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Full text of "Romancero de romances doctrinales, amatorios, festivos, jocosos, satíricos y burlescos: sacados de varias colecciones generales, y de las obras de diversos poetas de los siglos XV, XVI y XVII"

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• . M 



ROMANCES DOCTRINALES, 



AMATORIOS , FESTIVOS , 

)S,,i 



JOCOSOS ,, satíricos y BURLESCOS! 



DJ! ¿rCBKSOS POETAS SE LOS SIGLOS ZT , XVI T ZTU. 



StmtfíUvÁ con *J Xemancero de ScmoBtei Uorüeai «n M A>rw<ii <í* Ciutta, 
J ■ /"líe ¿ «in i-íií/i» ti Btal. 



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ADVERTENCIA. 



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4 



spues de h buena ^cogida qué ha dado el "páblico 
al Rof^ncefo de Romances Moriscos, hemos creido poder 
continuar, según prometimos, la empresa de ir publicando 
las riq^tózas de nuestra liter^ura esencialmente nacional, 

El |lomancero que ahora damos á li|z, está Heno de 
buenas composiciones, 7 aunque hay bastantes que no lle- 
gan á Medianas , hemos creido no obstante deber publi- 
carlas ,|¡)orque sirven para la historia del arte, y marcan 
Jos progresos y retrocesos que ha tenido. 

Gran parte de los Romances de este volumen no han 
ííido^-eimpresos desde el siglo xvii, y se han entresacado 
de ybras en estremo raras, tomando no obstante algunos 
,de;.ellos de la esceloite colección , que con título de Flo- 
resta de rimas antiguas castellanas, ha pubhcado el Señor 
P.^Juan Nicolás Bohl de Faber, impresa en Hamburgo. 

^s Cancioneros y Romanceros generales, los de varios 
a«í^res particulares , las novelas pastoriles de diversos poe- 
tas antiguos españoles , y las obras de algunos de los mis- 



/".' 



snos , han sido las fuentes de donde se ha sacado todo lo 
^e contieiie esta Colección. f 

Si i veces el agua no es tan cristalina y pura fomo 
debe apetecerse^ no se eche en olvido que corrió bátante 
tiempo por medio del íahgo de un gusto depra^^o , y 
que según nuestro plan es preciso dar muestras deflo que 
file nuestra poesía, j de las alternativas que esperftnentó 
antes de llegar el siglo xviii. A pesar de todo no| lison- 
jeamos de que habrá en este libro, pocas composiciones 
en que no se descubra algo de la gracia y la aguJeza del 
ingenio español, y de que hay infinitas donde jiredomi- 
na el talento , la originalidad , la riqueza y la b|Lena in« 
vención. \ 



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V 



^fM^H@^^@^^^^4@8N^4^ 




ROMANCES DOCTRINALES. 



x« ("Es de Cristóbal de. Castillejo J 



X ¡eippo es ya , Castillejo , 
Tiempo e$ de andar de aquí. 
Que 4|e crecen los dolores 

Y se áie acorta el dormir , 
Que fie nacen machas canas 

Y arreas otro que jsi. 

Ya no'touedo estar en pte, 
Ki al Aey mi Señor servir: 
TeiigO| vergüenza de aquellos 
Que ei^ juven^tud conocí , 
Viéndolo^ ricos j sanos ^ ' 



Y ellos lo contrario en aii 
Tiempo es ya de retirar 
Lo que resta de vivir , . 
Pues se 'me aleja esperanza 
Cuanto se acerca el morir, 

Y el medrar que nunca vino 
!No hay ya para que venir. 

¡^ Adiós, adiós, vanidades I 
Que no os qniero mas segnir: 
Dadme licencia t el bnen Rej» 
Porque me es fuerza el partir. 



¿ 



a. (^Del Romancero general.) 



te durmieres, morena , 
iTen aviso que es el sueño 
La imitad de nuestra vida 
<^e se nos pasa corriendo* 
If que es tan veloz volando, 
^omo ligera durmiendo , 
i'an breve en la juventud , 
Como cuando somos viejos ; 
porqué el desengaño triste 
pe nuestro curso ligero 
izando quiere despertarnos, 

Ílega tarde y sin provecho, 
u juventud y hermosura 



No es mas que un mercader 

nuevo, 
Que de rico queda pobre 
Con el discurso del tiempo. 
Es* una gloria del mundo, 

Y de los ojos un velo, 

Y un grillo para los pies, 

Y esposas para los dedos: 
tina ocasión de peligros, 

Y de la envidia un terrero : 
Un verdugo de los hombres» 
Famoso ladrón del tiempo. 
Cuando la muerte baraja 



A los hermosos y feos i 
£a la estrecha sepultara 
"No se conocen los hueséS. 

Y aunque el ciprés sea mas alto, 

Y mas hermoso sea el cedro , 
"No por eso su carbón 

Es mas blanco que el del fresno; 
Que en esta misera yida 



3. (^Del Romancero gen era I J 



Funesítos jr alíos c!preséS| 
Frondosas y verdes hayas 
Cercan un campo cubierto 
De abrojos y yerba larga. 
En medio estaba un sepulcro 
Al pie de una palma ingrata , 
Que como da el fruto tarde 
Con la muerte sé compara. 
La noche estaba en sú filo 
Medrosa, fria y helada, 
Y la siniestra coríieja 
Hecha centinela y guarda : 
Cuando al rayo de la luna 
Que bajaba entre las ramas, 
Yide cuatro bultos negros 
Que alumbraban únás andas. 
AI uno llaman temor, 
Al otro desconfianza, 
Los otros dos se decían 
£1 engaño y la mudanza. 
Entrados qué lueron dentro 
Al pie del sepulcro paran, 
bando de los firmes hombros 
Al suelo la inútil carga. 
Y con manos liberales 



ífos viene el placer i suéño^, 

Y el disgusto y los pesares 
Cuando estamos mas despiertos. 
La ñor de su nuevo abril 
La quema el otoño seco 
Que en marfil blanco % mal 

quiato 
Convierte el ébano ¿cg^^ 

V 

De las funerales SLnáds ^ 
Sacaron un muerto vivqf 
Qiie gemía y suápiraba.^ 
Ceñido está de cadena 

Y eñ la boca una íitioráa'za: 
Que quien muéré de si maí; 
Por sii honra muere y ¿alia. 
Metiéronle cñ él sépulf ro 
Donde otros muertos ih agua/'- 

dan, \ 

Que en son triste al hkesped 

nuevo ^. 

Con gemidos saludaban. 
Confuso yo jr codicioso i 
De saber á quien llévabatí,^ 
Allegúeme hacía él sepulcro^ 
Que solo y desierto estaba: ^ 
Vi unas letras qué decían '| 
En el tronco de la palnda: 
A¿)ui se entierran los JnüéH^s 
De perdidas esperanzad. ^ 
Entre estos yace Menalio: * * 
Enterráronle sin causa ^ 
Los celos, muerte de vivos ][ 
Que esta es su propia morada* 



'4* (^^i Romaneerp generalj 



r 



ÍaU noble es un desengaño 
Enf proceder y linage, 
Qu^ en los discui'sos de amor 
Tfo Wiy ningQDO que le iguale. 
£s tesoro de discretos ^ 

Y es yan discreto , que sabe 
Huínde quien le aborrece, 

Y á j!{uíen le busca biíscarle. 
£s principio de ^legrig % 

Y fío^de todos pesares, ,' 
Comfn para todo el vulgo, 

Y entre necios es muy grave* 
Descl^bre dorados hierros, 
£s de .todas cÍMicis|s llaves 

Y es mas claro á todos gustos 
Que }fís corrientes del Oange. 
Da tala á los desleivguad<>s , • 

Y á Iqi mudos hace que hablen, 

Y á M>s que amor tiene ciegos 
Muyifaail.ios ojios abre. 

I^o yay toqi^e de entendimiento 
Qu^ descubra sus quilates: 
T91 hay Rey que con su poder 
Ci^lquier favor suyo pague. 



Sacóme muy fácilmente • 
De un tan peligroso trance, 
Que lo menos que babia en él 
Era yo desesperarme* 
Puso treguas á una guerra 
Que por momentos helarme 
Hacia en mí el temor de ausencia 
Por darme tormentos graves. 
Dio bonanza á la tormenta 
De tantas adversidades , . 
Como el mar de amor y celos 
Levanta en cualquier amante* 
Rompió las hinchadas velas 
De mi desdichada nave. 
Donde andaban mis suspiros 
Convirliendo el fuego en aire. 
Al fin me hizo conocer 
La ganancia.de mis males, 

Y mis penas invisibles 
Mostró en engaños palpables* 
Desde aquí te doy mil gracias 

Y adoro tus safitidades^ 

Pues ya no hay quien sea sin ti, 

Y contigo no hay quien se halle. 



5. (7)el Romancero general J 



Soledad que aflige tanto* 
¿Qué pecho habrá que lo sufra? 

'. Libertad preciosa y cara , 
Mal haya quien no te busca* 
^or una parte paredes, 

^*or otra rejas tan juntas, 
Que ni el sol por ellas entra 



Ni las penetra la luna* 

En los balcones candados. 

En la^ puertas llaves duras ; • 

Y dura la condición 

Que las cierra y que nos culpa. 

El invierno en lo sombrío. 

El verano en las estufas, 



Medio encantados lol ojoii 
Y la lengua cafti n^uda. 
Dft pesares toda el año*, 
De placer hora ninguna. 
Soledad que aflige tanto ^ 
¿Qué pecho habrá que lo sufra} 
A Jos discretos nos niegaú / ' 
y cnando necios nos buscan , 
Tíos sacan a que nos muelan * 
con rasones importunas. 
Eternos son nuestros males > 
nuestros bienes de fortuna: 
Libertad preciosa y cara , 
Mal haya quien no te busca* 

Aquesto cantaban 
A. sus almohadillas 
Dos niñas, labrando' 
Pechos de camisa* 
Cerrólas su madre i 
Fuese por la villa 
'A dar parabienes « 
y á consolar viudas. 
¿Qué ha visto en el tiempo , 
Dijo la mas chica , 
Señora y que cierra ' 
. lo que no «olla ? 
¿ Quién canta de noche ? 
¿Quién habla de dia? 
I Quién hay que nos lea ? 
¿Quién que nos escriba? 
Estrechura tan tai 
¡Plegué i Dios! no sirva 
De que el sufrimiento 
Desespere aprisa. 
En corrillos andan 



Todas las vecinas ^ 

Sembrando sospechas^ 

Cogiendo malicias. 

£1 gusto pasado 

Se trocó eq acíbar, 

La soltura en cárcel ^ 

£n Uanio la risa. 

A lo que és recato 

Llamarán caída 

Que ha* dado -el honof 

Liger» y altiva. 9^ 

Madre $ la mi madre ^ P 

Miedo guarda viña ; ^ 

Mas hace quien ruega ^ ^ 

Que no quien castiga, f 

Si la planta nace 

De suyo torcida, 

Tarde la enderezan 

Varas €fvte la arriman^ 

Escucháis consejas 

De dueñas baldías , 

Que en la iglesia pasan i' 

Cuentas y mentiras ^ \ 

y sobre nosotras \ 

Vuestras enemigas, 

Pareeeis nublado ^ 

Que atruena y graniza. 

yo de mi cosecha 

Me soy Teatina, < 

Medrosa de engaños 

y esperanzas tibias. 

No echéis^ tantas llaves , 

Porque ño se diga 

Que no hay que fiar'- '4 

De quien no se fia. \ 




9, (Vel Reímaneen general.) 



9 



l> « 



•»► t 



^on un p«q«eñiie1o infsnte, 
Sei cilio. mas qpe un corduro, 
Quf apcifias del tierno labia ' 
Destraba 'el bltnco pecho > 
De la maJicia agraviado, 
De Iminocencia oontemo , 
Por lar vado á fliis paeiifcmea' 
Asi if zotiaby Celio : 
ÜViñdimaoso, de üas nilÑr 
De mis ojoa'solo objeto^ ^ 
Huye»; aimgio,de> loa hombrea, 
Si acaso vienes á sello. ^ : 
Todo%l mal quealiora^no «abes, 

Y el ^le sabrás «oh el tienvpo, 
Advi#-te que ello» le enateñáh; 
De e$f>erieboia['t0 áeoii»e}o.'' > 
Los mts. fieros «itiroah^l 
Hoyeqíde stt aspecto fiero , 

Que .«ínctibfé*^ agrandes' onfl- 
daieaf ^ ■ -.o ,ii.«.» ■ . .. ,': 

Las #rnigaé> ée :#»« gestóse ^' 
Alg^ menos -aoii. oríados , • t : 
Qu|; loa Angeles d«i (Me , 

Y íÜgo miase Tienen >á ser, ' . 
Q|je loa^inaloa del infieÁto/ '. 
Dudosos ao» nis< niotmiy 
Qificiles sus intentoy^ ■•"( 
Pues sc4>re>taéo( animal ' > 
Sin.dttda és'«l mas «rterd.- > 
In furma ^;d6 'bombrie el i de- 
monio 

T|^t^ á CtiiiD mi el desiereé; 
19 hombM/ aiffiní, Ale eimnis- 



gretor 






Dei^ primitivo precepto. 
En Babilonia los homiirér 
Coii el cielo compitieron, 

Y aun cQnXHfla ,. hasta ponelle 
E^aclavado en un inadero. 

Sus dañadas intenciones 
Hasta aquí llegar pudieron \ 
Que fue á lo mas Ique ser pudo 
Y,de su malicia ^tifemo. 
Mucho pensá que avisaba 
Quien acpnsejó á Gayferos, * 
Ser Im* nlugcres- las rmalas, 
Dando á los hombres por bue- 
nos. 
Mas no adhrtrttd que satura ' 
Los formó :de Rostros feos, 

Y á ellas al •contrario hermosis, 
"So sin tiotable misterio. 
Guarda la fe-Melisendra 

'Su francés- estimdo lejos, ^* 

Y Olympa sola , y burlada 
Llora su £alao Vxrcno. 
Destruyó á Roma Tarqnino^. 
'París puso á Troyii ñsego. 
Forzada Lucrecia casta , 
Robada Elene primero. 
Salió ThamaE>detfaonrada 
Del fratenutl aposento» 

Y. del Palacio de un Rey 
Huyó la Cava .gimiendo. 

Y los como tu inocentes 
La sangre y leche vertieron' 
En la malicia de ^n hombre y 
Afila4oa mil aceros. 



j 



Mientras do crecieres , niño , 
Poco sentirás de aquesto , 
Que son sinrazones de hom- 
bres y 
Para ti dé poco peso. 
jAy! como tu infancia amada 
Tan sin dobleces contemplo, 
Envidioso de tu ser, 
Rabioso del que poseo , 
Mudara de buena gana 
La forma de hombre que tengd| 
Para que de mí no huyera 
Cuando roe miro al espejo. 
Solo me agradas, ¡oh niño! 
Ttt mansedumbre apetezco , 

Y tu inocencia en amar 
Solo adoro y reTerencio. 
Por tí me pierdo de amores, 

,A los hombres aboí'rezco;' 
Págame tus condiciones, 
Llégate á mi , ño hayas miedo. 
Que aunque en la forma es- 
pantosa * . 
A los hombres me parezco , 
A tn medida cortada 
Traigo el alma én>io de dentro. 
A nadie agravia tn trato , 
A ninguno pones ceño ; 
"No murmuras del ausente, 
"Ni al presente halagas menoá: 
Tan presto como te enojas, 
Te desenojas tan presto, 

Y por un fácil juguete 
Acállanse tus ojuelos. 

En tu sola madre el gastb 
Abres al dulce sustento y '-. 



Qaft én tu padre, por ser hom* 

bre, 
Apenas hallas «onsaelo. f 
A ti solamente, niño, j 
De ükis agravios me quejo¿ 
Aqojido á tu sagrado d, 
Donde seguro voceo. I 
Pida pues con tu inocen^a 
Venganaa á Dios -mi des A , 
Que la razón en mis qac|ps 
De Abel contra Cain siecllo. 
A tus brazos ya me acojé^ 
Que en fe de que eres'^gem- 

plo \ 

De la seneillez qué bus^o , 
Ya por tus brazos me i|iuero. 
Tu simple niñez •graciosa , 
Tu virginal rosico belk)^ 
Me convidan á quererllí 
Y á pensar que bien á||ruebo. 
-Poft reliquia co«$ra el htobre 
(De quien solo daño leíao) 
Traeré la imageit* de un ^ño 
A tu semeíanaa-liecho. % 
Por solo am%o fc^esyCcjo i 
Entrp los hombres del s^4^o : 
AngeiiSerás de mltgiianda t 
A quien de^ hoy mas ano . enco- 
miendo, i 
Quien Contigo Éiohescnchare \ 
Me tendrá .por iadyisoreto, * 
Pensando ser meñg«a de hogh- 

bre 
Bablar con un niño en aes4* 
- AespóadeLe lú por^mi , • ^ 
Que te escogí por muestro^ 



Fkrá olvidar la malicia 
Con la inocencia qtte aprendo. 
Al fin , niño de mi aliña , 
T« compañia mas precio , 
Que la de \oi hombres todos^ 
Ue quien mil Veces reniego. 
Que quien cómo tú no fuere , 
Sabe^ amiga; por muy cierto , 
Que* no podrá tener parte. 
En Ibs celest^ies reinos. 



ir 
Daleísimo niño mío, 

Mas que á los hombres te- deber, 
Pues con ellos rae apasiono 
T contigo me consuelo. 
Asi acabó con sus quejas^ 
Y dijo dándole un beso: 
Vete á jtigar con losf niños , 
Pues vengado! de hombt'es 
quedó. 



7; f£s de Lope de FegdJ 



En una peña sentado , 
Que bl mar con soberbia fnria 
Convertir pensaba én agua 

Y la descnbriÓ^' más dura , 
Fábío miraba én' las olas 
Como la playa les hurta 
A \b% que Vienen la plata , 

Y á'lás qtie se van la espuma. 
Conteiíiplándo está las penas * 
"Úe 'bmor f dé olvido jttntlrs , 
El olvido en las que mueren-, 

Y %\ ahior 4n las que duran.' 
Tjfrdades di¿ lá-rgo amor 

Tf o hay olvido qué' las cubra , 

Ki dilígencisfs htiníánas 

A desdeñosas ihjuri^si • ''^ 



£n vano ruegos huitiíláeáí 
Las deidades importunan > 
Porque se rien los' cielos* 
De los amantes que juran; 
Desea a/nor olvidar, 

Y no quiere que* 8e^^^itt)tla , • 
Porque nunca está mas "firme, 
Que pensando qué* se muda. 
-Nainraleica se alabte * 

De discretas hermosuras j ' 
Jf^ero duando scmxtiranais,- 
No se alabe de: ninguna. 
Tomó Fabio su instrumento, 

Y dijo á las peñas mudas 
Sus locuras en sus<4;uerda5,* 
Parque pareciesen suyas. 



"%i'(ySs de id.) 



I- » 
. ¡ 



A mis soledades voy, ' 
De mis soledades tengoj • 
jjpor^üe para andiat^ conmigo 
Me bastan mis pénsamietiló»; 



Ko sé qué tiene el Aldka , 
Di^de vivo y donde muero , 
Qjie' con venir de 'mi rnism» 
3Nfo puedo veniír mas lejos. 



i 



19 

Ki estoy bien, ni mal conmigo; 
Mas dice mi entendimiento , 
Que un' hombre que todo C6 

alma. 
Está cautivo en su cuerpo. 
Entiendo lo que me basta y 
Y solamente no entiendo 
CJoma se sufre á si mismo . 
Un ignorante soberbio- 
De cuantas cosas me cansan , 
Fácilmente me defiendo; 
Pero lio puedo guardarme 
De los peligros de un necio. 
El dirá que yo lo soy, 
Pero con (also argumento , 
Que humildad y necedad 
!No caben en un sujeto. 
La diferencia conozco, 
Porqae en él y en mi contem- 
plo , 
Su locura en su arrogancia. 
Mi humildad en su desprecio. 
O sabe naturaleza 
Mas. qu^ 3upo en otro -tieiprpq, 
O tantos que nacen sabios .t 
£a porque ló dicen ellos. . . 
Solo sé que no sé nada , • * 
Dijo un filosofo, haciendO" 
La enalta con su huniildad,,' 
A donde lo mas es menos. 
No me precio de entendi^fí , . 
De desdichado .me precio; 
Que los quk no soh dichosos, 
¿ Cómo pueden se^ discretqs 7 
Ko puede durar el mondo, - 
Porque dicen , y lo éreo^ 



Qne Stt«na i Tidrio^quebrad» 

Y que ha de romperse presto* 
Señales son del Juicio ^ 
Ver que todos le perdemos,^^ 
Unos por cartel de mas , ^ 
Otros por carta de menos. 
Dijeron qne antiguamente. 

Se fue la yerdad al cielo : , 
Tal la pusieron los bombines. 
Que desde entonces nci| ka 

Tuelto. 
E^n dos edades vivimos 
Los propios y los ágenos ^ 
La de plata los estrauos ^ , 

Y la de cobre los nuestrqa* 
¿A quién no dará cuidado. 
Si es español verdadero , , 
Ver los hombres á lo antigno 

Y el valor a lo nu>derno?, . 
Dijo Dios, qiie comerla ^ 
Su pan el hombre primero 
Con el sudor de su cara | 
Por quebrar su mandami^to.: 
Y. algunos inobedientes , 

A . la vergüensE^a y i^l miedy , 
Con las pren4a9 d(^ su hoi|pr 
Han trocado los e^ctos. , 
Virtud y. filosofía . , * 

Peregrinan como .ciegos: ;^ 
£1 uno se lleva al otro , 
/ Jjl orando van y pidiendo. 
Dos polos tiene la tierra, 
Universal movimiento,, 
La mejor vida el fpvor, ^ 
La mejor ^ngre pl dinero* ^ 
Oigo tañer las campanas, r 



Y no me espanto, aunque puedo, 
Que en lugar de tantas crnces 
Haya tantos hombres muertos. 
Mirando estoy los sepulcros , 
Cayos mármoles eternos 
£stan diciendo sin lengua 
Quf no lo fueron sus dueños. 
¡ Oh bien haya quien los hizo^ 
Porque solamente en ellos 
De los poderosos grandes 
Se vengaron los pequeños! 
Fea pintan á la envidia : 
Yo confieso que la tengo 
De unos hombres que no saben 
Quien vive pared en medio. 
Sin libros y sin papeles , 



Sin tratos, cuentas ni cuentoiy 
Cuando quie/en escribir. 
Piden prestado el tintero. 
Sin ser pobres, ni ser ricos | 
Tienen chimenea y hueito: 
P^o los despiertan cuidados, 
ISi pretensiones ni pleitos. 
Ni murmuraron del grande, 
Ni ofendieron al pequeño: 
Nunca como yo, firmaron 
Parabién , ni pascuas dieron» 
Con esta envidia que digo , 
T lo que paso en silencio^ 
A mis soledades voy, . 
De mis soledades vengo. 



9. (£s de Zope de f^egaj 



Pobre Barquilla mia , 
Entre peñascos rota. 
Sin velas desvelada, 
Y entre las olas sola. 
I A dónde vas perdida ? 
I A dónde, di, te engolfas? 
Que no hay deseos cuerdos 
Cbn esperanzas locas. 
Como las altas na^es 
Te apartas animosa 
De la vecina tierra , 
T al fiero mar te arrojas. 
Igual en las fortunas, 
Mayor en las congojas, 
Pequeña en las defensas 
Incitas á las ondas. 
Advierte que te llevan 



A dar entre las roca^. 
De la soberbia envidia , 
Naufragio de las honras. 
Cuando por las riberas ' ^ 
Andabas costa i costa , 
Nunca del mar temiste 
Las iras procelosas. , 

Segura navegabas , 
Que por la tierra propia 
Nunca el peligro es mucho 
JL donde el agua es poca. 
Verdad es que en la patria 
No es la virtud dichosa^ 
Ni se estima la perla 
Hasta dejar la concha. 
Dirás que muchas barcas 
Coa el favor en popa^ 



i 



Saliendo desdíchadat 
Volvieron venturosas. 
No mires los ejemplos 
De las que van y tornan, 
Qae á muchas ha perdido 
La dicha de las otras. 
Para los altos mares 
"No llevas cautelosa 
"Ni velas de mentiras, 
"Ni remos de lisonjas^ 
¿ Quién té engañó, par quilla? 
Vuelve , vuelve la proa ^ 
Que presuiQir de nave 
• Fortunas ocasiona. 
¿Qué jarcias te entretejen? 
¿ Qué ricas banderolas 
Azote son del viento, 
Y de las aguas sombra ? 
¿En qué gabia descubres, 
Del árbol alta copa, 
La tierra en perspectiva 
Del mar iacult^s orlas ? 
¿En qué celajes fundas 
Que es bien ephar la sonda ^ 
Cuando perdido el rumbo 
Erraste la derrota? 
Si te sepulta arena, 
¿Qué sirve fama heroica? 
Qt^ nvaca desdichados 
Sus pensa^úentos logran. 
¿ Qj^ié importa que te ciñan 
Ramas, yerdes 6 rojas, 
Que en selvas de xorales 
Salado qesped. brota? 
Laureles 4e la orilla 
Solamente coronan 



Navios de alto bordo , 
Que jarcias de'ofo adornar 
No quieras que yo sea , 
Por tu soberbia pompa, 
Faetonte de barqueros. 
Que los laureles lloran^ 
Pasaron ya los tiempos, ^ 
Cuando lamiendo rosas 
£1 Céfiro bullía 
Y suspiraba aromas. 
Ya fieros uracanes 
Tan arrogantes «oplan í 
Que salpicando estrellas^ 
Del sol la frente mojan. 
Ya los valientes rayos i 
De la vulcana forja , 
En vez de torres altas 
Abrasan pobres chozas. 
Contenta con tus redes 
A la playa arenosa 
Mojado me sacabas; 
jPero vivo, ¿qué iqiporf^a? > 
Cuando de rpjp nácar 
Se afeitaba la aurora» 
Mas peces te llenaban 
Que ella lloraba aljófar. 
Al bello sol que adoro 
Enjuta ya la ropa , 
Nos daba ,una cabana 
La cama de sus bojasv 
Esposo me llamaba , 
Yo la llamaba esposa., . 
Parándose de «nvidia 
La celestial antorcha. 
Sin pleito , sin disgusto , 
La mu9i?te no» divorcia: 



I Ay de la pobre barca 
Qoe en lágrimas se ahoga ! 
Quedad ^obre la arena , 
Iniitiles escotas, 
Que no ha menester velas 
Quien a su bien no torna. 
Si con eternas plantas 
Las fijas luces doras, 
¡ Oh dueño de mi barca ! 
Y en dulce paz reposas , 
Merazca que le pidas 



25 

Al bien qne eterno gozas , 
Que á donde estas, me llere. 
Mas pura y mas hermosa. 
Mi honesto amor te obligue ^ 
Que no es digna victoria 
Para quejas humanas 
Ser las deidades sordas. 
¡ Mas ay qne no me escuchas I 
Pero la vida es corta: * 
Viviendo todo falta, 
Muriendo todo sobara. 



xo. fEs d¿ Zope de f^ega.J 



Para que no te vayas, 
Pobre Barquilla, a piqua, 
Lastremos de desdichas 
Tu fundamento triste. 
¿Pero tan grave peso 
Cómo podios sufrirle ? 
Si fuera de esperanzas 
Ko fuera tan difícil : 
Del viento fueron todaa 
Para que no te fies, , 

De grandes Océanos 
Que las bonanzas fingen. 
Halagan las orillas 
Con ondas apacibles, 
Peinando las arenas ' 
Con círculos sutiles. 
Serenas de semblante 

^^ 1 

jEngañan los esquifes, ^ -. . 
lugando con los reniol ' 
Porque no los avisen. 
Pero en llegando al golfo • . 
!No hay monte que se evaifim 



Al cielo maa gigante 
A donde tantos gimen. 
Traidoras son las aguas ( 
Ninguno se confie 
De condición tan £ícil 
Que á todos vientos sirve* 
Tan presto ver el Cielo 
A las gabias permite , 
Como que los abismos 
lias rotas, quillas pisen. 
Ta pobre leñó roio. 
Que tantos años fuisle 
Desprecio de las ondas 
Por Sciias y Caribdis, 
Es justo qué descanses y 
Y en este tronco firme 
Atado como loco 
Del agua te retires. 
No i^Yenlea nuevas tablar 
Ni al viento desafies , 
Que ruinas del tiempo 
Ninguna enmienda adn»it¿n. 



■<•*; 



i6 

Mteatras te cuelgo al templo, 
YictoriofO apercibe 
Para iojuatos agravios 
Paciencias inreircíbles. 
En la deshecha popa 
Desengañado escribe: 
Ifiognoa fuerza hamana 
jil. tiempo se resiste. 
Ko te anuncien las aves 
Tempestades terribles, 
Ifi el ver qae entre las ramas . 
▲irado el viento sil ve. 
Jfo admires los que salen , 
Ifi barco nuevo envidies , 
Porque le adornen jarcias 
T velas le entapicen. 
▲ climas diferentes 
La errada proa inclinen 
Las poderosas naíves 
De jpásares Felipes. 
Antarticos tesoros 
Alegres soliciten 
Diamantes orientales, 
Zafiros j amatistea* 
Las armas de las popas 
Con generosos timbres 
Los montes de agua espanten. 
La tierra opuesta admiren. 
T td de solo* el cíelo 
Cubierta no porfies 
A Tolver á las ondas. 
De quien «aliste libre; , 
Bufe abrasadas {Troyas^ - 
Siendo al furor de* Aquilaf 
£neas el sUeitcis' 
Y la>irtad AoquUfs; 



Cuando tu dtteSo y mió 
En esta orilla viste , 
Saliendo de las agnas> 
Salir á recibirme, 
Aun no mostraba el alba 
Sus candidos perfiles. 
Riendo en asucenas 
Llorando en alelíes. i 

Cuando a buicar regalos 
Eras pomposo cisne j 

Por las ocultas sendas 
Del reino de Anfitrite , 
No temias tormentas. 
Ni encantadoras Circes, 
Que ya para Sirenas t 
Era mi amor Ulises. 

Y aun me vieron á veces 
Sus cristalinas sirtes-, 
Biizano de las perlas .^ 

Y de los peces lince. r < 
¿Qué pesca no le truje 
Cuando la noche viste | 
De sombras estoi montes 
Que con mi amor ^ompitei^ ? 

Y no en luciente. .plata. 
Sino en tejidas mimbres , ^ 
Que donde vienen almas 
Son las riquezas viles, , 

No hay cosa enti:e idos pechopí 
Que mas el alma esti^e^ . 
Que verdades discreta^ 
En apmtncw siinplfs. 
Ya la le«ida Parca , , 
Que con ig*i»l pi« .mide f 
Los edífifW altos. . . { 

X'las cb9M» humildes,. 



Se la robó ¿ la tierra^ 
ir con eterno eclipse 
Cabrio sas verdes ojos^ 
Ya de los cielos Iris. 
Aquellas esmeraldas-, 
Que con el sol dtTÍden 
L.a luz y la hermosura y 
£n otro cielo asisten. 
Aquellos que tuvieron^ 
Riéndose apacibles y 
]L.a honestidad por alma, 
Que no el despejo libre; 
Ya de su yok no tienen, 
Que propiamente imiten 
Dulcísimos pasages, 
llios ruiseñores tiples. 
No sé cual fue de entrambos , 
bellísima Amarilis , 
T7i quien murió primero^ 
Ni quien agora ywet ' 
Presumo que .trocamos 
Las almas al partirte: 
Que pienso que -és' la tuya 
Esta que en mi reside. 
Tendido en esta arena 
Con lágrimas repite 
Mi Toz tan dulce nombre 
Porque mi pena alivie. 
Las ondas me acompañan, 
Que en los opuestos fines 
Con tristes ecos suenan , 
Y lo que digo dicen. 
No bay roca tan soberbia , 
Que de verme y oírme 
No se desbaga en agua , 

Se rompa j 3^ lastime. 



»7 
Levantan las cabezas 

Las Focas, y Delfines^ 

A las amargas^ voces 

De mis acentos tristes. 

No os admiréis , le digo ^ 

Que llore y que suspire 

Aquel barquero pobre,- 

Que alegre conocisteis. 

Aquel que coronaban 

Laureles por insigne. 

Si no miente la fama 

Que á los estudios signe, 

Ya por desdichas, tan tas, | 

Que le humillan y oprimen, 

De lúgubres cipreses 

La humilde frente cliíe. 

Ya todo el bien que tuve 

De verle me despide: 

Su muerte es esta vida 

Que me gobierna :y rige. 

Ya mi amado instrumento^ 

Que hazañas invencibles 

Cantó por admirables y 

Lloró por. infelices > 

En^e&tós verdes sauces 

Ayer pedazos hice. 

Supiéronlo barqueros, 

Enojados me riñen. 

Cual toma los fragmentos 

Y a unirlos se apercibe; 

Pero difunto el dueño 

¿Las cuerdas de que sirven? 

Cual le compone versos: 

Cual porque no le pisen 

Le cuelga de las ramas , 

transformación de Tisber 

a 



Mas yo que no hallo engaao 
Que tu hccmusura olvide ^^ 
A cnanto me dij<<rofi- 
Llorando . s>af ij^fíce. 
Primero qiieinie alegre 
Será po»fb}9 .unirse 
Este mar Alídi; Italia, 
y el TaJQ cdn. el Tibre. 
Con los corderos, mansos 
Retozarán Jos tigres , ^ . • 
Y fallará á Ja ciencia - -- 
La envidiftlque la sigue.' 
Que qujerO' 7)0: qiie iel 4lnia 
Llorando :se destile* 
Hasta que con la &nfSí 
£sta unidad duplÁqueL. i in.. 



i • • 



Que puesto que mi llanto 
Hasta morir porfíe, 
Tan dulces. pensamientos 
Serán después Feo ices. 
En bronce ^usf memorias. 
Con eternos buriles,. 
Amor, que no con plomo, 
Blando papel imprime. 
¡Oh luz que ule. dejaste. 
Guando será posible 
Que vuelva á .verte el alma, 
Y que esta Vida* animes! 
Mis soledades siente; 
; Mas ay 1 qué idonde vives 
De mis desex)s locos 
En dulce pasóte' ries. 



II. ("Es jdfí íope de Ve^a^J. 



I'i 






¡ Ay íokdadcs tristes . 
De mi qu«rida prerída^ 
Donde mé .esetMjlián s-olas 
Las ondas y las fieras!. . 
Las unas que espumosaS(» 
Píieve en las"peaa& siembran , I 
Porque parezcan! blandas^ •' , I 
Con mi dolor las ipeñas. < 

Las otras que bramando 
Ya tiemblan* la fiereza, 
Y en sus entrañas hallan 
El eco de mis quejas. 
I Cómo sin alma Vivo 
En esta seca arena? 
¿O cómo espero el día 
Si esrá mi Aurora mnerta ? 
¿ O pediré llorando 



f «- 



M 



' * La noche dfi>«<ii' ausencia^ 
^ Que pues. y^ viven juntas,; 
i\ Entrambas amaAesícan? 
> Pero saldtáñ^as'fiiiiyas, ; • 

Y no saldrá j»i estrella;. 
Que aunque 'de- noche salen, 
Padece noche eterna. ' . 
Alma Yei^us divina. 
Que día y .noche muestras 
La senda de la Aurora 

Y del mayor planeta ^ 
Por esta noche sola 
Le da la presidencia; 
Pues sabes que te iguala 
Su luz , y su pureza. 
Cubra f un c^sto iluto, 
Barquilla p_abre y y^rmii; 



I>e la proa á la popa 
"ÍTus jarcias y tus vela9: 
No ya cendal te \is»ta , 
Tí i te coronen fiestas, 
l\laritiinos hinojos, 
IVtas venenosa adelfa. 
ILtas juncias y espadañas, 
Que de aquestas riberas 
Con sus dorados lirios 
Tejidas orlas eran, 

Y los laureles verdes 
Secos tarayes sean : 
Lo iniitil de sus hojas 
Mis esperanzas tengan, 

Y rómpaste de suerte, 
Que parezcas deshecha , 
Cabana despreciada * 
Que los pastores dejap, 
"No ya por ]a mesana 
Tus flámulas pareacan 
Sierpes de seda el vientp, 
pe tafetán cometas. 

Tío de alegres colores , 
Sino de sombras negras, 
Las palas de tus remos 
Las ondas encanezcan. 
" ISo las desnudas Ninfas 
.Cuando la y^la tiemiaá^ ■ 
A laeml^reada quilha - 
Arrimen las cabezas. 
Desl^^os tiracanes ! 

Te sacj^uen y te vuelTan 5 
Pues yaí-la mar de España 
Les concedió li<íencia. * 
Vosotros^ -ó barqueros , 
Que en |iqu«»ta« aldeas 



^9 
Dejais Yuestrás esposas , 

-üermosas y discretas, 

Si obligan amistades 

A mis tristes endechas, 

En tanto que las olas 

Por estas rocas trepan , 

pues viven retiradas 

Las barcas y las pescas , 

Ayudad con suspiros 

' Mis lastimadas quejas. 

El que á la mar saliere 

Para que presto vuelva. 

Embarqúese en mis ojos 

Y la tendrá mas cerca, 
pl que estuviere alegre, 
Ni venga , ni me vea. 
Que volverá 4e verme 
Con inmortal tristeza. 
Cortad ciprés funesto, 

Y acompañad mi peaa 
Con versos infelices 
De miseras elegias. 

Y el que mejores rimas 
Hiciere a las exequias 
pe mi querida esposa ^ 
Tal premio se prometa. 
Aqui tengo dos vasos 
Donde esculpidas tenga 
La desdeñosa Dafne, 

Y la amorosa Leda. 
Aquella verde lauro, 

Y con las plumas esta /i 

Del cisne, por quien Troya '. * 
Llamó sii ¡fuego á Elena. 1- i , - 

Y dos redes lan jontias, ^ 

Que si sus nudos cuenta 



%0 

Podrá suspiros míos , 
Y yo del mar la arena. 
Sacarán las Náyades , 
Las Dridas y Oreas, 
Aquellas de las ondas. 
Las otras de las selvas, 
Las frentes que coronaa 
Corales y "verbenas , 
Para que doble el llanto 
Tan mísera tragedia. 
Ta es muerta , decid todos , 
Ya cubre poca tierra 
La divina Amarilis, 
Honor y gloria nuestra. 
Aquella, cuyos ojos 
Verdes, de amor centellas, 
Músicos celestiales, 
Orfeos del alma eran: 
Cuvas hermosas niñas 
Tenian como reinas 
Doseles de su frente 
Con armas de sus cejas. 
Aquella cuya boca 
Daba lección risueña 
Al mar 8e hacer corales , 
A el alba de hacer perlas. 
Aquella que nos dijo 
Palabras estrangéras 
De la virtud humilde, 
De la verdad honesta. 
Aquella, cuyas manos. 
De vivo azar compuestas. 
Eran nieve en blancura. 
Cristal en trasparencia : 
Cuyos pies parecían 
Dos ramos de azucenas • 



91 para ser mas lindas 
Nacieran tan pequeñas. 
La que en la voz divina 
Desafió Sirenas, 
Para quien nunca Ulíftes 
Pudiera hallar cautela. 
La que añadió al Parnaso 
La musa mas perfecta , 
La virtud, el ingenio, 
La gracia y la belleza. 
Matóla su hermosura, 
Porque ya no pudiera 
La envidia oir su fama 
Ni ver su gentileza. 
Venid á consolarme 
Si puede ser que sea ; 
Mas no vengáis , barqueros, 
Que no quiero perderla. 
Que si mi vida dura 
Es solo porque sienta 
Mas muerte con la vida, ' 
Mas vida que sin ella. 
Ya roto el instrumento , 
Los lazos y las oüerdas. 
Lo que la voz solia 
Las lágrimas celebran. 
Su dulce nombre llamo ; 
Mas poco me aprovecha 
Que el eco que me burla ^ 
Con mis acentos suena. 
Mi propia voz me engafia, 
Y como voy tras ella^ 
Cuanto la sigo y llamo. 
Tanto de mi se. aleja. 
En este dulce engaño, 
Pensaado ^[a^ xae espera; 



%t 



Salen del alma sombras 
A fabricar ideas. 
Delante se mp me ponen, 

Y yo con ansia estrema 
Lo que imagino abrazo 
Por ver si afecto enjendri*». 
Pero en desdicha tanta 

Y en tanta diferencia , 
Los brazos que engañab» 
Desengañados quedan. 
]Qué alegre respondia-y 
Dividiendo risueña 
Aquel clavel honesto 

£n dos esferas medias ! 

Y yo, su esposo triste, 
Al desatar la lengua , 
Cojia de sus hojas 

La risa con las perlas. 
Mas yá no me responde 
Mi dulce amada prenda, 
Que en el silencio eterno^ 
A nadie dan respuesta. 
De suerte sus memoria» 
En soledad me dejan. 
Que busco sus estampas- 
Por esta arena seca. 

Y donde tantas miro 
(¡Qué locura tan nueva i-) 
Escojo las menores 

Y digo que son ellas. 

Tío hay árbol donde tuvo 
Alguna vez la siesta , 
Que no le abrace y pida 
La sombra que me niega : 

Y entre estas soledades 
Con ansias tan esttecba» 



No miro sn retrato, 
Y muérome por verla : 
Que no pueden los ojos 
Sufrir que muerta sea 
La que tan lindo talle 
Pintada representa. . 
Lo que deseo buyo. 
Porque de ver me pesay 
Que dure mas el arte 
Que la naturaleza. 
Sin esto, porque creO| 
(Como me mira atenta) 
Que pues que no me habla ^ 
"No debe de ser ella* 
Pintóla Francelise ; 
De las paredes cuelga 
De mi cabana pobre : 
I Mas qué mayor riqueza ! 
Si alguna- vez acaso 
Levanto el' rostro á verla , 
Las lágrimas la miran , 
Porque los ojos ciegan. 
Mas no podrá quejarse 
De que otra cosa vean^ 
Aunque mirase flores 
Sin parecerme fea». 
Tan triste vida paso^ 
Que todo me atormenta: 
La muerte porque huye , 
La vida porque espera. 
Cuando barqueros miro , 
Cuyas esposas muertas , 
Que tanto amaron viva». 
Olvidan y se alegran , 
Huyo de báblar con ellos 
Por no pensar qne pnedsin 



Hac«r en mí los tiempos 

A su memoria ofensa. 

Porque si alguna cosa 

Aun suya me consuela y 

ir a pienso que la agracio 

y dejo de tenerla. 

Asi lloraba Fabío 

Del mar en las riberas, 

La vida de Amarilis , 

La muerte de su ausencia. 

Cuando atajaron juntas 



Con desmayada fuerza 
£1 coraaon las ansias ^ 
Las lágrimas la lengua. 
Amor que le escuchaba , 
Dijo: la edad es esta 
De Píramo y Leandro, 
De Porcia^ Julia y Fedra: 
Que no son de estos siglos 
Amores tan de veras, 
Que ni el morir los cura, 
!Ni el tiempo los remedia. 



lá. (^Del Romancero general J 



Cajas roncas, bajas plumas, 
Mal dorada la gineta, 

Y sin cifra ni blasón 
Las oHas de su bandera ; 
Jubón leonado oscuro, 
Calzón pardo , blanca cüera^ 

Y la gola barnizada 

Mas que su desdicha íiegrA^ 
Desavenidos soldados 
£n mal regidas hileras, 
£1 sargento dando voces 
Que marchen 6 se detengan ; 
Sale un capitán gallardo 
De donde el Taj.o se mezcla 
Con el mar, porque los suyos 
En el agua no perezcan : 

Y porque han de hacer jornada 
Cuando Jesucristo quiera, 
Desea en aqueste espacio ' 
Dar á su bajel carena. 

Este capitán que digo 
De casadaa y doncellas , 



Fue Galaor y Amadis, 
Amante y amado de ellas. 
Torreones y esperanza 
Fundaba sobre el arena. 
Sabiendo que el niño Amof 
IVo cono4ie á la firmeza , • 

Y que hoy tira puntas de oro, 

Y mañana tira flechas 

Con mas plomo y mas estaño 
Que hay en toda Ingalalerra. 
I Mal haya mi confianza 
Descuidada y altanera, 
Pues me trujo á tal estado , 
Que soy de amor plaza muerta! 
Yo reia con las niñas, 
Platicaba con las dueñas , 
Fiestas me hacian todas: 
¡Reniego de tales fiestas! 
Mesura hice á las unas, 
Y á las otras reverencia, 
Poniéndome cada tarde 
Esperanza y galas nuevas. 



Aliori^ plomas en ala. 
Después garzota derecha , 
Mí cuerpo sobredorado, 
Ancba liga, y justa media : 
Mi persona blanquecina 
Como una vira derecha. 
Con esto y con buena gracia , 
(Que cierto mi gi*acia es buena) 
Andaba favorecido 
Con mas cintas que una tienda, 
Cuando la varia fortuna 
Me puso llano por tierra. , 
Vinieron gentes estrañas. 
Graves, y de sabias lenguas, 
Galanes y aderezados 
Tanto que arrojaban perlas. 
Mandones , como en Cartago, 
£1 huésped fingido Eneas , 
Estos. con pasos en orden, 
Sombreros sobre las cejas , 
Mis solariegos amores 
Me roban, ¡mirad que ofensal 
Galanes da Meliona^ 



"todas las damas son muestras; 
Pero vivid con recato, 
No creáis palabras tiernas. 
Yo me vi blasonador, 

Y ufano , que no debiera : 
A saca-ruin jugaron 

Con otros por darme audiencia; 

Y agora como venistes 
Be adonde la gala reina , 
Juegan conmigo á lo mismo 
Por no perder mañaa viejas. 
Mejor saben hacer tiros , 
Que randas ni cadenetas ; 
A los que las dejan toman » 

Y á los que las toman dejan. 
Cansado efrtoy de suftir^ 

Y ellas de mis duras qnejás 
Debían de estar cansadas , 

Y quisieron gracia» nuevas* 
Esto dijo el capitan-y 

Y estando del pueblo cerca 
Alojóse y olvidó: • 
Desengañóse, y aoñega* 



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«4 



ROMANCES ANACREÓNTICOS. 



ié (bel Romancero general J 



s, 



Kcó Veims de mantillas 
A Cupido un dia de fiesta , 

Y luego al dia siguiente 
Manda que vaya á la escuela^ 
Que quiere la sabia Diosa 
Que á leer y escribir aprenda, 
Porque no piensa dejalle 
Otro mayorazgo ó renta: 
Que un alnado de an herrero 
¿Qué puede tener de hacienda? 
Porque, vaya loas contento 
Compróle eartilla nueva , 

T una cestilla en que lleve 
£1 ahnuerao y la meriendai 
Llegó á la escuela Cupido ^ 

Y dióle grande tristeza 
Ver azotar á un muchacho 
Porque la lición no acierta* 
£1 maestro está enojado, 

Y en la mano la correa 
A voces dice á los niños. 
Que la letra con sangre entra. 
Cumenzaron á leer. 

Cupido á trazar comien za 
Como poder deslizarse 
Antes que á dar lición venga. 
Pidió el astuto rapaz 
Para ir al campo licencia , 
Y en lugar de volver luego , 



Fuese en cas de la maestra ^ 
Do vido estar muchas niñas 
Sacando diversas muestras : 
Cual está haciendo randas ^ 

Y cual hace cadenetas : 
Cual está haciendo vainillas, 

Y cual labra castañuelas ; 

Y las que tanto no saben 
Labran lomillos y trenzas: 
£ntre las cuales estaba 
Una niña hermosa y bella , 
Que aunque era ^e poca edad, 
£n estremo era discreta. 
Labraba lisonjas de oro 

£n lo blanco de una rueda^ 
Que aunque fuera de Fortuna 
La tuviera asi sujeta : 

Y si acaso el oro falta, 
Un cabello suvo enhebra, 
Que del oro á sus cabellos 
Ko hay conocer diferencia. 
Embelesóse Cupido 

£n mirar tan gran belleza, 

Y si acaso quiere hablar, 
De si le desvia y. echa : 

Y como el niño es burlón, 
Burlas comenzó con ella, 
La^ maestra que lo vido 
Echóle la puerta fuera; 



Porqne sabe qtie sns borlas 
Suelen ser pesadas veras ; 
T no qniere que eñ su casa 
Desgracia nunca acirezca. 
Cupido se fue á*la suya ,. 

Y á su madre pide y ruega 
Le envié siempre á labrar, 

Y no le envié á ia escuela. 



La madre cfue condcid 
Del pie qiie el niño cogea, 
Con una banda morada 
Los ojos le ciñe y venda. 
Quiso dalle un nudo ciego 
Que desataile no pueda; 
Que por esperiencia sabe 
Que amor por los ojos entra. 



a. (^Del Romancero general) 



Poso Venus á Cupido 
Un rétulo en las espaldas f 
Por si acaso se perdiese 
Le puedan volver á casa. 
Dice el blanco pergamino 
£n unas letras doradas : 
Este niño vive en Chipre, 
En la calle de las Damas: 
Hijo es de Vulcano berrero, 

Y de ia Venus berrada : 

£1 que lo hallare lo vuelva, 
Que buen hallazgo le manda. 
Con esto á la escuela fuese 
Con una cesta de palma. 
Donde llevaba el almnerzo 

Y la cartilla llevaba. 
Sentóse con otros niños 
Sobre la dorada aljaba, ^ 
Una flecha por puntero 
Que apenas el papel rasga. 

Y sobre dar la lición 

JMal sabida y no estudiada. 
Azotóle &u maestro 
Con una cuerda de lana. 
£1 niño con el enojo 



No se fue derecho á casa; 
Mas con otros rapacillos 
Se fue á pescar á Is playa ; 
Donde faltándoles cuerda. 
De los cabellos arranca 
Algunas doradas hebras, 
YNde dos en dos las ata. 
Uno de ellos quita luego 
£1 regnilete a su caña , 

Y echando al agua la cuerda, 
No pesca en dos horas nada. 
Cayó en ello el mas discreto, 

Y prometió si le daba 

La mitad del primer lance, 
Le prestaría dos cañas: 
Asi le fue prometida, 

Y puesto el cebo esperaba. 
£n este tiempo dos Ninfas 
Que en sus cristales nadaban. 
Viendo los rubios cabellos,. 
£1 cabo de ellos desatan , 

Y las perlas que traian 
Una prende y otra ensarta. 
Sienten los niños el peso , 

Y el lance entre los dos sacan: 



%6 

Y ea esto el niño tardóse 

Y la noche escura baja. 
Andaba después llorando; 
Llévanle derecho á casa 
Por las letras conocidas 
Donde su madre le aguarda. 
Azotarle quiere Venus: 

El replicaba : ya basta , 
Madre mia , que el maestro 
Me azotó por la mañana. 
Que se pierda, un niño, madre, 
T^o es maravilla tan alta , 
Que también se perdió Elena 
Por interés de una rama< 
Pues £lena se perdió 



Por unas manganas falsas , 
No es mucho que por las finas 
Perdido una hora me traigan. 
Mas si agora no me azota. 
Le diré un ardid y maña 
Para pescar corazones. 
Que ya tan raros se hallan. 
Sepa , madre, que no pesca 
Anzuelo á quien cebo falta : 
Ponga dinero en la flecha, 

Y podía pescar las almas. 
La madre viendo el consejo, 
Azote y mano levanta,^ 

Y desde entonces no pesca 
Menos que con oro y plata. 



3. (^Del Romancero general J 



Por los jardines de Chipre 
Andaba el niño Cupido, 
Entre las rosas y flores 
Jugando con otros niños : 
Cual trepa por algún salce « 
Presumiendo buscar nidos ; 
Cual cogiendo el fresco viento 
Por coger los pajarillos ; 
Cual hace jaulas de juncos. 
Cual hace palacios ricos 
En los- huecos de los fresnos 
Y troncos de los olivos; 
Cuando cubiertas de abejas 
Halló el travieso Cupido 
Dos colmenas en un roble 
Con mil panales nativos. 
Metió la mano el primero 
Llamando á los otros niños f 



Picóle en ella iina abeja, 
Y sacóla dando gritos. 
Huyen los niños medrosos $ 
El rapaz pierde el sentido ; 
Vase corriendo á su madre , 
A quien lastimado dijo: 
Madre mia, una abejita 
Que casi no tiene pico, 
Me ba dado mayor dolor 
Que pudiera un basilisco. 
La madre que lo conoce, 
Vengada de verle herido 
De cuando la hirió de amores 
De Adonis que tanto quiso , 
Medio riendo le dice: 
De poco te admiras , hijo , 
Sieijido tii y esa avecica 
Semejantes en el pico. 



4* C^el Komancero generahj 



»7 



Llegó á uDa venta Cupido 
A la mitad del invierno , 
Las alas tudas mojadas , 
Roto el arco, y muerto el fuego. 
Viéndole tan destrocado 
Dijo él bueno del ventero: 
Hermanito, no hay posada; 
Pique-, que cerca está el pueblo. 
Bien quisiera su venganza 
Ponella luego en efecto; 
Mas como se vio sin armas > 
Probó palabras y ruegos. 
Dijole como era hijo 
De la bella Diosa Venus , 
A cuyo cetro y corona 
Todo el mundo está sujeto. 
Mas como la cortesia 
Jamas cupO en bajo pecho ^ 
Haciendo burla del niño 
Responde con menosprecio: 
I^ara ser hijo de Reina 
£1 trae bellaco pelo; 
Y aquí no hacemos nada 
Por amor, y sin dinero. 
Sopa y si tuvo poder. 
Que ya se pasó aquel tiempo 
Cuando cantaban sus triunfos 
Con discantes á lo viejo: 
Cuando por ver á su dama 
Iba el otro majadero 
Hecho pez á media noche 
INadando de Abido á Sexto; 
Aunque mejor que tanta agua 
Fuera una azumbre de añejo^ 



Y echarse en su cama a nado , 

Y saliera salvo á puerto. 
Aunque en medio de las olas 
Halló de su mal remedio , 
Pues bebió tal parte de ellas, 
Que apagó de amor el fuego. 

Y íambien el otro bobo 
Del Babilónico suelo ^ 

Que porque halló roto el manto, 
Rompió con su espada el pecho: 

Y luego la necia Tisbe^ 
Añadiendo yerro á yerro , 
Se mató, queriendo echar 
La soga tras el caldero. 

Y si no ve aquestas cosas , 
Sepa que es porque está ciego: 
Desa tápese los ojos, 

Verá la razón que tengo. 
Cupido entre aquestas burlas 
Fue las veras conociendo, 

Y de aquí adelante puso 
Tíueva ley y otro uso nuevo: 

Y es tan discreto , que tiene 
Menos costa y mas provedio» 

Y también manda á las damas 
Que en su amor hagan concierto, 

Y que tengan sus medidas 
Conformes á cada precio. 

Y que al amante que diere 
No le envíen descontento, 

Y al que no diere , le «digan 
Lo que le dijo el ventero: 
H ermaníto , no hay posada ; 

P íque, que cerca e»tá el pueblo. 



a8 



5. CDel Romancero general.J 



Amedrentado Cupido 
De los acotes de escuela , 
Huyó porque oyó decir 
Que entran con sangre las letras. 
y Tiendo que de su casa 
Le despide Ja maestra, 

Y por pescar en la playa 
Su madre azotarle quiera, 

Y en los jardines también 
Xe picaron las abejas, 

Y que no le dan posad» 
Por llegar pobre á la venta , 
Sintiéndose despreciado 
Sin habilidad ni renta, 
Determina de tomar 
Oficio que le entretenga. 

Y siendo amigo de dulce, 
Que es el blanco á donde asesta, 
Como era niño y rapaz 
Aficionóse de nieblas. 

Hizo un ce$til|o de palma: 
Quien cesto de palma lleya, 
Con el juego de ventura 
Encima de la tableta. 
£1 arco puso por asta , 

Y uiia flecha por saeta> 



Gritando suplicaciones 
Quien á suplicar sujeta. 

Y viéndole tan bonito. 
Llamáronle de una reja 
£1 interés y una dama , 

Y el niño con los dos juega. 
Jugó el interés de mano, 
Que en todo la mano lleta ; 

Y echó la suerte la dama , 

Y ella tira la moneda. 
Anduvo Cupido azar 

Que no «cierta suerte buena.. 
Por ser incierto su juego í 

Y su pérdida muy cierta* 
Dentro de pequeño rato 
£1 interese le pela, 

Y dando mate en perder, 
Vino á rematar la cesta. 
Tomó el interés el arco, 
Quedó con la palma y fleclia. 
Con que para mas reinar 

Fue su ventura deshecha. 

Y dándote, como dicen. 
Con la cesta en |a cabeza , 
Triunfando de sus despojos 
Hace y deshace ía guerra. 



6. (De Ídem,) 



Topáronse en una venta 
La Muerte y Amor un dia , 
Ya después de puesto el sol, 
Al tiempo que anochecia ! 
A Madrid iba la muerte , 
Y el ciego amor á Sevilla ^ 



A pie, llevando en los hombros 
Sus caras mercaderías. 
Yo pensé que iban huyendo 
Acaso de la justicia , 
Porque ganan á dar mutrte 
Entrambos á dos la vida. 



T estando los dos sentados, 
Amor á la muerte mira ; 

Y como Ja vi6 tan fea, 
No pudo tener la risa ; 

Y al fin le dijo riendo : 
Señora , no sé qué os diga ^ 
Porque tan herniosa fea 

Yo no la he "visto en mi vida. 
Corrida la muerte de esto 
Puso en el arco una vira , 

Y otra en el suyo Cupjdoi 

Y hacia fuera se retira. 
Con un lanzon el Tentero 
De por medio se metia , 

Y haciendo las amistades , 
Cenaron en compañia. 
Fuéles forzoso quedarse 
A dormir en U cocina ; 

Que en la venta no habia cama, 
Ki el ventero la tenia. 
Los arcos , fiechas , y aljabas 
Dan á guardar á Marina , 
Una moza que en la venta 
A los huéspedes servia. 



Aun no ha biea amanecido, 
Cuando amor se despedía , 
Sus armas al huésped pide, 
Pagando lo que debia. 
£1 huésped le da por ellas 
Las que la muerte traía: 
Amor se las echó al hombro, 

Y sin mas mirar camina. 
Despertó después la muerte 
Triste, flaca, y desabrida, 
Tomó las armas de amor, 

Y también hizo su guia. 

Y desde entonces acá 
Mata el amor con su vira 
Mozos que ninguno pasa 
De los veinte y cinco arribfti 
A los ancianos , á quien 
Matar la muerte solia, 
Agora los enamora 

Con las saetas que tira. 
Mira cual está ya el mundo 
Vuelto lo de abajo arriba ; 
Amor por dar vida mata ; 
Muerte por matar da vida» 



7>i (Del PMnancero general.) 



Liceoeta pide Cupido 
A Venus» su madre amada , 
Para entrar en unas fiestas 
Con los mocos de Granada. 
Dícele .* Mlkdi», deseo 
Tirarme cuatiio.^ ^eis cañas 
Con los francos Bencerrajes, 
Y con Mnia el de Daraja. 
Morico, á la$ caña» , 



Pasa al amor con ellas las en- 

trañas. 

Por ver si al brazo temidp 
Las adargas vandeadas 
Hacen igual resistencia 
Que suelen hacer las almas. 
Venus le responde : hijo, 
Salido de mis entrañas , 
De qae te huelgues me huelgo; 



3o 
Con tu gusto me regalas. 
K las cañas , moro , 
Rompe al amor el arco y fie- 
chas de oró. 

¿ Piensas que es alcanzar nidos 
Saber traer el adarga , 
Y apercibilla á aquel tiempo 
Que el contrario desembraza? 
No pienses que en los jardines 
De Chipre entre flor y ramas 
Andas con los otros niños 
Tejiendo bellas guirnaldas. 
Morico , á las cañas , etc. 

Siempre Jo tuvistcs, madre, 
Darme respuesta pesada , 
Al tiempo que de mi gusto 
Llevo las velas hinchadas. 
Llevo tres caballos negros. 



Uno turco y dos de España : 

Los de España para el juego, 
Y el turco para la entrada. 
A las cañas , moro , etc. 

De Bernardo el castellano 
Llevo la lanza y adarga ^ 
Con que en la de Roncesvalles 
Rompió á los doce de Francia. 
Concluyo con que sin duda 
l)Ie veréis en Vivarambla, 
Donde estará mi persona 
Fuerte , bizarra ^ y gallarda. 
Morico, á las cañas, 
Pasa al amor con ellas las en- 
trañas. 
A las cañas, moro, 
Rompe al amor el arco y fle- 
chas de oro. 



8. fDel Romancero general. J 



Entre unos tajados riscos 
Que casi el cielo sustentan, 
De do el sol mas tarde parte^ 
Y á do mas temprano llega; 
Tan escabrosos que de ello» 
)Jn árbol solo no cuelga > 
Cuyas cuevas y resquicios 
Son de los venados cuevas; 
ílri medio de nn* campo raso , 
Sin verdura ni 'arboleda , • 
A la sombra de una encina 
Seca, sin ramas *,' j' hueca j v 
Está Luéindo paísáíi'do 
Una calurosa sí Jsta, 
Burlándoí« de íCupido , 



De su arco y de ^üs iflecbas. 
Diciendo : niño ^ á jtii madre 
Que te empañe ,• y que te en- 
vuelva ; 
Que'tió es razón que los niños 
Con los hombres se entremetan. 
Porque* ¿ no ves j^isegueauelo , 
Que «i t« tapan'yrrvsendan , 
Es pé^á jugar contigo - 
A lagallinilla ciega 'I— 
I Qué es d« mi nS>e}á>dó' y poder? 
¿Ytft'poder, ína^do* y fuerza? 
Deja4 ]a& fledias J ^' arco 
Antes que te de|e0 ellas. 
Dejóte Alcida, f ámí ■ 




_J 



Por no temerte me deja ; 
Mas buÉlgume , que esta jn 
Acabo coniigo y ella. 
Tí i{ue viviré conteoto 
£[itre estos riscos j peñas; 
Pues cuando pacdas, no es tanto 
Que llegues acá á Jas sierras, 
£staado en esto Lncindo , 
"Volvió á la mano derecha, 
Porque lo estorbuba un rio 
l)e no proseguir «us quejas. 
Tió lidiando sus dos mansos , 
Como se topan j encuentran 
Por ciertos celos ciiu»adu* 



3i 

Del amar de anas ovejas. 
Turbado dice el pastor : 
¿Ay amor, basta qué llegasf 
Ahora digo que eres Dios , 
Pues ni á los buenos no dejas. 
Perdona mi libertad. 
Pues solo pequé en la lengua, 
y es grandeza perdonar 
A quien te lo pide y mega. 
No uses de hoy mas tus burlas^' 
No hagas burlas ni veras: 
Y pues me ha olvidado Alcida, 
Haz que á su memoria vuelva. 



g. ( Del Romancero general.J 



A:quel monstruo hnmauo ] 

Que el aire volando rompe , 
INiao tierno y delicado 
Para quien no lek'onoce. 
Fuego que parece hielo, 
Oroque parecrcobre^ 
Tirano de libertades, 

Y libertad de traidores. 

El que no perdona á Reyes , 

Y el mayor Ráy detvs Uombces, 
IVI en o 3 preciando la tiécTA, 
Hirió al mayor de los Diotes. 
A Júpiter en su cielo . 

Con su -flecha eoaaarók 
De la bija de Agenur, 
ET Rey del Líbano raonte^i 
Orilla el fenicio mar 
Bajó al suelo, y transformóse 



En el pías gallardo toro 

Que vio Jdrama en su bosquo. 

De la «olor del jacinto 

El cuerno tuerce y compone, 

Que. al sol pudieran ser rayos 

Que estaba en el tauro en- 

La frente remolinada, 
L^' piel de color de bronce, 
Como esmeraldas los ojos . 
La naiie ancba y confonne. 
lioca abierla y corlo cuello 
Que con arrugas encoge; 
£lanco el cerro como armi&o, 
El aspecto humilde y oable. 
Las armas del Rey por hierro, 
Ilna - eoro n ada torre. 
Aunque en el alma del loro 
Se estampa deEurupa el nombre. 



Ella corre por la playa , 
Que entre sus doncellas corre: 
£1 toro Dios se le ofrece , 
La luz y el engaño esconde. 
£1 toro pace y contempla 
Los dos orientales soles. 
Paciendo la verde yerba 
Donde ella las plantas pone. 
£uropa al toro miraba ^ 
Manso, humilde, alegre, y viole 
Rumiando sus pensamientos 
Entre la yerba que come. 
Quiso allegarse atrevida: 
Llegó eerca , y espantóse. 
El toro como es astuto > 
Por asegurarla echóse. 
Ella entonces con un puño 
De verde yerba llamóle; 
Que a veces es la muger 
Mas atrevida que el hombre. 
El. toro tomó la yerba, 
y porque el alma la goce y 
Guardóla entera en el pecho * 
Por esperanza y favores ; 



Que U parte de animal 
No permite que la toque; 
Porque quedándose verde , 
A su tiempo diese flores. 

Y lamiéndole las manos , 

A sus pies se humilla y pon» 
Tanto, que á la ninfa obliga 
A que los cuernos le tdlne. 
Con deseo de subir 
(Para virginal muy torpe) '. 
¿ Derribarásme ? le dice: 

Y el toro que nó, responde. 
Probó su domestiqueza 
Con una vara de roble , 

Y viéndole estar tan quedo 
Encima subió y picóle. 

£i Toro muy poco á poco 
Al mar se llega de un golpe , 
Entre las ondas se arroja , 
Sin que sus agnas le enojen. 
Rindióse el agua a su fuego : 

Y al fin pasé á Creta , donde 
Gozó aquella que dio á Europa 
Con el suyo inmortal nombre* 



Gomo rosa , qne nace 
En el jardin cercado, 
No sujeta al arado , 
Ifi al ganado , que pace, 
puyo primer aumento , 



I o C). 



El sol , el agita , el viento 
Crece, cria y halaga, 
Con cuya vista paga 
Del dueño amado el celo , 
A quien' promete el cielo 



O Desde este número 10 hasta el Sd incíusiye son Eróticas de 
Villegas. • 



L 



De piedad cada dU 
Cristal que la rocia ; 
Que mientras no es tocada 
Crece su lozanía , 
"Y es de todos amada; 
Mas si en agena mano 
Pierde el lustre lozano , 
ir á desdecir comienza 
Lia nativa yergüenza, 
Al paso ,ue ^samada, 



Viene i ser de<ideñada, 
Asi la Virgen l)eilay 
£n tanto que es dpnpell^ 
Es de todos querida , 
Con el alma y tá'Vída: . 
Mas cuando se Vé'fálta 
Be dignidad tan alta , 
Si busca quien la quiera^ 
£s mas aborrecida 
Que ponzoñosa fiera. 



aa. 



♦ •■• 



i: 






IZ. 



Di-vide esos claveles, 
Jilas dulces que las mieles > 
T mas que los panales , 
Divide esos corales ; 
Que juntos á los míos 
Harán parar loa rios 
£n ^ue triste me anego; 
Harán templar el fuego 
Que consume mis venas; . 
Harán cesar las penas , 
Que me alteran la calma ; 
Jlarán vivir un alma, 



Y morir mil pesares : 
£a pues, iio'te pares,- 
Lydia , que solo un beso 
Darlo , no es gran escesp : 
T si ac&só pensares , .' ' 
Que el darlo ba de ser cabla 
Para engendrarse' pausa- 
£n tu amor, y en el mió > 
£s grande desvarío; 
Porque un deleite es cebd. 
Que atrae con gu^to nuevo. 



» -. 



• ^ 



la. 



Yo yí ^pbre un toipillo 
Quejarse un paj arillo , . 
Viendo su nido amado, 
De quien er£^ caudillo, 
De un labrador robado. 
Vile taix congojado, , ; ;.; 
Por ta> jm^^vmk^^(^/,: 
J^ jm^Qi^^.afTriei^p^. 



n. 



K .4. 



Para que al cielo santo 


rip 


t. 


Lleve su tierno llanto, "^ 


* 




Lleve sú triste aéenta! 


.li . 




Ya con triste Vrmónia , 


: > 




'- Esforzando el intento , 




r 


Mil quejas repetía; 


r 




Ya cansado callaba , ' 




\ . 


Y al nuevo sentimlenté 

.• 3 ... : 


'm^ 





34 
Ya sonoro Tolvíai 

Ya circular volaba, 

Ya rastrero corría , 

Ya pues de rama en ra,ma 

Al rústico seguía, 

Y sallando en lá gr^ma. 



Lleguen esos rubíes 
Con que graciosa ríes y 
Bella Lydía , á mi boca , 
Pues amor los- provoca , 
Y espárzanse sus mieles , 
Como esparcirlas dueles : 
Lleguen, que an^iorio' quiere; 
'Amor que saña y biére; ' 
Amor, hijo de Marte, 
Que reina en tod^ párxé; « 
Amor que si atosiga y 



» • ' » I • • • 



'En tanto, que ^1 cabello, 
Resplandeciente y bello 
Luce en tu altiva frente , 
Be cristal transparente , 
Y en tu blanca mejilla 
La púrpura que brilla; 
La púrpura, que. al, labio 
Ko quiso hacerle agravio, 
Goza tu abril « íirusíía, 
En esta edad tran<jiiila; 



> . 



Parece que decía : 
Dame, rústico fiero, 
Mi dulce compañía : 
Y á mi que respondía 
£1 rústico: No quiero. 



i3. 



r. 



Luego cura y mitiga ; 
A f ñor y niño gracioso, 
Que con fuego amoroso 
Kos hizo en todo iguales.^ 
Lleguen pues tus corales. 
Lydia , i quién le acobatda ? 
I No ves que si se tarda ' 
Un puntó, un Solo instante 
Tu regalado beso, ^> 

Perderás un amante, ' 
Y yo perderé el seso? 



i4. 



Coge,' coge tu rosa, 
Muchacha desdeñosa , '* 
Antes que menos viva 
Vejez te lo- prohiba.' * « ■ u- 
Porque si te rodea, 
Y en ti su horror emplea , 
Quizá lo hará de suerte , 
Que llegues á no verte ^ 
Por no verte tan fea. 



i . ' íj 



i5. 



Lydia, Amor y yo estando^ 
jO dulce y claro día!' 
Cogiendo tiernas flores i 



La beldad contemplando 
De aquella que alii Via ; ' '' 
£n smsTarioa colorea ^ f 



)5 



Sentí nuevos olores 
Derramarse' en mi alma; 
Sentí dichosa calma 
Esparcirse en mis venas; 
T libre de las penas , 
Que hasta allí Amor tiranOi 
£a sujeción eterna , 
Obró con llama interna 

Y con ingrata mano. 
Lydia amoi'osa y. tierna , 
Embebecida estaba : 
Amol*, que la miraba 
Con señas que me hacía 
Mis ánimos movía , 

Y al hecho me llamaba. 
Yo de Amor incitado , 
Por íin de mis congojas , 
£n sus mejillas rojas 
Libre mi boca añado: 
Ma» eHa que u^rpado 
Su néctar yi6 sabroso ,' 



Y en el trance forzoso 
Su clavel en mi iabio y 
Por vengar tal agravio 
De Amor la flecha tomay 
Con que las almas doma > 

Y asi vengar iútenta 
Esta suave afrenta: 
Pero Amor que la mira. 
Piadoso á mis querellas y 
0irió sus carnea bellas 
Con la indomable vira. 
Lydia bañada en ira , 
Viendo rotos los bronces 
Que imaginó inmortales^ 

Y con la esfera iguales , 
Dijo : pierda la vida 
Quien vive inadvei^ida^ 
Niño , de tu centella» 
Quedando desde entoncef 
Ella de Amor herida, 

Y yo de amores délla. 



16. 



Miraba Lydiü iiténta 
Las áóres que le ofrece 
Su Jarditi heredado , 
Cujros^pies humedece 
EV cristal 'desatado ' 
De una fuente sedienta : 
Amor, que solo intenta 
D^rle algunos pesares ^ 
En unos colmenares, 
Principio áeitéñMó," " 
Cení Rgeros talares ^ » ' 
AtJ^obar fne sus nriélés:' 



Las abejas crueles 9 ^ 
Movidas del engaflo, 
A gozar la venganza 
Sin ninguna tardanza 
Con puntas de diamantes 
Se aprestan susurrante» *r * 
Mas viéndose burladas ^ 
Unas se vuelven luego 
A sus dulces moradas, 
Otilas con vago juego- 
A gustar k>s licores 
De las nati?«» ñort$ , 



D« «<jit^»t« iiiicaQ bando 
UttAiUauui truvieíai 



Se llega á Lydia herrooaa , 
Y pensando que e% rosa 
La boca le atraviesa. 



17 



Tras llttTiaa manantiales , 
Grandes como mis males , 
Contra cuyas cprrientes 
Tío hay márgenes ni puentes, 
Con suma bizarría 
£1 Verano venia , 
Ta purpurando flores , 
ya liqí^idando fuentes, 
IjOS tiernos ruiseñores 
Vo lloraban la pena 
De ProgujB y Filomena; 
Que sus gemidos graves 
Ya son cantor suaves. 
Los gilgneros pintados ^ 
Según salen vestidos , 
Por prados son tenidos; 
Y los prados pintores^ 
Según salen bordados , 
Por gilguerof y prados» 
Los vientos ya mejores;^ ; , 
A las aves brindan<lo^ . 
Las hacen ir volando» 
Los claros arroyuelos» . . 
Que con grillos de yelos^ 



■ 

Sin poder ser movidos. 
Estaban detenidos, 
Con vengativa prisa 
Cuajando dalce risa , 
Alegres se desatan, 

Y hasta el mar se dilatan^ 
La Venus Citerea 

Se pule , y hermosea , 

Y vibrando el diamanta 
De su apacible vista , 

Los ánimos conquista , 
Del Jiipiter tona n te. 
También llena de olores 
Lydia , que es mis amores « 
Lydia , que es mas señora 
De los campos que Flora, 
Sale por mas honrarte, 
Verano, á visitarte, 
Dando á tu suelo rosas ; 
Con sus plantas hermosas^ 

Y con su dulce aliento ; 
Mil vidas á las cosas, \ 
y mil almas al víeo^. 



x8. 



Lydia, un beso me dbtef 
Yo celebré el esceso: 
Pedí luego otro bfso, 



T dallo no jqtrisiste, 

¡ Ay! di, ^qné pretendiste |f ( 

Caando asi lo oegaate? " ( 



>-■,-• >- 



¿Áeaso inagttiaste 
Qae de Venus la gloria , 
Tanto al mundo notoria ^ 
En un beso consiste? 
Ten, Lydia, pues memoria , 
Cuando en aras del lino 
Al Ídolo divino 
Del Amor^ que adoramos, 



I Olí qvté dulce y sabroso 
Le ds al alma tu beso, 
Lydia > del lustre hermoso! 
Parece que á tu boca 
Confino un panal toca; 
T á mi , cuando la beso , 
Qnt no me toca el seso. 



Con mayores- deleites , 
Que un tiempo el Sibarita, 
Tm vives y yó bebo : 
Pues yo beba , y tti vivas ;^ 
Poique aquel intervalo , 
En )que el gusto se brinda , 
Es Ae mas importancia 
Ope el resto de la vida. 
Si la gula ncí hubiera , 
^Para qué eran fos dias 
t)el planeta guisados 
fyie con guadaña pintan ? 



Al so« áe Ibs castañas , 
<}ue sallan en el fuego, 
^c|ta vino I mucbaisbo, 



Victimas ofrescamos, 

La glande diferencia 

Que hay de nn beso á este 

paso; 
Y sabrás de esperiencta , 
Que Amor nunca es escaso 
Donde hay correspondencia. 



19. 



Uno aolo me has dado, 
Y uno me has ofrecido ; 
Hagamos por cumplido , 
Pues hemos comenzado , 
Oh muchacha avarienta ; 
Tii quedarás contenta , 
Yo quedaré pagado. 



20. 



Todo fuera tristezas , 
Todo melancolías , 
Como al fin de quien come 
Sus hijos y sus hijas. 
Aun si se los bebiera 
Mil disculpas tenia , 
Por ser mal que se aumenta 
Cuanto mas se ejercita. 
Tii pues cura -del pavo 
Que vino de las Indias, 
Que vino- vendrá luego 
Para mi desde 'Esquiviáa. 



ai. 



Beba Lesbia, y Jnguemot. 
Siquiera el Capricornio 
Tire lanzas dé yelo^ 



tfi. 



38 
Blal agüero á cásadot^ 
Buen auspicio á solteros. 
Enemigo de Baco , 
Cuando estaba en el suelo, 
Destrozándole vides , 
Rumiándole sarmientos , 

Y agora no tan dócil , 
Que no procure vernos 
Aguados con mil aguas , 

Y helados con mil yelos. 
Yo apostaré , mi Lesbia , 
Que si le diese el cielo 
Poder en causa propia ^ 



Que Aos biciese. jreriños. . 
¡Oh cómo el insolente 
Diera fin al vifiedo, 
Y juntamente en Darro 
Con todos los sedientos I 
Porque daños mayores 
Se le siguen al cuerpo , 
Beber ti^s aguas. Tajo , 
Que echarse en las del Ebro^ 
Pero ya que los astros 
Mejor que esto lo hicieron,^ 
Echa vino, muchacho, (. 
¿eba Lesbia, y juguemos* | 



aft. 



Aquellos dos verdugos 
De las flores y pechos , 
£1 Amor > y la Abeja , 
A un rosal concurrieron: 
Lleva armado el muchacho 
De saetas el cuello , 
Y la bestia su pico 
De aguijones do hierro. 



Asi te den los cielos 
Dicha en Igs pretensiones^ 
Tengan za en los agravios, 
Victoria en los amores ; 
Los gua^tos^se te cumplan,, 
Los bienes se te logren , 
£l año te dé frutos , 
T todo pase en flores; 
Desacredite tarde 
£1 tiempo tus "verdores; 



ii< 



£lla va susurrando^ f 

Caracoles haciendo, 

Y él criando mil risas i 

Y cantando mil versos^ 
Pero dieron venganza 

* Luego á flores y pechos i ¿ 
Ella muerta quedando , j 

Y él herido volviendo. ^ 

f 
a3. . 

V 

"Ni el cierzo los enere. \ 

IXi el euro los agosté; \ 

Asi del viejo padre 
Mitigues los rigores, 
£1 alma le diviertas 

Y el seso le trastornes ; 

I 

' Trasiegue sus tesoros 

En galaS'.que ie:eo]3i^>ret ' 

Y sean sus perúes^ 

Las hebi;as que jte sobren ; ( 






J 



Las hebras qne han servido 
De sogas á mil hombres , 
Gastando de ser Iphis^ 
Porque eras tii de bronce ; 
Asi, discreta Nais, 
£1 Záfiro remoces 9 
Volviéndole á fragancias . 
Al liempo que él las borre^ 



39 



Y|i de los altos montes , 
Las encumbradas nieves ^ 
A valles hondos bajan 
Desesperadamente. 
Ya llegan á ser ríos 
Las que antes eran fuentes , 
Coiridas de ver mares 
Los arroyados breves. 
Ta las campañas secas 
Empiezan á ser verdes, 
Y porque no beodas , 
Aguadas enloquecen* 

^^n medio del silencio 
Ciando la Ursa corre 
IPeloz hacia la mano 
J^e la estrella Boótes ; 
¿luando el piadoso sueño 
l^sparce sus licores , 
Suspendiendo el trabajo 
De los cansados hombres^ 
i^mot á mis umbrales 
|.legó acaso una^i^che. 



Y ñi el Can del Estío» 
Que arroja mil calores , 
Te lata desde el cielo, 

O muerda desde el monte : 
Que acabes de decirme 
Tu gusto en dos razones; 
Porque el verano viene, 

Y es bien que me acomode, 



a4- 



Ya del Lyceo monte 
Se escucha^n los rabeles, 
Al paso de las cabras 
Que Tityro defiende. 
Pues ea , compañeros , 
Vivamos dulcemente, 
Que todas son señales 
De que el verano viene« 
La cantiqíplora salga , 
La citara se temple^ 

Y beba el que bailare, 

Y baile el que bebiere» 



i5. 



Y llamando & las pudrías 
Del sueño despertóme. 
¿Quien es el atrevido^ 
Airado dije entonces. 
Que á tales horas llama , 

Y al que duerme interrompe? 
Abre, piadoso huésped, , 
Las puieit^s , me tesponde.y 

Y deja el.|api^doy amigo. 
Que mi lUl^ar te pone^ 



Porqae Éof pii mücliaclió 
Que aiído.tod^ la noclié 
Perdido^, por ser ciego , 
y helado, por ser pobre. 
Yo movido á sns ruegos 9 
T amigable í sus ^ócés, 
Las puertas abrí luego , 
Porque entre el que las rompe; 
Cuando yí un niño ciego 
Al modo de los dioses , 
Con alas en sus hombros > 

Y en su carcait arpones. 
Subile á mi aposentó , 
Encendí inis carbones , 
Enjugué Sus cabellos, 

Y apagué sos temblores* 



Su^ mdnos eon las miis 
Le apreté , y él entonces ^ 
Viéndose redimido 
Del hielo y sus rigores. 
Probemos 9 dice, el arco. 
Por si el nervio se encoge} 

Y estirando la cuerda 
El pecho atravesóme. 
Lueg<> con mil risadas 
De mi casa salióse , 
Diciendo al despedirse : 
Huésped , queda á los di<lies; 
Pero primero advierte , 

Que tras hacer tal golpe, ^ 
Mis arcos quedan sanos , , 

Y tií con mil dolores. ' 



a6. 



La rosa de Cupido 
Juntemos á L jeo , 

Y della laureados 
Bebamos y juguemos ; 
La RosUf que á las flores 
Es suave ornamento, 

Y del verano alegre 
£1 cuidado primero^ 
La Rosa que á los diosei 
Es deleite , 7 poí^esto 



Amada palomilla^ 
¿De donde, di^ ó á ¿otide 
Vienes con tanta priesa, 
Vas con tantos blbrei ^ 



De rosas coronado 
Danzas sigue el de Venus. 
Haz pues, ó padre Baco, i 
Que de rosas compuesto, 

Y de lyra adornado. 
Me reciba tu templo. 
Suaves daré olores , 
Suaves diré versos, 

Y juntos yo y mi dama 
Suaves bailaremos. ^ 






a7 



¿ Pues á ti qqé te importa? 
Sables, que Anacreonte - 
Me envía á su Batilo, 
Señor de todo el orbe; 



\ 



( 



4i 



Que Qoüno por un bymncí 
Me emancipó Dione, 
Kombf <Sme por su page , 
Y él por tal recibióme. 
Suyas son estas cartas y 
Suyos estos Renglones, 
Por lo cual me promete 
Libertad cuando torne. 
Perd yo no la quiero ^ 
Ni quiero que me aborre; 
Por^e ¿ de qué me sirve 
Ands^ cruzando montes ? 
¿Comer podridas yacas , 
"Ni pirarme en los robres? 
A m% pues me permite 



El mismo Anacreonte, 
Comer de sus viandas , 
Beber de sus licores; 

Y cuando bien brindada 
Doy saltos voladores , 
Le cubro con mis alas ^ 

Y él dulce las acoge. 
Su citara es mi cama , 

Sus cuerdas mis colchones, 
£n quien suavemente 
Duermo toda la noche. 
Mi historia es esta , amigo; 
Pero queda á los dioses , 
Que me has hecho parlera 
Mas que graja del bosque. 



a8. 



Asi como Niobe 
Se transformó en peñasco , 

Y Progne en golondrina 
Que luego fue volando ; 
Yo también en espejo 
(¡Hiiiésenlo los hados!) 
Muf^rme jü querria , 
Porffue me estés mirando ; 

Y meQO en vestidura 
Poi ser de ti tocado, 

; 
; 

"^ Si alargarse pudiera ^ 
Huestra vida con oro. 
Sin duda le buscara 
P^r un munido, ó por otro; 
T^asi luego á la muerte 



Y en agua cristalina , 
Por caer en tus manos. 

I Oh quién ungüento fuera 
Dulce , suave y blando , 
Por ungir los secretos 
Al lecho reservados ; 
Collar de tu garganta , 
Faja de tu regazo , 

Y luego zapatilla 
Porque me estés pisando! 



a9' 



En el dia forzoso 
Le diera una gran suma 
Porque volviera el hombre. 
Pero ya que es vedado 
Hacer del hado logío, 






4t 
¿ De qué ftirre el gemido » 
De qaé sirve el sollozo ? 
También si inescusable 
Es la vida del Orco , 
¿l^ara qué las riquezas. 
Para qué los tesoros? 
Pues ea, venga vino, 



Al Amor descuidado 
Cogieron las Pimpleas, 
T con grillos de flores 
Al Decoro le entregan. 
Luego para el rescate 
La misma Citerea 



Sin limite ea , mozo 5 
Dame, dame la copa. 
Que quiero , quiero darme 
A furia tan sabrosa. 
Furias tuvo en un tiempo 
Orestes y Alcmeonta, 
íT uno , y otro , verdugo 
Fue de su madre propia. 
Pero yo que de nadie 
Soy homicida agora, 
Quiero , quiero entregarme 
A furia tan sabrosa. 
Furias tuvo en un tiempo 
Hércules y Bedcia , 



Amada golondrina , 
Tii vienes cada ua ano;, 
T tratas de tu oído 



Que me salte a los ojos , 
Que entre mis camar^as^ 
Quiero hacerme beodo: 

Y también la muchacha 
Con risadas y gozos , 

Y déme mil abrazos 
Que yo le daré otros. 



5o. 



Previene muchos dones, 
Y da grandes riqueza)». / 
Pero cuando lo libre, { 
Tenga por cosa cierta^ 1 
Que Amor tarde se arrai|ca 
Si á ser esclavo empieza. { 



3i- 



Que el ifíteo arco 

Y la aljaba destroza : 
También las tuvo Ayax 
Blandiendo la famosa 
Espada del Troyano , 

Y el pavés de siete hojas^ 
Pero yo con la taza 

Y con esta corona. 
De flores adoi;nada, . 
Que ciña mis garzotas; 
1^0 con arco ifítep, 
r^i espada cortadora , 
Quiero , quiero entregarme \ 
A furia tan sabrosa^ > 



32. 



Solamente el verKiiou ' 

Tú siempre en el iavitrno ^ / 

l^aestro paia dejando^ . { 



All^ te tas í Méfifis 
T al Nilo egipciaco: 
Pero el duro amor mió , 
Viniendo mas despacio, 
Bn mi pecho hace nido. 
Sus hae^os empolla ndot 
Aquí pues, ya Cupido 
Sale de pelo malo, 
Y aup saca aJgunos pollos ^ 



Agf ra qa($ soa^e 
T^ace Ja primavera, 
¿ No i|es como las gracias 
De ro^as mil se llenan ? 
¿No Tes como las ondas 
Del apeho mar , quietas 
Aflojan los furores , 
Y amigas se serepan ? 
¿ TSo ves como ya nada 
£1 ánade 9 j empieza , 



Viejo soy, mas á todos 
Los n^os con ser viejo, 
Escedjb en la bebida, 
Baila|hdo asas ligero. 
MisJgustos son las danzas, 
Mi i>áculo es el cuero; 
Qq¿ mi derecha mano 
No^conoce otro cetro. 



Amor entre las rostos> 
No^ recelando el pico 
Dekina , que allí volaba , 



Í3 



Qne bullan ya piando ; 
Y apenas los mayores 
Empollan otros , cuando 
Nacen terceras crias 
De aquellos empollados; 
¿Pne$ qué de mi se espera, 
Si tengo amores tantos, 
Que la roas suelta lengua 
No es bastante á esplicallos? 



33. 



La grulla á visitarnos, 

Y el sol a barrer nieblas? 
Los trabajos del hombre 
Ya lucen , y ya medran ; 
La vega paic gramas. 

La oliva flores echa; • 
Las cepas se coronan 
De pámpanos qne ejendran, 

Y de buUentes hojas 
Los campos y alamedas. 



34. 



¿ Deseas tener guerras ? 
Qne te hagan buen provecho , 
Y a mi dame, ronchatiho , 
£1 brindis de Lyeo ; 
Ser¿ por lo beodo , 
Pues lo soy por lo viejo. 
Brincando entre las danzas, 
Retrato de Sileao. 



35. 



Abeja saU<í herido; 

Y luego dando al vienta 

Mil dolorosos grit«a, ; 



44 

En busca de su madre 

Se fue cual torbelHiio. 
Hallóla , y en su gremio 
Arrojado , esto dijo : 
Madre, yo vengo muerto : 
Sin duda y madre, espiro ; 
Que de una sierpecilla 
Con alas vengo herido , 
A quien todos abeja 



£1 marido de Venns 
En su lemnia herrería , 
Mientras de acero fragna 
Las flechas que Amor tira ; 
T mientras Citerea 
Artificiosa aplica 
Dulce miel á sns hierros , 

Y Amor amargo acibar; 
.Vuelto ya de la gaerra , 

Y vibrando la pica , 
£1 belicoso Marte 
Burlaba de sus viras. 



Con el Verano alegre. 
Que es padre de las flores , 
Casemos á la rosa , 
Que es ámbar de los dioses ; 
Xa rosa^ que es suave 
Delicia de los hombres, 
Ornato de las gracias ^ 

Y beso de Dione; 

Xa rosa , que á poetas 
Argumento es conforme, ^ 

Y á las h armanas a««va - 



Llaman , y es basilisco* 
Pero Venus entonces 
Le respondió á su niño : 
Si un animal tan corto 
Da dolor tan prolijo , 
Los que" tú cada dia 
Penetras con tns tiros , 
¿ Cuánto mas dolorosos 
Que tu estarán, Cupido F 



36. 



Pero entonces el ciego , f 
Haciendo puntería. 
Haz , dice , pues , examen » 
Si gustas desta mia. / 
Recibióla el guerrero ^ 
Como quien no la estimé , 

Y Venus qne alertaba ^ 
Soltó luego la risa. ^ 
Mas repitió gimiendo : , 
Quita , Cupido , quita ^ 

Y vuélvela a tu aljaba, ' 
Que no quiero tu vira. 



37. 



Del cabalinb monte^ 
La rosa y que es amable 
Al brazo que h. coge. 
Por mas que se defienda 
Con espinas de bronce; 
La rosa finalmente, 
Que suave responde, 
Al tocar, con halagos f 
Al oler, con olores ; 
La qne solemnes fiestas 
Espléndida ecmipone; 



( 



j 



Pero donde ella falta 

¿ Qaé adoróos hay que sobren ? 

De rosa »on los dedos 

Del alba entre arreboles, 

Y de rosa los brazos 

De las Ninfas del bosqae; 

L*a misma Citerea j 

L.a feíDspedera de Adonis , 

De r0sa ba merecido 

Mil dtulos y nombres: 

La ro^a pues medica 

De sii| ages al hombre, 

T al hecho ya cadáver 

Libra de corrupciones: 

Opónese á los tiempos, 

Y en-^cjez uniforme 

Despyle aquellos mismos, 

Que en juventud , olores. 

Pero va de su origen. 



4S 
Pues fíie de sos loores, 

Y a quien la edad Yenera , 
La antigüedad abone. 
Cuando con las espumat 
Mezclados los vigiares 
Parieron a la Venus, 
Tan dulce como dócil, 

Y el curado cerebro 
Del soberano Jove, 
A Palas , que preside 
Armada entre escuadrones. 
Del s^no de la tierra 
Nació la rosa entonces, 
Que acudió con su néctar, 
La turba de los dioses : 
De cuya mata luego, 

Tan dulce como noble, 
Nació tu planta , Baoo , 
Que '€(s néctar de los hombrei. 



38. 



A mejorar la vendimia 
Salieron Filis la bella , 

Y Aiyor, y Baco , deidades , 
Uno ^o uvas, y.oiro en flechas. 
Las gracias tres desceñidas 
Vaif'con las ^inf»^ (Compuestas, 

Y #itre las ^ra^ del..guftto 
La^lascivia. y, la. beUeza. 

¡ i¿f Dios^ cuánwdulce camin^, 
Eétre la poifipa spbefb^a.^ 
L% tigre I ¡ ^»l baya Gelio , 
Quien roas pagare en la aldeai 
Toma el ^spm^ner^. d/í? rua^ , , 
D^ me la parda .mantera , 
íj^^b amor^ coa ser corteíano , 



Ya canta toscas endechas. 
jAy, si me permite el cielo 
Lleggr^ á dondb ine;veas, 
Con cuanto guato al trabajo 
Daré, muchacha ^ ibís fUfirzas! 
Por tres labradores diestros 
(El alma se fia en elk») . • 
Trabajaré sin danaavma, • 
Como yo présenle os ^teiiga4 
¡Oh cuántas cepas j viudaif 
Serán por mis tnattos hechas. 
Cuando caigan sos^ifcimot 
Desde «l.cuchiMoá la cesta} 
Usar «eeiones villanas 
Ko lo tendré por afrenta | 



46 
Que el sol las usó en Anfriso 
Entre las vacas y ovejas. 
¡ Qué poco le aprovecharon 
Sus astutas diligencias, 
"Ni el duloe son de su lira , 
!Ni el oro de sus madejas I- 
Con'.ra la pasión del alma 
Nada valieron sus yerbas , 
Que ai arte de medicina 
Venció de amor la saeta. 
Del gran mayoral Admeto 
Trató las anchas dehesas, 
Llevando el zurrón al lado 
Con la lira y la merienda. 
Tejiendo mimbres estaba 
Mientras las vacas le dejan , 
Y de la leche esprimida 
!Natas cuaja , y queso encella. 
^Oh cuántas :veces la hermana 
Le vio , bañada en vergüenza^ 
Con el beeerro en los brazos 



» I. 



Subir las ásperas ciiestas ! 
¡Y cuántas veces los toros , 
Cuando él cantaba en las pe£as, 
Interrumpieron sus voces 
Con bramidos de fiereza ! 
Y ni por eso olvidaba 
La dulce imagen de aquella , 
Que por ser laurel sin alnm' 
Le dio la suva á sus huelfes. 
Desmayado en su 'memoria, 
O pensativo en su idea, " 
Tal vez pagaron las vacal' 
Su descuido y negligencia, " 
Animo pues al tral>ajo ; 
Saca el gahado á la vega I 
Llévale al agua en paciendo , ' 

Y al redil cuando anocheifca ; 

Y sepa el Ainoir eii ambos, 
(Yo en mi' vi fia, y tti en tu selva) 
Que un labrador, y un vaqiici'Q 
Sirven mas, cuando mas penan. 



I 



Las Tuellas de los ciel6s- 
Regidos delBIoíietas, * >i « 
Sustenjtadiisfd^'^es, ^^' 

Adornados» de lestrellas , 
Dan al '.lu>ihbve eordura >> ' 
^ la nuig^fibelieasay 
Al caBjKpo »v«rde r^a 
De flores.y ^e-^yerbas 5 
ILias impedidas «guas"- ' ^ "^ -ihi.'^ 

Redímenosle "cadtenast' " '^^'^^'-^ 
Loi vieatofi de liuhtoddft,)' ^ ' ^ 
^s m4rff^4e tormailaf^ ^¿ ^ 






t > t II 






Las Iras alteradas 
Reducen áeínlétás,-^ ' " 
Los odios á'^áViíistades , 
Las batallas a treguas } 
De las ekifej^Médádés 
Salud hacen peifectaV 
De los trabajas '¿Afid> ^ 
De las' fláqneíiaá itíctJia r ; \ 
Solo álí^ no híaii podido y •/•' 
Barísiiba'GHéfera;' ' * *' "^-^ 
Las vuélták délos cl^ók ' ' * 
Torcerte, ¿ttó* 'ser ttiélta$i' * ^ 






^ 



ÉMfe 



^^ 



47 



ROMANCES AMOROSOS PASTORILES. 



X. (RomQikero genenUJ 



D. 



.( 



tas cabellos» ingrata, 
Aunque ios gané por fuerza , 
Asi se enlazó xni alma 
Com<^ si tú me la dieras.-. 
Imaginabas y Señora , 
Que tu dorada madeja 
De su valor perdería 
Si yo adorase sos hebras« ' 
La mañana dciSan Joan,- . 
Cuando se cogen las yerbas,- i 
Te tí de verde eñ la villa 
Que fue esperaoza de quejas. 
Desvíeme 4«tH8> OJOS, * •> ' 
Y temiefúJK»>ina9itu'aus«neia,' 
Mis deseos ne tornaroú • 
A tu prision.y á'mis penas. > 
Chsa4a^ dama hermosa ,- > ^ ' 
Pues en tu memorial ^enia- >>*: 
Amoy con las brasas suyas. 
Mis lormeotos por ofrenda^ 
Si ck Kiselo el bumilde 
La #icaj£e ao' desdeñas i 
y q^w' jF fnÍD^> tu» crueldades - 
y «ncidaáídé^ini' paciencia^ > ' 
170^ pÍ4Ío>qae de tu.^almat . -. 
Me des cualesquiera preodaají 
Qaélas que tengff recibfiy 
Eso mi alma t^ ruega. ' •^'> '^ 
¿ Sf ar^ :pov qué quero ' ^ 



f < \> A 



Meterme en dibujos , 
INi sufrir, cacada,* 
Los desprecios tuyos ? 
I Por qué he de ser ncoio ^ 
Como lo son muohos ^ 
En buscar requiebros 
De un año d&(:upso? 
Ya el amor hidalgo 
Se volvió en tribuno ; 
Cuidados se.conlpranj 
yéndeasé desciüdoe. 
La malicia grave-: ,• 
Que reina ei% elmuaido , 
Enseña á las. hombres 
A vivir al usOb*-. 
No soy yo , Señora* y 
Tan blanco .y .taín rabio , 
Que por lindo^ pueda 
Pretender tu bulto \ 
^\^ .m por ricos dones , 
Que son fuertes chuzos , 
Porque á Dtos^dd cielo 
Son todos mis jotfocv 
Eres arrogante \ 

Mirarás en pantost i 
Si en .verte me^alefro « 
O si me demudó.- : 
Querrás ^fncfmil nbdiesí' 
L tilojado ó «DÍnto^ 



« I 

I) 



'I 



4« 

Tus rejas me hablen 
Que son hierros duros ; 
Que sil ve tres Tec^s, 
Mostk-ando que acudo 
Al incierto plazo 
A que Amor me trujd; 

Y al darme recaudo 
O billete sU^ono , 
Llueva tu fregona , 

Y yo quede isucio; 
Que á tu dueña comppe 
Antojos y. junco,- 
Porque vuelva humano 
Ese pecho turco:} - 
Que vaya á la iglesia, 

Y quede sin pulsos , - - 
Al ver que le hablan 
Don Sancho y Dcui Hugo ; 
Que mis coplas: sean 
Tróvelas dejCuzdo >. « ■ 
Flores de esperanza « 

Y de olvidos fruto« 
Mejor me parece 
Que mis altos hnmos 
Perfumen Jas aras* 



Y estampas del vulgo, 
Qu&con pecho bronco 

Y lenguage bruto. 
Sea yo el tercero 
De treinta segundos. 
Con descarte de otros 
Jugare mi escudo, 
£ntren en baraja 
Octavios y Julios. 
Madrugue mi dama 
Como yo madrugo; 

Y en siendo de;BOchc, 
Cace como buho. 
Viva el desengaño , . 
Pues Gon él me purg« 
De agravios palentes 

Y celos confusos..; ^ •- * 



J 



/ Y tii , mas altiva 



í 0.^1/ 



Que. palma, de. pnño,' 
Vuélvete á ti^ tiH!>tio\ > 
Y á Dios. que: me .mudos 
Contra desdijchado«i r. . 
Todo corre turbia; . : . 
Lo faciL me valga , 
Pue^JQ IpjnU biWOw >( 



> 1^ 



a i {Romúncero g^menal*) 






•1 < 



De la flom^da oír toza 
Pe una haya borci Filis ' 
j5n propio nombris, y abajo 
Olvido pone^p]F:espcibe: 
To sola poBgd la mano. 
Que tii la ocasión pusiste; 
Desden y olvidóte borran ; 
^uera Filis, pneii no yive* 



i ^ 



Hoy, nombre, teideseiüpeñt 
De la^.deud» eniqíiéiestimBle: 
Quitóte Albai^.'ideiínlníay V 
No es moduo ^uó yo:iek{i)ti^* 
M^s fiel eres 9 ve^e.'haya^ k 
Que fuella, mano, 'que, vislef 
£n este tosep papeL . ; ^ .' : . y 
^cribir mi j[ido|bee^trtttea y 



£a ti pareció mi nombre, 
Y ea Albano fue ioyisible ; 
Eres haya , y de mi alma 
Adivino agüero faiste. 
Vuelve tu corriente luego, 
Tajo, atrás, que asi dijiste: 
Atrás volverá sns agnas 
Primero que jo te olvide. 
¿Porqoé tantas esperanzas, 
Aibano , al viento esparciste ? 
De caballero te precias ; 
Pero villano anduviste. 
De la que engañas me pesa , 
Si fé y palabra le diste : 
Haz, Amor> que con olvido 
Tan villana fé castigues. 



49 
¿Qué tigres te dieron leche? 

Que ese rigor es de tigres : 

A aquel Ulises pareces , 

Que engaño tal es de Ulises, ^ 

Mayores cosas emprende 

Que aquesos hechos civiles, 

T engañar a una muger 

"No son hazañas de Aquiies*. 

A Dido parezco yo, 

Tii al cruel hijo de Anquises ; 

Que si ella hospedó al troyano. 

Huésped del alma te hice. 

Dejóle en prendas la espada , 

Tu dejas memorias tristes : 

Huyó por el mar Eneas , 

Tú con mi esperanza-huiste. 



3, (Es 4e Lope de V^tgaJ (*) 



Cuando las secas encinas, 
Alamos y robles altos. 
Los secos ramillos visten 
De verdes hojas y ramos ^ 
Y las fruptiferas plantas 
. Con mil pimpollos preñados. 
Brotando fragantes flores 
Hacen de lo verde blanco. 
Para pagar el tributo 
Al bajo suelo, ordinario 
Natural de la influencia 
Que el cielo les da cadaa^o; ' 
T las secas yerbezuelas 
De los secretos contrarios ^ 



Por naturales efectos 

Al ser primero tornando , 

De cuyos ve'rdes renuevos 

Hacen mil colores varios , 

De mil distintas flores 

Que esmaltan los verdes prados; 

Los lechales cabritillos 

Y los -corderos balando. 

Corren á los alcaceles , 

Ya comiendo, ya jugando: 

Cuando el pastor Albano suspi^ 

rándo 
Con lágrimas asi dice llorando: 
Todo se alegra, mi Belisa, ahora. 



I ■ ■ H 



O Se huaeata de la muerte de su esposa. 



/ 



Solo tu Albano se entrUteée y 

llora. 
Los romeros y tomillos, 
De cayos floridos rampt 
Las fecundas abejuelas 
Sacaa licor dulce y claro ; , 
y con la mucha abundancia 
Su labor melificando 
Hinchen el panal nativo 
Del poleo tierno y blanco j 
De cuyos preñados huevos 
Los hijuelos palpitando 
Salen por gracia divina 
A poblar ágenos vasos; 
Las laboriosas hormigas 
De sus proveídos palacios , 
Seguras salen á ver 
El tiempo sereno y claro; 
Y los demás animales , 
Aves , peces , yerba o campos, 
Desechando la tristeza 
Todos se alegran ufanos. 
Previniste tiempo alegre; 
Mas triste el. pastor Albano 
A su querida Belisa 
Dice, el sepulcro. mirando: 
Cuando el pastor MbapO suspi- 
rando , etc, 
Belisa, señora mía, 



Hoy se cumple justo un año 
Que de tu temprana muerte 
Gusté aquel potage amargo. 
Un año te ser vi enferma, 
¡Ojalá fueran mil años! 
Que ansi enferma te quisiera 
Contino aguardando el pago. 
Solo yo te acompañé, 
Cuando todos te dejaron; 
Porque te quise en la vida, 

Y muerta te adoro y amo. 

Y sabe el cielo piadoso 
A quien fiel testigo bago. 
Si te querrá también muerta 
Quien viva te quiso tanto. 
Dejásteme en tu cabana 
Por guarda de tu rebaño, 
Con aquella dulce prenda 
Que me dejaste del parto; 
Que por ser hechura tuya 
Me consolaba algún tanto, 
Cuando en su divino rostro 
Contemplaba tu retrato : 
Pero duróme tan poco , 

Que el cielo por mis p^a'dos 
Quiso que también siguiese 
Muerta tus divinos pasos* 
Cuando el pastor Albano , ete. 



4* C^el Romancero general,) 



Cuando el riguroso invierno 
Desnuda las verdes plantas 
Be sus flores , y enriquece 
De nieve , yelo y escarcha. 



Contempla Aurelio tm pastor 
De su pastora las causas , 
Que por favor suyo han sido 
Dulces, tiernas, regaladas. 



Y en un momehio en el alma 
Los celos tocan áfue^^ 

Y las inetnorias ol arma. 
Revuelve en su haqúlde pechp 

La fe de 9i^s esperanzas. 
Haciéndola por defensa 
Castillo , torre y alcázar. 
Haciendo alarde de todOf 
De favores y palabras, 
De rebato acuden todos 
Pesden, olyido y mudan^a^ 



f en un momento , ele, 

£1 tiempo breve y alegre, 
Que cuando esperan te alarga^ 
Le favorece, diciendo: 
Sufre, padece y aguarda^ 
Mas los fieros enemigos 
Le envisten y sobresaltan , 
Para acudir á la presa 
Temor, recelo y desgracia. ' 
Y en un mqmento^ ele* * 



5. fDel Romancero general J 



£n ana fam^^sa playa , 
Que está á vista de Pisuerga^ • 
£n el valle que sus ondas . ;- 
Adornan , ciñen y riegan \ 
De laxük parte el ancho río, 
Déofra Ja ribera amena, 
A €{n\en mil hojosos olmps 
Abrazan, labran y cercan ; 
Lavan sus troncos arroyos, 
Que descienden de un^ sierra 
Como trozos de cristal ^ 

Entre la me^^da yerba. • ; 

Pues en este sitio ba)>itan, . , 
Yolviendociejo. su 'tif rra, . } 
Copia de Ninfas herifiosas ., > 
Consagradas ^tMinefiva. 
Llegóse un soJemne* dia , ' ^ ^ 
Para el vaIJe.^l^re fiesta, .- . ., 
En qne estasf vírgenes juntas; '\ 
Al divino P4n, celebran. -^ C. 
Vienen las gcP^S«al,templO! /, 
De la% cerchas #14e|is. * • . > 



T de las vírgenes voces 
Los ecos dukes resuenan ; 
Que con varios* instfumentoi 
£n iguales corpa puestas. 
Privan de Dioaes- «il cielo 
Y de Faunos á. :la$ selvas» 'i 
Cuando el rojo Apolo sube .i 
Casi en medio de sn esfera ,- 
Sacien do los verdes ramos ^ 
Al suelo mil sombras bellas , 
Por la parte dond0 bañan 
Mas corrientes las praderas , 
Batiendo los flacos remos 
Llegó á la playb desierta 
Aurelio pastor, jque un tiempo 
Celebró el nombi;e ide Celia ; t 
Aunque ya.4 f^e^asia' tiene 
Pqr J^ertad. d6t)iUS .penas , 
Üinfa deesta^ «onsftgfadas , 
A quien, las. demás respetan 
Por ser henaosa.en estrémo $ 
Como en. esMremo: discreta» 



5i 

Finge que ra di naerificio 
El pastor, y es solo á y ella; 
Porque de adoralla vÍTe, 
Aunque ningún premio espera. 
Ligada á un pequeño tronco 
La pequeña baroa deja, 
T con pre&urosos pasos 
Al hermoso templo llega, 
Al tiempo que su Gelasia 
La voz á una liai^pa concierta , 
Mezclando las blancas manos 
£n las sonorosas cuerdas. ^ 
Tan suavemente canta, * > 

Que tras sus acentos lleva 
A quien la oye los sentidos , 

Y el alma á quien iá ¿esca. 
Detiene su curs9 el rio^ ' ' 
Para Apoto bu carrera ; 

Que aunque Hay en'el cielo voces 
Esta lo traeá la tierra. 
Está suspenso: «I pastor, 
!Ni sabe si* duerme 6 vela ; - 

Y no es mucho, que á los díoses' 
Suspende, admira y eleva. 
Hasta que dejaniio el harpa, 
De cantar ia ffinfa deja 
Unos versos qtte su Aurelio 
Compuso para hs fiestas ; 

£1 cual volviendo en su acaerdó. 
Los ojos puestos en etha ^ 
Dice con la voz^del al día ' ^ 
Lo que en el alma contei¿i^la« * 
Gelasia, drñna esposa, 
E9tremo>fi^ de belleza, ^ 

Belicario dé mil gustos | 
Oráculo de mb peiM t 



Kacida para mi gloriW 
Y por fin de mis qiíérellás; 
Muestra, dó mostró el que piíedei 
Alivio al poder que encierra. 
Si como tienes memoria 

r 

De mis venturosas prendas , 
Pues con tu voz las publicas > 
De mi mesín'6 la tuvieras^ 
Ái de mi no te Olvidares 
Gomo no te olvidas de ellas; 
Si te acordases del árbol 
Como del fruto te acuerdas ; 
Si el guardallas en el pecho, 
A quien todo el mundo pecha, 
No es mas porque son ya tuyas 
Que porqué van de mi leti^ ; 
Si como á ellas las estimas 
A mi me estimas y precias , 
¿Qué bien puede darme el hado 
A quien este bieri no escéda? 
Mas tente, mi pensamiento , 
Que es demasiada soberbia 
Querer llegar con tus ala) 
Do ningún humano llega. 
Básteme por paga justa 
£1 ver mi (>e1asia bella , 
Celebrar con voz del cielo 
Cosas que lio soii de tierra. 
Con esta Vivo contento 
En mis penosas tormentas , 
Si las que son por hervirte 
Se pudieran llamar penaí. 
Dijo, y la Halberdotisá 
Echando la génle"(uera. 
Acabado el sacrificio, 
Cerni del templo' las puertai.' 



Prosigue %n cnt%6 el rio, 
Yuelve Apolo á su carrera , 



Las ninifai'a sus estaaciat, 
Y él á su barca ligera. 



Si 



^. (De Zope de FegaJ 



Amada^ pastora mía. 
Tus descuidos me maltratan y 
Tus desdenes me fatigan | 
Tus sinrazones me matan; 
A la noche me aborreces 

Y quiéresme á la mañana ;• 
Ya te ofendo á medio día. 
Ya por. la . tarde me llamas. 
Agora dices que quieres, 

Y luego que te burlabas; 
Ya ríes mis tibias obras, ' 
Ya lloras por mis palabras. 
Cuando te dan pena celos, 
Estás mas contenta y cantas; 

Y cuando estoy mas segvro, 
Parece que. te desgracias. 

A mi -amigo me maldices ^ 

Y á noii enemigo me alabas; 
$i no te veo me buscas , 

Y si te busco te enfadas. 
Partime una vez de ti, 
liloraste mi ausencia larga; 

Y agora que estoy contigo 
€k>n la tnya me amenazas. 
Sin mar, ni montes en medio y 
Sin peligro ni sin guardas , 



Mar, montes y gvardat tienes 
Con una palabra airada. 
Las paredes de tu choza 
Me parecen de montaña ; 
Un mar en llegar á vellas, 

Y mil gracias tus desgracias. 
¿ Cómo tienes en un punto 
£1 amor y la mudanza? 
Pero bien le pintan niño, 
Poca vista y muchas alas. 

Si Filis te ha dado celos , 
£1 tiempo te desengaña ; 
Qne como ella quiere á uno , 
Puedo por otra dejalla. 
Si el aldea lo mormura , 
Siempre la gente se ensaña ; 

Y es mejor que tú me quieras, 
Aunque ella tenga la fama. 
Con esto me pones miedo , 

Y me celas y amenazas. 

Si lloras, ¿cómo aborreces? 

Y si borlas, ¿ cómo amas ? 
Esto Belardo decía 
Hablando con nila carta , 
Sentado ab pie de un. olivo 
Que el dorado "fajo baáfr. 



7. (7)el,Romi»aeer0 genérate 



Corrientes aguas del Tormei, Verdes floridas riberas, . 
filanca arena celebrada^ Foscas f»c|iles de^ogtta clara. 



54 
A do|ide el bUneo alhelí | • 

T la vioifta morada, 
Rosas , lirios ^ madreselva , ^ 
Mil varias yerbas esmaltan i 
Bajos coposos alisos, 
frayes, juncos y parras. 
Sauces , álamos y fresnos 
Apacibles sombras causan ; 
T las av.es vocingleras 
Con suave tono cantan 
La fama que hacéis al Betis 
Y cuanto el .gran Tiber baña. 
Para mis ovejas fuistes 
Licor que su sed mataba, . 



Pasto sabroso. lás yerbas, 
Qué os cercan y os acompañañi 
Kecreábame con veros, 
y alegremente os gozaba : 
Pasaba mi alegre vida 
Con Filis , pastora ingrata , 
Que por matarme me quísd 
Ün tiempo sin haber causa ^ 
T agora , que yo Ja tengo 
Cómo muger, me desama; 
Que son contrarias al uso 
De razón,' porque les falta; 
Qué si esta se hallara en todas, 
Muy justó fuera adoralías. 



8, (Det Roináncero general.) 



Peñas del Tajo deshechSj^ • 
Bel curso eterno del agua j 
I Como el de los ojos míos 
Un pecho tierno no ablanda ^ 
Bien pare<;e que se rie 
jEntre vosotros la ingrata > 
Que ine ha desterrado el caerpó, 
T me ha perseguido el alma. 
Gozosa Filis se goza 
Be quien me destruye ^ mata , 
Como si el vencer un mnerto 
Biesc yictoria tan alta. 
Humilde. sufriehdo estoy 
£1 cuchillo á la garganta, 



Y con ser sentencia injusta 
^o le replico palabra. 

Mis agravios me dan voces - 
Para que tome venganza; 
Yo acallólos con decirles 
Que poca vida me falta. 
Aconsejóles que sufran, 

Y responden me' que osaran 
Si como ella tiene el pecho | 
Tuviera yo las entrañas. 

¿A quién se humilla el león? 
{Quién con ser fiera le agravia!^ 

Y á mi me mata, de celos 
Una muger enojada. 



9. CDel Romancero generaLJ 



Be yerbas los altos montes, 
Be mieses los campos llanos^ 



Para tí se visten, Filis, 
Y se desnudan cada año¿ 



íoñ ralles en «1 infierno, 
Jas cumbres en el rerano , 
Como si fueran de nieve 
Blanquean con tus rebaños. 
Kunca el sol mudó de casa. 
Siendo con su fuerza ingrato; 
Ni bubo mes que no te fuese 
Riquísimo tributario. 
Basta que los aires Ubres 
Hasta por ios ralles bajos , 
Obedecieron tus gustos 
Las ares y los pescados^ 
Jamas rolriste los ojos, 
Sin bailar anticipados 



55 
De tus públicos deseos 
Los fines adivinados. 
Y aun las palabras que dices 
Sin fundamento , y acaso , 
Las interpretas y guardas 
Como leyes con cuidado. 
Mil flores que no se vieran 
, Jamas juntas en un prado , 
En tus guirnaldas se rieron 
Mezclando colores ranos. 
Y cuando el tiempo las quita^ 
Las da la curiosa mano, 
Haciendo á naturaleza 
Artificiosos engaños. 



1 o. (De Lope de F'egaJ 



Sentado etí la seca yerba 
Que abrasó el rigor del bielo, 
Quejándose de su Filis , 
Belardo estaba diciendo: 
Filis me ha muerto , 
Que fue muy blanda en el pti- 

mer condeno. 
Mirando está la cabana 
Que cubrió sú cuerpo bello , 
Llora ún rato sus memorias , 
Y luego ruelve diciendo : 
Filis me ha muerto , etc. 
r^o me mataron mis culpas, 
Tíi los agrarios del tiempo, 
]Ni presentes propios males , 
T9i ausentes bienes ágenos: 
Filis me ha muerto , etc. 
£n las burlas fui dicboso ^ 
Creyéronme lisonjero > 



Y en las reras desdrcbado; 

Y cuando merecí el pernio ^ 
Filis me ha muerto ^ etc. 

Que es gran señal de mudanza 
Arrojarse í querer luego : 
Quien presto se determina , 
También se arrepiente presto^ 
Filis me ha muerto^ etc, 
Solta tener mtl glorias , 
Y agora si alguna tengo f 
Vienen tan de tarde en tarde 
Que nunca llegan á tiempo. 
Filis me ha muerto, etc. 
Párécense ya mis dicbas 
Al flaco sol del inrierno , 
Que viene á salir muy tarde y 
Y para volverse luego. 
Filis me ha muerto^ etc» 
Asi lloraba el pastor. 



66 
"t los árboles y el tiento ^ 
£1 eco, selvas y rios 
Todo» le ayudan diciendo: 



Filis me ka muerto , 
Que fue muy blanda en el pri'* 
mer concierto* 



II. (De Lope de Vega,) 



El tronco de ovas vestido 
De un álamo verde y blanco, 
f Entre espadañas y juncos 
Bañaba el agua del Tajo y 

Y las puntas de su altura 
Del ardiente sol los rayos; 
T todo el árbol dQS vides 
Entre racimos y lazos. 

Al son del agua y las ramas 
Hería el céfiro manso 
En las plateadas hojas 
Tronco , punta , vidies , árbol. 
Este con llorosos ojos 
Mirando estaba Belardo, 
Porque fué un tiempo su gloria^ 
Como ^hora es sii cuidado. 
Tió de dos tórtolas bellas 
Tejido un nido en lo alto , 

Y que con arrullos roncos 
Los picos se están besando. 
Tomó una piedra el pastor, 

Y esparció en el aire claro 
Ramas , tórtolas y nido , 
Diciendo alegre y ufanp :^ 
Dejad la dulce acogida. 
Que la que el amor ipe.dió, 



Envidia me la quitó ^ 

Y envidia os quita la vida*. 
Piérdase vuestra amistad. 
Pues que se perdió la mia ; 
Que no ha de haber compañitf 
Donde está mi soledad. 

Tan solo pena me da > 
Tórtola , el esposo tuyo ;- 
Que til presto hallarás cuyo , 
Pues Filis le tiene ya. 
Esto diciendo el pastor, 
Desde el tronco está mirando 
A donde irán á paraK 
Los amantes desdichados^ 

Y vio que en un verde pino* 
Otra vez se están besando :< 
Admiróse y prosiguió 
Olvidado de su llanta: 
Voluntades que avasallas,. 
Amor, con tu fuerza y artc^ 

I Quién habí á que las aparte 
Que a;pai:tallas es juntallas ? 
Pues que del nido os eché 

Y ya tenéis compañía, 
M^uiero, esperar que algún diff 

Con Filis, me juntaré. 



I a. (De Lope de VegaJ 
Mirando estaba Lisardo Al pastor que fue de Filis ^ 



Qne al pie d« un peñasco fiero 
Llora cuándc/ otros se ríen. 
Sa desventara y destierro 
Contempla con ojos tristes , 
Que siempre al enfermo el sano 
Tales conseios le dice. 
¿De qué te quejas, DeJardo? 
¿Belardo de qué te afiiges? 
Que no es milagro que e> cielo 
JjO qne no te dio te quite. 
¿Qué imperio en España pierdes? 
¿Qué fama al tiempo le pides? 
¿De que Cartago asolada 
Las frías cenizas -viste? 
Td fuiste un tiempo pastor 
Del Tajo, Taquero humilde, 
Tus padres fueron los montes 
Que el paso del Duero impiden, 
Tus armas son un cayado, 
"Ño bandas ni flor de lises, 
Una guirnalda tu empresa, 
IVo plumas doradas mimbres, 
Bastante empresa te dieron 



5? 
Tus Romances ptsioriles, 

Que no son para igualarse 

Con las astucias de Ulises. 

Levanta , que por ventura 

Podrá ser que el ciego guie 

Tus cosas por tal camino. 

Que quien te llora te envidie, 

¡ Oh ! gran Mayoral , responde. 

Que laurel y espada ciñes , 

¿ Por qué de verme llorar. 

Con alma agena te ries? 

!No soy IMario ni Pompeyo , 

]Ni pido que el tiempo estime 

Mucho mis cansados versos, 

Que en el instrumento, dicen. 

Gaste la flor de mis años 

Como Piramo con Tisbe , 

Con la que en beHeza es Venus, 

En encantamientos Circe. 

Las tórtolas que me achacan 

Que maté, nunca tal hit;e, 

Que quien ama prendas bajas. 

Lo mas de su pena finge. 



i3. CD el Romancero general,) 



Cantuesos y tomillos 
Hacen de mezcla un capote 
Guarnecido de retama 
A las espaldas de un monte. 
Donde Lisardo solia 
Llamar de su dama el nombre, 
Y el me&mo viento á sus quejas 
*¥ el mismo viento a sus voces. 
Estando pues una tarde 
Rico de esperansíasi pobres, 



Dando suspiros al viento, 
Y al monte quejas disformes y 
A Belardo vio subido 
Sobre un álamo del bosque, 
Que el pie del monte tenia 
Como guirnaldas de flores; • 
y que de dos tortol illas 
Un nido el villano coge. 
Para dárselo á su Filis 
Que le aguarda al pie del moate. 



J 



&6 

Vio que bajando del árbol 
£1 nido en sus manos pone, 
Diciéndole: esposa niia» 
Con otros tantos te goces. 
De todos los pajarillos 
Filis e^ mas bello escoge, 
Y regalándole el pico 
Le besa y le dice amores. 
Los padres al rededor 
Por sus hijos dá^ban TOces; 
Lisardo en riéndoles dice ^ 
Movido de envidia n^ble: 



Acuérdame yo, Belardo, 
Que en el soto de la tone 
A dos tórtolas un dia 
Echaste del nido á coces : 
Pero como agora tienes 
La compañía que goces , 
Hasta los hijos Sigenos 
Buscas, regalas y acoges* 
Oyendo la vos Belardo , 
^.ra otro tiempo, responde; 
Que*como el tiempo se muda. 
Se mudan también loshombres. 



1 4 • C^c Lope de F'ega.J 



Al pie de un roble escarchado, 
Donde Belardo el amante 
Desbarató un tosco nido 
Que habian tejido las aves ; 
De breves pasadas glorias. 
De presentes largos males 
Asi se queja, diciendo: 
Quien tal hace y que tal pagué. 
La bella Filis un dia , 
Al tiempo que el sol esparce 
Sus rayos por todo el suelo , 
Dorando montes y valles , 
Sintiendo que el corazón 
Se le divide en dos partes, 
Asi el mesmo le decía: 
Quien tal hace, que tal pague. 
Hice á los desdenes guerra, * 
Guerra desdenes me hacen/; í 
Maté á Belardo con celos , 
Celos es bien que me maten. 
77o atendí siendo llamada, ,^ 



Agora no me oye nadie :. 
Con justa causa padezco: 
Quien tal hace, que tal pague. 
Desamé á Belardo un tiempo , 

Y él amor para vengarse 
Quiere que le quiera agora, 

Y que él n^e olvide y desame. 
Dejadme, pasiones frescas, 
Frescas pasiones, dejadme 
"Vivir, para que publique, 
Quien tal hace , que tal pague. 
No le da pena el rigor 

Del frió tiempo que hace ; 
Que el fuego de amor la ampara, 
Que dentro en su pecho nace. 
Dando de corage voces. 
Que revienta de corage , 
Dice por momentos Filis: 
Quien ial hace^ que tal p€ígu€. 
I Do está , Belardo , la fe 
Qu^ prometiste, guardarme ^ 



Mas yo la quebré primero : . 
Tii puedes de mi qaejarte. 
Diste primero en quererme, 
Yo primero en oWidarte: 
Tii harta disculpa tienes; 
Quien tal hace , que tai pague» 
Sacó del seno un papel j 



«9 
T con mil ansias le abre; 

T antes de leerle todo ^ 

Le arruga, rompe y deshace 

Diciendo : yo soy la cansa 

No tengo de quien quejarme: 

Quien dio la causa rey lente : 

Quien tal hace , que tal pague. 



1 5. (Ve Lope de Vega) 



Hería el sol á las cumbres 
be \o% mas altos collados , 
Quitáildoles á las flores 
£1 aljófar soberano , 
Cuando cercano á la muerte , 
Rendido en un verde prado ^ 
Lleno de mortales ansias 
Estaba el pastor Belardo. 
Testamento lleva hecho 
De los males que ha ganado 
En servició de su Filis, 
Causadora de sus daños. 
T porque quiere el pastor 
Álargállo y emendallo, 
Hizo aqueste codicilo , 
Por dar fin a su cuidado. 
Por cnanto en mi testamento 
Mandé, que habiendo espirado, 
Ifo se enterrasen mis ojos, 
Lo revoco agora y mando, 
Que si habiendo fallecido 
No los ha deshecho el llanto , 
Se entierren ellos también , 
Como autores de mis daños. 
T mando que el corazón 
No se entregue al holocausto^ 



Sino á gusanos hambrientos , . 
Pues celos no le acabaron; 
Para que ellos le consuman , 
Aunque le constriñe tanto .; 
Filis , que ha menester poco 
Para acabar de acabailo. 
A la cual mando le den . 
Mi cuidado y su retrato , 
T á quien dio el original 
Le puede dar el traslado.^ 

Y entréguenle unos cabellos 
Que solamente me ha dado, 
Que quiero morir quejoso, 
Pues que viví mal pagado. 

Y porque no le suceda 

Lo que á Narciso el gallardo, 
Mando que no se le entregue 
£1 espejo que me ha dado; 

Y una triste calavera , 
Que por ella soy en cargo, 
Porque de su rostro vea. 
Que ha de volverse otro tanto. 

Y mi cuerpo entre billetes 
Mando que no sea enterrado 
Porque no quiero ikiortaja 
De prendas del aire vano.; 



6o 
Mas de un lienzo negro y triste 
Mi cuerpo sea aniort&jado> 
Que él mesmo se ponga luto 
Por su muerte j sus agrarios , 



T encima It áepultnrt 
Me pongan este epitafio: 
^qaí está Belardo ^ aquel 
Que veló siémpwe en su daño. 



16. CSe cree de Lope de Fega,J 



Una estatua de Cupido, 
Que al templo de unos pastores 
De Dios de amor les servia, 
Siendo Dios de sinrazones ; 
Colgaba el pastor Belardo 
De la alta rama de un roble; 
Que quiere que Heve él fruto 
A su dureza conforme. 
Desciñéndose la honda, 
De un arroyo piedras coge , 
T resonando los valles 
La adorada imagen rompe. 
Ahí^qñedarás , le dice^ 
Persecución de los hombres^ 
Maestro de hacer agravios , 
Inventor de tratos dobles; 
Áspid fiero , que se cria 
Dentro de los corazones , 
Que su propia sangre bebe , 
Y de sus entrañas come. 
Locura en quedan las almas ^ 
Alegre mal, y bien pobre; 
Enfermedad sin remedio, 
Que con él se aumenta al doble. 
Padre de celos y olvido , 
Ladrón de puertas y torres , 
Afrentador de linages, 
Lagenicro de traiciones. 
Mejor estarás ahí. 



Donde te echen maldiciones. 
Qué no en los sacros palacios 
A donde necios te adoren. 
La estatua sola te afrento 
Por si á los cielos te acoges; 
Para que viéndote infame , 
De allá te. arrojen los Dioses. 
£n esto vio que bajaban 
Al valle algunos pastores, 

Y contándoles el caso 

Les ruega que le perdonen. 
Por mi parte, dijo Albano, 
No hayas miedo que me enoj>e, 
Que allá me tiene diez años 
De mi vida les mejores. 
Sinrazón es-, dijo Alcino, 
Que entonces amaba á Gtorífr, 
Sacar al Dios de su templa, 

Y deshonrallo en el monte. 
£1 amor en si no es malo , 
Mire el hombre lo que escoge , 
Que si sus ojos le engañan. 
Es justo que ellos le Uorea. 
Mientras ellos argüían 

Se fue acercando la noche, 

Y Filis con otras damas 
Bajó de secreto al bosque. 
Llegó piadosa á Cupido,. 

Y de la rama quitóle, 



Como aqti€4lá que tenia 
Mayores obligaciones. 
Que no es bien , dijo llorando^ 
Qae por un villano totpé 
Un Dios tan bello se afrente, 
T que dé infame le noten. 
£ste hiSKO á iñi herraosnra 



6i 
Celebrada ea todo el orbe , 
T qae ya en mi edad postrera 
Descanso y oro me sobre. 
Con esto muy triste Filis 
De la soga desatóle , 
Haciéndole sepultura 
Entre jazmines y flores. 



17. (De Lope de Vega.) 



¿ Cuándo cesarán las iras 
De tus injustos desdenes , 
Cobarde enemiga mia , 
Que no perdonas, y puedes? 
Yo confieso que Tencisté : 
¿Qué Alcides piensas c(aé venees 
Sino á un bombre que te Itama, 
Siendo flaca lAogér, fuerte? 
¿Cuándo , riberas de Tajo , 
Miraré del sol la frente, 
Sin que me qneme la Inrnbre, 
Porque de mi no te venguen? 
Cansada tengo la noc^e 
De llamarla para verte , 
La Tentará de ayudarme, 
T la luna de esconderse; 
To que no me coátentábá 
Con tus brazos muchas Teces , 
Ya me consuelo, enetailgii, 
Con Ter tn calle , y Tblverme. 
Los hierros de tú ventana 
Quiere amor, que adore y bese, 
A dcTodon de tu alma , ' 
De quien su dnre¿a aprende^ 
¡Oh larga desdicha mía! 
Mas no es ra¿on que me qncje: 



Bien es hierro que te adore 
Quien anduTO errado siempre. 
Estas piedras son testigos 
De que cubierto de nieve 
Me halló mil veces el sol ^ 
Antes qne el tuyo saliese ; 

Y agora por no aguardar 
A que tu nieve me queme > 
Paso el puerto temeroso 

De que á tu puerta, me quede. 
Para que no me conozcan 
Has modado las paredes , 
De quien era yedra amada 
Mientras estabas ausente. 
Quizá- porque escrilo estaba 
£1 nombre que tii aborreces f 
Que lo borrado en el alma 
£n das paredes ofende. 
Cuando > ingrata > me qtterias. 
No habia-quien no trújese 
Los dos nombres en la hcfca 9 
Que agora enfadan la gente i 

Y se enfada al. tiempo mismo 
Deqbe.no puede vencerme^ 
Aunque yo lo canto y digo $ 
Que la hermosura mei vence : 



' ^?-^-' 



6a ' 

Que mientras fueres hermosa^ 
No dejaré de quererte; 

Y seráslo siempre, ingrata , 
Porque pene eternamente. 
Que pensar qué has d^ ser már- 
mol 

Y arder como Anaxaréte, 
Pudiendo el cielo gozarte , 
Será imposible perderte. 
Vengaste tu estatua, Amor, 
Afloja el cordel , no aprietes ; 



Ofensor, náartiff del alma , 
Deja el cuerpo que no siente. 
Tu estatua colgué de un roble, 
Todo se sufre á quieu pierde; 
Viva Filis , yenció Filis , 
Vive Amor, fielardp mnere. 
Con esto, orillas del.Tonpej». 
Sus aguas, llorando, crece 
El mas verdadero amante, 
Y el Tnas agraviado siempre^ 



i8» (De Lope de l^egají 



El.lastimado Belardo. ... 
Con los celos de su ausencia; 
A la hermosísima Filis 
Humildemente se queja*- 
i Ay (dice) señora mia 1; . .•: 
¡Y cuan caro que me cuesta ' 
^l imaginar que un hora 
He de- estar sin que te Tea! 
¿ Cómo he de Tiyír sin. tí , 
Pues vivo en tí por firmeza, 
Y esta en ausencia s^^udijfc 
Por mucha fe que se tekiga? . 
Sois tan flacas las mugeres^- 
Queá cualquier viento qi|.e]lcig% 
Libec&ílfnente o% rolréis, .... 
Como al .aire la veleta. ... / 
^^ááhaáíiy henuosa Ftltb » - . : 
Qa«:mimüehó ahiorone fueraa 
A^qttédi^ dé^variofe^V, ^ ... ^ 
Paramal iqae despuet lo' sienta» 
i Ay sin ¡ventura de mil i u 
i Qué bavé s^a t^ TÍsta.bdbi?:.; 



Daré mi( quejas a] aire, 

Y ansina diré á ks selvas: . 
¡Ajr $r¿s(e mal de OMseriQia , 

Y quién podrá ff^cir lo que me 
cu^^tas I 

No digo 70, mi Seíiora, 
Que estás en aquesta prueba 
Qitejosa de nji. partida,. 
Aunque, s^bes que es tan cierta: 
Yo me quejo de, mi suerte, 
Porque es tal, y tal mi estrellai 
Que con mi mala ventura 
Harán, qu^. tu fé se tuerza;. , 
jBfaldig^.pij^s, FUis mÍ9^ 

El priPí!|fft,a'^?Jla ausencia 
Juzgó, cpi^ i^pr. posible,, 

Y diipif/ia- tantas penas. 

X^ W pa^flo^ y mi partir. , 
Tanto aqi^e&te pecho a^prieM^. , 
Qu«[^|í^Q.^ ))asca8 d^ anu,er(« 
El alma .y^c^^rpo pelean.f i. • 
DÁ9S,^d^i?iJbell^.Se$ara., , 



Si quedarme aquí quisiera , 
Y dejar al Mayoral 
Que solo al pueblo se fuera. 
He de obedecerle al fin , 
Que me obliga mi nobleza , 



63^ 
Y aunque amor me desobliga» 
£s fuerza que el honor ^enza* 
/ Jjr triste mal de ausencia , 
Yjquien podrá decir lo que mé 
cuestas I 



1 9. fSe cree de Lope de Fega^J 



Sobre la florida yerbii 
Sus fuertes brazos torciendo , 
Sentado estaba Beiardo 
A la sombra de un almendro, 
Que plantó á contemplación - 
De un favOFcillo ligero^' 
El primero que su Filis 
Le dio bilrlando y fíngiémlo. 

Y viendo el árbol ufano 
Con flor tan verde y ameno , 
Asido al gifosero tronco 

Dio un- gran suspiro, diciendo: 
Arbola que fuistes testigo- \ 
Del bien primero y postrero,- 
Que amor me dió en galardón 
De los niales que" padezco j 
Cuando te planté^ yivia 
Con solo un favor contento, 

Y abora cien mil desdenes 
Combaten mi sufrimiento. 
Con boja ^ con flor, con fruto 
En solo vtn año te veo-, - 

Y Filis siempre en un ser ' 
Me haíée v^ir muriendo.* 
Tú cuando marchito es^s, 
Porque té faa ofendido el yelo^ 
Al £n esperas verano ; 

Has en ni todo e» invierno» * 



envidia me causa ver. 

Que un mismo curso de tiempo 

De seco te >vaelva verde , 

Y á. mi el mal de verde^ seco. . 
Siete frutos has gozado , 

Y yo há siete años que muero 
Sin esperar uno solo , 

Que le dé á mi mal remedio. . 
Para que des fruto á Filis 
Con mis ' lágriiúas te riego ; . . 
Mas la ingrata te desdeña 
Por no s'enUr lo que siento. . 
De tu flor -y de mis 030% • ; : 
Esconde su rostro bello. 
De ti porque no la aeusés 9 

Y de mi porque la quiero ^ 
En señal que por mi vives ^ 

Y yo lloro en llanto eterno , 
Cuando Filis te mirare , 
Da muestras de sentimiento* 
Mas quizá se ofender^ 

Si te duelei de tu dueño ,'•' 
Que aun de milagros de amotf 
Se ofende nb ingrato pecko.^ 
Goza^ en paz de tu alegría 
Agora que tienes tiempo , - 
Que si yo no la perdiera, 
Mi mal tuviera remedia. 



> 



«4 



ao. (Se cree de Lope de Vega.) 



Mirando una clara faente 
£n las orillas del Tajo y 
Sentado sobre el arena 
Estaba el pastor Belardo. 
Los cristalinos arro^ros 
Mira como van trepando 
Por entre la juncia y flores , 
Qt|e tiene el ameno prado. 

Y embelesado en mirar, 
Al cabo de grande espacio^ 
De su pastora se acuerda , 

Y asi dice suspirando : 
Ingrata pastora mia , 

£n cuyo pecho dé mármol 
Mora esta alma de contino ^ 

Y morará siglos larg-os, 

I Cuándo llegará aquel dia 
Que yo merezca tu lado , 

Y que mis manos coronen 
Tus bellas siene's de ramos ? 
\ dydel que amando y 
Consume el tiempo^ / susflori-- 

dos años I 
¿ Cuándo permitirá ^I cielo , 



Que sin recelos ni engaños y 

Goze de la posesión . 

Que há tanto tiempo que a- 

guardo ? 
£stos arroyuelos miro. 
Como en los mas duros cantos 
Hacen melia, y mueven tierra , 
Para asegurar su pasa.. 
Y por el fin que pretenden 
De su voluntad llevados ^ 
Corren, saltan , vuelan , trepan, 
Mil laberintos trazando. 
¿Y tú, querida pastora, 
Vas en mi amor tan despacio , 
Que tras una pretensión 
Permites que an^e.dkz años ? 
Mira como «n tu servicio 
Sin duda alguna be gastado 
La juyentud mas flo^da.» 
De. tu belleza incitado»,: 
¡ Ax del que atoando , . 
Corisume el Üempo^^x sus flori* 
dos 4iños i 



tai. (De Lope de VegaJ 



fot las ciberas famotas 
Be las aguas de Jiarama , 
Junto del mesmo lugar 
Que Tajo las -aeompana , 
Alegre sale fielardo •. 
A recibir justa, pftga 
Pe tantos años decamor^ 



Celos , t^H^ir,, y, mudanza. 
¡DicHoso pl pastor qiae^ ¡^c^nza. 
Tan regalado fin fie su espe« 

ran^i , ,.. 

"^^áse 4. casar á su a)d^ ,. 
Con Filis su enamorada^. 
Qii^jie la entrega su jpadre 



Despaes de*tantas desgracias. 
Contento lleva el villano » 
Por los ojos muestra el alma. 
Que al fin de tanta fortuna 
Promete el cielo bonanza. 
¡ Dichoso el pastor , etc. 
No vá como snele á pie» 
Ni lleva toscas abarcas, 
De pieles de lobo muerto 
Tintas en sangre de vaca , 
Zapatos blancos picados, 
Media verde lagartada, 
Botones de vidrio y fuego, 
Porque se los dio su dama. 
¡Dichoso el pastor, etc. 
Va caballero brioso 
En una yegua alazana, 
La silla lleva de frisa , 
Y de hUadtllo la franja , 
Sombrero nuevo de feria, 
Capa de capilla larga , 
Con un sayo verde escuro. 



Ágironado de grana. 
¡Dichoso el pastor, etc. « 
Amostrando en el vestido 
Las esperanzas del alma , 
Tan cerca ya de cumplirlas ^ 
Como tardías y largas. 
<yuardadas lleva en el seno 
t)e Filis todas las cartas. 
Que si son obligaciones. 
Quiere pagar y borrallas. 
¡Dichoso el pastor, etc. 
Llegó Belardo á la Villa, 
y de su suegro á la casa , 
Sale á tener el estribo 
Mientras de la yegua baja; 
Filis, abiertos los brazos, 
Marido y Señor le llama ; 
El Señora y dulce Esposa, 
Besóla, y ella le abraza. 
¡Dichoso el pastor que.alcanza 
Tan regalado fin de su espe* 
ranza! 



r 



a a. (Del Romancero general J 



• Olvidada del suceso 
Del engañado Narciso, 
Mirando está en una fuente 
Filis su rostro divino. 
£1 negro cabello suelto 
AI aire vano esparcido , 
Ceñida la blanca frente 
Con un listón amarillo , 
Mira los hermosos ojos 
T el labio en sangre teñido | 
Be los cristalinos dientes 



Adornado y ofendido : 
No se mira el bello rostro 
Por presunción que ha tenido; 
Mas porque le mueve á ello 
£1 desprecio de su amigo. 
Hala dejado el cruel 
Sin haberlo merecido, 
Por quien vale menos que eUa^ 
Y es de ella menos querido. 
Parecióle qae enturbiaba 
Con las perlas que ha vertido i 
5 



es • 

Las corrientes amorosas , 

Y sollozando les dijo : 
Turbias van las aguas, madre ^ 
Turbias van^ 

Mas ellas se aclararán. 
Si el agaa de mi alegría 
Enturbia la de mis ojos, 

Y le ofrecen mis despojos 
Al alma en mi fantasía; 
Sospechas son que algún dia 



r 

Tiempo j amor desharán : 
Turbias van las aguas ^ ete* 
Si fatiga el pensamiento 
Y se enturbia la memoria , 
Juntar la pasada gloria 
Con el presente tormento ; 
Si esparcidos por el viento 
Mis tristes suspiros yan. 
Turbias van las aguas , etc. 



a 3. ('De Lope de Vega,) 



No tengas , dulce Bel isa , 
£n poca cuenta á Belardo, 
Por las abarcas que lleva , 

Y porque viste de pardo ; 
Porque no lleva garzotas , 
!Ni va con puntas gallardo; 
Porque no huella tu calle 
Con un brioso caballo; 
Porque no va guarnecido 
De gigantes , y lacayos , 
Porque no tiene riquezas , 
Que paran los hombres bravos. 
Xos bravos hombres, Belisa, 
Déjalos para soldados, 

Deja los que van de noche 
Con mil guzmanes armados ; 

Y las garzotas y puntas 
Déjalas á cascos vanos , 
Para fantasmas de bobos y 

Y para duendes y trasgos. 
Deja los caballos fieros 
Para las guerras y bandos ^ 
Porque aqa^sa tu deidad ^ 



Y aquesos tus verdes años , 
No piden gente de guerra , 
Ni bienes de duendes vanos i 
Mas piden solo un galán , 
Harto discreto y lozano; 

Que tenga en mucho tus prendas 

Y se precie de prendado ; 
Que tenga de tus mercedes 
£1 pecho por relicario. 
Donde las guarde, y adore, 

Y tenga en callarlo callos. 
Piensa en esto, y mucho mas 
£n tratar con hombre llano. 
Pero si quieres , Belisa , 
Dejar tu cortijo y prado, 

Y entregarte á los que viven 
En los reales palacios. 

Te cansarán sus riquezas , 

Y aquel peso del brocado y 
Pues por este vale mucho 
Quien por sí no vale un cUT9^ 
A las damas solicitan 

A peso da %vl% ducados^ 



Comprándolas por dinerd , * 
Como si compraran paño; ' 
Sabiendo que ana belleza 
No tiene precio ni pagó', 
Y á dos días que la* gozan , 
Dan Inego de rtano al plato. 
Buscándose, nuevo gusto ,• - * ' 
Quien nunca lo távo sano." 
Pero Belardo , Bel isa , 
Camina por otro vado, 
Que precia él ser tuyo mttchQ, 
Por ser él pastor, y bajo, 
Ni tener merecimiento 
De estar en lughr tan aIto« 
Si le castigas, y matas ^ 
Ríndese como tu esclavo, 
Mas si le halagas y miras 
Coa unos ojos bumanos , 



67 

'i 
Hace fiesta áél favor 

Como cosa (lé'&ila|;ro. 

Adofa tus ojos Ueltos , 

Adora tus blancas manos , 

Que pot besaíiás revientan 

Los señores titulados; 

Pero tus matios, Belisa, 

No son para labios falsos. 

Que dan la paz con la boca > 

Y tienen de dentro un diablo. 

Nadie besallas merece. 

Sino tu solo Belardo, 

Que para dejarte el pecho 

Bien libre y desocupado, 

Ha pasado el corazón 

De su lugar á los labios. 

De do podrás conocer 

No ser fingido su trato. 



a4« r^^ Lope de P'ega.J 



ti 



Llenos dé lágrimas tristes 
Tiene Belardo los ojos. 
Porque le muestra Bélica 
iGraves los iuyos hermosos: 
Celos mortales han sido 
La causa injusta de todo, 
y porque lo aprenda dice, 
Con lágrimas y sollozos : 
El cielo me condene á eterno 

lloro ^ 
fií no aborrezco á Filis y te a- 

doro. 
- Mal hay.i el fingido amado ' 
Lisonjero y mentiroso, 
IJtue juzgó mi Toluntad 



Por la voz del vulgo loco , 

Y á mi necio que dejé 
Por el viejo lodo, el oro, 

Y por lo que es propio mió 
Lo que sienipré fué de todos: 

El cielo f etc. 

> 

Mis enemigos me venzan 
En pleitos mas peligrosos , 

Y mi amigo mas querido 
Me levante un testimonio; 
Jure falso contra raí, 

Y er Juez mas riguroso 
De mis enemigos sea 
Del lado parcial.déTOto- 
El cielo j etc. 



T jamas del claro Tajo 

Vuelva á ver la orilla y soto > 
Vi á ver enramar sus vides 
Por los brazos de los olmos. 
Enviuden las tortoliilas 
Viendo que gozas á otro , 
Jamas tenga paz contigo, 
T siempre guerra coa todos* 
El cielo y e/c. 



Cobra el cielo castellano 
Los mas encambrados Sotos ^ 
Porque el ganado no pazca ^ 
Y muerto lo coma el lobo : 
Llévese el viento mi choza , 
£1 agua faitea mis pozos', 
£1 fuego abrase mi parva , 
La tierra me trague solo. 
El cielo^ eic. 



%S. (De Lepe de Fega^ 



Enamorado y celoso , 
Hechos sus dos ojos fuentes, 
Un pastorcillo olvidado 
Se quejaba tiernamente. 
Ingrata B.elisa,.dtce, 
¿Cómo és posible que puedes 
Ser pedernal a mi fe , 
Mostrando tantos desdenes? 
¡Posible es que mis suspiros 
Tu duro pecho no mueven, 

Y que mis lágrimas tristes 
En algo no te enternecen 1 
Confié que eres mugeir; 
Pero no , que las mugeres 
Muy de ordinario se mudan, 

Y en ti no hay mudable suerte. 
Tanto el cielo me persigue. 
Que porque, no muera y pene, 
Cuanto mudable te busco, 

Te hallo mas constante y Fuerte. 
No sé qué remedio bnsqne , 
!N( sé qué traza roe ordene ^ 
Pues lo mejor imagino 
Será acabar con la muerte. 



Dijo, y volviéndose al Tajo, 
Entre lágrimas que vierte. 
Arroja un suspiro, y dice. 
Hablando de aquesta suerte: 
Deten^dorado Tajo^ tucorñ€nte\ 
Serás testigo de mi mal presente: 
Pero no te detengas^ corre aprisa^ 
Dü nuevas de mi mal á mi BC" 

lisa. 

Sed testigos de mis males. 
Arboles, plantas y peces. 
Para que digáis á voces 
Mis desdichas inclementes. 
¡Mas qué digol ícon quién hablo. 
Si hablo con quien no me en- 

tiendel 
Pero si, porque los )»rutos 
Aun suelen compadecerse. 
Que todo el tiempo lo moda 
Tuve por cierto ^ engáñeme , 
Que há diez años que te sirvo^ 
Y estás más fria que nieve. 
Si acaso de dia te' busco « 
Huye» de mi por no verme; 



N 



Y si de lloclla te hablo 
Me respondes agriamente: 
Cuando procuro' agradarte , 
Entonces mas me aborreces; 

Y asi el remedio que pido 
Es solo que me des muerte. 
Esto dijo , y se partió 

Por entre las ramas verdes, 



Quejándose de Belisa, 
Y hablando con agua , y peces; 
Deten ^ dorado TajOy tu corrientei 
Serás testigo de mi mal presente: 
Pero no te detengas , corre aprisa^ 
Da nuevas de mi fnol á mi Be» 
lisa. 



a6. ('Del Romancero general J 



Al tiempo qiie el alba bella 
Corre del oriente claro 
Las cortinas, dando al suelo 
Clara luz y sol dorado ; 
Con desengaños y quejas 
Entretenido y burlado. 
Llorando memorias tristes 
De sus bienes m^I logrados ; 
Mirando las claras ondas 
Del hondo y corrreiile Tajo, 
^omo van , y como vienen , 
Ta deprisa , ya despacio. 
Estaba el pastor Riselo 
De su Risela olvidado ; 
Cosa que fuera imposible, 
A no ser él desdichado. 
La melena al rodapelo, 
£1 rostro doliente y flaco, 
Y en vez de su sayo el verde , * 
Un pellico negro y basto ; 
Luto miserable y triste 
Para el triste cabo de año 
De sus bienes que mnrieron , 
Porque viyen ^u$ cuidados. - 
Sacó del zurrou lanudo 



De su Risela un retrato 
Entie unos cabellos de oro 
Eicojidos de su mano;^ 

Y en un papel por memoria ^ 
Como estándolos cortando, 
Le dijo: Riselo mío. 

Tuyos son, corta otros tantos. 
Pero como noes posible. 
Que en amor quepan agrav¡0S| 
Tras rail a yes y suspiros , 
Cantó mirando el retrato : 
Cuando mas lejos de t¿^ 
Mas conmigo , y nias sin m/. 
Cuanto mas das en dejUrme ^ 
Olvidarte y ohidarme^' 
Doy, Señora , en no trocarme ^ 

Y vivir como vivi^ 

Mas contigo ,' y mas sin mi. 
Contemplo la hernioáura 
De tu divina figura , 

Y lloro con desventura 
JLa ventura que perdí , 
Mas contigo , y mas sin mU 
Tjras estas ternezas dulces 
Dijo : «Triste del cuitado^ 



70 
«Que de $n consuelo ñire i 
«Adora un muerto traslado.» 
yolvió) en\ueltq ep los cabellos 



A sn znrroñ el retírate^ 
T corrido de si misino. 
Se ftié pojr e) soto ai)9aj[o« 



*7 O- 



Yace donde el sol se pone, 
Entre dos tajadas peñas, ' 

Una entrada de un abismo. 
Quiero decir una cueva, 

I 

Profunda, lóbrega, oscura j 
Aqai mojada , allí seca. 
Propio alber|;ne de la noche ^ 
Del horror y las tinieblas. 
Por la boca sale un aire 
Que al alma encendida hiela 9 

Y un fuego de cuando en cuando 
Que el pecho de hielo queína. 
OyeSe dentro ui^ ruido 
Como crujir de cadenas j 

Y unos ayes luengos, tristél^ 
Envueltos en tristes quejas» 
Por las funestas paredes , 
Por los resquicios y quiebraíSy 
Mil víboras ,s^ descubren 

Y ponzoñosas culebras. 
A la entrada tiene puestos 
En una amarilla piedra, 
fiuesos de m^,ert o encajados 
En modp que forman letraa; . 
Las cuales vistas del fuego 
Que arroja de si la cueva, 



Dicen : esta es la morada 
De los celos y sospechas. ^ 
Y un pastor cantaba al uso 
Esta maravilla cierta 
De la cueva, fuego y hielo, 
Ahuliidos , sierpes y piedra^ 
£1 cual oyendo, le dijo: 
Pastor, para que te crea 
!No has menester jiiraroentofty 
Ñi hacer la vista esperiencia. 
Un vivo traslado es ese 
De lo que mi pecho encierra^ 
£1 cual como en cueva oscura 
Ko tiene liist , ni la esperai. 
Seco le tienen desdenes, 
Bañado en lágrimas tiernas ^ 
Aire, fuego y los suspiros 
Le abrasan contino y hielan^ 
Los lamentables ahuliidos 
Ñon mis continuas querellas: 
Víboras mis pensamientos 
Que en mis entrañas se ceban. 
La piedla escrita amarilla 
Es mi sin igual firmeza; 
; Que mis huesos en la mi^erte 
Mostrarán que sqn de piedra* 



(*) Acaso es este el celebrado' Romtfuce de Cervantes á quien él lla- 
ma de los celos en «el viage al Parnaso. — £1 4.^ versó parece miiy su* 
yo , y la idieajpcopia de su carácter. 



Xos celos son los que habitan 
En e&ta morada estrecha , 
Que engeodiaron los descuidos 
De me querida ¡Silcna. 



ir 
En pronunciando este nombre , 
Cayo como muerto en tierra ; 
Que de memorias de celos 
Aquestos fines se esperan. 



a 8. CDel Rojnancero generai.J 



Los pámpanos en sarmientos 
£1 estío ira trocando, 
Y entre los verdes racimos 
Maduran algunos granos* 
Segadas fa las espigas, 
Son rastrojos los sembrados^ 
ir el labrador con sus . eras 
Tiende parva, y trilla ufanOi* 
Hechas muela las ovejas , 
Temiendo del sol los rayos > 
Unas á la sombra de otras 
Hacen siesta en campo raso; 
En esta sazón Riselo 
Estaba junto á un ribazo 
Hecho por las avenidas 
De un pedregoso barraneo« 
No tiene miedo al bochorno» 
Cuya calma abrasa el campo , 
Que solo fuego de amor 
Le puede pasar el sayo. 
Con mil imaginaeione» , 
Entre los duros guijarros ^^ 
Escucha el ruido sordo 
De un arroyo manso y claro» 
Por el cual vio que venia 
Ya paciendo, ya rumiando^ 
Una vaca y un novillo 
Pisando el agua despacio. 
La vaca baya y cerril 



Remendado cuello j manos ; 
£1 novillo hosco y nnevo» 
Lomo negro , y pecho blanco. 
¡Que haya amor entre estos bru* 

tos. 
Dijo torciendo los braaos, 

Y que me olvide Risela! 
¿Es posible tanto agravio? 
Híis esperanias floridas 
Son abrojo»,, heno y card«i» . 
|Ay promesas mugeiUe» 

Mas vanas qne ti aire vanott « 
En esto vio que saHn 
De la sombra de im peñasco 
Un toro de agudos euerní» 

Y de cerviguillo pardo» 
Robarle quiere lá vaca 
£1 pendenciero Ribaldas 
Hacia el novillo arremete ,. 
Ya le amenaza bramando» 
Riselo qne vio esta fuerza ^ 
El gabán dejó del brazo» 
Con la honda le defiende 
Sin valerse de su dardo; 
Que si el toro es bravo y fiero. 
El pastor es fiero y bravo. 
«Allá vayas, bestia fiera,» 
Dijo el pastor suspirando t 
«Deja gozar a^Hiovíllo . 



7« 
«De ftu Taca tiempo largo ^ 

«Y maldito sea de amor 



«Quien buscare amor forzado.» 



29* CDel Romancero general,) 



Pedazos de hielo y niete 
Despiden las sierras altas , 
Por las lluvias importunas 
Quedando á pedazos pardas. 
Sacuden los altos pinos 
De sus renuevos la escarcha, 
Murmuran los arroyuelos 
Que antes helados callaban ; 
Cuando estaba un pastorcillo 
A la vista de Jarama , 
Cercado de su cabrio 
A quien hace inútil guarda , 
Hincando estacas de enebro 
A sombras de una carrasca y 
Para levantar la choza 
Que su ventura imitaba. 
Cansado ya de poQcr 
Para su defensa rarna^ , 
Asi se queja del tiempo 
T de fortuna voltaria: 
¡ Jjf de mis cabras ! 
\^jr de la perdición de mi es*- 

peranzaV 



Yo soy Riselo el humilde , 
£1 que al povillo y la vaca 
Libró del Ribaldo toro 
Que amor forzado buscaba» 
/ jé y de mis cabras! etc. 
\ Ay de mi vida que muere 
En ver que m^s ojos lavan 
Manchas de celos y quejas , 
Y que no salen las manchas! 
jjjr de mis cabras! etc. 
Otros mnchos ganaderos 
Ágenos y ufanos pasan , 
Que ayer andaban desnudos 
Tras de mil ovejas flacas. 
Solo mi hato desmedra 
Por andar en tierra estrana. 
¿ Por qué pasaste mis bienes. ^ 
Tiempo, con ligeras alas? 
/ Jjr de mis cabras! 
¡ Jjr de la perdición de mi es- 
peranza ! 



3o. (Del Romancero general.) 



Tan llena el alma de amor 
Gomo en tristes celos puesta , 
Sentado á la verde orilla 
Del celdirado Pisuerga , 
Riselo , un pastor que guarda 
Perdido ganado ^ ella, 



Comenzó á decir Holgando 

La causa de su tristeza. 

/ Oh celosa dolencia L 

O me acaba la vida , é la pa* 

ciencia. 
Ya tienes cruel verdugo 



Que ejecute la sentencia ^ 
Que tus engaños pronuncia i 
y confirma tu aspereza ; 
A quien apretaáo. el cuello 
Vengo i recibir la pena 
Justa y pues creí tan presto 
Tus palabras lisonjeras. 
¡Oh celosa ttc^ 
De tus fa'vores me nace 
£1 tormento que me ordenas | 

Y de la rabiosa muerte 

£n que los celos me emplean. 

y de tardar nuevo daño 

£n la vida se acrecienta , 

Que á un celoso corazón 

£s solo quien lo remedia. 

/ Oh celosa etc, 

Ko me aflige que me olvides , 

"Ni menos que no me quieras; 

Mas de que mi voluntad 

Por otra, que es menos, tuerzas; 

Y que á mis cansados ojos 
£1 bien de verte les niegas , 



9* 

Y de ellos A mi enemigo 

Cumplido favor dispensas. 
¡Oh celosa etc, 

Y mas que de mi desgracia , 
Gelesia ingrata , me pesa, 
Que quien no sabe quererte 
Que tú le quieras merezca. 
Mas en amor y justicia 

T^o es oalidad poco vieja , 
Pues me fuerza que te adore. 
Porque tú mas me aborrezcas. 
¡Oh celosa etc. 
Goza largamente alegre, 
Dichoso joven , la prenda 
Que la falsedad de un pecho 

Y mi desdicha le entregan. 

Y no mucho te confies , 
Que /presto estarás sin ella; 
Que de quien tanto se muda , 
Dos mil mudanzas se esperan. 
/ Oh celosa dolencia ! 

O me acaba la vida , 6 la pa- 
ciencia. 



Si. (Del Romancera general,) 



Tronando las nubes negras, 

Y espesos los claros aires. 
Con remolinos y polvo 
Señalaban tempestades ; ' 
Tinieblas cubren la tierra 
Sin que la noche llegase, 

Y el sol se escondió huyendo 
De los relámpagos grandes." 
Entre dos tajadas peñas 
Junto á un monte dearrayaaes, 



Estaba Riselo solo 

Con sus cabras una tarde: 

Y antes que el pastor pudiera 
Recogerlas ni guardarse, 
Rompen las nubes sus senos , 

Y disformes piedras caen. 

I Qué es esto , cielo , decía ! 
¿Tan grande venganza cabe 
En vuestro pech%ik. piadoso 
Contra simples animales ? 



74 
Si yo soy el que pequen 

MI ganado no lo pague; 

Y si el mió lo merece , 

Al que es ageno dejadle. 

mil fieras contrarias mias 

Huyendo Tan á buscarme ; 

Queal hombre acuden los brutos 

En peligros semejan tes < 

Dejad mí pobre cabrio, 

Medrosas fieras, dejadme. 



Y buscad quien os guarezca 
Sin que el qielo o» descálabM. 
En esto ^mo k nube. 
Mostrando por otra parte 

£1 sol sus dorados rayos 

Y su divino semblante. 
Alegre guedó Riselo 
Diciendo á su mal que aguarde 
Alguna mudanza de estas, 

A pesar de sus pesaresir 



32. (Del Romancero generaLJ 



Por su amor desamorada, 
Por "varios antojos ciega, 
Muriendo porque su vida 
A la muerte no se acerca; 
Benegando de sus ojos, 
Que fuieron traidoras puertas^ 
Para que al ^Ima se entrasen 
Ojos que se burlan della ; 
Aquí maldice al ejido, 
Allí culpaba la sierra. 
Testigos del bien que tuvo , 
Y del mal de que se queja; 
Belilla la bien hablada, 
Ofendida de su fuerza 
Del olvido y del amor, 
Que la quiso y la desprecia, 
Contra Riselo el ausente 
De su alma y de su aldea, 
Mil libertades deci^ , . 
Que de decilia^ le pesa. 
Tú me enseñaste á querer, 
(Mas no será bien que mienta) 
Mis desdichas me enseñaron , , 



Y tu engaño fué la escuela. 
Si supiera deprender; 

¡ Mas ay ! si olvidar supiera , 
¡Qué burlado te quedaras, 

Y que ufana que me vieras ! 
Llegó la Morena entonces, 

Y por saber su tristeza, 
Muchas cosas le pregunta, 

Y ella le dio poY respuesta: 
Morena, no te enamores ^ 
Que te encañarán ios hombres. 

« Morena , que agora vienes 
«Al inundo de tu esperanza, 
«Mezcla tu amor con mudanza, 
«Y tu favor con desdenes. 
«Llora el descuido que tienes, 
« Y aguarda no te enamores , 
^Que te engañarán los hombres.T» 

«Escarmienta en estos ojos 
«'Tan ^tristes cuanto burlados ^^ 
«Y mis cabellos roe«^4Q9^ 
«Un tiempo amad.os.y rojps: 
«Hurta el cuerpo á tu^ anfojos 



ttJunqae tus antojas llores , 
nQue te engañarán los hombres.''^ 

«Las ternezas qae te digan 
«Engañadores zagales , 
«Remítelas á mis males, 



9« 
«Antes que tu bien persigan , 

«Cuando lu beldad bendigan^ 

•Reniega de sus amores, 

nQue te engañarán los hombres, % 



33, fDel Romancero general,) 



Una bella pdstorcilla 
Haciendo estaba una hoguera^ 
Para quemar de su amante 
La memoria y las preseas^ 
Burlada^ quejosa y triste; 
Que han de ser todas sospechas 
Las prendas de Elisa Dido, 
Dejada del falso Eneas. 
Los cordones del zurrón 
Desataba á toda priesa , 
Porque ardia su venganza 
Mas que la encendida leña* 
Lo pfimerO que sacó 
Fueron dos pliegos de letras^ 
Que mal 6 bien , su pastor 
Se preciaba de poeta. 
Un Cupido á la malicia 
Tirando flechas de perlas 
En un sardesco de alquimia 
Con Venus á la Tergüenza* 
]Ay dádivas mal seguras I 
¡Ay .falsa correspondencia^ 
Que siendo terceros mudos 
Tenéis hechiceras lenguas! 
¡ Quién me diera un griego astuto 
Que me hiciera con su ciencia 
Tan sorda para lisonjas 
Que burlara las sirenas! 
Ya que la mano estendiat^ 



Asióle Riselo de ella , 
Que cubierto entre unos pinos 
Se pudo esconder muy cerca. 
¿Qué haces > pastora amiga? 
¿Qué has habido? ¿Por qué que- 
mas 
A los que el ftiego no sienten, 
\ á los que lo sienten hielas? 
Mucho de tu esfuerzo fias > 
Si determinada piensas 
Quemar imaginaciones 
Que dentro del alma reinan. 
Escarmienta en mi qtie un día 
Rompí dos pliegos de leljas , 
lí la cólera que digo 
Sabe Dios cuánto me cuesta. 
Dijo, y la triste pastora 
Turbada respondió : mueran 
De mi rebelado amante 
Estos testigos de ofensas; 
Que con tratamiento injusto 
Podrá ser que de vergüenza 
Se canse, mí libertad 
De buscar dichas agenas. 
Al fin moderó su enojo:. 

Y Riselo la aconseja , 

En que deje de vengarse, 

Y en qae al amor obedezca^ 



7« 



34. CDel Romancero general J 



Alegre porque moría 
En la fé de su tornieulOi 
Le dice Biselo al valle. 
Que estaba á su mal atejilo , 
Malo me sientq. 

Después que he yisto mudado 
De mi pastora el intento , 
Agraviada mi esperanza, 
Burlado mi pensamiento, 
Malo me siento. 

Del ciclo de mi ventura 
(Que era un nuevo firmamento) 
Cayeron mis esperanzas , 
Y en ver que las lleva ^1 viento, 
Malo me siento, 

Ay ingrata de mis 0J9S, 
Que de momento á momento ^ 
(Porque me dejen los tuyos , 
Bien quejoso y mal contento) 
Malo me siento. 

¿Qué consejos te trocaron? 
¿Qué nuevo conocimiento 
Te yela cuando me hablas , 



Da que forzoso escarmiento? 
Malo me siento. 

Como tu , mudable amiga , 
No cumples el juramento 
De no olvidarme jamas, 
Diré una vez , diré ciento , 
Malo me siento. 

Apresura tu mudanza, 
Corre tras tu movimiento , 
Que yo moriré despacio. 
Aunque de mi sufrimiento; , 
Malo me siento. 

y^rás acabar mi vida 
De uno y otro crecimiento. 
De novedad y desvíos , 
De amores por cumplimiento, 
Maio me siento. 

{Ay Nise cruel.*^ [qué en valde 
Mis tristes quejas te euentp ! 
Dejadme ligeros gustos , 
Que por ser malos de asiento. 
Malo me siento. 



35. CDe idem.J 



De tus triiteaas, Riselo. 
Hurmura toda la aldea , 
Al amor le dan la culpa, 
Y á tus recelos la pena. 
TSo acudes adonde cantan , 
Porque no cantan endecha!, 
Ni hablas á las casadas, 
Ni miras á las doncellas* 



Los cantares que compones 
Son por la niña moiena, 

Y las niñas de ordinario 
Son mudables y traviesas. 
Pareces desconversable, 

Y no es bien qne lo peirezeaif 
Cuando estás i sola» aides, 

Y acompañado te yelas* 



Entre ti contigo habla* , 
Como aquel que dá respuestas 
A las preguntas del alma, 
Que se regala ó se queja ^ 
Mas luego lo» ojos bajos 
Enmudeces, y á la tierra 
Parece que le demandas 
Lo que los cielos te niegan. 
Ta de colores te vistes, 
Ta te pones capa negra , 
Como sí el mudar de trages 
Fuera mudar de sospechas. 
No sales por las mañanas 
A ver galana la vega, ; 
£1 prado con yerba j flores , 
Y con boj as la arboleda. 
"Ni i mirar las opiladas , 
Que piensan gastar durezas 
Con «1 acero que toman , 
Estando de hierro hechas* 
Apártate de las gentes 
O tu condicipa emienda» 



77 



Que dicen , que suele darte 
Dolor, y iio de cabeza. 
Esto le dice á Riselo ^ 
Una seiTana discreta, 

Y agradecido responde, 
Mostrándole que se alegra: 
« Serrana de lindos ojos , 

Y de condición mas bella ^ 
Dame tus bennosas manos p 
Abrázame y besárélas. 
Unos recelos traidores. 
Amiga, tanto me cuestan, 
Que apenas vivir podia, 

Y tener juicio apenas. 
Pero tú , serrana mía , 
Alegraste mis tristezas. 
Como el alba tras la noche, 

Y como el sol tras tinieblas ; 

Y porque vienen del valle 
De coger la madreselva 
Maldicientes aldeanas, 

Yo me voy, á Dios te queda.» 



36. (^Dei Romancero generaLJ 



£1 pas^r Riselo un día 
Desde su estrecha cabana 
Miraba sus ovejuelas , 

Y su ventura miraba. 
Igual desdicha les corre, 
Las ovejas andan flacas, 

Y la ventura de corta. 
Muy perdida y muy escasa* 
Alzó los ojos al cielo , 

Al sol los ojos alzaba. 
Que como entonces solía ^ 



Pudo mirarle la cara. 
Miraba sus rayos de oro^ 
Que metvidos en la escarcha , 
Parece que brota el suelo . • 
Aljófar, perlas y plata. 
Luchando estaba el calor 
Con la frialdad helada; 
Algunas veces la vence, . 
Y algunas vencido andaba» 
Tras eslo.vió como el cierZQ 
Hacia el Oriente piasftb^ 



7» 
Muchas nubes , que cnbrieron 
Ai sol , que el yelo ablandaba. 
Llorando quedó el pastor 
De ver que en esta mañana 
Su ventura y^ sus deseos 
Tienen viva semejanza. 
Cuando el yelo de Narcisa 
Con rajros de amor ablanda , 
Tristes nubes se fio estoiban 



De mil sospechas sin cansa. 
Ai fin quejoso j humilde, 
Envió al cielo estas palabras; 
Tristes snspiros las llevan 
Porque mas de yirisa vayan : 
«Cielo, pues te llamas justo , 
No dejes que el tiempo haga 
Tanto frió en mi pastora « 
Y tanto ardor en mi alma.» 



37. (^/V/ fionuincerff generaLJ 



Por celosas niñerías^ 
Aunqne de amores se abrasan 
Riselo y su. Fausta bella , 
!Ni se miran , ni se hablan* 
El imce del muy quejoso, 
Y ella iniíy de la enojada ; 
^1 aguarda á que le ruegue, 
£lla quiere ser rogada; 
£1, muestra tener soM^gd, 
Ella /que está sosegada; 
El, que vive ledo y libre, 
EUa , leda y libertada. 
El, finge nuevos amores^' 
Ella, qne de nuevo ama; 
£1 no le canta canciones, 
Ella no le hace ventana ; 
y aunque su mal difsimnlaki , 
domo está viva la causa , 
Un mismo dolor padecen 
En lo secreto del alma. 
Encontráronse nna tarde, 
Al tiempo que el sol hurtaba 
SusLckros rayos al cielo , 
Para darlos á '«u hermana. 



Al fin Fausta dio un suspiro , 
Y como parte mas Baca, 
Tan forzada como hermosa , 
De esta áian era le habla : 
Riselo de mí alma y de mis 

OJOS , 

O por mejor decir, tuyos y tuya, 

Pues todos tres se van tras sii 
cuidado ; ' 

Haz que me restituya 

Tu pecho enagenado 

Mi libertad , perdida por anto- 
jos, 

Que asi pueden llamarse t^s 
verdades: 

¡ Ay celos malhechores I ' 

Que por un no sé qué matáis 
de ataores. 
Si quieres , ó quisiste eto al- 
gún tiempo 

Mis desdichadas prendas que 
aborreces, ' * 

O ya que lio aborreces descon- 
fias; 



Mira que miicha§ veces 

Llorando me decías: 

Alma, regalo, amor j vida mía; 

Si tayo no so j todo , nada sea. 

¡Ay eelos malhechores! 

Que por un no sé qué matáis dé 
«amores. 
Arrasados ambos ojos 

De ia ternesa del alma , 

Llorando -ya. de placer 

£1 qne.de celos lloraba , 

Arrodillado á sus pies 

De esta manera le habla: * • 
Pastora,* onya luz y cnya'glo^ 
ria ' 

Rige mi corazón, mi^fé y mi 
vida, ' ' 

Tan poderosamente como sa- 
bes : 

Si en tus querellas graves 

Estás de mi ofendida ^ 

Apúreme el amor hasta la esco- 
ria , 

T niegúenme tus labios su dul- 
zura. 

¡ Ay celos malhechores I 



79 
Que por un no sé qué matáis de 

amores. 

Si no vivo. Señora, eñ tu 
contento 
En mi pecho afligijdo y amoroso; 
6i tuyo ti0' es el ser que me sus-^ 

lenta , ' * ' * 

Por muerte sufra y sienta 
£1 cuidado cíel^so» 
Que por tus niñerías sufro y' 

siento, " > 

Que asi pueden' llamarse tu^ 

verdades;:'- 
¡ Ay celos malheóhorés, etc. " - 

Ricas Tazones le dice: ' * '^ 
Perpetuas paces juraron : 
£strec]iamente se abrazan, 

Y muy amigos quedaron. 

Querellas donde hay amoif 
Son rocío que á la fragua * 
Antes la avivan y enciendeii 
Porque dure mas la llama, 

Y tras mucho arrepentirse 
De }a estrañeza pasada , 
Tiernamente se despiden , 

Y segunda vez se abrazan. 



38. ('Del Romancero generaL) 



Al cielo mueve con quejas» 
T el aire con voces flacas y 
Y los pedernales duros 
Con lágrimas que derrama 
£1 desdichado Uiselo, 
Apartado de su dama. 
La fortuna le persigue , 



Que mil glorias desbarata. 
Solo se parte á su tierra, 

Y á la sombra de una zarza ^ 
Fatigado del camino 
Quiere llorar su desgracia. 

Y dice: ciego rapaz, 

I En que te ofendió mi alma , 



8o 
Que tres años de servicio 
Con acíbar me los pagas ? 
Ko te bastó coronar 
Con las amargas retamas , 
▲i pie de un álamo negro, 
Donde empezó tu mudanza , 
Y tii, querida pastora, 
Cuya idolatrada estampa 
Es en la tierra una red 
Donde se enredan las almas; 
Suplicóte que en los lazos 
9pnd6 mi cuello enlazabas, 
No enlaces ageno cuello, 
Que morirá si lo enlazas. 
"No te engañe la ocasión , 
Que el decir no será nada, 
Porque si imaginas esto, 
Por tu vida que te engañas. 
Si en darme agora á beber 
Una purga tan amarga. 
Soy fttei;<;ader de disgustos i 



Que de disgastos me cargas. 
Ni el mal amargo , el acÜMir, 
Wi la purga ni retama, ^ 

Harán en mi que te olvide , 
Porque te llevo en el alma. 
Acuérdate que mil veces 
Cielo tuyo me llamabas; 
Pues si es que yo soy ta cíelo. 
Por fuerza he de ver tu cara« 

Y mira que tiene un sol , 
Aunque tú no ves su estampa, 
Que alumbran siempre sus rayos 
Los rincones de tu casa ; 

Y mira que es- zahori 
Que las paredes traspasa , 

Y que á la fama la pintan 
Con trampa parlera y alas. 
Considera como voy, 

Y si de mi ausencia tratas, 
Hallarás en raí un retrato, 
Que te olvidará CoastanES. 



Sg. (De Lope de FegaJ 



Cuando entendí que tenia 
El fruto de mi esperanza 
Seguro para gozallc 
Confiado en tu palabra, 
El nublado de tus ceños 
^izo tronar en mi alma, 
T abrasó flores y frutos 
£1 rayo de tu mudanza. 
Ya el pecho donde tuviste 
Esta voluntad plantada, 
Produce en vez de mil flores 
Te^bas secas y agostedas*. 



Dicen , Belisa , que el tiempo 
£s el médico que sana, 
Pero no lo ha sido mió. 
Pues por curarme me mata. 
Tus ojos , pastora , son 
Los que me dieron fiabza 
De mis glorias, y estos mesmos 
Me dan ahora tal paga. 
Yo tengo la culpa de ello 
Aunque tii fuiste Ja causa, 
Y es biea que tenga la pena 
s Quien s? pope eñ confianza. 



No me quejo de ^^, olvido, 
Que no olvida quien no ama ; 
Pero pudiera quejarme 
De tus ojos que me engañan. 
Bien sabes por qué lo digo , 
y con que lo sepas basta , 



Que en otra parte l^a^r^s. visto 
Lar ra^fios que aquí rf^ltan. . 
Eistp Zelitidq ^scrihía . 
En el tronco de upa t^aya.. 
Do . r.ecib& el ^acro T^jo . ' \ 
En los brazps «á Jarama^ 



4 o. {Del Rotñancero general.) 
be las riberas de) Bctis, Y esforzada de esperanza ,, 



Con lagrimas j suspirps,' 
Sale Clavinia la belle, 
A buscar á.su Clavinio^ 
Que del Betis se ausentó , 
Siendo tan famoso rio, 
Porque oyó decir que el Tajo 
Tiene arenas de oro finot 
Dejó Clavinia su alma, 

Y el cuerpo solo se vino \ 

Y hoy Clavinia el alma suya 
Busca su cuerpo vacio, • 

Y mas veloz que los vientos, 
Toma del Tajo el camino , 
Volando cual suele el alma 
Salida dé su nativo; 

Y a cuántos topa entretiene , 
Diciendo: caros aipigos^- 

I Clavinio , mi buen pastor , 
Conocéisle ? x íiabéisíe visto ? 
Que porque ella le conoqe, 

Y trae su retrato al vivo. 
Piensa que ha dé ser de todos 
Su Clavinio conocido 



.^ 



Y desesperada parle , 
Porque a una.vo;^ le han dichOy 
Que tal no;nbre de- pastor 
No le hay'd^ Belis;<lí/l0;: [ 



Que e^ 6ju pecho ha, .ílorccidoy 
Apriesa esdaye del ;rostro 
Todo el color amarillo , 

Y sú caipino prosigue^. 
Envidiosa del oücio \ v 
Que hace su pensamiento y 
Que va y viene á su Clavinio. 
Sus pies , hurtando á l^s ^ves 
De volar el artificio ,^^^ 

Y a su pensamiento , dicq 
Con ansia y dolor esquivo : . 
¡Ay duíee pensamientt^. ^/o, , 

Cuándo me llevarás (hrtde te 

< • . 

^nvio. ! :.^ .,.• 

Y llena de angustias,. trastes 
Llegó al Tajo cristalino,, ,.• 
En cuyas márgenes viye^. 
Su dichoso pastorci^oj^^,.'.-, . 

Y á las olas que Jj^yanla ,.. ^ 
El deleitoso Zefíro> , .,..!, 
Pensó que era su pastí^r, ,. 

Y luego engíiñad^ 4,íÍ9.» 

¡ 4y^4ulce etc., ,m ; . ^ 
y' de ios ^puros, .cristales. . . , . 
De un tributario rio . ; 
Bebió para m¡tig.ar. ,,; 

ÉÍ\gian calor del estío i 
6 ' 



Y luego vio i su pastor , 
Durmiendo al pie de un álisO| 

Y que hablando entre sueños 
Dijo con ronco suspiro : 

/ Jjr dulce pensamiento mioj etc, 

Y abracándose con él, 
Despertó elevado j tibio , 
Entendiendo que era sueño 
Verse en aquel paraíso; 

Y besándole en el rostro 
La conoció de improviso» 
£1 uno y otro gozosos 
Cantaban én uno unidos: 

/ Ajr dulce pensamiento mió , 



Cracíat d Dios que estás do 
estoy contigo! 
Rosanio estaba mirando 
Al amoroso prodigio» 
Lleno de rabiosa envidia , 

Y de esperanzas Vacio, 

De ver que siempre velando 
No alcanzó lo que un dormido; 

Y por no estorbar sus gustos 
Cantaba detras de un pino: 
¡Jjr cielo f de mis gustos enemigo! 
¿Y cuándo he de gozar del 

cielo mió ? 



4 1 •, CDel Romancero general J 



Era la noche mas fria 
Que tuvo el lluvioso inviernO| 
La mas escura y cerrada 

Y la dé mayor silencio. 
r^o se mostraba ninguna 
De las lumbreras del cielo , 
Mas que si entonces volviera 
A su prííicipio primero. 

En las cumbres de altos montes 
Ardían algunos fuegos, 
Fingiéndolos las tinieblas 
Muy cerca, aunque estaban lejos. 
Solamente interrumpía 
Este general silencio', 
Escedieiido á sus riberas- 
Con sus turbias aguas, Ebro; 
Cuando Damon no podía 
Rendir los ojos al sueño,. 
Dando rienda á sus cuidados , 

Y gloria á sus pensamientos : 



Y en sus imaginaciones 
Lastimado y satisfecho , 
Viendo que nadie le oye 
Despidió la voz diciendo : 
Verdades, salidas 
Por fuerza del pecho , 
No habeb poco hecho , 
Pues que sois creídas | 
Si á la que me mata 
Le quitan la escusa. 
Si acaso la acusa 
£1 amor de ingrata ; 
Que cuando os tenia 
Mudas eñ mis ojos. 
Eran mis enojos 
Solo á cuenta mía. 
Porque aunque confiesa 
Que os vio, no bastaba 
Si el derecho estaba 
£n la voz espresa. 



Id siempre desandas, 

Y como atrevidas , 
Mostrad las heridas 
Que encubren las dudas i 

Y si os prometieren 
Remedio al engaño, 
Creed mas mi daño 
Que lo que os dijeren; 
Pues* cuando otra cosa 
No quisieren darme j 
No podran negarme 
Sepultura honrosa. 



Y allí por trofeos 
Estarán pintados 
liibres los cuidados , 
Presos los deseos ; 

Y los largos años 
Que os entretuvistes y 

Y como servistes 
Señores estrapos; 

Y como mi fe 
Conservó su asiento 
En el pensamiento 
Donde la oculté. 



83 



49* ^Del Romancero general,) 
Cuando la mar alterada Que apenas hay en el mundo 



La fuerza de vientos siente , 

Y las levantadas olas 

Con bramidos se revuelven j 
Cuando tocada del fuego 
La tierra se ensoberbece, 
Sintiendo como piadosa 
La pérdida de sus mieses , 
Mi Doris en su albergue 
Sin cuidado de nada' se en- 
tretiene. 
Cuando las aves del cielo 
Con. can tos sus penas crecen, 

Y buscando sn querido 
La tórtola se entrii«tece; 
Cuando las fieras mas bravas 
Cofi^ra el amor se previenen, 
Que aun con las fieras atnor 
Poderoso hacerse puede^' 

Mi Doris etc. 

' Cuahdo todo 'el mundo piensa 
Ea loa cuidados que tiene , 



Quien su bien ó mal no pien* 

se; 
Cuando cortando su pena 
Mengua su dolor la gente, 
Unos del tiempo se agravian, 

Y otros del tiempo se duelen^ 
Mi Doris etc. 

Cuando mis tristes suspiros 
£1 Sol y la Luna hieren, 

Y mis ojos en el prado 
Ligrimas sin tiento vierten ; 
Cuando mis tristes acentos 
A mis cabrillas suspenden , 

Y el sentido con su llanto 
La razón en todo pierde; 
Mi Doris etc. 

Cuando la flecha dorada' 
Amor eñ mi pecho prende, 

Y tras esto descuidada 
Mis plantas veloces mueve ^ 
Cuaodo con voces la llamo i 



i 



84 
T cuando mí amor mas crece , 

Porque siempre á lo imposible, 

Cuanto mas es ^ mas sé quiere j 

Mí Doris etc. 

Asi cantaba Goríno 

Al pie de un álamo verde , 

Lugar donde de ordinario 

Males llora y canta bienes. 



Dejad, ojos^ la tristeza; 
Mis tristes suspiros cesen. 
Que no es bien sienta mi pena 
Cuando contenta j alegre ^ 
Mi Doris en. su albergue 
Sin cuidado de nada se entre' 
tiene. 



43. (^Del Romancero general») 



Sobre una triste pizarra , 
Cuyo peso le sustentan 
Las malogradas cenizas. 
De un pastor de nuestra aldea, 
Sentada la bella Doris 
Solemniza sus exequias 
Con este verso funesto , 
Triste anuncio de su pena : 
/ Jy caro esposo ! espera: 
Justo es que pues no vives ^ que 
yo muera. 

Pues allá llevaste el alma , 
No quede el cuerpo en la tierra; 
Que mal vivirá contento 
Pues que su gloria le llevas. 
Si tormentos me'causaba^ 
Con cualquiera breve ausencia, 
Forzoso será morir 
£n esta, pues, es eterna. 
¡Ay caro esposo etc. 

Pues el dolor no me acaba, 
Quiero acabarme yo mesma \ 
Que el tormento cuando, es 

largo 
Con la muerte se remedia; 



Seguiré á la casta Porcia 
Que quien sufre tal dolencia, 
Bien podrá tragar las brasas 
Y ser constante como ella» 
¡Ay caro esposo etc. ,. 

Solo un consuelo podrá 
En la vida darme fuerzas, . 
Que por ser hechura tuyii 
£s para mi cara prenda^ 
Por esta reliquia vivo. 
Traslado de tu presencia » 
Que mas por ser tuyo quiero 
Que por afición materna. 
/ Ay caro esposo etc. 

Por este querré la vida i 
Si es justo, la vida quiera. 
Porque huérfano no quede 
Quien á ti me representa» 
Ya que ^xk todo te parece, 
Plegué á Dios no te paviQZQt» 
En mprir, tan malogrado , • 
Si el morir presto es hei^^ncia. 
\Ay caro espoio ele» 

Si este trago he de sufrir 7 
Moriré juiuer te violenta jr ' 



Que basta morir dos Teces 
Sin qae tres mi muerte vea. 
Mas quiero gozar su, vista , 
Pues miráudole contemplaR 
Mis ojos viendo los suyos ^ 



85 
De los tuyos la belleza. 
/ Ay caro esposo I espera : 
Justo es que pues no vives ^ que 
yo muera. 



44. (*) 



Elipto, Htt pobre pastor. 
Ausente de Galatea, 
Dulce prenda de su alma , 
A quien deja el alma en pren- 
das; 
Cuya perfección adora, 
Cuyo nombre reverencia , 
Por quien vive, y por quien 

muere , 
De cuyo esclavo se precia ; ' 
Sobre un cayado de pechos ^ 
Cortado de su paciencia , 
Para golpes de fortuna 
T para sufrir de prueba ; 
Al hombro un zurrón colgado 
De temores y sospechas , 
Que en destierro semejante 
Es la carga que mas pesa ; 
Una honda con que arroja 



Del hotido peeho las quejas, 
Que sin piedad descomponen 
Los corazones de piedra ; 
A sombra de su cayado , 
Si dan sombra las tinieblas , 
En que pone á un alma triste 
La' escura noche de ausencia; 
Orilla del mar profundo 
De sus congojas inmensas , 
Que le alborotan suspiros , 
Y lágrimas le acrecientan; 
Guardando mal de su grado 
Un gran rebano de penas , 
Hecha la imaginación , 
Para que todo le ofenda , 
Un caos de memorias tristes y 
Una confusión ihmensa; 
Vueltos los ausentes ojos 
A la venturosa tierra 



(*) Insertamos este Romance y el que sigue , pues por el asunto, 
y el estilo nos parecen de Cervantes que escribió la Galatea , y por 
si son de los que cita en su Viage al Parnaso cuando dice : Yo he com- 
puesto Rúmances infinitos , y el de los Celos es aquel que estimo , entre 
otros que los tengo por Bj^aldíto^. ■ En estos dos romances se descubre 
el mismo esglo y el tnisiiio prurito de simbolizar que en el que em- 
pieza : «Yace donde el sol se pone», que creemos ser el mismo que en 
dicho Viage al Parnaso celebra Cervantes con el título del de los Cehs, 



A donde tiene stoi dama 
Y sus pensamientos deja; 
Al desapacible son 
De las, ardientes centellas 
Que por los aires se esparcen , 
De esta suerte se lamenta : 
Fortuna, no desesperes, 
Que si en mi muerte te vengas, 
Morirá por fuerza presto 
Quien vive ausente por fuerza ) 
Pues no merece sepulcro 
Quien muriendo desespera» 
Amigos que le acompañen. 
Antorchas , luto , ni exequias^ 
Basta por lumbre mi fuego y- 
T por bronce mi firmeza , 
Mis tristes ansias por luto i 
Por funeral mis endechas. 
Solo pido que en memoria 



De mi rabiosa dolencia , 

Y de estas lágrimas tristes 
Que del placer desesperan^ 
Quede aquí por simulacro 
Una fuente de ellas hecha , 
lina fuente de alabastro 
Que de continuo las vierta; 

Y podrá bien empinarse 
A las encumbradas sierras 
Por el peso de la altura 

Que alcanza el origen de ella: 
Sirva el agua de remedia 
Para deshelar tibiezas, 

Y Curar ingratitudes 
Donde quiera que las vean ; 

Y en la virtud milagrosa 
De sus efectos se vea 

La fé con que murió Elieio 
Ausente de Calatea. 



a Si fDel Romancero general J 



Calatea , gloria y honra 
Del Tajo y de nuestro siglo ^ 
Atormentada j celosa 
Con penas j sin Elicio; 
De mal de ausencia á la muerte 
Con calentura y sin frío , 
Ronco y levantado el pecho 
De quejas y de suspiros ; 
Vueltos los hermosos ojos 
£n dos caudalosos ríos; 
£1 color de sn ventura 
Mas que la cera amarillo; 
Con crecimiento áe íé y 
Y fé de su bien perdido; 



Siti pulso las esperanzas ^ 
£1 sufrimiento en un hilo, 
Para manjares del alma 
Estragado el apetito, 
Que sin la salsa que falta 
tTodos le causan hastio, 
Eatá vivo por milagro , 
Pero muerto roas que vivo; 
Que su mal el primer día 
Es tan mortal como el quinto: 
Tiene fé, ie dará vida 
Un trago solo de vino , . 
Pues solo el trago de fuese 
L«7 tiene ^en t^uto peligro; 



Y con ser médico el tiempo 
De dolores peregrinos , 

19^0 le permite y alarga 
La cura como enemigo; 
Que él no receta jamas 
Sino infusiones de olvido, 
Que en poco nobles sngetos 
Obran presto j dan olvido : 
Mas en pechos delicados^ ^ 
Tiernos de amor y rendidos^ 
Ni por la vida no sufren 
Tan groseros bebedizos f 

Y quiere mas Calatea 
Dar la suya en sacrificio , 
Que Ter por tan mal remedio 
De su salud el principio. 
Desecha entretenimientos 

De contento y regocijo, 
Solo el eco busca y llama 
Porque dobla sus gemidos. 



87 
Oye misquerellasy dice: 
¿Donde estás, Elicio mío? 
¿Cómo, cruel, no respondes 
Cuando tu nombre repito ? 
Si es que el "viento no lleva 
Mis Toces á tus oidos , 
Ifo lleve mi fé jurada 
Mi mi esperanza conmigo : 
Por copia vaya mi alma , 
Y no de yalde la. envió , 
Pues me deja en este fresno 
Por juzgar su paraiso. 
!Ko trates pues de ofenderme^ 
Siquiera por el testigo^ 
Que le creerán fácilmente 
£n mi desdicha su dicho. 
Esto te suplico solo ; 
Mira si al amor me humillo , 
Que con ser tiempo de mandas, 
"No mando, sino suplico. 



46. (^Del Romancero general J 



Mirando estaba el pastor 
De la hermosa Calatea 
Las venturosas ventanas , 
Por la mañana , una fiesta. 
Ko quita de ellas los ojos 
Con esperanza de verla, 
Porque no tiene otro sol , 
J^i conoce otras estrellas. 
£n fin , salió entre arreboles 
Al cabo de una gran pieza, 
Esparciendo luz dorada 
Y desterrando tinieblas, 
£1 alborozado Elicio 



Los despiertos ojos cierra, 
Que es imposible sufrir 
Del nuevo sol la gran fuerza. 
I Oh dorado sol , que alumbras 
Hondos valles y altas sierras , 

Y cuyos rayos dorados 
En mi pecho reverberan I 
Cracias ; pues que desterraste 
Las nubes de mi tristeza, 

Y el norte de tu alegría 
Promete bonanza cierta. 
Serán tan altas mercedes 
A mi voluntad aceptas , 



«8 
Si el darme yo en ñaA&úlo * 
Satisface á tanta déüdsC. 
Canliirá'tiis alabanzas 
Hasta lo último mi lengtíá. 
Himnos gf atós al fa^or , 

Y á los desdenes endechas , 
Dándole el primer Itigar, 

Y entre las pastoras bélldi 
La blanóa palma de hermossí , 
Verde íaürel de discreta : ' 

Y tirarán de tü carro '' 
Los pastores de la aldea , 
Ciñendo su sacra frente 
Mirto atlegre, y verde ytdra, 
Ofreceréte yo el alma 
Cuando guirnaldas te ofrezcan. 
Señal que lo dará todo 



El ffOil 3a la mejor prenda; 
Contento en vivir rendido ^ 
Si ya no quieres que muera 
A tu gusto de diamante , 

Y á tu voluntad de cera : 
Mas pues borran tus papeles 
Las temerosas sospechas , 
£spero que en lo futuro 
Tendrás en la fe firmeza. 

De la parte de tu Elicio 
Esta será ve^^dadera, 
Aventurándolo todo, 
Solo porque tú lo quieras^ 
Dijo , y la pastora en esto 
Quitó la Itiz á la tierra , 

Y él calló , que quien bien amai 
De ordinario corlo queda. 



4 7 . {'De Lope de Féga.J 



Mirando está de Sagunto 
Las reliquias asoladas 
£1 pastor de Calatea , 
Tifue^o ejemplo de desgracias; 
Y contemplando las torres, 
Que un tiempo soberbias y altas 
Dieron asalto á las nubes. 
Asi llorando cantaba : 
Nunca el castigo tarda 
A ^uien el tí e ñipo avisti , y ño 
se gúdrdaJ' 
\ Oh sagrados edificios , 
Retratos de. mi esperanza , 
Espejos' donde se ven 
^as humanas confianzas! 
Puestos estáis por el suelo, - 



Y con la sangre aAricaná 
Salpicados los cimientos 
En fé de vuestra venganza. 
Nunca el castigo tarda 
A quien el tiempo avisa ^ y né 
.se guarda. 

Ejemplos sois de Fortuna, 
Porque su rueda voharia 
No atrepella mil déseos , 
Sino las mas levantadas. 
Desengaños de la vida, 
Que sin hablarme palabrat, 
Con voces mudas y tristes 
Estáis diciendo á mi ahna :• 
Nunca el castigo etc, 

Y vuestros dichosos ducfvo* 



Qae iél pecho i las espalcfaís 
Cayeron atravesados 
Sobre su sangre y sus armas, 
La fama los eterniza ; 
Porque heridas tan honradas 
Vivirán sobre los años 
A pesar de sus mudanzas. 
Nunca el castigo tarda etc. 

jAsi os viera cual os veo 
Aquella adorada ingrata ^ 



Desprectadora de leyes » 

Y de homenages falsaria , 
Para que en vuestras desdichas 
Medrosa y escarmentada , 
Gozara el cabello de oro, 

Y las rosas de la cara. 
Nunca el castigo tarda 

A quien el tiempo avisa , jr no 
se guarda. 



48. (^Be tope de FegaJ 



Enfrente de la cabana 
De la divina Amarilis, 
Pastora de tiernos años 

Y de pensamientos libres; 
Mas gallarda y mas hermosa 
Que el alba cuando se rie, 

Y que las perlas que llora 
Sobre rosas y jazmines ; 
Mas que el sol recien náCido 
Entre dorados matices , 

Mas que la diosa á quien llevan 
Las palomas ó los cisnes : 
Estaba Fabio , un pastor 
Que por ella muere y vive^ 
Generoso para todos, , 

Para Amarilis humilde* 
Altivo de pensamientos, 
Que le fuerzan que al sol mire, 

Y encogido de esperanzas 
Que las alas le derriten. 
Adorando está las rejas 
De aquellos rayos eclipsé. 
Que como están entre yerbas , 



Ño la luz , la fuerza impiden. 
No hay pintada mariposa 
Que mas á la luz se incline, 
Dando tornos á su fuego, 
Que Fabio á su cielo asiste. 
Vase perdido el ganado 
Entre las zarzas y mimbres. 
Porque él piensa que lo está 
Como la contemple y mire. 
No sabe cuando anochece , 
Aunque el sol se ponga y quite, 
Que solo tiene por dia 
Cuando amanece Amarilis. 
Alli los pasa elevado, * 
Que como en ella imagine, 
No hay interés que le mueva 
Ni cuidados que le obliguen. 
No le sirven sus pastores 
Después que á Amarilis sirve , 
Que tío piensan que aquel cuerpo 
Alma tiene que le anime. 
Mira Tos álamos blancos 
Abrazados de las vides , 



I 

i 



90 

Porque la desconfianza 

Ji^o hay estado que no envidie; 
tT dando entre tierno llanto 
Suspiros del alma, dice: 
¡Ajr! ¡que asi está mi pastora 
Entre los brazos de Tirse! 
Torna á llorar con mas fuerza ^ 
T la ribera repite : 
Tirse, Amarilis y Fabio; 
Tirse alegre , y Fabio triste. 
Humilde soy para li , 
£1 tierno pastor prosigue; 
Pero si es riqueza el alma ^ 



Pastora, el alma me pide. 
Tú eres perlas*, tú eres oro y 
Tú diamautei , tú rubíes; 
Quien no te sirre con alma 
Mas te ofende que te sirve. 
Yo mientras rijo este cuerpo ^ 
Si no eres tú quien le rige^ 
Alma te doy, si eres cielo 
Razón es que el alma estimes. 
Dijo, y en un olmo verde 
Estas palabras escribe: 
Cuanto es Amarilis bella f ^ 
Es Fabio en amarla firme». 



49. C^eí Romancero generaL) 



Frescas aguas transparentes « 
Que márgenes de esmeraldas 
^Engastan vuestros cristales^ 
Y vuestros cursos atajan ; 
Kuevos árboles vestidos 
De la color de esperanza, 
Que altivos estáis mirando 
Cien mil florecillas varias ^ 
NYa los cantos de las aves 
En otro coro discantan , 
Vuestrasinquietas hojas 
Del manso viento ayudadas; 
Prados , flores, aves, vientos^ 
Arboles , y azules aguas , 
Testigos de mis suspií'os , 
¿Quién de mi Celia me apart^a? 
ilQué sirven vuestros contentos 
Al que sin Celia le cansa 
¡Vuestra vistosa presencia^ 
De todos tan celebrada? 



{Ay pesadas alegrías 1 
Siestas prolijas cansadas ^ 
Vida de mis impaciencias » 
Muerte de mi gusto amarga Í 
¡ Ay mi Celia de los ojos. 
Si de tu cielo me falta 
Affuesa luz que me alumbra 
Firme , hermosa , sosegada 1 
Sin ti otros resplandores 
Me son cometas airadas ^ 
Relámpagos presurosos , 
Ravos que todo lo abrasan. 
Afuera cometas, rayos, 
Relámpagos, vientos, llamas. 
Sombras, nublos, torbellinos. 
Envidias celosas , Tanas, 
Que solo á su Celia adora, 
Y su ser divino alaba, 
Un pobre pastor humilde. 
Que por ser ^uyo se ensalzt. 



Esto callando paUica 
Fausto en aquella mañana ^ 



thrincipio de mayo , cuando 
Amor á sus cortes llama. 



9t 



5o. (Del Romancero generaLJ 



Mirando el sagrado Ebro 
Su curso y corriente sesga , 
Junto á los soberbios muros ^ 
Que fundó el angusto Cesar^ 
Consideraba Gaicerio , 
Si un amante considera. 
Sus marchitas esperanzas 
T mal logradas firmezas. 
Sus pensamientos revuelTe^ 

Y sus efectos contempla , 
y viendo sus tiernos frutos 
Segados en frágil yerba , 
Tras un suspiro dice : 

/ Oh cruel Lishella , 
Deshaz el padecer y ó miquerellal 
\ Oh cuántas veces^, ingrata, 
OWidé mis orejuelas , 
Pol* acordarme de tí , 
T les di la sal con piedras ! 
¡T cuántas el cauto lobo 
Hizo ejecutivas presas, 
Mientras tú en mis pensamientos 
En su huérfana inocencia ! 
jY cuántas veces bebieron 
En las rebalsadas presas , 

Y cuántas las yerbas mustias 
Les hice comer por fuerza ! 

/ Oh cruel Lisbella , eic» • 
¿ Cuándo á tu presencia fpi , 
Que de inoradas violetas' 

Y de- neyados jazmines < 



Mi falda no fuese llena ? 
¿Cuándo en tocar la manzana 
Tu mano no fue primera. 
El sazonado Uiadroño , 

Y la regalada serva ? 
¿Y cuándo mi voluntad 
Fué un punto libre ni escuta 
Desde que te pude ver 
Sino cautiva, y sujeta? 

7 Oh cruel Lisbella , etc. 
Yo suspendiera en tu templo 
Estas humildes ofrendas, 
Si como á mis esperanzas 
Mo las echara por tierra. 
Vergüenza hé que los pastores 
De Manzanares me vean 
Arrojado en el profundo 
De tan estrañas miserias. 
¿ Por qué de nombre de ingrata 
Te alabas tanto, y te precias, 

Y de ser dueño de un alma. 
Que te adora ^ y tú desechas? 
/ Oh cruel Lisbella ^ etc. 

¡Mas ay triste, á quien me quejo! 
Que son sin fruto mis quejas , 

Y por serme algún alivio. 
Como tal se me deniega. 
Aqui han de morir conmigo 
Sin que el pellico las sepa^ 
Que los secretos del alma 
Están muy mal fuera della. 



9» 
Y tú , fugitiva curso , 

Que su triboto al mar lletas, 

Llevarás lágrimas mías, 



Mas no efectos de mi lengua. 

/ Oh cruel Lisbellá. 

Deshaz el padecerlo mi querella! 



5 1 . CDel Romancero general J 



Al pie de un hojoso roble 
Arrimada la cabeza, 
Con cuyas hojas y ramas 
Hace reparo la siesta , 
Que impidiéndole la entrada 
A la claridad f'ebea, 
Tiene las flores con ocio 
Que esmaltan la amena vega; 
Ayudando á su frescor 
IJn arroyo , que atraviesa 
Por medio de Pa esp^ura, 
Que la hacen mas verde y fresca; 
A cuyo manso ruido , 
Que murmura por las peñas, 
A cuyos dejos y son , 
Que la ^irve de vihuela , 
En concertada sonata 
Que el blando viento la lleva, 
Las aves en los ramillos 
Desatan las dulces lenguas, 
Libres de pena^ libres de pena. 

Lidio el pastor, que miraba 
La amena y divina selva , 
Tan lib^e de lo pasado. 
Cuanto contento en las muestras. 
Dice : cielo cristalino , 
Gracias doy á tu potencia^ 
Pues gozo libre de verte 
Xa noche, mañana y siesta, 
^Ziibre de pena. 



Y tii, noble desengaño^ 
Que el lazo de mi cadena 
Rompiste con tierua paz 
Al cabo de tanta guerra , 
Libre estoy del niño arquero: 
Ya no me ofen(fen sus flechas , 
Que están botas para mi 
Las que tuve por mas recias. 
¡ Qué de veces por los sauces 
£n sus delgadas cortezas 
Escribí como furioso 
Mil lastimosas endechas! 
Y en lugar de lo pasado , 
£n las continuas querellas 
Le haré á mi libertad 
Versos y canciones nuevas , 
Libre de pena. 

Ya no me inflaman ni encien-^ 
den 
Los amores de Roseía, 
I^i cosa de su persona, 
Boca , nariz , frente y cejas. 
T4^o la llamo de cruel , 
!Ni selvática, ni fiera, 
Que si fuere de diamante 
La juzgaré por de cera , 
Libre de pena. 

Ya de hoy mi pobre ganado 
Pacerá la mejor yerba , 
Que andaba flaco y perdida*, 



Como flaca su cabeza. 
Pondré al manso corderillo 
Junto á la materna teta , 



T a mis mastines collar 
Que los ampare y defienda. 
Libre de pena» 



9» 



5a. (Del Romancero general.J 



De una guija en otra guija f 
Y de una en otra pizarra. 
Se ron4>ia un airoyuelo , 
Que el pastor Lisio miraba ; 
y contemplando entre $\ 
La prisa con que se alcanzan 
Unas ondas á otras ondas. 
Unas aguas á otras aguas , 
Mirando, dice al arroyo, 
Si bien mirar le dejaban 
Lágrimas que sus crecientes 
Le crecían y enturbiaban : 
^d\ es mi pena celosa , 
Tal es mi celosa basca; 



Pues que no menores guijas 
De sospechas me quebrantan. 

Y no con priesa menor 

Se alcanzan tarde y mañana 
Unos miedos á otros miedos, 

Y unas ansias á otras ansias. 
Sigamos pues á la par, 

Yo á la fuerza , y tií á la causa; 
Tii la de tu natural , 

Y yo la de mi desgracia; 
Que según con la violencia 
Que corres , y amor me trata^ 
Presto los dos llegaremos , 
Yo al fin, td á la mar salada. 



53. CDel Romancero gene ral J 



Una parda mariposa , 
De su inclinación lleyada , 
Se acercaba.hácia. una vela 
Batiendo apriesa, las alas. 
Ya de Icjqs )a rodea 
En rueda espa.9Í9^a y ancha , . 
Ya de cexf a amique . con ' míe do, 
Que á nadie el mor^ ««grada: 
Ya huye, X al pi;p»JO;vuelve,^^^ 
Ya se atf^Te.^, se. acobarda', ^ 
Mas al fi» Aotno era fuerza , ", 
Llega y girase en la llama , ,, 
A. donde acude á impedirla 



i>« j 



Un pastor que la miraba , 

Y cuanto mas la desvía 
Mas en el fuego se lanza, 

Y con un suspiro grave 
Q^e del triste pecho saca, 
Dice: ¡Oh fuerza natural, 
Inclinación temeraria, 
Que cuanto más te remedio 
Mas si^u^ lo que te daña! 
Mas si es fuerza; ¿qué aprovecha 
Hacer resisteticíá Humana ? 

¡ Oh desdichada avecilla ! 
Parécesme en ser forzada , 



9« 

Pues entrambos acabastes 

£1 uno de otro en presencia ^ 
Siendo vida vuestra muerte 
Opuesta á la que me espera* 
Yo solo, fui desdichado, 
Pues mi desventura ordena 
Que muera por mas rigor 
De muerte de mal de ausencia; 

Y haciendo son la corriente 
Que da en una y otra piedra, 
Con sus lágrimas ardientes 

£1 frió instrumento templa , 

Y haciendo que el compás lleven 
Las que el raudo curso lleva, 
Canta porque dos estremos. 
£n un sugeto se vean. 



Ta he sabido que es la muerte 
Dejar. Marfisa^ de verte» 

Ya ^s^ que el amor condena 
A padecer la memoria , 
Pues el vacio de gloria 
Ocupa el rigor .d;e pena. 
¿ Cómo podré en tierra agena 
Vivir, siendo dolor fuerte , 
Dejar ^ Marisa , de verte? 

Darremedioalmal que siento 
No podrá el Sol ni la Luna, 
Ni hacer mas daño fortuna , 
Ni dar amor mas tormento ; 
Ni yo hacer mas sentimiento, 
Pues siento mas que la muerte 
Dejar, Marfisa^ de verte» 



56. (DeV Romancero general,) 



- Tejiendo está una guirnalda: 
£ntre rosales y mirtos , 
La bella pastora Celia 
Para su pastor Olimpo. 
Unas pajizas recamas 
Pone entre morados lirios » 

Y si pone algunas tosas • 
Les presta su color mismo* 
Alegre vive 'y, ufana, 

No teme de^díín ni olvidó , ' 
Que sabe que su pastor 
La adora^'á ,por mil siglos. 
Compuesta pues la corona» 
Dio una vo2&¿ su querido, 

Y al ponerla en la cabeza* 
Aquestas palabras dijo: 



Recibe esta ^ corona (le mi 
mano . 
£n fé que de mi amor llevas .Ia> 

palma; j , • 
Alegre viyirás, y muy ufano. 
Teniendo en mar de amor tan 

dulce callea, 
Entienda el mundo, y tenga pop 

muy llano , x 

Que llevas tú las llaves de mi 

alma ; . . 

Y que á pesar del tiempo . y 1^ 

fortuna, » 

Será la voluntad de Los dos una. 

El venturoso pastor. 
Tiendo el bien á qi^e b^ su-* 

bidoy 



Abrazando á su pastora i 
De aquesta suerte la dijo: 

¿Vióse jamas Emperador Ro- 
mano 
Tan alegre triunfar , cual este 

día 
Triunfo yo del anio^^ y por jtu 



^7 
Recibo. ]a corona de alegría?. 

Mira si viviré, mi bien, ufano ^ 

Pues crecen tus favores áporfía, 

Y a^i 4 pensar del tieinpo y.l^ 

fortuna, ,. , 

Ser4 la yoluntad de Ips dp$ up^* 



m$uo 



57. cbel Romancero general,^ 



Cuando la estéril arena 
Descubren las claras aguas. 
Tras el erizado invierno , 
Y el rojo sol se levanta.; 
Al son' que el céfiro b^ndo 
Hace entre las verdes ram^iis^ 
Asi Plnaidu se queja ,, 
líiriendo las nubes aVtas: 
; Que ciertas son iias traiqs 
Cuando ja no hay remedio er^ 
las desgracias! 
\ Ay prado y ribera amena , 
Verdes sauces, fuente clara, 
Causa que fuistes un tiempo 
De todo mi bien la causa! 
Ya so¡s mi verduffo fiero: 
Pues vuestra memoria cara 
Entonces mas me suspende, 
Cu.iiMo me hace i^íiayor falta. 
I Qué cienos etc. 

Yo me acuerdo , aunqi^je en 
■ ■ mi daño , 
Ciiai^do en mi humilde cabana, 
Estando en vuestra alegri^. 
JLa mia solemnizaba* 



Ento^e^ no.ecW devcr • 
Que en l^s. cosas hay mudanza; 
Y el bien una vez perdido 
Que nunca ó tarde se gana^.. . 
¡ Que' ciertas etc, . .>- 

¡Dichoso una vez y dps, / 
Quien entonces penelrarAt , 
Que á vec^es quien muda fl 

cuerpo ;. : . > 

A peligiro. pone el alma I ... 
Dejé vuestro fresco sitio: , - 
¡Oh quién nunca le dcjaral 
Mas quien tarde se arrepienta 
Bien es que tarde le valga. 
/ Qué ciertas etc, 
^ Dia decir que el amor - 
Era ciego y acertaba; 
Legislador y sujeto ; 
Niño ,, pero ya con canas* 
Jamas sus leyes guardit. 
Jamas t/emí j&us hazañas ; j ■ 
Pero y^ conozco triste 
Que pocos su furia escapan. 
¡ Qué cierteis etc. 

rwj»€ á vivir dond^e ,el pielo 



9» 
Tiene la prenda mas alta 

Qne á los divinos suspende ^ 

Yá los mortales espanta. 

Vila, y comencé á quererla 

Con una afición liviana ; 

Mas quien por liviano empieza, 

Al fin por pesado acaba, 

¡Qué ciertas etc, 

Silvia , tus cabellos de oro , 
Y tus mejillas rosadas , 
Los ojos negros y hermosos , 
Cuello ebiirneo , máñó blanca , 
Donde limite no hubo 
Han podido poner raya'; 
Que en fin siempre lo presente 
Prevalece á lo que pasa.' 
¡ Que ciertas etc. 

Descubríte el dorazon . 
Que nühca tal int^ntáfa; 
Con los ojos lo que pude , 
Lo que alcancé con ^tilabras. 
Quien entonces conocieVá 
Tu altivez j ingrata atáada , 



Bien acertara en callar , 
Pues tan á mi costa hablas. 
/ Qué ciertas etc. 

Ya no lo puedo encubrir; 
Pues mirándome á la cara 
Me conoce todo el mundo 
Por victima de tus aras. 
Mis amigos me lo dicen , 

Y riñenmelo en mi casa; 
Pero antepone su amor 

Al paterno y cuantos haya. 
/ Qué ciertas etc. 

Si tu desden fuere eterno , 
Porque lo sean mis ansias, 
Con eterno y puro amor 
Te daré de mi venganza. 
Esto dijo, y más no pudo; 

Y porque se iban sus cabras^ 
Del valle se despidió 

Los ojos hechos mar de agua. 
¡ Qué ciertas son las trazas 
Cuando ya no hay remedió en 
' las desgracias I 



58.' (Del KomanceYó general.) 



En un troncó de un ciprés, 
De cuyas hojas y ramas 
Salicio un alegre dia ' 
Fabricaba una guirnalda. 
Después de haberla trompuesto 
De muchas hojas y ramas, 
En la corteza del tronco 
Estas palabras estampa: 
Sufre y calla ^ 
Pues que^iste la cáása. 



Donde su pastora bella , 
Tanto de él solemnizada , 
Del recio calor huyendo , 
Que cómo á muger la ^áiisa , 
Llegó una tarde á hacer siesta 
Teínprano para gozalla , 
Y mirando al liso tronco p 
Leyó la letra que habla : 
Sufre y calla , etc. 

Congció desconocida 



£1 bien qae el suyo adoraba » ' 
Ser del pastor que en un tiempo 
Quiso , y olvidó sin causa ; 
Y que por ella escribió > 
Que por olvido olvidada , 
T porque no le culpase 
Quiso escribir en las ramas : 
Sufre y calla , etc. 

Entendió , si entender pudo. 
Aunque la razón le falta, 
Que de Belisa el trofeo 
Era una bella guirnalda , 
Qae su pastor le ofrecía, 
Por quien la pastora ufana 
Vive contenta y publica 
Por donde quiera que pasa : 
Sufire y dalla , etc. 

Ya se entristece Salicio, 



99 
Ya le pesa , ya se abrasa , 

Ya los ojos hechos fuentes 

Muestran la afición pasada; 

Ya la estampa dulce besa , 

Y al ausente pastor habla y 

Y á si propia se condena , 

Y con repetir descansa , 
Sufre y calla y etc. 

Determinase á sufrir , 
Aunque mal sufre quien ama, 

Y mas si bienes ágenos 
Presentes males contrastan; 
Porque fiaba en el tiempo. 
Que es quien lo mas firme acaba, 
Para su consuelo escribe 

Esta letra en su cabana; 

Sufre y calla , 

Pues que fuiste la causa. 



59. CDel Romancero generahj 



Ya cubre la primavera 
Con mil flores la campaña , 
Y deja atrás el invierno. 
Que abrasa cualquiera planta. 
Ya cual de fiero enemigo 
Huye , volviendo la cara , 
Temeroso del rigor 
De la nieve y de la escarcha. 
Ya 8fe conoce: el rocío 
Apacible á las mañanas; 
Ya porren las fuentecillas 
CoQrtegalada templanza. 
Ya el pastor grosero sale 
;D^ su enramada cabana, • 
Desabrochado el gábaa ^ 



Que ya con el tiempo cansa : 
Cuando una bella pastora , 
Descompuesta de esperanza, 
Estaba lloraüdo males 
I^acídos de su desgracia. 
Con el recio sentimiento 
La lengua enmudece y calla; 
Mas luego el silencio rompe 
Con lastimosas palabras. 
\ Ay malogrados deseos , ' 
Dice, y viejas cónfianasas, 
Que el fruto distes en flor , 
Por ser las flores tempranas! 
Trocastes mi vida alegre 
£a prolija suerte amarga: 



lOO 

LlegasteSy mi bien, al puerto 
Asegurando bonanza; 
Mas no» porque la fortuna 
Envidiosa y enojada, 
Rompió sin mirar mi daño 
La vela de mi esperanza. 
Quedó mi bien sin gobierno 
Por ser mi fortuna avara , 
Pagaron mis tiernos años 



Las esperanzas del alma. 
No pudo mas la pastora 
Decir^ que sus vivas ansias 
Con el grave sentimiento 
La van turbando la habla. 
Lo que mas pudo entender 
Fueron aquestas palabras: 
«La causa fuiste, Silvano, 
«De e^ta mi muerte sin eausa«» 



60. C^Dcl Romancero general J 



Al dulce y sabroso canto 
Be las aves placenteras , 
Ya recaudaba la aurora 
La escura noche desierta, 
Cuando un pastor desdichado 
De ningún sueño recuerda. 
Porque quien cuidados tiene 
¿Cómo es posible que duerma? 

Y por hacer compañía 

A las aves que se quejan 
De algún agravio de amor, 
Asi también se querella : , 
Ingrato amor, Silvia ingrata, 
Ciego amor, hermosa fiera , 
Mas qu( las selvas doblada, 

Y mas que las selvas bella; 
Quien te dio de Silvia el nombre 
Bien dijo, pues que la selva . 
Las fieras bestias produce , . 
Osos y tigres alberga. 

Tú dentro tu pecho hermoso 
Desden y crueldad encierra^ ^ 
Fieras mas duras y esquivas 
Que tigres y que. otra^ fieras , 



Pues estas suelen moverse 
A mansedumbre y clemencia $ 
Mas á tu rigor no pueden 
Vencer mis dones y ofertas. 
¡ Triste ! que cuando ie envió 
Flores hermosas y nuevas , 
Tu las desdeñas, quizá 
Porque en ti las hay mas bellas, 

Y si escogidas manzanas 
Te llevo, tu las desechas, 
Quizá porque mas hermosas 
Las de tu seno se muestran. 
¡Triste! que cuándo te ofrezco 
La dulce miel la desprecias , 
Quizá por ser mas sabrosa 
La que tus labios encierran^ 
Peco si no puedo darte 
Otros dones de mas caenta, 

Y aquestos en li se hallan 
Con mas dulzura y beUe&a; 

A mi mesmo te. he entregado, 

Y aim este don menosprecias, 
Que ep otro tiempo estimaste j 
Mas al £a todo te trueca. 



Con «sto aca£¿ el pastor , 
Para na acabar sas quejas. 



lOI 

Haita qne acabe la vida, 
O la razón que hay en ellas. 



6 1. CDel Romancero general J 



Miraba dos jilgnerillos 
Sobre un cermeño silvestre^ 
Cómo se pukm las plumas, 
Poniendo en orden sus bienes. 
La triste y hermosa Tyrsis, 
Gloria del siglo presente, 
Y dice, viendo que el uno 
Se lanza sediento al Betis : 
Pajarito que vas á la^ fuente i 
Bebe jr vente. 

Lleno de música y goza 
Parte , ligero y alegre 
Al otro que 1« recibe^ 
Aleando cuando vnelye¿ 
£1 pico mete en el agua 
Tan apriesa , que parece 
Que apenas de agua se bfarta 
Por volver a quien bien quiere. 
Pajarito que vas ete* 

Y tú, pensamiento mió, 
En mis suspiros ardientes- 
Ve sin quemarte las alas< 
A visitar á mi ausente» 
Mata )a sed en sns ojor 



Y mira bien lo que bebes , 
Que en ellos nació mi vida 

Y quizá mi vida muere. 
Pajarito que vas etc. 

Dile que estos jilgnerillos 
Celebran y guardan siempre 
La fe , que amor les enseña 
£n el canto que no liprenden ; 

Y que yo envidiosa de ellos , 
Fingiendo alegre mi muerte, 
Cual cisnecanto, si canta 
Quien suspira, y quien no dner* 

me; 
Pajarito que Vas etc, 

£n la fuerza de galera 
Ciñe su pie grillo fuerte, 

Y yo le tengo en el alma 
Después que en el pie le tiene» 
Dile, amigo, que te basta > 
Que romperé las paredes , 

Y le sacaré en mis hombrot , 
Como á padre de mis bienes. 
Pajarito que vas álajuente^ 
Bebe y vente*- 



d», C^s de id.) 



Quien dijere que la ausencia 
€ansa olvido en quien bien ama. 
Mi firmeza lo desmiente ^ • 
En quiea verá qne se engaña. 



Ausente en el Tajo vivo, 
Y allá me tiene mi alma 
En sus fértiles riberas 
La salobre Guadianir. 



10% 

Crecen mas con el añsencia 
Mi fuego y mi confianza; 
Que la memoria importuna 
Mas mi sentido leiranta. 
Ayuda la soledad 
Entre estas sierras ingratas 
A mis.vpces^ y á mi llanto, 
A mis quejas , y á mis ansias. 
Solo con voz mentirosa 
Me rqspondeu y me engañan^ 
Formada .en hondas cavernas 

Y entrftfteñas erizadas. 

Si a;mor digo, amor responden; 
Si alma digo , dicen alma ; 
Si Tirsi , responden Tirsi ^ 
T si la llamo, la llaman. 
Anianecerá tu sol , 
Hará mayo mi esperanza, 
A mis prados ya sin flores, 

Y á mis. agostadas ansias. 
Entonces los falsos ecos, 

Y con ^iLlo^ las monti^ña^ » 



Callarán y sa'án mudos, 
O reventarán si h&blan« 
Viendo entonces yo mis glorias 
En aquel día que aguardan, 
Por entre confusas voces 
Daré la vuelta á mi palria* 
Rompiendo montes inciertos > 
pificultades contrarias 
Iré á tus brazos , Señora, 
Por mil sendas no pisadas: 
Yendráste tii á mi corriendo 
De gozo y gritos bañada. 
Mirarás £rme mis ojos, 
Miraré alegre tu cara : 
Colgaráste de mi cuello , 
Penderé 4e tu garganta , 
Haremos los do» alegres 
Una vida de dos almas. 
Ansi cantaba Menalio , 
Dándose triste esperanza. 
Respirando de sus penas , 
Porque quien llora descansa* * 



63. (^Vel Romancero general J 



Descuidado aunque no libre 
Estaba el niisero Urelio, 
De que pudiese otra vez 
Encenderse el muerto fuego. 
Volviendo al yugo pesado 
£1 sano y ciento cuello , 
Cargando sobre los hombros 
La carga que echó en el sueloy 
Que del desden y desvío : *' 
Es tan ii^sufrible el pe^a, : .t » 
Que la paciencia derriba^ 



Aunque le engañe el esfuerzo ¿ 
Pero como la costumbre 
Hace lo grave ligero , 
Ha vuelto el triste pastor 
A esperimenlarlo de nuevo. 
Cuando pensó que podía 
Ser de libertad ejemplo. 
Entonces ie sujetó 
.Que ^sto es lo. que puede .líl 
tiempo. • .. iFJ7 

¡ Ay paAtor* de mi almia 2 



Cnal Ángel te tí en el templo^ 
Ufas no me yalió la Iglesia : 
Jasta paga de mi yerro , 
Que por esto me rendiste 
Cuando, tnye menos miedo , 
Como traidor á mi fé , 
ir rebelde á mis deseos. 
Seguro y contento estaba , 
Contento y seguro quedo , 
Pues que me diste licencia 
De mostrar lo que te quiero : 
£n ella estribo de hoy mas, 
l)onde como en fundamento 
Subirá de mi esperanza 
£1 edificio hasta el cielo. 
¡ Oh venturosa palabra I 
I "Venturoso y dulce tiempo , 
Que Yi^elye 4 darme en un punto 



xo3 
Lo que me qtiitó en diversos ! 
Volví á ver el rostro hermosoy 
Y los soles á quien Febo 
Tiene envidia de su luz, 
Con ser la del cuarto cielo , 
Sobre quien en proporción 
Asientan dos arcos negros 
Para mayor hermosura , 
Diferentes del cabello; 
Cuyo color no diré^ 
Con ser tan claro el objeto « 
Porqué si no son de oro 
No sé como encarecellos ; 
Ni sé como la miré, 
Ni sé como agora puedo 
Pintar jio que entonces vi, 
Considerando cual quedo. 



64. (Del jRomancerQ general.J 



De rodillas en el su^lo 
Urelio pide la mano 
A la hermosisima Filis, 
A quien jamas hizo agravio: 
Pero la injuria del tiempo 
Lo tiene en tan triste estado, 
Que con hallarse inocente, 
Se humilla como culpado ^ 
Sin fiar de la razón 
La fuerza de su descargo: 
Que sabe que no aprovecha 
La razón á un desdichado, 

Y que suelen las disputas 
Enjeudrar nuevos engaños, 

Y que el amor las mas veces 



l^ompe por lo mas delgado, 
Huyendo de inconvenientes 

Y de vencer porfiando : 
pejó palabras ociosas 

Y acudió luego á las manos , 
Que son de quien se temia, 

Y á quien dio el amor su arco 
Para castigo y afrenta 

De las que no pueden tanto. 
La hermosa Filis lo mira , 

Y con desden y recato 
Niega lo que le concede, 
Retirando atrás el brazo. 
Mas Urelio, que conoce 

Las reliquias que han quedado 



164 
De aquel amor qué otro tiempo 
Solicitó su cuidado, 
La mano le tomó luegd, 

Y befándole lá manó, 
Le dijo : Filis henúosk, 
Vencí sufriendo y amando: 
Que es la más iioblé Victoria, 

Y el vencimiento mas raro 
Con que el amor prevalece 
De su enemigó y contrario. 
Mano hermosa, 4tie éh blancura 
Vences al ¿no álabásÍ:ro, 

Y en partería sangre herviente 
Descubre el color rosado, 
Cuyas delicadas venas 
Dilatando héirmosói ramoá, 
Muestran el ¿olur de cielo 
Entre lo rojo y lo blanco: 
Larga en cuanto á ser perfecta, 

Y larga para mi daño, 

Y para el bien hasta agora 
Encojidá y corta mano; 
En quién , si fuera ^verdad 
Lo qué finge el vulgo vano , 
Se conociera uii suerte 



En lo biieno J en lo tnald. 
Doi manos, Filis, asidas 
Son el símbolo mas claro 
De la fe ptira y sincera 
Contra quien no pueden daños; 
Pues no se borre , Señora, 
De nuestra paz el retrato , 
Siquiera por el testigo 
Que nos fue propicio y grato. 
En ésto vio que vehiá 
Por la falda de un riJiazo 
Un lobo encendido en fuego 
Amenazando al ganado, 

Y corriendo á socorrello 
Tomó' Filis su cayado, 
ibcitandó á la defensa 

Los perros que están ladrando. 

Y volviendo el rostro hermosd 
Con aviso y sobresalto, 

A U relio manda que siga 
Callando luego sus pasos. 
Urelio la obedeció , ' 
Teniéndolo por regalo ; 
Porque no hay gusto mayor 
Como obedecer ámadoV 



i 



65. ('toél Romancero general J 



Sobré nioradas violetas. 
Que un florido prado esmaltan^ 
A donde un sagrado niirtb 
Apacible sombra causa , 
Y parte en mil arroyuelo» 
Una fuentecilla clara 
Las corrientes cristalinas 
Que de una alta sierra bajan ; 



• ' ' ' 
Sentada esta una pasfoí*á ' 

Descompuesta y descuidadil^ 

Aunque no de los cuidados 

Que le atormentan el alma. [ 

Desdenes, ausencia y celos 

Su soleÜad acompañan ; 

Que cuanto tiene delante 

Todo la ofeiide f la cansAi 



El cíele, las flores bellas^ 
Clara fuente y verdes plantas f 
Si alza los ojos^ encienden 
Su pecho en celosa rabia 
Los resplandores azules 
Que el cielo y la tierra abrasan. 
Las florecillas le enojan , 
Que al fin en flores se pasan ^ 
y queda el color morado 
Con qué ñiuere el dé su cará¿ 



to5 
Si mira al ¿rbol ¿é Venus , ' 
Vuelve mas desconsolada, 
Porque vé entré él Verde oscuro 
La fruta negra y amarga, 
Amargo lloro y tristeza 
Entre dudosa esperanza. 
Quiere quejarse, y no puede. 
Que en ver el curso del agua 
Es tanta la de sus ojos 
Que las razones le átajtt* 



66. fDel Romancero gétiétalj 



Las frías nieves y vientos 
Su fuerza y rigor aplacan , 
Constreñidos por el tiempo 
Que es el que todo lo acaba \ 

Y alegres los pajarillós 
Anuncian el alborada, 
Con sus sonorosas voces 
T músicas concertadas. 
El campo estéril y seco 
Por las terribles heladas: 
Muy alegre reverdece 

Y muchas voces esmaltan ; 
DqI mismo color se viste 
Cualquier género de plantas, 
Centenos , trigos y avenas 
Crecen /florecen y grahaü ; 
Los corderos y cabritos 
Hacen brihcos , corren , bailan, 

Y en los charcos y lagunas 
Cantan las parleras ranas. 
Todas las^ cosas, d^l suelo 
Están muy regocijadas , 
Gozando del fértil suelo 



Sin memoria de mudanza. 
Solo un triste pastorcillo 
Con innumerables ansias 

Y quejas, que rompe el Cieloj 
Deja de gozar bonanza, 
Combatido del tormento 

Y perdidas esperanzas. 
Llora el pasado sosiego 
Con penas déscdncertádas. 
Echado junto á un arroyo 
Bajo una encumbrada haya; 
No por huir el calor , 

Que en otro mayor se abrasa. 
Por divertir la memoria 
Que es del efecto la causa. 
Con el airé que blandea 
De la alta haya las ramas, 
El murmullo ^ue a ndaá vueltas 
Entre las éoriientes raudas, * 
Deshaciendo el remolino 
Dq las represadas aguas ; 
Lo que toma por remedio » 
Hace incurable la llaga; 



En vez de cansarle alivio 
Mas le aqueja, aflige y daña. 
Arrebatado, impaciente 
De ver que no aprpyechaba 
I^inguna cosa del suelp 



¿Dónde estás, Señora miaj^ 
Que no te duele nii mal? 
O no lo sabes y Señora,, 
O eres falsa y desleal. 
De mis pequeñas heridas 
Compasión solias mostrar, 
Y agora de las mortales 
7^0 tienes ningún pesar. 
¿Cómo acudiste á lo menos 
y me faltaste en lo mas? 
Que en los mayores peligros 
Se conoce la amistad. 
£1 crisol de las verdades 
Suele ser la adversidad: 
¿En qué meníoria ocupada 
Tan sorda á mi llanto estás? 



A tiis desdenes, ingrata, 
Tan usado está mi pecho , 
Que de ellos ya se sustenta 
Como el áspid del veneno. 
En tu amor pensé anegarme , 



Para aliviarle la llaga, 
Asió de un tosco rabel 
Que pendia de una rama, 
Y sin curar de teroplallo 
En él sus versos cantaba. 



«7 C). 



Acuérdeme bien (si penas 
Me dejan bien acordar), 
Que en un tronco de un alisp, 
Que el Tajo bañando está. 
Cuando yo era ipas dichosp,, 

Y til mas firme y leal , 
Escribió tu mano un dia : 
Yo te doy mi libertad, 

Y antes que de ti la mude. 
Tajo el curso mudará. 
Rio, vuelve atrás tus aguas ^ 
Pues la fé se vuelve atrás. 
Aquesto Tirsi decia, 
Cantando en su soledad 
Memorias de su Señora , 

Y testigos de su mal. 



68 C). 



Pensé abrasarme en tu fiíegp; 
Mas ya no temo á tus brasas, 
Tompoco á tus hielos temo. 
Tormentas me son bonanzas ^ 
Y duros naufragios puertos; 



O Este romance está formado sobre un trozo de los del Marques 
de Mantua. 
(**) Este romance parece por su estilo que es de Cervantes. 



-S:-:. 



Cómo'simple maríposs^ 
Por ló que me mau muero. 
Digiero ya tus desdeDea 
Como el avestruz el hierro , 
Aunque en los mios no se halla 
Causa por do los merezco. 
Pero basta ser tu gusto 
Para que confiese habellos, 
Que aunque con obras me 

ofendes , 
!No en pensamiento te ofendo. 
Pasados son dos veranos 
(Para mi siempre es invierno); 
Los árboles reverdecep, 
y yo siempre mustio y seco. 
Revístense de esperanza, 
To de esperar desespero ; 
Llevan dulcísimos frutos, 
Yo amargos suspiros llevo. 
Al fin es mi voluntad 
Veleta para tus vientos: 
Hiele , ventisque y granice, 
Que yo no quiero otro tiem- 

Porque para resistirle 
Muy buen pellico me tengo 
Guarnecido de paciencia , 

Y aforrado en sufrimiento. 
Pasadas son treinta lunas , 

Y no hay mudanza en los tiem- 
pos. 



107 
Siempre yo las veo menguan- 
tes 

Y crecer mis ansias veo. 
Todas las cosas se mudan, 

Y tú no mudas de intento; 
Siempre muda á mis razones» 

Y siempre sorda á mis ruegos. 
Aunque no quiero mudanzas , 
Que de tu condición creo 
Que cuando acaso te mudes. 
Será de desden á celos: 

Y habiendo de ser así, 
De tal mudanza reniego, 

Qye es mejor andar con quejas 
Que padecer mal de perros. 
Tampoco favores tuyos 
Los quiero ni los pretendo , 
Que se ha ya estragado el gusto 

Y ningún gusto pretendo. 
Si acaso sueño algún bien , 
Como es ordinario en sueños, 
Con el temor de enojarte 
Sobresaltado despierto. 

Mira , cruel , qué me debes ; 
Pues no sufro cuando duermo 
A tu disgusto mis gustos, 

Y en los tuyos roe desvelo. 
Al fin mis deseos vistos. 
Es ver lo que tus deseos : 

Y quiero lo que tú quieres, 
Pues no quieres lo que quiero. 



69. (Del Romancero general,) 



£1 pastor que de Pisuerga * De contarles siempre penas, 
Cansadas tiene las aguas Que penas á penas cansan ; 



^ 



Bajos lo| ojos al %Tíé\(ff 
Tuelta la color en brasa , 
Escucha á su pensamiento^ 
Que de esta suerte le haMa : 
perdido, ¿ qué encanto este ? 
¿En qué tu vida se gasta ? 
¿ Cuál ha sido esta bebida , 
Que te ha hechizado el alma? 
¿Qué sueño es este que duer- 
mes y 
Que á despertarte no bastan 
Razones que te aconsejan, 
!Ni daños que te anlenazan ? 
¿ Qué pretensión es la tuya ? 
¿A qué fin tiendes las alas? 
¿ Qué mas de fortuna quieres , 
O qué venturas aguardas ? 
¿Cuándo caerás en la cuenta? 
¿Cuándo verás que te engañan 
Ciegas iíndginaciones 
Que á lo posible te llaman ? 
¿ Tan tu amiga es la fortuna ? 
¿Tan favorecido te bailas 
fine piensas sacar vitoria 



De dificultades tantas f 
Mira cuanto há que entre mu- 
dos 
Todos los momentos andan 
Inclinando la cabeza , 
Como quien el golpe aguarda. 
Mira las veces que bas visto 
Llegarte á la boca e) agua , 
A la garganta el cucbillo , 

Y para salir el alma ; 

Mas Ilfgan falsos socorros , 

Y medio vivo te sacan , 
Qtie pdr matarte de ntrevo^ 
La media vida te guardan , 
O por ventura te avisan 
Todas estas ameflazas. 

Que pongas tu vida en cobro , 
Pues siempre no ban de sei^ 

falsas. 
Importuno pensámiclito^ 
Responde el pastor , acaba 
De dar tardíos consejos, 
T pnes callar me yes , calla-. 



70. CDel Romancero general,/ 



Alegre vuelvo á gomarte, 
Dulce fuentecilla clara, 
Donde mi pastora hermosa 
Su rostro un tiempo bañaba ; 
Tres años há que te vi 
Correr por aquesta falda 
De este monte, alto y soberbio 
Mas que mi propia esperanza. 
Aqui gocé tus favores ^ 



Aqui cautivé mi almaf, 
Y en este propio lugar . 
He de volver á cobrarla ; 
Que cual de perro mordido 9 
Que me ha dañado con saña , 
Quiero sus pelos poner 
Para que sanen mi llaga. 
Aqui el blanco álamo veo^ 
Los olmos verdes j sarsasir 



Que con enlajados ramos 
Xomap á la fuente clara. 
Aquí las aves escucho, 
Qa.e otras veces aguardaba , 
Que á mi pastora hiciesea 
Con dulce canto la salva. 
A todos atento o$ miro , 
"Y en nada hallo mudana^a; 
Sin duda retrato sois 
I>e la qne estable me aguarda. 
Desde boy ma« siempre os ten* 

dré 
Cual Iris en mis desgracias , 
Pues tras larga ausencia y triste^ 
Me mostráis alegre entrada. 
Truanes sois de mi gusto , 
Y de mis memorias alma , 
Que ceo solo vuestra vida 
Volvéis á resucitarlas» 
Tomad siquiera mi lengua 
£a esta ocasión prestada , 
Para darme el parabién , 
Porque solo lengua falta. 
Llamareis mi bien con ella^ 



109 
Que .por ser bien «olo tarda ^ 
T el bien si de presto vieae y 
Es por dar gloria colmada. 

Y asi por aguar el gusto , 

Y el fruto que mi s^lma aguarda» 
Quiere amor darme la flor 
Con aqt^sta agua regs^da ; 
Que después de haber temido 
El perder mi prenda cara , 
Cuanto mas cerca me veo^ 
Vengo mas á desearla. 

Sin fjuda que es el amor 
INacido de avara casta , 
Pues se aumenta mas su sed 
Con aquella qiie la cansja. 
Decir quisiera, y no puede. 
Mas el pastor , porque el agua 
Que de sus. ojos vertia , 
Enturbia la fuente clara ; 

Y viendo acercar la nocUe , 
Kecogió s-us pobres cabras 4 

Y entre esperanza, y temor 
Se recogió á su. calaña. . 



7 1 . fDe¿ Romancero e^neraLJ 



Orillas de un claro rio , 
Coy^s . márgenes' sagradas 
Entre una fresca arboleda " 
Diversas flores esmaltan; 
Gozando de su Cr^scura 
Estaba cierta maiSana, 
Cuanda turbó >mijspa.iego 
Una noy.edad estraña* 
Noté en las gUíit*^ y flore» 



• •_ 



Maravillosas mudanzas ; 
Cobraban color las dores , 

Y nuevo fruto las'plantas. 
El' sol "eclipsó la luz , 
Detuvo el rio su plata , 

Y el céfiro embelesado 

Se suspendió en tre, las ramas j 

Y deseando saber 

De tal novedad la caasa,. 



XI6 

T«adí por el prado ameno ^ 
La yista medio turbada; 
T aunque la perdí del todo, 
Al resplandor de sus llamas 
Vi una pastora divina^ 
De tales milagros cansa. 
£ran sus madejas rubias 
Del oro fino de Arabia , 
Su frente blanca y hermosa 
Como nieve no pisada. 
Sus cejas graciosos arcos 
Por dónde el amor dispara ; 
Sus ojos tales que el sol 
Toma de ellos su luz clara. 
De divina proporción 
Era sú nariz mediana ^ 
Donde nos descubre amor 
De sü alcázar dos ventanas. 
Rubís, 6 finos corales, 
Eran sus labios de grana , 
Que descubren ricas perlas 
Entre la color rosada : 
Sus mejillas ricas eran 
Cristal y leche cuajada : 
Su cuello firme coluna , 
Que este cielo sustentaba : 
Sus manos blancas y hermosas» 
Largas , lisas y torneadas ^ ..^ 
Son de maréi soberano . 
Si algiín márfí^ las iguala*!" ,/. 



To pues que la vi salir 
De una dichosa cabana ^ 
Quisiera besar el suelo. 
Donde ella puso las plantas; 

Y preguntando quien era, 
Me dijo con mucha gracia : 
Soy una pastora triste, 

En amores desdichada; 
Siempre el tiempo es mi coit- 

trario , 
T deshace mi esperanza , 
Triste imagen de fortuna , 
Firme en esto aunque voltaria* 
Un amante me persigue, 
Haciendo fuerza á mi alma , 

Y esta escnsada porfia 
Es lazo dé mi garganta. 

El piensa que es otro Apolo, 

Y á mi su Dafne me llama, 

Y no me vuelvo en laurel , 
Porque estoy deshecha en agua. 
A tal tormento me fuerza 
Alguna estrella contraria , 
Que tuve en mi nacimiento , 
Por guia de mis desgracias. 
Espantado de o ir tal , 

Ai viento pedí sus alas , 
Porque sentí que sus rayos 
Abna y cuerpo me abrasaban* 



• I 



• t I 



. \ j 7 a , (Del. Romancero generaUJ 



1. 1 



.:i 



'!>» '«f. 



Escóndete' eh^ tú cabana.. 
Serrana, y cierra la puerta > 
Que viene sin yenda el ciego Ñi serrana íá''inas* diestra 



Desde la'^ie ala aldea; "' 
Ningún skiHiio sé escatia • * 



Si ^1 con la vista le alcanza, 
Que no le hieran sus flechas. 

Y en haciendo la presa , 

El arco y alas bate con pres- 
teza. 
No tiene fnería el acero, 
Ni aprovecha resistencia ; 
'Que trae puntas de diamantes', 

Y en el arco cuerda nueva. 

Y si una vez él te tira , 
Guárdate, serrana bella, 

Que en blanda cera convierte , 
Pechos de bronce y de piedra. 

Y en haciendo etc. 

El in.is bravo corazón 
Con el mas humilde mezcla , 

Y con bravo pecho abate 
Las cervices mas enhiestas. 
Es cazador tan seguro , 

Que quien mas huye su diestra, 
Con mas presteza le alcanza ^^.. 



til 

Y n^as presto de ¿1 se venga. ' 

Y en haciendo etc. 
Zagala, pagúete el cielo, 

Dijola serrana bella, 
El aviso de estas cosas; 
Dichoso suceso tengas. 
Ya conoce aqueste pecho 
Con tiempo sus falsas tretas; 
Mil veras mezcla con burlas ^ 

Y entre las burlas mil veras^ 

Y en haciendo etc. 

Del centro de mis cuidadtoS 
Robó la mas rica prenda, 
Arrojada en el olvido 
Con guerra de falsas presas. 
Dentro en mil memorias vivas 
E^tan las cetiizás muertas: 
Paga al ñn como traidor; 
Quien le sirve poco medra* 

Y en haciendo etc^ 



^3. CDel Romancero generáL) 



Descolorida Zagala, 
A qnien tristezas hicieron 
Perder el color de rosa 
En el abril de su tiempo;- 
Toda la aldea murmura ' 
Tan melancólico estrenio, 

Y dicen 'que tanto mal 

Es del almay tro' del cuérpé. 
¡Siendo vuestra condición 

Y vuestros ojos risueños , 
Que mataban de alegría, 
Están de tristeza muerto» \ ' >- 



Si ya no salís al baile , 

Y al repique del pandero ■ 
Decís que taÜe á difunto , 

T que es campana de entierro; 
Si caandó todas lar mozas 
-Van al campo á ' coger berros'^ 

Y á despojar de an fruta 

A los tempranos almendros. 
Os'" estáis en vuestra choza 
•En un oscuro aposento ; 
Que aunque el sol está con 
vos 



II« 

Está de nubes ciibierto^ 

¿ Quien ha de habei: que no 

diga 
Que os quejáis del lado i^ 

quierdo, 

Y que tan poco os conozco, 
Poique tan poco os merezco, 
Que os dejo, y busco mi gusto 
En partes que no le tengo, 

Y que por ratos hurtado» 
Seguras noches desprecio , 
y que I rato mal vuestra alma , 

Y vos peor vuestro cuerpo; 
Pues por, purgarle de amor 
Le dais jarabes de celos ? 
pespertád , Zagala mia , 
De ese profundo, silencio^ 
Que la aldea me maldice , 

Y me mira mal mi suegro. 
Para el dia que pongáis 



La bella planta en el suelo. 
Os tengo verdes servillas, 

Y mi propia boca os tengo, 
Sayuelo de grana blanca 
Ha de cubrir vuestio cuerpo , 
Que mas de puatro os le envi- 
dien, 

T aun 4 mí que le poseo. 
Tendréis zarcillo^ de vidrio, 

Y no los quebréis os ruego 5 
Que son palabras ^e vidrio, 

Y las que doy no las quiebro; 

Y si no pencáis cobrar 
Salud, por qjiieo yo la pierdo. 
Dadme el mal , señora mia , 
O partámosle por medio; 
Que si enferma habéis de estar. 
Mejor es que esté yo enfermo , 
No vos, que sois alma mia, 
Yo. *í que soy vuestro cuerjpOf 

'j i. CDel Romancero general.J " 



Balad , Ovejuelas mias, 
Tristeza del valle alegre , 
Siempre con ^azon quejosas. 
Sin razón perdidas siempre. ; 
Buscad paistoiLsin agravios , , , 
QvLt os conosca y os gobiernf ; 
Que ya.no:.|juedo miraros 
pespués que; me . miro aosenjte. 
€uando el ftlma del pastor 
Está sin gusto, «o tiene 
Bien que especar su ganadd.. 
Que en males tjpocó sos bienes. 
Mortales s<m las desdichas , . 
Cuando el que eslorbarl»s puede, 



Por hado qup le persigue ^ 
Le pesa que se remedien. 
Un pastor que fue del TaJQ, 

Y en la orilla de Ebro tiene 
Cabana humilde , asi daba 
Del mal largo c^en,t;a,|>reve^ 

Y al despedirse jdelrrio, 
Temblando á sqp diferente 
Su rabel desconperudo, 
.Cantó cual cisne. que muere: 
Per4Üa ^hé la^fa^, 
Perdila.he, , 

Ausencia madrastra fier^ : 
De üa fe w^ j^erdadera^ 



^Ti es de mudanzas tercera ^ 
Y se encogió con mi fe^ 
Perdila ha 

Porqué muera en su ven- 
ganza 
Me dice aquí la mudanza 
Que la fe de mi esperanza 



n3 

Aunque mai secura fue y 
Perdila ht. 

Ciando tras la fe perdida ^ 
Olvidada y perseguida , 
De esta mi rebelde vida ^ 
Vengado decir podré ^ 
Perdila he* 



75. fDel. Romancero general J 



Una bella pastorcilla 
De dote años no cabales j 
Tierna edad, hermosos ojos ^ 
Vivo retrato de un Ángel; 
Herida de un tierno amor. 
Dejando á su anciano padre ^ 
Desgreñada va corriendo 
Por las riberas del Gange. 
£1 cabello de oro fino 
Hebra á hebra esparce el aire , 
Que al sol eclipsan sus rayos, 

Y uno solo alumbra el valle. 
TJliá piel lleva vestida 
De un oso , teñida en sangre^ 
Sobre una corta sayuela 
De un grueso sayal.de herbage: 
Descalza va por la arena , 

Y estampando el pie deshace 
Lo que es tierra , y queda cié- 

lo. 
Si el cielo en la tierra cabe» 
Sus ojos bellos serenos 
Hechos los lleva dos mares , 

76. (Ve Lope dé Vega,) 

Selvas y bosques de amor, Aun viven dulces memorias 
En cuyos olmos y fresnos Del pastor antiguo vuestro: 

8 



Vertiendo divinas perlas , 
Entre arroyos de cristales. 
A voces dice; cruel, 
Por el cielo que me aguardes. 
Óyeme: ¿por qué te ofendes. 
Pues no me ofende el buscarte? 
¿ Cómo puedes , di , enemigo , 
Romper el pleito homenage ? 
Mas á quien falta la fe , 
íío es mucho palabras falten. 
Mis suspiros van tras tí , 
¡ Ay ! que temo no te abrasen; 
Mas no , que de hielo eres, 

Y helado en mi pecho ardes. 
Fiera me muestras á ser; 
Pero ya me engañas tarde. 
Pues que cuando pude fui 
Blanda cera y tií diamante. 
Corrida de aquesta suerte ,* 
Vio del lado á la otra parte 
Su ingrato pastor que huye , 

Y tras él se arroja al Gange. 



114 

Por lo qae os tengo obligado, 

Os pido que estéis atentos 
A mis qnejas , y veréis 
Cuan dulcemente me quejo. 
Oid de vuestro pastor 
En este nuevo instrumentó 
Has lágrimas que razones, 
T mas suspiros que versos. 
Sabed que vengo perdido.... 
¿ Perdido os he dicho ? ¡ miento! 
Que ninguno se ha ganado 
Tan bien como yo me pierdo. 
Ganado vengo y perdido , 
Que por tan alto sugeto 
Gano, perdiendo la vida , 
La gloria de mis deseos. 
En fin , selvas amorosas , 
Yo vengo muerto y contento; 
Muerto de amor de unos ojos, 
Contento de verme en ellos: 
Quererlos me cuesta el alma, 
Y con vivir si los veo , 
Paira mirarlos mil veces 
Me ha faltado atrevimiento, 
No han sido conmigo ingratos. 
Piadosamente me dieron 
Ocasión para perderme: 
Mi daño les agradezco. 
He llegado á tal estado 
Entre esperanzas y miedos , 
Que con saber que me matan 
Tío puedo vivir sin ellos. 
Cosas que se tratan mucho 
Suelen estimarse en menos , . 
Y yo mientras mas los trato 
. Mas los estimo y venero. 



En los campos dé mi aldea. 
Les digo tantos requiebros , 
Que he visto parar las aguas^ 
Callar las aves y el viento : 
Mas si en mi pone sus ojos ^ 
Quedo mas mudo y suspenso 
Que ^ media noche las fuentes 
En las prisiones de hielo. 
A tanto amor he llegado 
Que muchas veces que tengo 
Tiempo de ganar sus luces , 
Pierdo temeroso el tiempo. 
Cuando menos los amaba 
Era mas mi atrevimiento; 
Ahora que mas los amo 
Es mi atrevimiento menos. 
Mas os juro , verdes selvas , 
Que quiero yo ihas por ellos 
Estas penas , que las glorias 
De cuantos el cielo ha hecho» 
Verdad es que entre las mias 
Celos me quitan el seso. 
Porque no hay renta de amor 
Sin .pagar pensión de celos. 
No solo de los pastores 
Que la miran cerca ó lejos; 
Mas de cuantas cosas mira , 
^e celos me abraso y muero^ 
De mi mismo alguna vez 
Me ha acontecido tenerlos. 
Porque pienso que soy otrq 
Si la agradan mis deseos. 
Cuando sale de su aldea 
La voy mirando y siguiendo g 
Que ll^va en sus pies mis oj(y| 
Y el alnia, eu W peodsuQGÚCüatp^ 



Con estas celosas ansias 
lia sigo , rogando al cielo 
Qu^ cuantos pastores vea 
Sean groseros y feos. 

77. CEs 

Guarda corderos, Zagala \ 
Zagala, no guardes fe| 
Que quien te hizo pnstora, 
üo te escusó de mnger. 
La pureza del Armiño 
Que tan celebrada es y 
Vístela con el pellico y 
T desnúdala con él. 
Deja á las piedras lo firme. 
Advirtiendo que tal \ez 
A pesar de %n dureza 
Obedecen al cincol. 
Resiste al viento la encina , 
Mas con el villano píe; 
Que con las hojas corteses ,' 
A cualquier zéfíro cree. 
Aquella hermosa vid 
Que abrazada al olmo ves , 
Parte pámpanos discreta 
Con el vecino laurel. 
Tortolilla gemidora , 
Depuesto al casto desden, 
Tálamo hizo segundo 
Los ramos de aquel ciprés. 
77o para una abeja sola 
Sus hojas guarda el clavel | 
Beben otias el aljófai/ 
Que guarda su rosicler. 
£1 cristal de aquel arroyo 
BandoMmente fiel • 



Súru.% las tinaos de mi ; 
Mas no, que cierto os prometo 
Que en solo verla me paga 
Cuanto por ella padezco. 

de Góngora.J 

Niega al aumente su imagen. 
Hasta que le vuelve ¿ ver. 
La inconstancia al fin da plumas 
Al hijo de Venus , que 
Poblando dalias sus alas^ 
Viste sus flechas también. 
No pues tu libre albedrio 
Lo tiranice interés , 
Ni amor que de singular 
Tiene mas que de fiel. 
Sacude preciosos yugos. 
Coyundas de oro no den y 
Sino cordones de lana , 
Al suelto cabello ley. 
Mal hayas tii, si constante 
Mirares al sol, y quieni 
Tan águila fuere en esto ^ 
Dos veces mal haya , y tres. 
Mal hayas tú si mirares 
£n lasciva candidez 
Las aves de la deidad , 
Que primero espuma fué. 
Solicitando prolija 
La ingratitud de un doncel ^ 
Ninfa de las selvas ya. 
Vocal sombra vino á ser. 
Si quieres pues, Zagaleja, 
De tu hermosura cruel 
Dar entera voz al valle j» 
Desprecia mi parecer. 



iiS 

ROMANCES AMOROSOS VENATORIOS. 



A. 



t. fEs de Góngora) 



■qai entre la verde juncia 
Quiero, como el blanco cisne 
Que envuelta en dulce armonía 
La dulce vida despide , 
Despedir mi vida amarga 
Envuelta en endechas tristes , 
T querellarme de aquella 
Tan herniosa como libre. 
Descanse entre tknto el arco 
De la cuerda que le aflige y 
T pendiente de sus ramas 
Orne esta planta de Alcides ; 
Mientras yo a la tortolilla 
Que encijba del olmo gime ^ 
Le hurto todo el silencio 
Que para sus quejas pide. 
¡Bellísima cazadora , 
Mas fiera que las que sigues 
Por los bosques! ¡criiel verdugo 
De mis años infelices ! 
Tan grandes son tus estremos 
De hermosa y de terrible. 
Que están los montes eñ duda 
Si eres Diosa ó eres tigre. 
. Preciaste de tan soberbia 
Contra quién és tan humilde , 
Que considerados bien 
Todos los úionteros dicen. 
Que los dos üos parecembs 
Al roble que más resiste 
Los spplos d«l viento airado | 



Tú én ser dura , yo en ser firme. 
En esto solo eres roble, 
Y en lo demás flaca mimbre ^ 
No solo á los recios vientos y 
Mas á los aires sutiles. 
Ya no persignes', cruel , 
Después que á mi me persiguiese 
A los corzos voladores , 
Ni á los fieros jabalíes. 
Ni de tu dichoso albergue 
Las nobles paredes visten 
Los despojos de las fieras, 
Que como á mi muerte diste. 
Los montes se están quejando 
De que tus pies too Ibs pisen ^ 
Por los rastros que dejaban 
De rosas y de jazmines , 
Tales que eran á sus campos 
Tus dos plantas dos abriles, 
Haz tu gusto , que yo quiero 
Dejar (pues dello te sirves) 
El espíritu cansado 
Que mis flacos miembros rige« 
Conseguiremos en esto. 
Ambos á dos nuestros fines ^ 
Tú el de cruel en dejarme , 
Yo d de leal en morirme. 

Tú, Rey de los otros rioS|| 
Que de las sierras sublimes p 
De Segura al Occeano 
£1 fértil teasno mide») 



■-■- 



•iLt 






Vaeü ín ín SícÜoso leño 
Tantas lágrimas recibes^. • 
De mis ojos , que en el ipar 
Entran dos Guadalquivires : 
Ruégote que su crueldad 
T mi firmeza publiques , . 

a. (Es de 

Los mont^ que el pie se la- 
van ' « 
£n los crislales del Tejo,'^ 
Cuando lalk fuentes se miran 
En los zafiros del cielo 9 ' 
Tiranizados tenia 
Un cerdoso animal fiero , . 
Terror del cappo , 'y mina 
De venablos y de' perros ; 
Busicándolo erraifte un dia ' 
Perdido un galán montero )' 
Segunda envidia de Marte, 
Primer Adonis de Venus;- f 
Escalando la montaña, - .: ) 
Y penetrando sus sfenós , 
Lo dejó la blanca hina , 
T lo *halló eV luciente Febo* 
¡O perdido' primera 
Tras un jabalí Jiero I 
No te pierdas ahora 
Tras esta que te huye cazadora. 
La. luz le ofreció una Ninfa, 
Que en duda pone á los cerros, 
A cual se deben sus rayos, 
Al Sol , ó á sus ojos bellos. 
Be tres arcos viene armada , 
£1 uno contra los cáervos, 
Contra los hombres los dos , 



Ȓ7 
Por to3o el humilde Reino 

De la gran madre de Aquües; 

Porque no solo en las selvas, 

Mas los que en las aguas viven, 

Conozcan quien es Daliso 

Y qidien es la ingrata Nise. 

Góngora.J 

Blanco el nnq, los dos negtos. 
De un cordón atrahillado 
Un diligente sabueso 
'El vienta soliciuba, 

Y desafiaba el viento. 
Apenas vio el joven, cuando 
Las cumbres vence huyendo; 
El la sigue, ambos calzados. 
Ella plumas , y él deseos. . *. 
¡O perdido etc. >. ».. t 
Floves le >valió la faga 

Al fragoso verde suelo*, \ 
Varias.'de color , y todas 
Hijas de su pie ligero. 
Á las malezas perdona , 
Mal. su .fugitivo vuelo. 
Ellas si , al corturno de OXQ . 
Engastes del cristal tierno. 
O cobarde hermosura ^ 
Dice el garzón sin alientp, 
No huyas de un hombjre mai^ 
Que sabes huir del tiemp9» 
Volviendo los ojos ella. 
Por flecharle mas el pecha. 
De que le alcance aun li^ yos 
Acusa al aire con c^na;^ 
¡O perdido prim^rg 
Tras un jabalí Jiero! ete^ 



* _-.. _- 



iiS 



ROMANCES AMOROSOS PISCATORIOS. 



I. (Del Romancero generah) 



D 



'e pechos sobre la Tara 
Con que su barca gobierna ^ 
£d la ribera de un rio 
Que apenas i^oja su aren^ ^ 
Licidas que en otro tiempo 
Navegaba á remo y vela 
En el mar de su esperanza 
Que aseguraba ^erea , -• * 
Arrojado de fortuna^ 
Porque jamas de él se sepa 
(Que quien oJvidtfdo vive 
£s bien que olvidado mnerii); 
£n una desierta playa • 
If en una seca* ribera y 
Que por castí|^o del rielo 
Jamas se visie de verba ; 
Adonde por- gran milagro 
A largos trechos apenas 
Se descubre aigun espino 
Eütre durísimas piedras; 
Descubierto á lodos Indos 
Al rigor y á la incleinencia 
De los vientos y las aguas 
Que pocas veces Ja riegan, 
Habitación solamente 
De las ponzoñosas fieras. 
Contrarias unas de otras, 
t^orc[Utí jamas falte guerra^ 



Donde las aves que pasan 
Vuelan siempre con mas priessi 
Porque sienten en el aire 
De sus venenos la fuerza ^ 
Lugar' dó fuera el C9Stigo 
De gravísimas ofensas 
Sin comparación mayor 
Que no Ip culpa la pena; 
'If en respeto de sus daños, 
El mismo dice y confiesa. 
Que tiene por menos mal 
Esta-^vóluntaria ausencia; 
Puso en él cielo los ojos. 
Que nadie sabe en la tierra 
La verdad de sus razones, 
Y la razón de sus quejas, 
Que coii silencio publica 
Por no fiar de la lengua , 
Los sentimientos del alma, 
*¥ el valor de su paciencia;. . 
Que sufre pecados montea 
De mil injurias y ofensas , 
Que derribarán gigantes, 
Sí amando no las sufriera. 
Acompáñanle memorias , 
Solicitanle sospechas, 
y danle celos aviso 
De que las tenga por cierta» i 



\ 



HacienJlo e&toü enemigos 
£n su paciencia mas pruebai , 
Que la madrastra de Al cides 
En su virtud y sus fuerzas j 

Y en el último trabajo 
Que fue callar con afrenta 
Interrumpiendo el silencio 
Tras mil suspiros se queja , 
l3iciendo : ¿ el callar agravios 

Y sufriilos , qué ap'roveclia , 
Resultando de sufriilos 
Ignominiosa vergüenza ? 
Que no son los de fortuna 
(Aunque son graves) de cuenta; 
Pues agravia y satisface 

Con las vueltas de su rueda : 
Mas los de tu voluntad 
y tu libertad exenta , 
Son los que se ban de sentir» 
Porque no tienen enmienda* 
En estos se pierde el seso y 
y aqui la paciencia llega ; 



X19 

Pero no la pierda yo 

Para solo que las sienta; 
Pero mal hago en quejarme; 
Pues que tú vives contenta 
Contento quiero vivir, 
Porque en algo te parezca , 
y fiar segunda vez 
Del rigor de la tormenta^ 
Que satisfecha del daño 
Donde me sacó me vuelva. 
y en diciendo estas razones » 
Deja la maldita tierra , 
Diciendo : aqui quedan todas 
Mis desdichas y mis penas. 
De quien son retrato al vivo 
Esta playa y su ribera, 
y escede su sentimiento 
La ponzoña de estas fieras. 
Dijo, y metióse en su barca: 
La tempestad se modera, 
y corriendo costa á costa 
Llegó al puerto de su aldea. 



2. (Del Romancero general,) 



'»> 



En tanto que la tormenta 
Del airado mar se am^insa, 
y que se enjugan las redes 
y mi barquilla descansa; 
Al son de las olas fieras , 
Que en e$tas peñas desbravan, 
A cuyos golpes se mueven 
Mas que á mis males mi ingrata; 
Quiero hacer un discurso 
De mi vida lastimada, 
y cantar con voz de cisne , 



Si es verdad que el cisne canta. 
Agora pises la arena ^ 
Soberbia y hermosa Glauca, 
Desdeñando la tormenta 
Como des(leñas mi alma; 
Agora con tus amigas 
Sobre las redes sentada. 
Cuentes de los pescadores 
Las enamoradas ansias; 
Escucha las que padezco, 
Hermo&a ingrata, á tu causa, 



j 



j^ 



X20 

Que bastarán i. ablandarte 
A no ser de piedra helada. 
Apenas supo la lengua 
Articularlas palabras ^ 
Cuando sembré por el aire 
Mis quejas y tu alabanza. 
y tu sabes bien que apenas 
Eché las redes al agua , 
(Cuando me enredé en tus hebras, 
Que son redes desta playa. 
Crecieron en mí los años, 

Y subieron las desgracias 
Al peso de mis desdichas 
Que fueron siempre pesadas. 
IVunca las puertas de Oriente 
Abrió tan hermosa eji Alba. 
Cuando saca de alelíes 

* 

Las bellas sienes ornada, 
Que á los ojos de tu Albanq 
No le hicieses tú ventaja 
Con salir ella á dar luz, 

Y tii á lastimar entrañas; 
"Ni jamas llegó la noche 
Envuelta en sus negras alas^ 
Que de mis llorosos ojos 
Jfo quedases obligada. 
Para obligarte á querer 

Mil ejemplos hay que bastan, 
No solo en los pescadores , 
Mas en las silvestres plantas. 
El mirto quiere á la oliva , 

Y la palma ama á la palma ^ 
La yedra y la vid al olmo 
Con tiernos brazos le abrazan. 
Sola tú , homicida mía , 

Que tienes de roca el alma., ^ 



A los golpes amorosos 

Pfi te humillas ni te alslandas; 

TSio hay piedra en estas riberas 

En cuyas duras entrañas 

No estén por mi znanp escritos 

Los nombres de A.lba^o y 

Glauca. 
No hay piedra en ella tan dura 
Como tu condición brava. 
Pues me dan el aco^id^i 
Que en tus entrañas me falta. 
Desterráronme desdlcbas. 
Que siempre son mis contrarias, 
Cadenas ciñen el cuerpo ^ 
Y, tus desdenes ^1 alm^. 
En la fe que te tenia 
He vivido sin quebralla. 
Que no desatan prisiones 
Los nudos que atan el alma. 
Pero si aquí me acabaren 
Mis ausencias y tu saña , 
Dejando á mis enemigos 
En las manos la venganza; 
A tí, desdeñosa mia. 
Quiero suplicar que^ vayas 
A hallarte en mis exéqui^j^ 
Pues; dellas fuiste la causa. 
Y con un suspiro mudo , 
Con una lágrima falsa, 
Sobre el helado sepulcro 
Honres la ceniza helada. 
Esto está diciendo Albano 
En tanto que el mar se amanja^ 
Que con erizado cerro 
Las estrellas amenaza^. 



/ 



í 




•J»- '• 



XIX 



3. (Es de GóñgoraO 



Las redes sobre la arena , 
T la barquilla ligada 
A una roca á quien las olas 
Convierten de piedra en agua \ 
£1 pobre Alción se queja 
Por ver a la hermosa Glauca • 
Fuego de los pescadores ^ 

Y gloria de aquella playa. 
Buscándola con los ojos 
En altas voces la llama: 
Glauca, dice y ¿adonde estas? 
¿Por cuál nueva ocasión tardas? 
¿Haste arrepentido acaso 

De haber dado tu palabra 
De llegar á mis rediles 
Antes que el lucero salga ? 
¡ Oh perjura ! si á mi fe 

Y á tus juramentos faltas , 
Esperen mayor tributo 
De mis o|os estas aguas. 
Glauca mia, jno respondes? 
¿O gustas dé ver mis ansias , 
Porque á costa de mis daños 
De mi fe te satisfagas ? 

Si es esto , yo te perdono 
Todo' el tiempo que dilatas 
En mostrar á tu Alción 
De su bien y mal la causad 
]Mas ¡triste! cuántos agüeros 

Y señales de mudanza ! 

El fiero viento se esfuerza , 
^ las olas van mas altas: 



Los defines vaA nadando 
Por lo mas alto del agua: 
Tormenta amenaza el mar, 
Sin duda se muda Glauca. 
Tenia la Ninfa bella 
Por la ribera descalza , 
Dando cuerda á los anzuelos , 

Y requiriendo las nasas. 
El rubio cabello al viento 
De tal suerte que quedaban 
Mas que en los anzuelos peces 
Entré sus cabellos almas: 
Viendo con cuanta pasión , 
Mas que nunca aljofaradas , 
Competían en blancura 

Las espumas con sus plantas. 
Mas la hermosa pescadora 

Que. estas veces escuchaba, 
No pudo sufrirlas mas , * 

Y fue burla harto pesada. 

Y viendo que el pescador 
Con atención la miraba y 
De peces privando él mar,' 

Y al que la mira del alma 
Llena de risa responde : 

Mi Alción , no aya míis:basla. 
Perdona el (tabér tardado , 
Pues ganas con mi tardanza. 
Corriendo por lá ríl>era. 
Colérica acelerada , 
A su albergue se volvió , 

Y el pescador á su barca. 



] 

j 



121 



4. (Tis de Góngora'J 



Sobre unas altas rocas 
(Ejemplo de firmeza) 
Que. encuentra noche y día . 
£1 mar estando quedas ,, 
Aquel pescadorciUo ) 
A quien su INinfa b^lla.. 
Dejó el año pasado 
La red sobre la arena, 
¡Oh cómo se lamenta i 

De una parte las aguas 
De otra parte las fieras, 
Y de entrambas el viento, 
Le espucLan y se enfren^an^ 
Que á todas ellas Lacen 
Igual spmbra la fuerza,^ 
Lo dulce de las voces , 
La razón de las quejas, ,^ 
/ Oh cómo se lamenta! 

I Hasta cuando , ^ enemiga ^ 
Competirá en dureza . 
Tu duro corazón 
Con las mas duras piedras?. 
¿ Hasta cuando baras • 



Al son de mis querellas^ 
Lo que al ladrido hace 
De los canes la cierra ? 
I Oh cómo Sé lamenta ! 

Hoy hace ñn año , ingrata ^ 
Que huyendo ligera, 
r^o te conoce el suelo, 
Y atrás el aire dejas. 
Hoy hace un año , ingrata ^ 
Que el mar como por pena 
De que tü no la pises 
Azota estas riberas. . 
/ Oh cómo se lamenta ! 

Tu vuelo en todo el mund» 
Por olas, 6 por tierra. 
Lo mas ligero alcanza , 
Lo mas libre sujeta. 
Si aquesta se te escapa , 
Dime ¿ qué te aprovechan 
Los filos de tus alas. 
Las puntas de tus flechas? 
¡Ok cómo se lamenta!. 



S.VS^ de Góngora.J 
En el ca^udaloip rio? 



Donde el muro de mi patria > 
be mira la gran corona, 
Y el antiguo pie se baña^ . 
Desde su barca Alción 
Suspirps y, redes lanza, . . 
Los suspiros por el cielo , 
[Y las redes por el agua; 



T sin tener mancilla 
Mirábalo su amor desde la orilla. 
En un mismo tiempo salen 
De las manos y del alma 
Los suspiros y las redes, 
Hacia el fuego, y hacia el ^güa. 
Ambos se van á su centro, 
Do su natural los llama 



Desde el corazón los unog^ . 

LiOfl otros desde la barcfi. 

Y sin tener etc. 

£1 pescador entretanto 
Viendo tan cerca la causa « 

Y que tan lejos está 
De sa libertad pasada , 
Hacia la orilla se Uega, 
A donde con igual pausa 
Hieren el agua los remos > 

Y los ojos della el alma. 

Y sin tener etc, 

Y aunque el deseo de verla^ 
Para apresurarle arma 
De otros remos la barquilla ^ 

Y el corazón de otras alas. 
Porque la P^infa no huya 
r^o llega mas que á distancia 
De donde tan solamente 
£scucfae aquesto que canta^ 
Yolad al cielo, suspiros i 



"3 

Y mirad quien os levanta 

De un pecho que es tan humilde 
A partes que son tan altas. 

Y -vosotras y redes mias , 
Calaos en las ondas claras ^ 
A donde os visitaré 

Con mis lágrimas cansadas» 

Dejadme triste á solas 

Dar viento al viento ^yá las 

olas olas* 
Dejadme vengar de aquella , 
Que toma de mi venganza , 
Por mas leales servicios 
Que arenas tiene esta playa. 
Dejadme nudosas redes. 
Pues que veis que es cosa clara^ 
Que mas que vosotras nudos 
Tengo para llorar causas. 
Dejadme triste á solas 
Dar viento al viento ^ y á las 

olas olas. 



124 



ROMANCES AMOROSOS VILLANESCOS. 



I . CDel Roinancero general J 



p 



or muchos añoí y buenos 
Vuelvas, Belilla^ á la plaza , 
'A inorar entre señoras y 

Y á ser de tu gusto' esclava. 
IVo nae engañarás agora 
Desmintiéndome en la cara ; 
Que no son tus obras libres 
Teleta de tus palabras. 

¡ Qué necio que fuera yo 
Si sintiera tus mudanzas! 
"^o puede ser^ que á mis yerros 
Otro fuego los ablanda. 
Ya cumpliste tus deseos, 

Y los suyos cumplió Juana; ' 
Que en albricias de su amigo 
Me dio unas ligas de nácar. 
Traerás de grana de polvo 
De hoy mas guarnecida saya^ 
Guarda que no la salpiques 
Con lodos de algunas calzas. 
Corpinos de raso azul , 

De agujas labradas mangas , 
Que pues tú sabes hacellas , 
llazon será que las traigas. 
Acabarás el picote, 

Y las camisas de huroaina, 
Que toda serás blandura 
Si se derrite quien te ama. 



No te quejarás agora 
De que por mí té 'disfaman : 
En hora buena mie olvides , 
Jura mala en piedra caiga , 
Eabiá en mi , si más te viere : 
Descubierto has la hilaza. 
¿Esas manchas ti«nes? fuego. 
Pues mi llanto úo las saca. 
Oyes decir mal de mí , 
Y la plática no atajas. 
Sabiendo que tus anto|oSt 
De mis culpas fueren causa. 
¡Mal haya quien apedrea 
Del vecino la. ventana, 
Si son de vidrio y papel 
Las paredes de su casal 
Todo lo truecan los días. 
Ayer te vi hecha brasas 
Por mi yelo , y hoy enciende» 
Hogueras contra mi alma. 
¿Sabes qué pienso, Belilla? 
Que mas de cuatro mañanas 
Llorarás mi choza humilde 
De tu gusto rico alcázar; 
Que aunque por tus puertas 

entren 
Las Indias de oro preñadas , 
No mira Cupido en eso, 



( 



ir 



» • 



¿e 




Qne una venda son sus galas. 
No se acaba la memoria 
Si procuran acaballa^ 
Que vive en lo que otros mueren^ 
Porque es de amor salamandra» 
Los celos que te pidieren 
Serán fuertes aldabadas 
Con que despierten deseos, 
Si acaso durmiendo estaban. 
Vive leda y si podrás, 
Y olvídame aunque forzada; 
Que tan consolado soy, 
Como tu mudable y falsa. 



ia5 

Y de mi pobre consejo 
Date una vuelta á las faldas , 
Que tu vecino no es ciego, 

Y tu vecina no calla. 

Y pues dejarte, Belilla, 
Será mi mayor venganza; 
Quédate para muger, 

Y á Dios que se van mis cabras. 
Esto le escribe Riselo 

A Belilla su olvidada , 

La que en su barrio vivia, 

Y vive agora en la plaza. 



a. CDel Romancero ^eneral.J 



El disanto fue Belilla 
A. la baila de la aldea,] 
£1 cabello suelto al hombro, 
T no como suele en trenza. 
Pensó que el solaz i^eno 
A su mal pusiera treguas > 
Sin acordarse que al triste 
Mas le entristecen las £estas : 
Cuidados de ainor y celos , 
Que tienen terrible fuerza , 
Luchando á brazo partido, 
Dieron con su gusto en tierra. 
Al fin belilla no baila, 
Y porque la causa sepa. 
Alguno que se la causa, 
Cantó ai pandero ésta letra* 
£1 mi corazón , madre , 
Que robado me lo han he. 

Guardado le tuva^ 
Eobado le tengo. 



Sujeción mantengo, 
Libertad mantuve : 
Descuidada estuve 
Del mi corazón , madre , 
y robado me lo han he. 

En trage de amigos 
Cuidados ladrones 
Roban corazones, 

Y son enemigos , 
Presenté testigos 

Por mi corazón y madre , 
Que robado me lo han he. 

fintrada les dieron 
Mis ojos tiranos, 

Y el hurto en las manos 
Al salir les vieron; 

No los detuvieron 
Por mi corazón j madre^ 
Que robado me lo han he, 
1^0 lo restituyen ; 



. j 



126 

Aunque se confiesan ; 
Sus robos no cesan, 
Mi Tilla destruyen , 
Si ios sigo , huyen , 
Con mi corazón, madre , 
Que robado me lo han he. 
No me quejo, no 



De velle robado , 

Que le diera dado 

A quien le llevó ; 

Desden siento yo 

De mi corazón, madre^ 

Que robado me lo han he* 



3. (^Del Romancero .general J 



En su aldea una serrana 
De la Vera de Plasencia , 
Mas que bella enamorada , . 

Y mas que la luna bella , 
Lloraba las horas tristes 

De un serrano cuya ausencia 
Dicen que le robó el alma , 

Y á mi ver diósela ella; 
Que son ladrones los ojos 

£s verdad , mas nunca llegan 
A robai- prendas tan caras 
Si el dueño no da licencia. 
Con sus pensamientos habla 
Por si le diesen respuesta 
De parte de su querido, 
Que fue quintado á la guerra : 
Mas son mensageros. mudos , 

Y aunque mas ligeros vuelan 
INÍo saben llevar recados , 

Y dan suspiros por nuevas. 
í Ay, soldado de mis ojos! 
Que hoy las cajas te recuer- 
dan 

Y ayer te guardaba el sueño 
Esta que tu muerte sueña : 
Tu ballesta de bodoque» 



Mil veces me acuerdo de ella , 
Que no mata tortolillas 
Este verano en las huertas. 
"Ni las fiestas en la tarde 
Conmigo y con tus parientas 
Alfileres jugarás 
A decir punta ó cabeza. 
Ni me ganarás mis cuartos f 
Como cuando allá en la vega 
Hacias chozo en el hoyo 
Sin dejar blanca de fuera. 
Estos juegos (¡ay mi amado!) 
Mi deisventura los trueca, 
Los alfileres en picas , 
Los bod«)ques én troneras ; 
Que en la guerra de españoles 
Todo es ira, todo es veras , 
Todo vencer rebelados, 

Y todo volar trincheras. 
Esto contaba mi tio 

Que fue sargento en Ravena, 
De los de puñal dorado 

Y en la gorra pluma y perlas. 
No me llamen amadora. 

Ni á mi cara blanca y fresca , 
Si yo no te fuere á yev , 



Mi soldado, aunque no quieras* 
En la tierra y en la mar 
Quiero, amigo, que se sepa 
IjO que mi amor ha podido, 
T lo que pudo tu ausencia. 
Esto dijo la serrana, 
T como partir se piensa 
Trocó por unos urracos 
£1 capillo y albanega. 
Toca de gasa se puso, 
Lechuguilla y arandela, 
T en el copete rizado 
Claveles de la joyera. 
Iba en mangas de camisa , 
T encima de la muñeca 



ZS7 
Encajes almidonados , 
Porque la mano blanquean. 
En lugar de sus sartales 
Pajiza banda se cuelga ; 
Enfáldase sus basquinas 
Quizá por mostrar sus medias, 
Que eran de azul granadino 
Con alpargates de seda 
Verde, porque no dé paso 
Sin causa del bien que espera. 
Asi marcha la serrana 
Al paso que amor la lleva, 
Jurando que en la jornada 
Andará como una cebra. 



4. ^Del Romance to general J 



Cansada estaba la niña , 
La de los ojos morenos , 
De que la tengan sus tios 
En tanto recogimiento } 
Siendo estrella de unos ojos 
Que adoran los suyos bellos , 
Ya quieren que se recoja 
Cuando salen las jdel cielo. 
T con ser el sol que alumbra 
Su alma y vida, primero 
Llama el sol á su ventana, 
Que entre luz á su aposento. 
De noche le ponen velas, 
De dia le ponen velos ; 
Unos guardan y otros cubren | 
Y á todos engaña Pedro. 
Un argos tiene el castillo, 
Ma» soldado qu« discreto^ 



Que siendo amor invencible y 
Con armas quiere vencello. 
Arrodélase brioso 
Por esquinas y al sereno , 
Desde que cantan los gaWoü 
Hasta que rezan los ciegos^ 
Mas Pedro como es astuto , 

Y en cazar perdices diestro f 
Con el mesmo buey las cogej 

Y á veces las tuerce el cuelloj 
No sé qué dice el lugar 

Que ha tenido de hechicero. 
Que cuando quiere, á las guar- 
das 
Desde lejos echa el sueño- 
La noche mas rigurosa 
De aqueste pasado invierno 
La niña le está aguardando y 



ia8 
Qae tienen hechos concierto! • 
Descuidado Pedro estaba 9 
Aunque en amor verdadero 
No suele hacer descuidado , 
Pero al fin durmióse Pedro. 
A Laudes toca San Juan, 
Y la pobre niña al . hielo ; 
Asi canta , y asi llora 
Eqtre celos j deseo. 
No duermen mis ojos , 
Madre , ¿ qué harán ? 
Amor los desvelan 
¿Si se morirán? 

No quiere el tirano 



Qne soiiegne tin pnnto. 
Siempre tiene á punto 
La flecha en la mano^ 
T auhque en morir gano. 
Me hace penar. 
Amor etc. 

No mira el cmel 
Que aunque están dormidos, 
Yelan los sentidos 
T el corazón fiel. 
Amor que está en él , 
Quien le roba ya , 
Amor etc. 



5. (^Del Romancero generaLJ 



La morena enamorada 
Contra el cielo se volvia , 
Qne le dió ventura pobre 
Con mil esperanzas ricas. 
Oyendo estaba las cajas 
Del capitán de la villa , 
Que llevaba los quintados 
De ia armada de las Indias. 
¡ Ay son que á mi muerte tañes. 
Tocando á la despedida 
De mi Pedro y dé mi alma, 
De mi' amado y de sü amiga ! 
Ténganme lástima agora 
Las que envidia me tenian. 
Que va marchando un soldado 
Capitán de mi alegría* 
A fuera respetos vanos , 
Que aunque mas de mi se di-* 



Perderé mis pundonores , 
Por llevarle la mochila. 
Por las tierras donde fuere , 
Cuando marchare de prisa , 
Si le cansaren las armas > 
Yo le llevaré la pica ; t 

Y si fuere arcabucero , 
Para que dispare apHsa ^ 
Encendiendo bien la cnerda, 
La pondré en la serpentina. 
Los cordones de sus frascos 
Colgarélos de mi cinta , 

Y para qne balas haga, 
Molde y plomo le daría. 
£n esto llegó Pascuala , 
De su mesmo mal herida, 

Y llorando á sus amores , 
Se quejaba desta guisa : 

il// quintado va á la guerra , 



Ruego á Dios que de ella 
vuelva. 
A la guerra de estraogeros 
Le llevan sin mi licencia^ 
Y inoríráse de ausencia , 
Si celos le^haccn fieros, 
El será de los primaros, 
Como la paz en la guerra. 



1*9 
Ruego á Dios etc. 

No le llevan por quintalle ^ 
Sino porque el alma mia^ 
£n pesar y en alegría 
Se holgaba de rairaUe ; . 
Y pues que no puedo armalle, 
Como se armaba en mi tierra. 
Ruego, á Dios que sano vuelva. 



6. (Del Romancero general.) 



Vínose Inés de la aldea 
A donde contenta estaba 
Para la villa en que viven 
Sus tías y su madrastra. 
J.a niña de bellos ojos 

Y de discretas palabras , 
Cuya vista alegra el monte , 

Y en el valle siembra gracias; 
Aquella que daba envidia 

A las mas bellas serranas , 
Recelos a mil pastores , 

Y al ciego amor cien mil almas; 
De verse agena en su tierra 
Con tristes sospechas paga 
Las horas de pasatiempo 
Que tenia en tierra estraña; 

Y al son de un arroyo manso . 
Que murmura entre unas zar«. 

zas. 
Asi canlftba haciendo 
Exequias á su esperanza: 
I Qué es de mi contento ? 
¿Decid, pensamiento^ 
For qué me prendistes? 
¡Soledades tristes! 



¿Á. qué despoblaido 
Quisistes traerme | , 

Y pa^ra, perderme 

Mi memoria al lado? 
Mi gusto pasado . 
Si le llevó el viento^ 
¿Decid, pensamiento^ 
Por qué etc. 

ISiña temerosa 
Sola y con mi fe , 
¿Cómo pasaré 
Vida trabajosa? 
¿ Si seré animosa 
Contra mi tormento ? 
¿Decid y pensamiento, 
Por qué etc. 

Lleguen mis querellaa 
A do está mi amigo : 
Véase él conmigo , 

Y saldré yo de ellas. 

Y pues por pcrdellas 
Perdida me siento, 
¿Decid, pensamiento , 
Por qué me prendistes 
¡ Soledades tristes ! 

9 



1 3o 



7. (Del Romancero general J 



Contenta estaba Mengailla, 
Porque Sebastian del Valle 
Traía de Estrémadura 
Muy gordos sus recentales \ 
y porque dijo su tío , 
Bertol Crespo, que Dios guarde,' 
Que la casará sin falta 
l^ara en segando los panes. ' 
Echó mano al arremango , 
Escondida en sü corrale >, 
Que los secretos de amor 
!No es bien que los sepa< nadie. 
Sacó una cofia' 'de pinos, 
Labrada como almaizare. 
Presente de* sü querido , 
Por 00 quei^erle de -valde. 
Y ensartada en sirgo verde 
tJna sarta de córales , ' 
Con una patena al cabo 
De plata, que no de alambre, 
De un cabo la Madalena , 
Del otro San Sebasliane : 
El santo , porque es su hombre;"^ 
La santa, porque es amante. 
y esta carta mensagera , 
Que de oilla á Martiu Sandbez 
Se le quedó en la cabeza : 
Ved qué cabeza tan grande. 
Caria^ 

Men guilla de mil primores ,' 
Sebastian el que ha guardado 
. Mejor su fe que el ganado , 
Perdido por tus amores. 

Te envía sus encomiendas t • 



Porque si de amor entiendes , 
Eches de ver que le vendes 
Caras tus carnestolendas. 

y que sin hacer injurias y 
Son mas firmes sus deseos 
Que los montes Perineos , 
Y que las sierras de Astnrias>» 

Acá se sonó el Hebrero 
Qw Mateo te pedia , 
y que á Pedro el de María 
Traías al retortero. 

Lo contrario me juraste 
Cuando te quise por Maja: 
Jura mala en piedra caya : 
Eres muger, y esto baste. 

y porque me abraso todo , 
No mas cuento ni mas pena , 
De la villa de Llerena , 
Domingo de Casimodo. 

Esto de Pedro y MenguíUa 
Era muy gran falsedade ; 
Que nunca faltan malsines 
Que testimonio levanten. 
Echóla su madre menos , 
Sañuda la fué á buscare , 
Hallóla dando suspiros , 
y díjoláen ^urídade: 
Mal hubiese la doncella 
Que vendé su libertade 
Por corales , uii patena , 
Por villas , ni por ciudades 
Decía tu bísagüelay 
Que fue muger muy cabale , 
Que quien dádivas recibe. 



Dadlas se obliga á daré. 
Siempre lo tnyiste , hija , 
La mi maldición te alcance i 
Si le quitares la honra 
A los huesos de tu padre. ^ 
Si mirases quien son hombres^ 
Yerias claro tu male; 
Mas los ojos altaneros 
Desconocen la verdade. 
Falsos son á todas horas : 

Y como dice el cantare , 
£stan jurando una cosa > 
Tienen otra en Toltmtade. 
Recorre bien tus acuerdos, 
Quien te engaña no te engañe^ 
Pon las mientes en tu rueca, 

Y echemos cosas aparte. 
Menguilla determinada 
No se quiere aconsejare , 

Y á su madre respondía, 
Porque otra veK no se canse. 

£1 amor que es fíme , madre, 
Malo era de olvidare. 

Tienen las mugeres , 
Fama de mudables , 

Y de variables 
£n sus pareceres; 
Mas si sus quereres 
A uno los dañe, 
Malo era de olvidare. 



i3i 



No bastan los años » 
Que lo mudan todo, 
A mudar el modo 
De amor sin engaños. 
Y^aunque de mi daños 
Fue la causa , madre. 
Malo era de olvidare. 

Amores de luna. 
Hijos de mudanza , 
Tratan la esperanza 
Como la fortuna ; 
Mas amor que á una 
Sirve y quiere , madre , 
Malo era de olvidare. 

£ste amor que tengo 
No podrá dejarse , 
De que ha de acabarse 
Con el tiempo luengo : 
Que si le entretengo 
£n mi alma, madre , 
Malo era de olvidare. 

No supo que se hacer 
£n esta sazón su madre. 
Que para males del alma 
Ningún remedio se sabe : 
Al tiempo dejó la cura 
Un cirujano de Flandes, 
Fnemigo de firmeza, 
Y amigo de novedades. 



8. CÉs de Góngora.) 

4 %. 

Menguilla laí'siémpre bella,' Suceden claveles rojos : 
La que bailando en el corro, - -La que dulcemente abrevia 
Al blanco fóenifdó pie • - £n los orbes de sus ojos. 



\ 



i3a 
Soles coa flechas de lai^. 
Cupidos coD rayos de ora. 
Esta deidad labradora^ 
Desde donde nace arroyo , 
Hasta donde jnuere rio. 
Tajo la venera hundoso. 
Gil desde sus tiernos anos 
Aras le erigió devoto , 
Humildemente celando 
Tanto culto aun de sí propio. 
Profanóla alguna vez 
Pensamiento qué amoroso 
Volando en cera atrevido , 
Nadó en desengaños tonto. 
Del color de la violeta 
Solicitaba su rostro 
£n la viÜana divina 
£1 afecto mas ocioso. 
Esperanzas pues de un dia» 
Prorogando engaños de otro 
A silencio al fin no mudo y 
Respondió mirar no sordo. 
Sus zafiros cclestialfes 
Volvió un suspiro tan solo > 
Tan pequeño de cobarde. 
Cuan maldistifíto de roneo. 
La divinidad depuesta 
Desde aquel punto dichoso 
Mirar se d^ó en k aldea :, 
Y saludar en el soto. 
Con mas alientos que Mayo 
Un blanco sublime chopo 
En su puerta amaneció 
De tan bello sol coloso. 
En las hojas de la yedra 
A su muro dio glorioso 



Cuantos córazone» verdei 
Palpitar hizo FalH>nio. 
Las fiestas de San Giués y 
Cuando sobre nuestro coso 
Fulminó ira y os Ja rama 
En relámpagos de toros. 
Mientras distingue las fieras 
El garzón pavor hermoso , 
La púrpura robó á Menga , 
Y le restkuye el robo. 
Cambiar le hicieron semblante; 
Mas guardándola el decoro 
En los peligros el miedo , 
£n las Vitorias el g07s(K 
Paseó Gil el tablado. 
De aquella hermosura trono ^ 
Que eñ los crepúsculos niega 
Del temor, y el alborozo, 
!Ncvó jazmines sobre él , 
Tan desmentidos sus copos , 
Que engañaran á la «nvidia , 
Si no le volvieran loco. 
Desde entonces la malicia 
Su diente armó venenoso 
Contra los dos, bija infame 
De la intención y del ocio. 
Jincho lo siente el zagal , 
Pero MenguíUa es de modo. 
Que indignada contra, si , : 
Se venga en sus desenojos» 
Las verdes orlas escusa 
De la fuente ó de l<^s olmos", 
Por no verse en sus cristales , 
Por no leerse en . svis troncos. 
A los desvíos apela , 
Partiendo en Ips mas remotos 



Con el céfiro suspiro» , 
Con el eco soliloqutesv 
Llora Gil estas au^euciat, 
Al son de su lento corvo » 
£n humores que suave» 
Desataron «n escoilo. 
Sqs dichas llora ^ que faevoit 
£n el ÍBÍblice logro 
Pajaríllos qne serpiente 
Degolló en su nido pollos* 
Caducaron ellos antes 
Que los floridos despojos , 
Y el qne nació fairor casto 
Murió aplauso riguroso. 
£n los contornos lo inqoiere. 
Doliéndose los eontornos^ 
De que le niegue nu recate^ 



1 33 
Lo que concediera vn ocio. 
Teme que esta, retirada , 
Si las flechas iio le ha roto 
Al amor recien nacido 
Las arme de ingrato plomo. 
Buscando!» en vano al fin. 
Incitar al Babilonio 
Ya quería, y die so espada 
Buscar por la punta el pomo* 
Cuando la brújula incierta 
Del b os qne le ofreció undoso 
Todo sn bien no perdido^ 
Aunque no ganado todo. 
Porque sin cometer fiiga> 
Teatro hiio na corta 
Aqjuei campo. de«.iiii.rigoa; 
Que áibol es ya de Apolou 



^ fDet Rcmanferp gtnerai. h 



i: 



£1 joyel'de la casada 
Ko se le dio sv marido; 
Mal sabida era su suegra, 
Tales in jarlas le dijo > 
Los Domingos y • dnan toa • * 
Té pones de Ttiniicrneo j 
Algunos ojo» ^ causan r 
Si no me en^aáanr los mios. .• 
Del sartal que le dt en arrasa 
D^ee» se te quebró el hilo ^ 
Y al cuello de agena mano^ - 
Otro te cuelgas nrns rica 
Poce- puede en tu 'memoria 
La fe que te dio nri hijo; . 
Pues contra el agua mal sana 
£s oacTo animal bendito» 



H lagar diee ifae Pedr». 
Te ha trastornado el juicio, 

Y que guardas ana antojo» 
Mejor qae yo los Domingos^ 
Dicenla> nuera , las- joyas. 
Que sirven en»lo4 corrUloa» 
De cuento á loa< holgazanes ,. 

Y á tu infamia 'de testigos» 
Tw marido fue ét la Maaclia*|. 
Dejóme á nÁ por registro ^ 
Mas ha que en la frente Uevaí 
lYo podrá lavarla an rio» 
Respondióle la casada» 

Que es bien aguda de pico^ 
De la^ hethas te qaedaí oa 
Las soapechas q;ue me has dicho. 



i34 
Que nie cnelgue yo nn joyel , 

Jfo es gran esceso el que has 

Tiste : 
¿ Qué importa y si tengo el pe- 

chp t 

Mucho mas que nieve frío ? 
Por mi no serán los cuentos 
De Pedro ni de Francisco : 
Si me quieren, los maltrato; 
Si me dan , no los recibo» 
Los tuyos en el lugar 



Por ahora están tan títos , 
Que bastan á entretener 
A mas de cuatro cabildos. 
Danme á mi porque no quiero: 
Tii diz que das infinito: 
T por años malogrados 
Siempre estiis Uemndo olvido. 
Pusiera mi^pos en ella; . . 
Pero su cuñado ^o, 
T las rencillas pararon 
En irse á comprar zarcillo». 



I o. (^Dei Romancero general J 



Picuda y hermosa niña 
Be los bellos ojos garzos, 
Cuyo peregHno ingenio . 
De mi mal ha sido lazo. 
£n suipa quiero pintar 
De mis duelos un retablo , 
Que es bien que no pinte 'age- 
nos 
El que suyos tiene tantos. 
Por mi mal , mis ojos vieron 
Esos tuyos soberanos f 
Tan vivos al interés, 
T tan muertos á mi llanto. . 
Cánsate si eres servida 
De desvelarte en mi agravio, 
Pues sabes que por tí muero ,' 
Corneo gavilán por nabos, 
y tal me tiene tu ausencia , 
Que Domingos y disantos | 
Cnándo tu calle pasco ^ 
Si no te veo no te hablo 9 
Y suelo de pura pena , 



Nacida de mi cuidado , 
No mirar á tu ventana , 
Sino es por descuido acaso : 
Ni puedo dormir si velo , 
Ni cómo si no lo masco, 
Arrojando mil suspiros , 
Por arriba y por abajo. 
Para tí iiaci , señora, 
En mi tienes un esclavo , 
Mándame lo que quisieres , 
Cuando estuviere smtado. 
Dicen que das en quererme; 
Pues mejor te mate un rayo, 
Que no crea qlie.no quieres . 
Harto mas á mis ochavos* 
T entiendes que escaso verte 
Por hnir bangos faUos, 
T por no querer écr uno 
De cabo do pican tantos. 
Básteme ló. recibido, 
.Baste el tiempo mal gastado , 
Que para quiep soy y eres 



XjO qn« te di e» demasiado | 
Pues desempeñé tus ropas 
Cuatro Teces en ua año , 
Smpeñadas á malicia ». 
Porqae me sentiste blando* 



i35 
A Dios ,. ama casi vieja , 
A Dios te queda ó al diablo. 
Porque yo de arrepentida 
Determino mudar rancho. 



11* 



fDe Lepe de f^ega,) 



Si tuvieras 9 aldeana.,. 
La condición co^o el talle , 
Fueras reina de^^u^aldea. 
Tendrías vasallps, grandes. 
Eres til la bien prendida , 
Aunque es mejor, quQ. (e lla- 
ntén , 

]|ba que cuanto mi^a prende> 
I Y tienes celos. del;. aire ? 
Si na puede, tu ];»ellez^. , 
De ti .misma asegurarte, 
I Qué hará mi a^nor, Amarilk, 
Que para tus xelos. baste ? 

£1 dia, aldeana, bella, 

Que ][iajas del- monit^ 4I valle y 
¿Qué envidias Qo. te ; aseguras 



¡Mal hayaalos arroyuelps 
Si cuando por ellos pases 
No murmuraran alegres . 
Que tengas ce]os de. nadie! 
Siendo asi , ¿ por qpp }j^, ofen- 

En presumir que nie agrade 
Quien tiene enyi^di^. dfs \k 
Y se precia de adpiirfrte ? 
No gantes mal tan^f perlas , 
No llores otas , no n^e mates , 
Que pienso que tus estrellas 
Se están dividiendo en. partes. 
Baste el enojo. Amarilis , 
.S9I por tu vida á esciicharme , 
Que li|s niñas de tus ojos 



Tu heroiosura 7f. mis ,v^rdades^ Quiero eantay porque callen. 



Las tagalas qu&.te^iran 
Apenaa dicen que sabfn, 
A donde pones los pies,, 
\ .Tan breves estampas hacen \ 
Todas envidian tu brio 
T en ->ifs galas siempre .iguales 
Aprenden cuidados toda$ 
De I09 descuidos que .traca* 
Pareced la primavera. ;> 
Que las flores y las 9T.es. 
Todas dispiertan á verte, 
Y al sol de tus ojos salen. 



«No Uo^eia, ojuelos, 
«Porq^ no es irazqu^. 
«^C: llore de celos :. 
«Quien mata de anioi^. 

«Quien puede matar 
«No intente morir, - 
«tSi hace con reir 
«Mas que c<>n licitar. 
«No. lloréis, ojuelos, 
«Porque no es razón 
« Que llore de celos 
«Quien mata de amor.» 



íXi 



II. (Del Romancero gentrat.) 



Cuando fu^re» i U TÜIaj 
Marica, dime palabra 
Df avilarme, porque qniero 
Cüínprorte unas arracndaa. 
y el día (|ue hubieres de ir 
Deidengiira 1; leftala, 
y si pudiere ser hoy, 
Ifo aguardes que sea mañana; 
Porque mi ventuf;i espera 
Ese dU dé bonaiiza , 
De mis malfs y mis bienes 
Haceíte una Teria ffBncH.. 
T entoOPes'ierí mi pecho*' •' 
Joyería de -iÁi* ansias. ' ' 
Donde tirmaré á cobraí- 
Lo qtie perdí por líanxa^. ' 
T si be perdido mis bienes -' 
Sola tú has sido la causa, ' 
Como consla por la fe '"'■ - 
Qnt está cii mi» libros dé cafa. 
Hallo quB tienes recibo ' "O 
De mil billeles y carias,' ' " 
Por el crédit» de tros 
Que paral pagar nó bastan.' ' 
ítem mas qrte has rrtihi'iV 
De los biynas de mi alW.i, ' 
Después que le conocí, ^ 
Mi libertad por eschva. ' ' 
Sin estas dos canriditdes - 
Hallarás aquíaientadíS ' '- 



y de todo cnanto he Anélo 
A nadie no debo nada , 
y para cobrar mi dend.i 
Sota esta feria me falta. 
Ejecutando al fiador 
De tus largas esperantos. 
Cobraré para comprar 
Las arracadas mandadas. 
y no pienses qne han de's*r 
De perlas, oro, ni plata'. 
Que no quiere mi desdicha- 
De tanto precio comprarlas. 
Serán de cristal ó Tidrío.' ' ' 
Con artificio labradas ' ■ ' - ■ 
De esperaníií, secas yen-bas, 
, y del fuego que M^-ahrasa. 
y este peqiiéRo bhrador 
Será dentro en mis entMñasf 
y sangre Ati corazón ■ 
fAun^db ei i>ecá) será et a^on. 
Y en*l hórno', qne esfe fuego 
ITn momeilta no se apsgá,' 
El cañón de mis suspiros - 
Soplará paríl formarlas'. - 
y pnestas en tos «rejas 
Quiero que sirvan de aldabas, 
Que mis dulces pensamienlos 
IJamen apriesa en tu casa. 
Hasta que ¿ tu corafÓR ' ' 
Ablanden con aldabadas, 



i3. CDe Lope de Vega.) 



i37 



Hortelano era Belardo 
I3e las huertas fie Valencia, 
Que los trabajos obligan 
A. lo que el hombre no piensa. 
Pasado el Hebrero loco 
Flores para mayo siembra , 
Que quiere que su esperanza 
I>é fruto a la primavera* 
£1 trébol para las hiñas 
Pí^ne al 'huío de lii huerta , 
Porque la fruta de amor 
De las tres 'hoj^s' 'aprenda. 
Albahacas am'arilkis, 
A partes verdes y secas, 
Trasplafnfa' p^^a rasadas , 
Que pasan ya de los treinta. 

Y para las vrddas pone 
Muchos líríf)s y verbena. 
Porque lo verde del alma 
£11 cubre la saya negra. 
Torongil para muchachas' 

De aquellas* que ya eomien- 

zan 
A deletrear ínentira^. 
Que hay poca verdad en ellas. 
El apio £1 llis'ópihidas, 

Y á la¿ preñadas* altñendiras; 
Para méliridrbsas cardos , 

Y hortigas paralas viejas; 
Lechngas para bribs^s 

Que cuando II ti eve se queman; 
Mastuerzo para las Mas, '' 

Y ajenjos para las feas. 

De los vestidos que un tiempo 



Trujo en la corte de sedn , 
Ha hecho para las aves 
Un espantajo de higuera. 
Las lechuguillazas grandes 
Almidonadas y tiesas, 

Y el sombrero boleado 

Que adorna cuello y cabeza: 

Y sobre un jubón de raso 
La mas guarnecida cuera , 
Sin olvidarse las calzas 
Españolas y Tudescas. 
Andando regando un día 
Viole en medio de la higuera, 

Y riéndose de verle 

Le dice de esta maneras 

O ricos despojos 
De mi edad priment, 
y trofeos vivos 
De esperanzas muertas » 
Que bien parceeis 
De dentro y de fuera , 
Sobre que habéis dada 
Fin á mi tragedrór 
Galas y penacho» 
De mí soldadesca, 
Un tiempo colores , " 

Y agora tristez»9. 
Vn dia de Pascua' 

Os lleve k mi aldea-, • ' 
Por galas costosas • 

Invenciones Wuevas, 
Desde su bíilcOn ' 
Me vio una doncelln ,• 
Con el pecho bíaoco 



i38 
T la ceja negra. 
Dejóse burlar, 
Cáseme con ella , 
Que es bien que se paguen 
Tan honradas deudas. 
Supo mi delita 
Aquella morena 



Qae reinaba en Troya 
Cuando fue mi reina. 
Hizo de mis cosas 
Una grande hoguera ^ 
Tomando venganza 
£& plumas y.eii letras^ 



i4< (De GóngomJi 



En 1o^ pinares de Jocar 
Vi bailar unas serranas , . 
Al son del agua en las piedrafi, 
Y al son del viento en las ra- 
mas. 
!No es blanco copo de ninfas , 
De las que aposenta el agua, 
O las que venera el bosque > 
Seguidoras de Diana. 
Serranas eran de Cuenca , 
Honor de aquella montaña > 
Cuyo pie besan dos ríos , 
Por besar dellas las plantas. 
Alegres coros tejían , • 
Dándose las manos blanca», . 
De amistad quizá temiendo 
^o la truequen las mudanzas» 
]Qué bien bailan las serranas ^ 
Qué bien bailan! 

£1 cabello en crespos iiudos 
Luz da al Sol , oro á la Ara- 
bia ; 
Cual de flpres impedido, 
Cual de cordones de plata* ' 
Del color visten del cielo, 
Si no son de la espcrauz^^ 



Palmillas qne m^nosprecis^ 
Al zafiro, y 1^ esmeralda. 
£1 pie (cuando le permite . 
La brúju^la de la falda) 
Lazos calza i y mirar deja . 
Pedazos.de nieve y nácar¿. 
Ellas , cuyo movimiento 
Honestamente levanta 
£1 cristal de hi coluna 
Sobre la pequeña basa. 
¡Qué bien bailan etc. 

Una entre los Illancos de^ 
dos, 
Hiriendo lisas pizarras. 
Instrumento de marfil, 
Que las musas lo envidiaran^ 
Las aves enmudeció, 
Y enfrenó el curso del agua, 
No se movieron las «hojas , 
Por no impedir lo qne canta. 
Serranas de Cuenca , 
Iban al pinar, 
Un€u por piñones , 
Otras por b^l^r* . 

Bailando^ y partiendo 
Las serrana» bellas 



.39 

Un piñón con oiro, Pide al sol lot ojos, 

Si ya no es con perlas, Por verlas mejor, 

De amor las saptni JLos ojos del Sol 

Huelgan de trocar, Las veréis pisar, 

Vnat par piñones , etc. Una» por piñones , 

Entre rama j rama, Otrat por bailar. 
Cuando el cÍe{o Dio* 



1 4o 



ROMANCES AMOROSOS 

■ 

QUE TRATAN DE CAUTIVOS^ 



I . (Del Xorntutcero genere^-.J- 



S, 



^aleando el salado csnpo 
Qae el Dios Neptsno gobierna^ 

Y el licur amargo > á donde 
Están las marinaa deas , 

Va el fuerte Amante Mamí, 
£n una fnstiJla nueva , 
Que por sn yaJor la llaman^ 
Capitana de YÍAerta. 
Ya la chusma sosegada ,. 
Que con el viento navega : 
Mas después de poco rato^ 
Dan en calina , y calma muert»» 
Todos los forzados duermen ^ 
Porque tienen centinela > 

Y solo Lisardo Hola, 

Y eu su Sirena ecHitempTa: 
Conio Tc que duermen todos ^ 
Les dice: quien duerme duerma^ 
Que yo vel» sin razones ^ 

Que mi corazón desvelan. 

Y sacando un instrumento 

Y concertando las cuerdas > 
A sos locas fantasía» 

lu^^ dice que estén atentas^ 
«Ingrata señora mía, 
«Como de mí mal te acuerdas; 
^Siendo ElcAa en hermosvia ^ 



«Medrosa en querer no sesir^ 
«Haz, tirana, de este cuerpcr 
•Lo que de tiranos euentaa ^ 
•Que cenizas de difuQto 
«Con pompa j bonor conserram. 
•Lleva la popa dorada,. 
•Medio pardas las entenas^^ 
•Proa j espolón azul, 
•Con >a pulameafa negra». 
•De ajedreces la crujía,. 
•Donde los for^^ados jnega»^ 
•Fanal de cristal dorad^^ ^ 
•Por divisa una Medea. 
«•Y ja que sin serk^ yo 
«Dijiste f equien eternau^ 
•Agora puedes del fuego 
«Sacarlas ^ recogerlas^ 
Mirábale el Capitán^ 
Y doKde de sus quejas> 
Le dijo r ^Cristiano perro ^ 
»¿Qué tienes? ¿de qué lamentas?' 
«¿Trátate el Cómitre mal, 
»0 azótate cuando remas? 
»¿0 estás en el bogavante ? 
»¿La cadena acaso pesa ?* 
>DímeIo, que á fe de Moro» . 
»Qae la palabra te empeña^ 



»l^e pener remedio al punto 
«Por mi diyÍDO Profete.» 
»Noble Mami, le responde 
»£1 Cristiano con vergüenza , 
«»£1 instrumento del alma. 



i4f 
vMelia quedado, qite es la lengua. 

«Quise í una dama española , 

» A. quien la naturaleza 

nPuso dos «ceros , que alcanzan 

«Al todo el mundo de <;uenta. » 



&, (Es de Góngora.} 



Según Vuelan por el agua 
Tres galeotas de Argel , 
Un Aquilón africano 
Las enjendró á todas tros. 

Y según los vientos pisa 
Un bergantín ginoves, 
Si no viste el temor alas , 
De plumas tiene los ¡pie». 
Mortal caza vienen dando 
Al fugitivo bajel. 

En que á !Nápoles pasaba 
En conserva del Virey, 
Un español con dos* hijas, 
Una sol j otra clavel , 
Que tuvieron á León 
Por oriente, y por vergel. 
Derrotóle un temporal, 

Y ya que no dio al través >. 
A vista dio de Morato « 
Renegado calabres. 

£1 tagarote Africano ^ 
Que la español garza vé, 
£n su noble sangre piensa 
Esmaltar el cascabel. 
Peinándole va las plumas , 
Has el viento burla del 
Interpuesto eutre las alas 9 

Y entre la garra cruel. 



Ya surcan el mar de Denia, 
Ya sus altas torres ven , 
Grandeza de un Duque ahora^ 
Titulo ya de Marqués. 
De sus torres los descubren, 
Y en distinguiendo después 
La Cruz en el tafetán , 
La Luna en el -alquicel , 
Ocho <) diez piezas dispal'an. 
Que en ocho globos, ó diez, 
Envuelve de negro hnrao 
Al cosario su interés, 
lios brazos del cuerpo ocupa 
Con fatiga y con placer 
£1 bergantín destrozado 
Desde la quilla al garcés. 
£1 Leonés agradecido 
Al cielo de tanto bien, 
De libertad c<M*ooado 
DicQ , si ne de laurel : 
«¡Oh puerto, templo del mar! 
»Cuya húmeda pared 
«Antes faltará que tablas 
«Señas de naufragios den. 
«Fortaleza imperiosa, 
«Terror de África , y desden , 
«Yugo fuerte y real espada 
«Que reprime y que da ley, 



i 



«Defensa os debo y y abrigd ; 
»Mi libertad vuestra es , 
«T mi lengua desatada 
»£n alabanzas también. 
»Con tus altos muros viva 
)*Tu ínclito dueño, á quien , 
«Como a tí el Mediterráneo, 
••La envidia le bese el pie. 



]ilnm6rtal sea su memoria 
ȣn la gracia de su Rey , 
»Por galardón proseguida , 
«Si comenzó por merced : 
»Que servicios tan honrado a , 
»Y de Acates tan^fiel, 
«Inmortalidad merecen , 
«Si no de vida , de fé. 



3. fSs de GóngoraJ 



Amarrado al duro banco 
De una galera turquesca y 
Ambas manos en el remo , 
Y ambos ojos en la tierra , 
Un forzado de Dragut 
En la playa de Marbella , 
Se quejaba al ronco son 
Del remo y de la cadena : 
¡ O sagrado mar de España , 
Hermosa playa y serena ! 
Teatro donde se han hecho 
Cien mil navales tragedias » 
Pues eres el mesmo mar, 
Que con tus crecientes besas 
Las murallas de mi patria 
Coronadas y soberbias , 
Dame nuevas de mi esposa , 
Y dime si han sido ciertas 
Las lágrimas y suspiros 
Que roe escribe por sus letras; 



Porque si es verdad que llora 
Mi cautiverio en tu arena , 
Bien puedes al mar del Sur 
Vencer en lucientes perlas; 
Mas pues que no me responde. 
Sin duda alguna que es muerta; 
Pero no lo podrá ser, 
Pues que yo vivo en su ausencia. 
Pues he vivido diez años 
Sin libertad y sin ella , 
Siempre al remo condenado, 

Y á nadie mataron penas. 
Dame pues, sagrado mar, 
A mi demanda respuesta. 
Si 9 cual dicen > es verdad, 
Que las aguas tienen lenguas. 
En esto se descubrieron 

De la Religión seis velas , 

Y el cómitre manda usar 
Al forzado de su fuerza. 



4* (^Del Romancero general J 

£1 desgraciado entre todos Porque afrentan su deidad 
Los que el fiero amor derriba^ Y á quitarle el nombre áspirftm 



Amarrado á su fortana 
ICn el banco en que solia 
Kl forzado de Dragut 
Que en las galeras servia^ 
Vacando el pesado remo 
Kstaba mirando un día 
]4as aguas que de su patria 
<Iombaten las peñas £jas. 
j Ay ondas! mas venturosas 
<¿ue las tristes ansias mias , 
Pues podéis tocar la tierra 
Que los pies de mi alma pisan; 
Decilde cuando voWais 
Por mis lágrimas crecidas, 
Dijo llorando el forzado , 
Que vivo entre mil desdichas , 

Y que me haga merced 
De nó dejar las sombrías 
1\ iberas , porque vosotras 
Me traigáis de sus reliquias^ 

Y que no tema las olas 
Que el mar de mis ojos cria , 
Aunque las vea hasta el cielo 
De los aires combatidas; 
Pues tienes dulces suspiros 

Y lágrimas descaecidas y 
Mal se podrá dar la muerte 
A quien da en ausencia vida. 

Y acometeldas furiosas 
Con tanto ímpetu é ira , 
Qae vea en tos á la clara 
Que me agravio.de que viva. 



143 
En señal del gran amor 
Que al mió se le debía , 
Y que si bien lo mirara 
No había de estar i la mira. 
Sino como yo lo hiciera , 
Pues cual Leandro podía/ 
Razón ííiera haber venido 
A mi cárcel dura, impía. 
Que bien sabe que las olas 
Del bravo mar no temía ; 
Que en el verdadero amor 
]So hay miedo ni cobardía. 
Dejaranse las prisiones 
Aunque fuera en Berbería , 
Que ya me hubiera llorado 
En pago de mi osadía. 

Y si todavia me quiere, 
Decilde^ por cortesía 

Que se embarque en esas cartas 
Que le amenazan y avisan. 
Que no son del mar antiguo 
Las aguas que se le humillan. 
Sino de mis tristes ojos 
£n que mirarme solía. 

Y que ya no hay que llorar 
En mi alma convertida 

En aqueste nuevo Océano 
Que tan sif razón la admira: 

Y que ojalá me volviese 
Las lágrimas merecidas 1 

A tan dura y larga ausencia 
Su apacible y grata vista. 



5* ("Es de Gañera J 



La desgracia del forzado Y del cosario la indastria^ 



i/i4 
La distancia del lugar 

Y el favor de la fortuna; 
Que por la boca del yiénto 
Les daba á soplos^ ayuda 
Contra las crjlstianas cruces 
A las otomanas lunas. 
Hicieron que de ios ojos 

Del Forzado á un tiempo huyan 
Dulce patria, amigas velas, 
Esperanzas y ventura. 
Vuelve pues los ojos tristes 
A ver como el mar le liurta 
Las torres , y le da nuevas 
Las velas y las espumas. 

Y viendo mas aplacada 
En el cómitre la furia, 
Vertiendo lágrimas dice 
Tan amargas como muchas: 
¿De quién me quejo con tan 

grave estremo , 
Si ayudo yo á mi daño con mi 

remo ? 
Ya no esperen ver mis ojos. 
Pues agora no lo vieron , 
Sin este remo las manos, 



Y los pies sin estos hierros. 
Que en esta desgracia mia 
Fortuna me ha descubierto 
Qué cuantos fueren mis años. 
Tantos serán mis tormentos. 
¿ De quién me quejo etc. 

Velas de la religión , 
Enfrenad vuestro denuedo , 
Que mal podréis alcanzarnos 
Pues tratáis de mi remedio. 
El enemigo se os va, 

Y favorécele el cielo , 
Por su libertad no tanto , 
Cuanto por mi cautiverio. 
¿De quién me quejo etc. 

Quedaos en aquesta playa , 
De mis esperanzas puerto , 
Quejaos de mi desventura*^ 

Y no echéis la culpa al vient4>. 

Y tú, mi triste suspiro, 
Rompe los aires ardiendo , 
Visita á mi esposa bella , 

Y en el mar de Argel te espero. 
¿De quién me quejo etc. 



6é (Es de Góngora.J^ 



Levantando blanca espuma 
Galeras de Barbarroja , 
Ligeras le daban caza . ' 

A ana pobre galeota , 
£n que alegre el mar surcaba 
Un mallorquín con su esposa, 
Dulcísima valenciana , 
Bien nacida , y muy hermosa. 



Del amor agradecido , 
Se la llevaba á Mallorca . . 
Tanto á celebrar las Pascc^s^ 
Cuanto á celebrar las bodas. 
Y cuanto á los sordos remos 
Mas se humillaban las olas , 
Mas se ajustaba á la vela 
El blando viento que sopla. 



Espiandola de atrás 
De una cala insidiosa, 
estaba el fiero terror 
De las playas españolas. 
Sobresaltóla en un punta. 
Que por una parte y otra 
Sus cuatro enemigos leños 
Tristemente la coronan. 
Crece en ellos la codicia, 
Y en estotros la congoja , 
Mientras se queja la dama 
Derramando tierno aljófar. 
FaTorable y fresco ciento , 
Si eres el galan.de Flora, 



x4S 
Yálgasme ea este peligro 

Por el regalo que gozas. 

Tú que embravecido puedes 

Los bajeles que te enojan, 

Envestilles en la arena 

Con mas daño que en las rocas: 

Td que con la mesma fuerza 

Cuando al humilde perdonas. 

Sueles de armadas reales 

Escapar barquillas rotas ; 

Salga esta vela á lo menos 

De estas manos rigurosas. 

Cual de garras de falcou 

Blancas alas de paloma. 



7. CDel Roqtancero general.) 
A la vista 4^ Tarifa Al arma^ ele. 



Poco mas de media legua , 
£1 maestre de Dragut, 
Cosario de mar y tierra, 
Descubrió de los cristianos 
T de Malta cinco velas , 
Por do forzado le fue 
Decir en voz q\ie le oyeran:. 
Jl armaj al, arma , . al arma „ 
Cierra ^ cierrq^ cierra , 
Que el enef^igq viene á darnf>s 
guerra, ,^ ,;. 
£1 maestre de Dragut 
Hizo soltar ^n^. pieza , 
Señal para que le oyesen 
Los que hacen agua y leña. 
Los cristianos le responden 
De la playa « y las galeras , 
Y del pueri^oi) Jas C9ixipfi^ai$ , • 
J^. bulto eot£c voQcs sueQSia¿ . * 



£1 cristiano que lloraba 
£n ver su esperanza muerta, 
Agora se alegra el triste 
Que su libertad sospecha. 
Dragut con sus capitanes 
£u un punto se aconseja. 
Si será bien ae^uardar 

O tender al viento velas. 

. i,¡ • • ■ 

j41 arma i etc. 

Decíanle los demás : 
Atrás 4 atjras que se acercan , 
Que sien alta mar entramos. 
Será la vict,9,ria fiiueslra, 
Dragut á voces decía : 
Canalla , bogad apriesa : 
Los artilleros también 
Ca^^n,, dispaiif^y ^ ypccan. 
Al arpna,y.etc* 






.í 



10 



146 



8. CDel Romancero generalj 



Apriesa pasa el estreclio', 
Porque le van dando caza 
A Dragut cuatro galeras 
De los cruzados de Malta. 
Con la priesa de los remos ' 
£1 hinchado mar traspasan , 
Las pluvias' suben al cielo 
Muy ma& espesas que bajan; 
Las dormidas centinelas 
Despiertan a las campanas , 
Y soñolientas arrojan 
Hachas de fuego en las'agnas. 
Dragut sus forzados fuerza, 
Para aligerar las barcas , 
Que mientras mas ve qnehtíyeú, 
Mas le parece que amainan. 
No mira si 'es cobardía,' 
Ni aguard'á á'quien le llama \'' 
Porque á veces del huir '' 

Mayor vi'ctoríti sé saca. '' ' ' 
Llegó de una culebrilla^ ' /^ 
En un inátánt^iioa bala,'" - 
Cuya penetrante furia' ' ' *^' 
Dio á fondo á la' capitana.' 
La demás ái-tilléría 
Sé juega co'ii íáíita máñai' 
Que fue báslahlc á k-ehdillo, 
Sin allegar á'lai' 'armas. ' '^ 



. i.1 



\< 



Pudo Dragut con* sü indastria^ 
Por ser la noche cerrada , 
Dejando á España la gloria , 
Poner su persona salvan 
El hortelano cautivo 
Que en las galeras remaba , 
Fue conducido á su tierra , 
A quien llorando le habla z 
Patria , que de iiSi tesoro' 
Has sido deposHariá , 
Si son purgadas' mis culpas. 
Recógeme en tus «entrañas ; 

Y si este bien no merezco 
Por ser mi desdicha tanta ^ 
Tierra tieneá' do esconderme, 
Pues no lo han hecho las agiMrs. 
Acabará«é de ver 

£1 abismo de desgracias , 
Que conjuraron los cielos 
En disfavor de m^i alma. 
Contra el agua forcegea 
Envuelto en congoja y ansia, 
Cnáhdo inApróvido le toca 
Una desmandada tabla. 
Be ella sé áíerf(^ turbadb; 

Y guiando hacia lift playa , 
Casi el anéñ(^^€Mído 
Escapó Ubre ^dél'agUa. 



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^r(ts deid.J : 



Volcaban \6Í*^len\o^ 'trofoi 
Los empinados peñas^oi'' ^ ^'' 
De los erizados montes 



Los ácebaóhéd' mas altos; ' * ' 
Cuando, temblando y desnudó; 
Lá^barbá fcab 61108- blancos, 



/ 



QoeToí trabajos son parte" ' 
Para^ticartecer tempranro; 
A la puerta cIbsu esp6s& 
Apriesa estaba llárnando - 
El forzado de Dragüt 
Que sé' escapó de hortelano. 
Apenas filé (Conocido > 
Cuando' con ligeros pasos 
Abajó sil esposa á abrirle 
Arabas puertas y ambos brazos.' 
Entonan un llanto alegre, 



Si dijeran tríate llanfo. 

Mas las lágrimas son puestas 

Y le da entrambas manos. 
Desnudáronle er\ un punto 

De sus mal compuestos [iaños, 

Y antes de entrar en el leCbo 
Le regalan en un baño.' 
Echan luego las cortinas 
Para' recobrái* de espacio 
Diez anos que anduvo al remo, 

Y otros dos que fue bortélano. 



I o. CDel Romancero geñefal.J 



Donde se Icaba la tierra 

Y comienza el ínar de 'España, 
Mil acabadas ruinas 

De la antigua Cádiz bañan ; 

Y en lo mas alto de todo 
Un soló cautivo estaba , 
Que arrastrando las prisiones 
Salíale una rota barca, 

A descansar él alma ^ ' 
Mientras él fieto mar furioso 
brarria» 
Con'd Levante furioso' 
Creciañ las olas altas , 
Subiéndose por las peñas ' 
Para volver a sus aguas, ^ 
A quien las dice: «£nemigaS| 
«"Vblveré á morir sin falta : ' 
«Dejadme llegar agora 
a A la tierr>a'que me ampara.' 
«Nací riberas del Tajo, 
« Criéiné con esta ingirata; ' " ' 
9 Y Tengo á morir agora"' • 



« A las postreras de España* 
« No xsxé mata ausencia sola , 
«Ni solos celos me matan , 
«Ni olvido, que aquestos tres 
«Me fuerzan que á tierra vaya. 
«No es tan pequeño mi fuego, 
«Que huya vuestra templanza , 
« Que no le sufre la tierra - • 
«Ni el mar apenas le mfata : ' 
«Porque és semejante al sol," 
«Que no se moja en el agua, 
«Y tan ardiente, que de ella 
«Me fuerza que á tierra salg^, 
«Noniellámeis tan apriesa , < 
«Que si mi fuego lo causa , 
'« Lagrimas' tienen mis ojos 
«Que piíeden,' aunque no bas- 
tan; 
«Dejadme quejar de aquella 
«Qüfe'dcí tíii quejosa estaba, 
«Por quien liiiij^o mar y tierra, 
«Y Tétfgoeiitfé tierra y agua.» 



148. 
Tomando nn puno de tierra , 
La be»6 y mojó con agua , 
Diciendo : « Fin y principio 
«De la compostura liomanai 
« De ti nacen mil deseos 
« Y en ti finalmente paran : 
«Eres cárcel que me tienes 
«Detenido que no yaya.» 
En esto vio que los vientos i 
A muchas partes contrarias 
Cada uno hacia la suya 
Trayendo la rota barca , 
Y dice : « Cielos piadosos , 
«Tales son mis esperazas. 



«I Que el Tiento juega coü ellas^ 
« Y ninguna de ellas basta.» 
Bajaba apriesa' la noche» 
Cuando de la peña baja ^ 
Y entre la barca y los remos 
Comienza á decir al agua : 
« Aqui es justo que descanse 
« Quien de la tierra se cansa , 
« Porque vea mi enemiga 
a Que pretendo su venganza.^ 
Aqui volvió la barca , 
Llora el cautivo tristey y el mar 
brama. 



X I • (Del Romancero general.J 



Rompiendo la mar de España 
En una fusta turquesca , 
A vista de donde puso 
Hercules fin á la tierna, 
Un esclavo de Selimo » 
Al tiempo que el mar $e altera, 
£1 maestre de la nate 
A sus grumetes vocea : 
Avuüna , amaina 
La vela , amaina la vela. 

Cuando los vientos contra- 
rios 
Con mayor furor se encuentran, 

Y con las aguas del m^r . 
Las de los cielos se mezclan ; 
Cuando se rompen las nubes,, 

Y fuego y llamas enseñan , 
£n la amedrentada gente 
Sola aquesta vo% resuena : . 



Amaina , amaina 

La vela y amaina la vela. 

Estaba el cautivo pobre 
Sentado sobre cubierta, ^ 
Y del cielo y mar las aguas 
Con su triste llanto aumenta: 
A su pensamiento -díce^ 
Que es entonces quien le lleva 
Haciendo las voces eco 
En el monte de s^ pena: 
Amaina f amaina 
La vela , amaina la vela. 

. Si soy cautivo y esclavo » 
Tiempo vendrá que Dios quie- 
ra. 
Que libre de estas pruiones 
Vuelva á gozar de mi tierra: 
Volveré á mi antigua gloria , 
Que entonces tendré por buena^ 



T entre ttnto» pensamiento, 
Sufre y padece j espera: 



Amairta , amainm 

La vela , amaina^ la vela. 



149 



I a. Cpel Romancero generaLJ 



Ageno detener güert'á 
Está el valeroso Amaldó^ 
Capitán dé iína fi^onterat 
Fair el thdtto Femando;' ' 
Gozisnldo e&tá de su CeTtár'^ ' 
Con quietad ^e sin cmdadb\ 
Cuando 'Moíéy Terraeaí , ' ^ 
De Argelá^tutoobsaric^y' *' 
Viene á pagar el tribufo; ' 
Como qnédó^ concertaídov ^ 
Y por^e^Viéne^ ptó "• ' 
Dad TÓcéar'IOs déf inhár^cH 
Lanaii fí*ro • >> 

A térra ,< térra, ' •'' ^'í ■'"'^' 
Tíos dé i^forhtteíf^' i.' : 
Para si^ttrb'disparriar ^- 
Apriesa, apriesa una pieza. 
Poeo le duró et conténCúr 
A aquel Capitán gallardo; 
Pttes que en trneqoe déíreácafte 
Se Wí ñ^a^l reneg¿»ft^ " -^ 
A so beUa esposa tin' Sit y, ^ 
Cttáñdtf vi¿ qne asegnrbido" 
Be sn grtó' traición tíviav» '^ ^ 
y elb siSá por'ét feamipó.' '-'^ 
Be qne'íá láexli 'eá sñ' fusta./ 
Con SAieikHs^f con í>iétsLM '"' 

kio%'^í^^oi¿i¿et;' •"■;:^' 

Aisa ci'téi^, d corta efésltíó;, 
Y al <ío»¿trc silva ^ dice: 

' Lefa,1ÍéSí¿í' • 



I* 

'I 



«•v-\ 



w* aJ 



i b 



Y los de la fortaleza , 
Guerra , guerra,, . ' 
Dispara apriesa una pieza. 

Hagan grandes luminarias^ 
'Dice Arnaldo alborotado^ 
Aunque en vano es trabajar , 
Porque van érmar sürcancto; 
De su fuerza se despide ' ' ' * 
Confuso ' y desesperado , 

Y siendo libré, se faizo ^' 

_ ; -ti 

De un moró sujeto escFaváj;;, 
£1 cual* f¿ llevo cautiva 
A ArgeT, do fué' reina.tad6 ' ' 
!I¥e» veces 'eh srlmonedk , 
Hasta ser del Rey compradb ; 

Y el Cámitre silw y ^ieé?' " 
Leva , leva % 

' Y los de hr fortaleza^ 
Guerra y gfterra^ 
Dispara apíifi^sW^'una' ^feíal 

El éáplttri Reconoce!' • ^ 
A su carii 'cspVsa bclfk, ' '* ^ 
T aBa<iTié''eóti las leirgtiás ear- 

L«rs ojás áítvew'^e lenguas» ' 
Servia CSétiaaf Rey de pa¿e^ 

. El euaf ttláitíórado de e^Ta» * 
Dice t 'ai c6ití6 eréis soí . 

' Pueraa» Cetia , fun» belTá, 
De contnib íne alumbrara 
£1 élaró de tal ^cstrel^bc» 



í — t 



■» \ 



j5o 

•• • 

Celia respondió: Señor, 
^o fue iDÍ dicha tan buena: 
T el Cóniitre silva y dice: 
Leva , leva ; 
Y los de la fortaleza. 
Guerra , guerra , 
Dispara apriesa una.piexa* 
Y como vido ocasf op , 
Al 5cy le dice una jsiesta 
Como, es ^Arnaldo ^u hermano > 
Que se hizo esclav^ px)r ella. 
El Rí?y .le replica y,dipe: 
Celia , ^rán mentii^a ef .j^sa,» . , 
Porque nmnca anxpr 4^ hernei¡ano 
Hizo tal prueLa .y. finesa* ,, , 

Perq ^ 4ice9i/K<?íilft4. ' 
Haré coa ti n^ fsar^qu^z^y 
De ^^r á ^mbo^ Jifeentad . , 
Para que os- va i^^ ^tq .^e/'rar 
Y. el Cpipitre.^iiv^.iy ^dicei;. .. 
Leva^ l^vaj ^ 



> > ' » 



Y lp9 de la fortali^f^ . ^ . 

Guerra, guerra. . . 

«• • • 

Dispara apriesa una pieza* 

Celia le dijo : Señor , 
La verdad del caso es esta : 
Qu^ es Arnaldo. raí marido , 

Y yo fío en tu cleip,eppifi. . 
Que nos. 4^M ÜbertaxL 
Dijo el liey :. Po^cjé^W^i^^^ ^ 
Porque enieodais que ^ojtre mo^ 

Hay sangre , yirtúd.^ inol4e.za. 
Con esto Jos despi^ióp .. 
Dándoles mucha riquea^ , 

Y á M^ey Terrae?^.q.u¡íó ... 
Por su l;i;^ici^ Ja cabe:^a i 

Muestran dolor y t^is^ezg.^^^^ 

Y los de la forta(es^£^ ^ , .,, , 
Regocija do^.díío y Qcesf, .. ■ 
Dispara apriesa Wií|jBÍjíís.a», ,, 



' R í'í! 



fi/3 



>i> . 1- i 



7i'Mol\-í CptlyR^'^^^^^'^<^Sm^^^'J 






». n*4 



LlfgfS eUpip^j^^cstr^njo ^ * 
Que pudo de, ^q Mfí^\^H 
En un ^crgapti^ .^1 j>u.^(o 
^eyjUafrancaí3s,N¿¿,;.. -. 
Un gallardo caballero,** ^^^ j 
La flo^ .de la^^Afl^ftcía^^ 
Viendo la desq^e^p^n^a^ . . 
Ent^e; las. olas v^^¿U\t^f^^. 
Una noche o.&curfijy^^rJstiB,. 
Y él mas que \á fiz/c^e {uisma , 
Después que Muley Terraez 
Llevó $a luz y alegrías 



J^X^i'^rJe esquiva^ v ^j ./ : : . 
^«e apf^a^ das el,Meñ cuqtf^ 
do le quitas!^ ri, ... ♦ 
Rpbple $u dama el^^oro ,^ 
De i)a¿k^s ilustres hÜ,^^.^ , 

De,%rQf>i?9 1 %iÍÍK. . .. 
No precia por^ s|i r^^§fp. . 

Promesas,de..cpsos,vrÍcaA,,, , 

-Q^B^c^ solo esperar .gozarla , 

Estim.aen n^a^ qu^.^s Iipdias* 

Y al liisté libre le d/ya ^ . . 






4 



De VilIafraDCA^uiui milla, 
Qae pore^ue ausencia le mate, 
]Ni le mata jdí cai|tÍTa, 
/ Ay suerte etc* 

De peste gua((i{an el pnerto , 

Y desde la tierra gritan , 
Que sin fe de sanidad 
No se acerque á la marina* 

Si de sanidad tuviera , , . f 
Dice cop lágrimas yiyas , 
Lo que me jsobra .de. fe , 
Fueran eternos mis dias» 
No traiga de: .Barcelona 
£1 mal que os atemoriza , 
Antes de ella entre mil muertes 
Saqué robada mi yida« 
iJy suerte etc. 

Un cuerpo ^ifunto soy 
Que arroja ei mar á.to priHa^». 
N^gándpl^ en.i^xfl ^ntra£ias . » 
Lo que á ;DÍng.uiiP. ^p. quita.. < 

Y porque no* Icj corrosa. 
Del largo tieippp..l,a, envidia,., 
£n vez d^ .báUamp Il^vi^ 

]£1 pecho l.Ien¡oi dfi acíbar. 
Soy Un vivo, ÍMf{B^. ardiente . r 
Ya ^oQvertida ^ ceniza > /^ 
Sin esperjfc, renovarme. , .^ 
A Ips Myq^y^e. ipf Armida.,, ^ 



ifii 
Soy una piedra que al cen- 
tro 
Desde la cumbre desliza;^ 
Un sepulcro de esperanzas 

t ai «1 

Antes muertas que nacidas. 
No soy sino un desdichado 
Yivo por Nigromancia , 
Que por su gusto un Cosario 
Sin alma quiere que viva> 
Y no es milagro ser piedra ^ 
Sepulcro y cenizas frías , 
Muerto y vivo juntamente. 
Que todo cabe en mi dicha. . 
/ Ajr suerte etc. , 

No consienta, amiga, el cielo. 
Que pagues blandas caricia9>. 
De un renegado sin fe^ 
Por renegar de la mia. 
En esto tocan al arma , 
Que de las torr^,yecinas 
Con muchas lenj^uas de fuego. 
De doce .fiístas avisan. 
No se alborotan ni temen; 
Que de estos miedos se libra. 
Quien ha llegado al <;stremo. 
Que pudo de su desdicha. 
/ Ajr f suerte esq/iiva , . 
Que apenas. das ^fl.fijen^ cuan: 
. ido Je, qi^tasj- 



:■ ' 



. , &4« í^^^ Romancisro general.) 






• í s 



Fueva dq Ipi altos muros De las mas vecinas agqnsí 

Qux; en Argel torres, levantai^ Ceñido de una cadena 
Sobre las arenas frias Un pobre cautivo estaba 



r ^'Z. 



Lloraodo su bien pasado, 
Y so presente desgracia. 
1^0 siento los hierros duros , 
Dice, ni la "fida amarga, 
ISi verme en el cautiverio 
Sujeto á tantas desgracias. 
iNi siento verme apartado 
De la tierra que me agrada ; 
ISi majar de noche esparto , 
]yi el comer por mano escasa! 
Time un tiempo en la ribera 
Que el Tajo orilla señala , 
Tan lejos de verme preso 
Cuanto a^ora de pisallaf 



Pero 81 tan eerea esto 7 , 
Presto volveré á mi patria ; 
Que eomo vine á ser preso. 
Podré volver á gozalla. 
Mas hay un engaño en esta, 

Y es que la fortuna avara 
Se ha cansado de mi bien , 

Y de mi mal no se cansa. 
Dulce Leonida , yo qaedo 
Padeciendo en tierra estraña , 
Preso el cuerpo en bierros du- 
ros, 

Y para ti Ubre el alma. 



1 5. (Del Romancero general J 



De las africanas playas 
Alejado de isüs huertas 
mira el forzado' hortelano 
!t>e España láS 'altas tieríasi 
Mira las golosas cabrasj 
£n las peladas laderas, 
Que apenas se determina 
Si son cabras o son peñas. 
Tiende ía envidiosa vista 
Por las abundosas vegas 

Y comarcanas cabanas 
Que casi á lá par humean. 
Mudaba por Gibraltar 

Las heladas rocas yertas , 
Azotadas de las ondas , 

Y arrancadas de la arena. 
Mira el estrechó furioso , 

Y las hirviéntes arenas 
Qqe le parece que braman ^ 



Y por mil partes resuenan, 
O sagrado'mat, le dice, 
)iaz con mis suspiros tre^zi: 
Perdón , si ellos 6 el aliento 
Son causa de tu' tormenta. 
Pásame en esotra playa ; 
Que si en ella me presentas) 
Te ofreceré un blaneo loro , 
El mejor de mis dehesasl 
7^0 quiero que mis deseos 
Vayan á tierras agenas: 
Da vida á un nuévt) Leandro' 
Que en tus manos* sé éncoi¿ien- 

da. 
Esto diciendo el forzado , 
En las blandas ondas se echa. 
Con los brazos abre él íkmr, 
Hiende, rasga , rompe ^ hae^a. 
Mas allá á la media nochr" 



í 



Cnñido los mieinbros le aqne- 

Temeroso dé su ñaño 
tÍ9o\6 asi á ]as ondas fieras : 
Querido^ y amadas ondas, 
Pues determináis que mnera. 
Dejadme saHr, amigas , 
Qne yo os pagaré esta deuda. 



i53 
Fnéle él viento favorable, 
Oyó fortuna sus quejas , 

Y al nacer el rubio sol 
Hizo pie sobre la arena. 
Dio gracias al mar piados»^ 
Al viento 9 norte y estrcfllas^ 

Y con ceremonia humilde - 
Besó y adoró la tierra» * 



jS, (7>¡el Romancero general.J 



De medio el golfo descubre 
De Oran el soberbio monte, 
£1 infelice Licínio ' 
Que ti'as su fortuna corre. 
£n un llano mal seguro 
Guiado mas por el orden 
Del cielo , que le es propicio, 
Que no por k> que él dispone } 
Está la tierra ta^^ltá •' 
Que aún apenas se conoce 
$i el monte toca eni él cielo , 
O si esti el cielo ét éi'mdnt^; 
Donde pusieron sus sillas 
Los famosos españoles 
En señal de verse presto 
De los demás vencedores» 
Sin envidiar las hazañas 
Del hijo fuerte de Jove, 
Pues en vez de sus columnas 
Pusieron ellos mojones. 
Injuria del enemigo , 
Cuchillo, freno y azote, 
Pues ha cerrado sus puertas 
La sombra de nuestras torres. 
Escareciendo sus lunas 



"La lumbre de nuestros soles , 
Alcanzando sus ginetes 
nuestros primeros bridones, 

*Y pasando sus adargas ' 
T^ues tros agudos estoques^ 
Resistiendo a sus alfanjes 
Las rodelas de alcornoque^ 
Dio fondo al frágil navio, 

Y luego el preñado irónico 
Eehó éri*áyodando'gi4t0»; * 

Y quéjáro^ise los bosqtie**' 
Responálef^on k>s (ros ^erl^s 

Ulák^jr^os veces eonfi^ílfi^/ 
Repitiendo al son de Marte 
De España el invicto nombre. 
El fuego busca su esfera , 

Y cubriendo el horizonte 
Hizo el humo á medio dia 
Que presidiese la noche. 
Los alarbes luego huyeron 
A. sus aduares pobres. 

Que el humo ocupa la tierra , 

Y el miedo los corazones. 
Echan al mar sus esquifes , 
y ca tierra el peso disforme: 



V 



(1 5^4 
Quedan las galeras libree , 

Aunque ltena$ de prisíoaei. 

' Entre las suyas Licioio 

£1 aire y silencio rompe^ 

Y dice mirando á Oran. . 
Tras.d llanto estas r9;iQne^ i; 
]0 cárcel 4«.4^sterHidos.y. 
Honra derefugios dond^ . 
"No causa afrenta el castigo ^ 
"JSi muere el ánimo ootí^ $, . 
]^i enflaquece la esperanza 
yileay bajos temores ih/. 
Pues por la ignorancia muda ' 
Ilufttrc» <>bras responden l . 
Bien se, pueden resistir 

De la fortuna los golpes , 
Sí queda libre el juicio />.. 

Y le conceden que.obr^. ^ j. 
Tu instancia me nego./el cji^^]^, 
Poffque 0iasmi mal se aote,f 

Y i^|!$i:dej€ngua e;p. lengua, ; 

Creciendo ^^^ opiaipnes*- > y 
fannofp^Qy en desdiri^gft^£^,% 



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Que el mapa de mis trabi^}o9 
Me ha mostrado tt>do el oj^e. 
¡Yenturotfo-el caballero 
Que entre limites se esconde'^ 
Pues la peiMi que padece 
Con ssi y^l^t iiorrfsspondef... 

Y fatigando «1 caballo 

£1 suelo africano. corre f •. : 

Y rico de mil trofeos 
A %a casa .^C; recoge! 
Este bien goza Galanio 

Del linaje, i^ntíguo y noble,. 
Sin and#r 'detras la luna ,\) ■- 
Hecho émulo del Norte.. . : ' 
Apena». hi)}^p nombrado: ,,\^ 
El grato y amigo ivombrfti; pH 
Cuan^i^fll tos ;OJos de e^r^ii^ 

í . I .... 

Se Ttei^^t l^*|;ora«onej^,. 

Los brazp«[^i^p los (juerpoa ^ 

Y lai aU^as .se. disponen, ^ ,; 
Con, .aljTícíj^jOíjp, ejemplo-, ... 
Aresí^tif ai|s.,p9»íoi|e$,;^^ .. > 



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. ROMANCES AMOROSOS URBANOS. 



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ecidme tos, pensamiento | 
¿Donde mis males están? 

Si libran .ftlgva^antWq .,., 7 

O lo ^Jicp^n c^esMV^n^ . - .r. 
O si viene^i^jg^in .rei9ed|oy. ,» 

¿Dondeynifi^.su^iros van.?,. . . 

Ho librai^ ningni\ captivo, |.. . \ 

üi lo sac^i].f)iq,su afaoy .. ' 

Ni viene n.in|pii^,4-efiiedio^¡ .,/ 

Donde t^f ;^i4»p^rQs v,ai;i : : 

Mas veAÍ([)G^,es. un tal día j ^ / 

Que llaman señor San Juan y 



Cuando los que están contentos 
Con placer coman su pan , 
Cuando i /lo^, desconsoladas 
Mayores, ^lof^s dan ; , *- 
No digo, poo: .ti , cuitado , . » 
Que por muerto ^e tendráfi ) 
Los que supieren tu .vida. . » 
Y agora no te^ verán : , /% 

Los unos t«.,l^a)>ran envidia, -^ 
Los otros te llpraián : 
Los qmfi.l^. pausa. supiere», 

Tu fírmeaa loaraa 

Viendo m^nffWftix pe^do 
Que el castigo que te dan. 



» j .» 



a. 



ii 



Tome'fr^^aif^ fonte fridfl ,<. \ 
Fonl^/jcida y.^/QOA amor, 7. ; ;<; 
Do todas.la^«avjSc^cas 
Van towftp./^qm^pjaqion.,,. 
Si no fi^tli^ tprj^^lioa 
Que e6tá.v>díKx;cí)n,d9Íqr,f/? 









Por ahi fuer.a .fi.^sípsit 
£1 traidor^ ^f) Ruiseñor ^ 
Las palajb^'as.'que le dice 
Llenas son wde; traición : 
«Si tii quisi^^íJ, ^epora, 
«Yo. seriar .tUi4j9ryidor* 



t » 



•?•«(•<«)*. \, 



> • it 



(*) Estos ocho Romances primeros parecen ser del siglo XIV y XV, 
j est9,n. to(i)a^os^4^1 (aancipn^io ,de ilomances impceso en Socavo en 
Amneres 1^35. 



«Yete de abi, enemigo , 
aMbIo, falso, engañador, 
«Qae ni poso en ramo verde 
«r^i en prado que tenga flor, 
«Que si el agna hallo clara 
«Turbia la bebía yo : 
«Que no quiero haber marido 



«Porque hijos nq haya, no: 
«No quiero placer cbii ellos 
«Ni menos consolación: 
«Déjame triste, enemigo f 
«Malo, falso, mal traidor, 
«Que no quiero ser tu amiga , 
«Ni casar contigo p no. 



S. 



f t I * * 



f . ' ** • ' 



Yo me era moraMoraíma,' 
Morilla de un bel catar , ' ^ 
Cristiano vino -á mi puerta' ,' ^ 
Cuitada, por hte' engañar : 
Hablóme en algarabía 

■ 

Como quien la sabe hablar : ' 
'Abrásme las puet*tas, mora> ' 
Si f Ala Vt guarda de mal. - ^ 
I Cómo te abriré", itiézquiá», '^ 
Que no sé quien te serás? 
T soy ei líioro Masóte, 



/ 



Amara yo nna señor», 
T amela por* más valer , 
Quiso nti desvénttirra 
Que la hubiese de perdei^: 
Irme quiltro ¿lavkDonta&a» 

Y nunca láas pttreceir^ 

Y e» la máfS' ¿apera de «Has 
Mi vida quiero hacer , 



Hermano de la tó míadre,. 
Que^wn cristiana dejó tnueifto^ 

Y tras htivieá^' el alcalde: 
Si no me* abres til, mivida, 
Aqui' ftie Verás tbatar j^ ' 
Cuando ésto^í^, ruMdáV ' 
Cométicéme a levánlar', - 
ViMiéraáneunálmefia"^ ' 

No hifllarfdbf mt'brial, .: 
Ftiérame para la pkef ti ' ' 

Y abrila dé pat' es |>ÍKÍ^ 



>«1 ^•• 



4^n 



Tan triste que no se halle 
Conmigo ntñ^un pTkrcér-, 
Forquemis gráVes llbfórek 
Puedan contino'eréeeF^'' 
Con los añiníáté^ brbt^s^ 
Me andaré- trisCie^ií jivc^fH 
Paclétrcta st lá ttálfetre' * 
Me habrá de sostener^ 



.1 . f. 



i OíÍ7b c. 

I 

.'1 í: • 



'* O Romatiee dbr^^iHÓ Xfl acíAadb por Qitirda!'; IVetk' d^ tTgb 
XV, d séptimo verso. ' 



^« 



' ¿ 



Pnes vida con tanta gloria 
I7o la pude merecer , 
Que la muerte merecida 
Me de}a por no me ver 
Tan penado y tan perdido^ 



187 
Caal su mal. no p^de ser: 
£1 nienor mal que yo tengo 
Mucho mas es- de temer, 
T asi voy donde no espero 
Por siempre jamas volver* 



5. CDel Romancero generaLJ 



To me levantara , madre , 
Mañanica de San Juan , 
Yide estar ana doncella 
Kibericas de la mar. 
Sola lava , y sola tuerce y 
Sola tiende en un rosal. 
Mientras los paños se enjugan 
Dice la niña un cantar : 
4D0 los mis amores, do los. 



Do los andaré á buscar ? 
Mar abajo , mar arriba 
Diciendo iba el cantar , 
Peine de oro en las sus manos 
Por sus cabellos peinar : 
Dígasme iú. el marinero, 
Que Dios te guarde de mal , 
Si los viste á mis amores, 
Si los viste allá pasar. 



6. (^De idemj 



Que por mayo era por mayo 
Cuando los blandos colores. 
Cuando los enamorados 
Tan servir á sus amores. ' 
Sino yo , triste mezquino , 
Que yago en estas prisiones. 



Que ni sé cuando es de dia 
Ni menos cuando es de noche. 
Sino por una avecilla 
Que me cantaba al albore : 
Matómela un ballestero , 
Dele Dios mal galardone. 



7. (De Ídem,) 



La bella mal maridada , 
De las lindas que yo ví^ 
Yéote tan triste 'enojada , 
La verdad dila tú á mi. 
Si has de tomar amores 
Por otro no dejes á mi , 
Qa« á tu marido, señora, 



Con otras dueñas lo vi , 
Bezando y retozando : 
Mucho mal dice de ti , 
Juraba y perjuraba 
Que te habia de ferir. 
Allí habló la señora , 
Allí hajbió^ y dijo asi: 



i 



iSi 

Sácame ta el caballei^o , 

Tii sacasesme de nqni , 

Por las tierras donde fueres 

Bien te sabria yo servir: 

To te haría bien la cama 

£n que hayamos de dormir, 

Yo te guisaré la cena 

Como á caballero gentil , 

De gallinas y capones 

Y otras cosas mas de mil: 

Que á este mi marido 

Ya. no le puedo sufrir, 

Que me da muy mala vida 

Cual vos bien podéis oir. 

Ellos en aquesto estando 

Sil marido helo aquí: 

¿Qué hacéis, mala traidora? 

Hoy habedes de morir. 

¿Y por qué , Señor? ¿por qué? 



Que nunca os lo merecí , 

Trunca besé á hombre • 

Mas hombre besó á mi : 

Las penas que él niérpcía , 

Señor, daldas vos á mí: 

Con cordones de oro y sirgo. 

Señor, ahorques á mi, 

£1 la huerta de los naranjos 

Viva enlierres á mí, 

En sepoltura de oró 

Y labrada de marfil ; 

Y pongas encima un mote , 
Señor, que diga asi : 

Aquí está la flor de las flores. 
Por amores yace aqui. 
Cualquier que muere de amores 
Mándese enterrar aquí. 
Que asi hice yo mezquina 
Que por amores me perdí. 



8. (7}el Romancero ^eneraLJ 



Por un valle de tristura 
De placer muy alejado, 
Vi venir pendones negros 
Entre muchos de á eaballo, 
Todos con tristes libreas 
De sayal no delicado, 
Sus rostros llenos de polvo 
Cada cual muy fatigado : 
Por una negra espesura 
En silencio s'e han eütrado , 
Asentaron su real 
En un yermó despoblado; 
Las tiendas en que se albergan 
No las cubren de brocado, 
Antes por mayor -doioír* ' ** 



De Idto las han armado: 
En una de aquella^ ^^iéndas 
Un monumento Ka'n alzado, 

Y dentro del monumento 

Un cuerpo lo han sepultador 
Dicen ser de una doncella 
Qué de amores ha finado , 
La cosa mas linda y bella. 
Qué en el mundo se ha hallado. 

Y ello^ todos itinfámérité' 
,Un pregón han oríe/iado. 

Que ninguno se alreviésé¿ 
Ni nadie no fuese osado' 
De estar en su enterramiento 
Si nó* fuese enamorado. 



/ 



s- r) 



rSg 



Hija soy de an }ad>rador, 
Nacida sobre el arado, 
Criada so los oIítw; 
Crecidií tras el ganado» 
Careando una mañana 
Las ovejas del vedado , * 
Solas dos por mi reposo 
Las qne Dios me babia dado , • 
Que Alegría y libertad 
Por nombres las he nombrado^ 
Se me perdieron allí 
Por suerte de mi pecado , 
Que comiao en mi i haldas , 
Venían á mi llamado^ 
Sin partir el pan con ell^s, 
No comiera yo bocado. 
De ellas era lo. mcJQC 
Cuando había un verde prado. 
Si claras fuentes, había 
Tfnnca las han. deseado. 
Santiguábales yo.. el agua 
Con amor desengañado: 
So las frescas sploiyibreras 
Las siestas las he guardado : 
Las mañanas yjs^s tardes 
A pacer las he sacado. 
Cómpreles dos cfsncerrillas 
Que la vida me han costado, 
Con cuerdas áet ^is; cabellos 
Los que tanto yo he preciado. 



Y un día, de San AntoB^^- 
Que mal me las ha gutlrdado^ 
iSe -lasf puse de los cuellos : ' 
Hame nada aprovechado. 
Poco vale diligencia 

Contra el mal predestinado; 
Lo que ka de ser una yes 
No puede ser estorbado. 
Tórneme- en fin congojosa 
Llorando mi mal recado / 

Y en llegando á mi cabana 
Vi mi ñn aparejado. 

Hice el zurrón mil pedazos 

Y en el fuego eché el cayado: 
Saqué los rubios cabellos 
De mi groséto tocado, 
Tirando enanto podía -> 

Yo los puse en mal estardo, 
Hice las manos<verd«igOft - 
De mi gesto delicado: 
Mis dos ojos ccn pesar 
En dos ríos se han tomado ,. 
* Y el corazón en el cuerpo 
De rabia fue traspasado.' ' 
Con mis gritos y alaridos 
EL valle estaba espantado) ' 
Por flaqueza de natura , ■ • 
No por falta de cuidado » 
Yo me dormí de cansada 
Dende gran rato pasado. 



(^) Este y ni romanee que sigue, están tomados de la PrOpaTadia 
de Bartolomé de Torras Naharro. 



i6o 



I o. C^$ de Torres NaharroJ 



So los mas altos cipreses 
Riberas. del alegría, 
Por donde el agaa mas clara 
Con mayor dulzor corría , 
Cabe ciertos arrayanes 
Que el placer entretejía , 
Jazmines por todas partes. 
Rosales también había, 
Sembrada de ricas flores 
Una verde pradería , 
De preciosas arboledas 
El valle que no cabía , 
Do moraban muchas aves 
Las pregoneras del día , 
Do cantaba Filomena 
► Y Progne le respondía , 
Do nunca se vio pesar 
Ni deleite fallecía , 
Mil bienes uno sobre otro 
Sin que el hombre los pedia. 
Mil pensamientos , Señor, 
Que todo lo poseía, 
Paseando una mañana 
Como quien no se. temía, 
Descuidado y sin saber 
Quieii bien ó mal le quería, 
Sin pensar ser ofendido 
Como quien nunca ofendía , 
Salióle amor al través 
Con harta diescortesía , 
Que se le puede contar 
A muy grande cobardía , 
Y al triste del pensamiento 
Qaa desarmado yacÍA 



Con un gran puno de tierra 
Por usar mas villanía , 
Cególe entrambos los ojos 
Tanto que nada non vía, 
Y entonces á manteniente 
Hirióle donde él quería. 
Testigo mí corazón 
Que esUba en su compañía , 
Cual llevó tan buena parte 
Cnanto no la merecía. 
Aunque los daños de entrambos 
Hicieron su pena mía. 
Por vos, mi reina y señora , 
Por vos sola mé cumplía,. 
Que me fuercen á sufrir 
Lo que quizá no podría. 
Gloriosa es tal pasión , 
Bendita tal fantasía, 
Precioso cualquier cuidado 
Que vuestra merced me envía. 
Muchos me son envidiosos 
Viendo de do procedía , 
Sino que el no mereceros 
Me maltrata y desafia , 
Por lo cual á mis afanes 
Algún consuelo sería. 
Veros yo mas piedad 
O veros menos valía, 
Que de olra suerte , señora , 
Me veo en tal agonía , . * ■ • 
Que cosa no me consuela 
Ni Dios ni Santa María; 
Sino que todo me víenB * . 

Vqx una toa hwu% vía ^ ^ ^ - 




i6i 



Qne-eon pena ettoy tn {loria Sin la cual ao TÍTiría. 



IX. 

Mal Ixaya dueña^ 6 doncella. 
Que híürguG faz á otros qme$, 
Debiendo fincar tenada 
Alrquerinas la muestra amore. 
Con sus aleves falsía»,- • 
Y con sMidtos galardones f 
Mezcla lides» é onMcillos 
Entre buenos inlaQzoDesw' 
Yaoea sus mentes eni liieñe , . ' 
Eürtel deber non laa:ppnjeiif 
Coi^ el sojaz de müdaore. ; 
Yant^esá.su sabor^.'^'. 
M^l Üáya'Cuerfko «garrido ; • 
Que^encelardo'no sa eaeonde^ . 



o 



<»i • . i 



Manteniendo la lealtad..' 
A aa> léale. cora zone. ■ 
Maguer pon las fagan- tuerto, 
Fuelgan con las sinrazones , 

Y cuando» se ven en crencha 
Siil^ansa^aios míradQae«^-,> 
Cuyjdadea- visten por^bustoo, 
Briales de lana». ó .Londras i 

Y es porque otros b^rcaganai 
£stos«aaájftj liares logrea.../ ..v 
Asiiamdnfii Don.OlfdSHi* .. ■ 
CavalgfMidoaa<sa mormiQ^ / 
A ver lamina aiLQab^ov . . 
Que, aa)atá:gaztotia«.albPG#*. . * 



xa»' .fr/^4 Ro^iMHcetb ¡¡^fiktrAJ 



CpiEMS^plaBdo enimtiXipel 

Qabedjeaii galan-le yienéi .-! ' 
Con . jci^a Aurelia ooA^fmpla ' ^ 
Las palfjbras que contiencuio... • 
Ya le rompe, ya le rasga»^»:' • 
Ya le átíhkkf ya le mi^rd9,> * 

Y ya eo^.él mas humana/ l.<> j 
Le abr^f^ra mas teple*,: «^ .> / 

Y dice:'{ Ay cómo me.pjinfaal' 
{fíh- .qué cansada mis .ti^n««ii - • 
¡Qaán.en yano me futígas?*: 

¡ Cuan* en. Vano me pretendes I 



I i 



Pa«diaia»ftaclmi.cal]ies^íi úOi 
De q,iQíf^íe^«eUa'te<m^eii^9 

SabiepicbK'4<i^'^n«i'iP<> Jí^íúoÍÍ 
Y que'máiJifOttlra no dutem^ Y 

Dice^qheLáae quieres Mel» :io9 
Dio^<t0igttapdie si me.qni^fiMí)?! 
La ciu^lad teJo.agrack^^if i..<l 
Mis enemigoli.te premÍG9««^i Y 
Muért9r.l(i»:ipix|tas por mÍM«i?rA 
CreérlQibfttCMando te cffit^esn»i| 
Yo ha«éi.bÍíSP<l>or tu alma i. ^} 
Lloraréte-, ^.pudiere 



. »«. 



í'. 



í. . 



\ 



u 



O K.'Bite Romance pati^ dal^aiglo XIV»- 



» 



i6a 
¡ Oh cómo me escribe» tierno 
Que usurpo tu alma y bienes! 
Dos almas debo tener: 
Viviré lo que quisiere. 
Si la una me faltare , 
Con la otra entretendrime» 
T. ojalá fuese yo tuya, • 
Porque sin alma estuvieses, 
^Ofacnán hermosa me haces! 
Sollo mas -que las mugares, 
Blanca , rubia como, el sol; 
Por tu Vida que no mientes- 
Bien son palabras ociosas : 
Diosa -me haces i y quieres 
Que -me humane i tu bajeaa ; 
Diosa >soy, hum§no éresj 
I7o puedes llegar á^mit 
Salido i« ha mal la snerte,- 



Que las que somoi 

No tratamos con la gente. 
▲11¿ te aven en tu tierra , 
Pues mi cielo no mereces* 
Pidesme que nos veamos : 
Paréceme que tú vienes. 
Bien tienes donde acudir, 

Y en esto ha estado tu muerte: 
Que quizá mis pensamieAtos 
Se inclinaran á quererte s 
Pero vivé confiado 

Que hallarás ai presente 
Mil mugeres mas que Diosas, 
Pues hay para un hombre veinte. 

Y en esto alzando los ojos , 
Dando de mano al copete , 
Rompió el papel y arrc^jóle, 
Porque ie importó rompelle* 



1 3^ \fDei Romancero genertU.J 



¡Oh duní y terriUevusencia, 
Prolija > enfadosa ylavga^-' 
Eobadora de mis biemés^' 

Y de-a^ males la cansa! 
Por ti -viven mis cuidadps, 
For li^muere mi esperancu, > 
^ottú crecen los deseos, • 

Y mengua la confianza, 
▲aséale está mi pastora^ 
Pero^ st ausente me am^rtt , 
Dichosos son mis déseóe 
Dichosas llamas mis ankias» 
Belísa , señora mia , 
Begalo y bien de mi alma ^ 
Sientes lo que si yo sieBtt»'f 



¿Quó sufrimiento te basta? 
Que si ei amor que me tienes 
Con el que te tengo iguala , 
¿Cómo se dilata el tiempo? 
¿ Cómo tu venida tarda?' 
Que ^1 plazo que señalaste 
Para verme en mi cabfná • 
Ya se acerc<S , y no viniste; 
Ya mi paciencia se acaba. 
¿Quién puede tanto en mis penas? 
¿Quién mis glorias desbarata, 
Y no pensando ofenderme 
Me ofende , lastima y mata ? 
Ya no conozco alegria : 

há que me falta , 



J 



D£ Qocbe cuento las horas , 
Y las del dia me cansao. 
Todo me es tiniebla osciua 
Sin tí ^ que eres mi luz clara. 
Si piensas qne era fingido 
El amor que te mostraba , 



;i63 

Y que- engañada yW^aa, 
Vives en ello engañada. 

Y si quieres hacer prueba 
pe mis sinceras entrañas , 

Y ver mis horas cumplidas , 
•Ven á cumplir tu palabra. 



1 4 . (^/)tf/ Romancero general J 



Sí sabes qué son pasiones i 
Que pienso que np lo sabes ^ 
Si remedias las humildes 

Y dejas pasar laa gravea; 
Si á las memorias altivas 
Con flojedad sfitisfaces , 
Cuando quieras socorrerme 
Podrá ser que no me halles* 
Si no naciste en los montes 
En donde las fieras nacen , 
Si no importa á su salud 
Que viva á tu causa mártir. 
Haz que el alma consagrada 
A tu sugeto se aparte 

Del. cuerpo indigno de gloria, 

Y que en breve tiempo acabe. 
Visto se han en mis discursos 
Bien los milagcos que haces , 
Contra la fuerza del tiempo , . 
Remedio de casos, tales. 

Por do se ve que,mi mal 
Ko es pomo los otros males, 
.Qñe «usencias matan recelos, 

Y con ausencia, renacen. 



Acuerdóme yo en un tiempo , 
Que por fuerza has de acordarte, 
Que entre los altos cipreses 
Lloraba tus libertades. 
Siente, si sientes, ingrata, 
Que con pasar tiempo grande , 
No ha pasado en ti el rigor, 

Y en ti el que pasó es durable. 
Vénzate , enemiga bella , 

Un vencido de crueldades , 
Que en#e lágrimas de honor 
Riega tu templo y altares. 

Y siendo tan verdaderas > 
Es justísimo estimarse , 

Que el que a tu causa las llora 
Nunca suele llorar fácil. 
Si en casos de amor hay premio. 
Bien el premio puedes darme , 
Qn^ en servicio de seis años 
Siempre te he dicho verdades. 
Vuelve el rostro á los estados^ 
Que no los da el mundo iguales; 
'• Que siendo humano y cierno. 
Eterno será el amarte* 



1 5. fEs de idemj 

¿ Apartaste ^ingrata Filis, . Pa^r a ponerlo en acp^l 
Del amor que me w^atraba^ ^ <2^# pensando eOi li t^ ,^f^^ ^ 



i€4 
Plegué 4 Dios no te arrepienítas 
Cuando conozcas tu falta^ 
Mas no te conocerás, 
Que aun para ti eres ingrata. 
Filis , mal hayan 
Los ojos que en un tiempo te 
miraban, 
A|;uardandb estoy á verte 
Tanto cuanto ya te ensanchas^ 
Arrepentida llorando 
£1 bien de que ahora te apartas. 
Víspera suele el bien ser 
Bel mal que ahora no te halla; 
Pero aguarda que él vendrá - 
Cuando estés mas descuidada. 
* Filis , mal hayan etc. 

I Oh cuántas y cuántas veces 
Ble acuerdo de las palabras , 



Cruel , von que me engañaste 

Y con que á todos engañas I 
A ti te engañaste sola , 
Pues te he de ver engañada 
De e^e que ^ tanto adoras, 

Y de mi sin esperanza. 
Filis f mal hayan etc. 

Mírete con buenos ojos, 
Pensando que me mirabas , 
Como te miraba yo 
Por tu bien y nii desgracia -; 
Que en esto bien claro -está - 
Eras til 1^ qué ganabas; 
Mas al ím no méripciste 
Tanto bien , siendo tan mala. 
FHis, mal hayan 
Los OJOS que en wt tiempo te 

meaban. 



1 6. fDel Romancero general,} 



Preslá la venda tjiie tienes, 
Amor, á la bella niña , 
Para que cubra los ojos . 
Con que da muerte y da vida. 
Los mas libres corazones 
Prende con sola una vista , * 
lios mas soberbios sujeta , 

Y los mas firmes derriba. 

Y aunque muriendo viva^ 
Goza degioria el alma que catt' 

tiva. 
Si no quieres de tus flechas 
Gozar solas las cenizas , 

Y que de tus tiernos brazos * 
Te quite el arco j te riada }- 



Déjale la bandUVT ^^t^ 
De ella te oculta 6 te libra , 
Qne no hay quiéb boy sé Ife es- 
cape 
De cuantos sus ojcís' miitiA. 

Y aunque étc, ■..: • 
No hay kflj^ál en el aldea « 

De noble ó'de baja estidiary 
Que la señal de su hierrd 
Nt> traiga' en ^u rostro eseriia. 
De lo que' las aímas sufren 
Salen al rostro las pintas | 

Y por los ojos descubroi 
Lo que los suyos lastimani 

Y aunque ^tc»- 



No fté que se tienen ellos 
Qae parece que enkechizao ;. 
Tienen un gtisto de miel 
Qae para él mas es acíbar^ 
Y mas con la«« bebras de oro 
Que en lodo los autorizan , 



i6S 
Con que libertades ata, 

Y mil Tolnntades liga ; 

Y aunque muriendo viva , 
Goza de gloria el alma que 

captiva. 



17. ^Del Romancero general, J 
Matiza con mil. colores Y cuando bajas, tan bondas 



El abril los carnpps verdes , 

Y enriquécelos el. mayo 

€k>n jasmia, rosa. 7 clai^elcs ; 
Cuando bi^^endo de la tierra 
Que tanto nos enriquece j 
Por no tener gustó alguno 
Valerio su gusto pierde. 
Mandóle su Calidora 
Que no la oyese ni viese , 

Y aunque es sentencia de agr% 
vio , 

Con agravio la consienta 

Y por darle mayor gusto 
En el hondo mar se mete 
Bascando las zarandajas 
Que en tal caso se requieren. 
La nave del pensamiento 

Ya do es justo que se anegue , 
Por ir tan altas las bondas 
Qne basta el mesmo cielo 11er 



Que allá en el centro se me* 

ten. 
Que es centro de las desdichas 
A donde viniendo muere. 
Con los suspiros que arroja 
Crece el viento, 7 se embravece 
La mar que ciega sus ojos ^ 

Y su sentido entorpece. 
Del eniendimiento el norte 
Falta con que el bien perece ^ 
£n entrando á renovar 

La historia de verse ausente* 

Y ansi rompiendo, la .nave 
Del gusto que asi se pierde^ 
Le anega en el mar de amor 
Donde nadie se defiei^de* 
Que son ppsadas.sas burlas, 

Y desdichas los placeres 1 
Cuales las pasó Valerio 
Triste y desterrado , ausente». 



guen.. 

l8. (Del moinancero general.) 



Sobre unas tajadas rocas 
Que al délo sus hombros. presar 

tan, 
A quien mira el. sol primero | 



Y á quien á lá pp^tre ciegan. 
Tan estériles, quealli 
Ki un árbol solo .no cuelga ^ 
Ciibiertas de ovas peinadas. 



t6S 
Que arrastraban por la tierra; 
£a lo mas alto de todas 
Se vi a uñ águila fiera 
€k>n ún cordero en las uñas 
Balando con voces tiernas. 
Para haberle de matar, 
Por ios ojos le comienza; 
y cuando ciego le tuvo » 
Al corazón dio la vuelta. 
Ya le esconde el corvo pico 
Entre la lana y las venas ; 

Y por el aire medrosas 
Xas blancas bedijas vuelan. 
Cuando al galope corrienido 
Por un lado de las peñas 
Asomó el valiente Albanio 
£n un bayo á la gineta. 
Con iina espada de corte 
Que de un taheli le cuelga , 

Y en er arzón con dos cargas 
Uria escopeta turquesca. 
Llamando viene á su gente 
Que se le perdió en la sierra 
Tras un jabalí cerdoso, 

Que de un golpe muerto deja, 

Y alzando ambos los ojos, ' 
£n lo alto de las peñas 
Esgrimiendo el fiero pico 
Descubrió el águila fiera. 
Movido de tal crueldad , 
Puso ai rostro la escopeta , 

Y tocando al muelle binando. 
£1 águila cayó muerta. " ' '' 
Cayó balando el cordero ' 
Entre las uñas sangrientas f 
Aunque sin vista ^ nó muerto, 



Que le ampara dicba buena. 
Tomóle Albanio en sus manos , 

Y al noble pecbo le allega, 

Y halagándole le llora 
Tan castigada inocencia. 
Tenia puesto un collar , 

Y escrita en él esta letra : 
Tirsi me labra el collar ^ 

Y Melanio me apacienta. 
Iguales somos , le dice , 
En la fortuna y las penas : 
De otras uñas me escapé 
Que vida y alma penetran. 
Túvome una águila preso, 
Que de la beldad fue reina ; 

Y en duda estoy cual fue mas 
Su crueldad ó su belleza. 
Tirsi me rompió mi alma 
Con pico y crueldad inmensa, 
Siendo cordero en la culpa. 
Mal grado á tanta paciencia. 
Comenzóme por los ojos , 
Quedó el alma sin defensa ; 
Pues para herir el alma 

JjOl razón ha de estar ciega. 
Yen conmigo, prenda cara, 
Dueño cobras, padre heredas, 
Desdé hoy te ofrezco regalo, 
Que basta tu herida tierna. 
Solo a tu vista y la mia 
Ko ofrezeo salud entera ; 
Porque herida en los ojos , 
Quien la cura mas la ciega. 
Mas ofréz¿ote lá grama 
De mis jardines y huertas , 
El amparo de sus sombras,.- 



fet 



lia piedad de qaieo te llevt. 
Daréte yo el pan de lecbe 
I>e mi mano , y de- mi mesa , 
Porque ofendieron en leche 
Mi esperanza y ta pureza. 



167 
Con esto el Tállente Alfaanío 
Á sa almo, dio la Yueltai 
Y por el nuevo hallado 
Sb perdida gente deja. 



19. (Del Romancero general J 



Después que rompiste^ in- 
grata, 
De amor el estrecho nudo , 
Pruebo á sujetar el cuello, 
y no consiente otro yugo. 
Gocé libertad tres anos , 
Si aquel es libre y seguro 
Que de llorar tus mudanzaa 
No tiene su rostro enjuto. 
Pensaba que era en amarte 
Cuando menos sin segundo; 
Pero ya me dice el tiempo 
Que han sido primeros muchoa, 
y que acuden á ta casa 
Alas galanes al descuido , 
Que caben ríos ni arroyos 
En el .reino de Neptsno. 
Y para mas afrentarme > 
Porque me escarnezca el vulgo^ 
Has dado en hacerme esclavo 
Con los hierros de tu gusto. 
De agravio y desdenes talea. 
Solo á mi firmeza culpo, 



Que no acierta i ser mndabl» 
Cursando tanto en tu. estudio» 
Mas ¡ ay ! que es venir a menosi». 
Annqne pueda hacer un hurto» 
Mas famoso que> el de Elena 
Negarte mi alma tributo ; 
y asi le cuento á Cupido,. 
l<a vez que i su templo acudo. 
Mas qnejaa que en el Senada 
£1 villano del Danubfo. 
Todos los amantes oye , 
Para mi esíá sordo y miido ; 
No sé si el triddor procura 
Lo que ya también procuro. 
Que según es tu belleza., 
Aunque tenga de Dios, humos, 
No deja de sec quien es 
En ser de tus siervos upo. 
Y si va á decir verdades. 
Aunque de falsa te acuso 9 
A manos de tu ira muera , 
Si fuere de otra , y na Uap^ 



at>. (Del Momaneero generaLJ 

Contemplando está Síreno El dulce fruto marchito^ 
Desde el tronco de nna palma Y secas las verdes rama»;. 




t68 
£1 leyaütado cogollo 
Cobiertu de blanca escarclia , 
Y como los varios bienes . 
Ta la em^^inaD , ya la bajan y 
T la yerba con su sombra 
Estaba fresca j Jozana: 
A^oia por faltar ella 
Amarilla y agostada. 
Esto compara con qnejas* 
Klrigot de una mudanza , 
Con cuya fuerza se agostan 
Sus flar idas esperanzas. 
Infame : Marfída , dice , 
¡ Ay dulee Marfida ingrata ^ 
Como seminas al tiempo^ 
A la escarcha y á la palma*! .. 



Tut reranoay tus fiestu 
Con el veraM» se acaban, 
Y de tu fe las raices 
Cualquier ^viento las arranea. 
Lij^erameote te doblas. 
Ligeramente desamas , 
La veleta de, tu amor 
Al viento de ínteres anda. 
Tus bálago» y Ifibnjas 
Con cuatro mentiras falsas 
Son fruto de regadío. 
Que no medra si agua falta. 
Pero no me espanto de esto , 
Antes es bien que lo hagas; 
Porque al ñn siendo muger 
No desmientas á la casta. 



ax. f Del ■ Romancera general.J 



La niña imagen de amor, 
A ser ciega como el ciego, 

Y nías que las de sus o^oa 
Estimada de su dueño ; 
Olvidada, del recato 

De su altivo pensamiento. 
Sin temer &ar su honra ^ 
De ágenos atrevimientos, 
Apetioion.de su alma, - 

Y á fuerzo de sus deseos ,- 

A quien dio puerta en • sus 

glorias 
Abrió la de su aposento. 
Hiciéronla confiada 
Promesas y juramentos , 

Y pensar que era de cerca 
Cobarde amor cual de lejos : * 



Pero al findesengan^Sse, 

Y vi6 que ooasion y tiempo 
En el corazón que ama 
Engendran atrevimiento. 
Hallóse presa en los brazos , 
Del que recibió su pecho , 

Y temerosa y cobarde 

Le dice entre amor y mied^: 
Mira que aoy niüa, 
Amor, déjame, 
jíjr^ <!/, que me moriré^ 

Paso, Amor, no seas • 
A mi gusto estraño, 
No quieras .mi daño. 
Pues mi bien deseas ; 
Basta, que me veas « 

Sin UegarUma. 



t- 



jíy^ úy^ que me moriré, 

Np por ser rapas 
Amor ai quererse, 
Tiene de comerse 
Su fruta en agraz. 
Vivamos en paz 
Armas quédense y 
jíy y ay^ que me moriré* 

!No me hagas riña 
Lo que me alboroza. 
Que soy tierna y moza, 
Soy medrosa y niña , 
I Sin cerner la viña 
Quieres qoe te de? 
^y^ a/, que me moriré» 

Tío seas agora. 
Por ser atrevido , 
Desagradecido 



Con la que te adora , 
Que si se desdora 
Mi amor v tu fe , 
jiy^ ay^ que me moriré, 

TAo seas injusto , 
líi me canses daños, 
Ten miedo á mis años. 
Ya que no á mi gusto , 
Que de aqueste susto 
Grande mal tendré , 
Jy^ ay , que me moriré. 

Estima mi vida 
Si estimas gozarte , 
Que no he de negarte, 
Cuando se me pida; 
Verásme crecida , 
Y tuya seré, 
Jy^ ay, que me moriré. 



169 



is. ('Del Romancero general,) 
Vete y amorf vete , A mi noche me parece ; 



Jlíira que amanece. 

Gente pasa por la calle, 

Y pnes pasa t^nta gcnte^. 
Sin duda qne la mañana 
Sus blancas alas ya tiende. 

Y pues de la vecindad 
Tanto me temQ y te temes, 
Porque al vulgo no declares 
Iio que te quiero .y me qul^rea» 
F'ete , amor ete. 

Si el sol ¿en, saliendo barre • 
La aljófar que .el, campo tiene. 
También de mi ladp quita 
La perla qne me enriquece. 
Lo que á otros parece dia , 



Pues luego que sale el alba. 
La noche de ausencia viene. 
Vete y amor etc. 

Si quieres echar raices 
Al pasatiempo presente 9 
Sin que el aire de envidiosos 
Tan presto no nos lo lleve ; 
Si quieres que nos veamos 
Como esta vez muchas veces , 
Donde á letra vista pago 
Lo. qne te debo y me debes. 
Fetey amor etc* 

Deja los dulce abrazos, 
Que si entre ellos te entretienes. 
Un mal n9f podrá dar largo 




170 
Aqueste contentó brere. 
Ud día de pargatorio 
No hace macho quien ie tiene , 



Pues la esperanza de glorui 
Sus graves penas descrece. 
FeiCj amor^ vete* 



a 3. CDel I^mancero general.) 



Ta con mis lágrimas tristes 
Vuelvo los diamantes cera , 
Y el fuego de mis suspiros 
Hasta los cielos penetra ; 
Ya con mis llorosos ojos 
Te doy de mis penas muestra, 
Que cuando las lenguas callan 
Son los ojos vivas lenguas. 
Ya no re£ero mis males , 
Ni entrego al viento mis quejas. 
Por no tomar el alivio 
Que se ton^a si se cuentan : 
/ Mas ajr , Princesa , 
Que cansarte y cansarme no 
aprovecha ! 

¿Por qué no miras, señora » 
Que á una fe tan verdadera 
Tratar con tanto rigor 
Desdice a tanta bellesa? 
] Mi bien ! ¿ por qué tanto mal ? 
] Mi gloria! ¿ por qué tal pena ? 
¡Mis ojos! i tales enojos, 
Por qué? dadme la respuesta. 
¿Qué yerros he cometido? 
¿ Qué desacatos? ¿qué ofensas ? 
¿ Qué preceptos he violado , 
Si soy la misma obediencia? 
Mas ay etc, 

A todos tas desengaños 



¿ Quién como yo resistiera ? 
Pues mis propios enemigos 
Se espantan de mi firmeza. 
¿Quién á tantos disfavores^ 
Recelos, ansias, sospechas^ 
A UQ tener tanto amor, 
Tuviera tanta paciencia? 
Yo te adoro, y rae aborreces , 
Yo te aprecio, y me desprecias^ 
Persíguesme, y yo te sigo , 
Con mas que pisadas penas. 
¡ Mas ay etc. 

Vuelve, señora, los ojos. 
Si de cruel no te precias , 

Y sino para matarme 
Dale a la muerte licencia. 
Mira que el alma se enciende , 

Y quiero , cruel , que adviertas 
Que estás dentro de mi ahna, 

Y te has de abrasar en ella. 
En la fe del alma vives , 

La fe vive que no es muerta , 

Y como viva , me manda 
Que te quiera aunque no quie- 
ras. 

I Mas ayy Princesa , 
Que iansarté y cansarme ns 
aprovecha I 



a 4. (J^ci Romancero general,) 



171 



Tus pendrantes suspiros 
Muy poca pena me dan, 
Antes su escesivo fuego 
A mi pecho enoja mas; 

Y aunque tus ojos me dicen 
Que por hallarme incapaz 
De poder hablar la lengua | 
Ellos hablan con llorar, 
Befiriéndome tus males , 

Al aire tus quejas das ; 
T asi claramente hablando , 
Te quiero desengañar , 
Que no te canses ya , 
Pues cansarte y Cansarme es 
por demeu, 
¿Pues por qué > traidor , me 
miras , 
Que tu afición desleal 
Procura ofender mi gusto 9 
Si contra mi gusto va? 
Si tanto mi gusto precias , 
¿Por qué no te has de preciar 
De no ofender mi belleza , 
Si ya no la quieres mal ? 
Yerro ha sido el atreverte y 

Y es bien que conozcas ya 
Que favores contra gusto 
Yo jamas los supe dar> 

T no te canses etc. 



£1 no creer desengaños 
De quien niega voluntad , 

Y á muger pedir firmeza , 
Si no quiere , es necedad. 
Si con celos y sospechas 
H il disfavores te dan , 

¿ Para qué tienes paciencia, 
Ki amor donde no le hay ? 
No te quiero aunque me ado- 
res, 
Antes he de procurar 
Despreciarte y perseguirte, 
Porque no me sigas mas. 

Y á si te digo etc. 
Jamas he sido cruel , 

Ni he muerto a nadie jamas ; 
Mas yo volvere la hoja , 
Si tii en la cuenta no das. 
£1 incendio de tu alma 
No ha de poder abrasar 
A la mia, pues mi pecho 
Para ti es de nieve ya. 
Si la fe en tu pecho vive , 

Y contra tu voluntad , 

Te manda quererme , mira 
Que te ha de suceder maL 

Y basta aquesto ya 

Para olvidarme sin cansarme 
mas. 



¡ 



%7^ 



a 5. (Del Romancero general.) (*) 



Vuelve á la nieve mi ser. 
Vuelve su ser á la oieve , 
Ingrata dulce Lisbella , 
Pues en nada al tuyo ofendes. 
Ifo la conviertan en fuego, 
Que en tus manos se convierte • 
£n puras vivas centellas , . 
T aun en rayos inclementes. 
Un cometa me iirrojaste 
En aquel glóbulo breve, 
Que si lo esterior heló , 
Lo oculto del pecho enciende. 
Montaña debes de ser, 
Duro risco, peña fuerte 
En constancia, en hielo, en fue- 
go, 
Con efecto» diferentes. 
Todos son en daño mio^ 
T si lo que siento entiendes , 
Posible será ablandarte , 
Si es posible conmoverte, 
Bien sé que en estable y firme 
A mi firmeza no escedes; 
Pero son firmezas mías , 
T como mias te ofenden» 
Leves flores te ofrecí, 
Ofrecite flores leves , 
Y plísetelas á dondei 
Mis designios poner sueles. 
Dijísteme se cayeron ; 
Bien en la tierra parecen , 



Do hallarán mis esperanza» 
No dirás se desvanecen. 
Marchitáronse de presto 
Entre tu hielo y desdenes , 
Que en hielo y desdenes tuyo» 
No hay abril que & colmo lle- 
gue. 
Dales la mana un momento , 
T mira que lo merecen , 
Ganen por llamarse tuy^s 
Lo que por mi parte pierden. 
Cuatro letras te escribí, 
T si las notas y adviertes , 
Pagarás mi voluntad, 
Si acaso pagarla puedes. 
Dicesme que con la tuya 
Respondes : bien me parece ^ 
Pero voluntad oculta 
Grandes sospechas contiene. 
Toma la pluma te ruego , 
Descubre lo que prometes , 
Pues que sabes que en hacerlo 
Consiste mi buena suerte. 
Muriendo vive Galcevio, 
Y esto es 16 peor que tiene ^ 
Que no es largo el padecer, 
Que consiste en vida breve. 
Mucho te debe la mia , 
Pues porque padezca quieres, 
Que entre tus venganzas viva 
Donde mi paciencia muere. 



(*) A una dama que tiró una pelk de nieve á su galán. 



Huzme una sola merced > 
Si sabes hacer mercedes ; 
Pero pedir al avaro , 
£s negocio impertinente. 



17* 

'Quisiera que me arrojaras, 

Si con esto no te ofendes , 
Al profundo de miserias y 
O en algo ocupar tu mente. 



16. fEs de Oóngora.J 



Donde esclarecidamente 
Guarnecen antiguas torres , 
£1 cristal dei Gcceano , 
£n que se mira Ayamonte, 
Dos términos de beldad 
Se levantan junto á donde 
Los quiso .poner Akides ' 
Con dos eofunas al orbe. 
£1 uno es la blanca Nais, 
£1 otro la rubia Cloris , 
Cuyas frentes de jaEtnines 
Son auroras de 'ras soles. 
Deidades ambas dividas, 
Veneradas en los bosques y 
£n tantos iemplos^Hie ámof , 
Cuantos son ios <Cttifeafdores. 
Aras son devotas fttiyás 
Cuantos en barqutUois pobres 
A las redes 4'lOs'pemos^ 
En el Océano 'escóttden;: 
Cuanto el campo á los monteros 
Y el mar da á los pescadores. 
Sacrificio es de su fe, 
y fe de sus corazones. 
Arde el monte, arde la playa, 
T en los árboles del monte 
Arde algún silvestre 'Di^s 
En algún antiguo robie^ 



Que mucbo si' entre las ondas 
Qoe en los escollos se rompen^ 
Ofrece el mar las* cenizas 
De algunos marinos Dioses. 
Ellas en vano seguidas 
De suspiros y de voces , 
£1 ciervo hacen ligero * 
Aljaba de sus arpones , 
En cuyo alcance prolijo 
Deben á sus pies veloces * 
(A pesar de los coturnos) 
Las selvas diversas floreü. 
Si' al campo el cristal cakádo 
Viste de varios úxAo^e^^ • ' 
El nácar -desnudo ariaiar' ' 
Pedas* da que le * cbk'oiti^A. 
Cuando tequi^en \tk Ha^ds, 
O quando los velos tíbgén , 
Ilustrando con doiPlílHM* . 
Las tinieblas 'do <ltti á^ikl^', 
A cuyos rayoa tedfehtés 
Vieras: las pnda^ entbttceif , 
Negar las blancas espuma» 
A s;us 'resacas y golpes. 
Por no dej alias vencidas 
En acuella playa notiílc! ; ^ 
A manos de la bláncui'á ; 
Que lK»yla nieve Wiíotíoce. 



• 1 



«74 



27» (M* de Góngora,) 



Senrla en Oran al Rey 
Un- español con dos lanzas, 
T con el alma j la yida 
A una gallarda africana , 
Tan noble como hermosa , 
Tan amante como amada , 
Con quien esUba una noche. 
Cuando tocaron al arma. 
Trescientos cenetes eran 
De este rebato la causa. 
Que los rayos de la luna 
Descubrieron las adargas : 
Las adargas avisaron 
A la« mudas atalayas , 
Las atalayas los f\jut%0%^ 
Los fuego|k¿ las campanas^ 

Y ellas al .enamorado. 

Que en lo^ brazos de su dama 
Oyó el militar estruendo 
De laS'Caitipanas y cajas. 
Espuelas, d^ • bonov le pican , 

Y freno de amor le para,; 

I>fo sajiir.fl.opbardía, . ..': 
Ingra|it»d,e*. dejarla. ' 

Del cujelJkii pendiente «lk>,,. . 
ViéndolerMviHir la espada» . 
Con \í^m^% y suspiros ,: . 



Le dice aquestas palabras : 
«Salid al campo , señor , 
«iBañen mis ojos la cama, 
«Que ella me será también 
«Sin vos campo de batalla. 
«Vestios, salid aprisa, 
«Que el General os aguarda ; 
«Y os hago á^vos mucha sobra, 
«Y Yos á él mucha falta. 
«Bien podéis salir desnudo , 
«Pues mi llanto no os ablanda , 
«Que tenéis de acero el pecho, 
«Y no habéis menester arnoas.» 
Viendo el españpl brioso 
Cuanto le. detiene y habla. 
Le dice asi ; «Mi señora, , 
«Tan dulce oomo. enojada » : 
«Porque con honra y amor> 
«Yo me 4]uede,. cumpla y vaya» 
«Vaya á.lo» moros el cuerpo,. - 
« Y quede con T0S;el alipa. ^ 
«Concededme, dueño mió , 
«LÍGenf:ia ,pai!a que salga. , 
«Al rebato enr.yuestro iioinl)^, 
«Y en TuéstjBo /nombre cofi^yf-- 



ta.» 



' . ¥ 



í» 



• i • )íl • • ' • .1 O lO { 

Entre :]^s iSueUos eab»Uos i 
De los v,^ncii4os cenet^s,i .; j. 
Que, pof qI pampo buscaban^. 
Entre lo rojo lo yerde; 



a6, (Mu de Góngora,) 



•>í' 



I á * # 



•' ) 



AqueH ftiplkíipldie Oran , , r 
Un sa^P{9«NU»> prende^^. 
Por sualrlüiiQhos lozano^: . 
Y por sus cernejas fuerte. 



Para que to lle\e í él , 

Y i un moio cautivo lleve, 
Qaa M uno que ha cautivado 
Capilan de gíru cmetei. 

En el ligero caballo 
.Suben amboi, y él parece 
De cuatro espuelas herido. 
Que cuatro viento* le mueven. - 
Trífie. camina el alarbe, 

Y lo mai bt^o .que puede 
Ardiente* tuspifo* lanza , 
T amargai lágrimiu vierte. 
Admirado el opañul 

De ver cada vez que vuelve . 
Que lan tíemwwente llore 
Quien Un duramente hiere, 
Con razone* le. pregunta 
Comedida* y córtete» . , . 
De an* *a*pirof la causa, ■■ , 
Si la. cama lo coBiiente. , 
EL cautivo como tal. 
Sin e*cntar1o obedece, 
T á tu piadosa demanda 
Satisface desta suerte : 
■Valiente erea , Capitán , 
■Y corté* cotno valiente:.. 
■Por tu espada j por tu trato 
■Me has bauíiv^o doi veces. . 
•Preguntado stehas la cauía 
■De mi* sutpirM ardiente* , 
•T débote Is respuesta 
■Porqwen Mtyypor quien «m. 
«To Dael en-Odvie* el año 
■Que 01 perdisteis en lo» Gd- 

Te», 
■De «nt Bai^cEiscft noble , . 



1,5 
■T de un turco mata siete. 
■En Treroecen me crié , 
■Con mi madre y mis parieatei, 
■Después que murió mi padre i 
■Cosario de tres bajeles. 
'Junto i mi caía vivia , 
■Porque mas cerca morieMf 
■Una dama del Uaage 
■De los nobles Melioneses , 
'Estremo de los hermosas , 
•Cuando no de los crueles, 
■Hija al fin de estas arenas > 
■Eugendradoras de Sierpe*. 
■Era tal su hermosura, 
'Que se halliiau claveles 
'Mas ciertos en sus dos labios» 
■Que en los dus floridos mese*. 
'Cada vez que la miraba 
•Salia el sol por in frente 
■De tanto* rayos vestido^ ■ 
■Cnanto* cabellos contiene. 
•Mas ya la razón sujeta 
'Con palabras me requiere, 
'Que su crueldad le perdone, 
'T de su beldad me acuerde. 
■Jautos asi nos'eriamos, ■.' 
'Y amor en nuestra* niñeces - 
■Hirió nuestros cnazones, 
■Con harpoues -diferentes. 
■Labró el oro enmis entrafiab 
■Dulces lazos, tiernas redes, ' ' 
■Mientras el plomó en la suya 
■Libertades y «ksdenes. 
'Esta, español, es la cau 
•Que i llanto pudú mov 
•Mira si «» razMi ^e U 



«Tanto» males juntamente.» 
Conmovido el Capitán 
De las lágrimas que vierte^ 
parando el Teloz caballo , 
Que paren sus males quiere. ' 
«Gallardo moro, le dice,. 
«Si adoras como refieres, 
«Y si como dices amasy ' 

«Dickosamente padeces. 
«¿Quién pudiera^ imaginar, 
«Viendo tus golpes crueles, 
«Que cupiera alma tan tierna 
«En pecho tan duro y fuerte ? 
«Si eres del amor oautivo, 
«Desde aqui puedes volverte-, 
fQue me pedirán por voto 
«Lo q>ue entendí que era suerte. 
«Y no quiero pbr rescate ' 
üQue tu dama me presente ' 
«Ni las ialfombi'as mas finas, • 
«Ni las granas nías alegres. 



«Anda con Dto», sufre y* ama^ 
«Y viyirás si lo hieS'éres, 
«Con tal que cuando la ^ests 
«Pido que de mi te acuerdes*» 
Apeóse del caballo,* 
Y el moro tras él desciende, 
Y^ por el suelo postrado 
La boca a sus pies ofrece. 
«Vivas mil años, le dice , 
«Noble Capirah' valiente, 
«Que ganas mas con librarme, 
«Que ganaste <fon prenderme. 
«Alá se quede contigo*, 
«Y le- dé Vitoria siempre, 
«Para que estiéndas'tu fama 
«Con hechos- t^n escekntes; 
«Apenas vide trocada 
«La dureza désta sierpe, 
«Cuando iá mé eantivatte , 
«¡ Mira si es bien qne-lamente!» 



ÍK . 



'i 



' li. 



ÍO f 



ag. CEs>de Góngora.J '• • ' •*••*'; * 



,' £u un. pastdicál albergue ' ^ 
Que la guerra» entre unos rdbléis 
Lo dejó poreSBCondido, '^' •' 
Y lo. perdxinó pev pobre, • í 

Dq la > paa 1 vS^te pellico , 
Y «"coadttcei'eDtre pastores . !» 
Ovejas dekmaáteal llano, '^ 
Y eabrá» debdianp al monte-;» 

Mal hedda p bien curado f^ 
Se ai)>erga úa dichoso joven ^í' 
Que sin clavarle; amor flédia * 
Le coroxié.4^.faTor«9k 



Las venas con f>oca sangre. 
Los ojos con muchas noche 4 / 
Lo halló en el cadipo a(|aeUa, 
Vida j nmertí^deiloa hombres. 

Del pklia^h «e déitfiba^ 
No porque' al mozptoeDÓee,- 
Sino por.iverv^pie lá yei^a- 
.Tanta sangre .iiaga-en- flores.' 

Limpíale' el eóst^o 7 lamanOy 
Sfcetfte al ainor,:qhe^qe escoade 
Tras las rosas , que la n^oerie 
Va vioUadaaiis:£iHottea« *-' 



rfB 



r 



Escondióse tras las rosas. 
Porque labren sus arpones , 
£1 diamante del Catay 
Con aquella sangre noble. 

Ya le regala los ojos , 
Ya le entra, sin ver por donde, 
Una piedad mal nacida 
Entre dulces escorpiones. 

Ya es herido el pedernal ^ 
Ya despide el primer golpe 
Centellas de agua , ó piedad , 
Hija de padres traidores. 

Yerbas le aplica á sus llagas, 
'Que sino sanan entonces, 
£n virtud de tales manos 
Lisonjean los dolores. 

Amor le ofrece su venda , 
Mas ella sus velos rompe 
Para ligar sus heridas; 
Los rayos del Sol perdonen. 

Los últimos nudos daba , 
Cuando el cielo la socorre , 
De un villano en una yegua, 
Que iba penetrando el bosque. 

Enfrénanle de la bella 
Las tristes piadosas voces 
Que los firmes troncos mueven, 

Y las sordas piedras oyen. 
Y la que mejor se halla 

En las selvas que en la corte 
Simple bondad, al^io ruego 
Cortesmente corresponde. 
Humilde se apea el villano, 

Y sobre la yegua pone 

Un cuerpo con poca sangre , 
Pero con dos corazones. 



«77 
Á su cabana los guia, 

Que el Sol deja su horizonte , 

Y el humo de su cabana 
Les va sirviendo de norte. 

Llegaron temprano á ella , 
Do una labradora acoge 
Un mal vivo con dos almas , 
Una ciega con dos soles. 

Blando heno en vez de pluma 
Para lecho les compone , 
Que será tálamo luego , 
Do el garzón sus dichas logre. 

Las manos pues cuyos dedos 
De esta vida fueron dioses , 
Restituyen á Medoro 
Salud nueva, fuerzas dobles. 

Y le entregan cuando menos 
Su beldad, y un Reino en dote, 
Segunda envidia de Marte, 
Primera dicha de Adonis. 

Corona un lascivo enjambre 
De cupidillos menores 
La choza, bien como abejas , 
Hueco tronco de alcornoque. 

iQué de nudos le está dando 
A un áspid la envidia torpe, 
Contando de las palomas 
Los arrullos gemidores ! 

¡ Qué bien la des ti erra amor 
Haciendo la cnerda azote y 
Porque el caso no se infame, 

Y el lugar no se inficione 1 
Todo es gala el africano, 

áu vestido espira olores, 
£1 lunado arco suspende , 

Y el corvo alfange depone. 

xa 



17^ 

Tortokf eotmonidM 
800 nu rooeos atamborc», 
T lof Tolflotes de Yeniis 
Stw bíeo *e^iáo§ pcadones. 

Deftoada el pecho anda ella, 
Vaela el cabello sin órdeo , 
8t lo abrocha et con clavelef , 
Con jazmines si lo coge. 

£1 píe calza en lazos de oro. 
Porque la nieve se goce, 
Y no se vaja por pies 
La hermosnra del orbe. 

Todo sirve á los amantes , 
Plumas les baten veloces , 
Airecillos lisonjeros, 
Si no son mormuradores. 

Los campos les dan alfom- 
bras , 
Loi árboles pabellones, 



La apacible fácDle 
Hósica los roiseñores. 

Los troncos les dan c ort ca ai 
£n qne se gnwden sos nombres 
Mejor qne en tablas de mármol, 
O qne en láminas de broace. 

No ha j verde fresno sin letra« 
Ni blanco chopo sin mote 9 
Si -un valle Angélica saena^ 
Otro Angélica responde. 

Cuevas do el silencio apenas 
Deja que soníbras las moren^ 
Profanan con sus abrazos 
A pesar de sus horrores. 

Choza pues, tálamo y lechoi. 
Contestes de estos amores, 
£1 cielo os guarde, si puede. 
De las locuras del Conde. 



3o. ('Es de GóngoraJ 



Ciego que apuntas y atinas , 
Caduco Dios y rapaz , 
Vendado que me has vendido 
T niño mayor de edad} 
Por el alma de tu madre 
Que murió, siendo inmortal. 
De envidia de mi señora, 
Que no me persigas mas. 
Déjame en paz , amor tirano , 
Déjame en paz» 

Baste el tiempo malgastado 
Que he seguido á mi pesar 
Tus inquietas banderas 9 
Foragido Capitán. 



Perdóname , Amor , aquí, 
Puéis yo te perdono allá 
Cuatro escudos de paciencia. 
Diez de ventaja en amar. 
Déjame en paz y etc. 

Amadores desdichados 
Que seguís milicia tal. 
Decidme ¿ qué buena guia 
De un ciego podréis sacar? 
De un pájaro ^ qué firmeza? 
¿Qué esperanza de un rapaz ? 
¿Qué galardón de un desnudo?. 
De un tirano ¿ qué piedad ? 
Déjame en pazp etc^ 



Diez años desperdicié , 
Los mejores de mi edad , 
£a ser labrador de amor 
A costa de mi caudal. 
Como aré y sembré cogí ; 
Aré UQ alterado mar. 
Sembré en estéril arena, 
Cogi vergüenza y afán. 
Déjame en paz y etc. 

Una torre fabriqué 



179 

Del viento en la vanidad. 

Mayor que la de T^^embrot , 
Y de confusión igual. 
Gloria llamaba á la pena , 
A la cárcel libertad , 
Miel dulce al amargo acíbar, 
Principio al ün, bien al mal. 
Déjame en paz y amor tirano f 
Déjame en paz. 



3 1 . fEs de Cristóbal Suarez de Fígueroa.J 



ijandra , bella enemiga « 
Que ccn belado desvio , 
El fuego de mi firmeza 
Fomentas y tienes vivo: 
Cuando dejé tu presencia 
Bien sabes que mis suspiros 
Acrecentaron el aire , 

Y mis lágrimas el rio. 
Estuve en Arcadia ausente ,. 
Siendo en adorarte el mismo , 
Que aunque tan lejos de ti. 
Gobernaste mi albedrio, 
Volví y hallé ¡ triste yo I 

Mi fe rendida á tu olvido , 

Y para verme tus nortes 
yaeltosya de ardientes fríos. 



¡ Ay indigna novedad , 
Qué fantasmas , qué prodigios 
Turbaron mi alegre estado! 
¡Qué tesálicos hechizos! 
Bien conozco que no tengo 
Estrella de ser querido , 

Y que pena en vez de gusto 
Me señala mi destino. 

Mas pues ordenan los hados 
Que te ame aborrecido , 

Y que en el tormento sea 
Segundo Tántalo y Ticio , 
Ablanda una vez siquiera 
Tus rigorosos oidos , 

Y permite que me queje, 
Pues que me ofendas permito r 



3a. (^Es de idem.J 



Amantes , veis que no son 
Siempre males los que ofenden^ 
Veis que se vuelven suaves 
Xo» ásp^i:<>9 accidentes. 



] O bien padecidas ansias! 
Cuyos males ya son bienes , 
Cuyas espinas dan rosas , 

Cuyo llanto risa ofrece* 



i 






i8o 
Esposos , pues os mostrastes 
£n la esperanza valientes. 
Vuestra costumbre seguid, 
T en la posesión sed fuertes. 
Vuestro dichoso himeneo 
Con nncYO aplauso celebren 
Aire, fuego , tierra y mar^ 

Y os cante todo Tibien te. 
Jilgueros y ruiseñores , 
Músicos del campo alegres, 
Vos que en violines de ramas 
Entonáis dulces motetes : 
Aires, que servis de manos 

A sus cuerdas de hojas verdes-, 

Y de frescos abanillos 
En los estíos ardientes : 



Argentados arroynelos 
•fiijos de risueñas fuentes. 
Que sin mormurar de nadie 
Andáis mormurando siempre; 
Vos subditos de Neptuno^ 
Veloces y mudos peces ^ 

Y vos de ocultas montañas 
Habitadores silvestres-; 

De estos amantes couf onaes 
Cantad la dichosa suerte , 

Y por vos sus alabanzas 
En todo elemento suenen. 
£1 son de sus nombres soba 
A los celestiales ejes, 

Y en fin su gloria inmortal 
Sea de la envidia muerte. 



33. (^£s de Jorge Montemqjor.) 



Oidme, señora mia , 
9i acaso os duele mi mal , 
Y aunque no os duela en oille, 
^ No me dejéis de escuchar. 
Dadme este breve descanso , 
- Porque me esfuerce á penar.: 
I No os doléis de mis suspiros > 
Ni os enternece el llorar , 
Ni cosa mia os da pena , 
Ni la pensáis remediar ? 
I Hasta cuando , mi señora , 
Tanto mal ha de durar ? 
No está el remedio en la muerte, 
Sino ea vuestra voluntad , 



Que los males que ella cujml 
Ligeros son de pasar : 
No os fatigan mis fatigas , 
Ni os esperan fatigar: 
De voluntad tan exenta 
I Qué medio se ha de esperar? 
Y ese corazón de piedra 
¿Cómo le podré ablandar? 
Volved , señora, esos qjos. 
Que en el mundo no hay su pan 
Mas no los volváis airados , 
Si no me queréis matar. 
Aunque de una y de otra suerte 
Matáis con splo mirar. 



i8i 



3/|. fEs de Jorge Montemayor.J 



Cuando yo triste nací, 
Laego nací desdichada , 
Luego los hados mostraron 
Mi suerte desventurada. 
£1 sol escondió sus rayos, * 
La luna quedó eclipsada , 
Murió mi madre en pariendo 
Moza 9 hermosa y mal lograda; 
El- ama que me dio leche 
Jamas tuvo dicha en nada , 
!Ni menos la tuve yo. 
Soltera ni desposada. 
Quise bien y fui querida , 
Olvidé y fui olvidada ; 
Esto causó un casamientai 
Que á mi me tiene cansada. 
Casara yo con 1» tierra, 
Ko me viera sepultada 
Entre tanta desventura y 
Que no puede ser contada» 
Moza me casó mi padre 



Cuando yo triste^ -mezquino, 
Infelice y desdichado , 
De amorosos pemamientos 
Estaba mas descuidado , 
£1 traidor del Dios Cupido 
Me puso en mayor cuidado, 
£n cosas que yo hasta entonces 



De su obediencia forzada , 
Puse á Sireno en olvido 
Que la fe me tenia dada. 
Pagué también mi descuido , 
Cual no fue cosa pagada , 
Celos me hacen la guerra , 
Sin ser en ellos culpada. 
Con celos^ voy al ganado , 
Con celos á la majada, 

Y con celos me levanto 
Con tino á la madruga da t 
Con celos como á su mesa 

Y en su cama esto acostada. 
Si le pido de que ha celos 
No sabe responder nada ; 
Jamas tiene el rostro alegre , 
Siempre la cara inclinad». 
]jOS ojos por los rincones., 
I^a habla triste y turbada : 
I^Gómo vivirá la triste 

Que se vé tan mal casada! 



35. O 



/ 



De muchos había burlado. 
Quiso .vengarse de mí , 
Pues le habia menospreciado , 
Porque nadie se atreviese 
Con ánimo confiado 
Burlarse' de su potencia^ 
De su reino y de su estado : 



(*)^ Es de Alonso Pérez, continuador de la Diana de Moutemayor* 



El traidor como mafigno 
Vaera manera ba buscado, 
Qae como ja mochas Teces 
Sujetarme habla probado 
Con belleza de algnn rostro, 
T por demás lo ha intentado. 
Mostróme una bella mano , 
Bella sobre lo criado, 
IJn golpe me d¡6 con ella 
Qae aquel solo le ha bastado. 
Vo tuvo necesidad 
Con otro haber segundado. 
Porque fue tan poderoso 
Que con él fui derribado, 
Sin haber en roí poder 
Para del ser defensado : 
¿Dime, mano larga y blanca, 
De las manos el dechado , 
Cómo siendo tú tan tierna 



Tan doro golpe me has dado ? 

Por mano yo te juzgué. 

Mas creo que me he engañado, 

Que tal mano no es posible 

Que natura la ha formado , 

T creo que tú , Cupido , 

En ella te has trasformadp 

Para vengarte de mi , 

Porque no te he respetado. 

Si por aquesto lo has hecho 

De ti sea perdonado , 

Que desde agora prometo 

No salir de tu mandado , 

Y decir y confesar 

Ser tu valor estremado. 

T si algún inobediente 

Contra ti hubiere hallado, 

Mostrándole su maldad 

£1 será por mi avisado t 



36. (Del Romancero general.) 
Noche templada y serena,. No duermas , fiera enemiga. 



Que como madre piadosa 
Das á mis quejas silencio 
Entre los vivos tú sola ; 
Oye despacio^ y no temas, 
Pues no menos que tu sombra 
Recelan mis ojos tristes 
La venida del aurora, 
En tanto que á estas murallas, 
Do mi enemiga reposa, 
Dan asalto mis suspiros, 
Y combaten mis congojas* 
/ Cuitado fiel que llora 
A lenguas mudas ^paredes sor" 
das I 



Segura de mi vítor ia , 
Que no hay vitoria segura 
Donde hay fortuna dudosa. 
No soy tan flaco contrario. 
Que mi razón n^ucha ó poca, 
A contestar no bastara 
La tigre mas espantosa. 
No es tan pequeño mi fuego , 
Que con el viento que sopla 
No convirtiera en ceniza 
Otras mas fuertes que Troya. 
\Cuiiado etc. 

Goza, cruel, tu sosiegtí$ 
52^6 eftta mi vos temerosa^ 



-^ 



Poco te ofende en quejarse, 
Si con su daño te gozas. 
I>en voces por mi las piedras ^ 
Llamándote rigurosa, 
Que si de serlo te precias » 
Tus enemigos te honran. 



i83 
Y si por yerro me vieres , 
Haz que de verme te asombras^ 
Que si el pecado es cobarde y 
Gon razpn vives medrosa. 
/ Cuitado del que llora 
A lenguas mudas etc. ! 



Zf* fDel Romancero general J 



Despertad , bermosa Celia 9 
St por ventura dormís, 
Que vida que ba muerto un hom^ 

bre 
No es JBLslo que duerma asi. 
Si no teméis la justicia, 
Por misericordia oid 
£1 alma del mismo cuerpo 
Que viene á penar aquí. 
Abrid esas celosías, 
Ya que las puertas no abris, 
Si no teméis que entre dentro^ 
Como sombra del que fui. 
Yo me acuerdo que, algún dia 
Sin descansar ni dormir 
Os hallaba el sol en ellas, 

Y vos en la calle á mí ; 

Y agora que estáis durmiendo, 
Alegre en verme morir, 



Ufo os duele que el cielo llaevaí 

Y que llueva sobre mi. 

Si algún dichoso os detiene^ 
Decidle que yo lo fui ,. 

Y que para cuando os pierda 
Os deje doler de mi. 

¡Triste del ouando os conozca. 
Como yo cuando os perdí, 
Que tenia de piedra el alma, 

Y el rostro de serafin V 

En vuestros brazos estuve >. 
Mas no hay que fiar asi 
Del sol claro por enero , 

Y flor de almendro en abril. 
, Celia, pues no despertáis , 

Es fuerte Dios el sufrir, 
Dormid , y velen mis ojos 
En tanto que vos.dórmjs. 



5^. (De Ídem.) 



En una barca metida ^ 
Entre temor y esperanza. 
Pasa el mar la que en amor 
A todas escede y pasa. 
Ya en busca de Lucidoro 



La bellísima Lisarda , 
Olvidada ya de Ardenio, 
' Y aun de sí propia olvidad^* 
T7o lleva vela ni guia , 
Que harto vela quieAbien ama^ 




i84 
Ni aoda el remo, y al de amor. 
La que la gobierna y anda. 
"No va ia barca sin peso , 
"Ni en llevarla poco abarca , 

K Que siempre la triste y sola 
De cien mil pesares carga. 
No lleva tiros de bronce, 
Ni menos gente de guardia , 
Que los rayos de sus ojos , 
Si miran^irados, matan. 
No la apagan sus deseos 

.Ver en medio tantas aguas, 
Que el gran fuego de su amor, 
Aunque muchas no lo apagan. 
No va á Indias , porque estima 
£1 oro fino de Arabia , 
Que oro tiene en sus cabellos, 
Y en su blanco pecho plata. 
No busca esmeraldas ñnas. 
Porque en sus ojos las baila, 
Ni hace caso de las perlas , 
Que antes ella las derrama. 
£n busca va de una piedra , 
Que puesto caso que es falsa ^ 
£n los quilates de fe 
Es del anillo del alma. 
A piedra falsa y hermosa 
Parece en todo sin falta, 
Dureza y belleza junto 
En el corazón y cara. 
No es vestido de camino 



Con el que viene esta dama 
Que la tomó la locura 
£n el estado de galas. 
Una saya entera trae. 
Toda llena de esmeraldas , 
Que es propio de quien navega 
'Andar lleno de esperanzas : 
Manga bordada con lazos 
De redecilla de plata , 
Que porque no se le escape, 
Lleva lazos , red y manga. 
Los cabellos lleva presos 
Con una cinta de nácar , 
Que los que enlazan y prenden. 
Es justo que presos vayan. 
Descubrióse el puerto, á donde 
Tiene el ingrato su casa , 
Puerto que le llama ella 
Cabo de buena esperanza. 
Aqui quisiera ella hacer 
Del pensamiento una barca. 
Que como ama y desea. 
Piensa que la suya para. 
Mas cuando pongo por caso , 
De su ventura alcanzara 
Hacerla del pensamiento , 
Sospecho que no le hallara ; 
Que como tiene este monstruo 
Tan velocísimas alas, 
Está ya de la otra parte 
Por mens^gero del alma. 



39. (^Del Romancero general J 



A vista del puerto está. 
Que no puede tomar puerto ; 



La desdichada Lisarda , 

Por serle contrario el tiempo. 




LeTantése nná tormenta 
Tan furiosa , que al momento 
T^as olas del hondo mar 
Competían con el cielo. 
A la cortesia del agua , 
A su gran desasosiego 
Iba la barca sujeta , 
Llevada de un recio viento; 
ir atada á la parda nube , 
ITa declende al hondo centro , 
J)ando como mal regida 
De un estremo en otro estrémo* 
] Ay desdichada de mí! 
Dijo vista en este aprieto , 
I Dónde volveré los ojos 
Que me cause algún consuelo ? 
Aire, cielo, mar y tierra, 
Revueltos contra mi veo. 
De suerte que me hacen guerra 
Todos los cuatro elementos. 
£1 cíelo ya me amenaza 
Con mil temerosos truenos, 

Y temo que un rayo "arroje, 
Que es lo que mas me recelo. 

Y no porque á mí me mate 
Su rigor y fuería temo, 
Que el que aborrece la vida, 
No tiene á la muerte miedo: 
Pero como en lo maí duro 
Suele hacer su golpe fiero, 
Al pecho dé Lucidoro , 
Como á tal , irá derecho. 
Aunque eií ser de fuego el ráyti 
Está seguro su pecho 
De que np lo abrasará, 
Pues no le abrasa mi fuego. * 






I'. 



■■»f • 



i85 
£1 aire ya me persigue, 
Pues es su furor violento, 
Un mandamiento de embargo 
Para que el cuerpo esté preso* 
La tierra me tiene el alma , 
Pues me tiene á quien bien 
quiero , 

Y el hondo mar de envidioso 
£1 martirizado cuerpo. 
Aquí verán un milagro, 

Y si no es milagro^ creo. 
Que lo traza mi desdicha 
Por arte de encantamento^ 
Pues aunque el mar no consiente 
Tres días un cuerpo muerto, 
Sobre sus inquietos hombros 
Me detiene tanto tiempo. 
Todo me sucede mal ; 
Tanto, que tengo por cierto 
Que lo que es bueno de suyo, 
Hace en mi contrario efecto j 
Por aquí se pueden ver 

Mis desdichados sucesos , 

Y si me quejo de vicio 
£n todo cuánto me quejo. 
£1 cielo le veo cerrado 

A mis quejas y á mis ruegos , 

Y el desenfrenado mar 
Para me sorber abierto. 
Cuanto anduve por la tierra,' 
Lo mas caminé por puertos, 
T ya que bri el msir estoy, 
No le tópo'píórque es bueno, 
£n nada tuve' fortuna. 
Cuando pisé' el' patrio suelo , ' 
Hasta que en ¿I mar me vi , 



i86 
Do por ser mala , la tengo. 
De snerte que sola yo 
A tener la» cosas Tengo ^ 



Caando me pueden daSar^ 
Y no. cuanda las deseo.. 



4o. (Del Romancero generatj 



Ta el escesivo rigor 
De la pasada tormenta i 
£1 perezoso Santelmo, 
En bonanza cambia 7 traeca. 
Aire , cielo , tierra y mar 
Dejaron de dar la guerra , 
Dando de paz todos cuatro 
Cierta y amigable muestra. 
£1 cielo en quitarse el luto, 
£1 aire en templar su fuerza ^ 
La mar en desenojarse, 

Y en recibirla la tierra. 
Atenas pisa la playa. 

La cuesta enseñada apenas 9 
Cuando encuentra á su enemigo 
Para sufrirlas de veras. 
£1 repentino suceso 
Le heló la sangre en las venas, 
Que á veces el alegría 
Mata como la tristeza* 
Atóle la lengua amor, 

Y quísole hablar por señas , 
Que los ojos de un amante 
Hacen oficio de lengua. ^, 
Mas la fuerza del agravio 
Rompió el silencio pur fuei;z4, 
Dando á la lengua, conceptos, 

Y á los ojos bellos perlas. 
«I £s posible , ingrato , dice , 
«Que haya en ti tanta dureza 



«Que mi firmeza y lealtadí' 
«]Ni te mude ni te tuerza? 
«La guerra que el cielo me hiza 
«Ya de cansado la deja ^ 
«¿Y tü no quieres dejarla, 
«Ni aun darme siquiera treguase 
«£1 aspereza de un dia 
(tOtro la deshace y quiebra; 
«¿Y la de ese pecho duro 
«Con ningún tiempo se templa? 
«¿Es de piedra ese tu pecho? 
«Pero no , que á ser de piedra- 
«El agua que dan mis ojos. 
«Le vinieran á hacer mella; 
«¿Es de nieve por ven fura ? 
«¡Mas ay de nÁ\ si lo fuera,. 
«IVo digo nieve , mas brooc# 
«Mi fuego le derritiera! 
«Debe de ser de cristal y. 
«Según muestra tu belleza ,. 
«Pues siendo como es de agua» 
«Kingun calor le desyela.» 
Esto dijo , y un desmayo 
Le cortó el hilo ¿ sus quejas. 
Porque no sirven palabras 
Para quien no tiene orejas. 
Quedó la pobre señora 
Del color de la azucena , 
Vueltos los hermosos ojos, 
Dc^un frío sudor cubierta. 



Vuelve en si , menea los labios, 
Fide luz , traenla una Tela , 
Pensando que la pedia , 
Para no morir sin ella. 
Mas no lo dice por eso , 
Sino que aun á si se esfuerza 
Para decir Lucidoro ^ 
T al medio nombre se qneda«» 
Poca impresión en él hace 
AquesU ^iva tragedia , 
Que aunque es hecha por stt 

causa y 
Ki le duele ni le pesa* 
Puso la mqerte en su área 
tina penetrante flecha , 
Tintada como ella suele 
fie su venenosa yerba. 



'187 
T coino es diestra en tirar» 

Y no trae cual amor venda, 
Al pecho que amor erró 
Ella con su tiro acierta. 
Murió el herege de amor, 
Tan contumaz en su secta , 
Que con el alma en los dientes. 
De amor, con ser Dios, reniega. 

Y con una risa falsa 
Dice, tratándole della > 
A costa de verle asi ,. 
Otras mil veces muriera. 
Quitósele luego el liabla 
Con esta razón postrera , 
Que ya no consiente el cielo 
Que le diga mas blasfemias. 



4i« CMs del Príncipe de Esquilache.J 



Entre dos montes soberbios 
Está tan guardado un valle ^ 
Que por él pregunta el sol^ 

Y donde vive no sabe. 
Tin solo manso arroyuelo 
Su verde término parte , 

Y riñendo no consiente 

Que otras aguas por él pasen* 
Tantas sombras le acompañan. 
Tan mudas pasan las aves, 
Que en sus peñascos parece 
Que el miedo y la noche nacen» 
!Ni en ellos cantan ni anidan 
O suspensas ó cobardes, 
Que en las casas, dé los tristes 
Ko hay quien se alegre ni cfinte. 



La diferencia que tiene 
Cuando las estrellas salen, 
Es que suenan en las guijas 
tJn pocb mas los cristales. 
De los árboles sombríos 
£1 vall^ y los montes hacen 
Que para mas confusión, 
Las verdes ramas se abracen. 
Al negro horror que se, encubre 
Con un silencio tan grande , 
!Ni las mañanas le alumbran, 
Ni le escurecen las tardes. 
Y aunque esté tan triste y solo 
Sin peligro de engañarme , 
Yo por las suyas trocara, 
Mi tristeza 7 soledades. 



i38^ 
El parece que está triste 
Cuando jo lloro pesares: 
Si él parece y jo padezco^ 
Diferentes son los males. 
A verle voy, que es forzoso 
Que un triste al otro acompañe, 



Porque mis penas le alegren 
O sus tristezas me acaben. 
¿Mas por qué pierdo pasos en 

bnscalle , 
Si es mi desdicha el mas con- 
fuso valle?- 



4a. (^£s del Conde de Rebolledo J 



£1 amor y el apetito , 
Lisis, tan distantes son , 
Que al uno culpan por vicio > 
Al otro adoran por Dios. 
Lascivamente apetece 
Belleza el uno esterior , 
Y el otro modesto aspira 
A divina perfección. 
Quien amar sabe , bien sabe 
Cuanto difieren los dos, 
T que perfecciones vuestras 
Solo merecen amor. 
Si tan generoso afecto 
Otra beldad me debió , 



Fue que ensayaba en é( 
Mi cobarda adbracton; 

Y cuando á tanta deidad 
Atrevida se arriesgó, 
Ya desestimar sabia 
Todo lo que* no era vos. 
Constantemente negada 
Aun á las luces del Sol • 
Hará de vuestros desprecios. 
Presumida osteiilacion. 

Que si otro intenta obligaros ^ 

Y solo quereros yo , 
£1 sabrá merecer mas 
Mas yo adoraros mejor*. 



45. (Es de Don Jgusán de Solazar y Torres.) 



Amar y querer, Anarda y 
Suena ser un mismo afecto ^ 
Y al examinar las voces 
Se oyen disoqar los ecos. 
£1 querer ¿ no es desear ? 
La voz lo dice , pues necio 
Digo que quiero, espresando 
Codicia de lo que quiero. 
Luego el querer es solo 
Servir por ganar el premio ^ 



Fingiendo una adoración, . 

Y ocultando un sacrilegio. 
Vi , y quise ; luego los ojos. 
Aspiran á lo que vieron , 

Y lo fácil de un sentido 
Abrió la puerta al deseos 

¡ Oh vil afecto I | oh cobarde T 
Que con ambicioso anhelo 
Guias hacia la esperanza 
Los pasos del rendimieoto. 



Ea contra ¡qué generoso, 
Qaé noble es amor!, ¡qué a ten lo I 
Pues aun los rigores se lialla 
Indigno de merecerlos. 
Si hace el perfecto amar 
De conocer la perfecto , 
¡ Bien bstya la lolunlad 
Que parece entendimiento! 
Generoso el amor tiene 
Solo el amor por objeto. 



189 
Sin codiciar los furores , 
Sin repugnar los desprecios. 
En solo penar confia 
Amor, sia saber de premio, 
Y anhelando al parecer. 
Olvida el merecimiento. 
Anarda , si es el querer 
Desear, y amar lo perfecto, 
Tío tiene mas fin que amar, 
¥0 le amo, mas no te quiero. 



44- CDel Roittancero^eneraLJ 



Escticbad las que de amor 
La falsa ley adoráis , 

Y veréis en mis desdiclias 
Su gloria y cíelo infernal. 
Mal digo, no me escuchéis, 
Que si de veras amáis. 

En amantes corazones 
El desengaño es mortal. 
Un basilisco adoré, 
Carcd de mi libertad. 
Que mataba con los ojos, 

Y daba Tida en matar. 
Enamóreme cnal niña. 
Supe como vieja amar. 

Que amor sus iguales busca , 

Y en las almas no bay edad. 
Dile el alma de mi pecho, 
Lo mas que le pude dar. 



Que el niño Amorcomoe 
Nunca menos que almas da. 
Quísome mas que á sus ojos. 
Yo le gané en la miud; 
Mas si es igual el amor. 
Nunca es la ventura igual. 
Engañóme con palabras, 
Que no faltaran jamas, 
Mas cuando se carga mucho, 
Son fáciles de quebrar. 
Dejóme como tirano. 
Otra sirve y quiere mas; 
Las queamaii 
Si acaso podi 
Dos años COL 
Sin temor de 
Que cuando 



45. fDeidem.J 
M cabo de anos mil Señora , vuest 

Fuelven íat aguat por do to-. Como mandas 
lian ir. Lo* ojos pues 



Y el alma en un serafin. 

Y aunque juez apasionado , 
Aqueste descargo oid, 

Que en yuestras injustas quejas 
Vuelve la razón por mí. 
Confieso que vuestro amor 
Ha sido mas que decís » 

Y que vos fuisteis el alma. 
De lo que en un tiempo fui. 
Confieso que me ofrecistes 
De vuestro rostro el jazmín : 
A tantas obligaciones 

Yo no sé qué me decir , 
Porque la culpa que tengo, 
£s que á mi Celia ofendí. 
Considerad mi pasión 
De lo que os informo aqui , 

Y a vuestro Celio que canta 
Un cantar que dice asi : 

jíl cabo de años etc. 

Vuelve detras del invierno 
£1 verde y vistoso abril , 

Y del campo las alfombras 
Las matiza el alelí. 

Los años que un tiempo alegres 
Bañaban el torongil. 
Olvidando el nuevo curso. 
Vuelven por do solían ir. 
£1 miserable cautivo. 
Que casi vído su fin, 
Vuelve á su querida patria , 
Por dinero 6 por ardid. 
£1 caminante que anduvo 
Desde Vizcaya ¿ Madrid, 
Vuelve i ver su amada prenda. 
De su esperanza adalid. 



Suele el cazador astuto 
Dar alcance al jabalí, 

Y vuelve de entre las redes 
Suelto por el campo á kixir* 
Todo lo consume el tiempo p 
Agosta el fresco jardín. 

Mas como tiempo mudable. 
Le vuelve al mayo á vestir. 

Y al cabo de años etc. 

De Celia en quien tengo el 
alma , 
Que os dé el retrato , decís , 

Y por no seros ingrato 

Os le entrego , veisle aquí. 
£n su cabello fino oro, 

Y esto, señora, advertid 
Que borda con su madeja , 

Y entonces el oro es vil. 
£n su frente marfil blanco. 
Sus cejas arco sutil , 
Cuyas flechas son los ojos. 
Remate de su nariz : 

£n su boca coral fino , 

Que engaza el blanco marfil, 

Y su pecho y su cintura 
De la honestidad perfil. 
Lo demás no lo retrato, 
Por cubrillo un faldellín , 

Y finalmente os respondo 
Al papel que me escribís, 
Que al cabo de años etc. 

A vuestras aras ofrezco 
Los sueños que no dormí , 
Aguardando hasta maitines 
A la seña de, un candil. 
£i» paga de vuestro amor 





También podréis -recibir 
Tantas noches que hasta el alba 
Nos dio el sol a vos y á mí. 
Perdonad , que de mi amor 
Ho puedo ser San Martin , 
Porque el alma entera tiene 
La mesma que vos decís. 
Cuatro inviernos la he querido. 
Mas que á la mar el delfin ; 
Quiese dar paga á mi amor, 
Y JO respondo que si. 



«9» 
Confieso qne no os merezco, 

Y también digo , que al fin 
Vos tenéis mas plata y oro 
Que ha engendrado el Potosú 
Ofrecedlo á vuestro esposo , 
Que para libre nací , 

Y soy un cuerpo sin alma. 
Que solo os sabrá decir : 
Qtce al cabo de años mil , 
Vuelven las aguas por do so» 

lian ir. 



46. fEs del Conde de Rebolledo, J. 



Las lágrimas que he llorado 
Tan bien legradas han sido , 
Que de contento he vertido 
Las que al dolor han sobrado. 

Lágrimas bien empleadas 
Que 'enjugarse merecieron. 
De suerte que les tuvieron 
Envidia las no lloradas. 

Siempre deben acusar 
De corlo sa sentimiento. 



Pues ha vertido el contento 
Las que. no pudo el pesar. 

Las lágrimas que lloré 
Tan bien he visto lograr. 
Que debo siempre llorar 
Las que de llorar dejé; 

Y acreditar mi cuidado 
Con llanto tan advertido , 
Pues el contento ha suplido 
Lo que al dolor ha faltado. 



ipa 



ROMANCES FESTIVOS, 



JOCOSOS, satíricos y burlescos, 



I. CDel Romancero general,) 



Paseándome una noche 
Con ferremelo y espada , 
Yendo libre y descuidado 
Atravesé cierta plaza^ 

Y en ella tí nna tendera 
Qae con su hermosa cara 
Las tinieblas de la noche 
De la calle desterraba. 

Y parte con el candil^ ^ 

Y parte con su luz clara ^ 
Ti que Sueltos y sin orden 
Unos cabellos mostraba ^ 
Que no se les da un ardite 
Por el oro de la Arabia : 
Una frente que al cristal 
Mas fino no tiene en nada; 
Unos ojazos rasgados 

Que los corazones rasgan : 
Una nariz pequeñuela^ 
Pnlidilla , y bien sacada : 
Unas mejillas qae esceden 
Alas rosas coluradas. 
Con dos hileras de perlas 
Que afrentan á las mas blancas, 

Y dos corales por labios 

Que aquestas perlas engastan : 



Una barba con un hoyo 
Donde ojalá me enterraran : 
Un pecho que al alabastro 
Le puede dar quince y falta , 
Do puso naturaleza 
£1 plus ultra de la gracia , 
T de donde la columna 
Imperial se le levanta. 
Las manos , por no mentir , . 
Pf ieve son ^ pero pisada , 
Porque el vender del carbón 
No consiente manos blancas. 
Allegúeme hacia su tienda. 
Por proponer mi demanda; 
Mas estaba alli su madre. 
Una muger gorda y alta ; 
Y asi no pude hablar 
En mi amor una palabra , 
Temiendo no alborotase 
Con voces toda la plaza, 
Como es propio de tenderas 
Cuando se ven agraviadas. 
Quise tomar ocasión 
De comprar unas manzanas, 
Pero buscando la bolsa 
Metí la mano en las calzas^ 



• » 



Y hállela sola y desierta,' 
Huérlána, ^iuds y sin blanca. 
Aguareé qoe no estuviese 
Su madre otro dia en casay 

Y teniendo coyuntura 
Le dije aquestas palabras : 

Señora, «n aquesta pláaa 

Y en esta, tienda amor tiende 
Las redes con que nés ppende , 

Y los lazos. con que enlaza; ■ 
Querria, con tal que quieras 

Darme sin tomar pasión , 
A peso de un corazón '•" 

Lo <$ae'pesaxe de petas^' 

Sácamelo de este pecho , ^ *• ' 
Pues que lo tienes aquí) - 
Mas tómalo, Teslo ahí: 
Para peras te lo echo.' « ' '• 
No te .está bien ser^criiel'^r 
Que «sridffctu' beldad esceso ; 
Pues cufMido tienes el peso • * • 
Pareces?.an >$an Miguel. 

Pesa MoD«mi amor- sencillo 
Y mi huirme voluntad. 
Con toda fidelidad 
Z7ojugando.de dedillo. 

No uee» «de tales mañas , * 
Que es(tré}a'qne se mealcaina^ 
Sino ajusto. la balanza», 
Mira qué no es fruta entrañas. 
Ni será bien , ángel tierno ^ 
Según lo*' qué se me ofrece , > 
Que quien 4el cíelo parece 
Tenga obcas del infierno. . 

£a, seako«(s amigos; 
T por nú amistad inmensa t 






No me desden recompensa 
Las madres de aquestos bigos/'^' 
¿Por qué tan suspensa estás?* 
Que en eso mi amor ofendes , 

Y con el carbón que vendes 
Enciendes mi fuego mas. 

Ella pues, que no podia, ■ " 
Sufrir ya tantas palabras. 
Porque COR' ceño mortal • ^ 
Todas mellas escuchaba,, 
Con gran capote eñ loa ojoSf * 

Y capote de dosaldas, ^ 
Asi di6 injusta respuesta > 

A mi 'tan justa demanda. ' *> / 
' Señor , acorte razones , -^ 

Y déjese de ese afán ; • * 
Que yo cómo carne y pan , mi > 
No almas'BiÉ- corazones. >• ^ 

Acabe, ^ó sea pesado, ••:• 

Y en sus j^^elensiones cese;' ' " 
Que no es posible qne pesé ' 
Un corazonrtan- pesado. ' 

Y st San Miguel he sido. 
Galán á su parecer , 
El parece Lucifer 
Que á sus pies/ está tendido;* H 

Vayase, «^«ea molesto, . 
Ni mas áe'ñecifibdesponte; 
No roe dé otfasíon que junta 
Un cesto eonliHro cesto. 

Esto dfjov y <i^ó luego 
Un cestilUst de! manzanas y 
Y creo con el me diera 
Si de alli na me' apartara. 
Tras el cual, venir veia 

itas pesas coa que pesaba ; 
X3 



t«4 
T por Uoto temeroso 

De que me descalabrara » 

Al fin la dejé y entre dientes 



Ecliando.fliü horamaU» 
Para ella , y. para sa madre, 
Y para 'quien fuere á hablarla. 



a. {Del Romancero generala) 



> • 



Libre del fuego de amor, 
De cuidados apartado » 
Uua noche hermosa yrelarai 
En el rigor del verano^ 
Me aali de mi posadoi 
Costumbre de cortesanos, 
A gozar del fresco viento . 
Que corre en el verde prado ^ / 
Sio saber á doode iba 
Como quien va descnidado^ 
Con un ferreruelo viejo,,. 
Zaraguel y jubón blanco, 

Y una monterilla asitl , 
Medias y alpar]g;ates blancor» 
£n fin, iba tan desmiido 

Que pudiera echarme á nado, 
Sin que me diera el vestido 
Pesadumbre en el trabajo. 

Y como asi me cogió 

£1 amor ciego y .vendado , 
Tan desnudo cnanto pobre | 
Pobre cuanto descuidado, 
Parecióle que eraíitiempo 
Para herir mi pecho sano f 

Y me dio una virotada 

Que me abrió todo^im costado^ 
Metiéndome una fregona 
Que acaso estaba fregando 
En casa de una alojera 
Adeiiitro dé un^cuorto bajpt 



Y como la vi sentada • 
Entre oáeuelas y platos ^ 

^ Qué requiebro le diria 
Estuve an rato pensando; 

Y parecióme decirle 
Uno harto acomodado, 

Y asi le dije : señora, 
^QuiéreoAe. fregar nn plato ? 

La fregona que me oyó 
La cabei¡a-iia; levantado^ , 
Dióme cara y de -sa vista : ' 
Quede tan apiñonado , . > f ^ 
Que .si í me diera licencia - • 
Entraixt"» ayudarla tin^ato; 

Y cuando lio la. sirviera, • 
Sino de dalle aguamanos , 
Me.pareetera tan mncbo . . ^ 
Que me viniera tan anchoa 
Dijele que si qneria . 
Servirse de aquel criado^. - 

Y respondióme con brioc •- . 
A. fe,'.¿< baria el mpyrpicaao? 
¡ Como á esos picarbnti'ji ' 
Estamos acá aveaados i * • : 
Amigo, vayase. luego,: • 
Porque le darán cien palos* 
Respondile con paciencia 
Como el que está amartelado : 
Pues, mi señora María, 

jPor qaéme está maltratando? 



>»-^ - *M, 



Mire, <fne la quiero macbo^ 

Y que le Haré mil regalos. 
Respondió! ¿qmén le da eaeft- 

ta, 
Seoor^ de como me llamo ^ • 
Dije: mi alma, señora , 
Que á vos está adorando. 
Qae no qniero qne me quiera, 
Vayase, señor picaño, 
Qne á fe qne si viene el Conde, 
Qae le ha de melér el zarzo. 
Respondí: señora mia. 
Que todos somos cristianos , ' 
T yá qne no sea Conde, 
Basta qtie Marqnes me llamo. ' 
Dijo : pues aguarde un poeo • 
Que ya me voy ablandando, 

Y en componiendo el binar 
Le bablaré , señor , un ralo. 
Yo aguárdela muy contento, ' 
Hice piernas paseando, 
Púseme de media quilla 

Por si me estaba mirando. 
Apretéme la montera, 

Y cobré la espada al lado , 
Puesto á lo de Dios es Cristo , 

Y no de esperar cansado. • 



195 

Parecióme qtte tardaba 
Mi Maria y itii regalo : 
Sentí abrir una ventana , 

Y vi mi estrella llamando 
Ditíendo : llegúese acá , 
A que no fui nada tardo. 
Dejóme un poco hablar , 

Y en viéndome sosegado, 
Me dijo : bien de mi cuerpo , 
Que le quiero como al diablo; 

Y haciendo y diciendo junto , 
Vi un golpe de agua arrojado , 
Oyendo , aunque va caliente. 
Yo creo le habrá enfriado. 
Ydióme en toda la cara , 
Barba, pecho, cuello y mano , 
Con el agua de fregar 

Y un pedazo de estropajo; 

Y por Ditft que no sentí 
£1 golpe de agua tanto , 
Cuanto el ver qne se reia 
De verme tan enojado. 
Saqué al fin por esperiencia ' 
Que con agua de fregado 
Saca amor muy bien Su man- 
cha 

. Del pecho mas abrasado. 



S. fDel Romancero general.) 



Marina, Francisca y Paula , 
Inés, Costanza y Elvira, 
Heridas de aquella vira 
Que cuenta Amadis de Gaola , 
Con pensamientos confomies¡p 
Y con deseos íonadps^ 



Tienden sus paños lavados 
Sobre la arena del Tormes. 
¡ Ay Tormes, como téensanchas» 
Dijo Elvira, en ondas claras, 
Solo con mi pecho avaras, 
Paes no le quitan las manchasl 



\, 



\ 



19^ 
Pero no tengo ravon 

De decir tal desathio , 

Pues no son telas de lino 

Las telas del coiazoo. 

Volvió laana su canastUy -•> ' • 

Y sobre ella mal sentada , 
Con la ventura empeñada 

I Por la esperanza que gasta ; 
Tomó de arena un puñada • 
Considerando su pena, :^ 

Y dijo : como esta 'arena / 
£s el bien de mi cuidado. 
Digo que cuando procuro . . , 
Apretarle dentro el ^Ima ^ > i ^ 
No hallo mas que en la palmii. 
Porque no bay atiipr segurp» :! 
Alzando la -voz Inés , 

Dijo al agua siíspic!9indp : 
Agiía, no pases callando . 
Por do está- mi portugués. 
Dale cuenta de mh duelos $ \ 
Dile que lloro, y «o llora; 
Que le adore, 7 que él adora 
A la causa de mis eelos. 
Que si tus ondas bo dan 
Estas señas conocidas. 
Irán lágrimas perdidas 
Donde palabras no Tan. 
Costanza que no tenia 
Dolores de pensamiento, 
Dijo : mollina me siento 
De escuchar vuestra agonía. 
_ ] Por hombres tenéis enojos! ' ; 
¡De veras lloráis por hombres! 
Traidores hasta los .nombres 

Y hasta «1 fia de sus afitojos» 



iQué donosa 'Ceguedad 1 
Yolv«d, amigas , la hoja, . 
Paes^ sabéis que «s. sa' congoja 
Mudanza y facilidad. 
•Hadando som con las paloMS 
Paula que tendido- había ,. 
Esta letrilla deciat, 
<)ue es el mote de ama almas. 
jimor , quien no- te eomoce 
JSse íe- compre* 

.Coa vasallos. 'te regalas-. 
Maltratas Reyes y Eeynas, 
Villanos, cabellos, peiaa^ ^ 
Desprecius ricos y galas : 
Para el mal te nacen alas , 
Para el bien tere» im monte, 
£^6 íe comptCy. 

Empeñas nuestras verdades, 

Y con mentiras nos pagas; 
Las voluntades, estragas , 
Destruyes <las amistades, 

Y para hacer crueldades 
Traes un velo que te emboce, 
"Ese te compre, ' v 

Naciste en hora menguada, 

Y en señal de mal agitero^ 
Eres hijo de un her^ro 

Y de una muger errada. ) 
•ilacés la noche alborada;, 

Y alboreas a la noche. 
E^e ie compre. . ^ 

¡O qué donaire ha tenido y 
Paula , tu copla donosa 1 
Dijo Costanza, quejosa 
Del lavandera Cupido. 
Dime si qiusm ahora : 



fe. 



^Cuyo el ese consonante ^ 
De aquel señor estuáiaAte 
Qui Tistta á mi señora^ 
Inés que eMá> algo prendada 
De un |»age de Don Caspar, 
Asi comenzó a* cantar 
May celosa y muy lavada : 
Aqiiel pagecito de aquel' 
plumaje, 
Agailica seria quien le alcan- 
zase. 
Aquel pajecico de los airones 
Que volando lleva los corazo» 

nes, 
Aguilica seria quien le* alca»* 

zase. 
Francisca se desmayó , 
y á concierto la traían. 
Las amigas que sabian 
De su ma) el si y el no: 
Y asida su > ropa blanca ,. 
Puesto el* sol que la secó , 



»97 
La escuadra en ala mat cbó 

Camino de Salamanca ; 

Y mostrando que llevaban 
Mas contento que trujeron , 
Alegres se despidieron, 

Y esta letrilla cantaban : 

Mas prende amor que la zarza f 
Mas prende y mas mata. 
Hace montes llanos*^^ 

Y poblados yermos , 
Sana los enfermos , 

Y enferma los sanos : 
Hunylla los vanos ,. 

Y bumildes ensalza y 
Mas prende y mas mata. 

Los finos amores 
Que del sayo pasan , 
Los bielas abrasan^^ 
Doblan los ardores: 
Son nuestros dolores 
Sus perlas y plata ; 
Mas prende y mas mata. 



4, fDe Lope de Fega.) 



Unas doradas chinelas 
Presas de un blanco listón. 
Engastaban unos pies 
Que fueran manos de amor :* ' 
Unos blancos zapatillos 
De quien dijera mqor 
Que eran guantes de sus pies 
(Justa aunque breve prisión.)^- 
Descubriendo medias blanca» 
Poco espacio , de temor 
De que no pudievait. serlo . 



Sin esta justa atención ; 
Siendo las blaiMas manos^. 
Un faldelliasdo'Color^ 
( Alfileres de marfil i 
Que dieran años al sol) 
Me enamoraron' un dia ^ 
Que con esta misma acoioiS' 
La beliisima Amarilis 
Un arroyuelo saltó. 
Riéronse los cristales^ 
Ojalá tuvieran vos, . 




19* 
Por qae díjertn sa dicha 

Sin murmurar la ocasión. 

Bien hayas tii, la serrana 9 

Mil años te guarde Dios , 

Que aun para saltar ai'royof 

Tienes brío y perfección. 

Tu dicha goce otros tantos 

El venturoso pastor , 

A quien amorosa has dado 

De tus brazos posesión. 

Cuando sales en chinelas 

Me ha dicho mas de una flor , 

Que las pisas sin qnebrarii^, 

Tus pies tan ligeros son. 

Ufo suele pasar la aurora 

Por los prados tan veloz , 



'Annqua no d^ar estampas , 

Se quejan de tu rigor. 

Mas la que en ellas no dejas 

Les dará mi corazón , 

Que envidioso de las flores 

A recibirte salió. 

Años hay bella Amarilts , 

Que el alma á tus ojos doy , 

Mas no i tus pies, que aun 

apenas 
Los vio mí imaginación. 
Solo me ha dado cuidado 
(Quiero bien, temiendo estoy) 
Que puedan tener firmeza , 
Pies que tan ligeros son. 



5. ^Es de Góngora.J 



En el baile del ejido 
(Nunca Menga fuera al baile) 
Perdió sus corales Menga 
Ün disanto por la tarde. 
Dicen que se los dio en ferias 
Tres ó cuatro dias antes 
£1 Piramo de su aldea , 
El sobrino del alcalde. 
Los corales ao valian 
Los estremos que. ella hace, ' 
Y porque de cristal fuesen 
Lloró MengoíUa cristales. 
I Quien oyó , zagales , 
Desperdicios tales ^ 
Que derrame perlas 
Quien busca corales! 

Veinte los buscan perdidos » 



Y no es mueho en casos taifa 
Que un perdido haga veinte , 
Pues un loco ciento hace; 
En el ejido los buscan. 

Que yendo Menga á lavarse 
Se los dejó entre la juncia 
Del arroyo de los sauces , 
Do en pago de sú blancura 
Menosprecian arrogantes 
Las blancas espumas que orlan 
El verde y florido margen ; 
Que la nieve es sombra oscura 

Y el marfil negro azabache 
Con la garganta de Menga , 
Colnna de leche y sangre. 
{Quién oyó, zagales. 
Desperdicios tales 



Qae derrame perlas 
Quien busca corales! 

Ya. el Cura se prevenia 
De los antojos que saben 
£n rubricas coloradas 
Hacer las letras mas grandes. 
Cuando albricias pidió á yoeesy 
Bartolillo con donaire^ 
Poc haber hallado Menga 
En sus labios sus «orales. 
Los ojos fueron de antojos 



*99 
Los que descubieron antes 

En la juncia los claveles , 

En la arena los granates^ 

Y viendo purpurear 

Las rojas prendas del angel^ 

Al son dijo del salterio 

Que tañia Gil Perales: 

¡Quién oyó, zagales ^ 

Desperdicios tales, ' 

Que derrame perlas 

Quien busca corales f 



6 . CDel Romancero general J 



Voy á pisar con mis pies 
La mas venturosa aldea 
Que tiene el cerco del mundoi 
£1 contorno de su rueda. 
Poblóse para mi bien 
£n el año de novena , 

Y fue la ventura suya 
Bespues de asolada Greci» 
Allá voy á descansar 

Lo que de mi vid.á queda ; 
Pues cuando venga la muerte 
Ko hay hacelle resistencia; 
Vivir quisiera cien años^ 
Que abundosa es el aldea , 

Y si lo común faltare, 
Baratas valen las befóas. 

Yo soy de eUas muy amigo,. 

Y me darán una espuerta 
Por menos de cinco blancas 
Con mil cogollos y pencas. 
Dicen que vierten el vino; 
Pésame de que le viertan: 



Mas bien diceii que lo moeh» 
£s causa que se aborrezca. 
Yo daré luego un pregón 
Que ningún hombre lo beba ,. 
Que al fin han de respetar 
Mi persona y mi presencia% 

Y con ello pienso hacer.... 
Mas haré cuando Dios quiera^ 
Un gran arroyo de vino 
Que sea del pueblo cerca. 
Luego me finjo un Platón 
Sin saber las veinte letra»,. 

Y les digo , aunque no sé , 
Lo que influyen los planetas. 
Ganara mil voluntades; 

Que unas^ palabras bien pues^ 

tas 
Suelen ser mas eficaces 
Que no tas obras enfermas. 

Y pues que yo soy seglar , 

Y no he de ser de la iglesia , 
Echaré el ojo á una moza. 



Y no sera la mas fea. 

Que yiéndome al fin casado 
Se hará de mi mas cueola, 

Y se dirá en los corrillos , 

I^o há un mes que vino á la 
tierra. 

Y á la hija de Pascual , 

Que es la que me da mas pena, 

Y aun andan ya entre los dos 
Mil celillos y sospechas,. 
Una mdftica le di 

Habrá como seis cuaresmas , 
Con un tablón de tinaja 

Y un pedazo de caldera. 
Canté una rieja letrilla, 



Y fue la mas cierta señA 
Para poderla hablar 

Por encima de la puerta. 
Como la qneria bien, 
Perturbóseme la lengua ^ 

Y por decirla mi alma, 

La dije : ¿ qué haces , puerca ? 
Agora U voy á hablar^ 
Dando mi disculpa baena; 
Que no es digno de castigo 
Quien Qua vesQ sola yerra. 
Aunque sea pedernal, 
La pararé como cera ; 
Que palabras amorosas 
Ablandan pechos de piedras* 



7, CDel Romancero generaLJ 



Cabizbajo y pensativo , 
Puesto en un peñasco el codo. 
Con la mano en el pescuezo 
Estaba el pastor Chamorro, 
Viendo como van y vienea 
Las aguas al rio Cofio ^ 
£n cuyas riberas vivé . 
Ausente, olvidado y solo* 
Lleva la cara tostada 
De lágrimas y de mocos , 
Por su prenda que ha dejada 
Porque le dejó por otro. 
Sospéchase que una tarde 
La vio bailaf en el corro , 

Y pisó e) pie á un zagal, 

Y él la miró de mal ojo. 

Y con este pensamiento , 
Como novillo celoso^ 



Bramando la voz despide 
Del pecho al garguero ronco* 
¡ O mas falsa pastorcilla 
Que las trampas de los. lobos , 

Y mas dura que tortuga 

La concha, que no el .meollo I 
Piensas que por Penelope 
Te tienen agora todos , 

Y no hay niño que no diga 
Que quieres bien á Chamorro; 
Quítástele la gorgnera 

Con la sarta de abalorio , 

Y pusistele.el mandil 

Con que haces el mondongo. 
Si lo pensaste encubrir ,. 
Eso , Marica ^ á los bobos ; 
Que bien se ve por la saya 
Cuando se quema el quillotrdi 




Qne el fnego del corazón 
.Mal se cubre con rebozo : 
A fe que le qviietes bien ; 
O que yo soy -mal astrólogo : 
Por el tallé no lo hiciste, 
Que aunque á él le* apunta el 

bozo , ' ' 
To tengo mas ancha espalda ^ 

Y soy mas- tieso de lomos. 
Por los ojos no lo hiciste, 
Que si él ti«ne blancos ojos y 
"Yo los tengo como gato, 
Que dicen son venturosos. 
Pues por tañer ya ttí sabes. 
Marica, que aunque ipas gordo. 
Yo le aventajo en la flauta , 

Y me dura mas el chorro. 
Pues en cantar ya tii sabes 
Que hago letras y tonos , 

Y que salto como cabra, 

Y que vuelo como corzo« 
£n lo que toca á regalos, ' 
Ninguno mas amoroso , 
Que Antonia suele decir 
Que nací; pa^ra^ palomo , 

Y por esto el > otro día 
En un corrillo. 'de mo^os 
Estando delante de él 
Quisiste eeharme nii apodo: 
Que decir que son ofertas ■ 
Bien sabe» qtíe es testimonio • 
Del que sbele eú Jueves Santo 
Colgar el Csra del olmo. 
Marica-, si 'te ofendí 

Le ruego á Dios poderoso 



AOt 

Que me nazcan tantas potras 
Contó agora guardo potros : ; 

Y á el misnlo ruego. Marica, 
Pues me dejas por un *,onto, ' 
Se te olvide lo que sabes 
Aunque se te oltide poco ; 

Y que mientras en él piensas* 
Se te queme el pan del homo,^^ 

Y se te salga la cuba, ^ 

Y vaya el borneo al soto; 

Y si hilares al candil, 
Aguardando al perezoso. 
Te duermas á cabezadas 

Y que se te queme el copo ; 

Y se te abrase la parva 
Del fuego de los raistrojos : 
Langostas coman tus panes 

Y muchachos tus cohombros;' 
Apedréense tus viñas 

Y púdranse tus repolles; 
Gatos coman tus conejos , 
Milanos coman tus pollos, 
Puercas te sorban el suero , 
Ratones el queso todo ; 

Y si arrope hacer quisieres , ' 
Galgos te viertan el mosto , 

Y que el dia de San Juan 
!Ni bailes ni veas ton)s : 

Si bailares , qu^ á la noche 
Te duelan brazos -y hombros;- 
Que presto veas de enero 
£1 pecho que abrasa agosto. 
Que pienso con esta ausencia 
Poner mi salad en cobro. 



%Q% 



8. fSs de Góngora*) 



• « * ff # 



Ea la pedregosa orilla 
Del turbio Guadalmellato, 
Que al claro Guadalquivir 
Le paga el tributo* en barroi 
Guardando unas flacas yeguas 
A la sombra de un peñasco , 
Coa la mano en la muñeca 
Estaba el pastor Jalayo ; 
Pastor pobre y sin abrigo 
Para los hielos de mayo , 
No mas de por estar roto 
Desde el tronco á lo mas alto. 
Quejábase reciamente 
Del amor que le ha matado i 
En la mitad de los lomos, 
Con el arpón de un tejado. 
Por la linda Teresona , 
Kinfa que siempre ha guardado 
Orillas de Yecínguerra 
Animales vedriados. 
Hija de padres que fueron 
Pastores de este ganado ; 
El.nno orillas de Esguera, ; 
T el otro orillas de Darror 
De esta pues Jaláyo andaba ' 
Tiesamente enamorado , 
Lanzando del pecho ardiente 
Begüeldos amartelados: 
No siente tanto el desden 
Con que de ella era tratado , 
Cuanto la terrible ausencia • 
Le comiá medio. lado. 
Aunque para consolarse 
Sacaba de rato en rato 



Un cordón de sus cabeDoa, 

Y tejido por su mano. 
Tan delicado y curioso ^ 
Tan curioso y deticado> 
Que si el cordón es tomLsfty 
Los cabellos son esparto* 
Con. lágrimas le humedece f 

Y el yegüero desdichado. 
Aunque después con suspiro» 
Queda enjuto y perfumado; 

Y en un papelón de estraza. 
Habiéndole antes besado , 

Le ettTueWe , y saca del seni» 
De su pastora un retrato , 
Que. en un pedazo de angeo p 
No sin primor ni trabajo. 
Con una espátula vieí:a 
Se le pinto un boticario. 

Y clavando en él la vista. 
En tono arromadizado 
Estos versos cantiS^ al son 

De un mortero y de su mano; 

Dulce retrato de aquella 
Enemigar desabrida ^ 
Que para acortar mi vida 
No tiene en sus ojos mella; 

La paciencia se me apoca 
De ver cuan al vivo tienes 
La frente entre las dos sienes, 

Y los dientes en la boca ; 
Y que es tal el regalado 

Mirar de tus ojos bellos. 
Que el que está mas lejos dt 
ellos , 



Ese está mas apartado. 

Y asi auDqiie me bagan 
guerra 
Mirándolos me estaria 
Toda la noche y el dia, ' 
Comiendo turmas de tierra. 

Retrato pnes soberano , 
Que según es tu primor f 
Tuyo al hacerte el pintor 
Cinco dedos en la mano. 



Si no quies Terme difunto 
Según por ti me derriengo , 
Mírame, pnes ves que tengo 
La nariz tan en su punto. 

Mírame, ninfa gentil , 
Que ayer me miré en un char^ 

COy 

T yi que era rubio y «arco 
Como Dios hizo un candil. 



9. (Del Bománcero generuL) 



Por los chismes de Chamorro 
Desterrado y despedido , 
Simochoy el pastor de Albanoy 
Se puso por regocijo 
£1 sayo de entre semana 9 
Y de la fiesta el pellico. 
Todo lo trueca por armas 
Que quiere salir lucido. 
Galán sale del aldea 
Con un greguesco amarillo y 
Jubón de lienzo casero 
Con sus pestañas de rizo ; 
Del color de su ventura 
Lleva un negro coletillo^ 
Que fuera blanco en un tiempo 
Que la fortuna lo quiso. 
Un bohemio verde lleva 
Del tiempo del Rey Perico^ 
Que aunque le tiene en los 

hombros , 
Se va teniendo en si mismo ; 
Que siempre larga esperanza 
Se apolilla en el sentido , 



Si no la sacan al aire. 
Que se la lleve de frío. "" 
Cabezón de puntas lleva 
Almidonado.de limpio; 
La gorra con martinetes , 
Los pies con juanetes finos. 
Que lleva entre unos y otros 
De su dama el nombre escritor 
Que Juana Nuñez se llama 
Hija de Pedro Francisco , 
£1 que en la fiesta de .Dios 
Lleva el gigante mas chico > 

Y otras veces la tarasca 
Que hace llorar á los niños. 
Desterraron á Simecho, 
Porque Chamorro les dijo 
Que hizo poplas á Juana 

Y de Pascual su marido* 
£n que dijo sobre todo 
Que no comía tocino , 

Y que ella comía carne 

£n viernes como en domingo^ 
Por esp se Ta Simocho , 



fto4 
Desterrado y ¿espedido; 

Sus enemigos se huelgan 
T llóranle sos amigos. 
Acompáñaole piojos , 
Ganado de los perdidos, 
Qae Tan con el desterrado 
Acompañando el vestido* 
Lleva nna espada mohosa ^ 

Y de una soga los tiros , 
Media de lana morada , 

Y sus ligas de pajizo. 

Una pica lleva al hombro^ 
Porque su suegra le dijo 
Que ha de ganar por la pica 
Lo que perdió por el pico. 
Con esto parte Simoeho 



Diciendo, dáseme un prisccr 
De Joanilla y de su padre , 
De sus tios 7 sus primos , 
Que tres dueados da el Rey 
Y á cuenta de ellos vestidos. 
Irme quiero á las Italias, 
« Que tengo buen cuerpo y brío: 
Llamaréme Don Simocho , 
Diré que soy bien nacido ^ 
Quizá seré General 
O mochilero de amigosf 
Porque como de los puercor 
Se hacen los obispillos , 
Asi también de los hombres^ 
Los Guras j los Obispos. 



10. ("Del Romancero general.) 



Agora que estoy de espacio 
Cantar quiero en mi bandurria 
Lo que en mas grave instrumen- 
to 
Cantara , mas no me escuchas*. 
Arrímense ya las veras y 

Y celébrense las burlas r 
Pues da el mundo en niñerías , 
Al fin como quien caduca. 
Libre un tiempo y descuidado ^ 
Amor 9 de tus garatusas , 

En el coro de mí aldea 
Cantaba mis aleluyas. 
Con mis perros y hurón , 

Y mis calzas de gamuza , 
Por ser recias para el campo , 

Y por guardar las belludas^ 



Fatigaba el verde suelo 
Que mil arroyuelos cruzan 
Como sienes de cristal 
Entre la yerba menuda; 
Ya cantando orilla el agua. 
Ya caz|indo en la espesura. 
Del modo que se ofrecian 
Los conejos con las murtas. 
TolVia dé noche á casa, 
Dormia a sueño y soltura, 
^o me despertaban penas , 
Mientras me dejaban pulgas. 
Y en la botica las tardes 
Me daba muy buenas zurras 
Del trunfo con el alcalde ^ 
Del ajedrez con el 911ra. 
Gobernaba de allí el mundo « 



T dabn á soplos «yuda 
A las católicas velas 
Que el mar de Bretaña .sulcan. 
Y hecho otro nuevo Alcídes 
Trasladaba sus columnas 
De Gibraltar al Japón 
Con el segundo Plus Ultra. 
Daba luego vuelta á Flandes , 

Y de su guerra importuna 
Atribuía la palma >¡ 

A la fuerza y á la industria : 

Y con el beneficiado , 

Que era Doctor por Osuna , 
Sobre Antonio de Lebrija ' 
Teníamos mil disputas. 
Argüíamos también 
Metidos en mas hondaras •: 
Si se podían comer 
Espárragos con la Bula. 
Veníame •|>or la frfaza , ! '- 

Y de paso vez alguna . 
Para mí llevaba pollos , • 
Para mis vecinas plumas. 
Comadres me visltabaO) ^ ) 
Que en eL pueblo tenii^ muchas, 
Ellas me llaman compadre , 

Y taita sus criaturasi.' 

Y cuando se me «ifrecia^ 
Caminar á Estremadora, ' * 
Entre las toas ricas > de «ll;i< 
Me daban cabalgadura.- 
Lavábanme ellas la ropa, 

Y en las obras de costura - 
Ellas ponen el d%dal, 

Y yo les prestabaagujils r 
A todas ({uefia bien^ 



^o5 
Con todas tenia ventura 9 < 
Porque 8 todas igualaba - " * ' 
Como tijeras de mola. : 
Esta era mi vida , amor; 
Antea quelas flechas ftuyás v 
Hicieran en mí terrero 

Y blanco de desventura. 
Enseñásteme, traidor^ 

La mañana de San Lucas « 
Un rosjtro^cbkno de almendré, ' 
Ojos gareos, trenzas cubwa: 
Tales eran trenzas y ojos / í» .\= 
Que. tengo por muyain doda ¿ 
Que cayera en tentacioiqp>> 
Un viejo eon estrangurrta, ' .' 
Desde entonces acá sé • 
Que matas y qtte^eg«rfisi}«> : 
Quedasen elcorázons ■•^'" ^'' 

Y que á los ejos a^ntas/ 1 »■ ' 
Sé queipttdiéseteescapa,' '-^ 
Pues cuando mas de li hüiya -"^ 
No hay Viara^de inqnbicion". 
Que asi hVille^ quied tu-bustsai. 
Sé que tu'guierra es civily ^' •'* 

Y sé'qn» ifS'tu paz de*J>ddas^v^ 
Que agáardtfs:para tía^AlfeY j'* 

Y qitti'flattíiíífparajtii«ist««* f 
Sé qa^ te armas de ^'dfiálfil^tes^ 

Y nos das láttzá^ de'jtiiicia ; 

Y para arneSeá^e tid^íd "^ ■ ' -• 
Espada d« acero empuñas'.'' '^^ ' 
Sé que piark el bien le du'eíttte^} 

Y que para' ¿1 mal madruga*}' 
Que te sirvé!^%ómo gratide^ 1 
Yque^págás Cdniomulá- ' ^^ 



Perdona' pues láiboiiete; 



•^ui' 



Mira <iiic te descorati^ 
Levanta el arco, y remelTe 
De tos saeta» las puntas 
Contra los que sos juicioa 
bien sna pliunaa. 



Mas con los que ci2en 
Bien callas y disinralás y 
De gallina son tos alas: 
Yete para bidepata^ 



II. fEs de Gón§ora,) 



Dejad los libro» agora» 
Señor Licenciado Octb.,* 
Y escuchad mis desTeoturas» 
Que á íe que son para oir. 
To.'soy aquel Gentil-hombre , 
Digo aqaél hombre gentil| 
Que por su Dios adoró 
Un cegueibuelo ruin. 
Sacrífiquéle mi gusto 
Ko una yes sino cien mil 
En las araa de ana moza 
Tal cjial os la pinto :aqai*. 
£1 cabello de un color 
Que^ni es cuarto ni florin» 
y emlai relevada fr^te 
T7i azabache ni marfil. 
Ivieeeja entre parda. y negra 
Muy, mas larga quesoftil^ 

Y los j^qS'iuas compuesto» 
Queaofi/Aps del quis velqiú » 
En^re ^uyos^ bellos ray<^ 

Se derriba la nari». 
Terminando las do^.r0§i^^,. 
I^re^pa. seña de su. abril*:, , 

Cada labio colorado ^ 

> 

Es un precioso rqbiy \- r 

Y cada diente, un aljófar. 
Que el alba suele vesüjr^^ 



£1 aliento de su boca , 
Todo lo que no es pedir ^ 
Mal haya yo si no yenco 
Al mas suave jazmin. 
G>Q sv garganta y su pedio 
No tiene que competir 
£1 nácar del mar del sur » 
Ni plata de Potosí. 
La blanca y hermosa manó. 
Hermoso y Kbre alguacil 
De libertad y de bolsas, 
£s de nieve y de neblí. 
Lo demás, Letrado amigo» 

Que yo os pudiera decir , . 

Por mi fe que me ha rogado 

Que lo calle para mi. 
Autique por brújula quiero, 

Si estamos solos aqni. 

Como á la sota de bastos 

Descubrtros el botin. 

Cinco. puntos calza estrechos 

£sto.> Señbr , baste al fin ; 

Si hay serafines trigueños^ 

£lla c»(Utt sérafin. • 

Puda conmigo el color ; 

Porque una vez que la vi 

£ntre* mas de cien mil blaatti 

£Ua fué el manvedi. 



.X. r . ^ - 



, J 



I 



Y porqne no sin rason 
£1 discreto en el jardín 
Coge la nefgra violeta y 

Y deja el blanco alheli. 
Dos «nos'^ñe mi cuidado 
£1 que llaman por ahi 
Los j acarandos' ' respeto , 
Los modernos Cahetij 

En cuyos^ alegres días 
Desde el -.ave al peregil 
Por esta negra Odisea - 
La Bneólica lé-di. 
Sus piezaV en el invierno 
Cnbrió flamenco tapiz , - "■ 

Y en -el vem#o lusmías » •/ 
Andaluz guadátnacil. 

Hoy deseabi» )o blanco , ' ' 

Mañana ió "carmesi , 
Tanto que en tk p«kaí pobre ^ 
Era ermiAfifio'*Atnad<s, > - ^ * 
Pregúntale ^ ^tnl véirtidtf ' i 
Que néaÚ9$e de mt , 
Si no háíbi* por l^ bdéa^^ > -■ - 
Habla po^et'^b^cazi^ ' ♦".•-•- 
Ya iba quedando en oiieroa 
A la lumbre def^n candil, *>: 
Casi pasáfido el estreilhi^*'* 
De no tenei*7 pedir, ' ' ^ «^ " 
Cuandü^'Di^^ ynorabuenk '^ : • 
Me fue forzado el partir j ^ « 
A negdéiós de impbrtanicía 
A la villa de Madrid. -* 
Comencé á mentir congojaí y ' 
A suspirar «y- gemir 
Mas que viuda en el sermón 
De su padre Fray Marlin. 



4ÍI 



'>.?.r fiíj t 



• •. I t 



♦ » 



aoy 
Dijo que acaro seria 
£a esperar y sufrir ; 
Fue después eera, y si aceito , 
Ella setomóde'offia. 
Tiernisinui.me pidió / 
Que ya que quedaba asi 
La ovejvela sin« pastor , 
Ko quedase sin mastín.' 

Y asi le dejé un mulato 
Por espia^y adalid , • 
Que me espió á mi en aaliendd 

Y se WiúAÍ éáA i decir. ' 
Púsome el edétvo un traidovl^ 
Mercadante ootsebapin y 

Que t4en«t bola» eií > Oran, ' < ^ 
£ ingenio'* en* Maaalqaivir. <^ '' 
Rico es y:ntá£a«ote 
l^t lósmasUndoa^que vi;: >' • 
Preaioto \ pero pesado • * 
Como pald^^dé^Mil. 
¡O intet^¿ yicónta^res 'i 

O por ftieMa^ ó pior ardid' • • ' ^ 
Para M diamantes «aaogre*^ ' ' 
Para los bronces 'buril ! 
DemeBíM'itieiÉtpo en que pnedM 
Tus proezas 'escribir, : «-' 

Y quitei&telO'en buen hora> '»'^ 
Para loa- jíedbtfiídai Cid. 

Y voSy tMnéi^/'á quien abraza • 
La ma* lujuriosa vid , 
Que^este'lágrimoso valle 

Ha sabidé -producir, 
Vivid en saíbrosos nudos, 

Y en dulces trepas vivid ; 
Que yo viviré á pesar 
De algún necio paladín. 



»a8 



1 ft* (Del Romancero general J 



\9* ^«4 



Dejad los.Ubros un. rato» 
Señor Licejiciaiia. Orlas , 
Porque tengo que.contaroft 
De co9Ílla9:ttB cahíz.' < 

Y es el cuento, mi Se&Oür^ 
De una Doña Beatris , 
Poco mas alta en .valor 
Que nido de coddiCpU. . 
Ftiilaun dlaiá -visitar t * - 

Y dijo : Señ^r Doa Lnis^ 



Y que sois jsas conocida 

Que el mesón de* Antonio B.aiz. 
O en Valladoiid nonibrado 
Por pleiteante Moría t - :i - 

Y en Lisboa loft:fídalgcis 
Del linage de Monia 

O en Vizcaya los^qn,^. Uaman 
De Oñez y de Madrid; 
Y que sois mas^ordiuaria 
Que en botica alQlofarí¿ y . 



¿Qiuá' manda. vuestra, merced? i O en mesón los cabsezal^ 



. . M 



Servirla, mi Ep^anatm». 
¿ Es negocio:dfeijn|iof tanda , 
Señor, á lo^qne^^nít? 
Respondí á lo «(SKÍUano , « 
Bien poquito» ma^dé u» tria. 
Luego mostró «i^as! 'revueltas 
Que trae gram>&]ellmaia| '- * 
Diciendo: na^so^ioipugec ... 
De las'cdn quien, voa cutis 9 ; 
Y muy poquit4k4ip¡c0T|}cba . 

Sotana y sobtepelUa:^: 

Kftca lo mucbo.f{a^«iieftta 
Sacar la primav 99X^e- . 
Pareoióme sufcapmsslia 
lYo de moanelat apa^dia.^ 
Djíeila ^,e«i{ía<jLronadAfa[ i 
Mas que la iglasia matxíi» 
Sin que doncella. Os •hagáis i 
Sabemos d^ qué.yivi^it : 
Pues acarráis una. pparta * 
Otras, doseiemas ^si»^ . , 



Ordinarios, de tecliz» i . 

I Y que 04 .sacará i;^ podc|aco> 

t Aunque le falte( naris» ^ > 

i Por el rastro que<.deja^;. 

I Como en ni^veja-^p^rdizf ... » 

i Y Qaiño;vi que 4foi]»dia|.p 

^ Retuerta co^O.^an^^.., 

■ Dije, no:.4<^ tejfáptío^...» , . 

, Para, hacer barp^ñ-^n.gia. 

{ IiespqiK|íóme.9 misemü.) 

I Aunque bachillecrveDisY; - 

T^ada^habeia de ^c|JQcÁfl^ ; ^.. . 
; Si no^iklft co^ltíiMs*. .uiiN 
' ViéndpK^ttW íau, i^faunUa^ 

En la.manera'qiie^Sy. 
: Y y o ain »a4a qup ^r}e ¿ . , 
. Renegu4,4e,su,matí»^ I -,.. 
• Y ecl^.d^ ver que la b(%|^^ . 

De gente ^e pstf . p§i# ,;t i , ^ i 
' Está cubierta y cj^fra^a, ,„ 

Con amarillo barai%« ., 



IfS. 



I 'iC 



A.. 



I A * 4 

i 



•.Í4¿-U' 



1 5. (Del Romancero general.) 



aog 



Hizo calor una noche. 
Tan grande y tan insufrible y 
Que me sacó de mi casa 
Después de dados maitines. 
Acompañóme un amigo 
De amistad sincera y firme, 
A quien para en paz y en guerra 
Yo no trocara por quince, 
íbamos los dos cantando 
Con voz medrosa y humilde, 
Porque entonces se estrenaba 
Mi contrabajo y su tiple y 
Cuando al doblar una calle 
Be repente nos envisten 
Dbs damas de muy buen garbo. 
Con verdugado y chapines. 
A dos agudas razones 
Que las dijimos se rinden, 
Aunque un doblón que iba en- 
tre ellas 
De las razones se ríe. 
Estaba ciara la luna , 
Encarando al ^ue la rige 
Con luz mas clara y serena 
Que el sol de quien la recibe. 
ITo habia con nuestras damas 
Remedio de descubrirse, 
Aunque entre muchos reqaie* 

bros 
Estas razones les dije : 
Quiere el cielo que alabemos. 
Divinos ro.stros gentiles, 
I^a belleza con que os hixo 
£o la tierra serafines. 



No está éf menos ofendido 
Que nosotros infelices , 
En que queráis con el manto 
Dos soles suyos sé eclipsen. 
No debieron de entenderme; 
Porque con risa increíble 
Preguntaron si era zote 
Que las hablaba latines. 
Asi los tiernos requiebros 
Que alli no podian servirme, 
Los troqué en estas injurias 
Lisonjeras eonvenibles. 
Vuesas mercedes son tuertas 
Mas que el gigante de Ulises: 
Si no mas tuertas , mas necias i 
Si no necias, insufribles^ 
Si encubrirse es damería , 
Desengañólas que sirve 
Mas há de un año en galera 
Por otro tanto el melindre. 
Entonces la de mi amigo, 
Desenvuelta , alegre y libre, 
Nos des^mbrió un rostro digno 
Que el mas hermoso lo envi- 
die. 
Mostróme unos ojos negros , 
Graves en estremo y libres | 
De dulce contemplación , 
Hermosos y señoriles. 
Una boca, chica era. 
Que con un piñón se mide, 
Segura de que haya otra 
Que asi enamore y cautive. ^ 
To viéndola , sin respeta 

»4 



De qtre era ag«na, la dije: 
Amor haga que eo mí cama 
Siempre estas pulgas habiten. 
Yolvíme para la mia , 
Deshecha en celos de oírme, 

Y quedé en hora menguada 
Que siempre me martirice; 
Porque descubrió un cabello 
Del color que el papel tiñe. 
Con quien el mismo azabache 
De Trencido no compite, 

Y unos ojos repulgados , 
Tan pequeños y tan ruines. 
Que no viera sí eran ojos 
No los teniendo de lince. 
Daba á la stimida boca 
Oscuro sepulcro y triste - 
Xa barba, que procuraba 
Juntarse con las narices. 
Los dientes tenían vergüenza 
Por ser pocos de reírse, 

Y por no tener mas blatico 
^Que el blanco que los divide. 

Perdí el colo|f de soldado 

Y los humos juveniles: 
-Pegáronseme á la tierra 
•Los pies y los borceguíes, 
Que no me meneara un carro 
^ii^do de cien rocines; 

Y así dije: ¡Justo cielo, 



¡ Qae tales caras permites ! 
Ella respondió diciendo: 
Mi bien, no te escandalices, 
Ni se te atre;ran congojas , 
Wi con ellas me lastimes. 
No bagas toda la cuenta 
De las pasiones visibles : 
Mira las prendas del alma, 
Y juro nunca me olvides. 
La voz con que esto decía 
Era de gozque que gime, 
y para que un hombre honra- 
do 
Se arrojara en un algibe. 
Yo la respondí : mí celo , 
Señora, no os maraville, 
i^ue no. puede tener honra 
Quien de aquesto no se aflige. 
No soy nacido entre sierras , 
Ni entre osos ó jabalíes , 
Ni tigres me dieron leche, 
Para que acometa á un tigre. 
Nací entre padres cristíjioos 

Y entre regalos sutiles,. 

Y no he hecho al Rey tcaicíon 
Para, que así me castigue. 
Esto le dije, y huyendo 

La calle abajo me vine , 
Porque para pespondermt 
Comenzaba á apercibirse. 



i4* C^s de Góngora,) 

Tendiendo los blancos pa- Que guarnece la una orilla 
' ños Del fi^ísado Guadalete , 

Sobre el florido cíbete Halló el sol una mañana 



J 



pe las que el abril promete y 
A la \'iolada señora 
Violante de Navarrete: 
Moza de manto tendido. 
Lavandera de rodete y 
£ntre hembras luminaria, 
y er\tre lacayos cohete. 
Quiso á un mozo de nogal 
Con bigote á lo turquete. 
Cuyas espaldas pudieran 
Dar tablas para, nn bufete. 
De la cámara de Marte 
Gentil hombre mata-siete, 
Como lo muestra en la cinta 
La llave de un pistolete. 
Que viste coleto de ante, 
Virgen de todq piquete,. 
!No tanto porque el flameuco 
Le dio á prueba de mosquete, 
Cuanto porque .el español 
£n las lides que lo mete 
Hace mas fugas con él , 
Que Jusquin en un motete. 
Dejólo ya por un page 
Bien peinado de copete, 
Que arrima á una guitarrilla 
Su poquito de bajete. 
Dignísimo citarista 
De nn canicular bonete , 
Poeta en la Andalucía , 
Como cristiano es Haiaete : 
Por hacerle pues á solas 
De sus pechugas banquete , 
Sobre la pisada sombra 
De al^un álamo alcahuete , 
Descalzarla ha visto «1 alba 



Borceguí de tafilete, 

Y lavar ocho camisas 
Del regidor Aldeiete. 

Ya tiende los bIaijco5 paños , 

Y el verde y blanco tapete, 
Que dio ñores á Violante 
Para mas de un ramillete, 
Cuando por la puente abajo 
Al lavadero arremete 

£1 mozuelo BellcMif^^^ 
£ntre lacayo y cólchete; 

Y en llegando al vado ^ lleno 
De celos hasta el gollete^ 

Y de, vino hasta las cejas , 
£sto á los aires comete ; 
Violante , que un tiempo fuiste 
Pelota de mi trinquete , 

De mis botones ojal, 
y de mis puntas ojete ; 
Palomeque y Fuenmayor. 
Me dicen que es un pobrett 
ídolo de tu cuidado , 

Y de tu voluntad brete. 

Un músico en quien, tremolan 
Las plumas de un martinete, 
Taiígia en lo delicado f 

Y en lo moreno pebete. 
Llamaránle á desafío 

Los renglones de un billetf^ 
Cuando yo supiere de él 
Que le lea ó que le acete. 
£ntonces vístase el pollo . 
Sobre un jaco un coselete. 
Que yo le toiceré el ahna 
Como tuerces tú un roquete^ 

Y juro á las ac^itun^ 



Del sacro tnoñte Olívete. 

Y entonces dándple ella 
Un desengaño carete. 
Quisiera mas , le responde. 
Una lonja entre un mollete , 
Que tus bravatas , Carrasct»^ 
Humos de blaiico y clarete. 
Qáiero bien á eite gálan; 

T si no te ouies Aial, vete, 
Que arenar üene pisantlo 
£1 de lo pardlguillete. 
£legó en elíto JimeniliO| 

Y terciando él de florete , 
Guarnecido áe oro y pardo 



Tras del mulato arreüttéte. 
Haciendo que una gnitaiíra 
Sus negras sienes apriete. 
Música siembra en sus caséOs 

Y en el campo pinabete : 
Muéstrale las* herraduras 
'£1 geúítaro gfineCe, 

Y en aquesto el sevillana» 
"^Le segundaba ün puñete. 
Participa de él Violante ^ 
Mas' túvolo' por juguete, 

^guardándole á su Medoro 
^rae un abrazo tin t^osc^uéte. 



«<5. (Del \Rbíhaneero genetaLJ 



Top6 al ciego' virotero 
Con su carcax y apatuscáis 
Un arriero taimado 
Entre los pies de sus muloS| 
A. dos leguas de Madrid , 
Durmiendo entre juncia'yjiin- 

COSy 

tirilla de Manzanares, 
Uúa macana de junio. 
Paró la recua , y mirdle, 
Viéndole helado y desnudo^ 

Y tentándole las plumas^ 
D(jb : {Gentil avechucho ! 
Cargar quiero con sus bienes, 

'Quer será posible )á1guno» 
Por ser ave estraordinaria, 
Pagártnela por de gusto; 
Pero no sé si lo acierto, 
Que parece un mal ledhuzo , 

Y mas si es este el que llaman 



£1 Dios de los "^aganluníloa. 
Mejor será despertarle 
Sin hacerle mal ninguno ^ 

Y saber á do camitfa, 

Y si es como 'ciego mudo : 
Ola, muchacho, despierta^ 
-Que estás aqui mal segura^ 

Y te quitarán la capa 

£os ladrones , que andan mu- 

'^chos. 
Oióle una grande risada 
Al isleño , cauto, astuto , 

Y dijo: "Cubrios con ella, 
Que buen inviekrno oís anun<« 

cío: 
Mejor me está mi manchegá 
Con que me arrebozo y cubre, 
Le respondió el arriero , 
Que la vuestra está sin jcigo. 
j Dónde camináis, mocito, 



'A. pie y eóB tan huecos hnmos? 
A Yalladolidy hern^Mino, 
T por ]a caíor madmgo. 
Ko os dará mucha la ropa , 
!Ni las costuras disgusto, 
"Ni aun daréis en la camisa 
Por cien ducados «un. juu^q. 
Alto pues, aPfdad a|l¿, 
Si gustáis que vamos juntos i 
Que no os faltará una enjalma, 

Y de pan cualquier mendrugo. 
Levantósie y,caminaro||,e 

Y á pocp trecfajQ qipe afkduTi^ 
£1 arriero espantado 

Dij^o al muchacho : Pregunto» 
¿ Sois yplteador por ventura,^ 
Bijpi que Testis tan jnsto^ 
¿Sqis espantajo, 6 ci^ta^^ 
O- cosa del oti^o mundo ? 
¿Decidme quien sois, os ruego? 
Qu^. es verdad quf estpy conr 

fuso, 
Que aunque tenei» buena eara^ 
£í talle es fuera del uso. 
£1 vellaco del mozuelo 
Bespondió risueño al puntos* 
Kecio sois para arriero , 
Si puede haber necio alguna, 
To -soy eUfiíjo de Venus, 
Que de los Aeyes me burlo^ 
Cuyas coronas y,oetrQt» 
Con este arquillo trabuco*^ 
Ko hay hi^mbre ,que se me es- 
cape, 
ICi se esconda si .1^ busco ;. 
y aun sobre las misn;^ nubes 



Tras él por los aires subo* ' , 
Agora Toy á la corte, 
A donde yo os .aseguro , 
Que mas de cuatro reposan , 
Que aguardan .trancas hieaduf 
, ros. 

Doite. al diablo por^ rapas » 
Aguiloc^, gralla, á buho, 
Si no diera por no verte 
De mi recua el mejor mulo. 
Con esto á la Torre llegan 
De Lodones, donde al punto 
Bier^m cebada , y picaron ; 
Mas el niño resoluto , 
Dijoc caminad* amigo. 
Que me^es.jeksol importuno, 

Y quiero en aqueste pueblo 
Vfi^t noche por mi gusto. 
Yo os alcanzaré después, 

Y aunque os pesará barrunto, 
Qu,e anu se.eslá . la deuda en 

pi«» 

E9 que el topaBoa me puso. 
Tolvióse al mesón CQik^sto , 
A dopde á un riucon se puso» 
Hasta que.le.vido lleno 
De. gente de todo rumbo , ^ 
Bonde se rieron de él, 

Y él^de suerte lo dispuso 
Con sus trazas de embaidor , 
Que sembró llanto profundo. 
La mesonesa se abrasa. 

Sus hijas jpier^en los pulsos, 
Arde la moza gallega, 

Y da 4íor, cebada humo* 
Loa huéspedes ae alborotan. 



2lí 
Ifo quiere cenar ninguno , 
Solo cena el inocente, 
Mirando aquel caos confuso ^ 
Y satisfecho levatita 
£1 Yuelo , en el aire puro , 
A pagar al arriero , 
Que le ama en grado sumo. 
Dióle con una corita 



Con mas boca que un pantofio, 
Gon quien se quedó en la 

venta 
Que pasar de allí no pudo. 
Y siguiendo su Viage, 
Con TQ^elo presto se puso 
En la Pinciiina ciudad , 
Tan celebrada en el mnndo. 



16. CDel Romancero general J 



Señor pretendiente amigo 9 
Escuche un rato por bien, 
Ansi de sus mancebías ■ 
Cuente alguna a la vejé^: . ' 
Escuche á una coronista ^ 
Si quiera por ser muger, 
Que correr á un hombre ma-^ 

cho 
Sabrá una fembra también. ' 
Tienda la oreja de un palmo | 

Y no pregunte por quien , 
Que aunque no rebuzna naide,¡ 
Será fácil dé entender. 

Sepa que por in caraza^ 
Hedondá como pastel. 
Traigo cuartanario el gusto ^ 

Y la iroluniad con sed : 
Desda qué la negra tilmba 
Arrimó -vuestra merced , 
Eché el anzuelo á las patas ^ ' 

Y no sé qué me pesqué; • * 
Porque estoy tal desde entonces 
De este amoroso interés ,'• 
Que me he de TÓlverinas 

blanda y 



Mientras fuere mas cruel* 
Dicenme que sabe mucho , 
Porque al fin fué Bachiller , 
Cuando estudiaba en BitontOy 
Habrá dos años y un mes. 
Lo que es galas é invenciones 
Una agora y otra ayer , 
Sin duda lleva ventaja 
Al mas rico Ginovés. 

Y esos ojos gatatumbos , 
Mas hermosos que un clavel , 
Cogen las almas al vuelo , 
Que no las dejan caer. 

Esa bocaza de risa , 
Siempre llena de placer, 
Donde á la naturaleza 
Diz que se le fue el pincel , 
¿A quién no ha de dar mil 

muertes^ "' 
O miedo , áT tiempo que vé 
El erizado bigote, 
Como Morisco de Fez? 
El pescuezo cortesano y 

Y la espalda á lo francés, 
¡l^al aya el siglo mil veces! 




Del que le quitó un fardel. 
Comedida la cintura y 
Estrecha como almacén. 
Con dos juanetes pequeños 
Par» remate en los pies , 
Que su merced Vale mucho , 
Tengo al fin por parecer, 
Porque un Lisardo y dos Jaa>< 

nes 
Sin duda Talen por tres. 
£n efecto que es tan lindo. 
Que en cuatro meses ó tre» 
Pueden rendir imagino 
La mas hermosa Raquel. 
Si acasp le dan á Lia^ 
T^o la embarque en^u batel} 
Mejor es un ataharre , 



/ ax5 

Que lias b9 aprietan bien. 

Y agora que está de espacio> 
Haga como amante fiel , 
Porque si el Rej va camina 
Lo llevarán de alquiler. 
Haga piernas con las patas , 
Cuando á la yentana estén 
Doña Elvira y Doña Sol y 
Una fembra, otra mugeiv 
Recoja, aqueste terrón , 

¿ Qué digo ? aqueste papel, 

Y limpie para otra tanda 
La acicalada y pavés. 

Y de aquesto no se corra. 
Que es amigo moscatel , 

Y hasta que cierre del todo 
Ko le escribiré otra vez,. 



17. f*Del Romancero generalj 



Ya que á despedirme vengo 
Por esta vez , Laura ingrata, 
Escucha tus sinrazones. 
Pues mis razones te agravian; 
Que pues condenado estoy 
A vivir en tu desgracia , 
Usando de mi derecho 
Diré las verdades claras. 
Tío negarás , pues no puedes , 
Que yo en un tiempo gozaba 
De tus favores á solas , 
Pero al fin todo se acaba. 
Confieso que prometías 
Verdes hojas de esperanza , 
Mas mudóte el" primer viento, 
Por ser las hojas de caña. 



Confieso que los-cabellos 
Fueron lazos de mi alma, 
Pefo comoá otro Absalon 
Me colgaron de las ramas. 
Euí yo Ta luz de tus ojos , 
Mas abriste una ventana 
Per donde entraron mas luces 
Que tiene minas Arabia^ 
Fui idólatra de tus gustos. 
Aunque eché de ver tus faltas; 
Pero todas dais dentera. 
Como la fruta vedada. . 
Mas conservarte supiste , 
Pero aqueso no me espanta^ 
Porque la fruta en la Corte 
Al tercer dia se gasta. 



I 

J 



\ 



Diste en ter noy pedig&«&i, 
Que en niDger es grande falte, 
Porque qoien pide está cerca 
Be dar Á qnien le demanda. 
Que sois todas las mogeres 
Como campana quebrada 9 
Que ba de %tr si suena bies 
A fuerza de oro y de plata : 
De tu fé quise en mi pecho 
Bacer una consonancia ; 
Mas mal concuerdan múgeres, 
Que fué la primera falsa. 
Vendéis á quien mases quiere; 
Pero ya os viene de raza , 
Que no sin mucho misterio 
Salisteis de las espaldas. 
A mi enfermedad de amor 
Fuiste pildora dorada; 
Pero, fuera la apariencia. 



Cna1(|aier pfldoft es ñmmrgm. 
Gustabas de que te viesen ^ 
Que de perderse fué caa»a , - 
Que quien gusta de $er vista , 
Gustará de ser tocada. 
Ya con esto me despido , 
Rogando á Dios me dé gmciSp 
Que no me pague ninguno 
De la suerte que me pagas* 
Quédate, que yo confío 
Que has de poner tu esperanza 
£n quien por justo castigo 
Te trate como me tratas* 
Que 4 tu amor se muestre in<» 

grato. 
Como tú á mi amor ingrata , 
Porque por los dos se diga f 
Que tal para tal se guarda* 



i8* CDfl Romancero general,), 



£scticheme , Reing mia^ 
Asi Dios le dé salud , 
Le cantaré una letrilla 
En templando mi laúd. 
Quiero , Señora , que'entiendg, 
Que en mi tierna juventud 
Me doy , no á vicios co^o 

otros , 
Sino á seguir la virtud* 
Muy de ordinario mi canta 
Comienza en ge, sol, re, ut. 
Teniendo siempre tres pui^toa, 
La llave del cefaud. 
£se es mi entretenimiento^ 



Y será hasta el atand « 

Porque enderezo mis obr^a 

Por un estremado azud. 

En pie estaré» aunque me canse^ 

Sino préstame vtn. almud , 

Que aqni la letra comienza 

Conforn^e á su senectud* 

Recordedesi nlña^, 

Con elalbore, 

Oiredes el canto. 

Del ruy Señore. 

No finquéis dormida f, 

Fembra cnaiporada , 

Pues el aI]|oi;ada 



A- amar tos convida. 
Pues sois tan garrida , 
Salí al balcón e , 
Oiredes el canto 
Del riiySeñore. 
Ponedvos, Señora y 
El vuestro briale , 



Quf curdo que iguale 
En gracia al aurora* 
Fincad a la hora 
£n el corred ore y 
Oiredes el canto 
Del rnj Señpre*^ 



117 



1 9. (*Ss, de Góngoru.) 



Por una negra Señora 
X5t^ negro galán doliente 
Ife^ras lágrimas derrama 
De un negro pecho que tiene, 
fiablóle una negra noche, 
y tan negra que parece 9 
Que de su negra pasión 
£1 negro luto le viene : 
Lleva una negra guitarra , 
Kegras las cuerdas 7 verdea ^ 
IVegras también las clavijas 
Por ser negro el que las tuerce» 
Kegras pas<;uaA >Be dé Dios. 
Si mas negro no me tienen 
Los negros amores tuyos 
Que. el negro color de allende. 



Un negro favor te pid0| 
Si negrosi favores vendes, 
T si con favores negros 
Un negro pagarse debe. 
La negra Señora entonces, 
Enfadada del negrete , 
Con estas qegras razones 
Al galán negiro enti^stec^e: 
Vaya muy eoJioranegra 
£1 negro que tal pretende , 
Pues para galanes negros 
Se hicieron negros desdenes. 
£1 negro S^ñor entonces, 
Kp queriendoi ennegrecerse 
Mas de lo negro , quitóse 
£1 n^ro sombrero y fuese. 



2o. {Dicl Rpmahcero genera!*). 



^ 



Después quie te andas , ^^ 
rica , 
De Señoras eti,$euores, 
Viendo haéer la t^t^hanátt , 
Y cantando A don^e > á. donde^; 
Ko haces de mi mas caso 
Que el Rey de los labradores, 



Siendo yo el mayor servicio. 
De todos cuantos conoces. 
Miedq me pones ^ niña fii^ero^ 
De que tienes qmejlojar en mis 
amores. 
Del adviento para ata 
Que merend^^os arrope , 



Mas tolacei lias corrido 
Que haj e» Fl andes atamboret. 
Si te llaman ó te vas , 
Vo lo sé , mas dice Jorge 
Que se muere la afición 
Si DO bay favor que la sople. 
Miedo me pones , etc. 
La consuegra del doctor 
Te ha suplicado que cortes 
De tu voluntad el Lilo , 
Con que mis entrañas coses. 
Tus parientes por detras 
Diz que la lengua me ponen ^ 

Y como si fueras mala 
Llueven sobre ti sermones. 

Miedo me jyonesy etc. 
Pasando por tu calleja 
Di dos suspiros disformes , 

Y asomóse a la ventana. 
Tu cuñado el sacerdote. 
Yo que por ti le tomé, 
Dijele : { qué par de coces 

Me ha dado tu amor, Marica , 
Que es muy ligero , y soltóse! 
Miedo me pones ^ etc. 
Respondió determinado 
Con sus barbas de doblones : 
¿En qué ley halla que son 
Maricas los capiscoles? 
Callé mi boca rui|i , 

Y huime de tus cantones; 
Porque, hablando la verdad, 
Con los ojos espantóme. 

Miedo me pones , etc¿ 
Sabes que pienso, Marica | 
Que del amor los virotes 



Tío te podráii traspasar. 
Aunque mas el arco doble. 
Dicen que cabe en tu peche» 
Mas baratijas que un cofre ; 

Y que las entrañas tienes 
De guijarros de Torote. 

Miedo me pones , etc, ' 
I Quién dijera que connug^ 
Tu querer fuera de gonces » 

Y que pudieran sacarme 
De tu alma tres razones ? 
Todo lo trastorna el tiempo ,^ 
Gran oficial de relojes , 
Pbstillon dB nuestras vidas 
Sin. rocin y con alones. 

Miedo me pones , etc. 
Bien podrá ser que en Ia 
villa 
Otro de mas llenas trojes ^ 

Y de mayores rebaños 
Habrá que contigo tope; 
Mas con veras de afición 
A él y á los Pares doce 
Le hago la diferencia 

Que va de un león á un gozque» 
Miedo me pones y etc. 
Sirvan mis coplas de cartas 
Desde el principio á la postre; 

Y por tos ojos , Marica , 

Que respondas, pues respondes. 
Fecha en el mes que las gata» 
Mahullan porque las cojen, 
Porque tienen mas cosquillas. 
Que hojas un alcornoque. 
Miedo me pones , etc. 



II 



1 1 . CDel Romancero general) 



Subieron á Geromilla 
Sus padres , que no debieran , 
De zapatillo ordinario 
A chapin, servilla, y media. 
Como se vio sobre corcho » 
Di6 en liviana de ligera , 
P^uevos alientos cobrando , 
Que la van parando hueca. 
Los ojos puso en un joven , 
Que dejando las escuelas , 
Tino á el lugar con roas grados 
Que tiene toda la esfera. 
Vio sus patentes doradas , 
Con muchas listas bermejas, 
T como toro en el coso 
\a pobre niña se ceba. 
A los segundos recaudos 
Los concertó una tercera, 
Y en menos de un cuarto supo 
Todas sus partes y letras. 
T sintiéndose con brios 
De música *y de poeta , 
Al son de una guítarrilla 
Compuso y cantó esta letra :. 



Con amor que vuela 
* Me volé á la escuela. 
Pasóme de un vuelo 
De librea sujeta , 
De moza á casada , 
De encogida á suelta. 
Prestóme sus alas 

Amor con que vuela , 

Y volé á' la escuela. 
Mostróme el amor , 

( Nora buena sea ) 
De mil nuevas ansias 
Unas Indias nuevas , 
Un mar de aficiones, 
Y un pozo de ciencia^ 

Y volé á la escuela. 
Crióme mi madre 

A su sombra de ella 
Con freno importuno, 
Sin mostrarme espuela ; 
Pero descuidóse 
%n la centinela ^ 

Y volé á la escuela. 



a^. (Del Romancero general) 



Vive Dios, señor Hernán do^ 
Que no sé como he podido 
Estar dos días sin verle , 
Siendo , cual es , mi amigo. 
Si dura mucho esta ausencia 
Desde aquí me pronostico 
Que me tengo de morir ^ 



Cuando .Dios fuere servido; 
Porque te tengo en el alma 
Tan de veras esculpido , 
Que el rato que no te veo 
Mal haya yo si te miro. 
Y en pensar que no me quiere» 
Con tanto rigor me aflijo , 



210 

Que almoeno eada ntñana 
Una lonja de tocino ; 
T tráeme tan desvelada. 
Este cuidado prolijo , • 
Que me acuestQ í^ la oración 

Y á medio dia me visto : 

Al fin yo estoy de ta^ suerte. 
Que cuando lloro no rip^ 

Y cuando me duele algp ^ 
Para descansar suspiro^ 

Y no jo^e bajita pasar 

A ftt. causa estos martirios f 
Sino que intentas agora 
Hacer de mi sacrificio , 
Diciéndome cual me dices «. 
Que viene ya de caniino. 
Cierta dama en bosca tuya^,^ 

Y créplo f que eres lindo. 
Pero si tal ven mis ojos , 
Desde aquí te certifico , 

Que me he de arañar el rostrf 
Con martas de, un regalillo , 

Y que hasta tojnar venganza^ 

Y darte el justo castigo , 

No he de comer ^pan á^s^at^ 
Cuando tuviere cabrito. 

Y plega á Dios si me vierea. 
£n cosa de regocijo,^ 

Que caiga rayo del cielo . 
£n casa d^ ajgun judio ; 

Y que si 9é que me dejas 
Por muger de aqueste siglo.. 



'f¡p€ me tengo de ahorca:r 
De los brazos de mi amig^o^ 
Que basta quererte yo 
M^i^ que Melibea á CalistQ^. 
Para que no quieras otra. 
Achique te lo ruegue un ai^lo 
Si yo guardo tus preceptos 
Cual guarda . el . Moro d 
^ingor 

Y creo lo que me dices 
Como él cree en Jesucristo ^ 
Si me alegro con tu vista 
CJomo la chicharra al fiio, 

Y si tus besos me saben 
Como el jamón al Morisco ^ 
Si ji^uedo jurar muy bien 
Desde que tratas conmigo , 
Que no te he sido ii;^fi«l 

Con mas de con veinte y.ciiico( 
Si tiemblo de v^rte airado 
Cual segador en estío , 

Y me pongo. d,evergiienza 
Mas colorad^ktqae un lirio; 
¿Pío vés que.es jngrtititud. 
Pagar mal e^tQs servicios ,^ 

Y qv.e si yo lo sufriese. 
Me darán las gentes silvos ? 
I^ra tantas. sinrazones 
Mucho siento y poco digo , 
Ifas lo que falta en la pluma 
Suplirá después el pico» ^ 



a3. fDel Rcn^aneero generaLJ 

Toto á rtio^y: señor Cupido, Hacer voacé pepitoria.. 

Que es notable defvergüe^sa^ Con un hombrc.de bus ptendas. 



Pensé que eramos amigos 
En el valle de Pisnerga , 
Porque cuando él 110 'va vuelto 
Es la ganancia n^as cierta. 
Mas pues se corta las uñas. 
Sirviendo yo de tijera , 

Y hemos rompido las paces | 
Entremos los dos en cuenta. • 
1^0 soy como aquel garzón , 
A quien el vulgo celebra 
PorunPíramo en amor, 

Y un santo Job en paciencia. 
Aquel que de Manzanares 
Adora una ninfa bella , 

£1 caballo azafranado > 
Que el sol envidia sus hebras* 
Cada noche le envía el adma. 
Coa mil suspiros envuelta. 
Que de puro andar caminos 
Son del amor estafetas. 
Recibe su voluntad, 
Y'^al momento se desecha , 
Sin dar paga á sus servicios 9 
Ni á sus papeles respuesta* 
A este le muestra amor , 
A aquel su favor le nuestra , 
Haciendo al pobre ordinario 
De ta^to amor centinela. 
Estando el mundo cual pinto, 
Que ya la niña es maestra | 

Y la que de diez no pasa 
jPone de amantes escuela , 
¿Por qué de lince sin vista 
Al alma libre y exenta 

La quieres meter -esclava 
Coa «1 golge d« la fitcha ? 



Ya se pasó aquesta edad « 
Cuando Urraca con Jimena 
Se juntaban á labrar 
Sus derechuelos las fiestas. 
Cuando el Infante Don (Xfos » 
Mancebito de cuarenta , 
Por lo bueno y por lo santo 
Daba rosarios á Menga. 
Ya vino la edad de hierro. 
Donde la mejor doncella, 
Aguardando los Maitines ^ 
No está rezando Completas. 
Agora las faldas largas 
Como á pobres menosprecian. 
Presas á los eslabones 
De trencillos y cadenas. 
£n mas estima Belisa 
( Y no se precia de necia ) 
Cualquiera dádiva en prosa , 
Que mis octavas discretas. 
¿Qué le importaba á Marfísa, 
O qué le importaba á Celia 
Las mantillas de mi musa ' 
En mil conceptos envueltas? 
¿En qué estimará mi Daifa, 
Que en la tumba de una igle* 

sia 
Arrime mis cuatro cuartos 
Para contemplar sus trenzas ? 
¿Que limpiando mi sotana , 

Y puliendo mi arandela , 
Me salga á ver su caraza. 
Dando sin danzar dos vueltas? 

¿ Que después me vaya á casa« ^ 

Y en un papel de cosXera , 
Fingiéndome enamorado, 



923 

La llame Circe j Meiiea ? 
Vaya el diablo para malo. 
Entremos, Reinas, en caenta, 
Que de curtido en amor 
Soy dotorado en la ciencia. 
Yo quiero meterme 6 amante^ 
Mas antes quiero que sepan 
Las gracias que me acomp»- 
' ñan, 

y las faltas que me cercan. 
Yo soy un mozo trigueño , 
Sin cerrar bien la mollera , 
La barba á lo Nazareno, 

Y zambo de la una pierna. 
Mis ojos no se divisan^ 

Y la nariz es tan luenga , 
Que en. si es trompeta 6 na- 
riz 

Hay opiniones diversas. 
Debajo tengo la boca, 
Que no fue gracia pequeña 
Caber en tan poco espacio 
Una cosa tan inmensa. 
Soy un poquito espigado , 
Aunque la cintura gruesa^ 

Y de un cordobán entero 



No hay zapatos que me tch 

gan. 
Traigo los bajos curiosos , 
Unas calzas de estameña. 
Con unas bragas tan justas. 
Que al bajarme se revientan. 
Taño bien una guitarra , 
Cuando le faltan las cuerdas, 

Y cuando estoy en ayunas 
Rebuzno por escelencia. 
Soy astrólogo algún tanto, 

Y sé tanto de esta ciencia , 
Que digo cual es la luna 
Entre las demás estrellas. 
Pinto sobre un Unicornio 
Mis amorosas tragedias , 

Que por ser vírgenes siempre 
No caen sobre otra materia. 
Una cosa tengo mala , 
Tras de tener tantas buenas , 
Quersoy tocado con tino 
Del frenesí de poeta. 
Al fin yo soy este propio ; 
Si acaso el mozo contenta, 
A cualquier hora me avisen , 
Daré de lai valor muestra. 



'i'/ i> 



3 4* (Del Romancero gener^.J 



-r 

« 



Pues vuestra merced se casa. 
Por 'muchos años y buienps . 
Goce el nuevo desposado, 
Que mejor dijera viejo. ^., ''- 
Unas 'canas venerables 
Valen mucho en cst'e tiempQ ; 
Que son hqnra de la patria, 



t<' 



Y madr^.^Q \o^ consejos. 
No le^faj^ajTJ^ que hacer, 
Llev4n4o tal < sobrehueso , - 
Para sliulfi^^en veratio 

Y para helarse el invierno. 
Desd^ aquí se lo perdono, 
^un<ju^ ñs> k vA pensaiiQUento^ 



Tnei que le ha dado materia 
Que la encone con mis versos* 
Mis quejas j sus querellas. 
Mi castigo 7 su tormento , 
Su grave culpa y mi pena, 
Muy buen monipodio han he- 
cho. 
Las de mi parte se acaban. 
Como el.h«imo sin el fuego 9 
Las de la suya comienzan 
Como el frió con el hielo. 
Dése un v^rde este verano , 
Que el. que. viene será enere,. 

Y me podré yo alabar 
Que fui pronóstico cierto. 
Verifícaráse agora « 
Su tibieza y mi recelo. 

Pues no me podrá negar 
Que come, mas no pan tierno. 
Sus holgadas libertades . . 
Que andaban ayer en pelo, • 
Agora^ andarán en4:anas: 
En fin castigo del cielo. 
Quien todo. lo menosprecia, : 
Siempre topa su desprecio ^ 

Y en equívoco, sentido 
Se ^uele quedar en seco. 
Su nuevo galán, «eñora. 
Ni es hermoso' ni discreto, 
Ni gentilhombre ni afable , 
Dejado el no .ser mancebo. 
Afórrese su merced 

Con esa carga de huesos , 
Que si ayer la llamé gloria , . 
Hoy la llamo cementerio. 
Quien la Tiere y quien le yif ré, 



Ella nioza, y.el^tan viejo, 
Con razou podrá decir 
Que es el mundo grande necio. 
Si fuera para dos dias, 
E/^a tolerable el yerro, 
Aunque dudólo en tal parte 
Si habia de llegará medio. 
XJn consuelo quiero darla , 

Y agradézcame el consuelo , 
Que junto coa el marido 
Lleva padre y escudero. 
Mugeres tan prevenidas 
Dignas son de tan buen premio^ 

Y que tantos servidores 
Tengan en sol<i un sugetou 
Bien á fe se ha prevenido 
(Aqueso no seio niego) 
De esposo para ^u gusto , 
Padre para su gobierno. 
Será el afición doblada , 
Será doblado el contento; 
En secreto de marido, 

Y en lo público de abuelo... 1 
¡ Dichosa vuestra merced^ 
Pues la quiere tanto el tiempo, 
Que satisface con canas 

A sus tocas de respeto ! 
Virtud es y harta virtud . . 
Llevarlo tan por lo cuerdo , 
Que por un anciano honrado 
Deje mil motos traviesos* 
¿ Pero para qué me canso^ 
Si ya no tiene remedio, 

Y el yugo del matrimonio 
Mientras se vive es eterno ? 
Esto es «lo que á mi m« veogai 



/ 



a«4 
Y qaí€ii la da el pago es esl 

Paes que se acaba mi pena, 

• * 



es esto: Sin acabarse sa jtrt: 



a 5. fDel Romancero general,) 



Oh yolador pensamientO| 
Qae cual águila gallarda 
A los palacios del sol 
Jiigero subes y bajas ; 
Reposa no te deslumhren 
Rayos de divinas llamas. 
Cometas de estrellas libres, 
Resplandor de lunas varias: 
Penachos tienen los cielos 
De las plumas- de tus alas , 
£1 escarmiento pinceles, 
Mi desdicha historias largas. 
De hoy mas, pensamiento al-* 

tívo. 
Andemos por tierra llana , 
Canas son , que no lunares , 
Haya seso, pues hay canas. 
Cierra tus utas^ 
Que dan , por glorías breves , 
^ penas largas. 

Hecho neblí de altas pre- 
sas, 
Volastes soberbias garsas , 
Mas ya reducido a tierra, 
Vuelas tristes cogujadas* 
Amaste ilustres billetes, 
Heroicas ruinas cantabas, 
Gozaste aceros agudos , 
Mas ya solo hierros gastas. 
Como gusano de seda 
Ttt misma yida hilabas. 



Con desengaños traidores , 
Para mi muerte temprana; 
T al fin como tantos días , 

Y al fin como noches tantas 
Soy Palinuro de amor , 

De Venus cabo de escuadra. 
Digo tras haber traido 
Mas atabales que lanzas. 
Que ya todo el mundo es tierra. 
Que ya todo el mar es agua. 
Cierra tus afat, eic. 

Cuando Cambray no alcan- 
zare. 
Mi deseo, rompa humayna , 
Tiznadas teas me alumbren 
A falta de antorchas claras. 
¿Qué importa que^Juana sea 
Pecosa, morena ó blanca, 

Y que esta vista picote, 
Como raso Doña Juana ? 
Que traiga Inés arandela, 
O Inesilla no la traiga, 

¿ Qué va en ello ? si es mejor 
Que mal faisán buena vaca. 
A la polla de los gastos , 
Quien bien gobierna sus cartas. 
Con sotas suele dar bolo , 

Y otros con reyes se cargan. 
Cierra tus alasj etc. . 

Porque mire vizco Elvira, 
Que esto bien mitrado es tacha, 



Porque cecee Inesillft 
Por Valencia, ó por Triana, 
Ho es razón que Elvira pida 
Con sus ojos de dos-caras. 
Doblones con otras dos , 
Pues coronas simples bastan ; 
^i qué Francisca tampoco. 
Requintando las palabras , 
La pida de casamiento 
Doncella de Dinamarca. 
No mas, pensamiento mió f 



Que de la edad las campanar 
Tocan Vísperas de muerte, 
Si antes á Laudes tocaban. 
Si á los meses de mis diai 
Sientes que les amenaza 
En el agojito postrero 
Del tiempo la hoz tirana. 
Cierra tas alas , 
Que dan por glorias breves p€' 
ñas largas. 



26, CEs de Quevedo.J 



Parióme adrede mi madre ^ 
¡Ojalá no me pariera! 
Aunque estaba, cuando me hizo, 
De gorja naturaleza. 
Dos maravedís de luna 
Alumbraban á la tierra, 
Que por ser yo el que nacía 
T^o quiso que un cuarto fuera. 
IVaci tarde, porque el sol 
Tuvo de verme vergüenza, 
En una noche templada 
Entre clara y entre yema. 
Un miércoles con un martes 
Tuvieron grapde revuelta, 
Sobre que ninguno quiso 
Que en sus términos naciera. 
T^aci debajo de Libra , 
Tau inclinado á las pesas , < 
Que todo mi amor le fundo 
En las madres vendederas. 
Dióme el León su cuartana , 
Díóme el Escorpión su lengua , 



V...« el deseo de hallarle 
T el Carnero su paciencia. 
Murieron luego mis padres. 
Dios en el cielo los tenga , 
Porque no en aqueste mundo 
A engendrar mas hijos vuelvan. 
Tal ventura desde- entonces 
Me dejaron los planetas. 
Que pueden servir de tinta 
Seguu ha sido de negra ; 
Porque es tan feliz mi suerte 9 
Que no hay cosa mala ó buena 
Que aunque la piense de tajo 
Al revés no. me suceda. 
De estériles soy remedio. 
Pues con mandarme su hacien- 
da 
Les dará el cielo mil hijos 
Por quitarme las herencias. 
Y para que vean los ciegos 
Pónganme á mi á la vergüenza, 
T para que cieguen todos 
i5 



\ 



Lléve&me en coche ó litara. 
Como á imagen de milagros 
He sacaa por las aldeas , 
Si quieren sol , abrigado , 
Y desnudo porque llueva. 
'Cuando alguno me convida 
No es á banquetes ni fiestas» 
Sino á los Misacantanos 
Para que yo les ofrezca, 
ib e noche soy parecido 
A todos cuantos esperan 
Para molerlos á palos , 
T asi inocente me pegan> 
Aguarda hasta que yo pas^ 
Si ha de caerse Una teja; 
Aciértahme las pedradas 9 
Las curas solo me yerran. 
Si á alguno pido prestado 
Me responde t'an á secas , 
Que en vez de prestarme á mí 
Me hace prestarle paciencia^. 
No hay necio que no me hable, 
Ki vieja que no me quiera, 
Mi pobre que no me pida. 
Ni rico que no me ofenda. 
No hay camino que no yerre, 
Ni juego donde no pierda, 
Ni amigo que no me engañe , 
Ni enemigo que no tenga. 
Agua me falta en el mar 
Y la hallo en las tabernas ; 
Que mis contentos y el vino 
Son aguados^donde quiera. 
Dejo de tomar oficio 
Porque sé por cosa cierta. 
Que en siendo yo calcetero . 



Andarán todos en piernas. 
Si estudiara medicina , . 
Aunque es socorrida cienciu. 
Porque no curara yo , 
No hubiera persona enfermia. 
Quise casarme estotro año 
Por sosegarr mi conciencia , 

Y dábanme en dote al diabll» 
-Con una miiger muy fea. 

Si intentara ser cornudo 
Por comer de mi cabeza , 
Según soy de desgraciado 
43iera mi muger en buena. 
Siempre fue mi vecindad 
Mal casados que vocean , 
-^Zapateros que madrugan , 
Herreros que me desvelan. 
Si yo camfno con frió, 
Se abrasa en fuego la tierra^^ 

Y en llevando guardasol 
%stá ya de Dios que llueva. 
Si hablo á alguna muger 

Y le digo mil ternezas , 
~0 me pide 6 me despide, 
Que en mí es una cosa mesma, 
£n mí lo picado es roto. 
Ahorro cualquier limpieza ^ 
Cualquiera bostezo es hambre, 
Coalesquier color vergüenza. 
Fuera un hábito en mi pecho 
Remiendo sin resistencia, 

Y peor que besamanos 

En mí cualquier encomienda. 
Para que no estén en casa 
Los que nlinca salen de ella. 
Buscarlos yo solo basta, 



Fues con esto estarán faera* 
Si alguno quiere morirse 
Sin ponzoña ó pestilencia , 
Proponga hacerme algún bien 

Y no vivirá hora y media y 

Y á tanto vino á llegar 

La adversidad de mi estrella ,' 
Que me inclinó que adorase 
Mi humildad á tu soberbia. 



T viendo que mi desgracia 

Ko dio lugar á que fuera 

Como otros tu pretendiente , 

Vine á ser tu pretenmuela. 

Aquesto NFabto contaba 

A los balcones y rejas 

De Aminta, que aun de olvI« 

darle 
Han dicho que no se aóuerda« 



27. (^Del Romancero general. J 



Galanes, los que tenéis 
Las voluntades cautivas 
£n el Argel de unos ojos 
Que la voluntad os privan ; 
Los que á 'los 'soles de agosto 

Y á la escarcha de Castilla, 
Sois en invierno y verano 
Medio hombres y medio esqui- 
nas; 

Los que hilando los bigotes 

Y alzando el cabello arriba. 
Idolatráis una necia 
Detras de una celosía , 
Cid un cofrade vuestro 
Que se escapó de la liga 
Hoy hace treinta semanas , 
Un miércoles de ceniza. 
Salud y gracia : Sepades , 
Que. me vi pot una ninfa 
Ko dormir en treinta noches, 
Ni comer en cuatro días. 
Tropecé en un desengaño, 
De suerte que la caída 

lie costé dentro de un me§ 



Dos purgas y seis sangrías. 
Ya vivo como arancel , ' 
Ya no soy quien ser solia , 
Ya duernib y cómo a mis ho- 



ras 



Y ando mostrenco en la villa. 
Tararira^ 

No tiene el Rey tal vida. 
Ya me levanto á fas siete, 

Y puesta camisa limpia , 
Me miro y pongo al espejo 
Bien ó mal las lechuguillas. 
Ya no me aprieto el zapato, 
La cuera ni la ropilla ^ 

Ya llevo las medias flojas 

Y mal atadas las ligas. 
Almtierzo como un Tudesco 
Después que vuelvo de misa^ 
Si es verano en el jardín, 

Y si invierno en la cocina* 
De setiembre á Navidad 
Cómo bandujo y morcillas , 

Y desde diciembre á enero, 
Rijso solomo y salchichas. 



ia8 
Las tormas de mayo á mayo 
Cómo con lunadas fritas , 

Y desde mayo hasta agosto 
Per ntl -fiambre con guindas. 
Bebo con nieve y aguado 
Cuando hay calor escesivá ; 
Pero cuando el tiempo hiehí 
Como el Redentor lo cria. 

A las once cómo siempre 
La olla de una ama limpia , 
Con algún torrezno asado 

Y con otra niñería : 

Si hay palomino la pierna, 

"Si hay cabrito las costillas, 

Si'gallina la cadera, 

Y' si perdiz /la tetilla. , 

Tararira , 

Nü tiene el Rey talvitki. 

Cuando dicen que á Dofiia 
Alda 
Dró Don Juan una basquina y 
Echóle calzas de tonto, 
Aunque venga de la China. 



Cuando quieren reñir dos. 
Sobre quien priva ó no priva , 
Pregunto dónde ha de ser , 

Y t]aé ventanas se alquHan. 
Cuando veo algunas damas 
De las de coche y vajilla. 
Rióme de aquellos tontos 
Pobres por hacerlas ricas. 
£1 gusto traigo de mezcla , 
Porque donde una vez pica , 
No volviera si me diesen 

£1 tesoro de las Indias. 
Cuando encuentro por las calles 
Los ministros de justicia , 
Me acuerdo de los tejados 
-Por -donde aiiduVe en cannisa. 
Traigo con llave h espada, 

Y con antojos la vista, 
f en la puiita del puñal 
He puesto una zapatilla. 
Tararira , 

No tiene él Rey tal vidit. 



a 8. fl)el Romancero general J 



Xiid, amantes tíoveles-. 
Los que en mitad del invierno 
Entre las once y las diez 
Andáis hechos estrelleros ; 
Los que mirando á una reja 
Se os pegan los pies al sudo , 
Idolatrando en su gusto 
Como en imagen del templo ; 
Los que mirando unos ojos 
Zarcos, azules 6 negros,. 



Destilan los vuestros agu'a 
Del alquitara del pecho ; 
Los qne mirando unos lazos 
De negro ó de rubio pelo,' 
Dejais colgar vuestras almvs 
Del roas delgado cabello ; 
Los que adoráis unas manos 
Blancas, por 'virtud del sebo. 
Que cuando el sebo les falta , 
Senín azabache negro; 



Oíd, que os. quiero cpntav 
Del niño ampr los enredos » 

Y sirva. mi voz de ;^iitorcha 
Que alumbra cuidados ciegos. 
I^o pongáis jamas los ojos 
En mugeres de este tiempo , 
Q^ son caballos de Troya^ 
Septi) tura.de los Griegos. 

La que mas dice qqe os quiere, 
E^a os. engaña mas presto; 
Y, la que mas. os alaba. 
Santiguadla dende lejos. 
Que si la ofrecéis el. alma^ 
Cifrada en un camafeo « 
B^ce que Je dais alquimia , 

Y que no ae acuerda de ello.. 
Ya. pasó el tiempo dorado , 

Y vino el de alquimia y.hierrq; 
Ya se murió Cleopatra , 
Tisbe, Dido, Elena y Ero; 

Ya fenecieron aquellas 
Que hicieron por ejemplo 
Sacrificio de sus y idas, 

Y tragedia de sus cuerpos; 
Ya. no hay damas que se maten: 
Mas hay amadores tiernos 
Que parecen trasnochados 
Fantaseas 4^ cuerpos mpertos. 



919 

Ya nahi^y mugeres qtte lloren 
Ni den lágrimas al viento ; 

Y son, si algunas derraman, 
Pocas, fingidas y ¿ censo. 
La.muger mas ignorapte 

Y la de mas torpe ingenio 
Hace burla, de Bellido, 
De.Quirando y de Riselp. 
Ya son las damas ^de ahora 
Medusas del tiempo vie^o, 

Y de catorce ó quince años 
Son Celestinas d^l nuevo. 
Ya saben habjar francés , 
ItaU>) inglés y caldeo, 
.Vergamasco y valencii^o», 
Porjtugnes, morisco y. griego : 
Ya saben pedir callando 

La basquina y el mantea; 
Ya son escrituras mndas 
Que hablan en su derecho. 
Guárdense Jos que comienzan 
A sfguir al niño cie|;o „ 

Y tomen ejemplo eq mi 

Y en escarmentados necios. 
Aquesto Erbano cantaba 

En 8u templado instrumento , 
Diciendo á las cpe^daa locas 
La pena del dueño cnerdo. 



%^ (Del Romancero geneirjalJ 



Yo tuve con cierta^ Doña 
M^s de cuatro veces flujo. 
De voluntad solapada 9 
Y de embqlecos al, uso. 
Era la tal mi Señora 



Amiga ^da^ts&scos lucios, 
Eminente caprichosa , 
Tentada de amor y rumbo. 
Enojábase de ver 
Una brizna de descuido - 



£n e\ altita é en los ojos 
De quien cursaba su estudio* 
Coando comencé á qoerell'ay 
Como si fuera Licurgo , 
Quebró mis holgados fueros, 

Y estrechas leyes me puso. 
Mis cerriles libertades , 
Con úWsL y con freno duro , 
Siguiendo sus ligerezas , 
Corrió mas que el potro lucio* 
Como si para beberme 

Bfe qnisier'a , asi me tuvo 
Muchas noches al sereno, 
Hecho fantasma de muchos. 
T con arrojarme un guante 
Viejo y oliendo á mil untos, 
A su parecer me enviaba 
Mas consolado que sucio. 
Ordenó que mis cuidados 
Fuesen la muger de Broto, 
Que vivas llamas tragasen 
For cualque amoroso humo. 
y sabiendo que yo he sido 
Un glotonazo Epicuro, 
Con una mano pensaba . 
Hartar mi carnal ayuno. 
iTó que (á Dios gracias por 

ello) 
Soy un poco Terde-oscnro , 
Qninolero de repente , 
Escribíle estos rasguños» 
Muy elevada Señora : 
Tiendo del tiennpo caduco ^ 
Las señales que nos muestran 
Troya , Cartágo y Sagunto, 

Y que antes vivian los bombres 



A <iea aAos, y i lo snmo 
Los Matusalenes nuestros 
Si viven cincuenta es macho, 
Qiriero que mire las cosas 
Que establezco, ordeno y juro, 
Porque mude de favores. 
Pues yo de esperanzas mado. 
Si una mano mas ó menos 
Mi verdor se viere mustio , 

Y en £or sus melindres Decios 
Que me lleven loco al Nuncio. 
Si cuatro veces pasare 

Por calle que no dé fruto , 
Por las públicas me saquienr 
Dando que hacer al verdoso. 
Si mas me billeteare 
Con Señora de este mundo , 
Que me llame bien , y entra- 
ñas, 
Las mías las cene un buho. 
Si de doncella voltaria , 
Mas escribana que Julio , 
Quisiere yo matrimonio , 
Que Judas nos eche el 3rugo. 
Si hiciera punto de honra 
En ser primero ó segundo 
En el amor y en la plaza , 
Que sea mi borla un chuzo. 

Y mi poder otorgando 

A los cofrades del gusto , 
Quiero que el mió reformen , 
Atento que ya no sufro. 
Si asi me quieren las gravea 
Ora mojado , ora enjuto , 
A sus arrogantes aras 
0£r€]Bco mi pobre culto. 



sino da arriba abaje» 
Mi persona restituyo^ * 
A las fáciles tenderas 
Que absuelve» de mil des- 
ecados. 



«3i 
A Dios^ ni altÍTa Señora ; 
Porque há gran rato que ocupo 
La pluma en sus necedades ». 
Y en peijsarl» me atrU^nlo. 



3 o. (Deíi Romancero general J 



Pacíficos amadores y 
ÍaOS que á las doce y la, nna^ 
£n las esquinas. parados 
Parecéis aves nocturnas; 
Los que parecéis pintados , 
Itos que os adornáis de pluoias^ 
Los que. os preciáis de galanas 
T mártires de cintura ; 
Los que por una palabra. 
Os «costáis ^ la una , 
Pareciendo á la mañana 
Que os han espantado brujas ;^ 
Los que os armáis de pacijenoi^v 
A resistir una pluvia , 
Que capa y jubqn os pasa 
ÜQ dejando cosa enjuta ; 
Los que tenei» el ingenio 
Como conchas de tortuga,, 
Para forjar necedades 
Agudos como una aguja; 
A vosotros vos encargo 
Un árlxil que no da fruta , 
Hasta que á^ fuerzas de brazos 
Le despojáis d^e la oruga. 
Ilaa tierna niña es 
Que ayer salió de una cuna , 
T sabe ya masi. maldades 
Que la traidora Areusa: 



l^s botica de invenciones 
Con que á vosotros os purga. 
Archivo de falsedades , 
Aduana de la luna« 
Amarga su trato doble 
Como la verde aceituna ; 
X sus palabras taimadas 
Son mas dulce$ que el i azúcar. 
Vosotros la alcanzareis 
Con una flema importuna , 
Que á mi m^ ha. dado dentera 
Como no estaba madura. 
Que yo , como me crié 
^ Con el doctor. Covarrubias , 
De siete leguas columbro 
Lo que ella.no ve ^ una. 
Este me dio una lición • 
Que entre las otras relumbra y 
Digna de inmortal meiporia, 

Y diréla si me escuchan. 
Que quiera mas'que mis ojos 
La que fuere blanca y rubia , 

Y que no meaparle de ella 
'Hasta que pida plusultra. 

Que nunca ponga los ojos 
£n cortesanas astutas. 
Que con melosas palabras 
£i dinero nos usurpan. 



t39 

T si yo lo qnebrtntáre , 
De TÍrueUs yo oie cabrty 
Y que ea Terano me maten 
Chinches I mosquitos y puigas. 



T asi , señores, yo quiera 
Pescar á bragas enjutas , 

Y dejar costosos gustos , 

Y andar á mis aventuras. 



3x. CDel Romancero generaLJ 



El árbol que ahorco ¿ Judas 
Invoco para mi canto; 
Ho musas , selvas , ni valles » 
t^nentes^ montes ni Parnaso»; 
Que para mi intento basta ^ 
Pues estoy desesperado , 
,Un árbol que fue bastante 
A sufrir un ahorcado. 
,To soy aquel que otro tiempo 
37o dejé laurel ni r^mo, 
Arroyo, fuente ni ninfa , 
A quien no diese mal rato*. 
Y sabido para qué. 
Fue pars que un e&tropaja 
De una dama á quien servia , 
Pasase de mano ex^ mano, 
Pensegido que por. mi pluma, 
Llegaria ya hasta Tajo^ 
A meterse en compañía 
Con Filis y su Berlardo. 
Pero cuanto mas yo andaba 
Metiéndola por los arcos, 
Tanto mas ella en los montes 
Me metia hecho gamo^ 
Andaba yo sin color 
Todo el dia imaginando 
Como la haria sonetos , 
Homances, comedías y autos*. 
Desentrañaba á Pedraza, 



Desollaba á Garcilaso» 
Para aplicar sus conceptos 
A mis propósitos vanos, 

Y entendíalo después 

Mi señora como un macho ; 
Que un 4ia me dijo esto 
Al soneto de Leandro : 
Señor, ¿qué fué de i^quel mozo. 
Que en verdad que me ha pe- 
sado 
Que se ahogase tan presto , 
Sin poder nadie salearlo ? . 
Miren qué gentil aliño 
Para un buen desesperado 
Que entendiese asi el conceta 
Que yo aplique a mi trabajo. 
Pues ijiQ paró aquí mi mal , 
Que esto fuera poco daño ; 
Sino que la muy traidora 
Hizo lo que iré contando. 
Andaijido yo, como diga. 
Todo el día embelesado 
Suspirando á sus cantones , 

Y mirando á sus tejados , 
Cayo mala , ¡ aquí fué Troya I 
Sospecho que de los cascos » 

Y para remedio de esto 
Tomó no sé qué brebajo, 

Y vinién^oU^ tra^r 



I 



Un traidor de an boticlurioy 
Que boticario fué al fin 
£1 que me trajo i este estrago^ 
Luego se rindió á sus botes, 
Y se sujetó á su almario. 
Ifada sino las redomas . 
Le dan gusto ni descanso. 
Todo el ditf está en la tienda 



233 
Balido y tomando recaudo : 
Juntos destilan las aguas , 

Y hacen el ungüento blanco : 
Miren si tengo razón 

De echarme al pescuezo nn lazo, 
Pues Tco mi ié en un bote , 

Y afuera un rétulo blanco. 



3i. fDel Romancero general.J 



Cantó aque.l barbón famoso, 
Que un cántaro ei) ua balcón 
Pensando que era su ninfa 
Ufia noche enamoró* 
Respondióle el vice-dama, 

Y no cause admiración , 

Si hay fuentes murmuradoras 
Que haya cántaro hablador. 
£n demandas y en respuestas 
La plática se entabló , 

Y estas formales palabras 
Del cantarilóquio son. 
Disfrazado, yengo á veros. 
Por mas disimulación. 

« Bien estáis desconocido 
«Pero mal conocedor^» 
I Có;no os halláis ? — Achacosa, 
« Porque el beber me causó 
« Una cierta hidropesía 
«Jgnvuelta. en opilación. » 
Mucho lo siento. — Seguro 
« Nadi^ de achaques se vio 
« Que como somos de barro 
% y ÍTÍ.mos en siqecion. » -^ 
Tomad , señora , el acero. 



«¿Cómo, si tengo temor 
« Que los hierros de esta reja 
«Me acallen de algún chichón ? » 
r^o temáis , mi bien , que un 

ángel 
Debe tener mas valor. 
n Aun no llego á ser quebrado 
« Y ya requebrado soy. » 
¿Qué dices, ojos serenos? 
«Serenos , tenéis razón , 
« Que serenos, os parezcan 
« Pues serenándome estoy. « 
Por vos nxuero , vida mia , 
Y vivo solo por vos. 
« No me digáis por vos vivo , ' 
«Por vos bebo que es mejor. » 
A mi ruego os inclinad, 
Que se abrasa el corazón. 
« Pues A ié que si me inclino , 
« Que yo os mitigue el ardor. » 
Arde» un volcan en mi. pecho 
Del fuego de mi pasión. 
«|Yo os apagaré el volean 
«Yolcándome sobre^vos. » 
Vos sois mi cuarto elemento. 



ti34 

«Los cuatro están en lot dos; 
nLa tierra y el agua en mi, 
« £1 fuego y el aire en tos.j» 
Quiero una miisiea daros , 
Si es de vuestra inclinación. *— 
« ¿ No lo ha de ser si mi nombre 
« De cantalr se derivó ? » 
¿Hacéis alguna persona 
Participe en nuestro amor ? 
« Nunca ^ara mis amores 
A Cobertera me faltó. » 
¿ Podré una mano tomaros ? 
Dadme este gusto por Dios. 
«¿Para qué queréis mis gustos 
«Si todos aguados son ?» 
Sois crue]» — ¿Qué mas piadosa 
«Me queréis, si ejecutor • 
«Siempre de una de las obras 



« De misericordia só f 
No hallaré muger mas bell» 
£n cuanto circunda el sol» 
« Aunque la mandéis hacer^ 
«En la villa de Alcorcen. » 
Quiero haciendo mil estreñios^ 
Que conozcáis mi afición. 
« No tenéis para qile hacellos 
« Por quien ntfció en Estremo t^ 
I Qué me mandáis, alma mía ^ 
En qup muestre mi pasión ? 
«Alma vuestra me llamsus, 
«Alma de cántaro sois.» 

Y cuando en términos tales. 
Iba la conversación y 
Llegó una moza por agua>. 

Y un tap^-boca }e dio. 



33. (E^de Góngera,} 



Pensó rendir la mozuela .. 
El Alférez de mentira , 
Soldado por cien mil partes,.' 

Y quebrado por las mismas. * 
Pensó que la sujetara 

£1 gavión de la liga , 

Y^ de la terciada pluma ' ' 

La crespa volatería, 

Y lá capa verde oscura > 

Y golpeada la capilla. 
Con mas inciertos reveses • 
Que una muía , y sea la' mia. 

Y la saltaembarca azul 

Con mas corchetes de alquimia 
Que la noche de San Juan 



Saca toda la juStieia. 

Y los greguescos dé seda- 
Aforrados con telilla , 
Mocho mas acuchillados 
Que mulatos .en esgrima. 

Y la espada en tiros cortos. 
Mal pendiente de la cinta , 
Por las obras temerosa , 

Por las palabras temida. 
Pensó con lo dicho el hombra 
Sujetar la mngeroilla, 
Torciendo rubios bigotes 
Ayudados de alquitira. 
Habiéndola con los ojos , 
Pisando de gallardía , 



Suspirando por la calle , 
Y apuntándosela su esquina* 
Camafeo de )a moza 
Ser el necio pretendía, 
y á la- verdad era feo y 
Aunque cama no tenia ; 
Pero tenia un rasgnño 
Del bigote para arriba , 
Que le hizo de merced 
£1 padre de las pupilas. 
T aun creo que al' otro lado 
Le hubieran hecho otra firma f 
A no tenerlo ocupado 
Con no sé qué niñería; 
Con un cierto bofetón 
Que en la basa de Sevilla 
Llevó vencido en la entrada 
Con las mapos menos limpias. 
Una pues alegre noche 
Que la halló por su desdicha , 
Alumbrando con la cara 
Su calleja sin salida , 
Llegándose poco' á poco 
Debajo la ventanilla. 
Como estudiante francés 
Este salmo le decia: 
Yo soy de Santo Domingo | 
Una ciudad de Castilla , 
Donde, aunque es de la Calzada, 
Hay descalzas hidalguías. 
Bien nacido como el sol , 
Gracias á las Gavarillas : 
Inquieto fui desde niño. 
Inclinado á la milicia. 
Apenas tuve quince años 
Cuando un día á medio día 



235 
Dejé mi tierra por Flandes, 
Sepulcro de nuestras crismas , 
Donde padecí peligros 
Tan grandes que juraría 
Que no mehalló la muerte 
Porque triunféis de mi vida. 
Cuando en el sitio de Chipre 
Estaba yo en grave liga 
Con un bravo romadizo 
Sonando la batería , 
Kunca salí de mi tienda 
Mientras hambre padecía , 
Porque no me acabó un sastre 
Unas calzas amarillas. 

Y aun allí por gran ventura 
Ko me halló una culebrina 
Qué me pasó por los ojos 
Poco mas de media milla. 
Otra vez que hubo en Bruselas 
Una pendencia reñida , 

Puse paz desde un sagrado, 
Aunque casi no me oían. 

Y aun me acuerdo por mas 
señas 

Que todo el mundo decia, 
Que á ser yo de la pendencia 
Me prendiera la justicia. . 
Dejé al fin guerras de Flandes, 
Porque era tierra tan fria , 

Y yo triste andaba enfermo 
De cámaras cada dia. 
Como partí de allá pobre, 

Y atravesé á Picardía , 
En un bergantín el mar 
De la Kochela á Galicia , 
Del golfo de estas desgracias, 



i36 
Señora , he llegado á Tistas 
De vnestra merced , Dios quiera 
Que fuese en su enjuta orilla. 
Bien le debo á la fortuna 
£1 fin de tanta» desdichas;. 
Mas otra fuersa mejoc 
De todas ellas me libra , 
Porque al salir de i|ii tierra 
Saqué entre muchas reliquias 
Algunas plumas de gallo ^ 
Pero mas de la gallina.. 
Asado YÍ¥o por ^o$ ; 



Y quisiera., x^na mia^ 

Que JA que habéis sido fuego, 

hubierais sido parrillas. 

Atenta escucha la moza 

Toda la oración prolijfiy 

Unas veces con enfado , 

Pero ma;i veces con risa« 

ISo quiso dalle respuesta ,. 

Mas ell^ y otr/» su. prima. 

Le esprimiecon al asada 

£1 ^umo de una jeringa» 



3 A* (^Pel Jtoffiancero general. J 



Entre estas solas paredes, 
En este desierto triste , 
Te halhis, amor tirano, 
Mejor que tu madre en Chipre. 
Hecho memorable emprende 
Ese tu brazo terrible , 
Fatigador de aquel areo 
Que al cielo y al mundo opri- 
me , 
¿ Qué trono sagrado ocupas ? 
¿ Con qué palio te reciben? 
¿ De qué soberanos reyes 
Las armas y cetro riges ? 
Aquí no hay seWas pobladas 
De arboledas apacibles ; 
Los oe^ubres no se lloran, 
Til se cantan los abriles: 
No hay AI cides ni Dianas , 
Cuya beldad solemnices , 
!Ni rayos de ilustres ojos 
Que á tu ceguedad me guien. 



Desnudo vienes , aipor i. 
Vete , niño , donde visten. 
Mentiras y desnudeces 
Con ornamentos gentiles. 
Yete á inventar sobresaltos,.. 
Cuyos teinores.te enfrien; 
Boaca pasados por llamas 
Suspirqs c.on que, te abrigues. 
Yo tengo compuesto el pecho 
De sosiego , ¿ á, qué viniste ?. 
Trayendo para tumbarme 
Cendal roto, y plumas libres. 
A los aipantes de leche 
Seca mejor que te apliques, 
Que sji cordero te lliunaii , 
Y con ellos, eres tigre. 
En esQs frescales» años. 
En esos Caciles ipimbres 
Te en redil, Ji deja, este roble 
Con acerada^ raices. 
Esos- tahúres noveles 



Querrán tus falsos envites , 
Coa dos sotas descartadas 
Que ya de malilla sirven. 
Esos gusanos de seda' 
Que con tu calor reviven: 
¡Ay de ellos, que los engañas 
Porque tus vidas te hilen ! 
Avisóme un escarmiento , 

Y en mi soledad metíme: 
No me hallarás , tirano^ 
Aunque te acompañen linces. 
Dieras tú diez flechas de oro 
Por verme andar á las quince ^ 
Esquinero trasnochado, 
Oyente de tus makines. 

Ya te acuerdas cual andaba 
( ¿Es posible qtie tal hice?) 
Debiendo los aires vanos 
Por una doncella Circe. 
Al fuego de tus papeles 
Blandamente derreftime. 
Que entonces por mis pecados 
£1 alma tenia de pringue. 
Ella cantaba mis versos, 
Yo colgado de su tiple 
Anduve mas de seis años; ' 
Mas dio en falsete y caíme. 
Por lo grave se gobierna , 
Dejóme á mi por humilde, 

Y porque me vio indigesto 
De comer tanta miel virgen. 

¿ Por qué quieres que cometa 
Otro semejante crimen 
Con otra cruel , mas alta 
Que una lanza con chapines ? 
Yo quiero que se me allane : 



a37 
Ella quiere que me empine 

A mirar los lejos varios 

De sus arrogantes fines , 

Que la tome y que la deje , 

Que no la sirva y la obligue, 

Que la deba y que la pague , 

Que la quiera y que la olvide. 

Publica, amor, por el mundo 

Estas cosas que se siguen , 

Mis secretos revelando, 

Da rete para confites. 

Yo soy un hombre que tengo 

La condición de matices f 

Consolado el sufrimiento , 

Los cuidados apacibles. 

Mi memoria es rico cambio ; 

Tan bien da como recibe: 

Nobles hay que me Li vacian. 

Pecheras que me la hinchen. 

Habito en cabanas hiermas 

Como en cuadras con tapices; 

También me huele el tomillo 

Como los pomos de almizcle. 

A falta de antorchas claras 

Me alumbran turbios cnndileS| 

Y <;on salpicón me paso. 
Cuando no tengo perdices. 
Yete , amor, de mi estrechara ; 
Mas mejor te las derriben 
Que tú me dejes helar 
Helando á quien me derrite. 

¡ O mal huésped de aposento ! 
Reposa entre estos tabiques ; 
Mis adobes sean tus aras , 

Y mi heno tus cojines. 

Y pues que conmigo posas y 



a38 

llaz que aqaella qae me a 
No dé repuesta de bronce 



e A mU quejas de alfeñique. 



35. CDel Romancero generalj 



No quiero amores tan libres^ 
Que me puedan sujetar, 
Si de muger lisonjera 
Quiero esperanzas de hoj mas. 
No quiero comprar favores 
A peso de mi pesar , 
Que quien no guarda fe á uno 
A nadie la guardará. 
Escúchame un rato atenta , 
Enemiga desleal « 
Que eres ángel en la vista , 

Y en las obras Satanás. 
Pues con desfogar mi pena 
Mi pecho descansará « 
Que fil fin no lastima tanto 
Si se comunica el mal. 
No te enoje lo que digo , 
Que descanso con hablar. 
Porque soy perro con rabia, 
Que muerde á quien quiere mas. 
Que si he mostrado quererte, 
Es porque sepas que hay 
Quien sabe tanto en fingir, 
Como tú en disimular ; 

Y que sufro mil agravios , 
Aunque los sé sufrir mal , . 
Por vengarme de mugercs , 
Cuando se quieren burlar. 
Que aunque me ha obligado 

mucho 
Ese rostro angelical , 



Las maldades de tu pecho 
Desobligado me han. 
Que si como me mostraste 
Quererme, fuera verdad. 
Sin duda que te adorara , 
(k>nBo si fueras deidad. 
Pero acogióme tu pecho 
Con. fingida voluntad , 

Y viéndome aficionado 
Se me quiso retirar. 

Y porque me vio picado , 
Como si entrará á jugar , 
Pensó que por desquitarme 
Me ganara lo demás. 
Sepa pues , señora mia , 
Que no me suelo picar. 
Tanto que aunque soy tahúr 
Perdido lo sé dejar. 

Y vuesa merced bien sabe, 
Que no he sido tan azar , 

Que no me han salido en- 
cuentros 
Con que podelle topar. 
Empero soy tan cortés , 
Que en cosas de voluntad 
Jamás las quiero porfuersa. 
Aunque las pueda forzar. 
Si es que me envidó de falso, 
También , señora , sabrá, 
Que siempre juego á primera 
En el querer, y dejar; 



T ftl irailjainoU doble» 
También me sé descartar , 
Qae con puntos diferentes 
Nunca echo el resto jamas. 
¥ aunque el contrario me en- 
vide, 

Y tenga el siete , y el as , 
Porque no me acuda el seis 
"No me tengo de ahorcar; 

Y asi porque me-conozca» 
La quiero desengañar, 

Que si sabe en-juntac mucho, 
Yo sé mucho en barajar. 

Y que por largo que juegue f 

Y sepa mas en doblar , 
También sé jugar doblado^ 
Si me quiero aventurar. 
Pues dp cosario á cosario 
"No se me podrá llevar, 
Sino solo' los barriles, 
Cuando negociase mal. 
Pero fie de mi pecho, 
Que tiene tanta bondad. 
Que sabrá satisfacerse 

'De quien ofendido le ha« 



a39 

Y aunque mi afición sea mucha, 
£s tan grande tu maldad. 
Que lo que era antes perder^ 
Por ganancia tengo ya. 

Ya sé que no te da pena , 
Aunque algún tiempo podrá « 
Que las burlas del amor 
En veras suelen parar, 
Del que me ha hecho tu retrato 
Bien me pudiera patear , 
Pero á quien bien he querido 
Jamás le puedo hacer mal. 
Que hasta en esto mis entrañas 
Muestran bien su natural , 

Y la bondad que descubre 
£1 toque de tu maldad. 
Basta haberte conocido., 
"No quiero Ténganla mat« 
^tie cuando esto no bastare. 
El tiempo me vengará. 

7 pues estoy sin pasión 

Y tii sin pasión estás , 
Retirémonos, señora. 
Antes que perdamos ^ma^. 



36. fDel Romancero general J 



Si piensa el señor Cupido, 
Que soy de cera suave-. 
Engáñale el pensamiento, 
Porque soy de diamante : 
Yo le digo desde aquí , 
De mi quiera desliarse , 
No parta peras conmigo. 
Que tengo de acuchillarle. 



En tirarme agudas flechas 
Le ruego que no se canse , 
Qiie cuantas flechas me tire 
Se han de quebrar en el aire. 
¿Y. qué piensa hacer de mi, 
Si un cuarto no puedo dalle ? 
¿Poc ventura no ha sabido 
Como yo soy estudiante ? 



«4^ 
Busque 9 qoe muchos faaUrá 
Desde Pooíente á Levante 9 
Que le den algún vestido 
Con que se cubra las carnes. 
Tenga vergüenza de andar 
Tan desnudo por las calles» 

Y destápese los ojos. 
Porque vea lo que hace; 
Que si bien me conociese , 
"No se atreviera á engañarme: 
Mas desde agora le digo 

No pase mas adelan|e , 1 

Si engañó á la Reina Dido , 

Y al amante de Anaxarte, 
Que sin tener culpa alguna 
Les hizo que se matasen. 
Yo no quiero sú amistad 9 
Si tan caro ha de custarme , 
Porque mas precio mi vida 
Que al puto de su linage: 
Mas precio empeñar mis libros 



Para jugar i loa aaipei. 
Que á su amor, ni a sus amo- 
res , 
Que a cnanto él puede darme. 
Mi amor es la libertad, 
Que me la dieron de valde 
Un Alejandro en riqueza , 
Y en hermosura una imagen. 
Si estoy en conversación , 
Luego procura afrentarme 
Delante de mucha gente , 
Ditiéndome que le pague. 
¿Qué brocados me vendió 
£n la feria de Morales? 
¿ Y qué ganados en Ronda 7 
¿ Y en Sevilla qué solares ? 
Vayase, déjeme en paz , 
No haga algún disparale; 
Que si disparo una vez , 
Ha de desear que pare. 



37. (Del Romancero general,) 



Señora, ya estoy cansado 
De ver cuan, poca es la pena 
Que tienes de mis pasiones , 
Siendo td la causa de ellas, 
Ya jne canso de sufrir 
Y de tener tanto á cuestas 
Una carga tan pesada , 
Que es la carga que mas pesa; 
Ya voy saliendo á lo claro , 
Que hasta aqni he estado en ti* 

nieblas , 
Ya salgo de la mazmorra; 



Del cautiverio y cadenas. 
Ya voy rescatando el alma 
Que há tanto que estaba presa, 
Ya empiezo a cobrar la vista 
Que há tanto qne andaba - í 

ciegas^ 
Ya mé parece otro mundo. 
Otro ser y otra vivienda ; 
No traigo al revés la vida ;.. 
Ya empiezo á vivir de veras. 
Llamaba pena á la gloria , 
Llamaba gloria á jia pena y -, 



hMMflfa 



^■^^ 




_J 



Y la iiMiffie Pillee -vida, r i 
Libertad á la. qad«na; 

X cuando c^Afiimclioi varso» ^ 
Celebraba ii^ub^Hesa) ' •' 
Llamaba 4ai. a .tu cara ) 

Y luna a lo '.^9 era tierna; ; 

Y cuando á tu bumilde choca , 
Como si deBtr<^ estuviera . ^ 



a4i 
No me cftttiivaii>el alma .. 

Las casadas oi solteras , . 
No p^r.donc^lilis.npe muevan , 
Ni estimo se ma«ran. cilas. 
Ya cómo muy bie^ ¿0 todo^ 
Cui/dc^ft ^0 n® despiertan ^ 
Rio, bailoy taño y canto , 
A pesar de 1^. tristeza. 



Todo ^l tÁen. dcL.-Joa rmortales, , ^ Siempre anduve flaco y triste. 



» ^ 



t * 



Y de tu amor la. flj^qucza- 
He puso en tan grande estr.emo , 
Que peidi de amorfía fuerza. 
Ya ei^ordo y hago, barriga. 
Todo el vestido ina aprieta ; 
I Gr^^ias i Dios* que, apa bé 
De vivir vida tan neci^ , 
Como la que .i^n/4l¿emgp truje 
A 0^1 peligros suífCtil . 
£íta. es buena .vida y. ancha , ; 
Vida .alqgfre y paatdera,, • 
Tan libre de pi)opÍ9A4aÍLoa , 
Cnantp. 4e agfft.q^ figepa, 
ifovnmento . tengahecho ^ 
Que si mil j^ps.viyiera, 
Dq.pp, morirme ^oj; ns^die. 
Se aumentaba mi firmeza.' k".^ Ai|»^ae mil £€ffíM\ :^íf^^^^^^> 
De aquí ad^i|t<^ cabrás i ,:.,* f Que v^le muc))o. lina. vida v • 
Q^a á diagustoa! doy ia ríiepd^ Y no es r^i^<m. .^^f4«{ pierda , 
Que soy amadpc taimado, i -. * > ; Annqqo rind^-v^^», mas almas 
Traidor i «ni9r«y.]His,(r«f|i«»,./^ Que hay en lainar ^enas. 

-38. (TDei ^Jhmfincero gfineraLJ , 



Contemplaba 4€^MlA>|ífnera^ 

Y cuando: pfí. c^ufi^ tuya . /» 
Mil noches, qne^oo debiera ^ . - 
Andaba siempra. velando 
Como si l^fú%vst% .fncra)> , v 
Tras anos aB4uK€rloco ^ 

Cual ri|c^Q.áDÍ9ft que te ve«ii/, 
Dando trihuJto. al amor, 
Primicias A- tfi, b^l4$^. 
Siempre aiiduv:e. desdeñado 
De tu Ube^d ^^enl(|, 

Y cuanto mf^s- te servia , r i 
Eras mas ingrata y -fiera: .^ .¿ 
Mas cpnyo .la .pfivjacioni . ,,/{ 
£1 apetito aorecienUt ^y^^t ^ 
Creciendo^ la d^SjBi^^oír 



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¡Ycntao^lMira mí : ^t .;V Mi^jífip para m^, ojps > . 
Despuca 4a.ú a4«»vdf-aa|fpf a Si os viar^ á^y^s fii í ella, 
ciaí • ^ ^ :.:..... QqbfJ^r^riQf^no.'laf j^a^uosi 

1$ ' ' 



i. *«fcj« ' W V 



HermoMi nifta ét á ireíatt. 
Primero que á la ventana 
Subieran á ver las Yneitras* 
Por maestro Seftor ^ que ettiiTe 
Por daros con una tcjap 
A Bo saber qoe haj en cass 
Un majadero de piedra, 
Qfte necio y fiíToreeido 
To no dado qne saliera 
A vengar el tuerto becko - 
A la vnestra delantera^ 
Utas respetando los pieos 
De vaestra honrada chinela^ 
Acogftae á San Miguel 
A retar en vuestras coeiitas. 
T de tdio aquel recibo 
Be íe íalsa y obras muertat 
Hallo, que os tengo alcanzada^ -- 

Y que os alcanáa cualquiera. ' 
T si de esto estáis quejosa, ' 

Y estnvistes satisfecha , 

¿Por qué se cierran ventanas' ' ' 
A quien se'ébríeron las puertas? 
Hame dicho cierto amigo 
Qne me hecUtéi barta afreklttf/' 
Ftorque habéis dado^en bf^t%-- 
T decís que sbis donoellii*' * ^' 
Beata con lechogutlliis, ' • « ^ 
T queá meditf noche resa'"'" ' 
Amorosas ^vóéiones, 
No quien Dios que la crea; 
Que de su vida y milagroi '^'"^ 
Los que la tratan se quejan , 
De haber llevado hartas puHek^ 
Brazos y piemas^de cera. ' '" 
RespMdeil qne beqistes tota^^v 



Estando ociosa non Sésttf , 

De castidad incuMble, 

De que siempre andáis enferms. 

¡ O voto lleno de fillM , 

O por ventura ^-^ellas I 

Pues ya no hay sangre que cor^ 



• k 



»<^ 






Cortad deseo y vergftenca; 
Que si dan tormento á indieioa, 
To sé muoltos qoe -confiesan ' 
Qncoriltus drOuadíana 
Apacentaron sus yeguas. 
T si entre tantos lesiigoa 
Se conociese «li tetra , 
'¿ Por qué se cierran ventanas 
A-quteu se abrieron las puertasf 
No importa , hermosa beata, 
Huelgúese su reverencia; 
Que ya sé que dije Pñma ; 
Cuando ella reaá Completas. 
Que d capafoquedesecHo 
Yo me huelgo que le venga ; 
Pues ya ni será XHú justo , 
Aunque piense' que le aprieta. 
Ya he sabido qué es bonete: 
Para bien, seftdifV, sea, 
Y tan loaano dce^k 
Qfke-én vos liéikiá^ su rueda* 
I Qué eonténfé quedaría,- 
Pue^tio^i'ii^dt» 'eos« nuevu * 
De verme cerrar el cielo 
'DwAolé^yr.vtfiíStras estrellas! 
Que como yo no soy ntfiar^' 
Que de maftana «oyWieja , 
Al^'ífñé^elpera voeátra fjkíKtm 
No qoiaistea darle pena» • 



i 



Colérico tMQf por Dios; 
£1 ponga tiento en mi lengQAf 
Que auoqae allá dibtet el golpe» 
Dentro del alma me luena. 
No quiero ser vuestro Páris ^ 
Ni que vos seáis mi Elena , 
Aunque tuviera mas fu^o 
Que Troya tuvo por esta. 
Ya, enemiga, me declara; 
Que la sangre se rae altera » 



«43 

Me toca al arma en las ven^s* : 
Desengaños de palabras . r 

O de papel buenos fuei;an¿. . . 
Pero sabed que son malos 
D^enganos de madera» 
T pue% lo- ^stábades vos 
De quejro eira mal poe.ra^ , 
¿Por qué se cierran ventanas 
A quien se abrieron las puertfis? 



'} 



39* fDel Momancero g^ffentíj 



Cierta dama cortesana 
De las de arandela j toldo , 
De ,las de buen talle y pico, 

Y picara .sobre todo. 
Picóla CQfi sus saetas 

Amor, de amores de un .moao , 
Mas que Narciso galán , 

Y mas que galán celoso. 
Gozó del la algunos dias , 
Sin pechar, que no fue: poco; 
Porque es la primer franquesft 
Que ^n sus archivos conosco. 
Cobróla el ninfo afición , 

T puso su bolsa en cobro. 
Porque con sola su gala 
Pensó eonquÍ6tal|o to^o. 

Pidióla celos iin dia. . 

» • . » , 

<T á vueltas del alboiH>to , 

Algo enojado el galán. 

La dio un puntapié en f l,|>>str^« 

Ella, que nunca babia visto 

Semejantes, terremotos 

Eu el cielo de su cara, 



Tocó á nublo, j coojuról.os¿ 

Y fue la conjuración , 

Que en yéndose de allí á un po« 

co 
Le escribió aqueste papel, 
De qne yo doy testimonio. 
Deje celosas sospechas, , 
Que vive Dios que es ^n tonto, 
Quien no dando lodo engasto 
Vo piensa pasar por todo. 
Huelgúese pues que le.dejan^ 

Y juegue, pues vamos horros, 

Y annque encuentre mil en- ^ 
cnentros » 

No mebaiaje uno solo. ^ , 

Y sefMt vuestra merced 
Qne calzo, 4|ue visto y cómo 
A oosta de mis costillas 

Por ser tan, flacos sus lomos. 

Y entienda qne es necedad 
Pretender con susadornos, ^ 
Ifo siendo Marques del. GastOi, 
Ser Conde de Pnñoenrostro. 



Sepa i|ae ya con las'datnÉi ' ' 
Uo metal que' llaman oro 
Es el discreto, el'gálany 
£1 gentilhombre , el jgrádoSD. 
Por este metal q^e digo 
Habla el mddo j anda el cfojx>| 
Alcanza el que está sin brazos, 
T es de plama el qae es de 

plomo, 
l^or aqueste, Ifábitos verdes | '' * 
T descendientes de Godos , 
Dan su lado á q\iiéá losliékie 
£n campo amarillo rojos. 
Pof este amable metal 
£n maridable consorcio 
De bien diferentes sangres 
He visto yo hacer mondongo. 
Por este arbola bandera 
Quien en su vida vio moro , 
"Ni sabe qué es centinela, 
RébelUn , trinchera 6 foso. 
Da varas stn Ser juez, 

Y cátedras sin ier voto , 
T si quiere hará verdad 
A Ovidio Metamorfosios. 
Pues si este, por quien se alcanza 
Cualquiera premio dichoso, 

A vnesa merced le fstfta ,' 

Y yo en el mundo no icrbr'o, 
¿For qué s'é mete' en hdtidura^, 
A donde el mar \!i tah Hondb , 
Que sude ánfegarsfe en él' "''' 
Un hombre, hhñque sea dé Cor- 
ito? 

Con las dHitias de este iiéiabpo 



Es muy sabido negocio , 
Que por un Magno Alej^anHre 
Trocarán catorce Apolos, 
Pasó ya el dorado siglo 
Que Angélica cotí Medoro 
Se gozaban en la selva , 
Pagando un amor con otro« 
Belerma muy afligida , 
Hechos ' fuentes a mbos ojo» v, 
Lloradm cinco ó seis afíos 
Sobre el corazón mohoso. 
''Gastaba la* gran Cleopatra 
Sus tesoros con Antonio^ 
Dábase Tisbe la muerte, 

Y llevábala el demoiiio; 
Catalina por Pascual 
Andaba cator<:e agoitos, 

Y al fin dellos sus amores 
Paraban en matrimonio. 

Ya está tan mudado el tiempo. 
Que aun negras de Moáicoiiígo 
Se van tras el interés , 

Y dan al amor del codo. - 
Yo por ü'n'poco *fui neciÍBi>> 
Mas basta la burla uñ poco ; 
Busque si encuentra otra boba 
Con quién 'ét sea menos l>o3bo ; 

Y con felln' su merced ' , 
Sea mudoV<^iego 6 sordo,. 
Que á todo ai^tíéstbsé dbügá^^ 
Qaien quiere mucho y da 'pbc¿. 
Leyó el galán id papel, ' . " * 

Y d1íV*fetfti-e risa y iíoró:'* ' 
Quhen celos no tiene, es simple; 

Y quien los pide j «s ún loco» 



"A€i* <fM ihnum^p gtnttál^. 



%\h 



Oid, fiefiora imiger, . 
T. mífftd qn^ so m«r«zco« 
Ánnqu« toj hombre -honrado^ . 
Anillo 4^ paK.meteroti. / 

Qoe sc% yo tumIm canie y , . . r 
Y vo^ Uk i9ia , es grao jerro ^ « 
Que yo ennieyey.yTO» encí^- 

Mal convertimoa podremoi* 
Muy grande soia para mi.$ 
Para* TOS aoy tan pequeño^ 
Qne un enano de rodillas . 
Alcanza mas que yo tengo* . 
Tendiécame por compraros }. 
fifiss nadie dará dineros . . 
Por mi esclaYO hurón. < 
Pñ oga^Q 4e tanlos . dneñoff* ; 
To me acuerdo .que .tQ.wtes 
Para aú brazos, abiertos;. ' 
Y de que me los; cerráis,;^ 
También por mi mal ii^e ;^uer- 

El fuego afición os posOf . , . 
Awiqne le habéis ya muf rto.< 
De pocos dias acá 
Templada estáis á los Tientos, 
Pasmada la noluntad , 
La fe dura, el gusto Tueltou^ 
Con temores me espantáis y 
Mesuraisme con respeta»; ^; 
Soy faail y I juguetón : 
Ved qué contrarios estremoa.^' 
Estd>a«nseDado yoi . C 
A Upnx i m, requiebro ' 



: / '• 



( I 



•^ 









» 1. 



A la. aloja en Iqs yeranos. 
Ai .terrón c/ifjloii:invienios.' ' / 
Con mi cuai:to de cabrito. 
Con inip9l^ ó mi cpnqo 
Entraba aii por su casa. 
Conuy por^latde ¡ni abueld;., 
Su moza lo 4asol)aba ». 
1^ la pelaba dfi presto ; . . .., . ^ 
Q^a tiene, parf jpi^laf . „ , j.,;^ 
Bueiwi .ccm4Í€ÍQp ,y , 4edo$,. . ..^^ 7 

Cenaba(á;9iVi^«#fr9 ^^dq^ ^ j 
Y en esMt^p elirfuco freslcf^n^^ 
Saltandp.el.yi^ «a.Jos vfi^c^ 
Daba á a^ vaip mU ^esqs. ^j 
Quedál^ampiio^ allá, ( 5. ^W 
Hasta el ^lh^¡mi^ mepps.i^q 
Llena la lifuc^ide^rüiiav .r- -o^ 
Me d^ci%,;J9Pjlp, qpicro , ,,,^ 
Si no i|i^ ti^ífijfi^ p^raii coplasr . ^^j 
Compela eslí^lía,. de Venus. ..y 
LeTáment^.q^^spj», ninfa; , ,|g 
Llame á jn IcejUa su cielo « j 
Alabastro.á i?U;gargaiitay 
Hebillas 4<! ftF<3k.4 .>PÍ» cabeHpsf 
Qne annqu^ftho testimonio 
Del coK^^fter^ya sabemos . r 
Que fue madre la mentira , 
Padre .e) encarecimiento. 
De esta ratera humildad^ 
Di tan aifroj^ante *T«eto , . 
Qne,mef||iiseá.TneatroapiaSi' « 
Alterados mis déseos, 
Y como.la. gou dei agu»t , 
Haca ei^la piedra 9p^m^ \ 



iÍ9 

Las de mi lUnto ablandaron 
La casa del rigor Tuestro. 
Tres meses estove ea gloria i 
Y habrá seis qoe eo el itifiemo : 
Vo hay 'penante como yo » 
Según ardo, ysegan tiemblo. 
Llegáronse yá los días ' 
En que rompido el silencio^ 
A la clara podéis Ver ' 
La yema de mis secretos, 
pintan ciego al Dios, bastardo i 
Porqne van sih milHííAiiéhto 
Los picados de sos firas 
Como al agna heridos ciervos ; 
Qne 16s qué signen sus alas 
Torpes con pesados' ntfédios , 
Sfo les hace nido , línéei 
Dei amoroso s'uslento; 
Por TOS, señora,^ Id^digóy' 
Que de amor tos ntadú^s ci^os 
En VOS' son flojas lazadas 
Qne os desatan por momentos. 
Sois doncella I y' sois casada; 
Libré estáis én cántivierio; 
Mantenéis á quien os meto 
Las potencias en' mil cepos. 
Tenéis un Custodio falso /( 
tJa^Argos astuto, artero. 



Blas Talador que Telado , 
Novio al qnitar como censo. 

▲ pausaé sentís mis males , 
Barcos son vuestros contentos , 
JLgnadas las esperanzas , 
Vuestro merecer sin premio. 
To quiero á todo llevar : 

▲ sol y sombra liie huelgo ,' 
De que coja mi afición 

Flor y frnta en cualquier huer- 
to. 
Detenidas, temerosas 
No soh de mi , pese al eielo ; 
Furiosas, despepitadas 
Son de mis pasiones centro. 
Gravedades no lás gasto , * 
No dan tas sedas sosiego*: 
En un pajizo está el gusto', ' 
Mejolr'que en dorados techos. 
No dnerAé el indio Onités 
Ni el magnate, y sobr^'ef htao 
Reposa el pastor vestido 
De piefés de sus corderos. 
Por esto y mi grave amada. 
Os pienso ver desde lejos , 
Que según me habéis tratado » 
Moriré , si á vos me acerco. 



^%. (Ei de Gómgora.) 



Recibí TU €S¿ r u .filete ^ 
Dama de losojcis ne^os , 
Con mil donaires^eerradoy 
T con: núi ansias abierto* 
T en fc 4^ los ir«i^^ escudos 



Que en vuestro renglón tercas^ 
Vienen en- un alma mía 
Dtaimnlados y envueltoSi > 
Os envió ese inventario 
De las partidas qnc tcngo^ 



'^. r 



^. . ...J 



Qae es como si ofc^ftQüW* "- 
TéBñ del Infante Don Pedroj 
Porque en materia de escudó» 
So]o tengo un pAves víejO| 

Y en moneda de reales , 

To soy. de un lugar realengo. • 

Y cuanto á las aJcaJbalas * 
Tengo un giahde pitvilfgíoy > 
Que como uo Itay que irendert 
r9i las pag9 ni Jas debo. 

De los navios^ de Indias • • 
Poderosos y sobetlMoSf > 

Me sriene la dc^ejiueva 
Como llegaron ai* puerto. 
Ciípome áfi tf»ariiciiM| 
De molinos de agua y vientOi , 
£1 molino de mis dientes, .'i 
Que no muele á todos tiempos» 
De dehesas y corlaos » 
Viñas, hnertasry miníelos, 
Me cQpiero» laé-) caminos , 

Y la€Íttdad>porilinderos. 

Vo se me qnefan k^ fuentes, , 
Ki los claros ttrr oyuelos 
Que los en turiii)ia cabezas 
Señaladas de mi hierro* 
Al fin mis-iíalius^aa incluyen -'' 
En los que ciñen mi cuerpo, 

Y €0 un Agnus Dei de alqui- 
mia 

Se rematan mis .corderos. 

Solo «1 aéof np de casa 

Es f seáorai. de momento » - 



a47 
V^ri|ii« en na momento es ^visto» 
Y se acaba en un momento. 
También tengo alguna plata ; 
Por ser poca no la cuento , 
Que es una santa patena 
Que heredé de mis abuelos* 
No tengo paños de corte ^ 
Mas no me laltaa^enteros, 
Poique ya tengo la corte, 
Solo.et paño es el que espero. 
También para mi salud. 
Que es la prenda que mas quie.- 

Hay muy gentiles gallinas 
En mi mozo y en su dueño. 
En cosas dulcet , Canarias 
No iguala 1& que poseo. 
Pues goao una .linda saina, 
lUscada coa cineo dedos. 
Al ñn que, señora mía» 
Dicho por menos rodeos , 
Si yo iengo sola un cuarto. 
Muera de cuatio ooatreclto* 
Sin duda que- se hallaron 
E^n-mi triste nacimiento 
Las estrellas en ayunas. 
Pues tal hambre en mi influye 

i-on. 
Aguarde que otr» vez nazca 
£n mas venturoso agüero. 
Que por desnudo mi madre 
Me puede parir de nuevo» 



•4» 



4«. (DeiHAnuMeer» f«nm>aihj-- 



-t ••. 



A ros o» digo» señcMra ,> 
Escpcbad quie con tos hablo ; 
Dejad 4in rata el espejo , 
Que en eUe {NideSs miraros. . 
£1 os dirá la- Terdad 
CoD harto meaos engafio' - ^^ 
Que el que eon lisonja m«ida 
Os maestra vuestro retrato. 
Dejad vn rato la 4:ísa, 
Vq penséis qne estoy barlando, 
I9i juzguéis que han de %itar 

siempre .1 

Las cosas en u» estado. • • 
¿Quién dirá 4ue>ese cabello *' ' 
Que al sol oscurece bfano. 
Ha de dar en algimticaupo ^» 
Yenganza á qinfcn ha eolasado^ 
¿Quién dirá que' vuestrojí'ójoé 
Tan graves com^ estimados,* 
Han de ser con la mndana^ ' 
Sujetos á mU' agravios ? 
Dirálo quien conociere 
Del tiempo el curso voltano> , 
Tan cierto como ligero , 
Y mas ligero que osados 



' • ^ . 



Y aunque' ayer ó» covoei. 
Confiero qne esioy dudando 
Si sois* v(M la que soÜades 
En la condición y* trato. 

Ved qué dirá el pobre ausente 

Que viniere cohfiado 

En liallar lo qi^ dejó 

Tan seguro' coaíio antaño. 

Parecerále imposible * 

Que pndteñdo '^i amor tanto, • 

Tenga en vo^ mayor poder 

£1 interés su, VasaHoc 

Mas ¿ de qné me<9iaravüio ? 

1 9ois vQs- la primera acaso 

Que se ha dejado véneer , * 

Habiendo vencido á tantos ? 

I Qué mueho que ht <n»bleia 

Corresponda' «á «sas* pasados , 

Y que á falta de* ihttred^'os . 
Le suceda- el tnas ^ dlsrcano E 
Según este lufeauptiesto-^ 
Mejor será dnenlparosy 

Que 'el tiempo es sagaz^y asla«- 
to, 

Y vos mngef^^fHíjJiáee^aaAa;. 



• >. iá .1»! * 



V» >■ »». {i 



4B. (Bel Momanoero genentdl) 



» t 



Señora Doña Fulana 9 . .. «^i 
Para alivio de mis penas^ .^ 
Y remate de mi amor , 
Dos cosas quiero que entienda: 
La primera que el ser bobo 
No me viene por herencia; 



Y la sagandai^adeaiga ' 
En el alma trtá poleéiúas. • ^ 
Es mi vista.iaü]BÍ72{L iiuoe ,, J 
Que ve un mosquito, á dos le- 
guas: 
^ire ai ^^tos zooiquitos 



-^Á 



üo .«ojr Duque mi tliaíqBM , , 
y asi no qmero ÜAvqveMa; < 
P^)fiaí.p0r Bios.'qiie.álo^xoiiKary 
QuepruJ0 damasco* j: seda. ' 
I^os' .ojales - de . toi- loba, 
IjOS bebederos y medias 
}Sn el capullo se^Vicroa>; 
Antes que á sello yinieraa. 
Dos aws en Salamanca ■ 
Me asDjBncabécon^Minénray 
Que por esQ notsayurfCNo, - 
Sino e^ que- leí alma me^inienta. 
Un oriiial de las -Mñsa*.* * 
^'dercamó en mi'cabbuii 
Cogido' ppr alaábiija* * ■ . - 
Un« tacde en las kalandas. 
Según esto quiero '4i|^oita«' / 
Que le «ÍBf an de rápvesfa - 
A su Cupido TendadoTyV 
Estoa'renglones sin venda. 
No m^ aoompaia mas orp y 
Que lo qne su mirgén müestraj 
Si aquestia es bastéate paga 
'Ñ<^hfkj sino lr<9DÍi'.¡iDr'<dlli. - 
Pero estoy mafa'viUadcí^ > ' 
Qttsl siendo - coipo «s* discreta ^ 
Para mi 'inútil sotana ^«^ • - 
Le po»ga:,á»Cuptdo^Unfiiai •- 
y niaslqu^e ya pnabiére) patró^ 
Com^ !Qbuftis.«&.ValiMta,' >*' > 
Y en.el<Gofrai«M.l«a>OlÍM>s . 
Aprendí /chanaiD^ ievas^ 'J i 
Dándome el grado á caballo 
Cof^jB^^s botlmmiétíúmíSíiiL 
Ha un a$o.q«a soy^BocMr^} 



Y cdmo earoft Clii6in»eiina,"* 
Que ts^VT' tqamer ti|ntft ^ít a ^ " 
Me la .mandan cooieranuerta: ^ 
Estoaeuabto .á -las> jBostmábnet :> 

CuaMo^al estado y* ríqmBfiv '• 
Es mi boina! Jin Polosiy i- • 
Que tiene en versos su renta, 
£s. itstí&^^aú, devoción, 
Que el papel de mi nobleza 
Por.xitáiapá su-dnefio* •>'<*^' 
Duerme siempre ettinná Iglesia. 
No c<impré jamas >gallinA|l « 

Y con todo es talt^míescyidla^, 
Que^sim hablas ^«««DfpM^o: • 
Jamas lailán á mi mesai'> 
P<vro' no iáhamo nádsP ' ^ 
£n amoves'y en p«DdbiMÍ8S';v 

*Rii¿ coimvimCii$eroii^> ' u 

Y requiebro eemb «in C4saln>'' 

Cuapdo voy algún eaininor"'l> 

.No'mb'>ÍRlNBi- una .efcAMlfitfildaJ 

O de que ^éa^igiina Mrltf ; '^ 
O de qne'«dbre rebpMV^ai^ ^ ^ 
Tnmfcil(lnfiptms6'qfié4i»<acqto- 

^l¿ij( '.i- . ♦,»í X 'i»<jví^ * 
Cuando 4irv« una éndéwi^ ^'' ' 
Que pon ser ig|ran¿e>^Jde4iti>: 
M«<dUb«*nl ouei^^diMiMaltás. 
Son pllMl>:éttéfldonde<dtiie* J 
Mis vesiíiíds' mayjtfhi«c«t»ta> 
Vímqtké^^n^ 4a»'W<y ln w » y«'V: 

Qne«i«ádi«U«S«ptté«Él¡).u£ )<^1<^ 
TrasjOMl^ bqU6ilt»*4>u« digQV^ 
Soy estudlanne» mi teiilai^ ^ * 

Y manteUi*^Má<ot#os4i^¿ 



'ate 

Acertft <• iutraliijoi 
Solo le áoj por ttvpnMMf 
Que M pagm de to mane 
CoB 41 oro qae eite lleva; . 
Porqne-ti adama de gofio 
Le pagare eon moneda , 



Loa cnateoeientoa q«e tengo 
Me ios:degi' con non penen* 
No careipa de an goato , 
A la antigua amkud ▼iielTa, 
Daré i m tercera gracina, 
Y i voeía mercé 



4 4« /"J^i ^Romancero gemerui.) 



Calanea leí de la.corte, - 
Que./ttHiletttá la jornada^ 
Las l»uérfaf).a$ de Madrid 
Qf.fftfUn esta carta;' > . > <' 
Porque no> dic^i que vatSi * 
A.lganoa de mala gaiía} ^ . . 
Vuélvase, el que no la titene^> 
QlUM le .damos la palaliea» 
De queieo guerra, mea sal»oaa 
Podrá tenerila baUUa« r . : 
Que7nó>ea>ofia«ion de Htaipini, 
füt la.q»tiil.preiettie,aeJiallaii, 
Do, no>«e pueden bináis) a. 
1a Uadeaa de. la oa^a^ 
Quei.nek'ea muda 
Pólvora y guante de maUií< 
LosfwráfcAfloi fiopelea bnn:' ^ 
El.ntfl^iíonjlos abaía;.. <f ^M^.) 
.4Ula.ceaft|i«^las kch^g^íU^a l^T 
La9>fgnlas;iaa'desl»aiabHi^ 
Y<¿pafit3ma«ckar 'aprii^- 
No^snnJi^iefMiA calta»/ la^|aa« 
Mal su£rk».armaft'^»^'tfa'* í 
Aifi^b ¿. <yuen. einh%<iíaa ?'. / 
El «veito .pai« doráif I ' -i ', 
1^ !#. fiesta ae acostnbat^- rr' t 
Los bcnoa areemaiifadoa^ • « 



í« • I > ^ , 1 « * 



.t r< *■ 



-I 



Desnudos en blanda 
Muy dilerenie es la vida 
De Ift qme acáee paaabn ; 
Mal comer y>anal beber.. 
Agua turbia encenagada » 

Y autt^dtíiesta no os bartareb , 
Porque oa la darán por tasa » 

Y en lngar.de los gulaadoa 

Y las iorUf ojaldradas^ 
Os da«áfl|.haba», arroz. 
Atún y . vaca: salada : 

De un biacocbo carcomido 
Una poicton moderada , 
Que la vid* de galeón 
No pjtt^eaer^ regalada; 
No .liay len.el. faleon'mnger, 
Ni la da^na eertesana^ 
Con quien se pase la noche. 
Bailando Ja ««acá banda. 
Mal' eer taiman en la gnecra 
V'ueaftfa» vkgenea espodaa^ 
Pues nuneáM^leron^el sol , 
NtmUtffoiside'laa wlnas. 
¿ Quién Cff' mete en ser vaUen* 

Y onal. ddnHxaio os engafiai^ • 
Volveros: será mejor, ^^^ * 



ir a o «fit«nd«lft'qli« os r^gmñ^j 
Porque g»IWÍ«a^!ho« Mtññ^'' " 
Sino |torqiié-Yé«ttriis Ttéas ^ 
Kos €i«fte»'muy iMtlmaddsr y 
Y doleos 4elkHH a«iig0á', • 



Que |Kira álféild'i^ i»»4s9 
Persuadios iii^'eé^ VC^rdad , '< 
No pretendan ignofaiidá i ' :' '^ 
A qaiW gtiáfd^ Dios , y saque 
De fina ce^édaA tatnafia. ' '^ 



I r* 



'» «fii 



V ■ ., f, , 



. >ij 



45* fDeí'J^^f€^9cero geherh^J 



• ••••« • 






• • » 



. Haéffáoas las de 1á eorte ,' 
Que ' no oi queréis • llattiak' ' def- 
inas, 
Los gáfanos y toldados 
Recibimos trnest'ra carta.* 
Dentro de noéstl^os na^iinr/" "^ 

Y fuera ¿fot^ieslras barciís',** -' 
Vamos b^^cándo )a guerfa ''' * 
Por huírdép'az tan mala.' < '" ' 
Esta gftérr a es tan sabrosa'*^ 
€uamló laTuestra es amarga,' 
Porqué esta ejercita el cuerpo* 

Y la viiestm ofende e! alioál 
Ahora o» ^podréis curar , * " ' 
Mientras dbra la baratía , ^'' '^ 
La tez á uso de corte', 

Y el mat á usb^'dé Francia; ^ 
MtentM'Aosotro9 ga'statños ' 
PiSiyora j guañlé de miillií,' '' 
Morrión, gretal y gola y -" 
Arcabuz y pruebas largas. ' 
Dejad holgar los copetes, 
Araodeliís y^irnaidas, 
AIzMielIbií Y ublillas , - • 
£n que andáis siempre ' ócü* 

padan. ■ ' •• 

Los foldelUaes doblad , '=■ '^ 



> I 



« 'i 



♦ I • 



Y guardad^YI» ^MKigadás , 
Que pues o^^Batií galanes » ' - 
Sobradas serán' liik'gaias'/ ' 
Seréis como sois ¡^lileras , ' 
Cargadas' d^'lauzas; jarcias, * 
Que sé están miebtr^á oavegi»i 
Enelpiiclló^tfésjíáhtoadas';'^ -; 

Y si no Ifá'jrqt^teh Os sosteií(«' 
Comed; séfi^m,' por tasa, ' " 
Pues vinisf^á IVierá'délla, ' v 
Que en fin los gastos' se aeablli. 
Méjók: e^' qtfe éarne enferma ' ^^ 
La dué aqiii'nos dan sáláds; * 
Mas sabroso és'el 'atún' 

Que áo'iáiel^r traspasada: ' '' 
Al bizcovrhb carooriifiUo ' * * 
Mostramos buen roltro y cárá, 
YiTiendo en tdé'gatéones 
Por nonrotír ^n* fragatas* 
Al estrdgádb apelfifó 
Afostrastea la' zarabanda^ 
Porqutf tef^itütilít desábttdo] 
Se comiese' poV la sáha ; ' ' 
' Pero tendráor mejor corte, "- * 
Señoras, nuestras espadas 
En defensa d e la f e , 

Y fuera dé kkueiicras '^ainasi 



< I 



■» • 



« t . I 



MoettsM dm#ft 4e.T«KMt«t 

En tmir YvestrabatiLUa 
Donde €l ifatinijjor pelc«f 
Ifiegan mieni)>rp.4«po «nca : * 
Muy cierto» 9 d«niaiy esUmoi,' 
Que allá galanes no ot faltan. 



Pttéi |Nm.Ttta»iM»%Iimiesa9 
CBnletqBlera coifl^f^a* abasta; 
T doleos de ana; dolares, 
Puef.deUos fobteiSfla eaosa: 
Senofaii, Diot o» í?Qi\TÍisr€a ; 
Y á Días, que parte* el armada; 



45» (Vel Jímfifím'^ general.) 



P^eña f H Jbialj^a. Jtonor, y 
Mirad bien R9r,mi facienda^.) 
Que ya debria; ipT. tiempo . •/ 
Que mi 4alf>r q», empezca. 
No pong^.¿ft.ftl|l^f miente», ^ 
jjue .nqn .ej^^.dje &u^pa» d^eña», 
A qoiea tapeto 4191^ 1^ faoe . 
Eí^cer .inji|4^»4«pe9ba». 
Mieml^rep» , ,»£A^,.tiiJa , 
Qae face e»tf\j^^|D^. fiesta 
Sei» año», ^pa 4eu^ ayoap 
Que o» /aUidif^ii^ r^epujesta». 
Y en todo» esto». sei» año» 
No firiecon mi» qr^ja» 
Raaone» de.Tvi^sIra.bofia . . 
Qae mi» cqogoja» .de»mientao. 
En los do» año» primeros 
Me distedef j}9r re»pHe»ta. 
Que érade» nifiA ea i^abe^io^. ^ 
Para usar jbom^» pf^ueñ^. 
Los otrps cnatrq ^.señora , 
I^remediafte^,;i^»pena», . 
Temiendo vero^ en. qinta, 
;Áy Dio», q^ic^ ]en, cinta o» 

En lo» do» lil^timp». me»e» 
Partía» á la» Jaeñe» tierra». . 



Vojn; y b»llfFo» C9«a4«» 
jll^is^e de.qaieip fiaenieiabrasl 
Dtstedesme por escuaa 
(Triste de quien Ip creyera) 
Que el yiejo di^ ArueaUo padre 
Vos fixq casar po;?^ f^erzsk 5 
Qae,l>i<t9,»abe el,de J^ alto 
Cuánt}^ la|;cim^% yo% cpeaU, 
. Porque Tuesira.veklaBtade 
Non ..es conmigo, mf^$eca* 
Sie^o.e» yeroó,o9ii„iyo fio, 
^uc j^s^ar. vegada , »e. vea ; . 
Pues jfk. non podrá .CAt<Mrbalk>- 
Ser nina,, ni estar^ doaceUa. . 
Faced como .vals , s^gora » 
Mañana á la Magdalena 
A ^9ar las perdqnatoaa» . 
Con quien puridad. y q%|engar 
Venid) TOS á núspaiaeioa* 
Donde tendremos la aiqtCa,. 
Y folgaremo» ^ un4> 
Sin que mis bornes lo yean^ 
Que si asi satisfacedca 
Mi afición y -vufsalra^deoda, 
.V^fé .q^e non ^s.fi^lfia ; 
Ni malquerencia- la TQ^tra* 
Donde non;, caijd<l4!««l9ada» . 



m%% 



^tte tarde 6 temprano sea , 
Que de esto» desaguisados 
7efigo de toniar enmienda. 
£ato escribid Gerinddos, 



Camarera ^ la Reina, 
A la dueña Quintañona , 
Esundo en celada puesta. 



47. fDel Romancero general.J 



Señor infanzón sesndo- y ' 
Que mala pro yos dé Dios, 
Si no sabcdes mis partes, 
Escnchedes que estas son. 
1^0 tengo tenencias muchas , 
Porque á veces el honor 
Tan kieñe finca del oro, 
Como de iá tierra el Sol. 

« 

La pobreza non es mengua , 
Porque el fidalgo át pro 
A solo su Rey y al cielo 
Reverencia por señor. 
lia mi noble asa heredada . 
Mi linage la alcanzó 
Con la espada y con la lanza 
£n los montes dé León. ' ' ' 
No son mis amias cruzadas 
Rojas fajas dé At-agon , ' '^ 

Ni el santo de ir cogulla *' 

Puso nombre á'úii blasón; ' 
Que sobre el' ckínpo de plata / * 
Con nna y con dka flor, ' ' '«* 
Le dió>&és báñelas azules' '^''^ 
Pelayo ét'<^6hquiStadoJ>. *'"' " 
Non por lar ^estrés tenenfcías^ 
Magfíer 'kiint[tíe;'rtiuehas soií ; ' ' 
Se annbfafrá' deñde ayuso 
£1 cristal de mi opinión; 
Qoteldfamanteátln^uesíd oro 



Ensena su resplandor , 

Y la esmeralda y rubi 
Por si tienen su valor. 

Si pensáis que al vueso cuerpo 
Se sujeta mi afición ,- 
Sabed que tos mengua el seso 
Que non solo la razón : 
I Qué Narciso mira el mundo 
En vuestro talle y color ? 
¿Qué Rodamonte en fazañas? 
¿En ciencia qué Salomón? 
Maldito el espejo' sea 
Qne á tuerto vos engañó : 
Miraos vos en este mió , 
T abajaréis d'bumor. 
T apartadlos entretanto 
De las fuentes , tine á un gar«on 
Que como vos se -enamoi'a ,' ' 
Aquesto le está mejor. '' ^ 
O si cedo éft deiíengañcf, 
Pretendéis por el mi áraor -^ ^ 
Que os qniteis'lasvuesfrasgaláír^ 
Semejareis^ál pavcb. ' ' > - 
Con las femlnrSs Ve ittis partea 
Non vos-ñigádeSséñoif,* "''^ 
Porque aiaw^éft*«í feai; »•/ 

Y acato cuál és**Íoblíin, ""* *' 

Miémbrescvoscüáhdb él loto ! 
Por salir de sujeción 



Se cabrí¿ de «iribAAbija 
Con una |úel de Leeu. 
Cooocidie al primer tranee 
La raposa que lo vio , 
Y al cabo se quedó lobo y 
Bliredes en qué paró* 
Dejad loi altos blasones , 
Las cmpresM y el bonor. 
Que de los moros decides 



Que úamné d TUctlrependoBi 
T atended ooa Tcg^da 
( Si vos basta el ser ^rcúca soj) 
A respetar á ka fembra» 
Que ^on corteses con ▼€»•» 
Esto dijo Dona Elvira , 
La faz blanca y su color ^ 
A Don Pelayo Berflaudcay 
Subida en su múraéer» 



,48. fDel Romancero generaLJ 



. Dl^cidme , recien casada, 
I £n qué vos ofendo yo 
Que sin faltar justa causa 
Ausentades vuestro sol ? 
Maguer non viene la nocbe , 
Que en guisa de peleador 
Erguida la mi cabeza 
Contemplo vuestro balcón. 
Bendigo vuestras andanzas. 
Para que vps logre Dios; 

Y por veryos dos vegadas 
Hasta que el sol sale estoy* 
Mírovos con tierno pecbo , 
y miraisme CQn, rigor ^ 

De que se «uinentan «mis males. 

Y crece ma^.el mi amor, 
l^lfiando .f ubides : «caso 
En el vueso,j^ir#dor, 

IÍ(on. ttti^4í9s.jA(;mJbi;r|imiento . 
Como es^.tü'i^iiCoraKon*, ,. /. 
Para ence^d<)f^ n^M mi fuego./ 
Vos servídi^f de eslabón , 

Con que de mis fecboria» 
Está agostada la flor* 



Las dueñas de vuestra caso 
Me pregunUn síes «mor ^ 
O si en alguna batalla 
Arrastraron mi pendoi»» 

Y si vades á visita. 
Porque yo presante estoy 
Para ausentarvos de mi 
Tomades de esto ocasioo* 
Tanto desden ydesdicba. 
Señora, cansaislo vos , 

Que ya non puedo Uevallos, 
Maguer porque mucbos aoa. 
Atended solo i decirme y 
Para quitar mi afición. ^ 
Si vos.píendo.i^ii mirar 
Los rayos de yue^p-sQl; 
Que vos faro juramento 
Por señor San SalvadlM?» 
De non causarvos pesar . 

A co4ta de mi dolor. 

* . • • 

Mis barraganes, preguntan^ 
Quien es de mi mal autor ; 

Y porque non vos maldigas 
La respuesta üqb les doy» 



íA 



^i*^ 



Mal pofjiáes ntts Midtnsa» 
Quizá que non son de pro} * 
Sinpero suple d*deseo • 
Donde nengna la ramón. 
Pásase el tiempo ligero ^ 
Cnando contemplo en los dos; 
£n mí .la verde esperanza ^ 
T de ella la flor en vos. 



Cerrádesme las ▼entnMiti . 
Empero bien sabe Dios» • 
Que vos me cerriis venlaiia»> 
Yo vos abro el corazón. 
Aquesto cantaba Celio ^ 
De Marfisa cantador^ 
Mirando desu»mc^aS' 
£1 transparente arrebol. 



49* (^Í>e¡ Romancero general,^ 



Doliente estaba. Don Buesa 
De amores, que non defidires; 
Doloridas penas pasa 
Por mirar ojos cin^es.- 
En el lecko no repvsa-; 
Levantado no se mueve; • 
Con las paredes platica; 
Mudo estaba con la «gente. 
Un anciano de su casa, - 
Que parte en su deudo tiene j 
Escudero bien sabido , 
Le habiaba de esta suerte : 
ITon celéis las vuestraa ciiitas:, . 
Don Buefo, sangre de reifes; 
Que voluntarios achaques 
Voluntaria cura qnkre«. 
Si amores de gentildama 
Vos trasportan j adoletoea, 
A guisa de noble amanta i 
Üecoestatéa noblemente. 
M^niened-beñi^osaa justas. 
Ten ellas cumplid valiente ' 
Lo qae en pro del nombre sayo 
i^roinetan vuestros carteles. 
la vez que podáis baUaUa y 



Deciida amores corteses y 

Y con sus dueñas queridas 
departí vuestros baberes* 
Si alcanzar podéis olvido^ 
Lo mas sano me' parc^e^i 
Mas si no , soiicitaldft ' 

Que vos pla^a , 4 que -res pese. 

Miren el vejazo ,. : 

Aespondid Don Bueso, 

Malaconsejado, 

Peor consejero* 

£1 piensa que el mundo 

"No le rige el tiempo 

De fin y principio 

Por durable medio. 

Y de sus relojes 
La arena que vemos 
Ko llena vacíos , 
Sin que vacie llenos; 
Por la edad que cria 

Los usoa modernos, . < 

Han de gobernarse • 
Los humanos cuerpos.. 
£ra el almidón 
Sustancia de enfermos ; 



• • *.* 



:• / 



/ . 



■ 1 f\ • 



Agora ffttcnini 

De «flojadot ¿uellea* 

Tf mu las maiioa 

De Cupido (d viejo • 

Las paim^» -de gracia ,- 

De amores los dedos. 

De fallen» ai^ato 

Las tieneelmittcéboi 

Criador de agravios, 

Criado gallego. 

Aquel Re j sin casa , 

Aquel Dios sin ctdO| 

Pedecual en * agua , ' 

Que tooado >s fuego y 

Disoluto toorre * - i:\-.. . , 

El órdeu^honesto. 

Que antes caminaba 

Coa pasos a tiento.. 

La verdad ilustse ^ > >• 

Divino respeto , 

Los mas la bendicen y 

Dicenla los menos« 

Mentírnoslos grandes> 

Y si en esto n^iento , - 

Hablen las mercedes . 

De nuestros pequeñoi»- 

La edad es inútil , 

£1 mundo tan. viejo ^, 

Que para n^orirse .r 

No le falta un dedo* " **. * ,; ' 

Tan estrechamente - - '.-i ¡a io \ 

Se ha ceñido el tiempo ^^ *i <. ■ 

Que si no se «floja • > v'< *• '* 

Le reventaremos. . : s ;* .; 

Mas ¡ qué de verdades ¡ 

Se me van saliendo ! 



y < • (« 



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* -, 



• « » 



Mas deenafro aiñi^es 
Dirán que los quemo. 
Volvamos la boj* , 
Que estoy muy ^acedo; 
Hablemos de burlas , 
y alegrarnos he^os:. 
Contra, los carteles 
Cartas de floreo 
üos dieron las plumas 
De humanistaf frescos ; 
Estos que presumen 
Que rail caramelos 
Dan á cualquier alma 
Sus amargos Te»os« 
Nuestras aventuras 
En anocheciendo. 
Tias de portante 
Nos las dan: a censo. 
Los breves enanos , 
Los salvajes .feos . . 

A los Amadiseb - • 

Brindan con sus. ememosv 
Esto se pkticá ^ ^ 
Perdone el.aeero9 

Y de orín se cubra 
De la greva elt yelmp* 
Yo me atento, malo : 
DoloreS'COtifllAO 

De aQncllos:qne matáis 

Por mfilis^igimiento* 

Por tercianas curo 

El m^l.queu« tercero » , 

Me hace en aquella . 

Delos.o^.negcos* , 

Regalo*0on.tpca4 

Y mQBghlMiaengQf 



mm» 



ka^ 



■^-' 



A «toa dueña suya , 
Que la da mil dueños. 
XJsanse unas damas 
Compuestas de enredos > 
Tempranas y locas 
Como flor de almendro. 
Suspiros quemados 
No eotibian sus pechos , 
-Que son avestruces 
De ardientes deseos. 
Por sus demasías 
Deshago mi lecho. 
Sin dormir un punto 
Hasta que me acuesto. 
Hablo á mis paredes, . 



Mnr^^s del silencio» 
Contra necios vivos 
Apacibles muertos f 
Que de dar orejas 
A dos majaderos 
Me dijo un aniigo 
Estoy en los huesos. 
Si vos sois el uno» 
Señor £scudero , 
A vuestra escarcela 
Dad esos consejos ) 
Y sin replicarme, ' 
Porque yo me duermo» 
A Dios» el mi anciano» - 
Que vos de buen .sueño. 



a §7 



5o. (Es de Juan de la Cueva,) 



Huyendo va la Poesía , 
Despavorida y temblando 
De uiía c^hMsma de poetas 
Que icas^; 1^ ib^n dando » 

Y cualjajj^i seguido- . . . 
De sali^uesos y de alarios, 
O c^aji tefX|erosa liebre 

JDe la muítitud de^algos^ . 
Está la febea virgen 
llod^ad^ Ae cosarios, . 
Que poc su desdicha un di a 
La encpíitraron en el campo; 
Porque ^iexnpr^ sima los bos- 

qiifí9t>.-: , 

Y le agrada el despoblado. 
Aunque no la conocieron 
Por ser poetas bastardos » 
Vi¿nd9]^e las sacras sienes 



Ceñidas de yedra y lauro » 
Entendieron ser aquella , * > 
A quien profanan cantando , 

Y asi la acometes todos : 
Cargados de cartapacios. . 
Ella huye á toda prisa» 
Ellos tras ella gritando » 

Ya pojc el monte se encumbra^ 
Ya baja del monte al llano » . 
Ya tuerce la viá s^uida, . f 
Ya la deja y ya á otro cabo. 
Al fin viéndose ca^nsada . 

Y que la iban alcanzando» 
Paró , y viendo aquella chusma 
De poetas remendados » 

Cual con sayo y cual sin capa. 
Cual con capa y cual síq sayo» 
Cual descalzo y cual coo caiftaSi 

í7 



a58 

Cual sin caliM y descalao^ 
Cual trae el Testido negro 
Cosido con hilo blanco , 
Coal en ferremelo verde 
Un remiendo colorado , 
Coal trae vuelta la camisa 
Por eckar ínera el ganado; 
Cual ain ella y con jubón 
V'd*euéllo muy botonado , 
^üal cojo 9 cual patituerto, 
''Cual renco, cual corcobado, 
Cual viene sobre un bordón 
'Con tina pierna arrastrando; 
Xos' unos tan llenos de asma 
Tosiendo y gargajeando. 
Otros mas secos que aristas 
Que parecen cuartanarios, 
'Otros los ojos sumidos 
Magantos y trasijados. 
Como si á eterna dieta 
^Estuvieran condenados. 
Admiróse la Poesía 
*Su miseria contemplando, 
T como por f er poeta 
JEstábaa^n tal estado , 
En algo mostró holgarse 
Con verlos en tanto daño^ 
Por ser muerte que ellos mismos 
La tomaban con sus manos , 
Y que era castigo digno 
liu paga de su pecado. 
Muy llena de alteración. 
El bello color robado > 
Esta en medio de ellos puesta 
Cual hidalgo entre villanos , 
^jiouendo alguna violencia 



Como de hombres libertadM. 
Cual le asia de la ropa , 
Cual le tocaba la mano , 
Cual le besaba la suya 
Y el suelo que habia pisado, 
Creyendo que solo aquello 
Lo hiciera un mantnano ; 
Cual se postraba á sus pies 
Demandándole su amparo 
Para poder hacer versos 
De repente y de pensado. 
Esto lo pedian á gritos 
Todos juntos voceando 
Sin entenderse razón , 
Porque parecían hablando 
Chacota de caldereros 
O grajos en campanario. 
La virgen febea no sabe 
<Qué hacerse en tal estado, 

Y asi aguarda temerosa , 
Cuando uno de ellos anciano 
De mucha barba en redondo 
Cortada y tsrespo el mostacho, 
De unas pantorrillas gordas 

Y el rostro muy ampoliado , 
Con angran libro en el hom- 
bro, 

Como costal ú otro caigo. 
Que era poco un facistol 
Para poder snstentallo. 
Poniéndose de rodillas , 
Las dos manos levantando^ 
Le dice : no te fatiguen 
Estos gritos levantados. 
Que cochinos y poetas , 
i^ramiticos, cirujanos^ 



A donde quieran que están 
r^'o pueden estar callados. 
£sto entendido , oye atenta 
r^uestro miserable daño, 

Y dinos i por qué razón 
( Si razón vale aquí algo) 
fiemos de andar como yes 
Sin pan y hechos pedazos ? 
Consumida la virtud 

De andar siempre imaginando , 
Corridos de unos y otros 

Y con «I dedo apuntados , 

Y no hay quien lea obra nuestra 
Que no la dé á los diablos» 
Veo mil otros poetas 

Tan tenidos y estimados > 
Pues todos hacemos versos 

Y á todos cuesta trabajo; 
Todos tenemos, ingenio 

Y todos nos desvelamos; 
Lo cual te obligue , señora^ 
Que de ti nos sea otorgado 
Gran número de conceptos » 
Mnchofli términos galanos > 
Descripciones y epi^to^ , 
Consonantes nunca usados « 
Que con.esU influencia . 
Subiremos al Parnaso » . • 

Y en me<}jio de sus dos puojtaai 
Kosr veréilios asen tados , 

T en la fuente Cabalina 
Mojar podremos los labios » ' 
Aunque no sabemos lenguaa 
Mas de nuestro castellano. 

Y en particular te pido 

Ppr m qué mo.d^s tu amparo , 



289 

Que en verdad que soy poeta 
Natural, cual lo he mostrado 
£n un romance que hice 
A 1(1 muerte de Don Sancho, , 
Cuando lo macó Vellido 
. Con el agudo venablo , 
Que guarda los consonante» 
Desde el principio hasta el cabo, 
Cosa que nadie lo ha hecho 
Sino yo con gran trabajo. 
Mi familia te encomiendo 
Que sigue mis propios pasos ; 
Pues en ella son poetas 
Muger, hijos, perros , gatos ^ 
Que se pega esta poesía 
Como si fuera contagio. 
Queriendo pasar delante 
Hizo un gesto sollozando, 

Y cortada su razón 

Se qued4 de ella colgado , 
Boqui-abierto , enmudecido , 
Sin mover ojo ni labio. 
Sonrióse la Poesía , 

Y dejando el sobresalto, 
Movió la divina lengua ^ 
Respondiendo a lo hablado: 
I p poetas majaderos ! 

Y como andáis engañados 
£n seguir tan loco vicio , , 

Y tan sin fruto cansaros. 

¿ Quién os fuerza á ser poeus 
Habiendo a Imadra va y rastro t 

Y pretender lo que á pocos 
Dejó de costar muy caro. 
Decid , ¡malditos seáis 

De Apolo y desconoiulgfidoft ! 



X 



aSo 
¿ Qué entendéis de la poesía? 
¿ Qaé os paede dar ni quitaros ? 
Si esti la falta en vosotros. 
Aunque mas quiera ayudaros. 
¿Dónde vais, poetas mendigos? 
¿ Para qué me «ndais buscando ? 
YpWed á vuestros oficios, 
Volved í vuestros tratos , 
Pues asi moriréis de hambre 

Y jamás os veréis hartos. 
Mirad la miseria vuestra , 
Ko seaii necios porfiados : 
Mirad que en haciendo versos 
No podéis tener un "cuarto , 
Que es maldición y castigo 
Sin remedio ejecutado ; 

Y si nada de esto os mueve 
Á. salir de este pecado. 
Yo de parte del Dios Febó 
Os doy facultad y amparo 



Paní que hagáis mil libros 
Cada uno en cada año , 

Y que cada libro sea 

De cuatro dedos en alto , 

Y que nadie se entremeta 
Sino el vulgo i examinarlos ; 

Y asimismo os doy licencia 
Para montará Pegaso, 

Y que os coronéis las sienes 
De pámpanos y naranjo , 

Y de cnanto mas qaisierdes 
Si esto no os deja pagados. 
"Cesó la elocuente diosa » 

Y al Panarso guió el paso, 
Quedándose los poetas 
Como siempre voceando. 
Sobre á cual dio mas gracia 
O fué mas privilegiado^ 

Y por esta causa todos 

Se andan siempre murmurando. 



'5x* C£s de Queveáo.J 



« m 

Padre Adán , no lloréis díte- 
Tos; 
Dejad , buen viejo , el Uorár , 
Pues que fuisteis en la tierra ' 
El mas dichoso mortal. ' 

De la variedad del mundo ' 
Entrastes vos á gozar 
Sin sastres ni mercaderes , V 
Plagas que trujo otra edad. 
Para daros compañía 
Quiso el Señor aguardar 
Hasta que llegó ía hora 
Que seiuistei soledad. 



Costóos la muger' que os dier<m 
Uiía cost'lla, y aeá 
Todos los huesos nos cuestas , 
Aunque ellas nos ponen mas. 
Dormistes , y má mdger 
Hallastes al despertar , 
Y hoy en durmiendo un ma- 
rido 
Hal{« á su lado otro Adán. 
Un higo solo os vedaron , 
Sea manzana si gustáis. 
Que yo para comer una 
Dio( me I9 h«bía d§ mandar. 



'ITuTistes mnger súi madre , 
I Ora&de suerte j de envidiar f 
G-ozastes mundo sin viejas 
Ni suegrecita inmortal, 
•Si os quejáis de la serpiente 
Que os hizo á entrambos masr 

car, 
I Cuánta es mejor la cnlebja. 
Que la suegra preguntad r 
X^a culebra por lo menos 
Os da á los dos que comáis : 
Si suegra fuera ^^os comiera 
A los dos y y mas y mas. 
Si Eva tuviera madre 
Como tuvo a Satanás , 
Comiérase el Paraiso , 
j r^o de.un.pero la mitad. 
I Las culebras mvicbo sabep, 
, Mas una suegra infernal 
, Mas sabe que las culebras : 
I Ansi lo dice el refrán. 



Llegaojí á que aconsejara 
Madre dé este temporal 
Comer un bpc^do solo , 
Aunque fuera rejalg^r. 
Consejo fué del demonio 
Que anda en ayunas lo mas. 
Que las madres de un almuerzo 
La tierra engullen y el mar. 
¡Señor Adán T menos quejas 

Y dejad el lamentar; 
Sabe estimar la culebra , 

Y no la tratéis tan mal. 

Y si gustáis de trocarla 
A suegras de este lugar. 
Ved lo que queréis encima 
Que mil os la tomarán. . 
"FMo dijo un ensuegradoy 
Llevándole á conjurar 
Para salir de la suegra 
Un cura .y un sacristán. 



52. (lEs de id.J 



Don« Repollo y Doña Berza 
Be una sangre y de una casta , 
Si no caballeros pardos^. 
Verdes fidalgps de España » 
Casáronse 9 y á la boda 
De personas tan honradas. 
Que sustentan ellos solos 
A lo mejor de Vizcaya , 
De los solares ,del campo 
Vino la nobleza y gala j 
Que no todjos los solares 
9jm de ser. deja Montaña^ 



Vana y hermp&a á la fiesta. 
Vino Doña Calabaza, 
Que su merced no pudiera 
Ser hermosa sin ser vana. 
La Lechuga que se viste 
Sin aseo y con fanfarria , 
Presumida. sin ser fea 
De frescona y de bizarra. 
La Cebolla á lo viudo 
Vino con sus tocas blancas 
Y sus entresuelos verdes y 
Que sin verduras no hay .canai^,. 



Para ser dama muy dale« 
Vino la Lima gallarda 
Al principio , que no es Iraeno 
Ningan postre de las damas. 
La Naranja á lo ministro 
Llegó mujT tiesa j cerrada f 
Con su apariencia mnj lisa 
Y su condición muy agra« 
A lo rico y lo tramposo 
En an erizo la Castaña y 
Que le han de sacar la hacien- 
da 
Todos por punta de lanza. 
La Granada deshonesta 
A lo Moza cortesana 
Desembozó en la hermosura 
Descaramiento en la gracia. 
Dofia Mostaza menuda 
Bfoy briosa j atufada , 
Que toda chica persona 
Ef gente de gran mostaza* 
A lo alindado la Gninda 
líay agrá cnando muchacha , 
Pero ya entrada en edad 
Maa tratable, dulce y blanda. 
La Cereza f á lo hermosura , 
Recién venida muy cara, 
Pero con el tiempo todos 
Se le atreyen por barata. 
Doña Alcachofa compuesta 
A imitación de las Hacas , 
Basquinas y mas basquinas , 
Carne poca, y muchas faldas* 
Don Melón que es el retrato 
De todos los que se casan y 
Dios te la depare buena ^ 



Que la Tista al gustó engaüa* 
La Berengena mostrando 
Su calavera morada , 
Porque no llegó en el tiempo 
Del socorro de las calvas ; 
Don Cohombro desvaido, 
Largo de verde esperanza. 
Muy puesto en ser gentil-hom- 
bre 
Siendo cargado de espaldas. 
Don Pepino muy picado 
De amor de Doña Ensalada, 
Gran compadre de dotores 
Pensando en unas tercianas. 
Don Durazno á lo envidioso, 
Mostrando agradable cara , 
Descubriendo con el trato 
Malas y duras entrañas; 
Persona de muy buen gusto 
Don Limón , de quien espanta 
Lo sazonado y panzudo , 
Que no hay discreto con panza. 
De blanco, morado y verde, 
Corta crin y cola larga , 
Don Rábano, pareciendo 
Moro de juego de cañas. 
Todo fanfarrones bríos , 
Todo picantes bravatas. 
Llegó el Señor Don Pimiento |' 
Vestidito de botarga. ¡ 

Don Nabo que viento en popa | 
Navega con tal bonanza , 
Que viene a mandar el manda 
De gorrón de Salamanca. 
Mas baste por si el lector 
Ol^eciones desenvaina^ 






%6l 



Que no liay boda sin nuliciat , Ni desposados sin taclias. 



53. fEs de idj 



Riéndose está el ratón 
£n el umbral de su cueva 
Del caracol ganapán 
Que va con su casa á cuestas ; 

Y Tiendo como arrastrando 
Por su corcoba la Uei^a, 
Muy camello de poquito » 
Le dijo de esta manera: 
¿Díme, cornudo , vecino 

De un cuerno , en que le hos- 
pedas. 
Qué callo de pie trazó 
Una alcoba tan estreoha ? 
Tú yives emparedado 
Sin castigo ó penitencia^ 

Y hecho chirrión de tu casa 
La mudas y la trasiegas* 
Vestirse de un edificio 
loTcncion de sastre es nuera* 
Tú, albañil enjerto en sastre^ 
Te vistes y te aposentas. 

£1 vivir un lobanillo 

Es de podre y de materia^, 

Y nunca salir dé casa 

De persona muy enferma. 
Bermga andante pareces 
Que ha producido la tierra*^ 
Muy preciado de que solo 
Tú todo un palacio llenas^ . 
Si te viniese algún huésped 
I Qué aposento le aparejas , 
Tú que en la mano de mi gato 



Por no admitirle te enciems ? 
Yo te llevaré á la Corte 
En donde no te defienda 
De tercera parte, 6 huésped, 
Tu casilla tan estrecha. 
¿No te fuera mas descanso* 
Andarte por estas selvas » 
Y en estos agojerilles 
Tener tu cama y tu mesa ?' 
Riéndose están de ti 
Los lagartos en las peñas , 
Los pájaros en los nidos r 
Las ranas en las acequias. 
Si esa casa es la mortaja , 
Be buena cosa te precias r 
Pues vives en atahud 
Donde es forzoso que mucraa; 
De una fábrica presumes 
Que Vitmvio no la entienda | 

Y si vale un caracol , 

En dos lánguno la preci»'^ 

Y citar puedo á Vkruvio 
Porque soy ratón de letras^ 
Que en casa de un Arquitecto^ 
Comí á Yignola uñar nesga* 
Sacar los cuernos al Sol 
Ningún marido lo aprueba. 
Aunque de ellos coma, y tú- 
Muy en ayuna» los muestras» 
Dirás que me caza el gato 
Con todas estas arenga»-; 

¿ Y á ti no te echan b uña 



i64 
»Los viernes j las cnáreimás? 
¿No te gaisan y te comen 
Entre abadejo y lentejas? 
¿Y hay dcspue» de estar gui- 
sado 



Alfiler que no fe prenda? 
Pero de matraca baste ^ 
Que yo espero gran respucsla, 
Y aunque soy mas cortesana 
Me he de correr mais apriesa. 



54. C^s de id.J 



¡Qné preciosos son los dieo* 
tes 
T qué cuitadas las muelas. 
Que nunca en ellas gastaron 
Los amantes una perla! 
"No empobrecieran mas presto 
Si labraran los poetas 
De algún nácar las narices , 
I)e algún marfil las orejas. 
j£n qué pecaron los cod<i» 
Que ninguno los requiebra ? 
De sienes y de quijadas 
Kadie que escribe se acuerda» 
Las lágrimas son aljtSfar 
Aunque una roma las -vierta , 
T no hay un culto que saque 
De gargajos á las flemas. 
Para las Ligaaas solo 
Hay en la» coplas pobreza^ 
Pues siempre se son lagaña» 
Aunque Lucinda las tenga. 
Todo cabello es de oro 
£n apodos y no en tiendas , 
Y en descuidándose Judas 
Se entran al sol las bermejas^ 
Eran las mngeteñ antes 
De carne y de huesos hechas^jr. 
Ya soa de rosas y florea 



Jardines y primaveras. 
Hortelanos de facciones > 
¿ Qué sabor queréis que tengi 
Una muger ensalada 
Toda de plantas y yerbas ? 
] €aánto mejor te sabrá 
Sin corales una geta , 
Que con dáteles dos labins 
Mientras no fueres alieja ! 
¡O cultos de Satanás, 
Que á las facciones blasfemas 
Con que pideri, con que toman, 
Andáis vistiendo de estrellas! 
Un muslo que nunca arana , 
Unas calladas caderas , 
Que ni atisban aguinaldos, 
!Ñi saben que cosa es feria ; 
Esto si se ha de cantar 
Por los prados y las selvas. 
En sonetos y canciones , 
En romances y en endechas. 
Y lloren de aqtíi adelante 
(Si es qué' tuvieron vergüenza} 
Todo rubí que demaúda , 
Todo marfil que desuella. 
Las bocas descomulgadas , 
Pues tanto dinero cuestan/, 
$ean ya bocas de costal 



Porqtie la$ aten por ellai . 
X)e cáncer se ha de llamar 
Todo diente qne jnerienda ; 
Soles con unas los ojos 
Que se Tan tras la moneda. 
Aunque el cabello sea tinta | 
Es pro si te le cuesta , 



T de vellón el dorado 
Si con cuartos se con^nta. 
Quien boca y dientes cantare 
A malos bocados muera : 
Las malas gordas le ahiten , 
Las malas flacas le hieran. 



1 r 



55, (Ms de idj 



Lindo gusto tiene el tiempo f 
Notable humorazo gasta ; 
T\ es socarrón muchacho , 
£1 es figurón de chapa ; 
Parece que no se mueve » 

Y ni un momento se para; 
Su oficio es maesecoral 

y juego de pasapasa^ 
¡ Quien le ^é calla callando 
Andarse tras las qu\jadas , 
Sacando muelas y dientes 
Con fardes y con npiañanas % 

Y sin dcQÍr allá Yoy 
Saltando de barba en^ barba , 
Enharinando bigotes 

Y ventiscando de canas ! 

I Pues á qqXén no hará reir 
Yerle mondar una calva y 
Para que puedan las moscas 
Con mas descanso picarla , 

Y muy falsito ponerse 
Como que juega á las damas. ^ 
Unas sopla y otras come, 
Negras unas , otras blancas? 
A los mas hermosos ojos 

Se las peg^i de lagañas ; 



La boca masculla que antea 
De perlas mordió con sartas; 
¡ Que es el mirar escondida 
Entre la nariz y barba 
La que fué del alba risa , 

Y está cocando de marta! 
Pues i qué es verle fabricar . 
Del cuerpo de una muchacha , 
Hija de padres honrados , 
Una dueña ? \ arriedro vaya ! 
Descalzándose de risa 

Tras los espejos se planta , 
Tiendo como el solimán 
Muy de pinta-monas campa. 
Con los picos de narices 
Es con quien usa mas chanzas , 
Pues unos llueven moquitas 
Cuan^do otros se empapagayan. 
Engullese potentados 
Como si engullera pa$as ; 

Y como si fueran nabos 
Planta en la tierra Monarcas. 
Cansóse de ver en Roma 

Su grandeza y su arrogancia ^ 

Y cuantas provincias tuvo 
Tantas le rapó á navaja. 



%ñ6 
El meti¿ en EspaSa moroi, 
¡ Mirad , ti tiene buen alma f 
T Inego por no estar qvedo 
También los sacó de España. 
De pastillas le sirrieron 
Ardiendo Troya j Nnmancia : 
Sepan si es caro el perfome 
Que con sns narices gasta. 
"No deja cosa con cosa , 
Ki deja casa con casa» 
T como juega á los cientos 
Idas y venidas gana ; 
Hoy y mañana y ayer 
Son las redes con que caza , 
Deyanaderas de vivos , 
De los difuntos tarascas f 

Y tiene por pasatiempo 

Al mas preciado de gambas 
Calzarle sobre juanetes 
La lapidosa podagra. 
Va prestando navidades 
Como quien no dice nada ; 
T porque nunca se olviden 
Con las arrugas las tarja. 
Quien ayer fué Fnlanillo 
Hoy el don Fulano arrastra , 
y quien era don Fulano 
A las voacés se arremanga. 
Antes contaba sus penas 
£1 que nació entre las malvas , 

Y ya apenas tiene manos 
Para contar lo que guarda. 
A mi porque no le entienda 
Me intenta mil garambainas : 
Si digo que le be perdido. 
Me responde que él me gana* 



HireD enal me Uene el rostrer 
Con bníjnlas de fanfasmfS , 
La una pata ya en la buesa 

Y la huesa en la ofra pata« 
Porque se está yendo siempre 
No le digo que se vaya ^ 

Y aunque tramposo de vidas 
I^unca vuelve las que engaita. 
£1 hace burla de todo , 

Vive de tracamundanas , 
Dando que hacera relojes 

Y á las fechas de las cartas.^ 
Las galas de los antiguos 
Ha convertido en botargas, 

Y las marimantas viejas 

Las ha introducido en galas } 

Las fiestas y los saraos 

No los trueca í mogigangas, 

Y lo que entonces fué culpa 
Hoy nos la vende por gracia^ 
Los maestros de danzar 
Con sus calzas atacadas 
Yacen por esos rincones' 
Dirigiendo telarañas. 
Floretas y cabriolas 
Bellacamente lo pasan. 
Después que las castañeta» 
Les armaron zangamanga»^ 
Con un rabel un barbado 
Como una dueña danzaba ^ 

Y acoceando el canario 
Hada hablar una sala. 
Mesnrjsdas las doncellas 
Danzaron con una harpa f 
Que una cama de cordele» 
Mucho menos embaraza^ 



Usábanse rererencías 
Con una flema muy raneia y 
Y de gementes et flentes 
Las veras de la Patana. 
Salia el pie de Gibao 
Tras mucha carantamaula, 
Con mas cuenta y mas razón 
Que tratante de la plaza ^ 
Luego la danza del peso 
Una alta y otra baja , 
T con resabios de entierro 
La que dicen de la hacha. 
£1 conde Ciaros, que fué 
Titulo de las guitarras , 
Se quedó en las barberías 
Con chaconas del agalla. 
£1 tiempecillo que 'vió 
En gran crédito las danzas, 
Viene pues , toma , ¿ y qu;¿ ha- 
ce? 
Para darles una carda , 
Suéltales las seguidillas ^ 
T á ejecutor de la Tara , 
T á la Capona que en Uare» 
Hecha castradores anda. 



267 
De la trena á Bscarraman 
Soltó, sin llegar la Pascua, 
T al Rastro donde la carne 
Se hace bailando rajas. 
Yanse pues tras los meneo» 
Los dos ojos de las caras, 
Los dineros de las bolsas , 
De las vajillas la plata. 
Después la reminiscencia 
Son las pulgas de la cama ; 
Visajes y jerigonzas. 
Azogue para las mantas ; 
Para la cordura mosca , 
Para la conciencia escarba, 
Para el cadu«o incentivo. 
Para el avariento rabia. 
Anéganse en perenales 
Los corrales y las plazas , 
Y el tiempecito de verlo 
Se hunde á carcajadas. 
Kadie pues firme le crea , 
Sino es en tener mudanzas : 
Tome pulsos y ande en muía 9 
Pues vive de lo qtie mata. 



5o. CJBs de id.) 



Una incrédula de años 
De las que niegan el ftie , 
Y al Limbo dan tragantones 
Callando el Matusalén ; 
De las que detras del mono 
Han procurado esconder , 
Sino el agua del Bautismo 
Las edades de lu fe. 



Buscaba en los muladares ' 
Los abuelos del papel : 
T7o quise decir andrajos , 
Porque no se afrente el leer* 
Fue pues muy contemplativa 
La vejezuela esta vez, 
Y quedóse ansi elevada 
En QD trapajo de bien. 



d6S 
Tarazón de enello' era-^ 
De aquellos que toliai» ser 
Mas azalea qne los cielos, 
Mas entonados que juez. 

Y bamboleando un diente , 
Volatín de la vejez. 

Dijo con la voz sin hnesos 
T remedando el sorber: 
Lo que ayer era estropajo 
Que desechó la sartén , 
Hoy pliego manda dos mnndos- 

Y está amenazando tres. 
Está vestida de tinU, 
Muy prepotente una ley , 
Quitando haciendas y vidas,. 

Y arremetiéndose á Rey ; 
Con pujamiento de barbas 
Está brotando poder 
Desde una planta biznieta 
De un cadáver de arambel. 
Buen andrajo , cuando seas 
( Pues que todo puede ser ) 
O provisión, ó decreto, 

O letra de Ginoves ; 
Acuérdate que en tu busca 
Con este palo soez 
Te saqué de la basura 
Para tomarte á nacer. 
En esto haciendo cosquillas 
Al muladar con el pie , 



Llamada de H viilnaibre 

Y asustando el interés , 

Si es diamante no es diaauínte^. 
Sacó envuelto en un cordel • 
Un casquillo de un espejo 
Perdido por hacer bien* 
Miróse la viejecilla 
Prendiéndose un alfiler , . 

Y vio un^ orejón con tocas 
Donde buscó un Aranjoez* 
Dos cabos de ojos gastados 
Espirando por niñez , 

Y abocarde noche un diente > 
Cerca ya de oscurecer. 

Mas que cabellos arrugas 
En su cascara de nuez ; 
Pinzas por nariz y barba. 
Con que el hablar es morder,. 

Y arrojándole en el suelo, 
Dijo con rostro cruel : 
Bitfu supo lo que se hizo. 
Quien te echó donde te -ves» 
Señoras, si aquesto propio 
Os llegare á suceder, 
Arrojar la cara importa , 

Que el espejo no hay por qaé¿ ^ 
El pagó solo la pena 
De las culpas de su piel. 
Cuando el muladar de añoSv 
Como se vino jbc fue* 



57. (Es de Mherto Diez y FoncaldaJ 



I Oye amigo ! ¡ oye cochero ! 
¿Con quién hablo? ¿qué me 
mira ? 



Porque .no obstante su azote> 
Ha de llevar disciplina* 
Óigame, verá qué tal , 



Pongo sQ caballería/ 
Aunque tenga el pie en la lama 
T esté montado en la silla. 
¿ Puédesme hacer en el mundo 
Tan grande bellaquería? 
Lleve un cochero rodando 
Lo que un galán no consiga^ 
Pero como las mngeres 
Son tan malas saband4]as. 
Por quien se ven arrastradas 
Suelen estar mas perdidas. 
£1 agasajo es famoso:' 
Cuando mas quiere servillas 
Hace dando *un pesebrón, 
Las damas eabaüertzas/' 
|Homb:re ! ¿no ve que és pobrete. 
Pues á la fea y la linda 
Piensa llevai^la cerrada 



269 
Con un correr de cortiita ? 
Ta sé que por mas que ofrezca 
No cumple nada en su vida;, 
Que «sto de volver atrás 
Lo suele hacer cada dia. 
Al medito se parece 
En su %raa y en su prisa | ^ 
Pues* está cuándo mas corre 
Aguardando la visita* 
Dicen que habla echando- jun- 
cia, ' 
T cierto'queacertarñiy ' - 
Pues tiene el freno en la mttio 
SubtfSfélo mas arriba. - 
Tfo le tem4> aunque sea diflatro. 
Que ^da su valentía * 
Viene á 'ser tomar la vuelta- ' 
Tendo de esquina «a eyqais^. 



58. (lis de Góngowa.) 



Atención por vfda ima*, 
¡Pcl5grosi)a noveleros ! 
Pagadme de estas verdades 
Los portes con el silencio. 
Del nuevo mundo os dité^ 
Las nuevas que me escribieron 
Oon *laí ¿abras que Uégarbn 
Cuatro amigos • cfaichimecos.' 
Dicen que es allá la tierra 
Lo que po'r "acá es el suelo: 
Muy abundante de minas. 
Porque lo es de conejos^ 
Que andaban los naturafei 
Desnudos por los desiertos^ 
Pero que ya andan vestidos 



Y solo ei'vitto anda en eneros* 
Que cotnian carne cruda , • 
Pero-qnoyo en este tiempo, 
La cuecen y la asan todos ^ 
fSino -solo -él mugeriego. 
Que no hay monas en ayunas , 
Mas q^' hay monas- en ' be- 

bienéó, ^ > ' 

X qoelaay-niici» qan diéen . . 
Béseme ac|ui' desde lejos./' 
<2tte 'hay- uno» fieros lopnes» 1' 
Digo fiaiMíá en su» ficroa, • 
Que son ieqnc» de'pscdaa '. 
En palabras* y en loa heebos. . 
Que hay uiios tigres que dan 



Con garra$ de ▼ara y meiioi 
Un bofetón á noe bolsa 
Qoe escupe las muelas luego. 
Que hay unos gamos livianos . 

Y unos bien casados ciecvosi 
Según picos de bonete 

y garzotas de sombrero. 
Qoe. hay unas gatas qae logran 
Lo mejor de sus eneros . 
Con gatos de refitorio , 

Y con gatos de dinero. 
Que andan nnas fieras -onaas 
De bellísimos pell^oa 9 . 
Fieras en el pedir mucbo^ 
Onzas en el poco seso. . 
Que se crian en las casas 
Unos., tan ingratos cuervo» » 
Qae na está seguro el qjo 
Del que roas mira por ellos. 
Que hay unas dantas -fingidas» 
Aunque animales sio cuello , 
De taft cortadoras garras- 
Que disiden un cabello» , 
Que andan unoa avestruces 



Que saben digerir yerroa 
De hija^ y de mugeres, 
¡ O qué estómagos tan huenoi \ 
Que hay unas hermosas grullas 
Que darán por vos el sueño , 
Si les ocupáis la roano 
Con un diamante de precio. 
Que hay roas Tides que abrazan 
Unos risos olmos gruesos» 
Porque sustenten las ramaa 
Sus codiciosos sarmientos. 
Que hay unas cigüeñas pardas 
Que ai^idaii entre sus cerros. 
Largas por eso de pico, 

Y de hgnra en torres de viento. 
Que hay también unas picazas 
Vestidas de blanco y negro. 
Cuya moneda es palabra , 

Y cuyo manjar es necios. 
Que hay en aquellas dehesas 
Un torOk... mas luego vuelvo, 

Y quédese mi palabra 
Hasta mañana en empeño. 



5á. • /Del Romancero, general,) 



..« 



La ronda de este lugar 
Aquesta noche pasada* 
PreRdidua muchacho flamenco, 
£n casa^de unas be^tas^ ;... 
Y ^anqae ciego deamboa ojos, 
Unas pnentas' ensartaba y 
Para tomai las en pago 
A.todas las déla casa^. . . 
Pensaron cuando ,le vi^^pn « • 



Qn/^.era un angelen larci^a. 
Parque en los hombros tenia 
Dos i;i^as pintadas alas* 
Preguntóle; el Juez quien era: 
Respondió en voz l^i^antada: 
Soy un niño . forastero , 
Que lodo el mundo ea V¡X pa- 
tria. 
¿ Quién ea ti^, padre P,!^ di^e. 



IMi madre dice, bDuna , 
-Qne mi padre es un herrero, 
£1 Señor de las batallas. 
Preguntóle y ¿ qué buscáis 
En casas tan retiradas ? 
Respondió , que corazones 
De doncellas descuidadas. 
Por sospecha de ladrón, 
Venida que es la mañana , 
Le han hecho dos mil embargos 
De cosas harto pesadas. 
Un perulero le pide 
Catorce barras de plata , 
Que trujo del nuevo mundo 
Por mil mares y borrascas; 

Y por causa del mozuelo . 
Con una i^ortés no sana , . 
Gastara en solo tres meses . . 
Lo que en -tres años ganara* ■ 
XTna migúela risueña . . - 
Las sus paiabra» «demanda^t > 
Que al requiebro de uu .lytQpf P 
Las dio por una yentan/i. . 
Pajes, piden sua «aJaiius,:,,.. 

Y fregonas sus soldadas*/ i.\/'. 
Crast(^d0s. eíft> pas/itii^pet^r .. - /: 

£niaTÍdaieuaaiorad9»> . ., * / 
£1 embargo deuu letri^Ao^ i ' í 
£s lo quA*a|»s,le^^lpaJQ|alla.» . 
Qua leipidAssii juicio^' nt ni -. '.i 
Y^>^o».4a SalasMn^ft^ . ..: 
Un esjBcibaii^lam^KSQ^ pp..;, /_ 
lUce , que .t«inl»iiu< 4e^ enjMfiga 
Que ppr.atoMitf de él ha biseha 
Cuarenta .escrituras íalsga... 
Uu miéiso áe grau cimi^'j^t 



a7í 
Dice, que también le embarga^ 
De que le ha hecho poeta 
Por contentar á su dama. 
Olvidase de Galeno, 
T el Parnaso se le inflaáia^ 
Que en las recetas de enfermos 
Pone versos del Petrarca. 
Un sacristán se querella , 
Diciendo : cosa es pesada 
Que por este ceguezuelo 
Pase yo vida tan mala , 

Y que jamas de la mano 
£1 badajo se me caiga. 
Llamando í. pique repique^ 
A mi bella y dulce dama. 
£lla mas dura que mármol,- 

Y mas fria que una escarcha, 
£sta sorda á mis lamentos , * 
Cual un monte de Alemania* ' 
Un sastrA.pi4fe'9u,aaBgre, 
Porque ul; cortar de ana saya, 

^ Pensando en cosas de amor. 
Medio dedQ se llevara. 
£1 muchacho ^e defiende» 
Diciendo no deber nada. 
Pues ociosidad ha. sido . . 
De todüSkS^suikimales cau«a, . ., 
Admítela el descargo , 
La scBtftUCÍatií^.dilaU, 
Unos.dÍQciftjqi^ le ahorquen , 

Otros j(|iife4>g«il«ras,!?ayai i 

Otros . di<^ Al 'pov picniQ . / ; 
Entre .€ia&4a:.|BiK* eata plaga, , } 
Qms si auiotr entra en la mar,, 
Den por. abrasada el agua; 
Y mas qpl^ m madre Veniia . 



De )a espuma fae criada. 
Soltaron luego al muchacho, 
Su abuela estando en la cama. 
Otros dicen, y es lo cierto, 
Y lo que á todos mas cuadra. 
Que por ser niño y pequeño 



Le absuelvan de la demanda. 
Eehele Dios á las partes, 
Donde mas provecho ha^a, 

Y pague si lo merece , 

Y si no que libre salga. 



6o. (Del Romancero general J 



Cantemos, señora Musa, 
Pues no tenemos guitarra , 
Al son de vuestro pandero , 

Y al ruido de mis sonajas. 
Entre lo malo del oaerpo 
Salga lo bueno del alma; 
Que es jnslo que sepa el mun- 
do 

Lo que por el mundo pasa: 
Anden públicas pasiones, 

Y déjense las privadas i 

Qu^ aunque en general hable^ 

inos ' • 

Todos entramos en danza. 
Entendámonos un poco 
Sin Cupido y* sin la Parca , v i 

Y perdóneme mi gusto ' 
Si me olvido demí^darma. ^^ 
No faltari ifiíien itt '^kmetáe- •'• 
Con voluntadUeaaérafia' < i 
De<pbfiM^>s4i pe0i|n»ientO' • i 
Donde $<ÁO'el'taio^stítí$xkMJ '^^ 
Den todos: etf'peAé^i^meV'nv 

Pues'Stt^ieiite M laeauBa»:" 
Prerendan unos per sobras / 

Y otros pretendan por» faltas.i 
Pobre del qué* estando auaenie 



Es terrero de pedradas', 

Y sin poder defenderse 
Todo llueve en sus espaldas. 
Ruego al cielo que escapemos 
Con salud de esta borrasca. 
Que aunque salgamos á nado, 
No habremos perdido nada. 
Ya me olvidaba del mundo , 
Si mi Musa no Hamara. 

I O -qué gentil coronista 
De verdades apurada^ ! 
En tiempo del Cid ftai Dia2 
f5)*a ^el mundo de otra traza , 
Aunque viejo venerable,- 

Y mas llano que la 'palma. 
Pero yeí tíomo'CadticAS *^'* 
Ninguna, regla sc&gnardav - - 

Y cuando «eqü^jan^ él- 
Por decrépito se 'escapa!" 
Ent«MM»S''i[{('btra MtliMtO o 
Compraba* eou Ufentaiql^aMnaa 
Lo que<y%^iDHiden liis tii^seus 
A flaquesft 4«gantftieU««' 
fitfMJlÉtes' éUR^yfUlbfl <t{«in«bo 
V¿§tíá Htí justó btMarga/: 
Unas' ísálzan de bioairai> 

Y uaoi 'sap«tai ée vaca. 



Agora ciialqaUr gabacho 
Rompe seda y huella raja, 
De un estreiDO en otro estrema 
Botas justas y calzas anchaSé 
La conformidad entonces 
Entre estraños era amada ; 
Mas ya entre padres é hijos 
Hay África, Europa y Asia. 
Los hermanos no lo son 
En llegando á edad formada , 
Ya los propincuos parientes , 
"No como solian, empatan. 
Tpdos lo malo conocen , 
T lo bueno no lo alcanzan } 
Que el legitimo es mestizo» 

Y el mestizo padres halla. 
Ya las mentiras se usan 
Como valonas y calzas , 

Y porque pasan tormenta 
Ya las f erdades amainan. 
Ya el trato llano se veda , 

Y se establecen las trampas , 
Como vínculo heredado 

Y blasón que está en sus armas* 
Ya en los hombres la malicia 
Es como sangre heredada, 

Y en todos estados cunde 
En fin como grande mancha. 
Ya los muchachos de quince 
Son los viejos de Susana , 

Y el que ayer no supo hablar . 
Hoy canta la zarabanda. 

Ya se compra á peso de oro 
Lo que nunca valió nada , 

Y son doseles de seda 

"Los que antes er%n da lana. 



* 173 
Ya el que al parecer es palo 
Sabe hacer á todos pala , 

Y hay Dédalos en el mundo 
Que vuelan sin tener alas. 
Los reinos de nuestros tiempos 
Son cicladas encantadas, 
Pues hacen aqui los hombres 
Lo que es imposible se haga» 

¡ Qué de torres locas vemos 
Por esos vientos fundadas , 
Qué de ciudadanos ricos. 
Porque domaron las aguas I 
En verano y en invierno 
¡ Qué vemos de calabazas. 
Cuyo peso es infinito , 
Por ser infinito vanas! 
¡ Qué correr de vientos ya 
Que no vimos en el mapa , 
Que en un único sugeto 
Contrarios efectos causan I 
I Qué de damas que son gordas» 
Saben quedarse en delgadas! 

Qué de virtudes se humillan! 

Qué de vicios que se ensalzan! 

Qué de necios que se estiman! 

Qué de discretos se ultrajan ! 

Qué de amigos que se pierden! 

Qué de enemigos se ganan ! 

Cuántos correo ^In poder ^ 

Y cuántos podiendo paran I 

¡ Qué de habladores son mudost 
¡ Y qué de mudos que hablan ! 
] Qué de locos que se sueltan , 

Y qué de cuerdos se atan ! 

I Qué de medios que se buscas^ 

Y qué 4^ medios se hallan 1 

s8 



■•c^ 



«7* 
¡ Qaéaie altot qnt se boéllan ! 

]Quc de bajos no se altan I 

I Qué de caeros aislen cueras 1 ' 

¡Qué de sayos visten sayas! 

¡ ¥ qué de capas capotes ! 

¡ T qué de capotes capas 1 

£n -los géneros entrambos 

] Qué' se levantan de faldas 

En secreto las t{ue acortan , 

Y en piiblíco las que arrastran! 

jQué de meaclas^ue se venden, 



XhuA buenas y otraa mahis , 
T por ser pocas las buenas 
Se venden las malas earas ! 
¡ Qué de moneda que corre , 
Sin ser oro , cobre , 6 plata! 
iQué de calvos hay con pelo ! 
¡Qué de pelones con calvas ! 
Encomendémoslo á Dios : 
Señora Masa , ya basta ; 
Que no fahará quien diga 
t^ue estoy loco, y vos borracha. 



6 1. CEs de GóngeraJ 



Mtirmuraban los rocines 
A las puertas de palacio , 
I^o en sonorosos relinchos, 
Que eso es ya muy de caballos, 
Sino en bestial idioma , 
T^i gruñendo ni rifando , 
Para mejor engañar 
Las varas de los lacayos. 
Cabezij untos murmuran 
Tres á tres , y cuatro á cuatro, 
De sus amos lo primero 
Por mas parecer criados, 
ITn castaño comenzó , 
Bocin portugués hidalgo , 
Cuyo pelo es un erizo 
Por ser fruta de castaño, 
Con mas paramentos negros 
Que el rocin de Arias Gonzalo, 
Que en^ la madera y el luto 
Mas es tumba que caballo. 
Sirvo á un ratiño les dice, 
Macías de enamorado , 



Tan flaco en la carne él , 
-Cuanto yo en los huesos flaco^ 
domo un esclavo le sirvo 
Puesto t|ue no me ha herrado 
Ni en 1& cadera con S, 
Ni en la herradura con clavos* 
Dos cosas pretende en Corte 
Que ambas .me cuestan mis pa- 
sos: 
La verde insignia de- Avfs^ 

Y un serafin castellano ; 
Porque en África su abuelo 
Mató un león cuartanario 
Desde una palma subido 
De cuarenta arcabnzazos. 
Fatiga agora al Consejo 

Y al amor fatiga tanto , 

Que no irá cruzado el pecho. 
Sin ir el rostro cruzado; 
Porque el gal'an de la moza 
Sé que está dererminado 
De darle la cruz en leño , 



Que él pide al Consejo en paño. 
Apenas el portugués 
Espumó bravatas , cuando 
Una remendada pía 
De un comiscal cortesano , 
Mordiendo el freno tres veces , 
Y otras tres humo espirando , 
Que es cólera á lo que dicen 
Médibos arrocinados, 
Sirvo , les dijo , á un pelón 
Que no solo ha veinte años 
Que come de aventurero , 
Mas que duerme de prestado. 
Üohay halcón hoy en Noruega^ 
Donde el sol es tan escaso , 
Tan solicito en cebarse 
Como mi dueño en mi daño. 
Con una gualdrapa corta , 
T tan corta que ha guardado 
Mejor que si fuera cuello 
La medida del dozavo , 
La tercia parte me cubre 
De este ñudoso espinazo > * 
Que puede ser mojonera 
De un término pleiteado. 
y volando pico al viento 
Sale muy bien santiguado 
A escuchar los almireces 
De las casas que hacen plato. 
Entrase donde los oye, 
Limpiándose los zapatos , 
Y déjame á una pared 
Pegado como gargajo. 
"No sé como lo reciben 
Mas si lo sé , que dias hartos 
MiráQdome á mí los pages 



275 
Esto bajan mormarando. 
Juro á Dios que en el comer 
Es el dueño de este asco 
Sabañón en el invierno , 
Sarpullido en el verano : 
El se desciende tras ellos 
A mi pesar , porque al cabo 
Ya que no cebada , hay ocio , 
Que no es mal pienso el des- 
canso. 
Cobíjame Iqs cuadriles, 

Y sale podenqueando 
Tfuevas que el dia siguiente . 
Valgan cocido y asado. 

De un solicitador luego 
Habló allí ún rocín , mas largo 
Que una noehe de Diciembre 
Para un hombre mal casado. 
Escuchado he vuestras quejas 
Con las orejas de un palmo | 

Y á no sentir yo>mis duelos , 
Sintiera vuestros agravios. 
Diez años tiramos juntos 
Por una tierra de Campos 
Yo y un tío de Babieca 

El carretón de Lain Calvo. 
Serví á condes , serví á reyes , 
Hasta que por varios casos 
Tendímus in Latium digo. 
Me tnirais tendido y lacio. 
Trájome mi dueño aqui, 
Donde apenas hay establo 
Que no sobre mi largueza , 
Si no duermo como galgo. 
Como tan largo me ven , 
Piensaú luego los muchachos 



•./ 



27^ 
Que soy algan pasadizo 

De la posada í palacio. 

La calle mayor abrevio^ 

T la carrera del tarado 

Desde el copete á la cola 

La ocupo , si no la paso. 

Por descendiente mejnzgaa 

Los que me miran despacio 

£n la mtfteria y la forma 

De aquel caballo troyano. 

Y si cómo tanto hierro 
Como se iqueja mi amo, 
Coando no lo esté de griegos 
Estaré lleno de armados. 

De noche úke quita el freno 
Porque Sice que lo gasto , 

Y lo pongo en cuatro noches 
Como soneto limado. 

No le consintió acabar 
Un estrangero cuartago , 
Porque temió que tenia 
Razones de sü tamaño. 
No sirro, dijo, á pelones 
Como vosotros cuitados , 
Sino á un estrangero rico, 
Miserable por el cabo. 

Y notad que siendo aquestos 
Miserísimos y avaros , 
Veréis que se llaman todos 
O Césares ó Alejandros. 
Mucho tiempo le he servido, 



Y aunque mal galardonado, 
"No tan mal como vosotros , 
De que me cousuelo algo. 
La paja me da por libras , 
La cebada pot puñados , 

Y para engañar mi hanibre 
Es artífice de engaños. 
-Ciertos antojos me pone 

De unos vidrios tan doblados, 
'Que hacen de una paja ciento, 

Y cuatrocientos de un grano, 
l^ero bien me satisfice 

De esta burla y de este engaño 
Un dia , caya memoria 
A la venganza consagro. 
Solía traerme, diciendo. 
Por las caderas la mano, 
Coino un banco est¿s , amigo, 
Poco te luce el regalo. 
Tantas veces me lo dijo^ 
Que una de ellas por un lado 
Le di muy bien á entender 
Qne tenia pies el banco. 
Dieron en esto las once, 
Y al mismo punto dejaron 
Su plática los rocines. 
Sus quínolas los lacayos. 
Cualquier docto en esta lengtia 
Podrá mañana temprano 
Ir á escuchar otro poco 
Las muías de los letrados* 



6a. CDel Romancero general.) 



Mal hubiese el caballero 
Que de escuderos se ñ9i \ 



Pobres son y enamorados. 
Cobardes á maravilla. 



Tan 7 vienen i palacio , 
De paiacia á la cocÍDa ; 
Hoy traen cadena de oro , 
Mañana no traen camisa. 
Quien con escadero casa , 
Decía una abuela mía , 
Mejor partido le fuera 
Que nunra fuera nacida. 
Abra la boca la triste 
Detrás de la celosía , 

Y manténgase del aire , 
La que dtl aire se fia. . 
Entre los sabios doctores 

Y moral filosofía 

La muger del escuderp'^ 
Camaleón se decía , 
Que ya no son escuderos . 
Los que, otro tiempo solían: 
Escuda, y bien de los reinos 
Era- su etimología, 

Y escusados del de Dios ' 
Es lel que tienen hoy.dia* 
Que opinión es de escuderos 
Allá en el Andalucía , 

Que el escudero se fiace 
Del oficial de Castilla ; 
Que en faltándble elx;audal 
La necesidSLdJe obliga 
Al mas desTalido nombre 
Que el de Mari-rabadilla , 
A que salga los días santos 
Con mi madre y con mi tía, 
Por una libra de vaca « 

Y ana torta maVcocfdá. 
Sus botas de siete suelas , 
"¡i su gorxa sin toquilla, 



177 

Y el sayo, sin delanteras 
De cada parte una ciíia ; 
Y. un botón de ladHIlejos , 
Cuatro 6 cinco de espiguilla y 
Dos ó tres de hilo blanco 
Dados hollín por encima. 
IJscarcela de badana , 
Remendada la pretina; 

De dos hebillas los tiros | 
La espada no relucía. 
Cuentas colgadas del cinto 
Engastadas en alquimia; . 
Los guantes llenos de grasa , 
Camisa rota y no limpiat 
Su sortija, de jaqueca 
Que mas que á sí la quería ; 
Capa de raja arrugada 
Con un jeme de capilla y 
Raída en la quinta especie 

Y siu color, conocida > 
Que la. pagará un madroño 
Si una dueña se lo tira. 

Y si entráis en su casa 
El arreo es marayilla : 
Cama angosta de cordeles , 
Manta colorada, encima, 
Largo calzadpr de cuerno , 
Su bonete y esjconfilla , 

Y con.su cola de buey. 
A do su peine ponía. 
Arcas,, cofres desollados, 
Que de vellos es mancilla: 
Un banco cojo de un pie , 
Con tres sillas , ] y qué sillas ! 
La una era de barbero , 

Y la otra de costillas,^ 



Y la otra da descanso 
Que respaldar no tenfa. 
Mesa de pino encolada ^ 
Mantel que no la cubría; 
Por salero un pie de copa , 
T por copa una escudilla. 
Humos de su chimenea 
Un lince no los ireria , 

I7o encarecen los manjares^ 
m mueren de apoplegía. 
Siéntase el padre á la mesa 
Con su hambrienta familia , 

Y saca la ejecutoria 
Tras brevísima comida. 
Mirad , hijos , vuestras armas | 
Oíd vuestra hidalguía; 
Porque al fin , aunque sois po- 
bres, 

Sois de alta genealogía. 
Que sois Paredes de Huete,t 
De Ciudad Rodrigo Silvas , 

Y sois Medranos de Soria « 

Y sois Malos de Molina. 

Y sois Lumbreras de Atienza , 

Y Campuzanos de Hita , 
De Mendozas y Pachecos. 
Tenéis una tiramira. 
Estos lobos son Ayalas , 
Estas cucharas Padillas , 
Estas bandas son Cabreras , 



Y este cuartel BobadiUas. 

Si el Conde Fernán González 
A mi bisabuelo vía , 
Por pariente lo trataba , 

Y á su mesa le ponía. 
Mirad la virtud , mis hijos ^ 
Que es la que mas convenía^ 
Cuéntase de un escudero 
Que con sola una camisa 
Cuando llegaba el día santa 
Por el revés la volvía , 

Y á cada vuelta que daba 
De esta manera decía: 
Bendita sea la limpieza 

De la Virgen sin mancilla : 
\jn señor de aquestos reinos ^ 
Que bien de aquesto sentía , 
Dice que si un hombre á otra 
Le desmintiere en porfia , 
Que le responda escudero^ 

Y su honra con la mía. 

Que este es el triste apelUda 
Lleno de melancolía, 
Que no está la pena en él , 
^ Sino en el que la sentía. 
Escudero sea el diablo; 
Que si supiese esta vida , 
Huirá del nombre al abismqt 
Condo del agua bendita. 



63. ("Dtel px)m€meero ffeneraf,J 



A reüir salen furiosos 
Sin padrinos ni terceros 
De la venerable Illescas 



Dos cansados escuderos , 
Haciéndose el uno al otra 
Machas bravatas 7 fi^roA 



.<• I 



Por einbQ$te« ie una f aif^» 

Con quien andaban ettarteiv>&; 

y á la salida toparon 

Dos amigos liabernerps , 

]&n cujas caaas entraron i 

Para templar sus aceros, 

T con un par de- solomos 9 

Y unos bieii tostados eueroa , ; 
De un gordo. lechoQ se abre** 

chan . : . . ' 

Bien cuatro azumbres enteroa./ 
Puestos á tij^inta con Rey « 
Tan becho.s unos Rugeroft». . 
liejando á guardar las capaa ^ 
A los yeeinQs postreros ^ 
Porque ba de ser la l>atall&- 
Pe la cinta arriba encueróla' 
C^omo lo estabais losados • > ' 
Que eargiiro.Q delanteros. 

Y alzadas ya las c^padaA. i. 



^f9 

Pan hacerse bftnierof ^ 

Vieron estarse topando 
Gerca de allí unos carneros^ 
Que sobre una triste OTeja 
Se daban golpes tan fieros , 
Que no puedjen apartarlos^ 
A palos los gantideros, 
Hasta que llenas las ft'entef^ 
De. sangre 9 j mil agujeros , 
Cayeron muertos en tierra^ 
Y. en la .cuenta los guerreros, 
Y como es d« •escnderazos 
Ser d^ ordinario agoreros , 
¿Qué os parece, dijo el uno. 
Que causan de amor las fueros ? 
Dejemos ya jdtjo> .el. otra 9- ■ 
T7u estros ín ten toa primeros. 
Que lo que bacen 4os brutos 
Ka lo han de bacisr caballeros* 



» • » • 



j ,6 4m (Vel .Romancero generahj 



. C^anda-tef <^mpos se vistea 
De rojo , blanca y azul y ' « . 
Y salen de.. A^gel en icorso - . 
Los bajeles de Dragut; 
Cuando el .atrot'conde Claros A 
Estando en^esclavitud . \ 

Le cantaba una avecilla 
Al despuntar de 1^ luz ; - -^ 

Cuando trasciende la rosa» 
\Y crece el' afmoradux 9 • 
Tomando estaba la zarza ^ 
£n la Corle ttil andaluz, 
Borsi á Yúeltas^áelfrao^és^. • " 



Verdugo de su salud , 
Sudase un negro martelo 
Que le. tiene! puesto enr crnzi 
Y estando e^ el obrador 
Nadando como, un atlin, 
A donde el ingenio cobra 
Sutileza y prontitud: 
Lleguen , ' dice; mis querellas^. 
Por su ordinario arcaduz , 
A vos el ciego flecbero , 
Dulce enemigo común. 
Que ponéis en acabarme 
Tal fuerza, y solicitud,. > 






Como si mí tierno p^bo 
Fuesp á pru«baf dé «ircabttz. 
De soloft hierro» de flechas 
Tengo en éJ 'iñ&s de an almud f 
Que no puedo digerirlos- 
Como no soy uveuruz. 
A Satanás ios •ofrezca I 
Y la yerba á Bcrrcebu, 
Con que tasto buen cristiana - ' 
Muere sin decir Jésus. 
También me cjpiejp á ú y Taha , 
Fiscal de mi piveoUid , 
Qae los gustos m«''desfievras. 
A las ishs de CoHvi^ 
Que me tienes hi ^beta. 
Tan sin sosa ni irjrtndl t 
Que. pago ya. de* vació 
Las estancias del testuz. 
Quinientos papeles teogo^ 
£n el suelo de un baúl , 
Borradores de uii Musa 
Que dicen quien eres tú. * ^ 
£n u.nps me finjo Zaide , 
y 0n otros Cellff OazuL; 
Ya te llamo ingrata bella , 
Ya perla del mar:del Sur. > ' 
¡Cuántos de lellos t^ cantaba 
Con su .sol , fa ,' mi , re , ut ; 
Que de esto- pp]^ mis pecados. ^ 



He sido un poco tabur-. 
Rascando infinitas nochea 
La panza de mi láod 
Por suspender el tormeat«i 
Como David á Saúl! 
Derretido como' cera , 

Y dulce como alajú, 
Que para ser portuguéa 
$blo fakaba el capuz. 
Vertiendo lágrimas tristes 
Por sola tu ingt-atítud. 

Que pudiera henchir con ellasi 
La ouba de Sahagun, 

Y con haberme 'ya visto 

9f il veees toB tr^s de fiux ^ 
Jamás skqké de la posta 
ho que Tale un altramuz. 
Mis amadas esperanzas, < 

!No bieti nacidas aun, 
Ya por injustos deídenea; 
Las lloro en el ataúd. 
A^Dios , que ek gran molimieaia 
Vivir haciéndote el bu& ^ 
Inquieto y atado siempre. 
A fuer de giat^ Pirt^í • 
£n esto entré con candelí^ 
Catalina deAtaüz', 
A sacalle del sudor , 

Y el galau/dijo: npia plus. . 



65. (^Del Ro'nu^ncero gen^raL} 



En aquel siglo doi*ado - 
Cuando floreció Amadb , 
Y el loes de Mayo vivia 

Pared eu medio de Abril; 



En unas vfftas-secketáa 
Detrás de ñn zaqúitemi 
De la sabijonda Urgahdaí 
7^V9 vjfk Ujo GajuLalijD(g 



Mas Tállente que Maeias , 
M»% derretido que el Cid , 
Mas sabido qae Roldan, 
Mas membrudo que Merlin. 
Este andaba á caza y pesca 
Por la orilla de Genil , 
En la mano esparavel 
Y en los hombros un neblí. 
Al filo de medio dia , 
'JSo mas que por su nariz 
Señalaba las doce horas 
En el tronco de un brasil: 
A la sombra que hacían 
Cuatro flores de alelí , ' 
Aquejado de la hambre 
( Que era comedor gentil ) 
Sacó poquito á poquito 
Pe las bolsas de un cojio 
Dos varitas de virtudes 
De traza j valor sutil : 
Y^ Vuelta la cara al cielo. 
Porque había de estar así, 
Tomfindo la mayor de ellas 
Le comenzó de decir : 
« Yarica / la mía várica , 
«Por lá "Virtud que hay en ti , 
«Pues que gerlgonza entiendes , 
«Que me traigas que muguir.» 
Apenas cerró los labios. 
Cuando al son de un añafil 
Vio ponerse unos manteles 
De delgado caniqui: 
Un barril de vino blancQ 
ir d^' tinto otro barril. 



i8x 
Del metal de las entrañas 
Del cerro de Potosí : 
Dos cuchillos de Malinas 

Y un salero de marfil , 

Y un platillo de ensalada 
De yerbas trescientas mil. 
Entre dos roscas de Utrera 
Que por estos ojotf vi , 
Unas lonjas de tocino 
Como corchos de Chapín. 
Desde aqni á las aceitunas 
No les dio meriend«i ansí y , 
El bruto Sardanapalo 

Al gran Turco y al Sofí. 
Estando la mesa puesta 
Poblada de lo que ofe , 
Debiera comerlo solo , 
Mas no lo puedo sufrir ; 

Y volviendo á ver al cielo. 
Porque había de estar asi> 
A la segunda varica 

Le dice el mozo senil : 

r 

« Asi te otorguen los cielos 
«De venturas un cahíz, 
« Que me traigas una dueña' 
« Con quien mis dichas partir. > 
Fué á revolver la cabeza, 

Y vido cerca de si 

La doncella Dinamarca ' 
Atándose un cenogil, 

Y aunque se habían visto- 
En las salas de París , 
Mirábanse el uno al otro 

Y hartábanse de reír. 



fj 



J 



a8» 



66. 00l Romancero genertUJ 



Si yo gobernara el mundo 
(No le dé Dios tal desdicha) 
Que presto le vieran todos 
Vuelto lo de abajo arriba. 
Solo anduvieran hermosfis. 

Y ninguna pediría , 

Ni con ellas anduvieran 
Cuñada > suegra , ni tía: 
Mandara soltar las feas 
Los miércoles de ceniza , 

Y aun pienso que fuera justo 
£1 hacerla de ellas mismas. 

A barbado ceceoso 
Le hiciera poner basquinas^ 
Que si un lanudo cecea , 
¿ Qué hará Doña Catalina ? 
A los que pretenden gordas 
Con flacas castigaría , 
Que no es bien se pretenda 
Espíritu ni botija. 
A todo hombre pequeñito 
Pusiera tasa en la vida, 
Por dar descanso á su alma 
pe; haber estado en cuclillas. 
A los que son langarutos 
Pusiera en lugar de vigfis 
Todos los dias del Corpus 
Con los toldos de la Villa. 



Desterrara á los doctores^^ 

Que cuando recetan libran^ 

Pues le dan al Purgatoria 

Las almas á purga vista. 

Libres con los miserables 

A los ladrones baria , 

P^ra dar dias de trabajo 

A quien guardó tantos días» 

Impusiera los millones 

£n gentes que años se quita ^ 

A maravedí por año 

Que no fuera poca sisa. 

Mandara enterrar en coches 

Mugeres aborrecidas » 

Que hay mugeres que por ir 

En coche se morirían. 

Castigara el meptiroso 

Si en verdades lo cogia , 

Que en los que mentir profe-. 

san 
Las verdades son mentiras» 
Con los pésames á viudqs 
Diera yo p^tas arriba « 
Que pésames vienen mal 
En ocasiones de dicha. 
Aquí dio fin mi gobierno 
A menos que otro me pid^in* 



$7. CDel Romancero general J 



M:ir 



Ahora que la guit.ar.ra.. . 
Me sirve de voz sonora , 
Y de lengua con que pueda 



Cantaros aqnesta historiaif . 
Antes que os dé cuenta largí 
Sumada en palabras pocas 



De la tierra 9 qne pisáis , 
De la gente y de sas cosas , 
Sabed que los de esta Isla 
^o podemos decir cosa 
Sin la gnitarra cantando ; 
A este son y 'de est^ forma 
Esta tierra, amigos mios^ 
Es la Isla de Chacona, 
Por otro nombre Cucaña t 
Qne de ambos modos se nom- 
bra. 
Los aires de este pais 
Son TienteciUos que soplan , 
Por regalar el olfato , 
La fragancia de las rosas; 
Cristales frescos las aguas 
Con muchas, fuentes de aloja , 
Y a cada paso entre nieve 
De vino mil cantimploras. • 
De la otra parte del rio 

Hay árboles que sus hojaai 

Dan panecillos de leche, . . 

y por frutas llevan roscas. .. > 
Los huesos de aquestas frutas '- 
Son mantequillas y lonjas* , 
Qne dentro en Iqs panes naceii 
Con que «se pringuen . y c^^dpaaii. 
Hay un árbol que .es tan gr.ian/ie 



aB3 
Qneiiiiiajo de su sombra 
Caben cuarenta mil mesas, 
y en cada veinte personas. 
La fruta de éste son pavos , 
Perdices, liebres , palomas , 
Carneros y francolines, 
Qallinas , capones , pollas ; 
Todos se nacen asados 
y guisados de tal forma , 
Que parece que da el árbol 
También cazuelas y ollas. 
y en sentándose en la mesa 
Solo con que un hombre ponga 
La vista en lo que desea. 
Se cae á pedir de boca. 
Cada Chacón de nosotros 
Tiene á su mando seis mozas, > 
Una aguileña de rostro, 
y otra de rostro redonda , 
Otra blanca , cabos negros , 
y .de ojos azule» otra , -^^ 

Otra morena com gracia, 
y COA doi|aife*una gatáUf 
y cada semana quitan- -: ::v 
Estas seis y ia^adan otras; 
y esta» si quoiela vita bofia>3. .1 
Yámono» Jlodos á Chacona. 



I A. 



6 8. CEs dt Sa/iimdor Jacinto Pofp*j 



■ ' .♦• » 



' .1 #^ 



.« I 



Con suspiros de cristal. " ,, . Con cuyo título asombro, <^.,/;^ 

y de plata mil sollozos, ^ Que hay Ijombre.que me haj(^j 

De poetas dasalmados mido . , . 

Se esta quejando un arroya. ^ Yiéndomc en el campo soIo»p >* 

Uno me llama serpiente ^ Otro por peñas y riscoa [ - ;;< 



»S4 

Me Ta detpeñaado, j 9tí9 

Me Mcnde la» espaldas 
Con las ramas de los olmos. 
I Qué delito he cometido 
Decid» versistas demoaios , 
Que me dais á cada paso 
Castigos tan afrentosos ? 
Siendo el mayor entregarme 
A cuatro músicos locos , 
Pregoneros que. me infaman 
Con mil falsos testimonios. 
Otro por hacerme humilde 
Dice soberbio en mi oprobio , 
Que con labios de cristal 
Beso los pies á los chopos ; 
Y por esta Cruz bendita 
Que es un grande mentirosoí 
Porque yo no teügo labios 
"Ni de cristal ni aun de corcho. 
Otro» aiendo mi cHuáal ' 

No mas que guijaivos toscos ^ ' 
Dice que son mis aMíbas ^^* ' 
No menos qu«' granos de ot^o. ' 
Otro 4(1 eacasoT^ififirMo 
Humor que andai»4nH poros 
Hace e9pejOj>y^«Í9ifi&fiient^ ' ^ 
Se mira Naádse el^írosivoj - ' - 
Civil concepto caduco. 
Que solo han visto mis ojos, 
Un ganapán puesJb' á bruces, 
Tentación de San Antonio. 
Otro "dice qué me liácen ' 
Ijtís ' álateoi cod sus troncos 
Paso y calle, y la que tengo ' 
Sin-que iñc la' den" la tomo, 
Que á pesar de susraices^ ' 



Si en invierno me éXborotú^ 
SiU' que me rueguen me easao^ 

choy 
T me llevo cuantl> topo; 
Otro dice que soy mansa : 
I Miclite el traidor ! que me cor^ 

ro 
De que traslade á mi frente 
La sobra d-e sus pimpollos 9 
Porque yo no soy casado , 
Ni me han nacido floroncor 
En la cabeza, ni en ella 
Tengo las leyes^ de Toro. 
Otro , que me- desvanezco- 
Por prestarme sus asomos 
Sin haber humos de Baco 
Escalado mi cimborrio. 
Otro dice que murmuro- , 
¡Quién no ha de volverte na 

moma 
Contra cuántos critiquizan- 
Filomenas siendo tordos! 
Con cabriolas de plata 
Que bailo, me dijo otra. 
Un saharen de cristal ^ 
Quatído sobre piédfki cOrro. 
T^óbá^ores; ¿ qué oi he hecho , 
Q#é*po2* burro en versbs bron* 

eos 
]^e ¿acais á la vergüenza. 
Ya por valles y ya por sotos?. 
¡ Poetas sin Rey ni R'oque í 
Por* vengarme de vosotros 
He de escribir un Ubro 
De Flagello poetórum.^ 
Válgate un milloii dé Musas 



Casqnirano y caaKfaúotOy 
¿ Qaé te importa que yo sea 
Cairo, taerto, manco 6 cojo ? 
T si canta Tnestra Musa 
£n lengua española, ¿cómo 
Si el poeta es castellano 
£1 lenguage es en moscovio? 
^No es mejor llamar al vino 



aS5 

Vino, solomo al solomo. 
Que no á los labios claveles , 
Y á las mejillas madroños? 
To me Toy corriendo al mar, 
T entre s]ns ondas me escondo^ 
Por no escuchar barbarismos 
Con falso disfraz de apodos. 



69. {'Del Romancero general, J 



Endeble estaba Simocho 
En la mitad de setiembre. 
Cuando el saltador otoño 
Le quita la capa verde : 
•El color de cuartanario 
Sangrado de cuatro veces. 
Be medio cuarto la cara, 
Caricnártago doliente: 
La barba lleqa de paja, 
Arrebatado el copete, 
Los ojos espantadizos, 
Y las quijadas de arenque. 
£1 alma tiene mohosa 
De descuido, que la tiene 
Como espada de cobarde. 
Vestida y colgada siempre. 
£1 corazón ratonado 
De cuidadoso y ausente, 
^ue se ha vuelto queso añejo 
Del tiempo que fue de leche^ 
Guardando un poco ganado^ 
Sin otro mucho de liendres, 
Al recien acido sol 
Estaba mirando un viernes. 
Pues alumbras. Je decia^ 



Tú que ¿ todoa amaneces 
En los valles de ■ Jarama , 
Aunque para mi anocheces ; 
De Jas lágrimas que lloro 
Levanta un vapor ardiente , 
Porque en la región del aire 
Un rayo de ellas se engendre , 
Que venga á dar el agosto 
Sobre aquella ingrata sierpe , 
Que me quiso por matarme , 

Y me mató por quererme. 
Lo que por ella perdí 

Yo Jo lloro, y tú lo sientes ; 
Pues ando por reino esirafio 
Peregrino veinte meses. 
Fuime á la guerra suizo 
Sin espada y zaragüelles , 
Donde por poco me echaran 
A dar ponzoña á los peces. 

Y aunque fui tan entonado , 
Tal volví como parece 

£1 domingo de mañana 
La carne que sobro el jueves. 
Estoy en esu ribera 
Tan baldío é inocente, 



286 
Que de los gnstos pasados 
Tengo memorias presentes. 
Van, y TÍénense las noches, 
Que Hueva , granice 6 hiele , 
A donde cantan sirenas , 

Y á donde griegos se duermen. 
A Riselo y á Lisardo 

"No hay hora que no contemple 
Comiendo fresco pescado, 
Que aquí tomara escabeche. 
Ya se sientan á parlar 
Los sábados donde suelen , 

Y mas si por el camino 
Verdean los alcaceres. 
Siéntanse, y juéganlo todo : 
!No hay sangre que no caliente, 
Enamorado de mezcla 

Entre lanas diferentes. 
Si es bella naturaleza 



Por la variedad qae tiene, 
Bien lo saben y se gozan ; 
Por muchos años se huelguen, 
Que pues que me falta poco , 
Volveré si Dios quisiere. 
Donde me huelgue de lado , 
Si no pudiere de frente ; 
Que aunqne agora vivo flaco, 
Presto la bellota. Tiene « 
Un amigo me lo dijo^ 
Que goce la suya siempre. 
Esto decia Simocho , 
Flaco, amarillo y endeble , 
Soñando, como los ciegos. 
Lo que ven y lo que quieren. 
Pero cuando despertó, 
Que un triste despierto duerme, 
Lloró las burlas del altna 
Que hacer á la vida suelen. 



70. ^De Lope de Fega.J 



i 



MU años ha que no canto. 
Porque há mil años que lloro 
Trabajos de mi destierro 
Que fueran de muerte en otros. 
Sin cuerdas el instrumento , 
Desacordado de loco, 
Con cuatro clavijas menos, 
Cubierto y lleno de polvo. 
Hatones han hecho nido 
En medio del lazo de oro 
Por donde el aire salía 
Blando, agudo, grave y ronco. 
Muchos piensan, y se engañan, 
Que pues calló, piedras cojo 3 



Y mala landre me dé, 
Si no es de pereza todo. 
Fuera de que há pocos días 
Que ciertos poetas mozos 
Dan en llamarse Belardos , 
Hurtándome el nombre solo. 
Sustitutos de mis bienes, 

Y libres de mis enojos. 
Revocan mis testamentos. 
De mi desdicha envidiosos. 
Un codicilo se canta. 

En que dicen que revoco 
Todas las mandas pasadas , 
Dios sabe lo que me corro. 



/?. .^ 



Los estrelleros de Vetiñs 
Le dan mas priesf que al Moro 
Que de Sidonía partía 
A impedir el desposorio. 
En fe de mi nombre antiguo 
-Cantan pensamientos de otros, 
Quizá porque siendo malesj 
Yo triste ios pague todos. 
Por algún pequeño hurto 
Echan de la casa á Un mozo , 

Y si algo falta des]>ues 
Aquél se lo llevó todo. 

¡ O Filis, cuan engañada 
Te han tenido maliciost>s , 
Pues há tres años y mas 
Que aun á solas no te nombro! 
Si escribo de ágenos gustos 
Algunos versos quejosos , 
Gentilhombre de tu boca 
Te los pintan' como propios. 

Y con estar por tu causa, 
Que aun apenas me conozco, 

Y con tres años de ausencia 
^Quieren decir que te adoro. 

Y plegué á Dios que si -hoy día 



a87 
A su brazo poderoso 
para ti no pido un rayo , 
Que á mí me mate con otro. 
¿Soy por dicha Durandarté? 
¿ Soy Leandro, soy Andronio, 
O soy discípulo suyo, 
O tú del viento furioso ? 
Mal hayan las tortollllas , 
Mal haya el tronco y el' olmo 
De do salieron las varas 
Que el vulgo ha tirado al toro. 
Lisardo^ aquel ahogado 
Como Narciso en el pozo. 
Antes que á la guerra fuese 
Dijo bien esto del olmo. 
¡O, guarde Dios á Riselo, 
Guarda mayor de mi soto. 
Que mi vega maldecía 
Por barbechar sus rastrojos 1 
Todo el mundo dice y hace; 
Yo lo pago y no lo cómo , 
Y hecho atlante de malicias 
Sustento un infierno en hom- 
bros. 



71. (^Es de Lope de Feg^aJ (*) 



De ^er una escura "cueva 
Qu^ un moro Zegrí ha cavado, 
Do ^¿hes terrado ha vivido 
'Con esta tarde seis años ; 
Mártir de sus pensamientos 



Con el buchorno encalmado 
Está turbado Riselo, 
Haciendo junto á un ribazo 
Memoria del acebnche , 
De los mirtos y lampa2os* 



(*) Borlándose d« toda clase de Romanees , y parodiando los asan- 
tes de ellos. 



Mira su vaca cerril 
Su peodeociero Ribaldo; 
Acuérdase del novillo , 
Ck>n la honda chasqueando , 
Diciéndole : No hagas fuerza 
Al amor y a sus cuidados. 
Como si pudiera ser , 
Ser amor y ser forzado. 
Yendo corriendo tras él, 
Volvió á mirar hacia el Tajo, 

Y vio animado un pastor 
A un álamo verde y blanco» 
Mirando que entre sus ramas. 
Dos tórtolas se han sentado , 

Y en verle vestido de ovas , 
Conoció que era Belardo, 
Un hombre que ser solia 
Libre, exento y sin cuidado : 
Pero por Filis perdido 
Desde aquel c<.«n cierto blando. 
Habíanse, y no ha sido poco. 
Por aadar siempre encontrados,. 

Y es porque ya de concierto 
H';n dejado ambos el campo, 
Las tórtolas y el novillo. 
La vaca y todo el ganado. 
Rogándole está que vaya 

A ver la zambra á palacio , 
Do verá muertes partidas , 



Por juntarse procurando 
Copos de nieve en agosto , 

Y un potro de atormentados. 
Que los saca Braronel 

Para callar sos cuidados. 

Y para otra que el Rey 

Y Muza están coneertando , 
Quiere acabar de acabar 
Unas mordazas Belardo. 
Espera nse, y vanse jubitos ^^ 
Por junto á un mirto sagrado ^ 
Donde oyen una pastora 
Descompuesta y sollozando. 
Advirtiendo unos cabello» 
Pintados con un retrato. 

Que dicen á su pastor. 
Tuya soy, corta otro^ tantos* 
Las cortinas de los ojos 
Tiran Riselo y Belardo ^ 

Y conocen que Clarinda^ 
Era la del triste llanto. 
Llegó Bíselo el primero,- 
Primero en ser olvidado> 
Diciendo : Deja, Ciarinda ,. 
El vivir entre peñascos: 

Da ya tu ganado a medias , 

Y come lo que has ganado. 
Que ya dejamos las selvas 
De hoy mas Biselo y Belardo;. 



7a. fDel Romancero general.) 



Una CQrtesana v¡ej,a 
A una muchacha de Burgos^ 
Mal industriada en el arte, 
La riñe ciertos descuidos. 



Paréceme, Aldonza mía , 
Que es el blanco de tus gusfoa 
A do tiran tus deseos 
Comer y vestir al uso. 



- »' 



:l^ 



Sabe, niña, aprovecharte ^ 
Porque como dice el vulgo y 
Buen^ eará j pocos año» 
£9 un nquiaimo juro; 
Que un censo fpj^ fi^tí fnnd** 

do 
£n esta .corte del mondo 
Sobre la edad j belleza , 
Ta sabes qne no es seguro, 
Üedimillie el mundo puede, 
T ansí que sa guarde e$ justOi 
Porque tras carnestolendas 
fie siguen los días de ayuno» 
MuchQ3 galanes te siguen; 
1^0 digo que tengas uno p 
Mas que escojas los que £a£raii 
Mas de proTccho qu£ rumbo* 
A soldados y estudiantes 
Con sus ventajas j ^rsos^ 
Por Flandes y Salamanca, 
ufanea admitas en tu estudiio; 
Que si quieres letras y armaa 
Hallarlo has todo jnnto 
Todas las veces ^ue viérea 
En tus manos un escudo. 
Buen metal de vox y vena 
En un hombre valen mucbo» 
Si la vena es d^ Peni, 

Y el metal es oro puro« 
Procura pedir á todos » 
En su Uqgua á cada uno( 
jCon aeñas al liberal, 

T con palabras al duro. 

Y ftl enfermare por dar. 
Déjale en tiempo oportuno. 



9^9 

Que el médieo nanea aguarda 
A que se muera el difunto. 
Es la bplsa en 0I amanta 
Lo que fn el enfermo 9I pulso^ 
Que en babieodo intercadfía'' 

cías 
Le pueden «ortar loa lMto9# 
Da AÍ ü/^tJ^ menester 
Donde puedas sacar 7umo, 
Que el labrador nunca siembra 
En tierra que no da fruto, 
£1 pioner 4^bo á los peces v 
A gran cordura lo juzgo. 
Porque dar lombrj;^ por barbo 
Es Ipgro el mayor del mundo. 
Cuando vieres que se va, 
Aunque de ello gustes xnnxsbo» 
La risa 4^1 corazón 
Di lagrimas por tributo. 
Que también «1 cielo á vocea 
Hace dos efectos juntos ; 
Que Uover y h/iper 90I 
Es propio del jcido tuyo» 
Sí te llegare í besar, 
Dale celos eon alguno , 
Que son los celos , amiga , 
Pimienta de estos besugos» 
Bien si que pica y abrasa 
Mayon^ente cuando es mudio( 
Pero poco y sobre fresco , 
Antes acrecienta el gu&to» 
En esto llamó á la puerta 
Don Bernardo y Don ^ermudoi 
Aldonza se fue al estrado , 
La vieja á acechar aa puaPr 



íí 



73. C^el Romancero generoA.) 



H«niiosM depositarías 
De mil almas noveleras , 
Las qae segáis de Cupido 
Los pífanos y banderas , 
Un consejo os quiero dar ; 

Y atended que no os lo dtera^ 
Si de puro acuchillado 

Los sesos no se me Yieran* 

Y no colijáis tampoco 

Que alguna pasión me ciega , 
Que yo como libre ba^lo 
Del tieiupo que no lo era. 
No pongáis vuestra afición 
£n mocitos de esta era , 
Que son como basiliscos 
Que matan y luego vuelan. 
Huid como del demonio 
De estos de calzas tudescas^ 
Que es de Alejandro su vistai 

Y de duendes su moneda, 
r^o os fiéis de sus palabras , 
Ki os engañen con endechas y 
Que tienen las bolsas duras 

Y las palabras muy tiernas. 
Tienen de bronce las manos, 
Las faltriqueras de piedra , 

Y la moneda de plomo, 
Mas falsa que sus promesas. 
]^o os engañen los que agora 
Se ciñen como maletas, 
Que de apretar las barrigas 
No tienen sustancia en ellas. 
Finalmente os aconsejo , 
Pürroc^uianas de efta feríji^ 



Que de estos almidonados 
No se ocupe el alma vuestra \ 
Porque hay mocito espigado 
Quexon cuatro plomas negras 
Piensa escalar vuestra casa , 

Y torcer vuestras madejas. 
. Al que es hijo de vecino 

Tapialde ventana y puerta , 
Que piensa que le debéis 
De alcabala cama y mesa. 

Y si entrare en vuestra cas^ 
' No dando provecho en ella^ 

Abrilde con una mano, 

Y con ofrfL echalde afuera. 

Y el orden de vuestra vida 
De .hoy mas mirad que sea 
Ver €tnte amnia el plus ultra ^ 
jQue ya quien fia no medra. 
£1 que quisiere hablaros 
traiga de azul la librea , 

O vístase de oro fino, 
Color contra la tristeza. 
Traiga las armas del Rey 
En el escudo por muestra : 
Pkilippus^ Rex RispanUtrun^ 
Piga el mote de la letra. 
Al que estas letras arroja , 
Hermanas, para leerlas, ' 
Si de esta suerte viniere 
Bien podéis abrir la puerta. 
Fidenp, aquél que decía 
Que erades circes y peñas. 
Agora os da por consejo 
Que os .cottYUtai^ ^\x Medeas; 



haA^Mfc 



JL' A. 



Porque si blaudas os hallan» 
Como blandas os refriegan y 



Y Tcni^ i quedar todas 
Como granadas abierta^. 



%9l 



74. (^Del ^OfTiancero generah) 



Dándose estaba Lucrecii^ 
De las bastas con Tarquino, 
Potente Rey de romanos » 
llal vencedor de si mismo. * 
Decíale la matrona : 
Pasito, señor T^rquinp , 
Que de mi honor la cerraja 
Tiene muy recio el pestillo. 
Ko me sobaje su alteza. 
Conquiste con amor liso, 
7 no con fuerza brntesc^ 
Los muros de mi castillo. 
Por eso al hijo de Venus 
Le pintan desnudo y niño^ 
Porque los niñoj^ nó saben 
Pedir sino con gemido. 
\ Quién fuera el castor agora | 
Aquel animal bendito 
Que perseguido se corta 
La causa de su peligro ! 
¿Cómo miran las deidades 

PeSde su teatro altivo 

» 

^ste tuerto enderezado 
A profanar mi albedrio ? 



I Para tal f aego no hay agna ? 

I No hay. rayos para tal brío ? 

¿ Tal puj amiento de sangre 

No degüellan sus cuchillos ? 

£1 Rey mas duro que mármol 

Apena3 oyó sa grito , 

Que la razón alterada 

Obedece al apetito. 

£1 suyo ha cumplido el Rey: 

La matrona no ha cumplido 

Con el himeneo santo , 

Porque manchó sus armiños y 

Que la voluntad forjada 

£s voluntad en juicio, 

Y en Lucrecia aun vive y reina 

La de mas cortantes filos. 

T dando satisfacción 

pe su honor, gentil castigO| 

A su violado pecho 

Aplicó un puñal buido.' 

Al fin murió, dando ejemplo 

A los venideros sigips , 

Pues la ofensa ha de lavarse 

Con sangre del que la hiao. 



7$. fDel Romancero general.) 



Martes de carnestoIendaS| 
Que le llaman los vulgares 
Por otro moderno nombre 
$an tragantón de gaznates. 



De njii posada á la plaza 
Pasé en un breve instante, 
Y hallé la gente revuelta 
Como baraja de naipef. 



yemíft*Qii peiTo eorríendo 
Con an eitrnendo notable, 
tJn gato traía por maza 
Mas negro qne un azabache. 
Daba recios ahullidos 

Y se agarró de nn fraile ^ 
£1 fraile, de una doncella 
De setenta na'vidades : 
Yiérades rodar por tierra 
Perro, gato, niña y fraile, 

Y enseñó nn sol al sol 
La niña entre sns briales. 
Era el mastinazo torpe , 

Y tiró con tal corage 

Qne arrastrando los llevaba 
Por inmundicia y zaguanes. 
Sacó el gato entre las uñas 
Capa y capilla del fraile^ 

Y parecían sus -caras 
Ambas de mal talante. 

En esto Tenia una escuadra 
Por la plaza con donaire , 
Ofreciéndose á la vista J 
Ridicula y agradable : 
Vestidos de colorado 
Treinta y siete arrogantes , 
Con asadores al hombro 
Xlenos de salchicha y carne , 

Y de -panzas de carnero 
Monteras con sus plumages, 

Y en las piernas llevan ligas 
De morcillas y cuajares. 
Cuatro maceros delante 
Disfrazados de salvajes 



Iban luciendo eamino 
Para que esta gente pase. 
Encima unas angarillas 
lievan los mas principales 
A.1 hombro á carnestolendas , 
'Galán dispuesto , arrogante : 
Iba vestido de turco , 
Con un hermoso turbante 

Y seis plumas de pavones 
•Guarnecidas de diamantes. 
Traia cinco instrumentos. 
Un rabel con un discante. 
Una harpa y nn laúd 

Y un atambor retumbante? 
Por tiros una gallina, 

Y en lugar de torpe alfange 
Un asador que atraviesa 
liOS tiros de parte á partea 
Pendiente de la pretina 
Una calabaza grande, 

•Con un letrero que dice , 
Brindis quoquis madrigalis» 
Iban danzando y bailando 
Todos con lindo donaire , 
Haciendo lazos curiosos 

Y Con la cara visages. 
Duró lina hora esta fiesta 

. Y pareciéndome tarde , 
Me retiré á mi posada, 

Y allí desterré mi haml»re. 
Esta es fiesta de Madrid 
Ridicula y agradable: 
Perdonen vtiestras mercedes 
Que aquí da fin el romance. 



7^; fEf^ de 0aePedoJ^ 



^^J 



Ta' qae á las cristianas' ti o«- 
vas 
Éspelen sus Magestades^ 
A la espulsion de las viejas- 
Todo el cnstiano sé fiaifé. 
Fantasmas acecinadas «. 
Siglos qué andftis por las calUs» 
Muchachas de los finados , 
T calaveras fiambres : 
Doñas siglos de los siglos , 
Doñas vidas perdurables $ . 
Viejas (el diablo sea sordo) i 
Salnd j gracia: sepadés 
Que la Muerte mi Señora 
Hoy envia á discal|>arse 
Con los que se quejan dé ellfli 
Porque no os lleva la landre. 
Dicen , y tleneif razón 
De gruñir y de quejarse i 
Que vivis adredemente 
Engullendo Navidades: 
Que chupáis sangre dé niñol 
Como brujas infernales : 
Que ha venido sobre España 
Plaga dfe abuelas y madres. 
Dicen que habiendo de 9í&^ 
hos que os rondan sacritanes. 
La capacha y la doctrina ^ 
Andáis sonsacando amanteir . 
Diz que sois como pasteles 9 
Sucio suelo I hueca ojaldrCi. 
T aunque paíteles hechizos . 
Tenéis mas hueso que carne: 
Que*servis de aaieñar solo 



A las pollitas que nacen 
Enredos y pediduras , 
Habas, puchero y refranes^ 

Y porque no enfícioneis 
A las chicólas que salen f 
Que sois neguijón de niñai 
Que obligáis á que las saquea. 

Y atento á que se han quejado 
Una resma de galanes 

Que pedís ( y no la unción ) 

Y no hay bolsa que os agiBarde, 
Ha mandado á los serenos 
Que os han de dar estas tardes 1 
Al afeite y al cartón 

Que os etífermen y que os maten. 

Y si (lo que Dios no quiera) 
Estas cosas no bastíiren ,.. 
Que con desengaños vivos- 
Eos espejos os acaben. 

Y porque dicen que hay,. 
Vieja frisoná y gigante^.. 

Que ella y la puerta cíe Moros 
]$íacieron en una tarde, . 
Declara que aquesta vieja. 
Murió en ]as comunidades^ 

Y que un diablo én su pellejo 
Anda hoy-haciendo viages. 
Vieja barbuda y de ojeras 
Manda que niños espante f^. 

Y que al alma condenada 
En todo lugar retj^ate. 
Toda vieja que se enrubia- 
Pasa de lejía se llame, 

T toda vieja opilada 



£q la Cnaretina f« gasté. 
Vieja de boca de concha 
Con arrogas j <iana1es » 
Pase por mono profeso , 
T coque , pero no bable. 
Vieja de diente ermitaño. 
Que la triste vida báce 
£n el desierto de muelas , 
Tenga su risa pbr cárcel. 
Vieja "vísperas solemnes 
Con perfumes y estoraques > ^ 
Si huele cuando se acuesta 
Hieda cuando se IcTante. 
Vieja amolada y buida f 
Cecina cob aladares , 
Pellejo qué anda en cbapi&eft ^ 
Por carne momia se pagué. 
Vieja pildora con oro 
T cargada de diamantes , 
Qaieb la tratare la robe^ 
Qui^n la heredare la mate. 
Vieja blanca á puros. moros^ 
Solimanes y albayaldés , 
Vestida , sea él zancarrón , 
T el puro Mahomá en carnes. 
Los cementerios pretenden 
Que un jUez alma se despaché^ 
Que os castigue por^huidas 



De los responsos j el Pareé, 
Por esto la dicha maerte 
Qne en las universidades 
De médicos Se está armando 
Que le sirvan de montantes , 
Esto me ha mandado , 6 viejas^ 
Que en Sa notnbre j de su par- 
te 
t>s notifique : atencioii 
T ninguna se iot tape. 
Dentro de cuarenta días 
Manda que á todas os gasten 
£n hacer tabas y chitas^ 
T otros diges semejantes. 
Y con)ó á franjas traídas 
Ha ordenado que os. abrasen 
Para sacaros el oro 
Que no hay den^onio qiie- os sá* 

que: 
Que ella se tendrá cuidado 
Desde hoy en adelante 
En llegando á los cincuenta 
De enviar quien os despachCí 
Yo, que lo pregonó, soy 
tJn Lázaro miserable , 
Que del sepulcro de viejas 
Quiso Dios resucitarme. 



77. {Es de Alberto Diez y t'oncaldaj^ 



t I 



Una casera de clérigo, 
ilegun el trage y lo crítico. 
Viéndola junto á San Lázard 
Enamoré muy solicito. 
t¡omo tttv« la carátula 



Cubierta^ ^o gustosísiinoi 
Qiie era mas mozacreyéndomé) 
Dije aquesto nada tímido: 
Mi Señora Doña Úrsula ^ 
Sepa me Hamo Don Iñigo ^ 



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3 

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no i mis partes incrédalt^ 
Me tenga por algún misero. 
Todo lo que en festejándola 
Hubiejf e de estarme licito , 
Como pagare mis méritos, 
Ofrezco de hacer finísimo. 
Si gustase de una música , 
Aunque no es don salutífero f 
Haré suspender al cántico 
Los superiores j mínimos. 
IVo tema tratos mecánicos^ 
Que no están en lo político > 

Y asi puede ton el ánima 
Pagar de este amor lo inttin- 

sico. 
Quiérame pues> no sea bárbá''- 

ra, 
Que mi amor es sutilísimo > 

Y ya que no las de Tántalo 
Pasa las penas de Sísifo. 
Respondió : mozo venático^ 
Yo sirvo á hombre muy rígido, 

Y si lo sabe en esdrújulos 
Ha de vengarse satírico. 



Ao piéBStf qfue éóiicluyéndome 
€on argumentos sofísticos , 
He de olvidar mi eclesiástico 
Por dueño menos legitimo. 
Al responder conociéndola , 
Huyendo de amor tan ínfimo , 
Le dij« : como un carámbano 
Me he vuelto agora de frígido* 
Del principio destapándose 
Pudiera (portugiiesisimo 
Por ser rn^or presumiéndome) 
Descubrir luego lo int[mo. 
A ese su dueño escolástico 
Podrá decir , que un gradisioÉO 
De picarones platónico « 
Se le encomienda muchísimo; 
Que traga muy linda pildora^ 
JÍegun lo que agora vídimus f 
Y si hace versos diabólicos 
Yo me vengaré con disticos;. 
Qu> deje pues lo poético , 
£n que soy hombre cientifit^o y 
O he de apuralle impávido 
jj^ues hay asunto bonísimo. 



78. CDel Aúmancéro generatj 



K 

£1 Rey Perico enfermó, 

Y los mozos se mesaron, 

Y las viejas se arañaron , 

Y todo el mundo lloró. 
Dióle un dolor de ríñones 

En la frente y cerviguillo, 

Y resultóle al tobillo 

Una hinchazón de pulmones > 
Garrotillo y lamparones 



En ambas las pantorrillas, 

Y una landre en la rodilla 
Que en dos días lo adibó » 

Y todo el' mundo lloró. 
Llamaron para curallo 

A Urgunda y al gran FrestOA 
Tinieron en un cabrón 
Enfrenado con un rallo , 

Y trnjeron á caballo 



Ün sábalo qué €ñtí6íítríifMi 
S^ero «si coroo llegaron 
£t polnre enferma espír^^ 
T toda el mundo Ilota. 

PtfUfe Ilettftio á enterrar 
Sé tott^óditrón al pnnto 
Ltf# féficttitas d<^ Sagfanfo 
Cdfga^l de an palomar : 
Vñ$ Yíña y un p^jitr, 
T préfiírda de cien neses^ 
Lt ftfria de lo» franceses, 
Qdtf en Itiegando malparíd',. 

Y todd «1 nfündty Ibrá. 
Vlltiéron teinte báFtenat 

Coa fflotigifes Arrastrando^ 

Y mil atones llorando 
Agftú para mil aceñas^ 

Vino él Preste Juan ton greSai. 
KMieUJhnáa hierro tiejo^ 

Y pot togtf uu conejo. 



Vn ttonfé Aáio tódé^ 
T todo ek mundo llorói. 
Hiciéroníe sepoItarA 
t>e pleita y esparto crudo f. 
Por cabecera tm embudo 

Y á los pies una fritarii ;. 
£n la bocat una pintura, 
Hecha de mano de Apelips, 
Quien con cuatro cascabeles^ 
Sobre tin mico )a pintó « 

Y todo el mundo Iibrí5. 
En eRa poso nn saWage 

A hombros éon un martinete y. 

Y echdle encima im larpete 
Con sus randas de pota ge, 

Y al que rindió vasallage 
£1 grande con el pequeña f. 
Un rostrituerto barreño. 
Las entrañas le pisó , 

T todo el mundo lloró*. 



79« (^£s de Báitaiorde Jleautr.J' 



tütíá^ú «of i pero eafo^ 
%§0 fio lo diré yo |. 
Qoeettifo soy me mandó 
Qot no diga que soy suyo* 

Gayo soy , jurado tiene 
De «bor<^arffle si lo digo : 
tiíbféme Didt dfr on castigo 
Qtie á talet térininos Tiene. 

4 Yo faorrdi siendo de nn^ cuyo 
Tal enal qníeü me catriiYÓ? 
Bien librado estaba yo 
ftl dijere que say snyo. 

Ando i g«nar pam mi , 



Mas no quiero libertad". 
Que esto de mi voluntad 
Por ser esclavo la di. 

Harto he dicho, pero cayo. 
Puedo yo ser, eso n# : 
Dígale quien me mafidó* 
Que no diga que soy suyo. 

Púsome en el alma et clavo^ 
StL dulce nombre y la S, 
Porque ninguiia pudiese • 
Saber de quien soy esclavo. 

Quien quisiere saber coyo^^ 
Lea donde se 



T verá quien mé tñtítiáó 
Que no diga que soy suyd. 

Quiero al fin decir quien es ^ 
Si no me lo estorba el miedo. 
Soy de Inés.... perdido quedo : 



Señores, ño ioy de Inés. 

Burlando estaba én el cnyo^ 
¡Mal haya quien me engañó I 
"No estaba en mi seso , no , 
Si he dicho qne soy suyo. 



So. fÉs de £aítasar de Alcázar*} 



Quisiera la pena mia 
Contártela , Juana ^ en tersd ^ 
Pero temo el fin diverso 
De como y 9 lo querría ; 

Porque si en tersos refiero 
Mi.^ cosas mas importantes ^ 
Me fuerzan los consonantes 
A decir lo que no quiero. 

Ejemplo : Inés me provoca 
A decir mil bienes de eNa : 
Si qiriero llamarla bella 
Dice el consoliante loca ^ 

Y asi vengo á descubrir 
Cou término descomptresto^ 
Que es una loca , y no es est<^ 
Lo que yo quiero decíi*. 

Y si la alabo de aguda 

Y mas ardiente que fuego , 
A la aguda dice luego 

Su consonante picuda. 

Y asi la llamo en sustancia 
Picuda quÍ4sá sin selfo , ' ' 
A lo menoá sin qnereílo, ' 
Por sola la consonancia. 

£1 verso en todo me impidle, 

Y podrán hacerme cargo 
Que en la relación me alargo 
Has de lo qae el cuento pide. . 



Aunque puede baber descíieli< 
to 
Si el mentir nó es escesivo , 
Pues si miento en lo que escti- 

boy 
Por los consonantes miento. 

Demás de esto tengo duda 
Que mi verso te contente, 
Mifado menudamente 
Porque despuntas de aguda. 

Y no siendo cual deseas 
Te fastidian versos malos. 

Y será darte de paloá 
Obligarte á que Fos íéás. 

Pues, Juana, si hago fiíucia 
De tratar contigo en prosa , 
Tú eres limpia y melindrosa 

Y es mi prosa un poca sucia. 
Porque por ser tan añejo 

Ya en los años, suelo usat 
En escribir y en hablar 
Palabras del tiempo viejo. 

Y la esperiencia me avisM 
Qne no será maravilla , 
Que la esperada mancilla 
La conviertas toda en risa. 

Y asi si yo me engaño 
Parecerá meuos feo 



í9* 
Desamparar mí dei éo 
Que seguille con mi daño. 
Y de estas dificultades 



fieftuítáy ii bien Ío miráíf 
Que en el verso irán mentirar 
Y en la prosa necedades* 



8i. (:Es de id.J 



Tres cosas mé tienen preso 
De amores el corazón , 
La bella Inéé , el jamón 

Y berengenas con qaesó. 
Esta Inés (amantes) et 

Quien tuvo en mi tal poder f 
Que me hizo aborrecer 
Todo lo que no era Jnés. 

Trájomé un año sin seso , 
Hasta que en una ocasión 
Me dio á merendar jamoü 

Y berengenas con queso. 

Fué de Inés la primer palma ; 
Pero ya júzgase mal 
Entre todos ellos cual 
Tiene mas parte en mi alma. 

£a gusto, medida y peso 
Ño le halío distinción y 



Ya quiero Inés , ja jamen , 
Ya berengenas con queso. 

Alega Inés su beldad , 
El jamón que es de Ar aceña , 
£1 queso y la berengena 
La española antigüedad. 

Y está tan en fiel el peso^-^ 
Que juzgado sin pasión 
Todo es uno y Inés, jamón , 

Y berengenas con quesx). 
A lo menos este trato 

De estos mis nuevos amores 
Hará que Inés sus favores 
Me los. venda mas barato $ 

Pues- tendrá por contrapeso,^ 
&i no biciére razón ,: 
Un^ lonja de jaipoñ 

Y berengenas cónqóei^o. 



fta. C^sdéidJ 



Tengo la cabeza rota 
En esta cama tendidoi 
Del cruel dolor herido , 
Que el médico llama gota. 

Las horas que el sufrimiento 
Con el alivio cobraba^ 
Eran que se preparaba r 

Para el futuro tormento* 

Considerando mi mal 



Y el que padece tin amante, 
Hallóle tan semejante 

Y el martirio tan igual ^ 

Que vengo á dar por senten* 
cia, 
Compadre niio y Seupr ^ 
Que entre la gota y amor 
Tfo. hay ninguna diferencia.' 
, jL^ gota generalmente 



)be un íiHiiibr éalienie empieiiáy 
Que corre de la cabeza 
Como de 6u propia fuente. 

Asi amor de fuego viene^ 
Que en la cabeza se cria 
iCuando la encuentra Tacía 
Del seso que le conviene. 

Si la gota quita el sueño » 
La paciencia j el comer , 
Ko es amor (ni suele ser) 
Mas Lidalgo cbn su dueño; 

Y si él cuitado paciente 
Áyes entona diversos , 

£1 amador hace versos 

Que descubren lo que siente. 

En las coyunturas duele 
La gota con mas vigor , 

Y en coyunturas amor 
Hacer maravillas suele. . 

* 

Y si suele dar en cama . 

4 

La gota cpn el mas fuerte^ 
Amor de la misma suerte 
Con el amante y su dama. 
Cuando él mal al pie des- 
ciende 

Y 1^1^ dolor hiere sin ta^sá | . • ' 
La sombra y aire que pasa 
Todo le agravia y ofende. 

Asi quien de veras am% 
Tales celos forma y cria , 
Que aun el airé 90 ^querría 
Que le tocase á su dama. 

Cuando la gou coAvida í 
A que echen la sangré iuera i 
Al a^an^e una tercera. • ,. • 
Le chupa la sangre y Tida** 



Al gotoso eh su dolor 
Suelen por todas las vias 
Aplicarle cosas frias 
Que resistan el dolor. . 

Y aplicada de este modo 
La nieve de larga ausencia . 
£n la.a^iQ^osa dolencia ^ 
Suele curarla ^el todo. 

Al gotoso comunmente 
Cuando mas salud alcanza ^ . 
Si el tiempo. hace mudanzift . ^ 
Luego la salud lo siente; ^ 

Y al galán, que sin ra;&oii 
Su dama sé le retira , 
Luego veréis .que suspira . 

Y enferma del corazón. 
Cuando la gota se ensajia' 

Lo que mas és menester 
Es la templanza en comer, ' 
Porque todo esceso daña. 

Y el galán no vale ua onaifo 
Si lo da dé comedor, 
Porque en el juego de fm^r 

Se suele morir de harto. . 

La go^a. turada en vafio.y 
Viene el. negocio á parar 
Por un. tiepapp encojear 
Con un bordón en la mano : 

Asi amor por galardón 
Regala con mal francés, 

Y no se tiene en los pi69 
£1 galán sin su borclpo. .^ -. 

Esto es en resolucioa .:* 
Lo que me movió á tener 
Un tan iiuetQ parecer : 
luzgad si tengo sazón.- 



Á 



tM 



«3. (MlieUL) 



Deseáis y sefior SÉrmieutOi 
Saber en estos mis años 
5ajeto8 á tratos dañes 
Como me porto y sttstéñfo. 

Yo os lo diré en brevedad y 
Porque la bhtoria es bien bre- 

T el daros gusto se debe 
Con toda puntualidad. 

Salido el Sol por Oriente 
De rayos acompañado, 
Me dan un bneVo pasado 
Por agua , blando y callente, 
Con dos tragos del que suelb 
Llamar yo néctar divino » 
Y á quien" ot)*os llaman vina, 
Porque nos vino del cielo. 

Cuando el luminoso vaso 
Toca en la meridionaly 
Distando por uii igual 
Del Oriente y del Ocaso ^ 
Me dan asada y cocida 
Desuna gruesa y gentil ave^ 
Con tres veces del suave 
Licor que alegra^ la Vida; 



Después tfit cay^endó vien^ 
A dar en el mar Hesperio , 
Desamparando el imperio 
Que en nuestro horizonte tiene, 
Me suele dar á comer 
Tostadas en vino mulso , 
Que el enflaquecido ptilso 
Restituyen á^su ser. 

£uego me cierran la puerta 

Y me entrego al dulce sueño: 
Dormido soy de otro dueño , 
]No sé de mi* nuevá cierta. 

ñásta que habiendo Sol nnf* 
vo 
Me cuentan como he dormido, 

Y asi de nuevo les pídcr 
Que me den néctar y hueiro. 

Ser vieja Iffcasa es esto, 
Veo que se va cayendo, 
Tóile puntalea poniendo 
Porque no caiga tan presto. 

Mas 'todo es vano artificio : 
Presto roa dicen mis males 
Que han dé faltar los puntales 

Y allanarse el edificio. 



64* (E$ de id.) 



En Jaén donde residd' 
Vive Don Lope de Sosa-, 
Y diréte , Inés , la cosa 
Más brava de él que ha$ oído. 

Tenia este caballero 
Un criado portugués.... 



Pero ceiíéttibt , Inés, 
Si te paifece primero. 

La' mesa tenemos puesta^ 
Lo que se ha de cenar junto,. 
Las tazas- del vino á panto ;> 
Falta comenzar k fiesta. 



\ 



jComicnce el vinillo J»iet0| 
T echóle la bendición: 
To tengo. por devoción 
De santiguar lo qne bebo. 

Franco fué, Inés, esle toque; 
Pero arrójame la bota : 
Vale un florin cada gota 
De aqueste Tinillo aloque. 

¿De qué taberna se trajo? 
Mas -ya.... de la ^del Castillo : 
Diez y seis vale el cuartillo , 
lYo tiene vino mas b^je. 

Por nuestro Señor que es mi- 
na 
Xa taberna de Alcocer ; 
'Grande consuelo es tener 
'La taberna por vecina. 

Si es 6 no invención moder* 
na y 
Vive Dios -que no lo sé.; 
Pero delicada fué 
Xa invención de la 'taberna. 

Porque alli llego sedientOf 
Pido vino de lo nuevo » 
Midenloy dánmelo , bebo , 
Pagólo , y voime contento. 
Esto, Inés , ello se alaba, 
No es menester alaballo : 
Solo- una falta le bailo , 
Que con la priesa se acaba. 
La ensalada y salpicón 
'Hizo fin: ¿qué viene ahora? 
La morcilla, gran Señora, 
iDigna de veneración. 

] Qué horonda viene y qué 
bella! 



Sor 
¡Qué través y enjandia tiene I 
Paréceme , Inés , que viene 
Para qne demos en «illa. 

Pues sus , encojase y entre p 
Que es algo estrechp el cami« 



no.... 



"No eches agua , Inés, al vino. 
No se escandalice el vientre. 

Hecha de lo tras añejo, 
Porque con mas gusto comas : 
Dios te guarde , que asi tomai 
Como sabia el buen consejo. 

Mas di, ¿ no adoras y precias 
La morcilla ilustre y rica ? 
¡ Cómo la traidora pica ! 
Tal debe tener especias* 

¡Qué' llena está de piñones! 
Morcilla de cortesanos, 
Y asada por esas manos 
.Hechas. á cebar lechones. 

£1 corazón me revienta 
De placer : no sé de ti. 
¿ Cómo te va ? yo por mi 
Sospecho que estás contenta. 

Alegre estoy , vive Dios ; 
Mas oye un punto sutil: 
¿No pusiste allí un candil? 
¿ Cómo me parecen dos ? 

Pero son preguntas vile^/ 
Ya sé lo que puede ^er : 
Con ese negro beber 
Se acrepientan.lqs candiles. 

Probemos lo del pichel , 
Alto licor celestial , 
No es el aloqnillo tal , 
Ni tiene que ver ^on ^1» 



302 

\ Qué suavidad! ¡ qué clareza! 
¡Qué rancio gusto y olor! 
¡Qué paladar ! ; qué color ! 
Todo con tanta fineza; 

Mas el queso sale á plaza 9 
La moradilla va entrando , 
T ambos vienen preguntando 
Por el pichel y la taza. 

Prueba el queso que es estrer 
mo, 
£1 de Pinto no le iguala , 
Pues la aceituna no es mala, 
Bien puede bogar su remo. 



• Haz pues, Inés, lo que sueleii 
Daca de la bota llena 
Seis tragos : hecha es la cena ^ 
Levántense los manteles. 

Ta, Inés, que habernos cenadq 
Tan bien , y con tanto g^usto ¿ 
Parece qué será justo 
Volver al cuento pasado. 

Pues sabrás, Inés hermana. 
Que el portugués cayó eaferr 

mo.... 
Las once dan, yo me duermQ , 
Quédese par£( mañana. 



85. (lEs de id,J 



No es el sueño cierto lance , 
Sus caprichos tiene el sueño , 
Ya lo alcanza presto el dueño , 
Ya no puede dalle alcance. 

Este tan vario accidente 
Suele á veces dar disgusto } 
Yo }e corrijo y ajusto 
Cqu el aviso siguiente < 

Guando el su€Pño se detiene 
Rezo para reposar , 

Y en comenzando á rezar 
£n el mismo punto viene. 

Si carga mas que debia 
Pienso en las sumas que debo , 

Y el sueño huye de nuevo 
Como la sombra del dia. 



Ved el áspero y cruel 
Cuan manso sigue mi indicÍQ^' 

Y con cuan poco artificio 
Hago lo que quiero de él. 

Con tanta puntualidad 
Que como galán y dama 
Tenemos á mesa y cama 
Perpetua conformidad. 

Revelóme este secreto 
Una vieja de Antequera ^ 

Y desde la vez primera 
Hizo verdadero efetQ. 

Y así por larga esperiencia^ 
He venido á conocer , ' 
Que con rezar y debeír 
Se repara esta dolencia. 



86. fEs de Juan Rufo J 
Tú , que Iqs héroes famoso^ , Lira, un tiempo celebraste' 



/ 



¥ del olvido libraste 
Sus ánimos valerosos, 

Lai9enta con triste son 
TYo de amor casos fundados , 
Mas los dias mal logrados 
De un sin ventura ratón. 

No murió en la ratonera 
Que mas era su recato, 
Píi entre los dientes del gi^to , 
.Qne de mil gatos huyera. 

Matóle el ser curioso, 
Y entrar á ver un baúl 
Forrado de lienzo azul : 
•Debiera de andar celoso. 

¡ O caso nuevo y estrano ! 
;^1 fin no hay hora segura,. 
Que entró a probar su ventura 
y probó el último daño. 

Seis vueltas le dio, y jao ha- 
bía 
:Solo un pelo que comer, 
y entonces echó de ver 
Que era archivo de poesía. 

Halló latinos autores, 
Al Petrarca, al Dante y Taso, 
Juan de Mena y Garcilaso , 
y otros poetas menores. 

Sintiendo pues de repentj» 
.El pobre aqimal ruidp, 
vpejóse estar escondido 
f ntre aquella b^ena gente. 

Su dueño el baúl cerró, 
y el paso de su esperanza : 
Viendo el ralpn tal mudanza 
¿ Quién dirá lo que sintió ? 

üon boca y uñas intept» 



Bo3 
Hacer el camino llano; 
El trabajo sale vano 
y el peligro se acrecieata. 

La falta de libertad, 
I^ pena de verse preso , 
Sus amigos, pan y queso, 
Que le hacen soledad; 

La hambre , que no perdona 
Al hombre mas esforzado, 
También obligó al cuitado 
A temer de su persona. 

Ya no desea la luz , 
Porque algún descendimiento 
No le cause fin violento , 
Como tiro de arcabuz. 

f^stuvo en esta agonía 
Cercado de ansias mortales 
Veinte y cuatro horas cabales , 
Que fue traspaso de un dia. 

Mas cuando sufrir no pudo 
El hambre dura y cruel ^ 
Del seqi^eroso papel 
Apeló para el engrudo. 

Con la lengua lo humrdece. 
Con el aliento lo ablanda : 
Van cuadernos á la banda 
Como el ratón apetece. 

Y tar^to tanto comió, 
Que embutido en pergamino 
Por desusado camino 
De ahito y hambre enfermó. 

¿ Qué debe el triste hacer 
Viéndose en tamaño aprieto , 
Y que muere de Repleto 
A donde no hay que comer ? 

Gime j lamenta su iiljirage. 



3i>4 
Publiet tus aflicciones , 

Qae también hablan ratonef 

T ann bestial en su lenguage. 

Oyó las quejas su madre 

T acudió toda turbada : 

Llegaron de cantarada 

Sus hermanos j su padre. 

Tamaño como un conejo 

Era el terrestre animal. 

La barriga y lomo igual , 

Blanco ya de puro viejo. 

Con ronca toz lastimera 

Comenzó sin perder ponto | 

T al hijo casi difunto 

Exhortó de esta manera ; 

«O tú mi hijo, que estás 

«Como en vientre de ballena, 

«Condenado á eterna pena , 

«Pues que de él nunca saldrás; 

«Pucleme tu juventud , 

«Duéleme haberte engendrado, 

«Porque veo en tal estado 

«Mi descanso y tu salud. 

«Socorro no puede entrarte, 

«Ni hay disposición de mjinay 

«La muerte se te ayecina, 

«La desdicha vence el arte. 

«Mas téngote en parte envidia, 

«Aunque mueras mal logrado y ^ 

«Pues quedas hoy libertado 

«De la gatesca perfidia. 

«Y débete consolar 

«En trance tan doloroso , 

«Con que tu nombre famoso ' 

«Para siempre ha de durar. 

«Porque con esp qu^ roes 



« (Aunque no es sustento piague) 

«Irás poeta trilingüe 

«Y cuatri con el Camoes. 

«Testa si acaso pudieres, 
«O haz algún codiciio » 
«Que aqui est¿ llorando unl^ilo 
«Tu madre, y loa que mas quie- 
res» 

«Si estamos todos , dijeron 
«Con voz penosa y doliente: 
«Memorias para el paciente 
«Qué el corazón le partieron. 

Y con quebradoa acentos 
Del dolor interrumpidos 
Dijo : «pues ya son cumplidos 
«Mis dias, estadme atentos. 

«Yo muero de mala gana, 
«Que asi en el mundo se usa; 
«Pero pues que no se escusa » 
«¿Qué mas hace hoy qu^ maña* 
na? 

«Este mi cuerpo oa encargo 
«Por parte que en él habéis, 
«Que á la mira de él estéis ; 
«No será término largo. 

«Que por fuerjca ba dí ^^'^ 
jallo 
«Quien su reposo interrompa > 
«Luego, ó como 90 corrompa 
«De rastro habrá de sacallo. 

«Dq i^ual quiera suerte digo> 
«Que de mis carnes donceles 
«No se ceben las crueles 
«De aquel común enemigo. 

«Ni triunfe muerto de mí 
«El Udron fiero y esquivo 1 



«Qne con tal odio yo vivo 
«Mortaimente aborrecí. 

«Y esconded mi cuerpo bieOy 
«Porque no sepa Musgosa 
«Mi tragedia dolbrosa , 
«Que se morirá también. 

«Masgosa, casi aguileña, 
«Mi rata , flor délas flores, 
«A quien yo preso de amores 
«£n un pajar hice dueña. 

«Y porque esta embarazada 
«Y parirá esta menguante , 
«Decidle que fue importante 
«Y segura mi jornada. 

«Tendréis gran cuenta con. 
ella 
«Y los hijos que pariere , 
«Que ya mi vida se muere 
«Sin esperanza de vella. 

Esto dijo, y mas se esfuerza 
▲ hablar, pero no puede , 
Que lugar no le concede 
Lo que se hospeda por fuerza» 
£1 padre en los circunstan* 
tes 
Reprehendió el alboroto , 
Y enmendó el silencio roto 
Con palabras semejantes : 

«Para la muerte nacemos^ 
«Para la muerle vivimos, 
«En los medios diferimos , 
«Mas unos son los estremos. 

«Ello es deuda genera) 
«Que el tiempo á pagar obliga 
«Al león y á la hormiga , . 

«Como al honibr^ racif^nal* 



«Y asi por e! hijo muerto 
«No quiero ese iniitil llanto, 
«Apnque yo le quise tanto, 
«Como lo sabéis de cierto. 

«Mayor mal hay que lloi*ar 
«Terrible y sin esperanza , 
«Que á nuestro género alcanza 
«Y al mundo debe espantar. 

«¿Di, cruel naturaleza, 
«Madrastra de los ratones , 
«Si nos diste disensiones , 
«Para qué tanta flaqueza ? 

«¿Fuimos acaso engendrados 
«De materia discordante? 
«¿No es la carne semejante? 
«¿Por qué soqaos tan odiados ? 

«¿Los gates hechos guzmanes^ 
«Nosotros salamanquesas? 
«¿JjOS gatos entre las mesas, 
«Nosotros por los desvanes? 
«Ellos son del hombre ¿min- 
gos 
«Con la mayor golosina 
«Que cupo en hambre ferina, 
«Porque nos son enemigos. 

«¡ Cuántos se acuestan sin cena^ 
«Porque el gato se la t^ag^ { 
«¡ Cuánto buen bocado estraga! 
«¡ Cuánta pitanza cercena ! ' 
«¡Cuántos se vsín á dormii; 
«Entre sábanas de HoJan-da , 
«Donde el gato dio i la banda. 
«Lo que no es para decip ! 

«iQoé diré de su mauUary 
«Sus celÓA, sus aspavientos p 
«Rebujos y atreviigúeatoi ^ 

29 



3o« 
«£n materia de robarl 

«Y con esto y mas que «alio; 
(«Doncellas lo traen en bfasos, ' 
«Y viudas en los regazos 
«Que escandiiliza mirallo. 

«Nosotros (misera gente) 
«Que por no ser mendigante»' 
«Sustentamos vergonzantes 
«£l TÍvir tasadamente, ' * ' ' 

«Somos por contraria seta 
«jlborrecibles á todoí, 
«Y nadie hay tan de lo's Godos 
«Que á matarnos no acometa* 

«Sin ráEonse infama aquella,' 
i «Que siendo gata y miig^r • 
. «Tras un ratón dio i eoPí^^,' 
«Pues todias son como elJa. •: ' 

«La discreta y la que es boba/' 
«La dama y la descompuesta , . 
«Arremeten sobre apuesta 
«Con el chapin ó la escoba. * 

«Arman lazos inbumanotf^ 
«Con ardides nos fatigan , 
«Y el cebo nos atosigan - • 
«Como á crueles tiranos* " •* 

«Y para mas confusiotí 
«Ninguna ia cerviz quiebra* . 
«De la engañosa culebra : 
«¡Ved qué gran superslícflbi!'!' 

«Traten del remedio Fnego-, 

■ 

«Tanto mal no se perddhie; 
«Y laguerrat se pregoae* '• 
«Contra et- hombre á s'angre y 
füégoV ' 
«Muerd'R los gato» Con él; "• 
üO perezéamo$ i^on honra <$ 



«Cese ya nueitra- deshonra , 
«Suene la guerra cruel. 

«Jdntense nuestras legiones 
«Y las que' le son anejas, 
«Y vengan las comadrejas , 
«Los erizos y hurones, 

«Las nntriaa, ardas y micos 
«Y martas, porque se vea 
«Que hay entre nuestra ralea 
«Gente de hói^rados pellicos* 

«áuene el bando furibundo, 
«Toque al arma el metal fuerte 
«Tanto que el lirón dispierte 
«Del sueño ^rave y profundo.^ 

Tales quimeras a1 viento 
£1 vejete fabricaba, 

Y su familia prestaba 
Expresó cbrísentimiento : 

Con tanta credulidad , 
Como éi dé aquel proceso 
Les perinítiera el suceso 
^ingmia irfificnltad; 

Cuando un gatazo romano 
Mostró {a redonda faz, 

Y con la boca mordaz 
flmbistió 'C<^mo un alano. 

Hu^ la'báj«^ canalla 
Por donde el niiedo la guia , 
. Máld^tfíeWdo* la osadía 
De el que^iñcirara á batalla. 

Asi q4]^^elrat^n medroso 
Tenga»f)í»r íttpittas los pies^ ' 

Y el hombre <|ue pobre es • 
No ^hbas^é: al poderoso: - 

Esto coüliign^bre son ' 
< CumpiiéifdO'ilA «ito dklador 



Cant6 Juan Rufo el jurado £n la muerte de tin ratón. 



3o7 



87. ("Es de López de Ubeda.J 



y Don Máximo de límenos * 
Por ir de menos á mas. 
Quiso ni poco ni menos 
Poseer en raí lo mas. 

Fingióse ser, cuando menos , 
Mendoza, Guzman j aun ma^, 
Mas todo fue por demás 
Porque era un pelón y aun me-»' 
nos. * . • 

Yo le dije: no haya mas, • 
iSeor Don Máxinio de Umenos*, 
Que ni tengo amor demás, 
Ni tengo seso de menos. 

Dijo ümeños: á lo meriosi ' 
Ho me quitarás jamas , '"^ ' 

Que te quiera tanto mas 
Cuanto me quisieres menos. 
Si cruel procedes de' hoy- 
mas ^ 

Tal es lo mas cual lo mepós , 
Porque está' cerca de menos * 
Lo que ya de mas á mas. 



Y si es estremo tu roas, 

Y es otro estremo mi menos , 
Estima menos tu mas 
Porque valga mas mi- menos. 

Que aunque yo • te TÍera en 
menos • 

Y me viera á mí 'en- 16 mas , 
Tomara para mi ef meno« 
Porque entraras tii en io mas. 

' Sube un poe^' mas mi menos. 
Baja un poco toas tü mas , 

Y c«n eso desdé hoy mas 
límenos no será' menos. 

^ Porque siendo tu algo menos 

Y yo valiendo algo mas , 
Te igualaré tanto mas 
Cuanto tu fueres '^e^ menos. 

Aquesto me dijo límenos 

Y trescientas cosas mns, 

Y aunque nunca me amó mas 
Nunca yo le qulsíft menos. 



88. (^Es 'de'piego de la Chica,} 



I •( I 



j'i • 



« 

Como tel que de las estrellas 
Trata y revuelve su esfera': ■ ' 
Cual SI tan cerca estuviera ' ''í^ 
Cuanto está distante deelfas/ ' 

Yo qtíé llego sr»lo á vertí? í 
Dinero, y á descarte, 
Y del d^íeo-^ tocarte - *• 



chI 



Jamas me tocó la suerte- ^ 

Tratará e» muy breve suma 
De tu valóí» sobr^'^omaño , 
PorqU)^ donde ño'la ^atio * 
Siquiera alcsíftoa»' \t pluma. ' 

i Aunque 'es ojifiíVion antigug 

Entre perso'n*S'4»<^^^*9 1 ^ 



i 



Que hoyes de loi poettt 
Caal de la Crui estantigua , 

Y hallo por mi lengaaga 
£a mi esta regla imperfeta | 
Soj pobre como poeta, 
Poeta como un bagage. 

Y sobre ser tan pesada 
Mi vena cuanto esc^rosa , 
Mándasme tratar de cosa 
De mi la mas apartada. 

Y habré de Ueyarlo al cabo. 
Que podrá ser por ventura 
De cuantas do en U herradura 
Que acierte alguna en el clavo. 

Y pues he de proceder 
€on pluma tan buja y ruda » 
Dame, dinero, tu ayuda 
Para decir y hacer; 

Porque es tanta tu grandeza, 
Que á quien te tiene le das 
A las veces mucho mas 
Que le dio naturaleza. 

Que si del hombre primero 
Son los demás descendientes y 
¿Quién los hizo diferentes 
Sino tu poder, dinero? 

Que no es de otra esencia 
£1 Rey que el pobre ganan » 
£1 Papa que el sacristán , 
Que por ti es^ la diferencia* 

De los Itnages mas buenos 
Hasta el que les nUs abatido, 
Vo hay mas qua^baberte tenido 
Poco tiempo maa ó meno». 

Tu abates y tú engrandeces, 
Ya al a^i^mo^ yaá la luna , 



Y la sangre qtie es toda una 
Ya la aclaras, ya escureces. 

Los de memorias tan raras 
Doña Isabel y Fernando , 
Bien te conocieron cuando 
Te acuñaron con dos caras. 

Mostrando en esta señal. 
Dinero, que en ti se encierra 
£1 mayor bien de la tierra, 
De la tierra el mayor mal : * 

Que tú haces que semeje 
Ángel el hombre en beldad, 

Y por tu necesidad 

Que tenga cara de herege. 
Cual muestra á sa amiga 
que es 
Un Pitias leal y gralo , 

Y por ti le hace el trato 
Del Apóstol calabrés. 

Cual muy de casta se precia 

Y por ti se pone en precio, 

Y al pobre marido necio 

Le da á entender que es Lucre- 



cia. 



Pues cuando á un amante 
ayudas 
£n sus amorosos juegos , 
¡Qué de linces ^aces ciegos, 
Y que de picazas mudas ! 

. Los mas ocultos rincones 
Tii los descubres y sabes , 
Dinero, que abren tus llaves 
Mil cerrados corazones. 
Das al hombre entrada fran* 
ca 
Bó no se la áxi $n pena, 



Das al bUneo h moretfá , 
T auD al moreno la blanca. 

La que nías se remontnre 
Tú la traerás á la mano , 
Cñal dice el de Mariñano : 
Con dina r;^et pía diñare. 

Eres dé estemundt) ciego 
%A agradable siilfonfái 
Que en oyendo tu^ armonía 
Hasta el perro baiía lUego. 

Y aun yo de esperiéncia sé 
Que en la casa do no asistesj 
Tódós riñen y andan tristes 



3^9 

Y Míié tñie por tfaé. 
Mostró qjie eres sin ignal 

£n napolitano nso , 
Guando por blasón te puso 
Alegria universal. ' 

Porque tus heroicas obrat 
Son en el mundo tan altas f 
Que todo falta si' faltas , 

Y todo sobra si sóbtas. 

' No hallo figura alguna 
Que mejor cuadrarte pueda^ 
Sino que pues eres rueda 
Debes de ser la fortunaa 



[89. fDe Qu9vedoJt> 



Al infierno el Traeio Orfeo 
Su muger bajó á bascar , 
Que no pudo á peor lugar 
Xieyarle tan mal deseo. 

Cantó , y al mayor tormento 
Puso suspensión y espanto 
Mas que lo dulce del canta 
Iba novedad del intente. 



£1 dios adiisto ofendido 1 
Con un estraño rigor 
la pena que halló mayor 
Fue volverle á hacer marido. 

Y aunque su muger le dio 
Por pena de su pecado , 
En premio dé lo cantador- 
Perderla facilitó¿ 



^. CBs^de Don Premcüco de la Torre.) 



Job en sufrir sin igual 
Todo lo vino á perder : 
Quedó con lepra y muger, 
No sé cual fue mayor roaL 

Padeció todos los modor 
Be penas su virtud rara»; 
Si la muger le faltara^ 
So los padeciera todot. 

Con la muger oonveniencia< 



Kueha el demonio tenia 2- 
Pensó que ella le podria 
Hacer perder la pacienciffií 

Limpia la lepra tirana 
Con vil teja; mas notad', 
Si hay de muger tempestad 
Caalquier teja es teja vana, 

Y aunque mas quiera raer 
Job SB lepra , ha de juagar 



Que su lepra ha de daraif. 



iio que daré la tíkuget. 



91, CEs de Don Francisco de la Torre.J 



Las mugeres y los niños 
tienen una condición^ 
Pues se acallan con un doil 
Mas que con treinta cariños* 

Niño y inuger varios nip4os 
Hallan en su suerte estrañai 
.Acuella á todos engaña, 

Y al niño le engañan todos* : 
Los niños y las mugerjea • ; 

Iguales vienen á ser 

En mudar de parecer . . 

Y mudar de pareeeret< 



Niño y muger con fatiga 
Lloran, mas discordes tanto^ 
Que en aquel ofende el llanto 

Y en esta el llanto obliga. 
Be ángel ^s el parecer 

De ambos en varios concetoii 
£1 niño con los discretos^ 
Con los necios la moger. 

Distinciop.y grande toCd • 
Que entre niño y muger nace f 
Pues ella cocos nos hace 

Y al niño le hacen el coco. 



• • I I 



Y I. 



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CUENTOS. 



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I . fDei Romancero general,) 



T, 



eoia una viuda tríate 
Beotro de su ca&& un huerip, 
Que le heredó de; su .madre ^ 
Cercado y con poco en medio. 
£n los cuadros de- él había 
Uua yerba de disdcctos, 
Que para memorias tristls 
Valia cualquier dinero. 
De cerezas garrafales . . 
IJn muy hermoso cerezo^ ■ 
Golosina de las mozas , 
Que cogen en mayo el trébol. 
tJn cardillo de beatas - 
Para revelar secretos, 
Cuyo azucarado. tfioBcko' 
Agua se hace de itierno« : 
Las cabeza» deJos!a^S' 
Parecen de monasterio; 
Cebollas y rabantcos , 
Y los nabos del adviento; 
Calabazas de las-India» : 
Que fio tienen agngeroy 
Colibmbros de regadío ^ 
Retorcidos y derechos. •• 
Lo que mas gusto, le daba 
De la hortaliza del hueito^ 
£ra^ según imagino^ 



Un^colorado pimiento'; 
f^hinta-que su ma1o<^rado 
Tuvo en el mayor aprecio; ' 
\ A.y pimiento quemador y 
Le decia por rei(uiebrO) 
Colorado estáis agora 

Y nacisteis verdinegro! 
INatnra os- vistió dé granir ^ 
Color grave, alegre ^buen»: 
A los ojos os venís, 

Y entráis por ellos a4 cuerpí}. 
Si la olla pongo tarde 

Vos cocéis la carne itoego; 
Tsiino .puedo comer, ' 
Me abrís la gana de .presto. 
Si descolorida estoy ^ 
Me presuis el ' color tifestro : 
.iklej^isme el corazón , - 
Que,sin>vos nunca me alegro. 
Si fuera^poela yo • 
Mñi que os hiciera do versos : 
Si c^batlera me armnre r 
Seréis penacho del yelmo. 
Lo qiie pudiere haré 
Que es daros á tiempo riego". 
Porque no se me marchite 
La cosa qjie tanto quiero. 



/ 



3ia 



s. fVel ñomaneero genenüj 



Un mercader Ginovés 
Ingrato á iu madre y tierra ^ 
Pues la dejó por casarte 
Por solo su gusto en esta. 
Con ana hermosa muger 
Que en un tiempo fue doncella, 
,Con qureif le dieron mas dote 
~De crédito que de hacienda. 
Pues lo ffue le prometieron 
Hubo de cobrar por fuerza , 
Una casa y tuia ^iña 
Que de tus abuelos era: 
La casa^ Sie llueve toda 
Del tejado á la bodega , 
Porque de "vieja no pueda. ' 
Tenerse teja con teja. 
Puesto que parece bien . . 
Hirándqja por defuera.. 
Al fio. paJdíera habitarse 
A no haber un duende en tlhif, 
Que laa pas veces venia 
Estando el Ginovés ínera , 
"En figura de estudiante, ; 
Que es la que mas amedrentáis 
La casa era cual la pinto, 
Y la vina no muy buena;- 
Pues que estaba vendimiada 
T ningún proveeho espera, 
Sino teo'er buenas noehea 
£1 invierna oon las cepas. 
Con cuya ceniza quiere 
Hacerle su muger guerra*, 
T va por tomar el sol 
Algunas veces i verlas,^ 



y todas topd el cuitado 
Con una ave fea y negra « 
Con cuyo canto le daba 
De su casa malas nuevas < 
Vivía de esto tan triste^ 

Y dábanle tanta pena 
Los eelos de su muger , 
Que no osaba ir á la feria $ 

Y holgara para gnardalla, 
O castigarla siquiera , 
Que tuviera la cuitada 
Como mnchas otras suegra ^ 

Y al fin se determinó 

pe partir de esta manera: 
Que á un vecino amigo suyo 
Se la encomienda, y fte ruega 
Que mire por su muger, 

Y por sa casa y hacienda. 
£1 vecino se encarga 

De tener cuenta con ella. 
Aunque le fuera mejor 
Tener con la suya cuenta $ 
Porque, tu muger é hijas 
Se dejan Uevar sin rienda 
De peores que de estudiantes^ 
Porque no gusten de letra». 
La mugei' del Ginovés , 
Enojada y muy soberbia , 
A su estudiante avisó 
De que cierto ayo le queda « 
Que sin mirav por sa casa 
Se entremete en el agena. 
Sin echar de ver primero 
Como la suya te qatmiu 



/ I 

Cl estudiante sentido 
Una iniisica le ordena , 
Coi^enzando muy temprano 
A tañer una cometa; 
Cantando por despedida 
Con su guitarra esta letra : 

Justamente se condensa 
£1 que descuidado pasa , 
jábrasándose su aasa^ 
ji echar agua en el agena. 

Yo no sé qué tal pretende , 
Si apenas la chimenea 
Del triste vecino humea , 
Cuando grita que se eneiende; 



3i3 
T deseuidado y sin pena , 

De lo que le importa , pasa, 

'jíbrasándose su casa , 

já echar agua en el agena. 
Es muy grande desatino 

Del que en su casa es tan cie- 
go » 

Que no viendo en ella fuego j 

Vea humo en la del vecino* 

Justamente se condena ; 
Pues que descuidado pasa , 
jábrasándose su casa , 
jí echar agua en el agena. 



3. (T>el Romancero general J 



En una aldea de Corte 
Que hace á la Corte aldea ^ 
Alojóse un capitán 
Mas de paz que no de guerra; 
Y si de alguna podía , 
La guerra de amores era. 
Que era el estremo de gafa 
Que tuvo la soldadesca. 
No hizo oficio de huésped , 
77i salió como debiera , 
Pues de la casa del suyo 
Se llevó la mejor prenda. 
No semejante al Troyano 
Que robó por fuerza a Elena ;. 
Que ella se fué de su gusto , 
Si sabeílo dar no es fuerza. 
Una villana graciosa , 
Del huésped hija doncella^^ 
Enamorada de verle 



Las borlas de la gineta , 

Y las plumas de un sombreto 
Pajizas, blancas y negras , 
Con una cifra ie plata 
Medalla de la roseta. 

Como es propfo de mugeres 
Dejarse llevar sin rienda 
Enamoradas dé plumas. 
Que es aire de su veleta , 
Concertaron una noche 
Que por una fa)sa puerta 
Saliese al cuerpo de guardia 
A dar el suyo sin ella. 
Vestida en hábito de hombre 
Bizarro calzón y media ^ 
Que por lo que de él sabia 
No lo tuvo á cosa nueva. 
Caminó toda la noche 

Y gran parte de la siesta , 



3i4 
Que como sale briosa, 
"Ño la cansao muchas leguas. 
Contenía 4^ verse Ubre, 
Siempre tomando boleta , 
Mientras duerme él capitán 
Cantaba de esta manera. 
«Seguir al amor me place. 
Aunque rabie mi madre, » *^i- 

Amor dulce y regalado , . 
Galán como enamorado , 
Valiente como soldado , 
Vuestras guerras son mis paces , 
Aunque rabie mi ma^re. 

Dejare por él mi tierra ^ 



t^ues el ambr me ¿íestíerraf 
Que mas quiero aquesta guerra^ 
Que paz con tantos azares. 
Aunque rabie mi madre. 

De verme mas se despida , 
Que no quiero estar metida 
Donde allí acabe mi vida 
Labrando sus ajuares , 
Aunque rabie mi rtzadre. 

Sus pensamientos son vanos 
Que quiero mucho mis manos; 
T si allá me bonran villanos^ 
Acá me estiman Gozmanes , 
Aunque rabie mi madre» 



4. (Continuación del anterior J 



La villana de las borlas 
Con la m.edolla de plata , 
Que se fue .con el soldado 
£namorada de lanzas , 
Ha vuelto ya 4e la guerra 
Con las armas destrozadas ^ 

Y de las muchas heridas 
Viene rota, y m'altratada : 
£1 sombrero trae nances, 
Vuelta la copa á la falda, 
Con una pluma de gallo 

A la valona Jeif ciada. 

Por roselfi un mondadientes. 

Y por toquilla ^na banda : 
Una saltambarca rota , 

De puro sal tai: en ba^xa , 

Y de la brea y resina • 
No poco sacia la saya, . 
Que quien ¿infla pox galera 



Ha de limpiar inii chas tablas^ 
Una camisa dé angeoj, 
Y un alzacuello de palma , 
Una gorg^uex^ de puntas 
Almidona^da. con grasa. 
Gran copia de tembladeras, 
Que las mas de ellas se rasgaír 
Despojos de la yictjí^riay 
Cautivos de Jas hilachas. 
Un zapato alpargatado 
Sin cairel^ labor ni gala , 
Porque era fino alpargate 
Teñido en sangre de vaca. 
Solia traer .Jsotines; 
Mas ya^ de puro cansada 
Juró de no los tra^r 
Hasta la vuelta de Francia. 
Pudiera ponerse ligas , 
Pero faltaban las calzas, 



/ 



Ir por ahorrar ^ sgíxtdí ^ 
Empeñólas ppi> lat faltn». 
Las faldas de la caqaisa 
Bien se pueden l)|ii9at ía.lda$^ 
Que soo de una. ^ai'ga ivieja * 
Toda pintada de urracas» 
Y puesta á la delantera* ' 
Una cabeza de f fima y .. 
Que acaso puso el pintor 
De Don Atnadis de (xáula^ 
Mas poderosa defensa 
Que todo el .cuerpo de guardia; 
Pues unas haldas curiosas 
Están muy :cei;c^ de malas* 
Al fin la villana tino; 
Su buena madre ,1a abraza ^ 
Puesto que- nadie tip entienda 
Que viene ^1 usoí d« Italia. 
Ératelos U^xskfk-Á los mozos ¿ / 



^i3 

Sordas, á las «riada» :: 
A la ternera vitela , : 

Y á los puchemos piftataii. 
Contó de las hosterías ,* 
Alojamientos y casas *, 

Del hurtar de las gallinas-^ 

Y esconder la ropa blanca « 
Dijo nombres dé- gal^f'á/- 

Y qué eran mástil y gavias, 

Y dd canon dé crujía • 
Contó millones de gracifts. 
Con esto el padre y- el pueblo 
La llaman la Italiana;' 

£1 sacristán la visita , ' 
Por saber cosas de^ltMlU t ' 
Mas ella, que verse «spera* 
Segunda vez en iií>arY)Kadá'>* • 
Eskpecando gente fiu«1Pá , ■ ' ■ 
Ejercitaba las armas.-' * 



> j 1 1 I 



5. ("Del Romancero geñeraLJ 



'i\ 



Ün lencero pori;ugné> 
l^cciea venidQ ^..Castilla 9 
Mas valieme.«|M ^oJidan,' 
Y naas galán que Alacias» 
En un lugar de la Mancha 1 
Que no le saldrií, en.&u vida, 
Se enamoró jBuy despacio 
De una b€lla,fi*^|i(JiUa ,. 
Que.vendiendpjerufin . 
Para faldas áe.^aipi^a') 
Una tarde ¡e co|\tó- 
Sus amorosas fatigas* 
Éscucliábaselas ella , 
Ki muy falsa ni muy fina , ' 



Que es gran aloábupfo «¿••fardó 
De holanda é hilo deipita. 
Derretido el portugués-^ 
Al sol de su hermosa ivistap, 
A cada vara que mide 
Un palmo le daba enctmj^ 
Aláchale su tierra:, .. 
Su nailon, su -fídalgiiMi , ' 
Su música ^ sus regalos , 
Su espada en África limpia, 
Prometiéndole es efecto 
Las especies de- las indias, 
Los olores de Lisboa / . • 
Y los barros de la China. 



Hicieron los dos coneiarto 
Que en aquelki soche nltma » 
Si el marido fneáe al campo » 
Campo franco le daria. 
Quedóse ea* cata una j^eaa 
Be Rúan , j Holanda rica 
En rekenes de la junta 
De Portugal y Castilla; 
Érala villana astuta, 

Y el Maochego de la ^iday . 

Y en saliendo el Portugués', 
Hablaron de su desdicha. 

Y visto bien el proceso y 
Condenáronle en revista- 
£n perdimiento de bienet- 
Para gastos de justicia; 

Y á doa docenas de palos 
Con 1» tannca de una encÍBa f 
Guardándole la cabeaa 

A honor de su fantasía. 
A dos horas de la noche 
Se escondió la bella Cintia , 
Cuándo el portugués y el cieto 
Be bayeta se cubriaa. 
Tomó su espad»y guitarra, ' 

Y entre tina^y otra requinta' * 
A suspiros fué templando > 
IJesde el bordón á la prima • 
Puesto en la calle , mirando ' / 
A la ventand de arriba , '' 
A su dama reconoce , . 

Que le cecea y le siWaw * ' 

Y entonando la garganta |^ 
Suspiros y tos caminan^ 
Al aire , y á quien tambie» 
Le escucha mverta de lisa.. 



Afora, afora ftodrígf^ 

El soberbo €astejano>. 

Acordársete debeira^ 

Dé aquei tempo ja pasado , 

Cuando te armé cabaleirb , 

No el altar de Santiago ^ 

Miñfa mai te deu las armas , 

Miño pai te deu el cabalo , 

Castejano malo, 

El soberbo Casiejanc^ 

Apenas e&to' acabó" 

Cuando á so mismo requiebre 

Por la calle abajo acuden 

Otros galanes d€4, pueblo. 

El uno era el sacristán*, 

Que en otros pasados tiempos 

De todo su pie de altar 

Le daba contino el medior. 

Renunciada la sotana^ 

Y echado al mundo el gregaeK 

Tiene por la calle abajo 
Echando votos y retos. 
Sus mismas pisawlas siguen 
El boticario y barbero , 
Que entrambos cantan rontancer 
De Belardo y de Riselo. 
Juntada pues la capilla-. 
Quiso el bonete* primero 
En una ronca' baitdurria 
Cantar los presentes versos. 

Si siempre crecen asi 
Tu desden y 'mi pasión. 
Bien pueden cantar por mi 
Kirieleisón. 

Si <le esCa manera creee^ 



Señora , ta disfavor, 

Y al mismo puoto mi honor 
Se levanta y desvanece : 

Y si por amar asi v 
Tío merezco galardón , 
Sien pueden cantar por mi 

Kirieleisón. 
£1 Barbero y Boticario , 
Que al Sacristán conocieron ^ 
lEn dos guitarras templadas 
Esparcen la voz al viento. 

Zagaleja del ojo rasgado , 
Vente á mi., que no soy toro 

bravo. 
Vente á mi , zagaleja , Tente , 
-Que adoro las damas y no mato 
la gente. 
Zagaleja del ojo negro , 
Vea te á mi que te adoro y quie- 
ro. 
Dejaré que rae -tomes el cnerno, 

Y me lleves si quieres al prado : 
Vente á mi, que no soy toro 

bravo. 
Determinada la dama 
Al concierto del marido , 
Entre los cuatro llamados 
Fué el Portugués admitido. 
Bajó á la puerta y llamóle 
Por un pequeño resquicio , 

Y entonces él victorioso 
Cantando á los otros y dijo ; 

Pois que nCadalena 
Remedió me» mal , 
Viva Portugal 
£ morra Casttla, 



*«7 
Seja amor testigo 

De tamanho ben, 

"Nno cbegue ningues 

A zombar conmigo. 

Que á espada é rodela ' 

Aforneira sal; 

Viva Portugal^ 

£ morra Gástela^ 

Entróse dentro con eato^ 

Y los tres que le miraban 
A. tres juntaron ^si 
Quejas, voces y guitarras. 

Si para su&ir agravios 
Al amor le pintan <:iegó, 

Fuego. 
Si para ver y callar 
Le ponen aquella venda , 
El mismo fuego le encienda 
Con que nos suele quemar. 
Que sufrir ardoi^ y amar , 

Y viendo fingirse ciego^ 

Fuego. 
Dasampararon la calle 
Cuando ya el lencero estaba. 
Desnudo de sns vestidos , 
Aunque .armado de esperanza; 
Pero apenas puso el pie 
En el lazo de la cama , 
Cuando salió el cazador 
Detras de la puerta falsa. 

Y á dos manos esgrimiendo 
lia verde y nudosa tranca , 
Al que viv^ de medir 
Midió muy bien las espaldas. 
£1 Portugués daba voces , 

Aqui de Rey que mé matan: 



3i8 
Pero el Rey que oo lo oU , 
Tampoco le remedialMu 
Echóse por la escalera , 



Y qaiso por la Ten tan a } 

Y hallando apenas la puerta , 
Se fué ea camisa á su casa. 



6. C£i dé (^ut&^al del Castillejo.) 



Hubo un hombre yiscaino 
Por nombre llamado- Juan , 
Peor comedor de pan 
Que bebedor de buen yin o i 
Humilde de condición 

Y de bifíos pensamientos , 
De corta disposición 

Y de flaca complision , 
Pero de grandes alientos. 

Fué devoto en demasia 
Especial de San Martin, 

Y de los montes del Rin 

Y valles de Malvasia: 

Y con esta inclinación , 
Aunque delicado y flaco. 
Prometió con devoción 
Obediencia y religión 

Al poderoso Dios Baco; 

En la coal fué tan constante^ 
Qi|c el fervor de la nifívz; 
Creciendo- con la vejez 
. Iba contino adelante : 

Y con el fuego de amor 
Su rostco todo inflamado 
De aqoel'devino licor, 
Mudó su pr4)]bia color 
De moreno á colorados • 

Xov-o con esto á la par 
Una manita donosa 
Be Marta la piadosa - 



Dispuesta p^ra colar ; 

Y de la continuación 
Del estrecho coladero, 
Hizósele en conclusión 

Sed perpetua en el pulmón 

Y callos en el garguero ; 
Por lo cual fué menester 

Sin que cscusarse pudiese, 
Que siempre siempre tuviese 
Por no morir que beber: 
Pero junto al paladar 
Tuvo una esponja por vena , 
Que acabada de mojar 
Se le tornaba á secar , 
Como el agua en el arena; 

De suerte que todavia 
La sed se le acrecentaba 
Porque lo que la mataba 
Eso mismo la encendia; 

Y las ganas le crecian 
Como llamas en la fragua , 
Que se avivan y se crian 
Cuanto mas mas la ro^iati 
Los herreros con el agua* 

Y con esta fé denota 
Hecha natural costumbre'. 
No le era mas una azumbre 
Que si bebiera iin» gota ; 

Y de estar asi embebido , 
£a el beber de contino 



Andabft como aturdido, 
Encoryado y sometido 
Al espíritu del vino. 

£n fin su beber fué tal 
Que mil veces pereciera , 
Si Baco con él no hiciera 
Como un amo liberal : 
Mas no bastando á la larga 
Renta, viña ni majuelo 
A matar la sed amarga 
Hubo de dar con la carga 
(Como dicen) en el suelo. 
Mientras monedas habia 
La bolsa sola bastaba ; 
Con ella se remediaba 
Lo que la gana perdia^: 
Pero no pudiendo dar 
Para tan larga demanda, 
A luego luego pagar 
Fué menester enviar 
Sus prendas á Peñaranda. 

La Hias parte de las cuales 
Por su cuenta rematadas 
£n un jacro sepultadas 
Quedaron por sus cabales: 
Es lástima de decir , 
y mayor era de ver, 
Que al tiempo del despedir 
Ojos que las vieron ir 
Nunca las^vieron volver. 

Bebió calzas y jubones, 
Los tahalíes , las espadas , 
Camisas de oro labradas , 
Bolsas, cintas y cordones : 
Bebió gorras y puñal , 
ir papahígo j sombrero.: 



3i9 

Bebióse el sayo y sayal 

Y el ajuar principal, 

Que fué las botas j el cuero. 

En fin bebió sus alhajas 
Hasta no dejar ninguna. 
Consumidas una á una 
Al olor de las tenajas ; ^ 

Y demás de eso bebió 
Todo cuanto pudo haber 
Hasta el cuero en que pasó y 
X^ue cosa no le faltó 

Sino el alipa que beber. 
Yéndose pues a morir 
Porque el beber fallecia , 

Y si siempre no bebia 
Era imposible vivir. 
Arrimado á la pared^ 
Hincó en tierra los liinojos 
Para conseguir merced , 

Y dijo muerto de sed. 
Llorándole entrambos ojos: 

« i O Dios Baco poderoso! 
«Mira cuan bien te he servido 
« Y no me eches cu olvido 
«En trance tan peligroso. 
« Mira que muero por tí 
« Y por seguir tu bandera ; 
a Y haz siquiera por mi , 
«Si es fuerza morir aqciij 

«Que al menos de sed nomue- 
«ra. » 
Acabada esta oración 
Sin del lugar menearse^ 
Súbito sintió mudarse 
En otra composición : 
El corpezuelo Ae trueca, 



3ao 
Aunque antes era bien chico, 
£n otra cota mas poca , 
T la cara con la boca 
Se hicieron nn hocico. 

Las piernas se le mudaron , 
En unas zanqhitas chicas , 
Los brazos en dos alicas 
Que en su lugar asomaron. 
Cobró mas el dolorido 
Dos cornecicos por cejas : 
Por yoz un cierto sonido 



A manera de mido 
Enojoso á las orejas. 

En fin fué todo mudado, 
Y en otro ser convertido , 
Pero no mudó el sentido, 
Solicitud j cuidado: 
Quedándole entera y sana 
La inclinación y apetito ; 
Sin mudársele la gana 
Mudó la figura humana 
T quedó hecho mos^^^ito. 



>• 



índice alfabético 



DEL 



ROMANCERO . 



Acompañado de penas. . ; Romancero General, pág. 94 

Agtno de tener gnerrá id, 1 49 

JIgora que estoy despacio.- ". . , id, 204 

jígora que suave, ". , Villegas. 45 

Ahora que la guitarra ;..,;. Romancero General. 282 

/ 4j soledades tristes . ; ; . : . i . ; \ Lope de Vega, i 8 

"^l amor descuidado . .,.♦.•.'.■.•.,,,,, Villegas, 42 

A la Duelta de Tarifa •.'. . . Rónlancero General. 145 

Al cabo de años mil .'.*.*.....,;. id* 18Í3 

Al cielo mueve con quejas. . . ..•.*.■ » .' . id. 79 

j4¿ dulce y sabroso canto. ...■..•.'.,..,.,. id. Í0O 

Alegre porque mxjria ...:.*.....;. id. 76 \ 

Alegre imeho á gozarte.-. *. . . ". ... . . ; . . . ¡d. 108 

Al infierrto el Tracto Orfeo. .• * . , .' . ,' . ; . Quevedo. SOd 

Al pie de un roble escarchado Lope de Vega, óÍ 

Al pie de un hojoso roble: .-...'. . Romancero General. 92 

Al son de las castañas . .*...* Villegas. 37 

j4l tiempo que el alba bella. . , •' ." . Romancero General. 69 

Amada golondrina. ...... í' Villegas. 42 

Amada palomilla. ...... ^ ¡d, 4i) 

Amada pastora mia. . . • . • , . . . ' . . . . Lope de Vega, . 6Í 
Amantes Deis que no son i . . ¿ . CristOval SuaVez Figuerua. 179 
Amar jr querer^, Anarda. .- . . . . • " ; Agustín de Salazar. 188 
Amara r^p urna señora-. . i . 4 . Cancionero de Romances. iSQ 

Amarrado d duro barco, • Gúngora. i 42 

Amedrentado Cupido, . . -. '. . . *. *. Romancero General. 28 
A mejorar la •vendimia /«.;..*;;:.... Villegas. 45 
A mis soledades ^oy . '. •. •. *. '. '. ;. . '. . . Lope de Vega. 11 
Amor éntrelas rosas. . . . . ♦. '. *i '• • . . . . Villegas. 43 
Apartaste i ingrapa Pilis % i ; i . : i í Romancero Geneial, 169 



'•i- 



JfñamfaMadatnek». . .' ti. Í4é 

jí^mei amofinío ktama^ jr figm hL 3i 

AfmeS0* d0S 'merdagot YiOc^s. 38 

^ rrMir miem fun»fi WiiMiTrra GcamL 278 

An c9mo Ntobe Villegas. 41 

Aú U den los eúioí i<L 38 

Aumdra^heliaememiga. • . . CrisiOTal Soarcz de Pigurroa. 179 

jítémdom^ pcrtmád mia Gon^ra. 269 

A tm$ áUtdeHcs^ ingrata Cervantes. 106 

A 'msta ¿el puerta está Ronaiicero Gcnenl. 1 84 

A '90t digo , señora • id. 24S 

B 

Balad, owijuelas naos ¿ id. 1 13 

c 



Cahis^jo jr peasatiyo id. 200 

Cajas roncas , bajas plumas •• id« 22 

Qasadí^ estaba la niña .....¿ id* 127 

Qofitemot, señora Musa id. 272 

Cantó aquel barbón famoso icL 233 

Cantuesos jr tamUlos « id. Ál 

C*fgo ^ue apuntas j atinasé Góngora. 178 

Cierta daind cortesana, Bomascero Geo^ral. 243 

Coma el que 'dé las estrellas, ...... Diego déla Chic». 307 

Cojno rosa que nace Ville^u. 32 

Con el verano alegre id. 44 

Con madores delettes id. 57 

Con suspirqs de cristal Jacinto Polo. 2oú 

Conteipplando estd Sireno Romancero General. 167 

Contemplando en un papel id. ̀l 

Contenta estaba MenguiÜa id. 150 

Con un pequeñaelo infante id. 9 

CorríenUs aguas del Tormes «.«..« id. bo 

¡ Cuándo cesardn las iras Lope.de Vega* 61 

Cuando fueres á la villa Romancero GeneraL 136 

Cuando el riguroso invierno . « • id. ^0 

Cuando JO triste nací Jorge flfontemayor. 181 

Cuando jro triste mezquinit , . ^ Alonso Pesez. 18 Í 

Cuando la esferil arena RooKiiicero General. 97 

Cuando la mar alterad^ « • id» 83 

Cuando las tecas encinas, . Lope de Vega. 49 

Cuando los campos se visten RomfUiceró General. 279 

Cuando entendí qui tenia , • # « Lope d« Vega» 80 



SaS 



Dándose estahü Lucrecia Bomaneero GefMrak 7^\ 

Decidme^ recien casada ..»»..»^.. - id. 254 

Decidme vos ^ pensamiento Cancionero de Romances, ibi 

i>ejrerbas los altgs montes, , ...... Romancero General. 6A 

Dejadlos, lihros agora « . GÓBgora. 206 

Dejad las üBros un rata, .............. ^ , . id. 20B 

De la arrugada corteza Romancero General* 48 

•De las africanas, playas, • . id» 1<52 

De las riberas del Betis . . , . v '. . id. ffl 

De el golfo descubre \ •. id« 1 33 

De pechos sobre la vara ...<... id% i 18 

Descolorida. Zagala ....•...« id* 111 

Desanidado- aunque no. libre. •••...**....'... id» 102 

Deseáis^ tenor ^rmiento Raliaiar de AIca^xv 300 

Desjjertadj hermosa 'Celia, .,^^^... .<..%.>. .id* 133 

Después que por varios casos . Bernardo de h: Vega* 9$ 

tDespues que.jrQmpiste^ ingrata, , . .' . Romancero' General. 167 

DejpUes que, te. andas ^ Marica .>••. »o% id.. 217 

'Dfi rodillas tn el suelo, • ^ ..•*.■. i» >w fd. 100 

$:^ (US cabellos,, ingrata . *' v v^^ «..id-^ 47 

pe tus tristezas, AiJelo •<■.-. ^ íd% > 76 

'Dis ver unts oscura cueya, .«....•... Lftp&'de V^a%, 267 
iPe una queja, en ,atra queja .. ». .. .. .... Bomanttero. i>en«raiw 9S 

Divide esos claveles , ^ í>*^'^5Wegaft4 09 

Doliente eftaba. Don Bueso.. ^ ^ ^ .. . Boaiancero<i\G^eMral« 2^ 
Donde escl(trepidan$ente^ ....... .,.,-•'.* .^^GÓBgA|[*s«« .1-79 

Donde estfls ^ señora mia Marqués^ Miuatnt. 106 

Donde se, acaba la jierra Botsancerc^ 6«nte«l. Í4S 

Don Máximo de Umenos Lo]($ez de Ubeda. 307 

Don Repollo j Doña JJerza, , , \ QueTcde. 261 

Dueña , si habedes honor Romancero General. 2á2 



Mlam^rjr el apetito Conde de il«dko]|/ed<^ >I69 

£1 árbol que ahorcó d Judas. . . . » . Romancero General. 232 

£i desgraciado entre todos, . .\ , ' id. 142 

El disanto fue Belilla id. 125 

0BlicÍQ9niiñj0bre.pafior^ ; • ^ .. • . . .vn. «^ G^r'v.ábtei. g5 

S^jaifwi deJa.casada, .Románefiroí;«^«i¿r«l; I53 

1BÍ laJtímadQ üelardp, lidp^ ^de >Vega. 62 

MI nu9€Ídi^^-Tc»»f "' < .. .¿V r.<x^Ulc^a». 44 

MI pastor qu9 -de Pisuerga Romancero General. 107 



Sa4 

El pastor Miseh un dia i¿. 77 

JLl Rey Penco enfermó. . • . * id. 295 

El tronco de ovas 'vestido Lope de Vega. ¿6 

' Enamorada jr ocioso •*....'... id. €8 

En aquel si^lo dotado Romanoero General. 2B0 

Eadebk estaba Áimocho id. 2ñ5 

En el bmivMel ejido, ...*•.• Genera. 198 

W ei^<;amaahsfi ría ^ id. 122 

Enfrente .de la cabana. Lope de Vega. 89 

'En Mea donde resido. Baltasar Alcázar. 300 

En la pedrrgosa orilla, Góngora. 202 

En los pinartf de Jucar ' . . id. 1 58 

En medio del silencio., Villegas. 39 

En su aldea .una .Serrana ■ . . Romancero General 126 

En tanta que la torvteuta, .. ■ id. 119 

En tanta que. el, cabe lio. '..«..,....,.. VHIegas. 34 

Entro dos.' atontes soberbios PrlliGÍp€ fisquilache. 187 

Entre, estas, sotas parjtdes , • • » ^ . . Romtacero General. 236 

Entre ios 'sueltos cabellos. ' Góngora. 174 

Entre unos iajados riseosi Bomancero General. 30 

En una aldea.de corte. ...*■•.. . ■ - . .>*... id. 213 

En nkm batea, ñutida * • .^ . ^^^ . id. tf(3 

En una fxanosa playa « \ . » .. . id. *ál 

E¡n uAa peña seruado * « . Ldpe de Vega. 11 

En un pdstohttí stiíergne* . • ^ ' . . . . Gdngora. 176 

Eú un. tranco de un ciprés i^omaoeero General. 98 

Era laf^/tohñelmas./riat. id« 82 

E^la^O'Ooy^*per» cuyo.". Baitasar Ateszar. 296 

E^eomdo^ on^tu . cafiaña . ., , ^ .• , • , . . *j . ' •' . . id. 110 

Escúchame, Reina mia. . .. • > . .>.<.-• ^ '. idk 216 

Escuchad lasque de amor * . . . •.' .*• .«id. i89 

• ■: .1 ' ^d ; -"/ *. o ) V . » 

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Fonte frida, fonte frida Cancionero de Romances» iSS 

Éreseos aguas trasparentes. . . .í . • Romancero Genei-aL 90 

Fuera de los- nltbs muros .id. 151 

Fhkeátíís :)hMftA apreses. > i V \> ..i*. 6 

'' . ,* ,1. . >• y»'>oi'"'^' • '■».*... .*- ■ \ .* > ' >>»'.... 

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' ^l .i*\ . • • • • • • ' • • • • - • • • ' .1 y^ .■* ♦. 

Galantea dawnád la corte. ^ . , .. ^ . RonMUieer»*^^€ir»eral. 256 

^<i^/ti»ste>^4^iaiMÚiii ■.-.>. v^'.vi. . '•d;^-227 

Calatea, ' ^tñht yihokra ••'. '• • /' • • .¡^«d* flíS 

Guarén ^iM¡kos^ ZtigaJa ,•.•••,-• 'i GéB^^nit iü 



SaS 



H 



fferia el soí d leu cumbres Lope de Vega. 59 

fíija sojr de un labrador Torres Naharro. i ÓO 

Hizo calor tina 'noche • . . Bomancero General. 209 

Hortelano era Belards Lope de Vega. 137 

Hubo ttn hombre Fizcaino .' , Romancero General. 318 

Huérfanas las de la corte. . id. 25i 

Huyendo va la poesía Juan de la Cueva. 257 



Vace donde el sol sepñne inervantes. 70 

l^a con mis lágrimas tristes.- ...... Romancero General. 170 

ya cubre la primavera. .,•..,, id. 99 

Ya de ios aitds montes. . . ..... . . , . , , Villegas. 39 

JTa e I eseesivo rigor Romancero General. 186 

Ya que d despedirme vengo , id. 215 

ITa qá^ d las cristianas nuevas. Qaevedo. 293 

Yo me era mora mo taina Cancionero de Romance». 156 

Yo me levantará^ madre. . • : 'i¿, 157 

Yo titile con éiefta ñoña.' ...... Romancero General. 229 

Yo vi sobre un tomillo, t , . . Villegas. 33 

Job en sufrir sin igual Don Francisco de la Torre. 309 



Za bella mal maridada. ..... Cancionero de Romances. 157 

La desgracia del forzado. Góngora. 143 

La morena enamorada . Romancero General; 128 

La niña itnagen de amor. . . , ^ id. 168 

La rurttléx de este lugar j^j^ g^Q 

La rosa €Íe Cupido. .......... .'.'.* .Villegas. 40 

La villana de las barias . Bomancero General. 314 

»4Crt* jft)as -nteves-y 'Vientos j^ jQíj 

Las lágrimas ^qtte he llorado. Conde* d¿ Rebolledo. IM 

Las ntngeresjr los nmos. .... Don Francisco déla Torre. 310 

L^s redera sobre la arena _ Góngora. 121 

Lhs tfueieas d^ los cielos. ..... . . .'^. Villecas 46 

LevaH^tan^ta blane^^' espuma . ......... " " ' Góneora 144 

¿/5r*^^/ >^^ <^^-/^r. , Romancero GeneraL IIM 

Licencia pMC Cupido ••..... id 29 

Lindo se'^sto tiene el tiempo " * * k ' * j ' o¿»í; 

luUa.'Lm^ry r" "tanlo. ' .; ' • • Q»«7^°- 2eí 

iiiia; W« *e«« me duu ,.., , ' • • • V"«ef«s. ^ 



« 4 



.4 



396 

tos ^¿mpümos «ji sarmientos , , , • Romancero Gcnenl. 21 

U 

UegA á una Denta Cupido , • . , • . ... , • id. 27 

JUegó el amor al estremo, •.••••••..• i4* 1^0 

Lleguen esos rubíes. . • « Villegas. 34 

Llenos de lágrimas iriites^ •..•••• Lope de Vega. ^ 

M 

Mlal hajra, dueña 6 doncella» , • • « . Del flíglo XIV. Kl 
l^Jal hubiese al caballero, • . • , . Romancero General. 276 
Mariana , Francisca y Paula. • • ■ • • • • • • idr id"' 

Martes de carnestolendas ,••... id< 291 

Matiza con mil colores, ...•••• id.l6¿ 

Men guilla la siempre beüa, ••, Góogora. 131 

Mil años h4 que no canfo, . . « • • t Lope de Vega. 2o6 

Miraba Lidia atenta • Villegas. 33 

Miraba dos jilqueriHos,' Romancero General. iOt 

Mirando el sagrado ]^ro, •.•••••.••id. 91 
Mirando está de Sagunto, . . , , • • . Lope de Vega. 88 
Mirando estaba el pastor, • . • . Romancero General. 87 
Mirando estaba Usar do. . , , • . « • Lope de Vega. 36 

Mirando una clara fuente , 1 id. 64 

Mormuraban los rocines Góngora. 274 

N 

Noche templada y serena. .... Rumancero General. iB2 

iVd es el sueño cierto lance, » « « . . Baltasar Alcázar. 302 

y o quiero amores tan libres. • • • .• Romancero Geueral. 238 

No tengas^ dulce BeUsa, .... • •. « Lope de Vega. 66 

O 

'¡Oh qué dulce j sabroso, ••••.,.... Villegas. 3? 
/ Oh durajr terrible ausencia^ • • . , Romancero General. 162 
/Oh volador pensamiento, ...••••..•, id. 224 

Cid, Ofnantes noveles •..'• .««id. 228 

Oidy señora muger, . • . . . . . • . «. .. , . . id. 24¿ 

Oidnie, señora n*ia» ...,..•• . J^etr>ge Adontemayor • 1<'^ 
'/Oyct amigo: ojre, cochero. /,^ . ..... ., Ai^er.to Fonealda. 26^ 

Okillmdf un daro rio. , . ^ ..... J%omanc«ff o. General. 10^ 

Ok^idada M tueeto. . ^ . ^ ...... . . • ^ . id.. 6J 

•• • I> ... 

■ • . 
facifiaae'amadptes ..... ^ . . ^ .. . .. • * . • iii, S3\ 

Padre ^dan y no lloréis duelos, , ,. . . .. .• • « Qoe'vse^o. 2&i) 

Hará que nli fe va^ai^ .... . .«...« ^ « •L^^ffe^'^M^K* Á^ 



i 



3a? 

Parióme adrede mi madre Qacvedo. 2^2i 

FaseÁndome una noche, i • . . i Romancero General. 192 

l*e4azos de jréla X nieve id. 72 

Peñas del tajo deshechas Romancero General. 64 

Pensó rendir la motuela. . . * Góngora. 234 

Picuda y hermosa niña Romancero GeneraL 134 

Pobre barquilla mia, , , • i , • » . Lope de Vega. 13 

Por celosas niñerías Romancero General. 78 

Por las riberas famosas Lope de Vega. 64 

Por los chismes de Chamorro, . , • Romancero General. 203 

Por los jardines de Chipre^ é • . • id. 26 

Por muchos años jr buenos id . 1 24 

Por su amor desamorada» •••• .id. 74 

Por una negra señora • . • • . Góngora. 217 

Por un valle de tristura Romancero General. 158 

Presta la -venda que tienes, . • . . .. . . . ••id.l64 

Puso Venus a Cupido • id. 25 

Pues "vuestra merced se casa « . • . • id. 222 

Q 

¡ Qué preciosos son los dientúJ, ••...•• Quévedo. ¿64 

Que por mayo era por majr o, • • Can<iiouero de Romances . 137 

Quien dijere que ia ausencia, • , . Romancero General. 101 

Quiera la pena mia Baltasar de Alcázar. 2dl7 

R 

ñecibt vuestro billete Góngora. 246 

niéndose está el rttoh, • • • é . . . . . Qiievedo. 263 
Rompiendo la mar dt España, • • • Romancero GeneraK 148 

S 

Sacó Venus de mantillas, • • • . ¿^ id. 24 

Según vtielan por el agva • • . • Góngora. I4I 

Se¡vas jr bosques de amor, .*.,.. Lope de Vega. 113 

Señor pretendiente amigo . • . • Romancero General. 214 

Señor Infanzón sesudo, ••• ..id. 253 

Señora Doña Fulana ¡d. 248 

Stñora^ya estoy cansado .id. 240 

Sentado en la seca yerba, ..•.••• Lope de Vega . 55 

Serpir en Oran ^al Rey, Góngora. 174 

Si alargarse pudiera, Villegas. 4 i* 

Si yo gobernara el mundo, . • . . Romancero General. 282 

Sin límite, ea mozo . Villegas. 42 

Si piensa el señor Cupido, * • . • Romancero General. 239 

Si sabes que son pasiones^ . • • • ' . ' . • • • • id. 163 

Sí t$ damitrwsp Morena, •;••.*. id. S 



i 



318 

Si tuvieras y aldeana ; • Lope de Vega. 15i 

Sobre la florida x^ha» • • • • id. 63 

Sobre moradas 'violetas Romancero General, 104 

Sobre una triste pitarra «.«id. 84 

Sobre unas altas rocas, Góngora. 122 

Sobre unas tajadas rocas, • . . - Romancero General, lb'5 

Soledad que aflige tanto • id. 7 

Solos mas altos cipreses, • Torres Naharro. 160 

Subieron en GeromiUa, ,,,,,, Romancero General . 219 
Sulcando el salado campo «.¡id.l40 

T 

Tan llena el alma de amor, id. 72 

Tejiendo está una guirnalda é.^.id. 96 

Tendiendo los blancos paños, Góagora. 210 

Tengo la cabeza rota Baltasar de Alcázar. Íd8 

Tenia una viuda triste. ..... Romapcero General. 311 

Tiempo es ya, CastiUejo , • . é • Grtstoval de Castillejo. 5 
Topo al ciego virotero, • • • • . Romancero General. 212 

Topáronse en una venta id. 28 

Tras lluvitts maniantales Villegas. 36 

Tres cosas me tienen preso Baltasar Alcázar. 298 

Tronando las nubes negras, ... - Romancero General. 73 
TA que los héroes famosos» . ... • • • • Juan Rufo. .302 
Tus penetrantes suspiros, •• id. 171 

Ventanazo para mi, • . , . • • • Romancero General. 241 

Vete, amor^ vete, ..« id. 169 

viejo soy, mas á todos Villegas. 43 

Vínose Inés de la aldea Romancero General. 129 

Vive Dios ^ señor Hernando, • . • . . . • . . . id. 2191 

Vojr d pisar ton mis pies .,- id.l 99^ 

Volcaban l^fs vientos coros, ...#•«...• id. 146 
Voto á Dios , señor Cupido, •« ...é.^^.id. 220 

Vuelve á la nieve su ser, *É«é.id.l72 

U 

Un lencero portugués • « .id. 415 

Una bella pastorcUla^ id. 7.5 

Una bella pastorciüa .•....••.< id. 1 13 

Una casera- de clérigo. , • . • • Alberto Díaz Foncalda. 294 

Una cortesana vieja. ••••..•• • id. 288 

Una estatua de Cupido • • • Lope de Vega . 60 

Una incrédula de años, .#..•• Qaevedo. 267 

Una parda mariposa, ...... • Romancero General. 93 

Unas doradas chinelas .••••••• Lope de Vega. 197 









MAR 10 1961 




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