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Full text of "Revista de Valencia"

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REVISTA DE VALENCIA. 



TOMO II. 



DE DICIEMBRE DE 1881 A FIN DE 1882. 




Imprenta de Domenech. Mar, 48 
VALENCIA. 



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índice. 



Alcahali (Barón de). Fray Juan Gilabert 
Jofré. — Pág. 385. — El hidalgo de las fantas- 
mas. — Pág. 273. 

Amat (Migueli. La primavera. Tu alma y 
la virtud (poesía). — Pág. 316. 

Arigo (Luis María). Gaspar de Aguijar. — 
Pág. 97. 

Asenjo Barbíeri (Francisco). El poeta Gas- 
par Aguilar, ¿fué también músico? — Pág. 302. 

Asensio (José María). Estudio sobre un ro- 
mance atribuido á Calderón. — Pág. 128. — Algu- 
nas notas del ingenioso hidalgo D. Quijote de la 
M.inchn.— Pág. 241 . — Catálogo de la biblioteca 
Cervantina. — P.ágs. 419, 463 y-558. 

Bétera (Vizconde de). Desafío de D. Pedro 
Maza de Lizana. — Pág. i. — Coloqui valenciano 
sobre el robo del copón del convento de Santo 
Domingo. — Pág. 181. 

Brel (José). I Recuerdos de Poblet.— Pági- 
na 3.^3. 

Caballero Infante (Francisco). Monedas 
árabes acuñadas en el reino de Valencia (conti- 
nuación). — Págs. 217 y 400. 

Candela (Manuel). Epístola elegiaca (poe- 
sía). — Pág. 520. 

Claudio Girbal (Enrique). Memorias de las 
predicaciones y milagros de San Vicente Fer- 
rer en Gerona. — Pág. 577. 

Crnilles (Marqués de). Cosas añejas: Un cau- 
dillo morellano. — Pág. 337. 

Ferrer y Julve (Nicolás) . Hijos ilustres de 
Morella. — Págs. 26, 122, 176, 224 y 267.— 
El Rey D. Jaime I por los caminos del Maes- 
trazgo. — Pág. 529. 

García Bravo (Enrique). El alba (poesía). 
—Pág. 405. 

García Bravo (Magdalena). Gratitud (poe- 
sía). — Pág. 327. 

Iranzo y Simón (Víctor). A la memoria de 
D. Josef Orga (poesía). — Pág. 168. — Lo darrer 
jorn de Sagunt (poesía premiada en los Jochs 
Floráis del Rat-Penat).— Pág. 448. 

Janini Valero ¡Juan). El supremo escultor 
(poesía). — Pág. 232. 

Llombart (Constantino). Set tinch (poesía). 
—Pág. 251. 

Llórente (Teodoro). Versos de la juventud' 
(poesía). — Pág. 15. — A la buena memoria de don 



Cristóbal Pascual y Genis (poesía). — Pág. I6I. 
— Arenas del desierto en un reloj (poesía). — Pá- 
gina 265. — A la señora baronesa de Cortes ('poe- 
sía). — Pág. 361. — -Tempesta ¡romans). — Pági- 
na 395. — F.austo. Trajedia de Goethe. Traduc- 
ción castellana. — Pág. 582. 

María de la Peña. Una crisis matrimonial. 
Traducción de Fariña. — Pág. 5 11. 

Martí (Juan de la Cruz). Un sarao en Valen- 
cia en el siglo XVI. — Pág. 464. 

Martin (Arturo;. El palacio del Real. — Pá- 
gina 33- 

MatllCU (Franccsch). Cant de Germano (poe- 
sía). — Pág. 300. 

Millas (Manuel). En el abanico de Encar- 
nación G. de P. (poesía). — Pág. 277. 

Morro de Aguilar (José). Recuerdos de la 
Real Cartuja de Valdecristo. — Págs. 19 y 611. 

Nognera y Aqnavera (Vicente), y Martí- 
nez Aloy (José). Los barones del reino de Va- 
lencia. — Pág. 289. 

Nnüez de Prado (José). Los fantasmas 
(t. de V. Hugo, poesía). — Pág. 504. 

Ofliere. La Socied.ad v.alenciana de biblió- 
filos.— Pág. 135. 

Perales (Juan Bautista). El mesón de la 
calle de Sagunto. — Pág. 319. — Traslación del 
cuerpo de San Vicente Mártir. — Pág. 363. 

Pizcneta (Féli.x). A la Sra. Doña Cefe- 
rina Pardo déla Casta (poesía). — Pág. II8. — 
D. Cristóbal Pascual y Genis (estudio biográfico 
y literario). — Pág. 145. — Santa Teresa (poe- 
sía). — Pág. 461 . 

Puerto Calatayud (Pedro J.) El cantar de 
los cantares (poesía). — Pág. 361. 

Pnig y Torralba (José María) y Martí 

Grajales (Francisco). Orígenes del grabado en 
Valencia. — Págs. 547 y 099. 

Qnerol (Aurelio). Algo sobre los artistas va- 
lencianos en Madrid. — Págs. 82, 278 y 374. — 
Tot sol (poesia). — Pág. 417. 

Qnerol (Vicente \V.) Canción á la rosa 
(poesía). — Pág. 214. 

Reig y García (Juan). La religión y la 
mujer (poesía). — Pág. 470. 

Rodríguez Guzmau (Juan). El mundo de 
los poetas (poesía). — Pág. 372. 

Serrano y Morales (José Enrique). El 



priorato de San Vicente. — Pág. 4I. — La cocina 
española: El Ubre de Sent Soui. — Pág. 171. 
— Breves apuntes de la orden Carmelitana y de 
sus conventos en Valencia. — Pág. 481. 

Torres (José María). Doña Teresa Gil de 
Vidaure. — Pág. 49. — Espada del Rey D. Jaime 
I de Aragón. — Pág. 103. — El historiador Vicia- 
11a. — Pág. 255. 

Ti'amoyeres Blasco (Luis). La sociedad 
industrial en Valencia, bajo el reinado de D. Jai- 
me I. — Pág. 4015. — Bibliógrafos valencianos. — 
Pág. 433. 

Velasco y Santos (Miguel). Archivo gene- 
ral del reino de Valencia. — Pág. 193. 



Vilaiiova (Juan). La estación prehistórica de 
Monóvar. — Pág 66. 

Villena ¡Rafael). Fé (poesía). — Pág. 543. 

Vives Ciscar (José). Los diccionarios y vo- 
cabularios valencianos. — Pág. 74. — El robo 
del copón de Santo Domingo. — Pág. 307. 



Crónica mensual. — Págs. 44, 88, 138, 189, 

233. 283, 329. 381, 428, 473, 524. 571 y 619. 

Bibliografía valenciana. — Págs. 46, 92, 142, 
190, 238, 286, 334. 3Ó4, 432. 475. 526, 575 
y 622. 

Necrología: D. José de Orga, D. José Ova- 
ra.— Pág. 86. 



REVISTA DE VALENCIA. 

1." DiciEMBRE DE 1881. 



DESAFIO DE D. PEDRO MAZA DE LIZANA. 

SEÑOR DE MÓCENTE, 



CON 



D. JUAN FRANCISCO PRÓXITA, 

Conde de Aversa y de Almenara, 




ates de relatar el hecho histórico que sirve de epígrafe á estas h'neas, 
uzgamos pertinente decir cuatro palabras acerca de los fundadores de 
las ilustres familias de Maza y de Próxita en el reino de Valencia. 
Abrigamos la esperanza de que nuestros lectores las han de leer con gusto. 

Familia Maza. 

Según Escolano (1) y algunos otros historiadores, esta familia llevó primera- 
mente el apellido Ligana por tener el Señorío de la villay castillo de Ligana, con 
otros muchos lugares en la ribera del Fiscal en Aragón. Añade que antepusieron 
á este el apellido Maza en 1096, en el sitio y toma de Huesca (2), pues hallán- 
dose en grande peligro el rey D. Pedro I de Aragón, por la infinita morisma que 
sobre él Uovia para socorrer á los moros de Huesca que tenia sitiados, acudieron 
á servirle entre otros caballeros, D. Ferriz de Ligana y D. Fortuno que andaba 



Cl) Escolano. — Décadas. — 1." cd. tomo 2.", col. 1297, 
(2) Batalla Av Alcora/:. 



REVISTA DE VALENCIA. 



desterrado en Gascuña; juntaron trescientos soldados escogidos; armáronlos con 
mazas, y tan valerosamente pelearon unos y otros que consiguieron los honores 
de la jornada. El rey, en recompensa, perdonó á D. Fortuno y le mandó que to- 
mara por armas tres mazas. Esto no obstante, en un noviliario m. s. de Valencia, 
que tenemos á la vista, encontramos que no es aceptable la opinión de Esco- 
lano en la parte relativa al origen del apellido Maza. El anónimo autor del men- 
cionado m. s., en prueba de su aserto, cita un privilegio de población del año 
933, concedido por Sancho Abarca é inserto en las páginas 75 y 76 de los Co- 
mentarios latinos de Blancas, en el cual aparecen, como último de los testigos, 
unFerrizMaga, y como secretario un Maga deLigana. De manera que l63 años 
antes de la toma de Huesca existia el apellido Maga solo, unido y antepuesto al 
de Ligana. Igualmente prueba con el testimonio de Bleda la existencia de ambos 
apellidos separados, en la batalla de las Navas de Tolosa (l212) y en las con- 
quistas de Mallorca, de Burriana y de Valencia. Lo indudable es que la familia 
Maza en Aragón perteneció á uno de los 28 linages de ricos hombres mesnade- 
ros, y que al venir á Valencia para su conquista, Blasco Maza quedó ricamente 
heredado en ella y en el reino, constituyendo una de las seis casas que según 
Bleda, tenian poder suficiente para hacer guerra á los moros por su cuenta y ries- 
go, y sin mas auxilio que los de su nombre. Estas seis casas eran: Alagon, 
Maza, Zagra, Cornel, Moneada y Cardona. 

Familia Próxita. 

Muerto Manfredo de Sicilia en la batalla de Benevento (1266) y decapitado 
su sobrino Coradino, en la plaza del Mercado de Ñapóles (1268), quedó dueño 
absoluto de las dos Sicilias Carlos de Anjou, Conde de Pro venza y hermano me- 
nor de San Luis, rey de Francia. Los soldados franceses, sostenedores de aquel 
trono, y muy especialmente Herberto de Orliens, Virrey de Sicilia y Juan de San 
Remigio, Gobernador de Palermo, cometieron todos aquellos atroces atentados 
y bárbaras crueldades que hablan de provocar mas tarde las famosas cuanto 
sangrientas Vísperas Sicilianas. Juan de Próxita, señor de la Isla Prochyta, 
dueño de una gran hacienda en Palermo, noble, doctor en ambos derechos, gran 
retórico y muy afecto al rey Manfredo, en cuyo palacio habíase criado, fué una de 
las principales víctimas de aquel régimen de desatinadas venganzas; primeramente 
fué desposeído de sus bienes, y después deshonrado cobardemente en la per- 
sona de su segunda esposa. El ofendido noble juró venganza, y con objeto de 
facilitar la realización de sus propósitos, fingióse loco por espacio de tres años. 
Merced á tan ingenioso recurso, no solamente pudo recorrer sin peligro aquellos 
reinos para animar y disponer en favor de su justa causa ala nobleza del pais, 
si que también marchar á Roma y á Constantinopla y venir á Aragón para 
ponerse de acuerdo con Nicolás III, con Miguel Paleólogo y muy especialmente 



DESAFÍO DE D. PEDRO MAZA DE LIZANA. 



con D. Pedro III, el Grande, de Aragón, toda vez que se trataba de hacer valer los 
derechos que su esposa Doña Constanza, hija de Manfredo y prima de Coradino, 
.tenia á la corona de Sicilia. Próxita hizo su papd con tal cuidado y perfección, que 
anunció públicamente la proximidad del dia de la venganza, sin que esto fuera 
obstáculo para que llegado aquel, él mismo se proporcionara el gusto de herir 
por su mano, y con un estoque que llevaba oculto en la caña que le habia ser- 
vido de trompeta durante el tiempo de su fingida locura, al odiado Gobernador 
de Palemio (i), en la famosa ermita de la Resurrección el dia 3o de Marzo de 
1282, que se inició el tristemente célebre movimiento que habia de poner una 
corona mas sobre las sienes de los reyes de Aragón. 

El rey D. Pedro premió los servicios de Juan de Próxita con las Baronías de 
Luchente y Cuatretonda y los lugares de Pinet y Benicolet en el reino' de Va- 
lencia, con la Baronía de Palma y Ador en la huerta de Gandía, y con el lugar 
de Benisanó, junto á Liria. Además le nombró gran Canciller del reino. Guarda 
mayor de los sellos reales y presidente de su Consejo, y le dio los lugares de 
San Anastasio y Bomerino en Sicilia. Andando los tiempos, este ilustre linaje 
mereció los títulos de Conde de Aversa en Ñapóles, y de Almenara en Valencia. 

. Desafio. 

Descendientes de las dos anteriores fzmiilias eran D. Pedro Maza de Lizana, 
señor de Mogente, conocido por "el de la Batalla" á consecuencia del suceso que 
vamos á narrar, Virrey y Capitán General que fué de Cerdeña, y D. Juan Fran- 
cisco de Próxita, Conde de Aversa y de Almenara, hombre de inquieta condi- 
ción, segim habian probado sus discordias y luchas con los Moneadas y Masco- 
nes. 

D. Pedro Maza vendió Alberique al Conde de Almenara, y después de ulti- 
mada la venta, aparecieron algunos censos perpetuos: reclamó el Conde y sobre 
si habia mediado engaño ó no, promovióse cuestión entre ambos nobles. La dis- 
puta fué tomando proporciones y al fin acudieron al terreno de las armas, tan 
trillado en aquella época. El manuscrito á que dejamos hecha referencia, asegura 
que cimigos y parientes fonnaron bandos; que á pesar de la justicia hubo escán- 
dalo y verdaderos combates entre ellos, y que para evitar mayores males intervi- 
nieron personas de valía, influencia y posición en Valencia, personas que deseo- 
sas de conseguir un arreglo, lograron una tregua. Laudable era el propósito, 
pero sin duda la tregua no hizo mas que personalizar la cuestión, toda vez que 
sus resultados fueron el desafío de D. Pedro Maza y del Conde de Almenara; 



(1) Tomamos estas noticias del m. s. que ya dejamos indicado, y debemos advertir que según 
el Sr. Lafuente, San Remigio, |el Gobernador), pudo salvar la vida, refugiándose en el castillo de 
Vicari. 



REVISTA DE VALENCIA. 



bien que uno y otro se obligaron por sí y por sus parientes y amigos i\ seguir la 
fortuna del vencedor. A este carácter individual de la lucha se refieren las dos 
cartas que vamos á copiar en lemosiny en castellano. Ambos documentos exis- 
ten originales, de la misma manera que los que insertaremos después, en el Ar- 
chivo del Excnio. Sr. Marqués de Dosaguas, y ambos nos parecen preciosos por su 
forma y por su fondo. Con tal fidelidad guardan la huella de aquella época caballe- 
resca y batalladora, que solamente ellos bastan para dar á conocer los caracteres 
distintivos, las costumbres, la manera de ser de todo un pueblo. Esto no obstante, 
consideramos una verdadera desgracia no haber encontrado las cartas del Conde 
de Almenara, que seguramente serian dignas de su altivo adversario y una prue- 
ba mas en favor de nuestras apreciaciones. Hé ahí las dos cartas de, que venimos 
ocupándanos. 

Caria de D. Pedro Maza. 

Si nostres lletres, spectable Don Joan Francés de Proxita, Coiiite de Alme- 
nara e de Anversa, solament havien d' esser vistas per los que á vos e a mí co- 
neixen, axi en Napols com en aquests Regnes, seguint lo que es de ma condició 
e costum no satisfaría á les viltats que mentint dieu, acompañant vostra falsa 
querella; com entre aquells, ma vida satisfent a ma honra respon per mi, e 
vostre vergoños viure es tan publich quels fa certs, son en vos tan abominables 
crims com en molts trobarse poden: eacusantvos la conciencia del crim que 
letjament fa culpable vostra perversa é deshonesta vida, crech dubtantvos ho 
devia dir, sou vos cuytat dirho de mi falsament e mentiñt per ferme semblant a 
vos. Ahon coneguts no som, no hu devien tant tembre, mas fiar de ma honestat 
e bondat, y es tanta que ab tot vostre vil parlar m' en done molta rabo. No for- 
zaré á la Uengua a dir tan lletjes páranles quals son mester pera manifestar la 
veritat de vostres obres qui us fan tal que del venciment (que) de vos faré no 
espere a teñir molta gloria. E si us digui e mostrí com pus fus prest (ó pronte) 
a la esperiencia de les mans vinguerem, tais camins e sendes no son errades ne 
impropies ais caballers que ab sfor? gotjen mirar los perills a que sa honor los 
obliga, e axí u teniu vist de molts en aquest Regne e de parents vostres e meus, 
e en altres parts de persones de molta reputado e estima, mas vostre flac e te- 
meros ánimo no us comporta a veure lo que devieu fer, axí com ara us fa dir lo 
que US fora millor callaren. E los engañs e fraus que dieu de mí, debía yo rece- 
lar de vos per teñir coneguda vostra difamada vida y aver de anar al lloch hon 
me asignareu vos degues trobar, puix a vos tocava demanarine. E responent al 
que dieu del general de aquest Regne (l), cosa tan impertinent a nostre pro- 
posit, dich mentiu e mentreu quantes voltes ho aven dit e direu, mas vos duptós 
de proseguir tan mala é falsa querella com teniu, volrreu ab camins exquisits apar- 
tarvos de aquella; e no es temps vos ne hatja de complaure. E venint a respon- 
dre al que de vostra Uetra, importa major necesitat, feta en Alberich a 3o de 
Marz propasat é a mi presentada per Marti Alfonso trompeta, partida per a. b. c. 
soscrita de vostra ma e de vostres armes sagellada, en la qual dieu (que) quant 
contractí ab vos de la venda de Alberich sabia haver hi censáis perpetuáis e que 
adverant ago, a vostra requesta, mo combatreu a tota ultranza, a que responch 



,l) (Juizá.s alude acjui D. Pedro ;i la intervención de dieha autorid.id en cslas discordias, 



DESAFIO DE D. PEDRO DE LIZANA. 



lo que totes mes lletres rahonen, que quant yo iis veni a Alberich no sabia fos- 
sen peqjetuals los censáis que Micer Joan Sans me porta en un memorial e 
aquell per part vostrame clona ab una iletrado creenza, dientme(que) havientro- 
bat perpetuáis, aquells censáis contcnguts en dit memorial, e vos advcrant yo luí 
sabia, liaveu mentit e mentreu quantes voltes ho haveu dit e direu, essent content 
(de) defrendreuslo en nom de noslre Señor Deu e de la gloriosa Verge Maria, 
mare sua e del ben aventtirat caualler Sant Jordi. Yo, Pero Maza de Lizana e 
Cornell, defenent ma bona justicia, veritat e honor, acepte vostra voluntaria re- 
([uesta de batalla a tota ultranza e fie en Ueu, punint e castigant vos, atenyré de 
vos aquella honor que rcquest pot haver de son requeridor. Les armes vos divise 
a caball, ab cavalls de la brida, encubertáis ab cubertes e francalets de brufol, 
testera de asser e coU de malla, selles acerades acostumadas de portar en guerra 
e les nostres persones ab cuyraces cubertes sens rest, gossets e falda de malla, 
alses e guardes e mitjes manegues de malla, en la ma esquerra manyopa de la 
llargaria que cascu volrá y en la ma dreta guant de malla, armes de cama e de 
cuxa ab escarpes de malla, cabacets e bicoquet ab bauera e alpartes de malla, 
llances de ma de onge pams de sta e hun pam de ferro, dues spasses de quatre 
pams e mitch clel cap del pom fins á la pimta: copagorses de dos pams del cap 
del pom fins a la punta: les quals armes, axi de les persones nostres com deis 
cavalls, sien del pes que cascu voldra e sens nenguna maestría, segons se acostu- 
men portar en guerra. E prench a carrech cercar lo jutje per temps de sis mesos 
e per mon poder haber que nostra batalla dexe venir á fi, e no podenllo haver, 
lexe lo carrech a vos per spay de altres sis mesos lo haiau. E partixemen a 
cercar lo jutje per dar compliment al que so tengut, axi no me scrigau que á mí 
ni procurador meu no trobareu per rebre Uetra vostra, pues no es necesari com 
de así avant, sien mester mes obres que páranles. La present vos trasmet per 
Antoni Romeu trompeta de casa mia. partida per A. B. C. soscrita de la mia ma 
e de mies armes sagellada. Peta en Woxent a 7 del Mes de Abril del any 1486. — 
Hay un sello. -^-Pero Maza de Lizana e Cornell. 

Versión castellana de la carta anterior. 

Si nuestras cartas, respetable D. Juan Francisco de Próxita, Conde de Alme- 
nara y de Aversa, solamente hubieran de ser vistas por los que á vos y á mí 
nos conocen, así en Ñapóles como en estos Reinos, siguiendo lo que constituye 
mi manera de ser y mi costumbre no me hiciera cargo de las vilezas que con 
mentira decís al dirigirme vuestra falsa querella: pues para aquellos (los que nos 
conocen), mi vida garantizando mi honra responde por mí, al paso que vuestro 
vergonzoso vivir es tan público que les asegura en vos la existencia de crímenes 
abominables por pocos perpetrados: y acusándoos la conciencia del delito de 
que tan feamente os hace culpable vuestra perversa y deshonesta vida, creo, que 
por temor de que yo os lo echara en cara, habéis cuidado de ganarme la mano, 
para decírmelo, aunque falsa y embusteramente, antes é igualarme á vos. Donde 
no nos conocen no debíais temer tanto, antes bien fiar en mi lealtad y en mi 
bondad, que son tales, que me estoy armando de paciencia ante vuestra ruin 
palabrería: no obligaré á la lengua para que pronuncie palabras tan feas como 
fueran necesarias, para poner de manifiesto la verdad de x-uestras acciones, que 
os hacen tal que de vuestro vencimiento espero sacar bien poca gloria. Os dije 
y demostré que estaba pronto á llegar á la prueba de las manos, porque seme- 
jantes caminos y senderos no son equivocados, ni menos impropios de los esfor- 
zados caballeros que se deleitan arrostrando los peligros á que el honor les obliga, 
y así habéis podido verlo en muchos de este reino, en parientes vuestros y míos, 
y en diversas partes, en otros de grande reputación y mucha estima; pero vuestro 



REVISTA DE VALENCIA. 



ánimo apocado y temeroso no os deja seguramente obsen^ar lo que debiais 
hacer, bien que en cambio os hace decir lo que mejor os fuera callar. Los enga- 
ños y acechanzas que en mí vislumbráis, recelarlos debiera yo de vos por saber 
á qué atenerme en cuanto á vuestra difamada vida, y por tener que acudir al 
lugar que designéis para encontraros, toda vez que á vos os tocaba provocarme. 
En cuanto á lo que decis del General de estos Reinos (verdadera impertinencia 
para nuestro propósito), digo que mentis y mentiréis- cuantas veces lo hayáis 
dicho y digáis, aunque vos, medroso de proseguir querella tan ruin y falsa como 
la emprendida, buscareis para abandonarla ingeniosos medios, sin pensar que 
para que yo os complazca es ya demasiado tarde. Paso ahora á contestar á la 
parte mas importante de vuestra carta, fechada en Alberique á 3o de Marzo pró- 
ximo pasado, recibida por mano de IMartin Alfonso, heraldo, partida por el a. b. c, 
suscrita de \T.iestro puño y letra y con vuestras armas sellada. En ella decís que 
cuando traté con vos de la venta de Alberique, conocía yo la existencia de censos 
perpetuos, y que en abono de esto y á vuestra instancia me combatiréis hasta 
el último extremo, á lo que respondo con lo que mis cartas todas rezan; cuando 
yo os vendí Alberique no sabia hubiese los censos perpetuos que Micer Juan 
Sans me trajo en una nota que de vuestra parte me dio con una carta de 
creencia, diciéndome que aparecían perpetuos los censos de la mencionada nota; 
y vos, asegurando que yo lo sabia, habéis mentido y mentiréis cuantas veces lo 
habéis dicho y digáis, dándome yo por muy contento de hacéroslo bueno en 
nombre de Dios nuestro Señor y de la gloriosa Virgen María, su madre, y del 
bienaventurado caballero San Jorge. Yo, Pedro Maza de Lizana y Comel, en de- 
fensa de la justicia, de la verdad y de mi honor, acepto \'uestro espontáneo reto 
de batalla hasta el último extremo, y en Dios fío que al castigaros conseguiré de 
vos tal honra cual retado puede lograr de retador. En cuanto á la elección de 
armas; el combate será á caballo, con caballos á la brida, encubertados con cu- 
biertas y francaletes de bruza, testera de acero y cuello de malla; sillas aceradas 
según es costumbre llevar á la guerra, y nuestros cuerpos con corazas cubiertas 
sin cuerda; goceletes y falda de malla; alzas y guardas y medias mangas de 
malla; en la mano izquierda manopla de la longitud que cada uno quiera, y en 
la derecha guante de malla; capacetes con bigotera y babero, y calzado 
de malla; lanzas de mano de once palmos de hasta y uno de hierro; dos espadas 
de cuatro palmos y medio desde la extremidad superior del pomo hasta la punta, 
y corta-cuellos (l) de dos palmos desde dicha extremidad hasta la punta; cu- 
yas armas, así las nuestras como las de los caballos, serán del peso que cada 
lino quiera y sin adornos, á uso de guerra. Yo me encargo de buscar Juez 
del campo en el ténnino de seis meses y de hacer cuanto pueda para que 
deje que se verifique nuestro desafío, y caso de no conseguirlo os encargaré de la 
realización de nuestros propósitos por otro término de tiempo igual. Marchando 
en busca del Juez, en cumplimiento de lo que he ofrecido, no me escribáis porque 
ni á mí ni á procurador mío habéis de encontrar para recibir vuestra carta, por lo 
demás improcedente, ya que de hoy en. adelante se necesitan mas obras que ra- 
zones. Esta os envío por Antonio Romeu, heraldo de mi casa, cortada por a. b. c, 
escrita de mi puño y letra y con mis armas sellada. Fecha en Mogente á 7 de 
Abril del año de 148Ó. — Pedro Maza de Lizana y Cornel. 

Otra carta de Pero Masa. 

Per apartarvos de lo que degudament deguereu proseguir, spectable Conde 
de Almenara e de Aversa, vos embarazan mesclant lo que falsament dieu del 



(1) Espada corta de dos filos, que equivalía al puñal de graciar' 



desafío de D. PEDRO MAZA DE LIZAKA. 



General ab nostra diferencia: al que e respost lo que ma honor satisfeya e satisia 
dientvos, con dich, menteu e mentreu quantes voltes o haveu dit e direu. Ne 
entre els discrets_ te lloch vostra covarda parenceria perqué si de ago en volgue- 
ren combatrer mes que per vostra temeraria e no verdadera querella, devienme 
dir ans que de aquella me culparen, e molt mes que vos fora y.o aleare (de) de- 
fendreusho. Ni em maravell si lo mot de mentir teniu per comu, puix es tan 
propi e acostumat a vostra falsa e reprovada Uengua; ne altre de aquella es pot 
hoir en frau y engafis e publichs robatoris de tots aquells ab qui contratan, e 
per 50 son vos lo qui juntament per vostres asefialades maldats e crimines viure 
peunició e castich de la Magestat del Rey, nostre Señor, deven esperar, e yo de 
-sa Ex. cía per mos servéis, remuneració e gracies he hagut y espere. E si us digui 
en ma pasada lletra que partia per corear yutge e plaza, haventvos devisat les 
armes era cosa deguda e pertinent, perqué aceptada vostra falsa e mala requesta 
de batalla no creya ab tan civils rahons haguereu á desistir á lo que per 
vostres Uetres é mies se mostra obligat. Mas, com aquell que ab manifets delits, 
haveu del tot la v'ergoña perduda, cercan ab colorades e vils páranles desviarvos 
de lo que falsament haveu emprés. E poría us dir moltes coses per les quals cla- 
rament se veuria lo que us he volgut defendre; esser nostra diferencia y vos per 
aquella esser tengut (a) combatreus, pero puix veig ab tan gran confussió de 
vostra honor apartarvos de lo que mentint me aveu imposat, desmentint a mi de 
lo que per totes mes Uetres yo he adverat, dexeu ais miradors e a la verificado 
de nostres Uetres. E vull per mon poder atallarvos los camins per hon me par 
volrieu fogir de nostra batalla, com aveu fet de aquells ahon a vostra vergoña 
trobas les sendes errades, e com per vostres Uetres de batalla fetes en Alberich á 
3o de Marz e a 12 de Abril, partides per a. b. c, scrites de vostra ma e de vostres 
armes sagellades, presentades a mi per Martí Alfonso, trompeta, se mostré vos 
reptar e enculparme que com vos veni á Alberich, sabia haver hi censáis perpe- 
tuáis e que mal contratant, vos he fet maldat, frau, e engañ; a que us respon 
haveu mentit, mentireu e mentreu quantes voltes ho haveu dit e direu; e so con- 
tent (de) defendreus ho per batalla a tota ultranza, com me requiriu, ab les armes 
per mi devisades. Em plan los censáis que dieu, yo sabia esser perpetuáis se en- 
- tenga de aquells que haureu vulgut dir, per provehir no me halan pus á escriure 
ni fer proces enfiust de nostres Uetres. E si algún altre cami trobau per mes íogir, 
lo que no crech, siau cert usaré contra vos é vostra honor de tot lo que com á 
request me será permes. La present vos trasmet per antoni Romeu, trompeta de 
casa mia, partida per a. b. c, soscrita de la mía ma e de mes armes sagellada. 
Feta en la mia vila de Moxen a 16 de abril del any 1486. — Pedro Mayor de Li- 
zana e Cornell. 

Versión castellana (l). 

Para apartaros de lo que por obligación debierais proseguir, respetable Conde 
de Almenara y de Aversa, os molestáis trayendo á colación lo que falsamente decís 
del General con respecto á nuestra diferencia; á lo que he contestado lo que á 
mi honor cumplía y cumple, diciéndoos, como os digo, mentís y mentiréis cuantas 
veces lo hayáis dicho y diréis. Ni propio es de personas serias vuestra cobarde 
artimaña, porque si por esto querías combatir de mejor gana que por vuestra 
temeraria y no verdadera querella, decírmelo debisteis antes de culparme por 
aquella, que mucho mas que vos, fuera yo alegre de defendéroslo. Ni me ma- 



(1) Advertimos á nuestros lectoxes, que tanto por la índole de los documentos traducidos, 
cuanto por la insuficiencia nuestra y la falta ab.soluta de buenas obras de ayuda, no tienen estas tra- 
ducciones mas,pretension que la de facilitar la inteligencia de los originales. 



<S REVISTA DE VALENCIA. 



ravilla que la palabra mentir tengáis por frecuente, tan propia y usual es 
á vuestra falsa y reprobada lengua, ni es posible escuchar otra mas qiíe 
aquella, anclando siempre con fraudes, engaños y públicos latrocinios para todos 
los que con vos tratan. Hé aquí precisamente, que sois vos, quien por sus seña- 
ladas maldades y criminal vivir, debe esperar pena y castigo deS. M. el Rey, nues- 
tro Señor, que yo por mis servicios, remuneración y gracias he tenido y espero. Si 
en mi carta anterior os dije que paftia en busca de juez y de campo, después de 
haber elegido armas, era cosa debida y pertinente, porque aceptado vuestro falso 
y malo reto de batalla, no creia que con tan buenas palabras hubierais de desistir 
de aquello á que por vuestras cartas y las mias quedabais obligado. Pero a se- 
mejanza de quien por sus manifiestos delitos perdió del todo la vergüenza, tra- 
táis con solapadas y viles palabras de rehuir el injustificado compromiso en que 
os habéis metido. Podria deciros muchas cosas por las cuales se veria lo que he 
querido defenderos; que ha habido entre nosotros una diferencia y que vos 
por ello os habéis obligado á combatirme, mas viéndoos apactar con tan gran 
vergüenza para vuestra honra, de lo que con mentira me habéis imputado, des- 
mintiendo lo que en todas mis cartas he asegurado, dejaos de testigos y de veri- 
ficaciones de nuestras cartas. Quiero hacer cuanto pueda para atajároslos pasos 
por donde me parece querríais huir de nuestra batalla, según habéis hecho donde, 
para vuestra vergüenza, habéis equivocado los caminos. Por vuestras cartas de 
Alberique á 3o de Marzo y 12 de Abril, cortadas por a. b..c., suscritas de \-ues- 
tro puño y letra, selladas con vuestras armas y á mí presentadas por Martin 
Alfonso, heraldo, se demuestra que vos me habéis retado y acusado de haberos 
vendido Alberique, sabiendo que habia censos perpetuos y de que contratando de 
mala fé os he hecho lesión, fraude y engaño. A esto respondo que habéis mentido, 
mentís y mentiréis cuantas veces lo hayáis dicho y decís, y que me alegro de 
sostenéroslo en batalla á muerte, según me requirís, y con las annas que ya he 
elegido. Me place que los censos que decís que yo sabia eran perpetuos sean 
aquellos que hayáis querido indicar, así que no debéis insistir en ello ni escribirme 
ni promover un interminable litigio sobre el contenido de nuestras cartas. Si aun 
encontraseis alguna otra callejuela por donde huir, cosa que no creo, tened la 
seguridad de que he de hacer contra vos y vuestra honra cuanto consienta mi 
derecho de retado. La presente os envió por Antonio Romeu, heraldo de mi 
casa, partida por a. b. c, suscrita de mi mano y sellada con mis armas. Fecha en 
mi villa de Mogente á lóde Abril de 1486. — Pedro Maza deLizanay Cornel. — 
Hay un sello. 

Si como parece desprenderse del contenido de esta carta, el Conde de Al- 
menara pensó y trató de sacar del terreno de las armas para llevarla á otro mas 
pacífico, y sobre todo, mas propio de una cuestión de derecho, su discordia con 
D. Pedro Maza, no solamente viéremos que no consiguió su objeto, sino que 
habremos de confesar, que al parecer, tenia razón su adversario al decirle que 
ya era demasiado tarde. 

Ignoramos si D. Pedro, encargado de buscar juez, acudió al rey Don 
Fernando el Católico, según afirma el M. S., añadiendo que este se negó 
á darles campo; lo seguro es que se dirigió al de Portugal, que le contestó una 
carta, en la que hace declaraciones que hablan muy alto en favor de aquel mo- 
narca y del estado de civilización del pueblo portugués en aquella época. Juzguen 
nuestros lectores por la lectura de la carta, que dice así: 



DESAFIO DE D. PEDRO MAZ\ DE LIZANA. 



En el sobre: — A Dom Pero Maza e cornesa — Sor das baronías de Moxen e 
de Luchent en o Regno de Valenca Daragon. 

Dom Pedro amiguo: Nos dom Johan per graga de Deus, Rey de Portugal e 
los Algariies, da Aqiiem e da aleumar em África e Sñor da Guinea, Vos imviamos 
muito saludar. Viraos a cta que nos inviastes per mosen Johaní Soler caul." (i) 
leuador da presente onuimos o que de vala parte nos falou (2) e nos requereer (3) 
nous sooment huna bez mas per tres e quatro beces, como boon e fiel paorele (4) 
e amiguo voso acerca da licenga que nos envoyaves a pidir por mercez, que nos 
quisiéramos outorgar pa em nosa corte e presente Nos aberdes de poer em obra 
e com efeito o campo sobre o desafio dant (5) vose dom Johan Francess de Pro- 
xida, Comde Dauersa e Dalmenara. E depoys esto assi tuvimos onuido, Nos to- 
mamos consejo acerca de voso requem." (6) e aryanos (no se lee bien) (7) que 
principalment por lo que pertenece a nosa conciencia como por os Reis destos 
nosos Reinos, nosos antecesres (sic) nunca costumaron dar lugar a semelhantes 
desafios, e assi por outros alguns respeitos acordamos que nom deviamos de 
eneste caso satisfazer a voso requerimento. E o dito Mosen Joham Soler nos tor- 
noii outra vez a sopear pedibnos por mercez da vosa parte, que pois ante ilbs e 
em estos Reynos vos nom dauomos a dita licenca, que proveciese que os capitanes 
das cidades e villas de dito noso reyno áó Algarvedaalem em África vos la disus 
(diesen) ao que Ihe respondimos o que ia respondido tinihamos. E sabereeu 
que mui pouquos dias ha, por o Marques de Astorga y Dom Bernardino, naturars 
dos Reinos da Castella somos requeridos que hem nosos reinos Ihes daremos 
lugar para facer outro campo, sobre outro desafio, dantre ellos e por as causas 
e razones ia ditas nos escosamos dalles. Mas en todas as óutras causas que de 
nos e de nsos reinos vos cumpsen, (8) por afeigon e boa voontad que vos te- 
nemos, certo que folgaremos de vos fazer honra, fauor e cresces edén este funde- 
ment nos o podréis requerir em caso que os (no se entiende) favorezca? Feita em 
a villa deSantarem a 11 ds. do mes do Julho a 486. — El Rey. 

Ante la negativa del Rey de Portugal. D. Pedro Maza se dirigió por medio del 
magnífico Mossen Diego de Soler al de Navarra que enterado de la pretensión 
del Sr. de Moxent, aceptó solemnemente el cargo de juez del campo, seña- 
lando para la batalla el dia 5 de Febrero de 1487 en la ciudad, villa ó lugar 
en que á la sazón se encontrara, y envió á los dos nobles contendientes cartas 
asegurando, bajo su buena fé y real palabra, sus personas y las de sus acompa- 
ñantes y los bienes de todos. Antonio Romeu, heraldo del de Maza, marchó 
inmediatamente á Almerara, y el dia 26 de Julio de 1486, ante Pedro Avella, 
notario, notificó la oceptacion del rey de Navarra al Conde, que se compro- 
metió á comparecer el dia señalado para la batalla, haciendo constar su satis- 
facción y contento al convencerse de que no en balde confió en el valor v caba- 
llerosidad de D. Pedro. 

Hé aquí ahora el Memorial pera el Sor. Don Pedro Maza per lo que ha de 
fer en sa batalla, documento que original obra en nuestro poder y que conside- 
ramos verdaderamente curioso. 

1." Primo, que plegat en la Senyoria de Bearn on sera lo alt Rey de Nauarra, 
jutge de la dita batalla, feta Reverencia a aquell, li diga compareix dauant sa 
altesa pera la assignacio de plaza que feta ha al comte daversa e a ell, pera el 



(1) Cab.iIlei-o. (5) Entre. 

(2) H.ibln. (b) Requirimlento. 

(3) Requirió. (-) Encontramos. 

(4) Palíente, (8) Cumpliesen ó necesitarais. 



lO REVISTA DE VALENCIA. 



cinguem jorn de Febrer, quel supplica mane designar e fer apparellar lo loch on 
se teñen a combatre. E si li parra, li diga lo supplica per aquell jorn los tinga la 
dita plaza segon offert e assignat té a supplicacio sua. E que de tot lo que dirá 
e respondra lo dit alt Rey, sen fara fer carta publica, supplicant sa altesa li done 
notari o notaris pa rebre tots sos actes. 

2. ítem que sperant lo dit jorn de la dita assignasio se preparará de tot lo 
que sera mester pera aquell dia. 

3. ítem que íeta la liza laqual ha esser de certa longaria e ampiarla segons 
los Reys d' armes o heraus que allí serán sabrán, ab dues portes, la una al 
leuant y laltra al ponent. E de fora la dita liza senté á fer una altra closa, en 
mig de les quals han a estar tres tendes, 50 es la del comte d' aversa a la part 
de leuant a la porta de la liga e la tenda del dit don pero maga a la part de 
ponent segons dit es de la tenda del comte e per semblant ha etar lo cadafal del 
Rey e jutge sobredit fet é construhit en mig de les dos liges. 

4. ítem que lo dia assignat de la batalla de gran matí hoirá missa en sa po- 
sada o en la sglesia o llá on milis li parra e trametra totes ses armes a la tenda 
que ya será parada segons dessus es dit, ereparat lo cabaset e lanza si voldrá 
que lo patge los porte, lo qui cavalgara en lo cauall ab que 's te a combatre. 

5. Itera cavalgara, apres hoida missa, en una acá o troter o muía en fa- 
llenca de no poder haber acá otroter, bestit ab roba de stat e ab lo ventall en la 
raá on es pintada la Santissima Trinytat e la gloriosa verge maria e altres sants; 
e acompanyat de tots los Senyors que ab ell serán e deis de la cort e d' altres 
que hauer pora hiza de sa posada al camp o liga e fer ha portar sos cavalls en- 
paramentats ab sos patges e lo que ha de fer la batalla ab son coU e testeracu- 
bertes é paraments de armes segons se te a combatre e portant li lo patge lo ca- 
baset e lanza si voldrá. E la bandera e standart hira desplegat dauant los cavalls 
portant los dites persones de la condicio que en aquella S.''^ se acostuma. 

6. ítem plegat a la liga, descavalgara en la tenda e eligirá dos padrins los 
quals entrevendran en mostrar les armes ais fels ó jutge, si beure les volra, e exa- 
minat tot lo que s' ha de fer, e prestat jurament per lo dit don pero maza en poder 
del dit Rey o Jutge ó deis dits fels, se armará de ses armes e havent se a vestir 
la roba de armes, la fara pendre a los dits dos padrins que elegit havrá, e ell ge- 
nolls en térra ab les mans juntes ó plegades dirá dregant (dirigiendo) les parau- 
les a nostre SenyorDeu e los nlls al cel, dient, "Senyor supplichte que esta roba 
d' armes quem vist ab honor lam puga despullar.,, Dient ago, los dits dos padrins 
li vestirán la dita roba d' armes, é levat e acabat de armar, cavalcará en son 
cavall que haurá fet les armes, acó en lo temps que li será ordenat e cavalgat, 
pendran los dits dos padrins per los banichs de la brida a peu portant davant sí 
la dita bandera e standart e axi entrara per la porta de la lica que sera feta á la 
part de ponent. E ha de ser en una de dos maneres, segons la costum de aquella 
térra, o que los dits dos padrins axi portant lo ab la bandera y standart davant 
fara una volta per dins de la liza tot en torn de tornant á la dita porta de ponent, 
posant la dita bandera e standart dins la dita liza a cascuna part de la porta, 
ligant la bandera a dreta e le standart a la squerre. E los dits padrins lo tendrán 
deis banichs de la brida tant fins sien fets los tres tochs e los Reeys d' armes o 
heraus, dit e cridat per tres voltes "lexe les aler per far lur deure" e ja los padrins 
los teñen a leixar. 

7. ítem que en lo temps que sera a cavall en la sua tenda ó entrant dins la 
dita liza fará cavaller a Don pero maza, son fill, dient li, que pera que li recort lo 
dia que ell se combat ab lo Comte d' aversa. 

8. ítem que si aváns de entrar en la dita liza, o apres, o en qualsevol temps 
era comes per lo dit alt Rey e Jutge que possas en son poder les dilferencies e 



desafío de D. PEDRO MAZA DE LIZANA. 11 

batalla que ab lo Comte d' aversa te, li deu respondre que ell es stat y es request 
per lo dit Comte e 1" ha de seguir en lo que aquell fará, que ab ell no te á dir li 
mes sino al dit Comte, e si cas se seguija, lo dit Comte fos grent posar ho en 
poder del dit Rey e Jutge, puixs ne fos cert per semblant ho deu ell fer, que 
tots temps qii' el requeridor se redoexqa de batalla, qu es lo punt alt 
gran de honor que entre Cavallers se porta a Civilitat de compromes, es grandis- 
sima honor del request. E si tal cosa se seguirá no s" ha de mirar sino en los 
motius que si pendran en pronunciar, que per no poder dir altra cosa lo dit Jutge 
e Rey quant al Cyvil, rémetrem a un Rey e Senyor qui els ho determine o ais 
jutges pactats o concordats en los capitols de la venda de Alberich. E quant en 
■ la batalla, no important necesitat de combatre, com no sia cas de aquella, asso 
ha millor datliber de vos Senyor don pero maza e deis altres S.o"" qui ab vos 
serán. 

9. ítem sis sdeveniac as que lo dit Comte no comparegues pera la jornada, e 
lo dit Rey e Jutge volia porrogar per letres del Rey, nre, Senyor, o per impedi- 
ment algu del dit Comte ó per qualsevol altra cosa que fer, ne enseguir se po- 
gues, en ago a molta contra star lo dit don pero maza, ab páranles molt fortes 
e punyents dient, no deu ne pot porrogar, com james se troba jutje algu de 
batalla, present la una part e absent l'altra, dega ni puga porrogar semblant 
assignacio, mayorment sa alteza que ab páranles affirmatives en les Reyals letres 
los ha assignat lo cinquem jorn de Febrer; e no sois de paraula ajo dirá mas ab 
supplicacions y scrits y ab protests y altres degudes páranles e rahons una ó 
moltes, fent se fer carta pública una ó moltes segons li semblara. 

^. ítem que en lo dit cas, no vengut lo dit Comte á la dita jornada, lo dit 
don pero maza deu anar á la dita hora, en la forma que davant es dit, ab totes les 
ceremonies que faria essent hi lo dit Comte, e stara en la sua tenda y sp^ara 
fins passe mitg dia que cavalcará armat com si havia a combatre e hira per dins 
la dita liza a la part on stara lo cadafal del alt Rey é Jutge e feta reverencia a 
aquell, li dirá que sa altesa veu com sta apparellat de combatre ab lo dit Comte 
d'aversa son Requeridor, lo qual no venya ni era comparegut, supplicando li 
done licencia de fer los actes que per dret d'armes, stil e prática de cauallers se 
deuen fer, e que mane al Rey d'armes o herau, que ally tendrá, qu' el cride per 
los lochs de la liza qu' es deu, e manat axí per lo dit Rey e Jutge ally en aquell 
loch mateix fara tocar a un de ses trompetes, de aquel so dolorós e trist que s' 
acostuma e lo Rey d'armes o heraut cridara: " Venyii, venyii, spectable don Johan 
fr atícese k de Proxita, Compte d a bnenara ed' aversa, al loch e plasa de vostra 
batalla, a vos assignada e intimada pera el present dia de huy qu' es lo cinquem 
jorn de Febrer del any de la Nativytat de nostre Senyor 148"], davant lo molt 
excellent dan yohan Rey de Navarra, Jutge de la dita batalla e sino lo specta- 
ble don pero Masa de Lizana e de Cornell com a deffensor de vostra requesta 
procehyrá contra vos e vostra honor e de vostres armes axi com per dret d* 
armes, stil e prática de cavallers se pertany e den /er,„ y axi, hyrá e fvaa la 
semblant crida e actes en altres tres parts de la dita liza, enaxi que han a esser 
quatre les parts on se te a fer la dita crida e actes, present lo dit don pero maza 
e en ago a esser present hun notary pera que ho reba, en faga carta publica e 
fetes les dites quatre crides, ha de tomar lo dit don pero maza ab tots los altres 
davant lo dit Rey e Jutge e supplicar e requerir aquell mane al dit notary y 
scrivá, de tots los dits actes que rebut haurá lín fasa carta pública. E axi rebuda 
per lo dit notary, s' en tomará a sa tenda e sperara en aquella fins a tres ores 
apres mitg jorn. que tornara a cavatl e armat, com si s' havia a combatre, ab son 
Rey d'. armes o heraut, trompetes e padrins davant, a la part de la liza on stará 
lo Rey e Jutge e dirá e supplicará a su altesa segons es dit damunt, e fetes les 



12 REVISTA DE VALE^'C1A. 



dites qiiatre crides a les cutes quatre parts de la lica e rebuta per lo notar\" los 
dits actes de manament del dit Rey o Jutge, segons dit es damunt, s' en tornará 
a sa tenda, on stará y sperará qu' el sol se ponga. Apres tornará ab tots los so- 
bredits, davant lo dit Rey e Jutge, supplicantlo mane esser fetes les terceres crides, 
segons damunt es dit, les quaís fetes en les quatre parts de la liza ab los ma- 
teixos tochs de trompeta e cridant lo Rey d' armes o heraut les mateixes pá- 
ranles que damunt, sen tornará davant lo dit Rey supplicant lo mane esser fet 
de tot, acte ó carta publica, una o moltes, quantes a sa honor mester serán. 

11. ítem fetes les dites coses deu requerir esupplicar al dit alt Rey e Jutge 
que com la hora sia ya tarda e passada de aquella que cavallers se acostuma e 
deu combatre e hata sperat tot aquell jorn assignat per sa altesa al dit Comte d" 
aversa, son requeridor, lo qual no ha comparegut á la dita jornada é son stats 
fets tots los actes e proceliments que fins en aquella hora se convenia de fer, no 
resta sino que sa altesa li done licencia e facultat, segons es permes per dret de 
armes, stil e prática de cavallers, de correrly la plasa portant la figura de aquell 
rosegant a la cua de son cavall, revesantli les armes ligades al coU de la figura 
de aquell, traentlo axi vergonyosament de la diia liza com á confíis é veuQjit de 
la querella e batalla, e que sa altesa lo comdempne en totes aquelles penes civils 
e crimynals, que á tal requeridor, confíis é vencut, no essent comparegut a tan 
certa jornada de batalla per sa altesa signada com axi de justicia, dret, stil e 
prática de cavallers fer se dega, en sia tengut. 

12. ítem que fet acó, se fará ligar a la coa de son cavall la dita figura en 
persona del Comte d' aversa ab les armes de aquell capa valí, ligadas al coll de 
dita figura, e axi correrá per dos voltes de 1' hun cap al altre de la dita lis%e 
plasa, precedint en ago licencia é manament del dit Rey e Jutge en aquesta 
for[^pi, que si ell ally li voldra dar la sentencia complida, o dant facultad de fer 
lo sobredit, lo qual de necesitat se, ha de fer ans que hixca de la dita liza, apres 
en son palau li pot donar la sentencia complida no sois en affecte de lo que es 
dit, mes encara lo ha de comdempnar en totes les despeses per ell fetes en la 
dita batalla en gran suma, scryvint letras á la majestat del Rey nostre Senyor li 
fasa pagar de bens del dit comte la dita quantitad. qual haura comdempnat, dins 
cert temps e que si non fara ell puga precedir a marques contra vasalls de sa 
altesa, pera reintegrar e pagar al dit don pero maza e complir lo de justicia. E 
correguda la plasa, te a exir lo dit don pero maza per la porta de levant, portant 
rosegant la dita figura e armes, segons damunt es dit, e sa bandera e standart 
davant, acompanyat de tots los que ab ell serán, fins a la posada. 

13. ítem si es seguirá cas, que havent a fer lo dit don pero maza los dits actes 
en conímnacia del dit Comte e stant en fer aquells, en qualsevuUa ora del dia lo 
dit comte plegara á la dita lisa, puixs fos ans de hauerly correguda la plasa lo dit 
don pero maca, allegant algún infortuny de temps o altre, pera no esser pogut 
plegar fins en aquella ora, e demanara porrogacio de jornada, lo dit don pero 
maza, fetes totes les rahons que ferse poden, senyaladament que en cosa que tant 
li anava la honor devija pendre tal temps a venyr, que no li fos stat freturos pera 
hauer tant a fallir a sa honor, mas coneixent lo dit Jutge deure la allargar, sera 
content, puixs lo dit comte prenga de ally avant a tot ///;■ carrecJi la plaga, puix 
lo dit don pero maza cumplidament ha aus fet a tots lo que li conveya a cas. Sj 
plegaua lo dit compte, ya lo dit don pero maza haventli correguda la placa no es 
cas de admetreli nenguna raho, ny lo Jutge lo deu tolrar, ans detenyr y pendre la 
persona de aquell y executar totes les penes civyls e crimynals e dañs que con- 
demptat haura. 

14. ítem si es seguirá lo que es conta en lo antecedent capital, que lo dit 
comte, plegant al dia assignato se obtingues porrogasio de jornada, havent ya co- 



DESAFÍO DE D. PEDRO .MAZA DE LIZANA. l3 



mensat !o dit don pero maza los actes contra aquell, aquells dits actes fara con- 
tinuar, e aiitentichs ab tots los albres haura pera major salvetat e aument de sa 
onrra. 

15. ítem pera provehyr a tot lo qii' es porra seguyr comparcnt lo dit comtc 
a la dita jornada y essent mesos dins en la liza y en cualsevol temps de la batalla 
que lo dit Rey lanzas lo bastó y 's prengués la dita plasa, lo den, tot temps, 
supplicar la leixe venyr affi segons li ha offert e dient lo dit comte lo semblant 
lo deu seguyr lo dit don pero maza dient al dit Rey, lo dit comte parla per ab- 

' diás. 

16. ítem que s' es devenya que lo dit don pero maza matas lo dit comte en 
la dita liza, aquell deuen traure rosegant de la dita liza per la part de levant e lo 
dit don pero maza deu exir per la porta mateixa, portantlo per los banichs de la 
brida sos padrins segons los haura posat e requerir al dit Rey, e Jutge condem- 
pue lo dit Comte en totes aquelles coses que per dret de armes, stil e práctica de 
cavallers se deu fer y en totes les despenses; y a^o niateix se deu fer en lo cas on 
lo dit comte se desdigués o restas vengút. 

17. ítem en quansevol deis dits casos que y haja de haber condempnacii) de 
despeses, ha mester letres pera la inajestat del Senyor Rey de Navarra e Jutje 
de la batalla pera que fasa pagar al dit don pero maza, deis bens del dit Comte en 
la forma que segons damunt se conté. 

Llegado el dia 5 de Febrero de 1487 y hallándose el Rey D. Juan de Navarra 
en su palacio dePauen Bearn, señaló campo para la batalla en laplaza misma del 
indicado palacio, según refiere Zurita en sus anales, 4.' parte, libro 20, cap. 69. 

Llenadas todas las formalidades expresadas en el supra-inserto memorial, 
siendo padrinos D. Juan de Cardona, Señor de Guadalest, á la sazón des- 
terrado en Navarra, por el de Próxita; y por D. Pedro Maza, D. Roger Ladrón 
de Pallas, Vizconde de Chelva, y tercero el Gobernador de Bearn, entraron en 
la liza nuestros dos bizarros valencianos, armados de todas armas y ginetes en 
muy ligeros corceles . Dos veces se encontraron furiosamente en msdio del pa- 
lenque y á todo el correr de sus caballos, y á la tercera cayó al suelo el do 
Almenara. Apeóse entonces D. Pedro, y ambos tiraron mano á las espadas, 
empezando nuevo y encarnizado combate. Desgraciadamente para el Conde, 
habiéndose estropeado el brazo derecho en la caida, perdió muy en breve el acero. 
Recogióle Maza, y tan cortes como valiente se lo devolvió diciendo, que ó bien 
lo esgrimiera otra vez en su defensa, ó bien suspendieran el combate hasta que 
recuperase las perdidas fuerzas. El de Almenara, reconociendo su mala fortuna, 
repuso "El duelo ha fenecido, vos y yo hemos hecho nuestro deber, conque vos 
y yo quedamos satisfechos, los jueces declaren por vuestro el campo que desde 
aquí os doy palabra y mano de ser vuestro amigo." Llegaron los jueces y al- 
zándoles las viseras publicaron sentencia dando al Conde de Almenara y á Don 
Pedro Maza por valientes y esforzados caballeros, pero á D . Pedro por mas 
afortunado. 

Juntos y amigos, los hasta entonces irreconciliables enemigos, sin regresar á 
Valencia, marcharon al ejército del Rey Católico que estaba sobre Málaga. Pe- 



14 REVISTA DE VALENCIA. 



learon como buenos hasta la rendición de la plaza y para volver á las Cortes 
que se hablan de celebrar en Orihuela en 1488, confirmaron las amistades, pres- 
tando el homenage en manos del rey. 

De esta manera terminaron en Valencia los bandos de estas dos familias, 
que por sustentar tales querellas, arruinaron el patrimonio de sus casas. El Conde 
de Almenara, arrepentido de su inquieta condición, se retiró al pueblo de su título 
con el propósito de reparar en lo posible la fortuna de sus hijos. 

El Vizconde de Bétera. 



VERSOS DE LA JUVENTUD. 




UANDO en la noche, que aman tus ojos soñadores, 
Estremecido el pecho por dulce agitación, 
[ Abres á los dorados sueños de los amores 



El alma, y á las brisas nocturnas tu balcón; 

Cuando tus ojos huyen de la donnida plaza 
Los muros, que proyectan siniestra oscuridad, 
Y tu alma, que las sombras y su pavor rechaza, 
En el azul espacio se pierde en libertad: 

De todas esas luces, que bellas y tranquilas 
Desde lejanos cielos fulguran sobre tí, 
Cual de entreabiertos ojos las trémulas pupilas 
Que siempre están hablándote, hablándote de mí; 

¿A cuál de ellas los ojos humedecidos giras? 
¿En cuál de ellas tú buscas la claridad mayor? 
¿A cuál asciende de ellas, cuando feliz suspiras. 
El ay que á la inocencia dispútale el amor? 



De esos flotantes orbes en la dispersa hueste, 
¿Cuál es el que en sus giros no pierdes tú jamás? 
Cuando tu fantasía se abre á su luz celeste, 
¿En cuál ves mi recuerdo? ¿A cuál mi nombre das? 



l6 REVISTA DE VALENCIA. 



Flores del mismo tallo, gemelos de una cuna, 
Algunos juntos nacen y mueren á la vez: 
En la celeste esfera sus órbitas aduna 
El ángel cuya lira condúcelos tal vez. 

Soles de nuevos mundos, con vividos destellos 
Alumbran de sus cielos otros la soledad, 
Las luces apagando de los que entorno de ellos 
Avergonzados radian dudosa claridad. 

Y en tenues nubes otros de polvo diamantino 
El pensamiento llevan donde la vista no; 

Y son olas de estrellas que en leve remolino 
El caos en sus negras borrascas arrastró. 

Unos, que con espanto oontemplas, arden rojos, 
Quizás encandecidos por interior volcan; 
Sus luces otros menguan, cual moribundos ojos, 
Planetas enfermizos que feneciendo van. 

Su rayo unos incierto destellan tremolante. 
Cual tu mirada inquieta cuando se fija en mí; 
Otros serenos lanzan su luz limpia y constante, 
Cual mis absortos ojos clavados siempre en tí. 

Y todos esos astros, de resplandor diverso, 

Y todos esos mundos, de diferente edad; 

Los que son fijo núcleo de incógnito universo. 
Los que, sueltos cometas, surcan la inmensidad; 

Los que su disco esconden en los profundos cielos, 
Los que al ocaso brotan, cual luminosa flor: 
Todos hablan al alma de dichas ó consuelos, 
Todos hablan al alma de eternidad y amor. 

Al inefable encanto de su propicia llama 
Brilla el de nuestros sueños imaginario bien; 
Al corazón que goza le dice su luz: ¡Ama! 
Al corazón que sufre le dice su luz: ¡Ven! 



VERSOS DE LA JUVENTUD. 17 



Por eso cuando tú abres á las calladas brisas 
De las dormidas noches ¡oh niña! tu balcón, 
A la hora en que no saben los labios de sonrisas, 
Y de suspiros tiernos se llena el corazón; 

Tu alma, con nuevas alas tiende feliz su vuelo 
A un mundo que á tu infancia desconocido fué: 
Como al sol volar quiere del águila el poUuelo 
Si en el zenit excelso resplandecer lo vé. 



II. 



Los ojos de la virgen aman á las estrellas, 

Y las estrellas aman su magia celestial; 

Los liga el lazo triste que une á las cosas bellas, 
Porque proscritas todas perdieron patria igual. 

Por eso cuando eleva la virgen pensativa 
Al cielo su mirada, que es casi una oración, 
Si entre los astros y ella deslizase furtiva 
Alguna de esas sombras que hijas del alma son; 

Si atiende á tu solemne silencio ¡oh noche muda! 
Cual si de voz amiga soñase el timbre oir; 
Si un nombre, que vacila y tembloroso duda, 
Sus palpitantes labios al fin logra entreabrir: 

Los ángeles entonces que en los lejanos cielos 
Adoran á la virgen de corazón en flor. 
Afanes vagos sienten de indefinibles celos; 

Y oculto en sombras tenues feliz rie el Amor. 

Si, que en la santa noche traspiran de nuestra alma 
Los sueños que escondidos mas en su fondo están. 
Como encantadas flores que en la nocturna calma 
Su mas secreto aroma libre al ambiente dan. 

Asciendan á los cielos, ó de los cielos bajen, 
Purísimos entonces los pensamientos son: 



l8 REVISTA DE VALENCIA. 



Dá la luz de los astros á la soñada imagen 
No sé qué misteriosa, feliz consagración. 

III. 

¡Dichoso el que, nacido bajo contrario signo. 
Sabe cuando luchando con su infortunio vá. 
Que ignorado del mundo, y de otro mundo digno. 
Un ángel á los cielos hablando de él está! 

Por eso quiero, niña, saber si hay una estrella 
Que mirarás mañana, cual la miraste ayer; 
Si finges de mis ojos la luz en su luz bella. 
Si ansias que muera el dia por verla renacer. 

Pues cual amante esposo que en el augusto templo 
Escucha de la virgen el balbuciente sí, 
Yo, lejos de tu lado, dichoso me contemplo. 
Si ante el abierto cielo piensas también en mí. 

Teodoro Llórente, 



RECUERDOS DE LA REAL CARTUJA DE VALDECRISTO. 



I. 




L Orden cartujano, que tuvo principio en Grenoble (año 1084), por fer- 
tvor de San Bruno y sus seis compañeros, bajo la autoridad diocesana 
leí obispo San' Hugon, no tardó mucho en extenderse por toda Euro- 
pa, una vez aprobados sus Estatutos en 1160 por el Pontífice Alejandro III. 

España fué una de las naciones que más prontamente respondieron á este 
llamamiento religioso, y Tarragona la primera ciudad que vio levantar cer- 
ca de sus muros la famosa Cartuja de Scala-Dei. Fundada esta en 1158 según 
unos, (el P. D. Antonio IVIoreno, visitador de la provincia de Castilla) ó en I167, 
según otros, (Abraham Provio en sus Anales eclesiásticos) por' el Rey Don 
Alonso II de Aragón, fué como el árbol que vino á prestar sus fnitos y á exten- 
der su savia á las diez y siete Cartujas que posteriormente se construyeron en Es- 
paña. 

La segunda que se edificó fué la de San Pablo de la Marina ó Maresme, 
distante siete leguas de Barcelona, y que fundada primeramente para monjes 
Benitos, fué después compracfa por D. Guillermo Mongriu, quien la dio á los Car- 
tujos en 1269. 

La tercera, que es la de Porta-Cceli, situada en el llamado entonces Valle de 
Lullen, á cuatro leguas de Valencia, la fundó el limo. Sr. D. Fr. Andrés Albalat, 
tercer obispo de nuestra ciudad después de la reconquista del Reino , poniendo la 
primera piedra, acompañado de los canónigos y gente distinguida, en ó de Noviem- 
bre de 1272. 

La cuarta lo fué la de San Jaime de Valparaíso, en 1845, establecida en un 
pueblo de Cataluña llamado Terraza, por Doña Blanca de Centellas. Esta Cartuja 
y la de San Pablo llegaron á suma pobreza, por cuyo motivo el año 1484 se 
fundieron en una sola, que se tituló de Montealegre. 



20 REVISTA DE VALENCU. 



Y llegamos á la quinta, que fué la de Valdecristo, de la que voy á tratar, como 
objeto especial de estos artículos. 

Únicamente el sentimiento que me inspiran las bellezas artísticas; el justo 
orgullo que á todos los que prestamos rendido homenaje al arte, de^en infundir- 
nos las grandezas monumentales que encierra nuestro Reino, y el deseo de que 
no quede en completo olvido uno de los más grandes, más ricos y más 
artísticos de los monasterios de España, ante cuyos escombros se postra hoy 
todavía el caminante y se indigna el pensador, al ver que nada halla respeto ante 
el orgullo é ignorancia de los hombres, es lo que hoy pone la pluma en mis 
manos para coordinar los datos que, en mi entusiasmo por reproducir la 
memoria del Monasterio del Valdecristo, he podido adquirir. ¡Lástima grande 
que el operario no corresponda á la importancia de la obra que la casualidad ha 
puesto en sus manos! 

Empresa superior á mis escasas fuerzas es ocuparme en un Monasterio 
que hoy no existe, y cuyas ruinas apenas nos dan á conocer el perímetro de lo 
que fué. Con grandísimo gusto he oido siempre de los autores de mis dias y de 
mis respetables y encanecidos amigos, los entusiastas relatos de aquel monumen- 
tal edificio que, no solo abrigaba eminentes y virtuosos sabios y santos, sino 
que por sus riquezas se complacia en poseer notabilidades artísticas de los 
autores de primer orden, y en dar albergue á la caridad, manteniendo en tiempos 
de escasez á mas de trescientos pobres, aparte de lo mucho que favorecían á las 
órdenes mendicantes. Estas gratísimas noticias, avivadas con la vista constante 
de objetos preciosos, que perteneciendo un dia á aquel Monasterio, se ven hoy 
por doquiera esparcidos en los pueblos circunvecinos, fueron el estimulante que 
me obligó á buscar noticias relativas á dicha importante fundación. Al coor- 
dinarlas y darlas á luz, creo conveniente, para su mejor inteligencia, dividirlas en 
tres partes: 

1." Recuerdo histórico déla Cartuja de Valdecristo. 
2.* Relación circunstanciada de los objetos mas notables que contenia. 
3.^ Biografía de los Priores y Monjes valencianos que mas se distinguieron 
por su ciencia y por su virtud. 



En el Reino de Valencia, provincia de Castellón y obispado de Segorbe, á 
dos kilómetros por la parte Sur de esta ciudad, término de la villa de Altura, 
distante de ella sobre 500 pasos, estaba fundado el Real monasterio de Cartujos 
titulado de Valdecristo. Tristísimo era el estado de la Iglesia al empezarse las 
obras de este convento: un pernicioso cisma, que empezando por Urbano VI y 
Clemente Vil, terminó á los cincuenta y uno años con Martino V, afligía y pertur- 



RECUERDOS DE LA REAL CARTUJA DE VALDECRISTO. 21 

baba la paz de aquella, y las conrliciones del reino de Aragón no eran tampoco las 
más á propósito para la construcción de aquel monumento; pero la religiosidad 
y finneza del Rey D. Martin vencieron todas las dificultades que pudieran opo- 
nerse á semejante propósito. 

En efecto, fué fundado este Real monasterio el año l385 por los magní- 
ficos y piadosísimos Reyes D. Pedro IV de Aragón y sus hijos D. Juan y Don 
Martin, que sucesivamente ocuparon aquel trono; todos tres demostraron una 
gran propensión y deferencia á la religión de la Cartuja; pero con especialidad 
reinó este grande afecto, desde sus primeros años, en el infante D. Martin, según 
el mismo confiesa y textifica en el libro de los amplísimos privilegios que dio á 
dicha Cartuja, cuyas palabras textuales dicen así: 

^'' La fuente de la Sabiduría que mana en las Alturas, saliendo de la Boca del 
Altísimo, cuyo agradable y suave ímpetu alegra sobre Id Celestiat Ciudad, 7ios 
hispirá con Misericordia desde nira. Infancia, que hiciératnos edificar con mu- 
cho cuidado y piadosa Devociotí Una Casa al Rey del Cielo, y Fundar v.n Mo- 
nasterio para su sonora Alabanza. Este deseo tii se lo llevó el viendo, ni des- 
vaneció de ntro. afecto y vohmtad como la Nube, antes al cotitrario, nos hicimos 
mas fuerte en El, etc., etc. „ - • 

Por estas palabras se manifiesta cómo este piadoso Príncipe crecía en el 
deseo de edificar la mencionada Casa; deseo y entusiasmo que se avivó con la 
familiaridad y cariño que tenia con D. Bernardo (¡lafábrega, paje de su padre, y 
hombre tan apasionado del orden cartujano que, á los pocos años de estar al 
servicio del Rey, le pidió permiso para retirarse y tomar el hábito en el Monas- 
terio de Scala-Dei. El infante visitaba con gran frecuencia al P. Qafábrega, no 
tanto para consolarse en sus religiosas enseñanzas, como para continuar gozando 
de su trato y conversación discretísima y agradable. 

En este tiempo cumplió el infante veinte años, y determinó su padre casarlo 
con Doña María de Luna, hija única de D. Lope de Luna, Señor de la ciudad 
de Segorbe y Conde de Luna, de los castillos de Castella y de Fuentes, el ma- 
yor de los ricos-hombres por linaje, poder y Estados, y de Doña Brianda, hija de 
D. Beltran, Conde de Agabiota, casamiento que se celebró en Barcelona en el 
mes de Junio de 1872, y por el que el Rey D. Pedro en 6 de Julio de este año 
dio á su hijo la baronía de Jérica, convertida en condado; de modo que el infante 
D. Martin se titulaba entonces conde de Jérica y de Luna, y señor de la ciudad de 
Segorbe por su mujer, que la recibió en dote. 

Ni los cuidados y deberes que consigo trae el matrimonio, ni las ocupaciones 
que tenia de su padre, que eran muchas, pudieron embarazarle de acudir frecuen- 
temente á verse con su amigo el P. (^afábrega; y así por los consejos de este, 
como por la visiOn horrible que dice tuvo un dia tomando la siesta, en que le 
pareció ver bajar á Cristo Ntro. Señor á manera de Juez airado desde el Cielo á 



REVISTA DE VALENCIA. 



la tierra á. juzgar á los mortales, cop todos los signos que el evangelista San 
Lúeas dice han de preceder al Juicio final en el Valle de Josafat, resolvió desde 
luego fundar la Cartuja que deseaba, para poder en alguna manera templar 
aquel tan justo rigor que el Divino Juez habia mostrado contra los hombres; y 
al efecto, empezó por escribir al Papa Clemente VII, á quien entonces obedecían 
España y Francia, pidiéndole, con la mayor sumisión, se dignase concederle las 
licencias necesarias para la fundación de dicha Casa, concesión que no tardó en 
conseguir del Pontífice, por Bula dada en Aviñon á 2 1 de Abril del año de 
l383, quinto de su Pontificado. Igualmente escribió, suplicando dicha licencia 
al entonces vigésimo sexto general de la orden D. Guillenno Reinaldo, quien la 
concedió en el mismo dia que el Pontífice, expidiendo á la vez mandato y orden 
á los PP. priores de Porta-Coeli y Scala Dei para que tratasen con eficacia el 
negocio de la fundación con nuestro infante, dándoles cumplidas facultades para 
aceptar el lugar y territorio que este ofreciere, si lo juzgaban apto y proporcio- 
nado, y concediéndoles poder para poner en esta nueva casa los monjes y reli- 
giosos que fueren necesarios, con nombramiento de Prior en quien mejor les 
pareciese. 

Viendo, pues, D. Martin que ya tenia las licencias indispensables para la 
nueva fundación, trató desde luego de buscar el lugar más conveniente; pero no 
siéndole posible entonces determinarlo por sí, puesto que su augusto padre Don 
Pedro habia mandado reunir Cortes de su reino en Monzón á 24 de Abril de 
l383, y érale forzoso dejar sus Estados para acudir á ellas, encomendó el ne- 
gocio á personas de su mayor satisfacción, como lo eran el Illmo. Sr. Obispo 
de Segorbe D. Iñigo, Mossen Bonafat de San Feliu, procurador general de sus 
Estados, y el Prior de Porta-Coeli D. Simón del Castellets. Puestos de acuerdo 
estos comisionados, y deseosos de corresponder á tan honrosa confianza, andu- 
vieron todos tres por las tierras del infante, y no encontraban en'ellas sitio que 
les pareciese competente. Desde Monzón, instábales con reiteradas cartas el prín- 
cipe, pidiendo se resolviesen; pero jamás les fué posible, quizá porque no daban 
con el lugar en que Dios tenia determinado se fundase dicha Cartuja. 

En vista de ello, aunque ocupadísimo D. Martin en los negocios de las 
Cortes, atormentado con los deseos de la nueva fundación, determinó acudir 
él mismo para decidir la duda del sitio. De vuelta en sus Estados, procuró in- 
quirir entre los suyos si habia alguna persona que hubiese estado en Jenisalen y 
visto el Valle de Josafat, para que le pudiese dar cumplida noticia de aqu'fl sitio. 
No tardó en encontrarla, pues casualmente era venido de Tierra Santa por aque- 
llos dias un peregrino, á quien se le hizo comparecer ante el infante, y por quien 
este pudo enterarse de cuanto deseaba. Altamente satisfecho con las noticias 
adquiridas, y admirado del talento y discreción del peregrino, le mandó alojar en 
su palacio, deteniéndole algunos dias, para que visitase sus Estados y se deter- 



RECUERDOS DE LA REAL CARTUJA DE VALDECRISTO. 23 



minase el sitio apetecido, de acuerdo con la respetable comisión nombrada ante- 
riormente por él. 

Al efecto, el 14 de Marzo de l385, estando en su palacio de Segorbe, mandó 
reunir en Junta á los Sres. Obispo de la ciudad, procurador general de sus Esta- 
dos y Prior de Porta-Cceli, y con audiencia del peregrino y otros señores de 
la corte, se discutió todo lo necesario á dicha fundación, detenninando salir al 
dia siguiente á recorrer los Estados del infante. Miércoles 15 de Marzo, subieron 
todos á Jérica, en donde, después de haber visto todo su término, descansaron 
aquella noche, para continuar los rlias inmediatos por el de Segorbe, y al fin, 
viernes 17 por la tarde, reconociendo imas masadas ó granjas, que habia en el 
sitio en que hoy se ven los restos del Monasterio , esclarnó el peregrino: 
"■En todo lo que tengo visto no he Jiallado puesto que mas se parezca al Valle de 
yosafat, que esta Hoya ceñida por Altura y Segorbe, por rodearla montes á seme- 
janza de Jerusaleti.,, Con esta importante declaración y por el acuerdo de 
todos los acompañantes, se determinó que una de las masadas ó granjas fuese 
la Conreria, y al cabo del valle se hiciese la Cartuja, dando gracias á Dios por 
haber encontrado lugar tan á propósito para lo que deseaban. 

Algimos, obedeciendo quizá á tradigones antiguas, han dicho que aquellos 
terrenos hablan sido una pequeña aldea de moros llamada "Canoves,,, destruida 
en tiempos posteriores á la Reconquista; pero esto no debe ser cierto, pues en 
los libros que contienen los privilegios que el Rey D. Martin concedió á 
la Cartuja, nada se dice de ello, y sí que habia en dicho sitio unas masadas ó 
granjas, propiedad la una de Miguel Just, la otra de Doña Sevilla López, y la 
otra de D. Miguel Castellón, notario, vecinos todos de Segorbe. 

Determinado ya el lugar, y convenido lo que debia hacerse para la fundación, 
el infante, sin pérdida de momento, compró las referidas granjas que, con otras 
tierras, más 4.0OO libras que señaló él, y 2.000 su mujer Doña María, con 60 
cahíces de trigo anuales para el sustento ordinario de los religiosos, entregó al 
Prior de Porta-Cceli D. Simón de Castellets, el cual lo aceptó é incorporó todo 
á la Religión en nombre del Padre General de la Orden D. Guillermo Rei- 
naldo. Este acto, que se celebró con la mayor solemnidad y regocijo, tuvo 
lugar en la Catedral de Segorbe, el 18 de Marzo de 1885, sábado, vigilia de la 
Dominica z« Pasimie, al cantar el Coro el himno Vexilla Regis prodemit; hallán- 
dose presentes á tan grandiosa ceremonia, además del infante D. Martin y el 
padre Simón de Castellets, el limo. Señor Arzobispo de Tarragona D. Iñigo, el 
Obispo de Segorbe, del mismo nombre, los Sres. Obispos de Huesca y Candía, 
con otras notabilísimas personas del Jleino y el Cabildo de la Catedral. Al 
dia siguiente, domingo 19, el mismo infante dio públicamente á su nueva Casa 
el título de Valle de Jesucristo, que abreviado llamamos Valdecristo, segim se 
infiere de estas palabras de la fundación: La nueva Casa llámese Valle de Jesu- 



24 



REVISTA DE VALENCIA. 



cristo, y queremos que asi se llame, á semejanza y devota jiiemoria de aquel 
SoMiisimo Valle de Josafat, en el cual sin ninguna duda y con toda fidelidad 
creemos aparecerá Nuestro Señor Jesu-CIiristo en el dia del Jidcio sobre una 
blanca Nube acompañado de multitud de Angeles y Bienaoenturados, con los 
cuales nos ha<^a poner y colocar á su Diestra por las buenas obras que con su 
Gracia hemos hecho é hiciéremos en adelante, etc. 

Concluidos estos actos, D. Martin pidió con las mayores instancias al Prior 
de Porta-Coeli, que en virtud de la autoridad que tenia concedida, mandase venir 
de Scala-Dei los monjes y religiosos que le pareciesen necesarios para la admi- 
nistración espiritual y temporal de la nueva Casa, pues gustaba fuesen de aquella, 
y que, sobre todos, no dejase devenir su amigo D. Bernardo Qafábrega. En 
cumplimiento de esta petición, el padre D . Simón de Castellets escribió á Scala- 
Dei, ordenando bajo santa obediencia, que, recibida la patente, viniesen de aquella 
Cartuja cuatro monjes y dos conversos, número que estimó necesario para la 
nueva fundación. Entretanto, el Prior de Porta-Coeli envió un religioso para 
que reparase y distribuyese las masadas de manera que pudiesen habitarlas los 
religiosos; y así procuró disponer algunos aposentos en forrña de celda, y una 
capilla para celebrar los Divinos Oficio^, según la costumbre cartujana. 

A la vez escribió también el infante á D. Bernardo (¡^afabrega, dándole razón 
y cuenta de lo que habia hecho hasta entonces en su nueva fundación, y persua- 
diéndole viniese luego con sus compañeros, según consta de su carta fechada en 
Benagviacil á 27 de Marzo de l385. 

En virtud de estas cartas, pues, el Prior de Scala-Dei D. Juan Berga mandó 
venir, recibidas las patentes, á los padres D. Arnaldo Ardueni, D. Bernardo ^afá- 
brega, D. Juan Fernando y D. Francisco Qaplana, monjes sacerdotes, y á Fray 
Guillermo Despuig y Fr. Antonio Qaplana, religiosos conversos, los cuales par- 
tieron de aquella Cartuja el tercer dia de Pascua del Espíritu Santo, á 23 de 
Mayo del citado año l3S5, para ser las piedras fundamentales del nuevo mo- 
nasterio. 

Llegados á Porta-Coeli en 1." del siguiente mes, lo pusieron en conocimiento 
del Infante, que se hallaba á la sazón en Liria, y como eran tales los vehementes 
deseos de este, que no daba reposo á su conciencia hasta ver levantada pronto 
la nueva Casa, abandonó desde luego aquella población para reunirse con los 
religiosos en Porta-Coeli. Desde aquí avisó al Obispo y al Justicia de Segorbe, que 
el dia 5 haria su entrada en esta Ciudad, acompañado de los citados monjes, á 
quienes deseaba se les recibiese con señaladas muestras de atención, ya que ve- 
nían á ser las orimicias de su nuevo convento. 

Dispúsose el recibimiento con la severidad propia de todo acto religioso, á la 
vez que con el regocijo natural del pueblo, que tomó una gran parte en esta ma- 
nifestación, y el dia 5 por la tarde hospedó Segorbe al infante, su señor, al 



RECUERDO DE LA REAL CARTUJA DE VALDECRISTO. 25 



padre D. Simón de Castellets y á los seis venerables varones que les acompaña- 
ban. Y como en las citadas masadas ó granjas todo estaba ya preparado, pues ha- 
bíanse dispuesto algimos aposentos y una capilla para celebrar los Oficios Divinos, 
el infante, que no queria demorar mas aquel acto, determinó darles cuanto antes 
la posesión y poner la primera piedra del gran monumento que pensaba edificar. 
Al efecto, procurando desplegar la mayor solemnidad y regocijo, con la asis- 
tencia y acompañamiento del Obispo y clero de la Catedral, multitud de convi- 
dados y un inmenso gentío de todos los pueblos circunvecinos, en la mañana del 
8 de Junio de 1885, diade la octava del Corpus, salieron procesionalmente de la 
ciudad al sitio destinado, donde se dio posesión de la nueva Casa á los men- 
cionados frailes, se celebró la primera misa en la citada capilla, y se colocó la 
primera piedra del grandioso edificio titulado Cartuja de Valdecristo, gobernando 
la Iglesia los dos Pontífices Urbano VI y Clemente' Vil, rigiendo estos reinos 
el Rey D. Pedro IV de Aragón, y estando al frente de la Orden el reverendísimo 
padre D. Guillermo Reinaldo, á los 3oi años que existia ya la institución car- 
tujana. 

José Morro Aguilar. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 



LA FAMILIA DE ZURITA Y SU ÚLTIMO REPRESENTANTE. 




¡ORRiA el año l344: trabajando el rey D. Pedro IV de Aragón en reducir 
á su obediencia los condados del Rosellon y de Cerdaña, y estando 
con su real en Colibre, armó caballero á D. Romeo Martínez de 
Zurita, jueves 24 de Junio, en la festividad de San Juan Bautista, y serian muy 
particulares sus servicios, pues mereció él solo aquel dia este favor; lo que re- 
cuerda perfectamente el mismo rey en su CrÓ7iica, lib. 3.°, cap. 26. 

Desde aquel tiempo figura la casa de Zurita entre una de las principales del 
reino de Aragón, pero ni fué la primera ocasión aquella en que se distinguían 
los de su linage, ni habia de ser tampoco la última. No fué la primera, porque 
en el Fuero viejo de Castilla, que otorgó el rey D. Alonso, el que ganó á Ubeda 
juntamente con su esposa la reina Doña Leonor, concedió á los Concejos de 
Castilla todas las cartas quetenian del rey D. Alonso el Viejo, el que ganó á To- 
ledo, verificando la concesión en 1 2 1 2 en el hospital de Burgos, y en el libro 4.°, 
título 2.°, vendidas é compras, figuran ya como personajes muy principales Don 
Diego Martínez de Zurita y D. Ñuño de Aguilar, Adelantado de Castilla, con 
otros caballeros, que decidieron las diferencias ocurridas en la enajenación de 
las tierras. 

En 1247 y 1248 asistieron los Zuritas á la conquista y toma de Sevilla, re- 
presentados en las personas de D. Pedro Ruiz de Zurita y D. Estévan de Zurita; 
y por sus notables ser\'icios y esclarecidos hechos fueron heredados en ella, se- 
gún parece del repartimiento que empezó á hacer el Santo rey D. Fernando y 
continuó su hijo el rey D. Alfonso el Sabio, en el año 1258. 

En l363 se concertaron el infante D. Enrique y el rey D. Pedro IV de 
Aragón, y unos y otros para mayor seguridad se dieron rehenes, y entre los ca- 



HIJOS ILUSTRES DE IIORELLA. 
♦ 



balleros de Castilla que dio el conde de Trastamara, se contaron los hijos de 
Gonzalo Fernandez de Zurita. 

En el libro del Becerro, que se empezó á escribir en tiempos del rey Don 
Alonso XI, por los años l325, y se continuó y acabó por el rey D. Pedro, su 
hijo, estaban escritos y consignados los nombres de los señores y caballeros de 
la tierra, de donde eran naturales y de que behetrías, y aUí se mencionan los 
Zuritas del reino de Toledo, los de la Merindad de Monzón, ó sea Zurita de la 
Fojada, y los de la Merindad de Castro-Xeriz. 

Del castillo de Zurita de los Canes, cuyas rocas baña el Tajo, ayudando por 
su parte á hacer mas inespugnable aquella fortaleza, escribe con mucha exten- 
sión el rey D. Alonso el Sabio de Castilla, en la Crónica general de España, 
parte 4.% cap. 8, fól. 842, 848 y 844, en que celebra su fortaleza y el regocijo que 
tuvo el rey D. Alonso VUI, de tomarle, por los años 11 68, después de largo 
cerco y. aprovecharse de cierta industria. Todavía usan los Zuritas en su escudo 
los canes riñendo sobre suelo jaquelado, en memoria de los que solian velar 
aquella fortaleza en otros tiempos. 

En 1826, Alonso de Zurita figura como uno de los capitanes mas seña- 
lados y distinguidos que sirvieron al rey D. Jaime II en la isla de Cár- 
dena. 

En 1866, por orden del rey D. Pedro IV de Aragón, son ' designados Don 
Portóles de Zurita y D. Sancho de Pedro para disponer junto con Fray Pedro 
de Aragón, religioso de San Francisco, todo lo concerniente á la tasación de 
terrenos y preliminares para la edificación de un nuevo convento de Predica- 
dores en la villa de Calatayud. 

En 1889, á 12 de Marzo, labrándose cierta parte de la iglesia de Santa En- 
gracia, en la ciudad de Zaragoza, se descubrió un túmulo de mármol, y cavando 
hondo hallaron otro vaso de piedra muy cerrado con betúmen; abriendo el 
vaso, descubrieron dos túmulos, en el uno habia un rótulo esculpido en la piedra 
que declaraba ser aquel cuerpo el de Santa Engracia, y en el otro se leia una 
inscripción que decía ser el cuerpo de San Lupercio, mártir, y cerraron el vaso 
para que se abriese en presencia del clero y de todo el pueblo. Después, á 17 
del mismo mes, estando presentes el Prior de Santa María la Mayor y el Arce- 
diano de Santa Engracia y el Prior de las Carmelitas y el Zahneditia y Jurados 
de la ciudad y muchos caballeros y gran parte del pueblo, se mandó abrir aquel 
primer túmulo, y halláronle lleno de reliquias de los 17 mártires compañeros 
de Santa Engraf ia, y de las Santas Masas, á cuya memoria se fundó aquella 
iglesia. El Za/»íííf/«a de aquel tiempo era D. Raimimdo de Zurita, como puede 
verse en el tomo 2.° de los Anales de Aragón, lib. 10, cap. 48. 

Este Raimimdo de Zurita, Zalmedina en 1889, fué en el año 1898 Jurado 
de la misma Zaragoza, y prestó por ella y por el Brazo de las Universidades del 



28 ■ REVISTA DE VALENCIA. 

m 



reino el juramento de fidelidad al rey D. Martin el Humatio, y para después de 
sus dias á su hijo también D. Martin, rey de Sicilia. 

En el mismo año 1898 el capitán D. Antonio Zurita, con su compañía y las 
de otros capitanes aragoneses, pasó á Aviñon á defender al Cardenal D. Pedro 
Luna, que mas adelante fué el Papa Benedicto XIII, conservándole los Zuritas 
gran afecto y veneración hasta en su desgracia. 

En el año 1411 y en el interregno que sucedió por la muerte del rey Don 
Martin, fué nombrado lugarteniente del gobernador de Valencia por la congre- 
gación de aquel reino, D. Nicolás Zurita, no siendo valenciano, sino aragonés, 
de la villa de Mosqueruela, letrado en el Derecho civil, el cual, además de dis- 
tinguirse de un modo notable en el desempeño de su cargo, dio pniebas de su 
pericia y valor militar, destniyendo y aniquilando grandes cuadrillas de malhe- 
chores y gente desmandada de Castilla, que entraron por las fronteras de Daroca 
y pasaron, robando y corriendo la tierra, hasta que se recogieron al castillo de 
Valmadriz, que era de Zaragoza, cuyos Jurados dieron el mando de la gente 
que enviaron á combatirlos, á D. Nicolás Zurita, destrozándolos el dia postrero 
del mes de Julio de.1429, como puede verse en el tomo 3.° de los Anales, libro 
l3, cap. 54, fól. 18. 

En el Condado de Ribagorza, en el reino de Aragón, del que hizo donación 
D. Jaime II á su hijo D. Pedro, conde de Prades, en el año l322, existían varios 
señores de este linaje, y en el instrumento público de donación, dice aquel rey, se 
le dá sin perjuicio de los nobles é infanzones de aquel Condado, nombrando entre 
ellos áD. Jordán de Zurita. 

En 1518 celebró el emperador Carlos V en Zaragoza Cortes del reino, y 
uno de los caballeros á ellas llamado lo fué D. Francisco Zurita; concurriendo 
también después á las que tuvo el mismo emperador en Monzón en 1528, se- 
gún se vé en su Registro, y lo depone Francisco Andrés de Ustarroz en sus 
Anales de Aragón, que publicó y añadió el M. Fr. Miguel Ramón Zapater (li- 
bro 4.", cap. 21, fól. 80). 

Por los años 1565, Fr. D. Guillem Ramón Zurita, del Reino de Aragón, 
fué uno de los Caballeros de la Orden de San Juan que se hallaron en el sitio 
y defensa de Malta, y refiere su memoria y heroicas hazañas Francisco Balbí 
Corregió en la relación de este sitio. 

En las Cortes de 1585 que celebró el ReyD. Felipe 1 en la villa de Mon- 
zón, tuvo carta de llamamiento D. Francisco Zurita, señor de Rocafort, como 
se vé en el proceso de dichas Cortes, de donde se desprende que esta familia 
tenia representantes en Ribagorza y en Mosqueruela, así como también en Jerez 
de la Frontera, siendo los de este punto Señores del Villar del Salz; y su suce- 
sión, grandes parentescos, honores y prerogativas con que se hallaba enlazada 
esta familia, los describe largamente Alonso López de Haro en su Nobiliario 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 2g 

genealógico-^ así como también D. Gonzalo Argote de Molina en su Nobleza de 
Atidalucia. En las adiciones al libro 2°, cap, 83, no solo describe el escudo de 
sus armas sino que dice: "Es hoy mayorazgo de este linage en la ciudad de Jerez 
de la Frontera, D. Fernando de Zurita, Señor del Villar del Salz, Caballero de 
los mas principales de ella, cuyo apellido y linage hace mas famoso Gerónimo 
Zurita, Caballero Aragonés, del Consejo del Rey nuestro Señor y su Secretario 
de la santa y general Inquisición de España y Coronista de los reinos de Ara- 
gón. De estos mismos Caballeros Zuritas de Jerez, y de otros que han casado 
en diferentes partes de España con personas de gran lustre y de los que pasa- 
ron á las Indias, escribe D. Juan Florez de Ocariz en sus Genealogías del nuevo 
remo de Granada. 

Es sabido que en el Reino de Valencia, en lo que ahora llamamos provincia 
de Castellón y junto á uno de los afluentes delGuadalope, no lejos de Morella, 
existe una villa y castillejo con el nombre de Zurita, Zorita ó Sorita, que de 
estas distintas maneras la especifican los historiadores valencianos y la nombran 
los naturales y pueblos ribereños; de la cual muchos creen que procede la familia 
Zurita y que allí tuvo su solar, por conservar allí mismo varias é importantes 
posesiones hoy en el dia, como sucede con la Masía de la Beana y de la Tor- 
reta, el Mas deis Coixos y el de En Pere, pero no es exacto, como luego veremos 
por medio de otros documentos justificativos. Y si en tiempo de los Romanos 
pudo llamarse Sor sita por algún acontecimiento notable ó victoria que pudo 
alcanzarse en aquel lugar, como quien dice, "aqiu fué la suerte, „ cual pretenden 
el Dr. D. Pedro A. Beuter, el Dr. D. Jaime Prades y D. Gaspar de Lafiguera, en 
sus respectivas obras Coronica de España, Adoración de las Sanias Imágenes, 
Historia de Ntra. Sra. de la Balma, en cambio, Escolano, en su Historia de 
Valencia, parte 2.% lib. 8.°, duda mucho sobre la legitimidad y verdad de esta 
interpretación. Lo cierto y positivo es que en el año 1210, perdida la villa de 
Salvatierra, se trasladó la Orden de Calatrava á esta villa de Zurita, recogién- 
dose en ella las reliquias que hablan quedado: asi lo aseguran y testifican en 
sus Anales del Cister, Fr. Ángel Manrique, Obispo, Fr. Miguel Ramón Zapater, 
en su Cister Militante en la Orden y Caballería de Calatrava, y Fr. Hipólito Sara- 
per, en su Montesa ilustrada. 

Después, en 1233, D. Blasco de Alagon, Mayordomo del Reino de Aragón, 
donó esta villa á D. Andrés de Peralta; los sucesores de estela vendieron á la 
casa de Heredia en el mismo Reino, y D. Blas Fernandez de Heredia, tutor del 
niño Juan Fernandez de Heredia, la vendió á los Jurados de Morella por el pre- 
cio de 5,500 libras, pasando la venta ante Guillen de Quadres, en 20 de Diciem- 
bre de l367, y la aprobó y confirmó con particular decreto el Rey D. Pedro IV, 
en Barcelona, en el año siguiente l368, tomando posesión de ella D. Ramón 
Cardona, Jiu-ado y Síndico de Morella, en 8 de Enero del mismo año, siguiendo 



3o REVISTA DE VALENCIA. 



poseyéndola los Jurados de Morella, con las décimas y la jurisdicion civil y cri- 
minal, mero y mixto imperio; y su castillo fué fortificado por la misma Morella 
en 1463, enviando gente y por capitán á Francisco Punter, para defenderle de 
las hostilidades que motivó con su separación, en tiempo de D. Juan II, el prin- 
cipado de Cataluña. 

Es cierto que muchos naturales del Reino de Aragón pasaron á otras pro- 
vincias para poblar en ellas algimas villas, dando nombre á estas, continuán- 
dose el suyo de esta manera hasta en la actualidad, y que esto pudo suceder 
con los Zuritas al establecerse en Aragón, en Valencia y en el llamado en otro 
tiempo Reino de Toledo; y no lo es menos que en España ha sido frecuente que 
infinitos Caballeros é Infanzones se han apellidado por los nombres de los luga- 
res y pueblos que señorearon, conquistaron ó fueron heredados, y lo mismo sus 
diviseros y alcaides, pudiendo sospechar que el apellido Zurita le obtendrían 
los de este linage, por concurrir en sus ascendientes alguno de los motivos di- 
chos, bien en la Zurita de Castilla, bien en la de Valencia: mas sea de esto lo 
que fuere, es preciso convenir que la divisa de los Zuritas es tan antigua como 
original. Fórmanla dos canes levantados de oro en campo verde, mordiéndose 
los hombros, ensangrentadas las bocas y sobre un suelo jaquelado de plata y 
azul. 

En Castilla hay un refrán antiguo, que dá mucha materia al discurso, y dice: 
los perros de Zurita, mando no tienen á guien morder, se lastifnan unos á otros. 
En Aragón, se espresa de otra mauera: los perros de Zurita, pocos y mal ave- 
nidos, y muchas aplicaciones tienen, así el escudo y el refrán en la vida de las fa- 
milias y en la de los pueblos. 

El Sr. Covarruvias, en su Tesoro de la lengua española, sospecha que pudo 
tener origen la frase en el cerco que se puso á Zurita, si con el hambre que tu- 
vieron los perros vinieron á comerse unos á otros, ó también que un Alcaide 
de Zurita tenia unos perros muy bravos, que estaban de dia atados y soltándo- 
los á la noche, no hallando á quien morder, se mordían unos á otros. Esta 
incertidumbre, dá á entender que se pudo decir esto por algunas contiendas que 
sucederían entre los de este linage, motivando con ellas el refrán, con alusión 
á los perros, por la rabia que muestran cuando entre sí riñen. 

Pero dejando aparte el escudo y el refrán, podemos desde luego sentar una 
afirmación. Los Zuritas mas ilustres proceden de Aragón, sus casas solares 
existen hoy en iMosqueruela y en Cantavieja, y su último representante es hijo 
de Morella. Vamos á verlo. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 3l 



En los libros antiguos que habia en la Iglesia de Mosqueraela, de la Co- 
fradía de la Virgen de Nuestra Señora y de San Blas, que se estableció cu 
l3l4 inscribiéndose por cofrades el Rey D. Jaime II y D. Ximeno de Luna, 
Obispo de Zaragoza, que poco después, fué Arzobispo de Tarragona y última- 
mente de Toledo, hay continuada memoria de los de este linage, desde el año 
1850 hasta el año 1484 por este orden: Domingo Zurita, año 1850; Juan Zurita, 
l38o; Juan Zurita, mayor, 1884. — D. Nicolauy D. Juan Zurita, 1418. — D. Juan 
Zurita, vicario, 1419. — D. Juan Zurita, clérigo y D. Nicolau, 1420. — D. Gonzalvo 
de Zurita, 1422. — Francisco Zurita, 1427. — Gonzalvo Zurita, 1429; y en otros 
años, se halla repetido este apellido hasta 1458. — Domingo Zurita y Gabriel 
Zurita, 1450. — D. Guillem Zurita, 1478. — Gabriel Zurita, 1479 — el cual fué 
abuelo de el célebre D. Gerónimo Zurita; casó con D.' Andrea Lor de Solsona, 
natural de aquella villa, y tuvieron al Doctor Miguel Zurita de Alfaro, padre del 
mismo D. Gerónimo, de quien dice D. Nicolás Antonio en su Biblioteca espa- 
ñola, tomo 1.0, fól. 458: MichaelSurita (nobilislnijjis ab antiqíw gentis origo est 
Mosqneruela, oppidwn comviunitatis Teruelensis Regid Aragomce) vetiis fatni- 
Haris aide Ferdinandi Regís Catliolici. 

Pero, por si no merecieran entera fé á algunos los mencionados libros, pode- 
mos fortalecer nuestra opinión con un documento que obra en nuestro poder y 
que de una manera bien original ha llegado á nuestras manos, si bien mutilado. 
Es una Real carta Provisión de Executoria dirigida á D. Melchor Zurita, vecino 
de la villa de Cantavieja, mediante D. José Porcada, su procurador y curador 
adlites de las personas de Doña María Josefa Zurita, D. Joaquín Zurita, D. Gaspar 
Zurita y D. Lamberto Zurita, menores de 14 años, y á los ayuntamientos de las 
villas de Mosqueruela, Mirambel y Cantavieja, en la sentencia de revista que 
dio la Real Audiencia de Zaragoza en 17 de Marzo de 1741, en el pleito y causa 
de infanzonía; y allí consta que "«/ la villa de Mosqueruela, existente detitro del 
^'■Reytio de Aragón, de tiempo inmemorial, hasta por los años i^oo, habia y hubo 
^^Ufta familia, Casal y Palacio de sangre y naturaleza, con el apellido Zurita, de 
^''manera que todos los descendie?ites y origÍ7iarios de dicha casa y familia, fueron 
"_y eran notorios Hidalgos é Infanzones, y por tales conocidos, tratados y repu- 
"■tados píélicamente en la referida villa, en este Rey no y otras partes, usando y 
"•gozando de los privilegios y prerrogativas que otros y los demás Infanzones del 
'^presente Reyno acostumbraron y acostumbran gozar, y de las Armas de la refe- 
^''r ida familia, que han sido y son la figura de dos perros de oro empifiados, ba- 
^Hallaiuio en suelo Jaquelado de Azul y Blanco ó plata, mordiéndose aquellos en- 
"tre si, usattdo de las referidas Armas cotno tales Infanzones, según todo ello es 
""asi verdad. Que entre otros originarios y descendieiites de dicho Casal y Familia 
"de Z7irita,fué D. Nicolás Zurita, vecino de diclia villa, dueño y posehedor de 
'■'aquel, que vivia por los atios mil cuatrocientos treifita, y después, y este como 



33 REVISTA DE VALENCIA. 



"'tal, y como descendiente de Don Romeo Martínez de Zurita, su quinto Abuelo, 
. "'que fué armado Caballero en veinticuatro de Junio de mil trescientos cuarenta 
"y cuatro por el Señor Rey Don Pedro, llamado el Quarto de Aragón, como asi 
"es verdad y resulta por las públicas y autéjiticas historias, fué y era el dicho 
"D. Nicolás Zurita, notorio hijodalgo de sangre, y naturaleza y por tal püblica- 
"mente tenido y reputado; y de su legitimo matrimonio que co?itrajo, hievo en 
"hijo á D. Gonzalo de Zurita, y este del suyo huvo á Don Gabriel Zurita, y este 
"del suyo con Doña Andrea Lor de Solsona huvo en dicha villa de Mosqueruela, 
"entre otros hijos á Don Miguel Zurita y á Don Maíheo Zurita: Que el dicho 
"Don Mig2iel Zurita, hijo del referido Don Gabriel {llamado después el Doctor 
"Miguel Zurita de Alfar o, por haber en esta ciudad residido algunos años) de su 
"legitimo matrimonio que contrajo en la presente ciudad de Zaragoza co?i Doña 
"Ana de Castro por los años de mil quinientos diez, huvo y procreó entre otros 
"á Don Gerónimo Zurita, Historiador Analista de este reino, y que el dicho 
"Do?i Gerónimo Zurita, del matrimonio que contrajo con Doña Juana García 
"de Olivan, huvo en hijo á Don Gerónimo Zurita segimdo, etc.,, 

Sobra con lo espuesto para indicar la procedencia de dos personajes antiguos 
de esta familia, el Analista de Aragón y el Doctor de Alfaro. 

Y también es bastante lo que antecede para ver que los Zuritas de Mosque- 
ruela, residentes después en su casa de Cantavieja, han tenido hasta nuestros 
dias constante y digna representación, siendo los últimos vastagos de esta an- 
tigua y noble familia D. Francisco de Zurita, casado con Doña Mariana Borraz, 
déla familia de los condes de Creixell, cuyos hijos fueron D. Gaspar, D. Jaime, 
Presbítero, Doña Vicenta, Doña Magdalena, Doña Luisa y Doña Agustina Zu- 
rita, nacida esta última en Morella, donde ha terminado sus dias en el año 1878, 
legando todos sus intereses para la instrucción y beneficencia pública. ■ 

Bien merecen, pues, el Doctor Zurita de Alfaro una biografía, el Analista 
de Aragón D. Gerónimo un recuerdo, y Doña Agustina Zurita y Borraz, por lo 
menos, un testimonio de gratitud por parte de los hijos de Morella. Esta deuda 
del corazón, les pagaremos en los artículos sucesivos. 



Nicolás Ferrer y Julve. 



EL PALACIO DEL REAL. 




o escribo para los octogenarios que, en su priviles^'iada edad, han co- 
nocido muchísimos edificios públicos, derribados hoy para convertir su 
área en nuevas barriadas de lujosas casas, ó destinados á otros ob- 
jetos que aquel para el que se levantaron; ellos los conocieron antes de desapa- 
recer bajo la destructora piqueta, ó vieron suceder el bullicio y la animación 
de acuartelada tropa ó moderna burocracia á la soledad y ascetismo de la vida 
contemplativa del claustro. Escribo para los que, sin llegar á la edad provecta, 
ignoren quizás el destino y los principales sucesos verificados en monumentos 
que ya no existen; escribo para los que, poco enterados de la historia de Valencia, 
por no ser de ella vecinos, quieran conmigo rendir el debido tributo á la tradi- 
ción y á las fuentes de la contemporánea historia. 

Justo es, pues, que dedique un recuerdo á los edificios públicos que contaba 
Valencia, y han desaparecido, puesto que los que aun permanecen en pió y res- 
ponden, asimismo, á las varias necesidades que les dieron origen, ó han sufrido 
notables trasformaciones, dada la nueva índole y el desenvolvimiento de las 
instituciones sociales, entran, unos y otros, bajo la inmediata inspección de nues- 
tros amigos y lectores; justo es, también, fijar nuestra atención en edificios que 
fueron testigos de brillantes glorias, de heroicos sucesos importantes en la mar- 
cha de nuestros estinguidos fueros y nuestras antiguas libertades munici- 
pales. 

Ninguno, entre todos los monvunentos derribados, merece, por estos dife- 
rentes conceptos, la atención, como el que fué Palacio del Real, morada pe- 
renne de nuestros vireyes y capitanes generales, y accidental de los monarcas 
que visitaron esta ciudad. Poco y contradictorio se ha escrito acerca de la pri- 
mitiva fundación del referido Palacio. Nuestros antiguos historiadores trataron 
este asunto muy superficialmente, y con la falta de fijeza y sobra de hipérbole, 
achaque añejo en ellos, hasta el punto de no saberse, de una manera concreta, 
la primitiva época de dicho Real sitio. Esto, no obstante, todo hace creer, con 
¡Malo de Molina, que la llamada Hiieria de Ahimría, no estaba situada en el ter- 

3 



34 RF.VISTA DE valentía. 

reno en que lioy está implantado el barrio de la Corona, y sí donde se levantó la 
Alquería del Moro Alibufat; todo parece indicar que las ojivales celosías donde 
;, j asomaban graciosas huríes para ver llegar desde ellas á sus galanes, que salían 
por la puerta de la Xerea, pasaron á formar parte del palacio morada del Cid 
Campeador, cuando este, deseoso de adquirir aquella famosa Alquería de Al- 
nuuiia para dominar la ciudad desde aquel sitio estratégico, traia, desde el Puig, 
su victoriosa enseña. Allí hubo de recibir D. Rodrigo á los más distinguidos de 
la Aljama de Valencia; allí es donde más tarde se instaló Don Jaime de Aragón, 
trasladando su Real desde el campamento de Ruzafa, y allí, sin duda, se siguieron 
con el mayor secreto las negociaciones que dieron término á la capitulación de 
esta ciudad. 

No está en lo cierto nuestro respetable maestro el Sr. Boix cuando asegura, 
en su Historia de Valencia refiriéndose á este Palacio, "que Escolano nada 
'■dice, referente á la existencia, mas que en el de los Reyes, que nosotros llama- 
"mos el Real, tenemos dos Iglesias, etc., etc.,, puesto que en el capítulo 11 del 
libro 4." de la 1.' Década indica Escolano que "este mesmo rey Don Pedro ree- 
"dificó el palacio que llamamos el Real, desotro cabo del rio, que de las guerras 
"del rey Don Pedro el Cruel había sido por los castellanos asolado y destruido,, 
\- más adelante, en el mismo capítulo espresa "dije que se reedificó, porque en 
'"tiempo de los moros ya habia allí mesmo Palacio Real, como lo refiere el rey 
'"Conquistador en su historia, cuando dice que al punto que el Rey moro de 
"Valencia consintió qué se arbolase el estandarte cristiano sobre la torre del 
'"Temple en señal de rendimiento, se hallaba el dicho rey Conquistador en la 
"rambla del rio, entre el Palacio Real y el muro,, y añade "y en los fueros que 
"nos dio (número 18), en el título de los pasos, espresamente hace mención 
"deste palacio edificado en la vega del rio. á quien también llama el Real.,, 

No es, pues, diminuta, ni poco constante noticia de Escolano, la que confun- 
dió Esclapés, según el Sr. Boix, ni lo dicho en sus veinte y una líneas por Pascual 
l'^sclapés, en el Resumen historial puede servir oara negar en absoluto la exis- 
tencia de la morisca alquería, su destino regio, y que en ella permaneció el rey 
Don Jaime algún tiempo, pues no es mas que una creencia suya la de que el 
Palacio solo tuvo origen en 1870, cuando Don Pedro IV lo mandó levantar, 
confundiendo la creación con su reedificación. Por otra parte, Esclapés, en su 
obra, de escasas dimensiones, no trata apenas de los sucesos, y solo se ocupa de 
la fundación y conquista de la ciudad, en treinta páginas (edición de José Estévan), 
Tínica parte histórica, puesto que luego solo describe las Iglesias, tanto la Mayor, 
como las parroquiales, los conventos, las ermitas y otros edificios que califica 
de fábricas insignes. 

Pudo Escl^és, á no querer ser tan conciso, citar á Fray Francisco Diago 
ruando este concienzudo historiador, en el capítulo 25, libro 7.° de sus Anales 



EL PALACIO DEL REAL. 



dice, al tratar de la capitulación de Valencia, que quedó terminada y convenida 
definitivamente entre el Arráez, que trajo la respuesta de Zaen, y el rey Don Jaime 
"no sin haber antes comunicado este con la reina, su mujer, que también estaba 
^en Ruzafa;^, pero se comprende que Esclapés no debió hacer hincapié en esto 
texto, porque en la misma obra del erudito fraile dominico* y hasta en el mismo 
capítulo, se lee; "se fué el rey la vuelta de aquella torre y puesto entre los nuw 
"ros 7 el Real (que 710 es menos antiguo que esto el Real de Valencia) vio su Real 
"pendón desde allí en la torre del Temple, con tan grande regocijo interior, que le 
"saltaron las lágrimas.,, 

El Sr. Perales, concienzudo comentarista de Escolano, en sus ampliaciones 
al libro 9.° de este historiador, explica muy acertadamente este punto. Es indu- 
dable que el ejército de D. Jaime acampó £n Ruzafa, donde se instaló el cuartel 
general de sus tropas; pero también lo es que el invicto monarca aragonés re- 
corría el asedio de esta ciudad, se trasladaba donde su presencia era mas nece- 
saria para atender á las operaciones del sitio, y uno de los puntos que tempo- 
ralmente ocupó fué la huerta de Almunia, en donde hubo de seguir con el mayor 
secreto las negociaciones de la capitulación, secreto imposible, si estas negocia- 
ciones se hubieran entablado en el cuartel general de Ruzafa, donde solo se 
firmó la espresada capitulación. Terminada que fué esta y tomada posesión de 
.la ciudad por D. Jaime, entonces pasó este á fijar su regia morada en la Almu- 
nia, tomando esta encantadora alquería el nombre de Real. 

Siguiendo á Escolano, y á la mayor parte de los historiadores que dejamos 
mentados, puede asegurarse que D. Pedro IV reedificó en iSyo el Palacio, 
puesto que los castellanos lo hablan asolado y destruido en la -época de Don 
Pedro el Cruel y en dos cercos que en aquellos tiempos sufrió esta ciudad. 

El Sr. BoLx, dando ,á este pasage mas crédito que á otros de Esclapés, que 
dice en su Historla.l que "Z>. Pedro le mandó construir al tiempo que planteó 
"■las murallas que hoy time la ciudad, que fué en el año ij¡d' niega el hecho de 
la reedificación en dicho año, puesto que la fábrica de las murallas se hizo en 
1356, é indica que en esta última fecha ya estaba edificado, y en l33l le habitó 
D. Alonso III de Cataluña y IV de Aragón. Nada obsta en contrario, y todo 
consiste en una equivocación de Esclapés, dando como hecha en im mismo año 
la reedificación del Palacio y la construcción de las murallas. Tampoco significa 
nada que existiera el Real en l33l y i356 para que en 1870 fuera necesaria su 
reedificación por su mal estado. 

De todos modos, y sea cual fuera el año en que se reconstruyó, debemos al 
contemporáneo y erudito D. José María Zacarés, celoso investigador de las 
patrias glorias, una verídica descripción del Palacio del Real. 

"Su área, dice, próximamente era la misma en que ahora se halla la monta- 
ñita llamada de Elío y los cuadros del jardin que la circuyen. Su fachada princi- 



36 REVISTA DE VALENCU. 



pal, de unos igo palmos de larga, consistía en un pórtico abierto formado por 
siete arcos de medio punto, sobre el que se alzaba el primer piso con trece bal- 
cones, otro segiuido, con otros trece, y la boardilla con igual número de ventanas 
apaisadas; dos torres cuadradas de algima mas elevación, colocadas á sus ex- 
tremos, completaban este primer cuerpo. Tres puertas con pilastras resaltadas 
daban ingreso á un anchuroso patio en el que se hallaban las dos espaciosas 
escaleras cjue recibían la luz por las cúpulas ó medías naranjas que cerraban 
sus cajas; tenían un solo descanso á mitad de su altura, y con otro tramo des- 
embocaban la una en el saloncito frontero de la capilla, y la otra en una sala 
interior contigua á la misma; las gradas ó peldaños de ambas eran de piedra 
con barandilla de hierro, y sobre sus puertas de ingreso, adornadas de colum- 
nas jónicas, se hallaban los escudos de las armas reales de Aragón, sin mas 
adorno que la corona y unos follages á los lados. La capilla, en el mismo piso, 
bastante espaciosa, de una sola nave, con pilastras doradas, de orden corintio, 
tenia tres altares, el mayor ó principal, dedicado á Nuestra Señora de los An- 
geles; otro pequeño al Santísimo Cristo de la Penitencia, y otro á San Jaime 
Apóstol y á Santa Catalina, que se construyó cuando se hizo la obra nueva. 
En el presbiterio, á la parte del evangelio, había un templete formado de ocho 
columnas pareadas, de orden dórico, de mármol jaspeado, doradas sus bases y 
capiteles, así como el friso, cornisa y cascaron <iue le cerraba: dentro de él se 
hallaban colocados el sillón y mesita destinados para la Real persona, cuando 
bajaba á los divinos oficios, pues que podía asistir á ellos en las dos tribunas 
que sobre el mismo presbiterio mandó construir el rey D. Martin á su regreso de 
Sicilia; el piso era de mármoles azules y blancos. 

'"Del primer patio se pasaba á otro cuadrado, de unos ochenta pies de área, 
circuido de un pórtico abierto; en su piso bajo estaban las cuadras, cocheras y 
almacenes, y en el l.» y 2.° magníficas habitaciones, tales como la sala de guar- 
dias, la de ugieres, el salón que servia de teatro, las cámaras y gabinetes desti- 
nados para las Reales personas, la galería cjue caía á los jardines, la armería, el 
archivo y demás oficinas correspondientes. A la izquierda de este cuerpo se 
añadió á mediados del siglo XV un pequeño edificio destinado para habitación 
de los jardineros, conserjes, guarda-bosques y otros dependientes, y á la dere- 
cha otro de iguales dimensiones que el principal, también con sus dos elevadas 
torres cuadradas, en la l.= de las cuales se hallaba colocado el reloj que antes 
habia estado á la parte de la huerta, dentro de un casilicio de madera, cubierto 
de planchas de plomo, con su giraldilla y dos horarios, uno á la parte del Real 
y otro á la de la ciudad; su arquitectura, á escepcion del pórtico, era bastante 
parecida á la del cuerpo principal y se le daba el título de la obra nueva, por 
haberse construido en todo el trascurso del siglo XV y principios del XVI, cuando 
las ocupaba el capitán general y virey de este reino; otra parte el alcaide del 
Real Palacio, gefe de todo él y de sus dependientes y empleados, con jurisdicción 
civil y criminal privativa, y el resto la Real Audiencia desde su creación por el 
Sr. D. Pedro IV el Ceremonioso, en l36l, hasta su traslación en 1751 al Palacio 
de la antigua Diputación del Reino, donde subsiste. 

"En la construcción de tan extenso y magnífico castillo fueron empleados los 
mas hábiles arquitectos ó maestros de obras, como entonces se les llamaba, de 
sus respectivas épocas. Alfonso Valdomar, el mismo que tuvo á su cargo alargar 
la Santa Iglesia Metropolitana hasta la línea de su torre ó Micalet, construyendo 
el nuevo muro y nave que media entre la puerta principal y la del coro; Pedro 
Compte, el célebre maestro de la casa de la contratación; Pedro Viña, su com- 
pañero y sucesor en la continuación de las obras de importancia que entonces 
hacia la ciudad y cabildo eclesiástico, y otros varios, de los cuales es tal la escasez 



ÍL PALACIO DEt REAf.. J,~ 

de noticias, que no nos atrevemos á sentar datos aventurados. Su fábrica, hasta 
la altura del primer piso, era generalmente de piedra de cantería, de tal solidez 
y espesor, que cuando en el año l8lO se trató de su demolición, no faltaron hom- 
bres decididos que se ofrecieron á encerrarse en él y defenderlo, considerándolo, 
y con razón, como un fortísimo castillo. 

"Falcó, Carbonell, los dos Ribaltas, Vicente Juan Masip, ó el grande Juan 
(le Joanes, como se le conoce vulgarmente, los Espinosas, Peralta, Zariñena v 
otros célebres artistas y pintores valencianos, habian dejado en él memorias suyas, 
porque el Palacio del Real era mirado como un centro común, como una cró- 
nica viva de esta patria, que se habian esmerado en ataviar todos sus hijos emi- 
nentes. Las bellezas de esta última ciase que era posible estraer lo fueron, se"im 
tenemos entendido, y colocadas en cota Real Academia de San Carlos y otros 
parajes oportunamente. 

"Durante seis siglos lo habitaron setenta y ocho vireyes ó capitanes genera- 
les, siendo el primero el infante D. Jaime, como lugarteniente de esta corona, 
por su padre D. Jaime II, en iSlg, y el último el conde de la Conquista en 1808; 
y obtuvieron el gobierno del mismo diez y siete alcaides, siendo el último el co- 
ronel D. Miguel Colina de Hutveldé en 1810. En este año, las circunstancias 
bien sabidas de las ocurrencias de la época, la consternación en que se hallaba 
la ciudad con motivo de ser ocupado por los ejércitos franceses la mayor parte 
del reino, y haberlos tenido ya á sus puertas por dos distintas causas, que no es 
del caso expresar, hicieron temer que en una nueva tentativa se hiciesen inertes 
en el palacio, y fué acordada su demolición, sin embargo de las enérgicas protes- 
tas y denuedo entusiasta de muchos valientes ciudadanos, que cual los impávidos 
hijos de Zaragoza en su palacio de la Aljafería, preferían sucumbir entre sus 
ruinas á que desapareciese el mommiento mas glorioso de la provincia. En 
pocas semanas se le vio reducido á escombros, y aun estaba en pié parte del 
muro de su primer cuerpo, cuando se presentó ante esta ciudad el ejército 
francés, al mando del mariscal Suchet, colocó tras él una batería de morteros y 
otra de cañones, con la que enfiló la muralla que habíamos constniido á la ca- 
beza del puente del Mar; el batallón de Castilla que la guarnecía cañoneó largo 
tiempo, pero sin fruto, aquellos paredones, y entonces se conoció el inconcebible 
error con que se habia procedido. Después de aquella época, el Sr. Elío, de quien 
ya hemos hecho mencioUj pensó en alzarle, de nuevo; lo propuso al gobierno y 
propuso arbitrios para ello, pero este gran pensamiento reparador requería sin 
duda tiempos mas tranquilos.,, 

Hasta aquí el distinguido publicista Sr. Zacarés. Sus artículos, insertos en 
E¿ Fétiix, periódico del año 1846, son notables bajo todos conceptos. El señor 
Boix, sigiúendo al P. Teixidor, también conviene en que con el beneficio del 
tiempo se mejoró notablemente el Real Palacio. El copde de Paredes, dice, 
luego que se hizo cargo delvireinato de este reino, añadió la hermosa galería 
que caia á la parte de la ciudad, y así quedó igual su fachada, porque antes las 
torres colaterales salían á fuera. En el año 1744 se lució todo el exterior, 
porque se tenia por cosa cierta que la princesa de Parraa, Doña Isabel de Far- 
nesio, que venia á casarse con Felipe V, desembarcaría en Vinaroz y de paso 
por esta ciudad se hospedaría en él, aunque no sucedió así. Lucióse otra vez, 
interior y exteriomiente, para la venida de Felipe V que entró en Valencia el 
viernes 5 de Mayo de 1719. 



38 REVISTA DE VALENCIA. 

• 

No se concibe que el mismo escritor (Sr. Boix) que en su Historia de la ciudad 
y reino de Valencia nada afirma respecto á la reedificación del Palacio en 1870, 
no lo recordase al escribir el II tomo de Valencia histórica y topográfica que 
se pablic(') para la Biblioteca de El Diario Mercantil, puesto que entre otras 
cosas dice que "su construcción primitiva pertenece á la dominación árabe, y 
"después de lo que sufrió este Palacio durante las guerras con el rey D. Pedro 
"de Castilla, lo reedificó y mejoró D. Pedro IV de Aragón, su noble competidor, 
"POR LOS AÑOS iSjo". ¡Contradicción fragante, que parece increible en tan 
distinguido y apreciable publicista! 

El respetable anciano Sr. Orga, fiel testigo de nuestra contemporánea his- 
toria, publicó en la revista titulada Valencia Ilustrada un bien escrito artículo 
con el mismo epígrafe que el mal pergeñado que hoy ocupa á mis lectores. 
¡Lástima que el Sr. Orga, imitando al erudito Zacarés, en su escesiva modestia, 
hayan dejado sus inmejorables trabajos escritos en diferentes artículos y publi- 
caciones periodísticas, sin compaginarlos, coleccionarlos, ampliarlos, y formar 
con ellos un libro, fuente pura y cristahna para la historia contemporánea de Va- 
lencia! 

El Sr. Orga, al ocuparse del Palacio del Real, dice que "allí, según unos, 
"Francisco, según otros Guillem de Vinatea y de Moneada, recordaron al rey el 
"sagrado cumplimiento de los fueros del reino que su antecesor concediera, dis- 
"puestos y juramentados á morir matando á sus malos consejeros (respetando la 
"inviolabilidad sagrada del monarca)/«¿'.íí'-'/ los que fuesen. Reconoció el rey lo 
"justo de la petición, y preguntando á estos virtuosos procuradores, que habían 
"confesado y comulgado antes, y estaban preparados á morir: ¿Y si fuese la 
"reina? ¿Se esceptuaba? Pasma la contestación de Vinatea: "De madama la reina 
"no se ha tratado." 

A la reimpresión de la obra de Escolano, hecha por los Sres. Terraza y 
Aliena, en el pasado año 1880, acompaña una lámina del Palacio Real, según un 
cuadro del pintor D. Miguel Parra, que dá una idea bastante aproximada de la 
descripción fiel y exacta hecha por el Sr. Zacarés. 

Fuera de las noticias consignadas por los historiadores de que llevamos hecha 
mención, nada mas se dice de los principales acontecimientos verificados en el 
referido Palacio, hasta el memorable levantamiento nacional de 1808. ¡Lamen- 
table laguna, solo explicable, atendida la turbulencia de los pasados tiempos, y 
la escasez de escritores aficionados á narrar los sucesos de su pais, acaecidos 
en el siglo XVIII! 

Salvando, pues, esa solución de continuidad, debemos trasladarnos á la tarde 
del 24 de Mayo de l8oS, en la que puestos de acuerdo Bertrán de Lis con el 
P. Rico, Vidal y Ordoñez, este último oficial del regimiento de Saboya, se diri- 
gieron al Palacio del Real con el objeto de solicitar de la Autoridad Militar la 



EL PALACIO DEL REAL. 09 

entrega de la cindadela, á fin de secundar, de una manera explícita, al glorioso 
alzamiento nacional iniciado por Daoiz y Velarde, y el grito dado por el pueblo 
y el palleter Domenech en la plaza do las Pasas. Negóse, como era de suponer, 
el capitán general á esta demanda; pero el pueblo, que á la sazón se habia re- 
imido en grandes grupos en la vecina plaza de Santo Domingo, invadió el anchu- 
roso patio del Palacio y di<j muestras inequívocas de no querer retirarse, temeroso 
de la poca decisión del general, hasta que este cejó y entregó la orden, con la 
que marcharon íI la cindadela, se posesionaron de ella, y se apoderaron de ar- 
mas y municiones. 

En el Palacio referido se nombró una magna junta, compuesta del capitán 
general; arzobispo Company, los generales residentes en la plaza, varios gefes 
del ejército y marina, canónigos, regente y magistrados de la Audiencia, fiscales 
y alcaldes del crimen; pero deseoso el pueblo de que, además de las autoridades, 
tuvieran cabida en ella representantes del elemento popular, ya que popular era 
el movimiento, se accedió á esta justa petición, formada por el P. Rico y por 
Manuel Cortés, y en su consecuencia se convocó á otra sesión á las cinco de la 
tarde del 25 de Mayo, en dicho Palacio, entrando en dicha junta los que se nom- 
braron representantes del pueblo. 

¡Lástima que tan glorioso alzamiento se manchase con los tristísimos sucesos 
de la cindadela! El canónigo Calvo, fanático sacerdote, acaudillando la hez de 
la sociedad, entró á saco en ella, á los primeros dias de Junio, y degolló inhu- 
manamente á innumerables franceses allí reclusos, que no tenían otro delito que 
serlo, sin que pudieran amansarlo ni las aterradas y perplejas autoridades, ni la 
comunidad de Santo Domingo que, reunida y con el Santísimo Sacramento, se 
presentó á contener aquellos desmanes y defender á los infelices presos. El 
P. Colomer, Manescau, en su Manifiesto como alcalde del crimen, y el Sr. Boix, 
dan pormenores tristísimos y ciertos de aquellos denigrantes sucesos. 

El 7 de Junio se celebró en el Palacio del Real otra sesión á la que asistió 
ya, como vocal, el indigno canónigo, autor de los increíbles sucesos del 5 y del 6. 
Su sola presencia repugnó á los demás compañeros, y el P. Rico, hecho intér- 
prete de los alarmados sentimientos de la población, y volviendo por los fueros 
de la religión, hollados por otro sacerdote, convirtióse en ángel bueno de la ca- 
ridad, para oponerse al ángel malo d:l esterminio, é increpando como se mere- 
cía á Calvo , le echó en cara sus atroces crímenes , consiguiendo que se le 
formase causa y se le trasladara á Palma de Mallorca. Terminado que fué el 
proces.o, se mandó regresar á Calvo, y expió su delito, en garrote vil el 4 de 
Julio, 

Instalada definitivamente aquella Junta, presentóse en dicho Palacio la pro- 
posición de declarar la guerra á Francia, ajustando la paz con Inglaterra. El ca- 
pitán general se vio comprometido en su crítica situación, Comenzó por apos- 



40 REVISTA DE VALENCIA. 



trofar al capitán del siglo y por reconocer la justicia de la causa que acababa 
de abrazar el pueblo valenciano, y terminó su cometido temiendo que el mismo 
pueblo, que entonces les colocaba en tal aprieto, mas tarde les abandonarla, 
dejándoles en la estacada. Estas palabras causaron la debida sensación, y hu- 
bieran producido el mayor desaliento, sin las patrióticas que pronunció á seguida 
el joven Vicente Beltran de Lis. Adoptáronse, entre otras disposiciones, la de 
remitir una circular á las provincias, refiriendo la decisión del pueblo valenciano 
á resistir la invasión francesa, y el alistamiento acordado de los vecinos desde 
los 18 hasta los 40 años. 

Después de conseguir los patriotas, débilmente secundados por la suprema 
autoridad militar, y entregados á sus escasos recursos, el levantamiento del pri- 
mer sitio puesto á esta ciudad por el mariscal Moncey, y por temor á otra ten- 
tativa del ejército invasor, decretó la Jimta la destniccion del Palacio del Real. 
Sus escombros formaron la montañita que aun existe en el jardin del mismo 
nombre, y desde la cual se domina el paseo de la Alameda, la fértil vega y la 
ciudad. No comprendieron los qtie tal acordaron, que destruían, al par que el mejor 
recuerdo de las glorias de Valencia, un punto estratégico que por su solidez pu- 
diera servir para cubrir el puente del Real y evitar el fácil acceso á la ciudad, 
sirviendo, á la vez, de punto avanzado de la misma. Triste es confesarlo; pero la 
desaparición de aquel monumento histórico, dejó para siempre un hueco en 
nuestra arquitectura, y sirvió como muestra imperecedera para hacer comprender 
á las venideras generaciones que la ignorancia supina y las infundadas preocu- 
paciones, aunque tengan un móvil patriótico, y hasta cierto punto excusable, solo 
conducen á desaciertos tan funestos como el de la demolición del Palacio del Real. 

Siguió el jardin donde aquel estuvo implantado, como del patrimonio de la 
Corona, y fué cedido, mas tarde, á la provincia, estableciendo uno provincial de 
aclimatación. 

Desde la demolición del Palacio, y siempre que los reyes han visitado esta 
ciudad, se han alojado ya en el del conde de Cervellon, ya en la capitanía ge- 
neral. La primera inorada fué testigo del asesinato del infeliz Saavedra y de los 
sucesos que, á consecuencia del pronunciamiento de Setiembre, por la nueva ley 
de ayuntamientos, produjeron la renuncia de la reina gobernadora, en 1840, y su 
embarque en el puerto del Grao. x\llí se alojó también D. Amadeo de Saboya, 
en su viaje á Valencia. Restaurada la monarquía en Diciembre de 1874, el co- 
legial de Viena ciñó la corona que la revolución de Setiembre de 1868 des- 
prendió de las sienes de su madre, y á su paso por Valencia, para dirigirse á la 
renovada corte, se alojó D. Alfonso en la capitanía general, donde parece mucho 
mas adecuado cobijar al gefe del Estado, que en un palacio particular, siquiera 
sea como el del conde de Cervellon. 

Arturo Mautin. 



HOJAS SUELTAS. 



EL PRIORATO DE SAN MCENTE. 




;ONSiDER.\Mos de interés especial para Valencia la publicación de todos 
aquellos documentos que contribuyen á esclarecer, con datos fehacien- 
tes, el conocimiento de la vida de su ilustre hijo y Patrono San Vicente 
Ferrer. Por esta razón, creemos que los lectores de la Revista leerán con gUsto, 
la carta escrita por los Jurados de la ciudad al Rey, que el eruditísimo Padre 
Fr. Josef Teixidor (l) copió, en sus Noticias de San Vicente Ferrer, del Manual 
7.° de Cartas misivas que se conserva en el Archivo de este Municipio. 

En el mismo Manual existen otras muchas cartas relativas al Santo, copia- 
das también por el P. Teixidor; pero en la imposibilidad de reproducirlas todas, 
nos concretaremos por hoy á publicar la que sigue, por la cual vemos que aquél 
ejerció el cargo de Prior en su Convento de Predicadores de esta ciudad, en el 
año 1379; circyustancia que no hallamos referida en ninguno de sus biógrafos 
que hemos examinado. 
La carta dice así: 

(Sobrescrito.) A LA ¡\IOLT ALTA. MAJESTAT DE NOSTRE SEÑOR LO REY. 

Dentro.) "SEÑOR MOLT EXCELENT. 

Ara pochs dies ha lo religios frare Vicent Ferrer, Prior del Convent deis 
Prehicadors dasí, que novellament, segons dehia, era vengut de Barcelona, 
vench a nosaltres, e monstrans una carta de Comissio a ell feta per lo Cardenal 
de Aragó com a Legat de la Seu Apostolical sobre la instrucció de la se^-ona 
eleccio de Papa: monstrans axi matex una Letra closa del dit Cardenal endre- 



(1) Entre las muchas é interesantes obras que este s.íbio cuanto nnodesto dominico, cuva 

biograña puede verse en Fiister, Biblioteca Valenciana, T.° II, pág. 74 — escribió y dejó inéditas, se 
encuentra la que citamos en el texto, de la cual creemos que no se conservan mas que los fia"- 
mentos autógrafos que cuidadosamente guardamos en nuestra biblioteca, y á los cuales libró antes 
de una destrucción segura la diligencia de nuestro amigo D. J. F Sanmartin y Aguirre. 



4^ • REVISTA DE VALENCU. 



gada al Consell e nosaltres; e pregans lo dit Prior que com ell volgues explicar 
aqiiests afers largament al ConseÜ, fesein aquel! appellar e ajustar a dia ceit. 
^íos, ans daltra resposta, li demanam, si portava daquesta raho Letra de vos, 
Senyor. Resposnos , que no, axi com no li paria obs, per quant aquest fet era 
spiritual, e no temporal, o semblants paraules. Nosaltres consideran, que per 
relació de nostres Missatjers, que per aquesta raho, de manament vostre, aviem 
tramesos a la vostra Reyal presencia, :ie per Letres de vos Senyor, ó per altra 
manera no sabiem, ne saber podiem que vos, Senyor, haguesses, o hatjas creada 
opinio, ne presa part sobre les dues eleccions de Papa, dixerem al dit Prior: que 
no fariem per res go quens demanava, si donchs daquesta laho no aviem Letra 
de manament, o de assentiment de vos, Senyor; car no volieni, ne volem passar 
un punt de la voluntad vostra sobre aquests afers, ans ab aquella conformar de 
tot en tot la nostra axi coni está en raho vullam; car sots Senyor natural nostre 
vuUam, car Princep luolt Catholich, e Christia mol ver. E ab ago ell partí de 
nos. E seguis com lo dit Prior, segons sabem, en privades collacions instruhis e 
n.iantengues la dita derrera eleccio, e dixes, que per aquesta raho entenia anar 
en altres parts daquest Regne, !o Loctinent de Governador e nosaltres dubtans, 
si ago plauria o no a la vostra Senyoria, e mayormen consideran, que enguany 
al Abad de Sistra, que per part de la primera eleccio de Papa, e a instruccio 
daquella era en aquesta ciutat, no fos sofert de ell fer aci alcana instruccio o 
induccio per part sua: fem venir lo dit Prior ab alcuns Notables Erares de son 
Convent e li dixem: Que ell cessas de tais coses almenys tro a tant que haguessem 
consultat vos Senyor, e axi ho atorga lo dit Prior. On, Senyor, com aquest fet 
sia a Nos de gran carrech, e majorment com no sapiam vostra intencio, suplicam 
a la Vostra Reyal Magnificencia, ques denye, e li placía per merce manar a nos- 
altres 90 que li plaura que fer o consentir deyam sobre aquests aíers, o almenys 
privadament e secreta per Letra o per altra manera revelar alcuna cosa senti- 
ment si e en quant legut sia o placia a la vostra Reyal Senyoria, La qual Nos- 
tre Senyor Deus per sa merce mantenga per lonch temps, e li do victoria de 
tots sos enemichs; Scrita en Valencia á XIX dies de Deembre en lany de la 
Nativitat de Nostre Senyor MCCCLXXIX. 

Senyor 

Vostres humils ser\-idors los Jurats de Valencia, 
qui besant la térra davant vostros peus, 

se comanen en vostra merce e gracia.,, 

Vemos, pues, que en esta carta se llama á Fr. Vicente Ferrer Prior repetida- 
mente, y aunque , segiui refiere el P. Teixidor, ni el archivero P. Francisco Sala, 
ni el P. Falcó en sus Alíales, ni- él mismo en los que escribió, pudieron hacer 
mención del priorato de San Vicente, por no haberle encontrado citado como tal 
en los aranceles ó boxartes de escrituras otorgadas por el Convento, esto no 
puede probar que no ejerciera dicho cargo, sino únicamente que durante el corto 
tiempo que lo desempeñó, ningún documento público otorgó la Comunidad. 

Por lo demás á que hace referencia la carta transcrita, ella nos demuestra 
también, cuan pronto empezó á trabajar el Santo en favor del Pontífice Cle- 
mente VII, puesto que habiendo empezado el cisma que tanto afligió á la Iglesia 
por el nombramiento de aquel Papa, que tuvo lugar en Fondi el 19 de Setiem- 
bre de 1378, aunque no entró en Avignon hasta el 20 de Junio de 1870, seis 



HOJAS SUELTAS. 48 

meses después de esta fecha ya gestionaba con actividad San Vicente por sos- 
tener la validez de la segunda elección, para lo cual se disponía á recorrer otros 
puntos del reino, dando con esto lugar á la prudente amonestación de ios Jurados, 
que se oponian á que lo hiciera, mientras el Monarca no se decidiese por Urbano 
ó por Clemente. 

No consta la respuesta que el Ceremonioso D. Pedro dio á la pregunta con 
que terminaban su carta los Jurados, pero hace suponer que fuera ambigua y 
evasiva la neutralidad en que hasta su muerte se mantuvo respecto á los dos 
Pontífices. 

Lo que sí afirma Zurita (l) es que el rey prohibió que se hicieran por los 
religiosos semejantes declaraciones en favor de Clemente hasta que se determi- 
vase lo grie se debía seguir: y mandó congregar iodos los perlados y personas 
notables de letras de sus reynos y mandó secrestar todos los bienes y rentas que 
pertenecían á la cántara Apostólica y no se dio lugar que se obedeciesen ningu- 
nas bullas ni letras Apostólicas. 

Tal yez á consecuencia de estas órdenes pasó de nuevo el Santo á Barce- 
lona para dar cuenta verbal de su conducta al cardenal legado D. Pedro de 
Luna, y entonces debió hacer renuncia de su prelacia, puesto que fué elegido 
Prior el P. Fr. Miguel Mico, cuya elección confirmó el Provincial en Barcelona 
á 28 de Marzo de l38o, y de su patente existia traslado auténtico en el Archivo 
del Convento. 

Por lo expuesto creemos que el tiempo durante el cual desempeñó San Vi- 
cente el cargo de Prior en Valencia, fué desde últimos de Octubre de 1879 hasta 
primeros de Marzo de l38o, siendo muy de notar que en esta fecha no contaba 
mas que de 29 á 3o años de edad, si hemos de seguir la opinión mas general- 
mente admitida, de que nació en 1850. 

J. E. SeRRAXO V MoRALE.';. 



(l) Anales Je la Corona de Aragón, lilj, X. cap. XXIV. 



CRÓNICA MENSUAL. 




A Sociedad del Rat-Penat inauguró solemnemente el curso el dia 5 de 
Noviembre. Su nuevo presidente, D. Rafael Ferrer y Bigné, cumplió el 
deber que le impone el reglamento, leyendo un bien pensado discurso, 
en el que se ocupó de la lengua lemosina y sn literatura en Valencia y Cata- 
luña, oponiéndose á la tendencia de algiuios escritores catalanes que quieren 
absorber el idioma valenciano en el suyo. En esta sesión se leyeron bellas poe- 
sías por los Sres. Pizcueta, Labaila, Arroyo y Aimela, Iranzo y Simón, Llom- 
bart, Rodriguez Guzman, Puig y Torralba, y Fombuena. 

Los amadores de las glorias valencianas han continuado sus trabajos con 
entusiasmo, habiéndose celebrado ya algunas reuniones, en las que se ha rendido 
culto á la música y á la poesía. En ellas se ha dado á conocer la Cans¿i deis es- 
cursionistes, letra de D. Teodoro Llórente y música de D. Francisco Giner, y 
otra melodía titulada Boires, letra del Sr. Iranzo y Simón y música de D. Vicente 
Peidró. Las dos gustaron mucho. 

Una sensible pérdida ha experimentado esta Sociedad. A los 8t años ha 
fallecido el respetable decano de sus socios D. José de Orga, modesto escritor 
que ha prestado á las letras valencianas útiles servicios. 



En el Ateneo han comenzado también muy animados debates en sus sec- 
ciones de Ciencias sociales y de Ciencias naturales. Versan, en el primero, sobre 
la compatibilidad de la democracia y la forma monárquica, tema puesto á la dis- 
cusión por el Sr. Gaset y Lacasaña, y en el que han intervenido ya los Sres. Piz- 
cueta y Jiménez Valdivieso. 

En la sección de Ciencias naturales ha puesto al debate el Sr. Villanueva, "Si 
las condiciones fisiológicas de la mujer son adecuadas para el estudio y ejercicio 
profesional,,, cuestión que ha dado lugar á un buen discurso del Dr. Lechon. 



La Academia de la Juventud católica ha celebrado algunas reuniones litera- 
rias. Llaman mucho la atención las conferencias que está dando el catedrático 
del instituto Sr. Polo y Peyrolon, explicando lo que ha visto en Tierra Santa en 
su reciente peregrinación. 



El Instituto médico ha promovido un interesante debate sobre la higiene y 



CRÓNICA MENSUAL. 45 



salubridad de nuestra herniosa capital, algún tanto descuidada en este concepto. 
Los Doctores Cantó y Gómez Reig han terciado en él con gran competencia. 



En el Ateneo Mercantil ha disertado D. Antonio de la Loma, sobre "Las ven- 
tajas de la asociación para el comercio,,, y en otros centros instructivos ha habido 
discursos y conferencias, de los que tenemos que prescindir por no alargar de- 
masiado esta ligera crónica. 



Pero no podemos pasar por alto la conferencia que en la Sociedad de Amigos 
del Pais dio el catedrático de la Universidad Central, nuestro paisano D. Juan 
Vilanova, sobre los adelantos de las ciencias naturales que ha podido observar 
en su reciente viaje por Francia é Italia. El Sr. Vilanova prometió continuar 
estas conferencias cuando regrese de Madrid á las fiestas de Navidad. Parte de 
sus instructivas observaciones las ha consignado en cartas dirigidas al periódico 
Las Proidncias, que son muy interesantes para los hombres científicos. 



La Asociación de Maestros carpinteros inauguró el año pasado con gran so- 
lemnidad las escuelas nocturnas que ha establecido. Este año ha hecho una bri- 
llante fiesta de aniversario, interesante por los discursos quq. en ella han pronun- 
ciado los Sres. D. César San toma, D. Emilio Rivera, D. Félix Pizcueta, el ca- 
nónigo Sr. Cinijeda y Ros, D. Emilio Borso, el presbítero Sr. Sarrion, el Sr. Ro- 
dríguez de Cepeda, y el alcalde D. José María Sales, felicitándose todos del im- 
pulso que se dá á la instrucción popular. 



En este ramo de la instrucción popular tenemos que consignar el estableci- 
miento del Círculo católico obrero cooperativo de San Vicente Ferrar, instalado 
en la plaza de Coll. Hay escuelas de instrucción primaria, dibujo lineal y lengua 
francesa, é ilustrados sacerdotes dan moralizadoras conferencias á los alumnos. 



El claustro de Derecho de nuestra Universidad ha perdido uno de sus pro- 
fesores, el doctor D. Narciso Guillen, catedrático de derecho civil, que ha falle- 
cido en Jumilla. 

Por permuta con el Sr. Mier, ha sido nombrado catedrático de derecho ro- 
mano el joven profesor D. Vicente Calabuig, que desempeñaba esta cátedra en 
Oviedo, y que es uno de los discípulos mas brillantes de la escuela valenciana. 



En el orden artístico no tenemos que señalar mas novedad que el concierto 
dado en el teatro Principal por la pianista bávara Sofía Menter, que nos ha sido 
presentada con el título de rival de Rubinstein. Exagerada pretensión es esta 
rivalidad, pero ello no obsta para que sea una artista eminente la señorita 
Menter. 



* * 



Dos piezas valencianas se han estrenado con bastante buen éxito en el tea- 
tro de la calle de Ruzafa, El Savt del abuelo, original del Sr. Colom, y Ah totel 
que mira veu, escrita por D. Francisco Palanca. 




bibliografía valenciana. 



ISTER Y GUERIN: LA NUEVA CIRUJIA ANTISÉPTICA, por el 
Dr. D. Juan Aguilar y Lara, catedrático de la Universidad de Va- 
lencia. Valencia, librería de P. Agilitar, editor, ivipr. de la viuda de 



Ayoldi,iS82{\). 



Honra á la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia el celo y la 
inteligencia con que siguen sus profesores todos los adelantos de la ciencia. Hace 
algunos años, el distinguido catedrático Dr. Ferrer y Viñerta, practicó por pri- 
mera vez, ante varios compañeros suyos y alunnios de la Facultad, una amputa- 
ción de muslo, según el método del ya célebre Lister, cirujano de Edimburgo. 
Tuvo esta operación el éxito mas feliz, y aceptado el procedimiento, que inicia 
una verdadera revolución quirúrgica, seguida en Alemania por Wolckmann, 
popularizada en Francia por Lucas Champonniere, y admitida en Italia por el 
profesor Munich, se repitieron en Valencia los experimentos, y se consagró, con 
su resultado, este nuevo método. 

El Dr. Agiiilar y Lara se ha propuesto ahora reunir en un volumen todo lo 
que se sabe y se ha practicado sobre la nueva doctrina antiséptica, y como esta 
doctrina no está circunscrita al procedimiento de. Lister, sino que corresponden 
también á ella el método del profesor francés Mr. Guerin, el del cirujano italiano 
Sr. Paoli, el sistema llamado portugués, de todos ellos trata, explicándolos ex- 
tensamente, comenzando por exponer la doctrina de los gérmenes atmosféricos, 
base de todos los procedimientos antisépticos, y analizando después estos pro- 
cedimientos con una exposición sencilla y clara de las pruebas experimentales 
que los avaloran, y de la manera de operar, para cuya última parte vá ilustrado 
este libro con grabados. 

No cabe duda que esta obra, por la novedad de la materia, ha de ser muy 
útil á- los médicos españoles, á quienes presta im gran servicio el Sr. Aguilar 
y Lara. 



(ij Un tomo de 624 págs. en 8.° mayor, de venta en l.n librería de P. Aguilar, Caballeros, 1, 
24 rs. en Valencia y 28 hiera. 



SOCIEDAD ECONÓMICA DE AMIGOS DEL PAÍS. 



PROGRAMA DE PREiMÍOS DE 1882. 



ClfNCIAS SOCIALES. 

Tiiiilo di socio de m'irilo al autor del mejor 
estudio sobre bienes baldíos y destino que á 
estos bienes debiera darse eri beneficio de la 
a¡;ricultura y de los trabajadores. 

TUitlo de socio de titirito al autor de la mejor 
Memoria sobre el examen crítico-filo=ófico del 
crédito en España y de los medios mas conve- 
nientes para crear establecimientos que estien- 
dan su uso, en general y especialmente en be- 
neficio de la agricultura, del comercio y de la 
industria. 

Titulo de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria sobre el eximen del colonato en Va- 
lencia, su conformidad ó contradicción con las 
leyes económicas: causas de su actual constitu- 
ción: ventajas ó inconvenientes que ofrezca para 
la propiedad, la producción y la suerte de los 
trabajadores: reformas que reclame y medios de 
realizarlas. 

Título de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria sobre los medios mas adecuados y fá- 
ciles para la estincion de la mendicidad en esta 
capital. 

ci encías naturales.- 

Titulo de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria descriptiva de un grupo natural de la 
Fauna, de cualquiera de las tres provincias del 
antiguo reino de Valencia. 

Titulo lie socio de mérito al autor del mejor 
estudio descriptivo de las principales rocas y 
productos naturales de su descomposición, de la 
provincia de Alicante, con la indicación pre- 
cisa de las localidades donde se encuentran y 
de sus aplicaciones. 

Titulo de socio de mérito al que realice el aná- 
lisis cuantitativo de aguas minerales que no 
hayan sido analizadas y que "se encuentren en 
una de las tres provincias del reino de Valencia. 

Medalla de mérito, dorada, al autor de la me- 
jor colección do ininerales ú fósiles, acompa- 



ñando la Memoria descriptiva de su yacimiento 
y aplicaciones. 

A las Memorias que se presenten optando .i 
los premios anteriores, se acompañarán los jus- 
tificantes de los trabajos. Cuando estos consis- 
tan en ejemplares ó láminas, podrán retirarsi- 
por sus autores, tan luego se verifique la adjudi- 
cación del premio. 

Titulo de socio de mérito al autor del mejor 
estudio científico práctico para el alumbramiento 
de aguas subterráneas en una de las provincia 
del antiguo reino de Valencia. 

AGRICULTURA. 

Título de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria sobre el cultivo del arroz, y que com- 
prenda: 

1." Época de su introducción en la región 
valenciana. 

2.° Su descripción y variedades mas nota- 
bles. 

3.° Su cultivo. 

4.° Enfermedades y accidentes, sus causas, 
medios de evitarlas. 

5.° Estadística de terrenos en cultivo, pro- 
ducción, valor medio en un quinquenio, medios 
de aumentarlo. 

Titulo de socio de mérito á la mejor Memcria 
referente á las enfermedades que atacan al olivo 
en la región valenciana, dando la preferencia á 
aquella que á juicio del autor ocasione mas per- 
juicios 6 haya sido menos estudiada hasta de 
ahora. 

Titulo de socio de mérito al autor de la mejor 
cartilla agrícola aplicable á la región valenciana, 
redactada en lenguage claro al alcance de los 
labradores y con la traducción en valenciano. 

Titulo de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria sobre el proyecto de establecimiento 
de una escuela regional de Agricultura para la 
región valenciana. A la Memoria deberán acom- 
pañar los planos necesarios para su mejor in- 
teligencia. 



48 



REVISTA DE VALENXU. 



Medalla de míriío, dardda, al autor de la mejor 
Memoria referente al estudio de las condiciones 
mas apropiadas para la propagación y cultivo 
de las especies y variedades americanas resis- 
tentes, mas útiles á la región valenciana. 

¡Medalla de mérito, dorada, al mejor estudio 
sobre las condiciones fisiológicas de las diferen- 
tes variedades de vid cultivadas en nuestra re- 
gión, y elección de la variedad mas resistente á 
las enfermedades. 

Medalla de progreso, de plata, al autor de la 
mejor descripción de las variedades mas selectas 
de frutales cultivados en alguna finca de la pro- 
vincia de Valencia. A este trabajo deberán acom- 
pañar los datos económicos que servirán de com- 
probantes. 

Medalla de progreso, de plata, al autor de la 
mejor Memoria sobre la naturaleza y mas útiles 
condiciones que deben tener los terrenos desti- 
nados al cultivo del naranjo. Prácticas de cul- 
tivo y abonos mas conducentes. 

INDUSTRIA Y ARTES. 

Titulo de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria que aplique los principios científicos 
al estudio de los pozos artesianos en la región 
valenciana, bajo cualquiera de los múltiples as- 
pectos que presenta la cuestión. 

Titulo de socio de mérito al autor de un pro- 
vecto de máquina para elevar aguas que realice 
una mejora en cuanto á la manera de aplicar 
las fuerzas ó en cuanto á la ejecución material. 

Medalla de plata, de progreso, al fabricante de 
loza común del pais que presente la mejor co- 
lección de productos de su fábrica, digna del 
premio á juicio de la Sociedad. 

Medalla de plata, de progreso, al fabricante de 
vino de naranja que realice una mejora notable 
en la elaboración de este producto y exponga en 
una detallada Memoria el procediaiiento mas 
ventajoso para obtenerlo en grandes cantidades. 

Medalla de plata, de progreso, al industrial que 
demuestre haber realizada un adelanto digno de 
recompensa especial, á juicio de la Sociedad, en 
la fabricación á que se encuentre dedicado. 

COMERCIO. 

Titttlo de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria sobre el comercio de exportación de fru- 
tas y legumbres de la región valenciana, consig- 
nando el mayor número posible de datos sobre 
los puntos de producción y consumo, medios mas 
convenientes de trasporte, consignación, etc. etc. 

Medalla d€ mérito, dorada, al autor del mejor 
estudio sobre los arroces nacionales y extranje- 
ros, bajo el punto de vista mercantil. 

LITERATURA. 

Titulo de sacio de mérito al autor del mejor tra- 
bajo histórico crítico de los poetas lemosino-va- 
lencianos de los siglos X\n[, XVII y XVllI. 

Medalla de mérito, dorada, al autor del mejor 
trabajo biográfico de un valenciano ilustre que 



haya existido durante el tiempo que lleva de 
vida esta Sociedad. 

Utiajlor de plata y oro á la mejor oda en ho- 
nor al trabajo. 

Una /!or de plata á la mejor leyenda en verso 
castellano ó valenciano sobre algún aconteci- 
miento relacionado con la historia del antiguo 
reino de Valencia. 

BELLAS ARTES. 

Titulo de socio sin cargas al autor de la mejor 
Memoria histórica sobre la música religiosa en 
Valencia durante los siglos XSTI y XVIII. 

Medalla dorada, de mérito, al autor del mejor 
trabajo crítico descriptivo sobre las escuelas de 
pintura que están representadas en nuestro Museo 
provincial, y proyecto de ordenación de este 
para la mayor ¿ustracion de los artistas y aficio- 
nados. 

Titulo de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria crítico artística de los principales mo- 
numentos que del estilo gótico existen en la 
provincia de Valencia. 

EDUCACIÓN. 

Titulo de socio de mérito al autor de la mejor 
Memoria que se presente sobre la necesidad, 
ventajas é inconvenientes de la instrucción pri- 
maria obligatoria para todos los niños de ambos 
sexos, terminando en su caso con un proyecto 
de ley, sobre el mismo asunto, en el que se ha- 
gan constar los medios de ejecución, estímulos á 
los niños y correctivo para los que se opongan ó 
dificulten dicha instrucción. 

Titulo de socio de viérito al autor de la mejor 
Memoria que se presente proponiendo los me- 
dios de impedir la vagancia de los niños por las 
calles y de proporcionarles un asilo en donde 
reciban diariamente el indispensable alimento, 
la educación y la instrucción elemental necesa 
rias, y aprendan un oficio que les permita ser 
útiles á sí mismos y á la sociedad. 

Titulo de socio sin cargas al autor de la mejor 
obra que se presente sobre las nociones y cono - 
cimientos necesarios á las niñas para la mejor 
administración y gobierno doméstico; entendién- 
dose que dicha obra ha de ser original inédita. 

Titulo de socio, sin cargas, al autor del com- 
pendio mas sencillo y á propósito para aprender 
á leer los niños y adultos en menos tiempo, 
comprendiendo el silabario y catón, ó sea hasta 
la lectura corrida . 

Advertencia. 

Todas las obras, colecciones, muestras, etc., 
que se prelenten optando á premio, deberán en- 
tregarse en la casa social, calle del Mar, número 
57, Valencia, antes de las doce de la noche del 
30 de Setiembre; pasado cuyo plazo no serán ad- 
mitidas. 

Los trabajos que consistan en Memorias y 
poesías serán precisamente anónimos y á ellos 
acompañará un pliego cerrado que contenga un 
lema igual al que los distinaa v la firma del au- 
tor. 



VALENCL\ 1881.— IMI'RUSTA DEDOME.N'EtlI, MAK, 4S. 



REVISTA DE VALENCIA. 

1." Enero DE 1882. 



DOÑA TERESA GIL DE VIDAURE. 




N sencillo monumento reducido á modesta urna de madera, forrada en 
el exterior de damasco carmesí con galón de oro, sujeto por clavos 
dorados, y en el interior de tafetán azul, y cerrada por una tapa de- 
lantera, que abierta y dejada caer, permite distinguirá través de un cristal encajado 
en el marco lo que ella contiene, yacen los despojos mortales de la bien amada 
señora que compartió el tálamo y los honores del trono con D. Jaime I de Ara- 
gón, aun cuando no llegara á ceñir en sus sienes la regia diadema. 

No obstante que escritores tan juiciosos como el P. José Teixidor, en sus 
obras inéditas, compuestas por los años de 1767, y el Barón de Tourtoulon, en 
su excelente Historia de D. Jaime 1, hayan rectificado las novelescas noticias 
que de Doña Teresa Gil de Vidaure nos habia trasmitido la generalidad de los 
historiadores, séanos lícito narrar los principales acontecimientos de su vida, 
añadiendo algunos detalles hasta ahora no publicados. 

Hija de D. Juan Gil de Vidaure, caballero perteneciente á una familia que 
el rey de Navarra D. García nombró por de las mas calificadas de la corona, 
concurrían en Doña Teresa cuantas relevantes prendas, tanto morales como 
físicas, pudieran desearse. Casada muy joven con Sancho Pérez de Lodosa, de 
quien tuvo un hijo llamado como su padre, enviudó á poco, haciendo vida muy 
honesta, entregada, especialmente, al cuidado de su vastago. 
' Habiendo fallecido en el año de 1251 Doña Violante de Hungría, segimda 
esposa de D. Jaime I, cautivado el Conquistador por la belleza y discreción de 
la viuda de Sancho Pérez, intentó trabar relaciones amorosas con ella, no pu- 
diendo vencer su honestidad sino bajo promesa formal de casamiento, que la 

4. 



50 REVISTA DE VALENCIA, 



hizo. Considerándola ya, desde entonces, como á su legítima esposa, le señaló 
morada correspondiente á su rango, concediéndole para siempre el que en 
tiempo de moros habia sido en Valencia palacio de los reyes Lobo y Jayent 
con todas las casas anexas al mismo, según consta de real privilegio refrendado 
por su escribano Pedro de Capella, en Lérida á lo de Abril de 1255, cuyo 
original se conservaba en el archivo del Monasterio de la Zaidía de esta 
ciudad. 

A poco de otorgada esta donación, sintiendo ya Doña Teresa en sus en- 
trañas fruto de su segunda unión, le hace merced el Rey del castillo y Villa de 
Jérica con sus dependencias para la misma y los hijos que de ella pudiera tener, 
según privilegio expedido desde Zaragoza á 9 de Mayo de 1255. 

Nacido de este enlace D. Jaime, apellidado de Jérica, por el Señorío que le 
habia concedido el Conquistador, otórgales una nueva gracia á él y su madre 
donándoles la Zaydia, con privilegio fechado en Lérida á 5 de Abril de 125o, 
que dice así: 

"Noverint universi quod Nos Jacobus, Dei gratia, Rex Aragonum, Majori- 
"carum et Valentie, Comes Barchinone et Urgelli, et Dominus Montispesulani, 
"per Nos et nostros damus et concedimus vobis Jacobo dilecto filio nostro et 
"Domine Theresie Egidii et vestris in perpetuum per hereditatem propriam, 
"francam et liberam, locum illum situm juxta civitatem Valentie qui dicitur Caadia 
"cum ómnibus pertinentiis suis et domos infra muros civitatis Valentie et hortum 
"in ejus termino prout melius et plenius predicta omnia cum suis pertinentiis ha- 
"bebat et possidebat Archiepiscopus Narbone ex donatione quam inde feceramus 
"que omnia habeatis vos et vestri in perpetuum cum introitibus et exitibus, affron- 
"tationibus et suis pertinentiis universiis a celo in abyssum ad dandum, vendendum, 
"impignorandum, alienandum, et ad omnes vestras et vestrorum volúntales cui 
"et quibus volueritis inde libere perpetuo faciendas sine aliqua retentione nostra 
"et nostrorum et cuilibet persone. Dat. Illerde, nonis Aprilis anuo Domini 
"M.CC.LX. Signum Jacobi Dei gratia, Regis Aragonum, Majoricarum et Valentie, 
"Comitis Barchinone et Urgelli et Dominus Montispesulani. 

"Testes sunt R. de Montecatcno Jausbertus de Castronovo, Petrus de Monte- 
"catcno G. de Cardona, Gauserandus de Pinos. 

"Signum Petri de Capellades de mandato Domini Regis "qui pro domino G. 
"Dei gratia Episcopi Ilerde Cancelario suo hec scribi fecit et clausit loco die et 
"anno prefbcis." 

En el mismo año habia nacido ya D. Pedro de Ayerve, hijo segundo de 
Doña Teresa y D. Jaime, quien sustituía uno á otro hijo en los bienes que habia 
dado á dichos dos Infantes, habidos con su muy amada y querida señora Teresa 
Gil de Vidaure, ordenando que si morían los dos sin sucesión, pasaran sus bie- 
nes á los otros hijos ó hijas que nacieran de él y de Doña Teresa. 

Mas como la felicidad terrena es tan pasajera, aquella señora, que desde la 
muerte de la reina Doña Violante, habia privado exclusivamente con Don 
Jaime, el cual gobernaba gran parte de sus negocios por el consejo de una Dueña 
muy principal, que se dccia Doña Teresa Gil de Vidaure, con la que vivía 



D.* TERESA GIL DE VIDAURE. 5I 



mticfio tiempo como con su mujer legitima; y assi se declaró después por sentencia, 
que lo fué, según escribe Zurita, vióse atacada de una asquerosa lepra, azote 
que tantos estragos causó en los siglos medios, y fué abandonada al punto por el 
Conquistador, que se entregó ciegamente á los amores de su parienta Doña Be- 
renguela Alfonso, hija del Infante D. Alfonso de Medina, con la pretensión de 
tomarla por mujer legítima. Así lo afirmó el Rey en el cap. 127, fól. 108 de su 
crónica, en el que relata que quiso confesarse con Fr. Amaldo de Segana, de 
la orden de Predicadores, antes de entrar en batalla contra los moros, cuando 
la conquista de Murcia, para impedirles el socorro que querían introducir en la 
ciudad, á la que tenia sitiada en el año de 1266. — ■^'' Demaiiám, dice, áfrare Ar- 
"■náu de Segarra que era Preycador é dixemli que voliem pendre penitencia dell 
"é elldix que dixessem. E 7ios dixemli que á nostre senyor no li cnydauem teñir 
"altre iort sÍ7io dona Ber enguera taii' solament e nos hauiem en cor de es ser ab 
"ella nuus depeca^ é axi com Jiom deu es ser ab sa muller.., 

Antes de partir á la conquista de Murcia, juzgando el rey que podia di- 
solverse su enlace con Doña Teresa, escribió al Pontífice Clemente IV su teme- 
raria pretensión; pero con celo digno de la autoridad apostólica, respondióle con 
entereza el Papa, en 17 de Febrero de 1266, la caria que traen Rainaldo y Mar- 
teñe, de la que es notable el párrafo que sigue: "Miramur plurimum qua licentia 
"quo instinctu nobis petitionem obtuleris Deo contrariam abominabilem an-^elis 
"et horainibus monstruosam. Non enim credere debuiste quod verum matrimo- 
"nium vellemus disolvere et conjunctionis illicite poUui participio et consensu. 
"Scire quidem ab olim te credimus, quod cum nobilem mulierem Teresiam per 
"verba de futuro, prout tua littera continet desponsasti, licet verum non fuerit 
"matrimonium sic tamen initiatum extitit, ut verum et consumatum fuerit carnali 
"copula subsecuta. ¿Q'-ios ergo Deus conjunxit, Dei Vicarius quomodo separet? 
"Absit a nobis hoc scelus.,, 

Dedúcese de estas palabras que en la corte romana no se habia seguido hasta 
entonces pleito sobre la validez ó nulidad del matrimonio de Doña Teresa con 
el rey, ya que este, por su carta, informó al Pontífice de que solamente habia 
dado palabra de casamiento, á la cual subsiguieron ayuntamiento camal y suce- 
sión; y pareciéndole que esto no era matrimonio consumado, suplicaba á Su 
Santidad lo declarase nulo; cuya ignorancia, verdadera ó afectada, repele el Pon- 
tífice, concluyendo con decirle que no tiene autoridad para anular el matrimonio 
válido . ¡Lejos de Nos tal maldad! añade; y consecuente el Papa en este tesón, 
felicitando al rey por la victoria que habia alcanzado contra los sarracenos de 
Murcia, le dice en carta de Julio 5 del propio año, que ya que con tanto valor 
sabia triunfar de los moros, era suma ignominia de su real persona dejarse vencer 
por las desordenadas pasiones de la carne. 

Despreciando D. Jaime las reconvenciones de la Sede Pontificia, continuó 



52 REVISTA DE VALENCIA. 



en sus ilícitos amores con Doña Berengiiela, hasta que fallecida esta y cobrando 
nueva afición por una dama casada, que abandonó á su marido, ya que no había 
podido conseguir que el Papa declarase nulo su matrimonio con Doña Teresa, 
insistiendo en la enfermedad de esta, pretendió el divorcio y ganó sentencia fa- 
vorable, no en Roma, sino en Valencia, de la que apeló la repudiada, siendo de 
creer que fundase su apelación en hallarse enteramente restablecida. Así lo 
escribió el monarca al Pontífice Gregorio X, contestando á la carta que Su San- 
tidad le dirigiera en 25 de Julio de 1275, reprendiéndole acremente el escándalo 
de tener por manceba la nuijer legítima de un su vasallo; y negando el rey que 
su concubina fuese legítima esposa de otro, le añade el Papa en carta de 22 de 
Setiembre de aquel año: " Qiuim me etiaiii si constaret, ipsa a cuinslibet viri lege 
"sohitam, tu adhuc alii alUgatus, non obstante divortii senietitia, qnaní asseris pro 
"te latam, cum et tu ipsa fatearis eain appellationem suspensam, non posses sine 
"■metuimmo et reaín adnlteris retiñere.,. Prosigue Su Santidad dirigiéndole las 
mas severas censuras y le ordena que se separe al momento de su concubina, 
bajo pena de excomunión. 

Poco antes de que Doña Teresa fuese abandonada por D. Jaime, y quizás 
presintiendo la pérdida de su cariño, fundó á principios del año 1265 el Monas- 
terio de la Zaidía, con la invocación de Nuestra Señora de Gratia Dei, en el 
sitio de la ^aadía de que había hecho donación el Rey en 5 de Abril de 1260, 
según el privilegio antes citado. Escolano en el libro 5.°, columna 948, núm. 12 
de sus Décadas, escribe: "Llamóse la Zaidía esta casa por ser jardín y casa de 
campo de un moro llamado Zaidí, tan principal, que Proaza le hace Rey. Otros 
dicen que eran baños de una mora rica llamada Zayda.,, 

Todo ello se escribió caprichosamente; y aunque Diago en sus Anales 
enmienda á Escolano, incurre también en algunas equivocaciones. Advirtamos 
de paso que la palabra Qaadia como se lee en la donación, es lo mismo que 
Zaydía, pues el invicto Rey, en el capítulo 76 de su crónica, hablando de la con- 
quista de Valencia, al referirle Fernando Diez el partido que le ofrecía Zaen si 
desistía de aquella empresa, dijo: "Quens faria un Alcacer á la faydía.,, 

Comenzada la fundación del Monasterio, y hallándose el rey D. Jaime en 
Valencia, concedió, en 1.° de Noviembre de 1265, ásu abadesa y demás religiosas, 
que pudieran poseer cuantos bienes muebles ó raices les legaran los caballeros y 
clérigos, y comprarlos de los mismos; y como no había precedido á la creación la 
licencia del Ordinario, ni el consentimiento del Orden Cisterciense, impetróse y 
otorgóla D. Fray Andrés Albalat, Obispo á la sazón de Valencia, con escritura 
ante el notario de su curia, Mateo Soler, en 3l de Enero de 1266, á D. Fray 
Berenguer, Abad de Benifazá, á D. Fray Arnaldo, Abad de Escarp, á Doña Bea- 
triz de Anglesola, Doña Catalana y Doña GuíUerma, monjas cistercienses del 
Monasterio de Vallbona, dispensando también facultad para poderse enterrar en 



D.* ITRESA Gil, DK VIDAURE. 53 



SU Iglesia los que en ella eligiesen sepultura. Y ordenó que dicha licencia fuese 
de ningún valor si hasta el dia de Todos Santos del mismo año, el Capítulo 
general del Cister no admitía esta fun lacion y la incorporaba en su orden; todo 
lo cual aceptaron dichos dos Abades y religiosas fundadoras. Al parecer, no se 
celebró Capítulo general hasta 1 268, y en este año se dio facultad á los mencio- 
nados Abades, ó á uno de ellos, para incorporar á la religión el Monasterio de 
la Zaydía. 

Seguidamente, hallándose presentes el Abad de Benifazá, D. Fray Andrés de 
Albalat, con los canónigos Guillem de Romaní, Arcediano de Játiva, Guillem de 
Árenos y Domingo Mateu, como también Jaime de Albalat, Bartolomé Despont, 
Bernardo Guillem, Mateo de Osea, clérigo, y Pedro Cátala; Doña Teresa Gil de 
Vidaure, dijo: "Fntidamns, facimus etde tiovo coiistruitniís AJotiasía-iiim monia- 
litctn Cistersiensíum,,, supliendo con esta fórmula la falta de las licencias del año 
1265, en que le hí^ia fundado. Dio por bienes de dotación todo el sitio y término 
de la Zaidía, sin decir nada de palacio, ni baños, ni jardines de reinas agarenas: 
las 79 mazmodinas anuales que le pagaban varios enfiteutas sobre diferentes 
tierras en el mismo término: 7 mazmodinas anuales que satisfacía Vidal de San- 
tomera, y 147 mazmodinas y media anuas que percibía de diferentes casas conti- 
guas al alcázar que fué de los reyes moros Lobo y Jayent, propiedad de dicha 
señora. Las condiciones de esta dotación fueron, que la Abadesa y comunidad 
por ningim título pudieran enagenar los citados bienes sin licencia ó del Infante 
D. Jaime, su hijo, ó de los herederos de este: que mientras ella viviese no pudiera 
admitirse en el Monasterio religiosa ni religioso, sin su permiso ó el de su apo- 
derado; y que durante su vida fuese la fundadora patrona del Monasterio. Todo 
lo cual pasó con escritura ante el notario Bernardo Pagan, en 10 de Febrero de 
126S; y por cuanto la religión del Cister no había incorporado en el dia de 
Todos Santos, como se previno en la licencia del Obispo, este, con su Cabildo, 
declaró que, no obstante tal defecto, aprobaba y confirmaba la validez de la fun- 
dación, de lo que autorizó con escritura Bernardo Castellet, notario de la Curia, 
en 22 de Marzo de 1270. 

A pesar del completo abandono en que Doña Teresa se veía por parte de 
D. Jaime I, se conoce que á este no le era del todo indiferente la dueña de sus 
pasados amores, como él la conceptuaba, pues deseando que adelantara la cons- 
trucción del Monasterio, concedió facultad á la Abadesa, por privilegio expedido 
en Valencia á 3 de Mayo (v nonas Madií) de 1271, de fabricar un horno para 
hacer ladrillos y tejas con todas las oficinas necesarias, en la rambla que estaba 
delante del Monasterio, del que la separaba la acequia, que es el terreno deno- 
minado Llatio de la Zaidia, con libertad de venderlo, enagenarlo é hipotecarlo, 
segim pareciere á la Comunidad. De esta donación dimanaba el dominio que te- 
nia el Monasterio en dicho Llano, y siempre que allí se celebraban corridas de 



5_|. kF.VISTA DE VAI.ENCÍA. 

toros, pedia licencia el Hospital general á la Abadesa. Con esta concesión recibió 
gran impulso la fábrica del Monasterio y de todas sus dependencias, levantándose 
inmediato á él, un pequeño palacio denominado el Realet, que ocupó Doña Teresa 
para vivienda suya cuando residía en Valencia. 

Háse creído generalmente que dicha señora, después de olvidada por Don 
Jaime, se retiró al convento de la Zaidía y que alli permaneció hasta su muerte, 
habiendo tomado el hábito del Cister. Proviene este error de las Trovas, con 
razón llamadas por algunos apócrifas, de Mesen Jaime Febrer, quien, hablando 
del apellido Ayerve, dice en la primera de esta familia: 
"D. Pedro de Ayerve es vostron germá 
..Puix de vostron pare fiU es natural 
.jHagut en Teresa que hui monja está, etc." 

Supónese que Febrer escribió su obra en el verano del año 1276, y contra 
lo que siente en la trova acabada de citar, habla una escritura^riginal, que vio el 
P. Teixiddor, testigo de toda veracidad, en el archivo de la Zaidía, otorgada por 
Doña Teresa Gil en Zaragoza, á 3 de Octubre de 12 78, ante el notario Sancho 
López de Montaltet, que comenzaba así: "Sepan todos como Nos Doña Teresa 
"Gil de Vidaure, Muler que fué del muy alto et noble D. Jaime por la gracia de 
"Dios Rey de Aragón, de buena memoria, etc." A su otorgamiento fueron pre- 
sentes los infantes D. Jaime y D. Pedro, sus hijos, que - prometieron con jura- 
mento cumplir lo que en ella disponía su raadre, diciendo: "Et Nos D. Jaime et 
"D. Pedro, fiUos del muy alto ct noble D. Jaime por la gracia de Dios Rey de 
"Aragón, de buena memoria, et de Vos Doña Teresa Gil de Vidaure, muyller suya 
"que fuestes, etc. Feyto que fué esto en Zaragoza, tercero entrante del mes de 
"Octubre era millcsima trecentessima sexto décima." 

Por el contexto de este documento échase de ver que, ni en 1278 residía en 
Valencia Doña Teresa, ni había tomado el hábito de monja en el Monaste- 
rio de la Zaidía. Tampoco lo era en el año de 1280, en que otorgó su testa- 
mento nuncupativo, por y ante sí, del cual daremos un lijcro extracto. En él 
se titula Doña Teresa, mujer que fué del limo. Sr. D. Jaime, Rey de Aragón, 
y después del nombramiento do albaceas, elige su sepultura en el Monasterio 
de Gracia, de Monjas cistercienses, en Valencia, al que deja mil morabatines de 
oro para la fábrica de la Iglesia. Ordena que haya allí siempre dos capella- 
nes ó clérigos, que celebren cada día por el alma de D. Jaime, la suya y las de 
sus parientes. Manda que se haga allí una capilla, dedicada á San Salvador, 
contigua á la Iglesia Mayor, en la que celebre uno de dichos dos sacerdotes, 
para los cuales y construcción de la capilla, si esta no estuviera terminada antes 
de morir la otorgante, lega otros mil morabatines, y encarga á su hijo D. Jaime 
que esta sea provista de cáliz, libros y otrjs ornamentos, y de una lámpara que 
arda en todo tiempo, de dia y de noche. Deja al mismo convento 600 moraba- 



1). TliREbA ÜIL DE VIDAUIU.. 



tines de oro con los cuales se coaipren una heredad y sirvan sus rentas para 
que las monjas celebren todos los años un aniversario por el Rey D. Jaime y 
otro por la testadora, en el dia en que cada uno de los dos hubiese muerto, y 
para que aquellas tengan buena pitanza en dichos dias, debiendo servir el resto 
para las necesidades de las mismas en ayuda de los 20 sueldos que cada una 
habia de recibir anualmente. Deja á dicho Monasterio cien ovejas de las suyas, 
y si tantas no tuviere, ruega á su hijo D. Jaime que complete el número. Lega 
varias cantidades á diferentes Conventos de monjas y frailes, establecidos en Va- 
lencia, Aragón y Navarra. Ordena que sus albaceas den para comer á mil po- 
bres, seis dineros á cada uno, y para vestir á cien pobres, doce sueldos por indi- 
viduo. Deja á su nieto Sancho, hijo de Sancho Pérez de Lodosa, cien moraba- 
tines, mandando que se los pague D. Pedro (de Ayerbe) hijo de la otorgante 
y que procure que sea clérigo. ítem; á su nieto García, hijo también de Sancho 
Pérez, le lega doscientos morabatines, recomendándolo á su hijo D. Jaime. Pro- 
sigue haciendo diferentes mandas á sus parientes y lega las ropas de su casa de 
Ayerbe á Doña Aldonza Cervera, casada con su hijo D. Pedro de Ayerbe, y 
todas las restantes, do quiera que se hallaren, á Doña Elfa Fernandez de Azagra, 
mujer de su hijo D. Jaime de Jcrica, con obligación de dar algunas piezas á sus 
sobrinas Doña Teresa Corbarán y Doña Gracia. Exceptúa de estos legados el 
lecho y la ropa de la testadora que fuere hallada en el Monasterio de Gracia, 
todo lo cual sea para sus monjas. Dispone que los albaceas paguen sus deudas 
de las rentas de Altura, Castelmontán, Tormo, Mora, Azuer, Cabanas, Boti- 
niana, y Rosell, con sus molinos, conforme lo tenia ordenado en escritura auto- 
rizada por Sancho López de Montaltet. Satisfechas las deudas, con objeto de 
evitar contiendas entre su familia, deja á su hijo D. Jaime la villa de Altura, 
que fué de Pedro Fernandez, hijo de D. Pedro Fernandez de Albarracin; la villa 
de Castelmontán, sita en el reino de Valencia, que fué de D. García Ortiz de 
Azagra; la villa de Mora, que la compró la otorgante de los albaceas de D. Gil 
Garcés de Azagra, que dividía términos entre Alcalá y Teruel; el castillo de Tor- 
mon, que compró de Doña Catalina González, mujer que fué de D. Anaya, lin- 
dante con Teruel y las aldeas de Albarracin; y las casas que poseía en Zaragoza 
dentro de la población en la parroquia de San Blas. 

A su hijo D. Pedro, Cabanas y Azuer que fueron de D. Aznar de Estañes; 
Botinyena. que habia comprado de los monjes de Veruela; la villa de Rosel si- 
tuada cerca de Ayerve, que la compró de D. Gimeno Romeu; la villa y castillo 
de Anvero; la heredad en Ayerve, que habia comprado de D. Pedro Ladrón, de- 
biendo dar á su hija (de D. Pedro, nieta de la testadora) Teresa, doscientos mo- 
rabatines de oro cuando llegara á edad conveniente, si aconteciera que Cons- 
tanza, nieta de la otorgante, hija de su hijo Sancho Pérez de Lodosa, muriese 
sin sucesión legítima. Deja también á su hijo D. Pedro la heredad y casas en 



56 REVISTA DE VALENXtA. 



Cascante. De los 2000 morabatines que le correspondian sobre los bienes de 
su difunto hijo Sancho López de Lodosa, lega mil á su hijo D. Pedro y otros 
mil á su nieto Pedro Sánchez, hijo de Sancho López. Quiere que si alguno de 
sus hijos muriera sin legítima sucesión, el que ó los que sobrevivan hereden á 
los otros. Careciendo de sucesión, pueda el que muriere disponer de todos sus 
bienes muebles — ex'cepto de las armas de los castillos — y de dos mil maravedís 
de oro, sobre los inmuebles, para quien quisiere; y teniendo hijos ilegítimos, uno 
ó mas, disponga para cada uno de I.500 morabatines, con tal de que no pasen 
de tres. Falleciendo todos los hijos de la otorgante sin legítima sucesión, deja 
las villas de Altura y Castelmontán al Monasterio de Gracia, y en caso de que 
según fuero de Valencia, no pudiera adquirirlas, véndanlas sus albaceas, y del 
precio obtenido compren heredades ó censos para dicho Monasterio. A su nieta 
Constanza Sánchez, hija de Sancho Pérez, le deja en tal caso las villas de Ca- 
banas, Azuer y Botiñena, instituyendo herederos de las demás á otros parientes 
suyos; y á falta de estos, manda que sus albaceas, que lo fueron Gil de Lihori, 
su sobrino, Sancho Pérez, alcaide de Xérica, Sancho Abad y Gil de Vidaure, 
vendan todas sus villas y lugares; los de Aragón, á conocimiento del Prior de 
Predicadores de Huesca, y los de Valencia con Consejo del Prior de Predica- 
dores de esta ciudad: que de su total precio se hagan cuatro partes; la una para 
el Monasterio de la Zaidía; otra, se divida igualmente entre los de Iranzo y 
Poblet; otra se reparta entre los monasterios cistercienses pobres de Aragón, 
Cataluña y Navarra. De la cuarta y última mandó se hicieran cuatro porciones, de 
las quedos se diesen á los religiosos de Santo Domingo, una á los de San Fran- 
cisco, y la cuarta á las mujeres arrepentidas de Aragón, Cataluña y Navarra. 
Bajo este testamento pasó á mejor vida en 15 de Julio de 1288 la discreta 
señora que tanta influencia habia ejercido sobre D. Jaime. Conforme á lo que 
habia dispuesto, fué sepultado su cuerpo en medio del altar mayor de la Iglesia 
del Monasterio que fundara, como lo fueron también, cerca de ella, los cadá- 
veres de su hijo D. Jaime de Jérica y de Doña Elfa Fernandez de Azagra, 
esposa de este. En la espantosa avenida del Túria, que tuvo lugar en 27 de Se- 
tiembre de 1517, y que tantos estragos causó en Valencia y sus arrabales, 
inundó el agua la citada Iglesia y casi todo el Monasterio, hasta punto tal que 
las monjas hubieron de abandonarlo, albergándose en casa de sus parientes. 
Restituidas á su morada, limpiaron el templo del cieno que las aguas habían 
depositado, y creyendo que el cuerpo de la reina habria padecido, encontráronle 
entero, vistiendo el hábito y especialmente la túnica interior, con la misma lim- 
pieza, integridad y lustre que pudiera tener al tiempo de amortajarla. Entonces, 
sacándolo del enterramiento en que yacía, mandaron labrar una urna de piedra 
y colocada en el lado de la epístola del a'tar mayor, fué trasladado á ella el 
incorrupto cuerpo, en donde estuvo hasta 1Ó55. 



D. TERESA GIL DE VIDAURE. 



En este año, cuenta la crónica del Monasterio, qiie hallándose enferma de 
peligro Doña Juana de Castellví, abadesa que fué dos veces del mismo, su so- 
brina Doña Margarita de Corella, que era muy devota de Doña Teresa, visi- 
tando con frecuencia desde las tribunas su venerable cuerpo, suplicóla con ahinco 
que si por su intercesión y méritos alcanzaba su tia la salud, le haria un hábito 
nuevo y adornada, en cuanto le fuese posible, su sepulcro. Oyó Dios su súplica, 
mejoró la paciente y muy luego se. vio restablecida de su peligrosa dolencia. 
Alegre y agradecida Doña Margarita manifestó á Doña Francisca de Vilaragut, 
Abadesa entonces, y al P. M. D. Fr. Rafael Trabado, Abad de Valldigna y co- 
misario general de la Congregación del Cister, la promesa que habia hecho á 
la reina, rogando se la concediera permiso para cumplirla. Atendida benigna- 
mente fué su justa demanda, designándose para abrir el sepulcro y vestirla 
momia con el nuevo hábito el dia 26 de Setiembre de 1655. 

Llegado este, abrióse la urna y hallaron entero el cuerpo de Doña Teresa, 
todo unido desde los pies hasta la cabeza, sin desencaje de huesos, tan blanca la 
piel como e¡ alabastro, que mas parecía ser de mármol que de carne. Faltábale la 
mano izquierda, que se conocióla hablan cortado, seguramente para reliquia, y las 
puntas de dos dedos de la derecha. La cinta con que le ataron los muslos, cuando 
murió, habia marcado una hendidura que entraba hasta los huesos. Hasta los 
ojos, sin hundir dentro de sus órbitas, se le veían secos, lo mismo que los labios 
y la tez de la cara, revelando sus facciones haber sido las de un hermoso rostro, 
sin faltarle mas que un diente, ostentándose los restantes blancos como los de 
la boca mas esmeradamente cuidada. 

Sacado el cuerpo, lleváronlo abadesa y religiosas en procesión, por los claus- 
tros, al coro bajo, con música y gran solemnidad, colocándolo sobre un suntuoso 
túmulo. Allí estuvo hasta el g de Octubre, en que se celebró el funeral, con inusi- 
tada asistencia de gentes. Mientras tanto, en el lado de la epístola, descansando 
sobre cuatro leones, levantóse un pedestal en que se pintaron las armas de Doña 
Teresa y escribióse su nombre, y dia y año en que murió. Sobre é! mismo fué- 
puesta la urna de madera, que es la propia en que hoy dia yace. Así que ter- 
minó el aniversario, fué depositado en ella el cadáver, y cerráronla con dos 
llaves, después de entonar los músicos un solemne responso. 

En la gloriosa guerra de la Independencia, al aproximarse á la ciudad de las 
flores los ejércitos franceses, ordenaron las autoridades locales, en el año 1809, 
que fuesen demolidos el palacio del Real, el monasterio de la Zaidía y otros 
edificios de extramuros, á fin de evitar que los invasores pudieran posesionarse 
de puntos fuertes. Al abandonar las religiosas su morada, tomando la urna que 
contenia la momia de Doña Teresa, y colocando en otra de madera de pino, casi 
de la misma forma que la anterior, pero del todo clavada, sin adorno al- 
gimo, ni tapa de cristal, los restos de D. Jaime de Jérica y de su mujer Doña 



iS feEVISTA DE VALENCIA. 



Elfa Fernandez de Azagra, lleváronlos consigo á la denominada Casa de la En- 
señanza de Valencia, hoy del Excmo. Ayuntamiento, en donde se albergó la Co- 
munidad. De allí pasó al Convento del Pilar y de este á la casa llamada de Reig, 
en la plaza del Carmen, frente al Convento del mismo nombre. No abandonaron 
nunca las monjas, á través de circunstancias tan azarosas, los preciados despojos 
que con solícito afán guardaran siempre, hasta que labrado nuevo monasterio 
en el mismo sitio que ocupó el demolido, colocaron los de Doña Teresa en el sa- 
len que les servia de coro, á la parte de la epístola del altar mayor, en la 
planta baja de la pequeña Iglesia que entonces pudo erigirse, desde la que, á 
través de una reja de hierro, podia verse fácilmente la urna; y los de su hijo y 
nuera, en un armario, á la parte interior del locutorio. 

El curioso que visite este monumento, digno de ser siempre conservado, por 
los interesantes recuerdos históricos que evoca, notará, al entrar en el reducido 
patio que le sirve de portería, clavado encima del torno un cuadro al óleo, en que 
está retratada Doña Teresa, vistiendo hábito de monja. La inscripción puesta al 
pié del lienzo, dice así: "La V. S.-i R.n-i Doña Teresa Gil de Vidaure, fundadora 
de este R.l Monasterio para Señoras Nobles que quieran ser Religiosas Cister- 
sienses, cuyo Monasterio consagró á María S-m-i de Gracia, y en él jamás quiso 
ser Abadesa, pero admitió gustosa el empleo de Portera, en que murió á 15 de 
Julio de 1260.,, 

Puede colegirse, de lo que llevamos dicho, que la inscripción adolece de algu- 
nos errores. Ya hemos visto que Doña Teresa murió en 15 de Julio de 1285, y 
ni el año de 1278, ni el año 1280, cuando otorgó su testamento, era monja. Si 
lo fué, debió tomar el hábito en los dos ó tres postreros años de su vida; pero 
lo que puede asegurarse con certeza, es que el monasterio no lo fundó para Se- 
ñoras Nobles tan solamente, como espresa el rótulo. En el exordio de la escritura 
de dotación, otorgada en 10 de Febrero de 12Ó8 ante Bernardo Pagan, dice 
aquella Señora: ''Af/eciantes daré ope}-ani qua plurimi valeaní ad frngeni me- 
lioris vite feliciter pertransire; y al hablar en este párrafo de muchos, no deter- 
mina la clase social á que debían pertenecer las que ingresaran en el Convento, 
sino que indistintamente podían ser admitidas tanto las de ilustre prosapia como 
las de honrada plebeya familia. 

Actualmente háse colocado la urna que encierra la momia de Doña Teresa 
en el comulgatorio construido á la parte del Evangelio de la grandiosa nueva 
Iglesia, que bendijo solemnemente el Excmo. é Illmo. Sr. D. Antolin Monescillo, 
Arzobispo de esta Diócesis, en 25 de Noviembre de 1879, celebrándose al siguiente 
dia la fiesta de gracias, en la cual predicó el elocuente Prelado. 

'•La primera piedra del nuevo templo, (dice un artículo que insertó el Alma- 
naque de Las Provincias para el año último) colocóse el dia de San José de 
1865, y prosiguieron los trabajos durante catorce años, sin otro recurso que el de 



D. TERESA GIL DE VIUAURE. 



59 



la inagotable caridad valenciana, á excepción de una pequeña cantidad que fué 
otorgada por el Estado. 

"Principiadas las obras, se recibieron limosnas de todas partes, y cuando se 
creia que iban á paralizarse, se presentó un virtuoso propietario, que se en- 
cargó del coste del altar mayor, mientras un venerable anciano, cuyo título de 
nobleza nos está igualmente prohibido anunciar, se ofreció y pagó los altares 
del crucero. A una tregua de poca importancia puso fin im celoso eclesiástico, 
costeando toda la cúpula. 

"Un periodo cortísimo de rifas de alhajas, suspendido por los crecidos dere- 
chos al Estado, obligó á la comunidad á abrir una suscricion voluntaria, que cu- 
brió parte de los gastos. 

"La caridad contribuyó de muy distintas maneras á esta obra piadosa: ofi- 
ciales y peones de albañil, presentándose en crecido número á trabajar de li- 
mosna todos los dias festivos; los fabricantes de mosaicos, regalando los prs- 
ciosos pisos de los dos coros: los fabricantes de azulejos de esta ciudad, Manises 
y Cuart de Poblet, desprendiéndose de cuantos se necesitaron para los pisos del 
comulgatorio, sacristía y otras dependencias; los alfareros del mismo pueblo 
de Aldaya, Vinalesa, Moneada, Burjasot y Alfara del Patriarca, suministrando 
también graciosamente atobas, atoboncs y ladrillos; los almacenistas de ma- 
deras de esta capital, entregando una gran parte de la necesaria para puertas 
y ventanas; algunos maestros carpinteros de la misma, confeccionándolos tam- 
bién gratuitamente; los fabricantes de loza del referido Manises, proporcionando 
mortero, mientras por otra parte se recibían limosnas de cal, arena, yeso y 
piedra, trasportándolo los labradores de las inmediaciones con sus carros y ca- 
ballerías; un pintor trabajando también gratuitamente; á la vez se recibía 
yerro dulce, que regalaron dos almacenistas de esta ciudad con destino á rejas 
de clausura; y para que nada faltara, una asociación de ebanistas tomó una gran 
parte en el traslado y restauración de la sillería del coro actual al nuevo, termi- 
nando por llamar la atención la preciosa talla y escultura de la nave y altares, 
debidas al desprendimiento envidiable é inteligente mano de un distinguido es- 
cultor de esta capital. 

"Los planos y dirección de las obras de la nueva Iglesia son debidos al acre- 
ditado arquitecto D. Joaquín María Calvo. 

"El templo, con su espaciosa nave, encero y cúpula, pertenece al urden de 
arquitectura corintia; es claustral, y se cuentan seis capillas, dos espaciosos coros, 
alto y bajo, una magnífica sacristía y seis tribunas. La cúpula, formada por 
ocho aristones con sus planicies, está asentada sobre una elegante galería, que 
contiene diez y seis ventanales, cerrados con caprichosos trasparentes.'' 

Para terminar, séanos permitido dirigir unas cuantas frases de reconoci- 
miento á las humildes vírgenes del Señor que, piadosamente entregadas al ejer- 
cicio de las ascéticas prácticas de su religión, y al cuidado de las educandas que 
se las confian, con tanta discreción como amabilidad nos han facilitado, debida- 
mente autorizadas, la inspección de las urnas y los datos necesarios para escribir 
este incorrecto artículo. 

José María Torré?, Cronista de ]■ aleuda. 



CANTO Á LA VIRGEN. 

POESÍA PREMIADA CON EL LIRIO DE PLATA * 

en el certamen de la Academia Bibliográfico-Mariana de Lérida, 
celebrado el i6 de Ociiibre de 1881. 

Mattr fulchra dilect'umis. 




eñora, tú que sabes 
El secreto del trino de las aves, 
Xuncio de las auroras del estío; 
Tú que en cauce de céspedes y flores 
Aprisionas la rio, 
Lira de melancólicos rumores. 
Que tiembla de la tarde al beso frió; 
Tú, cuyo nombre santo 
La creación murmura 
Y entusiastas arrullan en su canto 
El pardo ruiseñor en la espesura, 
El águila en los giros de su vuelo, 
La alondra en la montaña, 
La ola en el mar azul, en la cabana 
El pastor, y el arcángel en el cielo; 
Sobre el arpa del vate que suspira 
Vibra hoy un rayo de tu luz, é inspira 
Del poeta cristiano los acentos, 
Que entre el rumor de mi canción sonora 
Vá envuelto para tí, Reina y Señora, 
Un mundo de amorosos pensamientos. 



CANTO A LA VIRGEN. - 6l 



¡Cuánto siempre te amé! Niño inocente, 
Ya pronunciaba el labio balbuciente 
Tu nombre placentero, 
Más dulce que las mieles del romero 

Y los gemidos de la oculta fuente. 

Aun de mi tierna infancia eu la inocencia, 
Mi buena madre me enseñaba á amarte, 

Y entre sus brazos aprendí á invocarte 
Como ángel tutelar de mi existencia. 
Ella fué quien me dijo. Reina mia, 

Al abrir á la luz los claros ojos, 
Que aquel fulgor azul que yo veia, 
Era un puro destello de los tuyos 
Que dan perfume y resplandor al dia. 
Me dijo que las candidas estrellas 
Derraman lumbres bellas 
Por que tú las enciendes en su vuelo, 

Y que, cuando en el campo brotan flores, 
Tú á sus hojas imprimes los colores 

De los vergeles mágicos del cielo. 



Yo, que tus glorias ensalzar oia, 
Al paterno jardin loco corria 
A coger flores para tí, Señora, 

Y guirnaldas de lirios te formaba 
Aun bañados con perlas de la aurora. 
¡Con qué gozo adornaba 

Con ellas la urna de oro 

Que tu divina imagen encerraba! 

¡Como, á veces, las flores. 

Que se inclinaban á su mismo peso. 

Acaso por pagar mi afecto ardiente. 

Ledas rozaban mi risueña frente 

Con un rumor que semejaba un beso! 

Y luego, cuando el dia 
Recogiendo sus límpidos cendales. 
En el seno del mar se oscurecía, 

Yo, al compás de los cantos maternales, 
Cada noche soñaba 



62 REVISTA DE VALENCU. 



Que en un rayo sereno de la luna 
Descendías al borde de mi cuna 
A acariciar al niño que te amaba. 



Crecí después, y el plácido cariño 
Que te guardaba el niño, 
Encendió un dia mi alma de poeta, 

Y en versos pobres, pero siempre amantes, 
Mi voz subió á tu trono en los instantes 
De inspiración secreta. 

¡Cual tu amor descubrióme el hondo arcano 
De toda la creación! La luz del dia, 
Inflamando el cristal del océano. 
Tu mirada de amor me parecía; 

Y la estrella primera 

Que brotaba en el cielo de la noche, 
Como un faro de luz, finjíme que era 
El esmaltado broche 
Que sujeta tu blonda cabellera. 



¡Todo de tí me hablaba! El mar, el viento 
Las guirnaldas flotantes de las nubes 
En donde tienes elevado asiento, 
Que sostienen en hombros los querubes; 
Los luminosos rastros 
Con que escribe tu nombre el áureo coro 
Que en el éter fulgura, de los astros; 
El cáliz entreabierto de las flores, 
A donde van las mariposas de oro 
Acaso por hablar de tus amores; 
Las azucenas, blancas 
Como las almas de los tiernos niños 
Que tú del mundo arrancas 
Porque no manche el cieno los armiños 
De su pureza angelical; las rojas 
Amapolas del prado. 
Que á los besos del sol abren sus hojas. 
Como á tu nombre el pecho enamorado: 



CANTO A LA VIRGEN. 63 



El encumbrado monte, 

Que quizás por bañarse en tu fulgente 

Mirada celestial, hunde la frente 

En el sereno azul del horizonte; 

Del gilguero la música inocente; 

El gemir de las tórtolas, y el vago 

Suspiro que se pierde 

Sobre el espejo trémulo del lago; 

Y allí, en los musgos de su orilla verde, 

La escondida violeta, 

Cuya fragancia misteriosa y pura. 

Semeja la plegaria del poeta, 

Que vuela sin rumor hasta tu altura. 



Mas tarde, cuando el alma 
El delirio sintió de los amores 
Que al pecho juvenil roban la calma, 
Mi amada y yo con lágrimas y flores 
Ante tus aras nos postramos... Y ella, 
La púdica doncella 
Que ama mi corazón, en cuya frente 
Puso el alba su luz resplandeciente 

Y el casto amor su pudoroso velo. 
De tí ¡oh Virgen! me hablaba 

Y por fiel protectora te invocaba 
De nuestro amor de cielo. 
¡Cuántas veces, al pié de tus altares. 
Enjugué el triste lloro 

Que al corazón arrancan los pesares! 

Y ¡cuántas, en las horas de desvelo. 
Cuando el amargo duelo 

Con la esperanza riñe dura guerra, 
Alcé á tí mi plegaria fervorosa 
En las alas de luz de la fé herniosa, 
Puente que enlaza al cielo con la tierra! 



Un dia fué, Señora, en que la muerte 
Sobre mi hogar oscuro proyectaba 



64 REVISTA DE VALENCIA. 



Su triste sombra funeral... Gemía 
Mi padre en lecho de dolor, y en tanto 
Que las angustias últimas borraban 
La luz de sus pupilas, se anegaban 
Las de mi madre en congojoso llanto. 
Contra el esfuerzo vano de la ciencia 
Iba á pasar ¡oh Dios! el postrer grano 
De arena en el reloj de su existencia, 
¡Y tú lo detuviste con tu mano! 
El corazón se sosegó en el pecho, 
La muerte disipó su sombra fría, 
Y la salud ansiada ¡oh Madre mia! 
Volvió otra vez sobre el paterno lecho. 

Desde entonces. Señora, 
Tú eres en el hogar de la familia 
Protección y remedio, luz y aurora. 
Por eso la oración que se levanta 
Del alma; la paz dulce que concilla 
El gozo y la virtud; la voz que canta; 
La palabra que brota de los labios; 
La fervorosa plática; el humilde 
Perdón de los agravios; 
La cristiana templanza 
Contra el encono impío; la alegría; 
El dolor; los recuerdos; la esperanza; 
Todo, Virgen del cielo, 
Cuando de noble en el hogar se alcanza, 
Canta de tus virtudes el consuelo. 



¡Madre del corazón! ¡Cuál tu mirada 
Desvanece la niebla asoladora 
Del desengaño cruel! Aun en la aurora 
De mi edad juvenil, mi alma cansada 
Siento ya de luchar, y por las sendas 
Del porvenir ignoto, 
Mustia la frente, que el dolor abate, 
Mis ojos sin las vendas 
De la inocencia, que la duda ha roto. 



CANTO A LA nRGEN. 



65 



Busco, soldado herido en el combate, 
La paz del corazón bajo tus tiendas. 



¡No me la niegues tú! Mira cual postro 
En las losas del templo mi rodilla, 

Y uno mi voz á la oración sencilla 
Del buen pueblo creyente. 

En lágrimas de amor bañado el rostro 

Y en tu consuelo celestial la frente. 
¿No ves. Señora? Préstanos la sombra 
De tu manto real, tú que al espacio 
Tienes de tu grandeza por alfombra 

Y al sol por luminar de tu palacio; 
Tú que pueblas en Mayo 

De azucenas y rosas los vergeles. 
De casta luna al encantado rayo; 
Tú que vistes de plumas 
Las alas de los pájaros del cielo, 

Y al sol das fuego, y á la mar espumas. 

Y á los torrentes sábanas de hielo. 
No apartes de tus hijos la mirada 

Y enciende en nuestras almas el delirio 
De tu bendito amor. Virgen sagrada; 
Para que al ver un dia 

Abierta por tu mano la morada 
Donde nos guardas eternal ventura, 
Aspirando tus célicos aromas, 
Volemos en redor de tu hermosura. 
Como un tropel de místicas palomas. 



Francisco Vives y Lierk. 




LA ESTACIÓN PREHISTÓRICA DE MONÓVAR. 



Sr. Director de La Revista de Valencia. 




N medio de la punible indiferencia con que entre nosotros se miran los 
asuntos referentes á la primitiva historia patria, debemos en rigor feli- 
citarnos de la tendencia sobrado generalizada en el pais, á buscar so- 
ñados tesoros, ora inspire la idea alguno de esos embaucadores llamados zaho- 
ris, de quienes ya en su tiempo decia el insigne Padre Feyjóo que son unos so- 
lemnes patarateros ó que tienen pacto con el diablo; ora la mantenga viva entre 
ciertas gentes ese deseo, tan arraigado por desgracia, de alcanzar pronto y sin 
gran trabajo, las ansiadas riquezas, que permitan entregarse después dXdolcef ár- 
mente, como dicen los italianos, ó á la regalada holganza á que tantos irresisti- 
blemente aspiran. Háme sugerido esta reflexión el hecho, con harta frecuencia 
repetido, de ser el hallazgo de objetos de Arqueología histórica y prehistórica, 
debido mas bien al afán con que ciertas gentes buscan las supuestas riquezas 
enterradas por los moros y los judíos, al abandonar contra su voluntad la patria 
adoptiva, que á pesquisas científicas debidamente organizadas, como se ha hecho 
y continúa practicándose en otros países, donde esta clase de disquisiciones se 
miran con verdadero interés, persuadidos los que cultivan el nuevo ramo del sa- 
ber, de su verdadera y trascendental importancia. A este propósito no estará 
de mas recordar el ejemplo, digno de ser imitado, que la Bélgica dio antes que 
otra nación alguna, proponiendo el Ministro de Instrucción pública á la Cámara 
que se destinara una respetable suma del presupuesto á la exploración regular y 
ordenada de cuantas estaciones prehistóricas existieran y se encontraran en el 
territorio, con el plausible propósito de esclarecer é ilustrar los primeros perio- 
dos de la historia patria. Aceptada por el Gobierno y el Parlamento tan feliz 
idea, votó este 3o ó 40.000 francos, y encargado el distinguido arqueólogo Don 
Eduardo Dupont de realizar el atinado proyecto, no tardó en acopiar tantos y 
tan valiosos materiales prehistóricos, que sobre haber estos servido de base para 



LA ESTACIÓN PREmSTÓRICA DE MONÓVAR. 67 



la creación de uno de los mejores Museos antropológicos y arqueológicos de Eu- 
ropa, dieron también motivo para publicar aquel un gran número de memorias, 
folletos, artículos, etc., y para que, visto el notable desarrollo que estos estudios 
habian adquirido en aquel reducido, pero afortunado pais, acordara el Congreso 
internacional de Antropología y Arqueología prehistóricas, celebrar en su capi- 
tal una de las sesiones mas importantes de cuantas hasta el presente se han reali- 
zado. Otro tanto pudiera decirse de Suecía, Noniega y Dinamarca, donde este 
linage de exploraciones científicas tuvo su origen, razón que explica plausible- 
mente la incomparable riqueza de sus museos; Francia, Inglaterra, Alemania, 
Suiza, Italia y Portugal adoptaron poco tiempo después tan acertado procedi- 
miento, organizando debidamente este género de investigaciones, é ilustrando el 
asunto con multitud de obras, memorias y otros escritos análogos, que represen- 
tan hoy la mas variada y sorprendente bibliografía con que en ramo otro algimo 
se haya enriquecido el saber moderno. 

Esta marcha regular y sensata, que como base del verdadero progreso cien- 
tífico han adoptado todas las naciones cultas, forma tan extraño contraste con lo 
que sucede entre nosotros, donde la mayor parte de los felices descubrimientos 
arqueológicos se deben al acaso, que siquiera sea harto poco lisongero para la 
honra patria, he creído deber llamar la atención del público en general, por la 
parte que pueda corresponderle, y también de los representantes de la pública 
instrucción, con el laudable propósito de ver si por el generoso concurso de to- 
dos, se corrige tan lamentable incuria. Porque es de notar, por otra parte, que 
como consecuencia natural de lo que aquí sucede, no pocas veces se pierden las- 
timosamente inestimables tesoros arqueológicos, por la lamentable ignorancia en 
que se encuentra la mayoría de los que guiados por muy distintos móviles, v 
obedeciendo á las interesadas y capciosas indicaciones de los embaucadores, se 
dedican á buscar ilusorios tesoros, pues viéndose chasqueados en sus inmodera- 
dos deseos, casi siempre abandonan, cuando no mutilan ó destrozan inconscien- 
temente los restos humanos y de la primitiva industria, sin reparar que á falta 
del oro, de la plata ó de las piedras finas, que buscaban, podrían obtener alguna 
ventaja con la venta de dichos objetos, consiguiendo de este modo á la par que 
una verdadera compensación á los sacrificios que voluntariamente se imponen, 
otra cosa algo mejor, á saber: el prestar con sus hallazgos un inmenso servicio 
á la historia patria, á la que todos estamos obligados á contribuir. 

De esperar es que con la difusión de estos estudios por el pais, para lo cual 
seria muy oportuno que se organizara una especie de predicación científica hasta 
en los pueblos mas insignificantes, se vaya levantando paulatinamente el nivel 
intelectual del pais, obteniendo estela inmensa ventaja de no continuar siendo víc- 
tima de los que viven á expensas de la ignorancia y del inmoderado afán de en- 
riquecerse á poca costa, contrariando la sabia máxima de Jesucristo, de que con 



68 REVISTA DE VALENCIA. 



el sudor del rostro ha de vivir el hombre, y de contribuir con sus descubrimien- 
tos á echar las bases de la historia primitiva, completamente ignorada hasta el 
presente. 

Por fortuna, á veces, aunque no muy á menudo se encuentra algún celoso 
adepto de la ciencia que, apreciando en su justo valor semejantes hallazgos, evita 
tamaños desastres, bien sea recogiendo y conservando cuidadosamente los objetos 
que casualmente se encuentran, ó avisando á losqiie puedan interesarse en estegé- 
nero de estudios, y consiguiendo por semejante procedimiento el que se exami- 
nen las condiciones de localidad, tan importantes por lo común, y que se evite 
la pérdida de documentos á veces preciosos. Precisamente, esto último ha ocurrido 
con motivo de la estación de Monóvar, de la que voy á dar una somera reseña 
para conocimiento de todos y con el fin de mantener vivo entre ciertas gentes el 
fuello sacro de la ciencia nueva. Con efecto, hallándome en Madrid y próximo á 
venir á nuestra hermosa Valencia, con el fin de saludar durante las Navidades á 
los hermanos y á los buenos amigos, como V., señor Director, y recojer la familia, 
recibí, hará como unos quince días, una atenta carta en la queD. Raimundo Beren- 
t^uer, ilustrado farmacéutico de aquella villa, me participaba el liallazgo hecho en 
un punto de aquellos alrededores, de varios esqueletos humanos, de cerámica tosca 
y armas de piedra; contéstele sin pérdida de correo, encareciéndole la importancia 
de la noticia que se servia comunicarme, y suplicándole que interpusiera su vali- 
mento y el del común amigo D. Ciro Pérez, persona de arraigo y que ha 
representado varias veces el distrito en la Diputación provincial, para que, á ser 
posible, se suspendieran las excavaciones que la Sociedad exploradora del tesoro 
estaba practicando, hasta que yo pudiera trasladarme á dicho punto, durante 
Icis vacaciones de Navidad. La respuesta del Sr. Berenguer fué todo lo satisfac- 
toria que era de desear, pues anunciaba que me esperarían los socios para conti- 
nuar las pesquisas, añadiendo que el número de objetos encontrados era mayor 
de lo que en la primera me participaba. Con todos estos antecedentes no era 
difícil comprender el ansia con que veria acercarse el dia en que habia de em- 
prender la correría á Monóvar, con tanto mas motivo, cuanto que casi al propio 
tiempo recibía aviso del registrador de Hipotecas de Callosa de Ensarriá, mi 
amigo D. José Salva, de que en el pueblo de Alfaz y partida de Albir, roturando 
unos terrenos, habíanse descubierto hastaSO esqueletos humanos y gran número 
de vasijas de barro y de metal. Y para complemento de tan gratas impresiones, 
capaces de por sí de inspirar en el ánimo mas indiferente los mas vivos deseos de 
ir en busca de tamañas riquezas, hé aquí que un ingeniero belga, el Sr. Siret, á 
quien tuve el gusto de conocer en Cuevas de Vera, en Mayo último, en la expe- 
dición que hice por la provincia de Almería, de regreso de Argelia, me participaba 
también que á mas de la estación que junto á dicha ciudad habia visitado con él, 
acababa de descubrir, en unos sepulcros abiertos en Sierra de Almagro, gran 



LA ESTACIÓN PREHISTÓRICA DE MONÓVAR. 69 

número de restos humanos, de armas de piedra, hueso y metal, de cerámica, etc., 
acompañándome unos dibujos, perfectamente heclios, de lo mas notable, y la in- 
vitación mas galante y afectuosa que se puede imaginar. Bajo la influencia de 
semejantes lisonjeras noticias, emprendí el viaje á Monóvar, decidido á trasla- 
darme desde allí á Cuevas y luego á Callosa de Ensarriá, donde me atraía, por 
otra parte, la seguridad de encontrar muchos y preciosos ejemplares de equino- 
dermos fósiles, en la localidad llamada Farines, la mas rica, tal vez, de cuantas 
se conocen en Europa, pertenecientes al terreno terciario inferior ó numulítico, y 
de la que ya poseo una serie numerosa de especies. Faltóme, empero, tiempo 
para visitar las tres mencionadas localidades, razón por la cual, dejando para 
lugar mas oportuno lo de Callosa, Alfaz y Cuevas, habré de limitarme por hoy á 
reseñar tan solo lo de Monóvar, que, como V. verá, no deja de ofrecer grandí- 
simo interés. 

A cosa de unos dos kilómetros escasos de Monóvar, en dirección hacia el E., 
existe im cerro ó colina, conocida con el nombre de Serreta de la Vella, formada 
de caliza, probablemente terciaria, que levanta unos 70 á 80 m. sobre aquel 
suelo desigual y accidentado, merced á la gran erosión determinada por las aguas, 
y cubierto de una gruesa capa de depósito ó formación diluvial y de acarreo 
moderno. En la falda N. y occidental de dicha colina adviértense varias y des- 
iguales grietas, algunas de las cuales llegan hasta el centro del monte, comuni- 
cando con una salida que se observa en la parte superior, donde ensancha consi- 
derablemente. Todos estos accidentes son naturales, debidos, en mi concepto, á 
dislocaciones subterráneas, quizás resultado de algún terremoto, siquiera no se 
adviertan grandes trastornos en la estratigrafía de aquel, como de los restantes 
cerros que representan la orografía del territorio. 

De las mencionadas grietas, algunas son tan estrechas y tortuosas, que difícil- 
mente pueden considerarse propias pira que el hombre las habitara, ni siquiera 
como abrigo natural, pues además de lo incómodo del siiio, se agrega el hallarse 
abiertas también por arriba, lo cual no les resguardaba de la lluvia ni de la in- 
temperie. Otras, por el contrario, ofrecían indudablemente condiciones, siquiera 
fueran medianas, de habitabilidad, lo cual autoriza á creer que aquellos aborí- 
genes, verdaderos ascendientes de los que andando el tiempo y cambiando la vida 
de troglodita por la de habitante de moradas mas cómodas, fundaron el antiguo 
Monóvar, situado mas al O. de la población actual, se guarecían en el interior del 
cerro, sirviéndose para ello de las aberturas mas expeditas, y destinando las res- 
tantes á verdadero enterramiento de muertos, como parece atestiguarlo el ha- 
llazgo de varios esqueletos humanos, hasta el número de siete, de los cuales 
solo me ha sido dado recabar tres cráneos, y aun estos no del todo completos 
merced al celo del Sr. Berenguer, q'iien se apresuró á manifestar á los incons- 
cientes exploradores cuánto importaba á la ciencia el conservar aquellos anti- 



70 REVISTA DE VALENCIA. 



gaos y venerandos restos de sus antepasados. Los restantes huesos humanos y al- 
gunos de mamíferos, desaparecieron debajo de una inmensa masa de escombros, 
probablemente rotos é inútiles para el estudio, por efecto de lo que en el co- 
mienzo del escrito me permití indicar. Curioso hubiera sido ciertamente hacer un 
examen minucioso y comparativo de todas aquellas osamentas; pero, por mas 
diligencias practicadas, no han podido salvarse sino los tres cráneos indicados, todos 
los cuales ofrecen los mismos caracteres, que quizás fueran también los que dis- 
tinguieran á los que se perdieron, como pertenecientes á la misma familia. Los 
cráneos son pequeños y todos ellos braquicéfalos ó de cabeza corta; los huesos 
delgados; los dientes molares son lisos y planos en la superficie de la corona, 
circunstancia que se advierte en muchos otros esqueletos de los tiempos mas an- 
tiguos, y que revelan el régimen frugívoro que para su alimentación seguían 
aquellos individuos. La cara es ortognata, ó como si dijéramos de ángulo facial 
muy abierto, carácter que casi siempre se relaciona con un grado superior de cul- 
tura, como en el caso presente parece acreditarlo la índole especial de los obje- 
tos de arte, allí y junto á los cadáveres encontrados. Pertenecen aquellos, con 
efecto, al final del periodo que los arqueólogos prehistóricos llaman neolítico ó 
de la piedra pulimentada, y al comienzo del uso de los metales, á juzgar por los 
restos de la primitiva industria, que se han salvado y obran en mi poder, mer- 
ced á la eficacia con que ha secundado mis deseos el Sr. Berenguer, recabando 
de los operarios que trabajaban en la excavación todo lo que habían recogido- 
Figuran entre dichos utensilios algunos pocos cuchillos de pedernal, que sin 
duda conservaban aquellos aborígenes monoverinos, como recuerdo venerando 
de otros tiempos, ya que la época en que ellos vivían allí era muy posterior á 
la caracterizada por aquel instrumento. Circunstancia es esta muy digna de te- 
nerse en cuenta, pero que en manera alguna debe causar extrafieza, pues se re- 
pite con bastante frecuencia, y de ello voy á citar mas de un ejemplo, habién- 
dose prolongado el uso del cuchillo hasta tiempos relativamente modernos y bien 
históricos por cierto, pues se lee en la BibHa que la circuncisión se practicaba 
entre los hebreos con culthros lapídeos. Este mismo hecho he tenido ocasión de 
observar en la lamosa estación de Argecilla, en la provincia de Guadalajara, donde 
junto con muchos y preciosos cuchillos de sílice, encontré varias hachas pulimen- 
tadas, flechas, puntas de lanza, sierras y otros útiles, que corresponden á este 
último periodo. Otro tanto vi en Mayo último en la estación de Cuevas de Vera 
muy próxima á la ciudad, estación descubierta por el distinguido ingeniero belga 
mi amigo Sr. Siret, quien tuvo la fortuna de encontrar, no solo cuchillos, flechas 
y puntas de lanza bellísimas, junto con hachas pulimentadas de dioríta, sino tam- 
bién algunos útiles en cobre, y además varios fragmentos de este metal nativo 
y no pocas escorias del mismo. Este hecho, que se repite en Monóvar, reviste 
cierta importancia, pues confirma la tesis presentada por mí en el Congreso de 



LA ESTACIÓN PREHISTÓRICA DE MO NOVAR. 71 

Arqueología prehistórica celebrado en Setiembre de 1880 en Lisboa, relativo á la 
prelacion del cobre respecto del bronce en la fabricación de instrumentos y uten - 
silios, de la que mas adelante daré una idea. 

Volviendo ahora á lo encontrado en Monóvar, ó por lo menos á lo que ha 
llegado á mis manos, pues no cabe duda de que mucho debe haberse perdido 
por la ignorancia y consiguiente incuria de los buscadores del imaginario tesoro, 
debo mencionar los huesos y dientes de varios mamíferos, especialmente de ca- 
ballo primitivo y de ciervo, y una cantidad fabulosa de caracoles terrestres, de 
cuyos moluscos debían aquellos tro;^doditas alimentarse, circunstancia que he 
visto en muchas cuevas de la provincia de Valencia, y sobre todo en la del Par- 
palló junto á Bárig, en la Avellanera de Matamon, cerca de Llombay, y en otras 
varias. 

También se han hallado algunos restos de conchas marinas, tales como pectén 
ó peine, especie parecida á la que llevan los peregrinos, y el Pectímciilus puhinatiis 
que vive en el Mediterráneo. El corto número de estas conchas, que también en- 
contré en Parpalló y en las cuevas de San Nicolás, no lejos de la Ollería, auto- 
riza á creer que no las llevaba allí el hombre para alimentarse de los animales 
que las fabrican, sino mas bien para convertirlas en objeto de adorno, para lo 
cual, especialmente los Pectunculus, los perforaban por el ápice, llamado nates 
por los naturalistas, y pasando por el agujero una hebra fuerte vegetal ó algún 
tendón de ciervo, caballo ó toro, los convertían en collares análogos á los que 
usan aun hoy ciertas tribus salvajes de América y Asia. Dos ó tres aparecieron 
en la estación de Monóvar así dispuestos, y además un pedazo de concha de 
mayor tamaño, aunque de la propia especie, que también servia de adorno. A 
veces el agujero lo agrandaban hasta el punto de dejar reducida la concha á 
una sección circular, como de un centímetro, con lo cual fabricaban un brazalete 
como los que poseo, procedentes de diferentes estaciones de la provincia de Mur- 
cia, y — ¡coincidencia singular!— al mismo objeto destinan aun hoy varias conchas 
y piedras fáciles de labrar, tales como la esteatita, llamada pagodita, los pueblos 
semisalvajes de Java, Sumatra y otras regiones orientales. 

Entre las hachas pulmientadas, las hay de diorita y de otras rocas duras y 
tenaces, ofreciendo algunas señales evidentes de una labra muy acabada y per- 
fecta; la mayor parte presentan un solo corte en bisel en la extremidad mas ancha, 
y una de ellas, que es de petrosilex, sin duda alguna debía servirles de gubia, 
atendida la forma y disposición del borde agudo, que es algo cur\'o. Precisamente 
esta estructura distingue á las hachas pulimentadas de las talladas, correspondien- 
tes al periodo anterior, las cuales son agudas en la extremidad mas delgada, al 
paso que aquellas ofrecen un borde agudo en la extremidad mas ancha, circuns- 
tancia que autoriza hasta cierto punto la sospecha de que el hombre las desti- 
naba á utensilios tal vez agrícolas, mejor que como armas ofensivas ó defensivas. 



72 REVISTA DE VALENCIA. 



También se conservan algunas piedras planas, de forma circular ó elíptica, 
destinadas á pulimentar las hachas y á aguzar el borde cortante, razón por la 
cual se llaman alisadores ó bruñidores. 

Por último, háuse encontrado en la estación de Monóvar algunos instrumen- 
tos de metal, habiendo recabado una punta de flecha ó lanza, que á juzgar por el 
color rojo y el aspecto que ofrece, es de cobre puro. No es este cif^rtamente el 
único caso que en la península se registra, pues en el dolmen de la Ollería en- 
contró años hace el amigo D. José Plá varias hachas de cobre de las mas primi- 
tivas, junto con otras pulimentadas de diorita, cuya forma reproducen perfecta- 
mente aquellas. Otro tanto cita el Sr. Magpherson en su Memoria sobre la Cueva 
de la Mujer, sita no lejos de Alhama de Granada, sirviéndome estos anteceden- 
tes y otros recogidos en los dólmenes de Extremadura y Galicia, de base para 
sentar y defender en el Congreso de Lisboa la tesis de que el uso de los metales 
comenzó por el del cobre, cuyo periodo hay que intercalar entre el de la piedra 
pulimentada y el del bronce, y que esta industria primitiva era indígena, sin 
necesidad de apelar á la intervención de las razas asiáticas para explicar la pre- 
sencia en nuestro territorio de semejantes utensilios. Esta idea, que tiene en su 
favor los muchos ejemplos de dentro y fuera de España, que pueden citarse, y 
cuyo número es de esperar vaya en aumento á medida que se multipliquen las 
exploraciones arqueológicas, se funda también en el sentido común, pues parece 
natural que el hombre se sirviera de un cujrpo simple, antes que de la mezcla ó 
aleación de dos metales, cobre y estaño, en proporciones definidas, que es lo 
que representa el bronce. Es mas que probable, casi seguro, que viendo nues- 
tros aborígenes que las hachas de piedra pulimentadas no satisfacían las crecien- 
tes necesidades de la época, y tratando de encontrar algima sustancia con que 
reemplazarlas, hubo de llamarles la atención un cuerpo de color rojo especial 
con el que pudieron imitar las mismas armas y utensilios del anterior periodo, 
valiéndose de las mismas piedras convertidas por la forma en verdaderos marti- 
llos, y solo cuando observaron que dicho metal era sobrado blando, intentarían 
fundirlo y mezclarlo con otro metal, haciendo para ello miles de ensayos y de 
tanteos infructuosos, hasta dar en la proposición de 10 de estaño por 90 de 
cobre, que constituye el bronce. Pretender que el hombre comenzó á servirse de 
este y concluyó por el cobre, solo porque autoridades tan respetables como 
Morlot y Nilsson lo han dicho, y porque con frecuencia los objetos de cobre se 
encuentran á la superficie ó los desentierra la azada ó el arado, es seguir ciega y 
sistemáticamente doctrinas que, si un dia pudieron tener su fundamento en la 
escasez de datos que á la sazón se advertía en el campo de la Prehistoria, hoy, 
en vista de los muchos materiales que se poseen, no puede razonablemente de- 
fenderse. Pero dejando la solución del problema para cuando se hayan acopiado 
mayores y mas valiosos documentos, completaremos la imperfecta reseña que 



LA EStACION PREHISTÓRICA DE MONÓVAR. ^3 

nos proponíamos trazar en este mal perjeñado escrito, con la indicación de la 
cerámica tosca, de color negruzco por dentro, lo cual supone el empleo del fuego 
para endurecer el barro, y con algunos dibujos digitales y estrías angulares, 
características del periodo neolítico, que aunque por desgracia se han conser- 
vado pocos fragmentos, según los operarios se encontraron bastantes, que hov 
quedan sepultados debajo de los escombros. Es, pues, la estación de la Serreta 
de la Vella, en territorio de Monóvar, una estación neolítica por muchos conceptos 
importante, pero muy especialmente por el hallazgo de instrumentos de cobre, 
circunstancia que, unida á las demás razones que quedan indicadas, corrobora 
la opinión de que el uso de los metales comenzó por el cobre puro, y que aque- 
lla industria metalúrgica era á la sazón indígena. 

Valencia 3 1 Diciembre. 

Juan Vilanova. 




LOS DICCIONARIOS Y VOCABULARIOS VALENCIANOS. 




ASE dicho por algunos que la literatura valenciana no podia crecer y 
desarrollarse, por la carencia de diccionarios y vocabularios que lle- 
naran las exigencias de un idioma, normalizando las producciones litera- 
rias de nuestros escritores contemporáneos. Como esta apreciación no es cierta 
en absoluto, nos vemos obligados á reunir en el presente artículo las noticias 
que hemos recogido, conocidas muchas é inéditas otras, de los diccionarios y 
vocabularios valencianos; y decimos que nos vemos obligados á ello, porque 
amantes de la verdad, deseamos colocar las cosas en su verdadero terreno, sin 
exasperaciones, ni ensañamiento contra el maternal habla, en el cual se escribie- 
ron nuestras leyes, y de la que se valieron nuestros poetas para dar una prueba 
al mundo de su numen, por el que son la admiración de extraños y el orgullo 
de los hijos de Valencia. 

Permítanos el benévolo lector que, antes de entrar en materia, hagamos una 
pequeña detención, y con la historia en la mano veamos el camino que el idioma 
valenciano ha seguido en el terreno, de la literatura. 

Sin ocuparnos de las circunstancias que dieron lugar al nacimiento de los 
idiomas neo-latinos, ni de la influencia ejercida por los pueblos del Norte, alte- 
rando la lengua del Lacio, es lo cierto que á la conquista de Valencia concurrie- 
ron aventureros de todos los paises y gran número de soldados procedentes de 
Aragón y Cataluña. De esta fusión de individualidades tan heterogéneas, nació el 
valenciano, que mira como madre al lemosin procedente del Langüedoc y esten- 
dido por las huestes de Carlo-Magno cuando conquistó la Marca-hispana y terre- 
nos colindantes. 

En lemosin, digan lo que quieran en contrario algunos autores, escribieron 
Jordi del Rey, Jaume Febrer, Dionis Guiot y Mattfrés de Bezeys, primeros poetas, 
que si no nacieron en Valencia vivieron en nuestra ciudad é iniciaron la escuela 
lemosino-valenciana. 

La marcha que el tiempo imprime á todas las cosas, unida á la continuada 



LOS DICCIONARIOS. 75 



evolución que esperimentan las lenguas, se hizo sentir en nuestros escritores, y 
ios siglos 'XIV y XV señalan, particularmente este último, la edad de oro de la 
literatura valenciana, en la cual florecieron genios tan claros como Ausias- 
March, Jordi de San Jordi, Jacme March, Jacme Roig, R0Í9 de Corella, Vinyoles, 
Fenollar, Die?, Roiz, Balaguer y otros varios que no citamos. Buena muestra de 
su talento y laboriosidad son las Justas poéticas que conocemos de 1474, 1482, 
1498, otra anónima, que según la opinión del Sr. Salva, pertenece al siglo XV y 
de la cual no se conoce mas que la Salve Regina, de Pere Vilaspinosa, y las de 
Sarita Catalina ^e. 1511, María deis Dolor s de 1515, y segundo de la Concep- 
ción de 1532, que aun cuando pertenecientes al siglo XVI, tienen sus composi- 
ciones el gusto y modo de ser de los certámenes del XV. 

La unión de las coronas aragonesa y castellana marcó nueva era á la litera- 
tura local, y sufrieron los escritores valencianos, tal vez sin pensarlo, el poder 
centralizador y absorvente de Castilla, que tendia á la unidad política, borrando 
aquellos caracteres peculiares de otras entidades que habian dejado de serlo á 
la muerte de los Reyes Católicos. 

La antigua escuela, representada por Moreno, Fenollar, Gazull, Pineda, Luis 
de Borja, Ferrandis, Bertrán, Oliver, Vessach, Ferrer de Blanes, Gomis, Gil, etc., 
aun continuó pulsando el plectro al son del dulce idioma valenciano, y al venir la 
nueva generación, la que estaba infiltrada de otras ideas y no habia conocido á 
Valencia como cabeza de un reino, se dejó llevar del gusto de su épota y escri- 
bió en castellano desde la segunda mitad del siglo XVI en adelante. 

El XVII se observa idéntico fenómeno, y mientras el castellano avasalla las 
bellas letras, el latin se dedica á lo teológico y á las ciencias que tenian un carác- 
ter universal, como las médicas y físicas. 

El triunfo de Felipe V y la supresión que este hizo en 1707 de los fueros 
valencianos, tendiendo con ello á dar mayor fijeza á la unidad patria, fué un 
nuevo golpe que experimentó nuestra habla, desde entonces desterrada de los 
documentos oficiales y sin otro amparo que el lenguaje vulgar de la ciudad y 
pueblos que constituyeron su antiguo reino. En esta época aparece Carlos Ros, 
que tuvo verdadero empeño en restaurarla, y sus estudios filológicos y gramati- 
cales, con perseverante constancia emprendidos, hicieron revi\ ir las producciones 
populares en verso valenciano, no desdeñándose los autores en alternarlas con ■ 
las composiciones castellanas, impresas con motivo de las fiestas centenarias 
civiles y religiosas que se celebraron en este siglo. El indicado Ros, Collado, 
Ríos, Ortiz, Orellana y el P. Luis Galiana llevaron á cabo la restauración de 
nuestra antigua habla. 

Desde entonces, y especialmente desde l83o hasta nuestros dias, ha fena- 
cido el valenciano en el campo de la literatura, y de él se han valido bien en el 
género dramático ó en el lírico, escritores de reconocida valía; esto exige que 



76 REVISTA DE VAI.ENCU. 



las corporaciones ó un particular entusiasta recoja los materiales dispersos en los 
machos diccionarios que lioy conocemos, y se forme unb que llene las condiciones 
apetecidas por el curioso y el hombre de letras. El Sr. Lamarca hizo algo en 
este sentido, si bien se circunscribió á muy escasos límites, y el Sr. Escrig, al pu- 
blicar el diccionario mas voluminoso que conocemos, ni escribió un trabajo ver- 
daderamente concienzudo, ni de utilidad práctica. 

La literatura valenciana, para mantenerse pura y sin mistificación de otro 
lenguaje análogo, es necesario que tenga una fuente á donde acudan los que des- 
conozcan el valor y procedencia de los términos vulgares ó arcaicos. 

Si la necesidad lo exige, el tiempo se encargará de remediarlo y la crítica ha 
de ejercer indudablemente presión para que el autor que realice un trabajo tan 
honroso, lo haga dentro de los límites de lo provechoso y de lo útil. 

J. VrvES Ciscar. 



Llibre de concordances , DE RiMS E coNCORDAES, apellat DicTiONARi e pri- 
mer ament tractat de les vocals, e apres de les anudes seguetit P orden del A. B. 
C. Entre ellas se halla, Presentado e Proleck del libre de co?icordances apellat 
Dictionari, ordenat per En Jacme March a instancia del molt alt e poderos se- 
nyor En Pere per la gracia de Den Rey Darago-.efeiifeí en lany AI. CCC.LXXI. 
Cuaderno manuscrito en folio prolongado, existente en la Biblioteca Colombina 
y que fué adquirido por D. Fernando Colon en Barcelona, según nota puesta 
en la primer página de puño y letra del mismo Colon. 

Cerda en sus notas.al Canto del Júria de Gil Polo, Villarroya, Fuster, Ama- 
dor de los Ríos y Ferrer y Bigné se extienden en consideraciones acerca de la 
importancia de este trabajo, el primero que se conoce en la literatura valenciana 
y quizás de las distintas literaturas europeas; no queremos decir, empero, se 
sujete por completo á las reglas que mas tarde se han dictado á esta clase de 
producciones, y meramente como el primer monumento lo consignamos aquí 
para conocimiento de nuestros lectores. 

Libro de alabanzas d'las lenguas hebrea: griega: latina: castellana y valen- 
ciana. Copilado por Martin de Viciana: y consagrado al Ilustre Senado de la 
ínclita y coronada ciudad d'Valencia. — Impreso con licencia. — Impreso en Va- 
lencia en casa de Joan Navarro. Año MD.Lxxiiij. vol. en 4.", let. gótica. 

Esta obrita, la cual dá á entender la erudición de su autor, es sumamente 
apreciable, y contiene un pequeño vocabulario para demostrar que procede mas 
directamente el valenciano del latin que el castellano. La estima que desde anti- 
guo se la tuvo, unido á la rareza de esta primera edición, hizo que en 1765 se 
reprodujera por Salvador Faulí en un vol. en 8.°, y últimamente Llombart la 
reprodujo por segunda vez en 1877 en otro pequeño vol. de 59 págs. 

Obras de Ausias March. 

Edición de Baicelona, 1543, por Caries Amorós, dice en su portada: M¿ 
tma declaratió en los 7narges de alguns vocables sciirs.,. La de 1545 de la misma 
ciudad é impresor consigna en idéntico lugar. '^Pofades totes les declarafiotis deis 
uo cables scurs 7Holt largatnent en la íaula.^ 



LOS DICCIONARIOS. 77 



La de 1555, Valladolid, en casa de Sebastian Martínez, edición castellana; 
"Sale con ellas (las obras) el Vocabulario de los vocablos en ellas contenidos,,, 
y al llegar al reverso del fól. 2l8 empieza el "Vocabulario para las obras del 
poeta Ansias March: compuesto por Joan de Resa capellán de su Ma<^estad. Diri- 
gido alllustrisimo señor Gougalo Fernadez de Cardona Duque de Sesa, y de Ter- 
ranova. Conde de Cabra señor de la casa de Vaena etc. luán de Resa al lector.,, — 
Siguen 12 reglas dedicadas al conocimiento ó valor de los vocablos y repre- 
sentación que estos tienen en la escritura valenciana, según las obras de March, 
y termina con dos octavas de Jorge de Montemayor en elogio de dicho Refa. El 
Vocabulario viene luego y ocupa los 53 últimos folios sumando 2698 voces. 

Juan de Resa no es otro que Honorato Juan, uno de los mas eminentes hijos 
que ha tenido Valencia en el siglo XVI y á quien le encargó Felipe II la edu- 
cación de su hijo D. Carlos. Según dicen algunos autores, se aficionó este prín- 
cipe á la lectura de los poetas españoles, en particular de March, cuyos versos no 
comprendía bien, y para ello le escribió su maestro un pequeño abecedario va- 
lenciano de voces oscuras, que mas tarde insertó al vertirse al castellano las in- 
dicadas obras. 

La edición de 1560, Barcelona, en casa de Claudi Bornat. — Las cuatro últimas 
páginas lo componen la " Taula y Alphabet deis vocables fcurs"' compuesta en 
número de 90 voces. 

Chronica, o comentaris del gloriofifim e inuic'i/im rey En Jacme Primer: 
Rey Daragó etc. Has ajnftat de non la declarado de les páranles obfcures. En 
Valencia. En casa de la vinda de Joati Mey Flandro. ijjj, fol. mar. 17 hoj. pre- 
liminares con retrato y l35 fol. que comprenden el texto. 

Al final de la tabla de los capítulos ó sean las hoj. 14 y 15, se encuentra la 
"Tavla de les páranles dificils qves troben en la Chronica del Iiniictisim Rey en 
Jacme, axi Uemosines com Arabigues, com franceses, e declarado de aquelles", 
la cual es bastante reducida para las muchas voces que se insertan en este libro. 

Palmireno. Vocabulario del Humanista compuefto por Lorenzo Palniireno. 
— Valentía. Ex tipografía Petri Huele, in platea herbarie ij6g. Dos partes, la 
primera comprende las signaturas de la A. hasta la K.' y la segunda 128 pági- 
nas, inclusos los preliminares, vol. en 8.° con varias láminas en madera. 

En el Auifo para el curio/o lector (sig. B ij) dice: "Y aunque eso no fuese, 
basta ver que si no hallo vocablo con que arromangar vna cosa en castellano, 
pongola en Valenciano, Italiano, ó Francés, o lengua Portuguesa" (1). 

Anónimo. Diccionario Alphabetico de dicciones, juntamente castellanas y 
valencianas, (Ximeno, t. 2, pág. 858) vol. en 8." de 876 págs. de las cuales 180 
están destinadas á un discurso laudatorio del habla valenciana, y lo restante es 
el diccionario. Lo escribió un cura, hijo de este reino, y cuyo nombre nos es 
desconocido, muy erudito y versado en la lengua italiana y la propia. Su in- 
tento fué el facilitar su estudio á los castellanos, y mantenerla pura de otras 
similares. Terminóse de escribir en 28 de Febrero de 1Ó47. 

Blanco. Discurso de la calidad del Notario, y Procurador. En Valencia, 
por Juan Bautista Marzal, 1636, en 4." Formando cuerpo separado y al final 



(l) En este libro se encuentran algunas palabras y nombres propios valencianos tal cual se 
«presaban en los siglos XV y XVI. 



78 REVISTA DE VALENCIA. 



se encuentra un pequeño diccionario de nombres propios de oficios, puestos en 
valenciano, que ocupa seis hojas. 

ExuLVE. Preclara artis notario toini dun etc. Vicetiíio Joanne ab Exuhe 
auctore. — An7W 164^. Valetitice apiid Silvestritm Sparsa Tipographiini. — Dos 
vol. en 4.°, y escrito en latin. 

Esta obra contiene un Vocabulario de 15 hojas, que se encuentra al final de la 
tabla de los capítulos y comienza diciendo Nombres de oficios^ termina con las Dic- 
7titats de f vares. Se publicó obedeciendo á las disposiciones dictadas por el 
Supremo Tribunal de Castilla, que mandó se redactaran los instrumentos públi- 
cos en latin, á pesar de que aun se ven algunos protocolos escritos en valenciano 
á principios del siglo XVIII, para facilitar á los notarios la equivalencia en 
latin de los nombres propios y oficios valencianos, y como libro de texto de los 
estudiantes que concurrían á la cátedra de Notariado del nuestra Universidad, la 
que se suprimió por bando en 9 de Marzo de 1679 (l). 

Ros. Breve Diccionario valenciano-castellano. Escrito por Carlos Ros. No- 
tario Apostólico, natural de esta muy noble. Ilustre, Antigua, Leal, Insigne, Mag- 
nífica y Coronada Ciudad de Valencia, á laque se dedica. En Valencia por Joseph 
García, en la plaza deCalatrava año 1789, vol. en 8." que consta de 151 pági- 
nas, 5 de dedicatoria, 3 de la aprobación, 3 sonetos de elogio al autor, uno de 
Antonio Bordaza de Artazú, otro de Leopoldo Ignacio Planells, otro de Pascual 
Esclapés de Guilló y otra décima del mismo autor; todo lo cual ocupa 4 pág. 
el prólogo y erratas 8 pág. el prefación para comprender la lengua valenciana, 
leerla y escribirla (ligeras nociones de ortografía y prosodia), 15 pág., la 16 en 
blanco y desde la 17 hasta la 184 inclusive el diccionario que suma unas 2100 
voces. 

" Diccionario valenciano-castellano, escrito por Carlos Ros. Notario, etcé- 
tera. — En Valencia: en la imprenta de Benito Monfort, junto al Hospital de los 
Estudiantes, año 1764. —4 pág. dedicatoria, 14 pág. juicio crítico y razonado de 
Don Agustín Sales, las 15 siguientes contienen una erudita carta del P. Fr. 
Luis Galiana, en la cual intercala el cartel de desafío dirigido por D. Pedro Maga á 
D. Juan deVilaraguty contestación de este al primero, curiosos documentos escri- 
tos en valenciano, donde se citan los nombres de las piezas de armería que se 
usaban en los desafíos. Sigue el prólogo y á continuación el diccionario, que com- 
prende 350 pág. y termina con dos romances, el primero en que se pintan las 
armas ó blasones de Valencia, y que empieza: 

Nopot dir al lo que yo etc. 

El segundo, escrito en monosílabos, dice así: 

Tu rat, qiii tant te fac, gran etc. 

Esta obríta se publicó aumentada notablemente á causa de la mucha acepta- 
ción que tuvo la edición anterior, y alcanzó gran popularidad en su época. 

Diccionario Valenciano-Castellano de voces polysylabas, escrito por Cár- 



(1) Los abogados de los siglos XVI y XVII necesitaron para interpretar con verdadero acierto 
las palabras obscuras y anticuadas de los fueros, de vocabularios y diccionarios, y en la imposibili- 
dad de tenerlos, se los formaban ellos mismos ó anot.aban al margen de las adiciones la equivalencia 
de las voces desconocidas. Villarroya dice, en la obra que citaremos mas adelante, que poseía un 
manuscrito debido á Gaspar Gil Polo. 



LOS DICCIONARIOS. 79 



los Ros, Notario etc. vol. en 4." de 20l hojas, incompleto, pues no llega mas que 
hasta la letra M. E. 

Hemos cotejado este manuscrito autógrafo con la edición de 1764, y resulta 
notablemente ampliado, habiendo llegado á contar en la letra E 142 palabras, 
mientras en el manuscrito se suman 2 18. Ahora bien ¿se destinaba á una tercera 
edición, ó pertenecía meramente al uso particular de Ros? 

Ros. Diccionario valencimio-castellatio, tínico y sÍ7igular de voces monosílabas, 
manuscrito en 4.° de 2l3 hojas, le tenia el autor en su poder, según Fuster con- 
signa, y cuyo paradero ignoramos. 

Mayans y SiscAR. El Sr. Don Juan de la Cruz Martí nos ha facilitado dos vo- 
lúmenes en 4." comprensivos de 240 hojas cada uno, y que componen el diccio- 
nario CastellaJio-Valencíano autógrafo é inédito, debido á la pluma de D. Grego- 
rio Mayans y Sisear, del cual no dan noticia Ximeno y Fuster en sus respectivas 
BiblioteccLS. Sin disputa alguna es el diccionario mas completo de cuantos hemos 
hojeado, y verdaderamente hubiera producido su autor un gran ser^'icio á las le- 
tras dándolo á la estampa y aprovechando para un uso general, lo que mera- 
mente le servirla á sí propio, según deducimos de su lectura. Compuesto de unas 
3o.oOO voces castellanas, poco mas ó menos, se buscan las equivalencias en va- 
lenciano en mucho menor número, lo cual no hemos podido apreciar con exac- 
titud por falta de tiempo, pero que suponiendo sean la sexta parte de las conte- 
nidas, siempre resultará un número mayor de voces que las publicadas por los 
autores del siglo pasado y mas castizas que las fijadas por Escrig en su diccio- 
nario. La erudición y conocimientos filológicos de Mayans así nos lo hacen pre- 
sumir. 

Dempere. Diccionario Valenciano-Castellano por el P. Fr. Anselmo Dem- 
pere, religioso mercenario. Cinco tomos en 4.° bastante abultados que se conser- 
vaban manuscritos en el convento del Puig. Esta obra, cuyo paradero nos es 
desconocido y no la menciona Fuster, la hemos visto muy alabada por Villar- 
roya en sus "Apuntamientos para escribir la Historia del derecho valenciano." 

Sánelo. Diccionario Valenciano-Castellano, ün vol. en 4° tnamiscrito de- 
bido á la pluma de D. Majiuel Sánelo. — Según Fuster, era esta obra muy co- 
piosa por haberse sacado las voces de los documentos antiguos que guarda 
nuestro Archivo municipal, donde estuvo empleado su autor; ignórase el para- 
dero de este interesante manuscrito. 

Fuster. Breve vocabulario valenci.\no y castellano de las voces mas obs- 
curas y a?Uicuadas. — Al final de la Biblioteca valenciana de Fuster, ó sea desde 
la pág. 314 á la 350 y sumando unas 3.500 voces. Lo incluyó para hacer mas 
comprensible á los lectores, á quienes no les fuera familiar el valenciano antiguo, 
las citas y poesías que intercalaba, valiéndose del vocabulario catalán-latino de 
Nebrija, el que compuso Honorato Juan para las obras de Ausias-March, y el de 
Carlos Ros. Se hizo una tirada aparte en el mismo año é imprenta en un vól. en 
8.° de 142 pág. incluso el prólogo. 

" Vocabulario de itumosilabos de la lengua Valenciana. — Manuscrito en 
folio de ij Jioj. y en su mayoría autógrafo, de D. Justo Pastor y Fuster. Es 
curioso porque se han reunido los monosílabos que, como es sabido, abundan 
. mucho en el valenciano. Biblioteca de D. José E. Serrano. 



8o REVISTA DE VALEN'CIA. 



Lamarca. Ensayo de un Diccionario valenciano-castellano, por D. Luis 
Lámar ca en Valencia. Imprenta de J. Ferrer de Orga, iSSg, en 8.° 55 pág. y 2 
de prólogo; contiene lo3g voces. 

El erudito Lamarca indica en el prólogo las razones que le impulsaron á 
publicar el cuaderno de voces valencianas que para su uso tenia, y délas cuales 
descartó aquellas mas vulgares, que estaban al alcance de todos. 

" Ensayo de un diccionario Valenciano-Castellano, Por D. Luis Lamarca. 
Segunda edición, notablemente aumentada. Imprenta de J. Ferrer de Orga, 1842. 
— Vol. en 4.° de ~¡2 pág. Contiene dos prólogos, consignándose en el primero que 
por haberse agotado la primera edición se publicó esta segunda, aumentada en 
mas de mil voces. 

EscRiG. Diccionario valenciano-castellano, /í^r D. José Escrig, Abogado, 
dedicado á la Sociedad Económica de Amigos del Pais de esta ciudad de Valen- 
cia, y dado á luz bajo la protección de la misma. Imprenta de J. Ferrer de Orga, 
1851. Vol. en fól. menor con dedicatoria, prólogo, censura oficial, escrita por 
D. V. Boix, sucinta advertencia sobre la ortografía valenciana, y 900 pág. de texto, 
sumando un total de 77.000 voces. 

El autor de esta obra no hizo mas que valencianizar, digámoslo así, gran 
númsro de palabras castellanas, omitiendo aquellas voces que no tienen equiva- 
lencia alguna en el idioma nacional como albat, cadell, ranoch y otras muchas 
que no citamos. 

Rosanes. Miscelánea que comprende; 1.» Un Vocabulario valenciano-cas- 
tellano. 2.° Apuntes para facilitarla enseñanza de la Gramática en las escuelas 
de las poblaciones de esta provincia en que no se habla la lengua castellana, por 
D. Miguel Rosanes. Valencia 18Ó4. Imprenta de José M." Ayoldi. Vol. en 8." de 
140 pág. 

El Vocabulario, dividido en l3 grupos é inserto desde la pág. 5.' bástala 
69, está compuesto de las voces mas vulgares que contiene el valenciano, y tiene 
por objeto facilitar la equivalencia que estas palabras tienen en el castellano. 

Cabrera. Vocabulario Valenciano-Castellano, ó colección de todas aquellas 
vocales valencianas de mas dificir equivalencia y que mas difisren del castellano, 
por D. José M.* Cabrera.— Valencia. Imprenta de P. Campos, Embajador Vich, 
18Ó8. — Vol. en 4.* 2 pág. introducción y advertencia y 46 de texto. Tiene 
escaso valor. 

OBRAS AUSILIARES PARA EL ESTUDIO Y CONOCIMIENTO DE 
LA LENGUA VALENCIANA. 

Expliciter Liber elegantiarum Joanis Stephani civis valentini. Regia aucto- 
rítate 7iotarii publici. Venetiis impresus auno MCCCCLXXIX. Colección de 
frases y dicciones latinas y valencianas dedicadas á Ferrer Torrella. Este raro 
volumen es muy estimado por la pureza del lemosin. 

Synonomos del Lemosin en latín. Vol. en 4.° impreso en Valencia por Chris- 
tóval Coffman en 1502. La rareza que hoy tienen los ejemplares de esta obra 
nos impide poder juzgarla con certeza y por ello meramente la citamos. Algu- 
nos autores la suponen de Esteve por la elegancia de la construcción latina. 



LOS DI^JCIU^'AR1US. • 8 1 



Ros. Practica de la Ortografía castellana y valenciana, por Carlos Ros. 
— En Valencia, por el heredero de Vicente Cabrera, 1/32, en 8." 

„ TractAt de Adages é refrans valencians y práctica pera escriure ab per- 
fecció la Ile7ig7ia valenciana, por Carlos Ros; — por José García, dos ediciones, 
una de 1784 y otra del 36. La práctica, que comprende 18 pág. es un pequeño 
diccionario de voces usuales. 

„ Epitome del Origen y grandezas del idioma valenciano, por Carlos Ros. — 
Imprenta de Cosme Granja, 1733, en 8." 

„ Cualidades/ Blasones de la lengua valenciana, por Carlos Ros. — Impreso 
por Josef Esteban Doh. 1752 en 4.° 

„ Corrección de Voces y frases que el vulgo ó común de Valencia usa ó lia 
introducido hablando (ú queriendo hablar) en su jnatertto idioma, por Carlos 
Ros. — Imprenta de Francisco Hurguete, I771j en 8.° 

„ Beceroles Valencianas: ab les combinación de son dialecte: sylabes, ó ele- 
ments, pera la formació de les diccions y monosylabos que facilitarán á be llegir, 
por Carlos Ros. — Manuscrito. Ignórase su paradero. Ximeno, tom. 2." pág. 292. 
Las anteriores obras demuestran los profundos conocimientos filológicos que 
poseia su autor, cuyos trabajos se encaminaron á restablecer el habla patria, muy 
decaída durante la pasada centuria. 

Sancho. Silabario de Voces lemosinas j //ítw de enseñanza de este idioma, 
para la lectura, instrucción é inteligencia de los escritos lemosinos. 

Manuscrito de D. Luis Sancho, que, según Fuster, existia en el archivo de la 
Sociedad Económica, en cuyo lugar no hemos podido hallarlo. 

Sánelo. Silabario de Vocales lemosinas ó valencianas, por D. Manuel 
Joaquín Sánelo. Lo presentó en 1805 á la Sociedad Económica, donde se guarda 
manuscrito. Cuaderno en fól. de 3o hoj. dos de ellas dedicatoria y las restantes 
de Silabario. 

Salva. Compendio de la gramática castellana de D. Pedro Salva, arre- 
glado para el uso de las escuelas con tm apéndice muy útil para los niños de la 
provincia de Valencia. Imprenta de J. Ferrer de Orga, l838, vol. en 8." de 
128 pág. 

En el apéndice, advierte el autor los valencianismos en que suelen incurrir 
los hijos de este país al hablar el castellano, y para remediarlo, relata los vicios 
de pronunciación, las palabras corrompidas, voces similares al castellano y que 
no lo son, y últimamente (en estremo interesante) algunas voces valencianas 
que no tienen equivalencia en castellano. 

Formación de los apellidos LEMOsrNT:s. Discurso leido en la Academia de la 
Juventud Católica, por D. José Martínez Aloy. Véase el núm. IV, tomo I, de 
esta Revista. Se han tirado algunos ejemplares aparte. 

Trabajo curioso y el primero que se ha escrito sobre materia tan interesante. 

Los Sres. Llombart, y Puig y Torralva, han obtenido premios en los Jochs 
Floráis del Rat Penat, por sus trabajos de Ortografía valenciana, que aun no se 
han publicado y por lo tanto desconocemos. 




ALGO SOBRE LOS ARTISTAS VALENCIANOS EN MADRID. 



Sres. Redactores de la Revista de Valencia. 




¡is queridos amigos: Se extrañarán VV. de que haya tenido interrum- 
pidas por largo tiempo estas breves cartas, que tienen por único objeto 
ponerles al corriente de todo cuanto se relaciona con las obras de los 
artistas valencianos y con los triunfos que les proporcionan. El verano, con sus 
calores, enerva la actividad en este centro del arte ó aleja de él á quienes le 
rinden mas fervoroso culto. De ahí mi silencio, que respondía al silencio de los 

estudios. 

Sin embargo, este año ha tenido sus ventajas aquel letargo, pues con el 
trascurso del tiempo se han ido amenguando los disgustos y suavizando las as- 
perezas que produjo el fallo del jurado de la Exposición del mes de Mayo; aspe- 
rezas y disgustos á que dan siempre origen estos grandes certíímenes, porque ni 
es posible recompensar á todos los que lo apetecen, ni es fácil fundir en un cri- 
terio común á los que defienden las varias formas y aspiraciones del arte. 

Hoy, mas tranquilos los ánimos, y casi olvidados por la distancia los sinsa- 
bores de la lucha y del amor propio ofendido, vuelven á congregarse pintores y 
escultores para renacer á la esperanza y buscar honra provechosa en el trabajo 
del porvenir. 

Resultado de esta nueva y útil concentración ha sido la Exposición de acua- 
relas, celebrada recientemente por el Círculo de Bellas-Artes, y de la cual no me 
ocupo, porque en realidad poco presentaron en ella nuestros paisanos, y aun ese 
poco, de escaso valor. 

Más interesantes en este mismo género es la que se está verificando en el 
local que posee en la calle del Desengaño el conocido comerciante en cuadros 
Sr. Hernández. 

No es la acuarela, á mi juicio, una de esas manifestaciones del arte llamadas 
á ejercer grande influencia en las escuelas pictcSricas. Falsa de color, por regla 



artista"S valencianos. ,S3 

general, y de breve duración comparada con la que alcanzan los cuadros al óleo, 
no puede, como estos, servir para el gran decorado de los salones, y tiene que 
limitar sus pretensiones á figiirar en el adorno del botidoir de las damas elegan- 
tes, haciendo compañía á esos miles de objetos de bronce, porcelana ó 'barro 
cocido con que la coquetería guarnece las chimeneas y las rinconeras. 

No por ello deben abandonar su cultivo nuestros artistas, pues como en su 
confección se ocupan casi exclusivamente las horas de la noche, sirve para adies- 
trar en el manejo del color y del dibujo, y además proporciona pingües beneficios 
y los proporcionará mientras dure esa ráfaga de la moda que le ha dado vida. 

La Exposición del Sr. Hernández se halla reunida en un local tan reducido 
que no permite ver las obras con la comodidad debida: altas unas, en el suelo 
otras, superpuestas aquellas y sin número las mas, se necesita grandísima fuerza 
de voluntad para ir formando juicio en aquel desconcierto. Y, sin embargo, allí, 
en medio de aquella gran confusión, se encuentran las mejores aguadas que han 
visto los aficionados de Madrid. 

Para nuestros paisanos que, por punto general, descuidan mucho esta rama 
de la pintura, era muy peligrosa la lucha. ¿Cómo entrar, sin grandes desventajas, 
en competencia con Fortuny, el maestro de la acuarela, que supo vigorizar el 
color dándole todas las apariencias del óleo; con Pradilla, que mejor qiie nin'nm 
otro vierte sobre el papel los frescos tonos de la aguada, y con Villegas que, 
aun cuando menos acuarelista que los dos nonjbrados, dá extraordinario en- 
canto á sus obras con la grandiosidad del conjunto y con la corrección del di- 
bujo? A pesar de todo, y dicho sea en honor de la verdad, los valencianos han 
desempeñado muy buen papel. Agrasot, por ejemplo, presenta dos tipos de 
aldeanas de León pintados á conciencia. Uno de ellos, el de una muchacha que 
vá con un cántaro por agua, es, sin disputa, uno de los mejores cuadros del 
concurso. 

De Emilio Sala hay también tres obras muy notables; sobre todo, las que 
figuran im soldado del siglo XVII, vuelto de espaldas, y el retrato del caricatu- 
rista Luque. Una y otra son fresquísimas de color, especialidad en la que se dis- 
tingue siempre nuestro paisano. 

Luis Franco firma una acuarela de bastante tamaño, que titula Inocencia, v 
representa una preciosa niña sentada al pié de la escalinata de im jardin, con- 
templando, con las manos cruzadas sobre las rodillas, á im grupo de palomas 
que picotean alegremente su comida. Es muy buena la luz, y sobre todo, posee 
esa elegancia que sabe imprimir Franco á casi todas sus obras. 

De los dos Nicolau, de Fenollera, de Monleon y de Jover hay otras menos 
importantes, pero que no por ello desmerecen al lado de las' otras, contribuyendo 
por lo tanto al buen nombre de sus autores. 

Por último, José Benlliure figura con un árabe sentado en el poyo de 



84 REVISTA DE VALENCIA. 

lili porlal y pulsando un instrumento músico. A diferencia de lo que sucede con 
las demás acuarelas de la Exposición, que destacan por sus colores abrillantados, 
la de Benlliure está pintada por oscuro y produce un efecto muy nuevo. La ejecu- 
ción es escelente y prueba los adelantos que de dia en dia hace en Roma este 
artista. 

Y ya que de Benlliure me ocupo, no puedo resistir á la tentación de copiar 
aquí algunos párrafos que le dedicó hace algún tiempo el periódico londonense 
The Standard, con motivo de una Exposición celebrada en la galería de ventas 
de Mr. Martin Colnaghi: 

"Benlliure, dice, es un joven español que cuenta apenas 22 años. Puede ase- 
gurarse que posee un verdadero temperamento de pintor: la capacidad de ima- 
ginar y la capacidad de ver bien. El público le quiere más cuando observa y no 
tanto cuando imagina. Pero sus obras de imaginación, algimas veces monstruo- 
sas, no carecen de gran fuerza. La Dajisa macabra y El Sueño son dos escogidas 
pruebas de ello. En la Danza macabra toman parte Fausto y Margarita, Paolo 
y Francesca y otras conocidas parejas amantes ó pecadoras. El Sr. Benlliure no 
carece de habilidad para las ideas poéticas, pero tiene mucha mas aptitud para 
lo miserable ó lo horrible. En El Sueño, por ejemplo, el rostro y la figura del 
amante soñador están solamente indicados, pero, en cambio, los objetos repul- 
sivos que constituyen la visión han sido minuciosamente trazados. No es una 
¡maquinación virginal y púdica, pero es á todas luces una imaginación fresca y 
poderosa. 

"Al trazar las escenas de la vida real y contemporánea, el Sr. Benlliure logra 
resultados que placen mucho mas. Su Plaza de San Marcos en Venecia es una 
brillante impresión de las masas de variadas formas y colores vivísimos que lle- 
nan el espacio de la piazza. En primer término están los mozos del café Florian, 
los touristas de todas las naciones y la bandada gris, agitada y voladora de las 
palomas que Miss Montalba, en su Academia, ha trazado como los únicos habi- 
tantes de la plaza en las lluviosas tardes del invierno.,, 

Dada la severidad que preside á las críticas de los periódicos ingleses, el 
juicio del diario de Londres no puede ser mas halagüeño para el joven Benlliure. 

El Ministerio de Fomento ha comprado, para que figure en su galería de 
cuadros de autores contemporáneos, el hermoso paisaje titulado Therminalia, que 
presentó Antonio Gomar en la Exposición de Mayo. 

Este artista acaba de terminar un nuevo lienzo que representa el barrio de 
los gitanos en Granada. En primer término se ven multitud de cuevas abiertas en 
la roca, á semejanza de las que poseen al pié de los Silos los habitantes pobres 
de Burjasot, y que tan conocidas son de todos los valencianos. A la derecha, y 
en segundo término, se levanta el blanco caserío de Granada, iluminado por las • 
últimas claridades del sol poniente. Hay triste poesía en el conjunto á causa del 



ARTISTAS VALENCIANOS. 85 

acierto con que sabe Gomar imprimir, sobre el lieiizo los variados tonos que dá 
la naturaleza á los objetos durante los crepúsculos. 

Del mismo artista (que no perdona medio para procurar á sus cuadros con- 
veniente variedad), espero para dentro de poco interesantes trabajos, pues acaba 
de realizar un viaje á Marruecos, de donde ha traido un rico arsenal de estudios 
que copian monumentos, caseríos, agrupaciones de árboles y todo cuanto ha en- 
contrado que pueda servirle para presentar con entera verdad esas hermosas 
composiciones árabes, que tanto gustan hoy á los aficionados. 

Recientemente se han sacado á conciurso dos plazas de pintura y una de es- 
cultura, pensionadas en Roma. De las primeras ha obtenido una Muñoz Degrain, 
y la de escultura ha sido para Antonio Moltó. Ambos artistas han dado muestra 
brillante de su aptitud durante su permanencia en España, y es de creer que 
acrecentarán su valía y su reputación estudiando de cerca las obras admirables 
que guarda en su seno la capital de Italia. 

Tenninaré esta ligera reseña anunciándole que Jover y Martínez Cubells han 
recibido el encargo de decorar parte de la cúpula de la magnífica iglesia de San 
Francisco el Grande en esta corte. Tienen empezado ya su trabajo, pero como 
aun se halla muy atrasado, me reservo dar cuenta de él para cuando lo ter- 
minen. 

De yV. afectísimo amigo, ^ A. Q. 

Madrid, 29 de Diciembre de 1881. 




necrología. 



D. JOSÉ DE ORGA.— D. JOSÉ OVARA. 




ON Cristóbal Pascual y Genis, D. José de Orga, D. José Ovara y Pi- 
quer: lié ahí tres nombres que la muerte inexorable ha borrado déla 
nimierosa lista de los actuales escritores valencianos. 
El Sr. Pascual y Genis, literato distinguidísimo, jurisconsulto notable y po- 
lítico influente, requiere un extenso estudio, que . la Revista de Valencia hará 
con mucho gusto; á los otros dos escritores mencionados, muy apreciables, 
aunque mas modestos, vamos á consagrar en este sitio algunas líneas. 

Don José de Orga. Los que asistían á las sesiones de Lo Rat-Penat, veían 
siempre en ellas á un anciano, de porte humilde, ya encorvado por los años, 
pero en cuyos ojos brillaba aun extraordinaria viveza. Cuando libaba el caso 
de leer los socios sus trabajos literarios, soHa levantarse pesadamente del escaño, 
subía con paso trémulo al estrado, y leía con voz velada por los años algunos 
versos en un lemosin artificioso y extraño, ó composiciones en prosa, referentes 
casi siempre á cosas de cincuenta años atrás. 

Aquel buen anciano, amante entusiasta de Valencia, era Orga, á quien 
todos consideraban como decano de los escritores valencianos. Había nacido 
con el siglo y ha vivido hasta los ochenta y un años. 

Su especialidad era el recuerdo exacto y detallado que guardaba de todo lo 
que había pasado en Valencia durante su larga vida. Hijo de una famosa fa- 
milia de tipógrafos valencianos, y dedicado á este arte desde sus primeros años, 
estuvo en relación continua con periodistas, escritores, poetas y hombres polí- 
ticos; tomó parte como miliciano en nuestras guerras civiles, y tuvo siempre el 
afán de interesarse bien de todo lo que veía , y como era feücísima su memoria, 
podía considerársele como la crónica viva de Valencia. 

Los trabajos tipográficos y los literarios ocuparon la mayor parte de su 
vida, colaborando en El Fénix, Revista Edetana y en El Diario Mercantil, 
firmando con el anagrama de Grao ó Agro. Entre sus obras debemos citar Va- 



KECROI.OGIA. 



laida durante la guerra civil de los siete anos, un vol. en 4.°; el episodio dra- 
mático en iin acto Entrada de Alfonso XII en Valencia, en 1875; el arreglo del 
teatro francés La manclia de sangre, drama en tres actos de Ducange; Angela, 
drama de Dumas, y Ángel y diablo, obras todas muy representadas hasta hace 
algimos años. De Orga son la traducción é impresión de gran número de libre- 
tos de ópera italiana. 

Un extenso catálogo pudiera formarse de las poesías, artículos sobre historia 
valenciana, biografías y otros géneros que escribió Orga en su larga vida, cuya 
existencia cortó la muerte el dia 7 de Noviembre último. 

¡Que Dios tenga en su santa gloria al respetable anciano! 

Don José Ovar.\ v Piquer. El 6 de Diciembre dejó de existir, á la edad 
de 44 años, este modesto y laborioso autor dramático. Hijo de Valencia, de- 
dicóse desde su juventud al estudio de la pintura, dando pruebas de su afición 
en algunos cuadros al óleo y especialmente en la pintura de azulejos, traba- 
jando en la fábrica del Sr. Gastaldo. 

Siguiendo el ejemplo de otros autores populares, tales como Balader, Es- 
calante y otros muchos, Ovara dedicaba parte de sus ocios al cultivo de la 
poesía valenciana, especialmente la dramática, consiguiendo los aplausos del 
público por la verdad con que fotografió muchos tipos vulgares y pintó las cos- 
tumbres del pueblo. 

Los achaques consiguientes á la falta de salud tenían apartado al Sr. Ovara 
en estos años últimos del cultivo de la poesía, escepcion hecha de algunas lec- 
turas que dio en las sesiones celebradas por Lo Rat-Penat, á cuya Sociedad 
pertenecía. 

A continuación insértanos una lista de las producciones dramáticas del señor 
Ovara, que recordamos: 

La guerra en pan. El tir per la culata. Un clavari escaldat. El dia de 
Sen Chuan. ¡Lo que es el motí! Un aprenent de lleti. Buscant el torró. Un altre 
Matusalem (en colaboración con Balader), ¡Fuchint de les bombes! (con Balader 
y Escalante). Reñir per los irosos. ¡Dimats ij! Per tres pesetas y micJta. Un 
chui de faltes. La degolla. El cant del pato. Bous de mort. Nada entres platos. 
Ui pintor de historia. Les males ICengües. La novia de Albal. Carta canta. Pare 
y caballer y En lo saiit y lo., limosna, y las zarzuelas La Pentinaora , El Mata- 
lafer. Garrota de segó y U ánima en un fil. 

Otras producciones dramáticas creemos conserva inéditas su familia. Además 
se conocen algiuias poesías líricas en valenciano, y en la Corona poética en 
honor de la Virgen de los Desamparados, en las fiestas centenarias de 1867, 
se insertó una poesía también en lengua provincial, titulada Proclama, y alu- 
siva á la festividad que se conmemoraba, 




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CRÓNICA MENSUAL. 




.\s lelras, el loro, la política han tenido una gran pérdida en Valencia: 
la inesperada y repentina muerte del Sr. D. Cristóbal Pascual y Genis 
ha producido tan honda impresión, por las prendas personales de este 
buen patricio, y por las circunstancias que le acompañan, que no po- 
demos negar á tan sensible acontecimiento el primer lugar en esta Crónica. 

El Sr.Pascual y Genis ha muerto en el noble ejercicio de la profesión á que 
habla consagrado su vida; ha muerto defendiendo á un procesado ante el Tri- 
bunal. 

Era en la Sala segunda de lo Criminal: veíase un proceso por asesinato frus- 
trado en el partido de Chelva. El procesado venia absuelto por el juzgado de 
primera instancia; el fiscal pedia la absolución. La tarea era fácil, pues, para el 
abogado defensor. El Sr. Pascual y Genis estaba hablando, con gran serenidad, 
cuando observaron los magistrados y curiales que se detenia, alzaba los ojos al 
cielo é inclinaba después la cabeza sobre el escritorio. Creyeron al pronto que 
recapacitaba; pero al ver su inmovilidad, acudieron alarmados y le encontraron 
cadavérico. 

Fi"úrense nuestros lectores la dolorosa sorpresa que esto produjo; buscáronse 
apresuradamente médicos y sacerdotes, y muy en breve se llenó la Sala de los 
letrados y curiales que estaban en el edificio, y de otras personas que_ acudieron 
al tener noticia de tan gran desgracia. 

El cadáver fué trasladado al salón de descanso de los señores abogados, que 
se convirtió en capilla ardiente, sirviéndole de mortaja la misma honrosa toga 
que vestía ante el Tribunal. 

El entierro, que se verificó al dia siguiente, presidido por las autoridades 
superiores, judicial, civil y municipal, reveló las simpatías de que gozaba el di- 
funto. Toda Valencia se agrupaba al paso del fúnebre convoy. 

L.\ Revist.\ de Valencia, que ha sido honrada con algunos trabajos poéticos 
de este distinguido escritor, se adhiere á las manifestaciones de duelo que ha 
producido su muerte, y en uno de los próximos números destinará un artículo á 
reseñar su vida y sus trabajos científicos y literarios. 



El dia 8 de Diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, es el señalado 
por la Sociedad Económica de Amigos del Pais para la solemne sesión pública 
en que dá cuenta de sus trabajos durante «1 año y distribuye los premios ofrecidos. 

No se dá hoy á este acto la importancia que en otros tiempos; pero no deja 



IRÓNICA MENSU.M.. 89 

de ser interesante. Este año pronunció un oportuno discurso su digno director 
el Exorno. Sr. D. Antonio Rodriguez de Cepeda, y se repartieron los premios, 
que aparte de los que se adjudican á los maestros y alumnos de instrucción pri- 
maria, no fueron mas que dos: medalla de plata, á D. Francisco Nogués, por sus 
almidones de arroz, y accésit á D. Francisco Polop y Diego, por una memoria 
sobre el comercio de vinos. 

El concurso anunciado por la Sociedad Económica quedó casi desierto. Esto 
viene repitiéndose desde hace bastantes años, y deja en actitud algo desairada á 
tan respetable corporación. Convendría pensar en la manera de remediarlo. 

* * 

A la misma Concepción Inmaculada de María Santísima dedicó sesión 
muy solemne, el domingo, dia 11, la Academia de la Juventud Católica. El 
vicepresidente primero Dr. D. Vicente Gadea Orozco, leyó im excelente dis- 
curso sobre la virginidad de la Madre de Dios; leyéronse poesías de los señores 
Martínez Torrejon, Guzman Guallar, Brugada, Escrig y Oloriz, Sánchez Cátala, 
Arroyo, Rodríguez Guzman, Peris, Vives Liern, y Renau, y ejecutóse música 
selecta. 

* * 

El Ateneo está cumpliendo muy bien este año: todas sus secciones trabajan 
con fruto, discutiendo temas interesantes. En la de ciencias sociales prosigue 
el debate sobre la compatibilidad de la democracia y la monarquía; en la de 
ciencias naturales, continúa el no menos importante sobre la aptitud de la 
mujer para las profesiones, y toman parte en él personas muy competentes, 
y en la de literatura é historia, ha promovido el joven escritor D. Francisco Vi- 
ves Liern, el examen crítico de la oportunidad y conveniencia del cultivo lite- 
rario de la lengua valenciana, declarándose contra él por considerarlo opuesto á 
la tendencia unitaria de la cultura contemporánea. Varios celosos partidarios del 
movimiento que simboliza Lo Rat-Penat, se disponen á combatir estas ideas en 
el Ateneo. 

Ha dado, además, esta corporación una velada para las señoras, que estuvo 
muy concurrida. El celoso secretario general D. Augusto Danvila y Jaldero, 
leyó un discreto discurso sobre la condición de la mujer entre los hebreos, y 
se leyeron también poesías de los señores Llórente, Rodríguez Guzman, Puig 
Boronat, y Puerto Calatayud, joven escritor este último, poco conocido en el Ate- 
neo, que mereció muy buena acogida en aquel ilustrado centro. 

Entre las piezas de música ejecutadas, llamaron la atención las que cantó 
el barítono catalán Sr. Laban, que forma parte de la compañía del teatro 
Principal. 



* * 



También merece plácemes este año el Instituto Médico Valenciano por los 
notables trabajos que ha emprendido, y por cuya iniciativa debemos felicitar 
á su celoso presidente D. Joaquín Serrano Cañete. 

San interesantísimas las conferencias sobre la salubridad é higiene de Va- 
lencia, en las cuales toman parte los médicos mas entendidos; y son, á la vez, 
digno tributo rendido á los méritos y servicios de nuestros mayores, las sesiones 



ge REVISTA DE VALENCIA. 



apologéticas destinadas á recordar los maestros mas eminentes que ha tenido 
en Valencia el arte de curar. 



En la última de estas sesiones apologéticas el Dr. D. Miguel Mas hizo la 
biografía de D. Juan Bautista Orivay y de Monreal, catedrático de griego, de 
prima, y después de Hipócrates, regente de diputado por el brazo real desde 
1677 á 1680, escritor famoso en sus tiempos, cuyas obras analizó, haciendo su 
juicio crítico. 

* * 

Los socios del Rat-Penat no están muy animados este año. Sus trabajos 
se reducen hasta ahora á algunas agradables reuniones literario-musicales, de 
las que suelen celebrar los domingos, y al debate, iniciado por el Sr. Pizcueta, 
en la Sección de Historia sobre las diferencias entre las Gemianías de Valencia 
y las Comunidades de Castilla. 

* * 

Uno de los poetas y escritores mas asiduos del Rat-Penat, D. Jacinto La- 
baila, está coleccionando sus poesías valencianas, que se publicarán en un 
tomo, con la traducción castellana. Se titularán Flors del vieu hort. 

# 

El distinguido escritor D. FélLx Pizcueta, ha sido laureado de nuevo. Ha 
obtenido el premio prometido por el Ateneo-Casino de la clase obrera á quien 
mejor cantase el Progreso. El Sr. Pizcueta, muy partidario de las ideas que 
simboliza esa halagüeña palabra, ha escrito una extensa y bien entonada 
oda, merecedora del premio. 

Este fué adjudicado en la solemne sesión que dicho Ateneo-Casino ve- 
rificó, para celebrar su aniversario. Estaba encargado del discurso de cos- 
timibre el Sr. D. Cirilo Amorós, que, por hallarse en Madrid, remitió por 
escrito su trabajo, que fué oido con general aplauso. 

* 

* * 

En la Crónica anterior, dimos cuenta de una interesante conferencia, hecha 
en la Sociedad de Amigos del País, por el docto profesor de Ja Universidad 
central, D. Juan Vilanova, sobre los adelantos científicos que habia tenido 
ocasión de observar en su último viaje al extranjero. Aquellas noticias han sido 
completadas en una segunda y última conferencia, no menos interesante (jue la 
primera. 

* 

* * 

Bajo el punto de vista de la ciencia en sus aplicaciones prácticas, es también 
suceso interesante y fausto, la inauguración solemne de la Estación vitícola 
y enológica de Sagunto, celebrada el dia 28 con gran solemnidad y con pre- 



CRÓNICA MENSUAL. 9I 



sencia del Director general de Agriculcutura, Exorno. Sr. D. Pedro Acuña, que 
vino de Madrid con este objeto. 

Dicha Estación funcionaba ya hace algún tiempo, pero ahora se le dará 
mayor impulso. 

# 

* * 

En las Escuelas de Artesanos se han aumentado las enseñanzas estableci- 
das con algunas clases de ampliación de la instrucción primaria, moral, urba- 
nidad y ahorro. Su apertura dio luiíar á una modesta solemnidad, en la que 
pronunció un oportuno discurso el Sr. Rodríguez de Cepeda, honrado con la 
presidencia. 

También se han inaugurado las clases y las conferencias del Centro católico 
cooperativo de San Vicente Ferrer. El dia de Navidad se solemnizó esta inau- 
guración, asistiendo el E.Kcmo. é limo. Sr. Arzobispo, que manifestó su apro- 
bación á tan laudable instituto. 

* 

* * 

La musa dramática valenciana se ha dado á conocer últimamente por algu- 
nas piezas festivas, de pocas pretensiones, y que han logrado los fáciles aplausos 
del público que asiste al teatro de la calle de Ruzafa. El apropósito titulado 
El benefisi de Mora, del Sr. Colom; la pieza Vahoro, del mismo autor; El tio 
Sinagües, del Sr. Burguet; y Bou-Ameina, del Sr. Fombuena, son las produccio- 
nes á que nos referimos. 

* * 

Hemos comenzado esta Crófiica lamentando la pérdida de un ingenio valen- 
ciano, y vamos á terminarla de igual manera. En mas modesta esfera que el 
Sr. Pascual y Genis, era apreciado y aplaudido el Sr. Ovara, autor de numerosas 
obras dramáticas valencianas, y cuya muerte lloran su familia y amigos. 

En otro lugar de este mismo número de la Revista le dedicaremos un hon- 
roso recuerdo. 




bibliografía valenciana. 




LMANAQUE DE LAS PROVINCIAS para 1882, regalo á los 
suscritores. Valencia, Imp. de Domenech. 1881 (l). 

Este Almanaque, que está ya en el tercer año de su publicación, es 
un libro mas importante de lo que indica su modesto título. Es una especie de 
anuario ó reseña de todo lo mas notable que ha ocurrido durante el año en 
Valencia, en las varias esferas de la actividad social. Es seguro que los historia- 
dores valencianos del por\'enir apreciarán tanto la colección de estos Abnana- 
ques como hoy apreciamos los dietarios de antaño. 

Este año se han introducido algunas mejoras en esta publicación, entre ellas 
la reseña bibliográfica, que es muy interesante, pues comprende la relación 
completa de todos los libros que se han dado á la estampa en nuestra ciudad, 
durante el año 1881. 

Forma también este Almanaque de Las Provincias un agradable álbum poé- 
tico: el de este año contiene poesías castellanas de la señorita Doña Magdalena 
Bravo, los señores D. Juan Rodríguez Guzman, D. Cecilio Miquel, D. Francisco 
Danviía, D. Paulino Ortiz, D. J. F. Sanmartín y Aguirre, D. Manuel IMillás, Don 
Vicente Greus, D. José Oliver y García, D. Antonio Verdes Montenegro, Don 
José J. Herrero. D. Constantino Llombart, D. Juan Janini, D. Vicente Bellmont, 
D. Miguel Amat y Maestre, D. Pedro Puerto y Calatayud y D. Enrique Gabal- 
don; valencianas de D. Teodoro Llórente, D. Jacinto Labaila, D. Rafael Fer- 
rer y Bigné, D. Víctor Iranzo, D. Juan Rodríguez Guzman, D. José Arroyo, Don 
José Puig y Torralva, D. José Fambuena; catalanas, de D. F. Bartrina, y ma- 
llorquínas, de D. Gerónimo Forteza. 

Además contiene artículos en prosa de los señores D. Augusto Danvila, Don 
José Martínez Aloy, D. José Brel, D. J. E. Serrano, el vizconde de Bétera, el 
barón de Alcahalí, D. J. Vives Ciscar, D. E. Vilar, D. Catalino Alegre, D. An- 
tonio Frean, D. Juan A. Balbas, D. José Vilanova y Piera, D. Juan Reig y Flo- 
res, D. N. Ferrer y Julve, D. José Arévalo y Baca. 

Pero el mayor interés de este Almanaque consiste, como ya hemos dicho, 
en la completa reseña que en varios artículos hace de lo ocurrido en Valencia, 
y especialmente en el orden científico, literario y artístico. 



LO RAT-PENAT, calendari llemosí corresponent al any de 1 882, <:<?;//- 



(1) Un tomo en 8.' prolongado, de 350pags.Se vende en la Administración de Las Prnñn- 
tas. 12 reales. 



BIBLIOGRAFÍA VALENCIANA. q3 



post pe7- JosEPH M. PuiG ToRRALVA. Valencia, emprenta de Emili Pasqual. 
1881 (1). 

Este Almanaque, fundado hace ocho años por el entusiasta valencianista 
D. Constantino Liombart, está ahora á cargo de otro valencianista no menos 
acérrimo, el Sr. Puig y Torralva, que procura darle el mayor interés, dentro de 
su especialidad, que es reseñar y estimular el renacimiento de las letras lemosi- 
nas en Valencia. 

Este año ha seguido la pauta de los años anteriores, y contiene poesías y 
composiciones en prosa de los autores valencianos, catalanes y mallorquines. 
Doña Luisa Duran de León, Doña Magdalena García Bravo, Doña María de 
Bell-lloch, Doña Dolores Moncerdá deMasiá, Doña Manuela Inés Rausell, Doña 
Ana de Valdaura, y los señores Aguiló, Aimirall, Alonso, Arroyo y Almela, 
Bassegoda, Blanch y Romaní, Bodria, Careta y Vidal, Domínguez Arribas, Fam- 
buena, Fayos, Ferrer y Bigné, Fiter é Inglés, Forteza, Garriga, Granell, Iranzo 
y Simón, Labaila, Liombart, Llórente (D. Teodoro), Llórente (D. Pascual), 
Martí y Grajales, Masriera, Matheu, Millas, Orga, Pelay Briz, Peydró, Pizcueta, 
Pons Massaveu, Puig Torralva, Roig Ferrer, Rodríguez Guzman, Rosselló, San- 
martín y Aguirre, Santamaría, Sevilla, Serrano (D. A.), Soriano (D. J.) Ubach, 
Verdaguer y Verdú. 

A esta colección de poesías y artículos en prosa precede la reseña de los 
trabajos principales hechos durante todo el año 1881 por los escritores del rena- 
cimiento lemosin en Valencia. 



CALENDARIO DEL MERCANTIL VALENCIANO para 1882, regalo á 
los siiscritores. Valencia, Imprenta dé M. Alafre 1881 (2). 

Este año ha publicado El Mercantil Valenciano, siguiendo el ejemplo de Las 
Provincias, un almanaque, cuya mayor parte ocupa la colección completa de las 
Constituciones políticas que en lo qué vá de siglo ha tenido España (y no son 
pocas) desde la otorgada por José Bonaparte en 1808, hasta la de 1876, ahora 
vigente. Contiene además algunas poesías de los señores D. Félix Pizcueta, Don 
Vicente W. Ouerol, D. Cristóbal Pascual y Genis, D. P. J. Puerto, y artículos 
en prosa de D. Miguel Moya, D. C. Gómez Reig, D. J. Gimeno y Agius y Don 
J. Vives y Ciscar. 

ERNEST HAECKEL. ENSAYOS DE PSICOLOGÍA CELULAR, versión 
española por Uswaldo Codina, licenciado en medicijia, con tm prólogo del Dr. Don 
Peregrin Cas.anova, Catedrático. Valencia: Pasciml Aguilar, editor. Impr. de 
José M. Blesa. 1882 (3). 

Muy conocido es de todos los que se dedican á las ciencias naturales el nom- 
bre del distinguido profesor de la Universidad de Jena, que figura al frente de 
este interesante librito. Su morfología general Aq\o% orgamsmos, su monografía 



(1) Un volumen en 8." de 160 págs. De venta en las principales librerías. Precio una pe- 
seta. 

'2) Un tomo en 8." prolongado, de 240 págs. No se anuncia á la venta. 

(3) Un tomo en 8.» prolong. de 144 págs. con 24 grabados. De venta en la librería del 

editor; 8 reales. 



g4 REVISTA DE VALENCIA. 



sobre las espotijas calcáreas, su reciente sobre las medusas, y por último, una 
serie de Conferencias populares acerca dé los diferentes temas de Morfología 
filosófica, son los timbres mas culminantes de tan docto profesor. 

De estas conferencias científicas, en las que las últimas investigaciones y 
adelantos están expuestos de una manera que no puede ser mas lúcida, se han 
escogido las dos que contiene el volumen de que nos ocupamos. La primera 
expone una teoría del autor para explicar los problemas dificilísimos de la heren- 
cia y la reproducción; la segunda trata de reducir á los últimos factores anató- 
micos la compleja función de la inteligencia. 

Ambas cuestiones las trata Haeckel dejando aparte todo lo referente al espí- 
ritu, y buscando en la estructura y organización de la materia los datos uecesa- 
rios para resolver tan intrincados problemas. Llega en el análisis del organismo 
hasta la célula, que ha sido considerada hasta ahora como su factor inicial, y 
encuentra en ella razones suficientes para no considerarla como elemento, sino 
como un compuesto armónico de elementos, como un pequeño organismo ele- 
mental. Estos elementos, últimos factores morfológicos de la organización, los 
llama Plastídnlos, y procura explicar sus funciones. En cuanto al alma, la con- 
sidera como una simple función biológica, y supone que reside en esos plastídulos. 

Estas doctrinas, enteramente materialistas, no merecen nuestras simpatías, 
pero no desconocemos que requieren atención y estudio, puesto que informan 
una parte importantísima del movimiento científico contemporáneo, y en este 
concepto, es interesante la obrita, breve en páginas, pero abundante en doctrina, 
publicada por el Sr. Aguilar. 

NOVÍSIMA LEGISLACIÓN DE AGUAS, por D. José María Ros y Biosca, 
doctor en Administración y abogado del Estado. Valencia, Librería de Pascual 
Aguilar, editor. Impr. de José AI.'- Blesa. 1882 (l). 

Esta obra es una compilación, anotada estensamente, de las leyes y regla- 
mentos que rigen en materia áe aguas. Comprende las leyes dé l3 de Junio de 
1879 sobre aguas terrestres, y de 7 de Mayo de 1880 sobre aguas del mar y 
puertos, concordadas con la de aguas de 1866 y los decretos sobre puertos de 
1851 y 1852. 

El Sr. Ros y Biosca ha anotado estas leyes con las disposiciones de otras 
que les son aplicables, sentencias del Tribunal Supremo, decisiones del Consejo 
de Estado y otras resoluciones administrativas. 

Contiene además esta obra un apéndice interesante, con disposiciones legales 
que se relacionan con el asunto de aguas, como la ley y el reglamento de canales 
y pantanos de riego y la legislación de colonias agrícolas. Todo ello es de fre- 
cuente aplicación en nuestro pais, por la importancia que el riego tiene en la 
agricultura, y en ese concepto el presente tratado es interesante, no solo para 
los abogados y funcionarios administrativos, sino también para la generalidad 
de los propietarios y agricultores. 

TRATADO DE PERSPECTIVA LINEAL, porD. Gonzalo SalvA, Cátedra- 
tico de la Escuela de Bellas artes. Valencia. Impr.de Ferrer de Orga. iSSi{2). 



(1) tJn tomo en 8.°, mayor, de cerca de .seiscientas páginas, que se vende á 20 reales en Valen- 
cia y 22 fuera. Los pedidos al editor, calle de Caballeros, l." 

(2) Un tomo en 4.° de 162 págs., y un álbum con 41 láminas, que se vende en la librería de 
Aguilar, calle del Mar, por ."SO reales. 



BIBLIOGRAFÍA VALENCIANA. 95 



Esta obra ha sido ya juzgada por la prensa y por los artistas de una manera 
muy favorable. Justísimos son, en nuestro concepto, los múltiples elogios con 
que unos y otros han saludado la aparición de tan importante trabajo, por el 
cual felicitamos á su autor. Todos los difíciles problemas que con la perspectiva 
se relacionan, han sido expuestos por el Sr. Salva con tal claridad y sencillez, 
que aun el menos versado en esta clase de estudios comprende sin esfuerzo 
alguno las proporciones con que deben aparecer los objetos según la distancia y 
la posición del que los observe. Desluce mucho un cuadro que aparezcan en él 
figuras bien trazadas, pero desproporcionadas en el tamaño, así como la equi- 
vocada proyección de un rayo de luz ó la inexacta determinación de la forma 
aparente de un plano, de una bóveda ó de cualquier detalle arquitectónico. 

En la obra de que nos ocupamos fija el Sr. Salva los principios científicos á 
los cuales debe amoldarse el lápiz del artista, al dar forma á sus concepciones, 
pero sin que esto suponga una subordinación absoluta del sentimiento artístico 
á las inflexibles leyes de las matemáticas, ni coarte en modo alguno las manifes- 
taciones expontáneas del verdadero genio. 

La última parte del libro comprende los mas importantes Riidivienios de 
Arquitectura, con los que aimienta sobremanera el interés de la obra, ensanchando 
el círculo de las personas que pueden utilizar su enseñanza. No es únicamente 
el artista quien tiene á menudo que describir un templo, un palacio ó un monu- 
mento arquitectónico cualquiera; sucédele esto también al anticuario, al viajero 
y en general á todo aquel que no considera como una masa informe de iiiate- 
riales los acicalados muros ó las primorosas columnas de las más admirables 
edificaciones. En la obra del Sr. Salva se encuentran perfectamente marcados los 
caracteres especiales de cada uno de los distintos órdenes de arquitectura, con 
la denominación propia de todas sus partes y adornos. 

A este libro, cuya impresión es clara y sobre excelente papel, acompaña un 
álbum de láminas grabadas en plancha de acero, en las que se hallan pro- 
puestos y demostrados prácticamente los problemas de que la obra se ocupa. 



LA PENA DE MUERTE ante la necesidad, la justiclv y la moral. Corife- 
r encías pronunciadas ante la Academia valenciana de Legislación y Jurispruden- 
cia, por D. Emilio Borso di Carmixati, con mi prólogo de D. Cristóbal Pascual y 
Genís, decano del Colegio de abogados y presidente de diclia Academia. Valencia. 
Imp. de José Alaria Bles a. — 18S2 (l). 

Ya hemos dado cuenta en esta Revista de las interesantes conferencias que 
sobre la pena de muerte hizo el Sr. Borso el año pasado en la Academia de Ju- 
risprudencia, mostrándose acérrimo adversario de. dicha pena. 

Ahora las ha dado á la estampa en un opúsculo, que ofrece algún interés, 
pues jeasume las razones que se han alegado por diversos autores en pro y en 
contra de esa pena tan horrible como debatida. 

En su primera conferencia ocúpase de las diferentes escuelas de derecho pe- 
nal, en lo relativo á la pena de muerte, siguiendo la marcha progresiva de la cien- 
cia, hasta llegar á la escuela italiana, representada en los modernos tiempos por 
Carmignani y Carrara, que son los que después del malogrado C. D. A. Roeder, 
sintetizan los últimos adelantos de este importantísimo ramo del derecho. 

Completada en la primera conferencia lo que pudiéramos llamar parte his- 



Un volumen de 108 págs. en 8." prolongado. Precio; 8 reales. 



g6 REVISTA DE VALE^•CIA. 



tórica del problema, en las cuatro restantes ocúpase de los puntos de vista bajo 
los cuales puede ser estudiada la pena de muerte. 

Aumenta el interés de este opúsculo un prólogo, que su autor encargó al 
distinguido jurisconsulto Sr. Pascual y Genis, y que ha sido el último trabajo lite- 
rario de este notable escritor. La víspera de su muerte enviaba el prólogo al se- 
ñor Borso. 

En dicho prólogo, el Sr. Pascual y Genis se muestra igualmente adversario 
de la pena de muerte, hace algunas consideraciones generales sobre ella y so- 
bre la idea abolicionista, cada dia mas estendida, y concluye diciendo que, des- 
pués de leer pensando estas razonadas conferencias sobre dicha pena, solo cabe 
ya esclamar: "¡¡SUPRÍMASE!!" 

ELEMENTOS DE PSICOLOGÍA por D. Manuel Polo y Peirolon, cate- 
drático del Instituto provincial. — Segunda edición. Valeficia. Impr. de M. Alu- 
fre. 1881. 

Como recordarán nuestros lectores, no es la primera vez que nos ocupamos ' 
de esta obrita elemental, digna, bajo todos conceptos, de la aceptación que ha 
merecido en los establecimientos de enseñanza. Así lo demuestra la necesidad 
de una segunda edición, que se ha hecho antes de dar principio al presente 
curso, y en la que el autor ha depurado su criterio, mejorando la primera, en lo 
posible, sin alterar el plan en ella propuesto y sin cambiar en lo mas mínimo la 
forma general que revestía la explicación de las materias. Queda completo 
ahora el conocimiento de las mismas en varias lecciones, por ejemplo en las 
referentes á la sensibilidad y á las ^lociones o7itológicas\ al par que otras resultan 
mas expeditas para la inteligencia de los alumnos con la reducción de algunos 
jiuntos difíciles, como el del origen de las ideas y de la composición substancial de 
los cuerpos. Plácenos también que vayan encabezados los Prolegómenos de la 
Psicología con las nociones sobre la Filosofía en general, que sea dicho de paso, 
satisfacen plenamente, ya por el orden que siguen, ya porque sirviendo de punto 
de partida al criterio del autor, dan cabal idea de su marcha filosófica, ya en fin, 
por encerrar en tan breve espacio todo lo que los principiantes deben saber en 
este punto. 

Dichas modificaciones, hechas en un tratado que por vez primera se dio á 
luz muy bien pensado y correcto, suponen en el profesor un celo esquisito por la 
enseñanza, y en el escritor verdadera sinceridad y buen gusto. 




Il) Un volumen en 8." francés de 256 p;'igs., y se vende al precio de 12 reale.? en la librería 
del Sr. Marti, calle de Zaragoza. 

Valencia 1882. — Imi'RENta de Domenech. Mar. 48. 



REVISTA DE VALENCIA. 

, 1.°, Febrero DE 1882. 



GASPAR DE AGUILAR. 




A tanta escelencia vino 
De su trovar el valor, 
Que de Discreto y Divino, 
Mereció nombre y honor. 

[a Excma. Diptüacion provincial de f^/í'««'í3!, secundando las entusias- 
tas miras de la Sociedad cuyo nombre y cuyo emblema es Lo Rat 
Petiai, ofrece un honroso premio al escritor que mejor desarrolle el 
siguiente tema: Biografía de un hijo insigne de Valencia y juicio critico de sus 
obras; debiéndose distinguir este trabajo no solo por su mérito literario, sino por 
la novedad y valor de los datos que contenga (l). 

El carácter utilitario de la sociedad actual se revela en el discreto tema pro- 
puesto por la Excma. Diputación provincial de Valencia, pues, á decir verdad, 
nada puede estimular mas á los valencianos de hoy en la senda del estudio y 
del progreso, que el conocimiento de los valencianos de ayer, cuyos méritos se 
evidencian en estas justas literarias, remedo de las que celebraron en otro ter- 
reno y con distinto objeto nuestros antepasados, pero que se diferencian de ellas 



(1) Esta Memoria fué presentada á los Juegos Florales del Rat-Pen.it de 1881. La Redacción 
de la Revista dk Valentía la ha creido muy digna de publicarse, porque es un interesante y 
c.xaeto estudio biográfico y bibliográfico de uno de los poetas valencianos mas celebrados en su 
tiempo, y cuyas obras, sin embargo, andan hoy oscurecidas y olvidadas. 

7 



qS revista de valencia. 



porque todos los adalides en vez de distintos lemas, llevan en su escudo la 
misma significativa divisa: Por Valencia y para Valencia. 

Abierto ya el palenque, es probable que, á semejanza del año anterior, sean 
numerosos los campeones que para medir sus armas acudan al combate; rudo 
ha de ser este y difícil la victoria: luchar por conseguirla nuestro único propósito. 



« 

Valencia, la ciudad del Túria, la escogida por los soldados de Viriato para 
asentar en ella su residencia, hasta que fueron arrojados por las huestes de 
Ataúlfo, la valiosa perla que los sarracenos poseyeron casi sin interrupccion 
desde el siglo octavo hasta que en 1238 engastóla á su corona el invicto Don 
Jaime I de Aragón, cuenta á millares los nombres de sus preclaros hijos que se 
han distinguido en todos los ramos del saber humano. 

Según esto, nad'a mas fácil que llenar algunas páginas con la historia perso-» 
nal de cualquiera de ellos; nada mas difícil, sin embargo, teniendo en cuenta las 
condiciones impuestas en la convocatoria del certamen. 

Hé aquí las razones: el progresivo movimiento literario que se inició en 
nuestra patria á consecuencia de los sucesos políticos acaecidos en el primer 
tercio del presente siglo, ha originado la creación de nmltitud de sociedades cuyo 
objeto principal es el cultivo de las artes, las ciencias y las letras; sus trabajos 
se han reproducido incesantemente en el libro y en el periódico, todos á la vez 
han conocido la obra y el individuo que la produjo, y de aquí que las biografías 
de cuantos se han distinguido desde entonces está ya hecha, así como también 
el juicio crítico de los frutos de su ingé;aio, á los cuales debieron su celebridad. 

De índole distinta son los obstáculos que se ofrecen al tratar de los valencia- 
nos que en los siglos precedentes merecieron el dictado de insignes; algunos de 
ellos alcanzaron tanta fama, que su vida y sus obras son por demás conocidas y 
juzgadas; en este caso se hallan los Santos Vicente Ferrer, Luis Bertrán y Fran- 
cisco de Borja, los papas Calixto III y Alejandro VI, los poetas Ansias March 
y Gil Polo, los artistas Ribera y Juan de Joanes el filósofo Luis Vives, el bo- 
tánico Cavanilles, el matemático 'Tosca, y otros muchos, que fuera prolijo enu- 
merar. 

Solo entre los restantes hay que elegir al esclarecido varón, cuya vida y cu- 
yas creaciones se presten á desarrollar el tema propuesto; pero embarazos de 
otro linage se presentan: las guerras civiles y extranjeras, los accidentes fortuitos, 
la indiferencia de muchos hombres y la ignorancia, ya que no la malicia, de los 
más, han hecho desaparecer la mayor parte de las obras de nuestros predece- 
sores; y los raros ejemplares que de tantas contingencias pudieron librarse, 



GASPAR DE AGUILAR. 



99 



adquiridos con singular afán por sabios de otras naciones, están algunas veces 
en sitios muy lejanos, y no es posible verlos siquiera en el breve plazo concedido 
para este género de estudios. 

Estas consideraciones, cuya exactitud no puede ocultarse á la reconocida 
ilustración de los Sres. Mantenedores del Consistorio, encargado de juzgar las 
composiciones que se presenten, justifican la dificultad antes espresada, y li- 
mitan la esfera de acción de quien con mas atrevimiento que pericia, era- 
prende esta tarea. 



* 
* * 

Al tratar de elegir el varón insigne del cual debemos ocuparnos, fíjase invo- 
luntariamente nuestra atención en la multitud de ellos que florecieron en Valen- 
cia durante el siglo XVI, adquiriendo con sus trabajos, para sí merecida fama, y 
envidiado renombre para la ciudad afortunada donde se meció su cuna. 

Entre tantos, plácenos dar la preferencia á D. Gaspar de Abalar, ilustre 
vate, dé sobresalientes cualidades, cuyos escritos, á causa del sinnúmero de be- 
llezas que encierran, valiéronle ser distinguido en su tiempo con honrosos epí- 
tetos. 

Teniendo en cuenta los antecedentes diseminados en las obras de los con 
temporáneos de Aguilar, puede ^segurarse que debió nacer al comenzar el úl- 
timo tercio del siglo XVI. Sus biógrafos, desde el concienzudo P. Rodríguez 
hasta el erudito Fuster, convienen en que D. Gaspar de Agiúlar fué de ilustre 
estirpe, mas ninguno consigna la fecha de su nacimiento, ni menos los nombres 
y posición social de sus padres, descuido lamentable, que en la actualidad no es 
fácil subsanar. Sin embargo, merced á repetidas y laboriosas investigaciones 
practicadas para conseguirlo, hemos podido encontrar la partida de bautismo (l) 
que por su fecha (14 de Enero de 1561), nos induce á creer sea la de 
Gaspar de Aguilar, pues no solo aparecen en ella el propio nombre y apellido, 
sino también los muy ilustres de Carros, Muñoz y Perittsa, caballeros que 
sir\ñeron de padrinos en tan solemne acto, lo cual confirma el aserto á que 
antes hicimos referencia. 



(1) Hé aqui la certificación librada por el archivero de la parroquia de San Martin: 

"ArcJiivo de San Martin di Valencia. — Gaspar Honorato, hijo de Sliguel Ángel Aguilar, fué bauti- 

'zado el dia 14 de Enero de mil quinientos sesenta y uno, siendo padrinos, D. Ramón Carros, 

"D. Juan Jlufios y Gaspar Pertusa, Caballeros, Madrina Beatriz Juana Gil; libro 2.° de Bautismos, 

"folio 269. 

"Y para que conste donde convenga, doy, firmo y sello el presente con el de dicha Parroquial 

"en su Archivo á 15 de Junio de I881. — Vicentt Rodrigo, Btro.., 



loo REVISTA DE VALENCIA. 



Cuantos han hojeado la historia Hteraria de Valencia correspondiente á la 
época eu tiue vivió Aguilar, conocen la famosa Academia llamada de los Noc- 
ínrnos, á causa de la hora en que estos celebraban sus jornadas, los miércoles de 
cada semana^ primero en casa de su presidente D. Bernardo Catalán de Valeriola 
y después en la de su sucesor en el cargo, D. Gaspar Mercader, Conde de Buñol, 
ambos poetas y ambos notables por su alcurnia y por su talento. Entre los diez 
socios fundadores, todos valenciatios y en el verano de su jteventud, según consta 
en el preámbulo de las Instituciones á que se sujetaron, se hallaba D. Gaspar de 
Aguilar, el cual, con arreglo á lo prescrito en el capítulo 3." de aquellas, adoptó 
el nombre académico de Sombra. El volumen inédito, dividido en tres tomos, 
titulado Noches valenciatias, que en tiempo no lejano perteneció al bibliófilo Don 
Pedro Salva, y hoy al Sr. Marqués de Heredia, contiene 890 composiciones leí- 
das en las 88 sesiones que con este objeto celebró la Academia de los Nocturnos 
desde su instalación el dia 4 de Octubre de 1591, hasta la terminación de sus 
tareas el l3 de Abril de 1594. De las citadas composiciones, veinte y tres son 
de Aguilar, quien por vez primera se halla mencionado entre los escritores con- 
temporáneos, no obstante que su lugar en la Academia de los Nocturnos , solo 
puede explicarse por la existencia de trabajos anteriores, en los cuales debió 
mostrar su relevante mérito. 

Muy joven todavía y á consecuencia del renombre que le valieron sus prime- 
ros ensayos poéticos, consiguió ocupar la plaza de Secretario del Conde de Sinar- 
cas y Vizconde de Chelva D. Jaime Ceferino Ladrón de Pallas, mereciendo de 
este repetidas pruebas de estimación y afecto. No consta en parte alguna cuándo 
ni por qué dejó de estar al servicio del ilustre Conde; mas lo cierto es, que en el 
Discurso á favor de las Comedias, escrito á principios del siglo XVII por el famoso 
predicador D. Antonio Navarro, canónigo Magistral que fué de la Colegial de 
Villafranca, se cita ya á Aguilar como poeta dramático, ejerciendo á la sazón el 
cargo de secretario del Duque de Gandía, poderoso magnate que le dispensó 
durante mucho tiempo favor y confianza sin límites. 

Los variados y profundos conocimientos de Aguilar aparecen en cuantas obras 
se conocen de su privilegiado ingenio; filósofo y humanista, músico y poeta, bri- 
lló en todas partes, así en Valencia, considerada como el emporio literario de 
España, á causa de ser muchos y renombrados los escritores que entonces flore- 
cieron, como en la Corte, cuando en ella residió, pues á porfía buscaban su 
amigable frato las personas mas distinguidas por su talento, mereciendo de todos 
el expresivo y halagüeño dictado de El discreto valenciano. 

En la sala de retratos de nuestro Museo Provincial puede verse el de D. Gas- 
par de Aguilar, debido al experto pincel de su amigo el célebre artista y laureado 
poeta Juan de Ribalta, quien lo pintó por encargo del comendador D . Diego de 
Vich, tan aficionado á las letras como decidido protector de las artes. Se distingue 



GASPAR DE AGUILAR. 101 



de entre los del mismo autor allí existentes, porque Ribalta, conocedor de los 
estudios favoritos de Aguijar, quiso caracterizarle mejor poniéndole entre las 
manos un Virgilio, cuya lectura parece interrumpida por la meditación; en su 
mirada se adivina la profundidad y viveza de su ingenio, en su espaciosa y ele- 
vada frente, marcada con las huellas que suelen imprimirla los estudios y las 
desgracias, brilla la inteligencia, y el varonil conjunto de todas sus facciones, re- 
vela á la vez al escritor erudito y al cortesano distinguido. 



• * 
# * 



El libro mas antiguo que de Aguilar se conoce es un tomo en 8.", publicado 
en Valencia por Pedro Patricio Mey en 1599, cuyo título es el siguiente: Fiestas 
nupciales que la Ciudad y RHno de Valencia han hecho en elfelicishuo casamiento 
del Rey D. Felipe nuestro Señor III deste nombre con Doña Margarita de Austria 
Reyna y Señora miestra. Este libro rarísimo (l), dedicado por Aguilar al Conde 
D.Jaime Zeferino Ladrón de Pallas, Vizconde de Clielva, de quien entonces era 
secretario, es un poema, dividido en cuatro cantos, cada uno de los cuales contiene 
cien octavas próximamente. La llegada del Rey á Denia y á Valencia, acompa- 
ñado de su hermana Clara Eugenia, el recibimiento que se les hizo en ambas 
poblaciones y los regocijos con que se les obsequió, así como el feliz arribo á 
Vinaroz de Doña Margarita de Austria, con su hermano el Archiduque Alberto, 
prometido esposo de la Infanta Clara, constituyen el tanto primero, del cual nos 
parece oportuno citar la siguiente octava, en extremo curiosa, porque determina 
la extensión que la Albufera de Valencia, en donde estuvo cazando D. Felipe III, 
tenia en aquella época: 

Dista de la ciudad casi dos leguas 
Un lago que entre muchas maravillas. 
Aunque es menor que el golfo de las Yeguas, 
Tiene de redondez catorce millas. 
Una boca cerrada pone treguas 
Entre su margen verde y las orillas 
Del ancho mar, que con su furia loca 
Suele á veces entrarse por su boca. 

Son objeto del segundo canto la entrada en Valencia de la futura Reina, con 
su hermano y comitiva, y la descripción de los dos casamientos, efectuados en la 



(1) Solo hemos visto un ejemplar, que cuidadosamente conserva en su selecta biblioteca el 
erudito bibliófilo valenciano nuestro querido amigo D. Juan de la Cruz Martí. 



102 REVISTA DE VALENCIA. 



Catedral; puede colegirse el explendor y la magnificencia que desplegó la ciudad 
en tan venturoso dia, leyendo esta otra octava: 

No puede haber lugar do estén escritas 
Tantas suertes de galas y de trajes, 
Tantas telas costosas y exquisitas 
Tanto lustre y valor, tantos plumajes, 
Y así sin duda fueran infinitas 
Las libreas que dieron á los pajes, 
Pues fueron tan sin ni'unéro y sin cuenta. 
Que solo de Valencia hubo noventa. 

Los dos cantos restantes comprenden la detallada reseña de las fiestas cele- 
bradas á usanza de aquella época, siendo notables por la' proligidad con que en 
ellos se citan cuantas personas, todas importantes, intervinieron en los saraos, 
justas, torneos y juegos de cañas y alcancías, así de la ciudad y Reyno de Valen- 
cia, como délas que componían el séquito real (l). 

La impresión que produjo este poema de Aguilar, puede juzgarse por la lec- 
tura de los siguientes sonetos encomiásticos que le dedicaron los mas famosos 
vates de su tiempo: 

De Don Guilleíi de Castro. 



Como en el cielo impíreo se tratase 
Muchos años atrás, de que se hiciese 
El mas dichoso casamiento, y fuese 
En el tiempo que mas se celebrase. 

Proveyó porque el mundo así igualase 
Con él las fiestas que á su causa hubiese, 
Que la mejor ciudad se las hiciese, 

Y el ingenio mayor se las contase. 
Y luego la Divina Providencia 

Mandó buscallos desde el Tajo al Nilo, 

Y en el dichoso tiempo de las bodas 
Hiziéronse las fiestas en Valencia, 

y Aguilar las contó con tal estilo, 

Que fué el contallas la mayor de todas. 



(l) Lo])L- Je Vega .isistiij á dichas fiestas y compuso un romance nue empieza a.' 

A las bodas venturosas 
De Felipe de Madrid 
I^o mejor de Manzanares 
Vino á Valencia del Cid. 



GASPAR DE AGUILAR. 103 



De Don Francisco Juan Pintor. 

Cual sol resplandeciente, puro y claro, 
Valencia se mostró en el casamiento 
Del gran Pheiipe, en lustre y ornamento, 
Y en pecho afable, á todo el mundo caro. 

Y á tí Aguilar cjue con estilo raro 
(En este libro) y con heroico aliento, 
Lo escribe tu divino entendimiento, 
Al Ag\iila mas noble te comparo. 

Con tal vista tu vuelo se gobierna, 
Contemplando este sol en sus acciones, 
Que el uno al otro os hacéis mercedes. 

De suerte que Valencia queda eterna 
Por tu respeto, y ella dio ocasiones 
Para que tú por ella eterno quedes. 



De Don C.4rlos Boíl. 

Valencia en el felice casamiento 
De Filipo tercero poderoso, 
Hizo para dejarle mas glorioso 
Arcos que á Iris roban el asiento. 

Hizo un sarao á quien mirando atento. 
Paró su curso Apolo luminoso; 
Hizo un torneo que dejó famoso 
Al prado que al gran Túria da aposento. 

Hizo alcancías en su campo llano, 
Y hizo para darle mayor gusto, 
Justas y cañas, de inmortal memoria. 

Aguilar con su estilo soberano 
En verso heroico las escribe al justo, 
¿Cuál de los dos merece mayor gloria? 

Con motivo de los notables festejos que en Valencia se celebraron por la 
Beatificación del Santo Fray Luis Bertrán, escribió Gaspar de Aguilar un libro 
titulado: Fiestas que la insigne ciudad de Valencia lia hecho por la Beatifica- 
ción del Santo Fray Luis Bertrán, junto con la Comedia que se representó de su 
vida y muerte, y el certamen poético que se tuvo en el Co7ivento de Predicadores, 
con las obras de los poetas y sentencia. Pedro Patricio Mey. 1608, S." A este 
poema, dividido en cuatro cantos, anteceden, según era costumbre en aquella 
época, varias poesías laudatorias, algunas de las cuales citaremos después; el 
canto primero, compuesto de setenta octavas, describe la procesión y luminarias; 
en el segundo, tras de quince octavas, hay una curiosa Loa, sirviendo como de 
prólogo á la Comedia en tres actos de la vida y muerte del Santo Fray Luis 



104 ■ REVISTA DE VALENCIA. 



Bertrán; forman el canto tercero setenta y tres octavas, y lo titula, de los toros 
y cañas, y fuegos artificiales; por último, el canto cuarto lo constituyen cuantas 
poesías se presentaron en el certamen poético, precedidas de diez octavas y se- 
guidas del vejamen y sentencia. Hay octavas bellísimas en este poema, entro 
otras la quinta del canto tercero, en la cual, refiriéndose al aspecto que ofrecían 
las ventanas de la plaza del Mercado, donde se celebraron los toros, dice: 

Como las bellas casas del Mercado 

Todas son ojos para ver las fiestas, 
Y de paños de seda y de brocado 
Están enderezadas y compuestas; 
Las damas, es negocio averiguado, 
Que suelen parecer, estando puestas 
Entre tantas riquezas y despojos. 
Hermosas niñas de tan bellos ojos. 

Las ciento siete quintillas que forman el vejamen ó censura festiva de las 
composiciones presentadas al certamen, son casi otros tantos epigramas en los 
cuales se advierte la perspicacia y el buen gusto literario de Aguilar; sirvan de 
ejemplo las siguientes: 

Viendo que el cartel publican Y pues en cualquier porfía 

Comienzan á murmurar Se suelen siempre morder, 

Los poetas que se pican iQué linda cosa seria 

De ser delfines, que al mar Si se pudiese tener 

La tormenta pronostican. Sin poetas, la poesía! 

Y mas adelante añade: 

Un poeta que se estrafia 
Desta profusión famosa, 
Truxo con astucia y maña 
Unos pedazos de prosa. 
Medidos con una caña. 

De las varias poesías encomiásticas, es si no la mejor la mas curiosa, una 
suscrita por el caballero del hábito de Alcántara, Don Diego de Vique, pues en 
ella se confirma que Aguilar fué hijo de Valencia. 

De vuestros merecimientos Hoy á Valencia á mi ver 

Bien dijera alguna cosa, Le dais ser, si ella os dio el ser. 

Si tuvieran mis intentos , Y eterna la haréis vivir 
De vos Águila famosa. Pues tan bien sabéis decir. 

La pluma y los pensamientos. Lo que tan bien supo hacer. 

El Padre Maestro Fray Vicente Gómez compuso un libro refiriendo cuanto 
se hizo en Valencia, desde el dia en que se recibió la nueva de la Beatificación de 
San Luis Bertrán, hasta el último de las solemnísimas fiestas con que se celebró 
semejante acontecimiento, y en él se encuentran antes del prólogo, cuatro déci- 



GASPAR DE AGUILAR. lo5 



mas de Aguilar, del cual dice el P. Gómez en la página 493-. "No escribiré aquí 
"los versos que al premio se leyeron., por no repetir lo que va impreso enptro libro 
"de las mismas fiestas, que en verso elegantísimo compuso el famoso poeta Gas- 
"par Aguilar.,, 

Otra de las obras que mayor celebridad procuraron á nuestro poeta, fué la 
titulada: Espulsioii de los Moros de España, por la S. C. R. Magestad del Rey 
Don Phelipe Tercero nuestro Señor. — Al Excelenüsimo Don Francisco Gomes 
de Sandovaly Rojas, Duque de Lerma, Marqués de Dénia, Conde de Ampudia, 
etcétera. Valencia. Pedro Patricio Mey. 1610. Este rarísin^i libro en 8.", que 
cual nosotros, pueden examinar los curiosos en la Biblioteca Nacional, es un 
poema dividido en ocho cantos, precedidos de numerosas composiciones lauda- 
torias, escritas por los poetas contemporáneos mas distinguidos, en castellano 
unas, otras en latin y alguna en griego, que no trascribimos por no hacer so- 
brado extenso este trabajo. 

En las 567 octavas que forman el poema, se "desarrollan sucesivamente los 
siguientes asuntos: 

Canto l." '"Persuade la Fé al Rey nuestro Señor, á que saque los Moros 
"de España; y hácense prevenciones para comenzar por los del Reyno de Va- 
"lencia.,, 

Canto 2." "Júntanse los Alfaquíes del Reyno y determinan la pacífica em- 
"barcacion. Llévanles á embarcar sus propios señores, y de la muerte de Ab- 
"dalla, resulta el juramento de Mellim.,, 

Canto 3." "Levántanse los Moros en las sierras de Alaguar, y Muela de 
"Cortes. Y vienen los tercios de Ñapóles y de Sicilia, y la gente del Reyno junto 
"con las compañías de caballos, y ponen cerco al monte de Alaguar.,, 

Canto 4.° "Después de haberse valido Don Agustín Mexia de muchos me- 
"dios, para que se embarcasen los Moros de Alaguar pacíficamente, les dá la 
"batalla, y habiendo muerto tres mil, se retiran los demás.,, 

Canto 5.° "Cuenta un Peregrino á Don Agustín Mexia el suceso de la Muela 
"de Cortes, y las rogativas que el Patriarcha Ar9obíspo de Valencia mandó ha- 
"zerpor esta guerra.,, 

Canto 6." "Movidos de la visión que ven en el ayre los Moros de la sierra 
"de Alaguar se rinden, y se embarcan, y tiene fin la expulsión, con la prisión y 
"muerte de Turigi.,, 

Canto 7.° "Házense en la ciudad de Valencia grandes fiestas por la felice 
"expulsión de Moros, y trátase de passo de las expulsiones de Castilla y Aragón.,, 

Canto 8." "Trátase de las grandes infelicidades que los Moros han tenido 
"por causa de la expulsión, y del bien infinito que della le resulta á toda Es- 
"paña.„ 

Del resumen de este último canto se desprendo cuál es el pensamiento fun- 
damental del poema, en el que domina la fé mas ciega y se advierte por doquiera 
la piedad mas esquisita, conforme con el espíritu de la época. Seria preciso trascri- 
bir el poema entero para señalar las bellezas que contiene; mas ya que esto no 
sea posible, nos limitaremos á citar dos octavas, una del canto segundo y otra del 



106 • REVISTA t)É VALENCIA. 



séptimo. Tiene la primera el mérito de consignar el modo como dejaban pacífica- 
mente su pais natal los desgraciados moros, porque Aguilar es siempre, y quizá en 
demasía, exacto y veraz en sus descripciones. La segunda octava fija el número 
de moros expulsados del reino de Valencia, número que en el orden político, 
económico y social, se presta á tristísimas consideraciones, cuyo desenvolvi- 
miento no permite la índole del presente escrito. 

OCT.WA DEL CANTO 2° 

Un esquadron de Moros y de Moras 
Vá de todos oyendo mil ultrajes: 
Ellos con las riquezas y tesoros: 

Y ellas con los adornos y los trajes. 
Las viejas con tristezas y con lloros 
Van haciendo pucheros y visajes, 
Cargadas todas con alhajas viles, 

De ollas, sartenes, cántaros, candiles. 

Octava del canto 7.° 

De Moros queda el Reyno despojado. 
Sin que Mahoma en su favor acuda, 

Y entre los que se han ido, y han sacado, 
De cie//¿o y treinta mil passan sin duda. 
La fiera espada del rigor passado 

En la mano del Rey quedó desnuda. 

Para sacar esta nación malvada 

De los Reynos de Murcia y de Granada. 

No se celebraron en Valencia ni fuera de ella justas literarias, tan comimes 
en aquella época, sin la intervención de Aguilar; en unas le encontramos como 
poeta laureado, en otras como juez y secretario del tribunal encargado de formular 
dictamen acerca de las composiciones presentadas, en todas, ocupando siempre 
el lugar mas distinguido. 

Hemos visto un ejemplar, considerado ya como raro en 1745, de la Relación 
de las fiestas que el Argobispo y cabildo de Valencia hizieron en la traslación 
de la Reliquia del glorioso San Vicente Ferrer á este Santo Templo. Sacada á 
tus por su devoción y mandamiento por el Doctor y Canónigo Francisco Tár- 
rega y dirigida á los Ilnstrísinios Señores Condes de Benavente. Pedro Patricio 
Mey. 1600, S." En el folio 53 hay veinte quintillas dedicadas al letrero del Santo 
por D. Gaspar de Aguilar, un romance del mismo en la página 1 12, y un soneto 
pintando un retrato del glorioso San Vicente Ferrer, por el cual dicho poeta 
obtuvo el premio ofrecido. Hó aquí la oferta del premio, el soneto de Aguilar y 
el vejamen y sentencia de Tárrega. 



GASPAR DE AGUILAR. 



107 



Oferta del premio, {página 3oo). 



La. Santa Sabiduría 
Quiere labrar un palacio 
Que con la esfera compitan 
Sus ricos y hermosos quartos. 
Y porque las quadras piensa 
Vestir de admirables quadros, 
Hacer la esperiencia quiere 
De los pinceles mas sabios. 



Por prueba pide primero 
Un soneto castellano 
Que de Vicente Ferrer 
Le pinte al vivo el retrato. 
Y porque un Topacio en oro 
Fué la vida deste Santo, 
Al que mejor la engrandezca 
Le ofrece en oro un Topacio. 



Soneto de D. Gaspar de Aguilar, {página 260). 

Joan ofreció eXjazniin, que es el dechado 
De su virginidad maravillosa, 
Diego menor, la trascendente rosa, 
Bernardo amante, el alelí morado. 

Domingo noble, el lirio aventajado, 
Antonio fuerte, la azucena hermosa, 
Thomas subtil, la 7tepta provechosa, 
Lorenzo mártyr, el clavel leonado. 

Jacinto, el ar.raya7i de su esperanga, 
Pablo, la maravilla de su zelo, 
Francisco, el trébol, que humildad promete. 
Con estas flores dignas de alabanza 
Hizo el grande Vincente para el cielo 
Como era Valenciano, un ramillete. 



Vejamen, (página 3o5). 

De Aguilar los versos bellos 
Son los mas bellos que vi; 
Qué imbidia podrá mordellos. 
Sino es que se siente aquí 
El mismo, y diga mal dellos? 
Con ser ansí, no me apriete 
Si le diere algmi mal rato, 

Y á mi rigor se sugete, 
Pues yo le pido un retrato, 

Y el me imbia un ramillete. 



Sentencia, (página 3i3j> 



Fallamos que de Aguilar 
El Soneto, es el mas fino, 
Y ansí de justicia gana 
La fineza del anillo. 



108 REVISTA DE VALENCIA. 



Con motivo de las fiestas que se hicieron en Valencia en Abril de 1619 
para solemnizar la Beatificación del que fiíé su Arzobispo D. Tomás de Villa- 
nueva, celebróse una justa literaria y poética, siendo Gaspar Aguilar Secretario 
del Tribunal nombrado para juzgar las composiciones de los que concurrieron al 
certamen, honor que solo se concedía entonces al mas distinguido de los poetas; 
confirma tan lisongera opinión D. Gerónimo de la Vega, presbítero valenciano, 
en el libro que sobre las mismas fiestas publicó en 1620, cuando dice, en la pá- 
gina 532, refiriéndose á Aguilar: "poeta valenciano, honra sin duda de la poesía 
"española, pues entre los de esta edad mereció por sus gallardos versos, el 
"nombre de Divino.,, 

Son dignos del mayor elogio el vejamen y sentencia que, precedido de una 
introducción, formuló Aguilar en cumplimiento de su cargo; el vejamen es nota- 
bilísimo por la agudeza que rebosa en cada una de sus 67 quintillas, y ofrece la 
singularidad de que las seis últimas están escritas en valenciano, dialecto rara 
vez usado por nuestro poeta, quien hace gala de su buen gusto literario cuando 
motejando por incidencia el peculiar estilo del Capellán de Felipe III, dice: 

Con su pecho varonil 
Esquerdo empuña la espada. 
Por esta invención sutil 
De la nuevamente usada, 
Girigonza Gongoril. 

Más bravo está que un león 
Por detendella ó morir; 

Y aunque todos cuantos son 
Le procuran persuadir. 

Ni dá ni escucha razón. 

Con todo le quiero dar 
(Por ser su amigo) un consejo, 

Y es, que si quiere acertar, 
No se mire en ese espejo. 
Que es aprender á inorar. 

A las obras de Aguilar ya mencionadas hay que añadir varias composiciones 
suyas, de antiguo conocidas, é intercaladas bien en el texto de otras publicaciones, 
bien en algunos cancioneros manuscritos. Tales son, por ejemplo, unas ingenio- 
sas redondillas que dedicó al venerable y reverendo presbítero Mosen Simón, 
cuya vida escribió Domingo Salcedo de Loayza. 

En el libro- de Varias y Diversas Cosas del Doctor Sebastian Jordán, hay un 
romance al Santísimo Sacramento, siguiendo la metáfora de la conjunción magna 
de Saturno y Júpiter, Glosa de una cuarteta á Cristo crucificado, el Miserere en 
romance, que consta de 21 octavas. Redondillas á las palabras de la Consagración 
y "A la Purísima," Diálogo entre un Moro, un Portugués, un Valenciano, y un 
Medianero. 



GASPAR DE AGUILAR. IO9 



Precede al Reportori deis Furs, compuesto por Micer Nofre Berthomeu Gi- 
nart, y publicado en 1608, un soneto laudatorio, escrito eu valenciano, por 
Aguilar. 

Del mismo, se encuentran algunas poesías en el libro de Fiestas celebradas 
en Zaragoza por haber promovido Felipe III de Castilla al lUmo. Sr. D. Fray 
Luis Aliaga en el oficio de Inquisidor general de España, escrito por Luis Diez 
de Aux y publicado en 1619. 

También puede leerse alguna composición de Aguilar en el libro que se pu- 
blicó en Valencia en 1602 describiendo las fiestas poéticas hechas á devoción de 
Don Bernando Catalán. 

Asimismo concurrió Aguilar al certamen poético que se celebró en Valencia 
con motivo de las Fiestas de la Inmaculada Concepción de María Madre de Dios, 
cuya detallada reseña publicó Juan Nicolás Crehades en 1023. 

En el Prado de Valeficid, novela pastoril de suma rareza, escrita por Don 
Gaspar Mercader, y publicada en'lóoi, hay intercaladas varias composiciones 
de los poetas valencianos contemporáneos mas célebres, y por lo tanto de Agui- 
lar. En la página 146 dice lo siguiente: "Acabado ya el juego, reconoció el pas- 
"tor de Dénia las prendas que en su poder tenia, y consultando las penitencias 
"que por los yerros pasados se habían de dar con las atapadas que lo cercaban, 
"empezó mandando á Fideno, por lo que tenia de galán y enamorado, que dijese 
"la Fábula de Europa en tercetos. Obedeció Fideno, pero fué pidiendo licencia 
"para valerse de unos que para el mismo sugeto habia escrito Gaspar de Aguilar, 
"'un poeta famoso valenciano, de tanto crédito, que por solo su nombre se dis- 
"pensó con Fideno para que los dixese con mucho gusto de los que ya callando 
"esperaban.,, 

Esta Fábula, dirigida á Doña Artemisa de Oria, Duquesa de Gandía y Con- 
desa de Oliva, contiene lio tercetos, y en ellos pensamientos delicadísimos, se- 
gim puede apreciarse en los que á continuación copiamos: 

Que como son sus manos tan dichosas. 
Tienen en su color por escelencia. 
Jazmines blancos y encarnadas rosas. 

De tenerlas por flores hay licencia. 
Porque cuando las coje, no se halla 
De la flor á la mano diferencia. 

En el mismo libro hay un soneto de Aguilar, y suyas son también las si- 
guientes octavas, incluidas en la página 41 con este título: Leonardo, Estancas 
quejándose de sí, del tiempo y de su pastora, cuyo mérito nos induce á trascri- 
birlas: 

Caduco tiempo, que la culpa tienes 
De mis pasados juveniles brios. 



lio REVISTA DE VALENCIA. 



Si tan ligero pasas por mis bienes 
Como pesado por los males mios; 
Así tus blancas y nevadas sienes 
Se vean por las ninfas de estos rios 
Coronados con himnos y cantares, 
Que siempre vueles ó que siempre pares . 

Cuando miraba el bello rostro hermoso 
De Venus, á quien tuve de mi parte, 
- Corrías tan alegre y presuroso 
Que solo tu pudieras alcanzarte, 
"í agora que en estado peligroso 
Miro el aspecto de Saturno y Marte 
Envuelto en saña, cólera y braveza. 
Tropiezas con tu misma ligereza. 

Si con tu mano vengativa vuelves 
La rueda mas cruel que de navajas, 

Y la ocasión fatal que la revuelves 
Los bajos subes y los altos bajas; 
Pues en darme desdichas te resuelves 
¿Por qué en darle otra vuelta no trabajas? 
Que si estoy á desdichas condenado 
Mejor es caminar que estar parado. 

Yo soy aquel que tuvo tal ventura 
Que pudiera gozar de los despojos 
De la mayor belleza y hermosura 
Que ver pudieran los humanos ojos; 
Mas como la mujer siempre procura 
Seguir la vanidad de sus antojos. 
Perdí mi bien, perdí mi confianza, 
Que su mayor firmeza es la mudanza. 

Luego me vi anegado y consumido 
En el profundo mar de mis engaños, 
Cuyas hinchadas olas me han traído 
A que padezca daño y cause daños; 

Y dellas acosado y perseguido. 
Quedo en mis verdes y floridos años. 
Como la verde planta á quien despojas 
De sus tempranas verdinegras hojas. 

Y pues tienes el mando y el gobierno, 
De los fuertes influjos celestiales, 

Y en primavera, otoño, estío, invierno. 
Padecen por tu causa los mortales, 
Derriba, ó Tiempo, con olvido eterno 
El soberbio edificio de mis males. 
Pues el mas principal de tus oficios 
Es derribar los fuertes edificios. 



Por último, el arte musical debe también á Gaspar de Aguilar la enmienda y 
corrección de unos Principios de Canto llano, con otras vinchas reglas para per- 
fectamente cantar, libro en 8.°, dividido en 2ó capítulos, y dirigido al muy ilustre 



GASPAR DE AGUILAR. - 1 1 1 



señor Don Pedro Manrique, Obispo de Ciudad-Rodrigo y capellán mayor de la ca- 
pilla de los Reyes nuevos de la Santa Iglesia de Toledo. 

Ag\iilar no fué solo poeta lírico, sino también dramático, y uno de los mejores 
de su tiempo; á mas de la comedia citada anteriormente con el titulo de Vida y 
muerte de San Luis Bertrán, se conocen de él otras, publicadas en los libros 
que á continuación se expresan, ambos de extraordinaria rareza: 

Doce comedias famosas de cuatro poetas naturales de la insigne y coronada 
Ciudad de Valencia, año i6og, en Barcelojia, en casa de Sebastian de Cormellas. 
Dos de ellas son de Guillem de Castro, seis det canónigo Tárrega, una de Mi- 
guel Beneito, y de Gaspar de Aguilar las tres, cuyos títulos son: 

La gitana melancólica. 

La nuera humilde. 

Y Los amantes de Cartago. 

Norte de la poesia Española ilustrado del Sol de doce comedias (que forman 
segunda parte) de laureados poetas valeticianos, año 1616 — en Valencia— Fe- 
lipe Mey. De ellas cuatro son de Ricardo del Túria, tres del canónigo Tárrega, 
una de Carlos Boil, y cuatro de Gaspar de Aguilar, á saber: 

El mercader ama?ite. 

La fuerza del interés. 

La suerte sin esperanza. 

Y El gran Patriarca Don Junn de Ribera. 

Asimismo hay una comedia que lleva por título La venganza honrosa en la 
Flor de las comedias de España de diferentes autores; quinta parte, recopiladas 
por Francisco de Avila. — Barcelona encasa de Sebastian Corniellas — 1616, 4.° 

Además se encuentran sueltas: 

Las amenidades del soñar. 

No son los recelos celos. 

El caballero del Sacramento. 

Y El crisol de la verdad; esta última se representó en Valencia el lunes 4 
de Octubre de l6lg. 

Para cerrar el catálogo de los trabajos literarios que de Aguilar se conocen, 
solo falta añadir un bellísimo epitalamio que escribió al celebrarse la boda del 
egregio Duque de Gandía con la ilustre Princesa D'Oria en 1023, el cual, no com- 
prendido por sus Señores ó siniestramente interpretado, lejos de procurarle nue- 
vas ventajas y lauros nuevos, hízole perder, dice el P. Rodríguez, crédito y conve- 
niencias, y de allí á poco salud y vida; pero verdaderamente añade que para quien 
sabe el numen que le arrebató á componerle, es de los mayores poemas que hay 
en lo metafórico. Lástima que el R. P. M. no dijese cuanto sabia acerca de este 
asunto, pues hoy, después de leer cien veces el- referido poema, no es fácil adivi- 
nar en qué pudieron juzgarse ofendidos por el infortunado autor sus nobles y 



112 • REVISTA DE VALENCIA. 



opulentos protectores (l). De buen grado daríamos á conocer esta composición, 
que Aguilar tituló Fábula de Eudimmi y la L?ina, ya por ser la última, ya por los 
hermosos pensamientos que contiene; mas siendo sobrado extensa para ello, pues 
tiene 104 quintillas, nos limitaremos á citar una, como muestra: 

Del ciego Amor los antojos 
A matarle comenzaban, 
Pues le causaban enojos 
Los nublados que pasaban 
Entre la Luna y sus ojos. 

Aludiendo sin duda á las desgracias de Aguilar, dice Lope de Vega en su Jar- 
din, epístola XVIII, dirigida al licenciado Francisco de Rioja: 

Retrata un blanco mármol de Liguria 
A Gaspar Aguilar, á quien ha hecho 
Avaro el siglo en no premiarle injuria. 

Al mismo suceso hace referencia Vicente Mariner de Alagon en su elegía 
titulada In priscos et ccslebres Valentinos ( Opera omnia poética Tornay, lójj) 
cuando dice: 

Fortuna illi impar sine limite sed tamen aura 
lili aflat mentes grandia melifluee. 



* * 

Si otro hijo insigne de Valencia que Aguilar hubiese sido objeto de nuestra 
predilección, indudablemente al llegar á este punto soltáramos la pluma con ánimo 
desfallecido, pues no es empresa fácil emitir el juicio crítico de las obras que 
nos legaron los ingenios de las pasadas edades, según lo comprueban tantas 
controversias literarias por esta causa originadas. En nuestro caso, la dificultad 
queda salvada después de haber examinado no solo las producciones de Aguilar, 
si que también las de los ilustres escritores que de ellas se han ocupado; cuando 
esto se ha conseguido, cuando se conoce la autorizada opinión de los contem- 
poráneos de aquel célebre vate, cuando sus nombres son tan esclarecidos y sus 
juicios tan respetados, el nuestro queda formado, pues argüiría gran ignorancia 
y sobrada osadía disentir del que expusieron talentos superiores, eterna honra 
de la literatura española. 



(i) Se dice que una d.\iiia de la duques.1, desairada por Aguilar y olvidada en su prtcma, mo- 
tivó su caida. 

(El Fénix, iomol, núm. U, pág. 130). 



GASPAR DE AGUILAR. 1 13 



Sin embargo, en la imprescindible necesidad de dar á conocer nuestro criterio 
acerca de las obras de Aguilar, ya considerado como poeta lírico, ya como poeta 
dramático, cúmplenos hacer constar, ante todo, dos cualidades sobresalientes que 
en ambos conceptos le distinguen, á saber: moralidad sin tacha y castiza dicción; 
moralidad tan esquisita que en ningún escrito suyo hay un pensamiento capaz de 
ruborizar á la mas púdica doncella, ni al hombre mas timorato; castiza dicción 
tanto mas notable, cuanto que la empleaba un hijo de aquella antigua Valencia, 
cuyo lenguaje usual, hasta en el pulpito y el foro, era el dialecto del pais. Estos 
hechos se explican porque en Aguilar concurrían circunstancias especiales; su ca- 
ballerosidad era congénita, su cortesanía un hábito, su instrucción muy superior, 
y el origen, la cultura y la instrucción se manifiestan siempre en todos los actos 
del hombre y señaladamente en los productos de su ingenio. Las poesías de 
Aguilar infunden en el espíritu del lector la mas deleitable complacencia; cons- 
tantemente se encuentra en ellas delicadeza en los pensamientos, novedad en las 
imágenes, finura en la sátira, verdad en las descripciones y galanura en la frase; 
por eso mereció de sus coetáneos el sobrenombre de Discreto unas veces, de 
Divino otras y de Famoso siempre. En rigor pudiera decirse que el estilo de 
Aguilar es algún tanto conceptuoso en ciertas ocasiones; pero esto, que hoy mi- 
ramos como defecto, acaso fuera entonces considerado como imprescindible be- 
lleza, pues es sabido que en literatura, como en todas las manifestaciones del 
humano saber, cada época tiene sus exigencias. 

Si Aguilar como poeta lírico fué uno de los mejores de su tiempo, todavía 
alcanzó mayor reputación como dramático; mas, antes de juzgarle bajo este punto 
de vista, bueno será remontarnos á siglos anteriores, y examinar, siquiera sea 
brevemente y á grandes rasgos, el estado en que se hallaba entonces nuestro 
teatro. 

Nadie ignora que Valencia fué el primer pueblo de España en donde se es- 
cribieron y representaron composiciones dramáticas, pues ya en 1894 figura 
Mosen-Domingo Mascó, consejero del Rey D. Juan primero, como autor de una 
tragedia titulada: ^'L'hom enamorat y la femara saíísfeia,,, ejecutada en el pala- 
cio llamado del Real. 

Tan marcada inclinación debió seguir en aumento, pues según consta en las 
deliberaciones de los Jurados de la ciudad, en el siglo XV tenia esta juglares asa- 
lariados para las representaciones, prueba evidente de que se verificaban con 
frecuencia. 

Atestigua la afición extraordinaria que en Valencia se desarrolló hacia las 
representaciones escénicas, el hecho de ser la primera población de España que 
tuvo edificio propio para dicho objeto, refiriéndose este aserto de D. Melchor 
Gaspar de Jovellanos al año 1526. Por esta razón, sin duda, cuando el célebre 
actor y poeta dramático Lope de Rueda, recorrió con su compañía las principa- 

8 



114 REVISTA DE VALENCIA. 



les ciudades de España, encontró en Valencia elementos suficientes para trabajar 
con provecho bastante tiempo, dando ocasión á que en ella se coleccionaran é 
imprimieran muchas de sus obras. Estos fueron los cimientos de la distinguida 
escuela valenciana, la cual consiguió aunar el gracejo del insigne sevillano, con 
el festivo donaire característico de sus nuevos prosélitos, siendo entonces el prin- 
cipal de ellos Juan de Timoneda, y medio siglo después Rey de Artieda, Guillem 
de Castro, Francisco Tárrega, Gaspar de Aguilar y otros muchos. La fama de 
este centro literario llamó la atención de Lope de Vega cuando sus juveniles 
devaneos obligáronle á dejar la corte en 1585, y en Valencia no solo compuso 
muchas de sus comedias, sino que también las dio á la estampa, y es indudable 
que, si dos años de trato íntimo con Artieda, Castro, Tárrega y Aguilar pudieron 
contribuir á estimular la prodigiosa fecundidad de Lope de Vega, este, con su ge- 
nio portentoso, imprimió su propio carácter á las producciones de aquellos. A este 
propósito conviene recordar que el mismo Lope en la dedicatoria de su comedia 
Virtud, pobreza y mujer, dice así: "En España no se guarda el arte ya, no por ig- 
"norancia, pues sus primeros inventores Rueda y Naharro, le guardaban, que ape- 
"nas ha 80 años que pasaron, sino por seguir el estilo mal introducido de los que 
"les sucedieron." 

En el prólogo de El Peregrino en su Patria, se espresa así: "Y adviertan los 
"estranjeros de camino, que las comedias en España no guardan el arte y que 
"yo las proseguí en el estado que las hallé, sin atreverme á guardar los precep- 
"tos porque con aquel rigor de ninguna manera fueran oidas de los españoles.,, 

Por último, todos saben de memoria que en su Arte de hacer Comedias, 

dijo: 

Escribo por el arte que inventaron 
Los que el común aplauso pretendieron. 
Porque, como las paga el vulgo, es justo. 
Hablarle en necio para darle gusto. 

Con estos antecedentes volvamos á ocuparnos de Aguilar y de sus comedias: 
en la imposibilidad de analizarlas todas, y á fin de no incurrir en molestas repe- 
ticiones, nos limitaremos á hacer especial mención de la mejor de las suyas, 
citada con elogio por Cervantes en el capítulo 48 de la primera parte del inmor- 
tal Quijote, cuyo título es El Mercader amante. Su argumento, sobrado inocente 
hoy, nuevo é interesante entonces, es el siguiente: Belisario, rico mercader, es 
querido por dos damas, Labinia y Lidora, ambas discretas y ambas hermosas; 
dudoso en la elección, á causa de estas mismas dotes que las dos poseen 
en igual grado , y temiendo sean sus riquezas móvil de tanto cariño , dis- 
curre ponerlo á prueba, fingiéndose arruinado; Lidora entonces manifiesta su 
desvío y pretende casarse con Astolfo criado de Belisario, que se supone ha ad- 
(juirido la fortuna de este, mientras que Labinia, perseverando en su afecto. 



GASPAR DE AGUILAR. 



115 



desdeña otros enlaces ventajosos, siendo en su consecuencia la que toma por 
esposa el amante mercader. 

Esta comedia, de la cual dice el eminente literato Gil y Zarate que á poca 
costa seria una comedia clásica, sin duda porque en ella se guarda la unidad de 
lugar y en lo posible la de tiempo, vá precedida como todas las de Aguilar, y 
según costumbre entonces, de una Loa, que no tiene con aquella relación alguna, 
en cuyo caso se encuentran asimismo las coplas puestas al fin. 

Las tres jornadas de esta comedia se desarrollan con naturalidad, hay en 
ella caracteres bien sostenidos, soltura en el diálogo, y es común encontrar 
primorosos pensamientos expresados en versos fáciles, que sirven de preciosos 
marcos á cuadros llenos de belleza y colorido. Hé aquí cómo expresa Belisario 
su indecisión en la jornada primera, al proponerle Astolfo que elija'entre Labinia 
y Lidora: 



¿No ves que no puede haber 
Elección en cosa igual.'' 
Porque si á escojer me arrojo 
De las dos, por tu consejo. 
Puede causarme mi antojo 
Mas pesar por la que dejo. 



Que no por la que escojo. 
Para no perder ningima 
Fuera negocio escogido 
Que me hubiera la fortuna 
En dos hombres dividido 
O que las juntara en una. 



El mismo Belisario, al convencerse de que Labinia le ama aun, creyéndole 
pobre, exclama: 



Cielos, de estrellas sembrados, 
Y poblados de alegría, 
Como la ventura mia 
Movidos y trastornados; 
Inconstantes elementos. 
Ya mansos, ya embravecidos. 
Que todos sois parecidos 
En todo á mis pensamientos; 
Claras, apacibles fuentes, 
Frescos, cristalinos ríos. 
Que os crecen los ojos mios 
Mil veces con sus corrientes; 
Arboles que dais tributos 
A los toscos labradores. 
Ya con hojas, ya con flores, 
Ya con sombras, ya con frutos; 



Montes que habéis hecho guerra 
Una vez al firmamento; 
Aves que vais por el viento. 
Fieras que pisáis la tierra. 
Frescos jardines y huertas 
Do amor se está recreando; 
Casas que me estáis mirando 
Por las ventanas y puertas; 
Calles que puedo pisaros 
A pesar de mi tormento. 
Piedras que ya de contento 
He de venir á tiraros. 
Sed de esta verdad espresa 
Testigos de aquí adelante. 
Que hay una mujer amante 
Y un hombre que lo confiesa. 



La Gitana melancólica, comedia cuyo título no conviene á la acción que en 
ella se desenvuelve, es de gran interés dramático, y por cierto no le tiene menor 
La venganza honrosa; en ambas la dicción es tan fácil, los versos tan fluidos y 
elegantes, que pueden competir ventajosamente con los de los mejores escritores; 



lió REVISTA DE VALENCIA. 



en prueba de ello plácenos transcribir los siguientes del acto primero de Ln 
venganza howosa: 



•"ü'- 



¿Y es muy grande ese caudal? 
— Demás de ser grande y bello, 
Es un busto de cristal, 
Con oro en vez de cabello 

Y en vez de boca, coral. 
Por mejillas tiene ardientes 
Rubís, esmeraldas ricas 
Por ojos resplandecientes, 

Y perlas menudas, chicas, 
Por chicos, menudos dientes. 

Las restantes comedias de Aguilar encierran situaciones casi siempre intere- 

. santes, trozos de excelente versificación, pero falta verdad en el argumento, el 

discreteo es excesivo y se advierten lamentables extravíos, hijos á la vez de la 

brillante imaginación del poeta y de la escuela del Fénix de los ingenios, á la 

cual pertenecía. 

Reasumiendo: en las obras dramáticas de Aguilar, prescindiendo de su plan 
mas ó menos acertado, y de su desarrollo mas ó menos natural y lógico, se en- 
cuentra siempre al poeta elegante y correcto, de fácil y sonora dicción, cuyas 
descripciones respiran inimitable verdad y ternura esquisita los afectos que ex- 
presa. 

En tal concepto mereció Aguilar ser citado con elogio por Agustín de Rojas 
en la famosa Loa inserta en su Viaje entretenido; por Cervantes, ya en el pró- 
logo de sus comedias, ya en su Viaje al Parnaso: y Lope de Vega en su Laurel 
de Apolo le dedica este recuerdo, al ocuparse del canónigo Tárrega: 

Al siempre claro Túria 
Hiciera Apolo injuria. 
Si no ciñera de oro justamente 
Del canónigo Tárrega la frente. 
Que ya con su memoria alarga el paso. 
Para subir al palio y al Parnaso, 
Con Gaspar Aguilar, que competía 
Con él en la dramática poesía. 

Si estas alabanzas de los contemporáneos de Aguilar, pudieran parecer tal 
vez exageradas, la circunstancia de haberse reproducido alguna de sus obras 
por el erudito Don Eugenio de Ochoa en el Tesoro del Teatro Español, impreso 
en Paris en 1840, y otras en la Biblioteca de autores españoles, moderno é ines- 
timable monumento elevado á la literatura patria con los materiales aportados 
por los escritores eminentes de todas las épocas, es prueba evidente del mérito 
intrínseco que en ellas se encuentra, y la mayor sin duda de la justicia con que 
Valencia le cuenta en el número de sus hijos mas preclaros. 



GASPAR DE AGUILAR. 



117 



* * 



Hemos concluido estos apuntes, á los cuales solo abona el buen deseo que 
nos impulsó á escribirlos; el deseo de contribuir al mayor renombre del valenciano 
insigne, del dulcísimo poeta cuyo mérito pocos conocen, pues la rareza de sus 
obras es tal que burla las pesquisas de los mas empeñados bibliófilos. Reim- 
primirlas y popularizarlas seria prestar un gran ser\-icio á la literatura patria, y 
á nadie corresponde la iniciativa en este asunto sino á la Sociedad modesta é 
ilustrada que se cobija bajo las alas de Lo Rai-Penat, con el exclusivo y levan- 
tado objeto de rendir culto á las glorias de Valencia y su antiguo Reino, florón 
el mas preciado de la Península Española. 

Luis María Arico. 




■to 



A LA SEÑORA DOÑA CEFERINA PARDO DE LA CASTA, 



EN LA MUERTE DE SU ESPOSO 



DON CRISTÓBAL PASCUAL Y GENIS. 




juANDo con planta incierta, 
Después del triste y angustioso dia, 
Traspasé los umbrales de tu puerta, 

Todo en silencio y soledad yacía 

En aquella mansión, templo sagrado 

Que lué de vuestro amor y mi alegría. 

El postigo entornado 

La luz escasa penetrar dejaba 

En el vasto salón abandonado, 

Y al caminar sobre la blanda alfombra. 

Mi conturbada mente imaginaba 

En mis pasos oir los de su sombra, 

Que huyendo de mi llanto, se alejaba. 
Todo lo vi: sobre la mesa a(¡uella 

Junto á la cual, rendido ó animoso, 

Del bien y la verdad siguió la huella. 

En estéril reposo. 

Como está en el sepulcro el cuerpo iuimano, 

Se veia el papel en que trazara 

Frases de luz con insegura mano; 

Allí el estante de los libros viejos. 

Amigos de la pUícida existencia, 

Que le dieron vator con sus consejos, 

Virtud v fé, resifjnacion v ciencia. 



A LA SRA. D." CEFERINA PARDO DE LA CASTA. 1 IQ 



Y allá, frente por frente, 

La noble imagen del audaz guerrero 
Que á la victoria encadenó potente; 
Del que con brazo fiero 
Elevó, de epopeya en epopeya, 
Nuestra idea triunfante al Capitolio, 
Mientras él encontraba junto á un solio 
Una Roca Tarpeya. 

Y en la extensa pared el cuadro antiguo 
Que el ánimo contrista. 

En que Herodías á su rey presenta, 
Para vengar de un desamor la afrenta. 
La sagrada cabeza del Bautista. 
Todo estaba allí aun: sobre la silla 
La impresión de su cuerpo se notaba; 
El libro en que leyó por vez postrera; 
El periódico inútil que arrojaba; 
El premio que en las lides consiguiera... 
Todo estaba allí aun, mas él no estaba! 

Oí el canto del ave 
Que antes, alegre en su prisión dorada. 
Le distraía del estudio grave 
Por saludar la luz de la alborada, 

Y que entonces mas triste era á mi oído 
Que el cierzo del otoño cuando zumba, 
O del cuervo la voz cuando hace nido 
En el sombrío hueco de una tumba. 

Y tú estabas también, cuerpo sin alma, 
Corazón que, perdidos sus amores. 
Pide á la muerte venturosa calma; 

Y tú estabas también, triste, abatida. 
Cegando el llanto tu mirada inquieta, 
Flor cuya esencia volará perdida, 
Imagen, nada mas, de aquella vida 
Que con la suya se llevó el poeta. 
Vestal que al pié del ara, 
Doblada al peso del dolor la frente, 
Mísera no repara 

Que mientras hace su oración ferviente. 
La sombra en el espacio se desliza, 



120 REVISTA DE VALEN'CIA. 



Porque el fuego sagrado 

Al soplo de la muerte se ha apagado 

Y no torna á brotar de la ceniza. 
Entonces un funesto pensamiento 

A mi agitada mente trasportaba 

Su última idea en el postrer momento. 

Cuando, mirando en torno, no te hallaba. 

Cuando veía abrirse sin enojos 

Toda la eternidad ante sus ojos. 

Yo sé bien que la imagen de la gloria. 

Las fugaces venturas de este mundo, 

El ansia loca de saber profundo, 

No asaltaron entonces su memoria. 

Si aquel cerebro un pensamiento encierra 

Y una mirada lanza al bien perdido 
Al sentirse arrastrado y suspendido 
Entre el cielo y la tierra, 

A tí van, como fueron sus amores, 
Como vá al ancho mar rápido el rio, 

Y al espacio el aroma de las flores 

Y á la flor la frescura del rocío. 
A tí van í\ decirte con voz nuida: 
"Único sol de mi muriente dia, 
Al que jamás oscureció la duda. 
Eterno huésped de la mente mia: 
Pronto á estallar el corazón, quisiera 
Trocar mi gloria por tu amor ferviente, 

Y el último laurel que lo ciñera 
El beso de tus labios á mi frente. 
Llora, sí, pero no la eterna ausencia 
Que un pasajero amor tan solo trunca: 
Para dos almas contundidas, nunca 
Se cierra con lanada la existencia.,, 

Si escuchaste esa voz, mi triste amiga, 
¿Por qué no cesa tu incansable duelo? 
¿Por qué el dolor tu pensamiento ostiga? 
¿Por qué no tiendes tu mirada al cielo? 

Ya lo oíste; los lazos amorosos 
La muerte misma á queljrantar no alcanza; 
En las bodas del alma, los esposos 



A LA SRA. D." CEFERIMA PARDO DE LA CASTA. 121 



Viven eternamente en la esperanza. 

El vendrá sobre tí, y á cada instante, 

Como espíritu errante, 

De otra nueva pasión celeste lleno, 

Que no emponzoñe con su risa el mundo, 

A tu lado estará como ángel bueno. 

Le verás de tu mente en lo profundo 

Con aquella mirada sin enojos, 

Con aquella sonrisa sin agravios, 

AI brotar la plegaria de tus labios 

Y el llanto de tus ojos. 

Le verás en el sol que brilla ardiente. 
En el cénit, cuando las mieses dora, 
En la nube sombría de occidente, 
En el primer destello de la aurora. 
El soplo de la brisa perfumada 
Te traerá su aliento, 

Y hasta la voz del ave en la enramada 
Tornará la canción enamorada 

De vuestra juventud al pensamiento. 

Yo envidio, mientras tú lloras, su suerte, 
Que el triunfo de su genio fué la muerte, 
Su corona el dolor de un pueblo entero, 

Y al terminar esa sangrienta guerra 
Con el mal y el error, que fué su historia, 
Vio á la paz esperándole en la gloria, 

Y á la gloria cantándole en la tierra, 
Hay algo, triste amiga, mas sombrío. 
Que es lo que abruma al pensamiento mío; 
Un nombre que se pierde con la vida 
Solo al estéril llanto consagrada; 

Una ilusión en nada convertida, 

Y una esperanza en nada; 

Un sepulcro cubierto de maleza, 
Donde nunca se encuentre al ser amado. 
Que en el húmedo suelo arrodillado 
Piense en el muerto mientras llora ó reza. 



Félix Pizcuf.ta. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 



LA FAMILIA DE 7.rRTTA Y SUS ÚLTIMOS REPRESENTANTES. 



II. 



EL DOCTOR MIGUEL ZURITA DE ALFARO. 




s común parecer entre historiadores y críticos que Ij perspectiva que 
presenta el siglo XVI, después de desastrosas turbulencias y de sensi- 
ble abandono literario, es tan grande como sorprendente y magestuosa. 
A la decadencia de las letras, á la falta de notabilidades en todos los ramos 
del humano saber, á la exigüidad de descubrimientos científicos y de mejora- 
mientos artísticos, sucede con asombroso contraste una sorprendente actividad 
literaria. Renuévanse las doctrinas, progresan todos los estudios, aparecen nue- 
vos genios, y con ellos, ciencias, artes, literatura, todo se perfecciona y engrandece. 
España presenta un magnífico espectáculo; multitud de varones ilustres riva- 
lizan entre sí, no tan solo por el mérito de sus obras, sino por el noble afán de 
difundir su ilustración dentro del pais y en las cátedras extranjeras. Entre los mé- 
dicos es considerado este periodo como el mas brillante de la gloria de la medi- 
cina española, y muchos le apellidan el siglo Jiipocrático español. En ese siglo 
en que se crean Universidades, en que se erigen escuelas de medicina práctica y 
de estudios anatómicos, en que se inventan medios demostrativos para los anfi- 
teatros, tales como las estatuas de seda por Tabar, en que se describe la circula- 
ción pulmonar, y se aprecia y vislumbra la general por el inolvidable y desgraciado 



HIJOS ILUSTRES DE JIORELLA. 



Miguel Servet, en que una Doña Oliva de Sabuco publica su ingenioso Sistema 
sobre el suco nérveo, en que se introducen en la terapéutica agentes tan pode- 
rosos como el mercurio y los leños de Indias, en que se enseña á hablar á los 
sordo-mudos, y á desalar el agua del mar, en que se descubren varios géneros 
de plantas medicinales, y en que se crean distintos hospitales y se constituyen varias 
órdenes religiosas, destinadas á la curación y asistencia de enfermos, en ese siglo 
grande por la elocuencia de los Leones, de los Argensolas, Herreras y Garcilasos, 
por la sabiduría de los Mariana, Morales y Mendoza, Nebrija, Abril, Sánchez, 
Barba y Rojas Montes de Oca y otros muchos; en ese siglo, repetimos, brilló la 
casa de Zurita mediante dos célebres personajes; uno el Doctor Miguel Zurita de 
Alfaro, otro Don Gerónimo Zurita. Aquel es el padre del Cronista de los Reinos 
de Aragón, y discípulo de Hipócrates; este un historiador de tanta talla como 
Morales, Mendoza ó Mariana. Fijemos nuestra consideración en los detalles bio- 
gráficos del primero, que bien lo merece, pues aunque careciera de otros títulos, 
bastaria el ser padre de un sabio, honra de España y rama de aquel linaje, para 
concedérsela completísima. 

Nació Miguel Zurita en Mosqueruela, villa del reino de Aragón, donde resi- 
día su familia, y su padre D. Gabriel, deseoso de los aumentos temporales y es- 
pirituales de su hijo, cuando ya tenia edad suficiente, cuidó de que recibiera las 
primeras órdenes, para que así pudiera gozar de las rentas eclesiásticas y se ayu- 
dase con ellas á los estudios, á que le veia decididamente inclinado. Dispuso su 
viaje á Zaragoza, de cuya diócesis era entonces Mosqueruela, y fué ordenado en 
dicha ciudad en 24 de Octubre de 1481, ó sea á últimos del siglo XV, por Don 
Pedro Pilares, Obispo Doliense, titular de Don Alonso de Aragón y Castilla, 
Administrador perpetuo del Arzobispado de Zaragoza. Las órdenes recibidas se- 
rian sin duda las primeras, Tonsura ó á lo mas Menores, pues el estudiante mudó 
presto de intención, si acaso la tuvo de ser eclesiástico. Trató de estudiar la me- 
dicina y se fué á profesarla á Salamanca. Pudo haberla cursado en Huesca ó en 
Lérida, bajo la dirección de maestros muy doctos y de gran renombre en aque- 
llos tiempos, estando mas cerca de sii familia, pero atraído por la fama de la es- 
cuela salmantina, prescindió de sus afectos y conveniencias personales, para be- 
ber en la fuente mas abundosa y pura de aquella época. Zurita, quedándose se- 
glar y al seguir los estudios de sus inclinaciones, lo hizo con conciencia, sin per- 
der el tiempo, sin malgastar la hacienda de sus padres y aprovechando su clara 
inteligencia. Su nombre figuró entre los mas aventajados y estudiosos, adquirió 
las simpatías de sus compañeros, y la distinción y benevolencia de sus profeso- 
res. Al salir de Salamanca, concluidos los cursos, vínose á Huesca, y habiendo 
presentado la íé ó certificación de ellos en su Universidad, le confirió el grado 
de bachiller en medicina Juan de Espes, Dean y Canónigo de la Iglesia Cate- 
dral y Canciller de la misma escuela, en 9 de Julio de 1494. Tuvo por padrino á 



124 REVISTA DE VALENCIA. 



Juan de Serra, Doctor en Cánones, Leyes, Medicina y Filosofía, y en todas estas 
facultades varón muy señalado. 

En el siguiente año 1495 tuvo ya Miguel Zurita conducta en Alfaro, villa 
principal del reino de Castilla, ahora ciudad, y crecia de tal suerte su reputación 
y nombre en su profesión ó sea en el ejercicio de su facultad, que pasando este 
misino año por ella el Rey Don P'ernando el Católico con la Reina Doña Isa- 
bel, de vuelta de Tarazona, en que celebró Cortes á los aragoneses, hizo que le 
sirviera de médico de su Real Cámara, lo cual no fué sin duda sin grande cono- 
cimiento y examen de los demás médicos que acompañaban al monarca. Desde 
aquel entonces siguió siempre al servicio de los Reyes Católicos, asentáronle en 
los libros de su Real Casa, y de escojerle para médico de su Cámara en Alfaro, 
.se originó el llamarle el Doctor Alfaro en muchos privilegios y cartas de merce- 
des; y. él no se olvidó de este nombre, como principio de sus medros y carrera, 
s í es que le anadia después del apellido Zurita, y sus mismos hijos fueron se- 
ñalados muchas veces con él. 

En el año 1497, en 5 y 8 de Julio, recibió en la Universidad de Huesca los 
grados de Licenciado y Doctor por mano del mismo canciller D. Juan de Es- 
pes, volviendo á ser su padrino Juan Serra, que ya le habia patrocinado en el 
grado de bachiller. 

En 1506 pasó á Ñapóles, sirviendo al Rey Don Fernando, en la galera de 
Don Bernaldo de Rojas, Marqués de Dénia y Mayordomo mayor del Rey. De- 
túvose el Monarca poco tiempo en Ñapóles, con motivo de la muerte del Rey 
Don Felipe su yerno, ocurrida en 25 de Octubre del mismo 1506, poniéndose 
en gran mudanza todas las cosas, pues los mismos que le procuraron antes apar- 
tar de Castilla, solicitaron después con este motivo su pronto regreso, y una vez 
en España y estando en Burgos en dia l3 de Diciembre, entre los grandes cui- 
dados que allí ocurrieron, no se olvidó el Rey de gratificar los servicios y buena 
asistencia y letras del Doctor Miguel Zurita, acto que honra tanto al príncipe 
como al beneficiado: aquel, en medio de sus mayores y más serias ocupaciones, 
no olvidó á su médico; este le correspondió con viva adhesión. Movido el Rey de 
su sabiduría y de su acertada práctica, ya por lo que habia experimentado en su 
Real persona, ya por las buenas y loables costumbres que en él observó, le hizo 
su proto-médico en todos los Reinos y Señoríos de la Corona de Aragón, como 
también en todos los de Castilla, León y Granada, como Administrador general 
(jue era de ellos por la Reina Doña Juana su hija, según consta por su Real pri- 
vilegio refrendado por el Protonotario Miguel Velazquez Clemente, distinción no 
alcanzada hasta entonces por otro comprofesor ni facultativo contemporáneo. 

Casé el Doctor Zurita dos veces; en primeras nupcias con Doña Constanza 
Diez, de la que tuvo cuatro hijos, D. Juan Zurita, Capellán de la Reina Doña 
Juana y del l'.mperador Carlos V;Doña María Zurita, que casó con Don Bernardo 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. -125 



Simón, Doctor en Derechos y Regente de la Real Cancillería de Cerdeña; Sor 
Catalina Zurita, religiosa en el Monasterio de Pedralvas en Barcelona, y Sor 
Ana Zurita, Abadesa del Convento de Nuestra Señora de la villa de Montblanch 
en Cataluña. En segundas nupcias fué su esposa Doña Ana de Castro, por los 
años de 1510, cuando el Rey Don Fernando vino á celebrar Cortes en Monzón 
á los aragoneses. Y viéndole respetado y encontrándole digno, mandó entonces 
Don Fernando insacular en los oficios de la ciudad de Zaragoza al Doctor Zu- 
rita, viviendo algunos años en ella, procreando del segundo matrimonio al in- 
signe escritor Gerónimo Zurita, que nació en la misma Zaragoza 4 de Diciembre 
de 1512. Doce años después moria su madre en Burgos (año 1524), donde está 
sepultada en el convento de San Francisco. Pero antes de este suceso fueron 
tan calificados los conocimientos y estudios del Doctor Miguel Zurita de AUaro, 
que no solo los respetaron y tuvieron en mucho los médicos de Cámara de los 
Reyes Católicos, sino los de la Reina Doña Juana y su hijo el Emperador Car- 
los V; por cuya razón, más que por haber sido hechura de sus abuelos y tener 
todos los grados científicos y literarios, le honró é hizo merced el Emperador, en 
el año 1519, de nombrarle médico de su Cámara con 87.500 maravedís de renta 
anual, como acredita la cédula siguiente: 

"Nos la Reina, y el Rey su hijo, hacemos saber á vos los nuestros Contado- 
''res mayores, que nuestra merced y voluntad es de tomar y recibir al Doctor 
'Miguel Zurita de Alfaro por nuestro Físico, y que haya y tenga de Nos de ra- 
ción y quitación en cada un año con el dicho oficio treinta y siete mil y qui- 
'nientos maravedís; porque vos mandamos que lo pongades así en nuestros li- 
"bros y nóminas, que vosotros tenéis, y le libréis los dichos treinta y siete mil y 
'quinientos maravedís este presente año de la fecha desde nuestro Alvalá, desde 
'el dia de la fecha deste Alvalá hasta el fin de él, é dende en adelante en 
cada un año á los tiempos, y según y como, y cuando libraredes á los otros 
Nuestros Físicos los semejantes maravedís que dé Nos tienen; y asentad el tras- 
lado deste nuestro Alvalá en los dichos nuestros libros, y sobrecscrito, y librado 
de vosotros ese original, lo tornad al Doctor Miguel Zurita de Altaro, para 
que él lo tenga por título de dicho oficio, por virtud del cual mandamos que le 
sean guardadas todas las honras, gracias, mercedes, franquezas y libertades, pre- 
eminencias, prerogativas, inmunidades, y todas las otras cosas que por razón 
del nuestro Físico debéis aver, y gozar, y vos deven ser guardadas. Fecha en 
Zaragoza á quinze dias del mes de Enero de mil quinientos diez y nueve años. — • 
Yo el Rey. — Yo Francisco de los Cobos, Secretario de la Reina y del Rey su 
hijo nuestros señores, la fice escribir por su mandado.,, 

En el mismo año, á 2 de Setiembre y estando la Corte en Barcelona, le hizo 
el Rey su Protomédico en todos los Reinos déla Corona de Aragón, según consta 
por el Real privilegio refrendado por el Secretario Don Hugo de Urries. Y 
en otro privilegio dado en la ciudad de Toledo á 27 de Agosto de 1525, refren- 
dado por el mismo Secretario, le dio, para durante su vida, cinco consignaciones 
sobre la Bailía de Huesca, que había tenido Mosen Juan Miguel de la Nuza y 
Doña Isabel su hija, reconociendo en entrambos, que lo hace en consideración 



126 REVISTA DE VALENCIA. 



de SUS servicios, y los que cada dia añade, con otras circunstancias de mucha 
estimación; y en este último le llama Doctor en artes y medicina. Logró por en- 
tero esta merced, enviando el año siguiente desde Granada ejecutoriales, para 
que sin contradicción alguna le pagase luego el Baile de Huesca, como lo eje- 
cutó, dando cumplimiento á la Real Orden. 

Aquel mismo año 1525 enfermó el prisionero de Pavía, el Rey Francisco I 
de Francia en el Alcázar de Madrid, de melancolía y tristeza, al ver que se dila- 
taba su libertad y que no le habia visitado el Emperador Carlos V. Para aten- 
der á tan grave dolencia decidió el Emperador dos cosas: primera, que fuera á 
curarle el Doctor Miguel Zurita de Alfaro, para lo cual le envió con carta de 
credencial á Don Fernando de Alarcon, que era quien custodiaba y tenia en su 
guarda al Rey Cristianísimo; y segunda, visitarle después él mismo: el tenor de 
la carta es el siguiente: 

"El Rey. — Doctor Dalfaro nuestro Médico; porque el Cristianísiiiio Rey de 
"Francia está con alguna indisposición, yo vos mando que luego como esta 
"veáis, todas cosas dexadas, os partáis y vais á la villa de Madrid donde está, y 
"le curéis todo el tiempo que fuere menester, como lo haríades á mi Real per- 
"sona, que en ello seré servido, y ii oséis á Alarcon, que le tiene en guarda, que él 
"os guiará como lo aveis de hazer: Del Bosque de Segovia á cinco de Setiembre 
"de mil quinientos veinte y cinco años.— Yo el Rey.,, 

Cumplió la orden el Doctor Zurita, mas convencido de que no aprovechaban 
como deseaba su asistencia y solicitud, porque las enfermedades del espíritu no 
son fácilmente dominadas por la ciencia, y considerando que se agravaba sobrado 
la del Rey de Francia, convino con Don Fernando de Alarcon dar luego aviso 
por medio de posta al César, que estaba entonces en la aldea de San Agustín, 
distante seis leguas de Madrid. El Emperador se apresuró entonces á venir á ver á 
su rival y esta impresión favorable, con otros sucesos ocurridos en semejante 
ocasión y'que no es oportuno ahora referir, hicieron recobrar la salud al au- 
gusto prisionero. 

No fué esta la última ocasión en que se distinguió nuestro Doctor, ni conclu- 
yeron aquí las deferencias recibidas de los monarcas. Era el año 1529; la empe- 
ratriz Isabel enfermó de unas tercianas en Barcelona, á fines de Marzo, y le ayudó 
á combatirlas y curarlas el Doctor Francisco Villalobos, Médico también de 
Cámara del Emperador, y después del rey Don Felipe II, su hijo, muy conocido 
por sus escritos. Procedieron ambos en esta asistencia con el esmero y cuidado 
que se deja comprender, y habiendo informado sobre el accidente al Emperador, 
les favoreció y honró con la respuesta siguiente: 

"El Rey. — Doctores, vi vuestras letras, y téngoos en servicio el cuidado que 
"tenéis de la Emperatriz; y porque de su indisposición tengo la pena é congoja 
"que es razón, aunque sé que es demasiado encomendaros su servicio y su cura, 
"todavía os mando, y encargo mucho, que hagáis en ello lo que deveis, y lo que 
"haríades con mi misma persona, pues en la verdad en mas terne esto, y mayor 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 127 



"servicio recibiré, como confio que lo haréis, y cada dia me avisad de su mejo- 
"ría: De Zaragoza á tres de Abril de mil quinientos é veinte y nueve años. — Yo 
. "el Rey. — Por mandado de su Magestad, Francisco de los Cobos.,, 

Dominaron la enfermedad, la combatieron con acierto y cesando las tercianas 

salió el Emperador de tan gran cuidado, manifestándolo con alegría y satisfacción 

á los mismos Doctores por la que se sigue, en la que de nuevo les encarga su 

asistencia: 

"El Rey. — Vi vuestra letra de cinco del presente, y he olgado en estremo de 
"haber faltado á la Emperatriz la terciana,- y de la buena disposición con que 
"quedaba: plegué á Nuestro Señor darle la salud que todos deseamos. Todavía 
"os encomiendo mucho, que tengáis cuidado de ella, así en la convalecencia 
"como después. De Zaragoza XI de Abril M. D. XXIX. —Yo el Rey. — Por man- 
"dado de su Magestad, Francisco de los Cobos.,, 

Últimamente, estando ya en Barcelona el Emperador en compañía de la Em- 
peratriz Isabel, despachó real privilegio y por él ratificaba al Doctor Zurita el ho- 
nor de Protomédico en todas las tierras y Señoríos de la Corona de Aragón y en 
los de Castilla, dándole el mismo honorario que gozaban los demás médicos de 
su Real Cámara. 

No se tiene noticia de que escribiese obra alguna. El ejercicio profesional 
quizás no le dejó tiempo para ello, ó bien no llegaron á publicarse sus escritos^ 
pero no por esto goza de menos celebridad su nombre, y Lucio Marineo Siculo, 
Coronista de los Reyes Católicos, puede decirse, con Morejon, que lo ha inmor- 
talizado en una de sus epístolas impresas, en la que manifiesta que debíala vida 
á este Médico y que no tenia otra cosa con que recompensarle mas que con la 
vida misma que le liabia conservado. El mismo Emperador, al conceder gracias á 
su hijo Don Gerónimo, en contemplación de los muchos servicios de su padre, 
entre ellas el oficio de Merino ó Juez ordinario y Foral de la ciudad de Barbas- 
tro y de Almudevar, lo confiesa diciendo: '"''que después de Dios debía la vida á 
su continuo cuidado y estudio,.., palabras que bastan para calificar su ciencia. 

Nicolás Ferrer y Julve. 



ESTUDIO SOBRE UN ROMANCE 



QUE SE HA QUERIDO ATRIBUIR A D. PeDRO CaLDERON DE LA BarCA. 




JN los días consagrados á solemnizar el segundo centenario de la 
muerte del gran dramático español D. Pedro Calderón, y con el lau- 
dable intento de justificar los hechos de su historia, muchos distingui- 
dos escritores recogieron á manos llenas datos y noticias en cierto Romance, 
publicado por el insigne colector de sus obras en la Biblioteca de autores espa- 
ñoles. Y como quiera que ese Romance no es de Calderón, ni á su persona pue- 
den referirse las noticias biográficas que contiene, parécenos obra meritoria dar 
á conocer á los aficionados á las letras españolas las pruebas qiie acreditan 
nuestra opmion. Conocerán \o% curiosos q\ i?£i;;/««írí' íntegro; y evitaremos los 
errores que pueden nacer de que siga incluyéndose entre los documentos, para 
escribir la vida del célebre poeta madrileño, y como hija de su pluma, esa obrilla 
que no es de tan elevado origen y está reconocida por mas humilde padre. 

Acudir á tiempo es facilitar y aumentar la eficacia del remedio; no tengamos 
otro quid pro quo tan difícil de desembrollar, como el de la Qincion á las Ridiias 
de Itálica, laurel arrancado á la corona de Rodrigo Caro, y puesto cu las sienes 
de Francisco de Rioja, por obra y gracia de una ligereza de D. Juan J. López 
Sedaño. 

En el niim. 35 del excelente periódico titulado Revista Europea, correspon- 
diente al domingo 25 de Octubre de 1874, aprovechamos una ocasión para 
tocar incidentalmente este punto literario, tratando de muchas obrillas ligeras 
atribuidas á Miguel de Cervantes (l). i\llí se fijó la cuestión en estos términos: 



(O Sol y wwM/í.— Cartas á los insigacs cervantistas D. José de Palacio Vitery, y D. Mariano 
l'ardo df Figucroa, sobre asuntos y zarandajas de crónica escandalosa cervantina. — Rciñsta Euro- 
pea. — Año I. — Tomo II. — Número 35. 



ESTUDIOS SOBRE UN ROMANCE. 129 



"Permítanme W. un paréntesis, que demostrando la facilidad de equivo- 
"carse, no estará aquí fuera de lugar. 

"Conocedor, como pocos, de la historia del arte dramático, y entusiasta 
"como el que más de sus glorias, siendo al propio tiempo gran hablista y gran 
"poeta, nuestro amigo Hartzenbusch es la persona mas competente para este 
"género de investigaciones. Y sin embargo, no es infalible. En un cuadernito de 
"poesías castellanas, precioso códice en 8." coleccionado á fines del siglo XVII, 
"que perteneció al difunto Pbro. D. Jorge Diez, y hoy para en mi librería, en- 
"contró con el nombre de D. Pedro Calderón de la Barca, un precioso Romance 
"á una dama, que deseaba saber su estado, persona y vida, que comienza: 

Curiosísima señora, 
Tú, que mi estado preguntas, 
Y de inorib7is et vita 
E.xaminarme procuras... etc. 

"D. Juan Eugenio examinó la composición, la encontró en el estilo del 
"gran drómiático, autor de La Vida es sueño, y muy digna de su pluma, y como 
"obra suya, la publicó por Apéndice al tomo primero de las obras de Lope de 
" Vega, en la Bidlioíeca de autores españoles. Y sin embargo, el Romance no es 
"de Calderón. Fué escrito por Dan Carlos Alberto de Cepeda y Gnsman, lucido 
"ingenio sevillano, que floreció en la segunda mitad del siglo XVII, y cuyas 
"poesías se conservan en la Colombina, en cóáice. autógrafo y firmado xe^eúád.'i 
"veces por el autor "(H. H. H. — 332. — 22). Allí está íntegro el Romance, con 
"el final que falta en el manuscrito que poseyó el presbítero Diez (l), y en la 
"publicación de Hartzenbusch, y sin las alteraciones que hicieron para acomo- 
"darlo á la vida de Calderón. Cuando esto acontece á tal maestro, enseñanza 
"debe ser para todos los discípulos.,, 

Hasta aquí, el paréntesis de la carta publicada en el año 1874. Antes de 
entrar en otras reflexiones críticas, es de absoluta necesidad la publicación del 
Romadice en toda su integridad, tal como se encuentra en el autógrafo de Cepeda 
y Guzman. 

Una dama deseaba canocer á Don Carlos y saber su estado y vida, y el lo 
supo y le em'ió este papel: 

Curiosísima señora, Cualquiera que eres, atiende. 

Tú, que mi estado preguntas, Y en cómico estilo escucha, 

Y de moribus et vita Que he de decirte un romance 

Examinarme procuras. Para quitarte la duda. 



(1) Si el sabio de Hartzenbusch hubiera e.xaminado el Romance entero, ciertamente no diría 
que era obra de Calderón. En el final decae visiblemente, no tanto en la entonación como en los 
conceptos. — El colector del Códice, para prohijarlo al gran dram.itico, tuvo que introducir mu- 
chas variaciones enteramente arbitrarias. Donde dice Cepeda Naá en Sevilla, se puso Nací en 
Madrid; donde dice el de Tapia me ordenó, se puso el de Troya, y así en otros lugares. 

9 



i3o 



REVISTA DE VALENCIA. 



Vá de retrato primero; 
Luego, si quiere la Musa, 
Irá de costumbres, bien 
Que habré de callar algunas. 

Sea lámina el papel, 
Matiz la tinta, la pluma 
Pincel, quiera Dios que salga 
Parecida mi pintura. 

Yo soy un hombre de tan 
Pequeñísima estatura, 
Que para enano es muy chica 

Y para pigmeo es mucha. 
Castellano soy, y deudo 

(Allá por chismes de Asturias) 
De dos Jueces de Castilla, 
Lain Calvo, y Ñuño Rasura. 

Hablen mollera y copete; 
Mira que de cosas juntas 
Te he dicho en cuatro palabras; 
Pues dije Calvo y alcuña. 

Preñada tengo la frente 
Sin llegarle el parto nunca; 
Teniendo dolores todas 
Las crecientes de la luna. 

Sobre la mollera tengo 
Cierta descalabradura 
Que al encaje de un ladrillo 
Vino pegada esta punta. 

Las cejas van luego, á quien 
Desaliñadas arrugas 
De un copete mal doblado 
Suele tener cejijuntas. 

No me hallan los ojos todos, 
Si atentos no me los buscan; 
Que allá en dos cuevas, si lloran, 
Uno es Huesca y otro Júcar. 

A ellos suben los bigotes 
Desde el tronco hasta la altura. 
Cuervos que los he criado 

Y sacármelos procuran. 
Pálido tengo el color, 

La tez macilenta y mustia, 
Desde que me aconteció 
El espanto de unas bubas. 

En su lugar la nariz 
Ni bien es necia, ni aguda. 
Mas de dos mil gracias tiene, 



Y aun con tabaco estornuda. 
La boca es de espuerta rota, 

Que aborta por las roturas 
Cuanto sabe y solo guarda 
La herramienta de la gula. 

Mis manos son pies de puerco 
Con su vello, y con sus uñas 
Que á comérmelas tras algo, 
Si el algo fuera grosura. 

El talle (si gusta el sastre) 
Es largo, mas si no gusta 
Es corto, que él manda desde 
Mi golilla á mi cintura. 

De aquí á la liga no hay 
Cosa ni estéril ni oculta, 
Sino cuatro faltriqueras ' 
Que no tienen plus ni ulira. 

La pierna es pierna no mas. 
Ni jarifa ni robusta. 
Algún tanto cuanto es zamba 
Pero no zamba canuta. 

Los pies solo tengo buenos, 
Aunque tienen mala hechura, 
Ellos son anchos y largos 

Y hasta en el invierno sudan. 
Este soy pintiparado 

Sin lisonja hacerme alguna 

Y si así soy á mi vista 

¡Ay Dios! ¿cuál seré á la tuya? 

Dejemos en este estado 
Mi levantada figura, 

Y vamos de mis progresos 
A la innumerable chusma. 

Que hoy en tu servicio tengo 
De cejar hasta la cuna. 
La memoria de mis años 
Hoy no me aflija entre burlas. 

Nací en Sevilla y nací 
En suerte tan importuna 
Que á D. Ventura de tal. 
Conocí no mas ventura. 

Crecí y mi querido padre 
(Con religión bien astuta) 
Como habia en otra cosa 
Dio en que habia de ser cura. 

El de Tapia (l) me ordenó 
De las primeras tonsuras 



(l) El limo. Sr. D. Fr. Pedro de Tapia, Arzobispo de Sevilla, me ordenó en 10 de Mayo 
de 1653. 



ESTUDIOS SOBRE UN ROJIANCE. 



i3i 



De cuyas órdenes solo 
La coronilla me dura. 

Bachiller por Salamanca 
También me hizo luego, cuya 
Bachillería es licencia 
Que en mil actos me disculpa. 

La codicia de un bolsillo 
En la literaria justa 
De un Tomás (l) me hizo poeta 
¿Quién no ha pecado en pecunia? 

Con lo cual Bartulo y Baldo 
Se me quedaron á oscuras 

Y en lugar de aprender leyes 
Hice versos en ayunas. 

La cómica inclinación 
Me llevó á la farándula, 
Coplas he hecho, si buenas 
O malas, tú te las juzga. 

Desde letrado á poeta 
Pasé, y viendo cuanto acusan 
A la poesía unos viejos 
De impertinencia machucha, 

Traté de mudar de estado (2) 

Y por mas estrecha y justa 
Religión, la de escudero 
Me recibió en su clausura. 

Aquí discurra el lector 
(Si es que hay lector que discurra), 
Cuales son para seguirlos 
Los pasos de mi fortuna. 

Gorrón, poeta, escudero 

He sido, y seré ¡Oh summa 

Paciencia de Job! ¿tuviste 
Mas calamidades juntas....? 

Con estas tres profesiones, 
¿Quién imagina, quién duda, 
Que habré sido, el 710, e7t viis días 
De cualquier suegra futura? 

Y así soltero, hasta hoy 
Me quedé, y hoy mas que nunca 
Por razones que el Marqués 
Mi señor tiene la culpa. 

Que como Caballerizo 
Me hizo su excelencia augusta, 
Huyen todas, por no ser 



Caballeriza ninguna. 

De este desaire de todas 
Me disculpo con algunas 
Que sufrirán mis defectos 
Porque los suyos les sufra; 

Si bien el dia de hoy 
Está con las grandes lluvias 
El tiempo tan apurado, 
Que hasta amor pasa penuria. 

Mas como ajustarse al tiempo. 
Dice un sabio que es cordura. 
Siendo cóngnia de mi amor 
Tres damas, con dos se ajusta. 

Dos damas tengo, y no mas, 
Que en la compañía mas zurda 
Por fuerza ha de haber quien haga 
Primera dama y segunda. 

Y como al fin por el tiempo 
Variar hube la natura, 
De las dos con que me hallo 
Una es morena, otra rubia. 

Una es dama de alta guisa 
Con un poco de abertura; 
De baja quizás es la otra; 
Una es clara, y otra es culta. 

Una es fea, y otra y todo. 
Que en esto solo se aunan; 
Porque yo mas quiero dos 
Fealdades que una hermosura. 

A entrambas las quiero bien 
Aunque allá Platón murmura 
Que el que quiere á un tiempo á dos 
No quiere bien á ningima. 

Miente Platón, porque ¿qué es 
Querer bien á una hermosura, 
Sino querer su salud 
Sus galas y sus holguras? 

Pues si yo quiero que tengan 
Mucha salud, fiestas muchas, 
Y muchas galas, aunque (3) 
A hechuras paguen hechuras. 

Y para aquesto les doy 
Permisión con tal industria 
Que parece que la quito: 
¿De qué se quejan las p ? 



(1) Cuando se canonizó Santo Tomás de Villanueva, fué la primera vez que me premiaron. 

(2) Estuve asistiendo al Exorno. Sr. Marqués de Vülanueva. mi padrino. 

(3) Hasta aquí el códice, y también lo publicado por Hartzenbusch. El resto lo hemos copiajo 
del manuscrito de la Colombina de Cepeda Guzman, 



l32 



REVISTA DE VALENCIA. 



Bien las quiero, y yo lo digo 
Que basta, y mas que lo gruña 
Platón, porque ignora que esto 
Es providencia y no injuria. 

Porque vé aquí usted, señora, 
Que no tengo mas que una 

Y esta mujer se me monte 

Y á otro galán se me muda. 

¿Qué he de hacer hasta hallar quien 
La cátedra sustituya? 
¿He de ir á espulgar un galgo? 
¿Qué hombre honrado un galgo espulga? 

Pues vé aquí que sin mudarse 
Me la dé una calentura; 
¿Qué tengo de hacer en tanto 
QÍie ella se sangra y se purga? 

¿Tengo, pues, de ir á buscar 
Entre peñascos y grutas 
La cagada del lagarto? 
¿Quién cosa tan puerca busca? 

Quiero pues, que no se mude, 
No enferme ¿no es cosa dura 



Luego el ser dos es lisonja 
Para que las faltas suplan, 
De la una con la otra. 
De la 'otra con la una. 

Con lo cual no hay accidente 
Que me aflixa ni me apura. 
Con saber que tengo hecho 
El gasto de mi lujuria. 

Y es esto tanta verdad 
Que deseando á dos viudas. 
Lo mas que me consolaba 
En aquesta ausencia injusta, 

Era que iba á Burgos, donde 
Para no sentir la suya 

De la p de Burgos 

Viera las reinas caducas. 

Aqueste es mi talle, y esta 
Mi vida, si no os disgusta, 
De la primera vacante 
Os daré la investidura. 

Como jamás me habléis 
En esto de la coyunda, 
Porque yo quiero que todas 
Me gozen, y no me unzan. 



Conocido en todas sus partes el romance, vamos á dedicarle algunas obser- 
vaciones. — Y como general y que lo comprende todo, la que resalta del contexto 
de la obra misma: su autor no era eclesiástico. Cierto que lo ordenó el Obispo 
D. Fr. Pedro de Tapia, que ocupó la Sede sevillana desde el año 1653 al de 1657; 
pero esto fué en los principios de la vida del autor del romance, que después, y 
como en el mismo expresa, fué á estudiar á Salamanca y concurrió á la Jiis!a 
poética de la canonización de Santo Tomás de Villanueva. Recibió, quien escri- 
bió el romance, la primera tonsura; pero no continuó la carrera eclesiástica, 
por eso dice con notable desenfado: 

De cuyas órdenes solo 
La coronilla me dura. 

Esto puede aplicarse á D. Carlos A. de Cepeda, pero de ninguna manera con- 
viene á D. Pedro Calderón de la Barca. Aquel se ordenó de menores, y ahorcó 
los hábitos, como vulgarmente se dice, para no acordarse mas de ellos, y ser 

Gorrón, poeta, escudero, 

como él mismo confiesa. Calderón, desde que se ordenó en 1651, fué sacer- 
dote ejemplar, y nunca abandonó su sagrado ministerio. 



ESTUDIOS SOBRE UN ROMANCE. l33 



Se encuentran en el romance otros muchos indicios. Después de ordenarse 
de tonsura el poeta 

La codicia de un bolsillo 
En la literaria justa 
De un Tomás, me hizo poeta; 
¿Quién no ha pecado en pecunia? 

Esto dice Cepeda. Para acomodarlo á Calderón se alteró el tercer verso, 

escribiendo 

De Isidro, me hizo poeta, 

porque, en efecto. Calderón concurrió á la Justa poética de la beatificación del 
Santo Patrono de Madrid con un soneto y cuatro octavas. Pero no tuvieron pre- 
sente los que hicieron la variante que en aquella Justa á nadie se premió con 
dinero ni con bolsillo. En el certamen de los sonetos, se ofreció al mejor nn jarro 
de plata; al segundo 2in escritorio de ébano y ttiarfil, y al tercero unas tnedias 
de seda de ?¿ácar, y 7inas ligas blancas cmi randas de oro. Para las octavas se 
ofrecieron como premio á las mejores 7in cabestrillo de oro; á las segundas un 
librillo de oro, y á las terceras seis varas de tafetán de nácar. No hubo, pues, 
codicia de bolsillo, ni tal pudo decir Calderón, ni se refiere el romance á la JiLSta 
de San Isidro, sino á la de Santo Tomás de Villanueva, que tuvo efecto en el año 
1658, y en la que en efecto, hubo premios en metálico, alguno de los cuales lo- 
gró alcanzar Cepeda de Guzman. 

Y mal podria decir Calderón que la codicia le hizo poeta para acudir á la 
Justa literaria de San Isidro en 1620, cuando desde l6l3 se ejercitaba, y decia de 
él Lope de Vega: 

A Don Pedro Calderón 
Admiran en competencia 
Cuantos en la edad antigua 
Celebran Roma y Atenas. 

No se hizo poeta entonces el autor de El Carro del Cielo; éralo ya, y muy co- 
nocido y celebrado anteriormente. 

;Y qué diremos de la conducta particular que en términos generales describe 
el autor del romance? ¿Hay un dato siquiera para sospechar que cosa tal pudiera 
decir el gran Don Pedro Calderón de la Barca, recordando sus hechos? 

Además ni era el incomparable dramático de pequeñísima estatura, ni des- 
cendía de alcurnia castellana, sino de Asturias y Flandes; y en cuanto á cualida- 
des morales, aquella boca 

Que aborta por las roturas 
cuanto sabe... 

se aviene muy mal con cuanto se alcanza de la formalidad y austera conversación 



l34 REVISTA DE VALENCIA. 



del autor de la Vida es sueño, y desdice de las máximas severas que producen A 
secreto agravio secreta venganza. 

Muchas mas consideraciones se desprenden del final del rotnattce, que acusa 
muy á las claras la región en que se escribía, y la época á que corresponde; mas 
como quiera que es muy fácil descifrarla y el menos versado en nuestra historia 
literaria habrá de conocerlas, no hemos de insistir. 

El romatice fué publicado, como obra de Cepeda, por los Sres. D. Juan José 
Bueno, D. Francisco de B. Palomo y D. Ventura Camacho, en la obra titulada 
Hijos ilustres de Seinüa, que empezaron á dar á la estampa en el año 1850; y 
como tal lo anota D. Bartolomé José Gallardo en el Ensayo de una Biblioteca 
española de libros raros y curiosos, tomo II, col. 367; pero á mayor abunda- 
miento, y según dijimos, se conserva íntegro, autógrafo y firmado en el códice de 
Poesías de D. Carlos Alberto de Cepeda y Guzman, que guarda la rica y célebre 
Biblioteca Colombina. Su texto dice que no es obra de Calderón, y con leerlo 
basta. 

J. M. AsENSIO. 




LA SOCIEDAD VALENCIANA DE BIBLIÓFILOS. 



FR. DAMIÁN FOXSECA Y MARTÍN DE VICIANA. 




¡ACE ya algunos años que á imitación de otras semejantes, establecidas 
en Madrid, Sevilla, Zaragoza y Barcelona, se constituyó en esta capital 
una Sociedad Valeficiaiui de Bibliófilos bajo la presidencia del eru- 
dito y por todos querido y respetado patricio, el Excmo. Sr. Marqués de 
Cáceres. 

La nueva Sociedad no tiene mas objeto, directo ni indirecto, que la publica- 
ción sucesiva de esa multitud de obras importantes y estimadas, unas veces toda, 
vía inéditas, otras anteriormente publicadas, pero siempre escasas y raras, siempre 
difíciles de encontrar para el hombre observador y de estudio; no aspira en 
ningún caso á la recompensa del lucro. He ahí porque, á fin de conservar inalte- 
rable su capital social, reponiendo cuanto se gasta, distribuye por partes iguales 
entre los socios y suscritores el importe total de gastos originados por la 
publicación de cada una de las obras que vá editando, y de las cuales hace solo 
doscientos ejemplares. Entre estas es justo y natural que abunden las que, bien 
por el cisunto, bien por el autor, ofrecen cierto colorido local y revelan á la 
vez en los editores la noble aspiración de dar á conocer en Valencia y fuera de 
ella la incontestable valía de algunos autores valencianos, hoy, por desgracia, 
apenas apreciados. No contraría tan generosos propósitos la limitación de la ti- 
rada, porque hay que tener muy en cuenta que se trata de libros que revisten 
todo el carácter de verdaderas fuentes de estudio y de preciosos orígenes de 
conocimientos, pero que precisamente por esto, alcanzan tan pocos lectores, que 
podemos asegurar sin temor de equivocamos, que sin el desinteresado cariño 
de los bibliófilos, llegarían muy en breve á la completa destrucción que les 
amenaza y á que han llegado tantos otros. 



l36 ■ REVISTA DE VALENCIA. 



La Sociedad que nos ocupa, de la misma manera que la generalidad de 
las de su misma índole, presta además un señaladísimo servicio al arte tipográ- 
fico, pues en virtud de todo lo que dejamos expuesto, sus publicaciones son un 
alarde de habilidad y de gusto para los impresores, ordinariamente obligados á 
posponer las legítimas exigencias del arte á las desconsoladoras imposiciones 
del negocio. 

Dos son hasta ahora los volúmenes publicados por los bibliófilos valencia- 
nos: — ^'■Relación de la expulsión de los moriscos del reino de V alenda „ del M. 
Fr. Damián Fonseca, y '■^ Segunda parte de la Crónica de Valencia,,, compuesta 
por Martin de Viciana. 

El primero forma un hernioso tomo, 4." español, papel de hilo, tipos elze- 
virianos, impresión esmeradísima, reproducción foto-tipográfica de la portada im- 
presa del original (Roma. — Jacomo Mascardo MDCXII), doscientas veintiuna 
páginas de texto, cuatro de índice y lista de suscritores, y im bien escrito 
Prólogo por M. C. y M., iniciales que dejan adivinar el nombre y apellidos del 
primero de los bibliógrafos de esta capital. En dicho prólogo se encuen- 
tran una curiosa biografía del dominico portugués, y oportunas é imparciales ob- 
servaciones acerca del asunto de su libro. Nosotros solo podemos decir aquí 
iiue la expulsión de los moriscos fué un acontecimiento histórico, de naturaleza 
tan compleja, y para este reino de. consecuencias tan trascendentales, que su es- 
tudio aun ha de inspirar vivo interés por largo plazo, añadiendo que el Maestro 
Fray Damián Fonseca lo describe y narra con la imparcialidad exigible al histo- 
riador contemporáneo del suceso, pero también con el conocimiento exacto 
de los hechos, que solo puede conseguir quien fué testigo de ellos. 

El segimdo volumen es un precioso tomo en folio; papel y tipos como los 
del anterior, ciento noventa y ocho páginas de texto á dos columnas; magnífica 
reproducción foto-tipográfica de la portada grabada del original (Valencia. — 1 5Ó4)) 
cuairenta y nueve escudos de armas igualmente reproducidos, que evidencian una 
vez mas la destreza y el gusto artístico de Don José Sancho Rayón, y veintiimeve 
páginas de preliminares, en las que se encuentra una Advertencia al lector, digna 
bajo todos concepto^, del libro de Viciana, y de la fama de erudito y sabio de 
que justamente goza el ilustrado jefe de nuestra biblioteca universitaria. El se- 
ñor Torres comienza su trabajo con una interesante biografía de Martin de 
Viciana; entra luego en el examen bibliográfico de sus obras, y después de de- 
mostrar la misteriosa cuanto sensible pérdida de la primera parte de su 
Crónica, y de probar, esto no obstante, por medio de poderosos argumentos la 
realidad indudable de la impresión, pasa á enumerar y distinguir las tres diferentes 
edi ciones que se hicieron de la segunda, estudia y examina las causas que pvi- 
dieron impedir siempre la terminación de aquellas, y por último, explica las adi- 
ciones y anotaciones hechas mas recientemente por Onofre Esquerdo, el Cro- 



LA SOCIEDAD VALENCIANA DE BIBLIÓFILOS. 1 3/ 

nista Sales y el canónigo Mayans, y que van con el carácter de apéndices al fin 
del tomo publicado por los bibliófilos valencianos. 

Para comprender toda la importancia del indicado libro, hay que advertir que 
no solo se trata de uno de los que se consideran como de primera rareza, sino 
de un verdadero nobiliario, en que se hallan los orígenes y sucesos de ciento diez 
y siete familias de las mas importantes de Valencia en el siglo XVI, y añadir que 
muy en breve verán la luz la tercera y cuarta parte de la misma Crónica, que no 
son menos raras, interesantes y estimadas, toda vez que en ellas se ocupa su- 
cesivamente Viciana de la historia de los reyes y de los pueblos y lugares de su 
patrimonio en este reino y del levantamiento de los agennanados. 

Se nos asegura que además de la tercera y cuarta parte de Viciana, está 
acordada la publicación de el Diario del viaje desde Valencia á Andalucía y 
Portugal, del Sr. Pérez Bayer, obra en dos tomos é inédita; del Norie de la poe- 
sía, colección muy buscada de comedias de varios autores valencianos, como Gui- 
llem de Castro, Ricardo del Túria, G. Aguüar y Tárrega; del Orbe 710710 de 
Pedro Mártir de Angleria, traducido al castellano, y de varias de las escasísimas 
obras de Timoneda; y hay quien afirma que de la primera se ha encargado un 
catedrático de esta Universidad, tan ilustrado como modesto; que preparará y 
dispondrá la segunda una persona competentísima de la Corte, y que de la ter- 
cera se ocupa hace tiempo un ilustradísimo Padre Escolapio, muy conocido en 
esta ciudad como orador elocuente y castizo. 

Si, cual deseamos, se confirman tan agradables noticias y el tipógrafo señor 
Alufre y su regente el Sr. Vives, á quienes enviamos nuestros mas sinceros plá- 
cemes, continúan trabajando algunos ratos como artistas, y no como industriales. 
Valencia estará de enhorabuena, y la Sociedad valenciana de bibliófilos, de la 
misma manera que su entendido impresor, merecerá bien de las Letras. 

Ofhere. 




CRÓNICA MENSUAL. 



N los primeros dias del año dura aun en todos los hogares el grato 
calor de Navidad, y hasta pasado algún tiempo no se reaniman los cír- 
culos literarios, recobrando entonces la vida que hicieron languidecer 
las fiestas domésticas de las Pascuas. 
Este año no hacen mala campaña las sociedades consagradas á las ciencias, 

las letras y las artes, y tendremos que ser lacónicos para dar en pocos ])árrafos 

cuenta de sus trabajos. 




El Ateneo ha emprendido una interesante controversia, debatiendo los efectos 
que en la literatura española ha de producir el renacimiento lemosin. Ya digimos 
que el Sr. Vives Liern habia presentado este tema, declarándose adversario del 
renacimiento. Sus argumentos han encontrado contestación en dos eniditos dis- 
cursos de los Sres. Martínez Aloy y Vives Ciscar (D. José); pero en ayuda del 
iniciador del debate ha venido una persona muy autorizada, el archivero general 
de Valencia y presidente que ha sido del Ateneo, D. Miguel Velasco y San- 
tos, que en una estudiada peroración combatió á los escritores que emplean la 
lengua valenciana, considerando anacrónico é imposible su restablecimiento lite- 
rario, y juzgándolo inspirado además en un sentimiento de particularismo, contra- 
rio á la unidad nacional y algún tanto perjudicial para ella. 

Mientras esto debate la sección de literatura del Ateneo, la de ciencias exac- 
tas y naturales continúa examinando la aptitud profesional de la mujer, y el 
presidente de la Corporación, el doctor Campa, distinguido catedrático de medi- 
cina, ha sostenido en un buen discurso que la mujer, por la especialidad de su 
sexo, tiene en la sociedad y en la familia una misión peculiar, que no se aviene 
bien con el ejercicio de las profesiones científicas. 



El Ateneo ha cumplido un deber triste y grato á la vez, consagrando una 
sesión solemne á la memoria del que fué su dignísimo presidente D. Cristóbal 
Pascual y Genis. 

El joven jurisconsulto D. Vicente Dualde fué el encargado de la oración de 
honras, en la cual, dejando aparte el carácter político del diiunto y sus méritos 



CRÓXICA JIEN5UAL. l^^g 



profesionales, ocupóse de él como filósofo y literato, demostrando los títulos que 
en ambos conceptos tiene al general aprecio. 

D. Félix Pizcueta, D. Paulino Ortiz y D. Teodoro Llórente, dedicaron á Pas- 
cual y Genis sentidas composiciones poéticas. Alguna de ellas la publicamos en 
este mismo número de la Revista. 

También ha sido honrada la memoria del Sr. Pascual y Genis en el Ateneo 
Casino-Obrero, del que era socio protector. Hizo allí su elogio el Sr. D. Emilio 
Borso, y le consagraron poesías de los Sres. Rodríguez Guzman, Ortiz, Pizcueta, 
Puig y Torralba y Hurguete, estos dos últimos en valenciano. 



La Sociedad del Ral-Penat, en la misma noche en que el Sr. Velasco im- 
pugnaba en el Ateneo el movimiento literario á cuyo frente marcha, prestaba 
un buen ser\úcio á Valencia recordando los olvidados méritos de uno de sus 
ilustres hijos, del activo y emprendedor vclhiter D. Joaquín Manuel Fes, que dio 
el siglo pasado e.xtraordinario impulso á la industria sedera y promovió muchas 
mejoras en esta ciudad. La vida de Fos parece una novela, la novela del genio in- 
dustrial, y en este concepto la juzgamos tan interesante y tan honrosa para 
nuestra patria, que nos proponemos darla á conocer en esta Revista. Mientras 
tanto, enviamos nuestros plácemes al celoso escritor D. Víctor Iranzo, que leyó 
en el Rat-Penat una interesante biografía, con ribetes apologéticos muy bien 
puestos, de este valenciano benemérito. 

Un mallorquín muy amante también del renacimiento lemosin, D. Gerónimo 
Forteza, se oqupó de él en una conferencia dada en el mismo centro literario. En 
ella explicó las causas legítimas de este movimiento, su sana índole y sus buenos 
resultados. 

Finalmente, el Sr. Pizcueta ha terminado sus disertaciones históricas y criti- 
cas sobre las Germanías de Valencia, comparadas con las Comunidades de Cas- 
tilla. 



La Academia de Medicina y Cirujía ha celebrado la apertura del curso con 
la acostumbrada solemnidad, leyendo el catedrático doctor D. José Crous un 
discurso de mucho fondo, en el cual trató de la fisiología patológica de la locura, 
procurando poner en armonía la doctrina filosófica del vitalismo de Santo Tomás 
con los conocimientos modernos de la patología del cerebro. 



El Instituto médico-valenciano, de cuya actividad en el presente curso hemos 
hecho ya honorífica mención, no desmaya en su científico celo. Han sido muy 
interesantes las conferencias dadas por los doctores D. Vicente Peset y Cervera 
sobre el alumbrado de los teatros bajo su aspecto higiénico, y D. Constantino 
Gómez sobre las epidemias que nos amenazan. 



140 REVISTA DE VALENCIA. 



La Sociedad Valenciana de Agricultura ha reanudado sus útiles conferencias. 
La primera ha estado á cargo del profesor D. César Santomá, que habló de la 
influencia de la electricidad sobre la vejetacion. 



Un centro mas, recreativo pero con puntas y ribetes de científico y literario, 
tenemos en Valencia. El dia 23, en que se celebra el Santo de S. M. el Rey, 
inauguróse solemnemente el Círculo Militar, á cuya fonnacion ha contribuido 
especialmente nuestro compatricio el ilustrado brigadier Sr. Monleon. 

La sesión inaugiiral fué muy solemne, honrándola con su asistencia las auto- 
ridades y corporaciones. El veterano teniente general Excmo. Sr. D. Manuel 
Lassala, que la presidió, improvisó un discreto discurso sobre la unión de las 
letras y las armas; el capitán de caballería D. Pedro Font de Mora leyó la me- 
moria de costumbre, y después se recitaron poesías apropiadas á la índole de 
la Sociedad, entre las que sobresalieron algunas del elegante escritor y digno 
comandante D. Paulino Ortiz. 



Aquel mismo dia, que los militares honraban de esta culta manera, publi- 
caba la Gaceta las recompensas honoríficas concedidas por méritos en la ense- 
ñanza, en otras profesiones científicas, en la industria y las artes; y entre ellas, 
debemos consignar las que se han dado á propuesta del Rector de este distrito 
universitario, según las instrucciones del ministro de Fomento. 

El Dr. D. Juan Juseu y Castañera, antiguo, laborioso y modesto catedrático 
de la Facultad de Derecho, ha obtenido una encomienda de número de la orden 
de Isabel la Católica; el Dr. D. Francisco Llorca, director del Instituto provincial 
de Castellón, y también catedrático antigiio y benemérito, la misma recompensa; 
D. Pnidencio Solís y Miguel, profesor de la Escuela Normal, que reúne las 
mismas circunstancias, cruz de caballero de la Orden de Carlos III; D. Ignacio 
Monfort, maestro de instrucción primaria de Chiva, con cuarenta y dos años de 
buenos servicios, cruz de caballero de Isabel la Católica; y D. Alfonso Barrera y 
Calduch, alumno aventajadísimo de la Facultad de Derecho, igual distinción. 

Es excelente idea condecorar á los buenos discípulos juntamente con los bue- 
nos maestros. 



La prensa política valenciana ha experimentado algunos cambios: El Diario 
de Valencia y El Comercio, que representaban dos fracciones de un mismo par- 
tido, se han fundido en un solo periódico, que se titula El Constitucional; y El 
Mensagero, órgano de los posibilistas, ha pasado á ima nueva empresa, tomando 
el nombre de El Lhtiverso. 

Este publica los lunes una hoja literaria, de cuya dirección se ha encargado 
el conocido escritor D. Jacinto Labaila. 



CRÓNICA MENSUAL. I4I 



* 



De Bellas Artes poco tenemos hoy que decir. Nuestros pintores continúan 
trabajando, y pocos dias pasan sin que aparezca algún nuevo cuadrito en los 
escaparates de la calle de Zaragoza; pero son obras de escasa importancia, aun- 
que apreciables en su género. 

La única digna de especial mención es el hermoso cuadro que el Sr. Agrasot 
ha enviado á la Exposición artística de Viena. Es de tamaño bastante grande y 
representa una gallarda florista valenciana, con el traje antiguo de nuestras 
labradoras. Es un tipo característico, que llamará la atención en las orillas del 
Danubio. El cuadro, por lo demás, está ejecutado con el primor propio del 
Sr. Agrasot. 



Los teatros han estado animadísimos en el mes que comprende nuestra Cró- 
nica, llevando la ventaja el arte musical, gracias al eminente tenor español Don 
Julián Gayarre, que ha obtenido en el Teatro Principal tantos triunfos como han 
sido las funciones (catorce) en que ha tomado parte. El público valenciano se 
ha visto arrastrado por la filarmonía, y ha llenado todas las noches aquel gran- 
dioso coliseo, á pesar de los altos precios de las localidades. Lucrezia, La Fa- 
vorita. La Africana, I Pnritani ed i cavalieri, y Aida, han sido las óperas 
cantadas por Gayarre, distinguiéndose especialmente en La Favorita y Aida. La 
contralto Sra. Biancolini, la tiple absoluta Sra. Remondini, la tiple ligera señora 
Lodi, y el barítono Sr. Laban, son los artistas que mejor han secundado al 
famoso cantante navarro. 



El Teatro de Apolo ha querido atraer al público con el aliciente de un vis- 
toso espectáculo coreográfico, y ha puesto en escena, con bastante lujo, el 
baile Flama. 

¡Pobre literatura dramática! Mientras la música y la danza, las decoraciones 
fantásticas, las bailarinas gallardas, los trajes brillantes y los resplandores de la 
luz Drumont, recrean los sentidos, el drama y la comedia no saben dónde me- 
terse, ni dan apenas señales de vida. 

Un principiante, lleno de entusiasmo é ingenuidad, D. Ricardo Mateos Gar- 
cía, ha estrenado en el Teatro de la calle de Ruzafa, un drama titulado El es- 
clavo de Valencia, y referente á amores de una princesa mahometana y un cautivo 
aragonés, como el célebre Marsilla. 

— Siempre probaron mal los moros en el teatro, dice un amigo nuestro, sin 
acordarse de Hartzenbusch. — Y en este caso no andaba descaminado. 

Otra novedad dramática, también de poca monta, ha sido la Revista crítica 
titulada Juicio del año, y puesta en escena en el Teatro de la Princesa, obra de 
los Sres. Torres Orive y Cortina. 



bibliografía valenciana. 




IIEOGRAFÍA DESCRIPTIVO-RECREATIVA, ó una excursión fa- 
miliar POR LAS CAPITALES DE ESPAÑA, Ubro de lectiira para las escuelas, 
por Andrés Fernandez Ollero. Libro I. Séptima edición. Valencia. 
Imp. de Alufre. 1882 (l). 

Esta obrita, declarada de texto para las escuelas de instrucción primaria, es 
muy conocida, y prueba de la aceptación que tiene son las muchas ediciones 
que hay que hacer de ella. Comprende la descripción geográfica é histórica de 
las capitales y ciudades de España, el clima de sus provincias, los rios que riegan 
su suelo, producciones, hombres célebres y otras muchas curiosidades. 

PRÁCTICAS DE TALLER, por C. P. B. Shelley, ingeniero civil, tra- 
ducido de la sexta edición inglesa por D. Antonio Cañada y Gisbert, Comandante 
capita?t de Artillería. Ilustrado con 2og grabados. Valencia. — Iinpr. de Dome- 
nech, 18S2 (2). 

Este tratado tiene por objeto dar, bajo una forma concisa, una explicación de 
los medios empleados para el trabajo en los talleres mecánicos, y ha conseguido 
gran reputación en Inglaterra para la instrucción industrial, como lo prueba el 
número de ediciones que ha alcanzado. 

Sus diferentes capítulos comprenden todo lo concerniente á las medidas de 
longitud y métodos de medición, herramientas de mano para el trabajo en ma- 
dera, y las empleadas para metales, formación de cantos ó bordes rectos y su- 
perficies planas, tornos de pedal, tornos mecánicos, máquinas de taladrar y bar- 
renar, máquinas de cepillar, limadores y de acanalar, punzones y tigeras 
mecánicas, y distribución de la fuerza motriz á las máquinas operadoras. Todo 
está explicado con sencillez y precisión, que es lo que hay que desear en esta 
clase de tratados. Y-estas son también las condiciones de la traducción, debida 
á un inteligente militar del cuerpo de Artillería. 

ENSAYO ESTADÍSTICO-TERRITORIAL de la división eclesi.4stica por 
parroquias de la Ciudad de Valencia y su término municipal , y descripción 
de los edificios urbanos y ámbito rural de cada ima de ellas, por D. Asencio 
Cañizares. — Valencia, Imprenta de Matiuel Alufre. 1881 (3). 

El Sr. Cañizares, oficial primero del Ayuntamiento y autor del Nomenclátor 
de las calles y plazas de Valencia, ha prestado un nuevo servicio á la ciudad, ha- 
ciendo el presente trabajo estadístico, cuya índole está explicada suficientemente 
en el título. Lo ha dedicado al Ayuntamiento, que ha aceptado la dedicatoria, y 
ha contribuido á la publicación. 

(1) Un tomito en 8.° de 128 páginas. Nueve pesetas la docena. 

(2) Un tomo en 8." francés, de 352 p.ígs. de impresión muy esmerada, con escelentes grabados 
intercalados en el texto. 

(3) Un folleto de 1 10 págs. en 4.°, que se halla de venta en las piincipales librerías. Precio; 6 rs. 



LO RAT-PENAT. 

SOCIETATDE AMADORS DE LES GLORIES VALENCL\NES. 
JOCHS FLORALS DÉ VALENCIA. 

CONVOCATORIA PERA 'lS DEL PRESENT ANY MDCCCLXXXII. 



Contimiant osla Socictat en lo lloable pio- 
pósit de dur avant nostre gloiiús renaiximeiit 
lliterari-artistich, y cumplint lo dispost per los 
seus estatuts, celebrará durant la fira de Juliol 
del present any solemnes "Joclis Floráis; y ab 
eixe fi invita á pendre part en ells ais escrilors 
y artistes dest antich Reyne, ais del Principal 
de Catalunya, ais de les Ules Balears, ais de 
Provenfa y ais de totes aquellcs terres ahon 
nostra materna llengua es parlada ó coneguda. 

Pera la qual solemnitat, seguit la costum de 
llarg tenips establida en tais casos, regirá lo 
següent 

CARTELL. 
PREíMIS ORDINARIS. 

/•lor natural. — Est fremi de lumor y cortesía 
será adjudica! á qui resulte ser autor de la mes 
inspirada composició poética, sobre tema que 
's deixa al bon gust deis trovadors. Qui 1' ob- 
tinga se servirá donarlo á la dama de sa elecció, 
la qual, proclamada REINA DE LA FESTA, com 
de antich se acostumava, entregará los denles 
premis ais que guanyats los bajen. 

Un brot de Uorer de argent y or. — Se adjudi- 
cará al autor del millor estudi critich-artistich 
del saló dit de Corts, existent en la Real Au- 
diencia de nostra ciutat. 

Un obgecte de art, al autor del millor dibuix 
en forma adecuada pera diploma, tamany de 
full espanyol, y alegorich á esta Societat. 

Un obgecte de art, al autor del millor bust, 
fanch cuit, tamany natural, del rey Jaime I. 

Un obgecte de art, al autor del millor noc- 
turn pera piano y armonium y de una melo- 
dia pera cant y piano. La Uetra será valenciana 
á elecció del autor de la música. 



Premis extraordinaris. 

Una Joya de argent ab disttnts atribuís, oferta 
por la Éxcma. Diputado Piovincial. — Será ad- 
judica! este premi al autor del millor estudi 
historich sobre el art de la seda en Valencia. 
Dit treball podrá estar escrit en castellá ó en 
valencia. 

Un obgecte d> escritori de or y argent, ab lo es- 
cut de armes de Valencia, obsequi del Excm. 
Ajuntamení de esta ciutat, al autor de la mi- 
llor memoria sobre 1' orige, vicisituts y organi- 
sació que tingueren els gremis y colegís de arts 
y oficis de Valencia. — També este treball se 
podrá escriure en castellá ó valencia. 

Una joya alegórica de or ab los escuts de Ca- 
talunya y \^^lenc¡a. Present de la Excma. Di- 
putado provincial de Barcelona, al poeta que 
mes inspiradament celebre la fraternitat deis dos 
anomenats pobles. 

TJn brot de Uorer de argent. — Se adjudicará 
esta joya, oferida per la Societat Económica de 
Aniichs del pais de esta ciutat, al autor deis mi- 
llors apunts histórichs y critichs sobre 'Is antichs 
gremis de Valencia y la organizado é influen- 
cia económica y política deis mateíxos. Estos 
apunts se escriui'án en castellá, segons indicació 
de la mencionada Societat. 

Una copa de argent, present del .\teneu cien- 
tifich, lliterari yartístícíi d' esta ciutat, al autor 
del millor poema de curta estensió, sobre un 
asunt historich ó llegendari, referent ais anals ó 
tradicions del antich reyne^de Valencia. 

Un obgecte d escritori de marbre ab utia ale- 
goría de argent, regal del Ateneu Casi Obrer, al 
autor de la millor memoria sobre la industria de 
la sabateria en Valencia, son pasat, estat actual 
y mijos mes convenients pera minorarla. 



144 



REVISTA DE VALENCIA. 



Una rosa de argtnty or, oferta per el Circuí 
Valencia, al autor de la millor biografía y elogi 
de fray Joan Gilabert Jofré, fundador del Hos- 
pital d' esta ciutat. Esta biourafia podrá eseriu- 
res en castellá ó valencia. 

Un álbum sobre la historia delgt-abaí espanyol, 
regal de 1' Asociació Artístich-Arqueológica Bar-, 
celonesa, al autor del millor estudi sobre 'Is 
origens del grabat en Valencia. 

TJna joya de argcnt, obsequi del M. I . señor 
President honorari que fon d' esta societat Don 
Vicent Boi.x, al autor del millor drama en un ó 
mes actes. 

Un escut de argeiit, simulant el que usen los 
religiosos de la Mercé, ofert que lo difunt senyor 
D. Bernat Joseph Escriba, será otorgatal autor 
de la millor llegenda llemosina, en vers ó en pro.sa, 
sobre 1' orige y encontré de la image de la Ma- 
dona deis Angels, en lo Puig; entenentse dita 
llegenda fins la fabricaciú del convent de reli- 
giosos de dita orde, per iniciativa del pare fray 
Pere Nolasch. 

Un pomell de vióleles de argent, regal de la se- 
ñora Doña Isabel de La Cerda de Andreu, REINA 
DE EESTA deis últims Jochs Floráis, al trovador 
que millor cante les glories de Valencia. 

Un medalla de argent ab lo bust de un escri- 
tor valencia, obsequi de D. Leopoldo García, al 
autor de la millor llegenda en prosa sobre fets 
déla historia de Valencia. 

Una ploma de argent daurat, oferta per Don 
Vicent Bellmont, al poeta que millor cante á la 
memoria del ilustre actor D. Julia Romea. 

Ademes deis anteriors preniis, pera la con- 
cesió deis quals se atendrá, no solament al mérit 
relatiu, sino absolut, se podrán coucedir altres 



premis y accésits consistents en wíí>íc;í)>!í honori- 
fiques . 

Les composicions en que altra cosa no se 
baja prevengut, deurán ser escrites en antich ó 
modern llemosi Iliterari d' est Reyne, del Princi- 
pal de Catalunya ó de les liles Mallorques, pro- 
curant los autors evitar la influencia de altres 
liengues estranyes á nostra paria, y haurán de 
ser inédites. 

Totes les obres se dirigirán al Secretari de 
la Societat, piafa del Conde Casal, 2, avans del 
migdia, primer del sobredit Juiiol vinent, acom- 
panyada cascuna de un plech tancat, que contin- 
drá lo noni del autor y dura en lo sobreescrit lo 
mateix lema y títul de aquella, los quals plechs 
se cremarán, si no resulten premiades les obres 
á eiis corresponents. 

La Societat se reserva per un any lo dret 
de publicar les obres premiades y de estrenar 
les dramátiques. Les de dibuix y escultura que- 
darán propietat de la niateixa. 

Esta Corporació desija que tots els que pren- 
guen part en los prúxims Joclis Floráis, se ins- 
piren en lo ver amor á les glorioses tradicions 
de la patria. 

En Junta de gobern, celebrada el 25 del cor- 
rent foren nomenats Mantenedors pera que for- 
men el Consistori que ha de jusgar les obres que 
se presenten , los senyors D. Rafel Ferrer y 
Bigné, D. Félix Pizcueta, D. Tomás Fortega, 
D. Lluis Arigo, señor vizconde de Hetera, Don 
Antoni Yerro y D. Joseph Jordá. 

Fon escrit y firmal lo present cartell en la 
ciutat de Vaiencia á 26 de Giner de 1882. — Lo 
President, Rafel Ferrer y Bigné. — Lo Secretari 
general, Ferran Reig y Flores. 



Valencia 1882 — I.mprenta pe Do.menech. Mak, 48. 



REVISTA DE VALENCIA. 

1." Marzo de 1882. 



D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENÍS. 



ESTUDIO BIOGRÁFICO Y LITERARIO. 




UY pocas personas hemos conocido mas sinceramente enamoradas de 
la gloria que la que vá á ser objeto de las presentes líneas. Diríase 
que esta aspiración de su alma formaba el estímulo mas poderoso de 
todos sus actos, y aun abrigamos la seguridad de que si, á semejanza de Séneca, 
se hubiese dejado á su elección el género de muerte á que habia de sucumbir, 
mirando á su renombre, prefiriera la que por accidente alcanzó. 

En efecto, fallecer en el desempeño de una nobilísima misión, en defensa de 
lajusticia y amparo de la pobreza; realizando un acto que caía á la vez bajo el 
dominio del derecho y de la caridad, de la ciencia y de la virtud, demostrando 
al propio tiempo que su talento, sus envidiables cualidades morales; caer como 
César mismo, en el foro, envuelto con la toga del Padre Conscripto, al golpe 
inopinado de enemigo no menos cauteloso que Bruto, era digno fin de una exis- 
tencia de lucha, de abnegación y de sacrificios; era escribir por sí mismo y con 
la elocuencia de su último acto, su propia apoteosis. 

Pero ¿por qué, á pesar de las poderosas facultades de que tan repetidas 
muestrcis ha dado en el trascurso de su vida, y á pesar de hallarse estimulado 
constantemente por el legítimo deseo de conquistar un nombre glorioso, no 
llegó nuestro inolvidable paisano á la altura que le señalaban sus merecimientos? 

10 



146 REVISTA DE VALENCIA. 



Fácil es contestar á esta pregunta: es que dos enemigos irreconciliables de la 
fortuna y de la gloria, se interponían constantemente en su camino; la modestia 
no fingida que procede de la dignidad, y el trabajo duro, penoso y no interrum- 
pido en el ejercicio de su noble profesión; trabajo cuyos resultados no son aque- 
llos que pregonan á los cuatro vientos las trompetas de la Fama. 

Pascual y Genis era uno de esos hombres escepcionales que ponen en no ocu- 
par el puesto que de derecho les corresponde, todo el empeño que muchos otros 
en conseguir lo que nunca merecieron. A semejanza de las personas verdade- 
ramente superiores, no tenia en sí mismo, en sus aptitudes y medios una com- 
pleta seguridad. Veia á cada paso reputaciones usurpadas, necios glorificados, 
notabilidades creadas al calor de la ignorancia general ó de las obsesiones gace- 
tillescas, y temia confundirse con ellas; recelaba que el aplauso y el elogio, cuando 
resonaban halagadores en su oido, pudiesen ser hijos ó de la torpe lisonja ó de 
la amistad indulgente. 

¿Por qué no decirlo? Habia otra circunstancia en él, que hasta cierto punto 
esterilizaba los frutos de su actividad y de su inteligencia, y esta circunstancia 
era la duda. Ninguna doctrina, ningún hecho se hallaba libre para él de un frió 
examen, aun aquellas cosas que constituían sus mas arraigadas convicciones; y '■ 
de este trabajo intelectual solía resultar, como consecuencia, la duda, y como ori- 
ginado por esta, el desfallecimiento. ¡Cuántas veces hemos visto asomar á sus 
labios una sonrisa de lástima ó de incredulidad ante el espectáculo de hechos que 
nos fascinaban! Bien es verdad que esto duraba el tiempo necesario para que 
los naturales impulsos de su alma generosa se sobrepusiesen á aquel instinto 
fatal de análisis y de duda. 

Hé aquí las razones que en concepto nuestro le impidieron hacer lo nece- 
sario para que su reputación estuviera á la altura de sus merecimientos; para 
elevar, teniendo fuerzas sobradas para ello, monumentos imperecederos de su 
gloria, que la perpetuaran á través de las generaciones; acaso creía que la memo- 
ria postuma era, como todas las cosas, lo que aseguraba él mismo en estos versos 

valencianos: 

";Veus la pirámit qual cel s' en munta 

Y al home deixa mut y sorpres? 

Puix ahon remata finix en punta, 

En punt, la punta; y el punt, en res.,, 

Por eso, fuera de las provincias valencianas en donde su renombre de juris- 
consulto eminente, pensador profundo y poeta inspiradísimo era general, solo 
conocía su valiosa importancia aquel reducido número de personas que no se 
limitan á estudiar el movimiento intelectual de una nación, siguiendo únicamente 
el que se realiza en el ámbito estrecho de la corte; por eso quedó reducido hom- 
bre tan ilustre, de tan notables y variadas aptitudes, á ser una celebridad legional, 



biografía de D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENIS. I47 



como dirian con desden muchos habitantes de esa villa coronada, en donde por 
cada reputación legítima hay cien notabilidades por gracia de la "Guia de foras- 
teros.,, 

Estudiándole en sí mismo y en sus actos, comprenderemos lo mucho que 
valia y la altura envidiable á que hubiese podido llegar. 



# 
* « 



Nació D. Cristóbal Pascual y Genis en nuestra ciudad el dia 27 de Febrero 
de 1823, año memorable en la historia de nuestras luchas políticas. La existencia 
de nuestro malogrado amigo fué un sacrificio continuo en aras del trabajo. A los 
cuatro años de edad, cuando la inmensa mayoría de los niños apenas pueden 
balbucear las palabras pronunciadas por los amorosos labios de las madres, 
Genis leia ya de corrido; á los seis años leia y escribía fácil y correctamente; á los 
siete su instrucción primaria habia terminado, y se hallaba en disposición de em- 
prender los estudios universitarios. Impidióselo, sin embargo, la suspicacia de 
aquellos gobiernos absolutos, la cual llegaba hasta el extremo de poner las eda- 
des como medida de las aptitudes. 

Estudiando privadamente, pasó Genis el tiempo necesario para cumplir la 
edad reglamentaria y poder ser admitido á los estudios de segunda enseñanza. 
Cómo hizo estos y los superiores de derecho; qué suma tan inmensa de talento 
y aplicación empleó en su carrera, no somos nosotros quienes lo hemos de de- 
cir, sino las notas alcanzadas en los exámenes, siempre las primeras, la de nemine 
discrepante en la licenciatura, que fué, para lucimiento del graduando, no un acto 
académico, sino una verdadera justa científica. 

Las felices disposiciones de Genis y aquella sorprendente precocidad intelec- 
tual maravillaban á todos sus maestros y cautivaban la consideración y el respeto 
de los mismos condiscípulos; así es, que nuestro amigo entró ya en el ejercicio de 
su profesión y en la vida pública precedido de la gran fama universitaria que á 
voz en grito pregonaban sus mismos profesores. 

Durante el tiempo de su carrera y en los momentos escasos de ocio que tan 
graves estudios le permitían, Cristóbal Pascual se entregaba á otros, que no por 
ser mas deleitables, necesitaban menos caudal de inteligencia y de reflexión. Nos 
referimos á los estudios literarios, que hubieran llegado á ser los predilectos de 
nuestro amigo, sin la imperiosa necesidad de consagrarse por completo á los de- 
beres de la profesión. 

En 1845, á los veintidós años de edad, se encontraba Genis ya en el pleno 
de su desarrollo intelectual y en aptitud de dar á conocer las variadas facultades 
que le adornaban. 



148 REVISTA DE VALENCIA. 



Sus brillantes trabajos en el foro; sus composiciones literarias, de que nos 
ocuparemos después, publicadas en los periódicos de la capital de mayor cré- 
dito á la sazón, en una época, sobre todo, en que Valencia se hallaba por cir- 
cunstancias especiales huérfana de verdaderos ingenios en que siempre ha so- 
bresalido, hicieron que se fijase en él la general atención, como en una legítima 
esperanza del pueblo que le vio nacer. La fortuna le sonreía, y nada mas fácil que 
dejarse conducir por ella triunfalmente, sin mas trabajo por parte de Genis que so- 
focar las convicciones de su razón y los impulsos de su conciencia. Para un acto de 
tal naturaleza no habían de faltarle en aquellos tiempos, ni en otros posteriores, 
ejemplos de fácil imitación, ni á su talento razones para cohonestar semejante 
conducta. Pero, honrado y digno, no quiso entrar rastreándose por la mezquina 
pu-'rta que dá acceso, según la fábula, al vasto templo de la Fortuna. Profesaba 
en política y en filosofía determinadas ideas, y no le plugo sacrificarlas en prove- 
cho propio; proclamó, por el contrario, en sus discursos y en sus actos lo que 
era y á lo que aspiraba, cerrándose voluntariamente por este hecho el camino 
del porvenir por la condena de inhabilitación absoluta perpetua que pesaba en- 
tonces sobre su partido. 

Hé aquí cómo el que con tan buenos auspicios empezaba las carreras del 
foro y de la literatura, procurábase por sí mismo un medio de esterilizar los 
triunfos en ellas conseguidos. Ser progresista entonces era peor que en posterio- 
res épocas llamarse ilegal ó demagogo; negábase á los que profesaban seme- 
jantes ideas, aun cuando evidenciasen su talento, ciertas formas de buena socie- 
dad y ciertos alardes de esquisita cultura que, según ellos, solo era dado poseer á 
los iniciados en aquellos misterios de Epicúreo, quienes merced á estas cualidades, 
eran bien vistos allá en donde se dispensan los goces del poder juntamente con 
los de la fortuna. 

Desde entonces se manifestó Genis bajo el triple aspecto de político, literato 
y hombre de ciencia, sin que ninguna de estas tres aptitudes menoscabase á las 
otras; antes al contrario, parecían completarse mutuamente para la fomiacion del 
conjunto armónico de su inteligencia. Estudiándole fisiológicamente se com- 
prende bien aquella admirable generalización de facultades que le distinguía. El 
desarrollo evidente de su encéfalo no se habia verificado á espensas de los demás 
órganos, como acontece con esos seres de precocidad asombrosa, en quienes 
toda la sabia vital se acumula, por decirlo así, en el órgano del pensamiento, 
ocasionando la plétora de él, en medio de la general anemia que constituye el in- 
curable raquitismo. El cerebro de Genis no vivía á espensas de los demás órganos, 
ni menoscababa la extensión y profundidad del pensamiento el ejercicio de las 
otras funciones. Entre su parte intelectual, moral y física, habia una armonía tan 
perfecta, un equilibrio tan sólido y estable, como entre sus aptitudes, con ser tan 
variadas y contradictorias al parecer. La razón severa del filósofo se avenía per- 



BIOGRAFÍA DE D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENIS. 149 



íectamente con la brillante imaginación del poeta, mientras el sentimiento ener- 
vador de este en nada se oponia á la fria impasibilidad y al enérgico carácter del 
político. 

Era aquella organización, no viciada ni entonces ni después por trastornos y 
perturbaciones, tipo acabado de regidaridad; sabia, sentía y obraba con el reposo 
y la calma de quien siente, piensa y obra bien, encontrando verdadero goce en 
el ejercicio de estas tres manifestaciones de su espíritu. 

Como la parte política de la existencia de Genis, sin ser la que realmente le 
imprimió carácter, fué la que alcanz.') influencia mayor en los acontecimientos 
de su vida, nos vemos en la necesidad de ocuparnos de ella en lugar preferente, 
no para discutir sus ideas ni para elogiarlas siquiera, sino para relatar suscinta- 
mente los títulos que adquirió á la pública consideración, y los servicios que hubo 
de prestar en los diferentes cargos que á causa de ellas le fueron conferidos. 



* * 



Genis no habia militado ostensiblemente en ningún partido, por mas que 
rindiera culto en su corazón á las ideas de progreso, que le han merecido cons- 
tantemente un culto sincero y entusiasta. Parecía mas bien por aquella época 
(jue ninguna inclinación le impulsara á la vida política cuyas agitaciones y vi- 
cisitudes eran opuestas á su carácter, lleno de retraimiento y concentración, y 
dado á la soledad y al estudio. Los acontecimientos que sucedieron al pronun- 
ciamiento de 1843, la felonía del partido moderado destruyendo la situación 
simbolizada por el Duque de la Victoria, sirviéndose para ello de los mismos 
incautos progresistas que entraron en la coalición, determinó á Genis á colo- 
carse de una vez en el sitio que, como hombre de ideas liberales, y ya entonces 
democráticas, antes de que se hablase de democracia en España, le correspondía. 

En aquella terrible década para su partido de 1844 á 1854, trabajó Genis 
con todas sus fuerzas para el triunfo de las ideas que defendía. 

Al estallar la revolución iniciadora del famoso bienio. Genis no lué nada; ni 
pidió, ni le dieron; contentóse con prestar todo su apoyo á una situación cuyo 
término próximo se adivinaba por los elementos que la constituían. El antiguo 
santonismo, que con su desacierto había perdido la causa del progreso en 1843, 
tornaba con su estrechez de miras, sus temores á la libertad y la suspicacia que 
le causaba todo elemento joven, á preparar la ruina de aquella situación. 

Defecto era, este último que lamentamos, propio del antiguo partido progre- 
sista y de que no está libre todavía su legítimo sucesor; su prevención contra la 
juventud ha constituido en él una monomanía; en cambióse encuentra bien y á 
sus anchas entre todos los elementos viejos, caducos, é impenitentes. En cual- 



150 REVISTA DE VALENCIA. 



quier otro partido en que el talento, cierta cultura y cierta distinción fueran te- 
nidos en algo, Genis hubiese ocupado un puesto distinguido desde el primer mo- 
mento, pero necesitaba dar pruebas de sincero patriotismo, necesitaba ir ascen- 
diendo paulatinamente en la escala de las distinciones según sus merecimientos. 
Por de pronto Genis fué, durante aquel bienio, periodista. Con Peris y Valero 
escribe el periódico antidinástico que ha visto primeramente la luz en España, 
y acompáñanles en la redacción del mismo el malogrado Calvet y el estoico 
Don Joaquín Alfonso. La epidemia colérica obliga á Cristóbal Pascual á acom- 
pañar á su familia fuera de la ciudad, y durante su ausencia es nombrado sín- 
dico del Ayuntamiento. El deber le obliga á abandonar los aires puros de la 
montaña y regresar á la ciudad apestada, cuando todos huían de ella con lágrimas 
en los ojos y luto en el corazón. El hambre y la epidemia se cebaban en Valen- 
cia, ocasionando públicos trastornos cada vez de más difícil solución; las arcas 
del Municipio se hallaban exhaustas para atender á tan apremiantes necesidades; 
pero nuestro amigo, con la virilidad cívica q\ie le caracterizaba, despreciando la 
impopularidad, y atento solo á la salvación de Valencia, propone un empréstito, 
que se hace á la luz del dia, con noble franqueza, y cuyas bases merecieron la 
aprobación y el elogio de los patricios mas respetables de todos los partidos. 

Al mismo tiempo que realiza esta obra, atiende á los males de la epidemia 
sin permitirse un momento de descanso, fijo siempre en su puesto de honor, 
comiendo en la Casa déla ciudad y durmiendo muchas veces sobre los bancos 
de su Consistorio . El discurre, aconseja, prevé, y su actividad febril es la ad- 
miración de todo el mundo. 

Comisionado para ir á Madrid, á fin de ijue el empréstito se apruebe por las 
Constituyentes, es nombrado ausiliar de la comisión de diputados elegida al 
efecto, y á él se encarga la redacción del dictamen, aprobado sin discusión por 
el Congreso, y con aplauso del pueblo valenciano. 

De regreso á nuestra ciudad, á pesar de que la epidemia no había cesado, 
pide en una proposición, defendida por él en sesión pública, con elocuentísima 
palabra, la abolición de la inmoral contribución de consumos, legítimamente abor- 
recida por el pueblo entero, y el 2 de Enero de 1855, como todavía no se hubiese 
realizado la ansiada supresión, estalla en Valencia un amenazador motín, y 
Genis lo apacigua, redactando, con aquiescencia del gobernador de la provincia, 
el acuerdo de la abolición inmediata. Pero, práctico ante todo, presenta al Ayun- 
tamiento un plan de hacienda sobre la base del inquilinato, cuya recaudación 
regularizó de una manera sencilla, y cuyos rendimientos suplían con ventaja á 
los del suprimido y odioso tributo. 

Tan relevantes servicios obligaron al Ayuntamiento, cuando Genis cesó en 
el cargo de Síndico, á nombrarle su Abogado consultor, cargo que rehusó 
por razones de delicadeza, que apreciadas debidamente por los que fueron sus 



BIOGRAFÍA DE D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENIS. Inl 



colegas, le tributaron, á falta de distinción mayor, un solemne voto de gracias, 
entregándole, sin pedirla él, una certificación comprensiva de todos los relevan- 
tes servicios que habia prestado en aquella época á la ciudad que le vio nacer. 

Nombrado fiscal de Hacienda, dimite en cuanto termina la situación pro- 
gresista en Julio de 1856. 

En 18 de F"ebrero del mismo año, en medio de las azarosas circunstancias 
que rodeaban á Genis, contrajo matrimonio con Doña Severina Pardo de la Casta, 
dama tan distinguida por su belleza como por sus virtudes y talento. El amor 
entrañable, que siempre ha tenido un altar en los corazones de ambos esposos, 
les ha hecho inseparables en todos tiempos y en las circunstancias mas críticas; 
pudiéndose decir que las persecuciones contra el marido, se han dirigido al par 
contra la resignada esposa, que hoy llora con inconsolables lágrimas la muerte 
de aquel ser tan querido. 

Reunidos los hombres del partido progresista y los de la unión liberal de 
Valencia, en junta magna, para acordar la marcha que debian seguir ante el 
ministerio O'Donell-Posada en 1858, Genis se declaró -de abierta oposición 
á aquel ministerio, oposición que mas tarde practicó la minoría de los progre- 
sistas puros en las Cortes. No obstante esto, triunfó, como candidato de oposi- 
ción, con las solas fuerzas de su partido, en las elecciones municipales de 1861. 
Los del gobierno quisieron atraerle con el nombramiento de Teniente de Al- 
calde, que desempeñó durante el bienio de 1861 á l863; pero viendo que Genis, 
al frente de la minoría progresista del Municipio, no cejaba en su oposición, en 
el segundo bienio hicieron descender al Teniente de Alcalde al rango de simple 
concejal, á pesar de haber confirmado en sus cargos á los demás colegas de 
alcaldía. 

Durante el periodo azaroso del retraimiento de su partido, Genis fué nom- 
brado secretario del comité de Valencia, ascendiendo después á vicepresidente, 
en cuyos puestos se le encontró siempre, á pesar de las circunstancias que iban 
tomando por momentos un tinte pavoroso. 

Fué comisionado con Peris y Valero para representar al partido progresista 
de la provincia en el famoso banquete de los Campos Elíseos de Madrid, y con 
este motivo pronunció un discurso en la tertulia de aquella capital anunciando 
ya el próximo establecimiento en el piis del régimen democrático; discurso de que 
se habló mucho por entonces, y que le conquistó la cariñosa amistad de los 
mas distinguidos hombres del progresismo. 

En 1864 los progresistas y demócratas de Valencia, en lucha encarnizada 
con moderados y absolutistas, le eligieron de nuevo concejal, y el Ayunta- 
miento, por aclamación y á pesar de las opiniones revolucionarias de Genis, le 
nombró síndico. En 11 de Junio de 1S65 tuvo lugar la famosa conspiración con- 
certada con el regimiento de Borbon, que se hallaba guarneciendo á Valencia, 



152 REVISTA DE VALENCIA. 



movimiento que debia ser secundado por otros cuerpos del ejército residentes 
en la capital. Descubrióse la conspiración. Genis tuvo que esconderse, y le for- 
maron causa, juntamente con otros demócratas valencianos, hasta que subiendo 
al poder el general O'Donell cambió la faz política del pais, y el señor Pascual 
se presentó al juez de l/ instancia, siendo absuelto pocos dias después con las 
declaraciones mas favorables á su reputación. 

Apenas puesto en libertad, el Ayuntamiento, compuesto en su mayoría de 
adversarios políticos, le mostró sus simpatías é indemnizó cumplidamente de sus 
sufrimientos, nombrándole por aclamación su primer síndico, en medio del mayor 
entusiasmo. Sobrevino entonces la nueva epidemia colérica, y Genis realizó du- 
rante ella verdaderos prodigios de actividad y talento para hacer mas llevaderas 
las consecuencias del mal; y tanto celo desplegó en la creación de juntas parro- 
quiales y en la de servicios hospitalarios y de beneficencia, que el gobierno, 
contra el cual conspiraba, le dio las gracias. 

Llega de nuevo al poder el general Narvaez; las garantías constitucionales 
se suspenden; Pascual y Genis, comprendiendo lo crítico de su situación, firma 
en 2g de Julio de 1866 cuantos asuntos pendientes habia al despacho de la 
sindicatura, y se despide del secretario para no volver á parecer en la vida pú- 
blica, ni como concejal, ni siquiera como ciudadano. 

Al dia siguiente, un gefe de la Guardia civil, seguido de la correspondiente 
escolta, llama á la puerta de casa Genis cuando rayaba el alba. Se le quería 
conducir á Fernando Póo, pero fallaron los cálculos del gobierno, merced á los 
mas acertados de D. Cristóbal. Este no se hallaba en casa, ni nadie supo darles 
razón de su paradero, y la fuerza armada tuvo que retirarse, sin renunciar por 
ello á la persecución, que sin cesar continuó desde aquel momento. 

Convaleciente aun de una grave enfermedad que puso en inminente peligro 
su vida. Genis todavía tuvo que sustraerse á las recelosas miradas de sus incan- 
sables perseguidores, tanto mas enconados en contra suya cuanto mas próxima 
veían su caida, gracias á los esfuerzos incesantes de Genis y de sus correligio- 
narios. 

En este estado de perpetua inquietud, inseguridad y zozobra, escondido 
siempre, abandonados sus negocios, único patrimonio con que contaba, perma- 
neció hasta la noche del 29 de Setiembre do 186S, en que la revolución triunfante 
en el puente de Alcolea estalló poderosa é invencible en toda España, y por 
consiguiente en esta ciudad, obligándole á abandonar la vida de forzado reposo 
para entregarse á un trabajo incansable. Llegó á casa del Sr. Peris aquella 
noche en el momento en que este pronunciaba el nombre de Genis para indivi- 
duo de la Junta revolucionaria, nombre que estaba escribiendo el que traza tam- 
bién estas líneas. El Sr. Peris ordenó á nu.-jtro amigo que escribiese la proclama 
revolucionaria al pueblo valenciano, lo cual verificó en el acto, redactando aquel 



BIOGRAFÍA DE D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENÍ3. 158 

conciso y elocuente documento, en que se consignaban los deseos y aspiraciones 
de España, que fueron mas tarde el ideal realizado por la revolución triunfante. 

Ejerció el cargo de vice-presidente de aquella Junta, y al disolverse fué nom- 
brado individuo de la Diputación provincial, elevándole esta á la presidencia. 
Allí continuó con actividad no interrimipida la obra que habia empezado en la 
Junta. Pocas diputaciones habrán hecho con medios mas escasos, no ya tanto, 
pero ni siquiera la mitad de lo que hizo aquella en circunstancias bien difíciles: 
amenazado constantemente el orden público, exhaustas las arcas provinciales, y 
en contra suya la malevolencia de todos los partidos enemigos de lo existente á 
la sazón. Trabajos tan asiduos y tan fructíferos se debieron principalmente á su 
iniciativa y al ejemplo personal de laboriosidad que daba á todas horas. 

Como vice-presidente de la Diputación provincial desempeñó dos veces inte- 
rinamente el gobierno civil de Valencia, teniendo ocasión de manifestar sus 
conocimientos administrativos al par que la bondad de su carácter, su espíritu 
conciliador y la entereza de su ánimo. 

Propuesto candidato para diputado de las Constituyentes, fué derrotado, al 
parecer, por su contrincante el marqués de Albaida, en la circunscripción de Va- 
lencia, y mas tarde alcanzaba igual éxito su candidatura en la provincia de Cas- 
tellón, en donde luchaba contra dos patrocinados del gobierno por la influencia 
oficial, de que él no gozaba en aquella provincia, obteniendo, sin embargo, por 
solas sus simpatías, siete mil quinientos votos. 

Al estallar la insurrección federal de Valencia en la madrugada de 8 de Oc- 
tubre de l86g, con motivo del desarme de la milicia popular. Genis no pudo 
trasladarse á su puesto al lado del gobernador, por haberse desarrollado la 
lucha principalmente en la zona que ocupaba su casa, cercada, por decirlo así, 
de fuertes barricadas. Allí estuvo incomunicado hasta el dia 14, en que siendo 
ya inminente el bombardeo y deseando poner en salvo á su señora, decidióse á 
acompañarla hasta las afueras de la ciudad. Hecho prisionero por los insurrec- 
tos, á las heroicas gestiones de su esposa, y al afecto social y político de todos 
los caudillos federales, debió la salvación de su existencia, gravemente compro- 
metida por esos exaltados de última hora, á quienes suele encontrarse en las 
épocas de desgracia para la libertad, cómodamente instalados en el cuerpo de 
policía ó en la ronda de consumos, y cuando aquella impera, procurando tras- 
ornar á todas horas el orden público en nombre de las doctrinas mas avanzadas. 

Genis fué conducido al colegio de las Escuelas Pías, en donde estaba cons- 
tituido el Directorio federal, en medio de una fuerte escolta; allí fué acogido con 
vivas simpatías por los gefes de la insurrección, á quienes habia conmovido pro- 
fundamente la prisión de Genis. 

Para librarle de la difícil situación en que se hallaba, nómbresele individuo 
de una comisión de vecinos pacíficos, que debia gestionar cerca de S. A. el re- 



154 REVISTA DE VALENCIA. 



gente del reino para que no sufriese Valencia los horrores del bombardeo y el 
asalto. Son indecibles la actividad, energía y celo que Genis demostró en esta 
comisión, los obstáculos de todo género que tuvo que vencer para trasladarse 
primeramente á pié con sus compañeros á Alcira, desde donde conferenció por 
telégrafo con el presidente del Consejo de Ministros, consiguiendo la formal 
promesa del gobierno de que se garantizaban las vidas á los insurrectos y sxis 
gefes, con tal de que se entregasen como prisioneros á la clemencia de S. A. 

Lamentables desaciertos hicieron ineficaz este ventajosísimo resultado de la 
comisión; Genis, sin embargo, no desesperó por ello, y como Dios le dio á en- 
tender, se trasladó á Madrid, teniendo que luchar en este viaje con el destrozo de 
la via férrea, la falta de vehículos y la inseguridad personal. Llegó á Madrid el 
dia 16; era ya tarde; á aquellas horas la ciudad de las flores lo era de lágrimas. 
Vio al presidente del Consejo de Ministros y á los de Estado y Marina, obte- 
niendo del primero la promesa, cumplida posteriormente, de que en cuanto se 
rindieran los sublevados, se les tratarla con la mayor benevolencia. 

Tantos y tan señalados servicios á su provincia valieron al Sr. Genis el triunfo 
que obtuvo como candidato á la Diputación á Cortes por la circunscripción de Já- 
tiva; triunfo disputado por los carlistas, que presentaban frente al de Pascual, el 
nombre funestamente célebre de D. Ramón Cabrera, por los federales, y por la 
unión liberal, cuyo candidato era D. Juan Francisco Camacho, actual ministro de 
Hacienda. Atacaron su acta en el Congreso carlistas, alfonsinos y los hipócritas 
partidarios del Sr. Camacho; pero Genis pronunció tm notable discurso, en que 
destruyó por completo las razones expuestas en contra de su acta por los Sres. Vi- 
nader, Alfaro, Bugallal y Ruiz Capdepon. Tomó, pues, asiento en aquellas Cortes 
Constituyentes, formando parte de mmierosas y trascendentales comisiones, 
entre ellas la de reforma del Código penal. 

Nombrado abogado fiscal del Tribunal Supremo en 27 de Julio de 1871, 
renunció dicho cargo para no exponer á sus electores á las contingencias de una 
nueva votación; mas tarde, y disueltas aquellas Cortes, se repitió el nombra- 
miento, sin haberlo él solicitado, ni la primera ni la segunda vez, y en el 
mismo año fué elegido senador. 

Acaso por el escesivo trabajo que llevaba consigo el ejercicio de las funciones 
de representante del pais en la alta Cámara y las otras jurídicas, todavía mas 
difíciles, sufrió en Madrid el ataque de una enfermedad terrible, que paralizó algún 
tanto el movimiento en las extremidades derechas, dificultando al propio tiempo 
de una manera notable la pronunciación. 

El último acto político, como senador, realizado por el Sr. Genis, fué la vota- 
ción de la república al dimitir la corona el rey D. Amadeo. 

Retiróse después á Valencia, dedicándose de nuevo y con ardor á los traba- 
jos propios de su profesión y á los literarios. Inútil es decir que estos últimos 



BIOGRAFÍA DE D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GBNl's. 155 

años de su existencia han trascurrido de ese modo, alternando aquellas tareas 
con las de organización y dirección de su partido, que se resiente, y se resentirá 
por espacio de mucho tiempo, de las dos grandes pérdidas que ha experimentado 
en el espacio de cinco años: la de Peris y Valero y la de Pascual y Genis. 

Tal ha sido, políticamente considerado, el ilustre patricio cuya muerte todavía 
llora Valencia. 



Con ser tan grandes los merecimientos contraidos por Genis en la carrera 
política, hasta el punto de que bastarían por sí solos para formar una reputación, 
no llegan, sin embargo, á la altura de los del literato y del hombre de ciencia. 

Sus actos todos en este punto, sus trabajos y sus obras, corresponden muy 
bien á lo que era Genis psicológicamente, son hijos legítimos de ese modo de 
ser intelectual y de sentir, especialísimo y propiamente suyo. Observado ligera- 
mente, aparecían en flagrante contradicción sus ideas y sus sentimientos; unos con 
otros, la afirmación y la negación, el pro y el contra, la duda y la fé, iban mez- 
clados y confundidos á veces en un mismo escrito ó en un solo discurso; pero al 
fijarse en aquella aparente antimonia, veníase en conocimiento de que en su tra- 
bajo habia expresado fielmente las luchas de su inteligencia, aquellos poderosos 
esfuerzos analíticos, para encontrar la síntesis suprema de aquello que estudia, 
de aquello que trata, ó de aquello que canta. 

Un joven y ya respetable jurisconsulto, tan cariñoso amigo como nosotros 
del Sr. Genis, decia en el discurso apologético de este, leido en el Ateneo de 
Valencia, las siguientes frases que demuestran el conocimiento que de nuestro 
biografiado tenia el Sr Diialde, (jue es la persona que nos referimos: 



"Don Cristóbal Pascual y Genis, no se sabe si obraba de cierto y determi- 
nado modo por ser Kantiano en filosofía, ó si era Kantiano como consecuencia 
necesaria de su idiosincracia particular. 

Preguntadlo, si no, á sus amigos mas íntimos; reflexionad los que tuvisteis 
esa honra sobre sus autos y sus hechos mas culminantes, y encontrareis la ver- 
dad de mi aserto. Pascual y Genis sentía, pensaba y quería primero instintiva- 
mente, como todo ser humano, después reflexivamente, con plena conciencia de 
su propio ser, con conocimiento perfecto de su causa, con madura análisis de 
sus facultades, con detenido y deliberado estudio del individuo hombre y del in- 
dividuo humanidad. 

Genis sentía la impresión que en nuestro espíritu producen los efectos mate- 
riales; adquiría el conocimiento intuitivo de ellos, que es el primer conocimiento 
del filosofo, determinaba los variados elementos de la materia en virtud de las 
ideas de espacio y tiempo, inherentes al espíritu como independientes de la sen- 



150 REVISTA DE VALENCIA. 



sacion misma; conocía a priori el valor filosófico de aquellas dos ideas, que cons- 
tituyen la forma, pero consecuente con su idiosincracia analítica, desconfiaba del 
valor ontológico de esa intuición, de la certeza de ese conocimiento sensible, de 
la seguridad de todo juicio a priori, y de tal modo era ingénito esto en nuestro 
malo^Tado amigo, que á no haberle precedido Kanten el mundo filosófico. Genis 
hubiese presentido la posibilidad de un conocimiento considerado solo bajo el 
punto de vista de la forma de sus fuentes y de su valor intrínseco. 

Y este mismo criterio llevaba á todas las esferas de la vida, á todos los 
círculos sociales: amigo cariñoso, franco, leal mas que ningún otro, era parco y 
directo en conceder esos amistosos afectos, desconfiaba de los hombres, no por 
sistema, no por escepticismo, sino por consecuencia precisa de las doctrinas de 
su maestro, que siempre fueron las suyas. Kant, defensor de la especie, descon- 
fiaba muchas veces del individuo; no se hacia ninguna ilusión respecto de los 
hombres • reconocía que no obraban según un plan racional, y se expresaba de 
este modo: "No es posible evitar un cierto desagrado cuando se ven sus hechos 
expuestos en el gran teatro del mundo, y cuando no se encuentra mas que tni 
tejido de necedades, de vanidades pueriles, muchas veces de maldades, y de ese 
espíritu de destrucción que anima á los niños.,, 

Pero Pascual y Genis tenia fé ciega, creencia sin límites, esperanza infinita 
en la existencia de una ley de la naturaleza por encima de la movilidad de los 
intereses individuales. ,, 



Hé aquí explicada de una manera magistral esa eterna contradicción apa- 
rente en que incurría el Sr. Genis; su duda, lo hemos dicho en otra ocasión, era 
la de aquel que marchaba en busca de la verdad, prevenido prudentemente 
contra el error. Con la antorcha del examen en la mano, penetraba en todos 
los antros, y allí acababa por hacerse la luz donde no reinaban mas que las ti- 
nieblas. 

Esta tendencia y un cierto sello prestado por la época en que nació á la viila 
de la inteli''encia, caracterizaban precisamente á Genis; en sus controversias del 
foro, entre las que hay muchísimas notables y algunas sobresalientes, además 
del espíritu de examen se nota el de polémica, el de contiadiccion, resabio del 
antic'uo escolasticismo, bajo cuya impresión comenzara sus estudios. El empeño 
decidido á argüir, con visible tendencia al brillante sofisma, era una de las cuali- 
dades distintivas de Genis; analizaba hasta la minuciosidad, no ya los argumentos 
pero también hasta las palabras del contrario; de sus manos salía deshecha, no 
solamente la opinión que le era adversa, sino que también el que la sustentaba, 
pudiendo decir de él muy gráficamente su amigo Peris que su amigo era el pri- 
mer disputador de este país. 

Cuando quería era, por el contrario, fácil y conciso, profundo y sintético: \\\\ 
artículo suyo, una disertación, un discurso, eran, por la sencillez de método y la 
compresión del resumen, un verdadero tratado sobre la materia de que se ocu- 
paba; decía de ella todo cuanto podia decirse con las menos palabras posibles 
y de la manera mas comprensiva y elegante á la vez: su estilo revelaba al li- 



BIOGRAFÍA DE D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENIS. 157 

terato castizo y atildado, pero que iiuia sin embargo, del amaneramiento. Vivos 
están aun en la memoria de todos, porque son de ayer, sus últimos discursos en 
el Ateneo Científico, en el Ateneo Obrero, en el Mercantil, en la Academia de 
Jurisprudencia y en el foro, defendiendo con el apasionado acento de la convic- 
ción al periódico de su partido, y sus improvisaciones, por fin, en el Ayunta- 
miento, á donde el pueblo valenciano le habia enviado al fin de sus dias desde 
los escaños del Senado, para que al frente de las minorías liberales encauzase 
la administración desbordada por pasados errores, ineptitudes y negligencias. 

Y estos triunfos oratorios se verificaban á pesar de aquella terrible enferme- 
dad que habia opuesto la barrera de los impedimentos físicos á la expresión 
bella y franca de su pensamiento. Aquel ataque solo dejó como rastro un li- 
gero entorpecimiento en la pronunciación, del que acababa siempre por salir 
vencedor. Al cabo de algunos instantes que estaba en el uso de la palabra, el 
defecto habia desaparecido, el calor de la idea devolvía su integridad orgánica 
al medio de su expresión, fenómeno algo mas notable que el que se cuenta de 
Demóstenes, que al cabo y al fin triunfaba de la tartamudez por la tuerza de la 
voluntad. 

No solamente después de la enfermedad se notaba en él esto que acabamos 
de indicar, sino que, como si ella hubiese sido un rayo de nueva luz que se aña- 
diera á la intensa de su inteligencia, veíase en' él aquella claridad de juicio, 
aquella facilísima comprensión, aquella natural elocuencia que hacia exclamar á 
un poeta de los mas distinguidos del Ateneo: "Genis sabe todo lo cjue hay que 
saber de todas las cosas,, en contradicción de una frase por nosotros muy usada, 
en que para calificar á un ignorante decíamos que no sabia nada de nada. De 
tal manera tomaron medro las facultades intelectuales de Genis después de la 
crisis suprema por que pasó su organización física, que el hombre de ciencia 
parecía mas profundo, el poeta mas inspirado, el político mas previsor, ti 
trabajador mas activo é incansable. Le hemos visto con asombro, pero con 
placer también, multiplicarse para atender, y siempre con lucidez estrema, á los 
mil encontrados deberes que sobre él pesaban. ¿Seria acaso el presentimiento 
de aquel que ha contado ya las horas que le quedan dé vida y no quiere 
desperdiciar un solo minuto de ella? No lo sabemos ; pero lo cierto es que su 
ardor por el trabajo era fiebre en los últimos años de su vida. 

El dia antes de su muerte terminaba un prólogo de cierta obra en que se 
defendía el derecho á la vida; comenzaba sus discursos para la Academia, en que 
procuraba demostrar la necesidad de introducir lo real en el derecho para hallar 
lo ideal en la justicia, y á la vez estudiaba la causa durante cuyo intorme murió; 
su último dia fué la síntesis abreviada de todos los de su existencia. 



158 REVISTA DE VALENCIA. 



* * 



Pascual y Genis figuró también en el campo del periodismo: El Justicia y 
Los Dos Reinos, de Valencia; La Iberia y La Nación, de Madrid, le contaron 
en el número de sus brillantes redactores; de este último periódico fué director 
de 1871 á 1873. No fué, sin embargo, el del periodismo político el ejercicio 
intelectual á que mas se dedicó: ese trabajo que requiere la asiduidad de todos 
los instantes y hasta una aptitud aparte de todas las demás, es exclusivo de toda 
otra ocupación, y mal podia dedicarse á él quien tenia señalados los minutos 
para sus diversas atenciones. 

Sus artículos eran, no de polémica, sino de ciencia, política, y mas general- 
mente de crítica literaria y artística. Aquí en Valencia llegó á formarse una re- 
putación, aun en edad juvenil, con sus revistas dramáticas, y sobre todo con las 
musicales, que adquirieron mucho crédito. Juzgaba bien el arte lírico y la expre- 
sión de él, porque sabia y sentía; no eran sus juicios insulsas variaciones hasta 
el infinito sobre modelos de crítica estereotipados para uso de medianías; no se 
ajustaba á unos ciertos formularios salpicados de frases técnicas en italiano bar- 
barizado; sus revistas eran, por el contrario, la expresión sincera, bella y clara de 
lo que le inspiraba la obra y las condiciones de sus intérpretes, después de ma- 
duras reflexiones. Todavía los que se preciaban de inteligentes en música solían 
consultarlas en estos últimos años, cuando se trataba de algiui acontecimiento de 
esta índole. 

La poesía era, entre todas sus aficiones, la que le merecía particular pre- 
dilección y la que formaba su encanto; no la abandonó ni aun en los instantes 
mas azarosos ó mas difíciles de su existencia. Admiraba ver al hombre ya en edad 
madura, marcado con el sello de anticipada decrepitud, abrumado por las pre- 
ocupaciones políticas, y rendido por los trabajos de la ciencia y del foro, levan- 
tarse de su asiento en los ateneos y sociedades, subir con paso vacilante al 
estrado, y leer, lleno de fé y entusiasmo, como el más joven de los socios, para 
quien el pensamiento es todavía una risueña alborada y el corazón un fecundo 
manantial de ternura, hermosas poesías compuestas para aquel mismo acto y 
acaso en aquella misma noche, y recibir sonriendo con infantil satisfacción los 
aplausos, siempre justos y merecidos, de los concurrentes. 

No es posible calcular el número exacto de composiciones poéticas que el 
Sr. Genis ha escrito; todos los periódicos literarios que de cuarenta años á esta 
parte se han publicado en Valencia, y aun algunos políticos, las contienen, y un 
dia i\o lejano serán coleccionadas, supliendo de este modo una omisión del 
autor, ocasionada por la modestia. 

En ellas se muestra Genis á gran altura; su tendencia general es siempre 



BIOGRAFÍA DE D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENIS. I59 



]a misma: le anima en sus cantos ese espíritu moderno que tiene por objeto ex- 
clusivo al hombre, su dicha, su felicidad, su elevación y su perfeccionamiento. Es 
Genis, si así es posible decirlo, el poeta del progreso, y su voz nuncio de lo por- 
venir. Tiene pensamientos brillantes, imágenes atrevidas, sentimiento inmenso; 
muchas veces vacía un mundo de ideas morales ó filosóficas en una poesía, obli- 
gando á pensar; otras lanza un grito de indignación ó de dolor, y arranca una 
lágrima. Leed Las tres virtudes. El genio y la poesía. Dios, Jesucristo, El Fer- 
ro-carril, A la muerte de Arólas, A la de Peiró, y otras cien, que seria prolijo 
enumerar, y hallareis confirmados aquellos asertos. 

Sin embargo, descuidaba de intento la forma de sus poesías; en esto, como 
en otras muchas cosas, era hijo de su tiempo: aquella revolución literaria con- 
tra el culteranismo, contra las pomposas galas de un arte casi siempre vacío, 
contra la espléndida vestidura que servia de adorno á los esqueletos; aquella 
revolución que se llamaba romanticismo, le contó en el número de sus adeptos; 
poco importaba el modo cómo expresase la idea, si lograba expresarla clara- 
mente, y á veces este deliberado abandono llega á oscurecer la brillantez de su 
inspiración. 

Al fin de sus dias, cuando reverdecieron las aficiones poéticas en él, se en- 
contró con un mundo literario nuevo, del que habia permanecido bastante 
tiempo alejado; no existían ya exclusivismos de escuela; la elevación de la idea 
se hermanaba perfectamente con la belleza de la forma; habíase tomado lo me- 
jor de lo clásico y lo romántico para hacer una poesía de verdad y de bondad, 
sin que dejase por ello de ser hermosa. Genis comprendió todo cuanto habia de 
progresivo en ese movimiento, y se adhirió á él; sus últimas poesías son ya 
modelo acabado de perfección. 

También hubo de preocuparle la idea del renacimiento de las literaturas 
provinciales; al iniciarse en nuestro pais, no lo recibió como otros muchos, con- 
denándolo por recelos políticos ó desechándolo con desdenes de prosapia (per- 
dónese la frase). Comprendió que nadie es mas pobre por el derecho de poseer 
mas, y que un pais puede tener á la vez distintas literaturas sin que sirvan de 
obstáculo las unas al progresivo desenvolvimiento de las otras; antes al contrario, 
pueden contribuir á su mutua perfección. 

Escribió una poesía lemosina, y para contestar á aquellos que atribuyen á 
los partidarios de ese movimiento aficiones oscurantistas y resabios reacciona- 
rios, hace en ese primer canto lemosin, por el que fué laureado, la protesta mas 
sentida y mas bella de su amor al progreso, de su ciega confianza en los ar- 
canos del porvenir. Lo crit del cel es uno de los mejores títulos que puede pre- 
sentar el renacimiento á la consideración pública. 

Para que nada escapase á su inteligente actividad, un dia, allá en sus moce- 
dades, se propone, á fuerza de leer á Byron, hacer poesías en inglés, y lo consi- 



l60 REVISTA DE VALENCU. 



guió; se publicaron en el periódico de Sevilla El Porvenii', diciendo de ellas 
una persona inteligente de la Gran-Bretaña, que aquellas estrofas eran poesía, 
y estaban escritas en inglés, pero que no sabia hasta qué punto eran poesía 
inglesa; aludiendo sin duda á la falta de ese espíritu especial que cada raza y 
cada pueblo tiene para su poesía, y que naciendo con el hombre, se fecunda sobre 
un suelo, bajo un cielo y á la luz de un sol distintos para cada uno. Calderón y 
Shakespeare no coincidirían jamás, aun cuando pusiesen para ello en ejercicio 
toda la inmensidad de su genio. 



* ♦ 



Con la brevedad que exige un trabajo destinado á ver la luz en publicacio- 
nes de la índole de la presente, hemos dicho cuanto sabíamos de Genis y algo, 
muy poco, de lo que pensábamos de él; ¿qué nos falta consignar? ¿sus cualida- 
des como hombre privado? ¿como hijo? ^como hermano? ¿como amigo? No es 
necesario; el dolor de todos cuantos le conocieron y trataron nos demuestra 
la bondad que atesoraba el corazón del finado. Sobre la losa de su sepulcro 
pudiera grabarse la siguiente inscripción: "Aquí yace un grande hombre que 
no tuv'o, sin embargo, enemigos.,, Y no añadimos: "ni tampoco envidiosos,,, 
porque esto último no seria del todo exacto. 

Félix Pizcueta. 



A LA BUENA MEMORIA 



DE D. CRISTÓBAL PASCUAL Y GENIS. 




¡EDITAEUNDO pOCta 

De espléndidas fantasías, 
Que á la inaccesible meta 

El paso audaz dirigías, 

Hermoso tu sueño ha sido: 

Cual otro Jacob dormido, 

¡Oh amante del Ideal! 

Tú viste al linaje humano 

Subir, glorioso y ufano, 

La escala providencial. 

En tus magníficos sueños, 
Al son de celeste coro. 
Viste á grandes y pequeños 
Subir los peldaños de oro: 
A cada paso adelante, 
Bañábase su semblante 
En mas ardiente arrebol; 
Y en horizontes mas bellos, 
Resplandecía sobre ellos 
La Verdad, eterní) sol. 

Ceñida de astros la trente. 
Entre flores y armonías. 
Por la escalera esplendente 
Subir y bajar veías 



¡Dulce y benéfico bando! 
Conduciendo y ayudando 
A la pobre Humanidad, 
La Ciencia, que rasga el velo. 
El Amor, hijo del cielo, 

Y la hermosa Libertad. 

¿Locas fantasías fueron? 
¿Fueron soñadas visiones? 
Yo solo sé que ellas dieron, 
Entre bellas ilusiones. 
Nuevo vigor á tu vida, 
A tu sien, del rayo herida, 
Renaciente juventud, 

Y á tu alma, en grata alianza. 
De la Fé y de la Esperanza 
La poderosa virtud. 



No sé si un dia, en la tierra, 
Ángel glorioso ó caido, 
Condenado á eterna guerra, 
O del mal ya redimido, 
El hombre, en aurora pura. 
El astro de la ventura 
Verá sin nubes lucir; 

1? 



102 



REVISTA DE VALENCIA. 



Pero, en mis eludas inquietas, 
Os doy mi aplauso. Profetas 

Creyentes del Porvenir. 

Con dulces y alegres notas, 

Y entrelazadas las manos. 
Cantad las cadenas rotas. 
Cantad los pueblos hermanos, 
Cantad la espada envainada. 
Cantad la espiga granada. 
Cantad el surco feraz. 
Cantad el sonoro yunque. 

Y sin que el odio lo trunque, 
Cantad el himno de paz. 

Cantad la natura brava 
Vencida en tremendas lides 
Por la omnipotente clava 
De la Ciencia, nuevo Alcides; 
Cantad al hombre triunfante; 

Y cual fieras que á humillante 
Yugo doblan la testuz. 
Sujetos á su albedn'o. 
Tierra y mar, calor y frió. 
Viento y rayo, fuego y luz. 

Cantad fecundos combates. 
Cantad incruentas victorias, 

Y si es cjue queréis ¡oh vates! 
Cantar las mayores glorias, 



La sien del mortal altiva 
Que en lucha incansable y viva, 
Tantos lauros conquistó, 
Cantadla también doblada 
Ante el que la luz sagrada 
Del genio en ella encendió! 

Alzad las mientes al cielo, 

Y allí, entre soles y estrellas. 
Veréis las de \aiestro anhelo 
Soñadas mansiones bellas. 
En sus campos inmortales 
Todos vuestros ideales 
Toman vida, cuerpo y ser, 

Y dan dulce cumplim'iento 
Al afán calenturiento 

Del desear y el querer. 



Meditabundo poeta 
De espléndidas fantasías. 
Has llegado ya á la meta 
Que aquí en vano perseguías; 
A tus ansias inseguras 
La muerte abrió las oscuras 
Puertas de la Eternidad; 
Allí el sumo Bien empieza, 

Y la inefable Belleza 

Y la suprema Verdad. 

Teodoro Llórente. 



!5v!;^ 



ESPADA DEL REY D. JAIME I DE ARAGÓN. 




iON'SERVADA en el Archivo municipal de esta ciudad, y tenida el amia de 
que vamos á ocuparnos como una de las mas preciadas reliquias del 
I Rey Conquistador, cumple á nuestro propósito exponer las razones 
históricas y artísticas que en contra de su autenticidad se han alegado, á las que 
pueden añadirse otras, que si no del todo concluyentes para negarle la patente de 
legítima, bastan para sembrar la duda en el ánimo del menos escrupuloso crítico. 

Cuéntanos el glorioso monarca en el Capítulo 32, fól. 54 de su auto-biografía, 
que hallándose en el sitio de Burriana, trajéronle una espada de Monzón, que 
tenia por nombre Tizona: E Jiavien nos aduyía (escribe) vna spasa de Munssó 
que hauia noin Tizó que era molí baña auenturosa á aquells qui la poi-taiien, e 
volgíiem la vtes leuar que la lianza, etc. (l). 

Habiendo enfermado de gravedad D. Jaime en Alcira, presintiendo su cer- 
cana muerte, llamó á su hijo D. Pedro, y después de hacerle varios encargos 
respecto á la gobernación de sus Estados, prosecución de la guerra contra los mo- 
ros y conducta que debia seguir "renunció entonces el reino en poder del Infante 
(dice Diago) y tomó el hábito del Cistel, con intención de ir á Poblete á acabar 



(l) El Barón de Tourtoulon en su excelente Historia de D. Jaimí, dice que este soberano 
po-eia y conservaba la Tizona desde el día que, niño aun, salió del Castillo de Monzón, y que era 
la primera arma que liabia brillado en sus manos sobre los campos de batalla. El texto de la 
Crónica real parece estar en discordancia con lo que tan apreciable escritor asegura. Al decir el 
monarca e havien ñas adityta, esto es, y Imbian nos traído una espada, dio á entender que esta arma 
no la llevaba siempre consigo, sino que desde Monzón la fué enviada á Burriana. Por otra parte, 
Beuter supuso, no sabemos con qué fundamento, que dicha espada perteneció primero á un Reli- 
gioso, Caballero del Temple, que liabi.jn lo muerto en Monzón, mandó c docarla sobre su sepulcro, 
y que desde allí se la enviaron al Rey, 



104 REVISTA DE VALENCIA. 



allí SUS dias en Religión, en caso que Dios se los alargase. Y tomando desde 
luego su espada que tenia á la cabecera de la cama, en la qual por virtud de la 
divina diestra sietnpre auia sido vencedor, y dándola de su mano al Infante, le 
dixo que peleara varonilmente con ella.,. Circunstancia esta última que el Rey 
calla en su Crónica. 

Debe presumirse que la espada que D. Jaime entregó á su hijo fué la Tizona 
ve?iturosa, que con tanto brío y fortuna habia manejado y con no menor estima 
recibiría D. Pedro, y es lícito también creer que al desprenderse este de ella ó 
regalarla alguno de sus sucesores en el trono de Aragón á la ciudad de Valen- 
cia, haríase constar la entrega ó donación, bien por acta, ya por escri- 
tura ó en forma que diere constante é irrecusable testimonio de merced tan 
señalada. Sin embargo, ni entre los documentos que existen en el Archivo del 
Excmo. Ayuntamiento, ni en los historiadores y cronistas, ni en los dietarios 
manuscritos que hemos consultado, se descubre la mas ligera indicación acerca 
de quién fuera el donante, ó de por cuál título fué adquirida y en qué época 
hubo de llegar esta arma gloriosa del mas popular de nuestros antiguos reyes á 
poder de la Municipalidad. 

Natural parecía que si joya de tan grandes recuerdos hubiérala poseído desde 
antiguos tiempos, hiciérase pública ostentación de ella en las cívicas festividades 
que en Valencia tan á menudo se celebraban. Que no la tenia en la conmemo- 
ración del primer centenar de la conquista, lo prueba el Consejo general habido 
en el dia 29 de Setiembre del año l338, que se halla en el folio 245 del Ma- 
nual de Concells de esta ciudad, que se custodia en el archivo municipal, y que 
dice así: 

"Primerament, que en lo dia de Sent Dionís, que será lo noven dia del mes 
de Octubre del present any m.ccc.xxx.viij se faga processó general de Clergues 
é de Religiosos, que son en la dita ciutat, la qual processó ab los Prohomens e 
poblé de la dita ciutat partesca ab creus de la Esgleya Catedral de Nostra Dona 
Santa María, e anar a la Esgleya" del Benaventurat Mártir Sent Vicent, lo qual 
per maiitenir e exaltar la fé católica volcli sostenir e sufrir martyri, é la sua sanch 
esser escampada, e mort sufrir en la dita Ciutat; per fer laors e gracies al Nostre 
Senyor Deus, é á la Verge gloriosa nostra Dona Santa María, mare sua, e a 
tots los Sants de Paradis, de la conquesta de la Ciutat, lo qual lo Molt Alt 
Senyor en Jacme, de bona memoria, presch é trasch de mans deis Infels, é liurá • 
aquella á Faels Christians per tal quel nom de Nostre Senyor Jesu Christ e de 
la Benaventurada Verge Mare sua e deis Sans de Paradis hi fos benehit i loat..;.. 
Encara ordena lo dit Consell que per tots temps cascun any, go es, en lo noven 
dia del mes de Octubre se faga semblant Processó a honor de Deu e de la Verge 
mare sua, e de tota la cort celestial: Que en les Esgleyes Parroquials es donen 
de caritat tres dinés axi al poch com al gran: e que ais pobres vergonyants de les 
Parroquies sia donat lo doble, go es, á cascuna persona de la casa sis diners. 
Encara ordena lo dit Consell, que de la dita caritat sia donada á religioses, é a 
Dones de religió, e a espitáis, e ais pobres de la cadena que vihuen de almoina.,, 

'"En lo dia de Divcnres IX du mes de Octubre del any damut dit fon festa 



I 



LA ESPADA DEL REY D. JALME 1. lÓJ 



de Sent Dionís, fon fcta la dita Processo general á la Esgleya deSant Vicent, .'i 
la qiial Processo foron los honrats Pare eii Clmst Frare Sanxo Bisbe de Sogorh 
e de Santa María de Albarrací, lo qual feu lofici e sermona en Ramón "Gastó 
Bisbe de Valencia, e lalt Infant en Pere de Ribagorsa e de Empuries Comte 
e alcuns Barons. Lo Senyor Rey en Pere, qiii era en la dita ciutat, per 
ralló de discracia no pot anar á la dita Processo, ne semblantment la Senyora 
Reina Dona María muUer sua.„ 

Ni se hace mención de la espada en el II centenar del afio 1488. 

Tampoco figura en el centenario del año 1588, cuyas fiestas publicó el pre- 
gón de 4 de Octubre del 'mismo, quj se halla en el Mmmal, señalado con el 
número 70. 

En la descripción de las de l638, hecha por Marco Antonio Ortí, impresa en 
Valencia en 1640 bajo el título Siglo guarió de la conquista de Valencia, ni en 
las que tuvieron lugar en el siguiente, referidas por D. Joseph Vicente Ortí y 
Mayor en libro que salió estampado en 1740, tampoco se hace mérito de la 
espada en cuestión. 

Ninguna noticia se tenia de ella, hasta que en el año de 1666 se la encontró 
en el artesonado ó techo de un zaquizamí de la hoy demolida Casa de la 
ciudad, arqueada como una hoz por la sujeción de unos clavos; sin razón justi- 
ficada afirmóse desde luego que habia pertenecido al excelso Conquistador. Con 
tal motivo, se dice, dispuso el Consejo que su Racional la llevara en todas las 
procesiones que en lo sucesivo se celebraran en 9 de Octubre de cada año, dia 
de San Dionisio, en memoria de la entrada de D. Jaime en Valencia, como efec- 
tivamente se realizó en el mismo año 1666, predicando en la Catedral el Doctor 
Gaspar Blay Arbuxech, cuyo sermón en lemosin hemos visto impreso, y en él 
se ocupó extensamente de la espada; pero la verdad es que aunque se hizo 
pública exhibición de ella en dicho año, ni volvió á sacársela en los siguientes, ni 
figuró, como arriba queda expuesto, en el centenar de 1738, ni se encuentra la 
deliberación ó acuerdo en que se ordenó que la llevara anualmente el Racional 
de la Ciudad. 

¿Cómo quedó tan oscurecida la feliz nueva de hallazgo digno de nunca ser 
olvidado? Esto es lo que no podríamos explicarnos satisfactoriamente, si la indi- 
ferencia mostrada por los representantes del Municipio que con posterioridad 
vinieron sucediendo á los que conijionian el de l66ó, no nos autorizara para 
congeturar que ni fué grande y duradero el entusiasmo que aquel trofeo excitó, 
ni todos debieron reconocer su legitimidad. Así se comprende que desde la 
citada fecha permaneciera relegada al olvido, hasta el año de l838, en que, al 
celebrarse las fiestas del sexto centenar de la Conquista, tornó á ser procesio- 
nalmente mostrada. 

Tales son las razones históricas que deponen su contra de la autenticidad de 
la espada (jue se supone perteneció á D. Jaime, y por si no se estimaran de 



l66 REVISTA DE VALENCIA. 

bastante valer, examinemos si las de inducción y artísticas la dejan mejor parada. 

Unánimes convienen los historiadores en que la estatura de D. Jaime fué 
gigantesca, y así lo acredita la real momia que desde Poblet, después de pro- 
fanado escandalosamente en l835 el sepulcro en que yacía, fué trasladada 
á Tarragona, eiv cuya Catedral descansa al presente. Hemos oido de boca de 
persona tan veraz como ilustrada, que tuvo á su cargo los despojos mortales 
del augusto monarca, el relato de la comprobación facultativa que se hizo para 
identificar el cadáver, y por las dimensiones de los huesos de las extremidades 
en especial, desprendidos del tronco, y en general, de todos los que la compo- 
nen, resultaba exacta la aserción de Montaner, contemporáneo del Conquista- 
dor, tanto respecto á que era de atlética talla, como de cabellos rubios, un 
mechón de los cuales hemos tenido ocasión de inspeccionar, á la vez que un 
diente, que desprendido de su alvéolo estaba dentro del cráneo de la momia, y 
un trozo de piel del pecho de esta. 

Ahora bien: al trocar D. Jaime, en el asedio de Burriana, la lanza que 
comunmenie usaba, por la tizona, debe presumirse que la nueva arma que em- 
puñó, como arma de combate, y nó de ceremonia, hubo de reunir condiciones 
tales, que pudiera blandirse con éxito sobre las malladas vestiduras de los con- 
trarios; y la que posee el Excmo. -Ayuntamiento, aunque de finísimo temple, 
no parece satisfacer los deseos de los inteligentes de esta materia. 

Otro motivo hace dudar de su autenticidad. En cuantos sellos, ora de plomo, 
ó bien de cera, que de D. Jaime hemos visto — y que no han sido pocos— pendien- 
tes de los varios privilegios que en su largo reinado expidió, ni en tan solo uno 
de ellos ciñe su efigie espada como la de que tratamos. En los primeros, en que 
aparece representado en su reverso como guerrero, vá á caballo con paramen- 
tos, armado de lanza con banderola y escudo embrazado. En el anverso, en que 
figura sentado como magistrado, suele tener el globo en la mano izquierda y 
en la derecha la espada, símbolo de la justicia, descansando, horizontalmente 
atravesada, sobre sus muslos. La forma de esta es la de un montante o man- 
doble, con la empuñadura de cruz. En los segundos, en donde cabalga también 
como guerrero, lleva escudo embrazado en la izquierda, y espada desnuda en 
la diestra mano, de forma igual al montante de los de plomo. En el anverso de 
los de cera, está exactamente representado como en el de los plúmbeos. 

Hay mas; en el Museo arqueológico de Tarragona existen los interesantes res- 
tos del mausoleo de D. Jaime, recogidos de la Iglesia del monasterio de Poblet, y 
entre ellos la estatua yacente del Monarca, dividida en dos partes, casi por la mi- 
tad del cuerpo, mancas cada una de algunos fragmentos. Distingüese, empero, la 
espada, primorosamente labrada en mármol, lo propio que toda la estatua, con 
ricos detalles tanto en el talabarte como en la vaina, y en particular sobresalen 
los escudos de Valencia y Aragón. La forma de dicha espada es el montante. 



LA ESPADA DEL REY D. JAIME L I67 

con empuñadura de cruz, idéntica en un todo á la hoja de la que también se 
guarda en dicho Museo, sacada del sepulcro del invicto Rey cuando en 1885 
fué profanado. La empuñadura de esta, que se nos aseguró era de plata, con 
piedras preciosas, fué arrancada entonces por los desalmados y rapaces profa- 
nadores, y sustituyesela algunos años después con la de hierro que ahora 
tiene. De forma y dimensiones iguales es la que desde Mallorca, como pertene- 
ciente asimismo al Conquistador, fué remitida á Madrid en l83l y depositada en 
la Armería Real. Otro tanto podemos decir de la espada que ciñe la estatua del 
sepulcro de D. Bernardo Guillen de Entenza, existente en la Iglesia de Santa 
María del Puig. ^ 

Si la espada que posee el Excmo. Ayuntamiento fuera la Tizona de 
D. Jaime, arma que con predilección habia brillado siempre en las reales manos 
del Conquistador desde su infancia, como dice Tourtoulon, ¿no parece natural 
que alguna vez, ya en sellos, ora en estatuas, ó bien en pinturas, se le hubiera 
representado ciñendo ó empuñando su arma favorita, con los mismos detalles 
y forma que en ella se notan? 

Por último: es de advertir que la del Archivo Municipal lleva en su recazo 
una marca igual á la señalada con el núm. óo en el Catálogo de la Real Ar- 
mería. Si hubiera podido averiguarse quién fué el fabricante que usó dicha mar- 
ca, fácil habria sido salir de dudas; pero esta es ima de las desconocidas que se 
incluyen en el mencionado Catálogo, y hasta ahora nadie ha dado noticias del 
armero que la empleaba. Sábese, sí, que la espada que lleva la marca núm. 60 
perteneció á Doña Isabel la Católica, y esta circunstancia induce todavía mas á 
sospechar contra la autenticidad de la que se supone ser la Tizona de D. Jaime. 
Lógicamente discurriendo, no es de creer que aquella reina se. sirviera de un 
arma en el prinjer tercio del siglo XIII fabricada, y mas verosímil parece que lo 
fuera de intento para Doña Isabel la espada que actualmente conserva la Ar- 
mería Real. En tal caso, la que se reputa de D. Jaime corresponde á la misma 
época que la de la Reina Católica, á no ser que quisiera sostenerse que hubo 
dos armeros que estampaban marca igual, uno en el siglo XIII y otro á media- 
dos del XV, proposición que nunca seria admisible, si no se la apoyaba en datos 
fidedignos ó razones artísticas incontrovertibles. 

Esto es nuestro sentir, y amantes crjmo somos de la verdad histórica, en sus 
aras depondremos siempre afecciones ilusorias, por mas que con su engañadora 
apariencia halaguen nuestra imaginación. ¡Ojala fuésemos nosotros los ilusos y 
pudiera probarse la autenticidad de la Tizona! No seríamos, por cierto, los últi- 
mos en confesar nuestro error, si tal aconteciera, y nuestro júbilo de entonces 
compensaría con creces el desencanto en que ahora yacemos. 

José María. Torres, 
Cronista di Valeiuria. 




A LA MEMORIA DE D. JOSEF ORGA. 

Poesía llegipa en la sesión que celebra lo Rat-Pen/* en honor d' este escriptor. 



ERMANS, quant en la casa payral de vostres abis 
Miren que 1' infant pluia, que muts están los llabis, 
Que tots vestixen dol; 
Que la familia tota vora la llar s' ajunta, 

Y qu' els esguarts de uns y altres fan sois una pregunta 

Sense trovar consol, 

No pregunten á uns y altres per qué son esprit plora, 
Ni per qué la tristesa com lo veri els acora 

Y els deixa estamordits; 
Vejan deserta, vnida, la patriarcal cadira 

Hon se sentava el pare, mirant la Uarga tira 
De SQS filis benehits. 

Ella, sens ven ni llengua, vos contará la historia 
D' aquell que, vell, tenia tan jove la memoria 

Y tan freschs los recorts, 

Que nos contava glories grandioses d' estes terres, 

Y parlava de Uetres, de Uuites y de guerres, 

Deis vins ¡ay! y dols morts. 

Davant de sa memoria, fent ruñes y ferides, 
Pasaben com centelles les hostes aguerrides 
Del famós Bonapart; 
Y al crit qu" el cor donava de patria independencia, 
Se unia el tro que á Francia con'.jstava Valencia 
Ab los canons de Cuart. 



A LA MEMORIA DE D. JOSEF ORGA. IÓQ 



Després s' ouia alegre, lo cant de la victoria, 

Y al toch de les campanes s" iinia la cridoria 

Y los vítors al Rey: 
Oui mes tart á lo poblé sa Uibertat llevava, 

Y forques per les piases y los carrers alsava 

Sense rahó ni lley. 

Pasaven, com fantasmes, jorns d' amarga tristesa. 
En que contra una nina Iluitava la fieresa 
Del facsiós maiastruch, 

Y pasaven ¡oh Patria! ferits y sanguinosos 

Filis y germans y pares, com Uops que están rabiosos, 
Ab fusill y trabuch. 

Y després á esta Iluyta seguía la bonansa, 

Y en lo cel de la Patria brillava la esperansa 

Gloriosa de la pau, 

Y reberdien totes les flors de lo pervindre; 

Qu' en Iluyta y sense Iluyta, jamay podrán detindre 
Son pas, que no decau! 

Y ab la claror aquella que al cel enlluemava, 
Valencia s' engrandia, gentil s" enjoyellava 

Ab roses y clavells, 

Y arts y ciencies é industries formaven sa corona, 
Mentres la mar vehina duya en la blava ona 

Los mercantils vaixells. 

Y s obrien escoles hon deprenia el poblé, 

Y cants, himnes y notes cantaven 1' esprit noble 

Del valencia jardi; 

Y Arólas, lo poeta, mes dols que les aballes, 
Ses orientáis cantava, desarrugant les selles 

Lo graciós Baldoví. 

Y en prosesó pasaven costums, trajes y gestes 
Centenars y certámens, y societats y festes 

Del poblé valencia: 
Mentres qu" ell, en la imprenta fea sa llarga via, 



l/O REVISTA DE VALENCIA. 



Y obrer, poeta, artiste, ab son treball vivia 
Giianyant un tros de pá. 

Tot ha pasat, tot pasa; no pasará la historia 
Del pare que tan viva tenia la memoria 
Y tan viu lo recort, 
No pasará, qu encara qu" está deserta y sola 
La patriarcal cadira, así etern reviscola 
Son esprit que no es mort. 

Víctor Tranzo Simón'. 



LA COCINA ESPAÑOLA 

EL LIBRE DE SENT SOUI. 

•AL HONORABLE DOCTOR THEBrSSEJL 
Miembro de la Sociedad de Gastr¿moinos y cocineros de Londres. 




L'v querido señor y excelente amigo; ' 

Dice un antiguo adagio castellano que A falta de pan, buenas son 
tortas; y me viene á las mientes su recuerdo al empezar esta carta, 
porque otro que yo debiera ser el autor de ella. Si nuestro buen amigo D. Fe- 
lipe Benicio Navarro hubiera podido examinar por sí el importante códice culi- 
nario que por sus indicaciones busqué, y del cual voy á ocuparme (l), él hiciera, 
seguramente con mejor acierto, su descripción bibliográfica, y su epístola, más 
discreta que la presente, sazonada con noticias curiosas é interesantes, podría pre- _ 
sentarse con desembarazo al sabio extranjero que, con gallarda pluma, lo mismo 
escribe emditos artículos sobre Cervantes y sus obras, que ilustra y dá nueva 
forma á la historia del correo español, ó refiere los yantares y conduchos de los 
reyes de España; al que con igual maestría se expresa en alemán, su nativo 
idioma, que en inglés ó francés, latin ó castellano. Pero ya que al doctísimo ano- 
tador del Arte Cisoria, por no hallarse en Valencia, no le ha sido posible regis- 
trar el códice á que me refiero, no he de reservar yo su noticia á los que, como 
usted, tienen verdadero derecho á conocerla, y se complacen en el estudio de las 
cuestiones sitiológicas, preparando de este modo el terreno, sobre el cual ha de 



(l) Debí c-1 inmediato hallazgo de este códice i. la diligencia y amistad del entendido jefe d 
la Biblioteca Universitaria D. José M. Torres. 



172 REVISTA DE VALENCIA. 



levantarse el edificio consagrado á contener los tastos históricos de la coíina 
española. 

En la Biblioteca Provincial y Universitaria de esta ciudad, y señalado con los 
números 92-4-18, se conserva encuadernado en pergamino un volumen, en cuyo 
lomo se lee, escrito con tinta negra, YARIOs T°J)] su tamaño es de 272 y 195 
milímetros, y consta al todo de l38 hojas y las dos que le sirven de guardas. 

Según expresa su inscripción, son varios los tratados que contiene, de mate- 
rias diversas entre sí, todos MSS., en lemosin, á dos columnas, de letra de fines 
del siglo XIV ó principios del XV, papel grueso, letras capitales y epígrafes 
generalmente en rojo ó azul, y en algunas de sus hojas se hallan pinturas tos- 
camente trazadas, á las cuales hace referencia el texto en que aparecen interca- 
ladas. El volumen se nos presenta incompleto en su principio; y aunque no sea 
posible precisar las hojas que le faltan, porque la numeración en algunas ha sido 
cortada por la cuchilla del encuadernador, y en las demás no siempre es correla- 
tiva, me induce á creer que son quince los folios arrancados, encontrar en el 
margen del segundo que se conserva el núm. xvn. Si este defecto fuera el único, 
en nada perjudicaria al tratado culinario de que me ocupo; pero por desgracia 
también él aparece mutilado, siquiera sea en pequeña parte. Empieza en el an- 
verso del folio 1 10 de los existentes, como continuando la tabla de las viandas; 
y en la descripción de ellas que luego sigue, se encuentran, en efecto, algunas 
no mencionadas en la parte de índice que se conserva. Fácil resulta, pues, com- 
pletar éste, sin más que añadirle los epígrafes de las primeras recetas, ó sea 
hasta la sosengua á conills; y para que V. forme concepto del contenido de la 
obra y de los nombres de los manjares, creo conveniente copiar la lista de estos 
á continuación, con la misma ortografía del original, pero sin abreviaturas. 
Dice así: 

Salsa de paguo Salsa/a bollets 

Salsa blancha Alos quesos ij) 

Salsa camilina Mostaya nostrada 

Limonea Salsa vert 

Migraust Solls aquet vulles 

Salsa doques Bruga 
Sosengua a conills/e a tota altra Celiandre 

carn ' Broet de gallines 

Salsa asaluatgina Menyar blanch 

Salsa a tota carn de olla Genestada 

Alidem ab ous Salsa de congre 

Alidem en altra manera Agraj ab peix ffrit 

Geladia/e a carn assaluar Ordiat 

Scabeig a peix ffregit Ordiat eij altra manera 

Salsa de peix en aygua Avenat 
Brou de confortar a obs de confortar Avenat en altra manera 

Amellat Amido 



EL LIBRE DE SENT SOUL 



173 



let de ainetUes 
lentilles 

Flarines ahou lovat de inalakia 
Alberginies 
MorteroU 

ffreyures de cabrit/o de vedell 
Tripes de vedell '' 

Cabrit fassit en ast 
Resoles de cabrit 
Resoles de pasta 
lesques de formatge 
bunyols de pasta ab cus e formatge 
Menos los quals formatge 
Macarrons 
Crespells 

Affarcir capons/e gallines 
Si vols fassir spalla de molto en ast 
Panades daudells en pa (d' ancellsr) 
Panades de polis 
Panades de lampressa 
Panada de peix 
lops/o muyols en ast 
carabaces blanqiies 
Pasta negat 
letugat 

Colls verts ab gallines 
' Colls ab broii/e grex de bou 
Bledes de troceha 
Sparegat 
leyt mulcissa 
Ciuros tendres 
ffaues tendres 
Cabrit en ast ab la pell 



Porcell en ast 

Semolla 

Perdiiis en olla 

Porioll 

Agras mestregat 

CoU porrera 

Torrons amalallts 

bunyols de pasta levada. 

Orelletes de pasta levada 

ffaua ffressa ¿lancha 

Si la vols fer en altra manera ab Icyt 

de amelles 
Si vols fassir polls/ó calamars 
Salsa de tuyina salada 
Salsa de tuyina frescha 
Salsa francessa. 
Sosengua aciprat 
ffreyures de dalffí 
Cañamos 
Cabrit que sia tot sanear la meytat cuyt 

en olla/e la meytat rostit 
Ffacir gallina que noy aga ous 
Janet 
Porrada 
Almodroch 

Spinats a dia de dejuni 
Ous ferrats 
Alidem ab carn 
Arros 

ffaua ffressa en altra manera 
Botifara de coll de gallina 
Salsa de gallina a malalt 
Carn de porch ffresch 



Ignoro la significación de algunas palabras de las que dejo escritas; la mayor 
parte de ellas son conocidamente valencianas y de fácil traducción; pero otras, ó 
por haber cesado su uso hace mucho tiempo y carecer de léxicos completos de 
este antiguo dialecto, ó por haber sido tomadas de idiomas extraños, á la ma- 
nera que hoy acontece más aun que entonces, es lo cierto que no he podido 
precisar su equivalencia. 

' Después de la tabla, y sirviendo de introducción al recetario, sigue este pár- 
rafo que determina el motivo, título, año y otras circunstancias interesantes de 
la obra, avmque, á mi entender, no debe considerarse su relato como artículo de 
fé. V. juzgará si me equivoco. "Deueu saber que en aquest libre ha scrit Ixxxvij 
"menjars (l) en quina manera sedeuen appellar ne com no/Deuets saber que lo 



(1) Aun<iuc aquí dice que son 87 lus inanj;ires descritos, la tabla comprende 96. 



174 RE\aSTA DE VALENCIA. 



"dit libre es ffeyt per los scuders que son stats ab los senyors grans e ab los 
"bons horneas lo dit libre fo scrit per tal que aquells qui uo sabien les coses 
"fer ne apparellar los bous menjars ne les bones viandes per que guardassen 
"e legisen lo dit libre lo cual libre es appellat de sent Soui/E feu lo ell dicta 
"vn bon honi/e fort bon coch lo qual coch stave ab lo rey danglaterra//E lo 
"coch lo ffeu ab consell den Pere felip scuder del dit senyor rey/E feu lo en lany 
"de la incarnació de nostre senyor que ho.m coptaue Mil e xxnij. E los scu- 
"ders de tota la térra e ells cochs/e los ministradors é servidors e sots mesos a 
"lurs senyors que tots ho loaren heu conformaren heu aproiiaren que bon dictat 
"era/e verdader." 

Hasta ahora, el libro más antiguo exclusivamente de cocina, de que yo tenia 
noticia, era el que en 1525 publicó en Toledo el célebre Roberto ó Ruperto de 
Ñola, cocinero que fué de D. Fernando ^el Católico; pues aunque en otros mu- 
chos, escritos de más lejana época, especialmente en los del famoso Médico 
Araaldo de Vilanova, en los Cantares del renombrado Archipreste de Hita, en 
las Ordinations de D. Pedro IV, en algunas obras de los Santos Padres, y 
hasta en los libros sagrados, se encuentran datos preciosos para la más higié- 
nica y sabrosa confección de las viandas, no forman un cuerpo homogéneo de 
re coquinaria, ni de ella se ocupan como asunto principal ó único. 

El misno Arte Cisjria de D. Enrique de Viilena, es, como su nombre in- 
dica, .n Is bien una colección de reglas para trinchar con perfección, que para 
cocinar con esmero; y eso que no pueden ser más curiosas é interesantes las no- 
ticias que contiene acerca de todo cuanto con la mesa se relaciona. 

De ser cierto, pues, lo que respecto al origen de este tratado reza el párrafo 
transcrito, y aun cuando reduzcamos su antigüedad algunas ceiiturias, siempre 
resultará que es el primero que en su género se conoce. Pero ¿hasta qué punto 
debemos dar crédito á las palabras del reíerido párrafo? Esta es la gran dificul- 
tad. — V. sabe perfectamente que en el año de 1024. reinaba en Inglaterra Ca- 
nuto, llamado el Grande, y que este rey, al dirigirse en peregrinación á Roma 
á pié y con la alforja al hombro, dio ciertamente mayor prueba de sobriedad 
extremada, que de ser aficionado á tener cocineros tan leídos como el autor del 
Libre de Sent Soiii. — Pudo suceder muy fácilmente que el amanuense ó copista 
de este traslado escribiera Mil e xxini en vez de Mil c xxiin; y en este caso 
ya me explicarla mejor, que, á pesar del azaroso reinado de Enrique I, gustase 
éste de los placeres de una buena mesa, y tuviera su cocina á cargo de un enten- 
dido jefe, puesto que, según nos cuentan, murió por haberse excedido en comer 
lamprea. 

El antes citado Sr. Navarro se inclina á creer, por la escasa noticia que de 
esta obra pude darle, que pertenece á la segunda mitad del siglo XIII, y por 
mi parte fuera muy aventurado pretender fijarle época. Lo que sí se nota desde 



EL UBRE DE SENT SOUI. 175 



luego es que muclíos de los manjares que en ella se describen han pasado á los 
libros de los tratadistas posteriores. La salsa de pagua con que comienza el Có- 
dice, es indudablemente la misma salsa de pavón ó pavo real de la que el se- 
ñor Navarro se ocupa extensamente en sus eruditas Notas al Arte Cisoria. 

Comprende el referido tratado nueve hojas, á contar desde la 1 10 del volu- 
men, como llevo dicho, y termina con la receta Aq /reyurés de por cello de porch, 
aunque después aparece escrito con distinta letra otra para guisar gallinas. 

En cuanto al niodus operattdi, por regla general se encuentra expuesto con 
bastante claridad; y creo que, si este libro se le hubiese presentado para su apro- 
bación al presbítero D. Pascual Sánchez, no hubiera desdeñado escribir á su 
frente lo que apuntó en la que, fechada en Madrid el 15 de Julio de 1745, Y fir- 
mada por él, puede verse al principio del Nuevo arte de Cocina de Juan Alti- 
miras — Barcelona. — Bezares. — 1758, 8." — ....es todo muy sólido; y no solo no 
coníiefte proposición opuesta á las infalibles verdades de nuestra Santa fé, y 
buenas costumbres, pei'o muy digrio que se dé á la Imprenta por lo sucinto del 
compuesto de los manjares.... 

Si por el nombre entra V. en deseo de probar alguno de aquellos, ó quisiera 
organizar algún banquete arqueológico, en el cual se sirviesen como postres los 
riquísimos bollos de alfajor medinés, tan magistralmente descritos por V. en la 
carta que con este objeto tuvo la dignación de dirigirme en las columnas de La 
Ilustración Española y Americana, del 8 Diciembre 1881, y cuya abundante y 
exquisita muestra saboreé con delicia , tendrá verdadero placer en remitirle 
como testimonio de gratitud, copia íntegra del códice titulado de Sent Soui, su 
devotísimo y siempre muy buen amigo Q. B. S. M. 



J. E. Serrako y ¡Morales. 



Valencia, 23 de Febrero de 1882. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 



LA FAMILLV DE ZURITA Y SUS ÚLTIMOS REPRESENTANTES. 



III. 



D. GERÓNIMO ZURITA, CORONISTA DE ARAGÓN. 




IsTE nombre respetable, ¿quién no lo ha oído pronunciar? Nacido en 
Zaragoza en 4 de Diciembre de 1512 y distinguido por la naturaleza 
con la noljleza de su estirpe y con la del talento, convenientemente 
dirigido por su padre durante su infancia, estudió después en Alcalá de Henares 
las len^^uas latina y griega, la retórica con el famoso Hernán Nuñez de Guz- 
man, llamado comunmente el Comendador griego, de cuya escuela salieron dis- 
cípulos muy aventajados, siendo uno de ellos Zurita, pues poseyó con perfec- 
ción, propiedad y elegancia el idioma latino, los primores del griego y los" del 
español. Supo además francés, italiano, portugués, catalán y valenciano. La 
cultura de su ingenio, su amor y pasión á las buenas letras, y los muchos y 
loables servicios de su padre, movieron al Emperador Carlos V para hacerle 
merced en 1580 del oficio de Merino ó Juez ordinario y Foral de la ciudad de 
Barbastro y de la villa de Almudévar, nombrándole también en el mismo año 
CotUmuo de la Real Casa, empleo militar de mucha calidad, y mas tarde Baile 
de la ciudad de Huesca. 

Consta de una manera auténtica que en 1587, y teniendo 26 años, casó 
con Doña Juana García de Olivar, señora muy estimable y de calidad, de quien 
tuvo varios hijos, pasando por el dolor de perderla en 1548", y si algo pudo 
contribuir á mitigar tal pena fué indudablemente el nombramiento que recibió 
del Reino de Aragón de Primer Cormista suyo. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. , I77 



Pudiéramos, coa gran copia de datos, y siguiendo á Dormer, en sus Progresos 
de la Historia en el ReÍ7io de Aragón, detallar sus aptitudes, inteligencia é ilus- 
tración en el primer tiempo de su vida , insertar íntegras algunas de sus com- 
posiciones latinas en versos muy elegantes, tan celebradas por el poeta holan- 
dés Juan Segundo, y por el napolitano Juan Pelusio, y reproducir las Elegías que 
con diversos motivos'sus amigos le dedicaban, entre ellos Ambrosio de Morales, 
el Doctor Andrés, D. Jaime Falcon Caballero del hábito de Montesa, D. Juan 
Berzosa Archivero en Roma de D. Felipe II, y el Doctor D. Juan Paez de 
Castro, su Coronista y capellán, muchas con este epígrafe '^Ad Hieronimuin Sn- 
r,itam, Casar- Augjistanum poetam;,, también apuntar los juicios favorables que 
sobre él han emitido muchos críticos, admirando la cultura y aliño, la disposi- 
ción y la gracia en el manejo de la lengua latina y en ajusfar las voces, tanto 
que D. Nicolás Antonio, en su Biblioteca, le cuenta entre los españoles que me- 
( jor la poseyeron; pero basta á nuestro propósito lo dicho y consignar que pe- 
netró con perfección en los primores de la' griega, de suyo más difícil en lectura 
y escritura. Las notas y enmiendas que hizo al Itinerario de Antonino Pió, que 
publicó en Colonia en lóoo el P. Andrés Schotto, — libro de los más estimados 
y buscados por los amantes de las antigüedades, junto con otro volumen en 
cuarto, escrito todo de mano de Zurita, sobre fragmentos de Phocio, Patriarca de 
Constantinopla, existente en la biblioteca del Conde de San Clemente, — prue- 
ban lo anteriormente dicho. 

Mas, para completa convicción de su pericia en la lengua griega, conviene 
advertir que se remitieron á su censura y examen las traducciones de algunos 
libros de este idioma, entre ellos en 1571, y de parte de S. M., uno que habia 
traducido el Secretario Diego Gradan de Alderete, de donde se deduce qup el 
crédito que habia obtenido de poseer bien esta lengua, era tanto, que se le en- 
comendaba lo á ella referente, y se tenia buena memoria dé su persona para 
asuntos científicos y de mayor confianza en el servicio real. El papel ú oficio en 
que tal comisión se le confiara, dice así: "Los tres libros que con esta serán, han 
"venido á manos del Cardenal mi Señor con mucho secreto, y con el mismo 
"deseo que v. m. pase los ojos por ellos; uno de ellos vá traducido' por el Secre- 
"tario Diego Gracian, á quien lo encomendó su Señoría Ilustrísima, y el fin con 
"que se envían á v. m. es para que vea si la traducción está buena, y si le pare- 
"ciere que del otro converná hazer lo mismo, que v. m. tome el trabajo y en un 
"rato desocupado dé v. m. á entender á su Señoría Ilustrísima lo que le pare- 
"cerá de la lectura, y de la importancia que podrá ser tenerse acá á essos por lo 
"que toca al servicio de su Magestad.,, 

Esta orden estaba escrita por el Secretario D. Mateo Velazquez, pero cer- 

■ rada con el sello Real, y esto basta para indicar su procedencia. Empezó á ser 

conocido y empez() á ser estimado. Sus méritos le abrían paso. Tengamos en 

12 



178 REVISTA DE VALENCIA. 



cuenta tanta ilustración, porque ha de contrastar con la de otros individuos de 
su familia. 

En cumplimiento de su cargo de Coronista, comenzó á copiar y recoger mate- 
riales para formar ima historia del Reino, para lo cual en 1549 ol^'tuvo órdenes 
reales para el registro de Archivos y Depósitos particulares de papeles y noti- 
cias. Pasó con este objeto á Sicilia á reconocer sus más faifiosos Archivos y Li- 
brerías, de donde trajo muchos volúmenes, códices y escritos. Fué á Ñapóles, 
estuvo también en Roma, y después de recibir distinciones muy honrosas y de 
adquirir relaciones con grandes personajes, volvió á España, deteniéndose en 
Barcelona, donde registró su archivo y prestó un notable servicio al Príncipe 
D. Felipe, buscando y coordinando unos documentos que le habia encomendado. 
,La Diputación de Cataluña, y en especial el Brazo militar, se le mostraron muy 
propicios, y él á ellos agradecido por la benevolencia con que le franquearon las 
memorias que necesitaba para la historia. En una palabra, fué diligente investi- 
gador; y conocedor el Rey D. Felipe 11, de sus trabajos y fatigas, que ya más 
antes habia celebrado, le hizo en 1566 Secretario de su Consejo y Cámara, 
indicando á la par que le seria muy grato que el Cardenal D. Diego de Espi- 
nosa, Inquisidor general, le diese igual cargo en el Consejo de la Inquisición 
para las cosas y despachos que hubiesen de ir firmados de la Real mano. 

Demostraciones á que antecedió una señaladísima de la Ciudad de Zaragoza 
en la súplica que hizo en el año 1559 á la princesa Doña Juana, Gobernadora 
de España, sobre que se le proveyese en el cargo de Proto-notario de los 
reinos de la Corona de Aragón. Era en este tiempo de tanta consideración su 
mérito, que pensándose en coordinar el Archivo general de Simancas, se le dio 
Real Comisión para ello; mediante la cual, lo coordinó, é hizo rúbrica de sus 
escrituras. Continuándole las Reales mercedes, le hizo S. M. gracia del empleo 
de Maestro Racional de Zaragoza _en 21 de Enero de 1571, y le consultó en 
diversas ocasiones en asuntos del Real servicio. Del mismo modo lo hacían 
varones muy sabios y virtuosos. En medio de estos obsequios á su mérito, dice 
Latassa en su Biblioteca de Escritores aragoneses, era invariable su moderación 
y aplicación al cumplimiento de sus destinos, especialmente á los de su Crtmica, 
trabajando 3o años en sus Anales, sin perdonar gasto alguno ni diligencia, y 
con este objeto formó también una copiosa y selecta librería, así de libros im- 
presos, como manuscritos, de medallas y monedas antiguas, de inscripciones y 
de otras memorias y restos de antigüedad, por espacio de 40 años: biblioteca de 
que hizo donación á la Real Cartuja de Aula Dei, de Zaragoza, por la grande 
devoción que le tenia. No fué menor ni inferior la que profesó al Real Monas- 
terio de Santa Engracia de la misma ciudad, adonde también se retiró para 
perfeccionar la Historia de Aragón; allí señaló su sepultura, y allí fué depositado 
su cadáver en 1580, en que falleció el 3 de Noviembre, con sentimiento general. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELL A. 17g 



Pasadps algunos dias, puso D. Gerónimo Zurita de Olivan, su hijo, en dicha 
sepultura un lucilo con los blasones de su linage; y pidió al docto jesuita Padre 
Andrés Schotto, catedrático entonces de letras humanas en Zaragoza, que escri- 
biese un epitafio, el cual también se imprimió al fin del Itinerario de Antonino 
Y\o,^ zo^\ó QViXd, Biblioteca española!) . Nicolás Antonio, tom. l.°, pág. 459, 
col. 2 y es el que sigue: 

Hieronynio Suritae 

Michaelis F. Gabrielis. N. Caesaraugustano 

Historiae Aragoniae 

Diligentissimo, atque electo Scriptori 

Patri B. M. Hieronymus F. Posuit. 

Vixit Annos LXVII. Menses XI. 

Obiit Caesaraugustae 

IJI Non. Novemb. MDÍ.XXX. 

"Era dé estatura mediana, rostro largo y algo moreno, la frente espaciosa, la 
nariz corva y en buena proporción, los ojos negros y muy vivos, pero graves, la 
barba ancha, y la arquitectura del cuerpo bien trabada, las acciones sueltas, por- 
que no era grueso; vestia el trage de aquel tiempo; gorra de Milán, calza justa, 
y capa de rodeo con capillo.,, 

La modestia del padre se refleja también en la sobriedad y templanza del 
hijo, pues no refiere en la inscripción los títulos honoríficos que le adornaron, ni 
los suyos propios, por reconocer sin duda que no se unen bien el desengaño y 
la vanidad. Mas nosotros no hemos de callar lo que la fama ha hecho público; 
además de escritor diligentísimo, fué el primer Coronista del reino de Aragón, Se- 
cretario del Consejo del Rey D. Felipe II, y de la Cámara en el Supremo de la 
llamada entonces Santa y general Inquisición, Contador de todas las de la Co- 
rona, Continuo de la Casa real de Castilla, Maestro-Racional de la ciudad de 
Zaragoza, y Bayle y Merino de las de Huesca y Barbastro. 

El Lugarteniente general de Montesa y Comendador de Perpunchent, poeta 
y matemático á la vez, el célebre Fr. D. Jaime Juan Falcó, se lamenta de la 
muerte de Zurita en los siguientes versos: 

"Ingenium, et candor Suritae vivet opinor, 
Vivet dum mundo carmen, et historia. 
Historia, k carmen dum mundo vivet, opinor 
Vivet Suritas candor, Sí ingenium.,, 

Celebrar de verdadero é ingenioso á un historiador y asegurar que han de 
permanecer siempre apreciados sus escritos, es quizá ima de las alabanzas ma- 
yores que se le pueden tributar. 



i8o 



REVISTA DE VALENCIA. 



El famoso poeta D. Martín de Azagra también le dedicó, en forma de epitafio, 
los versos que siguen: 

"Dum Salo, dum Sicoris, dum Cinga augebit Iberi, 

Duní maris augebit nlagnus Iberus aquas, 
Post ciñeres, manesque tuos, heu magne Surtía 

Am/a/esgue tui tantarum pondere rerum, 
^terni a;ternumte sine morte dabunt.,, 

Juan de Hars, natural de Ariscot en la Brabancia, compuso este otro: 

"Livius Aragonum iacet hic Zurita sepulcro, 
Nil magis: hoc dignus nomine, notus erit. 

Historicum studiis, annales nomine vicit, 
Ipse suum nomen, seque, suosque libros.,, 

Y por último, el elegante Coronista mayor de Castilla y de las Indias, Gil 
González Dávila, conocedor de sus obras, después de llamarle Tácito y Livio 
español y el pyimero que han tenido en la historia aquestos Reinos, le dedicó el 
siguiente epitafio, que suple la brevedad y modestia del de su hijo: 

MEMORIyE NON PERITURíE 

HIERONIMVS A ZVRITA 

Vir moribus, litteris, genio, et ingenio egregie 

nobilitatus. 

In Sancto Inquisitionis Senatu, et in Regali Consilio ob singularem 

prudentiam Secretarius designatus. 

In eo merita maiora fuere, quam prasmia. 

ANNALES REGUM ARAGONLE 

Regni plené, plañe, et puré, solé et sale conditos, stilo áureo, 

fausta, feliciter et fortúnate 

disposuit. 

Abiit, non obiit, nam scripta ejus vetant mori. 

Siluit á cálamo, quievit á vita. 
III. Non. Mensis Novembris anni MDLXXX. 

aetatis sue LXVII. • 

A concederle Dios mas larga vida, hubiera publicado otras obras empezadas. 
Vida del Emperador Carlos V.— Hechos de D. Felipe II. 

NiCOLAS FkRKER V JULVE. 



HOJAS SUELTAS. 



COLOQUI VALENCIANO 



SOBRE EL ROBO DEL COPÓN DEL CONVENTO DE SANTO DOMINGO. 




L 16 de Diciembre de 1698 fué robado en Valencia un copón, con varias 
hostias consagradas, de la capilla del Santo Crucifijo del Real Convento 
de Predicadores. Tres dias mas tarde y después del escándalo consi- 
guiente y de activas cuanto inútiles pesquisas, dicho copón fué encontrado en el 
agujereado tronco de un olivo, existente en el huerto de Capuchinos, de los arra- 
bales, que habia sido plantado y cultivado por las mismas manos del venerable 
Patriarca, Juan de Rivera. Este acontecimiento sirvió de inspiración al autor de 
"Coloqui,, que insertamos á continuación, y que la casualidad, siempre decidida y 
constante protectora de los aficionados, puso hace algún tiempo en nuestro 
poder: 

EL SUCCES PER HA VER FURTAT LO GLOBO 

DE LA IGLESIA DE SENT DOMINGO. • 



COLOQUI. 

Iníerlocuíoí-s.—h\ Notarla, La Medicina. 



NoT. En desagravi de Christo, 
moguda del cel christiá, 
per que sempre la fé es troba 
constant en los valencians, 
ya que en les armes no puch 



defensar esta maldat, 
he de ser un Pere Pí (l) 
desde ponent á Uevant-. 
Entre la Justicia y yo 
la havem de desagraviar. 



(1) Pere Pí. — Trompeta de esta real Audk-ncia, y como tal, encargado de publicar por medio de 
pregón todos los bandos que dictaban los Vireyes. 



l82 



REVISTA DE VALENCIA. 



ella en obres, yo en paraules, 
ya que no puch en les mans. 
Sempre la Justicia es Higa 
ais furs pera castigar, 
pero yo be em desUigara 
si la potestat trocam: 
perqué en Uoch de furs buscara, 
vent lo conill dins lo cau, 
un luró de capa groga 
que me '1 traguera arrastrant. 
Puix pera els lladres, senyors, 
y mes de esta calitat, 
yo faria iins furs de vidre 
pera que es pugnen trencar. 
Y de esta manera el poblé 
que aguarda per los instants 
lo castich de esta osadía, 
quedara com en juglar. 
Perqué alió que es dona presto 
en doble es sol reputar, 
y á vegades la tardanza 
acostuma criar calis, 
y les coses son ben fetes 
quant se fan del rich al rach. 

Med. Notaría, ¿de qué et queixes 
y tant te estás Uamentant? 
Si es per lo dret del procés, 
¿eixe acás et pot faltar? 

NoT. Em queixe de que á un fill teu 
y á un sacrilech cátala, 
que es din Joan Batiste Rafol, 
los golls no els hatgen trencat. 

Med. ¿Pus qué te han fet estos homens 
que en ells tan queixosa estás? 

NoT. Han furtaf lo Sacrament 
de la casa deis Germans; 
la prenda mes estimable 
que fabrica, Dijous sanct, 
el mestre mes primorós 
que han conegut tots los nats; 
y pera memoria de ell 
la esmalta en sa propia sanch 
deixant son retrato en ella, 
que no dirán qual es qual. 
El Senyor Virrey la nova 
la sabe al mateix instant, 
y atropellant la decencia 
de Príncip tan soberá, 
sens reparar en la pinja, 



Med. 

NoT. 



Med. 



á peu y per mig del fanch 

sen vá anar á tota presa 

á Sent Domingo, mostrant 

en la pasió de catolich 

que era verdader Guzman (l), 

puix per los ulls exalava 

el sentiment del fracás. 

¡Dijosa patria, Valencia, 

gloriat mil voltes, ciutat, 

per teñir en tal conflit 

un Argos tan vigilant, 

que podrá servir de espill 

á tota la christiandat! 

Allí asistí la noblea, 

allí tots los magistrats, 

allí cleros y convents, 

sens faltar lo Mustasaf. 

Dispongueren dar grans premis 

al que tan dijós será 

que descobriga al autor 

de un sacrilegi tan gran. 

La ciutat á tota presa 

promete dos mil ducats 

y fonch ab vot y parer 

de son Concell General, 

y á vista de agó, mil Iliures 

prometen los Deputats. 

Pero digam, aixó es diu 

y no se en paga may cap. 

El Senyor Virrey y Audiencia, 

prometen deis Cofres Reals 

mil Iliures, donant quatre homens 

que estiguen fora treball. 

Eixi premi de la Audiencia 

será molt dur de pelar, 

y els Reals Cofres no ignores 

que son nius sense pardals; 

Benisanó per defora 

y dins pastís sense carn; 

y pera diro tot de una 

y no deixar que ductar, 

''^vacuum in rerum 7iatura„ 

estos cofres han provat. 

¿Has vist quant en carnestoltes 

vá algún home desfrasat, 

en una caña y cordell 

ab una ííga penjant, 

y els jichs al punt que la vehuen 

lo apetit els mou la fam, 



(l) El Virey de Valencia en aquella época era D. Alonso. Pcre'z de Guzman, 



COLOQUI. 



i83 



y tots en la boca uberta 
pera poderla agafar 
van rendits en gran encono 
buscant lo heme en gá y en Uá, 
y á la que es fá ya de nit 
lo home en la figa sen vá 
y els gichs tots queden dejuns 
•después de haver treballat? 
Així pues son estos premis 
de trompetes y tabals, 
y aquells homens que oferixcn 
que els trauran de los treballs, 
s'entén de aquells que estar solen 
presos per algún punyal. 
NoT. Quant les Iglesies en dol, 

los veis deis temples posats, 

ios offisis los cantaren 

al tó de Divendres Sant, 

la Ciutat y els Cavallers 

en vayetes arrastrant, 

rogatives comensaren, 

tot lo poblé atarantant, 

batallosperlos camins, 

los correus es van topant 

y de nit la Verge Sancta 

que anava á son fiU buscant, 

com si fos Hierusalem 

aquesta infeliz ciutat, 

fent los carrers de amargura 

lo resel y sobresalt, 

de veure segona volta 

á son fiU crusificat. 

Lo Dijous per lo matí 

á les deu hores poch ans 

el noble Guzman dijós 

(que Deu lo guarde molts anys) 

Iliurá del conflit al poblé 

sois en dir, "yalo ham trobat.,, 

Allí vá ser la alegría 

y el fondres los campanars, 

y per los carrers anaven 

les norabones rodant. 

Lo que conseguir no poden 

lo Vicari general, 

los Ministres de Justicia, 

los frares, ni els capellans, 

ha conseguit un fill meu 

que es Joan Batiste Daza, 

honra de la notaría, 

puix en esta acció ha donat 

esta gloria á son colegi, 

sobre tantes que en té ya, 



pues es públich y notori 
que filis de sos colegiáis 
han donat honra á Valencia, 
salut á infinits malalts 
y han tengut vot decisiu 
en Consilis Generáis. 

Med. ¿Qué no sabs que la alabanza 
en boca propia no cap? 

NoT. Calla, lladre aragonés, 

que en aquesta acció un Uunar 
té el claustro de Medecina 
que no sel veurá borrat. 
¿Qué dirán los de Aragó? 
¿Qué dirán los catalans, 
quant sapien que dos filis seus 
han venut per trenta reals 
al Redemptor de la vida 
en lo Globo que han furtat, 
puix pesant tres onces justes 
fan los trenta reals cabals? 

Med. ¿Qué han de dir? Que en esta térra 
aqueixa fama han guanyat 
y que así per cosa bona 
may vé ningún Cátala. 

NoT. A Christo en Hierusalem 
escribas lo han sentenciat, 
y en Valencia del perill 
sois un escriba el Iliurá. 

Med. ¿En quin puesto es trobáel Globo, 
en quin dia y quí el trobá? 

NoT. Dins del hort de Capuxinos, 
y es cosa molt de admirar 
que si en altrehortel prengueren 
en aqueste Icf han Iliurat. 
En la borrasca de penes 
que pasaven los christians, 
de veure que anava á pich 
de nostra gracia la ñau, . 
al veurela sumergida 
en una concavitat 
que la vellea de un abre 
en la soca fabrica, 
al descubrilo les rames, 
coneixent per los cimals 
que aquells eren de olivera, 
cesaren tots los afans, 
tingueren ya fí les penes, 
nostra ferida sana, 
puix sempre el ram de olivera 
senyala serenitat. 
Abre que el Senyor Patriarca 
lo vá plantar per ses mans 



184 



REVISTA DE VALENCU. 



y com este al Sacrament 

en lo seu cor lo hospeda, 

li vá manar al plantarlo 

que en son cas fera altre tant. 
jNIed. El obeir la olivera 

alió que se li ha manat, 

¿es delicte pera que 

la hatgen de dequartezar? 

Eixa pena sois la dehuen 

aquells que allí lo han portat. 
NoT. No se li fá per castich, 

ans bé los fels Valencians 

per estimar la olivera 

cascú en vol teñir sa part. 
Med. Notaría, així em pareix 

que son les festes del gat, 

puix de tant voler els filis 

seis acostuma menjar. 
NoT. Al tercer dia el trobaren 

y no em causa nóvetat, 

que al tercer es cosa vella 

en Christo el resucitar. 

Si en lo dijous de la Cena 

de tot un apostolat. 

en ella no ialtá un Judes, 

ni falta tampoc un Joan, 

en esta de Capuxinos 

lo mateix vaig reparant, 

pues tenini un Joan y un Judes, 

pero ab gran disparitat, 

que allá Calabrés fonch Judes, 

mes en esta es Cátala. 

Ouant en les mans lo AgnusDei 

vá teñir aqueste Joan, 

no fonch Joan pera el cordero, 

Ilop vá ser, pues se el traga. Med. 

Quant lo Alcayt regoneixia 

de la olivera el forat, 

y veu el panal de mel 

que tot los anys sol criar, 



en lo afecte que el buscava 
vá dir mostrant ser ell Joan; 
"^«/ toUis peccata viundi,, 
"ara si que te he trobat.,, 
Es vá vestir de alegría, 
es despulla del pesar, 
imitant á les Maries 
la nova vá publicant; 
al entrar per Sent Domingo 
diu á la Comunitat: 
'''di ego eiivi vobis tradam,, 
"vejan que me hau de donar.„ 
La religió vent la nova 
á gust de son paladar, 
li dona infinites grasies 
dient: ^^Deu liu pagará y, 
que de esta manera els frares 
sempre acostumen pagar. 
El poblé, quant vá saber 
que en la torre de Serrans 
estaba ya recondit 
este parell de dansants, 
li digué al Senyor Virrey 
per dependir de sa má: 
^'crucifige, crucifige,, 
"no seis done Ilibertat.,, 

Y pera escarment de oprobis 
y de semblants desacats, 

los ministres crimináis 
seguixquen á Tiracuello 
que es autor mes adequat. 

Y en fí, Medesina, tú 

en mí no et pots comparar, 
perqué yo me emporte el premi 
y tú el castich portarás. 
Ya conech que tens rahó 
y es presis el confesar 
que Medesina y suaristes 
queden ben aparellats. 



Del indicado suceso se ocupan con mas detenimiento el Doctor Francisco 
CeXmd. en 5\\ Saniisimo Misterio de ^^ Agua Viva,, Valencia, Tomás Lúeas, 1762; 
Gaspar Tahuenga en su Lisa, concisa y puntual narración del sobre todo sa- 
crilego robo del Santísimo Sacramento del Real Convento de Predicadores de 
Valencia , en 16 de Diciembre de lógS, y dichosísimo hallazgo al tercer dia. 
Valencia, Francisco Mestre, 169S — Fól; Juan Bautista Escuder, en su Sermón en 
desagravio del execrable robo del soberano Sacramento de la Eucaristía y en 



CoLOnUI. 



¡tacimienio de gracias por su hallacgo; Valencia, Jaime Bordazar, 1699, 4.° José 
Ortí y Moles en su Romatice endecasílabo al feliz hallazgo del Saiiiisivio Sacra- 
metito que se robj del Real Convento de Predicadores , Valencia, Francisco 
Mestre, 1699 — Fól; y Tomás Marina en sus Cuatro partes de un milagro, epilo- 
gadas á las cuatro de un sermo7t panegírico en el Real Cofn'ento de Predicado- 
res de Valencia ó dia 6 de la octava en desagravios del sacrilego robo del Pan 

Eucarístico , Valencia, Diego Vega, 1699 — 4.° 

V. DE B. 




CRÓNICA MENSUAL. 




o decimos con sentimiento; parécenos que el movimiento literario de- 
cae en Valencia. Este invierno arrastran vida mas lánguida que los 
anteriores las Sociedades que se consagran á las letras. El Ateneo y 
el Rat-Penat, están desanimados: los debates que se promueven ar- 
rástranse trabajosos, y no concluyen, ó concluyen sin escitar interés. 

La segunda de estas corporaciones literarias ha rendido, sin embargo, hon- 
roso tributo á la memoria de su socio y fundador el Sr. Orga. Celebróse sesión 
solemne, bajo la presidencia del Sr. Ferrer y Bigné, leyendo una minuciosa reseña 
biográfica de aquel modesto escritor el Sr. Llombart, que puso en ella de mani- 
fiesto sus muchos merecimientos. 

Leyéronse también poesías dedicadas al Sr. Orga por la señorita Doña Mag- 
dalena García Bravo, y los Sres. Arroyo, Iranzo y Bodria. La del Sr. Iranzo, que 
gustó mucho, la insertamos en este número de la Revista. 

Bajo el dosel de la presidencia veíase el retrato del Sr. Orga, obra improvi- 
sada por el joven artista Sr. Gallel. 

Del mismo fúnebre tributo fué objeto en otra solemne sesión el Sr. Pascual 
y Genis, honrado ya de igual manera en otras corporaciones literarias. Digno 
era el señor Pascual del afecto del Rat-Peiiaí. Enamorado, como buen demó- 
crata, de los ideales del porvenir, miraba al principio con desden el renaci- 
miento lemosin , juzgándolo anacrónico y artificial. Pero, al establecerse la 
sociedad del Rat-Penat, al ver el entusiasmo con que cantaban las antiguas 
glorias de Valencia los nuevos trovadores, se sintió igualmente entusiasmado, y 
comenzó de pronto á versificar en valenciano. Este infiel Saulo, fué luego un 
Paulo muy decidido de la nueva escuela. Justo era, pues, que esta le dedicase 
un honroso recuerdo. 

El panegírico del Sr. Pascual y Genis, lo hizo su amigo y correligionario 
D. Félix Pizcueta, y le dedicaron composiciones poéticas los Sres. Labaila, 
Bodria, Puig y Torralva, Fambuena y Costea. 

En la sección de Literatura de Lo Rat-Penat, D. José Bodria dio lectura á un 
bien escrito trabajo literario, en que se ocupa de las impresiones de un viaje al 
pueblo de Beniarjó, en el distrito de Gandía, en donde existió la casa solariega 
del ilustre vate valenciano Ansias March, arruinada y destruida poco há, y de 
la cual solo queda una pequeña capilla. ¡Bien hacen los amadors de les glories 
valencianes, en recordar las memorias de aquel dulcísimo poeta! En cualquier 
otro pais, serian objeto de conmemoración especial esos restos de su arruinado 
hogar. 



CRÓNICA MENSUAL. iS'/ 



En el Ateneo solamente han dado señales de vida las secciones de Ciencias 
sociales y Ciencias físicas, continuando en la primera el debate sobre la compa- 
tibilidad de la monarquía y la democracia, en el cual ha pronunciado un buen 
discurso el Sr. Puig y Boronat; y en el segundo, el de la aptitud profesional de 
la mujer. 

♦ 

* ■* 

Más vida que esas dos sociedades tiene este año la Academia de la Juven- 
tud Católica. Dícese que está amortiguado el sentimiento religioso, y sin em- 
bargo, á la energía de ese sentimiento hay que atribuir la animación que se 
nota en este centro científico y literario. 

El segundo aniversario de su reapertura, hic solemnizado en una brillante 
sesión, en la que discutió discretamente D. Fernando M. Pastor acerca del si- 
gxiiente tema: "La restauración en Cristo de la ciencia, es el ideal de la Juven- 
tud Católica.,, 

Leyéronse poesías alusivas al acto, por los socios académicos de la sección 
de Literatura, ejecutándose piezas musicales en los intermedios, por los socios 
de la sección de música, dirigida por su presidente D. José Ubeda. 

La sección de Filosofía y Letras ha emprendido el debate de un difícil tema, 
"Caracteres esenciales constitutivos de la belleza,,, en el cual han tomado parte 
los señores Segura y Atienza, Vives Liern y Castellote (D. Salvador). 

El distinguido catedrático de Medicina Dr. Crous, ha comenzado una serie 
de interesantes conferencias, cuyo asunto enuncia así: "La locura y la embria- 
guez ante la ciencia médica y el Código penal.,, 



* 
* # 

El Instituto Médico Valenciano, ha proseguido las conferencias sobre la sa- 
lubridad é higiene pública en Valencia. El Dr. Cantó ha ocupado dos sesiones, 
hablando de este importante tema, bajo un punto de vista muy práctico y útil.- 



* * 

El nuevo Círculo militar, de cuya solemne apertura nos ocupamos en la 
Crónica anterior, ha comenzado las ofrecidas conferencias con el vigor de la 
juventud. El ilustrado teniente coronel D. Juan Campos y Moles, secretario del 
gobierno militar de esta plaza, habló fácil y elegantemente sobre la importancia 
militar, demostrando la imposibilidad de suprimir la guerra en el mundo, y el 
interesantísimo papel que, dada esta necesidad, desempeñan los ejércitos en la 
vida social. 

Otros estudiosos militares se disponen á desenvolver distintos temas, ade- 
cuados todos ellos al objeto especial de este Círculo. 



REVISTA DE VALENCIA. 



También la Sociedad Valenciana de Agricultura oye de vez en cuando algu- 
nas útiles disertaciones, en las cuales domina el interés práctico de los agricul- 
tores. En el periodo que comprende esta Crónica tenemos que consignar las de 
los entendidos profesores D. Francisco Castell y D. Pedro Fuster, la primera 
sobre Influencia de los agentes físicos en la vida vegetal, y la segunda, que ocupó 
varias sesiones, sobre el siguiente tema: Importancia de los abonos fosfatados 
y determinación práctica de la cantidad de fosfato que existe en los mismos. 



# 
* # 



La Universidad de Valencia ha experimentado una pérdida muy sensible: el 
mas joven y uno de sus mas distinguidos profesores, el Dr. D. Vicente Santa- 
maría de Paredes, catedrático de derecho político y administrativo en la Facultad 
de Derecho, ha dejado la cátedra para ocupar la plaza, que ha obtenido por 
concurso, de vice-secretario y asesor del Banco de España. 

No há mucho tuvimos ocasión de hacer justicia á la ciencia de este joven 
profesor, con motivo de su libro Tratado de dereclio político, y hoy hemos de 
consignar el sentimiento que ha causado su marcha, no solamente en la Univer- 
sidad, sino también en el Ateneo, del que había sido vice-presidente, y en todos 
los demás centros científicos. 



* * 



Los amantes de la música clásica, cuyo número vá .creciendo en Valencia, 
oyen con deleite los conciertos que en los salones de los Amigos del País dan 
los profesores del Conservatorio. Este año han comenzado con lucimiento, bajo 
la dirección del entendido maestro D. Salvador Giner, nuevo director de aquel 
centro musical. En estas deliciosas audiciones ha merecido especiales plácemes 
el joven profesor de violin D. Quintin Matas, que es ya una notabilidad en este 
instrumento. 



Con el título de Nuevo Liceo se ha inaugurado una sociedad literaria, y prin- 
cipalmente teatral, compuesta de entusiastas jóvenes, que dan sus funciones en 
el lindo teatrito de casa de Parcent. La música y la poesía figuran, al lado de la 
declamación, entre sus honestos esparcimientos. 

En la sesión de apertura, el presidente de la nueva Sociedad, D. Ricardo 
Cester, pronunció un discurso sobre las ventajas que reporta el cultivo de las 
bellas letras. 

* * 

La prensa cotidiana de esta capital se ha aumentado con un nuevo colega 
La Correspondencia de Valencia, cuyo carácter es idéntico al de la famosa y 
popular Correspondencia de España. 



CRÓNICA MEXSU/VL. 189 



Los teatros han perdido, con motivo de la entrada de Cuaresma, la anima- 
ción que habia en ellos. Fué despedido en el Principal, con entusiasta ovación, 
el famoso tenor español Julián Gayarre, y con muchos aplausos y obsequios 
también las demás partes de la compañía de ópera, y cerró sus puertas aquel 
coliseo. Cerrólas, también, el de Apolo; fué sustituida en el de la Princesa la 
compañía de zarzuela por qtra ejusdem furfiiris, y solamente continuó sin 
alteración el modesto Teatro-Café* de la calle de Ruzafa, único destinado 
ahora en Valencia á la comedia y el drama. 

Dos de estos ha estrenado en él el nuevo y fecundo escritor dramático D. Ri- 
cardo Mateos García, de quien hablamos en la Crónica anterior. Uno se titula 
Be'atriz, y Yaaib el otro; ambos revelan la inexperiencia del autor, lo cual no 
obsta para que hayan sido recibidos con aplauso por aquel indulgente 
público. 

En el mismo teatro estrenóse con buen éxito una pieza valenciana en un 
acto, Tres abelles de colmena, original del Sr. Civera y Roig. No tuvo tanta 
suerte otra obra de igual género, A sarpa la greila, cuyo autor quedó anónimo, 
porque el público no manifestó deseos de conocerlo. 



Mas brillantes y lisonjeros que esos triunfos dramáticos, han sido los que ha 
obtenido en Barcelona el poeta valenciano D. Antonino Chocomeli. En el teatro 
de Romea se ha estrenado con muchos aplausos un drama suyo en un acto, ti- 
tulado El Vengador; que pertenece al género romántico, y se ha representado 
después, con igual éxito, su drama en tres actos D. Carlos de Austria, ya 
conocido en Valencia. La prensa de Barcelona ha hecho grandes elogios de 
estas obras del Sr. Chocomeli. 




BIBLIOGRAFÍA VALENCIANA. 




OMPENDIO DE HISTORIA MILITAR DE ESPAÑA, por el te- 
niente CORONEL DE INFANTERÍA D. EnRIQUE LlORENTE Y FERRANDO. 

Madrid. Imp. y libr. de la viuda é hijos de Alcántara. 1882 (1). 

Un militar valenciano, que maneja con igiial gallardía la pluma y la es- 
pada, es el autor de este compendio, que tanto por la materia de que trata, 
como por la forma en que está desarrollada, puede servir de instrucción ó de 
solaz aun á la's personas mas agenas al ejercicio de las armas. Un prólogo, muy 
bien pensado, explica el objeto de la obra, y divide la historia militar en dos 
grandes periodos, uno anterior y otro posterior á la invención de la pólvora; 
cuya adopción en nuestro pais coincidió con el renacimiento del arte de la 
guerra, ó sea con el principio del reinado de Carlos I. 

Comprende la obra que reseñamos 33 lecciones ó capítulos, y en ellos se es- 
tudia tan profundamente como permiten los estrechos límites de un libro elemen- 
tal y didáctico, no solamente los sucesos mas memorables de nuestra historia, 
sino también el origen y organización de los ejércitos españoles, capitanes ilus- 
tres que florecieron en cada época, armamento, vestuario, manera de combatir y 
todo cuanto se relaciona con el arte de la guerra. 



NOCIONES ELEMENTALES DEL ARTE MILITAR, por los tenientes 
CORONELES D. CÁNDIDO Varona V D. Enrique Llorente. Madrid, hnp. y libr. 
de la Viuda é hijos de Alcántara. 1882 (2). 

El mismo Sr. Llorente, en colaboración con otro estudioso gefe militar, ha 
escrito esta obrita, mas técnica que la primera, y no menos notable que ella, 
por la vasta instrucción que revela. Es el arte militar el conjunto metódico 
de preceptos que deben aplicarse para salir vencedor del enemigo, y abraza, 
por tanto, un vastísimo campo de investigaciones científicas, que comprende 
cuatro partes principales, á saber: la Política de la guerra, la Estrategia, la 
Táctica y la Logística ó arte de mover las tropas. Compendiar tan variadas ma- 
terias, dar una idea general de ellas á los jóvenes alumnos y oficiales, es el ob- 
jeto de esta obrita, que juzgamos de gran utilidad como preparación y guia de 
mas profundos estudios. 



(1) Un voli'imen en 12.° de 156 págs.^pero de mucha lectura por lo compacto déla impresión. 
Dos pesetas en toda España. Los pedidos pueden hacerse al autor, en la Dirección de la Guardia 
Civil. 
(2) Un volumen, de igual forma, con I40 págs., 2 pesetas. 



BIBLIOGRAFÍA VALEKCUNA. IQl 



ARMAS PORTÁTILES Y TIRO AL BLANCO, por los tenientes co- 
roneles D. Enrique- Llórente y D. Cándido Varona. Madrid. Impr. y libr. 
de la viuda é hijos de Alcántara. 1882 (l). 

Una tercera obra, escrita y publicada también por los Sres. Llórente y Va- 
rona, viene á confirmar la reputación científica y literaria que justamente han 
ganado estos dos laboriosos oficiales. Tras de una reseña histórica de las armas 
en general, y especialmente de las artiias de fuego portátiles ó manuables, estú- 
dianse en este tratado los diferentes sistemas de armamento que se hallan en uso 
en los ejércitos modernos, comparándose sus ventajas é inconvenientes. Examina 
luego las pólvoras y cartuchos; trata de la conservación de las armas; explica la 
teoría y la práctica cfel tiro, y concluye la obra con un apéndice relativo al último 
concurso de tiradores. 

Todos estos opúsculos militares han sido declarados de texto para las aca- 
demias y conferencias de Infantería. 

ESTUDIO CRITICO DE LA INSTRUCCIÓN PRIMARIA EN ESPAÑA, 
por D. Manuel Meseguer y Conell. — Castellón, Enero 1SS2 (2). 

El autor de esta obra examina la instrucción primaria en sus múltiples as- 
pectos, su presente, su pasado y su porvenir; compara nuestra instrucción con 
la de otras naciones, aportando datos curiosos y exponiendo consideraciones 
oportunas; demuestra su acción directa en las costumbres, su influencia en la 
reducción de la criminalidad, y manifiesta las reformas que deben adoptarse para 
su mejoramiento, reclamado por la pública opinión y el abandono en que actual- 
mente se encuentra tan importante ramo. 

NOCIONES DE HIGIENE PRIVADA Y SOCIAL, por D. Emilio Ri- 
bera GoxiEZ, Doctor en ciencias naturales y catedrático del Instituto provhicial. 
Segunda edición.— Valencia. Imp. de Manuel Alufre, 1881 (í>). 

En uno de los primeros números de esta Revista, - nos ocupamos favorable- 
mente de la presente obra de texto, que entonces salia á luz por vez primera. 
La aceptación que tuvo fué tanta, que en menos de un año quedó agotada 
una numerosa edición, habiendo tenido que hacerse la segunda bajo idéntico 
plan, aunque corrigiendo el lenguaje y haciendo algunas pequeñas adiciones 
que el continuo progreso de la Higiene requiere. 

LA MANCHA, NARRACIONES VENATORIAS, seg^inda parte de Los 
C.^.ADORES, SU autor Enrique Pérez Escrich. Madrid. Imp. de Fortanet, 188 1 (4). 

Hé aquí un libro muy interesante para los cazadores, y algún tanto para los 
que no lo son. Nuestro paisano el popular novelista Sr. Pérez Escrich, que es 



(1) Un tomito de 92 págs. de igual forma, 1 peseta 75 cents. 

(2) Un tomo en 4.° menor de mas de 220 págs.: se vende á 6 rs. en la librería del Sr. Béllver, 
Castellón, Tapinería, 6. 

(3) Un volumen de 90 págs. en 4.° mayor, que se vende en la librería de D. Pascual Agxiilar, 
Caballeros, 1, á 2 pesetas. 

{4) Un volumen, de 340 págs . en 8." prolongado, que se vende en la librería de Pascual Agui- 
lar. Caballeros, 1, al precio de 3 pesetas. 



iga REVISTA DE VALENCIA. 



aficionadísimo ala escopeta, publicó en 1 876 con el título de Los Cazadores, un 
volumen de relaciones y anécdotas de caza, que gustó mucho. Ahora ha dado 
á la estampa una obra del mismo género, que titula La Mancha, porque se re- 
fieren al pais de este nombre las cacerías cuyos recuerdos ha consignado en ella. 
Pero no habla solamente de liebres y perdices; describe al mismo tiempo, de 
una manera donosa y agradable, las llanuras manchegas, los pueblos, sus cos- 
tumbres, sus fiestas y tradiciones. El Sr. Escrich sale al encuentro de la general 
preocupación que condena á la Mancha, como un pais desolado, monótono é 
insoportable; dice que la conocen mal los que la juzgan desde los coches del 
ferro-carril, que atraviesa precisamente la región mas árida de ella, y que para 
apreciar la riqueza de su suelo, la abundancia desús montes, sus dehesas y.sus 
rios, para conocer prácticamente la caballeresca hospitalidad de los manchegos, 
es preciso recorrer -el pais con la escopeta al hombro y el perro por delante, 
como él lo ha hecho. Bajo este punto de vista, el libro del Sr. Escrich es intere- 
sante para los que desean conocer la España, en todas sus distintas y caracterís- 
ticas regiones. Además, la amenidad con que está escrito, hace muy agradable 
para todos su lectura. 



Vai.KNC1.\ 1882. — IMI'RKNTA PE DOMKNKCH, MAK. -tS. 



REVISTA DE VALENCIA. 

1.^ Abril de i8Hl'. 



\RCH1V0 GENERAL DEL REINO DE VALENCIA (i). 




N L2 de Setiembre del año 1419, y en las Cortes ó Parlamento que 

en Valencia y para sus regnícolas celebraba á la sazón el Rey Don 

Alfonso V, á petición de los tres brazos, otorgó el Fuero ú Ordinacion 

sigiiiente; 

— "E com los nostres prothonari e secretaris sen porten los procesos délas 
Corts que nos tenim en Regne de Valencia en Cathalunya e en altres parts, e 
encara los scriuans de manament e altres scriuans de nostra Cort los processos 
que fan no lexen los registres en los lochs qiies fan tais processos, les quales co- 
ses redunden en gran dan déla cosa publica del dit Regne e deis habitadors de 
aquell. Per go ordenara e prouehim perpetualment e manara ais dits prothono- 
tori secretaris é scriuans de manament que de tots los processos de la Cort c 
qualseuol altres actes, fets en la Audiencia nostra e de nostres successors e de 
nostre ó lur Primogenit ó deuant jutges, tocants lo Regne de Valencia ó los ha- 
bitadors de aquell, lexen los Registres en lo Archiu nostre, lo qual tenim dins lo 
Reyal de la ciutat; e que deles provissions, libres, actes e cartes, axi de justicia 
com de gracia o altres qualseuol, tocants fets del dit Regne o deis habitadors 



(1) El entendido director de este Arcliivo, Sr. D. ISIiguel Velasco y Santos ha escrito el pre- 
sente articulo para un Anuario de Archivos y Bibliotecas que este año vá á publicarse, y ha 
tenido la amabilidad de honrar con él las columnas de la REVISTA. (N lit h K.) 



194 REVISTA DE VALENTÍA. 



de aquell, sien fets registres e libres spargos, en Tos quals les ditas coses sien 
scrites e registrades: los quals registres e libres, feta differencia de fets a fets, se- 
gons es acostumat, sien intitulats Registres de Regué de Valencia en axi com es 
a dir: Coinmime Privium Valentite; Gratiarimi Primiim Val. E axi deis altres, 
axi en fet com en nombre del dits Registres. E que advenint lo cas quelos dits 
Registres deien eser possats en Archiu, aquells sien messos e conservats perpe- 
tualment en lo dit Archiu del nostre Real de Valencia en manera que nos e 
nostres officials e encara los habitadors del dit Regne pus facilment puscam e 
pusquen hauer 90 que hauren e hauran necessari deles dites cosses e actes. 
E per 50 que deles coses pasades per seniblant dins lo dit Regne sien trobats 
Registres, otorgam e provehim que de tots los Registres, cartes e altres actes 
de tot lo temps passat, axi de aquells que son recondits en 1' Archiu de Barchi- 
nona com encara de aquells qui son de pressent en poder deis prothonotaris e 
secretaris nostres, sien trets transumpts apart, en Registres intitulats segons 
dessus es dit, (de) totes cartes priuilegis libres e provisions e altres qualseuol actes 
tocants fets del dit Regne e deis habitadors de aquell. E aquells dits Registres 
nouells, fets a despesses del dit Regne en la dita forma, sien possats e meses en 
lo dit Archiu del sobredit Reyal nostre de Valencia." — V. de funes, Vic. (Regist. 
en el lib. 2.°, legajo l.», div. Aa VII.% Ser. A, Secc. I.^ de este Archivo.) 

En virtud de este fuero y del que le precede (asimismo otorgado á petición 
de los tres brazos, y mandando que se hiciera lo propio con los papeles, libros y 
demás instrumentos referentes á la administración ó régimen, etc., del regio Pa- 
trimonio), en el Palacio que aquí tenian los Reyes comenzó á ser depositada 
la documentación tocante al reino de Valencia, constituyéndose con ella su j.\r- 

CHIVO GENERAL. 

Parece, sin embargo, que el pensamiento del Monarca, realizado en su pri- 
mera parte, tropezó en la segunda con obstáculos que no se saben hoy; las co- 
pias ó trasumptos de todo lo actuado para este reino de Valencia en tiempos an- 
teriores no debieron sacarse ni traerse; y por ello mas tarde los diputados valen- 
cianos, en las Cortes que en 1542 se celebraban en Monzón, solicitaron, y el Rey 
les concedió que "todos los registros y actos referentes á esta ciudad y reino, que 
estaban todavía en los Archivos de Zaragoza y Barcelona, fueran restituidos y 
se depositaran en el Archivo del Palacio del Real, que aquí existia." Descono- 
cidas causas habían impedido, no obstante, aquella traslación, hasta que nueva- 
mente, á petición de "su Archivero del reino de Valencia, Francisco Juan Mai- 
quez de Ares", D. Felipe II mandó que se llevara á cabo (l); dando al efecto sus 
letras patentes, á fin de que "sus Archiveros del reino de Aragón y Principado de 
Cataluña", no pusieran obstáculos al susodicho Maiquez en la citada traslación. 
Por otra carta Real (2), sabemos que, en efecto, este fué á Zaragoza y se trajo 
de allá lo que allí había. El Rey mandó que se le indemnizara por los causados 



(1) R. Ccdula, dada en Madrid á 14 de Diciembre de 1570. 

(2) ídem id. id. 28 de Enero de 1571.— Registradas ambas en el lib. 3-'. leg- 5° de la divi- 
sión Aa Vil.', Ser. A, Secc. I.* de este Archivo. 



ARCHIVO GENERAL. 



195 



gastos, y que se le abonasen cuantos ocasionaran asimismo su próximo viaje á 
Barcelona y el traslado á Valencia de los Registros, libros y papeles que de allá 
iba á traer; mas si, por último, se efectuó el viaje ó no se efectuó: si en caso afir- 
mativo, encontró en Barcelona Maiquez, para incautarse de los documentos, di- 
ficultades invencibles que en Zaragoza no tuviera, es lo que no se sabe. El 
hecho es que aun allí subsisten, aunque bien conservados, así aquellos Registros 
que mandara copiar el Rey Alfonso Y', como otros muchos actos, procesos y 
escrituras que, tocantes al reino de Valencia, aquí solo interesan, y en su Archivo 
debieraif encontrarse (l). 

En todo lo demás cumpliéronse los fines que se propuso D. Alfonso V: 
cuanto se despachó por la Cancillería Real para este reino y cuanto se actuaba 
en sus diversos tribunales quedó aquí desde entonces, formándose con ello su 
ARcravo GENERAL. Parece, sin embargo, que no toda la documentación fué desde 
luego al Palacio del Real, como queria el monarca: los papeles y libros de la 
Gobernación, Diputación ó Generalidad, Justicia y Sub-justicia se guardarían res- 
pectivamente en los locales ó edificios donde esos tribunales se hallaban instala- 
dos, é ignórase si tuvo ó si no tuvo entonces el llamado Archivero del Reino in- 
tervención alguna en su custodia y régimen. A su directa é inmediata inspección 
estaban sometidos únicamente al pronto los del Real Patrimonio, Cancillería, 
Real Audiencia y Maestre racional (los únicos acaso que se guardaban en Pala- 



(1) A m.ís de estos Registros, y según el Informe, que, sobre el paradero de los papeles universa- 
les de la Monarquía española, escribió por los años 1726 el Comisario regio D. Santiago Agustín Riol, 
liabia entonces en el Archivo de Barcelona, en la primera pieza, todo un armario (el 21), consa- 
grado á papeles sobre negocios generales del reino de Valencia: el 22, á' los de esta ciudad y villa 
de Algecira (Alcira); y el 28 y 29, á los de otros lugares de este mismo reino.— En el Informe his- 
tórico cronológico palatino legal, que publicó mas tarde (Año 1782) D. José Mariano Ortiz (Madrid, 
por A. de Sotos) se lee' asimismo (pág. 48); "Aviso importante para el lector. — Se omiten varios 
ejemplares pertenecientes al siglo pasado, por cuanto los Registros del reino de Valencia, qtu debieron. 
según disposición de Fuero, pasarse al Archivo del Real, se condujeron, de orden del Ministerio, al 
principio del que rige al de Simancas . „ 

En vista de tales testimonios, el Archivero de Valencia escribió á un compañero de Simancas, 
deseando saber qué libros, registros y papeles habia en aquel Archivo sobre asuntos del reino de 
Valencia, y se le respondió: "que habia, en efecto, hasta el 15 de Junio de 1850, en que, de orden 
del Gobierno, se remitieron al de Barcelona, los siguientes: — Registros de Cancillería: Offcialiuin 
Valentía 17 volúmenes (años 1621 á 1700); Diversorum Val. 63 volúmenes (1621 á 1700): Commu- 
nium Val. 58 volúmenes (1621 á 1700); y de asuntos de Hacienda, Guerra, Gracia y Justicia, Fo- 
mento y Gobernación, ó sean relativos á la administración y régimen del valenciano reino, hasta 
426 legajos.. 

Es claro y evidente, que todos estos documentos deben estar aquí, donde interesan y se buscan, 
y donde están los similares, mientras haya en Valencia por lo menos Archivo general. Si hasta 
el presente no los ha reclamado el Archivero, es porque aquí no tiene sitio donde ponerlos buena- 
mente, y en Barcelona, al menos, es'.án bien conservados; pero en cuanto el Archivo se mude á otro 
local mayor, ó el actual se ensanche, procurará el Gobierno y tratarán los valencianos mismos de 
que vengan aquí, ya que hasta ahora andan tan fuera de camino. 



IQÓ REVISTA DE VALENCIA. 



cío), y el cargo de Archivero unióse algo mas tarde al de Coadjutor de la Racio- 
nalía. Tiempo andando, el Baile general, que funcionaba en edificio aparte, llevó 
á este su documentación, poniéndola al cuidado de un Archivero propio; y como 
los papeles de las demás magistraturas, que no actuaban en Palacio, continua- 
ban asimismo en locales distintos, la creación de D. Alfonso V vino á quedar 
desvirtuada: habia varios Archivos; pero no Archivo general. Y así continuaron 
hasta que, ya abolidos los Fueros de Valencia, el Rey Felipe V los puso nueva- 
mente todos al cuidado de un solo Archivero en el año de 1716. 

¿De qué servia, sin embargo, esta unión nominal de todos los Archivos, 
mientras sus documentos permanecieran separados en edificios ó locales lejanos 
entre sí, mal preparados quizá para ese efecto, varios de ellos sin condiciones 
regulares de luz y de ventilación, poco seguros y no pudiendo acaso en ellos 
ejercerse los cuidados de aseo, limpieza y vigilancia, que son los que dan vida 
á los papeles, libros y pergaminos archivados? Harto sin duda hubo de cono- 
cerlo D. Fernando VI, al disponer (año de 1758), que desde luego se señalara 
ó procediese á buscar edificio donde los seis Archivos pudieran de hecho re- 
unirse; encargando á la vez al Archivero, que en esta fecha misma acababa de 
nombrar, mayor esmero y vigilancia en el ordenamiento y la conservacioi^ de 
los papeles, rigiéndose al efecto por las órdenes, instrucciones, etc., que se le 
enviarían por la Secretaría de Estado (l). Malos tiempos aquellos ciertamente, 
para que estas medidas llegaran á sazón: las guerras y disturbios, que estallaron 
á poco, harían seguramente que quedaran valdíos lo§ proyectos de aquel pací- 
fico Monarca. 

Su hermano y sucesor, tan entusiasta por el progreso del país, especial- 
mente en lo que se refiere á las llamadas . artes de la paz, dio nuevo impulso 
al anterior proyecto. En 20 de Febrero de 1770 designó el edificio á donde los 
papeles habían de trasladarse, y para habilitarlo, señaló 3.000 libras valencia- 
nas (unos 25.000 rs. en moneda actual), á mas de lo que produjese en venta 
la casa donde estaban los papeles de la Gobernación; nombró por Archivero 
á D. Ignacio Latre; dióle por auxiliares cuatro oficíales mas; fijóles sueldos, y, 
respecto al material científico, encarecióles vivamente la formación de índices y 
el celo ó diligencia en la conservación (2). ¿Quién creyera que hasta Carlos III, 
á quien tantas mejoras de esta índole y tan soberbios ó suntuosos monumentos 
debe nuestra nación, iba á dejar sin realizar aun medida tan urgente y que tan 
pocos gastos de suyo requería? Cuarenta años, sin embargo, hubieron de pasar 
antes que la anhelada unión y traslación de los Archivos á la Casa profesa de 



(1) Real Orden citada por Branchat, DERECHOS Y REGALÍAS DEL REAL PATRlilONlO (Valencia, 
imprenta de Ferrer de Orga, 1786J, tonuí I, N. 5.° 
(2 Real Cédula, también citada por Branchat. 



ARCHIVO GENERAI,. 197 

PP. Jesinías (que es donde la queria el mencionado Soberanoj empezara, por 
fin, á efectuarse. 

Los franceses se aproximaban á Valencia; era preciso sustraer á los riesgos 
(le su rapacidad cuanto tenia verdadero interés para los valencianos; el Palacio 
del Real estaba expuesto, y sacóse de allí cuanto pudiera excitar su codicia ó 
ser por los franceses quemado y destruido. Precipitadamente trasladáronse, pues, 
á la ciudad los libros y papeles que allí se custodiaban, y se depositaron en uno 
ó dos salones del citado edificio: estos papeles eran los de Cancillería, los de la 
Real Audiencia, Maestre Racional y acaso muchos de la antigua Bailía. Y se 
libraron efectivamente de entera destrucción; mas no de los estragos de una 
francesa bomba que, entrando por la bóveda del salón en que estaban hacina- 
dos, sobre ellos reventó, causando los efectos que deben presumirse, aunque 
no filé chica fortuna salvarlos de un incendio. 

Muchos años hubieron de pasar para que poco á poco, ya acabada la guer- 
ra, se arreglaran estanterías, se ordenaran los papeles y libros y saliera por fin 
el desdichado Archivo de aquel revuelto caos, en que tales angustias le habían 
puesto. Consiguióse, no obstante; y logróse también que, ya posesionados Jos 
papeles de su nuevo local, negárase el Gobierno á sacarlos de allí, cual preten- 
dían los PP. Jesuítas, al reclamar el edificio en el año de l832. Pero, después 
de todo, la unión dejos Archivos era proyecto aún: el de la antigua Diputación 
ó Generalidad continuaba en un piso segundo del que fuera en lo antiguo Pa- 
lacio de las Cortes, actualmente Real Audiencia; el de Gobernación en una 
vieja, mezquina casa de tres pisos, que ya de iiunemorial venia ocupando; ios 
del Justicia y Sub- Justicia donde, á lo que parece, habían estado siempre, en dos 
ó tres salones bajos del ruinoso edificio consistorial; y sometidos á la jurisdic- 
ción del Baile, en la Bailía misma, casi todos los documentos importantes que 
tocaban á la administración ó régimen del antiguo y moderno Patrimonio. Ver- 
dad que todos ellos, á excepción del último, hallábanse al cuidado y bajo la 
custodia del Archivero general; pero, ¿qué vigilancia podia este ejercer en tan 
inmenso número de papeles y libros, repartidos en edificios separados, muchos 
de ellos con poquísima luz, escaseando en todos el aseo y la ventilación, tan 
necesarios para que se conserven los archivados documentos? ¿Qué trabajos de 
catalogación, de arreglo ó índice se podían emprender en tales condiciones, 
cuando ni casi fondos había para ese efecto y cuando el reducido personal dia- 
riamente, para una simple búsqueda, tenia á veces que ir de casa en casa, de 
salón en salón, titubeando y supliendo á menudo con faroles ó linternas de 
aceite la luz del sol, que allí no penetraba? (l). 

(l) La plantilla del personal y lo abonado para gastos del material variaban con aneglo á las 
angustias del Tesoro: lo más que se le dio fué un Archivero, dos oficiales yiin escribiente y s.ooOrj. 
para material. 



IgS REV^STA DE VALENCIA. 



Así no es de admirar que los antecesores del que esto dice hoy gastaran 
casi todos su existencia oficial en una lucha estéril, resistiendo de un lado á las 
autoridades de la localidad, que, deseando utilizar para distinto uso los diversos 
locales por los papeles ocupados, pretendían arrojarlos de allí; del otro recur- 
riendo al Gobierno Central, dictando ó proponiendo en tal ó cual paraje ó edi- 
ficio la reimion de los Archivos, y hasta arbitrando los recursos ó medios con 
que sin gran perjuicio del Erario se pudiera sin duda efectuar (l). Terrible, 
inútil lucha, de la que lentamente y no sin gran esfuerzo se ha salido por fin, 
gracias al justo merecido favor que en nuestra patria han alcanzado por fortuna 
los estudios histórico-arqueológicos, á los que tanto debe en este siglo la civili- 
zación. A la casa profesa de PP. Jesuítas, donde, como se ha dicho, estaban 
los del Real, trajéronse en el año de 1845 lo? papeles de la antigua Diputación; 
los del Justicia y Sub-Justicia, por derribo total del edificio ó casa dicha de la 
ciudad, tuvieron asimismo que traerse precipitadamente y amontdViarse en los 
salones, donde estaban los otros, en Febrero de 1859. Faltaban todavía los de 
Gobernación, en cuya casa, destinada también á demolerse por la común utili- 
dad, no era posible mas tiempo conservarlos; y faltaba, antes que nada, habili- 
tar para este efecto, dar ensanche, proporciones, seguridad é independencia á 
aquella parte al menos del citado ex-convento, en que tan malamente hablan 
podido aquellos recogerse. Las continuas, vivísimas gestiones de D. Víctor 
Planté, que á la sazón tenia el cargo de Archivero, lograron por fortuna éxito 
en Madrid; el Ministerio de Fomento, á propuesta de la Junta de Archivos, 
mandó en el propio año formar planos y calcular el presupuesto; presentó irnos 
y otros el arquitecto de las obras; se subastaron estas en 8 de Setiembre de 
1860; se empezaron en Junio del 61; se acabaron cinco meses después, y en 12 
de Diciembre de aquel dichoso año, trasladados al dispuesto local los documen- 
tos de la antigua Gobernación, se consumó de hecho la unión apetecida. El de- 
seo y el plan, que 442 años antes formulara tan explícitamente el Rey Alfonso 
V, eran un hecho al fin: tenia su ARcm\'o general histórico el Reino de 
Valencia. 

Verdad que, por error de cálculo respecto á la capacidad, por la angustiosa 
precipitación con que se hicieron los planos y proyectos, por la impuesta nece- 
sidad de conciliar el coste de las obras con los apuros del Tesoro, ó por todo á 
la vez, ha resultado estrecho, irregular y ruin el edificio; que no caben en él de- 
bidamente los libros y papeles de los Archivos antedichos; que su manejo, aseo, 
arreglo ú orden y su colocación son por extremo entretenidos y difíciles; que 
por estas razones, y cuando (á petición del actual Jefe de este Archivo y al 



(l) Sobre ambas cosas se guanla en el Archivo un grandísimo número de comunicaciones ofi- 
ciales . 



ARCHIVO GENERAL. iQQ 

acabarse el año de 1868), se incorporó el Archivo de la antigua suprimida Bailía 
al general del Reino, fué imposible traer sus libros y papeles á este mismo lo- 
cal, permaneciendo aun en el que antes hablan ocupado, y que de un modo lí 
otro, hay todavía en este punto muchísimo que hacer; pero á lo menos, la re- 
gular conservación del material científico, su arreglo y catalogación, y hasta el 
servicio del público, que acude á buscar datos y noticias, han podido por último 
regularizarse, y el que durante siglos fuera no más confuso, dividido y revuelto 
almacén de documentos, que no por importantes dejaban de perderse en com- 
pleto abandono y desconocimiento de su propio valer, está ya convertido en 
verdadero ARcravo rasxÓRico. 



n. 



Se halla instalado esto en ima parte del que fué convento de PP. Jesuítas 
de esta ciudad, para ese efecto habilitado hace ya algimos años, en que según 
se ha dicho, de orden del Gobierno y á costa del Estado se aislaron por com- 
pleto de lo demás del edificio algunas de sus piezas, se le añadieron otras de 
nueva construcción y se le abrió su entrada aparte con escalera independiente. 

Mezquino, irregular y á todas luces incapaz de encerrar debicjamente el rico 
material científico del establecimiento, este local divídese en dos pisos, comuni- 
cados entre sí por dos escalerillas, una al aire, de madera y en espiral, otra de 
obra, que vá adherida al muro. Una pequeña pieza, que es donde está'el por- 
tero durante las horas de oficina; otra pieza de paso, aunque ya con estantes 
repletos de legajos; dos salones á derecha é izquierda, abovedados ambos, de 
gran elevación, cuyas paredes hasta el arranque de la bóveda recubre una sen- 
cilla estantería, y paralelamente á esta, en el sentido longitudinal de ambos sa- 
lones, dividiendo en tres calles ó andenes el espacio de cada cual de ellos, otras 
estanterías de nueva construcción, forman el primer piso, donde está colocada 
casi toda la documentación de las Secciones I.*, 11.*, V.*, Sub-seccion 11.^ y Apén- 
dice. Sobre la pieza doncTe está el portero,' é igual á esta en dimensiones, en un 
piso intermedio está la destinada á despacho del Jefe, en cuya estantería, cons- 
truida con algunos restos de la rica y artística que guardó en otros dias los li- 
bros del convento, se ha colocado casi toda la serie A de la Sección I.^, algunos 
libros de los mas antiguos de la Sección III." y una parte también de los volú- 
menes impresos que forman hoy la Biblioteca del establecimiento. 

Subiendo la escalera que del despacho este vá al piso superior, encima 
mismo del ya dicho despacho hay otra piececita abovedada, que dá acceso á 



2(X) REVISTA DE VAT-EXCIA. 

Otras dos salas grandes, las cuales corresponden al plano y dimensiones {salva la 
de la altura) de los salones ya descritos del piso bajo. Una de estas dos salas 
con excelentes luces á Norte y Sud, y en cuya estantería se custodia íntegro el 
fondo de la Sección IV.^, sirve ordinariamente de oficina ó pieza de trabajos al 
personal facultativo; la otra, que es mayor y con estantes alrededor y aislados 
en el medio, igual que los de -abajo, contiene íntegro el fondo de la L* Sub-sec- 
cion, los documentos que constituyen la serie T de la Sección V.*, y en fin, los 
pergaminos y papeles sueltos, á que se alude en la Advertencia general, con q\ie 
termina el Cuadro de clasificación adjunto. 

Los documentos de la Sección III.' no han podido traerse á este local por 
no haber sitio en donde colocarlos; siguen todavía encerrados aparte en dos 
salas ó estancias de la que fué casa del Baile, hoy arrendada al Ateneo^de esta 
ciudad, excepción hecha de estas dos piezas del Archivo. 



III. 



CL.\SIFICACIOX DE LOS FONDOS 

IJEL ARCHIVO GENERAL HISTÓRICO DEL REINO DE VALEXCIA. 

Llamóse Reino de Valencia el territorio comprendido entre los nos Ebro y 
Segura, por donde ahora se extienden las provincias de Castellón, Valencia y 
Alicante; territorio arrancado por D. Jaime I al poder musulmán casi á media- 
dos del siglo XIII.o y al que otorgó, con fueros especiales para regirse.y gober- 
narse, una especial autonomía. El Rey Felipe V abolió, tiempo andando, el 
régimen foral, asimilando el referido territorio, á la administración y régimen 
de las demás provincias españolas; y pasaron con ello al patrimonio de la his- 
toria así las viejas leyes, como los tribunales y magistraturas en que vivia en- 
camado el susodicho régimen; empero todo lo actuado hasta su abolición en 
dichos tribunales, por lo menos aquello por ellos consignado en libros y escri- 
turas, conservábase entonces casi íntegro, y ha venido á formar, no solo como 
origen (') fuente de derechos locales, sino como genuino histórico museo, lo que 
se llama hoy Archivo general del reino de valencu. 

En su conjunto, estudiar todos estos antecedentes y memorias equivale, por 
tanto, á ver activa y funcionando aún, una administración, que pronto hará casi 
dos siglos acabó ya de ser; pero que tiene todavía vivísimas raices en toda 
esta región, y que no debe jamás aniquilarse en la memoria de valencianos y 
españoles. De esta administración aspira á dar idea la clasificación, que del iii- 



ARCHIvri GENERAf.. 



201 



menso número de papeles y libros, conservados en el Archivo general, se ha 
hecho hasta el presente, y que se expone en el adjuntó Cuadro. 



SECCIÓN I ■ 



ARCHIVO DEL REAL. 



Fórmase esta sección con lo actuado por el Consejo ó Real Audiencia 
(Curia Regís), que era, además de Tribunal primado ó superior, un cuerpo con- 
sultivo de los Monarcas y Vireyes en negocios difíciles y custodio leal de leyes, 
fueros y mercedes ó gracias otorgadas al reino y los regnícolas por los diversos 
soberanos. 

Se tituló del Real ya desde antiguo este primer Archivo, porque Real se 
llamaba comunmente el Palacio del Rey, donde se conservaban todos sus libros 
y papeles. De su especial riqueza é histórica importancia dá idea la siguiente 
clasificación, en que aparecen enumerados todos los documentos que contiene. 



Series. 



Divisiones. Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. 



Real 



A 

Registros 



A a 

Cancille-,' 
ria. 



A b j 

Lugartenencia. , 

A c. \ 



Número de 
legajos ó 

volúmenes. 



I. Vendes ivíntas], donacions y privilegis. (Años 

1342 .i 1437). V^olúmenes . 7 

II. Officialium [nombramiento de empleados públicos). 

(Años 1416 á lé20) 25 

ni. Castrorum {tenencias) et Noíariorum {nombra- 

viienlo de N'otarios). (Años 1416 á 1 505). . ¡"1 

I\ . ^x:í\\3xma [Gracias y mercedes otorgadas). (Años 

1419 á 1478) ". . 4 

V. Itinerum (Documentos expedidos yendo la Corte de 

camino). (Años I432 á I479) 20 

VI. Pecunias {Mandamientos de pago). (Años 1419 

■■i 1478) .5 

Vil. Curiffi (Convocatorias y otros documentos sobre 

Cortes,. {Añ9s 1419 is. 1542) 26 

VIII. Reginale {Lo dcspac/iado por la Cámara de la 

Xeina jl/aria desde 1424 á 1408] 23 

IX. Camarre Sicilias et Valentiae {/dem id. tocante á 

estos dos reinos) i5 

X. Testaments, etc. {Lo tocante á la testamentaria 

de diclia Reina). Años I424 á I460. ... lo 

XI. Communium. Años 1440 á 1622 204 

XII. Diversorum. Años 1419 á 1621 138 

XIII. Sententlarum. Años 1419 a 1498 u 

XIV. Partium Val. [Cartas y órdenes reales sobre asun- 

tos poco importantes). Años I560 á 1598. . 12 

XV. Epistolarum (Registro de Reales cartas). Años 

1652 á 1707. 6 

I. Curise Locumtenentis. Años 1591 á 1707.. . 98 

II. Comunes de Chancillería. Años 1521 .í 1705.. óó9 

III. Diversos de Chancillería. Años 1524 á 1707.. 229 
I. Registros de la Real Audiencia. Años 175Ó 

á 1833 212 



202 



REVISTA DE VALENCIA. 



Series. 



B 

Procesos y 
sentencias. 



c 

Varios, 



Divisiones. 



Ba • 
I Procesos no ju- 
diciales. 



B h 
P. judiciales. 



B c 
Sentencias. 

C a. 
Cb. 
C c. 
C d. 
C e. 



Subdivisiones v nomenclatura de los documentos. 



Número de 
legajos ú 
volúmenes. 



I. 

II. 
III. 

IV. 

V. 
VI. 



II. 



III. 



P. de Corts. (Actas de Cortes) Afios I419 á 1645. 20 

P. de Pdrlament. Años 1463 á 1465. ... ¡. 

P. de Corts per Estaments . Afios 1542 á 1699. 39 

P. de Greuges {Ag>'avios ó conírafueros). Año 

1437 1 

P. del desarme de los Moriscos. Año 1563. . 3 

P. del Concilio de Sena {Actas y decretos). Año 

1423 .' . . 1 

P. de Madrid {Definidos por el Supremo Coiisejo 

de Aragón). Años I452 á 1653. Leg. . . . 428 

P. de la Real Audiencia. Siglos XIV á«XVlII. 

Leg 1311 

Sententiaruní {Remisión á los Registros de Can- 
cillería) , 

Sentencies {de la Real Audiencia). Años I492 

á 1707. Leg 187 

Conclusions de sentencies. Volúm 163 

Cédulas y Pragmáticas 8 

Barcos Reales ,, 

Ejército „ 

Hospitales {de Oran y Vinaroí) „ 

Junta de Valencia [Actas de la de 1825).. . . 3 



SECCIÓN II.» 



ARCHIVO DE LA GOBERNACIÓN. 



Los libros y escrituras que encierra esta Sección, proceden todos del Tribu- 
nal ó Corte del llamado Portaní-vens (Vicegerente), de General Gobernador del 
Reino, dignidad esta última, de que nacia ya investido aquí y en Cataluña, 
igual que en Aragón, el Príncipe heredero. 

Segundo en orden é intermedio entre los ordinarios y el Consejo del Rey ó 
Real Audiencia, el Tribunal de la Gobernación tenia su esfera propia, y á su 
jurisdicción correspondía infinidad de causas, en que los tribunales ordinarios no 
podían entender y que no cabe enumerar en este sitio. 



Series. 

D 

Gubernati - 
vo. 
E 

Contencio- 
so. 

F 

Criminal. 

G 

Ejecutivo. 



d: 



ivisiones. 

D a. 
D b. 
D c. 

E a. 
E b. 
F a. 
Fb. 
C a. 
C b. 
C c. 
C d. 



Número de 

legajos ó 

volúmenes. 



Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. 

Facultades y atribuciones del Gobernador general.. 

Visita de c.irceles? „ 

ídem de lugares realengos'- , 

Jüdiciari y Minutarium. Volúm. . . . . . . • 30" 

Plets et Litium ■^Pleitos] • 549 

Procesos 2§6 

Indultos?. „ 

Execucions 2.005 

Manaments y Empares 1 78 

Obligacions y Condenacions ' 1 50 

\evíátis {Ventas de liieties embargados) • 339 



ARCHIVO GENERAL. 



203 



SECCIÓN m.« 



ARCHIVO DE LA BAILI.A. 



En este Reino de Valencia correspondía al Baile general dicere jus, 6 sea 
discernir el derecho entre el Fisco y los particulares, y administrar el Patrimo- 
nio Real. Tercero en importancia mientras duró aquel régimen, el Tribunal del 
Baile era y fué superior ó definitivo en negocios tocantes al regio Patrimonio, 
pues que de sus sentencias ni aun al Consejo ó Real Audiencia cabia la ape- 
lación. 

Juez privativo el Baile general de moros y judíos en este territorio, él cono- 
cía asimismo de los negocios de aguas y de pesca, de delitos ó crímenes que 
se perpetrasen en el litoral, de naufragios, etc., y á él le competía autorizar tam- 
bién el armamento de galeras y barcos, y consentir la exportación de géneros 
vedados; teniendo, además de estas, otras atribuciones que fuera largo enu- 
merar. 



Series. 



Divisiones. 



Subdivisiones v nomenclatura de los documentos. 



Xúmero de 

legajos ó 
volúmenes. 



H 

Generaiida-, 
des. 



H a 
Bailia. 



Real 



II b 
Patrimo- 



lAdm 



la* 

general. 



A d m i nis- 
t ra cion^ 
del Real\ 
Patrimo- 
nio. . . . 



I b 
Adm. especial. 



I. 

11. 
111. 
IV. 

V. 

I. 

II. 

III. 

IV. 

I. 

II. 
III 
IV. 

V. 
VI. 

VII. 

MU. 
IX. 

I. 

II. 
III. 
IV. 

V. 



Paladii [Palacio) Furs {Fueras) y Privilegis. Si- 
glos xm i x\in.* Voi 8 

Privilegis y Oidens Reals. Siglos XTTT á XV. . ,"i 

Reales Ordenes. 15 

Nombramientos de Oficiales 4 

'Le\.ri¿s (Rerisli-o de Carias) 8 

Foi aments [Fundamentos y Enajenacions. . . 4 

Libro negro 3 

Informes 1- 

Denuncias {de derechos perdidos). Año l8o6. . 7 

Letras y Privilegios. Años 1360 á 1708. . . 37 

Capreves. (Apeos i Cabreves). Siglo XV,. . . 10 

Arrendaments. Años 1432 á 1707 '4 

Obligacions y Vendes. Años 1437 á l649- ■ • 70 

Contratos*. Años 1403 á 1707 31 

Censáis (censales), PensionSí Violaris, etc. Em- 
piezan en el año 1245 5 

Rendes (rentas) y Esdeveniments (producios), 

Empiezan en el año 13IO ñl 

Apoques (recibos). Años 1412 á 1707. ... 78 

Drets Reals (derechos reales) „ 

Albufera. {Administración de la]. Aftos 1747 á 

1835 

Alicante (Bailia y Htníano de) , 

Bailias locales 

Palacio Real 

Varias cuentas , 



ii04 



REVISTA DE VALENCIA. 



Series. 



Divisiones. 



Subdivisiones v nomenclatura de los documentos. 



Número de 

legajos ó 
volúmenes. 



Tribunal de/ 
laBailía. 



K 

.\ccesorio . 



J a. Execucions y Plets (E;ecuciones y Pleitos). Afios 1404 á 
1707 

J b. Manaments y Empares (Mandamimtos y Embargos). Afios 
1409 á 1702 

Provisions de Cadira. Años 1594 á 1702 

Penyores (Prendas) y Vendes. Afios I519 á 1705. 

Confiscacions y Coniposicions 

Serrahins (Sarracenos) í Manifestación y venta de). 
Catius (Cautivos) (P-escntacion de). Afios 1419 a 1686. . 

Procesos y actos judiciales {de la v. de Onda) 

Instancies. Años lo25 .i 1573 

Procesos de la Superintendencia. Años 170O á 1754- Leg. 
Expedientes substanciados. Afios 1711 .i 1836. . . 
Deliberaciones. Años 1550 á 1707. Volúni 

I. Bulas y Privilegios. Afios 1073 á 1476.. 

II. Jutges de amortizacio (Pra:ilegios de los). 

III. Manifests (Declaración di bienes amtvtizados). 

IV. Procesos sobre diezmos 

V. ídem sobre diezmos y amortización 

VI. Visites de amortizacio. Años 1618 á 1648.. . 

VIL Amortización y Sello (Expedientes sobre). . . 

\TII. Informes de amortización 

I. GmaX^es (Guias para comerciar en Berbería). 

II. Licencies (A los mozos para embarcarse, etc.). 

III. Barones ( yurisdiccion de varios). Año 1493" 

IV. Pescadores y otros {P-eziilegios de) 

K b / V, Germania {Confiscación de bienes á.varios de la).. 

Varios. \ VI. Concordias {entre el Rey Dcni Pedro de Aragón y 

Don Enrique de Trastornara) 

VII 

VIII 



J 
J 
J 

J 
J 
J 
J 
J j. 
J k- 



Ka 

Amortización 

,' diezmos. 



897 

75 
30 
81 

1 

•1 

-O 
70 ■ 

23 
112 
164 

32 
8 

n 

12 



15 

166 

3 

4 

a 
2 

1 
1 



SUB-SECCION I.-i 



ARCHIVO DEL MESTRE RACION.\L. 



Inferior en categoría al Baile general, aunque con facultades para tomar á 
este V sus subordinados razón de su manera de administrar el regio Patrimo- 
nio, y para examinar y definir las cuentas, era el llamado /7/(?j/;'í' (maestro) Ra- 
cimal. 

Tenia este no solo obligación de intervenir en los asuntos del Fisco v Patri- 
monio Real, sino jurisdicción privada en las causas civiles de sus subordinados, y 
el deber asimismo de hacer que se guardasen los privilegios que gozaban el 
Maestro, los Alcaides y demás oficiales de la Zeca ó Casa de moneda de Va- 
lencia. 

De los antecedentes que nos quedan de esta magistratura, aneja en cierto 



ARCHIVO GENERAL, 



205 



modo á la Bailía general, se halla formada laque por esta causa hemos llamado 
Sub-seccion, y que no debe enteramente separarse de la Sección III.' 



Senes . 



Divisiones. 



Subdivisiones v uomenclaUíra de los documentos. 



Número de 

legajos ó 
volúmenes. 



L a. Letres y provisions. 

L b, Defínicions 

Le. 

. . 1 I. Patrimonio antiguo 

p . ' . } II. Patrimonio moderno 

i-atrimonio. -j ^jj panimonios de Reinas, Infantes, etc. 

Ll I . . . ( I. Tesorería de Aragón 

Real Patri-Í .^ .. j II. Tesorería de Valencia 

monio. I ^^ "^ '"' ' lU- Tesorería de Reinas, Infantes, etc. 

. . I I. Receptoría 

„ \ II. Cuentas de las bailias locales. . 

uen.b. } jjj^ Incidentes de varias bailias. 

M a. Amortización 

I M b. Secuestros 

M 1 M c. Sello Real 

Derechos^ St d. Naufragios 

fiscales. 1 M e. Clavería 

M f. . Varias cuentas 

M g. Obras, etc 

. Na (I- Personal 

r*l I Zeca de Valen- j II. Compra de metales 

Varios. ( cia. ' III. Acuñación. .../.... 

N b. 

N c. 



SECCIÓN IV.« 



ARCHIVO DE LA GENERALIDAD O DIPUTACIÓN DEL REINO. 



A los gastos comunes del Estado contribuía el Reino de Valencia con dife- 
rentes sumas, que demandaba el Rey y que las Cortes solian otorgarle. Mas no 
era el Rey, por medio de sus Ministros li Oficiales, quien decretaba y percibía los 
tributos é impuestos necesarios para cubrir las mencionadas sumas: que este 
cargo correspondía á una especie de comisión ó junta permanente, llamada Gene- 
ralidad del Reino, la cual se componía de diez y ocho diputados, que á dicho 
efecto se elegían de trienio en trienio por los tres brcizos ó Estamentos. Seis de 
ellos eran Oidores (de cuentas), otros seis Contadores, tres Jueces y Adminis- 
iradores, y tres Receptores ó Clavarios. 

Para la ejecución de todos sus acuerdos la Generalidad nombraba sus Ofi- 
ciales ó Ministros, y sobre ellos en cuanto al desempeño de sus funciones pe- 
culiares, y sobre los litigios que en materia de tributos ó impuestos solian origi- 
narse, tenia jurisdicción completa y exclusiva. 

Innumerables son los libros y cuadernos, los pergaminos y papeles que en- 



2o6 



REVISTA DE VALENCIA. 



cerraba su Archivo, y con los cuales se ha formado ahora esta IV.* Sección del 

general del Reino. 

Número de 
Series. Divisiones. Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. legajos ú 



volúmenes. 



N 

Generali- , 
dades. 



O 

Impuestos 

y 

exacciones 



Incidencias 
de su co- 
branza. 



O 

Salida de { 
fondos. 



N a 

Ñ b 

Ñ c 

O a. 

O b. 
O c. 
O d. 
O e. 

O f. 

Og. 

Oh. 

O i. 
O j. 
O k. 

ü 1. 

O 1!. 
P a. 

P b. 
Pe. 

P d. 

P e. 

P f. 
Pg. 

Ph. 

Pi. 

P. j. 

Qa. 

Qb. 
Qc. 

Qd. 
Qe. 

Qf. 
Q g- 

Qh. 
o i. 



Provisions {Afios y acuerdos de la Generalidad) Años 

1418 á 1707. Volúm 330 

Nótales y Protocols [Minutas y Escrituras). Años I404 

.i 1710 390 

Letres (^Registro de la correspondencia: entrada y salida). Años 

1456 á 1715 16 

Mercadería (Impuesto sobre los géneros exportados^ . Años 

1412 á 1718 1.639 

Seda, {/mpiiesio sobre la]. Años 1548 a 1687 45 

Seda y Pellejería í/dem id.). Años 1457 á 1475. ... 6 

Tnll (C»/f de las telas para la venta). Años I415 á 1718. l-8;!4 
Tall de les sedes (£1 mismo impuesto aplicado al corte de 

las telas de seda). Años 1654 a 1685. 132 

Drets vells (El antiguo impuesto titulado Mercadería) . Años 

1609 a 1718 1-082 

Drets nous (Impuesto que luego se llamó doble tari/a). Años 

1608 á 1703 884 

Doble tarifa (Impuesto sobre géneros exportados.) . Años 

1627 .á 1718 981 

Sal i' Impntesto sobre laj. Años 1514 i 1679 39 

Vi (vino) /ídem '. Años 1621 á 1631 lOO 

Entrades , Impuesto sobre géneros importados J . Años I626 

á 1631 171 

Naips [naipes) Neu [niez-e) y sombrers. (Impuestos sobre 

estos artículos ' . Años 1606 á 1688. , I6 

Leva ( Repartimietito d; soldados" . Años 1643 á 1704. . . 17 

Capitols (Ordenanzas para la cobranza y administración). 

Años 1400 .i 1445 1-T 

Comisions (para la cobranza). Años I443 á 1707.. . . 32 

Sohrtícolectes (Cobranza de impuestos atrasados). Años 1520 

á 1718 47 

Feriats y responsives (^^úfríJ ai /^ cobrado en ferias). Años 

1663 á 1718 16 

Monestirs é Inquisidors (Exención de dchos. o). Años 1571 

á 1589 8 

Vecindari del Reino de Valencia. Año 1646 5 

Judiciari (Registro de las disposiciones judiciales engeneral). 

Años 1457 á 1658 23 

Procesos (Sobre exacciony pago di impuestos y derechos). Años 

1415 á 1584 139 

Execucions (Registro de las hechas por cobranza de créditos). 

Años 1571 á 1703 

Mananvents y Empares (Aíandtvnieníos y embargos). Años 

1438 .i 1613. ., 

Claveria (Registro de los pagos hechos por la). Años I406 408 

á 1709 

Contes diversos (Varias cuentas). Años 1472 .i 1583. . 14 

Casa de les armes '•Material de guerra, etc.) Años 1580 á 9 

1704 . . ' 

Costa marítima (Guardas de la). Años 1593 á 1707. . . 4 

Obres [Cuenta dealgunas costeadas por la generalidad]. Años 1 " 

1510 .i 1596 • ■ • 

CensR\s (Pensions etc. de). Años 1407 á 1774- .... 59 

Cesions y Procures (de créditos para cobrar). Años I491 lo 

■i 1573 

Albarans I Cédulas para el cobro en Tesorería). Años I431 312 

á 1711 

Apoques (Cartas de pago). Años 1444 .i 1716. . . , 286 



ARCHIVO GENERAL. 



207 



SKCCION V.* 



ARCHIVO DKL JL'STICLA. 



En Valencia la jurisdicción ordinaria se ejerció en un principio por uno de 
sus ciudadanos, que elegia el Rey para ese efecto, y á quien el vulgo designaba 
con el nombre de Un sol ve/ti (un solo vecino). 

Posteriormente se le llamó Justicia, y consistia su cargo en conocer de todos 
los negocios, así civiles como criminales, en la primera instancia. Mas tarde, no 
pudiendo él por sí solo administrar debidamente la justicia, se le dio un compa- 
ñero, que entendiera en las causas criminales; quedando, por lo tanto, la ordina- 
ria jurisdicción dividida entre los dos Justicias, civil y criminal. 

Del importante Archivo del Justicia civil apenas se ha perdido nada, casi todo 
se guarda en este General del Reino. Del del Justicia criminal queda poquísimo, 
y por eso, así como también porque, después de todo, ambos ejercían una misma 
jurisdicción (la ordinaria), habiendo sido antes una sola esta magistratiu-a, al fin 
partida en dos, estos antecedentes se han unido á los otros, para formar con to- 
dos esta V.* Sección. 



Series, 



R 

Contencio- 



S 
Ejecutivo. 



T 

Criminal . 



Divisiones . 



Ra. 
R b. 
Re. 

R d. 
Re. 
R f. 
S a. 
S b. 
S c. 
S d. 

S e. 

S f. 

S g. 

S h. 

S i. 

Sj. 

Ta. 
Tb. 
T c. 
T d. 



Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. 

• 
Mesades {Procesos verbales agrupados por meses). 
Requestes i<¿m á requerimiento de parte\ Xños 1317a 1707- 
Cures y tuteles {Coníesion y nombramiento de tutores y cu- 
radores). , . . , 

Demandes é instancies 

Peticions y Oposicions 

Judiciari {Actas de juicios verbales) 

Y.^tcMcions (Ejecuciones por sentencia sobre débitos). . . 
Scñpcions {Trabas y desembargos de mobiliario, etc.)., 
Tuhicions y Aseguraments [Saca de pretidás por deudas). 
Condenacions y Obligacions {Condenas y compromiso de 

los condenados) 

Executori y Sparfes {Relación de demandas por deudas, 

legados, etc.) 

Penyores y Cadira [Mandamientos de pago y excusen ra- 
zonadas en cotiira) 

Ofertes (Designación de bienes,para responder á la ejecu- 
ción; 

Contumacies (Registro de las rebeldías, para proceder <fl 

emiargoj 

RatioDS (Oposiciones de los rejtteridos con ejecucionj. 
Vendes f Registro de las ventas hechas por orden dejtis- 

ticiaj.. . 

Antecedentes criminales 

Páus y Treves ffhcesy Treguas) 

Letres (Cartas requisitorias y exhorlosj 



Número de 

legajos ó 
volúmenes. 



729 



208 REVISTA DE VALENCIA. 



Número de 

Series. Divisiones. Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. legajos 6 

volúmenes. 



U a . Notaris ó Escribans y Corredors füfgisíro de los que 

Juraban estos cargos J, , , • 

. U b . Be de anima (Aprobación de cuentas de albaceas, etc.) . , 

L' I U c. Manifests y depósits ¡'Ikclaracion de legados y depósitos 

Guberna- | en la labia de la ciudad J 

tivo . / U d . Manaments y Empares (Véase la nota general de la 

sección) ' . . 777 

U e . Real Justicia ^Registro de documentos particulares poste- 
rior á los Fueros) 29 

U f . Reales Ejecutorias f Reg- de títulos y reconocimientos de 

nobleza 18 



SUB-SECCION II.« 
ARCHIVO DEL SUB-JUSTICIA, Ó DE TRESCIENTOS SUELDOS. 

Aun para dos era excesivo el miinero de causas que debian definirse en la 
primera instancia; por lo cual en el año de 1624 se instituyó un tercero, que con 
el nombre de Siib-justicia se encargara de las civiles de menor cuantía: esto es, 
de aquellas solamente, en que la suma litigada no excediera de 50 sueldos, can- 
tidad que mas tarde se elevó á 3oo. Todo el Archivo, pues, del Sub-justicia, 
vulgarmente llamado Juez de 3oo sueldos, es el que constituye esta segunda 
Sub-seccion, que tiene muy ciertaiiiente escaso valor para la historia. 

Número de 

Series. Divisiones. Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. legajos ó 
volúmenes. 

Va. iMÜcis.ñ (Juicios entre partes) 

V b. Clams de Tales {Reclamación sobre talas ó daños en los 
campos) 

V 1 Ve. Corts y Corts ^^ Juicios serbales, para la extracción de 

ContencioJ , pi'i'^J 

so. \ ÍPeticions.. J 

V d. < Demandes. ! Procesillos á petición de parte 

' Requestes . ) 

V e. Oposicions y Reclamacions ., 

V f. Concesions y denegacions , 

V g. Apelacions , • 

i Execucions ''Juicios ejectitivosj 

Xa. . Manaments e.xecutoris 

( Subastacions (Remates ó subastas) 

X b. Penyores {Exacción ó saca de prendas^ 

Y ■ X c. Ofertes í Designación de bietus ó efectos, para elpagoj. 
■^ / X d. Tuhicions y Oposicions ¡Aseguramiento de bietus). 

Ejecutivo. \ X e. Condenacions y Obligacions (Condenas y obligaciotus 

de pago J 

X f. Manaments y Empares CA/a«<á?ffií<«/íJjrfí/<is<)^ íffíiíw- 

é'^J ■ • 

X 5. Vendes f Registro de vetttas judiciales^ 

\ X li. Caplleutes y Fermanseríes Inventarios y jiauwi). . 



ARCHIVO GENERAL. 



209 



Series. 



Y 

Gubernati- 
vo. 



Divisiones. 



Y a. 

Y b. 



Y c. 



Y d. 



Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. 



Número de 

legajos ó 

volúmenes. 



Procesos (^Sobre servidumbres, pastos, leñas, etc.). 
Procures, Cures y Tuteles (^Designación de ellos, para 

suplir á los pupilos) 

Cuarts pertanyents al Rey {Multas que corresfondian al 

Fisco) ' 

' Registro de los Notarios {¡tic sucesivamente se creabati). 
\ ídem de las Emancipaciones (o mamimisioiies autori- 

1 zadas) 

\ ídem de guardería, etc . {Nombramiento de guardas) , 



APÉNDICE. 



LO EXTRAVAGANTE. 



En este liltimo fondo se ha incluido hasta hoy, y en adelante habrá de ir 
incluyéndose cuanto descabalado y suelto haya venido ó venga á incorporarse 
al Archivo general. 



Senes. 



Divisiones. 


Z 


a. 


¡. 


b. 


7. 


c. 


■/, 


d. 


L 


c. 



Subdivisiones y nomenclatura de los documentos. 



Número de 

legajos ó 
volúmenes. 



Protocolos y Nótales (De escribanos antiguos y moder- 
nos) 2536 

Varios de Comunidades religiosas suprimidas. . . . 161 



IV. 



ESTADO DE LA CATALOGACIÓN O ARREGLO E ÍNDICE DE ESTE ARCHIVO. 



SECCIÓN I.» 



Serie A.— Toda la serie A se halla arreglada por orden cronológico dentro 
de las materias respectivas. De modo que las búsquedas son relativamente fáciles 
y de probable éxito. No obstante, como sin duda algima es esta serie de las 
mas interesantes bajo el aspecto histórico, necesita muchísimo un índice por pa- 
peletas; y ya se hubiera hecho, ó comenzado al menos, á no ser tan urgentes 
los trabajos de arreglo y clasificación en otras series y secciones, que tienen para 
el público un interés mayor, aunque de género distinto. 

Serie B. — El estado de los índices de esta serie es el siguiente: La División 
B a está ordenada cronológicamente, y dada la naturaleza de los antecedentes 

14 



210 REVISTA DE VALENCIA. 



que la forman, ya se comprenderá que basta eso para el servicio público, al 
menos por ahora y mientras haya trabajos mas precisos, que entretengan al per- 
sonal. 

En la división B b, se ha formado índice cronológico alfabético (de apelli- 
dos) de las Subdivisiones I, que contiene 428 legajos con 4.988 piezas, y 11 que 
consta de 1.3 11 legajos con 54.954 piezas. 

En la división B c, están ordenadas cronológicamente las Subdivisiones II, 
que comprende 187 legajos con 78.595 piezas, y la III, que consta de 36 legajos, 
además de los l63 volúmenes ya indicados. 

Serie C. — Toda esta serie se halla en estudio aún. Por eso no se fija el nú- 
mero de sus legajos y volúmenes, pues hay bastantes todavía que han de reco- 
nocerse y_ estudiarse. A ella sin duda corresponden no pocos de los innumera- 
bles documentos sueltos, ya en pergamino, ya en papel, que están pidiendo ser 
extractados uno á uno, como se hará en cuanto se pueda, porque muchos son 
de interés para la historia. 



SECCIÓN 11.» 

Esta Sección se está reconociendo y arreglando de poco tiempo acá. 

Por lo ya visto, es de creer que haya muy poco ó nada que rectificar en 
punto á series, divisiones, etc., pues, aun cuando de las que van con interro- 
gante no han parecido todavía antecedentes verdaderos, es muy probable que los 
haya, toda vez que señalan otras tantas funciones, que de hecho ejercía el titulado 
Portante-veces de General Gobertiador, de cuyo tribunal ó corte proceden todos 
los documentos que la Sección comprende. 

Dicho se está que no hay exactitud, sino aproximación, así en el número 
total de los volúmenes y legajos, como en los que se asignan á cada división en 
el estado precedente. 



SECCIÓN m.» 

Serie H. — Toda esta serie está necesitando un índice por papeletas y se le 
hará en cuanto se pueda, siquiera sea suscinto. Sin embargo, las búsquedas son 
fáciles de hacer en su actual estado: únicamente ofrecerían grande dificultad, 
ocasionando pérdida de tiempo, las de los documentos contenidos en los cuatro 
gruesísimos volúmenes (gran folio), de la división /T^. I, que son, por otra 
parte, del mayor interés, á no tener al frente cada tomo su índice en las prime- 
ras páginas, índice que consta de 1.294 artículos, referentes á igual número de do- 



ARCHIVO GENERAL. 3H 



cumentos de una notable antigüedad y curiosísimos los mas para el estudio de 
las costumbres valencianas. 

Serie I. — Todas las divisiones de esta serie ó tienen repertorio cronológico, 
ó están arregladas por este mismo orden: 

La Subdivisión I tiene índice alfabético, y la EX comprende: 1.°, Coses veda- 
des de mar y térra, 43 volúmenes; 2.°, Giiiatges (Guias); 3.°, Moravati; \S>, 
Peage y Quema; 5.°, Expolio de moriscos, y otros varios que han de estudiarse y 
arreglarse. 

Serie y. — La mayor parte de las subdivisiones de esta serie tienen su reper- 
torio cronológico. 

Serie K. — A escepcion de la mas numerosa de sus divisiones (Ka vn), 
que consta de 3o volúmenes y 156 legajos con 3.272 piezas, y que se halla 
ya ordenada, toda esta serie ha de estudiarse y arreglarse, así que se hayan hecho 
en el Archivo arreglos mucho mas urgentes. 

Por eso no se fija el número de los legajos y volúmenes en muchas de las 
divisiones que comprende, ni se han determinado todas las que la serie abraza, 
• 



SUB-SECCION I.» 

ARCHIVO DEL MESTRE RACIONAL, 

En esta primera Sub-seccion no se ha ordenado aun; están reconociéndose y 
agrupándose, por materias y asuntos, todos sus libros y papeles, para ordenarlos 
luego cronológicamente y hacer, en fin, á cada documento, volumen ó cuaderno 
la correspondiente papeleta. 

Délos 11 á 12.000 volúmenes, que podrá comprender, han sido hasta el 
presente reconocidos y agrupados por orden de materias cronológicamente 
7.242, siendo otras tantas las papeletas hechas. 

La clasificación, por tanto, especialmente en lo que se refiere á las divisio- 
nes y subdivisiones dentro de cada serie, es solo por ahora provisional y habrá 
de rehacerse, ó de rectificarse una vez que termine el reconocimiento y pueda 
hacerse el estudio formal de todos estos antecedentes ó escrituras. 



■Sección iv,' - 

Todas las divisiones de esta sección tienen su repertorio cronológico, que en 
algunas es á la vez topográfico y alfabético, 



212 REVISTA DE VALENCIA. 



SECCIÓN V." 

Los documentos de esta sección ofrecen comunmente poco interés histórico, 
literario y social, siendo por ello de los menos buscados por el público. Es mas: 
una gran parte, por efecto sin duda del escaso cuidado, poco uso y aun humedad 
del sitio en que se conservaron hasta venir aquí, se hallan en muy mediano es- 
tado de conservación. Por ambas causas su arreglo y clasificación definitivas se 
dejarán para lo último. 

Solamente se ha procedido al reconocimiento, clasificación, etc., de las tres 
divisiones Ud, Ue, Ufáela. serie U, porque son, al contrario, de las mas impor- 
tantes del Archivo todo, y porque en ellas acude el público á buscar con fre- 
cuencia confirmación y prueba ó afianzamiento de bienes ó derechos y de prero- 
gativas que se le han otorgado en otro tiempo y que suelen ahora disputár- 
sele. 

De la división Ud (que es una especie de público registro, ih que de orden 
del Justicia se insertaban literalmente cuantos documentos presentaban para tal 
efecto los particulares, temiendo su extravío ó pérdida) se ha principiado el ín- 
dice, que consta ya al presente de 16.782 artículos, extracto de igual número de 
documentos. 

Se ha empezado también el repertorio ó contra-índice alfabético de apellidos, 
más necesario aún que el cronológico, habiendo hechas hasta hoy unas 900 pa- 
peletas. 



SUB-SECCION 11." 

ARCHIVO DEL SUB-JUSTICIA ó DE TRESCIENTOS SUELDOS. 

Esta Sub-seccion está en el mismo caso que la sección V.", de la cual de- 
pende y á la que es adjunta, siendo menos interesantes todavía sus libros y 
papeles. 

En ninguna de las dos puede fijarse hoy el número de legajos y libros ó 
volúmenes, pues han de recontarse cuando se reconozcan y se estudien para 
el arreglo y clasificación definitivos: porque no pueden darse por tales los indi- 
cados hoy en el antecedente cuadro á las dichas Sección y Sub-seccion, aun 
cuando es de creer que habrá muy poco que rectificar, dado el examen que 
algo someramente se ha tenido que hacer de todos sus papeles. 



ARCHIVO GENERAL. 2l3 



Apéndice. I.o extravagante. 

La división Za, tiene su índice ó repertorio cronológico-alfabético de los No- 
tarios ó escribanos autorizantes. Los documentos de la división Zb, proceden 
todos del Archivo provincial de Propiedades y Derechos del Estado; y se manda- 
ron trasladar á este de Real orden por su interés histórico literario ó artístico. 
Hízose de ellos, al venir, un inventaiio muy sucinto (por volúmenes y legajos) y 
ha empezado á formarse un índice por papeletas, siendo hasta ahora como unos 
400 los documentos extractados. 

Advertencia ge7ieral. — En las mudanzas y trastornos, que han venido su- 
friendo todos estos archivos (Vjue formaron al fin el General del Reino), se con- 
fundieron lastimosamente los pergaminos y papeles sueltos de varias proceden- 
cias; y la angustia ó estrechez del local hizo que luego, precipitadamente, se 
recogieran en informes líos, para embutirlos á lo menos dentro de los estantes. 
Antes de proceder á la separación y distribución de tales documentos entre las 
respectivas procedencias ó fondos, ha sido necesario ir deshaciendo aquellos 
h'os, estirar y prensar con el debido esmero los pergaminos y papeles, hacer de 
estos y aquellos una separación completa, y formar, por tamaños, legajos re 
guiares. 

Los documentos así arreglados hasta hoy serán: en pergamino sobre 33.610, 
distribuidos en 57 legajos; y en papel 11.897, repartidos en 21 legajos. 

Quedarán todavía por arreglar unos lOO líos, conteniendo entre pergaminos 
y papeles unas loo.ooo piezas ó documentos sueltos; y aunque en su mayor 
parte ofrezcan muy escaso interés (porque son apocas, albaranes, etc.,) urge ■ 
reconocerlos, separando de aquella masa general é incorporando al respectivo 
fondo los que tienen ú ofrecen una importancia real y positiva. 

Miguel Velasco y Santos. 




CANCIÓN Á LA ROSA. 



DEDICADA A MLLE. P. DE B. 




L^NTA una vieja fábula que cuando el Señor quiso 
Poblar de humanos seres el nuevo Paraíso, 
Aun virgen de dolor, 
Puso en las manos trémulas de la primera esposa, 
El capullo entreabierto de la primera rosa, • 
Símbolo del amor. 



Joya por los celestes artífices labrada, 

Y para la que dieron sus luces la alborada, 

Su blanca espuma el mar; 
Los invisibles ángeles las gasas de sus velos 

Y el aire, los perfumes y aromas de los cielos 

Robados al pasar. 



Para las ricas tintas de sus brillantes hojas, 
Unieron del ocaso las llamaradas rojas 

De oriente al arrebol; 
Pidiéronle al rocío sus perlas por tesoro, 
Y formaron los pétalos de su corola de oro 

Con los rayos del sol. 



CANCIÓN Á LA ROSA. 215 



La rosa desde entonces, de la materia oscura 

Fué la transfigurada esencia ardiente y pura, 

Que asciende a! ideal; 
Y del arbusto humilde sobre la frágil rama 
Brilló tranquila y fúlgida, como la casta llama 

De un pecho virginal. 



De entonces que es la rof;a como el sagrado emblema 
De toda inasequible felicidad suprema 

Que los ojos no ven. 
Adorno en los festines; ofrenda en los altares; 
Corona con que el vate, premio de sus cantares, 
Ciñe la augusta sien. 



Recuerdo de lejana felicidad perdida; 
Prenda de un juramento de amores, que no olvida 

Ninguno de los dos. 
¿Quién sabe las liistorias de dichas ó de angustias 
Que guardan de una rosa las pobres hojas mustias 
Que el viento lleva en pos? 



¿Quién sabe los misterios de su existencia breve? 
¿Por qué la engendra y mata el mismo soplo leve 

Del céfiro fugaz? 
¿Por qué es la obra mas frágil de Dios y la mas bella? 
¿Por qué es la imagen triste de ese placer sin huella 

De la ilusión falaz? 



Algo esa flor purísima de incomprensible esconde. 
Como im reflejo vago de aquella patria donde 

Reside el Sumo Bien. 
No se engendró en el barro la incorruptible esencia 
Que, en su divino cáliz, aun guarda la inocencia 

Perdida del Edén. 



2l6 REVISTA DE VALENXU. 



Por eso, en fiel memoria de aquella edad primera, 
Cuando renace espléndida la verde primavera, 

Vuelve esa flor gentil, 
Como el eterno símbolo de aquel amor profundo 
Que renueva el consorcio del cielo con el mundo 
A cada mes de Abril. 



í:nvio. 



Niña feliz, que duermes bajo el materno arrullo. 
Como en cerrado huerto tiernísimo capullo 

Dormido en un rosal; 
Cuando esas flores mires abrirse en tus ventanas, 
Piensa que son las rosas las candidas hermanas 

De tu alma celestial. 



V. W. OUEROL. 



Madrid.— Marzo 1882. 




MONEDAS ÁRABES 



ACUÑADAS EN EL ANTIGUO REINO DE VALENCIA (i). 



IV. 




oxQuiSTADA Valeucia por los Almorávides, acúñanse en ella durante 
jü dominación dinares y pequeñas monedas de electrum, ó sea una 
mezcla de oro y cobre. Ignoramos si las acuñaron también de plata, 
vellón y cobre, como en otras poblaciones lo hicieron, pues no han llegado á 
nuestros dias mas que dinares y las monedas de electrum antes indicadas. De los 
primeros los tenemos acuñados por Yusuf-ben-Texufin, de varios tipos, según 
luego veremos, y de su hijo y sucesor Alí, de un solo tipo. Monedas de electrum 
solo las conocemos de este segundo. Por desgracia, tanto del uno como del otro 
solo hemos visto dinares de ciertos y determinados años, y no de todos los que 
dominaron en esta población, comenzando la serie hoy conocida por un diñar 
acuñado en 496 de la Hegira (de J. C. 1102), terminando con otro de 512, y 
tampoco de todos los años intermedios, sino de algunos, confonne diremos mas 
adelante. 

Ofrecen estos dinares la particularidad de ser de los mas bellos y mejor acu- 
ñados de los numerosísimos que se emitieron durante este periodo en diferentes 
poblaciones de España y África, siendo de suponer que tanto en Valencia, como 
en Denia y Murcia, hubiera buenos grabadores, pues mientras los dinares de Se- 
villa, alguno de Granada y sobre todo los de Almería son rudos, toscos y á 
veces casi ininteligibles, excepción hecha de los acuñados por Texufin-ben-Alí, 
los de Valencia, Denia y Murcia están perfectamente grabados, con sus leyendas 



(1) Véanse los números 1.°, 3.» y 6.° de la RevIST.^, págs, 12, II5 y 260 del tomo I. 



2l8 REVISTA DE VALENCIA. 



íntegras é inteligibles, ofreciendo así un doble interés para el aficionado á los 
estudios históricos, como para el amante de las manifestaciones artísticas. 



Pasemos ahora á su descripción y estudio. El diñar mas antiguo que conoce- 
mos acuñado en Valencia, es el que describimos con el número l ." Existe en nuestra 
colección y hoy se publica por vez primera, habiendo permanecido hasta el dia 
completamente inédito, siendo también ejemplar único. 
Dinares de Yusuf-ben-Texufin. 
N.' 1 . En medio en cuatro líneas: 

No (hay) Dios sino Allah. 
Mahoma (es) mensagero de Allah. 
El amir Yusuf-ben 
Texufin. 
Margen. Y el que buscase fuera del Islam alguna reHgion, no será recibido de 
él y él en la otra (vida) de los descarriados (l). 
II área. En medio en cuatro líneas: 

El Imam 
Abd- 
AUah 
Amir de los creyentes. 
Margen. En el nombre de Allah fué acuñado este diñar en Valencia, año 
seis y noventa y cuatrocientos (496, de J. C. 1102). 
N.° .2. En medio en cuatro líneas: 

No (hay) Dios sino Allah. 
Mahoma (es) mensagero de Allah. 
El amir Alí hijo del amir 
Yusuf-ben-Texufin. 
Margen. Como el del número anterior. 
II área. Igual á la del número anterior, variando solo en la fecha, que es 
497 (de J. C. 1103). 

El ejemplar descrito es de mi colección, en la cual hay otros tres del mismo 
tipo con la fecha 498, ofreciendo uno de ellos la particularidad de que sin duda 
por un descuido del grabador suprimieron en él la palabra año, y así dice, en Va- 
lencia 8 y 90 y 400 (498, de J. C.,l 104). 
N.° 3. En medio en cuatro líneas: 

No (hay) Dios sino Allah, 



(1) Koran sura 3.', n.°99. 



ilONEDAS ÁRABES. 2I9 



Mahoma (es) niensagero de AUah. El amir 
Yusuf ben Texufin. 
El amir Alí. 
Margen. Como el de los números anteriores. 
II área." Igiial á la de los números l y 2, variando en la fecha que es 499 
(de J. C. 1105). 

El ejemplar descrito es de mi colección. 
N.° 4. La leyenda de la 1.* área es igual á la del núm. l. 
II. área. En medio en cinco líneas; 

El Imam 
Abd- 
Allah. 
Amir de los creyentes. 
El amir Alí. 
Margen. En el nombre de AUah fué acuñado este diñar en Valencia, año 9 y 
90 y 400 (499, de J. C. 1 105.) 

El ejemplar descrito es de mi colección, pudiéndose considerar como iné- 
dito, pues no hemos visto citado ninguno de este tipo y fecha. 
N.° 5. La 1.* área igual J la del núm. l. 
II área. La leyenda central, igual á la del núm. 4. 
. Margen. En el nombre de Allah fué acuñado este diñar en Valencia, año 500 
(de J. C. 1 106), nuestra defensa es Allah. 
El diñar descrito es de mi colección. 



Tales son los dinares que hoy conocemos de los acuñados por Yusuf en Va- 
lencia. Pasemos á su estudio. 

Por su simple descripción vemos ya que existen bastantes diferencias entre 
ellos y las monedas que hemos estudiado como pertenecientes á Valencia en la 
época de los reyes de Taifas. 

En la 1 .* área vemos en la leyenda central que los Almorávides no pusieron 
mas que una parte de la profesión de fé musulmana, añadiendo las palabras 
"Mahoma (es) mensagero de Allah.,, En vez de poner, como los reyes de Taifas, 
ios nombres y dictados del monarca en la leyenda central de la 2." área, los 
colocan en la de la l.' debajo de la leyenda religiosa, añadiendo en ocasiones, no 
solo el nombre del soberano reinante sino también el de su hijo y sucesor, como 
se vé en. las descritas en los números 2 y 3, que mencionan al amir Alí, en 
cuyo nombre, creemos sin ningún género de duda, que se alude al hijo y sucesor 
de Yusuf, presentándonos el núm. 2 la particularidad de anteponer su nombre, 
por razones que ignoramos, al de su padre, denominándose en él, el amir Alí, hijo 



220 REMSTA DE VALENCU. 



del ainir Yusuf, etc., leyenda que solo hemos visto en monedas de esta época, 
existiendo en nuestra colección un diñar acuñado en Denia en 498 de la Hegira 
que también presenta la misma leyenda. 

Conténtase Yusuf en estos dinares con el simple título de amir, ó sea prín- 
cipe, sin aditamento alguno, al contrario de lo que habían hecho anteS de él ya 
los califas Ommeyas, los reyes de Taifas, y aun como veremos lo hizo su hijo 
y sucesor Alí. En todas las monedas que poseemos de Yusuf, y no son pocas, 
aunque escasean mas que las de Alí, de quien son mas comunes y frecuentes, 
no ostenta mas dictado que el antes dicho. El Sr. Codera, en uno de sus precio- 
sos trabajos sobre la numismática' arábigo-española, indica que en dinares acu- 
ñados por Yusuf en Segelmesa, años 488, 84, 85, 86, 88 y 94, toma el título de 
amir al muslimin, príncipe de los musulmanes. En mi colección existen dinares 
de Segelmesa de todos esos años, escepto del 494, y en ningimo de ellos se dá 
á Yusuf semejante dictado; en todos se denomina simplemente amir. 

No carece de importancia este dato que nos ofrecen las monedas, pues se 
conocen dos textos árabes , uno de Macrizi y otro de Ebn Al-Atsir, que se 
hallan en contradicción con aquellas. En ambos se dice que tomó Yusuf en Al- 
Andalus, España, el título de Amir al muslmiin, añadiendo Macrizi que así lo 
puso en las monedas. * 

Podría hacerlo en otros documentos, pero no en las monedas. Repetimos 
que en ningima de las que poseemos, y son bastantes, acuñadas en Segelmesa, 
Ceuta, Agmat, Almería, Málaga, Valencia, Sevilla y Denia, existe semejante 
dictado, lo cual nos obliga á poner en duda la aserción de aquellos autores, al 
menos en cuanto á las monedas. Otro tanto sucede en las que hemos visto 
citadas de Córdoba, Baeza, Granada y Xativa. 

En el margen de la primera área, pusieron los almorávides, desde el funda- 
dor de la secta Ibrahim, hasta sus últimos sucesores Texufin é Isaac, así como 
los reyezuelos que imitaron sus monedas, una leyenda tomada, como antes 
hemos indicado en nota, del Koran, sura 3.% núm. 99, apartándose así también 
de la costumbre segiiida en España y Oriente de usar la misión profética para 
1 a leyenda religiosa del margen. 

Observamos en estos dinares, que en la leyenda central de su 2.' área se re- 
conoce el imamato ó soberanía religiosa de un Abd-Allah, el cual también se 
proclama en ellos amir al muminin, ó sea príncipe de los creyentes. Quién sea 
este Abd-Allah, ya lo discutimos al ocuparnos de igual nombre, que figura en 
monedas de Al-Mothaffir, de Valencia, y allí convinimos con la ilustrada opi- 
nión de los Sres. Cerda de Villarestau y Codera, que en él se simboliza el califa 
de Oriente, que á la sazón reinara, aunque dándole el nombre genérico de 
Abd-Allah, ó sea el siervo de Allah, cualquiera que fuese el patronímico suyo, 
sin embargo de que en algunos, como sucede en dinares de Mohamad ben Saad, 



MONEDAS ÁRABES. 221 



acuñados en Valencia y Murcia, se le denomina Al-Mostekfi billah, que tal era el 
nombre que llevaba en la epóca de acuñación de estos dinares el califa orien- 
tal, leyéndose el de Al-Mufi en uno acuñado para ¿Baeza, Jaén y Sevilla? en 546, 
descrito por el Sr. Codera en su escelente tratado de numismática arábigo- 
española. 

Según textos de Soiuti y Abulfeda, que cita el conde Castiglioni en su des- 
cripción de las monedas cúficas del museo de Milán, de Ebn Al-Atsir y de Ma- 
crizi, es indudable que tal nombre se dá en las monedas al califa de Oriente, 
pues de él dicen los unos que recibió Yusuf la investidura del territorio, y los 
otros que este título de amir al rauminin quedó reser\'ado para los califas orien- 
tales, cuya supremacía reconocían los príncipes almorávides. 

Por último, monedas acuñadas por Alí, en los últimos años de su reinado, 
por su hijo Texufin y otros, en las que se añade al título de amir al muminin 
al-abasi, (el abasida), no nos permiten ya poner lioy en duda la exactitud con 
que el distinguido numismático Sr. D. Manuel Cerda de ViHarestau atribuyó el 
nombre de Abd-Allah al califa de Oriente. 

También en este punto conviene corregir un error en que cayó Macrizi al 
asegurar que en los dinares de Yusuf, se denomina á Abd-Allah al-abasi. En nin- 
guno de los que poseemos y hemos visto citados, figura semejante aditamento, 
y necesario es llegar, según antes hemos dicho, á los últimos años del reinado 
de Alí, para encontrar aplicado el nombre al-abasi á Abd-Allah. 

En la leyenda marginal de la 2.* área se indica el lugar de la acuñación y el 
año, añadiendo algunas veces, como sucede en la del núm. 5, una fórmula reli- 
giosa, sucediendo lo propio en algunos dinares de Alí. 

No entro aquí en el estudio de ciertos signos y letras sueltas que se encuen- 
tran en alguno que otro diíaar, acuñado en Valencia por los Almorávides, por- 
que en realidad ignoramos su valor exacto, y además no creo que tengan tanta 
importancia como ha querido suponer Mr. Stanley en su excelente catálogo des- 
criptivo de las monedas orientales existentes en el Museo Británico. 



Pasemos ahora, para terminar el estudio de las monedas acuñadas en Va- 
lencia por los Almorávides, á la descripción de las que conocemos, emitidas 
por Alí, hijo y sucesor de Yusuf. 

Ali ben Yusuf. 
De 500 á 537 de la Hegira. 
Conócense de él, el diñar y pequeña moneda de electrum siguientes: 
Núm. 1. En medio en cuatro líneas: 

No (hay) Dios sino Allah. 
Mahoma (es) mensagero de Allah. 



222 REVISTA DE VALENCIA. 



Amir de los muslimes Alí. 
Aben (sic) Yusuf. 
Margen. Como el de los dinares descritos de Yusuf. # 

II área. En medio en cuatro líneas. 

El Imán 

Abd- 

Allah 

Amir de los creyentes. 

Margen. En el nombre de AUah, el clemente, el misericordioso, fué acuñado 

este diñar en Valencia, año 500, (de J. C. 1106). 

El ejemplar descrito es de mi colección, en ella existen otros de igual tipo 
pero de los años 504, 508 y 512. Los hemos visto citados de 505. 

Del de 500 poseemos una pequeña variedad, consistente en añadir á la 
leyenda del margen de la 2.» área las palabras mi defensa. También el de 512 
ofrece la particularicJad de que en él se emplea la palabra árabe ama en vez de 
saftata, para expresar la voz castellana año. 
Núm, 2. En medio en dos líneas: 

No (hay) Dios sino 
Allah. Solo él. 
n área. En medio en dos líneas. 

Amir de los muslimes. 
Alí ben Yusuf. 
Pequeña moneda de electnim de nuestra colección. 

Aunque esta moneda carece de leyendas marginales, y no se indica en ella 
zeca ni data, creemos, sin embargo, que está acuñada en Valencia, por la se- 
mejanza de sus caracteres epigráficos y metal con las que de igual clase hemos 
descrito al ocuparnos de las de Al-Manzur, Al-Mothaffir, Al-Mamun y Al-Kadir 
y que resueltamente hemos atribuido á dicha población. Además, la frecuencia 
con que en ella se encuentran nos hace confirmar mas nuestra creencia. 

Poco tenemos que añadir á lo que hemos dicho al ocupamos de los dinares 
de Yusuf, pues de la descripción que de los de Alí hemos hecho, se vé que sus 
leyendas, escepcion hecha del nombre del monarca, son casi iguales. Solo hare- 
mos notar que en sus dinares toma decididamente Alí el dictado de amir al 
muslimina, ó sea príncipe de los muslimes ó musulmanes, reservando el Je 
amir al muminina ó príncipe de los creyentes para el califa de Bagdad. 

También en estos dinares y monedas de electrum se encuentran letras 
sueltas y signos, cuya interpretación creemos hoy por hoy, no teniendo mas 
datos que los que nos ofrecen las monedas, si no imposible, muy aventurada al 
menos. 

Tales son las monedas que se conocen como acuñadas en Valencia por los 



MONEDAS ÁRABES. 223 



Almorávides. En el siguiente artículo terminaremos nuestro estudio sobre la 
numismática arábigo-valenciana, ocupándonos de las acuñadas en esta ciudad 
durante el periodo intemiedio entre los Almorávides y Almohades, de las emi- 
tidas por estos y con posterioridad á ellos. 

Francisco Caballero Infante. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 



LOS ÚLTIMOS ZURITAS. 



IV. 



D." AGUSTINA ZURITA Y BORRAS Y SU HERJI.\NO D. GASPAR. 




¡ACió esta señora en Morella en los primeros años del siglo actual; fue- 
ron sus padres D. Francisco Zurita y Doña Mariana Borras, que aun- 
I que avecindados en Cantavieja y viviendo en su casa solariega, situada 
en la plaza principal de la villa, donde aun subsiste con su escudo de armas, 
proveían al cuidado de sus haciendas y masadas, situadas unas en aquel término 
y otras en los de Mirambel, La Mata, Todolella, Zurita, Valderrobres, Beceite y 
también en Morella, á donde y por ser natural de ella su madre y tener alh' casa 
y distinguidos parientes en las familias de Creixell, Feliu, Lafiguera y Borras, se 
trasladaban por largas temporadas, compartiendo de este modo su residencia y 
cultivando sus afecciones. 

Sus hermanos por orden de sucesión, fueron: D. Gaspar, el primogénito, que 
enlazó con una señora de La Torre, distinguida familia de Peñarroya, íuémaes- 
trante de la Real de Zaragoza, varias veces alcalde de Morella, valeroso gefe en 
la guerra de la Independencia y murió sin hijos; D. Jaime, presbítero y benefi- 
ciado de Morella; Doña Vicenta, que nacida en Cantavieja, murió soltera; Doña 
Magdalena, nacida en Morella, casada con el célebre militar y literato D. José 
Marzo: murieron ambos sin sucesión; Doña Luisa, soltera, fallecida en el año 
l863 en Morella y natural de allí; y la última y mas joven. Doña Agustina, hija 
también de la ya hoy novísima ciudad. 

Eran muy niñas estas señoras cuando la tempestad foraiada mas allá de los 
Pirineos se preparaba á estallar en España. El entusiasmo con que Morella sa- 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 225 



ludo el advenimiento de Carlos IV se apagó bien pronto con el desprestigio de 
la privanza de Godoy y las noticias de la revolución francesa; las trasmitidas por 
los periódicos pusieron al corriente á todos los pueblos de España del vértigo y 
furor que se apoderó de la nación vecina: el culto á la diosa Razón, la proclama- 
ción de la igualdad^ fraternidad, el sangriento fin en un patíbulo de Luis XVI, 
de María Antonieta, de la bondadosa Isabel, de tanta inocente víctima, de tanto 
ciudadano pacífico, de tanto clérigo y persona ilustre, hacían horripilante á nues- 
tros abuelos el cuadro de aquella revolución, cuyos detalles relataban circuns- 
tanciadamente muchos sacerdotes, que escapando del puñal demagógico y de las 
pesquisas revolucionarias, atravesaron el Pirineo para buscar en España tran- 
quila hospitalidad. 

Llegaron á Morella algunos de estos atribulados clérigos franceses, y á 
cuantos se presentaron les dio hospedaje en sus conventos y en las casas par- 
ticulares, abriendo además una suscricion, por medio de la cual, atendió decoro- 
samente á su manutención y subsistencia. El ilustrado y verídico historiador Don 
José Segura y Barreda, nos dice en el tomo III de Morella y sus aldeas, cap.» 4.°, 
que el clero de la villa pasó de sus rentas cinco reales diarios por cada uno, 
cantidad que llegó á ser insoportable, porque el número aumentaba cada dia. 
Pero que cuando en la capital del reino se presenció el triste cuadro de .que se 
desterraran también á los sacerdotes y religiosas ursulinas, solo por ser francesas, 
hallaron un abrigo á la sombra de nuestros riscos y entre las breñas de nuestra 
montaña. Tenemos las cuentas de los gastos que ocasionaron los huéspedes, y 
suben algunos miles de reales. „ No olvidemos este hecho. 

Declaró España la guerra á Francia; un ejército nuestro, atravesando el Piri- 
neo, fué á buscar las tropas de la República en su mismo país; obtuvimos ven- 
tajas en un principio, pero no tardamos en experimentar desastres, en repasar 
la línea div'isoria de ambas naciones y ver á los franceses apoderarse de parte de 
las Provincias Vascongadas y de Cataluña; la plaza de Figueras, si volvió á nuestro 
poder, fué por el vergonzoso tratado de 1 796, cediendo á Francia la isla de Santo 
Domingo y entregándole 28 millones de pesos fuertes, ló.OCXD hombres de infan- 
tería, 8.000 de caballería, 15 navios de h'nea con su tripulación y otras humilla- 
ciones. A pesar de todo esto, D. Manuel Godoy era declarado príncipe de la 
paz, por haber firmado la que era ruina de nuestra nación. 

Bajo estas impresiones empezó la guerra de la Independencia. Napoleón se 
convino con Carlos IV en dividir Portugal en tres pequeños reinos y en fran- 
quear el camino á sus tropas. Junot, con su división, se apoderó de todo aquel 
territorio, cuyos príncipes, como es sabido, se embarcaron para el Brasil, de- 
jando un gobierno provisional, y aquel general tomó posesión del reino en nom- 
bre del emperador francés. Lo mismo quiso hacer de España, y el numeroso 
ejército que envió á esta tierra, dividido en grandes cuerpos, se apoderó casi á la 



220 REVISTA DE VALEXCIA. 



vez de San Sebastian y Pamplona, de Barcelona y Monjuí, de Figueras y otros 
fuertes, avanzando con su traición hasta el corazón del reino. 

¿Qué habia de suceder?.... La indignación se sintió en todos los pechos, la 
consternación y el miedo se pintaron en todos los rostros, el odio se encendió 
en todos los corazones, el grito de independencia fué unánime y espontáneo 
en todos los ángulos de la Península. Abdica Carlos IV, sube al trono Fer- 
nando VIT; fingiendo amistad aun con los reyes de España, logra Napoleón que 
ambos vayan á Bayona; una vez allí, abandona su disimulo, les despoja, les 
obliga á renunciar sus derechos y recoge la corona que de sus sienes arrebata. Y 
á todo esto Murat ocupaba ya la capital de España y las plazas principales. El 2 
de Mayo llega; el pueblo, cansado de tanta traición y perfidia, se subleva; la 
sangre de los españoles, leales y entusiastas, corre por las calles de Madrid: 
Daoiz y Velarde, víctimas de su lealtad, son las primeras inmoladas por la inde- 
pendencia de la patria. Toda España se estremece y levanta contra el ejército 
invasor. Valencia, una de las primeras, responde al grito patriótico de la capital 
de la monarquía, y Morella, al tener noticia del 2 de Mayo, se irritó tanto, que 
todo su vecindario pedia venganza, revelando bien pronto sus sentimientos y su 
actitud con la creación de una Junta de defensa y salvación, y formando un bata- 
llón de milicia, en el que se alistaron todos los jóvenes, sin excepción alguna, lle- 
gando á 6oo plazas, y nombrando por comandante del mismo á D. Gaspar Zurita. 

Era preciso recordar todo esto, que parecerá extemporáneo en la biografía 
de una señora, para comprender su carácter, su instrucción, sus sentimientos, y 
apreciar los rasgos principales y mas decisivos de su vida, relacionándolos con su 
época y con los de su familia. 

Tenia apenas ocho años, cuando después de oir á sus padres lamentarse de 
las desdichas de la revolución de Francia y de procurar leal hospedaje á los expa- 
triados víctimas de la tormenta, presenciaba el aparato bélico que precedía en su 
pueblo y en su casa á la tormenta misma. Ella y sus hermanas rezaban con su 
madre y pedían á Dios por el bien y la paz de España, mientras su padre, sus 
hermanos y parientes se entregaban, con todas las demás clases de Morella, á 
proveer de armas y municiones la plaza y el castillo, y á ejercitarse en el manejo 
necesario para la defensa nacional. A su tio D. Luis Borras se le dio la comisión 
de comprar armaniento y municiones; á D. Manuel Ouerol la de proveer la 
plaza de comestibles: á D. Joaquín Domenech la de reparar las fortificaciones; 
y artillado el castillo con l6 piezas traídas de Peñíscola, se formó una compañía 
de artilleros, de la que formaban parte los mismos eclesiásticos, con todo lo cual 
el entusiasmo y el patriotismo eran grandes y la animación mucha, y aun mayor 
si cabe, cuando allí se supo la victoria de Bailen y la heroica defensa de Zara- 
goza en su primer sitio. Presentían los hijos de Morella un fin rápido á la guerra 
de l8o8, pero les engañó su deseo. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 22? 



El mariscal Soult, con el 3.° y 5.° cuerpo del ejército imperial, se apoderó de 
Zaragoza, á pesar del heroismo de sus defensores: Vathier, con 1800 infantes y 
500 caballos penetró en el Bajo Aragón, Calanda, Alcañíz y sus contornos, diri- 
giéndose á Morella con la idea de apoderarse de la plaza, considerada como 
base de operaciones para entrar en el remo de Valencia y darse la mano con las 
tropas francesas que operaban en Cataluña. 

La turbación, la confusión y el desorden siguieron á esta noticia. Las comu- 
nidades religiosas de San Francisco y San Agustín, las monjas agustinas y una 
gran parte del clero se dispersaron y huyeron á los pueblos vecinos, porque sa- 
bían que el blanco de los rencores del gefe francés era principalmente los ecle- 
siásticos; familias enteras atribuladas abandonaban sus hogares en busca de las 
cuevas y breñas de las montañas para lograr una seguridad ilusoria, y la de 
Zurita hizo otro tanto, dirigiéndose la madre con las hijas, todas solteras á la 
sazón, á su masada y posesión llamada Torre-Segura y Genoveta, camino de 
Ares. Mientras tanto su hermano D. Gaspar, al frente del batallón de milicia- 
nos y con una compañía del regimiento de América, después de disponer la 
defensa de la plaza , marchó con arrojo á ocupar las alturas de Monroyo 
y la Pobleta de Morella, con el fin de impedir el paso al aguerrido ejército 
invasor. 

El dia 11 de Marzo salió el comandante Zurita de Morella; confiado en el 
entusiasmo y decisión de los milicianos, ocupó algunas alturas y desfiladeros, 
abrió fosos en el camino y obstruyó el paso con barricadas de troncos de pino 
y follaje. Dice el Sr. Segura á este propósito: "Eran los primeros ensayos de 
su valor y no contaban con el cálculo meditado de los enemigos!....,, Es la 
verdad. Allí animaba á todos el patriotismo, pero no se contaba ni el número 
ni la calidad del enemigo. 

Al amanecer el dia 16 de Marzo, algunas compañías de franceses salieron^ 
de Monroyo, pero después de reconocer el terreno se retiraron, dejando nuestros 
milicianos las avanzadas para replegarse en la Pobleta, no dudando que aque- 
lla tarde ó el siguiente dia, tendrían que atacar al enemigo ó defender sus 
posiciones. Al otro dia, seis compañías francesas y un escuadrón de caballería, 
se empeñaron en desalojar de los puntos ocupados á los morellanos; pero estos, 
fuertes en sus parapetos, rechazaron el ataque, matando algún caballo é hiriendo 
á varios ginetes. No esperaban los enemigos una resistencia tan tenaz, y por 
esto pidieron refuerzo de Alcañíz, precisamente cuando llegaba una columna 
de los que hablan entrado en Zaragoza. El dia 19 llegaron á Monroyo seis mil 
franceses, y enviando de vanguardia algunas compañías, se dividieron los demás 
en dos mitades, con el objeto de cortar la retirada á los morellanos, que igno- 
raban la llegada de aquella fuerza. Rompióse el fuego, llevando alguna ventaja 
nuestras tropas; pero un paisano de Monroyo avisó á D. Gaspar Zurita del 



228 REVISTA DE VALENCIA. 



peligro en que se encontraban, pues una división de tres mil hombres, tomaba 
las alturas de San Marcos. Dio orden para que replegándose las compañías 
apostadas, rompiesen la línea enemiga, cuando los franceses se arrojaron sobre 
nuestras tropas. 

En vano Zurita les alentaba é infundía serenidad, porque al verse rodeados 
sus milicianos por todas partes de enemigos, se dispersaron, quedando el gefe 
solo con unos cien hombres, que pudieron escapar y entrar en Morella, gracias 
á que conocían el terreno. 

"El 20 llegaron las tropas de Napoleón á la vista de Morella, ocupando las 
alturas de San Pedro Mártir y los llanos del Prat. El 2 1 por la mañana llegó á 
Santa Lucía, ermita distante un tiro de fusil de la plaza, un edecán con una 
compañía de granaderos, y adelantándose un cabo con algunos soldados, en- 
tregó un oficio para el gobernador. En él se pedia la entrega de la plaza, ofre- 
ciéndose la salida libre á la clase de tropa con sus armas y bagajes. Solo contaba 
Morella con 100 soldados, y reunido consejo, determinó marcharse, pues era 
temeridad defender la plaza contra los ataques de siete mil infantes y ochocientos 
caballos, provistos además de un tren de montaña. Abiertas las puertas, sali(') 
la escasa guarnición y los franceses pisaron por vez primera las calles desiertas 
porque los vecinos ó se marcharon ó estaban ocultos en sus casas. El trato que 
dieron á los paisanos fué cruel, y un tributo de cien o/¿,cas de oro, raciones y 
cuanto por entonces necesitaban, fué el primer sacrificio de los morellanos en la 
guerra de la Independencia. Inutilizaron ocho cañones de hierro, y llevándose los 
demás, con los pertrechos y ropas del hospital, se marcharon el día 25, dejando 
abandonada la plaza." Hasta aquí el historiador mencionado, y nosotros aña- 
dimos: cuando atribulada marchaba á Torre-Segura Doña Mariana Borras con 
sus hijas, lleno el corazón de congoja por la suerte que cabria á su hijo Don 
Gaspar y por tener enfermo á su esposo D. Francisco, acompañada solo de 
algunos leales servidores de la casa, de repente, y al llegar al Mas del Pas, fué 
detenida la comitiva por una avanzada francesa, que las hizo prisioneras, impi- 
diendo continuaran su camino y obligándolas á retroceder á la plaza en medio 
de bayonetas. Aquella señora, temiendo un atropello y desacato en la persona 
de sus hijas, dirigióse con energía al gefe de la fuerza y apostrofándole con dolor 
pero con resolución, díjole quiénes eran y pidióle por su honor militar que las 
protegiese y librase de los insultos de la soldadesca. Conmovió la actitud y dig- 
nidad de la madre al gefe francés, y lejos de maltratarlas, les guardó las consi- 
deraciones debidas á su clase, acompañándolas á Morella y poniéndoles una 
guardia en la puerta de su misma casa: quedaron libres cuando el dia 25 dejaron 
los franceses abandonada la plaza. 

No fué aquel el último susto y sobresalto que pasaron. La fiebre tífica, 
que tantos estragos causaba en otras capitales, se desarrolló también en Morella, 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 229 



tocando sus consecuencias esta familia, y dejando muy mal parada la salud de su 
padre D. Francisco. 

El desastre de las tropas españolas de Belchite y el amilanamiento de los 
soldados dispersos y bisónos qus llegaban á Morella, junto con el reducido nú- 
mero de voluntarios que la custodiaban, puso otra vez la fortaleza en manos 
de los franceses que entraron pidiendo raciones y dinero, volviéndose por 
el camino de Aragón. El hambre, la guerra y la peste hacian estragos en el 
pais. 

En el año l8l0 el general Suchet recibió la orden de atravesar el reino de 
Aragón para dirigirse á Valencia. Dividió el mariscal sus fuerzas dando una 
división al brigadier Habert, que desde Alcañíz pasó á Morella con 400 hombres; 
los soldados que la guarnecían se marcharon á los montes y entró sin oposición 
el francés, imponiendo al pueblo una fuerte contribución, llevándose en rehenes 
á sugetos principales de la villa, para obligar á satisfacer el pedido, tratándolos 
cruelmente. 

Y otra vez dejaron los franceses á Morella y otra vez en 24 de Abril se re- 
unen milicianos y reclutas con una columna española y los batallones de Peñís- 
cola y Morella, comandados por D. Gaspar Zurita, y vuelven á posesionarse de 
Monroyo y Peñarroya: unidas estas fuerzas á 600 hombres del regimiento de 
Saboya, á 800 de Caro y I.OOO voluntarios de Orihuela, marcharon á Alcañíz, 
en donde atacaron con denuedo una columna enemiga, obligándola á refugiarse 
en el castillo, mas sabiendo que el enemigo recibió refuerzo, se retiraron orde- 
nadamente á Morella. 

Cada salida, cada escursion de Zurita, era un motivo de tribulación para su 
madre y hermanas. He oido decir muchas veces á las dos menores; "nos hemos 
criado entre sustos y lágrimas.,, No se vivia entonces de otro modo. 

El ejército francés era superior en número y en inteligencia, es cierto; pero 
hablan adquirido sus gefes la convicción de que los españoles eran de un carác- 
ter indomable, y que una derrota de una división no importaba para que al dia 
siguiente les armasen una celada y consiguiera la bravura de paisanos mal ar- 
mados lo que no hablan logrado la táctica y la disciplina. 

En los dias 23 y 24 de Junio de 1810, á las puertas mismas de Morella, se re- 
tinen para atacar al general francés Mont-Marié, y después de desplegar este 
todos sus batallones, sobre 5.000 hombres, tiene que retirarse á la plaza, cansado 
deundiadefuego; al siguiente (24 de Junio), vuelven á salir, vuelven los nuestros 
mandados por Odonejú á atacarles, dura el fuego desde las primeras horas de la 
mañana hasta las dos de la tarde, pierden y recuperan unos y otros diversas 
posiciones, se suceden los ataques á la bayoneta y las cargas de caballería, 
hasta que finalmente los nuestros se retiraron hacia Vallivanasin pérdidas de con- 
sideración y sin que el extranjero pudiera cantar victoria. Los morellanos te- 



23o REVISTA DE VALENCU. 



nian por espectadores de su bravura á sus esposas, i\ sus madres, á sus hermanas. 
y los hombres mas inofensivos se volvieron leones defendiendo á su familia y á 
su patria. 

El 6 de Julio de este año la guarnición francesa no contaba mas que con 
200 hombres; Falcó ataca la plaza con 2000 y entra: aquella se retira al castillo, 
este ocupa toda la población: el 29 del mismo mes vuelven á perderla los espa- 
ñoles y la recupera, después de otra batalla en los alrededores, el general Mont- 
Marié. Los guerrilleros acechan, buscan y aprovechan la ocasión, y la ocasión 
vuelve á presentarse en l.° de Enero de 1811, escalando la muralla el arrojado 
sargento Milian, que con media compañía se ocultó en dos casas y atacó á los 
franceses cuando la guarnición del castillo baj(> descuidada á la población :í 
pasar un rato de solaz. Cincuenta prisioneros y algunos heridos franceses fué 
el resultado de esta atrevida tentativa; llevóse Milian su presa, pero sufrieron 
las represalias los hijos de la población: el historiador mencionado dice á este 
propósito: "El comandante Perroni mandó aprisionar á cuantos paisanos en- 
contró en las calles. Eran tantos, que la plaza alta del castillo no era capaz para 
contenerlos, y al cielo raso, en medio del invierno, sufrieron todas las penalidades 
del hambre, el frió y los malos tratamientos.,, 

Allí se reunieron mas adelante los de otros pueblos inmediatos mante- 
nidos en rehenes, y ni se respetó el carácter del sacerdote, ni el honor de la 
casada, ni el candor de la doncella. En 8 de Abril de l8l3 las partidas de guer- 
rilleros, mandadas por el P. Nebot, asaltan de nuevo la plaza junto á la Torre 
Beneito, obligan á la tropa á retirarse al castillo y destrozan la casa del gober- 
nador; á la mañana siguiente y después de racionarse, se marcharon, pero no 
pudiendo vengarse el francés en los soldados españoles, se vengó en los paisa- 
nos, fusilando 16 al pié del castillo, apareciendo sus cadáveres el día 17 en la 
capilla de la comunión de la Iglesia mayor, horrorizando al pueblo con aquella 
bárbara medida. 

El 19, á pesar de ello, repitieron los españoles otro asalto, por la parte de 
los portales de San Mateo, Forcall y el Estudio, haciendo retirar al castillo á las 
tropas de la guarnición. El 20 entraron por tercera vez, abrieron las puertas 
á los españoles y penetró en la población el fraile Nebot con 3ooo voluntarios, 
se alojó en las casas é intimó la rendición al castillo, aunque inútilmente. Hasta 
el 22 de Octubre de l8l3 no quedó libre Morella de la dominación extranjera, 
siendo preciso para ello que el general Elío, con dos baterías de cañones situadas 
en el Carraixet y una de obuses en Colleí del vent disparase sin tregua contra 
el castillo, y aun no fué bastante; se trajeron de Vinaróz cañones de 16 y de 
á 24, y entonces cayó para siempre en ruinas la célebre torre Celoquia, baluarte 
donde tremoló por vez primera la bandtira de la reconquista, convertida en 
acjuellas circunstancias en depósito de víveres. Capituló el gobernador y cayó 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 



231 



prisionera de guerra toda la guarnición, quedando libre Morella de la dominación 
francesa. 

En otro artícxiJo, pues este se vá haciendo nuiy largo , veremos lo que, des- 
jjues de aquella tremenda lucha, hizo la patriótica familia de Zurita. 

Nicolás Ferrer y Julve. 




EL SUPREMO ESCULTOR. 



SONETO. 




"''l alma humana, del dolor herida, 
O en su ardiente deseo contrariada, 
S^l Ignora por qué causa es desgraciada 
Al sentirse sin culpa perseguida. 

Tal la marmórea piedra resentida, 
Al ser con duro acero golpeada, 
Vése por el artista maltratada, 
Ignorando por qué vá combatida. 

En eco fiel de su inspirada idea, 
Do belleza divina resplandece. 
El tosco canto el escultor trasforma. 

Así Dios nuestras almas embellece: 
El dolor es cincel con que golpea, 
Yes el supremo amor su justa norma. 

Ju.\N Janini Valero. 



CRÓNICA MENSUAL. 



ECAE el movimiento literario en Valencia^' Nos hacemos esta preginita 
! porque observamos con dolor que este año, aunque funcionan las So- 
i¡ ciedades que se dedican á este género de estudios, arrastran vida lán- 
uida; parece que falte en ellas calor y expontaneidad. Esperamos que 
á este pasagero desmayo suceda muy pronto un nuevo impulso, de esos que son 
propios del vivaz, aunque algo inconstante carácter valenciano. 




El Ateneo es buena prueba de esa especie de cansancio que creemos notar 
en los centros literarios de Valencia. No falta esta sociedad á su importante 
misión; pero parece que la cumple con cierta Irialdad. 

A la gloriosa memoria del Sr. Moreno Nieto dedicó una solemne sesión. 
Nadie mas digno de ser honrado, y llorado á la vez, en todos los Ateneos de 
España, que ese hombre eminente, que por muchos años ha sido el alma del 
Ateneo de Madrid. En el de Valencia, encargóse de hacer su elogio su aventa- 
jado discípulo, el joven doctor Sr. Puig y Boronat, y cumplió como bueno. En 
un razonado discurso, describió perfectamente los rasgos principales de la fisono- 
mía moral y científica de ese profesor, gloria de su pais. 

También ha celebrado el Ateneo una agradable, aunque poco concurrida, 
velada literaria-musical, en la cual dieron á conocer trabajos en prosa y verso 
los Sres. Chocomeli (D. Antonino), Llombart y Danvila (D. Augusto). 

Las secciones de Ciencias sociales y naturales han continuado el debate de 
los temas que están dilucidando. En la primera han disertado sobre la democra- 
cia los Sres. Valdivieso y Gaset, y en la segimda ha hablado largamente sobre 
las aptitudes intelectuales de la mujer el Dr. Mas, que propende á equipararla al 
hombre en este concepto. 

Lo que quedó en alto es el debate con tanto calor comenzado en la sección 
de Literatura sobre el renacimiento lemosin. 



El Rat-Penat. que cultiva ese renacimiento, ha celebrado algunas confereil' 
cías interesantes. D. José Vives y Ciscar se ocupó de los orígenes de las vecinas 
poblaciones marítimas del Grao y el Cabañal, dando lugar á una curiosa polémica 
en la prensa; y D. Luis Tramoyeres y Blasco comenzó una serie de interesantes 
lecciones sobre los gremios valencianos, considerados históricamente, asunto de 



234 REVISTA DE VALENCIA. 



vivo interés para el cual ha ofrecido el Ayuntamiento un premio en los Juegos 
Florales. 

El Centro escursionista de esta corporación, hizo una agradable visita á la 
histórica ciudad de Játiva, que tan glorioso lugar ocupa en las crónicas valen- 
cianas. Sus antiguas iglesias, llenas de preciosos retablos, su pintoresco castillo, 
sus restos romanos y árabes todo fué examinado por los entusiastas escursio- 
nistas. 



* * 



La Academia de la Juventud Católica, poco tiempo há restablecida, como sa- 
ben nuestros lectores, conserva aun el vigor que desfallece en otras sociedades 
análogas. Sus sesiones se repiten con frecuencia y están muy concurridas. 

Notable fué, y digna de su honroso objeto, la dedicada á la memoria del 
inspirado poeta é ingenioso escritor D. José Selgas y Carrasco, qiie por sus ar- 
raigados sentimientos religiosos, era especialmente querido de los jóvenes cató- 
licos de Valencia: D. José Prósper Bremon le dedicó un discreto panegírico. 

La fiesta de Santc? Tomás de Aquino dio lugar á otra solemne sesión en 
honor de este gran maestro de la doctrina católica. El docto profesor y piadoso 
sacerdote Dr. D. Salvador Castellote disertó sobre la física racional de Santo 
Tomás, y le consagraron poesías el mismo Sr. Castellote, y los Sres. Arroyo y 
Almela, y Peris Pascual. 

La sesión de San José fué igualmente brillante, y ofreció, como el año an- 
terior, la peculiaridad de ser Josés de nombre todos los que loaron al Patriarca 
de la Iglesia universal . D. José Vives Ciscar hizo el discurso, que versó sobre 
la diferencia entre el arte cristiano y el pagano, y las poesías que se leyeron 
eran debidas á siete Pepes, á saber: Guzman y Guallar, Escrig y Oloris, Zapa- 
ter y Ugeda, Martínez Aloy, Thous, Sanchis Cátala y Arroyo. 

Con ser solemnes todas estas sesiones, aun lo fué mas, y embellecida por 
el sexo hermoso, la que se celebró el viernes de Dolores, con carácter apro- 
piado á la Semana de Pasión. El joven catedrático del Instituto Provincial, se- 
ñor Polo y Peirolon, dirigió la palabra al concurso, dando á la nnijer cristiana 
saludables consejos. La sección de Música cantó las Siete Palabras, y las glo- 
searon los poetas Sres. Brugada, Martínez Aloy, Guzman Guallar, Escrig, ¿an- 
chis Cátala, Rodríguez Guzman y Vives Liern. 

Nos hemos estendido mucho, hablando de la Juventud Católica, y solo pode- 
mos indicar que entre los trabajos de las secciones han llamado la atención 
las conferencias de la de Filosofía y letras sobre la belleza y la fealdad, esté- 
ticamente consideradas. Sobre el segundo de estos puntos, disertó, con arreglo 
á la doctrina tomista, el Sr. Aguilar y Morro. 



* * 



El Seminario Conciliar ha honrado también, como el año pasado, la memo- 
ria de Santo Tomás, el día que la Iglesia celebra la fiesta de este varón in- 
signe. Un aventajado colegial, el Sr. Ferrairo, hizo el elogio del Santo, leyeron 
poesías escritas en su alabanza, en castellano, los Sres. Castellote y Ruiz Cas- 
tellanos, y en latin, el erudito profesor Sr. Genovés. El Obispo electo de Santa- 
cruz de Tenerile, Sr. Ccrvera, (|ue presidia esta fiesta académica, dióle fin con 
su autorizada palabra. 



CRÓNICA MENSUAL. 235 



El Círculo militar está demostrando que es algo mas que un nuevo centro de 
pasatiempo y recreo. En el periodo que comprende nuestra Cró?iica, ha cele- 
brado tres instructivas conferencias, discutiendo el médico militar Sr. Freán sobre 
la caridad en los campos de batalla, y los ilustrados oficiales D. Julián Sans y 
D. Modesto Navarro, sobre las guerras napoleónicas y la instrucción intelectual 
militar respectivamente. 



El Instituto Médico valenciano celebró, con la acostiunbrada solemnidad, la 
sesión pública anual, en la que dá cuenta de sus útiles tareas. Léese en esta 
sesión un discurso científico, y estaba encargado de él este año el Sr. Peset y 
Cervera, que lleva con honra un nombre ya distinguidísimo en la profesión 
médica, y especialmente en aquel centro científico. .Su trabajo fué bueno y opor- 
tuno: habló de los mártires de la ciencia, recordando la memorable abnegación 
de los que se han sacrificado en aras del adelanto científico, que redunda en 
bien de la humanidad. 

El certamen anual del Instituto Médico no dio resultado; no han merecido 
premio las obras presentadas. Veremos si el nuevo certamen se vé mas favore- 
cido. En otro lugar publicamos el programa. 

El celoso profesor Dr. D. Amallo Gimeno, que sigue con ahinco los progre- 
sos de 1^1 ciencia á que está dedicado, ha comenzado en el Instituto Médico 
unas lecciones interesantísimas sobre electroterapia. 

Y han continuado las conferencias sobre higiene y salubridad de Valencia, 
tomando parte en ellas los doctores Guillem y Marzo, Gómez (D. Constantino) 
y Ferrer y Julve. El punto se ha dado por insuficientemente discutido, y lo ha 
sido, en verdad, larga y luminosamente. Ahora solo falta que haga el resumen 
el presidente del Instituto, Dr. Serrano y Cañete. 

■* * 

En su esfera especial, cumple bien sus fines la Sociedad valenciana de Agri- 
cultura. Han sido interesantes y prácticas las conferencias que sobre los fosfatos 
y su aplicación al cultivo ha dado el entendido catedrático Dr. D. Pedro 
Fuster. / 

* * 

Aun tenemos que consignar mas conferencias. En el Ateneo Mercantil dio 
una muy interesante el conocido hombre político D. Estanislao García Monfort, 
ocupándose de los gremios, su índole, su historia y su influencia. Apoyando el 
pensamiento sostenido por el Sr. Pérez Pujol y por el periódico Las Provincias, 
expuso la conveniencia de reconstituir las asociaciones gremiales, con el carác- 
ter de voluntarias y libres. 

De las mismas asociaciones gremiales, habló en el Ateneo-Casino Obrero 
D. Félix Pizcueta. Es tema que está de moda, y que tiene, en verdad, impor- 
tancia social. 

* * 

Las escursiones artístico-arqueológicas, introducidas en Valencia por el Rat- 
Penat han sido aceptadas por la Sociedad Arqueológica. La primera la ha de- 



236 REVISTA DE VALENCIA. 



dicado á Almenara, cuyos restos romanos son verdaderamente interesantes. 
Sirvió de guia y mentor á los escursionistas de la Arqueológica, como había 
servido á los del Rat-Penat, el médico de aquella villa D. Luis Cebrian, escritor 
y poeta laureado, que ha hecho un estudio especial de aquellas antigüedades, 
estudio que pronto daremos á conocer á nuestros lectores. 



En la Facultad de Derecho de nuestra Universidad, se han verificado ejer- 
cicios de oposición para proveer una plaza de Catedrático auxiliar. Los oposi- 
tores han sido D. Rafael Rodríguez de Cepeda y D. Fernando Ros. Ambos han 
quedado bien, y uno y otro obtuvieron votos del tribunal, logrando mayoría el 
primero. Le felicitamos. 



La prensa valenciana se ha aumentado con tres nuevos periódicos: La Re- 
vista vinícola. La Institutriz y la Gaceta de los hospitales, publicaciones dedica- 
das al objeto especial que su título indica. 

* 

* * 

Un poeta valenciano ha obtenido señaladísimo triunfo en Madrid. 

Pocos años há dióse á conocer entre los jóvenes de nuestro Ateneo que con 
mas entusiasmo cultivaban la literatura, D. José Herrero, hijo de Requena, cu- 
yas viriles inspiraciones, expresadas en rotundos versos, arrancaban siempre 
muchos aplausos. 

El Sr. Herrero se trasladó luego á Madrid, donde á la vez que proseguía 
sus estudios, dedicóse á trabajos periodísticos, y por lo que ahora vemos, tam- 
bién á perfeccionar su feliz estro, pues en el Ateneo de aquella corte acababa 
de dar una lectura de poesías, que le ha proporcionado en Madrid los aplausos 
á que estaba acostumbrado en Valencia. 

Entre las composiciones leídas, es notable una leyenda titulada D. yaiiiie 
de Aye7-be. 

* * 

Entre los muchos cuadritos que los artistas valencianos tienen la costumbre 
de exponer en la calle de Zaragoza, han llamado mucho la atención dos que 
acreditarían, sí no estuviese ya acreditada, la maestría de sus autores. 

Uno de ellos es de D. Joaquín Agrasot. En él vemos las puertas de la cate- 
dral de León, hermosa página del arte arquitectónico español, en el momento 
en que vá á comenzar una procesión. Una pareja de guardias civiles á caballo, 
aguarda para abrir paso al séquito religioso; á un extremo aguarda también una 
banda de música; clérigos con cirios y estandartes salen del oscuro templo; 
gente de la ciudad y del campo se agrupa para ver la procesión, y un sol her- 
mosísimo lo inunda todo con sus fulgores. 

Esta luz viva que llena todo el lienzo, privando al pintor del agradable re- 
curso del claro-oscuro, era una gran dificultad, cjue el Sr. Agrasot ha vencido 
con mucho acierto. A pesar de la fuerza de la luz, nada chilla ni desentona en 
su cuadro, en el que se detienen los ojos con especial deleite. Las figuras son 



CRÓNICA MENSUAL. SS? 



todas muy propias, muy bien plantadas, habiendo sacado el artista gran partido 
de la variedad de trajes, algunos de ellos muy pintorescos. 



El otro cuadro á que nos referimos es una escena de costumbres valencia- 
nas, debida al elegante y primoroso pincel de D. José Brel. A la puerta de un 
molino, en nuestra hermosísima huerta, donde todo brilla y sonríe, llega un 
apuesto mancebo, montado en su jaca, vistosamente enjaezada, tremolando en 
la mano el pañuelo de la joya, conquistado en las carreras. Una muchacha, 
guapa como unas perlas, y ataviada ricamente á la usanza de nuestras antiguas 
labradoras, sale corriendo á recibir aquel presente de su prometido. El padre y 
un respetable cura miran la escena, sentados en un poyo; la madre acude tam- 
bién, levantando en brazos á un pequeñuelo. 

Este poético episodio, de tan delicado gusto, está interpretado con la maes- 
tría propia del Sr. Brel. El dibujo es irreprochable, el colorido muy brillante, los 
trajes y demás accesorios están tratados con escrupulosa e.xactitud. El paisaje 
del fondo es encantador. 

Esta obra, que corresponde muy bien á la reputación del Sr. Brel, y que 
parece ejecutada y concluida con aniore por este concienzudo artista, está desti- 
nada á Inglaterra. 

# 

* * 

Novedades musicales; una interesante audición de los alumnos del Conser- 
vatorio, que probó sus notables adelantos; dos excelentes conciertos dados en 
el teatro de la Princesa por la sociedad que dirige el maestro Sr. Valls; y los 
que en el teatro Principal ha celebrado la Estudiantina Figaro, compañía de 
tañedores de guitarra y vihuela, que hace algunos años recorre el mundo, 
haciendo admirar su maestría en esos instrumentos populares de nuestra 
patria. 

* 

* # 

Novedades teatrales; muy poco, casi nada. Nuestro compatricio D. Daniel 
Banquells, bajo de la compañía de zarzuela que actúa en el teatro de la Zar- 
zuela, ha arreglado con el título Fuego y estopa, una pieza catalana que lleva 
el nombre de Cel rogent, y que es por cierto muy bonita. Pero en el arreglo 
ha perdido, y obtuvo poco éxito. 



^^I^ 



BIBLIOGRAFÍA VALENCIANA. 




NSAYO DE ÜN CURSO DE FILOSOFÍA ELEMENTAL, por Don- 
Enrique OuESADA Y Salvador, Catedrático del Instituto de Murcia. 
Parte tercera. Etica. — Valejicia. hiip. de Emilio Pascual. 1881 (t). 

Completa este tratado la obra de texto que ha publicado el celoso profesor 
Sr. Ouesada, y es digno del buen concepto que merecieron la Psicología y la 
Lógica. Dividido en dos partes (Etica general y Etica particular), comprende 
veinticuatro lecciones, donde las diversas materias aparecen rigurosamente en- 
lazadas. Dicha circunstancia supone un completo dominio de la ciencia que se 
estudia. Las lecciones sobre los principios constitutivos de la moralidad, base de 
los deberes del hombre para con Dios, para consigo mismo y para sus semejan- 
tes, van precedidas de una introducción, perfectamente razonada, sobre la im- 
portancia de este ramo del saber humano y sus relaciones con las ciencias so- 
ciales y con la religión. Este examen sirve de preparación á otro mas extenso 
acerca de si puede y debe demostrarse la existencia de Dios. El Sr. Quesada 
opina que no, y aduce para ello razones bastante claras y precisas. "La 
discusión de la existencia de Dios, dice, no indica progreso alguno intelectual, 
porque quien pregunta duda y quien duda, ignora; luego el que pregimta si hay 
Dios, no le conoce convenientemente.,, 

La fónnula que el autor establece como base de la filosofía subjetiva para 
sus resultados mas provechosos, no es el 7iosce te ipsiim de los antiguos, sino 
el nosce te in ?ne, inspirado por el amor divino á las inteligencias rectas y á los 
corazones sanos. 

Esta obra no necesita mas recomendación que la lectura de algunas páginas. 
Felicitamos por ella á su autor. 



LEY DE RECLUTAMIENTO Y REEMPLAZO DEL EJÉRCITO, de 28 
de Agosto de i8jS, reformada por la de S de Enero de 1882, anotadas por 
D. Vicente Du.\lde Furió y D. Manuel Cortés BELLmo, abogados del ilustre 
colegio de esta ciudad. Valencia. Librería de P. Aguilar. Imprenta de José 
María Blesa, 1882 (2). 



(1) Forma este tratado un voliunen en 8." menor, de 224 páginas, sin indicación de precio ni 
Jjuntos de venta. 

(2) Un tomo en 8.°, de ,30o páginas, que se vende en la librería de su autor, calle de Cahalle- 
ro.s, 1; precio: 8 reales. 



BIBLIOGRAFÍA VAI.ENCLANA. 2.39 



Apenas se ha promulgado la reforma de la ley de reemplazo del ejército, dos 
distiiií^iiidos abogados de Valencia, se han apresurado á publicar este tratado, 
de gran aplicación práctica para todos los que tienen cjue intervenir en los 
asuntos de quintas. Comprende, además de las dos leyes citadas, el reglamento 
y cuadro de inutilidades físicas, las leyes para el servicio de la marinería, y 
otras disposiciones de interés general, todas ellas con anotaciones oportunas c 
interesantes. 



MES DE MARZO. Meditaciones sobre el Patria.rca San José, ir aducidas y 
adicionadas con uva corona poética, por D. José Arroyo y Almela, presbítero, 
Segunda edición. Valencia, hnprenía de Emilio Pascual. 1882 (i). 

Este librito forma parte de una Colección ascética, (¡ue publica el conocido 
editor D. Juan Mariana y Sanz. Al interés que tiene para las personas devotas 
del Patrono de la Iglesia universal, se une algún mérito literario, pues el señor 
Arroyo, poeta distinguido, lo ha enriquecido con numerosas composiciones, en 
varios metros, en todas las cuales respira la afectuosa piedad de este buen 
sacerdote. 




(1) Un pequefto volumen de 212 páginas, que se vende á 4 rs. en rústica y 6 en piel, en las 
librerías del Sr. Mariana v Sanz. 



INSTITUTO MÉDICO VALENCIANO. 



PROGRAMA DE PREMIOS PARA EL ANO l883. 



L interés que esta corporación ha deuios- 
!|uado siempre por el adelanto de las cien- 
cias que son de su competencia, le liace hoy, 
como en años anteriores, dirigir un llamamiento 
á los amantes del saber, con el objeto de que 
proporcionen abundantes trabajos cuya recom- 
pensa propone el Instituto á continuación. 

CUESTIÓN DE MEDICINA. 

¿Son hoy mas frecuentes las enfermedades del 
corazón, la tisis y la locura? En caso afirma- 
tivo, ¿á qué causas deben esta frecuencia? 

CUESTIÓN DE CIRUJÍA. 

Juicio critico del tratamiento quirúrgico de 
las varices. 

CUESTIÓN DE FARMACIA. 

Medios prácticos de conseguir la dosificación 
de los principios activos en los estrados medi- 
cinales. Conservación de los mismos. 



CUESTIÓN DE CIENCIAS AUSILIARES. 

Estudio de aplicación á las ciencias médicas 
de la unidad de las fuerzas. 

PREMIO EXTRAORDINARIO. 

Una pluma de plata con una esmeralda, oferta 
del doctor Ferrer Julve, al autor del mejor tra- 
bajo sobre el siguiente tema; ¿Cuándo está indi- 
cada la traqueotomia? Juicio critico de los pro- 
cederes hasta hoy conocidos para practicar esta 
operación. A este premio pueden concursar to- 
dos los profesores, incluso los socios residentes. 

Para la resolución de cada una de las prece- 
dentes cuestiones, se ofrecen tres premios: el 
primero consiste en tina medalla de oro, en 
cuyo anverso irá esculpido el sello de la Corpo- 
ración, en el reverso grabado "Al mérito de 
D, N. N.,„ ó sea el nombre y apellido del 



agraciado; y además el título de Sucio de mérito, 
constando el concepto por que se haya expedido. 
El secundo ó accésit, consiste en el mismo titulo 
de Socio de mérito, constando el concepto por 
que se ha expedido. Y el tercero en el de Socio 
adicto . 

Las memorias para el concurso podrán ser es- 
critas en castellano, latin, francés, portugués, in- 
glés ó italiano: no se podrán firmar ni podrán ser 
admitidas como directa ó indirectamente se den 
á conocer sus autores, é irán acompañadas de 
un pliego cerrado, en cuyo sobre se lea un le- 
ma 6 proposición igual á la que figure en el 
principio de la memoria respectiva, y en su in- 
terior deberán constar la firma entera del autor, 
con los títulos que haya obtenido y su residen- 
cia. Podrán ser dirigidas, francas de porte, i 
cualquiera de los Secretarios de la Corporación, 
quienes las recibirán hasta 1.° de Diciembre in- 
clusive del año actual, siendo desde luego pro- 
piedad de la misma. Podrán optar á los premios 
los profesores de medicina, cirujia y fiírmacia, 
bien sean del pais ó extranjeros, incluso los 
socios de la Corporación, á escepcion de los re- 
sidentes. 

Cerrado el concurso, una Comisión especia] 
expondrá su dictamen á la Junta general, el que 
versará acerca del mérito absoluto de las memo- 
rias presentadas: y censuradas ya por la última, 
se abrirán los pliegos correspondientes á las me- 
morias premiadas, quemándose acto continuo los 
de las restantes. Avisados con oportunidad los 
Señores á quienes se haya acordado premio, 
acudirán por si ó por persona debidamente 
autoiizada, al aniversario cuadragésimo-tercero, 
(¡ue se celebrará el 31 de Marzo de 1883, en 
cuyo acto se les conferirán los premios. 

Valencia 31 de Marzo de 1882. — El Presi- 
dente, Joaquín Serrano Cañete. — P. A. D. I.: 
El Secretario de Gobierno, Manuel Olmos. 

Nota. El Secretario de üobierno vive calle 
del Torno, núm. 11, bajo, y el de Correspon- 
dencias, plaza de Cisneros, núm. 1, 3.» 



Valencia. Imprenta de Domenech, Mar, 48. — 1882. 



REVISTA DE VALENCIA. 



1." Mayo de i 8» 2. 



ALGUNAS NOTAS 

PREPARADAS PARA UN NUEVO COMENTARIO DE EL INGENIOSO HID.S.LGO DON QUIJOTE 

DE LA MANCHA. 



AlSr. D. José M.^ Torres, 
dignisimo Cronista de la ciudad di Valencia , 




¡EBO un gran beneficio á las preciosas carias que V., mi bondadoso 
amigo, ha dirigido A los Cervatitístas españoles (i). Ellas vinieron á 
demostrarme una vez mas, que no hay asunto agotado cuando se 
sabe tratar con ingenio, y que el venero cervantino es tan rico, tan copioso, tan 
exhuberante, que siempre se encuentra algo nuevo que saborear cuando á su 
estudio nos consagramos. 

Al repasar las referidas cartas, tan galana y graciosamente escritas, con sus 
recónditas noticias y atinadas observaciones, se me desvaneció por completo un 
escrúpulo que en mi cabeza iba tomando asiento, al leer una y otra vez que los 
cervantistas manoseamos demasiado las obras de nuestro autor predilecto, que 
vemos visiones en ellas, y solo de Cervantes sabemos hablar, sin poder ya decir 
nada que no esté dicho y repetido. 



,i) Revista de valencia.— Tomo I, pá^s. 5, 48, 94 y '580. 



Ki 



REVISTA DE VALENCIA. 



No: las cartas de V. patentizan que hay mucho en la vida y en las obras 
del celebrado escritor que no se ha dicho todavía, y que al escribirlo de la 
manera que V. sabe hacerlo, produce á un tiempo mismo deleite y utilidad á 
los lectores, enriqueciendo á la vez nuestra historia literaria con datos y noticias 
peregrinas. Animado por tal ejemplo, quisiera poder enviar á V. desde luego 
el tanto tiempo hace ofrecido trabajo comparativo de los Novísimos biógrafos 
de Cervantes; pero esta labor crítica es prolija, detenida, por su misma índole, 
y como las buenas acciones no deben dejarse para luego, y yo debo á V. por 
mil conceptos gratitud, no quiero esperar, y le dirijo como de vanguardia, Algu- 
nas notas de las muchas que tengo reunidas, para un nuevo comentario del 
Quijote, cuyo proyecto de prólogo vio la luz en el núm. l6 del excelente pe- 
riódico titulado La Academia, que hace dos á tres años se publicaba en Bar- 
celona. 

La noticia del motivo de ese comentario, y de la edición á que debia acom- 
pañar, es bastante curiosa, y tal vez algún dia me decida á relatarla á V. para 
que haga de ella el uso que mas le agrade; como puede hacerlo de la presente 
y de las adjuntas 7iotas, en la buena inteligencia de que el destmo que V. quiera 
darles será siempre el mejor en el concepto de su amigo y apasionado O. B. .S. M. 

José M. Asensio. 



NOTAS. 



I. 

Por Real cédula fecha en Valladolid á 26 dias del mes de Setiembre de 1604, 
se concedió Privilegio á Miguel de Cervantes, para que él ó quien su poder 
hubiere, y no otra persona alguna, pudiera imprimir en todos los reinos de 
Castilla por tiempo de diez años, un libro que ya habia sido examinado por el 
Consejo, cumpliéndose todas las diligencias exigidas en la premática sobre la 
impresión de los libros. 

Cautos y precavidos los Señores, apuntaban que todas las veces que se hu- 
biera de imprimir el dicho libro durante los diez años, hubiera de presentarse al 
mismo Consejo, juntamente con el original que quedaba rubricado en cada plana 
y firmado al fia por el Escribano de Cámara, para que se corrigiera, viendo si 
la impresión estaba conforme con el original, previniendo que las erratas se 
hablan de corregir en impreso, y llevando la escrupulosidad al extremo de 
mandar al impresor no imprimiera el principio ni el pliego primero, ni entregara 



ALGUNAS NOTAS., 243 



mas de un solo ejemplar al autor hasta que el libro estuviera corregido y tasado, 
porque en el primer pliego se habia de contener el privilegio, la aprobación, la 
tasa y erratas. 

El dia 1." de Diciembre, el licenciado Francisco Murcia de la Llana, dá 
testimonio de lo haber correcto, y dice que el libro no tiene cosa digna que no 
corresponda á su original; por lo cual, el testimonio de erratas, puede llamarse 
negativo en el lenguaje usual. 

Bien pronto se descubre, al hojear el volumen, que el licenciado corrector 
pasó muy á la lijera el cotejo, ó tenia muy ancha la manga en materia de erra- 
tas, á pesar de tener por oficio el revisarlas, de lo cual ofrecen repetidas prue- 
bas las obras publicadas en el primer tercio del siglo; y esta lijereza da lugar á 
muchas y detenidas consideraciones. 

Como consecuencia de estos documentos, á veinte dias del mes de Diciembre 
del año 1604, el Escribano de Cámara del Rey, Juan Gallo de Andrada, tenia 
sobre su mesa ochenta y tres pliegos de papel impreso, que los Señores habían 
tasado á tres y medio maravedís cada uno, y estendia su certificado para que 
constase en la primera hoja de todos los ejemplares. 

Muy lejos estaba, á no dudarlo, el buen Escribano Gallo de Andrada, de cal- 
cular la importancia de aquella certificación que acababa de expedir; y ni aun 
le pasaba por las mientes el v'alor real de aquellos ochenta y tres pliegos de 
papel, que tenia delante, impresos por Juan de la Cuesta, á costa de Francisco 
de Robles, librero del Rey. 

Pero es de notar, que á pesar del mandato terminante del Monarca, re- 
frendado por aquel mismo Escribano de Cámara Gallo de Andrada, que tres 
meses después tasaba el libro, en el primer pliego, donde se incluyeron Privile- 
gio, erratas y tasa, no se impr¡mi(') la Aprobación, sin la cual no debia correr en 
público el volumen. 

No se alcanza la razón de esta falta; pero ella nos priva de conocer la opi- 
nión y los nombres de los aprobantes de El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la 
Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra; que este era el título 
de aquel libro, cuyos ochenta y tres pliegos de papel tasó concienzuda y es- 
crupulosamente el buen Gallo de Andrada en tres y medio maravedís cada 
uno. 

Ignoramos qué número de ejemplares estampó el librero del Rey, pero es lo 
cierto que se los arrebataron de las manos, y sin su permiso hicieron en Lisboa 
sendas ediciones Jorge Rodríguez y Pedro Crasbeeck; aquel en un tomo en 4.°, 
semejante al original, aunque hecho á dos columnas; este en un lindísimo volu- 
men en 8.", que es hoy uno de los mas raros artículos de la bibliografía cervan . 
tina. En el mismo año estampó y dio al público una nueva edición el mismo 
Juan de la Cuesta, habiendo obtenido antes privilegio que asegurase sus dere- 



244 REVISTA DK VALENCIA. 



chos en Aragón y Portugal; y ya con su permiso, imprimió por dos veces el 
libro Pedro Patricio Mey en la ciudad de Valencia. 

Habremos de repetir que no se sabe el número de ejemplares que de estas 
ediciones se estamparon; y mucho mas difícil seria el averiguar el número de 
tomos que se han hecho de las trescientas ediciones de El Inge7iioso hidalgo, 
que aproximadamente ese es el número de las publicadas hasta esta fecha. 

Quisiéramos haber podido ver la cara del buen Escribano Gallo de An- 
drada, si alguien le hubiera dicho que de aquellos pliegos, tasados por él á tres 
y medio maravedises, hablan de correr por el mundo dos millones y medio de 
tomos, poco mas ó menos, y que habia de valer á cuarenta ó cincuenta duros 
la copia, impresa por Ibarra, Tonson, Gorchs, Hachette ó Didot, con dibujos y 
grabados de Coypel, de Selma, de Joannot, de Gustavo Doré y Ricardo Balaca. 
Dios es bueno para mercader, dice ese eterno Sancho de quien copió Cervantes 
su Sancho Panza; y en esta máxima de filosofía popular, se encierra la solu- 
ción de muchas cuestiones y el secreto de mil torpezas mundanas. 

No repetiremos lo que ya en ocasión parecida á la presente dejamos no- 
tado, sobre las causas y méritos que avaloran estas primitivas impresiones, y 
hacen precioso su estudio y conocimieiito (ij. 

Ciertamente, si Juan Gallo de Andrada hubiera conocido la fortuna reser- 
vada al libro que tasaba, se hubiera preguntado: ¿Cuál es el mérito de esta obra, 
para que así se ocupen de ella todos los pensadores ilustres de todas las na- 
ciones cultas? ¿Qué asimto es este que tal popularidad alcanza? 



II. 

Un loco y un rústico, anciano aquél, y nada joven éste, caballero el uno 
sobre el rocin mas flaco y estenuado, y sentado el otro en el mas pacífico de 
los jumentos, recorren en amigable compañía el mundo hace mas de dos siglos 
y medio, engolfados en sabrosísimos coloquios. Ni ellos se han cansado, ni can- 
san jamás á los que con ellos traban conocimiento en su peregrinación. 

Antes por el contrario; si en otro tiempo solo podia saberse su historia le- 
yéndola en el libro donde la dejó escrita su inimitable cronista, hoy compiten 
buriles y pinceles, mármoles y bronces, para ponerla á vista de todos con ma- 
yor claridad, esplendor y magnificencia. 

Rodéales tal encanto, tienen tanto atractivo, que hasta han logrado hacer 
simpáticas é interesantes á aquellas pobres bestias que los llevan. Y cuanta que 
á cada paso tropiezan y son víctimas de mil desdichas, de infinitas penalidades, 



'l) Revista de España, M.vdiul, l86v, tomo IX, m'nii. :i5, 



ALGUNAS NOTAS. 245 



hijas de su buen deseo, de sus aspiraciones ilimitadas, y al propio tiempo de su 
falta de conocimiento de los hombres y de las cosas. Si se equivocan por locura 
ó por inocencia, nunca queda bien declarado; pero es lo cierto que no ven las 
cosas como son en sí, que la realidad se les escapa, la malicia se les oculta, y 
á cada paso, caminando por el sendero del idealismo, dan de cabeza contra las 
piedras de la vida real, y se desbaratan una ilusión en cada golpe. 

Sin embargo, son incorregibles. La bondad y la inocencia están en el fondo 
de su alma, y salen á la superficie á. pesar de todos los descalabros. Por eso 
son siempre simpáticos. 

Aspiran á mejorar el mundo, y tienen la suerte de todos los redentores. 

La concepción, ya se comprende por estas ligerísimas indicaciones, es 
grande, mas a\in, es trascendental, importante, digna del genio. La forma es 
tan bella como el pensamiento, estéticamente considerada: y bien puede esti- 
marse que en la elevada concepción de Cervantes, nacieron juntas la esencia y 
la expresión, el fondo y el colorido. 

Porque Cervantes, según el atinado concepto y la feliz expresión de Víctor 
Hugo, atesora en sí los tres dones superiores. La creación, que produce los 
tipos y viste de carne y hueso las ideas; la invención, que hace chocar las pa- 
siones con los hechos, rompe al hombre contra el destino, y produce el drama; 
la imaginación, que como sol, dá tonos por do quiera, y presentando el relieve 
dala vida. '' 

La galería de figuras del Quijote^ y^ generalizando la idea, todas las figuras 
presentadas por Cervantes, tienen animación, vida, realidad; se mueven y agitan 
con carácter verdadero, parecen individuos de la gran familia que vemos cons- 
tantemente á nuestro lado, y por eso no es censurable el empeño de muchos 
admiradores del inmortal escritor, que se obstinan en buscar un origen para 
cada figura, creyendo que tanta verdad no puede ser producto de la observación 

mas perspicaz, sino que son copias aquellos delicados tipos que tipos son en 

realidad, y no retratos. 

La observación verdaderamente reflexiva, esencialmente filos(')fica, unida á 
una poderosa inventiva, á una inmensa facultad creadora, es el verdadero ori- 
ginal de D. Quijote y de Sancho Panza, como de toda la sociedad que les 
acompaña; por eso dice con notable exactitud D. Diego Clemencin (prólogo, 
página XXIII,) que "halló el molde de su héroe en la naturaleza, hermoseada 
"por su fecunda y feliz imaginación.., 

Filósofo y artista el autor de El Ingenioso hidalgo, del dato conocido de- 
ducía y generalizaba; de lo real se el$«^^iia-cil. ideal. No desnaturaliza, no empe- 
queñece las concepciones, ni amengua su mérito el conocer el punto de origen, 
de partida. El genio sale de la -tierra, pero su vuelo se pierde en la inmensidad. 
La marmita hirviendo observada por Papin, es la madre de esas máquinas que 



246 REVISTA DE VAI.ENCU. 



hoy recorren el globo con pasmosa velocidad, difundiendo la vida, comunicando 
las ideas, propagando la civilización. 

La observación de Cervantes era profunda; su ingenio vivísimo penetraba al 
fondo de los caracteres. Desde los vicios del individuo, desde las cualidades mo- 
rales de la clase, abarcaba su mirada la esencia del alma humana Por eso no 

seria de estrañar que, sin ser retrato ni caricatura, tuviera original y aun origina- 
les la figura de D071 Quijote. 



lU. 



DEDICATORIA. 

La dedicatoria de la primera parte del Qtdxoie, presenta un verdadero 
enigma, que hasta hoy permanece envuelto en misterio, enteramente in- 
descifrable. 

Cervantes, que pensaba con tanta novedad, que escribía con tan galana 
frase y flexible estilo, compuso su epístola dedicatoria al Duque de Bejar, con 
palabras y conceptos hurtados á Fernando de Herrera y al maestro Francisco 
de Medina. La primera página que se lee en El Ingenioso Hidalgo es un plagio; 
y como no puede alcanzarse la causa de fenómeno tan raro y singular, debo 
contentarme, aun á riesgo de aparecer difuso en estos principios, con dejar 
consignados los datos, para que todos los lectores puedan juzgar por sí 
mismos. 

Al Sr. D. Juan E. Hartzenbusch, á quien tanto bueno se le debe en la lite- 
ratura española, somos deudores de este precioso descubrimiento. Respondió 
inmediatamente el Sr. D. Nicolás Diaz de Benjumea, y su carta dio motivo á un 
saladísimo desenfado del Sr. D. Cayetano Alberto de la Barrera, cuyo autó- 
grafo poseo, y al insertarlo gozará el público de esa página inédita de aquel 
profundo cervantista. 

En comunicado dirigido al periódico titulado Las A'oiicias, que se publicaba 
en Madrid, inserto en el número correspondiente al 24 de Abril de 1S64, y 
después de copiar las Dedicatorias de las Anoiacimtes de Fernando de Herrera 
á las obras de Garcilaso, y del Ligenioso Hidalgo, y un párrafo del Prólogo del 
Maestro Francisco de Medina á la primera de aquellas obras, decia Hart- 
zenbusch: 

"Es evidente que la dedicatoria del Quijote está formada con palabras y 
cláusulas de la dedicatoria de las obras (le Garcilaso, hecha por Fernando de 
Herrera, y del Prólogo de Medina, publicados quince años antes. Que el autor 
del Ingenioso Hidalgo no necesitaba de Herrera, de Medina ni de otro escritor 



ALGUNAS NOTAS. 247 



para extender una breve carta de cortesía, no puede dudarse: ,por qué se 
valdría, pues, de trabajos ágenos? ¿Habn'ale condenado los propios algun censor 
inepto, no contejiiendose en los limites de su ignorancia.- Nos limitaremos á in- 
dicar la especie, sin empeño de sostenerla. Quizá la dedicatoria de Cervantes 
al Duque de Béjar fué otra; quizás el Duque la consultó con alj^no que pensó 
de ella mal, creyendo que envolvía alusiones desfavorables á personas de su 
cariño; y hecho el reparo á Cervantes, recurrió él á un arbitrio ingenioso: 
tomó palabras (de otro autor y otro tiempo) cuya intención y espíritu no 
pudieran tacharse de sospechosas; dijo así cuanto quiso, y apareció no ser él 
el que lo decia. Recuérdese que á la escena del eclesiástico y D. Quijote, cuando 
comió por primera vez en casa del Duque (Parte II, capítulo XXXI), se atri- 
buye origen histórico.,, 

Respondió á los dos dias D. Nicolás Diaz de Benjumea, en los términos 
que se contienen en la impugnación de la Barrera: 



-NOTA 

al articulo del St. D. J. E. Hartzenbusch sobre la Dedicatoria de la/iarie /.' del Quijote, i observatio- 
nes al qtu publicó en contatazion D. Nicolás Diaz de Btnjuima, por D. Cayetano Alberto de la Barrera. 

Por lo que á mí toca, francamente diré, que sorprendido con la obser- 
vazion del Sr. Hartzenbusch (adviértase que tengo manejado repetidamente el 
tal Garzi-Laso comentado por Herrera, i nunca he fijado la atenzion en su 
Dedicatoria), no azierto á esplicar de manera alguna el fin que pudo llevar 
Zervantes en plagio tan evidente, i que tan conozido debió ser entonzes, pues 
que tan solo hablan transcurrido 25 años desde la publicazion del Garzi-Laso 
anotado; obra que habla merezido la mayor estimazion de los eruditos. 

El Sr. Hartzenbusch le esplica privadamente, i con su feliz ingenio, conjetu- 
rando que acaso dirigió Zervantes otra primitiva i diversa dedicatoria á su mal 
agradecido Mezenas (M S. se sobrentiende) i que observándola mal rezibida, 
tal vez por su tendenzia i espíritu, la sustituyó con la impresa, que no podia ser 
tachada bajo ningún conzepto, dado que emanaba de un famoso i respetado es- 
critor, i habia sido admitida por el Marqués de Ayamonte i publicada sin el me- 
nor obstáculo. 

Como granizo en albarda saltó al dia siguiente, i en el mismo periódico 
Las Noticias, el perínclito Benjumea, Prinzipe de los Zervantistas, i flor i nata 
de los comentadores. Por de contado este señor, para contestar ó corresponder 
á la eszitazion del encubierto articulista, no ha nezesitado mas que acudir á sus 
magnos Comentarios filosl^ficos, en elaborazion ó elaborados; espezie de quijo- 
tesco maná, que sabe á todo i lo sabe todo en cuanto á Zervantes i á su obra 
imnortal atañe ó perteneze. Allí est.i, pues, consignada esa observazion, vieja 
ya i pasada en cuenta para el Sr. Benjumea. 

El que 11^ lo crea, 
Que vaya i lo vea. 

El Sr. Arrazola, por lo menos, debe haberlo creído como artículo de fé. 

Oigamos la inapelable cuanto infalible dezision del comentador por esze- 
lenzia: 

Partiendo del principio de que nada huelga en 'el Quijote, según espresion 



248 REVISTA DE VALENCIA. 



del mas anti-espiritual de sus críticos, la dedicatoria dcbia forzosamente contri- 
buir en su linea al complemento de su plaii. 

Para comprender esto, es necesario despojarse de las preocupaciones de la 
tradición propagada por Rios, acerca de la lectura del 0\\\]o\.e en casa del 
Duque de Béjar. Es itnposible que el auditorio de este ignorantisiino magnate, 
compuesto de aduladores, de hombres que eran el reverso de la medalla de 
Cervantes, aplaudiese su obra. Al contrario , y de aquí provino el colocarse 
Cervantes, con respecto al Duque de Bcjar, en la situación del célebre Jolinsan 
con respecto al noble Cliesterfield. Cervantes estaba por ima parte comprometido, 
y por otra desahuciado en su íiegocio de elección de ñlecenas, y por esto le sugÍ7-ió 
su Í7igémo la idea de hacer de la dedicatoria una sátira disimulada, eii el solo 
he dio de escoger por materia la ya muy trabajada del vulgo, la común entre 
los escritores de aquella desdichada ¿poca, en que poco importaba la bondad de 
un libro, si no se amparaba bajo el manto de un poderoso, como si fuese delin- 
cuente en busca de asilo; y por forma la del elegante y sabio Herrera, en un libro 
que habia sido de muy diverso modo aceptado por el Marqués de Ayatnoute. El 
modo de cometizar, '"En fé del acogimiento....,, muestra ya lo delicado de su 
ironía, consigiñendo con la redacción de su dedicatoria, no desesperar del todo 
del buen suceso, cumplir su compromiso con el duque, satirizar la costumbre de 
los escritores, evitarse el buscar frases de adulación, y poner en su caso de mani- 
fiesto la diferencia que habia entre un Mecenas ilustrado y u?i estidto; pues las 
mistnas palabras que alcanzaron protección y acogida en el uno, alcanzaron des- 
precio é indiferencia en el otro. La copia, pues, hecha por Cervantes en la dedi- 
catoria de un libro que mereció favor y que corría en manos de todos, era la 
sátira mas fina y punzante, la única que pudiera usar en la situación en que la 
conducta del ignorante duque le Jtabia colocado, pues no hay sátira mas amarga 
que la de elogiar en un hombre las calidades y méritos de que carece. 

Difizilmente pudieran amontonar-se mas dislates en el reduzido pasaje que 
acabamos de trasladar: ni seria mui fázil el discurrir, para esplicazion del hecho 
que nos ocupa, suposiziones mas gratuitas, absurdas i groseras. — Preszindamos 
del mayor ó menor asenso que deba dar-se á la que refirió D. Vizente de los 
Rios como iradizian azerca de la lectura del Quijote en casa del Duque de 
Béjar. Pero ¿con qué derecho, ni qué asomo siquiera de fundamento califica el 
Sr. Benjumea de ignorante, ignorantísimo i estulto al espresado magnate? ;Ouién 
le ha dado lista de las personas que componían lo que él llama el auditorio del 
mismo Duque? -Tor dónde sabe que eran adulado^'es, ni si eran el anverso ó el 
reverso de la medalla del Autor del Quijote? 

Por de pronto, i sin fatigar-se mucho, tres, ó mas bien cuatro hechos pueden 
arrojar-se le á la cara que desmienten la gratuita calificazion que hace del 
Duque. 

En Valladolid, á 20 de Setiembre de l6o3, habia dedicado al mismo prózer 
el insigne antcquerano Pedro de Espinosa su coleczion antológica denominada 
Flores de Poetas ilustres, que se imprimió en dicha ziudad, año de'1605. Ade- 
más de la Dedicatoria, lleva este tal libro á su prinzipio un eszelente Soneto del 
Contador Juan López del Valle. (Poeta zelebrado por Zervantes en el Viaje del 
Par7iaso), "A la grandeza del Duque de Béjar,., composizion que empieza: 

"Recebid blandamente, ¡oh luz de Líspañal 

Las Flores de las Musas mas perfectas;,, 
i acaba: 

"Vos rama al fin de magestades francas, 

Debéis en honra de tan doctas frentes 

Hacer sombra, si sombra hay en luz tanta.,, 



ALGUNAS NOTAS. 



249 



Cristóbal de ¡ilesa, el fecundo i distinguido Poeta (que por cierto no se mos- 
tr() adulador con el Conde de Léitios, ni con algunos grandes Ingenios, incluso 
Lope de Vega) merezió espezial favor i señalada proteczion del Duque de Ba- 
jar, á quien acompañó por algún tiempo en su palazio de la villa del mismo 
nombre, donde con elegante pluma escribió, en elójio del ilustrado magnate i 
de su esposa, varias composiziones poéticas. De ellas escojió i dio á la estampa 
en su coleczion titulada: Las Éclogas y Geórgicas de Virgilio, y Rimas, y el 
Pmnpeyo, tragedia {Madrid: 1618) siete sonetos, en imo de los cuales llama al 
Duque ^'sii Apolo. ^, 

Dio el de Béjar una prueba incontestable del aprezio que le merezian los 
hombres de feliz injénio i buenos estudios literarios, elijiendo para su secretario 
al escribano Miguel Moreno, Autor de las Novelas: El curioso Amante i La des- 
dicha eji la constancia; del Diálogo en defensa de damas; de las Flores de Es- 
paña (coleczion de Epigramas, impresa en Ronia: i6^j), i de otras varias obras- 
justador alabado por Lope en el zertámen de la Beatificazion de San Isidro año 
de 1620; i que por su erudizion i facundia fué nombrado para acompañar al 
obispo de Córdoba i á D. Juan de Chumazero en la comisión que llevaron á 
Roma, donde falleció á la edad de 45 años, en el de 16.35 (l)- 

Que "Cervantes estaba por una parte comprometido y por otra deshuciado 
"en su negocio de elección de Mecenas.,, — ¿Quién ha revelado esto al Sr. Dias 
de Benjumea'í ¿Habla por ventura con los espíritus, como allá Mr. Rose": No es 
de estrañar que le hayan tomado querenzia, siendo, como lo es en efecto el 
mas espiritual de los comentadores del Quijote. 

Y ¿qué diremos de aquello de "lo delicado de la ironía,,, i de lo otro de "no 
"desesperar del todo del buen suceso, cumplir su compromiso... etc., etc. i de 
lo dé mas allá, i de lo que vendrá luego, si Dios no tiene de su mano á ese para- 
dojista i palabrero eterno? — Que el Señor nos dé pazienzia, i nos lo tome en 
cuenta'.,. 



Hasta aquí la cuestión en el estado en que la dejaron Hartzenbusch Ben- 
jumea y la Barrera. En todo el tiempo trascurrido hasta el dia de hoy, no ha 
dado un solo paso, ó á lo menos no ha llegado á nuestra noticia dato alguno 
sobre estremo tan importante como curioso. El plagio está patente, pero la 
esplicacion no se encuentra, ni tal vez podrá darse ningima que sea satisfac- 
toria. 

¡Misterio hay en la Dedicatoria de la primera parte del Ingenioso Hidalo-o. 
Su lectura detenida infunde verdaderamente sospechas, porque sus miembros 
no están perfectamente relacionados, sus conceptos no se corresponden con la 
claridad y severa lógica á que nos acostumbra Cervantes. Las frases copiadas 
de otros autores por escritor tan original, y que se envanecía de inventar con 
gran rareza, aumentan las dudas; pero casi estamos inclinados á preguntar si 
entraña gravedad verdadera ese logogrifo, (> no significa mas que un capricho. 



4J Yaztn sus restos mort.iles en la iglesia de Santiago tie los Españoles, de Roma. Fué natuial 
de Villacastin. 



25o REVISTA DE VALENCIA. 



una burla, ó quizá un deseo de terminar con facilidad una cuestión enojosa, 
accediendo á exigencias de una clase descontentadiza y suspicaz. 

El enigma está propuesto, planteado el problema. ¿Tendrá alguna vez solu- 
ción acertada? 

José M. Asensio. 
(Se cofitiui/íirá.) 



SET TINCH. 



QUINTA PARAULA DE JESUCRIST EN LA CREU. 



Sitio. 

úvoLS y vents de tempestat batallen; 
Cel y térra patixen ¡...tot es dol! 
iOmbres lo crim del Gólgota envoltallen; 




¡S' ha apagat per complet la llum del sol! 

Sinestre resplandor de roja flama, 
Lo negre vel deis núvols desgarrant, 
Rápit allunienar lo tétrich drama 
Se ven en les tenebres cada instant. 

Tres creus dalt lo Calvar! ensangrentades 
Deixen vore los raigs ab sos fulgors; 
Riu deis pacients la xusma á carcallades, 
Plora la santa Mare deis Dolors. 

Plora de Jesucrist les agoníes, 
Plora els escarnís que els sayons li fan; 
Y ¡ay! lo deixeble Joan y les Marías 
Plorant també junt á la creu están. 



Furiós r buraca gruny...! lo tro redóla 
Per la concavitat del firmament; 
Y mentres d' Eli blasfema la jentoia, 
Sagella ab sanch lo Just son testament. 



252 REVISTA DE VALENCIA. 



Eli, del martiri en la terrible estona, 
Quan de dolor la térra se estremix, 
Fins á sos propis enemichs perdona, 
La salvació al Bon Lladre li oferix. 

EU, ans que 1' esperit al Etern Pare, 
Li entregue en lo suplici, els ha donat 
A son deixeble amat, mare en sa niare, 
Fill, á sa mare, en son deixeble amat. 

Baix lo pelat Calvari 1" iníern brama; 

Y al cel la vista algant sense conort: 
"Pare, ¿per qué m" abandoneu?,, esclama, 
Al vores ya en les ansies de la mort. 

Un febrosench '"¡Set tinch!" en 1' agonía 
Pareixen pronunciar sos llavis sechs; 
Mes no 1' entén la faramalla impía, 

Y á sa pietat contesta ab sos renechs. 

Y EU, qu anegar lo mon poguera en 1' hora 
Ab un altre diluvi universal, 
¿Aigua acás buscará, mentres 1' acora 
Del esperit la set inmaterial? 

¿Set d' aigua Aquell que de la mar inquieta 
Sol refrenar los ímpetus bravius, 

Y pot, si vol, omplir nostre planeta 
De cascades, de fonts, de llachs y rius' 

;Set d' aigua Aquell que de matí y vesprada 
Escampa sobr els camps sos richs tresors, 
Ouan en son pur alé fresca rosada 
Els envia á les plantes y á les flors? 

¿Set d' aigua Aquell que en cristalines urnes 
Liquides perles dona ais manantials, 
Fent que els torrents ab ses nacrades purnes 
Brollen dende els altísims penyascals...? 



SET TINCH. 253 



¡No es aigua lo que vol 1' áuinia sena! 
¿Qué r importa sofrir al Redentor? 
No es d' aigua, no, la set que sense treua 
Ses entranyes devora: es set de amor. 

Ardeuta set de que la humana rasa 
Aplegué á tindre un jorn, per sa bondat, 
\Jn Deu, una familia y una casa 
Ahon viure en pau, amor, fé y Uibertat. 

Ardenta set de que en lo mon no imperen 
La iniquitat, la forga ó la pasió, 

Y en la conciencia de les gents prosperen 
La justicia, la lley y la rahó. 

Ardenta set de (jue (juant 1' home esbare, 
Tots pera alearlo li allarguém les mans, 
Ya que en lo cel tenim un mateix Pare, 
Ya que tots en la térra som gemians. 

Eixa rónega set atormentarli 
Sent de sa vida en los moments ya breus, 

Y allivi, per bandeig, fingint donarli 
L' estol se acosta deis traydorsjudeus. 

Set que á la soldadesca se li antoixa 
Fácil Uevarli al que la estíl patint, 

Y de Jesús en la darrer congoixa, 
Lo sacrifici inmeus goja escarnint. 

Una esponja en vinagre y fel li banya 
Pera aplacar sa inextinguible set, 

Y nugada al estrem de llarga canya 
L' alca y deis llavis li la posa á tret. 

¡Fel y vinagre al que de niel hiblea, 
Sa pura sanch escampa ab greus dolors. 
Pera qu" eternament la panacea 
Siga que cure els danys deis pecadors! 



254 REVISTA DE VALENCIA. 



¡Sublim abnegado, qu" ells no comprenen! 
Jesús r amarga pócima es beurá? 
Retrona la montanya; ¡els raigs la enconen! 
Deixeulo, malastruchs, deixeulo ya. 

¡Fel y vinagre! Ensemps que la refusa, 
"Per vosaltres, esclama, á morir vinch; 
Mon cor en foch de caritat s' abrasa; 
Set tinch de amor, humanitat, set tinch.,, 

CONSTANTÍ LlOMBART. 




EL HISTORIADOR VICIANA. 



(') 



^'UE^"0 ESTUDIO BIOGRÁFICO. 




OMPAÑEROS de armas del invicto Jaime I de Aragón, fueron — en la 
codiciada presa de Burriana — los ascendientes de Rafael Martin de Vi- 
ciana. Oriunda su familia del antiquísimo Vicus Ausoftettsis romano, 
del que tomó su apellido, y no de extranjera regia estirpe, según por mas enalte- 
cerla supuso nuestro cronista, quedó radicada en aquella pintoresca y rica villa 
desde su conquista de poder de los sarracenos; y como nobles de la mas califi- 
cada nobleza, fueron reputados siempre todos sus individuos. 

Penúltimo vastago de la misma nuestro historiador, allí vino al mundo en 
el año de 1502. Su abuelo D. Martin de Viciana, muy dado á las letras, pero 
mas diestro aun en las armas, fué Consejero del Rey D. Fernando el Católico y 
Portaut-veces de general gobernador de este antiguo reino, desde el rio de 
Uxó arriba, hacia las partes del Maestrazgo y Cataluña, de cuya demarcación 
era la capital ó cabeza Castellón de la Plana, donde, ejerciendo ya dicho cargo, 
le hallamos en el año 1482, en que ante el notario Jaime Martí, funda un bene- 
ficio en la Iglesia parroquial de Burriana, bajo la invocación de Santa Ana, en 
el altar del mismo título, cuyo patronato deja á su hijo D. Rampston, y descen- 



(1) Saben los lectores de esta REVISTA que laSociedatl Valenciana de Bibliófilos est.í publicando 
la Crónica de Viciana, y que al frente de esta nueva publicación vá un interesante estudio biográ- 
fico y bibliográfico de ese ilustre historiador y de su obra, debido al erudito cronista de Valencia 
Don José María Torres. Como estos libros de los bibliófilos tienen, por sus especiales condiciones, 
limit.ada circulación, creemos prestar un servicio á los amantes de las letras reproduciendo en e3te 
lugar la parte biográfica del estudio del Sr. Torres. (Nota de la R.) 



256 REVISTA DE VALENCIA. 



dencia del mismo, y faltando ella, á los parientes mas cercanos. Y se desprende 
que le tenia en mucho aprecio aquel monarca, porque el dia mismo en que 
tomó á Granada — 2 de Enero de 1492 — le comunic<) este fausto suceso por real 
carta fechada en aquella ciudad. 

Establecido en ^'alencia el Tribunal de la Inquisición y perteneciendo á 
la regia corte los bienes que sufrían condena por delitos de herética y apos- 
tólica pravedad, fuéle confiscada íi cierta ón/j'a y heclñcera una casa, en la calle 
de la Cruz Nueva, inmediata al hoy derruido convento de monjas Canonesas 
de San Cristóbal. De ella hizo graciosa donación D. Fernando el Católico 
á su Consejero, y en mi tris estuvo de que no vinera al suelo á impulsos de la 
piqueta de los agermanados, por el odio que profesaban á todos los nobles, y 
singularmente á D. -Ranipston de Viciana, hijo de D. Martin y tio de nuestro 
cronista. 

Habia sucedido el D. Rampston á su padre en el cargo de Portan t-veces de 
gobernador en la Plana, y no solamente logró mantener, durante las altera- 
ciones de la Gemianía, en la obediencia del rey á casi todas las poblaciones de 
su jurisdicción, si que además supo imponerse á las que mostraban sus simpa- 
tías por los que en armas se habían levantado y las paseaban triunfantes por 
toda la gobernación de Valencia. Designado luego por el Consejo para mandar 
una de las huestes que, organizada en Benicarló, habia de unirse al ejército 
puesto á las órdenes de D. Alonso de Aragón, duque de Segorbe, salió á 
campaña en el año 1521, acreditando su valor en cuantos lances se ofrecieron, 
marcadamente en la célebre jornada en que quedaron derrotados los sediciosos 
sobre el campo de Murviedro. Los grandes servicios que prestó, valiéronle ser 
nombrado gobernador de esta, entonces villa, y su castillo, con facultad de re- 
tener el otro gobierno, aparte de los especiales honores con que le distinguió 
el virey D. Diego Hurtado de Mendoza, conde de Melito, y los señalados que 
alcanzó del mismo emperador. 

Tampoco anduvieron remisos en esta guerra D. Jaime Viciana, caudillo de 
las banderas de la Plana y de su capital, Castellón, y D. Martin de Viciana, 
hermano de D. Rampston y padre de nuestro cronista. Habia sido el segundo, 
paje de D. Fernando el Católico, era caballero del hábito de Calatrava, y por 
su lealtad y excelentes dotes quedó encargado del gobierno que ejercía su her- 
mano — durante la ausencia del mismo — y de la defensa de la villa de Burriana. 

En el año 1522 pasó á Zaragoza, destinado como mayordomo al servicio 
de D. Fernando de Aragón, nieto del rey Católico, arzobispo que fué mas ade- 
lante de aquella Metropolitana Sede; y en cierta conjuración que se fraguó en 
aquel reino, en que también andaba la mano' de los alterados de la Gemianía, 
le mataron sacrilegamente dentro de la Iglesia de Alcañiz, á tiempo que se ce- 
lebraba la misa conventual, dia de la Ascensión del Señor, por defender con 



EL HISTORIADOR VICIANA. 257 



heroico denuedo al citado D. Fernando, Comendador que era entonces de dicha 
ciudad, perteneciente á la orden de Calatrava, quien mandó que se erigiese, en 
el castillo de la misma, decorosa sepultura para los restos de su infortunado y 
leal servidor, en donde realmente fueron depositados. 

Nuestro cronista, que á la sazón contaba veinte años, habia emprendido 
desde niño los estudios en esta capital, teniendo por compañeros á otros jóve- 
nes de las primeras familias, que luego fueron personajes de distinción, según 
él mismo nos lo refiere en la 2." parte de su Crónica, hablando de Don 
Juan Aguiló Romcu de Codinats , con estas palabras: "en las escuelas, 
donde le conoscí, ya se leuantaua con pensamientos altos y con un asseo y 
ser de persona de mucha calidad; y assi luego que fué de mas hedad, hallán- 
dose sin padre y só potestad de tutor, se fué á Sevilla,,, etc. 

No consta justificado que Viciana tomase en esta Universidad literaria el 
grado de doctor en ambos derechos, como alguno de sus biógrafos escriben; 
antes bien, creemos que ni á la licenciatura debió optar, porque atendido su 
carácter, no es de presumir que hubiera callado esta circunstancia, cuando de 
todas las que podian favorecerle nos hizo puntual relación. Mas no puede du- 
darse, en cambio, que dio muestras de precocidad de ingenio, y que desde su 
infancia leyó con aprovechamiento, cobrando decidida inclinación á los estudios 
históricos, pues á los quince años, en 27 de Setiembre de 1517, comenzó la 
1.^ parte de su Crónica, y en componer las cuatro de que consta, pasáronse cua- 
renta y ocho y medio, hasta que dio terminada la cuarta en ló de Marzo 
de 1566. 

No entraremos á discutir el mayor ó menor mérito de esta obra, porque 
para poder formar exacto juicio sobre ella, preciso nos seria conocerla por com- 
pleto. Su primera parte murió para siempre, por lo visto, apenas dada á luz, 
y ni el mas leve fragmento se ha logrado salvar ó descubrir, según ocasión de 
exponer tendremos luego. Para escribir las tres restantes, Viciana, contemporá- 
neo de Zurita, recurrió á las mismas fuentes que este. Inspeccionó los archivos 
públicos y particulares, y si bien la 2.'' parte de la Crónica debe ser concep- 
tuada como un tratado genealógico ó nobiliario de las familias de este antiguo 
reino, las noticias que nos dá son todas ajustadas á los documentos que se le 
facilitaron, como acontece en la 3." parte al hablar de las ciudades, villas y pue- 
blos, llamadas reales, que estaban incorporadas á la Corona. Consagrada la 4.^ 
y última á relatar los sucesos acaecidos en este pais, durante el levantamiento 
de los agermanados, de los que fué testigo presencial, si no escrita con abso- 
luta imparcialidad, como algunos pretenden, hemos de convenir, abogando 
siempre por los fueros de la verdad, en que se ciñó á ella mas que ningún otro, 
aun cuando no hubiera sido de extrañar que se mostrase algo parcial quien habia 
perdido á su padre, inmolado por los sediciosos. Viciana, sin embargo, atendió 

17 



258 REVISTA DE VALENCIA. 



mas que á lo que su apasionamiento pudiera dictarle, á la resultancia de las 
piezas justificativas que tuvo á la vista, y que le proporcionó Francisco Selles, 
secretario del virey D. Diego Hurtado de Mendoza, por mandado de este, 
consistentes en el registro original de las cartas, provisiones y órdenes reserva- 
das que se expidieron, para que con vías verdad yo pudiera escriuir esta liys- 
toria, dice el propio Viciana en esta misma parte. 

Vencida la Gemianía, es cuando nuestro cronista hubo de continuar sus 
estudios de Humanidades y oir, tal vez, algún curso de Derecho en esta es- 
cuela, prosiguiendo, á la par, la composición de la obra que hemos mencio- 
nado, comenzada en Setiembre de 1517. Nada de positivo hemos podido inqui- 
rir tocante á este periodo de su vida, y solo sí nos consta, que por la corte ó 
tribunal de la Ciobernacion de esta ciudad, á instancia de D. Sancho de Car- 
dona, almirante de Aragón, marqués de Guadalest, se mandó en 21 de No- 
viembre de 1533 á Martin de Viciana, señor que se titulaba de Carabona, que 
no hiciese actos algunos concernientes á dicho lugar, situado en el término de 
Burriana. 

Publicadas ya las cuatro partes de la Crónica de Valencia, parece ser que 
los recursos económicos de Viciana iban mas en menguante que en creciente, y 
que necesitó emplearse en algo para vivir con decoro. Así dá margen á sos- 
pecharlo un acuerdo del Municipio de Nules, tomado en 11 de Agosto de 1566, 
en virtud del cual, "como quiera que por el discreto Martin de Viciana, notario, 
"se haya hecho cierta crónica, en la cual trata de la Gemianía que hubo en el 
"presente reino, en la cual guerra la presente villa de Nules soportó muy 
"grandes trabajos, por tener, como tuvo, asentado el campo en la misma, y 
"por ello la alaba en gran manera, por haberlo hecho tan bien en favor de la 
"magestad del Rey; y por cuanto el dicho Viciana ha sido nombrado Notario 
"de los Jurados de la villa de Burriana, y es persona de mucha honra, que tra- 
"bajará mucho para que haya paz entre la baronía de Nules y dicha villa de 
"Burriana; por tanto, si le parecía al Consejo, podrá dársele algún aguinaldo 
"por los trabajos que ha tenido en loar dicha villa, como igualmente por el 
"mucho bien que puede causarnos; y así, todo el espresado Consejo fué de pa- 
"recer que se le diese alguna cosa que fuese honesta,, etc. 

El acta de esta sesión, redactada en valenciano, que casi literalmente hemos 
traducido, nos certifica que Rafael Martin Viciana estaba ejerciendo el cargo de 
Notario en su villa natal, habiéndole elegido por suyo los Jurados de la misma. 
Revela también que nuestro cronista gozaba de algún prestigio entre sus com- 
patricios, y por eso los de Nules aspiraban á ganarse su voluntad, con ánimo 
de (jue coadyuvara á la concordia de ambas villas, casi siempre enemistadas por 
la candente y perpetua cuestión sobre aguas de riego. Y parece oponerse al 
sentir de los (juc dijeron que Viciana se graduó de doctor en ambos derechos, 



EL HISTORIADOR VICIANA. 



259 



porque no era lo regular en aquella época que el investido con tan honroso 
título descendiera al ejercicio de una profesión que, si en mucha estima tenida 
nunca habilitaba para llegar á los altos cargos confiados á los primeros, ni lle- 
vaba consigo anexa la calidad de noble, que por lo común ganaba el graduado 
in utroque jure. Esto nos afirma mas en la creencia de que Rafael Martin de 
Viciana, si acaso, estudió ó asistió á oir algún curso de Derecho en nuestra Uni- 
versidad, pero no todos los que bastaban pana el ejercicio de la abogacía. 

Poco sabemos del último periodo de su vida, ni menos hemos podido averi- 
guar el año en que ocurrió su fallecimiento. Pruebas corregidas teníamos de estos 
apuntes cuando un feliz acaso nos deparó, sin buscarlos, datos inesperados que 
nos permiten asegurar alcanzó edad octogenaria. En un volumen manuscrito en 
el último tercio del siglo XVI y en el primero del XVII, sin nombre de autor 
titulado Fama pc>stnma de San Luis Beriran, que procedente de la librería del 
que fué Monasterio de Predicadores de esta ciudad, se conserva en su Biblioteca 
universitaria y provincial, dice, el que lo compuso,— en el capítulo VII, que se 
refiere á los meses de Noviembre y Diciembre de 1581 — poco mas ó menos lo 
que sigue: "Martin de Viciana, historiador bien conocido, vivia en la villa de 
"Burriana, su patria, al tiempo que murió en Valencia Fray Luis Bertrán. Luego 
"que supo su bienaventurada muerte, se consoló con lo que debía consolarse 
"todo católico valenciano, y fué, tener en defensa del reino de Valencia, á mas 
"de las dos columnas de entrambos Vicentes, otra tercera que era el dicho Ber- 
"tran. Fuéle tan devoto mientras vivia, que deseando saber su tránsito y algunas 
"de las muchas particularidades que le siguieron, mostrando señales de su santa 
"vida y trasmigración á la eterna, escribió desde Burriana, con fecha 19 de No- 
"viembre del mismo año (1581) al P. Maestro Fray Vicente Justiniano Antist pi- 
"diéndole que de ello le informara y le enviase alguna parte de la túnica, correa, 
"zapato ú otra cosa de las que llevara el santo al tiempo que voló al cielo, pues 
"no se daba por contento de tener dos cartas, escritas todas de manos del santo, 
"que guardaba con amor y devoción. El mensajero que trajo la carta, le llevó un 
"pedazo de escapulario del santo y la respuesta del Maestro Antist con fecha 2 1 
"del propio mes. Recibió Viciana la reliquia con gran gozo y estimación, pero 
"diciéndole el P. Justiniano en su carta, que la prisa del portador, muchedumbre 
"de excelencias que se descubrían de la santidad en vida y muerte de Fray Luis 
"Bertrán y ocupaciones propias, le impedían que pudiera satisfacer su gran deseo 
"de saberlas por su boca, mas que en breve sacaría á luz la historia con que á to- 
"dos seria manifiesta su santidad. Repitió Viciana segunda epístola, fechada en 
"Burriana á35 del mismo mes, en la cual, teniendo por cierto, decía, que el Virey 
"habría dado razón al Rey y este al Papa, y el Patriarca D. Juan de Ribera á 
"ambos, de los portentos de la vida y muerte del santo, y consideradas la facili- 
"dad con que se podrían formar los procesos, como de cosas notorias y cercanas. 



200 REVISTA DE VALENCIA. 



"y la solicitud con que lo procurarían los Jurados de Valencia, esperaba que 
"juntos Virey, Patriarca y Jurados pudiesen abreviar mucho el curso de todo lo 
"necesario para la Canonización. Y protesta de su ansia efi la edad octogenaria, 
"por verle aun canonizado para poder decir con el santo Simeón: Nuiíc dimittis 
'■^sennwi imiin.„ 

Cónstanos asimismo que Viciana contrajo matrimonio, del que dejó un hijo 
llamado Mateo, que no obstante haber casado tres veces, no logró alcanzar su- 
cesión. De él hemos visto testimonio de una información que promovió ante el 
gobernador de esta ciudad, librada por Juan Daza, notario de ella, en 12 de 
Abril de 1601, en la que se declara la nobleza de D. Martin de Viciana, que le fué 
concedida por el rey D. Juan II de Aragón, con privilegio dado en Calatayud a 28 
de Setiembre 1461, y que confirmó Carlos I en Monzón á 15 de Setiembre de 
1542, en que dice que Cosme y Rafael Martin de Viciana (nuestro cronista) son 
nietos y descendientes de D. Martin de Viciana, gobernador de Castellón. Y en 
la sentencia pronunciada en dicha información, se añade que D. Mateo de Vi- 
ciana era legítimo hijo descendiente por línea masculina de dicho Martin de ^ icia- 
na, sobrino de Rampston de Viciana, gobernadores respectivamente de la Plana, 
é hijo de Rafael Martin de Viciana; y que por tanto constaba que el citado 
Mateo era de linaje, parentela y prosapia de los Vicianas, y por consiguiente, 
caballero generoso de sangre y descendencia militar. 

Mateo Viciana otorgó su último testamento en esta ciudad, ante el notario 
Miguel Alavés, en 3 de Diciembre de 1625, instituyendo por heredera á Santa 
Ana de Burriana, y fundando una administración de mas de dos mil libras 
valencianas (quince mil reales) de renta, para diferentes celebraciones y obras 
pías. Dejó administradores al vicario perpetuo y á un beneficiado del clero 
de dicha villa, y entre los bienes que la componían, se contaba la casa 
solar de sus mayores, donada en tiempo de la conquista por D. Jaime I á 
Rampston de Viciana: dos alquerías con sus tierras, denominada la una del Salí, 
en la que se fabricaba azúcar; y un censo, de capital de mil libras, que le res- 
pondía la villa. 

Murió en Valencia, y conforme á su postrera voluntad fué conducido su ca- 
dáver á Burriana, y depositado en la sepultura de los suyos, erigida al lado del 
altar mayor, en la pieza de racionalato, sitio que antes de la reedificación de la 
Iglesia lo ocupaba la capilla de Santa Ana, del patronato de esta familia. 

Al cabo de algunos años, dos caballeros de Játiva descendientes de Doña 
María de Próxita y Valeriola, movieron pleito contra dicha administración por 
los dotes de sus mujeres, ganáronlo, y les fueron adjudicados todos los bienes 
á ella sujetos por Mateo de Viciana. 

El manuscrito del que tomamos estos datos, cuya fecha incierta no podemos 
determinar, pero de letra que semeja ser de mediados del siglo j)róximo pasado, 



EL HISTORIADOR VICIANA. 201 



flice que la casa solar de la familia de Viciana, es la que al presente poseen 
los herederos de José Gosalbo y Soler, ó sea la primera á mano izquierda, en- 
trando por el portal de Valencia. Poco luibiéramos fiado de las noticias de 
aquel anónimo documento, ni de él hiciéramos mención, á no resultar que el 
que los daba, callando su nombre, era merecedor de entero crédito. Hoy, gra- 
cias á la buena ventura que nos lo proporcionó, y á los mejores oficios del mo- 
desto cuanto ilustrado sacerdote D. Manuel Llanes y Montull, natural de Bur- 
riana, hemos podido poner en claro, que la casa solar de los Vicianas, que en 
el siglo pasado poseía la familia de los Gosalbos, es la situada en la calle del 
Medio, núm. 2, de la espresada villa, propia actualmente de la viuda de Don 
Juan Bautista Gibernau. A este señor la vendió el barón de Terrateig, que entre 
sus apellidos lleva también el de Gosalbo, y el escudo de armas de los Vicianas 
que sobre la puerta de aquel edificio se ostentaba, fué retirado por dicho título, 
colocándolo en una almazara contigua á otra casa de su propiedad, puesta en la 
calle de la Merced, núm. l, en donde al presente se muestra. 



Pasando ahora al examen bibliográfico de las obras de Rafael Martin de 
Viciana, sabido es que además de las cuatro partes de la Crónica de Valencia, 
compuso también otra obrita titulada Alabanzas de las lenguas hebrea, griega, 
latina, castellanay valenciana, en 4.", impresa en esta ciudad por Juan Navarro 
en 1574, dedicándola al ilustre Senado de la misma. Trata en ella del origen y 
excelencias de las lenguas castellana y valenciana, y en la Dedicatoria pide al 
Senado "le perdone por haber vertido esta obra de valenciano en castellano: 
"que por la misma causa (añade) hube de vertir la Crónica de Valencia y el 
"Libro de la Nobleza é Hidalguía, Armas y Blassones, y el Libro de Recreación de 
^los dias calurosos de Julio, que después de haberlos copilado, en la versión de 
"todos ellos tuve otro tanto trabajo solamente por hacerlos comunicables á 
"otras muchas Provincias.,, De lo cual se deduce, que aparte de las obras referi- 
das, produjo el libro Recreación de los dias calurosos de Julio, del que memoria 
ninguna nos ha quedado; y que después de haberlas compuesto en valenciano, 
las vertió todas al castellano. Esto, que por una parte fué un bien, nos ha pri- 
vado del gusto de poder aquilatar la pericia de nuestro Cronista en el manejo de 
su nativa lengua, á pesar de que en la época en que escribió caminaba ella rápi- 
damente á su decadencia, ó mejor dicho, había decaído casi del todo y solo 
alguna que otra vez vino á dar señales de su literaria existencia. No es de supo- 
ner, por lo tanto, que Viciana la reanimase, dotándola de aquella exhuberante 
vida, galanura y explendor de que gozó en los siglos XIV, XV y principios del 
XVI, pero nos atrevemos á asegurar, sí, que de cualquier traza que hubiera 
escrito en valenciano, habríalo hecho mejor que en castellano. Y con decir esto 



202 REVISTA DE VALENCIA. 



ninguna ofensa creemos causarle; que él mismo hubo de reconocer sus faltas de 
lenguaje — quizás por habérselas criticado alguien, apenas publicadas las dos pri- 
meras partes de su Crónica — pues en el prólogo de la tercera, después de excu- 
sar los yerros que cometiera el impresor, añade: "La segunda falta será mia e 
"aquella en una de dos maneras. O en la lengua, que por ser yo valenciano no 
"escriviere tan polido Castellano qual se habla en Toledo, e quanto en esto 
"merezco perdón: porque la lengua Castellana es diferente entre si por tener 
"los reynos diversos e espaciosos: e sino scrivo Toledano alómenos escrivo en 
"todo Castellano e harto mejor que no fueron scritos los antiguos libros propios 
"Castellanos. Y el lector que en esto se pare á reprehendemie, será como los 
"judios por quien se dixo: Litera occidit: Spiritus autem vivificat. No se detenga 
"pues (yo se lo mego) el benigno lector en estas menudencias, que por aduer- 
"tir en ellas se desauierta délo que mas importa saber y entender déla hystoria. 
"Y la otra falta podría ser en la sentencia ó narraciones, y pues desde aquí con- 
"fiesso ser el menor de los scriptores, yo les ruego, que en pago de lo que hé 
"trabajado en les dar halgo que les agrade, ó no haya sabido, me quieran en 
"particular auisar de sus descuydos, que no pueden ser sino muchos para que me 
"enmiende de ellos, que yo prometo de lo hazer, y agradescer al que nie hiziere 
"este beneficio.,, 

Los bibliógrafos extrañarán acaso que hayamos dicho no sernos posible 
apreciar el mérito de Viciana como escritor lemosin, siendo así que D. Justo 
Pastor Fuster, en sus Adiciones y correcciones á las Bibliotecas de Rodríguez y 
Ximeno, atribuye á nuestro Cronista una traducción lemosína de la que hizo en 
latín de la Económica de Aristóteles Leonardo Aretino, ó por mejor decir, un 
Comentario ó exposición de los libros de aquel gran filósofo, que tratan del 
régimen ó gobierno de la casa; y otra traducción, también lemosína, del Libro 
de virtuosas costumbres de Lucio Anneo Séneca. Estas noticias las comunicó á 
Fuster el ilustre valenciano D. Francisco Pérez Bayer, quien, en uno de sus 
viajes al Escorial, tropezó, en la Biblioteca de este famoso Monasterio con un 
Códice que llevaba la siguiente marca: III D.jj. Ocasión de examinarlo hemos 
tenido nosotros también, y la carta valenciana que precede á la primera traduc- 
ción — carta que no solo puede citarse como modelo del género epistolar, si que 
como muestra de la mas primorosa y elegaate habla valenciana — nos convenció 
de que el Sr. Pérez Bayer, no obstante su grandísima erudición y delicada 
crítica, se había equivocado. La lectura sola del epígrafe de aquella, abona 
nuestra opinión. Dice así: Letra iramesa per lo noble Mossen Marti de Viciaría, 
Governador en Regne de Valencia á la noble Dona Daniiata muller siia etc. 
Dá cuenta, en el texto, el traductor á su esposa, de que llegado á la capital de 
su gobierno, eran muchos y grandes sus trabajos en los graves asuntos que le 
embargaban, señaladamente la persecución de bandoleros, de que el país estaba 



EL HISTORIADOR VICIANA. 203 



infestado; pero que robaba algunos momentos á su descanso de por la noche 
para dedicarlos á su discreta y ausente compañera, que, dotada de relevantes 
prendas, no vería mal, antes recibiría con agrado, la traducción de la Económica 
de Aristóteles, en que tan buenas reglas se establecen para la acertada dirección 
y provechoso régimen de la casa. 

Semejante carta, así como las traducciones arriba nombradas, son, sin que 
duda nos quepa, de D. Martin de Viciana, abuelo del Cronista, paje y del Con- 
sejo que había sido del Rey Católico, muy dado á las letras, pero mas diestro 
aun en las armas, según antes hemoj dicho. No hubo otro de su lamilia y de 
su nombre y apellido, sino él, que fuese Portant-veces de general gobernador de 
la Plana, en propiedad. Ya podria objetarse que también ejerció el mismo cargo 
su hijo D. Martin de Viciana, caballero de la Orden de Calatrava; pero este lo 
obtuvo delegadamente y por tan poco y azaroso tiempo, que no es de presumir 
le fuera dable llevar á cabo ambas versiones desde que se encargó de la goberna- 
ción de aquella provincia á mediados leí año 1521 hasta que murió en Alcañiz á 
manos de los de la gemianía en Mayo de 1522. 

Y hecha esta aclaración, cuya oportunidad ajuicio de nuestros lectores entre- 
gamos, pasemos á ver la suerte que en su impresión sufrieron las obras históricas 
de nuestro Cronista. 



Con sobrada razón asegura el Dr. Ximeno en el tomo I, tólio 167 de su obra 
Escritores del reino de Valencia, que los libros de Viciana pueden contarse entre 
los raros del mundo literario, porque la experiencia acredita cuan pocas veces 
puede hallarse el libro ó parte III de la Crónica de Valencia, y que es mucho 
mas difícil algún fragmento de cualesquiera de las tres impresiones y aun de lograr 
la cuarta que de esta II parte se hicieron — según ocasión tendremos de decir- 
como también encontrar estampada la IV parte. Y lo que mas admira es, que 
apareciendo — aunque muy de tarde en tarde — algún ejemplar de estos dos tomos, 
que padecieron extraordinaria persecución por la claridad con que hablaban y 
por no contentar á todos, no haya podido descubrirse ni aun indicio de dónde 
exista la I parte de la Crónica — manuscrita tan solo que fuese — en que trataba 
de la fundación y conquista de Valencia, y describía sus anales de próspera y 
adversa fortuna por mas de trescientos años, siendo así que no se ofrecían en 
ella los motivos de contradicción ni animosidad que las otras suscitaron. Cuantas 
pesquisas para dar con la misma se han intentado han sido estériles, no obstante 
que el eruditísimo D. Gregorio Mayans, con su extraordinaria actividad, y por el 
cargo tan á propósito que desempeñaba, empleó buena parte de sus afanes, 
para conseguirlo, llegando á prometer veinte y cinco doblones — son sus palabras 
— al que le presentara un ejemplar. El P. Rodríguez y el Dr. Ximeno, en sus 



204 REVISTA DE VALENCIA. 



respectivas Bibliotecas — artículo de Viciana, confiesan que tampoco acertaron á 
verlo. El diligente D. Francisco Cerda y Rico visitó casi todas las Bibliotecas de 
España, buscándolo, y pidió noticias á muchas de las de Europa, sin que nin- 
cjuna le fuera suministrada, y no cejando en su empeño, dijo, en las notas al 
Canto del Türia de La Diana de Gil Polo, que la reimprimiría si algimo 
se lo proporcionaba. Y el distinguido D. Francisco Xavier BorniU, — por demás 
apasionado á las obras de nuestro Viciana, — que alcanzó reunir la II, III y IV 
parte impresas, con mas varios fragmentos de las distintas impresiones que de 
la II y III se hicieron — dicha á él exciasivamente reservada — no pudo ad- 
quirir ni restos siquiera de la tan apetecida II. 

Todo ello dio motivo á varios para pensar que esta nunca fuera estampada, 
creyendo algiuios que Viciana tomó por tal la abreviada relación histórica que 
figiira al frente de la colección de privilegios concedidos á Valencia por el Rey 
D. Jaime I de Aragón y sus sucesores, titulada Aiireum opus; y opinando otros 
— entre ellos el canónigo D. Vicente Blasco — que tampoco la habia trabajado 
Viciana, dedicándose puramente á continuar la historia de Beuter, á la cual 
reputaba como primera parte de la Crónica de Valencia, y por II, III y IV 
las que el propio Viciana habia compuesto. Pero unos y otros se equivocaron, 
y fuera de duda está que él trabajó la I parte y que realmente fué impresa. 

Sobre lo primero, no hay que aducir mas testigos que al mismo Rafael 
Martin de Viciana, el cual cita á menudo la historia compuesta por Beuter, dis- 
tinguiéndola de su I parte; y con hacer frecuentes remisiones á esta, demuestra 
que contenia ciertos capítulos y tratados de diversas cosas, que en la de Beuter 
no se encuentran. 

Menos puede dudarse que se imprimiese la primera parte de la Crónica: lo 
uno porque habiéndose impreso las otras, habia mas razón para hacerlo en esta, 
que era la primera, y ningima susceptibilidad afectaba, como podia herirla en la 
segunda y cuarta: lo otro, porque en el postrer capítulo de la última, hablando 
de todas, pide que se disimulen los yerros del impresor y corrector: y lo otro, 
porque en el frontis de la segunda parte, como en el de la tercera, se dice impri- 
mirse "con Privilegio Real, según se contiene en la primera parte desta Chronyca.,, 

José María Torres, 

Cronista di Valencia. 



ARENAS DEL DESIERTO EN UN RELOJ. 



Trndiiccion de I.ongrcllow. 




|, RF.VE montón de arena que en el desierto ardiente 
De la encendida Arabia barriera el vendaval, 
Espía de las horas, sumiso á nuestra mente. 
Hoy eres en tu encierro de límpido cristal. 

¡Cuántos y cuántos siglos, tendida en las llanuras, 
Resplandeciste al rayo del sol abrasador! 
¡Cuántas tú presenciaste glorias y desventuras! 
¡Cuánto tú conociste de júbilo y dolor! 

Quizás te holl(') el camello del nido Ismaelita 
Cuando llevaba lejos del desdichado hogar 
Al hijo predilecto que la traición maldita 
A los paternos brazos lograba arrebatar. 

Quizás en el camino de los ansiados goces, 
Tú bajo el pié crujías del salvador Moisés; 
Quizás los carros bélicos de Faraón veloces, 
Lanzábante á los aires, como trillada mies. 



Quizás viste á la dulce, purísima María, 
El Dios-niño en los brazos, cruzar la soledad, 
Cuando el erial desierto resplandecer hacia 
Con luces de esperanza, de fé y de caridad. 



266 REVISTA DE VALENCIA. 



Y al sobrio anacoreta, que en la desierta orilla 
Del Mar Rojo ó debajo las palmas de Engaddí, 

A media voz repite, con voluntad sencilla, 
Los inspirados salmos del viejo Adonaí. 

Y al mercader errante, que en larga caravana, 
A la oriental Bassora dirige el tardo pié; 

Y al dócil peregrino, que de región lejana, 
A la soñada Meca marcha con ciega lé. 

Todo eso quizás viste, breve montón de arena: 
Hoy, en la angosta cárcel de límpido cristal. 
Sujeta al caprichoso poder que te encadena. 
Cuentas de los minutos la sucesión fatal. 

En tí los ojos clavo, y rota la muralla. 
Veo en el vago fondo del diáfano confín. 
El árido desierto sin límite ni valla, 
El cielo inmaculado, sin término ni fin. 

Y de tus áureos átomos el hilo trasparente, 
Dilátase al impulso de un soplo burlador, 

Y convertida vuelas en torbellino ardiente, 
Agigantada tromba, vorágine de horror. 

Y allá en el firmamento, que enrojeció el ocaso, 

Y en el inmenso yermo, que reposaba en paz. 
Corres, ennegreciendo tierra y cielo á tu paso, 

Y seguirte no puede mi pensamiento audaz. 

¡Ah! la visión se estingiie, muere el fulgor incierto; 
Abísmanse en el fondo del cóncavo reló 
El cielo enrojecido y el árido desierto; 
¡Adiós, ensueños! La hora de arena trascurrió. 



Teodoro Llórente. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 



LOS ÚLTIMOS ZURITAS. 



V. 



d/ AGUSTINA ZURITA Y BORRAS Y SU HERMANO D. GASPAR. 




jELATANDo los sen'icios prestados á la patria por la ilustre familia de ios 
Zurita, y especialmente de su último representante D. Gaspar, llega- 
mos á la pacificación de España , conseguida por la espulsion de los 
invasores franceses. 

Entonces se entregaron todas las familias á la alegría y, expansión en cele- 
bridad de tan fausto acontecimiento, olvidando por unos dias los disgustos, los 
ultrajes y las pérdidas de la guerra. La de Zurita, que andaba medio dispersa, 
volvió á reunirse ganando en honra y consideración de sus conciudadanos por 
el digno comportamiento de D. Gaspar durante toda la lucha de la Independen- 
cia, si bien mermados sus intereses. En virtud de su probado y relevante 
patriotismo, el gobierno le concedió una gran cruz, que si no nos informaron mal, 
fué la de Carlos III; la población, no una sino varias veces, le nombró Alcalde 
primero deMorella, y mas tarde, en el año l823, cuando quedaron anuladas las 
disposiciones del gobierno constitucional y fueron desarmadas las milicias urba- 
nas, es sabido que por disposición superior se crearon cuerpos de voluntarios 
realistas, pasando las armas de unas manos á otras; pues bien, entonces se form(') 
un batallón de voluntarios realistas y D. Gaspar Zurita fué nombrado su coman- 
dante, en virtud de lo cual y con la cooperación del gobernador D. Antonio 
Ronda, lo regularizó, lo armó, equipó y le dio su bandera, siendo bendecida esta 
solemnemente en la Iglesia mayor ó Arciprestal el 24 de Octulire de 1S24, 



268 REVISTA DE VALENCIA. 



jurándola fidelidad su fuerza y las autoridades todas. Continuó al frente del bata- 
llón hasta el año 1827. 

Al ocurrir la sublevación de Cataluña dejó de ser comandante del batallón 
D. Gaspar Zurita, y en su reemplazo fué nombrado D. Joaquín López, coman- 
dante de caballería y secretario de Samper. Pasaron años, volvió á ser nom- 
brado mas adelante gefe del batallón Zurita, y habiendo recibido en el año 33 
orden superior de entregar las armas, lo formó en el llano del Estudio, leyó la 
orden del gobierno y exhortando á las fuerzas de su mando á la obediencia, las 
depositaron sin réplica en casa del gobernador de la plaza D. Carlos Vitoria, 
que vivía en casa de Borraz, hoy de los condes de Creixell. Con este acto de 
subordinación y obediencia terminó la vida militar de D. Gaspar Zurita, pero no 
sus trabajos y penalidades, ni los disgustos de su familia. Bien conocía cuánto 
repugnaba aquella entrega á sus voluntarios y lo que tenia de depresiva para su 
persona, pero ante todo era preciso dar ejemplo y lo dio obedeciendo y acatando 
la disposición autoritaria. En este espejo se pudieran mirar muchos personajes 
de la época actual, que algo enseña á los hombres de honor. Aquella misma 
tarde de la entrega de armas, empezó la oscitación en las masas; por la noche 
acudieron á casa del gobernador, y apoderándose á viva fuerza de los fusiles 
los que antes los habian manejado, muerto ya Fernando VII, dieron el grito de 
viva D. Carlos. El batallón nombró por su comandante á D. José Mestre. 

Habiendo cundido la noticia de lo ocurrido en Morella por las tierras del 
contorno, empezaron á afluir allí y reunirse parte de los batallones de Liria, 
Villareal, Alcalá, Vinaróz y una gran porción de aragoneses. Vino el barón de 
Hervés y lo proclamaron general, tomando el mando de todas las fuerzas y 
quedando al frente de aquel movimiento. 

La historia se ha encargado de decir lo demás y el triste fin que tuvieron el 
gobernador Vitoria y el barón de Hervés. D. Gaspar Zurita, enfermo, se retiró 
á su casa de Cantavieja, pero considerado mas tarde como individuo de la Junta 
carlista de Morella, le destacaron una compañía de infantería y una sección de 
caballería para que lo trajeran prisionero á esta última plaza. Pocos dias perma- 
necicj encerrado en la casa de la villa. Junto con el arcipreste Sr. Roda, con 
D. Sebastian Segura, abogado, con el cura de la parroquia de San Miguel señor 
Mestre, y con el subdelegado de policía Sr. Sorribes, fué trasladado á Castellón 
de la Plana, sufriendo indebidamente por el camino mil insultos y amenazas de 
las fuerzas de voluntarios que les acompañaban, que no bajaban de 400 hom- 
bres. En Castellón la diligencia y solicitud de la amistad de una familia digní- 
sima, la de Cardona, alivió algunos sufrimientos, y desde allí hasta Valencia 
cuatro soldados y un cabo de Coraceros del Rey fueron su única escolta, presen- 
tándolos al capitán general. Esta autoridad dispuso que los capellanes queda- 
ran detenidos en el Palacio Arzobispal y los paisanos en la Ciudadela. 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 269 



Sin que nadie pasase á tomarles declaración, permanecieron cincuenta dias 
encerrados, señalándose después á Zurita Valencia por cárcel, lo que le permitió 
hospedarse en casa de su primo D. Mariano Borraz, conde de Creixell, que le 
prodigó atenciones y cuidados, cual sabia y correspondia á su bondadoso y noble 
carácter y al parentesco que los unia. 

Llegó el cólera de i834; todo el mundo que pudo procuró huir de la epide- 
mia que en Valencia hacia estragos; Zurita, esclavo de su palabra, no pudo dejar 
la población: su mismo criado Patricio Ferrer y Rambla, que no le habia abando- 
nado un momento desde Morella, pensó en retirarse, horrorizado de tanta mor- 
tandad, y al comunicárselo después de mil vacilaciones, se afectó tanto su amo, 
que no pudo menos de abrazarle y derramar abundantes lágrimas, pidiéndole que 
no le abandonase, pues su familia estaba lejos, sus parientes ausentes y él quedaba 
preso, solo y enfermo; ¿quién le asistiria?.... También se enterneció el fiel sir- 
viente y conmovido le prometió de una manera solemne que, aunque le costase 
la vida, no le abandonaría nunca, lo cual así cumplió. 

Marcharon al huerto de Frígola, y allí pasaron ambos la tormenta salvando 
la vida. D. Gaspar Zurita, agradecido, le prometió recompensarle y atender 
decorosamente á su subsistencia, legándole parte de sus intereses é instándole 
á que buscase un Notario, á fin de consignar su voluntad; Patricio fué desin- 
teresado, y se consideró satisfecho con el cariño de su señor, y no conociendo 
ningim notario, tampoco pensó buscarlo. Triste cosa para ambos; pues dos 
años mas tarde, D. Gaspar Zurita, reunido con sus hermanas, que prescindiendo 
de peligros vinieron á Valencia por estar á su lado, para haced e mas llevadero 
su triste cautiverio, murió ab intesiaio, y el fiel servidor se qued(') sin la prome- 
tida recompensa, y aunque fué recibido en la misma calidad de criado por su 
hermana Doña Agustina, también esta falleció sin legarle nada: hoy tiene aquel 
82 años, y le hace falta aquella pensión tan bien ganada y tan solemnemente 
prometida. Sépanlo sus albaceas. 

Sin haberle tomado declaración una vez, ni haberle notificado nunca una 
providencia, concluyó sus dias Zurita en Valencia, dia del Domingo de Ramos 
del año 1887, habitando una casa de la calle del Embajador Vich, de la parro- 
quia de San Martin, en donde se celebraron sus funerales. La causa próxima 
de su muerte, la atribuyeron sus hermanas á un grave disgusto ocasionado por 
la lectura de un papel que pregonaban los ciegos por la calle, con noticias de 
Morella; lo hizo comprar, se enteró de su contenido, y en él se relataban los 
fusilamientos verificados en aquella población, recaídos en muchas personas que 
desde antiguo estimaba y eran sus amigos. Su sensibilidad no pudo soportar tan 
terrible impresión, y una pulmonía fulminante cortó el hilo de su vida. El cariño 
fraternal fué el único consuelo en sus últimos momentos; decimos mal, tuvo 
otro mayor, representado en su fé religiosa, en su resignación cristiana, en su 



270 REVISTA DE VALENCIA. 



consecuencia política, en su lealtad nunca desmentida y en el amor á su 
patria. D. E. P. 

Aunque nacido en Valderrobles, Morella no puede olvidarle, y justo es que 
quien como animoso soldado defendió su independencia, y como hombre civil 
la representó dignamente en sus Concejos, estando al frente de su Municipio 
repetidas veces, pueda y deba ser considerado en la historia como otro de sus 
hijos ilustres. 

Sus cariñosas hermanas, abatidas y desconsoladas, escasas de recursos, y 
embargados en parte sus intereses por la prisión de D. Gaspar, decidieron des- 
pués de su muerte, y cumplida su amorosa y fraternal misión, retirarse de Va- 
lencia y buscar albergue en el Maestrazgo, cerca de sus tierras, para no molestar 
ni ser gravosas á parientes ni amigos. Dejaron la paz y el sosiego de la capital 
por los sobresaltos de Morella, Mirambel y Cantavieja, teatro muy principal á la 
sazón de la guerra civil. Errantes por los caminos, y huyendo de las cohmi- 
nas de uno y otro bando, parecía que las buscaban, pues siempre tropezaban 
con ellas. Para lograr pasar desapercibidas, ¡cuántas veces hubieron de mudar 
de residencia...! Hemos sido testigos presenciales, y damos fé de lo que aun he- 
mos visto. 

Concluyó, por fin, la desastrosa y funesta guerra civil de los siete años, la 
que ahora podemos llamar primera, que hubiera permitido Dios fuese la última! 
Al penetrar en sus casas de Morella y Cantavieja, las encontraron saqueadas. 
Ni un espejo de Venecia, ni una silla de Moscovia, ni una araña de Bohemia, ni 
uno solo de' los muebles de gusto y valor, traídos por su padre de Italia cuando 
su casamiento, ni un cuadro de los muchos que adornaban sus salones, ni las 
ropas de su madre, ni las joyas y pedrerías de sus abuelos, con tanto cariño y 
religiosidad guardados todo, todo lo perdieron, y allí solo quedaron las pa- 
redes conmovidas por la persecución de los saqueadores en busca de supuestos 
tesoros escondidos, y pisos estropeados y ennegrecidos del golpear de los fusi- 
les y de las huellas del fuego. Era cosa de llorar, pero pudieron luego conso- 
larse echando una mirada á cuanto les rodeaba; á su alrededor habia muchos 
viejos pobres y desvalidos, que hablan perdido sus hijos; muchas tamilias mas 
desgraciadas; huérfanos que quedaron sin padres, sin pan y sin casa, viudas 
desamparadas y míseras, y pueblos mártires, sin iglesia, sin archivo municipal, 
saqueados y quemados. Todas esas familias eran conocidas, y sabiaii los nom- 
bres de los desvalidos: los pueblos los tenían á la vista. Cantavieja, Mirambel, 
Forcall 

En medio de su estrechez, aun pudieron hacer mucho bien y desempeñar el 
papel de Providencia con tanto desgraciado, pero con tal modestia y sigilo, que 
la mano izquierda ignoraba lo que practicaba la derecha. 

Al cabo de años, la sencillez de su vida, su (¡rden, su método y economía, 



HIJOS ILUSTRES DE MORELLA. 27 1 



habían reparado aquella anterior penuria y ahogo. Doña Luisa y Doña Vicenta 
continuaron compartiendo su residencia entre Morella y Cantavieja. Doña Mag- 
dalena, casada con el militar y poeta D. José Marzo, fijó primero su residencia 
en Mirambel, después se avecindaron en Cantavieja, donde ambos acabaron sus 
dias, dejando casi todos sus intereses para los pobres y Hospital de aquella villa. 
Y Doña Agustina Zurita, la menor, casada con el distinguido propietario y abo- 
gado D. Francisco Colomer, se estableció al principio en Villafamés; desde allí 
se trasladaba por temporadas á Tortosa, Morella y Cantavieja, donde sus otras 
hermanas y parientes residían. No conservaron odio ni rencor contra sus in- 
justos despojadores. Jamás salió de su boca una frase indigna que debieran 
recoger. Nunca se albergó en su pecho el deseo de la venganza. Su educación y 
sus piadosos sentimientos se sobreponían á todo, pero nunca pudieron olvidar la 
pena de verse privadas de las joyas y alhajas de su madre y abuelos. 
Allí donde residieron lograron consideración, deferencia y simpatías. Por fin, 
pagando el tributo común, y después de alcanzar bastante longevidad, fallecie- 
ron las tres últimas, y sucesivamente en Morella, de pulmonía, como su her- 
mano, en Valencia, y como su antepasado D. Gerónimo, el Cronista, en Zara- 
goza, viéndose acumulados los intereses y patrimonio de todas ellas, además del 
de la familia de Colomer en Doña Agustina Zurita, último representante de 
toda su casa. 

Esta señora, para sellar la nobleza y distinción de todos los suyos, dispuso 
su última voluntad con un rasgo de generosidad y cariño hacia Morella y el 
Maestrazgo, digno de admiración, de aplauso y de agradecimiento eterno. — En 
su testamento se lee lo siguiente: 

Cláusula testamentaria: 

"Siendo nuestra voluntad que de todos nuestros bienes se funde en Morella 
"un Colegio de enseñanza para instrucción de la juventud, y que dicho Colegio 
"sea dirigido por P. P. de la Compañía de Jesús, si en el espacio de veinte años 
"fuese posible su instalación, y que en defecto del referido Instituto sea dirigido 
"por P. P. Escolapios: se solicitará el permiso correspondiente para su aproba- 
"cion é instalación, y conseguido que fuere, se destinarán todos nuestros bienes 
"para la fundación y dotación del mismo, pudiendo nuestros albaceas entregar 
"á los Directores ó Superiores del Instituto las mismas fincas y muebles nuestros 
"que se hallaren, ó bien el producto que resulte de la venta total lí parcial de 
"dichos bienes, que podrán efectuar si bien les pareciera,, 

"Mas en el caso que ninguna de las predichas fundaciones pudiera efec- 
"tuarse, que se vendan todos los bienes por los albaceas, y su producto se divi- 
"dirá en tres partes iguales: una para el Hospital y Casa Misericordia de 
"Valencia, por mitad, otra tercera parte para misas, limosnas á los pobres y ne- 
"cesidades de las Iglesias de los pueblos en que radiquen nuestros bienes. Y la 
"última tercera parte, la mitad para el ensanche de la Capilla de la Comunión 
"de la Iglesia Arciprestal de Morella, y la otra mitad, 6.000 rs. vellón para 
"Ntra. Sra. de Vallivana, 4.500 rs. Virgen de la Fuente de Castellfort, 3.000 



372 REVISTA DE VALENCIA. 



"reales Ntra. Sra. de la Baliua, y lo restante de dicha mitad en objetos piadosos 
"á voluntad de los Albaceas.,, 

Ultima disposicmi: "Si en algún tiempo el Convento de Religiosos ó el Co- 
'"legio de enseñanza se suprimieran ó se quisiera dar otro destino, se venderán 
"dichos muebles por los albaceas, y su producto lo invertirán en misas, en so- 
"corro de pobres y en otros objetos piadosos, á voluntad de los albaceas.,, 

"Heredero universal el Colegio, si se funda, y de no, las almas do nuestros 
"mayores, hermanos, parientes, y los pobres.,, 

iQué mejor epitafio...! Morella debe ser agradecida y levantarle una estatua 
que eternice sus caritativos sentimientos. La que durante toda su vida fué ver- 
dadera madre de los pobres, no encontrando mas placer que en hacer bien, y á 
su muerte lega toda su cuantiosa fortuna para propagar la instrucción de la 
juventud, bien merece que no se olvide, y que su nombre figure en el Catálogo 
de los hijos ilustres de la reina del Maestrazgo. 

Agustina Zurita, descansa en paz: eres el último representante de tu escla- 
recido linage, y no necesitas mas laureles ni coronas: tu espíritu ya está en el 
cielo; acá en la tierra tu nombre queda grabado con letras de oro en las páginas 
de la historia, y las generaciones venideras te aclamarán con justicia la bien- 
hechora del Maestrazgo, porque has pensado en lo que no pensaron ni polí- 
ticos ni guerreros, en ilustrar á la juventud, fundando sólidamente en Morella 
el alcázar de la paz, para desde allí difundir la civilización de los pueblos. 

NíCOLAS FeRRER V JULVE, 




EL HIDALGO DE LAS FANTASMAS. 



HISTORIETA VALENCIANA. 




jxTRE las encantadoras ciudades de la risueña Italia, era Ñápeles, allá 
por los años mil cuatrocientos, glorioso palenque de las milicias espa- 
ñolas, y fecundo campo de intrigas para los caballeros españoles. To- 
dos los jóvenes de ardido corazón y carácter aventurero, aguijoneados por el 
deseo de visitar luengas tierras, se alistaban presurosos bajo las banderas del 
rey Alonso V, y abandonaban sonrientes el hogar paterno, embarcándose hacia 
Italia, llena su alma de esperanzas y su mente de ilusiones. 

Distinguióse entre todos estos un D. Gaspar de Marradas, gallardo caballero 
valenciano, de linajuda prosapia, que hubo de darse tal maña de valiente, ena- 
morado y pendenciero, que á los pocos meses de su llegada á Ñapóles, era la 
pesadilla de los galanes, el ídolo de las hermosas y la providencia de las dueñas 
y rodrigones. 

Residía á la sazón en aquella ciudad un noble francés llamado Mr. Fierre 
Mennié, que habia por esposa á una encantadora y virtuosa dama, de negros y 
adormidos ojos, sonrosado color, cabellos rubios, flexible talle y sutil ingenio. 

Amante afortunado Marradas, no vaciló en poner sitio á la honradez de Doña 
Violante, que así se nombraba, esgrimiendo todas sus armas de seducción, pues 
érase una conquista tenida como imposible, por los mas diestros burladores. 

Enojada primero la dama por la ofensiva audacia del joven, esquiva después, 
é indecisa á la postre, acabó por enamorarse del arrojo, esplendidez y discreción 
del spagnuolo ardito, como le llamaban sus compañeros de aventuras. 

Ya en la fatal pendiente y á la sombra del falso misterio con que suelen tran- 
sigir los enamorados, empezaron sus adúlteros amores, familiarizándose poco á 
poco con el constante peligro que les amenazaba, á medida que el tiempo, la 
casualidad ó su cinismo iban allanándoles obstáculos, que juzgaran insuperables. 

Mucho la maledicencia, algo la envidia y poco la piedad, contribuyeron á qu? 

18 



274 REVISTA DE VALENCIA. 



la noticia del amoroso triunfo de Marradas se extendiese por la población, to- 
mando proporciones alarmantes para otro corazón mas apocado que el suyo. 

El eco de las hablillas, hubo de llegar á oidos del ultrajado esposo, que si 
bien generosamente las despreció, como cakunniosas para su fiel Doña Violante 
y para su amigo querido, no puedo sustraerse á la idea de la posibilidad, y al ar- 
did de la observación. Y es lo cierto, que al ñn, por fútiles motivos se concertó 
un duelo entre ambos caballeros: duelo que al verificarse en la pintoresca cam- 
piña de las riberas de Bayas, trocó en viuda, esposa y amante abandonada á la 
infortunada dama. 

Perpetrado el crimen y huyendo á la par de la justicia y de su conciencia, 
partióse Marradas á Venecia, ciudad la mas á propósito para eslabonar de nuevo 
sus aventuras y devaneos. 

Es fama que al caer con el pecho atravesado el caballero francés, pronuncii'i, 
dirigiéndose á su matador, estas sentenciosas palabras: " Vouloir tromper le cid 
c est folie n frase que se esculpió en el alma de Marradas y que en lo sucesivo 
siempre recordaba ó fantaseaba oir en los momentos mas agradables de su vida. 

Muy poca importancia le dio al principio á esta alucinación, atribuyéndola á 
en^^endros de su escitado temperamento nervioso, pero andando el tiempo, se 
aceatuó de tal modo, subyugando su espíritu, que acabó por imprimir nuevo giro 
á la existencia azarosa que arrastraba. 

Aquella voz tenue y lejana, que á raiz del trágico suceso solo acibaraba 
sus momentos de placer, le acompañaba al fin á todas partes, no bastando á 
desvanecer su eco sin sonido los placeres ni la crápula. Cuando en la orgía el 
vino rebosaba en las copas y el deleite en los cárdenos labios de los comensales, 
sus beldades favoritas se lo repetian inconscientemente á guisa de caricia; cuando 
huyendo del bullicio de los festines, buscaba la soledad de la naturaleza, los 
ruiseñores del Lido la modulaban con sus trinos entre las frondas de los bosques; 
cuando, llegada la noche, corria á su casa en busca de reposo, el viento lafingia 
al batir sus húmedas alas por los canales y lagunas, y si por acaso alguna vez el 
oido daba tregua á tan implacable martirio, sus distraídos ojos por doquiera 
veían inscrita también la terrible sentencia, en las aguas, dibujada por la quilla 
de su góndola, y en los cielos, esmaltada por los astros. 

Abrumado por aquel grito inacabable de la conciencia, le saltearon justificados 
escrúpulos sobre su salvación, y desengañado al fin de lo falaces que son los pla- 
ceres, decidió abandonar la sociedad y dedicar el tiempo que le restara de vida, 
á la mortificación y penitencia en desagravio de pasadas culpas. 

Embarcándose en una galera española, tornó á Valencia, é instalado en 
su casa solar, calle de los Soleros, frente al palacio de Gerónimo Vich, (i) se 



(l) Hoy calle de Gascons, 



EL HIDALGO -DE LAS FANTASMAS. 275 



aisló por completo del mundo, esquivando el trato, hasta de sus parientes, 
amigos y deudos. 

Por espacio de algún tiempo, la oración, los ayunos y los cilicios anublaron 
algo el recuerdo de sus errores, dándole treguas á la meditación y al descanso 
de la fatídica voz de su víctima, que tanto le habia atormentado, cuando (según 
cuentan añejos y polvorientos pergaminos) (i) llegó la Noche de Difuntos del 
año 1450. 

La Naturaleza, participando de la fúnebre solemnidad que la Iglesia comne- 
moraba, y de la horrible calamidad que afligía á Valencia, habia dado á la noche 
sus tintas mas sombrías. El viento se abismaba por entre las desiertas y encru- 
cijadas calles, gimiendo como un alma en pena; la lluvia azotaba los retablos, y 
sus moribundos farolillos proyectaban á intervalos fantásticas ráfagas luminosas 
en los avecinados muros; el lúgubre silencio que por doquiera reinaba, solo era 
turbado por el tañido de las campanas de la Seo, que doblaban á muerto, y por 
el tácito y acompasado paso de los enterradores, que conducían cadáveres de 
apestados á la última morada. 

Encerrado en su casa, y postrado ante un crucifijo, rezaba fervorosamente 
Marradas el oficio de difuntos, cuando creyó oír de nuevo la fatídica sentencia 
de su adormecida pesadilla. Juzgándolo tentación del enemigo ú aberración de 
sus sentidos, procuró taparse los oídos y redoblar las plegarias; pero aquel Vou- 
loir trontper le del c est folie, tenue, lejano, apenas inteligible, á poco trecho, 
tornó á vibrar mas claro, mas próximo, dentro ya de la habitación. 

Asido convulsivamente nuestro caballero á la cruz de su reclinatorio, se es- 
tremecía y rezaba en alta voz, como para ahuyentar un conjuro, pero sus piado- 
sos esfuerzos fueron vanos ¡c est folie!.... volvió á repetir la voz, ya junto á su 
oido, á la vez que sentía posarse sobre su hombro una mano tan dura, cual sí 
llevara guantelete de granito. Volvió Marradas el despavorido semblante, y ¿cuál 
no seria su terror al verse frente al fantasma de Mr. Mennié, que con el pecho roto 
y la espada en la diestra, le retaba, por permisión de Dios, á nuevo y decisivo 
combate? 

Sobrecogido de espanto, se negó obstinadamente Marradas; pero á sus pro- 
testas de desagravio, á sus megos, á sus lágrimas, solb respondía la visión con 
una sonrisa horrible. Invocó fervorosamente el auxilio divino para que se desva- 
neciera. ¡Menguada esperanza! A los retos sucedieron las amenazas, y á las ame- 
nazas los denuestos, exacerbando al fin de tal modo al penitente, que asiendo 
en un rapto de corage su olvidada espada, con el cerebro próximo á estallar, 



(1) Curioso manuscrito do D. Onofre Esquerdo, que nos ha facilitado nuestro querido aniii^o 
y distinguido bibliófilo D. José E. Serrano y Morales, 



276 REVISTA DE VALENCIA. 



cerró contra la sombra del engañado esposo, sosteniendo luengo rato reñida 
pendencia con aquel impalpable enemigo. 

Alarmados por el ruido, acudieron los criados, y su pánico no tuvo límites al 
ver cómo desapareció el fantasma, dejando á Marradas tendido sobre el pavi- 
mento, jadeante y maltrecho, con una herida en el brazo derecho, de la que 
le manaba abundosa sangre. 

Mucho se comentó en la ciudad el acontecimiento, atribuyéndolo algunos, 
más á venganza humana que divina, creyendo pocos ser ima alucinación, y 
muchos superchería: pero, á la postre, el cura roció el aposento con agua ben- 
dita, sanó el herido, y se olvidó el suceso. 

Algún tiempo después, con motivo de la canonización de San Vicente Fer- 
rer, y siendo jurados En Guillem Mascó, Luis Castelví, Juan Gomis, Antonio 
Pellicer y En Pedro Bou, se celebraron lucidas fiestas en la ciudad, y todos los 
nobles hicieron cuantiosas limosnas á las Iglesias y Monasterios. Y según cuenta 
la tradición, D. Gaspar de Marradas, que fué uno de los mas espléndidos en 
sus piadosos donativos, al volver un dia, ya anochecido, del convento de la 
Zaydía, topó de nuevo con la sombra del caballero francés, que le apostrofó 
duramente; diéronse al aire las espadas, lucharon con saña los combatientes, y 
el penitente caballero cayó al fin con el pecho atravesado á los pies del fan- 
tasma, murmurando también troniper le ciel c" est folie. 

Al siguiente dia, después de unas honras fúnebres muy suntuosas, celebra- 
das en la parroquia de San Martin, fué depositado el cadáver de nuestro hé- 
roe en el enterramiento de sus mayores (l). Y.... 

No digamos mas, que es tiempo 

De dar fin á este tragedia. 

Cuyo principal objeto 

Ha sido mezclar verdades 

Con fabulosos inventos (2). 



El Barón de Alcahalí. 




(ij Capilla de las Almas de la susodicha parroquia, 
(j) El ^íillardo español, Cervantes Saavedra. 




EN EL ABANICO DE ENCARNACIÓN G. DE P. 




L examinarte un dia 
un buen poeta y amigo, 
en inspirada poesía 
A tu dueña, y dueña mia. 
Puso en parangón contigo. 

Y, ó dejo de ser quien soy, 
O á probar á mi vez voy 
Que de tu dueña hechicera 
La antítesis verdadera 
En tí contemplando estoy. 

Comenzando por tu pié, 
¡Oh, abanico! te diré, 
Que aun cuando en China nacido. 
No á su moda te has ceñido, 
Como bien claro se vé. 

Y aunque lo ostentas brillante 
Con el barniz charolado, 
¡Cómo ponerlo delante 
Del pié breve y bien calzado 
Que luce tu dueña amante! 

Si á la razón no te avienes 
Y reniegas de tu estrella, 
Te diré, por mas (jue penes, 



Que solo un encanto tienes, 
El pertenecer á Ella. 

¿Qué son, dime, los colores 
De tus toscas florecillas, 
Al lado de los fulgores 
Que irradian sus dos megillas 
Entre nácares y flores? 

No hay hechizos ni aun postizos 
En tí, mueble japonés, 

Y ella encierra mil hechizos 
Naturales, cual sus rizos, 
De la cabeza á los pies. 

Por no hacerte mas agravios 
Nada de tu cierre digo: 
Aprende, pues es de sabios; 
¡Mira cuál cierra sus labios 

Y sus ojos! torpe amigo. 
Para hacer aire, á mi ver. 

Sirve tan solo tu ser; 
Mas sin sufrir un desaire, 
¡Cómo comparar tu aire 
Al aire de tal mujer! 

Manuel Millas. 



!tP 



LOS ARTISTAS VALENCIANOS EN MADRID. 




x el espacio de un año hemos tenido en Madrid las siguientes exposi- 
: dones de Bellas-Artes: dos en Mayo de 188 1: la Nacional y la de la 
! Sociedad de acuarelistas; una en Noviembre: la del Círculo de Bellas- 
Artes; otra en Diciembre: la del comerciante Sr. Hernández, y otra en Marzo de 
1882: la del Círculo de Bellas-Artes. — Para el próximo mes de Mayo tenemos 
en perspectiva una del comerciante Sr. Bosch; otra del Sr. Hernández y la 
anual de la Sociedad de acuarelistas. 

Cualquiera creerá, al ver la frecuencia con que se suceden estos concursos, 
que estamos en un periodo de gran desarrollo artístico, y que se ha operado 
notable trasformacion en las condiciones de este mercado, convirtiéndose, como 
por obra de encantamiento, en uno de los mejores del mundo. Desgraciada- 
mente, no es así, pues solo circunstancias eventuales, que de un momento á 
otro pueden desaparecer, han ocasionado la ebullición artística que acabo de 
señalar. 

Por im lado, cierta rivalidad entablada entre la Sociedad de acuarelistas y 
el Círculo de Bellas-Artes, y por otro el talento mercantil del Sr. Hernández, 
(jue supo, con un golpe de habilidad, realizar pingües beneficios en su exposi- 
ción de la calle del Desengaño — á que hice referencia en mi carta anterior, — 
golpe de habilidad que ha despertado la codicia de otros comerciantes en cua- 
dros; hé ahí las causas determinantes de ese renacimiento á que asistimos, y 
del que, ó mucho me engaño, ó dentro de poco tiempo nos quedará solo el 
recuerdo. 

¡Ojalá no fuese así, y los grandes capitalistas que en Madrid residen se 
hubiesen convencido de que deben dedicar una modesta parte de su fortuna al 
alivio de esa inmensa pléyade de jóvenes que, con el pincel ó el escoplo, bus- 
can un pedazo de gloria. Dios sabe con cuántas amarguras obtenido! 

No faltan en Madrid personas que se dediquen á recorrer los estudios, para 



LOS ARTISTAS VALENCIAÍÍOS EN MADRID. 279 

estar al tanto de lo que producen los pintores, y que de vez en cuando sacrifi- 
quen algunos miles de reales en la compra de cuadros; pero son pocos, muy 
pocos, los verdaderos aficionados que compran por gusto personal, por puro 
amore y para coleccionar las obras del genio en los salones de sus palacios. 
Muchos de ellos — hasta algunos que gozan envidiable posición, — son vergonzo- 
sos mercaderes, que siguen con atenta mirada los vaivenes pecuniarios de los 
artistas, para aprovechar el momento crítico, comprando á bajo precio lienzos 
que mas tarde han de vender, compensándoles con creces el interés del desem- 
bolso hecho. 

No es oro, pues, todo lo que reluce en la vida del artista. Los que asistimos 
de cerca á la lucha permanente en que viven los obreros de las Bellas-Artes; 
los que un dia y otro vemos los tristes desengaños que les produce la realidad, 
ora dejando sin recompensa los frutos de largo y detenido estudio, ora poster- 
gando al favoritismo — cuando de obras oficiales se trata — á los que cuentan 
con una larga lista de méritos, por nadie controvertida, no podemos menos de 
lamentarnos de la mermada cosecha que les produce el campo de lo bello á los 
que con mas ahinco é inteligencia lo cultivan. 

Una buena parte del mal que dejo señalado, se debe á los mismos artistas, 
pues con sus continuas rivalidades y su falta de cohesión, permiten muchas veces 
que se menosprecie el mérito, y que medianías audaces se encaramen á los me- 
jores puestos y obtengan la ejecución de aquellos trabajos que solo al talento 
se debían otorgar. 

Así, por ejemplo, cuando todos creían que el naciente Círculo de Bellas- 
Artes serviría de lazo de unión entre pintores y escultores, y que su sala de 
exposición lograría emanciparles de la tiranía de los marchants , se observa con 
dolor que nada de esto se consigue, y que los concursos son pobres, por dos 
razones principalísimas: la primera, porque gran número de artistas desde- 
ñan el concurrir, y la segunda, porque muchos de los que llevan sus obras, 
miran con abandono la exposición, y cuelgan de sus paredes, — tal vez por 
puro compromiso, — no cuadros hechos, sino el ligero apunte, el borroso estudio, 
el indescifrable boceto, ó algo, en fin, que ni sirve para la venta ni para iniciar 
á los profanos en los secretos del arte. 

La exposición abierta en el mencionado Círculo á fines del mes de Marzo, 
no abunda tanto como todas sus predecesoras en esta clase de nimiedades; 
pero, aun así y todo, se advierte que una buena parte de los pintores creen sal- 
dar cuentas con su conciencia artística, dando el nombre de Margarita á un re- 
trato de mujer vulgar, que lleva en las manos una joya cualquiera, el de Ofelia 
á una sencilla cabeza de estudio con cuatro flores en la cabellera, y el de Da- 
lila á una gitana armada con unas tijeras. 

Los pocos artistas valencianos que han tomado parte en dicha exhibición 



28o REVISTA DE VALESCIA. 



uo se han visto libres de aquel mal, y así es que no tenemos ocasión de hablar 
de ninguna obra que revele gríinde ingenio ó notoria originalidad. Estudios me- 
jor ó peor ejecutados, y sencillas tablitas en las que el pincel ha corrido con 
mas ó menos fortuna: he ahí todo lo que la escuela valenciana tiene en los sa- 
lones de la calle del Barquillo. 

Plácido Frémcés abre la Usta de nuestros péiisanos con un buen retrato de 
señora, en el que, sin negar el parecido que pueda tener, debemos notar que el 
autor ha puesto tal vez mas cuidado en la ejecución de las manos y del traje 
que en lo esencial, que era la cabeza. 

Luis Franco ha llevado otro retrato, muy bien hecho, de una hermosa niña, 
vestida modestamente de negro y blanco, al cual, quizás porque el modelo 
finje tener los ojos clavados en el cielo, titula Plegaria. Del mismo autor hay 
otra cabeza de estudio: la de un negro. A nuestro juicio, esta se halla pintada 
con mas energía y acierto que la anterior. 

De Eugenio Gimeno, artista á quien solo conodamos por los preciosos cro- 
mos con que ha adornado muchas de las obras publicadas por las casas de 
Montaner y Simón, y Espasa hermanos, de Barcelona, hay la linda cabecita de 
una joven parisiense, cubierta con elegante sombrero, al que adornan plumas 
y flores. Es una buena muestra de lo que puede hacer este autor en la pintura 
al óleo, si se dedica en adelante á ella con mas entusiasmo que lo ha hecho 
hasta ahora. En la sección de acuarelas, expone el mismo autor una figura 
que representa un lacayo. Sin grandes pretensiones, tiene, no obstante, acierto 
en la combinación del color, y prueba que Gimeno conoce mas los secretos de 
la aguada que los del óleo. 

Gomar, que tan bien sabe sorprender en sus paisajes los mas primorosos 
incidentes de la naturaleza, ha acudido modestamente al concurso que reseña- 
mos, supuesto que solo aparecen con su firma dos diminutas tablas, que copian 
con la exactitud de ima fotografía, — eso sí, — dos detalles de la ciudad á que 
consagra todos siis amores de artista: de Granada. La primera es una pobre vi- 
vienda que "titula La casa de Jábate, toda blanca, toda colgada de jaulas y 
llena de tiestos y arbustos en flor, la cual se destaca entre im grupo de copudos 
:irboles, que la sombrean. La otra, denominada El carril de S. Ceálio, figura 
una calle en cuesta, por la que baja una especie de atargea, destinada tal vez a 1 
desagüe de la parte alta de la población en los clias de Uuvias torrenciales. Flan- 
quean y coronan el cuadro pintorescas casitas, bellamente agrupadas, á las que, 
como en la otra tablita, no falta el poético adorno de las flores y de las plantas. 

El mas incansable de nuestros marinistas — y ya se puede suponer que hablo 
de Monleon, — figura con dos marinas tituladas Un canal en Holanda y La peña 
del Buey en Laredo. Aquella representa u;ia tranquila estension de agua, donde 
se balancean gallardamente algunas embarcaciones. La s^unda exhibe en pri- 



Los ARTISTAS VALENCIANOS EN MADRID. 28l 

mer término un agudo peñón, de aspecto pizarroso, contra el que chocan, levan- 
tando nubes de espuma, las encrespadas olas del mar Cantábrico. Un buque 
corre allí cerca los peligros de ir á estrellarse, arrastrado por el temporal. En 
una y en otra se vé la exacta fidelidad con que reproduce Monleon los variados 
aspectos del agua, y que le ha valido desde hace largos años el figurar á la 
cabeza de los que en España se dedican á este género de pintura. 

Por último, en la sala de acuarelas hay una del Sr. Jover, que titula Recuer- 
dos, y otra del Sr. Plá y Valor, que representa una campesina italiana. 

Como se vé, no descuella por su importancia ninguna de las obras expues- 
tas por los valencianos. Solo puede consolarnos — si esto es un consuelo — el 
hecho de que tampoco las demás provincias de España han aportado mayor 
suma de elementos que la nuestra á la exposición del Círculo. 

Aparte de estas noticias, bien pocas puedo comunicar á los lectores de la 
Revista. 

Recientemente tuve ocasión de ver un retrato al óleo que D. Francisco Do- 
mingo ha remitido desde Paris, donde reside, á un hermano suyo avecindado en 
Madrid. Es el de una preciosa niña rubia, hija de aquel notable pintor. Cuatro 
pinceladas han bastado al artista para hacer una obra maestra, que es el encanto 
de cuantos la contemplan. ¡Qué pinceladas! Cada una de ellas vale mas que 
muchos cuadros. No es posible poner en duda que Domingo es hoy el maestro 
de los pintores valencianos por su ejecución, por su color, por la diiícil senci- 
llez que revisten sus obras. ¡Lástima grande que su alejamiento de la patria 
nos impida admirar con mas frecuencia sus inestimables producciones! 

José Benlliure ha enviado desde Roma dos acuarelas, para su venta 
en Madrid. Son dos cabezas de tamaño natural: la de un viejo de luenga barba 
blanca, que ojea con interés un abultado infolio, y la de una gallarda muchacha 
de mirada picaresca, que ostenta en su abultado pelo, en su provocativo seno y 
cogidas entre sus afilados dedos gran número de rosas frescas cual sus meji- 
llas. De la manera con que está hecho nada hay que decir, pues sabido es que 
Benlliure goza hoy justísima reputación, no solo en España, sino también en 
el extranjero. 

Juntamente con las dos acuarelas citadas, ha remitido el pintor mencionado 
otra de su hermano Juan Antonio, que representa á un anciano, abstraído en 
sus oraciones, y desgranando un grueso rosario. Si bien este artista no se halla 
aun á la altura de su hermano mayor, se observa en cada nuevo trabajo suyo 
que pertenece á la madera de los buenos pintores, y no han de pasar muchos 
años sin que su firma se cotice al lado de las (jue hoy tienen mejor crédito. 

¿Quién no conoce esa hermosa colección de volúmenes, coquetamente 
encuadernados, con relieves de oro y de colores, que se publica en Barcelona 
con el nombre de Aríe y Letras? ¿Quién, al pasar la vista por las páginas de los 



282 



REVISTA DE VALENCIA. 



tomos que contienen los Cuentos de Andersen, La Jiija del Rey de Egipto ó El 
Nabab, no se ha recreado contemplando las primorosas viñetas de Pellicer, 
Mestres y Mélida, que los adornan? Pues bien, — y esta es mi última noticia, — 
nuestro celebrado paisano Emilio Sala, ha recibido el encargo de ilustrar dos 
de los volúmenes próximos á publicarse. El uno contendrá El lazarillo de Tor- 
vies, y el otro el poema de Campoamor, denominado El Drama universal. — 
Desde ahora lo recomiendo á los amantes de lo bello. 



Madrid, 15 de Abril de 1882. 



A.Q. 




CRÓNICA MENSUAL. 




\ de ser hoy comienzo de nuestra Crónica un fúnebre homenage. La 
Revista de Valencia ha perdido á uno de sus apreciables colabora- 
dores, el Dr. D. José Biosca y Mejía. La implacable muerte ha cor- 
tado prematuramente el hilo de su existencia, dedicada al servicio de 
Dios, de la sociedad y de la ciencia. ¡Premie el cielo sus virtudes! 

El dia de Jueves Santo eran conducidos al Campo Santo los restos de este 
ilustrado sacerdote. Una traidora pulmonía habia destruido su salud y su vida en 
breves dias. Los alumnos del Colegio Valentino, del que era fundador y director, 
los padres de la mayor parte de ellos, y muchas personas distinguidas en el pro- 
fesorado ó el cultivo de las letras, daban testimonio, acompañando tristemente el 
cadáver, de la pérdida que Valencia habia experimentado. 

Los estudios de antigüedades eran los favoritos del Sr. Biosca, que dedicaba 
á ellos los pocos momentos de solaz que le dejaba la enseñanza. Habia contri- 
buido á la formación de la Sociedad Arqueológica Valenciana, y era al morir su 
vice-presidente, título que equivale al de presidente efectivo, porque la presiden- 
cia corresponde en esta Sociedad al director de la Económica de Amigos del 
Pais, bajo cuya protección vive. En nuestra Revista habia dado muestras de su 
afición á esos estudios en los artículos sobre las Antigüedades de Sagnnto, pu- 
blicados en el primer volumen. 

Era el Sr. Biosca hijo de Almansa, donde nació en 27 de Setiembre de 1841, 
y se distinguió por su aplicación desde los primeros años. Tenia mucha aptitud 
para la música, y á ella querían dedicarlo sus padres; pero su vocación por el 
sacerdocio les disuadió de aquel propósito. Estudió en el Seminario Conciliar de 
Murcia hasta el cuarto curso de Teología, y terminó su carrera en el de Valen- 
cia. En 1.° de Enero de 18Ó8 dijo la primera misa, y en 1871, doctor ya en 
Filosofía y letras, estableció el Colegio Valentino de primera y segunda ense- 
ñanza, que supo elevar á considerable altura con sus incesantes desvelos. 

* 
*■ * 

Vá terminando ya lo que pudiéramos llamar estación literaria. Las fiestas 
de Semana Santa y Pascua, primero, el influjo enervador de la primavera, des- 
pués, producen la desanimación en los Ateneos y Academias. Corta será, por 
tanto, nuestra Crónica. 

El Ateneo científico-literario y artístico apenas ha dado señales de vida. Sola- 
mente tenemos que añadir á sus anteriores trabajos una conferencia de D. Juan 
Robert y Bordes, en la que expuso los inconvenientes del tratado de comercio 



284 REVISTA DE VALENCÍA. 



coa Francia para las industrias españolas, y la contestación del Sr. Giménez 
Valdivieso, sosteniendo las ideas del übre-cámbio. 






En la Sociedad del Rat Penat hubo el miércoles de Semana Santa una sesión 
muy solemne de carácter religioso. Cantáronse las Siete Palabras y leyéronse 
poesías alusivas á cada una de ellas, de los Sres. Pizcueta, Iranzo y Simón, 
Llombart, Arroyo y Almela, Ferrer y Bigné y Rodríguez Guzman. 

* 

* * 

La Academia de la Juventud Católica dedicó al patrono de Valencia, San 
Vicente Ferrer, una sesión literaria, cuyos trabajos eran todos en idioma valen- 
ciano. El discurso apologético de aquel gran patricio y apóstol estuvo á cargo 
de D. Germán Mata. 

En una sesión de la sección de literatura ha dado á conocer el Sr. Guzman 
Guallar un drama, que pareció muy bien á los que escucharon su lectura. 

* * 

En el Círculo Militar se ha establecido un Ateneo, que contribuirá sin duda á 
la mayor cultura de su clase que dá vida á aquel centro de reunión. En el acto 
de su solemne apertura hizo im discreto discurso inaugural el veterano é ilus- 
trado general Sr. Lassala; el celoso médico militar D. Antonio Frean, evocó 
gloriosos recuerdos hablando del poder militar de España en las orillas del 
Guad-el-Jelü, y se leyeron con general aplauso poesías de los Sres. Ortiz (Don 
Paulino), Grande y Pérez Montoro, aventajados discípulos de Ercilla en armas 
y letras. 



* * 



La Sociedad Arqueológica valenciana ha celebrado su sesión pública anual 
dedicándola á la buena memoria del digno vice-presidente que ha perdido, Don 
José Biosca y Megía. 

Habia escrito este para la referida sesión el discurso reglamentario, que ver- 
saba "Sobre el origen y desenvolvimiento de la Arqueología.,, Este discurso pos- 
tumo fué leido, obteniendo grandes aplausos, que aumentaron el sentimiento por 
la pérdida de una persona tan digna como era su ilustrado autor. 



* * 



La Sociedad Valenciana de Agricultura está ocupándose con plausible activi- 
dad en la preparación del Congreso Agronómico que ha de celebrarse en esta 
capital durante la feria del próximo Julio. Se ha nombrado para dirigir estos pre- 
parativos una comisión, en la cual están representados la Sociedad de Amigos 
del Pais y el Ateneo. Es presidente de ella D. Felicísimo Llórente y Olivares, y 
figuran como vocales D. Eduardo Amorós, D. César Santomá, D. Ángel Do- 
menech, D. Pedro Fuster, D. José Arévalo y Baca y D. José Sanz Bremon. 



CRÓNICA MENSUAL. 285 



Parece que llega la hora de terminar el monumento que Valencia dedica á 
D. Jaime el Conquistador, y cuyo pedestal está hace algunos años en la plaza- 
jardín de la Aduana, aguardando la estatua ecuestre de aquel gran rey. 

Este importante trabajo artístico ha sido encargado á los notables escultores 
de Barcelona, hermanos Vallmitjana, que piden dos años para hacer el modelo. 
Después ha de fundirse en bronce la estatua, de modo que aun tardará algo en 
tenninarse este monumento. 



* * 



Con la Pascua Florida ha comenzado la última parte de la temporada teatral. 
Tenemos compañías de zarzuela en el teatro Principal y el de Apolo, y actúa 
en el de la calle de Ruzafa un cuadro de declamación y otro para piezas y zar- 
zuelitas catalanas. 

La novedad de mas bulto ha sido la representación en el teatro de Apolo de 
la zarzuela La Tempestad, letra deD. Miguel Ramos Cardón y música del joven 
compositor valenciano D. Ruperto Chapí, hijo de Villena. La circunstancia de 
haber venido á Valencia los autores para dirigir los ensayos y asistir á la repre- 
sentación, dio á esta mayor interés. El é.xito fué un triunfo completo para el 
poeta y el compositor. Además de obtener aplausos y coronas en el teatro, 
fueron obsequiados con banquetes y giras campestres por los escritores valen- 
cianos y la Sociedad de Conciertos. 

Esta dispuso con tan plausible motivo una gran función de música instru- 
mental, en la cual se dio á conocer con igual é.xito que La Levipestad la gran- 
diosa pieza de concierto del Sr. Chapí titulada La Corte de Granada, fantasía 
morisca, que tiene armonías muy originales y valientes, y una instrumentación 
riquísima. El Sr. Chapí quiso que formaran parte de este concierto obras de los 
compositores valencianos D. Salvador Giner y D. José Espí y Ulrich, y así se 
hizo, compartiendo los tres maestros los aplausos entusiastas del público. 




BIBLIOGRAFÍA VALENCIANA. 




BRAS FESTIVAS SATÍRICAS Y SERIAS, EN PROSA Y EN 
VERSO, DE D. FRANCISCO DE OUEVEDO Y VILLEGAS. 
hátctoii de lujo ordenada por D. Juan Bautista Perales. Terraza, 
Aliena y cotnp.^, editores. Valencia, imprenta de Juan Gnix, 18S2 (l). 

Los editores Terraza y Aliena, que dieron á luz la Historia de Valeftcia por 
Escolano, adornada con láminas cromo-litografiadas, han emprendido otra pu- 
blicación ilustrada, la de las obras completas del insigne ingenio español Don 
Francisco de Ouevedo. Popular ee como el que más el nombre de este escritor, 
pero la mayoría de las gentes le considera únicamente como festivo poeta y satí- 
rico novelista, quedando reservado á los eruditos el conocimiento exacto de sus 
múltiples y variadas obras. No está, pues, de más que estas se generalicen, como 
indudablemente sucederá por medio de la edición presente. Se ha encargado de 
dirigirla D. Juan Bautista Perales, que no habrá tenido que hacer grandes trabajos 
de investigación y confrontación bibliográfica, puesto que esta empresa estaba ya 
realizada á naedida de los deseos mas exigentes, por el erudito D. Aureliano Fer- 
nandez Guerra y Orbe, que estuvo encargado de coleccionar y revisar las obras de 
Ouevedo para la Biblioteca de Autores españoles, del Sr. Rivadeneyra. A pesar de 
ello, y aunque reconoce el Sr. Perales que no es fácil mejorar lo hecho, dice que 
ha tenido á la vista buen número de ediciones antiguas y modernas y las copias 
manuscritas que existen en diferentes museos. También ha seguido la califica- 
ción hecha por el Sr. Guerra y Orbe de las obras de Ouevedo, divididas en varias 
secciones, que comprenden los discursos ascéticos y filosóficos, discursos políticos, 
discursos satíricos-morales, discursos crítico-literarios y discursos festivos. 

Está adornada esta edición con láminas cromo-litográficas, cuyos originales 
han sido encargados á los principales artistas valencianos. En las primeras en- 
tregas, que tenemos á la vista, hay algunas de ellas debidas á los Sres. Peiró, 
Pinazo, y otros conocidos pintores, que tienen algún mérito; y la ejecución de los 
cromos bastante esmerada, es debida al Sr. Pérez. 



(ij Esta obra formará dos tomos, comprendiendo uno de ellos las obras en prosa, y el otro las 
poéticas, y se publica por entregas de ocho páginas en folio, que cuestan un real. Se suscribe en 
Valencia, casa editorial, calle del Embajador Vich, 19. 



BIBLIOGRAFÚ VALENCIANA. 287 



LA IGLESIA LIBRE EN EL ESTADO LIBRE, por el Conde de Moxta- 
LEMBERT, traducción y prólogo de D. Vicente Piño y Vilanova. Valencia, hnp. 
de La Nueva Alianza. 1882 (1). 

El Sr. Piño, promotor fiscal de Sagunto y persona aficionadísima á estu- 
dios filosóficos, ha creído que para sostener y generalizar sus ideas tavo- 
rables á la completa separación de la Iglesia y el Estado, era conveniente dar á 
la estampa, traducidos al castellano, los dos discursos pronunciados por el ilustre 
conde de Montalembert, en el Congreso Católico de ¡Malinas, celebrado en l863, 
en los cuales enarboló la bandera con el famoso lema La Iglesia libre en el Es- 
tado libre. 

Así lo ha hecho, dando á luz el presente opúsculo, en el cual dichos discur- 
sos van precedidos de un prólogo, encaminado á expresar la opinión del traduc- 
tor en tan delicada materia. Opina el Sr. Piño que ninguna relación jurídica 
existe entre lo espiritual y lo temporal, entre la Iglesia y el Estado, y que deben 
vivir independientes y separados. "No se trata de combatir á la Iglesia, dice, 
como institución santa, como sociedad religiosa, como comunión cristiana; no se 
trata de dar la preferencia á ninguna de las confesiones conocidas; trátase de 
que la Iglesia esté separada de los negocios terrenales, de que no se inmiscuya 
ni ejerza su influencia en el Estado, de que no aspire á que el Estado la reco- 
nozca como la única verdadera, con exclusión de otro culto, trátase de que la 
Iglesia no deba s\\ poder á ingerencia estraña, no vrca á expensas del Estado.,, 

Estas son las ideas del Sr. Piño, en cuyo apoyo invoca las doctrinas de un 
escritor tan religioso y tan católico como el conde de Montalembert. 



MANUAL TEÓRICO-PRACTICO DE LO CONTENCIOSO- ADMINIS- 
TRATIVO Y DEL PROCEDIMIENTO ESPECLÜL EN LOS ASUNTOS DE HACIENDA, por Don 

Fermín Abella. Madrid, hnpr. de E. de la Villa, 1882 (2). 

Nuestro compatricio, el Director propietario de la Revista titulada El Con- 
sidtor de los Ayimtamie^itos y Juzgados municipales, ha prestado un buen servicio 
á los que necesiten conocer los procedimientos y la jurisprudencia en los asuntos 
contencioso-administrativos, publicando este completo Tratado, en el que encon- 
trarán todo lo que se refiere á ese ramo tan poco conocido de la mayor parte de 
los abogados. 

Comprende tres partes principales el trabajo del Sr. Abella: la primera con- 
tiene un estudio detenido de la organización, atribuciones, competencia y modo 
de funcionar de cada uno de los tribunales contencioso-administrativos, términos 
para interponer las demandas, reglas para los litigios, competencias de jurisdic- 
ción, etc.; la segunda sección la fomia toda la parte legislativa, referente á estas 
materias; y la tercera una serie ordenada de formularios para todas clases de 
reclamaciones gubernativas y contenciosas. 



(1) Un volumen en 8.» de 152 págs. 

'2) Un tomo de 712 págs. en 4.° Precio: 10 pesetas. Administración: Madrid, plaza de la 
Villa, 4. 



LO RAT-PENAT.. 

SOCIETAT DE AMADORS DE LES GLORIES VALEN'CL^NES. 

ADITAMENT AL CARTELL DELS JOCHS FLORALS. 

CONVOCATORIA PERA' LS DEL PRESENT ANY 

MDCCCLXXXII. 

(IV DE SA INSTITUCIÜl. 



j STA Societat posa en coneiximent de tots 
els que per nostra gloriosa lliteratura se 
inieresen, els nous premis que demprés de pu- 
blicat el Cartell li han segut oferts, y que la 
junta de gobern. en sesió celebrada el dia 8 de 
este mes, ha acordat afegir al programa en la 
forma següent: 

PREMIS EXTR.\ORDINAEIS. 

Vn ohjtctt de art, obsequi de la Excma. Dipu- 

tació provincial de Alacant. Será adjudicat est 
premi al autor del millor romans en el que se 
recordé algún fet curios é iniportant de la his- 
toria de la Corona de Aragó. 

Una Joya ck argiKí, oferta per la Excma. Di- 
putació provincial de Castelló, al autor del mi- 
llor y mes complet catálech biográfich deis filis 
ilustres de aquella provincia. 

Una ploma de argml, ab reUetis di or, present 
de la junta de les Escoles de Artesans, al autor 
de la millor composició sobre el tema: "Una vi- 
sita á les Escoles de Artesans . „ 



Esta composició, si se presenta en prosa, po- 
drá escriures en castellá ó valencia. Sois en la 
última llengua, si es en vers. 

Un objecíe de art, regal de la Societat de so- 
corros é instructiva de Mestres fusters, al autor 
de la millor monografía referent ais origens del 
gremi de fusters, y vicisituts per que ha pasat 
dit grerai fins nostres dies. 

Este premi se adjudicará al treball, en caste- 
llá ó valencia, que mes datos inédits reunixca. 

Pera la concesió deis anteriors premis regirán 
les condicions que se determinen en el Cartell 
publicat el dia 26 de Giner últim. 

Lo qual fá publich esta Societat, per mig de 
la present adició, pera que aplegué á coneixi- 
ment deis poetes y escritors valencians, catalans 
y mallorquins, que desigen, com antigament se 
dia, tirar á la joya. 

Fon escrit y firmat en la ciutat de Valencia 
el dia g deMaig de 1' any 1882. — Rafel Ferrer 
y Bigné, president. — Ferran Reig y Flores, se- 
cretar! general. 




Valencia. Imprenta de Do.menech, RIar, 48. — 1882. 



REVISTA DE VALENCIA. 



1." luMO DE l8b2. 



LOS BARONES DEL REINO DE VALENCIA. 



ESTUDIO HISTÓRICO 



POR DON VICENTE NOGUERA AQUAVERA Y DON JOSÉ MARTÍNEZ ALOV, 




íucHAS son las opiniones que respecto á la etimología de la palabra 
barón se han sustentado, pero pueden lógicamente reducirse á dos 
I principales: la que sostiene su procedencia de las lenguas septentrio- 
nales, y la que por el contrario, la deriva de los antiguos idiomas pertene- 
cientes á las razas que dieron al mundo los primeros destellos de civilización. 
Sostienen la primera escritores tan eminentes como Diez, Marca, Burguy, 
Madramany y otros no menos ilustres. 

Diez, ante la forma ber, que en el siglo XII tuvo en Francia la palabra baro, 
sospecha si procede esta del antiguo alto-aleman béran y del ^odo bairav., con- 
ducir. 

Pedro de Marca {Marc. Hisp., lib. ÍII, cap. VIII, pág. 257), á quien sigue 
Madramany en su Tratado de la 7iobleza de la corona de Aragón, considera 
que la voz teutónica bliar, que significa hombre, originó la palabra barón , apH- 



390 REVISTA DE VALENCIA. 



cada en un principio para designar á todas las personas del sexo masculino, y 
concretada mas tarde á aquellos que fueron constituidos en una dignidad supe- 
rior. Y hasta presiune si la voz barón sustituyó al primitivo baro cuando este 
sufrió dicha reducción. 

Finalmente, Burguy deriva la palabra que estudiamos de la anglo-sajona 
beorn, equivalente también á hombre. 

La segunda opinión es la mas corriente y generalizada entre los autores, de 
los cuales citaremos algunos para determinar ios puntos mas divergentes de sus 
doctrinas. 

San Isidoro (Orig., lib. IX, cap. IV), Du Canga (Glos., ioin. I, f. jjo, z: 
Baro), Moreno de Vargas, (Nob¿. de Esp., dis. XIII, pág. j^, n. 16), Berganza 
(Ahí. de Esp., ¿ib. V, cap. VIH, pág. ¿Ss), el P. Guardiola, Andrés Alciato, Ca- 
piblanca, Alberico, Calepino y otros muchos, que seria prolijo eniunerar, hacen 
derivar el baro latino directamente del griego baryis, barus, pesado ó grave, 
aplicado en la Edad Media á determinadas personas, en el sentido de hombres 
de respeto. 

Pero Gerónimo Blancas, {Arag. Rer. Com., tit. de Optim. pág. joj), Vidal de 
Canyellas, Miguel del Molino, Monlau y otros fíjanse en el vir latino como orí- 
gen de aquella palabra, y del ablativo viro deducen las sucesivas corrupciones 
varo y baro, que dan lugar á la forma barón de las lenguas castellana, francesa, 
inglesa, baró de la catalana, bar de la provenzal y de la alemana, y barone de 
la italiana. 

De propósito hemos reservado para el último lugar la opinión de Blancas, 
por parecemos la mas acertada. 



Barcia, en su Diccionario general etimológico de la lengua española, refuta 
por completo la doctrina de Diez, haciendo observar que el francés ber fué em- 
pleado en la Edad Media como nominativo de barón, cuyo término deriva evi- 
dentemente del bajo latin baro, y no del sajón bearn, beorn, ni del frison bern. 

No deja de tener visos de probabilidad la etimología de Marca, pues bien 
puede el bhar teutónico dar lugar al baro neo-latino, pero debe tenerse pre- 
sente que los idioitias septentrionales no han llegado hasta nosotros en su pri- 
mitiva pureza, sino adulterados por la lengua del Lacio, que influyó en todos 
los pueblos. Y así, el bliar de las razas germánicas, que antes pasó por las 
formas ivar y iver, debió provenir indudablemente del ablativo latino viro; de 
manera que la palabra baro derivó en unos países directamente de la lengua 



LOS BARONES DEL REINO DE VALENCIA. 29 1 



de los romanos, y en otras hubo de pasar antes por la forma germánica. Bajo 
este concepto , es admisible la opinión de Marca. 

No así la de Burguy, que buscando la fuente en el frison bem, criatura, for- 
ma el bearn anglo-sajon, niño, y el beorn, hombre, deduciendo de aquí el baro 
latino, mediante un desarrollo gradual y ascendente en el valor de la palabra 
y unas derivaciones que no reúnen las mayores condiciones fonéticas. Tal vez 
fuera aceptable esta ingeniosa etiinología, si no existieran otras mucho mas sen- 
cillas y naturales. 

Difícil es probar que el barys, barus griego originara nuestro baro de la Edad 
Media, porque atendiendo á sus varias significaciones en las distintas épocas 
de la historia, dedúcese que dicha palabra fué aplicada y desarrollada por el 
pueblo en paises en los cuales ninguna influencia egercia la lengua griega. Este 
origen puede concebirse solamente en los vocablos técnicos adoptados por los 
sabios, que para la explicación de su ciencia necesitan usar voces nuevas, que for- 
man con raices de las lenguas madres. 

De estas mismas refutaciones á las anteriores etimologías se desprende que 
la susodicha palabra baro procede en todos los casos, mas ó menos directamente 
del viro latino; y para mayor abundamiento recordaremos un diploma, que según 
Madramany, se halla en el monasterio de Generez, por el cual Guillermo Sán- 
chez, Duque de Vasconia, llama á sus magnates Barones ó Virones indistinta- 
mente; que la forma faro, corrupción evidente de varo y viro, fué usada en un 
principio, segim cita Littré; y finalmente, que su primitiva significación fué la de 
hombre ó varón, aplicada con especialidad á los individuos de la raza genná- 
nica en el sentido de hombres por excelencia. 

Pudiéramos determinar la generación de la palabra baro7i, por medio de las 
siguientes acepciones: 

Vir. — Hombre. 

Varo. — Varón. 

Baro. — .Señor. 

Barón. — Título honorífico. 



II. 



A principios de la Edad Media adoptaron el título de barón algiuios de los 
principales magnates de Francia; pero desde el siglo VI en adelante hízose 
ya peculiar de los príncipes de sangre real y de los señores de vasallos que de- 
pendían directamente del rey. 

En Alemania se aplicó también el nombre de barojí á los señores de la pri- 



2g2 REVISTA DE VALENCIA. 



mera nobleza, pero no fué su uso tan general ni referido á personas tan preemi- 
nentes, porque el dictado de noble fué siempre allí considerado en mayor estima 
por su significación y por su antigüedad. 

Los grandes de Inglaterra. lo usaron ya en el año looo, según se desprende 
de una carta de Enrique I, en la que establecía que todos sus barcnies le pidieran 
licencia para casar á sus hijas. 

Bajo el mismo concepto existían aquellos en otros reinos que no enumera- 
mos, excepción hecha de la Escocia, en donde Malcom III (siglo XII) creó unos 
títulos honoríficos con la denominación peculiar de barones. 

Las leyes y costumbres de Francia introdujeron en España la palabra barón 
como calificativo de nobleza. Carlos el Hermoso, rey de Francia, escribió una carta 
á D. Alfonso de Castilla, haciéndolo barón y rico-hombre de Navarra. 

Los principales capitanes que ayudaron á Carlo-Magno y su hijo Ludovico á 
la conquista de Cataluña, se denominaron barones, y á su tenor todos los señores 
que obtuvieron feudos, con cualquier clase de jurisdicción que fuese, suprema, 
media ó ínfima. 

En Aragón, por el contrario, solo se denominaron barones los ricos-hom- 
bres que obtenían de los reyes, en honor ó feudo honrado, las tierras conquista- 
das á los moros, adquiriendo sobre sus vasallos, llamados serviíutis, la suprema 
jurisdicción ó potestad absoluta de la vida de los mismos, sin concesión de re- 
curso á superior autoridad. 

Castilla se sustrajo á la influencia de las costumbres estranjeras, porque su 
especial situación en el centro de la península ibérica, rodeada de árabes y pe- 
leando con ellos, la incomunicaba del resto de Europa. La nobleza adoptó allí 
el dictado de ricos-hombres, y consideraba como estranjero el título de barón. 
Así se desprende de la ley lo, tít. 25, Partida 4^, escrita con posterioridad á los 
tiempos á que nos referimos, en la cual declaraba el Rey Sabio que "Ricos 
"homes son, segund costumbre de España, los que en otras tierras dicen condes 
"ó barones.,, 

Puede, pues, sentarse, como antecedente necesario para el estudio de los 
barones en nuestro reino, que antes de realizarse la conquista del mismo eran 
conocidos aquellos en casi todas las monarquías de Europa, pero no como título 
especial, sino como dictado de nobleza, cuya significación fué mas ó menos lata 
según los distintos tiempos y países. 



III. 



D. Jaime I. (pie unía á la circunstancia de militar valiente la de hombre de 
Estado sagaz y previsor, habla comprendido (¡uc el feudalismo, con las facultades 



LOS BARONES DEL REINO DE VALENCIA. 2q3 



que le coucedian los fueros aragoneses, era un peligro constante para la monar- 
quía y para los vasallos. 

En su niñez todavía, vióse ya precisado á vestir una prestada cota para batirse 
con los ambiciosos barones, que creian llegado el momento de escalar el trono y 
usurpar sus derechos. 

Las acciones de guerra mas importantes violas comprometidas por la actitud 
de los nobles, siempre dispuestos á censurar la conducta del monarca aragonés, 
y descontentos siempre de sus gracias y liberalidades. 

Su vida entera habia sido una lu:'.\a constante con sus magnates, pero lucha 
estéril, que oprimía su espíritu, que amargaba la satisfacción de sus gloriosas 
acciones, que marchitaba en su frente los abundantes laureles de la victoria. 

La misma conquista de nuestro reino, halló tantos obstáculos por parte de 
los barones aragoneses, que el invencible D. Jaime llegó á desesperar en una 
ocasión suprema, y se lanzó contra los muros de Burriana á pecho descubierto 
y desembrazado del escudo, para qu? la muerte viniera á sacarle de la situación 
angustiosa en que le habian colocado sus nobles desagradecidos. 

No era, pues, de esperar que al repartir entre estos nuestra tierra, por virtud 
de conquista, les concediera aquella suprema potestad que gozaban en Aragón 
y que ya D. Pedro II habia creido necesario cercenar. 

La organización social y militar de aquella época hacia necesario el reparto 
de las tierras conquistadas y la continuación por lo tanto del feudalismo. D. Jaime 
hubo de doblegarse á estas exigencias de los tiempos, pero supo neutralizarlas 
por medio de una prudente parquedad eu la concesión de territorios y juris- 
dicción. 

La ciudad, las villas mas importantes, las poblaciones mas numerosas y de 
mejores condiciones climatológicas y estratégicas, quedaron reservadas á la 
corona, que estableció sobre ellas la beneficiosa legislación de los Fueros, notable 
por su espíritu liberal y perfección relativa. 

Los caballeros que con su sangre habian regado nuestra fértil vega, aquellos 
que con sus lanzas hicieron la corte á la incansable ÜMiia del rey conquistador, 
recibieron sus merecidos premios, adquiriendo la propiedad de dilatados campos, 
espaciosos solares y ricas alquerías. 

Pero los señores feudales, que seguidos de sus vasallos, desplegado el pendón 
y enhiesta la cimera, habian abandonado sus castillos para ausiliar á D. Jaime eu 
la temeraria conquista, exigieron naturalmente la concesión de honores y feudos 
en los dominios conquistados, según antigua costumbre y pactos que con ante- 
rioridad se fonnalizaron. 

Estos honores y feudos establecidos sobre villas, castillos y estados ó terri- 
torios fronterizos, tomaron el nombre, ya generalizado en aquella época, de baro- 
íiias, y los señores que los obtuvieron se denominaron barones, encargados 



294 REVISTA DE VALENCIA. 



de la defensa de las poblaciones, administración de justicia y percepción de im- 
puestos. 

Los barones creados por D. Jaime á raiz de la conquista fueron escasos en 
número. La tradición constante de la nobleza valenciana asegura que fueron 
doce precisamente los que merecieron tal distinción, y viene reconociendo en 
ellos desde antiguo una clase aristocrática superior á toda otra nobleza de 
nuestro reino. 

Tal acotación hecha al número de los barones de la conquista, tiene en 
nuestro concepto un fundamento arbitrario y común en la Edad Media á casi 
todos los países. 

Cataluña afirmaba que su reconquista era debida á Carlo-Magno y su hijo 
Ludovico, auxiliados por nueve barones ú señores feudales, que formaron el nú- 
cleo de la nobleza catalana. 

A su imitación, Mallorca determinó también en nueve el número de los mag- 
nates que desembarcaron con D. Jaime I en aquella isla y dieron lugar á las 
nueve casas, á las que casi toda la nobleza mallorquína se precia de perte- 
necer. 

Aragón tenia fijado en doce el número de los ricos-homes de natura, ú sean 
los nobles antiquísimos, que gobernaron su territorio en aquel tiempo en que 
aun no se habia elegido nuevo príncipe , después de la triste pérdida de Es- 
paña. 

Y de la misma manera. Valencia fijó también en doce el número de sus pri- 
mitivos barones, por mas que historiadores y genealogistas no hayan podido 
nunca llegar á un acuerdo en la designación de estas doce baronías. 

No parece probable que D. Jaime limitara su voluntad para la concesión de 
honores á ese número determinado; estaba en su ánimo reducirlo en lo posible, 
y por eso fué en cambio pródigo en el repartimiento de las tierras. Pero el ince- 
sante clamoreo de los nobles, que pedían el cumplimiento de los fueros arago- 
neses, las exigencias de algunos señores feudales, venidos de extrañas tierras 
para auxiliar la conquista, y el recuerdo de promesas otorgadas en momentos 
de angustia y abandono, le obligaron á establecer paulatinamente nuevas baro- 
nías, que eran otros tantos capítulos de transacción con sus magnates. 

No fueron, por tanto, creadas todas las baronías de nuestro reino en el acto 

de la conquista, ni se concretaron á doce las concedidas por el invicto rey, pero 

fué su número harto reducido, y la distinción bastante superior á toda otra, para 

que sus descendientes puedan sin disputa considerarse los primeros nobles del 

reino de Valencia. 

Fuera temeraria empresa enumerar tales baronías y acotar su número; ma- 
chas de ellas se perdieron, recuperando los reyes la jurisdicción de que volunta- 
riamente se habían despojado; otras confundieron su nombre con feudos poste- 



LOS BARONES DEL REINO DE VALENCIA. 295 

riores y de mayor consideración, y otras se enagenaron repetidas veces, disminu- 
yendo su importancia hasta el punto de extinguirse su memoria. 

Los barones valencianos de creación posterior á la conquista, que se consi- 
deraban sucesores de aquellas, han hecho esfuerzos en todos tiempos para de- 
mostrarlo y para renovar con sus títulos el antiguo catálogo. Por eso lo vemos 
siempre distinto, segim la época en que aparece, el autor que lo consigna, ó el 
archivo en que se encuentra. 

Don Josef Mariano Ortiz, inteligente y erudito genealogista de la nobleza 
valenciana, enriquecia la representación que hizo á favor de D. Pascual Merca- 
der de Calatayud (l), con unas curiosas ilustraciones acerca del título de barón, 
é intercaló por nota la relación de doce barones creados por D. Jaime I, según 
el Real Registro Jacobi siiper diversis de 1234 á 1248. Imprimióse esta repre- 
sentación en Madrid en 1788. Y casi al mismo tiempo anotaba el mismo 
Ortiz la Disertación histórica de la procesión del Corpus de Valencia con el 
catálogo de los barones, referido al mismo Real Registro, pero de tal modo va- 
riado, que solo hay conformidad en seis baronías de las doce que se citan. 

Esto nos indica claramente el criterio que debemos seguir para su acepta- 
ción. 

En el proemio é introducción de los fueros de nuestro reino, dictados por 
el rey conquistador, se consigna haber escuchado el consejo de once nobles ba- 
rones y otras muchas mas personas de preeminencia, como arzobispos, obispos y 
prohombres de la ciudad. Fueron estos once barones D. Ramón Folch, D. Pedro 
y D. Guillemio de Moneada, D. Ramón Berenguer, D. Ramón de Peralta, Don 
Pedro Fernandez de Albarracin, D. Pedro Cornel, D. García Romeu, D. Ximeiio 
D'orrea, D. Artal de Luna y D. Gimeno Pérez. 

Todos poseían sus baronías ó feudos en Aragón y Cataluña, pero la mayor 
parte de ellos consiguieron nuevos estados en Valencia, viniendo á ser los pri- 
meros barones de nuestro reino. 

Don Guillermo de Moneada, biznieto de Pedro II, adquirió la baronía sobre 
el castillo y villa de Nules. 

Don Pedro Fernandez, señor de Albarracin, la adquirió sobre el castillo y vi- 
lla de Chelva. 

Don Pedro Cornel, rico-hombre de naturaleza, sobre el castillo de Yillamar- 
chante. 

Don Artal de Luna, perteneciente á la rama Ferrench, de la poderosa casa 
aragonesa de Luna, condecorado también con la rica-hombría, fué eregido barón 
de los castillos de Paterna y Manises. 



(1) Nos ha facilit.ido un ejemplar de este cuaderno, nuestro buen amigo D. José E. Serrano, 
á quien damos desde aquí las gracias. 



2q6 revista de valencia. 



Y D. Ximeno Pérez Tarazona, mesnadero, lugar-teniente del rey en Va- 
lencia, fué creado por el mismo barón de Árenos, á pesar de que los fueros ara- 
goneses limitaban la concesión de baronías á los ricos-hombres de naturaleza. 
Mas tarde se le dio posesión del estado y castillo de Andilla. 

Si alguna vez pudo adolecer D. Jaime de favoritismo, fué sin duda con este 
caballero, cuyas desusadas recompensas disgustaron seriamente á la aristocracia 
de Aragón. Su nombre, sin embargo, aparece el último en el proemio de los 
fueros, porque los demás barones jamás se hubieron dejado posponer de quien 
no lo era por natura. 

De otros consta también la concesión de estados en nuestro reino á raiz de 
su conquista. D. Cauterio, caballero romano, obtuvo las baronías de Torres- 
Torres y Serra. 

D. Juan González de Heredia, descendiente de los ocho caballeros Here- 
dias que sacrificaron sus vidas socorriendo á Pedro II contra Morell, obtuvo la 
del castillo y villa de Asuevar. 

D. Berenguer de Entenza, pariente del rey, rico-hombre aragonés, la de 
Chiva y Pedralva. 

D. Rodrigo de Lizana, señor de Lizana, que en un tiempo se defendiera con- 
tra D. Jaime, hasta que este tomó por asalto su castillo y villa, reconciliiindose 
después, obtuvo las baronías de Montroy, Buñol y Macastre. 

El infante D. Fernando la del castillo y villa de Liria. 

D. Ximeno de Tovía, que tanto se habia distinguido en la conquista de 
Játiva, de cuyo castillo fué posteriormente alcaide, obtuvo la baronía de Mont- 
serrat. 

En Carroz, noble sajón que puso al servicio de D. Jaime una poderosa 
nave para la expedición de Mallorca, obtuvo la del castillo y villa de Rebollet. 

D. Raimundo de RocafuU, pariente del rey y descendiente de los antiguos 
señores de Montpeller, obtuvo la del castillo y honor de Corvera. 

D. Pedro Sanz, notario y repostero mayor del rey, la del castillo y estado 
de Montornés. 

Diego de Crespí, procedente de Gerona, la del lugar de Sumacárcel. 

Sancho de Pina, infanzón de Jaca, la de Benidoleig. 

Y así algiuios otros, que es aventurado determinar. 



Hora es ya que examinemos los derechos concedidos por D. Jaiuie I á los 
barones valencianos. 

Hemos indicado ijue este rey valeroso, p^ro pru<lente, tuvo necesidad de 



LOS BARONES DEL REINO DE VALENCIA. 



297 



transigir con sus nobles, evitando tal vez un conflicto sangriento, y concederles 
determinadas baronías, á las cuales no alcanzasen las disposiciones generales de 
los fueros. 

Sacrificóse, pues, de un modo considerable el espíritu de estos, que tendía á 
centralizar la jurisdicción, pero no por ello dejaron de acotarse los derechos que 
habían de ejercer los barones en sus hotiores respectivos. 

Bajo tres puntos de vista debemos estudiar tales derechos: como propieta- 
rios, como señores territoriales y como señores jurisdiccionales. 

Como propietarios, tuvieron autorización para enagenarlos, bien por medio 
de venta, donación, cambio ú otro cualquier contrato; para disponer de ellos 
en testamento, tuvieren ó no hijos, y legarlos á un noble, caballero ó burgués, y 
para desmembrarlos hasta lo infinito, cediendo cada una de las porciones á 
cambio de cargos ó servicios, con tal que no cambiaran su posición respecto 
al soberano, esto es, que reconociesen siempre haberlos en feudo honrado por 
este y no por oiro señor ó príncipe. 

Como señores territoriales podían transferir á sus vasallos el dominio útil 
de solares para levantar edificios y de tierras para el cultivo, reservándose el 
directo sobre el suelo con todos aquellos servicios, impuestos y condiciones que 
hubiesen tenido á bien establecer en los fueros y cartas de población y encar- 
tamientos. 

Sin necesidad de pacto, tenían sobre los dueños útiles los derechos de auto- 
ridad, fadiga y husmo. 

La autoridad é postal consistía en el derecho de adquirir nuevamente las 
tierras dadas en feudo alodial; si el dueño directo lo reclamaba para hacer cons- 
tar su soberanía, debía devolverio á los diez dias, pero sí mediaba cuestión con 
su vasallo, podia retenerlo hasta la terminación del litigio. 

La fadiga era el derecho del barón á adquirir la finca por el precio mismo á 
que se vendía. Podia usarse dentro del plazo de treinta dias, ú contar desde el 
de la denuncia ó noticia. 

Y el luisino era un tributo dado al barón en las ventas y enagenacíones 
de las fincas enfitéuticas por su reconocimiento y por la nueva investidura que 
adquiría el comprador. Consistía en la décima parte del precio. 

Pero estas disposiciones eran tan solo aplicables en el caso de no existir 
pactos sobre los mismos, caso poco frecuente, porque cada barón, al posesio- 
narse de su territorio, dictaba sus fueros especiales, de acuerdo con los nuevos 
moradores. 

Los barones, como señores jurisdiccionales, tenían la consideración de prín- 
cipes en sus territorios, si bien reconociendo que su autoridad era delegada por 
el rey. 

Fueron j)or tanto revestidos del importante derecho de jurisdicción sobre sus 



298 REVISTA DE VALENCU. 



vasallos, pero no sin graneles restricciones impuestas por D. Jaime I, cuya polí- 
tica se elevaba muchos siglos sobre su época. 

Conocían, pues, los barones todos los litigios, aun cuando se tratara de 
viñas, casas ó campos poseídos en alodio, con tal que estuvieran comprendidos 
en el territorio del señorío. Pero se reservaba á los vasallos el derecho de apela- 
ción para ante el Justicia de Valencia, derecho jamás reconocido por los fueros 
aragoneses, y que raras veces llegó al terreno de la práctica en nuestro reino. 

En el derecho criminal fué todavía mas adelante el rey conquistador, y se 
reservó la justicia de sangre ó justicia personal, declarando que esta es del im- 
perio y que el príncipe no puede cederla á quien quiera que sea. De esta manera 
quedaron los barones imposibilitados de castigar á sus vasallos con penas corpo- 
rales, y de repetir, por consiguiente, en nuestro reino los frecuentes abusos que 
en otros países hicieron odioso el feudalismo. 

En realidad, pues, carecieron los primitivos barones del mero imperio, y aun 
el mixto fué muy restringido en la parte criminal. 

Estas disposiciones imprimieron á nuestros fueros el carácter popular que en 
todos tiempos han tenido, y explican satisfactoriamente la resistencia que á su 
aceptación opuso la nobleza de Aragón, cuyos ricos-hombres estaban acostum- 
brados á disponer libremente del honor, de la vida y de los bienes de sus feuda- 
tarios. 

El establecimiento de los feudos basaba esencialmente en la defensa de las 
fronteras, encargadas á los barones, que no dejaron de cumplir su cometido, siquier 
tan solo fuere por el propio interés de conservar sus castillos y lugares. Podían 
de consiguiente exigir de sus vasallos los servicios personales, organizarlos mili- 
tarmente y conducirlos al campo de batalla, no solamente dentro del territorio, 
sino á donde quiera que llevasen su pendón, movidos por los intereses parti- 
culares ó la defensa de la monarquía. 

Correspondía á los barones el nombramiento de los cargos judiciales y ad- 
ministrativos, como bailes, justicias, capitulares, escribanos, etc., en quienes de- 
legaban parte de su jurisdicción para que en su nombre la egerciesen. Y lleva- 
ban á las Cortes del Reino la voz de sus castillos, villas y lugares, formando 
parte del estamento militar, para la consolidación de sus preeminencias y la re- 
presentación de sus vasallos. 

Todos estos derechos pertenecían al fuero privativo. 

Su adquisición era tan solo legítima mediante título escrito, según el 
Fuero 10, defeudis, que prevenía su nulidad si donchs á ell otorgat de nos 
specialment ó espressa ab carta. 

Temeroso D. Jaime de que las atrevidas limitaciones que imponía al feuda- 
lismo en nuestra tierra, fueran algún dia barrenadas por la censurable benigni- 
dad de sus sucesores, dispuso, finalmente, que nengnn privilegi que de vos, ve 



LOS BARONES DEL REIXO DE VALENCIA. 



299 



deis nostres será donaí, contra aquest nostre stabliment perdurable, nengima va- 
lor, ne fermetat ?io Jiaja. 

Tales son los rasgos mas característicos que hemos hallado para formar una 
¡dea de lo que fueron las baronías del reino en tiempo del rey conquistador. En 
posteriores capítulos examinaremos las vicisitudes que sufrieron con el transcurso 
de los tiempos, y este estudio deberá conducirnos á determinar su situación en 
las distintas categorías de nuestra nobleza oficial ó titulada. 




CANT DE GERMANO. 



^rLLS el" en Jaume: Catalans, 
Mallorquins y Valencians: 



Bebém tots com bons germans. 



Filis d' en Jaume: Catalans. 
Mallorquins y Valencians; 
Bebém tots com bons germans. 



Tots plegats, soni la filiada 
D' aquell Rey sense parell, 
Ou" en sa espasa may cansada 
No hi deixá sortir rovell; 
D' aquell Rey qu omplí sa empresa 
De son cor ab I' ardidesa, 
De sa ploma ab la sabiesa 
Y ab la Uuní de son consell. 



D' allavors, bermellejaren 
Barrejats nostres penons, 
Y les fites s' axamplaren 
Deis realmes campanyons; 
D' allavors, si' n fem memoria, 
Compartim 1' antiga gloria: 
Si germans som per 1" historia, 
Per la Uen^ua som bessons 



Filis d' en Jaume: Catalans, 
Mallorquins y Valencians: v 
Bebém tots com bons germans. 



Filis d' en Jaume: Catalans, 
Mallorquins y Valencians: 
Bebém tots com bons germans. 



Eli, Mallorca la sultana, 
Eli, Valencia la Ueal, 
Relligá á la llur germana 
Del Montseny y del Puigmal; 
Y á sa llengua, que hi brotava 
Tan bon punt ell hi arribava, 
Per batetx y regó y sava 
Li dona sa sanch real. 



Mes, si '1 temps d' aquell gran Pare 
Es de doldre y d" anyorar, 
D' aquests temps que corren ara 
Xo n' hem pas de renegar: 
Que, germans en pau y en guerra, 
Ara 'ns Higa ab bras de ferré 
Lo vapor per sobre térra, 
Quasi '1 Uamp per sota mar. 



CANT DE GERMANO. 



3oi 



Filis d' en Jaume: Catalans, 
Mallorquins y Valencians: 
Bebém tots com bons "erinaus. 



La ruina ja á la vora.... 
Patria, patria, quan sia hora 
Fins la sanch te donarcm! 



Un sol crit de renaxensa 
Nostres cors ha somogut; 
Bullent d' ánima y de pensa 
S' ha enardit la joventut; 
Noms perduts de reys y sabis 
Han tornat á nostres llabis; 
Y 'I ilengnatje sant deis avis 
Com un riu ha rexunííut. 



Filis d' en Jaume: Catalans, 
¡Mallorquins y Valencians: 
Bebém tots com bons germans. 



Filis d' en Jaume: Catalans, 
Mallorquins y Valencians: 
Bebém tots com bons germans. 

Lo temps nou nos agermana 
Tant y mes que '1 temps passat; 
Ab sa forsa sobrehumana 
Nostra sava ha renovat: 
Y á sa veu, qu 'ns crida clara. 
Que som filis tots d' una mare, 
Nostre cor respon encara: 
Renaxensa es germandat! 



Com tres branques d' una soca. 
Una patria tots formem; 
Com les moisés á la roca, 
L' amor nostre hi aferrem: 
Y plorem avuy quan plora 



Monc5tir de Poblct. 18 de Maig de 1882. 



Filis d' en Jaume: Catalans, 
Mallorquins y Valencians: 
Bebém tots com bons germans. 



Francesch Matheu. 




EL POETA GASPAR AGUILAR 



FUE TAMBIÉN MÚSICO? 




sTA pregunta causará gran extrañeza á todos los que hayan leido el 
i excelente estudio bio-bibliográfico del Sr. D. Luis María Arigo, pu- 
I blicado en la Revista de Valencia, correspondiente al l ." de Febrero 
del corriente año. 

En dicho estudio (pág. lOO) se considera á Aguilar como filósofo y huma- 
nista, músico y poeta; y mas adelante (pág. l lo), dice textualmente el Sr. Arigo: 
"Por último, el arte musical debe también á Gaspar de Aguilar la enmienda y 
corrección de unos Principios de Canto llano, con otras muchas reglas para 
perfectamente cantar, libro en S.°, dividido en 26 capítulos, y dirigido al Muy 
Ilustre Sr. D. Pedro Manrique, Obispo de Ciudad-Rodrigo y capellán mayor de 
la capilla de los Reyes nuevos de la santa Iglesia de Toledo.,, 

Tan rotundas afirmaciones no pudieron menos de hacerme abrir tanto ojo, 
como suele decirse vulgarmente; porque ocupado yo hace muchos años en alle- 
gar elementos para mis estudios histórico-musicales, y no hallando entre mis 
apuntes biográficos noticia alguna que me diera á conocer al insigne vate valen- 
ciano como cultivador del arte de la música, era para mí una verdadera sor- 
presa y vm grandísimo placer, el de poder incluir en mi catálogo de músicos 
españoles el nombre del célebre autor de El Mercader amatite. 

Desgraciadamente, la duda vino enseguida á apoderarse de mi espíritu, al 
considerar que la única prueba que dá el Sr. Arigo de que Aguilar era músico, 
es la cita del libro que dejo atrás copiada, y esta, no solo no me parece bastante 
fehaciente, sino que, al contrario, la creo negativa. 

Por los términos en que el Sr. Arigo dá cuenta del tal libro, parece que no 
lo ha visto y que ha tomado la noticia de la papeleta de D. Bartolomé José 
Gallardo, publicada por los Sres. Zarco del Valle y Sancho Rayón, en el 
tomo 1.0 de su Ensayo; pero yo, que tuve el gusto de verlo y estudiarlo hace 



EL POETA GASPAR DE AGUILAR. 3o3 

ya mucho tiempo en la Biblioteca Colombina, donde se halla en im tomo de 
misceláneas, en 8.°, registrado G. 87. 29., daré aquí su portada, la cual, encabe- 
zada por una estampeta que representa un santo obispo, dice así: 

(£ "■Arte de principios \ de canto llaiio: nuetimnente etnendado y \ corregido 
por Gaspar de Agiiilar. Con \ otras viiicJias reglas necesarias para per \ fecta- 
mente cantar. Dirigido al muy illu- \ stre señor el señor don Pedro manriqne j 
Obispo de Ciudad rodrigo y Capellán \ ?nayor de la capilla de los reyes nueiios 
de I la sancta yglesia de Toledo.,, 

En 8.°, letra gótica, sin lugar ni año, 16 hojas sin foliación, en dos cuader- 
nos con las signaturas a-b, á 23 y 24 renglones por página, en papel con la fili- 
grana de la mano abierta y una estrella sobre el dedo corazón. 

Dedicatoria, en que el autor dice, entre otras cosas: " Vuestra illustre señoría 
¡tallará en breiie voluniine copilado lo que por nmcJios libros está esparcido.,. 

La obra consta de 26 cortos capítulos (sin notas de música) y concluye el 
verso de la última hoja con estas palabras: "7 suplico entienden y corrijan los 
defectos y errores de lo que por mi industria y trabajo copilé: y do tmtchas 
gracias á nuestro señor á cuyo honor y reuerencia y alaban ga se ordeno. Qiti 
viiiit et regttat per cuítela seculorum sécula. Amen. — (E Deo gratias.,. 

Como se vé, las señas principales de este libro concuerdan con las del que 
cita el Sr. Arigo, debiendo, por lo tanto, suponerse que ambos son uno mis- 
mo, mientras el Sr. Arigo no pruebe lo contrario. En esta inteligencia, voy á 
hacer algunas observaciones. 

La primera que se me ocurre, es referente al nombre del autor, la cual no 
tengo noticia de que haya sido hecha por nadie antes de ahora, y que consiste 
solo en la preposición de, colocada entre el nombre y el apellido de nuestro 
poeta. 

Lope de Vega, amigo suyo, no le nombraba con tal preposición. Simplemente 
Gaspar Agtiilar, dice en la epístola á Rioja, citada por el Sr. Arigo, y tam- 
bién en el Latir el de Apolo. Otros autores coetáneos suyos tampoco lo citan con 
la tal preposición. Pero ¿qué mas? él mismo, en la Academia de los Noctitrjtos, y 
en sus libros de las Fiestas de San Luis Beltran y de la Expulsión de los tnoros 
se firma Gaspar Agtiilar sin el consabido de, y lo mismo se nota en las pri- 
meras ediciones de sus comedias. Finalmente, en la partida de bautismo, feliz- 
mente encontrada por el Sr. Arigo (y que yo también creo sea la verdadera 
de nuestro poeta), se nombra al padre de este Miguel Ángel Aguilar, sin de. 

Algunos biógrafos modernos, entre los cuales figura Nicolás Antonio, y al- 
gimos colectores é impresores de época posterior ya lo citan con la preposición 
susodicha; pero en esto, me parece que debemos atenernos al uso del mismo 
autor, y de sus contemporáneos y amigos personales. 

Esta, que parece una observación baladí, es, sin embargo, de cierta impor- 



304 REVISTA DE VALENCIA. 



tancia para la biografía de nuestro poeta y para el objeto que me propongo res- 
pecto al citado libro de música. 

El autor de este se dice Gaspar de Aguilar; y como la coincidencia de nom- 
bre y apellido, es precisamente la que, en mi concepto, ha hecho al Sr. Arigo 
caer en el error de atribuir tal obra al poeta, por esto hago notar el uso de la 
referida preposición en épocas posteriores á la vida del vate valenciano, y no 
antes, con relación al mismo, salvo alguna excepción. 

El error del Sr. Arigo es, sin embargo, muy disculpable en cualquiera que 
no se ocupe asiduamente en trabajos biográficos; porque á veces se tropieza con 
algunas coincidencias tan extrañas, que marean al mas práctico investigador, 
sobre todo cuando se hallan dos sugetos de iguales nombres y apellidos. A pro- 
pósito de esto, se me viene á la memoria el hecho de que uno de los mejores 
<')rganos existentes en la Catedral de Toledo, fué construido en el siglo XVI 
por un organero llamado Gonzalo Fernandez de Córdova, quien no hay nece- 
sidad de decir que no era el Gran Capitán. 

Respecto á las fechas del nacimiento y muerte de nuestro poeta, nada puede 
afirmarse todavía, pero no cabe duda alguna en que floreció durante los últimos 
años del siglo XVI y mas particularmente en los primeros del XVII. La Aca- 
demia de los Nocturnos, fué fundada en 1591 por hombres que decían hallarse 
en el verano de su juventud. Esta frase es muy elástica y puede dar motivo á 
diferentes interpretaciones; pero si se toma en cuenta que entre los fundadores y 
los adheridos inmediatamente se contaban el canónigo Tárrega, el capitán Rei 
de Artieda, D. Guillem de Castro y otros sugetos decorados con títulos de Doc- 
tor, Maestro ó Licenciado, de muchos de los cuales se sabe que nacieron en el 
tercer cuarto del siglo XVI, podremos considerar que la frase verano de la 
juventud sea equivalente á edad viril, y que por lo tanto, la de los académicos 
nocturnos andaría entre los 25 y 50 años próximamente, aunque entre aquellos 
figurara alguno como Guillen de Castro, que á la sazón contaba 22. 

El erudito La Barrera calcula que Aguilar hubo de nacer por los años de 
1568. El Sr. Arigo, en su reciente descubrimiento de la partida bautismal, lo 
considera nacido en 1561, fecha que se relaciona bien con la fundación de la 
Academia de los Nocturnos, en cuya época Aguilar podía contar unos 3o años, 
hallándose por consiguiente en el verano de su juventud ó sea en su edad viril. 
El mismo La Barrera afirma que murió el año i623, de edad ya provecta; de 
modo que, ya se tome ó no como auténtica la partida de bautismo descubierta 
por el Sr. Arigo, siempre viene á sacarse la conclusión de que Aguilar alcanzó 
próximamente la edad de 55 á 62 años, habiendo nacido en la segunda mitad 
del siglo XVI. 

Veamos ahora cuándo se publicó el Arte de principios de canto llaiw, que el 
Sr. Arigo atribuye á nuestro poeta. 



EL POETA GASPAR AGUILAfe. 305 



El tal librejo, por todas las señas que dejo atrás apuntadas, demuestra que 
fué impreso en la primera mitad del siglo XVI, y aunque no tiene fecha, tam- 
poco la necesita, pues su dedicatoria á D. Pedro Manrique, Obispo de Ciudad- 
Rodrigo nos la declara con bastante aproximación. 

Este D. Pedro Manrique fué obispo de la referida diócesis desde el año 1585 
hasta el 20 de Diciembre de 1538, en que el Papa Paulo III le dio el Capelo 
cardenalicio, yéndose luego D. Pedro á Roma, donde murió de la peste en 
1589, sin que antes ni después de él se haya conocido en Ciudad-Rodrigo otro 
obispo que se llamara Pedro Manrique. 

Por lo tanto, el libro en cuestión puede afirmarse que fué impreso entre los 
años de 1585 y 1588, cuando aun no Jiabia nacido el poeta Gaspar Aguilar. 

Para negar esta verdad evidente, seria necesario forzar mucho la máquina 
del entendimiento; porque si al poeta valenciano se le quisiera hacer autor de 
un libro publicado, lo mas tarde el año 1588, habria que considerarle á la sazón 
de una edad, al menos, de 18 años, y, por consecuencia, nacido el año 1520. 

Partiendo de esta hipótesis, resultarla que cuando cooperó á la fundación 

de la Academia de los Nocturnos, tendría sobre 70 años; edad que no se puede 

llamar verano de la juventud, sino mas bien otoño de la vejez; y si recordamos 

aquellos versos suyos, publicados en 1610, donde, lamentándose de su de sgra 

cia, dice: 

"Luego me vi anegado y consumido 
En el profundo mar de mis engaños, 
Cuyas hinchadas olas me han traido 
A que padezca daño y cause daños; 
Y dellas acosado y perseguido. 
Quedo en mis verdes y floridos años. 
Como la verde planta á quien despojas 
De sus tempranas verdinegras hojas.,, 

¡Buena verdura y bonitas flores las de un poeta nonagenario!.... Finalmente, 
habria que conceder que su edad pasaba de los cien años, cuando compuso la 
Fábula de Endhniony la Luna, cuyas primeras quintillas dicen: 

"Del amor loco atrevido Los llantos no suspendiera, 

El caso mas señalado Por no suspender los mios. 
Canto y lloro enternecido: Tú, bella Nise gentil. 

Canto, por ser escuchado; Pues tienes tales despojos 

Lloro, por ser entendido. En tu frente de marfil. 

Para engrandecer mi canto Que el abrir tus bellos ojos 

De la suerte que deseo, Sirve á la tierra de Abril, 
Holgara que el cielo santo Con tu hermoso resplandor 

En todo me hiciera Orfeo, Cierra estos mis ojos luego, 

Sino en suspender el llanto. Y á falta de otro primor. 

Piedras, árboles y rios, Podré cantar como ciego 

Como Orfeo á mí trujera ' Este milagro de Amor.,, 

Solo por mis desvarios, , , . , 



S') 



3o6 REVISTA DE VALENCIA. 



¿Se escribe así con ua siglo á cuestas?.... Pero dejémonos de absurdas supo- 
siciones, y comparemos solamente el lengiiaje del libro de canto llano con el 
que usaba el poeta Aguilar, y veremos que es absolutamente imposible que 
ambos sean producto de un mismo ingenio, ni aun de una misma época. 

¿Pero quién es el Gaspar de Aguilar, autor del libro de canto llano?.... Lo 
ignoro. Únicamente puedo decir, con pleno conocimiento, que el tal libro es una 
rapsodia ó plagio de escasísimo valor artístico y menor aun literario, libro de 
pane qiicerendo, escrito al parecer por algún cantor de los muchos que aturdían 
las iglesias, y hacían rechinar las prensas españolas, publicando de continuo arte- 
cillas semejantes, de que se hacia gran consumo en catedrales, seminarios, cole- 
gios y conventos. 

Creo, pues, que se haría manifiesto agravio al insigne vate del Túria, atribu- 
yéndole la paternidad, ni aun la corrección del expresado libro, el cual mas le 
acreditaría de plagiario vulgar que de músico distinguido. 

Ahora bien; si en este libro se funda únicamente el Sr. Arigo para decir que 
el poeta Aguilar era también músico, me parece haber demostrado que no es 
sólido el fundamento. Pero sí el Sr. Arigo tiene otras pruebas mas fehacientes, 
yo me alegraría mucho de que las hiciera públicas, porque redundarían en honra 
del poeta, y entonces su nombre podría figurar también en la historia musical al 
lado de Juan del Encina, D. Luis Milán, Vicente Espinel, Gregorio Silvestre 
y otros grandes ingenios españoles, que brillaron al par en la poesía y en la 
música. 

Francisco Asenjo Barbieri. 




EL ROBO DEL COPÓN DE SANTO DOMINGO. 



Sr.... V. DE B, 




uv Sr. mió: No tengo el gusto de adivinar quién podrá ser la persona 
que usa tales iniciales, si bien vislumbro en ellas á un valenciano 
amante de las cosas de esta ciudad y afecto á la literatura, según he 
colegido del curioso romance que vi inserto en el número IV de esta Revista, 
sección de Hojas sueltas, del robo del Copón de Santo Domingo, suceso que, 
por cierto, dio lugar á que se escribieran, por autores valencianos y forasteros, 
varias composiciones, publicadas unas, inéditas todavía otras, y que forman cu 
conjunto un expontáneo certamen. Sin otro objeto, pues, por mi parte que el 
mismo que V. se propuso al dar á conocer aquel interesante romance, aumen- 
tando al propio tiempo el extenso catálogo de nuestros escritores, y como testi- 
monio también de la simpatía que me inspira su afición á rebuscar papeles y 
noticias antiguas, me tomo la libertad de dedicarle estos cuantos renglones, ofre- 
ciéndome con este motivo de V. amigo y servidor 

O. B. S. M. 

J. Vives Ciscar. 



El martes l6 de Diciembre de 1698 fué un dia de verdadero luto para Va- 
lencia. Una mano sacrilega habia robado de la capilla de Nuestra Señora del 
Rosario, del convento de Santo Domingo, el globo de oro que contenia algimas 
sagradas formas: los frailes, sin perder minuto, participaron tan criminal suceso 
al Virey de este reino Don Alonso Pérez de Guzman, quien á su vez lo trasmi- 
tió por medio de un rápido correo al rey Carlos II, é inmediatamente acudió al 
Cabildo metropolitano, para que este informara al Arzobispo D. Fray Tomás 
de Rocaberti, que á la sazón se hallaba en la Corte egerciendo el importante 



308 REVISTA DE VALENCIA. 



cargo de Inquisidor general de España. Al propio tiempo celebró un consejo 
con los canónigos, al que fué llamado D. Juan Castellví y Coloma, Gobernador 
que era á la sazón de Valencia, hijo de una de las mas nobles familias de la ciu- 
dad, y que junto con su hermano el célebre marqués de Villatorcas, habia sido 
menino de Carlos II, en cuya Corte adquirieron ambos una vasta y sólida 
instniccion, siendo cultivadores entusiastas de las letras y de las musas. 

Reunidas tan respetables autoridades, y después de condenar el sacrilego 
crimen, tomaron las siguientes medidas, con el objeto de descubrir á sus autores: 
Primera: cerrar las puertas de la ciudad, no perinitiendo la salida á nadie mas 
que á las autoridades ó sus delegados. Segunda: prohibir que ninguna de las 
naves abandonase el Grao sin que antes fuesen registradas por los ministros de 
justicia. Tercera: visitar las casas de gentes de mal vivir y enviar patrullas de 
ministriles por los caminos cercanos á la ciudad, para que detuvieran á toda 
persona sospechosa. Cuarta y última: ofrecer un premio de mil libras valencia- 
nas al que denunciase al autor del delito. 

La iglesia en tanto, especialmente los Padres dominicos, no cesaron de diri- 
gir preces al Altísimo para que permitiera la recuperación de los objetos sus- 
traídos. El Virey llamó á su palacio al notario Juan Bautista Dayá ó Daza, uno 
de los ministros de justicia que mas se distinguian por su perspicacia y talento 
especial para descubrir á los autores de los hurtos y fechorías, que por aquel 
entonces se ejecutaban en la ciudad, á quien encomendó con especial cuidado 
la práctica de aquellas diligencias mas oportunas, á fin de que la justicia no 
quedase burlada. Encaminóse el activo ministro á las tiendas y talleres de los 
orfebres valencianos, por si alguno les habia llevado á vender el objeto ó frag- 
mentos del mismo, encontrando un platero que le dijo se habia presentado en 
su casa cierto forastero, quien le enseñó un globo de oro para su venta, ale- 
gando ser encargo del cura de su pueblo, que se desprendía de él por necesidades 
urgentes en la parroquia, y habiéndole ofrecido treinta reales de plata valencia- 
nos, no quiso venderlo por tan reducido precio. Adquiridas que fueron las se- 
ñas del que se presiunia autor del robo, comenzó el notario sus pesquisas, dando 
por resultado aquella misma noche la prisión de un catalán llamado Juan, á 
quien se encerró en las torres de Serranos, y sobre el cual recalan vivísimas 
sospechas. Dayá en tanto averiguaba haber entrado el catalán en esta ciudad 
junto con un aragonés, que por asuntos de comercio habia venido, y valiéndose 
de su nombre, tuvo repetidas conferencias con el preso, que duraron martes y 
miércoles, y después de haber roto el obstinado silencio en que se encerró, pudo 
conseguir se confesase autor del delito y dijese el sitio donde escondió el globo, 
en vista de la imposibilidad de venderlo, por el efecto causado en Valencia, y 
las activas pesquisas déla justicia. 

En la madrugada del jueves l8, pasó el susodicho notario, juntamente con 



EL ROBO DEL COPÓN DE SANTO DOMINGO. SOQ 

el alcaide de Serranos, á practicar un reconocimiento en el huerto del convento 
de Capuchinos, extramuros de la ciudad, donde encontraron en el hueco del 
tronco de un olivo (que por mas señ¿is plantó el Patriarca de Antioquía y Arzo- 
bispo de Valencia D. Juan de Rivera,) el globo robado, con algunos, aunque me- 
nudos fragmentos, de las sagradas fonnas. Con la rapidez del rayo tuvo Valencia 
conocimiento del suceso, llenándose de alborozo el pecho de sus católicos habi- 
tantes; y todos á porfía quisieron acompañar á las autoridades al lugar del 
hallazgo, sin que lo impidiera la abundante lluvia que constantemente caia desde 
el martes, ni los barrizales del trayecto. El Virey, el Gobernador, la primera no- 
bleza, unos montados á caballo, otros á pié y con luces encendidas, seguidos de 
gran acompañamiento, y finalmente, una lujosa carroza (cuyas muías se 
desbocaron, aunque fueron inmediatamente detenidas, por las detonaciones de 
arcabuces y mosquetes que disparaba el alborozado pueblo,) en la cual iba el 
preste D. Antonio Grau, se dirigieron procesionalmente á Sto. Domingo, donde 
entregaron el globo; con motivo de tan feliz suceso, hubo en la Iglesia Ca- 
tedral, conventos y parroquias solemnes funciones de desagravio durante 
algunos dias, en las que los PP. Escuder, Marina y otros famosos oradores to- 
maron parte, predicando notabilísimos sermones , irnos que existen impresos y 
otros que nos son desconocidos. 

Así que llegó á Madrid el aviso que á Carlos II y al Arzobispo de Va- 
lencia enviaron respectivamente el Virey y cabildo, acordaron venir, para que 
de este modo se conocieran los sentimientos del monarca y no quedara impune 
tan censurable crimen, pero no hubo necesidad del viaje por haberse recibido in- 
mediatamente la noticia del descubrimiento de su autor y hallazgo del copón. 
El Rey publicó una cédula en la que felicitaba cordialmente á las autorida- 
des por su celo y diligencia, encargándoles castigasen con mano fuerte al sacri- 
lego ladrón, lo cual tuvo lugar después de sustanciarse una breve cuanto rápida 
causa, en la que se le sentenció á la horca, pena que se le impuso, al mes escaso 
del hecho, en la plaza del Mercado, á cuyo espectáculo concurrió una muche- 
dumbre inmensa de habitantes de la ciudad y pueblos vecinos. 

Ante la serie de extrañas circunstancias que rodearon el crimen, calificadas 
de milagrosas por la piedad de los hijos de Valencia, no permanecieron indife- 
rentes sus poetas, y con la mayor expontaneidad escribieron sobre el suceso una 
colección de composiciones en lengua castellana ó valenciana, cuya mayoría su- 
ponemos obra en estos momentos en nuestro poder (l), entre las que deben ha- 
llarse muchas inéditas, fundándonos para ello en estar sus originales manuscri- 



(l) En un curioso volumen en 4.°, de Varios, formado por Ortí, y cuyo conocimiento lo debe- 
mos á nuestro especial amigo el E.xcrao. Sr. Conde de Trígona, que galantemente nos lo ha faci- 
litado. 



3lO RE\aSTA DE VALENCIA. 



tos de distintas letras y haberse colocado el nombre del autor con letra autó- 
grafa de D. José Ortí y Moles, poeta y fomentador entusiasta de las Academias 
que se establecieron en nuestra ciudad á finales del siglo XVII y principios 
delXVin(l). 

Los nombres que figuran en las veinticuatro composiciones coleccionadas, 
cinco de ellas impresas y las restantes manuscritas, son de los siguientes autores: 
del P. Tafalla , capuchino profeso, unas décimas sério-jocosas (2); del canónigo 
D. Vicente Noguera, un soneto; del jesuita P. Ordines, unas décimas, que luego 
insertaremos, circuladas clandestinamente por Valencia; del gobernador D. Juan 
de Castellví y Coloma, dos romances dedicados al virey y un soneto en italiano; 
de D. Vicente Torres, unas elegantes octavas reales (3); de D. Tomás Soler, un 
romance endecasílabo (4); de D. José Ortí y Moles, un romance heroico, tres 



(1) Nuestro querido amigo D. José E. Serrano, publicó en el núm. X del tomo 1,° de la pre- 
sente Revista un curioso articulo referente á las Academias que existieron en Valencia durante el 
siglo XVII, adelantando algunas ligeras noticias de la que se fundó en 1703, y como una curiosi- 
dad podemos añadir aquí las noticias que sobre la misma hemos adquirido. La componían los si- 
guientes cultivadores de las Musas: Sr. Conde de Villafranqueza, D. Miguel Cátala, D. Antonio 
Escrivá de Ixar, D. Galceran de Mercader y Cervellon, D. Vicente Zapata de Calatayut, D. Josef 
Carroz, D. Josef Mercader, Sr. Conde de Cervellon y de Bufiol, y D. Josef Ortí y Moles. El pri- 
mer torneo literario se celebró el 7 de Marzo del indicado año 1703, siendo jueces T). Juan Per- 
tusa y Bonastre, caballero del hábito de Montesa, el Conde de Casal y D. Miguel Moscarell del 
hábito de San Juan, habiéndose premiado á D. Vicente Zapata por el mejor mote que decia: 

Pintase un corazón abrasándose. 
MOTE. 
Desde que me abraso, vivo, 
y defiendo hasta morir, 
que solo amar es vivir. 
Como mejor torneante, á D. Antonio Escrivá de Ixar, que pintó un castillo con ventanas y 
puertas cerradas y bajo el siguiente mote; 

En él se encierra la Idea. 
Finalmente, como mas galán, lo fué el conde de Villafranqueza, que pintó un rayo con los si- 
guientes versos; 

Abrasa, pero no hiere, 
que abrir bocas al dolor, 
fuera desayrar mi amor. 
Los desastrosos sucesos ocurridos en Valencia durante la guerra de sucesión, impidieron flore- 
ciera mucho esta Academia, que se disolvió á los dos años escasos de fundada. , 

(2) Al Sacrilego Hurto y Feliz Hallazgo de Christo Sacramentado. — Al final se lee: Véndese en 
Casa Yusepe Parra, Librero, enfrente el Micalete de la Seo. Dos hoj. en 4.° sin fol. 

(3) Al Sacrilego Robo del Santissimo Sacramento, hurtado del Real Convento de Predicadores, 
y hallazgo en el Huerto de Capuchinos día de la Expectación, en el tronco de un Olivo. — Cuatro 
hoj. en 4.° sin año ni sitio de impresión. 

(4) Al mas Sacrilego Robo, dichosamente hallado en el hueco Tronco de vn Olivo; lugar donde 
algunos años fabricaron las abejas vn panal, y en el del Suseso, no han continuado. Persona que deve 
ser obedecida en las insinuaciones por respetos de la debida atención, mandó se escriviese el si- 
guiente. — Dos hoj. en 4." sin pie de imprenta ni año. 



EL ROBO DEL COPÓN DE SANTO DOMINGO. 



3il 



sonetos en castellano y otro en valenciano; del licenciado Ginés Campillo y 
Baile, presbítero de la villa de Elche, un soneto; del doctor Combes, beneficiado 
de la Catedral, una glosa de pésimo gusto; de D. José Arifio, un soneto y un 
romance; de Isidro Costa, un soneto y un romance, y tres romances, un soneto 
y unas décimas de autores anónimos (l). 

Hemos escogido las composiciones que nos han parecido mejores, y dare- 
mos la preferencia al siguiente romance, que figura como debido á la pluma de una 
mujer de esta ciudad, que á ser cierto esto, es lástima no haya llegado hasta 
nosotros su nombre, ni podamos presumirlo, por mas que hayamos hojeado de- 
tenidamente las bibliografías valencianas. 

AL HALLAZGO DEL SANTÍSSIMO SACRAMENTO. 



ROMANZE. 



A la Torre de los Cielos, 
á la ave llena de gracia, 
á la Madre de Jesús 
Señora de la Esperanza; 
la que con mas caridad 
siendo la hora llegada, 
fué Aurora que truxo al sol, 
y anunciadora del Alva. 
A esta Señora le pido 
que me asista con su gracia, 
para declarar al mundo 
una maravilla rara, 
que ha sucedido en Valencia, 
porque lo sepa la fama, 
año de mil y seiscientos 
noventa y ocho se pasan, 
á diez y seis de Diziembre 
un martes por la mañana 
en el Convento dichoso 
en la esclarezida casa 



del que siendo Luz del mundo 
sobre sus hombros le ampara: 
á cuya feliz estrella 
tantos astros acompañan, 
que formando un claro cielo 
dan luz á la Iglesia Santa, 
del querido de María, 
de Domingo, cuya llama 
alcanzó el santo rosario 
el que al infierno amedranta. 
En aqueste Santuario, 
que es de virtudes guirnalda, 
faltó: no se si lo diga, 
porque el corazón me falta, 
pero con vuestra Usencia, 
Señor mió de mi alma, 
diré que faltasteys Vos 
del sagrario donde estabays. 
Aquí de la turbación, 
aquí la admiración valga. 



(1) Sin nombre de autor é impresos figuran los siguientes: Romance al lastimoso Svcesso de Aver 
hvrtadO el Santissimo Sacramento del Real Convento de Santo Domingo de Valencia, dia 16 de 
Diziembre del año I698, Y averie encontrado en el de Capuchinos, á 18 de los mismos, dia de la 
Virgen de la Esperanza. — Dos hoj. sin foliación ni pie de imprenta. 

En el Hverto de los Mvy Reverendos, Religiossisimos Padres Capvchinos se hallan dos olivos 
en poca distancia de tierra, y no aviendo logrado el vno, que en el se depositasse el robado globo 
del Santissimo Sacramento (que sea alabado para siempre) le dá vexamen al olivo, que venturoso 
lo consiguió.. — Al final: Véndese en Casa de Yusepe Parra, Librero, enfrente el Mic.alete de la Seo. — 
Dos hoj. en 4.° sin fol. ni año. 

Hemos registrado las obras de Rodríguez, Ximeno y Fuster, en las que no se menciona á los 
vates Torres, Ordines, Tafalla, Soler, Costa y Ariño, y respecto á Castellv! solo citan de este 
apellido al célebre marqués de Villatorcas, 



312 



REVISTA DE VALENCIA. 



aquí el Sacristán se turba, 

aquí el sentido le falta: 

aviso da al Superior, 

y la familia turbada, 

toda la casa lamenta, 

todos lloran la desgracia; 

que como falta la prenda 

del alma mas estimada 

no ay dolor que iguale al suyo, 

pena que á la suya valga. 

Súbense al Real al punto, 

y al señor Visorrey davan 

parte de su desconsuelo, 

y la angustia en que se hallavan. 

O Príncipe esclarezido! 

ó campeón de la fama! 

segundo Joseph de Egipto; 

que si en la escritura sacra 

fué de su Padre Jacob 

el Hijo que mas amava, 

porque le envió aquel trigo 

que á su familia faltava, 

oy podrá dezir Domingo, 

y podrá dezir la fama, 

aquí con mas propiedad, 

y con mayor eficazia: 

este es mi querido Hijo, 

este el Guzman de mi casa, 

pues con tanta diligencia 

raehabuelto el pan que me falta; 

y bolviendo á nuestro intento 

al punto se ordena, y manda 

que al Palacio Arzobispal 

se enbiasse una embaxada 

á su General Vicario 

que la Mitra rije, y manda 

por nuestro Pastor ausente 

que Dios mantenga en su gracia; 

y al punto su Señoría 

con prudencia muy Christiana 

con alas de su gran zelo, 

y el valor que le acompaña, 

se sube en una Carroza, 

y á Santo Domingo marcha. 

Se hazen grandes diligencias 

que es imposible contarlas; 

Mandan cerrar la ciudad; 

que en el Mar ninguno entrara; 

los Tribunales le buscan, 

los Ministros, que no faltan 

grandes premios al pregón; 

pero no se supo nada. 



porque hasta el tercero dia 
no se logró la esperanza. 
Pasó el Martes en efecto 
y el Miércoles de mañana 
se aumentaron los lamentos, 
el sentimiento y las ansias; 
Pónese luto la Iglesia, 
ciérranse todas las casas, 
y oscureze el Sol sus luces; 
mas el dolor se aumentava. 
Amanezió el dia Jueves, 
quando la Iglesia nos canta 
aquella esperanza cierta, 
que la Fénix, pura y casta 
tuvo de ver en sus bragos 
al que es del Cielo Monarca. 
No podria ser por menos 
que Jueves se publicaran 
1"S triunfos del Sacramento 
y el consuelo de las almas. 
Dichoso dia por cierto, 
pues tiene mil circunstancias 
para ser del Sacramento 
dia propio en la semana. 
Jueves celebró el Señor 
el cordero de la Pascua, 
y apartado de los suyos 
á orar al huerto se entrava; 
y ofrezió á su Padre eterno 
todas las culpas humanas. 
Enfin en Jueves logró 
nuestra valerosa Patria 
el hallazgo que desea, 
y el laurel que le faltava. 
Hallan al sol eucaristico 
en la capuchina casa 
al tronco de un verde olivo 
que en sus entrañas le guarda; 
que siempre ha sido el olivo 
el Iris de la bonanza, 
pues del arca de Noé 
salió una Paloma blanca 
y quando traxo el olivo 
ya se acabó la borrasca. 
Llenóse el Pueblo de fiesta, 
y de clarines la fama, 
de sonoro estruendo el ayre, 
de regozijos las Plazas. 
Yá en San Martin se celebra 
la fiesta de la Esperanza, 
cu regozijo, y contento, 
dando á Maria las gracias, 



EL ROBO DEL COPÓN DE SANTO DOMINGO. 3l3 



porque es la niña de Dios, el Sol que no se ausentara, 

y quiso que no faltara porque su ardiente deseo 

'para el dia de su fiesta á esto les obügava, 

la verdadera esperanza. compensando en su presencia 

A la tarde en procesión toda la ausencia pasada, 

salió la Ruth soberana Dia de Santo Thomas 

á recoger las espigas en la Metropolitana 

que en el huerto la esperaran. cantará el noble cabildo 

Se junta el clavel divino, el Te-Deum por las gracias, 

y la Rosa hermosa y casta, - Conque concluyo el romanze 

y en aplauso general pues de lo que en esto falta 

Suelve el Señor á su casa. en el siguiente daré (i) 

Pues el concurso del Pueblo breve noticia á la fama, 

es lo que se me olvidava, ofreziéndole á la Reyna 

y por no cansar diré Luzero de la esperanza, 

solamente una palabra, en quien esperemos todos, 

y es que á mi me parezió porque nos alcanze gracia, 

que la Devoción passava para que acabando bien 

á detener qual Josué gozemos la gloria santa. — Amen. 

El Gobernador Castellví nos dá á conocer su numen poético en varias com- 
posiciones castellanas, y que poseia correctamente el italiano, según podrá juz- 
gársele por el siguiente soneto: 

AL LATRONE, CHE VOLENDO RAPIRE LA LAMPA DA LA MADONA 

DEL Rosario, rubi) il Sacramento. 

SONETO ITALIANO. 

Motta da 1' ambitione quella mano 

superba, atroce, barbara, é crudelle 

vol rapire I luce chiare é belle 

ch' ofre á Maria il Popólo Christiauo. , 
Vede che il suo intento tenta invano 

per che imitando 1' Angelo rubelle, 

dal Cielo di Dominico le stelle 

col ratto eclisa fiero, et inhumano. 
Ruba, ruba crudelle quella fiama 

é non vada quest' altra in tua preda, 

ascolta r ambitione che ti chiama: 
Ma non, che volé il Figlio che si veda 

che r honor di la Matre tanto 1' ama. 

Che altra volta per lei partir si creda. 

Por mas que la reputación literaria de Orti y Moles sea conocida de todos, 
por lo original, intercalaremos algo suyo. 

Soneto en consonans torzats fet derepent en una conversado. 



(l) Estos versos dan á entendt:r que hubo una segunda parto del romance, desconocida para 
nosotros, y ambas debieron imprimirse. 



3i4 



REVISTA DE VALENCIA. 



AL ROBO Y A LA TROBADA DE EL SANTISIM SACRAMENT. 

SONETO. 

Un dia que per ploiire y hiagué — fancli, 

ohi dir, al passar Yo per lo — trench. 

que el santissim roba un bribó — mostrench. 

ulls de renoch, de chuliola y — cranch. 
Ouesumintse les formes, en un — tranch, 

sen ana á vendré el globo: ay lo — podench! 

cert que Yo el rostiría com á — arench, 

pera veurel cantar com un — carranch. 
Esta, al fi, bribonada grosa — fonch; 

mes Deu mirant de nostra fé lo^ — rich, 

sosegá el cor, que estava fent trach — tracli; 
Pues allá en Caputjinos, en un-»-tronch 

de olivera, tragueren sense — pich, 

lo que casi li costa á Grau un — bach. 

Finalmente, el jesuita Ordines, valiéndose del anónimo, critico los festejos y á 
los que en ellos tomaron parte. Por mas que los ejemplares andaban manus- 
critos, se reprodujeron á millares y circularon de mano en mano, presumién- 
dose el nombre de su autor al conocer la intención que tenían y el gracejo con 
que estaban escritos: nuestros lectores podrán apreciarlos, leyendo estos versos. 

A LES PESTES DEL GLOBO DEL SACRAMENT DE SENT DOMINGO. 



DEZIMES. 



Dihuen que el content orats 
sol tornar, y molt bé ho crech, 
puíx veig en un bell en sech 
gran montó de desbarats: 
aqüestes solemnitats 
no venen al cas present, 
puix no deixen que la gent 
taza el concepte degut 
de lo que es haver perdut 
el Sanctissim Sacrament. 

Mes ben servit Deu sería 
de que els Frares y Prior 
aplacasen al Senyor 
plorant de nit, y de dia: 
y que en penitencia pía 
de dijuni y disciplina, 
á la Magestad Divina 
donassen satisfació, 
pera alcanzar lo perdó: 
lo demes es xilindrina. 

Quant les festes es dediquen 
al desagravi de Deu, 
no crech sien de honor seu. 



si els pecats es multipliquen: 
que homens y dones es fiquen 
per los convents á montó, 
y pera oír lo sermó 
estiga el temple rebolt, 
y vatja lo Diable solt, 
aíxó jamay pot ser bó. ' 

Que es fazen les Procesons, 
y que en los carrers pintats 
es vetjen mil desbarats 
de Poetes motilons; 
y que mil Gazafatons 
escrits en beu de lloor, 
parlen de Nostre senyor 
ab molt poca reverencia, 
segiüntse tanta indecencia, 
aíxó es pitjor que pitjor. 

Perqué el Globo es bá trobar 
en lo tronch de una olivera, 
ya partiren de carrera 
los frares al Colmenar; 
y luego es va publicar 
per Valencia, per gran ditja. 



El. ROBO DEL COPÓN DE SANTO DOMINGO. 



315 



qiiant de les formes ni mitja 
se ha encontrat, y en dupte está 
si al Santissim; y á ago es fá 
tanta festa en tal desditja? 

Dihuen que una cara es veu 
del Patriarcha gravada 
en una ascleta tallada 
de la olivera, memeu; 
que acás cara de Jueu 
lo Patriarcha tenia? 
Es una gran boberia 
atribuyr á miracle, 
lo que es mas cara de sacre, 
que bona fisonomía. 

A?ó em pareix que ve á ser 
lo míratele del penjat, 
que viu, fonch canonizat 
per la verge del Roser: 
Ouant Deu prodigis vol fer 
no deixa res que duptar; 
lo que es cas de ponderar 
es, que á aquell abre anara 
el Senyor, pero la cara 
encara no puch tragar. 

Grans papers se han publicat, 
y molts plens de adulació, 
en que ha let ostentado 



tof hom de sa habilitat; 
mes ningú se ha recordat 
de Dayá, pera alabar 
la gran trayció de enganyar 
al lladre, inspirat de Deu, 
quant tot á ell se li deu, 
y no li volen pagar. 

Molt es que algú no ha glosat, 
que Christo enutjat está 
perqué maixqueres no yha, 
ni vol fer bous la Ciutat: 
per un sois Deu adorat 
enteniment! que á montons 
se están fisgant les Nacions, 
dient que tot son festetes, 
tabalets y donsaynetes, 
paperets y procesons. 

Acabe com comenzí, 
de que el content ens té locos, 
perqué ferli á Deu tants cocos 
es obrar sense juhí: 
pregue el Frare caputjí, 
y tot hom em compostura, 
á Deu y á la Verge pura, 
puix que el Cel está irritat, 
per este grave pecat; 
que '1 demés es oradura. 




LA PRIMAVERA. 



TU ALMA Y LA VIRTUD. 



(EN EL ÁLBUM DE UNA NLNA.) 




N blanca nube que dora 
¡El sol que sus rayos templa, 
Brillante lluvia esparciendo 

De diamantes y de perlas, 

La candida sien ceñida 

De rosas y de azucenas, 

Riente, gentil, hermosa. 

Con su juventud eterna, 

Símbolo de la esperanza, 

Y encanto de la inocencia, 
Ya torna en alas del tiempo 
¡Oh niña! la Primavera. 

El iris de mil colores, 
Formando una faja inmensa. 
Signo de paz y ventura, 
Los cielos une á la tierra: 

Y cantan vientos y mares 

Y los prados y las selvas: 
"Primavera bien venida, 
Bendita, bendita seas.,, 

Más brilla el azul del cielo. 
Sus ondas el mar serena, 

Y murmurando los rios 
Descubren ya sus riberas; 



Y sus cristales rizando. 
Golondrina viajera. 
Canta, mirándose en ellos, 
"Bendita, bendita seas.,, 

De hojas y flores los árboles, 

Y de rumores se pueblan: 
Espacioso dosel forman 
Cuando se enlazan y besan 

Y oculta la tortolilla 

De amor exhala sus quejas. 
Con melancólico arrullo 
Diciendo: "Bendita seas.,, 

De césped mullido lecho 
Ofrécenos la pradera, 
Donde descansan ó pacen 
Bulliciosas las ovejas. 
Que el blanco vellón acrecen 

Y la dulce leche aumentan; 

Y á la sombra el pastor canta: 
"Bendita mil veces seas.,, 

Reverdecen los tomillos 
Que de aroma el viento llenan, 

Y las abejas fecundas. 
Revoloteando inquietas. 



LA PRIMAVERA. 



317 



El néctar roban y huyen 

Y al par que alegres se alejan, 
Con blando susurro dicen: 
"Bendita, bendita seas.,, 

Ya los pámpanos coronan 
La seca vid, que se eleva 
De los olmos en los brazos, 
Que enamorados la esperan, 

Y el ruiseñor, con sus trinos. 
Que el encanto al alma llevan, 
En la solitaria noche 
Repite: "Bendita seas.,, 

El cristalino arroyuelo 
(De la vida imagen bella, 
¡Más feliz cuanto ignorada!) 
Del monte baja á la vega: 
Bordan su orilla las flores, 
Que á mirarse én él se acercan, 

Y al contemplarlas murmura 
Sin cesar: "Bendita seas.,, 

El cefirillo ligero 
Tiende las alas y juega 
Entre las flores, que amantes 
Le dan perfumes y perlas; 
A despertar á las aves 
En sus nidos luego vuela, 

Y al mecerlas en las ramas 
Suspira: "Bendita seas.,, 

Y la alondra matutina 
Que cantando al cielo vuela; 
La mariposa brillante 
Que en sus alas oro lleva; 

Y la purpurina rosa, 

Y la nevada azucena, 

Y el encendido clavel 

Y la cárdena violeta, 

(De la virtud mas hermosa. 
El mas delicado emblema) 
Cuanto vive y cuanto siente, 
De amor palpita y se alegra, 



Y en mil sonidos diversos 
Ecos, murmullos y lenguas 
A la reina de Abril canta: 
"Bendita, bendita seas.,, 

II. 

Y ese inmenso y dulce canto 
Que hoy el Orbe todo eleva, 
¿Por qué un eco misterioso 
En tu corazón encuentra, 

Y cual la estación sonríes 
De ventura y de fé llena? 

Porque está tu alma ¡oh niña! 
En consonancia con ella. 
Porque esa lumbre que baña 

Y alegra campos y selvas.... 
Es cual la luz de la aurora 
De tu vida, luz serena 
Que dora tus pensamientos 

Y tus sueños.... ¡niña bella! 
¡Ojalá siempre tranquilos 

Y dulces, cual hoy, los tengas! 
Porque esas brillantes gotas 

De rocío, que contemplas 

En el cáliz de las flores 

Que tú acaricias y besas.... 

Cual tu corazón, ocultan 

Un tesoro de pureza.... 

Guarda avara ese tesoro 

¡Flor mas hermosa que aquellas! 

Porque esa nave que miras 
Surcar las ondas serenas, 
Al blando impulso del céfiro 
Que juega en las blancas velas, 
Acaricia, cual tu alma, 
Esperanzas lisongeras.... 
¡Ojalá en el mar del mundo 
Undir las tuyas no veas! 

Porque esa inmensa armonía 
Que de encanto el mundo llena, 



3l8 



REVISTA DE VALENCIA. 



Y forma la voz del viento, 
Del mar, del monte y la vega, 
Es, cual tu oración, un himno. 
Himno de amor que á Dios vuela..., 
Aunque es mas grande y mas pura 
La plegaria que tú elevas. 

Porque ese gozo inefable 
Que tu espíritu enagena. 
Más que en Abril y en sus galas, 
En tu corazón se encuentra, 
Pues si el pesar nos anubla 
Doquier hay llanto y tristeza, 
Mas si rie el alma.... rie 
Toda la naturaleza. 

Porque ese azul de los cielos. 
Del campo las flores bellas. 
Del arroyuelo el murmullo. 
Del bosque la oculta senda. 
De las brisas el suspiro, 
De la tórtola las quejas, 
Del cisne las blancas plumas. 
Del ruiseñor las endechas.... 

Son imágenes purísimas 
De la paz y la inocencia.... 

Y la inocencia y la paz 
Sonríen en tu alma bella...! 
Goza, pues, niña, y bendice 
Al cielo, y en él espera, 
Que una sonrisa de Dios 
Dio al mundo la Primavera. 

III. 

¿Y pasará.'... Como sombra 

Cual humo que el viento lleva: 

Y así.... el expléndido Estío, 
De tibias noches, serenas, 
¡Noches de amor!... Y el Otoño, 
Riente, la copia llena 



De los placeres, mostrando, 

En la vacilante diestra..,. 

Y, en alas del Aquilón, 

El cano Invierno, que encierra 

En el sagrada recinto 

Del hogar sus dulces fiestas. 

Todo cambia.... ¡Ay del que vive 

Cual si el gozo eterno fuera...! 

Van las sombras de la noche, 

Tras de la lumbre febea; 

La tempestad tras el Iris, 

Ruge amenazante y fiera; 

Al oasis del desierto 

Sigue el desierto de arena: 

El llanto sigue á las risas, 

Y al placer siguen las penas...! 
¿Y nada existe en el mundo 

Que firme y estable sea? 
La virtud, hija del cielo, 
¡La virtud solo es eterna! 
Aquella que en la palabra 
De Dios se apoya y espera: 
Que halla luz entre las sombras, 
Paz en la ruda tormenta, 
Entre los páramos flores. 
Tesoro oculto en las penas. 

No temas, pues, que tu dicha 
Del tiempo en los brazos muera. 
Que si pierden sus encantos 
El mar, el monte y la vega. 
El ave sus dulces trinos 

Y sus hojas la azucena. 
Tu virtud, flor de la fé. 

Que en el alma oculta llevas. 
Es luz que nunca se extingue. 
Es flor que nunca se seca.... 
¡Eeliz quien su aroma aspire 

Y sus puros rayos beba! 



Miguel Amat, 



TRADICIONES VALENCIANAS. 



i:l mesón de la calle de sagunto. 




|e un recuerdo curioso é interesante que encierra entre sus muchas 
tradiciones la histórica y antiquísima calle de Sagunto, extramuros de 
!|\'alencia, pocos viajeros y no muchos valencianos tendrán noticia. 

Saliendo de la ciudad del Cid por la puerta y torres de Serranos, se encuen- 
tra á la bajada del magnífico puente del mismo nombre, y al otro lado del 
Túria, la entrada de la calle de Sagunto ó de Murviedro; nombre, con que ha 
sido designada por espacio de muchos centenares de años, desde el tiempo de 
los godos hasta la sétima década del siglo presente. Entre las primeras casas de 
la acera izquierda, destácase una de buen aspecto y área extensa, de moderna 
construcción, marcada con el número 25, de espaciosa entrada, para dar paso y 
cómodo albergue á los carreteros y caminantes que acuden á la ciudad del l'úria, 
procedentes de Aragón y de las comarcas comprendidas entre este reino y el 
manso Guadalaviar, hábilmente sangrado por los árabes. La referida casa es un 
mesón; útilísimo establecimiento donde halla el viajero abrigo, descanso y co- 
modidad, como una de las grandes ventajas que ofrecen al caminante los pue- 
blos organizados; pues por indiferente que ello nos parezca, es la instalación de 
las posadas uno de los servicios mas importantes que prestaron á la sociedad 
los pueblos cultos. 

Nadie que examine á la ligera la reciente construcción de la casa que nos 
ocupa, creerá, al ver su elegante y risueña fachada, que la planta baja es un 
mesón; aunque así lo expresa una muestra de madera que á guisa de banderola 
sobresale de la puerta con un rótulo que dice: Posada de Aragón. En la parte 
superior de la fachada hay un retablo de azulejos con las imágenes de San Es- 
teban y San Vicente Mártir, con un de que precede al nombre de estos santos, 
y que parece revelar el que antes de ahora llevaba el mesón. No referimos los 



320 REVISTA DE VALENCIA. 



cambios de dueños ni las vicisitudes ó prosperidades del referido edificio donde 
se encuentra la posada; pero sí conviene advertir, que no obstante su reedifica- 
ción, consiste su primera particularidad en que está destinado al mismo objeto 
desde hace ya muchos siglos: pudiéndose añadir con toda seguridad, que es el 
mesón de la calle de Sagunto el mas antiguo de cuantos subsisten en Europa y 
tal vez en todo el mundo. 

Su espacioso patio, sus anchas cuadras y sus cómodos aposentos del piso 
bajo, han sido visitados y servido de albergue á gran número de generaciones 
de diferentes razas, sectas y familias; y en torno de la lumbre de aquel hogar ó 
aspirando la brisa de las auras marítimas bajo el tachonado cielo de una noche 
de verano, hánse reunidos en el interior del mesón, cobijados bajo un mismo 
techo, pasajeros de diversos pueblos, entre los que figuran los antiguos roma- 
nos, los vándalos, godos, árabes, moros de todas las razas, judíos, bohemios, 
castellanos del Cid, soldados de D. Jaime, acompañamiento de los embajado- 
res, misioneros y potentados de lejanos y diferentes países. Si las paredes, el 
piso, el techo y los materiales de aquella casa pudiesen retener como el te- 
léfono los sonidos de todas las conversaciones que han resonado bajo sus arcos, 
para trasmitírnoslas como ese preciado y hablador instrumento, creación de la 
ciencia moderna, es indudable que constituirían todas ellas un libro mas valioso, 
mas científico, mas interesante, que cuantos puedan brotar de la inspirada pluma 
de los poetas y producir el talento de los sabios. 

Pero á la mente del observador y del curioso acude una duda, fácil de des- 
vanecer al preguntarse, no sin cierto asombro de incredulidad: ¿Cómo se ave- 
rigua la antigüedad del mesón de la calle de Sagunto? 

La respuesta es muy sencilla: Por medio de la tradición, que justifica un 
monumento permanente en aquella casa, el cual viene á poner en claro algunos 
puntos hasta hoy oscuros de la historia de Valencia. 

Jimto á la puerta principal del mesón se encuentra la segunda, mas pequeña 
y estrecha que la primera, con la escalera que dá ascenso á las habitaciones de 
los altos. En el primer tramo, y empotrada en la pared, se descubre una co- 
lumna de piedra toscamente labrada, como basa de una arcada secundaria ó de 
aposento interior, á la cual estuvo atado San Vicente, según se lee en una ins- 
cripción sobrepuesta, que condensa en dos palabras la breve historia que vamos 
á referir. 



II. 



Toca á su termino el año 3o2 de la era cristiana. 

Una tarde fria, húmeda y desapacible, como suelen ser las del mes de Di- 



EL MESÓN DE LA CALLE DE SAGUNTO. 321 



ciembre, anuncia á los habitantes de Valencia que la noche será aun mas fria, 
cruda é insoportable para ellos, habituados á un clima suave y embalsamado 
como el de los jardines del Edén. Pero la inclemencia de un dia de riguroso 
invierno no impide á la población acudir cuasi en masa hacia la calle de Sagunto 
(nombre que ya llevaba en aquel tiempo), la cual se halla invadida de curiosos 
ó desocupados, al decir de los oficiales de justicia y dependientes del prefecto, 
á quienes enoja la presencia de tanta gente en aquel sitio. Y no es solo la calle 
extramuros la que se halla invadida de familias de la ciudad; el puente de tablas 
levantado sobre el Túria, como débil broche que une las opuestas orillas, está 
igualmente lleno de curiosos; y por la extensa superficie del rio, cuyas aguas 
aparecen rojas y preñadas por las lluvias y las avenidas de la estación, surcan 
varias barquichuelas a remo y á vela, trasportando de un lado á otro nuevos 
concurrentes, que se agolpan á la entrada del arrabal ó se extienden por las 
orillas del rio, dirigiendo la vista ú la calle de Sagunto. 

Toda esta multitud se halla contenida por algunos soldados y ediles encar- 
gados de mantener el orden y conservar libre el paso de la calle, dejando el 
espacio suficiente para que puedan transitar por el medio de ella dos hombres á 
caballo. No lo consiguen sin grande esfuerzo, y sin dejar de oir protestas é in- 
terjecciones por parte del pueblo, que murmura y se exalta ante las bruscas 
maneras de la fuerza pública; pero se apiñan unos sobre otros, cuando los sol- 
dados pasan, cierran los labios y obedecen. 

— Es particular, dice uno de aquellos ediles, dirigiéndose á su compañero; nunca 
pude creer que dos hombres oscuros, presos y maniatados, excitaran tan vi\a- 
mente la ciu^iosidad de todo ese pueblo que ahí se agolpa para verlos pasar, 
como si se tratara de coronar al César de Roma ó de tributar los honores del 
triunfo á un general conquistador. 

— Te expresas así, porque ignoras el interés que despiertan en el pueblo de 
Valencia esos dos hombres que van á llegar de un instante á otro, 

— Sé que son cristianos, y esto basta. 

— Añade que uno de ellos, el llamado Vicente, es hijo de padres valencianos: 
aunque nacido en Huesca, tiene aquí todos sus parientes, sus amigos y sus de- 
votos, y á más del cariño que sus deudos le profesan, produce la admiración de 
las gentes por sus virtudes, por sus talentos y por los milagros que se le atri- 
buyen, y mas que todo tal vez, por la valentía de sus predicaciones en Cesa- 
raugusta, en Huesca, en Roma y donde quiera que posa su planta, sin que le 
arredre el poder del imperio, ni le imponga la magestad de los dioses ni de los 
templos romanos, á los que ha declarado una guerra tenaz y empeñada. Guerra 
insensata que nuestro poderoso Daciano se ha propuesto terminar por medio 
de un castigo terrible, que está pronto á ejecutar en la persona de Vicente. 

— ;Y el otro que le acompaña, quién es? 

?! 



322 REVISTA DE VALENCIA. 



— Un anciano llamado Valero, persona de gran representación entre los cris- 
tianos, pues desempeña el alto cargo de obispo cesaraugnstano; es el gefe y pastor 
de Vicente, y obispo y diácono vienen á Valencia de orden de Daciano, para 
hacerles apostatar públicamente de sus creencias, ó hacerles pagar con la vida, 
en caso contrario, la temeridad de predicar en público contra los dioses de 
Roma. 

— ¿Y por qué ha elegido el pretor la ciudad de Valencia para castigar á esos 
cristianos, siéndole mas fácil quitarles la vida en Huesca ó en Cesaraugusta, 
donde les cogió prisioneros? 

— Precisamente porque son cristianos casi todos los habitantes de Valencia, 
á excepción de unos pocos que componen ó viven en torno del mundo oficial. 
Los repetidos edictos ni las extraordinarias medidas de rigor no bastan para 
hacer abjurar á este pueblo de sus creencias religiosas; y para amedrentarle en 
cabeza agena con un castigo ejemplar, vienen á la ciudad esos dos cristianos 
á quienes la población ama y respeta grandemente, y cuyas cabezas verá rodar 
por el suelo, si no abjuran antes públicamente de las doctrinas del Evangelio. 

— ¿Y no teme Daciano que el pueblo de Valencia se levante en masa dispuesto 
á libertar á esos dos cristianos? 

— Está perfectamente previsto ese caso, y esta es la razón de encontrarnos 
aquí nosotros, por lo que pueda suceder, como auxiliares de la fuerza pública. 
Los dos ediles continuaron hablando en voz baja, sin dejar de vigilar su 
puesto de observación, mientras otros de sus compañeros acechaban cuidadosa- 
mente á la multitud, esperando oir una palabra sospechosa ó sorprender una 
seña, un gesto ó la menor demostración que les revelase algún plan oculto que 
por parte del pueblo se temia y se sospechaba, no sin fundamento, encaminado 
á arrancar del poder de los sayones á los dos cristianos prisioneros. 

Ninguno de ellos debió fijarse, sin embargo, en una barca mayor que las 
demás, conducida por cuatro remeros y provista de su vela, que llevaba ple- 
gada, y sentados en la popa tres respetables patricios en quienes se fijaron las 
miradas de gran número de personas, como si aquellos personajes tuvieran 
gran representación social y notable ascendiente entre las masas. La barca 
cruzó el rio, atracó en la opuesta orilla, y los tres personajes saltaron á tierra, 
viéndose al instante rodeados de muchos hombres, -que saludáronles con gran 
respeto y con quienes hablaron misteriosamente en voz baja. 

—¿Está todo dispuesto? preguntó el mas anciano de los tres. 

— Todo como lo ordenaste, Emilio. Apenas aparezcan en el extremo del ar- 
rabal los dos prisioneros custodiados por los sayones, todo el pueblo se arremo- 
linará sobre el puente como para contemplar al venerable obispo y á su fidelí- 
simo diácono, tu pariente. La multitud les cederá el paso hasta que lleguen á la 
mitad del puente, donde una oleada de la muchedumbre cerrará con los sóida- 



EL MESÓN ÜE LA CALLE DE SAGUNTO. 323 



(los, que no dejarán de echar mano á las armas, para abrirse paso á través de 
las masas. Todos emprenderemos entonces la fuga arrastrando con nosotros á 
los prisioneros hasta dejarles en salvo. ¿No son estas tus órdenes? 

— Perfectamente comprendidas: solo deseo que sean bien ejecutadas. ' 

— Haremos cuanto humanamente podamos. 

— Debo advertiros aun, que mi barca y las de mis buenos amigos irán cos- 
teando el puente para prestaros aiLxilio en el momento supremo: y si en aquel 
instante de confusión os fuere mas fácil y hacedero valeros de las embarcaciones 
para salvar á los prisioneros, aprovechaos de este recurso por el lado que os 
conviniere, que si ellos entran en alguna de estas barcas, podéis contarlos por 
libres, porque están todas las precauciones tomadas para ponerlos en salvo. 

— Se hará como mandáis, señor. 

— ¡Mas qué veo! Parece que el pueblo se agita y todos dirigen la vista hacia 
la calle de Sagunto. ¡Ah, sí; son los prisioneros que llegan ya. ¡Ea, corazón se- 
reno, y cada cual á su puesto! 

Toda la gente comenzó entonces á arremolinarse. Los que solo eran simples 
cariosos, procuraron penetrar por la apiñada multitud que obstruía el arrabal, 
mas no así los que obedecían una consigna, que se estrecharon cuanto pudieron 
en el puente esperando la ocasión de promover el motin, mientras algunos pa- 
tricios gritaban al pueblo que acudiese al puente como punto más á propósito 
para ver de cerca á los venerables cristianos que acababan de penetrar, conve- 
nientemente escoltados, por el extremo del arrabal. 

Un grito compacto, unísono y prolongado resonó en el espacio, salido de los 
pechos de la inmensa multitud. 

— ¡Ahí están! ¡Ahí estánl gritaron millares de voces al distinguir ya cerca á 
los prisioneros cristianos. 

Eran ellos, en efecto, que venían maniatados, como malhechores, entre una 
escolta de soldados, de á caballo y algunos infantes, formando entre todos una 
fuerza respetable, que no bajaba de cien hombres, pues no se necesitaba menos 
para custodiar á dos cristianos indefensos, incapaces de soñar con la fuga ni de 
proyectar la más leve defensa, cuando siempre se hallaban dispuestos á morir 
exhortando á sus verdugos y bendiciendo á sus perseguidores, muchos de los 
cuales convertíanse en aquellos momentos á la verdadera fé de Jesucristo. 

Valero, el venerable obispo de Zaragoza ó Cesaraugusta, como entonces se 
llamaba la capital de Aragón, era un anciano septuagenario, de luenga y nevada 
barba, de ojos hundidos y rostro macilento por las fatigas de tan largo y penoso 
viaje, en el que experimentó el santo prelado toda clase de sufrimientos; pero 
su mirada era tranquila, sereno su semblante; dulce y seguro su acento, como la 
voz de los profetas: su empolvada túnica de lana y las humildes sandalias que 
cubrían sus descarnados pies, no impedían que el continente del anciano fuese 



324 REVISTA DE VALENCIA. 



noble, magestuoso y distinguido, como el de los Apóstoles, cuya presencia cau- 
tivaba y atraia á las gentes. Una cruz de plata brillaba aun en su pecho, y en el 
dedo anular de su diestra el anillo de pastor, que hablan respetado los soldados, 
temerosos, sin duda, de que aquellos distintivos que tan grande respeto infundían 
á los cristianos, fuesen poderosos amuletos que protegían su vida á despecho 
de todos los edictos de los emperadores romanos. 

El otro prisionero era su diácono Vicente, de poco mtís de treinta años; llevaba 
la cara rapada, y sus ojos y su fisonomía expresaban la tranquilidad de un 
alma que aun moraba en su cuerpo, y ya tenia más digno lugar en la celeste 
mansión de los santos y de los mártires. Vestía, como su venerable pastor, una 
túnica de lana burda, traia los pies desnudos y ensangrentados, y su brazo dere- 
cho se hallaba fuertemente unido por medio de cordeles al izquierdo del pastor, 
á quien trataba con gran respeto y sumisión, como mayor en edad y dignidad, y 
á quien amaba por sus virtudes, como sacerdote y como prelado. 

El cansancio de tan largo camino, la fatiga que revelaban sus cuerpos encor- 
vados por el sufrimiento, y ateridos por el frió, no les impedia mirar con ojos de 
piedad á los soldados de la escolta, á quienes exhortaban con palabras de man- 
sedumbre á abjurar de sus errores y á seguir las doctrinas del Salvador del 
mundo, crucificado en el Gólgota por redimir á los hombres. 

Apenas penetraron en el arrabal, precedidos del numeroso gentío que habia 
salido á su recibimiento, la muchedumbre que les vio llegar dio un grito de res- 
petuoso entusiasmo, de simpatía y de cariño hacia aquellos sacerdotes maniata- 
dos, dóciles, humildes y sufridos, como discípulos de un Dios de bondad, de 
mansedumbre y de misericordia, que solo tuvo palabras de consuelo y de perdón 
para sus implacables enemigos. 
— ¡Salud á los apóstoles de Cristo! 

Fué el grito unánime cien veces repetido por la multitud, al contemplar á 
los venerables prisioneros, custodiados por los sayones romanos. 

Sorprendida y admirada la fuerza pública por aquellas voces de entusiasmo 
que parecían un grito sedicioso, como enérgica protesta contra la orden del cruel 
Daciano, prepararon las armas para herir al pueblo; pero los gritos de saluta- 
ción repitiéronse en cien puntos diferentes, coartando la acción de los soldados, 
que no sabían á qué atenerse, ni los geíes se atrevían á dictar órdenes de rigor 
para no exaltar á la multitud y provocar una sangrienta tragedia, cuando todo 
podía evitarse con alguna calma y la necesaria presencia de ánimo. El oleaje de 
las masas que precedía á los sacerdotes prisioneros, invadió en un instante el 
puente de tablas, que apenas si podía contener el peso de la muchedumbre: allí 
se arremolinó toda aquella gente, esperando la señal de la consigna, para poner 
en práctica el plan de la conspiración, proyectado por los parientes y amigos del 
diácono, que eran también las personas mas influyentes de la ciudad. 



EL MESÓN* DE LA CALLE DE SAGUNTO. 325 

De pronto reinó \\n silencio misterioso, inexplicable, imponente, porque el 
mutismo de las masas suele ser casi siempre precursor del huracán popular. La 
multitud que esperaba sobre el puente, permaneció un instante inmóvil, todos con 
la vista fija hacia la calle de Sagunto, por donde debian asomar los prisioneros, 
que tardaban en aparecer, y el pueblo comenzaba á impacientarse. El silencio 
del pueblo estalló al fin en un rumor sordo, confuso y amenazador, al cundir de 
boca en boca, como una chispa eléctrica, la voz de que los prisioneros hablan 
sido encerrados en el mesón de la calle de Sagunto, donde debian pernoctar hasta 
el dia siguiente, que serian llevados á la presencia del prefecto. 

Así se lo decian algunos hombres al personaje que parecía gefe de los cons- 
piradores y deudo cercano del diácono Vicente. Contrariado por semejante 
nueva el respetable patricio, demostró el despecho de que se hallaba poseído y 
dio todavía algimas órdenes á los cabos del pueblo para intentar un golpe de 
inano que pudiese salvar á los prisioneros. 

— Es preciso, añadió, vigilar el mesón, introducirse en la casa como simples 
pasajeros, y obsequiar á los soldados de la guardia, dándoles á beber cuanto 
quisieren. Después hay que aprovecharse de su sueño; y á media noche, cuando 
todo se halle en profundo silencio, romperemos las cadenas de los prisioneros, 
dándoles libertad por la puerta que dá al campo. Nada se ha perdido, si sabemos 
aprovechar los instantes. 

Antes que el buen patricio terminase de hablar, vióse rodeado de soldados, 
y sintió que una mano de hierro se posaba en su hombro, y que una voz des- 
agradable, como la del verdugo, le decia: 

— Date preso, Emilio, tú y los tuyos. Habéis sido descubiertos y vais á morir 
antes que los cristianos prisioneros. 

Toda resistencia fué inútil; sus palabras les hablan delatado, y hubieron de 
ceder, dejándose maniatar y segiiir á la gente armada: cnizaron por el centro 
de la multitud, que no tardó en disolverse atemorizada por aquel ejemplo, y 
antes de cerrarse la noche quedó completamente despejado el puente y el arra- 
bal, y solo los soldados de la guardia ocupaban el mesón donde custodiaban á 
San Valero y á San Vicente. 

Las fundadas sospechas de una conmoción popular no hablan salido fallidas. 
Los sabuesos de las autoridades supieron olfatear el rastro de la conspiración, 
dando al fin con la cabeza del movimiento, que se desvaneció en un instante, 
como hemos visto. No esperaba, sin embargo, el prefecto de la ciudad tan sen- 
cillo desenlace, pues al contemplar la actitud del pueblo, habla comprendido los 
sucesos que podian tener lugar en el puente, y á fin de evitar toda escena des- 
agradable, dio orden de que pernoctasen los prisioneros en el mesón de la calle 
de Sagunto, encargando á la tropa ejerciese la mas esquisita vigilancia sobre 
ellos y sobre el pueblo, obstinado en dar libertad á aquellos cristianos. 



32Ó REVISTA DE VALENCIA. 



San Valero y San Vicente fueron separados uno de otro y encerrados en di- 
ferentes aposentos. El diácono fué llevado á una pieza de la planta baja y amar- 
rado á una columna de piedra, basa del arco de aquella parte del edificio, la cual 
se conserva todavía en el mismo sitio, como mudo y elocuente testimonio de la 
tradición que referimos. Penosa y horrible debió ser la noche que allí pasó el San- 
to diácono, y así lo expresan los cronistas cuando dicen que comenzó su marti- 
rio en la calle de Sagunto. 

Al dia siguiente fueron conducidos á la ciudad los dos prisioneros y encerra- 
dos en distintos calabozos. Al llegar al puente del Túria, hiciéronles observar 
los soldados hasta una docena de cadáveres, que yacían en el suelo, separadas 
las cabezas de sus troncos. El primero de ellos era el patricio Emilio. 

— Ayer, dijo el centurión, estos hombres vinieron á este sitio con intento de 
salvaros, oponiéndose, insensatos, á las órdenes del pretor: hoy contempláis 
vosotros sus cadáveres, manando aun sangre esas cabezas, segadas por orden de 
Daciano, como primer ejemplo que os presenta de su autoridad y omnímodo 
poder. 
— ¿Eran cristianos esos patricios? preguntó San Valero. 
—Presumo que sí, pues casi todos los valencianos lo son. 
— Dichosos ellos, replicó el venerable anciano, que han conseguido la palma 
del martirio y se hallan ya disfrutando de la presencia del Señor. 

Los dos sacerdotes rezaron en voz baja las oraciones de los difuntos, mien- 
tras recorrían el camino que les separaba de su cárcel, á donde fueron conduci- 
dos por la tropa que les custodiaba. 

La historia de estos Santos mártires refiere detalladamente el proceso de su 
martirio y de sii muerte, y consérvanse aun venerandos recuerdos de su estancia 
en la ciudad. La tradición enmudece allí donde habla la historia, y no nos cor- 
responde prolongar estas páginas refiriendo hechos de todos conocidos y depu- 
rados en el crisol de los anales eclesiásticos. Solo añadiremos que el martirio de 
San Vicente terminó con su vida el dia 22 de Enero del año 3o3, fecha xin tanto 
combatida y disputada, y la más generalmente adoptada por sus apologistas. 

Su cadáver fué arrojado á un muladar, donde los cristianos le erigieron un 
santuario, que lleva aun el nombre de San Vicente de la Roqueta, y donde vol- 
veremos á encontrarle cuando tratemos de la traslación de su cuerpo. 

Tal es la sencilla historia que nos ofrece la tradición del mesón de la calle 
de Sagunto, extramuros de Valencia. 



Juan B. Perales. 



GRATITUD. 



Á MIS DISTINGUIDOS AMIGOS E. P., J. F. Y C. LL. 



uso Dios en la corola 
De las delicadas flores 
Mil encantos seductores 

Y perfume celestial, 

Y dio al alba su aureola 
De zafiros y de plata, 
Que radiante se retrata 
Del arroyo en el cristal. 



Agradecida la ondina 
Besa la arena brillante 
Que le ofrece á un mismo instante 
Lecho blando y tumba fiel; 
Y á la linfa cristalina 
Que dá frescura al ambiente, 
Agradecida, su frente 
Inclina esbelto laurel. 



Dio á los campos la belleza, 
A los rios su murmullo, 
A la tórtola el arrullo, 
Al sol vivo resplandor, 
A la palma gentileza, 
Al susurro del follaje 
El misterioso lenguaje 
Con que habla de paz y amor. 



Todo expresa en su idioma 
Mudo, leve ó armonioso 
De este sentimiento hermoso 
La ternura celestial; 
El alba que pura asoma 
A la luz que la ilumina. 
Y á la nube blanquecina 
El lucero matinal; 



Y en el corazón sensible, 
Cual perfume misterioso. 
De gratitud el dichoso 
.Sentimiento hizo brotar, 
Y con encanto indecible, 
De una celeste dulzura, 
Por doquier la imagen pura 
Se vé tranquila brillar. 



La violeta perfumada 
Al girasol que la mira, 
Al céfiro que suspira 
El aroma arrobador, 
La azucena nacarada 
A la brisa misteriosa, 
A la noche silenciosa 
De los astros el fulgor; 



328 



REVISTA DE VALENCIA. 



Y el vate que en sus cauciones 
Solo expresa el sentimiento, 
Inspira su pensamiento 
La íj;ratitud al sentir, 



Y á sobrehumanas regiones 
Se eleva, trocando el suelo 
Por un explendente cielo 
De topacios y zafir. 



¡Magdalena G.\rcía Bravo. 




CRÓNICA MENSUAL. 




'n'emigos son los calores de Mayo del movimiento artístico y literario, 
jjero cuando ya iba cesando ese movimiento, vino á reanimarlo la poé- 
tica fiesta de Ntra. Sra. de los Desamparados. 

La Sociedad El Rat-Petiat ha contribuido á ella este año de una 
manera muy interesante, haciendo cantar en la Catedral, en las vísperas de esa 
gran fiesta, una Salve que tenia la peculiaridad de estar escrita su letra en valen- 
ciano, y de ser obra su música" del aplaudido maestro D. Francisco Asenjo Bar- 
bieri. Es este muy amigo de todo lo popular, y en tal concepto apasionado del 
Rat-Penat. Pidió á esta corporación literaria una Salve en valenciano, para dedi- 
carla á nuestra insigne Patrona, y compuesta la letra por D. Jacinto Labaila, 
aplicóle una música que ha resultado inspiradísin>a. Los aniadors de les glories 
i'alencianes promovieron su ejecución, como hemos dicho, en el grandioso templo 
Metropolitano, por una numerosa y selecta capilla, de la que formalia parte la de 
aquella Catedral y la Sociedad de conciertos dirigida por el Sr. Valls. Esta 
novedad llamó tanto la atención, que no filé bastante capaz el templo para el 
concurso numerosísimo que á él acudió. La Salve correspondió bien á lo que se 
esperaba del maestro Barbieri. Tiene marcadísimo sabor religioso, una severa 
magestad propia del templo cristiano, y al mismo tiempo (esto es lo mas carac- 
terístico y nuevo de la obra) cierto aire popular de encantador efecto, por haber 
utilizado delicadamente el autor elementos tomados á nuestros cantos nacio- 
nales. 



La misma noche celebraba Lo Rat-Pennt la fiesta de la Patrona de Valencia, 
dedicándole una sesión, en la que leíanse composiciones de la poetisa señora 
Rausell, y de los Sres. Llórente, Pizcueta, Arroyo, Iranzo, Llombart, Puig, 
Bodria y Costea, dedicadas todas á la Virgen de los Desamparados. Asistió á 
esta sesión el canónigo de Vich y Mestre en Gay Saber D. Jaime Collell, que 
vino expresamente á Valencia para la fiesta de los Desamparados, é invitado para 
dar á conocer alguna de sus composiciones, leyó la patriótica y valiente poesía, 
titulada Lagettt delany vuit, premiada en los Juegos florales, que escitó grande- 
mente el entusiasmo de los socios del Rat-Penat. A instancia de estos, leyó 
también el magnífico pasaje de la Leyenda de Monserrat, de Verdaguer, refe- 
rente al encuentro de la Virgen, mereciendo igual aceptación. 

A la siguiente noche celebró otra solemne velada con igual objeto la Acá- 



RF.VISTA DE VAI.FNCIA. 



demia de la Juventud Católica, explanando D. José Escrig de Oloriz en un 
excelente discurso, el tema siguieTite: "El culto de María Santísima es tan nece- 
sario como poético. „ También se leyeron poesías de los Sres. Sánchez Cátala y 
Martínez Torrejon, y tomó parte en la sesión el Sr. CoUell, leyendo su preciosa 
Cansó del inicalel. 



El Círculo Militar es una de las sociedades que mas prolongan este año sus 
trabajos. El comandante de artillería D. Felipe Maté ha dado una interesante 
conferencia sobre los antiguos aparatos balísticos y las modernas piezas de batir, 
y el capitán de la misma arma, Sr. Cañada, otra no menos interesante, sobre 
el estado actual de la industria militar. 



En el Ateneo Mercantil el ilustrado profesor D. César Santomá hizo una útil 
conferencia sobre la producción y el comercio vinícola. Mezclando lo agradable 
con lo provechoso, leyéronse bellas poesías de los Sres. Rodríguez Guzman, 
Llombart y Bodria. 



La muerte del inolvidable D. Vicente Boix dejó vacante en el Instituto Pro- 
vincial la cátedra de Historia, y para proveerla se han hecho oposiciones en 
Madrid. Ha sido agraciado con ella un joven zaragozano, D. Manuel Zabala. 
D. Blas Valero, catedrático auxiliar de esta escuela que tomó parte en esas 
oposiciones, ha obtenido la cátedra de igual asignatura en el Instituto de Reus. 

También ha sido nombrado catedrático de la facultad de Medicina en la Uni- 
versidad de Santiago el doctor valenciano D. Manuel Candela, en virtud del 
decreto que dá ingreso en el profesorado á los que habiendo obtenido el primer 
lugar en ternas de oposiciones á cátedras, fueron postergados en el nombra- 
mieiito. 



En cambio ha sufrido la Universidad de Valencia la gran pérdida del digno 
decano de la facultad de Medicina Dr. D. Francisco Navarro y Rodrigo, que ha 
sucumbido víctima de la tisis, cuando aun estaba lejos de llegar á la cincuentena. 

Hijo de una familia labradora de Cheste, mostró gran aptitud para el estu- 
dio desde sus primeros años, siguiendo con extraordinaria brillantez su carrera 
en esta Universidad, y ganando por oposición, aun muy joven, la cátedra de 
Anatomía, que ha desempeñado hasta su fallecimiento. Era tan modesto como 
docto, y además de estar al corriente de todos los adelantos de la Medicina y 
de explicarlos con luminosa sencillez á sus discípulos, tenia especialísima pericie 
para las operaciones quirúrgicas, en las cuales adquirió envidiable reputación. 
Ha dejado escritos dos tomos de un tratado de sifiliografía, especialidad en la 
cual era competentísimo. 



Otra pérdida ha experimentado la enseñanza en Valencia con la muerte, ya 
en edad avanzada, del P. Vicente Julián de las Escuelas Pías. Nacido en Tor- 



CRÓNICA MENSUAL. 33 1 



rente, de familia humilde, era valenciano hasta la médula de sus huesos, pero 
sobre todos los rasgos de su carácter resaltaban su piedad, su afecto á la niñez 
y su pasión por la enseñanza. A ella se dedicó hasta sus últimos años, y 
habiendo sido rector en las Escuelas Pías de Valencia, Albarracin y Utiel, y 
después de haber obtenido todos los honores de la Orden, nunca quiso jubi- 
larse y ha nuierto dando lecciones á los niños mas pequeñuelos. 



Hay en Liria una antigua iglesia llamada del Buen Pastor, hace tiempo cer- 
rada al culto y que ahora amenaza ruina. Por atribuirla en aquella población al 
siglo XII y juzgarla por tanto notable resto arquitectónico, pidieron que la 
examinase la Junta Provincial de monumentos históricos y arqueológicos. 
Delegó esta á una comisión muy competente, la cual visitó aquel vetusto 
templo, cuya antigüedad no es tanta, pues es evidentemente posterior á la 
reconquista. Respecto á su mérito, no es tan grande que merezca una costosa 
restauración, mucho menos existiendo en Liria otra iglesia, la de la Sangre, de 
la misma época, mas notable y bien consensuada. Lo que ha recomendado la 
comisión que se conserve, es un antiguo cuadro que hay en el mismo templo 
representando pasages de la vida de Jesucristo. 



* * 



Cerraron ya sus puertas todos los teatros. Como novedad digna de mención 
solo podemos consignar el estreno en el de la calle de Ruzafa de un drama 
romántico, titulado Los Dos Besos, muy exagerado y de poco meollo, obra de los 
Sres. Mateo García y Latorre, autor el primero de otras obras estrenadas en 
aquel teatro, y principiante el segimdo, á quien hemos de recomendar que no 
siga los pasos peligrosos del Sr. Echegaray, genio potente pero extraviado. 



, El mes de Mayo dio agradable fin en Valencia con la exposición de plantas 
y flores, dispuesta por la Sociedad de Agricultura en el hermoso jardín de la 
Glorieta. No salimos del terreno artístico al felicitarnos de que progrese en 
Valencia la culta afición á las flores, en ninguna parte tan digna de ser fomen- 
tada como en este país, en que tan pródigamente ha derramado sus dones la 
naturaleza. 



LO RAT-PENAT EN POBLET, SANTAS CREL'S Y TARRAGONA. 

Merece capítulo aparte la escursion hecha por el Centro escursionista del 
Rat-Penat, á los históricos monasterios de Poblet y Santas Creus y su visita á 
las antigüedades de Tarragona. Además del interés que ofrece la contempla- 
ción de aquellos monumentos de las glorias patrias, ha tenido este viaje la im- 
portancia de una manifestación cariñosísima de fraternidad literaria entre Va- 
lencia y Cataluña. ' 

La idea y la iniciativa de esta escursion fué debida al presidente del men- 



332 REVISTA DE VALENCIA. 



clonado Centro, D. Teodoro Llórente, que la propuso á los redactores del 
periódico de Barcelona La Reiiaixetisa, centro de los escritores catalanistas. 
Aceptado el pensamiento con entusiasmo, se ha realizado en la forma que su- 
mariamente referimos. 

La noche del 17 de Mayo, víspera de la Ascensión del Señor, reuníanse en 
Tarragona los escursionistas, procedentes de Barcelona los unos, y de Valencia 
los otros. Estos eran los Sres. Llórente (D. Teodoro, D. Felicísimo y D. Pas- 
cual), Pizcueta, Gargallo, Cebrian (D. Luis), Vives Ciscar (D. José), Martínez 
Aloy, Díaz (D. Bernardo), Burguete (D. Enrique), Cantos, García (D. Leandro), 
Brel, Domenech (D. Luis), y Reig y Flores (D. Fernando). 

Al frente de los catalanes iba, dirigiendo la partida, el joven y simpático 
Matheu y Fornells, inspirado poeta lírico; y figuraban entre ellos el respetable 
maestro D. Mariano Aguilrj, tan querido de los valencianos: el místico Verda- 
guer, famoso en toda Europa por su Atlántida; su íntimo compañero el canónigo 
Collell, poeta de tanta fibra como es enérgico y conmovedor en su elocuencia 
sagrada; D. Ángel Quimera, poeta patriótico de igual fibra y director de La 
Renaixe7isa; D. Dámaso Calvet, que está escribiendo el precioso poema de la 
reconquista de Mallorca; Riera y Beltran, que ha conquistado este año la flor en 
los Juegos florales; D. Juan Balari, el sabio lengüista y catedrático de la Uni- 
versidad de Barcelona; D. Emilio Vilanova, el festivo escritor de las costumbres 
de aquella capital; Gaudí, el arquitecto; D. Alvaro Verdaguer, librero y literato: 
su sobrino, Baixeras, joven pintor de mucho brío; D. Manuel Pau, entusiasta 
catalanista, que viene de Paris por asistir á los Juegos florales y á esta escursion; 
el Sr. Serra y Capdelacreu, docto archivero de Vich, y otros, animados todos de 
igual espíritu. 

La expedición fué una continua fiesta de fraternización, de entusiasmo lite- 
rario, de exaltación patriótica. El jueves por la mañana, después de visitar el 
sepulcro del Rey conquistador, en la Catedral de Tarragona, marcharon los 
expedicionarios por el ferro-carril de Tarragona á Lérida, á Espluga de Fran- 
colí, en donde almorzaron, y á las primeras horas de la tarde se dirigieron al 
famoso y vandálicamente profanado monasterio, que guardó por muchos siglos 
los restos de aquel monarca insigne. Renunciamos á tratar la impresión que 
les produjeron aquellas ruinas: no es para descrita en breves líneas; puede ser 
que hable de ello, en las columnas de esta Revista, alguno de los que tuvieron 
la dicha de asistir á esa visita, repetida aquella noche, á la luz fantástica de las 
hachas de viento y las luces de Bengala; y otra vez, á la mañana siguiente, á las 
primeras luces de la risueña aurora. 

El viernes por la tarde volvían los escursionistas á la estación de Espluga, y 
tomando el tren descendente, llegaban hasta la de la Plana, donde les aguarda- 
ban caniiajes que los llevaron ;í la [lopulosa c industrial villa de Valls. Fueron 
recibidos allí afectuosamente por los catalanistas de la población, que les hicie- 
ron ver los pocos restos antiguos que conserva; y el sábado, muy temprano, 
emprendieron el viaje á Santas Creus, monasterio que puede emular con el de 
Poblet por sus timbres históricos, y compartir con él el dictado de Escorial de 
la Corona Aragonesa, puesto que guarda, entre otros muchos y muy ilustres, los 
sepulcros de los reyes D. Pedro el Grande y D. Jaime 11, y del invicto almirante 
Roger de Lauria. 

La visita á Santas Creus fué gratísima para los expedicionarios. Lo deleita- 
ble del sitio, la severa belleza del bizantino monasterio, la grandeza de sus 
recuerdos históricos, embargaron su ánimo, y el entusiasmo contenido rompió 
sus diques en el banquete fraternal, cuyos brindis, discursos, poesías, plácemes 
y aclamaciones turbaron de una manera desusada la soledad de aquellos vene- 



CRÓNICA MENSUAL. 333 



rabies restos, terminando tan conmovedora jornada con los responsos cantados 
por el canónigo Collell, y contestados por todos sus compañeros, ante la tumba 
de D. Pedro el Grande. 

Ya era la noche muy entrada cuando los viajeros llegaron á Valls. AHÍ 
habia dispuesto el Centro de lectura una agradable fiesta en honor suyo. Los 
xiquets de Valls, famosos en toda Cataluña por sus ejercicios gimnásticos, 
hicieron en obsequio de los forasteros sus atrevidas torres, y en el Salón de 
dicho Centro hubo una velada literaria, en la que tomaron parte los principales 
escritores de la expedición. 

El domingo por la mañana se trasladaron los escursionistas á Tarragona, 
donde debia terminar aquella campaña de arte, de poesía y de amor patrio. 
Poco tiempo habia para examinar los monumentos de la ciudad mas antigua 
de España; pero se aprovechó perfectamente, gracias á la amabilidad y especial 
pericie del director del Museo arqueológico D. Buenaventura Hernández Sana- 
huja. En una rápida visita hízoles ver lo mas notable de aquel rico Museo, de la 
Catedral y algunos otros antiquísimos templos, de los restos romanos esparcidos 
por la ciudad, y de los famosos muros ciclópeos. 

La despedida fué cariñosísima: á reveure gritaban los catalanes, deseosos 
de que se repitiesen, con análogos motivos, encuentros tan agradables, y contes- 
taban los valencianos invitándoles á venir á nuestro hermoso pais para conti- 
nuar esta fiesta de hermandad poética y patriótica, de la que debe estar satisfe- 
cha la Sociedad del Rat-Penat, y por cuyo éxito le enviamos nuestros plácemes. 



BIBLIOGRAFÍA VALENCIANA. 




A PROPIEDAD INTELECTUAL. Legislación española y extran- 
jera, comentada, concordada y explicada, según la historia, la filosofía, 
la jurisprudencia y los tratados, por el Dr. D. Manuel Danvila y 
Collado. Madrid, hnpr. de La Correspondencia de España, 1882 (l). 

Esta obra completa la iniciativa que el Sr. Danvila tomó en la legislatura 
de 187Ó á 1877, en unión de los Sres. Balaguer, Carreras y González, Caste- 
iar, Santos, Nuñez de Arce y Escobar, y que produjo la ley de 10 de Enero de 
1879, que G. Hachette, presidente del sindicato para protección de la propiedad 
intelectual en Francia, en exposición dirigida al ministro de Negocios extranjeros, 
califica como la ley mas liberal de Europa. 

Toda ley nueva exige medidas secundarias para su desenvolvimiento, y aun- 
que el reglamento de 3 de Setiembre de 1880, en cuya redacción tomó bastante 
parte el autor de la ley, explica y completa algunas de sus disposiciones, era 
indispensable que el libro viniera á facilitar la aplicación de la misma en los 
diversos casos que son posibles en la vida de los negocios y de los intereses. 

El libro del Sr. Danvila comienza por una Introducción bajo el título de Lo 
que ha sido, lo que es y lo que debe ser en España la propiedad intelectual, 
que revela los profundos conocimientos que tiene el autor en esta materia, los 
cuales se amplían en la Historia de la propiedad intelectual en España, com- 
pletando estos trabajos lo que el autor llama principios fundamentales , y es 
el examen filosófico de las razones que se han alegado en pro y en contra de la 
perpetuidad de la propiedad intelectual, de que se muestra entusiasta defensor. 

Se inserta la legislación antigua, la vigente en la actualidad y en los anteriores 
Tratados, con un juicio crítico de los mismos. Se dá cuenta de la legislación 
novísima y de la formación parlamentaria de la ley, para venir después á comen- 
tar todas sus disposiciones y las del reglamento, incluso el de Teatros, que es la 
parte mas importante del libro, en el cual se insertan íntegros los Tratados 
vigentes, con otro juicio crítico de los mismos, y termina la obra con la Legisla- 
ción extranjera, que comprende la de 23 países en Europa, Asia, África y Amé- 



(1) Un tomo en 4." de 904 págs., se vende en Madiid al preciu de lo pesetas ejemplar en 
las oficinas de La Correspondencia de España, calle Mayor, 120, y en Valencia al precio de 12 pese- 
tas en el Almacén de pianos de D. Mariano Daufau, Abadía de San Martin, 14, principal. 
En los pedidos por mayor se liará una reliaja convencional. 



bibliografLv valenclvna. 335 



rica, dando el texto íntegro de las leyes vigentes en la mayor parte de dichos 
paisas. La obra se completa con un índice alfabético y analítico de materias, 
(lue ha de ser de grandísima utilidad para conocer y encontrar desde luego 
cuanto se desee consultar, y un índice general, con que termina el libro. 

Este interesa no solo al escritor y al artista en sus diversas manifestaciones, 
sino que es útil á los encargados de la administración de justicia y á los letrados, 
notarios y demás que por su profesión intervienen en las contiendas judiciales, 
y para los diplomáticos, los cuales pueden prestar el inmenso servicio de facilitar 
nuevos tratados con todos aquellos países donde se habla la lengua de Cer- 
vantes. 



TENEDURÍA DE LIBROS. Exposición teórica de los métodos de partida 
simple, doble y logismográfico, can aplicaciones prácticas de los mismos, por 
D. Blas Goytre y Blasco, comisario de Guerra graduado, profesor de la Aca- 
demia del cuerpo administrativo del ejercito. Obra declarada de texto para la en- 
señanza de dicho establecimiesto. Aladrid. Impr. del cuerpo administrativo del 
ejército. 1S82 (i). 

El Sr. Goytre es paisano nuestro. Al escribir su obra, se ha propuesto dotar 
á los alumnos de la Academia de administración del ejército de un tratado 
basado en el método logismográfico, aplicado á la descripción de las operaciones 
económicas, método que se sigue hoy en el ministerio de la Guerra, y en concepto 
de ensayo en la Dirección general del cuerpo é Intendencia de Castilla la IS'ueva. 

La necesidad de difundir dicho sistema y de todos cuantos han sido adopta- 
dos antes de su invención, sirve, como hemos dicho, al Sr. Goytre para desarro- 
llar en su obra las mas completas nociones de la Teneduría de libros. El tratado 
es, pues, interesante, y todas las operaciones están expuestas con novedad y 
bajo un concepto elevado, pero práctico. Por todo ello felicitamos á nuestro 
ilustrado paisano. 

TRADICIONES ESPAÑOLAS. Valencia y su provincia, por D. Juan B. 
Perales. Tomo /., Madrid. Est. tip. de G. Estrada. 1882 (2). 

La Biblioteca Enciclopédica Popidar Ilustrada, que publica en Madrid Don 
Gregorio Estrada, vá á enriquecerse en una colección de tradiciones populares, 
referentes á todas las regiones de la península española. 

Es indudable que independiente de los grandes hechos de la historia, encier- 
ran todas las provincias una serie de tradiciones mas ó menos interesantes y 
verosímiles, escritas unas ó trasmitidas las mas de padres á hijos, y conserva- 
das á través de los siglos y las generaciones, que constituirán siempre el 1 ibro 
mas querido de los pueblos. 

Esta colección de Tradiciones españolas ha comenzado por las de la pro- 
vincia de Valencia, recogidas y redactadas por un laborioso escritor, que de 



(l) La obra forma un volumen en 4.° prolongado, de 394 páginas, buen papel y clara impresión, 
y se halla de venta en las principales librerías al precio de seis pesetas ejemplar. 

C2) Un tomo en 8." de 148 páginas. Precio: 6 rs. en rústica y 8 en tela. Por íuscricion cues- 
tan 4 rs. y 6 respectivamente los tomos de la Biblioteca Etuiclopidica Popular, y se suscribe en 
su Administración, calle del Dr. Fourquet, 7, Madrid. 



336 REVISTA DE VALENCIA. 



pocos años á esta parte ha consagrado su actividad al estudio de la historia va- 
lenciana. Nos referimos á D. Juan B. Perales, de cuya continuación de la Cró- 
nica de Escolano hemos tenido ocasión de ocuparnos en el primer volumen de 
esta Revista. 

La presente obra del Sr. Perales contendrá dos tomos; el que tenemos á la 
vista comprende las siguientes tradiciones: 

Adon Hiram. — Indivil y ¡\Iandonio. — La virtuosa Lauronesa. — El mesón de 
la calle de Sagunto. — La madre hambrienta. — El príncipe Hermenegildo. — Tras- 
lación del cuerpo de San Vicente Mártir. — La escala de la doncella. — La Zaidía. 
—La puerta de Valldigna. — La plaza de San Francisco. 

El segundo tomo comprenderá Tradiciones posteriores á la reconquista. 

En este trabajo literario el Sr. Perales no pretende hacer trabajos de inves- . 
tigaciones históricas; limítase á tomar de las tradiciones algunos hechos que 
ofrecen interés dramático, y los convierte en agradables historietas, conser- 
vando su fondo tradicional, y añadiéndoles detalles que contribuyan á presentar 
viva la acción. 

Para muestra de estos episodios históricos ó legendarios, útiles para populari- 
zar el conocimiento de los pasados sucesos, insertamos en este mismo número 
una de las tradiciones contenidas en el volumen que examinamos. 



COMBINACIONES CIRCULARES, por el P. Salvador Puchades, sacer- 
dote de las Escuelas Pías de Valencia. Valencia. Imprenta de M. Alufre. 
1882 (i). 

Este opúsculo tiene pocas páginas, pero ofrece notable interés para los 
estudios matemáticos. El autor, después de algunas indicaciones preliminares, 
establece, con suma claridad y exactitud, los tipos de pennntac iones, el níiniero 
de permutaciones de cada uno de ellos, y sus permutaciones circulares, pasando 
enseguida á hallar la fórmula general de ¡as permutaciones circulares diferentes, 
la cual aplica á un problema interesante. Hallada la fórmula general que resuelve 
el problema, y puestos varios ejemplos, examina las combi>iaciones contenidas 
en otras combinaciones, cuyo estudio le lleva como por la mano á sentar y de- 
mostrar un teorema tan nuevo como elegante. Este nuevo teorema, que él 
llama de las combinaciones, lo aplica de varias maneras á variedad de casos de 
carácter general, y luego desciende, para mayor ilustración, á casos par- 
ticulares. 

Termina el opúsculo con un apéndice, que contiene la demostración elemen- 
tal de algunas propiedades del triángulo. 



(1) Un folleto de 28 páginas en 8. 



Valencia. Imprenta de Domenech, Mar, 48. — 1882. 



REVISTA DE VALENCIA. 

1." [ULIO DE 1882. 



COSAS AÑEJAS, 



UN CAUDILLO MORELLANO. 




|.\ montuosa región que Morella domina desde el vértice de su cónico 
emplazamiento, aquellos peñascosos riscos á cuyo abrigo aun vegetan 
añosas y robustas encinas y corpulentos robles, si bien en número y 
extensión menor de lo que convenia, bordeando los escalonados y desiguales 
campos donde penosamente siembra y recoge exiguo sustento el sobrio labrador 
que habita en ellos, llevan en sí un sello de dureza, como reflejo de su composi- 
ción geológica y déla influencia de los rigores del clima, diametralmente opuesto 
al perfecto nivel y dilatado horizonte, á la suavidad del terreno, grata tempe- 
ratura y exuberante vegetación de que vive rodeado el laborioso labrador de la 
huerta de Valencia. Unos y otros hablan el lemosin, fraternizando en el lenguaje 
materno, como fraternizan en lo histórico de su origen y vicisitudes. Ora se les 
juzgue descendientes de atrevidos navegantes griegos, de colonos romanos, ó 
mas modernamente de aguerridos soldados del Cid, de D. Blasco de Alagon ó 
del gran Jaime I, revelan en su semblante, por lo general de bien detalladas fac- 
ciones, y en la gentileza de su apostura, ingénita en los naturales de todo pais 
quebrado, una elevación de espíritu y una prontitud y seguridad en la acción, que 
los hace simpáticos, así como lo selvático de la región en que viven, cautiva la 
admiración de todo observador. 



338 REVISTA DE VALENCU. 



El extenso territorio á que nos referimos, ha llegado á casi los dos tercios 
de nuestro siglo, cerrado á toda comunicación regular: cruzado solo de intransi- 
tables sendas de herradura, y sin ser apenas frecuentado ni conocido, excepción 
hecha de las épocas de guerras civiles, de tristísimo recuerdo, en que ha servido 
de baluarte natural para la resistencia y la tenacidad de causas desesperadas. 
Hoy, que excelentes vias de comunicación, como queriendo borrar los regueros de 
la sangre fratricidamente derramada, han abierto y franqueado el paso con pin- 
toresco trazado á través de tortuosos barrancos y empinados cerros; y que el 
frecuente trato y la recíproca comunicación hacen conocer en lo material por 
todos medios la comarca morellana, no se consigue menos con las impor- 
tantes publicaciones de su historia, las de sus hijos ilustres y de otros ramos, tra- 
bajos todos de bien templadas y competentes plumas, que literariamente vindi- 
can el olvido sufrido por aquella escondida región. Empresas laudables, á 
cuyos autores felicitamos con entusiasmo, y de quienes nos parece de justicia se- 
guir el ejemplo, sin ánimo de originar competencia, para compilar algunas no- 
ticias de un distinguido morellano, de quien por falta de datos concretos ú otras 
causas involuntarias, no se han ocupado con el merecido detenimiento. 

Radicó en Morella, desde la época de la reconquista, la familia de Ciurana, 
procedente del castillo y lugar de este nombre en las montañas de Cataluña. En 
recompensa de la continuada serie de servicios de los de este apellido, Gonzalo 
Ciurana fué heredado en una casa sita en la plaza llamada deis Tarascons, en 
dicha villa; y la desahogada posición que alcanzaron este y otros de su familia, 
la revelan las adquisiciones sucesivas de varios predios rústicos en aquellas cer- 
canías por los años de 124Ó á 1268, cuyos pergaminos existen entre la titula- 
clon de alguna de las fincas que les pertenecieron. Mosen Febrer dedicó una de 
sus célebres trobas á reseñar el escudo de armas y los servicios y premios de 
Benito Ciurana, coincidiendo nuestros datos con algimos de los aducidos por 
aquel autor, y dejando libre dicha troba de la sospecha de anacronismo y aun de 
originalidad, que sus comentadores ó editores atrajeron por intereses secundarios 
sobre la poética é histórica obra del heráldico escritor. 

Ilustre miembro de esta esclarecida familia fué D. Berenguer de Ciurana y 
Rosell, que es el caudillo á quien se consagra este artículo. Su padre D. Jaime 
Ciurana fué caballero de Santiago, y sirvió de paje al infortunado D. Carlos, prín- 
cipe de Viana, durante su encarcelamiento en el castillo de Morella, cerca del 
año 1461. No puede precisarse la fecha del nacimiento de D. Berenguer, ni 
aun la de su casamiento, pues los libros mas antiguos de bautismos y desposo- 
rios de la Parroquia Mayor de aquella villa, solo datan desde 1535 el de los pri- 
meros, y desde 1568 el de los segundos, posteriores en casi mas de una genera- 
ción al personaje de nuestro relato. Sin embargo, no es aventurado asegurar 
que, aun concediéndole sobre 60 años de vida, conocido como es el dia de su 



UN CAUDILLO MORELLANO. 



339 



,s 



fallecimiento, su natalicio debió ocurrir por los años 1475, y su primer casa 
miento al finalizar la centuria. Casó en primeras nupcias con Doña Bárbara Mo- 
ragúes, dama digna de mención por haber soportado las prolongadas y penosa' 
ausencias que el carácter batallador y guerrero de su consorte le imponía, y cjue 
no por ser de resultados gloriosos y extraordinarios, podian disipar el dolor v 
sinsabores de la separación. La segunda vez contrajo matrimonio con Doña Ca- 
talina Argent, que le sobrevivió, aunque sin dejar sucesión. 

El mas remoto documento honorífico que poseemos de nuestro D. Beren- 
gxier, es el real despacho pergamíneo con firma autógrafa de D. Fernando el Ca- 
tóhco, expedido en Toro á 3o de Marzo de 1505, en el que por fallecimiento de 
Jaime Montó y Ram, fué nombrado Baile de Morella, con todas las preeminen- 
cias y atribuciones con que su predecesor lo habla sido desde 1494. notán- 
dose, en prueba de la importancia representativa y no pecimiaria de este oficio, 
que solo tenia de salario 15 libras; esto es, 56 pesetas 48 cents, al año. Consta 
que ya estaba en ejercicio de su autoridad en 12 de Mayo del mismo año, y 
la continuó ejerciendo toda su vida, que no terminó hasta el 24 de Febrero 
de 1545- 

A poco de posesionarse de su cargo y de la alcaidía del famoso castillo de 
Morella, que le estaba aneja, tuvieron lugar las empresas navales contra Mazar- 
quivir y Or^n, que acometió y llevó á cabo el gran genio del Cardenal D. Fran- 
cisco Ximenez de Cisneros, que avezado á los magnánimos ejemplos de Doña 
Isabel y D. Fernando, supo regir en persona, á impulsos de aquel gran corazón 
abrasado de patriotismo, bajo la encendida púrpura cardenalicia. Al anunciarse 
de nuevo empresas análogas, confiadas al acreditado almirante el conde Pedro 
Navarro, so color de amparar al destronado Muley-Abdalla, pero con ánimo de 
que en los dominios berberiscos prevaleciese, como una alta política aconsejaba, 
la influencia de la nación española, D. Berenguer Ciurana, entusiasmado por lo 
colosal de la empresa, y ávido de la gloria que reportaba, concibió y llevó á cabo 
una idea singular, tanto mas notable cuanto que era nacida entre montañas dis- 
tantes de las costas y los puertos, donde es difícil la noción de naves ni aventuras 
marítimas; y, sin embargo, su carácter le impulsó á seguir la armada con una 
nave que armó, equipó y mantuvo á sus costas, mientras duraron aquellas em- 
presas, no vacilando, para llevarlo á efecto y procurarse los suficientes recursos, 
en desprenderse de la mejor y mas bien pagada posesión que tenia. Ni le falta- 
ron, en honor sea dicho de los naturales del pais, secuaces valerosos que 
se alistaron bajo sus órdenes, para formar entre la gente de desembarco y guar- 
nición de la nave. Fué uno de ellos Guillen Cros, notario de Morella, á quien 
debe calificarse de constante camarada deD. Berenguer, y con quien debió unirle 
una amistad y confianza á toda prueba. Son raros los actos públicos de este que 
no autorizara la fé pública que tenia encomendada aquel. 



340 REVISTA DE VALENCIA. 



El denodado Ciiirana se halló en la armada del conde Pedro Navarro contra 
Mazarouivir, llevando por su segundo á Mosen Gaspar Despens y Cubells, don- 
cel, vecino de Morella; la nave que montaba era conocida por la del Baile de Mo- 
relia, y después de aquella brillante empresa, fué á recoger el refuerzo prepa- 
rado en Ibiza, á las órdenes de Gerónimo Vianelo, haciéndose de nuevo á la vela 
el 1." de Enero de 1510. El desembarco, asalto y toma de Bujia tuvo lugar á 
los seis dias, y la ciudad fué saqueada: seguidamente se acometió el campamento 
enemigo, distante ocho leguas, y desbaratado el ejército contrario, Muley Ab- 
dalla, soltándose de su prisión, se amparó del vencedor, y Argel, Túnez, Tede- 
liz y Mostagán volvieron á su obediencia. 

Cupo á D. Berenguer en el reparto del botin una esclava, la cual conservó, 
y con el tiempo llevó á Morella, donde fué bautizada con el nombre de Juana. 
Mas adelante pasó á poder y servicio del muy noble Frey D. Gerónimo Pardo de 
la Casta, Comendador mayor de la Orden militar de Montesa, en cuyo hecho 
apoya este la declaración razonada que prestó en 1550, en crédito de los ser- 
vicios de los Ciurana. 

La peste comenzó á cebarse en la armada: una de las víctimas fué el more- 
llano D.Tomás Despens y Cubells, hermano de Mosen Gaspar, el cual servia en 
la nave de D. Berenguer: esta calamidad obligó al conde Pedro Navarro á salir el 
7 de Julio de aquel año y tomar la vuelta de Favagnana, isleta próxima á Trapani. 
Allí recibió el refuerzo de once galeras y otros bajeles, que acudieron de Ñapóles, 
reuniendo con esto bajo su insignia hasta 14.000 hombres. Dirigióse contra Trí- 
poli, alzada también con su jeque en rebelión: desembarcó su gente, y repartida en 
dos cuerpos, entró en la pelea, que fué muy brava; en dos horas que duró murie- 
ron sobre 5.000 moros, y se entró á escalas vistas en la ciudad, siendo luego en- 
tregada al saqueo. 

Estaba muy avanzado el verano, cuando D. García de Toledo, con 7.000 hom- 
bres, se hizo á la vela desde Málaga, para reunirse en Trípoli con Navarro y asu- 
mir el mando de la expedición preparada contra los Gelvez, también rebelados 
contra su legítimo rey: partieron con toda celeridad, y el miércoles 28 de Agosto 
arribaron y desembarcaron en la isla y tierra firme inmediata, sin impedimento al- 
guno. 

El ardid de los moros y el denodado arrojo de D. García, ocasionaron el desas- 
tre, que este pagó con su vida, fracasando la intentada conquista; Navarro, con- 
forme á la orden que tenia , envió á Ñapóles las galeras de aquella proceden- 
cia, y navegó hacia Trípoli con las demás. Corrió fortuna por espacio de ocho 
dias, y llegó al puerto el 19 de Setiembre; para su guarda dejó 3.O0O hom- 
bres y despidió los demás, conservando solo 4.000 hombres y el resto de su ar- 
mada para correr la costa de África: mas el tiempo le fué contrario y se vio obli- 
gado á invernar en la isla de Lampedusa, en las costas de Sicilia. 



UN CAUDILLO MORELLANO. 3-1.1 



Ciurana, al ser despedida la armada, se retiró con su nave, sin haber dejado 
jamás de seguirla en aquellas conquistas, hasta que el conde Pedro Navarro, pa- 
sando á Italia, dice un testigo (l) perdió la armada. Estos servicios i'ueron á su 
cuenta y riesgo, tanto, que en apoyo de su dicho, el mismo deponente afirma que 
poseia, por haberla comprado á D. Berenguer, la casa de este en la plaza deis 
Tarascons de Morella; y que después de haberla vendido mostró arrepentirse, 
porque procedía de merced real que uno de los reyes de Aragón hizo á un 
antepasado suyo por razón de conquista. 

Estos y muchos otros pormenores se deducen de la información aludida, y 
que en virtud de reales cartas de los reyes de Hungría y de Bohemia D. Maxi- 
miliano y Doña María, esta regente y lugar-teniente de los reinos de España, 
por su hermano el Rey y Emperador Carlos I, dirigidas al Maestre racional y al 
Baile general del reino de Valencia, desde Valladolid á 26 de Octubre de 1550, 
suministró D. Juan Antonio Ciurana y Ciurana, nieto de D. Berenguer, en cré- 
dito de los servicios de su familia, deponiendo en ella muy respetables personas, 
testigos oculares los mas de determinados hechos. El traslado de que nos va- 
lemos está sacado de los libros registros de la Bailía general por Miguel Juan 
Rodríguez in Diversorum ValF- fol. CXXXXIV. 

En 1511 entró en Morella D. Berenguer con la satisfacción propia del triunfo 
y el noble orgullo de haber contribuido personalmente al éxito de aquellas 
proezas: llevaba como trofeo vivo de sus victorias la joven esclava que hemos 
mencionado, sin otros muchos, que las vicisitudes de los tiempos han hecho des- 
aparecer; pues se ha conservado memoria en la villa hasta de las armaduras de 
este caudillo, que parece eran nieladas de oro y azul, y de las que existieron va- 
rias piezas hasta la época de la invasión francesa. 

Pocos años se mantuvieron ociosas esas armas, ni en reposo el aguerrido es- 
píritu de Ciurana. La muerte deD. Fernando el Católico y el advenimiento al 
trono de D. Carlos I, con las complicaciones y descontento que se originaron de 
ello, trajeron la azarosa época de las Gemianías del reino de Valencia con todas 
las consecuencias y desastres consiguientes á una guerra civil. Morella , villa 
real y con voto en Cortes, desde antiguo y en todo tiempo permaneció fiel á los 
predecesores del joven príncipe que ascendía al trono, y quiso continuar en su 
obediencia y fidelidad, sin adherirse al movimiento de Valencia, "por cuanto en 
"ella se hacia cumplida justicia sin haber personas que la contuviesen, ni ningún 
"barón ó señor de sus contornos lexausaba la menor demasía (2)". El célebre Gui- 
llem SoroUa, Vicente Mocholi y Francisco Deona, síndicos y enviados especiales 



{\) D. Gaspar DcspL-ns y Cubells. 

(2) Crónica particular de Morella duraniv.- la rebelión de las Gemianías del reino de Valencia, 
M. S. 



3^2 REVISTA DE VALENCIA. 



con credencial de los Trece de Valencia, visitaron la villa, instando á sus mora- 
dores á agermanarse; pero sus proposiciones fueron rechazadas por las razones 
antes dichas; y al punto que los emisarios partieron, la justicia y jurados convo- 
caron á todos los hombres de bien de la villa, y se determinó el armamento 
para defenderse de cualquiera agresión. 

La elección de capitán tuvo lugar el 20 de Agosto de 1520, y recayó en el 
Baile D. Berenguer Ciurana, cuyo carácter y condiciones le hacian idóneo para 
semejante cargo. Su camarada de Berbería Guillermo Cros fué enviado á Zara- 
goza para proveerse de armas, tambores y banderas, y recibidas que fueron, los 
morellanos se dedicaron afanosos á instruirse en su manejo y en evoluciones mi- 
litares, probando esta previsión el genio militar y la práctica de guerra, de su 
recien electo capitán: "Comenzaron á ejercitarse en ellas, dice la crónica citada, 
"con tan buena voluntad y ánimo, que era cosa de maravillarse del firme pro- 
"pósito é innata lealtad que mostraban todos.,, 

Una de las primeras hazañas de esta bisoña tropa, fué la sorpresa de Villa- 
franca, Portell y Forcall ejecutada en una noche, merced á una marcha forzada 
de diez y seis horas: estos tres lugares correspondían á la jurisdicción de More- 
Ua; y la sorpresa tuvo por objeto apresar los cabezas ó capitanes de la Gemia- 
nía formada en ellos; golpe de audacia que se llevó á efecto, si bien andando 
el tiempo sobreseyeron en el proceso que instruían, medíante carta que les 
dirigió el Gobernador del reino de Valencia. 

Menos pacíficos algunos de San Mateo, instigados por una mala voz, se des- 
mandaron y acometieron la casa del administrador de aquella encomienda, á 
quien y á su criado, aunque indefenso, dieron muerte, atemorizando á la parte 
sensata de la población. La noticia de este atropello voló á Morella, y su bandera 
corrió á donde peligraba el orden, como sin connivencia previa lo hacia desde 
Benicarló el Comendador mayor D. Francisco Despuíg, que mandaba en gefe 
las fuerzas leales de aquella comarca, llamada Maestrazgo viejo de Montesa. 
El correo que este despachó á Morella para que acudiese la gente de amias 
de la villa, la encontró ya en el camino, en el quebrado barranco de Vallibana, 
que servia de carretera ó vía de comunicación entre ambas poblaciones: sobre la 
marcha, el experto D. Berenguer, con puntualidad militar, contestó por escrito al 
Comendador mayor, el punto y hora donde se hallaría al amanecer del siguiente 
día, que era el 21 de Junio. 

Verificólo así, y cambiados los saludos y arganizado el plan estratégico, se le 
encomendó el ataque'por la parte de Chert, que dada la señal, acometió con de- 
nuedo, mientras las demás fuerzas lo verificaban por otros puntos. Seis horas 
duró el combate, que terminó incendiando la puerta y penetrando en la pobla- 
ción. Los mas comprometidos de los sitiados se hicieron fuertes en la torre de la 
iglesia parroquial. 



UN CAUDILLO MORELLANO. 848 



Reunido al punto el consejo de guerra para continuar el asedio de esta, ó 
levantarlo, por la posibilidad de que aquellos fuesen socorridos, prevaleció el 
animoso arranque del Baile de Morella, cuyo voto fué de que si no habia otra 
bandera que se encargara, él, con la suya, se ofrecia á dar rendida la torre antes 
de tres dias. Este alarde de valor disipó todas las vacilaciones , y aceptado el 
ofrecimiento, se dispuso á cumplirlo. Los del consejo le dieron desde luego todo 
el despojo que dentro de la torre hubiera, y los vecinos honrados le presenta- 
ron en el acto doscientos ducados para agasajo a los que mas se distinguiesen, de 
los que solo aceptó cincuenta, con este objeto, y se le hizo presente de un rico 
azafate de plata. D. Berenguer sobrepujó en esta ocasión con su genio y peri- 
cia militar á los demás capitanes y gente de guerra que allí concurrieron; reve- 
lando bien su competencia en el arte el ardid que empleó para batir la torre, 
disponiendo, con fuertes maderos, un mantelete capaz de resguardar á veinte 
hombres, con el que, auxiliado del fuego que hacian sus escopeteros desde las 
casas circunvecinas, se aproximaron al pié del campanario, á cuya puerta, que 
dá al exterior de la iglesia, pusieron fuego, y arrojando dentro gran cantidad 
de haces de paja encendidos, obligaron á los sitiados á entregarse á discreción, 
no obstante la desesperada resistencia que hacian, así con armas de fuego, como 
arrojando sobre el mantelete hasta las piedras de sillería de lo alto de la torre. 
Dio libertad á las mujeres y niños allí refugiados, y puso los prisioneros á dis- 
posición del capitán general de aquellas fuerzas; y dando, en alarde triunfal, una 
vuelta por la plaza, volvió la bandera á la casa del señor de Villores, donde se 
hospedaba Ciurana: y "porque el general dio un poco de sinsabor, así se expresa 
"la crónica, á los de Morella sobre la bandera de la hermandad de San Mateo 
"cogida en la torre, el capitán (Ciurana) en el acto ú. tambor batiente salió de 
"la villa y regresó á Morella." Estas textuales frases demuestran elocuentemente 
el temple de alma de nuestro morellano y de su gente. 

Retrájol^s esta desavenencia en su empinada villa algún tiempo, mante- 
niéndose en una actitud defensiva y expectante mientras la fortuna, siempre 
mudable, de la guerra, daba en otras partes del reino la victoria á los agerma- 
nados, y el Virey D. Diego Hurtado de Mendoza, conde de Melito, se veia re- 
ducido á ampararse en Denia y bajo sus almendrales durante un año, dia por 
dia. 

La penuria y escaseces con que se sostenía la contienda proporcionó á Don 
Berenguer ocasión de patentizar su desprendimiento y los recursos de que dis- 
ponía. El Comendador mayor de Montesa, gefe principal de las fuerzas en el 
Maestrazgo, se vio en el conflicto de haberle de pedir prestada la suma que 
ahora parece exigua, de 45 libras 4 sueldos de moneda valenciana, esto es, 167 
pesetas 66 céntimos; si bien en aquellas circunstancias fuera importante, y otras 
consideraciones aumentasen su entidad. Muerto el Comendador, su hermano el 



344 REVISTA DE VALENCIA. 



Maestre Frey Bernardo Despuig otorgó reconocimiento de la deuda, por despa- 
cho dado en el castillo de Montesa á 17 de Mayo de 1536, prometiendo que á 
toda hora que se cobrase del regio Erario alguna cantidad de las que era en de- 
ber al difunto por los gastos de aquel tiempo, seria la primera á cancelarse esta 
deuda, por haber sido contraída para la reducción del reino á la obediencia de 
S. M. y no corresponder solventarla ni al tesoro de la Orden ni al peculio del 
Comendador mayor. 

El 3o de Junio de 1521, habiendo amagado á Catí las fuerzas de los ager- 
inanados, dirigidas al Maestrazgo á las órdenes de Miguel Estellés, como ca- 
pitán general, acordó Morella que D. Berenguer, con 200 hombres, marchase 
á hacerle frente, quedando 400 mas para custodiar la villa: hízolo así, lle- 
vando la bandera su alférez Pedro Sancho , ocupando los pasos y desfiladeros 
convenientes. Estellés, poco diestro en estrategia, avanzó demasiado en el pais, 
que no podia considerar como amigo: el cebo del botin obtenido en el saqueo 
de la morería de Alcalá de Chisvert y otros lugares, relajó bastante su ejército; 
y el Duque de Segorbe, con denodado ánimo, le cortó la retirada en las marjales 
de Oropesa. Ciurana, que la madrugada de aquel dia 8 de Julio habia ocupado 
á Borriol con su bien dispuesta gente, forzó la marcha para acudir á tiempo á 
la pelea; esta fué tan breve como eficaz, y no pudo ya tomar parte en 
ella: pero "hízoles el señor Duque mucho agasajo alojándolos á su voluntad,, 
dice la crónica. 

Situado el ejército del Duque en Nules, engrosado con las fuerzas del Co- 
mendador mayor y de D. Luis Boteller, el Virey confió á D. Berenguer el 
importante cargo de pagador del ejército real, sin dejar la capitanía de Morella: 
poseemos las instrucciones auténticas que le dio por escrito desde Peñíscola, 
fechadas en 5 de Setiembre de dicho año, y refrendadas por su secretario Fran- 
cisco Celles. 

Esta misión, de gran importancia, era reconocimiento tácito de la aptitud mi- 
litar del agraciado para clasificar y retribuir las diferentes fuerzas alH congregadas; 
las facultades que deja á su discreción y cautela, con el especial encargo de que 
"á todo se puede dar asiento, conservando siempre el campo (ejército) de ma- 
"nera que no se deshaga," atestiguan la no \'ulgar competencia en cosas de 
guerra, y la respetabilidad y aptitud que reuuia Ciurana para el delicado en- 
cargo que se le confiara. 

El consejo de capitanes que reunió el Duque de Segorbe en Almenara 
para presentar batalla al ejército agermanado de Valencia, que mandaba el Ju- 
rado Jaime Ros, decidió que así se hiciese tan luego como el enemigo estu- 
viese á la vista; y en atención á su proximidad, se acordó que aquella noche 
diese la guardia la capitanía de Morella, por ser gente mas de fatiga. Al 
siguiente dia, avisados los contrarios, "la bandera de Morella y la de Onda 



UN CAUDILLO MORELLANO. 345 



"promovieron cuestión sobre cuál de las dos iría en la vanguardia El Du- 

"que dividió la gente en tres cuerpos de á 500 hombres cada uno, y dio la van- 

"guardia á la bandera de Morella, de que era capitán D. Berenguer Ciurana 

"AI grito de "victoria" se dio la arremetida, siendo los primeros en el choque 
"los de Morella, y cargaron tan denodadamente que arrollaron las primeras 

"filas y los enemigos, dejando caer todos las picas, se declararon en fu^a. 

"La bandera de Morella íbales siempre al alcance y los siguió, con otra de 

"Castellón, hasta el arrabal de Murviedro , donde hicieron alto debajo de unas 
"moreras, como una media hora, y luego poco á poco se volvieron por el 
"camino real." 

Habiendo reunido mayores refuerzos el Virey, que desde el 14 al 21 de Se- 
tiembre se habia trasladado á Nales, tomó el mando del ejército real. Murvie- 
dro se le rindió por confabulación, y para ocuparlo, el Maestre racional Don 
Juan Escrivá de Romaní, que habia intervenido en los tratos, tomó de noche 
cuarenta hombres de Morella, con su capitán Ciurana y su alférez Pedro San- 
cho, llevando la bandera enfundada, y subió al castillo, no sin riesgo, porque 
no todos los de la villa estaban conformes en la entrega. Dos dias después, el 
Virey, con todo el ejército, vino á Murviedro, y subió á la fortaleza, donde 
"hizo llegar á Mosen Berenguer Ciurana y á Mosen Damián de Monserrat, ca- 
"pitanes de Morella, y les encomendó el castillo, encargándoselo mucho. Pa- 
"reció bien al Virey y demás señores del campo, que debia quedar en Mur\-ie- 

"dro alguna guarnición y acordaron que las dos compañías de Morella, por 

"ser de confianza, permaneciesen allí; y así lo dijeron á dichos capitanes; á lo 
"que estos contestaron que pues cumplía al servicio de S. M. eran gustosos 
"en ello."" 

Esta segunda compañía, ó bandera de Morella, capitaneada Dor D. Damián 
Monserrat, era parte de los 400 hombres que vimos retuvo aquella villa para 
su defensa, cuando envió á D. Berenguer para hacer frente al ejército de Estellés. 
El Virey, en carta fechada desde Peñíscola el 14 de Setiembre "porque ya se 
"aprietan estas cosas para llegar al cabo de ellas," mandó al Justicia y Jurados 
que además de los 200 hombres ordinarios que ya estaban en el ejército, esco- 
giesen otros tantos, los que mejor y mas hábiles le parecieran: y por otra carta 
despachada en Nules á 2 1 de Setiembre, ordenó que sin detenerse un punto 
viniesen á incorporarse al ejército de su mando. 

No precisa la crónica que seguimos cuá:ndo estas compañías de Morella de- 
jaron de dar la guarnición á Mun'iedro: pero como al poco tiempo, y merced "á 
la reunión del cuerpo de ejército del Marqués de los Velez con el del Virey, 
este ocupó á Valencia, aposentándose por primera vez en el palacio del Real, 
debe inferirse que cesando la causa, aquel castillo fué encomendado á otros 
guardas. 



346 REVISTA DE VALENCIA. 



En breve, y al disponerse el ataque á Alcira desde el arrabal de San Agus- 
tín, después de haber pasado el rio con acertada estrategia, vuelve á encon- 
trarse al capitán Ciurana y su bizarra gente en los puntos de mayor peligro y 
distinción. 

"Hizo pregón el Virey que á la primera bandera que entrase en la cabeza 
"del puente de San Agustin se le darían doscientos ducados. La brecha estaba 

"alta, como á diez palmos del suelo, mas sobre los escombros podia subirse 

"Las primeras banderas que asaltaron y subieron fueron las del Comendador 

"mayor de Montesa, la del capitán Vilanova y la del capitán Ciurana ha- 

"ciendo dos ó tres esfuerzos se aplanó el escombro y no acabaron de subir; y 
"visto por el Virey que era tiempo perdido, los mandó retirar." 

El sitio de Alcira duró un mes: cuando ya la artillería habia consumido 
todas las municiones, y la gente se hallaba cansada, la bandera de Morella, con 
otras cinco, salió de noche á una emboscada para cortar el paso á unos 
3.000 hombres que de Játiva iban en socorro de los sitiados: pero cruzaron el 
rio dos leguas mas arriba, y viendo frustrado el objeto, el Virey levantó el sitio 
y marchó contra Játiva. Dado asalto á esta ciudad, sin éxito, se entablaron ne- 
gociaciones con los sitiados, dándose rehenes por ambas partes: el caballeroso 
D. Rodrigo Hurtado de Mendoza, marqués de Zenete, lo fué por parte de su 
hermano el Virey; una de las condiciones puestas por los sitiados, para evi- 
tarse el saqueo, era la de que el ejército fuese despedido: la aceptó y cumplió 
con demasiada buena fé el conde de Melito, y la compañía de D. Berenguer 
Ciurana regresó á Morella. 

Los parlamentos para la rendición de Játiva, duraron hasta entrado el 
verano siguiente, el de 1522, con tan menguada suerte "que á no ser que 

"quiso Dios que el emperador llegó el Virey se perdiera y la Gemianía se 

"recobrara, "' dice sintéticamente la crónica: "Cuando S. M. llegó, mandó á 
"todas las villas reales del reino que luego sin tardanza marcharan al campo 
"del Virey sobre Játiva. La villa de Morella concurrió con ICO hombres, que 
"no se le pidieron mas, con el mismo capitán Mosen Berenguer Ciurana, y par- 

"tii) de la villa el ló de Agosto. Pasaron gran riesgo híista llegar á Játiva 

"se rindió la ciudad y el castillo, y como S. M. habia mandado que las tropas 
"no entraran para que no saqueasen, el Virey tomó la gente de Morella é hizo 
"abrir una sola puerta y se la encomendó, rogándole mucho que impidiese entrar 

"á ningún soldado Entró el Virey en Játiva: al dia siguiente le fué entregada 

"Alcira: y como las cosas estaban allanadas, Ciurana pidió al Virey la licencia, 
"el cual repuso que era muy de razón y se la concedió. '' 

Játiva, pues, debió á la bizarría y disciplina militar del caudillo morellano, 
y á la honradez y subordinación de sus soldados, su salvaguardia, y el quedar 
lil)re del saqueo que las costumbres de la guerra en aquellos tiempos autorí- 



UN CAUDILLO MORELLANO. 847 



zaban: y plácenos consignar este hecho como uno de los mas distinguidos y 
honoríficos que realizó en su carrera nuestro ilustre morellano. 

Llegada á Morella la bandera, se le hizo un recibimiento triunfal, con pro- 
cesión y acción de gracias en la iglesia Arciprestal, y al finalizar, una bien con- 
certada comparsa de pastores, muy al propósito de la fiesta, cantó un villan- 
cico en honor de los regidores de la villa. 

El Virey habia concedido á Morella tres piezas de artillería, de las que se 
tomaron en Murviedro á los agermanados, á saber: "la de los panaderos, la de 
'ios carpinteros, y la tercera decían era de los peraires, muy buenas, y las me- 

"jores que tenían con el señal de cada oficio, escepto la que se decía era 

"de los peraires, porque se lo habían quitado, y la villa tiene dichas piezas 
"muy bien aderezadas y guardadas. " 

Este importante trofeo debió desvanecer aquel poco de sinsabor que vimos 
sufrió Ciurana y su gente por no haber conseguido el primer despojo que abatió 
en la torre de San Mateo. La mudanza de tiempos han hecho reducir á campanas 
de reloj el metal de aquellas piezas de artillería: mas donde quiera que exista y 
bajo cualquiera forma, revela tres puntos notables: el ardimiento y el genio de 
los valencianos fundiendo artillería para la lucha: el arrojo de un puñado de 
morellanos y de su capitán para tomarlas á pecho descubierto en campo raso, v 
la^esterilidad de toda guerra civil, que desvanece sus mismos móviles y deshace 
hasta los instrumentos bélicos, así como modifica la opinión cuyos lamentables 
extravíos arrastran á lamentables excesos. Solo subsiste el simbólico tafetán de 
la bandera que D. Berenguer sostuvo con tanto valor y esforzado brazo. 

Por tercera vez duró poco el reposo en que estuvieron las armas de Ciurana 
y su aguerrido contingente. 

En 1526 estalló la rebelión de los moriscos del reino, que se hicieron fuer- 
tes en la elevada sierra de Espadan. D. Gerónimo Cabanilles, gerente-voces de 
lugarteniente de general gobernador y regente de lugartenencia del Reino 
por despacho que conservamos auténtico, dado en Valencia á 7 de Mayo de 
aquel año, "por ser conveniente con gente de armas y mano fuerte reducir á 
"los moros rebelados y fortificados en dicha sierra, y confiado en la fé, bondad 
"y esfuerzo de D. Berenguer Ciurana, baile de Morella, y su acreditada experien- 
"cia en cosas de guerra, " le nombró capitán para levantar 250 hombres con el 
sueldo acostumbrado, bien en el reino de Valencia ó el de Aragón, donde mas 
oportuno lo creyere, confiriéndole las facultades correspondientes. 

D. Juan de Lanuza, lugarteniente y capitán general de Aragón, por despa- 
cho dado en Zaragoza á 2 1 de Abril y dirigido á las Justicias de aquel reino, 
y en especial á las de Alcañíz, Caspe, Montalvan y lugares de la terna de Cala- 
trava, y bailías de Cantavieja y Castellote, comarcanos á Morella, hízoles saber 
que D. Juan Ciurana, hijo de D. Berenguer, iba con su licencia y en real servicio 



348 REVISTA DE VALENCIA. 



á reclutar hasta I.OOO hombres en dichas poblaciones y conducirlos al reino de 
Valencia para expugnar los moros rebeldes y encastillados en la sierra de Espa- 
dan, mandándoles darle todo el favor y ayuda que hubiera menester. El 4 de 
Julio presentó D. Juan Ciurana dicha conducta á Frey Francisco Cabrero, gober- 
nador de las villas de Calatrava, y le dio puntual obedecimiento. 

Trece dias después, organizadas ya las compañías de Morella, salieron de la 
villa para su destino. Sabedor el experimentado D. Berenguer de que 3o moros, 
procedentes de Aragón, pasaban por aquellas cercanías para reunirse á los de la 
Sierra de Espadan, destacó á su hijo D. Juan para cortarles el paso, y este bi- 
zarro cuanto infortunado joven, hizo sus primeras armas contra ellos, llevando 
solo 12 hombres y al alférez D. Gaspar Despens; dioles alcance en las Segarras, 
asediándoles en las casas de este nombre, donde se hablan refugiado, y consiguió 
se le rindieran los que quedaron vivos. 

El 19 llegaron estas fuerzas á Onda, reuniéndose á las que mandaba el ani- 
moso Duque de Segorbe, para quien fué de gran satisfacción volver á ver á su 
frente al aguerrido D. Berenguer y su bien armada y experta gente. Al dia si- 
guiente avanzaron contra Villahin, desalojando á los moros de sus atrinchera- 
mientos: siete veces se rehicieron, pero al fin sucumbieron. El Duque sentó sus 
reales en la villa; obligándole lo inaccesible de la montaña á esperar refuerzos 
para atacarla. En la noche del 26 de Julio guardaba uno de los puestos mas pe- 
ligrosos la gente de Morella, cuando un tropel de moros, con un ataque brusco, 
cayó sobre ella: la lucha fué cuerpo á cuerpo, y el bizarro D. Juan Ciurana su- 
cumbió, batiéndose, y fué degollado. Su alférez y el célebre cronista D. Martin de 
Viciana reanimaron las fuerzas y consiguieron hacer retroceder al enemigo; este 
último, en su crónica, dice: "vi matar á mi lado en Villahin á D. Juan Ciurana, 
caballero y capitán de Morella." 

Las circunstancias que concurrian en el muerto aquilataban el dolor de su 
pérdida. Era hijo único de D. Berenguer, á quien estaba reservada la heroica 
abnegación de verle cortar la vida, y casi dejar extinguida su familia. D. Juan era 
recien casado con su sobrina Doña Ursola Isabel Ciurana y Berga, y dejaba á 
esta en cinta; el postumo que nació fué digno sucesor en hechos y honores 
de su ilustre abuelo y de su desgraciado padre. El infortunio no amilanó el tem- 
ple de alma del veterano caudillo; continuó sin vacilar la campaña, formando en 
el cuerpo que mandaba el Duque de Segorbe y rivalizando con los 3. 000 tudes- 
cos que acudieron en su ausilio, al mando de Rocandulfo, gefe experimentado 
que debia conducirlos á Italia. Otros 500 extranjeros, mandados por Pérez Arnal, 
y 1.500 valencianos á las órdenes de Figuerola, completaban los refuerzos que 
reunió el Duque en su comprometida empresa. El 18 de Setiembre se ganó una 
altura contrapuesta á la sierra, y aquella noche acampó el ejército sobre el 
monte. Al siguiente dia se dio el ataque general por cuatro puntos, arrollando 



UN CAUDILLO MORELLANO. 349 



cuantas defensas opusieron los rebeldes, hasta que el valiente Martin Vizcaino 
plantó su bandera sobre el reducto principal. Obtenida la victoria, el ejército fué 
despedido; las compañías regresaron á los pueblos de su procedencia, ufanas del 
completo triunfo conseguido: pero la de Morella, ásu entrada en la villa, en vez 
de los vítores y aplausos de otras ocasiones, tributo el sentido pésame al padre 
y á la joven viuda del malogrado Ciurana. 

En consideración á este desgraciado suceso, el Emperador y Rey Carlos I, por 
real despacho expedido en Monzón á 2Ó de Junio de 1528, concedió á D. Beren- 
guer Ciurana que después de sus dias le sucediese en la Bailía de Morella su nieto 
D. Juan Antonio Ciurana y Berga, vitaliciamente, en atención á los méritos y 
servicios suyos y de su hijo único, muerto en el ataque á la sierra de Espadan; 
con facultad que si ocurriese la sucesión en pupilar edad, rigiese el oficio el tutor. 
Por esto y por la imperecedera memoria de los hechos de D. Berenguer, el cargo 
de Baile radicó en sus descendientes varones por mas de iSOaños, hasta que el 
último de ellos, por no menores servicios, vino á morir en Valencia. 

Los cuidados de familia, consiguientes á. la desgracia sobrevenida, y la edad 
ya avanzada de nuestro caudillo, debieron atenuar sus bélicas aficiones: pasó los 
veinte años de su vida dedicado á sus intereses y á imbuir en su nieto, en quien 
cifraba con fundamento las esperanzas de su sucesión, los severos principios que 
su acrisolado proceder reveló en todas sus acciones. Numerosos dociunentos 
demuestran sus desvelos por la mejora de su hacienda y por la colocación en 
matrimonio del referido su nieto con Doña Bárbara Berga y Gil de Palomar, á 
que concurrió en 3 de Mayo de 1544, según las capitulaciones autorizadas por 
Miguel Guimeríí, notario de Cinchtorres, en donde la contrayente residía. 

Un año escaso antes, este bravo caballero, aleccionado en los mejores princi- 
pios y con singular presencia de ánimo, hallándose sano, otorgó testamento en su 
casa-habitacion en Morella, á 14 de Abril de 1543; y más adelante, el 19 de Febrero 
de 1545, dictó un codicilo: documentos ambos por su contenido y sus frases dignos 
del testador: autorizólos ambos el notario Gaspar Punter, que los publicó según 
fueros de Valencia, en la casa donde viviendo habitaba aquel, tres dias después 
de su muerte: esta acaeció el 24 de Febrero de 1545, y conforme á lo por él 
dispuesto, se le enterró en su sepultura propia en la capilla de San Bernardino 
de la iglesia del convento de San Francisco de dicha villa, al pié del castillo, cuya 
alcaidía, unida al hallazgo, tan largos años y con tanto honor habia ejercido. 

D. Berenguer Ciurana fué un distinguido y ejemplar personaje de su época; 
honor de su familia, é ilustre hijo de la antigua villa que le vio nacer, y lloró su 
muerte. Sobresale en su carácter el espíritu militar y caballeroso: su propensión 
fué hacer la guerra donde la hubiese: tipo exacto de los legendarios mesnaderos 
que acudían donde el pendón real les señalase campo, le hemos visto combatir 
por mar y tierra en África y en España; donde quiera que hubiese enemigos 



350 



REVISTA DE VALENCIA. 



contra quienes esgrimir sus bien templadas armas,, campeón decidido del orden 
y salvaí,'uardia irresistible de la propiedad y la honra de los vencidos. Acaso no 
sea un caudillo á gusto de todos; pero sus últimas proezas contra los moros rebe- 
lados en Espadan, los mismos que á su lado hablan tal vez combatido en Alme- 
nara, Alcira y Játiva, demuestran que su brazo no se movia sino á impulso de 
la mas leal obediencia y un acendrado deber; el ningim lucro obtenido de sus 
empresas, y el dejar sellada con la propia sangre de su hijo único la serie de 
sus relevantes servicios, realzan la magnanimidad y distinción de este ilustre 
morellano, circunstancias todas que nos han impulsado á consagrarle estos ren- 
glones, y reportar estas cosas añejas á los benévolos lectores de la Revista de 
Valencia. 

El Marqués de Cruilles, 




Á LA SENYORA BARONESA DE CORTES 



QUAN FON PROCLAMADA REVNA 



DELS lOCHS FLORALS DEL RAT-PENAT. 




GTS te aclaiiiaven, ¡oh baronesa! 

' Plens d' entusiasme, de amor, de fe; 
Tcts esclaus eren de ta bellesa: 
Ouan esa flama brillava encesa 

U me digué: 
"Reyna 1" han feta, ¿reyna de qué?" 



-•"De un hermós reyne: la Poesia. 
De un mon riquísim: lo ver Amor, " 

Aixís ii dia, 
Y en tant la boca y els ulls obria 
Aquell indocte preguntador. 



"Sobre les altes, negres teulades 
Hon forsa perden altres reynats; 
Hon entre boyres y nubolades 
Busquen les animes enamorades 
Aquells ensómits que 'Is son mes grats, 
Pié de misteri, 
Cobert de un vel, 
S" estén sens fites son vast imperi, 
Mig en la térra, mig en lo cel. 



353 REVISTA DE VALENCIA. 



A la llum dolsa de lluna trista, 
Al raig piirísim del triunfant sol, 
Allí apareixeii á nostra vista 
Ombres glorioses eu llarch estol. 
Sobre la roca, de Ilors cenyida, 
Morint 11 endressa sa despedida 
Al ingrat jove Safo inmortal; 
Bebent Falerno, desfullant roses, 
Tibul envia ses amoroses 
Queixes á Lesbia, tendrá á son mal. 
A Na Teresa Ansias March canta. 
Entre carts aspres purísim Ilir; 

Y á sa Heloisa, mística y santa, 
Ven Abelardo, que ' 1 cor li encanta, 
En la nit fosca del monestir. 

En los ombrivols horts de Valclusa, 
Conduit Petrarca per casta Musa, 
Corona á Laura d" eternes flors; 

Y allá entre núbols lluny se divisa 
Al Alhighieri que emperadisa 

A la doncella deis seus amors. 



¡Ilusió sempre pura y novella! 
¡Dija impalpable! ¡Goig no lograt! 
¡Blanques fantasmes que veu sobre ella 
Volar eternes la Humanitat! 
¡Plors de agradosa melanconía! 
¡Conort dolcísim que Deu envia! 
¡Adivinances de un mon millor! 
¡Ouin hermós reyne, la Poesía! 
¡Ouin vast iniperi, lo ver Amor! " 



Tots te aclamaven, oh baronesa, 
Y ya en sa pensa la lluní encesa, 
Aquell indocte, " ¡^"itor! digué, 
Eixa corona de ideal bellesa 
A ninguna altra caurá tan bé!" 



Teodoro Llórente. 



RECUERDOS DE POBLET Y SANTAS CREUS. 



:i>K. D. VICE.NTK W. gUEKüL 



Querido amigo: 




lo soñador que tú eres, á la delicada manera que tienes de sentir, y 
por el culto que has rendido siempre á todo lo que á nuestras patrias 
glorias se refiere, comprendo cuánto sentinas no poder acompañarnos 
á Poblet y Santas Creus; por mi parte, debo decir que tanto se echó de menos 
tu presencia, que frecuentemente se pronunció tu nombre durante toda nuestra 
escursion. Yo habia formado propósito de escribir dándote cuenta detallada de 
todo lo que vimos; pero como quiera que de ello Las Provincias y El Mercan- 
til Valenciano hicieron una descripción lan exacta como sentida, temeraria 
presunción hubiera sido por mi parte querer llevar leña al bosque; y por lo 
mismo, me limitaré á manifestarte alguna de las impresiones que mas honda 
huella han dejado en mi memoria, reservando para otros mas expertos la parte 
descriptiva, y el juicio crítico que hayan formado de cuanto á tan grata expe- 
dición se refiera. 

Al penetrar en el monasterio de Poblet, me sentí abrumado ante la grandeza 
y melancolía de cuadro tan colosal: la magestad de los siglos se halla impresa 
en sus derruidos nmros, en sus elevadas y ruinosas bóvedas, en sus inmensos 
arcos y en sus innumerables y destruidos sepulcros. El ambiente que bajo aque- 
llas augustas bóvedas se respira, es el ambiente de otras edades, es un ambiente 
que embriaga y hace olvidar la época en que vivimos: en la atmósfera que aque- 
llos muros encierran, flotan las sombras venerandas del Pasado, que recorren 
aquellos espacios, lamentando la ingratitud con que hemos correspondido á tan- 
tas glorias como nos legaron. 

Yo he creido oir sus quejumbrosas voces en el viento, que al penetrar por 

23 



354 REVISTA DE VALENXIA. 



aquellos solitarios y abandonados claustros, gime á lo largo de sus muros, muje 
al chocar contra los robustos botareles, ó silba al quebrarse en la arista de una 
rota ojiva. Y al aspirar el aire que por aquellas ruinas circula, saturado por el 
olor del polvo de los siglos, creí percibir las emanaciones de otras edades; 
pero cuando contemplé bárbaramente destrozado tan gran monumento, que 
guarda las tradiciones mas gloriosas de mi patria, me sentí combatido por los 
mas opuestos y encontrados sentimientos, hasta el punto de senne imposible 
definir el verdadero estado de mi alma: asombro y admiración ante tales gran- 
dezas, indignación al ver que tanta desolación y ruinas solo datan del año 1885 
y son obra de la mano del hombre ; algo parecido á la desesperación al pensar 
que jamás volverá á ser lo que fué, que es irreparable tan gran catástrofe; pero 
todos estos sentimientos, sintiéndolos á la vez, sin saber por algunos momentos 
cuál de ellos se apoderarla y dominaría mi espíritu: por fin, las lágrimas se agol- 
paron á mis ojos, desahogando el dolor y la pena que dentro de mi pecho sen- 
tía. Hubo momentos en que bajo aquellas bóvedas me fui enojoso á mí mismo: 
con el traje y las ideas del presente siglo, me parecía yo un anacronismo; mi 
prosaica y vulgar figura, al vagar por debajo de aquellos imponentes arcos, se 
destacaba sobré un fondo demasiado grande, demasiado soberbio. Yo, amante de 
nuestras patrias glorias y humilde creyente en el Dios de mis padres, al sentarme 
sobre aquellas ruinas , recordando nuestra pasada grandeza, y ver al mismo 
tiempo los arcos que se desploman, las columnas truncadas, los ricos y elegantes 
capiteles rodando á mis pies, los sepulcros despedazados, las estatuas mutiladas 
y las aras derribadas, me lamenté con el treno del profeta, y no pude menos de 
exclamar: "La casa de nuestra santificación y de nuestra gloria, en donde te 
"alabaron nuestros padres, se ha convertido en llamas de fuego, y todas nuestras 
"cosas preciosas han parado en ruinas.,, 

Amigo mío, fuerza es confesarlo; nuestro siglo ha sido muy cruel y muy in- 
grato para con la memoria de nuestros antepasados: envanecidos con nuestra 
civilización, y en nombre de la libertad, hemos reducido á escombros, hemos 
destrozado las páginas mas brillantes de nuestra historia, para sentarnos orgu- 
llosos sobre sus ruinas, como sentóse el bárbaro, ensoberbecido de su fuerza, 
sobre los destrozados restos de las antiguas civilizaciones. Solo el fanatismo es 
el que puede cometer crímenes tan horrendos y causar tan grandes desastres: y 
ianatismo fué el que armó la mano del hombre con la tea incendiaria para 
aniquilar el venerando monasterio de Poblet ; porque para mí, tan fanático es 
Torquemada quemando en nombre de un Dios de paz, como Robespierre dego- 
llando en nombre de la libertad. ¿Qué culpa cometieron nuestros antepasados 
para insultar y profanar sus sagrados restos, sino el haber tenido unos descen- 
dientes tan ingratos como nosotros? ¿Por qué renegar de su memoria, si por mu- 
cho (jue tratemos de borrarla, de ellos ha de hablar la historia antes que de 



RECUERDOS DE POBLET Y SANTAS CREUS. 355 

nosotros? ¿No fueron parte, no formaron enlazado eslabón de esa larga cadena 
llamada Humanidad? Perdona, amigo mió, estas lamentaciones, hijas de mi indig- 
nación y del dolor que me causó el triste y desolado cuadro que á mi vista se 
desplegaba. 

El famoso monasterio de Poblet data del año 1120, pero como quiera 
que fué continuado y terminado en épocas posteriores, no presenta en toda su 
pureza un estilo único y concreto: en él se vé claramente la época de transición 
gótica-bizantina. Sus riquezas arquitectónicas exceden á toda ponderación: el 
templo consta de tres naves: en la del centro, en el punto donde corresponde al 
crucero y á la parte del evangelio, se levantan, bajo de un inmenso arco y sobre 
otro arco escarzano, los destrozados sepulcros de D. Jaime I, D. Pedro IV de 
Aragón y sus dos esposas; frente á estos, formando pendant, están los sepulcros 
(destrozados también), de D. Alfonso II, D. Juan I, sus respectivas consortes y 
otros grandes personajes; del coro, que era un portento de riqueza, y que es- 
taba en la nave del centro, no queda absolutamente nada; de las dos naves 
laterales, la de la derecha contiene varias capillas, y la de la izquierda carece de 
ellas por exigirlo así la orden del Cister. El altar mayor y el presbiterio, de már- 
mol blanco, son de la época del Renacimiento; en su ornamentación, de una ex- 
tremada delicadeza, creí descubrir algo de la escuela italiana; pero he de decirte, 
amigo mió, que tales preciosidades, tales notas arquitectónicas de otra época, por 
bellas que sean, bajo aquellas venerables y severas bóvedas me hacian el mismo 
efecto que una rica chorrera de encajes puesta sobre el acerado pecho de un 
guerrero de la Edad Media. Los claustros, principalmente los llamados de San 
Esteban, son una maravilla del arte; en ellos se vé mas claramente precisada la 
época de transición; las caladas ojivas de sus arcos se apoyan sobre robustos 
pilares fomiados de hazes de columnas bizantinas; la riqueza, variedad y número 
de sus capiteles excede á toda ponderación. Allí se encuentran capiteles historia- 
dos con pasajes del Antiguo Testamento, otros que ostentan la variada y exube- 
rante vejetacion del expléndido Oriente; los hay cuajados de pedrería ó bien 
formando canastillos de cuerda, etc., etc. Pero una de las maravillas mas nota- 
bles que sin duda algima aquel monasterio encierra, es su sala capitular; las dos 
ventanas que decoran su pórtico son del gusto mas delicado y exquisito. Paso 
por alto lá biblioteca, el inmenso noviciado, etc., etc., pues necesitarla un volu- 
men para describir cuanto hay de notable, y no lograrla mas que cansarte, sin 
que pudiese dar una idea aproximada de lo que aquello es. 

Una de las muchas cosas que me llamaron la atención en el monasterio de 
Poblet, fué que en medio de su oriental riqueza arquitectónica, no se puede dar 
un paso sin que la idea de la muerte surja delante de nosotros: tal es el inmenso 
número de sus sepulcros; y esto es precisamente lo que para mí le dá el carác^ 
ter grandioso é imponente que tiene. 



35Ó REVISTA DE VALENCIA. 



Pero ;ay amigo! no queda ningún sepiliere que no haya sido profanado; y 
una de las impresiones que mas horror me han causado fué el ver que to- 
dos, absolutamente todos, han sido brutalmente destrozados: vistos de lejos, 
parece que sobre ellos se haya dejado caer una gran mancha negra de tinta, 
pero, cuando á ellas te acercas, ves horribles y dentellados agujeros de todas 
formas y tamaños. 

El ladrón, al romper con su piqueta aquellas losas sepulcrales en busca de 
tesoros, ó el fanático, al despedazarlos para descargar su rabia queriendo ven- 
i'arse del pasado, dejaron penetrar un rayo de luz en aquellas tinieblas é hicieron 
desaparecer el misterio de la tumba, dejando al descubierto tan solo la miseria 
humana, un montón de áridos y calcinados huesos. No pretendo ni me incumbe 
saber quiénes fueron los violadores del secreto que aquellas tumbas guardaban; 
pero sí diré, que nuestra nación, ni por su historia ni por su carácter, ha sido 
capaz, ella sola de por sí, de cometer semejantes sacrilegios; y si en aquellos ca- 
lamitosos tiempos se dieron casos como el que al presente lamentamos por des- 
"racia, fué copia del mal ejemplo que recientemente habia dado la Francia. La 
Francia fué y ha sido la única nación del mundo que, en nombre de una filosofía 
atea é intransigente, penetró en la mansión de la muerte, y allí, donde los odios 
acaban, ella, llena de rencor y poseída de satánico orgullo, usurpó los atributos 
de un Dios, y erigiéndose en tribunal de la humanidad, citó á su inicuo juicio á 
los que habian sido juzgados por el Eterno, para negarles ó concederles im pu- 
ñado de tierra con que cubrir sus restos. 

Debo decirte que era muy grande mi curiosidad por ver lo que aquellos se- 
pulcros contenían; el conserje facilitó una escalera de mano, y al subir, no sin 
cierta emoción, acerqué mi cara, tapando con ella la poca luz que por el agujero 
penetraba, y al ver aquella negra oscuridad, creí que me asomaba á esas miste- 
riosas y desconocidas regiones de donde jamás se vuelve. Metí mi trémula mano 
en aquel fondo y saqué un destrozado cráneo, que besé con respeto, devolviéndolo 
á la tumba que lo reclamaba. Y ahora que hablo de los sepulcros de Poblet, no 
recuerdo quién de los expedicionarios nombró al Escorial, comparando este con 
aquel; no creo haya semejanza alguna entre ambos. El orgullo de im hombre le- 
vantó el Escorial de Castilla; la piedad y fé de todo un pueblo levantaron el Esco- 
rial de Cataluña. La arquitectura del primero es ecléctica, su trazo rígido le imprime 
un aspecto frió y helado como su fundador. La magestuosa y rica arquitectura 
del segundo pertenece á una época que tenia inspiración propia; bajo aquellas 
bóvedas se percibe aun el rescoldo de la fé ardiente de los antiguos tiempos; al 
vagar por el Escorial temería uno encontrarse con la enlutada y tétrica figura de 
Felipe 11. En Poblet desearíamos se levantaran de sus sepulcros nuestros glo- 
riosos y queridos reyes de Aragón, para admirarles y rendirles un tributo do 
nuestro amor. El panteón del Escorial exclusivamente guarda las cenizas de 



RECUERDOS DE POBLET V SANTAS CREUS. 35"; 



aquellos reyes que tan solo lo fueron por la gracia de Dios. El panteón de Po- 
blet, no solo guarda las cenizas de los populares monarcas aragoneses, sino tam- 
bién las de sus subditos; al lado de la tumba de un rey descansa el humilde hiju 
del pueblo que, por sus méritos ó su saber, llegó á empuñar el báculo abacial; 
cerca de donde reposan las cenizas de una reina, se vé la sepultura de una 
pobre y oscura monja, sin mas títulos que sus virtudes, y la sepultura de un doctor 
alterna con la de un guerrero , que después de haber peleado en cien batallas, 
justo era que descansara en el seno de su patria y cerca de aquellos por quie- 
nes v'ertió su sangre, por su Dios y j.or su rey. Con solo mirar los dos panteo- 
nes, el del Escorial y el de Poblet, se viene en conocimiento del carácter é insti- 
tuciones políticas que rigieron á ambos pueblos. 

Cuatro horas nos costó de recorrer el monasterio de Poblet y el palacio del 
rey D. Martin; cansados nos retiramos para restaurar nuestras fuerzas, y á las 
once de la noche volvimos al monasterio, para verlo á la luz de las antorchas; 
nada te digo del fantástico efecto qu¿ aquellas rojizas luces produjeron al disi- 
par las densas tinieblas del templo: ya lo leerlas en los periódicos antes citados. 
Rezamos una salve, cantada como la cantan en Monserrat ante la imagen de la 
Virgen; las altas horas de la noche, aquellas naves alumbradas por la oscilante 
y movible luz de las antorchas, el vigoroso claro-oscuro que producía en los 
rompimientos de los elevados arcos, aquellas bóvedas retmnbando otra vez al 
eco de las plegarias, á uno y otro lado levantándose los destrozados sepul- 
cros de los reyes, todo ofrecía una escena mas para sentirla que para des- 
cribirla. Terminada la salve, y precedidos de dos virtuosos sacerdotes, que con 
nosotros venian, nos dirigimos á los claustros entonando la letanía. Unas veces, 
toda el ala de su claustro quedaba en la mas profunda y pavorosa oscuridad, 
mientras otras, se veia alumbrada por los rojizos reflejos de las antorchas, ha- 
ciendo resaltar los calados de las o; 'vas sobre su fondo oscuro; y al pasar pro- 
cesionalmente por delante de aquellas largas hileras de sepulcros, creia ver aso- 
mar sobre el fondo negro de sus aportillados agujeros la pálida y demacrada faz 
de los finados, que se incorporaban para ver quiénes eran los que iban á turbar su 
sueño de muerte, pidiendo clemencia á la madre de Dios. En los patios del mo- 
nasterio crecen altas y espesas yerbas, y las pálidas luces de bengala colocadas 
en lo alto de las cornisas producían un efecto encantador; parecía que los claus- 
tros de trasparente mármol surgían de un verde y diáfano mar de cristal. 

Cerca de la una de la madrugada seria cuando di con mi cuerpo en el le- 
cho: necesidad tenían cuerpo y alma de reposo; sin embargo , mi escitacion 
nerviosa era extremada y por mas que hice no pude conciliar el sueño. Al día 
siguiente me levanté muy temprano, y á las cuatro y media de la madnigada 
estaba en la puerta de la hospedc:!'a, teniendo delante de mí el monasterio; 
pocos pasos necesitaba dar para penetrar en él: pero temiendo no se apoderase 



358 REVISTA DE VALENCIA. 



de mí la nostalgia del dia anterior, desistí de ello, y me senté, pensando en lo 
que en otros tiempos pasarla y se verla desde aquel mismo sitio en que estaba. 
El bello paisaje que ante mi vista se extendía, los risueños montes del Priorato, 
bañados por la tenue y diáfana luz que al nacimiento del dia precede, la calma 
y silencio que en torno mió reinaba, eran sobrados alicientes para exaltar la 
imaginación: déjeme llevar de ella, y rae creí retrospectivamente trasportado á 
una mañana del año 1278. Veía aquellos contornos y montes vecinos llenos de 
una gran muchedumbre, que después de haber pasado la noche bajo provisio- 
nales tiendas, bajaba presurosa por las laderas; extendía la vista á otras lonta- 
nanzas y descubría por el blanco y polvoriento camino^ negro cordón de gentes 
que como larga y movible serpiente, al unirse con el que bajaba de las vecinas 
colinas, se engrosaba avanzando hacia donde yo estaba, como una inmensa ola 
humana. En la apiñada multitud, que llenaba las dos plazas, el atrio y todo lo 
que pertenece al recinto exterior del convento, solo podian abrirse paso los 
escuderos cuando llevaban del diestro los encabestrados caballos, que asombrados 
del ruido y de la gente, relinchaban y se levantaban de manos al ser conducidos 
á las cuadras. Los soldados iban y venían recibiendo ó trasmitiendo órdenes; los 
caballeros descabalgaban; los pajes buscaban á sus señores, y continuamente veía 
llegar nuevos personajes; la hospedería, el convento y todas sus dependencias 
estaban atestados de ilustres huéspedes: allí habían acudido arzobispos, obispos, 
abades, priores, abadesas, hombres de órdenes, condes, barones, mesnaderos, 
ciudadanos, hombres de villa, y por fin, gente de todas clases y condiciones; allí 

estaban también los reyes, sus hijos, las reinas y sus nietos ; qué diré, allí veía 

congregado todo lo más grande de Aragón, Valencia y Cataluña. Salvado el 
atrio, y franqueada la puerta, que posteriormente se llamó Puerta Dorada, donde 
se recibía á los reyes, me encaminaba directamente á la iglesia: su antiguo pórtico 
bizantino estaba colgado de ricos paños de terciopelo negro con franjas y bor- 
lones de oro, ostentando los blasones de los tres reinos; largas y apretadas filas 
de soldados á uno y otro lado, guardaban las puertas y contenían á la gente: 
envuelto en una misteriosa oscuridad, el templo presentaba un aspecto imponente 
y magestuoso: del tercio inferior de sus elevados y macizos pilares hasta el pavi- 
mento, caían inmensos crespones negros. 

Admirable era el golpe de vista que ofrecía el coro; toda la comimidad, con 
sus blancos y aristocráticos hábitos, los obispos, arzobispos, abades mitrados 
empuñando los báculos de oro, estaban sentados en grandes y tallados sillones 
de alerce, coronados por elegantes y filigranados doseletes, sostenidos por columna 
de trasparentes jaspes; todas aquellas figuras se asemejaban á los santos que los 
artistas del Renacimiento pintaban sobre el fondo de ricos altares ú hornazinas. 
Gran alfombra se extendía por toda la nave central hasta el altar mayor; en el 
presbiterio y al lado del Evangelio, alzábase rico dosel, listado de amarillo y rojo, 



RECUERDOS DE POBLET Y SANTAS CREUS. 35g 



bajo del cual aparecía la arrogante figura de Pedro el Grande. Su noble y altiva 
cabeza cenia achatada corona, cayendo sus largos cabellos sobre el armiño de 
blanca muceta; riquísimo ropón estofado de oro le llegaba hasta los pies; las 
tachonadas correas de las que pendía su espada, servíanle de ceñidor, y su mano 
derecha se apoyaba sobre riquísimo puñal de argentada pedrería; el largo y 
negro manto de los reyes de Aragón, al caer por su peso sobre las gradas del 
solio se arremolinaba, quebrándose sus pliegues en zigs-zags. Jamás artista alguno 
soñó un trazo de figura tan noble y tan grandioso. A su lado se veía á la reina, su 
esposa, rodeada de las infantas y altas damas de la corte, que con sus angostas 
túnicas bizantinas, sus joyeros ceñidos á las caderas, los cabellos recojidos en 
redecillas de perlas, y sus gargantas adornadas con largos collares, asemejaban 
á esas vírgenes con trajes orientales que se ven en las puertas de nuestras 
basílicas. 

Delante, y á la derecha del monarca, inmóvil, con el estoque real desnudo, 
estaba el rey de armas. En el altar, y ante imnensa ara bizantina, oficiaba un 
arzobispo con todo el ceremonial que en las grandes solemnidades se acostum- 
bra. En el centro de la nave, y sobre una ancha plataforma, elevábase el féretro 
sobre el que se veía la corona y manto real, sostenida por un elevado túmulo, 
cubierto de terciopelos, que mostraban entre los pesados pliegues de sus ángulos 
las barras de Aragón. En las gradas, y al rededor del viejo catafalco, veia unos 
hombres que, por su aspecto y mo'lo de vestir, formaban extraño contraste en 
medio de tanta riqueza, tal lujo y variedad de trajes. Altos, enjutos, de oscura 
y tostada tez, sus cabellos caian encrespados sobre sus robustos hombros, barba 
larga é ¡rusta, vestían una gonela, cubrían sus piernas unas calzas de cuero, y 
sus pies calzaban abarcas de lo mismo; de su cintura pendía desmesurado cuchi- 
llo, y una lanza empuñaba su derecha. Eran estos los almogabares, los soldados 
predilectos del rey Conquistador; eran los terribles almogabares, que llegaron 
á ser para Italia lo que en nuestros dias fueron los huíanos para la Francia, y 
justo era que aquellos valientes, siempre fieles á su rey, y que jamás le aban- 
donaron, ayudándole en los mas duros y temerarios trances, fiíesen los que cus- 
todiasen sus cenizas. Por fin, el sacrificio principiaba al resplandor de cíen blan- 
dones; el humo del incienso, la escasa luz que filtraba por los vidrios de colores, 
la gente que llenaba aquellas largas naves, todo contribuía á formar tan densa 
atmósfera, que la arquitectura del templo parecía envuelta en una espesa gasa. 
De pronto, el numeroso coro de monjes entonaba el Dies irce, el órgano soltaba 
todo el armónico estruendo de sus voces, los ámbitos del templo retemblaban, 
aquellas terribles estrofas subían en magestuoso tono como los crescendos de Ros- 
sini y terminaban en un inmenso alarido de angustia y de terror. Diríase que una 
tormenta de los grandes mares estallaba bajo las bóvedas del templo de Dios, 
y en el silencioso intervalo de cada versículo se oia el acompasado doblar de las 



36o REVISTA DE VALENCIA. 



campanas, cuyas melancólicas vibraciones iban en alas del viento á perderse en 

los vecinos montes Gloriosos y tristes recuerdos de mis antepasados; sagrado 

amor de la patria; dulces y encantadoras armonías de una religión santa y au- 
gusta; terribles misterios del sepulcro, ¡cómo inundáis el alma de inefables triste- 
zas! Mi pecho no puede contener tantas emociones; mi corazón comprimido 
palpita con violencia; un nudo agarrota mi garganta, tiembla mi pulso y el llanto 

borra las letras que escribo Perdona, amigo mió, mi locura; habia principiado 

por fingirme que asistía á los funerales del Rey D. Jaime, y ¿lo confesaré? llegué 
á olvidar que era solo ficción; llegué á enternecerme. 

Tal es el hombre; nosotros, hijos de un siglo materialista y positivo, hemos 
abandonado nuestras casas para ir á demandar á los monumentos de otras eda- 
des, recuerdos de un pasado mas grande que el nuestro; el corazón siempre nos 
pide algo que no puede darnos el presente, y cuando esto no basta, busca espe- 
ranzas desconocidas en el oscuro porvenir. 

Por último, para justificar la indignación y la pena que me causaron la van- 
dálica destniccion del monasterio de Poblet, terminaré esta larga y pesada carta 
repitiendo lo que un célebre escritor francés, al hablar de las ruinas en general, 
dice; "cuando son obra del tiempo, nada tienen de desagradable, porque la na- 
"turaleza trabaja á la par de los años; si son obra de la mano del hombre, son 
"mas bien devastaciones que ruinas, y solo ofrecen la imagen de la nada sin la 
"acción de un poder reparador; obra de la desgracia, que no de los años, parecen 
"unos cabellos blancos en una cabeza juvenil; las destrucciones de los hombres 
"son, por otra parte, mucho más violentas y completas que las de los años: estos 
"minan, aquellos dernmiban." 

José Brel. 




EL CANTAR DE LOS CANTARES. 



(traducción del CAPIT. II DEL LIBRO DE SALOMÓN.^ 



Nigra stim, sed formosa, filia: Jenualem, siait 
tahernacula Cedar, siaií pelles Salomonis. 

NoUte me cmisiderarc qiiod fusca sim. ipiia de- 
cohravit me sol. 

(Cap. I, Ver. 4 y 5' 




'ijAS de Jeriisalem: 
Soy morena y codiciable, 
Cual de Cedar las cabanas, 
Cual las tiendas del rey grande; 
No miréis que soy morena 
Porque el sol osó miraraie 

— Soy la rosa de Saron, 
Soy el lirio de los valles; 

— Que entre todas las doncellas 
He sido para mi amante 

Cual lirio entre las espinas, 
Cual rosa entre los zarzales. 

— Y es mi amado entre mancebos 
Cual manzano entre los árboles; 
Sentada bajo su sombra 
Probé su fruto agradable, 
Y en su cámara del vino 
Aspiré perfumes suaves. 



— ¡Mantenedme con manzanas, 
Con aromas sustentadme, 
Que desfallezco de amor! 

— Cuando despierte, rogadle 
Que con su izquierda me tenga 

Y con su diestra me abrace. 
— Hijas de Jenisalem, 

Dejad que duerma mi amante... 
¡Yo os conjiu-o por las corzas 

Y las ciervas de los valles! 
Respetad todas su sueño, 

Y que á su placer descanse. 

— Ya oigo la voz de mi amado: 
Ya le veo aproximarse, 
Saltando sobre los rnontes 

Y los collados gigantes, 

— Al cabrito de los ciervos 

Y á los gamos semejante: 



363 



REVISTA DE VALENCIA. 



Ya está tras la pared nuestra. 
Entre las rejas mostrándose, 
Mirando por las ventanas 

Y diciendo con voz suave: 
— "¡Vente, compañera mia! 

¡Hermosa mia, levántate! 

— ¡Ven! Ya ha pasado el invierno', 
La lluvia cesó há un instante, 
Hánse mostrado las flores 

Y el eco de nuestros valles 
Ya ha repetido la triste 
Voz de la tórtola amante; 

— Higos prodiga la higuera, 
Olores la vid que nace; 

— ¡Vente, compañera miai 
¡Hermosa mia, levántate! 

— Paloma mia, que moras 
En escarpados parajes, 

Y en el hueco de las peñas 



Tu nido de plumas haces, 
Déjame oir la voz tuya, 
Déjame ver tu semblante. 
Porque es muy dulce tu acento 

Y es tu faz incomparable. 
— ¡Vente, compañera mia! 

¡Hermosa mia, levántate!,, 

— Cazad las zorras pequeñas 
Que por el monte se esparcen 

Y echan á perder las viñas 
Que comienzan á mostrarse. 

— Mi amado es mió y yo suya, 

Y yo le digo al dejarle: 
"Hasta que el dia despunte 

Y que las sombras se marchen, 
Yo esperaré tu regreso. 
Torna, mi amado, á buscarme, 
Al cabrito de los ciervos 

Y á los gamos semejante.,, 

Pedro J. Puerto Calatavud. 




TRADICIONES VALENCIANAS. 



TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SAN VICENTE MÁRTIR 




A raza gótica liabia degenerado lastimosamente, incurriendo á su vez 
en los mismos vicios y defectos que el pueblo romano. Como fué 
conquistada por los godos la altiva y poderosa Roma, riiientras los 
patricios se entregaban á la impúdica bacanal de sus desórdenes , y los empera- 
dores á la satisfacción de sus placeres y de sus vicios , fueron igualmente con- 
quistados los godos españoles por el regalo y la molicie á que se hallaban 
entregados los magnates , imitadores de sus indignos reyes, á quienes pinta la 
historia con los más negros colores de inmoralidad por sus desordenados ape- 
titos, por su desenfreno y sus crímenes. Una raza guerrera, vigorosa, como 
habia sido antes la familia goda, venia triunfante desde el fondo de la Arabia, 
blandiendo la espada de sus gloriosas conquistas, á avasallar la monarquía gó- 
tica de España, regida á la sazón por el débil y desgraciado monarca D. Rodrigo. 

Los árabes penetraron en España como en una tierra de promisión, según 
las brillantes y poéticas descripciones que unos á otros se hacían de las fértiles 
comarcas de la Bélica, y realmente quedaron sorprendidos de asombro al pisar 
las hermosas regiones que ellos habían soñado y descrito en su portentosa fan- 
tasía, inferior, no obstante, á la realidad de lo que veían. Juzgaron que esta 
tierra era el Edén ofrecido por el Profeta á los creyentes, y resolviéronse á con- 
quistarla á todo trance, cualquiera que fuere el número de los enemigos y los 
riesgos que necesitaran vencer para llevar á cabo su conquista. 

El conde Teodomiro, capitán general de Andalucía, no contaba con fuerzas 
suficientes para resistir la poderosa irrupción mahometana, y escribió al monarca 
pidiéndole los necesarios refuerzos, y aconsejándole viniese personalmente á la 
cabeza de su ejército. No se hizo esperar D. Rodrigo. Reunió un ejército nu- 



304 REVISTA DE VALENCIA. 

meroso, v puesto al frente de sus tropas, vino á acampar en las márgenes del 
Guadalete , donde se libró la mas sangrienta y desdichada batalla que presen- 
ciaron los pueblos y los siglos. La traición de algunos personajes godos decidió 
el éxito de la lucha. D. Rodrigo sucumbió con el valor, con la dignidad y bi- 
zarría de un rey caballero , aunque otra cosa se hayan permitido decir algunos 
apasionados cronistas. Los árabes, vencedores en aquella terrible jornada, que- 
daron dueños de Andalucía, sin mas oposición que la que pudo hacerles , con 
las débiles fuerzas escapadas de la matanza, el buen conde Teodomiro. Este 
valeroso caudillo, tan injustamente tratado en las crónicas antiguas, vino mo- 
lestando dia y noche al ejército musulmán hasta penetrar en tierra de Murcia, 
donde hubiera sido aniquilado por los árabes , si no recurriera á un ingenioso 
ardid, del que supo sacar gran partido , negociando con el generoso Abdelaziz, 
que le concedió la soberanía de Orihuela, Lorca y toda la tierra llamada desde 
entonces de Tadmir, nombre que daban los árabes al conde Teodomiro. 

La defensa de la nación fué harto débil por parte de los españoles ; los 
árabes se posesionaron de toda la Península, á escepcion de las montañas de 
Asturias y de Jaca, de donde brotó la restauración de la monarquía española 
en Castilla y en Aragón, ó sea en los reinos de Asturias y de Sobrarbe. Valen- 
cia cayó, como las demás ciudades y provincias, en poder de las tropas musul- 
manas, á los tres años después de la batalla del Guadalete, dada en 711. 

Las familias de los valencianos que no quisieron someterse á las leyes del 
vencedor, emigraron á las montañas de Jaca ó de Asturias, donde trasladáronse 
algunos monjes con las reliquias de los mártires , y fundaron , según se cuenta, 
un templo para custodiarlas, á cuya sombra y amparo se constituyeron viviendas 
que vinieron á formar muy en breve una ciudad , á la que se dio el nombre de 
Oviedo. 

Abderramán I, califa de Córdoba, expidió una orden cruel para que fuesen 
derribadas las iglesias de los cristianos, y se hiciesen desaparecer las reliquias de 
los Santos , y entonces tuvo lugar en Valencia la traslación del cuerpo de San 
Vicente Mártir, según refiere la tradición, que es como sigue. 



II. 



Corría el año 780 de la era cristiana, y hacia ya sesenta y seis que domina- 
ban los árabes en la ciudad de Valencia. Ocupaban los cristianos un barrio 
extremo de la población, agrupados en torno de la iglesia del Santo Sepulcro 
(hoy de San Bartolomé;, fundada por el emperador Constantino. El perímetro 



TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SAN VICENTE MÁRTIR. 305 



(le la ciudad tomaba de dia en dia nuevos vuelos, ensanchada y embellecida 
por los musulmanes, en tanto quedaba cada vez más reducida la población de 
los mozárabes, nombre que se daba á los cristianos que vivian entre los moros, 
pues no ocupaban ya sino el citado barrio, al que la tradición ha dado el nom- 
bre de Rebatitis. 

Un domingo, después de la hora del medio dia, hallábanse congregados eu 
la iglesia del Santo Sepulcro los principales vecinos de la población cristiana, 
entre los que se encontraba algún venerable sacerdote, á mas de los naturales 
de la parroquia, encargados de sostener el culto y de administrar á sus feligreses 
los ausilios espirituales. 

Parecían reunidos en aquel sitio para tratar de algún asunto muy grave, y 
así era en efecto, pues hablan tomado la precaución de cerrar las puertas del 
templo, cerciorándose antes de que no se hallaba entre los circunstantes ninguna 
persona que no inspirase á todos la mas absoluta confianza. Motivó la reunión 
un decreto del califa Abderramán , ordenando que se purificasen las principales 
iglesias de los cristianos, para convertirlas en mezquitas musulmanas, contravi- 
niendo á los pactos estipulados por sus antecesores en la época de la conquista. 
Un sacerdote ya entrado en años hacia uso de la palabra, prestándole su 
auditorio suma atención, pues á todos interesaba igualmente tomar un acuerdo. 
— La orden dictada por el califa de Córdoba, decia el sacerdote, acaba de des- 
pojarnos del primer templo de la ciudad, de nuestra iglesia mayor, de la cual 
fui el último deán; y ya no he conocido pastor, porque no puede haberlo allí 
donde no hay rebaño. Los moros juraron respetar. nuestros templos y vivien- 
das, nuestras leyes y propiedades, nuestras costumbres y familias , y no ocupar 
el territorio sino militarmente, y ya veis á qué han quedado reducidas sus pro- 
mesas. Ellos ocupan los palacios y edificios públicos de la ciudad; han derribado 
calles, manzanas y barrios enteros, levantando serrallos, jardines y moradas 
para sus familias allí donde antes habitaban los cristianos , señores y propieta- 
rios de la ciudad, como de las haciendas recibidas de sus abuelos. La población 
goda no ha podido soportar la miseria á que la condenó ese pueblo de infieles, 
y el mayor número de familias ha emigrado á las montañas de Jaca ó de As- 
turias, para reunirse con los valientes cristianos restauradores de la monarquía 
gótica, que avanzará paso á paso con la visible protección del cielo, á recon- 
quistar las ciudades y provincias que nos legaron nuestros abuelos y no supieron 
defender nuestros padres. Los cristianos que no emigraron y sobreviven en esta 
ciudad han quedado reducidos al escaso número de vecinos que nos hallamos 
congregados en este sitio, número que cada dia decrece y decrecerá tal vez, 
hasta desaparecer por completo, porque no es posible prosperar en la esclavitud, 
ni tampoco es fácil prever cuál será el fin que nos aguarda, si continuamos vi- 
viendo en esta tierra profanada por la planta del invasor, impregnada del am- 



366 REVISTA DE VALENCIA. 



biente del islamismo importado por los creyentes del falso profeta. No creáis 
que les basta lo hecho , ni les satisface habernos arrebatado los templos. Bien 
sabéis lo que ordena el califa acerca de las reliquias de nuestros gloriosos már- 
tires : que se destruyan, que desaparezcan por completo, para que se entibie la 
fé de nuestro pueblo, pues careciendo de objetos de veneración y de aquellas 
reliquias que obran milagros, desaparecerá completamente el cristianismo de la 
tierra española, y dominarán ellos en absoluto sin el menor obstáculo por parte 
de los naturales. Fijaos bien, hermanos mios, en la bárbara orden del califa, y 
decidme si podremos consentir que se profane el santuario que la piedad de 
Constantino erigió al sagrado cuerpo de nuestro mártir San Vicente: decidme 
también si podremos tolerar que manos impías y sacrilegas se posen en el cuerpo 
del Santo para reducirlo á polvo y esparcirle por el viento. 

— No, no: ex'clamaron todos. Debemos preservar de la profanación de los isla- 
mitas el sagrado cuerpo de nuestro glorioso mártir. Debemos morir todos antes 
que tolerar que uno solo de ellos profane con sacrilega planta aquel santuario. 

— No basta, queridos hermanos, hacer juramentos; es necesario poder llevarlos 
á cabo para cumplirlos. Todos estamos dispuestos á morir por la fé de nuestros 
mayores: pues suponed que morimos todos, y se pierde la fé porque no quede 
imo solo que pueda observarla: en este caso habrán perecido también las creen- 
cias, si no hay quien las observ^e, y no se trata de que perezcan sino de salvar- 
las. Importa, pues, buscar un medio que nos permita poner el cuerpo del Santo 
á cubierto de todo atropello por parte de los árabes. 

— Labremos un altar subterráneo en la misma ermita de San Vicente ó en esta 
iglesia del Santo Sepulcro, donde podamos depositar el sagrado cuerpo ocultán- 
dolo á la vista del invasor, y venerarle nosotros hasta que Dios se apiade de 
nuestro pueblo y se sirva enviarnos tiempos mejores. 

— La idea fuera buena y aceptable si tuviésemos tiempo para labrar el altar 
subterráneo, y pudiésemos evitar que fuese descubierto por los invasores; si 
respetasen ellos nuestros templos y santuarios , todo lo cual es muy difícil, 
pues olvidáis que en adelante no respetarán ya los lugares sagrados de nuestra 
devoción y respeto. Proponed, pues, otro medio más seguro y más fácil. 

— Proponedlo, vos, deán, como hombre de experiencia y de más luces que 
nosotros. 

— Tengo ya estudiado el único medio hábil que encuentro de salvar el Santo, 
y es el siguiente: sustraeremos con gran disimulo el sagrado cuerpo , y le lleva- 
remos al Grao, donde una nave aparejada al objeto, le recibirá en depósito. Los 
sacerdotes que aun vivimos de los que un dia formábamos parte del clero cate- 
dral, nos constituiremos en guardia y custodia del Santo , con las familias de 
vosotros, que gustareis acompañarnos. La nave dará la vuelta á la Península, y 
Dios será servido conducirnos felizmente á tierra de Asturias, donde no ha de 



TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SAN VICENTE MÁRTIR. 307 



faltarnos lugar cómodo y seguro para depositar el Santo entre españoles cris- 
tianos. 

— ¿Y creéis, venerable dean^ (jue no sufrirá la nave algún contratiempo por 
parte de los moros? 

— Dios se servirá ampararnos y protejernos hasta salir del Estrecho de Gades. 
Una vez que saludemos las olas del Océano, os respondo de nuestra seguridad, 
porque nada tenemos que temer en la inmensidad de los mares. 

—¿Cuándo creéis que debe ser trasportado al buque el cuerpo del Santo 
mártir? 

— Ahora mismo si fuera posible, pues no hay tiempo que perder, por si los 
sectarios de Mahoma se les ocurre cumplimentar la orden del califa. 

— ¿No podría hacerse el traslado después de cerrada la noche? 

— Infundiría sospechas quizá, y juzgo preferible la luz del sol, hora en que des- 
pachan sus buques los mercaderes. 

—Tomemos, pues, las disposiciones oportunas, y dentro de una hora puede 
hallarse el santo cuerpo en la nave. 

— ¿Alguno de vosotros está dispuesto á abandonar esta tierra para venirse 
con el Santo al reino de Asturias? 

— Varías familias enteras os acompañaremos, venerable deán: los que aquí 
queden rogarán á Dios por la prosperidad de nuestro viaje, como nosotros ro- 
garemos por ellos, desde el punto á donde Dios fuere servido llevarnos. 



III. 



Diez ó doce días van trascurridos desde que tuvo lugar aquella congrega- 
ción de cristianos en la iglesia del Santo Sepulcro de Valencia. 

Una nave de gran porte voga con viento próspero por los últimos límites 
del Estrecho de Gades, y una tripulación munerosa, compuesta de cristianos de 
ambos sexos, de diversas condiciones y edades, contempla desde el castillo de 
popa las encrespadas olas del Océano, que hacen cabecear al buque como el 
casco de una nuez, en cuyo hecho nadie se fija, absortos todos en la soledad del 
ancho mar, y en la hermosa vegetación que cubre, como espesa alfombra, la 
tierra que á la derecha de la nave se divisa, cuando solo restan ya algunas 
brazas para trasponer aquella lengua de tierra y salir á lo ancho del Océano. 
— ¿Qué tierra es aquella? Habían preguntado los tripulantes al patrón de la 
barca, 



368 REVISTA DE VALENCIA. 



— Los Algarbes, último extremo de la Lusitauia. •■"" 

— -¿Hay moros en esta tierra? 

—Presumo que no, como no iiayan llegado aquí por mar, porque necesitaban 
haber franqueado el caudaloso Guadiana; pero no lo sé de fijo, porque me cuido 
poco de las cosas que pasan en la tierra. 

Los tripulantes suplicaron al piloto acercase cuanto pudiese la nave íi tierra 
para poder examinar de cerca la costa. Condescendió el piloto, no sin refunfuñar 
entre dientes, porque temia los riesgos del vajío hallándose tan cerca del 
Océano. Entonces fué cuando la tripulación se presentó en masa sobre cubierta 
;í disfrutar de la agradable vista que presenta aquel extremo de la costa portu- 
guesa. Se hallaban próximos al ángulo que forma aquel cabo avanzando hacia el 
Océano, donde se distingue hoy una vieja torre que embellece la perspectiva 
que desde muy lejos admira el navegante al salir del Estrecho. Preguntaron al 
piloto qué nombre llevaba aquella montaña que se interna en el mar, y contestó 
que era conocida de los geógrafos y navegantes con el nombre de Proinovtorio 
Sacro. 

— Hermanos mios, gritó como inspirado el deán de Valencia, dirigiéndose á los 
cristianos que le acompañaban: que sea conocida de hoy más esta tierra con el 
nombre de Cabo de San Vicente. 

— Sí, sí; en conmemoración de haber pasado por aquí el cuerpo del Santo. ¡Ho- 
nor al Cabo de San Vicente! 

—-Esta tierra parece desierta, continuó diciendo el deán; ¿no podíamos ponerla 
bajo la protección de San Vicente Mártir, erigiéndole aquí un templo y fun- 
dando una colonia que ofreceríamos luego á los reyes de Asturias? 

— ¿Si tuviéramos seguridad de no ser atacados de los moros? Contestaron al- 
gunos entre confiados y dudosos. 

— Por ahora podéis desechar ese temor, replicó el piloto; pero no debéis fiar 
mucho del dia de mañana, porque bien veis que es corta la distancia que media 
entre este pais y las costas de África, y mas tarde ó mas temprano vendrán á 
posesionarse de esta tierra, y pudierais pasarlo no muy bien , á menos que no 
hiciera un milagro San Vicente. 

En aquel instante la nave dio un chasquido y una violenta sacudida, que 
hizo perder el equilibrio á casi todos los pasajeros que se hallaban de pié á 
bordo. 

— ¡Maldición! exclamó el pilólo. Encallada la nave en un banco de arena; en- 
callada por mi blanda condescendencia con esta gente. ¡Al agua los botes y todo 
el mundo á tierra; es forzoso aligerar la nave para que flote por sí misma antes 
que sea pasto del viento y de las olas! 

En un instante fueron echados los botes al agua para desembarcar á los 
tripulantes, mientras los marineros, unos recogían las velas, otros ayudaban á 



TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SAN VICENTE MÁRTIR. 36g 



desembarcar á los pasajeros, y otros comenzaban á aligerar la nave de su pesado 
cargamento. 

Así que se vio en tierra el deán, dióse á recorrer la montaña con algunos de 
sus compañeros, subiendo á los puntos mas elevados para dirigir la visual á larga 
distancia, esperando reconocer el terreno, por si veía indicio de población mora 
ó cristiana. No debió quedar descontento de sus investigaciones , porque al re- 
unirse de nuevo con los aturdidos cristianos sus compañeros , presentóse con ri- 
sueño semblante y procuró consolarles á todos. 

La operación de descargar la nave fué larga y penosa. Allí trascurrió el dia, 
resignándose los pasajeros á pasar la noche en tierra. Al amanecer del dia si- 
giiiente flotó la nave por sí misma por efecto de la marea , fenómeno que sor- 
prende grandemente á los costeños del Mediterráneo por lo poco sensible que 
es en este mar el flujo y reflujo. Entonces hubo que cargar de nuevo la barca, 
mas al comenzar esta segimda operación, advirtió el piloto la presencia de al- 
gunas velas, que venian hacia el Cabo con viento en popa, y temiendo fuesen 
piratas africanos que iban en su persecución, desplegó velas , á favor de un 
viento fresco, y después de encargar á los pasajeros se escondiesen en las breñas 
del monte, se hizo al mar, diciendo que no tardarla en volver por ellos. 

Hombres y mujeres, niños y viejos indistintamente prorr\impieron en copioso 
llanto al ver alejarse la barca, como si aquel débil leño fuese la misma patria 
que les abandonaba en su quebranto, arrojándoles á una tierra desconocida. 

Procuró el deán consolarles á todos, diciéndoles que la barca no tardaría en 
regresar, para llevarles á tierra de Asturias. 

— Y si Dios en sus inescrutables juicios hubiese dispuesto que la barca no vuelva 
mas por nosotros, tampoco tenemos por qué quejarnos: es que el glorioso már- 
tir San Vicente no quiere salir de la tierra que lleva ya su nombre ; desea, por 
el contrario, que le erijamos aquí un templo, á cuyo amparo y protección fun- 
daremos un pueblo, al que Dios hará feliz y venturoso. 

Todos parecieron calmarse con las palabras del sacerdote, pero no era fácil 
olvidar la advertencia del piloto sobre la peligrosa vecindad de África y acerca 
de la presencia de las naves que parecían enemigas y se acercaban con gran 
rapidez, impulsadas por el viento. Felizmente seguían otro rumbo, pues en vez 
de dirigirse al Cabo se inclinaron mas al Sur, en demanda de la costa africana. 

Pasado este peligro , y reanimados los valencianos emigrantes con las pa- 
labras del buen deán , entregáronse en brazos de su fé religiosa , y diéronse á 
buscar sitio á propósito para fundar una población , en tanto regresaba ó no la 
nave, que algunos de ellos daban ya por perdida. 

Se ignoran los percances que pudieron ocurrir á la barca, pero es lo cierto 
que no regresó, y de aquí dedujo con gran oportunidad el deán, que habría nau- 
fragado ó caído en poder de piratas , cuya desgraciada suerte les estaba reser- 

24 



370 REVISTA DE VALENTÍA. 



vada á todos ellos, y Dios se habla valido de aquellos medios para librarles de 
la muerte ó de la esclavitud por intercesión de San Vicente , que habia obrado 
el milagro para salvar aquel puñado de familias. 

Con esto creció la fé y la confianza en todos ellos, y no tardaron en levan- 
tar un pequeño santuario, donde colocaron el cuerpo del santo mártir: en torno 
del templo edificáronse sus chozas, y de todo ello resultó una población, á la 
que dieron el nombre de San Vicente, fundada por aquellas familias valencianas 
en el último confin de España y de Europa. 



IV. 



No expresa la tradición con suficiente claridad cuánto tiempo disfrutó aquella 
colonia las dulzuras de la paz, pero parece indudable que trascurrieron algunas 
generaciones, viviendo en completa calma en aquel lugar tranquilo, sin que los 
moros africanos se atrevieran á molestarles, por el terrible escarmiento que 
hizo en ellos Abderramán de Córdoba, cuando Alí-ben-Mongheith desembarcó 
con nmnerosas tropas al occidente de los Algarbes. Probable es que la pequeña 
colonia permaneciese segura é independiente al abrigo de algún tratado de paz 
con los moros vecinos, dueños á la sazón del Algarbe y de la costa occidental 
de la Lusitania, como supo crearse un estado independiente el conde Teodo- 
miro en tierra de Murcia, y en nuestros dias se conservan también independien- 
tes algunos estados como Monaco, y las repúblicas de San Marino y de Andorra, 
consideradas por los diplomáticos como una curiosidad política. Así nos expli- 
camos únicamente este punto, que no revela la tradición, acerca del largo tiempo 
que permanecieron aquellos colonos en el Cabo de San Vicente. 

Allí vivían dichosos los hijos y nietos de los valencianos fundadores de la 
colonia, depositarios de la tradición que acerca del cuerpo de San Vicente reco- 
gieron de sus padres. Reinaba ya en Portugal su primer rey Alfonso Enriquez, 
hacia el año 1112, cuando llegó al Cabo de San Vicente un caudillo moro lla- 
mado Abul Hacem. Espoleados los moros por la victoriosa espada de Enrique 
de Borgoña y de su hijo Alfonso Enriquez, hubieron de correrse al Sur de los 
Algarbes, y en estas correrías fué cuando Abul Hacem penetró en la colonia de 
los cristianos, haciéndolos á todos cautivos y arrasando hasta los cimientos sus 
pobres moradas y su venerado templo. 

Alfonso Enriquez ganó el 25 de Julio de 1189 la memorable batalla de 
Campo-Ourique, en la que venció á cinco reyes moros, asegurando en esta jor- 
nada la independencia de Portugal y la derrota del islamismo en la región lusi- 



TRASLACIÓN DEL CUERPO DE SAN VICENTE 1LÍRTIR. 371 



tana. Entre los prisioneros hechos en la batalla, encontrábanse algunos cristianos 
del Cabo de San Vicente , cautivados años antes por el moro Abul Hacem. 
Conmovido el victorioso monarca al oir la relación de los cristianos, resolvió 
rescatar el cuerpo de San Vicente, convencido de que se hallaba oculto entre las 
ruinas, pues al edificar los valencianos el pequeño templo, tuvieron la precaución 
de labrar una bóveda donde depositaron el cuerpo del Santo para salvarle de 
cualquier contratiempo. 

No era aun D. Alfonso dueño de los Algarbes, y mal podia llegar al último 
límite de aquel reino antes de conquistarle, poseyendo aun mucha tierra en sus 
Estados los moros. Felizmente conquistó á Santarem en II45, y como tres años 
después se apoderase de Lisboa , el rey pudo ya permitirse un paseo marítimo 
hasta el Cabo de San Vicente, donde guiado por los cristianos , descubrió al fin 
el cuerpo del Santo , sobre cuya sepultura parece que se posaban algunos 
cuer\'os. 

Trasladado á la nave, dio el rey la vuelta á Lisboa, acompañado igualmente 
de los cuervos, añade la tradición, que parece no querían abandonar la custodia 
del Santo. Este es el origen de las armas de Lisboa dadas á la ciudad por Al- 
fonso Enriquez, según refieren algunos narradores. 

El cuerpo del mártir fué depositado en la Iglesia Mayor, y se llamó de San 
Vicente la puerta de la ciudad por donde verificó su entrada. Este hecho tuvo 
lugar el año 1173, después que el rey hubo finnado una tregua con los moros 
para que le diesen tiempo de buscar los restos del Santo y poderlos trasladar 
tranquilamente á sus Estados. En Lisboa mandó erigir un templo bajo la advo- 
cación de San Vicente para colocar el cuerpo del mártir. Tres años después fué 
trasladado á la ciudad de Braga, donde debe conservarse actualmente. 

Juan B. Perales. 



EL MUNDO DE LOS POETAS. 




¡EN, la noche nos convida; 
Es apacible y serena. 
Ven á pasear conmigo 
Por la vecina alameda, 

Y te daré á conocer 

El mundo de los poetas. 
Salgamos de la ciudad, 
En donde durmiendo quedan 
Tanto dichoso que llora 

Y tanto infeliz que sueña. 
Crucemos el ancho rio 
Que de su ánfora de piedra 
Desciende en claros raudales 
Desde la vecina sierra. 

¿Escuchas ese rumor? 
No es el agua que se estrella 
En las piedras de su lecho. 
No es el viento que se queja: 
Es el himno misterioso 
Que hasta los cielos elevan 
Los espíritus errantes 
Que animan toda la tierra. 
Mira en las ondas del rio, 
Donde la luna refleja, 
A las ondinas tegiendo 
Tapiz de nácar y perlas. 

¿No ves de aquí cómo brillan? 
Allá á lo lejos ligera 
¿No has visto cruzar el rio 



Una, en sus velos envuelta? 
¿No oyes desde aquí el bullicio 
De sus risas y sus fiestas? 
.Oh! no puedes confundirlo 
Con la música que presta 
A sus voces el chocar 
Del agua sobre las piedras. 
Pasemos pronto, bien mió, 
Que no quiero que te vean 
Y te arranquen de mis brazos 
Para aclamarte su reina. 

Ven por aquí, que se escuchan 
Las quejas de Filomela, 
Que está contando á la noche 
Los motivos de sus penas. 
Sin temor de que Tereo 
Le mande cortar la lengua. 
¿Escuchas? ¿No te parece 
Que en su garganta gorjea 
Tierno ruiseñor? Mas, calla. 
Porque si al oirte piensa 
Que vas para darle envidia,... 
Puede morir de tristeza. 

Por ese cuadro de flores 
Donde los genios se albergan. 
He visto cruzar una hada: 
Sigámosla; en la plazuela 
Con que termina este anden 
Tendrán la danza dispuesta 



EL MUNDO DE LOS POETAS. 



373 



A los rayos de la luna... 

¡Oh! ¡Qué bellas son, qué bellas! 

Allí danzan reunidas; 

Mira los ojos de aquella; 

Si fueran mas expresivos, 

Los creyera tuyos. Esa 

Tiene tu mano de nieve 

Y tu hermosa cabellera; 

Si fuera un poco mas larga, 

Y la mano mas pequeña. 
Aquella tiene tu talle, 
Pero eres tú mas esbelta. 
La otra tiene tu sonrisa, 
Pero no tan hechicera. 
¡Cómo se parecen todas 

A tí! Mas no son tan bellas. 
Son la imagen de un espejo; 
Pero no quien la refleja. 
Entre esas hadas y tú 
Hay la distancia que media 
Entre el sueño y lo real 
Que hallamos en la existencia. 

¿Estás cansada? Del césped 
Yo te haré un lecho que pueda 
Darte plácido reposo. 



Mientras cuento de una reina 
Hermosa y enamorada. 
La historia. ¿Pero', qué piensas? 
¿Prestas atención al viento 
Que mueve las hojas secas? 
¿Dices que es rumor de voces, 
Que son armonías nuevas? 
No temas; son los espíritus 
Que el aire cruzan y pueblan; 
Esos son los habitantes 
Del mundo de los poetas: 
Pensamientos no nacidos. 
Ideas que ya son muertas, 
Fantasmas, que á nuestro paso 
La mente imagina, crea, 

Y anima con el sagrado 
Fuego de la inteligencia. 

En ese mundo mejor, 
Del vate dulce vivienda, 
Puedes vivir tú también. 
De sus goces compañera; 

Y verás como al crear. 
Sus creaciones reflejan 

Tu imagen , porque su alma 
También tu imagen la llena. 



J. Rodríguez Guzman. 



LOS ARTISTAS VALENCIANOS EN MADRID- 




|:oMo anunciaba en mi carta anterior,* hemos llegado al periodo álgido 
de las Exposiciones de Bellas-Artes. Tres, nada menos, se han abierto 
en poco tiempo, y todas ellas han revelado notable adelanto sobre 
las verificadas anteriormente. No es mi ánimo detenerme á hacer observaciones 
sobre la importancia que han tenido estos concursos, porque, como vulgarmente 
se dice, liay vincha tela cortada^ lo mas razonable será entrar de buenas á pri- 
meras en materia, satisfaciendo así la curiosidad de los lectores por conocer lo 
que los artistas valencianos han presentado en cada uno de aquellos. ' 



Exposición de la Sociedad de Acu.a.relistas. 



Pocas obras de nuestros paisanos, pero sin género de duda y sin discutible 
vanidad, las mas sobresalientes. 

En primera fila Luis Franco, con tres acuarelas de relevante mérito. La que 
titula Galantería J?aiiienca, representa el restaurant de un baile de máscaras, 
donde se halla sentada una preciosa muchacha de ojos provocativos y sonrisa 
incitante, apurando de un sorbo una copa de vino. Junto á ella un tipo de torero, 
de esos que tanto abundan á la puerta del Café Imperial, vistiendo el caracte- 
rístico traje corto, y dispuesto á escanciar otra copa tan pronto como haya des- 
aparecido tras de los labios sonrosados de la dama la última gota del sabroso 
néctar. Otra acuarela del mismo autor es la que denomina el catálogo En amena 
conversación. Es una modesta niña, próxima á vestir de tiros largos, la cual, 
interrumpiendo un momento su bordado, y apoyando las manos en el bastidor, 
se ha puesto á hablar... ¿con quién...? Con el que mira el cuadro, pues en él 
tiene fijos sus hermosos ojos y á él se dirige aquella inocente sonrisa que tanto 
agrada al espectador. Ambas aguadas poseen esa elegancia que distingue á las 
obras de Franco, revelan que el asunto ha sido estudiado detenidamente, y ava- 
loran mas y mas las buenas condiciones del artista para la acuarela, en cuyo 



LOS ARTISTAS VALENCIANOS EN MADRID. 375 



género es hoy uno de nuestros mejores pintores. Por eso las dos citadas han 
merecido el honor de ser adquiridas por la familia real. 

Tan buena como las obras de Franco, y algo mas notable por el vigor con 
que está tratada, es una Qibeza del siglo XVI, que'presenta José Benlliure. Pa- 
rece imposible que con los tonos frescos y falsos de la aguada pueda llegarse á 
obtener resultados tan sorprendentes por su verdad como los que se ven en el 
cirrugado rostro de aquel anciano, que parece arrancado de un lienzo al óleo. 

De Antonio Gomar hay una lindísima colección de dibujos, que reproducen 
paisajes de Granada, Tánger y algunos otros puntos. Son hojas arrancadas al 
álbum de un verdadero artista. 

Cierra la página de los valencianos el Sr. Jover con una gran acuarela, que 
representa á un joven sentado junto á una ventana. Aunque buena de dibujo y 
ejecución, nos parece que el autor ha abusado algo del carmín. 



Exposición Bosch. 

Agrasot presenta un cuadro rico de luz y modelo de dibujo, que figura un 
grupo de mujeres leonesas, sentadas unas y de pié otras, hilando tranquilamente 
á la puerta de una modesta vivienda. La agrupación está bien entendida, contri- 
buyendo, con lo pintoresco de los trajes, á hacer la obra extremadamente simpá- 
tica. Del mismo autor hay otro lienzo muy pequeño, pero que es una alhaja por 
el carácter local que tiene y el acierto con que se han dado las pocas pinceladas 
que lo constituyen. Unos labradores valencianos llegan montados en sus jacas 
á la puerta de una alquería, sombreada por pomposo emparrado, donde son re- 
cibidos con gran alborozo por los vecinos de la casa. Solo la fotografía es capaz 
de reproducir, con la pasmosa exactitud que ha logrado el autor, estas escenas 
de la vida real. No podemos tributar los mismos elogios al tipo de labradora 
valenciana, que exhibe el mismo Sr. Agrasot, porque, aun cuando buena de di- 
bujo, le falta modelado, resulta plana de figura y sobra lienzo al asunto. 

José Benlliure. De este artista hay un cuadrito antiguo, pero muy gracioso. 
Por un expléndido jardin se pasean varias encopetadas damas, vestidas con trajes 
de principios de siglo, cuando de pronto, un estudiante audaz y poco escnipuloso 
en materia de amoríos, se echa á los pies de la mas bella para declararle sus 
pensamientos. Un perrillo de lanas, asombrado de tanta familiaridad, acomete al 
joven enamorado, enseñándole los afilados dientes. Está bien sentido el natural, 
bien combinados los personajes y ejecutado con la facilidad propia del autor. 
Adorna también los salones de Bosch una acuarela figurando un árabe, muy re- 
comendable por su color, á pesar de la sobriedad con que está tratada. 

Mariano Benlliure. Hasta hoy era conocido el nombre de este artista como el 



376 REVISTA DE VALENCIA. 



de un escultor de grandes esperanzas. En adelante figurará también entre los 
pintores, y creo fundadamente que al lado de los buenos. Con efecto, en la Ex- 
posición de que me ocupo, ha presentado dos acuarelas que copian: la una un 
muchacho romano, cantando al pié de un árbol, y la otra una bacante, que toca 
la pandereta reclinada sobre unos almohadones. Ambas llaman la atención de 
los inteligente? por su color fresco, por la soltura con que están hechas y prin- 
cipalmente por la corrección del dibujo. Me asegura persona bien enterada, que 
son el primer trabajo pictórico del autor, y bajo este punto de vista son doble- 
mente dignas de aplauso. 

Entre las obras expuestas descuella, por su brillante colorido, por el iriode- 
lado y por lo jugosa, una rubia cabecita de mujer que ostenta al cuello un pa- 
ñuelo encarnado. Al pié aparece el nombre de Antonio Cortina. 

Llegamos al príncipe de nuestros pintores, á Francisco Domingo. Allí tiene 
el retrato de su hija, de que me ocupé en la carta anterior, el cual ha sido colo- 
cado en competencia con otro de Raimundo Madrazo. Esta comparación, en vez 
de perjudicarle, le ha hecho ganar muchísimo. También está representado por 
el boceto de una batalla del primer imperio, divinamente apuntada, y por dos 
dibujos al carbón figurando á Velazquez y á un anciano, los cuales son un pro- 
digio de soltura y habilidad en el manejo del claro-oscuro. 

De algún tiempo á esta parte Bernardo Ferrandiz habia perdido su persona- 
lidad artística para entregarse á una serie de desvarios que lamentaban cuantos 
habian tenido el gusto de aplaudir sus primeras obras. En la Exposición de que 
me ocupo, ha recobrado su carácter y — con satisfacción lo digo, — vuelve á ser 
aquel Ferrandiz que todos conocemos, tan típico en sus concepciones, tan lleno 
de verdad en los detalles y tan agudo en el pensamiento. En su cuadro El natu- 
ralista, aparece un ancho salón rodeado de estanterías henchidas de ejemplares 
zoológicos, y enmedio de él un aficionado á esta clase de estudios que inter- 
nunpe su labor para mirar con ojos expresivos las desarrolladas extremidades 
inferiores de una robusta moza que se encarama por una escalera de mano para 
depositar en lo último de la estantería una notable muestra de la familia de las 
palmípedas. Nuestra enhorabuena al autor, unida al deseo de que no vuelva á 
apartarse de la senda que le trazó su ingenio. 

Seis cuadros tiene Franco, pero como la mayor parte son apuntes ligeros ú 
obras sin grandes pretensiones, nos limitaremos á hablar del que se titula La 
casa de empeños, que es uno de los mejores que han salido de su pincel. Un viejo 
prestamista, que lleva impresa en su defectuosa fisonomía toda la avaricia del 
alma, extiende delante de varias empingoratadas señoras una lujosa colcha de 
seda, de cuya riqueza parece hacer el elogio con ánimo de venderla á buen pre- 
cio. En segundo término, un dependiente del honrado establecimiento, hace la 
tasación de varios objetos presentados por una pobre mujer que oculta el rostro 



LOS ARTISTAS VALENCIANOS EN MADRID. 3^^ 



y las lágrimas con el pañuelo. ¡Triste contraste de la vida, que Franco ha pin- 
tado con tanta verdad, que el dejo amargo con que impresiona no se borra 
fácilmente de la memoria! 

Germán Gómez se dá á conocer con un cuadrito que representa dos juglares 
á la puerta de un salón cubierto de tapices, y otro que figura el patio de un 
cuartel, donde varios soldados se entretienen escuchando la lectura de un romance 
de ciego. Este último tiene figuras muy lindas, con mucho carácter y actitudes 
bien estudiadas. 

De Monleon hay dos marinas, denominadas E/ Escalda en Amberes y Nau- 
fragio en las costas de Asturias. Son dos reproducciones mas de esos lienzos 
que han dado al autor la reputación de que goza. 

Una extensa galería repleta de tiestos con flores y sombreada por una vid- á 
á lo lejos la pintoresca sierra de Granada, y dos muchachas, con bordados pa- 
ñuelos de Manila, que contemplan el panorama asomadas á la balaustrada, todo 
esto constituye un cuadro lleno de luz y de vida, á cuyo pié aparece la firma de 
Muñoz Degrain. 

Así como en las composiciones musicales, sucede generalmente que en la 
introducción se señala un motivo sobre el cual gira toda la obra, así también en 
la moderna escuela pictórica se defiende y pone en práctica por algunos autores 
de talento la oportunidad, y en determinados casos la conveniencia, de pintar los 
cuadros, tomando por base una sola nota de color. Aun cuando la teoría parezca 
algo extraña á primera vista, hay que convenir, sin embargo, en que, no porque 
en un lienzo predomine el rojo, el azul ó el blanco, ha de ser desagradable ó 
malo, sino que, por el contrario, en muchas ocasiones será hasta una buena copia 
de la verdad, pues sabido es que el color del cielo ó el de la habitación suelen 
dar á los objetos un viso determinado que predomina en toda la escena, que se 
desarrolla bajo la influencia de aquel tono. Ignacio Pinazo revela una gran 
tendencia á ese estilo, y ya lo demostró en su cuadro La muerte del Rey Don 
Jaime, donde campea un color nacarado. En su último lienzo, que titula La 
edad de oro, y que lo compone la figura de una niña desnuda, echada sobre 
ricas telas de seda, jugando con unas flores y un gatito, sigue por el camino 
trazado, y, dicho sea en honor de la verdad, los resultados que hasta ahora ha 
obtenido pueden calificarse de buenos, pues en medio de lo sobresaliente de la 
nota blanca se vé una gran energía de pincel, excelente dominio del color, y 
sobre todo un bulto y un modelado en las carnes, que hacen de su cuadro uno 
de los mas agradables de la Exposición. Formando pareja con este hay otro 
cuadro, del que considero ocioso el ocuparme, porque ya filé juzgado, y por 
cierto muy favorablemente, cuando Pinazo, pensionado á la sazón en Roma, lo 
remitió á la Diputación de Valencia. Es el que, bajo el nombre de Idilio, repre- 
senta un niño tendido en el suelo y tocando unas tibias. 



378 REVISTA DE VALENCIA. 



Tenninaré la parte referente á la Esposicion Bosch, hablando de Emilio Sala. 
Nada quiero decir de su colección de retratos, en cuyo género no reconoce rival, 
y hoy mismo le ha proporcionado la honra de que la infanta Doña Paz le encar- 
gase el suyo; nada tampoco del cuadro que lleva por epígrafe El mievo Sileno, 
porque es harto conocido desde que formó parte del decorado de la Catitina 
Atnericatta. Me limitaré á hablar de su última obra ; Valle de lágrimas] La escena 
pasa en los montes de León: la noche se viene encima y las últimas luces del 
crepúsculo amarillean en la atmósfera. ¡Cuan triste es el paisaje con su alta 
maleza y sus agudos guijarros! Sin embargo, es mas triste aun el drama que se 
desenviielve. Una joven, pobremente vestida, y en cuyo rostro se pintan con 
tremenda verdad el amargo pesar y una gran energía, lleva en brazos, para 
librarlo á la voracidad de las fieras, el cadáver de su madre, muerta en im acci- 
dente desgraciado. ¡Horrible trance para la hija, en cuya figura el artista ha ver- 
tido todo el encanto de su talento y de su paleta! Como todas las obras de 
Sala, esta ha dado lugar á animadas controversias. Crítico ha habido que la ha 
tachado de iiatiiralisia en su peor acepción, y esto merece unas pocas palabras. 
Desde que Emilio Zola dibujó en sus novelas con descamada verdad las esce- 
nas mas repugnantes de la vida, y bautizó con el nombre de naturalismo su 
escuela exagerada, hemos caido en la tentación de designar con este nombre á 
todo lo que queremos motejar, haciéndolo aparecer como repulsivo á los ojos 
del público. Por eso los enemigos de Sala han apellidado naturalista su obra, 
faltos de otra anna con que combatirla. ¡Error grave, que no puedo admitir en la 
ocasión presente, porque el cuadro de nuestro artista es altamente poético en 
medio de su realidad! Si Sala hubiese querido seguir en la pintura el camino 
trazado por Zola en sus novelas, le habría ofrecido el cuadro de que tratamos, 
motivo suficiente para marcar esa tendencia. ¿Cómo? De una manera bien sen- 
cilla: cambiando la posición de las figuras. La diferencia entre el estilo de nuestro 
paisano y la del novelista francés se halla así bien manifiesta: Zola, pintando este 
lienzo, habría colocado el cadáver de la madre del lado del espectador, y Sala 
(con muy buen acuerdo) lo ha ocultado casi en su totalidad por la hennosa 
figura de la hija. ¿Cabe, pues, motejar de naturalista en su peor acepción un 
lienzo donde todo rebosa nobles sentimientos, y en el cual lo repulsivo solo se 
vé en la parte indispensable para la verdad del contraste? Táchesele de natiu-a- 
lista ó califíquesele simplemente de realista, el último cuadro de Sala será siempre 
uno de los mejores que hasta hoy ha producido su pincel. 

Salón Hernández. 

De los trabajos expuestos en el hotel Arenzana, muchos son ya conocidos 
del público, y esta circunstancia me escusa de hablar de ellos. Así, por ejemplo. 






LOS ARTISTAS VALENCIANOS EN MADRID. 379 

nada diré de varios cuadritos de Domingo pertenecientes á su primera época, 
los cuales, aunque muy notables, no se hallan á la altura que alcanzan hoy sus 
producciones; nada tampoco del Giiilleni de Vinatea, de Emilio Sala, que han 
visto ya todos los aficionados, y le valió al autor una medalla de oro y ser repu- 
tado maestro en el manejo del colorido; nada de unos diminutos lienzos de Franco, 
pintados con gran verdad, pero que, como los de Domingo, pecan de antiguos; 
nada del boceto del Ótelo y Desdéniona, expuesto por Muñoz Degrain, y nada, 
por último, de las marinas de Monleon, porque me veria obligado á repetir lo 
que tantas veces se ha dicho de ellas. Descartadas, pues, estas obras y algunas 
otras de poca importancia, pasaré á ocuparme de las que mejor representan á 
nuestra ya célebre escuela. 

Entre los aficionados de Valencia gozan de justa fama los hermosos grupos 
de flores que pinta la diestra mano de Aparici; pero en Madrid apenas son cono- 
cidos aquellos frescos botiqiiets, á los que solo falta la fragancia para luchar con 
los que producen los jardines. En la Exposición Hernández es donde he visto 
aparecer por vez primera á nuestro paisano con dos telas de abanico, que figuran 
varias hojas de begonia la una y un pomo de claveles la otra. Con decir que 
han sido las primeras telas de abanico que se han vendido, está hecho su elogio. 

En uno de los sitios de honor, precisamente al lado de los objetos presen- 
tados por las infantas Doña Paz y Doña Eulalia, se destaca una cabeza de negro, 
pintada á la acuarela, con mucha valentía, por José Benlliure. Es la obra mas 
acabada de este autor que he visto en los últimos tiempos, y una de las que 
mas honran el salón Hernández. Benlliure pnieba que no pierde el tiempo; 
que estudia más y más cada dia, y que ha dejado ya de ser una gran esperanza 
para revelarse uno de nuestros mejores pintores. 

De su hermano Juan Antonio hay otras dos aguadas, que figuran un tocador 
de tibias y un campagfiiiolo italiano, las cuales indican una vez más la marcha 
lenta, pero segura, de este joven por la buena senda. 

Vivirá mas que trinchas celebridades, ha dicho un crítico contemplando la 
cabeza de un perro pintada al óleo por Domingo; y así es la verdad, pues con 
el pincel y el color no es posible hacer más de lo que hay en aquella diminuta 
tabla, destinada á perpetuar el hocico chato, los ojos vivos y la melena café con 
leche de un perrillo inglés. 

Lleno de sol, rebosando alegría, henchido de color y con una perspectiva 
aérea que extiende hasta el infinito el horizonte, es |el cuadro de Gomar que 
representa el Albaicin de Granada. Todos cuantos le contemplan aseguran ser 
esta una de las obras mas completas de nuestro paisano, y yo tengo el gusto de 
repetirlo aquí. Sin embargo, al tributarle este aplauso, que tan bien se ha 
ganado Gomar, estimo oportuno hacerle una observación. ¿Por qué ese empeño 
en repetir constantemente el campo y las casas de Granada? ¿No teme que el 



38o REVISTA DE VALENCIA. 



público se canse de este género y acabe por encontrarlo monótono. Sin salir de 
España tiene el artista ancho espacio donde ejercitar su habilidad, cambiando el 
aspecto de sus cuadros. Ahí están, por ejemplo, los pinares de Cuenca, ricos de 
luz y de verdor en verano, tristes y encorvados por la nieve en el invierno; las 
breñas fantásticas de Despeñaperros; los olivares cenicientos de Andalucía; los 
bosques de naranjos y palmeras de Valencia, dominados por los campanarios 
característicos de los pueblos; el campo seco de Castilla con su escasa y empol- 
vada vegetación; las pobladas cumbres de la costa Cantábrica con sus árboles 
achaparrados, su color oscuro, su permanente humedad y su cielo plomizo; y 
ahí, por último, todos los antiguos lugares de la Península, dominados por los 
viejos castillos, y cerrados por las mas viejas torres y imirallas, donde las yedras 
y el liquen sujetan ó cubren las ya mal unidas piedras. ¿No encontraría en todo 
esto motivos abundantes el Sr. Gomar para seguir empujando el movimiento 
revolucionario que operó en el paisaje, y del cual se están aprovechando todos los 
que han venido tras de él? 

Finalmente, Nicolau Huguet figura con im lienzo lleno de labradores valen- 
cianos bailando en una pradera. El artista, que conoce muy el lugar de la acción, 
le ha dado carácter, pero carecen de vida y de movimiento las figuras. 

Estas tres Exposiciones han cerrado dignamente el año artístico. Grande 
fuera mi alegría si la escuela valenciana me proporcionase en el próximo tan- 
tos motivos como en el que termina, para aplaudirla y alentarla. 

A. O. 
Madrid 15 Junio 1882. 



CRÓNICA MENSUAL. 




ES de la recolección es el de Junio; pero no en el campo literario. El 
calor cierra los Ateneos, Academias y demás Centros de esta índole, 
y hasta parece que amortigua la inspiración poética. Así es que nues- 
tra Crónica será hoy breve y desabrida. 



* * 



El Ateneo, como las demás sociedades análogas, está ya en vacaciones, de 
hecho, cuando no de derecho, y se prepara para la viniente campaña. Al efecto, 
ha renovado su junta directiva, que queda constituida de la siguiente manera: 

Presidente, D.Manuel Atard; vicepresidentes, D. Julio Magranery D. Ramón 
Sarrion; director del Boletín, D. Francisco de P. Campa; bibliotecario, D. José 
Puig Boronat; tesorero, D. José Martínez Aloy; secretario, D. Francisco Vives 
Liern; vicesecretarios, D. Félix Benimelí y D. José María Burguera. Socio en- 
cargado del discurso, D. Vicente Dualde. 

Será Presidente de la sección de Literatura el Sr. Pízcueta, y vices, los señores 
Chocomeli y Milego; de la de Ciencias sociales los Sres. D. Prudencio Solís, Don 
Fernando Ros y D. Ricardo Serrano; de la de Ciencias naturales los Sres. Mas, 
Cantó y Ferrer, y de la de Bellas-Artes los Sres. Yerro, Balanza y Nicolau. 



Lo Rat-Penat ha celebrado en el teatro Principal la función que anualmente 
dedica al fomento de la literatura dramática valenciana, y que ha estado muy 
concurrida. No se ponían en escena obras nuevas, como hubiera deseado la So- 
ciedad, porque un drama que escribía al efecto el Sr. Llombart, no lo terminó á 
tiempo. A falta de novedades, eligiéronse cuatro piezas cómicas, de las mas 
aplaudidas del repertorio valenciano. Diremos de ellas cuatro palabras; 

La broma de sabó, del Sr. Liern, es una de las producciones mas ligeras de 
este festivo escritor. No tiene argumento, y las situaciones son forzadas; pero se 
oye con gusto el diálogo, agradable siempre y chistoso. 

Miseria y coinpañia, del Sr. Balader, es, como todas las de este concienzudo 
autor, una obra muy bien escrita y bien desarrollada; pero le falta relieve dra- 
mático, y esto hace que no produzca un efecto escénico que corresponda á su 
mérito literario. 



382 REVISTA DE VALENCIA. 



La escaleta del divioni, del Sr. Escalante, es uno de los mas acertados par- 
tos del fecundo ingenio de su autor, que no queremos creer se haya agotado, 
aunque lo hace temer el mucho tiempo que permanece estéril. En su género, no 
puede darse cosa mas divertida; y ejecutada con esmero, como lo fué anteano- 
che, hizo las delicias del auditorio, que aplaudió con entusiasmo, llamando á la 
escena al Sr. Escalante. 

También fué llamado á escena, por los que no sabian que no le es posible, 
por desgracia, presentarse en ella, el autor de Un aprenent de llati, obra del di- 
funto Sr. Ovara. Hay en esta pieza un tipo de estudiante torpe, glotón y burdo, 
que el Sr. Mora interpreta de una manera tan valiente, que hace reir al mas gra- 
ve y formal. A esto se debe, en gran parte, el éxito de ese saínete, de regulares 
condiciones literarias, por otra parte. 



* 
# * 

Al hablar de producciones dramáticas, nos viene á las mientes, y lo consig- 
namos con gusto, el buen éxito que ha tenido en Madrid la comedia de nuestro 
compatricio D. Enrique Gaspar, titulada El Problema. Desde la China, en donde 
reside, la envió hace algún tiempo, y la desecharon las empresas de los princi- 
pales teatros de aquella corte. Ahora, con mejor acuerdo, la ha dado á la escena 
la del teatro de Apolo, obteniendo honra y provecho. 



* * 

La junta encargada del monumento que ha de erigirse al rey Conquistador, 
cuyo pedestal está reclamando hace tiempo, en medio de la plaza de la Aduana, 
la estatua ecuestre que ha de coronarlo, ha encargado este difícil trabajo artís- 
tico á los escultores de Barcelona D. Venancio y D. Agapito Vallmitjana, que 
se han comprometido á concluir el modelo destinado á la fundición, dentro de 
dos años. 

Ya que no hay en Valencia escultores que puedan encargarse de una obra de 
tanto empeño, plácenos que pongan la mano en ella hijos de la antigua corona 
de Aragón, que con tanta gloria ciñó aquel invicto monarca. 

¡Qué dia tan grande será para la ciudad del Túria aquel en que cumpla su 
deuda de gratitud para con su libertador famosísimo! 



* * 

Con las solemnes ceremonias del ritual católico, se ha bendecido la pri- 
mera piedra en la construcción de dos nuevas iglesias. Una de ellas, que será un 
bonito templo, de orden ojival, trazado por el acreditado arquitecto D. José 
Camaña, es la capilla del Asilo del marqués de Campo ; la otra, mas modesta, 
se destina al nuevo convento de religiosas Adoratrices del Santísimo Sa- 
cramento. 

* * 

Mientras se levantan nuevos templos y establecimientos benéficos, peligra la 



CRÓNICA MENSUAL. 383 



existencia de uno de los hospicios que más honran á Valencia, del que tiene 
historia más larga y gloriosa. El Colegio Imperial de Niños Huérfanos de San 
Vicente Ferrer está en la mayor penuria, porque la conversión de la deuda ha 
cercenado sobremanera sus recursos, reduciendo los intereses de las láminas in- 
transferibles que se le dieron en cambio de sus enagenados bienes. El sentimiento 
público ha respondido á la voz del Clavario de aquel Colegio, que ha hecho pú- 
blicos sus apuros, y se preparan suscriciones, colectas, funciones dramáticas y 
otros medios de acudir en auxilio de los huérfanos que allí reciben sustento y 
educación. 



La Sociedad de Conciertos que dirige el maestro Sr. Valls, ha comenzado 
los que dá' durante los veranos en el Skating- Carden. (.;por qué no hablar en 
castellano?), y en ellos ha dado á conocer una lindísima pieza del aplaudido 
compositor D. José Espí y Utrich. Titúlase Alégrelo caprichoso, y se distingue, 
como todas las de su autor, por la elegancia y buen gusto de sus acordes. 




BIBLIOGRAFÍA VALENCIANA. 




LEMENTOS DE MATEMÁTICAS, por D. Pedro Aluga y Millan, 
catedrático del Instituto de Castellón, Aritmética y Algebra. Caste- 
llón. Imprenta de José Armengot. 18S2 (i). 



El autor de este tratado, que es un profesor muy antiguo y ducho en la en- 
señanza de los Institutos, ha comprendido que por la corta edad de los alumnos 
que cursan las matemáticas en aquellos establecimientos, y por las condiciones 
cíe los estudios que en ellos se hacen, adolecen la mayor parte de los libros de 
texto de esta asignatura del defecto de que no son fácilmente comprensibles 
para dichos alumnos. Ha puesto, pues, todo su empeño en hacer una exposición 
sumamente sencilla de la materia, y lo ha logrado , haciendo que penetren fácil- 
mente en todas las inteligencias las reglas de la Aritmética y el Algebra, partes 
que comprende el volumen que acaba de dar á luz, y por el cual le felicitamos. 



ROMA CAPITAL DE ITALIA, traducción del italiano. Valencia, librería 
de y. Marti. Impr. de la Vhida de Ayoldi. 18S2 (2). 

Este folleto está destinado á probar que Roma, capital del orbe católico, no 
puede ser al mismo tiempo capital del reino de Italia. Este tema está desen- 
vuelto con muchas é importantes consideraciones políticas, que dan alguna no- 
vedad á un tema tan controvertido en la polémica política de nuestros tiempos. 



(1) Un tomo en 8." mayor, de cerca de 600 págs.. que se vende en las principales librerías. 
Precio: 30 rs. 

(2) Un folleto de 54 págs, en 8.° prolongado. — Precio: un real. 



Valencia. Imprenta de Domenech, Mar, 48,-1882. 



REVISTA DE VALENCIA. 

i." Agosto de 1882. 



FRAY JUAN GILABERT JOFRE- 




ECUNDA ha sido Valencia en hijos ilustres, que honrando el suelo que 
los vio nacer, han dejado en pos de su camino por la vida una lumi- 
nosa estela de virtud, ciencia, arte ó valor, que á través de los siglos 
nos marca el derrotero de su inmortalidad, imponiéndonos el grato deber de re- 
cordar sus virtudes y popularizar sus hazañas, ora como justo y sagrado tri- 
buto á su memoria, ora como ejemplo y provechosa enseñanza para las gene- 
raciones futuras. 

Mientras todas las naciones y todos los reinos se envanecen de tener mucho 
que imitar de los insignes varones que les precedieron, Valencia, que se admira 
anft los prodigiosos lienzos de Joanes, Espinosa y Ribalta, que estudia 
con Mayans, Escolano y Cabanilles, lucha y vence con el recuerdo de los En- 
tenza, rie y canta con Gil Polo y Ansias March, y se postra y reza ante fray 
Vicente Ferrer; esta Valencia tan amante de su gloria, tiene casi olvidado el 
nombre de Jofré, que además de ser una lumbrera de su siglo, fué el padre de 
los pobres y el fundador de su bendito hospital. 

A fuer de imparciales, hemos de confesar que algo se trabajó en pasados 
tiempos para desvanecer algunas dudas que, respecto á la vida y beatificación 
del P. Jofré, existen. El P. Talamanco, el P. Guimerán y el P. Martínez nos lega- 
ron curiosos datos referentes á este venerable, pero tuvieron la imprevisión, eu 



386 REVISTA DE VALENCIA. 



muchos de los pasajes de sus discretas obras, de hacer importantes afirmacio- 
nes sin citar los documentos que les sirvieron de orientación, y que siempre 
prestan autenticidad á todo relato histórico. Esto ha dado margen á que se 
haya considerado como apasionados á dichos autores; y estos ligerísimos 
apuntes solo tienen por objeto contribuir á tornar á su quicio varios hechos 
([ue, por error torcido, interpretación ó carencia de auténticos antecedentes, han 
llegado hasta nosotros lamentablemente desfigurados. 



II. 



Preclaro vastago de las ilustres familias de Gilabert (l) y de Jofré (2) é hijo 
de Francisco y Juana, de dichos apellidos, nació en Valencia el santo patricio 
que nos ocupa, á fines del año 1850, época calamitosa para la ciudad, que ago- 
biada por la peste y esquilmada por la guerra contra el Rey de Castilla, hallá- 
base en un estado tal, de retracimiento y despoblación, que contra fuero pres- 
cindía el Consejo de las formalidades legales para el nombramiento del Jus- 
ticia (3). 

Según afirma la Crónica del Hospital en su libro Becerro, fué bautizado en 
la Parroquia de Sta. Catalina, y según opinión que tenemos por mas fundada, 
en la Iglesia de San Antonio Abad, posteriormente reedificada y dedicada á 
San Martin por el Rey V de este nombre (4). 

La casa de estos ilustres señores, que ha dado nombre á la calle, fué en 
1623 comprada por los Jurados Mosen Vicent Navarro de Casque, Mosen Fran- 
cés Valls de Ariño, y En Pere Juan Calahorra, para dar ensanche á la Pesca- 
dería, y así consta en el libro declaratorio de las fincas-compradas por la ciudad 
para usos públicos. Pues en el folio 167, claramente se lee: '"Casa deis Chofrens 
"á plasos pera Peixcatería. „ 

Errado anduvo tambiem el anónimo fraile de la Crónica antes citada, al 
asegurar que después de estudiar con extraordinario lucimiento la Gramática y hu- 
manides, cuando apenas contaba 16 años, tomó el hábito de monge en el Cfon- 
vento de Ntra. Sra. del Puig. Porque, prescindiendo de lo prematura que supone 



(1) Archivo de Barcelona. Rcgisti.) 13. De las gracias á lo.s Nobles. 

(2) Mosen Jaume Febier. Troba CCLXXV. — Saniper. Montesa Ilustiada. 

(3) Escolauo. Historia de Valencia. 

(4) Fúndase sin duda esta opinión del P. Talamanco, en que la calle de Chofrens donde es- 
taba situada la casa solariega de esta familia, era de la filigresía de San Mailin, pero es aventu- 
rado el asegurarlo porque ni en el Archivo de esta Parroquia, ni en el de Sta. Catalina, ni en el 
Ilospit.il que he revisado minuciosamente, hay antecedente alguno que lo asevere. 



FRAY JUAN GILABERT JOFRÉ. 387 



esa solemne ceremonia, que por causas agenas al deseo del joven devoto, no 
se realizó hasta el año l370, cuando contaba 20 de edad, el maestro Guime- 
rán, Comendador de la Orden, nos dice que alcanzado el desarrollo intelectual 
competente, se dio al estudio del Derecho Civil y Canónico, en la Universidad 
de Lérida, con objeto de vivir en el siglo ejerciendo dicha facultad, en la cual 
llegó hasta el grado de Doctor (l); y que por repugnar á su natural dulce y 
benéfico las contiendas forenses, tan poco en armonía con su ingénita santidad, 
deseando acercarse á Dios, trocó los pensamientos del mundo por los del cielo, 
y vistiendo el hábito de mercenario se dedicó á la Teología, llegando á. ser muy 
en breve una liunbrera en letras divinas, el que poco antes lo fuera en las 
profanas. 



III. 



Ya religioso nuestro joven Gilabert, la ejemplaridad de sus costumbres, sus 
piadosos sentimientos y sus escepcionales dotes de inteligencia, prontamente 
le captaron el aprecio de los compañeros, que cotidianamente veian aumentar 
los frutos de su evangélica palabra en todo el reino de Valencia, frutos (jue 
mas tarde hablan de estenderse á Castilla, Cataluña, Andalucía, Italia, Francia 
y África. , 

Comendador de Mont-Blanc primero. Prelado de Lérida después, Sub-Elec- 
tor de Carcasona luego, y Vicario general del Monasterio del Puig á la postre 
del primer período de su vida, fué siempre Gilabert el mas decidido campeón 
de la caridad cristiana. 

A la muerte del General de la Orden, el V. Tauste, y elección del sabio 
P. Taxal, que á la sazón era prior de Barcelona, aquel convento nombró á Jofré 
para sustituirle, con el entusiasta beneplácito del nuevo General. Pero esta 
elección fué revocada por Benedicto XIII para colocar en tal dignidad á Fray 
Bartolomé Semforés, su allegado y servidor. Con la mansedumbre que era 
patrimonio de su carácter, recibió Jofré aquella contrariedad de amor propio 
que, en vez de molestarle, tan superior era á las humanas miserias, le satis- 
fizo, porque le brindaba una ocasión de volver á su convento, como lo veri- 
ficó, no sin haber sido nombrado antes, á despecho suyo. Definidor General en 
el Concilio celebrado en Barcelona el año 1406. 



(1) Lo considero inexacto, porque en la LTniversidad de Lérida solo se graduó en Decretos, 
como lo demuestran todos los pasaportes y cartas del Rey D. Martin á Benedicto XIII, hablándole 
de Jofrc. que existen en el Archivo de Barcelona. Documentos en los que únicamente se le llanuí 
Detretls Licenciatus, 



388 REVISTA DE VALENCLA. 



Instalado de nuevo en el Puig, siempre con la sed insaciable de llevar almas 
á Dios, reanudó sus apostólicos trabajos, tratando de reformar las costumbres 
de los pueblos limítrofes, casi en absoluto entregados al mahometismo, hasta 
que el P. Hugo de Vargas, Obispo de Valencia, logró hacerle aceptar el cargo 
de Comendador de la ciudad, obligándole de esta suerte á verter la evangélica 
semilla donde con tanto anhelo se la deseaba. 

Fray Pedro de S. Cecilio nos dice que tan inspirada y sabiamente ocupó la 
cátedra del Espíritu Santo en los varios sermones predicados por él en Valencia, 
que en todos se escedió á sí mismo, siendo innumerables las conversiones, y 
delirante el entusiasmo que el pueblo sentia por aquel humilde religioso, que 
fascinaba con su palabra, edificaba con sus costumbres y enternecía con su in- 
acabable caridad cristiana. 

Por aquella época predicó en la Iglesia Mayor la tan celebrada Cuaresma 
do 1409, yes fama que al trasladarse desde su convento á la Catedral en la 
mañana del domingo 24 de Febrero (l) (y no en 4 de Abril como afirma la 
Crónica del Hospital) hubo de topar en la calle de En-Bou con un grupo de 
traviesos mozalvetes, que después de enfurecer intencionalmente á un pobre de- 
mente, lo habían macerado, dejándole jadeante y maltrecho. 

Como suele suceder las mas veces en la historia de los pueblos, que he- 
chos sin importancia suelen determinar trascendentales acontecimientos, aquí 
la casualidad de presenciar Fr. Gilabert aquella escena de salvagismo, dio por 
resultado que se fundara un Hospital para dementes. 

Horrorizado aquel siervo de Dios, que á la sazón iba á predicar á las gentes 
el amor al prógimo, de lo que había presenciado, con lágrimas en los ojos subió 
. á la divina cátedra, y después de cumplida su evangélica misión, hizo im llama- 
miento á la piedad de los valencianos, diciéndoles (2): "En la present, ha molta 
"obra pía é de gran caritat é sustentado: empero una hi manca, qu' es de gran 
"necesitat, so es un Hospital, ó casa hon los pobres inocents é furiosos forent 
"acollits. Car molts pobres inocents é furiosos van per aquesta ciutat, los cuals 
"pasen grans desaires de fam, fret é injuries. Per tal com per sa inocensia é 
"furor no saben guanyar ni demanar lo que han menester per sustentado de 
"llur vida; é per so dormen per les carrers é pereixen de fam é de fret, ó moltes 
"malvades persones no habent Deu davant los ulls de sa conciencia, los fan 
"moltes injuries; é senyaladament lia hon les troben adormíts los nafren é maten 
"alguns, é algunes fembres inocents aonten. E axí mateix los pobres furiosos fan 



(1) Esclapés. Resumen de la Historia de la antigüedad de Valencia, p. 113, n-° 149- — Fr. Fran- 
cisco Boil. Cámara Angelical de Ntra. Sra. del Puche, p. II8. — Orellana. Valencia Antigua. — 
Felipe Guimer.ín, p. 251. 

(2) Tomado de los autos oiiginales de la fundación del Hospital de Valencia, 



FRAY JUAN GILABERT JOFRÉ. 889 



"dany á moltes persones anant perla ciutat, é aqüestes coses son notories á tola 
'■ la ciutat; perqué seria santa cosa é obra molt santa que en Valencia fos feta 
"una habitació ó hospital en que seniljlants folls é inocents estiguesen en tal ma- 
"nera que no anasen per la ciutat ni pogiiesen fer dany nil s se fos fet.„ 

Acabado el semion se reunieron, según costumbre, á departir en la plaza de 
la Seo, varios amigos, nombrados Lorenzo Salom, Bernardo Andreii, Fernando 
García, Francisco Barceló, Pedro Zaplana, Jaime Domínguez, Pedro Pedrera, 
Sancho Calvo, Juan Armengol, Esteban Volenza y Pedro Bónia: y el primero, 
inflamado de un evangélico entusiasmo, les propuso la formación de una Cofradía 
que remediara los males de que tan elocuentemente se había lamentado Fray 
Gilabert. 

Con júbilo fué acogida la idea por aquel grupo de caritativos valencianos. 
Sometieron el proyecto á la aprobación de Jofré, que henchido de alegría vio 
realizarse, como por encanto, el ensueño que tantas veces habia acariciado; y 
sin dar tregua formaron la asociación, depositando previamente 25 escudos 
cada uno de los doce congregantes. 

Con sin igual asiduidad y celo se dedicaron á proporcionarse recursos que 
les ayudasen en su benéfica obra, hallándolos con creces, como ha sucedido en 
Valencia siempre que en nombre de la Caridad se ha acudido á sus hijos. 

Habidos algunos fondos, se eligió para la edificación del Hospital, un ter- 
reno plantado de moreras con algunas casitas, existente á la salida de la ciudad 
por la puerta deis y^í/í'Wí ( ij, propiedad de Bernardo Borrel y Nicolás Samuel, 
que lo cedieron mediante la suma de 500 florines (2). 

LorenzoSalom, nombrado por sus compañeros futuro "hospitaler.,, hizo valer 
su prestigio cerca de D. Martin de Aragón, y secundado por Fray Gilabert. 
llamado por el Monarca '"su amado familiar,, (3), lograron se les concediera la 
facultad de amortizar el patio ó terreno, sobre el que habían de levantar el 
edificio en proyecto (4), y una Bula del Pontífice, concesoría de un Beneficio con 
el nombre de Vicaría, y bajo la advocación de Ntra. Sra. de los Inocentes, por 
ser el Hospital destinado á los dementes ó folls. 

Con tan augustos padrinos, aquella Casa de la Caridad abrió sus puertas á los 
pobres el día i."de Junio de 1410 (5), y pocos años después amplii') su admi- 
sión á los expósitos, absorbiendo al fin los hospitales particulares de En-Conill, 
En-Bou, En-Clapés, San Llácer, y otras fundaciones que iban perdiendo su razón 
de ser. 



(1) Junto á la actual ermita de Santa Lucía. 

(2 Equivalentes á 4. "05 rs. 30 ms. de nuestra moneda. 

(3) Talamanco cita el pasaporte dado á Jofre en 1407, que contiene esa frase. 

[4) Carta Orden Real dada en Barcelona 1 2 Diciembre 1409. 

(,=.) 26 Febrero 1410, IV Kalcnd.as Mortui, anno XV, Pontf. Benediclus XIII. 



3g(J REVISTA DE VALENCIA. 



IV. 



Llegado el año 1410, cuando alcanzaba Jofré 60 de edad, sorprendióle la 
agradable nueva de que Fray Vicente Ferrer volvía á Valencia, con objeto de 
ayudarle en la predicación, para ver de suavizar las asperezas que mediaban 
entre las fracciones de Vilaraguts y Centelles, que constituian un constante peli- 
gro para la tranquilidad pública. 

Acompañado de los jurados y gran numero de gentes, salió Jofré á recibir 
al sabio dominico, que le dijo al abrazarlo: ''Una empresa tratamos, un fin 
pretendemos, seamos á una,,, frases que agradeció tanto Gilabert, que lo deci- 
dieron á seguir al Santo por el mundo, á guisa de coadjutor, cosa que pronto 
realizó, previa la venia de su General. 

Conocedor el apóstol Vicente de la inteligencia, discreción y excepcionales 
dotes oratorias que adornaban á su nuevo compañero, no vaciló en compartir 
con él sus trabajos, como lo pnieba el hecho de predicar á la par en Salamanca 
en el año 1411, el primero en San Juan de Bórbalos, donde se conserva aun 
hoy el pulpito, y el segundo en el barrio de la judería. 

Esta circunstancia nos trae á las mientes un memorable suceso, que no po- 
demos pasar por alto, porque fué el que cimentó la fama de santidad de nuestro 
Gilabert. 

Contestes están todos los historiadores que de esta materia tratan, en que la 
Divina Providencia obró un portentoso milagro para confirmación de la fé y 
confusión del judaismo; pero en lo que no andan tan acordados es en quién fué 
el varón elegido por Dios para realizarlo. 

Atribuyese generalmente á San Vicente, el hecho de introducirse furtiva- 
mente en una Sinagoga de Salamanca, mientras celebraban los judios el sába- 
do, y lograr que le escucharan, llevando la persuasión al ánimo de algunos, que 
milagrosamente vieron estampada en su frente una cruz blanca, que muy presto 
ostentaron todos, porque al ver el prodigio, la conversionse hizo general. 

El P. Salmerón, en sus Recuerdos Históricos, y Fray Vicente Justiniano Antist, 
en la vida del Santo, lo confirman; pero nosotros, con Fray Francisco Boil y Fray 
Francisco Martínez, en sus historias del Monasterio del Puig, y con D. Bernardo 
Dorado (Historia de Salamanca), creemos mas verosímil fuera el autor del mi- 
lagro Fray Gilabert. 

Si está fuera de duda que mientras Mosen Ferrer predicaba en lo mas 
granado de la ciudad, Jofré, por indicación suya, lo hacia en el arrabal de la otra 
vanda del rio (1); y si existe el precedente de varias milagrosas conversiones 



[i) Beniarilo Doiailo. 



FRAY JUAN GILABERT JOFRK. 39 1 



fruto de su inspirada palabra (l) ¿por que ha de negársele esta gloria, cuando 
ella en nada aminora la santidad de Fray Vicente? 

A mayor abundamiento, los hist >riadores salmantinos nos aseguran que la 
población, agradecida á los inmensos beneficios recibidos de Fray Gilabert, le 
cedió la sinagoga de los ya cristianizados, para que la habitasen algunos PP. de 
la Orden Mercenaria. Allí se fundó el célebre colegio de Vera-Cruz, donde se 
rinde culto público á nuestro venerable, y los Ordinarios de sus visitas le dan 
incienso como Beato y bienhechor de la ciudad (2). 

Después de bautizar á los judies convertidos, poniéndoles por nombre 
Vicente (apellido muy generalizado hoy en Castilla) como tributo de respeto 
á su querido maestro, volvió al monasterio de Ntra. Sra. del Puig, donde 
lo reclamaban sus deberes de Vicario y sus aficiones espirituales á la Madre 
de Dios. 

En 1416, con el beneplácito del reformador de la Cofradía de los Desam- 
parados, D. Alonso, Rey de Aragón, y demás asociados, decidió hacer una 
imagen que simbolizara la Virgen de los Inocentes, y á la que en lo sucesivo 
se consagrasen los cultos. Después de prolijas indecisiones, se encomendó el 
trabajo á tres jóvenes artífices forasteros (3), que modelaron en brevísimo 
plazo la que hoy adoramos como nuestra madre y patrona. 

Terminadas estas piadosas ocupaciones, sea por complacer á Fray Antonio 
Cucxol, General de la Orden, que deseaba asistiese Jofré al Concilio de Cons- 
tanza, sea por la vehemente inclinación que sentía de finalizar sus días ayu- 
dando á S. Vicente en la predicación, renunció la encomienda y se tornó de 
nuevo junto al Santo, que á la sazón se hallaba en I'rancia. 

Poco disfrutó esta vez Fray Gilabert de la amable compañía de Vicente, 
porque á los pocos días de su llegada, se le apareció al Santo la Madre de Dios, 
diciéndole: Vicenti rédale filium viemii Gilí Jiectum Ordini meo, fratribus s///s 
regresum eius ainde ex obtantibus; iiolo enini quod in vía extra suuin Monas- 
teriurn deficiat. Insiiper annuntiabis ei inmiiientaiii sua; moriis Iiorain (4). 

Cumplió S. Vicente el mandato, diciendo á su amado compañero que retor- 
nase al Monasterio, porque sus hermanos lo deseaban, y porque Dios habia 
decidido que acabase su vida en aquella santa casa. 

La tierna despedida de aquellos santos varones solo pudo igualarse con 
la alegría de una próxima bienandanza eterna. 

Partióse hacia el convento Gilabert, haciendo las jornadas con la premura 



1 Felipe Guimeían. — Historia de la Orden de la Merced, p. 2ó5; y Fray Marline;., p. 215. 

2; Gil González Dávila. Historia de las antigüedades de Salamanca. 

I3¡ La piadosa tradición los llama peregilnos, y los cree ángeles. 

:4) CrniiR-a Sacri et militarls Onünis Beatc M.arie de Marcede. Fralre Bernardo Bargas, p. 258. 



3g2 REVISTA DE VALENCÍA. 



(¡ue le permitía su achacoso cuerpo, llegando á la fin el día l8 de Mayo de 1417. 

El Comendador y los religiosos salieron á recibirle (l) con toda la pompa á 
que sus virtudes le hacian acreedor; pero presto, muy presto, se anubló aquel 
inusitado gozo, porque al llegar á la puerta del santuario y postrarse de hinojos 

ante su Prelado en señal de obediencia , espiró aquel escogido del Señor con 

las manos cruzadas y la sonrisa en los labios. 

Sin duda por divina revelación, supo inmediatamente el suceso S. Vicente, y 
lo puso en conocimiento de sus discípulos, que celebraron en sufragio de su 
alma una solemne misa de Requiera, en la que ofició é hizo el panegírico del 
difunto su desconsolado amigo y maestro. 



V. 



Terminado ya el resumen biográfico de tan insigne compatricio, nos resta 
todavía, para dar cima á estos apuntes, ocuparnos ligeramente, porque el asunto 
es harto espinoso, de la generalizada opinión de los autores, respecto al cuerpo 
del Venerable, del culto que se le rinde y de las gestiones para la beatificación 
prematuramente frustradas en 1777. 

Convienen todos los autores en que el cadáver de Fray Gilabert Jotré, después 
de permanecer doce dias expuesto á la piadosa curiosidad pública, fué enterrado 
ísin que se le notaran señales de descomposición), en la cripta común de los 
religiosos del propio Monasterio del Puig, donde pennaneció hasta que con mo- 
tivo de la resurrección del palaciego Ramón Blanc fa) ó de la muerte de S. Luis 
Beltran (3), se le trasladó al cóncavo de la pared medianera, entre las capillas 
de la iglesia de San Pedro Nolasco y del Smo. Cristo, donde permaneci(') hasta 
el año de 1585; época en que por temor de que se perdiesen aquellos vene- 
rables restos (4J, se exhumó de nuevo el cadáver, para depositarlo en una urna 
acristalada, que sirve de basamento al Archivo de reliquias. 

Asegura Guimeran que al ser traladado ;i mas sagrado lugar esta segunda 
vez, se encontró el cuerpo del Venerable perfectamente entero, flexible y colo- 
reado, como si acabara de espirar. 

Sin negar ninguno de los hechos poitentosos que hizo Dios, por medio do 



(1) Dicen los Cronistas de la Orden, que las campanas lanzadas al \-uelo por invisibles manos 
avisaron la llegada de Fray Gilabert. 

(2) P. Talamanco, pág. 237; Francisco Boil, Historia del Puig; Francisco Ballesteros, Sacro, 
Plantel. 

(3j Fray Martínez. 

(4) P. Talamanco, pág. 24S. Moviéronse á descubrirle porque las mudanzas de fábrica y lo? 
años, hablan gastado la inscrijicion ijuc decian ser de Gilabert. 



FRAY JUAN GILABF.RT JOFRÉ. 898 



los mortales restos de aquel su humilde siervo, permítasenos apuntar algunas 
ligeras observaciones, no con la argucia escéptica. sino con la fé piadosa del 
que desea contribuir á esclarecer un asunto tan delicado como el que nos ocupa. 

En primer lugar, suponemos que solo por la milagrosa resurrección del caba- 
llero (1) Blanc, no se cambiaría de sitio el cadáver de un religioso enterrado 
seis meses antes. La muerte de San Luis Beltran, tampoco se nos alcanza cu 
que pudiera influir para la traslación, porque ni era de la misma orden, ni fué 
depositado en la misma iglesia. Quédanos el recurso de suponer que se deseaba 
colocarlo en un lugar mas distinguido, pero aun admitida esta versión, ¿de que 
medio se valieron aquellos mongas para conocer en un enterrcuniento común, 
cuáles era los restos de Jofré? En honor á la verdad, no se nos alcanza el proce- 
dimiento que hubieron de emplear, que pensando cuerdamente, debió ser muy 
aventurado y expuesto á lamentables tnieques. 

Sin haber tampoco ninguna razón que justificara un nuevo cambio de sepul- 
cro, mas que el indiscreto celo de algimos PP. que de buena fé fomentaban el 
culto público hacia Gilabert, en el año 158.3 se lanzaron otra vez aquellos santos 
varones en busca del cuerpo del venerable, cuyo sepulcro, ó habia desaparecidí) 
por las mudanzas de fábrica, ó habia perdido su inscripción. 

Aunque el hallazgo volvía á ser difícil después de ló8 años, y entre los 
numerosos sepulcros honrosos que habia en la iglesia desde su fundación, cre- 
yeron (2) encontrarlo en la capilla del Smo. Christo, y solemnemente lo trasla- 
daron al Archivo de las reliquias, como antes hemos indicado, donde hoy se 
venera en un estado de incorruptibilidad maravilloso. 

La simple inspección ocular basta para apreciar lo ilusoria que es la incor- 
ruptibilidad del posible cuerpo de Jofré. Hállase este en completo estado de 
exicacion ó corrupción seca, tal como debieron exhumarlo en 1585, porque no es 
admisible (jue un cadáver permanezca durante un siglo en perfecto estado do 
conservación y flexibilidad, y en el siglo viviente se desfigure hasta el punto que 
este lo está. 

Probable es también que á dicho cuerpo, si fuera el de Fray Gilabert, hubiera 
siempre acompañado alguna señal, pergamino ó sello, que garantizara su auten- 
ticidad, al propio tiempo que la de las traslaciones de sepultura. 

Ni esta señal ha existido, ni los autores contemporáneos se ocupan de dichas 
traslaciones, ni es verosímil que para honrar unos restos mortales, se saquen 
de un enterramiento sagrado y se depositen en el armario de una sacristía. Ni aun 
admitiendo (y es mucho admitir) la total independencia de la jurisdicción de los 
Ordinarios en ese monasterio, se concibe cómo los Ilustres PP. de la Orden 



(1) Ocurrió el día 13 de Enero de 1478 cuando el rey D. Alfonso visitó el Monasterio del Puig. 
(2; P. Guimerán y Boil. 



394 REVISTA DE VALENCIA. 

pudieron prescindir tan en absoluto de las fomialidades que la Iglesia exige 
siempre para casos análogos. 

Todas estas razones debieron pesar en el ánimo de los fiscales eclesiásticos 
al incoarse en 1777 el expediente de beatificación, que se sobreseyó con gran 
amargura délos valencianos, y especialmente de la Junta del Hospital, iniciadora 
de la idea. 

Los invasores franceses, que tan sangriento rastro de ruina y destraccion 
dejaron en nuestra patria,' codiciosos de los tesoros que encerraba el relicario, 
profanaron los restos del venerable, sacando la urna del lugar que ocupaba, y 
dejándola hacinada, con otros objetos sin valor, en una de las habitaciones del 
monasterio: triste suceso que dio margen á que, cuando posteriomiente y con 
el respeto debido (aunque incompletos por faltarle al cuerpo la mano izquierda), 
fueron devueltos al relicario que antes ocuparon, algunos espíritus escnipulosos 
se retrajeran del culto, dudando de su legitimidad. 

En 12 de Abril de 1849 la Junta del Hospital acordó se impetrara el corres- 
pondiente penniso para trasladar á la iglesia de aquel establecimiento el asen- 
dereado cuerpo de Jofré; y comisionaron á D. Pedro de Asís, al Marqués de 
Serdañola, á D. Antonio La-Cuadra y á D. Fermín Gonzalo Morón. 

Laudable acuerdo, que tropezó con insuperables dificultades, quedando en la 
categoría de un buen deseo, como anteriormente había ocurrido con la beati- 
ficación, que hoy difícilmente se conseguiría. 

Grato fuera para Valencia el conseguir esa honra , pero sospechamos que 
habremos de limitarnos á rendir un tributo de admiración y respeto á la memo- 
ria de aquel héroe inmortal de la caridad, pidiéndole á Dios nos conceda, para 
bien de nuestra patria y gloria suya, muchos seres tan privilegiados como lo fué 
el mercenario Fray Juan Gilabert Jofré. 

Hoy que el indiferentismo es, por desgracia, el emblema del siglo, necesita- 
mos mas de esos ilustres varones, que sin duda piadoso el cielo nos manda, para 
que guien nuestros pasos y sean el lazo de unión entre la divinidad y el hombre. 

El. B.-VRON DK AlCAHALÍ. 




I 



TEMPESTA. 



ROMAXS PREMIAT EN LOS JOCHS FLORALS DEL RAT-PENAT. 



I. 

EGRA es la nit, orajosa, 
Xiiila '1 vent, rodóla i tro; 



Brilla 'i llamp per fer mes negra 
Mes tétrica la foscor. 

Serra y pía, camins y viles, 
Deserts y muts están tots; 
Solament á la tempesta 
Lo térratrémol respon. 

jMonestir de Santes Creus, 
Que alces gegant y paurós 
Ta corona enmarletada 
En mig de penyals y boschs, 

¿Quina es eixa llum que "t dona 
Reflets de sanch y de foch? 
¿Quines les veus que tes voltes 
Omplin d' esglay y soroll? 

No es la vesllum esgroguida 
De la llantia en mig del: cor. 
No es deis monjos, de blandí hábit, 
La conhortant oració; 

Es r Incendi y 1' Estermini, 
Fum y flama, crits y colps, 
juraments y carcallades, 
Rlasíemies y maldicions. 

Los penitents y els ascetes 
Fugitius están ó morts; 



Volcats los altars, per térra 
Van los Sants á tomballons. 

La Impietat, mig ubriagada, 
Beu en los cálzers á dolí; 
Munta r Escami á la trona, 
Obri '1 Robo els panteons. 

La Enveja esportella els marlires; 
Cendres aventa el Rencor; 
Corre, ab corona de flames, 
D' assí enllá la Destrucció. 

Fosca nit, feste mes fosca, 
Y encara no hu serás prou: 
Pera ofegar la cridoria, 
Xiuleu, vents; rodoleu, trons. 

Y si no podeu detindre 
Tal desori y tal afront, 
Cel burlat y escarnit, digues: 
Los teus raigs ¿pera qué els volsi" 



II. 

Dos ombres de la muralla 
Han sortit, juntes les dos; 
Per ella han pasat com pasa 
Per lo vidre ó 1' aigua el sol. 

Acaminen y a