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Full text of "Revue hispanique; recueil consacré à l'étude des langues, des littératures et de l'histoire des pays castillans, catalans, et portugais"

REVUE HISPANIQUE 



IMPRIMERIE DE LA CASA EDITORIAL BAILLY-BAILLIÈRE 



REVUE 
HISPANIQUE 

Recueil consacré à l'étiule des langues, des littératures et de rimtoire 
âts pays castillans, catalans et portugais 



DIRIGE PAR 



R. Foulché-Delbosc 



TOME XXXI 




NEW YOIIK 

TliH HISPANIC SOCIH'IY OF AMERICA 

AuDLBOK Park, West 15e th Street 

PARIS 

LIBRAIRIE C. KLINCKSIECK, 11, Rue di- Lille 
1914 




t.3\ 



GÔMEZ PEREIRA 
Y LUIS DE MERCADO 

DATOS PARA SU BIOGRAFÎA 



Dos médicos insignes, Ciomez l'ereira y Luis de Mercado, die- 
ron casi a la vez gloria y honor a su natal suelo castellano. El 
autor de la Afitoniaria Margarita y el del tratado De fehrimn 
essentiel, echando por diferentes caminos, dejaron impresa en sus 
libros la huella de su genio y asentaron firme y sôlidamente el 
pedestal de su fama. 

No fué esta de las que se contienen en los limites de un pais, 
sino que, atravesando las fronteras, se difundiô en otras nacio- 
nes e incorporô las doctrinas de los dos mrdicos espaîîoles al 
acervo comiin de la ciencia. Las atrevidas innovaciones del uno 
en filosofia, merecieron la aprobaciôn o el examen de Descartes, 
de Pedro Daniel I luet, de Bayle; los luminosos estudios del otro 
fueron elogiados por Torti, por Werlhof y Sennert y por mu- 
chos niâs. La personalidad de ambos alcanzô con ello todo el 
relieve de que era digna. 

Su biografia, con todo, ha estado reducida por mucho tiempo 
a levés y escasas noticias, que los autores, sin discrepancia, re- 
piten de unos en otros; y como realmente es de interés el escla- 
recer la vida de los dos famosos médicos, procuraremos hacerlo 
en las lineas subsiguientes. 

Revue Hispanique. — M. i 



NARCISO ALONSO CORTÉS 



GOMEZ PERKIRA 

En su estudio sobre la Antoniana Mai-g'a)ita, Menéndez y Pe- 
layo escribîa lo siguiente con relaciôn a Gômez Pereira: 

«Del autui" se sabe poco; casi nada. Lo.s dos diligentes historiadores de 
nuestra Medicina no han anadido cosa alguna a lo que de su libre résul- 
ta. Su nombre y su patria andan en controversia. Llâmanle casi todos los 
que de él escriben Antonio: algunos extranjeros, mal informados y de 
poca autoridad, y a su frente el abate Ladvocat, compendiador de More- 
ri. le apellidan Joige. La verdad es que su nombre no fué Antonio ni Jor- 
ge^ sino Go'mez, y su apellido Pereira; de la misma manera que se llamô 
Gômez Arias aquel mal caballero cuyas fechon'as pusieron en las tablas 
Luis Vêlez de Guevara y Calderôn, y de la misma suerte que conocemos 
por Gdmez Manrique al autor del Regimiento de principes: no siendo en 
ninguno de estos casos patronîmico el Gdmez, como no lo es en el caso 
de Pereira. Asî lo indica la misma forma de latinizaciôn de su nombre: 
Gomeiins Pereira. Nicolas Antonio debiô de pensar como yo en esta par- 
te, y por eso colocô a nuestro filôsofo en la letra G de su Diccionario y 
no en la lista de los autores nominis ignoti. 

»Lo que se ignora de todo punto — continua el autor de La Cicncia Es- 
pahola — es su patria. El apellido Pereira ha inducido a muchos a supo- 
nerle, sin otra razén alguna, gallego o portugués: el jesuita Ulloa, en un 
pasaje que citaré adelante ( ' ), le llamô resueltamente, y en latin bas- 



( ' ) El siguiente, en que se refiere a \'A'~, formas siistaticiales: 

'.iRegnabat pacijice et féliciter sane regnabat in scholis omnibus Europe^ 
a?'istotelicorum etitis naturalis systema, compositio nimirum ex niateria et 
forma reciproce distinctis. Sed medici duo Hispani, alter complutensis Va- 
Iles, satis noius ex sacra sua Philosophia, gallegus alter Pereira, enti na- 
turali (/uod bene se habebat mcderi volent es, ipsum Jiecavere.^ 

El P. Isla, citado también por Menéndez y Pelayo, dice lo siguiente 
en su Fray Gerundio: 

«Deju a un lado que el famoso Antonio Gômez Pereira no fué inglés, 
francés, italiano, ni aleman. sino gallego, por la gracia de Dios, y de! obis- 



GOMEZ PKREIRA Y LUIS DE MERCADO 



tante macarrônico, gallegi/s; pero la verdad es que, en sus libros, ni a Ga- 
licia ni a Portugal alude una sola vez, que yo sepa. Lo que de él consta 
es que viviô y escribiô en Médina del Campo, donde verosimilmente 
liabîa nacido, aunque sus padres o abuelos procediesen de otra région 
de Espaîïa. Si es verdad, como ha dicho Fiorentino, en su biograffa de 
Pomponazzi, que mi filâsofo es ciudadano del pueblo donde piensa y escribe, 
como 7111 gtierrero foma nombre y patria de la bandera bajo la cual contbate, 
la gloria de Gômez Pereira pertenece sin duda a Médina, que por tal 
hijo sera famosa e insigne entre las villas castellanas, mas que por los 
recuerdos de su antigua prosperidad y de sus riquîsimas ferias.» 

Y, ciertamente, la persona de Gômez Pereira es de las que 
despiertan la curiosidad. Un hombre que rompe abiertamente 
con preocupaciones admitidas por el comûn asenso; que sienta, 
en contra de ellas, proposiciones audaces, adelantandose a los 
innovadores de la filosofia; que desacata la autoridad de Aristo- 
teles, de Galeno, de Averroes, de Erasmo y de San Agustin, y 
se jacta de reformar las teorias clînicas, habîa de ser por fuerza 
un carâcter génial, arriscado y rebelde. 

Las famosas paradojas de Gômez Pereira ( ■ ), glosadas y apro- 



pado de Tuy, como quieren unos, o portugués, como desean otros; pero 
sea esto o aquello (que yo no he visto su fe de bautismo), al cabo espa- 
fïol fué, y no se llamô Jorge, como se le antojô a monsieur el abad Lad- 
vocat, compendiador del Diccionarin de Moreri, y no tuvo por bien de 
corregirlo su escrupuloso traductor, sin duda por no faltar a la fidelidad. 
Pues es de pûblica notoriedad en todos los estados de Minerva, que este 
insigne hombre, sèis aiios antes que hubiese en el mundo Bacon de Ve- 
rulamio, mâs de ochenta antes que naciese Descartes, treinta y ocho an- 
tes que Pedro Gassendo fucse bautizado en Chantersier, mâs de ciento 
antes que Isaac Newton hiciese los primeros puchericos en Volstrope, de 
la provincia de Lincoln, los mismos, con corta diferencia, antes que Gui- 
llermo Godofredo, baron de Leibnitz, se dejase ver en Leipzig envuelto 
en las secundinas... ya habîa hecho el proceso al pobre Estagirita y habia 
llamado a juicio sus principales mâximas, principios y axiomas.» 

( ' ) Asî las llamô el licenciado Miguel de Palacios en las Obiectiones 
Licenciati Michaelis a Palacios, Caihedrarii sacrie Theologhe in Salman- 



NARCISO ALONSO CORTES 



vechadas por otros filôsofos, propias son de un pensador origi- 
nalisimo, a quien con razôn se incluye entre los tundadores de 
la psicologîa expérimental. Mas como no es este lo que aqui nos 
interesa, y ya el hondo anâlisis de Menéndez y Pelayo déterminé 
la significaciôn de Pereira como filôsofo ( ' ), al paso que More- 
jôn y Chinchilla le estudiaron como tratadista médico, limitémo- 
nos a presentar los prometidos datos, con lo cual veremos hasta 
que punto son ciertas las conjeturas hechas por los biôgrafos (^ ). 

Al comenzar el siglo xvt habîa en la calle de Serranos, de Mé- 
dina del Campo, una tienda de jergueria, donde se vendian pa- 
nos y sedas, picotes y mantas de caballos. Los duefios de esta 
tienda eran Antonio Pereira y Margarita o Margarida de Médina. 

La muchedumbre de gentes que de todas las naciones de Eu- 
ropa convocaban en Médina sus ferias famosas, multiplicando 
las contrataciones y fomentando la riqueza, diô buen contingente 
de compradores al mercader Pereira, que viô marchar prôsperos 
sus negocios. Bien puede suponerse que aquella heterogénea 
concurrencia, donde figuraban milaneses y genoveses, franceses, 
ingleses, flamencos y portugueses, y que convertia la villa de 
]\Iedina en una «fragua de cédulas>» (■'), dejo muy saneadas ga- 
nancias en la tienda de la calle de Serranos. 



tina Univcrsitate adversus nonnulla ex iiiultiplicibus Paradoxis Antonia- 
7iœ Margariice, et Apologia eorumdem (Médina del Campo, 1555). 

( » ) El benemérilo erudito D. Cristôbal Pérez Pastor hace referencia. 
en su libro La imprenta en Médina del Campo, a varies documentos en 
que intervino Pereira, existantes en el archivo de protocolos de aquella 
villa, ninguno de los cuales, por su contenido, puede suministrar noti- 
cias biogrâficas. 

( 2 ) V. también Los precursores espanolex de Bacon y Descarfes, ])or 
Eloy Bullôn, pâgs. 93-129. 

( 3 ) Fray Tomâs de Mercado: Summa de traies y contratos. Puede verse 
sobre este punto el libro de D. Cristôbal Espejo y D. Juli<1n Paz: Las an- 
tiguas ferias de Med/na del Campo. 



GÔMEZ PEKEIRA Y LUIS DE MKRCADO ^ 



Antonio y Margarita tenîan cinco hijos: Francisco, que debîa 
de ser el mayor; Gômez, cuyo nacimiento coincidiô con el del 
siglo XVI (" ); Juan y Gonzalo (- ), venidos al mundo entre 1505 
y 151 5! V) ûltimaniente, una hija, de nombre Ana. 

No sera necesario decir que el segundo de ellos era el mismo 
que, andando los afios, habia de ser médico en Médina y escri- 
bir la A)itO}nana Margaj'ita. Gômez se llamaba, pues, y no An- 
tonio ni Jorge. En cuanto a los nombres de sus padres, confir- 
man, naturalmente, lo que en el prôlogo a su libro decîa el filô- 
sofo medinense: 

«... Quas lit fugerem ambigu était s ex patenio ac matemo nominibiis ope- 
ris titulunt cotificeie decrevi. Ciimque meus pater Antonius et Margarita 
mater, dum viverent, appellarentur, Antoiiiatiam Afargaritain Commenta- 
ria noslra ?tominari, ut decreveram. executus siim. Veraqiie fateri volo, non 
displicuisse mihi fugienti insolentem nomenclaturam, diimpiam quaro, simiil 
extollentem operis conditiovem pr<rter propositum invenisse...-* 



(') En la Antoniana Afargarita, puhlicada en 1554, dice que habîa 
entrado en el aiïo 54 de su vida. 

(3) Gonzalo fué boticario en Médina. Como ta], y bajo la fianza de su 
hermano Gômez, celebrô en 1531 un contrato con Diego de Médina, en 
virtud del cual este «se concerto con el dicho licenciado e con Gonzalo 
perea de les dar los aparejos de una botica que fue de francisco ramos. 
boticario defunto, la quai fue tasada en catorze mill y seyscientos e cin- 
quenta maravedis, e ... el dicho licenciado quedô de se obligar con el di- 
cho gonzalo perea, por fiador para el ])agar los dichos maravedis, la mey- 
tad para mediada la feria de otubre primera del aiïo venydero de qui- 
nientos e treinta e dos afios.» Gonzalo era entonces «mayor de catorce 
aiios y menor de veinte». 

Gômez Pereira, ante el licenciado Vega, corregidor de Médina, reco- 
nociô la deuda y se comprometiô a pagar: pero como no lo hizo, el acree- 
dor recurriô ante la Audiencia de Valladolid. Gonzalo negô entonces 
hasta que le hubiesen entregado los aparejos de botica, mas el tribunal 
le condenô a pagar aquella cantidad de maravedis. (Arch. de la Real 
Chancillerîa de Valladolid. Aforeno, fenecidos, env. S~.) 



NAKCISd AI.ONSO CORTES 



Con Antonio y Margarita vivi(5 hasta su fallecimiento el padre 
de aquél, Gômez Garcia Pereira, de quien tomô nombre el nieto. 
De él consta que era hombre niuy caritativo y limosnero, que, 
venciendo los achaques de su edad avanzada, acudi'a alli donde 
alguna necesidad se dejaba sentir, ofreciendo sus socorros pecu- 
niarios. 

Alguna otra noticia de interés tenemos respecto al padre de 
Gômez Pereira. Personas de tanto crédito como Cristôbal de 
Galdo, corregidor de Médina del Campo, afirmaban ( ' ) que «el 
dicho licenciado pereyra es onbre baxo e de baxo estado e cali- 
dad, porque su padre es muy publico y notorio que quando los 
rreyes catolicos, de gloriosa memoria, echaron los jvdios de cas- 
tilla, el padre del dicho licenciado pereyra se tue huyendo destos 
rrey'nos a Portugal e despues l;)oluio e se vino cristiano, e avn 
cstuho en la ynquisicioip^ . 

Verosimil parece la afirmaciôn, aunque de Gômez Garcia Pe- 
reira, el abuelo, dijeran algunas personas ser «buen cristiano e 
temeroso de Dios», y aunque el propio Antonio demostrase 
luego su devociôn desempefïando el cargo de mayordomo en la 
iglesia de San Salvador. 

También, por lo dicho, pudiera resultar cierta la conjetura 
que supone a los Pereiras oriundos de Portugal; mas, por lo que 
hace al autor de la Antoniana Margarita, viô la luz posiliva- 
mente en Médina del Campo, como lo comprueban, al deciarar 
en varios pleitos que sostuvo, diferentes testigos, y entre ellos el 
octogenario Diego de Médina, quien le conocia «desde que nas- 
cio, porque nascio e se criô en la mesma calle do este testigo 
vive e mora, que se dice calle de Serranos» (^). 



( ') En el pleito entre Diego Fonseca y el licenciado Pereira, de que 
luego hablaré. 

(2) La calle de Serranos es la que actualmente se Uama de Isabel la 
Catôlica, y se encuentra antes de pasar el puente del rio Zapardiel ])ara 



r,(3MEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO / 

En Médina habîan nacido también sus hermanos, y aun pro- 
bablemente su padre. El tronco portugués, en todo caso, estaba 
mas alejado ( ' ). 

Lo probable es que el abuelo o el bisabuelo de Gômez fuese 
uno de tantos mercaderes portugueses como venîan «con lien- 
zos > a Médina, aposentando sus mercaderîas, por derecho pro- 
pio, en la calle de San Francisco ( ^ ), y que ai encontrar un des- 
pejado campo de contrataciôn, quedase definitivamente estable- 
cido en la villa castellana. Consta también que Antonio Pereira 
y sus hijos Francisco y Juan <tractaban en paiios que conpraban 
en las ferias e los ynbiavan a ponferrada, a donde dezian que 
tenian tienda de paiios». 

Margarida de Médina muriô por los aiîos de 1515, y algo mâs 
tarde debiô de bajar a la tumba uno de los hijos, Francisco, que 
ayudaba a su padre en los quehaceres de la tienda. Todavîa pâr- 
vulos algunos de sus hijos, no poco trastorno debiô de causar a 
Antonio el fallecimiento de su mujer, y si encontre algûn modo 
de repararle fué gracias a cierta muchacha llamada .\na de Avila, 



inteinarse en la villa. En su acera derecha esta situado el convento de las 
Isabeles. 

Como no hace mucho se dijo que en el archivo de la colegiata de Mé- 
dina existîan datos de los cuales resultaba que Pereira naciô en Tuy, se 
casô en Médina y tuvo descendencia, he registrado aquel archivo sin en- 
contrar taies datos. Ya veremos plenamente demostrado que Pereira na- 
cio en Médina, y que en el ano 1551, a los 51 de su hedad, no teni'a hijos. 

( « ) «Chôcame, ciertamente— escribe el Sr. Rodrîguez Fernândez en 
^u Historia de ^fedina dcl Campo, hablando de la patria de Gômez Pe- 
reira, — el silencio de Ossorio y Ayllôn en asunto de tanta honra y monta 
para Médina; pero bien creo que, a falta de pruebas terminantes, callaron 
prudentemente y no quisieron tocar este punto.» 

No repara el Sr. Rodrîguez en que Ossorio cita como grandes médicos 
hijos de Médina al liccnciado Perça y a Antonio Pérez. Y al autor de la 
Antoniana .^fargarita, como ya veremos, se le llamaba en vida, indistinta- 
mrnte, el liccnciado Pereira y el licenciado Perea. 

{■^) Espejo y Paz, ob. cit., pâg. 217. 



8 NARCISO ALONSO CORTÉS 

sobrina de Margarida, que desde très afios antes estaba a su ser- 
vicio, y que «no solamente les servia de quanto le mandaban, 
pero de régir e administrar la tienda... e cosya e cortaba e bendia 
e hacia todo.» Ella fué, pues, la encargada de criar a los peque- 
nos y cuidar a los mayores, en atenciôn a lo quai el mercader 
Pereira la récompensé con regalos y vestidos, enseiîôla costura 
con una maestra compétente, pagô su curaciôn en una larga en- 
fermedad, la consintiô trasladarse a casa de su padre cuando tal 
tuvo por conveniente, costeô los gastos de su boda y suscribio 
en su favor una obligacion de 20.000 maravedis. 

Entretanto (lomez cursaba sus estudios en Salamanca. Alli 
tuvo por maestro iii phisuo negotio a D. Juan iMartinez (luijarro, 
mas tarde cardenal Siliceo, y siguio su carrera de médico. Ter- 
minada, regresô a Médina del Campo y comenzô a ejercer su 
profesiôn con halagiieiios y fructîferos resultados. 

Antonio Pereira, el padre, hubo de retirarse de los négocies 
y dejar la tienda, que poco después vemos en poder de su yerno 
T>uis Alvarez de PLscobar, casado con Ana. En I53i se vin per- 
turbado por su antigua sirviente, Ana de Avila, que le demandé 
ante lajusticia de Médina del Campo. 

El motivo de la demanda era reclamaciôn de salarios. Ana, 
que no solo dirigia su acciôn contra Antonio Pereira, sino con- 
tra sus hijos el licenciado Gômez, Juan, Gonzalo y Ana, decia 
haber servido en casa del mercader su pariente por espacio de 
veinte aîîos, y reclamaba a razôn de 3.OOO maravedis annales. 
Como Juan y Gonzalo Pereira eran menores de 2^ aùos y mayores 
de 12 y 7^, se hizo necesario proveer la curaduria ad litem. 

Declararon en el pleito no pocos testigos, jergueros casi to- 
dos, y cada uno de ellos dijo, plus minusve, que 

«I)io belar a la dicha margarida Cf)n el dicho antonio pereyra. e despues 
de ansy casados los hio hacer vida maridable en vno de consuno como 
marido e muger, e durante el dicho matrimonio vio como ovieron e pro- 
crearon e nascieron en su casa los dichos licenciado gomez pereyra, e 
juan pereyra, e gonzalo pereyra, e ana pereyra.'» 



C.OMEZ PKREIRA Y LUIS DE MERCADO 



Todos ellos vieron a Ana de Avila servir en la tienda de 
xergueria que el dicho Antonio pereyra ténia.» 

Negô este lo contenido en la demanda, afirmando que Ana no 
habia servido en su casa veinte anos, sino très o cuatro en total, 
porque a temporadas salîa de ella para trasladarse a !a de sus 
padres; que durante estas ausencias de Ana se habia visto obli- 
gado a tomar varias criadas, con lo quai se le originaron mayores 
gastos; que él y su mujer habian tenido a Ana, no como criada, 
sino como sobrina de Margarida y tratada en calidad de tal; que 
al mostrar Ana deseos de aprender a coser y bordar, 61 habia 
costeado los necesarios maestros; que solamente los vestidos re- 
galados a su sobrina valian mas que todos sus servicios; que no 
fueron tampoco pequeiïos los dispendios hechos en varias enfer- 
medades sufridas por Ana, y al casarla con su primer marido; y 
que, por si todo esto fuera poco, aun habîa firmado para des- 
pués de su muerte una obligacion a su favor por cuantia de 
20.000 maravedis, ' por el dicho servicio el tiempo que vibio la 
dicha margarida de médina, que podria vivir très anos despues 
que la dicha ana de avila entro en casa del dicho antonio pe- 
reirax. Esta obligacion, testimoniada en el pleito, es de fecha 
13 de Octubre de 1522. 

VA licenciado Vega, teniente regidor de Médina, diô, â 1 1 de 
Julio de 1531, una sentencia favorable a la demandante, decla- 
rando que Ana habfa prestado servicios a .Antonio Pereira por 
espacio de 18 anos, y que debia recibir de los demandados 
54 ducados de oro, o sea très ducados por ario. Apelô Antonio 
Pereira ante la Real Audiencia y Chancilleria de Valladolid, con- 
siguiendo que el fallo de algmios oidores ( ' ), dictado a 12 de 



( ' ) La sentencia Uamada de algujios oidores o de vista, era la primera 
que se dictaba en los pleitos de la Audiencia y Chancilleria, y en caso 
de apelaciôn, se daba la de revista. Hc aquî lo que dice sobre este particu- 
lar D. Francisco Mendizabal, en su intercsante folleto Invesiigaciones acer- 
ra del origen, historia y organhacidn de hi Real Chancilleria de Valladolid: 



10 NARCISO ALDNSO CORTÉS 

Enero de 1532, redujera el salarie a dos ducados; y aunque, no 
contento con esto, interpuso la ûltima apelaciôn, aquella senten- 
cia quedô confirmada en grado de revista (31 Enero 1533) (')• 
Poco después de esto debiô de morir Antonio Pereira. Nues- 
tro Gômez habîa contraido matrimonio con Isabel Rodrîguez, y 



<Terminadas las diligencias, todas las cuales son notificadas a las dos 
partes, procède el Tribunal de Oidores a dar la sentencia de vista, que 
suscriben los cuatro oidores de la Sala, o très solamente; la cabeza de la 
sentencia la constituyen los nombres de las partes y sus procuradores, 
sigue después el texto de ella, y al pie las firmas y rûbricas de los 
oidores. 

» Aparté del texto de las sentencias y después de las firmas de los oido- 
res, tienen la fecha de aquélla, precedida de la formula: «Pronunciôse 
j>esta sentencia por los senores Présidente y Oidores de esta Real Audien- 
ïCia y Chancillerîa del Rey Nuestro Senor, haciendo audiencia pûblica». 

l'Después de esta sentencia primera o sentencia de vista contienen los 
\>\ç\\.0'i fenecidos otra sentencia, que recibe el nombre de revisia, porque 
se refiere a aquella que, después de visLa otra vez, se confirma o se re- 
voca. Para que tenga lugar esta sentencia de revista es preciso que 
haya apelaciôn de parte, pues pucde ocurrir, y asî lo vemos en muchos 
pleitos fenecidos, que no llevan mas que una sola sentencia y que déter- 
mina, como si Uevara dos sentencias, Real Carta ejecutoria. 

»La sentencia de revista es dada en la Sala de Oidores dentio de los 
cuatro meses siguientes al de la de vista, y se ajusta a las mismas formu- 
las, con la diferencia de que aquélla se refiere a la sentencia pronunciada 
por oidores, ya la révoque o la confirme, y la de vista hace referencia a 
la sentencia dada por la justicia ordinaria que fallô en primera instancia. 

iLa sentencia de revista va suscrita por très oidores y lleva la fecha 
después de acabado su texto, usando de la misma formula que la de vista. 
Ambas son suscritas también por el escribano correspondiente, que re- 
tiene los originales en su poder y traslada al rollo del pleito sus copias 
extendidas de buena letra». 

( ' ) De Ana de Avila, mujer de Luis de Duenas, vecina de Médina del 
Campo, con Antonio Pereira, el licenciado Gômez Pereira, Juan Pereira, 
Gonzalo Pereira y Ana Pereira, mujer de Luis Alvarez, vecinos de dicha 
villa. (Archivo de la Real Audiencia y Chancillerîa de Valladolid. Escri- 
bani'a de Taboada, Ft-necidos. envoltorio 521.) 



GOMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO II 

no vivia ya en la calle de Serranos, clonde naciera, sino en otras 
z.z.ç,2l% prvicipales que poseîa en la famosa Rua. Con él vivîa su 
hermano Juan y la mujer de este, dona Ana de Hebân, matrimo- 
nio sin hijos. Tampoco Gômez los tuvo, o, de tenerlos, se le mu- 
rieron pronto. 

A la medicina se dedicada principalmente (lômez, siendo 
«muy buen médico y afamado ansi en la villa de médina del 
campo como en otras partes»; pero como era poseedor de un 
buen capital, parece que no dejaba de meterse en négocies di- 
versos, como eran los de tomar las rentas reaies, y en especial las 
de varias Iglesias, trafîcar con sus vinos y bodegas y arrendar a 
los mercaderes que iban a Médina, durante las lerias de Alayo y 
Octubre, très habitaciones independientes que ténia en sus casas 
de la Rua. 

Algunos de los enemigos que con él litigaron querian también 
hacerle pasar por un casameiitero^ que entendîa en gestionar bue- 
nos niatrimonios para sus amigos y lamiliares. Debe creerse, sin 
embargo, que estas tueran ùnicamente habladurias de pueblo. 

En 1546 se viô Gômez Pereira metido en un pleito. Cierto ve- 
cino de Médina, llamado Juan de Zuazo ( ' ), habîa tenido de sus 
relaciones con Francisca del Corral très hijas naturales, llama- 
das Leonor, Isabel y Maria. Zuazo, in articiilo inortis, casô con 
Francisca, legitimando a las ninas. \"iôse la madré también en 
prôximo peligro de muerte, y al liacer testamento nombre tuto- 
res de sus hijas a Diego de Duenas y al clérigo Francisco Halla- 
do; mas luego, otorgando con fecha 30 de Xoviembre de 1546 
un codicilo, revocô aquella disposiciôn y désigne para la tutoria 
de sus hijas al licenciado Gomez Pereira. 



( ' ) Por la coincidencia de léchas, puede suponerse que de este Juan 
de Zuazo fuera hijo legîtimo el fraile franciscano de igual nombre, marti- 
rizado en el Cairo en 1550, y de quien dice Lôpez Osorio que era «ma- 
yorazgu de esta casa y apellido, antiguos y muy ilustres en esta villa». 



12 NARCISO ALONSO CORTE3 



Entonces Diego de l^^onseca — que parece ser el misnio Diego 
de Duenas despojado de la tutoria, — interpuso demanda contra 
Pereira. En esta demanda, presentada a 6 de Diciembre de aquel 
mismo ano, Fonseca reclamaba para si el cargo de tutor, como 
pariente mas prôximo de Juan de Zuazo, sobrino suyo; denuncia- 
ba el hecho de que la menor dona Leonor estaba en poder del 
.licenciado Pereira, con quien no la unîa ningûn lazo de paren- 
tesco, y pedia que se hiciese depôsito de la nina en casa de dona 
Maria de Hebân, mujer de Pedro Zuazo, o de algûn otro deudor 
o pariente del padre, hasta que se proveyera la tutorîa. 

Pereira, naturalmente, contesté a la demanda diciendo que no 
hacia mas que ejercitar un derecho, ya que el cargo de tutor le 
habîa sido conferido por la madré de las menores, y que estas 
debian quedar bajo su custodia, en la seguridad de que estarian 
convenientemente atendidas y consideradas, puesto que él era 

«honbre rico e honrado e de muy buena vida e fama... y demas de ser 
rico e honrrado e persona de buena conçiençia, es casado e no tiene 
hijos, y tiene en su compania a Juan Pereyra su hermano, questa casado 
con dona Ana de heban, que ansy mismo no tiene hijos, a donde las di- 
chas menores an de ser criadas e rregaladas e bien dotrinadas por la 
muger e cunada del dicho licenciado». 

En el interrogatorio propuesto para la prueba testifical, Fon- 
seca procuré desvirtuar estas palabras y demostrar la convenien- 
cia de que las menores no quedasen en poder de Pereira. Requi- 
riô a los testigos para que dijeran si sabîan 

«quel diclio licenciado gomez pereyra a tenido e tiene su casa e mora- 
da en la Rua desta villa, en vna casa de aposento donde dos vezes en el 
ano, en las i'erias de mayo e otubre, suele acoger y acoge muchos huespe- 
des de diversas partes destos rreynos e de fuera dellos, por do a las per- 
sonas, honra e honestidad de las dichas menores no conbiene quel dicho 
licenciado pereyra sea tutor». 

Solicité asimismo que testificasen si 

«el dicho licenciado pereyra a sido y es honbre bollizioso e atrebido e 
a tenydo e tiene por costumbre de hentender en casar a muchas perso- 



GOMKZ PHRKIRA Y LUIS DE MERCADO I3 

nas de su linage e casta con personas nobles e yjasdalgo e de otra cali- 
dad, e a dicho e publicado que a de casar a las dichas menores con so- 
brinos e parientes suyos». 

E intente demostrar, finalmente, que 

«a las dichas menores les séria mucho dano y mengua e afrenta tener 
por tutor al dicho licenciado pereyra, e perderia mucho de su honna e 
muy mucho mas si las tobiese en su casa e entre sus parientes». 

Insinuando nialiciosamente la idea de que el licenciado pu- 
diese inspirar sospechas en cuanto a la administracion del capi- 
tal de sus pupilas, agregaba esta pregunta: 

«Yten: si sahen, etc., quel dicho licenciado pereyra a tenydo e tiene 
por oficio arrendar e arrienda rentas rreales, e de prestamos e bénéficies, 
e de conprar e bender e acer contratos ynlicitos e reprobados, por(]ue 
a vendido e vende trigo e cevada e zenteno, e con ello vende vino de 
muy poco valor con mucho presçio, por dallo fiado.» 

Impertinentes y afrentosas parecieron estas preguntas al corre- 
gidor de Médina, que er.tendia en el asunto; pero, no obstante, 
continuaron en el interrogatorio y con arreglo a ellas depusieron 
los testigos. 

Como éstos, segûn ocurria en casos taies, eran de la parciali- 
dad de (juicn los presentaba, excusado es decir ([ue contesta- 
ron afirniativaniente a todos los extrenios. 

Maria \^elâz(juez, por ejemplo, dijo que el licenciado Pcreira era 

«honbre bulliçioso e atrebido, e honbre que a entendido en casar a mu- 
chas personas; en especial sabe esta testigo que casô a geronimo de 
montalbo con dona maria de torres, de que garcia de montalbo, su padre, 
hubo gran enojo, e a oydo dezir a otras muchas personas que a écho 
otros casamycntos, en especial que, entrando en casa de su muger de la 
de Rodrigo de acosta, c^ues persona noble e prencipal en esta villa, her- 
mana de la dicha dona ysabel, muger dei dicho diego de fonseca, casô el 
dicho licenciado a Juan de pereyra, su hermano, con dona Ana de he- 
van, hija de la dicha muger de rodrigo de acosta». 

De parecida manera se expresan otros testigos, confirmando 



14 NARCISO ALONSO CORTÉS 

que Pereira alquilaba sus casas de «la rua nueva;> a los niercade- 
res que acudîan a las ferias, y tomaba las rentas reaies cuando 
se le presentaba ocasiôn; otros, en cambio, se limitan a contes- 
tar que «no lo saben». 

Segûn déclara Luis Pérez, escribano de S. M., el licenciado 
Pereira 

«arrendô e tumo en renta de los senores retor e capellanes de la capi- 
lla del senor quintanilla... los prestamos de los engarles, del Carpio e 
billaverde, aldeas desta billa de médina, que son anexos a la dicha capL- 
11a, por los frutos del aîïo proximo pasado de mill e quinientos e qua- 
renta e sels anos». 

Maese Alonso, c/ifnjai/o, conocia perfectamente todos los tra- 
mites seguidos por Pereira para casar a dona Isabel de Quinta- 
nilla con Rui Lôpez de Montalvo, y mejor aûn estaba enterada 
del caso la mujer del zurujano, Constanza de Sarabia. 

Y el caso era, segûn esta, que 

«el licenciado pereyra, en la dicha pregunta contenydo, entendio en 
casar e fue casamentero de doîia ysabel de quintanilla e ruy lopez de 
montalbo, porque bibiendo esta testigo y el dicho maestre alonso su m.t- 
rido en vn quarto de las casas de la dicha dona ysabel de quintanilla, 
que son en la calie dabila desta villa, esta testigo bia e bio como el dicho 
lizenciado pereyra entendia y entendio en el dicho casamyento; porque 
estando esta testigo vn dia con la dicha dona ysabel de quintanilla, el di- 
cho licenciado pereyra entrô a hablalla e a besitalla sobrello a la dicha 
dona ysabel de quintanilla, y estando con ella, de alla vn rato bino a la 
dicha casa el dicho Ruy lopez e Uamô, al quai respondieron, e pregun- 
tandole ques lo que queria, dixo que al lizenciado pereyra para que le 
dièse vna recebta para vn boticario, para salud de vn enfermo, e ar.sy 
subio el dicho Ruy lopez subio (sic) arriba adonde estaba esta testigo e 
la dicha dotïa ysabel de quintanilla, y el dicho lizenciado, el quai dicho 
Ruy lopez subio disimulando con vn sonbrero e tapada la cara e rostro 
con la capa, y en entrando que entrô el dicho ruy lopez, se asentô junto 
con la dicha dona ysabel de quintanilla; asentado, luego el dicho lizen- 
ciado pereyra se yncô de rodillas suplicando a la dicha dona ysabel de 
quintanilla que le dièse la mano por muger del dicho Ruy lopez, e que 
la dicha doîïa ysabel de quintanilla se reia dello e nunca quiso dar la 



GÔMEZ PERI- IRA V I.UIS DE MERCADO I5 

mano, aiinque el dicho lizenciado se lo rogaba e pedia por nierced, e 
ansi entrô vna duena anziana de la dicha dona ysabel de quintanilla, e 
renendo con el dicho lizenciado pereyra, le dixo que aquellos casamien- 
tos no eran para su senora, porque ella ténia debdos y hermanos que 
entendiesen en ello e no que fuese como el dicho lizenciado queria, e 
que de aquella manera no hera hecho sino para mozas del cantaro, y en- 
tonzes el dicho lizenciado v el dicho Ruy lopez de montalbo, henoxados, 
se saliei-on de la casa de la dicha doria ysabel de quintanilla sin se efetuar 
el dicho desposorio, e que despues dende a ocho dias poco mas o menos 
el dicho lizenciado y el dicho Ruy lopez bolbieron a casa de la dicha doîïa 
ysabel de quintanilla a efetuar lo que tenian propuesto que se hiziese, 
e la dicha dona ysabel de quintanilla no quiso dar la mano, e que dende 
a dos o très meses el dicho Ruy lopez se desposô con ella estando esta 
testigo présente.» 

Francisco (iomez, escribano, dice que Pereira, juntamente con 
su CLinado Luis Alvarez de Rscobar, Garcia de San Pedro y otros 
consortes, habîa tenido en arriendo el préstamo de la iglesia de 
.Sieteiglesias, interviniendo asiinismo en varies negocios de trigo 
y vino. 

Otro testigo, de apellido !Marcos, afirma que Pereira le habia 
hecho una venta de estes articules — vino y trigo, — enganândole 
en el precio. 

Claro es que Pereira présenté su interrogatorio y sus testigos, 
para demostrar que taies asertos eran falsos; que su posicion in- 
dependiente garantizaba la rectitud de sus intenciones respecte 
a las menores; que su ocupaciôn exclusiva era el ejercicio de la 
medicina; que el tildarle de casamentero constituia para él una 
ofensa; que en su casa de la calle de la Rua, donde vivia, habîa 
ciertamente très cuartos que alquilaba a los mercaderes en la 
cpoca de ferias, pero que estaban separados de su habitaciôn, sin 
que ni él ni su familia tuvieran que prestar servicios a los hués- 
pedes, para lo cual tcnia los correspondientes criados; que, le 
misnio que él, habia en Médina muchas personas principales que, 
aun teniendo hijas, daban alojamiento en su morada a los mer- 
caderes y négociantes; y, por ultime, que Fonseca, la parte con- 
traria, selamente trataba de conseguir que la particion de los bie- 



l6 NARCISO ALONSO CORTÉS 

nés dejados por Juan de Zuazo y su mujer Francisca del Corral, 
se hiciera en beneficio de Pedro de Zuazo. Esta prueba fuétotal- 
mente favorable a Pereira. 

Entre los testigos por este presentados, algunos aportan inte- 
resantes noticias. Diego de Médina, hombre de 'J'J anos, dice que 
conocîa a Gomez 

<desde que nascio, porque nascio e se crié en la mesma calie do este 
testigo vive e mora, que se dize calle de Serranos, e sabe ques hijo legi- 
timo de antonio pereyra, porque por tal su hijo vio que era avido e teny- 
do por el dicho su padre, llamandole e nonbrandole por su hijo, e t^l a él 
padre, e porque este testigo bibia frontero de la casa del dicho antonyo 
pereyra, e le bio criar a su madré, muger del dicho antonyo pereyra, a 
la que la oya nonbrar e llamar al dicho su hijo madré, e ella a él hijo, e 
conoscio muy bien a gomez garcia, padre del dicho antonio pereyra e 
aguelo del dicho licenciado pereira, e le conoscio harto tienpo hasta que 
fallescio, e a mucho tiempo que fallescio, e le tractô e conoscio mucho 
hasta que fallescio, e fue honbre muy honrrado e buen cristiano, teme- 
roso de Dios». 

Afirma que el licenciado Pereira 

«tan solamente tiene por oficio la medizina, sin ocuparse en otros ne- 
gocios, e es avido e tenydo en la dicha villa entre los vecinos délia por 
une de los principales medicos que ay en ella». 

En parecida forma deponen los deraâs testigos, advirtiendo 
algunos que el licenciado Gomez Pereira «haze muchas limosnas 
y en mucha cantidad a pobres e personas necesitadas». 

Cuanto a la familia, el testigo p-ernando de Médina décla- 
ra que 

«el dicho Antonio de Pereira e sus hijos francisco pereira e juan perei- 
ra tractaron en mercadurias e fueron mercaderes en tracto de panos e se- 
das e de picote, e hacer çapatos e arzones e mantas de caballos». 

Otros detalles agrega Catalina Hernândez, diciendo que 

«el dicluj licenciado pereyra, e sus hijos francisco pereira e juan perei- 
ra, lovieron algund tienpo tracto de mercadurias, e especiaimente oyi') 
dezir esta testigo publicamente en la dicha villa de médina del canpo a 



G(3MEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO IJ 



muchas personas que los susodichos padre e hijos tractaban en panos 
que conpraban en !as ferias e los ynbiavan a ponferrada, a donde dezian 
que tenian tienda de panos». 

(Antonio Pereira habîa sido mayordomo de la iglesia de San 
Salvador.) 

Luis Alvarez, «unado de Gômez, hace saber que si este habîa 
tomado alguna vez las rentas reaies, 

«las tomaba para juan pereira su hermano e antonio rodriguez su so- 
brino, e se obligaba por ellos e los afianzaba, e por este testigo a salido 
por fiador alnunas vezes de algunas rentas que ténia e tomaba*. 

De la misnia manera desmienten les testigos de Pereira la 
acusaciôn de casamentero que le dirigîa la parte contraria, y en 
primer tcrmino los mismos a quienes se decia matrimoniados por 
oficios del licenciado. Dona Maria de Terres, mujer de Jerônimo 
deMontalvo, afirnia — y su marido lo corrobora, — que si Pereira 
habia intervenido en su matrimonio fué solamente para infor- 
marse, a su ruego, de las condiciones que acompanaban a su fu- 
ture, y que el casamiento entre deîia Isabel de Quintanillay Rui 
Lopez de Montalvo se habia hecho, no por manejos del licencia- 
do, sino por deseos de la contrayente, la cual quiso al mismo 
tiempo que todo se llevara en secreto, para que su hermano 
Alonso de Ouintanilla no lo supiera hasta el momento oportuno. 
Como Isabel de Ouintanilla habîa muerto, no pudo Pereira invo- 
car su testimonio; pero Rui Lopez de Montalvo, el viudo, atàrm6 
rolunilamente que su casamiento habia sido de amor, sin que 
ningûn extrafio se hubiera encargado de disponerle. Resultaba, 
en suma, que Pereira habîa mediado en las dos bodas, pero a 
instancias de las dos novias y solo con el buen tleseo de ayudar 
a tan convenientes enlaces. 

Es aquî, y contestando al interrogatorio de Fonseca, donde 
Cristôbal de Galdo, corregidor de Médina, dice que 

«el dicho licenciado pereyra es onbre baxo e de baxo estado e calidad, 
porque su padre es muy publico y notorio que quando los reyes catolicos, 

Revue Hispanique. — M. 2 



NARCISO ALONSO CORTP^S 



de gloriosa memoria, hecharon los jvdios de castilla, el padre del dicho 
licenciado pereyra se fue huyendo destos rreynos a Portugal, e despues 
bolvio e se vino ciistiano e avn estubo en la ynquisicion». 

En la misma idea insiste Francisco de Silva, diciendo que An- 
tonio Pereira 

«era vn onbre de baxa suerte e oficio, porque hacia mantas de cavallos 
e mulas, e capotes de sayal, como es notorio, y dello tenya su tienda en 
la calle de serranos». 

Mas, después de todo, Diego de Fonseca no dejaba de ser un 
litigante temerario, ya que el hecho de estar nombrado Pereira, 
en el codicilo de Francisca del Corral, tutor de las menores Leo- 
nor, Isabel y Maria de Zuazo, hacia inûtil cuanto en contrario se 
intentase; asî es que, terminada la prueba, el teniente de corre- 
gidor de Médina, licenciado Bernabé, déclaré discernida la tutela 
en favor de Gômez Pereira ( ' ). 

ijTermin6 con esto la cuestiôn? Lejos de ser asi, precisamente 
en este momento empieza a complicarse, y para ello entran en 
juego nuevos personajes. Encargado el licenciado Pereira de las 
menores, teniéndolas acogidas en su casa y bajo la salvaguardia 
de una sentencia, parece que nuestro médico no tenîa nada que 
temer de sus enemigos; pero si ello fué asî, puede decirlo la de- 
manda que algûn tiempo después presentaba Pereira, iniciando 
un nuevo pleito, en la Chancillerîa de Valladolid, y que comen- 
zaba de este modo: 

«El licenciado pereyra, vecino de médina del canpo, en el pleyto que 
trata con diego de fonseca, digo que sabe V. alteza como el dicho pleyto 
a sido y es sobre cierta tutela de vnos menores de que yo fui probeydo 
de tutor por la justicia de médina del campo y nonbrado por el testador; 
tengo dos sentencias en mi fabor, por las quales se allarâ yo ser legitimo 
tutor, y como tal tutor he tenido las menores en mi poder, y ahora sabra 



(' ) De Diego de Fonseca con el licenciado Pereira. (Arch. cit., escribanîa 
de Taboada, Olvidados, envoltorio 148.) 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 10 

vuestra alteza que he tenido yo en mi poder como tal tutor a dona leonor 
mi menor, e siendo como es menor de once aîïos, en gran fraude de lo 
sentenciado por V. alteza y en desacato y perjuicio desta litespendencia, 
la parte contraria y otros parientes que pretendian quitarme la dicha tu- 
tela tomaron la dicha dona Leonor, y estando mi muger en misa el biernes 
que pasô, que se contaron ocho deste présente mes de março, la sacaron 
de mi casa y poder sin yo lo saver e la pusieron en casa de vnas veatas 
que llaman las françiscas, todo a efeto de danificar a la dicha menor e de- 
fraudar la dicha tutela.» 

Pedi'a Gômez Pereira que le restituyeran la menor, iraponien- 
do el consiguiente castigo a los autores del rapto. Estos, segûn 
sospechaba el demandante, eran Juan de Zuazo, hermanobas- 
tardo de las menores, y Francisco Hallado, clérigo beneficiado 
de la iglesia de San Juan del Azogue, hermano de Francisca de! 
Corral y tio, por tanto, de las ninas. 

De acuerdo con lo solicitado por Pereira, los oidores de la 
Audiencia de \^alladolid ordenaron al corregidor y justicia de 
Médina que «prendan o hagan prender a Juan de Zuazo, vecino 
de la dicha villa, y preso y a buen rrecado le ynvien a la car- 
çel... y saquen a doiia Leonor de zuazo... y la pongan de su 
raano en parte y lugar donde tenga libertad, en deposyto, y to- 
men e rresciban juramento de la edad». Encargabanles asimis- 
mo que hiciesen confesar a la nina quién la habia sacado de 
casa de Pereira y que deseaba que se hiciese de su persona. 

Todo se cumplio al pie de la letra. El corregidor de Médina 
sac6 a doiia Leonor de poder de las Françiscas y la puso en casa 
de la viuda de Gil Ruiz de las Heras. Interrogada acerca de 
quién la habîa sacado de casa de su tutor, contesto que ella se 
habîa salido voluntariamente sin que nadie la acompaiiara, y que 
lo habi'a hecho asi porque deseaba ser monja. 

Este ûltimo punto, a no dudar, era resultado del plan fragua- 
do por Juan de Zuazo, el hermano de la niiia, estudiante en la 
universidad de Valladolid, el cual evidentemente se habîa pro- 
puesto recluir a alguna de sus hermanas en un convento, para 
que renunciara en cl sus bienes. X^eremos luego comprobada 



NARCISO ALONSO C'i)RTF';s 



esta sospecha. ("laro esta, pues, que la intervencion de Gomez 
Pereira era por todo extremo favorable a las menores, y que de 
seguro por pensarlo asî le habîa proveido Francisca del Corral en 
el cargo de tutor. Ello explica también (jue Zuazo y sus compa- 
neros, viendo en el licenciado un grave obstâculo para la reali- 
zaciôn de su proyecto, trataran de combatirle por todos los 
medios. 

lie aquî, pues, que mientras se rcalizaban las diligencias de 
depositar a dona Leonor para devolverla a su tutor, hallôse este 
cierto dia con que desaparecîa de su casa la herniana de aqué- 
11a, dona Isabel, menor de siete anos, en circunstancias muy 
parecidas. IVatôse de hacer ver que la niiia se habia salido tam- 
bién de su propio impulso; mas, aun(]ue debe suponerse que el 
estudiante y sus tîos habn'an conseguido atraer la voluntad de 
las niiias y despertar en ellas el odio hacia su tutor, fueles pre- 
ciso, con todo, preparar y disponer el rapto, dando a tal objeto 
pasos diversos y valiéndose de enganos y estratagemas que pun- 
tualmente les demostrô Pereira por medio de testigos. 

Kl clcrigo Francisco llallado pretendi(3 exculparse insistiendo 
en (jue dona Leonor y doiîa Isabel habîan abandonado espontâ- 
neamente el domicilio de Pereira, en el cual estaban contra su 
gusto, ya que, aun después de discernida la tutoria en favor de 
aquél, solian permanecer en casa de llallado y en la de su her- 
mana Catalina Sanz. A instancia de Pereira, sin embargo, Fran- 
cisco llallado entrô en la cârcel. 

Cuando por auto de algîiiios oïdoyes de la Chancilleria, ante- 
rior a la desaparicion de dona Isabel, se dispuso que dona Leo- 
nor luese devuelta a Gomez Pereira, Hallado pidiô en contrario, 
alegando que la niiia queria <:estar en el monesterio de Santa 
Isabel», y (|ue «la causa que la dicha dona leonor se fue al dicho 
monasterio, tue porquel dicho licenciado pereyra la queria e 
quiere casar con vn su sobrino, e no es cosa que le cunple ni 
esta bien al flicho mi parte como su tio... porque la dicha dona 
leonor tiene suficicnte dote para casar con un caballero nuiy 



GOMEZ PEREIRA V LUIS DE MERCADO 21 

honrrado y espéra a suceder en el mayoradgo de su hermano, y 
no es rrazon que a palabras la tome su curador, mayormente 
siendo como es de once anos y medio». FLsto de! casamiento con 
el sobrino escosa que ya habian insinuado en el pleito anterior, 
y que mas tarde utilizarfan como recurso decisivo. 

Los testigos de Hallado declararon que, en efecto, dona Leo- 
nor, no obstante la tutoria de Pereira, habia estado siempre en 
casa de «Francisco 1 lallado y de Inès Ilallada, biuda, tios de la 
menor e de sus hermanas>, donde el licenciado la veia y habla- 
ba muchas veces. A pesar de tgdo, el pleito se fallo conforme a 
lo pedido por Pereira, disponiendo que las menores fuesen en- 
tregadas a este. Entonces quedo en libertad el clérigo Hallado. 

Mas todo ello coincidio con una circunstancia que vino a ofre- 
cer el desquite a Zuazo, Hallado y los suyos. Con fecha 20 de 
Marzo de 1550» cl ûltimo présente') un escrito en que hacîa cons- 
tar que dona Leonor habîa cumplido los doce anos y requerîa al 
corregidor y lugarlcnicnle de Médina para (jue «bayan al mo- 
nesterio do la dicha dona Leonor esta depositada y la probean 
del curador quella nonbrare». Lo mismo pidiô Juan de Zuazo. 

El resultado de todo ello para evitar prolijidades, fué cpic 
Zuazo y LIallado se salicron con la suya; que doîia Leonor nom- 
brô por tutor a su hermano, y que ipso facto cesô en el cargo el 
licenciado Pereira ( ' ) 

Y entonces comenzô otro pleito: el que jjromovio Juan de 
Zuazo, bien que con resultado negativo, para poner a Pereira en 
un aprieto mediante la rendicion de cuentas. La demanda de 
Zuazo lleva fecha lO de Octubre de I550. 

La curaduria a favor de Zuazo, de que hay testimonio en 
autos, h^llase extendida a 27 de Marzo de aquel mismo a no. 
Ehtre los testigos que declararon acerca de la edad de Zuazu 



( ' ) Del licenciado Pereira, inedico, con Juati de Zuazo y co7tsorles. (Arcli. 
cit., escribanîa de Taboada, Olvidados, envoltorio 195.) 



NARCISO ALONSO CORTKS 



figura Antonio de Villegas ( ' ), quien dice que aquél tiene 25 aiios, 
los mismos que un hermano del déclarante llamado Francisco. 
Tendiô especialniente Zuazo a demostrar que Gômez Pereira 
intentaba catequizar a doiïa Leonor para casarla con su sobrino 
Antonio de Escobar, y que tanto este como toda la familia eran 
gente de baja condicion. Para destruir estos asertos, el licenciado 
présenté un interrogatorio, donde figuraban, entre otras, las si- 
guientes preguntas: 

«IIJ. Yten si saben etc. que el dicho lizenciado pereyra es honbre muy 
honrado e un buen cristiano e temeilDSO de Dios e de muy gran conzien- 
cia e rrico e prencipal. 

»IIIJ. Yten si saben etc. que Juan pereyra, hermano del dicho lizen- 
ciado pereyra, tyo ansy mismo del dicho antonio descobar, no tiene hija 
ni hijo légitime, e ques rico e persona honrrada e prencipal, casado con 
dona maria de heban, hija légitima de rrodrigo de Acosta, defunto, que 
gloria aya, y de dona margarita de hevan, personas de las mas honrradas 
y mas prencipales e mas antiguos hijosdaigo desta villa. 

»V. Yten si saben quel dicho licenciado pereyra no tiene hijos tanpoco 
como el dicho Juan pereira su hermano, e por no los tener an de dejar su 
hazienda o la mayor parte délia a los hijos del dicho Luys Alvarez desco- 
bar, y prenzipalmente al dicho antonio descobar, hijo mayor del dicho 
luis alvarez descobar. e que ansi se a entendido y entiende dellos, y lo 
tienen los testigos por muy cierto. 

»VJ. Yten si saben que el dicho licenciado pereyra no tiene otro so- 
brino con quien pudiese casar la dicha menor si no es el dicho antonio 
descobar, el quai es mancebo letrado, virtuoso, sin vicios, de poca hedad 
e vien dispuesto, el quai en la profesion de canones y leyes es afamado 
en Salamanca para el tienpo que a que estudia, e da de sy esperanza e 
muestra que si bibe a de ser vna muy senalada persona en servicio de 
Dios y honrra del mundo. 

»VIJ. Yten si saben etc. que el dicho Luys aluarez descobar, padre del 
dicho antonio descobar, es honbre hijodalgo y honbre rico y muy prenci- 
pal y (jue prétende casar al dicho su hijo mas adelantadamente que con 



( I ) Pudiera ocurrir que fuese el autor del Invcniario; mas debo ad- 
vertir que por estos mismos aîios encuentro en Médina del Campo otro 
Antonio de Villegas. 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 23 

nynguna de las dichas menores, por ser, como dicho es, hijodalgo conos 
cido, e tambien porques honbre rico y porque las dichas menores tienen 
muy poco y el dicho luys alvarez allai-â en la dicha villa de médina del 
canpo muy mayores casamyentos para el dicho su hijo.» 

Las demâs preguntas de Pereira se encaminaban a demostrar 
que la tutorîa, lejos de ser para él grata, habîale dado molestias 
y disgustos; que se la habia ofrecido a varies caballeros y perso. 
nas importantes de !Medina, a condiciôn de que casaran a uno 
(le sus hiios con dona Leonor, y ellos habian rechazado la pro- 
posiciôn; y, ûltimamente, que las menores tenîan un capital rela- 
tivamente corto y sus parientès eran pobres. También hace 
constar Pereira en un escrito que los otros contrarios le preten- 
dian «injuriar y matar>. 

En otro interrogatorio, un tanto variado, dice también que «el 
dicho licenciado pereyra no entiende en tractos ni en mercade- 
rias, sino en su medezina», e incluye la siguiente prcgunta: 

«Yten si saben etc. que el dicho licenciado pereira es muy buen medi- 
co y afamado, ansi en la villa de médina del campo como en otras partes, 
y en cada vn dia que salio desta villa de médina del campo para seguir 
jos dichos pleytos por la dicha dona leonor, pcrdio e dexô de ganar en 
su oficio de medezina dos ducados en cada vn dia.» 

A todo ello contestaron afirmativamente los testigos de Perei- 
ra. Hernando de 1 orres, Cristobal de Sagramena, el boticario 
Diego Gonzalez —que séria el predilecto de Pereira, — ^Juan de 
Huidobro, Juan Salmerôn y otros muchos, convienen en que la 
posicion desahogada del licenciado medinense le libraba de toda 
sospecha y en que era <muy bucn médico y afamado>, que tenfa 
<muchas curas en la dicha villa». 

Juan de Zuazo, en cambio, insistio en la consabida idea de que 
«el dicho licenciado perea ( ' ) y los dichos sus sobrinos son hom- 



( ' ) En estos pleitos, como mâs arriba he indicado, se llama indistin- 
tamcnte al médico de Médina el licenciado Pereira y el licenciado Perea. 
El, claro es, se deci'a Pereira. 



NARCISO ALONSO CORTKS 



bres llanos (.; hijos ciel pueblo:>, cosa que da ocasiôn para que 
los testigos nuevaniente digan que eran «hijos de personas ofi- 
ciales que vendian xergas e capotes y mantas de mulas>. Por 
estos testigos sabemos que la tlenda estaba entonces en poder 
de Luis Alvarez de P^scobar, que era «mercader de paùos y sedas 
y otras mercaderias>, y que tenia «en su casa donde mora, junto 
cabo su casa, vna tienda donde venden sayas y capotes de xerga>. 

Nombrose un contador por cada parte; presento Pereira los 
justificantes de los gastos hechos en benefîcio de las menores y 
el mémorial de los bienes que estas poseîan al hacerse Juan de 
Zuazo cargo de la curadurîa, y, rendidas cuentas religiosamente, 
concluyô el pleito dejando a salvo el honor y la rectitud de Pe- 
reira y de manifiesto la mala te de sus contraries. 

Dueiîo Zuazo de la situaciôn, empezo a ejercer sus malas artes 
cerca de sus hermanas. Consiguiô primero que doiia Leonor re- 
nunciase en él sus bienes para hacerse monja; pero como la mu- 
chacha se volviese atrâs luego, hubo de desplegar la misma tâctica 
cerca de la otra hermana, sin que le costase gran trabajo con- 
vencer a una niiia de tan corta edad. Entonces Pereira, indig- 
nado sin duda por semejante vileza, hizo uso de la provision real 
que para prender a Zuazo tenia desde mucho antes, y logrô que 
la justicia de Médina le condujera a la cârcel de corte. Véase el 
escrito que sobre este particular dirigio Zuazo al presiflente y 
oidores de la Audiencia de Valladolid, con lécha II de Rnero 
de 1553: 

«Juan de Zuazo, preso por vna provision real de vuestra alteza, a peti- 
cion del licenciado perea, medico, vezino de la villa de médina del cam- 
po, me presento en esta real carcel chancilleria ante vuestra alteza, e con- 
tando el caso de mi prision, digo ser ansi: que abrd ([uatro anos quel 
licenciado perea era tutor de dona leonor de zuazo, mi hermana. (;1 quai 
con mal zelo c contra derccho tractô, sin dar parte a mi e a otros deudos 
de su menor, de casalla con vn sobrino suyo no ygual a la dicha mi her- 
mana en linaxc ni hazicnda, e para elle la persuadia muchas e diversas 
vezes por ruegos e enganos, e como la dicha doîïa leonor fuese molestada 
se salio de casa de su tutor, que era el licenciado suso dicho. e se fuc a 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 2 5 

vn rnonesterio de beatas, y entonces el dicho Jicenciado sacô provision 
rcal a vue.5tra alteza conti'a mi para que fuese preso e traido a esta corte, 
a causa que sospechô yo aberla sacado de su poder e casa, sobre lo quai 
yo entonces parezi en esta corte ante vuestra alteza e litigué contra el 
suso dicho, de pobre, el casamiento enganoso que tractaba, a la quai 
cavsa le fue quitada la menor de poder dél e yo dado por libre por vues- 
tra alteza, attento que sobre la causa litigamos mas de vn ano y vuestra 
alteza no déclaré yo aber cometido delito alguno, e despues aca yo e sido 
curador de mi hermana y le e tomado quentas y tractado pieytos sobre 
ella e su hazienda mas de dos anos sin él pedir ni osar yo fuese preso, 
porque mi hermana se le salio de su casa, por lo quai yo e quedado libre 
e sin culpa, e aora por malizia c por les pieytos (jue emos traydo, siendo 
el pleyto acabado, las quentas dadas, las cosas pasadas en cosa juzgada, 
présenté ante lajusticia demcdina la provisioji antigua dada porvuestr.i 
alteza, e me trae preso a esta corte estando yo dado por libre, lo cjual no 
procède sino de malizia, por lo (jual a caydo en dcsacato de vuestra 
alteza e debe ser castigado e yo dado [)or libre, mandandole pagarme las 
costas de la prision injusta.» 

Por auto (le la Chancillerîa, Juan de Zuazo quedo libre bajo 
fianza. Insistiô Pereira en que se le apresase, poniendo ai descu- 
bierto cl fondo de la cuestion; y Zuazo se defendio como pudo, 
afirmando que, 

^dado caso ([ue doîia ysabel de zuazo aya eclio alguna renunziazion de 
alguna parte de sus bienes en sus hermanos Juan de zuazo y dona leonor 
de zuazo, es por([ue quicre ser monja y quiere antes darlo a ellos que no 
a extranos». 

Pero las argucias y trapacerfas de Zuazo fracasaron tan\bi<'n 
esta vez. La carta de donacion de doiia Isabel en favor de Juan 
lleva fecha 2"] de Diciembre de I553i y dos dîas despucs sustân- 
ciase la curadurîa ad liteiu de dona Isabel, para pleitear con su 
hermano, quien «por fuerza y contra su voluntad» la habia he- 
cho firmar aquel documento ( ' ). 



( ' ) De Juan de Zuazo, curador de doua Leonor de Zuazo, con el licencia- 
do Pereira, medico. (Arch. cit., escribani'a de Taboada, Olvidados, envolto- 
rio 102.) 



26 NARCISO ALONSO CORTÉS 



Este pleito, fuese por avenencia 6 por otra causa, no se prosi- 
guiô hasta el fin; mas debe suponerse que Pereira y las demâs 
personas que protegian a dona Isabel no abandonarîan a esta a 
las artimanas de su hermano. 

Con esto terminaron les pleitos que su tuton'a suscitô al licen- 
ciado Gômez Pereira, y que lioy, pasados los siglos, nos suminis- 
tran noticias sobre el autor de la Antoniana Margarita. 

^las debe decirse, antes de terminar la historia de Pereira 
conio pleiteante, que siniultâneamente con los citados sostuvo 
otro litigio en la Chancillerîa de Valladolid, de poca importan- 
cia, pero que viene a confirmar alguno de los puntos enuncia- 
dos mas arriba, cual es su intervenciôn en negocios de vinos y 
otros anâlogos. Con fecha 6 de Octubre de I55l demandé Pe- 
reira al vecino de Aledina del Campo, Melchor de Amusco, a 
quien el aiîo anterior habîa arrendado ocho cubas que en la bo- 
dega de una de sus casas, sita en la Arriba de Xuestra Senorâ 
de Gracia, tenia henchidas de vino; y como terminase el arren- 
damiento el dia de San Aliguel de Septiembre sin que Amusco 
cumpliese la condiciôn, estipulada en el contrat©, de entregar las 
cubas vacias, le llevaba ante la justicia ordinaria de Médina. 

El demandado contesté que, en efecto, no habia cumplido 
aquel requisito; pero que ya, en ausencia del licenciado Pereira, 
habîa dicho a su hermano Juan, participante en el negocio de los 
vinos, que tal vez no le fuera posible desembarazar la bodega 
hasta la vendimia, con lo cual él mostrôse conforme. Negô Juan 
(|ue tuviese él nada que ver en la bodega; pero, abierta informa- 
ciôn acerca de si «el dicho licenciado perea e juan perea su her- 
mano tienen compaiiia en los binos y bodegas que tienen, y que 
la dicha bodega es de ambos>, los diverses testigos presentados 
por Amusco estuvieron contestes en sostenerlo asi. Ello era no- 
torio en Médina, y todos habian visto «al dicho juan perea en- 
trar e salir e mandar en la bodega e vinas del dicho licenciado 
perea como cosa suya, e... que los binos y cubas cjue tiene son 
de ambos». 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 2/ 



El doctor Valencia, teniente de corregidor de ?^Iediiia, fallô a 
favor de Pereira; pero Melchor de Amusco apelo ante la Chan- 
cillerîa de Valladolid, y la sentencia de algiinos oidores revocô 
la del inferior, disponiendo que el pleito se repusiera al punto y 
forma que ténia en un principio y condenando en las costas al 
doctor Valencia. Suplico de esta sentencia Gômez Pereira, mas 
solo consiguiô que sobre él recayesen también las costas; y 
cuando, interpuesto el ûltimo recurso, se dictô la sentencia de- 
finitiva, Melchor de Amusco quedô totalmente absuelto de la 
demanda ( ' ). 



Tan empefiadas y enojosas cuestiones no quitaban a Gômez 
Pereira el tiempo y las ganas de sostener otras de indole muy 
diferente, ni de prepararse para mantenerlas en la Antoniaua 
Margarita. El doctor Francisco de Sosa, que tan agriamente 
combatio aquel libro en su Eiidecàlogo^ nos présenta a nuestro 
licenciado vagando por las calles de Médina, donde se le oîa de- 
fender la insensibilidad de los brutos y 

«disputar con otro philosopho sobre esta razon, r no solamente ha la 
cosa venido en disputa, mas con juramentos afirmar lo que de los brutos 
dice ser mas verdad que el sol alumbrar la tierra quando mas claro al 
medio dia sobre nuestro hemisferio se nos muestra...» 

Y a continuacion nos présenta el doctor Sosa la imagen de 
Pereira en estas palabras: 

<vMe parece que veo atiuel philosopho de quien agora tratabamos, ve- 
nir hacia los cambios por la rua arriba, y aun viene con él otro varon 
bien sal)io, que muchas veces le hace cruxir los dientes, y de la otra 
parte viene el famoso albeytar Vasquin, muy alterado, haciendo jura- 



( I ) Del licenciado Pereira con Melclior de Amusco. (Arch. cit., Escriba- 
nia de Lapuerta, Fenecidos, envoltorio 520.) 



2 s NARCISO ALOXSO CORTÉS 

mcntos de le prob.ir por Ipocras, y por cxpcricncia. que los l)rutos sien- 
ten, y no assi como quiera, mas muy mas perfectamente que los hom- 
bres. Acechemos un poco, que no sera mucho que venga a punadas el 
négocie, segun se va encendiendo: por la otra azera se van, dexemoslos 
ir, que ya paresce que van <ilgo mas callando, y creo que es porque Vas- 
quin le debe haber persuadido con algunos fuertes y verdaderos experi- 
mentos...» 

La Antoniana Margarita se publico en 15 54- Poco después 
recibiô Pereira las Ohjeciones de Miguel de Palacios y las diô a 
la estampa juntamente con una defensa de las paradojai. por él 
sostenidas. El Endecdlogo contra la Antoniana Margarita, del 
doctor Sosa, apareciô en 155^) y ^s raro que el licenciado Pe- 
reira, cuya paciencia no debîa de sufrir grandes pruebas, le de- 
jase sin contestaciôn ( ' ). 

En una de las frecuentes visitas que por aquellos aiîos -1557 
o 1558 — hizo Gômez Pereira a Valladoiid, fué indudablemente 
cuando présente al principe don Carlos su sorprendente invento 
para elevar las aguas de rios y fuentes, hecho de que nos da 
cuenta en otro libro suyo: 

<!.Cuin niiper coraiii celsitudine lua, Screiiissime Pr'niceps, exemple osten- 
derem^ inveittitm illud tiostrum, quo fltcmhmm et fontium aquOy ad quan- 
tumvis distaiiiia loca sine ciiniciilis, ac poiitibus posset deduci, et si inter 
7nedia montosa, et multo origene fliimiiiis^ aut fontis altiora, aut jlumine, 
fonteve ipso prof niidiora fuissent^ firmtim ac perpeiuum esse. Memoror cau- 
sam ascensus aquie illius Celsitudiiiem tuam a me peiiise: tibique amplissi- 
nto Principi respondisse. Dilucide ipsam tibi posse me ostendere ptitare si 
e.doctns (liactenus enim per letatem non licnit) in physica faculiate fuisses, 
l^tqiie invesligare rerum causas, ciim velles, passes, Cehitudinein tuam hor- 
tabar phxsiciP facidlatei inciimberes.T ( = ) 

No he podido averiguar cuando muriô Gômez Pereira, por no 



( ■ ) Acerca del doctor Sosa pueden verse noticias en La imprenta en 
Médina del Campo, de D. Cristôbal Pérez Pastor. 

( 2 ) Novae veraqve Medicinae^ experimentis et évident ibus rationibus 
comprobatae. Prima pars. Dedicatoria al principe D. Carlos. 



GÔMEZ PKREIRA Y LUIS DE MERCADO 29 

alcanzar a la fecha probable los libres parroquiales de Médina 
en que habia de encontrarse la correspondiente partida. Segûn 
testimonio de Lùpez Osorio, murio de edad muy avanzada ( ' ). 



LUIS DE MERCADO 

Luis de Mercado, <el médico mas célèbre del siglo xvi», se- 
gûn frase de un escritor francés, no cuenta avin Con una biogra- 
fia compléta. Las escasas noticias que insertô el licenciado Pedro 
Jordan al Trente de su libro De internorum viorhornm cnratwne, 
y las suministradas por Nicolas Antonio, son las que, con levés 
adiciones. han servido para formar otras biogratïas posteriores. 
Necesario es, pues, renovar los datos. 

Dicese que nacio Mercado en 1520; pero hay poderosas razo- 
nes para colocar el nacimiento algunos anos después. P"n primer 
término, los mismos biogralos que senalan aquella techa dicen 
que el famoso médico de Felipe II muriô a los ochenta y seis 
anos, en 1606; cosa totalmente inexacta, pues su fallecimiento 
acaecio en lôii. De igual manera que erraron en este ûltimo 
punto, es de suponer que equivocaran el primero, parque en 
otro caso es preciso admitir que Mercado, al ocurrir su muerte, 
tcnîa noventa y un anos y no ochenta y seis. Por otra parte, la 
mas antigua docunientacion ([ue encuentro, en c|ue Mercado apa- 



( ' ) Rodrîguez Fcniiindcz: Historia de Médina del Campo, pâg. 16. 

En 1593 sostuvieron pleito «don Antonio pcreyra y dona petronihi 
ponce de leon, su muger, rresidentts en la çiudad del cuzco, yndias dtl 
Peru», contra Cristôbal Ortiz, vccino de Mcdina del Campo, sobre 
arriendo «de vnas casas y tienda con todo lo que le pcrtcnece que tie- 
nen en esta dicha villa en la cererîa délia» (Arch. cit.. escribania de Va- 
rela, Fenecidos, envoltorio 706). No parece dudoso que este Pcreira per- 
teneciera a la misma familia, siendo de Médina del Campo y llamîtndose 
Antonio. 



30 NARCISO ALONSO CORTÉS 

rezca como Ucenciado eu Medicina, es de 1556, y de doctor no 
se gradué hasta 1 560. Su primer hijo aparece bautizado en 1556. 
Uniendo todas estas circunstancias, no sera aventurado conjetu- 
rar que Mercado vino al niundo por los anos de I530 ( ' ). 

Pertenecîa Luis de Mercado a una familia de hijosdalgo, cuyo 
solar estaba en tierra de Léon. Andando el tiempo, en 1603, un 
hijo suyo hizo informaciôn de hidalguia ad perpetnavi rei vicnio- 
7'iam^ en la cual encontramos todos los antécédentes de familia 
que pueden apetecerse. Como los mas importantes estân conte- 
nidos en el interrogatorio presentado al efecto, le copio integro 
a continuaciôn: 

«Por las preguntas sigiiientes sean examinados los testigos que fueren 
presentados por parte del licenciado don luis de mercado, alcalde del 
crimen de la Real chancilleria de Valladolid questâ en médina del campo, 
en el pleito que trata sobre su hidalguia ad perpetuam rey memorlani con 
el licenciado Castillo de bobadilla, fiscal de su magestad en la dicha rreal 
audiencia, y con la justicia y rregimiento de la ciudad de Valladolid v 
concejos y hombres buenos de los lugares de baldastillas y biana y al- 
deanueua, jurisdicion de la diciia ciudad de Valladolid y villa de Olmedo. 

1. Primeramente sean preguntados los testigos si conocen a las par- 
tes contenidas en la caueza deste ynterrogatorio y al doctor luis de mer- 
cado, medico de la camara de su magestad, padre del dicho don luis de 
mercado que litiga, y al licenciado pedro de Hordâs su abuelo, vecinos 
que fueron de la ciudad de Valladolid, y a francisco de hiordâs su bis- 
aguelo, vezino que fue de la dicha ciudad de Valladolid y natural del lu- 
gar de sorriuos de el concejo de hordâs en las montanas de leon, o si 
oyeron decir al que dellos no conocieron, y si tienen noticia del linage.de 
hordâs, en el dicho concejo de hordâs, riueras del rio oruigo, montanas 
de leon, y deste pleito. 

2. yten si sauen que el dicho alcalde don luis de mercado, que litiga, 



(i) Siendo ya licenciado en 1556, y no graduândose de doctor hasta 
1560, résulta también inexacte la noticia de algunos biôgrafos, como don 
Pablo Villafranca, en sus adiciones a la Hisioria de la Medicma, de Re- 
nouard, segûn la cual obtuvo el primero de estos grados a los veinti- 
trés aîïos y el segundo a los veintiséis. 



aÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 3^ 

e los dichos sus padre e aguelo e demas antecesores por linea de baron 
fueron y son notorios hijosdalgo de sangre y de solar conocido, devengar 
quinientos sueldos segun fuero despana, y en tal opinion e rreputacion 
an estado y estan el que litiga y el dicho su padre y estubieron todos los 
dichos sus ascendientes por linea de baron, e por taies an sido e son ha. 
uidos y tenidos e comunmente reputados, y los testigos lo an visto y oido 
decir a personas de fee y credito que declaren, y dello a sido y es la pu- 
blica boz, fama y comun opinion. 

3. yten si sauen que de uno, diez, veinte, treinta, quarenta, cinquen- 
ta, sesenta, ciento y mas aiios continuos, y de tanto tiempo que no ay 
memoria de lo contrario, el dicho linage de hordâs, dependiente de la 
torre de hordâs, riueras del rio orbigo, a sido y es linage conocido de 
notorios honbres hijosdalgo de mucha antigûedad, calidad y nobleça, e 
por serlo todos les deszendientes del dicho linage an tenido muchas ca- 
lidades en el dicho concejo de hordâs y en otras partes donde an uiuido 
y morado e tenido vienes y hacienda an estado y estân en opinion e 
rreputacion e posesion continua, quieta e pacîfica de notorios hijosdalgo 
y de no pagar ni contribuir en ningunos pechos, rcpartimientos, derra- 
mas rreales ni conzexales de pecheros, y los que an litigado sobre sus 
hidalguias an sido declarados por hixosdalgo y libradose en su fauor car- 
tas executorias, las quales y los que an conocido descendientes del dicho 
linaje en ])articular declaren los testigos, y sienpre les an sido guardadas 
todos las honrras, exempciones y franqueças y libertades que suelen y 
ac(jstuinl)ran guardar a los notorios hijosdalgo destos reynos por ser des- 
zendientes de el dicho linage y no por otra caussa, y los testigos lo an 
visto ser e pasar en sus tiempos, y lo oyeron decir a sus mayores e mas 
ancianos, personas de mucha fee y credito cuyos nombres declaren, que 
decian averlo ellos ansi visto ser e pasar y oydolo decir a otros sus ma- 
yores y mas ancianos, e los vnos ni los otros nunca bieron ni oyeron de- 
cir cossa en contrario, y dello a sido y es publica voz y ffama y comun 
opinion. 

4. yten si sauen que el dicho alcalde Don Luis de Mercado. que liti- 
ga, y los dichos su padre e aguelo y bisaguelo son descendientes por 
linea de varon del dicho linaje de hordâs del dicho concejo de hordâs, 
porque el dicho francisco de hordâs su bisaguelo fue natural del dicho 
lugar de sorriuos y concejo de hordâs, y descendientes del dicho linaxe, 
y fueron siempre reconocidos, tratados y nombrados por descendientes 
del dicho linaje por todos los descendientes dél, y ellos mismos se an 
preciado por taies y reconocido por su origen al dicho linaxe y solar de 
Hordâs, y traido el nombre, armas y apellido, y todos los que an sido 
executoriadoi an reconocido y reconocen por linea de varon al que litiga 



32 NARCISO ALONSO CORTÉS 



y a los dichos sus padres y aguelo y bisaguelo como desccndientes todos 
de un linaxey un origen, y por taies an sido y son hauidos y tenidos y 
comunmente reputados, y dello ha sido y es la publica voz y ffama y co- 
mun opinion. 

5. yten si sauen que en la dicha ciudad de Valladolid no a liauido ni 
ay pechos de pecheros que se ayan pagado ni paguen por padron y w- 
partimierito, pero los hijosdalgo que a hauido y ay en la dicha ciuilad 
an sido reconocidos y diferenciados de los que no lo son i-n la opinion 
y rreputacion en que cada quai a estado y a sido tenido, inayormente los 
que an sido e son vecinos de la dicha ciudad, y es muy sauida la calidad 
de los vecinos délia en la dicha comun opinion y rreputacion se an dife- 
renciadoy reconocen los hijosdalgo de la dicha ciudad de los que no lo 
son; digan lo que sauen. 

6. yten si sauen que del dicho tiempo ynmemorial a esta parte el di- 
cho alcalde don Luis de mei-cado, que litiga, y los dichos sus padre y ague- 
lo en la dicha ciudad de Valladolid y lugares de baldastillas y biana y al- 
deanueva, y el dicho .^u bisaguelo en la dicha ciudad de Valladolid, donde 
fue vezino muchos anos y rresidio a negocios del conde de luna, cuyo 
vasallo fue, y en los lugares de sorriuos y otero, del concejo de hordâs, y 
en la villa de Rioseco de tapia y en las demas partes y lugares donde an 
vivido y morado y tenido vienes y hacienda cada quai en su tiempo y los 
demas sus antecesores por linea de varon an estado en opinion y repu- 
tacion y posesion continua, quieta e pacifica de hombres notorios hijos- 
dalgo y de no pechar ni contribuir en ningunos pechos, repartimientos 
ni derramas rreales ni concejales de pecheros, los quales y las distincio- 
nes que ay en los dichos lugares entre hidalgos y pecheros en particular 
declaren los testigos, y siempre les fueron guardadas todas las honrras, 
exempciones, franqueças y liuertades que se suelen y acostumbran guar- 
dar a los notorios hijosdalgo de la dicha ciudad y lugares destos reinos, 
por serlo ellos y no por otra caussa, y los testigos lo an visto ser y pasar 
en sus tiempos e lo oyeron decir a susmayores e mas ancianos, personas 
de mucha fee y credito, cuyos nombres declaren, que deçian averlo ellos 
ansi visto ser y pasar e oydolo deçir a otros sus mayores y mas ancianos, 
y los unos y los otros nunca vieron ni oyeron dezir lo contrario, y dello a 
sido y es la publica boz y ffama y comun opinion. 

7. yten si sauen y an oydo dezir que el dicho francisco de hordas, 
visaguelo del dicho alcalde don luis de mercado, que litiga, fue casado y 
velado legitimamente con beatriz de ordâs su légitima muger, y como 
taies hicieron vida maridable juntos, y del dicho matrimonio ubieron y 
procrearon ])or su hijo légitime al dicho licenciado Pedro de ordâs, 
aguelo del dicho alcalde que litiga, y por tal le reconocieron y nombraron, 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 33 

criaron e trataron, e por legitimos marido y muger e hijo fueron hauidos 
y tenidos y comunmente reputados, y los testigos lo oyeron decir a per- 
sonas de fee y crédite que declaren, y dello a sido y es publica voz y ffama 
y comun opinion. 

8. yten si sauen o an oydo dezir que el dicho licenciado pedro de 
hordâs, aguelo del dicho alcalde que litiga, fue casado y belado legitima- 
mente con maria de mercado, su légitima muger, y como taies hicieron 
vida maridable juntos, y del dicho matrimonio obieron y procrearon por 
su hijo légitime al dicho doctor luis de mercado, padre del dicho alcalde 
que litiga, y por tal le rreconocieron e nombraron, criaron e trataron, e 
por légitime marido e muger e hijo fueron auidos y tenidos y comun- 
mente reputados, y los testigos lo oyeron decir a personas de fee y crédi- 
te que declaren, y dello a side y es publica voz y fama y comun opinion 

9. yten si sauen que el dicho doctor luis de mercado, padre del di- 
cho alcalde que litiga, esta casado y belado legitimamente con dona jua- 
na de toro de el castillo su muger, y como taies an hecho e hacen vida 
maridable juntos, y del dicho matrimonio entre otros an tenido por su 
hijo légitime al dicho alcalde don luis de mercado, que litiga, y por tal 
le an reconocido e nombrado, criado e tratado, e por légitime marido e 
muger e hijo an sido e son hauidos e tenidos y comunmente reputados, y 
dello a sido y es la publica voz e fama y comun opinion. 

10. yten si sauen que los dichos licenciado Pedro de hordâs, aguelo, 
y francisco de hordâs, bisaguelo del dicho alcalde don luis de mercado, 
que litiga, a muclios anos que fallecieren y que con mucha dificultad a 
de hauer personas que los alcançasen a conocer de vista. 

1 1. yten si sauen que tode lo suse dicho es verdad, publiée e notorio, 
publica bez y fama e comun opinion». 

1^1 abuelo de Mercado, Francisco de Ordas, era natural de So- 
rribos, segûn ha podido verse, y poseîa tierras en este lugar y en 
Rioseco de I apia. Un testigo de la informaciôn aludida, dice 
que «se acuerda y tiene memoria que en el dicho concejo de or- 
das, en vn campo a donde dizen buerga, termino de santa maria 
de ordâs, esta vn sitio a donde dicen questubo vn torrexon y 
questci en tierra del conde de luna, y que se llama la torre de 
ordas», donde estuvo el solar de este linaje. A Valladolid se 
traslado Francisco de Ordâs «con la axencia de los negocios del 
conde de luna», y alli viviô largos anos. 

El hijo de este, licenciado Pedro de Ordas, fué jiiédico y zuni- 

Rcvue Hispanique. — M. 3 



34 NARCISO ALONSO CORTÉS 

iario^ y caso en \'alladolid con Maria de Alercado, hija de Luis 
Gonzalez de Mercado y de Isabel Nûnez. ruvo Pedro de Ordâs 
très hijos, de los cuales une, Claudio de Ordâs, tomo el apellido 
paterno, y los otros dos, Francisca de Mercado y nuestro doctor 
Luis de Mercado, se apropiaron el materno. 

En 1543 trasladô el licenciado Pedro de Ordâs su vecindad 
desde Valladolid al lugar de Aldeanueva, tierra y jurisdiccion de 
Olmedo. Mas que el ejercicio de su profesiôn, debe creerse que 
lellevôallîla necesidadde atender a las propiedades, nadaescasas, 
que tenîa en Aldeanueva. Locierto esquelos alcaldes y regidores 
de este lugar le admitieron por vecino con fecha 13 de Noviem- 
bre de aquel aiîo, segûn demuestra la siguiente f^ de vecindad: 

«Sepan quantos esta carta de becindad y acoximiento vieren como nos 
los alcaldes y rregidores del concejo de aldeanueba, estando juntos a son 
de canpana tafiida, como le tenemos de costumbre de nos juntar para los 
négocies del dicho coHcejo, estando présentes juan de buenapossada e 
cristobal garcia, alcaldes ordinarios del dicho lugar de aldeanueba. y 
hernando alonso y rodrigo del rio y mateo de ledesma y pedro rrico, rre- 
gidores y jurados del dicho lugar, y francisco de obregon, norato de bue- 
naposada y francisco Sébastian, carretero, pedro hernandez, simon mon- 
te, juan rredondo, hernando toribio, juan de buenaposada, el moi;o, anto- 
nyo de buenapossada, juan redondo, todos vezinos del dicho lugar, pare- 
cio présente el licenciado pedro de ordâs, medico, y dijo que, atento que 
el tiene cassas y vinas y huertas en este lugar y sus termines, como es 
notorio, que pedia le diesen vecindad como a los demas que tienen 
acienda y son vezinos, contribuyendo con los derechos que pagan los que 
entran por vezinos, y visto por los dichos oficiales y demas vezinos, dije- 
ron que le rrecibian por tal vezino y se ponga la dicha vecindad en este 
libro de concejo, y rrecibio juan cereço, mayordomo, diez y siete rreales 
de los derechos de la dicha vecindad, la quai se dio en el dicho lugar de 
aldeanueba estando en el dicho concejo a trece dias del mes de nobien- 
bre de mill y quinientos y quarenta y très anos, que fueron présentes, rro- 
gados y llamados, alonsso de arçe, varbero, vecino del dicho lugar; y pe- 
dro de pedrossa y martin lopez, tejeros, estantes en el dicho lugar, porque 
todos no saben firmar por mandado dellos lo firme — cristobal garcia» ( ' ). 

( I ) (31)ra estay^ de vecindad en el aludido pleito de hidalguîa. 



GÔMEZ PEREIRA V LUIS DE MERCADO 35 

Luis Gonzalez de Mercado, suegro de Ordâs, era mayordomo 
de propios de Valladolid. Con culpa o sin ella, résulté alcanzado 
en 54-200 maravedîs, y para salir del compromiso tuvo que fun- 
dar un censo sobre las fincas siguientes: la mitad de una casa 
y bodega, que en la Odrerîa ténia pro indiviso con el doctor 
Âvila; otra casa, donde cl habitaba, situada asimismo en la acera 
de la Odreria; y dos casas mas en la plazuela del Salvador. Xo 
bastando con esto, fue preciso que el licenciado Ordâs hipoteca- 
se sus fincas de Aldeanueva para acudir en auxilio de su sue- 
gro ( ' )• 

Ordâs, sin embargo, conservô bienes en Aldeanueva, como 
consta en varios asientos del libro de concejo. En uno, corres- 
pondiente al 5 de Julio de 1554, se le incluye entre los hijosdal- 
go; en lO de Septiembre de 1556 se présent*') a reclamar, porque 
le querîan hacer pechar, y consigui(3 que reconociesen su hidal- 
guia; en 1558 exhibiô la real provision para que le empadrona- 
sen, y lo mismo en 1564, si bien entonces ya figura como ave- 
cindado en Valladolid. Poseia a la sazôn en Aldeanueva catorce 
alanzadas de tierra ( ^ ). 

Luis Gonzalez de Mercado, el suegro de Ordâs, quedô en mala 
situaciôn econômica después de su descubierto con la villa; y no 
pareciéndole tal vez decoroso continuar en Valladolid, tomô el 
runibo de las Indias, sin que le detuviera el verse ya prôximo a 
los cincuenta aïïos. No le fué mal en la emigraciôn, y en 155 I, 
cuando llevaba 29 o 30 afios en America y habîa entrado en la 
senectud, vivîa «en la ciudad de Leôn de Nicarao» donde tenîa 
una tienda de joyeria, tan rica «como las mas de la acera de san 
francisco desta villa» (Valladolid). Aluerta su primera nuijer, Isa- 



( ' ) «Escrituras de la hazienda que el lizenciado Ordds tubo en aldea- 
nueva, otorgadas en fauor de Luis gonzalez de mercado, su suegro, ma- 
yordomo de la villa de Valladolid.» (En el citado pleito de hidalgui'a). 

(2) En 1552 vendiô a Juan de Velasco, vecino de Fuenteduero, una 
huerta en términos de Aldeanueva y Valladolid, orillas del rîo Adaja. 



36 NARCISO ALONS') CORTÉS 

bel Nûnez, se habia casado con una «doncella castellana» — mon- 
taiiesa, segûn otras personas que le conocian, — y estaba aûn sano 
y fuerte ( ' ). 

Siempre que del licenciado Pedro de Ordâs se habla en los 
documentos a que me voy refiriendo, se le dice vecino de Valla- 
dolid y de Aldeanueva; pero parece seguro, a no violentar las 
hipôtesis, que también viviô en Léon. Precisamente su hijoLuis, 
el futuro médico de Felipe II, gloria de la ciencia espaîiola, en 
Léon naciô y no en Valladolid, como dicen casi todos los biô- 
grafos (^). Acaso el licenciado Pedro de Ordâs ejerciô también 
su profesiôn en aquella ciudad, aunque debe presumirse que fuera 
por poco tiempo, ya que a ello no hace alusion ninguna de las 
personas que le conocieron y dieron informe en el pleito de hi- 
dalguia seguido por sus descendientes. 

Vivîa Pedro de Ordàs en su casa propia «debaxo de los por- 
tales de la placetilla de san Salvador frente a la yglesia». Segûn 
una prâctica corriente, quiso sin duda que su hijo siguiese su 
propia facultad, y en su virtud Luis de Mercado cursô en la uni- 
versidad de Valladolid los estudios de medicina. Remate de ellos 
tue el grado de doctor, obtenido el dîa 26 de ^layo de 1 560 ( s ), 
segûn patentiza el acta correspondiente, que dice asi: 



( I ) Asf lo declaraban los testigos de un pleito que su yerno Pedro 
de Ordâs sostuvo en 1551 con Alonso de Verdesoto, acerca del censo 
existente sobre las casas del Salvador. Hay copia de esta prueba testifi- 
cal en el pleito de hidalguia. 

( 2 ) Observaré, para dejar a salvo todos los escrùpulos, que el decirse 
a Mercado natiiral de Léon pudiera también significar, aunque no parece 
probable, que naciô en algûn otro lugir de aquella tierra. 

(3) Conviene tener en cuenta, para evitar confusiones, que no fué 
Luis de Mercado el ûnico doctor médico de este apellido. En Benavente 
hubo un doctor Francisco de Mercado, muerto poco antes de 1548, que 
cstuvo casado con dona Catalina Osorio y tuvo dos hijos, llamados Cris- 
tôbal de Mercado e Isabel de Porras. Por los anos de 1573 habfa en Médi- 
na del Campo un doctor, Antonio de Mercado, médico y zurujano. Un 11- 



GÔMEZ PE:REIRA V LUIS \jF. mkrcado 37 

«Ti'tulo de doctor en la facultad de medicina a luis de mercado (a/ 
margen).—Kn vall.'d, domingo veinte y seis de mayo de este ano de mill 
y quinientos y sesenta anos, a las once dadas antes de medio dia en la 
indicion primera y en el pontificado de ntro. muy Sancto padre pio 
quarto, estando en el theatro que se haze dentro en la iglesia mayor des- 
la villa para seinejantes autos, los muy mag.ccs senores licenciados Juan 
de Morales, colegial del colegio de sancta cruz, vicechanciller deste estu- 
dio y universidad; por el muy illustre senor don alonso enrriquez, abbad 
desta villa y chanciller deste estudio, y el doctor hernan rodriguez, pa- 
drino, y diego de oliuares y juan rodriguez y joan de penaranda y amador 
de aramburu y Joan de espina y martin gonçalez de bonilla y andres ca- 
rrasco de sahagun y antonio aluarez y jeronimo de mayorga y alonso ro- 
driguez y lorenzo isidro y pedro de Segobia, doctores en medicina en 
esta universidad, y Joan de balderas y gutierre de monrroi y joan fernan- 
dez badillo y alonso velazquez y antonio garamato de vega y antonio de 
Villa real, doctores en sacra theologia en esta universidad, y el doctor 
luis salado y esteban de Sanctander y tomâs de tobar y carlos de abaunça 
y Joan de arguello y Joan de morales y bernardo arias y diego ortiz de 
funez y cristoual de espinosa y Julian de castejon, doctores legistas en 
esta universidad, y el doctor pero gutierrez y Francisco de Vitoria y bal- 
tasar de meneses y francisco de la cadena y francisco de la fuente, doc- 
tores canonistas en esta universidad, y el doctor Sébastian de Salinas y 
Joan de Freciiilla y Joan Ochoa, doctores en la facultad de artes y philo- 
sophia en esta universidad. — Luis de mercado, natural de leon, licencia- 
do en la facultad de medicina en esta universidad, despues de leida su 
lecion y puesto le sus objeciones por los arguientes, las quales fueron 
refutadas por el dicho seîîor licenciado Luis de mercado, pidio al dicho 
senor vicechanciller el grado de doctor en la dicha facultad de medicina 
y las insignias que para ello se suelen dar; lo quai visto por el dicho se- 
nor vicechanciller ser justa su peticion, dio el grado de doctor en la di- 
cha facultad de medicina al dicho luis de mercado, y dio facultad al dicho 
Hernan Rodriguez, padrino, le enbistiese las dichas insignias. y jurô en 
forma todo lo que deue jurar conforme a los estatutos desta Universi- 
dad para el dicho grado de doctor, y luego el dicho padrino despues de 



cenciado Pedro de Mercado encucntro en Valiadolid por los de 1543. 
casado con dona Catalina Ronquillo. 

Tal vez el haber algûn médico de fama en la familia de su madré fué 
lo que le indujo a Luis de Mercado a toinar el apellido de esta. 



38 NARCISO ALONSO CORTKS 

hecho el dicho juramento le enbistio las insignias acostumbradas y le 
asentô en el dicho theatro en su lugar, en senal de posesion, de lo quai 
todo pidio testimonio en forma y su carta de doctor en la dicha facultad 
de medicina, estando présentes por testigos los muy ill.es seinores don 
Juan de Padilla, adelantado de Castilla, y Hernando de Vega, senor de 
Grafal, y el licen.do hortiz, abb.° desta real chancilleria, y alonso de car- 
bajal, racionero de plasencia, y Joan Alonso de reinoso y jeronimo derei- 
noso, vedeles, y otros muchos caualleros y letrados. — Ita est et interfuit: 
Christophorus de menchaca» ( i ). 

Pocos anos antes de graduarse de doctor en ]Medicina habi'a 
contraîdo matrimonio Luis de ÎNIercado con doria Juana de Toro 
del Castillo. Perteneciente esta seiiora a una familia acomodada, 
dejaba bastante que desear en cuanto a su instruccion, ya que 
por varios documentes consta «que no sabia escrevir». 

Era hija de Juan de Toro y de Bârbola de Carriôn, oriundos, 
a lo que parece, del lugar de Viana de Cega, y ténia los siguien- 
tes hermanos: Juan de Toro, dona Ana de Toro (mujer del 11- 
cenciado Matienzo, oidor en la provincia de las Charcas, en el 
Perû), Francisca de Toro (casada con Lorenzo de Salcedo, algua- 
cil mayor en la Audiencia en el reino de Galicia), el licenciado 
Jeronimo de Toro, abogado, y Diego de Toro, canonigo de la 
iglesia de Valladolid. Del capital paterno recibio doîia Juana de 



( ' ) Archivo de la Universidad de Valladolid: Libro de grades mayorcs 
que priiicipia en el ano de i^SÔ y fetiece en l6l6, f. 44 v. 

Dos dîas antes le hablan concedido permiso para tomar el grade el 
prior y cabildode la Iglesia Colegial, como consta en el siguiente acuer- 
do: «Licencia para recebir el grado de doctor al licenciado Luis de Mer- 
cado. — Viernes a 24 de Mayo vino a cabildo el lic^o Luis de Mercado a 
pedir licencia a los ss. prior y cabildo para hazer el teatro para recebir el 
grado de doctor, y jurô de no ir en dicho ni en écho ni en consejo contra 
esta yglesia, ni correria toros por si ni por otra persona si no fuese en la 
plaça de sta m.^ y los ss. prior y cabildo dieron licencia para ello.» (Ar- 
chivo de la Catedral de Valladolid. Libro del Secreto, que comienza en 
1547, s. f.) 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 39 



Toro, mujer de Alercado, una suma que ascendîa a 608.302 ma- 
ravedîs ( ' ). 

De su matrimonio con dona Juana de Toro, Mercado tuvo 
nueve hijos, y no cuatro, como dicen los biôgrafos: Juan, que 
debiô de morir antes de cumplido el ano, puesto que el segundo 
56 llamô también Juan, Luisa, Antonio, Luis, Isabel, Bautista, 
Petronila y Bernarda (-). 



( ■ ) «Pago que se hace a dona Juana de Toro de su légitima. 

Parece que a de auer la dicha dona Juana, muger del dicho doctor 
nnercado, las dichas quatrocientas y beynte mill y ocho cientos e dos ma- 
ravedis de su légitima y los dichos quinientos ducados de su mejora, que 
en todo monta seyscientas y ocho mill y trecientas e dos maravedis, y se 
los pagamos en los bienes y foi-ma siguiente: 

Primeramente en los seyscientos ducados, ([ues la mitad de la dote 
que para esto tiene receuido. 

yten en la deuda que debe el arcediano alderete nutbe mill y nuebe- 
cientos y treynta y siete maravedis. 

yten en quinientos'ducados que parece tiene receuidos demas de la 
dicha dote, que le presto la dicha barbola de carrion del dicho monton 
para ciertas nuecesidades (sic), por los quales la hicieron obligacion, la 
quai la dicha barbola de carrion les buelba. 

yten en otros nuebe mill marabedis que ansi mismo la dicha barbola 
de carrion la presto de la dicha hacienda. 

yten en la mitad de Iss casas y vinas de baldastillas en ([uarenta mill 
marauedis, porque la otra mitad fue adjudicada al dicho liccnciado Jero- 
nimo de toro. 

yten on dinero de contado, de los que tiene el dicho Santiago de Cas- 
tro, ciento y treynta y seys mill y ochocientos y sesenta y cinco marave- 
dis, con los quales queda pagada de la légitima y mexora que hubo 
de auer». 

(De esta carta de pago de légitima hay testimonio en el citado pleito 
de hidalguia). 

(» ) «En 3 de Octubre de 1556 anos se bautizô Juan, liijo de! licencia- 
do Luys de Mercado y de Juana de Toro, su muger, por el Licenciado 
Juan de Atienza. m. Ana de Atienza». (Archivo parroquial de San Loren- 
zo. Libro i." de bautismos, f. 29. 



40 NARCISO ALONSO CORTÉS 



Al nacer sus dos primeros hijos, el niatrimonio Mercado vivia 
en la parroquia de San Lorenzo, en cuya iglesia fué bautizado 
aquel nino; después se trasladaron a sus casas de la calle de las 
Damas. 

De estos nueve hijos, los dos de nombre Juan y la llamada 
Luisa debieron de morir en edad temprana, puesto que no 
figuran en otros documentes posteriores relativos a la familia. 
Isabel casô con el licenciado Juan de Villagutierre Chumacero, 
que llegô a ser oidor del Consejo de Indias, y de cuyo matrimo- 
nio nacieron cuatro hijos a lo menos ( ' ). D. Luis estudiô Leyes 



«Juan. — en primero de otubre de 1557 anos se bavtizô Juan, hijo del 
lie. Lu^fS de Mercado y de Juana de Toro, su muger. p. Claudio de ordas. 
M. maria de mercado». (Id. id., libro i.° de bautismos, f. 34V 

«Luisa. — En beinte uno (Jîilio 156s) bauticé a Luisa, hija del dotor 
mercado i de dona Juana de toro, fueron padrinos grabiel de Sîintisteban; 
secretario de chancilleria, i madrina isabel alonso, su abogada S. Madale- 
na. — Andres martinez». (Id. id., f. 109). 

«Antonio. — en beinte de otubre {1566) bauticé a antonio, hijo del doc- 
tor mercado y de doîia juana de toro, su muger, fueron padrinos el licen- 
ciado toro, madrina antonia alonso, su abogado S. Francisco. — Andrés 
martinez». (Id. id., f. 118). 

«Luis. — En diez y nuebe de JuUio de 1573 aîïos bauticé a Luis, hijo del 
Doctor Luis de mercado, médico, y de dona juana de toro, padrinos el 
canonigo diego de toro y barbula de carrion, abogado Santiago. — Urban 
de Villoslada cura». (Id. id., f. 149). 

«El doctor Luis de mercado. — En seis de henero de 1576 aîios bautizé 
a bernarda, hija de el doctor luis de mercado y de dona Juana de toro, 
padrinos el licenciado Bernardo matienzo y Antonia alonso, su abogada 
sta. Catalina.— El br Urban de Villoslada cura». (Id. id., f. 162). 

Aunque no he encontrado la partida de bautismo de Isabel, Bautista y 
Petronila, consta su existencia por documentos posteriores. 

( ' ) Bautizado Luis, hijo del licenciado Villagutierre y de Isabel de 
Mercado, a 5 de Julio de 1584. (Archivo parroquial de la Antigua, 1. 2." de 
Bautismos, f. 10.) 

Bautizado Francisco, hijo de id. îd., a 4 de Noviembre de 1587. (Archivo 
y libro citados, f. 46 v.) 



GOMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 4I 

en la universidad de \'alladolid, tomando el grado de licenciado 
en 1595) cuando contaba veintidôs aîîos ( ' ); estuvo casado con 



Bautizada Maria Margarita, hija de îd. îd.. a 2 de Septiembre de 1603. 
(Arch. cit. 1. 3.° de Bautismos, f. 12.) 

Bautizada Inès, hija de id. îd., a 23 de Octubre de 1604. (Arch. cit., 
1. id., f. 30 V.) 

( • ) «Juramento y grado de licenciado en leyes a don Luys de merca- 
do. — En Vallid, domingo, a las once horas de la manana, a diez y seis dias 
del mes de abril de mill y quinientos y novcnta y cinco arios, estando en 
la capilla de s."r sant Juan, ques en la yglesia mayor desta villa, estando 
en ella los s. s. doctores Juan martinez de Recalde. vizecanciller, y el 
doctor Joan de campo Redondo, padrino, cathedratico de prima de leyes, 
Htriusque iiiris docto7-is, y Joan Lopez Orejon, y diego de Valdes, y martin 
y Juan de bonilla, y fran.code aguiar, y barn>e pizarro, oydor desta Real 
Audiencia, y franco garcia ximenez, y el dicho Juan martinez de recalde, 
y Pedro de barcena carasa, y don Antonio de mella, doctores juristas por 
esta Universidad, el bachiller don luis de mercado, natural desta villa, 
para recibir el grado de licen.do en leyes, hizo el juramento que suelèn 
y acostumbran hazer los que se graduan de licen^fos en esta Universidad. 
conforme a los estatutos délia, y hecho, los dichos s. s. se pasaron a la 
capilla del senor sant llorente, ques en el claustro de la dicha yglesia, v 
auiendo el dicho bachiller don luis de mercado sido examinado la noche 
antes por onze doctores juristas que se hallaron présentes al dicho exa- 
men, los quales, abiendo botado por aes. y res., como es de costumbre, 
todos onze, }ie?>iine cfisc/cpaiiie, le aprovaron, como constô por once 
AAAAAAAAAAA que me dieron le diesc. y el dicho bachiller don luis 
de mercado aviendo humildemente pedido el grado de licenciado en 
leyes y el dicho vizecanciller se le dio y concedio libremente con toda la 
solemnidad acostumbrada para que quando quisiere y por bien tubiere 
pudiese recebir el grado de doctor en leyes por esta Universidad, y el 
dicho licendo don luys de mercado lo pidio por testimonio y la carta de 
licenti", siendo présentes por testigos el marques de tauara et don Anto- 
nio cabeza de vaca, y don manuel franco de guzman, y don Antonio lopez, 
y el licen^o don leon de miranda, y el doctor alonso de mendoza, y el ca- 
nonigo diego de toro, y el doctor franco sobrino, y el doctor hyeronimo 
de Rabanal, canonigos de la yglesia maN^or, y otras muchas personas ecle- 
siasticas y seglares, y franco dorantes, bedel, y lorenzo de sant mio-uel, 
maestro de cerimonias, y toril)io gonzalez de quixano, alcruacil. — va tes- 



NARCISO ALONSO CORTÉS 



dona Leonor de Pedromato, de la cual tuvo descendencia ( 0' Y 
ejerciô cargos tan elevados como el de individuo del Consejo 
de S. M., alcalde del Crimen en la Audiencia de Sevilla primero 
y en la Chancillerîa de Valladolid después, sustituyendo en esta 
al doctor Cjarcia de Aspe, con 430. ooo maravedis de quita- 
ciôn {'). Los otros cuatro hijos del doctor ]\lercado abrazaron 
el estado religioso. Bautista perteneciô a la Compania de Jésus; 
Antonio fué carmelita descalzo; Petronila y Bernarda, monjas 
en el convento de Santa Catalina de Sena. Estos son los cuatro 
hijos de Mercado a que se refiere el licenciado Pedro Jordan, di- 
ciendo de las dos hijas que «abrazaron la soledad, sin que fuera 
de maravillar que de una casa de religion se trasladaran a otra»; 
pero, como se ve, se equivocô de medio a medio al suponer que 
esos cuatro hijos fueron solos ( ■•■). 



tado. Juan lopez Orejon y nueve, no vala. — Passé ante mi. Claudio de 
Ordâs, secretario.» {Archivo de la Universidad de Valladolid. L. de Gra- 
des mayores que principia en 1556 y fenece en 1616, f. 201.) 

( ' ) Del primero de sus hijos, Manuel, fueron padrinos los dos abuelos: 

«en diez y ocho de el dicho mes de abril (1602) bapticé a manuel, hijo 
de el senor Luis de mercado y de dona Leonor de pedromato; fueron 
padrinos el dor Luis de Mercado i dona Juana de toro y de el castillo; su 
abogado, s. Jacintho, digo que este baptismo fue en diez y seis. — El 
licen.fio Velazquez.» (Arch. par. de la Antigua, 1. 2.° de Bautismos, f. 102 v.) 

En la misma parroquia aparece poco después bautizada otra hija, de 
nombre Juana, y en la de San Martin otros dos, Juan (27 Junio 1597) y 
Francisca Juana (25 Febrero 1606). De esta ûltima fué también padrino 
el doctor Mercado. (Arch. par. de S. Martin, 1. i." de Bautismos, f. 109, y 
1. 2.", f. lOI V.) 

( 2 ) Archivo de Simancas. Quitaciones de Corte, letra correspondiente. 

( 3 ) Hubo otra Isabel de Mercado, muy prôxima pariente — probable- 
mente sobrina — de nuestro doctor. Estuvo casada con Francisco Ruiz, 
parcero medico, y tuvo nueve hijos, nacidos desde 1587 hasta 1601: Alonso 
(padrino, el doctor Pedro de Sosa, catedrâtico de Medicina), Francisco, 
Luisa (padrino, el doctor Arindez de Onate, catedrâtico de la misma F;t- 
cultad), Diego, Luis, otro del mismo nombre, Juan Bautista, Micaela (pa- 



gôme;^ pereira y luis de mercado 43 

Uniendo al capital de sus padres y a la dote de su mujer los 
cuantiosos ingresos que el ejercicio de la medicina le proporcio- 
nô bien pronto, Mercado hizo adquisiciôn de importantes fincas 
rûsticas y urbanas, hasta el punto de que no sin razôn pudo de- 
cir X. F. J. Eloy que el médico leonés ocupô puestos «qui lui 
procurèrent d'immenses richesses» ( ' ). Poseyô tierras y vinas en 
los lugares de Valdestillas y Viana (^), huertas en el de Vallado- 
lid y varias casas en la misma ciudad, sitas unas en la calle de las 
Damas — donde él vivi'a, — otras en la de Cantarranas y en el Ca- 
nuelo. Muerto su suegro, debio de haber algunas disensiones 
en la familia, porque en / de Agosto de 1564, su cunado el li- 
cenciado Jeronimo de Toro, por si y como curador ad lifeui del 
canonigo Diego de Toro, hizo pedimento para que Bârbola de 
Carriôn, su madré, tenedora y poseedora de los bienes heredita- 
rios, dièse cuenta de ellos mediante inventario. 

En 1572 hizo Mercado oposicion a la câtedra de Prima de 
Medicina, vacante por muerte del doctor Fernân Rodrîguez. 
Anunciose la o;)Osici6n a 20 de Junio, y a ella se presentaron, a 



drino, cl licenciado Villagutierrc) y Juan Andrés (padrino, D. Luis de 
Mercado). (Arch. par. del Salvador. 1. 2° de Bautismos, f. 122, 144, 165, 
173, 191. 197 V., 221 V. y 243.) 

Esta dona Isabel muriô en 1631 (Arch. îd., 1. 2.° de Difuntos, f. 230 v.). 
Uno de sus hijos, Francisco, fut' canonigo de Valladolid y muriô en sus 
casas de la misma ciudad a 2 1 de Diciembre de 1 644. «Estaba muy pobre» ^ 
dice la partida de ôbito (Arch. îd., 1. 2. de Difuntos, f. 242.) 

( ' ) Diclionnaire historique de la Médecine ancienne et moderne 

Mons, 1778. 

( 2 ) En 1557 sostuvo un pleito con Rodrigo Hernândez, pastelero, por- 
que habiéndole tomado en arriendo una bodega con cinco cubas en la 
calle de la Redecilla, para cncerrar su vino, dcrrumbâronse los muros y 
le echaron a perder los 77 moyos de vino blanco y tinto que guardaba. 
Por este pleito vemos que Mercado tenîa a la sazôn très criados por lo 
menos. (Archivo de la Chancillerîa de Valladolid: Escribania de Alonso 
Rodriguez, Fenucidos, envoltorio 38.) 

Hacia el aîio de 1382 vendiô Mercado sus poscsiones de Valdestillas. 



44 NARCISO ALONSO CORTÉS 

mas de Alercado, el licenciado Diego à\Ierino y el doctor Juan 
de Penaranda; pero el primero de estos dos desistio después de 
un ejercicio, a causa «de una fîebre continua... no por respecte 
de ningLin oppositor ni por otro respecto alguno». 

Cosa obligada en las oposiciones a câtedras la recusacion de 
votantes, a consecuencia de «aquel sobornar votos, aquel solici- 
tarlos y adquirirlos» ( ' ), no habian de faltar en esta ocasion. 
Mercado recusô a Bernardino de Segovia, fundândose en que 
mal podi'a haber probado en aquel aho un curso de lectura, ne- 
cesario para tomar parte en la votaciôn, cuando su cargo de mé- 
dico de Torrelobatôn le habia retenido en aquella villa. Al efec- 
to, ofreciô demostrarlo por medio de testigos, }'■ estimada la 
prueba por el rector doctor Ondegardo, se hizo la informaciôn 
en la misma villa de 1 orrelobatôn, resultando confirmadas las 
aseveraciones de Mercado. Con fecha l.° de Agosto de 15/2 le 
fué adjudicada a este la câtedra (^ ). 

Por entonces comenzô la publicaciôn de sus obras, que no 
habia de interrumpirse hasta 1604 y que le crearia sôlida y du- 
radera iama. R\ cuerpo principal de ellas se halla en su Opéra 
omnia^ donde, no obstante, faltan algunas. Con rarisima excep- 
ciôn, el doctor leonés escribiô sus obras en latin, a despecho de 
los que, considerando que el escribir en aquel idioma los libres 
de medicina dificultaba su vulgarizaciôn, clamaban porque se 
emplease exclusivamente la lengua romance. Sin ir mas lejos, 
otro médico de \"alladolid, Bernardino Montana de Monserrat, 
abuelo de la vénérable Marina de Escobar, habîa publicado 
en 1551 su Libro de la Anatoiuîa del hombrc^ exhortando a los 



( ' ) Guzmdn de Al/arac/ie, parte II, lib. III, cap. IV. 

Algunos anos después fué preciso en la Universidad de Valladolid po- 
ner remedio a los sobornos. (Libro 4.° de Claustros, fF. 124, 135 y si- 
guientes.) 

(2) Archivo de la Universidad de Valladolid: Provisiones de câtedras 
de Medicina. — El expediente se encuentra incompleto. 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 45 

médicos a que proscribiesen el latin en sus escritos, y Dionisio 
Daza Chacôn, también cirujano de Valladolid, diô a la estampa 
en 1605 su Pratica y tkeorica de cinigia, simultaneando en ella 
ambos idiomas. 

La câtedra de Mercado se tuvo bien pronto por una de las 
mas sabias de Espana ( ' )..Trascendiendo su lama fuera de Va- 
lladolid, el rey D. Felipe II quiso nombrarle médico de câmara, 
no obstante tener a su lado a Francisco X'alles, y asi lo hizo 
en 1578, «encargândole — dice un autor — la direcciôn del proto- 
medicato gênerai de sus reinos, para que por si y ante si orde- 
nase y recopilase las instituciones para la enseiianza de la medi- 
cina> (^ ). 

En 1582 (17 de Febrero), el doctor Mercado tomô a censo 
perpétue, del prior y cabildo de la Catedral, unas casas sitas 
en la calle de Cantarranas, que estaban «viejas y mal rrepara- 
das y en peligro de hundirse», comprometiéndose a gastar en 
ellas 300 ducados de obra nueva (^). Eran sin duda las que 
luego pasaron a su propiedad. Algûn tiempo después, en 1588, 
hubo diierencias entre sus hijos sobre las futuras sucesiones 



( ' ) El aula de la demolida universidad de Valladolid donde explicô 
Mercado era la senalada en los ùltimos tiempos con el nùm. 4. En el 
testero de la misma' habia una inscripciôn, que durante mucho tiempo 
estuvo oculta bajo el empapelado de la pared, y que decîa asî: 

El D. D. Lvis de 

Mercado Cath.co 

DE Prima de Auicena: Proth.° 

Medico Gen.i- destos Reinos 

MeDICO de CaMARA de LOS S-l'ES 

Reies Phelipe 2.° Y Phelipe 3.° 
Y Famoso escritor. 

(2) Esto, como veremos, fué posterior. 

(3) Archiva de Protocolos de Valladolid. Protocolo de Amador de San- 
tiago, 1582, f. 87. 



40 NARCISO ALONSO CORTÉS 

de Antonio, el fraile carmelita, y Petronila y Bernarda, las dos 
monjas de Santa Catalina; pero al fin el doctor y su mujer 
vinieron a un acuerdo con su hija Isabel y el licenciado Villa- 
gutierre, que eran los descontentos, elevandole a escritura pû- 
blica ( ' ). Al mismo tiempo, Mercado ensanchaba y acomodaba 
a sus necesidades las diferentes fincas de su propiedad (-), 



( ■ ) V. los Estitdios Historico-artfsticos de D. José Martî, pâg. 525. 

( 2 ) El ayuntamiento de Valladolid, con fecha i de Junio de 1 587, tratô 
de una proposiciôn hecha por el doctor Mercado, y dias después, el 8 del 
mismo mes, tomô acerca de ella el siguiente acuerdo: 

«Sobre el trueque de las tierras del dotor mercado. — Este dia el s."" her- 
nando munoz de Castro, rregidor desta villa, hiço rrelacion de la comision 
que se le hauia dado con los ss. licen.do gomez denebro e \A° falconi so- 
bre el negocio del dotor mercado, diziendo quel dotor thenia puestas de 
arboleda las tierras de osada, vna de las suertes questa villa dio a zensso 
perpetuo al lugar de viana por très cargas de pan, mitad trigo e mitad 
zeuada, por las quales el dicho doctor ofresçe de dar a esta villa quatro 
mill maravedis de çensso perpetuo sobre casas en buenas calles desta 
villa con derecho de veintena o très mill e quinientos maravedis, e siete 
gallinas en la misma forma=e visto e conferido e la escriptura de zensso 
de las dichas tierras, e ynformados de la venta que hiço el concejo de 
viana a becinos particulares dél, de quien obo las dichas tierras el dicho 
dotor mercado, se acordô que se tomase el zenso de très mill e quinien- 
tos maravedis con las siete gallinas de dar e tomar al tienpo de la paga, 
atento la vtilidad que desto se signe a esta villa, por la mexoria del pre- 
cio e paga^=e ansi se cometio a los dichos comisarios para que bean los 
zenssos que da el dicho doctor, e siendo taies questen vien a esta villa 
hagan hordenar las escripturas necessarias serca de lo susodicho, e se 
traigan a este ayuntamiento». (Archivo del Ayuntamiento de Valladolid. 
Libro de Acuei-dos de 1587 a 1589, f. 80.) 

El dia 10 de Julio se tom(5 el siguiente acuerdo: 

«Este dia, hauiendo sido llamados a rregimiento para tratar sobrel ne- 
gocio del doctor mercado, cerca del ofrecimiento quen su nonbre hiço 
en el rregimiento el s."" hernando muîioz de dos zensos perpetuos, el uno 
sobre unas casas a la espaderia, en que biue el quende yerro, deochocien- 
tos y noventa maravedis y siete gallinas con veintena, y el otro en la calle 



GÔMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 4/ 



sin desatender las conveniencias de la higiene pûblica ( ' ). 
Como los estatutos de la Universidad declaraban forzosa la ju- 
bilaciôn de los catedraticos después de veinte anos en el desem- 
peno de su cargo, al llegar el de 1592 habîa de decretarse la 
de Mercado. Los términos en que se hizo, manifestados en los 
asientos del libro de claustros que copio a continuaciôn, revelan 
bien a las claras la estima y el respeto de que gozaba el doctor 
leonés: 



del açoguejo, en vna casa en que uiue vn cerrajero, de mill v ti^eçientos 
y sesenta maravedis con ueintena, y que de los seiscientos y cinquenta 
y cinco maravedis restantes, al precio questa uilla los apresçiare, rredi- 
mira un çenso de los questa villa tiene sobre sus pi-opios al quitar, a 
rraçon de a veinte mi]l el millar, y tratado y conferido sobrelio lo bota- 
ron en la forma y manera siguicnte» (Lo aprobaron con levés modifica- 
ciones.) (Archivo y libro citados, f. 94). 

( ') En el regimiento de 7 Octubre 1587, se diô cuenta de una peti- 
ciôn del doctor Mercado que decîa asî: 

«El doctor mercado, vecino desta villa, digo: que en la trasera de las 
casas del Caîïuelo que lindan con la esgueba e estan situadas sobre la 
mayor parte de su corriente se allegan grandisimas sumas de ynmundi- 
cias por estar dcscubierta, lo quai puede ser en mucho perjuiçio en la 
salud deste pueblo y peligro de que las casas las lleven las creçidas del 
agua por estar con las dichas ynmundicias tàpados los condutos, demas 
de ser cueba y acoxida de ladrones y malhcchores, por lo quai pido y 
suplico a V. ms. manden que aquello se çierre y tape, ansi para que no 
aya entrada desconderse como para que no se alleguen las dichas yn- 
mundicias, dandome licencia y haciendome merced que con el edificio 
de très casas que tengo en el caîïuelo, que se an de labrar a la traza, pue- 
da salir sobre la dicha parte desgueba questd por cubrir, segun y de la 
manera que las dichas casas cubren lo restante de la madré de la esgue- 
ba, Uegando el edificio sobre todo lo que agora esta descubierto, y para 
ello. — El Doctor mercado». 

Se aceptô lo pi-opuesto por el doctor Mercado, por ser «muy vtil e 
probechoso a la salud de aquella vecindad». 

(Archivo del Ayuntamiento de Valladolid. Libro de Acuerdos de i !;S7 
a 1589, f. 134.) 



48 NARCISO ALONSO CORTÉS 



«Al doctor mercado que pueda leer su cathedra por substituto dos me- 
ses. — En Vallid, miercoles, a las quatro de la tarde, veinte y siete dias 
del mes de nobiembre de mill y quinientos y nobenta y vn anos, estando 
en claustro de Rector, chanciller y diputados desta vniversidad, llamados 
por çedula del dicho sor Rector, su fecha de ante diem, para ver cierta 
peticion que da el doctor luis de mercado, cathredatico de prima de me- 
dicina, de que dio fee fran.co dorantes, bedel, aver llamado especialmen- 
te; estando présentes el doctor grego de cordoua, rector, y el licen<3o Juan 
martinez recalde, vicechanciller, el doctor franco de aguiar, el doctor 
franco garcia ximenez, el licen^o franco hernandez, el licen-^o espinosa ca- 
bezudo, el licen'io Juan perez de valenzuela, el bachiller martinez de 
franco, el bachiller pedro tajadura, rector y diputados de esta vniversi- 
dad, entrô en el claustro el doctor luis de mercado, cathedratico de pri- 
ma de medizina, y dixo a los dichos ss. que attento quel a veinte anos 
que lee la dicha cathedra y conforme a los statutos de esta vniversidad 
a de ser jubilado, que aunque le faltan cinco meses para los cumplir, 
attento que a leydo muchos mas en todo el dicho tiempo en las vacacio- 
nes y absuetos, y respeto dello se le podian suplir, mas porque no se 
(juiebren los statutos pedia a sus mds, attentas sus muchas ocupaciones 
respecto de los muchos enfermos y el no estar bueno, le diesen licencia 
para que pudiese leer su cathedra por substituto lo que le faltaua, y di- 
cho, se salio fuera, y los dichos senores dixeron que en lo primero no 
aya lugar, y que le dauan licencia, por aora, de dos meses para que pue- 
da leer su cathedra por substituto y lo firmaron. — El doctor cordoba, 
rector. — El lic<io Juan Martinez de Recalde. — D"" Aguiar. — El doctor Juan 
garcia ximenez. — El licen<3o Francisco hernandez. — El licdo spinosa.— El 
br. nunez de franco. — El licendo Juan perez valençuela. — El No pedro de 
taxadura. — Passé ante mi Claudio de ordas, secretario» ( ■ ). 

«Jubilacion del doctor luys de mercado, de la cathedra de prima de 
medizina. — En Vallid, lunes, a las quatro horas de la tarde, veinte dias 
del mes de Jullio de noventa y dos, estando en claustro de Rector, chan- 
ciller, doctores y diputados desta Vniuersidad, llamados por cedula del 
dicho s.r Ror de ante diem, del ténor siguiente: franco dorantes, bedel des- 
ta vniuersidad, llamad a claustro pleno de Rector, chanciller, doctores y 
diputados para manana lunes veinte de Jullio, a las quatro de la tarde, 
para la jubilacion del doctor mercado y para que se paguen los premios, 
versos y enimas y figuras que se hizieron para entrada de su magestad 



( ' ) Archive de la Universidad de Valladolid. Libro 4.° de Claustros 
folio 2^0 V." 



GÔMEZ PERKIRA V LUIS DE MERCADO 49 

en las escuclas y para las figuras y enimas que aora se hazen para embiar 
a su magestad, que lo mandô ansi, y para concluyr y approl>ar el asicnto 
(|ue esta tomado de palabra con ger'"» de los Rios de la casa suya que 
esta en la callejuela artera para los estudios de la gramatica desta vni- 
vcrsidad, y para que se mande pagar el alquiler de la casa que se tomô 
vp, el corral de las donzellas para en que leyese la gramatica desde que 
faltô bustamante hasta aora, y para lo de las demasias que pide bar»"" 
bajo, yesero, y para que se dé por el claustro al licendo mata la cathedra 
de médianes con los salarios que con él estan platicados, y para que el 
claustro nombre dos letrados de los doctores juristas para la defensa 
desta jurisdicion de la vniversidad en vn negocio de gran im[)ortancia, 
que de présente a sucedido, de que se darâ quenta en el claustro; — fccha 
en vallid oy domingo, diez y nueue de JuUio de noventa y dos. El doctor 
cordoua, Rector; de lo quai dio fe el dicho bedel auer Uamado; y estando 
présentes el dicho s.or Rector, el doctor Juan martinez de Recalde, vize- 
chanciller, y los doctores Juan de campo Redondo, diego de valdes, 
franco sobrino, al» vaca de Santiago, Juan Garcia coronel, gern»o de Raba- 
nal, don antonio lopez de mella, luys de mercado, pedro de segouia, 
paulo de la vega, pedro de sosa, pedro de viana, antonio de sancta cruz, 
octauio de soria, y estando ansi juntos, propuesto por el s°r Rector todo 
lo contenido en la cedula de arriba, se botô por todos en esta manera: 
que en quanto a la jubilacion del doctor luys de mercado de su cathedra 
de prima de medizina, que attento que les constô aver leydo su cathedra 
despues de graduado en la facultad de medizina los veintc anos (jue el 
statuto pide en cathedra de propriedad, y que aun antes estaua graduado 
de doctor mas de diez afios, en los quales auia leydo otras cathedras pu- 
blicamente en estas escuelas y en todas, siempre con mucho cuydado y 
grande erudizion y exemplo y eminenzia, y que ansi le hauian y huuie- 
ron por jubilado conforme al dicho statuto, aunque con sentimiento de 
l;i falta que a de hazer su lection v cloctrina en esta vniversidad» ( > ). 

Conio habrâ podido verse por los anteriorcs acuerdos, en ellos 
firma como secretario de la universidad Claudio de Ordàs, hermano 
del doctor Mercado. Tal cargo desempeiiô, en efecto, por espacio 
de varios aîîos, con entera satisfacciôn por parte del claustro ( ' ). 



( « ) Idem 1(1., f. 252 v.° 

( -■ ) Con fecha 10 de Julio de 1595 se acordô darle una gratificaciôn 
de 12.000 maravedi's, en atencion «a los trabajos cxtraordinarios, cscrilu- 

lievue J{isJ>niii</iie.. — M. 4 



50 NARCISO ALONSO CORTÉS 



La jubilaciôn del cloctor Alercado coincidiô con la reiteraciôn 
de su nombramiento de niédico del rey. Fué extendido este 
nombraniiento con fecha 14 de Septiembre de 1592, asignando- 
sele 60.000 maravedîs ordinarios de raciôn y quitaciôn. Por cé- 
dula fecha en Burgos en el mismo dia, le concède S. M. 20.000 
niaravedis de ayuda de costa ( ' ). 

Segûn certificaciones obrantes en el archivo de Simancas, fir- 
niadas del contralor juan de Spina, Mercado no faltô ni se ausen- 
l('), a partir de esta techa, en todo el tiempo (jue ejerciô su car- 
go. La ûltima certificacion, expedida en Valladolid a 19 de Enero 
de 1602 por Jerônimo de Uuincoces, se refiere a haber asistido 
en todo el ano de 1601. Esto no quiere decir, sin embargo, que 
con esta fecha cesase en su cargo de médico del rey, pues lo 
era aûn el mismo aiio de su muerte, como lo acreditan, entre 
otros documentos, los anotados por el vSr. Pérez Pastor (^ j. 



ras y claustros», que veni'a haciendo desde seis aîïos antes. ("Arcli. de la 
Universidad. L. 4.° de Claustros, f. 309 v.°) 

( I ) Archivo de Simancas. Qtiitaciones de Corte, letra correspond ic-n te. 

{-) Estes documentos son los siguientes: 

I. Testimonio del Doctor Luis de Mercado, médico de camara de S. M. 
y su protomédico gênerai, de cômo manda a las Indias cinco cajas de sus 
libros y con esta marca en pergamino ^ . — Madrid, 16 Enero 1606. 

II. Carta de pago del doctor Luis de Mercado de 26.000 maravedis 
del tercio postrero de 1606, de los 80.000 maravedis que en cada ano 
tiene de gajes como médico de cdmara de S. M. — Madrid, i Marzo 1607. 

III. Carta de pago del Doctor Luis de Mercado, médico de câmara 
de S. M. y protomédico en estos reinos, en favor de Francisco Gômez de 
Clivera por 26.586 maravedîs del tercio postrero de 1606 de los 79.660 
maravedis que tiene de gajes en cada un ano como tal médico de su real 
câmara. — Madrid, 3 Marzo 1607. 

IV. Cesiôn y traspaso que hizo el Doctor Luis de Mercado, médi- 
co df camara de S. M. y su protomédico, de un censo sobre el estado 
del almirante de Castilla, en favor del mismo almirante. — Madrid, 23 
Abril 1609. 

V. Podcr del Doctor Luis de Mercado. médico de câmara de S. M. y 



GÔMEZ PEREIRA Y I.UIS DE MERCADO 51 

Tanto Felipe II como su hijo y sucesor le distinguieron sobre- 
manera, nombrândole, a mas de médico de su real camara, pro- 
tomédico gênerai, y teniéndole, a no dudar, como la primera 
autoridad médica de Espana. Asi, cuando, para poner coto a los 
abuses que se venian cometiendo, Felipe II quiso que los médi- 
cos, después de practicar dos anos, se examinasen con arreglo a 
unas instituciones especiales, encargô de escribir estas a Mer- 
cado, dictando para ello una orden real que decîa asi: 

«El Rey.— Doctor Luis Mercado, medico de nuestra camara y uno de 
uuestros protomedicos; por la necesidad précisa que se entiende hay en 
estos mis reinos de que los medicos, despues de graduados de Bachille- 
res y haber practicado dos anos, sean examinados de aqui adclante por 
instituciones particulares, en cosas concernientes a la practica y buen 
uso de los remédies de la facultad de la medicina, y asimismn los ciruja- 
nos demas de haber oido cirugia: se acordô que las dichas instituciones 
se hiciesen por los nuestros protomedicos. Y porque ellos no pueden 
juntarse agora, confiando yo de vuestras letras, prudencia y experiencia, 
que las sabreis hacer y disponer como es menester, os las he querido co- 
mcter y encargar, como por la présente lo hago, para que vos ordeneis y 
recopileis dichas instituciones, por las quales de aqui adelante han de ser 
examinados los dichus medicos y cirujanos. Y para que las puedan tener 
todos, se imprimiran y distribuiran por estos mis reinos; advirtiendo que- 
si conforme a ellas no fueren hallados con la suficiencia necesaria, no han 
de ser admitidos al uso y ejercicio de sus oficios. Fecha en San Lorenzo 
a veinte de setiembre de mil y quinientos noventa y très anos.--Yo el 
rey. — Por mandate del rev nuestro seîïor: Geronimo Gassol.» 

En 26 de Octubre de 159Ô, estando el doctor en San Lorenzo 
(Ici Kscorial, diô poder a su cuiiado, el canônigo Diego de Toro, 
para comprar la antigua capillade San Jacinto, en el convento de 
San Pablo, sobre la cual da curiosas noticias D. José Marti ( ' ). 



su prumédico. i)ara cobrar le corrido de sus gajes. — San Leren/.e dtl Ks- 
corial, 6 Septiembre 161 1. 

(Pc'rez Pastor: Bibliografi'a .\fadrilena, t. 3.,° pâg. 426.) 
(^ ' ) «poder... nos el doctor Luis de mercado.medicode camara. . e dena 
Juana de toro del castillo, su muger... dames poder... al senor di" de Turcj 



52 NARCISO ALONSO CORTÉS 

A fin de reeditîcar la capilla, ornamentandola con esplendidez, 
cl canonigo loro habia contratado ya con juan de Nates — fanio- 
so, maestro cantero que tomô parte en numerosas obras, entre 
ellas las del Palacio Real de Valladolid, — los trabajos de recons- 
truccion ( ' ); con el rejero Juan del Barco ajusté poco después la 
fâhrica de una reja (^), y al pintor Gregorio Martînez afamado 



del ci^tilli), canonigo de la sancta yglesia... para que... se pueda concertar 
con el... monesterio de senor san pablo... y comprar para nos y nos hijos 
V erederos y subcesores una capilla questâ en el claustro del dicho mo- 
nesterio, en el lienço prim.° de la pared, enfrente de la puerta de la por- 
teria dél, junto a la puerta por donde se entra a la capilla maior... cuya 
abocacion es de senor san Jacinto... — fecha en el mon.° de san lorenço el 
real a veinte e seis... de otu.e de myll y quinientos y noventa y seis — dona 
Juaiia dixo que no sabia escrevir. — Ante Pedro de la lastra. • 

Este documento, y los demâs relativos a la capilla de San Jacinto, estân 
citados por el Sr. Martî, ob. cit., pâg. 523. 

La escritura entre el monasterio de San Pablo y el canonigo Diego de 
ïoro se hizo en 28 de Diciembre de 1596. 

( I ) «Nos Juan de maça rredonda y Ju° de la muela, maestros de obras 
de canteria v°s... decimos que por c^uanto Ju° de nates, maestro de can- 
teria, toma a su cargo de hacer en el mon.° de san pablo... en el claustro, 
debajo de la escalera principal, una capilla que mire al claustro prencipal 
de la debocion de s.'^ san Jacinto... por seteci°s ducado... la fecha de las 
condiciones en dos de henero deste aiio de noventa y seis, y nosotros 
nos hemos de obligar como sus fiadores...» 

2 ) «Condiziones con las quales se a de hazer la Reja de hierro para la 
capilla de el doctor mercado... en el monast° de san pablo. %... que se 
liaya de hazer la dha Reja conforme a la traça que para ello se dièse... y 
(jue las molduras que fuesen a la parte de afuera... avan de ir por parte 
de dentro... y se haran los escudos y rremates... y las armas... y lo labrarâ 
de medio Relieve todo lo que îuere armas y las tarjetas con sus Rebolto- 
nes, y esto y todo lo demas a de yr muy bien labrado de martillo y lima... 
y las molduras muy derechas, bien corridas, la bradas y cinceladas... % el 
maestro que desta dha Reja se encargare... la llevarâ a la misma capilla 
do se a de asentar y la asentara sobre sus pedestales de piedra que se le 
an de dar labrados y asentados... g" las chapas de que se obieren de hazer 
las cornijas y las demas molduras y pilares quadrados, an de ser de muy 



GOMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCAIx^ 



por obras como la capilla del palacio de Fabio Neli y la f>iiitiira, 
doraâo y estofado del retablo mayor de la catedral de Burgos, - 
le encargô de pintar el retablo. Hoy no quedan ni restes de la 
capilla fundada por el doctor Mercado, y solo por el pliego de 
condiciones con que Gregorio Martinez hizo su trabajo, podemos 
juzgar de lo que fué ( ' ). El libro becerro del monasterio de S;in 
Pablo, solo dice de ella lo siguiente: 

«Capilla de San Jacinto. Doctor Dn. Luis de Mercado. —Esta capilla 
esta en el Claustro de este Convento entrando en él desde la Capilla ma- 
yor y Sacristia a la mano derecha, la quai tiene una Rexa grande que sale 



huen guierro !)atido y que no sean mas gruesas que el canto de un Real 
de a oclio... g" todo a de ser por peso, dando la parte de el dicho dotor 
mercado. por cada iibra de todo lo contenido en la dha Reja a Real v 
(juartillo... g* acabada... para el dia de san Jacinto deste présente aîïo... a 
contento de di." de praves o del maestro que para ello fuere nonbrado 
por parte del dho s.or doctor mercado, y a de ser conforme a la traça 
que di.° de praves tiene hecha... e conforme a un balaustre de madera 
torneado y otro que est;! trazado...» 

En i.° de Febrero de 1597 suscrilji(> Juan del Barco la escritura de 
concierto. 

{ ' ) «Condiciones con las quales se ha de pintar y dorar cl Retablo de 
san Jacinto, en la capilla de el s.'"' doctor mercado, que es la que avia de 
nuevo fabricado en el monast.° de san pablo. 

0' Primeramente las dos colunas esentas y las arrimadas an de ser de 
colorido de muy fino açul, y los filetés y mochetas délia an de ser de oro 
linpio, todo ello bien obrado y asentado j y los capitales corintios colo- 
ridos con diversas colores, y las liojas muy bien abiertas, y las molduras 
del tablero y collarino con su oru tino, y las basas todas de oro. 

jB" En los pedestales de estas colunas se haran en los dos lados sus 
historias de san jacinto como se le pidieren, y en el neto de cada pedes- 
tal unas puntas de diamantes v otra lavor, la que se pidiere y parezca 
mejor, todo de colorido... 

^ yten el nicho de san Jacinto a de ser todo él hecho vna ascua de oro, 
todo él en el testero y a los lados, y janvas y arco y molduras, y en las 
pechinas sus dos angelillos y las figuras que parezcan mejor, todo de 
colorido. 



54 NARCISO ALONSO CORTÉS 

;i dicho Claiistro, y una Puerta al Pasadizo de la ante sacristia, frente de 
la Puerta por donde se suve a la Tribuna de el Duque. En veinte y ocho 
de Diciembrc de mil quinientos noventa y seis, por escriptura otorgada 
por el P. Prior y Religiosos de este Convento de San Pahid... vendio esta 



g yten el alquitravc todo de oro, y el friso con sus <Trutescos de co- 
lorido, y la cornija las molduras de oro, y devajo la corona de açul. 

^ yten el segundo cuerpo yra todo de oro puro: pilastras, janvas y 
cornisamentos, frontispicio y Remates, y en los lados, en los quartos de 
circules, Uevarâ las labores que parescieren mejor. 

^ En el nicho alto de este segundo querpo se a de pintar la asuncion 
de nra. s.^; en los dos nichos de el primer t^uerpo, entre las columnas las 
mayores, se an de pintar: en el uno, el milagro de san Jacinto quando echô 
el manto a los companeros para pasar el Rio, y en el otro, rjuiindo se le 
aparecio la virgen a san Jacinto, estando orando. 

fS En los dos quadros que vienen sobre estos dichos nichos, se hard: 
en el vno, quando le dio el avito sancto domingo, y en el otro, quando 
le enviô santo domingo a predicar a polonia y fundar la yglesia. 

^ En el nicho de entre los pedestalcs, debajo los pies de san jacinto, 
se a de pintar vna tarjeta con dos angeles a los lados que la tengan, y en 
ella escritas las palabras de la consagracion. 

g" Es condicion que el pintor aya de encolar con lienços y cegar todas 
las hendeduras que tubiese todo el dicho Retablo, de suerte que todo él 
quede mui fuerte e ygual y sin hoyos ni nudos ni otro ningun defecto, y 
todo ello se a de hacer a contente e satisfacion de la persona o personas 
que por parte del dho s.>- doctor mercado fueren nonbrados. 

Ç" Que a de estar hecho y acabado este dho Retablo y asentado en la 
diclia capilla para el dia de san Jacinto de este présente ano de 1597. 

S" El concierto y precio de lo que se le de a greg.° martinez por el 
hacer esta dicha pintura a toda costa es trecientos y beinte ducados pa- 
i^idos luego el dia que se hiciere la escrit.*"^ mil Rs. y lo demas Restante, 
otros mil Rs., para el dia de san Ju." de este présente ano, y luego como 
la dicha obra esté acavada y asentado el dicho Retablo, se le a de acabar 
de pagar el cunplimiento a los dichos trecientos y beinte ducados. — Die- 
go de toro del castillo. — Gregorio Martinez.» 

Mas adelantc: 

«El quai dho. retablo a de dorar el dho. Greg.° martinez conforme e 
como se dora el rretal)lo de fabio despinosa desta cibdad en la su capilla 



GOMEZ PEREIRA Y LUIS DE MERCADO 55 

capilla al Senor Don Luis de Mercado, de el Consexo de S. M. y su Mc- 
dico de Camcira, y dona Juana de Toio, su muger, y en su nombre v como 
su apoderado a Diego de Toro de el Castillo, Canonigo de la Santa Iglesia 
Cathedral... para ellos y sus subcesores, con todo lo que en ella estava 
labrado y edificado, y para su enterramiento, por precio de setecientos 
y noventa ducados... y diez mil maravedis de renta en cada un afin por 
el sitio de ella y très mil por su adorno y^ reparo.» 

En el afio de 1599 vemos a Mercado concediendo especial 
atenciôn a la epidemia que hacia estragos en toda Castilla. 1^1 
contagio vino de Flandes; hallâbanse aquellos estados afligidos 
bajo la peste bubonaria, cuando unos mercaderes codiciosos, de 
alii procedentes, arribaron al puerto de Santander, y desde aqm 
cundiô râpidaniente el mal. Suscitôse una polémica sobre si la 
enfermedad era o no contagiosa, y l'elipe III ordenô a Mercado 
que escribiese un libro depurando la verdad, para cuva impre- 
sion diô 2.0O0 ducados por conducto de la casa de moneda de 
Valladolid. 

En esta ciudad cl mal causô una mortandad espantosa. Preci- 
samente en las casas que Mercado ténia en el Caiiuelo penetrô 
la invasion, y fué preciso desalojarlas, después de haber muerto 
ocho personas de las que alli vivfan ( ' ). Asî se confirmaron los 
temores que el doctor habîa expuesto aiîos antes a los regidores 



de San Agustin y a vista de ofiziales de la arle, e lo tirmo. — Gregorio 
Marti nez.» 

La escritura entre Diego de Toro y Gregorio Martinez se lirmô en lo 
de Abril de 1597, y al siguiente dîa recihiô este ûltimo la primera paga 
de i.ooo reaies. 

( ' ) Con este motivo se le originô un pleito a Mercado. Rodrigo de 
Astudillo le habîa arrendado por San Juan de aquel ano una habitaciôn 
en las casas del Canuelo. Al morir en estas casas ocho atacados de la pes- 
te, entre ellos Astudillo, las autoridades mandaron desalojarlas, y la viu- 
da de Astudillo, Juana de la Pefia, se creyô eximida de pagar la renta. 
As£ lo entendiô ci teniente de corregidor de Valladolid; pero Mercado 
apelô y la audiencia revocô la scntencia. 

No andarîa remiso Mercado en desalojar sus casas, dada la opiniiin (jnc 



56 NARCISO ALONSO CORTÉS 

de X^alladolid sobre las pésimas condiciones higiénicas de aque- 
llos lugares. 

l'>n 1603 enlablô un pleito de hidalguia el licenciado don Luis 
de Mercado, hijo de nuestro doctor y a la sazôn alcalde del crimen 
en la audiencia de Valladolid. No hay necesidad de seguir aquî 
paso a paso la informacion hecha al efecto; pero si conviene sena- 
lar algunos hechos que se deducen de las declaraciones de los 
testigos. El abuelo del doctor Mercado, Francisco de Ordâs, ha- 
bfa venido a Valladolid con los négocies del conde de Luna, cuyo 
vasallo era; el hijo de este, l'edro de Ordâs, tendria al morir 
unos 79 aiios y hacîa proximamente 44 que liabia muerto, < an- 
tes — dice un testigo — del yncendio que obo en la diclia ciudad 
de Valladolid y antes del avto de Cazalla» ( ' ); ténia sus casas en 
la placetilla del Salvador, bajo los portales. Guardaba Pedro de 
( )rdâs sus cariîïos para la tierra de Léon, donde estaba su solar, 
y asi el testigo Sébastian Garcia el Viejo, vecino del lugar de Ro- 
drigo, «oyô decir a muchos carvoneros del lugar de tapia y de 
rioseco de tapia y de sorrivas que decian que en Valladolid es- 
ta va vn hijo del dicho francisco de ordâs y le llevavan a su casa 
a guardar las boisas, y que el susodicho les tratava de parientes 
y ellos a cl». El doctor Mercado ténia «hazienda raiz en el lugar 
de Viana, que son viiias y casas y pinares y riberas», y hasta 
veinte anos antes la habîa tenido en Valdestillas. El alcalde don 
I>uis de Mercado, hijo del doctor, que suscitaba el pleito, poseia 
tanibién tierras en Viana, heredadas de su tio el canonigO/Toro. 
F.l testigo Pedro Arias sabîa que los individuos de la familia eran 



en el akulido liljro sostuvo solire los remedios de la peste, que cifraba en 
très: oro, fuego y castigo. «Oro, para no reparar en Costa ninguna que se 
ofrezca; fuego, para quemar ropa y casas, que ningùn rastro quede; cas- 
tigo pùblico y grande para quien quebrase las leyes y orden qne se les 
dièse en la defensa y cura de estas enfermedades.» 

(' ) El famoso incendio de Valladolid ocurriô en 1561: el auto de fe 
del doctor Cazalla, en 1559. 



G(1.MEZ PEREIRA V LUIS DE MERCADO 5/ 

hijosdalgo, por haberlo oiio decir a <<una liermar.a del dicho doc- 
tor mercado, la cual se llamaba francisca de mercado, estando 
casada con el licenciado Sanchez», y que vivia en la parroquia 
de San Martin, en la misma casa del testigo. 

En cuanto a afîrmar la hidalgui'a, todos los testigos estaban 
conformes, sin que apuntascn la menor duda sobre la limpieza 
de sangre. l^reguntado uno de ellos 

«si save o a oydo decir que el que litiga o su padre tengan alguii 
pariente pechero por linea recta de varon, o que por la misma linea des- 
cicndan de moros o judios, o penitenciados por el Santo officio de la yu- 
quisicion, o espurios, o habidos de danado ayuntamiento. dixo que no 
save nada de lo que se le repregunta y que antes conociô este testigo a 
Clavdio de Ordâs, hermano del dicho doctor mercado y tio del que litiga, 
que hera havido v thenido por honbre hijodalgo y él se preciava y jatava 
dello y que descendi'a de los ordases del concejo de ordâs rivera de or- 
vigo, y save este testigo que fue familiar del Santo officio de la ynqui- 
sicion de la dicha civdad de Vallyd, y como tal le vio en dos avtos publi- 
cos .que huvo de ynquisicion y vva aconpanando los penitenciados con 
otros famiiiares». 

i'.ran varios y muy seiialados los individuos de la misma ta- 
miiia a quienes notoriamente se tenia por hijosdalgo. Déclara 
uno de ellos, Antonio de Ordâs, escribano del rey, y dice que 
habi'a conocido a 

«Antonio de hordâs, repostero de la seîiora Reyna dofia Juana que esta 
en gloria, vecino que fue de la villa de tordesillas, que el dicho doctor 
luis de mercado padre del litigante hera su primo segundo por linea 
r recta de baron». 

Juan de la Concha, por svi parte, conoci(3 al Ordâs de Torde- 
sillas 

«V a vn dicgo de hordâs su hijo, paxe de el principe don Carlos, (|ue 
heran primos de el doctor mercado.» 

Heclara también en la informaciôn Gaspar de Léon y ( )rdâs, 
natural de Leôn, quien menciona entre los mas importantes 
miembros de la iamilia a un doctor Ordâs, y dice que 
■ «era descendiente dv la diciia tone y familia de ordâs, y que ansimismo 
lia vivido un hermano ;^uvo en la villa de mansilla que se llamava Juan de 



=;8 NARCISO ALONSO CORTÉS 



ordâs, hermano del dicho doctor ordâs que decian que hahia estado en 
posesion de tal hijodalgo y que hera descendiente de la dicha torre y fa- 
milia de ordâs= y ansimismo conocio a Juan de ordâs, secretario de Rio- 
seco, que hera de la dicha familia y primo del dicho doctor mercado, y co- 
nf)ce a jorje de ordâs, su hijo, y a juan flores de hordâs, vicariodequadros, 
primos tanbien del dicho don Luis y de fran.co de ordâs (]ue nombrados 
tiene al principio deste su dicho, y que las exenciones y livertades que 
se les ha guardado y guardan a los descendientes de la familia de ordâs 
ha sido y es por ser descendientes délia y por ser ser hijosdalgo, y no por 
otra causa ni raçon alguna, y que en particular no se acuerda de los non- 
lires de los demas de la dicha familia descendientes, aunque conoce a 
muchos que viven en el dicho concejo, y que ansimismo save que en la 
ciudad de Léon ai otro linage de ordâs diferente del que tiene dicho, 
todo lo quai save este testigo como natural de la dicha ciudad de leon 
y por haver estado y bivido mucho tienpcj en ella v por haver estado mu- 
chas veces en el diciio concejo de ordâs questâ cinco léguas de Leon, y 
por haver tratado y comunicado con los vezinos déU ( ' ). 

\\n 26 de Febrero de IDII — cuando ya solo vivi'an sus hijos 
Luis, Isabel y las dos hermanas religiosas, — el doctor y su mu- 
jer otorgaron testamento cerrado. Xo es preciso hacer un ex- 
tracto de este documento por demâs extenso; baste decir que, 
entre otras cosas, disponîan los dos conyuges: (jue su cuerpo 
fuera sepultado en la capilla de San Jacinto; cjue en ella no 
recibiesen enterraniientos nias que su hijo D. Luis v la niujer 
de este, dofia Leonor de Pedroniato, al lado derecho, y al iz- 
quierdo su hija dona Isabel, juntamente con su niarido el licen- 
ciado X'^illagutierre; que el convento de San Pablo saliera a reci- 
bir sus cuerpos hasta la puerta antigua del patio; que la hija ma- 
yor de dona Lorenza de Toro, hija del licenciado jerônimo de 
Toro, recibiese la cantidad correspondiente a la dote de monja; 
(|ue en cabeza de su hijo I). Luis quedase instituîdo un vinculo 



( ' ) Archivo de la Real Chancillen'a de Valladolid: E/ licenciado Don 
Luis de Mercado, alcalde del crii/ien desta audiencia, con el fiscal y concejo 
de Valladolid sobre SU kidalguia. (Escribanîa de Villegas. Pleitos Ad per- 

prlitau rei ii/rmoria/i, envoltorio 34). 



GÔMEZ PEREfRA Y LUIS DE MERCADO 59 



y mayorazgo perpetuo, en el cual le habria de suceder, caso fie 
morir sin sucesiôn, su hermana dona Isabel ( ' ). 



( ' ) Archive de protocolos de Valladolid. Protocolo de Tomas Lôptz 
ûltimo tomo de i6i i, f. 574-686. 

En el Tnventario de los bienes de dho d."'' luis de mercado y doha Juana 
de toro del castillo, su miiger, figura, entre otras cosas, lo siguiente: 

«Primeramente vnos damascos verdes y amaryllos que son (en hlancoj 
pieçHs. mas una tapiceria nueva, que son (en blanco). 
Mas quatre tapices de la historia de dauid. 
Mas otros seys tapices de boxcaje guarnecido. 
Mas dos tapices viejos que el vno tiene don luis.» 

(Siguen repostcros, tafetanes, rasillos, alombras, etc. — Luego Ropa 
hlanca.) 

«Mas vn coche nucuo Colorado con dos .idreços de cortinas de pano y 
damasco. 

mas otro coche viejo <\v camino con dos cortinas viejas (ie damasco azul. 
Mas vn carro largo. ^ 

(Siguen bufetes, sillas, taburetes, literas, cofres, etc.) 

«Mas cinco caxas de diuerssas reliquias de huessos de santos y vna con 
vna hechura de vn niîio Jésus de alabastro. 

ymagenes. 

una vmagen de la ndoracion de los Reyes. 

vn ecehomo. 

otro Ecehomo dorado en tabla. 

vna tabla de un decendimiento de la cruz. 

vna ymagen de la madaglena. 

vna ymagen de san Juan, de alabastro. 

vna cruz de cristal con vn pedestal. 

vna ymagen de plancha de plata. 

una ymagen de nra senora con dos puertas. 

Un rretablo grande con nro senor con la cruz a cuestas. 

Très anus deves, vno guarnecido de {)lata y dos de madera. 

el Retablo de piedra de san pablo de santisteban guarnecido de ebano. 

un cofrecillo de hebano con un cuerpo santo de san anassio. 

Una ymagen de la concepcion de vna lamina. 

vn Retablo de la contemplacion de ma senora... 



60 NARCISO ALONSO CORTÉS 



Dona Juana de loro talleciô el dia 8 de Octubre de aquel aîlo 
de l6ll, segûn hizo constar en el mismo dia el doctor Mercado 

mas très tablas, iina de la magdalena y otra de san pedro y iina de 
nucstra senora y (juatro dotores...» 

(Siguen partidas de vino y mosto, trigo y cehada. Luego los (^bjctos rie 
plata siguientesV 

■:Primeraniente vna caxa de cuchillos guarnecida de oro. 
Mas vnasortija de oro con cinco diamantes. 
Mas vna ymagen de oro de martillo. 
Mas otra ymagen de plata de vn Christo a la cohm.i. 
Mas vna fuente dorada. 
mas vn jarro dorado. 

Mas vna salua grande bullonada de la historia del çid, dorada. 
mas otra salua dorada dentro y fuera, grande. 
?*Ias otra salua grande dorada abullonada. 
mas otra salua dorada de pie baxo de monteria. 
Mas otra salua dorada con dos rruciaduras doradas y esmaltadas. 
mas vna copa alta de alemaiïa con su sobrecopa dorado. 
mas otra copa de Alemania con su sobi^ecopa dorado y laljrado. 
mas vna porcelana dorada v labrada. 
otra taciça chiquita. 

vn caraco] con un pic île aguila dorado v bien labr.ido. 
Mas una pie(.;a dorada acanalada con pico. 

Mas otra pieça como campanilla con dos asas dorada y esmaltada, por 
de fuera de azul. 

mas otra aboUada o abeada y dorada. 

Mas otra pieça de agoa dorada de bocados grande. 

mas vna calderilla con vn asa. 

Mas otra Caldera 'grande de plata labrada. 

mas vna pililla para agua vendita. 

Mas dos candeleros de oratorio y un pebetcro. 

mas un pebetero de cuello vaxo. 

Mas otro porno de cuello vaxo. 

mas'vn candil de plata dorada. 

Mas vna pieça de bidro berde guarnecida de plata dorada. 

mas otra pieça de bidro aznl guarnecida de plata dorada. 

Mas una pieça grande de cristal guarnecida y dorad.i.^ 

(Signe la plata de servirio.) 



i;(3mi;z pkreira y luis de mkrcado (5l 



ante el escribano Toniâs Lopez ( '■ ). Xo la sobrevivio mucho su 
mari(U), pues el 24 de Xoviembre, «estando enfermo en cama- , 

Cassas. 

Pli me lamente las cassas de su morada en la calle de las damas, libres 
de censo. 

otra cassa en la calle de cantarranas, libre de censo. 

mas otra casa junto a la casa de arriba en la misma calle de cantarra- 
nas, con ocho mill maravedis de censo a la yj^lesia mavor, que tiene vna 
bodega con quatro cubas. 

mas otra casa junto a la de arriba, con très mill maravedis de censo, 
que se pasa a los herederos de verdesoto, 

Mas en el canuelo vna cassa que comprô de Vitoria con onzt^ mill ma- 
ravedis de censo perpetuo a la yglesia mayor. 

mas otra cassa a la esquina del canuelo que se comprô de caxal con 
diez mill maravedis de censo perpetuo. 

mas otra casa en el mismo canuelo que se comprô de benegrilla, con 
quinientos maravedis de censso perpetuo. 

mas otra cassa que se comprô a Villalpando, con (piinientos marave- 
dis de censso perpetuo. 

mas otra cassa en el mismo canuelo que se tomô por el tanto de los 
herederos de franco hernandez con quinientos maravedis de censso per. 
petiio, con mas otros mill y ducicntos maravedis de vnas casas en acce- 
sorias por la parte del esgueba. 

■ mas otras casas que fueron de çeçilia xuarez, en el mismo caiïuelo, con 
seys mill y ocliocientos maravedis de censso perpetuo, (|iie todo esto 
se paga a la yglesia mayor desta ciudad.y 

(Sigue la relaciôn de' las lincas que constitui'an la hacienda île l'iana: 
unas casas principales, otras dos pequefias, un huerto y colmenar, vi- 
nas, tierras, etc.; otras tierras en el término de Nuestra Seiïora del Pra- 
do (Valladolid) y en el de Zaratan. Ultimamente, numerosos juros y ren- 
tas sobre los bienes del duque de Escalona, del marqués de Canete, con- 
desa de Ayala, alcabalas de Valludolid y Puentc Duero, etc. etc.) 

( ' ) La partida dedefunciôn, sin duda por referirse a la fecha del en- 
ticrro, expresa el dîa 9: 

«en nuebe de octubre de mill y ssecientos y once aiios murio la mu- 
ger del doctor mercado, en sus cassas, con todos los sacramentos; t-nte- 
rrose en su capilla en san pabh»; otorgô su testamento ante blas lopez 



62 NARCISO ALONSO CORTÉS 

otorgù codicilo, y fallecio el 3 6 el 4 de Diciembi-e, ya que la 
correspondiente partida de ôbito aparece extendida a 5 de aquel 
mes ( ' ). Fué sepuitado en su capilla de San Jacinto. 

Segûn dice Pedro Castellano en sus Visitae illustriiim )nf(lico- 
rnm, Mercado murio de un câlculo a la vejiga, después de diez 
y ocho dîas de supresiôn de orina y dolores acerbos. Puede ser; 
mas la que de todo punto résulta equivocada es la lécha de 1606, 
en que se ponia el fallecimiento del doctor leonés. 

Quiso este prepararse una sepultura digna en su capilla de 
San Pablo, donde lôgicamente podia suponer que sus restos des- 
cansarfan tranquilos y perduraria su memoria. Bien poco pensa- 
ba en las contingencias de la vida y en los estragos devastado- 
res del tiempo. Hoy ni senales quedan de su capilla, y si su 
nombre se mantiene incôlume y glorioso, debido es à otros mo- 
numentos que ni pierden ni se desplonian al paso de jos siglos. 

Narciso Alonso Cortés. 



(sic), escribano del numéro desta ciudad de V.<i; mandi') inill missas; son 
sus testamentarios el doctor mercado, su marido, y don luis de mercado, 
su hixo. (A cofitiniiacidn, de letra y tinta diferentes): ubo pleito sobre la 
quarta de las missas; dio ducientos cinquenta reaies por mand." del senor 
obispo. — El licen.d" pedro gon(.;alez». 

(Archivo parroquial (!<■ la Anti^ua. Libro de difuntos de 1605 a 
1627, f. 78.) 

( ' ) «en cinco de Dicienbre de mill y ssecientos y once anos murio el 
doctor mercado con todos los sacramentos; enterrose en el monasterio 
de san pablo, en su capilla; mandô mill missas; testamentarios don luis 
de mercado, su hi::o, y dona ysabel su hixa; otorgô su testamento ante 
thomas lopez escribano del n.° desta ciudad de N A (A cotitiniiacidn, como 
en la partida aiiteriof). Despues de auer abido pleito con D. Luis, su hijo, 
mandô el s."" Obispo tomasse ducientos y cinquenta reaies». 

(Archivo y li1)ro cilados, f. So v.'). 



HISTORIA 
DE LOS CONDES DE TENDILLA 



La plus ancienne mention imprimt'e du nom de (ialuiel Rodris^uez de 
Ai'dila y Esquivias ( ■ ) se trouve, croyons-nous, dans la seconde édition 
de la Biblioiheca Hispana Nova de Nicolas Antonio (Madrid, 1783, tome 1, 
[). S09). D'après ce répertoire célèlne. Ardila aurait écrit: 

<Origen, desandencia y hazanas de la gran casa dd Aleiidoza, don de eu ccmpeudio 
se tocan muchas historias de Espana del aiio DCCXIIII al de MDCX. Cujus histo- 
ri;v eam partem, qua; ad Mondexarensium marchionum His[)ani;v magnatum suc- 
Cfssionem pertinent, domi servat MS. cxcellentissimus D. D. Gasjjar de Mendo/a 
iljanez de Segovia & Peralta, olini inarchifi Acrcipolitanus, cniditione & liicuhiatin- 
niim fama bene omnibus notus». 

Cette partie relative aux marquis de Mondexar est vraisemblablement 
celle que signale Franckenau aux pp. 160 et 394 de sa Biblioiheca Hispa- 
iiica historico-gencalogico-heraldica ( Lipsiae, 1724), mais dont il déclare 
ignorer l'auteur; c'était, dit-il, un chapelain d'un des comtes de Tendilla. 

L'œuvre d'Ardila fut utilisée par l'auteur d'une Ifistoria de la casa de 
Mondexar, dont un manuscrit se trouve à la Biblioteca Nacional de Ma- 
drid (K. 100). Cet auteur mentionne (au f. 103 du ms. cité) «el Licencia- 
do Gabriel Rodriguez de Ardila, que... escrivio con gran punctualidad las 
acciones que obraron los condes de Tendilla en el Reyno de Granada, 
donde era natural, por la reciente memoria que se conservava de ellas 
entre los liijos y nietos de los mismos que les acompafiaron y concurrie- 
ron en ellas al tiempo que el formava su historia»; et il ajoute: «y assi 
copiaremos en el capitule siguiente las mismas palabras con que expressa 
las circunstancias que sucedieron en esta de que hablamos...» Un frag- 
ment de cette flistoria de la casa de Mondexar, fragment comprenant 
«les chapitres 16 à 27 du cinquième livre, c'est-à-dire la biographie du 
troisième marquis de Mondéjar depuis le jour où, par la mort de son 
père (19 décembre 1566), il hérita du marquisat, jusqu'à son gouverne- 
ment de Valence (157O» '' été i)ublié en 1S78 (^ ). 

U flis/oria de los condes de Tendilla d'Ardila a été, à ma connaissance, 
cherchée vainement par plusieurs érudits. Plus heureux qu'eux, j'en ai 
trouvé une copie dans un manuscrit de la Biblioteca Nacional de Madrid 
intitulé Linages de Espana et coté 3250 'anc. K 45) (tome II, ff. 160-208;. 
("'est d'après ce manuscrit que je publie la présente édition. 

R. Foulché-Delbosc. 



(«) '$>2i\\k (CaUilogo^xi." 3160) possédait un Discvrso apologetico por la verdad, 
en defensa de la anti\i,vedad de Cranada. l'or el M. Gabriel Rodriguez Escabias. (jra- 
nada, 1645. Ctt écrivain lui semble devoir être le Gabriel Rodriguez de Ardila y 
Kscavias nienlionné par la seconde édition de Nicolds Antonio. 

(2) L'Espagne au XVI' et au XVII' siècle. Documents histori(]ues el littérai- 
res publics et annotés i)ar Alfred Morel-Fatio. Heilbronn, 187S. pp. 66-95. 



04 RODRIGUEZ DE ARDILA 



DOX YNIGO LOPEZ DE .VIE.XDOÇA, 
l'Rl.Ml{R COXDE DE TENDILI.A, MI SEXOK 



i:AI'nUL() l'RlMKRO DKI, LIKNÇO PRl.MKKi) 

Don \ iiigo Lopez de Mendoza, primer conde de J'endilla, fue 
cassado con dona Eluira de Ouinones, de la cassa del conde de 
Luna. Tuuieron por hijos a don Ynigo Lopez de Mendoza, que 
heredô su casa y estado; a don Diego Hurtado de Mendoza, obis- 
po de Palençia, arçobispo de Seuilla, patriarca de Alejandria, 
cardenal de Espana; a don Pedro de Mendoza, a quien dio en el 
rexmo de Aragon la baronia de Sanguerren. Naçio ano de 1389, 
y el rey don Ilenrique, viendo quan de grande ynportancia era la 
villa de Guelma, que es ocho léguas de Granada, para la conquis- 
ta de aquel reyno, mando a don Yiiigo Lopez de Mendoza, mar- 
ques de Santillana, que con exercito fuesse a la dicha villa; el 
c[ual poniendolo en obra fue ano de I436 y çerc(') la dicha villa, 
Uebando por su teniente al dicho don Ynigo Lopez de Mendoza, 
su hijo segundo; en la quai estaua por alcayde vn moro muy va- 
lit'nte Uamado Aben Çulema, el quai despachô vn correo auisan- 
(lo al rey n)ni ' )(iinan de lo que pasaba. 



LIENÇO SKGl XnO 

Auiendo llegado la nueba a Ibni ( )(lman, rey de (jranada, hizo 
juntar su consejo, \' resoluiendose lodos en que Abençerrax 
Abenjuçef, moro niozo y de gran fama, fuesse a socorrerla, le 
mando llamar y le ordenô que socorriese la dicha villa; el quai 
juntando grandes gentes, a veynte de Agosto del dicho ano 
|)artio de la çiudad de Granada, y a los veynte y uno puso sus 



CONDES DE TENDILLA 6=; 



liendas vna légua de Guelma, y poniendo sus gentes en orde- 
nança vino a representar la vatalla 



LIENÇO TERCERO 

al dicho marques, el quai mando al dicho conde que con vn 
gran esquadron de caualleria le saliesse al enquentro; y abien- 
dosse mezclado los esquadrones, la vatalla que entre el dicho 
conde y Abençerrax hazian la dexaron, haziendo grandes estra- 
gos cada vno de los dos cavdillos por do yban. Y estando la va- 
talla niuy sangrienta, se tornaron a ber, y arremetiendo reçia- 
niente el vno contra el otro, el conde derribô de vna lançada 
muerto al Abençerrax de su cauallo, y poniendo mano a su espa- 
da, hiriendo reçiamente en los enemigos, le llegô nueba como el 
marques de Santillana, su padre, estaba en Granada aprieto. Y 
boluiendo las riendas a su cauallo con la gente que le seguia, 
ronpiendo por vn grande esquadron de los enemigos, hallô a su 
padre a pie y muerto el cauallo, y que con gran trauajo el y los 
suyos se defendian; y poniendose a pesar de los enemigos, entrô 
hiriendo en ellos tan fuertemente, que los desvarataron, y ma- 
tando y cautiuando gran numéro dellos los siguieron hasta el lu- 
gar de Aznalloz, très léguas de la dicha villa, y tomola, y Aben- 
zulema quedô muerto en el asalto. Y el marques dio grandes gra- 
cias a su hijo por el socorro que le abia hecho, y de juro de he- 
redad la villa de Meco y de Miralcanpo, que son en el reyno de 
Toledo, como consta por el dicho titulo, aîîo 1443. 



LIENÇO QUARTO 

Tiniendo el rey don iùirrique el quarto gran satisl'acion del 
ilicho conde de Tendilla, le hizo capitan jeneral tle la frontera 
contra Ibni ( )dman, rey de Granada. 

Revue Ihipitniquc. — M. 5 



66 RODRIGUEZ DE ARDILA 



LIENÇO QUINTO 

Oueriendo mucho Ibni Odman a Abenjacob, que a la sazon 
haçia guerra por su mandado hazia la parte de los Vêlez a los 
cristianos, y abia ganado muchos lugares por aquella banda, en- 
l)i6 por el, y llegado a Granada le hizo su capitan gênerai y le 
inandô que con toda la mas gente que pudiese saliese a resistir 
al conde de Castaneda, capitan gênerai de la frontera que hazia 
la banda de Baza haçia grandes daiîos a sus moros, y en cumpli- 
niiento dello salio por Jullio de 1456, y topandosse con el dicho 
conde en la loma del Perro hubieron su batalla muy sangrienta^ 
donde los cristianos fueron vençidos y el conde de Castaiieda 
presso, y contento y regoçijado se boluio con la pressa a Gra- 
nada, y el rey le cassô con la Zoraya, prima hermana suya, y le 
dio muchos eredamientos con que viuiesse. En este tienpo ya el 
conde de Tendilla avia llegado a la frontera, y estaba el dicho 
rey muy contento de la Victoria passada, y Abenjacob con la jen- 
til dama que ténia y merçedes que el rey le avia hecho, quando 
les llegaron nuebas que abia llegado capitan gênerai nuebo y que 
abia quemado muchos lugares, y cautibado gran numéro de mo- 
ros. Y avnque por ser reçien cassado Abenjacob, el rey le quiso 
escusar la yda y enbiar al brauo y fuerte Abenhumed, su alguaçil 
mayor, no bastô nadie con el Abenjacob que dexase la yda. Y 
assi saliendo con gran numéro de gente se topo con el conde en 
los prados que llaman del Rey: y abiendose trauado la vatalla 
fue tan sangrienta, que el arroyo corria sangre, y viendo el con- 
de que su padre desmayaua algo, juntando vn golpe délia entré 
por la vatalla, y conoçiendose él y Abenjacob se encontraron, 
y a cabo de buen rato que peleaban el conde lo matô, con que 
hubo fin la vatalla, sin llevar délia mas que muchos heridos a su 
cassa, por lo quai el seiior rey don Enrrique le dio el obispado 
de Plasençia para don Diego Hurtado de Mendoça, su hijo. 



CONDES DE TENDILLA 6/ 



LIENÇO SEXTO 

Murio en esta saçon Ibni Oclman, y los moros con gran regu- 
(,ijo le lebantaron por su rey a Ibni Naçer Jucef, su hijo, lleban- 
dolo en hombros toda la gente de guerra con grandes danzas 
hasta la mezquita. 

LIENÇO SEPTIMO 

Abengumeda, al tienpo que siruio de alguazil mayor a Ibni 
Odman, sienpre hizo mucho seruiçio a su hijo, y assi en murien- 
do y alçandolo a él por rey le hizo su capitan gênerai y alcayde 
del Alhambra. Era Abengumeda de buena estatura y hombre 
muy animoso, y asi aconsejô a el rey don Enrrique, y por diber- 
sos cabos entré muchas vezes en tierra de cristianos, y hizo gran- 
dissimos robos y daîlos, y deçia sienpre que abia de entrar hasta 
Fraga, que es en el reyno de Aragon, donde mataron a su biss- 
aguelo, rey de Granada, que fue vno de los poderosos reyes que 
en aquel tienpo hubo. Vino a creçer en riqueza y avtoridad tanta, 
que el rey no se meneaba sin su consejo, y la guerra y hacienda 
manejaba siempre, como consta por muchas escripturas arabigas 
de aquel tienpo. 

LIENÇO OCTAUO 

Bençida la batalla'de Abenjacob y teniendo el rey don Enrri- 
que tan gran satisfaçion de la persona del conde de Tendilla, y 
biendo las rebueltas que en Ytalia abia sobre la scisma passada, 
y que las cosas no estaban muy sosegadas, enbiô al conde a dar 
al papa Nicolas quinto la obediençia y a tratar çiertas cossas de 
ynportançia. Y entendiendo que el envajador del rey de Francia 
se queria asentar ençima de la silla del dicho conde, le dijo reso- 



68 RODRIGUEZ DE ARDILA 



lutamente que no lo consentiria; y viendo el papa los danos que 
desto podian resultar de rreciuir la obediençia, dilaté algunos 
dias de entrar en capilla, en los quales cometio a los cardenales 
Portugalense y Niçeno que tratassen con los dichos enbajadores 
de concordallos; y biendo el conde que el papa y la mayor parte 
de los cardenales haçian la del rey de Françia, dandoles buenas 
palabras y aperçibiendo todos los que seguian la deboçion de su 
rey, lue a la capilla. 

LIENÇO NOBENO 

El papa, temiendo algun alboroto, mandô que toda la guarda 
de a pie y de a cauallo estubiesse en arma, y biniendo el conde 
con grande aconpaiîamiento, avnque de secreto ténia mucha mas 
gente, entrando por la capilla el cardenal Niceno se lebanto y le 
dixo que se sentasse donde los demas enbaxadores de Castilla 
solian hazerlo y que no hiziessen alboroto ni escandalo. Y el con- 
de con buenas palabras le rrespondio, y haçiendo su acatamien- 
to, en llegando al enbaxador de Françia le hechô mano de los 
cabezones y le arrancô de la silla, y si el enbaxador del enpera- 
dor no se le quitara lo matara, y acudiendole tanta gente y la 
mayor parte delà guarda que en la raisma capilla estaua, a quien 
el conde ténia sobornada. Viendo el papa el peligro grande en 
que todos estaban, mandô que se apaçiguasse el alboroto, y el 
enbaxador de Françia se salio. 



LIENÇO DEÇIMO 

Acauada la misa, el conde se fue a su cassa con tante numéro 
de gente que espantaua, y estubo algunos dias que no quiso 
verle el papa; finalmente le perdonô y le dio bulla plomada del 
assiento para el rey don Henrrique y sus suçesores para siem- 
pre jamas, y el le dio las terçias de toda su tierra, como consta 



CONDES DE TENDILLA ÔQ 



])or la bulla hecha en Roma, ano de . Llegado el conde a 

Castilla, el rey le hizo grande honrra y le dio la presentazion 
del arçobispado de Seuilla para el obispo de Plasençia, su hijo, 
y a él le dio seteçientos vassallos, como consta por el priuilejio 
hecho ano de 1460; y por los grandes danos y muertes que el 
nueuo rey de Granada y su brauo capitan Abengumeda hazian 
en la frontera, le mandô que fuese a ella. 



LIENÇO ONÇENO 

Salio el fuerte Abengumeda de la çiudatl de Granada con gran 
numéro de gente y muchos caualleros que les acompaiîauan, en- 
tre los quales yban los alcaydes Mojaquer y Alcaali, y Aliel Çe- 
gori, y el Caixari, y el Boayri, y saliendo en buena ordenança y 
con muchas gaytas y anafiles, fueron hasta el lugar de Albolote, 
donde entendieron que el caudillo de la frontera abia atrauessa- 
do por el Cantalar la buelta de la sierra del Puntal, hazia los lu- 
gares de Dudar y Ouentar. Y teniendo mucho contento Aben- 
gumeda, pareçiendole que le ténia en cauo que no podia esca- 
parsele, juntando los alcaydes y gente principal que con él 
yban, proponiendoles el casso, se dieron grande priessa; cami- 
nando la buelta de Aguas Blancas, vna légua en la majada que 
llaman de Alfax, llegaron quatro moros de a cauallo, que el al- 
cayde de la Peza enbiaba, dandole avisso como los cristianos 
venian al arroyo abajo de Aguas Blancas, y cjue llebauan gran- 
dissima suma de ganados y muchos pastores y gente y cortijos 
y lugares cautivos; y saltando Abengumeda en vn cauallo ruçio 
rodado, Uamando a los alcaydes pusso eh hordenança su gente, 
haçiendo quatro esquadrones: el primerode mas de seteçientos 
cauallos, donde él yba, y los otros encargô a los alcaydes Moja- 
queri y Alca Ali y Ali el Zegori, y los demas llebaua en su con- 
pafiia; y tocando sus anafiles y atabalejos yban con tan gran- 
dissimo orgullo, que cristiano no pensaban dejar a vida. F.l 



yO RODRIGUEZ DE ARDILA 



conde de Tendilla, abiendo atrauessado por donde esta dicho y 
llegado hasta las haldas de Sierra Nebada, y saqueado todos los 
lugares que por alli auia, y tomado todos los ganados que de la 
sierra vajaban, con grande cavalgada se boluio la buelta de Agua- 
da Hartuna, y llebando sus adalides delante, descubriendo los 
moros le dieron avisso de aberlos visto; y el conde que no des- 
seaba menos toparse con ellos, hizo otros quatro esquadrones 
de su gente, en que llebaua mill y seisçientas lanças y dos mill 
pcones, y poniendo la caualgada a vn lado, con la guarda de a 
pie y de a cauallo que le pareçio neçesario se fue la vuelta de 
los enemigos, llebando por lo alto los soldados con gran ruydo 
de menestriles y tronpetas. Y avnque el conde passaba de los 
67 aiïos y los suyos le rrogaron mucho que no se metiesse en 
la batalla, era tan brauo y esforçado, que les respondio que su 
edad era tan grande que en ningun casso podria tener mejor se- 
poltura que en aquel tan senalado; y poniendo los ojos eji Aben- 
gumeda, que delante venia, y todos los esquadrones tan çerca 
que solo los diuidia el rio, el conde detubo la gente vn poco, y 
los moros, creyendo que de temor lo haçian, pasaron el arroyo, 
en que se deshordenaron vn poco, y el conde cerrô con ellos y 
se empeçô vna braua y sangrienta batalla. Y avnque, rotas las 
lanzas, el conde y Abengumeda pusieron mano a las espadas, la 
gente y la barahunda era tan grande que los aparto, y Abengu- 
meda juntandosse con el alcayde Mojaqueri, que era de los mas 
balientes y esforçados caualleros que en aquel tienpo auia, hi- 
rieronle tan fuertemente en el cuerno yzquierdo, que sin poder- 
los resistir boluieron las espaldas, matando e yriendo a muchos, 
y viendolos los espingarderos yr tan desordenadamente hu- 
yendo, baxaron el recuesto abaxo, y tirandoles gran numéro de 
saetas y arcabuzazos mataron Almojaqueri; y Abengumeda, visto 
el gran dano que les hazian y que por la aspereza de la tierra no 
podia ofendellos, retubo la gente. A estas razones, viendo el 
conde huir los suyos, mandô a vn esquadron de trezientas lan- 
zas, que avn no abia ronpido, que socorriesse los suyos, los qua- 



CONDES DE TENDILLA ^l 

les arremetiendo por el costado ronpieron la gente de .Abengu- 
meda. No estaban los otros esquadrones oçiossos, que el de la 
horden de Santiago abia çerrado con el de Zogori, y avnque se 
defendian brauamente de él, Zogori cayo muerto y el esquadron 
passô por el otro. No sucedio assi a Alca Ali, que topandose 
con el esquadron de medio y cogiendole las espaldas a la sierra, 
degollô mas de dozientos cristianos. Visto el conde la sangrienta 
vatalla que andaba y que los moros se defendian balerosamentei 
y que de cada momento les venia socorro, mandô a todos los 
soldados que vajassen, y juntando mas de quatroçientos cava- 
llos çerrô con Abengumeda y Alca Ali, que venian siguiendo la 
Victoria, y de vna saetada que al cauallo de Abengumeda die- 
ron enpeçô a dar tan grandes corcobos, que no pudo tenerse 
ençima y en las orlas de las estriberas y caparaçon se le quedô 
la espuela metida, de manera que el cauallo enpezô arrostrallo 
sin ser parte ninguno de los suyos para detenelle, y assi arro- 
jandose el cavallo por vnas penas abaxo, el moro que tantos ma- 
ies y danos abia hecho acabo sus dias. Y Alca Ali se vino para 
el conde, y avnque eran las edades diferentes se defendia vale- 
rosamente con estar herido en très o quatro cauos; en fin, Alca 
Ali fue presso y su gente enpezô a desbaratarse, y los cristianos 
a apellidar Victoria, y assi los moros que quedaban dieron a huir 
a "rienda suelta, y el conde, avnque vençio la vatalla, fue con 
gran perdida de su gente, y victoriosso y contento se boluio a la 
<;iudad de Alcalâ la Real y de alli a Jaen, a donde ressidia, y re- 
partio su cabalgada muy a contento de la gente, y por esta Vic- 
toria el rey le hizo grandes merçedes y le procuré el patriarcado 
de Alejandria y capelo para el arçobispo, su hijo. Y despues de 
aber estado algunos aiîos en la frontera el rey le hizo de su Con- 
sejo, donde al cabo de algunos anos murio siendo de edad de 
nobenta anos, y dejô todos sus vienes, muebles y rayzes a don 
liiigo Lopez de Mendoza, su hijo. 



72 RODRIGUEZ DE ARDILA 



DON YNIGO LOPEZ DE MENDOZA, 
SEGUNDO (^ONDE DE TENDILLA (■) 

Hijo mayor del dicho conde, casso con doiîa l^rançisca Pache- 
co, hija del maestre don Juan Pacheco ('); tubo por hijos a don 
Luis Hurtado de Mendoza, que eredô su casa y estado; a don 
Antonio de Mendoza, enbaxador del ynperio, virrey y capitan 
jeneral de los reynos de Nueba Espana y Paru; a don Francisco 
de Mendoza, obispo de Jaen y cardenal de Espana; a don Bernar- 
dino de Mendoza, de quien se dira adelante; a don Diego de 
Mendoza, enbaxador de Veneçia e enbaxador de Yngalaterra y 
del Conçilio de Trento y de Roma y capitan jeneral de Sena: na- 
çio ano de 1436. 

LIENÇO PRIMERO 

Hizo el rey donHenrrique très vezes capitan jeneral al conde de 
Tendilla de la frontera del reyno de Granada, y el rey don Fer- 
nando el Catolico vna. 

LIENÇO SEGUNDO 

Salin el conde las dichas vezes que fue capitan jeneral de la 
frontera contraria de moros y quemô y robô los lugares de Co- 
gollos y Alfacar y Uibar y Albolote y el Atarfe, y llebo gran 
pressa de cautivos y ganados, y fue muy temido de los enemi- 



( • ) Don Ynigo Lopez de Mendoza, segundo conde de Tendilla. pri- 
mer marques de Mondejar, 

(3 ) Fue su madré desta senora, primera muger del maestre y seiïora 
de la casa de Moger, ques la del marques de Villanueua del Fresno Por- 
to Carrero, 



CONDES DE TENDILLA 73 



gos. Enbiale el rey a llamar, y visto su grande esfuerzo y el pe- 
ligro grande en que la ciudad de Alhama estaba, por no aber en 
diez léguas alrrededor ningun lugar de cristianos, le hizo capitan 
jeneral délia ano I482. 

LIENÇO TERCERO 

Caese al conde vn gran pedazo de muralla, y sabiendolo Mu- 
ley Boaçen, rey de Granada, vino con grande exerçito sobre el, 
y viendo el conde el gran peligro en que estaua, hiço vna gran 
trinchea desde el rio hasta encima de la Alcatoba, donde se de- 
fendio dos dias valerosamente; y viendo el gran peligro en que 
estaua y el poco socorro que ténia, y siendo muy deboto de 
Xuestra Sefiora, imagino vn ardid nunca visto ni pensado: que 
tomando gran cantidad de lienço lo puso en la muralla que es- 
taua cayda, y otro dia por la mafiana viendolo los moros, enten- 
diendo que era milagro de que en tan poco tienpo la muralla se 
hubiese acauado, lebantaron el çerco. 

LIENÇO QUARIO 

Sale el conde a los moros que se yban retirando y hazeles muy 
gran dano; haze hazer ogueras por aquel canpo y manda quemar 
los cuerpos de los moros que abian muerto en las trincheas; y 
teniendo grande neçesidad de paga su gente, era tan grande el 
credito y avtoridad que con ella ténia, que haçiendo moneda de 
naypes, sellandola con su sello, corrio como de oro y plata, y en- 
biandole el rey a llamar a la çiudad de Cordoba, recojio toda la 
dicha moneda v la pago en buena, con que la gente quedo muy 
contenta. 

LIENÇO (IUINTO 

Llegado el conde a la çiudad de Cordoba y besado la mano al 
rey y a la reyna )■ dadoles grandes gracias por los grandes y 



74 RODRIGUEB DE ARDILA 



senalados seruiçios que les auia hecho, y diziendole el grande 
aprieto y rebuelta en que toda Ytalia estaua y los danos ynrre- 
parables que dello podian resultar, y confiados de su prudençia 
y cordura y que el solo podria dar medio en elle, le mandaron 
que sin dilaçion ninguna se partiesse, y dandole para ayuda a 
sus gastos la encomienda de Socuellamos. Y como en el dicho 
conde jamas hubo pereza en las cosas del seruiçio de sus reyes, 
avnque abia muchos anos que no estaba en su casa y el negoçio 
era tan dificultoso y los animos de Ynoçencio octauo, papa, y 
del rey Fernando de Napoles y principe de \"isiniano, duque de 
Santo Marco, principe de Altamira, duque de Astri, marques de 
Vitonto, duque de Melfi, marques de Lagiralco, conde de Aria- 
no, duque de Grabina, duque de Molfa, conde de Chillano, con- 
de de Fundi, grandes de aquel reyno, estaban tan alterados, 
y todos los potentados de Italia en arma, tomando por deuisa 
la estrella que guiô a los reyes magos, se partie in coutinenti. Y 
aviendo llegado çerca de Roma le mandô el papa salir a rresçi- 
bir, y el lo acojio con gran contento, y abiendo el conde dado 
y tomado sobre los négocies con el dicho papa, rey, grandes y 
diputados y potentados, se diputaron personas que tratassen del 
negoçio. 

LIENÇO SESTO 

Llegado el enbaxador del rey de Napoles y de los grandes de 
aquel reyno, entraron en consexo con el papa, y dando y toman- 
do sobre el negoçio, lue tanta la prudençia y mafia del conde, 
que haçiendoles dejar las armas de las manos los confederô a 
todos dejando en paz y sosiego a toda Italia. 



LIENÇO SEPTIMO 

Viendo el papa el grandissime seruiçio que el conde abia 
liecho a Nuestro Senor, y queriendo que perpetnamente hubiesse 



CONDES DE TENDILLA 75 



memoria del que a la Sede Apostolica hlzo, y los grandes danos 
a los enemigos de la santa fee catholica, le dio vn estoque de 
estatura de vn hombre, de grande preçio, con vnas letras en la 
hoja de la espadaen latin que traduçidas en nuestra lengua dizen: 
''<Esta es espada de la defension de toda la cristiandad. Inoçençio 
octauo en el tercer ano de su pontificado y en el de \uestro 
Sefior de 1483», y asi mismo le confirmé las terçias de su tierra 
y le dio las demas de los lugares que ténia, y en el breue que le 
dio del estoque le confirmô la estrella por su deuisa. El rey y 
reyna de Napoles le escriuieron las cartas siguientes y le enbia- 
ron muchas azemilas cargadas de brocados y sedas. 

Los grandes del reyno fundieron muchas medallas de oro y 
de plata de su figura, en el reberso de las quales estaban vnas 
letras en latin que traduçidas en nuestra lengua dizen: «Don Ifïi- 
go Lopez de Mendoza, fundador de la paz y quietud de toda Ita- 
lia». Hizo en Roma gastos exçesiuos, y queriendolo estorbar el 
papa, mando que no se le bendiesse lena; y coniprando mucha 
cantidad de nuezes y abellanas, hizo aderezar de corner; y man- 
do el papa que no se le vendiesse cosa de caxcara; visto esto, 
conprô vna cassa, y con la madera mandô adereçar de corner. 
Conbidô en vna vina a todos los cardenales y hizoles vn brauo 
banqueté, y quanto se levante se echô en el Tiber, de que toda 
Roma estaba admirada; y era tan maiîosso el dicho conde, que 
ténia puestas muchas redes debajo, de manera que no se le per- 
dio sino sola una cuchara. Hizo en el camino grandezas muy 
grandes. 

LIENÇO OCTAUO 

Llegando el conde donde el rey estaba y dandole gracias por 
lo bien que lo abia hecho, le dixo como estaua determinado de 
en persona yr a tomar la çiudad de Baza; \' avnque el conde es- 
taua tan cansado y gastado de la jrrnada passada, ofi-eçio al re)' 
de yr a seruirle, y assi lo hizo con 470 lanças suyas y del carde- 



"jÇ) RODRIGUEZ DE ARDILA 



nal SU hermano, y por hazerle el rey mas honrra, dize Antonio 
de Nebrija en su historia, que el llebo delante de su vatalla real. 



LIENÇO NOUENO 

Llegado el rey sobre Baza, la cerco toda y daie grandes con- 
bates; pero la ciudad era grande y les moros muchos, y assi se 
defendian con grande animo. Peleô el conde esforçadamente y 
fue herido de vna pequena herida en la cara. Tomada Baza le 
mando el rey que fuesse a tomar las fortalezas de Oria y villa de 
Caniles de Albayda, que era de grande ynportançia para acabar 
la concjuista del rio de -Almanzora. 



LIENÇO DEÇIiMO 

Çerca el conde la fortaleza de Oria y planta el artilleria, en la 
quai abia vn moro por alcayde que Aben Edem se dezia; el 
quai la defendia con tanto esfuerço, que a no entrarles dentro con 
perdida de mucha gente no se rindieran, )• assi los passaron to- 
dos a cuchillo; y yendo con su exerçito la buelta de Cantoria, en 
enpezandola a bâtir se rrindieron y salieron con las llaues y can- 
dado V los entregaron al dicho conde. 



LIENÇO ONÇE 

Parte el conde la buelta de Caniles, la quai era vna villa muy 
grande y deleytossa, de muchas arboledas y fuentes, y la gente 
belicossa, y en ella mucha de a caballo que el alcayde Aben 
Muley abia traydo del rio de Almanzora y tahas de Luchar y 
Purchena; y avnque la dicha villa solamente era çercada de ta- 
]:)ias, confîados en su valor aguardaron al dicho conde en las bo- 



CONDES DE TENDILLA "J 'J 

cas de las calles; y biendo el conde su atrebimiento y esforçan- 
do brauamente a los suyos, ordenando sus esquadrones arreme- 
lio al ([ue de la caualleria .\ben Mulcy traya; y avn(|ue la vatalla 
lue muy sangrienta y los enemigos peleaban brauissimamente, el 
.esfuerço del conde fue tan grande, que boluiendo las espaldas se 
entraron por el lugar, y siguiendolos el conde, avnque con gran 
])eligro de su persona y de todos por el dano grande que de las 
cassas les hazian, ganaron la dicha villa, poniendola a saco toda, 
donde hubieron rauchas riquezas y gran numéro de cautivos. 



LIENÇO DOCK 

\''a el conde y con toda, y las banderas de los enemigos arras- 
trando, y da al rey las Uaues de las fortalezas, el quai le rreçiuio 
con niucha honrra y le hizo grandes merçedes, y la reyna le es- 
criuio vna carta. 

Y por asegurar mas la tierra y obuiar los grandes daiïos que 
Aliamir, capitan jeneral de Muley Baddeli, por sobrenombre el 
Çagal, hazia por la banda de Alcalâ la Real, le mando el rey que 
fuesse por capitan jeneral de la dicha çiudad y su frontera, y 
avnque el dicho conde ténia mas razon de descansar de tantos 
trauajos passados y de yr a ver a su mujer, que rezien parida 
estaba de don Luis Hurtado de Mendoza, su hijo, que suçedio 
en su cassa y estado, obedeziendo a los reyes, con muchas y bue- 
nas palabras que el rey le dijo se partio luego con mucha gente 
muy lucida de a pie y de a cavallo que el rey le dio. 



LIENÇO TREZE 

Kn el tienpo que Muley liaddili, por sobrenombre el Chiqui- 
to, se desauino de Muley Bua<;em, su padre, y le hechô por 
fuerça de armas de (îranada, vino de Berueria vn moro de veyn- 



78 RODRIGUEZ DE ARDILA 



te y çinco anos, muy esforçado y valiente a maravilla, Ilamado 
Aliamir, y viniendo adonde el rey Muley Buaçen estaua y que- 
dandosse con el para seruirle, tomô grande aniistad con Muley 
Baddili, por sobrenombre el Çagal, que las partes del rey hazia, 
y peleando con la gente del rey Chiquito le desbaratô muchas 
vezes; espeçialmente en la taha de Beluduy, entr'ada del rio de 
Almeria, yendo el rey Chiquito apoderarsse de diéha ciudad, le 
tlesbaratô y el se escapô por viïa de cavallo, de que vino a toniar 
lanta avtoridad y credito, que muerto el rey viejo y alçando en 
Granada por su rey al Zagal, le hizo capitan gênerai de su exer- 
çito, y con maiîas y tratos que tubo hecho al rey Chiquito del 
Alhambra y apoderô al Zagal délia, y el rey Chiquito se saliô 
huyendo. Con estas victorias estaua el moro tan soberuio, que 
pidiendo licencia al rey juntô grandes gentes de pie y de a caua- 
llo para entrar en tierra de cristianos, y assi con mucho orgullo 
V contento llegô hasta |aen. 



LIENÇO CATORZE 

Llega Aliamir con toda la gente que Uebaba, y tala la vega de 
laen, y roba y quenia muchas casserias, y buelbe sobre la villa 
de la Guardia, y porque no se la quisieron rendir luego la pusso 
a fuego y a sangre, v cautibando muchos cristianos y tomando 
gran cantidad de ganados se vino la buelta de Granada con mu- 
cho contento. 

LlENÇO QUINZK 

En esta sazon, Itegado el conde a Alcalâ la Real y sabiendo la 
entrada del moro por aquella tierra, aperçiuiendo la mas gente 
que pudo aguardaba el moro con gran contento; y estando en 
esto llegô vn atajador auisarle como venia, y aperçebiendo sus 
gentes salio la buelta de los enemigos. Y a poco mas de una le- 



CONDES DE lENDILLA 79 

gua topo otros dos que le dixeron como los moros quedaban en 
el barranco de Barçinas; y caniinando el conde a largo passo, 
descubriendo el gran numéro de los enemigos que habia y pare- 
ziendole que su gente desmayaba algo, les dijo: «No os atemo- 
. rizeis, caballeros, de la muchedumbre de los enemigos, pues en 
los mayores peligros se muestra la valentia. Pelead como hidal- 
gos y no querais que se diga que la jente de Alcalâ buelba oy 
de solo temor bencida. Santiago! démos en ellos, que el nos ayu- 
darâ. Inbocando Nuestra Senora, rescataremos tanta jente cris- 
tiana como lleban estos cautibos». Y esforçandose la gente, le 
dijeron en alta voz que le seguirian; y ordenando sus esquadro- 
nes, arremetio a los enemigos, los quales estaban muy de su es- 
paçio comiendo, y tocandoles alarma ordenaron sus gentes muy 
aprissa, saliendo del barranco lo mejor cjue podian. Aliamir, que 
hiba delante con el alcayde Almanzor en su conpailia, y endere- 
zando hazia do el conde venia enpezaron su batalla de a pie y de 
a caballo, tan sangrienta y renida {]ual muchos aiîos en aquellas 
partes no sse abia visto. 

LIENÇO XVJ 

Siendo Aliamir tan esforçado y viendo la gente que sobre él 
venia, saltando en su cavallo con vn animo inbenzible, con qui- 
nientas lanzas que la guarda le hazian, enbrazando su adarga y 
blandiendo su lanza que de dos hierros traya, dando grandes 
bozes a su gente que saliesse, y saliendo a lo llano, viendo que el 
esquadron del conde con su gente arremetia, y mezclandosse la 
vatalla, de aquellos primeros enquentros cayeron muchos hom- 
bres de cada cauo, y rebolbiendosse tanta gente, el Aliamir y el 
conde dejaron la vatalla que hazian, y esforzando el conde a los 
suyos, por el cuerno derecho los moros huyan, y, blasfemando, 
Aliamir pone piernas al cavallo con mas de quinientos que le 
seguian, y resistiendo los nuestros y quitando a muchos la vida, 
rehaziendo los suyos. RI conde llegô a esta coyuntura, y pelean- 



8o kODRlGUEZ DE ARDILA 



do los vnos y los otros brabamente, conoçiendosse Aliamir y el 
conde, las lanzas vaxas arremetio el vno contra el otro: y derri- 
bandole el conde del enquentro y matandole de una lanzada el 
cavallo, el moro, avnque herido, con la adarga enbrazada y con 
la espada en la mano se defendio esforzadamente detras de su 
cavallo. Y apeandose muchos por defenderle con sus lanzas ter- 
çiadas y otros por prendelle, se tornô a enpeçar de nuebo la ba- 
talla, hasta que llegandole la nueba a Almanzor, alcayde del 
Alhambra, poniendo las piernas a su caballo ronpio por los su- 
yos; y Uegando Aliamir le saco por fuerça de la vatalla y, avn- 
que muy mal herido, le pusso encima de un cavallo; y biendo 
Aliamir sus gentes y hir huyendo y tanta sangre como por aquel 
canpo corria, apenaspodia tenerse en su cavallo segun la pena que 
ténia. Y con pocos que le seguian de a pie y de a cavallo fue a 
parar al puerto de Çulema, très léguas de Granada, y siguien- 
do el conde su alcanze y libertando mas de mill cristianos que 
cautibos llebauan, con alguna perdida de su gente, a Alcalâ con 
gran contento se boluio. 

LIENÇO XVIJ 

Llegado el moro a vnos casserios que en el puerto Çulema es- 
taban, atandole las heridas lo mejor que pudieron, otro dia en 
amaneziendo se partio ]:)ara (iranada, llebandole en vna silla, y 
avnque las heridas eran grandes, el enojo y rabia fue tal que 
llegado a Granada murio dentro de tercero dia; y sabiendo el 
rey esta rota, bravamente lo sintio, espeçialmente por Aliamir, 
a quien él queria mucho, y juntando su consejo determino de yr 
en persona a bengarla, y assi despachô correos a Benfalax, al- 
cayde de las Alpuxarras, para que con toda la gente que mas 
pudiesse viniesse luego a la hora la buelta de Granada, y otro a 
.Vbençandon, alcayde de Baldelecrim, y otro a Abendeza, al- 
cayde de Guadix, para que hiciessen lo mismo, y mandando 
aperzebir toda su gente de a pie y de a caballo. 



CONDES DE TENDILLA 8l 



LIENÇO XVIIJ 

Llegan los alcaydes Abençandon y Abendeza con sus esqua- 
drones de gente, y el fuerte Abenfalax bestido todo de berde y 
las banderas de la misma color, con los alcaydes Ali Abenarca- 
ma, alcayde de Berja, y Abenadeus, alcayde de Andarax, y el 
baliente Merzepe, alcayde de Vxixar, con tanto brio y gallardia^ 
que toda la çiudad lobo que mirarlos; y el rey lo reçiuio con 
grandissimo contento, y con sola esta gente le paresçia que po- 
dia conquistar média Castilla; mandole ospedar en su palaçio, 
por la gran autoridad que en su reyno ténia. ^" dentro de très 
dias mandô juntar su gente, y con siete mill de a caballo y diez 
mill peones se partio la buelta de Alcalâ la Real, y en el yzquierdo 
Abencomixa, alcayde del Albayzin, y en medio yba otro que 
llamaban Alizamar, alcayde de la Vega; luego venia el rey con 
toda su guarda, y otros très esquadrones detras, con los alcay- 
des Abençandon y Abendexa, y Zoraya, alcayde de Almeria, 
que con quatroçientas lanzas abia llegado aquel dia a servirlej 
de la ynfanteria hizo otros seis esquadrones, que otros alcaydes 
y hombres principales de su cassa rejian debajo del gobierno y 
niano del Nayar, mayordonao de su cassa. 



LIENZO XIX 

Llegado el rey a la ciudad de Alcalâ y abiendole dado vna 
buelta y puesto sus esquadrones en ordenanza, y biendo que la 
gente de Alcalâ no salia, mandô talar y quemar todas las vinas 
y huertas y casserios que alrededor estaban, y haziendo todo el 
daiio que pudo y mandando derribar las torres que el conde en 
los çerros ténia hechas, se boluio a su real para bolberse a Gra- 
nada. Estas torres abia el conde mandado hazer para que, ha- 
ziendo fuegos en ellas, como cada noche se hazian, y en vna muy 

Rciue HispiXHiqiii. — M. o 



82 RODRIGUEZ DE ARDILA 



alta que en Alcalâ la Real auia, los cristianos que de Granada Se 
huyessen, al tino délias pudiessen escaparse, como lo hizieron 
gran numéro dellos. 

LIENÇO XX 

Histo el rey lo poco que aprouechaua alli su estada, porque ni 
el conde salia a pelear ni el ténia artilleria con tjue batirle, y que 
le auian llegado cartas como el rey Chiquito, ayudado de AUi- 
faxar, senor de los Bêlez, yntentaua entrar la buelta de Almeria, 
mandô levantar su jente; mandando caminar la ynfanteria de- 
lante, en la retaguarda dexô a los très alcaides Abenfalox, Aben- 
çandon y Avendeza, y aunque el conde salio con jente de a pie 
y de a cavallo a picarles en la retaguardia, no hizo el rey mucho 
casso dello, y fue su destruyzion. 



IJRNZO XXJ 

liera el conde tan mafïosso y prudente, que dexô entrar a los 
moros en la angostura de Bocacherilla, y en echando los soldados 
por el çerro de los Xinetes, a vn tienpo cerraron todos con los 
enemigos, y trauando la escaramuza, le fue ganando tierra mas 
de média légua, y a cabo de dos oras que duraba la batalla» 
Abenfalax, renegando de Maoma, reboluio con todo su esquadron 
azia el conde, y peleando balerossamente entretubo gran rato la 
vatalla, matandole alguna jente. Pero el conde, que nunca sose- 
gaua, mandando entrar de refresco trezientas lanzas con el capi- 
tan Aranda, passô azia el cuerno derecho que Abençandon traya, 
mandando a los espingarderos y ballesteros que con gran ynpetu 
yriessen en los enemigos. Abençandon cayo muerto y Abenfa- 
lax biendo esto empezô a rrenegar como vn perro, y llegan- 
dosse acia Vendeza, que con todo su esquadron yr queria, desan- 
drandole brauamente de perro rrenegado, le dezia: «Por que. 



CONDES DE TENDILLA 



fîando el rey de ti su onrra y jente, de tan poca estas temblandor 
Si como ombre no peleas, matarte tengo a lanzadas.» Avendeza, 
que de suio era pusilanime, avnque le passô, arremetio con su 
jente, pero fue desdichado, que apenas avia caminado duzientos 
passes quando de vn escopetazo le derribaron del caballo. Aven- 
falax, que era de animo ynvenzible, llamando los alcaides que 
con el traya, les mandé que con gran prissa fuessen a detener la 
gente y avisar al rey de algun aprieto en que estaua; pero él, que 
desseaua mas yrsse a sus plazeres que versse en tanto peligro, 
auia andado de manera que mas de dos léguas le alcanzaron, y 
quando se boluio y vio venir su jente tan de huyda, avnque 
hizo las diligenzias que pudo para detenella, yban tan a rienda 
suelta, que sin respeto ninguno le pasaron por delante. Avenfa- 
lax, avnque bia yr huyendo su jente, y tantos escopetazos y ja- 
razos que por los oçicos le passauan, no desmayando vn solo 
punto, aunque erido estaba, embrazando su adarga y con su al- 
fanje en la mano peleaua balerossamente. Y viendo el conde que 
solo aquel ombre toda la jente resistia, arremetiendo azia el le 
dio por mitad de los pechos vna lanzada, y cayendo el moro 
muerto la jente se metio en huyr, y la del conde yba tan encar- 
nizada, que hombre no tomaban a uida, y siguieron el alcanze 
mas de vna légua, y hizieron grandissimo dano en los enemigos. 
Llegado el rey moro a Granada, fue tanto el sentimiento de la 
jente, que le mataran sino se enzerrara en el Alhambra; y assi 
L-mviaron por el rey Chiquito, y guerreô tanto con él y le echô 
del Alhambra. El Rey Catholico hizo grandes merzedes al conde. 



LIENZO XXIJ 

Acauada la vatalla, el conde y su gente dieron grandes gra- 
zias a Nuestro Sefior, y mandando buscar los cuerpos de los 
alcaides les cortaron las cauezas, y puestas en très lanzas, 
con grande contento de todos les salieron a reziuir de Alcalâ 



84 RODRIGUEZ DE ARDILA 

la Real quantos ninos y mujeres y viejos avian quedado en el 
lugar. 

LIENZO XXIIJ 

yuedaron el conde y su jente, que salieron muchas vezes a 
correr la tierra, y quemaron muchos lugares y hizieron grandes 
presas de ganados y moros, y con la diferenzia que los moros 
trayan, asta las pueitas de Granada les corrian la tierra; y estan- 
do el conde desta manera y desseando los Reyes Catholicos 
acauar de ganar Granada, enuiaron a llamar al conde. 



LlENZO XXIIIJ 

Parte el conde de Alcalâ la Real con grande numéro de gente 
la buelta de Toledo, donde los reyes le aguardauan, y Uegando 
zerca niandaron a todos sus grandes y caualleros que saliessen 
a rezivirle, y Uegando a su palazio le reziuieron con grandissimo 
contento y se empezô luego a tratar de la conquista del reino de 
Granada. Y la reyna catholica no queria que se hiziesse mas de lo 
que al conde le parezia. 

LIENZO XX *r 

Hazen los Reyes Catolicos al conde de Tendilla capitan gêne- 
rai de su exercito y partesse la buelta del reyno de Granada, y 
sin resistencia ninguna Uegaron vna légua délia. 



LIENZO xxvj 

Pareciendoles a los reyes aquel buen sitio, edificaron vna ciu- 
dad, que Santa Fe se Uama oy en dia. Ténia el conde vn grande 



CONDES DE TENDILLA 



amigo, que era gran pribado del rey Chiquito, que Avencomixa 
se dezia, y dixoles a los reyes que le parezia que el séria vastante 
para sin sangre ganar aquella ciudad tan populossa y rica, y assi 
los reyes le dieron lizenzia para que fuesse a tratar con el rey 
Chiquito de algun concierto, y teniendola de los moros se par- 
tie a azerlo. En este medio cada dia avia grandes escaraniuzas 
entre los moros y los cristianos, y llegando el conde al Alham 
bra, el rey Chiquito le salio a recibir, y estando alli algunos dias 
y visto el rey Chiquito el gran poder de los reyes y la dibission 
que entre sus vassallos auia, se resoluio de entregar la ciudad 
con los conziertos y pactos aqui contenidos. 



LIENZO XXVIJ 

Otorgados los conziertos, parten los Reyes Catholicos con 
todo su exercito la buelta de Granada, enuiando delante a don 
Pedro Gonzales de Mendoza, cardenal de Espafia, el quai subio 
a la torre de la Canîpana que llaman oy en dia, y poniendo la 
cruz ençima délia, los reyes enipezaron a caminar, y llegados 
[al] Alhambra, Aben Comixa, alcayde délia, salio con las llabes 
y las entregô al Rey Catolico, el quai las dio a la reyna dona 
Ysabel, y ella llamando al conde de Tendilla, que a pie estaua, 
se las entrego, a (veynte y) dos de Henero I492 anos, como a 
aquel que tamuien lo merezia y que por su valor y esfuerzo a 
aquellos terminos aquel reyno auia traydo, y muy contentos los 
reyes se entraron en el Alhambra, y el conde poniendo en ella 
la guarda necessaria, la demas gente pusso en todo lo llano de 
la ciudad, Quando los reyes entraron por el Alhambra, el rey 
Chiquito con todos sus moros se salio por vna puerta délia que 
oy llaman la Zerrada, y jamas se a avierto despues aca. Con- 
puestas las cossas de Granada y su reyno, y dexando al conde 
por capitan gênerai de todo el, y para guarda del Alhambra mill 
peones y seiscientas lanzas, los reyes se voluieron la buelta de 



86 RODRIGUEZ DE ARDILA 



Castilla. Gouernô el conde en gran paz y sossiego todo el reyno, 
y muy a gusto de los moros, asta el ano de dos, que por ciertas 
cossa[s] de la ynquisizion se lebantô el Albayzin y hizieron al- 
gunos danos; pero el conde salio con su jente y niatando algu- 
nos les resistio que no vajassen, y tratando de conciertos, para 
que mas seguros estubiessen de que se cumpliria lo que les pro- 
metia, les entrego por rehenes a la condessa de Tendilla, su mu- 
jer, y dos hijos, y sosegosse todo castigandosse algunos culpa- 
dos. Salio dos vezes en persona a socorrer a Gibraltar. 



LIENZO XXVIIJ 

Aho de quinientos y siete hubo espantable pestilenzia en Gra- 
nada y su Alhambra, y viendo el conde lo que su persona ym- 
portaua y la multitud de moros que en aquel reyno avia, y no 
queriendo que por su caussa tornassen a levantarse, avnque no 
solo la jente de guerra le desamparaba, pero muchos de sus cria- 
dos, y pared en medio de su casa se pegô la pestilenzia, jamas 
desamparô el Alhambra, por lo quai y grandes y senalados ser- 
uicios que a los reyes auia écho le dieron titulo de marques de 
Mondexar. 

LIENZO XXIX 

Siendo ya el conde de 8o anos, \- auiendo pasado tamuien su 
carrera, y venzido tantas vatallas, y defendiendo tantos lugares 
y ganado tantos, y écho tantos danos y estragos en los moros, 
V ensalçado tanto la ssanta fee catholica, y sido tanta parte para 
que tanto numéro de aimas se bautizassen, queriendole Nuestro 
Senor dar descansso, a los diez y seis de JuUio de 1516 fue ser- 
uido de llebarssele, auiendo recibido los sacramentos y écho su 
testamento como bueno y fiel cristiano, en el quai dex6 su espa- 
da con vna clausula que se pondra. Muerto el conde, fue gran- 



CONDES DE TENDILLA 8/ 



dissimo el sentimiento que hubo en toda Granada, los grandes 
lloros y llanto que por toda la ciudad seazian, y el clamer de las 
campanas y sonido de trompetas y atambores destemplados, 
que ponian mayor sentimiento. Y juntandosse toda la ciudad de- 
terminaron que quien en la vida avia sido tan temido y onrado, 
en la muerte se le hiziesse toda la mayor que pudiesse, y assi en 
la capilla mayor de San Francisco del Alhambra, donde los 
jcuerpos de los Reyes Catholicos estubieron tlepositados, y el 
emperador nuestro seiior, por el gran valor y servicios de su 
persona, le avia écho merced de la dicha capilla, en la ygiesia de 
la quai estaua vn tumulo muy alto con quatro colunas, todo 
cubierto de luto, y toda la ygiesia colgada de lo mismo. I^mpe- 
zaron a la ora de la tarde a salir de la cassa real donde estaban 
todas las ordenes de frayles que avia con sus vêlas en las nia- 
nos, y luego todos los soldados con sus arcabuzes devaxo de los 
brazos y las vanderas arrastrando, con grandissimo sentimiento, 
([ue la fin del mundo parecia que avia Uegado. Yvan los capita- 
nes y alferezes con sus lobas arrastrando y capirotes por las ca- 
bezas. Por el medio yvan veynte y dos de a caballo con los es- 
tandartes siguientes, y tras dellos el alcaide Peralta con el esto- 
que que el papa Ynozençio le dio al conde, desnudo. Cinco es- 
tandartes de entradas que en el reyno de Granada hizo yendo 
por capitan gênerai délias; el sexto, de capitan gênerai de la di- 
cha ciudad; el septimo, de quando la defendio de Muley Buazem, 
rey de Granada; el octabo, de la dévissa que tomô de la estrella; 
el nobeno, del enibajador de Roma; el dezeno, de como sosego 
a toda Italia e hizo las pazes entre el papa Inozenzio octavo y el 
rey Fernando de Napoles y potentados de Italia, por donde me- 
rezio que le fundiessen medallas de su figura, y en ellas le pu- 
siesen «fundador de la paz y quietud de toda Italia»; el onzeno, 
del estoque que el papa le dio con letras tan onrradas en que le 
llama protector de la Ygiesia \' le confirma el papa la dévissa de 
la estrella; dozeno, de la toma de Oria, donde arriesgo tanto su 
prrsona; treze, de la toma de Cantoria; catorze, de la toma de 



RODRIGUEZ DE ARDILA 



Caniles; quinze, de capitan gênerai de Alcali la Real; diez y seis, 
de la vatalla de Barzinas, donde bencio al gran caudillo Aliamir, 
y por su gran balor y esfuerzo lo mandô el rey enterrar en su 
mezquita; diez y siete, del defendimiento de Alcala la Real; diez 
y ocho, de la batalla de Bocacherilla, rota del rey Babdili y 
nuierte de sus brabos très alcaides; diez y nueue, del capitan 
gênerai del exercito del rey quando la tonia de (jranada; veynto, 
del CQnzierto de la entrega de Granada; veynte y vno, de alcay- 
de del Alhambra y su fortaleza y capitan gênerai de todo el 
reyno; veynte y dos, de la pestilenzia. Luego trayan el cuerpo 
del conde en vnas andas descubiertas, en ombros, doze alcaydes 
con vn pano de brocado negro, y el conde armado de todas 
armas y su espada cefïida, y un cruçifixo en las manos, echado 
en una almoada de brocado; luego venian el marques su hijo y 
hermanos con toda la ciudad. Y era tan grande el alarido de las 
jentes y Uantos que azian, que nadie podia oyrse. En esta forma 
llegaron a San Francisco, y aviendole puesto en su tumulo le di- 
xeron su oficio y se fueron todos, dexando gran numéro de 
achas encendidas y zien hombres armados que le azian la guar- 
dia, donde estubo nueve dias sin enterrarlo, y en todos ellos to- 
das las ordenes predicaron e hizieron sus oficios, y jamas dexa- 
ua la gente de llorarlo, porque fue el mas valiente y magnanimo 
y piadosso y justiziero que en su tienpo obo; y en Ytalia, quan- 
do se supo su muerte, hizieron gran sentimiento. Dexô cinco 
hixos, deuaxo del govierno de los quales estubo despues Kspana 
V mas en Yndias e Italia. 



CONDES DE TEXDTLLA 89 



DON LL'IS \^RTADO DE MENDOZA, TERCER CONDE DE 
TENDILLA, SECUNDO MARQUES DE MONDEXAR ( ' ). 

Fue cassado con doiia Cathalina de Alendoza, de la casa del 
marques de Almazan ( '■' i; tubo por hijos a don Ynigo Lopez de 
Mendoza, que heredô su cassa y estado; a don Francisco de 
Mendoza, de la boca de su magestad, de la orden de Santiago, 
que aviendo peleado muy esforzadamente en toda la guerra de 
Francia, y especialmente en la toma de San Quintin, murio 
aogado en la tormenta que a las galeras tomô, afio de 62, en la 
Herradura. 

LIRNZO PRIMERO 

Don Luis X^rtado de Mendoza fue capitan gênerai del reyno 
de Granada y alcaide del Alhambra y sus fortalezas por los se- 
nores Reyes Catholicos ano 1518, siendo de 29 anos. 



LIENZO SEGUNDO 

Salio con exercito ano de 22 contra los ("omuneros la biielta 
del reyno de Murcia. 

LIENZO TERCERO 

Benziolos en batalla, ganandoles muchas banderas y el estan- 
darte que su capitan gênerai traia, y corto la cabeza a vn capi- 



( ' ) D. Luis Hurtadd de Mendoza, tercero conde de Tendilla, segundo 
marques de Mondexar, présidente del Consejo Real. 
[') Casaron a trueque y era conde de Montea<:;udo. 



90 RODRIGUEZ DE ARDILA 

tan muy senalado de los comuneros, y i-estituio a Huescar a 
los duques de Alba. 

LIENZO QUARTO 

Fue capitan gênerai de la caballeria en la jornada de la Goleta. 



LIENZO (JUINTO 

Rstando el eniperador nuestro sefior sobre la dicha plaza, Bar- 
ba Roxa, rey de lunez, mandé a Cidi Ceci, su capitan gênerai, 
que con très esquadrones de caballeria y golpe de ynfanteria 
hiziesse espaldas a seys piezas de artilleria que en el olibar, azia 
la puerta de Tunez, avia mandado plantar, conque açia gran datîo 
al exercito del emperador; y visto mandô al marques de Mon- 
dexar que con su caballeria lo retirase de alli. 



LIENZO SESTO 

Obedeziendo el marques lo que el emperador nuestro senor 
le mandaua, aziendo très esquadrones de su gente fue la buelta 
de los enemigos, avnque no con poco peligro de la artilleria y 
arcabuzeria de que continuo tiraban, y rompiendo por ellas las 
ganô. Cidi Ceci, que no dormia, discurriendo por sus esquadro- 
nes en vn caballo ruzio rodado que le dio Barba Roja aquel dia, 
con vna marlota de terciopelo berde con muchas lavores a la 
morisca y vn gran turbante en la cabeza, y vna cota j azéri na y 
vna lança de aya y su adarga enbrazada, se venia azia los cris- 
tianos. Y viendole el gran marques de Mondexar, avnque las eda- 
des eran diferentes, yendo en vn caballo castano que Franzese- 
jo se dezia, que en la guerra de Viena don Antonio de Mendoza 
se auia allado en el, con vn jaez de carmessi mu)' rico y vnas 



CONDES DE TENDILLA QI 



corazas de tela de plata con muchos tachones de oro y vn sayo 
de terzicipelo carmesi bordado, con la espada de la celada que 
de su padre abia sido, con vna lanza muy linda y su adarga en- 
brazada, viendo venir el moro se le salio al encuentro, y vaxan- 
do las lanzas se encontraron reziamente; pero el marques, que 
mas diestro era, derribo al moro, y reboluiendo sobre el, sin que 
toda su gente fuesse parte para estorbarlo, le acabô de matar. Y 
juntandose los esquadrones vbo gran mortandad de entrambas 
partes; y los moros, que a su capitan gênerai bieron muerto, y 
viendo al marques vn poco apartado de los suios, zerraron con 
el, y tirandole muchas lanzas arrojadizas le hirieron en mas de 
veynte cabos a su caballo, y a el en quatro o cinco, y defendien- 
dosse valerossamente con la espada en la mano, porque la lanza 
estaba echa pedazos, y teniendo muchos caballos y ombres 
muertos a sus pies, Pedro de Zayas, su camarero, llego a soco- 
rrelle, y otros très o quatro escuderos con el, pero fueron muer- 
tos hiego. V biendo los moros que tan balerossamente se les de- 
fendia, vn tropel dellos vinieron por detras, y tirandole vna lan- 
zada le passaron las corazas, de que el marques sintiendosse tan 
mal erido, reboluiendo sobre ellos andaba como un leon matan- 
do e yriendo en ellos; y estando en tan gran aprieto y su caba- 
llo para caer. don Vernardino de Mendoza, su hermano, le soco- 
rrio y saco del peligro en que estaua. Y retirandosse azia las 
tiendas toparon al emperador que venia en vn caballo turco con 
su espada desnuda en la mano, con gran esquadron de caballe- 
ria a socorrerlos. 

LIENZC) SETIMo 

Mucho se le aguô al emperador el contento de la vitoria y 
muerte de Çidi Ceci con la grande erida del marques de Mon- 
dexar; y aziendole poner en vn pabes sr voluio con el a su tien- 
da, y en su presencia le hizo curar, diziendole que de nada tu- 
biesse pena, que si Dios disponia del, el emperador lomaua a 
su cargo a su mujer y hijo. 



92 RODRIGUEZ DE ARDILA 



LIENZO OCTABO 

Hauiendo sanado el marques y tomando la Goleta, el empera- 
dor nuestro senor le hizo muchas mercedes y le dio 600 mil 
maravedis de juro. 

LIENZO NOBENO 

Ano de 43. Auiendo dado el emperador nuestro senor el car- 
go de capitan gênerai del reyno de Granada al conde de Tendi- 
11a, su hixo, le hizo a él birrey y capitan gênerai del reyno de 
Nauarra. 

LIENZO DIEZ 

Afïo de . Le hizo présidente del Consejo de Indias y de los 
Conssexos de Estado y Guerra, donde hizo a su magestad grandes 
y seiialados servicios, poniendo en orden aquel Consejo y los 
reynos del Peru y Nueva Espana. 



LIENZO ONZENO 

Hauiendosse el marques por sus yndispusiçiones retiradosse 
a su tierra y viniendo de Flandes el rey don Felipe nuestro se- 
fior, le hizo contador mayor de Castilla y le dio veinte mil du- 
cados de ayuda de costa; pero pareziendo al marques que no 
podia entender bien en las cossas de la azienda, no lo azeptô, y 
asi su magestad le hizo présidente del Consejo Real de Castilla, 
donde siruio asta el ano de 63; y por las yndispusiçiones gran- 
des que le cargaron, de la grande edad que ténia, y enfermeda- 
des que de los trauaxos que abia passado se le recrezieron, su- 
plico a su magestad le diesse lizencia para yrsse a su cassa, y 



CONDES DE TENDILLA 93 



assi se fue en fin de 63, con seis mil ducados de renta, de que 
su magestad le hizo merced. Murio a fin del ano de 66, siendo 
de edad de "J ~ anos. 



D()X ^XIGO LOPEZ DE MF:ND0ZA, UL'ARTO CONDE 
DE TENDILLA. TERCER MARQUES DE MONDEXAR ( ' ) 

Fue cassado con dona Maria de Mendoza, de la cassa del du- 
que del Intantado; tubo por hixos a don Luis Hurtado de Men- 
doza, que eredô su cassa y estado, y fiae su hixo segundo don 
Yiiigo Lopez de Mendoza , enbaxador de Francia y Venezia, 
ynsigne ombre en letras; a don Bernardino de Mendoza, cano- 
nigo y capiscol de la santa yglesia de Toledo; a don Francisco 
de Mendoza, almirante de Aragon y marques de Guadalest; a 
don Henrrique de Mendoza, de la orden de Santiago; a don 
Juan de Mendoza, de la orden de Alcantara ( * ), que los dos na- 
zieron de vna bentregada; a don Pedro Gonzalez de Mendoza, 
de la gran cruz de San Juan, prior de Ybernia y comendador 
del Visso; a doiia Catalina de Mendoza, condesa de la Puebla; 
a dofïa Eluira de Mendoza, marquesa de \'illafranca. 



LlENZo PRIMERO 

Aîîo de 43. Le hizo el emperador nuestro seiior capitan gêne- 
rai del reyno de Granada y alcayde del Alhambra f^). 



( ' j D. Yiiigo Lopez de Mendoza, quarto conde de Tendilla, tercer 
marques de Mondexar, visorrey de Napoles. 

(3) Casô don Juan con la duquesa del Ynfantado, su prima ermana. 
(3) Tercer alcayde de la Alhambra, ano de 1543. 



94 RODRIGUEZ DE ARDILA 



LIENZO SECUNDO 



Ano 55 ^ue nombrado por capitan gênerai de mar y tierra del 
socorro de Oran y Bugia. 



LIRNZO lERÇERO 



Anu de 60 tue por envaxador del rey don Philipe nuestro se- 
îior a dar la obedienzia a Pio quinte, donde despachô négocies 
ymportantissimos de su servizio. 



LIENZO QUARTO 

Abiendo el rey nuestro senor nombrado por présidente de la 
chançilleria de Granada a don Pedro de Deçà, hombre ynquieto 
y de pocas letras, y teniendo enemistad con la cassa de Mendo- 
za, por las guerras que en Toro habido en tiempo de los seilo- 
res Reyes Catholicos, donde sus aguelos y deudos siguieron la 
parcialidad de los reyes de Portugal, y por esto el cardenal don 
Pedro Gonçalez les trato muy mal; y olvidandose con el discurso 
de los tienpos los desseruiçios que a la corona real hizieron, su 
magestad se siruio del, y llegado a la ciudad de Granada enpezo 
a tratar como acabaria y destruyria aquel reyno y desharia aquel 
cargo, estando lo vno y lo otro en gran prosperidad y tan sosse- 
gado y quieto quanto janias lo habia estado/Y por meterse con 
su magestad, y entendiendo que en su Consejo de Estado habia 
algunas personas que no estaban vien con el marques, empeçu 
a persuadirle, so color de cristiandad, que séria bueno hacerles 
prematicas a los moriscos de los vestidos y lengua, y el trata- 
miento de sus personas, y zeremonias con que abian de cassarse, 
y modo de viuir, y quitandoles las vodas, musicas y vayles con 
que se entretenian, y cargando la mano en esto brabamente 



CONDES DE TENDILLA 95 



salio con ello, no enbargando que el marques y el conde, su 
hijo, lo contradixeron a boca y de palabra. Y estando las cessas 
en estos terminos y el reyno muy alterado y lleno de salteado- 
res, para remedio dello, en el Conssejo real hordenaron que se 
le encargassen al dicho pressidente çiertas quadrillas de solda- 
dos, el quai como hombre ydiota y que avn en su offizio no 
sabia lo que se hazia, quanto mas en los agenos, no teniendo la 
proa puesta en otra cossa mas que destruyr el mejor reyno y 
nias rico de todo el mundo, y deshazer aquel cargo y alterar todo 
el reyno, nombre gentes perdidas, las quales robando por todos 
los lugares alteraron mas el reyno. Y eran tantos los salteadores 
que abia, que no se podia caminar sino con mucha gentc, y 
como el cardenal Espinossa, que a la sazon era pressidente tlel 
Consejo, no le faboreziesse mucho, avnque a su mageslad se ma- 
nifestaron los ynconbinientes que habia, y se le dixo ciaramente 
como el reyno se levantaria, y la dispusizion aspera del y mu- 
chedumbre de morjscos que en el abia, si las prematicas pasas- 
sen adelante; pero atribuyendolo al ynteres dcl marques, sus 
razones no valieron nada para (jue las prematicas no se execu- 
tassen. Y assi, y asiendo el marques con el conde de Tendilla, 
su hijo, que de teniente seruia en el dicho cargo desde el ano 
de 59 y nueve a primero de Agosto 1568, con hasta 150 cava- 
Uos y trezientos soldados, y visitando todo el reyno y preve- 
niendo lo mejor que podian, y apaziguando los moriscos ciue 
muy alterados estaban, viendo la poca gente y dineros que te- 
nian para obviar el peligro en que estaban, que de lo vno y de 
lo otro su magestad no auia sido seruido probeerles, haziendole 
entender el dicho don Pedro de Deza que no era [na]da y que el 
reyno estaba sosegado y que de buena voluntad cunplirian las 
prematicas, y abiendo el marc|ues (les|iedid(~) su gente se vino la 
buelta de Granada para guardalla v de alli esperar lo que suce- 
diera. Y assi el dia de Xabidad del diclio afïo se enipezaron a le- 
vantar las Alpuxarras, y caminando vn gran numéro de los 
lebantados entraron la nociie siguiente en el Alvay/in, procu- 



g6 RODRIGUEZ DE ARDILA 



rando lebantarlo con grandes gaytas y dulzaynas que trayan y 
mucha arcabuzeria. Y abiendo el conde de Tendilla, que en la 
muralla estaba, sentido lo que passaba, avisando lo que passaba 
a su padre, mandô tocar alarma, y poniendo toda su jente en or- 
den aguardaron que amaneziesse, y los moros andubieron por 
todo el Alvayzin, v topandose con la guarda que el pressidente 
alli ténia puesta, \'riendo y matando algunos dellos, los demas 
huyeron todos; y llegando esta nueva al présidente, las demas 
traiziones y cosas que hizo no son aqui para escriuirlas. Finalmen- 
te, amanezido, el marques y conde, dexando en el Alhambra el 
recado que convenia, vajaron a Granada, y juntando toda la 
gente, el marques subio al Albayzin, donde lo hallô sosegado 
e quieto, e ynformandose de que no eran mas de 200 moros, 
baxô la buelta dellos y los siguio hasta anochezido; y por la 
aspereza de la tierra no passô adelante. Passado este temor el 
présidente, y biendo quan a su propossito se hiban cumpliendo 
sus desseos, empezô a calumniar al marques en la corte, teniendo 
el toda la culpa, y a estorballe que el marques no saliesse contra 
los enemigos; y buelto el marques aquella noche a Granada, otro 
dia siguiente despachô correos por todo el Andaluzia y reyno de 
Granada convocando gentes y enbiando adalides a que le trujes- 
sen nuebas de lo que en las Alpujarras passaba; y entendiendo 
el gran lebantamiento que en ellas abia y mortandad de cristia- 
nos y robos de sus haziendas, y que a don Ernandillo de Va- 
lor abian alzado por su reyezillo, con toda la presteza que pudo, 
poniendo muchos dineros de su cassa, porque de su magestad 
no los ténia, con solos dos mill hombres y dozientos cavallos, que 
en ocho dias pudo juntar, salio a resistir el golpe de los enemi- 
gos. Y en todo este tienpo jamas pudo acabar con el présidente 
que se viesen y dejase de hazelle todo el estorbo que vmanamente 
podia para que no se hiziese el serbiçio de Dios y su magestad en 
vn tan yminente peligro, y que en la breuedad de apagar aquel 
luego el vien y vida de todo aquel reyno y sus moradores con- 
sista, porque passaban de çien mill combatientes los que en el rey- 



CONDES DE TENDILLA 97 

no podiar> juntarse, y siendo de dispussicion tan fragosa y la gentc 
mas ajil y diestra que la nuestra y desseossa de hartarse de 
nuestra sangre, Pero con las malas entranas que ténia, no enbar- 
gante que el conde de Tendilla de parte de su padre fue muchas 
vezes a manifestalle estos peligros y protestalle los danos gran- 
des que podian resultar, y pedille amigablemente no estorbasse 
los desinios que su padre llebaba, y que se biessen para de con- 
formidad dar orden en io de aquel reyno, jamas lo pudo acabar 
con él, y el cardenal Espinosa, por no confessar el yerro que 
habian hecho, ayudo siempre a la mala yntenzion destotro. 

LIENZO QUINTO 

juntado el marques la gente suso dicha armada de todas ar- 
mas, en vn cauallo castano, con vna zelada muy rica, aconpanado 
de infinitissima gente salio de la ciudad de Granada y fue a dor- 
mir al lugar de Alhendin; y otro dia de manana, ordenando sus 
gentes, passô al lugar de! Padul; y sabiendolo el re\ezuelo enbio 
dos esquadrones de gente a inquietar la que en Dulcar estaba, 
que era vna légua del dicho marques, donde tubieron vna gran 
refriega y los moros fueron rotos. 

I.IENZO SESTO 

Entendiendo el reyezillo la poca gente que el marques traya, 
mando a Benfarax, su alguazil mayor, que boluiesse a Orgiba con 
mill hombres a tomar la torre del dicho lugar, donde abia mu- 
cho numéro de cristianos, y el mandô ronper vn pedazo de la 
puente de Tablate, y del otro cabo se puso con todo su exerçitg. 

I.lENZo SEllM»! 

Llegado el marcjues a los llanos del Chite. y el reyezillo man- 
dô a los capitanes Giron y Merçepi que con hasta mill y qui- 

Revue Ilispanique. — M . 7 



98 RODRIGUEZ DE ARDILA 

nientos moros probocassen al marques a escaramuza, y que reti- 
randosse todos quitassen las tablas del arco de la puente que 
tenian quebrado, para que, viniendo con furia los nuestros, se 
abarrancassen todos; y viendo el marques los enemigos, mandù 
a dos mangas de arcabuzeros que saliesen sobre ellos, los quales, 
bueltas las espaldas, el marques los siguio hasta el barranco, y 
con tanta furia, que los moros le dexaron la vna tabla, por la 
quai passando algunos soldados, avnque la furia de la arcabuce- 
ria de los moros que en el repecho estaba era muy grande, y 
passando con gran presteza truxeron vnas puertas grandes que 
en el lugar estaban, y atravessandolas en el puente el marques 
pusso piernas a su cavallo, y passando el primero le siguieron 
todos. Y avnque la tierra era aspera çerrô con los enemigos, y 
matando y hiriendo en ellos los siguio hasta el lugar de Lanja- 
ron; y JironciUo, que su ballestero avia sido, reconoziendo al 
marques le tirô vn arcabuzazo y le dio por mitad de los pechos, 
que a no llevar un pecto fuerte alli le acabara. Paro el marques 
en el dicho lugar aquella noche, y el reyezillo, muy triste de la 
rota passada, se retirô a los altos de Lanjaron, y despachando a 
gran turia mandô que Abenjaguar, su capitan gênerai, y Aben. 
farax, su alguazil mayor, y los demas capitanes que sobre la torre 
(le Orgiba estaban, amaneziessen alli otro dia con gran presteza. 



LIENZO OCTAUO 

(ada dia le enbiaba el conde de Tendilla, su hijo, infanteria \' 
cavalleria; y assi el marques otro dia 0)'^ô missa, dando muchas 
gracias a Dios por la Victoria passada, y ordenando sus esqua- 
drones caminô la vuelta de Orgiba. El reyezillo, que con gran 
contento estaba de la llegada de Abenjaguar, y su gente, en lo 
alto del camino con grandes alaridos y gaytas aguardaba a los 
cristianos, y con mas de cinco mill honbres que consigo ténia; 
el marques, sabiendo mu\' bien la tierra \- entendiendo con la 



CONDES DE TENDILLA 99 



dificultad que los moros podian ser hechados de alli sino fuesse 
_t^ana[n]doles lo alto, mando que çien cauallos y dos mill solda- 
dos fuessen la sierra arriba, y caminando desta manera hazia los 
enemigos enpezaron a defenderse brauamente, pero llegando la 
'manga que por la sierra yba enpezaron a retirarse, y assi passo 
el marques a Orgiba y socorrio çiento y sesenta personas que en 
la torre estaban metidas pereziendo de sed y hambre. 



LIENZO NOBENO 

Visto el reyezillo lo mal que le suzedia y entendiendo quanto 
le ynportaba balerse de los reyes de Berberia, despachô con 
gran presteza al Habaqui, hombre manoso y de buena platica, 
(landoles quenta de lo que passaba y ofreçiendoles gran numéro 
(le dinero y gente para la conquista. Hizo a Marcos Zamar, hom- 
bre muy baliente, capitan jeneral de las Guaxaras y de toda 
aquella vanda de las Marinas, y a Puerto Carrero, hombre muy 
prudente y viejo, alcayde de Almeria y capitan jeneral del rio de 
Almanzora,y a Malec, del marquesado del Çenete, y los despachô 
con gran furia para que lebantassen toda la gente y con gran 
presteza viniessen a socorrelle, porque estaba rresuelto de dar al 
marques la vatalla, y a Abenfarax a las acarias de Granada para 
procurar de lebantarlas, y Altagari y Alapar y Ameforris y 
Abenamar, vezinos de las parrochias del Alvayzin de Granada, 
para que procurasen de lebantarlo. Todas estas cossas ])robeyo 
el reyecillo con gran presteza, porque en su consejo ténia Aben 
Haderig, vezino de Andarax, y a Merzepe, vezino de Cadiar, y 
Abenjaguar, que su capitan jeneral era, y Abenabo, que le suce- 
dio en el reynado, y a Bulmeste, vezino de Paterna, y Alcahali, 
vezino de Orgiba, hombres todos riquisimosy muy sauios y pru- 
dentes, y que, viendo lo que abian hecho, temian el castigo gran- 
de que sobre ellos abia de venir, y assi se prebenian lo mejor que 
sabian. Assi mismo despachô a Aldorra con cartas a la Sierra 



lOO RODRIGUEZ DE ARDILA 

de Bentomiz, persuadiendoles a que se lebantassen, los quales 
lo pussieron presto por obra. Echas estas cossas, trataron de de- 
fender al marques el passo de Porqueyra, porque era entre dos 
sierras, y assi todo el camino atrinchearon, y en los Ilanos que 
abia de vn cabo y de otro pussieron mucha gente, deseando en- 
tretener al marques hasta que la gente se juntasse; pero enten- 
diendo el marques de quan grande ynportancia era dar pressa 
tras de los enemigos y acabarlos antes que mas numéro de gente 
se juntasse o se acabasse de lebantar todo el reyno, puesto en 
orden el lugar de Orgiba y dejando alli el presidio ordinario, 
como en lugar que era la puente de todos los rebelados, déter- 
mine partirse la buelta de los enemigos. 

No estaba el conde de Tendilla ozioso en Granada, que tenien- 
do tanto numéro de enemigos dentro y fuera, y que probeer a 
su padre, y que conponer la gente que de continuo venia, no 
perdia punto, porque el solo servia de capitan gênerai y maesse 
de canpo y auditor, y de todos los demas ofiçios, y todo lo 
cumplio e hizo muy a gusto de todos, como adelante se dira en 
su lugar. 

LIENZO DEZIMO 

Otro dia de manana, haziendo dos mangas largas y reforzadas, 
las hechô el marques por un lado y otro de la sierra; y el con lo 
demas del resto del exerçito camino por el camino derecho de 
Poqueyra; y yendo desta suerte, el reyezillo, vista su determina- 
zion, mandô al Chapa, alguazil de Ferreyra, y a Vallesteros, al- 
guazil de Poqueyra, que con cada seysçientos ombres baxassen 
al Castanal que Uaman de Poqueyra, que es en la mitad de la 
cuesta, para que de alli diessen calor a la gente que en las trin- 
cheas estaua; y el reyezillo en vn macho ruzio arrodeado de fron- 
tales que de las yglesias avia robado, con toda la demas gente se 
pusso en lo alto. Caminaron las mangas a tan buen passo, que se 
pusieron con presteza en lo alto, y el marcjues por su camino 



CONDES DE TENDILLA lOI 



derecho enpezô a romper las primeras trincheas con poca defen- 
ssa de los enemigos. Y viendo el Chapa y Mercepe que las man- 
das le venian ganando lo alto, pareziendoles que segun la gente 
que tenian y dispusieron de la tierra pudieran romper al mar- 
ques, porque de la caualleria no podia aprobecharsse y la ynfan- 
teria venia muy larga, antes que las mangas se cerrassen se resol- 
uieron a zerrar con la gente, acometiendoles con grandissimo ala- 
rido por la manguardia y dos costados de la vatalla. Y avnque 
el marques yva bien prebenido de todo, como el que sabia vien 
la tierra e conozia la gente con que avia de pelear, fue tan gran- 
de el ynpetu de los enemigos, que rompieron la manguardia y 
los nuestros se empezaron a retirar, \' la vatalla se empezo muy 
sangrienta por todos cabos, porque derribando los enemigos 
grande cantidad de piedras rezivian gran dano los nuestros. Pero 
(M marques, como brabo y esforzado caballero, dexando en la va- 
talla recaudo que convenia, avnque la tierra hera endiablada y 
tan aspera que avn la gente podia andar con dificultad por ella, 
con duzientas lanzas passé adelante, y animando los suios detu- 
bo el ynpetu de los enemigos, los quales viendo que la manga 
del cuerno derecho les avia tomado lo alto, el Chapa, que azia 
aquella banda caya con toda su jente en muy buena ordenanza, 
segun vssanza ilellos, por entre la manga y el esquadron tomô la 
buclta de avaxo, y como cabra saltando por las pefias escapo si- 
guiendo, y Merçepe, que tan discreto no era, deteniendosse vn 
poco rezivio grandissimo daiio, y assi bueltas las espaldas empe- 
zaron a huyr todos; y apclidando vitoria, los moros desampara- 
ron las trincheas, y assi se empezô a subir a lo alto de Poqueyra. 
y el reyezillo, que su jente vido venir huyendo, poniendo mano 
a su espada, matô très o quatro de los que topo primero, y viendo 
la manga del cuerno yzquierdo que venia ya por lo alto, mand6 
a iîulmeste que con dos mill ombres le saliesse al encuentro, y 
como vaxo y bil ombre se retirô con los suios a Ferreyra. Abul- 
meste, avnque de setenta anos pasaua, con grande animo con 
vna escopeta delante los suios yba, y empczandosse a arcabuzear 



I02 RODRIGUEZ DE ARDILA 



con los nuestros, biendo el poco temor que les tenian v que cada 
eredo se les yban mas azercando, empezô a retirarsse con los 
suios la buelta de la vSierra Nebada, porque a los lugares ya no 
podia yr, porque el marques ténia toniado el passe. Y assi si- 
guiendo el marques con gran ympetu el alcanze, prendieron a 
Vallestero, alcaide de Ferreyra, mal crido, y llegando a Poquex - 
ra quitaron al cura que le tenian los moros atado y vn casco en 
el fuego ardiendo para ponerselo en la caveza; salbo catorze cris- 
tianos que en la torre de la yglessia se avian recojido, y estaba 
ardiendosse, que a detenersse vn poco murieran todos quema- 
dos. No tomô el marques ombre a bida: murieron mas de mill y 
quinientos; de los nuestros no llegaron a zinquenta con heridos. 
Y dando grazias a Dios por esta vitoria tan grande, asento su real 
en Poqueyra, y aviendo compuesto las cossas de aquella taha \- 
recojido los vastimentos, se paso a Bubian de Ferreyra para dar 
orden en passar a la taha de jubiiles, donde el reyecillo dezian 
que le daria la batalla. 

LIENZO ONZEN<l 

Abulmeste, que al lugar de Trebelez auia aportado, allando 
alli a Çacarias, alguazil de Guexar, que con mill ombres auia Ue- 
gado, y aziendo vna grande nieblina, rrepartiendo su jente en 
seis esquadrones vinieron la buelta de Bubion, donde cl marques 
estaua, y acometiendole por seys cabos con grandissime ympetu, 
ayudados de la niebla, rompiendo las guardias entré Çacarias 
asta la plaza con toda su jente, aziendo gran dano en los nues- 
tros, que fue milagro no passallos a cuchillo todos, porque los 
moros sauian muy vien la tierra y entraban y salian por do que- 
rian; y el marques, oyendo el gran ruido que andaua, tomando 
vna espada y una rodela salio a resistir los enemigos, los quales 
le llegaban tan cerca, que muchos jaraçes y valazos le pasaron 
por la caueza y le derribaron vn criado que ténia al lado. Y Dios, 
que no destaboreze a los suios en los mayores trauaxos, empezô 



CONDES DE TENDILLA lO^ 



a lebantar vn pocc la niebla, y con este v el esfuerzo del mar- 
ques cobraron los suios aninio, y cerrando con los enemigos 
hizieron vn terriblisimo estrago, hiriendo y niatando en ellos. 
Çacariac, que en mitad de la plaza se allaba, retirandosse con 
mas de quatrozientos moros hazia vnas cassas, cercandole el mar- 
ques con la jente que le seguia, los pasaron a cuchillo todos sin 
que se escapasse por aquel'a parte ombre a vida. Abulmeste, que 
ombre prudente y sagaz era, no se auia metido tanto en los nues- 
tros, y assi pudo retirarsse, avnque con gran perdida de su gen- 
te V vna saetada en el brazo. 



I.IENZO 12 

Acauada esta refriega y escapado el marques tan venturosa- 
mente de vn peligro tan grande, haziendo enterrar los muertos, 
los heridos mandô a enuiar a Orjiba. Y auiendole llegado dos 
mill ombres \' duzientas lanzas, que su hixo el conde le avia en- 
niado con mucha cantidad de vastimentos, con que el marques 
se olgô en estremo, y entendiendo de sus espias como el reyezi- 
llo estaua en Jubilles y que cada dia le venia gran numéro de 
jente, y que ténia mas de mill y i|uinienlas mujeres y ninos cris- 
tianos cautibos, y que entre todos los moros se ténia por muy 
cierto que le daria lavatalla, y que Abenfarax, su alguazil mayor, 
le ynstaua brabissimamente a ello, y que passauan de doze mill 
ombres los que ténia, y que auia mas de seys mill tiradores 
entre ellos y seys çientos de a cauallo en machos y rozines, y 
que el reyezillo avia jurado a su alcoran, en manos de Salas, su 
alfaqui, de morir o venzer la batalla, y que ténia gran contento 
con los gaiteros que del rio Almanzora le auian venido, y cjue el 
Maie le avia emuiado vna cristiana donzella que en el lugar de 
Laroles avian toniado, de que el reyezillo estaua contentissimo, 
y assi se ténia por muv zierta la vatalla. 



I04 RODRIGUEZ DE ARDILA 



LIENÇO 13 

Subcediendole al marques tan prosperamente todo y no auien- 
do repossado vn solo niomento mas de lo neçessario, v gastando 
su azienda sin llebar de su majestad vn quarto, y no tomando vn 
solo ombre a bida, y librando tantos cristianos, y aviendo sido 
capitan gênerai veynte y ocho anos y ombre tan prudente y tan 
s uiio, las calunias que el pressidente hizo fueron tan grandes, 
torziendo la verdad en todo ([uanto se azia, c|uc su magestad 
emuio vn capitan de los suios viexos que viesse la forma v orden 
(|Ue el marques en la guerra ténia. 

LiENZO 14 

No mirando el marques a semejantes cossas, sino lo que al 
seruicio de Dios y de su rey deuia, no pudiendo llegar en un dia 
a Jubiles, déterminé por el lugar de Trebelez atrabessar la sierra 
y dormir en çUa, cossa que jamas fue pensada de los moros ni 
hizo griego ni romano. Partiendo a dos de Henero de su aloxa- 
niiento, llegù a la Sierra Nebada, adonde auia vna vara de nieue 
])or lo menos, y aloxandosse en mitad délia, con el alegria \' 
contento que la xente ténia y el esfuerzo brabo que el marques 
les ponia, no parando en toda la noche sino de tienda en tienda 
y de varraca en varraca, visitandoles y dandoles de comer y de 
veber, para que se esforçasen, fue Nuestro Seiïor seruido que, 
con estar en mitad de la nieue y ser el tiempo tan rezio que suele 
cubrirse aquella tierra de dos lanças en alto, no cayo aquella no- 
che cossa alguna, ni perezio sino solo vn caballo. 

LiENZO 15 

Anochezido otro dia y sauiendo el marques que los enemigos 
estauan a léguas del, ordenando su exercito en quatro 



CONDES DE TENDILLA lO^; 



vatallas, en que lleuaba niill ombres en cada vna, v con seys- 
çientns caualleros, partie la buelta de los enemigos. 



LIENZO l6 

Luego que el reyezillo partie de l'erreyra determinô en jubi- 
lles probar su ventura, y alli juntando toda su jente y allando 
doze mill ombres y seysçientos cauallos, sauiendo que el mar- 
ques venia, ordenô sus esquadrones en esta forma: dio a Bulmes- 
te, de su Conssejo, dos mill ombres y duzientos cauallos, los 
quales empezaron a salir a ponersele al marques a la entrada del 
llano. Seguiale Avenfarax, su alguazil mayor, con mill y quinien- 
tos ombres, tiradores todos. Luego venia el Chapa con otros tan- 
tos vallesteros y onderos. Luego venia Avenabo con dos mill \' 
cjuinientos ombres. Luego venia el reyezillo con el resto del 
exercito, y traia a vn lado quatrocientos de a cauallo; y en esta 
forma salio el reyezillo con la mayor brabeza que xamas se a 
uisto. Ténia mill y seysçientos ninos y mugeres cautibos. El mar- 
(]ues, que adelante llebaua sus adalides, ontendiendo la grande 
puxanza de enemigos y que algunas espias le zertificaban que 
cassi otros tantos estauan en dos emboscadas, caminaba muy en 
ordenanza con toda su xente, yendo los esquadrones pegados 
vnos con otros y toda la caballeria al costado, y a obra de média 
légua que los vnos de los otros estauan, mandé a la compafiia del 
conde su hixo, que de cien cauallos era, que por vn llano de vn;i 
cordillera c[ue a su manderecha yba empezassen a caminar en vn 
Iropel todos juntos, para ver el esfuerzo que los moros tenian; y 
poniendolo en execuzion, luego los moros, que venir los vieron, 
salieron los de a cauallo a reciuirlos; pero zerrando con ellos, vol- 
uieron las espaldas a grande passo, y empezando la artilleriay la 
n\osqueteria de las mangas a disparar en sus esquadrones, los 
(|U(' tan gallardos y brauos venian empezaron a retirarsse, y ce- 
rrando la caballeria del conde con la banguardia del enemigo la 



I06 RODRIGUEZ DE ARDILA 



rompieron toda. Y el marques, que a gran passo venia con toda 
Ja cavalleria, cerrô con ellos, y los enemigos empezaron a desha- 
ratarse y a dexar las armas y voluer las espaldas, de tal suerte 
({ue aunque los alcaifles y capitanes hizieron grandissima resisten- 
zia a detener la jente, no fueron parte para ello, y assi desechos 
los esquadrones, exçepto el del reyezillo, enipezaron a huyr to- 
dos, y los mas los siguicron, matando gran numéro dellos. Aven- 
jaguar y Alcahalli y Abenabo, que con el reyezillo estauan, bi(Mi- 
do la rota, aconsejaron al reyezillo (}ue passasse a cuchillo todos 
los cautibos de passo como yban; pero el marcjues, que no esta- 
ua sin alguna sospecha desto, los aparto, de manera que hizieron 
arto en retirarsse. V assi siguiendo los soldados el alcanze entra- 
ron en el dicho lugar y lo saquearon, y todos los lugares que en 
el contorno estauan, y cautibaron cerca de dos mill mujeres v 
niiios; y las cristianas, que libertadas se vieron, no acababan de 
dar gracias a Dios por las mercedes grandes que les auia écho, \- 
el marques asentô su real con grande contentamiento. Retirado 
el reyezillo, mando aorcar quatro o cinco ombres principales, ^' 
entre ellos al Chapa, y emuiando por Puerto Carrero, determinô 
en la taha de Andarax tornar a reacer su exercito. Auiendo es- 
tado el martjues en jubilles algunos dias y despachado los cauti- 
bos y jente que estaua erida, con la que de refresco le emuio el 
conde determinô pasar adelante. 



I.IKNZO I 



Llegado el marques al lugar de jaujar, de la taha de Andarax, 
hizo reseiîa de su jente y allô zinco mill ombres y mill cauallos, 
y el reyezillo, que très léguas de alli estaua, por entretener al 
marques y que le llegasse su jente, le escriuio suplicandole le 
fuesse buen tercero con su magestad para que le perdonasse; y 
respondiendole el marques que dexando las armas de la mano y 
satisfaciendo los dafïos y poniendosse todos en manos de su ma- 



CONDKS DE PENDILLA ]OJ 

gestad, comn cristianissinio principe, el vssaria de cleniencia con 
ellos. 

LIENZO l8 

Passados dos dias y viendo quel reyezillo no se rendia, y que 
de los espias se abia entendido que le abia Uegado gran numéro 
de gente, y que en las (iuaxaras abia mas de très mill levanta- 
dos, y que podrian hazer dano en las escoltas, avnque el conde 
de Tendilla, como quien tan bien sabia la tierra, las enbiaua tan 
reforzadas que jamas le rronpieron ninguna, y assi déterminé 
flar fin a la gu(^rra, y sabiendo la buelta del enemigo, que en la 
taha de Linchar estaba, sabado de Febrero, se rrepressenta- 
ron la vatalla, y el reyezillo con tan grande numéro de gente que 
los canpos cubria. V el marques, entendiendo que abaxaria a lo 
Uano a darle la batalla, le aguardô en parte dispuesta para ello; 
pero viendo que se detenia, mando caminar las mangas que por 
lo alto yban, y cerrando con los enemigos enpezô vna batalla 
niuy braua, porque los enemigos hizieron rostro a los nuestros 
con grande osadia, hasta que el csquadron del marques les al- 
canzaba con la arcabuzeria, y boluiendo las espaldas enpezaron a 
huyr desordenadamente, y el reyezillo perdio el macho en que 
yba, y con très o quatro se escapô por aquella sierra, y los nues- 
tros siguieron hasta que anochecio el alcance, no dejando hom- 
bre a vida de quantos tomaban, y assi fue grande el estrago que 
en los moros hicieron. 

LIENÇO XIX 

i^artio el marques la buelta de las Guajaras, donde Marcos 
Zamar con mucho numéro de gente estaba recogido en vn çerro 
muy alto, y otro dia que llegô por la manana, y don Juan de 
P)illa Roel y don Luis Ponze, natural de Souilla, sin orden del 
marques quisieron subir al çerro; \- acometiendoles luertementc 



I08 RODRIGUEZ DE ARDILA 



Marcos Zaniar con toda su gente, los ronpio \' mato las dichas 
cabezas; y la gente huya tan desordenadamente, que lebantan- 
dosse el marques de la cama con su espada desnuda en la mano 
y enbrazada vna rodela y medio vestido, salio al canpo, y reco- 
giendo la mas gente que pudo enpezô a resistir a los enemigos, 
y dandole a uno de su guarda que çerca del estaba vn arcabu- 
çaço, escandalizandose mucho toda la gente, a bozes dezia el 
marques que mas çerca se abian de ver con los enemigos. 



LIENÇO XX 

Llegado otro dia siguiente el resto del exerçito, que en el 
fondon estaba, y mili soldados escojidissimos de Cordoba que el 
conde le enbiaba, se empezo a çercar el çerro por todas partes; 
y, avnque con gran trabajo, se ganô y se degollaron todos los 
enemigos que en el abia, avnque Marcos Zamar se escapô, y 
despues fue presso, como en su lugar se dira. 



LIKNZO 2 1 

Boluio el marques a Orgiba, y todos los pueblos vinieron a 
rendirse y le entregaron gran numéro de arcabuzes y ballestas 
V otras armas, y solos con el reyezillo andaban hasta nobenta 
personas; despidio el marques gran parte de su exerçito y em- 
pezo a tratar del reparo y sosiego de las Alpuxarras, lo quai se 
hiziera en breuissimo tienpo. 



I,IF,NZO 22 

Kstando las cosas de aquel reyno en tan buen estado y que 
en très messes Xuestro Setïor abia sido seruido de asosegar todo 



CONDES DE TENDILLA lOQ 

aquel reyno \' apagar un tuego tan grande tan a poca costa de 
dinero y gente, desseando don Juan de Avstria venir a la gue- 
rra. y persuadiendole a elln el duque de Ssesa, que a las cessas 
del marques no ténia buena boluntad, por las del Gran Capitan, 
"su aguelo, apretaron tanto con su magestad, diziendole que el 
reyno estaba en gran peligro y los moros mas lebantados que 
de antes, que en fin mando su magestad que don Juan de Avs- 
tria viniesse a la guerra y el diuiue de Ssessa. 

LiENço 23 

Llegado don Juan de Avstria a Granada y benido el marques 
a ella, dixole a él y los del Conssejo que su magestad abia noni- 
brado, quan quieto y paçifico quedaba todo, y protestandoles a 
todos que no le ynquietassen, porque séria destruyzion de todo 
el reyno y gasto de su magestad yncreyble, no aprobechô, an- 
tes enpezaron a lebantar nuicha gente. 

LIENÇO 24 

Visto los moros que debajo del anparo de su magestad esta- 
ban las entradas que hazian los soldados en sus lugares, toma- 
ron las armas en las manos y tornaron a lebantarse todas las 
Alpuxarras y Valdelecrin, sierra de Filabres y rio de Alnian- 
/ora, que nunca lo abian hecho, y vicaria de Vera y tierra de 
Purchena, sierra de Ventomiz y axarquia de Malaga y habaral 
de Ronda, de manera que en un mes estaba todo el reyno cassi 
en armas; y empezaron a traer nuichos moros de Berberia, y la 
guerra hazerse muy sangrienta. 

LiENZo 25 

Viendo su magestad quan diferentemente yba la guerra, para 
dar calor a ella vino a Cordoba, e \-nbi6 por el marques a vn- 



I TO RODRIGUEZ DE ARDILA 



formarse de lo que passaba; finalniente, la guerra se hizo de 
manera que a Luys Quixada, ayo de don Juan de Avstria, le 
mataron, y mucho numéro de gente con el, y se gastaron mu- 
chos millones, y con condiziones bien estraîîas vino la guerra a 
acabarse sacando todos los moriscos de Granada, con que quedô 
el reyno totalmente destruvdo y Castilla, donde ellos estân, no 
nada mejorada. 

LIENÇO 26 

Hizo el rey don Philipe nuestro senor al marques, ano de 72, 
virrey de Valençia, y despues de Napoles, con que dio bien a 
entender la satisfaçion grande que del ténia; y trayendole para 
cossas mas ymportantes a su real seruiçio, murio en la villa de 
Mondejar a 21 Abri! de 1580 anos. 



DON LUIS HURTADO DE MENDOZA, QUINTO CONDE 
DE 'FENDILLA, QUARTO MARQUES DE MONDEJAR 

Cassô con dona Catalina de Mendoza, hija de don Bernardino 
de Mendoza, su tio, y de dofîa Eluira Carrillo ( ' ), heredera de 
su estado y del maestre don Alonso Carrillo. Tienen por hijo a 
don Luis Hurtado de Mendoza, sesto conde de Tendilla, 



LlKNZo I>K1MP;K() 

Nacio ano de 43, y desde sus prinçipios hizo muestra de su 
gran valor y esfuerço. Aiio de 52 fue a las aortes de Monçon, y 



( ' ) Fur doiîii Eluira aia de la> ynfanlas âc Castilla Ysabt-l y ("atalina* 



CONDES DK TENDILLA III 



de alli a seruir al principe don Carlos hasta el ano de 58, que 
tioluio al reino de Granada. Aiio de 59 quedô por teniente de 
capilan ueneral del marques su padre; tube toda aqueila ciudad 
en grande paz y sosi("go con la afabilidad de su persona y fîestas 
grandes que al pueblo hazia, con que a todos el ténia tan de su 
mano como se dira adelante. 



MENZO SECUNDO 

l'.l ano de sesenta y vno le hizo su niagestad merced de las 
alcaydias, y la solenidad que se hizo fue la siguiente: 

Kn la yglesia mayor de la dicha Alhambra se puso vn tablado 
niuy alto, niuy ricamente aderezado, con dos sillas de terçiopelo 
carmessi, donde estaba en la vna el marques de Mondejar sen- 
tado y en la otra el conde de Pliego, y delante vn sitial de bra- 
çad«, y abia ynfinidad de jente; y a cabo de vn rato el dicho don 
Luis, bestido de blanco, con un capote leonado niuy ricamente 
hordado y nuichos pajes y lacayos de los mismos colores, por- 
que estos eran los que entonzes reynaban, con ynumerable 
gente de a pie y de a cavallo Uegô a la dicha yglesia, donde se 
apeô, y entrando por vn palenque que aposta estaba hecho, su- 
bio por las dii-has gradas. llebando vn secretario consigo. Sa- 
cando del seno las probissiones que traya, requirio con ellas al 
dicho secretario para que las leyesse, el quai leyendolas en bo/ 
alta, que en sustanzia era la merced que su magestad le hazia \- 
mandaba que el conde de Pliego le toniasse el pleyto omenaje; 
acabadas de leer, el conde de Pliego las pusso sobre su cabeça, 
e yncando el dicho don Luys las rodillas en el dicho sitial, pues- 
tas sus manos entre las del conde, hizo pleyto omenaje, segun 
tuero dEspana, y se le entregaron las llabes; y hecho esto se 
salio por la çiudad con el mayor ruydo de artilleria y musica 
que jamas se a bisto. 



112 RODRIGUEZ DE ARDILA 



LIENZO IKRÇKR(~) 



l'or regoçixar el dicho don Luis el puelilo y agradezerles el 
contento que abian reçivido, el dia de San Juan siguiente ordeno 
vna fiesta en esta forma: en el rio de Genil, entre la puente y moli- 
no de papel, hizo allanar el rio y hecharle de manera que hiziesse 
vna gran isla, y por el vn cabo y el otro se hizieron dos puentes 
para que la jente entrasse, y al vn lado vn tablado niuy grandt-, 
donde las damas abian destar, y todos los conzejos de la comar- 
ca por su horden venian cada dia a cauallo con sus banderas y 
tanboriles, que era cossa mucho de ver. 



LIENZO Ql'ARTU 

La vispera de San Juan se pusieron muchas copias de gaitas y 
de menestriles y trompetas por todas torres del Alhambra, y era 
tan grande el alarido de la gente y regozijo, que pareze que la 
se queria toda hundir. Juntaronse aquella noche 400 de 
a cavallo y mill arcabuzeros y quatroçientos moriscos, y enpeza- 
ron a salir de la dicha Alhambra vna hora antes que amaneçiese, 
al canpo del principe, dos cavalleros amigos suyos, con la mitad 
de la gente: baxaron por la puerta del Rastro derecho a la puen- 
te, y el dicho don Luis por la puerta de los Molinos a entrar por 
aquella. Vban çinquenta machos delante con muchas gaytas e 
ynstrumentos diferentes; luego venian los moriscos con çarague- 
lles y camissas blancas y bonetes de colores, panos de tocar y 
muchas hondas, y otros con lençuelos en las manos, y muchas 
vanderillas repartidas entre ellos, y luego benian doze tronpetas 
y otros tantos menestriles, con muchas marlotas de seda, y luego 
benian todos los arcabuzeros muy bien aderezados con muchos 
pifanos y atanbores y banderas leonadas y blancas; luego venian 
do/e caballeros a la gineta, muy ricamente enjaezados; luego ve- 



CONDES DE TENDILLA I 1 3 

nian veynte hombres de a cavallo: vnos trayan sombreros, otros 
(japatos, otros alabardas, otros rodelas, otros arcos y otros yn- 
signias del dicho don Luis; luego venian çinco alabarderos en 
cuerpo con muchas plumas en sus sombreros, y en medio el ca- 
■pitan de la guarda muy vien aderezado; venian doze lacayos ves- 
tidos de leonado y blanco; luego venia el dicho don Luys en vn 
cavallo ruzio rodado, con vn jaez leonado de oro muy ricamente 
esmaltado, y vnos çaraguelles de damasco leonado bordados, \ 
una marlota de tela de plata blanca y leonada toda cortada \ 
lauada con madejuelas de plata, aforrada en tela de oro amarilla, 
y vn capellar de chamelote blanco y leonado con muchos rapa- 
cejos de oro, y vna lanza muy larga con veleta de los mismos 
colores, y vnas médias lunas con vna letra que dezia: «Hasta que 
se Uene toda»; vna adarga de ante muy fina con vnos cordones 
muy lindos; tras del venian veynte hombres a pie de los mismos 
colores; luego benia su cavallerizo mayor en vn caballo a la brida 
y vna lanza con vn guion en ella con la misma deuisa que la vele- 
ta, bestido de los mismos colores; luego benian très estandartes, 
y delante dellos seis tronpetas; luego venian de dos en dos toda 
la gente, bestidos a la morisca con muchas marlotas muy gala- 
nas, y de trecho en trecho algunos estandartes pequefios, \ 
en esta forma, con la mayor braueza y vizarria que jamas se a 
bisto, entré el dicho don Luis en el rio al tienpo que amanezia, 
estando el tablado Ueno de damas y otros muchos que fuera de 
la ysla estaban, v todas a(|uellas laderas y llanos de gente. 



LIENZO OUINTO 

En amaneziendo, se rrepresentaron los dos canpos, y passando 
don Luis en su cavallo enpezaroii los moriscos a entrar por los 
dos puentes, llebando mangas de arcabuzeros, y enpezaron a tra- 
bar su escaramuza tan braua )' renida como si de veras fuera, 
haziendose muertos de vn cabo y de otro muchos dellos. Y abien- 

Rtvue Hupaiiique, - "Si. 8 



I 14 RODRIGUEZ DE ARDILA 

do vn rato que esto andaba y el Alhambra y sus castillos que se 
hundian de artilleria, enpezô la cavalleria a entrar por los puer- 
tos, y el brauo don Luis delante dellos, tan brabo y gallardo y 
que en las veras quisiera de mejor gana enplearse; y trabandose 
la escaramuza, se vinieron a juntar todos quatroçientos de a ca- 
ballo, cossa que jamas se a bisto en aquella çiudad, y de tan gran 
feguzijo que a todos ténia suspensos; y assi durô gran rato la es- 
caramuza de a pie y de a cavallo, y con la gran orden y soliçi- 
tud del dicho don Luis se acabô sin desgraçia ninguna. 



LIENÇO SESTO 

Acabada la escaramuza, tornô a poner el dicho don Luis la 
gente en orden como abian venido, y dando vna buelta por toda 
la ciudad se boluieron al Alhambra, dejando a todos los moris- 
cos en los Martiles y Alixares. Y la demas gente se entrô toda en 
el Alhambra, donde en el patio de la cassa del marques estaban 
alrrededor del puestas muchas messas, y assi se sentaron almor- 
zar todos los de a cavallo que en la fiesta estaban andando, que 
los cortesanos que se hallaron présentes dixeron que semejante 
cossa jamas se abia visto, por las diferençias de colores y pluma- 
ges de las cavezas. A los soldados y moriscos se les dio assi 
mismo de almorzar a todos. 



LiENZo 7.° 

Avnque en la dicha çiudad se holgaua niucho el dicho don 
Luis, no dejaba de salir a la costa y corrella toda, de manera que 
iiunca jamas abia estado tan guardada; los cossarios no osaban 
saltar en tierra, ni los moriscos acojellos, porque como vn pen- 
samiento andaba por el dicho reyno, e hizo muchos danos en 
los enemigos y grandes castigos en los moriscos. 



CONDES DE TENDILLA 115 



HENZO 8.° 

Estando las cossas en gran sosiego en Granada y muy conten- 
tes todos, vn oydor, que el liçenciado Ramirez se dezia, sin con- 
sultallo con los demas, quisso en las honrras de los reyes que se 
hazen visperas de Santa Catalina quitar el asiento al dicho don 
Luys; pero el se lo defendio, y con su buena mafia, que no 
era menor que su balentia, lo sostubo. Y otro dia siguiente, acu- 
diendole toda la çiudad sin que le faltasse hombre naçido, y assi 
le prendieron mas de zien cavalleros y otra mucha gente; pero a 
cabo de muchas demandas y respuestas que sobre ello hubo, se 
determinô el negoçio en favor suyo, avnque le costô mucho nu- 
méro de ducados, porque sabia muy vien ser amigo de quien lo 
hera suyo, y por el contrario. 



LiENço g.° 

Ano de sesenta y çinco, sirviendo el cargo de capitan gêne- 
rai por su padre, teniendo aviso que Luchalli, que agora es ge- 
neralissimo del gran turco, venia a Uebarse la thaha de Marche- 
na con 120 lanças y 500 soldados, se fue al canpo de Dallas, 
donde a cabo de seis dias que alli estubieron, el dicho Luchali 
con onze nabios echô gente en tierra en las Roquetas, vna légua 
del alxiue de Melian, donde el dicho don Luis estaba, y tenien- 
do avisso de ello, con gran silençio mandô levantar toda la 
gente, y aviendose puesto en vna enboscada, aguardô que los 
enemigos passasen; pero teniendo Luchali abisso de vnos guar- 
das que en la de Vêlez abia tomado de la estada alli de la gente, 
no quiso apartarse de la lengua del agua, y assi, amaneçido, el 
dicho don Luis se mostrô con la caualleria, y por el Algayda 
enpezaron a arcabuzear algunos soldados, y assi el Luchali se 
embarco luego. 



Il6 RODRIOUKZ DK ARDU. A 



l.IENZO lO 

Gobernaua con tanta paz y sosiego, que nunca reyno se auia 
visto mejor ni tan rico y prospero; quando por mal de todo el 
reyno enuiaron por présidente a vn don Pedro de Deza, ombre 
de poca manera y de menos letras e ynquieto. Y assi entrando 
empezô a tratar de prematicas contra los moriscos y quitalles 
todas las cassas de contente y aiîadilles gastos y pechos, con 
que el reyno se leuantô todo, no embargante que el marques de 
Mondexar y el dicho don Luis, su hixo, se lo contradixeron bra- 
uisimamente, y assi empezô el reyno a leuantarse. 



LIENZO ONZE 

Leuantado el reyno por las sinrrazones del dicho don Pedro 
de r^eza, y porque, siendo ombre tan nuevo, queria ensenar a los 
que en aquello se auian criado, el marques enuiô a don Ynigo, 
su hixo, a dar quenta a su magestad de lo que passaua. Y 11a- 
mando al conde, su .hixo, enpezaron a tratar de lo que convenia, 
y como ombre que de las cessas de aquel reyno ténia esperien- 
zia, a la sabla tanuien le respondio: que pues el reyno era leban- 
tado y el don Pedro de Deza y los que le seguian auian de pro- 
curar de Ueuar su malizia al cauo, avnque contra tantos auia de 
contrastar para abiuar lo que mexor se pudiesse; e inuiasse a la 
vanda de Almeria el conde de la Puebla, su cunado, para que 
por alli el de los Bêlez no entrasse, ni los moriscos de las Alpu- 
xarras pudiesen por alli juntarse, y que a la vanda de Vêlez Ma- 
laga enuiasse a don P"rancisco, su hijo, con vn par de caballeros 
viexos, para que aquello sostubiese, y que con esto todo el rey- 
no quedaua proveido para que nadie se les entremetiesse, y que 
a el le dexasse yr la buelta de los enemigos y el se quedasse 
para probeer tantas cessas como en vna dr tan grande ympor- 



CONDES DE TENDILLA II/ 



tanzia se ofrezian; pero el marques no quisso azeilo, antes se 
partio la buelta de los enemigos, dexando al conde sin gente y 
dinero y con tantos enemigos dentro la ziudad y fuera. 

LIENZO T 2 

Biendose el conde de Fendilla con tantos enemigos dentro en 
(iranada y fuera y a su cargo probeer el exercito de su padre, y 
aver de acomodar tanto numéro de xente como del Andaluzia 
venia, y que no le cumplia descuidarsse, otro dia de manana que 
su padre partio subio al Albayzin, y juntando los seys ombres 
principales de las parroquias les persuadio a (jue estubiessen 
quedos y sossegados, que no consintiria que se les hiziesse agra- 
uio; donde no, les allanaria las cassas desde el Alhambra. Hizo 
vn cavallero muy grande, donde plantô seis piezas de artilleria. 

i.iKNZo 13 

Mando venir ante si todos los regatones que en la ziudad de 
Granada avia, a los quales presto zinco mill ducados, y les dio 
lizenzia para que de los enemigos pudiessen traer libremente lo 
que ganassen; assi mismo repartio toda la vega en siete dias, en 
cada vno de los quales llebaua la vanda que le tocaba diez mill 
panes al exercito del marques, con todo lo quai, aunque catorce 
léguas dentro de los enemigos, estaba mexor probeydo que 
Granada; no se le rompio xamas escolta ni se le tomô vn bagaje, 
porque como el conde sabia tan uien la tierra y de donde los 
enemigos podian acerle daiio, tenialo todo muy bien prebe- 
nido. 

LiENzo 14 

Empezaron a Uegar la gente de las villas, que serian como mill 
ombres, de los quales hizo cabo a un criado suyo, y pareziendolc 



Il8 RODRIGUEZ DE ARDILA 

pocos para poneilos en el Albayzin, les metio en el Alhambra, 
donde los tuho ocho dias, gastando muchos ducados con ellos; 
al cabo de los quales, aviendo entrado otros mill de Ubeda y 
V^aeza y trezientas lanzas, vn dia por la manana vaxô con toda 
su jente a la buelta del Albayzin, y aziendo en la plaza sus es- 
quadrones y repartiendoles sus quarteles, aloxo toda la jente, 
con que pusgo a los moriscos grande espanto. Prendio a Zono- 
naguelix de la Sera, que de los rebelados venia, y zerrandole con 
vreuedad el processo, le hizo quartos. 



LIENZO 15 

Teniendo segura la ciudad y empezando a venir moltitud de 
jente, metio asta siete mill en el dicho Alvaycin, y mill y qui- 
nientos caballos y seyszientos soldados en el Alhambra, sin qui- 
nientas y duzientas lanzas, y cada noche le benian a azer la 
guardia, que era cossa muy de ver quando salia. Pusso en la 
vega très mill ombres y quatrozientos caballos, y enuiô con vn 
criado suio otros duzientos y mill soldados para que asegurasse 
toda la tierra de Guadix, y sienpre yba refrescando con jente 
el exercito de su padre. 



LIENZO 16 

En amaneziendo Dios, se levantaua y daua una buelta al Al- 
vayzin, porque tanta jente visofïa no hiziesen alguna desorden, 
y el temor que le tuvieron fue tan grande, y con su buena mafia 
xamas subcediô ninguna desgrazia. Entendiendo que de los re- 
belados, huyendo del marques su padre, se avian recoxido mu- 
chas personas al Alvayzin, y catandole todo, se allaron duzientas 
personas: los ombres aorcô; las mujeres y ninos repartio entre 
los soldados, con que quedaron muy contentes. 



CONDES DE TENDILLA IIQ 



LIENZO 1/ 

Teniendo las cessas tan ssosegadas por aquella vanda, dessean- 
. do averiguar el trato que en el Alvayzin avia auido con los rebe- 
lados, aziendo grandissinias diligencias y dando muchos tormen- 
tos, prendio a Clapar y Atagari y Amofarris y Alcaalli, ombres 
principales y que eran capitanes nombrados para el levantamien- 
to, los quales quatro aorco de vna torre muy alta que estaba 
sobre la ciudad; de los quales entendio como dos noches antes 
que los moros entrasen en el dicho Alvayzin ellos con numéro 
de xente los avian aguardado en los Alixares, que es vn campo 
junto al Alhambra, con veynte escalas de soga muy grandes para 
escalar la dicha Alhambra, y que como no vinieron las echaron 
a vna mazmorra, donde las sacô el conde. 



LIENZO l8 

Habiendo el marques de Mondexar roto en Poqueyra al reye- 
zillo, despachô Avenfarax, su alguazil mayor, a que fuesse a los 
lugares de la vega a procurar de levantarlos, y llegando a Cogo- 
Uar al alcaide Alcarzar, morisco, que era muy amigo del conde. 
diole avisso dello. Y dandosse el conde buena maiia, con quinien- 
tos soldados y cien cavallos amanezio con el, avnque azia tan 
terriblissimo frio que no se podian valer, y cercado el lugar por 
todas partes, y por las dos empezaron a tocar muy reziamente 
al arma. Y Avenfarax, que muy biuo ombre era, con cinquenta 
ombres que de su guarda traya salto fuera por vnas puertas azia 
donde no parezia que avia ruido; empezô a caminar con sus va- 
1 lestas y arcabuzes a punto, pero no a muchos passos que andu- 
bo dio de manos a boca con el conde, y cerrando su jente con el 
los hizieron pedazos, y a el y a otros très tomaron vibos; con 
que el conde voluio muy contento a Granada con treynta cave- 



I20 RODRIGUEZ DE ARDILA 



zas en las lanzas puestas, el Avenfarax maniatadn en vn caballo. 
A los de ("ot^ollar dex('> vn auditor (\uv los castij^c) re/iamente. 



LiENZd ig 

Aviendole subcedido tan a su gusto al conde y contente do 
tdda la çiudad, por darsele mayor, al Abenfarax y a Luis de Sa- 
las, que era vn ombre que blasteniaba mucho de Nuestra Senora, 
a quien el conde holgô mas de prender que todas las cossas que 
podian venirle, los hizo sacar en vn carro con quatro cavallos y 
mucha arcabuzeria delante, y sus pregoneros que manifestaban 
su delicto; los hizo atenaçear bibos por toda la çiudad, y Uegados 
a Viba Rambla los ahorcaron. El Abenfarax confesso muchas 
muertes de cristianos e ynçendios y robos de yglessias. 



LIENZO XX 

Viendose el reyezillo muy apretado y faltandole gente, despa- 
chô al Habaqui a Arjel a pedir socorro, y al Malec al marquesa- 
do de Zenete y tierra de X^iza, para que, juntando toda la gente 
que pudiessen, viniesen a socorrelle por el puerto de la Rragua. 
y a Puerto Carrero, que hera vn hombre muy prudente, rico y 
viejo, sacase la gente de la taha de Marchena y rio de Almeria 
V Voluduv y sierra de Filabres v rio de Almanzora. 



I.IENÇO XXI 

El Malec, viendosse con mill y quinientos hombres, parezien- 
dole que de camino era bueno apoderarse de la Calahorra, y de 
la artilleria y armas que dentro abia, a escala vista la arremetio, 
creyendo que con el fabor de muchos moriscos que dentro esta- 



CONDES DR TENDILLA 121 



ban de aquel asalto tomalla; pero el alcayde se la detendio, avn- 
que no ténia bastimento para très dias. Y assi, avissando al conde 
de Tendilla, partio con mill y quinientos soldados y quatroçien- 
tos caballos, y recogiendo la gente de las guarniçiones de Lopeza 
y Guadix, poniendo grandissima dilijençia, porque si la dicha for» 
taleza se perdiera fuera de grandissimo ynconviniente, por ser 
fuerte y lo que dentro abia; pero por gran priesa que el conde 
dio era ya la vna del dia quando llegô, y el Malec, que era hom- 
bre discreto y muy ladino, entendiendo de sus espias la gente 
que venia, enpezô a retirarse. Pero el conde, que sabia muy vien 
la tierra, por la aida del lugar de Jerez que subia a la sierra lie- 
baba vna muy buena manga de arcabuzeros y algunos caballos, 
avnque la tierra era aspera, y passando del dicho lugar de Xerez 
enpezaron a descubrirse los enemigos, que por las Herrerias pas- 
saban la retaguardia, y enpezando a trabarse la escaramuza, la 
manga tube lugar de mejorarse. Y el Malec, que era muy balien- 
te, y el Merçepe, que con el yva, reboluieron hazia los moros y 
enpezaron a pelear con grande animo; pero çercandosse el conde 
con vn buen esquadron de arcabuzeros los rronpieron, y boluien- 
do las espaldas por la manga de arriba, se desbarataron todos, y 
murieron mas de treçientos, sin tomar hombre a vida, y el Malec 
se escapo mal herido. Y con poca perdida de los suyos el conde 
se boluio a Granada, sacando vn alcalde de corte que el hazia 
Calahorra estaua con otros muchos cristianos, dexando a rrecau- 
do la fortaleza. Y el Malec fue con el resto de la gente que le 
quedaba a parar a Andarax, donde dijo a Venhadeuz, que de 
auditor al reyezillo seruia, como abia topado con el conde de 
Tendilla en los canpos de Finana y rotole su gente, y a el muer- 
tole; de que todos rezibieron gran contento, por el temor que le 
tenian. 

LIENÇO VEYNTE Y DOS 

Partido Puerto Carrero del reyezillo y llegado a la taha de 
Marchena, en vnos fravies agustinos que alli auia hizo grandissi- 



122 RODRIGUEZ DE ARDILA 

mos martirios, y con su mano truxo arrastrando por todo el lu- 
gar vn cruzifîxo, e hizo otros grandes vituperios en las ymajines. 
Y passando al rio de Almanzora y de toda la comarca juntô 
mucha gente, y viniendose la buelta de las Alpuxarras tubo el 
marques noticia dello, y abissando al conde con gran presteza, 
para que les estorbassen el passo, porque dezian que traya passa- 
dos de quatre mill hombres. Y avnque el conde estaua bien ocu- 
pado con tanta maquina como sobre si ténia, llamando sus capita- 
nes lesleyô las cartas que de su padre ténia: y pareziendoles que 
dos mill soldados y trezientos cavallos escogidos entre toda la 
gente bastarian para ronper al enemigo, a de Enero partio de 
Granadacon toda la diligençia que pudo. Y el martes a medio dia 
llegô a Fiiiana, y refrescando la gente, mandô que dos quadrille- 
ros con çinquenta hombres saliessen a la sierra a ber si podian 
cavtibar algun moro; y caminando aquella noche la vna quadri- 
lla la buelta del Xergal, que era lugar de Puerto Carrero, y la 
otra la buelta de Bacares, el miercoles en amaneziendo tomô la 
quadrilla de Bacares dos moros, y trayendolos en presencia del 
conde confessaron como el Puerto Carrero con grandissime nu- 
méro de gente abia partido del rio de Almeria, y que abia puesto 
grande espanto a toda la çiudad, y que toda la gente caminaba 
por la thaha de Marchena a entrar por la de Luchar, y que el con 
quinientos o seisçientos hombres benia la buelta del Xergal. En- 
tendiendo el conde esto partio con su gente la buelta de Xergal, 
y en la loma del Rerro, en la canada que llaman del Hig[u]eral, 
que es grandissima, emboscô toda su gente, donde se passé toda 
aquella noche terriblissimo frio. Y al amaneçer se enpezaron a 
descubrir algunos moros que por la rambla abaxo benian, y a cabo 
de vn rato parescio vn buen esquadron de gente y algunos hom- 
bres a cavallo: y como descuydados caminaban, entraron dentro 
de la celada, y tocandoles arma por todos cabos, saliendo la caba- 
lleria çerraron con ellos y no dexaron moro a vida. Y Puerto Ca- 
rrero, herido de dos arcabuzazos, se hechô del macho en que venia 
y se metio en una mata muy grande, donde fue hallado y traydo 



CONDES DE TENDILLA 123 



a pressençia del conde, donde confessô que los moros que traia 
serian como mill y quinientos, que dellos sacô los dozientos que 
alli estaban tendidos, que los demas dormian aquella noche en 
la thaha de Marchena, donde enbio el conde dos cavalleros ami- 
gos suyos, los quales dieron en la gente y los rompieron, y bol- 
uiendose a Granada muy contento topo con una de sus quadri- 
llas que a Abenadeuz traya presso, y con estos dos personages 
grandes entré el conde en Granada muy contento con muchas 
cabezas de los enemigos y con tanto regozixo de todos quai jamas 
se a bisto. 

LIENÇO VEYNTE Y TRES 

Abiendo dado quenta el conde al arçobispo y press[iden]te y 
çiudad de lo que le avia subt^edido, y enbiandoles los pressos 
para que se ynformasse dellos, y abiendo confessado los gran- 
des y atrozes delitos que abian cometido, el conde los hizo ate- 
nazear, y otros veinte con ellos que abian prendido en diferentes 
partes, con que los moros tomaron terriblissimo espanto. Y con 
las rotas passadas el reyezillo enpezo a perder reputacion entre 
los suyos, y desde Paterna, viendo la pujança con que el mar- 
ques sobre el yba, deshizo su exercito y se comenzaron todos a 
diuidir por sus cabos. 



LlENÇO VEYNTE Y QUATRO 

X'iendo el marques, como esta dicho, que en ningun cabo abia 
cuerpo de gcnte sino solo en las Guaxaras, como est^î referi- 
do, el dia el marques les dio el asa[l]to. Le enbio el conde 
de lendilla mill soldados, de Cordoba todos, y dozientos caua- 
llos los mejores y mas luzidos que jamas se an bisto, porque 
como el conde no paraba vn solo momento, biendo la muche- 
dumbre de gente que dcl canpo del marques se benia, enten- 



124 RODRIGUEZ DK ARDILA 

diendo la poca que le quedaba, le hizo aquel socorro a tan buen 
tiempo. 

LiENÇO 25 

Abiendo el marques ganado el fuerte de las Guaxaras, vna de 
las quadrillas que el conde por la sierra traya, en su buena dicha 
topo con MarcosZamar, [que] capitan gênerai del fuerte auia sido, 
y prendiendole hizo el conde justicia del conio de los demas. 

LiENZo 26 

Abiendo el marques acabado la guerra y bueltose a (rranada, 
por mandado de su magestad, aguardar a don Juhan de Avs- 
tria, que a la enpressa venia, y servidole el conde tan bien, y 
trauajado tanto, y gastado mas de veinte mil! ducados de su ha- 
zienda, sin aberle valido la guerra un solo quarto, y tenido muy 
en paz a los cristianos y moros, y seruido muy a gusto de todos, 
y hecho en su tienpo muchos capitanes, maesses de campo, co- 
misarios générales y otros muchos otfiçios, y sustentado el exer- 
çito de su padre y tanto numéro de gente que alli auia con solos 
ocho mill ducados, porque lo demas sacô de los moriscos, llega- 
do el marques a Granada, probeyo todos los officios, de que al 
conde se le dio muy poco, por saberse claramente lo bien que 
le abia sabido. 

LlENZO 27 

Siendo don Pedro de Deza enemigo mortal del marques de 
Mondejar, para tenplalle, por horden del dicho marques, el con- 
de le vissitaba; pero era tan malo y soberuio, que le puso vn dia 
en condiçion de matallo, poniendo mano a la espada para hazer- 
lo. Y assi quedando de aqui tan amordazados, lebantandole mu- 



CONDES DE TENDILLA 125 

chos testimonios de hombres que abia muerto y aporreado, se 
enpezô a enconar el negoçio, de manera que su magestad enbio 
vn alcalde de corte a la dicha çiudad de Granada, y avnque cou 
grande ynstanzia, teniendo al présidente por fiscal, procuré de 
aberiguar de la manera que abia hecho el conde su officio; pero 
con aber estado alli tantos aiîos y hecho justiçia de mas de mill 
hombres, y gastado muchos millones de hazienda del rey por 
sus manos, jamas contra él se hallô vn pelo, y en lo dénias no 
se le probô nada; pero con todo esto, por quitar yncombenien- 
tes, le truxeron a Castilla. 



I.IENÇO VEYNTK Y OCHO 

Eran tan grandes las quexas que del dicho présidente abia por 
las grandes ynormidades y maldades que hazia, que su mages- 
tad mandô que el doctor Redin, de su Consejo Real, que despues 
fue obispo de Tarazona, fuesse a visitarle: y assi le pusieron mas 
de seisçientos capitulos y se le probaron cossas quales jamas en 
hombres se an bisto, y assi le quitaron el dicho officio. 



DON ANTONIO DK MRNDOZA, HIJO TERÇERO DE 

DON INIÙO LOPEZ DE MENDOZA, SECUNDO CONDE 

DE TENDILLA ( ' ) 

Fue embaxador de Alemania; hallose en la jornada de \'iena; 
fue virrey de la Nueva Espana y Peru. Diole el enperador nues- 
tro sefïor la encomienda de Soquellamos y un repartimiento que 
valia veynte y quatro mill ducados. Tubo a don Ifiigo de Mendo- 



1 ' ) Don Antonio de Mendoza, hijo tercero del sej^undo conde de Ten- 
diUa, Virrey de la Nuev.i Espana y del Peru. 



126 



RODRIGUEZ DE ARDILA 



za, que murio de un arcabuzazo en San Quintin; a don Francis- 
co de Mendoza, capitan gênerai de las galeras de Espana: mu 
rieron sin hijos. 



DON BERNARDINO DE MENDOZA, gUARTO HIJO DE 
DICHO SECUNDO CONDE ( ' ) 

Cas6 con dona Eluira Carrillo, de la cassa de Nagera, por su 
madré ('), aya de las ermanas ynfantas dona Ysabel y dona 
Catalina; y de edad de onze anos cedieron los senores Reyes 
Catolicos la encomienda de Extremadura y Valdarazete, y en la 
Jornada de la Goleta pasô por teniente de capitan gênerai de la 
cavalleria del marques su hermano. 



LIENZO SEGUNDO 

Abiendo el enperador nuestro senor ganado la Goleta con e! 
esfuerço y valor de don Bernardino, le hizo alcayde y capitan 
jeneral délia. 

LIENZO TERÇERO 

El dicho don Bernardino hizo muchas entradas en los moros 
y cautibô muchos dellos, y el enperador nuestro seiïor, teniendo 
mucha satisfazion de su persona, le hizo capitan gênerai de las 
galeras de Espana. 



( ' ) Don Bernardino de Mendoza, 4 hijo del 2 conde, capitan gênerai 
de las galeras de Espaiïa. 

( » ) Era dona Eluira Carrillo, por padre, eredera del maestro don 
Alonso Carrillo y nieta de los marqueses de Pliego, eu Andalucia. 



CONDES DE TENDILLA 127 



HENZO QUARTO 

Entrado el dicho don Bernardino en las dichas galeras y re- 
forzadolas de gente y marineros y de otras muchas cessas de 
que estaban laltas, enpezô a hazer por la mar grandissimo estra- 
go en los enemigos y tomô ynfinitos baxeles. 

LIENZO QUINTO 

Siendo Canago rey de Argel, le binieron cartas de vnos espias 
como Gibraltar, que es en el reyno de Granada, estaba muy mal 
probeyda, y asi mandé llamar a Caramami y a Dali Amat, y les 
mandô que con el mas numéro de nabios que pudiessen fuessen 
a la dicha ciudad y la tomassen. 

LIENZO SESTO 

Juntaron toda gente que pudieron y los bastimentos y otros 
pertrechos de guerra neçesarios y se enbarcaron la buelta de 
Gibraltar, yendo Caramami por capitan gênerai de la tierra y Da- 
liamat de la mar. 

LIENZO SETIMO 

Llegaron a Gibraltar dos oras antes del dia y hecharon gente 
en tierra por très cabos, y acometieron la çiudad con grande 
ynpetu y pusieronla a saco y fuego toda, que como descuyda- 
dos dormian a sueno suelto, y hecho grandissimo estrago se 
boluieron a la mar a enbarcar. 

LIENÇO OCTABO 

Despacharon los de Gibraltar a toda diligenzia vn correo al 
marques de Mondexar, que era capitan gênerai del reyno de 



128 RODRIGUEZ DE ARDILA 



Ciranada, y sin detenerse vn punto salio con grande numéro de 
jente de pie y de a cauallo al socorro de la dicha ciudad. Y cer- 
ca de Malaga le llego otro dandole avisso del estrago que los mo- 
ros auian écho y como se auian embarcado, \' assi despachô el 
dicho marques luego très bergantines en busca de don Bernar- 
dine de Mendoza, su hermano, capitan gênerai de las galeras de 
Espana, avissandole de lo que passaua. 



LIENZO NOBENO 

Estaua don Vernardino de Mendoza en la ziudad de Almeria 
aderezando sus galeras, y en llegandole la nueua de los soldados 
y vezinos délia, metio en las dichas galeras vn buen golpe de 
jente muy escojida, y lo mismo fue aziendo por algunos lugares 
de la Costa. Y llegado a la isla de Arbolan viernes en amanezien- 
do, bispera de San Juan, ano de 154O, de lo alto de la sierra em- 
pezaron a descubrirlas atalayas algunos nauios, y entrando el dia 
reconocieron que eran los enemigos, y assi llamando a consejo 
sus capitanes se resoluieron de dar la batalla. Y aziendo très es- 
quadrones de sus galeras, Uebandolas muy en orden salio de la 
ysla de Arbolan la buelta de los enemigos con vna espada des- 
nuda en la mano y vna rodela embrazada, y con la persona y 
gesto que ténia parezia vn Rodomonte; y puesto junto al estan- 
terol, yba animando los suios, prometiendo a los forzados dalles 
libertad si benzia a sus enemigos, y todos con grande orguUo 
desseaban bersse ya enbueltos con los enemigos. Los quales en- 
tendiendo que la armada de los cristianos era, entraron en el 
consejo, y Caramami fue de parecer que, pues ellos llebauan tan 
grande pressa y a su salbo podian retirarsse, lo hiziessen; y Da- 
liamat, motejandole algo de flaqueza, respondio que no se les 
auia de passar tan buena ocasion como se les ofreszia, y assi vol- 
uiendose cada vno a sus galeras, el cuerno derecho tomô Dali- 
amat y el yzquierdo Mamiarraez. La batalla llebaua el brabo 



CONDES DE TENDILLA 129 



Caramanii, y relumbrando sus alfanjes con gran alarido se vinie- 
ron azia los nuestros. 



LIENZO DIKZ 



Llegados a tiro de canon los esquadrones, los de los enemigos 
soltaron primero, y fue Dios seruido que no hiziessen ningun 
dano; y al embestirse niandô don Vernardino que soltasen los 
suios, que llenos de cadenas y dados estauan, y hizieron tan gran 
dano en los enemigos, que sino fuera por los bravos y fuertes 
capitanes vastaba para benzersse la batalla; pero saltando con sus 
alfanjes en la crujia, animaron a los suios de manera que con gran 
ympetu muchos dellos saltaron en nuestras galeras, y assi se em- 
pezô vna muy sangrienta vatalla, tal quai jamas se auia visto des- 
de el tienpo de Augusto César y Marco Antonio. Estubo la va- 
talla mas de dos oras sin conozersse ventaja, al cabo de las qua- 
les, biendo don Vernardino que Caramami era el que ténia toda 
la batalla en pesso, afern3 con su galera, y el valiente Caramami, 
que vn punto de flaqueza no mostraua, arremetiendo a la proa; co- 
noziendole don Vernardino le dio vn arcabuzazo por mitad de los 
pechos, y saltando en su galera y tras del muchos brabos y fuer- 
tes soldados, pasaron a cuchillo todos quantos turcos en ella avia. 
Kstaua el pobre Caramami con vna marlota de terziopelo verde, 
y arremangados los brazos, con vn alfanje y vn turbante muy 
rico; era de edad de 25 aiios, el mas brabo turco que en Arjel 
avia, de muy jentil dispussision y de buen gesto. Rendida esta 
galera, no con poca costa de sangre, porque don Vernardino que- 
do con un arcabuzaço en la cabeza y dos flechazos en los brazos, 
cmpezaron a rendirsse las demas, y Daliamat, biendo la pcrdi- 
zion de su jente, se quisso escapar, pero don \''ernardino le siguio 
y rindio su galera y le cautibo devaxo de vna bancaza echado 
como ruin y cobarde ombre. Benzida la vatalla, don \"ernardino 
hizo dar muchas grazias a Dios con mucha salba y musica y grita 
de la jente, y aziendosse toniar la sangre, de galera en galera 

Rcv7te Hispanique- — Mi 9 



I30 RODRIGUEZ DE ARDILA 

yba curando los heridos, y con toda la priessa se vino la buelta 
de Almeria. 

LIENZO ONZE 

Llegando don Vernardino a la ciudad de Almeria remolcando 
las galeras de sus enamigos, a pocos dias que en la dicha ciudad 
estubo pudo partir la buelta de la ciudad de Granada, y Uegado 
al campo de Armilla se pusso en esta forma: yban delante vn gran 
esquadron de caballos, y toda la retaguarda llebaua las vanderas 
de los enemigos rastrando. 

Luego venian dos esquadrones de ynfanteria con muchos des- 
poxos de los enemigos. 

Luego venian mill duzientos cristianos de los que avia soltado 
y dado libertad el porta vatalla. 

Luego venia una lanza alta, y en ella la caueza de Caramami, y 
luego Daliamat atados los brazos en vn caballo a la jineta, 

Luego venia mucho numéro de jente, y tras destos vn carro 
muy grande con doze caballos, y en el vna silla muy alta en que 
el dicho don Vernardino venia sentado con vna palma en la mano, 
y por vn cabo y por otro venian ynfinitissimas lanzas, y desta 
manera venia la buelta de Granada, donde le salio a reziuir el 
marques don Luis, su hermano, con mucha gente de pie y de a 
caballo y gran salba de artilleria y arcabuzeria y mucha musica, 
y tanta alegria de la gente, que las vozes al zielo pareze que que- 
rian llegar. Y assi fueron asta Nuestra Sefiora de la Vitoria, 
donde ofrezio una lampara muy rica, y todos los cristianos le 
bessaron la mano, y el les dio zierta limosna para su camino, y de 
alli se fue al Alhambra. 

LIENZO DOZE 

Estando sano de sus heridas, avnque los bfazos no los podia 
mandar bien, se partio la buelta de Flandes a la ziudad de Am- 



CONDES DK TENDILLA I3T 



beres, a dar quenta a su magestad de algunas cossas tocantes a 
su seruicio, y llegado, mando a los grandes que alli estaban y 
ssenores que saliessen a rezibille, y el le hizo mucho fabor y onrra 
y le dio la encomienda de Merida. Y estando vna noche danzan- 
do, se voluio su magestad a don Luis de Auila, comendador ma- 
yor de Alcantara, y le dixo: «Quanto mexor parezen los brazos 
de don Vernardino en aquel tafetan atrabessados que nosotros 
aqui danzandol / 

LIENZO TREZ1-: 

Mauiendo el emperador nuestro senor renunziado en el rey 
don Felipe nuestro senor sus estados, hizo al dicho don Vernar- 
dino birrey de Napoles, y despues le hizo contador mayor de 
Castilla y del Conssejo de Estado y Guerra, y le encargô la em- 
pressa de San Quintin; donde murio del trauaxo que alli tubo, 
abiendosele enconado las heridas que auia sacado desta ocasion 
(le San Quintin, porque trabajo con ellas como qualquiera parti- 
cular soldado o gastador. 



HUIT LETTRES 
DE CHARLES-QUINT À MENDOZA 



Ces huit lettres de Charles-Quint à D. Diego Hurtado de Men- 
doza ( ' ) ont été écrites de 1547 ^ 1552 {"). Elles sont datées, la 
première d'Ulm; les lettres II à V, d'Augsbourt^r; la sixième, 
d'Innsbruck; la septième, de\"illach; la huitième, de Brixen. Rlles 
sont publiées d'après des copies exécutées vers la fin du seiziè- 
me siècle et qui se trouvent dans une bibliothèque que nous 
désignerons plus tard. 

Des lettres, adressées à la même époque par Mendoza à l'Em- 
pereur, ont été soit analysées, soit publiées, dans les deux re- 
cueils suivants (^ ): 



(• ) J'emploie ici la forme modernisée Mendoza, mais il est inclul)ita- 
l)le que notre don Diego écrivait toujours Mendoça le dernier mot de sa 
signature. Dans certaines pièces autographes, la lecture de ce mot est 
très claire; dans d'autres, qu'il est nécessaire d'examiner plus attentive- 
ment, on arrive à la même conclusion. Qu'il me soit permis de citer à 
ce sujet l'opinion, à moi exprimée, du paléographe consommé qu'est 
M. Antonio Paz y Mélia: je l'entends encore me dire «Mendoca, con ce- 
dilla». 

( 2 ) Les dates, imprécises pour trois d'entre elles, sei-ont déterminées 
ultérieurement. 

( 3 ) Je ne cite qu'à titre accessoire l'insertion dans une revue espa- 
gnole qui n'a eu qu'une durée éphémère d'une soixantaine de lettres de 
Mendoza, dont quelques-unes étaient inédites et se rapportent à son se- 



LETTRES À MENDOZA 133 



Briefe itnd Acten ziir Geschichte des sediszeJiuteii yahrlniuderts 
(éd. A. von Druffel). Tome I. Munich, 1873. 

NiDitiatiirberichte ans Deutschland 1 533-1 5 59 (ed- ^^'altel- 
Friedensburg). Berlin, 1907-1910. Tome X, pp. 529-702; tome 
XI, pp. 657-823. 

De plus amples renseignements, bibliographiques ou autres, 
sont donnés dans une étude récente de M. Morel-Fatio ( ' 1. 

R. Foulché-Delbosc. 



COPIA DE l.A CARTA QUE SU MAGESTAD ESCRIUIO A DON DIEGO 
DE MENDOZA: DE HULMA A XI DE HEBRERO 1547 ANOS 

Micer Gorone Bertano, que es a quien Su vSantidad nos enuio 
sobre lo de la paz con Françia, llego aqui a los 2^ de [Fnero] 
y a los 28 le dimos audiençia, con el quai vino el nuncio, y nos 



jour en Italie. Cette petite collection avait été réunie par moi. mais j'ai 
le regret de déclarer qu'aucune épreuve ne me fut envoyée et le droit, 
par conséquent, de décliner toute responsabilité pour les fautes ou les 
incorrections éditoriales qui pourraient se trouver dans ce recueil. Il a 
été dit que cette «publication hâtive* (vraiment?^ était de celles qui 
«servent peu et encombrent assez inutilement la bibliographie du sujet>. 
Sur l'utilité relative, il est sans doute permis d'être d'un avis différent 
et l'encombrement (!) bibliographique se borne à un titre. Que quelques- 
unes de ces lettres aient été imprimées «d'après de mauvaises copies», 
c'est fort probable, je le reconnais, mais à défaut d'originaux ou de mi- 
nutes, peut-être perdus, doit-on se priver des copies, bonnes, médiocres 
ou mauvaises? Et quant à l'absence d'éclaircissements d'aucun genre, je 
pensais — et je persiste à penser — que tout éditeur est libre de publier un 
texte d'abord, des éclaircissements plus tard. Un peu de patience, de 
grâce. 

( ' ) A propos de la correspondance diplomatique de D. Diego Hurtado 
de ^fcndoza. Bulletin Hispanique. Bordeaux, .\vril-Juin 1914. 



134 CHARLES-QUINT 



présenté el breue de Su vSantidad, en su creençia, y tambien car- 
tas del cardenal Fernes exortatorias a la dicha paz, y despues de 
hauerle nos interrogado de la salud de Su Santidad, y hablado 
sobre ello, propusso el dicho Bertano su cargo, y fue en sustan- 
çia persuadirnos de parte de Su Santidad con los argumentos 
ordinarios a la dicha paz, seiialadamente por lo que conuenia 
para dar fin a esta empressa. Veniendose a resumir todo en très 
puntos: el primero, que nos quisiesemos proponer algunos ar- 
ticules y medios con los quales se pudiese tratar mas estrecha 
paz con Françia, y, o mirar de abocarnos con el rey de Françia 
en parte donde Su Santidad se pudiesse hallar présente, para 
entender en perssona en este conçierto, o a lo menos imbiar 
personas bien informadas y con poderes bastantes a Roma, y 
aquello mismo haria el rey de Françia, y que Su vSantidad mira- 
ria de allanar y moderar las cossas para venir al conçierto. 

A lo quai le respondimos que todo el mundo, y seiialadamente 
Su Santidad, sauia muy bien que ninguna cossa hauiamos des- 
seado mas que viuir en paz con Françia, y que lo mismo artn 
expresamente al cardenal Farnes quando estaua aca, y aun en 
presencia del nuncio, y que el rey de Françia hauia certificado 
a nuestro embaxador que réside en su corte, y a la reyna en 
Flandes por la via del suyo que tiene alli, y tambien a nos mismo 
por el que estaua alli observar la paz, y que quanto a hazerla 
mas estrecha, que hartas vezes se hauia hablado y comunicado 
sobre ello, y nos mostrô siempre tener gana que se hiçiesse, } 
que estamos aun en ello, y que cada vez que de la parte del rey 
se propusiesen medios conbenibles y raçonables, veriamos de 
muy buena gana en que se acauasse. 

Y quanto a lo del abocamiento, que los négocies que aora te- 
niamos no dauan lugar para ello, y alargandonos algo a dar raçon 
dellos, porque viesen los termines en que se hallauan, para justi- 
ficar con ello mas nuestra respuesta. 

Y que en lo de imbiar perssona a Roma, si no deçia o traya 
otra cossa sobre que tomar fundamento, que no veyamos por que 



LETTRES À MENDOZA 135 

se deuiesse haçer; y porque el dicho Gorone tocaua el oficio que 
Su Santidad queria haçer y entremeterse en este negoçio para 
moderar y aclarar las diferençias, pareciendo por sus palabras 
que el quisiese dar a entender que su intençion fuesse de com- 
poner y arbitrar las dichas diferençias, se le tocô que el pesso y 
trauaxo podia ser grande en esto, y que quien sauia si ya que 
nos lo quisiesemos si el rey de Françia lo consintiria. 

V continuando el dicho Gorone la platica y pasando con pa- 
labras générales por lo de los dos prinieros puntos, se arrimô al 
ultimo protestando que no ténia otro cargo, y que no se pensase 
sacarle cossa alguna mas, porque no la traya, y que no era la 
mente de Su Santidad de ser arbitre entre nos y el rev de Fran- 
çia, sauiendo niuy bien quan peligrosso séria tomar tal cargo 
entre dos principes tan grandes, y que bastaria para eneniis- 
tarsse con entrambos, o a lo menos con el vno, y que su fin ha- 
uia siempre sido de estar neutral, conforme a lo que requière su 
dignidad, y ser medianero para atraer las cossas todo lo que 
pudiesse a buena y estable paz, y que en todo casso, a lo menos 
paia oyr lo que alla se podria hazer y deçir, no séria sino con- 
veniente, y que si es neçesario enuiar alla alguna perssona por- 
que por Ventura se propornia cossa que mostrase camino para 
tan buena y santa obra, y que, en fin, este lo era para que pudie- 
semos ser absolutamente seîîor de todo el niundo, pues conçer- 
tando con Françia no terniamos quien nos lo estoruasse. 

Y atajandole en esto, le diximos que todo el mundo sauia, }■ 
nuestras obras lo aprouauan, que no sperauamos ni jamas hauia- 
mos tenido pensamiento dello, y que si lo tubieramos écho por 
Ventura, hubiera pesado a algunos, mas que no eramos amigos 
sino de paz, y de buena gana entenderiamos en los medios para 
ella contenidos, como hauiamos dicho se propusiesen conbeni- 
bles, y que por estonces le dauamos esta respuesta. 

Anadiendo tras esto que estauamos muy marauillados que Su 
Santidad hubiesse alargado tanto la respuesta de lo que hauia 
lleuado don Juan de Mendoza, y a la fin dadola tan seca que, sin 



136 CHARLES-QUINT 



considerar los termines en que nos hallauamos y que hauiamos 
començado esta tan santa obra persuadido de Su Santidad, y te- 
niendola en el punto en que estaua, y que de hauerlo hecho assi 
con ocasion desta platica dv la paz no pareçia que fuesse cessa 
conuiniente, ni menos fundarse en querer Su Santidad quedar 
en la neutralidad por no dar al franges, ayudando a esta empressa, 
ocassion a dezir que saliesse della, ni tan poco podiamos pensar 
que, siendo el rey de Françia rey christianisimo, creyesse que Su 
Santidad hiçiesse cossa parçial en ayudar a tan santa expedi- 
çion, antes no haziendolo terniamos mas caussa de dezir que .Su 
Santidad se salia de lo que obligaua su dignidad, juntando a este 
proposito que se hauia entendido que de Françia liauia sido so- 
liçitado Su .Santidad para que no diesse mas ayuda con ciertas 
platicas que se tratauan, y aunque Su Santidad, por mas seiias, 
hauia prometido de no passar mas adelante ni contribuir en lo 
del ayuda, la quai no hauiamos querido créer, hasta que por la 
dicha respuesta pareçia podersse inclinar a ello, y que este no 
era caraino ni torçedor para que se viniesse a mas estrecha pa/, 
segun lo hauiamos dicho al embaxador de Françia pocos dias ha- 
uia, y que si el rey de Françia queria aora rompello, que no 
creyamos, por hauernos çertificado tanto de querer guardar in- 
uiolablemente la paz, que seriamos ibrçado de haçer lo que no 
querriamos, que séria conçertarnos como mejor pudiesemos en 
lo de aqui, haçiendo nuestros negoçios sin tener tanto cuidadfi 
de los agenos, y que ya estaua esto tan adelante que, no ayu- 
dando mas Su .Santidad, mirariamos, hallandonos apretados, en 
lo que mas nos tocasse y que muy façilmente lo podriamos aca- 
uar, pues juntadonos con estos, en casso que Françia se mo- 
uiesse, podria Dios haçer lo que dize el salmista : Vmdicans ini- 
micos ineos de inimicis nieis^ y que menos sin raçon tubiera ol 
papa si aora le pidieramos cossa fuera de termines, pues hauien- 
dole pedido solamente que cumpliesse lo capitulado y la prorro- 
gaçion de la ayuda en el estado que esta lo de aca y con el buen 
suçessoqueha hauido, nopodia dexar depareçer a todo el mundo 



LETTRES À MENDOZA 13/ 



cossa estraîia hauer dado tan seca respuesta, hauiendola diferidn 
tanto tiempo, y que, en fin, nos nunca acostumbrauamos de ha- 
cer cossas por fuerça, ni con otro tnrcedor que de buena volun- 
tad y por raçon. A lo quai el nuncio respondio que Su Santidad 
hauia cumplido lo de la ayuda, y que si la gente hauia diminuido 
no hera su falta, y que no continuarla mas hauia sido por la 
consideracion del inuierno, en el quai no teniamos neçesidad de 
f'xerçito. 

Replicaniosle a esto que, siendo la gente de muchns dias acà 
poca, hauia hecho poco o ningun seruicio y mucho dano, y que, 
como se hauia dicho al duque de Camarino, quando era en ma- 
vor numéro se sufria el mal que haçia, pues podian seruir, pero 
(|ue despues de diminuida no han dexado de haçer siempre in- 
ilnitos danos y seruicio ninguno, tanto que mas quisieramos que 
se obieran tornado a sus casas, si no pensaramos que Su Santi- 
dad se descontentara dello, y que Su Santidad déniera hazer 
cumplido el numéro y tener mas cuidado de la paga, o a lo me- 
nos lo que faltaua de la dicha gente suplirlo en dinero por cum- 
])lir con lo capitulado. 

Y que en quanto a lo que dezia de no ser raenester exerçito 
en imbierno, podian bien ver si sin el se vernian a rendir las 
Lierras como lo haçian, tanto mas con lo que queda por haçer, 
jiero que sauriamos, como habriamos dicho, mirar muy bien por 
nuestros negocios, sin tener tanto cuydado de los agenos en 
casso que nos apartasen estando las cossas con los terminos 
(|ue estan. 

Y viendo esto el dicho Gorone \' no queriendo, o no sauiendo, 
responder mas, dixo que se dexasse esta platica y tornasemos a 
U) de la paz, cossa tan santa y neçesaria; a lo quai le respondimos 
<|ue por entonçes no hauia mas que deçir de lo dicho y que pen- 
sariamos en ello. 

Vino despues Alexandro Vitelo, con deçir que ténia cartas del 
cardenal Fernes, al quai pessaua mucho que Su Santidad no hu- 
l)iessc passado mas adelante en lo que le pediamos y que era 



138 CHARLES-QUIXT 



tan justo, y que, en fin, el papa era biejo y ténia sus opiniones. 
Pero que el cardenal hauia hecho todo lo que hauia podido y 
era muy aficionado seruidor nuestro, y desseoso de emplearsse 
en todo lo que pudiesse por nuestro seruicio, anadiendo que, 
siendo moço y de buenas entraînas, podia muy bien seruir y que 
se podian aun juntar Md. italianos buenos reduçiendolos en me- 
jor orden reçeuir dellos buen seruicio. 

Y nos respondimos a esto que agradeçiamos lo que deçia el 
cardenal de su voluntad, pero que nos pessaua que en caso tan 
raçonable hubiesse tenido tan poco credito con Su Santidad; y a 
lo de los italianos, que pues eran tan pocos y cada dia se yban 
y haçian tanto daîio y ningun seruicio, que hauia artos dias que 
quisieramos que fueran todos en Ytalia y que les hubieramos 
dado ya licencia para ello si no fuera por respecto de que Su 
Santidad no lo tomasse de mala parte. 

Despues, el dia de Nuestra Senora de la Candelaria, el nunçio 
liaiiiendo pedido audiençia nos vino a hablar antes de la missa, y 
dandonos vn breue de Su Santidad, començô la platica con dezir 
que Su Santidad reuocaua su gente por ser acauado a que la ca- 
pitulaçion le obligaua, y ya tan adelante el imbierno, y tambien 
por lastinia que ténia délia viendo los terminos en que se halla- 
ua y que no se acauasse de perder con dano de la Ytalia y ha- 
çiendo despues falta alla; aiïadiendo que Su Santidad se congra- 
tulaua con nos del felix y prospère sucesso desta empressa, de 
la quai se hauia muy mucho realegrado y dado por ello gracias a 
Dios, diçiendo missas y haçiendo proçesiones rogandole que se 
siguiesse el efecto de la Victoria que se deuia esperar. 

Y luego tras esto, vsando de protestacion que quisiera poder 
escusar de deçir algunas cossas que Su Santidad le hauia encar- 
gado, pero que como criado no podia haçer menos que obede- 
çer a lo que le era mandado, dixo que como no hauia podido 
dexar de auisar a Su Santidad de que nos hauiamos diferido de 
darle audiençia a Su Santidad, quedaua sentido dello y le pareçia 
que se deuia tener mas respecto a sus ministros, tanto mas quan- 



LETTRES À MENDOZA 1 39 



do era para tratar y hablar de cosas publicas y tocantes a esta 
empressa; que Su Santidad, con sus anos, no dexaua de dar a nues- 
tros ministres audiençia cada vez que era menester, como podian 
hazer fee dello. Pero que confiaua Su Santidad que nos, como 
principe catolico, no dexariamos de vsar de la mission que Dios 
nos hauia hecho de la Victoria para seruirnos délia como conue- 
nia para reduçion de la religion. Pero que no podia dexar de sen- 
tir que tan poca quenta se le daua dello y que rindiendosse tie- 
rras cada dia y tratandosse con ellas en los tratados, no se haçia 
expresa mençion de Su Santidad, como pareçia que fuesse con- 
ueniente. 

Y considerando el pie de que coxeaua, nos pareçio responder 
mas claro que hasta aqui, pues la blandura con ellos no aprouc- 
i-haua ni por ella dexauan de pasar adelante con sus disignios, 
con hauer tenido tan poco respecto a lo que se hauia dado en 
cargo a don Juan de IMendoza y a su ynstruçion hecha con toda 
submision y fundada en tanta raçon y asegurando tanto a Su San- 
tidad de nuestra voluntad, y la respuesta tan seca y fria dada de 
su parte, despues de hauerla tanto diferido, no enbargante la an- 
\iedad y dificultad en que estauan las cossas como el mismo 
lireue de Su Santidad lo toca. Y ansi le diximos, en respuesta de 
todo lo de arriba, primeramente quanto al rebocar de la gentc, 
<]ue nos olgauamos no poco dello, y que, como le hauiamos antes 
dicho, que pues haçia mucho dano y ningun seruiçio, tubieramos 
por bien que fuera va en Ytalia. Pero que las caussasque se ale- 
j^rauan porque se reuocaua no qucriamos responder, porque eran 
trasquerias puras. 

Quanto a la congratulaçion, que por ello besauamos el pie de 
Su Santidad, porque no creyamos lo que se aiîadia que se reale- 
graua de! prospero suçesso, y que quanto mas yba el tiempo ade- 
lante, mas nos confirmauamos en creher que fuesse verdad lo 
que antes se hauia sauido de la yntençion y inclinaçion de Su 
Santidad; y lo que se deçia que su fin hauia sido de la intençion 
y inclinaçion, hauia sido por embaraçarnos en lo que estauamos 



140 CHARLES-QUINT 



y dexarnos en ello con sus fines, dessenos y platicas, y que no 
dexauamos de acordarnos de lo que se deçia en Italia: que a mo- 
ços se escusaua que tomasen el mal françes, pero que a viejos 
no. Y aunque el nunçio, ynterronpiendo la platica, dixo que se 
le hablaua de cosa que le era nueba, y que hasta aqui no auia 
entendido nada, proseguimosnuestro proposito diçiendo que, con 
todo, no deuia sino ser mal biejo y de naturaleza inclinada alli 
desde moço, y esto de manera que el pudo entender por que se 
deçia, aunque lo dissimulaua, pero que, aunque pesase a Su San- 
tidad y a otros, esperauamos, con el ayuda de Nuestro Senor, 
aun sin la de Su Santidad, guiar esta empressa a buen camino,y 
que lo que hauia aiiadido de las misas y procesiones, que eran 
buenas obras, pero que estas no bastauan para lo que Su Santi- 
dad hera obligado. 

Y quanto a lo de la quexa y sentimiento que mostraua por la 
dilaçion de la audiençia, que ninguno sauia mejor que el dicho 
nunçio en quan raçonables causas se hauia fundado, pues des- 
pues de las ocupaciones tan grandes, los dolores de la gota en 
lugar de descanso se hauia estoruado, y a la comparaçion que 
haçia Su Santidad de que con todos sus aiios no dexaua de dar 
continuamente audiençia, que bien se sauia que no trataua de otro 
negoçio que de alargar su vida y mirar por el prouecho de su 
casa, cegandose en ello y por aquel fin, traiendo caminos herra- 
dos; y que tanbien sauiamos por cierto que el dicho nunçio no 
deuia traer otra cossa que palabras sin sustançia, y que para lo 
que se trataua otra cosa era menester, y que, por deçir la verdad, 
si supieramos que se hauia de meter el nunçio en lo que hauia 
dicho, que por euitar de entrar en lo que hauiamos sido forçado 
deçir hauiendo tantas causas para ello, hubieramos aun diferido 
mas la audiençia. 

Y quanto a la otra parte de confiar Su Santidad, que ariamos 
el ofiçio de principe catolico, pero que se quexaua que en los tra- 
tados no se hubiese hecho mençion de Su Santidad, y le respon- 
dimos que adrede se hauia dexado por su nombre tan odiosso, y 



LETTRES À MENDOZA I4I 



no solo en esta Germania, mas aun en otras muchas partes de la 
christiandad, por sus malas obras, y que no podia la expresion 
aprouechar en alguna cossa, sino danar y mucho, tanto mas por 
no caher en otro semejante embaraço como a dado la publica- 
çion de los articulos con los suyços, que, por lo que se ha visto 
dëspues, se puede tener por cierto que fue hecho con gran mali- 
çia y por el fin arriua dicho, con lo que se hauia entendido de los 
discursos y palabras que en el principio desta empressa Su San- 
tidad hauia dicho. 

Y quanto al ofiçio de principe catholico, c[ue esperauamos 
cumplir mucho mejor con el y todo lo que a nuestra dignidad 
nos obligaua que no hacia Su Sanlidad a la suya con los fines 
que tiene y haçiendo lo que haze, y que esperauamos aun que lo 
diriamos algun dia a Su Santidad faz a faz, y que no embargante 
que negaua de passar mas adelante en lo de la ayuda, que espe- 
rauamos de traer la empressa a tal termino, que r3ios séria ser- 
uido, cumpliendo con lo (jue deuemos y nos obliga nuestra dig- 
nidad, y tan adelante, que quiça pessaria a otros. Y queriendo el 
nunçio replicar sobre esto, le dcxamos con dezir que va liera 
tiempo de oyr la missa. 

Xo nos pareçio particularmente responder a las causas alega- 
das por el nunçio, por las quales Su Santidad reuocaua su gente, 
senaladamente a lo que se tocaua, por no dexar perder lo que 
quedaua, hauiendo acaeçido todo el mal y desorden por caussa 
de Su Santidad, por hauer dexado de proueer la gente a sus tiem- 
pos de sus pagas, aunque heran tan pequeiîas que no bastauan 
para que los soldados se pudiessen mantener, y por esto han sido 
forçados de haçer infinitos danos y padeçer por falta de proui- 
sion, de mas ([ue ha hecho poco o ningun prouecho el ayuda de 
los 200 mil escudos, porque hauiendo hecho fundamento dellos 
para la paga del exercito, y no se hauiendo cumplido sino muy 
larde y en diuersas vezes, nos turbô la orden de lo que hauiamos 
proueydo, recreciendosenos dello infinito interesse, allende que 
hasta aora estan por cobrar al pie de seys mil ducados que que- 



142 CHARLES-QUINT 



daron de resta para el cumpHmiento de toda la suma. Y quarito 
a lo de la audiençia de que se quexô el nuncio, el la pidio en tiem- 
po que nos hallauamos embaraçado para haçer el alojamiento 
que forço a hazer a retirar a los eneniigos, y despues nunca se 
vio el nunçio hasta que la gota nos apretô de manera que la 
escusa era demasiada. 

El dicho Alexandre Vitelo nos hablô luego otra vez, justifican- 
do al cardenal Farnes y asegurandonos mucho de su aficion y de 
la buena obra que hauia hecho en lo que hauia pedido; a lo quai 
le respondimos que si el hauia hecho tan buen ofiçio como deçia, 
que quisieramos que tubiera mas credito con su aguelo, y que 
assi no podiamos juzgar la voluntad sino por las obras, conclii- 
ye. do, al fin, que como su aguelo lo hiçiesse con nos, assi lo ha- 
riamos con el cardenal y los suyos durante su vida y despues 
délia. 

Despues desto el dicho nunçio a hablado a Ciranuella diçiendo 
que el no podia dexar de auisar a Su Santidad de lo sustançial de 
lo que hauia passado, pero que séria dexando a parte lo que le 
pareçiesse que podia exasperar las cosas y no aprouechar. Sobre 
lo quai le ha dicho Granuella lo que conuenia para que assi lo 
hiçiesse, y a lo que el queria justificar a Su Santidad con deçir que 
hauia ayudado muy bien a esta empressa, y que lo que Su Santi- 
dad hauia respondido sobre el cargo de don Juan que no hera 
para no tener voluntad de haçello ni lo dexaua Su Santidad por 
respecto del françes sino para poder respirar del gasto passado 
y entre tanto platicar la paz con Françia, el dicho Granuella le 
respondio diçiendo ser como de suyo, por no hauernos el habla- 
do sobre lo de arriua contenido, que no solamente los mas, todos 
en gênerai, que entendian el cargo de don Juan de Mendoza y 
las sobradas raçones dello, con tanta submision y seguridad de 
nuestra voluntad, se espantauan de hauer tanto diferido la res- 
puesta y hacerla assi seca sin respetar la neçesidad y riesgo en 
que estauan las cosas de acâ y lo que hauemos trauajado, decla- 
randole que la dicha respuesta comprouaua y haçia verdadero 



LETTRES À MENDOZA I43 

todo lo que se hauia entendido de muchos dias, assi por la via de 
Ytalia como de Françia, que el papa hauia prometido y asegu- 
rado de no passai' mas adelante a la asistencia desta empressa; v 
que quanto al gasto hecho por Su Santidad, claro hera a todos 
que hauia sido de manera que hauia poco aprouechado, quanto 
mas que no hera tanto que por esto Su Santidad se pudiesse es- 
cusar con dezir que no puede mas, siendo notorio el contrario, \' 
que se sauia que con esta ocasion hauia hauido mucho mas que 
gastado; y quanto a la color de dexallo de haçello o diferirlo por 
la ocasion de la paz, que esto ténia poco fundamento, ni hauia 
por que el rey de Francia dexase de tratar la dicha paz por ello, 
pues se sauia muy bien nuestra intencion y boluntad que tenia- 
mos a la dicha paz, por lo que se hauia dicho al cardenal Farnes, 
ni que tan poco hauia en que topar sobre esto la neutralidad, de 
que tantas vezes hablaua Su Santidad, con la obligaçion que diçe 
que tiene a esta empressa, con tantos respectes que en esto ay, y 
seiîaladamente hauiendo nos puesto en ello con las ynstancias 
que hauia hecho Su Santidad con muchas promesas hechas por 
su parte y los suyos; y con esto el nunçio se fue por entonçes. 

Y nos mandamos a Granuella que enuiase a llamar al dicho 
Gorone para que le respondiesse sobre esta platica de la paz, 
como lo hizo, diciendole en sustançia que, despues de bien mira- 
do y penssado sobre lo que ha passado entre nos y los dichos 
nunçio y Gorone sobre lo de la paz, no se veya que pudiesemos 
declarar mas de lo arriua dicho, pues se sauia muy bien nuestra 
intencion, que es de guardar la paz con Francia y estrecharla 
siempre que se ofrecieren medios conbenibles, y que, estando 
las cossas en los termines que estan, no veyamos para que en- 
uiar sobre ello perssona a Su Santidad, pues, yendo vos alla a re- 
sidir por nuestro embaxador, podriades entender si hauria cossa 
de mas fundamento y, auisando nos dello, mirarse ha acâ lo que 
nos conuiene. 

Y hauiendoseles dado la dicha respuesta, el dicho Gorone, 
juntamente con el nunçio, nos enuiaron a pedir audiencia a los 



144 CHARLES-QUlNT 



siete del présente, por la manana, la quai se la ofreçimos para la 
tarde, y el dicho Gorone empeçô primero diziendonos que el 
hauia oydo la respuesta que le hauiamos mandado dar sobre lo 
que toca a su' cargo, que era lo de la paz, y que confiaua que por 
nuestra parte no se dexaria de hazer todo lo que ser pudiesse por 
mas estrecharla, como cossa tan necesaria para el bien de la 
christiandad, ofreciendo que haria todo buen oficio, y nos le 
respondimos lo mismo que arriua, repitiendole la yntencion y 
desseo que teniamos de conseruar la paz y verdadera amistad 
con Francia, y que siempre que hubiese oportunidad y medios 
para mas estrecharla, que por nuestra parte no faltaria de venir 
en todo lo que fuese honesto, y que vos, pues hauiades de resi- 
dir alli, nos dariades auisso de lo que en esto mas se ofreçiesse. 
Y replicando nos a esto que assi se deuia esperar de quien 
con tanta justificaçion proçedia en todas las cosas, el nuncio co- 
nienço a hablarnos diçiendo que el dia de Nuestra Senora no le 
hauiamos dado lugar a que pudiesse responder enteramente a 
algunas cosas que le hauiamos dicho, y que si entonçes se le daua 
lo aria. Y hauiendole respondido que le oyriamos de buena gana, 
entrô con lo que en la audiencia passada le hauiamos tocado del 
mal françes, con deçir que despues hauia pensado por lo que 
hauiamos aputitado, certiflcando nos que Su Santidad ténia a nos 
y a nuestras cosas tan buena voluntad y amor, que nunca hauia 
liecho ni dado causa para que nos le tubiesemos en semejante 
opinion, y que su yntencion nunca hauia sido otra sino de guar- 
tiar la neutralidad, por pareçerle que era lo que mas conuenia, 
por lo que tocaua a su dignidad, y ayudandonos siempre, como 
lo hauiamos podido veer por lo passado, y que no diesemos cré- 
dite de ligero a siniestras informaçiones y perssonas que pro- 
curauan poner sombra entre Su Santidad y nos, alegandose en 
esto con algunas raçones ordinarias y particularidades trahidas 
a este proposito. 

A lo quai todo le respondimos que, con ocasion desta neu- 
tralidad de que Su Santidad tanto se preciaua, no podia negar- 



LETTRES À MENDOZA I45 



nos quanta mas quenta hauia tenido de complaçer al rey de 
Francia que a nos, assi en cessas mayores como menores, y 
que las nuestras eran tan justificadas, que no deçiamos a Su San- 
tidad; pero que a cada vno podiamos haçer juez dello, diciendo- 
Jo a proposito de hauernoslo tocado al principio de la platica ha- 
blando de la neutralidad, y que quanto deçia de lo passade, que 
esso hera de lo que nos tanto nos quexauamos, pues entre otras 
cessas podia Su Santidad acordarse que hauiendonos el rey de 
Françia rompido la guerra despues de la tregua de Xiça, hecha 
con la authoridad y presencia de Su Santidad, nunca hauia queri- 
do salir de aquella su neutralidad, hauiendo tanta raçon de asis- 
tirnos, como hauia quedado, junte con otras demostraçiones que 
en aquel tiempo se vssaron de su parte muy fuera de lo que le 
mereçia nuestra voluntad y actienes, tante mas de que ahera no 
hauia para que estriuarsse tanto en la dicha neutralidad, pues te- 
niamos paz con Françia, y este de Alemania, a que Su Santidad 
deuia ayudar por lo que conçernia a su dignidad, no ténia que 
haçer con lo otro; y que en quanto a lo que dezia que no diese- 
mes crédite asi de ligere a todo lo que se nos dixesse de Su San- 
tidad, que assi como erames lento en nuestras cessas, le hera- 
mes mucho mas en créer las agenas, pero porque las de Su San- 
tidad, siendo tan netorias, no se podia dezir eyr y creerlas sine 
ver y crehellas, pues demas de la falta de la gente, por no hauer- 
se pagade, y la dilacion de les dineros, que nos causaron mucho 
interesse y aun si no tubieramos crédite con la gente, pudiera 
por Ventura suceder mayer inconueniente y peligre, junte con la 
publicaçion de la capitulaçion, que fue caussa de haçer la em- 
pressa mas dificil y cestossa en el tiempo que Su Santidad nos 
deuia mas ayudar para que tan buen principio como Xuestro Se- 
nor nos ha dade en estas cosas se censignase con el fin que se 
espéra en su seruicio, hauia dade tan fria y seca respuesta a les 
caues de la instruçien de don Juan de Mendoza, con hauerla 
tanto dilatado, de donde no se podia conjecturar sine quehubie- 
se sido su yntençien meternes en este y dexarnos al mexer tiem- 

RtVHt llispaniijit'. — M. 10 



146 CHARLES-QUINT 



po, comprouandose por lo que es tan publico en Ytalia y en td- 
das partes, que de muchos dias antes que llegase don Juan con 
la dicha instruçion se deçla que Su Santidad hauia asegurado y 
prometido al rey de Françia que no nos asistiria ni ayudaria 
mas desta empcessa, lo quai en ninguna manera lo podiamos 
créer, ni persuadirnos que en cosa tan de seruicio de Dios y a 
que Su Santidad hera tan obligado faltase de continuar en la di- 
cha contribucion y ayuda si no lo hubicramos visto tan claro; 
hallende de lo que agora vltimamente hauia passado en Argenti- 
na, c[ue, tratandose de querer venir los de aqueila ciudad a nues- 
tra obediençia, como las otras, se les asegurô de parte del rey de 
Françia que estubiesen firmes, que Su Santidad en ninguna ma- 
nera nos ayudaria a la dicha empressa, y que si todas estas par- 
ticularidades y otras muchas que no querriamos traer delante 
de la dilaçion del despacho de los vasallos de los monasterios y 
otras, eran parte para sentirnos de Su Santidad que el mismo 
nunçio y todo el mundo lo juzgasse. 

Y hauiendo nos él repHcado a cada cossa, trauajando por satis- 
facer a ellas y justificar las de Su Santidad, hechando la culpa a 
nuestros ministros, que se hauian contentado de algunas, no 
dexando el Gorone, que estaua présente, de acudir de quando 
en quando, dimos fin a la platica con dezir que, viendo los di- 
chos nuestros ministros que no podian sacar mas, como de 
Su Santidad no hera de marauillar, que se viniesen a contentar 
con lo menos, y que presto se podria ver lo que Su Santidad 
haria, porque de aqueila manera pensauamos procéder de aqui 
adelante. 

Hablonos luego en lo del duque de Castro, escusando lo de 
Romanese, por el derecho que ténia a la jurisdiçion de aquel 
lugar, siendo de la de Plasenza, para que por esto no dexasemos 
de tener del la buena ympresion que hasta aqui, como lo mere- 
çia su aficion y desseo. 

A lo quai le respondimos como conuenia, apuntandole que 
en esto y otras cossas déniera el duque tener mas respeto a los 



LETTRES À MENDOZA I47 



de nuestro seruiçio y no fortificar el dicho lugar de Romanese 
sin dar nos auiso dello, ni querer que la cossa se tratasse amiga- 
blemente como antes estaua conçertado, aàadiendo a esto la di- 
ligencia que hauia vssado en la ocupaçion de los dos lugares del 
conde del Fresco, pretendiendo caher en su jurisdiçion y perte- 
neçerle por raçon de la deuda de las galeras que hauia compra- 
do de Su Santidad, no mirando que los hauiamos niandado tomar 
a nuestra mano por la traycion que hizo siendo nuestro pensio- 
nario y feudatario del sacro imperio, con deçirle lo que el bul- 
go: que tanto queria abarcar el dicho duque, que no apretasse 
nada; y que assi como el se ouiesse en esta y otras cosas, assi 
mirariamos de procéder en las suyas. 

De alli vino a hablar en lo del baron de la Laguna, dandonos 
vn breue sobre ello, quexandose del poco casso que hauian 
hecho los diputados y lugares tenientes de Aragon en procéder 
adelante en la caussa, no obstante las letras inhiuitorias y decla- 
ratorias que se les hauian yntimado. Y nos le respondimos que 
no se deuian marabillar que sus censuras fuessen assi tenidas en 
poco, promulgandolas a la continua por cada cosa que fuesse, y 
que a los reynos de Espaiîa, que tan obedientes heran a la sede 
apostolica, Su Santidad deuria mirar de tratarlos con algo de mas 
respectos. Y porque el nunçio vino a dezir que en todas las otras 
partes y prouinçias heran obedeçidas y respetadas las letras 
apostolicas y censuras, no quisimos dexar de Iraerle a la memo- 
ria lo poco que deuian en esta parte el reyno de l-Vançia y otras, 
pues se sauia y hera notorio en quan poco las tenian, pero que, 
no obstante esto, pues hauiamos de mirar sino a lo mexor y a lo 
que siempre hauiamos acostumbrado, que en este negoçio se 
haria lo que conuiniesse. Y con esto se despedieron el dicho nun- 
<^io y Gorone. 

De lo quai todo os hemos querido auissar assi particularmen- 
te, para que podays tener notiçia de lo que ha passado y hagays 
mexor ofiçio respondiendo a lo que en Roma os podria ser pro- 
puesto, assi por Su Santidad como por los suyos, presuponiendo. 



148 CHARLES-QUINT 



como es de creher, que el nunçio no faltarâ de escreuir particu- 
larmente todo lo que con el hauemos passade, y aun por Ventu- 
ra mas asperamente, segun se ha entendido de lo que a otros ha 
referido. 

Y pues por la platica y espiriençia que teneys de los négocies 
y la particularidad que en esta se os da de présente, junto con 
lo que teneis entendido de Juan de Vega y de Juan de Mendoza 
de los terminos que alla han vssado de Su Santidad y los suyos, 
podreys justificar la respuesta que acâ hauemos dado a los di- 
chos nunçio y Gorone, con las raçones y causas tan grandes 
quetenemos de estar sentido, mirareis si, no hauiendo aprouecha- 
do las dulçuras y disimulaciones de hasta aquy y las diligencias 
y buenas obras hechas a Su Santidad y los suyos, con la larga 
tolerançia de no hauer cumplido ni en lo del dinero y entrete- 
nimiento de la gente, juntamente con la dilaçion de la respuesta 
al cargo de don Juan de Mendoza, y ser aquella tan seca, sera 
mejor y mas a proposito estotro medio que acâ se ha tenido, y 
pareciendoos que por este camino se puede sacar algun fruto 
en nombre de Dios; y donde no, guiarlo eis con la dexteridad y 
buena manera de que sabreys ussar, haciendo todas diligencias 
y procurando de sauer el fin que tienen Su Santidad y los suyos, 
y dandoles a entender que, aunque todo esto ayamos passado 
con el nunçio, la cosa esta todavia entera y en terminos que ha- 
ciendo Su Santidad lo que deue y es obligado, por nuestra parte 
no se faltarâ de corresponder como hasta aqui lo hauemos hecho, 
pues de otra manera nos séria forçado hacer lo que nos pareçie- 
se ser mas conueniente, asi a nuestra autoridad y dignidad como 
a nuestras cossas. Y aunque tenemos por çierto que quando esta 
llegue sereys ya en Roma, si por bentura no hubieredes llegado, 
dareis auisso a Juan de Vega de lo que desto os pareçiere, para 
que entretanto que llegays haga el oficio que sera conueniente, 
remitiendose en la particularidad a lo que vos dareys y hareys 
en perssona. 

Despues de escrito lo de arriua, hauiendo entendido mas par- 



LETTRES À MENDOZA I49 



ticularmente la manera de procéder del duque de Castro en 
nuestras cosas, mandamos al obispo de Rras que hablase al 
nunçio y a la gente del dicho duque sobre ellas, diçiendole el 
sentimiento que con raçon deuiamos tener, y lo demas que en 
esta conformidad le pareçiese, y ambos se hiçieron muy nuebos 
de lo que le imputauamos, concluiendo con que auisaria al duque 
y esperaua que daria ta! satisfaçion de si, que no le dexasemos 
de tener en aquel grado de verdadero seruidor y aficionado 
nuestro que hasta aquy. 

Tambien hablô el dicho de A rras al nunçio sobre las très ga- 
leras del conde de Fresco, diçiendole que pues heran vienes del 
dicho conde y no se los hauiamos niandado confiscar, que tam- 
bien hauian de ser nuestras, y el dicho nunçio respondio que no 
creya que Su Santidad le negaria, pues sera justo, aunque des- 
pues se entendio del que no quisiera hauerse alargado tanto. Por 
esso, en siendo en Roma, entre las otras cossas que tratareis con 
Su Santidad, sera haçerle buena instancia para que aquellas se 
nos entreguen, estando en su poder de los suyos, como cossa 
(leboluta a nos por la trayçion cometida siendo nuostro pensio- 
nario y feudatario del sacro ymperio, y viniendo en ello, como 
no se deue dudar, estareys aduertido que no se han de imbiar a 
Genoua, sino que han de seruir debaxo del cargo de don Bernardi- 
ne de Mendoza, vuestro hermano. De Vlma XI de Hebrero 1 547. 



II 



COPIA DE VNA CARTA QUE ESCRIUIO EL EMPERADOR A DON DIEGO HUR- 

TADO DK MENDOZA, SU EMBAXADOK DE ROMA, FECHA EN AUGUSTA 

A IJ DE AGOSTO I 5 50. 

Don Diego Hurtado de Mendoza, del nuestro Consejo y nues- 
tro embaxador: Todas las que nos haueis escrito hasta la vltima 
de honçe del présente, con las copias de las de Roma v auisos 



1 50 CHARLES-QUINT 



que con ellas han venido, se an receu'ido. Y dexando de satisfa- 
çer para adelante a las particularidades que reciuieren respuesta, 
se harâ en esta solamente a lo de Sena, como mas importante y 
que no requière dilaçion; \' assi visto y bien examinado el pare- 
çer que vltimamente nos enuiastes firmado de la mano de don 
Fernando y vuestra, con lo que mas nos haueis scrito despues y 
contenia la carta que nos dio don Yiîigo, vuestro sobrino, que 
todo es dicho y apuntado como de perssonas que tambien lo 
entienden, y os lo tenemos en muy acepto seruiçio; y conside- 
rando que, por mas que se a querido pensar en otros expidientes 
para escusar lo que estaua acordado de haçer el castillo, no se 
ha hallado ningun otro a el equibalente para entero remedio de 
la paçificaçion y asiento de essa (^iudad y obiar a las nouedades 
^- inconuinientes que délias se suelen seguir, junto con el estado 
présente de las cosas, assi publicas como particulares nuestras; 
conformandonos con el dicho vuestro] pareçer, nos hauemos de 
todo punto resuelto en que se hagaluego el dicho castillo, y assi 
seremos seruido que con la diligençia que vos mismo lo enca- 
reçeis proueais que se apresten los materiales y que se ponga 
mano en la obra y se continue con toda la geleridad y preste^a 
que mas se pudiese, mirando muy mucho lo del sitio y capa- 
çidad que haura de tener, con todo lo demas que en una forta- 
leza de tanta importançia se deuiere preuenir y considerar; lo 
quai, junto con la seguridad de la tierra, y que no puedan suçedcr 
inconuinientes, os tenemos remitido y se os remite de nuebo a 
vos y a don Fernando, como a perssonas que estais sobre el ne- 
goçio, V de tanta prudençia y experiençia que se podrâ bien es- 
cusar fiualquier recuerdo y auisso que de acâ se os quisiere dar, 
pues es de creher que, hauiendo se tratado esta materia tantos 
(lias, lo terneis todo tanteado y preuisto. 

Quanto a lo del dinero para dar principio a la obra, se escriuio 
con este mismo correo a don Fernando que os prouea luego de 
los 20 mil escudos que para esto ha dias que estan reseruados, y 
al visorrey de Napoles, que tan bien os remita los siete mill que 



LETTRES À MENDOZA I5I 



con el précédente se le ordena, con los cl. espanoles, aunque, se- 
gun los que se han sacado de aquel reyno para Africa, se duda 
que los pueda hauer, por donde, pudiendosse ay escusar su ve- 
nida, lo mirareis para escreuirselo con tiempo y façilitarcon elle 
mas la prouision del dinero. 

En lo que nos escreuis de los i5 mil! esc. dos que haueis pe- 
dido al duque de Florençia, se ha mirado y penssado, y atento 
que se le deue tan gran suma como vos saueys, y que estamos 
con pena de no le hauer podido cumplir, y lo deseamos, pareçe 
que ternia caussa de sentirse si agora de nuebo se le tornasse a 
requérir por mas cantidad, y assi se ha dexado de hablar aqui a 
don Francisco de Foledo, como os pareçia, y vos tambien lo es- 
cusareys, valiendoos de otra parte que mas a proposito os pare- 
çerâ, que para tal efecto se os enuia vna çedula para façilitar mas 
el emprestido, pues, como nos lo escreuis y haueis tantas veçes 
asegurado, se ha de rembolsar toda la suma de lo de esse estado. 

Entendiendo ser la neçesidad del grano, en esse dominio, la 
que nos escreuis, tanto para los propios seneses como para la 
gente de guerra y la que haurâ de trauajar en la fabrica, haue- 
mos mandado despachar la traça, que vereis, de 3 '""^il sabinas 
francas en el nuestro reyno de Siçilia y conçedido facultad para 
que de Espaiîa se puedan valer de otras mill anegas, de cjue, si 
con esta no fuere la prouision, yra con el primero. 

(Aqiii haitia un capitula de zifra.) 

La deniostraçion que Su Santidad ha vssado en nuestras cos- 
sas, assi en la comission que trae el Peguino como en las pala- 
bras del breue del jubileo y aora, vltimamente, en lo de la ygle- 
sia de Carmona, nos confirman mucho la opinion que de su buen 
animo nos significais, y assi seremos seruido que vos les deis 
las gracias de nuestra parte, encomendandole a Moron y dando- 
le a entender quanto nos sera grato en que este sea proueido de 
aquella yglesia, y en este proposito se escriue a don Fernando 
tjue no se de la possesion, excusandose con que no tiene orden 
nuestra para ello. De Augusta a 22 de Agosto 1551. 



152 CHARLES-QUINT 



III 



COPIA DE VNA CARTA QUE ESCRIUIO EL EMPERADOR A DON DIEGO 

HURTADO DE MENDOZA, SIENDO EMBAXADOR EN ROMA, FECHA EN AU- 

GUSTA A 28 DE JUNIO I55I- 

YO EL REY 

Don Diego Hurtado de Mendoza, del nuestro Consejo y nues- 
tro embaxador: Por hauer estado en la caça no se os ha podido 
antes responder a vuestras cartas de 21, 24, 2Ç) y 28 del passa- 
do, y no hauiendo que replicar a lo de Parma, pues con la reso- 
lucion hecha por Su Santidad, como se deuia esperar de su pru- 
dençia, es de creher estarâ ya las manos en la labor quando esta 
se reçiua, se satisfarâ en ella solamente al particular del estado 
de Castro, cuya empressa nos pareçe muy bien y açertada cosa 
que Su Santidad la haga, por las causas y raçones que mu\' cuer- 
da y discretamente discurre, y assi se la podreis loar de nuestra 
parte, como aqui se ha hecho al nunçio, y porque en todas cosas 
queremos que Su Santidad conozca la amistad que le tenemos y 
que se ha de conseruar y perpetuar de cada dia mas entre ambos, 
somos muy contento, y asi os lo remitimos y encargamos, que, 
quedando la ciudad de Sena bien guardada, ayudeis en nuestro 
nombre a Su Santidad para la dicha empressa de Castro con 
todas las fuerças assi de gente como de lo demas que de aquel 
estado se pudiere buenamente sacar, que para este efecto se os 
enuian las cartas que pedis para el duque de Florençia, conde de 
Pitillano, Ascanio, Colona, Camilo y otros en blanco. 

Assi mismo se os enuia otra para seneses, para lo del dinero) 
teniendo por çierto que con la dexteridad y buena manera con 
que en todas cosas procedeis, siendo esta de tal importançia, vsa- 
reis en la direction y exécution délia de la diligençia, cuidado y 
vigilançia que veys ser menester para que se siga el efecto, tanto 



LETTRES À MENDOZA 153 

por lo que importa el négocie en si quanto por la reputaçion de 
Su Santidad y nuestra, a que en estos principios se deue tener 
muy grande aduertençia. 

Luego que se receuieron vuestras cartas se despachô correo a 
Cjenoua sobre lo de los Ixx. mil escudos, y no dudando que ter- 
neis va recaudo, por auerlos mandado consignar sobre el oro que 
tenemos en Rarçelona, no ay que hablar mas sobre ello de que 
el conoçimiento que tomastes de Su Santidad ha sido bien por to- 
dos respectos. 

Las cartas que pedis de agradeçimiento para las perssonas 
que os acomodaron con los 20 mil escudos, van con esta, y a vos 
os tenemos en muy acepto seruiçio la diligençia que en ello pu- 
sistes. 

A las otras particularidades de vuestras cartas se responderâ 
con otro, por la priessa con que el nunçio de l'^ano despacha este 
por lo de Castro; porque entendemos que el conde de Santa Flor 
anda descontento y que es soliçitado de françeses, seremos ser- 
uido le hableis de nuestra parte, entendiendo diestramente del 
lo que prétende, con vuestro pareçer de lo que se podria haçer 
con el y séria mas de su satisfaçion. 

Asi mismo ha dias que tenemos auisso de la voluntad y afîçion 
(]ue tiene de seruirnos el senor de Valmontan, y la importançia 
deste y otro lugar que tiene çerca de Roma, camino de Napoles, 
por lo quai sera bien tenerle contento y que nos auiseis de lo 
que os pareçe que se podria y deuria haçer con el y con algunas 
otras perssonas vtiles y de calidad que en las ocasiones tubiesen 
forma de podernos seruir. De Augusta a 8 de Junio 155^- 



154 CHARLES-QUINT 



IV 



COPIA DE VNA CARTA QUE ESCREUIO EL EMPERADOR A DON DIEGO 
HURTADO DE MENDOZA, SU EMBAXADOR, FECHA EN AUGUSTA A "] DE 

JULIO T 5 5 I . 

EL REY 

Don Diego Hurtado de Mendoza, del nuestro Consejo y nues- 
tro embaxador: Hanse reçeuido vuestras cartas de 7 y 8 y TO 
y 14 del passade, y en quanto toca a los partidos mouidos a 
Octauio y poca apariençia que en el se ha visto de conçierto, no 
ay que deçir sino loar la manera con que en ello os gouernastes 
con Su Santidad y esperar lo que suçederâ del gasto de Parma. 

La resoluçion que Su Santidad a hecho de la empressa de Cas- 
tro ha sido como conuenia, por los respectes que se han consi- 
derado, y assi mismo la asistençia que, siguiendo lo que se os 
escreuio, le haçeis en nuestro nombre con la gente de armas del 
reyno y infanteria espanola que, quedando sera bien proueida, 
se podrâ sacar para este efecto, y que esta fue nuestra yntençion; 
y el ofreçimiento que a Su Santidad se le hiço quando aqui se 
nos propusso y pidio el ayuda, no se estendio a mas, mayormen- 
te no teniendo los de Sena posibilidad para nada, y dexando 
don Fernando, como nos lo escriue, las vanderas de Malpina, que 
es la principal causa por la quai deçis que herades forçado a ha- 
çer algunos ytalianos, no ay para que meternos en nuebo gasto 
de haçer los mill soldados que escreuis, y assi sera mejor y que- 
remos que luego lo despidais, pues por lo que toca a la armada 
del turco, teniendo aperçeuida la gente, se podran siempre haçer 
y meter en puerto Hercula y los demas de aquella marina, siendo 
menester, sin antiçipar el gasto, pudiendose escusar, pues sereis 
sienpre a tiempo para ello hauiendo de pasar por Siçilia y Na- 
poles primero, de donde se ternâ el auisso. 



LETTRES À MENDOZA I ^^ S 



^' cjuanto a lo que deçis de poca forma que ay en Sena de 
hauer dinero y carestia, con que se sacaria vna tan pequena can- 
tidad como séria 4 mil ducados, y que para en casso de neçesi- 
dad y dcfension de la marina de este estado y obrar al tratado 
(jue haueis descubierto, si por caso con la venida de la dicha ar- 
mada se quisiesse executar, sera menester hallaros con alguna 
cantidad de dinero para prestarla a seneses, pues acauado el cas- 
tillo se rembolsarâ lo vno y lo otro con el espidiente de las ren- 
tas, aunque con la estrechura que al présente ay de dinero, por 
el que nos es forçado proueher en tantas partes, no dexa de hauer 
difîcultad, con presupuesto que no toqueis en ello sino con muy 
vrgente neçesidad, se os haçe la prouision de 20 mil escudos, 
para que ofreçiendo se aquella y no en otra manera y fingiendo 
(|ue vos lo haueis buscado para recaudo, limitaçion y miramiento 
que de vos se confia, y con esta va el poder para el cambio. 

Y pues el duque de Florençia haze tanta instançia por descar- 
garsse del de Pomblin, en cuya conformidad nos ha hablado aqui 
su embaxador, y por los respectos cjue deçis no conuiene desaui- 
tar acjuel pueblo, ni que mas adelante aya de estar la guarda y 
tlefension del a cargo del dicho duque, no hauiendo aquel estado 
de quedar en su poder, conuerna que vos le tomeis al vuestro y 
cjue por el tiempo que durare la neçesidad, y quando hubierc 
apariençia de venir la armada, como arriba se dize, metais dentro 
la gente que os pareçiere ser neçesario para la guarda y defen- 
sion de aquella tierra, pues para lo que asi en la vna parte como 
en la otra se podria otreçersse os proueer del dinero que arriua se 
dize, con tornaros a encargar que en ninguna manera se toque 
en ello, sino quando se viere la neçesidad del armada tal que no 
se pudiesse escusar el gasto. Y (juanto a la sospecha en que es- 
tais de que las galeras de Françia, passando ef serenisimo prin- 
cipe de Marsella, podrian, con vnteligençia de algun tratado, em- 
prender de rouar algun lugar, no pareçe cosa verisimil, por mu- 
chos respectos, sino fuesse estando la armada del turco tan 
adelante que se pudiesse juntar con ella. 



156 CHARLES-QUINT 



Y quanto a lo que consultais si hareis trato doble a las dichas 
galeras de Françia, o echalle mano a los del tratado, o, conside- 
rando que para este tiempo, estando ocupadas las nuestras en el 
passaje de nuestros hijos, no haurâ modo de seruirnos délias, y 
por otra parte querriamos quanto buenamente se pudiesse es- 
cusar toda ocasion de rotura, y que tambien no todas vezes sa- 
len çiertos estes tratos dobles, y que es peligrosso atraher vmo- 
res podiendose atajar, lo mejor es escusarlo y apanar a los 
tratadores, hauiendo fundamento çierto para ello, pues con esto 
veran que se les ha descubierto el juego y se dexaran de inten- 
tar la empresa. 

Si el trato que teneis en Castro fuesse con tal fundamento que 
se pudiesse executar y tener buena salida, esto séria muy a pro- 
posito para dar fin breuemente a lo de alla, pero hauria de ser 
con la mano del papa, por no dar causa de nuestra parte a la 
rotura. 

Lo de las contribuçiones al mes que dan seneses para la gen- 
te, de que os pareçe que podrian ser releuados, con las conside- 
raçiones que apuntais, se podrâ quedar assi por aora, pues no se 
ponen en mas neçesidad, y la que en todas partes tenemos nos 
constrifie a no cargarnos de nuebos gastos. 

En el deposito de los dineros del trigo, pues es tan poca can- 
tidad y no podria releuar de nada, sera niejor que no se les to- 
que, tanto mas estando vuestra palabra de por medio. 

Y porque a proposito del cargo de gênerai que Su Santidad os 
ha dado desta empressa, se ha considerado que el rey de Fran- 
çia podria tener sentimiento y ocasion de quexa que vn embaxa- 
dor y ministre nuestro hiçiesse la guerra a su hierno, diferen- 
ciandolo de lo de Parma, mirareis de gouernar en este cargo con 
tal disimulaçion y dexteridad que parezca entender en ello como 
de passo, yendo y viniendo de Roma a Sena como algunas veçes 
lo haueis hecho, si ya no estubiesedes tan adelante que no con- 
uiniesse vssar de esta disimulaçion ni absteneros dello sino con 
dereputaçion. 



LETTRES À MENDOZA l^~ 



Si la empressa de Castro, por la difàcultad del dinero o otras, 
no hubiese de passar adelante, no haurâ para que ha/er las çien- 
to y cinquenta çeladas que nos escrevistes. 

Quanto menos mira Su Santidad por su vida y la trae en com- 
promisso, tanta mas priesa se deue dar, como deçis, en despachar 
los negoçios que se tienen con el, y assi seremos seruido traua- 
jeis de que se expida la bula de la cruzada, pues ha dias que esta 
conçedida, y assi niismo la de los medios frutos, pues en la yns- 
truçion que trae Montepulchano ofreçc Su Santidad de darlos, 
diziendole y representandole de nuestra parte que no se maraui- 
11e de que aya dilaçion de nuestra parte en la prouision del di- 
nero, pues ha sido caussa la que de la suya ha hauido en la con- 
çesion del espediente de que se hauia de sacar, y del vn des- 
pacho V del otro enuiareis luego vn duplicado por la via de 
Genoua, por importar la breuedad quanto se os puede enca- 
reçer. 

Entretanto, como terneis entendido, no se ha hecho ni haçe 
nada, a causa de no juntarse numéro compétente de perlados, por 
lo quai seremos seruido que, dando prissa a los perlados que se 
haliaren en Roma de nuestros reynos para (jue vaian a Trento, 
conforme a lo que se les ha escrito, hagais instançia a Su Santi- 
dad, y tengan con el la mano para que luego sin mas dilaçion 
enuie los suyos, pues puede considerar la derreputaçion e incon- 
ueniente que se seguiria en llegarse el dia de la cession sin ha- 
uerse tratado ninguna materia ni hechosse congregaçion. 

De que el obispo de Fano haga tan buenos ofiçios holganios 
lo que es raçon. 

V como en todas cossas desseamos complaçer a Su Santidad, 
hauemos tenido por bien de presentar a la yglesia de Casano al 
obispo de Forli, y se harâ el despacho quando nos auisare del, 
que el cardenal Durante la haura renunçiado, y entonçes nos da- 
reis tanbien auisso si se ha de hazer la reseruaçion en su fauor de 
los 500 ducados sobre que el obispo de Imola nos hablo, y lo con- 
cedemos por respeto v contemplaçion de Su Santidad. 



158 CHARLES-QUINT 



Ya dimos las gracias al cardenal de Burgos del ofrecimiento 
de los 6 mil escudos. 

Sobre la molestia que se da a Luys Gallego, nuestro capt'Uan, 
se mirarâ lo que se deurâ haçer y se os darâ auisso. 

Montepulchano llegô y nos hablô en la conformidad que nos 
screuistes, y se queda mirando y platicando con el en la forma 
de la prouision del dinero con presupuesto que le tenemos, y que 
nuestra intençion y desseo es cumplir lo que le ofreçimos, sino 
que es menester mirar como se puede traher y passar de Espa- 
na. De Agusta 7 de jullio I55l- 



V 



COPIA DK VNA CARTA QUK ESCRIUIO KL EMPERADOR A DON DIEGO 
HURTADO DF MENDOZA, SU EMBaXADOR, FECHA KN AGUSTA A 25 DE 

AGOST(T 1551- 

EL REY 

Don Diego Hurlado de Alendoza, del nuestro Consejo y nues- 
tro embaxador: Porque quando Alontepulchano partie de aqui 
se platicô con el que séria mucho mexor y mas a proposito 
para Su vSantidad que viniendo a Genoua la plata que estaua 
en Barçelona se le librasen alli los c. mil escudos que ha de ha- 
uer a cumplimiento de los ce. mil de el emprestido, que no en 
Plspana, por las dificultades y dilaçiones con que los podria cam- 
biar, y aora se ha entendido que, hauiendose estos dias tratado 
y platicado en Genoua de parte de Su Santidad con algunos mer- 
caderes para hauer el dinero, no se hauia concluydo ninguna 
cossa, teniendo présente la voluntad que vSu Santidad ha mos- 
trado y muestra en nuestras cosas, y deseando de corresponde- 
Ile a ella por nuestra parte en todo lo que se pudiere, y consi- 
derando que sera en mas benefiçio suyo consignarle los di- 



LETTRES À MENDOZA I59 



chos c. mil escudos sobre la plata que tenemos en Genoua, y con 
mas presteça y comodidad que no remitirlo a Espana, por ser 
tan grandes los intereses, hauemos ordenado que, haçiendose la 
quanta del justo y verdadero valor dellos, se le paguen de la dicha 
plata que esta en Genoua. Por lo quai sera bien que, luego en 
rèceuiendo esta, lo deis assi a entender a Su Santidad, para que, 
si no se hubiese concluydo lo que çerca desto por su parte se 
platicaua, mire de hacer y proueer lo que en este casso mas 
querrâ; y viniendo bien en lo que le ofreçemos, dareis luego 
auisso dello al embaxador Figueroa, a quien se escriue lo que ha 
de hazer, y tambien nos le dareis acâ, porque es neçesario sauer- 
lo con toda breuedad y no tenernos suspensos. Con aduertiros 
que si os demandaren como se entiende el valor de los escudos, 
os çerreis, sin haçer mas declaraçion de lo que aquy se diçe, 
porque en esto podria hauer mucha diferençia, y pues queremos 
haçer este benefiçio a Su Santidad, es justo que sea con el pro- 
uecho que ser pudiere y no con perdida. De Agusta a 25 de 
Agosto 1551. 

VI 

COPIA DE VNA CARTA QUE ESCREUIO EL EMPERADOR A UOX DIEGO 

HURTADO DE MENDOZA, SU EMBAXADOR DE ROMA, FKCHA EN HIS- 

PRUCH A 18 DE NOUIEMBRE I55I- 

E[. REY 

Don Diego Hurtado de Mendoza, y clauero don Juan Alanrri- 
que de Lara, nuestro mayordomo y capitan gênerai de la artille- 
ria, ambos del nuestro Consejo y nuestros embaxadores: Vuestras 
cartas de 27 y 28 y 30 (?) del passado, se han reçeuido junta- 
mente con las copias y las otras escrituras que con ellas han ve- 
nido. Y quanto a lo del tratado de Sena, hase visto lo que ha pas- 
sado y discurris cerca del, con lo demas que acordais de la bue- 



l60 CHARLES-QUINT 



na ocasion que se représenta para justificar lo del vicariato y 
estableçer alli vn gouierno perpétue, y por el examen del presse 
y renquentro que se tiene de Veneçia y otras partes se vee bien 
que lleuaua mas fundamento de que Su Santidad se figura, y asi 
t|uanto a la demostraçion y castigo de los culpados se deue vssar 
toda diligençia para aclarar la verdad por los termines deuidos 
de justiçia, para que sean conuençidos. Y conforme a esto, binien- 
do el nunçio a hablarnos, como entendereis por lo que abaxo se 
os scriue, le hablamos en ello, assi para que Su Santidad lo tome 
muy de beras, como lo deue a nuestra amistad y al dano comun 
que pudiera subceder poniendose en execuçion, mandando hechar 
la mano a los que fueren debaxo de su jurisdiçion, de qualquier 
calidad que sean, como para que os entregue el presso, como lo 
ofreçio quando se le restituyô Francisquillo, para que se le haga 
el proçesso y se saque de rayz la verdad, conforme a lo quai tor- 
nareis a hablar a Su Santidad, haciendo en lo vno y en lo otro la 
instançia que os pareçiere que conuenga. 

En lo demas c^ue toca al establescimiento del gouierno que 
con esta ocasion podria poner en Sena, pues lo haueis consultado 
con el senor Fernando y es punto de la ymportancia que podeis 
considerar, y el delicto de vn particular no deue parar perjuiçio 
al publico, esperar se ha lo que responderâ, para conforme a ello 
y a los recuerdos que en su carta apuntado, tomar la resolucion 
que mas conuenga, con aduertiros que si, como deçis, hubieredes 
buelto a Sena con ocasion de acompaiiar a don Juan para dispo- 
ner la materia, os gouernareis con ello de manera que, tentado 
como de vuestro las voluntades, no os obligueis a ninguna cossa» 
ni declareis el fin, sino que oyendo lo que os querran proponer 
de si esteis sobre auisso para no asomar cossa que les pueda dar 
sombra de que se trate contra su libertad, por ser esta caussa, 
como saueis, comun a otras republicas y potentados de Italia^ 
porque si a seneses se les diesse sombra, séria causa de hacer los 
estar mas sobre auisso, para tener despues por sospechossa qual- 
quier cossa o medio que de nuestra parte se les propusiesse. V 



LETTRES À MENDOZA TÔT 



por todos respectes no sera sino bien, como lo acordais, que en 
la fabrica del castillo se dé toda la priessa posible para acauarlo y 
proueerlo de lo neçesario, empleando para ello y valiendoos de 
les XX mil escudos de la plata, auisandonos quando estubieredes 
à la fin dellos, para que se mire de proueeros adelante como me- 
jor se pudiere y nuestras necesidades dieren lugar, a que es me- 
nester que tengais tanbien respecto. 

T.a satisfaçion y respuesta que distes a Su Santidad cerca de 
los très puntos sobre que se os hablô y en que, segun diçe, con- 
uiene aciararse con nos, fue muy aproposito y como se conuenia, 
y assi quanto al primero tocante a la guerra o paz con l'rancia, 
y las otras particularidades dependientes del, no podiamos mejor 
declararnos nuestra intençion en esta que de enuiaros la copia 
del sumario que el nunçio de Fano sacô de las cartas de Su San- 
tidad, por ser casi los mesmos puntos, y assi mismo la relaçion 
de lo que en esta materia passâmes con el por via de platica vn 
(lia antes que se les dièse nuestra resoluta respuesta, para que 
en la misma conformidad satisfagais a Su .Santidad, con aduertir- 
os que, pues veys lo que ymporta sostener y conseruar esta su 
buena voluntad, de que el tanto se preçia, oppugnalda (?) de tan- 
tas cosas como apuntais, mireis de con toda dexteridad sacarle 
los escrupulos que podria tener, guardando toda modestia y dul- 
çura, y diçiendo como de vuestro lo que os pareçerâ que pudiese 
ofender dicho de nuestra parte, que a este fin hiçimos la reserua 
que vereis con el dicho nunçio, pues hasta (jue se vea lo que su- 
çederâ de la comision del legado no se os podrâ dar otro mas 
particular auisso de nuestra intençion. 

Al segundo punto, tocante al Conçilio y a lo que se passo con 
Su Santidad sobre el procéder del rey y lo de las escripturas 
imfamatorias, juntamente con lo de la respuesta que Su Santidad 
ténia aparejada, deseando sauer lo (]ue se debria haçer con el 
rey en casso que la guerra passe adelante, ya con el Camayan 
se satisfiço a todo esto cumplidamente, como haureis visto, y 
segun el subçeso diremos de mano en mano lo que mas se ofre- 

Revitc Hispanique. — M. 21 



102 CHARLES-QUINT 



çerd. Y quanto a lo que Su Santidad assi mismo desea sauer 
como se ha de hauer con el Conçilio, no hauriamos que dezir 
mas que, continuandose por la forma que hasta aqui, los minis- 
tres de Su vSantidad tengan con los nuestros la correspondençia 
que conuiene, pues se vee el pie con que en esto caminamos, 
que es solamente de seruir a Dios y procurar el benefiçio y so- 
siego de la christiandad, y assi os encargamos que acordeis a Su 
Santidad de nuestra parte quanto importa que de la suya se 
escriua al legado que se conforme con lo que de acâ se aduierte 
a los embaxadores, pues tocando esto principalmente a la Ger- 
mania, de que tenemos tan larga expiriençia, se saura de raçon 
lo que mas cumple para la reduçion y remedio délia. 

Al terçero y vltimo punto, tocante a Fernes, es de satisfaçer 
por lo passado al fin de la platica con el dicho de Fano, en con- 
formidad de lo quai hablareis a Su Santidad y le saneareis del 
escrupulo que dello podria tener. 

Lo que se ha dicho a Su Santidad de que el cardenal de 
Trento entendia en concertar a Fernes con nos, es, como se lo 
dixistes, muy gran hurla, porque hasta agora ni el ni otra persso- 
na a hablado en esta materia., 

Quanto al sentimiento que Su Santidad muestra tener de que 
no se le aya dado lumbre de como deue caminar, hauiendo en- 
uiado sobre esto al Dandino, a Montepulchano y al Camayano, y 
escrito tantas cartas, no ay porque lo deua tener, pues se le ha 
satisfecho con cada vno segun el tiempo, y no se ha podido pa- 
sar mas adelante porque en cosas desta calidad es menester ca- 
minar y procéder segun la disposiçion, estado y subçesso de los 
negoçios, lo quai se puede mal adeuinar, ni Su Santidad ternâ 
razon de dezir que no se le aya correspondido ni que aqui aya 
hauido mudança ni variedad en dano de los negoçios comunes. 
Assi seremos seruido que se lo signifiqueis, biniendo a coiuntura, 
entreteniendole y tratando los negoçios con la blandura que 
vereis conuenir, segun su naturaleza, y dandole toda la satisfa- 
çion (jue mas se pudiere. 



LETTRES À MENDOZA I63 



Pues no se vee sobre que ni de que efecto séria le que Su San- 
tidad apuntô a vos don Diego sobre vuestra benida acâ, ha sido 
bien haueros escussado por los terminos que escreuis. 

Hauemos visto la carta del cardenal Cresencio, que Su Santi- 
•dad os dio, en el secreto de la quai se ha tenido la aduertençia 
que escreuis, y quanto a lo que toca a la materia de los cardena- 
les, se satisfiço largamente con el Camayano, confirmandonos en 
mucha parte con lo que el legado escriue. Y quanto al Concilie, 
no se ofreçe que deçir otra cossa mas de lo que arriua esta apun- 
tado. 

Xi en lo del abocamiento para la vltima cesion ay por aora que 
responder, sino pasarlo en disimulaçion, pues no se esta tan çerca 
(le la fin del Conçilio que se pueda adeuinar lo que entonçes se 
vera mas conuenir. 

Ya os acordareis de lo que los dias passados se os escriuio 
sobre las canongias que conuenia apropiar para los inquisidores 
de Espafia y lo que sobre ello nos respondistes, y porque asi de 
lo vno como de lo otro se os embia copia, seremos seruido que 
con el primero nos auiseis de lo que se haurâ hecho, o se podrâ 
esperar haciendo con Su Santidad el ofiçio y instançia que ve- 
reis que se requière para obtener esta gracia, tan en seruiçio de 
Dios y authoridad del Santo Ofiçio, a que en estos tiempos se 
deue tener particular miramiento y respeto. De Hispruch a XX^" 
V de nouiembre M D I i. 



VII 



COPIA DE VNA CARTA QUE ESCRIUIO EL EMPERADOR A DON DIEGO HUR- 

lADO DE MENDOZA, SU EMBAXADOR EN ROMA, FECHA EN VILLACHA 

28 DE JUNIO 1552. 

KT. REY 

Don Diego Hurtado de Alendoza, del nuestro Consejo y nues- 
tro embaxador: Escrita la que sera con esta, se han reçeuido 



164 CHARLES-QUINT 



vuestras cartas de 9 y 13 del présente, con los auissos y copias 
que con ambos han venido, y remitiendonos quanto a lo de 
Sena a lo ya escrito, pues los alemanes de que don Fernando os 
ha de proueher comiençan ya a marchar, no se ofreçe que ana- 
dir mas de que nos pareçe bien y somos contento que se entre- 
tengan estos lOO cauallos ligeros por la manera y en la forma 
que escreuis, y no hauia para que tomar los otros çiento ni en- 
trar en este gasto, pues el dicho don Fernando os prouehera 
dellos en lugar de los 200 que ya antes le hauiamos escrito. 

Para continuar la fabrica del castillo se os proueheran, llega- 
das las galeras a Genoua, que no pueden ya tardar, 20 mil escu- 
dos, y no mayor suma, por la neçesidad présente en que nos 
hallamos; entre tanto mirareis de ayudaros y valeros como mejor 
pudieredes con la cantidad que os enuiô el cardenal de Burgos, 
que nos le escreuimos agradeçiendole el socorro que para esto 
os ha hecho. 

La carta del de Burgos hauemos bien considerado, y çierto no 
dexa de hauer en ella algunos puntos de importançia y que con 
el tiempo se deuran mirar y acordar. Por el dar licencia para sa- 
car dineros de Espaiîa no conuiene en ninguna manera por mu- 
chos respectos. 

Si la massa de Salmoneta passa adelante, ya quando os Uega- 
ren los mill tudescos séria creçida o desecha, de manera que, pu- 
diendose os dar çerca desto tan inçierta resoluçion, no vemos 
que poder deçir mas de remitiros que, teniendo cuenta principal. 
mente con la seguridad y buena guarda de lo que teneis a vues- 
tro cargo, executeys y hagais lo que segun el sucesso de las 
cossas y ocasiones que se ofreçeran os pareçera deuerse y po- 
dersse haçer, escusandoos de entrar en cossas que puedan causar 
nouedad o garbullo y heuitando de atraher humores haçia essas 
partes quanto mas se pudiere. 

La voluntad que Ascanio de la Corna muestra a servirnos en 
esta ocasion con los cauallos ligeros que screbis la agradeçereis 
(le nuestra parte muy mucho, diçiendole que, a caussa de hauerse 



LETTRES A MENDOZA l6=; 



hecho el asiento por nuestra mano con el serenisimo rey de Ro- 
manes, nuestro hermano, y dubdar que lo hauria menester para 
lo de Ungria, repartimos y hiçimos la traça de nuestra gente para 
lo de esta empressa, de manera que, aunque olgaramos seruirnos 
de su perssona en esto o en otra cossa, no vemos que ay apare- 
jo, como mas largamente se ha dicho ai nuncio Camayano. 

Pues en Alexandre Colona concurren las partes y calidades 
que nos escreuis, nos somos contente darle el mismo entreteni- 
miento que hauiamos senalado a Carloto Vesino, y con el prime- 
ro nos enuiareis el despacho del dicho Carloto para que se 
rehaga. 

La pension de Marco Ksforça, pues se da al conde su hermano, 
se puede escussar. 

Bastarâ que hableis al cardenal Puteo de nuestra parte, encar- 
gandole la breue expediçion de la caussa del arçobispo de Otran- 
to, y si os pareçiere que todavia es menester que nos le escriua- 
mos sobre ello, nos dareis auisso. 

Seremos seruido que con el primero se nos resjDonda a la car- 
ta que antes de la partida de Inspruch os mandâmes escreuir 
çerca de les dos puntos en que Su Santidad hauia de dar su pa- 
reçer tocantes a la diferençia que hay entre Ascanie Colona y 
principe de Sulmonte, porquc con lo que desta vez se nos res- 
pondiere, hallende de lo que acâ tenemos, se puede hechar a un 
cauo este négocie. 

Assi mismo os acerdareis de hablar a Su Santidad en lo que 
les dias pasados se es escreuio tocante a las canongias que con- 
uernia prouehersse en les inquisidores de Espana, por lo mucho 
que esto importa al Santo Ofiçio, y auisarnos eis de lo que en ello 
respondiere, haçiendo de nuestra parte teda la instançia que ve- 
reis conuenir. Vuestras cartas se quedan examinando y se despa- 
charâ Ximenez quante mas preste ser pudiere. De Villach a 28 
de junie 1552- 



l66 CHARLES-QUINT 



VIII 



COPIA DE VNA CARTA QUE ESCRIUIO EL EMPERADOR A DON DIEGO 

VRTADO DE MENDOZA, SU EMBAXADOR DE ROMA, FECHA EN BRIXINON 

26 DE JULIO 1552 

EL REY 

Don Diego Hurtado de Mendoza, del nuestro Consejo y nues- 
tro embaxador: De Liençe os escreuimos vltimamente, como ha- 
ureis visto; despues se han receuido vuestras cartas de 12 y 15 
y 16 y 18 del présente. Y quanto a les auissos que teneis de la 
conclusion que se hiço en la junta de Chioca, como quiera que 
toda via estâmes en dubda de lo de Napoles y que, como haureis 
entendido de nuestro embaxador en Veneçia, el hechar la fama 
a otra parte sea por desmentir las espias, toda via, pues, por el 
calcule que haçeis, se puede ouiar y preuenir el inconueniente 
que podria suçeder assi en lo de Sena como Pomblin, con tan 
poca suma como séria, por lo que nos toca, de diez a doze mil 
escudos, nos ha parecido proueeros luego de los diez mil, remi- 
tiendoos que vos busqueis la resta que mas sera menester hasta 
el cumplimiento de los dichos 12 mil, con cargaros que en nin- 
guna manera se toque en ellos si no fuesse para la neçesidad suso 
dicha, no dudando que los granjeareis de manera que puedan 
suplir y haçer el mismo efecto que si fuesen doblados, y que en 
la forma del repartimiento de seneses guarda, y presidio, assi de 
Sena y Castillo como de Pomblin y las otras plazas que en vues- 
tra carta deçis, porneis la mejor orden y recaudo que vereis con- 
uenir para la entera seguridad de todo. 

Los mil alemanes hauemos ordenado que bayan derechos al 
estado de Sena, y ya van marchando; sera bien que vos enuieis 
perssona al conde de Lodron que él os conduzga hasta alla con 
la orden del camino que deuieren de haçer. Y sobre los cauallos 



LETTRES À MENDOZA 107 



se torna a escriuir agora al seiîor Fernando para que en todo 
casse se os enuien y que por esta caussa no pueda suceder algun 
peligro. 

En lo del castillo de Sena no tenemos que decir sino que, pues 
ni !a sobra del dinero sufre acauarse de présente de fabrica, ni el 
tiempo ni sospechas que se tienen perraiten que esté abierto, y 
mireys de ponerle en defenssa de bastion y meter dentro la 
gente que os pareçiese, de manera que se pueda estar con segu- 
ridad en semejantes sospechas. 

Con Su Santidad hareys siempre el ofiçio que os pareçerâ ser 
necesario para conseruarle en nuestra amistad tomandole la pa- 
labra tantas vezes y vltimamente ofreçida e ynstandole no per- 
mita que contra el reyno de Napoles ni de Sena se de a françe- 
ses ninguna ayuda ni asistencia de las tierras de la Yglesia, no 
se contentando con hacer en tal casso liuiana demostraçion, pues 
de otra manera nos pagaria mal la mucha confianza que de su 
mucha amistad nos prometemos. 

En lo demas, bien quisieramos que el cargo de los 4 mil yta- 
lianos para Napoles se lo hubiera dado el virre}^ al dicho Asca- 
nio. Pero pues ya se ha declarado con Camilo, no ay que deçir 
sino que la color que disteis para satisfaçer al Ascanio fue como 
conuenia. 

En lo que nos escriuis por Valduy, no se mirara, y entre tanto 
callareis lo de n. d. y. 6. n. ys co. g 8. 

Ea carta para Alexandre Vitelo fue ya, y en lo de Julian Cesa- 
rino, pues no ha querido aceptar la pension por no dexar la de 
Su Santidad, no ay que deçir sino que nos tornareis a enbiar la 
librança que dello se os enuio, mostrandole que no por esso 
dexamos de quedar con su persona con toda satisfaçion. 

Aqui se ha hablado con el abad Poriceno sobre el despacho 
que el virrey le enuiô para lo de los 4 mil ytalianos, significando- 
le quanto conuiene guardar la reputacion de vn ministre cemo 
nuestro embaxador, y encargande al diche virrey que tenga con 
vos la buena ynteligençia y correspondençia que conuienen. 



l68 CHARLES-QUINT 



como OS rogamos que tanbien por vuestra parte lo procé- 
derais. 

(Aqiii habia vn capitido de çifra.) 

Ouanto al asiento de las dos galeras que Bertoldo l' ernes des- 
sea haçer, no ay agora para que entrar en ello, ni vemos donde 
se podria consignar la paga, segun esta todo cargado. 

En lo que toca a los capelos de Palermo y Otranto, nos remi- 
timos a lo que vltimamente se os escriuio, tornandoos a encar- 
gar de nuebo el despacho de las calongias para los ynquisidores 
y expediçion de los medios frutos de Flandes. 

(Aqui haitia vn capitula de çifra.) 



LIBRO DE APUNTES<-> 

UE 

UN ALCALAINO 

fiSog- 1814 I 



ANO 1809 

Domingo dia 22 de Octubre de 1809 se hizo la translacion 
(lel glorioso cuerpo de santo Diego a la santa yglesia magistral 
(le esta ciudad, a la hora de las cinco de su tarde, con una pro- 
cesion devotisima, habiendo salido todo el cabildo de la santa 
yglesia con la cruz parroquial hasta el convento de san Fran- 
cisco: y recivido alli el cuerpo, se traxo en procesion por la ca- 
11e Mayor y se colocô en la capilla mayor de dicha santa yglesia. 
Concurriô mucha gente de la ciudad, y la mayor parte derra- 
mando copiosas lagrimas de sentimiento y afiigidos todos en 
cxtremo por ser el motivo de la traslacion la extinccion del con- 
vento, conio de los demas, hecha por Josef Napoléon. 

I^n la niisnia tarde, al anochecer, se trasladô tambien desde 
el mismo convento a la parroquia de santa Maria, la hermosa 
imagen de santa Maria de Jésus, con otra procesion, muchas lu- 
ces y un grande concurso de gentes. El motivo fue el mismo, y 



( ' ) Le manuscrit original m'appartient. \J Indice n'est pas de la même 
écriture que le texte. — R. Koulché-Delbosc. 



170 LTBRO DE APUNTES 



las gentes lloravan poco menos que a gritos. Fue grande la cons- 
ternacion. 

Tambien se trasladaron otras ymagenes a santa Maria. 

Dia 24 de Octubre de 1809 se recogieron dos cadaveres del 
camino de Anchuelo, que se hallaron degoUados junto al pon- 
toncillo de piedra de dicho camino, y eran dos pobres vecinos 
de Santorcaz, a quienes mataron les franceses que estavan de 
CTuardia en la barca de esta ciudad el dia 22 del mismo mes; y 
aunque todo esto se jiistifico, no se vio, ni se supo, que castiga- 
sen a los delinqiientes. 

Dia cinco de Noviembre se hizo convite a nombre de este 
Ayuntamiento a muchos vecinos de esta ciudad para que con sus 
mugeres o liijos asistiesen a la funcion que se hacia casa del co- 
misario ordenador (que estaba aloxado en la de Munarriz) con 
motivo de la paz ajustada entre el enperador Napoléon y el go- 
vierno de Austria, de modo que consta por la papeleta inpresa de 
convite que obra en esta foxa; pero ninguna persona asistiô al 
convite, ni honbre ni muger de esta ciudad, y de los de Ayun- 
tamiento tan solo estubieron el corregidor don Roque Xovella 
y los regidores don Baltasar de Ayala y don Antonio Riaza, 
]')orque los demas se ocultaron o marcharon de la ciudad por 
no asistir. Es notable el brindis del seîior Xovella, que dixo asi: 
«A que el enperador de los franceses haga su entrada felizmente 
en Espaiia, y se egecuten sus planes sin efusion de sangre». 

Por el mes de Enero de 1809, se egecutô en Chinchon la san- 
grienta escena de degoUar quantos honbres y mozos fueron ha- 
Uados en el pueblo por las tropas francesas, y de abrasar los 
tenplos y muchas casas por mandado del enperador Napoléon, 
con motivo de haberle muerto alli dos o très soldados de su 
cgercito los paisanos del pueblo. Mas de cien vecinos murieron 
sin poder excitar la conpasion de los barbares con sus alaridos, 
llantos y voces pidiendo la vida. 

El famoso Enpecinado, jefe de una partida de guerrilla, mui 
temida de los franceses por los muchos daiîos que de ella reci- 



DE UN ALCALAINO 17 T 



ven y buen numéro de prisioneros que les coge, tue sorprehen- 
<lido con unos docientos de la misma partida, estando en Gua- 
dalaxara a mediados de Xoviembre de este ano 1809, por unos 
ochocientos franceses de infanteria y doscientos de cavalleria, que 
salieron de esta ciudad de Alcala a las diez y média de la noche 
sin tocar caias ni hacer ruido, y al amacecer estavan todos al 
rededor de Guadalaxara, cubriendo todos los caminos y salidas 
de la ciudad, de modo que no tenian por donde escapar ni el^ 
Enpecinado ni los de su partida; pero este valiente guerrero, que 
no conoce riesgo ni terne los peligros, se arrojo al frente de su 
partida por en medio de los enemigos, dirigiendose por la puer- 
ta llamada de Zaragoza, donde mato de un trabucazo al coman- 
dante de cavalleria, y haciendo fuego todos los de su partida se 
abrieron camino matando franceses, y siendo tan poca gento 
hicieron burla de mil soldados, escapando y salvandose por en 
medio de ellos. Solamente perdiô el Enpecinado siete soldados, 
dos muertos y los restantes prisioneros: la pcrdida de los fran- 
ceses, ademas del comandante de cavalleria, se dice que ha sido 
mayor. Este Enpecinado, llamàdo don Juan Martin, les hizo por 
Castilla la Vieja a los l^^ranccses muchos daiios y presas considé- 
rables de las alhajas y plata de yglesias que se llevaban a Fran- 
cia; y por el verano de este aiîo de 1809 se vino con su partida 
a tierra de Cogolludo y AlCarria y les quitô a los Franceses mas 
de trescientos soldados en los encuentros que tubo junto a Gua- 
dalaxara, en el Casar, Alvarez y 1 orres, sin perder una docena de 
los suyos. 

En el mes de Xoviembre de 1809 se tapiaron con tierra por 
orden del comandante francés todos los port'llos }■ entradas de 
la ciudad, dejando tan solamente para entrar y salir las puertas 
de Martires, Santiago, Madrid y el Nado, donde ponian guar- 
dias. Todo este aparato era miedo a las partidas de guorrilla, es- 
pecialmente a la dèl Enpecinado. 

Por el mes de Noviembre de 1809 hizo el cura Tapia con su 
partida de guerrilla una presa que se dice ser mui interesante, 



1/2 LIBRO DE APUNTES 



por los muchos papeles y correspondencia que venian de Fran- 
cia, y por el conductor, que se dice ser un personage: se lo llevo 
a Sevilla todo para presentarlo a S. M. la real Junta, y por ahora 
no se saben las circunstancias de este suceso. 

En el dia 19 de Noviembre ocurriô la desgraciada batalla de 
Ocana, en que perdiô nuestro exercito espanol doce mil honbres, 
casi todos prisioneros, que conduxeron los Franceses a Madrid, 
hahiendolos despojado antes de quanto tenian, hasta de las ropas, 
de modo que los entraron a la mayor parte sin casacas, arropa- 
dos con andrajos, serillos y esteras; y a una porcion encerraron 
en la plaza de los toros al raso, sin embargo de las grandes hela- 
das que caian, y asi sucediô que algunos murieron helados. Esta 
fue la humanidad y generosidad Francesa. En la misma batalla 
tubieron mas de quatre mil muertos los Franceses, con su gêne- 
rai Paris; y asi pasô el suceso, y no del modo que le exageraron 
en su Gaceta de Madrid. De los doce mil prisioneros muertos se 
les escaparon quando los conducian a Francia mas de la mitad; 
pero los conducian del modo mas inhumano, sin darlos de co- 
rner sino nabos crudos y matando al que no podia andar. 



ANO DE 18 10 

Con el motivo de que las guerrillas cogian y mataban a los 
Franceses que ivan a conducir pliegos en la carrera de Madrid 
hasta Guadalaxara, nonbrô el comandante que habia en esta ciu- 
dad a los sugetos mas visibles y pudientes, y los forzo bajo de su 
responsabilidad personal a que llevasen los pliegos a Madrid, 
Guadalaxara y Alcarria, viendose los nonbrados en la dura pré- 
cision de hacer este servicio a favor de ellos y contra la patria, 
por no perder sus bienes y verse aprisionados. Entre otros fue- 
ron nonbrados Francisco Recio, don Domingo Calzada, don Isi- 
doro Calzada, don Eugenio Martin, don Pedro Aldama, don José 
Calderon, don Josef Pena, Francisco Ybanez, don Ysidro Liza- 



dp: un alcalaino 173 

na, el mancebo mayor de la tienda de Monasterio, don Domingo 
X'^rrutia, Gregorio Regidor, don Ramon Yarritu, Andres Raboso, 
(Ion Fernando Sahugo, don José Azuela, don l-'rancisco \^ea 
Murguia, don Martin de Astoreca y hasta quarenta personas. 

■Dia 21 de Marzo se llevo el govierno frances la plata de la 
magistral y la de la parroquia de santa INIaria, dejando para el 
culto pocos calices, una lanpara y algun yncensario, despues de 
haber recogido anteriormente toda la plata y alajas de todos los 
conventos. 

Dia ydem 21 de Marzo traxeron los soldados franceses varios 
vecinos de Torrejon de Ardoz presos con grillos, y algunas mu- 
geres, entre ellas una con una criatura de pecho, y las pusieron 
con guardia en el posito, sin mas motivo que ser parientes cer- 
canos y padres de algunos que estaban en partidas de guerrillas 
defendiendo la patria: lo mismo egecutaron antes con dos veci- 
nos de Vsanos y con otros de distintos pueblos. 

A mediados del mismo mes el famoso don Juan Martin, alias 
el Enpecinado, batiô conpletamente y derrotô a novecientos o 
mil Franceses, que fueron a Sigiienza por una partida considéra- 
ble de trigo: les hizo perder el trigo que ya se trahian y les matô 
trescientos honbres o mas. h'n ei ataque ponian por delante los 
Franceses a los paisanos espaiàoles que ivan de bagage para con- 
ducir el trigo, defendiendose con sus cuerpos como parapetos 
para las balas. 

A fines de este mes de Marzo derribaron en esta ciudad las 
canpanas de todos los conventos y comunidades de frailes para 
conducirlas a Francia, y esto mismo han egecutado en Madrid, 
con ordenes del govierno frances, egecutadas por Fspanoles 
afrancesados. 

FI comandante de esta ciudad, monsieur Beauvois, se traslado 
a vivir en el palacio del seîïor arzobispo, como asilo mas seguro 
para resguardarse de las partidas de guerrilla, Uevandose en su 
conpaiîia a una muchacha de diez y ocho afios, hija de Alcalâ, a 
la que sedujo y ténia en su conpania, cohabitando con ella pu- 



174 LIBRO DE APUNTES 



blicaniente, manteniendola y vistiendola a costa de los pobres 
vecinos de Alcalâ y su partido, con profusion y grandeza. Tan- 
bien se trasladaron al palacio el administrador de rentas reaies 
nonbrado por Josef Napoléon, con su oficina y todos los enplea- 
dos en ella, que eran Espafioles afrancesados, y el administrador 
de bienes nacionales. 

El veinte y siete o veinte y ocho de Marzo se fixô un edicto 
estableciendo las guardias civicas en esta ciudad, convocando a 
los vecinos de ella, para que se alistasen a tomar las armas, tbr- 
mando dos conpanias de a cien honbres cada una, baxo el pré- 
texte de que era para guardar el pueblo y las propiedades contra 
la invasion de los que ellos llamaban vandidos, que este nonbre 
daban a las guerrillas; pero ni un solo honbre conpareciô a alis- 
tarse de los vecinos del pueblo, y solo el administrador de ren- 
tas reaies nonbrado por ellos se alistô: no hubo otro. El tal admi- 
nistrador se Uama don Nicolas Vivanco. 

Por los meses de Abril y Mayo hubo en esta ciudad una qua- 
drilla de galopos que vino de Madrid, de las heces del pueblo, 
que se enpleô en derribar todos los altares de los conventos de 
esta ciudad suprimidos por los Franceses para sacar el oro de los 
retablos; y a estos misérables entregaron a discrecion las ygle- 
sias y los altares los agentes y administradores de Josef Napo- 
léon; y asi vimos con dolor todos los alcalainos el destrozo tan 
terrible que hizieron, haciendo pedazos los santos como pudie- 
ran hacerlo los enemigos de la religion, destroçando los retablos, 
malvendiendo mesas y otros muebles del culto, quemando den- 
tro de las yglesias los altares, las que convertian en ynfiernos, 
dejandolas mas negras que una pez; y sucedio que mientras el 
Tueves y Viernes Santo adorabamos a Dios en los monumentos 
de las pocas yglesias que nos dexaron, en las demas estaban que- 
mando y derribando los altares, habiendose llevado mucho antes 
todas las canpanas de los conventos a Francia. 

El dia veinte y nueve de Abril se presentaron quatre soldados 
de la partida de guerrilla de don Juan Martin, alias el Enpecina- 



DE UN ALCALAINO 175 

do, en el puente de piedra de Guadalaxara, insultando y tirando 
tiros a la guardia trancesa, sin enbargo de que la guarnicion que 
habia dentro de la ciudad no bajaba de mil Franceses. Salieron 
inmediatamente de ella noventa o cien dragones de cavalleria a 
perseguirlos, y los quatro Espanoles se retiraban poco a poco 
acia Marchamalo, de lo que sospecharon alguna enboscada los 
Franceses; y, en efecto, junto al arroyo de Duenas aparecieron 
otros veinte Espanoles, y creyendo el comandante frances que 
esta era toda la fuerza que se le oponia, mando tocar a degûello. 
Rsperaron los Espanoles a pie firme, y al acercarse los Franceses 
aparecieron otros treinta Espaiioles que estaban ocultos: se trabo 
conbate con arma blanca, porque la Uuvia que a la sazon caia no 
permitio el uso de el iuego, y el resultado fue morir en el canpo 
treinta y cinco J-'ranceses y (lo que parece increible, pero es po- 
sitivo) quedar levemente heridos très de la guerrilla, entre ellos 
el Manco, que iva de comandante, en el dedo minique, y nin- 
gun muerto ( ' ). 

A principios de Mayo enprendieron los Franceses otra expc- 
dicion, marchando en numéro de trescientos cavallos y quinien- 
tos ynfantes acia Irillo, Valdeoliva y Salmeron y otros pueblos 
de la Alcarria; y a la buelta para Guadalaxara salieron al encuen- 
tro las guerrillas al mando de don Juan Martin, que los hicieron 
bolber precipitados y encerrarse en Guadalaxara, metiendose to- 
dos en la fabrica como lugar mas fuerte, y taparon las boca-calles 
con carros y maderas. Se asegura que murieron o quedaron pri- 
sioneros doscientos Franceses poco mas o menos, y no se habla 
(le perdida de las guerrillas. Robaron y saquearon los Franceses 
en los pueblos segun su costumbre. 

Dia veinte y très de Alayo atacô la guerrilla del Enpecinado 



( ' ) .Vti/^.— Despues se supo que los Franceses muertos fueron sesen- 
ta, y que los metieron a los restantes a cuchilladas en Guadalaxara; y 
tanbien se anadia que uno de los Espanoles herido acia la curcusilla habia 
muerto algunos dias despues de la refriega; pero no se confirmé. 



170 LIBRf) DR APUNTES 

a la partida o coluna volante del Tajuna, que constaba de dos- 
cientos y tantos Franceses, en Brea, y la derrotô, matandola 
ciento sesentahonbres y cogiendo otros treinta prisioneros, y al 
resto le persiguio hasta Villarejo de Salvanes, donde se encerrô 
en el palacio: la guerrilla no tubo otra perdida que dos honbres 
muertos y otros dos o très heridos. La vengan/a que a los très o 
quatro dias despues tomaron los Franceses tue ir en gran numéro 
a Brea y otros pueblos comarcanos y matar a los vecinos inde- 
fensos y descuidados, sin enbargo de que estes pueblos en nada 
se metieron ni en ellos habia culpa alguna, y no se atrevieron a 
perseguir ni presentarse a la guerrilla de don Juan Martin. Tan- 
bien saquearon e incendiaron los Franceses en dichos pueblos 
quanto quisieron. Se dice que en Brea y Valdaracete mataron 40 
personas. 

FI comandante de esta ciudad, monsieur Beauvois, dispuso y 
egecutô una qiiadra para cavallos en la que fue yglesia de la 
Madré de Dios, haciendo que en ella se fabricasen una gran 
porcion de pesebres, sin enbargo de que habia otras habitacio- 
nes en el convento que podian destinarse para este uso, sin tocar 
a la yglesia; pero la inpiedad exigia que de este modo hiciese 
profanacion de el lugar mas sagrado. 

Fste comandante fue y es un tirano para esta ciudad: sobre ei 
sueldo de veinte mil reaies anuales que se le pagan a costa de 
los vecinos y de los pueblos de la comarca, exige diariainente 
del Ayuntamiento una porcion crecida de pan, vino, carne, dul- 
ces, tocino, manteca y de todo genero de comestibles, que monta 
por mas de ciento veinte reaies diarios; y para solo esto, y otros 
gastos que se le antojan, tenemos cargado un quarto en libra de 
carne, otro en el vino y otros dos en el aceite. Ademas de este 
gravamen, hace que vayan a trabajar al palacio arzobispal (de 
que esta apoderado) los infelices jornaleros, y de este modo les 
priva de ganar su sustento, da de palos al que le da la gana y les 
hace trabajar de valde. Si se le antoja algun mueble o cosa que 
tenga un vecino, se la cjuita, y todas estas violencias las sostiene 



DE UN ALCALAINO I77 



con SUS solclados, sin que nadie se atreva a quejarse, porque los 
Espanoles no somos oidos en los tribunales de los Franceses; el 
que se queja sufre luego mayores vejaciones y nos hacen por 
fuerza sufrir la mas ignominiosa esclavitud. 

En el mes de Julio pasaron mas de cinco mil soldados del 
exercito frances a perseguir al Enpecinado, y se destacaron des- 
de Guadalaxara hasta Sigiienza, mandando esta expedicion el 
gênerai Hugo, y sin enbargo de que el famoso Enpecinado no 
reunia mas que mil y quinientos honbres entre caballeria e infan- 
teria, hizo burla de todos los Franceses, quitandoles y matandoles 
mas de seiscientos soldados en très acciones que sostuvo, una 
en el puente de Trillo y dos en la cuesta de Alirabueno. Tan so- 
lamente vimos veinte y un prisioneros hechos por los Franceses, 
y entre ellos très o quatro paisanos cogidos en los pueblos. 

Dia 18 de Septiembre de l8 10 a las ocho de la maiiana entrô 
en esta ciudad José Napoléon y se hospedô en la casa de don 
Vicente Munarriz, calle de Escritorios. La tarde del dia anterior 
se echaron pregones anunciando su venida, mandando barrer 
las calles y colgarlas con las conminaciones que tienen por cos- 
tumbre los goviernos franceses. Se barriô y se colgaron las ca- 
lles de transito, por los vecinos intimidados de la fuerza, pero lo 
peor que cada uno pudo; y quando entrô José Napoléon, aunque 
los muchachos y gentes concurrian por curiosidad a mirarle y 
verle, nadie le dixo un viva, ni aun se quitaban el sombrero 
como no fuese los que estaban mas cerca de el. A cosa de las 
diez de la misma manana vino a pie el senor José desde la casa 
de Munarriz hasta la magistral, acompaiiado de Vrquijo, Ofarrill, 
Negrete y sus edecanes, soldados de cavalleria, etc. Eue descu- 
bierto el grande portento de las Santas Formas, y para que le 
adorase hubo que advertirle se pusiese de rodillas, y dicen que 
alguno de los de la comitiva preguntô si eraii pintadas. En se- 
guida se abriô y manifesté el arca de los Santos Ninos, cuyos 
miembros se dieron a adorar al pueblo, mandandolo el seiîor 
José; y este hizo a la yglesia la donacion de un anillo de oro y 

Revue Hispanique. — M. i^i 



1/8 LIBRO DE APUNTES 



diamantes, sin duda en reconpensa de diez arrobas de plata que 
la habia sacado, sin contar lo demas que la hizo perder por otros 
capitules. Desde la yglesia fue a pie hasta la V'niversidad por la 
calle Mayor, y alli estuvo registrandolo y viendolo todo, y a cosa 
de las doce del dia marchô a Guadalaxara. Le acompaiiaron y 
guarnecieron el camino por lo menos dos mil hombres de a pie 
y de a cavallo, a mas de los quatro mil que anteriormente esta- 
ban destacados desde Alcalâ hasta Siguenza, y traia tanbien très 
caiîones. 

El dia 19 siguiente bolbiô de Guadalaxara a esta ciudad a las 
cinco de su tarde: obligaron a colgar las calles y mandaron ilu- 
minar por la noche. Todo se hizo, aunque de mala voluntad; 
pero aun fue mas fria la expectacion del pueblo que el dia ante- 
rior, y fue digno de notarse que al marchar a Madrid el dia 
veinte por la mafiana, -al pasar por la plaza Chica, que estava 
llena de gente, todos se arrimavan en fila acia el coche, y casi 
ninguno se quito el sonbrero. Era mirado con curiosidad, pero 
despreciado enteramente por todo el pueblo, cuyo concepto no 
le es favorable. Regalô una caxa de oro a Munarriz y otra a el 
seilor abad de san Justo, anbas de poco precio. 

Se sabe que los Franceses han tenido que evacuar a Siguenza 
y que la han ocupado las tropas de Enpecinados; cuyo parte 
vino a este comandante frances el cinco de Octubre de 1810. 

El comandante Beauvois nos le mudaron o quitaron de esta 
ciudad, y marchô de ella, llevandose su moza y los grandes cau- 
dales robados, el dia ocho de Octubre de 18 10, a Madrid. Todos 
nos alegramos mucho vernos libre de este tirano: los pobres, por 
no sufrir palos, y los ricos, por si, mudando de seîîor, mudaban 
de ladron, pero con el miedo de si el nuevo comandante sera 
peor, porque los Franceses se diferencian poco. 

Por el mes de Septiembre de 18 10 bolbiô a insistir el govier- 
no frances en establecer aqui la guardia civica, no ya voluntaria- 
mente, sino por fuerza, mandando alistar y conprehender en ella 
a los vecinos pudientes hasta la edad de sesenta aîios, sus hijos 



DE UN ALCALAINO 179 



primogenitos, artesanos con tienda abierta y enpleados civiles. 
Vino comisionado para organizar la civica don Antonio Viedma, 
capitan de los renegados, del numéro primero de infanteria de 
linea; y por mi desgracia me nombraron asesor para este nego- 
cio; pero luego pude excusarme. 

El dia siete de Octubre de l8lO vino un pliego por el correo 
a esta justicia nombrando José Napoléon corregidor a don Isidro 
Calzada, y regidores a los dos Vrrutias hermanos, a Pena, Azue- 
la, Aldama, Novella el abogado sobrino de don Roque, y a mi 
por mi desgracia, mandando en el pliego que inmediatamente se 
dièse posesion a los nonbrados y se remitiese testimonio de ha- 
berlo hecho. Yo me quedé sorprehendido quando me vi non- 
brado para un cargo que en las actuales circunstancias es détes- 
table, porque un regidor no es otra cosa en el dia que un instru- 
mento para sacrificar al pueblo, porque la fuerza le précisa a 
subministrar a los caprichos y antojos de los Franceses. Quise 
determinar el marcharme al govierno espaiiol y pueblos no do- 
minados por ellos, a Cuenca, donde hai junta espafïola; pero no 
me resolvi por no abandonar a mi pobre madré, mayor de 
62 aiîos, que la dejaba al blanco de estos foragidos, sin arvi- 
trios para su manutencion, y porque no podia yo esperar que 
en Cuenca ni en otra parte me diesen un destino, como no fuese 
ser soldado, para lo que soi util. Todos los nonbrados tomaron 
posesion el dia ocho sino Aldama, Vrrutia y yo, que me excusé 
con fingirme indispuesto, y que quando estuviese mejor me pre- 
sentaria; pero convencido de que no habia otro remedio, y acon- 
sejado de don Geronimo Lopez y de algunos buenos Espanoles, 
como tanbien apremiado con multa de diez ducados, tube por 
(în que presentarme a tomar posesion. Me se tenblaban las car- 
nes quando me intimaron el juramento, porque su formula me 
pareciô a primera vista contraria a la lealtad de un fiel vasallo a 
su legitimo rey; mas luego que me hice cargo de que en ella no 
se nombra la persona individual del rey, y que bastaba leer la 
formula para cunplir, sin necesidad de poner la cruz, conoci que 



i8o 



LIBRO DE APUNTES 



no hacia juramento alguno con solo leer sin intencion, y que aun 
quando jurase, como no expresaba mas que obedecer al rey, sin 
decir a quai, haciendo intencion a favor de! legitimo, juraba lo 
que debia y me inportaba; y por lo mismo no tube reparo en 
leer: Jura cunplir este destino en servicio del rey y de la consti- 
tucion y de la nacion^ porque para mi el rey era F[ernando], la 
constitucion, la de la verdadera Espaiîa, y la nacion, la espanola 
no afrancesada. La obligacion que de veras me he inpuesto es mi- 
rar por el pueblo y trabajar en su favor, resistiendo del modo 
posible las iniquidades de estos vandalos. 

No he podido indagar quien haya influido o informado para 
que me nonbrasen; pero todo el pueblo juzgô, y con motivo, 
que don Isidro Calzada habia causado esta novedad, pretendien- 
do para si el corregimiento, en ocasion que pasô por aqui José 
Napoléon, pues su muger hablô mui despacio con Vrquijo en 
casa del seîïor abad, y entonces se enpezô a hablar de mudan- 
za, y aun don Isidro estuvo con José en casa de Munarriz, segun 
aseguraron. Las utilidades que se propuso Calzada fueron la pri- 
mera el mandar, a que sienpre fue inclinado, y tanbien liber- 
tarse de bagages, alojamientos, correr pliegos y otros repartos 
grravosos. 



DECIMA A LOS CIVICOS DE MADRID 

Dos clases mui dlferentes 
la civica compondrâ: 
vnos traidores seran 
y otros seran insurgentes: 
estos, como mas valientes, 
luego seran elevados 
al grado de Enpecinados, 
que, a mi modo de entender, 
es todo lo que hai que ser 
entre los honbres honrados. 



OTRA A LOS ANDALUCES 

Los brabos de Andalucia, 
fanfarrones presumidos, 
en corderos convertidoi? 
se entregaron a porfia: 
su conquista en solo un dia 
no fue mas que toma y daca: 
justo es sufran la matraca, 
pues teniendo al mundo en poco, 
estavan haciendo el coco 
y al fin hicieron la caca. 



DE UN ALCALAINO 



I»I 



A LA LLAMADA Y DECANTADA FELICIDAD QUE PROMETIO NAPOLEON A LOS KS- 
PANOLES CON EL OBJETO DE SUBYUGARLOS 



No han visto los honbres 
la felicidad 
hasta que la Francia 
la trajo hacia acâ. 
Ellos nos han dicho 
que es su humanidad 
robar quanto puedan 
con sinceridad. 
Violar las mugeres, 
tenplos derrihar 
dicen que se llama 
el regenerar. 
No guardar los pactos. 
mentir sin igual, 
esto se gradua 
de moralidad. 
Dejar a la Espana 
en suma horfandad, 
sin pagar a nadie, 
es felicidad. 
Repudiar mugeres. 
bolberse a casar 
solo por capricho, 



es felicidad. 
Encismar los reinos, 
al rey destronar, 
esto no es por vicie 
de querer reinar 
sino por trahernos 
la felicidad. 
Gravar con tributos, 
vender y conprar 
bienes que se llaman 
deuda nacional, 
dejandola en pie 
y sin cancelar, 
vaya que no es mala 
la felicidad! 
Llamarle insurgente 
a un pueblo leal 
que se sacrifica 
por su libertad 
y que se résiste 
a la iniquidad, 
vaya que no es mala 
la felicidad! 



En el mes de Dicierabre confiscaron a todos los comerciantes 
de esta ciudad todo el cacao, azucar, canela y otras especies co- 
loniales y les quitaron el valor de cerca de medio millon de rea- 
ies, despues de haberlos introducido bajo la garantia del govier- 
no pagando los derechos de su imposicion. Dichos generos los 
ileuaron a Madrid; y todos decian que era un saqueo real. 



ANO DE 1811 

En el principio de este ano, y sobre los grandes trabajos su- 
fridos en los dos anteriores, se halla esta ciudad gravada con la 



l82 LIBRO DE APUNTES 



contribucion de patentes, reducida a que todo el que haya de 
egercer profesion, arte o industria haya de sacar precisamente 
un papelon que le cuesta mas de lo que ganan en un mes, y al- 
gunos mas de lo que ganan en medio aiîo. Ytem el diez por 
ciento del alquiler de las casas y seis por ciento de la pension 
de tierras. Ytem mil reaies diarios por la manutencion de la tro- 
pa. Ytem quatrocientos quarenta y cinco mil reaies que se la 
ha repartido para el cupo de veinte y tantos millones cargados 
a Castilla la Nueva. Y todo esto sobre las contribuciones comu- 
nes, que en nada se minoraron, y quando ni existe comercio, y 
toda profesion y arte se halla sin circulacion y sumamente obs- 
truida por conseqliencia de la guerra. Y por mayor desgracia nos 
hallamos encarcelados los vecinos de la ciudad, porque temiendo 
a los Enpecinados han cerrado la poblacion, dejando solas qua- 
tro entradas, a saber: puerta de Madrid, la de Martires, la de 
Santiago y san Julian; pero estas con fuertes maderos, que se 
cierran al anochecer, y la guardia queda a la parte interior. La 
circunvalacion del pueblo y fortificaciones se han egecutado por 
los paisanos vecinos y a costa de la ciudad, de modo que hasta 
nuestro carcelaje nos cuesta el dinero, para que los Franceses 
esten seguros de los Enpecinados. 

Nada de esto estorvô para que en Junio viniesen los Enpecina- 
dos a hacerlos una visita, y si no hubieran estado tan listos para 
cerrar las puertas, que cerraron bien pronto, los Franceses, se 
hubieran entrado en la ciudad; pero aunque habia mas de très • 
cientos honbres entre cavalleria e infanteria, se encerraron co- 
bardemente, y un granadero frances en la puerta de Santiago 
quedo acuchillado y herido. 

Despues se acercaron varias veces los Enpecinados a la ciudad, 
y una de ellas, en la octava de los Santos Niîios, le mataron al 
comandante de infanteria frances el cavallo en la Esgaravita, 
en ocasion de haber ido alli a tener una merienda, sin enbargo 
de que llevaba veinte y quatro honbres de escolta, y todos se 
bolbieron mas que a paso a la ciudad. 



DE UN ALCALAINO I83 



En el mes de Agosto de l8ll marchô de aqui el comandante 
Henri y vino don Manuel Azior, mayor coronel, Espanol rene- 
gado, y enpezo su comandancia con nuevas fortificaciones y 
gastos para ellas de Alcalâ y sus pueblos auxiliares, a pesar de 
tener cerca de trescientos honbres de guarnicion. Mandô cerrar 
las pocas puertas que algunas casas tenian al canpo, tapiandolas 
n cal y canto, de modo que quedamos absolutamente sin un bu- 
gero para entrar ni salir de la ciudad desde las oraciones, en que 
cerraban las quatro puertas de ella. Lo que fortificô con mas 
enpeno y coste fue el palacio arzobispal, para encerrarse con la 
guarnicion, viveres y familia de afrancesados: esto lo hizo por 
temor a las guerrillas de Enpecinados. 

A principios de Septiembre se comunico al Ayuntamiento le 
reparte que en las contribuciones de granos habia tocado a la 
ciudad, y su inporte asciende a setecientos cincuenta mil reaies, 
cuya exaccion, segun la orden del govierno, debe hacerse qui- 
tando los granos al que los tenga. 

El sub-prefecto don Pedro Miranda, que fue el primero que 
vino con este destino a Alcala, fue un afrancesado legitimo y se 
porto como tal en ella, zelando mucho por la obserbancia de las 
ordenes del govierno intruso y afligiendo al Ayuntamiento, que 
hasta que él vino procuré retardarlas e iludirlas: fue removido de 
esta sub-prefectura por fines de Agosto. 

Vino en principios de Septiembre otro sub-prefecto llamado 
don Manuel de Tramarria, y fue peor que el anterior. 

Ha venido tanbien un comisario de guerra llamado don Mi- 
guel de Belgrano, que le echaron de Guadalaxara por ladron, y 
para desgracia de esta ciudad le han colocado en ella y encar- 
gado los almacenes de subministros y granos. l'iene un ayu- 
dante llamado Puelles. 

Por el dia l8 de Septiembre enpezo en esta ciudad el saqueo 
de granos, que executaron el sub-prefecto IVamarria, el coman- 
dante Azlor y el comisario Belgrano, que con una porcion de 
soldados y bayoneta calada fueron a las camaras y casas de los 



184 LIBRO DE APUNTES 



labradores, las allanaron y sacaron el trigo y cevada que qui- 
sieron y lo almacenaron en la yglesia de san Felipe y en palacio. 
Asi lo egecutaron, porque el Ayuntamiento no hizo la extraccion 
con la ligereza que ellos querian, o por mejor decir trataba de 
no hazerlo de ningun modo, dilatandolo con representaciones, 
como lo habia verifîcado con la contribucion de los 300 mil rea- 
ies, de que no se pag(3 ni un maravedi. Once mil fanegas fueron 
las repartidas a Alcalâ de trigo y cevada. 

Estamos viendo todo este mes de Octubre un hermoso cometa 
en el cielo, que aparece al anochecer cerca del carro del Norte, 
V quanto mas desaparece la luz natural, tanto mas luminoso y 
resplandeciente se mira el cometa. Hace a la vista natural tanto 
bulto como la luna llena, y tiene una cola como de quatro varas, 
mui ancha, y como si fuese una cavellera. Dicen que permanece 
toda la noche, y cada hora mas hermoso: la cola mira al Oriente, 
y quando se oculta es caminando hacia el Norte. A todos nos 
tiene atonitos: todos le consideran con alegria, y algunos inter- 
pretan que es la senal de la libertad de la nacion oprimida por los 
exercitos de Napoléon. Enpezô a mostrarse a nuestra vista por 
Agosto, 

El dia 5 de Octubre tomaron los Enpecinados la ciudad de 
Calatayud, sin enbargo de estar fortificada y de haberse ence- 
rrado los Eranceses en el convento de la Merced, que tanbien 
lo tenian mui fortificado. La guarnicion, de setecientos honbres, 
cayô en su poder, rindiendose por capitulacion, y fueron toma- 
dos almacenes copiosos de granos y otros efectos. Pocos dias 
antes habian tomado los Enpecinados la villa de Molina, con la 
guarnicion de 260 hombres; y en Calatayud fueron pasados por 
las armas veinte y tantos Espafioles gendarmes jurados que es- 
tavan al servicio de los Eranceses y pelearon contra los Enpecina- 
dos, y por esto fueron muertos mui a gusto de todos los buenos 
Espanoles, como tambien fue muerto y ajusticiado el corregidor 
de la misma ciudad por ser del govierno intruse, y especial- 
mente por su mala conducta. 



DE UN ALCALAINO I85 



Dia 8 de Octubre enpezaron a sacar los Franceses el grano qur 
tenian en la yglesia de san Felipe de esta ciudad para llevarselo a 
Madrid, y cargaron mas de ciento cincuenta carros, llevandose a 
nuestra vista el trigo, quando no se encuentra un pan por très 
reaies, y los pobres vecinos estan llenos de hanbre y miseria. 

En 16 de Noviembre se publicô en Ayuntamiento el décrète 
del rey intruse en que nombra corregidor de esta ciudad a don 
Vicente Munarriz, y regidores a don Martin de Astoreca, don Pe- 
dro Larralde, don Tomas Martin, don Fernando Sahugo, don Lo- 
renzo de la Torre, don Pasqua! Zamora y don Toribio Gonzalez, 
y se posesionaron al dia siguiente. 

En este mes de Noviembre ha continuado el cometa de que se 
ha hablado antes, presentandose en nuestro orizonte, algo dismi- 
nuida la cabellera, y al parecer algo mas retirado que antes. En 
el Diario de Cor tes ^ del lunes 23 de Septiembre en Cadiz, se 
halla un soneto que dice asi: 

Ese cometa o globo transparente 
que hacia el Artico Polo se présenta, 
quai, precursor benigno, nos alienta, 
anunciando Victoria felizmente; 

las rafagas que exhala acia el oriente, 
ramas de oliva son que nos présenta, 
trofeos de una guerra tan sangrienta 
y corona marcial de nuestra gente. 

La union de los reflexos a una parte 
nos da a entender que unamos nuestros brios 
todos a un punto: resplandezca el arte; 

ea, Espanoles, unid los alvedrios 
y si honor nos anuncia en la canpana, 
haya union y lealtad y jviva Espana! 

Se supone que este soneto se formé bajo la protesta de que 
no se crée sea el cometa signo de sucesos o reboluciones po- 
liticas. 

En 29 de Diciembre, siendo domingo, se obligé a todos los 



l86 LIBRO DE APUNTES 



arbaîïiles y trabajadores a que se presentasen en la plazuela de 
Palacio para cerrar con tapias todas las calles que tienen comu- 
nicacion con Palacio, para quedar encerrados y fortificados les 
l'^ranceses y afrancesados por el temor de los patriotas; y en efec- 
lo, se hicieron las tapias y quedo la plaça de Palacio enteramen- 
te cercada. 

Azlor, el comandante de la plaza, Espanol renegado, entre los 
muchos maies que hizo a esta ciudad, debe tenerse présente su 
disposicion y mandate para que a costa de los pueblos se hicie- 
sen ciento quarenta o mas camas nuevas complétas para latropa 
de guarnicion, conpuestas cada una de quatro tablas, dos banqui- 
Uos, un gergon, dos sabanas de lienzo, una manta y un cabezal, 
y oprimiô con ta! apremio al Ayuntamiento a que adelantara 
el total de camas, que sola la ciudad vino a pagar el total de ca- 
mas, que inportô mas de veinte y cinco mil reaies. Y pujô en la 
carcel pûblica, Uevandole a mitad del dia por la plaza Mayor, 
entre cinco soldados con bayoneta calaoa, a don Domingo de 
Vrrutia, regidor decano, hallandose de régente de la real juris- 
diccion. Ningun comandante anterior (que todos habian sido 
franceses) hizo peticion de camas nuevas, ni de sabanas, y se pa- 
saron sin ellas por très atios; pero este P^spaiîol renegado, por 
congraciarse con el gênerai de Madrid, governador Blaîiac, le 
sugiriô e hizo dar ordenes para las camas y para otros gastos que 
pudo evitar, y de este modo ayudô a la ruina de la ciudad. 

A treinta y dos quartos se estan vendiendo las dos libras de 
pan en todo este mes de Dicienbre, a motivo de haberse alzado 
los Franceses con la cosecha de résultas de la contribucion de 
granos, y el precio del pan tiene que subir mucho mas, por la 
escasez, por lo que la miseria va llegando al ultimo extremo. 

Entre el subprefecto Tramarria, Oyito y Teron se sacrifice a 
una porcion de vecinos pobres, obligandolos a pagar el derecho 
de patentes a pretexto de c]ue habian trabaxado en sus destinos 
sin haberla sacado, y se les apremio a muchos con amenazas de 
la fuerza militar, por lo que tubieron que buscar con que pagar, 



DE UN ALCALAINO 



careciendo hasta de lo necesario para su propio sustento. Oyito 
y Teron fueron los principales agentes de estas desgracias, y no 
se oyô ni atendiô a los pobres en sus recursos, a pesar de infini- 
tos clamores y justas representaciones. 



Lista de los grandes niariscales del Inperio frances que kan veni- 
do a Espana a hacer la giierra y a robar pingiies thesoros hasta 
fin de este ano: 

I." El enperador Napoléon. 

2." El mariscal Berthier, principe de Neufchatel. 

3." El mariscal Masena, principe de Esling. 

4." El mariscal Moncei, duque de Connegliano. 

5." El mariscal Lanes, duque de Montebello. 

6.° El mariscal Besieres, duque de Histria. 

7." El mariscal Vitor, duque de Bellune. 

8.° El mariscal Ney, duque de Elchingen. 

9." El mariscal Augereau, duque de Castiglione. 

10." El mariscal Soult, duque de Dalmacia. 

ri.° El mariscal Mortier, duque de Treviso. 

I2.° El mariscal Suchet. 

13." El mariscal Marmont, duque de Ragusa. 

14.° El mariscal Maldonac, duque de Tarento. 

15." El mariscal Jourdan. 

16." El principe Murât, duque de Berg. 

17.° El mariscal Lefebre, duque de Damieta. 

i8.° El mariscal Kellerman, duque de Valmi. 

Ya no faltan mas que Oudinot, Bernardote y Dabous para que 
todos quantos mariscales existen en la orgullosa Francia vengan 
probar fortuna y robar en la inteliz Espana. 



LIBRO DE APUNTES 



ANO DE i8i2 

En la noche del dia dos de Enero, a la hora de las once, se ha 
sentido en toda esta ciudad un temblor de tierra bastante violen- 
to, de corta duracion. El que escribe esto lo ha percivido, ha- 
biendole despertado el terremoto, que advirtiô por el tienpo de 
un segundo de minuto; y por ahora no sabe mas particularidad, 
solo si el que la raayor parte de habitantes le han sentido a la 
misma hora. Otros aseguran que se repitio a las quatro de la 
manana. Eue de corta extension. 

Enpezô este ano con terremoto, y sigue con desgracia. El dia 
ocho de Febrero capitulo la plaza de Valencia, con mas de cator- 
ce mil honbres de linea, sin hacer resistencia: se dice con mucho 
fundamento que ha sido entrega y traicion del gênerai Blaque, 
que la defendia; lo cierto es que con treinca mil honbres que ha 
estado cerca de quatro meses para defender a Valencia, nada 
otra cosa ha hecho que perder casi todo este exercito, sin hacer 
perder gente a los Franceses, y quedando el mismo Blaque pri- 
sionero. Si fuese traicion, ha correspondido mui mal a los iavo- 
res de nuestro govierno, que le habia hecho y era a la sazon ré- 
gente del reino y capitan gênerai. Tanbien tomaron los France- 
ses como prisioneros mas de mil y tantos frailes, y los conduxe- 
ron a Francia presos porque habian predicado y exortado a la 
defensa de la patria y religion. 

El pan vale a treinta y seis quartos cada dos libras, }'■ la mise- 
ria se aumenta asonbrosamente, todo por causa de los Franceses, 
que se han alzado con todos los granos y los tienen almazenados 
para su exercito. 

Tanbien ha ocurrido la desgracia de que sorprehendan en Ta- 
majon al famoso manco don Saturnino Abuin, gefe de un esqua- 
dron de guerrilla del Enpecinado, y el mas valiente. Le cogieron 
con quarenta honbres y noventa cavallos. 

El pan a treinta y nueve quartos hoi diez de P'ebrero; y en esta 



DE UN ALCALAINO 



manana se ha encontrado un honbre muerto violentamente de 
punzada de sable junto a la puerta falsa del Corral de Verda; sin 
duda muerto por algun Frances para robarle. 

Se asegura con noticias positivas que el pueblo y paisanage de 
Valencia solicité cobardemente la capitulacion de la plaza, y que 
mataron inhunianamente los Franceses mas de quinientos frailes 
ancianos e inpedidos que no podian andar para el camino hasta 
Francia. 

A las quatro y média de la tarde de este dia diez han entra- 
do en esta ciudad mil y doscientos prisioneros espanoles de la 
division del Enpecinado, entre ellos veinte y cinco oficiales, y el 
famoso Manco. Esta desgracia, que ha llenado de luto y tristeza 
a toda la ciudad, ha ocurrido en las cercanias de Siguenza hacia 
Mirabueno, y por ahora no se sabe el modo, solo si que para la 
accion llevô el gênerai Guye, Frances, en su ayuda mas de seis- 
cientos Espaiîoles, que habiendo renegado de su patria (como 
otros muchisimos) fueron a matar conpatriotas como pudieran ir 
contra sus mayores enemigos. Los hemos visto a estos renega- 
dos con el mas asonbroso escandalo entrar en la ciudad trayendo 
a sus conpatriotas prisioneros, y venir como en triunfo: cosa que 
solo pudiera creerse viendola como la hemos visto todos. Los 
habitantes de la ciudad se han esforzado y han obsequiado a los 
pobres prisioneros dandoles cena y buen alojamiento, pues los 
trahian muertos de hanbre, sin darles raciones despues de hacer- 
los venir a pie, y entre ellos venian unos sesenta heridos vilmen- 
te despues de rendidos. Dicen que a los Franceses no les ha 
costado esta accion mas que diez honbres entre muertos y heri- 
dos. Aqui se patrocino niucho la desercion de los prisioneros, y 
escaparon mas de quarenta, a quienes se dio ropa y demas auxi- 
lios. 

El dia 14 de Febrero bolbiô a pasar por esta ciudcd, a la de 
Guadalaxara, el famoso Manco, habiendo tomado partido por los 
Franceses, y Uevando a su mando la misma gente que quando le 
cogieron prisionero; de modo que en quatro dias los hemos vis- 



IQO LIBRO DE APUNTES 



to prisioneros por su patria y enemigos de ella. Falta ahora ver 
quai sea el porte de este Manco y de sus soldados. 

El pan cuesta hoi 19 de Febrero a quarenta y un quartos las 
dos libras, y se pasan ya muchas familias sin poderlo conprar ni 
corner. 

Nueva regencia de las Espanas, conpuesta del Exmo. senor 
duque del Infantado, présidente; Exmo. seiîor conde de la Bis- 
bal, don Enrique Odonell; don F. Rivas, don José Mosquera y 
don F. V^illavicencio, sugetos mui recomendables que enpezaron 
a governar el reino en primero de Marzo; y se asegura haber sido 
la eleccion mui a gusto de los Ingieses, nuestros aliados, los qua- 
les tomaron la plaza de Ciudad-Rodrigo por asalto el 19 de Fe- 
brero ultimo y pasaron a poner sitio a la de Badajoz. 

El conde de la Bisbal, don Enrique Odonell, hizo dimision por 
Agosto o Septienbre, y en su lugar fue nonbrado el sefïor Villa- 
mil, sugeto mui conocido por su ilustracion y patriotismo. 

Primer consejo de Estado, formado con arreglo a la Constitu- 
cion nueva sancionada en las Cortes de Cadiz para establecer la 
monarquia tenplada. Se conpone de los sugetos siguientes: 

Por Jns Hclesiasticos 

Exmo. senor Cardenal de Escala, arzobispo de Toledo. 
Don Andres Garcia Fernandez, arcediano. 

Par la grande za. 

Exmo. senor conde de Altamira. 
Exmo. senor marques de Castelar. 

Por la Espana y America. 

Don José Vaquijano. Don Juan Ferez Villamil. Don José de 
Almansa. Don Martin de Garai. Don Melchor Foncerrada. Don 



DE UN ALCALAINO IQI 



Francisco Xavier Castanos, capitan gênerai. Don Pedro Ceballos. 
Don Bernardo Rox. Don Justo Maria Yban Navarro. Don José 
Aycinena, coronel de milicias. Don Antonio Ranz Romanillos. 
Don Francisco Requena, Don Estevan Narea. Don Joaquin Bla- 
que. Don Pedro de Agar. Don Gavriel Ciscar. 

Estos très ultimos conponian la regencia anterior. 

Ya se caen las gentes muertas de hanbre. He visto en Madrid 
inumerables pobres, y personas en otro tienpo pudientes, mu- 
geres, jovenes, parbulitos, y de toda clase, atropadas por las 
calles, plazas e yglesias, clamando por una limosna, no solo con 
voces, sino con alaridos y llantos de un modo espantoso que 
penetraba el corazon, y en el senblante palido, flaco y macilento 
manifestaban su necesidad. He visto por desgracia morirse de 
hanbre en las calles y aceras a muchos de estos misérables, 
mientras los Pranceses mantenian sus almacenes llenos de trigo 
para sus tropas, sin pensar en socorrer estas necesidades. Y he 
visto emplear a los Espanoles afrancesados su dinero en bailes 
indécentes, en juegos dispendiosos y en espectaculos introduci- 
dos por el gobierno del usurpador, mirando con indiferencia, 
sino con placer, unas calamidades que no tienen egemplo. Pero 
que puede esperarse de taies honbres? Y como se ha de mante- 
ner un infeliz valiendo un pan cinco reaies, siete quartos una 
libra de papas, veinte y dos quartos la de arina de almortas, lo 
mismo la de judias, y a este ténor todas las cosas? 

Marzo 2 de l8l2: 

Don Francisco Espoz y Mina, este valiente y acaso el mas 
célèbre de los gefes patriotas de esta guerra, de cuyas brillantes 
acciones todavia no se ha hecho mencion en estos escritos, me- 
rece un lugar mui distinguido. Es natural de Navarra, y de oficio 
labrador, quando dejô la esteva para empunar la espada en de- 
fensa de la patria. Su mansion y proezas las ha egecutado hasla 
ahora en Navarra y Aragon; pero con tanto acierto y valor, que 
no cave en la ponderacion. Todos sus soldados son voluntarios, 



192 LIBRO DE APUNTES 



y conpone una division de quatro a cinco mil honbres, solda' 
dos excelentes, que el govierno tiene agregada a el septimo 
cuerpo de exercito. Mas de catorce mil honbres ha quitado en 
dos anos a los Franceses, y se ha hecho respetar en taies termi- 
nes, que el gobernador frances Reilli ofrecia por su cabeza dos- 
cientos mil reaies, y por las de sus subalternes otras sumas con- 
sidérables. Se ha visto perseguido por cincuenta dias de mas de 
veinte mil Franceses, y de todos se ha burlado. Su division ob- 
serba la mejor disciplina. Se halla en el dia condecorado con el 
grado de brigadier de los reaies exercitos, y merece el mas dis- 
tinguido aprecio de la nacion. 

El famoso Manco enpieza a dar muestras de ser un verdadere 
renegado, pues ha descubierto el parage donde ténia el Enpeci- 
nado un repuesto de fusiles, y ha ido con los Franceses y los ha 
cogido: tanbien ha descubierto otros escondites, pero quando 
han ido a buscarlos se han llevado chasco. No acaba la gente de 
persuadirse de la maldad de este Manco, a pesar de estarla vien- 
do: este hombre y el renegado Villagarcia son causa de que se 
abata el patriotisme de esta provincia y la de vSiguenza, porque 
como descubren a los franceses quienes son los patriotas, quie- 
nes los que ayudan con sus bienes y oficios, y otras cosas in- 
portantes, conprometen a infinités, que despues se ven encarce- 
lados y arrastrados al Retire entre bayonetas, sus casas saquea- 
das y sus familias perdidas; de modo que, al ver estes desenganos, 
muchos se retraen de hacer bien a la patria, por la déplorable 
experiencia, harte fréquente, de ver con la facilidad que renie- 
gan tantes oficiales y gefes, por las desaveniencias que tienen 
entre si y porque carecen de henor. Entre los renegados mas 
insignes de esta tierra deben contarse Mesa, Sauquillo, don Diego 
( jonzalez, Villagarcia y el Manco, que cada uno ha formado su 
l)artida de Espanoles, atrahidos con su mal egemplo, para perse- 
guir al Enpecinado y le egecutan con el mayer enpeiie. 

No es pesible ponderar la miseria que se expérimenta ya en 
este mes de Marzo: son pocos los que cemen pan, pues el mayer 



DE UN ALCALAINO I93 



numéro de familias se pasan con gâchas de almortas y arina de 
seniillas, y tanbien comen salvao: buscan yervas en el canpo y 
con ellas se alimentan, comiendo tronchos de berza, brecoles y 
lo que antes comian los cerdos. Hai un infinito numéro de ladro- 
nes por los caminos, que asaltan quantos viveres encuentran, y 
es un milagro que no haya mas a causa de la necesidad. Muere 
bastante gente, y casi toda de hanbre. 

El pan vale en esta ciudad, oy diez y ocho de Marzo, a quarenta 
y quatro quartos las dos libras escasas y de mala calidad, y en 
otros pueblos a seis reaies; de consiguiente, la hanbre es tan ex- 
tremada, que no cave en ponderacion, y bastarâ decir que algunos 
pobrecitos muchachos acuden al quartel de nuestros enemigos 
los Franceses y recogen de los muladares los huesos de la carne 
que éstos se comen; tuéstanlos a la lunbre, los hacen polvos, y 
asi se los comen. A este extremo han Uegado los misérables, a 
causa de que no encuentran socorro, porque el vecindario esta 
abrumado de contribuciones y exacciones tiranicas, sin poder 
auxiliar al proximo. 

A pesar de ser esta pintura la mas exacta y verdadera del es- 
tado lastimoso de esta ciudad, nos mandan a los vecinos celebrar 
con iluminacion, misa y Te Deuni, en san Justo, los dias del 
usurpador José, y se dan maiîana, dia de san José, quince fanegas 
de trigo en pan a los pobres, por mandado del subprefecto Tra- 
marria, pero a costa del pueblo, sacando su importe, como el de 
las gratificaciones que hace el maestro de ceremonias de la ciu- 
dad a los oficiales de Ayuntamiento, porteros, &.^, del caudal de 
arvitrios que estava destinado a las cargas de subministros. De 
este jaez son todas las liberalidades de esta casta de gobernan- 
tes, con el fin de hacer meritos para con los afrancesados y pon- 
derar en sus gacetas una submision y un amor al que llaman 
soberano de las Espanas, que no existe sino en sus cabezas. 

T>a Gaceta de la Junta de Guadalaxara de 7 de Marzo de 1812 
trahe el discurso siguiente, que influye para persuadir que el gê- 
nerai Rlaque ocasionô la perdida de Valencia: 

Revue Hispattiijue. — M. 13 



194 LIBRO DE APUNTES 



«Xativa, 14 de Enero de 1812: Nuestra capital cayô por tin enpoderde 
las manos opresonis. Ouatro meses de expectativas lisongeras han tenido 
un termine que nos cubie de oprobio. No hai genero de sacrificio, por 
dure que sea, a que no nos hayamos prestado. La Nacion ha prodigado 
ejuantos auxilios se han reclamado para la salvacion de este hermoso 
pais: armas, brazos, subsistencias. amor a la independencia, odio al tira- 
no; todo lo que se juzga necesario para rebâtir la fuerza que teniamos a 
la vista, ha estado de nuestra parte. jCômo es, pues, que vemos a la her- 
mosa Valencia en poder del enemigo, reducida a un cumulo de escon- 
bros, taladas sus amenas huertas, incendiadas sus alegres aldeas, vilipen- 
diadas sus ricas villas y ciudades, y reducido a un mustio silencio el 
genio festivo de sus habitantes? iQué especie de encanto ha paralizado la 
inefable sabiduria del profundisimo Blaque? ^Que se han hecho aquellos 
planes misteriosos que enbueltos entre les vélos de un eterno silencio 
eran mirados como el ancora que ténia sujeta nuestra libertad? Todo se 
ha desvanecido a manera de una niebia devil que no puede resistir al 
primer inpulso del viento, no quedando a nuestros ojos otras imagenes 
que las realidades de perdidas incalculables: el fuerte de Oropesa, el 
castillo de Sagunto, parte de nuestros mejores guerreros, todos los per- 
trechos de canpaîia, la reputacion, la libertad... Ah! Si es concevible 
que exista algun animo tan deprabado que por conplacerse en nuestra 
ruina enplease su intiuxo para que se hase a taies manos nuestra suerte, 
alegrese ya: Valencia es victima de la docilidad. Pero entienda al mismo 
tienpo que si Valencia ha sucunbido, nada tiene que agradecer el ene- 
migo al odio inmortal de los Valencianos, los quales se consuelan de su 
desgracia con la fortuna de ver la mano fatal encargada de salvarlos asida 
a la dura cadena del cautiverio. Nuestra opresion tendra su periodo. Si 
la indolencia devilitô el corage de los ilustres defensores, el escarmiento 
sabra infiamar este fuego sagrado, que reducirâ a cenizas el yugo inso- 
portable que nos préparé la aplaudida ignorancia. 

Y vosotros, padres de la Patria! Valencia os ha descorrido el vélo que 
os inpedia discernir las grandes aimas a (juienes el cielo quiere que con- 
fieis la salvacion de la Patria. La libertad no puede ser obra del espiritu 
de parcialidad que lucha contra el torrente de tristes experiencias. No 
se diga que es sabio el que nunca acierta, ni valiente el que sienpre es 
vencido. La desgracia de una ciudad puede y debe ser la fortuna de 
toda la Nacion. Pierdase Valencia, con tal que el estruendo de sus ruinas 
os haga abrir los ojos para que veais el verdadero camino de salvar la 
Patria.» 

Para prueba de la humanidacl de) govierno frances, puede bas- 



DE UN ALCALAINO I95 



tar lo que estan egecutando en la ciudad de Guadalaxara. donde 
dan actual mente trigo y gan a los cavallos de su tropa los go- 
vernantes franceses y afrancesados, mientras los pobres habi- 
tantes perecen de hanbre y miseria, como los de todas partes. 

Sin enbargo de que al folio 29 se dixo que a esta ciudad no 
se la exigiô por el govierno frances la contribucion de los 300 
mil y mas reaies de que alli se trata, despues la hizo aprontar 
175 lïiil reaies, ademas de la contribucion de granos, que inporto 
cerca de un millon al precio que subieron los granos en el ano 
en que estamos. 

l'^s mui notable que en esta ciudad, a pesar de las repetidas 
ordenes del govierno frances y estrechos encargos a sus coman- 
dantes militares, no ha podido lograr la formacion de la guardia 
civica hasta el dia de oy, 22 de Marzo de 1812, por la terrible 
repugnancia de los vecinos, que no se prestan a tomar armas 
contra su patria, a pesar de que en toda la Andalucia y casi to- 
das las poblaciones medianas y plaza de Madrid esta estableci- 
da la guardia civica, a que han obligado por la fuerza. 

Grande desgracia hoi domingo de Ramos, 22 de Marzo: se ha 
encontrado al canonigo de esta magistral, don Mathias Brea, 
presbitero, degollado y muerto, sacandole del pozo de la casa que 
habitaba en la calle de las Damas, donde ha sido encontrado por 
la justicia su cadaver. El caso no se sabe todavia como ha ocu- 
rrido, ni otra cosa que el haber entrado por una de las puertas 
falsas de dicha casa los facinerosos que han cometido este deli- 
to, y debe haber sido en la noche précédente, pues se le écho 
de mènes en el coro de san Justo a la fiesta de Ramos, y este ha 
sido el motivo de buscarle; vivia solo, sin ama ni criada, y quan- 
do se ha presentado la justicia en su casa se advirtio un gran 
charco de sangre junto a el pozo del patio, y rastro hasta el bro- 
cal, por lo que se infiriô estaria dentro; y, en electo, le sacaron 
muerto con una degolladura terrible, y hasta el sonbrero y ha- 
bitos cléricales ténia dentro del pozo. Esta desgracia ha conster- 
nado en gran manera a todo el puel^lo; pero estas son tristes 



196 LIBRO DE APUNTES 



conseqûencias de la hanbre gênerai que se padece, pues la casa 
ha sido robada, y este ha sido el principal objeto de los delin- 
qtientes. 

Kl pan a quarenta y seis quartos hoi 29 de Marzo; la libra de 
garvanzos, a treinta y ocho quartos, siendo buenos; la de arroz, 
a peseta; la de papas, a nueve quartos; la de carne, a veinte y 
quatro; la de harina de almortas, a veinte y seis quartos; la de 
bacalao remojado, 'a veinte y ocho. Con estos precios tan subi-, 
dos, los pobres tienen que mantenerse con yervas del canpo, )' 
asi es que las collejas sirven de sustento, la romaza y otras yer- 
vas, mientras que nuestros enemigos los Franceses seregalan con 
sus buenas raciones de pan, vino y carne, y otra porcion de 
afrancesados comen a costa nuestra. 

El pan a cinquenta y quatro quartos, hoi quatro de Abril, y 
no se encuentra. 

Tanbien se ha vendido a sesenta quartos en (^1 mismo dia, y 
sigue a este precio. 

La fanega de trigo se vende actualmente a trescientos quaren- 
ta reaies, y la de cevada, a ciento quarenta. Fecha ut supra. 

Por conseqijencia inévitable de tanta hanbre y de tan asonbro- 
sa miseria, es infinito el numéro de ladrones y rateros que hai 
en los caminos y en los pueblos. El salir de poblado es tan pe- 
ligroso, que con dificultad se encuentra un traginante que no sea 
robado; hai vandas de ladrones; hasta quince juntos roban en el 
camino de Madrid. Tiene que suceder asi, porque los jornaleros 
y artesanos no encuentran trabajo, ni quien les socorra, y para 
mal corner necesitan un dineral, por el subido precio de los vi- 
veres. Con todo, no son estos infelices los que mas se dedican a 
las raterias, sino los de mal vivir, y algunos disperses de las gue- 
rrillas, que no quieren sugetarse a la disciplina militar. La han- 
bre ha ocasionado que algunos jovenes se alisten en las vande- 
ras de nuestros enemigos, hecho que a ellos les ha causado gran 
placer y a nosotros indecible sentimiento. 

Kn este dia, seis de Abril, se ha vendido el pan de dos libras 



DE UN ALCALAINO 197 



a dos pesetas, y en el mismo hemos visto sacar de esta ciudad a 
los Franceses un conboi de granos de sus almacenes y conducir- 
lo a Madrid, de modo que estamos viendo nuestro trigo y no 
podemos corner pan; estamos llenos de hanbre, y nuestros ene- 
migos hartos y bien mantenidos con los granos que han arreba- 
tado de nuestras manos. jCalamidad extremada! 

El pan se ha hecho ya un genero tan raro, que solo lo comen 
los mui pudientes, y para suplir los pobres y medianos esta fal- 
ta tan esencial usan del arroz, papas, judias y otras semillas. Se 
esta viendo lo que nnnca se ha visto en esta ciudad, aunque en 
las circunstancias actuales es mui conveniente: se han dedicado 
a vender por riuartos y ochavos y de otros precios arroz coci- 
do, papas cocidas, judias, en grandes perolas que sacan a la pla- 
za, con escudillas, cucharas y lunbre para que se mantenga el 
calor, y acuden los pobres conprando cada uno lo que puede, 
que se lo corne alli mismo caliente y bien servido. Esto évita 
que conpren caiiamones y otras porquerias, que les han perjudi- 
cado a la salud. 

En Madrid ha liabido un principio de motin con motivo del 
precio del pan, que ha llegado a diez reaies el de dos libras, 
aunque faltas, y no ha pasado a ser un alboroto gênerai de otras 
conseqiiencias porque la tropa tratô con mucha contenplacion 
al pueblo y disimulô el que se llevasen el pan de una porcion de 
cajones de la plaza; con todo, se dice que hubo heridos, y al- 
gunos aiiaden muertos algunos civicos que quisieron hacerse de 
personas contra el paisanage. Sucediô el dia ocho de este mes 
de Abril. 

Vino otra comision a esta ciudad para establecer la guardia 
civica en ella, y mui enpefïado en organizarla un insigne rene- 
gado, edecan de Ofarrill, llamado don Francisco Xavier de Go- 
rostiza: la municipalidad hizo alguna resistencia al principio; 
pero acudiô Gorostiza a Ofarrill y traxo orden para que en vez 
de una conpaiïia de cien honbres que estava mandada se pon- 
gan todas las que den de si el numéro de los incluidos contri- 



iqS libro de apuntes 



buyentes a este servicio. Esta senalado el proximo domingo 
doce de Abril para que todos los incluidos conparezcan en la 
plaza del Mercado a las nueve de la manana. 

Porque no despachan su pan los panaderos, ni su trigo los 
que lo tienen, a motivo de que su escandaloso precio ha obliga- 
(lo a un gran numéro de gentes a privarse de] pan y pasarse sin 
ello, ha bajado cerca de un real en estos dias, de modo que se 
halla actualmente a siete reaies el mejor pan y a seis y medio lo 
regular. Abril 12 de l8l2. 

Para prueba del hanbre que reina y de la justa mofa que se 
hace de los enpleados de el rey intruso, a los quales no paga, 
merece copiarse aqui un parrafo de la Gaceta de la Maurha, de 
4 de Abril, que dice asi: 

«Madrid, i8 de Marzo: Ninguna cosa puede ofrecer mejor idea de la 
grandeza del rey que nos ha regalado el senor Napoléon, que el estado 
a que ha venido su corte. Aqui nada hai abundante si no es el hanbre; 
ipero que hanbre! aquella que llaman canina. Los enpleados por S. M. C. 
darian ahora un ojo porque hubiera conventos a donde ir por la sopa. 
EUos no contaron con que en un reinado en que todo habia de ser gran- 
de, era correspondiente que el hanbre no fuese pequeiia. Ahora lo ven: 
y no es eso lo peor, sino que de unos dias a esta parte han visto con sus 
propios ojos pasar de las Andalucias hacia Castilla varios mariscales y 
générales con unos 2 1 mil pénitentes: con cuyo motivo, y unas voces que 
corrian de guerras e insurrecciones, andaba en fermentacion un rumor dr 
trasladar los muebles al otro lado de los Pirineos. El rey es trashumante, 
V es forzoso que lo sean sus cortesanos: para eso tienen buenos sueldos 
y bien pagados: asi como asi, estavan incomodados con la rusticidad de 
su ex-patria, y van a ver prodigios de govierno, de abundancia y de gran- 
deza. Si: estos tuoantes van a hacer negocio en Francia. \\ tal rey, tal 
corte, ta] hanbre, y taies cortesanos!" 

Se ha verificado la reunion de los vecinos incluidos para la 
civica en la plaza del Mercado, hoi domingo doce, donde han 
concurrido el sub-prefecto, el comisionado Gorostiza y el co- 
mandante de la plaza, Azlor, con el Ayuntamiento; y aunque los 
vecinos concurrentes han ido contra su voluntad, intimidados de 



,'-' jg ' g.;" y ,; ^ 



DE UN ALCALAINO IQQ 



los atropellos de estos barbares, han faltado, sin embargo, un 
buen numéro de ellos que no han querido presentarse. Yo no 
he asistido, aunque estoi conprehendido, pero he sabido que alli 
no han hecho mas que llamar por voz de pregonero a cada uno 
en particular, y decirle: Onaiido V. sea Ilamado, conparecerâ al 
piinto. A esto se ha reducido la diligencia egecutada en la plaza 
publica. Abril 13 de 18 12. 

Ha ocurrido una muerte violenta, hoi 13 de Abril, en el ca- 
mino de Madrid, de un balazo que han tirado unos ladrones a un 
pobre arriero de Alcalâ; y en el mismo dia se recogio junto al 
ponton de Camarmilla a un pobre que estava espirando de nece- 
sidad, y se conduxo a este hospital de Antezana, donde muriô 
al dia siguiente. 

Don José Mondideu, comandante de escuadron de la cavalle- 
ria de la division del Enpecinado, ha cogido un dia de estos pa- 
sados sesenta Franceses junto a la villa de Cogolludo, veinte dra- 
gones y los demas de infanteria, sin perdida alguna de su parte. 

RI pan forastero, no mui malo, se ha vendido hoi 17 de Abril 
a cinco reaies y medio; pero el arroz ha subido a quarenta y dos 
quartos la libra. 

T.a plaza de Hadajoz ha sido reconquistada por el exercito 
clnvinado al mando de Lord Vellington el dia 7 de Abril; y se 
dice haber caido en ella un buen numéro de prisioneros, cano- 
nes, fusiles, almacenes, etc., lo quai junto con otras noticias 
buenas que corren, y la guerra de la Rusia, que parece induda- 
ble, nos hace concebir esperanzas de nuestra libertad y salvacion. 

Dia 18 de Abril se quemô publicamente en la plaza, por mano 
del pregonero, una porcion de pan, por ser tan malo que podia 
perjudicar a la salud publica, especialmente a los pobres, que por 
venderse barato lo consumian. Su precio era treinta quartos; 
pero sobre la perdida del pan se inpuso al panadero la multa 
de ochenta ducados. 

El dia 8 de Abril tomo a Sevilla nuestro famoso Ballesteros, 
gênerai mui acreditado en esta guerra. No se saben por ahora 



200 LIBRO DE APUNTES 



las particularidades de este gran suceso; pero si que mientras el 
mariscal Soult se a::ercaba con su exercito para socorrer a Ba- 
(lajoz, se puso Ballesteros sobre Sevilla y se apoderô de ella ( ' ), 
de modo que ni pudo ser socorrida por los Franceses la pla- 
za de Badajoz y perdieron a Sevilla. Ahora se asegura que toda 
la guarnicion de Badajoz ha sido pasada a cuchillo, incluso su 
governador, Filipon, o porque hubo que dar asalto o por otro 
motive. 

El gran Mina ha cogido un riquisinio conboi que iva para 
Francia, matando o cogiendo prisionera toda la escolta, que era 
numerosa. Las riquezas y dinero del conboi se graduan en veinte 
y cinco millones. Mas de mil y tantos prisioneros que llevaban 
en el conboi han recobrado su libertad. Entre los muertos fran- 
ceses se cuenta al secretario intimo de gavinete del rey intruse, 
Uamado Delans o Balans, y su muger prisionera, hija de un trai- 
dor espafiol Uamado don Blas de Aranza, cuyo cange ha pro- 
puesto Mina por su hermana, que la tienen los Franceses presa 
en Panplona. Son increibles las hazaîias del valeroso Mina. 

Por haberse aproximado las tropas de el Enpecinado y de V\- 
llacanpa al rededor de Brihuega y Guadalaxara en estos ultimes 
dias de Abril, aumenta las fortificaciones este comandante Az- 
lor, poniendo fuertes puertas con grandes cerrojos en las calles 
que hacen entrada a la plazuela del Palacio donde esta el quar- 
tel, y todos los afrancesados se disponen para encerrarse alli a 
la mas minima novedad. Su miedo les aumenta el peligro. 

Han tenido junta en el quarto del comandante Azlor todos los 
afrancesados el 27 o 28 de Abril para comunicarse mutuamente 
las melancolicas noticias, que no ignoran, de la toma de Bada- 
joz, la de Sevilla y otras que corren para ellos mui funestas. To- 
dos ellos se consternaron en extremo, y cada uno meditaba en 



î ' ) Esto necesita cuntirmacion. No entrô en Sevilla, siiio en e-1 harrii 
de Triana. Despues la tomô el gênerai Cruz Murgeon. 



DE UN ALCALAINO 20 1 



el modo de salvarse en eî caso del ultimo rêves. Ouien pensaba 
en apelar al conocimiento de Duran; quien marcharse a su pue- 
blo; quien a su conducta, reputandose buen Espanol despues de 
ser un bribon, y, en fin, todo era tormento y dolor para ellos, y 
para nosotros alegria. 

K! precio del pan sigue sobre seis reaies, y los pobres no de- 
jan andar las gentes por las calles, atacandolas pertinazmente 
para conseguir una limosna, en terminos que no basta décides 
très y cjuatro veces que no se las puede socorrer: claman y si- 
guen detras, insistiendo en que se les socorra, y esto aumenta 
el tormento de quien no puede hacerlo. Siguen muriendo muchos 
alcanzados de la hanbre, y ayer tocaron quatro veces a la agonia, 
una de ellas por un jornalero, que habiendo estado todo el dia 
escardando se cayo desfallecido, y a poco rato muriô. Llamabase 
tio Paulino y era mui trabajador. Ouien ve esto, y que los Fran- 
ceses pasan convoyés de granos de Guadalaxara a Madrid, que 
en esta ciudad y todos los pueblos de guarnicion tienen copiosos 
almacenes de trigo y a nadie socorren, necesita entraînas de tigre 
para sufrirlo. V.n el mismn dia muriô en el canpo otrn paisano 
fie esta ciudad, llamado vulgarmente Cachiporras, desfallecido 
de hanbre, y le conduxeron a Cimarma, en cuyo termino se en- 
contrô muerto. 30 de Abril. 

RI pan a siete reaies hoi très de Mayo; el arroz, a treinta y 
ocho y quarenta quartos; la arina de almortas, a treinta quartos 
libra; garvanzos, a treinta y seis quartos, siendo medianos; las len- 
tejas, a veinte y quatro quartos; las judias, a veinte y ocho, y el 
pescado remojado, a veinte y ocho quartos la libra. Con precios 
tan subidos y con no haber donde ganar un jornal en ningun 
oficio, crece la miseria, se aumentan las desgracias y niueren 
muchas personas sin que se las conozca otra enfermedad qiie la 
hanbre, y asi es que quantos llevan al hospital de Antezana se 
reparan al instante que son alimentados, y esto prueba que no 
hai otra enfermedad sino el hanbre canina. 

Al fin vence el enpeiîo v teson del subprefecto Tramarria, 



202 LIBRO DE APUNTES 



Teron, administrador de bienes nacionales, administrador de ren- 
ias Vivanco y demas afrancesados: inplantar en esta ciudad la 
guardia civica contra la indecible repugnancia del pueblof ). Es- 
tan ya nonbrados los gefes para dos conpanias, a saber; don Ni- 
colas Vivanco, administrador de rentas, y don Juan Antonio 
Teron, administrador de bienes nacionales, son capitanes, como 
finos afrancesados; el tesorero y guarda mayor de rentas, tenien- 
tes capitanes, y el comerciante Gallo y el labrador Lizana, oficia- 
les: estos dos ultimos contra toda su voluntad. La propuesta 
fue del A^aintamiento, y el nonbramiento del rey intruso. Ya 
no falta mas que la organizacion de las conpafiias y que a los 
infelices habitantes los obliguen por la fuerza a hacer la centi- 
nela, quando no pueden tenerse en pie de hanbre y trabajos. 
Esta esclavitud no puede tener egenplo en las historias. 

Ahora se advierte que en ningun tienpo se mira mas oprinii- 
do el pobre que en el de carestia, y nunca gana mas el comer- 
ciante y atravesador de los generos de comer. Este solo piensa 
en almacenar, y no vende hasta que el genero ha tomado un 
precio capaz de saciar su codicia. Asi se ve que ganan lo que 
quieren los comerciantes, los tenderos de merceria, los revende- 
dores y panaderos, que son los que en el dia tienen pesetas, por 
que retienen sus generos hasta que el pobre los consume a el 
valor que quieren subirlos, y son de este modo los homicidas 
de los misérables. 

Dia 4 de Mayo vino de (luadalaxara un convoi de granos con 
mas de quatrocientas cavallerias cargadas y siete carros. Venia 
escoltado de unos trescientos honbres; pasa a Madrid, y en el 
mismo dia han entrado unos quinientos honbres que vienen de 



( ' I Nota. — Sin enbargo de lo que se dice en esta loxa, no llegù el 
caso de organizarse la civica en Alcalà, porque no quisieron sus habi- 
tantes, y al fin marcharon les Franceses sin lograr que hiciesemos la cen- 
tinela. 



DE UN ALCALAINO 20}, 



Madrid para (iuadalaxara, con inuchos cnrros, bagages y costales 
para conducir mas granos, que los tienen en abundancia, mien- 
tras perecen de hanbre los habitantes de los pueblos. Al tienpo 
de entrar el convoi he visto y lo han visto muchos dos mucha- 
chas como de doce o diez anos de edad, moribundas por desfa- 
llecimiento, la una a la puerta del comerciante Gallo y la otra en 
la puerta de Landa; y esto sin contar très niuertos que ha habido 
en este dia de la hanbre, porque el desfallecimiento es en algu- 
nos tal, que quando se trata de socorrerlos es tarde. 

Ya que no hai pan, hai palos en abundancia, no ya solo de los 
comandantes, oficiales y soldados franceses. pues en estos es 
costunbre mandat a golpes y bofetones a todo viviente, y a los 
sacerdotes, con quienes tienen el mayor rencor, sino de los Es- 
panoles afrancesados que nos goviernan. Toda la autoridad de 
un Tramarria, subprefecto de Alcalâ y su partido, con su vesti- 
do bordado de plata e insignia de cavalière de la real orden de 
Espana (la venera de los traidoresi ha dado de palos en la ma- 
nana de hoi, cinco de Mayo, a muchos de los pobres paisanos 
vagageros del convoi, en medio de la plaza Mayor, porque se le 
antojo que no concurrian a cargar con toda la ligereza que de- 
seaba. Este es todo el pago y estipendio que reciven los infelices 
paisanos despues de venir con sus cavallerias, sirviendo por la 
fuerza a los enemigos; pues sobre el trabajo y golpes, si han de 
corner ellos y sus cavallerias, tienen c^ue traherlo o buscarlo, y 
asi sucede sienpre, de modo que los labradores en todos los 
pueblos se hallan perdidos, pues su ganado no se enplea sino en 
bagages, con perdida de las labores v del dinero que les cuesta 
cada viage. 

Ha buelto oy seis de Mayo el convoi de Guadalaxara cargado 
de granos y pasa a Madrid; lleva poca carga, aunque muchas 
cavallerias y carros; la escolta es la misma que aconpatîô <i la ida- 

VA Manco, despues de haber entrado en el partido de los rene- 
gados, sigue dando muestras de que desea servir a los Franceses. 
porque hace sus incursiones en los pueblos. aprisiona a los pa- 



204 LIBRO DR APUNTRS 



rrocos y a los pudientes y saquea y roba. En Chiloches ha roba- 
do y saqueado la casa de Garces, labrador rico, sin duda porque 
su hijo esta sirviendo a la Patria, siendo individuo de la Junta 
de Guadalaxara, que réside en Arcos. Tanto era el concepto de 
este Manco, que a pesar de esto todavia hai quien espéra de él 
alguna accion buena y que se restituya a la division del Enpeci- 
nado quando se le présente ocasion; pero esta opinion es propia 
de los que tienen ideas de honor, y acaso esta mui lexos de su 
corazon. 

Carne mortecina de animales inmundos comen los misérables 
por no morir de hanbre. Me consta que unos pobres mendigos se 
han aprobechado de una mula muerta de un panadero de esta ciu- 
dad, que es proveedor de la tropa, cortandola tajadas de la nalga, 
que han cocido y comido para sustentarse. Asi ha sucedido en 
este hospital de santa Maria la Rica, delante de la hospitalera y 
otras personas. ^Puede llegar a mas la miseria? Soi testigo, y to- 
das las personas de mi casa, como que les dimos la sarten donde 
cocieron la carne de mula muerta, aunque nos la pidieron para 
cocer su comida sin decir lo que ivan a conponer. 

Hasta esta epoca no se cuentan en esta ciudad muchos traido- 
res de los vecinos de ella; pero. sin embargo, son fieles servido- 
res de los Franceses los siguientes; RI escribano ( ' ) 

que desde el ano 1809 tomô el destino de oficial mayor de bienes 
nacionales y se atrevio en publico a decir y firmar que el era 
nonbrado por el legitimo rey de Espafia y de las Indias don José 
Napoléon, y con sus viles acciones ha manifestado ser un picaro y 
un traidor. El abogado ha tomado el destino de 

asesor del subprefecto Tramarria y el sueldo de quatro o cinco 
mil reaies para dirigirle en los asuntos de la sub-prefectura, que 
todos son para sacrificar a la Patria y destruir el patriotisme. Este 



(') Les noms laissés ici en blanc ont été liarrés dans k manuscrit 
original et sont illisibles — ou à peu près. 



DE UN ALCALAINn 20S 



procura tener contentos los dos partidos, por el temor de un rê- 
ves, pero hace su negocio a Costa de la Patria y sirve bien a los 
Franceses. (Hros dos o très canonigos de la magistral, espurios 
. hijos de tal madré, que son bien conocidos, sirven, comen y se 
familiarizan mucho con los afrancesados y se alegran de los 
triunfos de los Franceses; y de esta ciudad tan- 

bien quiere persuadir la decantada invencibilidad de Napoléon y 
hace sus oficios energicos por los Franceses, abatiendo de este 
modo el espiritu publico, que a pesar de tantos predicadores 
reina generalmente contra la esclavitud. Ha sido notado como 
sospechoso , ya difunto, y su muger ha dado 

mucho escandalo con el comandante Henri. Los mas principales 
agentes de los Franceses en esta ciudad son torasteros, como 
los sub-prefectos Miranda y Tramarria, el comandante Azlor, los 
administradores Vivanco y 1 eron, el comisario Belgrano, el al- 
calde mayor don Manuel de Frutos, aunque no es de mala inten- 
cion, el contador Bescos, el guarda mayor Cardenas; y a estos 
siguen una multitud de subalternos tan picaros como sus supe- 
riores. Xo hablo de y , que son dos catedrati- 

cos de la L niversidad, el primero individuo de la Junta criminal 
de Guadalaxara y ^1 otro oficial de la redaccion de la Gaceta de 
Madrid, porque estos son dos insignes bribones bastante co- 
nocidos. 

1^1 pan sigue a siete reaies y medio, y a ocho hoi nueve de 
Mayo; el arroz, a quarenta y dos quartos libra; los garvanzos, a 
quarenta y quatro: la carne, a veinte y quatro quartos; las judias, 
a veinte y ocho; el quartillo de vino, a once quartos; el de lèche, 
a sais quartos; y sigue muriendo gente de hanbre, como que 
ayer murieron cinco personas. 

Se ha establecido sopa economica para socorrer a los pobres, 
y la dirigen los principales eclesiasticos de la ciudad, con las 
autoridades de ella, que forman una Junta. Han salido por las 
calles y casas de los vecinos a pedir para este establecimiento, y 
a pesar de la gênerai miseria se han esforzado de modo que po- 



206 LIBRO DE APUNTES 



dran ser socorridos diarianiente doscientos pobres. Rnpieza en 
este dia doce de Mayo. 

Siguen los robos y los asesinatos. Ayer once de Mayo ocu- 
rrieron dos robos, uno en el camino de Madrid y otro junte a 
Daganzo. En Uceda han degollado a Antonio la Raya, persona 
mui conocida en la ciudad. 

Dia 13 de Mayo entré convoi de granos que venia de Guada- 
laxara para Madrid: se conponia de catorce carros y doscientas 
cavallerias, y la escolta de cincuenta dragones con doscientos 
infantes. 

Sigue el pan a siete reaies y medio, y a ocho hoi veinte de 
Mayo; y siguen tanbien muriendose de hanbre muchos pobres, 
aunque la sopa economica socorre a bastantes; pero todavia ve- 
nios algunos misérables tirados por las calles, muriendose desfa- 
Uecidos de hanbre, especialmente criaturas de poca edad y fo- 
rasteros que han concurrido en abundancia de Madrid y pueblos 
comarcanos a buscar donde trabajar y comer, sin encontrar ni 
aqui ni en parte alguna. En Madrid son muchos los que mueren 
tiiariamente, encontrandose familias enteras muertas en sus ca- 
sas; y la causa de tan inumerables desgracias no es otra que el 
haberse alzado con todos los granos, o la mayor parte, los 
Pranceses, y haber faltado de todo punto el comercio, la indus- 
tria y el trafico por las insoportables contribuciones de este go- 
vierno tiranico, que se ha propuesto conquistar por el hanbre lo 
que no puede con la fuerza. 

Hasta en los almanaques y calendarios de Espaiîa han intru- 
sado santos que no los habia en los calendarios antiguos. Taies 
son san Napoléon en el quince de Agosto, y santa Juliael 22 de 
Mayo: aquel por ser el nonbre del tirano idolo de los bribones, 
y esta por llamarse asi la supuesta reina de Espana, muger de 
losé. En este dia 22 de Mayo ha mandado el sub-prefecto Tra- 
marria, de su voluntad y sin orden superior, que se cante misa 
con Te Deuin en san Justo por celebrar los dias de la tal reina, 
y que por la noche se ilumine la ciudad. A excepcion de la mu- 



DE UN ALCALAINO 20/ 



nicipalidad y enpleados, rara persona ha concurrido a la misa v 
la iluminacion ha sido indécente, pues en toda la calle Mayor 
no ha habido luces sino en sais o siete casas de enpleados, y en 
la plaza Mayor, en las casas del comercio, Ayuntamiento, Co- 
rreo y Universidad; pero lo mas gracioso ha sido que, sin en- 
bargo de hacer una noche hermosisima y el tienpo tan tenplado, 
no saliô gente alguna a ver la iluminacion y recorrer las calles, 
como es regular y sucede sienpre en estas funciones: no se vio 
gente alguna, porque todos aborrecemos este govierno y a los 
titulados soberanos, que nadie los reconoce por taies. 

El pan, hoi veinte y très de Mayo, a ocho reaies y medio; v 
tanbien se ha vendido a nueve reaies cada pan de dos libras. 

Hoi veinte y quatro de Mayo, domingo de la Santisima Trini- 
dad, ha salido de esta ciudad para Madrid un convoi de granos 
que vino de (juadalaxara la noche anterior a las diez y média: 
no ha hecho mas descanso que siete horas, y lleva buena escol- 
ta, porque va bien cargado. ^Quien podrâ créer en lo succesivo 
que son tan inmensas nuestras calamidades, que mientras pasan 
tantos y tan copiosos convoyés de granos, arrebatados y roba- 
dos de las camaras de los labradores, perecen de hanbre, sin 
encontrar quien los pueda dar un poquito de pan, una multitud 
de infelices? VA que de generacion en generacion, por los siglos 
de los siglos, no aborrezca, déteste y abomine de el exécrable 
Napoléon y de la orgullosa nacion francesa, que tantos ultrages, 
humillaciones y desgracias ocasiona y hace sufrir a los Espano- 
les, no puede ser honbre de bien, ni merece el dictado de PLspa- 
nol, ni ser contado entre los christianos. Y a pesar de tan gran- 
des motivos de aborrecerlos, hai infinidad de Espaîioles traidores 
que ayudan, sirven y se esfuerzan a sostener a los Franceses, y 
militares de su partido que derraman la sangre por ellos, no ha- 
biendo tenido valor para derramarla por su patria. 

En el mismo dia 24 de Mayo se han llevado con el convoi 
bastantes presos de los muchos que hai en estas carceles actual- 
mente y los conducen a Madrid, sin duda para sufrir la pena de 



208 L1BR(1 OF, APUNTES 



muette, pues son reos de graves delitos. Entre ellos van dos que 
por mote se llamaban los Cigarros: son dos hermanos, que el uno 
estava aqui casado, y van confesos de haber sido los homicidas 
y asesinos del canonigo Brea, degollado el domingo de Ramos 
de este ano; y se habia fugado de la carcel otro conplice, que fue 
el principal en el asesinato, llamado vulgarmente Cenacatres. 
que a pesar de infinitas diligencias no ha podido saberse su pa- 
radero hasta ahora. 

Se ha conprobado la noticia de que en Madrid ha tenido que 
arrojarseen el canal unaporcion de trigo mui crecida, que por ha- 
berse entallecido no servia para hacer pan. Un soldado de infan- 
teria del numéro 28, frances, que estuvo enfermo en este hospi- 
tal de Anterana, dixo que el con un destacamento presenciô esta 
operacion,y que se arrojaron 14 mil tanegas de los almacenes, no- 
ticia que habia corrido antes como positiva. Esta ha sido la bue- 
na administracion del govierno frances, para que despues perez- 
can de hanbre los Espanoles a docenas, como esta sucediendo; 
y tanbien sucede lo que no podria creerse si no se viera. Andan 
pidiendo limosna por las calles y tenplos algunas seîîoras y ca- 
valleros de alta gerarquia, y aun alguna Grande de Espaîia, con- 
sejeros de Castilla, mugeres de camaristas y otros personages, 
que se ven en tan triste estado por la invasion de los Franceses 
y por ser honrados patriotas, que no han querido tomar servicio 
en el govierno intruso, prefiriendo su desgracia y aun la muerte 
por no hacer infïdelidad a la patria. De esta clase de honbres 
liai nmchisimos en Madrid y en todos los pueblos y provincias 
ocupadas por los Franceses, sin enbargo de que llevamos quatro 
anos de su yugo tiranico; niejor diria ^que son contados los que 
no piensan de este modo, y que los que han tomado destino \ 
partido por los enemigos han sido aquellos honbres de baja es- 
tera que no podian esperar hacer fortuna de otro modo, aquellos 
que estan inbuidos en la philosofia francesa, que es la inpiedad 
o incredulidad, y otros seducidos por el mal exenplo. Lo cierto 
es que con esta casta de honbres a la cabeza de los pueblos y 



DE UN ALCAl AINO ZOÇ 



provincias no se expérimenta sino despotismo, disparates, des- 
^ovierno, pues cada uno es lo mismo que un baxâ de Scutari, y 
autorizados el robo, la iniquidad, y todo genero de infamias. 

Crece la tribulacion y se aumentan las desgracias cada dia 
mas. En Madrid mueren las gentes en las calles y plazas a mon- 
tones, y hay dias en que la policia recoge quarenta, cinquenta y 
aun cien muertos desfallecidos de la hanbre: el pan vale aili, 
malo y falto, a diez reaies, a once y aun a doce cada dos libras. 
Salen a millares huyendo de la corte sus habitantes a buscar 
donde corner o donde morirse, de modo que hay barrios ente- 
ros sin gente. En esta ciudad se han remediado algo las desgra- 
cias con la sopa economica, pero no alcanza para todos, y si- 
guen muriendo algunos pobres de necesidad. 

El pan hoi I.° de Junio a nueve reaies y medio, a pesar de 
que se acerca la cosecha y no se présenta escasa. El quartillo 
de vino, a once quartos; la libra de garvanzos, a cinco reaies; las 
judias, a treinta y dos quartos libra; la libra de queso frcsco, a 
peseta; la de arroz, a quarenta y ocho quartos. 

Cayô en tîn el malvado homicida del difunto canonigo Brea, 
ilegoUado este domingo de Ramos, el quai se habia fugado de 
esta carcel; pero la Justicia divina, que no consiente la impuni- 
(lad de los delitos tan énormes, lo puso en manos de la justicia 
de Daganzo el dia de ayer primero de Junio, y esta lo conduxo 
el mismo dia a esta carcel con aplauso de toda la ciudad, que se 
alegro mucho de la prision de este delinqliente tan abominable. 
Su apodo es Ccnacatres v sera pronto conducido a Madrid, don- 
de con sus dos conplices, los llamados Cigarros, sufriran la pena 
de muerte. 

Con el motivo de suplirse la carestia del pan con las demas 
légumhros v verduras, han tomado estas un precio que merece 
escribirse para perpétua mejiioria. Las lechugat \ a casi espiga- 
das se vendeii cada una a très quartos, a quatro y aun a cinco si 
es buena. La libra de abas ya duras, que en otros tienpos no se 
querian a (|uarlo, se venden a cinco quartos libra; los espa- 

Rivue llispuii.uiu:. M. i + 



2IO LIBRO DE APUNTES 



rragados ahilaclos no l^ajan de quatro reaies y medio. Junio 4 
de 1812. 

Desde el dia 8 de Junio hasta el 26 que me he hallado en Ma- 
drid he visto desgracias y miserias que no pueden hacerse crei- 
bles a quien las lea. Millares de personas arrojadas por las calles 
y plazas muriendose sin encontrar quien las socorriese ni las diè- 
se un pedazo de pan para remediarlas. Parbulitos inocentes cla- 
mando y diciendo que se morian de hanbre, que les diesen un 
poquito de pan por Dios, y no hallaban auxilio. Adultos y ancia- 
nos de todas clases y oficios cayendose muertos de necesidad, 
sin encontrar auxilio. Un gran numéro de cstos tenian las pier- 
nas hinchadas, que era el preludio seguro de su muerte, pues a 
pocos dias de la hinchazon morian. En fin, los infelices se mue- 
ren a centenares, arrojados en las calles como los perros, o tienen 
que emigrar de Madrid para no verse en tan triste estado; de 
modo que esta gran capital se halla casi desierta, y en ella solo 
viven los Franceses y afrancesados con los robos y substancia 
de los pueblos que aniquilan. En este medio aiio de 1812 han 
recogido en Madrid mas de quince mil cadaveres, victimas todos 
del hanbre. 

Han padecido la pena de garrote los homicidas del padre Brea, 
que fueron los dos hermanos llamados los Cigarros y Cenacatres. 
A los très los he visto en Madrid en el patibulo, con un cartelon 
que decia: «por ladrones y asesinoS'>. 

Al momento que se ha enpezado a segar cevadas se ha hecho 
pan de esta especie, que se vende a seis reaies y medio cada pan 
de dos libras en esta ciudad, a pesar de que la cosecha se pré- 
senta mas que mediana; pero como ya esta publicada por el go- 
vierno intruse otra contribucion tan grande como la del aiîo an- 
terior, no baja el precio de los granos, y solo la abundancia po- 
dr^ hacer que baje algo. El pan de trigo llega en el dia a precio 
de diez reaies cada dos libras; la de queso tVesco, a quarenta y 
quatro quartos; la de judias secas, a treinta y seis; la de calaba- 
cinos, a doce; la de guisantes duros, a ocho. Junio 28 de 1812. 



DE UN ALCALAIN(1 211 



Ha empezado a bajar el pan de trigo y se ha vendido hoi, dos 
de Julio, a ocho reaies y medio cada dos libras. Los que tienen 
trigo anejo no han encontrado quien se lo pague sobre trescien- 
tos reaies cada fanega: el trigo nuevo enpieza pronto; la cosecha 
no es escasa, y como todos van a espigar cevada, hasta la gente 
que henios conocido en estado mas que mediano, y hacen pan 
de esta especie, hai pocos consumidores de pan de trigo. 

La contribucion que se carga a esta ciudad por el ano rural 
que empieza en primero de Julio y ha de acabar en ultimo de 
Junio de 1813, es de dos mil trescientas quarenta y dos fanegas 
de trigo, dos mil treinta y cinco de cevada y trescientos cincuen- 
la y quatro mil setecientos catorce reaies. Para sobrellevarla qui- 
tan las rentas provinciales y la del aguardiente, rentas de la ex- 
traordinaria sobre casas y tierras y alguna otra; pero todo lo que 
(juitan importa diez y lo que cargan importa ciento. 

El pan a siete reaies las dos libras, bueno, y el de cevada a 
peseta, hoi quatro de Julio. 

El pan de trigo a seis reaies hoi siete de Julio, y por momen- 
tos se espéra que baje mucho, porque la cosecha es muy buena, 
segun va pintando. 

En este dia, siete, se dice con alegria de todos los buenos Es- 
panoles que se aproxima la retirada de los enemigos de la corte 
y de este territorio, porque los Ingleses y aliados, despues de 
haber batido a Marmont en Castilla y ocupado hasta las marge- 
nes del Duero, se han acercado a lalavera y al Escorial. Lo que 
parece cierto es que tienen orden la guarnicion de esta ciudad y 
las de Guadalaxara y Brihuega para estar preparadas a marchar, 
y que para este caso recojan todo el ganado lanar de su territorio 
para Uevarsele; aqui por lo menos se ha requerido a los ganade- 
ros para que lo tengan a disposicion del subprefecto, lo quai, jun- 
to con el senblante macilento de los enpleados de este govierno, 
indica grande novedad. La retirada se dice que sera por Cuenca 
a Valencia. Tanbien se ha mandado a la municipalidad que en- 
bargue todo el trigo y cevada que haya linpio para llenar el cupo 



212 LIBRO DE APUNTES 



de la contribucion en el termino de quarenta y ocho horas, que 
importa en todo grano quatro mil y quatrocientas fanegas poco 
menos. El pan de trigo, oy nueve de Julio, a cinco reaies en esta 
ciudad, y en Madrid ha bajado a peseta, porque se dice que los 
Franceses han abierto sus almacenes para vender los granos, 
preparandose para una retirada. 

F^l pan de trigo regular a peseta oi dia diez de Julio. 

Oy doce de Julio el pan se vende a cinco reaies. 

Oi 13 de Julio, a las très de su manana, ha entrado un convoi 
de cevada de Guadalaxara para Madrid y otro se reune de esta 
ciudad de los granos que han sacado a cuenta de la contribucion; 
marcha esta guarnicion del numéro 28 y queda parte de la tropa 
que ha venido de Guadalaxara, habiendo quedado sin guarnicion 
alguna los pueblos de Brihuega y Torija. 

]i\ pan a cinco reaies, y tanbien se ha vendido a treinta y seis 
quartos hoi catorce de Julio. 

El pan a peseta y treinta y seis quartos hoi diez y seis de Julio. 

En este dia ha pasado el Manco insigne por esta ciudad para 
Madrid con cincuenta hombres que conponen su escuadron, y 
su destino nuevo es a los usares de la guardia real de José. No 
solo es este honbre renegado de corazon, sino desatinado dv 
aima y enemigo cruel de la patria, ladron de oficio y persegui- 
dor de los honbres de bien: estos son los meritos que le elevan a 
capitan de usares de la guardia real, aunque todavia se duda de 
este destino. El pan signe a peseta, quarto mas o menos, hoi 
diez V ocho de Julio. 



Primeros Ministros nonbrados en Cadiz con arreglo a la nueva 
Constitucion sancionada par las Cartes générales del Reino. 

El marques de Casa-Yrujo, para el ministerio de Estado. 
Don José Pizarro, para el ministerio de la Governacion de la 
peninsula e yslas adyacentes. 



DE UN ALCALAINO 213 



Al senor Calderon, para la governacion de Vltramar. 
Don Antonio Cano Manuel , para el ministerio de Gracia v 
justicia. 

Don Luis de Salazar, para el ministerio de Hacienda. 

Al gênerai Abadia, para el ministerio de Guerra. 

Al seiïor Vazquez Figueroa, para el ministerio de Marina. 

l'Ln este dia l8 de Julio estan sacando a la fuerza en esta ciu- 
dad doscientos y mas colchones y gergones que quitan a los po- 
bres vecinos de sus camas para la tropa de guarnicion, ademas 
de tener en sus casas los alojados, a quienes hai que dar buena 
cama, luz, aceite y adhérentes para sus comidas. lunbre v quan- 
1o se les antoja. I^n los très anos de los quatro que hace se em- 
pezo la guerra ya se han hecho mas de ocho extracciones de col- 
chones, ademas de otras infinitas camas que para el quartel se 
han costeado del pueblo. En igual forma se saca al vecindario 
(juanto la tropa pide: oUas, cazuelas, cantaros y demas utensi- 
lios, y estas exacciones se repiten continuamente, porque todo lo 
flestrozan y tiran los soldados quando salen para otro pueblo. 
E'^ fin, los habitantes nada poseen que no sea para esta casta de 
ladrones: el dinero, el trigo, la cevada, las casas, los frutos, los 
muebles y hasta nuestra paciencia; todo es para ellos y nada 
para nosotros, sino el hanbre, la miseria, los trabajos, las lagri- 
mas y la muerte; mas a pesar de todo, subsiste y subsistirâ eter- 
namente el patriotismo y el enpeno de ser libres. 

En este dia, diez y nueve de Julio, se advierten novedades de 
grande momento, y todos calculamos por ellas una retirada mui 
proxima de las tropas enemigas. Ayer tarde estendieron sus 
agentes la voz de que venian de Aragon por el camino de Siguen- 
za y Guadalaxara doce mil soldados con el gênerai Palonbini, y 
que debian llegar en este dia. Pidieron a este sub-prefecto doce 
mil raciones, y para prevenirlas se enbargaron en las heras todos 
los granos que habia linpios, presentandose el sub-prefecto y 
demns subaUernos a arrancar de las manos del pobre labrador el 



214 LIBRO DE APUNTES 



fruto de sus tareas y sudores, y tomô otras providencias violen- 
tas. En esta manana ya se han aumentado los pedidos hasta trein- 
ta y seis mil raciones, y vociferan los afrancesados que vienen 
très divisiones de Aragon: han salido cjuatro colunas de infante- 
ria y cavalleria a recorrer los pueblos comarcanos, coger quanto 
ganado lanar encuentren, traherse todas las cavallerias y carrua- 
ges que haya, conducir granos y exigir grandes sumas de dinero; 
y hemos visto con lagrimas en nuestros ojos llenarse esta plaza 
del Mercado al anochecer del ganado acarreado de los pueblos, 
y de todos los animales y muebles saqueados por los enemigos, 
que parecia un infîerno. Cada soldado cogia su cordero, carnero 
o lo que antes pillaba y cargaba con ello, pudiendose asegurar 
que una (]uinta o sexta parte ha sido destrozada de esta manera. 
En esta ciudad han de estar aprontados doscientos quarenta y 
ocho mil reaies para mafiana mui tenprano: han de presentarsc 
todas las cavallerias mayores y menores, y carruages, y todavia 
esperamos con temor otros maies al tienpo de la despedida, si 
se van segun calculamos. Para todo amenazan con pena de la 
vida, y seran capaces de asesinar a qualquiera con solo que répli- 
que, por la colera y el furor que manifiestan, deseando vengar en 
los pobres paisanos indefensos la rabia que les dévora, senal que 
nos indica el dolor y vergiienza (|ue sienten por tener que aban- 
(lonar este pais que juzgaban dominado, y que con tanta seguri- 
(lad habian creido suyo, como si no hubiese Espanoles ni Ingle- 
ses en el mundo capaces de hacerles soltar la presa. El corazon 
de todos los honbres de bien rebosa alegria; pero no nos atreve- 
mos a manifestarla exteriormente, porque séria un delito, y con 
mirarnos de paso por las calles nos entendemos y alegramos mu- 
tuamente. 

En esta tarde del mismo dia, el coronel Mugo, del regimiento 
real extrangero, que es el que ocupa de guarnicion la ciudad, nos 
lia dado un gran susto, o con el fin de intimidarnos o con el de 
tomar un pretexto para saquear. Ha condenado a ser fusilado a 
un vecino honrado, llamado Liso, porque en el portai donde ven- 



DE UN ALCALAINO 2 I =; 



(le vino se han hallado unos cartuchos con bala que habia con- 
prado a un soldado en pago del vino que le debia. Llevaron ai 
paisano a la prevencion golpeandole y maltratandole. Y al punto 
se estendiô la voz de que le ivan a fusilar, como, en efecto, lo ha- 
bia determinado el coronel; se buscô confesor que le confesara, 
y se confesô. Todos estavamos atonitos con esta desgracia, y se 
aventuraron los curas y personas de la ciudad mas recomenda- 
bles a intercéder por el, las que pudieron conseguir la respuesta 
de que si la ciudad se portaba bien en los pedidos que hiciese el 
sub-prefecto séria perdonado: se mantiene preso y esperamos 
que no perderâ la vida. 

Ya se descubre el plan de retirada al anochecer del mismo dia 
(|uando vemos a los enpleados de este govierno intruso, Espa- 
noles espurios, disponerse para marchar con la tropa, pues a que- 
darse sin ella serian arrastrados y asesinados por el pueblo. No 
hai duda en que se acerca el momento de nuestra libertad y feli- 
cidad. El sub-prefecto, el alcalde mayor, el comandante Azlor, 
el administrador de rentas, el de bienes nacionales, el del sello o 
registro y todos los depondientes preparan su viage, lloran su 
desgracia, gimen sus faniilias, y todo es lamento y lagrimas entre 
cllos. Ahora experimentan ellos los efectos de la infidelidad a su 
patria, y ahora los buenos Espaiiolos recogen el truto de su hon- 
radez. 

En este dia, 20 de Julio, se ha verificado la salida y marcha de 
guarnicion y de enpleados de esta ciudad para Madrid: todos se 
han ido a las diez de la maiîana, llevandose un sin numéro de 
carros y cavallcrias, la mayor parte de sus muebles y la maldi- 
cion de todos los honbres honrados. Ellos todavia llevan la espe- 
ranza de bolber a esta ciudad con sus destinos; pero nosotros 
("speramos lo contrario. T>a ciudad en este dia parece un pueblo 
de aturciidos: nadie atiende a su negocio, ni trabaja a su oficio; 
todos, llenos de incertidunbre, obserban, registran y esperan con 
inpaciencia el resultado de esta novedad, y mientras tanto pasan 
malisimos ratos con los oficiales alojados, quetienen mal humor, 



2l6 LIBRO DE APUNTES 



esperando y temiendo por despedida otro saqueo sobre el que se 
ha sufrido en la exaccion de dinero, granos y bagages, para el 
quai cada uno se ha preparado escondiendo sus mejores muebles 
y alhajas en camaranchones, sotanos y rincones. Por ultimo, ha 
logrado la muger del comandante de esta plaî^a que se ponga en 
libertad al paisano destinado para ser fusilado. 

A pocas de horas de haber salido la guarnicion y enpleados 
de esta ciudad ha entrado en ella la division de! gênerai Palon- 
hini, conpuesta de très mil y tanto Italianos, que no se han por- 
tado mal ni han hecho dano, y ha buelto a salir para Madrid a la 
média noche, sin enbargo de que vienen cansados con marchas 
dobles desde Tudela; pero en Guadalaxara permanece la guarni- 
cion y enpleados, cncerrados todos en su fortaleza con quatro 
canones. 

Hemos tenido un dia veinte y uno de Julio sin Franceses ni 
enpleados, sin sub-prefecto ni comandante, es decir, sin tiranos, 
y por lo mismo tan descansado y tranquilo, que como en quatro 
aiîos todo ha sido trabajos con ellos, nos ha parecido que de re- 
pente nos han mudado a otra région de felicidad. Si el temor }' 
cuidado que tenemos de que buelvan, que nos durarâ mientras 
no veamos desocupar a Madrid y Guadalaxara, no nos contuvie- 
ra, séria una locura gênerai y una alegria sin termino, quando 
un solo dia de libertad tanto nos ha consolado. Hoi se esperaban 
de buelta de Madrid los carruages y cavallerias que fueron de 
bagage; pero no ha buelto sino alguno que otro que por pesetas 
o otra maiia ha podido escaparse, y dicen que muchas nuilas 
quedaban encerradas en el Retiro, y sus dueiïos las cuentan per- 
didas. En este dia ha salido de Madrid José Napoléon con las 
tropas que ha podido recoger, dirigiendose a el Escorial y Gua- 
darrama, diciendo que va a ponerse al Trente del enemigo, y de- 
jando en la Corte una guarnicion conpetente. El hecho es que 
haparado su viage en el Escorial, fijando alli su quarte! gênerai 
para obserbar a los Ingleses, que andan cerca, y llamarles algo 
su atencion. 



DK UN ALCAI.MNO 21/ 



Bste dia, veinte v dos de Julio, ha sido mui tranquilo, por 
continuar la ciudad sin Franceses ni afrancesados, esperando to- 
dos el exito de una batalla que se prépara en Castilla, la que pro- 
bablemente decidira de la suerte del govierno intruso. El pan a 
peseta. 

El dia veinte y très de Julio, igual al anterior; y el veinte \' 
quatro sin otra novedad que haber tenido el gusto de ver a un 
oficial de los Enpecinados con su asistente, cuya comision na- 
die ha podido penetrar por la réserva con que ha procedido. 

El dia veinte y cinco y el veinte y seis no ha ocurrido nove- 
dad, y han sido tranquilos, porque continuamos sin Franceses ni 
afrancesados. Lo mismo ha sucedido los dias 27 y 28. 

El dia veinte y nueve de este mes de Julio ha sido de gran gozo 
y satisfaccion para esta ciudad, por haber entrado en ella el te- 
niente coronel don José Mondideu, comandante de la cavalleria 
ligera de los voluntarios do Guadalaxara, de la division del Enpe- 
cinado, con unos trescientos y mas honbres, bien equipados, ar- 
mados y montados, y todos ellos soldados valientes, formados 
en la dureza y continua lucha que sufre y ha sufrido esta divi- 
sion. Nada se sabia de la venida, hasta que se présenté a las cin- 
co y média de la mafiana un oficial hijo de esta ciudad, llamado 
lion Fernando Velarde, con su escolta, a preparar el alojamiento. 
y con este motivo se esparcio la voz. lodo el pueblo se llené de 
alegria, todos concurrieron a la plaza Mayor y puerta de Marti- 
res, por donde era la entrada, y mui pronto, como a las seis y 
média, se verificô, presentandose en formacion los 300 cavallos, 
con quatro o cinco clarines que tocaban perfectamente, y asi se 
presentaron en la Plaza. Como eran las primeras tropas espano- 
las y patrioticas que habiamos visto en quatro aiios de esclavi- 
tud, era tanto el gozo, que se derramaron muchas lagrimas. Los 
habitantes trataron a los soldados como hermanos y los obse- 
quiaron, a pesar de que no podiamos obrar con libertad, por ha- 
llarnos todavia bajo la cuchilla de los enemigos, que ocupan la 
capital: nada ignoran de quanto pasa y despues tratan cruel- 



2l8 



LIBRO DE APUNTES 



mente a los pueblos que reciven bien a sus hermanos y defenso- 
res. Aqui hicieron presa los Enpecinados en este dia de mas de 
(juinientas fanegas de grano que no pudieron llevarse los Fran- 
ceses, fie setecientas arrobas de plomo en balas y perdigones y 
de tabaco, sal y demas efectos de rentas del govierno intruso. 
A las siete de la tarde pasaron lista, rezaron las oraciones, y a 
las diez de la noche todos marcharon a acamparse fuera de la 
ciudad, donde durmieron. 

El dia treinta bolbieron del acanj)amento nuestros Enpecina- 
dos y le pasaron en la ciudad, y en este dia se descubrieron al- 
gunos escondites que habian dejado aqui los enpleados del go- 
bierno intruso: la cevada de Gallardo, en la casa de Huerta; 
muebles de Teron, en la del capellan de las nionjas de la Inia- 
gen, y otras cosas que serviran para el fondo de la division. To- 
dos esperamos alguna providencia del senor Mondideu acerca 
de Oyito, Lebron, Carralero, Urrutia el abogado y otros que, a 
pesar de ser afrancesados, ])ermanecen en la ciudad; ellos han 
buscado padrinos y se han presentado con protectores, v andan 
libres. Han salido tanbien a pasar la noche en el acanpamento 
los Enpecinados. 

El pan en estos dos dias, a veinte y siete y a veinte y ncho 
(juartos, bueno y blanco, 

Todas las fortificaciones, puertas y tapias con que nos teniaii 
encarcelados los Franceses fueron destruidas y derribadas el dia 
29, en que hizo su entrada Mondideu, y es uno de los beneficios 
que mas ha apreciado el pueblo. 

Este dia treinta y uno han buelto del acanpamento los l'jipe- 
cinados y le han pasado en la ciudad; han sacado otro convoi de 
granos, efectos y tabaco, dirigiendole a sus almacenes, y se esta 
despajando la cosecha del heredamiento de la Oruga, que en el 
dia posehe un enpleado llamado don Francisco (îaHardo, por 
mandado del sefïor Mondideu, para llevarse todo cl grano como 
confîscado. 

En este dia se ha recivido la gran noticia de la Victoria conse- 



DE UN ALCALAINO 219 



guida por el exercito anglo-hispano-portugues, el dia veinte \- 
clos de este mes de Julio, sobre las tropas francesas del mariscal 
Marmont, duque de Ragusa, en Castilla la Vieja, cerca de Sala- 
manca, quedando herido el mismo Marmont y Bonet, que era el 
gênerai que le seguia: cuya noticia la han puesto los mismos 
Franceses en su Gazeta de Madrid del treinta de este mes. Es- 
peramos sea grande su derrota quando se confiesan vencidos 
sin detallar la batalla. Tanbien confiesan que José Napoléon no 
ha podido reunirse con su division al exercito de Marmont, }' 
que ha tenido que rétrocéder a Segovia. Julio treinta y uno 
de l8l2. 

Dia I." de Agosto marché de esta ciudad el sefïor Mondideu 
con su esquadron, mucho antes de amanecer, y dejô un corto 
destacamento en ella: no ha podido traslucirse donde se dirige 
ni quai sea su objeto, aunque se dice Ueva el camino de Para- 
cuellos. A las diez de la maîïana ha Uegado don Vicente Sardina, 
otro gefe de los Enpecinados, teniente coronel de cavalleria li- 
gera de Guadalaxara, mas antiguo que Mondideu, y se ha reno- 
vado el gusto y deseo de conocer personalmente a estos hon- 
bres que desde el polvo se han hecho admirar de todos y se han 
elevado por su valor y patriotismo a un grado de elevacion tan 
eminente. 

Dia segundo de Agosto se ha publicado un bando en que por 
orden del sefior Sardina se mandan guardar en todo las leyes y 
costunbres que regian antes de la invasion de los Franceses: 
(jue no se obserbe lo que el gobierno intruso tenga establecido, 
como no sea en el solo caso de que su fuerza armada se consti- 
tuya en esta ciudad, pues a la sazon ocupa la corte, Guadalaxara 
y otros puntos cercanos; tanbien ha mandado el seiior Sardina 
que se haga iluminacion gênerai en este anochecer, en celebri- 
dad d(> la batalla ganada a los Franceses en Castilla, y que en 
esta tarde se cante el Te Deiun en la yglesia magistral con repi- 
que gênerai de campanas. Aunque todavia procedemos con te- 
mor, porque tenemos a los enemigos encinia, juzgamos que en 



220 LIBRO DE APUNTES 



el estado en que se hallan no lian de venir ni bolber a esta ciu- 
dad; y sea por esto, sea por el noble y constante patriotisme que 
a todos anima, la funcion de este dia se ha hecho del modo mas 
solemne y como podria haberse egecutado si los enemigos se 
hubiesen hallado a mil léguas. Enpezô el repique de canpanas a 
las doce del dia y durô hasta la una casi sin césar. A las quatre 
y média de la tarde se cantô el Te Deion en san Justo, y fue tan 
grande el concurso a la yglesia, que la ciudad quedo desierta. El 
ruido de las canpanas, la alegria sin termino de las gentes, la 
réunion de todas en aquel lugar para dar gracias a Dios, causa- 
ba tal ternurn, que a no ser por el temorcillo que todavia debia- 
mos tener a la guarnicion de Madrid, conpuesta de quatro a cin- 
co mil enemigos, hubiera degenerado en locura. Lloraban los 
honbres como los niiios, y todos dirigieron con 'gran fervor sus 
suplicas al Altisimo para que nos librase de la esclavitud. Fue 
indecible la conpuncion de todos, y acabada la funcion fueron las 
gentes todas en reata detras del Ayuntamiento y del seiior Sar- 
dina, incorporado en él, por toda la calle Mayor, hasta la plaza 
de) Alercado, echando vivas a la Espana, a su constancia y a los 
patriotas. La iluminacion fue gênerai, y todos se esforzaron, a 
pesar de estar enpobrecidos con las exacciones de los enemigos, 
V hubiera lucido mas a no ser porque hizo noche airosa. Todo 
el vecindario andubo por las calles alborotado, sin desorden al- 
guno; y en cada corro habia un baile. Los vivas y aciamaciones 
no cesaron a la Nacion espanola, a Fernando septimo, a la Ingla- 
lerra y a los patriotas. La Universidad asistiô al Te Deuni incor- 
porada con el cabildo de la magistral en el coro. Hubo refresco 
en el alojamiento del seîior Sardina; y despues marcho este con 
su tropa, acabada la iluminacion. 

Dia très de Agosto no hubo novedad alguna en la ciudad; 
pero se supo de positivo que José Napoléon habia entrado a la 
una de la tarde (;n Madrid, dejandose la tropa acanpada en el 
Pardo y sus inmediaciones: ahora se dice si tratara de retirarse 
por aqui o por el camino de Valencia. 



DE UN ALCALAINO 221 



Dia quatro de Agosto estuvimos sin tropa alguna, y con bas- 
tante inquietud, por haberse esparcido la voz de que venia una 
coluna de Franceses desde Madrid a esta ciudad, y porque sigue 
el rumor de que la retirada de los enemigos va a ser por este 
pueblo; pero no vino en este dia tropa alguna. Saliô para los 
Enpecinados un conboi de los granos de la cosecha de Gallardo 
y de los efectos de afrancesados. 

El pan bueno, a veinte y ocho quartos. 

Dia cinco de Agosto, las atalayas puestas en la torre de san 
Justo divisaron una coluna de tropa que se dirigia a esta ciu- 
dad por el caniino de Madrid: el pueblo se alborotô e intimidé 
mucho, creyendo que vendrian los enpleados, especialmente el 
sub-prefecto Tramarria, a vengarse de lo mucho que aqui habia- 
mos celebrado el momento de nuestra libertad, porque todo lo 
que pasô lo supo por algunos perverses que existen en la ciudad 
y fueron testigos de nuestra grande y justa alegria; pero se 
mandô por pregones que nadie abandonase el pueblo, y al fin 
todo se quedô en miedo, pues la coluna no venia con enpleado 
alguno. Entraron 350 de cavalleria y unos 500 de infanteria con 
dos caiîones, con el governador de Madrid, Lafont Blagnac, a el 
que saliô el Ayuntamiento a recivir a la puerta de Madrid: le 
dieron buen alojamiento y lo que pidiô para su tropa, y no hizo 
esta notable dano, como no fuese sus acostunbrados robos, y a 
las très y média de la noche marché de aqui para Guadalaxara 
sin quedar ni un soldado. Se Uevô seis mil reaies de contribu- 
cion. Calculâmes que va a protejer la evacuacion de Guadalaxa- 
ra, trayendose la guarnicion y enpleados. 

Los dias seis, siete, ocho, nueve, no hubo novedad particular; 
pero el diez a las diez de la manana avisaron las atalayas que 
venia la tropa de los enemigos de Guadalaxara. Entro, en efecto, 
la misma coluna que pasô antes por aqui, que venia con infini- 
dad de dinero sacado en los pueblos de la Alcarria, y nos 
causô grave sentimiento el ver que no trahian la guarnicion ni 
enpleados de tiuadalaxara, de moflo que casi desconliabamos de 



222 LIBRO DE APUNTES 



que hiciesen los Franceses la retirada tan pronto como habiamos 
creido; pero nuestra tristeza se convirtiô en alegria quando supi- 
mos por los apostados que habia en Madrid {|ue José Napoléon 
y todas sus tropas habian desocupado la corte, en este mismo 
dia, antes de las doce, enprehendiendo su retirada por el cami- 
no del puente de Toledo, marchando tanbien los enpleados mas 
insignes y todos aquellos que temian la justa venganza de los 
patriotas. Esta coluna nada sabia de tan gran novedad y estaba 
dispuesta para ir a Madrid a la média noche; pero el ordinario 
de Guadalaxara, llamado Mariano, y una bribona, trajeron un 
pliego a las diez y média de la noche, que causé tal consterna- 
cion al gênerai y oficiales, que al momento se alborotaron y 
marcharon sin tocar caxas a las doce de la noche, tomando el 
camino de Arganda. La corte no quedô enteramente desocupa- 
da, porque dejaron alguna guarnicion para que se hiciese fuerte 
en el Retiro. 

Dia once de Agosto, por la tarde, pasô por aqui un oficial del 
regimiento al mando de Mondideu, en busca del I^npecinado, 
que esta en las cercanias de Madrid, y se dixo llevaba la capitu- 
lacion de la guarnicion de Guadalaxara a ratificar del Enpecina- 
do. Se oyô por toda la maiiana de este dia tiroteo de cailon 
hacia un lado de Madrid. 



PRIMER NONBRAMIENTO Y CRKACION DE LOS MINISTROS DEL SUPREMO 

TRIBUNAL DE JUSTICIA, ESTABLECIDO EN LA CONSTITUCION DE LAS 

ESPANAS, SANCIONADA EN CADIZ. 

Présidente: 
\ )on Raaion Soto Posada. 

Ml ni s tr os: 

Don José Maria Puig. 
Don Antonio Cortavarria. 



DE UN ALCALAINO 223 



Don Antonio Lopez Quintana. 

Don Francisco Lopez Lisperguer. 

Don Geronimo Diez. 

Don Ciriaco Gonzalez Carvajal. 

Don Antonio Cano Manuel. 

Don Tadeo Segundo Gomez. 

Don Manuel del Castillo Xegrete. 

Don Francisco Ibanc/ de Leiba. 

Don Manuel Antonio de la Bodega. 

Don Francisco Diez. 

Don Jaime Alvarez de Mendieta. 

Don Vicente Fita. 

Don Andres 011er. 

Don Diego Maria Badillos. 

Fiscales del tribunal: 

Don Kamon Lopez Pelegrin. 
Don Manuel de Eizaguirre. 

Lafechade estenombramientoes enCadiz a 7 de Juniode 18IJ. 

Dia doce de Agosto, grande y magnifico para la l'atria y <lia 
el mas alegre en esta ciudad. Entré en ella, a la una y média de 
la tarde, el insigne don José Mondideu, teniente coronel del re- 
gimiento de cavalleria ligera de Guadalaxara, anunciando a gri- 
tos la ocupacion que las tropas aliadas al mando de Lord W'e- 
lington y las del Fnpecinado habian hecho de Madrid en la ma- 
àana de este dia, sin haber quedado en la corte nias Franceses 
que unos mil de ellos en el Retiro, para capitular por los enfer- 
mes. Esta noticia causé tanta alegria, que no puede escribirse 
ni ponderarse, porque faltan voces con que explicarla: no hai 
pluma que pueda dar una idea del regocijo gênerai, jubilo, albo- 
roto y gozo de todo el pueblo. i",n un moniento se esparciô la 



2 24 LIBRO DE APUNTES 



voz, se congregaron las gentes, se oyeron las campanas, se en- 
pezaron los vivas y gritos, saltaban y bailaban en las calles pu- 
blicas y las plazas hasta los honbres mas graves; unos lloraban 
a moco tendido, otros se desganitaban, y todos nos bolbimos 
locos. Que alegria! Que contento! Que placer tan inexplicable! 
O dia el mas venturoso y feliz para la nacion espanola, premio 
debido a su constancia y fidelidad despues de quatre anos de 
continues desastres! O inmortal Velingtonl que gloria puede 
conpararse con la de haber dado la libertad a una nacion que te 
adora? Despues del primer fervor y algazara, todo viviente re- 
curriô a dar gracias al Todo-poderoso en la parroquia de santa 
Maria y en la magistral, donde se cantô un solemnisimo Te Demii, 
mezclado con muchas lagrimas; y despues siguiô sin intermision 
la alegria y el alboroto. Se dispuso inmediatamente una ilumina- 
cion famosa, que luciô perfectamente por la serenidad de la no- 
che: hubo salvas, hubo bailes en la plaza Mayor, hubo musicas 
y hubo lo que no es posible pintar sin haberlo visto. En très 
horas se dispuso una carroza en que iva una niîia representando 
a la Espana, con una espada en la mano, una corona en la cabeza 
y arrojando cadenas con la otra mano, en representacion de la 
libertad de la nacion. La nina iva perfectamente adornada, pre- 
cedida de soldados con sable en mano y de muchas hachas, y 
un coro de musicos que entonaban canciones patrioticas. Verda- 
deramente que en tan poco tienpo como el que mediô, solo el 
deseo de todos y un motivo tan grande podia hacer posible lo 
que se egecutô. Para manana esta dispuesta una misa de accion 
de gracias en san Justo, poniendo manifiestas las S. S. Formas, 
y a un lado la arca de los Santos Niiios, y al otro nuestra patrona 
Maria santisima del Val, y por la tarde procesion al rededor de 
la yglesia con el arca de los Santos Xinos. 

Dia trece de Agosto vimos por primera vez al sehor briga- 
dier don Juan Martin Diez, el Eupecinado, cuya venida a esta 
ciudad ha sido tan celebrada que no quedô persona que no se 
agolpase a la calle y casa de su aloxamiento a mirarle con ansia 



DE UN ALCALAINO 225 



y a celebrarle con vivas y aclamaciones como a uno de los re- 
dentores de la patria. Las gentes todas de toda clase, sin excluir 
las senoras mas principales, le agarraban, le abrazaban y le be- 
saban, bendiciendole y colmandole de elogios, a que el corres- 
pondia con lagrimas de agradecimiento. Este honbre merece 
verdaderamente los mayores elogios por haber sido el pri- 
mero que formô partida de guerrilla, sin mas auxilio ni apoyo 
que su patriotisme, juntando gente, buscando armas y cavallos 
o tomandoselos a los enemigos, a cuya imitacion se formaron 
despues las innumerables que en todas las provincias han dado 
mucho que hacer a los enemigos y han contribuido infinito a la 
salvacion de la patria. Su nacimiento fue humilde y sin princi- 
pios, como que apcnas sabe escribir; pero a sabido ser valiente 
y matar Franceses, y mui constante en servir a la patria y resis- 
tir a las lisongeras ofertas de José Napoléon, con que mas de 
una vez ha intentado atraherle a su partido: por cuyas prendas 
ha merecido la elevacion de que goza y la reputacion que man- 
tiene. V.n este dia hubo iluminacion gênerai en su obsequio, y 
Te Deum en la magistral. 

Dia catorce de Agosto marché a Madrid, donde estuve hasta 
el diez y ocho, y alli pasé el tienpo transportado en alegria y en 
gozo continuo, con ver los Ingleses, Portugueses y Espanoles del 
exercito triunfante de Castilla con su gênerai el gran Welling- 
ton y los subalternos don Carlos i^spafia y el seiior Alava. Vi 
tanbien a los gefes de partida don Juan de Abril, el Medico, y 
otros; presencié el juramento de la nueva Constitucion en las 
parroquias, la capitulacion del Retiro, las fîestas publicas y otras 
mil cosas que se refieren en la primera Gaceta de Madrid puesta 
baxo nuestro govierno de la Regencia el dia diez y siete de 
Agosto, a que me remito. 

Dia diez y ocho encontre en esta ciudad los prisioneros de 
la de Guadalaxara rendidos por capitulacion hecha con don Juan 
Martin el Enpecinado. Dios, que exalta a los humildes y abate a 
los soberbios, ha permitido (|ue la guarnicion de Guadalaxara 

Revue Hispanique. — M. '5 



226 LIBRO DE APUNTES 



caiga en poder del que tanto han perseguido y despreciado, y 
que entre los rendidos se hallen el renegado Villagarcia, Rosas 
Corbalan y otros insignes traidores. Tanbien han caido los cn- 
pleados con la Junta criniinal, que lo pasaran mal. 

Dia 19 de Agosto entrô en Madrid prisionera la guarnicion 
de Ocana, conpuesta de quinientos Franceses y su governador, 
Espaiiol renegado, quien sufrio grandes insultos del pueblo, y en 
seguida sufrirâ regularmente la niuerte. Entre esta gviarnicion, 
la del Retiro y ( niadalaxara, han caido en pocos dias mas de 
très mil hombres prisioneros, sin costar a los aliados perdida de 
cincuenta honbres. 

El senor don José Napoléon, supuesto rey, se halla errante 
por la Mancha con su indécente corte y exercito llamado del 
Centro, sin saber donde guarecerse, aunque su direccion parece 
que es a Valencia. Es tan grande la desercion del tal exercito, 
que no puede calcularse, por que todos los renegados de que se 
conpone le abandonan y se restituyen a las vanderas de su pa- 
tria. Con la batalla de Castilla y la retirada de Madrid lleva per- 
didos en un mes mas de treinta mil honbres. 

Dia veinte y dos de Agosto, a las ocho de la maiîana, salieron 
de aqui los setecientos y tantos prisioneros de Guadalaxara para 
Madrid, escoltados por los voluntarios de Madrid y cavalleria 
del mismo nonbre. Iban a pie Villagarcia y demas oficiales es- 
panoles renegados, y del mismo modo llevaban a todos los en- 
pleados, entre los quales iba el famoso Novella, catedratico de 
Visperas de jurisprudencia de esta Universidad, honbre que ex- 
citaba la conpasion de quantos le habian conocido y tratado; 
pero que debe su mala suerte a no haber pensado del modo que 
exige el honor y amor a la patria, teniendo menos disculpa 
quanto mayor es su talento e instruccion, que no puede ne- 
garsele. 

Dia diez y ocho de Septiembre de este ano de l8l2, por la 
matiana, a las nueve, ha salido mi querido sobrino Candido Ria- 
/a de esta casa para servir a la patria de soldado distinguido en 



DE UN ALCALAINO 22^ 



el batallon de tiradores de Sigiienza, en la division del Empecina- 
do, dejandonos a todos sumergidos en llanto. Salio de esta ciudad 
el dia diez y nueve por la manana. 

Dia 28 de Septiembre se hizo la solemne publicacion de la 
Constitucion de la Alonarquia, sancionada por las Cortes géné- 
rales de la nacion, leyendola en la plaza Mayor de esta ciudad 
con todo el aparato correspondiente para lo quai estaba prepa- 
rado un gran tablado donde se colocô la Justicia y el Ayunta- 
miento con el convite. La ciudad estubo aderezada: hubo grande 
iluminaciôn, arbol de polvora y musica. 

Dia 29 de Septienbre se celebrô el juramento de la Constitu- 
cion en las dos parroquias y hubo iluminaciôn. 

Dia 30 fue electo el primer Ayuntamiento constitucional, y 
puesto en posesion. Se conpuso de dos alcaldes, ocho regidores 
y dos procuradores générales, a saber los siguientes: 



Alcaldes. 

Don Isidro Lizana, labrador. 
Don Joaquin (nirces, oficinista. 

Regidores. 

Don Domingo Diez, medico. 

Don Francisco de Paula Roldan, oficinista. 

Don Pedro Ortiz, musico. 

Joaquin Ibarra, confitero. 

Manuel Onoro, labrador. 

Camilo Carrasco, carpintero. 

Don José Caries, oficinista. 

Vicente Calleja, sastre. 

Procuradores. 

Don Santiago Munoz, oficinista. 
Don Melchor Fia, quinquillero. 



228 LIBRO DE APUNTES 



Dia 1 1 de Octubre se hizo la eleccion de electores parroquia- 
les para la de diputados, y salieron en san Justo don Geroninio 
Lopez, dignidad de la misma yglesia, con el doctor Barco; y en 
santa Maria su cura heredero don Juan José Landa, v el doctor 
don Pedro Tejada. 

Dia 26 de Octubre entr(3 en esta ciudad la primera tropa in- 
glesa y portuguesa, en numéro de unos cinco mil honbres, buena 
gente, toda de infanteria; y el 27 por la maiiana, a las siete, mar- 
chô con direccion al lajo, donde han Uegado los eneraigos. Son 
nuestros defensores y los que nos han dado la libertad; los In- 
gleses no son gravosos, porque los viveres y casi todos los 
transportes necesarios los trahen consigo; pero se alojan militar- 
mente y tanto ellos como los Portugueses son mui aficionados a 
robar, propiedad de toda la soldadesca en gênerai, y han inco- 
modado demasiado en las casas del vecindario. 

Dia 28 bolbiô aqui la tropa inglesa que saliô el 27 de Octu- 
bre, y en seguida entré la division espafïola del conde de Pêne 
Villemur y del brigadier Morillo, la de don Carlos Espana, la de 
Elio, que es del exercito tercero, y otras tropas aliadas que con- 
ponian el numéro de unos 1/ mil 6 18 mil honbres. Vimos a 
los citados gefes, sus tropas excelentes, y hacer el exercicio al 
regimiento de la Union, de la division de Morillo, al conpas de 
la musica y sin otra voz que la misma musica, de un modo que 
agradô infinito al publico en la tarde del dia 29 en la plaza Ma- 
yor. Todas estas tropas se retiraban del Tajo en movimientos 
convinados, dejando a los enemigos el paso expedito; y espera- 
mos el exito de esta retirada con mucha confianza. 

Dia 30 de Octubre por la manana, a las nueve, salieron de 
aqui todas las tropas aliadas, que llegaron a conponer 20 mil 
honbres, y se dirigieron todos hacia Madrid, a excepcion del 
tercer exercito, que marcho a (iuadalaxara. 

Dia 31, notable tristeza y grande afliccion en la ciudad, Ma- 
drid y su comarca, porque los enemigos pasan el Tajo, e igno- 
ramos nuestra suerte, temiendo vernos por tercera vez bajo su 



DE UN ALCALAINO 229 



yugo, si no lo remédia una bataila, que es la unica esperanza que 
nos queda. Los Ingleses han volado el fuerte de la China, en el 
Retiro, para que no tengan este asilo los Franceses: los que en 
Madrid se hallaban presos por infidencia son conducidos con sus 
procesos a parage seguro, y las autoridades principales, con los 
enpleados de nuestro govierno, salen de Madrid, Guadalaxara y 
Alcalâ, Uevandose sus oficinas y papeles a parage seguro. 

Dia dos de Novienbre entraron en Madrid los Franceses por 
tercera vez, y el intruso rey José, habiendo anticipado un tuerte 
destacamento de cavalleria, que entre siete y ocho de la manana 
se présenté a las puertas de dicha capital, las que cerraron por 
dentro, y despues se distribuyeron en varias guardias y casas de 
sus partidarios. En esta tercera entrada se manifiestan mui paci- 
ficos y humanos con los habitantes, ocultando su orgullo por 
ahora. 

El intruso José ha qucdado con parte de sus tropas, con- 
puestas de un buen numéro de Espanoles jurados. Soult, con su 
exercito, sigue los pasos de los aliados, cuya direccion es hacia 
Castilla por el puerto de Guadarrama, Segovia y otros puntos- 
El pueblo de Madrid ha recibido a los Franceses y a el intruso 
losé con todo el desafecto y sentimiento que puede imaginarse, 
y es consiguiente a el estado de libertad que enpezô a disfrutar 
y ha perdido. Alcala y toda la comarca esta penetrada de aflic- 
cion, y todos los pueblos consternados, aunque en esta epoca to- 
davia no han sido vistos los I^'ranceses en ellos. 

Dia siete de Novienbre quedô por tercera vez libre de l^Van- 
ceses la villa y corte de Madrid, habiendo salido el intruso José 
al otro dia de su entrada, y las tropas todas, las de Soult y José, 
siguieron a Castilla la Vieja, sin haber hecho en Madrid otra cosa 
que poner très o quatro gacetas llenas de mentiras. Se ha visto 
que la venida a esta capital lia sido un transito del exercito con 
alguna conbinacion preparatoria de alguna bataila; pero nuestro 
gênerai Ballesteros con su exercito sigue la retaguardia de los 
enemigos, y los aliados en gran numéro los esperan en Castilla. 



230 LIBRO DE APUNTES 



Esta ciudad de Alcalâ ha tenido la dicha de no ver a los I-'ran- 
ceses en esta ocasion. A Dios las gracias. 

Aunque se ha dicho que el gênerai Ballesteros venia en segui- 
miento de los Franceses, se ha visto que esto era falso; antes 
bien, por no obedecer al govierno, que le mandé, como a to- 
dos los demas générales espaiîoles, se sugetasen a las ordenes 
del gran Lord Welington, nombrado por nuestras Cortes gefe 
de todas las fuerzas aliadas, con aplauso de los politicos, ha 
sido depuesto y preso Ballesteros, conduciendole a Ceuta. Man- 
chô su gloriosa carrera con desobedecer al govierno y ha retra- 
sado las operaciones de los exercitos aliados. 

Dia très de Diciembre ha buelto desde Castilla y ha entrado 
por quarta vez en Madrid el intruso José, sin que se sepa si ha 
habido batalla: lo que se dize es que el exercito de Soult, reuni- 
do con los restos del de Marmon y algun corto refuerzo que ha 
entrado de Francia, conponen en Castilla ochenta mil honbres: 
que el Lord \Vellington junta ciento y tantos mil de tropas alia- 
das. La vanguardia que ha venido con José a Madrid se conponia 
de los malvados renegados espafioles que todavia siguen sus van- 
deras, al mando del infâme Manco don Saturnino Abuin, d°l la- 
dron Sauquillo, de el vil Morales y demas bribones que ayudan a 
desolar a su patria. Todavia no se sabe el objeto de esta venida 
a Madrid, aunque se supone sera a robar, segun costunbre; ni se 
sabe que fuerza trahe el intruso José. 

Dia cinco al anochecer entré en esta ciudad la division del 
exercito enemigo del gênerai Palonbini, conpuesta de très mil 
honbres, poco mas o menos, con un canon y un obus. La cons- 
ternacion y temor del pueblo fue grande. Salio la Justicia por 
atricion a recivirla a la Puerta de Madrid, y la entrada no ofrecio 
nada de particular. Todos los soldados venian cargados de infi- 
nitas ropas, muebles y efectos robados en los pueblos de Castilla, 
que en el dia seis andaban vendiendo por las calles a manera de 
feria. Todos venian bien provistos de dinero, de cerdos muertos y 
vivos y de quanto vieron sus ojos, dejando perdidos los pueblos. 



DE UN ALCALAINO 23 1 



Continua hoi siete la misma division causando grandes maies- 
Al anochecer todo viviente se recoge lleno de terror, porque 
como cada soldado es un ladron, o roba o da golpes y maltrata 
a quien encuentra. En las casas de alojamiento jquantos trabajos 
y penas sufrimos! Somos esclaves de estos caribes, y sobre la 
esclavitud tenemos que hacerles el gasto de lefia, carbon, aceite, 
camas, manteles, sal, pimienta, y toman quanto hai en la casa 
que quieren o necesitan. Lo peor de todo es el trato incivil, gro- 
sero y barbaro de los oficiales, que ni tienen honor ni le cono- 
cen, pues corresponden tan mal a la paciencia y sufrimiento con 
que les servimos, que nos pagan con dicterios, amenazas o gol- 
pes, sin distinguir de personas, sexo ni edad. Toda esta division 
se conpone de Italianos, y en Italia se perdiô la humanidad y 
aun la religion desde que sirven al tirano de la Europa. 

Hoi once de Dicienbre, entre dos y très de la noche, marché 
la division de Palonbini de aqui a Guadalaxara con direccion a 
Zaragoza, habiendo hecho en esta ciudad un gasto inmenso de 
raciones, que puede conputarse en un quadruplo mas de lo que 
necesitaban. Cada soldado vendia la cevada por fanegas, y ade- 
mas se llevaba prevencion de ella, de pan, de carne y de vino: 
de las casas de su aloxamiento se han Uevado lo que han queri- 
do, especialmente mantas y colchas. Queda aqui tropa de la 
guardia real, en numéro de unos seiscientos honbres, un cafïon 
y un obus. 

Piden y sacan los Franceses en esta ciudad setecientas fane- 
gas de trigo, otras tantas de cevadas y quarenta mil reaies en 
dinero; y sobre esto hoi doce de Dicienbre sacan a cada vecino 
un colchon o un gergon con manta, para que duerman con con- 
veniencia los soldados, mientras carccemos de reposo los habi- 
tantes. 

Hoi catorce de Dicienbre han convocado a los alcaldes de los 
pueblos del territorio y se les han intimado por el comandante 
de la plaza que cada uno en el termino de ocho dias apronte la 
contribucion que en dinero y granos ha sido repartida a su pue- 



232 LIBRO DE APUNTES 



blo, tan énorme que alguno de ellos no paga con el inporte de 
doscientos mil reaies, y van conminados con una comision mili- 
tar que ira a su costa para hacerla efectiva. 

Dia l6 de Diciembre ha venido a esta ciudad un nuevo sub- 
prefecto, llamado Varandalla, medico que fue de Parla: ha en- 
trado tambien el insigne Villagarcia, terror de esta comarca por 
sus iniquidades desde que renego, )' ahora mas que nunca, por- 
que ha escapado de prisionero que fue en Guadalaxara y buelbe 
donde sufriô los merecidos insultos del pueblo. Tanbien han ve- 
nido dos empleados de rentas provinciales de los que estaban 
antes, a saber, un tal Soto y don Félix Cardenas, para servir a 
su rey José. 

Dia 20 de Diciembre, como a las dos y média de su tarde, el 
insigne Villagarcia, de quien se habla en el parrafo antécédente, 
hizo una muerte alevosa en esta ciudad, quitando la vida al doc- 
tor don Antonio Allier, graduado en leyes en esta Universidad, 
hijo del abogado don Francisco, deshaciendole la cara y cabeza 
a sablazos, sin que se sepa por ahora el modo y circunstancias 
del caso, que ha Uenado de asonbro y conpasion al pueblo, ni 
otra cosa que el haber ido a buscarle Villagarcia a la casa donde 
estaba, y haberle sacado al canpo hacia las tapias de la huerta 
que llaman de Colas, y alli le mato. 

Dia 23 de Dicienbre pasaron por aqui 600 honbres con mas 
de treinta carros y nmchas cavallerias a cargar en Guadalaxara 
trigo, cevada y dinero; y el dia 31 bolbieron bien cargados, 
marchando a Madrid con este conboi el dia siguiente. 

vSiguen en esta ciudad los enemigos sacando la terrible contri- 
bucion, (|ue pasa de 800 mil reaies, impuesta para el aùo rural 
contado de Julio a Julio; y lo mismo egecutan en Guadalaxara 
y pueblos de toda la circunferencia. 

El pan no ha pasado desde la ultima cosecha de veinte y qua- 
tro, veinte y seis y veinte y ocho quartos, que es su precio actual 
en todo este mes de Dicienbre, cada dos libras. 



DE UN ALCALAINO 233 



ANO DE 1813 

Dia 2 de Knero fue puesto en prision por el comandante de 
la plaza un paisano de esta ciudad, que se decia haber estado de 
soldado en las guerrilias, llamado Beltran; pero lo peor fue que 
a quantos siipo habian hablado con el, aunque solo fuese para 
saludarle, tanbien los mando prender, y por esta causa fueron 
arrestados el canonigo Iriarte, don Pedro Larralde, honbre hon- 
radisimo; Mathias Coronado, Ricardo Moralilla y el labrador 
Onoro. Se ha forniado causa y la ha tomado a su cargo el sub- 
pretecto \ arandalla, honbre de buena intencion. Estas y otras 
cosas, la desgracia de Allier y las que se pueden tenicr, nacen 
de chismes y delaciones de los mismos Espanoles partidarios de 
los Eranceses, que han podido ser presos y castigados quando 
marcharon los enemigos, porqiie quedaron entre nosotros, y no 
se les castigô. 

l'^l labrador Otioro ha redimido su vida aprontando ocho mil 
reaies al général Berniui y demas satelites, que han tomado por 
pretexto para robarle el que habia abrigado a un bergante. 

Dia 8 de Enero estan sacando a la fuerza otro colchon, manta 
y almuada a cada vecino para la tropa. 

El pan de dos libras, a veinte y ocho quartos hoi ocho de 
Enero. 

Ayer siete de Enero traxeron los Franceses presas las justicias 
de Los Santos, Mejorada y otros pueblos, porque debian contri- 
buciones. 

Hoi doce ha pasado por aqui Villagarcia a Guadalaxara, sin 
que haya tenido résultas alguna contra el el recurso que el padre 
del asesinado Allier ha hecho a José, Ueno de justicia y con la 
mas conpleta prueba de que fue un asesinato alevoso; de modo 
que asi se autoriza el asesinato de los paisanos a discrecion de 
los renegados insignes. 

Tanbien se halla autorizada la delacion calumniosa v los chis- 



2 34 LIP.RO DE APUNTES 



mes que promueben los partidarios de los Franceses; y por esta 
causa se hallan perseguidos, conprometidos v presos los que 
han auxiliado a nuestro govierno, los que han conj^rado muebles 
de los séquestres y los que de qualquier modo son honbres 
de bien. 

Carne, la libra a 28 cjuartos: papas, a cinco; judias secas, a 28; 
vino, el quartillo a nueve quartos; libra de garbanzos, a quarenta 
y quatro; la de aceite, a quarenta; la de arroz, a peseta; la de 
pescado remojado, a peseta; y estos son los precios, quarto mas 
o menos, desde el Agosto ultimo, y el jabon a treinta v ocho 
quartos. 

Todo el mes de Febrero, y hasta hoi ocho de Marzo, han con- 
tinuado los enemigos exigiendo militarmente las llamadas con- 
tribuciones de los pueblos, dividiendose en colunas y recorriendo 
toda la canpilla alta y baja sin dejar la mas infeliz aldea. No es 
posible pintar la desolacion que han causado: en Alcalâ, por un 
calculo 'corto, sube por mas de un millon de reaies lo que han 
sacado desde el mes de Julio de 18 12 hasta el dia en dinero y en 
todo genero de subministros; }' en cada pueblo han exigido un 
doble de lo que inportaba la contribucion. No quedan ya mulas 
ni ganado para la labor: mas de veinte y cinco pares de mulas 
se llevan de Alcalâ, y ayer siete traxeron de Pezuela, Torres y 
Loeches mas de quarenta mulas, sin perjuicio de los terribles 
enbargos que hacen en Madrid, (luadalaxara y demas puntos 
donde hai guarnicion, esperandose mui pronto una retirada, se- 
gun anuncian estos preparativos. 

P-1 pan ha seguido y signe a veinte y ocho quartos las dos li- 
bras, hoi ocho de Marzo. 

lloi diez y seis de Marzo de 1813, a las once de la manana, 
lia marchado toda la tropa de enemigos que estava de guarnicion 
en esta ciudad, en numéro de unos quinientos Franceses de la 
guardia de José, Uevandose una gran porcion de el ganado lanar 
y fusilando cinco paisanos que tenian presos, dos de ellos de 
Torrejon de Ardoz y très de Los Santos: estos procesados por un 



DE UN ALCALAINO 235 



asesinato y aquellos se dice que por ladrones; pero unos y otrOvS 
sin la formalidad de proceso. El conde Bermui, gênerai de hi 
guardia real, lo dispuso por flespedida, despues de haber robado 
• grandes cantidades en esta ciudad y todo su territorio. 

Dia 1/ de Marzo, a las dos de la tarde, bajô por la cuesta de 
Zulema una coluna de eneniigos de unos trescientos, pertene- 
cientes a la division de Levai, y se acantonaron en esta ciudad, 
en la que insultan al pueblo, con particularidad a los clerigos, v 
ocasionan un gasto énorme. 

El mismo dia IJ salio el rey intruso de Madrid con su guar- 
dia y principales partidarios, niarchando por el camino de Cas- 
tilla; unos dicen que al otro lado del Ebro, otros que a Francia, 
a résultas de las derrotas de Napoléon en el Xorte. 

Dia primero de Abril sigue el pan a veinte y ocho quartos; el. 
quartillo de vino, a diez; la libra de garvanzos, a quarenta y qua- 
tre quartos; la de aceite, a quarenta; la de carne de cordero, a 
treinta; la de jabon, a cinco reaies. 

Se mantiene en esta ciudad la coluna de trescientos FVanceses 
que vino el dia diez y siete, haciendo galleta, robando en los 
pueblos de! contorno, donde continuaniente salen partidas de 
cavalleria y trahen presos a los alcaldes y cura porque no apron- 
tan lo que les piden y no tienen. Antes de ayer traxeron al cura 
y alcaldes de Torrejon de Ardoz a pie delante de los cavallos, y 
los encerraron en la carce! publica, donde pernianeceran hasta 
que traigan diez mil reaies de multa que les pide el comandante 
porque pasô por su lugar una partida de guerrilla de los pa- 
triotas. Hoi primero de Abril. 

Dia dos de Abril vino una coluna de trescientos Franceses del 
exercito de Soult, llaniado del Mediodia, y su gefe pidiô la con- 
tribucion rural de /OO mil y mas reaies que ya tiene satisfecha la 
ciudad; se le manifesto la carta de pago y se le hizo demostra- 
cion de que, a mas de esta cantidad, se habia sacado por el valor 
de 300 mil reaies en ganados, dinero y otras especi(>s; pero res- 
pondiô que nada entendia de papeles, e insiste en el apronto de 



236 LIBRO DE APUNTES 



la contribucion; y en la noche de este dia ha obligado al Ayun- 
tamiento a que saque del pueblo 36 mil reaies que el mal Espa- 
iîol Gallardo exige por el vino, cevada v demas que de la ha- 
cienda de la Oruga, que llama suya, le gastaron y cogieron en 
el tienpo que se fugo con los enemigos a V^alencia. 

En este dia, dos de Abril, disponen, y maîîana se Uevan al 
marques de Salinas, maestro de ceremonias de José primero, 
con siete heridas que ha recivido en el conbate de Talamanca, 
entre ciento y tantos dragones v la partida de Enpecinados de 
don xA.ntonio, cavalleria de Guadalaxara, que escarmentô bien a 
los dragones y satisfîzo a balazos las rentas que iva a sacar a la 
fuerza el seiior marques de los que llamaba sus colonos. 

Nunca han destruido ni devastado tanto ni con tanta crueldad 
los enemigos conio ahora, y no es pondérable lo que roban y di- 
nero que exigen, todo militarmente. Esta conducta tan inhuma- 
na se atribuye a la retirada y marcha que poco a poco van ha- 
ciendo todos hacia Castilla la \ ieja y al mal estado de sus cosas 
en Espana y en el Norte. Dejan los pueblos sin ganado de lana, 
ni de labor, sin dinero y sin granos; en esta ciudad no existen ya 
quince yuntas de mulas, quando contava mas de ciento, y todo 
esta explicado con decir que desde Dicienbre hasta hoy dia la 
han sacado el inj^orte de mas de un millon. Ahora pide este co- 
mandante de plaza una gratificacion por el buen porte de su tro- 
pa, que es lo mismo que decir que le den dinero bajo de un pre- 
texto falso, porque el porte no puede ser peor, y habrâ que dar 
lo que quiera. Se puede decir que mas que soldados son todos 
ellos ladrones insolentes, desde el ultimo soldado hasta el mas 
elevado mariscal del Imperio frances; se Uevan todo el oro, plata 
y substancia de Espana. \i\ senorSoult, duque de Dalmacia, lleva 
robados, segun calculo prudencial, ochenta millones de pesetas, 
y asi, quai mas quai menos, han llevado los diez y siete o diez y 
ocho mariscales que han estado en Espana hasta el dia. 

Dia cinco de Abril, por la tarde, vino desde Arganda una co- 
luna de Franceses, ochenta de cavalleria y trescientos de infan- 



DE UN ALCALAINO 237 



teria, al manclo de un coronel, a establecerse en esta ciuclad, y al 
ntro dia niarcharon los de cavalleria que anteriormente se halla- 
ban aqui, quedando reducida la guarnicion a unos seiscientos de 
infanteria y cien cavallos. Xo se puede ponderar lo ladrones que 
son todos y lo que insultan a los vecinos en las calles y en sus 
casas, tirandoles cantos y negandoles el paso por las eallcs, sin 
mas que su antojo y capricho. Los gefes autorizan con su disi- 
mulo estes atropellos y se con lucen peor que los soldados. El 
coronel es tan cruel que a todo inpone la pena de la vida, y tan 
ladron, que el primer dia ha importado mas de dos mil reaies lo 
que ha pedido para la mesa. Kl dia seis se ha trahido presos al 
cura y un pudiente de Meco, que los ha encerrado en la carcel 
de la Universidad sin otro objeto que el asegurar de este modo 
que traigan viveres del pueblo. El dia siete ha ido a Camarma 
y se ha trahido al cura y la justicia presos con igual fin, y todo 
el pueblo esta consternado, temiendo un saqueo y otras desgra- 
cias. En la noche del seis sacaron a la fuer/:a los soldados las ca- 
mas y ropas de las casas de sus aloxamientos para llevarlas a los 
quarteles, sin tener mas arvitrio los patrones que llorar, sin en- 
contrar otro remedio. 

De Camarma se traxeron diez y ocho o veinte bueyes de la- 
bor y dos pares de mula« que habia en el camino, de un labra- 
dor de esta ciudad. 

Para que se vea sienpre el arte de robar que saben por prin- 
cipios estos ladrones de l'ranceses, se pone aqui el siguiente caso, 
ocurrido en esta ciudad el dia seis de Abril por la tarde. Se pre- 
sento todo un senor tenientc coronel en la casa de don ]uan |osé 
l.anda, labrador y persona principal, aconpaiîado de un ayudante: 
]:)regunt6 por el patron, y se présenté Landa, a quien dixo que 
venia a aloxarse en su casa. Landa le abriô la puerta de lo inte- 
rior de su tienda de comercio para ensenarles su aloxamiento, ^• 
al llegar a la escalera uno de los oficiales le tirô un bofeton al 
sonbrero que llevaba Landa en la cabeza y se lo dexo caer, di- 
ciendole varias injurias; callo Landa; pero subi(Mido a ensenarle 



238 LIBRO DE APUNTES 



la habitacion le dio el oficial varios enpujones, y al hijo mayor 
(le Lancia, que se presentô entonces, tanbien le dieron otro bofe- 
ton en el sonbrero y se lo derribaron, diciendole que delante de 
un teniente coronel no debia tenerle puesto; en fin, taies fueron 
los insultes, que no j^udiendo tolerarlos Landa mayor les dixo 
que no le insultasen, pues no les respetaria, y que jamas habia 
sufrido semejantes insultos de los muchos aloxados que habia 
tenido en su casa, anadiendo que si le bolbian a tocar, que no 
les dexaria para honbres. Viendole los oficiales despechado a 
enprehender con ellos, temieron en taies termines que no bol- 
bieron a hablar ni una palabra: se baxaron, salieron de la casa y 
fueron a buscar una guardia que traxeron a la casa de Landa, y 
con ella se llevaron presos al hixo y al yerno, porque Landa 
mayor no parecio en aquel momento; pero amenazaron con po- 
ner presa a su muger si no se presentaba, y fueron a buscarle por 
dos o très veces, hasta que parecio, y tanbien se le llevaron 
preso, metiendo a los très en un calabozo de la Universidad, 
Todo el pueblo se consterné de este atropello cometido con una 
familia tan estimada y principal; enpezaron los ruegos, las supli- 
cas, las lagrimas de las mugeres de los presos y las diligencias 
de los amigos; pero todo fue en vano, hasta que, conociendo que 
el objeto del teniente coronel era sacar pesetas, se le ofrecieron 
algunas onzas de oro, y de este modo se consiguiô su libertad. 
Estuvieron en el calabozo toda la noche del seis y la maiiana del 
siete, de donde salieron entregando seis onzas, que reciviô como 
el resultado de su enpresa, pues no fue otro el objeto que se 
propuso el teniente coronel en sus injustos insultos. 

Dia siete de Abril entraron en esta ciudad quinientos quarenta 
h'ranceses de infanteria, que vinieron de Madrid a las cinco de la 
tarde, conponiendose ahora la guarnicion de ella de mas de mil 
}■ cien honbres, sin artiUeria. Las mesas de los gefes inporta dia- 
riamente mas de cincuenta doblones; sacan trigo para hacer ga- 
lleta y apresan toda cavalleria, mayor o menor, por lo que ni 
entra nada en la ciudad ni se da un surco para alzar las tierras, 



DE UN ALCALAINO 239 



causando gran conpasion y desconsuelo ver los canpos desiertos 
sin mulas, sin ganados y sin gente aun en los caniinos. 

Dia diez de Abril a las diez de la manana, poco mas o menos, 
marcho para Madrid toda la guarnicion de esta ciudad, sin tocar 
caxas ni clarines, ni haber clejado salir a nadie de ella desde la 
tarde anterior, recelosos de que diesen aviso de sus disposiciones 
de marcha a los Empecinados, que se hallaban en Meco con dos 
caiîones y toda la division, sin atreverse los l'ranceses ni a atacar 
ni a esperar a los Espaiioles. Sacaron de aqui los enemigos todos 
los viveres que habia en el almacen, sin dejar ni un solo pan, y 
al pueblo le hicieron pagar unos doce mil reaies para el coronel, 
ciento y tantas fanegas de trigo, otra porcion de cevada y se 11e- 
varon todas las reses vacunas, de lana y bestias de carga que 
habian podido encontrar desde que se establecieron en la ciudad. 
Tanbien cogian a la fuerza quantos paisanos hallaban en las ca- 
lles, y aun los sacaron de las casas para llevarlos al canpamento 
cargados de los efectos que debian llevar las bestias; y con el 
pretesto de buscar vasijas para conducir el vino, robaban y saca- 
ban dinero a los habitantes, amenazandolos }■ aun dandoles sabla- 
zos y golpes; de suerte c|ue las calles estuvieron desiertas, y en 
las casas los habitantes se metian y escondian en los desvanes. 

El mismo dia diez por la tarde entré en Alcala la division del 
Empecinado, con los dos caiîones, y se lleno la ciudad de alegria 
y gusto, convirtiendose en algazara todo lo que antes habia sido 
dolor y llanto. Los Eranceses que salieron de aqui quedaron en 
San Fernando, y tenemos esperanzas de que evaqiien mui pronto 
todos este territorio y la capital. 

Dia 20 de Abril de 18 13, a las dos de la tarde, vino parte al 
Empecinado de c]ue los enemigos se aproximaban a esta ciudad 
en fuerza de mas de 4 mil infantes, 2 mil cavallos )■ cinco canones 
que venian de Madrid, y al punto se tocô la generala en toda la 
ciudad, convirtiendose en tristeza la alegria que antes reinaba al 
ver que la division espaiiola ténia précision de abandonarnos por- 
cine su fuerza efectiva no pasaba de très mil honbres. Marcha- 



240 • LIBRO DE APUNTES 



ron los Rmpecinados con harto dolnr suyo v sentimiento nues- 
tro, (lirigiendose por el puente de la Zulenia, en donde tomaron 
posicion, hasta que la cavalleria nuestra, que desde Torrejon 
venia batiendose en escaramuzas, se reunio con la infanteria; v 
en seguida marché la division del Empecinado en buen orden y 
sin ser perseguida a los Santos de la Humosa. Libres los Fran- 
ceses de este cuidado, entraron en Alcalâ al anochecer al mando 
de su gênerai Soult, hermano del duque de Dalmacia, y se en- 
tregaron a la enbriaguez, al saqueo y a todo genero de excesos, 
en taies terminos que no puede explicarsc el horror, los desastres 
y el desconsuelo de los pobres habitantes, que ningun motivo 
dieron para una conducta tan abominable. El saqueo fue tan 
cruel, que puede conpararse con el que egecutaron en Dicienbre 
de 1808: las mugeres violentadas fueron todas las que no pu- 
dieron ocultarse de su vista, y los tristes alaridos de estas infe- 
lices se oian por todas las calles, sin poderlas favorecer sus pro- 
])ios maridos, padres ni hermanos, testigos de su deshonra; die- 
ron de golpes a todo viviente, con especialidad a los sacerdotes, 
que tenian que disfrazarse y ocultar su estado por huir de su 
persecucion. Registraron las casas, cuevas, desvanes y escondi- 
tes, cavaron corrales, y no dejaron rincon que no escudrinaron, 
Uevandose quanto quisieron. En el convento de Monjas Bernar- 
das violentaron las puertas de la yglesia, abrieron en el altar 
mavor el sagrario, robaron el copon y arrojaron por el suelo las 
formas consagradas, las que despues se recogieron con venera- 
cion por los sacerdotes. Al amanecer del dia veinte y uno mar- 
charon todos los l'^ranceses a Guadalaxara, dejandonos bien ro- 
bados, golpeados, y en alguna casa dejaron fuego prendido. 

Dia 22 de Abril bolbieron de Guadalaxara cerca de dos mil 
Franceses con très canones, y estuvieron aqui hasta el 24 por la 
manana, (jue marcharon a Madrid: los demas quedaron en Gua- 
dalaxara, recorriendo su canpina y robando todos los ganados 
lanares, animales }■ quanto vieron, sin dejar ni el peor burro, sin 
dcjar mas que ojos para llorar. 



DE UN ALCALAINO 24 1 



Dia 24 de Abril, a las dos horas de marchar los dos mil infan- 
tes referidos, entraron aqui otros dos mil con doscientos cava- 
llos y quedaron de guarnicton. 

Dia 2" de Abril el coniandante de la plaza puso en prision 
en la carcel publica de la Universidad a don Juan José Landa 
\' a la muger de don Pedro Formenti, presentandose de sorpresa 
en su casa un piqueté con un oficial y llevandolos entre bayone- 
tas a las diez de la noche, sin otro motivo que una delacion 
oculta de un indigno vecino, mal Espanol, de que eran afectos a 
los Empecinados y que tenian correspondencia con ellos, y aun 
que los tenian en sus casas, sin que bastase el haber registrado 
sus casas y no haber encontrado ninguno. Estuvieron presos 
aquella noche, y al siguiente dia lograron su libertad, porque el 
Ayuntamiento en cuerpo la pidio y saliô a su defensa. 

Dia 29 de Abril vino toda la tropa francesa que habia en Gua- 
dalaxara con el gênerai Ormancei, quien al tienpo de cumpli- 
nientarle el Ayuntamiento le intimé una contribucion de 200 mil 
reaies en doce horas, y despues la reduxo a 6o mil, que se hizo 
electiva el dia treinta, usando de las bayonetas el mismo gêne- 
rai y de las prisiones para poderla completnr; y ademas sacaron 
otros veinte mil con titulo de carne, pan y mesas de los gefes. 

Dia primero de Mayo marcharon de aqui todos los Franceses, 
sin quedar une, con direccion a Torrelaguna, el Casar y otros 
])ueblos que tenian que robar. 

Dia 22 de Mayo al amanecer ocurriô en esta ciudad la batalla 
de los Empecinados con una coluna de Franceses. Se hallaba en 
esta ciudad el Empecinado con mil quinientos infantes y qui- 
nientos cavallos, y antes de amanecer este dia se presentaron 
unos mil doscientos Franceses de infanteria, doscientos cava- 
llos con dos canones de a ocho. Los Espafioles se situaron al 
otro lado del puante en las alturas de los Barrancos, Pozo de la 
Nieve y Cuesta de Zulema y Villalvilla; alli esperaron, y setrabô 
la batalla al amanecer, atacando los futres desde este lado con 
su fusileria y artilleria; pero aunque estuvieron hora y média 

Revue Hispanique. -M. 16 



242 LIBRO DE APUNTES 



unos y otros enpenadisimos en la funcion, con un fuego terrible, 
y a pesar de que la artilleria despidiô mas de cincuenta tiros \- 
los nuestros carecian de esta arma con que corresponderles, no 
pudieron los futres hacer perder a los Empecinados ni un palmo 
de terreno, hasta que viendo los Franceses cavalleria nuestra a 
su retaguardia, enprehendieron su retirada precipitadamente y se 
marcharon a San Fernando, de donde habian salido, llevandose 
la justicia presa. Perdieron en esta funcion los Franceses dos o 
très muertos, très prisioneros y unos treinta heridos; los Empe- 
cinados tubieron otros très muertos, très prisioneros y diez o 
doce heridos; estos persiguieron a los futres en su retirada, pero 
sin molestarlos mucho, porque en Torrejon tenian un cuerpo (U.* 
réserva de mas de quatrocientos hombres. 

Dia 2"] de Mayo por la noche, entre nueve y diez, evaqiiaron 
a Madrid las ultimas tropas francesas que habia por este territo- 
rio, marchando a Castilla, y queda libre esta provincia. Sea su 
marcha para sienpre. Amen. 

Dia 30 de Mayo, san Fernando. Hubo en Madrid iluminacion 
gênerai mui lucida, en celebridad de los dias de nuestro cautivo 
rey don Fernando el septimo, haciendo excesos de locura las 
gentes de Madrid con orden y alegria y cantando los muchachos 
copias contra los Franceses, sin embargo de hallarse estos toda- 
via a dos jornadas de la corte. 

En Alcalâ tanbien hubo salvas que hizo la tropa del Empe. 
cinado. 

El pan a diez y ocho quartos y a diez y nueve, y bajara, por- 
que la cosecha se présenta abundante. 

El pan a diez y siete quartos, y aun a diez y scis hoi doce de 
]unio, y van bajando los demas bastimentos a proporcion. 

El pan a catorce quartos las dos libras hoi 23 de Julio, sin 
enbargo de que no esta sugeto a postura, por estar publicada la 
libertad de comercio. 

F^l pan a diez quartos las dos libras, a ocho y aun a siete en 
cjuatro de .Septienbre del corriente ano; la carne y el tocino son 



DE UN ALCALAINO 243 



los unicos bastimentos caros; la primera, a peseta la libra, y el se- 
gundo, a siete reaies y medio. 



ANO UE 1814 

Desde el dia veinte y siete de Mayo del proximo ano pasado, 
en que desocuparon a Madrid los Franceses, nada se ha notado 
en este libro de apuntes, porque los triunfos y brillantes sucesos 
desde aquella epoca estan escritos en las gacetas y papeles pu- 
blicos, y la libertad de la Espana se va consolidando; por esta 
razon aqui no se anotan ya sucesos générales ni de guerra, sino 
algunas particularidades de mera curiosidad. 

El dia seis de Febrero por la tarde fue llevada en una proce- 
sion mui lucida y solemne la efigie de santa Maria de Jésus desde 
la parroquia de santa Maria hasta el convento de san Diego, y se 
restituyo a su altar y trono, de donde habia sido sacada por el go- 
vierno frances, que extinguio todas las comunidades religiosas. 



INDICE DE LAS NOTICIAS MAS IMPORTANTES CONTENIDAS EN LOS 
APUNTES DE ESTE LIBRO 

i8og. 

Traslacion del cuerpo de san Diego a la yglesia magistral, y 
causa. 

Idem de la imagen de santa Maria de Jésus a la yglesia de 
santa Maria, y causa. 

Dos asesinatos cometidos por los Franceses y que quedan 
impunes. 

Convite a muchos vecinos de Alcalâ para una fiesta en cele- 
bridad de la paz ajustada entre Napoléon y Austria, y poquisi- 
mas personas que acuden. 



244 * LIBRO DE APUNTES 



Brindis del corregidor don Roque Novella en fiesta citada. 

Las tropas francesas dan muerte en Chinchon a qviantas pcr- 
sonas encuentran, y prenden fuego al tenplo y nuichas casas. 

El Empecinado es sorprendido en Guadalajara por buen numé- 
ro de Franceses, y se abre paso por entre ellos con perdidas in- 
significantes. 

Proezas del Empecinado contra los l^^ranceses. 

Por miedo al Empecinado mandan tapiar los l-"ranceses casi 
todas las puertas de Alcala. 

Presa del cura Tapia a los Franceses. 

Batalla de (Icaiîfi v horrible inhumanidad trancesa. 



I8IO. 



Nombramiento arbitrar'o de portapliego en personas pu- 
dientes. 

Se llevan los Franceses toda la plata de la Magistral \' de san- 
ta Maria, dejando casi nada para el culto. Los conventos fueron 
despojados antes. 

Otra inhumanidad de los Franceses con vecinos de Torrejon, 
de Usanes y otros pueblos. 

Derrota de mil Franceses por el Empecinado camino de Si- 
giienza. 

Los Franceses echan abajo las campanas de todos los conven- 
tos y comunidades para llevarselas a Francia, segun hicieron an- 
tes en Madrid. 

El comandante de la ciudad, Mr. Beauvois, se traslada al pala- 
cio arzobispal, seduce a una joven \- la tiene publicamente como 
concubina. 

El administrador de rentas y los empleados del ramo se van 
lambien al palacio arzobispal. 

Resuelve el gobierno frances crear en Alcala la guardia civica, 
y solo el administrador de rentas, don Nicolas X-^ivanco, se alisto. 



DE UN ALCALAINO 245 



En los meses de Abril y Mayo destrozaron, quemaron, ven- 
dieron o robaron casi todos los altares de los conventos los 
agentes impios de Napoléon: los sectarios de Atila no habrian 
cometido mas atrocidades. 

Otra proeza del l^^mpecinado contra los Franceses. 

Idem id. id. 

Otra proeza de don Juan Martin, y vil venganza que tomaron 
los Franceses. 

El comandante frances Beauvois convierte en cuadra la iglesia 
del convento de Madré de Dios, no obstante haber otros lugares 
a proposito. 

Exacciones, arbitrariedades, crueldad y pillaje de Beauvois. 

Cinco mil Franceses persiguen al Enipecinado, y este triunfa 
en très encuentros de ellos, matandoles mucha gente con muy 
pocas perdidas. 

José Napoléon entra en Alcalâ, visita la Magistral, adora las 
Santas Formas y va luego a la Universidad. 

El seiior José va a Guadalajara. 

El seiior José regresa de Guadalajara. 

El senor José marcha a Madrid. 

El Empecinado arroja a los Franceses de Sigiienza. 

El comandante Beauvois le quitaron de Alcalâ, con gran satis- 
faccion de todos los Alcalainos. 

De nuevo insiste el gobierno frances en establccer aqui la guar- 
dia civica, y la establece a la fuerza. 

José Napoléon nombra corregidor de Alcalâ y regidores a ve- 
cinos pudientes de la misma. 

Réserva mental de los regidores al jurar, v sospechas sobre 
quien causo los nombramientos. 

Décima a los civicos de Madrid. 

Otra a los Andaluces. 

Composicion en verso a la decantada felicidad que prometio 
Napoléon a los Espaiioles. 

Saqueo real de que es victima Alcalâ. 



246 LIBRO DE APUNTES 



ANO 181 I 

Atroces esacciones de que es victima Alcalâ: emjîobreci- 
miento cruel de la poblacion y encarcelamiento de los vecinos 
por miedo a los Empecinados. 

Tentativas de los Empecinados para entrar en Alcalâ, y sustos 
que llevan los Franceses. 

Nuevas esacciones para construir defensas por miedo a los 
Empecinados. 

Contribucion de granos y su importancia. 

El sub-prefecto don Pedro Miranda. 

Le sustituie don Manuel de Tramarria y es peor que el an- 
terior. 

El comisario de guerra don Miguel Belgrano. 

El saqueo de granos. 

Un cometa. 

Los Empecinados toman a Catalayud: castigo que sufren los 
Espaiioles afrancesados. 

El trigo depositado en san Felipe lo llevan a Madrid los l' ran- 
ceses: el ]mn cuesta a très reaies en Alcalâ, y es grande la mi- 
seria. 

Decreto del seiior José nambrando corregidor y regidores. 

-Soneto al cometa. 

Se cierran con fuertes tapias todas avenidas del palacio arzo- 
bispal, por miedo. 

Otra nueva esaccion; el pan a 32 quartos. 

Otro atropello. 

Lista de los générales franceses venidos a Espana hasta fin del 
ano 181 I. 

ANO 18 12 

Terremoto en Alcald. 

V'alencia capitula y se entrega a los Franceses. 



DE UN ALCALAINO 247 



Sorprenden al Manco don Saturnino Abuin, de la partida del 
Empecinado; el pan a 39 quartos. 

Entrega de Valencia y matanza horrible de frailes. 

Mil doscientos prisioneros de la division del Empecinado, con 
su gefe el Manco, entran en Alcalâ: digno procéder de los Alca- 
lainos con los prisioneros. 

El Manco y su gente se hacen afrancesados y pasan por esta 
ciudad hacia Guadalajara. 

El pan a 41 quartos. 

Nueva regencia de Espaiia y I."" Consejo de Estado. 

La miseria es espantosa, y se mueren de hambre las gentes. 

Don Francisco Espoz y Mina: curiosas noticias respecte a el 
y a sus hazaiias. 

El famoso Manco, renegado, descubre a los F'ranceses un de- 
posito de fusiles del Empecinado. El renegado \"illagarcia. 

Mesa, Sauquillo, don Diego Gonzalez, rcnegados tambien, per- 
siguen al Empecinado. 

La miseria y el hambre crecen: los ladrones se nuiltiplican: el 
pan a 44 quartos. 

Se célébra en la Magistral el santo del rey intruso: reparto de 
pan a los pobres. 

Discurso interesante sobre la rendicion de X'alencia (Gaceta de 
la Junta de Guadalajara). 

Los Franceses dan trigo y pan a los caballos de sus tropas, 
niientras millares de Espaiîoles perecen de hambre. 

Se paga una contribucion no satisfecha. 

Se establece la guardia civica en Alcalâ. 

El canonigo don Matias Brea, degollado por ladrones, fue ha- 
llado en el pozo de su casa. 

El pan a 46 quartos el dia 29 de Marzo. 

Precio de los alimentes principales y mas comunes. 

El pan a 54 quartos, y no se encuentra, mientras Franceses y 
afrancesados se regalan. 

Precio del trigo y de la cebada. 



248 LIBRO DE APUNTES 



Los ladrones se centuplican. 

Los Franceses se llevan a Madrid el trigo de Alcalâ: el pan a 
dos pesetas. 

Recurso para que los pobres adquieran algun alimente. 

En Madrid se promueve un principio de motin por el pan, que 
se vende a diez reaies. 

Don Francisco Javier de Gorostiza, (^tarill \' la guardia civica 
por fuerza. 

El pan baja algo porque no hay quien le compre. 

Parrafo interesante de la Gaceta de la MancJia. 

Mas sobre la guardia civica. 

Sospecha que don José Mondideu, de la partida del l^nipeci- 
nado, hace a los Franceses en Cogolludo. 

El arroz se vende a 42 quartos la libra. 

Badajoz es reconquistada. 

Ouema de pan en la plaza y castigo al vendedor. 

Espoz y Mina arranca a los Franceses un riquisimo convoi que 
se Uevaban, y que se calcula valer 25 millones: prisioneros libres. 

Muerte del secretario particular del rey intruso y prision de su 
niuger: cange de esta. ' ^ ;-;v.i;i/ 

Grandes precauciones por miedo al Enipecinado. 

Consternacion en los Franceses }' afrancesados, y suma alegria 
en los Espaiioles de Alcalâ. 

l'^l hambre es espantosa y nuieren de ella muchos pobres. 

Precios de varios comestibles. 

Se organiza oficialmente la guardia civica, pero pertinaces los 
Alcalainos en su resistencia pasiva, no consiguieron reducirlos. 

Homicidas de los misérables. 

Mstragos del hambre. 

Tramarria apalea a los vagageros. 

Convoies de granos. 

Nuevas fechorias del Manco. 

Es tanta el hambre, que hay quienes conien carne de anima- 
les muertos. 



DE UN ALCALAINO 249 

Vecinos notables de Alcalâ que se hicieron afrancesados. 

Precio del pan y de los comestibles principales. 

Se socorre a los pobres con una sopa. 

Siguen los robos y Ins asesinatos. 

Convoi de granos. 

RI hambre hace innumerabies victinias: causas principales de ella. 

Santos franceses en el almanaque: se célébra en san Justo el 
dia de la reyna intrusa: iluminacion ridicula v manifestacion de 
odio a los tiranos. 

Otro convoi de granos: desahogos patrioticos. 

Asesinos del canonigo Brea, y otros presos. 

En Madrid se arrojan al canal I4.OOO fanegas de Irigo entalle- 
cido: multitud de personas notables de Kspafia viven de limosna 
y mueren de hambre por no servir al rey intruse. 

El pan se vende en Madrid hasta a lO }' 13 rcales, y nnuTon 
diariamente en las calles muchos infelices. 

Precio del pan y de otros comestibles. 

Cenacatres, el asesino del canonigo I^rea, }• sus complices, los 
Cigarros, caen en manos de la justicia. 

Precio de algunas verduras. 

En medio arïo se recogieron en Madrid mas de cjuince mil 
muertos por el liambre. 

Cenacatres y los Cigarros son ahorcados en Madrid. 

Se fabrica pan de cebada y se vende a seis reaies. 

El trigo por efecto de la buena cosecha baja algo. 

Contribuciones de granos y pecuniaria para Alcalâ en el ano 
economico de 1812 a 1813. 

Haja el pan. 

F.speranzas de que los l'Vanceses abandonen a Alcalâ, y pré- 
parât! vos al efecto. 

El pan baja a peseta en Madrid: por que de ello. 

Cortvoi de cebada de Guadalajara: otro de trigo de Alcalâ. 

El Manco pasa por Alcalâ con destino a la guardia real del 
rey intruso: relevantes meritos del bribon Manco. 



250 LIBRO DE APUNTES 



Primeros ministros nombrados en Cadiz. 

Nuevas esacciones para las tropas francesas y nuevos sacrifi- 
cios: nobilisimos lamentos de un buen Espanol. 

Otras exacciones de grands, ganados y dinero: siguen las espe- 
ranzas de libertad. 

Se intenta fusilar a un paisano: delito que se le imputa: cons- 
ternacion del vecindario: se salva la vida del preso. 

Las autoridades francesas y los empleados del gobierno intru- 
se preparan su marcha: gran alegria de los Alcalainos. 

La guarnicion y empleados abandonan a Alcalâ: temores de 
un nuevo saqueo por las tropas francesas alojadas. 

La division del gênerai Palombini pasa por Aicala hacia Ma- 
drid, y no comète desmanes. 

Dia feliz y parrafo notable. 

José Napoléon dcja a Madrid y se retira en el l^scorial; espé- 
ra nzas de libertad. 

Dias tranquilos sin Franceses ni afrancesados. 

Jubilo inmenso por la entrada en Alcalâ de una division de las 
tropas de Empecinados: detalles interesantes. 

Vuelven a la ciudad los Empecinados: escondites que hallan 
de los Franceses: afrancesados que quedan. 

El pan baja: se destruien defensas. 

Vuelven los Empecinados de Mondideu a Alcalâ: hallan nuevos 
depositos de granos: se confiscan los de la Oruga. 

Derrota de los Franceses cerca de Salamanca. 

vSalida sécréta de Mondideu y venida de don Vicente Sardina, 
otro de los Empecinados: alegria de Alcalâ. 

Disposiciones de don Vicente Sardina: Te Deiuti en la Magis- 
tral: iluminacion: alegria indescriptible: detalles curiosos. 

José Napoléon regresa a Madrid. 

Inquiétudes fundadas: convoi para los Empecinados: el pan a 
28 quartos. 

Nuevas inquiétudes: pasan tropas francesas hacia (juadalajara 
sin hacer grandes danos aqui: presunciones. 



DE UN ALCALAINO 25 I 

La columna de Lafont vuelve de (juadalajara: José Napoléon 
abandona a Madrid: 

Latont sale precipitadamente hacia Arganda todo atribu- 
lado. 

Presunciones tocanle a la capitulacion de Guadalajara. 

Xombramiento de los ministros del Supremo. 

Lord Wellington entra en Madrid en union de las tropas del 
P^mpecinado; frenetica alegria por semejante noticia: fiestas que 
se celebran: detalles interesantisimos. 

Don Juan ^L1rtin ('el Empecinado), Brigadier de los Ejercitos 
espanoles, viene a Alcalâ: la poblacion en masa le vitorea y acla- 
ma con locura: elogio que de 61 se hace por sus hazafias. 

Fiestas en Madrid por el triunfo de las armas aliadas: las pre- 
sencia el autor del manuscrito. 

La guarnicion de Guadalajara capitula y traen a Alcala los pri- 
sioneros, incluses algunos insignes traidores. 

Entra prisionera en Madrid la guarnicion de Ocaiîa: José Xa- 
poleon vaga por la Mancha sin saber que partido tomar: deser- 
tan a millares de su ejercito. 

Conducen a ALidrid los ]:)risioneros de Guadalajara, llevando 
entre ellos a pie a los renegados: el catedratico de la Universidad 
seiior Novella va entre ellos y escita la compasion: elogio de 
este desgraciado. 

Candido Riaza, sobrino del autor de estos apuntes, sale de 
Alcalâ para servir a la patria en calidad de soldado, como tira- 
dor del batallon del Empecinado. 

Se publica solemnemente la Conslitucion \- se jura al dia si- 
guiente: detalles curiosos. 

Se nombra y tonia posesion el primer Ayuntamiento consti- 
lucional: nombres de los interesados. 

Entran en esta ciudad tropas inglesas y portuguesas: y aun- 
que es buena gente, molesta mucho en sus alojamientos y roba 
cuanto puede: salen el dia 27- 

Vuelven las tropas predichas, y en seguida una division cspa- 



252 LIBRO DE APUNTES 



nola, dejando todas libre retirada a los Franceses, y salen de 
aqui el 30 para Madrid unas, y para (juadalajara otra. 

Grandes teniores y profunda tristeza: su causa: los empleados 
del gobierno espaùol salen de Madrid, Guadalajara y Alcalâ, 11e- 
vandose los documentos a lugar seguro. 

Entran en Madrid por 3.'^ vez los Franceses y se conducen 
mas humanamente con el vecindario: cl senor José tambien en 
Madrid. 

Salen de Madrid 3/' vez los Franceses sin venir a Alcalâ: el 
rey José saliô el dia 3. 

Desovediencia del gênerai Ballesteros: castigo que recibe. 
Entra por 4.^ vez en Madrid el rey José I.° con sus tropas; le 
acompafian los renegados don Saturnino .\buin (a. el Manco)^ 
Sauquillo, Morales y demas bribones. 

Una division de très mil Franceses entra en Alcalâ: conster- 
nacion gênerai: los Franceses vienen cargados de ropas y efec- 
tos que roban en los pueblos, arruinandoles. 

Siguen los Franceses en Alcalâ cometiendo toda clase de de- 
niasias; barbarie de los oficiales; Italianos despreciables que si- 
guen a los invasores. 

L'a mayor parte de la division Palombini sale de Alcalâ, 11e- 
vandose quanto quieren: quedan de guarnicion unos 600 hom- 
bres. 

Enorme contribucion de trigo y cevada: otras horribles ex- 
acciones. 

Contribucion insoportablt- ]iara los pueblos: el terror es la le\'. 
Nuevo subprefecto en Alcalâ: empleados renegados vuelven 
tambien. 

El infâme Villagarcia asesina inicuamente al doctor don An- 
tonio Allier: indignacion gênerai. 

Convoi de granos y dinero para Madrid. 

Siguen exprimiendo a Alcalâ los invasores: precio del pan 
desdc la ultima cosecha. 



DE UN ALCALAINO 253 



ANO I813 

Prisiones en Alcalâ. 

Contribucion de mantas y colchones. 

Impunidad de Villagarcia. 

Persecucion cruel contra los buenos espa noies. 

Precios de algunos comestibles. 

Columnas de Franceses recorren los pueblos sacando a viva 
luerza la contribucion: desdichas causadas: dejan Iras si ruinas. 

Precio del pan. 

Salen los Franceses de Alcalâ llevandose niuchos ganados: 
lusilamiento de 5 paisanos. 

Una columna de enemigos en la ciudad: sus provocaciones \- 
desmanes. 

Sale de Madrid el re\' intruso con su guardia y principales 
partidarios. 

Precio de algunos articulos de alimento. 

Signe en Alcalâ la guarnicion francesa, ocupada en robar y en 
nialtratar a los pueblos vecinos: los alcaldes v los curas son las 
victimas primeras. 

Viene a Alcalâ una columna del ejercito del gênerai Soult, y 
aunque la ciudad tiene satisfechas con exceso las contribuciones, 
paga otra énorme: el mal Fspafïol Gallardo. 

Una partida de Empecinados bâte en Talamanca a los drago- 
nes del marques de Salinas, maestro de ceremonias del re\' 
Pepe: el marques résulta herido \' se lo lleuan a Madrid desde 
a qui. 

Los l'^-anceses estreman su crueldad y su espiritu de robo: lo 
que han sacado a Alcalâ en 4 meses: lo que ha robado el maris- 
cal Soult y lo que se calcula han robado en Fspaiia cada quai de 
los mariscales del Imperio. 

Viene a Alcalâ otra columna de tropas francesas para reem- 
plazar la nim: es ind(xible lo que roban \' lo pesimameiite (jue 



2 54 LIBRO DE APUNTES 



tratan a los Espanoles: el cura y el alcalde de Meco, presos: el 
cura de Camarma y ayuntamiento lo mismo: otros robos. 

Injurias gravisimas al comerciante Landa por un teniente co- 
ronel: misérable e inicuo procedimiento de este para robar a 
aquel. 

Mas tropa francesa en Alcalâ: los campos no se labran por 
falta de mulas: prosiguen los robos de los Franceses. 

Los Franceses salen de Alcalâ, llevandose quanto pueden: ni 
Caco fue mas ladron que ellos: los Empecinados vuelven a entrai- 
en la ciudad, y la consternacion y el dolor se tornan en extre- 
mado gozo y alegria. 

Fuerzas francesas numerosas al mando del mariscal Soult vie- 
nen a Alcalâ, que evacuan los Empecinados: los Franceses se en- 
tregan a todo genero de escesos, inclusos los de saqueo y viola- 
cion: horrible sacrilegio en el convento de las Bernardas. 

Las tropas de Soult van a Guadalajara el dia 2i, y regresan 
el 22 despues de robar hasta el ultimo burro que encontraron: 
solo ojos para llorar dejaron los Franceses tras si. 

Marchan tropas francesas a Madrid, y vienen otras de guar- 
nicion. 

El seiior Landa y su esposa son presos por efecto de vil dela- 
cion: toma el Ayuntamiento su defensa y obtienen libertad. 

El gênerai frances Ormancei viene de Guadalajara y saca en 
seguida una énorme contribucion. 

Salen de Alcalâ todos los Franceses a robar. 

Lucha de los Franceses con los del Empecinado y resultado 
de ella. 

Evacuan a Madrid las ultimas tropas francesas en direccion a 
Castilla, y queda libre de futres este territorio: notable conclu- 
sion del parrafo que esto indica. 

Fiestas en Madrid por cumpleafios del rey cautivo: alegria 
indescriptiblp i:)or la marcha de los Franceses: regocijos en 
AlcaUl. 

VA pan a l8 v IQ quartos: bajarâ por ser buena la cosecha. 



DE UN ALCALAINO 255 



El pan a 14 cuartos. 

El pan a lO cuartos, a 8 y aun a 7: solo la carne y el tocino 
se sostienen altos. 

aSio I s 1 4 

Se restituie a su altar y trono en el convento de san Diego, 
santa Maria de Jésus, que estaba en la iglesia de santa Maria. 



KPILOGO DK LA MKMORIA () INFORME DAJJO A LAS CORTES POR UO\ 

JOSE HEREOIA, MINISTRO DE LA GL'ERRA, PARA ORGANIZACION DE LOS 

EXKRC ITOS Y REMEDIO UE LAS DESGRACIAS Y DESCALABROS. 

Résulta, pues, cjue los niedios que se ofrecen convenientes a 
reparar nuestras perdidas son: buscar dinero y restablecer el 
credito; llevar a debido efecto la quinta de los ochenta mil hon- 
bres; formar divisiones de réserva con solo el objeto de la orga- 
nizacion, equipo e instruccion de cuerpos; subministrar los me- 
dios a la Comision général de vestuarios y armamento, ya apro- 
bada; obserbar rigorosamente las leyes militares, y particular- 
mente castigar con rigor los délites de desercion v cobardia; 
establecer un tribunal de honor para purgar los regimientos de 
los oficiales que no hayan sabido conservarle; econoniizar los 
grados y conferir los enpieos conforme a la aptitud y merito; 
dar al que mande plenitud de facultades con responsabilidad a 
las résultas, y generalizar la educacion y espiritu militar. 

Esto parece que abraza los mas esenciales puntos de quanto 
necesitamos para enmendar nuestros pasados yerros y desgra- 
cias; y de orden del Consejo de Regencia lo expongo al conoci- 
miento de V. M., en cumplimiento del expresado decreto. Cadiz 
23 de l-'ebrero de 1811. José Heredia. 



256 LIBRO DE APUNTES 



DETALLE UE LA SANORIENTA Y GLORIOSA VICTORIA UE F.A ALBUHERA, 

FUBLICADA EN F, A Gacetcl EXTRAORDINARIA DE LA REGENCIA DEL VIER- 

NES 24 DE MAYO DE 18II 

El gênerai en gefe del quinto exercito, don Francisco Xavier 
Castaiïos, con fecha del canpo de batalla de la Albuhera a 19 de 
iMayo, dice a la letra lo que sigue: 

Excelcntisimo seiîor: Las grandes batallas que por sus circuns- 
tancias han de ser mémorables no necesitan ni pueden referirse 
por escrito de un modo bastante expresivo, que représente a lo 
vivo los hechos gloriosos y que coloque a los valientes soldados 
en el eminente lugar que merecen. Las alturas y canpos de la 
Albuhera, hermoso teatro del horror por uno de los conbates 
mas sangrientos de esta guerra, seran para sienpre desde el dia 
16 de este mes digno objeto de la memoria y admiracion de los 
honbres, al considerarlos cubiertos de 8 mil y mas guerreros 
muertos y heridos por una y otra parte en el brebe tienpo de 
siete lioras, cuya sangre harâ brotar lozanos laureles para coro- 
nar las armas espaiîolas y anglo-portuguesas. 

jV la primera noticia que se tubo de la venida del mariscal 
Soult sobre Rxtremadura dispuso el senor Blaque el movimiento 
de reunion de sus tropas con las del exercito aliado, con tanta 
puntualidad y exactitud con el plan acordado, que puede decirse 
que fueron calculados los momentos para verificarlo en todas sus 
]:)artes, pues se reunieron sus fuerzas a las once de la noche, vis- 
pera de la batalla, sin que pudiese Soult saberlo, quando se dis- 
ponia para atacar al exercito aliado, que creia aun separado y 
solo en las alturas de Albuhera, teniendo este punto la particula- 
risima circunstancia de ser precisamente el que lord Welington 
habia indicado para dar una batalla. 

Alli concurrimos el dia t6 de este mes très générales de la 
])rimera gerarquia: alli tro])as de las très naciones: alli divisiones 



DE UN ALCALAINO 2 57 



V générales subalternos de diferentes exercitos espanoles; y alli, 
sin enbargo, ha reinado la mas cordial harmonia entre los géné- 
rales, la mas traternal union entre las tropas, la mejor voluntad 
de protegerse unos a otros en el mayor riesgo, y el mas honroso 
deseo de aventajarse en los esfuerzos y en la gloria del triunfo, 
repartida tan abundante y con tal igualdad, que todos arrastran 
trofeos y ninguno tiene que mendigar a sonbra de laureles age- 
nos. 

El mariscal Soult, con egercito algo interior al nuestro en el 
numéro de su infanteria, pero superior en caballeria y artilleria, 
no se detuvo un momento en el ataque premeditado, dirigiendose 
contra nuestra posicion por junto al pueblo de la Albuhera, que 
venia a quedar en el centro de la linea; pero mui pronto se cono- 
ciô ser este un ataque falso, y que su objeto era ganar el flanco 
derecho, que ocupaban las tropas espaiîolas, atacandole resuel- 
tamente con la mayor parte de sus fuerzas, que desplegadas suc- 
cesivamente debian enbolbernos por la espalda; pero nuestra se- 
gunda linea y cuerpo de réserva, sabiamente colocados, acudie- 
ron rapidamente formando martillo con el primitivo Trente de la 
linea y trabandose el conbate mas obstinado y sangriento. El 
enemigo, enfurecido cada vez mas, repetia sus ataques, reforzan- 
dolos continuamente con tropas de réserva, pero encontraba sien- 
pre otras que se le hicieron inpenetrables por espacio de siete 
horas, aunque enpleo en vano toda la intrepidez y arrojo de la 
cavalleria polaca y el formidable fuego de su numerosa artilleria, 
que era un trueno continuado sin intermision: al fin tubo que 
céder a las dos )■ média de la tarde, enpezando a rétrocéder sin 
dejar de conbatir: entonces fue cargado y perseguido en su reti- 
rada hasta los bosques y alturas que iva ocupando, dejando el 
canpo de batalla cubierto de cadaveres y de un numéro consi- 
ilerable de heridos, que no pudo retirar, y que, inundados por 
los fuertes aguaceros que aconpanaban a la accion, tormaban el 
espectaculo mas horroroso de la guerra, corriendo los arroyos 
ensangrentados por la vertiente de las alturas. La perdida del 

Rt9n* Hisfanx<jut.— 'S\^ 17 



258 LIBRO DE APUNTES DE UN ALCALAINO 



enemigo, segun calculo prudencial, confirmado despues por va- 
ries desertores, asciende a unos / mil honbres: entre los muertos 
se encuentra el gênerai \'erlé, que quedo en el canpo de batalla, 
y el gênerai Pépin, que niurio por la noche de résultas de sus 
heridas. Los générales Gazan, Brix y otros salieron heridos. 
Xuestra perdida ha sido tanbien considérable, aunque mui inte- 
rior a la del enemigo. 

Canpo de Albuhera IQ de Mayo de l<Sll. 



POESIAS DE ANTANO 



Aqui em])ezaré mi canto. 
aunque no como Virgilio: 
y asi, Gloria Patri et Filio 
et Spiritui Sancto, 



ESQUII.ACHK 



Yace en esta casa yerma, 
sola i difunta, dona Ana: 
fue una muger cortesana 
que dex6 la Corte enferma. 



DEL MISMO 



A santa Fili se pone, 
\ pasô solo de un brinco 
el inmenso golfo que ay 
del tocador al silicio. 



Tu ignoras, aunque te alabes, 
tanto como te desdices, 
y con errar lo que dices 
aun no dices lo que sabes. 



260 POESfAS DE ANTANO 



A VNO QUE HAUIENDC) t:OMBIDAI)0 A COMEk EN FAL.SO A TRES AMIGOS, 

I HAUIEXDO COMinO El,, [ I.LEGADO LOS OTROS AL «YTE, COMIDA EST», 

KCHÔ LA CULPA AL DESPENSERO 



Si en combidar, sal)io amigo, 
gastas tan poco dinero, 
prestame tu despensero 
i vente a conter commigo. 



Mira las naues de Fez 
que vienen con grande ahinco: 
vna, dos, très, quatre, cinco, 
seis, siete, ocho, nuebe, diez. 

EPITAPHIO A UX BORRACHO, DE JACINTO POLO 

Aqui yace el que, por ser 
quien nunca pensô morir, 
no bebio para viuir 
y viuio para beber. 

EL MlbMO A UXA DAMA MUY PEQUENA SOBRE UNOS CHAPLN'ES 

Otro dixo que pareces, 
en esos montes mouibles, 
una pulga con muletas, 
una liendre en dos rocines. 

EL MISMO A VNA VIEIA OUE SE AFErrABA 



Uicenme, V elarda amiga, 
que un domingo, en tu retrete. 



POESfAS DE ANTANO 201 



auiendo dichn a tus anos 
mudas lisonjas de afeites, 
dexaron con visos de oro 
echa hipocrita la iiieue, 
y p1 organo de tu boca 
sin las teclas de los dientes, 
que fueron bienes raices 
y la edad los boluio muebles. 

A I.A AUKORA 

Salir quiso el .Sol bizarro 
a ruar en su frison: 
delante lleua la Aurora, 
lacaio do resplandor. 
Al fin, el Aurora es 
ambigua iluminacion: 
los dolores de la noche 
que quiere parir el Sol, 
persignum crncis hermoso, 
introito de arrebol. 



Vino un clauel salpicado 
(de sangre o rubi sera) 
del prado disciplinante, 
no se si por vanidad. 

Kl, MISMO 

A este Xeron de niebe, 
a esta suegra de rosa, 
a esta cruda nifïa. 
a esta yel i vinagre con basquina. 



252 POESfAS DE ANTANO 



MEXDOZA 



(jran nouedad que los Reies 
verdad en la tierra oieron: 
pero atreuiose a decirla 
una estrella, i desde el cielo. 



A tlNA COUTES AN A 



No fies de pronietido. 
tu que pecas de contado, 
que quien no paga tentado 
mal pagarâ arrepentido. 



No lo sepan los dotores, 
que tienen por sacrilegio 
que nadie sin ellos sane: 
pero, quien sana con ellos? 



Dame esa mano real, 
de candor. plata i marfil, 
de azuzena i de otros mil 
desatinos de cristal. 



ZAKATF, 



Mal aia el hombre que fia 
de corazon écho a soplos, 
pues tantos como recibe 
tiene de mudanzas solo. , 



POESÎAS DE ANTANO 203 



A UN A MANO 



Tienes de menos hermosa 
lo que cubren los diamantes: 
si al Sol por nuhe calzaras, 
nadie imbidiaria el (;;uai-itc. 



Bien se que dais y que honrrais. 
y se, pero no te enojes, 
que dais como los reloxes, 
pues no saueis lo que dais. 

•PITAllO 1)K TAKSIS A UON KODKIGO ( AT.DtRON 

Oi de F"ortuna el desden 
dio aqui una muerte immortal 
a quien el bien le hizo mal 
V a quien el mal le hizo bien. 



r^e oir te enamoras. dir 
Pues si tu flaqueza es tanta, 
podrâ un capon, quando canta, 
estar se^uro de ti? 

DE NAUAKRO, IOMANMjO SUUORES 

Del mas triste labrador 
seguiré el afan seuero, 
pues si desde oi no muero, 
viuiré de mi sudor. 

* * :f. 



264 POESfAS DE ANTANO 



Tambien el Infierno tiene 
para escribir buenas manos: 
de buena letra sera: 
pero, que mucho, si esta 
todo lleno de escribanos! 



f) quien pudiera, bien mio, 
siempre empleada en amarte. 
vna eternidad de amor 
tener para cada instante! 



Celos, que sois? Quien sin ser 
sois ser que en el ser no cabe, 
y nadie lo que sois saue, 
siendo quanto quereis ser. 



Con vos podria yo hacer 
lo que el otro mercader: 
su vaieta no vendia, 
i dio en seguir a un dotor 
que era grande matador. 
<da Guadaîia> se decia: 
V quando ya su receta 
al pobre enfermo dexaba, 
en la misma casa entraba 
diciendo: Compran baieta? 



Un zapatero mui gordo, 
casaestante de Seuilla, 



POESfAS DE ANTXNO 



26-- 



diz que quando estornudaba 
de ordinario se pedia. 
Y uno que junto a el estaua. 
«JesUs> y <cuerno> decia. 
«]esus>, quando estornudaua: 
«cuerno, quando se pedia. 



*^ :>: :{: 



Mui abaxo le lleuais 
el quitoUis, bella ingrata: 
mas abaxo esta el pecatn 
mutidi de que os admirais. 

A UNA MUl.A 

Pues, si la vieras, es tal 
i tan larga, que, segun 
su mucha largueza, es un 
Alexandre Nacional. 

iCTNTO POLO A UN LICENCIA DO MUT FLACO 

Bencficiado falsete, 
hilo de pita con sarna, 
fileté con calentura 
V fideo con (juartana, 
quinta esencia do abadesa, 
longaniza espiritada, 
melindre conualeciente. 
echura de filigrana. 



cara de Semana Santa 

o esparrago en penitencia, 

o medicina hermitana: 



206 POESfAS DE ANTAN'O 



pareces es i no es. 
i pues incorporée andas. 
examinate de duende, 
prétende para phantasma. 



CANCKR 



Mormura el vulgo seuero. 
a quien nada se le escapa, 
que a doctos quitas la capa . 
pero a ninguno el sombrero: 
mas, para no ser grosero, 
obliguete tu interes 
i haz quenta, sabido que es 
en riqueza tan estrana 
tu caueza Nueba Espana, 
descubrela i se Cortés. 



DEL MISMO 



' ■ Vimd. o jouen cruel. 
y durad, garzon proteruo. 
todos les anos de! cieruo, 
y se os cuenten conio a el. 



— Estamos solosr -Ninguno 
nos puede escuohar. —De veras? 
Mirate las fabriqueras 
por si esta en ellas alguno. 



En trajé de cbnfesor 
Vf^ngo, con vuestra licencia, 



POESfAS DE ANTANO 26/ 



a barrer una conciencia 
con la escoba del Senor. 



Su boca es chirlo crezido, 
que de oreja a oreja crece: 
si de ambos lados parece 
que puede hablar al oido! 



Francisco, metete frai le; 
metete fraile francisco. 



Ks ta! la fuerza del trato 
de las buenas companias, 
que dentro de quatro dias 
este perro sera gato. 

A UN CAPON AI.CAHURTF. 

Capon que gustos allana 
i asi presta los doblones, 
merece tener botones 
dos dias a la semana. 



VIU.AMEDIANA A DOS CAUALLEROS QUE ENRIQUECIERON CON UNA 
HERMANA, T LOS U.EUARON OESPUES A T,A INQUISICION 



Triste cara. quai estas; 
mas de esto nadie se espante, 
que se ganô por delante 
y se perdiô por detras, 



26S POESfAS DE ANTANO 

ICn este llano 
yace un italiano 
que a marzo parecia 
fn boluerse de raho cada dia. 



Mi marido, que f^ios aya. 
no cra discrète, mas era 
a quien supli lo entendido 
por lo que tubo de bestia. 



Era mi padre un buen hombrp 
V mi madré era una paba; 
les dos eran buena gente: 
conserba de calabaza. 



ARKT.LAXn 

Su rigor, graniza suegras; 
alleluyas su donaire; 
sus ojos son dos mosquetes. 
cada uno de los quales 
tiene por vala un dotor 
V por taco un platicante. 

C.ONGORA 

La ceja entre parda i negra, 
mui mas larga que sutil, 
y los ojos mas compuestos 
que son los de çî/is vel qui. 



POESfAS DE ANTANO 209 



A UN CAUAI.LO 

Sujeta un castaào bello, 
corto cuello, testa erguida, 
clin poblada, espalda fuerte, 
mano inquiéta, planta fixa. 

* * * 

No deuas a gente indigna, 
que, niientras estas deuiendo, 
cobra primero en tu fama 
V despues en tu dinero. 

* * * 

Uio un rtechazo a don Apolo, 
dios lan prudente i tan cuerdo, 
que de cochero se sirue 
por no sufrir a un cochero. 
Porque aun si, siendo tan viles, 
son souerbios los cocheros. 
que harian si ellos supieran 
que ay un cochero en el cielo: 

* * * 

\i\ criado de Fulano 
de pellexos se vistio, 
que el vestido del criado 
dice quien es el sefior. 

* * * 

No, Casandra. de tus ojos 
pruebes las iras tiranas, 
porque aun tu no estas segura. 
si tu de ti no le guardas. 



27-0 POESÎAS DE ANTASO 



Despues que mal me quisiste, 
nunca mas me quise bien, 
por no querer bien a quien 
vos, senora, aborrecistes. 

EPITAPHIO EN EL SEPULCHRO DE UN ITALIANO 

Aqui yace sepultado 
aquel Italiano astuto 
que viuro asi como puto 
y murio asi como asado. 
Caminante, tu que estas 
viendo el sepulchro flamante, 
si pasares adelante, 
buelue los ojos atras. 

OTRO A UNA RAMERA LLAMADA SALUADORA 

Yace aqui, que no deuiera, 
Saluadora la Rsteuada, 
muger que, por oradada, 
la llamaron saluadera. 
Yace àqui, lastima fiera, 
el remedio quotidiano 
del seiïor y del villano, 
y, para decirlo ahora, 
yace aqui la saluadora 
de todo el genero humano. 

A UNA DAMA MUY PRECIADA DE SU REPUTACION 



La reputacion que das 
en repetir tantas veces, 
publica lo que mereces 
en très silabas no mas: 



POESÎAS DE ANTASO 27 1 



quita la ultima y verâs 
bien pintada tu opinion; 
L|uita, jDOr tu vida, el ciun, 
que es uno de los extremos, 
que con aqueso creeremos 
que tienes re puta cion. 

VNO QTK IMBIABA UNOS PECES 

Xada, senora. esta vez 
entre dos plates embio, 
pues el uno va uacio 
i el otro va pez con pez. 

PIXTANDO Kl. SILENCIO 

Ladrar un perro a lo lexos, 
tocar un combento a laudes 
y, en el profundo silencio, 
meterse cartuxo el aire. 



( jordo a lo di- iVaiU- graue 
viene el capon, i es mui llano, 
que aunque le falta el ser padre 
tiene lo de presentado. 



Mas quiero estados de pro 
que no estados de senor, 
que en aquellos agua se halla, 
en estos soga, i aun no. 



2/2 POESfAS DE ANTANO 



BOMETA 

Estando lauando un dia 
en un corriente la Santa, 
en la lèche de sus manos 
se quedo el agua quajada. 



Falseole el ielo a los pies, 
y fue grande prouidencia 
que quien matô a la verdad 
el misnio cristal le mienta. 



Lloranios y celebramos 
con rogativas diuersas 
la subida de la Virgen, 
la baxa de la moneda. 

* * * 

Francisco con alborozo 
un pozo combirtio en vino, 
y los legos de contino 
bebian agua del pozo. 

* * * 

Dixolo San Cirilo? No. 
Pues tanipoco yo. 

* * * 

Baldouinos, mui gran vicio 
es tener nauger hermosa: 
ay esta a vuestro seruicio, 
pero para vos no es cosa. 



POESfAS DE ANTANO 2/3 



DEFINICION DEL REGUELDO 

El regueldo, bien mirado, 
segun lo difine Angulo, 
es un pedo desgraciado 
que, de puro desdichado, 
no pudo llegar a el culo. 

A UN SOLDADO MUI DERROTADO QUK PRErENDIA SER ALKEREZ 

Que prétendais la bandera, 
cierto que me causa risa: 
pues quien no tiene camisa, 
que a menester lauanderar 

A UNA DAMA QUE TODAS LAS NOCHES DORMIA CON UN LICENCL^DO 

Dicen todos, Dorotea 
(la verdad sauela Dios), 
que toda la noche en vos 
el domine labia niea. 

DECIMA DE LOPE 

Rei y reina vi, Siluano, 
juntos en Santo Thomas, 
alla una mano detras 
y el un papel en la mano. 
Dixo el rei, mui cortesano: 
«De donde, reina Vsabel?» 
Ella dixo: «Del vergel 
vengo, senor, de cagar»; 
y el rei boluio a replicar: 
«Limpiaos con ese papel. > 

Rivitt Hispaniqut. — M. 18 



274 POESÎAS DE ANTANO 



A UN A DAMA LLAMADA YSABEL 

En un medio esta mi amor, 
Ysabel, 
que si en medio esta el sabor, 
son los estremos la vel. 



Niiia del color (juebrado, 
la del clauel en el pico, 
para venir en borrico 
vinieras en tu cuiîado. 



lin todo lo que cantasteis 
discretamente andubisteis, 
que el virgo a los frailes disteis 
y con el madré os quedasteis. 



( )i el conde i su muger 
dicha an tenido los dos: 
ella se tue a ver a Dios 
y Dios le vino a el a ver. | 

I 

AL roMAk AGUA BENDrFA l'NA TOLEDANA, l.A DIXO EL DE LICHE: I 

( 

Mas quisiera, i sin molestia, el diamante con que dais luz que 
la mano. 

KESPONDK) ELLA ASIENDO DEL TUSON: 

\'û mas el cabestro tiue la bestia. 



POESfAS DE ANTANO 2/5 



A UN AUTHOR A QUIEN SILBARON UNA COMEDIA, DIXO CALDERON: 

Al suceder la tragedia 
del siluo, si se repara, 
ver su comedia era cara, 
ver su cara era comedia. 

EPITAPHIO AL SEPULCHRO \)E LA BORBONA 

Caminante, esa urna breue 
guarda un sol resuelto en hielo, 
combertido en tierra el cielo, 
una estrella en poluo leue. 
No el cetro en los reies muebe 
a ser de su ser agenos; 
de liante los ojos llenos 
Uega, y tu reina verâs: 
viua, no pudo ser mas; 
muerta, no pudo ser menés. 

LETRA 

Seis reaies dan por el tordo de Juana, 
seis por el pico y seis por la lana. 

Tiene Juana un tordo tal 
y de pico tan picado, 
que muchos ricos an dado 
por el tordo su caudal. 
Debaxo de su brial 
lo tiene siempre escondido, 
y por cazarle en su nido 
le tiran con cerbatana. 
Seis reaies dan, etc. 



2'7 6 POESÎAS DE ANTANO 



Si el lordo se considéra, 
por no salir de su centre, 
tiene el pico por de dentro 
i la lana por de fuera. 
No ay quien cazarle no quiera, 
y el tordico a todos pica, 
y por cazarle Jvianica 
le a zurrado la badana. 
Seis reaies dan, etc. 

Aunque tenga otro sustento, 
haciendo del gusto pruebas, 
si le dan pepino y breuas 
canta el tordo que es contento. 
En el lance mas atento, 
el tordico al rebuUirse 
se gana por descubrirse 
y por cubrirse se gana. 
Seis reaies dan, etc. 

Entre toques y retoques, 
el tordico parlador 
se suele cazar mexor 
con ballesta de bodoques. 
Si le dan albaricoques 
por suaue confitura, 
por corner de esta dulçura 
tiene a todas horas gana. 
.Seis reaies dan, etc. 

Por ser cl tordico gordo 
le buscan mil aguiluchos, 
porque es lana para muchos 
la pluma de aqueste tordo. 



POESfAS DE ANTANO 2/7 



Vnas veces se hace sordo, 
otras escucha el reclamo, 
otras corre como gamo 
y otras canta como rana. 
Seis reaies dan, etc. 



(")cho calza Martha 
en solo una quarta. 

Hacela el calzado 
Marcos su vecino, 
porque de contino 
se calza apretado; 
la orma le a entrado. 
toma la medida 
y porque el pie niidn 
las faldas aparta. 
Ocho calza, etc. 

A los coxinillos 
Martha se a arrimado. 
que asi la a calzado 
muchos zapatillos; 
estos son los orillos 
que la tienen queda, 
y porque suceda 
aljofar ensarta. 
Ocho calza, etc. 

Porque las heuillas 
la vengan al justo, 



por calzar a gusto 
junta las rodillas. 
Suda unas gotillas, 
y ella le suplica 
de una patadica 
que el trabajo parla. 
Ocho calza, etc. 

El empeine ajusta 
con dos botoncillos, 
y son crecidillos 
porque de ello gusta. 
Parece se ajusta 
y a drechos descansa; 
dice que se cansa, 
mas nunca se arta. 
Ocho calza, etc. 

Dormidito estas, caracol, 
saca tus cuernos a el raio del Sol. 

De su huerto en la frescura, 
una dama apacentaba 
un caracol que adoraba, 
gozosa de su ventura. 
RI pacio de su verdura 
y en su concha se escondio, 
y viendo que se dormia 
cantole el re, mi, fa, sol. 
Dormidito estas, etc. 

Si en amorosos ensaios 
la Sol te puedes llamar, 



POESfAS DE ANTANO 279 



como te as dexado elar 
de tu sol entre los raiosr 
Cesen aquesos desmaios, 
caracol, que yo te adoro, 
que no es bien desdiga el oro 
quando sale del crisol. 
Dormidito estas, etc. 

De un punto mui entonado, 
caracol, te me as caido; 
dabas en mi sostenido, 
la das en fa remolado. 
Pues la claue te he mostrado. 
canta con mas compostura. 
Si la claue es de natura, 
para que es tanto bémol? 
Dormidito estas, etc. 



ROMANCE A KL MARQUES DE VILLASIEUR \, POV FF.RXAXPO 
VALENÇUEI.A 

Fernando, a quien por soberuio 
llaman con razon Luz1)p1, 
contra el merito i la honrra 
las prouincias hizo arder. 
Arde el premio en viuas Hamas 
y arde su ambiciosa sed, 
lo que va del muerto a el viuo 
i del caiado al laurel. 
Desconoze el sol las Indias 
quando en Villasierra vee 
del Potosi todo el cerro 
arrancado de su ser. 



280 POESfAS DE ANTANO 

Sentose en el trono luego; 
los hipocritas despues 
al malicioso Antecristo 
tubieron por justo juez. 
Contra su fiera codicia, 
luan, transformado en Miguel, 
dixo con lucida esquadra: 
Villano, quien como el Rei! 
\"a despenado al abismo 
i sus parciales con el; 
i entre turbulentas nubes 
las fuentes se iban tras el. 
Los clarines i lamentos 
dan pesame i parabien 
a su Alteza en sus fatigas 
y de su corona al Rei. 
Sin borrar su real decoro 
te trasplantô ese clauel, 
dexando mustia a la rosa 
con ingenioso desden. 
Por inspiracion diuina. 
un dia al anianecer, 
viendose el ni no perdido, 
quiso que le hallasen rei. 
Rsta admirable mudanza 
firme el cetro a de tener, 
i a Costa de una sentencia 
dichoso el retiro fue. 
(Itros mas fieles ministros 
dieron consigo a el traues 
y no es lo peor el que diga: 
de page vine a marques; 
lo que le falto en la cuna 
a ostentado a el fallecer, 



POESÏAS DE ANTANO 28 1 



y por su pie a el mauseolo 
sin la lancilla se fue. 
I pues ya el patron le cubre, 
mire honrrado, antes que de 
o la cabeza a un cuchillo 
n la garganta a un cordel. 

REDONniU.A A Kl, MISMO 

Icaro, Fernando, l'uiste; 
del sol subiste a la esfera, 
eran las alas de cera, 
derritieronse, caiste. 

EPITAPHIO 

Aqui yaze un coniissario 
de la santa Inquisicion: 
vino la muerte, y que hizor 
Quitole la comission. 



Arrio, la sobrepelliz 
a San Pedro ya le quita, 
pues han hecho archiniandrita 
al hijo de la Berliz. 



Pan y carne a quinze y once, 
como iua el aiio pasado; 
con que nada se ha vajado 
sino el cauallo de bronze. 



2i82 POESfAS DE ANTANO 



CHISTE NUEUO CON SÈYS' ROMANCES Y SIETE VILLANCICOS VIEJOS. 

AGORA NUEUA MENTE COMPUESTOS POR FRANCISCO DE ARGUELLO, CON 

VNA CANCION Y TRES COPLAS A ELLA HECHAS POR Kl- MISMO 

Qvitar me podeys la vida 
de modo que luego muera, 
mas quitarme que vos quiera 

no podeys. 
Si passion sentir quereys, 
porque peno por amaros, 
que hareys de apassionaros 

cada dia? 
No quereros no podria, 
ni es posible, si no muero; 
ni de mi tal cosa quiero 

que se oya. 



ROMANCE 



Los griegos entran en Troya 
très a très y quatro a quatro, 
mientras que turan las treguas 
puestas por el rey Priamo. 

Siempre lagrimas derramo 
sacadas del coraçon, 
llorando de compassion 

de mi mismo. 
Ningun cuento del guarismo 
bastaria con la pluma 



POÉSfAS DE ANTANO '283 



a poder poner en suma 

mis dolores. 
Que vos me matays damores 
publicaré muy ayna, 
porque sepan que soys diria ' 
■ de culpar. 

VILLANCICO 

Pues no me quereys hablar 
como soleys, 
si de otra me enamorare 
no me culpeys. 

De la culpa que teneys 
es mi muerte gran indicio. 
la quai es de mi seruicio 

triste paga. 
Ausente muero sin llaga, 
porque tengo, si nos veo. 
tan importuno el desseo. 

que mo mata. 
En mi casa no se trata 
sino de pena y dolores, 
porque son los disfauores 

muy continuos. 

ROMANCE 

Cata Francia Montesinos, 
cata Paris la ciudad, 
cata las aguas de Duero 
que combaten con la mar. 



2$4 POESIAS DE ANTANO 



De ser causa del pesar 
que gano por hos seruir, 
no me puedo arrepentir 

ni es razon 
para quexar mi passion: 
muchas vezes son Uegadas 
hasta la boca formadas 

las razones. 
Mas nueuas auisaciones 
me hazen que se detengan, 
porque pesares no vengan 
mas crescidos. 

VILLANCICU 

Todos van de amor heridos, 
yo tambien, 
sin osar dezir de quien. 

Para el mal que callo bien, 
remedios muy conuinientes 
son las lagrimas calientes 

y gemidos. 
Si van a vuestros oydos 
de mis passiones querellas, 
el dolor hos habla en ellas, 

que no yo. 
Los plazeres me quito. 
el hos habla y el se quexa, 
de penarme no se alexa 
ni se parte. 

ROMANCE 

Muerto queda Durandarte 
al pie de aquella montaiia: 



POESÎAS DE ANTANO 28 <> 



tan malas lançadas tiene 
que le atrauiessan ell aima. 

Sîml'lèngua tiene calma 
y vos dexays de me ver, 
que vida podre tener 

sino triste? 
Al dolor no lo résiste 
mi querer, ni lo desecha, 
antes entra sin sospecha 

de contrario. 
Uuanlas obras dauersario 
me harâ le sufriré, 
porqiie vos quandos miré 

me lo distes. 

VII.LANCICO 

Llenos de lagrimas tristes 
tiene mis ojos amor, 
y el coraçon de dolor. 

De dolor y de temor 
tengo lleno el sentimiento; 
miedo he quel sufrimiento 

se me canse. 
Si no quereys que descanse, 
animallo me conuiene, 
porques la pena que tiene 

mas que mucha. 
Son las penas con que lucha 
tan penosas de sufrir, 
quel aima quiere huyr 

de medrosa. 



?§6 POESfAS DE ANTANO 



ROMANCE 

En los campos dAluentosa 
mataron a don Beltran: 
nunca lo hallaron menos 
hasta los puertos passar. 

Vuestra yra desdenar 
bien sera que se modère; 
mal sera que si muriere 

nos dolays. 
Quanto mas de mi huyays 
tanto mas hos siguiré, 
que sin vos biuir no se 

ni sabria. 
Dadme ya, seiîora mia, 
pues me days passion y pena, 
alguna respuesta buena 

que me quadre. 

VILLANCICO 

Enemiga le soy, madré, 
aquel cauallero yo; 
mal enemiga le so. 

Pues que nunca hos otendio 
mi coraçon, triste del, 
porque le soys tan cruel 

enemiga? 
El dolor, porque lo diga, 
no se amansa ni se muda, 
antes con pena mas cruda -; 

me amenaza. 



POESfAS DE ANTANO 287 



El me cita, el menplaza 
para delante la muerte: 
a yr, pues quiere mi suerte, 
me aparejo. 

ROMANCE 

Por aquel postigo viejo, 
que nunca fuera cerrado, 
vi venir sefia bermeja 
con trezientos de caualio. 

Quando mas hos miro, hallo 
que ml dolor y quebranto 
es muy poco para tanto 

merecer. 
Mstoy destar sin vos ver 
mas triste que la tristeza, 
crueldad y gentileza 

no conuienen. 
I an laslimado me tienen 
les dolores de sentillos, 
que no se para encubrillos 

que hazerme. 

VILLANCICO 

Vos, senorà, aborrescerme, 
yo a quereros como hos quiero, 
quai se cansarâ primero? 

Vuestro soy muy por entero.,; 
si lo quereys conoscer, v 
conuertidp .ya el querer r.._ ^.r = 
en costumbre. 



288 POESfAS DE ANTANO 



Con humilde seruidumbre 
confiesso seros catiuo, 
no traydor ni fugitiuo, 

sino fiel. 
Nos demando quen papel 
me firmeys carta de horro, 
sino fauor y socorro, 

que me muero. 

ROMANCE 

Ay, Dios, que buen cauallero 
maestre de Calatraua! 
quan bien que corre los moros 
por la vega de Granada! 

Pues que por bien empleada 
he quanta pena me deys, 
suplicos que descanseys 

de cansarme. 
No querays passiones darme 
porque dexe de quereros, 
que no puedo complazeros 

en ta! cosa. 
Nunca mi cara llorosa 
de plazer mostro senal 
desdel dia que tan mal 
me quesistes. 

VILLANCICO 

Bolueos por do venistes, 
alegria, 
que va con las vidas tristes 
es la mi^. 



POESÏAS DE ANTASO 289 



CANCION 

Nunca jamas dexaré 
de geruiros con fe buena, 
aunque se que por mercé 
me dareys tormento y pena. 

Oluidaros no es possible; 
si es possible, no querria; 
si quisiesse, no podria, 
que poder es impossible. 
Con firmeza hos seruiré, 
de mudança muy agena, 
aunque se que por mercé 
me dareys tormento y pena. 

Pues biuo de solo veros, 
no querays de mi oluidaros: 
aquesto deue bastaros 
que no puedo no quereros. 
Mil seruicios hos haré 
con fe de fîrmeza Uena, 
aunque se que por mercé 
me dareys tormento y pena. 

De penado juro y cuento 
de oluidaros con rigor, 
mas no puedo, quel amor 
puede mas que juramento. 
Oluidaros no podré, 
ni lo sufre mi fe buena, 
aunque se que por mercé 
me dareys tormento y pena. 

Fin. 



Révut Hiipantqut. — M. 



290 POEStAS DE ANTANO 



ROMANCE, EN- QUE ^E RETRATA. . = ,-- 

SU VIDA Y MILAGROS 'j.. _: :::v.. 

Al sin salud, y sin gracia, 
y sin letras, desde Flandes 
le embio con esta carta 
salud, y gracia, y sepades. 
Al mono medio mochuelo, 
a la estantigua del Carmen, 
al predicador de chanças, 
chancero de frialdades; 
al frio sin calentura, 
al mal gracioso fiambre, 
al esquileto con vida, 
a la peste de los frailes, 
al tasajo, al tollo seco, 
aunque bien harto de carne; 
al apostata del choro, 
al choro de disparates, 
al poeta a costa agena, 
al zaino, al zangano, al sacre, 
al que dice de repente 
lo que de pensado hace, 
al poçairon de regueldos, 
al regueldo de su madré, 
que le pafio por detras 
o le peio por delante; 
al segundo Horacio Flaco, 
mucho mas flacf) en romance 
quel otrô lo fue en latin, 
Horacio en solaesta parte; 



POESfAS DE ANTANO 291 



al que le sobra la lengua 
aunque le falta el lenguaje; 
al de la mas mala cara. 
al del mas bellaco talle, 
al que se cisca, y se zurra, 
y se hace un badulaque, 
y se demuda, y se fina, 
solo en llegando a tocalle; 
al del color tapetado, 
al entre j^pon y cafre, 
con los cabos de carbon, 
por no decir de azabache; 
al del celebro horadado, 
que tiene por cierto achaque 
embarramiento en las cuerdas, 
sino en las locas calambre; 
al chuçon a lo diuino, 
moxarilla, mamarrache; 
al de la mas mala vista 
que tiene el mas mal visaje; 
al que tiene cataratas, 
cataplasmas, vidmas, parches, 
cata Francia, Montesinos, 
cata Paris las ciudades; 
al predicador del diablo 
como en la Manchuela saben, 
donde començô un sermon 
con este gran personaje; 
al predicador de légua, 
que andaua por todas partes, 
y aqui y alli chanceando 
lo mismo que en casa hace; 
al que salio de Granada 
don Quixote en Rocinante, 



292 POESfAS DE ANTANO 



y boluio, quai Sancho Pança, 

lleno de lodo a la tarde; 

al que dio la norabuena 

de vn priorato a cierto padre, 

diciendo era su gouierno 

por lo agridulce suaue, 

y el otro, como discrète, 

le respondio, con donaire, 

que era figura agridulce, 

vsando su misma frase; 

al que se espantô le hiciessen 

con gargaxos un romance, 

siendo todo el vn gargajo 

medio moco, medio sangre; 

al que corta de vestir 

desde el chico hasta el grande, 

que como anda tan ocioso 

se aplica a aquesto de sastre; 

al carrona sin prouecho, 

al saco de enfermedades, 

lleno de plagas y llagas, 

lleno de lacras y lacres, 

al hinchado como a vota, 

mas orate quel de tratres, 

que, compuesto de vno y otro, 

vienc a ser vn botarate; 

al que sus dientes no pueden 

sufrir el fiero combate 

de la charladora lengua, 

y assi a fuera se le salen; 

al diborciado en latin 

y mal casado en romance, 

porque de aquel supo poco, 

estotro apenas lo sabe; 



POESfAS DE ANTANO 293 



al que ni en prosa ni en verso 
habla, aunque mas y mas hable, 
que su verso es mala prosa 
y su prosa verso infâme; 
al abierto de mollera, 
al cerrado de molares, 
mohino, pues todo el es 
negro como vn azabache; 
al que parece a don Bueso 
en lo tieso de su talle, 
que a ser mas grueso tuuiera 
un coram vobis muy graue; 
al seruidor de las musas, 
que les es muy importante, 
pues en el se purgan todas 
todas sus vascosidades, 
estos consejos le embia, 
por remedio de sus maies, 
un medico de experiencia, 
y de letras no vulgares: 
Que calle, si le es possible, 
puesto que hablar no sabe, 
porque assi quien sabe poco 
solape sus necedades. 
Que ya que vista no tiene, 
por su mal irrémédiable, 
aprenda a reçar siquiera, 
por si del todo cegare. 
Que mire en sus malos ojos 
primero la viga grande 
que la paja en los agenos, 
consejo muy saludable. 
Que no coma tan apriessa 
que reguelde a cada instante. 



294 POESfAS DE ANTANO 



supuesto que esta despacio 
y le esperan los manjares. 
Que de repente no diga, 
pues que de pensado hace, 
y si algo echa de repente, 
confiese que es cosa de ayre: 
que el se lo coma, que el se lo pape, 
que el se lo chupe y el se lo marne. 

TsXoç 



SATIRA 

No ay hombre que al dios Machin 
no pague tributo y pecho, 
ni muger que no aya écho 
de su medio vltimo fin; 
yo digo que su festin 
es el sexto mandamiento. 

Y luego diran que miento. 

No hay doncella tan en flor 
que en la de sus afios entre 
sin dar fruto de su vientre 
y tributo al dios de amor. 
Ser doncella de labor 
es su gusto y su contento. 

Y luego diran que miento. 

Parecerâ la casada 
mas recatada que Dido, 



POESfAS DE ANTANO 29$ 



y a buelta de su marido 

es catada y recatada, 

con ser de noche tocada 

mas que matraca en conuento. 

Y luego diran que miento. 

Mete la monja manera 
al que la prétende liste. 
a titulo de anticristo, 
la mano en la faltriquera. 

Y aunque es la fiesta de fuera, 
ella toca el instrumento. 

Y luego diran que miento. 

.\rto de salmos, el padre 
ira a curar por ensalmo 
alguna herida de a palmo 
o alguna de mal de madré, 
y por do mejor le quadre 
darâ con su tiento en tiento. 

Y luego diran que miento. 

El rufo que yende y parte 
jamas del sexto se aparta, 
y por el co. de su Marta 
arâ mill cocos a Marte. 
Pica en otra y otra parte 
picado de su pimiento. 

Y luego diran que miento. 

El viejo que al nino ciego 
parece que no respeta, 
siente en su anciana bragueta 
humos del passado fuego: 



296 POESfAS DE ANTANO 

y aunque ya le falta riego, 
quiere plantar su sarmiento. 

Y luego diran que miento. 

Al fin, la sabia experienciâ 
muestra, con la suya larga, 
que ya no ay muger sin carga 
ni sin cargo de consciencia: 
todas rinden obediencia 
a Cupido el auariento. 

Y luego diran que miento. 



5 

ROMANZE 

Como digo de mi cuento, 
despues de hauer dicho ya 
esto de erase que se era, 
benga el bien y baya el mal, 
erase vna rapacilla 
de hasta quinçe afios no mas, 
mas blanca que mantequilla 
y mas roxa que vn coral. 
Estauase la muchacha, 
como en pie pudiera estar, 
sentada con su almoadilla, 
y coser que coserâs. 
No lebantaua los ojos, 
que en esto de lebantar, 
todo lo que no era faldas. 
era la niiia bocal. 
Erase, pues, la chiquiUa 
como vn oro, y juro a tal 



POESfAS DE ANTASO ^9/ 



que el mismo rey, en quanto honbre, 

se la pudiera calçar. 

Yo, como la vi tan linda, 

entreme sin mas ni mas, 

y ella, del susto, vn gran râto 

no pudo ablar ni paular. 

Como la bi desmayada, 

por si era gota coral 

vna sortija la pusse 

de virtud particular. 

Aunque no ténia el anillo 

vna del grande animal, 

del extasis boluio luego 

solo en virtud del métal, 

y, recobrandosc, estubo 

por tornarse a desmayar, 

por ber si a cada desmayo 

otra sortija le dan. 

No le parecio azertado 

el boluerse a auenturar, 

que no es para cada dia 

morir y resuçitar. 

Biendo que yo la miraua, 

me mirô de par en par, 

y estubimos los dos juntos 

mucho rato taz a taz. 

Dixele mi pensamiento, 

y no le escucho muy mal, 

ques gran cosa el entrar dando 

para pareçer galan. 

Vendioseme por donçella, 

mas no lo pudo lograr, 

que apenas se bio en el potro 

quando dijo la verdad. 



298 POESfAS DE ANTANO 

Conformamonos la sangre 

V durô nuestra amistad 

el tienpo que al diablo plugo, 
hasta que no quiso mas. • 

Y yendo y biniendo dias, 
vn moçuelo del lugar, 
como si fuera pendenzia, 
entre los dos metio paz. 
Cargo con ella y llebola 
por aquese mundo atras, 
que por el mundo adelante 
es ya gran ziuilidad. 

Yo, como estaua zelosso, 
sin poderlo remediar, 
vengo y que hago? tomo y boy 
y nada no se me da. 
Hice la quenta conmigo, 
y, ajustando mi caudal, 
halle que al cauo del ano 
fuy yo quien vine a ganar. 
Colerico estube vn poco, 
tanto que quise tomar 
casi el çielo con las manos, 
mas no le pude alcançar. 
Como lo bi sin remedio, 
me vine y la dejé alla, 
sin buscarla, porque fuera 
quento de nunca acauar. 

6 

TACARANDTNA 

Ano de mil y quinientos 
y treinta y quatro corria, 



POESfAS DE ANTANO ^99 



a veinte y cinco de maio, 
martes, haziago dia, 
sucedio un caso notable 
en la ciudad de Seuilla, 
digno que ciegos lo canten 
y que poetas le escrivan. 
Del gran corral de los Olmos, 
do esta la Jacarandina, 
sale Reguilete, el xaque, 
vestido a las maravillas. 
No ba la buelta del Cayro, 
del Catay ni de la China, 
ni de Flandes ni Alemania, 
ni menos de Lombardia. 
Va la vuelta de la plaça 
de San Francisco bendita, 
que corren toros en ella 
por Santa Justa y Rufina. 
Y apenas entrô en la plaça 
quando se lleua la vista 
tras si de todos los ojos 
que su buen donaire miran. 
Salio en esto un toro fosco, 
valasme Santa Maria! 
y arremetiendo con el 
dio con el patas arriba. 
Dexole muerto y mohino, 
banado en su sangre misma, 
y aqui dio fin el romance, 
porque llegô el de su vida. 



30O 



POESfAS DE ANTANO 



DE PT'TA 



Antes puta que nascida; 

en bientre de vuestra madré 

vos puta y enputescida 

y en puto punto parida; 

y puta en lomos de tu padre; 
naciste en perfecion 

puta y de puto deseo, 

y en puta constelacion; 

y putas en procesion 

os Ueuaron al bateo; 
puta sois, puta sereis, 

puta mientras que uiuais. 

puta tambien morireis, 

i puta muerta estareis, 

i puta si os enterrais; 

y quando esteis enterrada 
quedareis puta difunta; 

vos puta y embalsamada 

y en puto punto engendrada, 

y puta sereis trasunta, 

pues tan gran puta pario 
la puta de vuestra madré; 
puta tambien la comadre 
y la manta que os cobija, 
pues, puta, no dudo yo 
que no fuese puto el padre. 



POESfAS DE ANTANO ^01 



8 



Consejos y no dineros 
graciosamente reparte: 
no es aborto lo que es parto 
ni mis verdades agueros. 
Si alagueiîos lisonjeros 
dieron garrote al sentido, 
lo comentado y mentido 
no a de correr por mi cuenta, 
porque aquel haçe la afrenta 
que la diçe al ofendido. 

Viejo verde, que te pinta;? 
de tan diuersos colores, 
ya se agotaron tus flores: 
de que te siruen las tintas? 
Si entre las formas distintas 
hallases la juuentud, 
tu vicio fuera virtud; 
mas das con el agua fuerte 
aldauadas a la muerte, 
vayvienes en tu salud. 

Que, siendo caluo, corones 
de ageno honor tu cabeça, 
segunda naturaleça 
dissimula essos borrones: 
porque si no descompones 
para componer tu vltraje 
las guedexas de tu paje, 



i 



302 POESfAS DE ANTANO 



vendras a enmendar despues 
con los tufos de un frances, 
la herencia de tu Hnaje. 

Yo e sabido que vna madré 
vende la hija donçella, 
mancomunando con ella 
la paciencia de su padre. 
Si ay alguno a quien le quadre 
el contrato y la crueldad 
de les pagar por mitad 
a sus padres la luxuria, 
de la inocente la injuria 
y dellos la charidad. 

Si es la donçella segura, 
ni se afirma ni reprueua, 
que en vna casca tan nueba 
sera muy grande ventura. 
La buena madré assegura 
su doncellez y el contrato, 
aunque vende tan barato 
que se présume y entiende 
que no tiene lo que vende 
y comète estelionato. 

Baxo vn punto, aunque es tan baxo, 
y llegome a vn obrador, 
donde las damas de amor 
son damas de su trauajo: 
de estas alabo el atajo 
con que toman la raçon, 
pues, hablando con perdon, 
e de lleuar, si las quiero, 



POESiAS DE ANTANO 303 



en vna mano el dinero 
y en otra la execucion. 

Yo vi vn amigo doliente 
que, de cumpïi'r este antojo, 
sacô vna rixa de vn ojo 
y dos gomas en la frente: 
y aun estima el inocente 
este martirio y passiones, 
que, como taies liciones 
son sciencia de conjeturas, 
le han hecho sus coiunturas 
repleta de mutaciones. 

Para el pobre y para el rico 
nacio qualquiera niuger; 
si al rico por su poder, 
al mas pobre por su pico: 
que un ingenio a lo falsico, 
ya glossador, ya estrellero, 
de estomago auenturero, 
suplirâ en lenguaje puro 
con palabras- de futuro 
las faltas de su dinero. 

Yo se de vna consultora, 
oraculo del amor, 
pues que le daua al senor 
respuestas de la senora, 
que, haciendo viuir demora 
su conuertido en tercera, 
porque de qualquier manera 
no quiere, aunque mude fe, 
perder el nombre que fue 
de la profession primera. 



LETRILLA 

Nunca vivas con renzilla, 
casadilla, casadilla. 

Mil anos tu esposo gozes 
y el de tus ojos la flor, 
pues el conoce tu amor 
y tu sus prendas conoces: 
jamas con el tengas vozes, 
aunque se vaya a la villa, 
casadilla, casadilla. 

Quanto la India athesora 
el cielo parta contigo; 
buelbase la arena trigo 
a tan linda labradora, 
tanto que seais senora 
desde Toledo a Sevilla, 
casadilla, casadilla. 

Sea con el tu condicion 
y tu gusto y voluntad, 
con tanta conformidad 
que piensen que a tu varon 
saliste del corazon, 
como a otros de la costilla, 
casadilla, casadilla. 



ODi' 



LA LITERAÏURA PERUANA 

(1-535-1914) 



No es posible cleslindar escuela.s y defînidas tendencias en la 
dispersa y lânguida historia de la literatura peruana. Mas que li- 
teratura hubo literatos. I^stos solo lueroii g^ucrrilleros que hasta 
la «t'unesta edad» de los treinta anos amagaban dones ûnicos, y 
bruscamente «lesmenuzaron su lirisnio en triviales copias o se 
callaron. Preferiremos, pues, a la historia de corrientes literarias, 
el orden cronologico de un «paseo entre libros». 

(^rnauK.'ntal y confusa c>s toda la literatura culterana del colo- 
niaje; chirle y explicito es <■! ronianticisnio tardio del Pen'i inde- 
pendiente. En gênerai, carecieron de buen gusto y de reticencia 
los culteranos y los ronianticos. l""nredaban Jos primerose! verso 
hasta llegar al acertijo; pro]iagaron los segundos esa poesia de 
estado civil que, cuando no se quejaba de un monôtono doh^r, 
cantaba al aniigo que se casa, (jue tiene un hijo o que se nuiere. 
Foda poesia debe ser de circunstancias, segûn (ioethe. Pero creo 
(|ue abusamos de las circunstancias... 

jNo se prestaba el medio? Aseguraba <:on sutile/a rocipieville 
(|ue democracias incohérentes, en donde ]3riman la actividad. 
mercantil y la allcion polilica, ])ermiten ûnicaniente una litera- 
tura inconexa, r.ipidamente concebida, literatura del libelo en 
gênerai. Solo a médias son aplicables a Lima sus curiosas obser- 
vaciones sobre la America del Norte. l-^se disguslo instintivo de 
lo antiguo, (|ue seiîalaba aqui como simb(3lico de los ])rinicros 
anos democrâticos, no lo sentimos eji el Perû, puesto que nues- 

Revue Uispntiitfuc. M. jn 



306 VENTURA GARCIA CALDRRÔN 

tro literato popular, D. Ricardo l'aima, era el cronista colonial 
de una ciudad apenas transformada. 

iJniena lue exclusivanienle la literatura peruana, v Lima no 
es el Perû: algunos dicen que es lo contrario del Perii. Tardîa- 
mente Juan de Anma (después del ensayo-descriptivo Al -PeriL 
de Felipe Pardoj descuhre la belleza rûstica, porque leyo a Vir- 
gilio; y para hallar la poesia tôrrida de la selva y de los rios en 
avenida, hay que biiscarla antes de ayer en José Santos Choca- 
no. Xo tuvimos siemi)re la culpa de esta negligencia literaria. 
Kra necesario improvisarlo todo, la literatura como la vida. Fui- 
mos, segûn decia nuestro mejor romantico, «sonadores de un 
mundo virgen, casi sin recuerdos. sin tradiciones, sin héroes, sin 
artistas». \ la latiga peculiar t>n nuestra historia, la brusca vejez 
del hombre joven, la expreso muy bien yuan de Arona cuando 
dijo: <;Nos gastamos pronto los hombres de esta tierra... sea que 
démos nuestros frutos precozmente v muramos lo mismo, sea, 
en fin, que, despechados ante la instabilidad fatigante de cuanto 
nos rodea, nos entreguemos al disgusto y al desaliento... Xues- 
tras obras, buenas o nialas; nuestros esfuer/os, mas o raenos 
generosos, caen... como cae el balde de agua en el arenal se- 
diento». 

«Ultramarinos en el coloniaje, seguimos la moda culterana 
que llegaba ese mes en el galeon. Fn la Repûblica comenzamos 
a ser tributarios de Francia. Cuando los barcos fueron mas lige- 
ros, las modas llegaron mas despacio. Très afios después de 
muerto Ciôngora, compone nuestro -\yll6n su culterano poema, 
•(]ue infiere antiguas lecturas del maestro; nuestro romanticismo 
y nuestro simbolismo se rezagaron. Afortunadamente, en estos 
iiltimos anos la literatura se liberta a veces de su tutela exôtica. 

^' sin prf'tensiones, sin coturno, cuando los culteranos enma- 
raiîaban el verso, cuando los românticos traducîan sus quejas, 
una Musa peruana y espontanea, la burlona Musa de la saya y 
del manto, vino siempre a castigar a los hombres graves con la 
tunante eiusiôn de su carcajada. 



LA. LITERATURA PERUANA 3^7 



1 

Nos falta una Arancana; no tuvimos Ercilla que resumiera 
historia y canto, alabando lo que viera con encendido y lirico 
réalisme. Pero nuestra epopeya inicial hay que buscarla en el 
cronista Garcilaso de la Vega (l 539-16 1 6), el primer criollo ( ' ), 
por ser hijo de espanol y de india; el primer literato, porque sus 
episodios de «la Florida» estân escritos en lengua câlida y muy 
vecina al lirismo. Parecido al de Ercilla, su proposito ora con- 
tarnos «el valor, los hechos, las proezas de aquellos espafioles 
esforzados». No puso en rimas la historia, como el otro. Mas 
^por que rehusaremos el nombre de epopeya a aquella historia 
de Plernando de Soto, en donde la realidad, por asombrosa, ha 
parecido novela a los comentadores? Si en el poema de Ercilla, 
sin transiciones, suplanta el sueno a la verdad; si un mago Fttôn 
conduce a parajes de sueiïo, podriamos hallar fâcilmente en 
Garcilaso la misnia inquietud de allende en la simpatia con que 
signe las andanzas dcl héroe que aspira siempre a mas remota 
empresa. Una fragosa poesîa calienta aquellas pciginas. De epo- 
peya son el himno obscuro a la voluntad; la historia de la inquie- 
tud espaiïola, por ninguna ventura colmada; las melancolfas de 
la «valiente nacion a quien tan cara cuesta la tierra>; la sorpresa 
de los mismos audaces ciiando, habiendo conquistado su paraîso 
de tierra caliente, el jefe Hernando de Soto los convoca de nue- 
vo a ir mas alla, a quién sabe que P^ldorado pobre. 

Los Comentarios Reaies, descripcion del pasado incàico, son 
obra de madurez de Garcilaso, la que escribiera con amor, por 



( ' ) Mcstizo, dicen alyunos. En el Pci û if hemos dado, dcspués del 
coloniajc, a la palabra criollo un amplio sentido, que no solo comprende 
a los hijos de espaiîoles nacidos en el Paru. AsI la empleamos en esta:i 
paginas. 



308 VKNTURA GARCiA (:ALDKR()N 

ser a médias la historia de su raza. Se le ha reprochado nuichas 
veces ([ue hermoseara la civilizacion précédente a la concjuista, 
propagande la imagen de una utopia realizacla. I )esde el punto 
de vista literario, no le podemos censurar la parcialidad. Merced 
a ella describe tan carinosamente la fiora aiitoctona y las cos- 
Uiiiihrc's de-l l'eri'i. .\lh' esta en eienics la |)()esia de nuestras sie- 
rras. Su estilo es niatizado, amenisimo. Cuando nos da la version 
espaiïola de algùn verso de haravicn^ nos dice: Tara los que 
no entienden indio ni latfn me atrevi a traducir los versos en cas- 
tel lano, arrimândome mas a la significaciôn de la lengua que 
marné en la lèche que no a la ajena latina; porque lo poco que 
de ella se, lo aprendi en el mayor fuego de la guerra de mi tierra, 
entre armas y caballos, pôlvora y arcabuces, de que supe mas 
(|ue las letrasx. l'sto es solo modestia de Garcilaso. l'.n realidad, 
su élégante sencillez parece continuar la del historiador de la Gue- 
rra de Granada. [ndio y espaiiol, résume cualidades de dos razas: 
el lirisnKi del vencido n' la sobriedad espirttual del vencedor. Mi- 
ra con ojos de poeta cuando solo estân atentos al oro por descu- 
brir los conquistadores ( ' ). 

El l8 de Enero de 1535 éstos han fundado Lima. De las te- 
rres de sus templos, de las azoteas de sus moradas pueden ver 
las naves en que vinieron a realizar su sobrchumano afân de 
gesta. 

jl'.s el clima, es e! reposo lo que ha mcllado la voluntad.f' Cien 
anos después sus descentlientes van a ser los criollos .<amigos de 
burlarse» de <]ue nos habla Calancha. Lhi poeta del siglo xviu 



( ' ) Forzosamentc omito en esta brevîsima cmuneiaciôn de literatos 
ix'iuanos las obras secundarias de cada autor y a los escritore.s de me- 
nor importancia. No me sera tampoco posible estiidiar la induencia de li- 
teratos extranjeros, como Hojeda, que escribiô La Crist/'aJa en el Perù, 
<*> como Vclanle, que inspiré a nuestros romdnticos. Todas estas deficien- 
cjas las rcpararc'" algûn dîa en una extcnsa ITisioria crftica de la litcratiira 
periiana. 



l,A I.tTERATURA PERUANA 300 

hace mas tarde el paralelo del espanol moderno con el antiguo 
y le reprocha al priniero, 

snbcr tie todo adoniô niujttril, 



guardars». de serenos, aire y sol. 
Cotejad con el Cid a este espanol. 



Para llegar al origea de tal mudanza, un sigio entero transcu- 
rre, en donde no podemos hallar literatura. Solo fragmentes del 
Ano C,ristiano o la Leyenda Dorada, de tono lînco a veces, por- 
queocurre que eldevoto historiador tiene levaduras de poeta. Me- 
néndez y Pelayo, cl admirable erudito cuyo estudio sobre la poe- 
sia periiana es hasta hoy el mas complète, cita varies peemas de 
buena voluntad, como la (oiiguista de la Niit'va Castilla., manus- 
crite anénimo de la Biblioteca Impérial de Viena, publicado en 
l^arîs en I<S48; e/ Maraùnn (15/8), de don Diego de Aguilar y 
'.'érdoba, y, ( ' i en tîn, la Rpistola de una poétisa anénimade Iluâ- 
11UCO, jaquella Amarilis (|ue escribiô a l.ope de Vega les suliles 
conceptos y las galantes finezas de un amor petrarquizado y siu 
csperanza! Con mas sutileza que verosimilitud, JMenéndez y Pela- 
yo prétende inducir el nombre de la autora: dona Maria de Alva- 
rade, segi'm él. Mas pestâmes segures de que no tuera la silva\\n-à 
aiîagaza? Nuestro [). Ricardo l'aima, doct<i en malicias, lo su- 



(') A cuyo examen iK)draii anadirse, en un extenso estudio, el de 
■obras tan curiosas como la Defc/isa de Damas {i 60^) y la Primera par te^ 
de la Misceldnca Aux frai (i6o2\ mezcla sntil de prosa y verso, por don 
Diego df Avalos y Kiwueroa; el Temblor de Lima ^^1609), por el Licenciado 
Pedro de On.i; el l'oema heroico del asalto x conquista de Aniequera [162"]), 
por D. Rodrigo de (arvajal y Robles; y mas tarde los libres de don 
Diego de Leôn Pinelo, Las très jornadas del Cielo, Via purgaiiva, ilumi- 
nativa v unitiiia. signijicadas en gemidos, deseos y siispiros, ordenadas en mé- 
rrica consonancia para mas suave armonta del corazo'?i, por el R. P. Knjy, 
Juan de Peralta, etc., etc. . 



3IO VliNlUR.V GARCfA CALDER()N 

giere. Tal vez algûn admirador peruano dcl dramaturgo, algiin 
canônigo con vagarcs y la discreta modcstia de aquellos tiempos» 
enviara en homenaje esos versos que halagarian a tan galante 
enaniorado como fray Lope. Enigma literario, que sera preciso 
resolver un dia, para honrarnos, comu Méjico, con una décima 
musa. La nuestra mereceria mejor el nombre, porque es mas pa- 
gana la dama. Con una linda franqueza de Decamerôn déclara 
amor: 

Amando a quien no veo y me lastinia: 

jVed que extranos contrarios, 

venidos de otro mundo y de otro clima! 

Supercherîa es también probablemente el Disciirso en loor de 
la pnesia., del que dice el colombiano Pombo, citado por Menén- 
de/ y Pelayo, que .;rara vez se ha discurrido mas alta y poética- 
mente sobre la poesia». Se publico en el Parnaso antdrtico, del 
sevillano Diego Mexia, y su supuesta autora es otra encumbrada 
peruana. Verdad es que mas tarde hubo limenas latinizantes y 
(loctas como frailes; pero entonces eran raras en la mujer la cul- 
tura y la maestria literaria que supone el discurso. Esta escrito, 
como dice la supuesta autora, «en grave y sublimado verso-. 
Hallamos alli ese difuso platonismo, armonizado con las docdi- 
nas de la Iglesia, en donde >\polo y la «inclita Maria», el evan- 
gelio y los mitos, se juntan en ardientes divagaciones, como cuan- 
do levanta a Pedro Bembo un rapto de ultraterreno amor en las 
paginas vertiginosas de Cortegiano. Para nuestra autora el metri- 
lùcar «dulce y sabroso» tiene origen divino. Proviene: 

de espîritus angélicos perfectos, 
que por conceptf)s liablan de contino. 

La poesia es alivio de pcnas y pasiones, el arte preferido para 
dibujar «el bien del casto amor y su dulzura». Kl final nos déjà 
dudas. La autora aereea: 



LA LITERATURA PEKUANA 3ÏI 



Y tû, Mexfa, que ères del febeo 
bando el Principe... 

Y va nos parece menos creîble la existencia de la an(3nima 
poétisa. lai vez D. Diego Mexia hallô manera desviada de ala- 
barse como principe de ingenios inventando a iina mujer pane- 
girista. El mentir del Peri'i era un lejano mentir entonces ( ' ). 

Nos hallamos en el periodo medioeval de la historia literaria 
peruana. l,a cultura se réfugia en les conventos. l'^railes son les 
intelectuales de la época, cuando hidalgos de rezar y de holgar 
sienten desdén a las letras. Muy diiicil sera, pues, dcslindar en 
las innumerables «cartas edificantes o vidas de santos lo que 
corresponde al critico literario y al hagic'^grato. }A propôsito es 
pocHS veces literario. Se quiere solo alabar al santo tundador de 
la orden, al traile muerto en opinion y olor de sanlidad. Fero a 
veces el fervor mistico es tan cercano al poético, cjuf, cuando el 
aima se desborda, su efusion parece canto. Son tadavia obra re- 
ligiosa los Az'isos y docnmeiilos espiritiiaUs^ muy provecliosos para 
el aima., del padre limeno Antonio Ruiz de Monto\a (1585-1652); 
pero \'a los titulos mismos nos indican ei trânsito: Tratailo brève 
de! dulcîsJiiio nombre de Maria (1642), que escribiô fray Francis- 
co de Figueroa, limeno, o el Triuiijo del agita, beiidita (I642), 
cjue publicô Iray José de .Santa Maria, también limeno. Fueron 
nuichos los esclarecidos tVailes que pasaban de Fspana al P( rû y 
se quedaban alli largos anos. Solo consideraremos como perua- 



(') Prôxiin;imentc analizaré esti- problema literario, comparando la 
Epistola con los versos de D. Diego ^lexfa, principalmente con una 
Epistola a la Sercnissima Reina de los An^jeles sancta ISIaria, virgen i Ma- 
dré de Dios, por Diego Mexia de Fernangil, su sieruo indignoî: se halla 
en los folios 102 y siguientes del manuscrito inédito de la Biblioteca Na- 
cional de Paris {csf>a!:;nol 3891, que continua el Parnaso antdrtico de que 
se liace menciôn mas arriba y se intitula: «Segunda parte del Parnasso 

Antartico de diuinos poemas 16471- (fechado en Potosf, donde el autor 

residia\ 



312 VENTURA GARCIA CALDERÔN 

nos a quienes nacieron en el Perù. Lo tué el padre limeno Adriân 
de y\lesio, miniaturista y poeta como en los mejores tiempos ca- 
tôlicos, autor de una Vida d£ Santo Tomds de Aquino, en quinti- 
llas; lo fué el padre Juan de Alloza (1597-1666), jesuîta de tan 
famosa virtud, que se atrevio a reprender desde el pûlpito al vi- 
rre\- porque charlaba en el lemplo, y el virrey le dio razôn. Kl 
mâs literario lihro de Allo/.a es el Cielo estreUado de mil veiutidôs 
ejeniplos de Maria, Paraiso espiritual y Tesoro de favores (1654). 
Los manuales para edificar las aimas suceden a las beatificas 
biografias, y una cândida floraciôn de asombrosos milagros llena 
los libros \' las vidas coii un runior de preces conio un rosario 
de santidad. Sigio ardiente aûn, en donde hay tajos y cuchilladas 
{3or las calles, en donde hay desgarradas ascensiones por las 
altas V crueles nioradas en que el cilicio abre rosas para la cruen- 
ta priniavera de Dios. Antes de ser vulgaridad retorica el teina 
de la rosa y la espina, habia sido en la fiora mîstica de San i'Van- 
cisco de Sales la dualidad favorita del triunfo mi'slicD, y tuvo en 
Lima su santo retoiîar. Una poétisa se desgarraba es las espinas 
de la rosa mistica para eternizar su congoja, como en el mito 
raelodioso de Filomela. Isabel Flores y 0]iva — Santa Rosa de Li- 
ma en los altares (I586-1617) — escribe a ratos, o mejor dicho 
canta. Es nuestra santa virgiliana y como una Galatea eclesiâs- 
tica. l^lla hace nacional la ex(5tica [)oesîa de Nazaret. La celda de 
hojas que construyera con sus manos para los juegos de su divi- 
na égloga, recuerda a la vez la choza de nuestros indios y el hos- 
pedaje de Relén. Allî acogia al Oisto nino con una corona de 
clavos en la cabeza monda — monda para mejor estar de amor 
clavada. I)ei<') un recuerdo jiarecido ai de San l'^-ancisco. A los 
uKisquitos de su celda les decia, segùn nos cuenta ingenuamente 
el padre Meléndez: «jRa, amigos mi'os, alabar a Dios!», y ellos 
zumbaban en cadencia. Una manana de primavera |)rorrumpe: 
«jlîendecid, ârboles y plantas de la tierra, al Seiior!» Su poesia 
de loa y de villancico tiene una ingenuidad de primitivo. xMo nos 
quedan poemas suyos, que tal vez com()uso, como Santa Teresa, 



h\ LllERATURA PERUANA 313 

sino halhuceos de excelsa pasiùn, que, «aunque les falten los 
accidentes del métro, les sohra el tenia de la caridad > , como dice 
un candido comentarista; 

Pajarillo ruisefuT, 

iilabemos al Senor; 

tii alaba a tu criador 

y yo alabaré a mi Redentor. 

Si el Amado no venîa a la cita, ella exclamaba, «dulceniente 
celosa» y ya maliciosamente limena: 

Las (loce son dadas, 
mi esposo no viene: 
;quién senl la dichosa 
que lo entretienc? 

No buscarcmos en eslos nionôlogos apasionados otra cosa 
<jue el ferviente testimonio del aima limena, todavi'a simple en 
su piedad y en su lirismo. Con la decadencia de la te y el esplen- 
dor del culto coïncide la elegancia precursora del boato mani- 
rroto del siglo xvui. Ya no tendremos sa n tas Rosas, sino exqui- 
sitas limeiîas de saya y manto; ya no tendremos mîsticos, sino 
sensuales clérigos de misa y olla; ya no conquistadores, sino 
criollos. Hay menos religion y mas iglesias; el aima limena se re- 
fîna, la literatura se festonea. Nace el gongorismo. Por dos siglos, 
hasta las primeras veleidades de independencia, la literatura y 
el medio, otrecen exacto parecido; poco varia en dos grandes 
siglos la vida suntuaria v jacaresca. El bélico ardtir de antaùo 
ost;i reducido a querellas de vecindad, a elecciones rcfîidas de 
un |)relado de convento o de un rector de Universidad, por 
las cuales se apasiona lodo cl mundo. Salen las gentes en tropa 
por las calles con bandera y matracas, insultando, vitoreando. 
Lima sacude su marasmo por unos dias. Quedan rencores hon- 
dos 



314 VENTURA GARCIA CALDERÔN 

}l] gusto coniienza a ser exclusivamente culterano. Si exami- 
nainos brevemente aquella vida, comprendenios que la literatura 
no pudo ser di versa. Una gran mudanza sorprende desde luego 
al historiador. En el clémente clima donde, segûn la frase de 
nuestro Peralla, «solo es risa del cielo cada liera», el hombre se 
ha tornado muelle y la mujer gentilmente traviesa y casquîva- 
na. (jo/ar, reir, son las preocupaciones linicas del criollo. Con 
amable tartiifismo acomoda la tierra y el cielo de tan estrecha 
manera, que pecar no empece orar; la procesion es un sarao y 
la iglesia su pagano salon. ;Oué niucho, si los mismos adornos 
flomésticos, mantones de seda, candelabros, jaulas de plata 
cuyos huéspedes de plumas juntan su voz a los sonidos impo- 
nentes del ôrgano», urnas llenas de perfumes selectos, todo hace 
del templo un relugio tibio! «El culto es tan solemne, como gê- 
nerai la relajacion de sus sirvientes», dice el autor de unos iné- 
dites Aplaties para servh- a la descripciôii de Lima (British Mu- 
séum). «Se ponen a veces, cuenta el viajero Coreal, bajo la pro- 
teccion de la Virgen antes de ir a ver a sus ([ueridas». Los 
sacerdotes son personajes de Bocaccio, libertines, madrigales- 
cos, con los mas lujosos habites de seglar bajo el mante raido- 
} li]o de fraile, observa un nialicioso viajero, ha llegado a no ser 
insulte. 

En cuante a las monjas, casi no se pueden Uamar reclusas. 
Son grandes murmuraterios los conventes, c[uintas mundanas 
en donde las religiosas reciben a hidalgos enamorados, visten 
ricas telas y tienen a su servicio indias y negras. [Côme po- 
dia exigirse mas cordura a nuestras limeîias! Antes que Euro- 
])a, o al mismo tiempo, inventaron el flirt, un flirt de singular 
audacia, porque las resguardaba de atrevidos su gracia y las 
preservaba de indiscrètes la trônera invenciôn del mante. Llego 
a tal punto el afân suntuario a fines del coloniaje, que un arzo- 
bispe se indignaba. En su Pastoral contra el Injo^ D. José Ma- 
nuel de Moscoso y l^eralta proteste mas tarde acerbamente con- 
tra la «desnudez de brazos, pechos y espaldas, que se ha hecho 



LA LITIZRATURA PERUANA 



SI=Î 



ya nioda; el uso de las ropas allas para ir manitestando los exqui- 
sitos bordados de oro en médias y babL:chas> (' |. 

Con esta vida, que favorecîa la libertad o el libertinaje, coin- 
cidia sin embargo el mas absurdo rigorisme intelectual. Toda 
licencia en las costumbres, pero ningûn renuevo en el pensa- 
miento. Los libros son mal mirados cuando no son obra de pie- 
dad. La Inquisicion cierne y discierne la lectura ( ^ ). Por lodemas, 
no son muchos los que sienten el prurito de leer. Las mas ve- 
ces el hidalgo esta orgulloso de su ignorancia. Cuando no coni- 
prende una cosa, exclama, segùn nos cuenta un viajero: «jV.il- 
gam(î Diosl [estas son herejias luteranas! >. Coreal refîere la gra- 
ciosisima aaécdota del criollo que hallo las Mctaiiiorfosis de 
( )vidio. l'^s digna de un malicioso Decameron. V.\ criollo entre- 
ga el libro a un fraile de San Francisco, quien, no entendiéndolo, 
hace créer que es una Biblia inglesa y muestra las figuras de 
cada metamorfosis diciendo: < Ile ac|ui' como estos perros ado- 
ran al diablo, ([Uf los traiistorma en bestias/. l''l libro, natural- 
mente, Ilk' quemado, jcuâl no lo es! En una lista manuscrita de 
libros prohibidos el ai\o I/^S, existente en la Biblioteca Xacio- 
nal de Lima, no solo estân vedados lo que pareceria casi ex- 
plicable—Voltaire o Rousseau, sino una Historia de las favoritds, 
los libros de Hayle y de Maquiavelo. 

jOu»' podia cngendrar esta carcstia intelectual sino cl culte- 
ranismo! Si Menrndez y Pelayo niega para F^sparïa la correla- 
ciôn entre la esclavitud del pensamiento y la decadencia de la 
literahu-a opinion sospechosa en un catolico, — no creo que 



(i) Descubiîaii las mujeres, segùn dijo el ini^triioso Concolorcorvo, 
<'garganta y pccho hasta manifestar el principio en que se deposita el pri- 
mer alimente». (Lazarilli) de ciegos caminantes, cap. XXVI). 

( '-') Una ley de la Recopilaciân de Leyes de Indias proliibîa, ademas, 11e- 
var a America libros «que traten de materias profanas y fabulosas y liis- 
torias fingidas»; otra exigîa permiso especial, firmadn por el monarca, 
para transportar toda clase de liliros. 



3l6 VKNIUKA GARCIA (WLnKRÔN 



pudiera negarla en el Perû. Literatura de gramaticos y diver- 
sion de mandarines; literatura canônica en dos sentidos, escla- 
vizadores de la palabra, debia ser aquella de donde estaban 
ausentes el libre juego de las ideas y la esponlânea tloraciôn 
del sentimiento. No era posible innovar en este ambiente, ni los 
limenos sentfan vocation de innovadores. A sus churriguercscos 
templos, a su scnsual niolicie, a su amor por la elegancia poiiî- 
posa, correspondîa exactamente esa poética formai que dégé- 
néra en charada, Hora es va, sin embargo, de que no abrunic- 
mos al gongorismo con desdenes que no merece. Excelsa nui- 
sica tiene Gongora. V no esta probado que la dôrica simpli- 
cidad de ciertos clasicos deba siempre anteponei^se al arle 
abundante, conio a los mondados jardines de Le Nôtre prefie- 
ren muchos la frondosidad mediterrânea. Consideraremos, pues, 
al gongorismo como una forma umbrîa del espîritu humano, tan 
plausii:)le como las claridades griegas, y lamentaremos solo his 
desmayadas imitaciones de America. Al decir culteranismo ha- 
blamos muchas veces del conceptimo. Los contrapone algûn 
critico, viendo en uno «el triunfo de los clementos mas exterio- 
res de la forma poética; en el segundo, el predominio intelec- 
tual, el refinamiento de la abstracciôn, una especie de escolas- 
ticismo trasladado al arte». No se les puede separar fâcilmente 
en el Perû. Aplicando una admirable observacion de Wilde al 
estilo de Walter Pater, podrîamos decir que nuestros gongoricos 
se ocuparon en hacer mosaico y nunca mùsica. Nada mas inte- 
lectual y deliberado que las paginas de nuestro Juan de Ayllôn o 
las mas levés de Fxhave y Assu. Libros enteros se dedican a 
describir un altar de procesion, un juego de artificio. Lo descrito 
y la prosa se parecen. Nunca un arranque de emociôn — y se com- 
prende. I^a poesfa es entonces obra erudita y atributo de doctor 
<le Universidail. ^.\ (juirn le encomiendan la oracion panegirica 
para celebrar al nuevo virrey? Al catedrâtico de Prima de 'J\-o- 
logia o de Prima de Leyes. ^Ouién canta al muerto? Un protesor. 
L;is procesiones, los fallecimientos de soljcrano, los nacimientos 



LA LITSRATURA PKRUANA 3^7 

(le principe, son grandes ocasiones para esta poesîa docta. Con 
las guirnaldas cle los teniplos subîa al cielo iina tria vegetacion 
de sonetos. «Tuvieron aqui — dice el autor de la Estrella de 
Lima, hablando de una de estas festi\ idacies, — su Pindo y su Par- 
nasse las musas. Kn quarteles vistosos, que entretexîan lazos de 
j)ûrpura y /afiro, se veian, presas entre colonias de nrîcar, hernio- 
sas tarjas orladas a flores de plata y oro con vnrios jeroglîficos, 

élégantes poenias )' niisteriosos eniginas a la gloria de I ori- 

bio» ( ' ). Se mezcla, en la literatura conio en la vida, a los nia- 
yores extrêmes de piedad, un gusto renacentista por los temas 
paganos. T. a (îrecia clasica es un tema de actualidad. Junto a los 
angeles de alas desplegadas que decoran un altar de procesion 
arde en la Plaza Mayor un fuego de artificio sinibolico del Mon- 
te l^arnaso, donde Apolo esta «dictando a las nueve musas clau- 
sulas de luz». Mas lejos «un Phénix sobre una pira compuesta de 
diverses tronc(Ts v ramos, tendidas las alas y cl buslo converti- 
do al Cielo, conio buscando al Sol de cuyos amores muere». 
Todo es inspiracion de los mandarines de la Universidad. Un 
catedr.ltico de Decreto cuida del ornamento de la tuente de la 
Pla/a Mayor en un dia de procesion. I*'sta es solo un certamen 
de verso, el juego tloral de frailes literatos. Un altar puede ser 
una metâtbra. (on liguras de hombre, leôn, âguila y buey erigen 
cuatro altares los jesuitas. Ks su nianera culterana de alabar a 
ioribio. ^Lo adivinais? «lin su nobleza y humanfsima piedad, 
hombre; leôn generoso, al bramido fie su predicacion eticaz; 

buey trabajador ; âguila en el buelo arrebatado de su conteni- 

placion altisinia >. V.n otro altar callejero de la misnia tlesta <'un 



( ' ) De pret'crcnci.i rcspeto la ortojrnilîa del original sin modeniiz.irla. 
l'inicaniente cuando transcribo de ediciones modcrnas, o cuando la obia 
de un autor antigucj ha sido publicada solo en ticmpos recicntes, como 
pasa, por ejcmplo, con las poesfas de Caviedes, empleo la ortografîa ac- 
tiial. 



3l8 ' VENTURA GARCIA CALDERÔN 



Phénix, ceàida fie astros la tornasolada cresta, sobre pyra de 
Hamas se abrasal)a en muerte vital con este mote: 

Este IMu'nix (kl l\istor 
no solo es su c.iridad, 
sino su inmorlalici.itl». 

Tal vez nunca en tal estrecho vînculo se enlazaron religion y 
literatura. Con los ])esados blandones, con esa «constante pri- 
ma vera de aliîios», los viejos tropos paganos, depurados apenas, 
atestiguaron la exactitud del verso de Sainte-Beuve: Pan tam- 
bién se burlaba en voz baja, y la sirena se reia. Disipado el 
misticisnio de los abuelos, literatura y religion se convertian en 
la mas élégante formula. Cuiirnaldas, brocados, piedras precio- 
sas, cubrîan la antigua y formidable; miseria del Nazareno; tro- 
pos en série, como los de una alegoria cuatrocentista, alejaban 
a la literatura de la verdad. Un pueblo incrédulo y sensual, ale- 
gre V nada escrupuloso, aceptaba el catolicismo como una nue- 
va mitologia, le prestaba la misma fe que concède el literato a 
Venus o a Minerva. La literatura, pues, no sale generalmente de 
la iglesia por el autor o los temas. I lay que buscarla: descripti- 
va, en relatos de procesiôn; lîrica, en elogios funèbres y en ora- 
ciones panegiricas de frailes. 

Llego a Lima en 1630 una noticia de capital importancia en- 
fonces: el santoral se enriquecîa con veintitrés bienaventurados 
mâs. Lustre y gloria nuevos para la orden de San Francisco. Cc- 
losamente proclaman entonces las ôrdenes religiosas sus prerro- 
gativas v sus méritos. l,os cronistas de cada una disputan con 
acritud, como Calancha y Meléndez, cual fué la mas antigua en 
cl Perû, exactamcnte como los nol)les del tiempo pelean las ex- 
celencias del abolengo. t^ada convento tiene su Padrc «senalado 
en literatura», docto en profanas y sagradas letras. A fray Juan 
de Ayllôn lo elige la comunidad para cantar tanta gloria, y él 
escribe el Formel de las fies ta s que hizn el conveitto fie San Fran- 



LA LITERATUHA l'ERUANA 319 

CISCO dé jfesûs-t de Lima., a la canonizaciôii de los 2j mdr tires del 
Japon (i6jo) ( ' ). 

Es el primer poema gongôrico. Tiene el limeno, sobretodo, 
los defectos y no las cualidades del espanol, pero sabe enredar 
con sutil arte la poesia enigmâtica. Su poema en cinco cantos 
va a servir de modelo para todas esas descriptivas apologias de 
altar florido, de incensada fiesta. Los procedimientos del maes- 
tro eslan, por supuesto, exagerados en el discipulo. Lo recuerda 
a cada paso. Dice en «montes de cristal copos de nieve> porque 
el otro cantaba «en campos de zafiro pace estrellas». De un Gôn- 
gora inferior es la metâfora de la luna: 

la silentc scnora 

del siempre rcyno ()i)iiisto al Luiniiiosn, 

.\quel paralelisnio de la agudeza lo hallamos en Ayilon: 
Kntrefjô a la région, si esctira, dada. 

Aquel trastorno pintoresco de la trase (jue se reputa por arca- 
na elegancia, aquî es frecuente: 

Veinte sobre dozientos vicron aâos. 
Ocho tu indiistria cor.suiiiieh.e <lîa.s. 

Imposible y muy injusto séria juzgar a esta retôrica {)or la 
muestra. 1^1 genio destruye dogmas y créa nuevos, lo mismo en 
religion (jue en poesia. Para los discipiilos <mi concilie, aquello 



(') Era aiitor también, segûn el padie cronista Côrdoba Salinas, de 
«una relaciôn historial que diô a la estampa en Lima (1646), de las gran- 
<!('s fiestas que la dicha ciudad y nuestro convento celebraron a la pre- 
ciosa imagen de Nuestra Sefiora de Aranzazù». 



320 VENTURA GARCfA CALDERÔN 



se hace canon. Rs la flaqueza de la religion y la ])erenne incerti- 
(lumbre de las poéticas. Esta tiene un cérémonial retorico tan 
preciso, que haria imposible expresar en ella los movimientos 
espontâneos del aima lirica. P^s poesi'a intelectual a^ «lihresca», 
Victoria lenta de ingenio. ,\sf comprendidos, pueden ser elogia- 
bles versos convi éstos: 

Los Dulces que inspin'), (lol)lanfl() ci i^ni^to, 
Apolo versos a mi ciilta Lira, 
quandc) el alva nos da su tez de rosa, 
famoso Azpeytia ( ■ ), ya del indin adusto 
Sol, cuyas luces bruxuleando mira, 
escucha atento si la trabajosa 
vêla tuya, y piadosa, 
alterna la atcnciôn con dulce canlo; 
que si el canoro en voz es instrum»:nto 
(adulaciôn del viento), 
a tu invicto valor consacra tanto 
quanto el desseo, erigiré a mi gloria 
gloriosos temples de inmortal memoria. 

No es Ayllon el ûnico gongorista de entonces. Kstâ aclimata- 
da la escuela en el Peni. En esas primeras paginas del poema, 
cons'Jgradas a los habitiiales y descarados sonetos ditirambicos, 
hallamos este, de I). l'ranciseo .Arias de Piiia: 

Aguila en poca cdad, que al crislalino 
globo, de estrellas claras tachonado, 
peynando al viento en buelo delicado, 
te remontas en cur.so peregrino; 

clava la garra al esquadr('m divino, 
()ue en cruxes el Xapôn dej(> clavado; 
pon mira atenta al festival bocado, 
mana sabroso, si a tu [)ic() dino; 



( ' ) Ks el noinlirr de ta p<TSon;i a (julen c^tâ dcdicatio cl jxKMiia. 



LA LITERATURA PERUANA 321 

bana la pluma en el cristal sonoro 
de las aguas que al monte fertilizan 
ramos que enrrizan al tenante plumas, 

que (';1 y las mievc. ton alegre coro 
el curso de tu buelo inmortalizan, 
que r.'iyos rompe sin temer espumas. 

Mas élégante, m.1s simple, porque el autor leyô a Graciân, es, 
anos después, el libro que comenta dos epitalamios sacros con 
que celehro (Lima) la beatificacion de su santo ar^obispo» Tori- 
bio de Mogrovejo. Pocas obras conozco de tan enrevesada gra- 
cia como la Hstrelld de Lima lonvcrtiila en Sol sobre sus très co- 
ronas. Lieva la firma del capitan I). IVancisco de b'chave y Assu; 
pero su verdadero autor es el jesuita limenol). José de Ruendi'a( ' \ 
(1644-1727). Torres Saldamando ('), contra la duda de Mendi- 
buru, lo asegura, }' podemos creerle a Saldamando, nuestro mas 
admirable erudito. Se funda en una nota marginal del ejemplar 
])ert(meciente a la I^iblioteca de la ("ompania de Jésus: «Kl padre 
José de Buendia es quirn lo escribio, para descargo de la con- 
ciencia del difunto». jSinguIares tiempos acjuellos en que escri- 
bir podîa ser obra piadosa y rescate santo, como las misas por el 
aima que gravaban todos los testamentos! Los parecidos con una 
Vida admirable y prodigiosas virtiides del vénérable apostôlico 
padre Francisco del Castillo ( i6(^j), firmada esta por Buendia, 
publicada aiïos después de la Estrella de Lima y llena de ptirra- 
fos entresacados de esta l'iltima, confirman por autor a Buendia, 
si no (]uerenios suponer cl mâs descarado plagio. Pudo agregar 
Saldamando (lue no eran rntonces rarar, cst^s sustituciones. 



(') Bueiidia e.s<:ril)e ïorres SahlainaïKlo, t'uiul.nulosc tal vez en un 
eiTor de puntuaciiJn de los libros; Hvendia acentûa Médina en su Ivi- 
prenta en Lima. 

( ^ ) En su libro Los anliguos jauftas del Fera. La opinion de Mendi- 
buru esta en su famoso Diccionario Histdrico-Biogrdfico, uno de los me- 
iores documentes para estudiar el pasado peruano. 

Rtvue Hisjinuiguf.-M. 2» 



$22 VENTURA GARCfA CALDERÔN 

Montai vo, en su Sol del Nuevo Mundo, habla de una Filosojia y 
anillo de la muer te que publicô el padre limeno Campuzano <de- 
bajo del nombre de D. Francisco de la Carrera». 

Buendia es también autor de Siidor y Idgrimas de Maria Saïi- 
tisinia en stt sauta imagen de la Misericordia, y de una Parenta- 
ciôn real (ijoi), descripcion de las honras por Carlos III, que le 
encomendara el virrey conde de la Monclova, donde hallamos 
este soneto, que puede ronfirmar nuestra opinion sobre la pri- 
inacia de este padre entre los habituales culteranos: 

Viviste para Dios lo tiue rcinaste, 
porque reinaste en Dios lo que viviste, 
que aunque mas vida y reino mereciste, 
en siglos de virtud lo desquitaste. 

En uno y otro mundo conquistaste 
dominios a la fc, que estableciste, 
y de los lauros que a la paz cogiste, 
aun mas que a ti la religion laureastc. 

En un sigio y un mundo fué la sucrte 
fatal que nos robo duerio tan santo, 
y en otro mundo y siglo se revierte: 

porque inunda a los siglos dolor tanto, 
que si un siglo ha acabado con tu muerte, 
otro siglo principia con tu llanto. 

La mejor obra de Buendia ( ' ) es su Estrella de Lima^ que fué 
preâmbulo de las infinitas «Limas gozosas». Alegre, empavesada 
esta la coronada ciudad porque ha Uegado, el 1/ de Abril de 
1680, la noticia de la beatificaciôn de Santo Toribio. Lima, que 
tan fâcilmente acoge todo pretexto de hoiganza, tiene aquî solaz 
fundado. jHogueras de alborozo en la noche, alborada con todas 



( I ) Sin contar cou la cxcelentc Vida del P. Fra7icisco del Castillo, mâs 
arriba mencionada, que atune piincipalmente a la historia religiosa del 
Perû. 



L,\ t.lTERATURA PERUANA 323 

las campanas al vuelo y la dulzaina por las calles! Doctores de 
Universidad, compulsando graves textos, iniaginan levés fuegos 
de artificio; las mas lindas pecadoras dispom^n va para el santo 
la suntuosa sotana de tafetân; los hidalgos preparan para el dfa 
de procesiôn el cirio y el madrigal que salvan el aima y la con- 
denan; los mejores ingenios, hurtando algunas horas al matinal' 
divagar en la plaza o a las tenaces discusiones del claustro, se 
aperciben a asonihrar con un soneto crespo. Nuestro José de 
Buendia concierta ya las intrincadas razones de su elogio. 

En él hallamos unidos culteranismo y conce])tismo; mas sobre 
todo los preceptos de la agudeza, el paralelismo de la frase, aque- 
11a oposicion de conceptos que fué primero biblica y que en San 
Agustîn alabô Graciân como suprema fineza. <Usamos — dice 
Buendia — de las flores como de los beneficios: que quanto mas 
frescas son mas agradables, y el tiempo les va quitando de esti- 
maciôn quanto les dilata de vida... A veces Uega tarde el agra- 
decimiento, que se ha resfriado el beneficio. A un el favor llega 
corrido si llega muy esperado». Y como leyô el Arte de ingénia, 
quiere que la metâfora sorprenda por su rebuscada novedad: 
<Ya en soberbias inundaciones tirano, ya en fertiles influencias 
fecundo, el caudaloso Nilo combate con sus espumas los astros 
y prende en grillos do cristal las riberas». Su barroquismo no es 
lento y trabajoso como en los otros panegiristas. La cxageraciôn 
misma de la manera, como la profusion de angelotes y guirnal- 
das en un marco tallado, le da toda la gracia que alcanzan a veces 
en poesîa y en arte 1as variaciones sobre un tema idéntico. Si 
divagara de amor, dir^amos que marivatidiza. Oidle: 

«Las impaciencias son las esperanzas en las dilaciones del gozo. Buela 
el desseo mandado del amor, y robiuulole al corazôn las alas acusa de 
tardes y perezosos los buelos mas arrehatados del tiempo, condena las 
horas por siglos y por eternidad los dîas: al despccho de la esperanza, ni 
los orbes se mueven, ni el carro del Sol camina, ni las càndidas ruedasde 
la Lima vencen con su movimiento las dislancias de su jurisdicciôn. Todo 
parece que calma cuando cl amor espéra.» 



324 VENTURA GARCfA CALDERÔN 

El libro es reseîia de fiesta. No perdona girdndiila luminosa; 
no omite altar de procesiôn. En esta se detiene con carino, por- 
que nada puede inspirar mejor que su desfîle abigarrado a estos 
ingenios. T^s el centro de la vida y como la poesi'a cotidiana de 
cada cual. Durante aiîos, cualquiera podia salir con cirios y ha- 
chones cantando su fe pxpansiva poi- las calles. Fiieron primero 
raptos de misticismo colectivo; después solo algazara de fiesta. 
El pueblo, el clero, la nobleza, se asocian siempre al cortejo 
vistoso, a ese auto sacramental vivido, cuando todavia la separa- 
ciôn de la Iglesia y del Teatro no se ha operado. Preceden cla- 
rines, se gasta pôlvora en salvas, los gigantes pasan vestidos con 
ropas nuevas, porque hay niodas también para los gigantes. 
«Cortejando a nuestra patrona», dice Buendîa, pasan setecientos 
clérigos. Todo es oro, plata, purpura. Cada altar y cada fuego 
de artificio le merecen paginas de elogio, que ingenios tan suti- 
les conio el autor encerraron allî fastos de historia o arcanas in- 
tenciones de poeta: Cisneros a caballo, «atropellando a las plan- 
tas del l)rLito dos moros que rendidos le entregaban la llave de 
Orân», o el pelîcano de alas tendidas que simboliza el amor de 
Toribio a los pobres. 

Laberîntico en el verso, conio los niejores escritores de la 
cpoca; inventor del lenguaje hispano-latino, el jesuîta limeiîo 
Rodrigo de Valdcz (1607-1682) dejô solo el Poema kistôrico so- 
bre la fundaciôn y grandezas de Lima, porque en rapto de enaje- 
iracion mental, dicen sus biografos, de clarividencia critica tal 
vez, rompiô sus obras. Por él podemos juzgar que la literatura 
continuaba siendo histôrica y descriptiva exclusivamente: unas 
veces la prolija enumeraciiHi île ornatos santos o de tîtulos de 
gloria, ya fuera altar o mérito de virrey lo que se pretendia hi- 
pertrofiadamente elogiar en «parentaciones* o «llantos funes- 
tos> o «gozos ostentativos» o «lamentos»; otras la historia sin 
vuelos. la cronologîa de la ciudad, como en la Lima Funda- 
da, de Peralta, mas tarde, o en la Vida de Santa Rosa, «poema 
heroico» v médiocre de don Luis Antonio de Oviedo y lierre- 



LA LITERATURA PERUANA ^2$ 



ra. ( ' ) El Poema histàrico^ de Valdez, précède inmediatameate a 
la Linm FundiK^a. Jiisto es que allf Peralta dijera: 

Este es el ^nin Valdez, que représenta 
cômo, uniendo al latino el canto hispano, 
harâ con el mâs puro suave electro 
milagro la ciudad, milagrf) el plectro. 

Estamos, pues, en presencia de una forma literaria favorita a 
los peruanos de entonces. 1^1 autor pone en penoso verso — si 
verso podemos llamar a estes horrendos cuartetos de romance — 
la historia de la ciudad, que otros padres dispersaron en prosa. 

Preferimos la prosa de estos padres. El relate de algunes mi- 
lagros, en la Crênica Moralizada (1638 y 1653), de Calancha; la 
descripcion de Lima en el Mémorial de las historias del Nucth) 
Miindo Perû, de Côrdova y Salinas (sin fecha), y la biegrafîa de 
Santa Rosa, en les Tesoros verdaderos de las Indias (1685), de 
Meléndez, merecen cen equidad, por su castizo y terso estilo, 
mayer elegio que aquellos peemas sin arranque. Y en lejana 
provincia se est^ escribiendo t-ntonces el mejor libre de prosa 



( •) PubliCiido eu Madrid eu 171 1. Lo reiniprinii(') en Lima el erudito 
Gonzalez La Rosa en 1867. Poco interesa este poema a quien estudiaex- 
clusivamente ])nr el ninmentn la literatura peruana, sin detenerse en las 
influencias espanolas. Don Luis Antonio de Oviedo y Herrera(i636-i7i7) 
naciô en Madrid, cstudiô en Salamanca, militô en Flandes, vino a Ame- 
rica en 1668 como gobernador de Potosî y fué mas tarde corregidor de 
Huânuco. En sus maduros atios, establecido en Lima, se dedica al liris- 
mo de largo aliento. De sus dos extensos libros: Poema sacro de la pasidn 
de N. S. Jesucristo (1717) y Vida de Santa Rosa de Sania Afaria, natural 
y patrona del Pcrû, poema fieroico, el mejor es el primero; el mâs famoso, 
el ûltimo. « Joya de gran valîa», dice de este D. Ricardo Palma. Con évi- 
dente exageraciôn agrega que «el poeta ha huîdo del alambicamiento y 
gongorismo que contagiô a los bardos de su época». Si todo no es enma- 
ranado en los doce cantos de. este poema abiumador, nunca Oviedo se 



326 \i;n'tura OARcfA calderôn 

peruana, después de los Coineiitarios de Garcilaso. Su autor, 
D. Juan de Espinosa Medrano (1632-1688),' es tesorero, chan- 
tre y arcediano de la catedral del Cuzco. Latinista, niûsico, lite- 
rato preco/', todo lo sabc^ o lo adivina. A los catorce anos es- 
cribîa ya autos sacramentales, de los cuales queda apenas un 
titulo: El ?'oh<) de Proserpina. Antes de los veinte publica una 
Panefrlrica declamaciôn por la protecciim de las ciencias y estiidios. 
Su prosa es simple y simpatica, como su vida de canônigo hu- 
morista. El anôninio autor de los Anales del Cnzco, al hacer la 
apologfa del Tjinarejo (llamado asî por uno o varios lunares del 
rostro), nos refiere esta anécdota, que le confirma por hombre 
de encantadora simplicidad: «Predicando un dîa en la catedral, 
advirtio que repelîan a su madré, que i^orfiaba por entrar, y 
dijo: «Senores, den lugar a esa pobre india, que es mi madré ^. 
V^ al momento la llamaron, convidândole sus asientos». «Esta 
humildad, agrega el cronista, le granjeo mâs que la literatura y 
erndicion de que lo doto el cielo». En vez de alabar a los po- 
dcrosos con dedicatorias encomi^sticas, segûn la moda de en- 
tonces, les pedia ingeniosamente y con graciosa franqueza el be- 



olvida de haber sido contertiilio de la Academia culterana <lel vincy. 
«Bajel dentado» llama al peine de Santa Rosa, que navega «por golfos del 
cabello». Como ciialquier Peralta, llama al «corzo de los galgos persegui- 
dô», «viento animado a quien la espuela hiere del latido». Y para mues- 
tra de la singular aficiôn a la forzada agudeza, he aqui esta estrofa (Soy 
yo quien subrayo la alusiôn al refrân): 

Si esto es cierto, iqué llorasr iqué te afligesr 
Réprime extrêmes, sentimientos déjà; 
si a buscar desenganos te diriges, 
que hilar tiene el discurso en tu madeja: 
pues solo Magdalena, si es que elijes 
enmendar el motivo de tu queja, 
... i a los pies de su amante, supo en elles 

j^ozar de la ocasiôn por los cahellos. 



LA LITERATURA PERUANA 327 



neficio. Cuando quiso obtener la canongia del Cuzco, le dijo al 
vizconde de Portillo, en su poenia El apreiidiz de ?'ico: ( ' ") 

iQuerrâ piedad divina 
que el monarcaespanol, cuarto en el nombre, 
por verme tan sin nombre, 
me diga, cuando ac'i menos se entienda: 
«carga tu lecho y vête a una prebenda»? 

Su literatura contrasta eon la época: este admirador de Gôn- 
gora observa una élégante claridad; este eclesiastico niantiene el 
aima ecuanime en su provincia in(]uieta y castigada. 1*!! Cuzco, 
la antigua metropoli incâsica, conservaba hasta los comienzos 
del siglo xvn esa amable y graciosa relajacion de que tantos 



( ' ) Lo considère como oljra de 1). Juan de Espinosi. [Jurque tts opi- 
ni<3n corricnle. Como tal lo incluye D. Ricardo Palma en los Apuntes histo- 
ricos y nolicias cronologicas del Cuzco. Pero, en realidad, segûn Medinn, que 
ha visto la primera ediciôn (La Imprciita en Lima, tomo III, pâg. 453), 
ileva alli el nombre del licenciado D. Pedro Espinosa de los Monteros, 
cura de Guancarama. D.Juan Espinosa se llamaba lambién de los Monie- 
rox Medrano, como aparece en el libro de juventud arriba mencionado: 
Panegîrica declamacîôn por la proteccuin de las ciencias y estudios. jNo délie 
atribuîrsele El aprendiz de rico a D. Juan? ^Es acaso un ^rror ocasionado 
por idéntico apellido? D. Ricardo Palma y el biôgrafo de Espinosa don 
Manuel Calderôn, no nos h.d^lan siquiera de error posible. Pero de la 
existcncia de este D. Pedro Espinosa de- los Monteros, contemporâneo 
de D. Juan (;pariente s'iyor). no nos cabe <hida al ver poesias firmadas 
por él en los siguientes libros: Solemnidad funèbre y exequias a la muerte 
del Catâlico AugiisUsimo Rey Dott Felipe Cuarto (Lima, 1666), por Diego 
de l.eôn Pinelo; Poema hcroico del asal/o y conquisla de Antequera (Lima, 
16J7), ])or Rodrigo de Carvajal y Robles. Era D. Pedro — segûn Médina— 
«oriundo tic Loja, en el Perû, hijo del capitân Pedro Espinosa de los Mon- 
teros, natural de Utrera, y de Maria de Aranjuez. Estudiô en el colegio 
rrai de San Eelipe y San Marcos hasta graduarse de bachiller en câno- 
nes. Era cura desde 1628. Rindio informaciôn de sus scrvicios en 1646». 
Fuliliro un libro en Lima en 1628. 



328 VENTURA GARCfA CALDERÔN 

ejemplos vimos en la colonia. En i6oi las Constituciones sinoda- 
les prohibfan a las personas eclesiâsticas llevar guitarras por las 
calles, asistir a corridas de toros o a comedias, danzar «en misas 
nuevas, bodas y otros ayuntamientos>, lo que esta indicando el 
frecuente abuso. Mas sobreviene en 1650, cuando era muy jo- 
ven Espinosa, el mâs formidable terremoto. l>a causa del dano 
la atribuyen los cuzquenos, por supuesto, a la pasada iniquidad. 
Hombres y mujeres salen por las calles encenizados, descaizos. 
Con palos de mordaza en la lengua, soga al cuello y corona de 
espinas, los religiosos pasan tan asombrosamente pénitentes, 
dice un autur de la época, que causan horror al pueblo. Ea des- 
gracia favorcce el lirismo elegîaco, y los poetas de ocasi(3n van 
por las calles clamando: 

Cuzco, quien te viô ayer, 
y te vé ahora, 
;cômo no llora? 

Mâs tarde los disturbios por la famosa mina de Potosî llenan 
la ciudad de marciales y sacrilegos rumores. Aterra como céles- 
te admonicion un cometa. Afios antes de la muerte de P^spinosa, 
nuevas centellas chisporrotean fugando en el cielo nocturno. En 
estos tiempos de Leyenda Dorada nos place que un criollo ejem- 
plar escribiera ese libro ponderado que se llama el Apoloo^ético 
en favor de Gôngora. 

Escribiô ademâs una Fiîosofia to»iistii(i, niuy celebrada en 
Roma, segûn nos cuenta el autor de los An<jlcs del Cuzco; un 
poemita de fâcil verso y festiva inspiraciôn, El apreiidiz de rico; ( ' ) 
elegantisimos senuones, como la Oraciôn panegirica del augusio 
Sacramento del altai\, ô su prédica sobre el tema ego siim victis. 
Su reputaciôn se la da el Apologético^ librito de doscientas pâgi- 



( ' ) Véase la nota précédente. 



LA LITERATURA PERUANA 329 

nas, que es a la vez una rareza bibliogrâfica y la mâs élégante 
prosa del coloniaje. Este peruano escribe a ratos con la sobrie- 
dad enérgica y nerviosa de un Graciân. «Una perla caîda en el 
muladar de la poética culterana», dicc Mcnéndez y Pelayo. Mien- 
tras ol coro de los doctores de Lima agrava do incisos la uraciôti 
y con hipérboh's la prosa, el Lnnarejo desarticula y aligera la 
suya. 

Desde las primeras paginas venios la admiracion que merecia 
a sus contemporâneos. l^scritores de Lima y del Cuzco le ncim- 
bran «caudaloso ingénie», «Demôstenes indiano». De 1). Diego 
Dionisio de Perîaloza y Briseno, nos senala el moderne biograib 
de Espinosa, I). Manuel Calderôn, este soneto enrevesado: 

Feliij criollo rcnaciô Alcdrîmi), 
nvimen mayor de las piinpléidas lUK-vf, 
porque solo su pluma al orI>e eleve, 
fénix de la région y clima indiano: 

la emulaciôn su arpôn dispara en vano, 
asi alicnto y cspîritu le bebe 
al erudito Tulio, a quien le debe 
sus elocuencias el caudal romano. 

Pino es, y no cspino, aunque las frias 
sombras de envidia enipanen sus verdores 
al sol opuesto de sus bizarn'as; 

y si no es pino, teman sus rigores, 
mas no teman que el tiempo, en brèves dias, 
produjo ya de sus espinas flores. 

El objeto del Apolof^ético es defender al amado maestro espa- 
nol contra los ataques del portugués D. Manuel de Faria y Sou- 
sa. Audacia grande era sustentar la perfecta claridad y transpa- 
rencia de un poeta crepuscular como Gongora. La tuvo nuestro 
Espinosa. No por escribir y pensar claro rehusaba admiracion a 
esos poemas umbrios, donde vislumbrô admirablemente el ensa- 
yo de una poética «briosa» y espanola que voivîa a las formas 
latinas en vez de continuar da fomenina delicadeza de los italia- 



f330 VENTURA GARCfA CALDERÔN 



nos», que aceptaba el ornaLo aiigusto y desdenaba el «melin- 
dre». Si los iniitaclores lo adulteraron, culpa no fué de Gôngora. 
l^astan'a a probarlo tan clarividente apologista como Espinosa. 
Su magistral obrita quedarâ como un raro episodio de sutileza 
crîtica y discursiva elegancia en el mal gusto convulsivo del co- 
loniaje. 

iProsa del fjtiiarcjo y ])oesia de Caviedes! Es el mas presti- 
gioso momento, cl siglo de oro. Juan del Valle y Caviedes 
(.1653 (r)-l692) inicia la vena satirica en el Perû. Otros se burla- 
ron antes; nunca con esta gracia aleve. En las ])Ostrimerîas del 
siglo xvin représenta y defme la literatura vernal, que en otra 
parte he llamado criollismo {^) y cuyo ârbol genealôgico se ex- 
tenderâ en linea recta, sin extinguirse, por todo el siglo xix de 
nuestras letras: Eelipe Pardo, Manuel Ascencio Segura, Manuel 
Atanasio l'uentes, Ricardo Palma... 

M?, el primer realista, es el ûnico que parece haber mirado 
bien la pintoresca vida del coloniaje. Ilemos visto lo ficticia que 
era entonces la literatura de circunloquios. Faltaba siempre en 
(■lia la franca gracia, la négligente sinceridad que se abandona. 
P.storbaban la erudiciôn y la tiranîa de la poética, la penosa am- 
hicion de mos'crar ingenio y sutileza, ausentes siempre de esas 
j)âginas porque la gracia no puede ser deliberada. Eresca, espon- 
tanea, surge, en cambio, la poesfa de Caviedes. Poco sabemos 
de su vida.. Era, segûn parece, hijo ûnico de un comerciante es- 
panol acaudalado. P2ste lo envfa a Espaiîa a los veinte anos. ^"Qué 
libros lee allî? ^'a que maestros signe nuestro criollo? Tal vez ni 
libros ni maestros le hacen falta, pues solo en 1761 va a ocurrir- 
sele .escribir. Dira m^s tarde arrogantemente: 

("ii.indo a hacer versos me cché, 
sin ser el ûnico, solo 
■■ > llegué a la casa de Apolo. 



:(?,): Véasç mi lihro Del Romani kninù a! Mo^ièrnh'mo. Paris. 



LA LITERATURA PERUANA 331 

Muere su padre. Caviedes regresa a Lima en jôvenes anos. A 
los veinticuatro de su edad es el limeno manirroto que se entre- 
ga a la alegre fiesta hasta enfermar. De su dolencia va a conser- 
var acerba y graciosa inquîna a los fîsicos de su tiempo. Con los 
restes del malgastado patrimonio pondra uno de esos < cajones 
de ribera» a donde las limenas de saya y manto acudîan por la 
manana, bajo la mirada gavilana de los hidalgos, a comprar alfi- 
leres y fruslerias, después de adquirir mistura en la calle simbo- 
lica de Peligros. No se sabe si la historia es auténtica. Lo pa- 
rece, y quisiéramos que fuera asî. Un «cajon» es una excelente 
butaca para observar la comedia pintoresca de la ciudad. La 
plaza es cntonces el mercado y la escuela matinal de travesura. 
En torno de la pila pintada de verde estân dispuestos viandas y 
•frutos, en anchas hojas de platano. Alli se vende y se aprende 
galanterîa. Las limenas que hoy van a tiendas iban a revolver 
masque a adquirir, en los tenduchos, los chapines sevillanos, y 
los guantes de polviUo de Ronia, y los dédales de marfil, y las 
agujas capoteras, y las servilletas damascadas, y los bofetanes, y 
los baroches, y las trancaderas de hilo blanco que dicen de vel- 
duque finas... ;Cual de estas cosas levés y femeninas vendia 
nuestro Caviedes? Sospechamos que, si vendia mal, ganaba el 
tiempo en bien mirar. De un espectador apasionado son sus 
consejos a una dama: 

Anda tû, menudito, muy aprisa 
con hipôcrita pie martirizado, 
pues siendo pecador anda ajustado: 
i^snr.is al and.ir muolias corhrt.is. 
menées y gambctas, 

que es destreza en la dama que se estima 
imitar los recortes de la esgrima. 
Fingir.ls la palabra de ceciosa, 
sincopando las frases que repites 
con unas palabritas de confites, 
y aunque tengas la boca como espuerta, 
• •', frûncela por un lado un poco tucrta. 



332 VENTURA GARCIA CALDERÔX 

y haras un hociquito 

de arcângel trompetero tan chiquito 

que parezca una boca melisendra 

que no cabe por ella ni una almendra. 

Procura conseguir una tercera 

de las que en su florida primavcra 

fueron damas y, ahora jubiladas, 

conocen mil pasadas. 

Asî los mercaderes superiores 

se meten en quebrando a corredores, 

ajustando los precios de otra hacienda 

ya que no venden nada de su tienda. 

Desfilan damas; maestros en santidad fingida, que parecen en 
las cruces un calvario»; la beata provista siempre de medallas de 
azôfar, que camina «resonando cencerros, por memoria de que 
es mula de recua de la gloria>; los «caballeros chanflones», pa- 
recidos en esponjada arrogancia y en miseria al melancolico hi- 
dalgo de! Lazaril/o; los médicos, en fin, que son el blanco prefe- 
rido de su malicia. Kl fisico es entonces un hombre solemne \ 
latinizante, que no suelta a Ilipocrates de la mano. Usa irremisi- 
blemente, como en la salira de ("aviedes, anteojos, «con sus ti- 
rantes largos de cerda:»; va en mula paciente y doctoral; tiene 
perjeno de astrologo y lo es a ratos, porque la medicina es toda- 
vfa una ciencia oculta. Se escribe gravemente tratados sobre el 
aojo', se reparan las fuerzas del enlermo con darle a oler viandas 
nutritivas, y el doctor Pedro (iago Vadillo, que estuvo lai-gos 
anos en el Perû, nos cuenta, en su /mc de 7'erdailera cirnf^ia^ que, 
para cicatrizar pronto la herida, algunos cirujanos la curaban 
con vino o aplicaban panos secos en forma de cruz. jCômo no 
habia de reir nuestro biu-lôn de las «tumbas con golilla», los 
«fracasos con barbas», los «asesinos graduados>, como él llama- 
ba a los galenos! No les perdona sus nialos ratos cuando estuvo 
prôximo a morir. Uno por uno los analiza y los zahiere. La hi- 
pérbole constante parece aprendida en Quevedo, a quien re- 
cuerda siempre. Aquellos ojos de que nos habla el espanol, 



LA LITERATURA PERUANA 333 



«tan hundidos y oscuros que era buen sitio el suyo para tienda 
de mercaderes»; aquellas *baibas descoloridas de miedo de la 
boca vecina*, nos hacen reconlar al <cierzo de la niedicina y 
carâmbano con golilla», ante quien tiritaban los tabardillos, se- 
gûn Caviedés. Curioso influjo, que no le resta originalidad a 
nuestro autor. Sus temas, su inspiraciôn, son nacionales. Cote- 
jando sus burlas con los relatos de los viajeros, estamos seguros 
de la veracidad del costunihrista. Por primera vez un peruano 
trata de retratar la vida anibiente y, olvidando la poética eleva- 
da, desciende al profano vulgo y tira por los aires el postizo co- 
turno de nuestros lîricos. [Que sana y fresca alegria circula en 
Jzl diente del ParnasOy la obra nias honiogénea de Caviedés! Al- 
guna vez se desataca esta poesia, conio en Uuevedo, mas casi 
siempre el ingenio es de fina calidad, como cuando dice a la 
hermosa Arnarda, que estaba c!i el llospital de la Caridad cu- 
rando discretos maies: 

En la ("aridad se halla 
por su mucha caridad, 
que a ningûn amor mendigo 
nef^ô limosna jamâs. 

A un <horubre viejo y rico, (|ue caso con moza arrogante y 
pobre», le pregunta, interpretando los signos del Zodîaco: 

jQué amor caduco te cicga, 
siguiendo signos errados, 
pues pensando dar en Virgo 
has venido a dar en Tauro? 

Mas no se créa (jue, j^or reir, no conozca rn.is alta y solemne 
inspiraciôn nuestro ( aviedes. Su Diente del Parnaso es solo sati- 
ra. Sus Poesias diversas contienen endechas y romances de una 
adorable tristeza que sonrîe: 

En mis penas inmortales 
sin csperanza padezco. 



334 VENTURA GARCIA CALDERÔN 



por ser un achaque amor 
que se cura con el mesmo. 
Cuando sanar solicito, 
procure estar mas enfermo; 
porque los remedios matan 
y me m;it() por Remedios. 

Muriendo estoy por rnorir, 
si contraria me persigue 
una voluntad alegre 
cou una memoria triste. 

Las clamentaciones sobre la vida en pecado>, acentûan la voz 
(le Segismundo y su nostalgia de otra vida: 

jAy, mîsero de mî, ay, desdichado! 
que, sujeto al pecado, 
vivido he tanto tiempo orguUecido. 
Si es vivir el pecado en que he vivido, 
^cômo puedo vivir en tal tormento 
sin dar vêlas al mar del sentimiento? 

Nace cl ave iigera 
de rizado plumaje, y a la esfera 
irguiéndose veloz y enriquecida, 
a Dios esta rendida, 
y yo, con.libertad, en tanta calma, 
nunca, Seiior, os he ofrecido el aima. 



Nace el arroyo de cristal o plata, 
y apenas entre flores se desata 
cuando en sonoro estilo guijas mueve 
y a Dios alaba con su voz de nieve. 
Solo yo, con terrible desvarîo, 
nunca os postré, Senor, el albedrîo. 



Melancolîas de madurez, la m^s patética poesîa de esos tiem- 
pos. Desamparado por la muerte de su esposa, 5 quien canta en 
Poesias diversas^ comienza a beber, hasta su temprana muerte, 



■f,\ LtTERATURA PF.RUANA 335 

como cualquier vate romântico. Xo se disipô nunca en Lima la 
nombradia del Poeta de la Ribera, como se le llamaba entonces. 
En 1700, los concurrentes a la tertulia del virrey Castel-dos-Rius 
lo plagiaban descaradamente ( ' ). Por donde la vena del ingénie 
popular, tantas veces disparado a palacio para ofender a un vi- 
rrey, entra allî, en fin, mezclandose su acento casquivano, fami- 
liar y jovial a ese penoso juego malabar de poetas galeotes que 
presidia Peralta. Y en cuaflernos manuscritos, o transmitido oral- 
mente, su ingenio continuaba ensenando la picaresca alegria y t"! 
realismo desenfadado, que fueron y son virtud limena. 

Para hallar, sin embargo, un discîpulo notorio de esta vena es 
menester traspasar un siglo. Hacia 1787 vino de Méjico al Perû 
un espaîiol, D. Esteban de Terralla y Landa {'), que oyô segu-. 
ramente las sâtiras de Caviedes. No estaban im|)r(*sas, pero co-, 
rrîan por las callcs. El mundo descrito por anibos es el misnu). 
Bien se advierte que es criollo el primero y el otro un cliapetoti^, 
como ya se llamaba al espanol. Llega Terralla con alliveces de 
finchado hidalgo, como casi todos los iberos de entonces. V esa 
sensual rcyecfa de la limefia sobre el extranjero recién llegado; 
ese <vértigo» que cuarenta anos mas tarde asombraba a Elora 
Tristan, van a abrumar al literato. Lo suponemos siguiendo a 
las que llamara después «àngeles con unas>. En el manuscrito 
de un sainete titulado FJ Ainnr Duendt\ v atribuido a Peralta ( ' ), 



(•) Se h;t discutido, siii <^nin fumlamento por lo deinâs. la veracid.nd 
de estos phigios. Se dicc también que algunas de las poesîas que fi<îur.in 
en las dos ediciones publicadas porD. Ricardo Palma estâu injustainente 
atribuidas â Caviedes. No podemos detenernos en ese examen. 

(2) Por excepciôn nos ocupamos de un espanol. El tema de su libro 
y la infiuencia de Caviedes ju'itifican que lo incluyamos en la hi^toria de 
la literatura peruana. 

( 3 ) Manuscrito del British ÔMuseum. Es probablemente el sainete del 
mismo nombre representado en 1725. Su autor era D. Jerônimo de Mon- 
forte y Vera, poeta espaîïol résidente en el Perû y académico de la Aca- 
demia del virrey Castel-dos-Rius. 



33<^> VENTURA GARCfA CALDERÔN 



adivin^mos cuâles fueron las melancolîas del recién llegado. «Mi 
reynaî, dice el espanol; y le responden: «Seor ("hapetôn*. ^En 
(.|ue lo echaron de ver? 

En lo reyn.i, 

(juc a([Ui' siiena lo niîla mils bien. 

C uando ofrece anior, le piden cien pesos para un taldellfn; 
cuando después de mil demoras le desciibren el rostro, Terralla 
aprenderâ tamhién que las «caras son caras>, como él dice. Y 
las «madrés conscriptas del arte del gorroneo», le dejan melan- 
colica acidez. Salud y dineros pierde en su hisoiia galanterîa. La 
salud la restablece en 1/92 en el convento de los padres beleth- 
raitas. El aima no la puede aliviar. Y su despecho esta exhalado 
en el largo romance TJtna par dentro y fnera (publicado con el 
seudônimo de Sinnhi Aymiqne ( ' ), que tuvo tantas ediciones en 
el Perû. Escribio ademâs un libro pronto olvidado: Lamento mé- 
trico gcueral, llanto fimesio y ^euiido triste par el }innca bien sentido 
doloroso ocaso de nucstro auo;usto monarca Don Carlos 77/(1789) 
y El Sol en el Mediod'ia (1790), ( = ) donde célébra en prosa y verso 
îos festejos celebrados en I.ima por el advenimiento al trono de 
Carlos IV, obra, como la anterior, forzada, chabacana y adula- 
dora. Cuando oivi io la lisonja y solo quiso vengarse, escribio su 
obra durable, la que habfa de leerse muchos aiios después, quizas 
por el duro tono: su Lima. Esta le ha merecido toda suerte de 
censuras, que no comparto. «Hacinamiento de chocarrerîas de 
mal género> la llama Palma. Que 1 erralla escribiera solo la im- 



( • ) «.Sol de los muertos o sol de ayanque llamaljan a la luz repentina 
y como azafrnnada que arroja cl sol cuando parecia haberse puesto» 
(Juan de Arona, Diccionarîo de Peruanhmos). Probablemente es este el 
origen del seudônimo. El autor del Sol del Mcdiodfa arrojaba, simbôlica- 
mente, su reflejo postrero en el libclo limeno. 

(, ^ J Menos importantes son su Alti^ria u/iivc/sal, Lima festiva etc. 
'790) y su Vida de muchos (1791, publicada con las iniciales E. T. L.). 



LA LITERATURA PERUANA 337 

presiôn pesimista de sus dîas de mal humor; que recargara el 
cuadro, perfectamente; pero bastan testimonios de viajeros para 
proLarnos la veracidad de la pintura. Lejos estaba de ser un pa- 
raiso de santidad nuestra colnnia. 

En diez y siete Descansos, le va advirtiendo al amigo que pré- 
tende venir a Lima los peligros de la ciudad y sus devaneos. Es 
un lazarillo de espanoles caminantes y una gui'a compléta de pe- 
cadoras. Su objeto, dice al lector, «es imponerte a fondo de las 
costumbres, usos e inclinaciones de las gentes que habitan la ciu- 
dad llamada de los Reyes:». Son gentes a quienes no quiere bien. 
El «pobre infeliz extraiîo» ha sufrido las emboscadas de las sire- 
nas de los portales, de las «emperatrices de! sexto», de aquellas 
mulatas vendedoras de la plaza, 

destinadas al cumercio, 
las unas al de la carne 
l'as otras al de lo mesmo, 

De estos romances, conu» tle un paseo del Diablo Cojuelo, sur- 
ge el gracioso misterio de la ciudad, con sus espanoles peripues- 
tos de capa de grana y gran chambergo; con sus hipôcritas y 
sus beatas, «que por tabaco o por mate inventarân dos mil 
cuentos»; con sus mulatas insolentes, que alternan en gala y ata- 
vîo con las senoras; con sus viejas de siglo y medio, que fingen 
estar encinta y «usan barrigas postizas para ir la edad encubrien- 
do»; con sus pobres maridos «bicornutos»; con sus médicos mu- 
latos y ostentosos, que van en buena mula sobre silla de plata; 
con sus mujeres, en fin, con sus mujeres, a quienes alternativa- 
mente adora y aborrece. jCuan ingenuamente «se entregô todo 
al amor>! como él confiesa. <Tapadas entre cortinas y a veces 
con barbiquejo>, le sedujeron. Son de 

belli'simos cuerpos, 
con las aimas de leones, 
todo remilgos y c|uiebros. 

tievitt Hispanique — M. aa 



338 VENTURA GARCfA CALDERÔN 



;'todo cotufos y dengues, 
todo quites y arremuescos. 

Su encantador artitîcio, su cuerpo emboscado, su andar tunan- 
te, le fascina y le irrita. Aconseja vivir <a lo filôsofo», pero es 
después de haber adorado a las «madamas». Las ha seguido 
cuando van por la mailana a comprar velos o encajes, tan seduc- 
toramente bribonas, que los «babosos tenderos se enternecen y 
no cobran>. Ha escarmentado su falaz amor avezado a los peti- 
torios o sus ceceosos fingimientos: jfesïi que gaciaWo. dicen ^Amod 

yo? Qnéame iniid., cahalledo^ que iiunca supe qiieded Huyendo 

del «mundo, demonio y carne>, quiere solo morir y otorga en 
verso su testaniento, anadido como epîlogo al curioso libro. Este 
y las adivinanzas, que tanto éxito tenian en Lima, mantuvieron 
su reputaciôn por muchos aiios. 

Del mismo espiritu que Caviedes o Terralia es el Ciego de la 
Merced^ fray Francisco del Castillo (1714-1770), cuya gracia, a 
veces chusca, se nianifestaba en copias de pie forzado y libertina 
audaoia. Era un prodigioso improvisador. Como mas tarde el 
padre Chuecas, tuvo debilidades amorosas, compatibles en Lima 
con el hdbito. De sus impromptus quedan solo los que conserva 
la tradiciôn oral, y que recogio D. Ricardo Palma. La satira ti-, 
tulada A yesïcs Nazareno dara idea de su incisivo talento: 

Estos frailes, buen Jesùs, 
te vistieron de librea, 
sin duda porque se créa 
que mereciste la cruz. 

En fin, a fines del siglo escribe su singularisimo Lazarillo dé 
ciegos camiiïantes (1/73) un realista mâs descarado que Terralia 
y Castillo, D. Calixto Bustamante Carlos Inca, alias Coiicolor- 
corvo\ aquel cuzqueîio picaral, que decia en las primeras paginas 
del libro, como cualquier l'^stebanillo de Madrid, esta frase, fa- 
mosa en el Perû: «Yo soyandio neto, salvo las trampas de mi ma- 



LA I.ITERATURA PERUaNA 339- 

dre, de que no salgo por fiador». El Lazarillo no es novela pica- 
resca, sino el itinerario de un viaje de Buenos Aires a Lima, un 
relalo soniero, ingenioso y tunante ( ' ). 



( ' ) La ediciôn que conozco es la reimpresiôn de la «Biblioteca de la 
Junta de Historia y Niimismdtica Americana»: Concolorcorvo, El Lazari- 
llo de ciegos cam'niantes desde Buenos Aires hasia Lima (1773) (Buenos 
Aires, 1908). Se autoriza aquf, con el parecer de Mitre, la comûn presun- 
ciôn de que el libro no fué impreso en Gijôn. como lo indicaba la porta- 
da, sino en Lima. Pero ningûn dato agrega el prologuista Leguizamôn a 
los contadi'simos que sabemos acerca del rnisterioso indio. ^Lo fué en 
verdad, como asegura tantas veces en su libro? «Los cholos respetamos 
a los espaholes» — dice alguna vez, — y esta frase pudiera iluminarnos. Era 
probablemente cholo, es decir, mestizo de india y blanco. Como Garcilaso, 
sincera al espaiiol y alaba al indio alternativamente. Parece peninsular 
por su ferviente mentîs a la pretendida crueldad de los espailoles; parece 
indio por la sutil y carinosa comprensicin de la vida indîgena. Dice que el 
Visitador (a quien acompana en este viaje), «conociendo mi genio difuso, 
me atajô mâs de setecientos pliegos que habîa escrito en defensa de los 
espailoles y honor de los indios cuzquenos». Hablando de Atahualpa lo 
llama «un ascendiente mîo bastardo». Al hacer su retrato se describe con 
ojos y feaidad indi'genas, color ala de cuervo, por lo que se «puso el re- 
nombre de Concolorcorvo». ,iSon todos estos datos una retozona super- 
cherfa de espaîïol? Escribe, en todo caso, con singular elegancia y simpli- 
cidad el castellano. Este realista miraba acerbamente. Las costumbres del 
Cuzco o de Tucumûn, ia manirrota elegancia de entonces en el Perù, estân 
observados con ojos de clarivoyante, como i51 dice, con picardîa de Cavie- 
des. Mezclando al relato descriptivo «algunas jocosidades para entrete- 
nimiento de los caminantes», nos dejô el libro m.'is pintorescamente infor- 
mado, la mdssucintay nîtida imagen de la America en ciernes.con su eglô- 
gica vida, sus rudas fiestas, su devociôn pagana y la gracia adorable de sus 
mujeres, que iban pronto a leer a Becquer y a llamarsc — todas — A farta... 

Al hacer la descripciôn de un curioso libro clandestino de fines del 
siglo xvni, en donde se alaca a los cspanoles y se defiende a los indios, 
cita Médina (hiiprenta eji Lima, tomo III, pâgs. 543 y siguientes) una carta 
al Rey de «el hermano Calixto de San Joseph Tupac Inga», fechada en 
1750 y en que habla de un D. Antonio (o I). Juan) de Bustamante Carlos 
inga, pariente suyo y «descendiente del gran Huayna Capac». Tal vez era 
hijo de este D. Antonio nuestro D. Calixto Bustamante Carlos Inca. 



340 VENTURA garcJa CALDERÙN 



II 

Con el siglo xviii ha comenzado el m^s grande esplendor lime- 
no. Vida y cultura Ilegan al âpice. Kl viajero Frezier, el mas ilus- 
tre de cuantos vinieron por entonces a Aniérica, nos llanui en. 
17 13 «un pueblo carnal» y se asombraba de nuestro amor a los 
beaux dehors. El viajero Durret, en 1720, habla de la Alameda y 
de los carmajes de las limenas, en cuya portezuela madrigalizan 
amantes, como de un espectâculo versallesco. Mas tarde los pa- 
dres Sobreviela y Barcelo hallaron «actores dignos de las esce 
nas de Madrid y Nâpoles», se pasmaban de los suntuosos festi- 
nes y corridas que ofrecîa e! nuevo doctor de Universidad. Esta, 
que solo fué en su origen un seminario, créa poetas y sabios. A 
pesar de las severas consignas del Santo Oficio, una inquietud se 
inicia en el pensamiento. Tarde Ilegan noticias y libros; pero va- 
mos a tener enciclopedistas. jAh! lo son como Peralta y (^lavide, 
apenas heterodoxos, condenados a arrepentirse acada paso si quie- 
ren vivir en libertad. Su audacia intelectual parecerîa mezquina 
ailende; pero ya muestran que ha llegado al Perû el fermento de 
imiversales curiosidades, lo que llamara tliletantisnio el siglo 
prôximo. Peralta poetiza en francés; Olavide inspira a Marmon- 
tel y a toda esa série de libros artificialmente peruanos, cuando 
Lima, como Amsterdan o Pékin, fué un lugar distinguido para 
fechar libros galantes. Uno y otro sienten la urgencia de acapa- 
rar disciplinas humanas. A través de los libros Peralta, a través 
del mundo y de las ideas Olavide, viajan infatigablemente. Su 
curiosidad es mas intelectual que sentimental, p'jr donde serân 
sobre todo filôsofos. Y solo cantan porque escribir versos parece. 
entonces un arte anejo al saber. 

D. Pedro de Peralta Barnuevo Rocha y Benavides (1663-1743) 
es el portento del coloniaje, el erudito y poliglota de fama euro- 
pea, cuyo saber y pedanteria asombran por igual. «En el inmen* 
so mar de la erudiciôn, dice un autor de la época, navega a todos 



LA LITERATURA PERUANA 34^ 

vientos». Lo ensalzan sus coetâneos, porque se ven reflejados en 
él. Como ellos, es Peralta un catedrâtico extraviado en la litera- 
tura. Disciplinas sin cuento, astronomîa, mûsica, jurisprudencia, 
raatemâticas, no colman su universal ciiriosidnd. Habla ocho len- 
guas, o mejor, dicho en culta latina-parla peruana, «ocho idiomas 
son los que abren otras tantas bocas al caudaloso Nilo de su cien- 
cia». A la lilejatura vuelve siempre. Como a rector de la Univer- 
sidad y a «fénix americano», le corresponde escribir esos «car- 
teles de certamen» que reûnen la pompa verbal, la hipérbole 
académica, a la mas arrodillada cortesanfa. «Ks una ley inaltéra- 
ble del reyno de las letras, dice él , ofrecer los trabajos a los 
grandes hombres». FA «nuevo héroe de la fama», el «Jupiter olîni- 
pico» son venialejj elogios de virrey para este doctor âulico. Su 
pluma cstA al servicio de c|uien gobierna. Al virrey Morcillo, c|ue 
tantas burlas njerece en Lima, lo defiende enconadamente, y 
vemos asombrados un dîa que el grave rector escribe un poema 
en «celebraciôn del maravilloso tiro con que el prfncipe (Carac- 
ciolo) dio muerte a un toro que acometîa al puesto donde estaba 
la princesa>. Los virreyes preniian con su favor los ditirambos. 
Peralta es su consejero lîrico y su privado. En la célèbre Acade- 
mia de uno de elhis, cl marqués de Castel-dos-Rius. rige v legis- 
la el mal gusto ambiente. 

Singular y simbôlica figura la de este académico nato. Su ca- 
pacidad de leer los modelos literarios en ocho lenguas; su aficion 
al sobrio Corneilli', de quifMi tr.iduce Rt>.'/tc^'-n//i/û; ioda su énorme 
cultura, gravita, en vez de servirle, cuando quiere escribir por 
cuenta propia. ; Ah! jSi se limitara a compilar; si solo pretendiera 
escribir obras como la llistoria lie Espana vimUcadal Pero él es 
poeta sobre todo. La inspiraciôn le falta, si no el animo; y nunca 
se viô mejor la distancia del profesor al lirico. Mas no juzguemos 
que el saber le impide escribir con pluma levé. Este enciclope- 
dista no se parece a los de Francia. ^Quién disputa la universa- 
lidad y el don literario a Voltaire? Peralta lo aprende todo y no 
se apropia nada. 



342 VENTURA GARCfA CAI.DERÔN 



No examino aquî las numerosisimas obras de nuestro autor, 
ni siquiera las puramente literarias: Lima triiinfante (1708), El 
Jupiter Olimpico (1716), El Teatro heroico (1720), El teiiiplo de 
ta favia. vindicndo (1720), El cielo en el Parnaso\ las comedias 
Triunfos de ainor y poder (17 lo), Afectos vencen fmczas\ las loas 
perdidas, las traducciones, dos tomos inéditos de obras poéticas 
lîricas y cômicas», un Pafief^irico del gobienio del conde de la 
Movclova^ «romance de mil copias», anunciados éstos en una 
lista de *manuscritos para imprimir». ^"Qué mas? Siempre habré 
sorpresas. Si, segûn el proverbio, solo se presta a los ricos, a 
este millonario en imâgenes culteranas se le concedfa fâcilmente 
la paternidad de la obra incierta. Su mas séria tentative, la ûnica 
plausible, es el poema heroico Lima fimdada (1732). Desde las 
primeras paginas admiramos la ceguera de sus contemporâneos- 
D. Pedro Bermûdez de la Torre, que juzga el libro del «Virgilio 
espanol», alaba la «invariable continuaciôn de sus aciertos» y 
reputa por <octava maravilla cada estancia». El padre Torrejôn 
exclama: «Tu canto mas parece encanto>>. Angel Ventura Caldc- 
rôn, de quien leemos curiosas poesias en la Flor de Academias, 
nos asegura que «oscurece Peralta de Homero y de Virgilio la 
memoria». D. Miguel Mudarra de la Serna Roldân cierra el coro 
elocuente y merece transcribirse su soneto: 

Heroico Numen de inmortal empleo, 
que un Mundo ilustra, quando dos describe; 
pues Minerva excedida se percibe, 
sintiendo vano el émulo desseo. 

Del luciente Zenith rayo Phebeo 
vital, que comunica lo que vive, 
tu pluma es que el Sol baîia y luz escribe, 
transformado en dichoso Prometheo. 

La dulce Lyra y la élégante Historia 
te adora Numen, te venera Apolo, 
espanol Livio, si Virgilio Iberio: 

assi se ve que a Lima das tal gloria, 
que puede, al ilustrar el Austral Polo, 
a dos Orbes vencer un Hemispherio. 



LA LITERATURA PERUANA 343 



I Taies elogios hacen sonreir y, sin embargo, Linia fundada es 
el mejor poema épico de todo el coloniaje peruano. Un verso 
biçn timbrado sorprende a veces. No siempre confunde la epo- 
•peya v la historia. Hasta parece que olvidara a ratos el cuidado 
ornamental de su prosa ensortijada. Comparad: 

«Des^racia es de los remedios lo sensible: y assi no puede ser recto 
juez suyo el mal présente, sino la sanidad futura; pues si se consultase 
a la liaga sobre el hierro, jam.ls dan'a otro parecer que el de la quexa; y 
si se esperase la a'probaciôn del accidente, nunca formarîa otra Censura 
que la del dolor. Por esso ay tambien piedades Ciices y lâgrimas Syre- 
nas, que necessitan de pechos Ulyses». 

Leed, en cambio, estos fragnicntos (^Son aciertos pasajeros en 
esa percusiôn intolérable de la antigua epopeya, cuando la alu- 
siôn erudita y el «comprimido? de metâforas no la agravan): 

No Citherea as^i, qiiando perdida 
lormaba los Adônicos lamcntos 
y, m.is triumi)hante mi<'ntras m;is rendida. 
adornaba <lc A mores a los vicntos. 



Dexa ya essa liomicitia cnicl drlicia. 
dcxa esse falso desvelado siieno, 
en que es punal deseado la caricia, 
en que el afecto es tiAglco belefio. 

Son los nirts aceptables los ])n"in<T(is (.•iintos-î>, en dondc 0I07 
■gia las proezas de Pizarro en la conciuista. Diiv tienc la epopeya. 
iNo omite sin alabanza a virrey, arzobispo o varon ilustre; co- 
menta las bellezas ornanientales de la ciudad, las querellas de 
Pizarro y de Almagro, concluyendo por un fervienU^ himno a 
«essa de asombros patria, habitacion de glorias». Kn suma, como 
■Valdez, escribe historia rimada. 

Hasta la publicaci6n de Pasiôu y triurifo de Cristo (1738) es- 
capara Peralta a la Tnquisicion. Y ciertamente, aun niirado con 



"344 VENTURA GARCIA CALDERÔN 



severo criterio teologico, no se descubre audacia heterodoxa en 
ese libro de meditaciones pias, como los manuales de Kempis o 
de Fray Luis. Pero la cultura de Peralta inspiraba recelos, y 
para los severos guardianes de la fe el pensamiento en un seglar 
era sospechoso. ^'No esta todo en la Biblia? Pareci'a dificil que 
Peralta, tan cortesano, tan halagtieno, se nialquistara con nadie. 
Ademâs, los nias santos propôsitos inspiraron el libro. A pesar 
de todo, fué acusado Peralta en 1739- Achacoso y envejecido, re- 
cobra un instante su energia para defenderse en una Satisfacciân 
de las lios proposiciones que se han notado en el libro intitulado 
*.Pasiôn y triunfo de Cristo^^ de las dos frases tachadas: «jOh, 
mortales! cômo, aunque fuéseis vosotros otros Cristos, nunca 
pudiéreis corresponder a lo que debéis» y «un Redentor en 
traje de expirante sin la muertej". La sutileza escolâstica en- 
cuentra aquf los mâs grandes barruntos de herejîa. «Del con- 
junto de culteranismos bien intencionados y piadosos — afiade 
Riva-Aguero, de cuyo libro La Historia en el Perû tomo estos 
detalles sobre I^eralta — extrajeron con sana indecible un mon- 
tôn de proposiciones heréticas». «Plmbustero, presumido», le lia- 
ma el padre Torrejôn, que lo alabara antano. Merced a oscuras 
influencias, o tal vez a la monstruosidad de la acusacion, no 
terminé nuestro limeno en el calabozo. ?kIoria aniargado y libre 
en 1743. 

De mediados a fines del siglo xviu, la literatura continua 
siendo un juego floral de ingenios éticos, un lirismo palaciego, 
cuando no es la franca burla que corre manuscrita en décimas 
y romances. Ha codificado el mal gusto la Academia poética de 
Palacio. Se reunian cada lunes por la noche, de 1709 ^ I/IO? ^"h 
el opulento camerin del marqués de Castel-dos-Rius, bajo la pre- 
sidencia de Peralta, los mejores escritores de la ciudad. El pro- 
posito del Virrey era seguir «con generosa imitaciôn el alto ejem- 
plo de su augusto. ascendiente espanol Teodosio, que, partiendo 
gloriosamente el tiempo, daba el dia a los despachos pûblicos y 
la noche a las diversiones estudiosas> dice el secretario de la 



LA LITERATURA PERUANA 345 

Academia. Como en las veladas italianas del Cortegiano, canto 
y mtjsica preceden al ejercicio poético, soliviantan los mas remi- 
sos ânimos. Un académico es poeta forzosamente. Proponealvi- 
rrey los temas que desarrollan sus cortesanos. F/or de Academias 
se llama este centon estrafalario, en donde copiaba un asesor los 
delicuescentes favores de cada musa. Lndi'a, como en una clase 
de retôrica, el virrey dicta el pie forzado; otro ruega a los con- 
tertulios que preparen su enigma. Y nuestro Peralta, rector y 
sabio, apeândose del T'egaso para montar solo en el rucio, escri- 
be el «enigma del reloj» como cualquier coplero de charadas de 
cuarta pagina (esas charadas que la Caceta de Lima de 1744. 
«deseando dar materia a los ingenios», proponia al lector des- 
ocupado). Dice el rector: 

Mido a quieu me inidt- ;i ini; 
mi ruina y mi logro soy, 
porque pierdo lu que doy 
y en no dando me perdî. 
Mi juicioso frenesî 
es lo que oculto mostrar; 
sin .'lias logro volar, 
y siendo un punto, a mi le, 
al cielo igualo, y aun se 
todo el mundo gohernar. 

Los temas varian singularmentc con él humor del singular 
virrey. Tal vez era humorista; tal vez el espectâculo escolar 
de los mejores talentos obedeciendo a compas a su capricho 
poético le halagaba con un refinamiento de pleitesîa. Ha varado 
una ballena en Chorrillos, o el virrey tuvo al despertar ideas 
negras: he aqui dos motivos de poesîa chabacana o patética, 
aburrida siempre. Siempre no. Algunas veces el palaciego roba 
un verso de Caviedes, o acierta el autor del poema heroico so- 
bre Santa Rosa, el conde de la Granja, «cisne cano y canoro», 
como, plagiando a Graciân, le Uamaba el redactorde las actas 
académicas; o présenta algûn romance fâcil D. Pqdro José Ber- 



346 VENTURA GARCfA CALDERÔN 

mûdez de la Torre y Soler, el menos détestable «hijo de Apolo> 
en esta escuela de maestros. Bermûdez escribiô, «uniendo lo 
florido a lo canoro,> segûn Peralta, certâraenes para elogio de 
virrey, conio Bf Sol r>/. el Zodîaco^ una «Epopeya aniorosa, en 
cuatro cantos de Telémaco en la Isla de Calipso», etc. 

Los nuevos poetas sig'uen el ejemplo de la poética invertebrada 
y servi!. Habian hecho usuales los académicos, segiin el secreta- 
rio, «los primores mas dilfciles, siendo en lo que contînuamente 
se decia, ya todas las voces de una letra vocal, ya todas de una 
misma inicial, ya rétrogradas, ya con ecos, paranomasias y otras 
delicadas armonias y artificiosas elegancias». Los vates posterio- 
res escriben acrôsticos, octavas en donde todas las voces co- 
mienzan i)0r la misma letra. Dos poétisas de desigual valor can- 
tan entonces. Dona Maria Manuela Carrillo Andrade y .Sotoma- 
yor, limana vmsa, dicen sus contemporâneos, adopta el gongo- 
rismo como una saya ceiîida, con sumision de mujer a la moda, 
y publica en la Relaciôn de las exeqttias del rey don Juan V de 
Portus^al (1752), del padre Bravo de Ribera, siendo virrey Manso 
de Velasco, estos versos, que no desdenarfa Peralta: 

Cifra del susto, imagen del espanto, 
que en copia de esplendores pavoroso. 
si ères de Manso duelo luminoso, 
de Bravo ostentas refulgente llanto; 

Los lucientes fulgores que ese manto 
argentado a su impulso generoso, 
en lo que asombro viven prodigioso, 
respiran los anhelos del quebranto. 

Selle del Nilo el caudaloso acento, 
con que por bocas siete se derrama 
en lenguas de cristal sonoro aliento; 

y exprese el bronce alado de la fama 
que ese altivo obelisco, real portento, 
apaga los laudales con su llama. 

Afortunadamente, esta horrenda série va a acabarse. Hombres 
o mujeres de iglesia, iniciadores siempre en la literatura colonial. 



LA LITERATURA PERUANA 34/ 



cambian de acento. Ya el padre Juan Bautista Sânchez, en su 
Sermon predicado en la Jiesta de la recdijicaciôn de San Lâza- 
ro (1758), y en su Oraciôn funèbre en las exeqtiias de don Fer- 
nando VI (1760), parece regenerar la prosa. Y la abadesa de 
Santa Clara, sor Josefa Bravo de Lagunas, publica en la Puntiial 
descripciôn de la muer te de la reina de Portugal {l^ ^Ç>) este sone- 
to, que se cita ejemplarmente jtanto sorprende su relativa llane- 
za en los encrespados tiempos!: 

Cuando difunta admiro, joh fiel senora! 
de tu regio esplendor la luz primera, 
^qué esperanza la flor tendra en su esfera 
sabiendo que también muere la aurora? 

Desengano a la vida le atesora 
ese espejo que mustio réverbéra, 
cuya eclipsada luna es mâs severa 
para quien si la ve no se mejora. 

Descansa en paz; pues tu virtud me avisa 
la corona mejor que te déclara 
el que alla en las estrellas te eterniza; 

que a mi para seguirte me prépara 
el religioso saco en su ceniza, 
del fin postrero la verdad mas clara. 

Y si olvidciranios el ya mencionado Lazarillo de ciegos cami- 
nantes^ las avispadas copias de Castillo y de mil anônimos poe- 
tas de Parnaso abajo, no podrîamos hallar literatura hasta los 
comienzos del sigio xix ( ■). Pero la reputacion de Olavide puede 
colniar tan desmavados aiios. C'asi europeo, espaiiol de Lima, 



( ' \ Tengo que omitir, en esta brève resefia. el cstudio dctenido del 
periodismo peruano: la Gaceta de Lima, que comenzô a publicarse en 
1744; el célèbre liferairio Peruano, de 1791, que redactaban los mâs ilus- 
tres hombres de ciencia y letras de la época, como D. José Hipôlito Una- 
nue y D. José Baquîjano; El Verdadero Peruano (1813); FJ Investigador 
(1813); El Peniano Libéral {\%\-t)\ etc , etc. 



348 VENTURA GARCIA CALDERÔN 

Olavide influye apenas en el Perû. Leyeron muchos, sin embar- 
go, El Evangelio en triiinfo, con réservas mentales seguramente. 
Para nuestros republicanos fue quizas, a pesar de la final abjura- 
ciôn del autor, un libro en donde lamentar el calvario del hom- 
bre libre y aborrecer la «ominosa cadena» de nuestro llimno. 
Eran — imagino lectores de (3lavide aquellos sinipaticos foragi- 
dos que destrozaron en Lima el local de la Inquisicion, cuando 
por acta de las Cortes lue abolida. 

El mas ilustre peruano del coloniaje es, sin duda, este D. Pa- 
hlo Antonio José de Olavide y Jâuregui (1725-1803). Su reputa- 
ciôn era europea; su influjo, grande en Espana y en Francia. 
Précède a toda esa cohorte de americanos que, como Rubéii 
Darîo o Gômez Carrillo, contagiaron inquiétudes de europeo a 
la vieja metrôpoli. Como ellos tiene la prodigiosa facultad de 
asimilaciôn, el don de lenguas y de aimas. En Espafia se olvidan 
de que es criollo para encomendarle cargos abrumadores. En 
Francia Voltaire le elogia y la Convencion va a declararlo «ciu- 
dadano adoptivo de la Repûblica Francesa». Es excelente en 
vida y letras. No le juzguemos solo por estas. Viviô afanosamen- 
te y escribiô en el reposo forzado del destierro 6 de la prision. 
Sus dones debieron ser admirables para merecer del patriarca 
de Ferney esta frase en una carta: // serait à désirer que V Es- 
pagne eût quarante personnes comme vous. 

Nace de clara estirpe este limefïo. A los diez y siete anos se 
recibe de abogado y doctor en Sagrados Cânones de la Univer- 
sidad de Lima. Su mérito precoz le hace nombrar oidor de la 
Real Audiencia a los veinte afïos. El terremoto del Callao en 174^ 
le torna célèbre. La benéfica actividad de Olavide repara m 
parte los danos. Con el mismo entusiasmo edifica de nuevo una 
igiesia y un teatro. T-Csta imprudencia basta: algunos frailes ha- 
blan de sacrilegio. Un envidioso le acusa de malversar el caudal 
pûblico. Le llaman a Madrid para que se justifique de ambos 
cargos. Preso allî, moribundo, le salvan el amor y el dinero de 
una mujer. Isabel de los Rios, viuda avanzada en anos (cincuenta 



LA LITERATURA PERUANA 349 

■ le atribuye un autor severo), va a ser la esposa infeliz de este 
honibre inquieto y novador. Aumenta Olavide su caudal; viaja 
por Francia, a menudo hasta Ferney, en donde Voltaire le acoge 
como a un discipulo; propaga en Madrid el lirismo y la gracia 
ultrapirenâicos, traduciendo Zaïre o Mérope y viviendo la mas or- 
nada vida. Su lujo, su elegancia espiritual y la amistad del fanioso 
GOnde de Aranda le tornan casi célèbre. Contribuye a la expulsion 
de los jesuitas; le nombran intendente de! ejército de les cuatro 
reines de Andalucîa y asistente de Sevilla. «Sin saber como 
— dice Olavide en carta que poscîa su biografo Lavalle — me 
halle un personaje tan grande que, después del conde de Aran- 
da y de los ministros, soy el mayor de Espana». Funda, lo que 
era génial novedad entonces, una colonia agricola de emigrantes 
en tan fragoso rincôn como la Sierra Morena; cambia jarales y 
yermos en pensiles; realiza utopias de Juan Jacobo en un pais de 
inquisiciôn prépondérante. Vj&\A en la cumbre; la mas ligera de- 
iaciôn de envidiosos lo echa a tierra. Después de dos anos de 
calabozo inquisitorial, aparece fatigado, domenado en el auto, 
con vestido de pénitente y vêla verde. Minuciosos son los moti- 
vos de la condena. Se le reprocha haber dicho que San Agustîn 
era un pobre hombre; que Santo Tomâs retardé) el progreso de 
la inteligencia humana; se le achaca la pintura en donde apare- 
ce junto a Cupido y a Venus; se le echa en cara sobre todo, sin 
decirlo, su amor a la temida, a la aborrecida l'rancia, de donde 
pudieran venir, Olavide mediante, las viaJas ideas. No cumple, 
felizmente, los ocho anos de destierro conventual que le inflijen; 
al cabo de un brève retiro en Sahagûn huye a Paris, en donde le 
reciben en triunfo como a una victima. Son sus mejores anos. 
En la .Academia Francesa, Marmontel le elogia liricamente. Pero 
en I^^rancia misma le persigue el rencor inquisitorial, que exige 
y obtiene la extradicié)n. Clandestinamente escapa Olavide a 
Suiza. Las alternativas de su vida no han concluîdo. El libertario 
no lo parece a los desalmados del Terror. Encarcelado como 
contrarrevolucionario, obtiene solo su libertad después del 9 Ter- 



359 VENTURA GARCfA CALDEKÔN 

midor. Sin duda ocurrio entonces la crisis amarga de su vida. 
Crujîa el mundo viejo y se levantaba un culto nuevo, que ténia* 
por sacerdotes a verdugos. A una orgîa <le sangre venia a parar 
el anhelo de libertad. El jacobinismo era lan odioso conio la In- 
quisiciôn. Por todas partes se veian solo fanâticos, y la sinceri- 
dad de opinar era castigada en Francia o en Espana con un ca- 
labozo idéntico. En la pcnumbra intelectual de esos anos parece' 
natural que Olavide abjurara segunda vez. Este remordimiento 
del vuelo, esta melancolfa de haber tenido alas, se Ilama El Evan- 
gelio eu triiiufo (publicado sin nombre de autor en Valencia en 
1798), el mas famoso libro de Olavide. Lo comenzô en la prisiôn 
de Orléans, en 1789, cuando el Terror lo encarcelara; lo termi- 
né después del 30 Termidor en casa de un amigo, en Cheverny. 

Traducido varias veces al francés y al italiano, propagado en 
Espaiia y en el Perù, es superior su fama al mérito. Lo que bus- 
caban en él los coetâneos de (olavide era sobre todo historia de 
esa vida prerromântica. El Evangelio eu triunfo o la historia dé 
un filôsojo desenganado se Ilama el libro. Si la filosofi'a es, como' 
entonces se entendiera, cordura sonriente en la adversidad, me- 
reciô el titulo a médias. Después de haber tenido casi tantas 
aventuras como Cândido, su filosofia no fué alegre. Un tono de 
miserere, el de las Memorias de ultratitniba, de Chateaubriand,- 
indica en ese libro que lo concibiô un aima mellada por dolores 
sin cuento. Su proposito es «reparar en la amargura de mi cora- 
zôn los ya pasados dias de mi vida y pensar en los aiios eter- 
nos». Se impone a cada paso el paralelo con Chateaubriand, a 
quien probablemente inspiré, segûn opinion de sus biôgrafos. 
Habrâ sido, en todo caso, como este, un catôlico de e'cole buisson^- 
nière, que conciliaba diffcilmente en la vida su salaz ardor y sus', 
creencias. jAlmas ardientes que la vejez arrasa y Ueva dulcemen- 
te a predicar cuando ya no pueden dar mal ejemplo! Su voz es. 
patética. Tiene la deslumbrada inquietud del cielo que se anhela 
y la melancoHa del placer abolido. 

En cuarenta y una cartas, dirigidas generalmente por «el Fi- 



LA LITERATURA PERUANA 3 51; 



lôsofo a Teodoro», intenta la apologia del Cristianismo y traza el 
itinerario pénitente del buen catôlico. Para serlo como Pedro,' 
comienza por negar varias veces a sus maestros, a Rousseau y al 
. «patriarca de la irréligion», Voltaire. Perdiô Olavide la frivolidad 
amable del segundo; conserva la abundancia de lâgrimas del pri- 
mero. Este mîstico advenedizo solloza ante cada verdad. El acento 
y el estilo son de la Nneva Eloisa; los mismos éxtasis, las inte- 
rrupciones bruscas, «joh pobresl, joh Jesûs!»; sus transportes ante 
«la felicidad de ser padre>, etc. Cuando habla de la manera de 
ensefiar la religion a sus hijos, adopta el tono pedagôgico del 
limilio. Y como habia sido inspiraciôn de Rousseau su idea de la 
colonia agricola en Sierra Morena, fueron también utopias apren- 
didas en yiiHa aquellas geôrgicas administrativas del Evmigelio^ 
aquella -^Sociedad del bien pûblico», en donde se dieran premios 
«de buen padre de tamilia;>, recompensas a quienes tuvieran mas 
agiles piernas y a (juienes cultivaran mejor la vid. 

La extensîsima obra describe las etapas de una conversion. 
Olavide nos quiere convencer con argumentos, cuando Chateau- 
briand seducîa con imagenes. 1"I interés de la obra se restringe 
a una erudita disertaciôn de fundamentos de la creencia. Su pro- 
posito es hallar en la fe una certidumbre, y esto solo hace paté- 
tico el pesado libro. Segûn Olavide, el corazôn humano trae al 
nacer un insaciable doseo de felicidad y una necesidad irrésisti- 
ble de amar; débil c incierto, le hace falta un punto de reposo. 
^•Quicn no vé encerrada en esta confesiôn la vida entera de nues- 
tro lânguido criollo? Se acoge a sagrado en la vejez, aturdido por 
tantas cosas que se derrumban. 

Aiios y desenganos lo abruman. La inquisicion dejaba de ser 
terrible; nuestro compatriota solo quen'a un rincon de paz en 
donde morir, y el rey Carlos IV^ le [>crniitiô volvcr a Espaiia 
en 1798. Tienen el acento de quien huyô para siempre del ruido 
mundanal los Ecqs de Olavide, anteriores al Evaugelio en triiinfo, 
y el Salterio espanoU ô version parafrastica de los versos de Da- 
vid, que publico en iSoo. En su destierro de Sahagûn, cuando 



352 VENTURA GARCfA CALDERÔN 

cumpliô la condena del Santo Oficio, habfa escrito ya, hablando 
tle fas •imanchas de mis muchos vicios»: 

L.îvalas mâs, Senor; haz que tu sangrr 
borre y no deje mâs, de mis delirios, 
que tu çjloria de liabeiios perdonado 
y mi dolor de habcrlos comctido. 

fil Salterio es solo una lar^^a penitencia poética. No tuvo donea 
lîricos Olavide. El texte y la persona del rey David, por su pom- 
pa y sus salaces extravios, le tentaban seguramente como un 
recuerdo propio. También volvio, temeroso de castigos eternos, 
al salmo ardiente y desolado, después de amenas horas de orgîa 
y de voluptuosidad. Très aiios después de publicado el libro, se 
extinguio dulcemente en su retiro provincial, casi olvidado. 

El nombre de Olavide — nos cuenta su mejor bi(3grafo, Lava- 
Ile, — sufriô complète ocaso en el Perû. Este vio una vez, en una 
galeria de retratos de peruanos ilustres, que una limeiia se acer- 
caba a descifrar el nombre de uno de ellos, el de Olavide, mur- 
murando: «jSeria algùn virreyU 



III 

La fîesta colonial iba a extinguirse. A pesar de la Inquisicion, 
se filtraban rumores de la fulgurante libertad europea, y, como 
en Europa, explicaba la revoluciôn un sordo rencor a la tiranîa. 
Era esta en el Perû irresponsable y mas odiosa, porque era mâs 
lejana. Jorge Juan y Antonio de Ulloa, que vinieron al Perû a 
mediados del siglo xviii, advertian ya, en sus famosas Noticias 
sécrétas^ a que grado llegaba la aversion de criollos y espaiîoles. 
A fines del siglo, Terralla y Landa, en su Lima por dentro y fue- 
rOy cuenta que le enseiïan al nino 

a scr mortal enemigo 

de ciialquier hombro euiopeo. 

Aversion justificada algunas veces. Para el espaiiol erau las 



LA LITERATURA PERUANA 353 

prebendas. Al parienle pobre, al solclado truhân, al hijo in-digno 
se les enviaba a America. Su vanidad de advenedizos iba a afron- 
tar la inflada vanidad del criollo. Y el limeîïo inteligente, pos- 
puesto casi siempre, séria el mejor propagador de la indepen- 
dencia. Por natural reacciôn, vinieron con ella casi exclusiva- 
mente modas de Francia en literatura y en politica. Angel Gani- 
vet llamaba con acierto a este estado de nnimo «la escarlatina 
de las ideas francesas>. 

Treinta anos, por lo niencjs, hasta consolidarse la indepentlen- 
cia, la oratoria militar o poliUca suplanta a toda literatura. No es 
el mejor momento esta larga batalla para ponerse a escribir li- 
bres, y en rcatidad no los hay: solo proclamas, bandos, arengas. 
La literatura que va a précéder al romanticismo ya esta exalta- 
da. Se observa en ella la mas sorprendente mezcla de motivos 
clâsicos con el acezado lirismo de Rousseau. Roma y Grecia son 
actualidad inniediata y familiar. Algo mas tarde, en una rimbom- 
bante Victoria del Lago Negro, canto a Santa Cruz (Cuzco, 1835) 
se dice a cada instante: <cual Aqui]es>, «cual Solôn». Los gue- 
rreros elogiados son «los romanos de Numa en el hogar domés- 
tico y los esparciatas de Leonidas en el campo de batalla >. Y 
aquel curioso «ciudadano \''idaurre^, que Uena los primeros aiios 
de la repûblica con su actividad discutidora y beligerante, des- 
pués de hablar, en una aren'^a, de la <• inmortal romana», dibuja 
la estampa sentimental como Rousseau: «jUué momento aquel en 
que se diô la mano a la amada y se la retiré para tomar el tusil!» 

De tanto rumor no queda nada. P'ntonces y en mayor giado 
que nunca el literato es politico. Si queremos buscar un acento 
de veras patético, alguna poesia personal, en los primeros aîîos 
del siglo ( ' ), la hallaremos en el arequipetio Alariano Melgar, na- 



( ' ) Omito al literato de segunda iinportancia, el clérii^o D. José Joa- 
quîn de Larriva. Dejô sermones élégantes; sus obras jocosas, que tanto 
éxito tenîan de 1810 a 1830, no pueden parangonarse con las de ninguno 
de nuestros grandes sati'ricos. 

Rfvnt Hispanique. — M. 23 



354 VENTURA GARCIA CALDERÔN 



cido en 1796, fusilado en 1814. Sus versos son preludios de una 
melancolia autôctona, donde a espanolas guitarras se mezclan ya 
sones de quenas. De su brève vida — una vida a alta opresiôn — 
nos quedan dos imâgenes prestigiosas: el poeta ocupado en fun- 
dir cafïones, y sus restos trasladados en Arequipa con el gorro 
frigio encima de la urna funèbre. Le debemos el haber querido 
fundar un género nacional, el yaravi, que hubiera podido ser 
nuestra dolora. En la aterida sierra peruana, cuando el indio se 
queja en la menos pânica de las flautas, porque exhala un dolor 
desnudo y sin consuelo; cuando en rotundas montanas sube 
aquella estrindente congoja que se quiebra para volver a elevar- 
se infatigableniente, podemos iniaginar su trasposiciôn en co- 
pias: dos ritmos brèves y un sollozo, como en Manrique. Lo in- 
tenté sin compléta l'ortuna nuestro Melgar. Dejô escritos en 
lengua tersa canciones y yaravîes, alguna de aquéllas encanta- 
doramente simple: 

«Donde quiera (|ue vayas 
te seguiré, mi dueno»: 
asî en eco halagùeno 
mi bien me consolé. 
;Oh suave! joh dulce acento! 
Pero... rpara que canto? 
Callado placer lanto 
gaste mi corazôn. 

Y tiene un eco peruano inconfundible este ^araw, el mejor 
de Aielgar, a mi juicio: 

rConque al fin, tirano dueno, 
tanto amor, clamores tantos, 

tantas fatigas, 
no han conseguido en tu pecho 
mas premio que un duro golpe 

de tirani'a? 

Tu me intimas que no te ame, 
diciendo que no me quieres. 
jÂy, vida mîa, 



LA LITERATURA PERUANA 355 



y que una ley tirana 
tenga de observar, perdiendo 
mi triste vida! 

Yo procuraré olvidarte 
y morir bajo del yugo 

de mi desdicha; 
pero no pienses que el cielo 
deje de hacerte sentir 

sus justas iras. 

Muerto yo, tu Uorarâs 
el yerro de habcr perdido 

una aima fina, 
y aun muerto sabra vengarse 
este mi'sero viviente 

que hoy tiranizas. 

A todas horas mi sombra 
Uenarâ de mil disgustos 

tu fantasia, 
y acabarâ con tus gustos 
el melancôlico espectro 
de mis cenizas. 

El favor constante de la hipérbole polîtica, la oratoria iracun- 
da y generosa a la vez, nos harîan pensar que se propagaba un 
clima espiritual muy favorable a la encantadora aberraciôn ro- 
mântica. La realidad es diferente. Poco ha cambiado la vida de 
Lima... Ademâs de ciertas novelas po'.iticas, como Los Aniigos 
de Elena, de Casôs, el documento mas interesante para juzgarla 
son las Pérégrinations dune Paria, de Flora Tristan. Flora, la 
nieta de aquel ûltimo virrey sin virreynato, es francesa de edu- 
caciôn y alguna vez peruana de vocaciôn. Con Santa Rosa y Mi- 
quita Villegas — se me excusarâ la irreverencia del paralelo,-- 
compone una trinidad de gracia en una ciudad tan favoreci- 
da por el ingenio de la mujer. Y la anexariamos con gusto a 
nuestra literatura si no huhiera escrito en francés sus libres. 



35^ VENTURA GARCfA CALDERÔN 



Flora, que estuvo en Lima y en Arequipa de 1833 a 1834, nos 
dice de la primera: «Lima es una ciudad enteramente sensual...; 
el ingenio y la belleza se disputan alli el imperio, como en Paris 
bajo la regencia o en el reino de Luis XV... Parece que las li- 
menas acapararan la débil porciôn de energîa que esta tempera-- 
tara câlida, enihriagadora, permile a sus felices habitantes» ( ' ). 
Nos cuenta luego la perpétua fiesta; nos présenta a esos honibres 
que hablan elocuenteniente de abnegaciôn y de patria, mas solo 
piensan en sus menudos intereses. Acerbo es el cuadro, pero 
veraz la narradora. Y en ese ambiente templado de sociedad, 
en esa molicie mesurada de las aimas y de las horas, va a esta- 
liar la tristeza huracanada, la desesperaciôn cenuda y solitaria, 
la démente colera, toda la desmedida «tempestad bajo un cri- 
neo» de los ]irivilegiados del dolor. 

[Los românticos! «Ser byroniano, decia Barbey d'Aurevilly, 
no es formar parte de una escuela, sino de una raza». Nuestros 
românticos fueron una raza y querîan serlo aparté, mas aristo- 
crâticamente tristes que los demâs humanos. Siempre las muje- 
res («ingrata> o <^ç/fer/{./}»), les hacen dano. Ellos no se conten- 
tan con «bostezar su vida», como el vizconde de Chateaubriand: 
la lloran tan aparatosamente que su Ilanto nt)s parece literatura. 
Si sufrieran de veras, tal vez no se quejarian. Hay una decen- 
cia estoica, una gran decencia moral a la de \ igny, en aguzar 
las puntas del mâs fiero dolor sin degradarlo en quejas futiles. 
Ofende, en cambio, la poesi.i redundante y lastimera que fué la 
nuestra. 

No maldecimos de los românticos porque fueron românticos. 
Rn gênerai les fallaha pnx'isamentc lo c]ue distingue a los gran- 



( ' ) Ya el padre Lizârraga, a fines del siglo xvi, en su Descripci07t y po~ 
hlaciân de las Indias, habîa observado: «De las mujeres nacidas en esta 
ciudad (Lima) ... no tengo que decir sino que hacen mucha ventaja a los 
varones; perdônenme por escribirlo, y no lo escribiera si no fuera notî- 
simo». 



LA [.ITERATURA PERUANA -3^7 

des en Europa: continuidad en el delirio, slncera correlaciôn de 
vida y obra. Escribieron, pero no vivieron en' hipérbole. Una 
nueva escuela de criticos, presidida por el admirable Charles 
Maurras, combate en Francia el romanticismo en nombre de la 
tradiciôn de mesura y de gracia, de clasicismo. No es extensiva 
esta crîtJca al Perû. ^Qué tradiciôn tenîamos? Censuremos, pues, 
a nuestros roniânticos porque no hicieron locuras por Teresa, 
porque en nupciales Venecias no extraviaron un aturdido amor, 
porque no eran capaces, como el don Juan inglés, de ir a pelear 
en Grecia cuando e! lirismo y la libertad tocaban a rebato. 

Los sentimientos que inspiran a esta poética — las ideas, si es 
lîcito investigarlas en los poetas — son los mismos que los criticos 
franceses seîïalaron en los românticos: un individualismo exas- 
perado, su extremada vejez de adolescentes aburridos («Yo lie 
vivido diez siglos en un dia>, dice nuestro Salaverry); el senti- 
miento de una grande y vaga injusticia que con ellos comète un 
destino oscuro; la vanagloria del hastio; la juvenil jactancia delà 
melancolia; la urgencia de morir; la pasion de morir. Concilian 
esta desesperacion con la creencia en un Dios providente. «Pre- 
ferimos la fe de nuestros antiguos poetas a la negaciôn de creen- 
cias, al escepticismo desconsolador de los modernos dramatur- 
gos de Francia >, dice juzgando un drama de Salaverry el que 
pasaria mas tarde por volteriano feroz, D. Ricardo Palnia. De 
nueve poetas diferentes, Ioitkj al azar estas lineas parecidas: 

Mi propio cornzôn es an vmcîo ' 

que a sondear no me atrevô. 

La estancia bienhechora 
«Jonde miré la luz para penar. 

* * * 
No se mâs que siifrir. 

* * * 



3S8 VfcNTURA GARCIA CALDERÔN 



îQué eterno es el martirio de la vida! 
jyo quisiera morir! 



...Y sepulto cadâver entre arcanos, 
mi corazôn halIé... 

* * * 

Todo su corazôn es una qiieja... 

* * * 

Hay una tumba frîa 
guardada en mi corazôn. 



Y la inorada de los muertos quiero: 
solo me agrada soledad profunda, 
liante V lamentos. 



Se evaporô la fragancia 
de mi ciega inspiraciôn 
desde mi penosa infancia, 
y fué su tumba la estancia 
(ioliente del corazôn. 

^Para que mas? Todos se parecen y todos aciertan alguna vez. 
Es el tormento del critico. Solo en depuradas antologîas puede 
leerse sin tedio nuestro romanticismo, y entonces no discerni- 
mos nombres ô tendencias en esta comunidad de raelancolîas. 
Comienza un poco tarde. De 1858 son las Cartas a 7in diîgel, 
de Salaverry. La lira americana^ de Palma (1868), y el Par- 
naso peruano, de José Domingo Cortés (1871), nos presentan 
como reciente esa literatura. De 1850 a 1870 ocurre su ma- 
yor intensidad. El cataclismo politico ha influfdo en las letras 
acerbamente: romanticismo es casi sinonimo de libertad jjara 
el escritor. Y el mejor orientado de nuestros poetas, Salaverry, 



LA LITERATURA PERUANA 359 

lo ve con toda sutileza. «RI clasicismo en el mundo literario 
es como la anarquîa vh el mundo polîtico...; el clasicismo no 
es otra cosa que el despotisme del precepto literario y la poe- 
sîa de nuestros jôvenes vates, el canto de la .America no puede 
someterse a otro yugo que al de la razôn, ni a otro imperio 
que ai del genio de la libertad> f Revis fd de L'mia). Ser român- 
tico es, pues, una manrra de ser j)atriota, \' por dos rutas pa- 
ralelas vamos a Francia. Asi' se juntan curiosamente en esta 
literatura los cantos marciales de la lihertad recuperada y la 
desesperacion de la vida sin senlido, la exaltacion y el decai- 
miento, el entusiasmo y su antîdoto. Y asî no nos sorprende 
que nuestros revolucionarios fueran tan a menudo poetas en rup- 
tura de lira. Tenian, como el lânguido personaje de Lamartine, 
«alas que abrir, pero no aire en tornn suyo para sostenerlas». 
La literatura conducia a todo, hasta a ser diputado \- ministro. 
;Fuimos revolucionarios porque éramos poetas, o viceversa? 
Rnigma d' actuelles tiempos afieljrados, La division del trabajo 
nunca fué ley peruana ni en econoniia ni en politica. Lirismo v 
accicHi se acumulaban, ])or donJe luvimos tantos poHticos ro- 
mânticos y tantos literatos extraviados en la politica. Y, sin 
duda, a causa de esto lue la nueslra una literatura inexperta, 
alocada y exorbitante. La poesia, y la mas intencionada y la mas 
romàntica, comenzaba a no ser solo patrimonio de los poetas. 
Son cantores de jarana — los negros Côdigo o Mereneqiie de la 
novela de Casôs— quienes preparan la abolicion de la esclavi- 
tud con subversivas copias; y en saraos alegres, en donde acaba 
de bailarse la ii/oza-ina/a, en donde los élégantes de frac negro y 
camisa a la Luis XV no lian adoptado todavia las SiCi\tud<ts fata- 
les, una limeîla coge la vihuela y despunta con el melancolico 
varavi: 

(^uando en mi sepulcro trio 
esté después que no viva, 
con fuerza la mâs activa 
revivir.'i cl amor mîo; 



300 VENTURA GARCfA CALDERÔN 

cuando todos los amores 
del mundo hayan acabado, 
y cuando no haya quedado 
sombra de los amadores.... 

Intiuyen, sin cluda, en los poetas, Becquer, Espronceda, Me- 
léndez Valdés, pero sobretodo Victor Hugo, Lamartine y Mus- 
set. Como Palma, Salaverry y Cisneros, algunos de nuestros ro- 
mânticos vivieron anos de juventud en Paris; todos conocen el 
francés. ^'Nombres? Pueden citarse innumerables o ninguno. Las 
antologias y los criticos citan a Corpancho, Garcia, Marquez, 
Castillo, Villarân, P^ernândez, etc., etc. En realidad, solo nierecen 
retenerse los nombres de Clémente Althaus (1835-1881), Luis 
Benjamin Cisneros (1837-1904J, Carlos Augusto Salaverry 
(1831-1890J y mas tarde Pedro Paz Soldân y Unanue, jfuan de 
Aroiia (1839-1895) ( '). 

Althaus ofrece la mezcla singular de clasicismo y romanticis- 
mo que podria seiialar la transiciôn. Alguna vez un romântico 
piiro, como Salaverry, le reprocha su «inspiracion encadenada a 
la antigua forma de los clasicos». «Cantas a Espaila - agrega,— 
cantas a una espada, y ni una sola palabra de libertad, ni un solo 
pensamiento republicano, ni un solo grano de incienso para el 
altar de la democracia.» Mezclados en su heteroclito libro Com- 
posiciones poéticas hallamos un lirismo empapado en lâgrimas, 
una casta impersonalidad del sigio de oro y liasta una amena 
sonrisa. Habia publicado en 1862 Poesias religiosas y patriôticas 
y Poesias varias. Sus maestros eran â la vez fray Luis de Leôn 
y Chateaubriand. Inspiraciôn religiosa siempre [Las Cautivas de 
Israël ô Canto Bihlico). Alguna queja noble detiene al lector por 
un instante: 



( ' ) Exceptuamos tfunbién, por supucsto, a D. Ricardo Palma, român- 
tico transitorio, autor muy pronto de las Tradiciones perua»asy de quien 
nos ocupamos mas adelante. 



L.\ LiraR.MURA PERUANA 36I 



Cuaiido en mi muerte prôxima y temprana 
en la vecina iglesia triste doble 
de los agonizantes la campana; 

cuando siu aima esté mi cuerpo inmobl*; ' = 

y cual cera amarillo; 

cuando al sonoro impulse del martillo ; 

el postrer davo mi atahud taladre; 
cuando, por fin, en indolente priesa 
escondan mi cadàver en la huesa, 
me lloran'is tû solamente, madré. 

Épico fué en el hermoso poema El Dos ile Maya: y (icbemys 
encomiarle por esa poesia // America^ donde el poeta canla al 
continente destinado a futures asonibros. «Tuyo sera el porve- 
nir», dijo Aïthaus mucho antes que Chocano. 

Predecesor inmediato de este en la épica; roniântico juvenil 
en dos no vêlas, Edgardo y yulia; preparnasiano, como si mas 
que en Victor Hugo se inspirara en los flamigeros acentos de] 
padre Dante, l.uis Benjamin Cisneros escribe en su juventud 
Aiirora Arnor y una admirable Elegia a la muerte de S. M. el 
rey Alfonso XII. No todo es excelcnte en aquel poema inconi- 
pleto, que la paralisisle impidiô concluir; pero los fragmentos 
que podîa balbucear en las treguas del mal nos indican, como les 
acentos de la Filegia, al gran poeta que perdinnos. 

El mas sincero, el ûnico admirable sin réservas, es Carlos Au- 
guste Salaverry. llijo del popular oaudillo Salaverry, que j^iere- 
cio lusilado cuando nuestro poeta tenîa s61o seis.afïos, parece 
que llorara siempre esta ortandad. Su aparicion en la literatura 
tione !a brnsqucdad de la de un Musset. En 1<S51, a los veintiûn 
afios, cuando hace representar su drama Artiiro^ es un descono- 
cido en el Perû. En 1858, cuando comenzô a publicar sus Car- 
tas a un dngel^ las interrumpiô — dice Palma — *a pesar de la au- 
siedad con que era esperada por el pûblico cada carta^ porque creia, 
en lo que tal vez estâmes de acuerdo, ({ue se profanan ciertos 
misterios del aima lanzrindolos a los cuatro vientos del mundo». 
Esos «misterios» los supo velar siempre, y nos conmueve su reti- 



362 VENTURA GARCIa CALDKRÔN 



cencia en el universa! diluvio de lâgrimas. A este militar-poeta 
le supongo haber querido seguir el ejeniplo de Vigny. Espolvo- 
readas de cenicienta melancolîa algunas paginas, entre elles 
Acuéntate de mi^ pudieran ser los âpices del lirismo peruano. 
Nuestra literatura, tan terrestre, conoce allî el arranque para el 
vuelo durable. Dejô sonetos redondos. Su amigo D. Manuel Gon- 
zalez de la Rosa me contaba un dia el encanto y vanidad de Sa- 
laverry al componerlos, pues se jactaba de ser inimitable en esa 
fina labor de alfarero verbal. Prefiero algunos de sus poemas de 
aliento, y en todo caso ningûn romantico nuestro dejô un libro 
tan armonioso como los Alhorcs y destelloSy de Salaverry. 

^Era todo lirismo mientras tanto? Sospechamos que no, y don 
José Pardo, poeta menor, nos lo seûala: 

En romântica canciôn, 
^quién te dira ângel de luz, 
y te traerà a colaciôn, 
herética maldiciôn, 
Lina tumba y una cruz? 

Yo 110, chica, pues confieso, 
aunque inocentada tal 
puede costarme un proceso. 
que nunca con buen suceso 
he sido sentimental. 

Con «buen suceso», como dice el simpàtico galicista, fueron 
pocas veces sentimentales los peruanos. Su género favorite — lo 
hemos dicho — era la musa de Caviedes o de Palma. 

La Lima que describiera Terralla ha cambiado apenas. La igle- 
sia esta mas desierta que en el coloniaje; pero es tan suntuosa 
como antafio; en la Alameda resuena el mismo son de jâcara, la 
encendida querella de guitarras acordes en noches âticas y ater- 
ciopeladas. Aun liay tapadas que saben danzar la zamacueca y 
aguzar un donaire, beatas de convento que son correveidiles de 
enamorados, sospechosos veteranos de cien combates y misture- 



LA LITERATURA PERUANA 363 



ras y aguadores, y procesiones festivales en donde ya no pode- 
mos lamentar miserias de Nazaret, porque trescientos anos de 
obsequios hicieron al Cristo rico y a la Dolorosa millonaria. 
■Vida criolla, que encerraron en comedias de corte espaiîol y li- 
mena gracia Felipe Pardo y Manuel Ascensio Segura. Preceden 
a los românticos, propagande, casi al mismo tiempo que éstos 
gemîan, el realisnio y la sâtira irreverente. 

Contemporâneos semejantes en aguda vena y sentido realista, 
ellos realizan la mas interesante tentativa de nuestra literatura: 
la fundaciôn de un teatro criollo, que se va a extinguir con ellos. 
Felipe Pardo (1806-1868) es nuestro mejor satîrico. Pretextos 
justificados tuvo en su agitada vida para aniargai'se, y le sobra- 
ron a este peruano educado en Fspana, que volviô solo al Perû 
a los veintidôs afïos con gustos clâsicos y europeos. Siete anos 
antes se instaiara la flamante Repûblica peruana. « j\"iva la liber- 
tad!>, murmura Pardo en sorna. Y en realidad esta es por el mo- 
mento una mentira convi^ncional. A Pardo, educado en la doble 
aristocracia de la Fspana tradicional y del clasicismo, le ofenden 
a la vez la hipérbole literaria de entonces y la forzosa mezcla de 
clases que iguala al noble de ayer — decîa a su hijo en un verso — 
«con el negro que unce tus bueyes». Y al pueblo soberano le 
asesta el famosisimo soneto que comienza: 



Invi'iiciôn de cslrambôtico artiftcio, 
existe un rey que por las calles vaga, 
rey de aguardiente, de tabaco y dag.i, 
a ]a licencia y al motin propicii; . 



Igualdad ilusori.i es la del Perù. Mas qu. a ningùn limeiio de- 
bîa sorprenderle a Pardo, como le sorprendio a l-"lora Tristan el 
contraste de las grandes ideas pregonadas con los menudos inte- 
reses perseguidos; la mentira ciudadana, cuando la proiunda se- 
paracion de clases continua. En su felicisima Cou stituciân poli tica 
aconseja al ciudadano de entonces 



364 VENTURA GARCfA CALDERÔN 



tener un pantalon y una camisa, 

que aunque no es ilegal votar en cueros, 

guardar conviene al que dirân sus fueros. 

Vio la comedia peruana y se riô; mas no se mantuvo indemne: 
se mezclô a alla fervientemente, tomô parte en nuestras revolu- 
ciones, continuô. El que comenzara siendo limeno de importa- 
ciôn lo era y a cordial y dolorosamente. Con les an os y las amar- 
guras se va acedando la sâtira. Ks politica, sobre todo, social a 
veces. En sus comedias Una huérfatia en ChorrUlos 6 Los fnitos 
de la ediicaciôn^ censura la libertad de esta vida: carnaval de rom- 
pe y rasga, «zamacueca de borrasca». Y quizâ por esto, porque el 
propôsito del moralista era visible, las comedias no tuvieron gran 
éxito. En canibio ciertas prosas de El espejo de mi tierra y las 
admirables letrillas conservaron constante actualidad en nuest^a 
Lima. |jOuién no conoce allî el famoso viaje del niiio Goyito? Y 
sus letrillas Que guapo chico o El ininistro son ejemplos de la 
mâs levé y salada caricatura peruana. 

Menos intencion tiene la burla^de Segura. ¥A coronel D. Ma- 
nuel Ascencio Segura (iSoS-I*^?!) sigue el intento de Pardo, 
puesto que su primera comedia, el Sargento Canuto, es de 1839 
y aquél estrenara diez anos antes. Singular contraste ofrecen 
ambos. Segura es el criollo nato. No ha observado, ni puede ha- 
cerlo, con ojos imparciales de es[)ectador, con reticeneias de es- 
panol habituado a la comedia élégante, como Pardo. Describe 
en el mâs fâcil verso la festiva vida que adora, ese infatigable 
saturnal de limenas de «medio pelo», solo avezadas, cômo en los 
Lances de Amancaes^ a «echar cintura» en el baile, a la masavie- 
sa lisura en réplicas mordaces, a beber chicha^ a seducir siempre 
con la antigua travesurade la tapada. Critica la burocracia en la 
Saya y nianto, o nos dibuja en Na Catita a la vieja entrometida 
de los conventos, mentidero ambulante y cronista menor de la 
ciudad. Mas todo le hace gracia, jqué digo!, probablemente no 
querria vivir en una Lima sin taimados bur(3cratasy viejas entro- 
metidas, sin novios lânguidos que suspiran bajo un balcon, sin 



LA LITERATUKA PERUANA ' 3^5 

mujeres de genio alegre y déplorable vida, sin beataà santurro- 
nas que se detienen en la calle a deshacer, para que nadie pueda 
pisar e! santo sinibolo, la cruz formada por dos astillas de made- 
ra. Ama, como D. Ricardo Palma, a su Lima vieja, y se com- 
prende que colaboraran ambos en una linda comcdia: B/ santo 
de Pauchita. 

Los artîculos del Espejo t/e ml tierra, de Pardo, que Segura 
continua en sus cuadros de costumbres; las comedias de ambos y 
las letrillas del primero; la chispeante poesîa de D. Ricardo Pal- 
ma; las satiras en pnjsa y verso de un infatigable y temible bur- 
lon, como D. Manuel Atanasio Fuentes, autor, con Palma y 
otros, de un agudo jfuicio de trigaiitia; los «chispazos» de yuan de 
Arona] las mas modernas agresiones festivas de Federico Blume 
y José Maria de lajara, hasta las mas actuales jocosidades de Leo- 
nidas Yerovi, constituyen una literatura del mismo acento, sur- 
gente continua de franca risa, cuyo abolengo esta en Caviedes, 
la mas nacional sin duda, la ùnica propia, porque cl ingenio en 
hombres y mujeres fur siempre la virtud 6 la flaqueza de Lima. 
Literatura anonima muchas veces y casi siempre politica, se ex- 
travia en periôdicos de pasajera vida: El Moscoi/, El Miirciélago, 
El Ckispazo., La Neblina, etc. 

Va se habian mezclado en Althaus mismo, en l'aima algunos 
-aiios, hasta su ruptura con los românticos, esta vena alegre y el 
lirimo m<1s solemnemente triste. De tal contraste nace el humo- 
rismo de Pedro Paz Soldan (Juan de Arona) (1839-1895)- Lo que 
este hizo es poco; lo cjue pudo hacer lo inducimos con melancolia 
de sus tanteos en diversos géneros literarios. Su educacion era 
europea; su actividad debi'a ser peruana. Quiere nacionalizar ur- 
gentemente una literatura sin tradicion, sin modelos propios. Para 
obtenerlo incrusta en sus Foesias pernanas nombres que nadie ha 
rimado aûn y (|ue parecerân (juizâs vulgares por su matiz de in- 
timidad. Se atreve mas: en una traducciôn suya de las Geôrgicas 
sale revoloteando un giiarda cahallo, ave negra y peruana que 
Virgilio ignoré. (jSonrefmos?... AHs tarde un audaz pondra en 



366 VENTURA GARCfA CALDERÔN 



l^oca de I lamlet, al traducir el drania inglés, la faniiliar expresiôn 
clioUto. y ya todos nos ]:)onenios de acuerdo para la burla. ^•Çômo 
vamos a hacerlo, ciiando se Irala de Ifntiv de Aronar Adivina- 
mos en su poesias, en su Diccioiiario de penuinisnws., el ferviente 
amor a cuantos giros y frases de provincia espanola algunos, de 
limena prosapia muchos, evocan el pasado colonial y la realidad 
de cada dia. Este lîlôlogo es un poeta, y este poeta es un lime- 
no. vSabe el origen de cada voz, le autoriza con versos propios, 
hasta dudarse si las poesias peruanas fueron solo escritas como 
ejemplos para un nianual de retôrica nacionai. 

Su genio era zumbôn; sus desventuras fueron grandes. Uno y 
otras explican esa poesi'a rencorosa que en sus famosos Chispa- 
zns llegô al descaro agresivo: 

Garrotazo y tente tieso, 
hasta no dejarles hueso, 

es el lema de su fanioso j)eri6dico de sâtira, y a él se los dan dos 
negros emboscados en un portai. En guerra abierta contra todo 
el mundb, le pegan, y él responde en pareados, de que Lima en- 
tera rie. El descalabro del ex-românticaes lastimoao. jCuân duro 
fué el transite hasta allî! Ya en las primeras horas de su juventud, 
prodiga en dones, la uni versai acidia del esplîn lo abruma: 

Hay unos dîas désespérantes 
en que me carga la humanidad. 

No estoy seguro de que el poeta clâsico de las ceîiidas tradîic- 
eiones /atinas, el romnntico de Ruinas^ hubiera concluido mejor 
en otra parte; pero sin duda melancolias de descastado, soleda- 
des ardientes de poeta, lo convirtieron en el coplero vénal y per- 
seguido de sus ûltimos anos indecorosos. Sus niejores poesîas 
son traduciones: Las Geôrgicas de Virgilio (1867), Poesia lati- 
na (1883). Las mas interesantes son los Sonetos y chispazos (1885) 
y las Poesias peruanas (1887); los primeros, porque ya la vena 



LK LITERATURA PFRUANA 367 



hiriente estalla. (Vivir es defenderse, acaba de titular a un libro 
de hurlas sobre la vida limefia, y se defiende atacando.) Las 
Poesias penianas, ensayo de nacionalismo lirico, precederân al 
mejor libro de Paz Soldân, el Diccionario de penianismos (1883 
y 1884). Lo que en este maravilla no es solo la originalidad de! 
ensayo, si se atiende a que lo iniciara Paz Soldân muchos anos 
antes (en 1861, en una Galeria de novedades fdolôgicasj^ cuando 
casi no existian obras de tal género en America, sino el carino- 
so cuidado, la devociôn de limeiïo y de poeta para coleccionap 
giros y frases. Una lengua nueva, o por lo menos un vocabula- 
rio nacional, ha venido formândose desde los primeros tiempos 
de la colonia; fauna nueva, que exige voces nuevas o giros pro- 
vinciales de Espana, que cobran autoridad en el Perû. «El idio- 
ma esjianol, decîa Pardo con gracia, es el que inr'is encarnizada 
persecuciôn ha sufrido en nuestras grescas revolucionarias». 
Menos severo con los peruanismos es Juan de Arona. Se con- 
suela pensando en que «evolucionar dentro del mismo idioma es 
tal vcz evolucionar al porvenir». Adivinô el actual y apasionante 
prohlema del castellano en America. Y sin duda por eso se es- 
forzô en mostrar cômo algunos que parecen neologismos po- 
drîan autorizarse como espanolas voces: Baquiano, por ejemplo, 
un argentinismo, se dériva de la castiza voz haqu'ia (destreza). 
^Por que no aceptarla? Ademâs, ^cômo Ilamar diversamente a lo 
que no tiene équivalente en castellano: nueslra llovizna peculiar, 
X-Sl garûa^ o el disfuerzo, ese «peruanismo formidable», dice Paz 
Solddn, que expresa la desenvoltura o la monada de la peruana? 
Mâs lejos va cuando descaradamente aboga por ava/anc/ia, supe- 
rior en fuerza a ti/ud; por neologismos como editoria!; por verbos 
de justifîcable creaciôn americana, como so/ncionar 6 dictaviinar. 
[De cuântas otras voces se déclara partidario efusivo! l''l quite 
airoso de Vd quimba, el desparpajo del palangana, el 'jguâ, que 
lisural», en fin, adorable de gracia y de picardia en los labios de 
la mujer del Perû. 

Después (le Paz Soldân, los dos liricos extremos son Rossel y 



368 VENTURA GARCfA CALDERON 

Amézaga. D. Ricardo Rossel (184I-1909), injustamente olvida- 
dô,es el poeta filôsofo, el ûnico en este gériero ingrato, si no 
(jueremos recordar los desaciertos del fomântico Marquez. Pen- 
sai- en verso puede ser ima manera de esterilizar la inspiracion; 
el nias déplorable ejempio es Sully PrudhomriTe. Si analizaramos, 
conio un dîa inicuamente Faguet con Baudelaire, las ideas in- 
crustadas en rimas, pocas veces hallarfamos no'vedad o audacia 
intelectual. Mas si pensar es el intime y apasionado debate del 
aima inquiéta por su futuro destine, se rejuvenece eternamente el 
viejo monologo de Plamlet, porque es dolor actual en cada lîrico. 
Pocos han repetido con m^s patética unci(5n que Rossel el anti- 
guo ^a dônde vamos? i^or eso prefiero en su tomo de versos, por 
la 'elegancia del pensamiento y la firmeza de su forma bruiiida, el 
perfecto poema Eu el ctu^eiitcrio. VnhWcC^ en prosa v verso le- 
yendas nacionales que, como su Hima Sumac (premiada en un 
concurso literario chileno, 1877), recuerdan en soltura y colorido 
deterrainadas paginas del maestro de tan ditïcil género, Zorrilla. 

Carlos (r. Amézaga (P-IQOÔ) era un revolucionario sentimen- 
tal, un jacobine bueno. Sin duda presto oidos a la perpétua ele- 
gia (le los românticos. 1 fay algo de elles en Cactus. A la influen- 
cia del mejicano Diaz Mirén, a (juien levé en su viaje a Méjice, se 
deben algunas de sus peesfas arrogantes, como las estrofas mar- 
tilladas de Gloria. Son retos viriles a la Plumanidad e al Destino, 
en que se exhala la indignacion de una aima buena. En delica- 
dos poemas, como los Ninos, e en Mas alla de los cielos (premia- 
do en un concurso literario de Buenos Aires) ampliô y elevô su 
lirismo, suprimiendo las juvéniles turbulencias en una serenidad 
refllexiva y j:)ungente de gran poeta. Tnferien^s a su poesfa son 
sus dramas Sofia Ferewskaia, e! yiiez del crinieu, el Snplicio de 
Antequera. 

En estériles anos, les que suceden a la guerra, poco propicios, 
en realidad, a las letras, con excepcion de Amézaga, de Ricardo 
Palma y de Gonzalez Prada, no hallamos literatura sine en una 
escritora de escandalosa reputacion y gran talento: reputacion 



LA LITERAÏURA PERUANTA 369 

que agravaron las mujeres; talento que envidiaron los hombres. 
Mercedes Cabello de Carbonera es el primer novelista que tal 
nombre merezca. No faltaron ensayos interesantes. Muestro satî- 
.rico Segura habîa escrito en I<S39 una novelita sin importancia, 
Gonzalo Pizarro. Narciso Aréstegui obtuvo pasajera nombradia 
con el Pndre Hordn., episodio cuzqueiîo. Segundo Pruvonena 
(seudonimo de D. José de la Riva Agiiero, segi'm dicen) mezcio 
curiosamente personajes ficticios a los episodios ciertos de su 
«r()inance»-libelo Los hombres de bien (primera parte de El be- 
rerro de ori> (1874), donde pretendia, segûn dijo en dudoso cas- 
tellano, hacer una «resena histôric<i-poh'tica saturada con un li- 
gero enredo para imprimirle una portada romanesca y literaria>. 
El mismo punto de vista es el de Fernando Casos en sus Roiimii- 
ces îdstôricos del Perû — 1 848- 1873 Los anngos de Elena ( 1 874). 
«Lo que yo hago dice es una revolucion literaria en la nove- 
la o romance contemporaneo, que necesita cierto coraje para po- 
ner con todos sus pelos y senales sus defectos y virtudes, nues- 
Iros hombres, nuestros hechos, nuestras instituciones y nuestras 
cosas>. Luis Benjamin Cisneros habia escrito la novela romnnti- 
ca en Edgardo y en yulia. Se lee con agrado la Hija del conta- 
dor, de José Antonio de Lavalle (1893, publicada con el seudo- 
nimo de Pcrpehio Antavôn.) Mostraba donessingularesde obser- 
vador y narrador José Maria de la Jara (Gil Paz) en su Grano 
de art lia (1878). V.n fin, Emilio dutiérrez de (Juintanilla escribie- 
ra, a ejemplo de Montalvo, y sin su talento, la cervant(îsca evo- 
cacion de Peralvillo y Sisebiito. 

Solo Mer:::edes Cabello reincidia con gran talento. Un talento 
desigual, incorrecto y masculino. Aclimata el naturalismo en el 
Perû, intentando crudas descripciones zolescas en nuestro medio, 
que casi solo se prestaba a la novela amena y mitigada. El 
mismo escrûpulo del maestro la induce a agravar la pagina con 
descripciones prolijas» a buscar sicmpre la tacha original, el vi- 
cio oculto, la iniquidad. Como ha vivido en un medio romântico; 
como en su juventud oy6 llamar a las mujeres ângeles y queru- 

Ne^Jitr }Jisfn>iiij7ie. — M. a) 



37Ô VENTURA GARCfA CALDERÔN 

bes, admite junto a limenas de rompe y rasga el mâs puro tipo 
serâfico {Sacrificio y récompensa ^ El co7ispirador). Pero la humani- 
dad que describe de preferencia es la de Zola. El juego {Las con- 
secnencias)^ la ambiciôn {El conspirador), el deseo de parecer 
(Blanca Sol), son los môviles ûnicos de estos Rougon-Macquart 
linienos. Sus personajes discuten las leyes de la herencia, la pla 
ga burocrâtica, los riesgos de la politica. La novela, desgarbada 
a ratos, no carece nunca de rasgos felinos y de clarividencia. 
Pocos tuvieron semejante audacia para la acerba delaciôn de vi- 
cios. Cuando se haga en el Perû la critica literaria retrospectiva, 
se juzgarâ sin duda a Blanca Sol como el primero y legftimo 
acierto en la novela. 



IV 



Très escritores viven actualmente, représentantes de très ge- 
neraciones sucesivas ( ' ) y los mâs famosos en la historia literaria 
del Perû independi'ente: Ricardo Palma (nacido en 1835?) Ma- 
nuel Gonzalez Prada (nacido en 1844) y José Santos Chocano (na-' 
cido en 1875 ?). 

Si Gonzalez Prada es el menos nacional de nuestros literatos, 
Ricardo Palma es el mâs peruano. Extrema las cualidades y los 
defectos del limefio. Por eso tuvo tanto éxito en el Perû. Hay 
lindas mujeres que solo conocen las Rimas de Becquer y las* 
«tradiciones» de D. Ricardo, las menos picantes por supuesto. 
Trascendiô pronto su fa'ma. En Espafïa y en x^mérica se le ha 



( ' ) No cronolôgicamente, puesto que Palma y Prada son casi contem- 
porâneos; pero el primero slmboliza bien, hacia 1870, las primeras orien- 
taciones românticas que pronto va a abandonar, Prada comienza a ser, 
iidmirado y seguido como parnasiano anti-romantico hacia 1880 y tantos; 
y Chocano forma parte de la generaciôn que précède a la nuesti a, la que 
iniciara un neo-simbolismo. 



LA I.ITERATURA PERUANA 3/1 

leido y se le imita. Y el género debe ser inimitable, o solo la 
vieja Lima se prestaba a esa historia disimulacla y risuena, pues 
las ajenas «tradiciones> son médiocres. 

Comenzô por el romanticismo este burlador. bué amigojuve- 
nil de nuestro mejor romântico, Salaverry. En la Bohemia de vii 
ûempo ha narrado las quimeras de esa juventud, y en Armonias 
{1865), su libro primigenio de versos, estd la huella de las lectu- 
ras apasionadas. Mejores lecturas que los otros. Imita Orienta- 
les, de Zorrilla; conoce familiarmente la poesia de Victor Hugo, 
y traduce a Heine. Mas ya junto a chispazos de agena hoguera 
aparecen cantarcillos tunantes. Se los inspira Trueba, a quien ad- 
mira. De esos cantos populares, de ese lirismo familiar, puede 
salir y sale la tradiciôn. Xo le busquemos ascendencia, como 
tantos, en las reconstrucciones historicas de Walter Scott. Son 
estas obra de un romântico empedernido, y Palma dejo de serlo 
pronto. La Edad Media es un prôvido almacén de accesorios ro- 
mânticos. ^Podemos decir lo mismo del coloniaje? Si a aquella 
le convienen perfectamente los dos adjetivos famosos de Verlai- 
ne, énorme y delicada, solo el segundo se aplica a nuestra colo- 
nia. Y precisamente el literato y su época favorita concordaban. 
Palma es un desterrado de aquella edad galante que sumaba con 
tan cinico abandono la santa credulidad y el libertinaje. No le 
pidâis grandes frescos de novela a lo Walter Scott, a lo Victor 
Hugo. El solo puede y quiere limitarse a los menudos hechos 
desportillados, a la historia pasada por cedazo. De semejantes 
menudencias, como del prolijo museo de los Concourt, surge una 
verdad impresionista de menudas y exactas pinceladas. Estos her- 
manos literatos, que hicieron en cierto modo para el siglo de 
Watteau y de Fragonard lo que para la Lima antigua Palma, de- 
cfan, con su habituai exactitud: <:La historia es la novela que ha 
sido; la novela es la historia que pudiera ser». Y si no supiése- 
mos tan personal el arte de D. Ricardo, supondrîamos que pre- 
tendiô reaccionar, a ejemplo de los otros, contra el romanticis- 
mo de la historia. Desfachadamente v con el mas tumultuoso 



372 VENTURA GARCIA CALDERÔN 

genio, la falsificaron los românticos. Nuestro eminente amigo 
el Sr. Martinenche ha mostrado como Victor Hugo le presta- 
ba al Cid espanol imaginarios sentimientos o emociones hugues- 
cas. Son dos maneras plausibles de evocar. jCônio negarle la 
emociôn del pasado a Michelet! 'laine restituye el sentido po- 
sitivo de la historia, procède por pacientes aciiniulaciones de 
hechos, como infinitas madreporas sobre cuya base calcârea 
podra elevarse un dia la rotunda afirmaciôn de la isla. La his- 
toria, que era en Bossuet leccion moral, y en los românticos, 
segûn el pensamiento de Heine, solo «un viejo guardarropa del 
espiritu humano», va a inspirar el deseo de reconstruirla exac- 
tamente. Es singular y admirable que nuestro Palma sintiera en 
Lima la misma necesidad de verdad. En l86l, en un estudio 
sobre Salaverrv, censuraba «el desbordamiento de pasiones con 
que Victor Llugo y Dumas han manchado en nuestros dfas a la 
humanidad». «Quédese^ — -agrega — para las sociedades europeas 
la necesidad de fuertes emociones, de sangrientos y terribles 
cuadros». Para los virginales pueblos de America, como él dice, 
solo quiere episodios mesurados. ^No se dirîa que es el prospec- 
te de sus futuras tradiciones? Y su ruptura con los «contraban- 
distas del pesar», como apodaba a los poetas de la época, la ma- 
nifiesta en estos versos: 

En buena hora siguen los românticos 
lanzando de gemidos un tropcl; 
para mî cl miindo pîcaro es poctico: 
pi)Co en el hoy, v mucho en el a ver. 

Comienza entonces Palnia a investigar el pasado. 1 uvimos 
admirables eruditos; ninguno que fuera poeta. Y por primera vez, 
de los rancios manuscritos, de las enrevesadas crônicas, de toda 
esa Lima que hubiera podido creerse extinguida en el arte, sale 
un museo viviente. Solo que Palma no se aventura — y es nuestro 
primer reproche — a derribar el andamiaje después de haber edi- 
ficado. De esa «novela que fué» conserva la escoria del dato 



LA LITERAÏURA PERUANA 375 

Cuando va a trasladarnos por entero a otro sigio, nos recuerda 

bruscamente, bajo el numéro II de casi todas sus tradiciones, que 

no nos cuenta patranas amables, sino verdad fidedigna. Ahora 

bien; no concebimos a una Salainiubô con notas marginales para 

probarnos que Cartago era asî. Le damos crédito al narrador, le 

exigimos ûnicamente esa verdad del arte, muy distinta de la 

probada exactitud. Hubiéramos querido que llevara Palma sus 

materiales a otro libro. V asi, mondado el cuento, realizaria algo 

semejante a Les puits de Sainte Claire., de Anatole France. Esta 

a punto de hacerlo alguna vez en la historia de El virrey hereje 

y el canipanero bellaco^ en FA alacrdn de fray Gôniez: se acerca 

entonces a los grandes cuentistas italianos, un Bocaccio, un Ban- 

dello... Si toma de la novela picaresca algûn acento o tal o cual 

forma de burla, hace muy rara vez la truhanesca historia del 

mundo que pintara Caviedes. Su estilo es amena charla de ciego 

ladin(j, de aliuelo centenario, que a cada paso se enreda en nue- 

vas anécdotas, que cuenta por el placer de contar, imitando a 

veces, en su lenguaje alocado, la historia desfigurada de las vie- 

Jas. jAquellas beatas que venian en nuestra infancia con sabro- 

sas pastas y zahumerios a referirnos, como en un coloniaje redi- 

vivo, el ùltimo escândalo de salon ô la historia del Cristo que ha 

Hudado! A todas las escuchara D. Ricardo. Al mismo tiempo 

que leia a C'alancha, les averiguaba el por que de un mote, la 

historia de un blason. Con los anos ha llegado a parecerse a 

ellas. En su figura volteriana, los ojos, por encima de las lentes, 

miran socarronamente, y en los labios se afirmô un pliegue de 

malicia tan natural, que no parece arruga. Su charla es un ve- 

nero de anécdotas. Conoce Lima como un antiguo cronista las 

prerrogativas y los milagros de su convento. Pocas veces una 

ciudad tuvo mas sentimental archivero. (."on melancolia asiste 

al derrumbamiento, a la decadencia de la «très veces coronada 

villa>. jCoronas de gracia, de elegancia y de galanterial 

El ha iniciado en el Perd el género amable de Anatole P>an- 
ce: la irreverencia para poner en la ("srena a santos, beatos. 



374 VENTURA GARCfA CALDER(')N 

obispos, virgenes, mârtires y confesores, todos los personajes 
(lel Af/o Crishauo y la Leyenda dorada^ haciéndoles hablar, reir, 
(lecir inocentadas como los hombres. Tiene su misma socarrona 
seriedad para contar historias de aparecidos. de duendes, de mi- 
lagros auténticos e increibles, entrecortando la relacion con refle- 
xiones que araîïan... 

( )tros cascabeles tiene su burla. Ha creado 6 recogido del 
])ueblo un semillero de expresiones picarescas, exageradas 6 ex- 
travagantes, .4 nienudo inconexas, pero que causan la sensaciôn 
de una charla traviesa y dislocada. Asf, decir, por ejemplo, para 
exagerar la sutileza de un alcalde, que «serîa capaz de sentir el 
galope del caballo de copas>, o de una barba mas crecida que 
«deuda pûblica», 6 de un pobretôn «sin mas bienes raices que 
los pelos de la cara». A él le pertenecen frases que se han tor- 
nade usuales: «Conteniporânecj de los tirantes», «Los arràbales 
de la garganta» y otras mas, otras mil, imposibles de citar todas, 
]ines cabrillean en cada frase. La frase larga, incidentada, se pi- 
menta de refranes y apelativos vivaces como cohetes. Y es asi 
una mùsica retozona que solo por su sonido alegra. Se recuer- 
dan, sin quererlo, la novela picaresca espanola o las bronias In- 
cuaces de ese abuelo despechugado que se llama Rabelais. Sô](> 
quiero citar dos paginas al azar: 

«Mala pascua me dé Dios, y sea la primera que viniere, o deme l()nj:;e- 
vidad de elefante con salud de enfermo, si en el retrato, asi fîsico com(^ 
moral, de Tijereta he tenido voluntad de jabonar la paciencia a miembro 
viviente de la respetable cofradîa del ante mi y el certifico^ y hago esta 
salvedad, digna de un lego confitado, no tanto en descargo de mis culpas, 
que son pocas, y de mi conciencia de narrador, que no es grano de anis, 
cuanto porque esa es gente de mucha enjundia, con las que ni me tiro 
ni me pago, ni le debo ni le cobro. Y basta de dibujos y requilorios y 
andar andillo, y siga la zambra, que si Dios es servido y el tiempo y las 
aguas me favorecen, y esta conseja cae en gracia, cuentos he de enjaretar 
a porrillo y sin nias intervenciôn de cartulario. Ande la rueda y coz con 
ella.» 

«Galân de capa y espada e hidalgo de rehimbrôn en ocasiones, y en 



LA LITERAÏURA PERUANA 375 

otras IcgitiiTKJ mozo cunda y de todo juego, era en el primer cuarto del 
sigio XVII un D. Pedro Mexfa de Ovando, que asî lucîa guantes de âmbar, 
chapeo con escudete de oro y plumerillo y parmesana azul de pano vein- 
tidoceno con acuchillados de raso carmesf, en les opulentos salones del 
senorial palacio de les virreyes marqués de Montes Claros y principe de 
l£squilache, como arrastraba su décore çn los chiribitiles de la Barran- 
quita, Pampa de Lara y Tajamar de los Alguaciles, â la sazôn cuarteles de 
los hampones, tahures, bajarnaneros, proxenetas, pecalric^s v demâs gen- 
tuallas de pasaporte sucio y vcrgùenza traspapelada.» 

('omo se ve por tan simpaticos ejemplf).s, l'aima se acerca mas 
en su burla a la locuaz manera espaiîola ijue a la concisa ironia 
.de Francia. No es la suya la frase incisiva fie X'oltaire, en que 
■mas se adivina qu(" se lee, esa sonrisa apenas insinuada. Casi no 
.intenta ser ironico. En la ironia hay siempre una escondida hos- 
tilidad, y Palma, amante sincero de la colonia, no puede reir de 
sus hâbitos y escarnecer sus supersticiones. Por esta mezcla de 
emocion y de travesura, en <|uc ha\' bastante entusiasmo para 
evitar la nialevolencia y mucha iucidez para dejarse eegar por el 
entusiasmo, Palma consigne que su vision parezca la mas veraz. 
J-os novelistas que después de él <x{)loten la realidad j^asada de- 
berân someterse a su evocaciôn si ([uieien ser creidos... jKdad 
cautivante de encantadoras futilezas y devaneos! ^-Fué asi tùtil \' 
encantadora? ^-No son mentiras del cronista? Lima es alli un Ver- 
salles diminuto, donde cada balcon cerrado es un Trianôn rcdu- 
cido, donde en vez de las fuentes irisadas hay un paseo de aguas, 
y bien podemos parangonar a la PcrrichoU con la seiîora de 
:Ponipadour. Pero entendâmonos: \ni \ ersalles que concilia a ve- 
ces la austeridad calderoniana con los abates beaux parleurs y 
Ninon. La Inquisiciôn no ha ensenado a las bellas inconstantes 
sus zozobras teologales, pero si su metodica crueldad. En las 
tradif iones de Palma saben deshacerse de un marido, suprimir 
a un amante infiel, las mismas manos hechas para manejar el 
arma del abanico. Mientras sus hermanas de Versalles ensayan 
un lunar en la mejilla o una élégante génuflexion de la pavana, 
ellas se obstinan v conspiran como hombres; mienten amor a 



3/6 VENTURA GARCIA CALDERÔN 

un virrey para vengarse; se amotinan porque otro legisla sobre 
los mantos; se hacen justicia por si mismas hasta esgrimir las 
unas... 6 las navajas; se alocan por una frivolidad; se retiran a un 
claustro por un capricho, y cuando D. Félix de Montemar les 
ha quitado la honra, van a ])urgar en un convento el delito de 
haber sido sinceras. 

jLa honra? Es la obsesion de esa edad, su enfermedad y su 
imagen. Ella hace niatar al virrey que baja furtivaniente la esca- 
la de seda, eterniza los odios familiares por todas las F.lviras in- 
fortunadas. En el noble se llaraa orgullo del abolengo: el orgu- 
llo, que detuvo a dos calesas en una calle de Lima porque dos 
linajudos se disputaban la derecha; el orgullo profesional, que 
prolonga las disensiones de virreyes y de arzobispos hasta 
que décida Su Majestad. Se derrocha el patrimonio por un bla- 
son. Se pelea a muerte por si se tienen o no se tienen tîtulos 
comprobados a sentarse en una silla elegida, y jcurioso contraste 
de esta edad paradôjica! a pesar de la religion, que es inflexible, 
a pesar de la honra, que es tirana, no es raro el dclicioso relaja- 
miento de Versalles. Se rîe y se peca en abundancia. Los mis- 
mos virreyes arriesgan la vida por un beso. La seiiorita Perri- 
choli, virreina de la galanterîa, tiene tantas perlas como pecados 
mortales. Abades madrigalistas pulsan tan bien la guitarra conio 
la lira. No importa que la Inquisiciôn amenace con sus Hamas te- 
rrenas y la Iglesia con su infernal quemadero: las limeiias se van 
al Purgatorio sonriendo; el auto de fe es una fiesta como los 
toros, }■ aquella sombrfa austeridad que tornô a la Espaiîa de! 
taciturno Felipe en un inmenso claustro, aquf, bajo el cielo ri- 
sueno, se convierte apenas en una inocente hipocresîa 

Los ûltimos anos de su vejez los ha dedicado Palma, agotadas 
las tradiciones y sus fuerzas, â su aficiôn filolôgica. Sus Papele- 
tas hxicogrdficas continûan el Diccionario de penianismos de 
Jua}L de Arana. Propuso voces peruanas a la Academia Espa- 
nola; pero no le aceptaron su jugoso vocabulario. Festejado ûlti- 
mamente en cordial y unanime homenaje como una gloria vi- 



LA LITERM'URA HERUANA 377 

vieille, ha tenido la tortuna de ver que, si no déjà discipulos, 
tendra por lo menos lectores y admiradores siempre. 

\Jn ensayista, un pensador apasionado, un jDagano niistico a 
la manera armoniosa de su maestro Luis Menard; un soiiador 
situado a igual distancia de la pura especulaciôn y del lirismo 
sin medula, este j:)arece representar Gonzalez Prada en la lite- 
ratura del Perû. l^s presumible, puesto que tiene mas de setenta 
anos, que no escribirâ muchas obras. Pocas son las pubiicadas 
para ju/^rar a uno de estos altos espiritus a quienes siempre exi- 
gimos la compléta definiciôn de sus aimas en algûn libro homo- 
géneo. VA mas completo de Prada es el toniito de versos Mi- 
nïisailas. Paginas libres y Horas de Inclia, sus colecciones de 
articulos, parecen miscelâneas de un admirable escritor cuyos 
libros centrales se perdieron. 

La juventud de (îonzalez Prada apenas se extravîa en el que- 
jumbroso pleonasmo de nuestros liricos. Este si nacio sincero 
Con sus lecturas favoritas de fray Luis o de Leopardi se com- 
pone el mâs singular estado de ^nimo: un sosiego sombrio y 
nihilista. Si se retira al campo, no sera para descansar, como el 
divino fraile, en la certidumbre de que un Dios bondadoso pré- 
side a nuestra pereza, sino para repetirse, como un incrédulo 
ermitano desesperado, el desamparo del hombre bajo un cielo 
sin dioses y entre una Naturaleza sin oidos. Lste sera su tenia 
predilecto y su invariable melancolia. 

Kn 1871 s(')lo es poeta; diez aîîos después talla su prosa 
rotunda. V.w esta forma lisa, donde la dorica simetria hiciera 
])resumir el aima olimpica, los adjetivos furentes y los estallidos 
de la oracion recuerdan los desvios del cincel o las incisiones 
<lel compas que en suaves marmoles de mujer atestiguan la t'\- 
celsa colera de crear. Ya ha empezado a ser enemigo de todo el 
mundo. Una leyenda, una rencorosa leyenda lo aleja y lo aisla 
como la nube de azutre a Satanés. Paginas libres merece enton- 
ces los honores de un auto de te. Curas \- dueûas queman el 



3/8 VENTURA GARCÎA CALDERÔN 

libro. Un pazguato l'raile responde Paginas razonables, en nom- 
bre de Santo l'ornas y de Sancho l'anza. Ataca Prada a la re- 
ligion, y todos somos catôlicos presumibles mientras no se 
nos pruebe lo contrario. Vamos a misa aunque solo sea para 
ver a la novia; transigimos con el sacerdote que pudiera emba- 
razar nuestros amores, \' los furibundos libérales de mocedad 
adoptarân al cabo la amable hipocresîa de todo el mundo. Nadie 
comprendia, pues, la obstinacion de Prada; rebeldfa de madurez, 
y ya no pecado juvenil. Le acosaron, le abrumaron con la mas 

taimada conspiraciôn de silencios Aquello fué una triste his- 

toria. 

Con su actitud quedaba probado lo que tal vez no necesitaba 
demostraciones. Prada es el menos peruano de los escritores. 
Perpetuo iracundo en un pais donde los anos docilizan las rebel- 
dîas; inquieto por hallar un sentido religioso a! mundo donde 
nadie conoce la inquietud metatîsica y se acogen todos, porque 
no tiene levaduras el aima, a un catolicismo de ceremonia; capaz 
de indignaciôn donde la sonrisa basta; pesiraista incrédulo donde 
los negadores românticos coinciden en la afirmacion del princi- 
pio divino; sarcâstico donde la satira solo fué rasguiîo; grave 
donde tantos n'en; patético en la criolla fiesta; escritor viril don- 
de la prosa es amable desmayo; sobrio y escueto donde los lite- 

ratos sintieron en gênerai el frenesi del pleonasmo P"ué, na- 

laralmente, el iio conforviist^ el refractario de Jules Vallès, que, 
al margen de la sociedad a quien arrostra, maldice, niega y se 
obstina. Como era extranjero en cierto modo, viô con temible 
lucidez. Esa invitaciôn al odio, que fué su célèbre discurso sobre 
la guerra del 80, se recuerda siempre como el mas hermoso es- 
péctaculo de osadia. Su genio le llevaba a indisponerse. Ya casi 
no podriamos reconocer al horaciano desesperado de sus prime- 
ros versos. En las mâs furibundas côleras de anarquistas hay 
casi siempre un lirismo estrangulado, el rencor por una juven- 
tud que fué generosa e ilusicjnada. Odio y amor son solo grades, 
_nos dicen los psicôlogos, v porque fué grande el amor es terctp 



LA LITERATURA PERUANA 3/9 



cF odio jRencores de Gonzalez Prada, que van dejando al des- 

nudo las aristas del estilo y del aima como el âcido en el cobre 
del agua fuerte! 

Su prosa llega, en capitules como Valera y Castela? , a una se- 
quedad flamigera. «Abofetear con rosas mojadas en vitriolo», 
dice en alguna parte. Es su programa. Como el admirable ecua- 
toriano Montalvo, vierte veneno en puras ânforas. Es comûn 
este cuidado del estilo a casi todos los grandes libelistas, cual si 
temieran desaliîïarse en la côîera, o si a la sâtira, pasajera como 
los hombres a quienes castigaba, quisieran eternizarla en el arte, 
enfriando en molde brusco, para la crispada actitud del Perseo 
iracundo, el bronce ayer candente. Por primera vez en el Perû 
la prosa tiene reglas. Crispada, ajena al abandono, monôtcnn 
alguna vez por la rotundidad de la cadencia, sin esas profundi*- 
dades de mûsica que nuestro exigente lirismo quisiera a ratos. 
Prosa escultural ha sido y quiso Prada que fuera. 

Por donde llegamos al punto central de esta aima apasionada. 
Como Leconte de Lisle o Flaubert, a quienes recuerda hasta por 
su belleza nordica de vikingo, que pusiera el oîdo atento al cla- 
moroso derrumbamiento de Cirecia, como los dos grandes teori- 
cos del parnasianismo impersonal y antiromântico, combatia 
esa impûdica aficiôn a mostrar el aima al transeunte con cinis- 
mo elegîaco de lupanar. Dir^ en Minûsculas: 



Suspira, oh corazôn, tan silencioso 
que nadie sienta el eco del suspiro 



A coltardes aimas dt-ja 
el lamento y el sollozo. 



es del altivo y del fuerte 
sonreir en la agonfa. 



Résume asî el estoicismo literario de los maestros: Sustine et 
ahstine. No des tu coraz6n a) vulgo. Hay una yiagana santidad en 



380 VENTURA GARCIA CALDKR(5n 



el dolor sin frases, y la reticencia puede ser una cortesia. I.a 
Grecia maternai nos ensena a esculpir nuestro silencio abnmia-i- 
do con el ejemplo decorativo de la Cariatide... No se si siemprtr 
fué deliberado el intento. En todo caso, hallamos en la prosa de 
Prada reniiniscencias de Leconte de Lisle y de Flaubert, mien* 
tras la lucha interior del parnasiano y del romântico es la misma: 

Aborrecemos esta vida, 
mas no quisiéramo.s morir... 

dice en Muiàsculas. jNo es exactamente la frase del Maiifrcdo 
del Byron? jCuântas otras contradicciones se le seiïalanl Cuandf» 
después de haber sido, en Paginas libres, el profesor de odio a 
Chile, exclama en Mini'iscnlas: 

Patria feroz y sanoiiinatio mito, 
execro yo tu bârbara impiedad; 
yo salvo las fronteras, yo repito: 
jhumanidad 

Cuando condena lo que adoré, ^no liace la amarga confesiôn 
del solitario que desfallece.' Para este inquieto la verdad no es 
el hito inmovil de los otros, sino el clavo de veleta en donde he- 
rirse. Y la mariposa que los antiguos encerraban simbôlicamen- 
te en el crâneo vacio, queda tanibién batiendo el ala terca y mu- 
sical, sin esperanza. 

Quienes leyeron versos suyos en 1861 en el Paniaso Penia- 
uo^ de Cortés, y hacia 1877 en los Anales del Circula Literario, 
no suponîan, sin duda, que el polemista famoso continuaba mu- 
dando, segûn el precepto de Heine, sus grandes dolores en can- 
ciones menudas. RI que tanto se encolerizara como Cellini, 
hacia en verso la parâlrasis de acjuella minima y magistral orfe- 
breria. Minûscnlas se llama el libro. Ya no son canciones ro- 
mânticas, aunque subsistan algunos <piôlagos>, algunos «blaridos 
arrullos de mansa paloma» o ritorhelos de Becquer. Los mçtros 



LA LITERATURA PERUANA 38 1 

son antiguos, (rondeles o pantums casi siempre) y los acentos 
modernos. Si ronsardica, es para quejarse de querella mas grave 
que la del fugaz esplendor de la rosa: 

Los bienes y las glorias de la vida, 
o nunca vienen o nos llegan tarde; 
lucen de cerca, pasan de corrida 
los bienes y las glorias de la vida. 

Y su patético sentimiento de las horas que pasan no le su- 
giere el tunante consejo del francés a su dama: ei de céder al 
amor «cependant qu'êtes belle», sino una melancolfa réticente: 

Decirte querrîa mi pena, 
mas dudo, me arredro y me callo. 
A ti, la piadosa y la buena, 
decirte quern'a mi pena. 

Su inspiracion liay que buscarla nias lejos, en la Antologia 
griega y en los cuartetos del Linguido pocta de Nichapur. Su 
flauta es de IMeleagro y su guzia de Omar Khayâm. Conoce la 
melancolîa del placer y el estéril consuelo de la copa de vino. 
Mas tarde, en sus Exôticas, los mejores versos son traduccioncs 
de los cuartetos del Rubaydt^ cuya filosoffa adoptar^l. 

jOh primavera! joh juventud! joh enganos! 
(Oh bien fugaz! joh perdurables daîios! 
Hoja por hoja se desnuda tl tronco, 
dîa por (lia se nos van los aîïos. 



^A qiu» la austeridad? Si jovcn ères, 

corre a pedir el beso a las mujeres: 

tal vez el summum de la ciencia humana 

es agotar la miel de los placeres. 

No dejes por el fruto de verano 

la flor de primavera; el bien cercano 

es el mejor, el ùnico; no vayas 

iras el redoble de. un tambor lejano. 



382 VENTURA GARCfA CALDERÔN 

Renunciamos a creerle. Es un consejo patético, como el de 
Renan, anciano, cuando dudaba de la trascendencia de la virtud^ 
y establecia con la belleza iina equivalencia de cosa inûtil, por 
donde el santo y el poeta fueron solo sublimes egoîstas de la 
orgia inlerior. 1 )espués de haber escuchado el redoble de ese le- 
jano tambor que resuena en su verso, Gonzalez Prada no ha ab- 
dicado — y no olvido la triste campaiîa de hace pocos anos.Séanle 
permitidas, pues, estas boutades de pesimista a quien diô ejem- 
plo siempre de una intachable belleza moral. Contrastes son, in- 
comprensibles para crîticos nuestros, que juzgan con aima incon-, 
movible lo que escribiô el aima candente. 

En los ûltimos afios (îonzalez Prada extrema los iniciales pen- 
samientos. Pin un pais donde los hombres envejecen tan cuer- 
damente, este anciano tiene frescas indignaciones de joven, |qué 
digo! crece en afios y en locura. «[Oh corazôn a delirar nacidoU 
confeso alguna vez. Para Carlos Augusto Salaverry escribir ver- 
sos românticos era una manera de ser patriota. Algo seme- 
jante piensa Prada. En su primer libro, Paginas libres^ combatia 
al catolicismo y a la gramâtica; negaba a Dios y a las me-' 
taforas del antiguo régimen. Habia alli jotas sediciosas y pala- 
bras sincopadas que son motines. Olvido después estas quere- 
llas ortogrâficas; pero en Minûscutas seguia combatiendo el mor- 
boso cpurismo académico>, y Exàticas, su ûltima obra, es su 
tentativa frustrada de verso libre. ^Por que no decir la verdad de 
quien la ha amado tanto? Este libro es un error; este libro parece 
un manual de poética con ejemplos, y lo es en cierto modo. 
Prada ha escrito un tratado de métrica que sera sin duda admi- 
rable; mas no es posible fabricar versos ejemplares, deliberar la 
poesia como la prosa. Dijo solo una humorada Edgardo Poe 
cuando pretendia haber escrito El cnervo sin rapto lirico alguno, 
calculando y razonando las punzadas de su démente melodia. 

No sabemos si volvera Prada a las fluidas quejas de Minûscu- 
las, si aun tendra acentos broncos de admonicion o, de côlera; 
pero las obras publicadas bnstan para su gloria durable. Alli 



LA LITÈRATURA PKRUANA 383 



aprendimos, con sorpresa cordial, a los veinte anos, que la pro- 
g'a no era solo un arte exôtico. Contâbamos con un hermano de 
Montalvo y de Martî, de cuantos supieron dar a las erupciones 
de su côlera justa una erizada blancura de lava. No nos faltaba 
va el espectador clarividente de nuestra vida; y la comûn inconi- 
presiôn del pûblico nos apenaba como una pérdida irréparable. 
Alentado por muchos, jcuântas obras maestras hubiera escrito! 
En cambio trabajô solitario y vejado, acorazândose en su arro- 
gancia, que pudo solo parecer sequedad agresiva a quienes no 
le vieron nunca en la intimidad — como yo, por fortuna, alguna 
vez, cuando quiso agradecerme un filial elogio — mudar el rostro 
leonino para un urgente disimulo de lâgrimas. 

Chocan(j coniienza canLando en Iras sai/las las grandes ci')le- 
ras que nuestras pecjueiîas revoluciones provocan. Continua la 
cîvica tradicion de nuestros épicos. Las epopeyas de vuelo torpe, 
el poenia de Oviedo, La Lima fiaidada, de Peralta, fueron tan- 
teos. fras santas es ya armoniosamente una «Lima indignada». 
RI poeta se enfurece m^s lejos que su lânguida ciudad. Ofrece 
castigar a los tiranos, poner liras por rejas a sus prisiones un 
tanto fabulosas. jAy, es el menos Silvio Pellico de los hombres! 
Sus quejas \' amenazas son exuberancias encantadoras de un 
adolescente amado de los dioses. 

Ha cambiado el eje de la poesia para los vaLes. Se calla- 
ron aquellos antiguos lastimeros de la tumba y la cruz. Pero el 
poeta tiene una misiôn parecida a la de los românticos. Cuando 
Chocano nacc a la vida literaria, las maldiciones de Mârmol con- 
tinûan en un disci'pulo exorbitante, el inejicano Dfaz Alirôn. 
^Ouién no leyo en America las estrofas epistolares a Gloria? La 
convence el poeta de que ha nacido, «como el leon, para el 
combate». Ll combate se redujo a querellas de campanario, 
cuando no a las vulgares escaramuzas del Presupuesto... Actitud 
inicial, que influye en toda la poesîa de Chocano. 

Su «ira santa» exagéra como el dolor exagéré. Es un ron\ân- 



>84 VENTURA GARCU CALDERÔN 



tico extra viado en la épica. Lleva allï su desmedida y eponima 
personalidad de cantor incierto }• no orientado aûn. Kntonces 
nace la leyenda mentirosa del literato que no ha leido. En reali- 
dad, los grandes épicos, por lo nienos, lo acompaiian. «Homero 
y yo», nos dice senalando el volumen <|ue lleva en el gabân. En 
Hugo encuentra, con simpatica vanidad, metafnras <:chocanes- 
cas^ , y de este ballanios influencias en cierlo vago mesianismo 
socialista; en el canto, por ejemplo, a esa «misérables que es la 
«Madré haraposa >, 

... lu que a las puertas 

v.is con las manos siempre tt-ndidas, 

y ves las arcas siempre desiertas 

y las conciencias siempre dormidas... 

Su ardor triuniante, su robusta literatura de epinicio, hallan 
asunto digno en la guerra del 8o, y escrihe su hermosisima Bpo- 
peya de Morro. Después va a Chanchamayo, descubre nuestra 
zona tôrrida, se asombra como un conquistador y enipieza a can- 
tarla como un romantico. En el frenesi de esa naturaleza vista \^ 
sonada se transparenta el aima de quien la mira. El que solo 
(juiere «forjar su verso para las cosas grandes», va a hallarlas des- 
mesuradas: la sel va, virgen como el picacho andino, el rîo en 
avenifla, la ubérrima frondosidad de cafetales en el pais de la 
cornucopia, en ("anaân. Por el DcrriiiuJ)aiiiiculo de Chocano pasa 
el gran calofn'o de la sel va amazonica. Ya se diferencia de los 
antiguos épicos en cantar al paisaje local, en no verlo como un 
vago decorado del héroe. Mas no es contemplativo su sentimien- 
to de la naturaleza. Exagéra las visiones temblorosas de Hugo. 
Mira vertiginosamente. Casi tiene razon un autor cuando grosera 
y torpemente dice entonces que Chocano «parece escribir col- 
gado de los pies». 

Su acento se éleva, y el poeta, errante ya por tierras de Espa- 
na y America, comprende que no puede limitarse a la exigûidad 
de una [)atria sin fausto. Kipling y d'Annunzio le servinin de ten- 



LA I.ITEKATURA PERUANA 385 

taci6n y de pesadumbre. Para que el canto sea digno de su bo- 
cina necesita un continente «el poeta de America». Para arrai- 
garse mâs en esta y motivar su amor casi ancestral al nuevo 
mundo, va jurando que es «mitad indio», cuando todos sabemos 
que es solo espanola su prosapia. Reconcilia a dos Repûblicas 
menudas; pacifica con la lira este Orfeo élégante; se casa repeti- 
das veces, probando asi los diverses amores de America; es ya 
«continental», como le llaman con carinosa sonrisa en el Perû. 
Dos influencias contrarias lo han madurado: la de Whitman y 
la de Heredia. Alnm America estaba dedicada a José Maria de 
Heredia, con una linda alegoria de versos que van al poeta 
francés, 

las alas rotas, 

y se van a estrellar contra tu genio, 

como contra los faros las gaviotas. 

Heredia es su maestro de clasicismo. En Aima America el 
DerriDiibamiento esta mondado y las supresioties son felices. 
Trata de hallar el adjetivo preciso y el exacto molde ritmico, 
que se afirman en su aficion al soneto. Los escribe ya admirables; 
anécdota ardiente de Cuacthemoc 6 descripcion de una magno- 
lia, todos tienen la sobriedad rotunda de los Trofens. ('asi répu- 
dia su pasado. En Fiat Lux hace la mns severa antologîa de 
juventud. Y orientado tal vez por VV^hitman, volviendo el aima 
por donde solia gratamente perderse, llega Chocano a su tercera 
manera, la mas reciente. I*"-! ponderado clasicismo de la inspira- 
ciôn subsiste casi siempre; el métro se desborda. Es zcliitmania- 
no este aliento inmenso, este deseo de cantar cuanto nace a la 
vida en la America libre, sin temor a ser plebeyo, porque en el 
pueblo est^î la fuerza. Mas patricia de calidad y de abolengo es, 
sin duda alguna, la poesia de Chocano. Desde su juventud le ha 
dado al verso curvas de madrigal. Aconsejarâ arrogantemente a 
los poetas modernistas que arrojen sus baratijas a los hervores 
nuevos de sus futuras Dianas, 

Rei'ne HispatUque. - M. aj 



386 VKNTURA GARCÎA CALUKRiiN 

como los viejos nobles echaban sus sortijas 
al bronce destinado para fundir campanas. 

jDesdén sonoro, que esconde el velado afân de escribir ele- 
gias! Recordad Aves de paso, 6 este desmayo: 

Senti un amor que vino 
como caiicia suave. 

Mujer, tu fuiste a modo de pâjaro marine 
caîdo en la desnuda cubierta de mi nave. 

jCuân distinto es ese gigante Whitman, a quien tan de conti- 
nuo quiere evocar Chocano! El amor es para Whitman mas que 
el «dulce roce de manos», el «poema en acciôn de los senos y 
las caderas> y los hijos sembrados patriarcalmente en la excelsa 
brutalidad del rito furente. Es el bârbaro^/rwé'/', el panida eni'- 
grado que rompiô los siete carrizos porque sus flébiles canas solo 
soportan la elegîa del n'o helénico. «Soy vasto, contengo multi- 
tudes», dice él. En la pradera, donde se enarca la «colosal belle- 
za del potro fogoso», le adivinamos avezado a sembrar y a arar, 
y cuando la bruma bovina y una humareda en la cabana del Tio 
Tom ascienden juntas, el colono patriarca éleva el canto del 
Agro emancipado, la geôrgica de una Democracia libre... Solo 
una vez, en una admirable Oda salvaje, alcanza Chocano este 
acento desbordado de Whitman, que sacrifica la rima o la entre- 
vera arbitrariamente cuando es necesario su redoble. Y tal dirîa- 
mos que es el sentido de su nueva poética, si en un libro inédito, 
Arte vida^ no pareciera ensayar un meditado lirismo, ya distante 
de la Danza griega, de la Elegia del ôrgano^ de los poemas dis- 
locados por donde no pudo hacer pasar el dgil y misterioso 
frisson melôdico de José Asunciôn Silva y Edgardo Poe. Son 
estas de Arte vida sobrias quejas de madurez, Nocturnos: 

Quiero fe en esta noche de dolor solitario... 

Persisten alli acentos de silvano galân. La lîrica es su «violîn 



LA LITERATURA PERUANA 387 

de Ingres»; y no se le puede negar en ella habilidad. No es opi- 
nion comûn. Sus broncas sonoridades alejaron a muchos poetas, 
y tiene adversarios enconados, los del oficio. Cuando alabé a 
Chocano por nuestra mas cierta gloria literaria, un finîsimo poeta 
espanol, mi amigo Enrique Diez Canedo, escribia: «No, eso 
no. Si algûn reproche serio se puede hacer a la literatura del 
Perû, es el de haber producido tal poeta. Sus versos compendian 
todas las malas cualidades viejas, todos los oropeles falsos. Sus 
imâgenes son absurdas o puériles. Todas sus cualidades se ha- 
bîan dado ya con todo esplendor en Salvador Rueda y en Salva- 
dor Diaz Mirôn». Como si hubiera adivinado esta crîtica, antici- 
pândose a diversas censuras, Chocano habîa dicho, .i quienes 
negaron sentimiento a su lira, que él cantaba 

de gigantfscos moilos: 

cllos cantan por uno, y tû cantas pur todos. 

jOuerella antigua de liricos y épicos! Ya el «Condestable de 
las letras» ofendiô a Victor Hugo con el titulo de «Tambor ma- 
yor». Puede concebirse una épica de corte griego, y de ello son 
ejemplos los laudi de d'Annunzio o algunas odas de Claudel, 
mas a menudo es algo basta y elociiente, en el sentido de reso- 
nancia exterior y no de acorde intimo, la voz dirigida a muchos. 
No se exceptûa siempre el admirable cantor de las Fuerzas tu- 
multuosas; y en cuanto al Canto a la Argentiua^ de Darîo, se 
compone como él mismo me decîa alguna vez, de temas liricos 
incrustados en la oda del italiano magistral, misurata al respira 
del mare. 

Admitida esta torzada rudeza del épico, séria grave injusticia 
negarle a Chocano la primacia en espafiol y comparar su «Péga- 
se que da saltos», como dice la excusa de Rubén, con el jumen- 
to pancesco en cuyo lomo exhibe Rueda los cacharros de la mas 
rancia alfarerîa. Y para él, ademas, como en la frase oriental 
citada por Nietzsche y por d'Annunzio, «hay auroras que no han 



388 VKNTUKA (iARClA CaLIJKRDX 

nacido>.Por las felices transformaciones de Chocano en diez anos, 
podemos inferir una madurez que sera admirable. 

Después de Gonzalez Prada solo podemos hallar acentos lîri- 
cos en la generaciôn que comienza a escribir hacia 1900. La an- 
tecede una generaciôn que no quiso afirmarse, si exceptuamos: 
a Chocano por supuesto. En la crônica ligera, en el periodismo, 
sobresalio Octavio Espinosa (Sganarelle); en la poesîa, José 
Fiansôn, parco en obras, escribiô el mejor poema modernista: 
Fœderis Arca. Historiador sagaz, élégante y agudîsimo periodis- 
ta es Luis Varela y Orbegoso. En el género novelesco triunfaron 
algunos ailos Manuel Beingolea, Aurelio Arnao y Enrique A. 
Carrillo, autor de una lindîsima no.vela Cartas a una titrista, don- 
de por primera vez aclimatada la levé y femenina literatura de 
Erancia, se cuenta en estilo de l^revost, con bruscos desfalleci- 
mientos de solterona, la fiesta amable de la ciudad, ya casi en 
nada parecida a otra Lima de mis soùares. La mejor obra en el 
género se la debemos a Clémente Palma. En Excursion literaria^ 
en Dos tesis^'r,ft orientaba, hacia l8go, a la literatura «fin de siglo», 
cuyo rimado Eclesiastés eran las Flores del mal y cuyo experto 
gwia fué el autor de A rebours. En los relatos brèves y fantâsti- 
èôb, como Cuentos malévolos, no le^hallo a Palma rival americano. 
Prolonga en nuestra America espaiîola a la familia nôrdica y eu- 
ropea de los grandes arbitrarios — HofTman, Poe, I lawthorne, 
Villiers, — de todos los esj^iritus ardientes y desilusionados que 
del claro sonar antiguo hicieron triste empleo y transformaron 
las Mil y una noches en no se que Paraîso artificial. VI mejor 
dotado y mas négligente de toda esta generaciôn es, sin duda, 
José Maria de la Jara y Ureta {^Gil Guerra). Crftico literario, 
poeta festivo, chroniqueur de salada gracia, todo lo ha sido con 
la misma perfecciôn distante y senorial este gran escritor de si-, 
lueta agarena, que dispersa en charlas un talento destinado a 
obras durables. Cuando él (]uisiera, nadie le disputaria el primer 
puesto. Mas no querra... 

En la generaciôn de 1900, la nuestra, el iniciador, el mas ad- 



LA. LITERATURA PERUANA 389 

mirado, es un escritor cuyo examen no podria hacer sin parcia- 
lidad, Francisco Garcia Calderon. Siguiendo a este en la critica, 
digne de él (lo que no es pequeiîo elogio), José de la Riva 
Agiiero combina en hermosas paginas la imitaciôn de su maes- 
.tro Menéndez y Pelayo con la de los eruditos alemanes. Reci- 
piente de toda sabiduria, cerebro archive como el de los hom- 
bres de la luna de Wells, no quiere siempre elevarse en sus obras 
Cardcter de la literatura del Perû independiente o la Historia en 
■el Perû a encumbradas sintesis. Le resta dones literarios su ani- 
niosidad eremftica a levés o apasionadas literaturas. P^n historia, 
su lûcida eficacia para desenmascarar la verdad es sorpren- 
dente; en literatura juzga câlidos versos o ardientes prosas desdei 
lejos, sin conmoverse nunca, ajeno siempre a nuestros entusias- 
mos y a nuestras melancolîas... Los poetas de esta generaciôn 
son Luis Fern^n Cisneros, José Galvez y, en el género festivo. 
Leonidas N. Yerovi. Cisneros no ha reunido hasta hoy su obra 
■dispersa y ya copiosa. Ardiente, hiriente, cuando en sus agiles 
maledicencias de periodista se burla de la comedia polîtica, olvi- 
da su sonrisa en la casta melancolia del verso. Poesia es la suya y 
nunca hurana, pero altiva y réticente, que conserva la nobleza la 
sobriedad de Aurora Amor. Para las rais altas latitudes tiene pul- 
môn y ala. Su Elegia a la muerte de Jorge Chdvez es admirable. 
Desigual, exorbitante o fatigado, José Galvez repite versos 
como un romântico desabrido en su noria, para sorprender de 
pronto con un arranque. l^n su aima, como en el mns fmo peder- 
nal estregado por la mano del mundo, la chispa tarda a veces; 
pero hay versos de antologfa en Bajo la lima y jardin cerrado. 
Son éstos quejas nocturnas de un aima extraviada a ratos en las 
heroicas rutas de la epopeya. Carinosa solicitud de muchos, una- 
nime deseo de un vocero comûn, le obligaron a cantar a la ju- 
ventud, a Espaiîa, en odas. El habîa nacido para la silva de Sil- 
vano menor, al borde de un ri'o musical como su caiia y sus ver- 
sos. Paz aldeana se llamara la obra en sazôn que ha prome- 
tido. Esperemos todavîa algunos aîios. Ya nos dira su quimera 



^ 390 VENTTURA GARCÎA CALDERÔN 



(lomesticada, sus chapuzones de pescador de luna, la admirable 
melancolîa de quien estuvo abrumado siempre por un « vasto 
idéal y cuidados pequefios». 

Leonidas N. Yerovi olvida deliberadamente las melodias, 
«aprendidas a Rubén», para retozar en dislocados versos. Su fa- 
cilidad para el sainete, para la copia levé, es prodigiosa. Ile aqui 
(jue de nuevo, incesantemente, inextinguiblemente, continua la 
vena de Caviedes, de Fuentes, de Ricardo Palnia. A veces éleva 
el tono para contarnos apenas, sin insistir, <a las volandas>, uria 
melancolîa heiniana, la de su vida, la da todas las vidas, ]:)orque 
es fugaz el anior y el aima inquiéta. 

Aclimatados (mi Espana, P'elipe Sassonne y Maïuit-I lietloya 
siguen rumbo parecido con cualidades diferentes, casi opuestas. 
Ouieren ser solo dramaturgos, y el tema de sus dramas es espa- 
nol, por lo que interesan nienos a quien estudia restringidamen- 
te la literatura nacional. En alguna calida rima, en la voracidad 
amatoria de sus novelas, Sassonne se delata como italiano: lo es 
en tipo, en morhidezza^ en su aficiôn a la barcarola. «Un român- 
tico sensual» se Uama cl. Malos amores, Vârtice de amor, lo con- 
firmaron por novelista de altos dones. Eran las obras primige- 
nias, cuando este ferviente Casanova limeiïo dejô en Italia su 
mandolina, renovô en Paris su lectura de Alurger y se extravio 
en Madrid por los trigales de IVigo. Linda incjuietud errante que 
estos libros revelan. Con injusticia notoria le reprochaba yo en- 
tonces C|ue sus perversiones no fueran perversas. Tenl'a ya acier- 
to de gran prosista. Después ha sentado la cabeza en hermosîsi- 
mos dramas, que Buenos Aires y Madrid aplauden. 

Manuel Bedoya, agresivo cronista en su mocedad, acaba de 
publicar una novela policiaca: las aventuras del détective Mack 
BulU muy celebrada por la prensa madrilefïa. Pero él no esta 
contento. Solo suena, mientras escribe versos de confuso y me- 
lancolico ritmo, con porter en escena sus acerbos dramas espa- 
iioles. Brios y talento no le hacen falta para las grandes Irave- 
sîas. S6I0 el viento inminentr del éxito. 



I.A LITF.RATVRA PF.RUANA 39 1 



Raymuncio Morales de la Torre élabora nienudos cuentos, 
(londe hallan consuelos espirituales lindas limenas que tienen 
du vague à l'âme. Sus Paisajes intimos nos revelan, sobre todo, 
la intimidad en las Vîrgenes de las rocas^ de d'Annunzio. En un 
libro de Versos a fris, Adàn Espinosa y Saldana (Juan del Carpio), 
olvidando los habituales modernismos, ensaya acentos pastoriles 
como las e'glogas de Garcilaso y suspira la rima becqueriana. 

Antonio G. Garland représenta — un caso mas en America — 
la admirable inquietud del aima nômada. Asciende su linda frase 
impaciente, vertiginosa, como un cohete de fuego de artificio; y 
se deshace en el chisporroteo de una sonrisa o queda balanceân^- 
dose — luz suspensa en la noche azul. Pronto nos darâ, estoy se-;- 
guro, libros cordiales y anhelantes. 

Xovelista incipiente pero inspirado es el autor de la Ciudad de 
los tisicos, Abraham M. Valdelomar. Alberto J. Ureta, un poeta 
(lestinado quizâs a grandes éxitos, vuelve también a la antigua 
simplicidad, al ritornelo de una pena que se obstina evocando. 

Julio Hernândez y Federico G. Moore se anuncian solamente. 

En fin, el aima juvenilmente enmaraiîada de Enrique Busta- 
mante y Rallivian obtiene acentos felices en sus Elogios^ ritmos 
de alta elegancia espiritual en La Evocadora^ divagacion de pro- 
sa lîrica. Y dos poetas muertos, José Lora y Jaime Landa, han 
(lejado la imagen de una temprana y refinada melancolia. 

Orientaciones, rumbos prôximos, no se pueden colegir por 
esta literatura de ûltima hora. Los prosistas leyeron en traduc- 
ciones inconfesables a Maupassant, a Oueiroz, a d'Annunzio, y 
recuerdan su lectura alguna vez. Los poetas casi nunca han lefdo 
[lâstima grande! al revolucionario de la lirica, Verlaine, sino en 
la parâfrasis de Rubén Dario. El modernismo continua en pro- 
vincias. No tienen discfpulos Palma y Gonzalez Prada, Ghocano 
es un extranjero. A ejemplo suyo, emigran muchos. Y otra vez, 
como en los mejores tiempos românticos, todo poeta es un di- 
putado que se ignora... 

\ entura GarcIa Calderôn. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO EN i555 



Las fiestas con que celebrô Toledo la «conversion» de Ingla- 
terra, duraron desde el 9 al 26 de Febrero de 1555- De la pro- 
digiosa intensidad de sus pompas y regocijos nos dan cuenta 
dos relaciones, inédita la primera, impresa la segunda, pero de 
tan extraordinaria rareza, que solo se conoce el ejemplar que per- 
teneciô al ilustre Gayangos ( ' ). Por ellas sabemos hasta dônde 
llegô el entusiasmo de los toledanos. «La emulaciôn de hacer lo 
mas y mejor, dice uno de los mâs preclaros historiadores (■^) dp 
nuestra muy noble, muy leal e impérial ciudad, parece que habi'a 
atacado a todos. Si el Ayuntamiento, el clero, los tîtulos y caba- 
lleros, las cofradias y hermandades procuraban dar realce inusi- 
tado a las fiestas, los mercaderes y los menestrales de diversos 
oficios, roperos, zapateros, tejedores de panos, calceteros, carni- 
ceros y sastres, centuplicalian sus esfuerzos por sacar ostentosos 
trajes y ricas preseas, lucir vistosas cuadrillas y comparsas y or- 
ganizar nuevos v mas originales espectâculns. Asi, menudearon 
en Toledo por aquellos dias luminarias y campaneo, procesiones 



( ' ) D. Pascual fué quien diô a conocer esta rareza en su reimpresiôn 
del Viaje de Felipe segundo a Inglaterra, por Andrés Munoz. Madrid, 1877 
(Sociedad de Bibliôfilos espanoles, XV), p. 179. 

(3) D. Jerônimo Lôpez de Ayala y Alvarez de Toledp, coude de (>- 
dillo, vizconde de Palazuelos, en su Discurso de recepcién leido ante la Real 
Academia de la Historia el dta 23 de Junio de içoi. Las notas, ilustracio- 
nes y documentos que acompanan el referido discurso son una mina in- 
agotable de datos relativos a la historia toledana. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 393 



y rogativas, fuegos de artificio, cânticos y mûsicas, corridas de 
bueyes, mascaradas y cuadrillas muy ingeniosas, juegos de sor- 
tija, de naranjazos y de otros géneros, arcos, carros triunfales, 
alegorîas diversas, autos alusivos, farsas y entremeses ridiculos, 
danzas, cabalgatas histôricas y mitolôgicas, toros y canas en Zo- 
codover.» 

Publicamos la relaciôn manuscrita del licenciado Sébastian de 
Horozco ( ■ ) y reproducimos la relaciôn (impresa en Diciembre 
<^^ 1555) de Juan de Angulo. Ambas se custodian en nuestra 
Biblioteca Nacional, siendo sus respectivas signaturas ms. Aa 105 
Cff. T49-i58)yR 10.569. 

Santiago Ai.vakkz (iAMKRo. 



I 



MFIMORIA DE LAS FIESTAS Y ALEGRIAS QUE EN 
TOLEDO SE HIZIERON POR ESTA RAZON 

Sabado, nuebe dias de Febrero del dicho ano de mill y qui- 
nientos y çinquenta y çinco, en la noche, por la nueva que de lo 
susodicho y carta de suso escrita auia venido al dicho illustrissi- 
rno senor arçobispo de Toledo, y aviendolo 61 ya comunicado 
con la çibdad, se hizieron alegrias y se pusieron luminarias en la 
sancta iglesia de Toledo y en el Ayuntamiento y casas arçobis- 
pales y en toda la çibdad, y se taneron de fiesta las campanas, 
y obiera mucho rcgozijo a quoi la noche si no que la agua lo es- 
torvô. 

Otro dia, doniingo, (liez (lias del dicho mes, por la niaîîana, se 



( ' ) Véase el Cancionero de; Sébastian de Horozco, publicado en 1874 
por la Sociedad de Ribliôfilos andaluccs, p. i.n. 



394 SEBASTIAN I)K HOROZCO 

hizo proçesion gênerai de la sancta iglesia de Toledo al mones- 
terio de la Madré de Dios, y el reverendissimo senor arçobispo 
otorgô quarenta dias de perdon a todos los que en ella iuesen, 
para que diesen gracias a Nuestro Senor por tan grand mer- 
ced; en la quai fue su seùoria reverendissima y el corregidot' 
y justicia y regidores y jurados por çibdad, con sus niaças e 
insignias de i^ibdad, y muchos cavalleros y gente çibdadana; 
yban en la dicha proçesion los pendones y cruz y cirios con sus 
dos mayordomos de la Sancta Caridad, en aquel lugar que 
por su antigiiedad y preheminençia tiene sobre todas las de- 
mas, yendo siempre la cruz acompanada de muy honrados co- 
frades, asi cavalleros como çibdadanos; yvan acompailando la 
dicha procession las cruzes y clerigos de todas las parrochias, y 
todos los mayordomos con sus çetros de todas las cofadrias de 
esta çibdad, que son muchos, y cosa de ver cada vno en su lugar 
y antigiiedad, y toda la clerezia y frayles de todas las hordenes 
y monesterios de esta çibdad, y otra gran compaiiia de gente de 
hombres y mugeres con mucha devoçion; hizose la rogativa y 
oracion en el monesterio de la Aladre de Dios, y la proçesion se 
bolbio a la iglesia Mayor, donde ovo sermon y missa solemne. 
Este fue el sancto principio de todo lo demas que despues su- 
cedio. 

Despues de esto se hizieron c salieron en esta çibdad muchas 
proçesiones, asi de todas las ]ierrochias de ella como de moneste- 
rios y cofadrias, desdel dicho dia domingo, diez de Hebrero,hasta 
martes de Carnestollendas, beinte y seis dias del dicho mes; y 
porque las dichas proçesiones y gracias y rogativas que sobre 
esto ovo fueron muchas y en diversos lugares y partes de esta 
çibdad, y en diversos dias, que séria imposible, o a lo menos di- 
ficultoso, contarlos en particular, baste que fueron muchas, y de 
algunas como mas principales y seiialadas haremos mençion en 
los dias que salieron. Lo mismo dizen averse hecho en todos los 
lugares del arçobispado por mandado de su seiîoria yllustrisima. 

En este comedio, desdel dicho dia dnmingo, di^z de Febrero, 



LAS FIESTAS DE TOLEDO ^95 



hasta martes de CarnestoUendas, xvj del dicho mes, se hizieron 
en esta çibdad, asi por cavalleros como por çibdadanos y mer- 
caderes y oficiales y otras gentes de ella, tantas alegrias y fies- 
tas y tantos y tan diverses disfrazes y maxcaras, que nunca los 
vivos vieron ni oyeron dezir que jamas en esta çibdad por cosa 
ninguna tanta fiesta ni tanto regozijo junto se hiziese; porque en 
todo el dicho tiempo en otra cosa no se entendia sino vnos en 
inventar y sacar disfrazes y otros en andar a ver de dia y de 
noche, tanto que ni en Roma, ni en Valençia, ni Barçelona, ni 
otras partes donde se vsan semé jantes maxcaras, se sacaron ni 
inventaron tantas ni taies cosas, a dicho de los que lo vno y lo 
otro y todo abian visto, lo quai todo en particular séria cosa mas 
que curiosa, )- avn quasi imposible poder dezir y escrivir, asi por 
la multitud y diversidad de ello, como por ser esta çibdad gran- 
de y de diversos barrios, donde se hazian y pasavan cosas de dia 
y de noche que vn hombre no era posible estar en todo ni verlo 
todo; pero lo vno en gênerai y lo otro mas principal y mas no- 
table diremos aqui segund mejor se pudiere colegir. 

En este tiempo salieron maxcaras de moros, judios, doctores, 
medicos, deçeplinantes, salvajes, locos, triperos, melcocheros, 
buiioleros, cornudos, romeros, diablos, correos, porteros de co- 
fatirias, caçadores, hermitafïos, negros, negras, portugueses, ama- 
zonas, ninfas, cardenales, monjas, biudas, Çelestina con su cuchi- 
Ilada y su canastico de olores, lençeras, bizcaynas, reyes, pasto^ 
res y avn frayles salieron al principio, avnque la justicia se lo 
prohibio, y otros muchos disfrazes, asi a cavallo como a pie. Ovo 
por las calles sortija con preçios y mantenedores, muchos bueyes 
por las calles corriendolos y otras formas de regozijos. 
■ En este tiempo muchas mugeres se disfraçaron, saliendo dis- 
frazadas a los regozijos con maxcaras, asi a las ancas de otros 
como por si, cosa nueva en esta tierra, avnque en Roma y en 
Flandes y otras partes dizcn vsarse. 

En este domingo, diez de Febrero, salieron muchos disfraça-» 
dos de las formas susodichas, y espeçialmente salieron hismuge» 



39^ SEBASTIAN DE HOROZCO 



res de la mançebia en habites de hombres en vna dança a pie, 
baylando con panderos. Este dia y quatro o cinco siguientes ovo 
puesta sortija en la calle ancha de Çocodover, a la puerta de Pe- 
dro de Ouenca, boticario, donde avia puestos preçios de guantes 
y estuches y espejos y otras muchas cosas, y avia quien mantu- 
viese, y los que ganavan llevavan sus preçios. Y otro dia se pu- 
sieron muchos capones bivos por preçios, para quien ganase, 
puestos y coçidos en el aparador, de manera de ver. Yestava un 
juez de paja o de lana muy bien ataviado, y puesto que pareçia 
bivo, sentado en vna silla en vn tabladillo, y otra vez puesto a 
vha ventana, que dava que mirar a la gente. 1 ambien ovo sorti- 
ja otro dia en la misma calle, a la otra parte, a la pnerta de Fran- 
cisco Ferez, boticario, y otros dias siguientes. 

Lunes, onze del dicho mes, ovo muchas maxcaras y disfrazes 
de las formas susodichas, y esa noche salieron don Pedro de Rir 
bera, hijo del mariscal don Francisco de Ribera, y don Pedro de 
Silba, hijo de don P'ernando de Silba, con otros criados suyos a 
cavallo, y con haciias y enmaxcarados, y con ropas blancas, y 
con mucha musica de trompetas y ministriles anduvieron por la 
çibdad regozijandola, lo quai,' como fue al prinçipio y lo primero, 
paresçio muy bien y dieron ocasion para adelante a los demas. 
Lo mismo hizieron otra noche otros cavalleros de los de Rojas, 
que salieron gran tropel a cavallo, y con hachas y disfraçados y 
mucha musica regozijaron mucho la çibdad, vestidos de cosas 
de por casa todos de blanco. 

Martes, doze del dicho mes, ovo muchas maxcaras y diversos 
disfrazes de muchas maneras, a cavallo y a mula y a pie, y dan- 
ças, y ovo sortija en la dicha calle Ancha, como dicho es, donde 
corrian los que pasavan, y espeçialmente aquel dia, entre otras 
cosas, sàlio vna quadrilla de ynoçentes con las mismas ropas de 
los locos de casa del Nunçio, y con su bacin pidiendo como ellos 
andan. Este dia en la noche salio vna maxcara de vna quadrilla 
de hombres de a cavallo, hijos de vecinos y mercaderes, con 
ropas .contrahechas de los mismos locos, vnas de rasos y otras^ 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 397 

de bocasis amarillos y verdes, y con sus hachas y mucha musica 
de trompetas y atabales y ministriles, y andubieron regozijando 
toda la çibdad, y asi se fueron estas fiestas callentando. 
• Miercoles, treze del dicho mes, ovo tanbien muchos disfrazes 
y maxcaras de diversas formas; espeçialmente este dia y los 
demas salieron infinitas formas de mugeres a cavallo y a mula, y 
ovo sortija y preçios en la dicha calle Ancha, donde cada dia 
concurrian infinitas gentes a las ventanas y por las calles a ver 
lo que pasava. 

Esta misma noche salieron de casa del conde de Çifuentes dos 
carros, el vno en que ivan los ministriles, y el otro, que era un co- 
che ricamente ataviado, en que yvan ciertas personas, vno hecho 
papa, y otros en que se figurava la Iglesia y la bee, y con mu- 
chas hachas aconpaîïando el carre muchos cavalleros y criados 
y amigos del conde, y con la musica dieron vuelta a la çibdad, 
y pareçio muy bien y fue muy buena fiesta, a la quai concurrio 
toda la çibdad por las calles, y esto dio cavsa a los demas carros 
trivnfales que despues salieron. 

Jueves, catorze dol dicho mes, ovo tambien diversidad de dis- 
fraçados; espeçialmente este dia salio la perrochia de Santiago 
del Arrabal con su fiesta, en que salieron mas de çiento y veinte 
cavalgando, los mas a cavallo y algunos a mula, de diversas ma- 
neras de disfrazes, vnos de hombres y otros de mugeres; trayan 
detras a Santiago armado sobre vn bridon encubertado \- arma- 
do, y con mucha musica de trompetas y atabales subieron por 
la çibdad con grandissimo tropel. Fue la cosa para entonces la 
raejor y mas regozijada y de mas gente disfraçada que hasta en-r 
tonçes se avia visto, y a la noche anduvieron con hachas regozi- 
jando la çibdad. Hizieronlo muy bien para ser gente tan pobre, 
avnque para aquello los mas pobres.procuravan de gastar lo que 
mas podian, y si aqui pararan las fiestas, ellos se avrian llevado 
la ventaja. 

Este dia salieron los roperos y sacaron vna c[uadrilla todos a 
cavallo, con marlotas de tafetanes colorados y blancos y cader 



398 SEBASTIAN DE HOROZCO 



nas de oro al pescueço, y capirotes en las cabeças de lo mismo, 
y con musica de ministriles; trayan detras de si al rey de Portu- 
L^al. Hizieronlo muy bien y corrieron sortija en la calle Ancha: 
pudieran pasar por otros mejores donde no se conoçieran. Mu- 
chos de estos salieron otros dias, a lo menos las mismas ropas 
hechas de otras maneras. 

Viernes, quinze dias del dicho mes, avnque hizo mal dia y llo- 
vio, no faltaron maxcaras; espeçialmente salio vna gran quadrilla 
de caçadores, todos vestidos de ropas y caperuças verdes y sus 
adereços de caça en buenos cavallos; llevavan tras si su repuesto 
dos mugeres a cavallo, tanbien vestidas de verde, y vna azemila 
V dos monas. Aquel dia regozijaron estos la çibdad y pareçieron 
muy bien. 

Sabado, diez y seis dias del diclio mes, como ya la cosa se 
iva mas ençendiendo y dando los vnos materia y ocasion a los 
otros, salieron muchas maxcaras; espeçialmente de dia salio vna 
quadrilla de cavalleros de los de Rojas y amigos suyos, en muy 
eçelentes cavallos, con marlotas de carisea blanca y trépas y 
guarniçiones de raso carmesi, enmaxcarados y con mucha aiiusi- 
ca de trompetas y atabales y ministriles de la librea, y jugaron 
a los naranjazos en la calle Ancha, y a la noche andubieron sin 
maxcaras por la çibdad. Esta fue vna muy gentil fîesta, porque 
como eran muy buenos hombres de cavallo y en buenos cavallos, 
y tan bien adereçados, regozijaron mucho la çibdad. 

Este dia, con çiertos disfraçados salio vn carro trivnfal en que 
iva Cupido con su arco, y alrrededor çiertas diosas o ninfas can- 
tando çiertas cançiones, y el carro muy adereçado de arcos y ra- 
mos de laureles o arraihanes. Yva detras del carro vn caballero 
armado de punta en blanco en un bridon; pareçia bien por enton- 
çes, avnqué despues salieron otros mejores carros. 

Este dia salio vna maxcara a pie, que a comun opinion fue la 
mejor y de mas arte de quantas en la fiesta salieron, y fue de 
très hechas mugeres dobladas de esta manera: que llevavan dos 
maxcaras, vna adelante y otra atras, y vn mismo cuerpo y vna 



LAS FIESTAS DK TOLKDO 399 

saya, y asi como llevavan dos braços y dos manos adelante, asi 
llevavan otros dos braços y dos manos atras, que salian de vn 
mismo ho;nbro y de vna misma forma y mangas, y llevavan asi 
mesmo quatro pies, porque en los calcanares yvan hechos otros 
pies como los naturales, por manera que la trasera y delantera 
eran tan semejantes, que si no era llegandose mucho y mirando 
muy bien los ojos naturales al cabo que estavan, no se podia 
discernir quai fuese la delantera o trasera. Llevava cada vna de 
estas un mundo en la cabeça, dando a entender que la muger y 
el mundo tienen cara con dos hazes. Guiabalas vn hombre corco- 
bado, con una giba atras y otra adelante, y con otras dos caras 
y otros braços y otros pies. Yvales taiïendo con un laud, y ellas 
dançando a vna parte y a otra, tan bien hazia tras como hazia 
delante, por desmentir lo verdadero. Fue cosa muy loada y avn 
deseada que saliese otra ve/, y no salieron mas de un dia. 

Este mismo dia sabado llego a la çibdad caria de la serenissi- 
ma prinçesa gobernadora de estos reynds sobre este caso, lo 
quai fue dar ocasion a la çibdad de mas regozijo, y luego entra- 
ron en çibdad el corregidor y Toledo (sic), y se trato d-e correr 
toros; y no obstante que por entonçes no faltô contradiçion para 
que no se corriesen toros, todavia en fin se determinô que los 
oviese y se corriesen el domingo adelante xxiiij del dicho mes y 
se jugasen carias. 

Domingo, diez y siete dias del dicho mes, ovo tantas diversi- 
dades de maxcaras y disfrazes, que no se podria contar, porque 
serian mas de mill personas las que aquel dia se disfraçaron y 
salieron en regozijos, y aquel dia ovo sortija en la calie Ancha 
de Çocodover, con muy buenos preçios y joyas, donde estuvo 
vn mantenedor corriendo con quantos quisieron hasta la noche. 
Ovo tanbien sortija en la calle de la Çapateria de la Obra Prima, 
con muy buenas joyas, donde tambien ovo mantenedor y se co- 
rrio hasta la noche. Ovo tanbien sortija en el callejon de don 
Diego Lopez de Ayala, obrero de la santa iglesia de Toledo, 
donde estuvo vn arco trivnfal con çiertas letras y ençima vn gi- 



400 SEBASTIAN DE HOROZCO 

gante que le guardava, y en cada calle de esta echada aposta su 
arena por amor de los cavallos. 

Este dia los çapateros hizieron su fiesta en la dicha. calle de la 
Çapateria de Obra Prima; y tuvieron su sortija, como dicho es. Y 
vno de ellos salio hecho el principe con vna maxcara al natural y 
ricamente ataviado de sedas y oro y plata, todo hecho aposta a 
su Costa para esta fiesta, y sacô consigo a cavallo guarda de pie 
con la librea del principe y sus alabardas, y guarda de cavallo y 
gente de la capilla, y de esta manera sacô mucha gente cabal- 
gando. Eatava la Çapateria y todas las calles, asi por las ventanas 
como por baxo, tanta gente, que no abia quien pudiese hender. 

Este dia éstos mismos çapateros sacaron a vno hecho diablo 
mayor, cavalgando, y alrrededor de él otros muchos diablos me- 
nores a pie, que hazian grande bulliçio y estruendo, y por ser 
como era este diablo mayor vn piçarro gangoso, hombre muy 
conoçido en el pueblo de todos, dava mas regozijo a la gente, 
segund las cosas yva diziendo y haciendo con sus diablillos. 

Este dia salio vna maxcara muy graçiosa y muy mirada y avn 
muy loada de toda la çibdad, por ir tan al natural como yva, y 
era vna boda de aldea a fuer de la Morana de Avila, de labrado- 
res, todos en asnos, en que y van muchos. Delante yva vn tam- 
borilero disfrazado en su asno, tariendo muy bien, y luego ve- 
nian muchos hombres y mugeres muy aldeanos y de camino, 
con sus sudarios al pescueço y con mochachos delante de si, y 
algunas de las niujeres con criaturas como cjue yvan paridas, 
como aconteçe quando van a las bodas de unas aldeas a otras, y 
muchos de ellos traian la redoma para la novia en vnas mança- 
nas puestas en vnos palos, y las man^anas llenas de reaies hin- 
cados en ellas hechos de lata, y otro llevava vn plato para en 
que ofrecer, con dineros de la ofrenda, y jugava de palo quando 
alguno le metia la mano. Detras venian los padrinosy los novios, 
besandose de rato a rato, y el cura del lugar con vn gesto y vn 
bonete harto de notar y de reir, y el alguazil y el alcalde del 
Jugar, todos tan al propio y al natural en todo, que regozijo mu- 



L\S FIESTAS DE TOLEDO 4^1 

cho este entrâmes, avnque en asnos, porque ymitavan mucho a 
lo verdadero. 

Este dia salio vna quadrilla en muy Buenos cavallos de casa 
de Juan Antonio Pinelo, genoves, que eran sus hijos y de su casa, 
con libreas de marlotas de tafetan carmesi con trépas y guarni- 
çiones de tafetan blanco. Guiavalos Salazar, maestro de la gine- 
ta, con su librea, con mucha musica de ministriles. Fue muy 
buena maxcara y de costa. 

Este dia salio otra maxcara muy suntuosa y muy costosa y no 
menos acompaiiada, la quai sacaron çiertos veçinos y mercade- 
res de la perrochia de Sant Biçente, en que salio vna quadrilla 
de gente de cavallo en muy buenos cavallos, con vn estandarte 
delante y trompetas y atabales y ministriles de su librea. EUos 
venian de marlotas de damasco amarillo con trépas y franjas de 
oro, y capirotes de lo mismo, y sus cadenas de oro, y gentiles 
maxcaras. Detras de estos venia vn carro trivnfal ricamente ata- 
viado con sus arcos de arrayhanes, y en vna silla alta venia C'u- 
pido muy bien vestido, como desnudo, de tafetanes colorados, 
sus ojos vandados y flechando su arco con su aljaba a las espal- 
das. Detras del carro venian seis cardenales ricamente vestidos 
de tafetanes colorados, sus sobrerropas largas y sus bonetes y 
capelos de lo mismo, y sus roquetes debaxo, muy al natural vesti- 
dos y con tanta y mas auctoridad que si fueran verdaderos carde- 
nales. Eue la mas suntuosa cosa que hasta entonçes, y avn des- 
pues, se sacô, en que dizen aver gastado para esto mill ducados. 

Este dia salio otra maxcara muy buena de Paris y las très 
diosas Wnus, Juno y Palas, muy bien ataviadas y a cavallo; mas 
esta maxcara despues en otro dia se saco muy mejor y mas 
acompanada, como adelante se dira. 

r.ste dia, entre otros muchos disfraçados extraordinarios y fue- 
ra de quadrillas seiîaladas, entrô por la calle Ancha vn cavallero 
en vn gentil cavallo, como que venia de camino en posta, con vn:i 
muçeta de cjuero gamuçada muy guarneçida, y su chapeo y bo- 
tas de vaca y espuclas, y traya delante a otro en vn cavallo por 

Rc7>u.' nisp.iriii/u -. — M aé 



402 SEBASTIAN DE HOR07CO 



guia, bien vestido de terciopelo negro y con un baul a las ancas 
y tanendo vna corneta, que pareçio muy bien, y corrio la sortija 
y ganô vnos borzeguis colorados marroquis. Y desta manera pa- 
savan otros muchos, de que no se puede tener quenta. 

Este dia ovo danças a pie, que otros tienpos fueran buenas y 
de ver, y como la cosa cavalgando era tanta, no se hazia caso 
de lo de a pie. Otra dança andava a pic, que manteaban vn hom- 
bre de paja, que era bien regozijada. Y allende de esto avia por 
las calles bueyes que se corrian y cohetes que se echaban, y 
otras maneras de regozijos, donde las bestias, a lo menos cava- 
llares, no han estado este tiempo oçiosas, que se dixo aber dia 
que costava un cavallo de alquiler por vna tarde très mill mara- 
vedis, y vn çapatero para solo este dia domingo aver conprado 
vn roçin por diez mill maravedis, avnque por ventura no los té- 
nia de caudal ni de hazienda, segund era la voluntad con queto- 
dos gastavan sus haziendas por regozijar esta tan buena nueva. 

Este dia, entre los otros entremeses estropajosos, salio vn 
sacamuelas con todo su herramental, y vna niuger a quien saca- 
ba la niuela, y sentavala en vna silla y descarnavasela con un 
cuerno, y despues sacava unas tenazas de herrador, y ella dando 
gritos sacavale vn miembro de hombre tan grande, que no daba 
poco plazer y risa a toda la gente, la quai, como es natural, mas 
se huelga y rie con estas cosas que con las buenas. A este ténor 
salieron vn tripero y vna tripera, cavalleros en sus bestias, y 11e- 
vavan su malcozinado. Ella llevava dos ollas delante en vn seron, 
y con su garavato sacava de la una tripas y de la otra muchas 
naturas de hombre, con que tampoco llorava la gente ni avn las 
damas que los veyan. 

Este dia, estando el conde de Çifuentes y otros muchos cava- 
lleros de su valia a vnas ventanas de Francisco Ferez, boticario, 
en la calle Ancha, viendo pasar estas cosas, tenian muchos gue- 
vos vazios y llenos despues de aguas olorosas, los quales tiravan 
a los que pasavan, y les davan con ellos y mojavan bien a quien 
atestavan. 



LAS FIKSTAS DE TOLEDO 4O3 

A la noche todos los que avemos dicho tomavan hachas y sin 
maxcaras andavan por toda la çibdad corriendo y regozijandose. 

Lunes, xviij del dicho mes, ovo tambien muchas maxcaras de 
diversas maneras, como esotros dias, y ovo sortija en la calle de 
la Çapateria de Obra Prima, donde corrieron muchos y ganaron 
sus joyas, y las calles y ventanas sienpre llenas de gente. 

Este dia entré vna quadrilla de gente, como que venian en 
posta çiertos cavalleros a cavallo, todos bien ataviados, con su 
guia delante, con su corneta y su baul a las ancas, y detras mu- 
cha gente con sayos de terciopelo, y todos sus açotes, acompa- 
■nando a vno muy bien ataviado de cuero: pareçio bien con la 
iuria que pasavan. 

Este dia en la noche fue la fiesta de los criados del reveren- 
disimo seiior arçobispo de Toledo, que fue mu)- eçelente y 
muy costosa, en que dizen averse gastado otros mill ducados. 
Ovo esa noche luminarias en la sancta iglesia de Toledo y en las 
casas arçobispales y en las casas donde a la sazon posava su se- 
noria, que son las que fueron de don Diego de Mendoça y del 
conde de Melito, su hijo, y las comprô el arçobispo, donde ovo 
nmchas hachas de cera por todas las ventanas; y se taiieron las 
campanas de la sancta iglesia de Toledo, y salieron desta mane- 
ra todos los legos con marlotas roçagantes de tafetan carmesi 
con guarniçiones de blanco y trépas y caperuças o capirotes de 
lo mismo y sus hachas de çera ençendidas en las manos, porque 
salieron de noche; y luego vn carro trivnfal altissimamente ade- 
reçado, y en lo mas alto de el yva laFee trivnfando, riquissima- 
mente ataviada y sentada en la silla arçobispal, que es de la 
sancta iglesia, de carmesi y oro, y a los pies en lo baxo yvan 
muchos angeles, que eran los seises de la iglesia, cantando muy 
lindas cançiones al proposito de la fiesta, que por no ser curioso 
y prolixo no se ovieron y pusieron aqui. Yvan detras del carro 
los clerigos todos en habitos de romeros, con sus esclavinas y 
sombreros de los mismos tafetanes y bordones. Yva Santiago 
como romero con muchos moços romeros a pie, con la misma 



404 SEBASTIAN DE HOROZCO 

librea, y los niinistriles de la sancta iglesia de Toledo con ellos 
en habito tanbien de romeros de la misma librea ( ' ). Llevavan 
delante sus trompetas y atabales con la misma librea, y su guion 
del mismo tafetan Colorado, con mucho oro y borlas y las ar- 
mas del arçobispo, que es vn IHS de oro, y asi de esta manera- 
y con tantas hachas salieron de las casas arçobispales y se fueron 
a las donde posava su senoria, y desde alli anduvieron por toda 
la çibdad. Llevavan tanbien delante de si a Lutero cavallero en 
vna bestia con alvarda, vestido como anima en queros, avnque 
debaxo dizen que yva armado, y muchos diablos alrrededor que 
le yvan dando de hachazos y tizonazos. Fue la fiesta muy suntuO' 
sa, y como fue de noche tuvo grand magestad. Estavan las ven- 
tanas y calles tan llenas de gente, que no se podia andar. Esta 
fiesta tanbien dio ocasion a las que despues suçedieron. 

Martes, diez y nueve del dicho mes, por la maiiana, antes que 
amaneçiese, la Sancta Caridad, como lo tiene de antigua y loa- 
ble costumbre hazer prinçipio a todas las otras cofadrias en las 
rogativas, salio de su casa, que es en Sancta Yusta, con su pen- 
don y cruz y seis çirios ençendidos, y los mayordomos con sus 
çetros, y los clerigos que se pudieron auer, y los cofadres que 
se juntaron con sus candelas ençendidas; fue a la sancta iglesia 
de Toledo, y en el Sagrario dixo su missa cantada y hizo su ro- 
gativa, y se bolbio por la puerta del Perdon, y entré en el mo- 
nesterio de la Madré de Dios, dondç tanbien hizo su oraçion v 
rogativa, y se volvio a su casa sin mas pompa de ministriles ni 
otros gastos que en este caso hazen las otras cofadrias. Esta co- 
fadria es la guia y espejo de todas las otras, porque en saliendo 
ella con su rogativa luego sale la Madré de Dios y la Vera Cruz 
y las Angustias. 

Este dia martes tanbien ovo muchas maxcaras, y ovo sortija 
en la calle de la Çapateria y en la calle de la Triperia. Espeçial- 



Y cicrtos carden.iles como romeros. 



I 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 4O5 



mente ovo vna dança de judios con sus oes coloradas, muy al 
propio en los gestos y vestidos, avnque para l'oledo es odiosa 
mercaderia judios. Esta dança sacaron los texedores de panos. 
Ovo otra dança a pie muy donosa de muchos asturianos ves- 
tidos de lienço, que baylavan muy bien con vn tamboril, y Ue- 
vavan por dama vna mula o yegua vestida y emparamentada y 
puesto vn verdugado, y ella tocada como asturiana con vn toca- 
do muy alto y lleno de corales y espejos, y a tienpos le davan 
colaçion de bunuelos en vn plato, y ella los comia. Fue cosa 
bien notada y de reir. 

Este dia tornô a salir la boda de aldea a pie con su tanboril, 
y con el virgo de la novia, que era vna savana ensangrentada 
en vn gran plato. Baylavan muy gentilmente, y asi bailaron de- 
lante del reverendisimo seîïor arçobispo, de que se holgô mu- 
cho, y el alcalde llamava al escrivano para que dièse testimonio 
del virgo, y con esto y otras cosas donosas que hazian dava 
mucho plazer. 

Este dia ovo sortija en la calie de la Triperia, donde salio de 
casa de Juan Antonio vna quadrilla de gente de cavallo con li- 
breas de otros dias, y otros que se allegaron y corrieron. 

Este dia salio la procession de la cofadria de la Sangre de 

Jesucristo, que tienen su capilla en Çocodover. Estos acompanan 

a los que van a justiçiar hasta la horca, y el que va a morir Ueva 

su ropa, que es colorada, }' vna caperuça de lo mismo, y en la 

horca se la desnudan y se le viste la ropa verde y caperuça de 

la Sancta Caridad, porque asi fue concordia entre estas dos co- 

fadrias. Esta cofadria de la Sangre de Jesucristo saca para este 

acte solo de ir con el ajusticiado la cruz verde de la Sancta Ca- 

• ridad, diferenciada con ciertos escudos de las plagas. Despues aca 

saca su cruz colorada, de consentimiento de la Sancta Caridad. 

Miercoles, veinte dias del dicho mes, salio la procession de la 

cofadria de la Madré de Dios, juntamente con los frayles del 

monesterio de Sant Juan de los Reyes, de la orden de Sant 

Francisco, y fue vna muy solemne procession, con mucha musi- 



406 SEBASTIAN DE HOROZCO 



ca de trompetas y atabales, niinistriles y cantores, y muchos 
clerigos, y mucha çera, y mucha gente que yva en ella. Sacaron 
a Nuestra Senora muy ricamente ataviada, con vn pavellon o 
sombrero que llevava vno en vna vara como en Indias, porque 
aquel dia hazia nublado y queria Uover. El que llevava el pen- 
don yva ricamente vestido a su costa, porque llevava vn sayo 
de terciopelo blanco, y gorra y calças y çapatos, y vna ropa de 
terciopelo azul con mucha trença y chaperia de plata, todo hecho 
aposta para este efecto y no mas. 

Este dia ovo tambien muchas maxcaras de diuersas maneras, 
)' ovo sortija en la calle de la Çapateria, )' en la Calçeteria, y en 
las tendillas de Sant Nicolas. 

Este dia salio vna muy solemne maxcara, avnque para el 
tiempo a algunos no pares(,io bien, todos a cavallo y con su mu- 
sica, en que yua vn cavallero degollado, con la cabeça cortada 
y caida hazia atras, y muchos enlutados con el. Venia la muger 
enlutada llorando y pidiendo justicia, con vna soga al pezcueço. 
Venian muchas mugeres descabelladas llorando y messandose. 
Este dia hizieron su fiesta los calçeteros, que fue muy solene 
y muy regoçijada y costosa, en que salieron todos a cavallo con 
sus trompetas y atabales y ministriles de su librea, y delante 
vno que llevava el estandarte en vn bridon muy bien adereçado_ 
Yva vestido de terciopelo pardo, guarnescido de felpa blanca, 
de sayo y calças y çapatos y gorra; yva muy galan a su costa. 
Ellos yvan de très libreas: la tercia parte de marlotas y capiro- 
tes de tafetanes pardos, guarneçidos de tafetanes amarillos y 
colorados, con cadenas de oro y otras cosas de oro, y la terçia 
parte de tafetanes amarillos con guarniçiones y trépas de tafeta- 
nes pardos y colorados, y la otra terçia parte de tafetanes colo- 
rados con guarniçiones y trépas de tafetanes amarillos y par- 
dos, con sus cadenas de oro, y cada vno lo mas rica y mas ga- 
lanamente que podia; yvan con buen conçierto, primero los 
de vna librea juntos y luego los de otra y luego los de la otra. 
Llevavan detras vn carro trivnfal muy bien adereçado de sus 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 4O7 

arcos y ramos de arrayhanes y laureles, y en el yva trivnfan- 
do la Fama en vna silla alta, y abaxo a las quatro esquinas qua- 
tre virtudes: Justicia y Fortaleza, Temperança y Prudençia, 
cantando canciones al proposito de la fiesta, especialmente vna 
que dezia: 

Felipe castellano 
convirtio al pueblo profane; 

y detras del carro yvan çiertos romeros con sus esclavinas y 
sombreros de las mismas colores y sus bordones. Anduvieron 
de dia por la çibdad con sus maxcaras, y llevavarr en las manos 
vnas como lançitas en vnas varas pequeîïas, con sus veletas, por- 
que otras armas no dexô la justicia sacar, y a la noche sin maxca- 
ras y con hachas de çera anduvieron por la c^ibdad regozijando- 
la. Hizieronlo niuy bien y gastaron muchos dineros de sus boisas 
en la fiesta. 

Jueves, veinte y vn dias del dicho mes, este dia ovo muchos 
disfraçados. Especialmente salin vna maxcara muy buena y muy 
al propio, en que salio vno hecho el rey de Fez, tuerto, que vino 
a esta çibdad, en vn cavallo y muy al natural vestido de moro 
como el, y la maxcara tanbien muy al propio con su parche 
blanco en el ojo, y çinco o seis morilles a pie con el, como el 
dicho rey traya quando vino a esta çibdad y poso con el arço- 
bispo de Toledo. 

Este dia los carniçeros hizieron su fiesta en la plaça Mayor, y 
atajaron las calles con talanqueras, y corrieron dos toros muy 
buenos, donde concurrio mucha gente. 

Y porque en este dia ay poco que contar, es de saber que en 
vno de los primeros dias de las fiestas salio vna maxcara de dos 
en sendas mulas, y con vna trompeta delante, muy enlutados, y 
fn las caperuças altas de luto que llevavan sacaron cada vno un 
par de quernos muy bien puestos, y Uevava cada uno su retulo; 
el vno que dezia: Atendite et videte si est dolor sicut dolor meus] 
y el otro que deçia: Solatium estmiseris socios habere penarum. El 



408 SEBASITAN DE HOKOZCO 



trompeta tambien Uevava un cuerno en la cabeça. Esta maxcara 
tan peligrosa sacaronla dos mancebos, porque si fueran casados 
no es de créer que osaran burlarse con el cuerno. 

Viernes, veinte y dos dias del dicho mes, salio la cofadria de 
la Vera Cruz del monesterio del Carmen, con los frayles del di- 
cho monesterio y con el cura i clerigos de la Madalena, nuiy 
suntuosamente, con sus ministriles y cantores y su cruçifixo 
muy devoto, el quai Uevavan quatro clerigos en vna andilla, y 
mucha çera y gran copia de gentes. Hizo su rogativa delante del 
altar mayor de la sancta iglesia y en el Sagrario. 

Este dia ovo gran copia de disfraçados, como esotros dias. 
Espeçialmente salio vna quadrilla de cavallo con ropelas corlas 
y capirotes de tornasoles de sedas de colores, y vna dama de- 
tras de todos, y Uevavan delante vna trompeta. 

Este dia salio otra maxcara de dos de cavallo, que por detras 
eran mujeres y Uevavan atras otras maxcaras de mugeres, y sus 
cuerpos y braços y sus sayas muy bien puesto todo, y eran de 
las que en otro dia avian salido dobladas, como arriba es dicho. 
Todavia despues de esta manera pareçian bien. 

Este dia salieron los familiares del Sancto ()fi<;io de la Sancta 
Inquisition de Toledo, que son muchos, hombies honnados y 
cristianos viejos, y salieron todos en muy buenos cavallos y con 
gran tropel de trompetas y atabales y ministriles. Yva delante 
el pendon del Sancto (^fiçio que suele salir en los auctos tle la 
Fee. Llevavale Juan de la Orta, espadero, el quai a su costa yva 
ricamente ataviado, porque Uevava vn sayo de terciopelo blanco, 
y calças y çapatos con muchas guarni^iones de oro y plnta, y 
un jubon de carmesi todo golpeado y Ueno de cabos y botones 
de oro y aforrado en tela de oro, y un capirote con infmito oro 
y piedras, y vna grand cadena de oro, y su maxcara. Yva de- 
lante vn paje en vn cavallo, vestido de raso blanco, que le Ue- 
vava vna gorra ricamente adereçada, y seys moços de espuela a 
pie, de pano blanco y guarniçiones y gorras de raso carmesi, 
con unos bastones en las manos pintados de las mismas colores. 



I-A.S FIESTAS DE TOLEDO 4O9 

Yvan todos con marlotas de pafio blanco y guarniçiones y trépas 
de raso carmesi, y cadenas de oro y mangas de oro ( ' ), y dos 
de ellos yvan de damasco blanco y trépas y guarniçiones de 
raso verde muy bien adereçados y en buena orden. Llevavan 
detras un carro trivnfal en que yva trivnfando la Fe sentada en 
vna silla alta, y a las esquinas la Misericordia y la Verdad y la 
Paz y la Justicia, muy bien ataviadas, cantando cançiones al pro- 
posito, especialmente vna que dezia: 

Misericordia y Verdad, 
Justicia y Paz se han juntado 
y a la Fee han ensalçado. 

\ van detras acompaîiandolos la Justicia y algunos olîçiales 
del Santo Ofiçio, y el conde de Çifuentes y muchos otros cava- 
lieros. Fue fiesta muy suntuosa; y a la noche sin maxcaras y con 
hachas de çera anduvieron por la çibdad regozijandola, sino (jue 
ell agua los impidio. 

Este dia estuvo puesto en la Lonja vn hombre de paie, arma- 
do con un escudo en el lado izquierdo, y en el braço derecho 
vna talega de arena hincada en vn madero, y andabase alrede- 
dor, y en tocando en el escudo bolvia y daba con la talega de 
arena a f[uien pasava y le dava, que no fue poco regozijo para 
los mochachos. Desta manera andava toda la çibdad regozijada. 

Sabado, veinte y très del dicho mes, este dia salieron gran co- 
pia de maxcaras extraordinarias como los otros dias, y mas las 
seîïaladas que adelante en este dia se pornan. 

En este dia los curas y benefiçiados de esta çibdad hizieron su 
rogativa y dixeron su missa cantada con candelas ençendidas en 
el Sagrario de la sancta iglesia de Toledo. 

F-ste dia salio la procession de la cofadria de los Angeles, 



( ' ) Todos llevavan vnos escudos de. Santo Domingo pcquenos en los 
hombros. 



4IO SEBASTIAN DE HOROZCO 

que es en Sant Nicolas. Esta hermanada con la Sancta Caridad, 
y asi llevavan prestados el pendon y palotes de çirios y baule» 
de candelas y porteros y otras cosas de la Sancta Caridad. Esta 
proçesion con la perrochia llevavan al Angel Custodio de esta 
çibdad y a Nuestra Seîïora ricamente ataviada, y musica de mi- 
nistriles, y mucha çera, y grand copia de gente. Hizo su rogati- 
va en el altar mayor y en el Sagrario de la sancta iglesia de 
Toledo. 

Este dia ovo sortija en Sant Salvador y en barrio del Rey, y 
estuvo puesto el hombre de palo armado en la Lonja, como arri- 
ba es dicho. 

Este dia sacaron su fiesta los sastres, no menos de ver y cos- 
tosa que las demas dichas. Salieron grand copia de ellos, todos. 
a cavallo. Llevavan sus tronpetas y atabales y sus ministriles, 
vestidos vnos como romeros y otros de otra manera. Yva delan- 
te vn estandarte, y el que le llevava era vn hombre grande y de 
buen gesto, y yva vestido como tudesco o aleman de blanco y 
morado, en calças, y fuera todo golpeado, y las calças abiertas 
por los muslos, que se le pareçian las piernas, y muy al propio, 
por diferençiarse de los demas que avian salido, y fue cosa que 
paresçio muy bien. El estandarte era de tafetan azul y blanco, y 
en vna lança de armas pintada de blanco y azul, en vn grand 
cavallo estranjero, que era del conde de Çifuentes. Todos ellos- 
yvan con marlotas blancas de paîïo con guarniçiones y trépas de 
raso azul y capirotes de lo mismo, con cruzes grandes de la Tri- 
nidad en los pechos, y sus lanças de armas en las manos, sin 
hierros, todas pintadas de blanco y azul, y muchas cadenas y 
cosas de oro, cada vno como mejor podia. Llevavan detras vn 
carro triunfal muy bien adereçado, en que yva trivnfando la Vic- 
toria y otras virtudes con ella, cantando cançiones al proposito. 
Espeçialmente dezian vna que dezia: 

Dale gran Victoria, 
Nuestro Redentor, 
a Felipe, gran seiior. 



LAS FIESTAS- DE TOLEDO 4II 

Llevava el carro vn bestion como sierpe, que y va ençima de 
la bestia que lo tirava; y otro como este llevava el otro carro de 
los familiares del Sancto Oficio. Esta fiesta fue muy buena y les 
costo muchos dineros. A la noche anduvieron sin maxcaras y 
con hachas de çera corriendo y regozijando la çibdad. 

Este dia salio otra maxcara muy mas loada que todas las 
arriba dichas, avnque todas buenas, que fue vna quadrilla de 
mançebos, çibdadanos y mercaderes, en muy gentiles cavallos, 
con tronpetas y atabales y ministriles con librea, en que salian 
Paris y las très diosas Juno y Venus y Palas. Estas todas yvan' 
muy ricamente ataviadas de sedas y oro, y sus coronas de plata 
y oro. Salian tambien con ellas Jupiter y Mars y Mercurio; to- 
dos estos dioses al modo poetico muy bien adereçados. Salia 
tambien Tolomeo con su esfera en la màno. Salian tambien las 
nueve musas y çiertas ninfas muy ricamente ataviadas de sedas 
de diversas colores, y avn telas de oro con sus ricos tocados y 
cabellos. Llevavan ençima de las cabeças vnas guirnaldas, que 
muchas de ellas eran de sedas verdes, con muchas clavellinas y 
flores de sedas de colores, y otras de arrayhan y flores y muy 
lindas maxcaras. Entraron en Çocodover por la calle de Barrio 
de Rey, estando esperando esta fiesta toda la justicia y cavalle- 
ros e infinitas gentes cavalgando y a pie en Çocodover, donde 
jugaron con adargas a los naranjazos, y regozijaron mucho la' 
çibdad. Llevavan delante sus estandartes muy bien adereçados, 
que eran dos, el vno de tafetan pardo con vnas vénéras y vnas 
Hamas blancas, y el otro de tafetan Colorado con vn dios Cupi- 
pido en el, flechando su arco, y los que los llevavan yvan rica- 
mente ataviados. Estando jugando a los naranjazos, entraron por 
la calle Ancha los sastres en su orden de dos en dos, y dieron 
buelta a la redonda a Çocodover, quedando en medio de la pla- 
ça las dichas diosas y dioses y musas jugando, que pareçio cosa 
hecha adrede y fue acaso. Esta fiesta fue muy buena, y a pare- 
çer de todos hizo ventaja a todas las otras, asi por la invençion 
como por los buenos atavios. 



412 SEBASTIAN DE HOROZCO 



Domingo, veinte y quatre dias del dicho nies, ovo muy gran 
fiesta de toros y juego de canas en Çocodover. Ovo ocho toros 
muy Buenos, y jugaron a las caîias treinta cavalleros muy rica- 
mente adereçados y en muy eçelentes cavallos. Salieron dos qua- 
drillas: vna sacô don Antonio de Fonseca, comendador de San- 
tiago, corregidor de Toledo, y con él Vasco de Acuna, y Diego 
de Merlo, y don Ruy Lopez, y don Juan de Arellano, y Diego 
Garcia de Toledo, y el alguazil mayor de Toledo, y don Diego 
de Ayala, y vn hijo de don Ruy Lopez, y otros cavalleros, con 
que se cunplieron los quinze desta quadrilla. Estos sacaron mar- 
lotas de terciopelo negro, todas bordadas, y recamadas de oro y 
capellares de damasco amarillo bordados y recamados y con ra- 
pazes de oro. La otra quadrilla sacô don x'Vlonso Tellez Giron, 
seiior de la Puebla de Montalvan, comendador de Santiago, y con 
él don Francisco de Rojas, y don Francisco su hijo, y don Juan 
de Rojas, y don Antonio de Rojas, sus hermanos, y don Pedro 
Fajardo, y otros cavalleros, con que se cunplio la quadrilla. Estos 
salieron con marlotas de terciopelo azul bordadas y recamadas 
con oro y plata, y capellares de damasco azul bordados y reca- 
mados de oro y plata, y rapazes de plata. Fueron ambas libreas 
muy ricas y muy vistosas. Llevavan los azules atabales y trom- 
petas y ministriles vestidos de librea de tafetanes azules y blan- 
cos. Jugaron a las canas gran rato y muy bien. Fue muy buena 
fiesta, que pudiera pasar delante de qualesquier principes. A la 
puerta de la posada del yllustrissimo senor arçobispo de Toledo, 
en sus casas que fueron de don Diego de Mendoça, jugaron tan- 
bien, y de noche anduvieron con hachas de çera por la çibdad. 
La quadrilla de los azules çenô en casa de don Francisco de Ro- 
jas, y la de los amarillos, en casa del corregidor. 

Este dia domingo, que fue dia de Sancto Matia, por la manana 
salio la proçesion de Santo Ysidro, que es en el Arrabal, con sli 
sancto muy aconpanado de clerigos y de mucha gente y çera, y 
a la sazon que llegô a la iglesia començava a prédicat entre lOs 
dos coros vn frayle agustino, a cuya cavsa la proçesion Uego ai 



LAS FIKSTAS DE TOLEDO 413 

Sagrario y pasô de largo, y no tuvo lugar de hazer su rogativa 
entre los dos coros ni al Sagrario, como las otras. 

Lunes, veinte y çinco dias del dicho mes, avnque la gente ya 
andava cansada, no dexô de aver algo, porque salio vna dança 
de gitanas muy buena, y tanbien salio vna quadrilla de gente de 
cavallo con ropas de las fiestas pasadas, y llevavan vna dama en 
vna mula con vn sillon, que se yva amoxcando, y otras cosillas 
menudas, de que no se puede tener tanta quenta. 

Este dia sacaron los çiegos su fiesta y salieron de esta manera: 
Llevava vn ciego un pendon Colorado, con muchos ojos blancos 
sembrados por el, y luego venia vn carro muy enrramado y con 
vnos arcos de flores, y en el carro venian diez çiegos haziendo vn 
retrato de los diez mandamientos, por manera que cada vno de 
ellos era vn mandamiento. Yvan vestidos de sobrepellizes y 
cosas de iglesia, y vno de ellos hazia el argumento diziendo que 
alli se representaban los diez mandamientos de la ley, los quales 
avia muchos dias que en Ingalaterra estavan revelados, y que ago- 
ra se reduzian al gremio de la Iglesia y al Papa, y este ensalçava 
mucho la fiesta, diziendo que si Dios por hallar vna obeja per- 
dida mostrava tanto plazer, quanto mas lo abiamos de tener por 
hallar tantas ovejas perdidas. Y asi cada vno de ellos al propo- 
sito dezia sus copias, y al fin tanian viguelas de arco y çinfonias 
que llevavan, y de esta manera anduvieron por toda la çibdad 
con hartos o} entes y gentes que los salian a mirar. Y al reveren- 
dissimo sefîor arçobispo a su puerta, y estando el a vna ventana, 
le representaron el aucto y le hizieron vn notable introyto loan- 
dole porque tan buen discipulo sacô en el principe nuestro seiîor, 
y el les mandô dar hachas, con que de noche anduvieron por las 
calles haziendo fiesta y regozijo. 

Este dia lunes por la manana salio la cofadria de la perrochia 
de Santiago del Arrabal, con muchos clerigos y mucha çera y 
gran copia de gente, y su musica de ministriles. 

Martes, veinte y seis dias del dicho mes, dia de Carnestollen- 
das, por la maiiana salio la procession de Sant Andres con Nues- 



4^4 SEBASTIAN DE HOROZCO 



tra Senora ricamente ataviada, y mucha gente y mucha çera y 
su musica de ministriles. 

Este dia, aunque no faltaron algunos enmaxcajados, que fue- 
ron pocos, todo el regozijo y fi esta de la gente fue en el campo, 
a donde salio infinita gente por todas las puertas y puentes de 
esta çibdad a holgarse, que avia muchos dias que asi por cavsa 
de ]as aguas como por las dichas fiestas no salia gente al campo, 
y asi ovieron fin las dichas fiestas, que por aver sido tantas y 
tan notables quisimos de ellas hazer notable quenta y mencion, 
segund de suso es dicho. 

Es de notar que todas estas fiestas y todo quanto en ellas se 
hizo y gasto fue de voluntad de todos los que las hizieron y gas- 
taron, sin aver sido compelidos ni mandado a ninguno de ellos 
que lo hiziesen, como en algunas otras fiestas se suele mandar a 
los oficiales que saquen algunos juegos o danças o otras cosas 
semejantes, y por tanto les es mas de agradesçer y tener en 
mucho esta (^ibdad y cavalleros y vecinos de ella, que por solo 
el zelo de cristianos y holgarse del bien de los proximos quisie- 
sen gastar tantas sumas de dineros. 

Es tanbien de notar que en todas estas fiestas, quanto dura- 
ron de dia y de noche, no ovo ruido ni question, ni se desenvay- 
nô espada, sino todo con mucha paz y amor. 

Tanbien es de saber que en vn dia de los de las dichas fiestas 
muchos oficiales carpinteros y de otros ofiçios quisieron salir de 
casa del conde de Çifuentes con vna muy galana çuiça de gente 
de pie muy bien adereçada, y por razon de los arcabuces y armas 
la justicia no les dio licencia para salir, aunque querian gastar 
muchos dineros en salir muy bien adereçados, y asi se quedo por 
hazer aquel regozijo. 

Todo lo quai asi pasô y salio en las dichas fiestas es verdad, 
como desuso esta escrito, por que yo, el licenciado Ilorozco, que 
este tratado compuse y escrevi, lo vi todo por mis ojos y me 
halle présente a todo, y avn es posible que oviese otras cosas 
mas que yo no viese, avnque yo aposta para este efecto de poner- 



LAS FIESTAS DK TOLEDO 4I5 



lo por memoria procuré de ver todo lo que pasaba, y avn despues 
aca me he informado que en vn dia de los susodichos salio vn 
carro bien adereçado con vnos salvajes y vnas ninfas que yvan 
tanendo çiertos instrumentes y cantando, y de otras cosillas y 
disfraçes de reir, que como era tanto no es posible poderse todo 
particularmente poner. 



FIN DE LAS ALEGRIAS 



Despues de lo quai, para dar gracias a Nuestro Senor por esta 
tan senalada merced que hizo a los del reyno de Ingalaterra, y 
para suplicarle fuese servido de hazer lo mismo con los demas 
hereges y luteranos y reduzirlos al verdadero camino, y por la 
paz y sosiego de los principes cristianos, nuestro muy sancto 
padre Julio, papa terçio, conçedio un plenissimo jubileo con 
ayunar très dias y confesar y comulgar y hazer oraçion por lo 
susodicho, el quai se publicô y predicô en esta çibdad de Tole- 
do, juntamente con la bula de la Cruzada, domingo postrero dia- 
de Marco de 1555 afios, y lo ganaron infinitas gentes a gloria y 
honrra fie Dios Nuestro Seiîor, el cjual sea loado por sienipre 
jamas. Amen. 

Avnque despues de todo esto pareçe el dicho reyno de Ingla- 
terra aver tornado a ereticar y quedarse perverso y daîiado y 
fuera de nuestra sancta Fee, avnque muchos todavia abria y abrâ 
en el buenos. Nuestro Senor, por su piedad, sea servido de aver 
misericordia de aquel reyno y reduzirle a su sancto gremio. 



4l6 JUAN DE ANGULO 



II 

FlOR de LAS' SO (I LENNES ALEGPIAS Y FIESTAS QUE SE HIZIKRON 
EN LA IMPERIAL || CIUDAD DE ToLEDO POR LA CONUERSION DEL 
REYNO DE InGALATERRA. CoMPUE || STA POR lUAN DE AnGULO, VE- 
ZINO DE LA DICHA CIUDAD, NATURAL DEL VaLLE DE || AnGULO. Di- 
RIGIDA AL ALTISSIMO Y PODEROSISSIMO SENOR D(JN FiLIPPE, |j REY 
DE NaPOLES y SiCILIA y DE InGALATERRA y GRAN PRINCIPE || DE 
EsPANA, NUESTRO SENOR. TrATASSE EN ELLA LA CONUER || SION DE 
LOS INGLESES. AcABOSE EN EL ANO |j DE MDL.V. ( ■ ). 

Altissimo y pudeiosissinio sefior: 

Philipo, rey de los Macedones, alabaua a sus dioses por auer- 
le dado al magno Alexandre en tiempo que florecia el no menor 
Aristoteles, por le tener por amparo de sus obras, a quien 
las dedicaua. Assi puedo yo, aunque menos, con mas deuido 
animo dar gracias al soberano y solo Dios verdadero por auer- 
me dado a vuestra real magestad en el tiempo que yo me atre- 
ui a componer la présente obrezilla, con el diuino fauor de Dios 
y con el de vuestra magestad, sobre las solennissimas alegrias y 
fîestas que en esta impérial ciudad de Toledo se hizieron con 
tan deuido animo por la conuersion del re3'no de Ingalaterra, en 
honrra y gloria de Dios y ensalçamiento de la santa fe catholica, 
y en amor y seruicio de vuestra magestad, a quien Dios Nuestro 
Senor dio tan marauillosa vitoria, iuntamente con la magestad 



(') 4.° Portada con un escudo. 3 1 ' f f . num. + i al principio sin 
numéral-. Por error dice: fol. 12 en vez de fol. 14, y fol. 22 en vez de 
fol. 23. El fol. 2Q esta sin numerar. Tiene algunas notas mss. de letra de 
la época. 

Nôtese que a la cabcza de las p iginas de todo el libro figura la siguien- 
te menciôn: tratado primero. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 417 

de la muy alta y esclarescida princessa y reyna Maria, nuestra 
senora, vuestra aniantissima muger y compaiiera, a quien tam- 
bien, en conformidad de vuestra magestad, nie atreui a dedicar 
esta mi pequeiîita y mal compuesta obrezilla, no porque clara- 
mente no conozca ser temerario atreuimiento osar yo consagrar 
tan baxo trabajo a tan alto y esclarecido lugar. E assi, humil- 
mente por el suelo postrado, pido y suplico a vuestra magestad, 
si alguna culpa por el atreuimiento en esta se me atribuyere, me 
absuelua la buena intencion y fin mio, que fue mi pensamiento 
en la présente dar a entender a todo el mundo lo que con tanto 
plazer en esta dicha ciudad se hizo, confessando y diuulgando 
todos con tan deuido amor y dulzes bozes y cantos las resplan- 
descientes y marauillosas obras de vuestra magestad. Escuseme 
tambien, poderosissimo seîîor, la manera y buen desseo que tuue 
de seruir a vuestra magestad en la recoleccion de lo que en esta 
dicha obra con verdad cuento, que no con poca diligencia hize 
memoria dello, aunque no fue en mi mano ver todo lo que ma- 
rauillosamente pass(') y se hizo. Assi que con justo titulo, altis- 
simo seîîor, deuo yo dedicar a vuestra magestad esta mi peque- 
nita obra, por amparalla con tan altissimo fauor y nombre y con 
tan catholica y christianissima herudicion, especial siendo vn 
([uento tan alto y sabroso de las marauillosas flores y sazonado 
y marauilloso fruto que vuestra magestad y la altissima >■ escla- 
rescida reyna Maria, nuestra seîïora, aueys dado en vn mismo 
tiempo en orden de tan alto matrimonio y sacra vnidad, tan dig- 
no do magnificacion y alto loor; a quien Dios Nuestro Seîîor en 
esta vida concéda triumpho \ vitoria contra los infieles de la fe 
catholica y contra el enemigo del linage humano, y en la otra 
beatitud eterna. 



Rjs'ue IliSpnMUjue. — M. 



4l8 



JUAN DK ANGULC) 



l/z'Slnssimn y )eue?'endissuuo seùor ( ' i; 

Despues de auer dedicado esta obrezita mia a la real mages- 
tad, me parezio de recomendarla a vuestra senoria illustrissima, 
con el fauor y authoridad del quai todas estas fiestas y reg-ozijos 
se celebraron y con cuya merced esta obra se imprime. Vuestra 
senoria como cosa propria y de su casa y cosa la mire y fauo- 
rezca, para que, en ausencia de su real magestad, tenga a vues- 
tra senoria por ])roprio fauor y amparor, &c. 

EXORTACION DEL AUCTOR 



Leuante el entendimiento 
huyendo de los pecados 

desta vida, 
no dando consentimiento 
que seamos sojiizgados 

de su cayda. 



Y jiues es tras lo que vamos 
de la otra vida pei fecta 

su dulçura, 
miremos que proueamos 
que cl demonio no nos meta 

en estrechura. 



Pues es liien nos leuantcmos 
si durmiendo hemos cstado 

en este suelo,' 
y que todos recordemos 
en Dios, que nos ha criado 

para el cielo. 



Mirando que aquel gozar 
de las cosas ( -^ ) ya passadas 

y présentes, 
se passa como un sonar 
de cosas no ymaginadas 

en las mentes. 



A cuya eterna morada 
vamos por la fe guiados 

sin parar, 
la quai nos esta guardada 
si fueremos apartados 
de pccar. 



Y quel tiempo ma] gastado 
emos de dar cuenta del 

en vn punto, 
siendo a todos demandado 
por justo y recto niuel 

todo iunto. 



( ' ) De letra ms. del siglo xvi: — «don JQ. Martincz Siliçeo, arçobispo de 
Toledo». 

(*) jÇ/ /i?.v/o.- «cosos». 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



419 



Pues siendo assi, qiiien nos ata 
o quien quita nuestro ser 

y razon 
(jue no veamos lo que mata 
y cie<^a nuestro saber 

V aficion? 



Luego en nada no tengamos 
esta nuestra vanagloria 

del tener, 
pues tan poquito duramos 
en el mundo y su memoria 

y su plazer. 



Y que a nuestra inclinacion 
con la razon no atajemos 

deste mal, 
vsando de la razon 
que en el anima tenemos 

naturalr 



Sino todos de oUiidar 
procuremos el conte nto 

que nos da, 
pues a nuestro despesar 
en vn pequeno momento 

se nos va. 



Que si se miran y catan, 
son deleytes de tristura 

los de aca, 
pues a los que mas los tratan 
vemos en mas estrechura 

para alla. 

Viendo quel que mas sostiene, 
(juando prospero lo vemos, 

le acontece 
quel y todo lo que tiene 
V nos con lo que tenemos 
no amanecc. 



Queenatjueste mundo andamos 
de contino de partida 

presurosa, 
hasta (jue al punto llegamos 
del partirnos desta vida 
trabajosa. 

Teniendo aqueste morir 
tan cierto y tan oluidado 

de contino. 
recelando aquel partir 
que nos ha de ser forçadf) 

de vr camino. 



Y siendo assi que gnstamos 
en este mundo cngailoso 

este trago, 
en el nos regozijamos, 
mostrandosenos sabroso 

con alago. 

Y assi qu.indo no pcnsamds 
se nos Uega este apartarnos 

deste gozo, 
que, si bien lo contemplamos, 
procura a todos dexarnos 

con çolloi,v). 



El quai todos recela mos 
por nuestras culpas ])ecad()S, 

aunque vemos 
(^ue por mas qae nauegamos, 
tras nuestros antepassados 

yr tenemos. 

Y pues no se nos escusa 
este camino tan cierto 

y tan trillado, 
no esté nuestra aima con fusa 
en este mundo desicrto 

ni en pecado. 



420 



JUAN DE ANGULO 



Porque quando se llegarc 
el tirmpo de nos partir 

deste mundo, 
no vaya si ansi se hallare 
nnestra aima a siempre morir 

al profiindo. 



Sino, pues Dios la crin 
en los cielos semejante 

a su esencia, 
que buclua donde nascio 
a ser gloriosa y triumfante 

en su presencia. 



INVOCACION DEL AUC lOR 



A mi Dios inuoco yo, 
y a su glorioso fauor 
muy benigno, 
a el que meredimio 
y es y fue nuestro hazedor 
vno y trino. 

A el, ques la claridad 
de aquella eterna morada 

y summa gloria, 
ruego yo con humildad 
acabe aquesta jornada 

con vitoria. 

Tambien inuoco dé luz 
a mi ciego entendimiento 

y tan turbado 
a el que se puso en cruz 
por nuestro leuantamiento 

del peccado. 

Y tambien inuoco a vos, 
madré de consolacion 

y soberana, 
de quicn el Hijo de Dios 
tomô forma de varon 

en carne humana. 

A vos que, avnque le pariste,s, 
entera y sin corrupcion 
os guardô, 



tan pura como nacistes, 
segun vuestra concepcion 
nos declarrt. 

En vos su diuinidad 
por nuestro amor se humanando 

con clemencia, 
y con suma caridad 
a este yugo se ligando 

de paciencia. 

A vos quen vos todos hallan 
medio para el alcançar 

de la gracia; 
a vos a quien jamas callan 
los tronos de os alabar 

con eficacia. 

A vos que fuystes reparo 
de la primera cayda 

me encomiendo; 
a vos que en aquel dia claro 
estays gloria sin medida 

recibiendo. 

A vos que todos decoran 
como a princesa y senora 

celestial, 
y os reuerencian y adoran 
por reyna y emperadora 

angelical. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



421 



Tambien hago inuocacion 
aquellos gloriosos sanctos 

escogidos, 
que son medio y oracion 
de nuestros Uoros y llantos 

V gemidos. 



Y pues soys, Senor, do cabe 
cl fin bienauenturado 

de todo hombre, 
dadme vos gracia que acabc 
el estilo començado 

en vuestro nombre. 



Huygo las exclamaciones 
de los poetas pasados 

que escriuieron, 
de aquellos que en sus ficionct! 
a dioses mal inuocados 

se ofrecieron. 



Pues nuestros antepassados, 
los que catolicos fueron, 

memoraron 
sus hechos tan senalados 
en libros que ellos hizieron 

V dexaron, 



De aquellos que, aunque famosos 
fueron en su poesia, 

no inuocaron 
sino a dioses mcntirosos, 
y al justo que redemia 

no hallaron. 



quede tambien por mrmoria 
para los despues de nos 

decendientes 
la tan suprema Victoria 
que en este aiio nos dio Dios 

a los présentes; 



Mas, que fue de su saber. 
de que tanto se preciaron 

cscriuiendo, 
l)ues fue tal su fenecer 
que todos se condenaron 

en muricndor 



sin en vn punto durar 
con lo que presto perece 

la verdad, 
que sera nos apartar 
de lo que passô y parece 

en realidad. 



O Dios, que a ti yo confiesso 
por vno solo y por mio 

de verdad, 
y a ti me ofresco y [)rofesso 
que ères vno en poderio 
y en deydad. 



La quai verdad nos Icuanta 
en lo mas alto y supremo 

que queremos, 
y leuantados nos planta 
en aquel glorioso estremo 

que atendemos. 



EMPIEÇA LA OBRA PRESENTE 



Conste a los entendimientos 
de los présentes y cstrafios 
con cuydado 



lo que en este de quinientos 
y cinquenta y cinco anos 
a pasado. , 



422 



JUAN DE ANGULO 



Y todos a Dios postrados 
rueguen con fe y alegria 

por la vida 
de los bienauenturados 
rey Filippe y de Maria, 

muy cumplida, 



auiendo todos los temples 
destruydo, tiranizado, 

sin dexar 
letras christianas, exemplos 
de quantas auian hallado 

por negar; 



pues que despues que casaron 
emos visto tal Victoria 

en la tierra, 
por nueua quellos embiaron 
de la conuersion y gloria 

de Ingalaterra. 



contra las quales hizieron 
falsas leyes, estatutos, 

que guardauan 
todo el tiempo que biuieron 
en hierros tan disolutos 

como estauan. 



De aquellos que bien sal^emos 
eran ciegos luteranos 

y sin ley, 
negando la que tenemos 
nosotros como christianos 

en gran grey; 

teniendo pur opinion 
hiteranas heregias 

y negando 
nuestra vocal confession 
y otras falsas cismerias 

afirmando; 

menospreciando el poder 
de nuestro muy sancto padre 

sin temor, 
no queriendo obedecer 
a la Yglesia nuestra madré 

y su pastor; 

tambien negando el sagrado 
sacramento, pan de vida 

eternal, 
a do esta Dios encerrado 
y se nos da por comida 
celestial; 



Sea para todos consuelo 
nueua de tanto plazer 

como aquesta, 
contemplando que en el cielo 
todo el angelico ser 
liizo fi esta; 

viendo que la omnipotencia 
de nuestro Dios a querido 

reduzillos 
a la fe y a penitencia 
del pecado cometido 

y redemillos. 

O diuina magestad! 
o Dios de suma clemencia 

sin medida! 
con que eterna caridad 
los bolui'Stesia la herencia 

de la vida! . 

Llamandolos como a ociosos 
a vuestra'vina sagrada, 

do cauassen, 
viendolos menesterosos 
de tal merced y jornada 

V la ganrfssetl. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



423 



(Jue si bien lo contemplamos 
an estado tanto fuertes 

como muros, 
y, como bien alcançamos, 
murienclo violentas muertes 
por ser dures. 

Lo quai es bien de llorar 
por los que se abran perdido 

y condenado 
por no querer confessar 
con dolor v con gemido 
su pecado. 

O rey y reyna tan buenos 
dignos de inmortal memoria 

y alto loor, 
de gloriosa fama Uenos, 
pues a ellos tal Victoria 

dio el Senorî 



Que a ti queremos por rey, 
y a Dios por nuestro reparo, 

y confessâmes 
la cristianissima ley, 
• pies camino cierto y claro 

por do vamos. 

Y aquesta nuestra lutera, 
en que auemos mal biuido, 

detestamos 
por falsa y no verdadera, 
conosciendo con gemido 
lo que herramos». 

Los sanctos reyes, mouidos 
a tan justa peticion, 

con grandeza, 
viendolos ya conuertidos, 
abraçanlos en la vnion 

de su alteza. 



O bendicta condicion 

y serenissimo estado 

y casamiento, 

(|ue en virtiid de tal vnion 

les a Dios recuperado 

tal contente! 

(Jue sin trabajos ni gucrras 
se an vrnido a subjetar 

humilmente 
los que vsurpauan sus tierras, 
y a perdon les demandar 
retamente. 



Y con amer generoso, 
su rebelion perdonando, 

les censuelan 
cada quai como piadoso, 
en la fe les animande 

por do buelan. 

Diziendo: «Vos perdonamos 
por hazer a Dios seruicio 

en nuestro estado, 
y os queremos y abraçamos 
por hazeres bénéficie 

senalado>. 



Llorando a lagrimas binas 
su notoria ceguedad, 

suplicando: 
«Regamos, buen rey, recibas 
a nos en cenformidad 

de tu vando. 



La reyna y alta Maria, 
reyna de tan alta fama. 

que desseada 
esta conuersion ténia, 
piadosamente los ama. 

muy gloriada 



424 



JUAN DE ANGULO 



en verlos assi venir, 
con tal voluntad y gana, 

ya tornados 
a protestai' de biuir 
en la ley y fe christiana 
professados. 

Nunca a reyna tal corona 
se puso como a Maria, 

de que aquesto 
vido su real persona 
en los que antes visto auia 

tal denuesto, 

que contra la magestad 
de su persona mouian 
cada dia 



rebelion y cnemistad 
y en mil trabajos ponian 
con tirania; 

aunque se hazia temer, 
que cada quai miedo auia 

de su fama, 
mostrandnse reyna scr 
de varonil osadia 

y alta rama. 

Queriendo bien parecer 
de taies aquellos nieta, 

protestando 
de hazerse bien temer 
contra el Lutero y su secta 

bien reynando. 



LOA DEI, AVTOR A LA SERENISSIMA REVNA MARIA 



O princesa soberana, 
luz de todas las présentes 

y passadas, 
amparo de fe christiana, 
remedio de tantas gentes 

descarriadas! 

Que si ludic muy osada 
a los reynos de Israël 

defendio, 
vos no menos esforçada 
fuystes contra todo actuel 

que os ofendio; 

defendiendo vuestro estado, 
amparando a vuestros fieles 

seruidores, 
reynando en vuestro reynado 
a pesar de los infieles 
y traydores; 



haziendo justa justicia 
de los que se reuelauan 

contra vos, 
castigando la malicia 
de aquellos que ydolatrauan 

contra Dios; 

celando con biua fe 
el celo y honrra de Dios, 
con quien confiada 
vuestra alteza siempre fue, 
hallandose, reyna, en vos 
la fe amparada. 

Y si ludic fue animosa 
porque a Olofernes cortô 

la cabeça, 
vos fuystes tan hazanosa 
que a cincuenta las quitô 

vuestra alteza. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



425 



Que pucde nadie dczir, 
rpvna, de vui^stras hazanas 

tan gloriosas, 
pues a uos vimos rendit" 
batallas tantas tamanas 

V an i m osas? 



Que en vos, princessa eseogida, 
estas virtudes diuinas 

se han hallado, 
hallandoos apercebida 
y con entranas benignas 

do an morado. 



Callcnse de las passadas 
las hazanas que hizieron 

en sus vidas, 
que ya quedan oluidadas^ 
pues las vuestras son y fueron 

tan subidas. 



Y assi Dios en vos hallando 
tai defensa de su onor 

y claridad, 
a sido de vuestro vand(» 
ainparandos su fauor 

y magestad. 



Que en vos, reyna, se a mostrad<i 
lo que para bien reynar 

es necessario, 
auiendo vos bien reynado 
sin poderos sojuzgar 

ningun contrario. 



Dando os Dios, reyna vsefiora, 
tal sabcr para régir 

y bien reynar, 
quai fuystes merecedora 
por vuestro sancto biuir 

y bien obrar. 



Porque si sabiduria 
bien rcynando es menester, 

en vos se halla, 
pues esfuerço y osadia 
y magnanimo poder 

no se os calla. 



Pues humildad y prudencia, 
con otras virtudes mil, 

no os an faltado, 
que a vuestra sacra excellencia 
como a reyna varonil 

se an allegado. 



COMO Kl, REY DON FEf.IPPK, NUESTRO SENOR, MANDO QUE SE PUBt,l- 
CASSK LA CONUERSION DE LOS LUTERANOS 



El alto rey don Felippe, 
en concordia y voluntad 

de Maria, 
mandô luego se publiqui- 
la paz y conformidad 

que ya auia. 

Haziendo a todos saber 
la gloriosa conuersion 
que auian hecho 



lus luteranos por str 
de nuestra congregacion 
y prouecho. 

A todos nos persuadiendo 
roguemos con eficacia . ..j ^ 

y oraciones, 
en amor diuino ardiendo, 
que Dios les embie su gracia 

y altos dones 



426 



JUAN DE ANOULO 



para que mue.an y biuan 
en la fe que an professado 

con Victoria, 
y, viuiendo assi, reciban 
el fin biejiauenturado 
de la gloria. 

Haziendo con deuocion 
muy dénotas oraciones, 

suplicando 
a Christo por su passion 
reciba los coraçones 

de aquel vanclo. 



Que aunquestauan apartados 
de nuestra sancta cabaîïa 

espiritual, 
contrictos de sus pecados, 
Dios los quiere y arrebana 

en su corral. 

E quiere que sean vntados 
con el olio del pastor 

de su apero, 
absueltos y perdonados 
con absolucion de amor 
verdadero. 



COMO EL PAPA lULIO, TKRCERO DESTH NOMBRE, LOS EMBIO APPOLO, CAR- 
PENAL, QUE LOS ABSOLUIESSE A LOS CONURRTIDOS A NUESTKA FE 



Iulio, papa esclareciente, 
con su suma auctoridad 

muy paterna, 
les embiô piadosamente 
Appolo en conformidad 

de la eterna. 

El quai por su delegado 
vino con gran caridad 

y asoluio 
a todo el ingles ganado 
con paterna auctoridad 
que mostro. 

Y fue tanto el regozijo 
que en su espiritu sintio, 

que llorando 
en gran rato nada dixo 
quando asoluer enpeç<3 
soUoçando. 



Los que pi-esentes estaUan, • 
todos llorauan tambien 

con el aima, 
viendo que aquellos ganauan 
en lalta Hierusalem 

nueua palma. 

O cortesanos del cielo, 
quai era vuestro cantar 

y alegria, 
sino cantar de consuelo, 
sin nunca jamas cessar 

a porfia! 

O venturosos Ingleses! 
que suceso tan glorioso 

Dios os dio, 
dandoos de su gracia arnescs, 
despues que a rey tan piadoso 

os boluio! 



I.AS FIESTAS DE TOLEDO 



427 



LOA DEL AVCTOR AL PRINCIPE Y RLV DON FELIPPE, NUESTRO SENOR 



O x"ey, que en tan alta esphera 
miestro Dios os a subido 

y en tal cumbre! 
que la luz que reberbera 
de vuestro sacro apellido 

a nos dé lumbre. 

Pues estando vosausente 
de aqueste vuestro re\ nado 

- que se Ilama, 
aueys estado présente, 
porque aca a reberberado 
vuestra fama. 

Haziendo por vuestro amor 
todcs tan gran sentimiento 

de plazer, 
amandoos como seîior 
y a rey de merecimiento 

y gran poder. 

En vos, rey, a semejado 
nuestro Dios al «^rnn losue, 

capitan, 
al quai de Dios tue mandado 
que pasasse con gran fe 

el Jordan. 

Mandandole peleasse 
couti a los de lliericô 

y Amorreos, 
y (jue sus reyes matasse, 
los quales losue matô 
con los Hebreos. 

Al quai losue nombVô Dios . 
\Mv el principe de Isi^ael " 
fscocido. , 



como tambien nombrô a vos 
por de aqueste reyno fiel 
y esciarescido. 

Para que con tal compaîia 
pasasedes el oceano 
con bonança, 
lleuando de vuestra Espana 
la luz del pueblo christiano 
a vuestra estança. 

A donde en vuestra pclea 
aueys sido otro losue, 

dissipando 
tan ma la secta y ralea 
con vuestro escudo de fe 

peleando. 

Auiendo muerto a los reyes 
que apoderados estauan 
en vuestra tierra, 
los quales eran las leyes 
que los luteros guardauan 
dandoos guerra. 

Luego aquesto semejô 
al animoso losue 

y esforçado, 
quando los reyes matô 
sin que del ninguno fue 

perdonado. 

Lo quai hizo muy ayrado 
porque aquoUos blasfemauan • 

contra Dios, 
y vos, no menos osado, 
»tjeys heciK) en k>s <^u«staiiaiî - 

contra vos. 



428 



JUAN DE ANGULO 



Tambien en aquesta lid 
aueys, bucn rey, semejado 

claramente 
aquel tan fuerte Dauid 
animoso y esforçado 

y tan valiente. 

Aquel que no con arncs 
de azero que no le abonda 

hizo batalla, 
sino con fe por paues 
y con armas de su honda 
quiso dalla. 

Con la quai honda matô 
a Golias, en quien fiauan 

los Filisteos, 
y a su pueblo libcrtô 
de la gran cuyta en que estauan 

los Hebreos. 

Assi, buen rey, vos librastes 
esse pueblo desconfiado 

de Victoria 
con las armas que lleuastes 
de la fe, sin yr armado 
de otra escoria. 

Desterrando al cruel Satan, 
que assi estaua apoderado 

en vuestro reyno, 
quedando vos capitan, 
como buen rey esforçado 

en el gouierno. 

Y assi a venido a cant.iros 
vuestro pueblo las azanas 

que aueys hecho, 
y por senor confessaros, 
viendo scr tantas tamafias 

V de hectio. , ,. , , 



El heco de cuyos cantos 
en vuestra Espana a sonado 

dulcemente, 
a donde a Dios y a sus santos 
por vos, buen rey, a rogado 

toda gente. 

Scmejando a los cantares 
que los Hebreos le cantauan 

a Dauid 
quando entraua en sus lugarcs, 
a donde magnificauan 

su gran lid. "" 

Y aquellas damas hebreas 
que, si Saul vencio a mil, 

dezian cantando, 
tu, Dauid, bendito seas, 
que tu venciste a diez mil, 

mejor peleando. 

Taniendo mil instrumentos 
delante la real persona 

de su rey, 
como han hecho de contentos 
los de vuestra real corona 

en esta grey, 

con tan deuidas plegarias, 
con tan deuido contento 

y voluntad, 
con tan justas luminarias, 
con tanto arreo ystrumento 

y magestad. 

Ni) menos os semejô 
quando Dauid con los leones 

peleaua, 
a los quales no temio, 
ni a sus brutos coraçones 
estimaua. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



429 



Mas con ellos se tomando, 
las ovejas les quitaua 

de las bocas, 
sus bocas ciesquixarmdr) 
(Fonde los alcançaua 

entre las rocas 



Satanas y sus sequaces 
heran los leones y lobos 

que comian 
a las aimas pertinaces 
de esse reyno a do sus robos 

se estendian. 



Lo mismo haziendo a los ossos 
y a los lobos carniceros 

que venian 
a su ganado, golossos 
de corner de sus corderos 

que pacian. 



Mas vos como buen pastor, 
aquestos fieros quitado 

aueys su cibo, 
boluiendo a Dios y a su amor 
esse reyno rescatado 

de cautiuo. 



Mas el como buen pastor, 
avnque çagal y nouel, 

no temia 
los brutos ni a su furor, 
mas como fucrte donzel 

los vencia. 



Tambien a los fieros ossos, 
nue eran sus leyes tiranas, 

aueys muerto, 
y vuestros hechos famosos 
an sido luzes christianas 

de esse pucrto. 



Defendiendo su ganado 
de aquellos tan atreuidos 

animales, 
como pastor csforçado, 
rno de los escogidos 

profectales. 



Luego, principe christiano, 
bien semejays a Dauid 

en tal pelea, 
pues a vos diuina mano 
senalô para essa lid 

y gran presea. 



Pues claras se an oy haiiado 
estas tan altas proheças, 

rey, en vos, 
auiendo vos semejado 
a tan diuinas grandezas, 

guiandoos Dios. 



Que en vuestros noui'h;s dia 
haueys tal fama ganado 

y tal vitoria, 
«jue por los pueblos y vias 
soys de todos cnsaiçado 

dandoos gloria. 



Desquixarando a los lennes 
que estauan encarniç.idos 

en las vidas 
(le los luteros varones, 
que por sus grandes peccados 

tenian perdidas. 



Es tanta la perfici(jn 
de que Dios os ha dotado, 

y fortaleza, 
que soys otro Gcdeon 
en ser fiierte y esforçado 

en vuestra alteza. 



43© 



JUAN DE ANGULO 



Ansi que, buen rey de nos, 
a<iuestos que dicho todos 

y he nombrado, 
si en algo ygualan con vos, ' 
nos ygualaron los Godos 

en su estado. 



E pues aquesto ha de ser, 
como por fe 'o tenemos 

y afirmamos, 
roguemos con fe y querer 
([uen nuestra edad lo alcancemos 

y lo veamos. 



Porque, principe escogido, 
pensando yo en vuestras obras 

soy turbado, 
pues todos quantos han sido 
a vuestras minimas sobras 

no an llegado. 



Porque nuestra le florczca 
como siempre a tiorecido 

en Espana, 
y porque Dios fauorezca 
a los quel a reduzido 

a su cahaîia. 



Que son tantas y tamaîias 
vuestras grandes inarauillas 

y batallas, 
que se hallan mis entraînas 
sin lengua para dezillas 

V contallas. 



Rogando que la morisma 
tambien venga a nuestra grey 

a porfia, 
dexando su secta y cisma, 
confessando a nuestra ley 

por su guia. 



Mas de tal vid soys vos vid 
y de tal César soys fructo, 

para no ser 
tan sagaz y tan ardid 
y tan fuerte y tan astuto 

en el vencer. 



Y todas quantas naciones 
biuen fuera de camino 

de christianos, 
veamos venir a montones 
a pedir fauor diuino 

puestas manos. 



Plega a Dios y a su bondad 
que a tal rey y a su manada 

el sustente 
en su sancta voluntad 
y en su muy sancta majada 

apaciente. 



Porque a nuestro emperador 
Carlos, de tal Victoria 

veamos digno, 
y a nuestra yglesia y pastor 
ensalçados en tal gloria 

y alto pino. 



Y veamos lo cjue nos canta 
la letra euangeiicai 

del Seiïor, 
y tambien la Yglesia sancta: 
que ha de ser todo vn corral 

y vn pastor. 



Cuyo esclarecido estado, 
ymperio y persona real 

Dios ensalce 
en grado tan sublimado, 
que a su corona ymperiai 

nadie alcance. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



431 



Pues sus desseos siempre son 
tan altos como sabemos 

en la fe 
y en fauor de nuestra vnion, 
A quien todos le deuemos 

gran porqué. 

Porque como emperador 
animoso y verdadero 

a guardado 
a nos en paz y en amor 
y como fuerte guerrero 
sustentado. 



Mas como Dios le a querido 
leuantar tanto en podcr 

contra todos, 
como a César lo an temido, 
haziendose mas temer 

que los godos. 

E assi, cnn fuerte osadia, 
no acobardando sus guerras. 

a ganado 
vitorias contra Turquia 
y quitadole sus tierras 

muv osado. 



Poniendo su real person.i 
a mil peligros subjeta, 

con gran gana 
de ensalzar la fc y corona 
en la christiana y via reta 

soberana. 



No temiendo yr delantero 
en sus lides y batallas, 

animando 
su gentc como guerrero 
animoso, en concertallas 

contiuistando. 



Celando con niucho heruor 
y biua ic a nuestr.t madré 

y a su ley, 
y a niiestro sacro pastor 
summo i)ontitice y padre 

y su grey. 

Temiendo el pontiticado 
con christiana voluntad 

y obediencia 
con su sacro y real estado 
y cesarea magestad 

y alta escencia. 

No faltandole a menudo 
rebeliones de tiranos 

y trayciones, 
que si otro fucra no dudo 
no escapara de sus manos 

de sayones. 



Donde continc) ha gastado 
sus thesoros a millones, 

con arreo 
de emperador esforçado 
y con illustres varones 
de alto aseo. 

Todos empleando sus vidas 
viendoie poner la suya 

en delantera, 
y dexandolas perdidas 
fliziendo: «Nadic no huya 

avnque muera». 

Contra franceses tambieii 
haziendo mil marauillas 

en la guerra, 
no consintiendo se den 
cibdades, aldcas, ni villas 
de su tierra. 



432 



JUAN DE ANGUI.O 



TORNA Kl, AICTOR AL 1NTE^'T(^ DE SU OBRA 



Ansi que, tornando en mi, 
a mi començado intento 

endereçado, 
qiiiero deçir lo que vi, 
recibiendo gran contento, 

de buen grado. 

(Jue por g 1 and t.: marauilla 
lo ha de tener quien a visto 

tan subido 
gozo y plazer en Castilla, 
en honor de Jesuchristo, 

como auido. 



El quai con mucha querencia 
y amorosa persuasion, 

mansamente, 
rogô que con diligencia 
todos hagan oracion 

al présente, 

deuotamente rogando 
por todo el estado inglés, 

conuertido 
al fauor y sacro vando 
de la Fe, que siempre es 
nuestro nido. 



Despues que nueua tan harta 
fue en Castilla publicada 

por tan cierta, 
por letras y nueua carta 
del rey don Felippe, embiada 

muy abierta, 

cspecialmente al seiior 
arçobispo de Toledo, 

gran prelado, 
como a cabeça y pastor 
de tan piadoso denuedo 

V alto estado, 



Lo quai como se mandô, 
se hizieron processiones 

y rogarias, 
a donde Dios se alabô 
con deuotas oraciones 

y plegarias. 

Enpeçando luego vn dia, 
sabado diez de Hebrero, 

a mostrarse 
con disfraces a porfia 
el mas chico y cauallero, 

y seîialarse 



primado destc rincon 
de tanta fidelidad 

como Espana, 
do no a qucdado varon 
que con gran fe y vohmtad 

no se estrafia. 



con alegres luminarias 
que a la noche se encendirron, 

([ue sin quento 
fueron, con las plegarias 
(jue las iglesias hiziero 

de contento. 



LAS FIESTAS DE TOLkDO 



433 



DIZESE VNA PROCESSION QUE SE HIZO OTRO DIA DESPUES QUE SE EM- 

PEÇARON LAS ALEGRLAS, LA QUAL SE HIZO POR EL ILUSTRE AYUN- 

TAMIENTO, lUSTICIA Y REGIDORES Y lURADOS ( ' ). 



Ansi que este dia siguiente 
se hizo vna procession 

gênerai, 
u donde fue tanta gentc, 
que parecia sancta vnion 
y celestial. 

Todos candelas de cera 
encendidas en sus manos, 

que mirando 
su orden quan sancta era, 
lu) parccian ser humanos 

relumbrando. 

La quai procession salio 
junta de Sancta Maria, 

con quarenta 
ricas cruzes que lleuô 
de inestimable valia 

y gran quenta, 

todas en la delantera, 
y el pendon sacramentel 

como guion, 
estendida su vandera, 
con su insignia espiritual 

de oracion. 

Yua de pontifical 
cl muy catholico y claro 
Siliceo, 



de la sede arçobispal 
arçobispo, y gran reparo 
de su arreo, 

llorando de los sus ojos 
lagrimas de deuocion 

y de exemple, 
yncado en tierra de ynojos 
en su casa de oracion, 

sancto tcmplo. 

Viendo aquesto los menores, 
no menos dauan balidos 

como ouejas 
de tal pastor de pastores. 
llorando con fe y gemidos 

a parejas. 

Yuan mas de cien cantores 
y toda la clerecia 

ayuntada, 
canonigos y seilores, 
he yllustre caualleria 
senalada. 

Yuan muchas cofradias 
de sancta congregacion 

inuocados, 
sacabuches, chirimias 
tanendo muy suauc son 

concordados. 



( •) A/ margen, >ns.: «Eia corregidor de Toledo don Antonio de Fon- 
seca». 

Revue /IisJ>anit]U£. — ')A. a8 



434 



JUAN DE ANGULO 



Haziendo tal melodia 
en su tono y concordança, 

que admirauan, 
y angelico parecia 
su concierto, aquella ystancia 

que sonauan. 

De ricas capas ornados 
5man todos los senores 

los del coro, 
de telas de oro y brocados, 
tan ricas en sus valores 

como de oro. 

Con preciosa pedreria 
por sus çenefas sembrada 

relumbrando, 
y con rica perleria, 
en grande precio estimada 
la preciando. 

Y con reliquias preciosas 
que la sancta yglesia tiene 

en su Sagrario, 
en caxas de oro costosas, 
como a tal templo conuiene 
y relicario. 

Ansi por las calles fueron 
las que son mas principales, 
sitando 



muchas yglesias, do hizieroii 
vistas espirituales 

muy cantando. 

Eran tantas las campanas 
que las perrochias tanian 

y el clamor, 
que como insignias christianas 
parecia que bendecian 
al Seiïor. 

La mayor, sobrepujando, 
parecian cosa dcl cielo 

sus tenores, 
sobre todas clamoreando, 
mostrando su sancto zelo 

sus clamores. 

En este clamor duraron 
hasta que la procession 

se boluio 
a la yglesia, do dexaron 
las cruzes con el pendon 

que lleuô. 

Luego las perrochias, 
que su madré la mayor 

tal hazia, 
délia fauor recibiendo, 
salen todas en su amor 

a porfia. 



DIZESE VNA PROCESSION DE LOS COFADRES DE LA MADRE DE DIOSi 
E SALIO LUNES DOZE DIAS DE HEBRERO 



La Madré de Dios salio 
con tan grande magestad 
y compaîïia, 



que a todo cl mundo admirô 
la gente que en hermandad 
la seguia. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



435 



Ciento y diez frailes cantando 
yuan en su procession 

excelente, 
a nuestro Dios alabando 
con canticos de oracion 

dulcemente. 

Lleuaua vn rico pcndon 
al ferez ricamente 
adreçado, 
con la cruz ques nuestro guion, 
lucero resplandeciente 
consagrado; 



de terciopelo vestido 
de blanca y fina color, 

y con oro 
ricamente guarnecido, 
que era su precio y valor 
de vn tesoro. 

Pues de la cera que ardiendo 
yua en manos de la gente, 

no ay memoria, 
I)orque, la verdad diziendo, 
su lumbre resplandeciente 
daua gloria. 



OTRA PROCESSION QUE SALIO DE LOS COFADRES DE LA SAN'CTA 

VERA CRUZ 



Salio la sancta hermandad 
de la sancta Vera Cruz 

otro dia 
con grande solenidad, 
lleuando a Cliristo por luz 

y por guia. 

A donde mas de ochocientos 
yuan de su profesion 

sancta y pia, 
en orden y muy atentos 
en sus ruegos y oracion 

de alegria. 

Todos cirios en las manos 
alumbrando a su pcndon 

y estandarte, 
como deuotos hermanos 
de Christo y de su passion 

en su parte. 

De la horden carmclita 
salieron acomparïados 
de cantores, 



y otra comparia infinita 

que fueron alli juntados 

de senores. 

De frayles y clerecia 
tambien lleuauan compana 

muy cumplida, 
cantando con alegria 
la fe de nuestra cabana 

esclarecida. 

Lleuauan muchos ciriales 
con muchas hachas ardiendo, 

y melodia 
de chirimias principales 
en diuina orden taîïendo 

en su via. 

Por medio de la ciudad 
fueron a Sancta Maria, 

y passaron 
por ella con humildad, 
adonde a la Virgen pia 

alabaron. 



436 



JUAN DE ANGULO 



De alli lueron visitando 
perrochias y monasterios 

senalados, 
al Scnor mil gracias dando 
y a sus muy altos mysterios 

no .'ilcançados. 



No menos esto hizieron 
«juantas perroquias se hallaron 

en Toledo, 
que todas por si salieron 
y sanctamente mostraron 

gran demiedo, 



Viendolos nuestro j^astor 
passai- con tal deuocion 

por su morada, 
llorando con mucho amor 
les daua su bendicion 

consagrada. 

O catholico peiiado 
de tan deuota manada, 

y luzero 
de tan fiel arçobispado 
y catholica majada 
y su apero! 



no con menos magestad 
que las que tengo nombradas 

por sus nombres , 
ni con menos hermandad, 
ni menos acompanadas 
de mil hombres. 

Que cierto todas de ver, 
fueron cada quai por si 

bien miradas, 
y avn dignas de se poner 
por sancta memoria aqui 

assentadas. 



<Jomo con justa razon 
Dios le puso en tal cabana 

por pastor, 
dandole gouernacion 
deste primado dEspaîia 

y su valorî 



Porque huuo que notar 
en ellas y sus semejas 

de gran gloria, 
para poner y asentar 
su gran deuocion y ouejas 

por memoria. 



Los muy deuotos hermanos 
de la sancta Caridad 
otra hizieron, 
luziendo como christianos 
de tan piadosa hermandad 
por do fueron. 



Cierto que bien a mostrado 
Castilla su fe y lealtad, 

y Toledo, 
con todo su arçobispado, 
que a la sacra magestad 

temen ledo. 



Que cierto su muchedumlire 
de cofadres y de gente 

fue notable, 
y su resplandor y lumbre 
de notar mucho al présente 
por loable. 



Pues todos con tal amor 
an hecho tal sentimiento 

por mostrarse 
sieruos de su fe y senor, 
y en diuino ensalçamiento 

seiïalarse. 



Las fiesïas de toledo 



43; 



ansi con sus oraciones 
como con todos sus bienes 

de présente, 
chicos y grandes varones. 
gastando de sus rehenes 
largamente. 

Por tanto, pido atencion 
a los discretos lectures 

y curiosos 
de aqucsta mi narracion, 
si de saber de primores 

son deseosos. 

Que no con menos razon 
veran aqui relatado 
en especial 



la gloriosa cxaltacion 
que hizo todo el estado 
tempora 

Lo quai en particular 
digo los que mas lustrosos 

se mostraron, 
mucho de ver y notar, 
con vestidos muy costosos 

que sacaron. 

Dexando aparté el estremo 
de mascaras ciento a ciento 

que salian 
cada dia a suelto remo, 
que aquestas suma ni quento 

no tcnian. 



CAPITULO PRIMERO. DE VNA MASCARA QUE SALIO DE I.A PKRr^«K;HIA 

DE SANCTIAGO, QUE FUE LA PRIMERA QUE SALIO, COMO VERDADERA- 

MENJE SE CUENTA EN EL PRESENTE CAPITULO. Y OTRA DE LOS ROPE- 

ROS, QUE CON ELLA SALIO VN MISMO DIA, Y OTRAS DOS MASCARAS QUE 

SALIERON TAMBIEN DOS DIAS SIGUIENTES. 



En catorce de Hebrero, 
jueues a las dos del dia, 
se juntô vna compafiia 
en concierto por entero, 
en la quai que contar quiero 
se juntaron 



que con alegre solaz 
anduuo por la ciudad 
con mucha solenidad 
de toda musica asaz, 
mostrando gloriosa paz 
como hermanos 



ciento y quinze, que mostraron 
muy alegre sentimiento, 
dando gran contentamiento 
a los que bien los miraron, 
porque notable sacaron 
vn disfraz 



que se hallaiian vfanos 
con la nueua de présente, 
pues siendo tan excellente 
la sentian como christianos; 
todos nobles perrochianos 
de la vnion 



438 



JUAN DE ANGULO 



del inuencible patron 
Santiago del Arraual, 
perrochia muy principal 
y de gran congregacion, 
los quales con deuocion 
venerado. 



con que solo aqiii dire 
el traxe y ordenacion 
del dicho noble esquadron, 
aunque lo mas cailaré. 
Yuan, segun los miré 
en su trage, 



lleuauan vn hombre armado 
a quien todos respectauan, 
porque en honrra le lleuauan 
de su Patron sublimado; 
delante del leuantado 
vn pendon 

con las armas y blason 
del catholico appellido 
de nuestro rey escogido 
con el dorado tuson. 
en cuya veneracion 
y seruicio 

mostraron scr su ex^rcicio 
el gastar muy largamente, 
como honrrada y noble gente, 
tomandolo por officio; 
mas en ser en beneficio 
tan notable, 

cosa fue digna y loable 
que todos largo gastassen,- 
porque memoria dexassen 
de caso tan mémorable, 
cuyo quento es tan afable 
de contar, 

que nunca querria dexar 
de dezir lo que senti 
del gozo que en todos vi 
parandomelo a pensar; 
mas por no me derramar 
abreuiaré. 



dellos a lo i-omerage, 
en abito de romeros, 
con esclauinas, sombreros 
y bordones de huen viaje; 
otros a modo saluaje 
al natural; 

los demas, en gênerai, 
a lo turco bien vestidos, 
tan ricos y tan luzidos, 
que fueron cosa especial; 
auntjue por si cada quai 
bien mirados, 

salieron bien adornados, 
y en tan buena ordenacion, 
que de gran congregacion 
fueron vistos y alabados. 
No menos bien adreçados, 
este dia, 

otra noble compaîïia 
se juntô de los roperos, 
hasta treynta compafieros 
en su contada quantia, 
los quales de fantasia 
se mostraron 

en el disfraz que sacaron, 
de bella conformidad, 
mostrando su fe y lealtad 
en lo mucho que gastaron; 
porque si bien se notaron 
en su aseo 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



439 



mostraron su buen deseo 
de seruir a tan buen rey, 
sublimando a nuestra ley 
con catholico floreo, 
que por cierto tengo y creo 
Dios mouia 



segun que bien parecieron; 
cuyo vestido gracioso 
lue de pano de verdoso, 
de que aposta se vistieron, 
de la quai suerte anduuieron 
de su vando, 



la cristiana compania 
de aquesta impérial ciudad 
a que con tal voluntad 
mostrasen tanta alegria 
porque ansi se parecia 
en su denuedo, 



a la ciudad solazando 
con su gracioso disfraz, 
que a todos daua solaz, 
su porque considerando, 
sus atabales sonando, 
en su guia, 



pues con animo tan ledo 
todos tal gozo mostrauan 
y sus haziendas gastauan, 
de lo que turbado quedo, 
y casi contar no puedo 
lo que siento 



mucha gente que seguia 
su concertada compaiia, 
mostrando gloria tamatïa 
que a todo seso vencia. 
Prosiguiendo, pues, mi via 
y relacion, 



del estremado contento 
que en toda gente sentia, 
viendo salir cada dia 
mascaras de ciento en ciento. 
Mas no dexando mi cuento 
tan décente, 



tambien dire con razon 
los quel sabado salieron, 
diziendo como y quien fueron, 
sin ninguna otra aficion, 
notada la condicion 
al présente 



digo que notablemente 
este disfraz que salio 
este dia seiïalô 
a gusto de toda gente. 
El viernes, que fue siguiente 
otro dia, 



de tan magnifica gente 
y de tan limpio métal, 
pues fue de lo principal 
y de lo muy excelente: 
salieron, pues, ricamente 
este dia 



salio con mucha alegria 
vn disfraz de caçadores 
con gallinas por açores, 
que mucho bien parecia; 
los quales en su quantia 
muclios fueron, 



vna illustre comj)ania 
que de los Rojas se dixo, 
mostrando su regozijo 
de noble caualleria, 
cuya nobleza entendia 
bien mostrarse 



440 



JUAN DE ANGULO 



y con tal gozo gozarse 
en el scruicio y onor 
de tal principe y senor 
por taies sieruos Uamarse, 
pues todos en senalarse 
entendian, 

cornu a tal ley lo deuian, 
que, segun christiana fe, 
Dios y el eran el porqiie 
todos tal fiesta hazian, 
y assi por cierto ponian 
admiracion 

los trages, la deuocion 
con que todos se mostrauan, 
las musicas que sonauan 
a qualquier parte y rincon; 
ansi que con atencicMi, 
sin ruido. 

y con animo deuido, 
quiero dezir en mis ojas 
en como los dichos Rojas 
salieron en su vestido, 
porque auiendo parecido 
a todos bien, 

bien sera que dicho cl quien 
diga tambien de su trage. 
pues con deuido omenage 
deuo no dalles desden, 
y tambien porque le den 
deuido honor 

a su quadrilla y primor, 
pues salio tan noblecida 



y tan costosa y luzida 
que se le deue gran loor. 
Salieron, pues, de color 
muy galana, 

la quai fue de blanca grana. 
a lo turco sus marlotas, 
guarnecidas muy arrotas 
de guarnicion muy loçana, 
tambien a la turquesana 
bien tocados, 

rapacejos muy preciados 
de las cabeças coigando, 
mucha musica sonando 
de muchos acompafiados, 
los cauallos enjaezados 
primamentc, 

tan rico y tan complacientc 
su trage y ordenacion, 
tque con deuida afficion 
tras ellos se yua gran gente; 
los quales al continente 
a marauilla 

jugaron con gran renzilla 
las caiias y naranjazos, 
dandose rezios canazos 
vnos a otros en quadrilla, 
cada quai sobre su silla 
estampado, 

con animo tan osado, 
que de ueras parecia 
su buena caualleria 
mostrar su gozo sobrado. 



LAS FIESTAS DE TOLKDO 



441 



CAPirUl.O IJ. — EX QUK SK TRATA UE TRES MASCARAS NOTABLES QUE 
SALIERON AL DL\ S[f;UlENTE: EN EL QUAL SK DIZE COMO Y QUIEN 

FUERON 



Domingo, que se contaron 
deziocho del dicho mes, 
rais polencids todas très 
enmudecidfas quedaron, 
mis manos y pies temblaron. 
mis sentidos 

se hallaron adonnidos, 
contcmplando lo que via 
este tan glorioso dia 
y lo que oyan mis oydos: 
cantos suaues y sonidos 
tan gloriosos, 



tambien cortinas corrientes 
colgando de las ventanas. 
tantas mugeres galanas 
con tan ricos aderentes, 
t;in pocos inconuenientes 
por do quiera, 

tanta gente companera 
([uen ningun cabo cabia, 
tal orden que parecia 
nunca ser parecedera. 
Mas tenicndo en tal maneia 
contcmplado 



tantos disfraces graciosos 
por las Galles a montones, 
tantas galas, guarniciones 
y vcstidos tan costosos, 
tanta gloria a les gozosos 
que sentian; 



que lo mas tengo ygnorado, 
tan solo quiero contar 
très cosas que de notar 
salieron el dia contado, 
porque fucron en su estado 
cada quai 



el por (pie todos hazi.in 
tan glorioso sentimiento, 
tan noble coregimiento 
que a todos fauorecian, 
sortijas que se corrian 
an deueras, 

tantas tendidas banderas 
de diferentes colores, 
tantas trompetas, clamores 
de tal gozo pregoneras, 
tantas danças correnderas 
diferentes. 



nunca vista cosa ygual, 
notado como salieron, 
y segun contento dieron 
a todos en gênerai. 
Fue la vna y principal 
y mas sumtuosa 

vna mascara famosa 
que sacaron mercaderes, 
porque, segun pareccres 
esta fue la mas costosa; 
otra no menos graciosa 
V de valia, 



44^ 



JUAN DE ANGULO 



que la noble compania 
sacô de los çapateros, 
mostrandose companeros 
de tal gozo y alegria; 
otra mascara en quantya, 
que al parecer 

fue la cosa mas de ver 
que pudieron ver humanos, 
de vna boda de villanos, 
muy al propio en su traer. 
Mas por no me detener, 
yré contando 



colgando mil ^'entilezas 
de riquissimo valor, 
con mucha gracia y primor 
assentadas por sus pieças, 
haziendo mil estraîïezas 
denodados; 

en los pechos escudados 
encarnados coraçones, 
heridos de vnos arpones 
por el medio atrauessados, 
todos ansi deuisados 
de vna suerte, 



en como el primer vando 
que tengo dicho salio, 
y segun que parecio, 
a todos me declarando. 
Ansi que, verdad contando, 
por mi quenta, 



mostrando fatiga fuerte 
que a todos daua el amor; 
lleuando tras si al seîïor 
que les daua aquella muerte 
del quai, porque concierte 
su apellido, 



los dichos fueron quarenta 
en su noble compania, 
porque, segun parecia, 
la verdad se représenta 
que mi pluma muy atenta, 
por mi mando, 

andaua recopilando 
lo que de hecho passaua, 
y yo como lo assentaua 
yualo versificando. 
Pues su traxe declarando, 
no senzilio, 



era el dios de amor Cupido. 
que lleuauan sublimado 
en vn carro muy preciado 
notablemente fingido, 
mostrandose tan temido 
en su furor, 

quanto es temido el dolor 
con que a muchos satisfaze, 
pues, como falso, se plaze, 
de ser siempre matador, 
con su arco tirador 

en la mano, ' 



fue de damasco amarillo, 
todos marlotas vestidas 
de carmesi, guarnecidas 
con mucho oro de martillo, 
y, por mejor distinguillo, 
en las cabeças 



como cruel y tirano 
lleno de malinacion, 
de cuya falsa ficion 
hablar me parece en vano. 
Mas hablando en lo mas sano 
y conueniente, 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



443 



yuan tambien dulcemente 
vnos muchachos cantando, 
mucha magestad mostrando 
a contente de la gente. 
Tras este carro excelente 
y triumfal 

yuan de pontifical 
seys honrrados cardenales, 
con ropas pontificales 
y authoridad paternal; 
en medio lo principal 
de su vando, 

dulce musica sonando 
de trompetas, chirimias, 
mostnindo sus alegrias 
y su gozo diuulgando, 
atabales retumbando 
en su via, 

muy grande caualleriii 
de otros noI)l<'s ciudadanos, 
que como bien cortesanos 
yuan en su compania, 
sin desorden ni porfia, 
concertados, 



que como insignias triunfales 
su gran gozo pregonauan, 
el quai deuido mostrauan 
con tan alegres senales, 
los quales muy principales 
se mostraron, 

y muchos se senalaron 
de noble conformidad, 
alegrando a la ciudad 
con el disfraz que sacaron, 
para lo quai retrataron 
especial 

el sacro rostro real 
de Felippe a su sentido, 
que nunca cosa se vido 
mas al propio y natural; 
cuyo rostro presencial 
lleuaua puesto 

vn mancebo bien dispuesto 
como principe adreçado, 
representando el estado 
de Felippe y de.su reste; 
y no restante con esto, 
lo lleuauan 



en cauallos enjaeziidos 
con ricos caparaçones, 
y con lindas guarniciones 
de franjas y dentorchados. 
Salieron, pues, los honrrados 
çapateros 

como nobles companeros, 
hasta ciento en su quadrilla, 
costosos a marauilla 
en sus trages no ligeros, 
sonando sus trompeteros 
y atabales, 



como a rey, a quien honrrauan 
con mucha guarda delante, 
y el yua con tal semblante, 
(|ue las gentes se admirauan; 
todos de vello se olgauan 
con razon, 

porque la leal aficion 
de mirallo se gozaua 
aquel que representaua 
tan buen rey de tal vnion. 
Salio en el dicho esquadron 
de valor 



444 



JUAN DE ANGULO 



vn galan mantenedor 
que sortija mantenia 
dentro en la Çapateria, 
la calle de su primor; 
cuyo vestido y color 
fiie mirado 

por muy bueno y estremado, 
y por galan y gracioso, 
por tan rico y costoso 
quanto el que mas he contado. 
Yn alferez muy honnado 
y bien lucido 

lleuaua vn pendon tendido 
de carmesi tafetan, 
muy pulido y muy galan, 
en su costoso vestido; 
Jleuauan tambien fingido 
vn Lutero 

en vn asno cauallero, 
de muchos diablos cercado, 
como hereje condenado, 
pregonando vn pregonero, 
cuyo pregon altanero 
ansi dezia: 

«Muera la falsa heregia 
de la secta luterana! 
biua nuestra fe Christian a 
en los reynos de Maria!* 
El gozo que esto ponia 
en la gente, 

no ay lengua que lu quente, 
ni sentido que lo sienta, 
ni memoria tan atenta 
que lo menos représente; 
mas contemple elque es prudente 
lo que cuento. 



y sentira que contento 
se podria de aqui sacar 
queriendolo contemplar 
con animo muy atento; 
que glorioso mouimiento 
era aquel 

que con animo tan tie! 
a todas gentes mouia, 
sino que Dios lo hazia 
pues era en seruicio del, 
y juntamente cnn e! 
el fauor 

de tan buen rey y senor 
y de tal reyna y senora, 
pues es nuestra defensora 
con nuestro gran defensor, 
a quien Dios por su valor 
y magestad 

conformé en tal vnidad 
y cristiana condicion, 
para traer a reducion 
la inglesa comunidad. 
O dichosa chistiandad! 
quan gloriosa 

te hallas y quan gozosa 
con fauor de taies dos, 
queriendo dartelos Dios 
por hazerte tan dichosa! 
No cantes, pues, otra cu^a 
en tus cantos, 

ni en tus plazercs ni llanto> 
sino rogar siempre a Dios 
que a tal reyna y rey de nos 
su eternidad haga sanctos, 
sujctando reynos tantos 
a su mando; 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



445 



que conozca confessando 
lodo e! mundo a tan buen rey 
y a nueslra cristiana ley 
eon los que son de su vando, 
en solo Dios confiando 
las naciones 



de los que asi son agenos 
de nuestra conformidad, 
y rueguen con caridad 
por sus pecados terrenos, 
porque los reynos que llenos 
desto estan 



que viuen en mil regiones 
de nuestra ley apartados, 
creyendo por sus pecados 
en falsas supersticiones, 
Duelanse los coraçones 
de los buenos. 



no parezcan con Satan 
en sus culpas cenagados, 
sino que sean amparados 
de nuestro Dios capitan. 



CAPITULO IIJ. EN QUE SE TRATA DE VNA MASCARA MUV NOTA- 

HLE QUE SALIO LUNES DEZINUEUE DE HEBRERO, DEL APELLIDO Y 
UOZ DEL ILLUSTRISSIMO Y REUERENDISSIMO SENOR DON lUAN MAP- 
I INEZ SILICEO, ARÇORISPO DE TOLEDO, LA QUAL SALIO DESPUES DE 

ANOCHECIDO 



De (Untro de mis entranas 
salgan las palabras mias, 
para contar las hazanas 
tan gloriosas, tan estranas, 
de nuestros présentes dias, 
especial las alegrias 
deste dia, 

la nobleza, la quantia 
de gente tan noblecida, 
el horden de su alegria, 
la fama de su porfia 
tan noble y esclarecida, 
el de adonde se apellida 
su inuencion, 

*9U traxe, su exaltacion, 
su deuida authoridad, 
su christiana deuocion, 



su esclarecido pendon, 
su riqueza y magestad, 
las lumbres y claridad 
con que salieron, 

las gentes que los siguieron 
deseando ver su valor, 
las luminarias que ardian, 
las campanas que taneron 
en su deuido fauor, 
el fidelissimo amor 

que mostraron 

en todo lo que sacaron 
con tanta felicidad, 
la musica que lleuaron, 
con la quai auctorizaron 
su alegre solenidad; 
mas la illustre dignidad 
de tal senor 



446 



JUAN DE ANGULO 



les dio alas y fauor 
para taies se mostrar 
en el seruicio y onor 
de tal rey y defensor, 
en sus hechos tan sin par; 
ansi-que, sin me alargar, 
su quantia 



de dos en dos companeros 
en las sillas leuantados, 
mostrandose no groseros, 
sino buenos caualleros, 
muy apuestos y estremados, 
los cauallos enjaezados, 
muy luzidos, 



de hasta sesenta séria 
al présente que los vi, 
y segun que se dezia, 
de infinita compaîiia 
que lleuauan tras de si; 
de tafetan carmesi 

muy escogidas 



cabales y muy cumplidos 
en todas sus guarniciones, 
no menos apercebidos 
de otros adreços deuidos 
y ricos caparaçones, 
con muchas perlas, botoncs 
que hizian. 



todos marlotas vestidas, 
a lo turco los tocados, 
las marlotas guarnecidas 
estraiiamente luzidas, 
de vna suerte diuisados; 
algunos, que mas preciados 
se mostrauan, 



Lleuauan, como deuian, 
vn rico carro triumfal, 
que a ttjdos los que lo vian 
con el gozo que tenian 
les parecio celestial; 
cuvo carro spiritual 
yua adreçado 



muy ricas mangas lleuauan 
con mucho oro y pedreria, 
que lucian y relumbrauan 
y grande contento dauan 
al pueblo que los seguia. 
Tambien todos en su via 
y magestad 



todo de rico brocado, 
auiendo razon porque 
fuesse tan rico adornado, 
para lleuar sublimado 
vn triunfo de nuestra Fe; 
en el quai assi lo fue 
vn donzel, 



lleuauan en cantidad 
hachas de cera encendidas, 
cuya luz y claridad 
les dio mucha authoridad; 
muy en orden repartidas, 
yuan dando arremetidas 
muy ligeros 



reprcsentandose en el 
nuestra sancta Fe christiana, 
y otros donzeles con cl, 
cantando delante del 
en concordia soberana, 
porque no ser solo humana 
parecia 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



447 



SU sabrosa melodia 
y semblante muy hermoso, 
mas certidumbre ponia 
que del Cielo descendia 
su canto tan melodioso; 
pues el vestido sumtuoso 
que lleuauan 



ni la suprema grandeza 
que lleuaua sobre si, 
ni la postura y primeza, 
ni el oro, ni la riqueza 
con que adornado le vi, 
que lo menos pongo aqui 
de su valor. 



con el de ueras mostrauan 
angelica magestad, 
cuyo ser representauan, 
pues Virtudes se nombrauan 
de angelica dignidad. 
La Fe, que mayor deidad 
represcntaua, 



por no ser buen relator, 
como bien selo deuia, 
para poner sin herror 
su tan curioso primor 
y soberana valia. 
Mas no dexando la via 
por do guiaua, 



vna rica cruz lleuaua 
toda de oro muy prcciosa, 
y vna veste que admiraua, 
con lo quai todo montra ua 
magestad marauillosa; 
la quai veste muy costosa, 
sin recclo, 



el dicho carro tiraua 
vn cauallo muy preciado, 
que vna cubierta lleuaua 
que al suelo casi llegaua, 
tambien de rico brocado, 
a todos muy estremado 
pareciendo. 



tambien parecia del cielo 
en su curioso primor, 
avnque labrada en el suelo, 
de muy rico terciopelo 
de carmesi de color; 
mas su riqueza y valor 
era tal, 



Delante el carro, tafiendo, 
yuan muchos mencstriles, 
grande suauidad haziendo, 
hasta las nuues poniendo 
la boz de sus aîïafiles; 
de romeros muy gentiles 
adereçados, 



que veste mas que humanal 
no hera nada parecer, 
pues a todo natural 
su riqueza y ser nucial 
parecia bien excéder; 
nadie puede encarecer 
su belleça 



en estremo concertados 
en su deuida acordança, 
como muy auentajados 
menestriles estremados 
para tal gloria y pujança. 
Tambien en mucha ordenança, 
mas traseros. 



448 



JUAN DE ANGULO 



yuan doze caiialleros 
como illustres cardenales, 
encima, como romerns, 
con esclauinaa, sombreros 
y ropas pontificales, 
varones espirituales 
se raostrando, 



(le tal ni.idre v tal pastor 
a talcs sieruos y criados, 
que por estremo mayor 
con su iilustrissimo onor 
los hazen auentajados! 
Dichosos y muy honrrados 
os direys 



en sus mulas caualgando 
con muy ricas guarniciones, 
sanctidad representando, 
y a su triumfo acompanando 
como christianos varones, 
todos plateados bordones 
en las manos, 



los que tal senor teneys, 
que tal fauor os a dado, 
a quien nunca seruireys 
lo mucho que le deueys. 
Pues tambien os a pagado, 
seruilde, pues, con cuydado 
y voluntad, 



semblantes de muy ancianos, 
que tambien reprcsentauan, 
y magestad de romanos 
con barbas, cabellos canos 
que a proposito Ueuauan, 
hachas que tambien les dauan 
resplandor. 



que su sacra dignidad 
sanctamente lo merece, 
pues su illustre authoridad 
en vuestra festiuidad 
es lo que mas tiorece; 
cuya vida resplandece 
como veys, 



La sancta yglesia mayor 
los honrrô con sus campanas, 
dandoles mucho fauor 
con el christiano clamor 
de sus insignias christianas 
en sus torres y ventanas 
de verdad, 



en la quai luml)ie liallarcys 
de exemplo y de caridad, 
para que exemplo tomeys 
y de ueras os llameys 
sus sieruos mas de verdad, 
que si buscays humildad 
el es ella. 



mostrando gran magestad 
de Uiminarias sin cuento, 
por dar mas authoridad 
a la gloriosa deydad 
de la Fe con su contento. 
O diuino ensalçamiento 
y fauor 



Que por su fama y por ella, 
y por sus letras y lumbre, 
Dios le dio madré tan bella, 
y haziendole pastor délia 
y de su sancta costumbre; 
tambien en tal alta cumbre 
le a subido 



L\S FI£STAS DE TOLEDO 



44ft 



el auer tan bien seruido 
a tan buen rey y senor, 
el quai, como esclarecido 
y principe agradecido, 
le page con tal valor. 
Nuestro sacro emperador 
juntamente, 



con ningun antecesor 
le querria comparar, 
porque hallo ques la flor 
de la fama y alto loor 
de quantos podria nombrar; 
por tanto quiero callar 
los passades, 



viendo ser tan eminente 
para le dar tal estado, 
se le dio como a prudente 
y a varon tan excelente 
para régir tal ganado. 
El tomô luego el cayado 
que deuia, 

dexando el que antes ténia, 
aunque de mucho valor, 
con el quai a Dios seruia; 
mas este le conuenia 
como a famoso pastor; 
que con este con amor 
a mostrado 

su valeroso cuydado, 
de sus ouejas curandf) 
su cayado leuantado, 
continu en su arçobispado 
en obras pias se ocupando, 
su cabana reformando 
que no dcxa, 

cumpiiendo aquetla semeja 
de! Euangelio sagrado, 
por la mas pequena oueja 
arriscando la pelleja 
como piadoso perlado. 
No puede ser eomparado 
su valor; 

Re7»if His'iiiniii.'if. —M. 



que aun<jue fueron senalados 
en sus vidas a la clara, 
sus hechos son tan sobrados 
y tan justos y alabados, 
que no se quien le compara. 

Estas son los villancicos que se can- 
tauan en el carro de los dichos: 

VII LANCICO 

Demos gracias al Scnor 
con gozo y plazer jocundo, 
pues la sancta Fe en el mundo 
triumfa con grande onor. 

Nuestra Fe se a ensalçado 
en actuel reyno de ingleses, 
los quales an reprouado 
al Lutero y sus reueses; 
traen puesta en sus arneses 
a la cruz del Saluador. 
Demos gracias al Senor 
con gozo y plazer jocundo, 
pues la sancta Fe en el mundo 
triumfa con grande onor. 

OTRO VII.IANCICO 

El alto Dios verdadero, 
que tal principe nos dio, 
esse mismo le criô 
I)ara a bâtir al Lutero. 



450 



JUAN DE AKGULO 



COPLA 

Coa sola su christiandad 
alançô, sin hazer giierra,- 
del reyno de Ingalaterra 
la hqretica prauedad; 
conocen ya la verdad 
de la Fc muy por entero, 
porque aquel Dios verdadero 
que tal principe nos dio, 
esse mismo lé criô 
para abatir al Lutero. 



OÏRO VIJI.ANCICO 

Por la grande reyna inglesa, 
quen bondad permanecio, 
la sancta Fe tiorecio. 

Esta quedô siempre ylesa 
de aquella secta maluada 
que la ciega gente inglesa 
tenian tan venerada, 
y ansi como fue guardada, 
de aquel Dios que la escogio, 
la sancta Fe florecio. 



CAPI rULO IIIJ. DE VNA MASCARA NOTABLE QUE SaLK) K{, FMA SIGUIEN- 

TE, EN El, QUAL SE DIZE COMO V QUIEN FUEROX 



Miercoles, que se contaroii 
veynte del mes ya contado, 

este dia, 
quarenta y dos sejuntaron, 
todos del officio honrrado 

y noble calceteria, 

los quales todos sacaron 
marlotas de tafetan 

diferentes, 
que a todos mucho agradaron, 
con su mascara galan 
y aderentes. 

Los diez yuan dr amarillo, 
y diez y seys de pardo, 

segun vi, 
con mucho oro de martillo; 
los otros, que su orden guardo, 

de tafetan carmesi; 

todos muy guarnecidas 
al contra de sus colores 
las marjotas, 



a marauilla luzidas. 
c rtadas, hechas labores 
muy arrotas. 

Lleuauan tambien sembradas 
las marlotas con rosetas 

de colores, 
de sedas difercnciadas, 
que las hazian mas perfetas 

y mejores. 

Lleuauan niuchos collares 
de oro y ricas cadenas 

y botones, 
y mangas muy singulares 
de perlas y puntas llenas 

a montones. 

Lleuauan lanças ginetas 
de su deuisa pintadas 

en las manos, 
todas con vanderctas 
de tafetan, y cortadas 
de dos sanos. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



451 



Yuan tocados a modo 
de turcos, muy naturales 

y vistosos, 
y muy conformes en todo, 
con jaezes y pretales 

muv costosos. 



los quales yuan vestidos 
con muy ricas vestiduras, 

Uenas de oro, 
de guirnaldas guarnecidos, 
como sieruos y criaturas 

de tal coro. 



Lleuauan en las cabeças 
mucho oro sobre el tocado, 

bien prend ido 
de muy riquissimas pieças 
de relieuc y de labrarlo 

muy liizido. 

Lleuauan delante si 
vi\ pendon con sus trompetas 

y atabales, 
el pendon de carmesi, 
con las muy altas y retas 

armas reaies. 

Yua luego detras dellos 
rico carro triumfal 
adreçado 
de adreços y arreos muy bellos, 
hecho en medio vn tribunal 
sublimado, 

en el (|ual con rico arrco 
yua vn triumfo de la Fama 

assentado, 
con vn cetro caduceo 
en la mano, como rama 

leuantado. 

Yu.in muy suaue cantando 
vnos niiios vn pcrqur 

de alto loor, 
las Virtudes se nombrando, 
sieruos de la Fama y Fe 

del Senor; 



Lleuauan gran magestad 
de menistriles tanendo 

en su guia, 
con mucha solennidad, 
mucha suauidad h;iziendo 

y melodia. 

Va despues de auer andado 
de aquesta suerte y manera 

todo el dia, 
fue de todos concertado 
de tomar hacha de cera 
en su quantia; 

las quales todos tornaron, 
y anochecido anduuieron 

muy en arte, 
hasla que todos quemaron 
las hachas que assi truxeron 

en gran parte. 

Yuan cantando en el carro de los 
%chos los 7>illancicos siguientes: 

VILLANCICO 

Filippe, rey christiano, 
conuerlio al pueblo profano. 

Piolanauan nueslra iey; 
dioles Dios por su rey 
a Felippe castellano, 
que tornô al pueblo christiano. 



452 



JUAN DE ANGUr.O 



OTRO vaLANClCO 

Por \a gran reyna Maria, 
en quien gran bondad se encierra, 
conuertio Dios a Ingalaterra 
de su cisma y heregia. 

Por medio de su bondad 
y sus sanctas oraciones, 
mouio Dios los coraçones 
de aquella comunidad, 
y alumbrô la ceguedad 
de su vana fantasia. 
Por la gran reyna Maria, 
de quien tal bondad se encierra, 
conuertio Dios a Ingalaterra 
de su cisma y heregia. 

Su bibir esclarecido 
tan gran bien les alcançô, 
que Dios con la fe alumbrô 
aquel reyno endurecido, 
y ansi quedô reduzido 
a la fe que ya los guia. 
Por la. gran reyna Maria, 
en quien tal bondad se encierra, 
conuertio Dios a Ingalaterra 
de su cisma y heregia. 

Yuan las virtudes cardinales, qiie^ 
se nombranan los dichos muchaclios 
que yuan en et dicho carro, hechando 
esta letra slguiente. Hechaua cada 
vno dellos vna copia como se signe: 



La nueua desta hazana, 
despues de Dios, anticipe 



la lusticia de Felippe, 

rey ingles, delfin de Espana. 



PORTA LEZA 



Dçl gran bien de los inglese* 
por la diuina grandeza. 
fue causa la Fortaleza 
de Felippe, y sin arneses. 



PRLIDENCIA 



Tal paz cause con franceses 
la diuina Prouidencia 
quai causô con la Prudencia 
de Felippe a los ingleses. 



TEMPERANÇA 

Como da gozo en Esp.ina 
Felippe y su Temperança, 
dé a Dios gloria y alabança 
la conuersion de Alemafia. 



Yuan lainhien cantando este vi- 
llancico: 

Conuertirse Ingalaterra 
y reducirse a la fe, 
a Dios la gloria se dé, 
pues él alegra la tierra. 

Esta nueua tan estrana, 
boluerse a Dios los ingleses, 
tal paz cause con franceses 
como gozo en toda Espana. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



453 



ÇAPJÏULO QUINTO. 1)K VNA MASCARA MARAUILLOSA QUE SALIO EL DIA 

SIGUIEIiTE I>E LOS FAMILIARES DEL SANC TO Y ESCLARKCIDO APELLlDO 
DE LA SANCTA INQUISICIOS' 



Viernes, a vey-nte y dos, 
salio el muy sancto pendon 

y esclarecido 
de la sancta Inquisiciou, 
a honra y gloria de Dios 

y su apellido. 

Con el quai sancto pendtjn 
quarenta y quatro s.dieron 

disfraçados, 
muy en orden y en razon, 
que sanctamente luzieion 

concertados; 

todos marlotas vestidas 
de grana blanca excelente 

en su ser, 
de tafetan guarnecidas 
carmesi lustrosamente 
y muy de ver, 

s quales tambien lleuauan 
gran suma de oro y valia 

en su aseo, 
que luzian y rclumbrauan 
y dauan grande alegiia 

con su arreo. 



Ansi con grande contenlo 
yuan con su real pendon 

como hermanos 
de la fe y ensalçamientô ^ 
del Sancto Officio y blason 
de christianos. 

Lleuaua el sancto pendon 
vn alferez bien dispuesto 

en vn cauallo, 
con mucha veneracion 
vestido, rico y onesto 

de mirallo. 

El quai vestido era todd 
blanco y de terciopelo 

escogido, 
con su gorra al mesmo modo, 
sin llcuar tan solo vn pelo 
diuidido, 

saluo que de oro lleuaua 
sobre si gran cantidad 

muy bien puesto, 
que muclio lustre le dana^ 
con mucha conformidad 
de lo onesto. 



Tambien sobre los tocados 
que a modo turco lleuauan, 

yuan llenos 
de remates muy preciados, 
que se tenian y mirauan . 
pur muy buenos. ; 



Lleuaua quatro lacayos 
y quatro pajcs vestidos 

por ygual, 
todos de blanco los sayos, 
en su horden repartidos 
cada quai. > ■■- 



454 



JUAN DE AN(;ULO 



Luego detras del pendon 
yua su carro triumfal 

muy honrrado, 
con arreos de deuocion, 
hecho en el vn tribunal 

de alto grado: 

en el quai yua assentado 
vn triumfo de nuestra Fe 

altamente, 
muy ricamente adornado, 
que de vello cierto fue 

excelente. 

con vn caliz en la mano 
de muy grande estimacion, 

demostrando 
semblante muy soberano, 
a sancta contemplacion 

combidando. 

Yuan en su çompania 
lustitelâ^y^Misericordia, 

yJarPaz,» 
cantando con melodia 
canticos de gran concordia 
y solaz. 

Cada quai significando 
con insinias su alta essencia 

y dignidad, 
a la sancta Fe ensalçando, 
y a su gloriosa excelencia 

y claridad. 

Los que assi representauan 
estas Virtudes sagradas 

y gloriosas, 
ricos vestidos lleuauan, 
con muchas pied ras preciadas 

relumbrosas; 



que con deuocion mirando 
su deuota ordenacion 

y semblante, 
quedauan mil gracias dando 
todos a su exaltacion 
tan triumfante. 

Lleuauan gran melodia 
de menestriles sonando, 

y magestad 
de mucha caualleria, 
ijne yuan acompanando 

su Hermandad. 

Que como a luz y mamparo 
de nuestra muy sancta Fe 

acompanaron 
al sancto pendon y claro, 
mirando el juste porque 
lo sacaron. 

Amando como christianos 
el zelo y authoridad 
de tal vando, 
y como justos hermanos 
de deuota christiandad 
los honrrando; 

los quales anochecido 
con sus hachas anduuieron 

encendidas, 
de su vando esclarecido 
en la quantia que salieron 

repartidas; 

sonando sus atabales 
y trompetas a porfia 

juntamente, 
por las calles principales, 
con gran gozo y alegria 
de la gente. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



45S 



Tirana et dicho carro de los dichos otro vili.ancico que tahbien yuas 



vn cauallo muy ricamente cubierto, 
encima del qnalyua vna gran serpien- 
te yvn hombre cauallero encima, muy 
bien adreçado, el quai vua hechando 
la letra sigi/iente en vnos papelitos es- 
cri ta: 

Aquesta braua serpientr 
de humana sensualidad, 
baxe el cuello a la Verdad, 
tire el carro humildemente. 

Yuan cantando los miuhachos del 
éicho carro este villancico: 

VII.LANCICO 

Misericordia y Verdad, 
lusticia y Paz se han juntado 
y an la sancta Fe ensalçado. 

Misericordia diuina, 
junto la Verdad christiana. 
tambien la Jiisticia humana, 
templadas con Paz benigna, 
y a sido tal la doctrina 
que al rey Felippe an mostrado, 
que an la sancta Fe ensalçado. 



cantando 

A la gran reyna Maria 
y a Felippe esclarecido, 
sus desseos se le an cumplido 
con gran gozo y alegria. 

Nuestro Dio';, que los juntô 
en tan suprema vnidad, 
en vna conformidad 
sus sanctos desseos cumplio 
y en dote y arras les dio 
lo que cada quai pedia. 
A la gran reyna Maria 
y a Felippe esclarecido, 
sus desseos se le an cumplido 
con gran gozo y alegria. 

Nuestro gran Dios vcrdadero 
de tan gran bien los dotô, 
y sus desseos leuantô 
y abatio los del Lutero; 
y Dios y ellos son luzero 
por quien su reyno se guia. 
A la gran reyna Maria 
y a Felippe esclarecido, 
sus desseos se le an cumplido 
con gran gozo y alegria. 



CAPirULO VJ. — QUE IRATA I)K DOS MASCARAS QUE SALIERON SABADO 
A VEYNTE Y TRES DEI, IMCHO MES, EN EL QUAL SE DIZE EL COMO Y 

QUIEN FUERON 



Ansi que este dicho dia, 
segun que bien parecio, 

fuc admirable 
vna mascara en quantia 
que de vnas nimphas-^ajio 

muy notable. 



La quai mascara sacaron 
entre nobles ciudadanos 

muy curiosos, 
que mejor no la inuentàron 
los muy antiguos romanos 

y famossos. . " 



%s« 



i.JUAN 'DE ANGULO 



■■• La^ (juales ninphas Ueuauan 
très diosas con rkas galas 

adornadas, 
a quien ellas festéjauan, 
que eran Venus, luno y P.il;îs 
" coronadas. 

Y otros très dioses delante 
c6n Paris el gran pastor 

al natural, 
Mercurio y Mars el guerreante, 
y lupiter el mayor 

y principal. 

Ansi que por todos fueron 
hasta treynta de quadrilla 

concertados, 
que, como digo, salieion 
vistosos a niarauilla 

y estremados, 

tanto que en su primor, 
hermosura y natural, 

nunca vieron 
los biuos cosa rnejor, 
ni en riqueza cosa ygnal, 

como fueron 

las ninphas, todas vestidas 
con sayas de terciopelo 

de coilores, . 
tan ricas y tan luzidas, 
que parecian ser del cielo 

sus labores. 

LaisTTîaS della*î guarnecidas 
con franjas dé brO labrado " ■ 

y con piéças, 
con mucho prinri'oT preiidtdas = 
hasta enfeima del tôtado ' ' 

en las cabëça>. ' ' 



Tambien con infinidad 
de puntas y pedreria 

•y cadenas 
de valor y cantidad, 
y de gran botoneria 
todas llénas. 

Y con mangas estremadas, 
Henas de otras ricas pieças . 

de valia, 
muy bien puestas y asentadas. 
con otras muchas lindezas 

en quantia. 

Con cinturas y collares 
de piezas de gran valor 

que lleuauan, 
puesto todo en sus lugares,: 
con tanta gracia y primor ,. 

que admirauan. 

Tocadas a lo escofiado 
con ricas escofias de oro 

y cauelleras,, 
todo en estremo acertado 
y de valor de vn thesoro 

muy de veras. .,., 

Porque nadie encarecer 
puede su precio y valor 

ni hermosura, 
aunque mas quiera pont- r 
por el cabo su primor 
y compostura. 

Vna délias de brocado ' 
yua en estremo véstidav =• ■ 

y adreçada 
de altibaxo muy preciado,' 
toda de oro guaf necida ■ ■'■■;• 

y recamadai' ■••"• 



LAS *-reSTAS DE ÏOLKDO 



45? 



Todas guirnaldas lleuauaiv 
de arrayaires y de flores 

amarillas, 
que mucho las adornauan, 
sobre todas sus colores 

no senzillas. 

Lleuauan delante délias 
vn pendon con vnas Hamas 

leuantadas, 
sembrado de vnas centellas, 
y a los lados. como ramas,- 

dos espadas. 



Yuan con este pendon 
los dioses en delantera: 

con diuisa, 
cada quai de su opinion, 
y Paris muyde manera ■ 

en su guisa. • 

P.'iris lleuaua en la man'o 
la mançana que juzgô 

retamente, 
con justo juizio y muy sano 
quando a Venus se Ui dio 

la excelente. 



El quai era de color 
pardo y de tafetan 

muy luzido, 
con estas Hamas de amor 
tras las quales todos v;m 

con Cupido. 

El que lleuaua el pendon 
yua de damasco pardo 

bien véstido, 
y puesto muy en razon 
con vn capoté' lombard© 

suarnecido. ■; > 



Yua arto al natural, 
segun que In poessia 

del lo quenta, , : • 
en todo pastor cabal, ■■•:": f<':'- 
como diz quel setraya 

y represérUa. ■■■ 

Yua Mâr& muy bien àrraacto, 
como dios batallador '" 

y furio^o, 
de vn arnes encàmbronado, 
inostrandosC'CÔn furor 

belicosD.. '• 



Toda la quai guarnicion 
era de franjas labradas : 

de oro fino, • - : 
en muy buena ordénacion 
puestas y recamadas;. V ; 

en camino. ■. a-Kd 



lupiter yua Vestido . 
muy al prapio y ntituraJ 

en su tnagé,! ^U 
como scnor ïftats temidoi 
en tudo kijiriflcipnliv^;; 

de su vLage; . -:• • 



Demas desto, yaa senobrado 
de mucha botoneria-, !.. . ■...■■- r 

ricamente,. •î.'.!/;;t 
el sayo todo quajadoii • » u : ii ■. 
de rnuy-rica perleria' ■ ;.' .?,•.! 

y excëlentC;: ■. 



el qiiitJiHçwaua en \a niano 
vna gr*ia-porra:dora(ia i ;. î t^ 

muy hérmoiia,' • 
mostrandose m,n,Si qud'httEn((n:«h 
cniisw.ficion orden^da ■.'■ >; -i.:;) 

fabulosa.,: ^.if: jii 



i58 



JUAN DE ANGULO 



Yua de muy rico ai^reo 
tambien Mercurio vesticlo 

muy loçano, 
con vn cetro caduceo 
de su fama y apellido 

en la mano. 

Todos yuan tan de ver, 
cada quai en su ficion, 

que era cosa 
de notar y encarecer 
su delicada inuencion, 

y tan curiosa. 

Yuan con otro pendon 
a la postre las très diosas 

coronadas 
con rica coronacion, 
por estremo muy hermosas 

y acabadas. 

Era el pendon que lleuauan 
de tafetan carmesi 

muy luzido, 
en el quai tambien mostrauan 
el blason ya dicho aqui 

de Cupido, 

satuo que yua leuantada 
en este otro la figura 

de Cupido, 
al natural retratada, 
con su arco y cruel postura 

estendido. 



De terciopelo morado 
yua la Venus vestida, 

y diuisada 
de tela de oro tramado, 
vna saya guarnecida 
y aforrada. 

Toda la saya y vestido 
de arriba abaxo cortado 

con primor, 
a marauilla luzido, 
])or do salia lo tramado 

muy mejor; 

que si la pintan hermosa, 
nufica ella mas lo fue 

que yua alli, 
ni mas linda ni graciosa, 
ni con mas triumpho y porque 

sobre si. 

Yua la Palas vestida 
de raso blanco muy bueno 

y estremado, 
tambien de oro guarnecido 
todo su vestido lleno 

y recamado. 

Yua la luno famosa 
de carmesi muy lustroso 

adornada, 
no menos rica ni hermosa 
en su vestido curioso 

bien mirada. 



Yua muy bien adreçado 
el que este pendon lleuaua, 

en vn cauallo 
de brocado encobertado, 
que todo el mundo se olgaua 

de mirallo. 



De la suerte que contado 
yuan con gran magestad 

caualgando, 
en su concierto acertado, 
todos su gloria y bondad 

drmostrando; 



LAS FIESTAS. DE TOLEDO 



459 



en cauallos escogidos, 
Uenns de muchos primorrs 

muy preciados, 
con jaezes muy luzidos, 
de sedas con mil labores 

de entorchados. 

Sonando sus atabales 
trompetas y chirimias 

en su guia, 
bien mostrando sus scnales 
de tan justas alegrias 

a porfia. 

Los chirimias y trompetas 
vestidos de tafetan 

girf)nados, 
hechas vnas ropetas 
a modo y trage galan 
diferenciados. 

En la quai orden entraron 
todos en (^ocodouer 

ayuntados, 
a donde muy bien jugaron 
naranjazos con plazer 
y conc<Ttados, 

en cauallos de remuda 
y muy gentiles adargas 

que tomaron 
de refresco y nueua ayuda, 
donde naranjas a cargas 

se gastaron. 

Estando en este debate 
y juego bien ordenado 

en la plaça, 
entré por fin y remate 
vn esquadron concertado 

en buena traça. 



que fue la cosa mejor 
que se puede ymaginar i 

en razon, 
verlos entrar con onor 
a tal tiempo y tal lugar 
y sazf)n. 

Entro el dicho esquadron a modo de 
hombres de armas, avnque vestidos a 
la turco, todos con lanças de guerra eu 
ias'manes, leuantadas en alto, pinta- 
das de blanco y azul, muy vistosas a- 
maranilla, y como mas largamente 
aqui se contard. 

Ansi quel dicho esquadron 
de los sastres se juntô, 

por mostrarse 
en su alegre exaltacion 
como cada quai mostrô 
por senalarse. 

Kl numéro de los quales 
de sesenta y ocho fue 

en su vnion, 
todos en diuisa ygualcs, 
con insignias de gran fe 
y deuocion. 

Porque no con menos zelo 
de la fe y gloria présente 

se mostraron, 
llenos de alegre consuelo, 
con nueua tan excelente, 

y se olgaron. 

Todos marlotas vestidas 
de grana blanca frisada 

escogida, 
de raso azul guarnecida, ,: 

la guarnicion muy costada 

y luzjda. 



4'ÔQ 



JUAN DE ANGULO 



En los pechos por diuisa 
la cruz de la Trinidad 

senalada, 
todos de vna misma guisa 
y de vna conformidad 

escudnda. 

Muchds dellos con coUareS 
de pieças de oro y cadenas 

y botones 
y otras pieças singulares, 
y de franjas harto buenas 
guarniciones. 

Con sus lanças en las manos 
de encuentro bien leuantadas 

y cumplidas, 
a ley de buenos christianos, 
las lanças todas pintadas 
muy luzidas. 

Detras dellos yn pendon 
con magestad leuantado . 

y estendido 
con el cesareo blason 
de Espaîïa y su principado 

esclarecido. 

El quai con veneracion 

alferez lo lleuaua 

ansi tendiente 

en vn Gauallo frison, 

que su grand or se miraua 

estranamentC; 

Yua él alferez vestido ' ' ' 
a lo tudesco estremado, 

y tan de ver, 
que fue muy encareèido ■ 
de todos y muy miradO' • • •! 
con plazer. 



Luego su carro triumfal 
yua de blanco adreçado 

muy costoso, 
hecho en el vn tribunal 
y vn asiento leuantado 

victorioso; 

en el quai yua asscntado ' 
vn triumpho de la Victoria, 

con onor, 
de las Virtudes honrrado, 
cantando cantos de gloria 
en su loor. 

Todos con ricos arreos 
y soberano semblante 

en su ser, 
leuantando los desseos 
a lo diuino y triumphante 

con querer. 

Lleuauan gran suauidad 
de menestriles sonandn 

en su via, 
dandoles authoridad 
y a mayor gozO inuocando 
y alcgria, 

con trompetas y atabaJes, 
que tambien yuan sonando 

dulcemente, 
conformes y muy triumphales.ri 
en estremo contentando • 

a toda gente. 

Boluiendo, pues, a la eatratla 
que en Çocodouer hizieron,- . .• 

fue vna cosa 
la mas de ver y ordenada .■ 
de todaâ quantas salieroii 
y vistosa. 



LAS FIBSTAS DE TOLEDO 



461 



Los quales ansi ordenados 
de dos en dos en su traça 

muy luzida, • 

hicieron bien concertados 
vna muy hermosa plaza 

diuidida, 

a donde estauan jugando 
las ninphas en medio dellos 

a plazer, 
y ellos en redondo andando, 
que era gloria a todos vellos 
tan de ver. 

La i»ente que se hallô 
en la plaza, con contento 

los mirando, 
nunca tal cosa se vio, 
todos con animo atento 

se gozando. 

Luego como anocheciô, 
con sus hachas anduuieron 

repartidas, 
que mucho resplandcciô 
la gran lumbre que hizieron 

encendidas. 

Ksios son los villancicos i/ite yuan 
cantando en el dicho carro: 

Cantcnse cantos de gloria 
por Filippe y por Maria: 



suene, suene su valia 
y soberana Victoria. 

Confiessen nuestros cantares 
su valor con dulce son; 
alabe nuestra aficibn 
sus obras tan singulares; 
dcsechemos los pesares, 
oluidando ya su escoria. 
Cantense cantos de gloria 
por Filippe y por Maria: 
suene, suene su valia 
y soberana Victoria 

Dese gloria y alabança 
a tal reyna y rey de nos, 
pues que por bondad de Dios 
su alto ser tal bien alcança: 
a su virtud, temperanza, 
alabc nuestra memoria. 
Cantense cantos de gloria 
por Filii)pe y por Maria: 
suene, suene su valia 
y soberana victoria. 

Pues vemos que por su amor 
hizo Dios tan gran milagro 
en aquel rcino tan agro, 
Ik-no de tan grande herror, 
pidamos a Dios fauor. 
Cantense cantos de gloria 
por Filippe y por Maria: 
suene, suene su valia 
V soberana victoria. 



402 



JUAN DE ANGULO 



CAPITULO SEPTIMO. EN QVE SE TRATA EN COMO LOS ILLUSTRES REGI- 
DORES Y CAUALLEROS V EL ILUSTRE SENOR DON ANTONIO DK FONSECA, 
CORREGIDOR DE LA DICHA CIUDAD, ORDENARON VN JUEGO DE CANAS Y 
TOROS, QUE SE CORRIESEN, PARA EL QUAL JUEGO DE CANAS NOMBRARON 
LOS DICHOS CAUALLEROS Y REGIDORES AL DICHO DON ANTONIO DE FON- 
SECA Y A DON ALONSO TELI.EZ, SENOR DE MONTALUAN, POR CAUDILLOS 
Y CAPITANES DE SU ILLUSTRE VANDO, DEHAXO DE CUYO APKLLIDO 

SALIERON 



Auiendo todos mostrado 
su gloria en conformidad 

tan noblecida, 
acordô cl illustre estado 
de mostrar su fe y lealtad 

esclarecida, 



Los quales assi lo hizieron, 
no rehusando el gastar 

con largueza, 
ilo tanta razon tuuieron 
de con sus bienes mostrar 

su 2iandeza, 



queriendo por si mostrar 
su deuida exaltacion 

y contento, 
tan digno de lo ensalçar, 
con su magna illustracion 

y ayuntamiento; 



conociendo que a su rey 
hazer seruicio deuian 

seiïalado, 
sublimando a nuestra ley, 
como todos lo hazian 

en su estado. 



siendo entre ellos concertado 
que ocho toros se corriessen 

a su Costa, 
y que de su illustre estado 
en dos quadrillas saliessen 

muy aposta, 



Domingo Carnestolendas 
los ocho toros corrieron 

con plazer, 
do ricos toldos y tiendas 
en Çocodoucr hizieron 

para ver, 



sus dos caudillos nombrand(», 
debaxo cuyo apellido 

se juntassen, 
eada quai se conformando, 
en su parte en el vestido 

que sacassen. 



a donde fue tanta gente, 
que en ningun cabo cabian 

de apretura, 
gozandose estranamente 
en el estremo que vian 

con olgura. 



LAS FIES TAS DE TOLEDO 



463 



Las vcntartas entoldadas, 
de ricos toldos brocados 

y de alhombras 
por todas partes colgadas, 
y de doseles preciados 

hechas sombras; 



Auiendo entrado delante 
su miisica concertada - > 

en su guia, 
con majestad muy pujante 
en resena de su entrada 

y alegria, 



Ilenas de lindas mugeres 
de toda suerte y senoras 

las ventanas, 
con ricas galas y aucres, 
con criadas y seruidoras 
muy galanas. 



uego se reparlieroii 
en dos bandos por ygual 

concertados 
de la color que salieron. 
En su vando cada ciual 

apartados, 



Adonde tambien auia 
gran musica y magestad 

de mentîstriles, 
que con alta mclodia 
sonauan con suauidad 

sus anatilcs. 



salio el illustre senor 
don Antonio de Fonseca 

de su vando, 
tan [)rim(), que su primor 
mi flaco ingcnio derrueca 

imaginando. 



Ansi que auiendo corrido 
los toros con gran plazer, 

luego entraron 
con gran grita y alarido 
los senores en el ser 

que concertaron, 



Salio don Alonso Tellcz, 
el senor de Montaluan, 

del otro vando 
por caudillo y por alferez, 
muy valeroso y galan 

se mostrandn; 



en caualios muy ligeros, 
corriendo bien concertados 

a vna guisa 

de dos en dos cauallcros, 

sus braços arremangados 

en camisa, 



que cada vando salio 
diferenciado en color 

ygualmente, 
y ansi cada vno acudio 
a su vando con primor 

guarneciente. 



sus ginetas en las manos, 
con mucha gracia blandiendo 

y leuantando, 
parcciendo vnos troyano» 
en la furia que corriendo 
vuan mostrando. 



De tal suerte concertado, 
que a todo el niundo admirnua 

su vaior, 
sus vestidos recamados, 
la musica que sonaua 

en su amoi-. 



4^4 JUAN DE ANGULO 



AGORA EN EL PKKSENrK CAPITULO VERAN EN COMO LOS DICHOS SE- 

NORES SALIERON VESTIDOS MUY LARGAMENTK CONÏADO, QUE EN EL 

PASSADO CAPITULO NO TENG») DICHO MAS DE SOLAMENl^E LA SUMP- 

TUOSA ENTRADA OUE HIZIEKON, COMO AN VISÏO 

Porqve mi principal intenlo y desseo en la obra présente a sido 
dar a entender a todo el niundo muy por el cabo el orden, ves- 
tidos, disfraces, guarniciones, colores de todos los que ya an 
visto que tengo nombrados, que salieron dignos de hazer (juenta 
dellos en las dichas alegrias y solennissimas fiestas, y no que- 
daua satisfecho de auer dicho todo lo que deuo y querria para 
satisfazer a todos, e querido hazer aqui recopilacion por si de al- 
gunas cosas de que me pareeio ser razon hazella, para que entien- 
dan los que la dicha obra ouieren leydo y passado, allegando 
aqui, lo que me he dexado de dezir y lo junten con la parte suya. 
Especialmente en los illustres seiîores y caualleros que tengo di- 
chos, tengan entendido que no quise proseguir adelante en el 
dicho mi métro: mas de en dezir solamente la valerosa y sum- 
tuosa entrada que hizieron, como visto tienen, no porque no pu- 
diera hazello, como en todos los demas, mas porque de vna cosa 
tan alta y solenne, valerosa y tan notable, es razon dar muy lar- 
gamente qucnta, quise ponello en prosa muy largamente, pues 
fue el sello de todo lo demas que todos hizieron. Ansi que ame 
parecido contallo aqui muy por si y por el cabo, para que todos 
tengan entendido quan marauillosamente los dichos seiiores lo 
hizieron y el magnanimo valor que en todo mostraron, diziendo 
que dire el color y valor de su valeroso y rico vestido, segun 
que fue. 

Fueron, pues, los dichos seiiores que, como tengo dicho, en- 
traron en la dicha plaça treynta y dos, deziseys de cada vando 
y quadrilla, todos muy al natural a lo turco vestidos y tocados, 
avnque difercntes en la color del vestido. Los deziseys de la qua- 
drilla y vando del illustre senor don Antonio de Fonseca, con 



),AS KIESTAS DE TOLEDO 4^5 

marlotas de terciopelo negro muy escogido y capellares de da- 
masco amarillo muy estremado. Los otros dcziseys de la quadri- 
lla y vando del illustre senor don Alonso Telle/., senor de Mon- 
taluan, con marlotas de terciopelo azul muy excellente y cape- 
llares de muy estremado damasco turqui. Los dichos dezyseis 
caualleros de la parte del dicho don Antonio de Fonseca sacaron 
las marlotas bordadas como vn palmo en ancho de vna guarni- 
cion de entorchados de oro, y todas tambien a la larga las dichas 
marlotas y caparaçones, tambien con vna guarnicion de rapace- 
jos y fluecos de oro, a la redonda colgando, de mas de vn génie 
en ancho. Los de la dicha parte y vando del dicho don Alonso 
Tellez, ni mas ni menos salieron guarnecidas y bordadas las di- 
chas marlotas y capellares, saluo que los entorchados del borda- 
do de su guarnicion eran de plata muy fina, ciue en estremo luzîa 
bien, y los fluecos y rapacejos de lo mismo. Y assi entraron en 
la dicha plaça, primero los dichos deziseys caualleros del vando 
y quadrilla de don Alonso Tellez, y luego los de don y\ntonio 
do I-'onseca. Todos en lo demas diferenciaron, (juc aunque salie- 
ron tocados a lo turco, los vnos salieron con tocas de tafetan 
amarillo y los otros de blanco con muy hermossas lauores, flue- 
cos y pieças de oro colgando de los cabos de las dichas tocas y 
con muy lindas plumas amarillas y blancas que en las cabeças 
Ileuauan con mucha gracia puestas. Los cauallos enjaezados con 
nauy ricos jaezes y caparaçones de seda bordados de oro y plata; 
trenos, clauazones, espuelas, estribos dorados, cabeçadas de plata 
(■f)n inuchas canipanillas de plata; relaies de seda con cascaueles 
\' canipanillas de plata y con otras muchas borlas de oro y plata; 
t'spadas ginetas doradas y muy galanas y bien guarnecidas, y 
adargas muy excelentes con muchas borlas de oro y plata col- 
gando, y otros cauallos de remuda muy hermosos y ligeros, con 
que jugaron las caiîas, mucho bien guarnecidos y enjaezados, en 
los ({uales entraron criados de todos los dichos seiïores muy bien 
aderc^çados y vestidos con las dichas adargas en los braços. Ansi 
(jue de la suerte contada, despues de auer andado por la plaça a 

Renue Hispanique. — M. 30 



466 JUAN DiC ANGULO 



la redonda niuy gran rato, corriendo de dos en dos cavialleros, 
vnos Iras de otros con mucha furia y gracia, en las sillas estam- 
pados y nacidos, tomaron los dichos cauallos de refresco y sus 
adargas y jugaron de las canas, que niuchas e infinitas tenian 
apercebidas, dandose rezios canazos con marauilloso concierto; 
en el quai juego duraron niuy gran rato, sonando sus atabales )• 
trompetas y chirimias con mucha melodia y gran magestad, que 
parezia vn trasunto de! cielo; los trompetas y atabales y minis- 
triles de tafetan de muchas colores, vnas ropas gironadas muy 
luzida. Acabada su concertada quistion y juego de canas, despar- 
tidos por otros illustres y nobles caualleros, tornaron a andar 
corriendo por la redonda de la plaça haziendo mil gentilezas, 
arrojando canas por el ayre que allegauan a las nubes, cada quai 
prouando sus cauallerosas fuerças en seruicio de las damas, que 
muchas y muy hermosas y ricannente adornadas se hallaron y 
auia por todas las partes de la dicha plaça. Ansi que fue la dicha 
fiesta la mas solenne y regozijada que nunca los biuos vieron, ni 
jamas por rey ni por emperador se hizo. Que bien parecia aquel 
Emperador supremo y Rey de los Reyes, Seiior de los Seiîores, 
nuestro soberano Dios, era seruido en ta! alta fiesta, pues se ha- 
zia en honrra y gloria suya y de tan altos y esclarecidos rey y 
reynayen ensalçamiento de la sanctissima Fee catholica,en quien 
todos creemos como fieles y verdaderos christianos. Plega a el 
eterno Dios nuestro que el nos dé siempre su diuina gracia para 
que le siruamos y alabemos. Y que el sea seruido de traer al 
conocimiento que truxo a los luteranos ingleses a todos aquellos 
que biuen ciegos y apartados de conocer y confcssar lo que 
todos los fieles de nuestra christiandad conocemos y confessa- 
mos, para que Dios sea seruido dellos y sean ocasion que haga- 
mos otras semejantes fiestas que las pasadas en honrra y gloria 
su va. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 46/ 



CAPITULO EX QUE SE TRA TAN LAS PAKTICULARIDADES DE TODAS LAS 
DICHAS MASCARAS QUE HAULAN DEXADO DE DEZIR, V OTRAS PARTICU- 
LARES V NOTABLES MASCARAS QUE SALIERON EN OTROS DLAS COMUN- 

MENTE 

Teniendo, pues, cuenta con lo que tengo dicho, que auia de- 
xado por dezir de algunas mascaras ya dichas, tengan atencion 
que a do dixe en como les roperos salieron no dix*' la valia de 
su vestido, el quai fue que todos salieron vestidos a lo turco con 
marlotas niuy luzidas y costosas, dellos de tafetan morado y 
carmesi y blanco, las dichas marlotas gironadas; dellos de da- 
masco, ni mas ni menos, y algunos lambien de felpa morada y 
carmesi y blanca, muy bien tocados a lo turco, guarnecidas las 
marlotas con muchos cntorchados de seda y de las mismas 
colores de las marlotas. El dicho dia que salieron, como tengo 
dicho, pusieron en la calle Ancha, junto (^'ocodouer, vn rico 
aparador con muchas joyas, y corrieron la sortija, y dauan 
joyas graciosas a cjualquiera que lleuaua la sortija, corriendo 
très carreras, .^alieron en muy buenos cauallos y bien guarne- 
cidos. Fue arto solenne fiesta la que hizic^ron, y muy regozijada 
la ciudad con ellos y con los del .Arraual, que, como tengo dicho, 
salieron el (lia cjue los dichos roperos. 

Domingo siguiente, en el quai tengo dicho en como salieron 
très mascaras notables, vna de los çapateros, y otra de los mer- 
caderes, y vna boda de vnos villanos. Y vuo sortija tambien en 
la (licha calle Ancha junto al Çocodouer, a donde se dauan tam- 
bien joyas graciosas a qualquiera que se lleuase la sortija. Co- 
rrieronla los mercaderes, y muy bien. Y los dichos seys carde- 
nales cjue tengo dichos ([ue salieron en su suntuosa mascara, fue 
el vestido pontifical (|ue sacaron de tafetan carmesi, y capelos 
de lo mismo, y las mulas tambien con muy luzidas gualdrapas 
del dicho tafetan cubiertas. V.n la calle de la (^apateria de Obra 
Prima vuo tambien este dicho dia sortija, con muy ricas joyas. 



468 jTAN DK AN«;UL() 



que tambien se dauan a costa de los çapateros, con la dicha con- 
dicion, a quien Ueuase la sortija, lo quai desde este dia que sa- 
lieron los dichos çapateros lo mantuuieron cada dia hasta cjue se 
acabaron las dichas fiestas, teniendo su aparador puesto y dando 
joyas a todos los que querian yr a correr la sortija, como dicho 
es. Salio vestido el niantenedor que de su noble parte salio el 
dia que salieron, que dicho tengo en su parte o capitule, de raso 
amarillo niuy estremado vn sayo, y vn capote tudesco guarneci- 
do todo de terciopelo carmesi, de vna guarnicion muy ancha y 
luzida con pestarïas de raso blanco que salian de la dicha guarni- 
cion, y vn sombrero de camino, y el cauallo tambien encobertado 
de raso amarillo y muy bien guarnecido con muchas rosetas de 
seda blanca por encinia de la cubierta. \^ saco el dicho mantene- 
dor quatre lacayos y quatro pajes vestidos de amarillo, nmy ga- 
lanos, con vnos bastones en las manos pintados de amarillo y 
-blanco. Salio el rey que tengo dicho que sacaron los dichos ça- 
pateros en forma y manera del rey don Filippe nuestro seîîor, 
vestido de terciopelo negro vn sayo, y vn capote tudesco todo 
guarnecido de vna guarnicion de franjas de oro fino muy ancha, 
y con vn coUar de oro riquissimo al cuello con el vellocino del 
tuson dorado de vna pieça de oro de mucho valor, y otras pieças 
y botones de oro y preciosas piedras prendidas por el dicho sayo 
y capote, y en vn cauallo muy hermoso }' ricamente guarnecido. 
con mas de cinquenta alabarderos delante, todos descaperuçados. 
Los dichos de la dicha boda cjue salieron el dicho dia y domin- 
go fueron como ciento y veinte, muy a la villanesca, caualleros 
en vnos iunaentos, con vnos niiios delante entre los braços y con 
vnos ramos en las manos con muchas naranjas, metidos en las 
dichas naranjas reaies de a quatro, y algunos coronas, y otros 
doblones. E yua detras vn nouio y vna nouia, y vn cura y sacris- 
tan, y vn alcalde y dos alguaziles, ni mas ni menos, muy a fuer de 
aldea, y tambien los padrinos de los nouios, que fue la cosa mas 
graciosa y de ver que jamas se vido para en su estado. F.ste dicho 
dia de domingo vuo sortija tambien en,otras cinco calles princi- 



LAS FIESTAS DK TOLEDO 469 



pales, y niuchos carros triumphales niuy ricos, con niuchas estra- 
nezas, y quatre o cinco toros que anduuieron por toda la ciudad 
con sogas, que regozijaron toda la ciudad, sin ningun dano. 

El lunes luego siguiente dezinueue, que tengo dicho en como 
salio vna marauillosa mascara de la boz y apellido del dicho se- 
nor arçobispo de Toledo, sepan que, dénias de lo que muy lar- 
gamente en su mascara tengo dicho, sacaron vn Lutero cauallero 
en vn macho, vestido como diablo, lleno todo el vestido de mu- 
chas Hamas de fuego, y diez o doze otros vestidos tamhien como 
diablos con muchas Hamas y muy fieras mascaras, y todos Vdvn- 
bien con vnos hachos de pez en las manos ardiendo, a la redonda 
del dicho Lutero, dando temerosos aullidos y derramando mu- 
cha pez molida por los hachos en alto, la quai ardia como pol- 
uora, que parecia vn infierno. Y tambien sabreys que lue el ves- 
tido de los dichos doze cardenales, que, como tengo dicho, salie- 
ron en la dicha su mascara, de tafetan carmesi vnas ropas muy 
largas y pontificales, y las mulas que tengo dichas en que yuan, 
cubiertas con guaidrapas de lo mismo; los estribos, frenos, cha- 
peria, clauazones, copas, todo plateado a marauilla, luzidos y 
costosos. 

El miercoles, que tengo dicho que salieron los calceleros, vuo 
en su calle real la Caketeria sortija con muy ricas ioyas, que da- 
uan, con la dicha condicion que los demas, a quien Menasse la 
sortija. V tambien en la dicha calle corrieron vn toro a su cosUi. 
]in otras calles vuo tambien sortijas y toros con mucho regozijo 
y mucho de ver. 

lueues luego otro dia despues que los dichos calceteros salie- 
r(;n, corrieron très toros eh la plaça IMayor, los quales se corrie- 
ron a Costa de los cortadores y carniceros, que tambien quisieron 
,])or si mostrar su deuida fe y lealtad, que tue harto buena fiesla. 
Y tambien ouo sortijas el dicho dia en muchas calles. 

Sabado siguiente que salieron los sastres, como dicho tengo, 
corrieron la sortija en la calle .Vncha de Sancto Thomé, puesto 
«u aparador con muy ricas joyas, a dondé tambien las dauan gra- 



470 JUAN DE ANdUI.O 



'ciosainente a quien lleuaua la sortija corriendo très carreras. Y 
la dicha insignia que tengo dicho, que sacaron por diuisa de la 
Sanctissima Trinidad, sacaronla porque son cofrades de Nuestra 
Senora de la Candelaria y tienen la dicha su abocacion en el 
monasterio de la Sanctissima Trinidad, de adonde el dicho dia 
.salieron en la dicha suerte y mana contada. 

En todos los demas tengo dicho en sus capitules, como ya tie- 
nen visto, toda su orden y valia. Agora veran en como otras par- 
ticulares mascaras salieron, t|ue me parecieron de noter y segun 
a todos los qiiales vieron tambien. 

Salio vna mascara que se dixo ser de vnos ginoueses, muy lu- 
zida y estremada, de hasta treynta de quadrilla, todos con mar- 
lotas de grana blanca guarnecidas de raso carmesi, muy costosa- 
mente tocados a lo turco y con infinito oro, en muy gentiles ca- 
uallos y muy bien enjae/ados. Pusieron los dichos ginoueses en 
vna calle principal vn aparador con muy ricas ioyas y corrieron 
la sortija, dando las ioyas graciosas con la condicion que en los- 
demas dicho tengo. Y tambien corrieron vn toro en la dicha ca- 
lle a su Costa, que fue todo muy grazioso de ver. 

Salio el dicho dia que salieron los ginoueses vna mascara de 
hasta veynte o treynta vestidos muy a la villanesca, con çarague- 
Ues blancos y en camisa, y médias calças y c^apatos blancos, toca- 
dos con tocadores blancos, estremadamente baylando. LIouauan 
los dichos villanos vn cauallo vestido con vn verdugado de ter- 
ciopelo turqui, y tocado la cabeça como muger, con vna muy her- 
mosa mascara puesta, que fue muy vistosa y graciosa inuencion. 

Salio otro dia vna mascara de quince comendadores de la or- 
den de Santiago, todos con capotes de terciopelo tudescos, muy 
bien guarnecidos y con mucho oro, y ricas cadenas y collares, los 
quales anduuieron por las calles como a la posta, que fengian 
venir con mas de veynte criados detras, todos con sus maletas 
a las ancas de los cauallos y con açotes en las manos, y su pos- 
tillon delante muy bien vestido y adere(,;ado de camino. 

Salio otra mascara de otros quatro comendadores de la orden 



LAS FIESTAS DE ÏOLEDO 471 

de Sant luan, vestidos de terciopelo carmesi a lo tudesco y guar- 
necidos de terciopelo blanco, estranamente luzidos y con rauy 
ricos collares y cadenas de oro, marauillosos de ver y de notar, 
la quai mascara se dixo que sacaron les confiteros. • 

Salio otra mascara de hasta veynte, vestidos comoindios muy 
a lo propio, dançando vna dança de espadas, que fue harto gra- 
ciosa cosa de ver. 

Salio otra mascara de vna muy grande giganta y muy hermo-: 
sa, y vn enano muy peciueno que se dezia su marido, el quai 
traya vna escalera acuestas que le ponia arrimada a los pechos 
a la dicha giganta cjuando la queria hablar, subiendose en ella; 
por cierto estraiîa de ver. 

Salio otra mascara de très Parcas, de la mejor inuencion cjue 
se pudo imaginar; las quales eran que cada A^na ténia dos ros- 
tres y dos pechos y quatro pies y quatro braços, cada vna en 
Vn cuerpo, de manera que de qualquiera parte que las mirassen 
parecia cada vna naturalissimamente vna muy hermosa muger, y 
eran tan conformes los dos rostros que lleuauan cada vno el vno 
con el otro, que no auia hombre que las mirasse que pudiesse 
notar diferencia del vno al otro. Yuan vestidas con vnos verdu- 
gados de terciopelo, cada vna diferente, y en estremo muy bien 
tocadas con muy ricos tocados y con mucho oro y cadenas y 
joyas de oro colgando de los cuellos, a entrambas partes en 
los dos pechos que lleuauan. I^. yuan muy marauillosamente bai- 
lando, taùendoles vn tanedor, como enano, tambien con dos 
rostros. 

Salieron otras muchas y muy marauillosas mascaras, que por 
escusar prolixidad aqui no cuento, y porque no tuuieron suma, 
que en veynte y quatro dias que las dichas alegrias duraron nun- 
ca otra cosa hizieron sino salir cada dia, assi de noche como de 
dia, mascaras de ciento en ciento, y nunca dexô de auer sortijas 
y toros por las calles, banderas tendidas, trompetas, chirimias 
sonando, y dulzes bo/es cantando en honrra y gloria de Dios y 
de tan altos reyes y senores. K lo que mas notable lue y por 



47^^^ JUAN DE ANGULO 



mayor milagro se tuuo, y lo que mas admirô a todos, fue que 
nunca en el dicho tiempo que duraron las dichas alegrias vuo di- 
ferencia ninguna ni quistion ni niano a espada entre los grandes 
ni entre los mas chicos, sino tanta paz y orden, concierto, aniis- 
tad y confederacion, que era cosa de admiracion y de tenellcK 
por grandissime milagro, como lo fue. E porque fue cosa nota- 
ble, digo que salio vn carro triumphal de la casa del muy illustre 
seiîor conde de Cifuentes, en que salio vn primogenito hijo suyo. 
Todo el dicho carro adereçado de muy rico brocado v vn muy 
hermoso cauallo que lo tiraua cubierto de lo mismo, el quai salio 
vn dia ya despues de auer anochecido, con mucha solennidad y 
lumbre de hachas, y dentro del dicho carro muy mucha musica 
de chirimias y de muy suaues boces cantando, que fue estrema- 
do y marauilloso de ver. 

Salieron otros muchos carros triumphales que aqui no digo, 
con muy deuotos )' muy bien inuentados triumphos y muy bien 
adereçados y con mucha musica de dulzes bozes y chirimias^ 
cantando en ellos muchos villancicos en honrra y gloria de Dios- 
y del rey nuestro senor y de la esclarecida reyna Maria, nuestra 
senora. Agora, por fin y remate de las dichas alegrias y solenes 
fîestas, veran en como los ciegos salieron y niostraron por si su 
deuida fc, que no es poco gustoso de ver, pues dieron a enten- 
der que no viendo vieron lo que todos auian hecho, pues lo qui- 
sieron v^mitar. 



•KL VIM.ANCICO SrGUJENTE PUSO AQUI EL AUTHOR ES LOCHi MKL KEY DON FUIIM'K, 

NUESTRO SENOR 

Todo cl muado partici[)t; de nuestra Fe lian confessado, 

de tal gozo y alegria, y a Filippe han suplicado 

que al reyno ingles de Maria que amparallos se anticipe. 

a conuertido Filippe. Todo el mundo participe 

de tal gozo y alegria, 
Han la secta reprouado , ■ t i m ■ 

' que al reyno ingles (k- Maria 



de aquel maluado Lutero 
V el c imino verdadero 



a conuertido Filippe 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



473 



Dios por su eterna bondad 
dio a Fi lippe tal Victoria, 
y a noscitros tanta frloria 
en tan gran conformidad; 
pues tal bien y tal verdad 
con alta boz se publique. 
Todo el mundo participe 
de tal gozo y alegria, 
que al reyno ingles de Maria 
a conucrtido Filippe. 



Ya la sancta Fe Horece 
en aquel reyno profano, 
y Filippe castellano 
y su fama resplandcce; 
pues tan gran bien lo mcrece, 
en alta boz se publique. 
Todo el mundo participe 
de tal gozo y alegria, 
que al reyno ingles de Maria 
a conucrtido Filippe. 



CAPITULO VIIJ. — EX QUE SE IRA l'A MUV LARGAMENTE EN COMO LOS 

CIEGOS SALIEROx\ LUNES DIA OE CARNESTOLENDAS, POR FIN Y KEMATE 

DE l,AS DICHAS ALEGRIAS Y FIKSTAS, LOS QUALES SALIERON EN VN CA- 

RRO IRIUMPHAI, REPRESENTANDO LOS DIK/C MANDAMIENTOS DIUINOS 



Son tantas las inaraiiill.is 
de los présentes estrenios, 
«pie no acabo de sentillas 
ni puedo todas dezillas 
como visto las aucmos. 
Tengo cansados los remos 
del hablar. 



ni fastidiosso i)()Cado 
si bien lo quieren gustar, 
pues es vn vero tratado 
de todo lo que a passado 
tan sabroso de contar; 
vn alegre razonar 
para todos; 



estoy harto de borrar 
lo blanco deste papel, 
desseoso de descansar, 
Oodicioso de acabar 
io que voy narrando en cl; 
mas es vn panai de miel 
tan sabroso 



vna fama que los godos 
como aqucsta no ganaron; 
vn contar traxes y modos, 
disfraces, gestos, apodos, 
que los y-d dichos sacaron; 
vn goço con que mostraron 
su lealtad; 



contar caso tan gozoso. 
que no harta su dulçura, 
e asi como goloso, 
tras su gusto tan gustoso 
he alargado mi escriptura. 
do no hay passo de tristura, 
bien mirado, 



vna tan gran magestad 
como aqui se représenta; 
vna tan noble ciudad, 
que tan de hecho y verdad 
se mostrô toda contenta; 
vna hermandad tan atenta 
y generosa; 



474 



JUAN DE ANGULO 



vna nueua tan gloriosa, 
do nacio tan gran contento; 
vna paz marauillosa 
de gente tan belicosa, 
con nuestro conocimiento; 
vn tan alto sentimiento 
de alegria; 



vn ver trompetas sonando, 
cliirimias y atabales; 
vn ver la vida triumphando, 
ninguno se desmandando 
ni dando lugar a malés; 
vn ver a los principales 
caualleros 



VJia digna fantasia 
en seruicio de ta! rey; 
vna tan justa porfia; 
vn sublimar noche y dia 
a nuestra christiana ley; 
vn juntarse en vna grey 
a montones; 



contino los delanteros 
en fauor de los menores, 
escusando desafueros, 
en honrrallos los primeros 
como illustres y senores; 
vn ver de tantos colores 
mil banderas, 



vn salir en escuadrones 
tantos graciosos disfraces; 
vn hazer de processiones 
con dénotas oraciones; 
vn ser tôdo mil solazes; 
vn manifestar de pazes 
tan estranas; 



tantas bozes altaneras 
cantando con suauidad, 
tantas galas volanderas, 
tantos carros tan de veras 
con triumphos de sanctidad: 
vn sonar de auctoridad 
mil campanas; 



vn jugar tan bien las canas, 
correr sortijas y toros; 
vn ver con quantas entraîïas 
gentes tantas y tamaîîas 
gastauan de sus thesoros; 
vn ver.de turcos y moros 
disfraçados, 



vn ver mugeres galanas 
por todas partes mirando, 
mil musicas soberanas 
por las calles y ventanas; 
vn ver cohetes bolando; 
vn andarse pregonando 
nuestra Fe, 



mny a lo propio tocados 
con marlotas capellares; 
vn salir diferenciados 
de mil suertes diuisados 
con arreôs singulares, 
vn ver a tantos iuglares 
bien dançando; 



por quan sancta siempre fue. 
las Virtudes en su onor; 
vn ver, scgun que yo se, 
que de aquesto era el porque ■ 
nuestro buen rey y serïor. ' 
Y pues el orden primor, ^ 

dcmas desto, 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



475 



atras lo tengo ya puesto, 
como an visto largamente, 
quiero dar fin en aquesto 
con el sahroso supuesto 
que contaré cie présente, 
que por ser muy excelente 
lie contar 



no con arm^s ni blason 
de ningun alto apellido, 
mas en toda estimacion 
era todo en condicion 
de pobrelienço tenido; 
el quai lleuaua tendido 
V leuantado 



quise trabajo tomar 
de hazer dello memoria, 
para gusto entero dar 
a quien quisiere mirar 
en que se funda mi hystoria: 
que los ciegos con gran gloria 
se mosti-arOn. 



vn ciego bien adereçado, 
que por alferez lleuauan, 
«le entre ellos por muy honrrado 
tenido y auentajado, 
por quien todos se guiauan. 
Lo dèmas con que mostrauan 
su contento 



los quales manifestaron 
ver lo que todos hazian, 
pues que tambien ordenaron 
vn carro do diuulgaron 
el gran gozo que sentian. 
Pues ver que los ciegos vian, 
no es gran casor 



era que de vn hornamento 
cada quai yua vestido, 
porque en claro entendimiento 
de vn diuino mandamiento 
cada vno daua sentido, 
y los diez en su apellido 
declarando, 



Si, por cierto, y avn passo 
digno de lo contemplar; 
y aun terne por muy oscaso 
al hombre que assi de raso 
se X*) dexare pasar. 
Ansi que, sin me apartar 
de mi intento, 



a bozes representando, 
viguelas darco taîïendo, 
ri'spondiendose cantando, 
de vno en otro se aguardando, 
dénotas copias diziendo, 
a todos bien pareciendo 
de présente; 



<|uiero prosegiiir mi cuento 
de los ciegos, sin vitrage, 
ponjue, segun que yo siento, 
a todos dard contento 
su disfraz, horden y trage. 
Lleuauan, pues, en su viage 
vn pendon. 



ansi yendo juntamenle 
en Su carro ya nombrado 
con su musica excelente, 
muy sabrosa y complaciente, 
el carro bien adornado, 
en el vn triumpho assentado 
de la Fe. ■ 



476 



JUAN DE ANGULO 



Todos, segun que dire, 
diziendo lo que veran, 
con lo quai remataré 
la verdad de lo que se. 
como bien entenderan. 
Mis fiiltas perdon.iraii 
con prudencia, 

(jue do falta la eloquencia 
que a mi de hecho a faltado, 
suplirâ con aduertencia 
la humana beniuulencia 
del lector ques auisado, 
avnque de ser murmurado 
no me escuso; 



pues que fue tan escogida 
su sacra limpieza y vida, 
para siempre sea loada, 

Y a los sanctos, finalmente, 
gloria y consolacion, 
y a la compana présente 
les dé Dios omnipotente 
de sus pecados perdon. 

Alegrense los christianos 
con milagro tan subido, 
pues que Dios a reducido 
al corral los luteranos 
de la Fe do auian salido. 



porqiie tal costumbre y vso 
se tiene en el mundo ya, 
que detratan por confuso 
al que mas alto compuso; 
pues de mi, que se dira? 



Este es el plazer sin dano, 
segun que a mi me semeja, 
el que Dios por vna oueja 
dexô todo su reuano, 
viendo que del se le alexa. 



Esta es lo que yuan representaiido 
los dichos ciegos, los qiiales eran diez 
los que represetitauafi , nombrandose 
cada vno délias vn diuino Manda- 
mietito, corregido y anadido for el 
auctor despues que lo representaron: 



INUOCACION 

O alto Dios consagrado! 
grandes gracias se te den 
y tu nombre sea ensalçado, 
bendito y glorificado 
por siempre jamas. Amen. 

y tu. Madré esclarecida, 
nuestra reyna y abogada. 



Pues Dios tanto a trabajado 
por vna que se a perdido, 
que i)lazer aura tenido 
en ver aqueste ganado 
que a su iglesia aya venido? 

Aquella drama perdida 
de euangelica escriptuia, 
que con grande amor procuivi 
despues de hallada ya vida; 
aquella summa holgura; 

aquel plazer tan amigo 
con cjue aquel barrio conil)itia, 
y como eJ trabajo oluida, 
dizLeiido: «holgaos comigo 
que allé la drama perdida». 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



Y pues la Sacra Escriptura 
aquello nos da a entender, 
grande a de ser el plazer 
que toda la criatura 
christiana deue tener. 



EMPIEÇAN LOS MANDAMIENTOS. UIZE EL 
PRIMERO: 

Yo, que soy el Mandamiento 
primero que Dios mandô, 
conozco que estuue yo 
fuera de conocimiento, 
que el L utero me enganô. 

Y pues que a mi Dios am.ir 
era el officio a mi dado, 
no se como me e oluidado, 
pues amando he de alcanc^ar 
aqucl bien tan desseado. 

Ansi quel entendimicnto 
me alumbra cosas preciosas. 
Gloria al que me da contcnto, 
que amar es mi mandamiento 
a Dios sobre todas cosas! 



EL TERCERO MANDAMIENTO 

Yo, que say sanctificar, 
que las fiestas no he guardado 
por auerme asi oluidado 
e venido a idol'atrar 
sin que iVucto aya sacado. 

Gran tiempo se me passô 
en cosas muy desonestas; 
mas pues lumbre me alcanzô, 
sanctificaré las fiestas 
como mi Dios lo mandé. 

EL QUARTO MANDAMIENTO 

Yo, que soy obedecer 
con amor a mis parientes, 
como me quise perder 
y veo que ya mi ser 
an oluidado las gentes? 

Mas ya que la l' e me olVece 
que tal premio en mi se encierra, 
huyré de quien cmpece; 
a tus padres obedece, 
biuiras sobre la tierra. 



Pi. SKGUNDO MANDAMIKNTO 

Yo, que soy el segundo, 
ques: no jurar.is en vano, 
como me fuy de la mano, 
de mi summo Dios jocundo 
por vn falso luteranor 



Que al que bien obedeciere 
a sus padres y mayores, 
darle a Dios lo que pidiere 
y al que assi no lo hiziere 
angustias, panas, dolores. 

EL QUINTO .MANDAMFENTO 



Mas pues Christo de su mano 
me a sacado de rehen 
de aqurl maluado tyrano, 
nadie jure a Dios en vano 
por mil mondes que le den. 



Yo, que a mi mesmo he matado 
porque a mi Dios oluidé, 
que de aimas que mat('' 
en el tiempo que ap=irtado 
estuue de Gracia v Fe! 



478 



JUAN DE ANGULO 



Assi, pues, que del matar 
me a par ta mi Redemptor, 
quiero mil gracias le dar 
y a mis proximos amar 
V no ser mas matador. 



Mirad lo de Faraon, 
del quai testigo es Moysen, 
que por seguir su opinion 
y vsurpar ageno bien 
vino en tanta perdicion. 



Y a todo christiano .luiso 
guarde aqvieste mandamiento, 
que Dios lo manda y lo quiso, 
y le darâ parayso 
al que assi fuere contento. 



Biua el sancto fundamento. 
porques burla lo demas. 
y con biuo entendimiento 
guardaos del «no hurtaras», 
ques muy graue mandamicnto. 



EL SEXTO MANDAMIENTO 



El, OCÏAUO MANDAMIENTO 



Yo, que he biuido vicioso, 
yo, que e ssido dcscuydado 
en me auer tanto ocupado 
en vicio tan estragoso 
y tan torpe y apocado; 

pues que veo que me a tocado 
aquel Dios omnipotente, 
auiso a toda la gente 
que cada quai en su estado 
biua casta y sanctamente. 

Y al que assi casto biuiere 
en obra y en pensamiento, ■ 
sepa que quanto quisiere 
le darâ Dios, si pidiere, 
con mucho acrecentamicnto. • 



Pues yo, que he leuantado 
en !o escripto falsedad 
y he biuido muy en-ado, 
conozco mi gran pecado 
y confiesso mi maldad. 

Y pues que Dios del demonio 
me librô por su bondad, 
nianuo por mi auctoridad 
que de falso testimonio 
os guardeys, ques gran maldad. 

Que qualquiera que guardarc 
este precepto sagrado 
y a nadie no leuantare, 
si alguno mal le acusare, 
sera de Dios amparado. 



EL SEPTIMO MANDAMIENTO 



EL NOUENO MANDAMIENTO 



Siempre pertencce a nos, 
sin buscar mas inuenciones, 
hazer lo que manda Dios, 
y si no, persecuciones 
nos vendran de dos en dos. 



Mira, guardate, christiano, 
de tener en la codicia 
la muger ques de tu hermano 
y proximo muy cercano, 
ni de quien as amicicia. 



LAS FIESTAS DE TOLEDO 



479 



Sino guarda castidad, 
pues es tan sancta y bendita 
y entera virginidad, 
y Dios en eternidad 
te darâ gloria infinita, 

Y tambien seras librado 
que no te haga maldad 
la muger que Dios te a dado, 
para biuir sin pecado 
en vna conformidad. 



EL DECIMO MANDAMIENTO 

El decimo mandamiento 
tambien obedecereys, 
y entended bien loque cucnlo. 
que guardeys con fundamentf): 
bienes no codiciarevs. 

Ni tengays en la memoria 
ningun desseo de lo ageno, 
porques vna vana escoria 
y tinita vana glf)ria 
codiciar lo qiics terreno. 

A polo Dios codiciad 
en vuestro cuerpo y el aima, 
ques el bien de la verdad, 
y el que en summa eternidad 
os darâ de gloria palma. 

Y si aueys estado atcntos 
como cumple a todos nos, 
aquestos diez mandamientos 
y sus ramos y cimientos 
se encierran todos en dos. 

El primero, amar a Dios 
C(jn amor y charidad 



y al proximo como a nos, 
con que lo que para vos, 
querays para él de verdad. 

DEZIA LA FE, QUE YUA EN Et. DICHO 
CARRO 

Yo, que siempre deseé 
aqueste pueblosalud, 
do clàramente se ve 
que creyendo a mi, la Fe, 
que bibiran en virtud, 

digo quel que fe tuuiere 
como de mostaza vn grano, 
los montes sera en su mano 
mudallos donde quisiere. 

Si biuiere bien obrando, 
a mi. la Fe, bien creyendo, 
los mandamientos guardando, 
a ninguno quebrantando, 
a Dios amando y temiendo; 

y assi al cielo subira 
el que a mi bien me creyere, 
a donde Dios le darâ 
vida do descansarâ 
al que acâ bien le siruiere. 

Y pues la Fe y Mandamientos 
son para el cielo guiadores, 
vosotros los pecadores 
dexad al mundo y sus tientos 
y a sus ])eca(lns v herrores, 

y vosotros, tancdores, 
tocad vuestros instrumentos, 
dando a Dios gracias y loores 
V a sus muy altos fauores 
con canticos muy atentos. 



48o 



JUAN DE ANGULO 



VIILANCICOS DEl AUCTOP 



OTRO VU I.ANCICO 



Por la Fe se a de guiar , 

qiiien se quisiere saluar. 

Si queremos yr al cielo 
desde aqueste baxo suelo, 
n de ser la Fe el senuelo 
que nos a de encaminar. 
Por la Fe se a de guiar 
ijuien se quisiere saluar. 

Oue lo quel hombre no ve 
ganarâ con biua fe, 
pues quien en ella bien crée 
no se puede condenar. 
Por la Fe se a de guiar 
quien se quisiere saluar. 

Buenas obras a de hazer, 
juntamente con el créer, 
quien pensare merecer 
que Dios gloria le ha de dar. 
Por la Fe se a de guiar 
quien se quisiere saluar. 

OTRO VILI.ANCICO 

Alegrese el curaçon 
de todo qualquier christiano, 
pues fenecio el luterano. 

Pues que Dios, por su bondad, 
aquel reyr.o a conuertido, 
muera, muera confundido 
el Lutero y su maldad; 
y de liecho y de verdad 
en nuestra congregacion, 
alegrese el coraçon 
de todo qualquier christiano 
pues fenecio el luterano. 



El reyno ingles.que auia errado. 
a la Fe se a conuertido; 
Lucifer, aueys perdido 
con el mate que os an dado. 



Por gran milagroy mysterio. 
a Dios assi conuertido 
aquel reyno, y reduzido 
a su iglesia y cimenterio, 
y de todo captiuerio 
lo a de nueuo rescatado 
el reyno ingles, que auia errado. 



Con el rey y con la dama 
os a dado Dios el mate, 
y os a ganado el rescate 
resplandesciendo su fama; 
por lo quai suyo se llama 
el reyno todo ayuntado, 
el reyno ingles, ciue auia errado. 

An sido la dama y rey 
el gran Filippe y Maria, 
y Dios el que los mouia 
y su sancta y sacra ley, 
y los peones su gran grey 
con quien tambien a iugado 
el reyno ingles, que auia errado. 



No te cumple ya iugar 
a ningun juego con Dios, 
quejugando Dios por nos 
no es posible tu ganar; 
que te deurias de acordar 
quan mal con Dios aslibrado 
el reyno ingles, que auia errado. 



i 



LAS FIESTAS DE TOLHOO 



481 



ESTAS CnPLAS LE DIXERON AL ARÇOBISPO DE TOLEDO 



Dechadi) de mil primores, 
illustrissimo perlado, 
nuestro principe a sacado 
de tu doctrina labores 
con que este pueblo a ganado. 



Porque tu doctrina fiie 
vna estampa que estampaste, 
donde estampado dexaste 
vn tan gran pilar de Fe 
Con lo que bien le ensefiaste. 



EL AUTHOR A LA IMPERIAL CIUDAD DE TOLEDO, INUOCANDOLA QTE 

LE PERDONE 



("iudad de gran valor y cort<'sia: 
I Oledo, de (|uien yo rccibo lunihrc, 
pcrdona con amor la ialta niia, 
recibc a(iuesta obra do tu cumhre, 
do canto yo tus triumphos de alegria: 
pues ères de virtud clara costumbre, 
ten me de contino en tu memoria 
p()r(|ue reciba yo de ti tal <^I(iria. 

Los lriuiii])Iios de. los griegos y ronianos 
nonibrados sienipre son, seran y fueron; 
mas ya lo son los tuyos toledanos, 
que a todos los passados cxcedieron, 
segun que estan escritos por mis manos, 
ansi como de hecho se hi/ieron: 
y aqucsto por la Fe de bigalaterra, 
del gran rey don Philippe nueua tierra. 

O, pues, vos las ninphas toledanas 
del alto y fresco valle de Toledo, 
a todas como soys las quatro hermanas 
olrezco a(iuesta flor con gozo Icdo: 

Revue llispatnquc, — ^L 



482 JUAN DE ANGULO 



la quai si bien niirays os hazc vfanas, 
tomandola en las nianos solo vn credo; 
que haze diterencia en su color, 
a todas cjuanta a\' aquesta flor. 



EL AUTOR, EN ALABANÇA DEL ILLUSTRISSIMO Y REUERENDISSIMO SK- 
NOR DON lUAN MARTINEZ SILICEO, ARÇOBISPO DK TOLEDO, PRIMADO 
DE LAS ESPANAS, CHANCILLER MAVOR DE CASTILLA, V EN RECOMEN- 
DACION DE SU OBRA, AUNQUE EN KL PRINCIPIO DE LA PRESENTE LK 
ESTA ENCOMENDADA, CON CUYA AUTHORIDAD EUE IMPRESSA ( ' ). 

Altissinio pastor de! rcyno vfano, 
piedra y eslabon de! i^ran brasero, 
reyno valeroso toledano, 
niuv claro pcdernal nias que luzero, 
deueys de perdonar, seiior, nii mano, 
mi tosco razonar y tan grosero, 
(|ue bien, senor, nie jniedo disculpar, 
pues no soy sancto que no puede errar. 

Por la nii plunia oloria yo no ({uiero, 
que Heraclito de aquesto no se cura, 
sino, pues que mi cuento es vcro, 
que ampare vuestro ser mi compostura 
dcl vulgo detractor }' carnicero, 
que siempre mal dezir del bien procura; 
que todos callaran y abran temor 
teniendo pf)r amparo a tal seiïor. 



( ' ) Ilay un escudo con sombrero y cruz episcopal en la parte supc- 
rior; en cl centro las letras IHS circundadas de lenguas de fuego; y en 
la parte inferior, en forma de cinta, la inscripciôn: aEximviit Tangentia 
/g ne m. y 



I.AS FIKSTAS I>E TOLEDO 483 

Escudo do tal nombre esta ensalçado 
a vos, sacro senor, fue (sic) compétente, 
pues soys guarda y pastor de tal ganado, 
y occurre a vuestro cargo tanta gente, 
de quien con grande amor teneys cuydado 
tratando a cada quai como prudente: 
Dios guarde a tal pastor y a su cabana, 
do siempre resplandece fe tamana. 

Al biuo pedernal y al eslabon 
teneys tanibien, senor, por toda cosa; 
y al nombre de lesus, con mas razon, 
que a todos nos da vida gloriosa 
mediantc su acerbissima i'assion, 
lii)randon()s de muerte tencbrosa; 
ansi que dese vuestro pedernal 
sacamos nos la lumbre espiritual. 

Si bien, senor, lo siento y se dezir, 
de ciencia y de doctrina soys primado, 
do todo el mundo deue de ocurrir 
a ser de lo que os sobra doctrinado 
si quiere bien saber a Dios seruir, 
cjualquiera que de vos fuere enseiiado, 
ansi que, pues (jue soys claro luzero, 
mostradnos el camino verdadero. 

Aqucl os da, gran senor, con todas nianas 
a(|uello ([ue a vos mas compete y toca, 
que os mete con amor en sus entranas, 
tapando con prudencia bien su boca, 
dcxando de quemarse las pestaiîas, 
lo (|ual le juzgan' por cosa loca, 



484 Jl'AN l'K AN(;L1,i) 



pues solo aquel os (la lo mas que os deue 
que hablar en nuestras cosas no se atreue. 

Oue digo quel que mas de vos dixere, 
viniendo a conocer quan baxo esta, 
que diga todo quanto se quisiere, 
en todo se que os sisa mas que os da, 
por mas que de su parte en vos pusiere 
pues nunca a vuestro merecido llegarâ; 
ansi que todo el mundo, a mi pensar, 
ninguno onor ni gloria os puede dar. 

Tan alto estado y sacra dignidad 
teneys, porque os' conuino muy de fuero, 
y a mi que se que digo la verdad, 
de ser por todo el mundo pregonero 
de vuestro gran valor y magestad, 
sin ser adulador ni lisongero, 
aunques atreuimiento temerario 
tenerme yo por tal, tras hordinario. 

Oue bien se que no soy tan éloquente 
que sepa sin herror dezir lo que deuia, 
que no tan alto buela la mi mente 
que tenga tan hufana fantasia; 
sino es que vuestra luz resplandeciente 
me fuesse de contino clara guia. 
Dadme, pues, tal lumbre, buen seiior, 
porque no cayga en falta ni herror. 

Aunque en el mundo otros muchos hallo, 
que vuestro gran valor mejor sabran dezillo, 
tambien con mas palabras bien dorallo, 
mas no con tanto amor (luiçâ sentillo, 



LAS KIESTAS DK TOLEDO 485 

ni nienos con tal gana publicallo, 

que aquesto a nadie puedo consentillo, 

cjuc cierto por aquesto moriria, 

y avn ])or tan Iiuen senor poco scrya. 

Xo euro de dorar vuestra linipie/a 
trayendo sin porque comparaciones 
a donde tan notoria es la pureza 
de todas vuestras sanctas condiciones, 
(jue asidas sienijire estan a la firmeza 
con fuertes y hazerados eslabones, 
los quales sacan lumbre para nos 
tocando al pedernal, cl (|ual soys vos. 

Une no ay necesidad de dar color 
al oroqueS'tnuy pure y relumhrante, 
pues tiene tal virtud su gran valor 
que no la a menester su buen semblante; 
al quai soys seniejante vos, senor, 
subido en vuestra cunibre tan pujante, 
que assi se canta en vuestro coro, 
que soys mas relumbrante ([ue no el or(^. 

Reciba vuestra senoria dv nii talento 
aquesta flor con todo io que suena, 
(jue al fin es para dar algun contento, 
puesto (jue de faltas va muy llena 
y lleua tropec^ones ciento a ciento: 
los quales a mi dan no poca pena, 
y hechalde vuestra sacra bendicion, 
pues tiene de tal rey su real blason. 

J'/ie iiiipress(j la présente ohra en \\ la impérial Ciudad de Toledi), 

€)i casa lie Inan |( Ferrer, impressor. Acahose a ireze dias del || 

mes de Diziemhre en el Ai/o de . Il Af. P. L. V. 



DOCUMENTS RELATIFS 
A LA GUERRE DE GRENADE 



I 



PP:DR0 VELARDE de RIBERA. JUSTORIA DEL MON- 
TE SANTO, CIUDAD Y REINO DE GRANADA, 

{{. 268-287. 

Madrid, Biblioteca Nacional, ms. F. 172. 

Ya que auemos tratado lo que por liisLorias antiguas y eui- 
dentes testimonios se a dicho de lo sucedido en esta ciudad \' 
reyno de Granada, sera razon que lo hagamos de nuichos sacer- 
dotes y clerigos, curas y beneficiados que fuercm atormentados 
en el rebelion de los moriscos deste reyno de Granada. V por(|ue 
desto an hecho larga mencion muchos historiadores deste tieni- 
po, donde el que mas cumplidamente desee saber lo podrâ veer, 
solo se harâ vn breue compe.ndio, tocando lo nias necessario y 
que no a sido por otros authores referido, para nombrar los que 
fueron primeramente muertos en el principio del rebelion a ma- 
nos de los moriscos, cjue muchos o los mas dcllos fueron sacer- 
dotes y ministros de la yglesia. 

El aiîo de nuestra Redempcion de mill y quinientos y sesenta 
y ocho, sabado, vispera de la Natiuidad de Nuestro Saluador 
l(is moriscos deste rèyno, teniehdose por agrauiados de las preg- 



DOCUMENTS 48; 



maticas que se auian puhlicado, por donde se les mandaua que 
dexascn el traxe y len^ua, viendo que se les cuniplia el termino 
de très anos que para ello se les auia asignado, asi por esto como 
porc[ue todavia conseruauan y tenian en sus coraçones la mal- 
dita secta de Mahomat, acordaron reuelarse y leuantaron por su 
rey tira no a don Fernando de Cordoua y \'alor, que dezian te- 
ner alguna descendencia de los reyes nioros de Cordoua, veinte 
y quatro que a la sazon era de Granada. Este apostate de nues- 
tra sagrada le y religion christiana y se llaniô Mahomat Abenhii- 
nieya, y fueron cabeças desta traycion el y don Fernando de 
Cordoua, el Çaguer, tio suyo, primo hermano de su padre; y 
para mas a su saluo salir con su intento preuinieron las cabeças 
de los lugares del Alpuxarra, X'^alle de l.ecrin, marquesado del 
(Jenete, rio de Almeria, rio de Almançor, sierra de l'ilabres, 
hoya de Baza, tierra de (luadix, sierra de lientomis, hoya de 
Malaga, serrania de Ronda, para que aquella noche ])rendie- 
sen todos los clerigos y christianos viejos, y con crueles y 
atroces martirios los matasen otro dia. Y asi efectuando sus 
daiîados intentos los de Cadiar, donde residia don l'^ernando el 
Çaguer, de ([uien cmos hecho mencion, yendo por alli de paso 
el capitan 1 lerrera, de la infanteria de la villa de Adra, junto 
con el Juan Ilurtado de Ocanipo, su cunado, cauallero del auiti» 
de Santiago, vezino de Granada, que yban a t(Mier las |)asquas a 
Adra con su niuger y hermana, don l'ernando el Çaguer les 
persuadio que se qucdasen alli vna noche, donde serian serui- 
dos, hospedados y regalados en su casa, dando a entender ([ue 
lo hacia de comedimiento, mostrandose en esto muy ahidalgado. 
Ellos aceptaron el hospedaje, y desque vuieron cenado, y acos- 
tados, a la madrugada dieron sobre ellos con mucha multitud 
(le gente cjue tenian preuenida, y quitandoles sus armas proprias 
los mataron con ellas, dandoles muchas heridas y cuchillaclas. 
Luego que vbieron acauado este insulte, mataron los soldados 
(|ue Ueuaron de acompaiîamiento, que por todo serian ve:nte, 
malaiido tanibien todos los christianos viejos (|ue alli auia: des- 



488 DOCl'MtNTS REI.AIIFS 



ampararoii el pueblo y se lleuaron preso al heneficiado Juan de 
Kibera, el c[ual, por ser homhie virtuoso y exemplar, los moris- 
cos de su lugar, y don Fernando de Valor, y su tio el Çaguer 
le quisieron librar deste peligro, y preuiniendo esto le truxeron 
a (jranada antes de! rebelion, y con fiction le certificaron que 
iuan a Cordoua y que no saliese de (Iranada hasta que ellos vol- 
uiesen, y se irian juntos al lugar. El quai, como buen sacerdote, 
por no hacer falta aquella Pasqua en su iglesia, se voluio a ella, 
donde Nuestro Sefïor permitio que go/ase palma de martirio, y 
lo entregaron a moriscos de otro lugar. .\si misino niartirizaron 
al bachiller Zebrian Sanchez, cura deste lugar }' de Narilar, su 
anexo, hombre docto, zeloso de la honrra de Dios, al quai, como 
por esto le despedaçasen dandole muchas heridas, les predicaua 
con gran feruor, ensenando ser nuestra sagrada religion el cierto 
camino de la saluacion de los hombres. dando muchas gracias a 
Nuestro Sefïor por el beneficio que recibia en esto. .\cab6 su 
vida y se tue a gozar de la eterna. 

Esta traycion y aleuosia que en la nuierte del capitan 1 lerrera 
y su cuiiado cometio este don Fernando el Çaguer fue mui se- 
mejante a la que se quenta en el primer libro de los Machabeos, 
capitulo 16: que hauiendo venido Simon, duque de Isrrael, con 
sus hijos Mathatias y Judas, a visitar la tierra, los hospedo Abo- 
bi en vna fuerça que se nombraua lùloc. Con cautela les hizo vn 
gran banqueté, y desque vuieron comido, teniendo gente abs- 
condida para esta traicion, los cogieron descuidados, y mataron 
al .Simon y sus hijos, y les tomaron las armas que tenian. \ si- 
guiendo la breuedad (jue tengo propuesta, todos los lugares del 
rebelion tuuieron esta orden: que el morisco nias honrrado, de 
([uien los christianos viejos tenian buen conceptf» en cada lugar, 
fingiendo zelo y voluntad de librarlos de la muerte, yua a los 
christianos con disimulacion y les dezia que la tierra e.staua 
llena de moros enemigos, y que las cosas estauan de manera 
que no sentia otro remedio para mejor los poder librar, sino 
que con sus mugeres, armas y haciendas se recogiesen a las 



A LA GUKRRE DE GRENADE 489 

yglesiai y torres fuertes, a donde les acudirian sus aniigos con 
bastimentos necesarios, mientras durasen las reboluciones. Los 
christianos, enganados con esto, por el huen crédite que tenian 
a los que esto les persuadian, pareciales ser esto el nias cierto 
y seguro caniino para su defensa y poder guarescer sus vidas: 
sin mirar el daiîo que de encerrarse se les podia seguir lo po- 
nian por obra, cumpliendo el deseo de sus enemigos. Los qua- 
les, quando los tenian encerrados, blasphemando del nombre 
christiano, leuantauan bandera contra ellos e inuocauan a Maho- 
nia, aposthatando de nuestra sagrada religion, convertiendose 
en inipios y danados herejes, dauan con impetu sobre los chris- 
tianos que tenian encerrados, exercitando en ellos todos los ge- 
neros de crueldades cjue el tiempo y ocasion les otrecia, v a los 
que se defendian les ofrecian libertad con nueua cautela )■ con- 
<licion: que les entregasen las armas, y les dexarian yr libres 
<l()nde quisiesen. Los christianos viejos, viendo cjue por todas 
vias les estaua cerrado el camino para poder escapar, dexabanse 
jîersuadir de los moros, por parecerles a algunos que desta nia- 
nera auia esperança de vida, y pensando que auia firmeza en la 
jialabra de los eneniigos pcrjuros, como otras vezes solian guar- 
dar. l".n esto no la tuuieron; como no la auian guardado a Dios, 
nienos la guardauan a los hombres: entregauanles las armas, 
persuadiendoles a sus compaiieros lo mismo, y asi les dieron el 
cuchillo con que los degollaron. 

\ erdad es que otros mas animosos, que conocian mejf)r el 
ialso tralo desta danada gente, se hicieron fuertes, como fueron 
los de ( )rgil)a, lenieiido por mejor morir peleando que como 
cobardes entregarse en manos de sus contrarios. Muchos o los 
mas que en las yglesias y torres se hicieron fuertes fueron abra- 
sados y c[uemados, trayendo los eneniigos gran cantidad de bro- 
<;a y lerîa a las puertas de las yglesias, torres y sitios donde se 
fortalecian, y les pegauan fuego, y asi los christianos acabauan 
sus vidas con estos atroces y crueles tormentos de fuego. V fue- 
ron tantos lf)s insultos, muertes, crueldades y abominaciones, 



490 DOCUMENTS RELATIFS 



rohos y danos cjue en estos pocos dias se hicieron, desde la vis- 
pera de Pasqua hasta el dia de S. Juan Euangelista, y pocos dias 
despues, que séria largo de contar y lastinioso de oyr. Y entre 
los muchos christianos que fueron martirizados se hallaron niuer- 
tos los sacerdotes, curas, beneficiados, vicarios y capellanes de 
que en este tratado se hace mencion. 

K\ bienaventurado doctor de la Yglesia Sant Ambrosio, en el 
sermon que hace de los santos niartires Xazario y Celso, dize: 
que al permitir Xuestro Senor que sus sieruos sean atormentados 
con crueles y atroces tormentos y niartirios, no solo prétende 
(jue ganen premio y corona para si, mas para tjue nos den a to- 
dos exemplo y dechado de fortaleza, examinandolos a ellos para 
ensenar a nosotros; mostrandose con ellos riguroso para ser con 
nosotros piadoso; a ellos hiere, y a nosotros apiada y regala 
como a ninos; a ellos como a mas esforçados quita la vida tem- 
poral, para que, animados nosotros con su exemplo, consigamos 
la eterna. Y por csto nos vendria a proposito referir los transi- 
tes gloriosos de nuestros padres sjiirituales y valerosos sacerdo- 
tes (leste arçobispado de Granada, Cjuadix y Almeria, y de nues- 
tros hermanos los seglares y compaiieros en la profesion que 
fueron martirizados por Christo, los quales todos, imitando a sus 
primeros prelados, pasaron por el martirio a la bienaventuranca, 
cuios nombres y tormentos, de los que hasta oy sabemos, son 
los siguientes. 

CATAL(JG<> I»K LOS IIKNKFICIADOS MUKRTOS EN KL REHEI,ION 

El licenciado Ouiros, cura de Concha y Cosbixar, en el valle 
de Lecrin. 

El licenciado Espinosa, beneficiado de Lanxaron. 

1^.1 bachiller Juan Baptista, beneficiado de Lanxaron. 

El bachiller llojeda, beneficiado y vicario de la taha de 
Orgiba, en el lugar de Albacete. 

Juan de Cecilin, cura. 



A LA GUERRE DE GRENADE 491 

Juan de Montanos, beneficiado de Poqucyra. 

Baltasar de Torres, beneficiado de Portugus. 

Juan de Vêla, beneficiado de Portugus. 

Hieronimo de Mesa, beneficiado de Pitras. 

El bachiller Gallegos, beneficiado del niesmo lugar. 

l'^l bachiller Xorquera, beneficiado de Jubiles. 

Kl bachiller Arzeo, beneficiado de la mesnia vglesia. 

l'rancisco de Porras, beneficiado. 

Pedro Bueno, beneficiado. 

Saluador Gutierrez, beneficiado de Jubiles. 

Martin Romero, cura de Jubiles y sus anexos. 

Diego de Montoya, beneficiado y vicario de Alcuta de Berchul. 

Kl bachiller Crespo, beneficiado del Berchul. 

Juan de Montoya, cura de Alcuxerio de Berchul. 

Juan de Ribera, beneficiado de Cadiar y Xarila. 

Zebrian Sanche/, cura de Cadiar y Xarila. 

El bachiller Antonio de Sancta Cruz, cura de Yenetor v 
Yexen. 

P'rancisco de la Cerbilla, beneficiado de Mecina de Buea 
\'aron. 

Juan ( ionçalez, beneficiado. 

i'.l bachiller Palomo, cura. 

-Monso Delgado, beneficiado. 

Alonso Garcia, beneficiado. 

VA abbad mayor de Vjijar del Alpuxarra y scis canonigos de 
su yglesia. 

Kl beneficiado Xines de Kspin, del lugar de Seron, del obis- 
pado de Almeria. 

l''l bachiller Juan Diaz, beneficiado de Xechite. 

l'.l bachiller Xaurigui, beneficiado de Alnianceta. 

]''l bachiller Almaçan, beneficiado. 

liernabe de Herrera, beneficiado de Laroles. 

El bachiller Ocafia, beneficiado. 

Alonso Macstre, beneficiado de Ynstincion. 



492 DOCUMENTS RELATIFS 

Beltran de las Aves, cura de Laroles. 

Nauarrete, beneficiado de Baya Real. 

Juan Ximenez, de Perespada. 

Alonso Juez, beneficiado. 

.Martin Cauallero, beneficiado de Berja. 

El bachiller Carauajal, beneficiado de X'erja. 

Pedro \'enegas, beneficiado de \ erja. 

l'Vancisco Juez, cura de X'^erja. 

ICI bachiller Garauito, beneficiado. 

Luis de (juzman, capellan. 

Rodrigo de Molino, beneficiado de Laroles. 

Alonso de Biedma, cura. 

Kl licenciado Arcos, beneficiado de Paterna. 

Juan de Montoya. beneficiado. 

l' rancisco de Vega, beneficiado. 

Juan Loren(,o, vicario de la taha de Andarax. 

Buenabentura Moyano, beneficiado. 

l'^rancisco de Sierra, beneficiado y vicario de la taha de Fe- 
rreyra. 

Juan de Morales, beneficiado. 

Francisco Hernandez, beneficiado. 

1*^1 beneficiado Sébastian Cueto, del lugar de Seron, obispado 
de Alnieria. 

Marcos de Soto, beneficiado y vicario de la taha de Luchar. 

VA bachiller \ allesteros, beneficiado. 

FI bachiller Cuevas, beneficiado, y vn capellan que estaua en 
su compaîiia. 

Sancho Martincz, beneficiado. 

Martin Ruiz de PCredia, beneficiado. 

l'^rancisco de Luque, beneficiado de Alhaniilia. 

El bachiller Caçorla, cura. 

El bachiller Roxas, beneficiado. 

]{1 maestro Geroninio Sanchez, beneficiado de Sancta Cruz 
del Ikiluduy. 



A LA GUERRE DE ORENAD1-: 493 



juan Rodriguez, beneficiado. 

Kstos beneficiados, curas y vicarios, son del Arçol^ispado de 
Granada, y los que se siguen del Obispado de Guadix: 

Diego de .\zebedo, beneficiado y vicario de Xergal de los 
Sedetones. 

Juan de Salinas, beneficiado. 

1{1 prior de Guecija, del monasterio de S. Agustin, y doze 
frayles. 

Por nianera (|ue vienen a ser todos los sacerdotes muertos 
ochcnta y siete, los ([uales murieron por la te de Christo, y de 
muchos no se sabe en particular que genero de muerte les die- 
ron, ni las cosas dignas de memoria que en sus martirios pasa- 
ron, porque como los moriscos mataron todos los christianos 
viejos, no quedaron testigos que pudiesen declarallos, ni los mis- 
mos moriscos lo hizieron, j)or auer sido tantos los succesos y 
trances desta guerra, que de nuichas particularidades se jierdio 
la memoria; por lo quai solamente referimos lo que se sabe de 
cierto y sin dubda, que se pudo sauer por relacion de las muge- 
res que quedaron viuas. 

En la villa de Guecija, donde a la sazon gouernaua el licençia- 
do Xibaxa, que es en la taha de Marchena, dichos por los lati- 
nos Marsios, estado del duque de Macjueda, donde estaua vn 
monesterio de frayles de la orden de S. Agustin, edificado por 
dona Theresa, senora de i'orrijos, que como Christian isima y 
zelosa de la honrra de Dios fund(') para que los religiosos, jun- 
tamente con el vicario y clerigos de aquella taha y partido de 
la taha de Luchar, dicha Lancia, donde era beneficiado y vica- 
rio Francisco de Soto, predicasen y doctrinasen a los nueua- 
mente conuertidos, y sauiendo el gouernador (jue la tierra es- 
taua U^uantada, se recogio juntamente con cl prior y frayles del 
dicho monasterio, que ])or todos eran treze religiosos, y l'Van- 
cisco de Luque, beneficiado de Alhamilla, y los beneficiados de 
iiquellos lugares, y mucho numéro de christiano^, hombres y 
nuigeres y ninos, a la torre del conveiito, pov ser tvu^rte, donde 



494 DOCUMENTS. RELATIFS 



fueron cercados de ocho conipanias de infieles y otras quatro 
que vinieron de Andarax, que por todas fueron doze banderas, 
que venia por capitan Diego Algorri, vezino de Andarax, el quai 
mando pegar fuego a la torre y monasterio, y los cercadoSj vien- 
do su muerte présente, se dispusieron a recibirla, siendo anima- 
dos por el gouernador Xibaxa, que conio honibre buen chris- 
tiano y letrado les consolo y persuadio a todos que se confesa- 
sen, aunque muchos dellos auian conlesado y recibido a Nues- 
tro Senor el primer dia de Pasqua, y vno de los religiosos fue a 
la yglcsia por vn pasadizo de la torre y truxo un devoto cruci- 
fixo, y delante del todos los cliristianos se humillaron, derra- 
niando con gran clamor muchas lagrimas; y estando en esto, tiro 
vn niorisco vn arcabuzazo, con que derribo al religioso que ténia 
el Christo en las manos, y cayô luego muerto. A este tiempo el 
fuego y Hamas vban creciendo hasta lo mas alto de la torre, abra- 
sando la yglesia y torre con muchos de los que en ella estauan; 
los quales en medio de las Hamas dieron sus animas a Dios, (jue 
estos fueron la mayor parte de los christianos, con todos los re- 
ligiosos, clerigos y gouernador, y algunos que escaparon del in- 
ccndio viuos fueron presos, de los quales ahorcaron algunos en 
los arboles de la guerta del monasterio, y otros fueron atormen- 
tados poniendoles fuego en los pies para que declarasen donde 
tenian sus haciendas, y, finalmente, despues desto fueron lleua- 
dos a la villa de Andarax y de ahi a Canxayar muriendo muchos 
en el camino de los tormentos que auian recibido, y los restan- 
tes fueron muertos por mandado de don Fernando de Valor, el 
tirano. 

Los moriscos de Aledina de Ruen \"aron de los Marsios, la 
vispera de Pascjua de Nauidad en la noche, del aiîo que auemos 
dicho, tomaron sus armas y fueron a las casas de los christianos 
viejos y las robaron, y les tomaron las armas que tenian, y a las 
dos de la noche fueron a la casa del beneficiado Francisco de 
Cerbilla y començaron a dar golpes en las puertas para quebra- 
llas. V el beneficiado, sospechando que eran ladrones, Icuantose 



À LA CUtRRK Ht (IKI-NADE 495 

de la cama, y conio no se hallase el trasco de la pokiora de vn 
arcabuz que ténia, tomô vn lanzon y mando a vn niochacho suyo 
que dièse vozes y dixese que auia ladrones. El mochacho se aso- 
m(3 a la ventana, dando gritos que auia ladrones, y le tiraron vn 
jarazo, hincandose la jara en la niadera de la ventana, y los 
moros dixeron: aora Harnais ladrones. 1^1 beneficiado acudio a la 
puerta principal, y auiendo los moros entrado por vn postigo de 
la casa y quebradole la puerta de la bodega, y estando el bene- 
ficiado en el patio de la casa, le cogieron por detras y lo ten- 
dieron en el suelo, y le ataron las nianos con vna toniiza y lo 
subieron al aposento donde tenta su cama. En la entrada de la 
puerta estaua vna ymagen de Nuestra Senora del Rosario. Los 
nioriscos la coniençaron a (|uebrar. ]\l beneficiado, viendo senie- 
jante desacalo, les rogo con piadosas y eficazes razones ([ue no 
hiciesen semejante insulto y desverguen(,-a, ])ues era figura de la 
Reyna de los angeles, seiiora nuestra, que pario y dio al mundo 
el author de nuestra redempcion. Elles hicieron burla de sus pa- 
labras; lleuando adelante su danado proposito, acabaron de roni- 
per y deshacer la imagen, y despues saquearon toda la casa, y 
derraniaron el vino cpie ténia, quebrandole los vasos y haciendo 
todo el daiîo que pudieron; y asi, atado como estaua, lo baxaron 
la escalera abaxo, y vn morisco aniigo su}'o, a su ruego, le dio 
vn capote con que se cubriese. A la salida de la puerta de la 
casa, vno de los moros, que antes auia sido grande amigo y fa- 
niiliar suyo, que de ordinario comia con el a su mesa, echando 
niano a vna espada le dio vna estocada, de que cayo en el suelo; 
y viendole asi, los demas moros le dieron con chuzos, dardos y 
hachas muchas y crueles heridas, hasta que lo despedaçaron. ^ 
otro morisco que auia sido su aniigo, con vn cuchillo de monte 
le dio muchas cuchilladas por la cabe(,-a y corona, limpiando la 
sangre del cuchillo en su rostro. V con este tormento dio el 
aima a su Criador, por cuio amor padecio. Los crueles verdugos, 
no contentos lo (|ue viuiendo auian executado en el, despues de 
muerto pasauan sobre su cuerpo acoceandole; y no parô en esto 



496 DOCUMENTS KELATIKS 



SU crueldad, porque vno dellos toniô de proposito vn palo y con 
el lo niolio desde los pies hasta la cabeça. 

Despues de auerse leuantado los nioros de Mayrena, guar- 
dando en leuantamiento el orden y cautela que los demas luga- 
res, lleuaron entre otros christianos presos a Vxixar vn nirîo de 
diez a doze anos, Uamado Gonçalo de Vaicarcel, al quai con su 
padre y otros christianos sacaron a martirizar. Y viendo (jue 
auian de morir, el nino apartose de su padre y entré en la ygle- 
sia, y hincose de rrodillas delante del altar niayor, donde solia 
estar el sanctissinio Sacramento: derraniando niuchas lagrimas, 
dixo diuersas vezes deuotaniente el credo, y hizo oracion al Se- 
nor suplicandole dièse esfuerço a los christianos para que mu- 
riesen en su sancta fee y por la confesion de su bendito nombre. 
Estando en esta oracion, voluio el nifio los ojos bafiados en la- 
grimas, y vido a su padre hincado de rodillas, atrauesado el 
cuerpo con crueles saetas, y para espirar de las heridas que le 
dauan; se leuantô y se tue donde estauan las mugeres captiuas, 
y con mucho aninio les dixo que tuuiesen constancia y no nios- 
trasen flaqueza, antes muriesen todas por la fe de Jesu Christo, 
conio lo auian hecho sus niaridos. Rstando en esto, ya auian los 
moros acauado de matar los christianos que estauan fuera en el 
cinienterio de la yglesia. Luego se entraron dentro y dixeron a 
este niiîo que renegase; mostrandole vna ballesta armada, le 
asestaron a los pechos con ella, diziendo que si no se voluia moro 
le pasarian con ella, como hicieron a su padre. El niîio respon- 
dio que su padre auia muerto christiano, y ijue christiano auia 
el de morir. Tornaron a amenazarlo, y voluio a dezir lo mismo, 
porque auia de morir por la fee de Jesu Christo, pareciendole a 
este nino, inspirado por Dios, que era ligera cosa morir martir; 
y asi dixo: «No temeré que me quiten la vifla, viendo a mi padre 
con quanta constancia a dado su cuerpo al martirio, porque ten- 
go por cierto que me tengo de ver con el, y no es mucho que 
padezca muerte como mi jjadre la padecio, antes holgaré verter 
mi sangre por Christo, que derramo la suya por todos, donde 



A LA GUERRE DE GRENADE 49/ 



presto le veré en su gloria, juntamente con mi padre>. V como 
viese que todas las mugeres captiuas llorauan, y su madré nui- 
cho mas, con la pena y afliction que ténia, dixo en alta voz que 
no Ilorase nadie, porque todos los (|ue auian muerto eran marti- 
res, porque padecieron por Jesu Christo, y estauan en el cielo. ^' 
buelto a su madré, dixo con semblante piadoso: «Seilora madré, 
si no tuuiera pena de dexarla sola, de buena gana me tuera a 
morir con todos, porque viendo morir muertes tan lindas, quien 
abr.i que tenga deseo de quedarse en este mundo?» v otras mu- 
chas palabras de piedad y consolacion qut^ dixo, que parescian 
excéder la capac:idad de su edad, exortando a las caj)liuas (juc 
alabasen a Dios. 

Los martires, segun S. Thomas ( ' ), no solo reciben fauor y 
gracia, sino tambien parte de la gloria de Dios, aunque no ven 
la essencia diuina hasta despues de la muerte. Luego los crucles 
ministres de Sathanas le ataron las manos y le dieron mu( lu s 
coces. El nino, con rostro alegre, dezia a todos que lo salit sen 
a ver, que iua a morir por Jesu Christo y gozar de su sancto rey- 
no, y (]ue no tuviese pena su madré. Los moros todavia le ].er- 
Kuadian ([ue se voluiese moro. Kl les respondio (|ue lo matasen, 
porque auia de morir christiano, y luego le dieron très cuchilla- 
das en la cabeça, diziendo siempre el nino: «Dios sea conmigo», 
y le tiraron muchas jaras: diziendo a todas, «Jésus, Jésus», dio 
su anima a su Criador, donde esta gozando cl premio de tan di- 
chosa Victoria. 

Ilieronimode Mesa, beneficiado de Pitras ( ^ ), auiendo sido 
preso de los moros, lo subieron por vna garrucha a la torre de 
la yglesia, y estando en lo alto le dexaron caer en el suelo, don- 
de se hiço su cuerpo pedazos, y alli le acauaron de matar dan- 
doI(> muchas cuchilladas. V asi acabo su vida gloriosamente, 
triumphando, como buen sacerdote, de sus enemigos. 

( > ) 3.* parte, q. 68, art. 2.° 
{'') Pitras, dichos autos ritio^. 

Revue nis/>anii]ur. — M. 32 



4Q8 documents relatifs 



Entre los cliristianos que con aleuosia, como en los demas 
])ucblos, prendieron de Uxixar, que con diuersos generos de 
tormentos lueron martirizados, vnos quemados viuos, como fue- 
ron el alcalde y alguacil maiores, que entre vnos tozinos los asa- 
ron y ]:)egaron fuego, auicndolos traido primero como a malhe- 
chores con publico pregon por las calles de la villa, otros a arca- 
buzazos, otros con xaras, cuchilladas y estocadas, fueron junla- 
mente con estos atormcntados don Diego Ferez de Cîuzman, 
abbad maior de la dicha villa; Gonçalo Ferez de Guzman, su her- 
mano, beneficiado de la misma yglesia, y los demas saccrdotes 
y christianos que fueron hallados en carnes, muertos con diuer- 
sas heridas; y del abbad maior se sabe que antes que lo matasen 
le dio vn moro vna bofetada con tanta fuerça, que le hiço saltar 
vn ojo, y luego truxeron vna hacha de cera encendida y le go- 
tearon sobre la corona, hasta que vno le dio vna cuchillada en 
el vientre, de (juc murio, pareciendole por ella todas las cntra- 
nas. (jonçalo Ferez, beneficiado, jiredicô antes de su martirio, 
animando a todos los christianos y diziendoles que mirasen que 
morian por Christo, al quai y a los demas sacaron de la ygle- 
s'a, que cran muchos (porque en este lugar, como cabecera de 
las Alpuxarras, auia cient casas de los christianos) y lleuando- 
los fuera de la dicha yglesia los mataron de la manera que 
auemos referido. 

En Mayrena se entregaron por concicrto los christianos viejos 
(>n poder de los moriscos, los quales no les guardaron la ]xila- 
bra, antes, como fementidos, los martirizaron con diuersos tor- 
mentos. Al doctor Brauo lo ataron a vn moral y le dixeron que 
se tornase moro, sino (|ue moriria. F^l les respondio que queria 
mas morir (]ue negar a su criador ( ' ), y oyendo csto los moros, 
lo asaetearon, y despues le apedrearon hasta hacelle pedaços la 
cabeça, y asi muerto se la dexaron colgado. 

( ' ) Mihi cnim viiierc ChrisUis est, et mori hicrum (r]])istol;i ad Pliili])- 
pc:ises, I, 21). 



A LA GUERRK DE GRENADE 499 

.'\1 beneficiado ( )cana y al sacristan, despues de auelles dado 
muchas puiîadas, bofetones y coces, los despenaron viuos, y ba- 
xaron donde estauan y los acauaron de matar a cuchilladas. Y 
entre las mugeres que auian lleuado captiuas sacaron a Catalina 
■de Arroyo, madré de! beneficiado, que séria de edad de hasta 
quarenta )• cinco anos, y la lleuaron al barranco donde auian 
despenado a su hijo, diziendole que las moras que alli estauan 
la querian rescatar, a las quales la entregaron, y despues de aue- 
11a destocado y mesado le dieron muchas lanzadas con chuzos, 
y antes cjue acabase de morir la despeiiaron. Y vn morisco aba- 
xô donde estaua, con vn cuchillo de monte la acabcj de matar, y 
asi acabo invocando el nombre de Dios y confesando que nioria 
christiana. 

l'.n el lugar de Jubiles, que se alço bispera de Pasqua de Na- 
uidad, prendieron los moriscos a Saluador Gutierrez, beneficia- 
do, y a Martin Roniero, cura, y a Andros Monge, sacristan, y 
los lleuaron a la yglcsia, y luego les robaron las casas, y los tu- 
vieron alli encerrados hasta el juebes despues de Pasqua. Y en 
estos dias entraron en la yglesia muchos moriscos viejos y mo- 
<;os, y les traian de corner, y les pcrsiiadian ([ue se tornasen mo- 
ros, y entre los moriscos que les ])redicauan la falsa secta de 
Mahoma, y con mas ansia procurauan este, eran Andres de la 
Terre el Paxon, vezino de Xigueles; juan de Toledo Labrador, 
vezino de jubiles, y olro (jue se dezia l^Iasencia se mostraua mas 
entendido e insistia mas en ello. VA Jueues despues de Pasqua 
vinieron los moriscos a la yglesia y dixeron a los christianos 
que estauan encerrados en el aposento que los llamaua el algua- 
zil don r^crnando el Çagucr, cjue era venido a([uel dia al lugar 
de Jubiles, y asi los sacaron de la yglesia entre muchos moriscos 
que traian alf"anxes )• espadas desnudas, y llegados al puesto en 
presencia del alguazil, los mataron dandoles muchas cuchilladas 
y estocadas, y con las armas ensangrentadas boluieron a la ygle- 
sia por los demas que quedauan, y vno de los christianos, 11a- 
mado l)i(M^r,> (U- Cabeçon, les pregunto donde auian dexado los 



500 DOCUMENTS RELATIFS 



clerigos, y le respondieron que ([uedauan con el alguazil en su 
casa, y cjue mandaua que todos fuesen alla. Asi lo sacaron a este 
y a otro christiano, que se decia Juan de Saldiuar, y en saliendo 
de la yglesia los desnudaron y lleuaron hasta el lugar donde es- 
tauan muertos los clerigos, y los que con ellos auian sacado los 
vieron desnudos y muertos. Y estando para matallos, allegô don 
Fernando el Taguer y les dio vozes en algarauia diziendo que los 
voluiesen, que ya les auia dicho que no matasen a Cabeçon ni 
a Juan de Saldiuar, ni al beneficiado Saluador (jutierrez, y riîio 
porque auian muerto a los dénias sin que el lo supiera, y les di\Q 
([ue no queria ser nias capitan. Y el niisnio Çaguer llego y tonio 
por la niano a Cabeçon y a Saldiuar, y niando a vn morisco que 
tomaseaquelloschristianosy los guardase y dièse quenta deellos, 
.Al bachiller 1 lorquera y Pedro Rodriguez Corzeo, beneficia- 
dos, \' Francisco Kamirez y Guillermo, criado de Corzeo, y Cos- 
tança de Ayala, y l'rancisco Montaiîes y su muger, con un nino 
de dos meses, despues de auerse liuido los prendieron v niatr- 
ron, y vn monfï que se auia pasado a Berberia v buclto des]iucs 
dixo a Francisco Ramirez, beneficiado, que estaba preso en su 
casa, que era carcel, que el Rey lo Ilaniaua. Y le quitaron los 
grillos, Ileuando juntamente con el al sacristan; los pasaron dc- 
lante la yglesia. l)ixo Francisco Ramirez que por amor de Dios 
le dexasen entrar en la yglesia, y despues de entrados los des- 
nudaron en carnes, y se estauan encomendando a Dios y liacian 
oracion, y los sacaron de la yglesia y lleuaron caniino de Pitras 
y en el camino y ban rezando y encomendandose a su Criador 
con mucho aninio, porque sabian que iban a morir. Y c[ueriendo 
niatar primero a Francisco Raniircz, se hincô de rodillas llaman- 
do a Nuestro Seiior; luego los moriscos le quitaron la vida a el 
y al sacristan, dandoles muchas cuchilladas y lançadas, y el (|ue 
mas se senalô en esta crueldad fue vn morisco Ihimado !Migu( I 
Mendez, (|ue desde nino se auia criado en casa de l'rancisco 
Ramirez. 

lui Paroles, por el orden ([ue esta dicho prendieron los moros 



A i.\ i;l'i:rrk dk i;renai>k 5*^^ 

a Bernabé de Ilerrera y a Rodrigo de Molina, beneficiados, y a 
Beltran de las Aues, cura, y a los demas christianos que auia en 
aquel lugar; auiendoles primero dado tormento con fuego en los 
pies, para que declarasen donde tenian cl dinero, luego los sa- 
caron a martirizar. El primero fue Beltran de las Aues, porque 
vn morisco grande amigo suyo le tirô vn jarazo, con que le hi- 
rio en los pechos, y cayo muerto, y a los demas mataron a cu- 
chilladas y tirandoles con escopetas; y llamauan a Dios cjue les 
fauoresciese en aquel trance. Los moros, indignados, les dauan 
crueles heridas por oyrles nombrar el nombre de Jesu Christo, 
hasta que todos quedaron muertos. 

\in Alcuchero de Berchul jirendieron los moros al bachiller 
Crespo, su beneficiado, en un pajar, donde lo auia abscondicio 
con cautela vna morisca, \' alli le dieron de lant^adas, puiialadas 
y cuchilladas, y le echaron vna sog.i al pescueço y sacaronlo 
<irrastrando, y lo enterraron, a' despues lo boluieron a desente- 
rrar y lo echaron a los perros. 

lin el .Mcuta de Berchul mataron los moros al vicario Diego 
de Montoya de vn jara/o que le dieron por la garganta. MatartMi 
tambien en este lugar a otro hombre que se dezia Francisco Ra- 
mirez, y a vn niiio que se dezia Juanico, y al licenciado Monto- 
ya, beneficiado, y a Juan de Montoya, cura, y a Matheo de Mon- 
toya, seglar, vezino de Alcuta de Berchul, y a Zebrian Sanchez, 
cura de donde tenemos dicho, y a llernando de Tapia y Peral- 
udrez, su sobrino, vezinos de Xarilar, a los (juales persuadiendo- 
les los moros que dexasen la fe de Jesu Christo y se tornasen 
moros, todos, juntamente con las mugeres y niîlos, respondie-' 
ron con grande animo que mas querian morir por Jesu Christo. 
Luego los moros ataron a los que avemos dicho y los lleuaron 
ni lugar de Alcuxerio, con gran sentimiento y llanto de las chris- 
tianas, que les dezian a vozes que las lleuasen a padecer con 
■ellos. Y en llegando al Alcuxerio hincaron las rodillas en el sue- 
lo: sin voluer el rostro a los que los herian, fueron cruelmente 
muertos por los enemigos. 



^02 DOCL'MENI'S RELATIFS 



En la villa de \'eria lue grande la crueldad que los moros vsa- 
ron con los cliristianos, y a donde murieron gran numéro dellos, 
porque como es lugar fresco, que tiene muchas y muy buenas 
heredades, viuian alli gente de honrra, labradores y hijos dalgo, 
los quales hauiendose hqcho fuertes en onze torres cjue tenian, 
sin la de la yglesia, tueron con dulces y amorosas palabras enga- 
nados, como en otras partes, sacandolos de las torres e yglesia. 
Los martirizaron asaeteando a vnos, y a otros ahorcando. Otros 
tueron quemados vivos, y entre ellos martirizaron cinco clerigos 
beneficiados y curas. Vno dellos fue Luis de Carauajal, Pero Ve- 
negas, Francisco juez, antiguos beneficiados en la yglesia de la 
villa; a todos estos los açotaron primero, y despues los pasaron 
sobre al)rojos de hierro y les ccharon azeyte hiruiendo sobre las 
llagas de los açotes. Mnalmente, para cjue muriesen con maior 
dolor, los alancearon poco a ]:)oco, y asi acabaron sus vidas glo- 
riosamente. Y vna hermana dcl benefîciado Carauajal, que se 
dezia Juana de Carauajal, estaua enferma en la cama, y la despe- 
daçaron sin ninguna piedad. 

l'rancisco Puertocarrero, morisco de nacion, ténia la tenencia 
de la villa de Xergal y prendio con cautela a los christianos vie- 
jos cjue auia en aquella villa, y a Diego de Azebedo, vicario, y a 
su madré, muger vieja y enferma, y al bachiller Paez, benefîciado 
ciego, y a su hermana, y a Bernai (iarcia, y a su muger Maria 
de P^spinosa, y a sus hijos, y al escriuano del juzgado, y al me- 
sonero, a los quales encerro en la fortaleza, donde tueron dego- 
llados sin dexar ninguno a vida, si no fueron dos mugeres que 
escaparon viuas de las heridas, de quien se supo este caso. Y 
permitio Dios despues de hecho que prendieron a este 1" rancisco- 
Puertocarrero y lo truxeron a la carcel de la chanciileria de Gra- 
nada, donde tue convencido desta traicion y condenado atena- 
zear viuo y hacer {|uartos. 

A Juan Lorenço, vicario de ^Andarax, ataron y açotaron, y 
cjuemaron los pies, y le sacaron los ojos, y despues, para que 
tubiese mas penosa muerte, lo entregaron a las nuigeres, las 



A LA GUERRE DE GRENADE 503 

quales con cuchillos y almaradas le quitaron la vida, diziendole 
de perro judio, qne les llamase a misa y las pusiese en padron. 
Al sacristan desta villa ataron y entregaron a los niochachos 
para que lo matasen. 

Kstos todos que hemos reterido murieron por Jesu Christo, y 
por su bendito nombre cobraron en sus martirios grande animo 
y fortaleza, como dice Isaias ( ' ): los que esperan en el Senor co- 
braran fortaleza, tomaran alas como de aguila. Los sanctos doc- 
tores nos dizen que esto acrcsce a los martires su tiaqueza, y te- 
mor natural convierten en fortaleza; seran semejantes a los an- 
geles, a quien por significar su ligereza les ponen alas, porque 
los que siguen al Seiior son recreados, como dize S. Ambro- 
sio ('), como le acaecio a Elias, que con la fortaleza de aquel 
mn.njar diuino llegô hasta el monte de Dios Oreb. Los martires, 
por el fauor de Christo, dexaron la flaqueza, y se le convirtio 
en fortaleza, como ya auemos dicho. Predicar de los martires 
exhortacion es al martirio, como dize Sant .Agustin (3); buen 
exemplo tenemos desto en los sanctos de quien se a tratado. 



( I ) Isaias, 40. 

( » ) L. 3.° Officia. 

(3) Sermo 3.° de Pliii . martir. 



504 IXICUMEXTS RELATIFS 



II 



LOS CAPITAXES UUE SE CRIAROX i'ARA DHFI-:XSA 
DESTE REVNO l':x LOS MORISCOS VEZIXOS DE 

GRAXADA 

Même ouvraj^e, ft". 3i7-3i(S. 

I )c)n Luis de Cordoua, del abito de Santiago, senor de Campo 
de .Abro y de Orgiba y las (juaxaras altas, gênerai de la caua- 
Ueria. 

Don (jomez de Mendoza, hijo de Juan I lurtado de Mendoza, 
capitan de Marbella, Rronda y Fuenxirola. 

I)on Ilieroninio Mac;a y don Diego de Ouesada, alcaide de la 
Peza, primeros en los escuadrones contra los moros. 

Don Alonso Megia, del abito de Santiago, seiîor de X'illanue- 
b:i, capitan de la gente de las villas. 

Don Christoual de Léon, senor del Puerto Lope, ca]iitan de 
infanteria en Granada y su tierra. 

Pedro de Caiiaueral, seiior de A'^enalua, capitan de las guardas y 
estançias cerca del Alhambra. Alurio en allas por grandes frios. 

VA capitan PVancisco de Contreras, de la niilicia. Pue muerto 
en el primer rebato en Durcal. 

P'I capitan Luis ]\Ialdonado, de infanteria, en Granada y su 
tierra. 

Su hermano el capitan Gaspar Maldonado, de lo mcsmo, des- 
cendientes de los alcaides de Zagra. 

P^l capitan Aluaro Flore/, alguazil maior del Santo Officio. 
Murio ])eleando con los moros. 

El capitan l^altasar P'rancisco de Ribera, sut^essor de Aluaro 
Florez, capitan de las guias del campo del (Uuiue de Sesa, que 
en latin se nombra Fhix priuicr col/ortis. 



A LA (IL'ERRE DE GRENADE 505 

Diego (le Contreras, capitan en lo de dranada y coniisario del 
marques de Santa Cruz en las galeras. 

El capitan Juan Xunez de ( )uando, de infanteria, en el canipo 
y presidios. 

VA capitan Diego Xunez, en el canipo del Duque, de infanteria. 

l.:r^aro Moreno de Léon, capitan de Herreruelos, de cauallo, 
en el campo del Duque y del senor don Juan. 

El capitan Francisco de Arroyo, de infanteria. 

Alonso Lopez de ()l)regon, veintiquatro de Granada, capitan 
en el exercito y estançias de Granada y su tierra. 

El capitan Pedro Xauarro, los presidios y puestos cerca de 
Granada. 

1^1 capitan Peraluarez, en los presidios y puestos de la vega de 
Granada. 

El capitan \"ilchez, Pie de palo, alcaide de Castil de Eerro. 

1 lernan Lopez, capitan de las estançias y puestos çerca de 
(jranada. 

l'^I capitan i'edro de la l-\iente, en el exercito y presidios. 

\\\ capitan Ouiros, en los puestos y presidios de Guexar, Pini- 
llos y Ouentar. 

Juan l'ranco, sargento niaior de la vega y tierra. 

Don Juan de Minjaca, alguazil maior del .Santo Ofllcio, conii- 
sario de la vega y sierra. 

(laspar de Padilla, comisario en el canipo del seîior don Juan. 

Aluaro de Bracanionte, comisario en lo de Cîuadix, (jalera y 
l^aza. 

El capitan Maqueda. Murio peleando con los moros en lo de 
Ventomiz. 

Fray Christoual de Molia, de la 1 forden de .San l'"rancisco. 
Ilizo muchas liazanas, animando a los capitanes en la guerra de 
Granada y en la ierçera, y en otras partes. 

El capitan Lorenzo Dauila, alcaide de Bibataubin, sargento ma- 
ior en el canipo del marques de Mondexar y en otras partes y 
puestos y gouernador de los presidios. 



506 DOCUMENTS RELAIIFS 



I^l capitan \ illalta, en lo de (iuaclix y campo ciel senor don 
Juan. 

Don llieronimo Rangifo, de infanteria, en el cam]Ki de! Duque 
y estançias del Alpuxarra. 

l'Vancisco Domedel de Loaysa, veintiquatro de Granada, caj:)i- 
tan de infanteria, en lo de (iranada y su tierra. 

Juan de Trillo Figueroa, capitan en el exercito. 

Kl capitan Oregon, de Auila, de infanteria, en el exercito y 
puestos de (iranada. 

\i\ capitan Diego de Pedrosa, alcaide de las Torres Bermexas, 
de infanteria, en el exercito y puestos çerca de Granada. 

Francisco .\rias de llerrera, alferez en Italia y almirante de la 
mar en el l'iru. 

Demas de los dichos, vuo en esta ciudad innumerahles capi- 
tanes y soldados vezinos y naturales délia, que para su defensa 
tuvo en nuichos puestos del Albaycin y .\lcazaua y puertas y en- 
tradas délia, por auer dentro del dicho Albaycin y .Vlcazaua gran 
numéro de eneniigos de la republica, que fueron valerosamente 
rendidos y sujetados de los christianos, y otros que en el exer- 
cito dieron sus vidas peleando con los infieles, y otros que niu- 
rieron de graues entermedades que se rrecrecicron de los gran- 
des frios excesiuos, de los trabajos continuos en las peleas y 
combates; y los c[ue quedaron con la vida fueron muy aniniosos 
y expertos para poder seruir mejor a sus reyes, como se conoce 
1 or los que desta tierra y fuera délia siguieron al seîior don Juan 
ce Austria en la batalla naual de Lepanto, y se entienda lo mu- 
cho que importa a los hespaiioles el exer(;içio de las armas para 
mejor poder seruir a sus reyes en las ocasiones que se oire- 
çieren. 



A LA GUERRE DE GRENADE 50/ 



III 



COPIA DK LA CARTA QUE KL MAROUKS DE LOS 

VELEZ ESCRIVIO AL PRESIDENTE DE GRAXADA EX 

V DE IIEBRERO DE 1569. 

ÎMadrid, Bibliotcca Nacional, ms. Dd 59, pp. 115-11S. 

Muy Illustre scnor: Despucs de havernu.' iletenido en iujuel 
alojamiento de l'elix mas dias de los que vo pensava, pot* causas 
(jue me forzaron a ello, haviendo rcTorniado este campo de gente 
c[ue me habia faltado con los despojos de aquel buen sucesso y 
del de Guecija, vine camino de Andaraj, porque tuve entendido 
que quedava el tercero campo de los (>nemigos, y de mas pu- 
janza que los otros que haviamos vencido; y auii fui certificado 
(]ue estava con ellos el tirano malaventurado qu{^ llaman det 
/Vlpuxarra. Llegando a par de Laxa, para asentar el campo, en 
el alojamiento (jue alli tuvimos, por ser aquel dia ultimo de 
P^nero, y ya tarde ])ara poder pasar mas adelante, viera canti- 
dad de encmigos en un lomo de esta Sierra Nevada, cerca des- 
te lugar de ( )aiie/; y pareciendome que, puc^s los havi;n\ios 
visto, era bien dexallos atras, otro dia, vispera de Nuestra Seiio- 
r.i, levante el campo de alli para ir la buelta de ellos, que ya es- 
tavan en otro sitio desta Sierra mas alto y dificultoso. V assi ca- 
minamos, ([uc a mi parecer séria una légua desde el rio hasta 
l!egar a ellos, por cuestas muy hiniestas y asperas, especialmen- 
te para cccc cavallos que llevava; que no se como lo pudieron 
sutrir; y haviendo llegado a ellos, hallamoslos en el diclio sitio, 
y creo que, confiados en lo que les favorecia y en su mucho nu- 
méro de gente, la quai la juzgamos por tanta como la nuestra, 
coni) la opinion de los mas lue que era mayor numéro que el 
nuestro, mostraron tanto animo y determinacion como la pudie- 



508 DOCUMENTS RELATIFS 



ron niostrar muy buenos soldados, cnn sus gaitas y grita acos- 
tumbrada, y vanderas estendidas, y toda buena orden, y ansi 
conienzaron a venir sobre nosotros por banda izquierda; y aco- 
metiendolos nosotros por todas partes, se travô una buena ques- 
tion, porque ellos tenian copias de ballestas y arcabùzes y otras 
armas, y sobre todo determinacion desesperada, tanto que por 
nuestra banda derecha dieron tal carga, que comenzaron a cau- 
sar alguna confusion, que fue necesario que yo lo remediase, lar- 
gando por aquella parte con niuy buena gente y tiradores: y al 
cabo fue Dios servido favorecernos, y cllos tueron vencidos. Se- 
guimos el alcance mas de una légua por esta sierra arriba, y al- 
gunas partes donde nunca creo que anduvieron cavallos. Xo sr 
como pudieron andar los nuestros. Ouedaron muertos dellos, se- 
o-un la mas corta opinion, mas de 2.200; ])ero como se alargo y 
ensanchô tanto el alcance, no se puede bien contar, aunque tu- 
vieramos ociosidad para ello. Tomamosles muchas vanderas, y 
cada dia se hallan y traen del campo, donde cayeron, de manera 
que ya creo que faltan pocas de las que les vimos que tenian. 
Las mugeres y niiios que captivamos son liasta mas de I./OO 
animas, y muy gran cantidad de bagaje y ganado. Libertamos 
al pie XXX christianos y ninos, que tenian captivos. Donde fue 
Icvantamiento hallamos que havian degollado el dia (|ue nos vie- 
ron, antes de nuestra question, otras lxxiij mugeres, y entre 
ellas mozas de gran lastima. Y hombres captivamos pocos, por- 
que la gente de guerra perdio ese cuidado, pasandolos a cuchi- 
llo, y aun con ellos algunas mugeres, de que me lia pesado, sin 
embargo cjue estas libertadas me dicen (|ue las moras cran las 
que degollaran las mugeres christianas. De los hombres pocos 
que se han tc^mado, que casi todos han sido hallados en las eue- 
bas deste risco puesto en defensa, ahorcô el juez deste mi cam- 
po diez ayer, y creo que havra algunos mas. De nuestra gente 
quedaron muchos heridos de saetas con hierva y sin ella, y de 
arcabuces y golpes de espadas y alfanges, y murieron pocos, 
aunque no dejaron de ser algunos, y dos cavallos, y otros estan 



A LA GUERRE DE (IRENADE 5C9 



para ello. Y el dia siguiente de Xuestra Seiiora se celehrô su 
fiesta, como pudimos, en este campo con nuestras candelas, 
como si estuvieramos en Murcia, porque tuvo cuidado de eni- 
biarmelas desde aquella ciudad, como si estuviera média légua 
délia. El dicho dia c[ue peleé con los moros en esta sierra tuve 
contados 5 mil infantes y el dicho numéro de cavallos, y nias 
una compania de infanteria que me alcanzû la noche antes, que 
pasavan de ce. Ilavia entre ellos mas de 7 iriil tiradores, y de es- 
tes los arcabuceros pasavan de I.200 y el resto de vallesteros, 
que fueron de grande efecto en la jornada de l-'elix, y no de poca 
Costa, aunque no espantan tanto como los arcabuzeros. La de- 
mas gente iba de pica, lanza y alabarda, y espada y rodela: y 
(lespues de llegado a este aloxamiento me han venido compa- 
nias de infanteria, con que creo que este campo pase de 6 mil, y 
tambien vini(^ron algunos cavallos, pocos, porcjue en el reyno 
de Murcia no hay tantos como en el de Andalucia; y todo esto 
esta a mi costa, como desde el ]:)rimer dia. Su]:)lico a \'. S. me 
perdone lo largo de esta carta, y dé a si mesmo la culpa, pues 
es la causa dello, con la merced que me hace mostrando tanto 
contentamiento y voluiitad de escribir lo que acâ pase. Cuya 
muy illustre persona, &'. l-'echa en este alojamiento de Oaiiez a 
5 de Flebrero, I 569. 

IV 

M1-:.M()R[AI. IMI-ORTAXTR ^■ DKLl-.VTOSO Dl^ LOS 

SLRUICIOS DE DOX JUAN, Ml SENOR Y PADRE, OUE 

IIIÇO I':X LA CiUERRA DVA. REYXO DE CRAXADA 

Madrid, Biblioteca Xacional, ins. Jj i 15. 

Don b^nricjuez F^nriquez de (lU/man hic^o donacion al sefior 
don Joan Enriquez de Guzman de nouec^ientos y setenta mill y 
quinientos y cinquenta marauediscs que se le deuian de sus ser- 



5IO DOCUMENT RELATIP^S 



uiçios y salaries ciel tiempo que siruio a su magestad en el al- 
caydia de la fortaleza de la ciudad de Baça.=Ante Diego del 
Puerto, escriuano que fue del numéro de la dicha ciudad, en 
beinte }' nuehe de Junio de niill quinientos y cin(}uenta y très 
a nos. 

PELACION DE LAS COSAS QUE TEXGO DE TENER EN MEMOKiA PARA 
QUANDO SEA MENESTER DAR RAZON DELLAS ANTE QUIEN CONBENGA 

hn el ano de quinientos y treinta y cinco fui a la corte a ser- 
uir a la enperatriz y a su magestad, que era principe, y le serui 
hasta que mi padre murio, que fue espacio de seis anos. Despues 
de muerto, taltando con que sustentar, me bine a Baça, por no 
poderme entretener en corte, por qucdar el estado de mi padre 
enpenado, y mi hermano, auiendo de alimentar quatro herma- 
nos y quatro hermanas, no podia ayudarme de manera que me 
pudiese entretener en corte y pagar sus deudas. T^orçado desta 
neçesidad, quedé en casa de mi hermano hasta el arîo de cin- 
quenta y dos, que el conde de Alua, mi tio, me enbiô a mandar 
([ue fuese a Alonçon, a casa del prior don Antonio, su hijo, y 
que alla hallaria orden de lo que auia de hazer, y ansi fui, rre- 
haziendome de lo neçesario ayudandome de mis hermanos y 
amigos, con lo quai me sustenté desde que su magestad hizo 
cortes en Mont^-on hasta que se embarcô en la Coruna para ca- 
sarse en Inglaterra, cjue no siendo bastantes las ayudas que io 
ténia para pasar alhi, obe de boluerme a casa de mi hermano, 
lorçado de mi neçesidad, en la quai estuue hasta el ano de se^ 
senta y siete, en cl quai dicho ano salieron las prematicas por 
las quales mandaba su magestad a los moriscos nuevamente con- 
bertidos deste rreino lo que por cillas se contiene, la publicacion 
de las quales fue el ano de sesenta ^• seis. 

De las quales rresulto desasosiego en los animos de los dichos 
moriscos, dando muestras dello en munchas cosas que se les 
pudo entender el animo con que las rreciuieron, que lue de ha- 



A LA GUKkRE DE (IRENADE 5 I I 

zer lo que hizieron, Lo quai entcndido por mi herniano y por 
mi, como personas que en este rreino teniamos mayor obliga- 
çion a mirallas y entendellas, entendimos los ynconbenientes 
que de las dichas prematicas se ofreçian, asi por el rrigor que 
travail como por la liuiandad desta naçion, que es toda vna co- 
munidad sin cabeça ni personas de valor que entre ellos se en- 
cargasen de nogoçios para entendellos y trataUos, y de aqui nos 
parecio que naçian las mayores dificultades. Y asi entendiendo 
lo que serviamos a su magestad en dar notiçia destas cosas v de 
los ynconbenientes que se rrecreçian, acordamos que io fuese a 
dalla, y ansi fui, estando su magestad en Madrid, donde le besé 
las manos y di quenta a lo que iva. Y su magestad auiendome 
oido, me mandô que hablase con el présidente y dièse (juenta 
de lo cjue me pareçiese, la quai le di, y me rcspondio ([ue dièse 
mémorial de todo para tratallo en consejo. 

A este tiempo, sauiendose en el rreino que io auia ydo a la 
corte a tratar destos negoçios, acordaron que Ilernando el lia- 
uaqui, alguacil de Alcudia, lugar (le la juridicion de (iuadix, y 
juan l'ernandez Mofadal, vecino de Granada, con otros del rrei- 
no, tuesen a agrade(;erme lo que hazia y a aduertirme otros 
munchos ynconbenientes que io no hauia entendido, y a pedir- 
me tuuiese el cuidado y soliçitud que a negoçio tan arduo con- 
benia. 

Otro dia di el mémorial y los capitulos y se metieron en con- 
sejo; i bistos, me fue resi^ondido que me boluiese, i que su ma- 
gestad proueeria lo que conbiniese a su seruicio y se rremedia- 
ria lo que conbiniese a la quietud del rreino. Con la quai rres- 
puesta me bolui, auiendo hccho Io que deuia al seruicio del rrei. 
Y quedaron alla Ilernando Ilauaqui y juan Fernandez Mofadal 
a esperar lo que en sus negoçios se proueeria. Esperaron algu- 
nos meses, y visto que no se proueia nada y que del rreino les 
escriuian los malos tratamientos que rreciuian de los ministros 
de las justifias, dieron mémorial al présidente sobrello. I-'ueles 
rrespondido se boluiesen, que el prometia ([ue se rremediaria 



512 DOCUMENTS RELATIFS 



toclo (le mariera que el rreino quedase con entera quietud. \' asi 
se boluieron sin traer resoluçion en nada. 

Vin del ano de sesenta y ocho, entrante el de sesenta y nueue, 
noche primera de Nauidad, fue la primera rreuolucion, la quai 
se començô en unos pueblos cerca de Ujijar, en el AIpuxarra. 
La ocasion de la quai se entendio ser que como por aiîo nucuo 
que se seguia se cumplia el termine de las prematicas, en el 
quai auian de ser executados si traian el auito y hablauan la len- 
gua y hazian las demas cosas que por ellas les estaua proiuido» 
o fuese por que estos eran verdaderamente moros v que Nues- 
tro Seîior, para su castigo, lo permitiese, que es lo que mr.s se 
deue tener, ellos se leuantaron con el AIpuxarra y marquesado 
del Çenete y taha de Marchena y Boluduy y rrio de iMmanc^ora 
y sierra de Filabres y rrio de Almeria, hasta la mar, no quedan- 
do por leuantar sino fueron las çiudades de Granada y Ouadix 
y Haça, Almeria y liera y Malaga y Alhama y algunos pueblos 
bezinos délias. 

Siendo leuantada la tierra, la (;iudad de Bac^a, no entendiendo 
al prinçipio lo que era, mas de que séria el AIpuxarra, acordô 
enbiar al capitan Luis Hocanegra con dozientos arcabuzeros b(>zi- 
nos desta çiudad a la villa de Finana, para socorrella y tener alli 
la frontera, porque a la sazon abian salido los moros del AIpu- 
xarra y leuantado el Çenete, que por la sierra esta niuv cerca 
desta hoya; de lo quai se rrecreçio muncho peligro a la billa de 
Caniles, por estar al pie de la sierra, y en los demas lugares, los 
quales començaron a dar mala muestra, yendose munchos mo- 
ços con los moros. Lo quai entendido, me tue mandado por la 
çiudad bisitase las i')illas y las animase y persuadiese al seruicio 
de su magestad, lo quai hize dexandolos en buen proposito, en 
el quai duraron hasta el cabo, y io me quedé en Caniles con co- 
pia de gente para defendella de los enemigos, que por la sierra 
estauan muy çerca, con los quales tube algunos trani;es. Suce- 
dicndome bien meti vn dia en Caniles vna cabalgada de mas de 
dozientos moros v moras. 



A I..A. OrEKRK DK GRfc-NADE 5l3 

En este tienpo tuue nueua que el marques de los Bêlez auia 
juntado de el rreino de Murcia quatro mil onbres y trezientos ca- 
ballos y con ellos entraua en el rreino. I pareçiendome que, sien- 
do ansi, esta parte, como tierra llana, quedaua sigura, acordc 
yrme a juntar con el y seruir en su campo, a donde ynportaria 
mas mi persona. 

Y ansi sali de la billa de Caniles bispera de los Kreyes, y lie- 
gué a la billa de Seron, a donde fui rrequerido por parte desta 
<,-iudad me boluiese, diziendome la neçesidad en que la tierra 
quedaua. E pareçiendome que no cumplia con lo que deuia en 
dexar el canpo en quien consistia el rreparo del rreino y el ser- 
uicio de su magestad, me déterminé en pasar al canpo que a la 
sazon estaua en Vlula, lugar en el rrio de Almançora, al e]ual 
llegué dia de los Rreyes del ano de 69. 

Otro dia siguiente marchô el canpo lleuando la bia de la sie- 
rra de Gador, donde a la sazon los moros estauan en numéro de 
treinta mil onbres, que en la dicha sierra se auian juntado, y de 
alli se auia diuidido en esta manera: que a Ft>lix, contra la parle 
de Almeria, fuesen ocho mil onbres, y por capitanes dellos 
Puerto Carrero y el Futei, y que en la dicha sierra quedasen 
doze mil onbres, y por gênerai dellos el Gorri, y que el rresto 
demas fuese a Ohanez, y por capitan el alguazil de la misma tie- 
rra. l^stos eran los nioros que a la sazon se auian leuantado por 
esta parte, sin los del /Mpuxarra que andauan con don Hernando 
de Halor y otros capitanes. El dia que Uegamos a la dicha sierra 
baxaron los moros que en clla auian quedado, que séria doze 
mil onbres, haziendo muestra de esperar en el llano. Lo (jual 
bisto por el marques, me mandô rreconocer el pueblo, lo cjual se 
hizo con gran dificultad, porque los moros tenian sueltas las açe- 
<^uias y enpantanado el contorno del pueblo, y ansi mismo rron- 
pidos los caminos y trauesados arboles cortados en ellos, por- 
que nuestra caballeria no pudiese entrar. Lo quai bisto por el 
marcjues, y que se auia de aloxar en el canpo y que no lo podia 
hazcr por estar los enemigos sobre el, y que era fuerça pelear, 

Revue /Hspaiiupie. M. 3J 



514 DOCLMKN 1 s Ki:i,ATIKS 



me mand(') sacar mil arcabuzeros para que trahasen la cscara- 
muça, y que a éstos siguiese don Diego 1-ajardo, su hijo, con 
çien cauallos. Lo quai bisto por les moros, se boluieron a tomar 
la sierra, y los nuestros subieron con ellos hasta ponellos en lo 
alto y fuerte délia, lo quai duro desde las nueue del dia hasta 
que çerro la noche. Y en el entre tanto se aloxô el marques en 
el canpo, en vn sitio fuerte, y aquella noche se rretiraron los 
moros de la dicha sierra y se fueron munchos a ( )hanez, y los 
demas a Félix, con los que alli estauan. Este lue el primer su- 
çeso (|ue el marques ouo, y de alli fue a Félix y peleô con ellos 
y los rronpiô, con muerte de mas que dos mil enemigos. h'n la 
(jual Jornada, asi por la aspereza de la tierra como lo muncho 
(]ue se trabaxo, se me rrebento vn cavallo. 

.Vnsi mismo serui a su magestad en todas las demas jornadas 
(juel dicho marques hizo, que fueron la de Ohanez, adonde 
abiendo rronpido los moros que alli estauan baxo a Torcjue, por 
causa que la gente se le iua toda, jjor la muncha ne(;esidad de 
bastimentos, que fue de manera que estouo en punto de per- 
derse a esta causa. Con orden del marques y cintjuenta cauallos 
subi a la sierra, adonde los moros en çierta parte délia tenian 
gran copia de ganados, los quales con muncho peligro rrecogi 
y truge al canjio, a cuya causa se rreparo, de suerte (jue se pudo 
rrehazer y proseguir con la guerra. 

Fstando el marcjues en Terque, supo la benida del senor don 
Juan de Austria a Granada, y io por su orden fui a besalle las 
manos y dalle quenta del estado en que estaua la guerra, como 
pareçe por esta ynstruc;ion cjue dello lleué, que es lo que se 
signe. 

Auiendo hecho la jornada, bolui al campo, el quai halle alo- 
xado en el Losar de Canjaiar, esperando la rresolui^ion (jue io 
traia, que fue que el marques no entrase en Andarax, sino que 
boluiese la buelta de Dalias y Berja, lo quai se hizo. Marchanda 
el canpo de noche y enboscandose de dia, llegô vna mafiana bis- 
pera de la Açension y se aloxo en Berja, abiendo muerto mas 



A LA GUERRK DE GRENADE 5^5 

que seis çientos moros, los quales matô la caualleria, que los al- 
cançô en unos llanos, que se iuan retirando a la sierra como sin- 
tieron el canpo. 

Despues desto, estando en Berja biernes bispera de la Irini- 
dad, fuimos acometidos de don Hernando de Balor, (jue truxo 
consigo mas que beinte y quatro mil onbres, los doze mil de- 
llos tiradores. Acometionos al amanecer. Fue Xuestro Senor 
seruido darnos la bitoria, con muerte de dos mil onbres dellos, 
sin los que murieron en la sierra rreuentados y de heridas, que 
segun se supo fueron otros tantos. 

Serui ansi mesmo en la jornada de laicainena de los Xegros, 
quando yuamos a I^alor, adonde salieron seis mil onbres a es- 
toruar el paso de vn barranco, por que el can])o no se aloxase en 
el dicho lugar que estaua de la otra parte, l'eleose con eilos y 
fueron rronpidos, pero tan tarde, que vino la noche, cpiedando 
(lesta parte el bagage y la rretaguardia, que era el tercio de Xa- 
poles y de catalanes; y a mi me mando el marques quedar con 
dozientos cauallos, con orden de socorrer a su hijo don Diego 
l'ajardo, (|ue auia ydo a rreconoçer vnas banderas de moros que 
auian parei^ido aquella tarde a nucstras espaldas. 

Otro (lia hize marchar la rretaguardia y el bagage, hallando 
munchos tjue se auian a([uella noche despeùado y munchas mu- 
nii^iones de plomo y poluora y meclia caido, io (]ual rrecogi y 
hize lleuar, gastando en esto muncha parte del dia. 

Ansi mesmo serui en la jornada d<» Balor, donde teniamos en- 
tendido que don Hernando de lîalor ténia todo el rresto y es- 
taua tortaIe(;ido. El (|ual sauiendo que el canpo iua, auia rretira- 
do las mugeres y haziendas y ganados, y el con (jinco mil onbres 
nos hiço rrostro, con yntento de rretirarse quando fuese acome- 
ti(l(3, como lo hi/o, dexandonos el sitio, donde nos aloxamos, y 
en la rretirada que él hizo perdio sus cavallos y estandarte. 

Dlegados a Balor, como dicho es, se me rrecrecio vna enfer- 
medad, (]ue me fue neçessario, con li^'en(;ia del marques, yrme 
a curar a Guadix, donde auiendome curado, queriendo boluerme 



5l6 DOCUMENTS RELATIFS 

al canpo, supe la muerte de mi hermano don T^rirriquez, por la 
quai obe de ir a Baça a dar orden en munchas cosas que por su 
muerte quedauan sin ella, espeçialmente las de guerra, que tenii 
que faltando su persona los pueblos de la juridiçion de Baça, 
apretados de la gente de guerra, con malos trataniientos y la be- 
zindad del rrio de Almançora, que a la sazon se auia leuantado, 
no luese causa de leuantarse. Lo cjual fue asi: que, por las raço- 
nes dichas, quando fui a Baça halle ydos los de Cullar y Freila, 
lugares desta hoya, y a Castillexa y a Galera, vno del duque de 
Alua y el otro de mi hermano, y es cosa muy entendida que si 
yo no llegara se fueran los demas. 

Llegado a Baça halle en ella vna ocasion que entiendo que no 
es en la que menos serui a su magestad, la quai fue que don 
Antonio de Luna, que auia sucedido a mi hermano en el cargo, 
se lleuaua muy mal con la çiudad, e vn dia trato mal al alcalde 
mayor délia, y otras ocasiones de desabrimiento con algunos 
rrejidores, a cuya causa escriuio vna carta a la corte en su ofen- 
sa, tratandolos de cobardes; la quai carta antes de lleualla se la 
hizo leer en la plaça al sargento mavor; la quai leio teniendo de 
guarda cinciuenta arcabuzeros, por lo (jual la çiudad le rreplico 
y puso en armas, y de hecho se dioran la batalla con do:i Antonio 
de Luna y la gente torastera si no me hallara alli; a los quales 
atregiié en el entre tanto que se daua notiçia a su magestad, a lo 
quai fue vn rejidor a la'corte; e su magestad, (Mitendiendo por la 
rrclacion que le fue hecha que el pueblo se perderia, lo vno por 
tener tanto numéro de enemigos a la puerta como los que auia 
en el rrio de Almançora y Galera, y lo otro con don Antonio de 
i.una, con (juien no tendrian paz, proueiô que don Antonio fuese 
a la bega de Granada a seruir en lo que solia, y que io quedase 
a seruir en lo cjue el seruia. Lo quai asi se hizo. 

Despues de lo suso dicho bisité los lugares de la juridiçion, 
los ([uales halle muy oprimidos y mal tratados de la gente de 
guerra que estaua de guarnicion, los (juales animé, començando 
a castigar los agrauios que se les hazian. L^o quai bisto por ellos, 



A LA OUERRK DE CRENADE 51/ 



tomaron aninio de ir adelante con su lealtad, biendose governa- 
dos por nu', que era su natural, y que mi intento era couserua- 
llos. Y ansi se conseruô esta tierra sin perderse, niediante esta 
diligençia. 

Y porque si obiese de deçir particularniente lo que en esta 
tierra pasé y en lo que en ella en guerra tan j^rolixa y contra 
tantos eneniigos servi séria larga escritura, y esto no sirue para 
mas (jue acordarme de lo que en ella serui, dexando las mun- 
chas ocasiones y trauajos que délia se puede entender, como en 
toda Espaiia se a sentido, que no ay jjarte tan apartada donde 
no ayan alcançado los trauajos desta guerra, apuntaré algunas 
que en el discurso délia, despues de salido del canpo y c|uedado 
a seruir en este cargo, pasé, 

Como fue el socorro de (Vçe, tan ynportantey benturoso que 
lo meti vn ora antes que los moros saquearan el pueblo y que- 
maran la mayor parte del, quedando la fortaleza con el alcayde 
y dozientos areabuçeros dentro de los que io le meti y los que 
ella ténia. Se conseruô vna légua de Galera, siendole gran pa- 
drastro, por estar en el paso por donde se comunicaua con el 
rrio de Alniançora. 

Ansi mesmo el socorro de Oria, lugar del marques de los 
lielez, que esta nueue léguas desta ciudad, junto con el rrio de 
Almançora, la quai tenian los moros cercada y en punto de per- 
derse, por no tener bastimentos y ella en parte donde no se po- 
dia socorrer sin muncha fuerça de gente. Y en esta ciudad no 
la auia bastante para quedar guarneçida y poder socorrer, a cuya 
causa don .Antonio de Luna, aunque le fue ordenado que lo hi- 
ziese, no lo hizo por las rrazones dichas. La quai yo socorri, bi- 
niendo el capitan (lonçalo Fernandez con orden del marques, 
la ([ual fue esta que se sigue. 

La quai orden fue necesario preuertirse, porque no conbenia 
que los caballos entrasen en Cullar, a causa que los moros los 
sentirian y no se tuuiera el secreto que conuenia; que como el 
puelilo esta Icuantado y la gente del se auia ydo al rrio de Al- 



!;i8 DOCUMENTS RELATIFS 



man(;<)ra, siempre acudian alli algunos desnianclados; que si los 
cauallos alli Uegaran, no i^odian dexar de ser sentidos y no se 
pudiera hazer el dicho socorro. l'^l quai se hi/o por la orden (jue 
se si^aie. 

Mstando la ^ente de caballo alistada esperando que se pusiese 
el sol, que era la ora en que auian de ir, tube abiso que los mo- 
ros de Seron, ynduçidos de algunos naturales de Caniles, se 
auian juntado seis mil onhres para Ileuarselos y degollar dos con- 
paiiias de ynfanteria que dentro estauan, para lo ([ual salieron 
de Seron cubiertos por la sierra, l^enian a hazer el dicho efeto, 
de lo quai tuuc abiso de vna morisca tan çerca de la ora, que 
no la tuue para poder juntar la gente ciue en los demas lugares 
estauan de guarniçion para podellos rresistir. A cuva causa es- 
tubo nuiy çerca de perderse; y si se perdia y los nioros del rrio 
de Alniançora se rrehazian alli, ponian a esta çiudad en el pos- 
trero punto de perderse. J,o ([ual se rremedio por el termino 
cjue a todos es notorio, vsando de la industria c|ue se usô, la 
(|ual fue Dios seruido fuese bastante a rremediar tan notable pe- 
ligro, rretirandose los nioros. De lo ([ual teniendo abiso de mis 
espias, desde el mismo pueltlo de Caniles despaché los caballos 
aquella noche para socorrer a Oria, la quai socorrieron por la 
orden arriua dicha, y io bolui a esta c^iudad, a donde pasé otras 
cosas (]ue séria prolixidad decillas, hasta la reducion que estos 
moros hizieron, de la (jual abré de hazer acuerdo, pues no lue 
tan poco lo que en ella serui (jue merezca olbidalla. 

Kstando el senor don juan de Austria aloxado en vnos pue- 
blos que se llaman los Padules, despues de auer su altcza acaba- 
do la guerra de Galera, y desbaratado los moros en el fuerte de 
Tijola, y rretirado los que estauan en Purchena, auiendo pasado 
adelante y llegado al dicho aloxamiento, me escriuio mandan- 
dome (jue con toda diligençia fuese adonde su alteza estaua, 
como pareçe por esta carta (]ue para ello me escriuio. 

Despues de reçeuida y visto lo que por ella se me mandaua, 
dexando orden en esta cibdad, conforme a lo ([ue el senor don 



A LA GUERRE DE GRENADE 5ig 

Juan miindaua, parti tlella, y Uegando a l-"inana y auida escolta, 
pasé el puerto de (Jhanez.y Uegué al canpo. Besé las manos al 
senor don Juan de Austria, y luego, sin interponer tiempo, se 
hizo consejo, al quai fui llaniado, y en él dado ([uenta de lo cjue 
se nie auia mandado yr, que eran los négocies de la reduçion, 
la (jual se me niandaua de parte de su magestad toniase a mi 
cargo y la tratase conforme a la instrucion que de palabra se 
me dio, y (jue fuesen juntamente comigo don Hernando de Ba- 
rrados y don .\lonso \'anegas de Granada, por pareçelles que 
convenia asi por el conocimiento que tienen desta naçion, y asi 
mesmo munchos aniigos y conoçidos. Ordenose asi esto por pa- 
reçer (|ue esta gente es harhara, haxa y de su naturaleza mal in- 
clin;i(la, y (|ue no tienen valor ni saben guardar verdad ni pala- 
bra, e (|U(' lo ([ue de virtud no hiziesen harian por el conoci- 
miento y amistad de los ([ue yuan. 

Y asi llegamos al fondon de Andarax, a donde estaua [fer- 
nando el Habaqui con dos mill arcabuzeros moros, que se auia 
apartado del campo de Abenabo, que estaua en Paterna. X'enian 
con el Habaqui Pedro de Mendoça, aiguazil de (niejar, y X'elasco 
el Maie, moros principales y cabeças, para que juntamente con 
Habaqui se tratase la réduction, los (piales traian poderes de 
Abenabo e de todos los alcaides por parte de los moros. Asi 
mesmo vieron los que yo lleuaua del seiîor don Juan de Austria. 
K visto que eran bastantes, se juntaron acordar lo (|ue auian de 
hazer; e sacaron vn mémorial en que por el pedian nuinchas co- 
sas, que, por pareçerme que pedian muncho e que no conuenia 
otorgarselas, tracté con ellos (|ue hiziesen otro en (|ue pidiesen 
cosas mf>deradas, y que en las que mas graues les pareçiesen 
fiasen del senor don Juan, que de parte de su Magestad les ha- 
ria mas merced ([ue la (juellos por condiciones pii'iesen; e que 
me parecia lo deuian asi hacer, porque mientras mas llanamente 
se entregasen a su merced mas obligarian a su magestad a ha- 
zersela. Con la quai persuasion hizieron vn mémorial, el quai 
onbié al senor don Ju:in; e visto por su alteza, me enbiô a man- 



520 DOCUMENTS RELATIFS 



dar que les conçediese lo que por el pedian, por ser todas razo- 
nables y justas y que al servicio de su magestad y a la quietud 
dellos conuenian. Y ansi se hizo: que luego llernando el Haba- 
qui, en nombre de todos los moros, se fue coniigo al campo del 
sefior don Juan, con solamente cien arcabuzeros para su guarda, 
y puesto en la presencia del senor don Juan, le besô las manos e 
puso a sus pies vn estandarte (|ue lleuaua en la mano y vn al- 
fange que traia en la çinta, el quai el senor don Juan le mando 
tornase a tomar, y el estandarte lo mandô tomar a Juan de Soto, 
su secretario, para que lo guardase, y a los cien moros cjue con 
él venian mandô que no los desarmasen, sino que los truxesen 
hasta quel mandase otra cosa. E desta manera se reduxeron los 
moros leuantados del reyno de Granada, dexando munchas par- 
ticularidades que en el discurso ovo. 

No sera fuera de proposito tratar de lo (jue acaecio en e! Fon- 
don quando se tratauan los négocies, asi por ser de calidad como 
por el peligro que pasamos los que alla auiamos ydo, que fue de 
tal calidad que estuuo en punto de desbaratarse los negocios y 
tornarse a rronper la guerra. Y fue que el capitan l'edro de Cas- 
tro, que seruia en el canpo del duque de Sesa con su conpafïia 
de cauallos, escriuio a Hernando llauachi vna carta con pala- 
bras mal dichas y descomedidas, taies cjue en medio la rresolu- 
çion de los negocios causé tanta altération en los animos de los 
moros principales cjue alli estauan, que estuuieron munchos de- 
' llos de pareçer que no solamente no se tratase ninguna cosa, 
sino que los (]ue alla auiamos ydo nos pasasen a cuchillo, di- 
çiendo <)ue quando estando las armas en las manos y en su tuer- 
<;a los tratauan asi, que (|ué séria rrendidos y desarmados y en 
nuestro poder, y otras palabras por el mismo termino. Lo cjual 
entendido por mi y queriendo sauer lo (jue auia causado tan su- 
pita mudança, me dixo Hernando I lauaqui (jue procedia de la 
carta de Pedro de Castro, y que la rrazon porque la escriuio fue 
que el capitan Pedro de Castro y otros le auian antes escrito 
diçiendo que ellos cjuerian pasar por çierta parte a cosas ([ue les 



A LA GUERRE DE GRENADE 521 

conuenia que lo pudiesen hacer seguros, porc{ue se trataua paz 
y no queria él ser causa de algun alboroto por do se perturbase; 
y que él entcndio si por bentura era gente que al duque se le 
iua, y que le hazia seruic;io en auisallo, o si yuan por su orden. 
Ansi mismo le escriuio al duque diçiendo que, si era por su hor- 
den, no solo pasarian siguros, pero que él les haria la escolta. 
Lo (|ual sauido por Pedro de Castro, le escriuio al Hauac]ui y los 
demas moros la carta arriua dicha, en ([ue deçia que si él auia 
escrito pidiendo el conduto, era por la paz que se trataua, ()ue 
en otra nianera él pasara a su pesar, y por el ténor otras niun- 
chas palabras, las quales auian sentido los moros de la manera 
arriua dicha. Por lo (|ual me fue neçesario juntarlos y deçilles 
que a la autoridad dellos no conbenia alterarse de las rrazones 
de vn onbre particular como aquel, ni desbaratar negoçios tan 
graues y o|ue tanto ynportauan a su quietud; y f]ue no juzgasen 
que séria ansi despues estando asigurados y manparados de su 
magestad. Con lo ([ual se ablandaron y se enderc»;aron los nego- 
cios de la manera dicha. 

Despucs desto y de la yda del 1 iauacjui al canpo del senor 
(\on hian de Austria, por su mandado bine a lîaça a començar 
la rreduçion; y desde ella enbié el bando a las sierras. \ en poco 
tiempo se rreduxeron gran numéro de moros; que al rrespeto 
de los de aqui, que es pequena parte, deuio ser grande el de los 
otros partidos del rreino, porque segun estas copias que aqui 
ban ensertas fueron mas de dicz mil onbres los que ac]ui se rre- 
duxeron. 

Y porque, aunque estos moros se rreduxeron, no se acauô 
la gucrra, sera bien deçir la causa, porque délia sale auerme yo 
detenido en este rreino y no auer ydo a uesar a su magestad 
las manos ni hallado en las demas ocasiones pasadas acerca la 
persona del seiior don Juan de Austria. Y fue que Abenauo, que 
se llamaua rrei, arrepentido o por otras causas, no se c]uiso rre- 
ducir, por lo quai mat6 a Hernando Hauaqui, y con munchos 
moros del Alpuxarra se leuanto en ellas, començandose otra 



522 DOCUMENTS RELATIFS 



nueua guerra de salteadores, de los quales se an rreciuido niun- 
chos mas y niaiores danos que los prinieros en todo el rreino, 
de los quales no fue pequena parte la (|ue a esta ticrra cupo, ni 
pocos los trauajos y peligros que por desenharaçalla delios e pa- 
sado, asi por ser munchos y desesperados de salud, como por 
ser valientes y tener huenos capitanes, entre los quales fue (iar- 
cia Caical, (jue en opinion de todos a sido el nias valiente de los 
leuantados. Este junto ([uatroçientos nioros de los ciue segunda 
bez se rrebelaron, con los c|uales hizo grandes daiîos en esta lie- 
rra y en el rrio de Alman<;ora, rrobando munchos ganados y 
rronpiendo munchas escoitas, matando y catiuando muncha gen- 
te. Este mato a don Diego de Leiva, gênerai del rrio de Alman- 
<;ora, y le desbaratô su cavalleria y ganô su rrecamara, y des- 
pues a Irancisco Enrriquez, capitan de infanteria, le desbaratô 
su gente y mato al dicho capitan (}' en dos bezes quemo ciento 
y cinquenta carros cargados de bastimentos c]ue iuan al rrio de 
.Mmançora, con muerte de muncha gente). Contra este y Puerto 
Carrero, capitan moro, que rresidian con su gente en la sierra 
de Baçares, que es ençima del rrio, tubo don Miguel de Mon- 
cada, que sucedio a don Diego de Leiua en el cargo, munchos 
rrecuentros, suçediendole tanbien que sienpre gano, corriendo- 
les su sierra, catiuando y matando munchos delios. Pareçiendole 
a don Miguel que si entrara gente por la sierra de liaça y él con 
la suya por el otro cauo, se hiziera buen eteto, me lo escriuio, y 
concertamos el dia que auia de ser; y io enbié docientos arca- 
buceros, y por cabos delios a Francisco de Palencia y Diego 
Ferez, los quales fueron con orden de entrar quando entendiesen 
que don Miguel entraua, los quales se adelantaron de la ora que 
auia de ser, de manera que fueron bistos de los moros y acome- 
tidos delios, y pelearon muncho tiempo y de manera tjue con 
muerte de munchos de ambas partes se apartaron los moros a 
\\n sitio fuerte, donde no pudieron acaballos de rronper, y los 
rnios se rretiraron dexando muertos hasta beinte soldados, y con 
ellos a l'rancisco de I\ilencia, (juc rra cl cauo cU'llos, y mu\' i^a- 



A LA GUKRRK DE GRENADE 5-3 

licntc onbre; y de los moros murieron munchos mas. \ salio 
niuy niai herido el capitan Caical, de manera (jue le fue fuer<;a, 
.])()r no inorirse con el poco rregalo de las sierras, pasarse a Ber- 
ucria, por lo quai fue despues facil desbaratar su gente, de ma- 
nera ([ue todos se perdieron, y esta tierra y la del rrio quedaron 
descansadas destos enemigos. 

Despues desto se hizo la enboscada del royo el Baul, guiando- 
la Xuestro Senor de tal manera que con muerte de tantos moros 
se acauo de asigurar esta tierra, dexando abiertos los caminos, 
(|ue no se andauan; de manera que esta tierra pade«;ia gran ne- 
vesidad de bastimentos, por no poder metellos, y ansi mismo 
gran estoruo a la nueua poblacion. Para rremedio destos daîios 
e hecho ultimamentr ([uanto e podido, asi en rredu(;ir a los <jue 
se c|uerian dar como en correr y oprimir a los rreueldes, en lo 
(.|ual e pasado grandes trauajos y peligros, no (|uedandome nada 
])()!■ hazer en el seruicio del rrei, siruiendolo a mi costa, sin nin- 
gun sueldo ni ayuda de costa, ni otro ningun socorro, desde 
([ue estos moros se lebantaron, fm del ano de sesenta y ocho, 
liasta primero dia de dizienbre deste afio de setenta y dos. 



POESÎAS DE ANTANO 



10 



LETRII.LA 



Aunque el carro se buelba 
y quiera amanecer, 
yo del otro lado 
me pienso bolber. 

Aunque el carro deste mundo 
de mas bueltas cada dia, 
para que la pluma mia 
dexe sueno tan profundo, 
y aunque esté mas vagamundo 
en la cama del olvido, 
(juando sienta aquel ruydo 
que rodando suele haccr, 
yo del otro lado 
me pienso bolber. 

Aunque vea que tal vez 
saca a volar la cigiiena 
la polluela a quien cnsena 
por corner a la vejez, 
([r.e es su casa un aL^cclrcz 



POESIAS DE AN'TÀNb 5^5 



y porque cuelga boison 
vca que mas de un peon 
la pretenda por niuger, 
yo del otro lado 
me pienso bolber. 

Madrugue el senor dotor 
a darle prouecho al cura, 
(jue, si su ciencia se apura, 
sabe vn torrezno mejor, 
y al chilar en lassador 
siento yo gusto y regalo; 
si me dize que estoy malo 
y curarme es menester, 
yo del otro lado 
me pienso bolber. 

\'enga el turco por X'ngria, 
por la (drufia el ingles, 
por l'erpinan el frances 
y el moro por Berberia; 
que como la panza mia 
no esté hambrienla ni arrugada, 
antes de puro estirada 
piel de algun pandero ser, 
yo del otro lado 
me pienso bolber. 

11 

ROMANCE 

La jabonada ribera 
de Manzanares corriente. 



526 poesIas dk antano 



tan ilustre de iVcgonas 

conio (le perlas de ( )riente, 

vn martes por la nianana 

se adornaua de su gente, 

quando Febo se leuanta 

de la cania de Occidente. 

Entre la chusma lauante 

(|ue ocupa el lugar présente, 

trapos y persona estauan 

de Juanilla de la Fuente, 

y la deslauada cara, 

hundidos ojos y frente 

de Inesilla la pecosa, 

bernieja como inocente. 

Como Jatima y Jarifa 

por el nioro pretendiente, 

andauan las dos fregonas 

de vn lacayo del tiniente, 

vn mozo pantorrilludo, 

aniostachado y valiente, 

grande hombre de vna almoaza, 

si lo hay de Oriente a Poniente. 

Metio Inesilla los ojos 

por los ojos de la puente, 

y vio vn hombre de socapa 

rebozado y puesto en frente. 

El jabon y las palabras 

del amoroso accidente 

se le elaron, y la ropa 

se la lleuo la corriente. 

Y buelta del parosismo, 

desatô los dos dolientes, 

y cantô, callando el rio, 

cuva agua su luego siente: 



l'OESfAS DE ANTANO 5-7 



«Arreboles de la manana, 
a la noche son con agua: 
arreboles de la noche, 
a la manana con soles. 

De manana resplandece 
el sol que se muestra alli; 
mas no sale para mi, 
que en otra parte amanece; 
pero si agora anochece 
en mi cuydado y amores, 
arreboles..., etc. 

liien se que el arrebolar 
tan de manana en los cielos 
es seiial ])ara mis celos 
que a la noche he de llorar: 
llouer quiere y atronar, 
que si sale el sol por Joana, 
arreboles..., etc.» 

Parô Inès, y el manso rio 
corrio murmurando el canto, 
como instrumento que dexa 
la voz que le va ayudando. 
Cabizbaja esta Juanilla: 
el cantar le sabe a llanto, 
y entre los paiîos tjue tuerce 
esta mirando al lacayo, 
que, como la vio celosa, 
la capa arrojo del brazo, 
atravesando ligero 
las epperanzas del charco. 



s 28 poesi'as de antano 



Llego al deseo y al rio, 
y fue tan aplonio el salto, 
(jue, leuantando la arena 
con los groseros çapatos, 
hirio en el rostro a Joanilla 
y enturbiô el arroyo claro, 
la quai con humildes ojos 
canto, sintiendo el agravio: 

«Cerbatica, que no me la huelhas, 
que yo me la bolberé. 

Cerbatica tan garrida, 
no enturbies el agua fria, 
que lie de lauar la camisa 
de aquel a quien di mi fe. 
Cerbatica, etc. 

Cerbatica tan galana, 
no enturbies el agua clara, 
(|ue he de lauar la delgada 
para quien yo me laué. 
Cerbatica, etc.» 

b>sto cantaua Juanilla 
y esto escuchaua el lacayo, 
y desto Inès tuuo celos: 
que différentes cuydados! 
Al fin el nueuo amador, 
por deshazer el agrauio, 
calose sobre los ojos 
la talda del sombrera/o. 
Puesta la rosita enfrente, 



POKSIAS DI-: ANTANO 529 



hecha de algun deshilado 
que fue en tiempo média calza 
y agora vanda a pedazos, 
y reclinado en la oja 
el cobdo y jubon rasgado, 
haziendoise los vigotes 
hablo jugando de manos: 

«Serena de Manzanares, 
que sus aguas alborotas, 
reyna de quantas pelotas 
cubren fuentes y pilares: 

si esse tu rostro offendi, 
no tengo culpa, aunque pena, 
pues el agua y el arena 
lleuan los ojos tras ti. 

Que como en tu ceiio ingrato 
desean acogimiento, 
tomaron por instruniento 
la suela de mi çapato. 

Pero no tratemos dello 
ni procures mas enojos, 
alza el rostro por tus ojos 
y jaboname esse cuello.» 

Apenas esto acabo, 
quando, tirando de vn lado, 
se quito cercen el cuello 
de vn angeo almidonado 
con el ollin del pescuezo, 
que era mugre de très altos, 
y lo hiziera de los punos 
si los trayera en las manos. 
Al fin quedô en la ropilla, 

Revue Hispanique. — M. 



530 POESfAS DE ANTANO 



como estudiante gabacho. 

Jabonole Inès, y el rio 

corrio tinta por gran rato. 

Torciole, y pusolo al sol, 

y se coje en otro tanto, 

porque el sol de asco y verguenza 

apartaua de sus rayos. 

Joanilla dexa su ropa, 

y en medio el florido prado 

se sentaron a almorçar 

dos morcillas y dos manos. 

Inès se esta deshaciendo 

y, de coraje llorando, 

se dexa a medio torcer 

las camisas de su amo. 

Y como sobre los ]:»oll(>s 

desciende fiero milanc, 

se arrojô sobre Joanilla 

y el descuidado lacayo. 

El ayre goza las piernas 

y los cabellos el prado; 

las vîïas rayan los rostros, 

los gritos causan espanto. 

En paz los pone la chusma: 

Inès se queda triumphando, 

toma su ropa y camina ' 

por la cuesta de San Lazaro. 

Preguntanle las fregonas 

que venian de lo alto 

la causa del pelotero, 

a quien respondio cantando: 

«Peynadita traigo mi grena, 
.peynadita la traigo y buena. 



POESfAS DE ANTAXO 



531 



La mi grena, madré mia, 
peyne de marfil solia 
peynarmela cada dia, 
y agora por mano agena 
peynadita la traigo y buena. 

Por vengar cuernos tan bellos 
traigo menos mis cabellos; 
mas a fe que el menor dellos 
ha costado'vna dozena: 
peynadita la traigo y buena. > 



12 

LKTRILI.A.S 

Era de vidrio y quebrose: 
para conmigo acabose. 

Como Angelica a Medoro 
me adoraua cierta dama, 
y siendo la mar su cama, 
passô con Kuropa e! toro; 
mas en aplacando el oro, 
su ardiente llama aplacôse. 
Era de vidrio, etc. 

vSubi con altiuo buelo 
a su remate précise, 
adonde fui parayso 
colocandome en su cielo: 
pico de pobre el anzuelo, 
y en picando arrepintiose. 
lù-a de vidrio, etc. 



532 POESfAS DE ANTANO 



Ya en aqueste mar de amar 
no nauega quien es pobre, 
que no hay letra que mas obre 
que aquella que llama a dar. 
A este modo de cantar 
mi dama de mi agradose. 
Kra de vidrio, etc. 

Llamôme vn tiempo su Abri 
que fue su Abril mi dinero, 
mas trocaronle en Enero 
y a la toca, ya el mongil: 
era lienzo y gasconil 
y con las lluuias en troge. 
Era de vidrio, etc. 

Ya por mi mal vengo a ver 
que fuc, si no purgatorio, 
campana de refitorio 
que solo toca a corner: 
llamaua por recoger, 
y en recogiendo parose. 
Era de vidrio, etc. 

Con amorosos cuydados, 
cielo y angel la dezia, 
sin imaginar que hauia 
angeles interesados: 
casose con mis ducados, 
acabaronse y cansose. 
Era de vidrio, etc. 

Llamauame su regalo, 
y, como dize el refran, 



POESÎAS DE ANTANO 533 



ello fue mostrarme el pan 
para darme con el palo: 
quando fui don interuallo, 
fue lampara y apagose. 
Era de vidrio, etc. 

Sepan quantos, que mi dama 
era de amor fondo en oro, 
mas no haze por su decoro 
mi pluma la de la fama: 
urda con otro su trama, 
que si me pico, picose. 
î^ra de vidrio y quebrose: 
para conmigo acabose. 



13 

PACIENCIA, SEXOR MARIDO 

Si en amaneciendo Dios 
os leuantais de la cama 
y dexais viua la llama 
que deueis apagar vos; 
si ya conoceis mi tos 
y mis perpetuos ardores; 
si tomare lamedores 
de la madré de Cupido, 
paciencia, sefior marido. 

Si no dexasteis dinero 
para hazerse la comida, 
y yo he estado diuertida 
en arroparme primero; 



534 POESfAS DE ANTANO 



si hallaredes el puchero 
y la mesa bien dispuesta, 
mirando que a vos no os cuesta 
ni vn maravedi pudrido, 
paciencia, senor marido. 

Si a vos siempre se os oluida 
de vestir estos muchachos, 
y sabeis que con gazpachos 
no se ha de pasar la vida; 
si jamas pagais partida 
de quantas yo gasto en casa. 
y 03'eredes que no hay tasa 
en lo que me haueis reîiido, 
paciencia, senor marido. 

Si quando viene el lenzero 
para cortaros camisas 
os vais a vuestras pesquisas 
y no me dexais dinero; 
si acudiere el cauallero 
y pagare a letra vista; 
si os condenare en reuista 
por lo que no haueis cumplido, 
paciencia, seiîor marido. 

Si todo el afïo se os pasa 
en la comedia y paseo, 
y echais de ver el aseo 
de muger, la mesa y casa; 
si sabeis que no se amasa 
ni se viue de aposento, 
y que en todo hay cumplimiento 
con lo que yo he padecido, 
paciencia, senor marido. 



POESÎAS DE ANTANO 535 



Si dezis que a vuestra hija 
presto la he puesto chapines, 
aunque présumais los fines, 
demasiado no os aflija: 
la toca ni la sortija 
no se la dais como padre; 
si con ella como madré 
trayo mi caudal partido, 
paciencia, senor marido. 

Si quando venis de fuera 
sentis ruido en la alcoua, 
no penseis que nadie os roba 
vuestro blason de Cerbera: 
quien tan fuerte es de mollera, 
segura su iama tiene, 
y assi lo que mas conuiene 
es lo que tengo aduertido: 
paciencia, senor marido. 

Dexemonos de deuates, 
que si viene por mi el coche, 
aunque vénga a média noche 
no haueis de dezir dislates: 
he empenado mis granates, 
mi cabestrillo y cadena, 
pues yo ando como aima en pena 
por ser vos tan gran pcrdido: 
paciencia, senor marido. 



536 POESfAS DE ANTANO 



14 

PORQUE DUERME SOLA EL AGUA AMANECE ELADA 

No cluermas sola, hija mia, 
toma exemple en quien te ensena, 
porque hasta el fuego sin lena 
se buelbe ceniza fria: 
por no tener compania 
del calor del vino, el agua, 
amanece elada. 

Por estar los elementos 
en guerra, suelen causar 
el no se querer juntar, 
y assi nunca estan contentos; 
por no buscar a los vientos 
defensa de noche, el agua 
amanece elada. 



15 

Calle, por su vida, calle, 
que nos oyran de la calle 

Quai mari posa abrasado 
de amor en su ardiente llama, 
cayô en brazos de su dama 
vn discreto enamorado. 
Togo a rebato el cuydado, 
creciendo miedo y verguença; 
la dama a gritar coniiença, 
y el le dize, portiue calle: 



POESfAS DE ANTANO 53/ 



a lie, por su vida, calle, 
que nos oyran de la calle. 

«Ouien hay, senora, que sea 
amante y que sepa amar, 
que no procure llegar 
a goçar lo que desea? 
Pues no hay nadie que nos vea, 
a sentir no nos hagamos: 
Imagine que no estamos 
en algun desierto valle. 
Calle, por su vida, etc. 

Ouantas vezes, mi seiîora, 
tocô al arma el pensamiento, 
sin llegar nuestro contento 
al colmo que llega agora! 
Pues occasion, tiempo y hora 
hauemos venido a hallar 
y el silencio da lugar 
que goce su hermoso talle, 
calle, por su vida, etc. 

^ a sabe que quien promete 
se mete en obligaciones, 
como de muchas razones 
fue testigo algun villete: 
\' pues en este retrete 
llego el plazo de desquite, 
pague quien deue y no grite, 
no venga alguno y nos halle. 
Calle, por su vida, etc. 

Calle, por su vida y mia, 
no sea a su honor traydora. 



538 POESÎAS DE ANTANO 



que diran que grita aora 
para callar algun clia». 
Y la dama le decia 
su deseo exécutasse, 
y ei, porque no se olbidasse, 
dixo metiendosse en talle: 
«Calle, por su vida, calle, 
que nos oyran de la calle». 



16 

COPLAS E RESPUESTA DE UN BILLETE 

Pensaran vuesas mercedes 
que nos tienen mas picadas 
(|ue carne para pasteles: 
mejor maia bofetada! 
Pues por un negro papel 
tanto sestienden y ensanchan 
que ya piensan que an ganado 
Torre, Albaysin y Canpanas, 
ermanos en Chrysto, adbiertan 
que somos muy aldeanas 
y que no nos contentamos 
con élégantes palabras, 
ni comemos corazones 
de Durandartes, ni aimas, 
sobrepellizes de olan, 
ni bueltas almidonadas; 
que picadas del cajon 
y de los guantes o guantas, 
la epistola senbiô 
por sacar lo que ciucdalia. 



POESÎAS DE AXTANO ^39 



Y ia que son tan matreros 
que no basta con palabras, 
por obligarlos con obras 
hazemos lo que nos mandan. 
Quanto a lo primero, sepan 
que tenemos la posada 
en una calle: adebinen, 
pues son discrètes, y basta: 
es a la mano derecha, 
y no poco senalada, 
pues que tiene los tejados 
ensima de las ventanas, 
y un escudero a la puerta 
con una barba de lana, 
que toda la noche bêla 
y no duerme a la manana. 
Ha de nombres, caballeros, 
pus que ya saben la casa: 
la emperatris Agripina, 
la reyna Dido burlada, 
Dulsinca la del Foboso 
y Pénélope la casta, 
la caliesa de Médusa, 
la Sibila mantuana. 
Esta es la mas prinsipal 
de aquesta ylustre canalla, 
que el cura de la parroquia 
nos lo dijo en nuestras caras, 
diziendo: «Juro a san Pedro 
(jue no ay mas lindas sagalas 
en todo nuestro vilIorio.> 
La verdad dijo apurada. 
Lo que aora rresta es 
que se dispongan la? aimas 



540 



POESÎAS DE ANÏANO 



con oracion, diziplinas 
y ayunos a pan y agua, 
y pasados quatro dias 
bengan en rrompiendo cl alba 
con calsones de gamusa, 
cobijadas las sotanas, 
los broqueles arrastrando, 
pendientes de las espadas, 
puestos a punto que puedan 
resebir dies cuchilladas. 
La sena que an de hazer 
es darse de cabesadas 
tan rezias que las oygamos 
echadas en nuestras camas, 
que en oyendolas saldremos 
al balcon de Galiana, 
que esta despacio en Toledo 
bordando una berde manga, 
y acabada esta abentura 
se pueden yr a su casa, 
que a esta trasa la haria 
don Ouijote de la Mancha. 



17 

CONSEJOS A UNA APRENDIZ DE BUSCONA 

Nina, si de tu hermosura 
quieres goçar el abril 
y en las eras de tu astucia 
uer un agosto feliz; 
si con las oçes agudas 
del engaîiar y el fingir 



POEsfAS DE ANTANO 54 1 



quieren segar haçes de oro 

esas manos de marfil, 

este capitule escucha, 

que ayer al alba ley 

en un libro de memorias 

que con el tiempo escriui. 

Haz estrecha informacion 

del que te empieza a seruir 

y muestrate criminal 

con el que fuere çiuil. 

De ualentones y brabos 

procura siempre uyr, 

cjue si tu officio es dar paz, 

de que efi'ecto es el tenir? 

Si compite un cortesano 

por ti con un florentin, 

con el de Florencia queda 

y descarta al de Madrid. 

Faborece a los poetas, 

que son de ingenio sutil 

y pueden con solo un iierso 

o dar fa ma o destruir. 

Procura tener amigos 

a escriuano y alguacil, 

que, aunque son purgas aniargas, 

se tienen de reciuir. 

Abre la puerta al casado, 

que, si se empieza a engreir, 

los joyeles de su casa 

tomaran asiento en ti. 

Arrimate a arboles uiejos, 

que siempre he oydo decir 

que dan de continuo en fruto 

lo que les falta en rais. 



542 POESfAS DE ANTANO 



Al galan mas estimado, 
porque no haga tiro en ti, 
antes de Ilegar al sesto 
terçio y quinto has de pedir. 
Uye siempre de bonetes 
y no quieras adquirir 
sobre cuernos penitencia 
y con inquietud uiuir. 
Ten casa en calles usadas 
y procurala uestir 
de modo que en ella uean 
lo que te han de dar a ti. 
La camisa que traxeros 
paresca sobrepelliz 
de dignidad toledana, 
y vin mayo tu laldellin. 
Sean tus bajos tan altos 
que no se pueda subir 
sin poner escala de oro 
a tu biçarro jardin. 
A la média nacarada 
con liga y con escarpin 
acompaiîen como un oro 
çapatillas de ambar gris. 
Capillas sean tus mangas 
que en mi tiempo jubenil 
me cubrieron con sus sombras 
desde la toca al chapin. 
Toma este consejo, amiga, 
para con quietud uiuir, 
que es sacado de mis aiios 
y no te podran mentir. 

Finis. 



POESfAS DE ANTANO 543 



18 



D E C I ^[ A s 



Roselia, quanta belleza 
la hermosura tiene en si, 
depositaron en ti 
fortuna y naturaleza; 
vna le dio gentileza 
y otra te dio discrecion, 
y una y otra con razon 
quiso en ti niostrarse diestra, 
para dexarte por nuicstra 
de toda la perfecion. 

Essas manos, cuya hecluira 
gracia y donayre contiene, 
de niarfil son, si es que tiene 
el marlil tanta blancura; 
la Trente de plata pura, 
de oro el cabello que adore, 
no venze el mayor thesoro 
a lo que es tan rico y vello, 
ni a nianos, Trente y cabello, 
el niarfil, la plata y oro. 

A tus cejas no es igual 
el euano mas lucido, 
y aunque mas sea preTerido 
a tus ojos el cristal, 
el brasil parece mal 
ante tu color sutii, 



544 POESfAS DE ANÏANO 



que a la beldad mas gentil 
das tu, por mas marabillas, 
con cejas, ojos, mexillas, 
euano, cristal, brasil. 

Los rubis toman color 
de tus labios en su mengua; 
coral pareze tu lengua; 
tus dientes, por su valor, 
perlas se diran mejor. 
Dexame que pueda verlas, 
que es injusticia esconderlas, 
pues veré, si lo consientes, 
en tus labios, lengua y dientes, 
rubis, corales y perlas. 

19 

ROMANCE 

A la mas hermosa niiia 
de las riberas del Rbro, 
y mas libre y enemiga 
de amores y casamientos: 
la que jamas salio al bayle, 
ni al repique del pandero, 
en fiestas ni en regocijo, 
leuantô los pies del suelo: 
la que fue piedra tan dura 
que al nino Amor en su pecho 
despuntô mas fléchas de oro 
que del se cuentan enrredos: 
tan esquiua, elada y fria 
que se ticne por nuiy cierto 



POESiAS DE ANTANO 545 



que en su condicion se hallara, 
si se jjerdiera, el inihierno, 
vna vieja que fue moza 
de mas de treinta manzebos 
antes que trocase en plata 
los doblones del cabello, 
fuerteniente persuadia 
que no viuiesse sin dueiio, 
mostrandole en sus arrugas 
los desenganos del tienipo. 
La nina se le quejaua 
d(> que el riguroso hielo 
de noche la perseguia 
y la desuelaua el svhmio, 
y ella, por darle a enlender 
la causa de este secreto, 
assi le dixo cantando, 
y ella la escuchô riendo. 



20 

DECIMAS 

Estadnie atentas vn poco, 
damas de todas hedades, 
pues en deciros verdades 
se os antoja que estoy loco: 
pues la materia que toco 
es la que a todas os toca, 
y me incita y me provoca 
ver vna cossa tan rara, 
(jue por ponerlo eu la cara 
se lo quitays a la boca. 

Revui Hts/'ttHÙjue.—yL, 



)46 POESfAS DE ANTANO 



l{sto (la vuestra intencion 
y vuestros vanos deleytes, 
tratar de vnturas y affeites 
en la missa y cl sermon, 
y en cjualquier conversacion 
destos enredos tratays, 
las noches os desvelays 
hechas vnas maripossas, 
que no ay régla en vuestras cossas 
sino quando en ella estavs. 

Al fin, si algo valeys 
ha de ser con traças rudas, 
con vnguentos y aguas nuidas, 
y aun plegue a Dios que lo esteys: 
varniz al rostro poneys, 
y con esso hecho de ver 
ser inutil la niuger, 
pues, quai pildora dorada, 
se da cubierta y cifrada 
para hauerse de corner. 

De tal suerte os affeytays 
y tan al viuo os assienta, 
que la carne no nos tienta, 
sino el blanco que mostraj's, 
y a veces taies estays, 
que relumbrays conio el sol: 
viendo os con tal arrebol, 
atraheys quai piedra yman 
y teneys del soIiman 
el ser iman y el ser sol. 

La cassada es de notar 
lo c[ue se pule y compone, 



POESÎAS DK AXTAXO ^47^ 



y a veçes es porque pone 
lo que no puede quitar: 
que aquesto del affeytar 
a tal estremo ha venido, 
que alguna cassada ha hauido 
que muy blanca se acostô, 
y quando se levanto 
la desconocio el marido. 

Vnas doncellas tenipranas, 
que para duenas se guissan, 
conu) sobre corcho pissan: 
tan brabamente en libianas, 
en las puertas y ventanas 
de continue hauej's de vellas: 
y como aquestas doncellas 
son nias viuas cjue vnas ardas, 
sus madrés las ponen guardas, 
y aconteçe estar sin ellas. 

21 

E N I { ; .%[ A 

\ cui^an muy en hora Iniena 
al barrio las dos hermanas, 
auiu[ue no son tan humanas 
como Marta y Alagdalena. 

Mas, tan duras como son, 
si a reriir no las constrifien, 
no riiien, y quando riiien 
muestran solo vn coraçon. 

O, lo que es verlas asstdas! 
que agudas son, que mordaçes! 



548 



l'OKSJAS DK ANrANO 



y mucren por haccr p:i«;cs 
quanto mas «lesavenidas. 

Y no lo cstan de su grado, 
ni se pierden el respecto, 
sino puestas en aprietd 
y hauienddlas prolxicado. 

Tal ve/, por no darse enojos, 
sufren que quien las proboca 
les ponga vn trapo en la voca 
y les dedos en los ojos. 

Pero tras estos agrahios, 
librenos Dios de su furia; 
no es nuigeril, no, la injuria 
que nos ha^-en con los labios. 

No ay cossa entre eilas segura 
quando vieneii a las manos, 
conio enemistad de hermanos, 
que es bralia el tiempo que dura. 

Mil veçes en desafio 
de a(;ero salen armadas, 
al cru(;ar de las espadas 
(juando se hieren con brio. 

No las traban de los braços 
y se pone algun tercero 
entre ellas por medianero, 
porque lo hacen peda(;os. 

Mas quando con sus fabores 
nos buscan, que al lin son damas, 
passan sobre ardientes Hamas 
como sol)re alegres flores. 
Que no se suelen hacer 
capitanes muy robustos, 
pero, resuelta en sus gustos, 
que no intenta vna mug(M-? 



POESÎAS DE ANTANO 549 



22 



LOS BKRDUGADOS 



Yo, Mofaron cl coplcro, 
procurador de eiiiaflados, 
dixe mal de berdiiijados, 
enfadado yo el primero. 

I )amas, prestad paciencia 
si os vieredes maltratar, 
por([ue no puedo callar, 
({lie me aprieta la conciencia. 

Y suplicoos nuiy de viTas, 
pues me disteis oeasion, 
tamhieii me deis oeasion (sic) 
callad vosotras, parleras- 
La mut^er de Satanas 

di/eii (]ue, estando prefiada, 
pario de vna bentregada 
cien herdu<^ados y mas. 

\() lo prueha esto San Pahlo; 
pero di/e X'illanueba, 
(juando bendiendo los Ueva: 
cjuien compra el hijo del diablo? 

Tan locas sois las mugeres, 
que, como aia berdugado, 
que esté el marido empenado 
no se os da dos alfileres. 

Y no dudo que aia alguna 
que por este trage onesto 
tenga a su marido puesto 
en los cuernos de la luna. 



550 l>()EStAS DE ANTANO 



Si pregunta algun casado 
que misterio puede ser 
que no aia que corner 
y no falta verdugado, 

oi, por razon tan discreta, 
todas lo puedcn traer 
con solo hazcr taner 
al niarido una corneta. 

Auisoos azed quitalles, 
que Jleuan vuestras mugeres 
prendida con alfileres 
vuestra honra por las calles. 

Alguna va nuiy triunfante 
que debajo de la scda 
traiga dos dedos de greda 
entre poniente y llehante. 

Como andais enberflugadas 
jamas usais de limpieza, 
porque al fin os da pereza 
ver estan enberdugadas. 

Y al tiempo de cocinar 
la dama qualquier guisado, 
entra y sale el berdugado 
priniero que la cuchara. 

El paresce pabellon, 
guarda sol y no de cara, 
y cubierta de alquitara 
que solo falta el canon. 

Paresce fuelles de herrero, 
chapitel de campanario, 
almirez de boticario, 
al fin es saca dinero. 

Y con este traje bario 
os salis por I(.)s rincones, 



POKSfAS DK ANTANO 55I 



que paresceis esquilones 
en pared de canipanario. 

Y a los que pasan debajo 
parece que estais diziendo, 
con gana de estar tanendo: 

Ai quien meta aqui un badajo? 

Y quando estais asentadas, 
por dehaxo estais tan huecas, 
paresceis galiinas cluecas 
sobre los huevos hechadas. 

Y quando estais de rodillas 
en las iglesias rezando, 

por detras estais mostrando 
zancajos y pantorrillas, 

y la camisa, tan llena 
por detras y por delante 
como algun disciplinante 
en el juebes «le la Cena. 

Dejadlos, por vuestro anior; 
dad al diablo tal donaire, 
que si anda recio el aire 
os descubre el saluo onor. 

Y tengo por entendido, 
ablando asi sin soborno, 
que si damas van al orno 
el fuego es mas encendido. 

Y a vosotras no os combiene 
esta campana taner, 

porque aunque querais taner 
el aparejo no tiene. 

Y otras taiîen con sosiego 
misa primero sin duda, 

que aun()ue la camjnuia es muda 
continuo repica a tuego. 



552 POESfAS DE ANTANO 



Ms canipana (]ue no llama 
januis al que ia se a niuerto, 
mas que este es casso cierto 
(jiie |K>r solo al biejo (?) llania. 

1 )ejadlos en nora niala, 
que si gaslan los doblones 
y con estas inbenciones 
lleban pecho y alcabala, 

ya yo me voi a la niano, 
mas con vna condicion, 
que no deis mas ocasion: 
desesterad, (jues berano. 



23 

VILI..\^JCICo 

Abaxad, marido, las sienes 
r no deys oydo a ruynes: 
vos dexadnie yr a maytines. 

Marido, jnies que sabeys 
do se ganan los perdones, 
os suplico me dexeys 
yr andar las estaciones. 
Pues con santas intenciont^ 
se ganan los buenos fines, 
vos dexadme yr a maytines. 

FA. 

Aquessas santas pisadas 
no ponen en parayso 



POESÎAS DE ANTANO 553 

a donzcllas ni casadas, 
ni el Soîior tal cosa quiso: 
pues que yo desto os auiso 
que no perdays buenos fines, 
no cureys dir a maytines. 

f.aus Deo. 



24 



SIGUENSE VNAS COPLAS (.)UE ItAMLAN l)K COMO l.AS MUGERES POR VNA 

COSA DE NONAUA DIZEN MUCHAS COSAS, EN SPECIAL VNA MUGER SOBRE 

VN HUEUO CO\ su CRIADA 

Aniarga de nii, cuxtada, 
niuger «le mala venlura, 
ay de mi, desuenturada, 
(jue soy la mas desdicliada 
que nunca nascio criatural 
Ay, que triste hocado 
que oy gusto para mi! 
Ay, amarga con cuydado, 
(|ue hueuo me ha hurtado 
(|ae valia un marahedi! 

Amarga la que tal traga: 
no se como yo no muero: 
no se quien me dio tal plaga: 
no se, triste, que me haga 
pues me hurtaron tal hueuo. 
Para esta, desta vegada 
que yo sepa la verdad, 
pues a mi me an rohada. 



■554 



POKSfAS DE ANTANO 



haga que sepa la vcrdad 
toda esta vezindad. 

Anda, puta, Mariquilla, 
que tu, ialsa, lo corniste. 
Llamame a Constancilla, 
a Periquillo, Ysabelilla, 
o dime si tu lo viste. 
Plega a Dios que nunca coma 
el que tal me tue a corner. 
Con el me comiera carcoma, 
con quien tanto mal me toma 
y en mal i'uego lo vea arder. 

No saln-ia quien a comido 
el mi hueuo de dos yemas? 
(juien me le sacô dcl nido? 
Mi criada lo aura soruido 
]K)r me dar dos mil postemas. 
Yen aca, mala muger, 
carrillos rostros de brasa, 
porcjue me echas a perder? 
di si entro alguno ayer 
acâ dentro de mi casa. 

Anda ve a la vezina, 
mi comadre la partera, 
que entro ayer muy ayna 
a buscar la mi gallina: 
preguntale si le viera. 
Ven acâ, puta, golosa, 
([ue nunca otra le comio, 
mala hembra, cazcarriosa, 



POESfAS DE ANTANO 



555 



gran vellaca, gran cliisniosa, 
como no te mato yo! 

Para esta, dona vellaca, 
dona puta reputada, 
mala hcmbra, alniatraca, 
mal hecha como patraca, 
yo le cuente en tu soldada. 
Anda ve, mala muger, 
buscale por esse establo:. 
ay, que hueuo y que valerl 
no le enduro yo corner, 
y comesele este diahlo! 

Ay! Rabia niortal, senor, 
comiera quien tal comio: 
mal cancer y mal dolor, 
y en mal fuego de ardor 
se vea quien lo lleu6. 
Dolor le de de costado 
y mala landrc coral: 
quien a puertas me a echado, 
con el coma tal bocado 
que muera muerte mortal. 

Comadro, no sabes nada? 
Esta puta rabiardionda 
me ha mi casa robada, 
y me dexa lastimada 
esta vellaca cachonda. 
Para esta, yo te bote 
de mi casa en mal son. 
Comadre, para el esct)te 



C,Çf6 POESIAS DE ANTANO 



le cl a fia a vn amigote 
que tiene ay en el meson. 

Comadre: bien saheys vos 
que hueuo pon mi gallina. 
No le liallo acâ entre nos; 
mas gelo demande Dios 
a quien lo comio tan ayna. 
Por cierto en toda la villa 
no auia hueuo tan sahroso, 
que del hazia vna tf^rliila, 
comadre, (jues marabilla, 
para mi z rni esposo. 

Ay, amarga como hiel, 
no se quien no se traspassal 
Hueuo dulce como miel, 
que me passe yo sin el 
y lo coman en mi casa! 
Puta engolosinada, 
mala muger que tal haze, 
bien sabes tu, malhadada 
(juestô yo sin comer nada 
y passo como a Dios plaze. 

Landre en quien tal comiera, 
y malsenico mortal. 
Comadre, ved que tal era, 
que vn capon del hiziera 
(jue valiera vn buen real. 
No lo podré comportar; 
av, comadre, que me fino. 
Puta, ven me acâ a llamar 



FOKSIAS DE ANIANO 557 



que me venga a consolar 
el abad nuestro vezino. 

Ay mi hueuo tan polido, 
que en tal bellaca se emplea, 
como te auré perdido? 
Plega a Dios quien ta comido 
que mal comido se vea! 
Ay, comadre, que gran mal! 
ay, triste, cjuien no se messa? 
ay (jue dolor tan mortal! 
Blanco era como el cristal 
y la cascara muy gruessa, 

1 li de puta, (jue criada 
que tengo, comadre, aqui! 
Guay de mi desuentura[da |, 
que le doy huena soldada 
y echame a perder a mi! 
b's vna puta golosa 
que me pone en gran atlrt'nta; 
por tomalla soy repisa, 
que contino me echa sisa 
y avn ella mal contenta. 

Si Dios me alumbre con bien 
y ayays, comadre, gozo, 
que no se como ni (juien 
quien tal vellaca mantien 
y no se echa en vn pozo. 
Valame, virgen Maria ! 
(juay la triste que tal passa, 
(^ue al huesped que venia 



558 poesi'as de antano 



mis verguenças yo cahria 
con aquel hueuo en mi casa. 

Triste, no se la que quiere 
verse en tal confusion: 
que dira quien tal supiere? 
dezid: como no se muere 
viendo la tal perdicion? 
Ouebrome vna altamia, 
de que tengo gran coraje, 
que, comadre, yo diria 
que, por cierto, mas valia 
que el puto de su linaje. 

Si lo sabe mi marido 
quando venga del arada, 
que harâ el cornudor (sic) 
Dira que yo lo he comido 
y no lo gusté, cuytada. 
Ay que gallo y que gallina 
saliera de vos, mi hueuo! 
Ay de mi, triste, mezquina, 
sabed, comadre y vezina, 
que valia un real nueuo. 

FIN 

Ay mi hueuo tan bueno 
de la meajuela redonda, 
quien vos hizo de mi ageno? 
Ay, cuytada, como peno 
y no ay quien me responda! 
V'en acâ, rostro de brasa, 
tu lo comiste en mal hora. 



POESÎAS DE ANTANO - 559 



Como esto assi se passa, 
que de vn hueuo en mi casa 
que no sea yo senora? 

Lans Deo. 



25 



C-OPr,A.S NUEUAMENTE IIECHAS SOBRE LA TOMA DE ONE: PARA DBS- 
HECHA DESTAS FOR EL MESMO AUTOR DE LA GLOSA 



Llore el re)' <k' Ircuiecen 
Z su barharo reynado 
por One que le han i^anado. 

Salio el Cipion Roldan, 
el trasunto de Anibales, 
con sus galeras reaies 
de Malaga el f^raii Ba^aii, 
\^ aquessa ciudad de C)ran 
en poco tiempo a Uegado 
por ( )ne que le han _^anado. 

Como con desseo yua 
y gana de pelear, 
con entera fe nui\' biua 
comen«;o de caminar: 
Z de al H se tue a lugar 
do hallo lo desseado, 
cjue era ()ne, que es ya ganado. 

Con esfuerço y valentia 
su gente desemharco, 



560 POESIAS DE ANTANO 



sas sokUulos ordeno 

como aquel que lo sabia: 

con su ardil y artilleria 

el lu^ar ha lioradado, 

que era One, que es va ^anado. 

Desque va los nioros vieron 
delante al gran Cipion, 
como lobos del leon 
assi todos le huyeron; 
grandes alaridos dieron: 
Mahoma nos ha oluidado, 
pues a One nos han toniado. 

Con desseo que ténia 
afrontô con sus guerreros, 
con diestros arcabuzeros 
conietio a la moreria: 
desqui' va lue niedio dia 
el lugar era toniado 
por One, que le han ganado. 

(janado lo que queria, 
como lo cuenta la historia, 
auida tan gran vitoria, 
su gente bien rej^artia, 
bendita \ irgen Maria 
c su hijo consagrado, 
pues a One auemos ganado. 

Fin. 



POESÎAS DK ANTANO 56 1 



26 



VILLANCICO 



De mi dicha no se espéra 
que alcance cosa que quiera. 

E pues va esta conocida 
mi esperanc^a ser perdida, 
quiero dessear la vida 
por tener cierto que muera. 

Mas mi anima recela 
que, segun mi dicha vêla, 
no le entienda la cautela 
y {|ue lo (juc ([uicrn (jiu'era. 

Fin. 



27 

VNAS COPLAS QUE LE PIDTO VNA SENORA SOBRE VN* CANTARCILLO QUE 

DizEN LAS MUGEREs: Aquel cauallero, madré, très hesicos le mandé, 

PARA CAXTAR A LA VIHUELA. VA DIZIEN'DO LA HIJA Y RESPONDIENDO 
LA MADRE. POR EL DICHO ALONSO DE ALCAUDETK 

Aquel cauallero, madré, 
très besicos le mandé: 
cresceré z darselos he. 

Porc}ue fue el mando primero 
que mandé en mi juuentud, 

Revue Hispanique.—yi.. ,5 



c;62 poesIas dk antano 



no sera, niadrc, virtud 
que nii anior sea lisonjero: 
si viniere el cauallero, 
YO no se lo negaré: 
cresceré z (larselos he. 

La iiiadre. 

Tal palalira como aquessa, 
hija, no es falta quehralla: 
aborrecella y echalla 
<l('ue\'S tan falsa promessa, 
pues para monja prolessa 
os aprometi z mandé. 
Cresceré z darselos he. 

La Jiija. 

Oual(iuier ha de presumir, 
que por Inieno se tuuiere, 
que hi palabra que (Uere 
qualquier tiempo la cumplir: 
antes pienso de morir 
que quebrantalla la ie: 
cresceré z darselos he. 

La madré. 

Por vuestra tierna ninez 
no deueis, hija, dar nada, 
avn(]ue le sea quebrada 
vuestra palabra esta vez: 
no aura desto ningun juez 
c]ue ]>or ello culpa os de. 
Cresceré z darselos he. 



POESfAS DE ANTANO 563 



La hija. 

No (|uerays, que nie es nuiy fiero, 
niadre, de aquesto apartarme, 
porque bien podeys niatarme 
y no dexar lo que quiero: 
(jue a tan gentil cauallero 
tal hurla no le haré: 
cresceré r darselos he. 

Fin. 



28 

DKSHKCUA 

— Oyes, (lil, <]uicres saber 
lo que nie acontecio ayer? 

— Dilo ya, que ya escucho, 
y no te detengas niucho; 
mas nunca tu fueste ducho 
tardar niucho en responder. 

— Que la hija de nuestrania 
a la lie ella nie Ilania, 
y baxo como vna gania 
para hernie detener. 

Traya vnos copetones 
hechos dunos guedejones, 
y encinia vnos redejones 
con que me penso prender. 

Colgauan de las to(]uillas 
vn nionton de cencerrillas; 



^54 PCJESÎAS DE ANTANO 



scgun eraii aniarillas 
de oro cUniian [de] ser. 

Relumbrauale el pellejo 
de la fruente como espejo, 
cjne a tiro largo de tejo 
te pudieras en el ver. 

\\ ténia la cegita 
delgadita, delgadita, 
conio luna niuy chiquita 
quando mal se dexa uer, 

E por mil agujeritos 
de las mangas y manguitos 
salen tantos mangagitos 
ques enhastio de (los) ver. 

Y en viendo sus embarac^os 
pensé traya en los brai;os 
niuchas roscas de hornazos 
([ue por ]:)ascua solen auer. 

1^ traya pegadizas 
a las sayas reboltizas 
vnas como longanizas, 
no se si eran de comer. 

Si vieras, pues, el calc^ado 
todo doro rechapado, 
no tienen otrp cuydado 
c[ue diabros han de her. 
Cuelgale del otro lado 
vn rabo que anda colgado, 
y en estar tan reliado 
quebrado déniera ser. 

Itntrome por vnos rallos 
que para auer de contallos 
bien podran cantar los gallos 
r otro (lia amanecer. 



poesi'as de antanô 565 



— Pues, en fin, (|ue te dezia.- 
— Dezia que si queria 
ella me perdonaria 
lo hecho z lo por ha/er. 

— E tu que le auias hecho? 
— Meti la mano en su pecho, 
mas nunca mentro en prouecho 
(jue me la hizo meter. 

Yo no se [lo] cjue buscaua 
que (le mi sengarrafana, 
Z avnque ella me lo rogaua, 
queriame yo estender. 

\\ avn juro a san que me ohrigo 
escucha lo (]ue te digo: 
que se viniera comigo 
si la quisiera tr.ier. 

Andauame a la redonda 
tirandome de la honda: 
(leui(M-a eslar berrionda, 
par Dios, esso deue ser. 

No soy yo de los bouitos 
([ue se ])agan de coquitos: 
(\\.\\>CA cjue v\\-,\ (liera gritos 
Z vuiera bien i|ue roer. 

Do al (liablo sus halagos, 
(jue tiene vnos tno^-os malos, 
(|ue me cargaran de palos 
hasta mas mas no poder. 

Dende a poco la vellaca, 
o que pernejona saca, 
mas gruessa que de vna vaca, 
mas yo no la (]uise ver. 

— Mia le, juan, dende no jiasses: 
queria <]ue la rogasses 



^(5(5 POESJAS DE ANTANO 



Z cjue des])ues la t-nipreàusscs; 
no lo siipistc cntciider. 

— No, ciuc va se conteiitaiia 
con solo si la i)csaua; 
mas yo todo me cagaua: 
no nir ]ni(le detener. 

Fin. 



29 

Passesme por Oios, har<|uero, 
daquossa parte del rio: 
duelete del dolor mio. 

Barquero, cayas venfura 
Z de mal te guarde Dios: 
passa z passemos los dos 
estas agnas de amargura. 
Assi Dios te de holgura 
que pongas tu i>oderio: 
duelete del dolor mio. 

() barquero, si supiesses 
la mi fatiga tamana, 
no dubdo que no jiusiesses 
toda tu i"uer(,-a y tu maiia. 
l-'ues que soy de tierra estrana, 
]iongas todo tu aluedrio: 
duelete del dolor mio. 

No te quieras mas tardar, 
no te pongas en rodéos, 



POESÎAS DE AXTANO 567 



CLiniple presto mis desseos, 
no me dexes mas penar. 
Hecharemos a remar, 
no te metas en desuio: 
duelete del dolor mio. 

El bar que ta. 

A ti, homlire lastimado, 
que dizes ser estrant^^ero, 
yo soy el triste bar(|uero 
que hiuo desconsolado. 
De tu pena estoy penado, 
riberas de aqueste rio, 
tu dolor mu}' propio es mio. 

-Mas por descansar conticro 
yo (juiero tu compania, 
c si tu (|uieres la mia, 
yo te quiero por amiijo, 
si quieres estar comigo 
riberas de a([ueste rio, 
tu dolor mu\" propio es mio. 

A<^uarda (|ue passo alla, 
no te desmayes ni pênes, 
cjue si gran congoxa tienes 
mayor la tengo yo aca: 
vente, que la barca va; 
entni, dime tu amorio: 
tu dolor muy propio es mio. 

Si vienes apassionado, 
mayor passion es la mia; 



^68 POESÎAS DE ANTANO 



si no [vas] Iras alegria 
nuicho ha ([uc ma dexado. 
Aqui estô desesperado 
riberas de aqueste rio: 
tu dolor propio es el mio. 

(Jual amor te ha assi herido 
di, desdichado amador, 
que de tu mismo dolor 
estoy tan aflegido. 
]\las ]:)enado y mas j^erdido, 
passando calor z trio 
estô riberas del rio. 

Mas j)or descansar contigo 
toniaré tu compania, 
porque si quieres la mia 
podrâs me hazer testigo 
de aquesta vida que sigo 
riberas de aqueste rio, 
pues tu dolor es el mio. 

Daca, dame la [tu] man<\ 
amigo, de buena gana; 
ten la voluntad muy sana, 
pues mi corac^on es sano, 
y podrâ ser quel verano, 
riberas de aqueste rio, 
mudaremos de ahiedrio. 

El Uamador. 

Dios te salue, compaiiero, 
buen amigo, mas (]ue hermano, 



POKSÎAS ])]■: AXTAN'O 



)6g 



yo me hallo muy utaiio 
de verte tan lastimero. 
Pues me quieres y te quiero, 
con esta tema porfio, 
pues tu dolor es el mio. 

Alas no mudemos querer 
de aquellas por (juien penamos,: 
o biuamos o muramos, 
hazme, amigo, este plazer: 
ques de mucho merescer 
mi senor, amigo mio, 
duelete del dolor mio. 

30 

COPLAS DE VN GENTIL HOMBRE Z VX ROMERO 

— Romerico, tu (juc viencs 
de do mi senora esta, 
las nueuas délia me da. 

I)am(> nueuas de mi vida, 
assi Dios te de plazer, 
si tu me quieres hazer 
alegre con tu venida: 
(jue despues de tu partida 
de mal en peor me va. 
Las nueuas délia me da. 

— Bien muestras en el hahlar 
ser ageno de plazeres, 
mas si yo no se c]uien hères, 
que nueuas te jiuedo dar? 



C^JO POKSIAS DE ANTANO 



Ouien nunca te oj^^o nomhrar, 
^corno te conoscera? 
Las nuevias dalla me da. 

— Ay, triste de mi, perdido, 
mas que todos desdicliado, 
que en el tiempo ya passado 
solia ser conoscido; 
mas agora con holuido 
la memoria muerta esta. 
Las nueuas délia me da. 

— Aunque mis nueuas te den, 
pensamiento, tu descausa, 
Z los sospiros amansa 
y las lagrimas deten. 
Dime tu mal y tu bien, 
que ya te conozco, ya. 
Las nueuas délia me da. 

— Bien sahes que me parti 
huyendo del mal ^lue me quexo, 
Z mientra yo mas me alexo 
mas acerca esta de mi. 
La esperança que perdi 
ya nunca se cobrara. 
Las nueuas délia me da. 

— Yo bien se que te partiste 
con mucha desesperança. 
Z tu bienauenturani;a 
vino y no la conociste: 
mas esfucMxa, esfuerc^-a, triste, 
que tu f'ama !)iua esta. 
I .as nueuas délia me da. 



POKSÎAS DE ANIANÔ 5/1 



31 



VII.LANCICO 



\o me flemandes, carillo, 
])ues que no te me daran, 
que no estoy ahorrescida 
ni mis parientes querran. 

No tomes tal fantasia, 
para mientes a tu daiîo, 
cata que te desengano 
no tengas tal osadia: 
porfiar en tal porfia 
dos mil danos te vendra n, 
(|ue no estoy ahorrescida 
ni mis parientes (juerran. 

C'ree que tengo pla/er 
que no te cures de mi, 
(jue no te quiero querer, 
pues no ha/es para mi. 
Torna, torna, torna en ti: 
tus pensamientos do van? 
(|ue no estoy ahorrescida 
ni mis parientes querran. 

Xo me quieras, te recjuiero, 
pues (jue no te c]uiero yo, 
porque amor no verdadero 
siempre te dira de no. 
Cata que te auiso yo 
no te fies en ser galan, 



5/2 



POESlAS DE ANTAXO 



cjue no estoy aborrcscida 
ni mis parientes qucrran. 

Si por loca fantasia 
tu niuy desastrada suertc 
te diere penas de nnierte, 
no sera la culpa mia, 
aunque causas cada dia 
las penas que no te dan, 
que no estoy aborrescida 
ni mis parientes (|uerran. 

De mi padre soy querida, 
de mi madré muy amada; 
quierenme como la vida, 
yo soy hienauenturada. 
Pues que no me falta nada, 
no quiero tomar aftan, 
que no estoy aborrescida 
ni mis parientes (juerran. 

Si dizes que los amores 
son ale^ria y plazer, 
no los quiero conoscer 
ni gozar de tus fauores. 
Estate con tus dolores, 
consuelete el rabadan, 
que no estoy aborrescida 
ni mis parientes querran. 



PO ESI A s DE AXTAXO 



-V j 



32 



OTRO VILLAN'CICO 



Pues VOS consentis 
que suffra tormento, 
tambieîi yo consiento. 

Quien quiera (jue sieiita 
mi grande passion, 
dira cjues razon 
que yo lo consienta: 
pues vos soys contenta 
que suffra tormento, 
tambien yo consiento. 

l-o ([ue vos hagays 
he yo por bien hecho, 
aunque mi prouecho 
januis procurays, 
pues que vos querays 
que suffra tormento, 
tambien yo consiento. 

llazeysme suffrir 
vos tal padecer, 
yo en no merescer 
no (lexa sentir. 
Ouereys consentir 
que suffra tormento, 
tambien yo consiento. 

Yo puse la vida 
a vuestro niandado. 



574 



POKSIAS I)K ANTANO 



holgando de grado 
que fuesse perdida: 
(juc, de vos vencida, 
es [el| vencimiento 
para mi tormento. 

Kescibo Victoria 
y, siendo vencido, 
en ver mi sentido 
alegre memoria: 
questando la gloria 
en el pensamiento 
no cabe tormento. 

Pues vuestra hermosura 
me quiere perder, 
yo quiero querer 
lo que ella procura. 
Pues suffra tristura 
en mi sutïrimiento, 
tambien soy contento. 

33 

VIl.I.ANCICO DE ri;RF.A 

Donde yré, sin ventura, 
que me pueda consolar 
quando par ta dos mirar? 

Pues la mas mortal herida 
que el amador triste siente 
es pensar que e! (|ue es ausente 
con poca pena se holuida: 



PDESfAS DE AXTANO 



?/ ? 



pues con mal que assi figura 
lo por venir sin herrar, 
quien le podrâ consolar? 

Por quel que pena en presencia, 
aunque suffra mal muy fuerte, 
no se yguala con la muerte 
(lel triste que esta en ausencia: 
muerto biue con tristura, 
sin poderse remediar, 
quien se parte de hos mirar. 

Fin. 

34 

\ II.I ANCiro 

/-/. 1 la, hcrniosa, 

al)ri(im(% cara de rosa. 
hlla. (Juien soys vos: 

l'-^- \'n h()mi)re 

Ella. I^ues dc/idnu> vucstro nombre. 
/:/. No puede ser, 

ni me aueys de conocer. 
IiUa. Pues nunca v no, 

que yo en mi casa mestô: 

ay os puede amanecer. 

El. -Abri, entranas; 

daros he para castanas, 
c|ues cosa de precio. 
Ella. Yos de ay, para necio, 
(jue jiromesas? 
si, que no soy muger desas. 



t^jô POESÎAS DE ANTANO 



EL Oue responder, 

pues soliades lo vos scr? 

Ella. Si soy o no, 

(lentro en mi casa mestô: 
ay os puede amanecer. 

/:/. Acaba y a, 

haxame vna luz acâ. 
Ella. No hay candelas. 

El. Si tuera moço despuelas, 
hoto a Dios, 

que le abrierades vos. 
Ella. Pudiera ser. 

El. Pues no me aueys de conocer. 
Ella. Pues nunca y no, 

(jue yo en mi casa mesto: 

a\' hos puede amanecer. 

Ella. Ha, cauallero. 

Catad, senor, que os requière 
que hos vays de a)'. 

El. No me tengo de yr de aqui. 

Ella. Yos de mi puerta 

El. Primero la ueré abierta. 

Ella. No puede ser. 

El. Pues no me aueys de conocer. 

Ella. Pues nunca y no, 

que yo en mi casa mesto: 
ay os puede amanescer. 

Ein. 



POESfAS DE ANTANO 577 



35 



COPLAS HECHAS POR DIEGO GARCIA, NATURAI. DE LA CIUDAIi t)E 

BERGANÇA 

Biuo tan triste en pensai' 
en vuestro tan mal querernie, 
que no es en mi vaierme 
mas diez mill niuertes tomar: 
quien nunca supo herrar 
contra vos, sciîora niia, 
como lo quereys niatar 
y su plazer sepultar 
y consuniir su alei^ria? 

Yc) (le vos tuy tan contento 
quanto bien me parecistes: 
quando yo os vi y vos me vistes 
luego senti mi tormento: 
imprimios en el pensamiento, 
trasladeos en la memoria, 
puseos con limpio asiento 
en el corac^on aposento 
y en el aima, por su glciria. 

Soys (le mi biuir senora, 
soys atajo de mis maies, 
por las gracias especialcs 
y belleza que en vos mora: 
mostrays ser mi maladora 
en me hiizer de vos estrano: 
mi cora(g"on y aima llora, 

Jid'ue //is/timçiti' . M. 37 



J/S POESfAS DE ANTANO 



porqiR" soys su clestruydora, 
final causa fie su dano. 

Teno-o cl hiuir oluidado 
por de vos me recordar: 
nunca hos pienso faltar 
conio firme enamorado; 
aueysme tanto oluidado, 
que el coraçon désespéra 
daquesta guerra en que ha eiitrado, 
ser por vos glorificado 
en lleuar vuestra vandera. 

No me querays destruyr 
con el no cjuerer mirarme: 
si vos no soys a mampararme 
quien me puede preniunir? 
]:)odiendome redemir, 
porque matar me quereys? 
]iues no veo por donde yr 
atajar a mi morir, 
si de mi vos no hos doleys. 

13e traues no me mireys, 
pues yo hos miro tan derecho: 
sea por vos satisfecho 
mi seruir que mereceys, 
y si vengar hos quereys, 
sea por vos secutado, 
porque os pido me tomeys 
y a manos me despedaceys, 
pues por vos soy sentenciado. 

De lo (|ue seays contenta 
yo soy contento passar: 



POESIAS DE ANTANO 579 

si hos plaze me matar, 
quiero que mi fe consienta, 
pues el dolor que atormenta 
mi desseo quanto hos quiere 
es tanto, que en el no ay cuenta, 
y con passar esta affrenta 
creed que mi seruiros muere. 

Y pues con tal voluntad 
yo me rindo a la merced, 
de mi hazed y deshazed, 
y mouiendos a piadad, 
a mis seruicios mirad 
quanto hos son siempre leales: 
primero os aconsejad: 
no me mateys con crueldad, 
ni me echeys con 1ns mortales. 

CON" TINT A 

Con matarme causareys 
que fenezcan mis dolores, 
y vos veros sin amores, 
lo que creo que sentireys: 
con mi biuir ganareys: 
mi cuerpo y vida y aima junto 
siendo biuo los terneys 
metidos so vuestras leys, 
lo que no spré defuncto. 

Ansi que antes de matar 
consejo querays auer; 
pues me teneys en poder 
no me querays maltratar: 



c;8o POESfAS DK ANTANO 



niirad tjue n)i desscar 
no dessea mas que veros: 
muero quando os vo a mirar, 
y os veo de vista apartar 
a mis ojcs mis guerreros. 

No lios pido otro galardon 
dr mi muy claro seruicio: 
dadme solo vn heneficio 
biuir so el vuestro pendon; 
V el cautiuo coraçon 
quiere ser vuestro cautivo 
dentro de vuestra prision; 
mouedos a compassion, 
pues en esta esperança biuo. 

E si de aqui adelante 
mi seruicio hos contentar, 
podeysme galardonar 
como a firme y fiel amante: 
y con esta te constante 
hos pido que me mandeys, 
y vuestra ie no quebrante, 
ni contra mi se leuante, 
pues ser vuestro conoceys. 

FIN 

Xo quiero agora alargar 
mas que a mi todo otYreceros, 
pues peno tanto por veros 
que me mata el dessear: 
no me querays desdeiîar, 
pues mis dichos tan luimanos 



POESÎAS DE ANTANO ;8l 



OS (juieren reuerenciar, 

con ias obras alagar, 

mi fe hos hesa las manos. 



36 

CANCION A r,A MISMA SENORA CON LA OHKA PRECEDENTE 

l'erdime por conoceros, 
ojos morenos, 
pordinie por conoceros. 

l".l primer dia que lios vi, 
con el mucho contemplaros 
y contino dessearos 
perdi de ver los luzeros: 
perdinie por conoceros, etc. 

iMicarné tanto en amaros, 
tiue con n\ucho contemplaros 
y contino dessearos 
]>erdi el ver los luzeros: 
perdinie por conoceros, etc. 

\' con nii nuicho penar, 
matandome el dessear, 
no puede tanto acabar 
de a compassion moueros: 
])erdime por conoceros, etc. 

l^stando en vuestra prision 
cautiuo de cora<;on, 
agora por galardon 



s 82 POESfAS DE ANTANO 



j)osistes silencio en veros: 
perdime por conoceros, etc. 

Mas con vuestra crueldad, 
desamor y sin piadad 
no dexaré en la verdad 
de seruiros y ciuereros: 
perdime pc^r conoceros, etc. 

Y de atjuesta te cercado, 
quiere doblar el cuydado, 
que, avn(|ue agora estoy lastiniado, 
tengo esperança de averos: 
perdime por conoceros, etc. 

Rogaré a la Magdalena 
([ue hos prouoque ac|ui mi pena: 
de mi hagays ser ajena 
y de mi querays doleros: 
perdime por conoceros, etc. 



37 

COMIKNÇA VNA CAXCION 

7i/. Ilablame, seiiora mia, 

avnque sea de poco en poco. 
E//(7. Pomale, lleuale, comele, coco. 

£/. Pues en lindeza sobrays 
y en perfecta hermosura, 
linda dama, no seays dura, 
por mi vida, cjue me abrays. 



POESfAS DE ANTANO 5^3 



Ella. Oue quereys? a quien llaniays? 
valale el diablo al loco: 
tomale, lleuale, papale, coco. 

EL Donde consiste beldad 

consiste auer conpassion: 

no me parece razon 

que en vos aya crueldad. 

Ella. Mojor série, de verdad, 
yros a quitar el moco: 
tomale, lleuale, comelc, coco. 

El. Forque, dama, no me oys 
pues solo por veros muero.^ 

Ella, l'orque, por cierto, no quicro, 
ni es cosa lo que pedis. 

El. Voto a nos, si no me abris, 
si la puerta no derroco. 

Ella. Tomale, lleuale, papale, coco. 

Fin. 



38 

CANCION HE I.ORA 

Avnque mil mak^s me diessen 
de otra ([ualquicra suerte, 
no pienso que me doliessen 
ni tanto crueles fuessen 
como vos soys en mi muerte. 

Los martyrios infernales 
([ue sutriera, quanlos son, 



584 POESJAS 1)1-; ANTANO 



na me lueran lan niortales, 
ni con las vuestras yt^ualcs 
son las pcnas de Pluton; 
las quales avnque roinpiessen 
mis carnes de mala suerle, 
no creo que me doliessen, 
ni que tan crueles fuessen 
como vos soys en mi muerte. 

Deo Q-racias. 



39 



A(,)UI COMIENÇAN VNOS VILLANCUOS MUY GKACIOSOS DE VNAS COMA- 
DRES MUY AMIGAS DEL VINO. AGORA NUEUAMENTE IMPRESSOS 

No me vea yo a la mesa 
sinn siempre el jarro lleno: 
poco hcuo, mas cpiierolo Inicno. 

Con tanto catla manaiia 
con\o vna blanca de agua, 
mato V enciendo mi fragua 
V estô alegre z biuo sana: 
de vino contino ay gana, 
}-)or el pan poco me peno: 
Poco heuo, mas quierolo bueno. 

Para mi pobrecomida, 
con vna açumbre estoy Iniena, 
y entre la comida y cena 
bien me basta vna medida: 
despues para la comida 



POESfAS DE ANTANO 585 



l)asta vn pucherito lleno: 
poco hciin, mas c[uieroIo bueno. 

Blanco de Guadalcanal 
y aloques de Baeza 
me confortan la cabe(;a 
con Yepes y Madrigal, 
Martos z C iudad Real, 
con lo de I orre Ximeno: 
poco heuo, mas (|uierolo bueno. 

Quien el vino me (|uitare, 
quitada tenga la vida: 
nunca es pobre la comida 
donde el bino no fakare: 
no ay doior ([ue se compare 
con vello en ])oder ageno: 
poco beuo, mas quierolo bueno. 

Yo no siento ygual dolor 
que estar comiendo sin vino: 
solo en pensallo me fino 
y lloro al mejor sabor; 
Dios bendiga tal liquor, 
quel agua hazese cieno: 
poco beuo, mas (luierolo bueno. 

]'M mi fresca mocedad, 
con cuya memoria muero, 
siempre estaua lleno vn cuero 
jiara mi necessidad; 
mas )a por mi pobre edad 
poco vale lo cjue ordeno: 
poco beuo, mas quierolo bueno. 



586 POESfAS DE ANÏAXO 



]\n vn jarrrllo qualquicra, 
l)oquituerto, desasado, 
tcng() de yr, por mi peccado, 
a casa de la tabernera, 
V ella es tan liniosnera, 
(jue remédia el mal agcno: 
poco beuo, mas quierolo bueno. 

Toma tocas y gorgueras, 
cofias, cuentas y sortijas, 
y de essotras baratijas, 
madexas, telas, calderas, 
de has]ias y deuanaderas, 
vn jarayz tiene lleno: 
poco beuo, mas quierolo bueno. 

DESHECHA ]>E LA O IRA 

— Ay, comadre, ando a buscar 
con ([ue oluide el trassegar. 

Ay, comadre, assi gozeys, 
algun consejo me deys, 
que beuo, como sabeys, 
y mandanmelo quitar. 
Ay, comadre, etc. 

Amiga, no os deys nada, 
([ues cosa bien escusada, 
que la mar séria quajada, 
mas no lo puedo oluidar. 
Ay, comadre, etc. 

I lame diclu) mi vclado 
(|ue beuo demasiado 



P(JESiAS DE ANTAXO ;<ST 



y tiene determinado 

de no me dexar trassegar. 

A\-, coniadrc, etc. 

— Coniadre, pues assi es 
que ello va por interes, 
sin mudarme aqui los pies 
mil medios os puedo dar. 
Ay, comadre, etc. 

Tomareys atun de hijada, 
y el lomo de la pescada, 
y la sardina arencada, 
y la hostia y calamar. 
Ay, comadre, etc. 

Tambien sabe la mojania, 
y los pescados de escama, 
y los tasajos de Gama, 
y los pampanos de mar. 
Ay, comadre, etc. 

Los palominos assados, 
y los polios bien barrados, 
y los garuanços tostados, 
castanas a medio assar. 
Ay, comadre, etc. 

A/eytuna cordouessa, 
con anchoua salobresa (.?), 
y alguna vez sobre mesa 
saualo por escamar. 
A\-. comadre, etc. 



^88 POESÎAS DE ANIANO 



Los cuert)S de los lechoncs, 
y tassajos de ansaroiies, 
tortolas y perdigones 
}• algun capon a engordar. 
Ay, comadre, etc. 

Los perniles y lomillos, 
longanizas y paxariUos, 
y otros taies bocadiUos 
hierue el vino a mas andar. 
Ay, comadre, etc. 

Yten las capirotadas 
y ])erdizes salpresadas, 
y aunque algiinas capirotadas (sic) 
SLielen mucho aprouechar. 
Ay, comadre, etc. 

C) si en cada guisado, 
sea cozido o asado 
vaya bien salpimentàdo 
y vino puro }■ escanciar. 
y\y, comadre, etc. 

Guartlaos como de! infierno 
de conseruas y pan tierno, 
y de la fruta' del inuierno 
que no se suflVen salar. 
Ay, comadre, etc. 

Estos son, amiga mia, 
los remedios Cjne hazia 
(|uando se me defendia 
lo dulze del paladar. 
Av, comadre, vie. 



POESIAS DK ANTANO 5^9 



RESPUESIA Z UN 

— Ay, coniadre muy honrada, 
(le Dios seays remediada, 
que yo voy tan consolada 
que no lo sabre contar. 

Fin. 



40 



OrRO VILLANCICO DK J)OS COMAltkl-.S OUE SE PREGUXTAN Y RESPONDEX 

— Conque sanaré, comadre, 
la sed, que no se me quita? 
mas con que se resuscita? 

— 1^1 remedio de la sed 
es beuer muy amenudci, 
como quien hecha en embudo 
yria (?) por la pared: 
todo esso a Dios merced 
lo haze desde chequita: 
mas con que se resuscita? 

— Comadre, no se otra cuenta 
sino beuer con cu\-dado 
y corner contino assado 
con limon y salpimienta: 
xalsexo [noj me contenta, 
que al fin esta pepita 



590 POESIAS DE ANÏANO 



con solo el beuer se (.juita: 
mas con que se resuscita? 

No se que me ha acontecido, 
ni se, triste, que nie hazer, 
que [me] muero por beuer 
y enojase mi marido: 
si vn poco el beuer oluido 
mi corazon se marchita: 
mas con que se resuscita? 

— Tara c^uitar la secpiia 
es, comadre, buen remedio 
vn jarro de a<;umbre y medio 
y beuer de noche y (lia. 
— Comadre, yo lo (juerria, 
pero el viejo me da grita: 
mas con que se resuscita? 

— No se, triste, que me haga 
para esto de la beuienda, 
que en beuer no tengo rienda 
Z mi cabeça lo paga; 
pero, al fin, quando me haga, 
trasiego cosa infinita: 
mas con que se resuscita? 

— -Yo, comadre, no me euro 
de buscar muchos primores: 
beuo con dos njil sabores 
tinto y blanco, todo puro, 
y por mi conciencia juro 
que me alegro en ver la pi])a: 
mas con que se resuscita? 



poesi'as de antano 591 



DESECHA 

Ay, que me mucro y fino, 
que nos a fnltado cl vino. 

Mas nos valiera, cuytadas, 
ser muertas y sepultaflas 
quando por malas manadas 
tan gran perdida nos vino. 
Ay, etc. 

Ouantoi maies nos guerrean 
no me alteran ni saltean: 
si las vinas se apedrean, 
al punto salgo de ti-no. 
Ay, etc. 

Mil tahernas he buscado, 
que vna gota he hallado, 
y caro y malo y rogado, 
aun no enchi mi barquino. 
Ay, etc. 

Uuisselo, desdicha<la, 
(|ue no me daria nada, 
que vna gota no es pagada 
con la rueda de vn molino. 
Ay, etc. 

Si como, triste, vn bocado 
ha de yr en vino baiîado, 
\' vn cortczon ratonado 
no acabo en vn mes contino. 
Ay, etc. 



59-2 Pnr.SIAS DE AN'IANO 



Mil remedios considcro; 
sin beucr, la muerte espero: 
ay, ay, triste, que me muero 
y el consejo no ymagino. 
Ay, etc. 

( ) .Senor, por tu passion 
(lanos esta hendiçion 
sobre el bino, en conclusion, 
que al fin el anda el camino! 
Ay, etc. 

() que liquor tan precioso! 
o que dulze y que sabrosol 
G que olor tan conortoso, 
que otro tal no determino! 
Ay, etc. 

Yo no se que me dezir 
para que quiero viuir: 
luego estoy para niorir 
(juando la taza no empino. 
Ay, etc. 

41 

VILLANCICO 

La letra dize que beuan 
très vezes a vna comida; 
mas deue estar corrompida. 

No ay harto en siete ni nueue: 
quien dize que très abastan.? 



POÉSÎAS DK AXTANO 593 



Xo me pesa c[uando gastan, 
sino quando no se beue: 
si el vino encima me llueue, 
no me enhastia, por mi vida. 
La letra, etc. 

V.s vna burla l)urlada 
contentarse con très vezes: 
aunque fuesse el vino hezes 
o de alguna carraspada, 
beuer tengo, si me agrada, 
no por cuenta ni medida. 
La letra, etc. 

No quiero manto ni saya, 
ni fausto, ni grauedad: 
denme vino en cantidad, 
que no quiero estar a raya. 
En no vello me desmaya 
y me ca}'go amortecida. 
La letra, etc. 

Veame yo entre tinajas 
trassegando de contino: 
tenga yo sopas en vino, 
siquiera duerma en las pajas: 
los cueros son mis alhajas, 
mi thesoro es la beuida. 
La letra, etc. 

El agua no me contenta, 
(|ue cria sapos y ranas, 
es fria por las mananas 
y a las noches no escalienta: 
huele mal y no es soiîolenta, 

Rtvue //is/iiiiii/ut.- M. 38 



594 POESfAS DE ANT4NO 



y, en fin, la tengo ahorriila. 
La letra, etc. 

Mas el vino es alegria 
y conforta ]a virtuel, 
cria sangre en senetud, 
pone esfuerço y da salud: 
viua yo en su conipania, 
aunque en Fez esté bendida. 
La letra, etc. 

DKSHECHA 

No quiero très ni quiero trezes, 
que vn tordo beue cien vezes. 

Esta cuenta no me agrâda, 
porque deue estar errada, 
que yo con vna tostada 
suelo colar treze vezes. 
Xo quiero, etc. 

Veo yo que vn paxarillo, 
sin azumbre ni quartillo, 
bevie por cada charquiilo 
y en el rio muchas vezes. 
No quiero, etc. 

En aquesto del beuer 
yo se lo cjue he menester: 
la tasa se ha de poner 
a las personas jaezes. 
No quiero, etc. 



POESfAS DE ANTANO 595 



La medida no la espero: 
yo essas cuentas no las quiero, 
que mi boca en la del cuero 
yo se juntalles las pezes. 
No quiero, etc. 

Yo quede liecha de hiel 
con el jarro y el pichel, 
sino abraçare el tonel 
hasta dexallo en las hezes. 
No quiero, etc. 

Tan medida esta mi boca, 
que, auncjue no esta echa sopa, 
mas me calienta vna copa 
que manta de seys doblezcs. 
No quiero, etc. 

Si beuo poco soy mucrta 
y ando fria y rostrituerta, 
parezco horno sin puerta 
o angarilla de belezes. 
No quiero, etc. 

La madré (jue me pario 
cien mil vezes me jurô 
que vna noche se beuio 
vna azumbre con dos nuezes. 
No quiero, etc. 

Tomad, hija, mi consejo: 
beuedlo puro y anejo, 
y si ouiere salmorejo, 
beued hasta que bozezes. 
No quiero, etc. 



596 P()p;sfAS DR ANTANO 



Si quisicres viuir sana, 
beue luego de maiiana: 
siempre, con gana z sin gana, 
si ay que beuer, no emperezes. 
No quiero, etc. 

El dinero del mezquino, 
y las ollas sin tocino, 
y las comidas sin vino, 
son cauallos sin jaezes. 
No quiero, etc. 

Quando fueres al sermon, 
buena bota y colacion, 
])orque estes con atencion 
(juando contemples y rezes. 
No quiero, etc. 

42 

VILLANCICO 

Trauadas andan en procession 
las biudas y el cangilon. 

Vna biuda de manera, 
y otra casamentera, 
y otra biuda de manera (sic) 
y très biudas del canton. 
Trauadas, etc. 

Estas lueron combidadas 
a sardinas arencadas, 
y a sabor de vna tostada 
bricauan vn cangilon. 
Trauadas, etc. 



POESÎAS DE ANT-ANO 59/ 



Estas tenian por cuenta 
zorzales nias de c]uarenta 
y vn capon en salpimienta 
y treynta y vn perdigon. 
Trauadas, etc. 

Disputando aquesta gente 
(|ual vino es mas excelente, 
vna xj^ue era muy prudente 
dixo con gran deuocion: 
Trauadas, etc. 

«Assi Dios me dé buen fin, 
que no hallo vino ruyn; 
mas dexame a sant Martin 
para mi consc)lacion.> 
'I rauadas, etc. 

Por beuer vino de Coca 
he dado cl manto y la toca, 
y aun tcngo seca la boca 
como tabla de meson. 
Trauadas, etc. 

l^or n(j me ver boquiseca, 
de vidrio hize la rueca, 
y di mis polios y Uueca 
por lo de \illa C arrion. 
i rauadas, etc. 

De qualquiera vino I>euo 
y si est:» puro y bueno (sic), 
mas lo de Martos aprueuo 
por su grande perfecion. 
Trauadas, etc. 



598 poESfAs nE antano 



Los boyuelos de Baei^a 
me conortan la cabeça; 
Cabellines, buena piec;a, 
y mejor el Torrejon. 
Trauadas, etc. 

Donde Yepes estuuiere, 
muera quien otro beiiiere, 
que, si Dios lo consintiere, 
haré alli mi habitacion. 
Trauadas, etc. 

Tendieron en vn portai 
vn cuero de Madrigal, 
y por orden cada quai 
le cantaua vna cancion. 
Trauadas, etc. 

La primera le dezia: 
«\^os, cuero, soys mi alegria, 
vos soys mi sereno dia, 
vos so}'S mi consolacion.» 
Trauadas, etc. 

Otra dixo: «Ln el camino 
de las lonjas del tocino, 
con espoladas de bino 
sale el cuerpo de baron.» 
1 rauadas, etc. 

Dize otra: «liecha el jarrillo, 
y vereys como rastrillo, 
que se me seca el gallillo 
los liuianos y el pulmon.» 
Trauadas, etc. 



POKSI'as r>E ANTANO =;QQ 



( )tra dize: «A}', que ventura! 
el vino viene a mesura: 
las piedras de mi assadura 
no cabran en vn seron.» 
Trauadas, etc. 

Dize otra: <Ay, si acahassen 
y licencia me otorgassen 
cjue en vino se me hassasen 
las venas de! coraçon!> 
Trauadas, etc. 

Otra dize: «Con constancia 
vos, vino, soys mi ganancia: 
si de vos tengo abundancia, 
no quiero otra prouision». 
Trauadas, etc. 

Concluyô la mas discreta: 
«Venga el jarro y la limeta, 
c[ue el cora<;on se me aprieta 
en ver tanta dilacion». 
Trauadas, etc. 

l'or guardar mejor distinto, 
aguauan blanco con tinto, 
y ande el vino hasta el cinto 
y color a discrecion. 
'Trauadas, etc. 

T\ie tan braua la beuida, 
que la boca era medida, 
y a quien luego no rebida 
c|ue muera sin dilacion. 
Trauadas, etc. 



600 POKSIAS DE ANTANO 



Coii tal priessa lo trataron, 
y abraçaron, y hesaron, 
que al triste cuero dexaron 
pez con pez en vn rincon. 
1 rauadas, etc. 

l-"ue tanto lo que beuieron, 
que las cinco adolescieron, 
y las quatro fallecieron, 
V las très sin contession. 
Trauadas, etc. 

Vna dezia sin tino: 
«Ay, Jésus, como me lîno! 
si me diessen algun vino 
cessaria mi passion». 
'IVauadas, etc. 

La otra dize: «Como perra 
esta sed me haze guerra: 
harta de lo de la sierra 
me vea en vn bodegon». 
Trauadas, etc. 

Otra andaua agonizando, 
las vasijas trassegando, 
las goticas allegando, 
para dar vn chu peton. 
Trauadas, etc. 

LauR Dca. 



POESfAS DE ANTANO 60I 



43 

OTKAS A VXA BORRACHA 

Foned luto, taberneros, 
por la triste Marigarcia, 
que se murio el otro dia, 
la que uos daua de sus dineros. 

Bebio tanto la cuytada 
vna noche de alegrias, 
que de puro trastocada 
no supo de si en très dias, 
y la boca y las enzias 
ténia mas negras que cl manto, 
porque tue su colar tanto 
que scia agotô dos cueros. 
Poned luto, taberneros, etc. 

j\ssiola tan rezianiente 
el vino a la peccadora, 
que con el gran acidente 
estaua hecha vna tora; 
mas passada aquella hora 
començ(j luego a llamar 
que la vengan a curar 
los fisicos y barberos. 
Poned luto, taberneros, etc. 

Conio el medico la vio 
del pulso tan variable, 
luego a la hora ju/gô 
ser su dolencia incurable: 



^02 POESfAS DK ANTANO 



mas dixo: «Para que hable, 
y esto de mi pa'rescer, 
es que le den a beuer 
porque ablande los gargue^osi 
Poned luto, taberneros, etc. 

Mas como venia herida 
del mal de los cordiales, 
la pobre, desuanescida 
de los cinco sensuales, 
no bastaron materiales 
auerla de guarescer: 
torncj luego a recaer 
en los dolores primeros. 
Poned luto, taberneros, etc. 

Ya que la triste se vio 
en tal passion y tormento, 
luego vn notario llamo 
y ordeno su testamento. 
Dixo que arrepentimienlo 
lleuaua y moria de gana 
en la te perfecta y sana 
de christianos verdaderos. 
Poned luto, taberneros, etc. 

Y mandose mortajar 
dentro de vna gran odrina, 
y honradamente llorar 
como a su tia Celestina: 
y que lieue su sobrina 
cada dia, pues es razon, 
<le vino, por oblacion, 
quatro quartos bien enteros. 
l^oned luto, taberneros, etc. 



POESÎAS DK ÂNTaSo 603 

Yten que en vna hodega 
le liagaii su enterra m iento, 
porc|ue si el verano Ilega 
ternâ alli mas templamiento, 
y encima por cobrimiento 
wnos cascos de tinaja 
cjuc dexo, preciada alliaja, 
de bienes perescederos. 
l'oned luto, taberneros, etc. 

«Yten que en lugar de cera 
a)a vna bota encendida, 
la quai arda toda entera 
hasta ser bien consumida, 
\' nii capilla seruida 
sera ansi de a^iuesta vez 
con vêlas heclias de pe/, 
y embudos por candeleros. 
Poned luto, taberneros, etc. 

«Dexo por testanientarios 
a Coca y a Madrigal, 
y mando dos trentanarios 
dezir en Guadalcanal, 
y a Yepes, \'illareal, 
vi\ perpetuo aniuersario, 
y ([ue combide el vicario 
alli todos los recueros. 
Poned luto, taberneros, etc. 

«Y enmedio de Sant Martin 
mando que hagays vna herniita, 
en la quai hasta la fin 
aya menioria infinita, 



604 J'OKSIAS DE ANTANO 



y sera el agua hendita 
(1(^ v'ino blanco a contento, 
y el hysdpo de vn sarniiento 
de los que podan postreros. 
Pcined luto, taberneros, etc. 

«Despues que todo cumplido 
como dicho tengofuere, 
que nada (luedeen oluido, 
si a su voluntad pluguiere, 
que I )ios de mi dispusiere 
en la enterniedad présente, 
mando (jue el remanesciente 
partan los bodegoneros.» 
Poned luto, taberneros, etc. 

Fin. 



44 



COPLAS Y ClirSTES MUY (iRACIOSOS PARA LAN' PAR Y TAXER AI. TONO DE 

LA VIHUELA. AGORA NUEUAMENTE HECHAS POR GASPAR DE LA CINÏERA, 

PRIUADO DE LA VISTA, NATURAL DE VBEDA, Y VEZLVG DE GrRANADA. CON 

LICENCIA LMPRESOS 

A bodas soy combidada, 
' (juiero yr con alegria: 

pues que no me falta nada, 
cumplase la honra mia. 

Vna gorguera polida 
tengo alla dentro (^n Valencia, 
y en la ciudad de Plasencia 
vna saya guarnescida. 



POKSÎAS DE A NT A NO 60- 



y vna camisa texida ' 
tengo en Cordoua la llana, 
y apretador en Triana , 
y el pein? dentro en l'urquia. 
A bodas, etc. 

Entre Africa y l*luropa 
tengo vn poli do fustaii, 
y el manto tengo en Milan, 
y en Arcos tengo la toca, 
y en la ciudad de Daroca 
tengo vna ropa esmaltada 
de seda y oro bordada, 
y el espejo en Almeria. 
A bodas, etc. 

V.n Burgos vna cadena 
tengo de niucho valor, 
y alla dentro en Peiîaflor 
vna esmeralda nuiy buena, 
y en la villa de Lucena 
vna buxeta de algalia, 
y el cofre tengo en Vtalia, 
y el aflcyte en Berberia. 
A bodas, etc. 

Los guantes tengo en Toiedo, 
las manillas en Pampicma, 
los anillos en ('armona, 
el collarejo en Laredo: 
<;arcillos tengo en Ouiedo, 
y en Madrid ricos chapines, 
en Granada los botines, 
y el arrebol en (landia. 
A bodas, etc. 



6o6 POEStAS DE ANTANO 



En Jaen tengo alfileres, 
y en essa villa de Virera 
vna rica alcoholera 
con quatro o cinco papeles, 
y en essa villa de \"elez 
tengo vn sillon muy dorade, 
y en Antequera el estrado, 
y las damas en Buxia. 
A bodas, etc. 

Tengo vn muy rico laud 
con que musica me dan, 
las cuerdas en Perpiiian, 
y la caxa en el Peru, 
y aunque le sobra salu, 
en Roma estan los terrojos 
que me quitan mil enojos, 
y en Xerez (]uien le taiiia. 
A bodas, etc. 

Vn palacio adereçado 
tengo al modo del vestido, 
y aunque esta bien repartido, 
dello nada me ha pesado; 
porque al fin lo auré juntado 
como otra vez lo junt(': 
cada y quando que (juerré 
lo j un taré cada dia. 
A bodas, etc. 

Los vancos tengo en Damiel, 
y el çarço tengo en Léon, 
y en Murcia tengo el colchcm, 
V la lana alla en Argel, 



POESfAS DE ANTANO 607 



y alla junto en Canastel 
tengo ricas alniohadas, 
las quales estan seni bradas 
de piedras de gran valia. 
A bodas, etc. 

Sauanas tengo en Canete, 
y en Vizcaya vna fraçada, 
y vna alhombra nuiy labrada 
en la villa de Alcaudete, 
y alla junto a Xaiianete 
vn rico guadamecil, 
y entre Caliz y Coyn 
panos de corte ténia. 
A bodas, etc. 

Dentro alla en l'uenouejuna 
tengo el paiio de la cania, 
y la colcha en Giiadarama, 
las esteras en Porcuna, 
y en essa villa de Osuna 
tengo seys arcas cerradas 
de ropas muy atestadas, 
y en Ronda Uaues ténia. 
A bodas, etc. 

Y otra arca de ropa lletia 
tengo dentro en Tetuan, 
y otra tengo en Maçagan, 
y otra tengo en el I'>ena, 
y otra tengo en Villena, 
y otra tengo alla en Tejada, 
>• otra en Tunez bien cerrada 
con la nioneda (jue auia. 
A bodas, etc. 



(5o8 P()ESiAS DE ANTANO 



Tengo ropas guurnt'cidas 
de muy polido galan, 
y segun son de polidas 
las damas me miraran: 
çapatos tengo en Carmona, 
camisa rica en Valencia, 
y la gorra en Oliuencia, 
y el sayo esta en Barcelona. 
A bodas, etc. 

La pretina en Tarragona, 
y el jubon en Almeria, 
y capa en Grecia ténia, 
y la espada ténia en Milan: 
los tiros tengo en Tesalia, 
panizuelos en \"elmez, 
guantes cerca de Aranjuez, 
y en Ocana esta el algalia. 
A bodas, etc. 

Calças tengo alla en la Galia 
bordadas con seda y oro 
y en Venecia mi thesoro 
que muy presto me traeran. 

Fin. 



TABLES 

DU TOME XXXI 
1914 



I. TABLE PAR NUMÉROS 



NUMERO 79. -JUIN 1914 

Narciso Alonso Cortés.— Gômez Pereira y Lu