ser 
motivo de un tercero y amplísimo dictamen que sirviera de 
fundamento suficiente para formular la admisión ó el rechazo 
y hasta de' examen concluyente é ilustrado, de las interesantes 
cuestiones que comprenden el valor extrínseco é intrínseco del 
códice. A este fin, no era suficiente, como se comprende, la 
simple comparación del códice propuesto con el que demostraba 
más estrecha relación, ni esa aparente abundancia de dalos 
originales, apreciados por el mayor número de parágrafos, 
tablas, etc., podían arrancar una opinión bien fundada, sin 
ejercitar estrictamente todos los recursos del más completo y 
minucioso cotejo. Decididamente, el dictamen del señoi' P. 
Groussac, debe rechazarse por insuficiente. 

El señor Groussac dice en substancia lo siguiente: «de la 
compulsa verificada entre el manuscrito publicado por Miti-eC'), 
y el propuesto, (publicado por Schuller) resultan morcadas di- 
ferencias, aunque no es autógrafo como el de la Biblioteca Na- 
cional de Buenos Aires. Esta desventaja queda compensada con 



(*) No deja de ser muy interesante lo siguiente: en la pAgina LXVI del 
prólogo se expresa que: « á esta clase de documentos pertenece el RIs. que 
nuestra Biblioteca Nacional posee, adquirido en el año 1896 por el Gobierno 
de la República». Se trata de un simple qui pro quo, ó de que existen en 
plaza, dos copias de la Geografía? 

(^) Obran en nuestro poder las copias de los informes A que hemos alu- 
dido; aprovechamos la oportunidad para agradecer i'i los señores P. Groussac 
y J. J. Biedma, la consulta que nos han permitido hacer de los originales. 

(") líl do los Viajes, ó sea la primera forma de los apuntes. 



— 153 — 

la nmplilud de los relotos, con las iluslraciones que aclaran el 
texto ('), con los apéndices de interesantes cuadros estadísticos 
y hasta con la corrección de la exposición.» 

«I'^l Ms ofrecido arranca de Villa-Rico, termina en la Asun- 
ción; el nuestro, del mismo punto y termina en Santo Tomé; 
variedad representada por un aumento de 378 parágrafos y 37 
páginas de papel florete español de compacta letra y estrechas 
líneas. El Ms describe 26 pueblos á que el autógrafo nuestro 
no llega. No figura en éste tampoco, el prólogo que tanta luz 
arroja sobre las fechas de los relaciones é indica el meridiano 
adoptado para las situaciones geográficas, ele... Hasta el pará- 
grafo 316 parece que el manuscrito fué escrito copiando el 
autógrafo que poseemos C), siendo los aumentos una consecuen- 
cia de la redacción más completa. Queda probado que el Ms 
es de Azara por ser copia en parle del autógrafo, y como pre- 
valecen también los elementos restantes que abonan en pro de 
su autenticidad, como la unidad de estilo y de estructura, no 
debe dudarse en lo más mínimo sobre la cuestión de origen,, 
máxime cuando aparece al pie de él la firma de Azara, indu- 
bitable, según los testimonios de los doctores Seguróla y Gu- 
tiérrez. El Ms, |ior lo aducido, resulla interesante y su adqui- 
sición recomendable.» 

El informe producido por los señores M. F. Monlillo y E. 
Orliz Basualdo reúne mejores condiciones como trabajo de co- 
tejo, aunque no es tan minucioso y detenido como hubiera sido 
de desear, reduciéndose á demostrar las semejanzas más nota- 
bles entre el códice propuesto y las anteriores publicaciones del 
autor, incurriendo en el error de consagrar á la edición de 1847 
de la Descripción del Paraguay, etc. C) como la obro más com- 
pleta del geógrafo, cuando en verdad lo mejor que existe es la 
edición francesa de los viajes, que se publicó en París en 1809, 
bajo lo dirección de C. A. Walckenaer (*), como quedará demos- 
trado más adelante. 



O Dos liiininas: la planta del añil y el arbolito de la yei'ba del Parngna}'. 
En cuanto á los planos, el de Atii-á, Concepción, Candelaria y la Asunción, 
ya han sido publicados; véase el atlas de la edición fi-ancesa de los viajes, 
etc. Paris, 1809. 

C) Schuller dice que tanto el nuestro como el suj'o, han sido copiados, 
«de otro autógrafo cuyo paradero hasta el presente ignoramos, ptero del cual 
fuera de toda duda, ha sido copiado el Ms que damos á la estampa». Mera 
suposición sin fundamento. 

(') F. DE Azara: Descripción é Historia del Paraguay y Rio de la 
Piala, obra postuma de don F. de Azara, Madrid, 1847. 

{') F. DE Azara: Voyages datis l'Afnérique méridiotiale, Paris 1809. 

Tomo XII I 2 



— 154 — 

Como los exámenes que amljos informes demuestran son 
muy generales, reducidos á lo estrictamente necesario, y siendo 
imprescindible para llegar á una conclusión exacta el minucioso 
cotejo del manuscrito de la Oeografía con las diferentes memo- 
rias dadas á luz del mismo autor, pasaremos. á acometer la 
tarea con el cuidado y la escrupulosidad que el caso exige, sin 
preocuparnos de contestar las afirmaciones de los que en este 
trabajo nos han precedido, desde que los resultados aparece- 
rán en detalle, y luego, en un breve párrafo final, sin preten- 
siones, ó mejor dicho, con la especial preocupación de desti- 
tuirlo de toda contextura de alegato forense. 

Lo que al valor extrínseco se refiere, ha quedado librado á la 
buena voluntad del copista, ó á la del editor, quienes, como es 
evidente, habrán hecho desaparecer la calidad de la forma pri- 
mitiva de los apuntes, tal como se redactaron y ordenaron du- 
rante esas largas peregrinaciones, precisamente lo único que 
debió publicarse, pues hubieran constituido el antecedente de 
las obras de conjunto que después ó antes vieron la luz. El ma- 
nuscrito que se publica, es copia en su primera parte, del autó- 
grafo que existe en nuestra Biblioteca Nacional, como muy bien 
lo expresa el señor Groussac, ampliado, por el cambio de redac- 
ción y por algunos (muy pocos) parágrafos nuevos, y en cuanto 
á la segunda parte, ó «Descripción general», es copia también, 
aunque menos completa, del autógrafo que posee nuestra Bi- 
blioteca Nacional que lleva por título: Descripción histórica, física, 
'política y geográfica, etc. y del cual, dicho sea de paso. Azara 
se expresa así: «II parle (M. Moreau Saint Méry) d'une autre 
description historique, physique, politique et géographique de 
la province du Paraguay, qu'il avail commencée á traduire; 
mais vous n'en devez faire aucun cas, parce qu'elle est con- 
tenue dans celle qu'on va publier, et parce que je l'écrivis á 
la háte dans un temps oü je n'avais pas l'insti-uction que j'ai 
aujourd'hui, et uniquement pour satisfaire les priéres du corps 
de ville de la cité de l'Assomption O.» 

Cinco cuestiones considera el prólogo del manuscrito á sabor: 
viaje de Azara al Río Grande de San Pedro; viajes de Azara 
como consecuencia de la demora de los portugueses en acome- 
ter la tarea de la demarcación; apuntes de las observaciones 
efectuadas en aquéllos y de las investigaciones de la historia 
de la conquista del I^araguay y territorios de ambas márgenes 



(') ]<'. 1)10 Azaiía: Vayagus, uto., J, (Jorresiiondcnciii, ciil.ic! A/.íu-a y Wiilcku- 
naer, carta 6^. 



— 155 — 

del Rio de la l'lalo; métodos por él ndopl,ados pora npreciar las 
distancias, paro la determinación del lugar geográfico, como osi- 
mismo, para lo adopción del mei'idiono (|ue pasa por la ciudad 
do la Asunci(')ii ; lo i-oí'oronto al trazado do los ríos en la carta 
que construye en colaboración con sus subalternos, y, final- 
mente, las reglas de estructura ortográfico adoptadas para con- 
servar la íidelidüd de los nombres geográficos en guaraní. 

Comprendidos están en absoluto, los diversos cuestiones que 
dejamos enunciados en las introducciones de las obras gene- 
roles de Azara, que ya hemos citado {') y especiolmente, en la 
edición de 1809 que troe numerosos detolles de los procedi- 
mientos adoptados paro apreciar las distancias y de los ins- 
trumentos y su uso para apreciar la longitud y la latitud. La 
edición de 1847, desde ya puede considerarse deficiente, no 
sólo por el método empleado en la exposición como por au- 
sencia de consideraciones y buena parte de datos que la pri- 
mera comprende. 

Abordando la materia de los «Viajes», puede afirmarse que: 
el primero á «Villarica», se encuentra publicado in extenso ('), 
resultando del cotejo de ambos textos, que ciertos detalles de 
importancia no figuran en lo edición que nos ocupo C); modifi- 
caciones introducidas en la copio para alterar y no para acla- 
rar ó amplioi- la relación. Los viajes segundo y tercero, ó sea, 
á la ((Cordillera » y á ((Misiones», han sido publicados tam- 
bién en Id edición Mitre, ofreciendo ésta mas minuciosidad en 
la información y hasta mayor corrección en el estilo. Si es 
cierto que no existen diferentes criterios en la apreciación de 
los hechos, las amputaciones, en cambio, que ha sufrido el 
manuscrito publicado por Schuller, se notan en algunos pá- 
rrafos del viaje ó la ((Cordillera» (*), y extracciones de parágra- 
fos completos (°) para formar el capítulo aparte de los ((Peque- 



(') La francesa tle los viajes etc., y la csiiañola ile 1847. 

(') « llevista del Río de la Plata», tomo 1 y siguientes. 

(") Las alteraciones más notables son las de los números 37 — 41, faltando 
como decíamos, en la última ediciíjn, detalles que pueden ser de interés. A 
propijsito de aumento de párrafos: en esta edición, los números 37 y 39 es- 
tán consagrados para referir que el viajero fué á misa, el primero, y el se- 
gundo, que volvió á la casa de Báez ; mientras que en la edición Mitre es 
cuestión de un simple punto aparte. Asi resultaba fácil multiplicar los pá- 
rrafos. 

(*) Podemos citar, entre otros, á los que llevan los números 80 — 83, del 
manuscrito publicado por Mitre. 

C^) líOS materiales que constituyen los números 117 — 123 y 143 — 145 
del viaje 3° (del manuscrito Mitre) faltan en el de Schuller, en el misnao 



— 156 — 

ños Viajes». Todo esto no puede sorprender al prologuista, 
yo lo sabía; también le será fácil sospechar que no hemos ex- 
tremado los procedimientos para probarle que la asociación de 
ideas, como el estilo, es tan incorrecto en uno como en otro 
códice, aunque fuera de duda el que últimamente se publica 
lleva la peor parte. 

El cuarto viaje al «Río Pilcomayo» ha sido publicado por 
P. de Angelis O, textual, aunque no parezca así al señor .Schu- 
ller, «que no comprende la razón» de algunas omisiones que 
aquel editor ha cometido, lo que nosotros no hemos podido 
notar á pesar de la compulsa verificada, á no ser, que la pe- 
sada tarea y los sofocantes días de Diciembre, á ella especial- 
mente destinados, nos hayan atrofiado el órgano de la clari- 
dad. El viaje á «San Estanislao» y «San Joaquín» (cuarto en 
el manuscrito Mitre) ofrece algunas diferencias favorables al 
anteriormente publicado, principalmente en la parte final del 
viaje á «San Joaquín», como lo hace notar el mismo señor Schu- 
iler ('), que dice: «Azara omite aquí la relación del viaje de su 
oficial subalterno don Pedro Cervino». También hace notar 
este editor, que en el manuscrito por él publicado falta el largo 
párrafo que en el de Mitre lleva el número 285, el que refiere 
un viaje de Cervino y Boneo. No hemos notado más novedad, 
que la del aumento del número de i)árralbs, en extensión más 
breves y en substancia eifuivalentes á los del códice publicado 
por Mitre, pero con el inevitable trastrueque de términos que 
no arrojan resultado positivo. 

Siguiendo esta tai-ea tan pesada como poco elegante, di- 
remos que en el viaje á Carapeguá y Quyyyndy se nota una 
supresión en el manuscrito que publica SchuUer que la cons- 
tituyen cuatro párrafos que llevan los números 295 — 298 del 
manuscrito publicado por Mitre, uno de los cuales comprende, 
la descripción de Acaay, (vice- parroquia) ("). 

El viaje séptimo á «Curuguaty» corresponde al sexto del ma- 
nuscrito publicado por Mitre, á pesar de parecei- distinto por 
el nombre de la villa visitada, lo (|ue en realidad no es así, 
pues, como lo hace notar el mismo señor Schuller en la nota 
de la página 191, el propósito final del viaje fué Quaripoty, 



lugar; son los viajes ú Caapucü y Cangó ó Boby, que en el último ma- 
nuscrito forman parte del capítulo de los «Pequeños Viajes». 

(') P. lili Angiílis: Colección de Obras y Doc ámenlos, VI, 1837. 

('•') Manuscrito publicado por Schuller, nota al jiie del número 'J80. 

{^) El señor Schuller los agrega en nota. 



— 157 — 

Curugualy y oíros pueblos. Se notan en esLe viaje vai'iontes 
nolables en los lexlos, destacándose por su precisión y soltura 
de la frase, el publicado por Mitre, en apariencia más breve ó 
poco minucioso al principio, ó sea en lo que á Quaripoty, 
Iguamandiyú, Concepción y Nuestra Señora de Belén se re- 
fiere, aunque evidentemente abreviado en la última parte O. 

El viaje á la laguna «Ibera», nos ofrece efectivamente un 
buen número de datos originales c|ue el manuscrito publicado 
por Mitre no trae, y priucijialmente desde el párrafo 350; la 
supresión de Santo Tomé, La Cruz y Yapeyú en el mismo ma- 
nuscrito no tiene importancia; con todo, la diferencia está re- 
presentada por un buen número de párrafos (26). De San Roque 
é Itaty no trae el manuscrito publicado por Mitre noticia al- 
guna, pero si de los tres pueblos restantes, Ñumbucú, Remo- 
linos y Villeta ('). 

En cuanto al noveno viaje, vuelve á publicarse lo que se 
creía inédito. En el manuscrito anteriormente publicado ('), 
consta la descripción de los viajes á las capillas de Paraguary, 
Ibicuy, hasta llegar á Quyquyhó, con la particularidad que en la 
pi'imera edición, las observaciones parecen más cuidadosas, 
notándose también diferencias notables en los cálculos de las 
situaciones. Itaty, pueblo ya conocido por una noticia histórica 
de Azara, vuelve á ser objeto de una descripción geográfica, 
como los tr-es siguientes: Garzas, Santa Lucía y Saladas que 
también ban sido referidos en la primera edición (■*). 

La noticia histórica de la ciudad de Corrientes, (|ue el último 
manuscrito trae, no pasa de ser una brevísima y defectuosa re- 
lación — sin notas ilustrativas ó aclaratorias — incomparable, á 
la que nos ofrece la primera edición, máxime si se tiene en 
cuenta, que muy poco hace al asunto geográfico, físico ó esfé- 
rico, el zarandeo anecdótico de la «cruz triunfante», cuando lo 
esencial hubiera sido que los propósitos y la utilidad de la 
nueva descripción se constatara con el bosquejo de su estado 
social, económico y político, como á ese (in cumple estricta- 
mente, el manuscrito publicado por Mitre. Por otra parte, hu- 



(') Lo.s viajes' .'i Candelarin, Ibirapariyá, Oiruguaty y Cariuibatay coin- 
pren()en once párrafos numerados del 325 — 336 en el manuscrito que publica 
Schuller, cuya siib.stancia no está comprendida en el otro manuscrito. 

C) Viajes inéditos, publicados por B. Mitre, 1873 « Desde Corrientes á 
la Asunción », páginas 60 y siguientes. 

(^) Manuscrito publicado por Mitre, viaje primero á «Villarica», páginas 
72 — 77. 

('') Ibid: «Desde Santa Fe á Corrientes» páginas 35 y siguientes. 



— 158 — 

biera sido de desear que el prologuista, aprovechando la opor- 
tunidad que se le presentaba para ser erudito y exacto, hubiera 
agregado también en nota, ó simplemente citado, las publica- 
ciones donde constan todos los detalles de la fundación de 
Corrientes, pues con las que ofrece, el ánimo queda perplejo, 
por su inseguridad manifiesta y constante, desde la primera 
hasta la última anotación. 

Una llamativa advertencia nos anuncia, que estamos en pre- 
sencia del viaje al Tebicuarí. No ha sido publicado por Aíitre, 
pero sí por Ángel is {'), el que, dicho sea de paso, se lo adjudicó 
á Azara indebidamente, pues, como ha quedado probado, lo 
verilicaron dos subalternos de aquél, el teniente de navio don 
Martín Boneo y el ingeniero don Pedro Cervino. 

Sobre este viaje al Tebicuarí, el señor general Mitre hizo, 
en la introducción de los Viajes inéditos publicados como se 
sabe en la «Revista del Río de la Plata», algunas afirmaciones 
contrarias indudablemente á la. realidad de los hechos, pero ex- 
plicables, si se tiene en cuenta la breve noticia que Angelis 
agregó á la publicación y, por otra parte, a la falla de los ele- 
mentos necesarios para obtener la prueba contraria, lo que 
hoy recién ha podido conseguirse con el texto de la Geografía 
especialmente y que el señor Schuller invoca para hacer inclinar 
la opinión á su favor. El señor general Mitre no ha sido el 
único que ha incurrido en ese error, matei-ialmente inevitable 
á todas luces; el señor Groussac lo ha repetido, hasta puede 
decirse, con mayor conciencia de lo que afirmaba cuando, en su 
«Noticia biográfica de don Diego de Alvear» refiriéndose á 
Azara, se expresa así("): «En el orden geográfico es de bas- 
tante infei'és su reconocimiento del río Tebicuarí». «Nadie en 
este mundo», le negará al señor Schuller lo que acaba de de- 
mostrar, pero con más circunspección y menos transcendenta- 
lismo, hubiera impresionado mejor. 

Este viaje décimo al Tebicuarí, que publica el señor Schu- 
ller, es un extracto del anteriormente publicado en la ya citada 
obra de don P. de Angelis como también lo hace notar el se- 
ñor Schuller, y que buena parte de su material está compren- 
dido en los viajes 1", 3» y i" (del manuscrito publicado por 
Mitre) por cuyo motivo, se habrá creído prudente evitar la re- 



(') 1^. DE Angelis: Diario de la Navegación y Reconocimiento del Rio 
Tebicuarí. Colección de obras y documentos, etc., 11, 1837. 

(') P. GuoussAC: Noticia hioíjráfica de don Diego de Alvear y Examen 
crítico de su diario, «Anales de la Biblioteca», I, 214. 



— 159 — 

pelicióii, como asimismo, los rumbos y distancias navegadas 
por el i'ío. 

El undécimo comprende, los viajes encargados por Azara al 
alférez de fragata y primer piloto de la real armada, don Pablo 
Zizur, viaje que tuvo por objetivos los siguientes puntos: Guar- 
nipitan, Son Lorenzo, Frontera y Lambaré O. Forman estos 
apuntes el cálculo de los rumbos y distancias y la indicación 
del lugar geográfico, sin detalles que indiquen las otras inda- 
gaciones que Azara agregaba ó com|)lementaba sin descuidar, 
como ser, las primordiales, de índole esencialmente astronó- 
micas y geométricas. Las observaciones de las dos localidades 
que quedan sin conocer, del capítulo de los «Pequeños viajes», 
— porc|ue como se recordará Caapucú y Cangó ó Boví, constan 
en el viaje á «Villarica» del manuscrito publicado por Mitre — 
ó sea, de Barrero y Luque, son de análoga importancia. 

Queda terminada la primera parte del códice que se refiere 
á los viajes, en cuya obra han colaborado, como queda de- 
mostrado, Azara y sus dignos subalternos, y, con la que han 
echado las bases de la geografía de la extensa comarca f|ue 
atraviesan los profundos y caudalosos ríos Paraguay, Paraná 
y Uruguay. 

Al propio tiempo que se verificaba la tarea preliminar de la 
exploración,- oirás indagaciones miis especiales; como la de los 
cálculos de rumbos y distancias, la situación geográfica, la 
geología, fauna y flora, iban enriqueciendo las [¡aginas de los 
diarios y formando el conjunto inapi'cciable do datos que no 
sólo por la curiosidad que cada uno de ellos podía provocar 
serían especialmente apreciados, cuanto que, por las hipótesis, 
que el posterior y necesario examen tendría que ofrecer, y 
hasta el mismo ensayo constructivo y generalizador que luego 
tendría que surgir, como aspiración final y superior de la 
ciencia. 

De cualquier manera, eran países desconocidos; original y 
caprichoso el suelo, con una fauna peculiar, absolutamente 
nueva, y una flora, tal vez única por la grandiosidad del con- 



(') El señoi- Schulier ha estailo confundido, ó no lia expresado lo que 
deseaba cuando escribió la nota que está al pie de la página 27.5. Ese «I^iario» 
de una expedición á Salinas emprendida por Zizur, no tiene nada que ver 
con la obra de Azara. Se trata de las Salina.s situadas en la guardia de las 
Tunas (provincia de Buenos Aires), viaje del que Zizur dio cuenta al Cabildo 
en forma de un «diario», acompañado de un mapa, que se publicó primero, 
en el Registro estadístico de Buenos Aires y luego, en la conocida obra de 
Angelis, tomo VI. 



— 160 — 

junto; ciiidns de agua que la imaginación sólo puede concebir 
en las clásicos selvas de Sajonia, y, en otra categoría de acci- 
dentes, propios también de la tierra americana, el mismo indí- 
gena sedentario sometido ó la ley de una nueva vida; fueron 
como se comprende, motivos suficientes para estimular la fibra 
del observador inquieto y seguro de la interesante perspectiva; 
habrá sido la realización de sus sueños juveniles, el amable 
presagio de días felices, transcurridos suave é imperceptible- 
mente en el estudio de una serie de cuestiones que, su criterio 
justo y prevenido revestiría de formas capaces de caracterizar 
la obra provechosa, de sus viajes por Améi'ica. 

Comprende el primer capítulo de la «Descripción general del 
Paraguay», una breve reseña de sus antiguos dominios territo- 
riales, en la que se hace mención de los despojos posteriores 
de que fué objeto, como de la resistencia de los jesuitas á re- 
conocer la soberanía de los monarcas españoles en sus misiones 
y, finalmente, de las dificultades á que dio margen la división 
de esos territorios dada por real cédula de 1720, lo que en de- 
finitiva, no fué resuelta satisfactoriamente ('). 



(') La factura de los primeros párrafos de este capítulo no se recomienda 
por su claridad, notándose al final del que lleva el número 472, una confu- 
sión en la sucesión de los acontecimientos, que hace peligrar la verdad, 
dejando en cierta manera inseguro al lector. Preferible á todas luces es, la 
siguiente relación de esos mismos antecedentes, que Azara hace en su ma- 
nuscrito original, titulado: Descripción histórica, física, poiilica y geográ- 
fica, etc., el que, como se sabe, forma parte ilel fondo manuscrito de nues- 
tra Biblioteca Nacional. 

Dice el autor: «Los límites de esta provincia, asignados en los despachos 
de don Pedro de Mendoza y Alvar Nuñez, no están claros, porque entonces 
se sabia poco de la geografía de estos países; sin embargo, fueron desde el 
Rio de la Plata al Estrecho de Magallanes, y doscientas leguas de costa en 
la Mar del Sur hasta dar con el gobierno ilel Mariscal Diego Almagro. Tam- 
bién comprendieron la isla de Santa Catalina, y lo que hay de la Asunción 
á ella, la provincia que llamaron El Guayra hasta más allá de donde tuvo 
existencia la Villa Rica, y por lo que hace al Norte hasta la Laguna de los 
Xarayes, los Chiquitos, Mojos y la provincia que hoy es de Santa Cruz de 
la Sierra. 

La primera desmembración ó división que padeció el gobierno del Pa- 
raguay fué de los Chiquitos, y Santa Cruz de la Sierra que se hizo por el 
parentesco de Nuflo de Chaves con el Virrey del Perú, según queda dicho. 
Después, en 1020, se dividió en dos, encargando al otro gobernador las pro- 
vincias de Buenos Aires y Tucumán. Sigúese á esto la pérdida de la provincia 
del Guayra con la retirada de la Villa Rica atacada de los Mamelucos, y, por 
fin, la extensión de la provincia del Paraguay se hallaba reducida á muy 
poca cosa, cuando vino á gobernarla el señor Moneda. 

Aun lo que le quedaba hacia el Sur fué muy controvertido por los go- 



- 161 - 

l'lsLn rescñii — que agregarnos en ñola para no alnisar de 
la atención del lecLor — demasiado sintetizada pata un texto de 
geografía, puede considerarse nueva, no comprendida en las 
obras publicadas del autor, ó especialmente destinadas á esas 
dilucidaciones de limites, pero no desconocida en absoluto, 
pues esos antecedentes han sido referidos en varias publica- 
ciones y entre otras, en la del señor M. R. Trellos (') destinada 
exclusivamente a esos enredos de límites, que á cada sección 
en que se dividió el virreinato del Río de la Plata tocó en lote. 
Menciónase en párrafo aparte, el límite norte de las provin- 
cias del Paraguay, que no es otro que el establecido en el tra- 
tado de San Ildefonso n el que corresi)onde exactamente, al que 
actualmente tiene. 

bernadoi-es de Buenos Aires. Mas, al fin, se limitó este gobierno por el Sur 
al Rio Tevicuari, y así estaba cuando por Real Ordenanza de Intendentes, 
del año de 83, se le incorporaron trece pueblos de Misiones Jesuíticas, que 
se comprendían en este Obispado, porque diclia ordenanza señalaba por li- 
mites de las provincias los de los Obispados; pero no se le han aplicado las 
tierras que hay desde Neembucú al Paraná, porque los Correntinos apoyados 
al gobierno de Buenos Aires, interesado en el asunto, no han querido cum- 
plir dicha Real disposición que dá los mismos linderos á los Gobiernos y 
Obispados. Y porque muchos los ignoran los voy á referir originalmente. 

La Bula en que Pablo III erigió el Obispado del Paraguay, no le dá 
otros limites que los que señalase Carlos V, á quien y á sus sucesores, dio 
facultad de alterarlos cuantas veces quisieron en lo futuro; pero como no 
hubiese Obispo en Buenos Aires ni Tucumm, el del Paraguay atendía á 
todo hasta que habiéndose erigido Obispo en Buenos Aires, tuvieron ambos 
multitud de disputas sobre limites; las cuales se acabaron expidiendo una 
Real Cédula en 1720 mandando á los litigantes que nombrasen Arbitros 
Estos fueron los Padres .lesuitas José Isanrralde y Anselmo de la Mata, 
quienes en 20 de ,Iunio de 1737 asignaron por lindero el Río Paraná desdé 
su confluencia con el Paraguay hasta la del Igarupa y subiendo por' éste y 
el Guazu Pizaro hasta su origen. De allí señalaron la raya por lo mis alto 
de las tierras medias entre el Paraná y el Uruguay hasta donde se hallan 
los orígenes de los ríos San Antonio y Pepirí-guazú; de modo que las ver- 
tientes del Paraná quedaron por el Obispo Paraguayo y las del Uruauay del 
de Buenos Aires. El resto de los límites del Obispo del Paraguay'son los 
que se asignaron en virtud del tratado de 1777 entre nuestra Corte y la de 
Lisboa. Yo los he marcado en el mapa, pero quizás se alterarán al veriQcarse 
la Línea Divisoria; por el Occidente no hay límite asignado á esta Provincia 
y Obispado; pero como no tienen posesiones on el Chaco, podemos decir 
que sus límites no pasan por este lado del Río Paraguay». 

O M. R. Trelles: Ajieosos á la Memoria sobre la cuestión de limiles 
entre la^ República \rgenlina y el Paraguay, I, \W, Buenos Aires. 1867. 

{') C. Calvo: Ibíd VII. Se encuentran también en el Alégalo de la Re- 
pública Argejilina (Cuestión de limites con el Brasil), una exposición y co- 
mentario de los tratados y protocolos que nó se cumplieron por la reticente 
actitud lusitana, páginas 214 y siguientes. 



- 162 — \ 

Es de notar, en toda esa arduo discusión y expedienteo á 
que dio lugar la demarcación de límites de aquellos dominios, 
la extraordinai'ia mala le puesta en juego por los portugueses 
para conseguir el aplazamiento de la tarea sobre el terreno, y 
especialmente, la que se i-et'ería á la sección del territorio que 
le tocó estudiar á la tercera partida demarcadora, de la que 
era jefe Azara; dificultades que crearon lo imposibilidad, que 
obligó á éste, á formular sus protestas y observaciones sobre 
los ríos por donde, interpretando bona fide los tratados, debía 
trazarse la línea fronteriza ('). Bien, pues, en esta materia de 
limites no esta el m.anuscrito que se publica á la altura del que 
acabamos de citai- en nota, aunque, como recién se lia dicho, 
el asunto con todos sus pormenores es demasiado conocido. 

Lo que á «Disposición y calidad de las tierras» comprende 
el manuscrito, ha sido publicado en las ediciones de 1809 y 
1847; idéntica conclusión se obtiene del cotejo del siguiente, que 
se ocupa del «Clima y Vientos». Debemos hacer notar la notable 
semejanza que ofrece el primer capítulo con el equivalente del 
manusci'ito que lleva por título Descripción histórica, física, po- 
lítica y geográfica, etc., aunque es algo más breve, que el que 
contiene el manuscrito titulado Historia y descripción crítica de 
las provincias del Paraguay y Río de la Plata {'}. 

«Aguas y Ríos» tiene mucho interés por el método de la ex- 
posición, claro y suficiente para dejar una buena noción de la 
hidrografía del país, viniendo á constituir así, como una reca- 
pitulación, de lo ya mencionado en sus exploraciones y que sin 
variar en su parte fundamental es, como descripción general, 
bastante correcta; supei'ior, evidentemente, á lo ya publicado en 
las citadas ediciones, y equivalente á la del segundo manuscrito 
que acabamos de citai-, auncjue por algunos detalles, inferior, á 
lo que comprende el primero. Los «Minerales» no han dado 
pretexto para muchas consideraciones, lodo se concreta á un 
buen capítulo de congeturas, que dicho sea en homenaje de 
Azara, se rechazan resueltamente dando á esos repelidos «in- 
ventos» (sic) el valor de simples fábulas. Por lo demás, puede 
considerarse en substancia, ya publicado ó mencionado en las 
citadas ediciones v manuscritos. 



O F. DE Azara: Memorias sobre el estado rural del Rio de la Plata 
en 1801; demarcación de limites etitre el Brasil y Paraguay. Mailrid, 
1847. Correspondencia oficial é inédita sobre la Demarcación de limiles 
entre el Paraguay y el Brasil. Colección de obras y Documentos de P. de 
Angelis, IV, 0°, Buenos Aii'es, 183G. 

(^) El original autógrafo de Azara, está en poder del señor general Mitre. 



— 163 — 

Recnpitulando todo lo que á la flora del país descriplo consta 
en las anteriores publicaciones. Azara ofrece en esta, su Geogra- 
fía, una idea general de esos bosques seculares, de los espesos 
SramiJlnres y iiajonolos (|ue dncornn la Inldas de los cerros ó 
las costas de las innumerables corrientes de agua; de las 
plantas acuáticas, de alegres flores del aire y del variado con- 
junto de parasitarias que, brotando de los troncos podridos, 
suplen con su presencia la falta de algún cedro secular. 

Comprende este capítulo, — que sinceramente se confieso 
incompleto, digno sólo de un aficionado O, — una interesante 
descripción del «árbol más útil á la provincia», desde que, 
todavía la yerba, constituye el fruto del Paraguay capaz de 
mantenei- un activo comercio de exportación; el único pretexto, 
que tal vez daría ocasión al canciller de esa república, á que 
repitiera aquella frase un tanto vulgar, que encierra el con- 
cepto del ideal ministro de negocios extranjeros. Ha dicho un 
diplomático europeo, y se ha repetido, que la pei'sona inves- 
tida de tal carácter público debía saber, no sólo comei- truchas, 
sino que también, el precio de las truchas; toda una autori- 
dad, pues, en materia de frutos y productos ex|)ortables, y un 
genio, para la guerra de tarifas. Tenemos entendido que en el 
Paraguay, se vive tranquilamente, á la sombra de impagables 
zarzos cubiertos de azahares, «chupando» la infusión de «yerba 
mate» y sin la menor zozobra diplomática. 

Se ilustra la descripción con un buen dibujo de la mencio- 
nada planta, dibujo á tinta china, que, indudablemente, dá idea 
bastante fiel de lo que es; dicha ilustración no consta en nin- 
guna de las anteriores ediciones. Sobre su descripción, bene- 
ficio, clases, sistemas de plantación, antigüedad de uso y el 
«mate», se presenta más completo en el códice titulado Des- 
crijición histórica, física, política y geográfica, etc., y puede repu- 
tarse^ más metódico también, por varios detalles que tienen 
interés. Debemos hacer constar que Azara, no divide su expo- 
sición en el manuscrito que se acaba de publicar, en «vegetales 
silvestres» y «vegetales de cultivo»; describe á todos en el mis- 
mo capítulo, sin distinguir géneros, especies, familias, etc. 

Comprende la descripción de la fauna, dos capítulos titula- 
dos; «Cuadrúpedos» é «Insectos y Reptiles», siendo ambos 

(') Con peqiii.H"in,s viifiíintes, ndvierte Azara en sii.s distintas obras publi- 
cadas y manuscritos, cuando llega á esta jiaite, que seni breve, al sólo ob- 
jeto de hacer mención de ese detalle tan importante de las condiciones de 
la naturaleza fisica. En ninguna, está mejor tratada esta materia que en la 
edición francesa de 1809. 



— 164 — 

brevísimos, muy inferiores desde luego, ó lo que contienen las 
ediciones de 1809 y 1847. No habrá que mencionar, como se 
comprende á las obras de Azara que están especialmente de- 
dicadas á estas materias ('). Lo que en la Geografía se otVece, 
pues, es un bosquejo general, ausente de toda enunciación sis- 
temática, limitado el primero, á las observaciones que le sugi- 
rieron la crianza, el desarrollo y la selección de ciertas espe- 
cies domésticas; y, el segundo, á los apuntes igualmente breves 
sobre insectos, que á decir verdad, muy poco valen. Debemos 
hacer notar la identidad que existe entre el capítulo «Cuadrú- 
pedos» que analizamos, con el que forma parte del manuscrito 
titulado Descripción histórica, física, política y geográfica, etc. 

Llegamos al capítulo «Habitantes» que tan variadas apre- 
ciaciones ha arrancado al prologuista, y que, al dar motivo á 
que su erudición y criterio se exteriorizaran, ha provocado la 
provechosa compulsa y el estudio detenido, que tanta luz puede 
arrojar indudablemente cuando las investigaciones se dirigen 
con seriedad y con el exclusivo propósito de presentar un buen 
capítulo de conclusiones. No se ti-atará por el momento del 
prólogo, sino de la parte final del códice, con sus notas acla- 
ratoi'ias é ilustrativas, que el editor ha agregado al texto como 
corresponde á toda edición crítica. 

Principia Azara, su ca[)ítulo diciendo que sólo describirá, á 
las agrupaciones indígenas que habitaron «en lo que compi-ende 
mi carta y en sus inmediaciones»; á los españoles, negros y 
mulatos, que también viven en ella, agregando como especial 
advertencia que «no hablaré de ellos sino de su estado actual, 
sin entrar en más discusiones antiguas que en la de la pobla- 
ción de estas tierras cuando llegaron á ellas los primeros es- 
pañoles». 

Como consecuencia de lo que deja expresado, refiere: que 
los conquistadores repartieron todos los indios de la dependencia 
de la Asunción que no excedieron de 57.000, y que, á fines del 
siglo XVIII, esa población se mantenía en la misma proporción 
y densidad que en los primeros años del descubrimiento, y 
que si alguna diminución sufrió, fué debido á la acción de los 
portugueses y paulistas y en manera alguna á la decantada 
atrocidad de los conquistadores españoles, los cuales, para que 

O De los «Cuadrúpedos» se conocen tres ediciones; lii francesa de 1801 
(Paris), á volúmenes en 16o; la española de 1803 (Madrid), 2 volúmenes en 
8o, y una tercera que no cita el señor Schuller en 2 volúmenes, Londres, 
1838. Do los «Pájaros»; la de (Madrid) 1803, 3 volúmenes en 8", la de (i'aris) 
1802, 3 volúmenes en 8», y la del Instituto Paraguayo. 



— 165 — 

el nserlo vulgar pudiera coníirrnorse — en lo que corresponde ó 
los distritos de la Ciudad Real y Villarica — debieron consu- 
mirse individualmente 1500, lo que á cada español debió tocar. 
El prologuista no ha ilustrado este punto como debió y cuan- 
do tan fácil le hubiera sido, pues en una serie de publicacio- 
nes especiales y hasta en las conocidas revistas del Río de la 
Plata y Buenos Aires, tenía elementos importantes para esa di- 
lucidación, para evitar así al lector, la desagradable impresión 
de la insuficiencia, como i'esulta en este caso que el prolo- 
guista se reduce á hacei- citas que contradicen los cálculos de 
Azara, reduciendo todo el interés de esta cuestión, |)ues, á una 
simple opción para el lector. 

Según esta geografía, los Payaguá, «ambas parcialidades» 
extendieron sus dominios sobre el río Paraguay, desde los 22° 8' 
de latitud, hasta donde se encontraban los Sarigués y m.ís al 
sur, los Tacumbú, á inmediaciones de la Asunción; esto su- 
cedía desde 1740. 

Determinada la situación y el radio de dispersión de esos 
agregados, pasa el autor á ofrecernos los caracteres físicos y 
psíquicos de sus individuos, bosquejándonos el grado de pro- 
greso de su organización social, observaciones que en su tota- 
lidad, han sido publicadas en las ediciones de 1809 y 1847 con 
pequeñas modificaciones en el método de exposición, favorable 
en este caso, al adoptado por la edición de 1809. Debemos 
liacer notar' que, en la edición que examinamos, existen algu- 
nos párrafos desthiados al estudio de los medios más reco- 
mendables para someter á las naciones barloaras, lo que, como 
se sabe. Azara trata en la edición de 1809 especialmente en un. 
capítulo, que lleva por título: «Des moyens employés par les 
conquérants de l'Amérique pour réduire et assujettir les Indiens; 
et de la maniere dont on les a gouvernés O». 

De los Mbayás, nos ofrece algunas curiosas observaciones 
que se refieren, á su origen y á la existencia de un ser sobre- 
natural hacedor de todas las cosas, pero sin personificación, 
concebido como una abstracción superior. Por sus caracteres 
físicos y algunos usos y costumbres, parece que tienen afini- 
dad con el gi-upo anterior, aunque es de lamentar que, para 
esta identificación, concurran muy pocos datos. No hemos no- 
tado diferencias substanciales entre los textos que compara- 
mos, sólo resulta una ventaja favorable á la edición de 1809, 
la del método de la exposición. 



O Ibid, II, XII, 108. Paiis, 1809. 



— 166 — 

Conserva esta parte de la Geografía, una identidad aiisoluta 
con el códice de la Descripción histórica, física, polílica y geográ- 
fica, y algunas diferencias dignas de especial atención, con res- 
pecto á la descripción de los indios Guana. 

Indudablemente esas numerosas tribus chaqueñas, han con- 
servado los caracteres primitivos que las caracterizan, ha- 
ciendo precisamente de sus hábitos y de un conjunto de atri- 
butos propios de su índole, individual y colectiva, de su espe- 
cial laboriosidad y peculiar régimen matrimonial, el asunto de 
prudentes y lógicas deducciones que en definitiva, habrá que 
consagrar como exactas. A todas luces resulta más minucioso 
el texto de la edición de 1809, y sólo comparable al de la 
Geografía, el del manuscrito citado. 

])e los Lenguas, Guaycurú, i'lnimagá, Machicuy, Caayé, Ni- 
noquiglá. Tobas, Mocovi, Pitalacá y Abipones, habla Azara 
muy en general, deteniéndose en aquello que pueda sugerir 
alguna i-etlexión provecliosa, que siempre lo hace notar él pre- 
cisamente. Se puede conceder, que lo últimamente publicado, 
equivale á lo que sobre estas naciones ó tribus se conoce ya 
del autor, y principalmente á lo que trae la edición de 1809, 
para que no se diga que perseguimos el detalle nimio ó in- 
conducente. 

De los Tupi ('), no agrega nada á lo ya dicho en las publi- 
caciones anteriores; parece sí, que hubiera cierta contradicción 
en los textos, por la distinta forma de caracterizar sus hábitos, 
pues según uno son nómades, y, para los de las ediciones 
de 1809 O y 1847 C), semisedentarios. Lo que á este respecto 
expresa Azara en su Descripción histórica, física, política y geo- 
gráfica, etc. (*), contribuye á demostrar el primer supuesto el 
que, indudablemente, es el más lógico. En uno de sus últi- 
mos párrafos expresa lo siguiente, que viene á corroborar lo 
que dice el señor Schuller en nolaH: «A esta nación debe 
referirse lo que han escrito algunos de la Guayaquil». De cual- 
quier manera es una identificación que puede servir como prueba 
coadyuvante. A pesar de ser más breve y desarticulado el ca- 



(') Schuller creo que se trata de los Guayaquí, el fantasma de la selva 
paraguaya. Ambrosetti afirma que son Caingangue. 

(-) Ibid, II, 70 y siguientes. 

(") Ibid, I, 180 y siguientes. 

(*) Manuscrito inédito, en el capitulo titulado: «Indios Monteses no Gua- 
raní Uamaiios Aguitequedichagas, Guatos, Ninaquiguilas, NaUíjuega, Para.sis, 
Tupís y ( luayani'is». 

C"') Ver al liiial de la nota, págiuii, 'i02. 



— 167 — 

pílulo de lo Geografía es más exacto en esa parte, que los 
otros que venimos citando. 

De los Guayaná se hace una distinción; los propiamente 
tales que acusan una afinidad notable con los (3uoraní, y los 
Guayaná Monteses, que sólo por el tipo Cfsico denotan distinto 
origen, contribuyendo también á caracterizar la diferencia, su 
idioma, hábitos, usos y costumbres. Es preferible por el método 
y por la síntesis el texto de la Geografía. Lo -que á Indios 
Monteses ó Caaguas trae, sólo consta en el texto del manus- 
crito de Descripción histórica, etc. La comparación de los indios 
del Chaco con los Guaraní, para demostrar sus notables dife- 
rencias, no deja de ser una recapitulación interesante y abso- 
lutamente nueva. 

Comprende el capítulo siguiente, la descripción de los Gua- 
raníes, (salvajes y reducidos), lo que en las anteriores ediciones 
se ha presentado separadamente. En cuanto á la caracterización 
del tipo original con sus rasgos primitivos, es preferible lo que 
dice Azara en la edición de 1809; y en materia de régimen ó 
sistema de los reducciones está, como se sabe, suficientemente 
tratada la materia en las citadas ediciones ('). 

Lo que refiere de «Negros y Mulatos» y «Españoles», ha 
sido igualmente publicado. 

Concluye la parte segunda del códice, ó descripción general, 
con una breve noticia de la ciudad de la Asunción, en la que 
después de dar los antecedentes históricos O de la fundación, el 
lugar geográfico y la densidad de la población ("), agrega algunas 
considei'ociones que no dan mayor importancia á la noticia. La 
tabla de los cálculos para formar la carta del Paraguay, Misiones 
Guaraníes y Corrientes, constituye el último apéndice con el 
plano de la ciudad de la Asunción, que levantó don Julio Ra- 
món de César, el que, como es sabido, fué publicado por primera 
vez en 1809, conjuntamente con los planos de Concepción, etc. 

Muy difícil será, pues, que nuevos y originales manuscritos 
de Azara nos traigan novedad, desde que, como ha quedado 
demostrado, se conocen las dos formas exti'emas r|ue en su 



(') En el tomo II, capitulo XII de la francesa y el tomo I, capítulo XIl 
de la española. 

{^) Copiosas notas, citas y más citas, para concluir en la confusión. La 
fundación de dicha ciudad, resulta de esas aclaraciones tan ob.scura, como la 
de Corrientes. 

C) La tabla de la población de los partidos y pueblos de la provincia 
del Paraguay, en Diciembre de 1785, es más minuciosa y compresiva que la 
que trae la edición de 1817. 



— 168 — 

evolución constructiva adquirieron los npuntes, ó sea, la de los 
vio jes que con su simplicidad y pureza publicó el señor gene- 
ral Mitre en 1873, y la difinitiva de los Voijages etc., que en 
1809, publicó Walckenaer, la cual, como se ha repetido, com- 
prende á todas intrínsecamente. Sólo tendría un alto interés 
documental para futuras dilucidaciones críticas, una descripción 
de forma primitiva, pero autógrafa, en la que los accidentes 
gramaticales que la pieza ofreciera fueran propios del autor, 
como á este efecto responde el códice publicado por el señor 
general Mitre. Preferible tiene que ser como descripción del 
Paraguay, no tanto por el fondo como por la forma, la que 
existe en nuestra Biblioteca Nacional, códice autógrafo de Azara 
que perteneció al doctor don Saturnino Seguróla. 

El manuscrito de la Historia y Descripción critica de las ¡pro- 
vincias del Paraguay y Rio de la Plata, que constituye un ver- 
dadero texto de geografía, extrínsecamente, es superior al que 
acaba de publicarse, é intrínsecamente equivalente, á la se- 
gunda parte de la Geografía, etc. No contiene el diario de los 
Viajes, pero tiene todas las apariencias de una de las formas 
más primitivas. 

Luego vendría la Oeografía con las condiciones que acaban 
de hacerse notar, y la Descripción histórica, física, política y geo- 
gráfica, etc., que como códice, ya hemos diclio que es ])relerible 
por ser autógrafo de Azara, aunque por su calidad intrínseca, 
no vale mucho más que aquél. Trae además un capítulo bas- 
tante completo de la historia del descubrimiento y conquista 
del Paraguay. 

La edición de los Voyages, etc., que vio la luz en París, es 
la obra definitiva y más completa de Azara, no sólo por el nú- 
mero de materias de que trata, como por las ilustraciones 
agregadas al texto y la inclusión de interesantes cuadros esta- 
dísticos. Las obras especiales sobre los pájaros y cuadrúpedos, 
no ofrecen asunto especial ni dan margen, á distinciones fun- 
dadas. 

La edición española de 1847, publicada bajo la dirección de 
don B. S. Castellanos de Lozada, en su primera parle, es e(|ui- 
valente tal vez, á la Descripción histórica, física, etc., muy infe- 
rior como se comprende, á la edición de 1809, pero la parte 
histórica ó sea la que se refiere al descubrimiento y conquista 
del Río de la Plata, es muy superior á todo lo publicado hasta 
esa época. Es incompleta en la primera parte, y muy intere- 
sante, como decimos, en la segunda; nada de «disparatada», 
como a (Irma el señor Schuller sin establecer distinciones. Lo 



— 109 — 

priinei'o, on cuanto á lo obro de Azoro, otro cosa es la noticia 
Í3Íogró(ica y los notas del editor. El que desee conocer ese ra- 
millete de necedades, puede recurrir ol segundo tomo de la 
descripción; ollí encontrará hermanados el estilo más choconte 
con los disparates á que alude el señor Schuller. 

Hoy que reconocer, sin embargo, que el manuscrito de lo 
Geo;irafia nos viene á prestar apoyo en lo discusión con el 
pon-guoronismo, pues, aporte de la demostración que de mu- 
chos puntos y detalles trae de los notables diferencias del lipo 
cliaquefio, con respecto al tipo guaraní, en un capítulo especial 
sintetiza y hace notar esos cai'acteres diferenciales. A este res- 
pecto, la edición española contribuye con un elemento pertur- 
bador. En la parte histórico, á medida que hace reloción de los 
ocontecimienlos, trato incidentalmente de la distribución étnico 
de la comarca estudiado, asignando á todas, ó, ó la mayor parte 
de esas tribus, un origen guaraní, en flagrante contradicción 
con lo anteriormente sostenido. No puede atribuirse á Azara 
la confusión; la simple lectura de las descripciones que trae 
la edición de 1847, no podría aclararnos el verdadaro concepto 
que el geógrafo se formó de los distintos tipos étnicos que pudo 
observar en el curso de sus viajes, lo que nos obliga á veri- 
ficar un estudio detenido de los distintos textos. Sin peligro de 
equivocarnos, podemos afirmar que el estudioso ^debe descon- 
fiar más i)ien al editor; no es posible que Azara cometiera 
ese error introduciendo en su último texto una modificación 
inexplicable, contradicha por otros cuatro textos: los de ambos 
códices inéditos, el de la Geografía y, especialmente, por el de 
los Voijages etc., edición de 1809. 

Por lo demás, sería inútil insistir en lo demostración del 
relativo valor del manuscrito publicado, después del examen 
detenido que acabomos de hocer con lo mayor imporcialidad; 
torea que, como se comprende, ha resultado tan pesada como 
provechosa, y á la que hemos dedicado todas las horas libres 
que otras tareas más perentorias nos han dejado. 

Ahora ocurre preguntar: ¿cómo pudo aceptarse, por parte del 
señor dii'ector del Museo de Montevideo, el ofrecimiento del 
señor Schuller cuando no satisfacía la condición primordial, 
que se le imponía: de que dicho documento comprendiera en 
su integridad datos verdaderamente originales, no publicados en 
las obras impresas de Azara? 

Dicho se está que Azara, luego de haber reunido el nutrido 
conjunto de notas que forman el texto de sus Viajes, publi- 
cados por el señor general Mitre, fué dando formas distintos 

Tomo XII I 3 



— 170 — 

y más ó menos equivalentes á esos apuntes, no sin dejar de- 
prever que alguno se perdería ó no pudiera alcanzar mayor 
difusión y hasta, debemos creerlo, por el justificado temor de 
verse despojado de su obra. 

Á este respecto, hay elementos de criterio que pueden de- 
mostrar que esas diferentes copias de un mismo original fueron 
sacadas en previsión de ciertas demostraciones del viri-ey Vertiz, 
resueltamente dirigidas á apropiarse de dichas memorias para 
enviarlas á la corte como propias, lo que inevitablemente le. 
hubiera proporcionado el éxito furtivo que buscaba, y que, más. 
de una vez, ha aparecido en la historia O. Lo que se va á leer 
es todo un argumento que puede explicar la reproducción de 
los textos con pequeñas modificaciones. «Cependant M. d' Azara 
avait communiqué plusieurs de ses mémoires a quelques-uns 
de ses subalternes qui en tirérent des copies; il en parut une 
partie dans un journal périodique, imprimé a Buenos Aires, 
el l'on eut bien soin d'omettre le nom de l'auteur. Le vice-roi 
réunissant tous les lambeaux, tant imprimes que manuscrits 
de l'ouvrage de M. d'Azara qu'il put se procurer, en composa 
une relation qu'il envoya h sa cour, comme élant de lui» C). 

Por otra parte, ya nos hemos permitido afirmar que el ori- 
ginal de la Geografía ha sido redactado sobre la base de dos 
autógrafos, el de los Viajes y el de la Descripción histórica, fí- 
sica, ■política y geográfica, con la facultad bien libérrima, por 
cierto, de cambiar términos y alterar párrafos sin otro pro- 
pósito que el de dar a la reconstrucción una apariencia lla- 
mativa; como la de esas fachadas que acusan las torturas de 
un estilo sometido al capricho del constructor con la obsesión 
del pegote, sin arte urdido y groseramente ejecutado. 

No creemos que sea necesaria la yuxtaposición de los textos 
para probar que esa delicada industria transformadora ha sido 
librada al criterio del copista, aunque Azara después legalizara 
con su firma, puesta al pie del documento, la nueva reproduc- 
ción, y, por fin, aun en el supuesto de que él mismo la hu- 
biera ordenado, no por eso dejaría de ser objetable por la falta 
de originalidad. Azara, como se recordará, se expresa muy 



(•) Por lo que Walclcenaei' refiere en su noticia sobre don ]''. de Azara, 
se debe inferir que, tanto el gobernador como el virrey habíanse conjurado 
para arrancar al geógrafo el considerable volumen de apuntes que contenía 
el aermen de sus futuras obras; el biógrafo de los Azara, don B. S. Gaste- 
llanos de Lozada, repite la especie. Véase en la «Biografía», tomo II, 230. 
Madrid, 1847. 

f) Ibid, I, XXXVI, París, 1809. 



— 171 — 

desfavorableinente sobre la imi)or[ancia de uno de esos des- 
cripciones, juicio que hemos IranscripLo en una de las páginas 
anteriores. 

Aquello do «no saber ú (|ué atribuir quo un documento tan 
interesante haya quedado inédito durante tantos años» O, tiene 
su lógica ex|ilicación, y los restantes párrafos que así, en 
forma fugaz, dejan como el eco de una protesta formulada 
con indecisión por la meritoria labor de Azara y la estulta 
gloria {)ersonal del editor, es una fórmula que no le sirve al 
señor Scliuller de pretexto para cohonestar el objeto y fin real 
de su edición. 

Como se habrá notado, todas esas cuestiones de metodo- 
logía histórica — y desde luego la que se refiere á la publica- 
ción de manuscritos autógrafos ó auténticos — han sido expe- 
rimentadas de una manera que deja mucho que desear, y 
aunque el caso exigiera poco aparato erudito, se sobrentien- 
de qué, además de las cuestiones que se relacionan con el 
texto bien establecido, las notas aclaratorias é ilustrativas 
debían agregarse con cierto lino ó precaución, así como tam- 
bién las glosas y comentarios históricos. 

Si el caso no se presta, pues, para lo que se refiere á la 
ortografía, estilo y demás accidentes gráficos, las correccio- 
nes y Ins notas aclaratorias é ilustrativas, de que hemos ha- 
blado, tenían que ser copiosas; la diversidad de materias del 
códice y sus mismas imperfecciones, debieron exigir la más 
fundada y escrupulosa anotación. 

En materia de correcciones, tenemos dos que bastan para 
ejemplo: San Estanislaclo {-} por San Estanislao; pinchonaxos (") 
por pinchazos... I 

Las notas aclaratorias é ilustrativas se concretan: á suplir 
las faltas del manuscrito que se publica con extensos párra- 
fos extraídos del que publicó el señor general Mitre, que en la 
generalidad de los casos presta positivos servicios, ó, á ilus- 
trar, transcribiendo sin previo examen in verba magistri — a 
pesar de las fulminaciones — los embrollosa) de P. de Angelis 
que, en materia de traducciones, viajes, noticias históricas, etc., 
han llegado á ser célebres. 



(') Ver prólogo de la Geografía etc., página LXIV. 

(') Viaje quinto, pi'igina 152. 

(") rjescripción genera], p;igina 364. 

(*) A propó.sito de biografías por P. de Angelis, puede citarse á la del 
ingeniero J. M. Cabrer, la cual, como es bien sabido, ha sido analizada por 
el señor Groussac con resultados inesperados. 



— 172 — 

Debemos hacer nolnr, también, que en esta materia de no- 
tas el señor Schulier ha descubierto una especie nueva. El las 
llamará eruditas, pero más propiamente pueden clasificarse de 
optativas, pues, entre la maraña de citas, es de todo punto im- 
posible conocer la conclusión á que se llega y, mucho menos, 
la opinión personal del editor. La noto que dedica á la diluci- 
dación de: si «Apipé será voz guaraní?», tiene principio, pero 
no fin ('). 

Tenemos que deplorar ol desgraciado principio de la nueva 
sección histórico-filosófica del Museo de Montevideo, doblemente 
sensible por inaugurar con ella una vasta empresa bibliográ- 
fica y ser el Museo el instituto que prohija la obi-a desde 
que, en otras tendencias ó especialidades científicas, ha cola- 
borado con éxito notorio. 



V 



Si en el examen del prólogo tuviéramos que seguir la pauta 
que el prologuista nos impone, ella tendi-ía que ser acciden- 
taíhi y poco cordial, en desacuerdo obsolulo con nuestro habi- 
tual procedimiento, que sólo pei'sigue ó indaga la verdad dentro 
de límites prudentes, sin pretensiones ridiculas ó deslumbra- 
doras, desde que, en ésta como en muchas otras disciplinas 
científicas, lo más sensato y justo es iniciarse con seriedad 
y el necesario respeto por la opinión agena. 

He aquí uno de los giros del prólogo que vamos á anali- 
zar: «Como en la vieja Europa la celtomanía tenía sus fervo- 
rosos defensores, así entre nosotros aquí no faltaban investi- 
gadores — entre paréntesis, unos que gozan de cierto renombre — 
que defendían y siguen defendiendo el pan-guaranismo. El Tupí- 
guaraní, para ellos, es el americano -aoí-' é^onv^v. Sólo un tapón 
cuadrado para un agujero redondo sostiene semejante absurdo». 
Como es bien sabido, sostienen el pan-guaranismo los señores 
B. Mitre, F." Ameghino y E. S. Zeballos. 

Hemos dispuesto de algunos momentos exclusivamente des- 
tinados al examen tranquilo de estas actitudes científico litera- 
rias — de un género que llamaremos belicoso, — y de los i'esul- 
tados que en irremediable lógica pueden ofrecer; estamos con- 
vencidos también de la sinceridad de sus autores, desde que 
cada cual lucha como puede, luce lo propio ó imita, y, aunque 



(') Viaje noveno, pAgina 265. 



— 173 — 



unos vienen mejoi- dotados que otros, todos deben tener evi- 
dentemente el secreto receptáculo inundado de luz. 

El espíritu crítico no se improvisa ni se presume por apa- 
i'ioncias; se prepara sólida y paulatinamente; se ejercita y se 
dirige en un sentido dado para que, después de algún trabajo 
en la educación del criterio personal, pueda recién ensayarse 
y volver á ensayar. Luego vendrá la libertad de apreciación, 
y, entonces, el público estudioso puede asistir con agrado á 
oir la palabra segura y la argumentación ilustrada, que de- 
muestra, que bace palpar que basta los beclios no existen. 

¿Qué eficiencia pueden tener esas lucubraciones sobre una 
rama de la ciencia que todavía se encuentra en su periodo 
constructivo? ¿Cómo puede creerse en esos enviados providen- 
ciales que todo lo preven y lo resuelven, cuando no deben 
desaparecer para evitar ulteriores é incómodas instancias? 

No es posible proclamar — hoy á muy pocos se les ocurre— 
que un progreso científico dado se deba exclusivamente a lo 
que uno «estableció» ó «descubrió», sin la menor intervención 
de la larga lista de precursores, nó. 

La verdad, desgraciadamente para ellos, no está allí; re- 
sulta n)ás humana en la siguiente síntesis, desolante, como si 
estuviera en el vocablo de Larochefoucauld: «Por otra parte, 
bien sabemos que, sea cual fuere el norte perseguido, éste 
quedará siempre lejos de nuestro alcance. La región de lo ab- 
soluto nos es tan inaccesible como la del infinito sideral que 
nos opi'ime, ostentando á nuesd'a vista, como una ironía, el 
enigma del mundo escrito en geroglilicos de luz. A donde quiera 
que tendamos nuestro corto vuelo de murciélagos encerrados 
bajo una bóveda de cristal, nos estrellaremos contra un igno- 
rabimus inexorable. Nuestra ciencia, ha dicho magníficamente 
Hoyer-Collard, sólo consiste en derivar nuestra ignorancia de 
su manantial más elevado. No se aplaste, pues, bajo un des- 
dén poco justificado, cualquier resultado real, por ínfimo que 
sea; todo lo humano es precario ó falaz, y la red de vani- 
dades en que se agita nuestro mísero destino no tiene otra 
malla tan resistente como el goce de comprender» ('). 

Pi-incipia el prólogo con una serie de considerociones des- 
Imadas a demostrar lo poco y malo que aquí en estas repúbli- 
cas se ha hecho en materia de investigaciones histórico-arqueo- 
lógicas, y, en general, de ciencias naturales; de la falta de 
fomento y aliciente, y, por fin, de la misma falta de seriedad 

O P. GiiOu.ssAc: Anales de la Bibliolecn, I, apd. II, 412. 



— 174 — 

de los pocos que á ellas se dedican, como de la evidente su- 
perficialidad que los coloca en desventajosa posición para po- 
der ofrecer estudios de positivo interés científico. 

Á renglón seguido, vuelve á ti-atar los méritos del códice, y 
á recomendara) lo que publica; á este efecto, no economiza 
dato ni suprime objeción, que tan luego puede ser, para lo 
anteriormente afirmado, desfavorable, como prueba irrefragable 
en su favor. Para seguir adelante, evitaremos algunas conside- 
raciones que corresponderían á otras tantas frondosidades del 
prólogo, y, ante todo, porque queremos imponernos la conci- 
sión, y para lo cual tendremos que dejar á un lado las argu- 
cias dialécticas, el sin número de errores desinteresados y 
contradicciones inconscientes que ya repetidamente hemos po- 
dido encontrar en la parte de la obra examinada y que en el 
prólogo se repiten como es natural. 

Pedimos permiso, antes de iniciar la consideración del ca- 
pítulo etnografía, para una breve digresión cartográfica, ya 
que el señor SchuUer no da mayor importancia á la materia, 
pues la trata así, al pasar, sin darle la importancia que en 
realidad tiene, cuando lo que debió primar fué la proligidad 
asidua para dejar patentizada su vasta y sólida preparación. 

Fuera de que la materia cartografía, guarda muy estrecha 
relación con el asunto del códice, hay otras razones de gran 
peso histórico que imponen y que exigían ciertos escrúpulos, 
pues no es justificable que, por mera urgencia ó limitación de 
espacio, no se haga notar la fuente de donde se extrae el dato 
ú opinión, máxime cuando, como en el caso que en seguida 
haremos notar, el contacto persistente existe inconfundible en- 
tre dos textos, alimentando hasta la creencia de una burla 
grosera. 

En efecto, entre el fondo y forma del breve parágrafo que 
analizamos, y la forma y fondo del estudio que sobre cartas 
de la zona estudiada por Azara ofrece don Andrés Lamas, en 
su « introducción » á la conocida obra del padre Lozano, existe 
notable identidad, sin que se llame la atención del estudioso 
ó se indique que dichos datos se toman directamente de la 



(') Aquello de que «no creemos conveniente detenernos sobre una cues- 
tión de naturaleza sumamente delicada y sólo haremos constar que todos 
aquellos que conocían la Geografía compuesta por Azara, la pudieron ha- 
ber publicado anteriormente», es alibi que coloca al señor Schuller en mal 
terreno. Como lo de «no sabemos á qué atribuir que un documento tan 
interesante haya quedado inédito durante tantos años», es una inferencia 
viciosa que reagrava la cuestión. Ver prólogo página LXIV. 



— 175 — 

■mencionada inlfoduccióii. El caso es tan comprometedor que 
hasta las notas se lian adherido al texto O. 

Por otra parte, lo que el prologuista se propone — de citar 

■los principales mapas anteriores al de Azara — no lo consigue 

.sino parcialmente, pues lo que reproduce es poco nuevo y que 

,con la más superficial compulsa de la cartera de mapas del 
alegato brasileño en la cuestión Misiones, pudo haber evitado 
en parte. 

Como el señor Schuller no se ocupa de la cuestión carto- 
grafía, especialmente ó con la amplitud que hubiera sido de 
desear por las nlinidades de la materia con el motivo aparente 

.de la publicación, nosotros no le daremos como consecuencia 
mayor importancia, concretándonos á referir muy someramente 

■las omisiones más saltantes que á nuestro juicio ha cometido. 
Así, entre las cartas no citadas por el señor Schuller, en- 
contramos, en la mencionada carpeta de mapas, las siguientes: 
« Paragüari/e Provinci/E Soc. Jesu Cum Ad.iacentibs No- 
vissiMA Descriptio. Post itéralas peregrinationes, S plures obser- 
vationes Patrum Missionariormn eiusdem Soc fum hiiiiis Provincioi, 

•ciim c& Peruance occiiraiissime delineata. Anno 1722. 

« Admorum R. in Chto Patri Suo P. Michaeli Angelo Tam- 

• BURiNO Soc Jesu Pr/EP. Generali XIV. Hmic Terrariim Füiorum 
Sowiim s7idore, et snngniíie cxcnltarum et rigalorum tabulavi. D. D. D. 
Provincice Paragiiaria Soc Jesús. Anno 1726 n. Esta carta figura 
en el número 2 « de dicha carpeta. El «Mapa de las Cortes», que 
tanta importancia tiene por las cuestiones á las cuales estuvo 

■estrechamente vinculado, y del cual el doctor E. S. Zeballos se 
expresa muy favorablemente, presentando en su alegato una 
reproducción del verdadero, pues, á estar á lo afirmado por este 
autor, es apócrifo el publicado por Borges de Castro, repro- 
ducido en la prueba brasilera ('). En la cartera de mapas, pre- 
sentada por el barón de Río Branco, el uMnpa de las Cortes» 
lleva el número 7 a. 

Con el número 11 a, figura un mapa que tamjjoco ha sido 
mencionado en la relación del señor Schuller, al que el barón 
de Río Branco atribuye una fecha próxima á 17G0, mapa que lle- 
va la siguiente inscripción: « Mapa de los confines de las dos 

:coronas de España y Portugal en la América Meridional, qtte 



(') P. Pjsdro Lozano: Historia de la C07iqnisla del Paraguay, Río de la 
Plata y Tucumán; ilustrada con noticias del autoi' y con notas y suple- 
mentos por Andrés Laini'is. I, LVI — LXI. Buenos Aires, 1873. 

O Alegato de la República Argenli7ia, pógina 130 y siguientes. 



— 176 — 

comprende desde Castillos Grandes hasta la boca del Rio Jaurtl confor- 
me á la línea divisoria determinada en el tratado concluido entre sus 
Mgds. Ca y Fa el año 1751». 

Con el número 13 a, se publica otro que lleva la siguiente 
inscripción: «Plano de la Capitanía General de las Provincias 
DEL Rio de la Plata, Paraguay y Tucumán, del mando del Exnio. 
Señor Don Francisco Bucarclli y Vrsua etc. Eclio por el Teniente 
de navio de la Rl. armada, Dn. Francisco Millán y Mai-aval. 
Año 1768». 

Tampoco se menciona el siguiente mapa de Azara que en 
el citado alegato lleva el número i8a: «Carta Espherica ó Re- 
ducida DE LAS Provincias del Paraguay y Misiones Guaranis, 
CON EL Distrito de Corrientes. Asumpsion del Paraguay, 30 de 
Agosto de 1787. Al Sr. Dn. Jpli. Nicolás de Azara. Félix de 
Azara. Esta carta, de 1787, parece ser la que en su prólogo re- 
chaza el autor por no estar bien situados los ríos Paraná y 
Uruguay, del Corpus para el norte. La que debió publicarse 
con el texto de la Geografía ha desaparecido. 

Y, finalmente, para citar también algunas de las piezas car- 
tográficas que el señor doctor Zeballos trae como prueba de 
su alegato, está la siguiente que (igura entre las páginas 144 y 
145, con la siguiente leyenda: «Mapa Dos confins do Brasil 

COM AS TÉRRAS DA COROA DE ESPANIIA NA AMÉRICA MERIDIONAL 

Pelo Ajud Engenüeiro Jozé Monteiro de Gau valuó» etc. Anno 
de 1752. 

l'lntra el prologuista en materia con udü glosa en la que 
denota, desde ya, cierta perturbación, y juzgúese. Para plan- 
tear la primera premisa y objetarla, transcribe el siguiente 
párrafo del conocido estudio del doctor Zeballos ('). «Los ami- 
gos de la arqueología y de la etnografía argentina van sucesi- 
vamente arrastrados por un error de concepto sobre las razas 
que poblaban el Río de la Plata y las regiones subtropicales 
de esta América, á la llegada de la conquista. Inducidos por 
diferencias accidentales de costumbres, de lenguas y de produc- 
tos de aquellas civilizaciones, se inclinan á multiplicar las ra- 
zas de una manera ilimitada». El señor Schuller agrega: «No 
estamos de acuerdo del lodo con el ilustre escritor ai-gentino, 
pero tampoco podemos negarle del todo la razón», y continúa: 
«verdad es, se ha escrito mucho, se ha establecido hoy una 



O E. S. ZiíBALLOs: Orígenes nacionales, «Boletín del Instituto GeogrA- 
lico Argentino», XIX, 261. 

(■-) Vtíi- prólogo, pi'igina LXXXI. 



— 177 — 

leoi'ÍQ paro deshacerla el día siguienle. De lodos los trabajos 
que los etnógrafos nacionales han publicado en lo última dé- 
cada, sólo se desprende que en la época colonial existían en 
estos regiones dos rozos étnicos y lingüísticoniente distintos, 
es decir: Guaraní y no-Guoraní. Pero, en In ciencia, muy poco 
se adelanta con tales vagas expresiones, y, sobre todo, en la 
tan obscura historia de los aborígenes americanos. Guaraní y 
no-Guoraní, significa tanto como negro y no-negro.» 

Quedo así planteada la pi-imero objeción ó mejoi- dicho el 
rechazo de una fói'mula no tan bien presentada como fundada 
en bien pensados argumentos, y cuya falta de precisión res- 
ponde precisamente al móvil franco y prudente que lo inspi- 
rara; objetable en otros casos, pero no en éste, por esa misma 
dificultad que el prologuista reconoce pora alcanzar el completo 
dominio de la materia y que, de cualquier mañero, á pesar de 
su imperfección, representa un progreso de estos estudios en 
el Río de la Plata, desde que iniciaba con esa proposición 
un debote honroso con el histórico pon-guaranismo. Ante todo, 
deben respetarse los propósitos. 

Si es cierto, por otra parte, que la distinción genei'ol (|ue 
d'Orbigny ofreció bajo la denominación de «Raza Pampeano», 
no puede hoy extenderse hasta comprender en ella a la nume- 
rosa familia Guaycurú; no es inadmisible ni criticable la serie 
abundante de detalles que las observaciones del naturalista 
francés han ofrecido en los distintos capítulos de su interesante 
obra. Tampoco podrían presentarse los resultados ó conclusio- 
nes genei'ales del L'homme américain como contradictorio?, en 
sus partes fundamentales, ó las conclusiones y resultados ge- 
nerales que del estudio y descripción de los mismos tipos ét- 
nicos ofrece en sus distintas obras Azara; y si de estos dos 
autores, que son los más reputodos y dignos de fe, posamos 
á las afirmaciones también generales de la crónica, veremos 
que Schmidel, Alvar Núñez, Luis Ramírez, Oviedo, etc., no se 
contradicen, y, podríamos decir, hasta coinciden en lo subs- 
tancial, si los estudiamos con la imparcialidad y el detenimiento 
• que un examen crítico implica. Si el señor Lafone Quevedo no 
ha cumplido estrictamente, para algunos, con este deber de 
historiador concienzudo de nuestros orígenes nacionales, no 
habrá sido por falta de buena voluntad, pues sus numerosos 
estudios élnicos-lingüisticos constituyen por sí mismos, el nlás 
elocuente testimonio de labor y de sinceridad. 

Contra nuestra voluntad, tenemos que transcribir un nuevo 
párrafo del prólogo que encierra ó comprende lo médula de 



— 178 — 

toda lo exposición, indica la fuente de dónde el prologuista ha 
extraído sus ¡deas substanciales, la accidentada y por mo- 
mentos débil ai'gumentación, dejando en suma la impresión 
desconsoladora del futuro alegato ergotista, y por ende des- 
envuelto con prevención, al solo efecto de satisfacer su criterio 
exclusivista. 

Así, pues, para el señor ScliuUer: «Los estudios de la et- 
nología en el Rio de la Plata nada han progresado en los úl- 
timos años. El actual estado de los conocimientos es peor que 
cuando escribían d'Orbigny y Martius. Con esto no pretende- 
mos decir que nosotros cortaremos el nudo gordiano, sino que 
nos creemos en el deber de ofrecer á los americanistas nuestro 
contingente, por modesto que sea, y aunque en tan limitado 
espacio no sea posible extendernos como hubiéramos deseado. 
Este trabajo contiene los apuntes acopiados por nosotros, in situ, 
en las regiones que hemos recorrido durante cuatro años, y en 
parte, los datos extractados de los más exactos autores portu- 
gueses y españoles que escribían sus relatos ó fueron actores 
en los primeros años de la conquista, ó recogieron las narra- 
ciones de boca de aquellos que habían regresado á la vieja 
patria O.» Como se habrá notado, en esta profesión, la contri- 
bución de la antropología física y la arqueología no se solicita, 
ó sea, se deja á un lado á la argumentación objetiva pai'a de- 
clarar suficiente á la crónica de la primera época del descubri- 
miento con todas sus deficiencias. 

En uno de nuestros trabajos (^), hemos dejado constancia de 
la protesta que es necesario formular contra ese modo de en- 
carar el estudio de la prehistoria americana, contra ese exclu- 
sivismo perjudicial, monótono y contraproducente. Nosotros 
aceptamos el auxilio, la contribución de la ciencia y de la 
historia; no tenemos inconveniente de reconocer el error y sólo 
nos proponemos llegar á la verdad por el esfuerzo bien enten- 
dido y en lo posible de mejor en mejor dirigido. 

No es admisible que esta cuestión de método, que tan 
decisivas consecuencias puede tener, sea tratada así en lo su- 
cesivo con esa afectación propia de los que se creen incapaces 
de cometer un error; que, reconociendo la importancia y apre- 
ciando el peso de las razones que se dan, no se dignan 
transigir pora facilitar la solución directa; y que convierten 



O Ver prólogo, página LXXXT. 

(■•') L. M. TouREs: La ciéüici'a pj-e/tí'sMí-íca, «Rstiidios», V, 3C1 y siguien- 
tes, Buenos Aires, 1903. 



— 179 — 

e'i loda discusión sei'ia en motivo de predominio personal, 
con mayor razón, en este caso, cuando, por la índole de la 
materia un tanto especial y llamativa por su ceño arcaico, 
resulta inleresunto i)i-ctcxto ))nra recoger cioi'to éxito ó noto- 
riedad. 

Felizmente acá, en la Argentina, predomina el método pu- 
ramente descriptivo del material arqueológico, con el que se 
llegará á acumular un valioso conjunto de datos; ó, en cambio, 
el que ensaya las generalizaciones, apoyado en los reíalos de 
los antiguos cronistas en primer término, relegando á segundo 
plano la demostración concreta. El ¡irimero es inductivo, el se- 
gundo resueltamente deductivo; este último puede conducir al 
error con más seguridad que á la exactitud; el inductivo, aun- 
que un tanto tedioso — por la calidad del material arqueológico 
de esta parte de América — ofrece, como se comprende, ma- 
yores seguridades de precisión. En Montevideo predomina el 
último método, siendo de lamentar que el señor J. H. Figueira, 
el más autorizado de los americanistas orientales, no continúe 
estos estudios por estar entregado á los interesantes problemas 
de la pedagogía. 

Creemos, si es necesario manifestarse por alguno, que el 
más lógico y que más corresponde á la índole puramente po- 
sitiva de la observación de los hechos, es el que, partiendo 
del estudio de los restos que nos ofrezca una localidad deter- 
minada (óseos y de antigua industria), con las necesarias y 
pertinentes comparaciones, so complementara con los relatos 
de los cronistas antiguos y modernos, y especialmente con los 
de estos últimos, por comprender sus memorias observacio- 
nes más completas y fundadas: de carácter general, como son 
las que se refieren á los caracteres antropológicos y lingüísti- 
cos y las de carácter especial que describen á los usos, cos- 
tumbres, modos de pensar, sentir y manifestarse. Desde luego, 
tienen un mayor precio para nosotros las ricas contribuciones 
que en el pasado siglo han visto la luz, obras completísimas 
en su mayoría, por comprender varios aspectos de la histo- 
ria americana y que, en manera alguna, pueden equipararse 
para las soluciones que buscamos á la crónica de la primera 
época. 

Por otra parte, no dejamos de reconocer también que la 
misma prueba de migraciones, de avances y retrocesos de una 
tribu sobre el territorio de otra ú otras, debe presentarse con 
argumentos muy positivos, como pueden ser los restos de in- 
dustria en sus diversas y peculiares manifestaciones, sin de- 



— 180 — 

jar de tener en cuenta para esta dilucidación todo lo que una 
crítica sana de las relaciones históricas nos pueda ofrecer. 

A este respecto, podríamos citar un buen número de ha- 
llazgos que diferentes exploradores han tenido la suei-te de ve- 
rificar en el mismo territorio de la República Argentina y que 
pueden invocarse como argumento seguro para la comproba- 
ción á que aludimos ('); i)ero nos j)arece más propio dejar sólo 
bosquejada esta opinión que, dicho sea de |)aso, no tiene mu- 
cha aceptación enti'e los que á estos estudios se dedican en el 
Río de la Plata. 

De mayor importancia son, indudablemente, los resultados 
que la misión de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos 
Aires ha obtenido de su primer viaje á la Pampa Grande (Pi'o- 
vincia de Salta), pues, á atenernos á las palídji'as de su direc- 
tor, el señor profesor J. B. Arnbroselti, parece que en la región 
explorada se encuentran dos culturas perfectamente caracteri- 
zadas que un examen minucioso del material podi'á dejar es- 
tablecidas definitivamente. De cualquier manei-a, la coexistencia 
de la inhumación en urnas y la inhumación en la tieri-a, que 
en el caso presente ha quedado evidenciada, indica con bas- 
tante seguridad que dos agrupaciones indígenas han utilizado 
el mismo enterratorio. A esa dilucidación, especialmente, esta- 
rán destinadas las páginas de la memoria que el señor Am- 
brosetti presentará á la Facultad de Filosofía y Letras {''). 

Sufriría acliaque predicador si pretendiera convencer al 
señor Sclmller, entre otros, del peligro ó de la inutilidad de 
esas exclusivas lucubraciones croniqueras que precisamente 
han obstaculizado el progreso de estos estudios, de carácter 
más científico experimental que de mera argumentación docu- 
mental. Un breve ejemplo demostrará la eficacia del método 
anunciado, ó, por lo menos, la superioi'idad de uno sobre el 
otro. 



(') El arqueólogo sueco, don Eurico Bomim, ha demostrado concisa y suü- 
cienternente en varias de sus publicaciones, y principalmente en la que acaba 
de ver la luz en el «Journal de la Sociétó des Américanistes de Pai'is» (tomo II, 
núm. I, Abril 15 de 1005), la existencia de hechos demostrativos de desplaza- 
mientos de dos pueblos sud-americanos: Galchaquíes y Guaraníes; lo que ha 
podido constatar, por el estudio detenido de los enterratorios indígenas que se 
encuentran en el Valle de Lerma y en una de las margenes del Arroyo del 
jMedio. Sobre este último, hizo anteriormente una publicación en «Historia», 
tomo I, páginas 4S y siguientes, Buenos Aires, 1903. 

(-) Ver: Nota del profesor señor J. B. Ambrosetti, dando cuenta de la 
expedición á los Valles Calchaqulos. lín «llovi.sta de la Univei'sidad do Bue- 
nos Aires», tomo III, número 13, páginas 332 — 334, Bueno.s Aires, 1905. 



— 181 - 

Burmeisler O, primero, y Ambrosetli C), después, describieron 
una serie de alfarerías encontradas en las islas de Paycarabí 
(delta del Paraná), en condiciones de yacimiento, que denun- 
ciaban una antigüedad no muy remota, y entre las cuales se 
encontraba una urna funeraria con los respectivos huesos hu- 
manos. Varios otros hallazgos completaron — no precisamente 
la colección porque la mayoría de las piezas se perdieron — sino 
el importante conjunto de datos anteriores, entre los cuales 
llamaron la atención los que constataban la presencia, en ios 
paraderos del delta, de alfarería pintada, zoomorfa y antropo- 
morfa. Dichos autores, guiados por las afirmaciones de la cró- 
nica, dijeron que era industria guaraní; porque, a estar á las 
afirmaciones de la crónica, los Guaraníes habían habitado la 
mayoría de dichas islas. 

Bien; por la presencia de los vasos pintados, zoomorfos y 
antropomorfos, por el tipo mismo de esas urnas funerarias, y 
por una serie de detalles de su ornamentación, esa industria 
demuestra identidad con la que se obtiene de los enterratorios 
y paraderos de Santa Fe, norte de Entre Ríos, sur y oeste de 
Corrientes y Alto Paraná. Hoy, ha quedado demostrado que 
dicha industria es característica de un estilo perfectamente dis- 
tinto al de la cerámica Guaraní, que, por la serie de detalles 
ya expresados, constituye indudablemente un estilo de calida- 
des tan típicas que claramente indica que es la industria del li- 
toral, y que, por las referencias históricas, coi'respondería á las 
manifestaciones artísticas de las agrupaciones tipo Chana. El 
señor Ambrosetti no ha tenido inconveniente en reconocerla 
como tal. 

«Trataremos sucesivamente de todas las tribus con que los 
primeros descubridores se encontraron en su marcha para con- 
quistar el Pinta», continúa el prologuista sin darse cuenta que 
ha rechazado la distinción hecha por el señor La fone Quevedo, 
y que, como era lógico, merecía especial consideración; porque 
con decir que Guaraní y no -Guaraní es igual á negro y no 
negro, no deja la objeción fundada. No será la única vez que 



(') G. Burmeister: Ueber AUerlhüiner am Rio Negro und Rio Paraná. 
«Zeitsclirilt fíír Ethnologie», IV, p.iginfis 196 y 197. Beiiin, 1872. En el 
«Ooinpte Rcnclu ile la G* session du Congrós Internationjil d'AntliioiioIogie 
et d'Arcliéologie prcliistoi'lqup.s de Bruxelles», 1872, se lia publicado también 
inia breve noticia, paginas 347 — 350. 

O J. B. Ambrosetti: Los Cementerios prehistóricos del Alto Paraná 
(Misiones). «Boletin del Instituto Geográfico Argentino», XVI, pi'iginas 250 
y siguientes, Buenos Aires, 1895. 



— 182 — 

se desenvuelve así; á este respecto, el prólogo es más que defi- 
ciente. 

Por satisfecho, momentáneamente, la crítica al pan-guara- 
nismo inicia resueltamente el estudio del tipo Churrúa y con-, 
generes, y como, para que no se dude de su exclusivismo, dice 
que para ser exacto, sobre el género de vida de los Churrúa, 
«no se pueden admitir las descripciones de d'Orbigny y Azara 
(como lo ha hecho Figueira) porque ellas nos dejaron donde 
estábamos, pues, describen al Churrúa como vivía doscientos 
años después de la conquista». Sin embargo, el señor Schulier 
no dejará de reconocer que, en esa época de Azara y Díaz, 
usaban todavía el harto célebre «quillapí». 

Continúa y agrega: «no es esto lo que queremos ofrecer 
á nuestros lectores, sino aquel Churrúa que en el siglo XVI 
merodeaba por los territorios de la actual República». Analiza 
las versiones de García ('), Pigafelta ('), Herrera (') y los docu- 
mentos sobre la «Descripción del Rio de la Plata» que se 
publicaron en la «Revista del Instituto Paraguayo» (*), para pro- 
bar que los Churrúas no fueron antropófagos, refutando de 
paso la opinión contraria que el señor J. H. Figueira sos- 
tiene (^), aunque omitiendo la cita del trabajo del señor La- 
fone Quevedo C) que fué el primero que utilizó el documento de 
la mencionada Revisto. Nos adherimos á lo sostenido por el se- 
ñor Schulier, ó mejor dicho: Schulier y nosotros se adliieren 
á lo sostenido por los señores J. T. Medina y Lafone Quevedo. 

Antes de pasar á la consideración del significado del nom- 
bre Churrúa, debemos observar el rechazo que el prologuista 
hace de las observaciones de d'Orbigny y Azara sobre la men- 
cionada tribu y sus afines; más propio, más serio y prove- 
choso hubiera sido, hacer notar los datos comunes de esas 
descripciones con las de los antiguos cronistas, como las di- 
ferencias ó modificaciones no solamente del tipo físico y es- 
tado social, sino también, de su uliicación y dispersión por 
el territorio. El señor Schulier se convencerá que unos y otros, 
coinciden. 



(') E. Madero: Historia del Puerto de Buenos Aires, Apd. 9, pí'ig. 416. 

(-) Uamusio: Viaggi, III, 853. 

(') A. DE Herrera: Historia general de los hechos de los castellanos 
en las islas y tierra firme del Mar Océano. Década I, libro I, capitulo VII, 
p;iginas 11 y 12. 

(*) Número 18, doc. VI, página 38. 

C^) J. II. Figueira: Los primilivos habitantes del Uruguay, 1, I, 17. 

(") S. A. Lakonk Quevedo: Juan Díaz de Solis. «Historia», I, página 56, 
Buenos Aires, 1902. 



— 183 — 

Pedimos permiso pora continuar con unn digresión; desea- 
mos dejar formulada una pregunta: 

¿Por qué el señor Schuller no ha leído con el cuidado y la 
escrupulosidad que requiere el estudio del señor Outes ('), Los 
Querandiesl Si lo hubiera hecho, á pesar de citarlo, como es 
de regla entre los que estudian, consultan, citan y publican — 
no tendría que deplorar ahora algunas observaciones que ne- 
cesariamente tendremos que hacerle, y que le demostrarán su 
culpabilidad sin atenuante, causa que le traerá como conse- 
cuencia la desvalorización de su ensayo, si es que no queda 
totalmente destituido de interés y novedad. 

En la segunda parte del mencionado estudio — que, volve- 
mos á repetirlo, el señor Schuller cita conjuntamente con los 
posteriores del mismo autor ^ que lleva el rubro de «Sociolo- 
gía », se analizan las diversas teorías sobre el origen de los 
«querandíes », empezando por la enunciada por el señor M. 
R. Trelles que le atribuía un origen araucano, y siguiendo con; 
el análisis de las posteriores, agrega ó propone una nueva como 
resultante de algunas semejanzas que dichas tribus demos- 
traban con las que habitaban el extenso territorio del Chaco, 
desde el río Salado al norte hasta los 19 grados. 

Dicha nueva fórmula ó teoría es la que atribuye á esas 
distintas agrupaciones un origen «Guaycurú». Suficiente ó insu- 
íicienlemeiite fundada, la proposición quedaba planteada, y, como 
era lógico, tendría que ser agregada á las anteriores para de- 
jar constancia de su existencia, ya que no pudo abi'irse camino 
en el primer momento, á pesar de la dilucidación de que fué 
objeto. Todo esto no puede haber pasado desapercibido para el 
señor Schuller; no puede admitirse otro supuesto que el de 
una omisión voluntaria, con el objeto único de que su prólo- 
go — resumen de sus conocimientos especiales — pudiera osten- 
tar el olio mérito de una memoria original, propia de una ilus- 
tración vasta y de un criterio superior. El prologuista, pues, 
debió ser más modesto: su misión quedaba cumplida adhirién- 
dose á las opiniones de los señores Lafone Quevedo y Outes. 

Así expone, este último autor, su teoría: «Cuando comen- 
zábamos el presente estudio, creíamos de buena fe que la teoría 
del señor Trelles era la que descorría el denso velo que cubría 
los orígenes de los pueblos Querandíes, y fué el distinguido 
filólogo Y americanista Samuel Lafone Quevedo quien nos in- 



: (') F. F. Outes:. ios Querandíes. Breve contribución al estudio de la 
etnografía argentina. I, 2a paite, 9 — 2i). Buenos, Aires, 1897. 



— 184 — 

sinuó la idea de un probable origen Guaycurú para aquellos 
indios. Aceptada en un principio, no sin ciertos recelos, hemos 
tratado de buscar en el curso de nuestras investigaciones las 
bases necesarias pora fundarla, y nos hemos convencido que 
la nación Querandí es una de las tantos ramos del frondoso 
árbol Guaycurú» ('). 

A'Iós adelante expresa su opinión sobre los caracteres físicos 
de los Querandí, que, según sus observaciones, se acercan mu- 
cho á los «Guaycurúes abipones de Santa Fe, más que á otras 
parcialidades de esta raza. Los usos y costumbres nos prueban 
la misma coso » ('). En cuanto á los Charrúa, dice que: «su 
nombre es postizo y que junto con los Timbúes todas las pro- 
bobilidodes los hacen aparecer como pertenecientes al grupo 
Chaco Guaycurú» ('). Todo esto queda ratificado en las «Con- 
clusiones » (■*). 

Después de publicado el trabajo que acabamos de anali- 
zar, y, como consecuencia de otras publicaciones aparecidos 
que asignaban á dichas tribus un origen guaraní (^), el señor 
Outes da á luz su Segunda contribución al estudio de los indios 
Queiaudics, en la que, como es sabido, persiste en su anterior 
opinión en materia de origen {"). modificando sus conclusio- 
nes en meros detalles que no hacen al caso. Posteriormente 
(1899) publicó sus Estudios etnográficos, en los que afianza los 
diversos fundamentos aportados, y que, dicho sea de paso, no 
han sido impugnados con éxito, á pesar de estar basados en 
autores que pueden reputarse conocidos para la mayoría de 
los historiadores argentinos que han verificado estudios bas- 
tante completos del descubrimiento y conquista del Río de la 
Plata. 

Como puede verse, Outes cita á Alvar Nuñez Cabeza de 
Voca O, Luis Ramírez O, U. Schmidel O, G. Oviedo {'"), D. 



O F. F. Outes: Ilád, pAgina II. 

(*) Ibid, página 18. 

(") Ibid, pMgina 20. 

(*) lbi<l, página 135. 

(^) E. S. Zeballos: Orígenes nacionales. «Boletín del Instituto Geográfico 
Argentino», XIX, 261. 

C^) Este ti'abíijo también lo cita el señor Schullcr. 

(') A. Nuñez Cabeza de Vaca: Los Comenlarios, capítulos XIX y XXVI. 

(") L. Ramírez: Carta de San Salvador, 10 de Julio de 1528. 

(°) U. Schmiuel: Viaje al Rio de la Plata, 1534 — 155'i. Las ediciones de 
Franck y de Bi-y, años 1567 — 97, capítulos VI y VIL 

('") G. F. DE Oviedo Y Valdez: Historia general y natural de las Indias, 
libro XXVll, capitulo III. 



— 185 — 

García O, A. de Plerrera ('), N. Joly ('), P. Lozano {'), N. Techo {'), 
M. Dobi-izlioffer C), y F. de Azara O, con pequeñas variantes 
los mismos autores que invoca el señor Scliuller, pero sin 
duda alguno aquél, más ecudnime que este, pues da carta de 
nalui'aleza y admite las observaciones de muchos otros que 
el segundo rechaza, porque no son autores de la primera 
época. Debemos iiacer notar que el señor Lalbne Quevedo 
cambió posteriormente de opinión sobre el particular {"}. 

No insistiremos sobre este punto; el lajjsus lia quedado pa- 
tentizado; los comentarios huelgan de la escueta demostra- 
ción que acabamos de hacer, y, si después de tan l'aligosa 
compulsa, todavía el señor Scliuller se cree habilitado para 
decir que la verdad le pertenece — dándole valoi- al manus- 
crito que publica y presentando por suya la opinión agena -— 
desde ya declinaremos los honores del triunfo en la posible 
discusión que será perfectamente inútil por sus resultados, é 
impropia de hombres serios que aspiran, no á la fama bu- 
llanguera y necia, sino á la que constituye el complemento ó 
recompensa de una actuación modesta y laboiúosa. 

Continuaremos con el hilo interrumpido de este examen 
que, por momentos, se convierte en pesado y fatigoso; moti- 
vado, como se comprende, por ese entretegido dislate inevi- 
tablemente improcedente y pai-a mayor desgracia repetido y 
vuelto á repetir, como esos motivos musicales que se hacen 
«clásicos» por su monotonía. 

Dicho se está que el nombre Charrúa es postizo, así tam- 
bién lo conceptúa el señor' Scliuller, agi-egando que es Gua- 
raní. A renglón seguido, ofi'ece la significación que dio Án- 
gel i s (") «somos turbulentos y revoltosos» ó sea: «c/2a= nosotros, 
>7í« = enojadizos». Después de rechazarla sin más considera- 
ción, formúlala suya así: a Cka7id — aharú ^ qué gente muti- 
lada!» y continuando agrega: «acaso diga el nombi-e charrúa 



(') D. García: Diario de su viaje al Rio da la Plata, ]526. 

(') A. DE Hisrrera: Hisloria General de los hechos de los caslellanos e7i 
las islas y tierra firme del Mar Océano. Década V, Jibro IX, capitulo X. 

(°) N. Joi.y: Historia del Gran Chaco, I. 

(■') P. Lozano: Descripción chorográfica, etc., pagina 59. Hisloria de la 
conquista, etc., I, pi'iginas 408 y siguientes. 

(") N. DEL Techo: Historia;, provincia; Paraguaria;, libro líl. 

(") M. Douriziiof-fer: De Abiponibiis. 

C) F. DE Azara: Viaje á la América del Sur. Montevideo, 1R50. 

{') S. A. Lafonk Quevedo: Progresos de la Etnología, etc. «Boletín del 
Instituto GeogfAlico Argentino», XX, pTigina 12. Buenos Aires, 1809. 

(") V. DE Angelis: Colección de obras y documentos, etc., I, XVIII. 

Tomo XII ' , , 



— 186 — 

los manchados, pintados, mulilados, y, bojo este concepto, en la 
ciencia, no tiene más valor que Guaycurú, Conameguá, Begüá 
ó Mbeguá; ó indios sarnosos, llenos de cicatrices, manchados, mn- 
tilados, pues : 

Ilaríi = dañoso. 

Aharñ = dañarle, lastimarle. 

Ilá = cortar, tronchar. 

Me = recíproco = ¿)z se ipsum. 

Mbo = mano. 

Qnatiá = ])inlura. 

Qiiai = herir, cortar. 

Aquí tenemos el misterio de los nombres Gaatjcitrú, Curti- 
meíjuá. Chana, Mbeguá, Chana Timbú, Charrúa, Conainecjiíá, Mbo- 
hané, Mbocoretá)^ O. 

Tratándose de las landas vacilantes de la etimología y de 
una demostración incompleta, no nos permitiremos la franca 
adhesión á la fórmula que ofrece el señor Schuller, que hu- 
biéi'amos deseado prestarle de buena gana, porque exclusiva- 
mente merecen nuestra conformidad las significaciones que nos 
da de Charrúa y Guaycurú, que, si no son exactas, tienen mu- 
chas apariencias de certidumbre. 

Siendo ambas denominaciones guaraní, aplicadas por estos 
indios para distinguir á esas dos tribus de una misma fa- 
milia ó grupo étnico que liabitó la cuenca del Río de la Plata, 
que, por los testimonios que tenemos de su aspecto físico, 
usos y costumbi'es, es lógico suponer que hubiera entre ellas 
estrechas vinculaciones ó un común origen; que, después de 
despejadas también esas dos incógnitas Charrúa -Guaycurú por 
el lado de la demostración lingüística, es admisible, como con- 
secuencia, el resultado genei-al obtenido, que atribuye á esas 
numerosas tribus, que habitaron los territorios de la actual 
República Oriental del Uruguay, provincias argentinas de 
Entre Ríos, Santa Fe, norte de Buenos Aires, Corrientes y 
oeste y noroeste de Misiones, un origen chaqueño. 

Para probar que Charrúa y Guaycurú eran denominacio- , 
nes empleadas por los Garios ó Guaraní, denominaciones que 
aquéllos no conocían, ofrece un documento ya conocido, el del 
repartimiento de los indios de Buenos Aires, liecho por don 
Juan de Garay O, en el que se mencionan una serie du nom- 



(■) Vtíi- prólogo, p/igina LXXXIV. 

(-) P. DE A.NGELIS: Ibiíl, ni. 



— 187 — 

l}res lenn i nados en pén, como Dicmiiipéu,, Tngalbampén, ele, con 
el correspondiente sobi-enonibre guaraní. Así: «El cacique Di- 
ciumpéii, que por olro nombre se dice Orucufogiiaen, etc. Bien; 
esos nombi-es de caciques terminados en pén se parecen á 
voces de lenguas Machicuy, Lengua-Guaná del Chaco pora- 
guayo, lo que hace suponer al señor Lafone Quevedo, infor- ■ 
mado sobre este asunto por ei malogrado explorador Boggiani, 
que los Mbeguá y algunas otras tribus afines pueden per- 
tenecer á la rama Machicuy ó Emimogá ('). Estas opiniones 
coadyuvan como se comprende á lo que se pi'opone el señor 
Schuller, y sería muy agradable que el P. Cabrera que, según 
tenemos entendido, piensa decir algo sobre esos terminaciones, 
afianzara la tesis de Boggiani y Schuller. 

Otro de los elementos que trae á colación para probar que 
esos manchados ó muiilados no eran guaraní, es el de la nomen- 
clatura indígeno de la comarca que aquellos habitaron, nom- 
bres que para el señor Schuller muy poco ó nada tienen de 
guaraní, citando ó «Guale-guay y Guole-guay-chú», todos ellos 
do evidente procedencia guaycui'ú para el pi'ologuisto, en abierta 
contradicción con lo que sostiene el señor B. T. Martínez C) 
que les asigna origen guaraní. Lo demosti-oción del señor Schu- 
ller es más violento que convincente y de todo [lunto arbitraria 
por tratarse de etimologías. 

Con mayor brovodud aún, y, como para no dejar sino un 
recuerdo vago, se ocupa de los Ahoma y de refutar al señor 
Lafone Quevedo ó propósito de dos identificaciones que este 
autor hace: la de los Chaná-Salvajes de Schmidel con los Ba- 
rrigudos de Oviedo, y la de los mismos Chaná-Salvojes con 
los Charrúa. Estos enredos ó escai-amuzas pai'ciales, que tienen 
un móvil ageno á esta discusión, deben llevarse á un terreno 
mós eficaz, pues, si se quiere obtener satisfactorios resultados, 
debe hacerse alrededor de esos asuntos ó con ese motivo ver- 
dadera demosli-ación, desde que esas afirmaciones así al pasar 
no tienen más eficiencia que lo de los dimes y diretes que se 
lanzan en sociedad femenil. 

Hasta esto altura del prólogo, el método de exposición, si no 
se recomienda, por lo menos no merece crítica, pero, en ade- 
lante, empiezo Ci'isto á padecer. Vuelve á los nombres termi- 

(') S. A. Lafone Quevedo: La raza Pampeana y la raza Guaraní. «Tra- 
bajos de la cuarta Sección del Congi-eso Cientíüeo Latino-Aniericaiio», pá- 
gina 46. Buenos Aire.s, 1901. 

(') B. T. Martínez: Elnografia del Rio de la Piala, «llevista Nacional», 
XXXI, entrega 2», Buenos Aiies, 1901. 



— 188 — 

nodos en pén\... Pnro abreviar, no es dudoso la extirpe de 
«Appupén» y de «Apipen» ('). 

Previas algunas consideraciones sobre el idioma de los 
Charrúa, se inicia francamente en la refutación de la teoría 
sostenida por los señores Lafone Quevedo y Martínez sobre el 
origen patagónico de los Charrúa y congéneres, transcribiendo 
ol efecto el siguiente pári-afo del diario de López de Souzo (") 
que tiene mucho interés. Dice este autor: « La gente de esta 
tierra son unos hombres muy nervudos y grandes; de sem- 
blantes son muy feos, tienen el pelo largo, unos se horadan 
las narices, y en los agujeros traen metidos pedazos de cobre 
muy reluciente; todos ellos andan cubiertos con pieles; duer- 
men en el campo donde le sorprende la noche; no llevan otra 
cosa consigo sino cueros y redes para cazar.... no comen otra 
cosa sino carne y pescado; son muy tristes; están siempre llo- 
rando. Cuando se les muere algún pariente, se coi'tan los de- 
dos — por cada pariente una articulación; y vi muchos iiom- 
bres viejos que no tenían sino el dedo pulgar». 

Asimilando, pues, los Begoaa á los Charrúa sin más trá- 
mite, y sin contestar los argumentos del señor Lafone Quevedo, 
continúa en la refutación de los que por su parte ofrece el 
señor B. T. Martínez, el más decidido de los que sostienen 
el origen patagónico de los Charrúa y congéneres. Funda su 
teoría el señor Martínez (°) con la demostración que «Hualiche», 
espíritu maléfico de los Charrúa y Minuanes, corresponde al 
«Hualichu» de los Patagones, como samioc= perro y yapitip = 
agua, que en voz Puelche legítima tienen idéntico significado. 
Agrega también este autor que los Charrúa no eran canoeros 
ni usaban el tembetá, y que sus toldos eran diferentes á los 
que usaban los Guaycurú. Para nosotros, el señor Schuller 
ha contestado suficientemente todas estas objeciones, ofreciendo 
al final un resumen en el que precisa con claridad los argu- 
mentos por él invocados. 

Esos caracteres difei'enciales de los Charrúa y congéneres 
lian sido obtenidos exclusivamente de la citada obra del via- 
jero portugués, y son los siguientes: 

1° «Los Charrúa ó Begooas del año 1530 eran indios acuáti- 



(') Ver prólogo, pi'iginas XCI — XCII. 

{') P. López oe Souza: Diario da Navegagao (ile 1530 á 1533). «ITevista 
do Instituto Histórico Geographicü e Etnogrnphico do nnizil», XXIV, pá- 
gina 45, 18C1. 

(") \i. T. Mautíniíz: Etnografía del Rio de la Piala, «lioletin ilol Insti- 
tuto Geogr'ilico Argentino», XIX, 344 — 359. 



— 189 — 

eos y no terrestres como lo fueron los Pampas; eran ictiófa- 
gos como sus aliñes del norte, los Payagua y Agaces; y eran 
excelentes nadadores y canoeros. 

2" r.os ('hni'i'úu ó Bogooas usaban el tembetá, se agujerea- 
ban las narices y las orejas; eran entonces limbú y orejones- 
No así los Pampas. 

3" Los Cliarrúa no hablan ni entendían el Guaraní. 

4° Eran «tragadores de leguas», como todos los chaque- 
ños; corrían el venado á pie como lo solían hacer los Que- 
randí, que, fuera de toda duda, constituían una raza inter- 
mediaria entre Chaqueños y Pampas. 

5" No comían otra cosa sino carne y pescado; eran nóma- 
des; construían sus ranchos con cuatro esteras, sin cubrirlos. 

fi" Tenían la misma costumbre de expresar su duelo como 
sus afines, los timbú (Tambures), ó sea Chaná-Timbú, que 
no consta la hayan practicado los Pampas. 

7° Se vestían con cueros de los animales como lo hacían 
los Guaycurú y Pampas; la condición esa nada importa en 
ino ni en contra de nuestra aserción, pues depende exclusiva- 
mente del medio ambiente en que estos indios vivían» (*). 

En cuanto A los elementos lingüísticos, aportados por el se- 
ñor Martínez como prueba de lo que afirma, ya se ha dicho 
que son tres. En cambio de ellos, el señor Schuller propone 
uno: la palabra Quillapl que, según él, es palabra charrúa (') 
y significa taparrabo. Tenemos que decir algo á propósito de 
esta pieza del vestido dé los indios que estudiamos, y que para 
el prologuista tendrá un interés especial, jmes representa todo 
un argumento que corrobora la afinidad lingüística entre los 
Charrúa, Abipones y Payaguá. El señor Schuller ofrece su de- 
mostración apoyado en varios textos de las memorias de Lo- 
zano C), Díaz (■*), y Azara f). 

Haremos notar aquí uno de los accidentes más graves del 
método y la obscuridad de algunos conceptos, defectos que di- 
ficultan el examen precisamente por esa misma repetición de 
ideas y de palabras que, si no tienen el 'mismo significado, se 
anulan recíprocamente. Más de una vez nos hemos encontrado 
con párrafos como el siguiente: «Se nos ha dicho que los Cha- 



(*) Ver prólogo, página XCVI. 
O Ver prólogo, página XCVII. 

(') P. Lozano: Descripción Choror/ráfica, fitc, VIII, 55 y XV, 89. 
{*) A. Díaz: Hisloria polUica y mililar de las Itejmblicas del Piala, II, 
capitulo II, 74. 

C*) F. DE Azara: Geografía física y esférica, etc., página 359. 



— 190 — 

iM-úa y sus congéneres no eran Guoycurú, porque no fueron 
canoeros como los Guaraní» ('). 

Bien; en vez de continuar con el argumento «en pro de su 
teoría», plantea entre otras cosas, después de rechazar la cla- 
sificación del señor Lafone Quevedo de los no-Guaraní, su sis- 
tema de clasificación de los Guaycurú (grupo del sur). 

Para no vernos envueltos en los excesos de ese tupido 
almacigo — que semillará sin que lo trasplanten — seguire- 
mos con el examen de la denominación «quiyapí», «quillapí», 
«quellapí», y nosotros agregaremos «toropí». 

El señor Schuller continúa así: «Aquí tenéis la razón (para 
que dicha palabra pueda explicar el parentesco lingüístico en- 
tre GuQycurú y Charrúa): esa palabra «quillapí» subsistía en 
el tiempo de Lozano entre los Abipones de! Chaco, y tenía 
entonces el mismo significado, pues, el «queyapi» con que las 
mujeres Abiponas se tapaban, eran cueros de venado ó de 
nutria curiosamente cosidos entre sí. La voz «queyapi» era em- 
pleada por los Payaguá para designar una corta camiseta que 
se echaban al hombro antes de entrar en la ciudad (Asun- 
ción). Abipones y Payaguá son tribus de la gran familia Guay- 
curú: sobre esto el mundo entero de los americanistas está de 
acuerdo. «Queyapi» es, pues, una voz de idiomas afines del 
Chaco» (°). 

Tres páginas más adelante ("), vuelve á tomar el hilo de su 
interrumpido análisis y dice: «Etimologar la palabra, con ri- 
gurosa exactitud, es algo difícil. Pero imaginándonos el limi- 
tado horizonte del modo de pensar y apreciar las cosas de un 
Charrúa, podemos admitir sin caer en desatino, que quilla- 
pí era para él el cuero que servia para tapar una jiarte 
(miembro S ó miembro ?) del cuerpo.» 

()i«7/a= miembro 5 ó § — pi'= cuero. 

A pesar de la habilidad demostrada por el señor Schuller 
para presentar su argumento, ha tenido la desgracia de per- 
derse con él; de las ponderadas y peligrosas etimologías no ha 
quedado más resultado real que la evidencia de su arbitrariedad. 

«Quillapí» es palabra guaraní que significa etiero de nutria: 

Quilla =n\i\.r\(\ — 2^* = cuero (^). 



(') Ver prólogo, página XCIV. 
(") Ver prólogo, página CVII. 
C) Ver prólogo, página CX. 

('') Jiuiz uii Montoya: At-Lc, VucubiiUn-io y Tesoro Guarani. lOdición 
de 1876. 



— 191 — 

Por olro poi'te, como ya lo hemos anunciado, no ern esa la 
única denominación que recibía el «trapillo sucio» entre los Cha- 
rrúa y Minuanes. Diego de Alvear, en su «Diario» etc., (') re- 
fiere que: «andan totalmente desnudos, sin más abrigo que un 
taparrabo y un cuero sobre los hombros que llaman toropij^K 
En esta réplica, no se busca otra cosa que destruir un 
argumento del prologuista que tiene en tan poco la modesta 
labor de los etnólogos del Río de la Plata; y, si es cierto, 
que la forma adoptada en este examen puede no convenir á 
esta clase de investigaciones, no deja de ser menos exacto 
que la concisión y la precisión en los términos, el orden 
en la exposición y cierta aspereza en el tono se imponían en 
la crítica de un trabajo que falla en sus fundamentos y que 
se presenta, hasta en los más mínimos detalles, intolerable, 
sin ejemplo por la serie de aseveraciones arbitrarias, agenas 
ó sofísticas. Para ofrecer una muestra de esa prosa, transcri- 
biremos uno de sus párrafos predilectos: «El Gran Chaco Gita- 
lamba parece haber sido una es|)ecie de campo de Senanr en 
este continente. Ahí, indiscutiblemente, yace la cuna de mu- 
chísimas naciones que, como acabamos de decir — ó desalo- 
jadas de sus primitivos payos, ó empujados por una corriente 
migratoria — emprendieron su exodus, en busca de un nuevo 
rivierc para sus correrías....» ('). 

Ya que el señoi- Schuller ha dado tanlfi importancia á este 
asunto del vestido entre las tribus de un |)resunto origen cha- 
queno — por tratarse de un objeto de uso común entre ellas, 
pues esa especie de poncho ó camisón de cuero fué la princi- 
pal sino la única pieza de abrigo que se les conoció — hubiera 
sido de rigor el estudio detenido y completo de la cuestión, 
desde que había distinciones que hacer con respecto á la ma- 
teria, formas, calidades, adornos y nombres de esas prendas 
del uso personal. 

Cuando el propósito, que anima al investigador, es desinte- 
resado, los argumentos contrarios á la tesis pi'opuesta también 
deben hacerse constar; se analizan y se discuten en todo sen- 
tido para poder ofrecer la más exacta fórmula de conclusio- 
nes, ó sea, la ratificación de las proposiciones anteriormente 
establecidas. 



(') IJ. DK Alvear: Diario de la segunda Partida demarcadora de lí- 
miles en la América Meridional. «Anales de la Biblioteca», II, 344 Buenos 
Aii-es, 1902. ' 

{'') "Ver pi-ólogo, página CXV. 



— 192 — 

No pueden sorprender al prologuista estas observaciones, 
él como nosotros, ó tal vez mejor que nosotros, sabe que en 
las descripciones modernas— de las tribus del Chaco y de las 
que habitaron y habitan los extensos territorios que forman las 
cuencas de los ríos Paraguay, Paraná y Uruguay — como las 
de von den Steinen, Koch, Hassler, Brinton, Bogginni, Colini, 
Huonder y Martius, se reasumen todos los datos de su histo- 
ria antigua y moderna, con los detalles más salientes de los 
cambios ó modificaciones que en sus usos y costumbres se 
verificaron por la intervención de la cultura europea. 

Sin extremar la demostración erudita, pudo también dejar 
satisfecha en parte esa necesidad de ser imparcial, exacto y 
completo, en su primer ensayo, con la simple cita y comen- 
tario de Koch ó de Boggiani, que, para la ilustración de ese 
punto, pueden reputarse suficientes. De mayor utilidad hubiera 
sido que el prologuista, aspirando á dejar estudiado él tema 
ó agotada la materia en sus distintas partes — relacionando 
los usos de la familia Guaycurú con los de las familias Puel- 
che y Tehuelche — hiciese notar las identidades ó las diferen- 
cias que, en el medio físico, la idiosincrasia personal y los 
hábitos de aquellos agregados primitivos, pudo encontrar para 
poder explicar así sus necesidades más perentorias y los me- 
dios de que se valieron los indígenas para satisfacerlas. 

Para terminar con este asunto del «quiliaití». ofrecemos en 
la lámina II una reproducción del fotograbado que ilustra el 
interesante trabajo del barón Nordenskiold ('). 

Con todo, no podrá decir el señor Schuller que nos he- 
mos excedido hasta el presente en este breve examen; él tiene 
que reconocer que el comentario no corresponde á la extensión 
y á la importancia del prólogo, lo que hace que muchas de 
sus observaciones no hayan sido tomadas en cuenta. Precisa- 
mente es lo que nos hemos propuesto: dirigirnos á lo subs- 
tancial. 

Guaycurú es para el señor Scliuller — después de analizar 
las memorias de una serie de autores ya citados — un nomem 
collecthmm aplicado indistintamente á las tribus feroces del 
Chaco y preferentemente á las que vivían desde el Pilcomayo 
hasta las tierras de los Guana. Para afianzar su aserto, cita 
á Fray Morillo. 



O EuLAND Nordenskiold: Prcicolumhische Wohn- und Begrcibnis-plálze 
un del- Süd-Weslgrenze vom Chaco, en «Kongl Svenska Vetenskaps-Alcade- 
miens Ilandlinyar», tomo XXXV], núni. 7, p:'ig. 18, ñg. V¿. Stockliolm, 1902. 




Cv 



— J93 — 

Dice Fr. Morillo en el citado párrafo de su «DiniMo» ('): «á 
la parte del Sur caminando de poniente á naciente se encíienti-a 
Matocos, Chunupiés, Sinipés, Malbaláes, Corroos, Atalajas, 
Pasaynes, Tobas, Mocobíes; á la j)arte del Norte, Mataguayos, 
Orejones, Cliiriguanos, Peiicbocos, Pitoleaes (Pitalagá) q7ie en 
lengua de indios se ha corrompido en Pitalahás (Zopitalagas?) 
Cocolotes, Inimacás, Mucliicois, y Sotenahús, Tocoyteís, que 
así se llaman á los que llamarnos Tobas, Cayafáes, que, á 
todos los de estas naciones llamamos los españoles guaycu- 
rús, no poi'qiie haya nación de Guaycurús sino porque esta voz 
guaycui'ú significa inhumanidad ó fierexan. 

Concluye esta parte haciendo notar la exactitud y la con- 
cordancia de las distintas distribuciones étnicas que constan 
en jas cartas de los P. P. de la Compañía — lo que en rea- 
lidad es así — y analizando los nombres ó apodos que las 
tribus chaqueñas tuvieron, ó sea: Frentones, Guaycurú, Len- 
guas y Orejones, resuelve optar como denominación general, 
pora esas numerosas tribus, por la denominación Guaycurú, 
que, corno ya se ha expresado, equivale á indios sarnosos, 
pintados. Sobre este punto, ya hemos manifestado nuestra con- 
formidad con el i'esultado que obtiene el prologuista, el que 
no está en absoluta contradicción tampoco con el que el se- 
ñor Laíbne Quevedo ha obtenido. Para este autor, guaycurú es 
voz guaraní que signiíica: Guaj/ — p'iníado, ó. a¿= bellaco ('). 

Seguiremos analizando la división y clasificación que el 
pr'ologuista ofrece de la gran familia Guaycurú, después de 
observar á las que, con anterioridad á la suya, han apare- 
cido y entre las cuales ha merecido especial refutación la 
del señor Lafone Quevedo, á quien tocará sostener ó mo- 
dificar su clasificación de la rama Guaycurú, sub-raza Pam- 
peana i"). 

Transcribimos á continuación la clasificación del señor 
Schuller. 



(') Fray F. MonrLLO: «Colección de IDocumentos», etc., de P. de Angelis, 
V], (60). Buenos Aires, 1837. 

(') S. A. Lafone Quevedo: H)id, 340. 

C) Por los últimos trabajos del señor Lafone Qnevedo y ante todo de sus 
conferencias en Ja Facultad de Filosofía y Letras, se puede decir que se 
mantiene aún en sus ideas de 1899; sostiene resueltamente su «Rama Guay- 
curú de la sub-raza Pampeana». 



Frentones ■ 



— \di 



FAMILIA GUAYCURU 



Grupo del Sur 

Charrúa 

(Yacros) 

Minuanes 

Gíionoa 

¡Mbegni'i (Chana Mbegin'i) 

(Chan:'i) 

Timbú (Chana Timbú) 

Mbohané 

(Yorós) 

Mbocortítá 

(Martiiliines) 

Caracan'is (no-chaníi-salvajes) 

Gulgaises (Quiloazas) 

Corondá 

Mepenes (Abipones?) 

Ciirúmeguá (Conaneguá Cinaniecás) 

Ingatús 

II 
Grupo del Norte 

Tobas 
Pilagá 
Mbocovi 
Abipón 



(Orejones) 



Lengua (Oaékakalot) 
Eniínagá 
l!l'3'^!!!Í\l Gno.ntasé 

Payagná (Agaces) 
Mbayá 

Machicuy de Aguirre, Azara, Demersey y Boggiani 
Guan;i-Lengua ó Geskoinlalaí'ik de Boggiani y Koch 
Angaité 
¡Mascoy.. ^ Sanapani'i 
Toósltí 
Sa|Uiqiií 
S lijen 

Grupo de Mataguayos del Chaco 

Matacos 
Vejeces 
Noctenes 



195 — 



GUAllANl 



Tupi del Brasil 

Ouaiani (Caniguá) del Pavngua}' 

CliiiiRiiaiins ili! l?olivi;i 

NU-ARUÁC 

ti uaná (Chañé) 
Tei'enos 
Qniniquinúo 
Layanás 

TAPÚYA 

Guayan i'i 
Calngangues 
Guayaquí 
Tapé 

Raza intermediaria entre los Chaqueños 
y Pampas 

Milcay-ac 

Allenti-ac 

Sanavironas 

Comechino-ones (llruma-chinoana) 



Lo denomi unción general de Manchados, para asignarla á 
las diferentes Iribus de la familia guaycurú que la clasilicación 
comprende, nos parece poco exacta. No sólo habría que hacer 
notar á las que no usaron semejante ornamentación, sino que 
el tatuaje y la pintura son dos cosas muy distintas que al 
autor tocó tratar con la suficiencia que lo caracteriza, aunque 
con la concisión que, por ejemplo, Boggiani (') dio á la ma- 
teria. 

Ahora bien: admitida la denominación Guaycurú para lla- 
mar á la gran familia étnica que habitó una gran extensión 
territorial de la cuenca del Río de la Plata, desde que no hay 
ventaja ni sería serio discutir para adoptar otra, y, cuando 
por otra parte, esa denominación genérica está justificada des- 
pués de laboriosas investigaciones que ofrecen una serie de 
caracteres étnicos comunes á esos numerosos agregados, y en 
ciertos casos estrecha vinculación lingüística, pasaremos á 
analizar la clasificación propuesta con la atención que merece, 
auncjue en definitiva no llegue á provocarnos objeciones fun- 



(') G. Boggiani: J'alunr/r/io ó Pillura. « Estrato degli atti del II» Congreso 
GeograQco Italiano». Roma, 1895. 



- 196 - 

damentales, por la sencilla razón que en sus grandes linea- 
mientos y en sus detalles está de acuerdo con los estudios y 
conclusiones de los autores que han tratado ó estudiado la 
elnograríQ del Chaco, que, como podrá verse en el prólogo 
que examinamos, han sido consultados y seguidos con bas- 
tante fidelidad. 

En cuanto al «Grupo del Norte», tenemos primero á los 
Frentones que comprenden: Tobas, Pílagás, Mbocoví y Abipón, 
de acuerdo con La tone Quevedo (') y Boggiani O; á los Guay- 
curú (Orejones): Lengua (Oaékakalót), Enimagá, Guentusé, 
Payaguá (Agaces) y Mbayá. Aquí tenemos que observar la 
inclusión de los Lengua (de Azara y Aguirre), Enimaga y 
Guentusé que, según Boggiani C) siguiendo á Azara, Aguirre y 
Demersay, son tribus aún desconocidas, pues ha quedado evi- 
denciado que no han demostrado parentesco lingüístico ni con 
los Lenguas (Machicuy), ni con las tribus del grupo Mbocoví- 
Abipón al cual Payaguá y Mbayá pertenecen {*). 

El grupo Mascoy está reconstruido de acuerdo con los es- 
tudios y conclusiones de Boggiani, y principalmente con los 
resultados de sus últimas investigaciones comprendidas, como 
es sabido, en su conciso y comprensivo estudio de la Etnografía 
paraguaya moderna (°). 

El «Grupo del Sur» nos sugiere dos objeciones; una de las 
cuales merece especial dilucidación, pues del minucioso estu- 
dio verificado por nosotros de su industria y demás peculiari- 
dades de su organización social, como de su mismo idioma, 
hace que no aceptemos su identificación con los Charrúa, 
Mbayá, etc.; nos referimos á los Chana. 

Antes de continuar con este asunto, debemos manifestar que 
la identificación Mbocorelá-Charrúa-Mepenes no se presenta con 
la claridad que sei'ía de desear. 

Bien; no se tratará aquí de hacer distingos especiosos que 
sólo pueden apreciarse por el que los formula, por el prurito 
de presentar dificultades ó de descubrir diferencias que en rea- 



(') S. A. L.'VFONE Quevedo: Arle de la lengua Toba, etc. «Revista del Mu- 
seo de La Plata», V, 12 y siguientes. 

C) G. Boggiani: Compendio de Etnografía paraguaya moderna, páginas 
13 y siguientes. 

(") G. Boggiani: Ibid, páginas 30 y 35. 

('') G. Boggiani: Guaycurü, páginas 18 y siguientes. E. Peña: Ms del Ca- 
pitán Aguirre. «Boletín del Instituto Goográüco Argentino», XIX, y en las 
posteriores obras del primero. 

(') Páginas 30 y siguientes. 



/''^' ' ^ 



i V"Vv ' 




E Oh - 



- 197 — 

lidad no existen ó que, si verdoderamenle aparecen, son de 
uno impoi'lancia relativa. 

Conocida es la publicación del señor Lafone Quevedo O, en 
la, c|uo oí'rocG fragmentos del interesante manuscrito del P. La- 
rrañaga sobre los indios Chana y su lengua; vocabulario y 
demás dalos que permiten afirmar á este autor que el paren- 
tesco lingüístico no puede existir entre éste y los idiomas del 
tipo Chaco Guaycurú. A esas diferencias se puede unir tam- 
bién la de una constitución social notablemente distinta, con 
caracteres de fijeza no comunes en las restantes tribus de la 
comarca; posiblemente, con el clan familiar perfectamente cons- 
tituido y con los atributos propios de semejante organización, 
pues no pueden tener otro valor que el de individualizaciones 
de un totemismo eSas curiosas representaciones zoomorfas, 
que, en buen número, han llegado á encontrarse en los «para- 
deros» y «enterratorios» de la cuenca del Paraná, caracteri- 
zando notablemente la industria y el estilo á que pertenecen. 

En efecto: desde el Alto Paraná y Uruguay (yacimientos de 
Colonia Militar é Itacaruai'é respectivamente), Goya (Corrientes), 
Victoi'ia (Entre Río.s), Coronda, Carcarañá, San Pedro, Baradero 
y Campana (Santa Fe y Buenos Aires), Carabelas y Paycarabí 
(Delta del Paraná) hasta la isla del Vizcaíno y en Soriano (Re- 
pública Oriental 'del Uruguay), existen los jalones que marcan 
la dispei'sión de esos clanes, no bien caracterizados hasta hoy 
])or la falta absoluta de datos positivos que, como los de sus 
i'eslos óseos y de su industria alfarera, podrían ya arrojar 
mucha luz sobre diversos aspectos de sus caracteres físicos 
y psí(|uicos. 

Esa arqueología, como decíamos, se distingue notablemente 
de la que se encuentra en el resto de la comarca, no sólo 
por su técnica mecánica como por su ornamentación; es tan 
superior á la Guai'aní y á la que se atribuye á Charrúa y 
congénei'es que aún, sin la presencia de los vasos zoomor- 
fos y antropomorfos, se podría determinar con la mayoi' se- 
guridad. Una serie de detalles, que acusan el evidente aire 
de familia entre los motivos ornamentales y otros que no hace 
al caso mencionar y que se refieren á la disposición y con- 
diciones de sus enterratorios, abonarían suficientemente esta 
argumentación ('). 



O S. A. IjAfonk Quevedo: Los Indios Chañases y su lengua, etc., «Bo- 
letín ilel Instituto Geoor/ilico Argentino», XVllI, Buenos Aires 1897. 

{-) Tenemos en preparación un estudio sobre la arqueología del Delta 



— 198 — 

Como en este momento sólo deseamos pi-esentar los dife- 
i'encios más notables que resultan de un examen superiicial, 
y, paro que pueda apreciarse la seriedad de nuestra observa- 
ción, ofrecemos (lámina III) uno de esas piezas típicas por su 
factura y ornamentación como por su valor representativo ('). 
Esta pieza, que es una de las más hermosas con que cuenta 
la colección arqueológica del profesor Ambrosetti, será en 
oportunidad objeto de preferente atención, precisamente por 
las necesarias comparaciones que provocará. 

Pora abreviar este examen, diremos ya que el resto de la 
clasificación presentada por el prologuista no exige detenida 
consideración — pues los grupos Mataguayos, Guaraní, Nu- 
aruac y Tapuya resultan idénticos á los que con anterioridad 
nos han propuesto Lafone Quevedo y Boggiani en los distin- 
tos trabajos que hemos venido citando — que la inclusión de 
los Querandí entre los Milcayac, AUentiac, Sanavirones y Co- 
mechingones no es admisible. En el estudio ya citado del se- 
ñor Outes, se encuentran los fundamentos principales que po- 
dríamos invocar para fundar nuestra divergencia ('). 

Sin esa prevención mal inspirada — desde que no nos ani- 
ma otro deseo que el de contribuir á un progi-eso que deci- 
didamente nos interesa — nos hemos concretado, como el autor 
habrá podido notar, á aceplai- sus conclusiones generales uni- 
ficadoras y, simplemente, á negai-le, por insuficiente demostra- 
ción, las asimilaciones ó identificaciones que quedan apun- 
tadas. Para este estudio, no fué necesario gastar una suma 
de erudición, compulsas y transcripciones como en otra parte 
del libro que acaba de examinarse, pues, las publicaciones de 
S. A. Lafone Quevedo O, Boggiani H, Colini {'"), Koch ("), Brin- 



del Píiranii, que saldrá á luz tan pronto como podamos obtener el conjunto 
de datos que necesitamos para ofrecer resultados positivos. En este trabajo 
afianzaremos suflcientemente lo que acabamos de afirmar. 

(') Procede del departamento Victoria (Entre Ríos) y ha sido donada al 
señor Ambrosetti por el doctor J. M. Gamas. 

(^) F. F. Odtes: Los Querandies I, II; EsLudios Etnográficos I, II, III. 

(*) S. A. Lafone Quevedo: Ibid. 

(*) G. Boggiani: Ibid. 

O G. A. Colini: Nolizie sloriche ecl etnograflche sopra e Guaycurú e 
gli Mbayá. Apéndice de 1. Caduvei. 

(°) T. Koch: Die Lenguas-Indianer in Paraguay, «Gli l)us» 78, números 
14 y 15. —Die Guaikurú-Sldmme, «Globus» 81, números 1, 3, 5, 7. — Die 
Maskoi-Gruppe ini Gran Chaco, in Mitte der Anthropologischen Gesellschaft, 
.\XX11, pMginas 130— 1/jS, Wien ]UO;¡.—Die Guaicurn-Gruppit, ¡n Mitto der 
Anthrüijologischen Gesellschaft, XXXlll. Wien, 19Ü3. 



— 199 - 

Ion ('), von den Slcineii ('), Peña ("), eLc, coin])renden todo el ele- 
mento bibliográíico moderno de la etnografía del Cliaco, al propio 
tiempo que el ilustrado juicio crítico de las numerosas relacio- 
nes de cronistas y viajeros. 

De mucho mayor precio y utilidad que esa accidentada 
demostración con la que el señor SchuUer se inicia en los 
estudios de etnografía americana, hubiera sido un ensayo de 
distribución étnica del territorio que constituyó el virreinato 
del Río de la Plata, basado en la fuente histórica que en sus 
grandes lincamientos y detalles conocerá indudablemente; en- 
sayo que diera la resultante final, la solución aproximativa 
del interesante asunto que la arqueología y la hisloi'ia se pro- 
ponen cada cual con sus métodos y peculiares elementos in- 
formativos, para que, después de un paciente y escrupuloso 
jtrocedimiento heurístico, la crónica no tuviera nada que decir, 
ó, por lo menos, que sus substanciales afirmaciones surgieran 
de una vez, ya que para algunos tienen el mérito- — casi ex- 
clusivo diremos — de bosquejar con seguridad la solución final 
que proseguimos en nuestras indagaciones. 

Y como el prologuista encontró, en sus estudios de la men- 
cionada fuente íiistórica, notables caracteres diferenciales, afir- 
maciones de los autores de la primera época que han pasado 
completamente desa|)ercibidas, y, ú su vez, declaraciones de 
ci'onistas modernos que conlii'inan ó infirman declaraciones 
anteriores, muy poco le costó, pues, satisfacer esa aspiración, 
hoy por lo general común entre los que proceden en sus es- 
tudios con sinceridad científica, esa sinceridad que nos recuer- 
da el doctor Lenz en una juiciosa y bien intencionada aprecia- 
ción de su último libro: Los elementos indios del castellano de 
Chile n. 

Ha llegado el momento de que formulemos nuestras obser- 
vaciones finales, ya que una serie de afirmaciones aisladas del 
prologuista pueden considerarse fundamentales — por tratarse 
de métodos y de dominios científicos no bien definidos — lo 
que, por otra parte, ratifican sus ideas ya refutadas; y, como 



O ]). Brinton: The American mee. A linguistic classificalion and 
elhnofiraphic descviplion of Ihe naiive Iribes of Norlh and South Ameri- 
ca. New-York 1891.— 2Vie linguisLic Cartography of Ihe Chaco Región. Phi- 
ladelplúa, 1898. 

(') K. V. D. Stkinen: Die Schaniakoko-Inclianer, «Globus» 67, 1895. 

(°) E. Peña: Etnografía del Chaco. «Boletín del Instituto Geográfico Ar- 
gentino», tomo XIX, pi'iginas 465—510. Buenos Aires, 1898. 

(<) Página 31. 



— 200 - 

se lince necesario siempre fundar toda crítica sana, que co- 
mo en este caso se dirige sin traicionar el penfearniento, pre- 
sentaremos en consecuencia los grandes lineamientos de nues- 
tro método que, como es lógico, obedece á las aspiraciones de 
un criterio amplio, abierto á las distintas tendencias de la cien- 
cia prehistórica. 

No dejamos de reconocer — como otra vez lo hemos he- 
cho — que la obra de los antiguos cronistas, muchos de los 
cuales estuvieron en contacto mismo con los indígenas, ofrece 
especiales atractivos, auriqiae los noticias sean generales y con- 
fusas y los resultados que arrojen después del necesario aná- 
lisis crítico, algo ó muy distantes de la certidumbre, lo que 
nos obliga á recurrir á la fuente documental inédita, lejana y 
de difícil acceso por su onerosidad. 

Los viajeros de los siglos XVIII y XIX, que alcanzaron á 
observar in sitii á los últimos restos de la población indígena 
de América, ya presentan en sus «memorias» ó «diarios» los 
elementos que verdaderamente nos permiten la aspirada re- 
construcción, y, por eso, la obra de d'Orbigny, Castelnau, 
Azai-a, etc., tendrá que ser necesariamente respetada, aunque 
algunas de sus premisas sean eiróneas ó sus conclusiones ge- 
nerales susceptibles de corrección. De cualquier manera, tenían 
á su favor una preparación cientíñca muy superior y elementos 
de otro orden que les permitían hacer descripciones que bien 
pueden llamarse de etnografía propiamente dicha. 

Luego, vendrían á completar la obra los von den Steinen, 
von MarLius, Spix, etc., no á deshacer lo hecho, por lo mismo 
que la apreciaban en su justo valor y desde que siempre fué 
un criterio justo y previsor — cuando se estudia una obra anti- 
gua — el de retrotraerla á la época en que se produjo, para in- 
terpretarla fielmente y para poder otorgar en consecuencia al 
autor la parte de originalidad que estrictamente le corresponde. 

Desde luego, conceptuamos necesai-io, para satisfacer am- 
pliamente los propósitos de nuestra investigación, un estudio 
desde el punto de vista físico, para obtener de esos caracteres 
generales de las razas los detalles más salientes de los dife- 
rentes tipos que hayan habitado permanentemente un territorio 
delei-minado. 

Clasifi,car y dividir los distintos tipos étnicos es indudable- 
mente una cuestión grave, pero como la etnografía general 
puede dar esos caracteres más salientes, y, sobre todo, el aire 
pi'opio de familia, la tarea, como puede comprenderse, se sim- 
plifica cuando la indagación se dirige á lo substancial. 



— 201 — 

Unn ve/, en posesión de esos nociones preliminares, cuando 
se pueda ya enlrever las grandes líneas y el objeto especial 
de dicho estudio, puede abordarse entonces el de la anatomía 
para conocer los delallos de la constitución física del cuei'po, 
y liosla del mismo cráneo y cerebi'o, pues una de las di- 
ferencias ó categorías humanas está basada en el grado de 
desarrollo intelectual. 

La conformación del cráneo y de la cara, por otra parte, 
está en estrecha relación con la del encéfalo, y es precisa- 
mente sobre esta parte del cuei-po humano á la que se di- 
rigen los principales esfuerzos de los antropologistas, siendo, 
ó constituyendo más propiamente iel motivo de una especia- 
lidad muy interesante por sus instrumentos y por sus métodos: 
la craneología. 

Estos estudios de la anatomía deben completarse con los 
de la fisiología que tanta luz arrojan sobre las distintas ope- 
raciones de la vida: alimentación, reproducción, energía mus- 
cular, sensibilidad, etc. 

La lingüística, en su propio y especial campo de acción, 
puede colaborar eficazmente en esa tarea reconstructora, ofre- 
ciendo ciertos caracteres particulares á cada raza y, ante todo, 
explicando, después del detenido estudio en las diferentes ca- 
tegorías étnicas, que el lenguaje se forma, desari'olla y trans- 
forma siguiendo un proceso lógico, paulatino y continuado; 
fundado en un sistema dado de sonidos y significados que sir- 
ven al que habla como de catálogo del contenido del mundo 
en que vive, y que, en posesión formal de la facultad de hacer 
palabras nuevas y originales, la pone en práctica siempre para 
ad([uirir una expresión más fácil, completa y exacta de sus 
pensamientos. 

La lingüística, con los métodos de investigación y los carac- 
teres propios de una ciencia natural, no puede quedar conver- 
tida en el recurso sofístico de la etimología, que no es ciencia 
ni arte; y todaS' aquellas otras investigaciones que demuestran 
los complicados recursos de la gramática, como las distincio- 
nes de las partes de la oración para mostrar las relaciones 
existentes entre los varios pensamientos que entran en la com- 
posición de una frase, no pueden tener acá [aplicación general, 
por no haber existido esos elementos en estos lenguajes pri- 
mitivos de América. 

Con todas estas precauciones, puede entrar, pues, el lin- 
güista, á la demostración de la estructura y de la fonética de 
la lengua que se proponga estudiar; y, para llegar á señalar 

Tomo XII ¡ 5 



— 202 — 

el parentesco entre dos lenguas, tendrá que ubandonar el pro- 
cedimienlo, ya en desuso, de la comparación de media docena 
de vocablos análogos para concretarse al verdadero examen de 
los términos que pretende asimilar. Por lo que se vé, la lahoi' 
no es tan amena como muchos se lo figuran, doblemente tie- 
plorable para los mismos, desde que «el aiie es largo y la 
vida corla ». 

No insistiremos en materia del estudio de los estilos indus- 
triales, artísticos, etc., que tan sugerentes datos nos procuran 
de la cultura intelectual de una asociación determinada. A 
este respecto, hemos hecho en nuestra anterior publicación. La 
ciencia "prehistórica, un ensayo de exposición genei-al de la ar- 
queología americana, tal como á nuestro juicio debe inter- 
pretarse sus métodos y precisa esl'era de acción. 

Continuando con el método comparativo, examinaremos tam- 
bién los caracteres generales de la constitución social del es- 
lado de esas sociedades primitivas ya que, en sus principios, 
los detalles de su organización no han podido determinarse 
completamente, contribuyendo asi al estudio de los diferentes 
sistemas sociales que distinguidos sabios han concebido y que 
después los contemporáneos, siguiendo á Mac Leñan, Lewis 
Morgan y Bachofen, han discutido con gran provecho para la 
ciencia. 

Bien; por lo mismo que esas formas distintas de que nos 
hablan no han existido en todas i)artes, ni que haya habido 
enlre ellas un orden de sucesión definido, es de un alto inte- 
rés y será posible el estudio, en cada una de esas agrupacio- 
nes, de las distintas formas denominadas familia, clan, tribu; 
el matrimonio en sus distintos aspectos, la consanguinidad y 
afinidad; la relación enlre la familia y el clan, en caso que ha- 
yan coexistido Y su influencia en el desarrollo de la vida so- 
cial primitiva; el matriarcado y el patriarcado y la misma teoría 
de la horda promiscua: el totemismo y el tatuaje con sus pre- 
suntas relaciones; la couvado y el levirado como manifestacio- 
nes realmente propias de los agregados sociales inferioi'es: ele- 
mentos que nos pei-mitirán reconstruir y asociar hasta darnos 
una conclusión definitiva. 

Luego, todo aquello que aun por simplísimas nociones se 
refiere al mundo espiritual, debe ser un complemento nece- 
sario de nuestras indagaciones. Quien comprende la significa- 
ción que tiene la creencia de los salvajes y bárbaros en los 
seres espirituales, debe sospechar el estado de cultura y la ca- 
tegoría de sus ideas abstractas, la precisa explicación del mundo 
en que viven y lo que son ellos mismos. 



— 203 — 

Lo noción de los espíritus sirve, por oíros caminos, [)ara 
explicar lo adventicio, todas las cosas que lian sucedido y que 
gral)adas en el alma de la tribu se conservan, transforman ó 
se pierden por el transcurso sólo de los siglos. No son menos 
sorprendentes las ideas respecto ai mundo, al firmamento, al 
mar, á las montañas y á las selvas. 

En este orden de ideas y con resjiecto á estas comarcas de 
América, liay que dejar patentizada la mezcla, la confusión que 
se nota entre los mitos de los creaciones ideales aborígenes 
con los ideas y personificaciones del catolicismo, lo que nos 
explicará el alto interés de estas dilucidaciones desde que en 
la leyendo, por una porte y por otra, en las tradiciones de la 
tierra nativo eslii el mito como esencial representación del 
pensamiento primitivo. 

Debiendo terminar este trabajo, expresando un voto de gra- 
titud, va él dirigido ni señor general Bartolomé Mitre, quien, 
con su fina amabilidad, nos ha proporcionado los elementos 
substanciales de este ensayo: libros y documentos (\ue sólo en 
su biblioteco y archivo se pueden encontrar, siempre abiertos 
pora todos los que deseen consultarlos. 

Por lo índole de nuestros estudios predilectos, nos ha to- 
cado, como á muchos otros, la feliz ocasión de pasar por esa 
rica biblioteca y admirai', en consecuencia, la (il)ra del biblió- 
filo; y también en muchos cosos que se hacía necesorio la con- 
sulta de un texto manuscrito original ó la aclaraciini de una 
duda, hemos recibido de sus trémulos manos el códice ó el 
libro que, hace treinta años, leyera ó anotara con la mayor 
atención, y que hoy vuelve i'i abrir pora demostrar á los c|ue 
pretenden recorrer como él la sendo interrumpida y sei'pen- 
tino de los ontecedentes nocionoles, que lo ilustroción debe ser 
sólido, segura, y su exterioridad suave y modesta paro dejar 
la persuasión. El más humilde de los que han pasado por 
esas silenciosas salas de estudio, le rinde el más cumplido ho- 
menaje. 



METAMORFOSIS Y BIOLOGÍA 

DE 

COLEÓPTEROS ARGENTINOS 
II 

AGASICLES YITTATA JAC, 
PLECTONYCIIA CORRENTINA LAC, AJNIPLI PALPA NEGLIGKNS WEISE 



CARLOS BRUCH 

líncarsado de la Sección Zoolósica del Museo de La Piala 



CON TRHS lAm[NAS 



Agasicles vittata jac 

(Lámina I) 



Ei bonito ci'isomélido que motiva eslos líneas, había lla- 
mado ya mi atención, al encontrarlo durante mis excursiones 
habituales; más, como deseaba darle colocación sistemática, 
me encontré en tales dudas, que me vi obligado á enviai'lo al 
señor Martin Jacoby, de Londres, para su determinación. Este 
conocido especialista tuvo la amabilidad de comunicarme que 
el insecto en cuestión pertenece á un nuevo género establecido 
recientemente por él mismo, para un ejemplar procedente del 
Perú, y al que bautizó con el nombre de Agasicles vittata. 

Nuestro Agasicles fué hallado por mí en abundancia durante 
el verano, sobre una amarantácea Telanihera philoxeroides (Mrt.) 
Moq., común en algunas de las zanjas de desagüe en los alre- 
dedores del bosque de La Plata. 

Huevos. — La hembra generalmente pone de cuai-enta á se- 
senta huevos y los coloca sieinjire en la pai'te int'erioi- de las 
hojas. \í\ desove se produce con intervalos de algunos días y 
los huevos, depositados en pecjueños grupos; tienen posición 
horizontal, colocados en lila pareada, una oblicua á la otra. 
La forma de los huevos es cilindrica; miden un tercio de mi- 
límetro de ancho y casi uno de largo. Su color es amarillo 
pajizo y la su|)eríicie opaca muestra bajo el lente un aspecto 
granulado, poi'ecido á la piel de zapa. 

Larva. — La lai'va tiene una forma subcilíndrica, angostada 
en ambas extremidades; la parte ventral es algo aplastada. Su 
color es parduzco, la piel cubiei-ta de una granulación densa 
y obscura. 

La cabeza es pe(|ucña, de coloi- pardo, convexa, más larga 
(pje ancha, jirovista de algunos pelillos claros y bastante reco- 
gida cu el protói'ax. \']\ labio superior es doble más ancho que 
largo; su borde anterior es convexo con una prominencia se- 
micircular en el medio; en la base es biondulado. Se distin- 
gue solamente una ocela, poco más atrás de cada antena. An- 



— 208 — 

lenas lr¡ni'liculodns bastante pronunciadas; su pfimer artejo 
clai'O, el siguiente cilindrico de color pardo, su artejo terminal 
es pequeño, cónico y pardo en la base; á su lado interno hay 
varias articulaciones muy diminutos de diversos formas. Las 
mandíbulas subtriangulares, cóncavas en la parte inferior, con 
un corlo diente en el borde extei-no y tres dientes serriformes 
en el borde interno. Los palpos labiales son biorticulados, obs- 
curos: cilindrico el primer artejo, subcónico y milis claro el 
terminal. Lo lengüeta es transversal, con una mancha obscura 
mediana, que se dilata en los costados. En la parle interna 
hay dos cei'das largas y dos muy cortas. Sobre el mentón hay 
otras dos, pero son éstas más largas y su posición inversa. E\ 
lóbulo terminal alargado de las maxilas, tiene cerdas corlas en 
la punta y dos espinas cortas y blandas; el palpo es de color 
parduzco, cónico, de cuatro artejos provistos de varias cerdas. 
Los segmentos torácicos son idénticos á los del abdomen, l'^x- 
ceplo el último abdominal, tienen algunos pelillos cortos, trans- 
parentes, con la extremidad claviforme. El segmento terminal 
es más aplastado, redondeado y provisto de pequeñas espinas 
en su extremidad. Cada segmento tiene sobre el vientre dos 
puntos prominentes, los que se elevan á cuatro en el sexto y 
séptimo, y á ocho puntos en el octavo. Los poros estigmáticos 
son pequeños y circulares. Las palos tienen algunos pelillos 
finos y aislodos y terminan en una uño afilada y obscura. 

NiNi'A — Lo ninfa no ofrece particularidad alguno, y repre- 
senta el imogo encogido y con las alas replegadas. Ella afecta 
una forma cilindrica, de color amarillo claro con el tegumento 
liso y lustroso. La cabeza oculta, visto el insecto de arriba. Las 
antenas cubren la mayor parte de los ojos y siguen en línea 
divei'genle hasta el codo del segundo par de patas. Tanto los 
segmentos torácicos como abdominales presentan en el dorso 
y lateralmente algunas espinas corlas, dirigidas hacia arriba 
en el tórax y hacia abajo en el abdomen. También hoy sobre 
cada fémur, cerca del codo, una cerda encorvado bocio ofuei'o. 
Las patas tienen posición normal. 

Imago. — El insecto es negro brillante; los tres artejos basóles 
de las antenas son ferruginosos. Cabezo bronceoda con puntos 
hundidos irregulares, lo elevación frontal débilmente marcada, 
subcuadrada; palpos fulvos, el artejo terminal pequeño y pun- 
tiagudo. Tórax fuertemente bronceado, muy finamente granulado 
y puntuado; sus costados rectos; los ángulos obtusos. Escu- 



— 209 — 

déte nncliomenle redondeado en la porte posterior. Los élitros 
cortos, subparoielos casi impuntuados, orlados por una línea 
negra que es más angosta en los bordes laterales; en cada 
lado liay una (aja longitudinal mediana, algo ondulada y abre- 
viada en lo extremidad. Parte inferior y patas, negras. 

Diciía especie, que forma también el tipo del nuevo género 
establecido, fué publicada por M. Jacoby en los «Proceedings 
of llie Zoológica! Society of London» 1904. vol. II, XXVI, p. 400. 

El autor menciona entre los caractei'es genéricos la configu- 
ración del i)rotórax que, según la descripción, es tan ancho 
como largo y desprovisto de surcos. Por mi parte, debo hacer 
presente que en lodos mis ejemplares (con dos cotipos), que 
concuerdan perfectamente en los demás caracteres con lo des- 
cripción dada por Jacoby, tienen sin embargo el tórax visible- 
mente más ancho que largo, con una impresión transversal en 
la base bien visible. 

OnsiiRVAcioNES. — Las larvas salen del huevo por una pe- 
queña abertui-a preparada |)or ellas mismas, quedando las pie- 
les de los huevos pegados á las hojas y del mismo color de 
antes. El aspecto y las costumbres de las larvas recién nocidas 
son desde ya como en las adultas. Ellas viven medio ocultas 
entre las hojas nuevas ó en la porte inferior de las mismas. 
Para andar, arquean su cuer|)o y cuando su extremidad poste- 
i'ior está bien asegurada, llevan adelante la parle anterior del 
cuerpo hasta quedar otra vez estirado. Así, pues, estas larvas 
se parecen mucho á las oi'ugas de los lepidópteros geométricos. 

A los tres semanas, éstos se hallan completamente desarro- 
lladas y aptas para crisalidar. 

La larva tiene que conservarse en la planta, so pena de 
morir ahogada, puesto que tanto la larva como la ninfa se 
hallan rodeadas de agua. Al examinar con detención los plan- 
tas, me apercibí que existíon pequeños perforaciones circula- 
res en los tallos, debidas á las larvas, que se introducen en 
los canutos de aquéllas para posar en éstos su ninfosis. La 
formo cilindrica de la ninfa se acomoda bien al espacio que 
ha de ocupar, donde lo aseguran algunas espinas y finas cer- 
das que nacen del propio cuerpo. 



Rev. del Museo de La Plata 



C. Brücii: Metam. y Biol. de Col. Arg. II — Lám. I. 













Agasicles vittata Jac. 



1. Huevos ('"/i tamaño natural). 

2. Larva ("/^ tamaño natural). 

3. Anteca (muy aumentada). 

4. Mandíbula (muy aumentada). 

5. Máxila y palpo (muy aumentado) 



6. Labio (muy aumentado). 

7. Pata (aumentada). 

8. Ninfa, vista dorsal (°/i tamaño natural), 
g. Ninfa, vista ventral (°/j^ tamaño natural). 

10. Imago (Yi tamaño natural). 



TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES 



Plectonycha correntina Lac. 



Dui'onte varios veranos, lie siempre oljservado esle criocé- 
rido cerca de nuestro Museo, solíi-e una pequeña plañía que 
vulgarmente llamamos enredadei-a de papa, Boussingaultia ha- 
selloides, Kulh., sin que hubiese descubierlo otros ejemjiloi'es 
fuera de su radio de dispersión que es la provincia de Corrien- 
tes, de la cual lleva el nombre específico. 

Huevos. — Los huevos son de forma cilindrica, redondeados 
en las extremidades; se encuentran pegados por los costados 
sobi-e la parte inferior de la hoja alimenticia, siempre en pe- 
queños grupos de ocho á diez y aun más. Genei'almente están 
distribuidos en fila doble, colocados oblicuamente una con res- 
pecto á la otra. La superficie del huevo es lustrosa, lisa y 
transparente, de color amarillento. Las medidas son: 0,8 mi- 
límetios de largo por 0,3 de ancho. 

Larva. — La larva es de un color blanco sucio, menos la ca- 
beza y la placa del pi'otórax c|ue son de un pardo obscuro. Su 
piel es lisa y lustrosa. El cuerpo es estrecho adelante, pero va 
engrosando rápidamente en el dorso que es muy encoi'vado; 
en la parte ventral, es abultado en los costados y un poco cón- 
cavo en el medio. Cabeza pequeña, redonda, no muy convexa, 
con pocos pelillos claros. Las ocelas, en número de seis, bien 
desarrolladas están distribuidas en doble hilera detrás de las 
antenas en el borde lateral de la cabeza. 

L,as antenas son Iriarticuladas; los artejos cortos en con- 
junio, Coniformes; sobre el último artejo hay en la parte infe- 
rior otra pequeña articulación cónica y algunos pelillos muy 
cortos. Labro transversal, casi tres veces más ancho que largo; 
el boi'de antci'ioi' ei'izado de pelillos, escotado en el medio, ar- 
queado en los costados. Mandíbulas fuertes, de color pardo, 
cóncavas, con cinco dientes distintos, subtriangulares; el cón- 
dilo situado en el ángulo lateral externo. La lengüeta está hen- 
dida en el medio; sus palpos son cilindricos, uniarliculados. 



212 

Mnxilas con el lóbulo terminal interno alargado, erizado de 
cerdas; á su lado extei-no, el palpo está bien desarrollado, de 
cuatro artejos. Los segmentos torácicos tienen más ó menos 
el mismo largo; su ancliuro aumenta gi-aduahneiUe. L,n placa 
del prolórax es casi cuatro veces más anclia que larga, y pre- 
senta en cada lado una depresión. Los segmentos abdominales 
son apenas perceptibles; llevan, como los del tói-ax, pelillos 
cortos y esparcidos. Los poros esligmáticos circulares y peque- 
ños son del color general y poco visibles. Las patas cortas, 
Inarticuladas, tienen algunos pelillos y un pequeño apéndice 
delante de la uña que es de color pai'do. 

NiNi'A. — La ninfa es relativamente pequeña, su forma es sub- 
oval, la parte dorsal más convexa que la ventral; su color es 
amarillento claro; la piel es completamente glabra, transparente 
y muy delgada. La cabeza es invisible desde la cara dorsal. Las 
antenas cubren la mitad anterior de los ojos, corren casi pa- 
ralelas con el primer par de patas y llegan poco más allá que 
el codo del segundo par. El protórax es pequeño, subcónico, 
su configuración como la del meso- y metatórax: se distingue 
bastante bien en nuestro esquema. Los segmentos abdominales 
tienen todos el mismo largo, pero disminuyen sucesivamente 
de ancho; el último segmento termina en dos pequeños dientes 
córneos. Las alas presentan carenas longitudinales; las patas 
tienen posición normal. 

Imago. — Lu cabeza es rugosa, de color ferruginoso, obscura 
sobre la frente; el epístomo es liso, negro y presenta una línea 
hundida longitudinal. Las antenas son negras, exceptuando los 
primeros ai'tejos, que son ferruginosos. Protórax de color ílavo 
testáceo, brillante, con cuatro líneas curvas, negras. El escu- 
dete es negro, subrecticular. Las alas del color del protórax, 
bastante convexas, presentan en cada lado diez hileras de pun- 
tos hundidos y en su mitad anterior siete manchas negras, 
generalmente alargadas y de tamaño variable que están dis- 
tribuidas: las dos primeras, cerca de la base; tres situadas 
más abajo, de manera que forman un triángulo oblicuo y si- 
guen otras dos en línea transversal. Estas manchas son sus- 
ceptibles de variar, habiéndolas encontrado en algunos indivi- 
duos muy diminutas y muy pronunciadas en otros; refundidas 
á veces, forman entonces casi tres fajas transversales irregu- 
lares. 

El pocho del insecto es ncgr<') con una mancha ferruginosa 



— 213 - 

en cutía ílaiico; el obdoinea ferruginoso, con tres liilei-as de 
inonclios negras: una mediana y dos laterales. Las patas ne- 
gras; la liarte inferior de los fémures ferruginosa. 

Lista especie fué publicada por Lacordaire en su Monogra- 
fía de Fitófogos (1845), volumen II [, página 302. 

Tiene todo el aspecto de una Lema, pero difiere de ésta por 
la estructura del meso- y melasterno, que no son visiblemente 
separados, liabiendo motivado estos caracteres al mismo autoi- 
el establecer el género de Plectonyrha. 

OnsERVAciONES. — Al través de la cubierta diáfana del huevo 
se puede observar su evolución. Con el crecimiento de la ca- 
beza y del prolórax, el delgado iiellejo principia á hincharse y 
da al huevo una forma globosa en la extremidad cefálica que 
es siempre la parte interna de ambos hileras de huevos. La 
cabeza y el protórax se destacan por su coloración obscura y 
ocupan casi la tercera parle del huevo. Las larvas salen á los 
ocho días por una abertura longitudinal que .se produce en la 
región dorsal. Su color es amarillento; la cabeza relativamente 
grande, anclia como el prolórox y ya del mismo color que en 
los odultos. El cuerpo es subcilíndrico, aún muy poco encor- 
vado; el dorso cubierto de pelillos raros, siendo los segmentos 
indistintos entre sí. 

Nuestras larvitas son voraces; apenas nacidas principian á 
devorar la parte inferior de la hoja jugosa; y, debido á su ma- 
nera de vivii', que es propia á la de sus congéneres, pronto 
desaparecen de los ojos del observador. Mediante una contrac- 
ción del abdomen, consiguen cubrirse poco á poco con sus 
propios excrementos y sólo una gota ó masa de una secreción 
parduzca gelatinosa revela su existencia. A las dos semanas, 
la larva ha llegado ni estado adulto; se desprende de su ropaje; 
su color se vuelve amarillo antes de dejar la enredadera. 

Después que ha encontrado en la tierra suelta ó entre las 
raíces de la misma planta un lugarcilo seguro, confecciona de 
una materia blanca y espumosa que segrega un pequeño ca- 
pullo de forma ovoidal, en cuyo interior pasa su ninfosis. 

Por el pellejo transparente de la ninfa, se observa el des- 
arrollo del imogo, obscureciéndose primero los ojos y las man- 
díbulas; luego traslucen las manchas y colores del "coleóptero 
que acaba de formarse en quince ó veinte días. 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. 



C. Bruch: Metam. y Biol. de Col. Arg. II — Lám. II. 




Plectonycha correntina Lac. 



1. Huevos ('"/j tamaño natural). 

2. Larva (°/, tamaño natural). 

3. Larvas sobre la hoja (tamaño natural). 

4. Cabeza (muy aumentada). 

5. Distribución de las ocelas. 



6. Mandíbula (muy aumentada). 

7. Pata (muy aumentada). 

8. Ninfa, vista dorsal (''/, tamaño natural). 

9. Ninfa, vista ventral (°/i tamaño natural). 
10. Imago C/i tamaño natural). 



! DE IMPRESIONES OFICIALES 



Amplipalpa negligens weise 



Mis observaciones recientes permiten presenlor algunos da- 
los nuevos sobre este iiíspido, cuyn organización y manera de 
vivir difieren completamente de lo ya conocido sobre los gru- 
pos de Uroplaia y Chalepus. 

Ln Amplipalpa negligens vive sobre Panicum grumosum Nees., 
gramínea bastante común en las orillas del Río Santiago. 

Huevos.— El liuevo se encuentra siempre aislado, pegado á 
la hoja en sentido longitudinal. Su forma es muy alargada, 
elipsoidal y muy poco convexa; es de color gris amarillento, 
de piel delgada, superficie lisa, opaca. Largo: 3,5 milímetros; 
anclio 1 milímetro; la mayor convexidad apenas un cuai'to de 
milímetro. 

Lauva. — La larva tiene forma aplastada, es doble más lar- 
ga que ancha. Su color es amarillento, pero la cabeza es les- 
tácea, el escudo del protórax y la horqueta del último segmento 
son de un castaño obscuro. Su piel está cubierta de una gra- 
nulación regular, apretada. 

La cabeza es pequeña, muy inclinada, un poco más ancha 
que largo, deprimida por arriba, provista de pelillos raros; la 
base es redondeada; los costados salientes, angulosos. Ln frente 
es fuertemente hendida. Labio superior transversal, doble más 
ancho que largo; el borde anterior es un poco emai-ginado y 
provisto de pelillos dirigidos hacia adelante; los lados oblicuos; 
en la base avanza en el medio. En cada lado hay seis ocelas 
salientes que, agrupadas en doble hilera, están situadas detrás 
de las antenas en el borde anterior de lo placa cefálica. Ante- 
nas cilindricas, compuestas de tres articulaciones, siendo el 
artejo terminal doble más largo que los otros dos juntos, más 
estrecho cerca de la punto que es redondeada y en donde tiene 
otra pequeña articulación puntiaguda y algunos pelillos super- 
puestos. Mandíbulas de color castaño, triangulares; el lado 



— 21G — 

interno cóncnvo de doble borde, ai'modo el superior con dos y 
el inferior con tres dientes i-omos. 

La lengüeta es abultada, más ancha que larga, con los pal- 
pos labiales rudimentarios y de un solo iu'tejú. La lengua mem- 
branosa que se observa entre las maxilas, es un poco escotada 
en el medio anterior y lodo el borde lleno de pelillos hialinos. 
El lóbulo terminal de las maxilas es grueso, erizado de cerdas; 
en su lado externo tiene el palpo pequeño, biarticulado, que 
lleva también algunos pelillos cortos. 

l']l protórax es doble más ancho quolai'go; sus bordes late- 
rales redondeados, el anterior encorvado, ¡¡ro visto de pelos 
cortos. Ln los costados presenta cuatro apéndices espiniformes, 
situado el primer par en cada .ángulo anterior y el segundo 
en la mitad posterioi'. La placa del prolórax tiene de cada lado 
una depresión circular, cuya extensión presenta algunos pun- 
tos hundidos y una coloración más fulva. Los estigmas del 
pi'otórax terminan en un cono pronunciado de color obscuro; 
el borde del poro estigmático es circular y claro. 

Meso- y metatórax un poco más ancho y, los dos juntos, 
tan largos como el protórax; ambos presentan también en cada 
costado dos apéndices, situados en sus ángulos laterales, sien- 
do los anteriores más hinchados y más obscuros en la base. 
Estos a|)éndices, que existen también en los costados de los 
segmentos abdominales (pero aquí solamente uno en cada lado), 
presentan bajo el microscopio cortas ramificaciones, en cada 
una de las cuales nace un pelillo coi'to claviforme. 

Los segmentos abdominales son subparalelos; los primeros 
tres aumentan un poco de ancho el que disminuye progresi- 
vamente en los siguientes. Los poros estigmáticos situados so- 
bre el dorso cerca del borde lateral y diminutos en los seg- 
mentos posteriores. El último segmento tiene, como el pi-otórax, 
los orificios de los estigmas laterales y salientes; carece tam- 
bién de los apéndices espiniformes y está provisto de una hor- 
queta córnea, bifurcada, con las puntas externas cortas y romas, 
las inferiores agudas, dirigidas hacia afuera; todas tienen púas 
microscópicas en la parte externa. 

Las patas son triarticuladas, fuertes, poco velludas; el ar- 
tículo terminal es muy corlo: tiene una uña encorvada y delante 
de ella un pequeño apéndice. 

Ninfa. — La ninfa es semejante á la larva; su forma tam- 
bién plana; el coloi- parduzco sobre el dorso y más flavescente 
en la parte venii-al. El vértex, los contornos del protórax, como 



— 217 — 

de los cinco primeros segmeiUos abdoininoles, eslún uiloriiados 
por lomillos lanceoladiis, delgadas, dislinlamenle i'ecortadas, 
cuyas formas exactas enseña el periueño esquema. La cabeza, 
las antenas, las palas y las olas no se distinguen en la vista 
dorsal; los poros estigm<'U¡cos son mayores en los segmentos 
anteriores, disminuyendo en los siguientes y nulo el del octavo. 
Las antenas cubren casi del todo los ojos, siguen en línea 
oblicua hasta el codo del primer por de palas. El sexlo seg- 
mento abdominal llevo en los costados uno esjiina dii'igida 
oblicuamente liacio abajo; el séptimo presento una cai'ena 
transversal; cei'ca de su boi'de lateral liay varias pequeñas cer- 
das encorvadas en dirección á la espina anterior. 

Imago. — l'lsla AmpUpalpa fué descrita por el señor Weise 
en «Archiv füi- Natui'gescliiclite», 1904. H. I. p. 52. 

Su forma es alargado, paralela, modei'odamente convexa; 
el color negro es azulado luciente. El protói'ax es colorado con 
una moncliito negruzca en el borde anterior; en cada lado, 
tiene uno de|)resión marcoda con puntos gruesos hundidos. 
Ii'scudete del color de los élitros, que son lucientes y de un 
color que varía desde el azul al verde obscuro bronceado y 
presentan diez hileras de (luntilos impresos. 

OnsiiiiVAciONiís.— Tai'o mis ol)servaciones, había piepai-ado 
de antemano macetas con plantas de la gromínea que sii'vc de 
alimento á la Amplipalpa. Mis pensionistos, encontrados en 
cópula, i)usieron yo al siguiente día de cinco á ocho huevos y 
otros laníos durante el segundo día. Después de pasar una 
semana medio ocultos entre las puntas dobladas de los plantas, 
observé una nueva cójmla y después de la separoción otra can- 
tidad de seis á diez huevos más. Este intei'valo en la oviposi- 
ción, lo he observado en diversas ocasiones, y sujjoniendo que 
al primer desove no haya precedido otro, es de creer que cada 
hembra pone veinte á veinticinco huevos. Los huevos no ofre- 
cen cambio durante su evolución; el delgado pellejo se hincha 
un poco antes de la eclosión, lo que pasa enlr-e los cpjince á 
los veinte días. Las larvas recién nacidas tienen ya los carac- 
teres de las adultas; solamente su coloi' es más jíálido, la ca- 
beza parece moyor en proporción, las puntas de las horquetas 
son más largas. 

En sus costumbres tienen mucha semejanza con algunos 
larvas de los casídeos. El último segmento eslá doblado hacia 
el dorso; después de la primera mudo, el pellejo viejo de la 



— 218 — 

larva queda suspendido sobre lo horqueta nueva, lo que se 
repile á cada cambio de piel y permile así á las larvas cubrir 
casi todo el dorso. Al ser molestadas, agitan este pedúnculo, 
echándolo hacia atrás, como en actitud de defendei'se; andan 
inquietas, llevándole erguido verticalmente, hasta que vuelve 
á su posición normal. 

Tanto las larvas como los imagos no devoran la hoja entera 
de la gramíneo, pues dejon intactos las fibras resistentes, 
comen tan solo la epidei-mis con la cloroquina. 

La larva se desarrolla en treinta días; antes de crisalidar, 
se lija generalmente sobre la misma planta por la extremidad 
posterioi' durante algunos días. Tampoco la ninfa no suelta 
completamente á su cubierta primitiva; ésta queda con las espi- 
nas y cerdas suficientemente asegurada, y oculta debajo de 
las pieles de la larva, necesita aún dos semanas más hasta 
que nace el insecto perfecto. 



Rev. del Museo de La Plata — Tomo XII. 



C. Bruch: Melam. y Biol. de Col. Arg. II — Lám. III. 




AmpUpalpa negligens Weise 



1. Huevo ("/, tamaño natural). 

2. Larva (Y, tamaño natural). 

3. Cabeza de la larva (muy aumentada" 
4- Distribución de las ocelas. 

5. Antena (muy aumentada). 



I I . Imago (Yi tamaño natural). 



6. Mandíbula (muy aumentada). 

7. Apéndice del protorax (muy aumentado). 

8. Pata (muy aumentada). 

9. Ninfa, vista dorsal (Yi tamaño natural). 
[O. Ninfa, vista ventral ("/^ tamaño natural). 



TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES 



HISPINAE, COCCINELLIDAE 

et ENDOMYCHIDAE 

Argentinia et veciiiitate e Collectione Brucliiaiía 

Descripsit J. WEISE 



HISPINAE, COCCINELLIDAE et ENDOMYCHIDAE 

ARQENTINIA ET VICINITATE E COLLECTIONE BRUCHIANA 

Descripsit J. WEISE 



HISPINAE 

1. Amplipalpa negligens: Elongala, paralleln, modice convexa, 
coeriileo-, vel coeruleo acneo-nigra, prothoracü fulvo, ápice macula 
transversa aenea, disco utrinque impressione antice oblitérala, scutello 
elytrisque viridi-, vel coeruleo-viridi-aeneis, subtiliter striato-punctatis, 
alutaceis, subsericeo-micantibns. — Long. 5,6 — G, 2 mm. Prov. Buenos 
Aires 24. V. 1 goS. 

Amplipalpa negligens Ws. Archiv f. Naturg. igo5. H. I. 52. 

Primo iiituitu Ampl. Perlyi Guér. {amiculae Baly) similis, sed pro- 
thorace alitcr colóralo, ápice tantum angustalo, lateribus subtiliter et 
aequaliicr margínalo, impressionibus sublaieralibus minus profLindis. 
antice obliteratis, elylris obsoletius punctatis ab illa bene distincta. 

Anlennae nigrae, articulo tertio secundo duplo longiore. Protliorax 
longitudine dimidio latior, lateribus subparalleiis, ápice rotundalim con- 
vergentibus, dorso parum convexus, ñavido-rufus, nitidus, sublaevis, 
utrinque longitudinaliter late iirlpressus, impressione sat crebre punclala, 
macula transversa brcvi apicis loboque medio basali nigro-aeneis. Scu- 
tellum viridi-aeneum, alutaceum. Elytra prothoracc vix latiora, subpa- 
rallela, ápice conjunctim rotundala et parce obsoleteque serrulata, su- 
perne modice convexa, viridi-, vel coeruleo-viridi-aenea, subtilissime 
alutacea, subsericco-micantia, subtiliter, latera versus pauUo fortiter 
slriato-punctata, seriebus nona et decima discretis. Corpus subtus coe- 
ruleo-, vel subaeneo-nigrum, lateribus prosterni fulvis. 

2. Cephalolia funesta Baly. Gob. Misiones 2. VIII. 1904. 

3. Cephalolia tucumana Ws. Deutsch. Zeit. 1904. 489: Elongala. 
depressiuscula, nigra, nitidula, vel subopaca, proihorace dense punciato, 
linea media laevi, elytris subliliter punctato-striatis, basi late rufo-flavis, 
tibiis ápice extremo tarsisque rufo-testaciis. — Long. 5 — 5,8 mm. Prov. 
Tucuman (IX. 1897). 



5 Minor, angustior, segmento ultimo ventrali ápice profunde latcque 
emarf^inato. 

Statura et summa similitudo C. histrionis F., sjpra vix nítida, pro- 
ihorace crebrius fortiiisque, fere ruguloso-punctato, linea media augusta 
et plágala antica utrinque laevibus, elytris minus profunde subtilius 
punctato-striaiis, plus quam dimidio postico nigris; segmento ultimo 
ventrali maris ápice profundius emarginato, ab illo distincta. 

4. Cephalolia opaca Baly. Brasilia IX. 1901. 

5. Cephalodonta juncta: Elongata, testaceo-flava, subopaca, pro- 
thorace subferrugineo, creberrime punctato, elytris fere paralleiis, ángulo 
laterali postico in spinam nigro-violaceam retrorsum productis, dorso 
4-costatis, costa secunda crassiuscuia, caeteris sat obsoletis; aeneo-re- 
ticulatis, reticulo maculis novem (internis communibus) includente. — 
Long. 7,5 — 8,3 mm. Brasilia (Vil. 1901). 

Ceph. Pascoei Baly próxima, minor, aliter colorata. Fronte sub- 
convexa, subiaevi, medio foveola impressa, antrorsum angulatim pro- 
ducta. Antennae filiformes, flavae, articulis quatuor ultimis brevibus, 
testaceis, articulo primo sat crasso, brevi, secundo iongiore, 3° secundo 
parum iongiore, quarto longissimo, tertio pauilo iongiore, 5° tertio, 6° 
secundo longitudine fere aequaii. Protiiorax latitudine postico vix brevior, 
ante médium angustatus, anguiis anticis módico productis subacutis, 
supra parum convexus, medio iongitudinaliter subdepressus, fcrrugineus, 
densissime punctatus. Scutellum ferrugineum, subnitidum, iaeve. Ely- 
tra elongato-quadrata, protiiorace latiera et illo plus quam triplo ion- 
giora, basi leviter rotundatim producta, liumeris extrorsum prominulis 
ápice acutis; dein subparallela, ápice leniter rotundato ángulo laterali in 
spinam validam acutam, supra convexam, retrorsum et parum lateraliter 
producta; dorso deplanata, decem-, basi extremo undecim-seriato-punc- 
tata, 4-costulata, costa secunda crassiuscuia, caeteris angustissimis et 
parum cievatis; testaceo-flava, singulo vitta iriangulata lineaque trans- 
versa ante apicem obscure aeneo-viridibus maculis novem testaceo-flavis 
subincludentibus notato; nempe macula prima transversa, in basi, se- 
cunda pone scutellum, subroiundata, communi, tenia (pone humcrum), 
quinta et séptima oblongis prope marginem lateralem sitis; maculis 4", 
6'"', 8" et 9^ transvcrsis, magnis, commLinibus, ad suturam (nona ex- 
cepta) Ínter se conjunctis. Corpus subtus testaceo-flavnm, pedes dílu- 
tiores, longis, tíbiis anticis maris dente parvo armatis. 

G. Cephalodonta Bruchi Ws. Deutsch. Zeit. 1904. 443: Elongata, 
supra laete viridís, antennis (articulis 4 ultimis nigris excepiis), thoracís 
basi et ápice, elytrorum limbo (hoc parce cupreo-maculato) pedibusque 



— 223 — 

testíiceo-flavis, elyln's angLilo postico obtuso, disco regukiriter punctato- 
striatis, SLibiLis aeneo-nigra, ano lestaceo. — Long. 4,3 — 5 mm. Prov. 
Buenos Aires ( I o, I. 1897). 

Ccphalod. clarae \Vs. próxima, minor, elytris dorso seriebus septem 
punctorum reguiariter imprcssis, limbo laterali tesiaceo-ílavo ornatis an- 
guioque posüco obtuso facile distinguenda. 

7. Charistena basalis Baly. Brasilia III. igoi. 

8. Chalepus Haroldi Chap. Prov. Buenos Aires 20. IV. 1904. 

9. Chalepus medius Chap. Prov. Buenos Aires 24. V. 1904. 
Species a coiígeneribus semper distinguenda: Fronte trisulcata, sulcis 

lateralibus profundioribus, antennae apicem versus angustatae, articulis 
(tertio et ultimo exceptis) fortiter transversis, tertío máximo, ultimo ápice 
angustato, valde comprcsso, oblique truncato; prothorace dorso postico 
deplanato et leviter imprcsso, lobo medio basali sublaevi, sulco medio 
transverso diviso. 

Spec. e Gobern. Misiones (i.VIII. 1904) variat elytrorum fascia 
aniica ferc deleta, e striolis nonnullis leviter infuscatis composita. 

lÜ. Chalepus alienus Baly. Argentinia: Gob. Formosa (II. 1895). 
Brasilia (Dr. Kraatz), Yatahy (Donckierj. 

Pedes nigri, femora basi fulva. Variat a) femoribus intermediis 
macula báseos parva, femoribus posticis omnino nigris, b) femoribus 
intermediis nigris, posticis macula basali rufescente, c) femoribus pos- 
terioribus omnino nigris; d) abdominis segmento primo vel segmentis 
duobus primis fulvis. 

11. Chalepus dictyopterus Perty Brasilia 19. V. 1901. 

12. Chalepus flaveolus Chap. Brasilia 19. X. 1901. 

13. Chalepus trilineatus Chap. Brasilia 19. VIII. 1901. 

14. Chalepus axillaris Duv. Gob. Misiones {III . iqoS); Prov. Tu- 
cuman ( 1 7 . I. 1908). 

Vitta fulva elytrorum, a basi lateraliter usque pone médium extensa, 
interdum brevior, latera haud attingens, ante médium, \el non longe 
pone basin abbreviata. 

15. Chalepus stigmula Chap. Brasilia 20. XI. 1901. 



IG. Chalepus laetificus : Eloníjauís, fulvus, Ciipitc íintemiisque 
nigris, vértice nigro-chalybaeo, proihorace fortiter et dense punctato, 
elytris parallelis, quadricostatis, macula commiini anchoraeformi el tenia 
parle apicali chalybaeo-nigris, macula prosierni utrinque, abdomine (seg- 
mento primo excepto) pedibusque nigro-aeneis, episternis meiasierni in- 
fuscalis. — Long. 6 mm. Gobern. Formosa (11. iSgS). 

Chai, verticali proximus, vix minor, proihorace subconico nec non 
scutello, pectore ventrisque segmento primo l'ulvo-rufis, elyíris ápice evi- 
denler scrrulalis, humeris magis prominulis, ab illo bene disiincto. 

Frons sublaevis, trisulcata, clipeus subquadratus, crcbcrrime gra- 
nuloso-punctaius, anlennae dimidio corporis breviores, crassiusculae, 
ariiculis septem primis obsoletius longitudinaliter sulcalis, articulo se- 
cundo brevi, transverso, tertio longissimo, praecedentibus longitudine 
aequali, ariiculis 4—10 (sexto brevi excepto) inier ss (t¡ct aequalibus, 
transversis, ultimo oblique acuminato penúltimo longiore. Proihorax 
transversus, basi coleopteris angustior, antrorsum anguslatus, laieribus 
leniíer bisinuatus, subconicus. Elytra proihorace fere quadruplo longiora, 
pone humeros angulatos parallela, minute serrulata, ápice subconjunctlm 
late rotundata, evidenlius serrulata, dorso deplanata, regulariler ci for- 
tiier 1 o-ser¡ato-punctata, serie adjecia in sulco brevi scutellari impressa, 
4-costata, costa tenia medio interrupta. 

17. Stethispa Bruchi: Sal elongata, fulva, parum nítida, proiho- 
race linea media rufa vittaque utrinque sublaterali nigricanie, elytris 
subparallelis, ápice communiler rotundatis, ángulo postico el humeris 
in spinam acutam lateraliter produclis, dorso fasciis tribus (anlerioribus 
obliquis) sat obsolelis subpurpureis, femorum basi tibiisquc ílavescen- 
libus. — Long. 5,5 mm. Gob. Misiones (V.iSgS). 

Steth. conicicolli minor, praesertim brevior sed parum angustior, 
aiiier colórala, spina humerali basi crassiore. Anlennae fulvae. Pro- 
thorax longitudine dimidio lalior, laieribus posiice subparallelis, anlice 
convergentibus, angulis anticis productis, acutis; dorso minus convexus, 
medio parcelatera versus crcbrius punctaius, utrinque vilta nigricanie 
supra marginem ornalus. Elytra 4-costala, cosiis duabus primis crassio- 
ribus, seriebus punctorum quatuor inierioribus regularibus, caeieris 
minus regularibus; humeris spina acula, basi lata, valde lateraliter ex- 
tensis, spina postica humerali subaequali, paullo relrorsum cúrvala, in 
dorso longitudinaliter elévala. Pedes fulvi, femoribus basi flavesccntibus, 
intermediis ápice emarginaiis obluseque subdentatis. 

18. Baliosus rubiginosus Guér. Gob. Misiones (III. i8(j5) speci- 
minibus brasiliensis congruus, sed minor, ángulo posiico elyírorum in 
laminam minus validam lateraliter magis abrupie producto. 



— 225 — 

19. Baliosus parvulus C!;jp. Brasilia III. 1901. Tucumaii Xil. 
1899. 

20. Probaenia crenala I3l¿uicii. iíiasilia IX. 1 yo i , ct aberr. nif^ripai 
Cliap. Prov. Tucuman XI. 1899. 

21. Probaenia infirmior: Sat eiongaia, nigra, prcthorace elyírisque 
testaceo-flavis, hoc crebrc, medio disci parce punctato, viiiistribus iiigris 
vel nigro-aentis ornato, elytris quadiico.stalis, co.siis duabus interioribus 
modice elevatis, exterioribus tenuibus; macula communi transversa bá- 
seos, limbo sLiturali (pone médium vel ante apicem intcrrupto), fa.'-cia 
ante médium introrsum \alde anj^ustata plagaque magna apicis nigris, 
hac maculam transversam communem tcstaceo-flavam ciiigente, ángulo 
laterali-postico subacuto oblique producto. — Long. 5,6 — 6,2 mm. Prov. 
Buenos Aires XI. igo3. 

Prob. crenatae Blanch. simillima, nonnihil minor, pracseriim an- 
gusiior, prothorace medio disci parcius punctato, vittis nigris antice 
haud abbrevialis, elytris punctis serierum fortioribus sed lemoiioribus, 
costis internis nonnihil latioribus et parum elevatis, macula basali nigra 
transversa, margine apicali spinulis parvis circiter sex armatis ab illa 
distincia. 

22. Probaenia fasciata: Elongata, nigra, pectoris medio margini- 
busque segmenlorum ventralium rufescenlibus, pedibus flavis, supra les- 
taceo-dava, subnitida, prothorace transverso, subconico, crcbre punctato, 
disco vittis tribus aeneo-nigris, media canaliculata, elytris oblongo-qua- 
dratis, striato-punctatis, 4-costatis, costa tertia medio interrupta, ápice 
quarta:: connexa, ángulo postico in dentem mediocrcm, acutum, supra 
concavum, lateraliter productis, fasciis quatuor vittaque latcrali a basi 
ad médium fusco-viridi-acneis ornatis: fascia prima subbasnii, secunda 
ante-, tertia pone médium, ómnibus cum vitta laterali cohacrentibus, 
quarta in ápice; spina solitaria femorum anticorum mcdiocri. — Long. 
5, 5 — 6 mm. Brasilia IX. 1901. 

Prob. vittulosae ni. aííinis. subtus obscurior, fronte testacea, fas- 
ciis elytrorum integris spina angulorum posticorum evidenter breviore 
bene discreta. 

23. Probaenia venusta Chap. Brasilia IX. 1901. 

24. Octhispa elonata Chap. Gob. Misiones III, 1897. Tuc unan 
3o. I. I 904. 

25. Octhispa fossulata Chap. Prov. Tucuman XII. 1899. 



— 226 — 

26. Octhispa Robinsoni Baly. Brasilia 111. 1901. 

27. Uroplata (') 8-pustulata Baiy Brasilia IX. 1901. 

28. Uroplata cruenta Baly. Brasilia IX. 1901. 

29. Uroplata plagipennis Chap. Brasilia VIH. 1901. 

30. Uroplata ferruginea Ws. Arciiiv f. Naturg. igoS. 88. Prov. 
TucLiman IX et Xll. 1899. 

Acccdit specimen paullo majils, praesertim latius, elytris viridi-aeneo- 
iiifuscatis, macLiüs parvis fiilvis bene discretis. 

31. Heterispa orientalis: Nigra, clipeo, fronte antica, pro- et me- 
sosterno femoribusque flavis, his supra nigris, prothorace crebrc pune- 
tato, flavo, maciilis tribus nigris, duabus marginalibus, tertia discoidali, 
majorc, rotundato-quadrata, basin val apicem haud attingente, interdum 
laieralibus connexa, elytri.s nigris, opacis, macula humerali aurantiaca 
iiotulaque apicale flava. — Long. 5 — 5,5 mm. Brasilia III. 1901. — San- 
tos, Bahía, Espirito Santo, Bkimenau (Staudinger, Reitter). 

Var. a. Elytris interstitio externo, basi apiceque excepto, flavis. 

Heterispis vinulae et coslipenni intermedia, illa minor, praesertim 
brevior, aniennis brevioribus, articulo séptimo paullo crassiore, ultimo 
minus elongato differt; statura ct summa similitudo II. cosíipennis, sed 
antennis longioribus, ápice vix claviformibus, prothorace elytrisque obs- 
curius coloratis, macula humerali rufa elytrorum haud quadrata sed 
triangulari ab illa certe distincta. 



O Uroplata longipes: Elongata, ápice paullo diiatata, sublus nigra, prosterno, pectoris 
medio, abdominis plaga basali femoribusque anticis basi fulvis, supra fulva, subopaca, proiho- 
racis margine laterali et vitta media elytrorunque macula communi anchoraeíormi nec non l'crc 
tertia parte apicali nigris; elytris 4-costatis, ángulo postico laterali unispinoso, pcdibus valdc 
elongatis. — Long. 7 mm. Obidos, Amazonas (Rolle). 

Caput fulvum, sublaeve, ore colloque infuscatis. Antcnnae nigrae, articulis sc,\ primis sat 
gracilibus, caetcris paullo incrassatis, articulis duobus primis laevibus, subelongatis, secundo 
antecedenti parum lenuiorc, tcrtio secundo quartoque dimidio longiore, quinto quarto breviorc, 
sexto brevissimo, séptimo sexto dimidio longiore, octavo clavam clongatam subcomprcssam, 
ápice subacuminatam, formante. Prothorax Icviter convexos, sat crebrc punctatus, medio te- 
nuiter canaliculatus, lateribus parum rotundatis anirorsum convergentibus. Scutcllum nigrum. 
Elytra prothorace latiera, subparallela, pone médium scnsim ampliata, ápice communitcr re- 
túndala ct subtilitcr serrulata, ángulo postico in densem acutissimum oblique producto; modice 
4-costata, costa tertia medio intcrrupta ; regularitcr decem-seriato-punctata, serie adjecta scutcl- 
lari brevi; nigra, macula oblonga báseos fasciaque pone médium valde obliqua t'uh'is: macula 
humerum ampicctente, costam primam basi solum attingente, retrorsum leviter angustata et 
usquc Tere tcrtiam partcm longitudinis prolongata, ápice obtusa; fascia, quae margincm externum 
et suturam omnino tangit, cxtrorsum leviter diiatata, obliqua, in sutura a basi magis distante 
quam in margine externo. Pedes sat gráciles, valde elongali, nigri, leiiioribus anticis ferc di- 
midio basali parte fulvis, cacteris macula parva, obsoleta, rufcsccnte, prope basin dorsi ^ignatis. 



— 227 — 

32. Heterispa costipennis Boli. Prov. Buenos Aires sat frequens. 
XI. 1S97. 

.').'!. Bruchia n. g.;n. 

Corpus parvum, sat elongatum. Antennae breves, crassiusculae, 
septem-articulatae, articulis quinqué primis e.xacte separatis, articulis 
tribus primis brevibus, sat transversis, duobus sequentibus brevissimis, 
duobus uilimis subconnexis paulo incrassatis, articulo se.xto subtrans- 
verso, praecedentibus binis haud longiore, ultimo subovato, acuminaio. 
Fronte subdeplanata, obsoleta longitudinaliter striolata, linea media im- 
prcssa. Prothorax coleopteris multo angustior, latitudinc sua vix longior, 
basi apiceque laiitudine aequalis, latcribus deflexis marginatus, fere para- 
llelus, basi leniter rotundatus; disco transversim convexus, subseriatim 
punctatus, linea media tenui impressus. Scutellum parvum, quadratum. 
Elytra prothorace vix triplo longiora, humeris magnis extrorsum subdi- 
latatis, lateribus pone liumcrum subparallela, ápice communiter retún- 
dala, dorso parum convexa, minus regulariter 8-seriatim punctata le- 
viter bicostata (costa tertia deficiente), costis valde interruptis, ante 
apicem transversim connexis. Pedes mediocres, femoribus muticis, tibiis 
rectis, uiiguiculi divergentes. 

Senus certe Physocorynae affine, sed antennarum articulis quinqué 
primis tantuní evidenter separatis ab Hispinis ómnibus distinctum. 

IJnicam speciem mihi notam describam: 

Bruchia sparsa: Nigra, opaca, pedibus maculisque scptem mininiis 
in elytro singulo Havis: 2, 2, 3. — Long. 2,5 mm. Prov. BuenosAires, 
La Plata (10. XI. i cjoB). 

Coicopiera atra, maculis 14 obsoletis notata, prima lineari, basin 
costae primae obtegente, caeteris punctiformibus, secunda pone scutellum 
prope suturam, tertia et quarta ante médium valde oblique digestís, 
quinta, sexta et séptima pone médium, seriem transversam formanlibus. 



— 228 



COCCINELLIDAE 



1. Solanophila albovittata: Siibhemisphaerica, nigra, subtiis parce-, 
supra dense brevissimeque cupreo-pubescens, antcnnis medio testaceis, 
elvtiis crebre punctatis ct dcnsissime punctulatis, singulo viitis duabus 
postice abbreviatis albidis, albido pubescentibiis. — Long. 7,5 mm. 
Prov. Salta. 

Species pictura clyírorum omnino ¡nsignis. Aniennae tesiaceae, ar- 
ticulo primo clavaque nigris. Prothorax crebre punctulatus. Elytra pro- 
thoraci plus quam quintuplo longiora ct ejus basi paulo latiera, antice 
utrinque subtruncata, humeris rotundatis lateribus a basi vix ad médium 
sensim rotundato-dilatata, dein angustata, ápice conjunciim acute-rotun- 
data, supra convexa, nigra. obsolete aeneo-micantia, vittis duabus albidis 
postice abbreviatis: prima prope suturam, medio pauUo angustata, se- 
cunda in disco cxteriore pone humerum. Lineae ventrales magnae, in- 
tegrae, roturidatim angulatae. 

2. Solanophila (') pilifera Ws. individua hujus speciei, in Prov. 
Jujuy 14. XI. 1903 D. Bruch legit, variant corpore subtus aeneo-nigro, 
supra nigro-metallico-coeruleo, elytris paulio fortius punctaiis et longius 
albido-pilosis, ápice in mare haud acuminatis, fascia latissima communi 
laete rubra postice semper biarcuaiim terminara. 

3. Megilla 4-fasciata ab. i8-pustulata Muís. Prov. Buenos Aires. 

4. Coccinella emarginata Muís. Gob. Neuquen IV. 1898. 

5. Coccinella eryngii ab. chilena \\'s. Gob. Neuquer) 111. 1898. 



(') Sulaiiophila graphis: Breviter-ovalis, raodice convexa, dense subtilitcr cincrco-pubes- 
cens, ni"ra, aniennis articulis 2-7 anguüsque anticis prothoracis obsolellus ferruglneis, clytris 
cicbre punctulatis ct minus crebre punctatis, testaceis, nigro-circumcinctis, vitla subreeta, 
paulio ante aplccm abbreviata fasciaque angusta obliqua ante médium nigris. — Long. 6 mm. 
Bolivia: Yungas de La Paz (Rolle). 

Solaiiopli. ostensae Ws. similis, supra densius pubescens, prothorace subopaco, elytris 
subtiliter punctulatis et fortiter minus dense punctatis, margine lateral! parum e.iplanato, sub- 
deílexo. Elytra teslacca, limbo nigro suturali pone inedium sensim angustato; limbo laierali vix 
ante médium abrupte dilatato dein sensim angustato; fascia oblique introrsum ducta et suturam 
longe ante médium contingente; vitta longiiudinali sat lata, parallela, sutura niagis propingua 
quam margine. Heliculo nigro areolas clongatas tcstaceas quatuor includentc; duabus ante mé- 
dium, piinio, prope suturam, subparallela, secunda, supra margineni, majore, triangular!; 
duabus pone médium, subpara lelis, ante apicem cannexis, interna longissiina. 



— 229 — 

6. Coccinella (?) Germaini Crotch. Revis. io6. Prov. Buenos Aires 
et ¡n Chili. Ovalis, convexa, nigia, supra nitidissima, ore, antennis, 
tibüs ápice tarsisque obscure testaceis, fronte macula utrinque albida, 
protliorace elytrisque subtilissime punctulatis, ¡lio antice et in lateribus 
anguste albo-Iimbato, his testaceo-flavis, disco medio subalbido macula 
magna et fasciis binis (prima ante-, secunda pone médium, medio lon- 
gitudinaliter connexis) composita, nigra. — Long. 3,5—4 'mTi- 

Variat: Elytris nigris, limbo augusto iaterali, paullo ante médium 
in macuJam semiellipticam dilátalo, ionge pone médium abbreviato, ma- 
culisque tribus in singulo albis: prima basi prope scutellum, secunda 
medio, rotunda, tertia ante apicem prope marginem lateralem(). 

7. Exochomus bimaculosus I\luls. Prov. Jujuy igoi. 

8. Cleothera ferruginiceps: Oblonga, nigra, nítida, ore antennis, 
lateribus prosterni ventreque testaceis, capite limboque apicali prothoracis 
ferrugineis, protliorace dense sublilissimeque punctulato, lateribus flavo- 
limbatis, elytris subparallelis, ápice rotundato-truncatis, supra dense 
subtilissime punctatis, singulo maculis quinqué flavo-albidis: 2, 2, 1, 
ultima transversa, arcuata, ante apicem. — Long. 5 mm. Prov. Tucu- 
man i . ]II. 1 qoo. 

ínter majores sui generis et a congeneribus corporc oblongo, late- 
ribus vix rotundato, capite margineque antico prothoracis ferrugineis fa- 
ciledignoscenda. Elytra maculis quinqué flavo-albidis, duabus basalibus, 
duabus submediis, ultima ante apicem. Macula prima rotundato qua- 
drata, prope scutellum, secunda triangular!, in ángulo humerali sita, 
tertia rotunda, prope suturam, quarta oblonga juxta marginem lateralem, 
quinta margine postico elytri parallela, intus antrorsum curvata. Un- 
guiculi nppendiculati. 

9. Cleothera exclamalionis Muís. (sub. Hyperaspis) Prov. Buenos 
Aires 20. í. igoS. Paraguay (Drake). 

Elytris nigris, vitta discoidali, pone basin paralello angustato et Ionge 
pone médium abbreviata, vittaque Iaterali apicem versus Icniter dilatata 
et a margine postico separata flavo-albidis. / 

10. Hyperaspis scapulata Muís, (mercabilis IViuls. non Crotch) 
Prov. Tucuman 9. XI. igo3. Duas tantum feminas iu Argentinia D. 



(') Cyctoneda pitsilta: Subhcmisphacrica, nigra, nitida, ore, antennis, fcmoribus anticis 
(basi excepta), tibüs tarsisque anticis, nec non tibüs intcrmediis ápice et tarsis testaceis; pro- 
tliorace vaíde transverso, dense punctulato, macula rTiagna Iaterali, ferc tertiam parten) latitu- 
dinis occupante, intus valde arcualim ternünata, albida; elytris dense punctulatis, macula sat 
magna, submedia, transversa, rotundata, t"ulva signatis. — Long. 3 mm. Prov. Entre Ríos (Rolle). 

Tomo XII 1 8 



— 230 — 

Bruch legit, quae a jamdiu descripiis variant femoribus piceis, ápice 
testaceis, femoribus anticis interdiim omnino rLifescentibus; macula ter- 
tia elytrorum semper eiongata, limbo laterali flavo integro vel ¡niernipio 
et in maculas duas (secunda et quarta) diviso. Tibiae anticae in mar- 
gine exienore dentem parvuní pone basin armatae. 

11. Diomus tucumanus: 0\alis, convexiusculus, subtus nigcr, la- 
teribus prosterni, pedibus et interdum ventris ápice tcstaceo-flavis; su- 
pra testaceo-flavus sat dense et brevissime pallide pilosus, nitidus, scu- 
tello elytrorumque signaturis nigris, nempe macula magna communi 
báseos, sutura, limbo sat lato laterali, postice marginem apicalem haud 
obtegente, macula media angulata, in disco exteriore, limbum lateralcm 
conne.xa, lineaque circulari communi submedia, antice abbreviata. — 
Long. 1,5—1,7 mf"- Prov. Tucuman 9. 111. et4. Vil. 1900. 

Ab. a. Elytris testaceo-flavis, limbo augusto suturali ct laterali, 
postice abbreviatis, nigris, fascia tenui, brevi, communi ante apicem 
fusca. 

Statura fere D. oc/iroderi, paullo angustior, minus convexus, supra 
obsoletissime punctulatus. Caput parvum, subtriangulare, fronte sublaevi. 
Prothorax basi coleopteris paullo angustior, latitudine sua triplo brevior, 
ápice quam basi angustior, lateribus leniter rotundatis, disco subtilis- 
sime punctulatus, fere laevis. Elytra protliorace quadruplo longiora, ia- 
leribus leniter rolundata, ápice rotundato-truncata, tubérculo humerali 
minimo; subtiliter obsoleteque punctulata. Prosternum planum, sub- 
laeve, latiusculum, carinis antrorsum leviter convergentibus. 

1'2. Pullus argentinicus: Subellipticus, convexus, piceus, cinereo- 
pubescens, sericeo-micans, capite, lateribus prothoracis, ano pedibusque 
aut fulvis (5), aut ferrugineis (?), elytris crebre punctulatis, pone mé- 
dium sensim dilutioribus, ápice flavescentibus. — Long. 1,8 — 2 mm. 
Prov. Tucuman. 111. 1900. 

5 Segmento quinto ventrali ápice impressione parva instructo. P. 
apicalis nonnihil minor, praesertim angustior, elytris crebrius ápice 
quam basi paullo fortius punctatis, ut et colore dilutiore ab illo facile 
distinctus. 

Prothorax basi coleopteris paullo angustior, latitudine sua plus quam 
duplo brevior, ápice quam basi angustior, lateribus sat rotundatis, dorso 
subtilissime punctulatus, medio píceo latera versus sensim dilutior. 
lílytra protliorace haud quadruplo longiora, ápice subgranuloso-punctu- 
iata, tubérculo humerali sat magno. Lineae ventrales integrae, subter- 
minales, extrorsum parum curvatae. Prosternum punctatum, carinis 
antrorsum parum convergentibus. 



— 231 — 

V>. Ladoria rudepunctata Crotch. Brasilia i 5? Capite, prothoracis 
limbo aiigLislo apicali exlrorsum dilátalo pedibusque testaceo-flavis, fe- 
moribiis posticis (ápice excepto) nigris. 

14. Oryssoinus varius Crotch. Cliili. 



ENDOMYCHIDAE 



Rhymbus Bruchi: Ovalis, convexus, brunneo-rufus, supra sat dense 
et sat breviter flavo-cincreo-pilosus, nitidus, ore, antennis pedibusque 
flavescentibus, prothorace obsolcte punctulato, fere laevi, sulcis latera- 
libus subintegris, elytris subtiliter punctatis. — Long. i,3— i,5 mni. 
Prov. Buenos Aires. 2 5. V. iqoB (C. Bruch). 

E minoribus, sulcis prothoracis ápice transversiin connexis, ab alTi- 
nibus valde distinctus. Caput obsolete punctulatum, antennae protho- 
racis basin haud superantes, articulis tribus primis sat elongatis, scnsim 
tenuioribus, articulis sequentibus tribus minusissimis, 3 ultimis incras- 
satis, clavarn articulis praecedentibus paullo brcviorem formantibus; ar- 
ticulo séptimo sat parvo, crassitie sua vix longiore, octavo transverso, 
praecedente haud longiore, ultimo magno, rotundato-subquadrato. Pro- 
thorax basi coleopteris paium angustior, latitudine sua plus quam duplo 
brevior, ápice tUrinquc niinus profunde emarginatus medio truncatus, 
quam basi valde angustior, angulis aniicis subprominulis; lateribus ro- 
tundatus, marginatus, basi utrinquc sinuatus, obsolete marginatus, 
angulis posticis obtusis, subrotundatis; disco trans\ersim leviter con- 
vexus, nitidus, obsolcte, vix sibiliter punctatus, sulcis sublateralibus 
curvatis, margine externo fere parallelis, sat profundis, paullo pone 
apicem lineam trans\ersam dense punctulatam connexis. Scutellum mi- 
nimum. Elytra prothorace plus quam triplo longiora, callo humerali 
parvo, lateribus leviter rotundata, ápice angustata, disco sat convexa, 
subtiliter sed evidenter sat dense punctata, nítida. Prosternum antror- 
sum assurgens, bicarinatum, carinis convergentibus antice in processum 
labiaiem brevem excurrentibus. 

J. Weise. 



Descriptions de Coléoptéres nouveaux 

DE LA RÉPUBLIQUE AROENTINE (') 

par MAURICE PIC 



Hadrotoma argentina. Oblongiis, sai /afus, siibconvexus, nilidiis, 
fuh'o pubescens, sparse punctatus, niger, elylris ad basin tesíaceo fas- 
ciatis eí ápice ieslaceo noíaíis, anlennis pedibusque iesiaceis. 

Oblong, assez large, faiblement convexo, brülant, éparsément ponc- 
tué et revétu d'une pubcscence flave en partie soulevée; noir avec les 
élytres ornes dune large fascie antérieure, ct d'une grande macule api- 
cale, tcstacées, antennes et pattes lestacées. Tete petite, yeux sailiants; 
antennes testacées; prothorax court, en are de cercle antérieurement; si- 
nué á la base; élytres relativement courts et larges, un peu dirniíuiés et 
subarrondis á rextrémité, sans impression básale, noirs et ornes pres de 
la base d une large fascie complete testacée, remontant un peu latérale- 
ment vers les épaules, ainsi que d'une grande macule apicale de méme 
coloration; dessous du corps foncé; pattes testacées. Long. 2,3 mili. 
Province de Tucuman. 

Cette jolie petite espéce rappelle beaucoup //. rufogullata Pie, de 
Turquie d'Asie, mais sa forme est moins allongée, la ponctuation du 
prothorax plus fine et tres écartée, la bande antérieure testacée parait 
plus large. 

? Carphurus opacus. Modice elongalus, parallelus , subdepressus, 
opacas, niger, elylris viridescenlibus, aníeimarum basi, tibiis tarsisque 
pallidis, abdomine nigre, producía. 



(') Les inscctcs ctudics ici m'ont cté communiqucs par J\I, G. Bruch á qui rcnloniologic 
cst dcjd rcLlcvablc de plusieurs dccouvcrtes intcrcssantcs. 



— 234 — 

Modérément allongé et paralléle, subdéprimé, opaque, noir avec les 
élytres verdátres, la base des antennes, les tibias et les tarses testáceos. 
Tete grosse, de la largueur du protliorax, tres densement ponctuée avec 
les yetix assez saillants; antennes insérées latéraiement un peu en avant 
des yeux, assez Jongues, robustes, un peu dentées á partir du 4*^ article, 
foncésavec les 2 á 4 premiers articles testacés; prothorax asst'z court et 
large, de la largeur des élytres en arriére, un peu diminué aux deux 
extréniités, reborde-explané sur la base et les cótés postérieurs, tres den- 
sement ponctué; élytres á peine brillants et seulement sur le calus scu- 
teliaire, paraiiéleSj peu longs, obliquement tronques au sommet, munis 
d'une dépression présuturale assez profunde, épauics bien arrondies, 
ponctuation forte et peu serrée antérieurement, ruguieuse et plus serrée 
ensuite; abdomen noir, dépassant longuement les élytres; pattes robus- 
tes, testacées avec les cuisses foncées. Long. 3,5 mili. Province de Bue- 
nos Aires. 

C'est avec doute que je place dans le genre Carp/iurus Er. cette 
nouveauté qui pourrait bien faire partie d'un genre nouveau. L'étude des 
deux sexes de cette espéce, et l'examen ultérieur d'exemplaires bien con- 
serves et frais, permettront plus tard d'étudier mieux cette nouveauté et 
d'élucider cette question générique. Dans tous les cas, cette nouveauté 
est, comme Malachide, tres distincte par sa forme et son aspect mat 
avec son abdomen débordant les élytres. 

Anthicus pallidicolor. Oblongus. niíidiis, gríseo pubescens el pilis 
pallidis Iiirsutus, paludo testaceus, oculis nigris: capile postice suba?-- 
cuaío, nilidissimo; tliorace breve, sinuato^ rugoso punctaío: elylris la- 
tís, anteríus sat grosse punclatís. 

Oblong, brillant, pubescent de gris et hérissé de longs poils clairs, 
testacé pále avec les yeux noirs. Tete tres brillante, peu ponctuée, un 
peu diminuée derriére les yeux et subarquée en arriére; antennes testa- 
cées, moyennes, légérement épaissies au sommet; prothorax court, sinué 
sur les cótés, modérément et presqua subanguleusement dilaté en avant 
du milieu á peine brillant, orné d'une ponctuation ruguieuse forte et 
dense, légérement crénelé sur les cótés; élytres larges et peu longs, un 
peu atténués au sommet, á épaules presque droites avec une assez forte 
impression prés de la base et des bossettes scutellaires distinctes, ponc- 
tuation forte et peu écartéí, s'eíFa^ant en arriére; pattes assez longues, 
cuisses un peu épaissies. Long. 3 mili. Province de Buenos Aires. 

Cette espéce est tres distincte, parmi les espéces testacées, par la tete 
tres brillante jointe á la sculpture de son prothorax qui copie un peu 
certains Acanlliínus, sans rentrer dans ce groupe; on peut la placer dans 
le voisinage de seíosus Laf. , des Indes Orientales. 



— 235 — 

Anthicus postsignatus Pie var. innotatipennis. Elongatus, parum 
nilidtis, ieslaceus, octilis nigris, elytris immaculatis . 

AUongé, peu brillant surtout sur l'avant corps, entiérement testacé 
avec les yeux noirs; tete et prothorax densément ponctués, un peu rous- 
sátrcs; antenncs courtes; élytres longs, subparalléles, immaculés, un peu 
brillants, á ponctuation forte et assez rapprochée, d'une coloration plus 
claire que l'avant corps. Long. 3,5 mili. Province de Buenos Aires. 

Variété distincte, á premiere vue, par l'absence sur les élytres de 
macule foncée postsuturale. 

Mmirice Pie. 



índice 



DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN EL TOMO XM 



Páginas : — 

Apuntes sobre !a arqueología de la Puna de Aiacama, por Juan ¡i. Ambrosciti i-3o 

Matcriaux pour servir A ranthropologic des indicns de I'Argentinc, par le Dr. //. ten 

Katc 3 I -5 8 

Conlribution á l'ctude de la morphologic des ccrvaux des ¡ndtcns (dccrils dans les 
Matcriaux pour servir ¡"i i'anlhropoiogie ties indicns de la Rcpubliquc Arpen- 
tinc, par le Dr. 11. ten Katc), par le Dr. Christfricd Jakob 39-72 

Viaje arqueológico en la región de Andalgalá, 1902 — 1903, por Samuel A. La- 

fone Qücvedo, M. A 7 3- r i o 

Trois trigonoccphaics du Paraguay, par A Ifred Bacqué 111-120 

Quclqucs clavicorncs nouveaux de la Rcpubliquc Argcntinc, rccuelllis par M. Char- 
les lírucli, par A. (iroui'cllc 121-134 

Ptinus et Anobiidcs nouveaux de la Rcpubliquc Argeniine. recuciilis par M.Car- 
los Bruch, par Mauíice Pie i35-!36 

La geografía física y esférica del Paraguay y Misiones Guaraníes por don Félix de 

Azara. Examen crítico de su edición, por Luis María Pnrres 137-204 

Metamorfosis y biología de coleópteros argentinos. 11 Agasiclcs vittata Jac, Plec- 

tonycha corrcntina Lac, Amplipalpa negligens Weise, pnr Carlos Bruch 205-21 3 

ílispinac, Coccinellidac et Endomychidae Argenlinia et vccinitate e Collectione 

Bruchiana, descripsit J. Weise 21 9-2 3 2 

Descriptions de coléoptcres nouveaux de la Républiquc Argcntine, par Maurice 

Pie 233-236 



La correspondencia relativa al Museo de La Plata 
y sus Anales y Revista, debe ser dirigida á 

Director del MUSEO DE LA PLATA 
Provincia, de Buenos Aires 

República, Argentina 



La corrcspondance relalive au Mmsí:e de La Plata 
ainsi qu'aux Annales et á la Revüe de cct élablis- 
sement, devra étre adressée á 

Directeur dii MÜSÉE DE LA PLATA 
Province de Buenos Aires 

RépubUque Argentino 



„()F- 



REVISTA 



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MUSEO DE LA PLATA 



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LA I' I, ATA 



•ry\I,I,ICIÍ I)R IMl'RlíSlONIÍñ OrtCIALES 
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REVISTA 



MUSEO DE LA PLATA 



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LA PLATA 



TALLER DE IMPRESIONES OFICIALES 
] t) O Ó 



;2,04rAOO 



REVISTA 



Museo de La F*la.ta. 



TOMO XIII 



ARTE Y VOCABULARIO 

LKNGUA CAYINKNA 



MANUSCRITO DEL R. P. FRAY NICOLÁS ARMENTIA 

ORDENADO CON NOTAS 

POU 

Samuel A. Lafone Quevedo, M. A. 

ENCARGADO DE LA SECCIÓN DE ARQUEOLOGÍA Y LINGÜÍSTICA ARGENTINA 

Con mapa y apéndices 



LOS INDIOS Y SU LENGUA 



PROLOGO 



EL REVERENDO PADRE FRAY NICOLÁS ARMENTIA (') 

Fray Nicolás Ai'inentia nació á fines del año 1845 en la villa 
de Bernedo, provincia de Álava, en España. Empezó sus eslu- 
dios en 1857 y de Vizcaya pasó á Francia, en 1860, al objeto 
de tomar religión en un convento de San Francisco. En 1865 
pasó al convento de Misioneros, en la ciudad de La Paz, donde 
se ordenó en Abril de 18G9. 

En Julio de 1871 fué enviado á la misión de Tumupasa en 
la que permaneció basta Noviembre de 1873; de allí fué tras- 
ladado á la misión de Covendo y sirvió de cura conversor basta 
Octubre de 1880. 

l'A\ Junio de 1881 el Padre Armentia organizó su expedición 
á los Araonas y Pacaguaras, que liabitaban la hoya del Madre 
de Dios. Como dice su biógrafo el señor Bravo: «Con el lío de 
ropa, vitualla y sextante, al bombro, el breviario en una mano 
y la brújula en la otra, atravesó el dilatado espacio que media 
entre el Beni y el Madre de Dios; navegó en toda su extensión 
el primero de estos ríos y peregrinó por sus bosques hasta 1883. 
En Mayo de 1884, continuó sus atrevidas correrías, navegó el 
Madre de Dios, faltándole poco para llegar cerca del grado 13 
de latitud; reconoció el Tahuamanu (Orion) etc., y, por fin, de 
regreso á La Paz, en Agosto de 1886, reunió en volumen el fi'uto 



O Noticia biográüca, por el señor Carlos Bravo, que precede á la obra 
del i'adre Armentia, titulada Navegación, del Madre de Dios. — La Paz, 1887. 



de sus observaciones y trabajos. » Este volumen se lilula: Na- 
vegación del Madre de Dios, rica fuente de ¡preciosos dalos reunidos 
por el Reverendo Padre que se han extractado para formar 
este prólogo. El Misionero incansable de la región del Acre, 
hoy tan mentada, es boy el Ilustrísimo señor Obispo de La Paz. 



LA NACIÓN GAVINA O ARAONA (') 

«So habla de estas dos tribus en un mismo capitulo por 
cuanto están tan mezclados que es imposible distinguirlos, y 
aun cuando existen ranchos de puros Gavinas, como también 
de Araonas puros, viven por lo general mezclados y confundidos. 
Tienen un mismo idioma, una misma religión é idénticas cos- 
tumbres. 

«Viven en el río Manuripi, en las inmediaciones del Madre 
de Dios, en ambas bandas; en el Tahuamanu, y aun en el 
Uaicomanu, pero en estos últimos dos ríos, sólo ocupan las 
inmediaciones de sus cabeceras. El grupo principal existe hoy 
en el Tahuamanu (Ortón). 

«Se cree que han sido muy numerosos en otro tiempo y 
donde quiera que uno se establezca halla vestigios de pobla- 
ciones antiguas. Gomo sus cai'pas son de madera, sin excepción, 
el tiempo hace que no quede vestigio de su residencia sobre la 
tierra. Por lo general, el ti'onco de las palmas les provee de 
pilares, y las ramas de hojas para el teclio de sus casas. De 
consiguiente es debajo de tierra donde hay que buscar vestigios 
de sus poblaciones, tanto más que una vegetación gigantesca, 
que crece en el lugar de las antiguas poblaciones, se apura á 
formar con sus hojas y troncos en descomposición una capa 
enorme de tierra vegetal, bajo la cual quedan sepultados los 
restos que antes estaban en la superficie. 

« En Julio de 1885 escogí, para fundar la misión de N. S. 
del Carmen de Tahuamanu, un lugar en la margen derecha del 
Manurini, cubierto de una hermosísima vegetación que bien 
puedo llamar secular; de modo que estaba yo muy lejos de 
sospechar que allí hubiese existido población alguna. Al cavar 
los agujeros para plantar los pilares de mi barraca y capilla, 



(') Todo lo que va entre comillas es sacado textual del libio Navega 
del Madre de Dios, (Japitulos XVI iV XX. 



'CKín 



Iinlliibainos en lodas parles tiestos de ollas y huesos: señal 
evidente .de que allí había existido una población en tiempos 
tal vez no muy remotos. 

(( JMi las correrías que hice en los meses de Junio, Julio, 
Agosto y Septiembre de 1885, por los bosques del Madre de 
Dios, Manurini y Taiiuomanu, halló los bosques cruzados en 
todas direcciones por caminos abandonados, que todavía no 
se habían cerrado, i'i pesar de lo preci|)itado de la vegetación 
en esos lugares. 

« lils innumerable el número de carpas que hallé en abando- 
no; y en la que menos había ocho ó diez muertos enterrados; 
pues los Araonas, y, en general, todos los bárbaros de esas 
regiones, no tienen más cementerio que su misma casa. 

«En una carpa de veinte varas de largo, sobre siete ú ocho 
de ancho, habitan hasta diez familias; y un retazo de cascara 
de almendro de dos varas en cuadro extendido en el suelo 
indica el lugar de cada familia, tanto en vida como después 
de muertos. 

"Son muy i)oco pi'ócticos en la navegación de los i'íos; no 
tienen canoas y sólo se sirven de balsas ó callapos para pasar 
de una banda á otra de los ríos; y estas balsas las trabajan de 
piezas de bambú, de tres metros de largo y un metro y medio de 
ancho, uniendo una gran cantidad de esos palos poi- medio de 
travesanos. La misma clase de embarcación usan los Toi'omo- 
nas. Los Pacaguaras usan canoas de cascara y aun de troncos 
labrados, y son muy diestros en su manejo. 



111 

EL NÚMERO DE LOS ARAONAS 

« l'll número de los Araonas y Gavinas, que como se ha di- 
i'ho ]iueden considerarse como una misma raza, puesto que 
hablan un mismo idioma, tienen las mismas costumbres y 
viven casi completamente mezclados, sin señal alguna que los 
distinga, si bien no es tan ci'ecido como se suponía, no por eso 
deja de ser considerable. 

« 1mi Febrero y Marzo de 1885 han sido visitados poi' la es- 
carlatina, que acabó con una tercera ó cuarta parte, destituyendo 
tribus enteras y reduciendo otras á una mitad ó tercera parte. 
Así es como destruyó del todo las ti'ibus de Ino, de Buda, de 
Maru, de Odoary y varias oti'as; mientras de la ti'ibu de Ha- 



— G — 

mapu, que constaba de 22 Cnmilias, sólo quedaron 8; de la de 
Chumu, que conslaba de 33, han quedado apenas 6 ú 8; de la 
tribu de Canamary quedan 2 hombres; de la de Cama quedan 
4; de la de Masalibu, 3; de la de Manipo, 4; de la de Sabatini, 
5; de la de Uránico, quedan G y constaba de más de 30; de la 
de Yunia, no queda nada; de la de Mayupi, que también era 
numerosa, (¡uedan 8 l'amilias; de la tribu do Masatibu i|uedan 3; 
de la de Ecuary, quedan 4; igual número de la de Sara; de la 
de Gapanai-y, quedan 5; de la de J)ejabai, quedan G; de la de 
Camoavi, quedan 7; la de Huary se acabó. 

«Hay otras tribus que no visitó la escarlatina, tales son: la 
de Marani, que tiene 14 Familias; la de Tade, igual número; 
la de Guagima, tiene 10; la de Camaya, 12; la de Moyana, igual 
número; la de Capu, 14; la de Capa, 14; la de Taranu, nueve. 

«Además de estas tribus existen las de Tuno, de Mapumai'y 
(tipo curioso, calvo y barbón), la de Tuama, la de Beyuma, de 
Machuvi, de Jicho, de Huarymodo, de Isebene, de Curupi, de 
Cuesi, de Habuvi, de Uaui, de Dejabay, de Calioco, de Giary, 
de Eno y varias otras, cuyo número exacto de familias ignoro, 
pero que por un término medio, no pasan de 10 familias; y 
aun algunas de estas últimas tribus, me consta han sido visi- 
tadas por la escarlatina; más ignoro tanto el número de los 
muertos, como el de los que sobreviven. 

«No puede darse espectáculo más ti'iste del que ofrecían 
esas tribus visitadas por la epidemia. Los vivos yacían confun- 
didos con los muertos, por no haber quien diese á éstos sepul- 
tura. En una tribu yacían doce moribundos en medio de ocho 
cadáveres en descomposición; y hubo un muchacho que tuvo 
valor para presenciar semejante espectáculo, esperando muriese 
su madre para darle sepultura; y cumplido que hubo con este 
deber filial se retiró á buscar remedio á la barraca de don 
Joaquín Farfán. Los caminos estaban sembrados de cadáveres 
de infelices, que, huyendo de la infección de las carpas, eran 
sobrecogidos por la muerte. 

«A la epidemia de la escarlatina se siguió otra de catarro, 
que los visitó á principios de Septiembre del mismo año, y que 
causó nueva mortandad. En la tribu de Capa murieron todas 
las mujeres, con lo que los hombres, espantados, abandonaron 
de nuevo su rancho, al que aun no hacía un año que se ha- 
bían trasladado, para huir al norte, al río Abuná. 

«También visitó esta peste de catarro otras tribus, y no dudo 
aumentaría el númei'o do victimas de la escarlatina. Hallábame 
en la tribu de Capa, sobre el Tahuamanu, con objeto de es- 



— 7 — 

coger un lugar bueno i)ara cslahlecenno, y estaba en mi com- 
pañía don Joaquín Farfán con tres de mis mozos, los únicos 
que quedaban. Enfermamos lodos sin excepción, y tomamos la 
resolución de salir al Madre de Dios, á donde muy apenas pu- 
dimos llegar en cinco días: allí también encontramos á todos 
enfermos. 

«Es de advertir que, de estas enfermedades, que tantos bái'- 
baros mataban, no moría ningún blanco. Es el motivo que los 
indios, en el exceso de la fiebre, se metían en el baño en busca 
de alivio, y mientras buscaban un alivio momentáneo, bailaban 
la muerte; mientras los blancos, con un poco de cuidado y un 
régimen algo racionol, escapaban con solo las molestias consi- 
guientes á enfermedades más ó menos largas. 



IV 
COSTUMBRES DE LOS ARAONAS 

«Hay mucha variedad de tipos entre los Araonas, [lues 
mientras unos son verdaderamente Zambos, otros son de un 
tipo muy parecido al Europeo. Los hay de nariz larga y aguda, 
cuando el indio, en general, la tiene chata. Hay muchos bar- 
líones y uno que otro calvo, cosa tan i'ai'a enti-e los indios. Hay 
muchos verdaderamente rubios, tanto entre los hombres como 
entre las mujeres. Son altos y bien formados, ágiles y alegres, 
pero por lo general muy ociosos O. 

«Para diez familias trabajan una carpa de unos veinte me- 
tros de largo sobre seis de ancho; son todas de palma, que 
sólo duran unos diez años; pero tampoco cuesta mucho el 
construirlas. Para dormir tienen unas carpas en forma de co- 
nos, redondas, de dos metros y medio de diámetro en la base, 
jiero terminadas en punta, y de una altura total de tres metros 
y medio. Tienen una pequeña entrada parecida á la puerta de 
un borno, la que se cierra con un atado de ramas, después de 
haber entrado. Ahí duei'men para resguardarse de los zancu- 
dos (') y murciélagos. Estos abundan muclio y pegan terribles 
sangrías, escogiendo de preferencia las yemas de los dedos de 
pies y manos, y la nariz y orejas. 

«Siembran yuca, maiz, camote, hualusa, agi[)as, coca, caña, 



(') Ver los Tacanas. Inti'oiliiccióii, caiiitiilo IJl. 
O ¿fawcíídos = mosquitos. 



_ 8 — ■ 

ají, luiicos (ó zapallo, especie de calabaza), una especie de papa, 
que comen cocida y asada, y cuyo tallo es una ti-epadora pa- 
recidísima al de 1q agipa; también tienen i)liUano, pero en muy 
poca cantidad. 

«Sus cbacras son muy insignificantes; es por esto cpie la 
mayor parte del año, se alimentan de frutas, como ser: almen- 
dra ('), que abunda en todas partes; motacvi ('), cbimas (") y 
sayal i"), que llaman majo. No les be visto comer el palmilo 
que tanto abunda. 

«Son muy carnívoros, pero la caza ba llegado á escasear 
demasiado en las inmediaciones de sus tribus, por la constante 
persecución que sufre. También comen mucho pescado, espe- 
cialmente cuando bajan las aguas; como es inmenso el terreno 
inundado, ese terreno queda lleno de pescado, y á medida que 
las aguas van bajando, se calientan con los fuertes soles de 
Junio, Julio, Agosto y Septiembre, y el pescado queda muerto 
ó moribundo en la su|)erficie del agua, y los indios lo agarran 
sin dificultad. A medida que el agua va bajando queda el te- 
rreno seco cubierto de pescados muertos, que también recojen. 
También trabajan trampas, que consisten en unos cuadros cer- 
cados de hojas de palma, un poco elevados sobre la superficie 
del agua, y á poco que ésta baje quedan presos multitud de 
pescaditos. También comen anguilas que quedan en los lugares 
pantanosos, en tiempo de las bajantes, y (jue ellos son muy 
hábiles en descubrir dentro del fango. 

«En cuanto ü la caza, tienen mucha habilidad para reme- 
dar toda clase de animales. A este particular, no puedo menos 
de citar un hecho, que creo no ha sido notado por ninguno de 
cuantos se han ocupado del Tapir, Anta ó Gran Bestia. 

«Este cuadrúpedo tiene un silbido en todo parecido al de 
una especie de águila llamada Chuvi. Cuando el chuvi silba, la 
gran bestia responde y se aproxima; el chuvi se \^íxvü encima 
del anta y la limpia de la enorme cantidad de garrapatas de que 
siempre están llenos los tapires, y de que se alimenta el chuvi. 

«Esta relación entre animales tan distintos explotan con 
mucha habilidad los Araonas, y en general todos los bárbaros. 
Imitan el silbido del chuvi, contesta el tapir y se aproxima, 
y los bárbaros lo flechean. 

«Andan completamente desnudos, excepto las mujeres, que 
llevan un tapa-rabos, hecho, linas veces, de la cascara del Bi- 



(') \\\x\í)wdvA =^ HerUioliilid excuLsa. 
(') Piíliaoi-as. 



~ 9 — 

Ijoci, y oli'os do tejido de algodón. Los hombres son cori'om- 
pidísimos, pero en las mujeres he reparado mucha honestidad. 
Las hacen trabajar y cargar como animales. El oficio del hom- 
bre es cazar y pescar ; dei-riban también el monte donde tienen 
t(ue hacer sus ciíacra.s; pero la siembra y cosecha corren |)or 
cuenta de la mujer. 

«Cuando van de viaje el hombre no lleva más que su arco 
y flechas, mientras que á la mujer la obligan á cargar el maiz, 
yuca, etc., para el avío, hasta tres y cuatro arrobas; y andan 
así á razón de tres ó cuatro leguas por día y cuando llegan a 
la pascana ('), la mujer enciende fuego, asa yuca, plátano, pa- 
paya, etc., y alcanza al marido que está echado. Cuando van 
de viaje las mujeres llevan siempre en la mano un gran tizón 
de fuego, pues les cuesta mucho sacarlo por el frote. 

«Los capitanes, por regla general, tienen cuatro y hasta seis 
mujeres, mientras hay una porción de indios que no tienen 
ninguna, como es consiguiente; pues es una ley providencial 
que nazcan en número igual liombi'es y mujeres, lo que de- 
muestra que la poligamia es contraria á todas las leyes de la 
naturaleza, y ninguna sociedad la tolera impunemente. ¿No es 
esta tal vez la causa principal del exterminio de esas tribus (¡ue 
vemos desaparecer tan i'ápidamente? 

«Enli-e las mujeres, tienen siempre una de su especial pi'e- 
dilección; y es curioso, cuando comen, ver á las mujeres sen- 
tadas en el suelo formando línea, con las cabezas bajas, y el 
marido sentado igualmente en el suelo al frente de ellas. 

«No sólo tienen la poligamia, sino ([ue se prestan mutua- 
mente sus mujeres, sin hacer de ello un misterio, como si fuese 
la cosa más natural del mundo. 

«Cuando han de trabajar una chacra hacen con antici|(ación 
una cacería, después convidan á los de las inmediaciones, y, 
reunidos todos, trabajan desde las cinco y media hasta las diez 
de la mañana y ñ esta liora hacen su comilona. 

«Los capitanes no son elegidos, sino que el que tiene más 
hijos y parientes se declara tal; y la necesidad de vivir en 
grupos hace que se reúnan todos aquellos que no tienen fa- 
milia y éstos son miserables esclavos del capitán, que ejerce 
sobre ellos un despotismo bastante duro, haciéndose servir y 
disponiendo de todo á su arbitrio y sin retribución ninguna, 
pues todos son su gente, es decir, su propiedad. Los ol)ligan 



(') Voz de la lengua del Cuzco que significa lugar de descanso en que se 
desprende la carga. 



— 10 — 

á trabajar las chacras, á buscar caza y pesca para el capilán, 
y en recompensa les quitan hasta las propias mujeres, si las 
tienen. 

«A la muerte del capitán lo reemplaza su hijo predilecto, 
que está ya reconocido, antes que muera el padre, con el nom- 
bre de Ecüe. 

«Pero no es raro ver dividirse la tribu, especialmente cuando 
los hermanos rehusan sujetarse á él; y entonces van á ocupar 
otro territorio, formando un grupo ó tribu separada. Esto es 
lo que sucedió en la tribu de Hamapu: pues de ocho que que- 
daban, cuatro siguieron con el liijo mayor y los tres restantes 
se fueron á vivir á otra parte. 

«Los casamientos se hacen sin ceremonia de ninguna clase: 
generalmente piden la mujer á sus padres, y á veces la roban ó 
compran. He visto comprar dos mujeres cada una por un haclia, 
y el matrimonio queda hecho sin más ceremonia. Las mujeres 
no deliberan sobre esto, ni se creen con derecho á deliberar. 

«Tampoco hacen ceremonia alguna sobre el recién nacido. El 
nombre muchas veces se lo ponen algunos meses ó años después. 
Sus nombres, que según parece los guardan de mucha antigüe- 
dad, son pocos, y de consiguiente muy repetidos, hallándose en 
diversas tribus hasta cuarenta y cincuenta del mismo nombre. 

«En sus carpas tienen muy pocos trastes. No usan asientos 
de ninguna clase; el suelo es su único asiento. Un mortero ó 
más bien varios, para moler su maiz, yuca y almendra; ollas 
de diversos tamaños, hasta la capacidad de cien litros, para 
cocinar su maiz, yuca, papaya, etc.. Tostaderas planas hasta de 
un metro de diámetro y cuatro á cinco pulgadas de borde, para 
tostar sus harinas, y aun para secar su coca, cuando no pueden 
hacerlo al sol; pozos de todos tamaños y cantaritos de litro y 
medio hasta dos litros, para llevar agua en sus viajes (traste 
que nunca abandonan); cuchillos de chonta para limpiar ca- 
minos y chacras; venteadores de palma muy bonitos, en forma 
de abanico; tarros de madera, en forma de copas sin asiento, 
para guardar la ceniza de Motacú con que mascan la coca; y 
retazos de cascara de almendra tendidos en el suelo para sen- 
tarse ó echarse, es todo el mobiliario de una carpa de Araonas. 
Tienen en medio de la carpa un gajo ó rama de árbol, muy 
torcido, para apoyar sus arcos y flechas; del techo cuelgan de 
trecho en trecho ganchos en los que cuelgan sus mea-icos ó al- 
forjas: también se ven unas tacuaras, de tres cuartas de largo, 
en las que guardan sus plumas de parara ó tucán expuestas 
al humo para que no se apolillen. 



— 11 — 

(('J'ieucn sus agujas de liueso, con el ojo muy bien al)ierlo, 
imitando perfectamente un yargüi. Trabajan collares de dientes 
de jabalí, que agujerean con muciía destreza, sin embargo de 
carecer de herramienta adecuada para el caso. Tienen también 
pequeñas haclias de piedra, coladas á un palo de poco más de 
una tercia con una resina muy dura, y con ellas parten ó 
quiebran el coco de la almendra. 

«Tienen algodón en muy pequeña cantidad: lo hilan, y tejen 
unas camisetas largas que les llegan hasta los pies y que lla- 
man Masamahi y sólo se las ponen cuando les pasa el humor 
de lucirlas, pues, por lo general, están completamente desnu- 
dos. También hacen alforjas ó maricos, llamados por ellos Cho- 
romahi, y unas fajas sin fin, de dos tercias de ancho, las que 
se ponen en el hombro y piernas superiores, desde los nalgas 
hasta las corvas, y de este modo duermen sentados, sin peligi'o 
de caerse, por cuanto la faja les sirve de apoyo: ya se entiende 
que de este modo duermen encogidos formando una S. 

«Su alimento consiste en maiz, yuca, hualusa, camote, pa- 
jjaya, zapallo, etc. El plátano lo cultivan en muy pequeña can- 
tidad. 

«Para cocinar colocan sus enormes ollas en el fuego, desde 
las seis de la tarde, con maiz, yuca y papaya; las mujeres 
cuidan de atizar el fuego y aumentar agua hasta las dos de la 
mañana, hora en que retiran el fuego, y se van á dormii-. A 
la mañana, los hombres se levantan al amanecer, van derecho 
al baño y después á comer. 

«Hacen una pasta con harina de maiz y almendra tostada, 
bastante agradable, pero eslo lo usan principalmente como avío 
en sus viajes. Comen también en abundancia frutas silvestres. 

«Son muy afectos á tomar palabras de otros idiomas; de 
donde i'esulla que tienen un sinnúmero de palabras pacaguaras, 
y que su idioma está sujeto á continuas variaciones. Las mu- 
jeres no |)ronuncian la S, haciéndola siem[)re F. 



Y 
RELIGIÓN Y CREENCIAS DE LOS ARAONAS 

«Creen en un Dios criador, que llaman el Baba Buada, el 
cual dicen que es viento — Vutana — y que reside en el aire ó 
en la atmósfera á la parte del Sur. Dicen que éste es el que 
crió el cielo, la tierra, el sol, la luna, las estrellas y todo cuanto 



— 12 — 

existe: el que preside á las estaciones, y marca los tiempos <le 
siembras y cosechas. A éste consagran dos fiestas: la una an- 
tes de las siembras, y la otra antes de comenzar las cosechas. 
Entonces cantan y bailan día y noche y tomón chicha sin fer- 
mentar, y es la única ocasión en que usan esta bebida. I.a 
embriaguez es desconocida entre ellos. 

((Además del Baha Banda, tienen un gran número do dioses 
inferiores ó genios subalternos, tales son: El Juli Mará Ediit.ii, 
ó Dios del tiempo, que llaman también Ixeti Mam Ediitxi, ó 
Dios del sol ó del año. Baba Tsiitu, el Dios tigre. Ageie Edutxi, 
el Dios de la salud. Zia Edutxy ó Zia Tata, el Dios del maiz. 
Cuati Edutzi, el Dios del fuego. Etesi Edidxi, el Dios de las ca- 
sas. Ilari Edutxi, el Dios de los jabalíes. Edutxi jjama iba piigia, 
el Dios para que no haya caimán. Capiiari, el Dios de la muerte. 
Caranahua, no se qué divinidad ó genio representa. Por este 
estilo tienen una infinidad de dioses subalternos, representados 
por piedras brutas y maderas de diversas formas, como cuñas, 
hachas, lanzaderas. 

((Cada Dios tiene su Yanacona ó sacerdote, (|ue siempre lo 
cuida, y cuando va de viaje lo lleva en su alforja. 

((Sus templos son una casa cuadrada con dos guarachas, 
en la una de las cuales están los dioses ó ídolos, y en la oira 
los aparatos del baile. Fácil me hubiera sido hacerme do esos 
enseres y traerlos como un objeto de curiosidad, tanto mi'is iiuo 
había un sinnúmero de ellos en abandono: unos por haberse 
muerto todos los de la tribu, y otros por el desprecio en f|uo 
llegaron á tenerlos los mismos indios. Y tampoco me faltaban 
deseos; pero mis circunstancias eran tales que, muy ajienas, 
pude socar mis instrumentos y ornamentos. 

((Llevan también en sus templos la cuenta de los años por 
medio de marlos de maiz, que representan las chacras que han 
hecho y campamentos que han ocupado. También llevan la 
cuenta de las lunas por medio de piedras: al terminar una 
luna retiran la piedra que la representa y que lodo el tiempo 
de la duración de la luno, ha estado en medio separada de las 
demás. Al aparecer la nueva luna la saludan estrepitosamente, 
y el Yanacona separa una nueva piedra. 

((Los nombres de sus meses ó lunas son: Mauhadi, coxwQir/.ó 
el 12 de Julio de 1885. Pilsibadi, comenzó el 10 de Agosto. Ba- 
ciiabadi, Tamanibadi, Abamiabadi, Bacuapabadi, Matobadi, Pigiabndi, 
Sisamabadi, Ata-tanetibadi, Naibadi, Ptisabadi y Uipabadi, f|ue es 
luna complemental y la añaden cada tres años. 

((Sus sacei'dotes son llamados Yaiíacnnas. y al mismo tiempo 



— 13 - 

son médicos: pei'o su modo de curar es eseacialmenle supers- 
ticioso y búrbíU'o; y son muy pocos los remedios por ellos co- 
nocidos (pío lcn,í!;fm verdndei'n eficacia. Conocen una yerba ])ara 
la mordedui'a de la víjjoi'a, pero goneralmenle curan las mor- 
deduras de esle leplil, chupando la sangre de la hei'ida, te- 
niendo cuidado de ponerse en lo boca una buena cantidad de 
tabaco. 

«Tienen una larga letanía de remedios que los Yanaconas 
deben aprender de memoria; los principales son: Eiña cjiricuri, 
Echabajai curiciiri, Cumia curicuri, Babcltsviu ciiricuri, Zia ediitxi 
curiciiri, Mahachiiqve curicuri, Bahe apecliuque curicuri, XJaraitxe- 
cua curicuri, Ecúai curicuri, ümaeveu curicuri, Deve edutxi curi- 
ciiri, Babautsecua curicuri, Tiuchatata curicuri, Waritata curicuri, 
Namotata curicuri, Baba tata curicuri, Sirupiatata curicuri, Cajua- 
tata curicitri, Nariatata curicuri, Bayritata curicuri, Suritata curi- 
curi, Sanayaiala curicuri, Itsecuatata curicuri, Jutiwari curicuri, 
Bixuaria curicuri. Babahuauapu curicuri. Baba ejabia curicuri y 
otros más por el estilo. 

«A las mujeres está vedado mirar los ídolos y objetos de 
culto; creen que morirían ó al menos quedarían ciegas si los 
mirasen. Son ellas, sin embargo, las que tocan sus flautas en 
las funciones religiosas. Estas flautas son pequeñas, de tres 
agujeros, generalmente de hueso, sus tonadas son muy monó- 
tonas. Los hombres cantan con bastante armonía, pero todas 
sus canciones se reducen a pedir cosas materiales á sus dio- 
ses, especialmente salud y comida. 

«Estas peticiones se hocen casi todas las noches en familia, 
irnilando el tono en que rezan la doctrina las familias cris- 
tianas. 

«Cuando alguno enfermo, lo primero (¡ue hacen es llamar 
al Yanacona, quien por lo general, no hace más que atormen- 
tar al enfermo. Esfuérzase en sacar el mal chupando, y mu- 
chas veces mordiendo, como lo vi hacer con una infeliz cria- 
tura. Tienen siempre consigo una tacuara con polvo de lobaco, 
coca y otras yerbas, con algunos dientes de víbora. Mascan ese 
polvo y lo íq:)lican con la saliva en la parte dolorida. Es polvo 
muy fuerte, pues una vez que recibí una herida en el pie, se 
empeñó el Yanacona en curarme con esos polvos: lo dejé hacer, 
|)ero (|uemaba. 

«Cuando muere alguno, y muchas veces antes que muere, 
le alan un bejuco al cuello, y lo entierran sentado, con las ro- 
dillas en el pescuezo. 

«Creen en otra vida, aunque no saben decir lo que allí les 



— 1-í — 

espera. Su moral os nula, y las palabras «bueno» y «malo» 
sólo llenen un sentido material. Sus aspiraciones no pasan de 
osla vida, ni del día presente. 



A' I 
SUS GUERRAS 

«Tanto los Araonas, como los Pacaguaras y Toromonas, 
son muy vengativos. Cualquier pretexto les basta para decla- 
rarse uno guerra sin tregua. Una mujer, un hacha, un cu- 
chillo, el derecho de cazar y pescar, y de recoger huevos de 
tortuga, son otros tantos motivos para declararse una guerra 
á muerte y sin tregua. 

«Sus armas son: la flecha y unos cuchillones de chonta, 
que tíuiibién les sirven para destruir la vegetación menuda en 
sus chacras y caminos. Nunca pelean de frente ni admiten pri- 
sioneros. No conocen el modo de preparar el veneno para en- 
venenar sus flechas. Muchas veces, en la misma tribu, el mas 
audaz mata á su mismo pariente para quitarle la mujer ó la 
herramienta. 

«Cuando una tribu está escasa de herramienta, y sabe que 
otra la tiene, procuran sorprenderlo, y matarla, para llevarse 
consigo la herramienta. 

«Dos han sido las sorpresas que han hecho durante mi per- 
manencia. Una, de la tribu de Chumu contra la de Uránico, 
sorprendiéndola al amanecer, y matando siete personas. Urá- 
nico fugó, y cuando preparaba la venganza murió. Ambas tri- 
bus eran Araonas, ambas fueron víctimas de la escarlatina. 

« Varias tribus Araonas dieron una sorpresa á una tribu 
Pacaguara del Ortón, y la exterminaron. 



VII 

LOS TOROMONAS O 

« Estos ocupan el territorio intermedio entre el Madidi y 
Madre de Dios, entre los 12° y 13" latitud sur. Los Ai-aonas 
cuentan que algunas tribus son muy mansas, y otras muy fe- 



(') Capitulo XIV. 



— 15 — 

roces, y (|ue éslas viven en poblaciones numerosas. Yo puedo 
decir que han Imido de mí, en el viaje al Madre de Dios, donde 
encontré algunos que iban en balsas, y se corrieron al monte 
sin darme tiempo á conversar con ellos. Otra vez ví una fo- 
gata y, como me vieron subir, apagaron el fuego y se corrieron. 
Hallé varios caminos que sin duda se dirigían á sus carpas ó 
ranchos, pero no pude demorarme en explorarlos, apui-ado 
como estaba en avanzar en la exploración del Madre de Dios. 

«En otro tiempo tuvieron relaciones continuas con los Isia- 
meños y Tumupaseños, pero estas relaciones fueron interrum- 
pidas á fines del siglo pasado (el XVIII), con motivo de haber 
cortado las orejas el Cacique de Isiamas Dapapuri á varios 
Araonas y Toromonas, en las márgenes del río Madidi; con 
cuyo motivo dieron un asalto á la misión de Isiamas los Arao- 
nas y Toromonas reunidos. 

((Se sabe que el año 1764 fueron llevadas á Isiamas lOG 
personas Toi-omonas de las inái'genes del Madre de Dios. Ha- 
blan el idioma Tacana, visten camisetas de algodón. Su reli- 
gión es la misma, con coi'ta diferencia, que la de los Araonas. 
En otro tiempo tenían relaciones frecuentes con los Araonas, 
pero hoy los separa un espacio de territorio que ninguna de 
las dos tribus es capaz de pasar. 

«Existe en los libros de Tumupasa una nota que recuerda 
una romería numerosa hecha por los Toromonas en 1781 al 
cerro Caqumhuaca, situado á distancia de tres leguas al oeste- 
noroeste de Tumupasa: cerro (|ue hasta hoy día es considerado 
por los Tumupaseños como una divinidad, ó como asiento de 
la divinidad. Este cerro es de una elevación considerable, el 
más elevado de las inmediaciones, gozándose de su cumbre, 
que es de muy difícil acceso, de una perspectiva grandiosa. En 
ella dominan vientos fuertes, y son frecuentes las tempestades; 
y los Indios creen que es el Dios que hace todo eso; [)orque no 
quiere que ese terreno sagrado sea pisado por pies humanos. 

«Se cree que muchas de las muertes hechas en Isiamas y 
Gavinas por los llamados Guarayos son cometidas en realidad 
por los Toromonas. Los Guarayos (') hablan un idioma descono- 
cido, mientras los que hacen sus matanzas en Isiamas y Gavi- 
nas hablan por veces en Tacana; y tacana muy claro hablaban 
los que con el nombre de Guarayos dieron el asalto á Gavinas 
en 1884. 

«Algunos Toromonas han salido varias veces á Gavinas á 



(') Obra citada, pp. '¡ó — i7. 



— 16 — 

pedir misionero, aunque no en número muy crecido. Yo nunca 
he podido encontrarme con ellos: pues para ir ú buscarlos en 
su tierra es preciso subir unas 240 millas el Madre de Dios, 
internándose después por tierra, ó bien ir de Gavinas al nor- 
noi-oeste, sin senda de ninguna clase, pues ellos tienen buen 
cuidado do no dejar rastro por detrás cuando andan por el 
monte. 

«Acerca del oi'igen de la palabra Guarayo nada puedo decir, 
sino que los Araonas dan este nombre á todo enemigo, cual- 
quiera que sea la tribu á que pertenece, y desde el momento 
que dan á uno este nombre lo tienen sentenciado á muerte. 
Hacer Guarayo significa entre ellos malar O.» 

No está demás reproducir aquí esta nota del mismo Padre 
Armentia: 

«Aten nunca perteneció á la raza Tacana: fué fundada con 
Indios Léeos, lo mismo que Apolobamba, Santa Cruz del Valle 
Ameno, Pata ó San Juan de Buena Vista, Mapiri y Guana, según 
multitud de documentos auténticos que poseemos y como lo in- 
dica su mismo idioma; aunque hoy en día en dichos pueblos (ex- 
cepto Mapiri y Guanay) se habla generalmente el Quichua ('•)». 



VIII 
ESPÉCIMEN DE LENGUAS 

«Tres son las lenguas de las tribus que habitan la parte 
baja del Madre de Dios, ó mejor dicho dos: Araona y Paca- 
guara. Como ya se ha dicho en otro lugar, el Araona no es 
más que el Tacana, bastante variado para que no puedan soste- 
ner una conver.sación seguida entre Tacanas y Araonas, á pesar 
de que apenas hace siglo y medio que se hallan divididos. Pero 
si bien no pueden sostener una conversación seguida se entienden 
en las cosas más usuales y necesarias á la vida; y un Tacana 
aprende en muy poco tiempo el Araona y viceversa. El Paca- 
guará es una lengua bastante extendida, pues se habla, con 
poca diferencia ó variación, por la mayor parte de las tribus 
del Ucayaii. líl idioma hablado por los indios de la misión de 
Gavinas es una mezcla de Pacaguara v Tacana; debido sin duda 



(') Obra citada, pp. 49. [Giiaraj-os e.s otro nombre de los Chiriguanos. 
S. A.. L. Q.]. 

(-) Ver el Tacana, p. 3, y el error de d'Orbigny (]iie corrige el Padre 
Armentia. 



— 17 — 

á la mezcla do Araonas y Pacaguaras que lian compuesto ó 
formado la población de dicha misión; y lal vez más principal- 
mente á la comunicación continua de los indios Cavineños con 
los 'J'acanas de los pueblos de Tumupasa é Isinmos. 

«No me parece inútil poner aquí algunas muestras de estos 
idiomas, tanto para que se conozca su índole, cuanto para que 
los que estén en estado de hacerlo puedan compararlos con 
otras lenguas ó dialectos ya conocidos, y por este medio llegar 
á aclarar uno de los problemas que más llaman la atención en 
el día, cual es: El origen de las razas iior medio do la filología, 
comparada. Para ello me parece suficiente poner las muestras 
de declinaciones y conjugaciones; algunos ejemplos de verbos 
compuestos, y el modo cómo se componen; y, finalmente, algu- 
nas palabras de cada uno de estos idiomas ó dialectos para 
que se noten mejor su semejanza y diferencia. 

«No está de más decir algo sobre las tribus que hablan 
estas lenguas. El Tacana es hablado en los pueblos de Tumu- 
]iasa é Isiamas; el Araonn por las tribus Araonas y Gavinas 
que habitan sobre el Madre de Dios, Manui-ipi, Tahuamanu y 
Uaicomanu (Abuná). Lsl Pacagnara por las tribus de Chacobos, 
Pacaguaras, Caripunas y aun por las tribus de Ucayali, donde 
es conocido con el nombre de lengua Pana, que se subdivide 
en varios dialectos. El Moseteno se habla en Covendo, Santa 
Ana y Muchanes, y aun [¡or los Chimanes, remontados desde 
18G2. El Cavineño sólo se habla en la misión de Gavinas, y 
parece que no -lardará en desaparecer, quedándonos sólo el 
recuerdo de la tribu y del idioma, si(|uiera haya de servir este 
último para esludios comparativos ('). 



IX 



DECLINACIÓN DE LOS PRONOMBRES 



CASTELLANO 


TACANA 


AHAONA 


CAVINEÑO 


Yo 


— Eama 


Yama 


Era, Yequia 


De mi 


— Quiema 


Quiema 


Ecue, Ecquiquia 


Para mí 


— Quiemapuji 


Quiemapuy 


Ecueisu 


A mi 


— Erna 


Ema 


Yequiquia 


Conmigo 


— Ema neje 


Ema ñae 


Equiatseve 



O Se suprimen los ejemplos del Pacaguara y Moseteno, ¡jorque no per- 
tenecen á este grupo. Ver «Anales de la Sociedad Cienl.ílica», año 1003. 

Tomn XII 2 



— 18 



CASTELLANO 


TACANA 


ARAONA 


CAVINEÑO 


Nosotros 


— Ecuana 


Ecuada 


Ecuana 


De nosotros 


— Ecuanasa 


Ecuadaja 


Ecuanaja 


Paní nosotros 


— Ecuauasapuji 


Ecuadaja puy 


Ecuanaiju 


A nosotros 


— Ecuana 


Ecuana 


Ecuanara 


Con nosotros 


— Ecuana neje 


Ecuana ñae 


Ecuanatseve 


Tu 


— Miada 


Mitya 


Miquia 


Tuyo 


— Miqueda 


Mique 


Miquiquia 


Para tí 


— Miquepuji 


Miquepuy 


Micueisu 


A ti 


— Mida 


Mida 


Mira 


Contigo 


— Mineje 


Miñae 


Miatseve 


Vosotros 


— Micuana 


Micuana 


Micuana 


Vuestros 


— Micuanasa 


Micuañaja 


Micuanajaque 


Para vosotros 


— Micuanasapuji 


i Micuañajapuy 


Micuanaisu 


X vosotros 


— Micuana 


Micuana 


Micuauara 


Con vosotros 


— Micuananeje 


Micuanañae 


Micuanatseve 


Este, Esta 


- Yhe 


Uja, Uaja 


Rie 


Estos, Estas 


— Yhe cuana 


Uajacuañaja 


Riecuana 


El, Ella 


— Tueda 


Vada, Juma 


Tura 


Ellos, Ellas 


— Tueda cuana 


Jumacuañaja 


Turacuana 


Aquel, Aquelhi 


i — Ichu 


Juma 


Yueque 


Aquellos 


— Ichucuana 


Jumacuañaja 


Yumaecuana 


Ese 


— Jida 


Vada 


— 


Esos 


— Jidacuana 


Vada cuañaja 


— 


Mío 


— Quiema 


Quiema emetse 


Equiquia 


Tuyo 


— Miqueda 


Mique emetse 


Miquiquia 


Suyo 


— Tuseda 


Vada emetse 


Tujaquie 


Nuestro 


— Ecuanasa 


Ecuadaja emetse 


Ecuanaquiquie 


Vuestro 


— Micuanasa 


Micuadaja emetse 


Micuanaquiquie 


De ellos 


— Icliucuanasa 


Jumacuañaja emetse 


Yumacuanajikie 


¿Quién? 


— Ay deni? 


Iqueja? 


Ayra? 


¿Con quién? 


— Ay denineje? 


Aydeniñae? 


Ayratseve? 


¿Para quién? 


— Ay depují? 


Iquejapuy? 


Ayraju? 


¿Cu;mJo? 


— Quietsunu? 


Quíetsunuja? 


Ejetsunu? 


Hoy 


— Jeave 


Uetseñe 


Riquieveca 


JMañana 


— Maita 


Uenau 


Metodia 


Nunca 


— Niquietsunu 


Micuata 


Ayjama 


Siempre 


— Daja puicha 


— 


Terebaiena 


Bien 


— Saipiave 


Jaipiave 


Yda 


Uiü 


— Madadave 


Masadave 


Ydama 



1"J 



X 



NUMERALES 

«Todas estos lenguas ó dialectos no cuentan sino hasta dos: 
Peada y Beta indican uno y dos en Tacana, Araona y Cavi- 

neño Los Tacanas y Cavineños han tonnado el resto hasta 

diez y sus compuestos, parte del Aymará ('), parte del Caste- 
llano. 

MODO DE CONTAR EN LAS DIVERSAS LENGUAS 



Uno 


- Peada 


Peada 


Pea 


Dos 


Beta 


Beta 


Beta 


Tres 
(Juatro 


- Quimicha 
Puchi 


— 


Quimsa 
Puchi 


Cinco 


Pichica 


Emerucuata 


Pichica 


Seis 


- Socota 


— 


Secta 


Siete 
Ocho 
Nueve 
Diez 


Siete 
Ocho 
Nueve 
Tunca 


Eme betave 


Pacalco (-) 
Quimichacalco (') 
Llatunca (■) 
Tunca 



XI 

COMPARATIVOS 

«Los coinpai-ativos los hacen con el adverbio Más — Ebiasu; 
verbi gracia: 

Yo soy mejor que tú — Ema miqueebiasu saida 
Yo sé más que tú — Ema mique ebiasu baba 

« Ll superlativo lo indican por medio de las palabras quila, 
cii.ata, icliasu. 



O Más bien del Quicliua.— S. A. L. Q. 

(-) Estos tres son del Aymar/i. — S. A. L. Q. 



20 — 



XII 



MUESTRAS DE VERBOS Y MODO DE CONJUGARLOS 

«Los vtíi'lios se tlividen en simples, mixiliarcs y compueslos. 
Los verbos auxiliares desempeñan en esLas lenguas un papel 
más principal que en las lenguas de origen latino. Los prin- 
cipales son: Estar ó Hahev = Eani; y Hacer =Píí que tiene el 
presente de indicativo Epiiani, y significa igualmente: Está di- 
ciendo ó está haciendo. 

«El Tacana tiene todos los modos y tiempos de nuestras 
lenguas, y podría decir que á este respecto es más rico y 
abundante. 

«Los verbos tienen una misma terminación en todas las per- 
sonas de un mismo modo y tiempo; y sólo se conoce la refe- 
rencia por el pronombre personal que precede. 

«Verbo Haber ó Tener: Eani =z hay, tengo, tiene; y sólo en 
la tercera persona del plural se dice: Eanita. 



Había ó Tenia — Aniana, Aniapui- 

cha. 
Tenía ayer — Aniña. 
He tenido — Anida. 
Tuve (remoto) — Eani jea. 
Habr/i, Ha de liaber — Eaniti. 
Que haya, Que esté — Pa ani. 



Había liabido — Tuque eani ó Eani- 
tuque. 

Sí luibiese ó lOstuviese — Eanisu. 

Si liubiese estado, habido ó tenido — 
Anicuasu. 

Si luibiese estado, liabiendo ó tenien- 
do — Anicuapuiuasu. 



«Sin embargo de que el verbo Ser tiene todos los modos y 
tiempos, como en las lenguas de origen latino, es un verbo 
esencialmente irregular, y en la aplicación práctica no sigue 
regia alguna, como puede verse por los siguientes ejemplos: 



¿Quién es? — Aydenida? 

¿Quién fué? — Aydenipuina o puana? 

El ha sido — Tuedave. 

Que sea — Papú. 

Si no fuesen malos — Nime madada 

micuana pucuamavesu. 
Por haber sido malo — Tusa nime 

madada jepuiti. 
¿Quién era? — Aydenida epumane? 
Sería bueno — Saida jea pucua. 
Aunque sea asi — Daja papubiame. 



No han de ser malos — Aymave jea 

nime madata ecuana niave. 
¿ Si fuese malo ? — Nime madada pu- 

cuasu. 
Hubiera sido bueno — Saida detse 

pucua epumane. 
Por mi'is que hubiese sido — Daja pu- 

que biame. 
l^ara ser — Epupuji. 
Tal vez sería yo? — Cuipave ema? 
l''uera yo no más — Pucuave ema. 



21 — 



XIII 



VERBOS SER Y ESTAR EN ARAONA 



Yo S05' — Ema. 

Yo era — Erna mu epuumane. 
Yo estoy aquí — Ema jityu. 
Estaba — Eanimane. 
Estuve — Eanija. 

Estando yo aquí 



Que esti'i aquí — Jityu pa ani, Duve 

pa ani. 
Si estuviera — Anirerepu. 
Ojalá estuviese aquí — Judu anirere 

cuata. 
Duve ema eaniu. 



Hay — Eani. 
llabia — Eanimane. 
Ha de Jiaber — Be mema eani. 
TIulio — Aniapujia, Anisabana, Ani- 
fabiana. 



Est:'i liabíendo — Eanicuanaui. 
Si hubiera — Anichania. 
Ojalá que liaya — Panimemea. 
Ojalá (]ue hubiera — Be amichame; 
Anirere cuata. 



« l'Js de advei'lii- que hay mucha diferencia eii el modo de 
hablar enlre las mismas tribus Araonas, debido sin duda á la 
poca comunicación entre ellas, y más que lodo ni modo capri- 
ciioso de hablar. Por olra parle, adoptan cuanta palabra pueden 
do oli'os idiomas. 



XIV 
VERBO SER Y ESTAR EN CAVINEÑO 



Yo soy — Iquia. 

Yo fui — Uohine. 

Yo lie sillo — Ique jua. 

Habrá — Anibuque. 

Habiendo — Aniu. 

Cuando hava — Aniabatsu. 



Había — Auina. 

Hay — Ania, Yumidia. 

ííubo — Anichine. 

Que haya — Pa ani ó Anipa. 

Hubiera habido — Aquenejua. 

Hubiese habido — Aquene ucuare. 



Habría habí'lo — Aquene ucliine. 



Estoy— Ania. 
Estaba — Aniana. 
Estuve — Anichine. 



Estáte — Anicue. 

Si estuviera — Eaniu. 

Estando — Aniu, Aniabatsu. 



— 22 — 



Ilabienilo estado — Anichinique, Ani- 

cuareque, Aniguaju. 
Estaié — Anibuque. 
Que esté — Pa ani. 



llubieiíi estado — Aniquenejua, Ani- 

quene uchine. 
Hubiese estado — Anicuena ujuara. 
Para estai' — Anisu. 



Por estai- — Anídeme ('). 



XV 



MUESTRA DE ALGUNOS VERBOS COMPUESTOS 
EN TACANA 

«El vei'ljo 7/rt = Hacei-, tiene el presente de indicativo Eha- 
tani, que significa : Estoy haciendo actualmente. 



Eliametani — Estoj' mandando liacei' 
ó Estoj' haciendo por medio de otro. 
Haz tu — Aqué. 
Anda y haz, ó Vete á liacer— Atique. 



Vete i"! mandar que iiagan — Ame- 

tique. 
Manda hacer, ó Haz por medio de 

otro — Ameque. 



« K\ ver'l)0 Quer-er = Tsada, si bien es un verbo regular con 
lodos sus modos y tiempos, nunca se usa junto con oíros ver- 
bos, sino que entonces la partícula ja unida á otros verbos in- 
dica la acción de querer. 

Ir — Puti; Quiero ir — Putija. Beber — Idi; Quiero beber — Idija. 

Comer — Dia; Quiero comer — Diaja. 

y así de los demás. 

La partícula y¿ indica posesión, v. g. : 

])inero — Chipilo; Uno que tiíne dinero — Chipiluji. 

Frasaiia ó cobija — Macha; Uno que tiene frasachi — Machaji. 

«La misma partícula i'epetida (jiji), indica cosa pasada ó 
consumada; v. g.: 

Clavar — Tata; Ya clavado — Tatajiji. 
Comer — Dia; Que ya ha comido — Diajiji. 
Ir — Puti; Que ya se ha ido — Putijiji. 



Babe — Saber. 
Babetsua — Aprender. 
Jababetsuati — Voy A aprender. 



Babequisa — Enseñar, compuesto de 
dos verbos; Babe — saber y Quisa 
— hablar, decir, avisar. 



(') Los dos párrafos (pie se omiten tienen que ver con el l'acaguara y 
Moseteno, que no se incluyen en este e.studio. — S. A. Ij. Q. 



23 — 



Dia — Ooiiier. Diaba, compuesto de 
(los verbos, Dia — comer y Ba — 
ver, significa iirobar la comida. 

Ba — Ver. 

Jabatique — Cuídíite. 

Batsuatique, del verbo Ba — ver, y 
Tsuati — subir. Quiere decir: Mira 
al cielo ó para arriba. 



Jabataiticua — üesearia verme con 

fulano. 
Dama — Tapar, cubrir. 
Jadamati — Taparse á sí mismo. 
Manu — Morir. 
Manuame — Matar. 
Jamanuametiji — El que ha matado, 

asesino. 



«Respecto á la ])ronunciaoión tiene el Tacana algunas que 
son difíciles y que no se pueden expresar con sólo el alfabeto 
castellano. Por ejemplo: la J unas veces la pronuncian fuerte 
como nosotros como en la palabra jajá, que quiere decir: Semi- 
llo, fruto; y otras tan suavemente que apenas se percibe, como 
en Pueyujiji (ya lia llegado). La D tiene tres sonidos: El uno 
es como en castellano, v. g.: Duda = chorrear, gotear. Otro es 
equivalente á la th inglesa, v. g.: Z'íwííí = moler, pulverizar. Otro 
tiene un medio entre la D y la R, ó mejor dicbo entre la T y 
la 7?, V. g.: Biidu = \\Qrmana mayor. 

«Los Araonas guardan la primera; la segunda la han redu- 
cido A 8 6 F y \a tercera á T. Los Tacanas no tienen la L sino 
en dos palabras y aun éstas no pertenecen á su idioma, y son: 
Livivi, que significa la Honda y Limajaja que quiere decir Sidra. 
Tampoco tienen la C castellana con el sonido que i'esulta antes 
de las vocales E é I. Los Cavineños, Araonas y Pacaguaras no 
tienen ninguna pronunciación que no pueda expresarse con 
nuestro alfabeto. 

«La letra Ch se halla en todas estas lenguas, en las que 
unas veces se pronuncia como en francés y otros como en cas- 
tellano. 



XVI 

ALGUNAS PALABRAS COMPARADAS 
EN LOS TRES IDIOMAS 



1 l'adre 

2 Madre 
:3 Hijo 

4 Hija 

.5 Hermano 

6 Hermana 



Tata 
Guara 
Ebacua 
Ebaquiepuna 
Dan, Usi 
Dudu, Datna 



Tatadi 

Uauadi 

Na 

Ebacuepuna 

Zau, Uitzecua 

Zatna 



Tata 
Guabá 
Ebacua 
Ebacuaepuna 
Jau, Usi 
Nasi, Jane 



STEI.I.ANO 



7 Tío 


— Tataive, Juju 


Juju 


Cucu 


S Tía 


— Nene, Cuaive 


Nene 


Nene 


Cabeza 


— Kcliua 


Echua 


lyu a 


10 Mano 


— Eme 


Eme 


Emetucu 


11 Pié 


— Euatsi 


Euatsi 


Euatsi 


1:2 Cuerpo 


— Equita 


Ecuicha 


Ecuita 


13 Alma 


— Enidu 


Ejiay 


Yata ecuana 


li Corazón 


— Maesumu 


Emofobo 


Eniju 


15 Dios 


— Dios, Edutzi 


Edutzi 


Educhi 


IG Árbol 


— Aquí 


Acui 


Acui 


17 Agua 


— Eavi 


Eavi 


Ena 


18 Arroyo 


— Enabaque 


Esada 


Sepere 


19 (Jiu-bón 


— Etide 


Etesi 


Etirutseve 


'20 Ceniza 


— Etiniu 


Etimu 


Eliquimuru 


ií Carne 


— Aycba 


Yami 


Erami 


:12 Cuerpo 


— Equita 


Ecuicha 


Ecuita 


23 Comida 


— Jana, Etemiji 


Jana 


Etduca 


■2'l Casa 


— Ete 


Etai 


Etare 


2ó Canoa 


— Cuaba 


Cuamba 


Cuaba 


26 Camino 


— Edidi 


Edisi 


Ediji 


27 Bebida 


— Ayeidi 


Eidi 


Eigi 


28 Espina 


— Aquida 


Acuisa 


Acuija 


29 Estrella 


— Etubay 


Etujai 


Purari 


;!() Fuego 


— Cuati dareda 


Cuati ibueda 


Etiqui 


;^1 Jr 


— Puti 


Puj, Putibu 


Cua 


;-)2 Yuca 


— Cuabe 


Cuabe 


Cuave 


;tí lIoml)re 


— Deja 


Deja, Ecuicha 


Deja 


o'i Luna 


— Baddi 


Badi 


Badi 


;i5 Leña 


— Cuati 


Cuatimanu 


Cuati 


:]6 Mujer 


— Epuna 


Epuna 


Epuna 


o7 Muchacho 


— Edeave 


Toro 


Ebacuapi 


38 ¡Muchaclia 


— Epunave, Putu 


Ebaezacua 


Ebacuna 


89 Olla 


— Juttu, Jutuaja 


Jutu 


Emaricaca 


'lO Palo 


— Aqui 


Acui 


Acui 


41 Pueblo 


— Ejude 


Erere 


Epu 


'i2 Pliitano 


— Nasa 


Naja 


Bondare 


'i3 Plato 


— Depe 


Sepe 


Peja 


ii Pescado 


— See 


Jae 


Jae 


45 Piedra 


— Tumu 


Tumu 


Tumu 


4ü Pensar 


- Piba 


Piba 


Adeba 


47 Rio 


— Ena 


Manu 


Exeperearida 


48 Sol 


— Ideti 


Izeti 


Igeti 


49 'i'ieira 


— Eaua, Medi 


Eua, Mezi 


Mechi 



NOTAS AL CUADRO COMPARATIVO 



[!•' fíe las listas de nri'ilja se despcenden las siguienles inler- 
equivalencias de sonidos en los Ires idiomas Tacana, Araona y 
Cavineño: 



— 25 — 

i r — ft 

5, O, 48 d z j ^> (] 

5 s ¿3 

"' i .y c 

!) cli c/i ?/ 

n, /lO tí e i 

12, 10, 22, 28. . . qiii cui ciii 

12 I ch I 

15 ¿2 ¿3 c/l 

lí), iS d s r 

19 i ü i 

10 e i — 

21 — i/rt )■« 

25 6 ;h6 '; 

26, 28 ci s j 

27 ci d y 

20 & j r(-?) 

82 . 6 í) u 

42 s .;■ — 

43 d s — 

•ii s J j 

49 d z ch 

En el 41 Erere es — enramada; y -E'^jíí — pueblo. 

II'' La vo/, «agua» en todos los idiomas es de Inl iin|)oi'lan- 
cio que en muclios de ellos liaslu puede considerarse como la 
palabra deLerminante para la clasificación; desde luego era algo 
curioso que el Tacana y el Araona (17) se sirviesen de la forma 
Eavi, mientras que para el Cavineño se prefiriese la otra Eim, 
tan significativa de un origen Mojo-Mbaure; pero es el caso 
que en Tacana tan puede decirse eavi como ena cuando quiere 
uno hacer comprender «agua» y es esta la forma que el mismo 
Padre Armentia dá en su vocabulario. 



Aquí concluyen los apuntes del Padre Armentia en su Viaje 
que tienen referencia á este trabajo y que forman el mejor pró- 
logo al mismo. Son datos, que de haberlos tenido á la mano, 
se hubiesen utilizado para el Tacana, pero tarde ya se consiguió 
el ejemplar do ([ue se ha extractado lo que -precede. Los manus- 
critos del Padre Armentia y sus escritos en general, forman un 
lindo estudio sobre este grupo de Indios, uno de los tantos que 
hacen la orla de las altiplanicies de los Andes Pei'ú-Bolivia- 
nos, y que es muy posible sean descendientes de parle de aque- 



— 2G — 

lias hordas de salvajes que, según Montesinos, destruyeron 1;> 
antigua monarquía peruana en esos albores de la era cristiana 
en que cuenta él que se produjo una catástrofe espantosa en las 
costas del Mar Caribe. Los rasgos físicos y el idioma nos per- 
miten asegurar que no son estos Indios ni de la raza peruana 
ni de la guaraní; pero aún nos faltan dalos para darle la colo- 
cación que les corresponde en esa vasta serie de naciones que 
separaba y aún separa á estos dos grupos m<ás conocidos de la 
raza sud-americana. 

Pido disculpa al Ilustrísimo señor Obispo de la Paz, si á 
causa de la larga distancia que nos separa, lie incurrido en 
errores involuntarios de transcripción; más, en este caso como 
se dijo ya para el Tacana, queda el manuscrito archivado en 
la Biblioteca del Museo de La Plata, y á él en todo caso me 
remito. — S. A. L. Q.] 

IVÍuseo (le I.¡i Plata, Octubre 1» de 1903. 



Elementos para un arte del idioma Gavineño 



l^RONOMBRES ['EUSONALES 



Yo — Era, Iquia. — Eama ó Erna. 

Tú — Mira, Miquia. — Miada ó Mida. 

Aquel — Tumera, Yuraeque. — Icliu, Ichua ó Yida. 

Nosotios — Ecuanara, Ecuana. — Ecuana. 

Vosotros — Micuanara, Micuana. — Micuana. 

Aquellos — Yuniacuanara, Yumacuana, — Ichucuana, Tuna, 
Tunara. Tuneda. 

[Nota: Aquí se vé que los afijos Ra, ó Era, Quia, Que ó Eque, 
son simples jjartículas demoslralivo-pronominoles; también que 
la parlículu enana hace lema de |ilui'al, ya como sublijo, v. g.: 
Micuana; ya como infijo, v. g.: Mi-cuana-ra. — S. A. L. Q.] 

PRONOMBRES POSESIVOS 





CAVINF.ÑO 


TACANA 


mío 


— Equiquia, Ecue. 


— Quiema. 


Tuyo 


— Miquiquie. 


— Mique. 


Suyo 


— Tujaquie. 


— Tusa, Mesa, etc. 


Nuestro 


— Ecuanaquiquie. 


— Ecuanasa. 


Vuestro 


— Micuanaquiquie. 


— Micuanasa. 


De ellos 


— Yunucuanajiquie. 


— Tuneseda, etc. 



[Nola : De esle paradigma se desprende que la portícuia que 
liace lema de posesivo es el infijo qui intercalado entre la raíz 
y el complemento ó terminación demostrativo, en singular; 
porque en plural debe ir precedida del aumento que lo hace 
tal : V. gr.: 



Singular : E-qui-quia — Mío. 
Plural: Ecuana-qui-quia — Nuestro. 



— 28 — 

En la tercera persona del plural se ñola una variante cu- 
riosa, el reemplazo de qui por ji: éste responde á una degene- 
ración del sonido le en el otro j ó h tan conocido en todas 
partes, como se dijo ya en la parte fonológica de mi Mocoví. 

La ecuación es esta : 

]í ó C = J ó II = S 

En la tercera persona del singular el infijo qid de primera 
y segunda, se convierte en ja, (|ue según la ecuación de arriba 
nace de una forma anterior ca ó ka, partícula pronominal bas- 
tante conocida en América, y que, por construcción ó por in- 
Irínsico valor léxico, parece que muchas veces, sino todas, re- 
presenta nuestra preposición de. — S. A. L. Q.] 



DECLINACIÓN Ó SEA TEMAS PRONOMINALES CON Al'I.IACION 
DE PARTÍCULAS DE RÉGIMEN 



OAVINENO 



Yo -- Era, Yequia. — Eaina. 

De mi — Ecue, Ecquiquia. — Quiema. 

Para mí — Ecueisu. — Emapuji. 

A mi — Yequiquia. — Erna. 

Conmigo — Equiatsebe. — Erna nejí 



Nosotros — Ecuana. 
J)e nosotros — Ecuanaja. 
Para nosotros — Ecuanaiju. 
A nosotros — Ecuanara. 
Con nosotros — Ecuanatsebe. 



— Ecuana. 

— Ecuanasa. 

— Ecuanasapuji. 

— Ecuana. 

— Ecuana neje. 



Til — Miquia. 
De ti — Miquiquia. 
Para ti — Micueisu. 
A tí — Mira. 
(Joiitigo — Miatsebe. 



Vosotros — Micuana. 
De vosotros — Micuanajaque. 
Para vosotros — Micuanaisu. 
A vosotros — Micuanara. 
Cjon vosotros — Micuanatseve. 



Aquél — Yumeque. 
De aquél — Yumeje. 
Para aquél — Yunueisu. 
A aquél — Yumera. 



Aquéllos — Yumacuana. 
De aquéllos — Yumacuanaque. 
Para aquéllos — Yumacuanuisu. 
A aquéllos — Yuruacuanara. 



('on aquél — Yumatseve. Con aquéllos — Yumacuatseve. 



29 — 



VERUO SliK 



Yo soy — Iquia. 
TIe sillo — Iquejua. 
Fui — Uchini. 



Seré — Iquia ubuquia. 
Que sea — Ucue. 



VEHIÍO IIABEU 



Hay — Ania yumidia. 

Ilíibia — Aniña. 

Hubo — Aniña; (lemoto) — Anicliine. 

Ilabi'ii — Anibuque. 

Que haya — Pa ami, Anipa. 



Cuando haya — Aniabatsu. 
Habiendo — Aniu. 
Hubiera liabido — Aquenejua. 
Habria liabido — Aquemuchine. 
Hubiese habido — Aquemucuare. 



VERISO ESTAll 



Estoy — Ania. 

Estaba — Aniana. 

He estado — Aniña. 

Estuve — Anichine. 

Estaré — Anibuque. 

Estáte — Anicue. 

Que esté — Pa ani. 

Estuviera — Eaniu. 

Hubiese estado Anicuenaujuara. 



Hubiera estado — ] 
Estando — Anira. 
Habiendo estado — 



Aniquenajua. 
Aniqueneuchine 



Anichineque. 

Anicuareque. 
Para estar — Anisu. 
Por estar — Aniademe. 
Estando — Anibatsu 
Habiendo estado — Aniguaju. 



VERBO HACER 



Hago — Iquiaya. 

Hacéis — Micuanaya. 

Hacen — Yumacuanaque. 

Hacia — Yequiejua. 

Hice — Uchine. 

He liecho — Ucuare. 

Han heclio — Yumacuauchine. 

Haré — Iquia abuquia. 

Haz tú — Acue. 

Que hagan — Yumacuanaquea. 

Que yo haga — Pahaiquia. 



Que ellos hagan — Pahaecana. 
Hiciera — Iquia abatsu. 
Hnría — Iquia eau. 
Hubiera hecho — Aquenejua. 
Hubiese hecho — Aqueneuchine. 
Habría hecho — Aqueneucuare. 
Hacer — Aba. 
Haciendo — Ahatsu. 
Haber hecho — Anajo. 
Habiendo hecho — Anajo. 



VERBO TRABAJA H 



Yo trabajo — Merejuyaiquia. 
Trabajé — Merecuchini. 
He trabajado — Merejua. 
Hube trabajado — Mereucuare. 
Trabajaré — Mereubuquia. 
Trabaja tú — Meracuemiquia. 
Trabajad — Meracue. 
Trabajara— Merecau. 



Trabajaría — Merebatsu, Mereatsu. 
Trabajase — Mereanaju. 
Habria trabajado — Meraquienejua. 
Habria trabajado — Meraquieneu- 

cuare. 
Hubiese trabajado — Meraquenesi- 

chine. 
'i'rabajando tú — Meretsu miquia. 



— 30 — 



Para, trabajai' — Mereisu. 
Habiendo trabajado — Merejuatsu. 
Trabajar — Mere. 



Que trabajen — Pa mere. 
<jiie trabajemos — Pa mere. 
Kn trabajando — Meretseve. 



VlSlUiO AMAR 



Yo amo — Inedabaya. 
Amé — Inedabana. 
He amado — Inedabachine. 
Hube amado — Inedabacuare. 
Amaré — Inedababuquia. 
Ama tú — Inedabacuemiquia. 
Amad — Inedabacuemicuana. 
Yo amara— Inedabatsu. 
Til amarlas — Yudabau. 
Ellos amasen — Inedabajo. 
Y'^o habría amado — Inedabaquiane- 
jua. 



Hubiera amado — Inedabaquieneu- 

chini. 
Hubiese amado — luedabaquieneo- 

cuare. 
Amando — Inedabatsu. 
Para amar — Inadabaitsu. 
Habiendo amado — Inedabanasu. 
Amar — Ineba. 

Que tú ames — Payuebamiquia. 
Que ellos amen — Payuebayuma- 

cuana. 



VERBO LLAMAR — BaCaul. 

Idamo — Bacani; Llamé — Bacanijua; uchini, etc. 
ORACIONES CAVINEÑAS 



I'ADRli NUESTnO 

Ecuana Tala Barepajii Aniacuanaque, Miciiebacani muy paja; 

Nuestro Padre Cielos en Estás los él que, Tuyo nombre honrado sea; 

Micue caciiadisiati Ecuana queja paeti ; Yanaju barepaju Micue enime 

Tuyo reino Nos d que i'enga ; Tierra en ciclo en Tuy-a voluntad 

paju Eaquiequie dutia Vecaca cuanajaquie Riquie ecuana tiaque; 

sea Cumplida toda Día los de Hoy nos dd ; 

Ecuanatseve cujebatiaque Nerecabaya tumetupu Ecuana nerecabacue; 

Nos con se portan nial Perdonamos ellos como Nos perdonan ; 

Ecuajaju pacacaisa Ume ecuana; Dutiaja idamaquie Nerecabuticue 

Tentaciún en que caigamos No nosotros ; Todo de mal de limancipa 

ecuana. Amen Jesús. 

nos. Amen Jesús. 

AVE MARÍA 

Diosna mi quisaraii, María casaja ecque, Diosna miatseve ania; 

Dios te conscrre, María gracia (de) llena, Dios tigo con esté; 

Dutia epuna cuana Diaque yuequie ner¡ Miequia ecarecanijuquie 

Toda mujer las Sobre gran cosa. Tuyo nientre de 

Timayaquid Yuequie nerijiija Jesús. Santa María Dios uya ecuaquie, 

Fruto Gran cosa sea Jesús. Sania María Dios de Madre, 



— 31 — 
cccucjaquijuccuc; F.cuana jucliaqiie enana Ademe, iyacua, Ecuana 

ruega; Nosotros pecamos que los Por, ahora. Nuestra 

majii vieja Diadi. Amen Jesús. 

muerte (de) tiempo También. Amen Jesús. 

EL CREDO 

Dios 'J'ata utaquiequie Ejecueya iequia, Barepa ¡yana anaquie. 

liios J^adrc poderoso el Creo yo. Ciclo (de) tierra (de) el hacedor. 

Tata Jesucristo jutaja Ebacua tupidya Ecuana ecuari diadi; Espíritu 

Padre Jesucristo él de Hijo únicoj Nuestro Señor también ; Espíritu 

Santo jaquie Mimeque-acuare Ecua Mariaja jajama Equecninanacuare; 

Santo de el Concebido fué, Santa Madre de Virgen Nació 

Pontio Pilatoja emeju Ecuyuamati-cuare, Crusuju tatacuare, Majuaju 

I^oncio Pilatos de mano en Padeció Cru^ en clavado fué, Muerto ya 

papa-CLiare, Limbuju butecuare, Quimisa vecaca baretzn, Emaju-cnana 

enterrado fuéj Limbo al bajó. Tercero día dentro de il/iíerío tos 

quejaquid Casita-ticuare ; Barepaju tzuracuare. Tata Dios uya tata dntia 

entre de liesucitó ; Cielo al subió, Padre Dios de Padre todo 

Utaquieque idaeque Isania. Tuaquieya Etinucabuequi Chacha 

Puede lo diestra Se sienta. Ahí de Venir ha de él que Vivos 

cuana Emajucuanatseve Jucha bacará; Espíritu Santoju Ejeeneya 

los (de) • Muertos los con (de) Pecado indagar; Espíritu Santo en creo 

icquie, Santa Iglesia Catolicaje; Casupodyaju Santo cnanajaquie, 

yOj Santa Iglesia Católica en ; Comunión en Santos los de, 

Jucha cuana jaquie Nerebacara, Equitacuana tereaquie Casitatibacquie, 

Pecados los de en Misericordia, Cuerpos los (de) finitos Resurrección la, 

Canajeti terebucquie Amaquie diadi. Amen. 

Vida que se acaba Nunca también. Amen. 

YO PECADOR 

Ycquia juchaqui Tata Dioso Ataqui juqui dutiaju ; Tuaqueja 

Yo pecador Padre Dios Poderoso es que todo d; Dcí^pués 

quejaya Ecua Jajama Maria Queja Santa yeque neri San Miguel Arcángel 

d la Madre Virgen Aíaria La d Santa gran cosa San Miguel Arcángel 

queja, San Juan Bautista queja, Santo Apóstol cuana queja, Barepaju 

el d, San Juan Bautista el á, Santos Apóstoles los d Cielo en 

Ania cuanaque Mia queja, Tata, Jucha árida iequia Acuareque Adebaja 

ICstán los que Tú d. Padre, Pecado grande mió El hecho Pensar de 

Yanaja, catijaque Eccue juciiaju, Eeue juchaju, Ecue jucha aridaju 

Palabra de, hecho de, Mia culpa en, Mia culpa en, Mia culpa grande en. 

Ademe. Adyabacabaya Ecua jajama Maria queja San Miguel Arcángel 

Por. Ruego (?) Santa^ Virgen María d San Miguel Arcángel 



— 32 — 
queja, San Juan Bautista queja, Santo Apóstol cuana queja, San Pedro, 

ri, San Juan fíaulisla á, Santos Apúsioles los cí, San Pedro, 

San Pablo Dutia Santo cuana queja Mia queja Tata, Ecuana ecuari 

San Pablo Todo Santo lus d Tú d Padre, Nuestro Señor 

Tata Dioso Ecuana Ecuari Queja ecueyne Nebacabacaquie. 

Padre Dios, Nuestro Jue^, Al enojado (?) Rogueis (?) Amen Jesús. 

l'OR LA. SEÑAI, 

fíddirira ademe f Santa Cruzuja Maquei cuana Nerccabuticue, 

Señaí por Santa Cru^^ de f Enemigos nitestros de Líbranos, 

Ecuari, Dioso Tata Tataja ebacaniju, Ebacueja ebacaniju -]- Espíritu 

Scilíi)-f Dios Padre, Padre del noiubre en el. Hijo del nombre en el Espíritu 

Santoja Ebacaniju. 

Santo nombre en el. Amen Jesús. 



VOCABULARIO 



LENGUA CAVINEÑA 



A 



A — Ha (Verbo). 

A — Quejn. 

Aba — Comenzai', decentar, palpar. 

Ababani — 'J antear, tanteo. 

Ababaquida — Antojar, antojo. 

Abacá abacá — Descomedido. 

Abacá abacatseve— Descomedimien- 
to, descoinodidainentc. 

Abacaadyama — Empresa. 

Abacaadyamaqui — Intercesor. 

Abacadyama— Impertinencia, imper- 
tinente, implacable, intercesor. 

Abacadyamaju — Interceder. 

Abacama — Asistencia, circunstante, 
circunslancia. 

Abacamaha — Asistir. 

Abacaisa — Enmudecer, acertar. 

Abacaisaju — Interrumpir. 

Abacaysa qui aqui — Acertador. 

Abacasa — Aflojar, apaciguar. 

Abacatalia — Callar. 

Abacatanasa -— Deprimir. 

Abahaca — Consternación. 

Abahaca adiaju — Consternar. 

Abananari — Ilutia (asi). 

Abape — Indistinto. 

Abatacama — Porfia. 

Abeba — Dictamen, penetración. 

Abemaju — Bigamia. 

Abu — Cargar, escobar, tocar. 

Abuna — Hormiga de palo santo. 

Acacba — I)efecto, falta. 

Acachaa — J'';dtar. 

Tomo Xll 



Acachajuqui — Defectuoso. 

Acaclianetaqui — Defectible. 

Acachapiji — Defectillo. 

Acachatana — Desproveher. 

Ácana — Hemorroida. 

Acaraqueama — Involuntario. 

Accarama — Obstinarse. 

Acua — Estregar. 

Acuda— Acido, agrio. 

Acudaha — Agriar. 

Acudía — Escupir. 

Acuedipusia aqui — Escupidor. 

Acuediuritiria — Desbabar. 

Acuejatima — Indispensable. 

Acuibiti — Falangia. 

Acuicaca — P'ruta. 

Acuija — Espina. 

Acuijaqui — Desfollonar, espinoso, 
hoja. 

Acuijaquicuana — Hojarasca. 

Acuijaquine — • Espinar. 

Acuquemi — Desacerbar. 

Achatsebeta— Destral. 

Ada — Añadir. 

Adamaju — Desmejorar. 

Addadada — Desastre. 

Adea — Decir. 

Ade ayama — Desdecir. 

Adeba — Capricho, comprender, de- 
ducir. 

Adeba — Encapricharse, entender, 
pensar, evidencia, juicio. 

Adeba aqui — Soñador, juicioso, ra- 
cional. 

Adebabada — Apacil)le. 

3 



— 34 — 



Adebama — Desconocido, impensado. 
Adebamaba — Desconocer. 
Adebamatseve — Desconocidamente. 
Adebamere — Especificar, recordar, 

evidenciar. 
Ademe — Por. 
Adenaru — Examen, examinar, liá- 

bil. 
Adenaruaqui — Examinador. 
Adenarubaecua — Inhábil. 
Adeuatsu — Después. 
Adeva — Conocer. 
Adía — Apalear. 
Adya ataquiquie — Decible. 
Adya ataquiquicama — Indecible. 
Adyadada — Desdicha, desdichado. 
Adyadadatseve — Desastradamente. 
Adyanatsu — Después. 
Adyaradya — Efecto. 
Adyaradyaju — Efectuar. 
Adyea — Exponer. 
Aeque — Cuadrilla. 
Aequenanuca — Continuación. 
Aequereti — Auxiliar. 
Aequevequienaju — Apreciar. 
Agcage — Caminar. 
Agebidada — Trotar. 
Agida — lOestreza, disponer, hazaña. 
Agida aquí — Disposición. 
Agidama — Indisposición. 
Agitseve — ¿Con qué? 
Aha — Construir, erigir, hacer. 
Ahatubu — Enfaldar, Árbol. 
Aída — Así, bueno, buena, liacionda. 
Aineque — Bienhechor. 
Aira — Quien. 
Aitibu — Que. 
Aja — Cerner, colar. 
Ajacamere — Desaprobar. 
Ajari — Grillo. 
Ajejapaju — Distar. 
Ajidamaha — Indisponer. 
Ajipa — Alacrán. 
Amaacatima — Intolerable. 
Amacacuayo — Desquijarrar. 
Amacuita — Dejadez. 
Amacuita aqui — IDejado. 
Amajari — Aún, todavía. 
Amajiu — Desmoronadizo. 
Amajiuju — Desmoronar. 
Amama adyama — Deseminuio. 
Amari — Todavía. 



Amaveruru — Carcoma. 

Amena — Ya. 

Amere — Persnadíi'. 

Ami — Sangre. 

Amiamia — Ensangrentar. 

Amibuju — Disentería. 

Amidije — Vena. 

Amima — Exangüe, incruento. 

Amipusia — Hemorragia. 

Amitere — Desangrar. 

Ana — Ejecutar, habla. 

Ana aydama — Disoluto. 

Anabijidaaqui — Gracioso. 

Anabimutsu — Desalar. 

Añada — Jalde (asi). 

Anajacata — Encantado, encanto, en- 
cantar, encantamiento. 

Anani — Hormiga de palo santo. 

Anapajida — (Jonllanza. 

Anapajidaju — Confiar. 

Anaqui— Facundia, Facundo. 

Anasuie — Pálido, palidez. 

Anatsu — Descolorido. 

Anatutai — Tartamudear. 

Anau — Contienda, cooperar, gresca. 

Anauama — Impudicicia. 

Anauamaqui — Impúdico. 

Ana y dama — IHlasfemar, blaslemo, 
hablilla, hal)laduría. 

Anayuama — Farfulla. 

Anayuamaha — Farfullar. 

Ani — Domiciliarse, estar, existir, 
habitai-, morar, quedar. 

Ani — Complexión, comlición, zurdo. 

Ania — Tener. 

Ani ani — Hernia. 

Anibaecua — Errante. 

Anibute — Asentar, asiento. 

Aninicada — Deformidad, encene- 
gado. 

Anisicuatí — Variar. 

Anisicuataqui — Variable. 

Anitzuma — Demora, demorar. 

Aniydama — Desacomodar, desaco- 
modado. 

Ansa —Chamuscar. 

Anu — Abuela. 

Anuca — Más, repetir. 

Anu utsecua — lii.saliuida. 

Apada — Lejanía. 

Apadama — (jontiguo. 

Apaidama — Cerca, cercanía. 



a5 



Apartatuta — Dosíipaiecei'. 

Ape — Contradicción. 

Apeaqui — Contradictor. 

Apeha — Contradecir. 

Apu — Instante. 

Apuapu — Obscuro, madrugada. 

Apuapuju — ¡Madrugar. 

Apudá — Lobreguez, tinieblas. 

Apui — Mariposa. 

Apuisá. — • Desaliuciar, desmayar, on- 
treoir. 

Apuisama — Experiencia. 

Apuisamaha — Experimentar. 

Apuisamaaqui — Experto. 

Apuna — Entenebrecer. 

Apupaisa — Descolorar, cubrir. 

Apupuda — Incurioso. 

Apusa — 13esapasionar. 

Apusatseve — Desapasionado. 

Aputabaccua — Inmortal, inmorta- 
lidad. 

Aputaisa — Gastado, gastar, gasto. 

Aputama — Inmortalizar. 

Aputanaeve — Derogación. 

Aputasa — Derogar. 

Aputasataqui — (5astabIo. 

Aque — Desaparear. 

Aqueaque — Desconformidad. 

Aqueaqueju — Desconi'orniar. 

Aquedyamama — Desconsolado. 

Aquene — Contemporizar. 

Aquenenuca — Continuar. 

Aquere — Deseo, deseoso. 

Aquetana — Desmembrar. 

Aqui — Madera. 

Ar — llabia, suspiro, tapay. 

Ara — Cena, cenar, encallar. 

Ara ara — Merendar, sustento. 

Aracadaha — Achicharrar. 

Aracana — Generación, ganar. 

Aracara — Gana, hambre, aliento. 

Aracaracuita — Gazuza. 

Aracarama — Desgano. 

Araju — ICscomerse. 

Aracaramaju — Desganar. 

Arape — Frugalidad. 

Araquiqujju — Fiambrar. 

Ararada — Adiestrar. 

Arasaca — lístómago, ventricnlo. 

Arasacaqui — Estomacal. 

Are — líjecución. 

Aremaju — Viuda. 



Aricatura — Desasear. 

Árida — Grande, grueso, magno. 

Arrosoquini — Arrozal. 

Asa — Comer. 

Asada — .Vbandonar. 

Asadajebe — Abandonamiento. 

Asicada — Merdoso, sucio. 

Asicatura — Contaminación. 

Asicaturaha — Contaminar. 

Ata — Casta. 

Ataaraqui — Hambriento. 

Atacuina — Desenfado. 

Atada — Ágil, agilidad, balumbo, bul- 
to, intuición. 

Atajananaisa — Enlace, enlazar. 

Atananama — Desalmado. 

Atapiisi — Consanguíneo. 

Ataquiquie — Dable. Ver Adya. 

Atibune — Derivar, emprender. 

Atiria — Concluir. 

Atiutidya — Chaparrón. 

Atsa — Contrarrestar. 

Atso — Lecho. 

Atsu — Pina. 

Atsultimare — Teta. 

Atta — Pariente. 

Attadaha — Embalumar. 

Attucararaisa — Estupendo. 

Atucamaju — Eclipse. 

Atucamajuu — Eclipsar. 

Atumila — Bayeta. 

Auada— Danta. 

Aveine — Cuñada. 

Ay — Cosa, herramienta. 

Ayaque — Hace. 

Aycuana — Enseres. 

Aycuana amere — Encargar, encargo, 
encomienda, encomendar. 

Ayda — Abundancia, exuberancia. 

Aydaju — Abundar. 

Ayjama — Nada, no. 

Ayjamacuita — .lamas. 

Ayjaquie — Cuyo. 

Ayipejo— Pudayo. 

Aynacaji — Golosina 

Aynacajiaqui — Goloso. 

Ayqui — Cosecha, esplendidez, fruto. 

Ayquiama — Desconfianza, descon- 
fiado. 

Ayra — (^Hiién es. 

Aytsenatsena — Insecto. 

Azicada — Inmundicia. 



36 



Azicadaqui — Inmundo. 
Azicuama — Inmutable. 
Azicuamaju — Inmular. 

B 

Ba — Mirada, mirar, ver. 

Baalia — Desarropar. 

Baaisa — Refresco, rcí'riyerio. 

Baatrada — Fresco. 

Baatsumudama — Friolento. 

Baba — Abuelo. 

Bababacati — Preguntar. 

Babare — Registrar. 

Baba utsecua — Bisabuelo. 

Babeju — Aprender. 

Babepaepa — Curandero. 

Babe veda — Conjetura. 

Babi — Caza, cazar. 

Baca baca— Pedir, suplicar, súplica. 

Baca bacará — Petición. 

Baca bacati— Ruego. 

Baca bacato — F'legaria. 

Bacabajaca adyamaju - Deprecar. 

Bacacaya — Encuentro de río. 

Bacadura — Indagar. 

Bacamaju — Decir. 

Bacani — Nombre. 

Bacanima — Innominado. 

Bacarama — Hastio. 

Bacataja ajuamaha — Desafiar. 

Bacatiriaque — Oirás. 

Baccuaisa — Desimaginai', enredar, 

enredo. 
Bacida — Viscoso. 
Bacuapa — Fara (?), grosca, hidra. 
Bacuapavari — Grama. 
Bacuapavariquini — Gramal. 
Bacuaza — Insertar. 
Bada — Frió. 
Bade — Colgar. 
Badi — Luna, mes. 
Badinana — Novilunio. 
Baduda — Desidia. 
Baduda aqui — Desidioso. 
Badujajuaqui — Gorrón azo. 
Baduju — Gorrista. 
Baecuaisa — Embromar. 
Bageti — Proparar. 
Bagida — Miedo. 
Baj adama — Pachorra. 



Bajaguaguasa — Divisar. 

Bajasa— Apresurar. 

Bajasabisa — Aprisa. 

Bajeje — Componer, encostrar. 

Bajemayana — Exabruto. 

Baj ida — Desacobardar. 

Bajiyuramaqui — A borrecedpr. 

Bajuapa — Serpiente. 

Bajuyucamaha — Aborrecer. 

Bamajaca — Entrevista. 

Bamere — Designar, guiar, maniles- 
tar. 

Bauacua — Lagarto. 

Banaisa — Resfriar. 

Banapaja — Bofetada. 

Bandanubi — Resfrío. 

Bandare — Plátano. 

Banene — Desacalorarse. 

Banesa — Enfriar. 

Banu — Sal. 

Banutidia — Desentendido. 

Banutidiaha — Desentenderse. 

Bape — E.-itrañar. 

Baquima — Afinidad. 

Baquinda — Equidad. 

Bara — Terciana. 

Bare — Alargar. 

Barepa — Cielo, empíreo. 

Barere — Celebro. 

Barereca — Grosería. 

Baru — Estatura, etc. 

Barudama — Bajo. 

Basu — Calofrió, efímera. 

Bata — Es preciso. 

Batabijida maqui — Formidable. 

Batacuibijidama — Detestar, detes- 
table. 

Batajaejinama — Estremecer. 

Bataja giuama — Espectro. 

Batape — Igualar, incomparable. 

Batapisima — Disímil, disimular. 

Batapizi — Idéntico, igual. 

Batapizia — Contrahacer, deseme- 

' jar. 

Batapiziama — Desemejante. 

Batapiziju — Asemejar, identificar, 
igualar. 

Bataqui bijida — Coordinación. 

Bataqui bijidaha —(coordinar. 

Bataquidama — Dcisapaoibilíilad. 

Bataquiidama — I )esapacilile. 

Bataquimaque — Idulo. 



37 



Bíitiquibijida — Fciildiul. 

Batiti — Frescura. 

Batsara — Ctídro. 

Bave — Súber. 

Bavitia — lOnsuñar. 

Bavitiaju — Inslniir. 

Bavitiaque — Maestro . 

Bayajiujiu — Impresión. 

Bayajiujiuju — Impresionar. 

Bayanubi ^Intrusamente. 

Bayeta — Incomponible. 

eBebacua — Lomo. 

Becaya — Fulano. 

Becuiji — Garrapata. 

Beji — Huelgo, alar, eructar, eructo. 

Bejina — Guadua. 

Bejinaquine — Guadual. 

Benadiru — Evaporar. 

Benadirusa — Desvanecer. 

Benini — Impedir. 

Bere — Facilidad. 

Beretaqui — F^actible. 

Beretseve — Fácilmente. 

Beta — Dos. 

Betajara — Gemelo. 

Beti — Traer. 

Betsa — Flotante, dotar. 

Bey — Jagíiey, lago, laguna. 

Bia —Piojo. 

Biabia — Despioj ar. 

Biabiaha — E.xpuigar. 

Biaquini — Piojera. 

Bibada — Ligero, priesa. 

Bibiaqui — Afortunado. 

Bibraque — Manco. 

Bibutana — Arruga. 

Bicaca — Impedido, impedimento, 

cachaza. 
Bicacaha — Impedir. 
Biccua — Tarántula. 
Bicueda — I'esado, pesadez. 
Bidubiduyu — Hopear. 
Bijadaba — Querer. 
Biji — Maña. 
Bijiaqui — Mañoso. 
Bijida — Escozor. 
Bíjidaba — Apreciar, aprecio, desear, 

escocer. 
Bijidabataqui — Deseable. 
Bijimasa — Apetito. 
Bijizeri — Femenilmente. 
Biju — Ají. 



Bijudama — lloluisar. 
Biuu — Sueño. 
Bipuchiu — Gravedad. 
Bira — Avispa. 
Bisuri — (Janjarón. 
Bitibejeda — Hollejo. 
Bitipuji — Descascar. 
Bittiere (o i) — Escama, escamar. 
Biyema — Inmaculado. 
Biyu — Diarrea. 
Bize — Helada, hielo. 
Bizeju — Helar. 

Bucuadyama — Indiferente, indife- 
rencia. 
Bucuma — Inmovible. 
Bucha — Como, parecido, paridad. 
Buche — Parecer. 
Buchiclia — Despertar. 
Buchicliaqui — Despertador. 
Bue — Caña. 
Buge — Mancha. 
Bugeaquima — Limpiada. 
Bugeju — Manchar. 
Bugema — Limpia, limpieza. 
Bugemacuita — Pureza. 
Bugemaju — Limpiar. 
Buiji — Desayunar, desayuno, dosis. 
Buimare — Apacentar. 
Buje — Empolvar, mácula. 
Bujejesa — Despilfarrar. 
Bujema — Pulcro, aseado, asco. 
Bujemaha — Asear. 
Bujemaque — Pulcritud. 
Buji — Tragar. 
Bujipidia — Bocado. 
Bujutsu — Apostema. 
Buni — Perdiz. 

Burara — Germinar, herbecer. 
Buri — Hender, hendidura. 
Buriburi — Gozo, gozoso. 
Buriburiju — Gozar. 
Buriri — Ansia, ansiar. 
Busezeve — Luto, sarro. 
Busucani — Ano. 

Bute — Bajar, descontar, descuento. 
Butia — Descolgar. 
Butiamica — Ilebajar. 
Butsepiquinjpupu — (Jarilucio. 
Butsepiquinitseve — Caiinegro. 
Butzaqui — Sábalo. 



38 



C 



Caacati — Einparentai'. 

Caadebatí — tJüncubir, concoplo, ins- 
tinto. 

Caadebatiaqui — Conocimiento. 

Caadsanacati — Bostezo. 

Caaisare — Celar. 

Caajeti— Embestida. 

Caanaumati— Delirio, desvario, des- 
variado. 

Caasicati — Depravación, embrute- 
cer, escombro. 

Caasicatitseve — Depravadamente. 

Cabacacuatima — Esterilidad. 

Cabacasati — Aplacar. 

Cabacati — Conceder, devoción. 

Cabacatiaqui — Devoto. 

Cabacatibaccua — Macliorra. 

Cabacatibaecua — Estéril. 

Cabacatima — Indevoción, indevoto. 

Cabaeti — Adornar. 

Cabagegeti — Gala. 

Cabaitibaccua— Insenescencia. 

Cabajejeti — Compostura, embarcar. 

Cabajeti — Embellecer. 

Cabajetiida — l^ecente. 

Cabajeti idama — Indecencia. 

Cabajeti idama aqui — Indecente. 

Cabameretima — Encubrir. 

Cabameretimaqui — Encubridor. 

Cabapeti — Convertir, incógnito. 

Cabasti — Decorar. 

Cabatiaque — Madrugón. 

Cabati cabati — Alcaliuete, encandi- 
ladera. 

Cabati cabatiha — Alcahuetear. 

Cabatima — Disfrutar. 

Cabatizu — Viéndote. 

Cabatsati — Chicote. 

Cabaveneti — Domesticar. 

Cabavitiati — Ejercicio, ensayar. 

Cabavitiatiju — Ejercitar. 

Cabepeti — Desfigurar. 

Cabeti — Aparejar. 

Cabetima — Celibato. 

Cabijiti — Determinar, determinado. 

Cabijitima — Indeterminado. 

Cabinitui'iti — Botón de flor. 

Cabiruti — Monstruo. 

Cabisa — Escamocho. 

Cfibitsuaritiaqui — Incestuoso. 



Cabizunariti — Incesto. 

Cabupaja — Abofetear. 

Cabupajaqui — Abofeteador. 

Caca — Devanar, copa. 

Caca — Ver: Emive caca. 

Cacareuanati — Defensiva. 

Cacasati — Tumulto, tumultuoso, en- 
corajar, entusiasmo, entusiasmar. 

Cacasatiaqui — Entusiasta. 

Cacatsuti — Considerar, considera- 
ción. 

Cacatsutima — Inconsideración. 

Cacicati — Alboroto, alborotar, albo- 
rotado. 

Cacicatiaqui — Alborotador. 

Caciplti — A justar. 

Cacitati — Concurrencia. 

Cacuadisia — INIandar ('). 

Cacuadisiati — Mandamiento ('). 

eCacuajitiqui — Convidador. 

Cacuajititi — Convidar. 

Cacuarenanatima — Indefenso. 

Cacuarenarati — Hostilizar. 

Cacuareti — (lambiar. 

Cacuareuanati — Defensa, defender. 

Cacuareuananatiaqui — Defensor. 

Cacuejati — Aconsejar, consentir, de- 
clarar, declaración, desposorio, dis- 
pensar, encarar. 

Cacuejatiaqui — Aconsejador, decla- 
rador. 

Oacuejatiudama — Desaconsejar, des- 
aconsejado. 

Cacujati — Flaco. 

Cacha — Malla. 

Cache — Red. 

Cachivetiaqui — Excusador. 

Cadabatisa — Desempachar. 

Cadacati — Empachar, empacho. 

Cadaiti — Cautela, cautelar. 

Cadaitiaqui — Cauto. 

Cadaitima — Incauto. 

Cadaruti — Afectar. 

Cadebati — Adivinar, aprobación. 

Cadebatiaqui — Acierto, entendido 

Cadebatibascua - Botarate. 

Cadebatiju — Aprobar. 

Cadebatiquie — Adivino. 

Cadenaruti — Edificar, edificación. 

Cadi -lled (lled?). 



(') Ver ct Padre Nueslio. 



39 



Cadiati — I''|!>c;iho. 
Cadijidamati — Desistir. 
Cadiqui — Goterón. 
Cadsu — (Jontinoncia. 
Caduditiati — Oontribiiir. 
Cadujuneti — Aparecer. 
Cadumahaquie — Achacoso. 
Cadumati — Aoliaque. 
Caduruti — Convulsar. 
Cadyama — Exagerar. 
Cadyamaqui — líxagerativo. 
Cahadebate — Astucia. 
Cahadebatiaqui — Astuto. 
Cajacati — Genio, desunir, Inimor, 

huiriorada, congeniar. 
Cajacatisa — Desmaridar, descasar. 
Cajaqueti — Desavenir, desavenido, 

grupo. 
Cajaracatima — Casto, castidad. 
Cajeviti — Arañar, escarapela. 
Cajibuti — Enfaldar. 
Cajicacasati — Enmarañar. 
Cajicati — Empelotarse, intrincar. 
Cajicatisa — Embiollar. 
Cajicatisaqui — Embrollón. 
Cajicuiti — Incisión. 
Cajipeti — ' !oncul¡inario, i)lantill!i. 
Cajiruti — IJufar. 
Cajiyuti — Conciliar. 
Cajiyiti — Desasosegar. 
Cajo — Corcoba, jiba. 
Cajoaqui — Jiboso. 
Cajoquiquie — Corcobado. 
Cajucuati — Desempalagar, gárgara, 

gargarizar. 
Cajuju — Enjibar. 
Cajututi — Vestido. 
Cajututusati — Guirigai. 
Camacaca — yVbrazar. 
Camacacati — Abrazo. 
Camacacatiaqui — Abrazador. 
Camajuncara — Currutaco. 
Camanane — Colmo, colmar. 
Camaqueiti — Advers.irio, guerrear, 

guerra. 
Camaqueitiaqui — Guerreador. 
Camayatiaqui — Falible. 
Camedaqueti — Tacto. 
Camepanati — Confesar, confesión. 
Camereti — Aturdido, faena. 
Cameretima — Inculto. 
Cameretisa — Desaturdir. 



Cametseneti — lísponsalcs. 

Cametuniati — Encaja. 

Camubatiba esu — Arriscado. 

Camubatima — Impavidez, intrepidez. 

Camiibatima aquí — Intrópido. 

Cainubatimabaccua — Impávido. 

Camubatimatseve — Impávidamente. 

Camuiti — Honor. 

Camuitibacua — Desacato, desacatar, 
descortesía, descortés. 

Camuitimaaqui — Grosero. 

Camure — Acometer. 

Camureti — Bramido, entigrecerse, 
fraterna, gruñido, gruñir, indignar. 

Camuyti — Humilde, humillación, 
humillar. 

Camuytiaqui — Ihnnillador. 

Cana — Cansado, hálito, regüeldo, 
aspirar. 

Canaara — Descansar, descanso, re- 
posar. 

Canabuiji — Inspiración. 

Canabuijiaqui — Inspirador. 

Canabuijiju — Inspirar. 

Canachi — Deso (asi). 

Canageti — Gemido. 

Canaiti — Agraviar, cólera, enojiír, 
enojo. 

Canaitijaca — Desencono, desenfado, 
desenojar, desagraviar, desagravio. 

Canaitijucaca — Desenfurecerse. 

Canajeti— Agitación, agitar, boquear, 
jadear, respiración, vida, vivir, vivo. 

Canama — Infatigable. 

Canana — Llanto, lloro, chirrido, dos- 
penado. 

Cananaaqui — Llorón. 

Canauati — Cliochear, deber, debida- 
mente, enmollecer. 

Cananatiaqui — Chocho. 

CanaHatima — Indebidamente. 

Cananatimuca — Decrépito, dociepi- 
tud. 

Cananeti — Casado. 

Canapica — Expresar. 

Canapié — Expresión. 

Canaruti — Decencia, honestidad. 

Canarutitseve — Docente, lionesta- 
mente. 

Canaruti yda — Exacto. 

Canasiriju — Eortincar. 

Canatere — Fatiga, fatlgiir. 



— 40 



Canatsicaruti — Enti'epeinai'. 

Canavitu — Zambullir. 

Canaytiuri — Ictericia. 

Canerecati — Empobrecer, favor, fa- 
vorecer. 

Canerecatibaccue — Impiedad, fran- 
quear, franqueza. 

Caneti — Casada. 

Canetimereti — Hospitalidad. 

Cani — Agujero, hoj'a, lioyo. 

Canibira — Avispa crabiSn. 

Caniisa — Empozar. 

Canijupeati — Dolor. 

Oanijuquisati — Borracho. 

Canime bucuti — Abatir. 

Canime cuarusati — Disputa. 

Canime cuejati — Chichisveo. 

Canimecuesati — Solicitar. 

Canimequeja — Consulta, consultar. 

Canimequejatiaqui — Consultor. 

Canimeti— Escarmentar, escarmiento. 

Canimetiati — Contratar, contrato. 

Canimetima — Inconvenible. 

Canucaji — Camote. 

Canucato — Pliego. 

Capacaisa — Desarrebosar. 

Capaiti — Adolescencia. 

Cape — Abanicar. 

Capeinimeti — Abandonar, pena, pe- 
nar, tristeza. 

Capepati — Enlodar. 

Capequeti — Entrambos. 

Caperere cabatiama — Descarado. 

Caperere cabatiamaju — Descararse. 

Caperere cabatiamatseve — Desca- 
radamente. 

Capetati — Curiosidad, curiosear, em- 
botar. 

Capetatiaqui — Curioso. 

Capeyuimetijaca — Despenar. 

Capieti — EiíCarnio, sonar, sonido. 

Capietiaqui — Escarnecedor. 

Capietiqui — Escarnecer. 

Capiniri — Salvaje. 

Capiruriti — Enroscar. 

Capucacati — Patalear, cólico, entu- 
mecer, envarar, epilepsia. 

Capucacatiaqui — Epiléptico. 

Capujarati — K.Ktor.sión. 

Capujeti ^ Impropcnar. 

Capujiti —Improperio. 

Capuqui — Cubierta. 



Capuri — Aclamar. 

Capuseti — Nausear, vómito. 

Capuseticara — Náusea. 

Caputa — Escuro. 

Caputaju — Encapotar. 

Caputi — Anublar. 

Cara — Canoso. 

Caracanima — Ira. 

Caradati — Gentío. 

Carana — Descomodidad. 

Carasa— Encajar. 

Carecanieque — Congoja, congojar. 

Carecani iyaqui — En cinta. 

Carecanimaju — Enfurecer. 

Carecanisaqui — Euibarazada. 

Carecaniuje — Entneito. 

Carenejaca — Desacompañar. 

Carequi — Duplicado. 

Carequiju — Duplicar. 

Careseca — Desparejar. 

Careveti — Infanticidio. 

Carevetiaqui — Infanticida. 

Caria — Encerrar. 

Carireti — Hacendera. 

Cariruti — Desperezarse, esperezo. 

Caru -— Mordedura, picada. 

Carumere — Cruzar. 

Casacati — Endeble. 

Casada — Euertc, valiente, vigor. 

Casada banapaja — Hofelón. 

Casada camajeti — Resollar. 

Casameti — Bailar. 

Casañati — Huraño. 

Casapidyati — Comunicar. 

Casati — Entrampar, entropar. 

Casatura — Esforzar, esfuerzo. 

Casecati— Escabullirse. 

Casibuti — Calambre. 

Casicati — Desaliñar, desaliño, estra- 
gar. 

Casimili — Soberbio. 

Casipiti — Equilibrar. 

Casiriti — Casamiento. 

Casiritima — Duracic'm, dunidíro. 

Casiritiinaju — Durar. 

Casiti — Afear. 

Castere — Flaquear, llaqueza. 

Casubuti — Vencer. 

Casueniti — Orgullo. 

Casumite — Presumir. 

Casumiti — Encopi^laijo, rantasía, (en- 
vanecer, exaltar. 



— 41 



Casumitiaqui — Oigulloso. 

Casumutijaca — DcpensobeibRoerse. 

Catabuti — Circuito. 

Catacuaritiarida — Mujer nialn. os- 
caliliuj. 

Catamutsie — Uespluiiiar. 

Catananaquiju — Encañonar. 

Cataqueja — Desauíor, desapr-go. 

Cataquejaju — Desamorar. 

Cataqueti — Chocar, choque. 

Cataquijaha — Desamar. 

Cati — Hecho, hecliura, instigación. 

Catiauanasati — Garbullo. 

Catiaqui — Dañador, dañable. 

Catiati — Débito, desposar, distribu- 
ción, explotar, cortejar, distribuir. 

Catiatiaqui — Condescendencia, da- 
dor. 

Catiatiataqui — Denuncia. 

Catibuti — Origen. 

Caticaraju — Emperrarse. 

Caticati — Debate. 

Cati idia — Elaborar. 

Catiriati — Denidar, 

Catiti — Dañar, daño. 

Catiucavijati — Escamonda. 

Catsa — Castigar, insubordinación. 

Catsacunuti — Costra. 

Catsataqui — Punible. 

Catsuma — Incontinencia. 

Catsumaaqui — incontinente. 

Catupeti — Intercufineo. 

Catupetitaquima — Incurable. 

Catuquiju — Emplumar. 

Catynda — Seriedad. 

Catyudaaqui — Serio. 

Catza — Azotar. 

Catzaquiquie — Azote. 

Catzati — Breva. 

Catzu cavijati — Entallecer, vestirse. 

Caumiti — Ufiino, vanidad. 

Caveti — Consorte, cónyuges. 

Cavenaua — Afán, afanarse. 

Cavenanaqui — Afanoso. 

Caveti — Consorte, cónyuges, enma- 
ridar. 

Cavicati — Descalzar, descalzo, des- 
nudar, desnudo. 
Cavitsutitseve — Floridamente. 
Cavituti — Florecer. 
Caya — Despanzurrar. 
Caynamati ~ Inservible. 
Tomo XII 



Cayuveise — 'I'elaraña. 
Caza — Fuerza. 

Cazacuina — Convalecencia, conva- 
lecer. 
Cazatsa — Lloviznar. 
Cazatura — Forzado, forzoso. 
Cazeiti — Concúbito. 
Cazicati — Ensuciar. 
Cazicatiaqui — Ensuciador. 
Cazipiti — Ensamblar. 
Cazomiti — Alborozar. 
Caztere — Languidez, lánguido. 
Cazumiti — Ensoberbecer. 
Cira — Cresta. 
Citara — Bolsa. 
Citaraebari — Costal. 
Citarajuisa — Entalegar. 
Clavomusama — Tacliuela. 
Cocolate quiñi — Chocolatera. 
Coeti — (Cercado, derredor, turno, 
vuelta. 

Comazejiju — Generalizar. 

Comeretimaha — Incultivable. 

Corona— (iuirnalda. 

Cua — Ir. 

Cuaba — Canoa, lancha. 

Cuabi — Asar en brasas. 
I Cuabu — Pelota. 

Cuabuijabeju — Pelotear. 

Cuacu — Madre. 

Cuacua — Encantarar. 

Cuacuacuaysa — Derretir. 

Cuacuamuri — Sofocar. 

Cuacuamuria — Cliapuzar. 

Cuachitana — Talón. 

Cuadicia — Mandar. 

Cuadinaqui — Mandón. 

Cuadisia — Ley, despacliar, enviar. 

Cuadisiayaque — Quemando. 

eCuadyama — Coraje. 

Cuaisa cuaysa — Desportillar. 

Cuajadaquevijida — Golosear. 

Cuajeri — Cacao. 

Cuajeriquini — Cacaotal. 

Cuaji — Asomar. 

Cuajiti — Averiguar, exploración. 

Cuajitima — Inaveriguable. 

Cuami — Hundir. 

Cuamicuami — Hundible. 

Cuanemaque — Soltero. 
Cuanime cuarusati — Disputar. 
Cuapujique — Madrastra. 



— 42 — 



Cuararaisa — CliicliaiTÓn, freii'. 

Guare — Ayiula, bandada, coinetur, 
expedición. 

Cuarema — Insuperable. 

Cuarenuca— Destrueque, indemnizar. 

Cuarequi — FaniUico. 

Cuareruda — Plenilunio, redondear, 
redondo. 

Cuaresanaha — Deponer. 

Cuaretianuca baccuahaqui — Des- 
agradecido. 

Cuaretianuca baccuatseve — Des- 
agradecidamente. 

Cuareu — Grigallo. 

Cuaruna — Invariable. 

Cuaruruisa — Enrejar. 

Cuasiri — Emboscada. 

Cuati — Leña. 

Cuatsabija — Prédica. 

Cuatsabijiju — Predicar. 

Cuatsabiti — Bigote. 

Cuatsaguana — Corregir, corrección, 
imparcialidad. 

Cuatsaguanama — Incorrección, in- 
corregible. 

Cuatsaguanatseve — Iniparcial. 

Cuatsaju — Orillar. 

Cuatsatumu — Embozar. 

Guau — Ida. 

Cuauda — Baladrón, fanfarria, fan- 
farrón. 

Cubita — Ilidrocófalo. 

Gubutaena — Burbuja. 

Gubutanaha — Burbujar. 

Cucu — Tío. 

Gucuadisiati — Gobernar. 

Cucudenu — Chirimoya. 

Cuchara ebari — Cucharón. 

Cucharada ejequi — Cucliarada. 

Cuchi — Cochino. 

Cuchiro — Cuchillo. 

Cududu — Desesperación, desesperar. 

Cuegipa — Norte. 

Gueja — Aviso, denotar, noticiar, li- 
cencia. 

Guejana — Formar. 

Cuejatiu — Denunciar. 

Guejayaque — lia dechxrado. 

Cuejeti — Avisar. 

Cueji — Cuesco. 

Cuejiji — Viento, airo. 

Guare — Hachear. 



Cueru — Filo. 

Cuesi cuesi — Destrizar. 

Guaya — Eflgie. 

Cueyana — Imaginar. 

Guidi — Glándula, incordio. 

Guiducuido — - Gigante. 

Cuijada — Arista. 

Cuinana — Llega, llegar, parir. 

Guiñara — Nacer. 

Guiri— Degenerar. 

Guisu — Espurriar. 

Guitabacati — Festejar, festín. 

Cuitanque — Tabardillo. 

Guitapeta — Execrar, execración. 

Guitapetaqui — Execrador. 

Cuja — Soplar, inllar. 

Cujacuja - Vegiga. 

Cujatana — Fonge (?). 

Cujatisa — Entreverar. 

Cujisa — Equivocación, equivocar, 

equivoco, extraviar, extravio. 
Cujuti — Guermeses. 
Cujutia — Engranujarse. 
Cumazeji — Imitable. 
Cumazejiju — Imitar. 
Cume ~ Usar. 
Cuniucumu — Timbal. 
Gumuda — Larga. 
Gumudaha — Largar. 
Cuuu — Bejuca, contorno. 
Cunuquini — Bejucal. 
Cuña — Cuña. 

Cuparicati — Encompadrarar. 
Cupipana — Gorrín. 
Curecati — Alabar, ensalzar. 
Curecatiaqui — Ensalzador. 
Gurecatisa — Elogiar, elogio. 
Curuma — Abstenerse, abstinencia. 
Cuti — (J usaron (?). 
Cuyane — Imaginario. 

Ch 

Ghabare — Errata, error. 
Chacha — Chacota, grito, griterío. 
Chachabaccua — Insaludable. 
Chachacha — Gritar. 
Chachada — Rojo. 
Chachaje — Contender. 
Chachaju — Cliacotear, sanar. 
Chachamere — Curar. 
Chachanema — Disfavor. 



43 



Chamacama — Aporiüs, uouio qiiiuiii, 
con trabajo. 

Chanu — Temblar. 

Chapa — Peno. 

Chapacueja — Jalear. 

Chata — Imprecación, iinprecaí'. 

Chequequequi — Estallido. 

Chequequequiju — Estallar. 

Cheve — Garlear, imprudencia. 

Cheveaqui — Imprudente. 

Chibama — Desmerecer. 

Chibamaaqui — Desmerecedor. 

Chibare — Errar. 

Chibarea — Desemparejar. 

Chica — Tropezar, tropezón. 

Chico — To)-do. 

Chicuare — Ímpetu, impio. 

Chicuaresa — E.\tirpar. 

Chicuaretana — Arruinar, ausente. 

Chichucatineti — Arrodillar. 

Chii — Desgujar, deszumar. 

Chine — Festividad, dia. 

Chineunuda — Fiesta. 

Chipi — Despique, despicar, desquite. 

Chipilo — Dinero, plata. 

Chipirodume — Escoria. 

Chipiroduni — Orin. 

Chipiroliquidaqui — Oro. 

Chiquequi — Embuste. 

Chiquequiaqui — Embustero. 

Chiquequiju — Embustear. 

Chiri — Garramar, hurto, hurlar, la- 
drón, robar, rapiña. 

Chiricue — Defraudar. 

Chirije — Escrita. 

Chiritaqui — Ilurtable. 

Chive — Excusa, excusar, fingir. 

Chiveaqui — Fingido. 

Chivetaqui — Excusable. 

Chivetseve — Fingidamente. 

Chuca — Nudo. 

Chucu — Enmelar. 

Chumu — Forquilla, gancho, espete- 
ra, horqueta. 

Churi — Delraudaciún. 

Churiaqui — Defraudar. 

Churu — Golondrina, gorro. 



D 



Dabuchere — Iguana. 
Dacaca — Calva, encalvecer. 



Dacacaqui — (Jalvo. 

Dacaysa — Destechar. 

Dachibu — Abceso, divieso. 

Dada — Ensalmar, hunada, huso. 

Dadi — Hallar. 

Dadidiquidama — Desagradar 

Dadidi quidamatseve — Desagrada- 
blemente. 

Dadidiquizamaha — Desagradar. 

Dadina — Encuentro, hallazgo. 

Dadiquidamaha — Desplacer. 

Dadu — Abocar, balance, balancear. 

Dadudadu — Trémulo. 

Daidiquida — Agradecer. 

Dajicada — Epulón, glotón, glotone- 
ría. 

Dajicadaju — Atracar, glotonear. 

Dajicadama — Sobriedad, sobrio. 

Dajida — Desenvoltura, deshonesti- 
dad, deshonesto, farota, sonrisa. 

Dajidatseve — Deshonestamente. 

Damema — Desproporcionar. 

Dana — Cariño. 

Danamaha — Enmollecer. 

Danapa — Ardilla. 

Danapacaca — Desmogar. 

Dañe — Crecer, estatura. 

Daneteresna — Atroz. 

Danuma — Desafortunado. 

Dar — Tardanza. 

Daré — Distintos, separados. 

Dati — Galápago, tortuga. 

Datse — Aunque, empero. 

Daue — Fructiflcar. 

Deca — Hombre, macho. 

Decaja — Desflorecer. 

Decanimequique — Marimacho. 

Deda — Hondo. 

Dedaha — Fondear. 

Dejeta — Vadear. 

Dere — Explayar. 

Deru — Dolar (?). 

Detza — Abertura. 

Deu — Fonileo, hondura. 

Diacucuenti — Demasía, demasiado. 

Diadi — También. 

Diagni — Ociosidad. 

Diaicada — Galvano, tibieza. 

Diaicuina — Flojear, flojedad. 

Diaida — Remolón, pereza. 

Diaida aqui — Perezoso. 

Diaini — Ocioso. 



44 — 



Diainicadiati — Desocupación. 

Diamajaca ijamajaca — Descariño. 

Diana — ilalago. 

Dianaba — Halagar. 

Diauajaca ijamajaca — Descariñarse. 

Dianimere — Encariñar. 

Diaque — Encima, yucuba, sobre, 
muy. 

Diaquedianea — Engrandecer. 

Diaquejie— Enteramente. 

Diaqueju — Externo. 

Diaquejunati — Creciente. 

Diaqueneuti — Enorme. 

Diaquepije — Extraordinario. 

Diaquepijine — Inteniperiu. 

Diaquetana — Empeorar. 

Diaycada — Holgazán. 

Diaycadaju — Empoltronarse, holga- 
zanear. 

Diaycuima — Emperezar. 

Diayda — Flojo, tuna. 

Diayni — Haragán, haraganear. 

Dicui — Encebar. 

Dida — Empegar. 

Didia — Incompleto. 

Dijima — Hostigar. 

Diosujayana — Doctrina. 

Diosuja yana aqui — Doctrinero. 

Diri — Encanalar, seña, señal. 

Dirijo — Señalar. 

Diru — Marchar. 

Dirusa — Soltar. 

Duca— Cocer, cocido, espesar, espeso. 

Ducada — Encrasar, enturbiar. 

Ducu — Baldón. 

Ducucu — Frialdad, abiigar. 

Ducueri — Teñir. 

Ducus — Baldonar. 

Dudo — Repique, tañer. 

Duduyaque — Puntear. 

Dueniti — Panza. 

Duji — Adular. 

Dujiaqui — Adulación. 

Dumi — Excremento, excretar, mier- 
da, cagada, cagar, enver. 

Dumiquini — Cagadero. 

Dumitadata — Extreñir. 

Dunieque — Revés. 

Duquimi — Desnatar. 

Dutia — Todo. 

Dutsabecaca — Diariamente. 

Duza — Absorber. 



E 



[Siendo la E prolijo euiónico, com- 
párense todas la voces estas con las 
otras que corresponden á la priiucra 
consonante de cada vocablo. — lid. ] 

Eabuqui — Carga. 
Eada — Extravagante. 
Eadebaqui — Comprensible. 
Eadebaquiama — Incomprensible. 
Eamere — Digerir. 
Eaniqui — Guarida. 
Eaniquiqui — Matriz. 
Eapuquiju — Encubertar. 
Eaputa — Escurar (oscurecer?). 
Eaqui — Capaz, causa, í'ornux. 
Eaquiama — Incapaz. 
Eaquiequie — Cumplida. 
Eaquiju — Causar. 
Eaquique — Fábrica, Hostiario. 
Eaquiqueju — Fabricar. 
Earaqul — Fiambre. 
Earaquiquini — Fiambrera. 
Eatseve — Conmigo. 
Eavemaju — Enviudar. 
Ebacani — Firma. 
Ebacaniza — Firmar. 
Ebacua — Cria, hijo, yerno. 
Ebacuaja— Filial. 
Ebacuajua — Sobrino. 
Ebacuanana — Criatura. 
Ebacuanapuji — Criada. 
Ebacuapuji — Hijastro, ahijado, ahi- 
jada, entenado, muchacho. 
Ebadequi — Hamaca. 
Ebajeque — Avio. 
Ebajequeu — Aviar. 
Ebamere — Guia. 
Ebamerequi — Guiador. 
Ebana — Mejilla. 
Ebauabiti — Cabezada. 
Ebaqui — Infamador, injuria. 
Ebaquitaqui — Injuriador. 
Ebareju — Encopetar. 
Ebaruque — Arriba. 
Ebatura — Temprano. 
Ebavitia — Enseñanza, instrucción. 
Ebavitiaqui — Enseñudor. 
Ebebacua — l'lspaldií, huno. 
Ebebacuatsau — líspimizo. 
Ebequiju — Injuriar. 



— 45 



Ebi — línuo, uscarbiif, nari/,. 
Kbicana — Pulso. 
Ebicani — Manga. 
Ebite— Pellpjo. 
, Ebiti — Cascara, cuofo, concha, cor- 
teza. 
Ebitiquemi — Descortezar. 
Ebitirahia — Encorar. 
Ebitiveizeda — Membrana. 
Ebitu — Punta. 
Ebubuqui — Escoba. 
Ebuchichaqui — Despertar. 
Ebudze — Cómplice. 
Ebujema — Limpieza, 
Ebujutsu — Flemón. 
Ebusisaqui — Despertador. 
Ebute — Embarcadero. 
Ebutsequini — Cara. 
Ebutsequinijua — Contumelia. 
Ebutsu — Materia. 
Ebutsun caya — Icor. 
Eca — riuovo, huevera, liendre. 
Ecabapeli — Incognoscible. 
Ecabati — Despierto. 
Ecaca — Pepita. 
Ecacaquemi — Eunuco. 
Ecacaquini — l''olículo. 
Ecacuijati — Consentimiento. 
Ecacuitatiriaqui — Consumidor. 
Ecacuitatiriati — Consumido. 
Ecadeueti — J3ni ja. 
Ecadya — Hurgamandera. 
Ecajo — .lobada (?). 
Ecamajuajua — Encumbrar. 
Ecamuiti — Humildad. 
Ecamureti — Indignación. 
Ecauime — Convenir, convenio. 
Ecapucacati — Descogollar. 
Ecarecani — Entraña, vientre. 
Ecarenequie — Comitiva, compañía. 
Ecarequeti — Balsear. 
Ecasapa — Tortilla. 
Ecasipiti — Zurcir. 
Ecatta — Pluma. 

Ecazitati — Inmediato, inmediación. 
Eccari — Senda. 

Eccueja— Exhortación, o.^hortar, ex- 
hortador. 
Eccueyane — Estatura. 
Ecua — Madre (•) 

('} Vor: Yo pocmloi-. 



Ecuadisia — línviado. 

Ecuadyama — Arrojado, coraje. 

Ecuadyamaha — E.xpeler, expulsar. 

Ecuararaysa — Frito. 

Ecuari — Juez. 

Ecuaruna — Abejón. 

Ecuaruruisa — Enrejado, enrejar. 

Ecuasiquie — Migaja. 

Ecuatsa — Boca, orilla. 

Eduede — Saliva. 

Ecuedi — lísputo. 

Ecuedia — Salivar. 

Ecuedipanu — Flema, gargeada, gar- 

Ecuedi pusia — Desalivar, desllemar. 

Ecueducu — Barba. 

Ecue epujuque — Paisano. 

Ecueiqui — (Jara. 

Ecueiquinimuyza — Ceño. 

Ecueja — Educación, interpretación. 

Ecuejaju — Interpietar. 

Ecuejaqui — Denunciador, interpre- 
tndor, intérprete. 

Ecuejaquiju — Enunciar. 

Ecuejiquini — Faz. 

Ecuese — Fragmento. 

Ecueyani — Imaginación. 

Ecui — Árbol, higuera, tronco. 

Ecuicha — Terroi'. 

Ecuinana — Nacido, parida. 

Ecuinanaqui — Efugio. 

Ecuiquiama — Ajeno. 

Ecuisa — Espantar, espanto, susto. 

Ecuisacuitalia — Despavorir. 

Ecuita — Cuerpo, gente, persona. 

Ecuitama — Incorpóreo. 

Ecuitayequi — Homicida. 

Ecuiviri — Arbusto. 

EcusecuiquÍQimuysa — Encaratu- 
larse. 

Ecutana — Cortedad. 

Echata — Díscolo. 

Echiu — Estornudo. 

Echuiju — Estornudar. 

Edana — Cuerno, espolón, garrón. 

Edderuquie — Garapita. 

Eddiri — Triángulo. 

Edduca-- (Jomida. 

Edducasapa — Sancochar. 

Edducuju — Interno. 

Edigi — Camino. 

Edtuda — Coagular. 



46 



Edu — Yema. 

Educa — (Jeiiii, luiínjar. 

Educuju — Internación. 

Educhi — Dios. 

Edumijite —Tripa 

Edumiti — Intestino. 

Edumitie/ari (d ?) — Vüntnulo. 

Eduqui — Hilo. 

Edure — Compañero. 

Egereque — Corona, cual. 

Egique — Rlaíz. 

Eiduquiquemi — Desapuntalar. 

Eigiqui — Bebida. 

Eijanatenaqui — Cornudo. 

Eimeveque — Fiador. 

Eimevequi — Fianza. 

Eimevequiju — Fiar. 

Einaqui — Asa. 

Eisu — Trasquilar. 

Eiyamudia — Engastar. 

Eja — Nido. 

Ejacu — Escarzo (?), jabonado, ja- 
bardear. 

Ejadyama — Gurrumina. 

Ejadyamaqui — Gurrumino. 

Ejanane — Canoso. 

Ejara — Caspa, miga. 

Ejariba — Mofa. 

Ejaruna — Tendón. 

Ejasa — Bofe. 

Ejasapara — Entrecejo (?). 

Ejebuataquima —Infalible, infalibi- 
lidad. 

Ejebucha — He. 

Ejebujuquima — Infamia, inefable, 
inefabilidad. 

Ejebut — Imposibilidad. 

Ejebutsee — Estado, imposibilidad. 

Ejebutseha — Imposibilitar. 

Ejecuuju — Lleno, llenar. 

Ejee —Sí. 

Ejeecqueani — Prieto. 

Ejeeneguana — Fiel, lidelidad. 

Ejeeneguasataqui — Fidedigno. 

Ejeí/uajau (q^) — Dulzura. 

Ejejapa — Distancia. 

Ejeju — Donde, donde quiera. 

Ejeme — Fe. 

Ejenane — Maduro, madurez, nuidu- 
rar. 

Ejenataqui — Creíble. 

Ejeque — Cualquiera. 



Ejequeja — Hacia. 

Ejequie — ¿Cuál? 

Ejetsumu — Edad. 

Ejetupu — Extensión, hasta. 

Ejeyane adyaha — Contar. 

Ejicuina — Bonanza. 

Ejigu — Fisonomía. 

Ejiquiju — Hermanar. 

Ejiriquini — Estilo. 

Ejita — Huerta. 

Ejitaju — Descubierto. 

Ejitajuaqui — Descubridor. 

Ejituraquiju — Confortar. 

Ejituraquique — Confortativo. 

Ejuetive — Descendencia. 

Ejui — Menstruación. 

Ejuiju — Menstruar. 

Ejuquie — Hermano, hermana. 

Ejuquitana — Carifruncido. 

Ejuri — Corriente. 

Ejuta — Ver. 

Ejuzicua — Híbrido. 

Emadi — Goma, incienso, resina. 

Emajacaha — Achicar. 

Emajaja — Legua. 

Emajanatzu — Cadavérico. 

Emaju — Cadáver, difunto, tinado, 
muerto. 

Emapisi — Ilidromancia. 

Emaque — Abajo, debajo, menos. 

Emaricaca — Olla. 

Ematiccui — Achiote. 

Ematina — Cima. 

Ematina corona — Diadema. 

Ematinatsau — Casca. 

Emaya aut«qui — Figurable ( aó a). 

Eme — Mano (■). 

Emechiquie — Dueño. 

Emedaha — Desmenuzar. 

Emeja cuajeju — Acariciar. 

Emepanati — Confesor. 

Emerequi — Esclavo, fámulo. 

Emerequiju — Esclavizar. 

Emesuru — Uña. 

Emetse — (^'riador. 

Emetsejiuju — Empeñar. 

Emetuastupu — Palmo. 

Emetucu — Mano. 

Emetucupucacatsubanacapa — So- 
papo. 

(1) Ver: Credo. 



Al — 



Emetucupucaca — l'iifio. 

Emetucusapara — l3edo. 

Emetucuzapara — Gaii'rt. 

Emeya — lístíiuipa, lifíiira, iuii'ij^Bii. 

Emeyaha — Figuriir. 

Emiriqui — Garrote. 

Emiriquiju — Garrotear. 

Emiuaqui — Carnada. 

Emive — Harina, buche. 

Emive caca — Buche. 

Emú — Caracol. 

Emuba — Grima. 

Erauiba — Respeto. 

Emuja — Ilipocondria. 

Emujaqui — llidnjpico. 

Ena — Agua. 

Enabitiqui — Baño. 

Enacaca — Jugo, sustancia, zumo. 

Enacacaeti — Supurar. 

Enacata — Mojadura. 

Enacueba — Envidia. 

Enacuji — Cliarco. 

Enacuju — Encliarcada. 

Enachi — Pisada. 

Euachiatuca — Tobillo. 

Enadiji — Emisario. 

Enageve— Clarilicar, clara (de huevo). 

Enaji — Ebrio. 

Ename — Caldo. 

Enanemuju — Viudo. 

Enauuca — Desdonar. 

Enapa — Guaya. 

Enaquini — Jarra. 

Enaru — Guardoso, incumbencia, in- 
cumbir. 

Enaruqui — Cuidador, empleo, guar- 
dailor. 

Enaruquiju — Emplear. 

Enasapa — Enaguazar, Pantano. 

Enatsimare — Pierna. 

Enatsimaretsau — Canilla. 

Enayuare — Garapito. 

Enerecaba — Libre. 

Enijo — Pulsación. 

Eaisati — Asustar. 

Ente— Entallecer. 

Enubi — Hincadura. 

Enuca — Tomar. 

Epaca — Desembocar. 

Epapa — Calzada. 

Epapaqui — Enterrador. 

Epatse — Ilicl. 



Epecaca — Riñon. 

Epere — Costado. 

Eperecatse — Costillar. 

Eperecatsenana — Ijada. 

Eperequi — Inseparable. 

Epetaqui — Desmotador. 

Epezizi — Gordazo, gordaza. 

Épica — Trenzado. 

Epicaque — Cordellate. 

Epida — Matadura. 

Epiequi — Horma. 

Epiqui — Abanico. 

Epire — Collar. 

Epiruri — Fardo. 

Epitajua — Descubrir. 

Epiti— Cuello. 

Epizuqui — Desañadidura. 

Epu — Pueblo. 

Epucu — Frágil, fragilidad. 

Epucutseve — Frágilmente. 

Epucha — Fundamento. 

Epucbaju — Fundamentar. 

Epuma — ¿Cuántos? 

Epuna — Hembra, mujer. 

Epunabavitiayaque — Maestra. 

Epunadeca — Hermafrodita. 

Epuna uchaquiarida — Gavasa, ;j 

veta. 
Epuri — Contento, diversión. 
Epuriju — Contentar, divertir. 
Epurima — Descontento. 
Epurimaha — Descontentar. 
Epuripuriama — Alborozo. 
Epuriri — Harinoso. 
Equechiquini — Falda. 
Equedya"— Desde. 
Equemiquiju — Enajenar. 
Equeque — Lamento. 
Equeti — Frente. 
Equijanati — Hechizo, hccliicoria. 
Equijanatiju — Hechizar. 
Equijiriaguanati — Hinchado. 
Equinarumati — Integridad. 
Equiniju — Adentro, dentro. 
Equiniqui — Estudie. 
Equique— Bosque. 
Equiquejuju — Embosquecerse. 
Equiquie — Mió. 
Equiquie — Montaña. 
Equitaese — Homicidio. 
Erada — Ramillete, junta. 
Eradaqui — Balumba. 



— 48 



Erami — Gaine. 

Eramibi — Oainívoro. 

Eramicuinana — CarnosidaJ. 

Erara — Seco. 

Ere — Rallar (?). 

Erera— Ego (?). 

Erere — Enramada. 

Erereha — Enramar. 

Eriduque — Asador. 

Erique — Fuente. 

Eru — Canción, cantar, escorbuto, 
garrotillo, tonada. 

Eruaqui — Cantor. 

Eruduqui — Cojo (?). 

Erumu— Garganchón, garganta, gar- 
guero, gaznate, quijada. 

Erumuicuyaqüi — Degollador. 

Erumumu irene — (largantilla. 

Esa — Espiga. 

Esacua — Herida. 

Esaha — Espigar. 

Esamaqui — Ungüento. 

Esana — Heredado^ 

Esanaquie — Huérfano. 

Esapara— Chamasca {?). 

Esepara — Gajo. 

Esepere — Arroj'o. 

Esequi — Matador. 

Esereraujeda — Retorcijón. 

Esipipisa — Desaparrado. 

Esipiqui — Pared. 

Esipiqui coeti — Cercar. 

Esipita — Juntura. 

Esiri — .Senectud, vejez, viejo. 

Esiriju — Envejecer. 

Esirima — Juventud. 

Espune — Zaratán. 

Estau — Innato. 

Esuju — Esquilar. 

Eta — Volar. 

Etacaqui — Desollador. 

Etacua ujeji — Hepatia. 

Etachi — Contenido. 

Etaclii quiisicua — Desembarazar. 

Etadata — Empedernir. 

Etapataqui — Grada, escala, escalera. 

Etaruquiquie — Balsero. 

Etata — Comulgar. (Ver comulgar.) 

Etata Jesu Cristoja quemi — Co- 
m\ilgar. 

Etaruqui — Remo. 

Etatapujique — Padrastro. 



Etata ucuare — Clavado. 

Etaví — Jornada. 

Etaviqui — Cama. 

Etavisaqui — ¡Dormitivo. 

Etazique — Despabiladeras. 

Etena — Disimulo, escondidas, escon- 
dijo. 

Etenacacuejatiaqui — Conspirador. 

Etenacacuejati — Conspiración. 

Etenadseve — Encubiertamente. 

Etenaqui — Encubierto. 

Etene — 

Eti — Invención, inventar, polución, 
semen, venir, venida. 

Etianaquivesa — Desoprimir. 

Etiaque — Donación. 

Etiaqueja — Donar. 

Etibene — Atrás, detrás. 

Etibune — Innovar, innovación. 

Etica — Disminuir, expender. 

Etie etieju — Deteriorar. 

Etieya — Insuficiencia, insuficiente. 

Etijaqui — Chispa. 

Etijaquia — Chispear. 

Etimacuija — Aguijón. 

Etimaquere — Fajar. 

Etimaquerequi — Faja. 

Etiqui — Fuego. 

Etiquinitaha — Embalsar. 

Etiquitabu — Tiziin. 

Etirisaqui — Abrasador. 

Etirutzeve — Carbón. 

Etiveni — Empos (?). 

Etiveru — Gruta. 

Etsacamajata — Entrepiernas. 

Etsandiara — Esqueleto. 

Etsapequi — Desparramador. 

Etsapuna — Médula, meollo, tuétano. 

Etsaru — Cabello, cerda, lana. 

Etsarudecaca — Guedeja, quedeja. 

Etsarudiji — Crencha. 

Etsau — Hueso. 

Etsauquemi — Desposar. 

Etse — Diente. 

Etsecanirutuqui — Escarvadiente. 

Etsecunu — Encia. 

Etsehaqui — Farolear. 

Etsena — Oruga. 

Etsenamique — Desapolillar. 

Etseri — ( irasa, numteca, esperma. 

Etaeribuquejl — Grasicnto, grasienta. 

Etsetaquia — Dentellar. 



49 



Etsucu — Es(|iiina. 
Etsucnija — Aguja. 
Etsuge — Ven(i;!iiizii. 
Etsugequi — Inloiós, íiiIímosüIiIi'. 
Etsug-equiettare — llosUil (?). 
Etsugequiju — Interesal'. 
Etsure — Miiiigo. 
Etsuri — Voz. 

Etsuricani — líxófago, gañote, gola. 
Etsuricanibaeze — Espuinniajo. 
Ettada — Nalga 
Ettamu — Cachete. 
Ettare — Casa, jaula. 
Ettari — Hilado. 
Ettariqui — Hilador. 
Ettataquietuja — Suegio. 
Ettena— Secreto, patrocinar, polilla. 
Ettena cacuejati — Defección. 
Ettete — Hogueía. 
Ettibu — Popa. 
Ettibuimaqui — Canoero. 
Ettida — lísciirriilui'a. 
Ettlma — Cintura. 
Ettinuca — líegresar. 
Ettiquicuere — Hogar. 
Ettiquimuru — Ceniza. 
Ettuba — Abdomen, empeine. 
Etuba — Bandullo, ingle. 
Etumuqui — Tapón. 
Etununu — Arco 
Etupu — Limite. 
Etupuqui — Balanza. 
Etyume — Usado. 
Etzugebute — Abaratar, barato. 
Euaua — Pendejo. 
Euane — Esposa, esposo. 
■ Euiju — Corazón. 
Euimichacalco — Odio. 
Euxitemu — Pantorrilla. 
Evachicuare — Huella. 
Evasuanaiiadaque — Párvulo. 
Evayo — Torcido. 
Eve — Cachorro. 

Evecaqui — Benigno, ihiininador. 
Evecaquie — Benignidail. 
Eve ebari — Mociídail. 
Evejeta — Vado. 
Eveuuque — Madeja. 
Evi — Piia. 
Eviaque — Comezón. 
Evicaniquisarati — (iangoso, engan- 
gren.arse. 
Tomo XII 



Evicauiiba — Remangar. 

Evicuabu — Cabo. 

Evija — Vastago. 

Evimunu — Hocico. 

Eviri — Contralto, chico, enano. 

Evite — Peladura, piel. 

Eviti — Impalpable. 

Evitirarama — Empellejar. 

Eya — lí.-íención, exento. 

Eyaju — Exentar. 

Eyeque — Foragido. 

Eyere — Panga (panza?). 

Eysura — Emperchar, techo, techar. 

Exsepere — Rio. 

Ezuruqui — Guiñadoi'. 



Feedya — Vedií), helo (elo). 



Geri — Casi. 
Gietana — Cavilar. 
Guaburu — labal!. 
Guagua — Rama. 
Guaguabacua — Salamanqueja. 
Guaja — Abeja, miel. 
Guajada — Dulce, .salado. 
Guajadaha — Diilcilicar, endulzar, 

Sillar. 
Guajadaque — Azúcar. 
Guajatana — línconar. 
Guajatare — Enjaiiibre. 
Guana — líncaraniai', huida. 
Guanabute — Asesinar. 
Guanabutequi — ■Vsesino. 
Guauaquina — Insolar. 
Guanasa — l'^ulica (?). 
Guauepea — Cuñado. 
Guani — Humedad, vapor, humo. 
Guanicuinauasa — Desahumar. 
Guauida — Rancio, tufo, expirar, 

olor. 
Guanida aqui — líxpirante. 
Guaniiru — I liimear. 
Guanijididi — Hollin. 
Guaniju — Humear. 
Guanizididia — Entiznar. 
Guarurusa — Desparpajar. 
Guau — Imjiureza. 



50 — 



ir 

Harina — decida. 
Hicua — Chitón. 
Humadaqui — Abundante. 
Huya urna — liorna. 

I 

Iba — Tigre. 

Ibazebe — Garduña. 

Iba — Economía, econoinizar. 

Ibeda — Dificultad, difíoil. 

Ibedaha— Dificultar. 

Ibedama — Fricil. 

Ibida — l-'etidez, fétido, fetor. 

Ibida — Iledoi', heduntina. 

Ibidaju— Huder, hediondez, hediondo. 

Ibu — Arremangar. 

Ibuba — Deshojar, desteñir. 

Ibubatana — Deslustrar. 

Icada — Escabroso. 

Icicua — Ciopiar. 

Icucue — Anteponoi-, anticipación, 

ilutes. 
Icuene — I>elantera, primero. (Ver 

^^andamionto de la ley do Dios.) 
Icucueneama — Descomedirse. 
Icuenene — (Jümedimiento. 
Icui — Corte, cortar. 
Ichubuja — Arrinconar. 
Ichubujuja — Arrinconado. 
Ida — Bien, lindo, piedad. 
Idaani — Bienestar. 
Idaaqui — Piadoso, régimen. 
Idabamere —Escandalizar, esc/indalo. 

Ver Idamamere. 
Idabijida — IJien querer. 
Idabijidanacua — Bienquisto. 
Idada — Advertir, advertencia. 
Idadama — Inadvertencia. 
Idadiaqui — Mejor. 
Idaeque — Derecha, diestra. 
Idaiuiuie — Consejo. 
Idaisu — Conveniente, conveniencia. 
Idaju — Regir. 
Idajuquiju — Aprovechar. 
Idama — Mal, malo, ultrajar. 
Idamaadebaqui — Desedilicar. 
Idamabaca — Mal hecho. 
Idamabareaqui — Escandaloso. 
Idamabeju — Maliciar. 
Idamaca — Mal hecho. 



Idamacara — Malcomí lo. 

Idamacuina — Malparida. 

Idamacuita — I'eor. 

Idamajanaha — Maldecir. 

Idamajo — Peligrar. 

Idamajuquictaqui — Peligroso. 

Idamamere —Tentación. Ver Idaba- 
mere. 

Idamamereju — Tentar. 

Idamayana — Maldición. 

Idaque — Bondad, orden. 

Idaqueama — Denigrar, denigracil^n. 

Idaqueamaqiii — Deuigiativo. 

Idaquipararetida — Bien venida. 

Idatemuysa — Criinlo, criada. 

Idaymania — Inconveniencia. 

Idiaque — .Antepenúltimo. 

Idsu — Pelusa. 

Idujo — Sufrir. 

Idujutaqui —Sufrible. 

Idumaha — Exasperar. 

Idunsa — líxasperación. 

Idure — Exterior, fuera. 

Idureju — De afuera. 

Iduti — Atrancar. 

Iduu — Compunción. 

Idyaquediama — (Jonsolación, con- 
solar. 

Idyaquediamaqui — Consolador. 

Idyaquedya — Injusticia, injusto. 

Ige — Ver. Ije. 

Igeti — Sol. 

Igetinubiaqui — Oeste, jioniente. 

Igeve cuiua — Botar. 

Igevene — Destruir, desperdiciar. 

Igi — Ver Iji. 

Igi — Beber. 

Igillaguanaaqui — Murmuiador. 

Igillaguanati — Murmurar. 

Igiquequlni — Maizal. 

Igua — Aguardar, llamar. 

Iguachupij — Pajita. 

Igueda — lístiuuir. 

Iguedaba aqui — Amar. 

Iguedamaju — Odiar. 

Iguene cabajeti — Prevenido. 

Ihacua — Ahora. 

Ija — Erizo. 

Ijaca — Oreja. 

Ijaca aputa — Desmayar. 

Ijacabaca — Escuchar, espiar, expec- 
tación. 



Ijacamirutuqui — líscaix a orejas. 

Ijacaqui — Oido. 

Ijacaquiju — Üii'. 

Ijacaraque — Deslidjíiv. 

Ijacatubu — Uesorejar. 

Ijaja — lüiimi'. 

Ijamia — Caricia, cariño. 

Ijaniíaqui — Cariñoso. 

Ijamimere — líncaiiñar. 

Ijana — Demonio, 

Ijanabuchiquie — iJoiiioniuco. 

Ijana ettiqui — Jnlierno. 

Ijanaqui — lOndíMuoiiiiulo. 

Ijariba — Burlar, irrisión. 

Ijaua — Diablo. 

Ijauatena — Adulterar. 

Ijauatenaqui — Adúllero. 

Ijave — Juego. 

Ijaveaqui — .) ugador, jugueteai'. 

Ijeve — línvilecer. 

Ijicara — Sed. 

Ijillajiguanati — Munnurai-. 

Ime — Caimiento, desniad(^jar, Lor- 
¡leza. 

Imen — Debilitar. 

Ina — Agarrar, aguantar, cola, infu- 
sión. 

Inacama — Ilacimo. 

Inadya inadya— Costumbre. 

Inadyaynadyamalia — Desiisai', de- 
suso, desluUiituado. 

Inadyuadya — ÍLibito. 

Inadyuainadyuama — Desbabituar. 

Inalia — inutilizar. 

Inaimqui — Agarradero. 

Inania— lindiablado, e.xorlútante, in- 
salubre, infructuoso, inútil. 

Inamajari — Crudo. 

Inamaqui — Chambón . 

Inanaquidaju — Conmutar. 

Inape — iCmpuñar. 

Inaque — Feracidad, feraz. 

Inaruma — Inocente, inocencia, lin, 
linalmente, ignorante, ignorancia, 
ininteligible, impotente, extinguir, 
oxtincií'jn, expedito, ex;'iinine, com- 
pleto, e(]UÍ[injo, e(iuipar, desierto, 
(bisprevenido. 

Inarumaha— Fenecer. 

Inarumaju — Completar, finalizar, 
ignorar. 

Inatieba — l.tescülar. 



Inatsama — Desaire. 

Inatsamaha — Desairar. 

Indaque — Querido. 

ludíanla — Diferenciar. 

Iiiemetsape — Conciencia. 

Inequedia — Ingenuidad. 

Inequedyaha ■- líntonnr, entono. 

Inequedyamaha — Falsear. 

Inequeneri — (íloiia. 

Inetaquima — Inaguantable, iiuilte- 
rable. 

Inetinuca — Decurso. 

Inica — láebre. 

Inieda — F^scasez, mezquino. 

Iiiieda aniaqui — Obsequioso. 

Iniemeiduju — Paciencia. 

Ininie — F'acultad, gracia, composi- 
(■i(.'in, comiiunción, intención, obli- 
gacii'm. 

Inime adebayarua — Sencillez. 

Inimeajaca — Desapro|)iarse. 

Inimeapenea — Discrejiar. 

Ininaebacuina — Impenitente, impe- 
nitencia. 

Inime bacuina — Penitencia. 

Inimebacuinaqui — Penitente. 

Inimebare — Inmunidad. 

Iniraebeji — Filarmónico. 

Ininiecamare — Obligai'. 

Inimeducu — Despulsarse, fervoroso, 
fervor, fervorizar, feracidad. 

Inimedyaoya — Contrarioi 

Inime ebari — Imponderalile. 

Inimeidu — (Jravamen, gravaí', [la- 
decer. 

Inimeidujuaqui — i'aciente. 

Inime iduma — Impaciencia, impa- 
ciente, insufrible. 

Inime idumaju — Impíicientar. 

Inimejuti — Hipocresía. 

Inimejutiaqui — Hipócrita. 

Inimema — F'átuo, insensato, insen- 
silile, demencia. 

Inimeraaaqui — Demente. 

Inimemalia — Iínlo(]uecer, entonte- 
cer, infatuar. 

Inimemamere — Douuuitar. 

Inimemetse — Importe, importancia. 

Inimemetseju — Iui[)ortaute. 

Inimepea — Alligido. 

Inimeque — Despacio, lamentable, 
moroso. 



— 52 



Iniraequecuita — Despacilo. 
Inimequi — Conducta, deliberar, in- 
dustria, discreto, discreción, cjein- 
plo, inteligencia, inteligente. 
Inimequiama — Iniliscreción, indis- 
creto. 
Inimequiaqui — Industrioso. 
Ininiequiju — líjeniplar, industrial'. 
luimequijutaqui — Inteligible. 
Inimetana — Reprimir. 
Inimetiaua — Fomentar, fomento, 

conforme, conformidad. 
Inimetiria — lísmero. 
Iniraetiriabaccua; nime ani carama 

— Contumacia. 
Inimetupu — Atender, atención, co- 
gitabundo, cuerdo, discurso, di- 
sentir. 
Inimetupuaqui — Especulador. 
Inimetseve — Graciosamente. 
Inipetupu — Cordura. 
Ipa — .\bortar. 
Ipene — Impenetrable. 
Ipeya — Concubina. 
Ipi — Cicatriz. 
Ipia — Delatar. 
Ipidyamelia — Aumentar. 
Ipisa — Desfogar. 
Ique — Empreñar. 
Iquequiti — Afecto. 
Iquiaqui — Bebedor. 
Ira — Demoler, desliar, desorillar, 
descosedura, descoser, desenvolver, 
desenvuelto, deshacer, deshecho, 
desvendar, destorcer. 
Irara aisaqui — Derribante. 
Iraraisa — Derribar. 
Irare — Cedazo. 
Iratana — Escampar. 
Irla — Desenconar, desentumecer, 

desinñamar. 
Irine — Chaquira, abalorio. 
Iru — Beso, besar, oler, olfato, 

vender. 
Iruru — Desgranar, grano. 
Iruruaqui — Granoso. 
Isa — Insaciable. 
Isa — Envidiar, envidia. 
Isa — Despreciar, ensacar. 
Isaani — Domar. 
Isaaqui — Envidioso. 
Isabe— Sordo (Isave). 



Isai — Azuzar. 

Isaanima — Indomable, indómito. 

Isama — Vacio. 

Isama — Deshabitada, evacuar. 

Isamaha — Deshabitar. 

Isara — Inducir, saludar, nombrar, 

parlar. 
Isasa — líi-izar, erizailo, cspelusnarse. 
Isave — Sordo. 
Isicua — Desvío. 
Isura — Despumar. 
Isurumumu — Codo. 
Ita — lígoi.^nm. lín ;> y ;■)•■ personas 

se dice Mita; en plural Tacua. 
Iti — Encordar, enllechado. 

Itieja — Inmondable. 

Itti — Cesta. 

Itu — Destrucción. 

Itucu ~ Basura. 

Ituisa — Empujar, emjiujón, envión, 
empellón. 

luama — Desolado, desolación. 

luimejuatsa — Delicia, delicioso. 

luimeju utidia cahanaumati — De- 
lirar. 

I ve — Cebo. 

Ivey vre — Cebar. 

Ivimeda — Fiagancia. 

Ivivi — Oliscar. 

lya — Dominar, dominio, echar, em- 
palmar. 

lyaage — Copilar. 

lyacua — Pecho. 

lye — Matar. 

lyeque — Matador. 

lyii — Enjuto. 

lyuca — Cabeza. 

lyucaicuqui — Cabecera. 

lyucaqui — Docto, 

lyue — Apa.sionar, apasionado. 

lyuedamaju — Invalidar. 

lyueisu — Dedignar. 

lyuepe — Fútil, desechar, insigniü- 
cante, estima, estimar. 

lyupatsau — Cráneo. 

lyuepe — Desafecto. 

lyumata — Existencia. 

lyupatsau — Cráneo. 

Izabeha — Ensordecer. 

Ize — Enfuiulia, hueva. 



53 



Ya — ( Idiil.ríi, pimcr. 

Yaca adyama — líncryÍH. 

Yabaqui — líscüichar, roció. 

Yabutja — Descargnr. 

Yacabaccua — Estable. 

Yacoisa — Dencordar. 

Yacua — llccién. 

Yacuaquidie — iJesdo lioy. 

Yacuatse — Pechuga. 

Yachi — Paja. 

Yamaaqui — Jolinlo. 

Yamaca — Jeia. 

Yamaeque — iJecisión. 

Yana — Idioma, palabia. 

Yana ayaque — Mandó. 

Yanabjjida — Gracejo. 

Yaaaburi — Grieta. 

Yana cana — Por bi'oiiia, en balde. 

Yanacanaanaqui — (jliailat'in. 

Yanacana babaui — Esiiurio. 

Yanacana cuau cuau — Desatinado, 
desmandar, dcsmedii'se, estratage- 
ma, ¡in|)i'evisiiHr, impievisto. 

Yanacana cuau cuauma — Cliailai'. 

Yanacana oliacha — Chácliai'a. 

Yanacana cbachaju — (Jliachaiear. 

Yanacana guana guanani — lísqiiivcz 

Yanacana, guana guananiaqui — lís- 
quivoso. 

Yanacanamuy — Idólatra. 

Yanacana quisarati — (juestionai'. 

Yanacana quisarati quisarati — 
Cuesta. 

Yanaqui — Decisivo. 

Yanaquiju — Decidir. 

Yanaquima — Indeci.so. 

Yanaruma — Idiota. 

Yana yana — Suelo. 

Yanca — Huero. 

Yapere — Peine. 

Yaquedya mama — Desconsolación. 

Yaracaca — Hombro. 

Yarapasa — Gamuza. 

Yarapaza — íbice. 

Yare-tseve — Del prójimo. 

Yaru — Descular. 

Yatanana — Espiíitu. 

Yatananama — Inanimado. 

Yatl — Dejar (esconder). 

Yatsacana — Sabor, sabroso. 



Yatsanacajo — Saborear. 

Yatuca — Djo. 

Yatucacame — L'igrima. 

Yatucapivi — Urzuelo. 

Yatucasaru — Pestaña. 

Yaurupi — Govio. 

Yaya — Insistir. 

Yechana — Satanás. 

Yenene — Primogénito, delantera. 

Yenina — Enmendación, enmendar, 
enmienda. 

Yequienuca — Rellenar. 

Yetana — Serenai', despejar, despejo. 

Yete — liatón. 

Yeve — Cernícalo. 

Yia ó Yid— Rama. 

Yinedema — Libertad. 

Yiria — Gargarismo. 

Yiyu — Incensar. 

Yuadyayuaju — Acostumbrar. 

Yuama — Follón, desolación, desola- 
ilo, devastar. 

Yuamaha —Exterminar. 

Yuamaqui — Exterminador. 

Yuani — Quieto. 

Yubarepa — Anteayer. 

Yubataquibataqui — Confusión. 

Yubataquibataquia — Confundir. 

Yucaapu — líncasquetar. 

Yucatadarara — Calavera. 

Yuca ujeda — Jaqueca. 

Yuchine — Anoche, anteanoche. 

Yudijidijidya — Frecuente. 

Yudijidijaha — Devolver. 

Yudijidijidia — Continuo, frecuencia 

Yudijidyaju — Desandar. 

Yudya — (Confrontar. 

Yudyama — Diferencia. 

Yudya quedya — Hacha, hacinar. 

Yuedyama yuedyarua — Desacos- 
tumbrar. 

Yueneriama — Friolera. 

Yueque — Aquel, aquella, aquello. 

Yuica — Testa. 

Yuiju — Judia. 

Yuijuju — Inaugurar. 

Yuimaqui — Idonieneo (idóneo ?). 

Yuime adebajaca — Desaforada- 
mente. 

Yuimejuatsa — Delicia, delicioso. 

Yuimequeura — Decantar, decanta- 
ción. 



54 — 



Yuimeju utidia cahanaumati — De- 
lirar. 

Yuimetere — Macilento. 

Yujaca — Arrepon tir.se. 

Yuju — Ardei'. 

Yume — Entonces, e.stotro. 

Yumecama — Diversidail, entereza, 
enriquecer, entero. 

Yumei idia —Insomnio. 

Yuruerla — Afrentiir (?). 

Yunieriama — Al'rentii, desconcep- 
tuado, dcslionra. 

Yumeriamaha — Dotrnctiir, difamar, 
de.slionrai'. 

Yumeriaqui — .Afrentador. 

Yuneri — Fama, famoso, honia. 

Yuneriama — Ignominia. 

Yuneriainaha — Desacreilitar, des- 
opinar. 

Yunerima — Descrédito. 

Yunesi — Crédito. 

Yuneti — Parar. 

Yupa — Seso. 

Yupiji — D.'idiva. 

Yuputana — líscurridizo. 

Yuqueneri — Hermoso, hermosura. 

Yuqueneria — Encastar. 

Yuqueneriju — Hermosear. 

Yuraha — Consistir. 

Yurame yurame — Correspondencia, 
ilesafio. 

Yuri — EiltraciiJn, desagüe. 

Yuru — Estaca. 

Yurutata — lístacazo. 

Yurutataqui — lOstacada. 

Yutsecuaque —Nieto. 

Yuvecaca yuvecacadye — Cotidiano. 

Yuya ari — Durante. 

Yuyu — Perpendicular. 



Ja — De, preposición, pero que se 

sublija. 
Jaboaqui — Jabonero. 
Jabonquíni — Jabonera. 
Jabu — Puñado. 
Jabubu — Huracán. 
Jaca — Desanidar. 
Jacaadyama — Empeño. 
Jacaadyamatseve — Empeñadamente. 
Jacacali — Divorciar. 



Jaccama — Ictiófago. 

Jacecacuina — Desovar. 

Jacua — Punzón. 

Jachi — Óbice, obstáculo. 

Jae — Pescado. 

Jaeaqui — Pescador. 

Jaeati — Pescar. 

Jahuamu — Ver Tahuamu. 

Jajá — (jonstipar, estupro, estuprar, 
expurgai', deslloracion. 

Jajaaqui — lístuprador. 

Jajama — Intacto, inviolado, virgen. 

Jajataquima — Inviolable. 

Jajevenequi — Déspota. 

Jamatoro — Sarta. 

Jana — Licencia. 

Janacacatsu — Gangrena. 

Jananama — Inhonesto. 

Janasa — Inlluencia, inllujo. 

Janatsu — Enilaquecer. 

Janau— Débil, debilidad. 

Jaque — Eximir, exonerar, división. 

Jaquete — Despartir. 

Jarasa — Mea, idear. 

Jaratara — Hueco. 

Jari — Hilar (debe ser Tari). 

Jaru — Descular, excitar, lijo, lijar, 
fijación, incitacií'm. 

Jata — Foja. 

Jatada — (i alan. 

Jatadaju — Galanteai-. 

Jatape jatapea — 1 [ojear. 

Jatitida — < iarljoso. 

Jatitiquidama — Inhumano, inhuma- 
nidad. 

Jauane — Encanecer. 

Jazuma — Desmolado. 

Jepi ó Tepi — Desquejar. 

Jeravica — Deshilar. 

Jetie — Inferior. 

Jesucristoja yama y sara — Evange- 
lizar. 

Jicacada — Murmullo (J?). 

Jicacaisa — Faramalla. 

Jicada — l''ragoso. 

Jietena — Humorado. 

Jii — Gustoso. 

Jiji — Estiércol, esterquilíneo, her- 
baje. 

Jime — Hética, feble, inválido, ex- 
tenuación, extenuar. (La e linal tal 
vez sea i.) 



Jimeaqui — Hético, liéUea. 

Jiña — Gama ( J ó T ó F ?). 

Jiña deca — Gamo (.1 ó 'I' i) 1'" ?). 

Jira — Vi;i- Tira ó Fira. 

Jira — l''iiiiin(jiilo. 

Jisa — Desmoralizar, desmoralizado. 

Jita — Función. 

Jiujiu — Ilusi('>n, impropio, guisante. 

Ju — lín, á (dice: Adverbio, preposi- 
ción ?). Haber, ala, liongo, cria- 
dilla. 

Jua — ¡ Hola I 

Jua acanasama — Inhabilitar. 

Juajuiju — Fecundar. 

Juanausa — Inhonestamente. 

Juaqui — Fecundo, fecundidad. 

Juatsu — Demiis. 

Jubaccua — Doncel. 

Jucaapu— Encasquetar. 

Jucaqui — Ingenio. 

Jucaquiquie — ¡Mazo. 

Jucha — Maldad, pecado, iniquidad. 
(Quichua). 

Juchabijia — Lascivia. 

Juchabijiaqui — Lascivo. 

Juchama — Inculpable. 

Juchaviji — Ijujuria. 

Jucliavijiaqui — Lujurioso. 

Judia — F,n. 

Juetibe — Descender, deicemliente. 

Jugepuna — Pata. 

Juja — Ventosear. 

Jujara — Encantarse. 

Juje — Ganso. 

Jujedece — Pato. 

Juji — Palma, absorber. 

Jujicuinanuca — Encarnecer. 

Jujida — It'rondoso, carigordo, cor- 
pazo. 

Jujieda — Gordo, gorda. 

Juju — Ijlama. 

Jujuda — Frondosidad. 

Jujuisi — (Jorpulonto. 

Juma — Crudeza, crudo. 

Jumeni — Desterrar. 

Juna — Incendio, incendiar. 

Junenitaquima — Intransible. 

Jupe jupe — Estrafalario. 

Jupi — líntrar. 

Jupiji (ó Yupiji)— Don. 

Jupijiaqui — Dadivoso. 

Juracama — Habilitar, habilitación. 



Juracuana — Filiar. 

Jureamadura — (Jonsuelo. 

Juri ~ Calma, calmar, desaguadero. 

Jusisa — Desvelo, desvelar. 

Jutibu — l''undación. 

Jutibuaqui — Fundador. 

Juza ~ Desmelenar. 

Juzujaca — Desmamar, destetar. 



M 



Macaca — Enfaldo. 
Macuarema — Desmantelado. 
Madeca — Familia, familiar, familia- 
ridad. 
Madiqui — Gomosidad. 
Maduli — Traspirar. (La I dudosa.) 
Majaca — Entre. 
Majavizi — Comadreja. 
Majiti — Falcinelo (?). 
Maju — Muerte, fallecer, linar, morir. 
JMajuaju— Muerto fué. (Ver Credo.) 
Majuaqui — Mortal. 
Majucani —Sepulcro. 
Majuettare — Hospital. 
Majuquini — Panteón. 
Majuma — Sano, salud. 
Majumere — Sofocíir. 
Majuya — Enfermo. 
Manu — Deuda. 
Manuademe — Cobrar. 
Manuina — Endeudarse. 
Manutia — Paga. 
Manutiaque — Pagar. 
Mapacui — Cientopies. 
Mapimiri — Encarnado. 
Mapimiria — Encarnar. 
Mapisi — Eteromancia. 
Mapisiqui — Fantasma, fatídico. 
Maquei — Enemigo. 
Maqui — Feto, preñez. 
Mará — Año (Quichua). 
Mará beta — Dos años (así). Eral. 
Maranqueda — Estío. 
Mareju — Ocupación. 
Maria — Estercolar. 
Maro — Veneno. 
Marua — Envenenar. 
Masada — Penoso. 
Masadema — Breve. 
Matuja — Caimán. 
Mayautia — Improvisar. 



5C) 



May cha — Frazada. 

Mayuera — líxeqnias. 

Mecuarema — l)tíS|iobl.i<lo. 

Mecuarepiaha — Despoblar. 

Mechi — Al-cilla, tierra. 

Medeque — Coiithunr. 

Meemee — Revolearse. 

Mejeraeje — Mejora. 

Mejemejeju — Mejorar. 

Mejida ~ Diclia. 

Mejida aqui — Dichoso. 

Mejidama — Desgracia, desgraciado, 
desventurado, infelicidad, infeliz, 
infortunio, desventara. 

Mema — Infecundo. 

Mepe — Uecoger. 

Mere — Servir, traliajo. 

Mereaqui — Labrador, servir. (Ver 
Mamlaniiento.) 

Merecaba — Perdón. 

Mereju — Trabajar. 

Mereyujequi — Jornalero. 

Merezuve — Jornal. 

Meseca — Desarmar, destitnir. 

Meta — Noche. 

Metara — Sortija. 

Metsene — Enseñorear, heredero, he- 
reneia. 

Metsequiju — Dedicar. 

Meya — Oliillar, chillido. 

Meysurnmaju — Desuñar. 

Miatseve — Contigo. 

Miatseve ecuana — Tus relaciona- 
dos. (Ver Mandamiento.) 

Micuanaja — Vuestro. 

Mididaja — Esperuut. 

Mije — (Jarestia. 

Mijida — l'értil. 

Mijidaha — l''eitilizar. 

Mijidamateve — Desgraciadamente. 

Mijuaba — Pulsar. 

Mina — engargantar. 

Miquia — Tu. 

Mire — Abatanar. 

Miri — Garrotazo. 

Misida — Sospecha. 

Misidajo — Sospechar. 

Misi deca — Gato. 

Misi epuna — Gata. 

Mita — Segunda y torcera persona do 
Ita. 

Mivecacaquemi — Desembuchar. 



Muba — Temer, temor. 

Muda — Miedo, mage.stuoso. 

Mudania — Indigno. 

Mudi — Pellizcar, pellizco. 

Muevea — Manantial. 

Muí — Adorar. 

Muica — Etiqueta. 

Muijda - Ilouibrachóu, 

Muja — Finchar, hincliar. 

Muju — Gorgojo. 

Mumi — Finamente. 

Muratura — Fncarnizar. 

Muretura — Embravecer. 

Muruta — Descrecer. 

Muruuqueda— Rescoldo. 

Muruviru — Encenizar. 

Muti — Excrecencia. 

Mutsu — Desarraigar. 

Mutsu mutsu — |)osh(rbar, despreo- 
cupar. 

Muy — Honrar. 

Muya — Dolo, forjar. 

Muyamaha — Desimpresionar. 

Muya muya — Encantusar, fachenda, 
fraude, engañar, engaño, fachen- 
dear. 

Muya muyaqui — Falaz, engañoso. 

Muyanama — Desengaño, desenga- 
ñado. 

Muyanamaha — Desengañar. 

Muyanama aqui — Desengañador. 

Muyda — Modestia. 

Muydama — Indecoroso. 

Muyupiji — Formal. 

Muza muza aqui — l^engue. 



N 



Nabiti — Bañar. 

Nacataba — Mojar. 

Nacu — Míiscar. 

Najara — Satisfacer. 

Naji ~ Rorrachera, emborrachar, em- 
briagar. 

Najiari — Cr:'ipula. 

Najiaridaque — Oiapuloso. 

Nanada — Infante, infanta, joven. 

Ñapada — Desabor, desazón, insipi- 
dez, insulso. 

Napadaha — Desazonar. 

Napapa -— Encanijar. 

Naposa — Desabrido. 



— 57 — 



Nara — ( iiiiicíiiiiiiyo. 

Naru— Velar, cuidado, ciiiilai', guar- 
dar, observar, vigilar. 

Naruijaque — 

Naruma — IXisciiidado, descuidar, 
descuido. 

Narumaisa — Perder. 

Nariimere — I3epositar. 

Navaram — Albahaca. 

Natiri — Jíxtraer, extracto. 

Nei] — Iduvia, aguacero. 

NeijuJ— Llover. 

Neji isa — Desencantar. 

Nerca — Importunar. 

Nercaqui — Importuno. 

Nerecaba — Indulgente, indulgencia, 
libertad, limosna. 

Nerecaba aqui — Limosnero, miseri- 
cordioso. 

Nerecabacue — Perdonan. (Ver Padre 
nuestro.) 

Nerecabaha — Indultar. 

Nerecabama — Incompasivo. 

Nerecabana -^ Perdonamos. 

Nerecabuta — Emancipar. 

Nerecabuti— Albedrio. 

Nerecada — Fatal, miseria, misera- 
ble, pobre. 

Nerecadama — Rico. 

Nerecania — (Jaridad. 

Nerecuadisia — Intimar, intimaciiin. 

Nereda — Ronquear. 

Nerere — Histérico. 

Neretapa — Pisotear. 

Neri — Verdadero. 

Netiage — Indirecto. 

Netiaqueni — Desamparar. 

Netimere — Hospedar. 

Netsugeti — Fletar. 

Netnnerenia — Independiente, inde- 
pendencia. 

Ney — Aguacero. 

Ni — O (disyuntivo). 

Nico — Hura. 

Nijuamicu — Furor. 

Nijuamicua — Furia. 

Nijuamicuaqui — Furioso. 

Nijuanicu — líncolerizar, éxtasis. 

Nijucaraaiti — Rabia. 

Nijiicamaitiqui — Rabioso. 

Niju-casada — l3enuedo. 

Nijucua — Fxclamar, exclamación. 

Tnmn XII 



Nijuica — Descorazonar. 

Niju nume pureama — Deleite. 

Nijupa— Deplorar, gemir. 

Nijupaja— Deplorable. 

Niju pureama — Delectación, frui- 
ción, gloriarse. 

Nijuqui — Harto. 

Nijuquiju — Hartar, saciar. 

Nijuvenau — Corazonada. 

Nijuvenana — Golondra. 

Nimana — Tonto. 

Nime — Para. 

Nime ani carama — Contumacia. 

Nime apupudalia — Embobecer. 

Nime aputa — Delinquir, olvidar, ol- 
vido. 

Nime aputaneti — Estupefacto, em- 
belesar, embeleso. 

Nime aputasa — Embeleñar. 

Nime aráquida — Memoria. 

Nime aria — Afianzar. 

Nime arrarada — Dócil, docilidad. 

Nime atacuina — Dosabogo. 

Nime atada — Afable afabilidad. 

Nime atadama — Indolencia. 

Nime ataquima — Cruel. 

Nime ataquimaju — Encrudelecer. 

Nime attacuina — Desaliogar. 

Nimebaca — Informar, información. 

Nimebacaqui — Informador. 

Nimebicueda — Triste. 

Nimebijida — Donaire. 

Nimecanaiti — Denuesto, rencor. 

Nimecanaitiaqui — Rencoroso. 

Nimecaradama — Indócil, 

Nimecasadama — Melancólico. 

Nimecasadamaju — Melancolear. 

Nimecataquima — Intentona. 

Nime cuaiti — Encono. 

Nimecueja — Indicar, indicio, remor- 
dimiento. 

Nimecuinaha — Desarrollo. 

Nimecuita — ¡Mansamente, manse- 
dumbre. 

Nimecuyna — Desarrollar. 

Nimeda — Cimarrón. 

Nimedira — Parasismo. 

Nimediru — Entristecer, funestar. 

Nimeguana — Obedecer. 

Nimeguana aqui — Obediente. 

Nimeguanama ~ Desobediencia, des- 
obediente, inobediente, inobediencia 
O 



58 — 



Nimeguanamaju — Desobedecer. 

Nime ida — Cortesía. 

Nime idaha — Congratular. 

Nime idama — Ferocidad. 

Nime idama quita — Caribe. 

Nimeji— Feliz, felicidad, ;;'Oco. 

Nimejiju — Felicitar. 

Nimejitseve — Felizmente. 

Nimejuana — Perseguir. 

Nimejunuda — Enfadadizo. 

Nimejunudama— Enfado, fanfarriña. 

Nimejunudamaha — Enfadar. 

Nimematseve — Desapiadadamente. 

Nimeneti— Comprometer, contrici(Jn. 

Nimenetiama — Desatención, des- 
atento. 

Nimenetiamaha —Desatender. 

Nimepajuda — Forcejudo. 

Nimepe — Distinción, distinto. 

Nimepe —Indistinto (si es vivo). 

Nimepeju — Distinguir. 

Nimepidia — Unión. 

Nimequemi — Inflcionar, deferencia, 
deferir. 

Nimequemiaqui — Deferente. 

Nimequi — Cortés, jovial. 

Nimequiamere — Desembravecer. 

Nimeseca — Imbuir. 

Niraesesa — Desobligar. 

Nimesisa — iíecrear, recreo. 

Nimetiria bacuaqui — Contumaz. 

Nimetavi — Dormitar. 

Niraetere — Desesperanzar. 

Nimetupu — Conyugal, excudriñar, 
indirecta. 

Nimetupu — Oración, orar, inquirir. 

Nime varia — Desalentar. 

Nime vejida — Afeminado. 

Nimeydama — líncontrado. 

Nimeydamaha — Encontrar. 

Nitia— Urdir. 

Nitiamaquemetidyaju — Espiritua- 
lizar. 

Nitiasicua — Dislocar. 

Nitiraereaqui — Hospedero. 

Nitimeriqui — Hospedería. 

Noreda — Reprender. 

Nube — Entrada, entrar. 

Nubi — Hincar. 

Nubia — línti-an, so contienen. 
Nubia aqui — Introductor. 
Nubiaque — ICnti'ante. 



Nubigeri nubigeri — Fluctuar. 
Nubimere — Introducir. 
Nuca nuca — Enredadera. 
Nuca — Corva, luitear, plegar. 
Nudsa — Pasto. 
Nunu — (3oinprim.ir. 
Nuriri — Escolopendra. 
Nutsa — Yerba. 
Nutsaquini — Herboso, 
Nuyu — Genuflexión. 

O 

Oachibiji — Sabañón. 
Obauba — Magro. 
Odejaru — Pabcsa. 
Ojeda — ■ Nocivo. 
Orosi — Color. 
Orosiba — Colorar. 



P 



Paa — Llorar. 

Paamaju — Encamarse. 

Paca — Desaguar. 

Pacaca— Despeñar, abrir, caer, eaíila. 

Pacaca atiutidya — Cliaparrón. 

Pacalco — Siete. 

Pacaratana — Desorden, desordenar. 

Pacaratauacuita — Desorganizar. 

Pacbi — Embarbascar. 

Pagida — Duro, duieza. 

Paja — Guantada, herir. 

Pajada — Blanquear. 

Pajadaha— Blanquear. 

Pajidaha — Endurecer. 

Pajuipiji — Fornido. 

Pameme — Delicadez, inclinación, in- 
clinar. 

Pana — Escaldar. 

Pana ana — Conciso, concordancia. 

Panacana — Lacrimoso. 

Panaquidi canaaratseve — Descan- 
sadamente. 

Panaquiyuebaraereti — Enamorar. 

Pauatitaqui ~ Comulgar. 

Panuda — Enternecer. 

Panuu — Firme. 

Papa — Enterrar, entierro, sepultar. 

Paquetana — llebosar. 

Parapara — Espantajo. 

Paru — Corrección, despintar, expiai'. 



59 



Pasabau — llcgitiiuo. 

Pasapasa — Daifa (?), gorrona. 

Pasau — Tosco, giis. 

Pasu — Derrubiar (?), inlestar. 

Patata — Destilación, gola, goteado, 
gotear, gotera. 

Patatasa — Destilar, instigar. 

Patia — Centro. 

Patia aqueha — Despatillar. 

Patiani — Calle. 

Patiajaquea — Erogar. 

Patiapatia — Intermedio, interme- 
diar. 

Patsa carey — Dividir, fracción, raja. 

Patsatiaya maha — Entrecortar. 

Patsa virida — Estrecliar, estrechez. 

Patsedaha — Ensalobrarse. 

Patu — Encañizada. 

Paua — • Imputar. 

Pazatsu — Empañar. 

Paza paza — Fornicar, fornicación. 

Pea cuita — Intratable. 

Peade — Uno. 

Peadia — Uno solo. 

Pea masa — Ademas. 

Peapea — Discernir, desunión. 

Peaqueque — Chillido. 

Peara — Otra. 

Peasa — Otros. 

Peatuncabeta aracama — Doce. 

Peca — Adelante, adelantar. 

Pee (ij Pee) — Lústima. 

Pei — Ventear. 

Peja — Placel'. 

Peje — Declinar. 

Peji — Declive, desnivel. 

Peju — Desbasta)'. 

Pelutana — Naufragar. 

Pene — Embarazo, cerrar. 

Pepa — Engomar, inquinar. 

Pepati — Emporcar. 

Peque — Ante, delante. 

Pere — Cobarde, distraer. 

Perematseve — Fi'ancanicnte. 

Perepereha — Enronquecer. 

Pererecabatiami — Descaro. 

Pererecadaju — Desanimar. 

Pererecadama — Guapo. 

Pererecadamaha — Guapear. 

Pererecadamaqui — Guapetón. 

Pesu — Excepción, exceptuar, exclu- 
siva, imiierfección. 



Pesuju — Excluir. 

Peta — Escoger, descadiilar, elegir, 
encargo, entresacar. 

Petutu — Hervir, hervor. 

Pezitana — Avenida, caudalo.so, in- 
truso, inundar. 

Pia — Flecha. 

Piaqui — Flechador. 

Pica — Trenzar. 

Piceve — Asquear. 

Picucua — Ribetear. 

Pidia — Una. 

Pie — Describir, descripción, eco, re- 
medar. 

Pieba — Contado, contar. 

Piebaqui — Contador. 

Piebataquima — Incontable. 

Piecua — Explicar. 

Piecue — Explicación. 

Pieja — Resonar. 

Pieju — Fortuna, oportunamente, 
tiempo. 

Piejuama — Inoportuno, desliera, des- 
acertado, desacertadamente. 

Piejuamajari — Despropósito. 

Piejubare — Pasatiempo. 

Piejumajaca — Entretiempo. 

Pieque.ja — líncaminar. 

Pija — Extender, carmenar, desarru- 
gar, excarmenar. 

Pijasa — Desenvigajar. 

Pijisa — Despedazar, extrazar (?). 

Pireja — Separar. 

Pisi — Chicharra. 

Pisini deca — Ciervo. 

Pisini epuna — Cierva. 

Pisivi — Anta. 

Pisu — Desligar. 

Pititubu — Decapitar. 

Pitu — Coger. 

Pivi — Verruga. 

Pizu — Desanudar, desatar, dostre- 
nar (?). 

Prejuama — Destiempo. 

Pucacada — Bala, bola. 

Pucapuca — Chamisera. 

Pucasa — Ovillar. 

Puceca — Ovillo. 

Pucu — Descascarar. 

Pucucu — Quebrar. 

Pucururu — Horrendo, horrorizar. 

Pucurutseve — Horriblemente. 



60 



Pucha — Fundar. 

Pude — Embij;ir. 

Pudeda — Rojo, voiinejo, colorüdo. 

Pudedaha — Envenncjeuor. 

Puenrurusisama — Asoiubio. 

Pueque — Fogonazo. 

Pueu — Ruuiiiei'. 

Pueve — Asco, basca, enaguacliar. 

Puhuju — Acaloianiiento. 

Puje — Nube. 

Pun — Cliicbón. 

Pupe — Extranjero. 

Pupeque — Forastero. 

Pupi — Afinar. 

Pupida — Bruñir, relucir, puUibi, 

lucido, liso, fulgente. 
Pupidaju — Lucir, pulir. 
Pupijuspi — Centella. 
Puqui — Hormiga. 
Puquiquini — Hormiguero. 
Purari — Estrella. 
Purariquiuiqui — Firmamento. 

Puraritizu — Exbalar. 

Puraritizuqui — Exhalación. 

Pureaiua — Júbilo, placer, regocijo. 

Pureamadura — Enhorabuena. 

Pureamadurama — línhorainala. 

Pureaiua pureama — Congraciar. 

Pureama pureamadura — Consuelo. 

Purimajaca — Descorazonamiento. 

Purimatseve — Descorazonamiento. 

Pura — Cavar. 

Puruti — Excavar. 

Pusacani — Orificio. 

Pusere — Sarampión. 

Pusesa — Caracha, llaga. 

Pusesaju — Llagar. 

Pusese — Cáncer, espundia, viruela. 

Pusi — Cuatro. 

Pusia — Falacia, mentira. 

Pusiaju — Mentir. 

Pusiama — Cierto, verdad. 

Pusiamama — Falsedad. 

Pusiamamahaqui — Falso. 

Pusiapusia — Chisme, chismear. 

Pusiapusiaqui — Impostor. 

Pusiaqui — Mentiroso. 

Pusini epuna — Cierva. 

Pusisa — Ulcera. 

Pusitunca — Cuarenta. 

Pusi ysu — Cuarto ge''nito. 

Pusuvecaca jumaju uju — Cuartana. 



Puta puta — Gazmol. 

Puti — ürinco, corcovo, exigencia, fo- 
gosidad. 

Putiaputa -- Herpes. 

Putiju — (Joncomerse, desalmarse, 
exigir. 

Puti putiu — Brincar. 

Putisa — Fuga, fugar. 

Putitana — Saltar. 

Putitananubi — Invadir 

Putsutsu — Hormiguear. 

Pututa — Efervescencia, estrépito, 
exulcerar. 

Pututaisa — 15stampido. 

Pututyu — Tullir. 

Puyu — Aplastar. 



Q 



Quaji — Guarda, rio. 

Quecque — Lamentar. 

Queja — A la denuncia. 

Quejapea — Desaviar. 

Quejaquena — Despedida, despedir. 

Quejataquique — Denunciable. 

Quejenati — Creencia, creduliilad. 

Quejenetima — Intriga, fementido, 
incredulidad. 

Quejetima aqui - Intrigante. 

Quejiquiniari — Carilleno. 

Quejiquiniarida — Frontuda. 

Quejiquinicuareru — Cariredondo. 

QuejiquinJjunu — Carilargo. 

Quejiyu — Admirai'. 

Quejiyuti — Entronizar, admiíación, 
aparato, aventajado, aventar, en- 
greimiento. 

Quemi — Calabaza, calabacera, va- 
ciar, tomar, quitar, quieto, recibir, 
sacar. 

Quemitsabaccua — Incontestable. 

Quenanasati — Empatar. 

Quenati — Desinteresado. 

Quenatiama — Desinterés. 

Queque — Cacarear, grito. 

Quequeaqui — (Iritón. 

Quequedsau — Carcajada. 

Quequetere — Graznar. 

Quequietere -- Gañir, gañido. 

Quere — Haz, agavillar, fajina, ga- 
villa, manojo, manojear. 

Quesaere — Desbarbar. 



Gl — 



Quesama — Deslmi bailo. 

Quese — Paso. 

Quetere — Vocear. 

Qiietse — Espanamailo. 

Queterecuauju — Düspcpitareo. 

Quibeti — Ayuno, ayunar. 

Quicuayati — Doscoyuntar. 

Quiduti — Apoyai', apoyo, encontrón, 
escabel. 

Quiduti isuquequemi — Desapoyar. 

Quiema — Contestar. 

Quieti — Atrocidarl, fratricidio, fra- 
tricida. 

Quijacabacatibaecua — Desaplicado. 

Quijacabacatietseve — Desaplica- 
ción. 

Quijacabacatima — Caducar. 

Qiiijacabacatimaqui — Caduco. 

Quijanati — Concupiscencia, endemo- 
niar, fornicar, frenesí. 

Quijanatijaca — Desendemoniar. 

Quijanti — Fiero. 

Quijaribati — Chiste. 

Quijeveneti — Disipar, desbaratado, 
detrimento, insepulto. 

Quijeventi — Enemistad. 

Quijiju — Peer. 

Quimepati ~ Implorar, desenfienar, 
desenfreno. 

Quimjcha — Tres. 

Quinana - Salir. 

QulQaquiaati — Lidiar, reñir. 

Quinarumati — Cumplir. 

Quinarumatima — Inobservancia. 

Quinarumatimajari — Desavio. 

Quinarumatiraaqui — Inobservante. 

Quiuati — líspera, atrapar. 

Quinatiigua — Esperar. 

Quinatijaqui — Frustrar. 

Quinatima — Inesperado. 

Quinatimere — Esperanzar. 

Quinati quinati — Disensión, pelear, 
|iendencia. 

Quinatiti — Riña. 

Quinatti — Forcejo. 

Quinine — Aplicar, encanastarse. 

Quiuiqui — Ensanche. 

Quiniquia — Fnsanehar. 

Quipati — Alarido. 

Quique — Desgañitarse. 

Quirica — Carta, cartilla, estudiar, li- 
bro, papel. ((Juichua.) 



Quisarati — Piula, conversar, conver- 
sación. 
Quisaratiaqui — Parlador. 
Quisusati — Invocar, invocación. 
Quivejeti — Asolar. 
Quiyuamati — Apariencia. 
Quiyuebatitseve — Enamorar. 
Quiyueti — Filantropía. 
Quiyuetiaqui — Filantrópico. 
Quiyuya — Absorto. 



II 



Raca — Fila. 
Rada — Convocar. 
Rajapaha — Desprender. 
Rafl — Liga. 
Rame - Y para. 
Ramitere — Desengrosar. 
Raquetana — Fractura, fracturar. 
Raraisa — Sacar. 
Rararara — Retumbar. 
Rarasati — Deshumedecer. 
Rari — Abochornar, bochorno. 
Raro — Partir. 
Raru — Graciosidad. 
Raruraru — Extremar, extremo. 
Rebu — Riñon. 

Recueta quina — Fino, liniira. 
Regica, Regicada — Broza. 
Rejapa — Apartado, intervalo. 
Rejapalia — Apartar. 
Renazuu — Indígena. 
Repe — Arrastrar. 
Repeage — Introducir. 
Repeaje aqui — Introductor. 
Repidia — Impar. 
Reua — Aquí. 
Reue — AcH. 
Riaddio — Hoy. 
Riavecacajuque — De hoy. 
Ribu — Abolsado. 
Riburibu — Fornicante. 
Ricua — Imperio, ladrar. 
Ricuiza — Burla. 
Rie — Este, esta, esto. 
Riebarepa — Ayer. 
Riejurieju — Instancia. 
Riejuriejuju — Instar. 
Riepije — Escasear, escaso, exteriori- 
dad. 
Riepiji ~ Inlimo. 



62 — 



Rijerijima — ConlUinzii. 

Rijiriji — Desleal. 

Riquequiju — Entretener. 

Riquieveca — Hoy. 

Riquiqui — líntreteneJoi'. 

Riri — Corromper. 

Ririma — Incorrupción, incorrupto, 
incorruptible. 

Riritaqui — Corru|)tible. 

Riru — Desplegar, encasar, peinar. 

Rirudama — Inflexible. 

Riruruda — Elasticidad. 

Risai saya — Pasear. 

Risi — Atar, liar, ligar, matrimonio, 
casar. 

Rivi — Resbalar. 

Rucu — Entremeter. 

Rucuarucua — Desarreglado, descom- 
poner, desenredar, desmesurar, dis- 
perso, fárrago. 

Rucuque — Entremetido, entrometer. 

Rudu — Cojear. 

Rucuida — Exceder, excelencia, exce- 
sivo. 

Rucuida cuita — Excelso. 

Rucuidafaa — Enderezar. 

Ruju — Desempolvar, despolvar. 

Rujurujuama — Dieta. 

Rujusa — Desfondar. 

Rujutana — Adelgazar. 

Ruma — Aplanar, descolmar, expla- 
nar. 

Ruma — Llano, plano. 

Rumadaha — Emparejar. 

Rumuicui — Degollar, degollación. 

Rumusacua— Degolladura. 

Ruraraísa — Descomponer. 

Rure — Desenterrar, exhumar, exhu- 
mación. 

Rutu — Espetón. 



S 



Sabibidaquemi — Desmullir. 
Sabisabiha — Suavizar. 
Sabisabi — Blando, fofo. 
Sabu — Manosear, manoseo. 
Sabutira — Abarcar. 
Saca — Desmontar, embuchar. 
Sacasaca — Crespo, desiuonte. 
Sacasacaha — Desgreñai , encrespar. 
Sacua — Cuchillada, herir, herido. 



Saisa — l''lor. 

Saisaati — Florear. 

Sana ~- Emigrar, inliel. 

Sanada — Verde. 

Sanataua — Agonía, agonizar. 

Sanavica — Vara. 

Sapa — Curtir, herbar. 

Sapapa — Erisipela. 

Sare — Pesquisar. 

Sareti — -Buscar. 

Sari — Bastón. 

Sariri — Alomo. 

Saririju — Fulgurar. 

Secada — Claridad. 

Sepocaca piji — Corma. 

Sequi — Chapotear, escarabajo. 

Sicaca — Citar. 

Sicacada — Jarana. 

Sicui — Frisga. 

Simón ebari — Sidia. 

Sipi — Ceja. 

Síquiriquiju — Despelusar. 

Sirara — b)esentrañar, despegar, des- 
pego. 

Siratupu — Descrestar. 

Sirite — Ibis. 

Sitara — Faltriquera, talega. 

Sivi — Mellizo. 

So — Regalar. 

Subarere — Remolinearse. 

Subiiji — Sorbo. 

Sucuta — Seis. 

Sudiri — Desliz. 

Sudu — Empinar. 

Sumama — Pequeño. 

Sumamapiji — Chiquitico, leve, po- 
(jueño. 

Sumamapijia — Menudear. 

Sunanapiji — Corpecito. 

Suni — Cegar, ciego. 

Suqui — Cosquillas. 

Suru — Chueca. 

Susu — Chupado, chupar, mamar. 

Suturutana — Atractivo, captar. 

Sututu — Canasta, cesta. 

T 

Taarazaara — Angina. 
Taatze — Culmülo. 
Taba — Halcón. 
Tabiju — Pesadilla. 



(■)3 



Tabijua — Sofuidor. 

Tabijuadeba — Soñar. 

Tabiqui — Dorinidn. 

Tabla ebari — Ciiaiti'in. 

Taca — DesoUai-, tlcspcllojar, macear. 

Tácaisa — üesalianoar. 

Tacapu — Aburrimiento. 

Tacapuhu — Aburrir. 

Tacara — Caber, cabida, impropor- 
cionado. 

Tacariume — Pronunciar no. 

Tacatacaetare — Herrería. 

Tacatana — Cutáneo. 

Tacataqui — Herrero. 

Tacua — l'^rotar, cornada, china, en- 
lustrecer (?), egoísmo, egoísta — Ver 
Mita. 

Tacuari — Ficción. 

Tacuariyda — Calumniador. 

Tacuariydama — Calumnia. 

Tacuasana — IJigestión. 

Tacuasanalia — Digerir. 

Tacuati — Cornear. 

Tacuazacuaha — líxpectorar. 

Tacuazanama — Indigestión. 

Taoure — (Gallina. 

Tacuredeca — Callo. 

Tacurenaruqui — Gallinero. 

Taclii — Atajar, disparate, disparatar. 

Tachu — Contener. 

Tadada — Tiritar. 

Tadata — Cuajada, deseguidó (?), en- 
coger, encogido. 

Tahuadaha — Azulear. 

Tabuamu — Copaiba. 

Tajaja — Carrera, correr. 

Tajajaqui — Corredor. 

Taji — Acompañar. 

Tajiaquie — Acompañador. 

Tajinia — Iris. 

Tamasa — Avaricia. 

Tamasaquiqui — Avaro. 

Tanacacatsu — Gangrena. 

Tanana — Corvina. 

Tapi — Parpadear. 

Tapuzapu — Hilacha. 

Taquiqui — lineal marse. 

Tarara zarara — Gorgoritear. 

Tari— Hilar. (Ver Ettari.) 

Taricani — líntrepecliuga. 

Tariri — líncandilar. 

Taririza — Deslumhrar. 



Taruqui — Cabellera, lanudo. 

Tarutaru — Remar. 

Tasasa — Crujir, crujido, decrepitar. 

Tata — Cutis, tapia, golpe, golpear, 
padre, padrino, clavar ó olavado. 
(Ver Credo.) 

Tata iyeque — Parricida. 

Tata iyequique — Parricidio. 

Tatata — Tejer. 

Tatitida — Gallardía, garboso, ine- 
licaz. 

Tatitidaju — Gallardear, humanar. 

Tatitidama — Ineficacia. 

Tatitiquida — Humano. 

Tatseecatse — Dentrambos. 

Taupidia — Costilla. 

Tautau — Garceta. 

Tavi — Dormir. 

Taviari — Dormilón. 

Taviri — ¡3elícado. 

Taysa — Despachurrar. 

Taza — Fermentación, jocosidad. 

Tazaaqui — Jocoso. 

Tazana — Fermentar, fermento. 

Tazi — Despabilar, despavesar. 

Te — Chacra. 

Tecua — l'"lechar. 

Tecuaqul — I'lcchero. 

Tecuatecu — Fluxión. 

Tecuatecua — Entrepunzadura. 

Tede — Lagaña. 

Tedeaqui — Lagañoso. 

Tedu — Pavo. 

Tei — Langosta. 

Teiji — Empapar. 

Teju — Ijainer. 

Temudsa — Pasmar. 

Temuisa — Crianza, ciiar. 

Tena — Esconder, ocultar. 

Tepatse — Cuqui (?). 

Tepe — Horquilla. 

Tepi — Desquejar, despajar, despa- 
jadura, desgajar, desgajadura. 

Tequi — Escobazón. 

Teravica — Deshilar. 

Tere — Decadencia, perecer. 

Tereaqui — Finito, flnita. 

Terebaecua — Eternidad. 

Terebare — Consumar, consumaoii'm. 

Terebucquie amaquie — Que no sn 
acaba. (Ver (Jredo.) 

Terema — Infinito. 



() í 



Terena — Ctísíir. 

Terequemi — Dostiipar. 

Teri — Conseguii', emular, omnis- 
cio n. 

Tericueja — Fábula, ganzúa. 

Terida — Chasco. 

Teridaha — Enaceitarse. 

Teriha — Aceite, aceitar. 

Terimere — líncarcelar. 

Teriquini — Aceitera. 

Teru — Cangrtíjo, descuazar. 

Teta — Escudilla. 

Tetapiji — Jicara. 

Teteju — Guachapear. 

Tétete — Fogata. 

Tetiejetie — Descaecimiento. 

Tetiejetieju — Descaecer. 

Tetu — Descostrar. 

Teusutura — Adoptar. 

Teve — Con, ennegfecer. 

Teveu — Hosco (T ó Z). 

Tia — Dar, entrega, entregar. 

Tiacarama — Negar. 

Tiama — Denegación. 

Tiamamaataquima — Innegable. 

Tianatiana — Empollar, enclnecar. 
Tianuca — Pvestituir, restitución. 
Tiatia — Abastecer. 
Tiatiazeve — Abastecimiento. 
Tiatique — Abastecedor. 
Tibeneaje — Recular. 
Tibenetapa — Patear. 
Tibetalia— Forrar. 
Tibipidia — Hebra. 
Tibu — Porque, tiuión. 
Tibupaja — Aurora. 
Tibupajata — Crepúsculo. 
Ticacada — Pulla. 
Ticua — Apagar. 
Ticuaisaqui — Apagador. 
Ticuaqui — Apagador. 
Ticuataquima — Inapagaldn. 
Tiducu — Pazo. 
Tiduini — Paisa. 
Tieu — Engorro. 
Tii — Tupir. 

Tijaquida — Abrasante, atizar. 
Tijitijiju — Hollar. 
Tijuca — Foitalecer. 
Timaraque — Despaldillar. 
Time — l'',stirar. 
Timebari — lOstirón. 



Timeda — Denso, humedad, lejía, 

densidiul. 
Timu — Pernal. 
Tini — Cotorra. 
Tipa — Incluir. 
Tipe beta lia — Atorrar. 
Tipema — l''ranco, generosidad. 
Tipemaaqui — Generoso. 
Tipepequeme — Desaforrar. 
Tipequi — Ingratitud, ingrato. 
Tipesi — Tábano. 

Tipi— Embarrar, emplasto, filamliia. 
Tipita — Enviscar. 
Tipuisa — Dorso. 
Tiquedaha — Embarnizar. 
Tiquida — Rubio. 
Tiquiniquini — Palsar. 
Tira — Copete, crin. 
Tira adadaha — Encrestarse. 
Tiraqui — lOmpenachado. 
Tiria — Enjugar. 
Tiriatiria — Consunción. 
Tiriatire — Acabar. 
Tiriautaque — Acabable. 
Tiriri — Araña. 
Tiritaha — lírradicar. 
Tirura — Abrasar. 
Tita — Encabriar. 
Titaca — Atravesar, horadaí'. 
Tita — Cúmulo. 
Titemura — .labón. 
Tltunuda — Fortaleza. 
Tiubu — Corto. 
Tivenetapa — Coz. 
Tizara — Fragante. 
Tizi — Dejngar, moquear, estrujar, 

exprimir. 
Tizutubu — Despezonar. 
Toro cacacamaquis — Puey. 
Tributo — Parias. 
Ts — [Casi debería ser letra aparto. 

Ed.] 
Tsabuna — Dorado. 
Tsaburiburi — l<'arfantón. 
Tsacaqui — Grosor. 
Tsacua — Cuchillar. 
Tsacute — Guaj-aba. 
Tsage — Desbrozar, desbroce, des- 
pajar. 
Tsajajani— Deporte. 
Tsamasa — Apetecer, apetencia. 
Tsamatzania — Inapetencia. 



— 65 



Tsamere — Ilíiziiicieii'. 

Tsanaqui — Gotoso. 

Tsape — Anii|iiilai-, dosparminar, ns- 
l.illn,. 

Tsapecarama ^ ( 'oii«oi-vnr, consorvíi- 
r,i('in. 

Tsapecaramaqui — Consci'Viidor. 

Tsapepeisa — lífiíndir, efusión. 

Tsapetana — Dciiotn, dcrrotnr. 

Tsapetanaha — Difundir. 

Tsapuna quemi — De.smeolhir. 

Tsaruquiju — iímpelar. 

Tsarutiunutuini — Dcsmonar (?). 

Tsasa — Convulsión. 

Tsati — Dardo. 

Tsatitida— Diligencia, diligente, eQ- 
caz, eficacia. 

Tsauvica — Deshiisar. 

Tse árida — Dentudo (?). 

Tsebaruda — Dentón. 

Tsema— Desdentado. 

Tsema amere — Dc.sdontar. 

Tsepariri — Dentera. 

Tsequeda — Deslucir, deslucido, ¡'is- 
pcro. 

Tsequi — Dentado. 

Tsequiju — Endentecer. 

Tsereji — Desbarrigado. 

Tsericuina — Engordar. 

Tserida — Oordura, embaucar, dis- 
fraz. 

Tseridaha — Disfrazar. 

Tseriqueme — ]_)esengrasar. 

Tseu — l~)edada, gusto, guslar. 

Tseuana — ACilar, afilado. 

Tseuma — Disgusto. 

Tseuma ati — Disgustar. 

Tseveda — Negro. 

Tsevene — Denegrece)'. 

Tsicua — Desviar. 

Tsucacaqui —Grana. 

Tsucacaquilia — Granar. 

Tsucuqui —Cuadro. 

Tsudu — Hipo, Jiipar. 

Tsuge — Gratificar, gratificación, com- 
pra, Hete, costar. 

Tsugearida — líucarocer, costoso. 

Tsugeti — Costear. 

Tsugi— Embeber. 

Tsuja — Engusanarsc. 

Tsuje — ( ialardón, galardonear. 

Tsuju — (lusano. 

Tomii XII 



Tsujuaqui — Gusanera. 

Tsume — Estrenar estreno. 

Tsumuta — Detención, detenido. 

Tsumutasa — Detener, diferir. 

Tsunutati — listada. 

Tsuripetsuripeaqui — Gorgeador, 

Tsuru — I luiñar, guiñada. 

Tsurutsa — ICncuentro de un i'io [.lun- 
fas]. 

Tsuu — (Juzcuz. 

Tuaquedyaha — límbrujar. 

Tuaquejari — límbargar. 

Tuaquequeju — Dimanar. 

Tuara — Derechura. 

Tuatzeve — (Jonmigo. 

Tuatsevequie — lu'aterno. 

Tubaqui — ICmpeinoso. 

Tubu — Destroncar. 

Tububusa — Destrozar. 

Tucujunuda — Cuadrilongo. 

Tucuquia — Cuadrar. 

Tucuquipusi — Cuadri forme. 

Tucuquiri — Crusticeo. 

Tuclia — Encender, encendido. 

Tudia — Mismo. 

Tuenidia — Etesa 

Tui — (¡ollete, pescuezo. 

Tuinu — Lombriz. 

Tuirami — Cogote. 

Tuiraque — Desnucar. 

Tuja — Suyo. 

Tujabave — Uso. 

Tujaque — De ól, de ella, d(^ ello, su, 
suyo. 

Tujaquie — Tuyo. 

Tujuoca — Cresa. 

Tunieque tumeque — Enviciar. 

Tumetupu — Couio. (Ver Padrr Nues- 
tro.) 

Tumetupua — IO(]uivaler. 

Tumidia — Ahi, helo alii. 

Tumu — Piedra. 

Tumu camare — Apedrear. 

Tumuebari — Peña. 

Turauepire — límpedrado. 

Tumuna — Encorralar. 

Tumupire — ICmpedrar. 

Tunca — f)ecena, diez. 

Tunca peada aracana — Once. 

Tunca peada arana — Trece. 

Tuni — Cerviz. 

Tunu — Grupada. 



ni) — 



Tununusa — Doblegni-. 

Tununutana — Coi-vo. 

Tupari- Chichii. 

Tupari alare — ( ¡liirliurcii. 

Tupidla — Sólo, iinico. 

Tupu — Bastante, cabal, caso, cote- 
jar, jeme, jeiinn[a, mediita, moldar, 
molde. 

Tupuaequiquie — i\fedidcr. 

Tupucuadiia — Jeringar. 

Tupuju — Limitar. 

Tupujuju — Ultimo. 

Tupupidyazi — Cada. 

Tupupijdiazi — Contacto. 

Tupupiziama — Desigual. 

Tuputajo — Suplir. 

Tuputseve — Contemporáneo. 

Tuputsuama — Intemperancia. 

Tuque cama ipe eju — Codicia. 

Tuquipusi — (Juadriforme. 

Tuquiri — Crnstáceo. 

Tura — Desentonación, desentonar, 
cántaro. 

Tura — l'U. 

Turatseve — Desenlonadamentc. 

Turatura — 1 )isonancia. 

Turaturaha— hisonar. 

Turipetuiipe — (íorgeo. 

Turipeturipea — fiorgear. 

Turu — Coyuntura. 

Turuisa — (^)iiemar. 

Tuse — Cnzcuz. 

Tusada — Lepra. 

Tusu — 'J'rneno. 

Tuta — Solo, aparte. 

Tutacati — l'ínsalzar. 

Tutaquietiju — Suicidio. 

Tuli — riarza, despestañar. 

Tutsu — Coser, ensartar, hinchazón. 

Tutsutere — Inllamación. 

Tutsututsu — Costina. 

Tutu — Descantear, Emhotar. 

Tutuetere — Inflamar. 

Tutuga — l^alnitación. 

Tuturu — Cascabel. 

Tuu — Tórtola. 

Tuyú— f/mea, recto, enfrente, dere- 
clio. 

Tuyuju — Linear. 

Tuyunetiju — {''.afilar. 

Tuzujaca — Di-smamar, dcsd'lai-. 



IT 



U — Chocolate. 

Uabaru — Corro, cucsfa. 

Uaca — Herbolado. 

Uacaviti — Latigazo. 

Uacuro — Conejo. 

Uajaca — Lxpatriarso. 

Uaná — li;SCUtírzo. 

Uaraia uaria — Duda, escriipnlo. 

Uariauariaha — líscrnpnlizar. 

Uariauariaqui — l'lscrnpnloso. 

Uasicana — Despearse. 

Uatsibetacuauju — Des]iatarrarse. 

Uasipenu — Kaíe vado. 

Uazeze — Hurón. 

Uazezeclio — 1 fnronear. 

Uba — l'íspuma. 

Ubaasa — Babear, baba. 

Ubahaqui — ■ Baboso. 

Ubaqueniiqui — lOspnmailera. 

Ubazuru — Lspumar. 

Ubu — l'aiseñar. 

Ucuru — Mscara. 

Uctizura — Levantar. 

Ucuzana — Grajo. 

Ucha — Delito (i|uichn;i). 

Ucha árida — ('rimen. 

Uchama — Disculpa. 

Uchamaha — Disculpar. 

Ucliani — Avestruz. 

Uchaqui árida — Criminal. 

Ucha utaquima — Impecable. 

Uchuri — Flaco. 

Uda — l^esplandor. 

Uda uda — Alba. 

Ude — Candela. 

Udi ebari — (íiiio. 

Ude eduqui — Pábulo. 

Udu — .\sar, asar en parrilla. 

Ududo — Plumero. 

Ududu — Vello. 

Ueuzana — (¡rajo. 

Ufata — Catarral. 

Ugeda — Dolor, doloriilo 

Ugegeya — Insulto. 

Ugegeyaha — Insultar. 

Uiji — Moco. 

Uinida — Barroso. 

Uivecaca - Despechugar. 

Uja — Barroso, incorporar. 

Ujeba ujeba — Insidiar. 



— 07 — 



Ujeda — Müililiuiición, toniicnto. 
Ujedacanaiti — Odiar, odio. 
Ujedaha — l.astiuiar. 
Ujedamere — Molestar. 
Ujedamerejoque — MolesUulur. 
Ujeje — lOpiílciiiia, peste^ 
Ujejebacua — [iiipasilile, iinpusibi- 

lidail. 
Ujejeda — l>uli-'ncÍ!i, iiltíiire.siíi. 
Ujejeda ari — Miireriiiizo. 
Ujejedaju — l'',iifermar. 
Ujemudia - lOmponzoñar. 
Uje ujetseve — ( 'ondolerse. 
Ujije — Vaho. 
Uju — Soga, cordel, cnerda. 
Ujurisi — l'',iicordelar. 
Uju uju — Tos, catarro, lodo, lodazal. 
Ultiri - llaiz. 
Urna — Ver Huya urna. 
Umaha — l'',ncruilt;cor. 
Umaja — 'rabato. 
Umaja aqui — Fiiiniulor. 
Umajaha — l''uiiiar. 
Uraajaquini — Tabaijiiera. 
Umanana — Policía chica. 
Umanasa — Ooblar. 
Umanaysa — língeiidrar. 
Ume— No (iiruliibicndo). (') 
Umibi — Kabo: Cea (cola?). 
Una — Jtíi'ga, lienzo, ropa, tela. 
Une — Secundiiia. 
Upaju — Sentir. 
Upati — Ave, helera, pájaro. 
Upeupe — Discordia. 
Upeupeha ~ Uiscordaí'. 
Upu TobUición. 
Uqueda — ( 'alor. 
Uquejanajanaha — línlibiar. 
Uquena — Calentar. 
Uqui — Para. 
Uquijanana — N'erano. 
Ura — Calar, escudillar, se([ueda(l. 
Uracanasa — imjioner. 
Ure — l''lexiblu. 
Urecacana — (Jhocarreria. 
Urecada — Chanza. 
Urecada aqui — Chancero. 
Urecadama — Desalabar. 
Ureca urecaha — t'haneear. 
Urecaujuuju — Dcstoser. 

ilj Ver Miiik1iiiuÍ('1iI.o.s til- Uios. 



Uri — l'luii', podrir, desleír. 
Uria — Incomodar, incomodidad. 
Uria uaria — Incertidumbre. 
Uria uariaqui — Dudoso. 
Uria uria — Incierto. 
Uriaya — líxqiiisito. 
Uriria - límpnlgar. 
Uririataquimaju — Untorpecer. 
Urisa — l''Hndir, ilisolver, chorrear, 

descuajar. 
Uruva — líscurrir. 
Usicua Contagiar, contagioso. 
Usitaque — Despernarse. 
Usuada — Mucho. 
Usuri — Delgado. 
Usu usu — 'l'ericia, tiricia. 
Utaquima — Vedado. 
Utaquique — Licitamente. 
Utsa Lavar. 
Utsaquini — f^avadero. 
Utya — l'Iinbetunar. 
Utza — lirndecir, bcmlición. 
Utzama — (ientil, gcntiliilad. 
Utzamaju — (¡entilizar. 
Uu — (Irosura, tórtola. 
Uuacani — (Jueva. 
Uuachipusi — Cuadrúpedo. 
Uvenaliaqui — Gesteio 
Uveu - ■ Cesto. 
Uvia — Silbar. 
Uyu uyu — ( Ireda, barro. 
Uyu uyuquini — Barrizal. 
Uzaya — Lavando. 



Va — Sembrai', plantar. 

Vaari — Escañuelo. 

Vacabacati — líogar. 

Vaha — Plantar. 

Vaisvenanaque — Planta. 

Van — Pardo. 

Vana — Escapar, escapada, escapo. 

Vanayaque — .Mujer casada. 

Varere- 'Titubear. 

Varereraica — Destornillar. 

Varime — I Herró. 

Varituiruru — ^Codorniz. 

Varu — I )esconcertado, desconcierto. 

Vayo - - Torcer. 

Vayu — Envolver. 

Veca— l''ulgor, iluminar, iluminación 



fi8 — 



Veca abacatana — Dulinir. 
Veca abacatana aqui — Dcliniílor. 
Vecabaro — Farol. 
Vecaca — Día. 
Vecacamajucabatiaque — ¡Nhuliii- 

gón. 
Vecada — Clam, claro, larol, horizoii- 

le, lumbre, luz, transparente, ralo. 
Vecadaha — Luminar. 
Vecadaquetuyo — liadio. 
Vecaisa — Ilellejar, ilustrar, insinua- 
ción. 
Vecatana — Aclarar, esclarecer, fan- 
tasía. 
Vecatena — Desamar. 
Vecuisa — Destapar. 
Vede — Abolladura. 
Vedeu— Abollar. 
Vejata — Deshinchadura. 
Vejidaju — Destemplar, destem- 
planza. 
Vena — Hozar. 
Venana — Apurar. 
Venana baccua — Pausado. 
Venanada — Atolondrado. 
Venanama — Pausar. 
Veneaqui — Pinta. 
Venevene— Apuntar, escribir, jiinlar. 
Veni — Sur. 
Venida — Ligeramente. 
Venidama— l'"eclioria, insolencia. 
Verepacaisa — Entreabrir. 
Verere — Marco. 
Verime — Fierro, instrumento. 
Verimeuju — Alambre. 
Verimi dumi — llerriu. 
Veririaqui — Reja. 
Veru — Antiguo. 
Veruru — Sudar, sudor. 
Vesa — Nadar. 
Vesa aqui — Nadador. 
Vetatunca — Veinte. 
Veu — Acción, accionar, ademán. 
Veydeca — Paloma. 
Veyepuna — Paloma. 
Vezataquima — Insoporlablc. 
Vica — Destejer, destramai-, anzuelo 

arrancar, desdorar,. despojar. 
Vicadada — Verga. 
Vicumu — Chato. 
Vidada — Veloz, velocidad. 
Vidseda — Muy luciente. 



Viitu — Evadir, evitar. 

Viitutaqui — hlvitable. 

Vija — Brotar, brote. 

Vijida — I'icazón. 

Vijidaba — Desear. 

Viji sucururu — Mucoso. 

Viji tutana — Despechar, despecho. 

Vima — Desnarigado. 

Vimaha — Desnarigar. 

Vina — Murciélago. 

Vini — Cera. 

Vinipeta — Descerar. 

Vinu —Cabecear. 

Vinujuyaque — Modorra. 

Vipuchi — Bruces. 

Vipuchiju — Fúnebre. 

Vipuchita — Gacho, gacha. 

Vipuchitana — Cabizbajo, sonrojo, 

sonrojar. 
Vipucliitanama — Desamarrar. 
Vira — Desbeber, orinar, orina. 
Vire — Gonorrea. 

Viria — límpalagar, encalabrinar, las- 

tidiar, fastidio, fastidioso, instable, 

inconstante, inconstancia, inquieto, 

iníjuietud. 

Viriama — Constancia, inmortilicado, 

inmoi'tillcaciún. 
Viriamaqui — (Joiistante. 

Viriaju — Ini|UÍetador. 

Viriri — Fstaresa. 

Virua virua — Descomponer. 

Viruviru — Desadorno, ilesarreglar. 

Viruviruyu — Desaderezar. 

Viruya — líachadura. 

Visu — Pudor, vergüenza. 

Visuaque —Vergonzoso. 

Visutada— Desvergüenza, ¡licito, des- 
vergonzado. 

Visutadatseve — ¡licitamente. 

Vitisa — Acopiar. 

Vitotubu — Desmochar. 

Vitutubu — Despuntar. 

Viuviu —Honda. 

Vivipa — Gavilán, águila, esparván, 
faisán. 

Vivipaviri — Gerifalte. 

Viyeguani — Nieve. 

Vjyutada — Impudencia. 

Viyutada aqui — Impudente. 

Viyuviyu — (Jordelazo. 

Vizu — Erubescencia. 



Oí) — 



z 



Zaaqui — lusa. 

Zabu — Cjiíriii. 

Zamaqui — ftJoiliiiiiii. 

Zamaquie — Modicaiiicnto. 

Zanacacatsu — (íangrenii. 

Zani — Mosquito. 

Zapa — Guisar, guiso. 

Zarama — (Gaviota. 

Zataqui — Ileíble. 

Zataquijo — líeir. 

Zatitidaju — Jluiuanar. 

Zatitiquida — lluuiano. 

Zatsucaiti — Rata. 

Zauada — Azul. 

Zeca — Garraüñar. 

Zegizegi — Cohabitar, coito. 

Zsen — Gustar, gusto. 

Zepe — Horquilla. 

Zereji — líápido, rápidai);entu. 



Zericuina — Polociiar. 

Zeta — Conteiiijilacii')!!. 

Zetalia — Contemplar. 

Zetahaqui — Contoni[ilaclor. 

Zeveu — I losco. 

Zicacada — Bulla, ruidoso. 

Zictava ebari — Saca. 

Zicuya — Remendar. 

Zigeguani — Neblina, niebla. 

Zimeda — Humedad. 

Zina — Gajua. 

Zinadeca — Gamo (macho). 

Zipi — Remendar, soldar, unir. 

Zira — Penacho. 

Ziraru — Infragante. 

Ziri — Rasgar. 

Zisicui — Sauce. 

Zitara — Saco. 

Zuje — Perdonado. 

Zujeju — Vengar. 

Zun — Ombligo. 

Zura — Subir. 



VOCABULARIO 

CASTELLANO-CAVINEÑO 



A — Adverbio Ju. 
Ahfijo — Emaque. 
Abalorio — Irine. 
Abíuiiloiiai' — Capeinimeti. 
Abanicar — Cape. 
Abaniüo — Epiqui. 
Abaratar — Etzugebute. 
Al)arcar — Sabutira, 
Abastecedor — Tiatíquó. 
Abastecer — Tiatia. 
Abastecimiento — Tía tiazeve. 
Abatanar — Miri. 
Abatir — Canime bucuti. 
Abdomen — Ettuba. 
Abeja — Guaja. 
Abejón — Ecuaruna. 
Abertura — Detza. 
Abandonannento — Asadajebe. 
Abandonar — Asada. 
Abocar — Dadu. 
Abochornar — Rari. 
Abofeteador — Cabupajaqui. 
Abofetear — Cabupaja. 
Abolsado — Ribu. 
Abolladura — Vede. 
Abollar — Vedeu. 
Aborrecedor — Bajiyuramaqui. 
Aborrecer — Bajuyucamaha. 
Abortar — Ipa. 
Aborto — Ipa. 
Abrasador — Etirisaqui. 
Alnasante — Tijaquida. 
Alvrusar — Tirura. 



Abrazar — Camacaca. 
Abrazador — Camacacatiaqui. 
Abrazo — Camacacati. 
Abrigar — Gueucu. 
Abrir — Pacaca. 
/Vbsceso — Dachibu. 
Absorber — Duza, suji. 
Absorto — Quiyuya. 
Abstenerse — Curuma. 
Abstinenciii — Curuna. 
Abuela — Anu. 
Abuelo — Baba. 
Abundancia — Ayda, 
Abundar — Aydaju. 
Abundante — Humadaqui. 
Aburrimiento — Tacapu. 
Aburrir — Tacapuhu. 
Acá — Reue. 
Acabal)lo — Tiriautaqui. 
Acabar — Tiria, tire. 
Acaloramiento — Puhuju. 
Acariciar — Emeja cuajeju. 
Acción — Veu. 
Accionar — Veu. 
Aceite, aceitar — Teri — teriha. 
Aceitera — Teriquini. 
Acertador — Abacaysa quiaqui. 
Acertar — Abacaisa. 
Acido - Acuda. 
Acierto — Cadebatiaqui. 
Aclamar — Capuri. 
Aclarar — Vecatana. 
Aclimatarse — Baba. 
Acometer — Camure. 
Acouniañador — Tajiaquie. 



— 72 — 



Aconipnñav — Taji. 
Aconsejador — Cacuejatiaqui. 
Aconsejar — Cacuejati. 
Acopiar — Vitisa. 
Acostumbrar — luadyayuaju. 
Achacoso — Cadumahaquie. 
Achaque — Caduniati. 
Achicar — Emajacaha. 
Acliicharrar — Aracadaha. 
Achiote — Ematiecui. 
Adelantar — Peca. 
Adelante — Peca. 
Adelgazar — Rujutana. 
Ademan — Veu. 
Además — Pea masa. 
A<lentro — Equiniju. 
Adiestrar — Ararada. 
Adivinar — Cadebati. 
Adivino — Cadebatiquie. 
Admiración — Quejiyuti. 
Admirar — Quejiyu. 
Adolescencia — Capaiti. 
Adoptar — Teusutura. 
Adorar — Mui. 
Adornar — Cabaeti. 
Adulación — Dujiaqui. 
Adrdar — Duji. 
Adulterar— Ijauatena. 
Adúltero — Ijauatenaqui. 
Adversario — Camaqueiti. 
Advertencia — Idada. 
Advertir — Idada. 
Acchadina — Viruya. 
A labilidad — Nime atada. 
Afable — Nime atada. 
Afán — Cavenana. 
Afanarse — Cavenana. 
Afanoso — Cavenanaqui. 
Afear — Casiti. 
Afectar — Cadaruti. 
Afecto — Iguequiti. 
Afeminado — Nime vejida. 
Afianzar — Nime aria. 
Afilado — Tseuana. 
Afilar — Tseuana. 
Afinar — Pupi. 
Aünidad — Baquima, 
Afligido— Inimepea. 
Aflojar — Acacasa, opai. 
Aforrar —Tipe beta ha. 
AfiMtunaclo — Bibiaqiii. 
Afrenta— lumeriama. 



Afrentador — lumeriaqui. 

Afrentar — lumeria. 

Agacharse — Tununutana. 

Agarrar — Ina. 

Agarradero — Inaisuqui. 

Agavillar — Quere. 

Ágil — Atada. 

Agilidad — Atada. 

Agitación — Canajeti. 

Agitar — Canajeti. 

Agonía — Sanatana. 

Agonizar — Sanatana. 

Agradecer — Daidiquida. 

Agraviar, agraviado — Canaeti. 

Agriar — Acudaha. 

Agrio — Acuda. 

Agua — Ena. 

Aguacero — Ney. 

Aguantar — Ina. 

Aguardiir — Igua. 

Aguijón — Etimacuija, 

Águila — Vivipa. 

Agugero — Cani. 

Aguja — Etsucuija. 

Agusanarse — Tsuja. 

Ahi — Tumidia. 

Ahijado, ahijada — Ebacuapuji 

Ahora — Iliacua. 

Aire — Cuejiji. 

Ajeno — Ecuiquiama. 

Ají — Biju. 

Ajushar — Cacipiti. 

Ala — lu, queja. 

Alabar — Curecati. 

Alacrán — Ajipa. 

Alambre — Verimeuju. 

.Mar — Beji. 

Alargar — Bare. 

Alarido — Quipati. 

Alba — Dauda. 

Aibahaca — Navaran. 

Albedrío — Nerecabuti. 

Alborotado — Cacicati. 

Alborotador — Cacicatiaqui. 

Alborotar, alboroto — Cacicati. 

Alborozar — Cazoniiti. 

Alborozo — Epuripuriama. 

Alcahuete — Cabati cabati. 

Alcahuetear — Cabati cabatiha. 

Aliento — V. Ilalieiilo. 

.'\iii<iii¡liir Tzapo. 

Ano — Busucani. 



— 73 — 



Anoche — lucliine. 
Ansia— Buriri. 
Ansiar — Buriri. 
y\nta — Pisivi. 
yVnlo — Peque. 
Anloíiiioclio — lueliine. 
Anteayer— lubarepa. 
Antepenúlüino — Idiaque. 
Anteponer — Icucue. 
Antes — Icucue. 
Anticipación — Icucue. 
Antiguo — Veru. 
Antojnr — Ababaquida. 
Antojo — Ababaquida. 
Anublar — Caputi. 
Anzuelo — Vica. 
Añadir — Ada. 
Año — Mará. 
Apacentar — Buimare. 
Apacible — Adebabada. 
Apaciguar — Abacasa. 
Apagador — Ticuaqui, ticuaisaqui. 
Apagar — Ticua. 
Apalear — Adia. 
Aparato — Quejiyuti. 
Aparecer — Cadujuneti. 
Aparejar — Cabeti. 
Apariencia — Quiyuaniati. 
Apartado — Rejapa. 
Apartar — Rejapalia, 
Aparte — Tuta. 
Apasionado — lyue. 
Apnsionai' — lyue. 
Apedrear — Tumu camare. 
Apenas — Chamacama. 
Apetecer — Tzamasa. 
Apetencia — Tsamasa. 
Apetito — Bejimasa. 
Aplacar — Cabacasali. 
Aplanar — Ruma. 
Aplastar — Puyu. 
Aplicar — Qujnine. 
Apostema — Bujutsu. 
Apoyai' — Quiduti. 
Apoyo — Quiduti. 
Apreciar — Bijidaba. 
Apreciar — Aequevequienaju. 
Aprecio — Bijidaba. 
Aprehensión — Badetsura. 
Apiender — Babeju. 
A]ircsnrar — Bajasa. 
Apretar — Nai. 
Tomo XII 



A|)risa — Bajasabisa. 
Aprobación — Cadebati. 
Aprobar — Cadebatiju. 
Aprovechar — Idajuquiju. 
Apuntar — Venevene, 
Apurar — Venana. 
Aquel — lueque. 
Aquella, aijuello — lueque. 
Aquí — Reua. 
Araña — Tiriri. 
Arañar — Cajeviti. 
Árbol — Eoui. 
Arbusto — Ecuiviri. 
Arcilla — IMechi. 
Arco — Etununu. 
Arder — Yuju. 
Ardilla — Danapa. 
Arista— Cuijada. 
Arrancar — Vica. 
Arrastrar — Repe. 
Arremangar — Ibu. 
Arrepentirse — Yujaca. 
Arriba — Ebarruque. 
Arrinconado — Ichubujuja. 
Arrinconar — Ichubuja. 
Arriscado — Camubatiba esu. 
Arrodillar — Cliichucatineti. 
Arrojado — Ecuadyama. 
Arroyo — Esepere. 
Arrozal — Arrosoquini. 
Arruga— Bibutana. 
Arruinar — Chicuaretana. 
Asa— Einaqui. 
Asado — Udu. 
Asador — Eriduqui. 
Asar en parrilla — Udu. 
Asar en brasas- Cuabi. 
Asco — Pueve. 
Aseado — Bujema. 
Asear — Bujemaha. 
Asemejar — Batapiziju. 
Asentar — Anibute. 
Aseo — Bujema. 
Asesinar — Guanabute. 
Asesino — Guanabutequi. 
Asi — Aida. 
Asiento — Anibute. 
(asistencia — Abacama. 
Asistir — Abacamalia. 
Asolar — Quivejeti. 
Asomar — Cuaji. 
Asombro — Puenrurusisama. 



— 74 — 



Aspereo — Tzequeda. 
Aspirar — Cana. 
Asquear — Piceve. 
Astilla — Tsape. 
Astucia— Cahadebate. 
Astuto — Cahadebatiaqui. 
Asustar — Enisati. 
Atajar — Tachi. 
Atar — Risi. 
Atencióu — Inimetupu. 
Atender — Inimetupu. 
Atizar — Tijaqueda. 
Atolondrado — Venanada. 
Átomo — Sariri. 
Atracar — Dajicadaju. 
Atractivo — Suturutana. 
Atrancar — Iduti. 
Atrapar — Quinati. 
Atrás — Etibene. 
Atravesar — Titaca. 
Atrocidad — Quieti. 
Atroz — Daneteresna. 
Atunlido — Camereti. 
Aumentar — Epidyameha. 
Aún — Amafari. 
Auui|ue — Datse. 
Aurora — Tibupaja. 
Ausente — Chicuaretana. 
Atixiliar — Aequereti. 
Avaricia — Tamasa. 
Avaro — Tamasaquiqui. 
Ave — Upati. 
Avenida — Pezitana. 
Aventajado -Quejiyuti. 
Aventar — Quejiyuti. 
Averiguar — Cuajiti. 
Avestruz — Ucliani. 
Aviar — Ebajequeu. 
Avío — Ebajeque. 
Avisar — Cuejeti. 
Aviso — Cueja. 
Avispa — Bira. 
Ayer — Biebarepa. 
Ayuda — Guare. 
Ayunar — Quibeti. 
Ayuno — Quibeti. 
Azotar — Catza. 
Azote — Catzaquiquie. 
Azúcar — Guajadaque. 
Azul — Zauada. 
Azulear — Zahuadaha. 
Azuzar — Isai. 



li 

liaba — Ubaasa. 
líabear — Ubaasa. 
Baboso — Ubahaqui. 
Bailar — Casameti. 
Baile — Casameti. 
Bajar — Bute. 
Bajo — Barudama. 
Bala — Pucacada. 
Baladrón — Cuauda. 
Balance — Dadu. 
Balancear — Dadu. 
Balanza — Etupuqui. 
Baldón — Ducu. 
Baldonar — Ducu. 
Balsa — Tiquini. 
Balsar — Tiquiniquini. 
Balsear — Ecarequeti. 

Balsero — Etaruquiquie. 
l^alumba — Eradaqui. 

Balumbo — Atada. 

Bandada — Cuare. 

Bandullo — Etuba. 

Bañar — Nabiti. 

Rano — Enabitiqui. 

Barato — Etzugebute. 

Barba — Ecueducu. 

Barrizal — Uyu uyuquini. 

Barro — Uyu, uyu. 

Barroso — Uinida. 

Basca — Pueve. 

Bastante — Tupu. 

Bastón — Sari. 

Basura — Itucu. 

Bayeta — Alumila. 

Bazo — Tiducu. 

Bebedor — Iquiaqui. 

Beber— Igi. 

Bebida — Eigiqui. 

Bejuca — Cunu. 

Bejucal — Cunuquini. 

Bendecir — Utza. 

Bendición — Utza. 

Benignidad — Evecaquie. 

Benigno — Evecaqui. 

Besar — Iru. 

Beso — Iru. 

Bien — Ida. 

Bienestar — Idaani. 

Bienhechor — Ainequi. 

Bienquerer — Idabijida. 



Ijitíiiijiiinlu — Idabijidanacua 
l'ieuvenida — Idaquipararetida. 
Bigiiniiii— Abemaju. 
lügole — Cuatsa, biti. 
l'isiibiiclii — Anuutsecua. 
liisabuelo — Baba utsocua. 
Blanco — Pajada. 
Blando — Sabisabi. 
Blanquear — Pajadaha. 
lílasfemar — Ana y dama. 
Blasfemo — Ana y dama. 
Boca — Ecuatsa. 
Bocado — Bujipidia. 
Bochorno — Rari 
Boíe — Ejasa. 
Bofetada — Banapaja. 
Bofetón — Casada banapaja. 
Bola — Pucacada. 
Bolsa — Citara. 
Bonanza — Ejicuina. 
Bondad — Idaque. 
Boquear — Canejetí, 
Borrachera — Naji 
Borracho — Canijuquisati. 
Bosque — Equique. 
Bostezar — Caadsauacati. 
Bostezo — Caadsanacati. 
Botar — Igeve cuiua. 
Botarate — Cadebati bascua. 
Botón de ílor — Cabinituriti 
Bramido — Camureti. 
Brazo — Ebi. 
Breva — Catzati. 
Breve — Masadama. 
Brincar — Putiputiu. 
Briitco — Puti. 
Brotar — Vija. 
Brote — Vija 

Bioza — Regica regicada. 
Bruces — Vipucbi. 
Bnija — Ecadeneti. 
Bruñir — Pupida; muy luciente Vid- 
seda. 
Buche — Emive caca. 
Bueno, buena — Aida. 
Buey — Toro cacacamaquis. 
Bufar — Cajiruti. 
Bulto — Atada. 
Bulhi, — Zicacada. 
Burbuja— Cubutana. 
Burbujar — Cubutanaba 
Hurla — Ricuiza. 



Burlar ■ 
Buscar 



Ijariba. 
• Sareti. 



<; 



Cabal — Tupu. 

Cabecear — Vinu. 

Cabecera — lyucaicuqui. 

Cabellera — Taruqui. 

Cabello — Etsaru. 

Caber — Tacara. 

Cabeza — lyuca. 

Cabezada — Ebanaviti. 

Cabida — Tacara. 

Cabizbajo — Vipucliltana. 

Cabo — Evicuabu. 

Cacao — Cuajeri. 

Cacaotal — Cuajeriquini 

Cacarear — Queque. 

Cachaza — Bicaca. 

Cachete — Ettamu. 

Cacliorro — Eve. 

Cada — Tupupidyazi. 

Cadáver — Emaju. 

Cadavérico — Emajanatzu. 

Caducar — Quijacabacatima. 

Caduco— Qujjacabacatimaqui. 

Caer — Pacaca. 

Cagada, cagar — Dumi. 

Cagadero — Dumiquini. 

Caida — Pacaca 

Caimán — Matuja. 

Caimiento — Ime. 

Calabacera — Quemi. 

Calabaza — Quemi. 

(Jalambre — Casibuti. 

Calar — Ura. 

Calavera — lucatadarai-a 

Caldo — Ename. 

Calentar — Uquena. 

(Jalentura — Bara. 

Caliente — Uqueda. 

Calma, calmar — Yuri. 

Calofrió — Basu. 

Calor — Uqueda. 

Calumnia — Tacuariydama. 

Caluniuiailor — Tacuariydamaqui. 

Calva — Dacaca. 

Calvo — Dacacaqui. 

Calzado — Epapa. 

Callar — Abacataha. 

(Jal le — Patiani. 



70 — 



Cíuiui — Etaviqui. 

Oamaión — Bisuri. 

Cambiar — Cacuareti. 

Caminar — Agcage. 

Camino — Edigi. 

Camote — Canucaji. 

Canasta — Sututu. 

Cáiicoi' — Pusese. 

Canción — Eru. 

Candela — Ude. 

Cangrejo — Teru. 

Canilla — Enatsimaretsau. 

Canoa — Cuaba 

Canoero — Ettibuimaqui. 

Canoso — Ejanane. 

Cansado — Cana. 

Cantar — Eru. 

Cántaro — Tura 

Cantor — Eruaqui. 

Caña — Bue. 

Capaz — Eaqui. 

Capricho — Adeba. 

Captar — Suturutana. 

Cara — Ebutsequini, Ecueiqui. 

Caracol — Emú. 

Caracha — Pusesa. 

Carbón — Etirutzeve. 

Carcajada — Quequedsau. 

Carcoma — Amaveruru. 

Carestía — Mije. 

Carey — Patsa. 

Carya — Eabuqui. 

Cargamento — Zita. 

Cargar — Abu. 

Caribe — Nime idamaquita. 

Caricia — Ijamia. 

Caridad — Nerecama. 

Carifruncido — Ejuquitana. 

Carigordo — Jujida. 

Carilargo — Quejiquinijunu. 

Carilucio — Butsepiquinipupu. 

Carilleno — Quejiquiniari. 

Carinegro — Butsepiquinitseve. 

Cariño — Ijamia, daña. 

Cariñoso — Ijamiaqui. 

Carii'edondo — Quejiquinicuareru 

Carmenar — Pija. 

Carnada — Emiuaqui. 

(Jarne — Erami. 

Carnívoro — Eramibi. 

Carnosidad — Eramicuinana. 

Carrera — Tajaja. 



Carta — Quirica. 

Cartilla — Quirica. 

Casa — Ettare. 

Casada — Caneti. 

Casado — Cananeti. 

Casamiento — Casiriti. 

Casca — Ematinatsau. 

Cascabel — Tuturu. 

Cascara — Ebiti. 

Casi — Geri. 

Caso — Tupu. 

Caspa — Ejara. 

Casta — Ata. 

Castidad — Cajaracatima. 

Castigar, castigo — Catsa. 

Casto — Cajaracatima. 

Catarral — Ufata. 

Catarro — Uju-uju. 

Caudaloso — Pezitana. 

Causa — Eaqui. 

Causar — Eaquiju. 

Cautela — Cadaiti. 

Cautelar — Cadaiti. 

Cauto — Cadaitiaqui. 

Cavar — Puru. 

Cavilar — Gietaua. 

Caza, cazar — Babi. 

Cea — Umibi. 

Cebar — Iveyve. 

Cebo — Ive. 

Cedazo — Irare. 

Cedro — Batsara. 

Cegar — Suni. 

Ceja — Sipi. 

Celar — Caaisare. 

Celebro — Barere. 

Celibato — Cabetima. 

Cena — Educa, ara. 

Cenar — Ara. 

Ceniza — Ettiquimuru. 

Centella — Pupijuspi. 

Centro — Patia. 

Ceño — Ecueyquinimuyza. 

Cera — Vini. 

Cerca — Apaidama, coeti. 

Cercado — Coeti. 

Cercanía — Apaidama. 

Cercar — Esipiqui coeti. 

Cerda — Etsaru. 

Cerner — Aja 

Cernícalo — Ye ve. 

Cerrar — Pene. 



77 



Corro — Uabaru. 

Cerviz — Funi. 

Ctísar — Ferena. 

Custa — Sututu, itti. 

CÍ!i, — Uinivi. 

Ciciiüiz — Ipi. 

Ciego — Suni. 

Cielo — Barepa. 

Cientopies — Mapacui. 

Cierto — Pusiama. 

Cierva — Pisini epuna. 

Ciervo — Pisini daca. 

Cima — Ematina. 

Ciiiiíirrón — Nimeda. 

Cintvira — Ettima. 

Circuito — Catabuti. 

Circunstancia — Abacama. 

Circunstante — Abacaraa. 

Cirio — Ude ebari. 

Citar — Sicaca. 

CAava. — Vecada; clara de huevo 

Enajeve. 
Claridad — Secada. 
Clarificar — Enageve. 
Claro — Vecada. 
Coagular — Edtuda 
Cobarde — Pare. 
Cobrar — Manuademe. 
Cocer — Duca. 
Cocido — Duca. 
Cochino — Cuchi. 
Codicia — Fuque cama ipeeju. 
Codo — Isuruinumu. 
Codorniz — Varitiururu. 
Coger — Pitu. 
Cogitabundo — Iniraetupu. 
Cogote — Fiurami. 
Cohabitar — Zegizegi. 
Coito — Zegizegi. 
Cojear — Rudu. 
Cojo — Eruduqui. 
Cola — Ina. 
Colar — Aja. 
Cólera — Canaiti. 
Colgar — Bada. 
(]ólico — Capucacati. 
Colmar — Camanaue. 
Olniillo — Yaatze. 
(jOlino — Camanane. 
( !olor — Orosi. 
(Colorado — Pudeda. 
Colorar — Orosilia. 



Collar — Epire. 

Coniadieja — Majavizi 

Comedimiento — Icuenene. 

Comenzar — Aba. 

Comer — Asa 

Cometer — Guare. 

Comezón — Eviaque. 

Comida^ Edduca. 

Comitiva — Ecarenequie. 

Como — Bucha. 

Como quiera — Chamacama. 

Compañero — Edure. 

Compañía — Ecareuequia. 

Completar — Inarumaju. 

Completo — Inaruma. 

Complexión — Ani. 

Cómplice — Ebudze. 

Componer — Bajeje 

Composición — Inime. 

Compostura — Cabajejetl. 

Compra — Tsuge. 

Comprender — Adeba. 

Comiirensible — Eadebaqui. 

Comprimir — Nunu. 

Comprometer — Nimeneti. 

Compunción — Inime iduu. 

Comulgar — Etaeta Jasucristoja 

quami. 
Comunicar — Casapidyati. 
Con— Feve. 
Concebir — Caadebati. 
Conceder — Cabacati. 
Concepto — Caadebati. 
Conciencia — Inemetsape. 
Conciliar — Cajiyuti. 
Conciso — Panaana. 
Concluir — Atiria. 
Concomerse — Putiju. 
Concordancia — Pana ana. 
Concubina — Ipaya. 
Concubinario — Cajipeti. 
Concúbito — Cazeiti 
Conculcar — Fuza. 
Concupiscencia — Quijanati. 
Concurrencia — Cacitati. 
Concurrir — {Falla). 
Concha — Ebili. 
Condescendencia — Catiatiaqui. 
Condición — Ani. 
Condolerse — Ujeufetseve. 
Conducir — Medeque. 
Conducta — Inimequi. 



78 



(^oiitíjo - Uacuro. 
(^unlosui' — Camepanati. 
(^onlusiún —Camepanati. 
Conl'üsor — Emepanati. 
ConQanza — Anapajida, Rijerijima. 
Conllav — Anapajidaju. 
Conl'oiine— Ynimetiana. 
OonloriDidiul — Ynimetianaf' 
Confortar — Ejituraquiju. 
Confoitativo — Ejituraquique. 
Oünfionlar — Yudya. 
Confundir — Yubataquibataquia. 
Confusión — Yubataquibataqui. 
Congeniar — Cajacati. 
Congoja — Carecanieque. 
Congojar — Carecanieque. 
Congraciar — Pureama pureama 
Congratular — Nimeidalia. 
Conjetura — Bave, Veda. 
Conmigo — Eatseve. 
Conmover — Nimejunudamaha. 
Conmutar— luanaquidaju. 
Conocer — Adeva. 
Conocimiento — Caadebatiaqui. 
Comiué? — Agitseve. 
Consanguíneo — Atapiisi. 
Conseguid — Feri. 
Consejo — Ida ininie 
Consentimiento — Ecacuijati. 
Consentir — Cacuejati. 
Conservación — Tsapecarama. 
Conservador — Tsapecaramaqui. 
Conservar — Tsapecarama. 
Consideración — Cacatsuti. 
Considerar — Cacatsuti. 
Consigo (yo) — Tuadzeve. 
Consistir — Yuraha. 
Consolación — Idyaquedama. 
Consolador — Idyaquediamaqui. 
Con.solai- — Idyaquediama. 
Consorte — Caveti. 
Conspiración — Etenacacuejati, 
Conspirador — Etenacacuejatiaqui. 
Constancia — Viriama. 
Constante — Viriamaqui. 
Constar — Ejeyane adyaha. 
Consternación — Abahaca. 
Consternar — Abahaca adiaju. 
(Constipar — Jajá. 
(Construir — Alia, 

Consuelo — Purema, pureauíadura, 
adyaquediama. 



Consulta — Canimequeja. 
Consultar — Canimequeja. 
Consultor — Canimequejatiaqui. 
Consumación Terebare. 
Consumar, consumado — Terebare. 
Consumido — Ecacuitatiriati. 
Consumidor — Ecacuitatiriatiaqui. 
Consunción — Tiria tiria. 
Contacto — Tupupidiazi. 
Contado — Pieba. 
Contador — Piebaqui. 
Contagiar — Usicua. 
Contagioso — Usicua. 
Contaminaciiín — Asicatura. 
Contaminar — Asicaturaha. 
Contar — Pieba. 
Contemplación — Zeta. 
Contemplador — Zetahaqui. 
Contemplar — Zetaha. 
Contemporáneo — Tuputseve. 
Contemporizar — Aquene. 
Contender — Chachaji. 
Contener — Taohu. 
Contenido — Etachi. 
(Jontentai' — Epuriju. 
Contento — Epuri. 
Contestar — Quiema. 
Contienda — Anau. 
Contigo — Miatseve. 
Contiguo — Apadama. 
Continencia — Cadsu. 
Cont¡nuaci('ui — Aequenanuca 
(Continuar — Aquenenuca. 
Continuo — Yudijidijidia. 
Contorno — Cunu. 
(Jontra — Ya. 

Contrabajo — Chamacama. 
Contradecir — Apeha. 
Contradicción — Ape. 
Contradictor — Apeaqui. 
Contrahacer — Batapizia. 
Contralto — Eviri. 
Contrario — Inimedyaoya. 
Contrarrestar — Atsa. 
Contratar — Canimetiati. 
Contrato — Canimetiati. 
Contraveneno — Teseca. 
Contribuir — Caduditiati. 
Contrición — Nimeneti. 
(Jontumacia— Inimotiriabaecua, ni- 

me ani carama. 
(Jontumaz — Niraetiriabacuaqui. 



— 79 



(Jontiimuliii — Ebutsequinijua 

Convalecencia — Cazacuina. 

Oonvalecei' — Cazacuina 

(Jonvencoi' — Veca mere. 

(Jonvciiionciü — Idaisu. 

(Jonvoniento — Idaisu. 

Convenio — Eoanime. 

Convenir — Ecanime. 

(Conversación — Quisarati. 

(Jonversai' — Quisarati. 

Convertii- — Cabapeti. 

Convidador — Ecacuajitiqui. 

Convida! — Cacuajititi. 

Convocar — Rada. 

Convulsar — Caduruti. 

Convulsión — Isasa. 

Conyugal — Nimetupu. 

Cónyuges — Caveti 

Cooperar— Anau (untes del iicnipo). 

Coordinación — Bataqui bijida. 

Coordinar — Rataqui bijidaha. 

Copa — Caca . 

Copaiba — Taliuamu. (¿T ó ,!?.) 

Copete — Tira. ( ¿ T ó .1 ?. ) 

Copiar — Icicua. 

Copilar — lyaage. 

(Jorngo — Ecuadyama. 

Corazón — Euiju, quiju. 

Corazonada — Nijuvenau. 

Corcoba — Cajo. 

Corcobado — Cajoquiquie. 

Corcobo — Puti. 

Cordel — Uju. 

Cordülazo — Viyuviyu. 

Cordellatc — Epicaque. 

Cordura — Ynipetupu. 

Corma— Sepocaca piji 

Cornada — Zacua. 

Cornear — Zaeuati. 

Cornudo — Eijanatenaqui. 

Corona — Egereque. 

Corpnzo — Jujida. 

Corpecito — Sunanapiji. 

Corpulento — Yujiusi. 

Corrección — Cuatsaguana, paru. 

Corredor— Tajajaqui. 

Corregir — Cuatsa guana. 

Correr — Tajaja. 

Correspondencia — Yurameyurame. 

Corriente — Ejuri. 

Corromper — Riri. 

Corruptible — Riritaqui 



(Jortar — Icui. 

Corte — Icui. 

Cortedad — Ecutana. 

(Cortejar — Catiati. 

Cortes — Niniequi. 

Cotesia — Nime ida. 

Corteza — Ebiti. 

Corto — Tiubu. 

Corva — Nuca. 

Corvina — Tanana. 

Corvo — Tununutana. 

Corzo — Fina. 

Cosa — Ay. 

Coseclia — Ayqui. 

Coser— Tutsu. 

Cosquillas — Suqui. 

Costado — Epere. 

Costal — Citara ebari. 

Costar — Tsuge. 

Costear — Tsugeti. 

Costilla — Taupldia. 

Costillar — Eperecatse. 

Costoso — Tsugearida. 

Costra — Catsa cunuti. 

Costumbre — Ynadyayuadya. 

Costura — Tutsu tutsu. 

('otejar — Tupu. 

Cotidiano — Yuvecaca yuvecacadya. 

Cotorra — Tini. 

Coyuntura — Turu. 

(Joz — Tivenetapa. 

(Jrabrón (avispa) — Cauibira. 

Cráneo — lyupatsau. 

Crápula — Najiari. 

Crapuloso— Najiaridaque. 

(!recer — Dañe. 

Crecida — Harina. 

Creciente — Diaquejunati. 

Oédito — Yunesi. 

Credulidad — Quejenati. 

Creencia — Quejenati. 

Creer — Ejene. 

Creíble — Ejenataqui. 

<Jreneba ~ Etsarudiji. 

Crepúsculo — Tibupajata. 

Cresa — Tujueca. 

Crespo — Sacasaca. 

Cresta — Cira. 

Cria — Ebacua. 

Criada — Ebacuanapuji. 

Criadilla — Yu. 

Criado, criada — Idateinuysa. 



80 — 



(Jiiar — Temuisa. 

Ci¡a<lor — Emetse. 

(Jrianza — Temuysa. 

Uriatuia — Ebacuanana. 

Orimon — Uclia árida. 

(Ji'imiiiíil — Uchaqui árida. 

Cnn — Tira (¿T ó 1'^?.) 

(Iriidnza — Juma. 

(Jnido — Juma, inamajari. 

Cruel — Nime ataquima. 

Ci'ujido — Tasasa. 

(¡nijir — Tasasa. 

Crusti'ictíO — Tuquiri. 

Cruzar — Carumere. 

Cuadrar — Tucuquia. 

Ciiadriforine — Tuquipusi, ebudse- 

quini. 
Cuadrilongo — Tucujunuda. 
Cuadrilla — Aeque. 
Cuadro — Tsucuqui. 
Cuadrúpedo — Uuacliipusi. 
Cuajada — Tadata. 
Cual — Egeque. 
Cualquiera — Ejoque 
Cuarenta — Pusitunca. 
Cuarta — Quirica. 
Cuartana — Pusuvecaca jumaju 

uju. 
Cuartogénito — Pusi ysu. 
Cuartón — Tabla ebari. 
Cuatro — Pusi. 
Cubierta— Capuqui. 
Cubrir — Apupaisa. 
Cucliarada — Cucliaradaejeque. 
Cucliarón — Cucbara ebari. 
Cuchillada — Sacua. 
Cucliillar — Tsacua. 
Cuchillo — Cuchiro 
Cuello — Epiti. 
Cuerda — Uju. 
Cuerdo — Ynimetupu 
Cuerno — Edana. 
Cuero — Ebiti. 
(jiierpo — Ecuita. 
Cuesco — Cueji. 
Cuesta — Uabaru 
Cuesta — Yanacana quisarati quis- 

arati. 
Ciieslionar — Yanacana quisarati. 
(!u(Wii — Uiiacani. 
Cuiílado — Naru. 
Cuidador — Enaruqui. 



Cuidar — Naru. 

Cumplida— Eaquiequie. (Padre Nues- 
tro.) 
Cumplir — Quinarumati. 
Cúmulo — Tite. 
Cuña— Cuña. 
Cuñada — Aveine 
(¡uñado — Guanepea. 
Curandero — Babepaepa. 
Curar — Chachamere. 
Curiosear — Capetati. 
Curiosidad — Capetati. 
Curioso — Capetatiaqui. 
Currutaco — Camajuncara. 
Curtir — Sapa. 
Cutáneo — Tacatana. 
Cutis — Tata. 
Cuyo — Ayjaquie. 
Cuzcuz — Tuse, tysuu. 



Ch 



Chacota — Chacha. 

Chacotear — Chachaju. 

Cliacra — Te. 

Chachara — Yanacanachacha. 

(íliacharear — Yanacanachajii. 

Chaniasca — Esapara. 

Cliambón — Inamaqui. 

Chamisera — Pucapuca. 

Chamuscar — Ansa. 

Chancear — Ureca urecaha 

Chancero — Urecada aqui 

Ciíanza — Urecada. 

Cliaparrón— Pacaca, atiutidya. 

Chapotear — Sequi. 

Ciuijinüar — Cuacuamuria. 

Cliaquira — Yrine. 

Cliarco — Enacuji. 

Charlar — Yanacana cuan cuaunia. 

Charlatán — Yanacana anaqui. 

Cliasco — Terida. 

Chato — Vicumu. 

Chico — Eviri. 

(Chicote — Cabatsati, árida chachaju. 

Chiclia — Tupari. 

Cliicliarca — Tupari atare. 

Cliicharra — Pisi. 

Cliifharrún — Cuararaisa. 

< Miiilii.svrii — Canime cuojati 

Cliii'hi'iu — Pun. 

( :iiillai- — Meya. 



— 81 



(.'■liillido — Meya. 
Chillido — Peaqueque. 
China — Tacua. 
Clii(]MÍ(,ico — Sumamapijí. 
Cliiiiiiiosii — Cucudenu. 
Chiii'ido — Canaua. 
Chisme — Pusia pusia. 
(Jliismeíii' — Pusia pusia. 
Chispa— Etijaqui. 
Chispear — Etijaquia. 
Chisto — Quijaribati. 
Chitón — Ricua. 
Chocar — Cataqueti. 
Cliooarreria — Urecacana. 
Cliocolatc — U. 

Gliocolateía — Cocolate quiui. 
Chochear — Cananati. 
Chocho — Camanatiaqui. 
Choque — Cataqueti. 
Chorrear — Urisa 
Ciineca — Suru. 
Chupado — Susu. 
(Jhiipar — Susu. 



I) 



Dalde — Ataquiquie. 
Di'idiva — Yupiji. 
Dadivoso — Yupijiaqui. 
Da.dor — Catiatiaqui. 
i)aifíi — Pasapasa, 
Danta — Auada. 
Dañador, dañable — Catiaqui, 
Dañar — Catiti. 
Dar — Tía. 
Dardo — Tsati. 
De — Ja. 

Debajo — Emaque. 
Debate — Caticati. 
Deber — Cananati. 
Dobidanienlo — Cananati. 
Débil — Janau. 
Doljilidad — Janau. 
Debilitar — Ymeu. 
Debito — Catiati. 
Decadencia — Tere. 
Decaer — Tere. 
Decantación — Yuimequeura. 
Decantar — Yuimequeura. 
Decapitar — Pititubu. 
Decena — Tunca. 
I)(^cenein — Canaruti. 
Tomu XII 



Decentar — Aba. 
Decente — Cabajetiida. 
Decentemente — Canarutitseve. 
Decible — Adya ataquiquie. 
Decidir — lanaquiju. 
Decir — Adea. 
Decisión — lamaeque. 
Decisivo — lanaqui 
Declaración — Cacuejati. 
Declarador — Cacuejatiaqui. 
Declarar — Cacuejati. 
Declinar — Peje. 
Declive — Peji. 
Decorar — Cabaeti. 
J^ecoroso — Muido. 
Decrepitar — Tasasa. 
Decrépito — Cananatimuca. 
Decrepitud — Cananatimuca. 
Decurso — Inetinuca. 
Dedada — Tseu. 
Dedicar — Metsequiju. 
Dedignar — Igueisu. 
l>cdo — Emetucusapara. 
Deducir — Adeba. 
Defección — Etteua cacuejati. 
Defectible — Acacbanetaqui. 
Defectillo — Acachapiji. 
Defecto — Acaclia. 
Defectuoso — Acach.^juqui. 
Defender — Cacuarouanati. 
Defensa — Cacuareuanati. 
Defensor — Cacuareuahanatiaqui 
Defen.siva — Cacareuanati. 
Deferencia — Nimequime. 
Deferente — Nimequimiaqui. 
Deferir — Nimequemi. 
Definidor — Veca abacatana aqui. 
Definir — Veca abacatana. 
Deformiilad — Aninicada. 
Defraudación — Chiri. 
Defraudador — Chiriaqui. 
Defraudar — Churiaqui. 
Defrau<lar — Chiricue. 
Defuera — Idureju. 
Degenerar — Cuiri. 
Degollación — Rumuicui. 
Degollador — Erurauicuyaqui. 
Degollar — Rumuicui. 
Degolladura — Rumusacua 
De hoy — Riavecacajuque. 
Dejadez — Amacuita 
Deja<lo — Amacuita aqui. 



— 82 — 



l^ejar (esconder) — Yati. 

Dojiigar — Tizi. 

Dtíl — Tujaque. 

Delante — Peque. 

Delantera — Icuene. 

Delectación — Niju pureama. 

Deleite — Nijunume pureama. 

Delgado — Usuri. 

Deliberar — Inimequi. 

Delicadez — Pamema. 

Delicado — Taviri. 

Delicia — Yuimejuatsa. 

Delicioso — Yuimeju atsa. 

Delinquir — Pucu. 

Delinquió — Nime aputa. 

Delirar — Yuimeju utidia calianau- 

mati. 
Delirio — Caanaumati. 
Delito — Ucha. 
Della, dello — Tujaque. 
Demás — Tuatsu. 
Demasía — Diacucueuti. 
Demasiado — Diacucueuti. 
Demencia — Inimema. 
Dementar — Inimemamere. 
Demente — Iniraemaaqui. 
Demoler — Ira. 

Demoniaco — Ijanabuchiquie. 
Demonio — Ijaua. 
Demora, demorai-^ Anitzumn. 
Denegación — Tiami. 
Denegrecer — Tsovene. 
Dengue — Muzamuza aqui. 
Denigración — Idaqueama. 
l")enigrar — Idaqueama. 
Denigrativo — Idaqiie amaqui. 
Denotar — Cueja. 
Densiilad — Timeda. 
Denso — Timeda. 
Dentado — Tsequi. 
Dentellar — Etsetaquia. 
Dentera — Tseparirl. 
Dentón — Tsebaruda. 
Dentrambos — Tatse ecatse. 
Dentro — Equiuiju. 
Dentudo — Tse árida. 
Denuedo — Niju casada. 
Denuesto — Nime canaiti. 
Denuncia — Queja, catiatiataqui. 
Donnnciiible — Quejataquique. 
Denunciador — Ecuejaqui. 
l>ennnciiir — Cuejatiu. 



Deplorable — Nijupaha. 
Deplorar — Nijupa. 
Deponer — Cuaresanaha. 
Deporto — Tsajajani. 
Depositar — Narumere. 
Depravación — Caasicati. 
Depravadamente — Caasicatitseve. 
Deprecar — Bacabajaca adyamaju. 
Deprimir — Abacatanasa. 
Derecha — Idaeque. 
Derecho — Tuyú. 
Derechura — Tuara 
Derivar — Atibune. 
Derogación — Aputamere. 
Derogar — Aputasa. 
Derredor — Coeti. 
líerretir — Cuacuacuaysa. 
Derribante — Irara aisaqui. 
Derribar — Iraraisa. 
Derrota, derrotar — Tsapetana. 
Derrubiar — Pasu. 
Desabor — Ñapada. 
Desabrido — Naposa. 
Desacalorarse — Banene. 
Dasacatar — Camuitibaccuau. 
Desacato — Camuitibacua. 
Desacerbar — Acuquemi. 
Desacertadaii.onte — Piejuama. 
Desacertado — Piejuama. 
DesacobaVdar — Bajidamaha. 
Desacomodado — Aniydama. 
Desacomodar — Aniydama. 
Desacompañar — Carenejaca. 
Desaconsejado — Cacuejatiudama. 
Desaconsejar ~ Cacuejatiudama. 
Desacordar — Yacoisa. 
Desacostumbrado — Yuedyama, yue- 

dyama. 
Desacostumbrar — Yuedyama. 
Desacreditar — Yuaeriamaha. 
Desacuerdo — Nimepe nimepe 
Desaderezar — Viruviruyu. 
Desadorno — Viruviru. 
Desafecto — lyuepe. 
Desafiar — Bacataja, ajuamaha. 
Desafio — Yurame yurame. 
Desaforadamente— Yuimeadebajaca. 
Desaforrar — Tipepequemi. 
Desafortunado — Danuma. 
Desagradablomenlc — -Dadidi quida- 

matseve. 
Desagradar — Dadidiquidyamalia. 



— 83 — 



I )esiigiailecitl!iiiitínte — Curetianuca 

baecuatseve. 
I )c.S!igiiuleciOo — Cuaretianuca bac- 

cualiaqui. 
I )üsi\gi'ii(Io — Dadidiquidama. 
Desagiíiviar — Canaitijaca. 
Desagi'avio — Canaitijaca. 
Desaguadero — Juri. 
Desaguar — Paca. 
Desagüe — Yuri. 
Desahogar — Niine atta cuiva 
Desahogo — Nime atacuina. 
üesaliuciar — Apuisa. 
Desaluiinar — Guanicuinanasa. 
Desairar — Inatsamalia. 
Desaire — Inatsama. 
13esalabar — Urecadama. 
Desalar — Anabimutsu. 
Desalentar — Nime varia. 
Desaliñar — Casicati. 
Desaliño — Casicati. 
Desaliviar — Ecuedi pusia. 
Desalmado — Atananama. 
Desalmarse — Putiju. 
Desamar — Cata quijaha. 
Desamor, desamorado — Cataqueja 
Desamorar — Cataquejaju. 
Dosamarriir — Vipucliitanama. 
Desamparar — Netiaquena 
Desandar — Yudijidyaju. 
Desangrar — Amitere. 
Desanidar — Jaca 
Desanimar — Pererecadaju. 
Desanudar — Pizu. 
Desañadidura — Epizuqui. 
Desapacibilidad — Bata quidama. 
Desapacible — Bata quiidama. 
Desaparear — Aque. 
Desaparecer — Apartatuta. 
Desapasionado — Apusatseve. 
Desapasionar — Apusa. 
Desapego — Cataqueja. 
Desapiadadamente — Nimematseve. 
Desaplicación — Quijacabatietseve. 
Desaplicado — Quijacabacatibaecua. 
Desapolillar — Etsenamique. 
Desapoyar — Quiduti isuquequemi. 
Desaprobar — Ajacamere. 
Desapropiarse — Inimeajaca. 
Desapuntalar — Eiduquiquemi. 
Desarmar — Meseca. 
Desarraigar — M utsu. 



Desarrapado — Esipipisa. ( En ef ori 

ginal Desaparrado.) 
Desarrebozar — Capacaisa. 
Desarreglado — Rucuarucua, viru- 

viru. 
Desarreglar — Rucuarucua. 
Desarrollar — Nimecuyua. 
Desarrollo — Nimecuinaha. 
Desarropar — Baaha. 
Desarrugar — Pija 
Desarrumar — Vecatena. 
Desasear — Aricatura. 
Desasosegar — Cajiyiti. 
i^esastradamente — Adyadadat- 

seve. 
Desastre — Addadada. 
Desatar — Pizu. 
Desatención — Nimenetiama 
Desatender — Nimenetiama. 
Desatento — Nimenetiama. 
Desatinado — Yanacana cuau cuau. 
Dasatrancar — Tacaisa. 
Desaturdir — Cameretisa. 
Desavahar — Baha. 
Desavenencia — Jaquijaque. 
Desavenido — Cajaqueti. 
Desavenir — Cajaqueti 
Desaviar — Quejapea. 
Desavio — Quinarumatimajari. 
Desayunar — Buiji. 
Desayuno — Buiji. 
Desazón — Ñapada. 
Desazonar — Napadalia. 
] )esbabar — Acueduiritiria. 
Desbaratado — Quijeveneti. 
Desbarbado — Quesama. 
Desbarbar — Queseare. 
Desbarrigado — Tsereji. 
Desbastar — Peju. 
Desbeber — Vira. 
Desbrozar — Tsage. 
Desbrozo — Tsage. 
Descadillar — Peta. 
Descaecer — Tetiejetieju. 
Descaecimiento — Tetiejetie. 
Descalzar — Cavicati. 
I^escalzo — Cavicati. 
Descansadamente — Panaquidi ca- 

naaratseve. 
Descansar — Canaara. 
Descanso — Canaara. 
Descantear — Tutu. 



— 84 



Dcsciuiulamenlu — Caparere cabatia- 
matseve. 

Descarado — Caperere cabatiana. 

Duscixcar.se — Capererecabatiamaju. 

Descargar — Yabutia. 

Descariñarse — Dianaj acá ijamajaca. 

Descariño — Diamajaca ijamajaca. 

Descarnar — Pine. 

Descaro — Perere cabatiama. 

Descasaiio — Cajacatisa. 

Descascar — Bitipuji. 

Descascarar — Pucu. 

Descendencia — Ejuetibe. 

Descender — Juetibe. 

Descendiente — Juetibe. 

Descerar — Vinipeta. 

Desdorar — Vica. 

Desgollar — Ecapucacati. 

Descolar — Inatuba. 

Descolgar — Butia. 

Descolniar — Ruma. 

Descolorar — Apupaisa 

Descolorido — Anatsu. 

Descomedidamente — Abacaabacat- 
seve. 

Descomedido — Abacaabaca. 

Descomedimiento — Abacaabacatseve 

Descomedirse • — Icucueneama. 

Descomodidad — Carana. 

Descomponer — Rucua rucua," virua 
virua, ruraraisa. 

Desconceptuado — Yumereama. 

Desconcertado — Varu. 

Desconcierto — Varu. 

Desconüado — Ayquiama, 

Desconlianza — Ayquiama. 

Desconformar — Aqueaqueju. 

Desconformidad — Aqueaque. 

Desconocer — Adebamalia. 

Desconocidamente — Adebamatseve. 

Desconocido — Adebama. 

Desconsolación — Yaquedyamama. 

Desconsolado — Aquedyamama. 

Desconsolar, desconsuelo — Aquedya- 
mama. 

Descontar — Bute. 

Descontentar — Epurimaha 

Descontento — Epurima. 

liescorazonnmiento — Purimatseve. 
purimajaca. 

Descorazonar — Nijuica. 

Descortés — Camuitibaccua. 



Descortesía — Camuitibaccua. 
Descortezar — Ebitiquemi. 
Descosedura — Ira. 
Descoser — Ira. 
Descostrar — Tetu. 
Descoyuntar — Quicuayati. 
Descrecer — Muruta. 
Descrédito — Yunerima. 
Descrestar — Siratupu. 
Describir — Pie. 
Descripción — Pié. 
Descuajar — Urisa. 
Descubierto — Ejitaju. 
Descubridor — Ejitajuaqui. 
Descubrir — Epitajua. 
Descuento — Bute. 
Descuidado — Naruma. 
Descuidar — Naruma. 
Descuido — Naruma. 
Descular — Jaru. 
Desde — Equedya. 
Desde hoy — Yacuaquidie. 
Desdecir — Ada ayama. 
Desdentado — Tsema. 
Desdentar — Tsemaamere. 
Desdicha — Adyadada. 
Desdichado — Adyadado. 
Desdonar — Enanuca. 
Deseable — Bijidabataqui. 
Desear — Bijidaba 
Desechar — lyuepe. 
Desedificar — Idamaadebaqui. 
Desembarazar — Etachiquiisicua. 
Desembocar — Epaca. 
Desembravecer — Nimequiamere. 
Desembuchar — Miveoacaquemi. 
Desemejante — Batapiziama. 
Desemejar — Batapizia. 
Desenipachar — Cadabatisa. 
Desempalagar ~ Cajucuati. 
Desemparejar— Cbibarea. 
Desempeño — Araama adyama. 
Desempolvar — Ruju. 
Desencantar —Neji isa. 
Desenconar — Iria. 
De.sencono — Cauaitijaca. 
Desendeinoniar — Quijanatijaca. 
Desenfadado — Canaitijaca. 
Desenfadar — Canaytijaca. 
l^escnfado — Atacuina. 
De.senfrenar — Quijanati. 
Desenfreno — Quijanati. 



85 — 



I )eseiilurtíuerse — Canaitijujaca. 
Dosciigüñiido — Muyanama. 
DeMongañíidoi' — Muyanania aqui. 
I )tí.sc;ngiiriíir — Muyanamaha. 
l^esungaño — Muyanama. 
IJ)esongiasar — Tseriqueme. 
Üe.sengrosar — Ramitere. 
Desenojar — Canaitijaca. 
Desenredar — Rucua rucua. 
Desensoberbecerse — Casumutijaca. 
Desentenderse — Banutidialia. 
Desentendido — Banutidia. 
l>Bsenterrar — Rure. 
Desentonación — Tura. 
Desentonadamente — Turatseve. 
Desentonar — Tura. 
Desentrañar — Sirara. 
Desentumecer — Irla. 
Desenvigajar — Pijasa. 
Desenvoltura — Dajida. 
Desenvolver — Ira. 
Desenvuelto — Ira. 
Deseo — Aquere. 
Deseoso — Aquere. 
Desogiiido-— Tadata. 
Desesperación — Cududu. 
J)esesperanzar — Nimetere. 
Desesperar — Cududu. 
JJesligurar — Cabepeti. 
Deslleniar ~ Ecuedipusia. 
Desíloración — Jajá. 
Desilorecer — Decaja. 
Desfogar — Ipisa. 
J)esfoIlonar — Acuijaqui. 
IJesí'ondar — Rujusa. 
Desgajadura — Tepi. 
Desgajar — Tepi. 
Desgana — Aracarama. 
Desganar— Aracaramaju. 
I3esgañitarse — Quique. 
Desgracia — Mijidama. 
I3esgraciadamentn — Mejidamateve. 
J3esgraciado — Mejidama. 
Desgranar — Iruru. 
Desgreñar — Sacasacaha. 
Desguazar — Teru. 
Desliabitada — Isama. 
Desliabitar — Isamaha. 
l^esliabituado — Inadyainadya 
JJesliabituar — Inadyuainadyuama 
I.)esha(;er — Ira. 
Desliedlo — Ira. 



Desherbar — Mutsumutsu 
i)esliilar — Teravica. 
Dosliiiicliadura — Vejata. 
Deslio] ar — Ibuba. 
Desboncstamonto — Dajidatseve. 
]3eshonestidad — Dajida. 
Deslioncsto — Dajida. 
Deshonra — Yumeriama. 
Deshonrar — Yumeriamaha. 
Deshora — Piejnama. 
Deshumedecer — Rarasati. 
Deshusar — Tsauvica. 
Desidia — 'Baduda. 
Desidioso — Badudaaqui. 
Desierto — Inaruma. 
Designar — Bannere. 
13esigual — Tupupizlama. 
Desiniajinar — Baccuaisa. 
JJesiinpresionar — Muyamaha. 
Desinllamar — Irla 
Desinterés — Quenatiama. , 

Desinteresado — Quenati. 
Desistir — Cadijidamati. 
Desjugar — Chii. 
13esleal — Aijiriji. 
Desleír — Url. 
Desliar — Ira. 
Desligar — Pisu. 
Desliz — Judiri. 
Deslucido — Tsequeda. 
Deslucir — Tsequeda. 
Deslumhrar — Taririza. 
Deslustrar — Ibubatana. 
Desmadejar — Ime. 
Desmamar — Tuzujaca. 
Desmandar — Yanacanacuaucuau. 
Desmantelado — Macuarema. 
Desmaridar — Cajacatisa. 
Desmayado — Apuisa. 
Desmayar — Ijaca aputa. 
Desmedirse — Yanacanacuaucuau. 
Desmejorar — Adamaju. 
Desmelenar — Tuza. 
Desmembrar — Aquetaua 
Desmenlir — Pusiaguana. 
Desmenuzar — Emidaha. 
Desmeollar — Tsapuna quenii. 
Desmerecedor — Chibamaaqui. 
Desmerecer — Chibama. 
Desmesurar — Rucua rucua, viru 

viru. 
Desmigajar — Pijasa. 



— 8G — 



Dosmochar — Vitotubu. 
DcMiiioyui' — Danapacaca. 
Dtísniolíulo — Tazuma. 
Desmontar — Saca. 
Desiinonar — TsarutuiniUuini. 
Desmontar — Saca. 
Desmonte — Saca saca. 
Desmoralizado — Jisa. 
Desmoralizar — Jisa. 
l^esmoronatlizo — Amajiu. 
Desmoronar — Amajiuju. 
l>esmotailor — Epetaqui. 
Desmotar — Peta. 
Desnnillir — Sabibidaqueini. 
Desnarigado — Vima 
Desnarigar — Vimaha. 
Desnatar — Duquemi 
Desnivel — Peji. 
l~)esniicar — Juiraque. 
Desnudar — Cavicati. 
Desnudo — Cavicati. 
I3esobedeoer — Niineguananiaju. 
Desobediencia — Nimeguanama. 
Desobeiiiente — Nimeguanama. 
Desobligar — Nime sesa. 
Desocupación — Diainicadiaiti. 
Desoír — Bacamaju. { lín el oi'iginal 

Decir.) 
Desojar — Ijacaraque. 
Desolación — Yuama. 
Desolado — Yuama. 
Dosollador — Etacaqui. 
Desollar— Taca. 
Desopinar — Yuneriaraaba. 
Desoprimir — Etianaquivesa. 
Desorden — Pacaratana. 
Desordenar — Pacaratana. 
Desorejar — Ijacatubu. 
Desorganizar — Pacarutanacuita. 
Desosar — Etsauquemi. 
Desovar — Jaeecauiua. 
Desovillar — Ira. 
Despabiladeras — Etazique. 
Despabilar — Tazi. 
Despacio — Inemeque 
Despacito — Inimequecuita. 
Despachar — Cuadisia. 
Despachurrar -- Taysa. 
Despajar — Tsage. 
Despaldillar — Timaraque. 
I >(isiiau/.iii'rar - Gaya.. 
I )esparejar — Careseca. 



Desparpajar — Guarurusa. 
Desparramador -- Etsapequi. 
Desparramar — Tsape 
De.spartir — Jaqueti. 
Despatarrarse — Uatsibetacuauju. 
Despatillar — Patiaaqueha. 
Despavesar — Tazi. 
Despavorir — Ecuisacuitaha. 
Despearse — Uasicaua. 
Despechar — Vijitutana. 
Despecho — Vijitutana. 
Despechugar — Mivecacasirara. 
Despedazar — Pijiza. 
Despedida — Quejaquena. 
Despedir — Quejaquena. 
Despegar — Sirara. 
Despego — Sirara. 
Despejar — Yetana. 
Desi)ejo — Yetana. 
Despeluzar — Siquiriquiju. 
Despellejar — Taca. 
Despenar — Capeyuimetijaca. 
Despeñar — Pacaca. 
Despepitarse — Queterecuauju 
Desperdiciar — Ijevene. 
Desperezarse — Cariruti. 
Despernado — Canana. 
Despernarse — Usitaque. 
Despertador — Ebusisaqui. 
Despertar — Ebucbichaqui 
Despestañar — Tuti. 
Despezonar — Tizutubu. 
Despicar — Chipi. 
Despierto — Ecabati. 
Desplacer — Dadiquidamalia. 
Desplegar — Riru. 
Desplumar — Cata mutsu. 
Despoblado — Mecuarema. 
Despoblar — Mecuaremaha. 
Despojar — Vica. 
Despolvar — Ruju. 
Desportillar — Cuaisa cuaysa 
Desposar — Catiati. 
Desposorio — Cacuejati. 
Déspota— Jajevenequi. 
Desiu'cciar — Isa. 
Desprender — Rajapaha. 
Despreocupar — Muyamaha. 
Desprevenido — Inaruma. 
Desproporcionar — Damema. 
Piespropósito — Piejuamajari. 
Desproveer — Acachatana. 



— 87 



Después — Adyaiíatsu, adyanatsu, 

uatsu. 
Dcspnlsui'so — Inimeducu. 
Dcspiiiiiai' — Tsura. 
Dcspuiil.ar — Vitutubu. 
Desquejar — Tepi. 
Desquijarrar — Amacacuayu. 
Desquitar — Chipi. 
Destapar — Vecuisa. 
Destechar — Dacaysa. 
Destejer — Vica. 
])estemplanza — Vejidaju. 
Destemplar — Vejidaju. 
Desteñir — Ibuba. 
Desterrar — Yumeni. 
Desterronar — Puri. 
Destetar — Tuzujaca. 
Destiempo — Prejuama. 
Destilación — Patata. 
Destilar — Patatasa. 
Destituir — Meseca. 
Destorcer— Ira. 
Destornillar — Vareremica. 
Destoser — Urecaujuuju. 
Destral — Achatsebeta. 
Destramar — Vica. 
Destrenzar — ^Pizu. (En ol original 

Destronar. ) 
Destreza — Agida. 
Destripar — Terequemi. 
Dostrizar — Cuasi cuesi. 
Destroncar — Tubu. 
Destrozar — Tububusa 
Destrucción — Itu. 
Destrueque — Cuarenuca, 
Destruir — Igevene. 
Desunidar — Catiriati. (En el oiigi- 

niil Denidar.) 
Desunión — Peapea. 
Desunir — Cajacati. 
Pesuñar — Meysurumaju. 
Desusar — Inadyaynadyamaha. 
Desuso — Inadyaynadyama. 
Desvanecer — Benadirusa. 
Desvariado — Caanaumati. 
Desvario — Caanaumati. 
Desvelar — Yusisa. 
Desvelo — Yusisa. 
Desvendar — Ira. 
I)esventura — Mejidama. 
Desventurado — Mejidama. 
Desvergonzado — Visutada. 



Desvergüenza — Visutada. 

Desviar — Isicua. 

Desvio — Isicua. 

Deszocar — Canachi, ydamati. (En 

(íl original Deso, ¡luodo ser por /;<;.<:- 

zo que no existe.) 
Deszumar — Chii. 
Detallar — Pie. 
Detención — Tsumuta. 
Detener — Tsumutasa. 
Detenido — Tsumuta. 
Deteriorar — Etie, etieju. 
Determinado — Cabijiti. 
Determinar — Cabijiti. 
Detestable — Batacuibijidaraa. 
Detestar — Batacuibigidama. 
Detractar — Yumeriamaha. 
Detr;'is — Etibene. 
Detrimento — Quijeveneti. 
Deuda — Manu. 
Devanar — Caca. 
Devastar — Yuama. 
Devoción — Cabacati. 
Devolver — Yudijidijaha. 
l>evoto — Cabacatiaqui. 
Día — Vecaca. 
Diablo — Ijaua. 
Diadema — Ematinacorona. 
Diámetro — Patiadiri. 
Diariamente — Dutsabecaca. 
Diarrea — Biyu. 
Dictamen — Abeba. 
Dicha — Mejida. 
Dichoso — Mejidaaqui. 
Diente — Etse. 
Diestra — Idaeque. 
Dieta — Riejuriejuama. 
Diez — Tunca. 
Difan^ar — Yumeriamaha. 
Diferencia — Yudyama. 
Diferenciar — Yudyama. 
Diferir — Tsumutasa. 
Difícil — Ibeda. 
Dificultad — Ibeda. 
Dificultar — Ibedaha. 
Difundir — Tsapetanaha. 
Difunto — Emaju. 
Digerir — Tacuasanaha. 
]~)igestión — Tacuasana 
Dignidad — Muda. 
Dilatar — Ipia. 
Diligencia — Tsatitida. 



hiligunte — Tsatitida. 
Dimanar — Tuaquequeju. 
JMnoio — Chipilo. 
Dios — Educhi. 
Dique — Pene. 
l^igerir — Eamere. 
liiscevnidor — Peapeaqui. 
Discernir — Peapea. 
Díscolo — Ecliata. 
Discordar — Upeupeha. 
Discordia — Upeupe. 
Discreción — Inimequi. 
IMscropar — Inimea, penea. 
Discreto - Inimequi. 
Disculpa — Ucliama. 
Disculpar — Uchamaha. 
Discurrir — Inimetupu. 
Discurso — Inimetupu. 
Discutir — Inimetupu. 
Disención — Quinatiquinati. 
Disenteria — Amibuju. 
Diseño — Pié, 
Disfavor — Chactianema. 
Disforme — Mapizi, 
Disfraz — Tserida. 
Disfrazar — Tseridaha. 
Disfrutar — Cabatima. 
Disgustar — Tseumaati. 
Disgusto — Tseuma 
Disímil — Batapisima. 
Disimular — Batapisima. 
Disimulo — Etena. 
Disipar — Quijeveneti. 
Dislocar — Nitiasicua. 
Disminuir — Etica. 
Disoluto — Ana aydama. 
Disolver — Urisa. 
Disonancia — Turatura. 
Disonar — Turaturaha. 
Disparatar — Tachi. 
Disparate — Tachi. 
Dispensar — Cacuejati. 
Disperso — Rucua rucua. 
Dispertar — Bucliicba. 
Dispertador — Buchichaqui. 
Disponer — Agida. 
Disposición — Agidaaqui. 
Disputa — Canime cuarusati. 
Disputar — Cuanime cuarusati. 
Di.stíincla — Ejejapa. 
Dislar — Ejejapaju. 
Distinción — Nimepe. 



Distinguir — Nimepeju. 

Distinto — Nimepe. 

Distraer — Pere. 

Distril)ución — Catiati. 

Distribuir— Catiati. 

IMversidad — Yumecama. 

Diversión — Epuri 

Divertir — Epuriju. 

Dividir — Patsa. 

Divieso — Dachibu 

Divisar— Bajaguaguasa. 

División — Jaque. 

Divorciar — Jacacati. 

Divulgar — Ecuejaquiju. 

Doblar — Umanasa. 

Doblegar — Tununusa. 

Doce — Peatuncabeta aracama. 

Dócil — Nime arrarada. 

Docilidad — Nime ararada. 

Docto — lyucaqui. 

Doctrina — Diosujayana. 

Doctrinero — Diosuja yanaaqui. 

Doctrinar — Nime bavitia. 

Dolar — Deru. 

Dolencia— Ujejeda. 

Dolo — Muya. 

Dolor — Ugeda, canijupeati. 

Dolorido— Ugeda. 

Domar — Isaani. 

Domesticarse — Cabaveneti. 

Domiciliarse — Ani. 

Domicilio — Ani. 

lOominar — lya. 

Dominio — lya. 

Don — Yupiji. 

Donación — Etiaque. 

Donaire — Nimebijida. 

Donar — Etiaqueju. 

Doncel — Jubaccua 

Donde — Ejeju. 

Donde quiera— Ejeju. 

Dorado — Tsabuna 

Dormida — Tabiqui. 

Dormilón — Taviari. 

Dormir — Tavi. 

Dormitar — Nimetavi 

Dormitivo — Etavisaqui. 

Dorso — Tipuisa. 

Dos — Beta. 

Dos añal — Marabeta. 

Dosis — Buiji. 

Diulii — Uaria uaria. 



— 89 — 



laudóse — Uria uariaqui. 
J^iieño — Emechiquie. 
Dulce — Guajada. 
I )nlcili('ar — Guajadalia. 
Diil/.iira — Ejeguajau. 
Dnpliciido — Carequi. 
Duplicar— Carequiju. 
Duración — Casiritima. 
Duradero — Casiritima. 
Durante — Yuyaari. 
Durar — Casiritimaju. 
I )infi/!a — Pagida. 
Duro — Pagida. 

E 

librio — Enaji 

j'^clip.sar — Atucamajuu. 

líclipse — Atucamaju. 

Tico — Pie. 

ICconoiuia — Ibe. 

Mconoinizar — Ibe. 

lidiar — lya. 

lidad — Ejetsumu. 

lOdiUcaciíJn — Cadenaruti. 

l'j<Uflcar — Cadenaruti. 

Educación — Ecueja. 

Efecto — Adyaradya. 

Efectuar — Adyaradyaju. 

lífervescencia - Pututa. 

Eficacia — Tsatitida. 

Eficaz — Tsatitida. 

Efigie — Cueya. 

Efínici'a — Basu. 

Efugio — Ecuinanaqui. 

lífundir — Tsapepeisa. 

Efusión — Tsapepeisa. 

Egoísmo — Ita. En sesundií y tercera 

¡ler.sona se dice, Mita. En plural, 

Tacua. 
lígoista — liO misino que egoísmo. 
Eje — Erera. (Verbo Rera). 
Ejecución — Are. 
Ejecutar — Ana. 
Ejemplar — - Inimequiju. 
Ejemplo — Inimequi. 
líjercicio — Cabavitiati. 
lOjercitar — Cabavitiatiju. 
líl — Tura. 

Elalii (Vediilií) — Tumidia. 
líhiborar — Catiidia. 
lílasticidad — Riruruda. 
Tumo XII 



lílejir — Peta. 

Elo (vedlo) — Teedya (T ?) 

Elogiar — Curecatisa. 

lílogio — Curecatisa. 

lOiMiiiKdpnr - Nerecabuta. 

Embalsar — Etiquinitaha. 

líinbaluuKir — Attadaha. 

Embarazada — Carecanisaque. 

límbarazo — Pene. 

Embarbascar — Pachi. 

Embarcadero — Ebute. 

Embarcar — Cabajejeti. 

Embargar — Tuaquejari. 

Embarnizar — Tiquedaha. 

Embarrar — Tipi ó Sipi. 

líinbaucar — Tserida. 

Embeber — Tsugi. 

Embeleñar — Ninie aputasa. 

Embelesar — Nime aputaneti. 

Jimbcleso — Nime aputaneti. 

Eml)ellecer — Cabajeti. 

límbermejecer — Pudedaha. 

Embestida — Caajeti. 

Embetunar — Utya. 

Embijar — Pude. 

Embobar — Capetati. En el original 

Embolar. 
Embobecer — Nime apupudaha. 
Einborracliar — Naji. 
Emboscada — Canasiri. 
Embosquecei'.se — Equiquejuju. 
Embotar — Tutu. 
Embozar — Cuatsatumu. 
Embravecer — Muretura. 
Embriagar — Naji. 
ICmbrollar — Cajicatisa. 
Embrollón — Cajicatisaqui. 
líinbromar — Baecuaisa. 
Embrujar — Tuaquedyaha. 
Embrutecer - Caazicati. 
Embuchar — Saca. 
Embuste — Chiquequi. 
Embustear — Chiquequiju. 
límbustero — Cliiquequiaqui. 
Emigrar — Sana. 
Emisario — Enadiji. 
Empachar — Cadacati. 
Empacho -- Cadacati. 
Empalagar — Viria. 
Empalmar — lya 
Empañar — Pazatsu. 
Empapar — Teiji. 



90 — 



Kniliiii'ojur - Ruraadaha. 
lOiiipaiunLai' — Caacati. 
l-liupatar — Quenanasati. 
líiiipcdcrnii- — Etadata. 
l'lnipoili'íido — Tumuepire. 
límpediav — Tumupire. 
límpegíu- — Dida. 
líinpuine — Ettuba. 
iOinpeinoso — Tubaqui. 
Empelar — Tsaruquiju. 
línipelotai'se ~ Cajicati. 
I'íiupellüjar — Evitirararaa. 
Miiiliellón — Ituisa. 
I'ánpenacliailü — Tiraqui. 
límpeñadamente— Jacaadyamatseve. 
Empeñar — Emetsejiuju. 
Empeño— Jacaadyama (J ii Y?), 
límpeorai' — Diaquetana. 
límpeixliar — Eysura. 
l'^Mipeiezar — Diaycuima. 
Jíinpero — Datse. 
límperraise — Caticaraju. 
Empinar — Sudu. 
Empneo — Barepa. 
Emplasto — Tipi. 
Emplear — Enaruquiju. 
Empleo— Enaruqui. 
Emphiriiar — Catuquiju 
Empobrecer — Cauerecati. 
Eiiipoltronarse — Diaycadaju. 
límpolvar — Buje. 
límpollar — Tianatiana. 
lOmponzoñar — Ujemudia. 
límporcar — Pepati. 
línipos — Etiveni. 
límpozar — Caniisa. 
Emprender — Atibune 
Empreñar — Ique, maquimere. 
EmiH'esa — Abacaadyama. 
líinpujar — Ituisa. 
Kmpnjón — Ituisa. 
Empnigar — Uriria. 
límpiiñar — Inape. 
E.m\ilación — Teri. 
Emular — Teri. 
En — Ju. 

línaceitarse — Teridaha. 
Enaguachar — Pueve. 
línagiiazar — Enasapa. 
h'iiiajonar — Equemíquiju. 
hliiamorar - Panaquiyuebaniereti, 
quiyuebatitseve. 



Enano — Eviri. 
líncabriar — Tita. 
Encaja — Cametuuiati. 
Encajar — Carasa. 
Iiliicalabrinar — Viria. 
I'jncalmarse — Taquiqui. 
Encalvecer — Dacaca. 
Encallar — Ara. 
Encaniaise — Jujara. 
Encaminar — Piequeja. 
Encanalar — Diri. 
Eiicanai-.so — Paamaju. 
l<'iiicana.starse — Quinine 
l!^.ncandiladera — Cabati cabati. 
Encandilar — Tariri, 
Encanecer — Jauane (J ú T?). 
Encanijar — Napapa. 
líncantado — Anajacata. 
Encantamiento — Anajacata. 
Encantar — Anajacata. 
Encantarar — Cua cua. 
Encanto — Anajacata. 
Encantusar — Muya muya. 
Encañizada — Patu. 
l''.ncañonar — Catananaquiju. 
Encapotar — Caputaju. 
Encapricharse — Adeba. 
Encaramar — Guana. 
Encarar — Cacuejati. 
líncaratnlarso — Ecusequinimuysa. 
Encarcela!' — Terimere. 
Encarecer — Tsugearida. 
Encargar — Aycuana amere, 
líncargo — Aycuana amere, 
líncariñar — Ijamimere dianamere. 
líncarnado — Mapimiri. 
Encarnar — Mapimiria. 
Encarnecer — Jujicuinanuca. 
Encarnizar — Muratura. 
líncargo — Peta, idada. 
Encasar — Riru. 
Encasquetar — Yucaapu. 
Encastar — Yuqueneria. 
líncencgado — Aninicada. 
Encender — Tucha. 
Encendido — Tuclia. 
Encenizar — Muruviru. 
I'lnceriar — Caria, 
ííncia — Etsecunu. 
lOncima — Diaque. 
Encinta, — Carecaui iyaqui. 
Enclnecar — Tiana tiana. 



— 9i 



Eiicot,'oi — Tadata. 
Mncogido — Tadata. 
líucolei'iziii' — Nijuanicu. 
I'lncoiuendaí' — Aycuana amere. 
I'.neomienila — Aycuana amere. 
ICncoinpatlirtí' — Cuparicati. 
I'lnconar — Guaj atara, 
l'lncono — Nime cuati. 
J'lncontrado — Nimeydama. 
ICncontiai' — Nimeydamaha. 
I'lnconlrón — Quiduti. 
ICncopetado — Casumiti. 
l'jQCopetar — Ebareju. 
líncorajar — Cacasati. 
Encorar — Ebitirama. 
ICncordar — Iti. 
Encordelar — Ujurisi. 
l'^ncori-alar — Tumuna. 
I'lncostrar — Bajeje. 
I'lncrasar — Ducada. 
líncrespar — Sacasacaha. 
Mucre.starsc — Tira adadaha. 
lOncrndecer — Uinalia. 
iMicriielecer — Nime ataquimaju. 
líncnbertar — Eapuquiju. 
JOncubierta — Etenaqui. 
Encubiertamente — Etenadseve. 
iíncubridor — Cabameretimaqui. 
ICnciibrir — Cabameretima. 
líncuunlro — Dadina (ilo cesa per- 
dida), 
líiicuenlro de un río — Bacacaya. 
líncuentro de per.sonas — Tsurutsa. 
hincunibrar — Ecamajuajua. 
h'aicbarcada — Enacuju. 
lOndeble — Casacati, yaquima (YúT?) 
iíndenioniado — Ijanaqui. 
l'.ndeuioniar — Quijanati. 
líiidentecer — Tsequiju. 
ICnderezar — Rucuidaha, 
líndeudarsfi — Manuina. 
líndiablado — Inama 
lOnduIzar — Guajadalia. 
ICndureccr — Pajidaha. 
líneinigo — Maquei. 
enemistad — Quijeventi. 
Enermia — Taca adyama. 
línladadizo — Nimejunuda. 
línl'adar — Nime junudamaha. 
I'lul'adado — Nime junudama. 
lOnlalibir — Cajibuti. 
lOn Tablar — Ahatubu. 



lín laido — Macaca. 

||',nfcrniar — Ujejedaju. 

l'",nfci mizo — Ujejedaari. 

i'lurerino — Majuya. 

i-lnfilar — Tuyunetiju. 

líiillaqiicccr — Janatsu. 

línflechado — Iti. 

línfrentc — Tuyú. 

línfriar — Banesa. 

Enfurecer — Carecanimaju. 

I'íngañar — Muya muya. 

Engaño — Muya muya. 

Engañoso — Muya muyaqui. 

l'lngargantar — Mina. 

Engastar — Eiyamudia. 

Engendrar — Umanaysa. 

Engibar — Cajuju. 

ICngina — Zaara zaara. 

l<;ngoniar — Pepa. 

língorilar — Tsericuiua. 

l5ngorro — Tieu. 

língrandecer — Diaquedianea. 

língrauujarse — Cujutia. 

Engreimiento — Quejiyuti. 

ICn liora buena — Purcamadura. 

En hora mala — Purcamadurama. 

Enjambie — Guajatare. 

línjngar — Tiria. 

línjundia — Ize. 

l'',njuto — lyu. 

l<',nlaco — Atajananaisa. 

línlazar — Atajananaisa. 

línlodar — Capepati. 

l'lnloqnecer — Inimemalia. 

Enlustrecer — Tacua. 

Enmarañar ~ Cajicacasati. 

E^nmaridaí' — Caveti. 

línmelar — Cliucu. 

ICnmendación — Icuiua. 

Enmendar — Icuina. 

línmienda — Icuina. 

ICninohecer — Danamaha. 

l'',nnioecer — Cananati. 

Enmudecer — Abacaisa. 

Ennegrecer— Teve. 

líiiojíu' — Canaiti. 

l'',nojo — Canaiti. 

ICnornie — Diaqueneuti. 

Jínrinnada — Erare. 

lOnramar — Erereha. 

l'lnrcdaiU'ra — Nucanuca. 

I'lnredaí' — Baccuaisa. 



92 — 



l'liii'iMio — Baccnaisa. 
b'/iirujiulo — Ecuaruruisa. 
l'lni'ejar — Cuaruruisa. 
iMiiiquocer — Yumecama. 
]<jni'onquiícei' — Pereperelia. 
líu roscar — Capiruriti. 
l'',nsucar — Isa. 

lOiisaliiinr— Dada; siipcrstición. Uju. 
Ensalmo — Uju. 
Ensalobrarse — Patsedaha. 
ensalzador — Curecatiaqui. 
línsalzar — Curecati, tutacati. 
I'',nsanil)lar — Cazipiti. 
l'ln.sancliar — Quiniquia. 
línsanclie — Quiniqui. 
Ensangrentar — Amiamia. 
Ensartar — Tutsu. 
líusayar — Cabavitiati. 
línsebar — Dicui. 
Ensenar — Ubu. 
Ensenador — Ebavitiaqui. 
línseñanza — Ebavitia. 
línseñar — Bavitia. 
Enseñorear — Metsene. 
I^nseres — Aycuana. 
ensoberbecer — Cazumiti. 
ensordecer — Izabeha. 
Ensuclador — Cazicatiaqui. 
Ensuciar — Cazicati. 
Entalegar — Cltarajuisa. 
líntallecer — Catzu cavijati; (vestir- 
se), línte, Ita cate. 
I'intenado — Ebacuapuji. 
líntender — Adeba. 
l^ntendido — Cadebatiaqui. 
Entenebrecer — Apuna. 
Enteramente — Diaquejie. 
l'lntereza — Yumecama. 
Enternecer — Panuda. 
Enterrador — Epapaqui. 
Enterrar — Papa. 
Entibiar — Uquejanajanalia. 
Entierro — Papa. 
Entigrecerse — Camureti. 
Entiznar — Guanizididia. 
Entonar — Inequedyaha. 
Entonces — Yume. 
Entono — Inequedyaha. 
Entontecer — Inimemaha. 
Entor]iefier — Uririataquimaju. 
Entrada - Nubi. 
Entrambos — Capequeti. 



Entrampar — Casati. 

líntraiite — Nubiaque. 

ICntraña — Ecarecani. 

h'.ntropar — Casati. 

líntrar — Nubi. 

Entre — Majaca. 

líntreabrir — Vereijacaisa. 

entrecortar — Patsatiayaniaha. 

líntrega — Tia. 

entregar — Tia. 

entremeter— Rucu. 

Entremetido — Rucuque. 

Entreoír — Apuisa. 

Entrepeciuiga — Jaricani (J ii TV). 

entrepernar — Canatsicaruti. 

entrepiernas — Etsacamajata. 

Entrepunzadura — Tecua tecua. 

líntresacar — Peta. 

Entresijo — Ejasapara. 

Entretenedor — Riquiqui. 

r'',ntretener — Riquequiju. 

Entretiempo— Piejumajaca. 

líntreverar — Cujatisa. 
Entrevista — Bamajaca. 

entristecer — Nime diru. 

líntrometer — Rucu. 

Entronizar — Quejiyuti. 

Entuerto — Carecaniuje. 

l'^.ntnmecer — Capucacati. 

ICnturbiar— Ducada 

líntusiasmar — Cacasati. 

Entusiasmo — Cacasati. 

Entusiasta — Cacasatiaqui. 

Enunciar — Ecuejaquiju. 

Envanecer — Casumiti. 

Envarar — Capucacati. 

Envejecer — Esiriju. 

Envenenar — Marua. 

Enver — Dumi. 

línviado — Ecuadisia. 

enviar — Cuadicia. 

Enviciar ^ Tumeque tumeque. 

línvidia — Isa, enacueba. 

Envidiar — Isa. 

Envidioso — Isaaqui. 

Envilecer — Ijeve. 

Envión — Ituisa. 

ICnviscar— Tipita. 

Enviudar — Eavemaju. 

Envolver — Vayu. 

lípidemia — Ujeje. 

l<;pilepsia— Capucacati. 



93 



l'',['ili''|ilicij — Capucacatiaqui. 
I'',piili'm — Dajicada. 
Ii^ijiiidad — Baquinda. 
I'i((iiilil)i'ar " Casipiti. 
l5qiiip!ijo — Inarutna. 
I';([iiipar — Inaruma. 
lííiuivaler — Tumetupua. 
F^íjuivocación — Cujisa. 
lí<jiiivocar — Cujisa. 
líquivoco — Cujisa. 
Eradicar — Tirit.aha. 
l'Ual — Marabeta. 
i'lrijir — Alia. 
Erisipela — Sapapa. 
Erizado — Isasa. 
Erizar — Isasa. 
lírizo — Ija. 
Erogar — Patiajaquea. 
Errante — Anibaecua. 
Errar — Chibare. 
I'lrrata — Chabare. 
lírror — Cliabare. 

[''.rubescencia — Vizu. 

ICructar — Beji. 
ICriicto — Beji. 

I'lscabel — Quiduti. 

l'lscabroso —- Icada. 
Escabullirse — Casecati. 

{''íScala — Etapataqui. 
líscaklada (mujer nuda) — Catacua- 
ritiarida. 

I'^soaldar — Pana. 

líscalera — Etapataqui. 

l''iScaina— Bittiere. 

lí.scamar — Bittieri. 

I'jscaniocho — Cabisa. 

líscanionda — Catiucavijati. 

Escan)pnr — Iratana. 

Escandalizar — Idamabamere. 

líscándalo — Idamabamere. 

lOscandaloso — Idamabaveaqui. 

Escañuelo — Vaari. 

Escapada — Vana. 

líscapar — Vana. 

Hscape — Vana. 

lísoara — U curu. 

Escarabajo - Sequi. 

líscarapela — Cajeviti. 

l'jscarbadiente — Etsecanirutuqui. 

Escarbaorojas — Ijacamirutuqui. 

lOscii-rbar — Ebi, ñuviri. 

lOscarcbar — Yabaqui. 



Escariuennr — Pija. 
Escarmenlar — Canimeti. 
Escarmiento — Canimeti. 
Escarnecedor — Capietiaqui. 
Escarnecer — Capietiqui. 
Escarnio]— Capieti. 
Escarzo — Ejacu. 
Escasear — Rlepije. 
Escaso — Riepije. 
líscascz — Inieda. 
.Esclarecer — Vecatana. 
Plsclavizar — Emerequiju. 
Escoba — Ebubuqui. 
Escobar -- Abu. 
Escobazón — Tequi. 
líscocer — Bijidaba. 
Escoger — Peta. 
Escolopendra — Ñuviri. 
Escombro — Caasicati. 
Escomerse — Araju. 
Esconder — Tena 

iOscondidas — Etena. 
Escondijo — Etena. 

Escorbuto — Eru. 

Escoria — Chipirodumi. 

Escozor — Bijida. 

Inscribir — Venevene. 

Escrita — Chirije. 

Escrupulizar — Uariauariaba. 

Escrúpulo — Uariauria. 

Escrupuloso — Uariauariaqui. 

EiScucliar — Ijacabaca. 

líscuclilla — Teta. 

Escudillar — Ura. 

Escudriñar — Nimetupu. 

Escuerzo — Uaná. 

Escupidor — Acuedipusia aqui. 

Escupir — Acudia. 

líscurar — Eaputa. 

Escuro — Caputa. 

Escurridizo — Yuputana. 

ICscurridura — Ettida. 

líscurrir — Uruva. 

lísl'orzar — Casatura. 

Esfuerzo — Cazatura. 

Esmero — Inimetiria. 

Esófago — [Etsuricani. 

Espalda — Ebebacua. 

Espantajo — Parapara. 

l'jspantiir — Ecuisa. 

ICspanto — Ecuisa. 

lísparavi'in — Vivipa. 



— 9-i 



lís)iiiii'iiinii(lo — Quetse. 

líspeuio — Ejequie. 

líspecilicar — Adebamere. 

l'lspueti'o — Batajaginamabatajaegi- 

nama. 
Especiiliidor — Inime tupuaqui. 
líspejoai' — Tiquidaha. 
ICspeliiziiai'so — Isasa. 
líspera — Quiuati. 
líspciían/.iir — Quinatimere. 
ICsperai' — Quinatiigua. 
lísperezo — Cariruti. 
hlspenna — (lii)iii'lo) — Etseri, mi- 

didaha. 
líspesai', espeso — Duca. 
Iís|)ettíra — Chumu. 
lísiiolúii — Rutu. 
i'lspiar — Ijacabaca. 
líspiga — Esa. 
I'lsjiigai- — Esaha, 
lOspina — Acuija. 
líspiíiai' — Acuijaquini 
l'íspiuazo — Ebebacuatsau. 
ICspiíioso — Acuijaqui. 
Mspiranto — Guanida aqui. 
I'lspií-ar — Guanida (üler). 
líspirilii — Yatanana. 
l'lspiíilualizar — Nitiamaquienetid- 

yaju. 
lísplendidez — Ayqui. 
MspoliJn — Edana. 
lísponsales — Cametseneti. 
lísposo, esposa — Eave, euane. 
líspulgar — Biabiaha. 
líspunia — Uba. 
Espumadera — Ubaquemiqui. 
líspniaar — Ubazuru. 
Tíspumarajo — Etsuricanibaeze. 
líspundia — Pusese. 
I'jspurio — Yanacanababani. 
Jíspiii'iiar — Guisu. 
líspiito — Ecuedi. 
l'lsqueleto — Etsandiara. 
l''squilai' — Esuju. 
Ii'.sqiiiua — Etsucu. 
lOsíjuivez — Yanacanaguanaguauani. 
lísquivo — Yanacanaguauaguana- 

niaque. 
ICstablo — Yacabaecua. 
I'lstaca — Yuru. 
l''iStacaila — Yuruetataqui. 
Estacazo — Yurutata. 



Estada — Tsunutati. 

listado — Ejebutsee. 

Estallar — Chequequequiju. 

l''.stallido — Cliequequequi. 

l'jstain|ia — Emeya. 

Estampido — Piitutaisa. 

Estangiiri-ia — Vire. 

Es tai' — Ani. 

lístai'esa — Viriri. 

jístátua — Eccueyane. 

lístatiii'a — Dame, baru. 

l'lste, esta, esto — Rie. 

liste vado — Uasipenu 

Estercolar — Maria. 

Estéi'il — Cabacatibaecua. 

esterilidad — Cabacuatima. 

Esterquilinio — Jiji. 

Estertor — Tarara. 

Estiércol — Jiji. 

Estila — Ejiriquini. 

Estima — lyuepe. 

Estimar — lyuepe. 

Estio — Maranqueda. 

Estirar — Tupi. 

lísliron — Timebari. 

Estomacal — Arasacaqui. 

Estómago — Arasaca. 

Estorbar — Pere 

lístorbo — Pera. 

Estornudar — Echuiju. 

Estornudo — Echiu. 

Estotro, estotra — Jume. 

Estrafalario — Jupujupe. 

Estragar — Casicati. 

Estratagema — Yanacauacuancuan. 

Estrazar — Pijisa. 

Estrechar — Patsa virida. 

Estrechez — Patsa virida. 

Estregar — Acua. 

listrella — Purari. 

Estremecer — Batajaejinama. 

Estrena — Tsume. 

Estrenar — Tsume. 

Estreñir — Dumitadata. 

Estrépito — Pututa. 

Estrujar — Tizi. 

Estuprador — Jajaaqui. 

lístuprar — Jajá. 

Estupro — Jajá. 

Estiifilií! — Equiniqni. 

lístudiar — Quirica. 

Estupefacto — Nimeaputaneti. 



— 95 



l'lsliipciulü — Attucararaisa. 

ISstiiiiinr — Jajá. 

líl.ciHui'ii — Baru. 

lílurniíliiil — Terebaccua. 

lOl.croiiiuMi-iii — Mapisi. 

lOlosii — Tuenidia. 

lítiijuetn — Muia. 

Eunuco — Ecacaquemi. 

Evacii.ar — Isama. 

Evadir — Viitu. 

Evangelizar — Jesucristo ja yama y 

sara. 
I'.víiporiir — Benadiru. 
l'Aiilonciii — Adeba. 
lívidenciar — Adebamere. 
Evitable — Viitutaqui. 
Evitar — Viitu. 
Exabrupto — Bajemayana. 
Exacto — Canaruti y da. 
líxagerar — Cadyama. 
Exagorativo — Cadyaraaqui. 
Exaltar — Casumiti. 
Examen — Adenaru. 
ICxiiniinndor — Adenaruaqui. 
Examinar — Adenaru. 
Exangíie — Amima. 
líxi'mime — Inaruma. 
I'ixa.speración — Idunsa. 
Exíi.spei'ar — Idumaha. 
líxcavav — Puruti. 
Exceder — Rucuida. 
lOxcelencia — Rucuida. 
ICxcelso — Rucuida cuita. 
ExcepciíJn — Pesvi. 
Exceptuar — Pesu. 
Excesivo — Rucuida. 
líxcitar — Jaru. 
l'^Aclaniación — Nijucna. 
Exclamar — Nijucna. 
Excluir — Pesuju. 
líxchisiva — Pesu. 
líxerecencia — Muti. 
Excremento — Dumi. 
líxcretar — Dumi. 
Excusa — Chive. 
I'j.xcusablc — Cbivetaqui. 
l'lxcusador — Cachivetiaqui. 
líxcusar — Chive. 
líxecr-ación — Cuitapeta. 
l<^,xecrador — Cuitapetaqui. 
lOxecriir — Cuitapeta 
Exención — Eya. 



Exentar — Eyaju. 
Exento — Eya. 
I'jxeiiuias — Mayueru. 
ExIuUacii'iii — Puraritizuqui. 
lOxlialar — Puraritizu. 
lOxlioi taiii'iu — Eccueja. 
líxhortador — Eccueja. 
Exhortar — Eccueja. 
Exhumación — Rure. 
Exhumar — Rure. 
Exigencia — Puti. 
Exigir — Putiju. 
Eximir — Jaque, 
líxistencia — lyumata. 
Existir — Ani. 

Exonerar — Jaeque. / 

Exorbitante — Inama. 
Expatriarse — Uajaca. 
Expectación — Ijacabaca. 
]5xpectorar — Tacuazacuaha. 
Expedicii'in — Cuare. 
líxpedito — Inaruma. 
líxpeler — Ecuadyamaha. 
J'jxpcnder — Etica. 
ICxperiencia — Apuisama. 
Experimentar — Apuissamaha. 
Jiixperto — Apuisamaaqui. 
Expiar — Paru. 
lOxplanar — Ruma. 
líxplayar — Dere. 
Líxplicación — Piecue. 
Explicar — Piecua. 
líxploraciún — Cuajiti. 
Explorar — Cuajiti. 
Jíxponer — Adyea. 
Exportar — Catiati. 
líxpresar — Canapica. 
líxpresión — Canapie. 
(íxprimir — Tizi. 
Expulsar — Ecuayamalia. 
líxpurgar — Jajá 
lOxquisito — Uriaya. 
iíxtasis — Nijucua. 
Extensión — Ejutupu. 
Extender — Pija. 
Extenuación — Jime. 
Extenuar — Jime. 
líxterior — Idure. 
Exterioridad — Riepiji. 
l'^xterminador — Yuamaqui. 
líxterminar — Yuamaha. 
Externo — Diaqueju. 



96 



iíxtinción — Inaruma. 
líxtingLiir — Inaruma. 
Kxtirpar — Chícuaresa. 
líxtofsiún — Capujarati. 
líxtiíicto — Natizi. 
líxtraer — Natizi. 
l'',x[i'anjeio — Pupe. 
I'lxti'añar, oxlraño — Bape. 
Extraordinario — Diaquepiji. 
Extravagante — Eada. 
Extraviar — Cujisa. 
l'^xtravío — Cujisa. 
Extremar — Raruraru. 
l'ÍNtrenio — Raruraru. 
líxlreñir — Dumitadata. 
líxulierancia — Ayda. 
Exulcerar — Pututa. 



l'Tibrica — Eaquique. 
Fabricar — Eaquiqueju. 
l'^ábiila — Tericueja. 
I'^ácil — Ibedama. 
l''aciliilail — Bere. 
I''¡icilnicnte — Beretseve. 
IÑictible — Beretaqui. • 
l'"acultud — Inime. 
[''aciindia — Anaqui. 
l'acnmlo — Anaqui. 
h'aclienda — iVIuyamuya. 
I'^acliendear — Muyamuyalia. 
I''aena — Camereti. 
] 'agina — Quere. 
I''aisán — Vivipa. 
l'^ija — Etimaquerequi. 
l''ajar — Etimaquere. 
l''alacia — Pusia. 
l-'alangia — Acuibiti. 
Falaz — Muyamuyaqui. 
l'^alcinclo — Magité. 
I''alda — Equechiquini. 
Falible — Caraayatiaqui. 
i'^alsear — Inequedyamaha. 
l^alsedad — Pusiamama. 
]'\xlso — Pusiamamaliaqui. 
I'^alta — Acacha. 
Faltar — Acachaa 
Faltriquera — Sitara. 
I''all(:.'er— Maju. 
I''aina — Yuneri. 
Fanulia — Madeca. 



Familiar — Madeca. 
Fauíiliaridad — Madeca. 
Famoso — Yuuerl. 
Fámulo — Emerequi. 
FauíUico — Cuarequi. 
Fanfarria — Cuauda. 
Fanfarrón — Cuauda. 
I''anfru liña — Nimejumudama. 
Fantasía — Vecatana. 
Fantasma — Mapisiqui. 
Fara — Bacuapa. 
Faramalla — Jicacaisa. 
Fardo — Epiruri. 
l''arrantón — Tsaburiburi. 
Farfulla — Anayuama. 
Farfullar — Anayuamaha 
Farol — Vacada, vecabaro. 
Farolear — Etseliaqui. 
Farota — Dajida. 
Fárrago — Rucua rucua. 
Fastidiar — Viria. 
Fastidio — Viria. 
Fastidioso — Viria. 
Fatal — Nerecada. 
Fatídico — Mapisiqui. 
Fatiga — Canatere. 
Fatigar — Canatere. 
Fatuo — Inimeuia 
Favor — Canerecati. 
Favorecer — Canerecati. 
Faz — Ecuejiquiui. 
Fe — Ejeme. 

Fealdad — Batiquibijidania. 
Feble — Jimi ! jimi. 
Fecundar — Juajuiju. 
Fecundidad — Juaqui. 
Fecundo — Juaqui. 
Fechoría — Venidama. 
Felicidad — Nimeji. 
Felicitar — Nimejiju. 
Feliz — Nimeji. 
Felizmente — Nimejitseve. 
Femenilmente — Bijizeri. 
Fementido — Quejenetima. 
Fenecer — Inarumalia. 
Feo — Inama. 
Feracidad — Inaque. 
Feraz — Inaque. 
Fermentación — Taza. 
I'^ormeiitar — Taznna. 
Kcriuento — Tazana. 
Ferocidad — Nime idama. 



97 



li'cuochliul — Inimeducu. 

Flu'UI — Mijida. 

Fertilizuí- — Mijidaha. 

l''c!i\oi' — Inimeducu. 

Fervoioso — Inimeducu. 

lA'rvoi'iz.iv — Inimeducu. 

Festejar — Cuitabacati. 

Festín — Cuitabacati. 

Fe.stividad — Chine. 

Fetidez — Ibida 

Fétido — Ibida. 

Feto — Maqui. 

Fetov — Ibida. 

l'lador — Eimevequé. 

Fiambrar — Araquiquiju. 

Fiambre — Earaqui. 

Fiambrera — Earaquiquini. 

Fianza — Eimevequi. 

I<'iar — Eimevequiju. 

Ficción — Tacnari. 

Fidedigno — Ejeeneguasataqui. 

I'ldelidad — Ejeeneguana. 

l''lel — Ejeeneguana. 

Fiero — Quijanti. 

Fierro — Verime. 

Fiesta — Chineunuda. 

l''ignra — Emeya. 

Figurable — Emaya autaqui. 

l'lgnrar — Emeyaha. 

J''¡j ación — Jaru. 

l''ij!ir — Jaru. 

Fijo — Jaru. 

Fila — Raca. 

Filamento — Jira. 

Filandria — Tipi. 

Fi]antroi)ía — Quiyueti. 

Filantrópico — Quiyuetiaqui. 

Filarmónico — Inime biji. 

]''iliación — Juracana. 

Filial — Ebacuaja. 

Filiar — Juracuana ( Yuracuana? ), 

Filo — Cueru. 

Filtración — Yuri. 

l'in — Inaruma, 

l'lnado — Emaju. 

l'^inalizar — Inarumaju. 

I'inalmonto — Inaruma. 

Finamente — Mumi. 

Finar — Maju. 

Fincluir — Muja. 

l''ingidamente — Chivetseve. 

Fingido — Chiveaqui. 

Tollin MI 



l''ingir — Chive. 

i''inito, tínita — Tereaqui. 

Fino — Recueta quina. 

I''innra — Recueta quina. 

Firjna — Ebacani. 

I'lrmanionto — Purariquiniqui. 

Firmar — Ebacaniza. 

Firme — Panuu. 

l''isonom¡a — Ejigu. 

Flaco — Uchuri. 

Flaquear — Castere. 

Flaqueza — Castere. 

Flato — Cacujati. 

Flecha — Fia. 

Flechador — Piaqui. 

I'^lecliar — Tecua. 

Flechero — Tecuaqui. 

Flema — Ecuedipanu. 

Flemón - Ebujutsu. 

l'letar — Netsugeti. 

í'leto — Tsuge. 

I<'lexibl(í — Ure. 

Flügcar — Diaicuina. 

Flogedad — Diaicuina. 

Flojo— Diayda. 

Flor — Saisa. 

l''lqrcar — Saisaati. 

Florecer — Cavituti. 

Floridamente — Cavitsutitseve. 

{'lotaiite — Betsa. 

Flotar — Betsa. 

Fluctuar — Nubigeri nuvigeri. 

]'"luir — Uri. 

Fluxión — Tecuatecu. 

Fojo — Sabisabi. 

Fogata — Tétete. 

Fogonazo — Pueque. 

Fogosidad — Puti. 

Foja — Jata. 

Folículo — Ecacaquini. 

Follón — Yuama. 

Fomentar— Inimetiana. 

Fomento — Inimetiana. 

Fondear — Dedaha. 

Fondeo — Deu. 

Fonge — Cujatana 

Foragido — Eyequi. 

Forastero — Pupeque. 

Forcejo — Quinatti. 

Forcejudo — Nimepajuda. 

Forjar — Muya. 

Forma — Eaqui. 



98 — 



Fomial — Muyupiji. 

ForniiU' — Cuejana. 

]''onniilable — Bata bijidamaqui. 

Fornicación — Paza paza. 

Fornicante — Ribu ribu. 

Fornicar — Paza paza, quijanati. 

Fornido — Pajuipiji. 

Forqiiilla — Chumu. 

Forrar — Tibetaha. 

Fortalecer — Tijuca. 

Fortaleza — Titunuda. 

Fortificar— Canasiriju. 

Fortuna — Pieju. 

l'^orzado — Casatura. 

l'^orzoso — Cazatura. 

Fosco — Pasau. 

Fracaso — Cadiati. 

Fracción — Patsa. 

Fractura — Raquetana. 

Fracturar — Raquetana. 

Fragancia — Ivimeda. 

Fragante — Tizara. 

Frágil — Epucu. 

Frágilmente — Epucutseve. 

l''ragilidad — Epucu. 

Fragmento — Ecuesi. 

Fragoso — Jicada. 

]''ragua — Etijaqui. 

Francamente — Perematseve 

Franco — Tipema. 

{''ranqnear — Canerecati. 

Franqueza— Canerecati. 

Fraterna — Camureti. 

Fraterno — Tuatsevequie. 

Fratricida — Quieti. 

Fratricidio — Quieti. 

Fi-aude — Muya muya. 

Frazada — May cha. 

Frecuencia — Yudigidijidya. 

Frecuente — Yudigidijidya. 

Freir — Cuararaisa. 

Frenesí — Quijanati. 

Frente — Equeti. 

Fresco — Baaliada. 

Frescura — Batiti. 

Frezada — May cha. 

Frialdad — Ducucu. 

Friega — Sicui. 

Frió — Bada. 

Friolento — Baatsumudama. 

Friolera — Yueneriama. 

Frito — Ecuararaysa. 



Frondosidad — Jujuda. 
Frondoso — Jujida. 
Frontuda — Quejiquiniarida. 
Frotar — Tacua. 
Fructiíicar — Dañe. 
Frugalidad - Arape. 
Fruición — Nijupureama. 
Frustrar — Quinatijaca. 
Fruta — Acuicaca. 
Fruto - Ayqui. 
Fuego — Etiqui. 
Fuelle — Ejijaqui. 
Fuente— Etique. 
Fuera — Idure. 
Fuerte — Casada. 
Fuerza — Caza. 
Fuga — Putisa. 
Fugar — Putisa. 
Fulano — Becaya. 
Fulgente — Pupida. 
Fulgor — Veca. 
Fulgurar — Saririju. 
Fúlica — Guanasa. 
Fumador — Umajaaqui. 
Fumar — Umajaha. 
li'iinción — Tita. 
Fundara — Sitara. 
l'\indación — Jutibu. 
Fundador — Jutibuaqui. 
Fundamentar — Epuchaju. 
Fundamento — Epucha. 
Fundar — Pucha. 
Fundir — Urisa. 
Fúnebre — Vipuchiju. 
Funesto — Nime diru. 
Furia — Nijuaraicua. 
Furioso — Nijuamicuaqui. 
Furor — Nijuaniicu 
l'Wtil — lyuepe. 

G 

Gacho, gacha — Vipuchita. 
Gajo — Esepara. 
Gala — Cabagegeti. 
Galán — Jatada. 
Galantear — Jatadaju. 
Galápago — Dati. 
Galardón — Tsuje. 
Galardonar — Tuje. 
(ialbano — Diaicada. 
Gallardear — Zatitidaju. 



99 



< iallaiiHn — Zatitida. 

(iallíudo — Zatitida. 

( ¡allina — Tacure. 

Oalliiicio — Tacurenaruqui. 

Oallo — Tacuredeca. 

tiama — Zina. 

Gamo — Zinadeca. 

Gamuza — Yarapasa. 

Gana — Aracara. 

Ganar — Aracana. 

Gancho — Cluimu. 

(jiangoso — Evicaniquisarati. 

Gangrena — Zanacacatsu. 

Gangrenaise — Evicauiquisarati. 

Gangueo — Evicaniquisarati. 

Ganoso — Cara. 

Ganso — Juje. 

Ganzúa — Tericueja. 

Gañido — Quequietere. 

Gañil' — Quequietere. 

Gañote — Etsuricani. 

Garapita — Edderuquie. 

Garapito — Enayuare. 

Garboso — Tatitida. 

Garbullo — Catiananasati. 

Garceta — Tautau. 

Garduña — Ibazebe. 

Garla — Emetucuzapara. 

Garfear — Cheve. 

Gargagcada — Ecuedipanu. 

Gargajo — Ecuedipanu. 

Garganechon — Erumu. 

Garganta — Erumu. 

Gargantilla — Erumu irene. 

Gí'irgara — Cajucuati. 

Gargarismo — Yiria. 

Gargarizar — Cajucuati. 

Garguero — Erumu. 

Garra — Tabú. 

Garriflñar — Teca. 

Garramar — Chiri. 

Garrapata — Becuiji. 

Garrón — Edana. 

Garrotazo — Miri. 

Ciarrote — Emiriqui. 

(jarrotcar — Emiriquiju. 

(íarrotillo — Eru. 

Garza — Tuti. 

Gastable — Aputasataqui. 

Gastado — Aputaisa. 

(ía.star — Aputaisa. 

Gasto — Aputaisa. 



Gata — Misi epuna. 
Gato — Misi deca. 
Gavasa — Epuua ucliaquiarida. 
Gaveta — Epuna ucliaquiarida. 
Gavilán — Vivipa. 
Gavilla — Quere. 
Gaviota — Tarama. 
Gazmol — Puta puta. 
Gaznate — Erumu. 
Gazuza — Aracaracuita. 
Gemelo, gemela — Betajara. 
Gemido — Canageti. 
Gemir — Nijupa. 
Generación — Aracana. 
Generalizar — Comazejiju. 
Generosidad — Tipema. 
Generoso — Tipemaaqui. 
Genio — Cajacati. 
Gente — Ecuita. 
(ientil — Utzama. 
Gentilidad — Utzama. 
Gentilizar — Utzamaju. 
Gentío — Caradati. 
Genuflexión — Nuyu. 
Gerifalte — Vivipaviri. 
Germinar — Burara. 
Gestero — Uvenahaqui. 
( iesto — Uveo. 
Gigante — Cuiducuido. 
(^iiar — Cuati. 
(uro — Cuiti. 
Glándula — Cuidi. 
Gloria — Inequeneri. 
Gloriarse — Nijupureama. 
Glotón — Dajicada. 
(jlotonear — Dajicadaju. 
Glotonería — Dajicada. 
Gobernar — Cucuadisiati. 
Gobio — Yaurupi. 
Goce — Nimeji. 
Gola — Etsuricani. 
Golondrina — Churu. 
Golondro — Nijuvenaua. 
Ciolosear — Cuajadaquevijida. 
Golo.sina — Aynacaji. 
Goloso — Aynacajiaqui. 
Golpe —Tata. 
Golpear — Tata. 
Gollete — Tui. 
Goma — Emadi. 
Gomosidad — Madiqué. 
Gonorrea — Vire. 



100 



(¡orJiízo, gonlazu — Epezízi. 

( ionio, gorda — Jujida. 

Gordura — Tserida. 

Oorgoador — Tsuripetsuripeaqui. 

Gorgear — :,Turipeturipea. 

Gorgeo — Turipeturipe. 

Gorgojo — Muju. 

Gorgoritear— Zarara zarara. 

Gorrín, gorrina — Cupipana. 

Gorrista — Baduju. 

Gorro — Churu. 

Gorrona — Pasapasa. 

Gorronazo — Badujajuaqui. 

Gota — Patata. 

Goteado — Patata. 

Gotear, gotera — Patata. 

Goterón — Cadiqui. 

Gotoso — Tsanaqui. 

Gozar — Buriburiju. 

Gozo — Buriburi. 

Gozoso, gozosa — Buriburi. 

Gracejo — Yanabijida. 

Gracia — Inime. 

Graciosamente — Inimetseve. 

Graciosidad — Raru. 

Gracioso — Anabijidaaqui. 

Grada — Etapataqui. 

Grajo — Ueuzana. 

Grama — Bacuapavari. 

Gramal — Bacuapavariquiui. 

Grana — Tsucacaqui. 

Granar — Tsucacaquiha. 

Grande — Árida. 

Grano — Iruru. 

Granoso — Iruruaqui. 

Grasa — Etseri. 

Grasiento, grasicnta— Etseribuqueji. 

Gratificación — Tsuge. 

Gratificar — Tsuge. 

Gravamen — Inimeidu. 

Gravar — Inimeidu. 

Gravedad — Bipuchiu. 

Graznar — Quequetere. 

Greda — Uyu uyu. 

Gresca — Anau. 

Grieta — Yanaburi. 

Grigallo — Cuareu. 

Grillo — Ajari. 

Grima — Eruuba. 

(iriz — Pasau. 

Grita — Chacha. 



Gritar — Chachacha. 

Gritería — Chacha. 

(¡rito — Queque. 

Gritón— Quequeaqui. 

Grosca — Bacuapa. 

Grosería — Barereca. 

Grosero — Camuytimaaqui. 

Grosor — Tsacaqui. 

Grosura — Uu. 

Grueso, gruesa — Árida. 

Gruñido, gruñir — Camureti. 

Grupada — Tunu. 

Grupo — Cajaqueti. 

Gruta — Etiveru. 

Guacamaj^o — Nara. 

Guachapear — Teteju. 

Guadua — Bejina. 

Guadual — Bejinaquine. 

Guantada — Paja. 

Guapear — Pererecadamaha. 

Guapetón — Pererecadamaqui. 

Guapo — Pererecadama. 

Guardador — Enaruqul. 

Guardar — Naru. 

Guarda, rio — Quaji. 

Guardoso — Enaru. 

Guarida — Eaniqui. 

Guaya — Enapa. 

Guayaba — Tsacute. 

Guedeja guedeja— Etsarudecaca. 

Guermeses — Cujutl. 

Guerra, guerrear — Camaqueiti. 

Guerreador — Camaqueitiaqui. 

Guía — Ebamere. 

Guiador — Ebamerequi. 

Guiar — Bamere. 

Guiñador — Ezuruqui. 

Guiñar, guiñada — Tsuru. 

Guirigai— Cajututusati. 

Guirnalda — Corona. 

Guisante — Jiujiu. 

Guisar — Tapa. 

Guiso — Tapa. 

Gurrumina — Ejadyama. 

Gurrumino — Ejadyamaqui. 

Gusanera — Tsujuaqui. 

Gusano — Tsuju. 

Gusaran — Cutí. 

Gustar — Tsen. 

Gusto — Tsen. 

(justo — Jii. 



101 



II 



llíi, A, liaber — Ju. 

I li'dnl — Adenaru. 

I laliil¡tiicii')ii — Jiiracama. 

llabiliLar — Juracaiua. 

Habitar — Ani. 

Hábito — Inadyayuadya. 

Habla — Ana. 

Habladuría — Anaydama. 

Hablar — Ana. 

Hablilla — Anaydama. 

Hacendera — Carireti. 

Hacer — Aha. 

Hacia — Ejequeja. 

Hacienda — Aula. 

Hacinar — Yudya quedya. 

Haclia — Yudya quedya. 

Hacliear — Cuere. 

Halagar — Dianaha. 

Halago — Diana. 

Halcón — Tabe. 

Halienlo — Aracara. 

Ilúlito — Cana. 

Hallar — Dadi. 

Hamaca — Ebadequi. 

Hambre — Aracara. 

Hambriento — Araaraqui. 

Haragán — Diayui. 

Haraganear — Diayni. 

Harina — Emive. 

Harinoso — Epuiire. 

Hartar — Nijuquiju. 

Harto — Nijuqui. 

lla.sta — Ejetupu. 

Hastio — Bacarama. 

Hatear — Nuca. 

Haz — Quere. 

Hazaña — Agida. 

Hazmereir — Tsamere. 

He — Ejebucha. 

Hebra — Tibipidia. 

Hechicería — Equijanati. 

Hechizar — Equijanatiju. 

Hechizo — Equijanati. 

Hecho, hecliina — Cati. 

Hedentina — Ibida. 

Heder — Ibidaju. 

Hedor — Ibida. 

Hediondez, hediondo — Ibidaju. 

Melada — Bize. 

Helar — Bizeju. 



Helera — Upati. 

Helo — Ver Elo. 

Hembra — Epima. 

Hemorragia — Amipusia. 

Hemorroida — Ácana. 

Hendedura — Buri. 

Hender — Buri. 

Heñir — Paja. 

Hepatia — Etacuau-jeje. 

Herbaje — Jiji. 

Herbar — Sapa. 

Herbecer — Burara. 

Herbolada — Uaca. 

Herboso — Nutsaquini. 

Heredado — Esana. 

Heredero — Metsene. 

Herencia — Metsene. 

Herida — Esacua. 

Herir, herido — Sacua. 

Hermafrodita — Epunadeca. 

Hermanar — Ejiquiju. 

Hermano, liermana — Ejuquie. 

Hermosear — Juqueneriju. 

Hermoso, hermosura — Juqueneri. 

Hernia — Aniani. 

Herpes — Putiaputa. 

Herramienta — Ay. 

Herrería — Tacatacactare. 

Tierrero — Tacataqui. 

Herrín — Verimi duml. 

Hervir, liervor — Petutu. 

Hética — Jime. 

Hético, hética — Jimeaqui. 

Hez — Cadi. 

Híbrido — Ejuzicua. 

Hidra — Bacuapa (ja ?). 

Hidrocéfalo — Cubita. 

Hidrotníincia — Emapisi. 

Hidrópico — Emujaqui. 

Hiél — Epatse. 

Hielo — Bize. 

Hierro — Varime. 

Higuera — Ecui. 

Hijastro — Ebacua puji. 

Hijo — Ebacua. 

Hilacha — Tapuzapu. 

Hilado — Ettari. 

Hilador — Ettariqui. 

Hilar — Jari. 

Hilo — Eduqui. 

Hincadura — Enubi. 

Hincar — Nubi. 



— 102 



llincliiido — Equiji riaguanati, 

llinclKir — Muja. 

Hinchazón — Tutsu. 

Ilipnr, hipo — Tsudu. 

HipoconJria — Emuja. 

Hipocresía — Inimejuti. 

Hipócrita — Inimejutiaqui. 

Histérico — Nerere. 

Hocico — Evimunu. 

Hogar — Ettiquicuere. 

Hoguera — Ettete. 

Hoja — Acuijaqui. 

Hojarasca — Acuijaquicuana. 

Hojear — Jatape jatapea. 

Hola — Jua! 

Holgazán — Diaycada. 

Holgazanear — Diaycadaju. 

Hollar — Tijiti.jiju. 

Hollejo — Bitibejeda. 

HoUin — Guanijididi. 

Ilombrachón — Muijda. 

Hombre — Deca. 

Hombro — Yaracaca. 

Homicida — Ecuitayequi. 

Homicidio — Equitaese. 

Honda — Vuiviu. 

Hondo — Deda. 

Hondura — Deu. 

Honestamente — Canarutitseve. 

Honestidad — Canaruti. 

Hongo — Ju. 

Honor — Camuiti. 

Honra — Yuneri. 

Honrar — Muy. 

Hopear — Bidubiduyu. 

Horadar — Titaca. 

Horizonte — Vacada. 

Horma — Epiequi. 

Hormiga — Puqui. 

Hormiga de palo santo — Anani. 

Hormiga — Albuna. 

Hormiga policía chica — Umanana. 

Hormiga Ciiqui — Tepatse. 

Hormiguear — Putsutsu. 

Hormiguero — Puquiquini. 

Horqueta — Chumu. 

Horquilla — Tepe. 

Horrendo — Pucururu. 

Horríblomento — Pucurutseve. 

I lorrorizar — Pucururu. 

Hosco — Teveu. 

Hospedar — Netimere. 



Hospedería — Nitimeriqui. 
Hospedero — Nitimereaqui. 
Hospital — Majuettare. 
Hospitalidad — Canetimereti. 
Hostal — Etsugequiettare. 
llostiario — Eaquique. 
Hostigar — Dijima, 
Hostilizar — Cacuarenanati. 
Hoy — Riquieveca, Riaddio. 
Hoya — Cani. 
Hoyo — Cani. 
Hozar — Vena. 
Hueco — Jaratara. 
Huelgo — Beji. 
Huella — Evachicuare. 
Huérfano — Esanaquie. 
Huero — Yanca. 
Huerta — Ejita. 
Hueso — Etsau. 
Hueva — Ize. 
Huevera — Eca. 
Huevo — Eca. 
Huida — Guana. 
Huraadera — Guani. 
Humanar — Tatitidaju. 
Humano — Tatitiquida. 
Humear — Guaniju, guaniiru. 
Humedad — Tlmeda. 
Humilihul — Ecamuiti. 
Humilde — Camuyti. 
Humillación — Camuyti. 
Humillador — Camuitiaqui. 
Humillar — Camuiti 
Humo — Guani. 
Humor — Cajacati. 
Humorada — Cajacati. 
Humorado — Jietena. 
Hundible — Cuamicuami. 
Hundir — Cuami. 
Hura — Nico. 
Huracán — Jabubu. 
Huraño — Casañati. 
Hurgamandera — Ecadya. 
Hurón — Uazeze. 
Huronear — Uazezeclio. 
Hurtable — Chiritaqui. 
Hurtar — Cliiri. 
Hurto — Chiri. 
Hunada — Dada (?). 
Humear — Guaniiru. 
1 [uso — Dada. 
Hutía — Abananari. 



— 103 



Ibioe — Yarapaza. 

ll)ifi — Sirite. 

Icol' — Ebutsunacaya. 

Ictericia — Canaytiuri. 

Ictiófago — Jacoama. 

Ida — Cuau. 

Idea — Jarasa. 

Idear — Jarasa. 

Idéntico — Batapizi. 

Identificar — Bataplziju. 

Idioma — Yana. 

Idiota — Yanaruma. 

Idolatra — Yanacanamuy. 

ídolo — Bataquimaque. 

Idomeneo — Yuimaqui. 

Ignominia — Yumeriama. 

Ignorancia — Inaruma. 

Ignorante — Inaruma. 

Ignorar — Inarumaju. 

Igual — Batapizi. 

Igualar — Batapiziju. 

Igualdad — Batapizi. 

Iguana — Dabuchere. 

Ijada — Eperecatsenana. 

Ilegitimo — Pasabau. 

Ilicitamente — Visutadatseve. 

Ilícito — Visutada. 

Iluminación — Veca. 

Iluminador — Evecaqui. 

Iluminar — Veca. 

Ilusión — Jiujiu. 

Ilustrar — Vecaisa. 

Imagen — Emeya. 

Imaginación — Ecueyane. 

Imaginar — Cueyana. 

Imaginario — Cuyane. 

Imbuir — Nimeseca. 

Imitable — Cumazeji. 

Imitar — Cumazejiju. 

Impaciencia — Inime iduma. 

Impacientar — Inime idumaju. 

Impaciente — Inime iduma. 

Impalpable — Eviti. 

Impar — Repidia. 

Imparcial — Cuatsaguauatseve. 

Imparcialidad — Cuatsaguana. 

Impasibilidad — Ujejebaccua. 

Impasible — Ujejebaccua. 

Impávidamente — Camubatimatseve. 

Impavidez — Camubatima. 



Impávido — Camubatimabacua. 
Impecable — Ucba utaquima. 
Impedido — Bicaca. 
Impíidimento — Bicaca. 
hii[ic,iUr — Bicacaha. 
Impedir — Benini. 
Impenetrable — Ipene. 
Impenitencia — Inimebacuina. 
Impenitente — Inimebacuina. 
Impensado — Adebama. 
Imperfección — Pesu. 
Imperio — Ricua. 
Impertinencia — Abacadyama. 
ímpetu — Chicuare. 
Impiedad — Canerecatibacue. 
Implo — Chicuare. 
Implacable — Abacadyama. 
Implorar — Quimepati. 
Imponderable — Inime ebare. 
Imponer — Uracanasa. 
Importancia — Inimemetse. 
Importante — Inimemetseju. 
Importo — Inimemetse. 
Importunar — Nerca. 
Importuno — Nercaqui. 
Imposibilidad — Ejebutsee. 
Imposibilitar — Ejebutseha. 
Im|iosible — Ejebutse. 
Impostor — Pusiapusiaqui. 
Impotente — Inaruma. 
Imprecación — Chata. 
Imprecar — Chata. 
Impresión — Bayajiujiu. 
Impresionar — Bayajiujiuju. 
Imprevisión — Yanacanaacaucuau. 
Imprevisto ~ Yanacanacaucuau. 
Improperar — Capujeti. 
Improperio — Capujiti. 
Impropio — Jiujiu. 
Improporcionado — Tacara. 
Improvisar — Abayautia. 
Imprudencia — Cheve. 
Imprudente — Cheveaqui. 
Impudencia — Viyutada. 
Impudente — Viyutadaaqui. 
Impudicia — Anauama. 
Impúdico — Anauamaqui. 
Impureza — Guau. 
Imputar — Paua. 
Inadvertencia — Idadama. 
Inaguantable — Inetaquima. 
Inalterable — Inetaquima. 



104 — 



TniínimniUi — Yatananama. 
Inapiígable — Ticuata quima 
Inapetencia — Tsamazama. 
Inaiiguiar — Yuijuju. 
Inaveriguable — Cuagitima. 
Incapaz — Eaquiama. 
Incauto — Cadaitima. 
Incendiar — Suna. 
Incendio — Suua. 
Inccnsai' — Yiyu. 
Incertidumbre — Uria uaria. 
Incesto — Cabizunariti. 
Incestuoso — Cabitsuaritiaqui. 
Incienso — Emadi. 
Incierto — Uria uria. 
Incisión — Cajicuiti. 
Incitación — Jaru. 
Inclinación — Paineme. 
Inclinar — Pameme. 
Incluir — Tipa. 
Incógnito — Cabapeti. 
Incognoscible — Ecabapeti. 
Incomodar — Uria. 
Incomodidad, incomodado — Viria. 
Incomparable — Batape. 
Incompasivo — Nerecabama 
Incompleto — Didia. 
Incomponible — Bajetaquima. 
Incomprensible — Eadebaquiama. 
Inconsideración — Cacatsutima. 
Inconstancia — Viria. 
Inconstante — Viria. 
Incontable — Piebataquima. 
Incontestable — Quemitsabaccua. 
Incontinencia — Catsuma. 
Incontinente — Catsumaaqui. 
Inconvenible — Canimetima. 
Inconveniencia — Idaymama. 
Incordio — Cuidi. 
Incorporar — Uja, 
Incorpóreo — Ecuitama. 
Incorrección — Cuatsaguanama. 
Incorregible — Cuatsaguanama. 
Incorrupción, incorruptible — Ririma. 
Incredulidad — Quejenetima. 
Incruento — Amima. 
Incuba — Diaque. 
Inculi>able — Juchama. 
Incultivable — Coraeretimalia. 
Inculto — Cameretinia. 
Incumbencia — Enaru. 
Incumbii' — Enaru. 



Incurable — Catupetitaquima. 
Incurioso — Apupuda. 
Indagar — Sacadura. 
Indebidamente — Cananatima. 
Indecencia — Cabajeti idama. 
Indecente — Cabajeti idama aqui. 
Indecible — Adyaataquiquicama. 
Indeciso — Yanaquima. 
Indecoroso — Muydama. 
Indefenso — Cacuarenanatima. 
Indemnizar — Cuarenuca. 
Independiente — Netunerema. 
Independencia — Netunerema. 
Indeterminado — Cabijitima. 
Indevoción — Cabacatima. 
Indevoto — Cabacatima. 
Indicar — Nimecueja. 
Indicio — Nimecueja. 
Indiferencia — Bucuadyama. 
Indiferente — Bucuadyama. 
Indígena — Renazuu. 
Indigencia — Nerecada. 
Indigestión — Tacuazanama. 
Indignación — Ecamureti. 
Indignar — Camureti. 
Indigno — Mudama. 
Indirecta — Nimetupu. 
Indirecto — Netiagee. 
Indiscreción — Inimequiama. 
Indiscreto — Inimequiama. 
Indispensable — Acuejatima. 
Indisponer — Ajidamaha. 
Indisposición, indispuesto — Agi- 

dama. 
Indistinto — Nimepe, si es vivo, si es 

animado — Abape. 
Indócil — Nimeararadama. 
índole — Nimectada. 
Indolencia, indolente — Nimeata- 

dama. 
Indonuxble — Isaanima. 
Indómito — Isaanima. 
Inducir — Isara. 
Indulgencia — Nerecaba. 
Indulgente — Nerecaba. 
Indultar — Nerecababa. 
Industria — Inimequi. 
Industriar — Inimequiju. 
Industrioso — Inimequiaqui. 
iniiraliilidad — Ejebiijuquima. 
Inefable — Ejebujuquima. 
Inellcacia — Tatitidama. 



105 — 



Jnclicaz — Tatitida. 
Jíití.speíailo — Quinatima. 
Inl'alibiliiliul — Ejebuatiquima. 
Jnfíilil)le — Ejebuataquima. 
liirniiiiidor — Ebaqui. 
Jiifaniia — Ejebujuquima. 
In rancia — Nanada. 
Infante, infanta — Nanada. 
Infanticidíi — Carevetiaqui 
Infanticidio — Careveti. 
Infatigable — Canama. 
Infatuar — Inimemaha. 
Infecundo — Mema. 
Infelicidad — Mejidama. 
Infeliz — Mejidama. 
Inferior — Jetie. 
Infestar — Pasu. 
Iníieionar — Nimequemi. 
InUel — Sana. 
Inlierno — Ijama ettiqui. 
Iníinio — Riepiji. 
Infinito — Terema. 
InüamaGión — Tutsutere. 
Inllaniar — Tutnetere. 
Inflar — Cuja. 
Inflexible — Rirudama. 
Influencia — Janasa 
Indujo — Janasa. 
Inforniación — Nimebaca. 
Infonnador — Nimebacaaqui. 
Informar — Nimebaca. 
Infortunio — Mejidama. 
Infraganti — Ziraru. 
Infructuoso — Inama. 
Infusión — Ina. 
Ingenio — Jucaqui. 
Ingenuidad — Inequedia. 
Ingle — Etuba. 
Ingratitud — Tipequi. 
Ingrato — Tipequi. 
Inln'ibil — Adenarubaecua. 
Inhabilitar — Juaacanasama. 
Inhonestamente — Juanausa. 
Inhonesto — Jananama. 
Inhumanidad — Jatitiquidaraa. 
Inhumano — Jatitiquidama 
Ininteligible — Inaruma. 
Iniíjuidad — Jucha. 
Injuria — Ebaqui. 
Injuriador — Ebaquitaqui. 
Injuriar — Ebequiju. 
Injusticia— Idyaquedya. 

Tomo XII 



Injusto — Idyaquedya 
Inmaculado — Biyema. 
Inmediación — Ecazitati. 
Inmediato — Ecazitati. 
Imiiortid — Aputabaccua. 
Inmortalidad — Aputabaccua. 
Inmortalizar — Aputama. 
InmortiQcación — Viriama. 
Inmortiflcado — "Viriama. 
Inmovible — Bucuma. 
Inmundicia — Azicada. 
Inmundo — Azicadaqui. 
Inmunidad — Inimebare. 
Inmutable — Azicuama. 
Inmutar — Azicuamaju. 
Innato — Estau. 

Innegable — Tiamamaataquima. 
Innominado — Bacanima. 
Innovación — Etibune. 
Innovar — Etibune. 
Inobediencia — Nimeguanaraa. 
Inobediente — Nimeguanama. 
Inobservancia — Quinarumatima. 
Inobservante — Quinarumatimaa- 

qui. 
Inocencia — Inaruma. 
Inocente — Inaruma. 
Inoportuno — Piejuama. 
Inquietador — Viriaju. 
In(|UÍeto — Viria. 
Inquietud — Viria. 
Inquinar — Pepa. 
Inquirir — Nimetupu. 
Insaciable — Isa. 
Insalubre — Inama. 
Insaludable — Chachabaccua. 
Insecto — Aytsenatsena. 
Insenesccncia — Cabaitibaccua. 
Insensato — Inimema. 
Insensible — Inimema. 
Inseparable — Eperequi. 
Insepulto — Quijeveneti. 
Insertar — Bacuaza. 
Inservible — Caynamati. 
Insidiar — Ujeba ujeba. 
Insignificante — lyuepe. 
Insinuación — Vecaisa. 
Insipidez — Ñapada. 
Insistir — Yaya. 
Insolar — Guanaquina. 
ín.soleucia, insolente — Venidania. 
Insomnio — Yumeiidia. 



lOfi — 



Insondi^bltí — Itieja. 
lns()|)orl,:iblu — Vezataquima. 
Inspiración — Canabuiji. 
Inspiriidor — Canabuijiaqui. 
Inspirar — Canabuijiju. 
Instable — Viria. 
Instancia — Riejurieju 
Instante — Apu. 
Instar— Riejiriéjuju. 
Instijíi^ción — Cati. 
Instigar — Patatasa. 
Instinto — Caadebati. 
Instrucción — Ebavitia. 
Instruir — Bavitiaju. 
Instrumento — Verime. 
Insubordinación — Catsa. 
Insuliciencia — Etiaya. 
Insuficiente — Etiaya. 
Insuí'rible — Iniíue idunia. 
Ins\)lso — Nepada. 
Insultar — Ugegeyaha. 
Insulto — Ugeyeya. 
Insuperable — Cuarema. 
Intacto — Jajama. 
Integridad — Equinarumatl. 
Inteligencia — Inlmequi. 
Inteligente — Inlmequi. 
Inteligible — Inimequijutaqul. 
Intemperancia — Tuputsuama. 
Intemperie — Diaquepijine. 
Intención — luime. 
Intentona — Nimecataquima. 
Interceder — Abacadyamaju 
Intercesión — Abacadyama. 
Intercesor — Abacá adyamaqui. 
Inlorcut'ineo — Catupeti. 
Interés — Etsugequi. 
Interesable — Etsugequi 
Interesar — Etsuquejiju . 
Intermediar — Patia patia. 
Intermedio — Patia patia 
Internación — Educuju. 
Interno — Edducuju. 
Interpretación — Ecueja. 
Interpretador — Ecuejaqui. 
Interpretar — Ecuejaju. 
Intérprete — Ecuejaqui. 
Interrumpir — Abacaisaju 
Intervalo — Rejapa. 
Intestino — Edumiti. 
Intimación — Nerecuadisia. 
Intimar — Nerecuadisia. 



Intolerable — Aiuaacatima. 
Intransible — Junenitaquima. 
Intratable — Peacuita. 
Intrepidez — Camubatima. 
Intrépido — Camubatimaaqui. 
Intriga — Quejenetima. 
Intrigante — Quejetimaaqui. 
Intrincar — Cajicati. 
Introducir — Repeage. 
Introducir — Nubimere. 
Introductor — Nubia aqui, Repeaje 

aqui. 
Intrusamente — Bayanubi. 
Intruso — Pezitana. 
Intuición — Atada. 
Inundar — Pezitana. 
Inútil — Inania. 
Inutilizar — Inaha. 
Invadir — • Putitananubi. 
Invalidar — lyuedamaju. 
Inválido — Jime. 
Invariable — Cuaruna. 
Invención — Etibune. 
Inventar — Etibune. 
Inviolable — Jajataquiraa. 
Inviolado — Jajama. 
Invocación — Quisusati. 
Invocar — Quisusati. 
Involuntario — Acaraqueama. 
Ir — Cua. 
Ira — Caracanima. 
Iris — Tajinia. 
Irrisión — Ijariba. 

,1 

Jabali — Guaburu. 
Jabardear — Ejacu. 
Jabonado — Ejacu. 
Jabonera — Jabonquini. 
Jabonero — Jaboaqui. 
Jactancia — Casumiti. 
Jadear — Canajeti. 
Jagüey — Bey. 
•lalde — Añada. 
Jalear — Chapacueja. 
Jamás — Ayjamacuita. 
Jaqueca — Yuca ujeda. 
Jarana — Sicacada. 
Jarra — Enaquini. 
Jaula — Ettare. 
Ja van — Titeniura. 



107 



.luuiu — Tupu. 

Jerga — Una. 

.Iciingíi — Tupu. 

.[('liiiííur — Tupucuadiia. 

.k'1,11 — Yamaca. 

Joüido — Yarnaaqui. 

.liba — Cajo. 

Jibada ~ Eoajo. 

Jiboso — Cajoaqui. 

Jicara — Zetapiji. 

Jocosidad — Zaza. 

Jocoso — Zazaaqui. 

Jornada — Etavi. 

Jornal — Merezuve. 

Jonialero — Mereyujequi. 

Joven — Ñauada, eve ebari. 

Jovial — Nimequi. 

Júbilo — Pureama. 

Judia— Yuiju. 

Juego — Ijave. 

Juez — Ecuari. 

Jugador — IjaVeaqui. 

Jugo — Enacaca. 

Juguetear — Ijaveaqui. 

Juicio — Adeba. 

Juicioso — Adebaaqui. 

Junta — Erada, 

Juntura — Esipita. 

Juventud — Esirima. 



Labrador — Mereaqui. 
Lacrimosa — Pauacana. 
Jjadrar — Ricua. 
Jjadrón — Cliiri. 
Lagarto — Banacua. 
Lago — Bey. 
íji'igriina — Yatucacame. 
Laguna — Bey. 
Fjanientar — Quecque. 
Lamento — Equeque. 
Lamer — Zeju. 
Lana — Etsaru. 
[jancha — Cuaba. 
Jjangcsta — Zei. 
r^anguidez — Caztere. 
Lánguido — Caztere. 
Lanudo — Zaruqui. 
Ijarga — Cumuda. 
Ijargar — Cumudaha. 
Lascivia — Juchabijia. 



Lascivo — Juchabijiaqui. 
Lástima — Pee. 
Lastimar — Ujedaha. 
Latigazo — Uacaviti. 
La.vad(U(i — Utsaquini. 
Lavar — Utsa 
Loclie — Atso. 
Jjegaña — Zede. 
Legañoso — Zedeaqui. 
Legua — Emajaja. 
Ijejania — Apada. 
Lejia -^ Timeda. 
Lentamente — Inimeque. 
Leña — Cuati. 
Lejira — Tuseda. 
Levantar — Vetizura. 
Leve — Sumamapiji. 
Ley — Cuadisia. 
Liar — Risi. 
Libertad — Yinedema. 
Libertad — Nerecaba. 
Libre — Enerecaba. 
Libro — Quirica. 
Licencia — Cueja, jana. 
Lícitamente — Utaquique. 
Lidiar — Quinaquinati 
Liebre — Inlca. 
Liendre — Eca. 
Lienzo — Una. 
Liga — Raji. 
Ligar — Risi. 
Ligeramente — Venida. 
Ligero — Venida, bibada. 
Limar — Ijaja. 
Limitar — Tupuju 
Límite — Etupu. 
Limosna — Nerecaba. 
Limosnero — Nerecabaaqui. 
Limpia — Bugema. 
Limpiada — Bugeaquima. 
Limpieza — Bugemaju. 
Limpieza — Ebugema. 
Lindo — Ida. 
Linea — Tuyú. 
Linear — Tuyuju. 
Liso — Pupida. 
Lobreguez — Apuda. 
Lodazal — Uju uju. 
Lodo — Uju uju. 
Lombriz — Tiunu. 
Lomo — Ebebacua. 
fjucido — Pupida. 



108 — 



Lncir — Pupidaju. 
Lujuriii — Juchaviji. 
Lumbre — Vecada. 
Ijiijiinoso — Jucliavijiaqui. 
Luminar — Vecadaha. 
Luna — Badi. 
Luto — Busezeve. 
Luz — Vecada. 

Ll 

Llaga — Pusesa. 
Llagar — Pusesaju. 
Llama — Juju. 
Llamar — Igua. 
Llamo — Ruma. 

Llega, llegar — Cuinana. (En el ori- 
nal Llaga.) 
Llena, llenar — Ejecuuju. 
Llorar — Paa. 
Lloro — Canana. 
Llorón — Cananaaqui. 
Llover— Neiju. 
Lloviznar — Cazatsa. 
Lluvia — Nei. 



M 



Macear — Taca. 

Macilento — Yuimetere. 

Mácula — Buje. 

Macho — Daca. 

Machorra — Cabacatibaccua. 

Madeja — Eveuuque. 

Madera — Aquí. 

Ma(lra.stra — Cuapujique. 

Madre ^ Cuacu. 

Madrugada — Apuapu. 

Madrugar — Apuapuju. 

Madrugón — Vecacamajucabatiaque. 

Madurar— Ejenane. 

Maduro — Ejenane. 

Madurez — Ejenane. 

Maestra — Epunabavitiayaque. 

Maestro — Bavitiaque. 

Magestuüsú — Muda. 

Magno — Árida. 

Magro — Obauba. 

Maiz — Egique. 

Maizal — Egiquequini. 

Mal — Idama. 

Malcomido — Idamacara. 



Maldad — Jucha. 

Maldecir — Idamajanaba. 

Maldición — Idamayana. 

Malhecho — Idaniaca. 

Malicia — Idamabaca. 

Maliciar — Idamabeju. 

Malo — Idama. 

Malparida — Idamacuina. 

Malla— Cacha. 

Mamar — Susu. 

Manantial — Muevea. 

Manco — Bibraque. 

Mancha — Buge. 

Manchar — Bugeju. 

Mandar — Cuadicia. 

Mandón — Cuadinaqui. 

Manga — Ebicani. 

Mango — Etsure. 

Manifestar — Bamere. 

Manjar — Educa. 

Mano — Emetucu. 

Manojear — Quera. 

Manojo — Quera. 

Manosear — Sabu. 

Manoseo — Sabu. 

Mansamente — Nimecuita. 

Mansedumbre — Nimecuita. 

RLinteca — Etseri. 

Maña — Biji. 

Mañoso — Bijiaqui. 

Marchar — Diru. 

Marco — Verere. 

Marimacho — Decaniraequique. 

Mariposa — Apui. 

Mas — Anuca. 

Mascar — Nacu. 

Matador — Esaqui. 

Matadura — Epida. 

Matar — lye. 

Materia — Ebutsu. 

Matrimoniar — Risi. 

Matrimonio — Risi. 

Matriz — Eaniquiqui. 

Mazo — Jucaquiquie. 

Medicamento — Zamaquie. 

Medicina — Zamaqui. 

Medida - Tupu. 

Medidor — Tupuaequiquie. 

Modula — Etsapuna. 

Mejilla — Ebana. 

Mejor — Idadiaque. 

Mejora — Mejemeje. 



I Oí) 



Miijorní' — Mejemejeju. 

Melancólico — Nimecasadama. 

Melancolizar — Nimecasaadamaju. 

Mellizo — Sivi. 

MoiiiV)riiiiii - Ebitiveizeda. 

McTiioiia — Niniearaquida. 

Monos — Emaque. 

Menstruación — Ejui. 

Menstruar — Ejuiju. 

Mentir — Pusiaju. 

Mentira— Pusia. 

Mentiroso — Pusiaqui. 

Menudear — Sumamapijia. 

Meollo — Etsapuna. 

Merdoso — Asicada. 

Merendar — Ara ara. 

Mes — Badi. 

Mezcla — Uja. 

Mezquino — Inieda. 

Miedo — Muda, bagida. 

Miel— Guaja. 

Mierda — Dumi. 

Miga — Ejara. 

Migaja — Ecuesiquie. 

Mió — Equiquie. 

Mirada— Ba, 

Mirar— Ba. 

Miserable — Nerecada. 

Miseria — Nerecada. 

Misericordioso — Nerecabaaqui. 

Mismo — Tudia. 

Mocedad — Eve ebari. 

Moco — Uiji. 

Modestia — Muyda. 

Modorra — Vinujuyaque. 

Mofa — Ejariba. 

Mojadura — Enacata. 

Mojar — Nacataha. 

Moldar— Tupu. 

Molde — Tupu. 

Molestador — Ujedamerejoqui. 

Molestar — Ujedamere. 

Monstruo — Cabiruti. 

Montaña — Equique. 

Moquear — Tizi. 

Morar— Ani. 

Mordedura — Caru. 

Morir — Maju. 

Murmurar — Ijillajiguanati. 

Moroso — Inimeque. 

Mortal — Majuaqui. 

Mortificación — Ujeda. 



Mosquito — Zani. 
Mucoso — Viji sucururu. 
Mucliacho — Ebacuapiji. 
Muclio — Usuada. 
Miii'i-|,ü — Maju. 
Muerto — Emaju. 
Mujer— Epuna. 
Murciélago — Vina. 
Murmullo — Licacada. 
Murmurador — Igillaguanaaqui. 
IMurmurar — Igillaguanati. 
Muy — Diaque. 

N 

Nacer — Cuinaza. 
Nacido — Ecuinana. 
Nada — Ayjama. 
Nadador — Vesaaqui. 
Nadar — Vesa. 
Nalga — Ettada. 
Nariz — Ebi. 
Naufragar — Petutana. 
Náusea — Capuseticara. 
Nausear — Capuseti. 
Neblina — Zigeguani. 
Negar — Tiacarama. 
Negro — Tseveda. 
Nervio — Ejaruna. 
Nido — Eja. 
Niebla — Zigeguani. 
Nieto — Yutsecuaque. 
Nieve — Viyeguani. 
No — Ayjama. 
Nocivo— Ojeda. 
Noche — Meta. 
Nombrar — Isara. 
Nombre - Bacani. 
Norte — Cuegipa. 
Noticiar — Cueja. 
Novilunio— Badinana. 
Nube — Puge. 
Nudo — Chuca. 

U 

O — disyuntivo — Ni. 
Obedecer — Nimeguana. 
Obediente — Nimeguanaqui. 
Óbice — Jachi. 
Obligación — Inime. 
Obligar — Inimecamare, 



lio — 



Obsequioso — Inieda amaqui. 

Observar — Naru. 

Obstáculo — Tachi. 

Obstinarse — Accarama. 

Ociosidad — Diagni. 

Ocioso — Diaini. 

Ocnltar — Tena. 

Ocupación — Marejii. 

Ocho — Euimichacalco. 

Odiar — Iguedamaju, ujedacanaiti. 

Odio — Ujedacanaiti. 

Oeste — Igetinubiaque. 

Oido — Ijacaqui. 

Oir — Ijacaquiju. 

Ojo — Yatuca. 

Oler — Iru. 

Olfato — Ir u. 

Oliscar — Ivivi. 

Olvidar, olvidado — Nime aputa, 

Olla — Emaricaca. 

Ombligo — Zun. 

Once — Tuncapeada aracana. 

Onda — Viuviu. 

Oportunamente — Pieju. 

Oración, orar — Nimetupu. 

Orden — Idaque. 

Oreja — Ijaca. 

Orgullo — Casueniti. 

Orgulloso — Casumitiaqui. 

Orificio — Pusacani. 

Origen — Catibuti. 

Orilla — Ecuatsa. 

Orillar— Cuatsaju. 

Orin — Chipiroduni. 

Orinar — Vira . 

Oro — Cbipiroliquidaqui. 

Oruga — Etsena. 

Orzuelo — Yatucapivi. 

Oscuro — Apuapu. 

Ovillo — Puceca. 

Ovillar — Pucasa. 



P 



l'ábido — Ude eduqui. 
Paciencia — luieraeiduju. 
Paciente — Inimeidujuaqui. 
Pachorra — Bajadama. 
Padecer — Inímeidu. 
Padrastro — Etatapujique. 
Padre — Tata. 
Padrino — Tata. 



Paga — Manutia. 

Pagar — Manutiaque. 

Paisano — Eciie epujuque. 

Paja — Yachi. 

Pájaro — Upati. 

Pajita — Iguachupjj. 

Palabra — Yana. 

Palidez — Anasuie. 

Pálido — Anasuie. 

Palma — Juji. 

Palmo — Emetuastupu. 

Paloma — Veydeca. 

Paloma — Veyepuna. 

Palpar — Aba. 

Palpitación — Tutuga. 

Pantano — Enasapa. 

Panteón — Majuguini. 

Pantorrilla — Euxitemu. 

Panza — Dueniti, eyere. 

Papel — Quirica. 

Parar — Yuneti. 

i^arasismo — Nimedira. 

Pardo — Van. 

Parecer — Buche. 

Parecido — Bucha. 

Pared — Esipiqui. 

Parias — Tributo. 

Parida — Ecuinana. 

Paridad — Bucha. 

Pariente — Atta. 

Parir — Cuiuana. 

Parla — Quisarati 

Parlador — Quisaratiaque. 

Parlar — Isara. 

Parpadear — Tapi. 

Parricida — Tata iyeque. 

Parricidio — Tata iyequique. 

Partir — Raro. 

Párvulo — Evasuananadaque. 

Pasatiempo — Piejubare. 

Pasear — Risaisaya. 

Pasmar — Temudsa. 

Paso — Quese. 

Pasto — Nudsa. 

Pata — Jugepuna. 

Patalear — Capucacati. 

Patear — Tibenetapa. 

Pato — Jujedece. 

Patrocinar — Ettena. 

Pausailo — Venaiia, baccua. 

l^ausar — Venanama. 

i'avesa — Odejaru. 



111 



r;ivo — Tedu. 

Pecado — Jucha. 

Peclio — lyacua. 

I'ecliiiga — Yacuatse. 

\'ri\»7,o — Ayipejo. 

Pedernal — Timu. 

Peilir — Baca baca. 

Peer — Quijiju. 

Peinar — Riru. 

Peine — Yapere. 

Peladura — Evite. 

Pelear — Quinatiquinati. 

Pelechar — Zericuina. 

Peligrar — Idaraajo. 

Peligioso — Idamajuquiutaqui. 

Pelota — Cuabu. 

Pelotear — Cuabuijabeju. 

Peliisa — Idsu. 

Pellejo — Ebite. 

Pellizcar — IMudi. 

Pellizco — Mudi. 

Pena — Capeinimeti. 

Penacho — Zira. 

Penar — Capeinimeti. 

Pendejo — Euana. 

Pendencia — Quinatiquinati. 

Penetración — Aboba 

Penitencia — Iniíuebaoulna. 

Penitenta, penitente — Inimebacui- 

naqui. 
Penoso — Masada. 
Pensar — Adeba. 
Peña — Tumuebari. 
Peor — Idaniacuita. 
Pepita — Ecaca. 
Pequenez — Sumainapiji. 
Pe(jueño — Sumarua. 
Perilor — Naruuiaisa. 
Perdiz — Buni. 
Perdón — Merecaba. 
Perecer — Tere. 
Peieza — Diaida. 
Perezoso — Diaida aqui. 
Pcr|iendiciilir — Tuyú. 
Peno — Chapa. 
Perseguir — Niniejuana. 
Persona — Ecuita. 
Persuadir — Amere. 
Pesadez — Bicueda. 
Pesa<lilla — Tabiju, ujeda. 
l'esailo — Bicuada. 
Pescado — Jae. 



Pescador — Jaeaqui. 
Pescar — Jaeati. 
Pescuezo — Tul. 
Pesíjuisiir — Sare. 
l'estaña — Yatucasaru. 
Peste — Ujeje. 
Petición — Bacabacara. 
Pezón — Utsuvitu. 
Piadoso — Idaaqui. 
Picada — Caru. 
Picazón — Vijida. 
Piedad — Ida. 
Piedra — Tumu. 
Piel — Evite. 
Pierna — Enatsimare. 
Pinta — Veneaqui. 
Pintar — Venevene. 
Pina — Atsu. 
Piojera — Biaquini. 
Piojo — Bia. 
Pisada — Enachi. 
Pisar — Tapa. 
Pisotear — Neretapa. 
Placer — Pureama. 
Plano — Ruma. 
Planta — Vaisuenanaque. 
Plantar — Vaha, va. 
Plantilla — Cajipeti 
Plata — Chipilo. 
Phitano — Bandare. 
Plato — Peja. 
Playa — Mijiji. 
Plegar — Nuca. 
Plegaria — Bacabacati. 
Plenilunio — Cuareruda. 
Pleuresía — Uje.jeda. 
Pliego — Canucati. 
Pluma — Ecatta. 
Plumero — Ududo. 
Población — Upu. 
Pobre — Nerecada. 
Podrir — Uri. 
Polilla — Ettena. 
Polución — Eti. 
Poner — Ya. 

Poniente — Igetinubiaque. 
Popa — Ettibu. 
Por — Ademe, itaque. 
Porfía — Abatacama. 
Porijue — Tibu. 
Piéíiica — Cuatsabija. 
Predicar — Catsabijiju. 



112 



Pregues — Maqui. 

Preguntar — Baba bacati. 

Prepami- — Bageti. 

Presumii' — Casumite. 

Preveniílo — Iguene cabajeti. 

Priesa — Bibada. 

Prieto — Ejeecqueani. 

Piimogénito — Yenene. 

Piia — Evi. 

Pudor — Visu. 

Pueblo— Epu 

Pulcritud — Bujemaque. 

Pulcio - Bujema. 

Pulido — Pupida. 

Pulir — Pupidajo. 

Pulsación — Enijo. 

l'ulsar — Mijuaba. 

Pulso — Ebicana. 

Punible — Catsataqui. 

Punta — Ebitu. 

Puntear — Duduyaque. 

Punzar — Jacua. 

Puñado — Jabu. 

Puño — Emetucupucaca. 

Pureza — Bugemacuita. 



Que — Aitibu. 
Quebrar — Pucucu. 
Quedar — Ani. 
Queja — A. 
Quemar — Turuisa. 
Querer — Bijadaba. 
(juerido — Indaque. 
Quien — Aira. 
Quieto — Yuaui. 
Quijada — Erumu. 
Quitar — Quemi. 
Quito — Quemi. 

R 

Rabia — Ar, nijucamaiti. 
Rabioso — Nijucamaitiqui. 
Rabo — Umibi. 
Racimo — Inacama. 
Racional — Adebaaqui. 
Radio — Vecadaquetuyo. 
Raíz — Ultiri. 
Raja — Patsa. 
Ralo — Vacada. 



Rallar — Ere. 

Rama — Yid, Guagua. 

Ramillete — Erada. 

Rancio — Guanida. 

R'ipiílauíente — Zereji. 

Rj'ipido — Zereji. 

Rapiña — Chiri. 

Rasgar — Ziri. 

Rata — Zatsucaiti. 

Ratón — Yete. 

Rebajar — Butiamica. 

Rebozar — Paquetana. 

Recibir — Quemi. 

Recién — Yacua. 

Recoger — Mepe. 

Recordar — Adebamere. 

Recrear — Nimesisa. 

Recreo — Nimesisa. 

Recto — Tuyú. 

Recular — Tibeneaje. 

Red — Cache. 

Redondear — Cuareruda. 

Redondo — Cuareruda. 

Rellejar — Vecaisa. 

Refresco — Baaisa. 

Refrigerio — Baaisa 

Regalar — So, Jujema. 

Régimen — Idaaqui. 

Regir — Idaju. 

Registrar — Babare. 

Regocijo — Pureama. 

Regresar — Ettinuca. 

Regüeldo — Caua. 

Rehusar — Bijudama. 

Reible — Zataqui. 

Reir — Zataquijo. 

Reja — VerirJaqui. 

Relucir — Pupida. 

Rellenar — Yequienuca. 

Remangar — Evicauiiba. 

Remar — Tarutaru. 

Remedar — Pie. 

Remendar — Zipi. 

Remo — Etaruqui. 

Remolinarse — Subarere. 

Remolón — Diaida. 

Remordimiento — Nimecueja. 

Rencor — Nimecanaiti. 

Rencoroso — Nimecanaitiaqui. 

Reñir — Quinaquinati. 

Re|ii!tir — Anuca. 

Repique — Dudo. 



— 113 — 



llejiosai' — Canaara. 
Reprendei' — Noreda. 
Kcprimii' — Inimetana. 
liesbalnr — Rivi 
lioseohlo — Muruuqueda. 
llesfriai- — Banaisa. 
Jlesfrio — Bandanubi. 
Ilesina — Eniadi. 
Jlesollfir — Casadacansjeti. 
Resonar — Pieya. 
Respeto — Emuiba. 
Respiración — Canajeti. 
Resplandor — Uda. 
Restitución — Tianuca. 
Restituir — Tianuca. 
Retorcijón — Esereraujeda. 
Retumbar — Rararara. 
Revés — Dunieque. 
Revocar — Zicuya. 
J^evolcarsc — Meemee. 
Ribetear — Picucua. 
Rico — Nerecadama. 
Riña — Quinatiti. 
Riñon — Rebu, epecaca. 
Rio — Exsepere. 
Risa — Zaaqui. 
Robar — Chiri. 
Roció — Yabaqui. 
Rogar — Bacabacati. 
Rojo — Pudeda, Chachada. 
Romper — Pueu 
Ronquear — Nereda. 
Ropa — Una. 
Rubio — Tiquida. 
Ruego — Bacabacati 
Ruidoso — Zicacada. 



Sábalo — Butzaqui. 
Sabañón — Oachibiji. 
Saber — Bave. 
Sabor — Yatsacana. 
Saborear — Yatsanacajo. 
Sabroso — Yatsacana. 
Saca — Zictara ebari. 
Sacar — Quemi. 
Saciar — Nijuquiju 
Saco — Zitara. 
Sal - Banu. 
Salado — Guajada. 
Salainanqueja, — Guaguabacua. 
Tomn XII 



Salar — Guajadaha. 

Salir — Quinana. 

Saliva — Ecuedi. 

Salivar — Ecuedia. 

Saltar — Putitana. 

Salud — Majuma. 

Saludar — Isara. 

Salvaje — Capiniri. 

Sanar — Chachaju. 

Sancochar — Edducasapa. 

Sangro — Ami. 

Sano — Majuma. 

Sarampión — Pusere. 

Sarro — Buseseve. 

Sarta — Jamatoro. 

Satanes — Yechana. 

Satisfacer — Najara. 

Sauce — Zisicui. 

Secar — Raraisa. 

Seco — Erara. 

Secreto — Etteua. 

Secundina — Une. 

Sed — Ijicara. 

Seis — Sucuta. 

Sembrar — Va. 

Semen — Eti. 

Sencillez — Inime adebayama. 

Senda — Eccari. 

Senectud — Esiri. 

Sentir — Upaju. 

Seña — Diri. 

Señal — Diri. 

Señalar — Dirijo. 

Separar — Pireya. 

Sepulcro — Majucani. 

Sepultar — Papa. 

Seqnedar — Ura. 

Serenar — Ye tana. 

Seriedad — Catyuda. 

Serio — Catyudaaqui. 

Serpiente — Bajnspa. 

Servir — Mere. 

Seso — Yupa. 

Si — Ejee. 

Sidra — Limón ebari. 

Siete — Pacalco. 

Silbar — Uvia. 

Soberbio — Casumiti. 

Sobre — Diaque. 

Sobriedad — Dajicadama. 

Sobrino — Ebacuapea. 

Sobrio — Dajicadama. 



114 — 



Sofocar — Cuacuamuri. 

Soga — Uju. 

Sol — Ig-eti. 

Soldar — Zipi. 

Solicitar — Canimecuejati. 

Solo — Tupidla, Tuta. 

Soltar — Dirusa. 

Soltero — Cuaneruaque, 

Sonar — Capieti 

Soniílo — Capieti. 

Sonrisa — Dajida. 

Sonrojar — Vipuchitana. 

Sonrojo — Vipuchitana. 

Souailor — Tabijua, Adebaaqui. 

Soñar — Tabijuadeba 

Sopapo — Emetucupucacatsubana- 

capa. 
Soplar — Cuja. 
Sorbo — Subiiji. 
Sordo — Isabe, Isave. 
Sortija — Motara. 
Sospecha — Misida. 
Sospechar — Misidajo. 
Sil - Tujaque. 
Suavizar — Sabisabilia. 
Subir — Zura 
Sucio — Asicada. 
Sudar — Veruru 
Sudor — Veruru. 
Suegro — Ettataquietuja. 
Suelo — Yana, Yana. 
Sueño — Vinu. 
Sufocar — Majumere. 
Sufrible — Idujutaqui. 
Sufrir — Idujo. 
Suicidio — Tutaquietiju. 
Súplica — Bacabaca. 
Suplicar — Bacabaca. 
Suplir — Tuputajo. 
Supurar — Enacacaeti. 
Sur — Veni. 

Suspiro, suspirar — Cana. 
Sustancia — Enacaca. 
Sustento — Araara. 
Susto — Ecuisa. 
Suyo — Tujaque. 



'I' 



Taliaco — Umaja. 
'I'i'iliano — Tipesi. 
'rabnqueía — Uniajaquini. 



Tabardillo — Cuitanque. 

Tacto — Camedaqueti. 

Taciiuela — Clavomusama. 

Tahiga — Sitara. 

Talón — Cuachitana. 

También — Diadi. 

Tantear -- Ababani. 

'Canteo — Ababani. 

Tañer — Dudo. 

Tapa, (apar — Tumu. 

Tapia — Tata. 

Tapón — Etumuqui. 

Tarántula — Biccua. 

Tardanza, tardar — Zumutati. 

Tartamudear, tartamudo — Anatutai. 

Teclio, techar — Eysura. 

Tejer — Tatata. 

Tela — Una. 

Telaraña — Cayuveise. 

'Temblar — Chanu. 

Temer, temor — Muba. 

Temprano — Ebaura. 

Tendón — Ejaruna. 

Tener — Ania. 

Tentación — Idamamere. 

Tentar — Idaniamereja. 

Teñir — Ducueri. 

Terciana — Bara. 

'I'ericia — Usu usu. 

Terror — Ecuicha. 

Testa — Yiuca. 

Teta — Atsultimare. 

Tibieza — Diaicada. 

Tiempo — Pieju. 

Tierra — Meclii. 

Tigre — Iba 

Timbal — Cumucumu. 

Timón — Tibu. 

Tinieblas — Apuda. 

Tío — Cucu. 

Tiricia — Usuusu. 

Tiritar — Tadada. 

Titubear — Varare. 

Tizón — Etiquitabu. 

Tobillo — Enacliiatuca, 

Tocar — Abu. 

Todavía — Amajari, aniari. 

Todo — Dutia. 

Tomar — Quemi. 

'I'onada — Eru. 

Tonto — Nimana. 

Torbellino — Tabú. 



— II! 



Tüicíji' — Vayo. 

Torcido — Evayo. 

Tordo — Chico. 

Türmunlu — Ujeda. 

Toriiiii' — Enuca. 

Torpozíi — Ime. 

Tortilla — Ecasapa. 

Tórtola — Uu (Tu u). 

Tortuga — Dati. 

Tos — Ujuuju. 

Trabajar — Mereju. 

Trabajo ~ Mere. 

Traer — Beti. 

Tragar — Buji. 

Trasparente — Vecada. 

Traspirar — Maduli. 

Trasquilar — Eisu. 

Trece — Tunca peada arana. 

Trémulo — Dadu dadu. 

Trenzado — Épica. 

Trenzar — Pica. 

Triángulo — Eddiri. 

Tripa — Edumijite. 

Triste — Nimebicueda. 

Tristeza — Capimimeti. 

Tronco — Ecui. 

Tropezar — Chica. 

Tropezón — Chica. 

Trotar — Agebidada. 

Trueno — Tusu. 

Tu — Miquia. 

Tuétano — Etsapuna. 

Tufo — Guanida. 

Tullir — Pututyu. 

Tumulto — Cacasati. 

Tumultuar — Cacasati. 

Tuna — Diayda. 

Tupir — Tii. 

Turno — Coeti. 

Tuyo — Tujaquie. 

fj 

Ulano — Caumiti. 
Ulcera — Pusisa. 
Ultimo — Tupujuju. 
Ultrajar — Idama 
Ungüento -- Esamaqui. 
Único — Tupidia. 
Unión — Nimepidia. 
Unir — Zipi. 
Uno — Peade. 



Uña — Emesuru. 
Urdir — Nitia. 
Urina — Vira. 
Usado — Etyume. 
Usar — Cume 
Uso Tuj abane. 

V" 

Vaciar — Quemi. 
Vacio — Isania. 
Vadear — Dejeta. 
Vado — Evejeta. 
Vaho — Ujiji. 
Valiente — Casada. 
Vanidad — Casumiti 
Vapor — Guaní. 
Vara — Sanavica. 
Variable — Anisicuataqui. 
Variar — Anisicuati. 
Vastago — Evija. 
Vedado — Utaquima. 
Veinte — Vetatunca 
Vejez — Esiri. 
Vejiga — Cujacuja 
Velar — Naru. 
Velocidad — Vidada. 
Veloz — Vidada. 
Vello — Ududu. 
Vena — Araidijo. 
Vencer — Casubuti 
Vender — Iru. 
Venero — Maro. 
Venganza — Etsuge. 
Vengar — Zujeju 
Venida — Eti. 
Venir — Eti. 
Ventear — Pei. 
Ventosear — Juja. 
Ventrículo — Arasaca. 
Ventrudo — Edumitielari. 
Ver — Ba 

Verano — Uquijanajaua. 
Verdad — Piisiania 
Verde — Sanada. 
Verga — Vicadada. 
Vergonzoso - Visuaque 
Vergüenza, — Visu. 
ViM'niejo — Pudeda. 
Verruga. — Pivi. 
Vestido — Cajututi. 
Vida — Canajeti. 



116 



Viojo Esiri. 
Vionto — Cuejiji. 
Vientre — Ecarecani. 
Vigilar — Naru. 
Vigor — Casada. 
Virgen — Jajama 
Viruela — Pusese. 
Viscoso — Bacida. 
Viudii - Averaa'u. 
Viiulo — Enenemaju. 
Vivir — Canajeti 
Vivo — Canajeti. 
Vocear — Quetere. 
Volar - Eta, 
Vómito — Capuseti. 
Voü — Etsuri. 



Vuelta — Coeti. 
Viiestio — Micuanaja. 



Va — Amena. 
Yema — Edu. 
V^crba — Nutsa. 
Yerno — Ebacua. 

Z 

Zambullir — Canavitu. 
Zaratán — Espune. 
Zumo — Enacaca. 
Zurcir — Ecasipiti. 
Zurdo — Ani. 



APÉNDICE 



Las Misiones Franciscanas 



Rev. P. Fray JOSÉ CARDÚS 



Üarcclona. 1886 



VOCABULAlllOS 



CaslcUano- l'acana : 



1 Yo — Eina. 

2 Tú — Mitda (Mida) 

3 El ó aquel — Icho (Ichu). 

4 Nosotros — Ecuana. 

5 Vosotros — Micuauetda. 

6 Ellos — Ichocuana 

7 No — Mabe 

8 Si — He he. 

9 Hay — Eani. 

10 No hay — Aimabe. 

11 Agua — Eavi (Ena). 

12 Fuego — Cuati. 

13 Maiz — Rige (Dije). 

14 Cliicha — Eiri (Eidi). 

15 Comida — Jana 

16 Sol — Iretti (Idetti). 

17 Luna — Batdi (Bad'di) 

18 Estrella — Attujai (Etujai). 

19 Tierra — Eagua (Eaua y Medi). 

20 Tigre ~ Ibba (Iba). 

21 Llueve — Naiepuani (Naipu) 

22 Siéntate — Aniutequé. 

23 ¿Cómo estns? Bien ~ ¿Amisai piabe? Sai- 

pierna. 

24 ¿Cómo te llamas? - ¿ Aim\ banime? 



Cariñena : — 

Iquie (Tequia) '. 
Mitya (Miquia). 
Yumequie (Yumeque). 



Aijiama (Ayjama). 

Hé hé 

Ania. 

Aijiama 

Ena. 

Etiqui 

Ijiqui (Egique) 

Tupari. 

Earaquie (Edduca). 

lyetti (Igeti). 

Batdi (Badi). 

Pcíjaji (Purari). 

Machi (Mechi). 

Nahijuya (Neiju) 
Anibutecue. 

¿ Jitdamiquie? Jitda. 
¿ Aibcanaimi ? 



1 Kutre paréutcsis <-'St;iii las loriiias (K-I I*. Ariueulia. 



— US — 



á5 Voy — Eputi da ema. 

;2ü No voy — Aimabe da ema eputimabe. 

27 Fui esta niañuiiii — Aputdaya daemaputia. 

28 Müñana iré — Muetacho ema paputi. 

2U ¿A dónde vas? — ¿Quiepia mi ndae puti? 

30 ¿Qué diosa? ~ ¿Cua mi epuani? 

Üt Mi padre imuió ayer — Mueta quia tata 

manoa puichá. 
33 ¿Qué buKcas? — ¿Aimi eclia cuauia? 
3o ¿Qué quieres? — ¿Aimi quie rsatda? 
3i (Jiiiero cucliillo — Cuchiro quie marsatda 

35 Deseo pescado — Zea eursatabauia. 

36 Yo uialé un tigre con la lloclla — Pisa-nee 

ibba manoamejiji. 

37 ¿Hay Dios? Hay — ¿Agua Yusu iani? 

Eani. 

38 ¿En dónde está Dios? — ¿Quiepia Yusu 

iani? 

39 Dios está en el cielo — Ebacuepaclia su 

eani. 

■'iÜ ¿Qi'iién crió el cielo y la tierra? — ¿ Aiyani 
ebacuepacha attaida ye yeagua neé? 

il Dios los crió — Yusu ya attaida. 

'i2 Yo amo á Dios — Eamamu Yusu eyubania. 

43 Yo iré al cielo con Dios — Emamu ebacue- 
pacha su eputi Yusu neé. 

-i'i Anda á tu casa y vuelve luego — Miquie 
ettesu putiquie jasiapa putdatiquie. 

-'i5 Vamonos de aqui — Meputiu. 
41) Id ó andad — Mecuquie. 

47 líntien<lo tu lengua — Miquiemimi ema- 

babe. 

48 No entiendo tu lengua — Buemabe ema 

miquiemimi. 



Cuayaiquie. 
Cuayamaiquie. 
Aputdaya iquiecuaya. 
Metautya cuaya. 
¿Requie micuaya? 
¿Ejebuchi jua? 

Yabare tibeine majuchine. 
¿Aimi sarea? 
¿Aimi juya? 
Cuchiro bijitdabaya. 
Aracarara jabe. 



¿Ania Dios? Ania. 



Miquie etare dirucue vi- 

dada eticué. 
Metdirú. 
Mecuacué. 

Miquiyana iquiebabe. 

Baecoiquie miquiyana. 



[líln los primeros veintiún números se ha aumenlado las 
voces que corresponden según los vocabularios respectivos del 
Padre Armenlia, siempre que éstos acusen alguna diferencia. 
Como se puede ver las liay y muy curiosas, como por ejemplo 
el PuRARi por PuiAJí — esírelía — número 18, en el Cavineño. 

Donde Armenlia oía D, á Cardús le sonaba R, y así por el 
estilo otras confusiones de sonidos que tan pueden estar en los 
oídos que oyen como en las lenguas que lo hablan. Estos cam- 
bios de sonidos son de mucha imporlancia para el estudio de 
las lenguas, porque el día que nos demos cuenla de lo (|uc 
cada sonido representa 6 puede i-epresentar en las diferentes 
lenguas y épocas, so habi'i'i claik) el primer paso grande hacia 
la clasiíicación lina I de las lenguas de las Américas; y si no 



— 11!) — 

nos os dado reducirlas lodos á un solo I ronco, tal vez lleguemos 
:\ poder incluirlas en una ú oira de unas |>ocas ramas. 

\''Á Padre Cardas, en su sei'ic de vocabulai'ios, incluye el 
Maro|ia (número IX. iiáginas :]\A y ;(!r)) y en la milicia (|ue 
precede dice lo siguienle: 

« Lo Mnropa se habla en el pueblo de los Reyes, deparla- 
menlo de Mojos; liene la -/francesa y la Z castellana; muchas 
palabras son Tacanas. »] 



Caste¡/ano-Ma?opa : 



Yo — Eme. 

Tú — Mi. 

ICl (!) aquel — Tube. 

Nosotros — Ecama. 

Vosotros — Micabe. 

Ellos — Tuna. 

No — Mabe. 

Si — Hó hé. 

Hay — Eani . 

No hay — Maica. 

Agua — Jubi. 

Fuego - Cuati. 

^^aiz — Cliije. 

Chicha - Ichi. 

Couiiila — Jana. 

Sol — Iclietti 

Luna — Bansri. 

Estrella — Buanavi. 

Tierra — Eugua. 

Tigre — Imba. 

Lhieve — Nai. 

Siéntate — Animbuteje. 

/, (Jóino esti'is? liieii — ¿An cha mi? Zai- 

pibe eme. 
¿Cómo te llauías? — ¿ Ain bani mi? 
Voy — Méputi. 
No voy ~ Mapéputi. 
Vui esta luaña.ua — Maputia bebicliijdu. 
Mañana iré — Maita meputi epu. 
¿A dónde vas? — ¿Piajdu miputi? 
¿(jiié dices? — ¿Aitemi cuesrda eme? 
Mi padre murió ayer — Baunra amanu qui 

tata. 
¿t^)ué huRcas? — ¿Aitemi t-razda? 
¿Qué quieres? — ¿Aitemi t-rutambazda? 
Quiero cuchillo — Cuchillo met-rutam- 

bajda. 
Deseo |ii!sciuh) — Sissi janja ja eme. 



Tacana : — 

Erna. 

Mitda. 

Icho. 

Ecuaiia. 

JMicuanetda. 

Ichocuana. 

Mabe. 

He he. 

Eani. 

Aimabe. 

Eavi, ena. 

Cuati. 

Rige. 

Eiri. 

Jana. 

Iretti. 

Batdi. 

Attujai. 

Eagua. 

Ibba. 

Nai epuaui. 

Aniutequé. 

¿Anaisai piabe? Sai pierna. 
¿ Aimi banime ? 
Eputi da ema. 
Aimabe da ema eputimabe. 
Aputdaya da ema putia. 
Muetacho ema paputi. 
¿Quiepia mi ndae puti? 
¿Cua mi epuani ? 
Mueta quia tata manca 

puichá. 
¿Aimi echa cuania? 
¿Aimi quie rsatda? 

Cuchiro quie marsatda. 
Zee eursatabania. 



— 120 



48 



Yo maté un tigre con la Hecha — Eme ma- 

manuemia imba pijda neje. 
¿Hay Dios? Kiiv — ¿ Eani tata Dios? 

Eani. 
¿En dónde esfi Dios? — ¿Piazu muni eani 

tata Dios? 
Dios est\ en el cielo — Dios eani emba- 

cuepachajdu. 
¿(^Uiién crió el c'w.io y la tierra?— ¿ Aisse 

jata iye enibacuepacha eua juba? 
Dios lo crió — Ecajda Dios tahata. 
Yo amo á Dios — Me jaimunem bajda 

Dios. 
Yo iré al cielo con Dios — Eme meputie- 

pu embacuepachajdu Dios neje. 
Amia ;i tu casa y vuelve lue^ro — Jujuye 

pueyuje chamu benaname. 
Viiuionos lie aijiii — Quejuyu. 
1(1 ó andad — Juyuje. 
Entiendo tu lengua — Mimimi metram- 

bajda. 
No entiendo tu lengua — Mimimi mamet- 

rambajda. 



Pisa-nee ibba manoamejiji. 

¿Agua YuBu iani? Eani. 

¿ Quiepia Yusu iani? 

Ebacuepacha su eani. 
¿Aiyani ebacuepacha attai- 

da ye yeagua nee ? 
Yusu ya attaida. 

Eamamu Yusu eyubania. 
Eamamu ebacuepacha su 

eputi Yusu neé. 
Miquie ettesu putiquie, ja- 

siapa putdatiquie. 
Meputiú. 
Mecuquió. 

Miquiemimi emababe. 

Buemabe ema miquiemimi. 



[Se ve clarnmenle que las diferencias son más bien otro 
inodo de decir la misma cosa. 

\Ln cuanto á la palabra Jubi — agua — íalin que saber si es 
la única, pues el mismo Tacana liace uso de la oli'a voz Ena 
también. En la región Moja se comprende que Jubi sea una 
délas formas de decir «agua» como que Ueni ó Beni sería otra. 

Cíiije = Ri(;e— 7lír//,í é Iciu = Iíiri — Chicha, nos da la ecua- 
ción: Oh = 11. 

De los dalos suministrados por Cardús, |)odemos estar se- 
guros que el Maropa no es más que un codialecto con el Ta- 
cana del gran grupo f|ue incluye á estas dos fracciones como 
también á ios Araonas y Cavineños. S. A. L. Q.] 



del 

BENUíADREDEDÍOS 



/ 



en los 



Í884 



ÍNDICES DE LOS ARTÍCULOS 



CONTKKIDOS EN LA 



REVISTA DEL MUSEO DE LA PLATA 

TOMOS I — XIII 



Compilados por 

FÉLIX F. OUTES 

Director de Publicaciones 



índice alfabético por nombres de autores "' 

Tomos l-xni(^) 



Aldoff N. : — 

Ríipport prélimiiiaire sur une excursión botanique dans 

la Sierra de la Ventana VII, i8i 

Contributions á la flore de la Terre de Feu. — I. Obser- 

vations sur la végétation du canal de Beagle Vil, 277 

Aliíoff N. y KuRTz F.: — - 

Contributions á la flore de la Terre de [-"eu. — II. Enu- 
méralion des plantes du canal de Beaglc et de qiielques 
aulrcs endroits de la Terre de Feu VII, 3 53 

Ambrosetti J. B.: — 

Descripción de algunas alfarerías calcliaquíes III, 5 

Viaje á las Misiones argentinas y brasileras III, 417 

» » ^> » » . , I V , 2 8 9 

» » » » » IV, 353 

» » » » » V, 225 

Arqueología argentina. Un nuevo PiUan-Toki X. 2^5 

Apuntes sobre la arqueología de la Puna de Atacama XII, i 

Apu SAiiUAriAUKA Inca J.: — 

Ollantay V, 25 i 



(') Cuamio se unte de nrllculos en colaboración, ilcbe buscarse el titulo respectivo en la 
ciai del apellido del prinicf autor que figure al frente del estudio. 
(^) Con el tomo -XIII termina la primera serie de la Rf.vista »ei. Miisr.o i>f. La Piaia. 



— 12-i 



A RATA P. N.: — 

El pilliján y la pillijanina II, 225 

La sacarina Fahlberg, considerada bajo el punto de vista 

higiénico IV, iSy 

Akmentia N.: — 

Cavineña ó Gavina. Arte y vocabulario Xlll, i 

Aiímentia N. y Gilí A.: — 

Arte y vocabulario, etc., de la lengua Tacana X, 6 3 

» » » » » » X , 2 8 3 

Bacqué a. : — 

Trois trigonocéphales du Paraguay XII, i i i 

Báucena a. : — 

Arte y vocabulario de la lengua Toba Vil, ¡ 86 

Véase Lafone Quevedo, S. A. 

Biblioteca del Museo de La Plata. — Lista de las publicacio- 
nes recibidas en cange (Octubre 1890 — Mayo iSgi).... \, 33o 
Biblioteca, etc. — (Junio — Diciembre 1891) 11, 463 

BODENUENDER G.'. 

Sobre la edad de algunas formaciones carboníferas en la 

República Argentina Vil, 129 

BiíÉTUES J . ; — 

Notes biologiques sur trois hyménoptéres de Buenos Aires X, 193 

Bridges T. : — 

Datos sobre Tierra del Fuego IH, 19 

» » » » 1 1 1 , 3 I 3 

Brucii G. : — 

Descripción de algunos sepulcros calchaquíes, resultado 

de las excavaciones efectuadas en Ilualfín X, 1 1 

La piedra pintada del arroyo Vaca Mala y las esculttiras 

de la cueva de Junín de los Andes X, 1 7 3 

La piedra pintada del Manzanito XI, 7 1 

Le nid de VIuiiiicucs caiiicitla/a (Oliv.) Sauss. (guepe so- 

litaire) et observations sur deux des ses parásitos XI, 2 23 



— 125 — 

Enumeración de una colección de aves de las provincias 
de Salta y jujuy y descripción de un nuevo tiránido 
(MiLscisaxicola Morenoi) XI, 245 

Mclainórfosis y biología de coleópteros arf^entinos. — I. Pla- 
giodera cryíliroplera, Calligrapha polyspila, Chalepus 
mediiis XI, 3i5 

Metamorfosis, etc. — II. Agasiclcs viltata, Pleclonycha 

correníina, Amplipa/pa negligens XII, 2o5 

IjL'rckiiaüdt C. : — 

Rapport préliminaire sur une expédition í^éologique dans 
la región andine, située entre Las Lajas (y\rgentine) et 
Curacatitin (Chili) IX, 197 

Traces géologiques dun anclen contincnt Pacifique X, 177 

Le gisement supracrétaciquc de Roca (Rio Negro) X, 207 

Véase Rom S. 
» Wkhrli L. 

BunMEisiicK C. V. : — 

Breves datos sobre una excursión á Palagonia II, 275 

Nuevos datos sobre el territorio patagónico de Santa Cruz IV, 225 

» » » » » » IV, 337 

Datos sobre el carbón de piedra de San Rafael (provincia de 

Mendoza) IV, gy 

Delachaux E, a. S.: — 

Límites occidentales de la República Argentina. El artículo 
del doctor Juan Stcflen «La cuestión de límites chileno- 
argentina». Examen crítico IX, 1 

Drago L. M. (véase M acaula v T. B.) 

FiscuER P. : — 

Determinación de las regiones del globo donde la fauna es 

insuficientemente conocida I, iGi 

Flowkr W. II. : — 

Los Muscos de Historia Natural 1, i 

FoREL A. : — 

Las variaciones periódicas de los ventisqueros \'IL 4SQ 



i 26 



l'^iucGiiiKO C. L. : — 

La liistoria documental y crítica. Examen de la «Historia 

del Puerto de Buenos Aires», por Eduardo Aladero .... V, 3 

Grquvelle a. : — 

Quelques clavicorncs nouvoaux de la République Argen- 

tine, recueillis par M. Charles Bruch XII, 121 

Gii-i A. (véase Akmentia N.) 

Hau riiAi, R. : — 

La sierra de la Ventana (provincia de Buenos Aires) 111, 3 

Nota sobre un nuevo género de filiceos de la formación 

rhética del Challao (provincia de Mendoza) IV, 221 

Observaciones generales sobre algunos ventisqueros de la 

cordillera de los Andes (Mendoza) VI, 109 

Primera ascención al nevado colorado de Famatina (ti 1 5o 

metros) Vil, 169 

Contribución al estudio de la geología de la provincia de 
Buenos Aires. — I. Las sierras entre Cabo Corrientes é 
Hinojo VII, 477 

Nieve penitente X, 3i3 

Distribución de los centros volc;ín¡cos en la República Ar- 
gentina y Chile XI, 177 

Véase Lange G. 

IIauthal R., Rotu S. y Leumann- Nitscue R.: — 

El mamífero misterioso de la Patagonia: Grypolherium 

domesticitm IX, 409 

IllERING H. V. : — 

Nuevas observaciones sobre moluscos cretáceos y tercia- 
rios de Patagonia XI, 227 

Jacoií C. ; — 

E.xamen microscópico de la pieza cutánea del mamífero 

misterioso de la Patagonia, Grypolherium domesliciim X, 61 

Contribution á l'étude de la morphologie des cervaux des 
indiens (décrits dans les Matériaux pour servir á TAn- 
thropologic dos indiens de la République Argcntinc, 
par le l)r. II. ten Kate) XII, 69 



127 



.luüULIEN F. : — 

Qiiclques notes sur plusieurs Coprophages de Buenos Aires IX, 871 

Kosi.owsKY .1 . : — 

Tres semanas entre los indios Guatos VI, 22 1 

Faunas locales arf^entlnas. — II. Enumeración sistemática 

de las aves de Cliilecito (provincia de la Rioja) VI, 277 

Aves recogidas en la provincia de Catamarca durante los 

meses de Marzo y Abril de i8g5 VI, 289 

Batracios y reptiles de Rioja y Catamarca, recogidos du- 
rante los meses de Febrero á Mayo de i8g5 VI. 357 

Un nuevo gcco de Matto Grosso VI, 371 

Algunos datos sobre los indios Bororós VI, 873 

El rol de los lermitos en la distribución de centros de ve- 
getación arbórea en los llanos VI, 418 

Dos nuevas lagartijas de la provincia de Buenos Aires ... VI, 4 1 7 
Reptiles y batracios de la sierra de la Ventana (provincia 

de Buenos Aires) VII, 149 

Sobre algunos reptiles de Patagonia y otras regiones ar- 
gentinas VII, 445 

Ofidios de Matto Grosso (Brasil) VIH, 25 

Enumeración sistemática y distribución geográfica de los 

reptiles argentinos VIII, iGi 

Dos mamíferos de Patagonia, cazados en el valle del lago 

Blanco (Chubut) XI, 129 

K.URTZ F. : — 

Sertum cordobense. Observaciones sobre plantas nuevas, 

raras ó dudosas de la provincia de Córdoba V, 2S1 

Contribuciones á la palaeopliytología argentina. — I, II.... VI, 1 i 7 
Contribuciones, etc. — III. Sobre la existencia de una Da- 

kota-flora en la Patagonia austro -occidental X, 43 

Véase Alroi'K N. 

» ROTH S. 

Lafone Queveuo, S. A.: — 

Notas ó sea principios de gramática Mocoví I, i 1 3 

» » » » » » 1 , 3 o 3 

» » » » » » 1 1 , 2 .4. 1 

» » » » » » 11,289 

» » » » » » 11,393 

» » » » » » 1 1 1 , 1 2 q 



— i28 — 

Las huacas de Chañar Yaco II, 353 

Catiilogo descriptivo é ilustrado de las huacas de Chañar 

Yaco III, 33 

Kl verbo 111, ¿41^ 

1£1 culto ele Tonapa III, 32 i 

Instrucciones del Museo de La Plata, para los colectores 

de vocabularios indífíenas III, 401 

Voc.ibulario Mocoví- Español, fundado en los del P. Ta- 

volini IV, 161 

Apéndices á la gramática Mocoví IV, 257 

Introducción al Arte Mocoví del P.Tavolini. Estudio de 

gramática comparada IV, 369 

Introducción, idem V, 93 

Introducción al Arle de la lengua Toba, por el P. Alonso 

de Barcena V, 129 

Introducción, idem V, 3o5 

VocabularioToba-Castellano-Inglés, fundado en el voca- 
bulario y arte del P. A. Barcena, con equivalencias del 

indio López en 1888 IX, 2^4 

Las ruinas de Pajanco y Tuscamayo, entre Siján y Pomán X, 267 
Viaje á los menhires c intihuatana de Tafí y Santa María XI, 121 
Viaje arqueológico en la región de Andalgalá, 1902-1903 XII, 7 3 
Véase Abmentia N. 
» Tavolini E. 

Lahille F. : — 

Faunas locales argentinas. — I. Lista de los pescados reco- 
gidos en los alrededores de La Plata VI, 263 

Lista de los peces que se encuentran en el río de la Plata, 
segL'in el catálogo de Perugia y que no están indicados 

en las enumeraciones anteriores VI, 274 

Lista de los peces que se encuentran en el río de la Plata, 
según Cari y Rosa Eigenmann y que no están indica- 
dos en las enumeraciones anteriores VI, 275 

Lista de los peces de las costas argentina y uruguaya, que 
se encuentran también en el río de la Plata (según el 

doctor Carlos Berg) VI, 276 

Contribución al estudio de las volutas argentinas VI, 293 

Nota sobre la industria de la pesca en la provincia de Bue- 
nos Aires Vil, 157 

Variabilité ct aflinités de Monopliora Darwini Vil, 409 

Fines de verano en la Tierra del Fuego VIII, 1 

Una estación marítima provincial VIII, 3H9 



— 129 — 

Notes sur le noineau genre I/ieriiigia VIH, 487 

Guayaquis y Anamitas VIH, 453 

Ostéolcgie (lu balleinoptére de Mirauíar IX, 79 

Notes sur les dimensions da Slcnodclphis Blainvillei IX, 38() 

Notes sur 'I'crcbrald/a palngonica (Sow ) IX, 3y3 

Lange G. : — 

Atlas geográfico de la República Argititina. Datos sobre 

construcción del mapa de la provincia de Catamarca V, 349 
Altimetría baiométricaé hipsométrica Vil, 309 

Lange G. y Hautoal R.: — 

Examen topográfico y geológico de los departamentos de 
San Carlos, San Rafael y Villa Beltrán (provincia de 
Mendoza) Vil, i3 

Lehmann - NiTSCHE R.: — 

Antropología y crancología IX, 121 

¿Lepra piecolombiana? IX, 337 

Quelques obsjrvalions nouvelles sur les indicns Guayaquis IX, 399 
Trois cránes: un trepané, un lésionné, un perforé, conser- 
ves au IMusée do La Plata et au Musée National de 

Buenos Aires X, i 

La pretendida existencia actual del Giypolherium; supers- 
ticiones araucanas referentes á la luirá y al tigre X, 269 

Un caso raro de hendidura media congcnita de la parte 

facial superior XI, 1 

Patología en la alfarería peruana XI, 26 

Nuevos objetos de industria humana encontrados en la 

Caverna Eberhardl, en Ultima Esperanza XI, 5 5 

Catálogo de las antigüedades de la provincia de Jujuy, con- 
servadas en el Museo de La Plata Xf, 73 

Tipos de cráneos y cráneos de razas XI, i59 

Hallazgos antropológicos de la Caverna Markatsh Aiken 

(Patagonia austral) XI, 171 

La arthriiis deformans de los antiguos Patagones XI, 1 99 

Braquifalangia de la mano derecha con sindactilia parcial 
del índice y dedo medio, observada en una india Ona 

de la Tierra del Fuego XI, 20 5 

Notes sur les lésions des cránes des iles Canarias, analo- 

gues á celles de Menouville XI, 2 i i 

Los «morteros» de Capilla del Monte (Córdoba). Contri- 
bución á la arqueología argentina XI, 2i5 



— 130 — 

Eludes anthropologiqíies sur les ¡ndiens Takshik (groupe 

Guaicurú) du Ch;ico arí^eniin XI, 261 

Vé;ise IIaütiial R. 

Lydekker R. : — 

Los pájaros misteriosos de la Patagonia VI. 101 

LvNCii Apiubálzaga F.: — 

Dipterología argentina I, 345 

» » 1!, 1 3 1 

Macaui.ay T. B. : — 

Historia II, 85 

JMedina J. T. : — 

Ensayo de una bibliografía de las obras de José Miguel 

Carrera IV, 53 

Mercepat a. : — 

Notas sobre la paleontología de la República Argentina. — 

I. Sinopsis de la familia de los Aslrapol/ieridae I, 237 

II. » » » » Protoxodonlidae I, 379 

III. » » » » Bunodontlieridae I, 445 

IV. Dalos sobre restos de mamíferos fósiles pertene- 
cientes á los Britla II, 3 

Caracteres diagnósticos de algunas especies del género 

Theosodon 1 

Caracteres diagnósticos de algunas especies de Creodonta. I 

Fórmula dentaria del género Listriotherium I 

Sobre la presencia de restos de monos en el eoceno de 

Patagonia I 

Apuntes sobre el genero Typol/iei-iiim I 

Sobre un maxilar de Creodonía 1 

Observaciones relativas á Mephitis fossilis 1 

Sobre el ma.xilar inferior de un perro I 

Amphinasua brevirostris. Mor. et Mere , VI, 2 53 

Véase Moreno ¥. P. 



Mitre B.: — 

LengLias americanas. Estudio bibliográfico -lingüístico de 
las obras del P. Luis de Valdivia sobre el Araucano y 
el Allenliak, con un vcc;ibulario razonado del Allenliak \'l, 45 



— 131 — 

Moreno F. P. : — 

Al lector I, m 

El Museo de I. a Plata. Rápida ojeada sobre su fundación 

y desarrollo I, 27 

Reseña general de las adquisiciones y trabajos hechos en 

i88g en el Museo de La Plata i, 57 

Proyecto de una exposición retrospectiva argentina, con 
motivo del iV centenario del descubrimiento de Amé- 
rica I, i52 

Exploración arqueológica de la provincia de Catamarca.... I, 20 ! 

Onohippidium Muñi\i 11, 65 

Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y actuales de la 

República Argentina 111, 38 1 

Reconocimiento de la región andina de la República Ar- 
gentina. — I. Apuntes preliminares sobre una excursión 
á los territorios del Neuquen, Río Negro, Chubut y 
Santa Cruz VIII, 201 

AloRENo F. P. y Mehcepat A.: — 

Notas sobre algunas especies de un género aberrante de 

los Dasipoda II, 57 

Pando J. M.: — 

Viaje á la región de la goma elástica (N. O. de Bolivia).. VI, 141 

Peña Enrique : — 

Acuñación de moneda provincial en Mendoza IV, i5i 

Primera Casa de Moneda en Buenos Aires (acuñación de 

1827 á 1861) VI, 25 

Pie M.: — 

Anthicidcs nouveaux de la République Argeniine, recucil- 

lis par M. Carlos Bruch XI, 329 

Ptinus et Anobiides nouveaux de la République Argentine, 

recueillis par M. Carlos Bruch XII, i35 

Descriptions des coléopteres nouveaux de la République 

Argentine XII, 233 

QuiROGA A. : — 

Calchaquí y la epopeya de las cumbres V, i85 



132 



Ramos Mexía M.: — 

La evolución de los animales II, 33i 

» » » » 111, 8 I 

» » » » 1 1 1 , I (k) 

»■ » » » IV, 3 

Rom S. : — 

Rectificaciones sobre la den lición del Toxodon VI, 3 33 

Catálogo de los mamíferos fósiles conservados en el Musco 

de I, a Plata. Grupo Ungulata; orden Toxodontia VIH, 33 

Reconocimiento de la región andina de la República Ar- 
gentina. Apuntes sobre la geología y paleontología de 
los territorios del Río Negro y Neuquen IX, 141 

Aviso preliminar sobre mamíferos mesozoicos encontrados 

en Patagonia IX, 38 1 

Notas sobre algunos mamíferos fósiles X, 25 1 

Nuevos restos de mamíferos de la Caverna Eberhardt en 

Ultima Esperanza ... XI, 37 

Noticias preliminares sobre nuevos mamíferos fósiles del 

cretáceo superior y terciario inferior de la Patagonia.... XI, 1 3 3 

Véase IIautiial R. 

RoTii S., KuRTz F. et Burckhardt C: — 

Le Lias de la Piedra Pintada (Neuquen) X, 225 

SCHICKENDANTZ F.: 

Análisis químicos del laboratorio del iMuseo de La Plata. VII, 1 

SlEi\URADGKI J. de: 

Apuntes sobre la región subandina del alto Limay 111, 3o5 

Tavolini F. : — 

La lengua Aloco vi U 7 ' 

» » » 1 , 2 5 7 

» » » 11,175 

» » » 11,425 

Ten Kate II . : — 

Contribution á la craniologie des Araucans argentins IV, 209 

Rapport sommaire sur une excursión archcolngique dans 

les provinces de Catamarca, de Tucuman et de Salla.. V, 3 2 i) 



- 133 — 

Sur quelques poinis d'ostéologle ethnique imparfaitemciU 

connus Vil, 263 

Matériaux pour servir a rAntiiropoiogie des indiens de 

rArf^cnliiie XII, 3i 

Torres L. Al. : — 

La f;eografia física y esférica del Paraguay y Misiones 
Guaraníes, por don Félix de Azara. Examen crítico de 
su edición X 11, I 3 7 

Valen TIN J . : — 

Rápido estudio sobre las sierras de los partidos de Olava- 

rría y del Azul (provincia de Buenos Aires) VI, i 

Informe sobre una excursión efectuada en la provincia de 
San Luis, en los meses de Septiembre y Octubre de 
1894 Vil, 97 

Waag J.: — 

Método de lí. Jáderin para medición de bases Vil, 40 3 

Ward H. a.: — 

Los museos argentinos (carta) 1, 145 

Weurli L. : — 

Rapport préliminaire sur mon cxpédiiion géologique dans 
la cordillére argcntino-cliilienne, du 40° et 41° lati- 
tude sud (región de Nahuel -Iluapi) IX, 221 

A vis géologique sur la question du divortium aquanim 

iiüeroceanicum dans la región du lac Lacar IX, 243 

Wehrli L. ct BuRCKUARDr C: — 

Rapport préliminaire sur une expédilion géologique dans 
la cordillére argentino-chilienne, entre le 33° et 36° 
lalitude sull VIII, 373 

r^éplique IX, 333 

Weise J. : — 

Coccincllidae in Argentinia, Chili el Brasilia e colleclione 

domini Caroli Bruchi XI, 193 

Hispinae, Coccinellidae et Endomychidae Argentinia et 

vecinitate e collectione Bruchiana XII, 219 



índice alfabético por materias 

Tomos I-XIII 



ANTROPOLOGÍA FÍSICA 
Jacob C. : — 

Contribution á réiudu de la morphologie des cervaux des 
indiens (décrits dans les Matériaux pour servir á l'An- 
thropologie des indiens de la République Argeniine, 
par le Dr. H. ten Rate) Xli, Sg 

Lehmann-Nitsciie R.: — 

Antropología y craneología IX, 121 

Trois cránes: un trepané, un lésionné, un perforé, conser- 
ves au Musée de La Plata et au Musée National de 

Buenos Aires X, 1 

Tipos de cráneos y cráneos de razas XI, iSy 

Notes sur les lésions des cránes des lies Canaries, analo- 

gues á cellcs de Menouville XI, 2 1 1 

Eludes anthropologiques sur les indiens Takshik (groupe 

Guaicurú) du Chaco argentin XI, 2(3 1 

Ten Katic 11 . : — 

Contribution á la craniologic des Araucans argentins IV, 209 

Sur quclques poiiUs d'ostcologie clhnique iniparfaitement 

connus Vil, 2G3 

Matériaux pour servir á l'Antliropologie des indiens de 

l'Argentine XII, 3 i 



— 136 — 

ARQUEOLOGÍA 

Amiíkosetti J. B.: — 

Descripción de algunas alfarerías calchaquíes III, 65 

Arqueología argentina. Un nuevo PUlan-Toki X, 265 

Apuntes sobre la arqueología de la PLina de Atacama Xll, i 

BiíiJCii C. : — 

Descripción de algunos sepulcros calchaquíes, resultado 

de las excavaciones efectuadas en Hualfín X, i i 

La piedra pintada del arroyo Vaca Mala y las esculturas 

de la cueva de Junín de los Andes X, i yS 

La piedra pintada del Manzanito XI, 71 

IJAUTiiAL R., Roxn S. y Lehmann- Nitsciie R.: — 

El mamífero misterioso de la Patagonia: Grypolhcrium 

domesticum IX, 409 

Lafone Qi;evedo, S. A.: — 

Las liuacas de Chaiiar Yaco II, 353 

Catálogo descriptivo é ilustrado de las huacas de Chañar 

Yaco III, 33 

Las ruinas de Pajanco y Tuscaniayo, entre Siján y Pomán X, 257 

Viaje á los menhires é intiluiatana de Talí y Santa María XI, 1 2 1 

Viaje arqueológico en la región de Andalgalá, 1902-1903 XII, 73 

Lehmann -NiTscuE R.: — 

Nuevos objetos de industria humana encontrados en la 

Caverna Eberhardt, en Ultima Esperanza XI, 5 5 

Catálogo de las antigüedades de la provincia deJujuy, con- 
servadas en el Museo de La Plata XI, 73 

Mallazgos antropológicos de la Caverna Markatsh Aiken 

(Patagonia austral) X!, 171 

Los «morteros» de Capilla del Monte (Córdoba). Contri- 
bución á la arqueología argentina XI, 2i5 

Véase Hautiial R. 

MoKENo F. P.: — 

Exploración arqueológica de la provincia de Catamarca.... I, 201 



137 — 



Ten Kate M. : — 

Rapport sommaiie sur une excursión archéologique dnns 

les provinces de Catainnrca, de Tucuman et de Salta.. V, 3 2 q 



BIBLIOGRAFÍA 

Biblioteca del Museo de La Plata. — Lista de las publicacio- 
nes recibidas en cange (Octubre 1890 — Mayo 1891),... I, 33o 
Biblioteca, etc. — (Junio — Diciembre 1891) 11,4G3 

Medina J. T. : — 

Ensayo de una bibliografía de las obras de José Miguel 

Carrera IV, 5 3 



BOTÁNICA 
ALiiori'- N. : — 

Rapport préliminaire sur une excursión botanique dans 

la Sierra de la Ventana \11, 181 

Contributions á la flore de la Terre de Feu. — I. Obscr- 

vations sur la végétation du canal de Beagle Vil, 277 

AtiiorF N. y Kuhtz I''.: — 

Contributions á la flore de la Terre de Feu. — II. Enu- 
méraiion des plantes du canal de Beagle et de quelques 
autrcs cndroits de la Terre de Feu \'II, 3 5 3 

KuRTz F. : — 

Sertum cordobense. Observaciones sobre plantas nuevas, 

raras ó dudosas de la provincia de Córdoba V, 28 1 

Véase ALnorr N. 



etnografía 

KosLowsKV J. : — 

Tres semanas entre los indios Guatos VI, 22 i 

Algunos datos sobre los indios Bororós \'l, 373 

Laiulle F. : — 

Guayaquis y Ananiitas \'1II, 453 

romo A7// > 5 



138 



Leümann -NiTsciiE R.: — 

Quelqiics obs^rvaiions nouvelles sur les iiidiens Guayaquis IX, 399 

FILOLOGÍA 
Lafonic Quevedo, S. A.: — ■ 

El verbo., III, 249 

FOLK-LORE 

Leu.mann-Nitsciie R.: — 

La pretendida existencia actual del Grypotherium; supers- 
ticiones araucanas referentes á la luirá y al tigre X, 269 

geografía 

(incluso viajes, topografía y geodesia) 

Ambrosetti J. B. : — 

Viaje á las Misiones argentinas y brasileras 111, 417 

» » » » » IV, 289 

» » » » » 1 V , 3 5 3 

» » » » » V , 2 2 5 

Bridges T. : — 

Datos sobre Tierra del Fuego III, 19 

» » » » 111, 3 I 3 

BURMEISTER C.V.: — 

Breves datos sobre una excursión ;í Piítagonia II, 275 

Nuevos datos sobre el territorio patagónico de Santa Cruz IV, 225 

» » » » » » I V , 3 3 7 

Delacuaux E. a. S.: — 

Límites occidentales de la República Argentina. El artículo 
del doctor Juan Steffen «La cuestión de límites chileno- 
argentina». Examen crítico IX, i 

Hautiial R. : — 

Primera ascención al nevado colorado de Famatina (i) 1 5o 

metros) Vil, 1 ( m_> 



139 



Langr G. : — 

Atlas geonráfico de la República Argentina. Datos sobre 

consiriicción del mapa de la provincia de Catamarca V, 340 
Altimetría barométrica d hipsométrica Vil, 3oc) 

Lange G. y Hautiial R.: — 

Examen topográfico y geológico de los departamentos de 
San Carlos, San Rafael y Villa Beltrán (provincia de 
Mendoza) VII i3 

Moreno F. P.: — 

Reconocimiento de la región andina de la República Ar- 
gentina. — 1. Apuntes preliminares sobre una excursión 
á los territorios del Neuquen, Río Negro, Chubut y 
Santa Cruz VIII, 201 

Pando .1. M.: — 

Viaje á la región de la goma clástica (N. O. de Bolivia).. VI, 141 

SiEMinADGKí .1. de: 

Apuntes sobre la región subandina del alto Liniay III, 3o5 

Torres L. M. : — 

La geografía física y esférica del Paraguay y Misiones 
Guaraníes, por don Félix de Azara. Fxamen crítico de 
su edición XII 13-^ 

Waag.1.: — 

Método de E. Jáderin para medición de bases VII, 403 



GEOLOGÍA 

BODENRENDER G . : 

Sobre la edad de algunas formaciones carbonífeías en la 

República Argentina VII, 129 

BURCKIIARDT C. : — 

Rapport préliminairc sur une expédition géologique dans 
la región andine, située entre Las Lajas (Argentine) et 
Curacautin (Cliili) IX^ iqy 

Traces géologiqucs d'un anclen contincnt Pacifique X, 177 



— 140 — 

Le gisement supracrétacique de Roca (Rio Negro) X, 207 

Véase Rorn S. 
» Wehrli L. 

Datos sobre el carbón de piedra de San Rafael (provincia de 

Mendoza) IV, 97 

FoREL A. : — 

Las variaciones periódicas de los ventisqueros Vil. 459 

IIauthal R. : — 

La sierra de la Ventana (provincia de Buenos Aires) 111, 3 

Observaciones generales sobre algunos ventisqueros de la 

cordillera de los Andes (Mendoza) . VI, 109 

Contribución al estudio de la geología de la provincia de 
Buenos Aires. — I. Las sierras entre Cabo Corrientes é 
Hinojo VII, 477 

Distribución de los centros volc;ínicos en la República Ar- 
gentina y Chile XI, 177 

Véase Lange G. 

Lange G. y Hauthal R.: — 

Examen topográfico y geológico de los departamentos de 
San Carlos, San Rafael y Villa Beltrán (provincia de 
Mendoza VII, 1 3 

RoTM S., KuRTz F. et Burckhardt C: ■ — 

Le Lias de la Piedra Pintada (Neuquen) X, 225 

Valentín J. : — 

Rápido estudio sobre las sierras de los partidos de Olava- 

rn'a y del Azul (provincia de Buenos Aires) VI, 1 

Informe sobre una excursión efectuada en la provincia de 
San Luis, en los meses de Septiembre y Octubre de 
1894 VIL 97 

Wehrlí L. : — 

Rapport préliminaire sur mon expédition géologique dans 
la cordillére argentino-chilienne, du 40° et 41° lati- 
tude sud (región de Nahuel-Muapi) IX, 221 

Avis géologique sur la question du divorlium aquarum 

iníeroceanicum dans la región du lac Lacar IX, 243 



141 



Weiirli L. ct BuRCKiiARrrr C; — 

Rapport préliminaire sur une expédition géologique dans 
la coíjillcre argentiiio-cliilicmie, entre le 33° et 36" 
latitude sud VIII, 373 

Replique IX, 333 



histología 

Jacob C. : — 

Examen microscópico de la pieza cutánea del mamífero 

misteiioso de la Patagonia, Grypol/ieriinn domesliciim X, 61 



HISTORIA 

Apu Sahuarauüa Inca J.: — ■ 

Ollantay V, 25 1 

Drago L. M. (véase Macaulay T. B.) 

Frkgehío C. L. : — 

La historia documental y crítica. Examen de la «Historia 

del Puerto de Buenos Aires», por Eduardo Madero .... V, 3 

IMacaulay T. B. : — 

Historia jl, 85 

LINGÜÍSTICA 

Armentia N. y Gilí A.: — 

Arte y vocabulario, etc., de la lengua Tacana X, 63 

» » » » » » X, 283 

Armentia N. : — 

Cavineña ó Gavina. Arte y vocabulario XIII, i 

Barcena A. : — 

Arte y vocabulario de la lengua Toba VII, 189 

Véase Laeone Quevedo, S. A. 

Lafone Quevedo, S. A.: — 

Notas ó sea principios de gramática Mocoví I, i 1 3 

>> » ■» » » » I, 3o5 



— 142 — 

Notas ó sea principios de ^ramáiica Mocoví II, 241 

» » » » » » II, 289 

» » » » » » II, SqS 

» » » » » » III, 12 (j 

Instrucciones del Museo de La Plata, para los colectores 

de vocabularios indígenas III, 401 

Vocabulario Alocovi- Español, fundado en los del P. Ta- 

volini IV, 161 

Apéndices á la gramática Mocoví IV, 267 

Introducción al Arte Mocoví del P.Tavolini. Estudio de 

gramática comparada IV, Soy 

Introducción, idem V, 9 3 

Introducción al Arte de la lengua Toba, por el P. Alonso 

de Barcena V, 129 

Introducción, idem V, 3o5 

VocabularioToba-Castellano-Inglés, fundado en el voca- 
bulario y arte del P. A. Barcena, con equivalencias del 
indio López en 1888 IX, 264 

Véase Abmentia N. 
» Tanolini F. 

Mitre B.: — 

Lenguas americanas. Estudio bibliográfico - lingüístico de 
las obras del P. Luis de Valdivia sobre el Araucano y 
el AUentiak, con un vocabulario razonado del Allentiak VI, 45 

Tavolini F. : — 

La lengua Mocoví '-,71 

» - « K257 

» » » 11,175 

» » » 11,425 



MITOLOGÍA 
Lafone Quevedo, S. A.: — 

El culto de Tonapa 111, i-i i 



NUMISMÁTICA 
Peña Eniuque : — 

Acuñación de moneda provincial en Mendoza IV, i 5 1 

Primera Casa de Moneda en Ikíenos Aires (acLiñación de 

1827 á 1861) VI, 25 



— 143 — 

PALEOETNOLOGiA 
QuiROGA A. : — 

Calchaquí y la epopeya de las cumbres V, i85 

Torres L. M. : — 

La geografía física y esférica del Paraguay y Misiones 
Guaraníes, por don Félix de Azara. Examen crítico de 
su edición XU, iBy 

PALEOFITOLOGÍA 
Hautual R. : — 

Nota sobre un nuevo género de fiüceos de la formación 

rliética del Challao (provincia de Mendoza) IV, 221 

KuRTZ F. : — 

Contribuciones á la palaeophytología argentina. — I, H... VI, 117 
Contribuciones, ele. — 111. Sobre la existencia de una Da- 

kota-floraen la Palagonia austro-occidental X, 48 

Véase Roth S. 

Roto S., Kuriz F. et Burckhardt C: — 

Le Lias de Piedra Pintada (Neuquen) X, 225 

PATOLOGÍA PREHISTÓRICA 

Leiimann - NiTSCHE R.: — 

¿Lepra precolombiana? IX, Báy 

Patología en la alfarería peruana XI, 2G 

La ari/iritis deformans de los antiguos Patagones XI, 1 99 

PALIÍOZOOLOGiA 

Hautual R., Rotii S. y Lehmann-Nitsche R. : — 

El mamífero misterioso de la Patagonia: Grypol/ierium 

domeslicum ■• IX, 409 

IllERING II. V. : — 

Nuevas observaciones sobre moluscos cretáceos y tercia- 
rios de Patagonia XI, 227 



— 144 — 

Medcepat a.: — 

Notas sobre la paleontología de la República Argentina. — 

I. Sinopsis de la familia de los Astrapotheridae I, aSy 

11. » » » » Protoxodonlidae I, 879 

III. » » » » Bunodontheridae I, 445 

IV. Datos sobre restos de mamíferos fósiles pertene- 
cientes á los Brilla H-, 3 

Caracteres diagnósticos de algunas especies del género 

T/ieosodon H, 47 

Caracteres diagnósticos de algunas especies de Creodonta. II, 5 i 

Fórmula dentaria del género Listriotherium H, 72 

Sobre la presencia de restos de monos en el eoceno de 

Patagonia H, 7^ 

Apuntes sobre el género Typothe7-iuin II, 74 

Sobre un maxilar de Creodonta II, 80 

Observaciones relativas á Mephitis fossilis II, 82 

Sobre el maxilar inferior de un perro II, 8 3 

Ampliinasua brevirostris, Mor. et Mere VI, 253 

Véase Moreno F. P. 

Moreno F. P, : — 

Onohippidiiim Muñi^i H, 65 

Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y actuales de la 

República Argentina III, 38i 

Moreno F. P. y Mercerat A.: — 

Notas sobre algunas especies de un género aberrante de 

los Dasipoda II> 57 

RoTii S.: — 

Rectificaciones sobre la dentición del Toxodon VI, 333 

Catálogo de los mamíferos fósiles conservados en el Museo 

de La Plata. Grupo Ungulala; orden Toxodontia VIII, 33 

Reconocimiento de la región andina de la República Ar- 
gentina. Apuntes sobre la geología y paleontología de 

los territorios del Río Negro y Neuquen IX, 141 

Aviso preliminar sobre mamíferos mesozoicos encontrados 

en Patagonia IX, 38 1 

Notas sobre algunos mamíferos fósiles X, 25 1 

Nuevos restos de mamíferos de la caverna Fberhardt en 

Ultima Esperanza XI, 37 



— 145 — 

Noticias preliminares sobre nuevos mamíferos fósiles del 

cretáceo superior y terciario inferior de la Patagonia.... XI, i 33 
Véase Mauthal R. 

Rom S., Kunrz 1''. et BuncRnAuor C: — 

Le Lias de la Piedra Pintada (Neuqueii) X, 225 

QUÍMICA 
Al! ATA P. N.: — 

El pilliján y la pillijanina II, 22? 

La sacarina Falilberg, considerada bajo el punto de vista 

higiénico IV, 137 

ScillCKENDANTZ F.: 

Análisis químicos del laboratorio del Museo de La Plata. Vil, i 



TERATOLOGÍA 
Lehmann-Nitscue R.: — 

Un caso raro de hendidura media congénita de la parte 

facial superior XI, i 

Braquifalangia de la mano derecha con sindactilia parcial 
del índice y dedo medio, observada en una india Ona 
de la Tierra del Fuego XI, 2o5 



VARIOS 
Flowek W. II. : — 

Los Museos de Historia Natural I, 1 

IIauthal R. : — 

Nieve penitente X, 3 1 3 

Lahille F. : — 

Nota sobre la industria de la pesca en la provincia de Btie- 

nos Aires Vil, iSy 

Fines de verano en la Tierra del I-'uego VIH, 1 

Una estación marítima provincial VIII, 38f) 

Moreno F. P. : — 

Al lector I, ni 



— 14G — 

El ¡Museo de La Plata. Rápida ojeada sobre su fundación 

y desarrollo I, 27 

Reseña general de las adquisiciones y trabajos hechos en 

1 8 89 en el Museo de La Plata 1, 5 7 

Proyecto de una exposición retrospectiva argentina, con 
motivo del IV centenario del descubrimiento de Amé- 
rica 1, 1 5 2 

Ward 11. a.: — 

Los museos argentinos (carta) I, 145 



ZOOLOGÍA 
Bacqüic a. : — 

Trois trigonocéphales du Paraguay XII, 1 i 1 

Bkütiiks J. : — 

Notes biologiques sur trois h)'ménoptéres de Buenos Aires X, igS 

BiujCH C. : — 

Le nid de VEumenes caniculala (Oliv.) Sauss. (guépe so- 

litaire) et observations sur deux des ses parasites XI, 223 

Enumeración de una colección de aves de las provincias 
de Salta y Jujuy y descripción de un nuevo liránido 
(Muscisaxicola Morefioi ) XI, 245 

Metamorfosis y biología de coleópteros argén ti nos. — 1. Pla- 
giodei-a erylliroptera, Calligrapha polyspila, Chalepus 
mediiis XI, 3i5 

Metamorfosis, etc. — II. Agasicles vilíata, Pleclonycha 

correntina, Amplipalpa negligens XII, 2o5 

FisciiEi! P. : — 

Determinación de las regiones del globo donde la fauna es 
• insuficientemente conocida 1, 161 

Grouvelle a. : — 

Quclques clavicornes nouveaux de la République Argen- 

tine, recucillis par M. Charles Bruch XII, i 2 1 

.luDui.uiN F. : — 

Quclques notes sur plusieurs Coprophages de Buenos Aires IX, 87 1 



147 



K.OSLO\VSKY J . : — 

l'^aunas locales argcniinas. — II. Enumeración sistemática 

de las aves de Cliiiecito (provincia de la Rioja) VI, 277 

Aves recogidas en la provincia de Catamarca durante los 

meses de Marzo y Abril de 1 895 VI, 289 

Batracios y reptiles de Rioja y Catamarca, recogidos du- 
rante los meses de Febrero á Mayo do 1896 VI, 357 

Un nuevo gcco de Matto Grosso VI, 371 

El rol de los tcrmitos en la distribución de centros de ve- 
getación arbórea en los llanos VI, 413 

Dos nuevas lagartijas de la provincia de Buenos Aires ... VI, 417 

Reptiles y batracios de la sierra de la Ventana (provincia 

de Buenos Aires) Vil, 149 

Sobre algunos reptiles de Patagonia y otras regiones ar- 
gentinas Vil, 445 

Ofidios do Matto Grosso (Brasil) VIH, 25 

Enumeración sistemática y distribución geográfica de los 

reptiles argentinos VIH, iGi 

Dos mamíferos de Patagonia, cazados en el valle del lago 

Blanco (Chubuij XI, 129 

Lahilli-; F. : — 

h'aunas locales argentinas. — I. Lista de los pescados reco- 
gidos en los alrededores de La Plata VI, 2(')5 

Lista de los peces que se encuentran en el río de la Plata, 
según el catálogo de Perugia y que no están indicados 

en las enumeraciones anteriores VI, 274 

Lista de los peces que se encuentran en el río de la Plata, 
según Cari y Rosa Eigenmann y que no están indica- 
dos en las enumeraciones anteriores VI, 275 

Lista de los peces de las costas argentina y uruguaya, que 
se encuentran también en el río de la Plata (según el 

doctor Carlos Berg) VI, 276 

Contribución al estudio de las volutas argentinas VI, 293 

Variabilité et alfinités de Alonophora Dariinni Vil, 409 

Noies sur le nouveau genre I/ieriiigia VIH, 437 

Osiéokgie du ballcinoptére de Miramar IX, yq 

Notes sur les dimensions du Slenodelphis Blainvillei IX, 389 

Notes sur Terebralella patagónica (Sow.) IX, 393 

LVDF.KKER R. : — 

Los pájaros misteriosos de la Patagonia VI, loi 



— 1-18 



LvNcii Abiubálzaga F.: — 

Dipterología argentina 1, 345 

» ' » 11, : 3 I 

Moreno F. P.: — 

Noticias sobre algunos cetáceos fósiles y actuales de la Re- 
pública Argentina 111, 38i 

Pie M.: — 

Anihicides noiiveaux de la Républiqne Argentine, recücil- 

lis par M. Carlos Bruch XI, 329 

Ptinus et Anobiides nouveaux de la République Argentine, 

reciieillis par M. Carlos Bruch XII, i35 

Descriptions des coléoptéres nouveaux de la République 

Argentine XII, 233 

Ramos Mexía íM.: — 

La evolución de los animales II, 33 i 

» » » » III, 8 I 

» » » » 111,169 

» » » » IV, 3 

Weise J.: — 

Coccinellidae in Argentinia, Chili ct Brasilia e coUeciione 

domini Caroli Bruchi XI, 193 

Hispinae, Coccinellidae et Endomychidae Argentinia et 

vecinitate e coUectione Brucliiana XII, 219 



índice 

DE LAS J\lATi;iUAS CONTENIDAS EN EL TOAIO XIII 



Páginas : - 
Caviiicña ó Gavina. Arle y Vocabulario, manuscrito del R. P. Fray Nicolás Ar- 

mcnlia. Ordcnndo con ñolas, por Samuel A. Lafuiic Quel'cdo 1-120 

índices de los arliculos contenidos en la Hevista del Museo nr. La Plata. To- 
mos I — \in, compilados por Félix F. Otiics : — 

índice alfabético por nombres de autores 121-134 

índice alfabético por materias 135-148 



c=2¿2: Qy^/ñ/'a, ^Áin'l^€€i /¿^O'p'. 



uvec le tome AV// de la "/\evÍ3ta' ' clonf la clislribiilwjt ae Jail actuee- 
lenient, termine la pre/iu'ére serie dea vnblications cln 'fTTuaée 'fCatiGiial 
cíe da ''Plata. da secotule aérie dont la révartition ae Jei'a daría un bref 
délai, cotnvrendi'a lea at'onpea auivanta: 

I ARSIGS! cu liv/'aÍ3<Dji3 (jrand iri -'f., daiía lea vagea deaauellea ae- 
roiit pnbliéa lea liíétiioii'ea eriginanx dii veraonnel acientifiaue dii ríTuaée, 
aui, en raiaon dea planchea ele gi''and fomtat anexea, ne penrraient étre 
inclna daña la "/\eviat^ ' . 

II RGVJSt3! ^'i volnmea grand in 8". de (>ingt-cina Jenillea an nii- 
nimnm, daita lea cjnela ae/'ont pnbliés, anaai, lea ¡iiéjnoirea o/'iginanx du 
peraonnel acietdiJic^ne dn liCnaée, ainai ane ceux de aea cellaboratenj'a tanf 
cln pana cine de I éli''anger. 

III BÍblÍ0tGC3! t?// volnmea petit en S^., de vinal Jenillea an 
minimnm, cfni contiencl}''ont dea traditctiona d' onvragea el étndea pnbliéea a 
I étranger, re I alija a dea anjefa en rappoiH avec lea di ver aea inveatigations 
entfepriaea par cet dnatitnt, ainai cjne dea collectiona d' aiHiclea de divnl- 
gation ocien ti ficjne. 

IV GStálOQOSI (^" volnmea petit in 8"., cjiíi contiendrotd lea inven- 
ta/rea raiaonnéa en aimplement rinrnéi'ic^nea dea dive/'aea collectiona de 
/ Xttabliaaement 

Félix F. Outes, 

Secretaire et Directeur de pubíicatioiis du Mus¿e. 



La correspondencia relativa al Musko dií La Plata 
y sus Anales y Revista, debe ser dirigida á 

Director del MUSEO DE LA PLATA 
Provincia de Buenos Aires 

Rep ú h I iaa A ri!.v n i in a 



La correspondance relalive aii Musée de I. a Plata 
ainsi qu'aiíx Annales et á la Revme de cet établis- 
sement, devra étre adressée á 

üirectmir dii 3IUSÉE DE LA PLATA 
Province de Buenos Aires 

République Argontine 



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Austin 1996