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Full text of "The Rubaiyat of Omar Khayyam"

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RUBAIYAT 

DE 

OMAR KHAYYAM 



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R'j. \^a 



RUBAIYAT 

DE 

OMAR KHAYYAM 



TRADUCCION 



FOR 



JOSE CASTELLOT 

PROLOGO FOR 

JOSE JUAN TABLADA 




« « • " • 
• • " • * 



NEW YORK 



1 K 






c ::• I 



Copyright, 1918, by 
JOSE CASTELLOT 



CONTENIDO 

I. Pr61ogo por JOSE JUAN TABLADA. 
II. Traduccion Oastellana por JOSE CASTE- 
LLOT. 

III. Biografia de Omar Khayyam por EDWARD 

FITZ GERALD. 

IV. Notas. 



PROLOGO 

FOB 

JOSE JUAN TABLADA 




^ OMAR KHAYYAM 



\ 



La litebatura espanola atesora desde hoy la atinada 
y meritisima version castellana que de los "Eubaiyat" 
de Omar Khayyam, el Poeta Astronomo de Persia, 
acaba de hacer Jose Castellot. 

Pero, i que significa "Rubaiyat," esa palabra 
donde como entre los arabescos misteriosos de los ca- 
racteres cuficos, parece chispear un rtitilo de gemas 
ensangrentadas ? iQuien es ese orfebre que lleva un 
nombre de Calif a?. Bien lo saben los iniciados fa- 
miliares de exoticas literaturas; bien conocen ellos 
que se trata de ima inquietante y excelsa obra lirica 
y de un poeta melancolico y vidente, que no solo 
vaticino desde su epoca remota, estados de alma de 
hoy; sino que, quizas por ser un astronomo, vislum- 
bro a traves de las largas noches de los tiempos, el 
vacilante parpadear de la actual conciencia humana, 
mas lejana hoy que nunca, del nucleo solar de la fe 
antigua ; mas Uena en su tiniebla espesa de verdades 
que se apagan Uorando luz, como las estrellas erran- 
tes ; mas poblada en su desolacion de lunas espectrales 
y de cadaveres de astros. 

Tambien saben los iniciados que Omar Khayyam, 
ignorado hasta hoy en espanol, es conocido en 
Europa, y sobre todo entre las aristocracias de los 
pueblos sa Jones, al punto de haberlas fanatizado, lu- 
ciendo ante sus existencias sin rumbo, una estrella 



10 OMAR KHAYYAM 

polar de rayos rojos, inflamando sus almas yertas con 
los fuegos de ese rubi prodigioso que palpita como 
im oorazon j fluye sangre generosa en las estancias 
de los ^^Bubaiyat" y por fin abrazandolas en un fuego 
mistico que parece un Evc^e pagano, un anhelante 
delirio Dyonisiaco, un frenesi por reivindicar y re- 
frendar todos los idolos palpitantes y sensuales que 
el ascetismo cristiano inciner6. Extrano fuego mis- 
tico que parece brotar como renaciente incendio entre 
las cenizas heladas del viejo sabeismo persa y que, 
indistinto y enturbiado para el ciego Iram indife- 
rente, viene hoy alzando una columna de fuego sobre 
el desierto de nueve siglos, a herir nuestras pupilas; 
a calentar nuestros miembros entumecidos; a encen 
der las lamparas extintas y a deshojar f rente a noso- 
troBy a lo largo de la senda obscura, para encaminamos 
hacia la unica felicidad posible, el caliz de sus rosas 
encendidas. Extrano fuego mistico que desde el cora- 
zon oscuro de la herm6tica Persia, renueva los inciensos 
turbadores del "Cantar de los Cantares/' y evapora 
el anhelo azul de la metempsicosis griega, pues en 
las estancias de los "Rubaiyat" vuelven a acercarse 
los labios salomon6icos al vientre luminoso de la Sula- 
mita ; y si Teof ano, el poeta de la Antologia, suspira a 
la bien amada, '^Quiera el Cielo que despues de 
muerto me transforme en un bello lirio bianco para 
que me CO j as y me pongas sobre tu seno" . . . Omar 
Ehayy&m en un Rubay suspira idSnticos fervores. 
Divino aliento mistico en fin, que ha creado un mundo 



OMAR KHATTAM 11 

de la nada de sus mismas negaciones, que ha edu- 
mado ontre los escombros de la f6 perdida j de las 
verdades invalidas^ una uueva deidad esplSndida y 
armoniosa, hoy ergaida otra vez, entre los salmos de 
nuevo culto, como la helenica Afrodita surgiendo al 
sol de la antigua urbe sepultada« 

Afrodita, ya no eres diosa como en los dias liuni- 
nosos de Citeres, bajo el oro del sol de Qnido, sobre 
las ondas de azur del mar Chipriota; pero aun des- 
pojada de tu divinidad eres divina, aun arrancada 
del Olimpo imperas sobre el corazon de los hombres 
y desalteras sus anhelos inmortales I. Tal parece deeir 
Omar Ehayyam cuando rehabilita a la vida humana 
despojandola de misticismos metafisioos y de finali- 
dades ulteriores y la hace eonsistir en la ^nica re- 
ligion posible para el hombre, f atalmente atado a la 
vida, como un etemo Prometeo, por las inquebran- 
tables cadenas de los cinco sentidos I. 

"No hay otro mundo sine este, ni mas Providencia 
que el Destine" : es en efecto la slntesis de esa filosofia 
que ostenta sobre la f rente como un diamante negro, 
la musa de Omar Ehayyam. Asi, el Poeta astr6nomo, 
no solo ha Uevado a la Tabema la l^para que ardfa 
en el Templo, como 61 mismo lo dice; mas ha hecho, 
puesto que arrancaudo con mano osada las estrellas 
del cielo mistioo, y para alegrar nuestra vida, las ha 
esparcido sobre la oscura tierra, convertidas en rosas 
de luzl 

De la filosofia de Omar Elhayy&m tal es en tiltimo 



12 OMAR KHAYYAM 

analisis la virtud consoladora y f ecimda ; j asi en el 
fondo de su copa de vino, donde no hay heces, no 
se refleja del cielo mistico mas que el orbe de la Inna 
transformado en el rostro de una bella mujer, sensual 
y turbadora como la vida misma. 

Pero esa filosofia que, insistimos en afirmarlo, no 
es en sintesis sino un Evohe delirante, rimado por la 
melancolia de las flautas persas mas que por el repi- 
que de los sistros paganos, ha querido ser apresada 
por comentadores y exegetas cabe la red inutil de 
escuelas y sistemas, de donde los "rubais" se escapan 
siempre como fugaces perlas o inconstitiles rayos de 
luna. Se ha pretendido relacionar a Khayyam con 
griegos y romanos, con Epicuro, Lucrecio y Marco 
Aurelio; se ha queiido hallar en su obra un sentido 
oculto o esoterico como en el torvo Eclesiastes o en 
el suntuoso y perfumado Salomon; atribuyensele el 
desprecio orgulloso de Byron y la truculenta burla de 
Heyne ; tachasele en ocasiones de sibarita y en otras 
de mistico puro ; y es lo cierto que, irreductible a los 
alambiques y a las retortas que quieren sintetizarlo, 
el numen de Omar Khayyam se exhala y se difunde 
como en la noche oriental, hechizada de luna, el alma 
de las rosas y la musica del ruisenor. 

Es que los "Eubais", esas cuartetas, esos breves 
tetrasticos, son pequenos talismanes, llenos de grandes 
virtudes; es que los "rubais," como los parvos cara- 
coles marines, guardan en su seno concave la total 
sonoridad del oceano y las quejas de todas las olas; 



OMAR KHAYYAM 13 

es que los "rubais/' gemas milagrosamente talladas, 
reflejan en sus mil facet as los multiples aspectos del 
horizonte visual y a veces los astros de alia arriba y 
a veces las flores de aqui abajo, Pero asi mismo esos 
"rubais" se integran armoniosamente en el poema 
todo, como otros tantos petalos de una gran rosa cen- 
tifolia y esa rosa, sangrienta, carnal y palpitante, se 
plasma a su vez en un corazon, en un magnifico cora- 
zon, que no es otra cosa sino el "corazon innumer- 
able'^ de la vida humana y mortal !. 

Hay que dejar las exegesis y las quintesencias 
magistrales que Rabelais befo y no incurrir en la 
brutal maniobra de cojer a las mariposas quitandoles 
el polvo irisado de las alas. Ese consejo dimana de 
la propia filosofia del Poet a Astronomo, que deja el 
enjambre de sus "Rubaiyat" volar libre y estreme- 
cerse con pasion sobre todas las rosas de la tierra. 

Mistico y trascendental o sibarita y humano, Omar 
Khayyam es un mismo genio portentoso. Maese 
Tapir, el irrisorio magister de Anatole France, ha 
fallado una vez mas en su mania de embotellar suspi 
ros, de analizar osculos y de poner marbetes a los 
ideales del genio ; y la Critica esta vez, como tantas 
otras, es una agria Cleopatra que en vano intenta di- 
solver en los vinagres de su analisis, el oriente impon- 
derable de las perlas que son los "Rubaiyat." 

De todos esos frustraneos intentos analiticos, solo 
quedan ima probabilidad, un portento y una certi- 
dumbre. Es la primera que Khayyam fue un Sufi, 



14 OMAR KHAYYAM 

un adepto de esa doctrina que como iin pendulo 
de diamante parece oscilar entre el panteismo 
griego y el Nirvana budico, reflejando altema- 
tivamente claridades y sombras, yendo como im 
astro de la luz de la aurora a la sombra noc- 
tuma; toda vez que tal doctrina ama a la Divini- 
dad por sus creaturas: vino, mujer, rosas, rui- 
senores; y sumergiendose en ese fectaais de admira- 
cion por lo creado, intenta integrarse nirvanicamente 
en la esencia misma del Creador. Tal es el ^^sufismo" 
en esencia; y si hay un jardin mistico en la obra de 
Omar Khayyam, solo puedo haber brotado por la vir- 
tud de esa semiUa; pero de todas maneras, el exote- 
rismo palpable de Khayyam es mas evidente que el 
pretendido esoterismo oculto; quizas el Vino es sim- 
bolo de la vida; tal vez el p&mpano o la vid son la 
Divinidad; aeaso la embriaguez no sea hermetica- 
mente sino extasis propicio a la communion mistica ; 
pero es el case que tales sutilezas son seme j antes a 
la que quiere que el "Cantar de los Cantares,'^ el sen- 
sual y delicioso epitalamio salomonico sea el di&logo 
de la Iglesia con Cristo . . . S Es posible acaso con- 
vertir en harina de hostias la came triguena de la 
Sulamita, sin Uegar a las r^ones sombrias de las 
Misas Negras i Tienen alguna semejanza los pechos 
de la amante, estremecidos y Uenos de soUozos, con la 
paloma insustancial del Paraclete f . . . Bepugnan 
tales involucraciones a nuestro sentido humano, or- 
guUosamente humane. . • . X6, no es el vino de 



OMAR KHAYYAM 16 

Omar Ehayy&m el de las liturgias cristianas; mas 
bien tienen sus destellos el cruor de la Uave de rubies 
con que abriera Baudelaire la puerta misteriosa de 
sus "Paraisos artificiales." 

El portento que luce prodigiosamente en los 
"Rubaiyat^consiste en la anticipacion y en la previ- 
dencia de las mas flamantes filosofias. En efecto, 
Omar BSiayyam, en el siglo onceno y en Persia, con- 
cluye oomo Spencer en el siglo XIX, excluyendo 
toda metaf isica, puesto que resulta vano y enganoso 
para el hombre cuanto no este basado en el testimonio 
de sus sentidos. He alii lo abstracto separado de lo 
real por la cortina espesa de lo incognoscible en 
ESiorazan y Neshadur, nueve siglos antes que en Man- 
chester !. 

Tales son la hipotesis y el milagro ; en cuanto a la 
certidumbre, a la evidencia radiosa, cual mayor que 
la rehabilitacion de la vida humana ante el <5oncepto 
de los hombres ?. Y tal es sin duda la f uncion esen- 
cial del Evangelio de Omar Blayyam, que sobre las 
ruinas marmoreas del paganismo, y por encima de 
los escombros fuliginosos del ascetismo cristiano, y 
mas alia de las renunciaciones budistas, ha restaurado 
el extinto culto de la Vida, y ha hecho los salmos de la 
nueva litufgia con efluvios de vino, con cadencias de 
versos y con besos de mujer. 

La vida en su forma mas sensual, mas apasionada y 
palpitante, en una turbadora forma femenina, viene 
a nosotros con la nueva, con la etema divinidad ; su 



16 OMAR KHAYYAM 

came blanca se envuelve en la luminosidad de su 
negra mirada; la preceden sus perfumes enervantes 
y la musica arrulladora de su voz ; brotan fiores donde 
se posan sus talones dcsnudos ; trae en una mano la 
cratera del vino generoso y con la otra deshoja rosas 
en el caliz. 

Acercad a el los labios alterados, aplacad vuestra 
ansia sitibunda en el tibio vaso carnal, bebed el 
espasmo, sorbed el deleite unico; y luego f rente al 
crepusculo de amor que diluye gus topacios y evapora 
lentamente sus inciensos, repasad en vuestras manos 
el rosario de cuentas de ambar de los perfumados 
"Eubaiyat/' 

0-0-0 

0-0-00-0-0 

0-0-0 

Pero antes de continuar, cin^ndonos a la parte 
intrmseca de la obra que hoy da a la publicidad Jos6 
Castellot, hay que decir que ella es la unica version 
castellana de los "Eubaiyat", pues como tal no deben 
considerarse algunos intentos truncos y fallidos que 
sus autores acometieron con mayor buena voluntad que 
ingenio. Es la version de Castellot la unica espanola 
de los "Eubaiyat/' cuando ya existian numerosas a 
otros idiomas como por ejemplo: la del Rev Thomas 
Hyde, en latin ; las de Sir Gore Ouseley ; el prof esor 
Cowell Whinfieldj McCarthy y Gamer en ingl6s; 



OMAR KHAYYAM 17 

n las alemanas de Bodenstedt y Von Shack ; la del f ran 

s ces Nicholas, drogman de la embajada de su patria 

e en Persia; y otras en dan6s; ruso, etc., que de- 

t muestran elocuentemente la universalidad del culto 

s tributado a Omar Khayyam y el valor y oportunidad 

de mia version que, como la de Castellot, extiende 
la justa admiracion por el ntimen altisimo hasta los 
paises de habla espanola. 

De intento no hemos citado al mas popular e 
ilustre de los traductores de Omar Khayyam : a Ed- 
ward FitzGerald, reservandonos para mencionar espe- 
cialmente los caracteres de su obra preclara, la cual 
sirvi6 de pauta a la de Jos6 Castellot, quien sin 
embargo, y por natural escrupulo, ha estudiado y 
consultado casi todas las versiones que anteriormente 
mencionaramos. 

Mientras todas esas traducciones son "verba ad 
verba" o tendentes a rendida literalidad, la de Fitz 
Gerald es una parafrasis, no solo en la interpreta- 
cion de los versos, sino en el orden y arreglo de estos 
para la integracion armoniosa del pocma ; pues hay 
que advertir que siendo los "rubais" o tetrasticos 
persas, organismos independientes y valiosos por si 
mismos, no se presentan en los M S,S. originales, 
segun el 6rden admirable y coherente en que los supo 
coordinar FitzGerald, sino en cierto enlazamiento 
que solo obedece al canon alf abetico de ciertas termi- 
naciones. Pocos "rubais" se presentan originalmente 
en series homogeneas y entre ellos hay que 



18 OMAR KHAYYAM 

citar el grupo denominado "Kusa Nama'V que en- 
cierra en nueve "rubais" el episodio en la casa del 
Alf arero cuando la clausura del Bamazan. 

Otra advertencia hay que hacer para los que com- 
paren la version de Castellot con otra traduccion que 
no sea la de FitzQerald. Esas traducciones han 
sido hechas "d'apres" diferentes originales, el M,S. 
Bodleiano, la copia litografica de Teheran etc, que 
a causa de omisiones, adiciones e interpolaciones 
difieren sensiblemente entre si. Cote jar pues la 
"parafrasis" de Fitz Gerald no seria una verificacion 
eficaz sino un simple devaneo de erudite. 

En elogio de FitzGterald y de su parafrasis, nada 
creemos mejor que traducir aqui las justisimas frases 
del Profesor Norton: '^Llamasele '^traductor' solo en 
defecto de palabra idonea: una que expresara la 
poetica transf ormacion del espiritu poetico de uno a 
otro idioma y la representacion de ideas e imagenes 
del original en una forma no del todo diversa de la 
suya propia, pero perfectamente adaptada a las nue- 
vas condiciones de tiempo, lugar y peculiaridades 
mentales entre las cuales reaparece. Tiene todo el 
merito de una produccion original y su excelencia es 
el mas alto testimonio que puede darse de la esencial 
impresionabilidad y gran valia del poeta persa. Es 
la obra de un poeta inspirado por la obra de otro 
poeta; no una copia sino una reproduccion ; no una 
traduccion sino la reproyeccion de im numen portico 
en su ropaje ingles se manifiesta como la mas 



OMAR KHAYYAM 19 

reciente y mas fresca expresion de perplejidad y de 
duda de la generacion a que pertenecemos." 

Tal es el atinado juicio de Norton sobre Fitz 
Gerald, juicio que a su vez es aplicable a Castellot. 

De esta version eastellana, para que los lectores 
tengan el pregusto de sua mieles, no puedo menos que 
presentar algunas estancias, rosas cortadas al azar 
enelhuertomilagroso: 

VI 

Estan mudos los labios de David; pero en trino 
Alegre un ruisenor canta a la mtistia rosa : 
Vino !. Vino ! mas Vino !. Enciende ruborosa 
Tu mejilla en el fuego del encamado Vino!. 

XIV 

Escucha lo que dice el capuUo de rosa: 

^^Mira !. Yo vengo al mundo feliz y sonriente ; 

Desgarra desde luego mi escarcela sedosa 

Y lanza a los jardines mi tesoro luciente." 

XVII 

Piensa en esta posada, de la cual los portales, 
Altemativamente, son la Noche y el Dia : 
Sultan tras de Sultanes, con sus pompas reales, 
Aguardaron su tumo y siguieron su via, 

XIX 

Pienso a voces que brotan con mas carmin las rosas 
Nacidas en la tumba do un Cesar ha sangrado ; 

Y que el jacinto vierte con sus mieles sabrosas 
Los dulces pensamientes de algun cerebro amado. 



20 OMAR KHAYYAM 

XXIV 

« 

Gocemos en la vida todo cuanto nos place 
Antes de que bajemos al oscuro confin 
Donde el polvo entre polvo y bajo polvo yace 
Sin Vino, sin Canciones, sin Cantor y sin Fin . . . 

XXXVI 

Yo creo que ese Vaso en un tiempo ha vivido 

Y del Vino gozado los dulces embelesos ; 

Y ese labio pasivo que recibio mis besos, 
Quien sabe cuantos besos ha dado y recibido !• 

XCVI 

Partira Primavera con sus rosas tan bellas 
Su fragante leyenda Juventud cerrara; 
El niisenor canoro que entono sus querellas, 
Quien sabe de do vino, ni adonde volara !. 

Tal es el esplendor de ese raro y precioso collar 
oriental que Jose Castellot ilumina hoy con la lam- 
para de Aladino de su ingenio y cuyas cuentas cinti- 
lantes engarza en el oro de su bella version caste- 
liana. 

El traductor para crear esta obra valiosisima, que 
acrece el acervo de nuestra literatura, ha puesto de su 
parte cuantas cualidades se requieren para tal em- 
presa : labor obstinada, perseverancia, tino y aun ins- 
piracion ; pues muchas veces solo una claridad intui- 
tiva puede dejar ver lo que sfmbolos o imagenes re- 
celan en el fondo de sus glaucas aguas dormidas. 



OMAR KHAYYAM 21 

Desde sus comienzos me ha sido dado ver el gradual 
desarroUo de esta obra ; y como de los botones pre- 
maturos y casi informes, brotaban lentamente las 
rosas^ al fin euajadas con firmeza de esmalte en la in- 
variable simetria de una joya. Muchas veces la 
pepita de oro, ya brillante pero aun ductil, tuvo que 
ser arrojada nueva vez al crisol de donde por fin 
salio tersa, refulgente y sonora. Muchas veces tam- 
bien lo que se creia gema, era sal delicuescente o 
cuarzo deleznable entre los dedos, y habia que bajar 
otra vez a la honda mina, con el pensamiento en tinie- 
bias y arrancar afanosamente a la veta prodiga la 
cabal piedra preciosa que el joyero requeria. Y el, 
un hombre caracterizado por impetuosas energias de 
accion, se conformaba a guiar, como un mandarin en 
el destierro, a los gusanos de seda del pensamiento, 
de cuyo oscuro afan resultarian a la postre, las 
suntuosas tunicas holosericas, tan matizadas como las 
alas de las mariposas y las caudas de los pavos reales. 

Arrobado en ese trabajo, paciente como un viejo 
iluminador de pergaminos, vi muchas veces a mi 
amigo bajo el cadente fulgor de su lampara de tra- 
bajo. Tambien le distingui entregado a su labor, 
junto a la ventana de su aposento, discurriendo yo en 
atediados paseos a lo largo del Central Park. Encua- 
dradoasi, por la arquivolta de la ventana, el recio 
y barbado rostro de Jose Castellot, me recordaba la 
mascula f az de los arqueros del rey Dario en el pala- 
cio de Pers6polis y tal reminiscencia no era inopor- 



22 OMAR KHAYYAM 

tuna respecto de quien, en esos instantes velaba como 
aquellos doriforos, en los regios umbrales del poeta 
persa Omar Khayyam. 

Asi mismo pense, al distinguir a mi amigo, absorto 
en afan lirico, en Theofile Gaiitier, con quien tiene 
tambien semejanza fisica, en relacion con Zeus y 
Anacreonte, y pense que, como el autor de "Esmaltes 
y Camaf eos/' Jos6 Castellot podria decir : 

"Comme Goethe sur son divan 
A Weymar s'isolait des choses 
Et d'Hafiz effeuiUait les roses 

Sans prendre gare a Touragan 
Qui fouetait mes vitres f ermes, 
Moi j^ai fait "Emaux et Cam6es.'' 

Asi mientras la guerra conmueve al mundo y Uena 
de escombros a nuestra Patria, Jos6 Castellot ha 
realizado su obra de amor y de armonia. La ha 
realizadoy segun su inggnua pretension^ para endulzar 
las boras del destierro, para ensalmar sus dolores, 
para derivar las energias sin empleo en los ocios for- 
zados del exilio. Con Erasmo ha pensado, que asi 
como las piedras molares de la tahona se corroen a 
si mismas cuando no tienen trigo que moler, asi se 
gasta y se devora a si propio el espiritu humano sin 
accion« 



OMAR KHAYYAM 28 

Ha pensado tambien con los De Gh)ncoiirt que el 
hombre tiene tres recursos para huir de la realidad: 
la embriaguez, el amor, el trabajo, y noblemente ha 
optado per este ultimo. Asi veis a Jose Castellot 
convirtiendo su Patmos en un Tusculum, cantando 
en su destierro como Ovidio j sembrando con su 
mano, en su propio huerto las semiUas de las rosas 
de Persia. 

Feliz el que asi ha podido convertir el rosario negro 
de las horas en un collar esplenderoso al sol ; feliz el 
que en su soledad 7 su tristeza ha sabido cultivar las 
rosas de milagro del "Hortus Conclusus," y ha di- 
suelto 8U8 sinsabores en el prodigio de la Florque 
canta, de la Fuente que arde y del Pajaro que habla. 

Ahora, lectores^ como a una fugaz Sheherezada, 
seguid a la Musa que ha plantado este Huerto y con 
el alma alterada de ensueno entrad de una vez al 
melanc61ico jardin, Ueno de aromas de rosas^ de can- 
tos de ruisenores y de rayos de luna. . . . 

JOSE JUAN TABLADA, 

Nueva York 

AbrU de 1916. 



TRADUCCION CASTELLANA 

de la Version Inglesa 

de 

EDWARD FITZ GERALD 

Cuarta Edicion 1879 
por 
JOSE CASTELLOT 



RUBAIYAT DE OMAR KHAYYAM 

Tornados de la traduocion inglesa de Edward Fitz 
Gerald Cuarta Edicion 1879 



Despertad ! pues ya el Sol que en f uga ha dispersado 
Del campo de la sombra las palidas estrellas^ 

Y ahuyento de los cielos a la Xoche con ellas, 
Al torreon del Sultan lanza un rayo dorado. 

n 

Antes de que el f antasma del f also dia muera 
Oir creo una voz que en la Tabema grita: 
Si ya esta todo listo adentro de la Ermita 
{Que aguardan sonolientos los feligreses fuera?. 

in 

Y entonces de la caUe, lu^o que el gallo canta, 
Claman — "Abrid la puerta!" Ya sabeis que esta- 

remos 
Breve tiempo ; por eso es nuestra prisa tanta, 

Y que una vez en marcha, quizas no volveremos." — 

27 



28 OMAR KHAYYAM 

TV 

Ahora que el ano nuevo vie j as ansias revive, 
Las soledades busca el alma pensadora, 
Donde Moises su vara y blanca mano exhibe 
Y Jesus en el Huerto de los Olivos llora. 



Sin duda Iram se ha ido con sus rosas j el vaso 
Septianular de Jamshyd a ignorado destino ; 
Pero aun arden rubies en el fondo del Vino 

Y el Agua hace que broten jardines a su paso. 

VI 

Estan mudos los labios de David; pero en trino 
Alegre, un ruisenor canta a la mustia Bosa : 
— Vino! Vino! Mas Vino!. Enciende ruborosa 
Tu me j ilia en el fuego del encamado vino 1. 

VII 

Ven y Uena la copa! Al ara en primavera, 
Arroja tus vestidos de contricion, de inviemo; 
El Ave tiempo, tremula, solo un instante espera, 

Y ya tendio las alas para su vuelo etemo. 

VIII 

Ya sea en Babilonia, Naishapur o en alguna 
Otra parte ; Uene el vaso acre o dulce bebida, 
Gota a gota destila el vino de la vida, 
Las hojas de la vida caen una por una. 



OMAR KHAYYAM 29 

IX 

Cada manana-dices-trae un miliar de rosas. 
Es cierto, pero i adonde las de ayer ha dejado ? 
Y el verano al pasar con sus flores hermosas 
A Jamshyd y Kaikobad tambien se habra Uevado. 



Y bien, que se los Ueve !. No le hagas ningun caso 
A Kaikoshru o Kaikobad en su regia tarea; 
Prosigan Zal y Kustum llamando a la pelea 

Y Hatim a la mesa — i nos importa algo acaso ?. 

XI 

Para mi considero que es sobrado tesoro 
El herbaje que el prado del desierto divide 
Do los nombres de esclavo y de Sultan se olvide 

Y paz sea con Mahmoud en su trono de oro. 

XII 

Bajo la verde fronda, un libro de poesia 
Un pedazo de pan y una copa de vino, 

Y tu, a mi lado siempre, con tu cantar divino: 
Oh! paramo! que dulce Paraiso seria!. 

XIII 

Unos aman las glorias del mundo. Suspirando 
Estan otros por cielos Mahoma ha prometido. 
De atambores lejanos no te seduzca el ruido: 
Mas vale un ave en mano que cien aves volando. 



30 OMAR KHAYYAM 

XIV 

Escucha lo que dice el capullo de rosa 

— Mira ! Yo vengo al mundo f eliz y sonriente 

Desgarra desde luego mi escarcela sedosa 

Y lanza a los jardines mi tesoro luciente. 

XV 

Y a los que se desposan con los granos del oro, 

Y a quienes lo derraman como una Uuvia al viento, 
Una vez enterrados — depreciado tesoro — 
Ninguno de exhumarlos concebira el intento. 

XVI 

La esperanza, en que el hombre funda su goce in- 

cierto, 
Se transf orma en cenizas o subito florece : 
Cual nieve que refresca el polvo del desierto, 
Brilla una o dos horaa y luego desparece. 

XVII 

Piensa en esta Posada, de la cual los portales 

Altemativamente son la Noche j el Dia : 
Sultan tras de Sultanes con sus pompas reales 

Aguardaron su tumo j siguieron su via. 

XVIII 

Del palacio en que Jamshyd bebio con real grandezn 
Los sauries y leones son hoy finico dueno ; 

Y los asnos salvajes patean la cabeza 

Del cazador Bahram sin perturbar su sueiio. 



OMAR KHAYYAM 81 

XIX 

Pienso a veces que brotan con mas carmin las rosas 
Nacidas en la tumba do un Cesar ha sangrado, 

Y que el Jacinto vierte con sus mieles sabrosas 
Los dulces pensamientos de algun cerebro amado. 

XX 

Al cesped delicado que naciente verdea 

Y cubre la ribera adonde te reclinas, 
Tratalo dulcemente! Nadie sabe si sea 
De labios adorados floraciones divinas. 

XXI 

— Llena, Amada, la oopa que el Presente depura 
De f uturos temores y viejos desenganos ! 
Manana ? Y bien ! Quizas este en la sepultura 
Con los que son de Ayer desde ha siete mil anos !. 

XXII 

A los seres dilectos siempre hemos of recido 

El mas sabroso vino que el tiempo ha cosechado ; 

Y luego que una ronda 6 dos han saboreado 
Uno a uno, al reposo, bajaron sin ruido. 

XXlII 

Nosotros que hoy vivimos alegres disf rutando 
Sus puestos, que verano viste con nuevas flores, 
Tambien descenderemos a formar lecho blando 
Para desconocidos y nuevos moradores. 



32 OMAR KHAYYAM 

XXIV 

Gocemos en la vida todo cuanto nos place 
Antes de que bajemos al oscuro confin 
Donde el polvo entre polvo y bajo polvo yace 
Sin Vino, sin Canciones, sin Cantor j sin Fin . . . 

XXV 

Lo mismo a quien tan solo en el presente piensa, 
Como al que en un Manana pone toda su cuita, 
Un Muezlin, en la torre de las Tinieblas grita: 
— Necios ! . . . ni aqui ni alia esta la recompensa 1. 

XXVI 

Filosofos J Santos que en vida discutieron 
Sabiamente ambos mundos, se vieron expulsados 
Como falsos prof etas, sus dogmas despreciados ; 

Y en el polvo sus bocas por siempre enmudecieron. 

XXVII 

Yo mismo, cuando joven, con ardor frecuentaba 
De Sabios y Doctores las solemnes sesiones, 

Y despues de escuchar sus graves discusiones 
Salia por la misma puerta por donde entraba. 

XXVIII 

Sembre con ellos la semilla de la Ciencia, 

Y con mis proprias manos cuide su crecimiento, 

Y por cosecha obtuve tan solo esta sentencia : 
"Yo vine como el agua y paso como el viento." 



OMAR KHAYYAM 83 

XXIX 

En el mimdo oomo agua que corre indif erente 
De su ignorado origen y su final destine; 
Fuera de el come viento que nace inconsciente 
Y a la yentura sopla sin saber su camino. 

XXX 

Sin aviso, hasta aqui desde all& f ui lanzado ; 
Sera igual, de aqui a alia, al fin de mi existencia ! 
Cu&ntas y cuantas copas de ese licor vedado 
Ahogaran el recuerdo de esta yana insolencia !. 

XXXI 

Hasta el septimo cielo subi desde la Tierra. 
De Satumo en el trono radiante me he sentado ; 
Enigmas muy oscuros en el viaje aclarado; 
Pero no el que el destine de los hombres encierra. 

XXXII 

Alii estaba la puerta de que no encontre llave, 
Alli el velo tupido tras el cual nadie vi6 ; 
Hablaban del Yo y Tu lo poco que se sabe, 
Despues, ni una palabra oi del Tu y del Yo. 

XXXIII 

"No responde la Tierra, ni la Mar cuando Uora 
Con oleaje de purpura, de su Dies el olvido, 
m el Cielo giratorio, por sus signos leido 
Que hoy oculta la Koche y mailana la Aurora. 



3i OMAR KHAYYAM 

XXXIV 

EntoncGS al Tti y Yd que bajo el velo opera 
Pedi que en las tinieblas alumbrara algun f uego ; 

Y por toda respuesta escuche que de afuera 
Dijo una voz : — ^El Yo dentro de Ti esta ciego. 

XXXV 

Pedi a los bordes de esta pobre copa de arcilla 
Que de la vida ignota me ensenara lo cierto: 
Murmuro, labio a labio, esta verdad sencilla: 
-"Bebe mientras que vivas, ya no regresas muerto !. 

XXXVI 

Yo creo que ese vaso en un tiempo ha vivido 

Y del vino ha gozado los dulces embelesos ; 

Y ese labio pasivo que recibio mis besos, 
Quien sabe cuantos besos ha dado y recibido 1 

XXXVII 

Recuerdo que una vez me detuve observando 
A un alf arero rudo que su barro estrujaba 

Y el barro con acento muy debil murmuraba: 

— "Mas blando, por favor, Hermano se mas blando !. 

XXXVIII 

i Y no es esta la misma sabida y viqa. historxa, 
Que por generaciones en el mundo ha rodado, 
De un pufiado de tierra que, para etema gloria. 
El Hacedor Supremo en hombre ha modelado ?. 



OMAR KHAYYAM 35 

XXXIX 

Cuando el vino vertemos antes de haber bebido, 
Las gotas que a la tierra penetran dulcemente 
Quizas calmen la angustia de algun germen viviente 
Que, ha tiempo, alia muy Hondo, encuentrase escon- 
dido. 

XL 

Cual tulipan que lo alto contempla desde el suelo 
Con el riego celeste que la Aurora le envia 
Te alzas devotamente, hasta que place, al Cielo 
Volverte hacla la tierra como copa vacia. 

XLI 

Ya mas no te preocupes con lo humane o divino ; 
A los vientos entrega el azar del man ana, 

Y pierdanse tus dedos en la trenza lozana 
Del Cipres delicado, escanciador del vino. 

XLII 

Si el vino que bebiste y el labio que has besado 
Acaba en lo que todo acaba j todo empieza. 
Que hoy seras lo que ayer, ten la plena certeza, 

Y manana lo mismo ; y nada habras cambiado. 

XLIII 

Asi es que cuando el Angel de la negra bebida 
Te encuentre al fin, al horde de la oscura ribera, 

Y brinde a tu alma el vaso, bSbela toda enteta, 

Y no tiembles, pensando que alli acaba la vida. 



36 OMAR KHAYYAM 

XLIV 

Porque si el alma puede librarse por completo 
Del polvo, y volar libre de humana vestidura, 
i'No seria verguenza, vergiienza y desventura, 
Unirla para siempre al misero esqueleto?. 

XLV 

Esto es solo una tienda^ donde un dia se para 
El Sultan, en su viaje al reino de la muerte: 
Parte ; y el negro Ferrash que su salida advierte, 
Para otro nuevo huesped al punto la prepara. 

XLVI 

No temas que al cortarse mi existencia o la tuya 
El etemo Saki su vino haya concluido: 
Cual nosotros, millones de burbujas vertido 
Habra'y sigue virtiendo, sin que jamas concluya. 

XLVII 

Cuando el oscuro velo hayamos traspasado, 
El mundo seguira su perdurable vida; 
Nuestro entrar y salir ninguno habra notado 
Como el mar no se ocupa de la guija perdida. 

XLVIII 

Alto por un minuto ! I^a momentanea prueba 
Del Ser, en el desierto, junto a la fuente ansiada 
En que la caravana un poco de agua abreva, 
Y retoma de nuevo a su origen. . .la Nada 1. 



OMAB KHAYYAM 37 

XLIX 

Gastarias el tiempo de tu vivir incierto 
En saber el secrete ? Pues amigo, de prisa ! 
Tin cabello separa lo false de lo cierto, 

Y de el esta pendiente nuestra vida indeeisa. 

L 

Un cabelle separa lo false de lo cierto ; 

Y un solo Alif nos guia al guardado tesoro 

Y a su Dueno tal vez ; pero esa Have de ore 
Habremos, per ventura, nosotros descubierto ?. 

LI 

Tesoro misterioso, de poder admirable^ 

Que cual azogue corre del mundo per las venas ; 

Toma todas las formas^ elude nuestras penas; 

Y mientras todo muere, El existe inmutablel 

LII 

En cualquiera memento, detras de la cortina, 
En el oscuro f ondo, se desarroUa el drama 
Que para el goce de la Etemidad, se trama 
Solo, solo se representa, . . .y no tormina. 

LIII 

Y si terco persistes, con insistencia vana. 
En deslindar el HOY, en la Tierra o el Cielo, 
Mientras Tu seas Tu, que sera de tu anhelo 
Cuando desaparezcas para siempre manana ?. 



38 OMAR KEAYTAM 

LIV 

No malgastes el tiempo en discusiones largas 
Sobre esto o sobre aquello; aon f utiles disputas. 
Mejor es alegrarse con la Vid y sus fnitas 
Que sufrir porque algunas f altan o son amargas. 

LV 

Sabeis-amigos mios — ^la alegre barahunda 
Con que segundas nupcias en casa he celebrado : 
Arroje de mi eama la Bazon infecunda 

Y a la Hija del Vino por esposa he tornado. 

LVI 

Porque el Ser j no Ser, el Arriba j Abajo, 
Con auxilio de r^las y logica define : 
En sondear misterios no pierdo mi trabajo; 
Solo busco mas hondo en el f ondo del vino. 

LVII 

Las gentes aseguran que mis computaciones 
Cuentan mejor el ano. No es verdad ; es lo cierto, 
Que quite al calendario con mis innovaciones 
Un Manana nonato y un Ayer que era muerto. 

LVIII 

Ha poco, hendiendo la oscuridad externa, 

Y en el hombro Uevando una fragrante cuba, 
El espeetro de un Angel penetro a la taberna 

Y me ofreci6 su vaso: probe y. . .era al Uva. 



OMAR KHAYYAM 89 

LVIX 

La XJvK que con 16gioa infalible confuta 
Las setenta j dos seotas de credo diyergenie ; 
Soberano Alquimista que en su crisol transmuta 
El plomo de la vida en oro reluciente. 

LX 

El Mahmoud poderoso^ el de ali^ito divino 
Quien las malignas hordas de penas j temores 
Que del alma arrebatan los momentos mejores, 
Dispersa con su espada que gira en torbellino* 

LXI 

Si es producto de Dios este nectareo jugo, 
Blasf ema de la cepa quien la presume un lazo ; 
Si es bendicion, gozarla ; porqu6 no ?. Y si acaso 
Es maldicion, — decidme — a qui6n d&mosla plugo?. 

LXII 

Preciso es abjurar del Balsamo de Vida 
Si el temor de un castigo future nos aterra ; 
con plena esperanza, de la sacra bebida 
Kebozar bien la copa cuando vuelva a la tierra. 

LXIII 

Oh temores de Infiemo y ansias de Paraiso 1 
Ouan fugaz es la Vida!. Eso es lo tinico cierto. 
Bien cierto ; y lo restante es enganoso hechizo : 
Flor que abrio su corola para siempre Iiabra muerto !. 



40 OMAB KHAYYAM 

LXIV 

No es raro ? En las miriadas que antes de nosotros 
Cruzaron por la puerta del oscuro Destine, 
Ninguno ha regresado a ensenar el camino : 
Per conocerlo es fuerza andarlo cual los otros. 

LXV 

Son las revelaciones de Beatos y Sabios 
Que ante el mundo surgieron cual profetas ar dientes, 
Suenos que, al despertar, eontaron a sus gentes . . . 
Y siguieron dormidos al cerrarse sus labios. 

LXVI 

Mande mi alma a traves del invisible etemo 
A leer algo en el libro de la Vida f utura ; 
Al cabo de algun tiempo volvio, con amargura 
Dijo : — "Yo misma soy el Cielo y el Infiemo !". 

LXVII 

El Cielo, la vision del ideal conseguido: 
El Infiemo, el fantasma de un espiritu que arde 
Perdido en la tiniebla ; de que salimos tarde 
Para expirar tan pronto como hubimos salido. 

LXVIII 

No somos otra cosa que una larga cadena 
De magicos f antasmas, que gira, que va y viene, 
A los rayos del Sol, lintema que sostiene 
En medio de la noche el Director de escena. 



OMAB KHAYYAM 41 

LXIX 

Cual fichas desvalidas de su juego^ nos trata 

En el tablero que hace con la Noche y el Dia ; 

De aqui y alli nos mueve, nos da jaque, nos mata. . . 

Y una por una vamos a la caja vacia. 

LXX 

En los tantos o fallas no piensa la pelota 
Ni si sera su marcha vertiginosa o suave: 
Va de aqui para alia, do el jugador la bota: 
Quien te puso en la arena, sabe todo. . . El lo sabe!. 

LXXI 

Escribe. . .y pasa el movil dedo del infinite!; 

Y despues, ni con toda tu piedad o tu ciencia 
Lograras que regrese para cambiar lo escrito : 
Ni con todas tus lagrimas borraras la sentencia. 

LXXII 

Y a esa copa invertida a la que Uaman CIELO, 
Bajo la cualj a rastras, vive y muere la gente, 
No levantes las manos en suplicante anhelo 
Pues cual tu, y como yo, es del todo impotente, 

LXXIII 

Del primer barro se hizo la Ultima forma humana, 
De la postrer cosecha puesta alli la simiente ; 

Y escribio la Creacion en la primer manana 

Lo que en la Ultima Aurora se leera en el Oriente. 



42 OMAR KHAYYAM 

LXXIV 

AYEB oan sus tristezas prepara la locura; 
MAN ANA en su ailencio triimf o o dolor esconde : 
Bebe! Al venir no sabes ni porque ni de dond«: 
Bebe ! Te iras lo mismo, ciego y a la ventura. 

LXXV 

Afirmo que al partir de la celeste meta 

Las Pleyades y Jupiter, sobre el eorcel ardiente, 

Quedo predestinado, definitivamente, 

Mi lote de Alma y Polvo en aqueste planeta. 

LXXVI 

Si el Vino hirio una fibra, y esto mi ser anula, 
Que se burle el Derviche. Quien de lo arcane sabe ? 
Con mi bajo metal quizas se haga la llave 
Que ha de abrir esa puerta, ante la cual ulula. 

LXXVII 

Yo se que si esa Luz, verdadera y etema, 
Se consume al Amor o a la pasion ardiente, 
Mejor es disfrutarla dentro de la Tabema 
Que dejarla en el Templo gastarse inutilmente. 

LXXVIII 

iEs justo permitir que el NADA sin sentido 
Obligue al SEB consciente a arrastrar la cadena 
De placeres vedados, y si cae rendido, 
Condenarlo a sufrir interminable pena?. 



OMAR KHAYYAM 43 

LXXIX 

Que! Obliga a devolver a su infeliz creatura 

Oro puro en reintegro del "cobre recibido ? 

STjB. peraigue por deuda que nunca ha contraido 

Y que pagar no puede ?. Cuan implacable usura !. 

LXXX 

Oh TU ! que de peligros y trampas has Uenado, 

El sendero tortuoso de nuestra pobre vida 

No has de querer rodeamos del Mai predestinadc 

Y despues a pecado imputar la caida!. 

LXXXI 

Oh TU ! que hiciste al hombre del mas impure lodo, 

Y con el Paraiso creaste la Serpiente I 

Para todas las culpas que manchan nuestra frente, 
Da y recibe el perdon que purifica todo!. 

KUZA NAMA 

LXXXII 

Mientras entre las sombras del moribundo dia 
Eamazan el hombriento furtive se escapaba, 
Una vez mae estuve, dentro la Alf areria, 
Eodeado de los moldes de barro que guardaba. 

LXXXIII 

Formas de todas clases y de todos tamanos : 
Unas yacentes y otras al muro reclinadas; 
Unas locuaces y otras, con aspectos extranos, 
Escuchando tal vez, pero siempre calladas. 



44 OMAB KHAYYAM 

LXXXIV 

Entre ellas, una dijo: — "No en vano, de s^uro, 
Mi sustancia del barro comun fuera tomada 
Para hacerla pedazos despues de modelada 
O volverla de nuevo, amorfa, al polvo oscuro." 

LXXXV 

Y dijo una segnnda: — ^^'No hay nino antojadizo 
Que destruya la copa en que bebio contento ; 

Y Aquel que, con sus manos, esta vasija hizo 
No querra destrozarla, airado, en un memento." 

LXXXVI 

Tras de breves instantea que el silencio reinaba, 
Un vaso murmuro en tono quejumbroso: 
"Hacen mofa de mi porque soy defectuoso, 
Que temblo el Alfarero cuando me modelaba?. 

LXXXVII 

Entonces, una voz, en el grupo parlero, 
(Una OUita Sufi) dijo con valentia: 
"Todo eso de Alfarero y Vaso'' es tonteria; 
Decidme — Quien es Vaso y quien es Alfarero ?. 

LXXXVIII 

Porque — dijo otra voz — se repite la errada 
Version, de que al Infiemo tira como deshecho 
El vaso inf ortunado que El hace contrahecho : ? 
Bah ! Todo saldra bien ! El es buen camarada !. 



OMAR KHAYYAM 46 

LXXXIX 

Dijo otro: — "Quede en paz quien nos compra o nos 
hace! 

Con tan largo abandono mi vaso se ha secado! 
LLenadme con el jugo familiar que me place, 
T recobrare pronto mi vigor agotado !. 

XC 

En tanto que los Vasos, uno tras otro hablaron, 
Brillo la nueva Luna^ por todos deseada; 

Y chocando sus bordes: "Hermanos-exclamaron — 

Ya se acerca el Portero con su carga preciada !. 

• •••••• 

XCI 

La VID reanimara mi ser desfalleciente 

Y lavara mi cuerpo, donde la vida ha muerto; 
Bajo sus frescos pampanos dormire dulcemente 
En apartado sitio del solitario Huerto. 

XCII 

Mis sepultas cenizas brotaran en la Vina 
Como verdes retonos, por el aire ascendiendo, 

Y los buenos Creyentes, al cruzar la campina, 
No estaran sorprendidos las nuevas cepas viendo. 

XCIII 
iQue me dieron los Idolos que he venerado tanto ?. 
A mi mundane credito hicieron mal muy hondo : 
Ahogar mi gloria en vaso de bien escaso fondo 
Vender mi nombre al precio de un irrisorio canto. 



46 OMAR KHAYYAM 

XCIV 

Que jure arrepentirme al hacer muchas cosas! 
Pero, ^estaba al jurar en mi plena conciencia ?. 
Tan pronto como vienen Primavera y sus Bosas 
Destrozo mi gastado sayal de penitencia. 

xcv 

Sin duda el Vino infiel su objeto ha cons^uido 
Kobandome habilmente mi ropaje de honores : 
Me admira ver comprando a los vendimiadores 
Cosas muy inf eriores a aquellas que ban vendido. 

XCVI 

Partira Primavera con sus rosas tan bellas, 
Su fragante leyenda Juventud cerrara, 
El ruisenor canoro que entono sus querellas, 
Quien sabe de do vino, ni adonde volara !. 

xcvn 

Si al menos el Desierto dejase ver la fuente, 
Aunque lejana, cierta; el Viajero extenuado 
De alii proseguiria la rata sonriente 
Cual renace en los campos el cesped pisoteado. 

XCVIII 

Si antes da ser mas tarde algun Angel alado 
El arcane registro del Hado detuviere; 
Anotar de otro mode los sucesos hiciere, 
O borrar por completo cuanto hubiese marcado. 



OMAB KHAYYAM 47 

XCIX 

Oh Amor ! Con El iinidos tu y yo conseguiriamos 
Este misero mundo tomar en nuestra mano ; 
Y hacerlo mil pedazos: luego lo rehariamos 
Conforme a los deseos del corazon humane. 

C 

LUNA ! que fiel nos buscas, en memento oportimo ! 
Cambiaras muchas veces en menguante y creciente 
Desde hoy,. . .nos buscaras tambien frecuentemente 
En el mismo jardin. . .pero en vano por UNO ! 

CI 

Oh SAKI ! Si como ella vagando, en tu camino 
Pasares por El Huerto de huespedes Estrellas, 
Al encontrar el sitio en que sere UNA de ellas, 
Dorrama a mi memoria una Copa de Vino. 

New York Febrero de 1916 

JOSE CASTELLOT. 



Fourth Edition, 



Wake I For the Sun who scattered into flight 
The stars before him from the field of Night. 
Drives Night along with them from HeaVn, and 
strikes 
The Sultan's Turret with a Shaft of Light. 

II 

Before the phantom of False morning died, 
Methought a Voice within the Tavern cried, 

"When all the Temple is prepared within, ^_^ 

Why nods the drowsy Worshipper outside ?" 

Ill 

And, as the Cock crew, those who stood before 
The Tavern shouted — "Open then the Door! 

You know how little while we have to stay. 
And, once departed, may return no more." 

49 



4 

*> 1 



60 OMAB KHAYYAM 

TV 

Now the New Year reviving old Desires, 
The thoughtful Soul to Solitude retires, 

Where the White Hand of Moses on the Bough 
Puts out, and Jesus from the ground suspires. 



Iram indeed is gone with all his Hose, 

And Jamshyd's Sev'n-ring'd Cup where no one 

knows: 
But still a Kuby kindles in the Vine, 
And many a garden by the water blows. 

VI 

And David's lips are lockt ; but in divine 
High-piping Pehlevi, with "Wine! Wine! Wine! 
Red Wine !" — ^the Nightingale cries to the Rose 
That sallow cheek of hers to' incarnadine. 

VII 

Come, fill the Cup, and in the fire of Spring 
Your Winter-garment of Repentance fling: 

The Bird of Time has but a little way 
To flutter — and the Bird is on the Wing. 

vin 

Whether at Naishapiir or Babylon, 
Whether the Cup with sweet or bitter run. 

The Wine of Life keeps oozing drop by drop. 
The Leaves of Life keep falling one by one. 



OMAR KHAYYAM 51 

IX 

Each Morn a Aousand Roses brings^ you say; 
Yes, but where leaves the Hose of Yesterday ? 

And this first Summer month that brings the Eose 
Shall take Jamshyd and Kaikobad away. 



Well, let it take them ! What have we to do 
With Kaikobad the Great, or Kaikhosru ? 

Let Zal and Rustum bluster as they will. 
Or Hatim call to Supper — ^heed not you. 

XI 

With me along the strip of Herbage strown 
That just divides the desert from the sown. 

Where name of Slave and Sultan is forgot — 
And Peace to Mahmud on his golden Throne 1 

XII 

A Book of Verses underneath the Bough, 
A Jug of Wine, a Loaf of Bread — and Thou 

Beside me singing in the Wilderness — 
Oh, Wilderness were Paradise enow! 

XIII 

Some for the Glories of this World ; and some 
Sigh for the Prophet's Paradise to come ; 

Ah, take the Cash, and let the Credit go, 
Nor heed the rumble of a distant Drum! 



62 OMAR KHAYYAM 

xrv 

Look to the blowing Rose about us — "Lo, 
Laughing," she says, "into the world I blow, 

At once the silken tassel of my Purse 
Tear, and its Treasure on the Garden throw." 

XV 

And those who husbanded the Gulden grain. 
And those who flung it to the winds like Bain, 

Alike to no such aureate Earth are turned 
As, buried once. Men want dug up again. 

XVI 

The Worldly Hope men set their Hearts upon 
Turns Ashes — or it prospers ; and anon. 

Like Snow upon the Desert's dusty Face, 
Lighting a little hour or two — ^was gone. 

xvn 

Think, in this batter'd Caravanserai 
Whose Portals are alternate Night and Day, 
How Sultan after Sultan with his Pomp 
Abode his destin'd Hour, and went his way. 

XVIII 

They say the Lion and the Lizard keep 

The Courts where Jamshyd gloried and drank deep : 

And Bahram, that great Himter — ^the Wild Ass 
Stamps o'er his Head, but cannot break his Sleep. 



OMAR KHATYAM 53 

XIX 

I sometimes think that never blows so red 
The Rose as where some buried Ctesar bled ; 

That every Hyacinth the Garden wears 
Dropt in her Lap from some once lovely Head. 

XX 

And this reviving Herb whose tender green 
Fledges the Eiver-Lip on which we lean — 
Ah, lean upon it lightly! for who knows 
From what once lovely Lip it springs unseen! 

XXI 

Ah, my Beloved, fill the Cup that clears 
To-day of past Regret and future Fears : 

To-morrow ! — ^Why, To-morrow I may be 
Myself with Yesterday's Sev'n thousand Years. 

XXII 

For some we loved, the loveliest and the best 
That from his Vintage rolling Time hath prest. 

Have drunk their Cup a Round or two before, 
And one by one crept silently to rest. 

XXIII 

And we that now make merry in the Room 
They left, and Summer dresses in new bloom. 

Ourselves must we beneath the Couch of Earth 
Descend — ourselves to make a Couch — ^f or whom ? 



64 OMAB KHAYYAM 

XXIV 

Ah, make the most of what we yet may spend, 
Before we too into the Dust descend ; 

Dust into Dust, and under Dust, to lie, 
Sans Wine, sans Song, sans Singer, and — sans End ! 

XXV 

Alike for those who for To-day prepare, 
And those that after some To-moeeow stare, 

A Muezzin from the Tower of Darkness cries, 
"Fools! your Eeward is Neither Here nor There." 

XXVI 

Why all the Saints and Sages who discuss'd, 
Of the two Worlds so wisely — they are thrust 

Like foolish Prophets forth ; their Words to Scorn 
Are scatter'd, and their Mouths are stopt with Dust 

XXVII 

Myself when yoimg did eagerly frequent 
Doctor and Saint, and heard great argument 

About it and about : but evermore 
Came out by the same door where in I went. 

XXVIII 

With them the seed of Wisdom did I sow. 

And with mine own hand wrought to make it grow ; 

And this was all the Harvest that I reap'd — 
"I came like Water, and like Wind I go." 



OMAR KHAYYAM 65 

XXIX 

Into thie Universe, and Why not knowing 
Nor Whence, like Water willy-nilly flowing 
And out of it, as Wind along the Waste, 
I know not Whither, willy-nilly blowing. 

XXX 

What, without asking, hither hurried Whence? 
And, without asking. Whither hurried hence 1 

Oh, many a Cup of this forbidden Wine 
Must drown the memory of that insolence! 



XXXI 

I 
< 

Up from Earth's Centre through the Seventh Gate 

I rose, and on the Throne of Saturn sate, i 

And many a Knot unravFd by the Boad: 
But not the Master-knot of Human Fate. 



XXXII 

There was the Door to which I found no Key; 
There was the Veil through which I might not see : 

Some little talk awhile of Me and Thbb 
There was — and then no more of Thee and Me. 

XXXIII 

Earth could not answer ; nor the Seas that mourn 
In flowing Purple, of their Lord forlorn; 

Nor rolling Heaven, with all his Signs revealed 
And hidden by the sleeve of Night and Mom. 



56 OMAR KHAYYAM 

XXXIV 

Then of the Thede in Me who works behind 
The Veil, I lifted up my hands to find 

A Lamp amid the Darkness; and I heard, 
As from Without — "The Me within Thee blind !" 

XXXV 

Then to the Lip of this poor earthen Urn 
I lean'd, the Secret of my Life to learn : 

And Lip to Lip it murmur'd — "While you live. 
Drink ! — for, once dead, you never shall return." 

XXXVI 

I think the Vessel, that with fugitive 
Articulation answer'd, once did live, 

And drink; and Ah! the passive Lip I kiss'd, 
How many Kisses might it take — and givel 

XXXVII 

For I remember stopping by the way 
To watch a Potter thumping his wet Clay : 

And with its all-obliterated Tongue 
It murmur'd — "Gently Brother, gently, prayl" 

XXXVIII 

And has not such a Story from of Old 
Down Man's successive generations roU'd 

Of such a cloud of saturated Earth 
Cast by the Maker into Human mould ? 



OMAR KHAYYAM 57 

XXXIX 

And not a drop that from our Cups we throw 
For Earth to drink of, but may steal below 

To quench the fire of Anguish in some eye 
There hidden — ^f ar beneath, and long ago. 

XL 

As then the Tulip for her morning sup 
Of Heav'nly Vintage from the soil looks up, 

Do you devoutly do the like, tiU Heav'n 
To Earth invert you — ^like an empty Cup. 

XLI 

Perplext no more with Human or Divine, 
To-morrow's tangle to the winds resign, 
And lose your fingers in the tresses of 
The Cypress-slender Minister of Wine. 

XLII 

And if the Wine you drink, the Lip you press, 
End in what All begins and ends in — Yes ; 

Think then you are To-day what Testebday 
You were — To-morrow you shall not be less. 

XLIII 

So when the Angel of the darker Drink 
At last shall find you by the river-brink, 

And, offering his Cup, invite your Soul 
Forth to your Lips to quaff — you shall not shrink. 



58 OMAR KHAYYAM 

XLIV 

Why, if the Soul can fling the Dust aside, 
And naked on the Air of Heaven ride. 

Were H not a Shame — ^were 't not a Shame for him 
In this clay carcase crippled to abide ? 

XLV 

'Tis but a Tent where takes his one day's rest 
A Sultan to the realm of Death addrest ; 

The Sultan rises, and the dark Ferrash 
Strikes, and prepares it for another Guest. 

ZLVI 

And fear not lest Existence closing your 
Accoimt, and mine, should know the like no more 
The Eternal Saki from that Bowl was pour'd 
Millions of Bubbles like us, and will pour. 

XLVII 

When You and I behind the Veil are past, 
Oh, but the long, long while the World shall last 

Which of our Coming and Departure heeds 
As the Sea's self should heed a pebble-cast. 

XLVIII 

A Moment's Halt — a momentary taste 
Of Being from the Well amid the Waste — 

And Lol — the phantom Caravan has reach'd 
The Nothing it set out from — Oh, make haste ! 



OMAR KHAYYAM 59 

XLIX 

Would you that spangle of Existence spend 
About THE SECBBT — quick about it, Friend ! 

A Hair perhaps divides the False and True; 
And upon what, prithee, does life depend? 



A Hair perhaps divides the Fal^e and True; 
Yes ; and a single Alif were the clue — 

Could you but find it — ^to the Treasure-house, 
And peradventure to The Master too ; 

LI 

Whose secret Presence, through Creation's veins 
Eunning Quicksilver-like eludes your pains; 
Taking all shapes from Mah to Mahi ; and 
They change and perish all — ^but He remains ; 

LII 

A moment guess'd — then back behind the Fold 
Immerst of Darkness round the Drama rolPd 

Which, for the Pastime of Eternity, 
He doth Himself contrive, enact, behold. 

LIII 

But if in vain, down on the stubborn floor 
Of Earth, and up to Heav'n's unopening Door, 

You gaze To-day, while You are You — ^how then 
To-MOBBow, You when shall be You no more ? 



60 OMAR KHAYYAM 

LIV 

Waste not your Hour, nor in the vain pursuit 
Of This and That endeavour and dispute ; 

Better be jocund with the fruitful Grape 
Than sadden after none, or bitter, Fruit. 

LV 

You know, my Friends, with what a brave Carouse 
I made a Second Marriage in my house ; 

Divorced old barren Eeason from my Bed, 
And took the Daughter of the Vine to Spouse. 

LVI 

For "Is'' and "Is-not'' though with Eule and Line. 
And "TJp-and-down" by Logic I define, 

Of all that one should care to fathom, I 
Was never deep in anything but — Wine. 

LVII 

Ah, but my Computations, People say 
Eeduced the Year to better reckoning ? — Nay, 

'Twas only striking from the Calendar 
Unborn To-morrow and dead Yesterday. 

LVIII 

And lately, by the Tavern Door agape. 

Came shining through the Dusk an Angel Shape 

Bearing a Vessel on his Shoulder ; and 
He bid me taste of it; and 't was — the Grape 1 



OMAR KHAYYAM 61 

LIX 

The Grape that can with Logic absolute 
The Two-and-Seventy jarring Sects confute : 
The sovereign Alchemist that in a trice 
Life's leaden metal into Gold transmute: 

LX 

The mighty Mahmud, Allah-breathing Lord, 
That all the misbelieving and black Horde 
Of Fears and Sorrows that infest the Soul 
Scatters before him with his whirlwind Sword. 

LXI 

Why, be this Juice the growth of God, who dare 
Blaspheme the twisted tendril as a Snare? 

A Blessing, we should use it, should we not ? 
And if a Curse — ^why, then. Who set it there ? 

LXII 

I must abjure the Balm of Life, I must, 
Scared by some After-reckoning taken on trust. 

Or lured with Hope of some Diviner Drink, 
To fill the Cup — ^when crumbled into Dust I 

LXIII 

Oh, threats of Hell and Hopes of Paradise 1 
One thing at least is certain — This Life flies, 
One thing is certain and the rest is Lies ; 
The Flower that once has blown for ever dies. 



62 OMAR KHAYYAM 

LXIV 

Strange, is it not ? tiiat of the myriads who 
Before us pass'd the door of Darkness through, 

Not one returns to tell us of the Boad, 
Which to discover we must travel too, 

LXV 

The Revelations of Devout ainl Leam'd 
Who rose before us, and as Prophets bum'd, 

Are all but Stories, which, awoke from Sleep 
They told their comrades, and to Sleqp retum'd, 

LXVI 

I sent my Soul through the Invisible, 
Some letter of that After-life to spell : 

And by and by my Soul retum'd to me, 
And answer'd *^I Myself am Heav'n and Hell:" 

Lxvn 

TTcav'n but the Vision of fulfill'd Desire, 
And Holl the Shadow from a Soul on fire 
Cast on the Darkness into which Ourselves, 
So late cmcrg'd from, shall so soon expire. 

LXVIII 

We are no other than a moving row 

Of Magic Shadow-shapes that come and go 

Round with the Sun-illumin'd Lantern held 
In Midnight by the Master of the Show; 



OMAR KBAYYAM 68 

LXIX 

But helpless Pieces of the Game He plays 
UpoH this Chequer-boaTd of Nights and Days. 

Hither and thither moves, and checks, and slays 
And one by one back in the Closet lays. 

LXX 

The Ball no question makes of Ayes and Noes, 
But Here or There as strikes the Player goes, 

And He that toss'd you down into the Field, 
He knows about it all — ^hb knows — ^HE knows ! 

LXXI 

The Moving Finger writes ; and, having writ. 
Moves on : nor all your Piety nor Wit 

Shall lure it back to cancel half a Line, 
Nor all your Tears wash out a Word of it. 

LXXII 

And that inverted Bowl they call the Sky, 
Whereunder crawling coop'd we live and die. 

Lift not your hands to IT for help — for it 
As impotently moves as you or I. 

LXXIII 

With Earth's first Clay They did the Last Man knead. 
And there of the Last Harvest soVd the Seed : 

And the first Morning of Creation wrote 
What the Last Dawn of Reckoning shaU read. 



64 OMAR KHAYYAM 

LXXIV 

Yestebdat This Day's Madness did prepare; 
To-MOBROw's Silence, Triumph, or Despair: 

Drink! for you know not whence you came, nor 
why: 
Drink I for you know not why you go, nor where. 

LXXV 

I tell you this — ^When, started from the (}oal, 
Over the flaming shoulders of the Foal 

Of Heav'n Parwin and Mushtari they flung, 
In my predestined Plot of Dust and Soul 

LXXVI 

The Vine had struck a fibre : which about 
If clings my Being — ^let the Dervish flout; 

Of my Base metal may be filed a Key, 
That shall unlock the Door he howls without. 

LXXVII 

And this I know : whether the one True Light 
Kindle to Love, or Wrath-consume me quite. 

One flash of It within the Tavern caught 
Better than in the Temple lost outright. 

LXXVIII 

What I out of senseless Nothing to provoke 
A conscious Something to resent the yoke 

Of unpermitted Pleasure, under pain 
Of Everlasting Penalties, if broke 1 



OMAB KHAYYAM 66 

LXXIX 

What ! from his helpless Creature be repaid 
Pure Gold for what he lent him dross-allay'd — 

Sue for a Debt we never did contract. 
And cannot answer — Oh, the sorry trade! 

LXXX 

Oh Thou, who didst with pitfall and with gin 
Beset the Road I was to wander in, 

Thou wilt not with Predestined Evil round 
Enmesh, and then impute my Fall to Sin 1 

LXXXI 

Oh, Thou, who Man of baser Earth didst make, 
And ev'n with Paradise devise the Snake: 

For all the Sin wherewith the Face of Man 
Is blacken' d — ^Man's forgiveness give — and take! 

LXXXII 

As under cover of departing Day 
Slunk hunger-stricken Ramazan away. 

Once more within the Potter's house alone 
I stood, surrounded by the Shapes of Clay. 

LXXXIII 

Shapes of all Sorts and Sizes, great and small. 

That stood along the floor and by the wall; 

And some loquacious vessels were ; and some 
Listen'd perhaps, but never talk'd at all. 



66 OMAR KHAYYAM 

LXXXIV 

Said one among them— "Surely not in vain 
My substance of the common Earth was ta'en 

And to this Figure moulded, to be broke, 
Or trampled back to shapeless Earth again." 

LXXXV 

Then said a Second — "Ne'er a peevish Boy 

Would break the Bowl from which he drank in joy ; 

And He that with his hand the Vessel made 
Will surely not in after Wrath destroy." 

LXXXVI 

After a momentary silence spake 

Some Vessel of a more imgainly make: 

"They sneer at me for leaning all awry: 
What I did the Hand then of the Potter shake V 

LXXXVII 

Whereat some one of the loquacious Lot — 
I think a Sufi pipkin — waxing hot — 

"All this of Pot and Potter— Tell me then, 
Who is the Potter, pray, and who the Pot ?" 

LXXXVIII 

"Why," said another, "Some there are who tell 
Of one who threatens he will toss to Hell 

The luckless Pots he marr'd in making — Pish ! 
He's a Good Fellow, and 't will all be well." 



OMAR KHAYYAM 67 

LXXXIX 

"Well/' munnurM one, "Let whoso make or buy, 
My Clay with long Oblivion is gone dry : 

But fill me with the old familiar Juice, 
Methinks I might recover by and by." 

XC 

So while the Vessels one by one were speaking. 
The little Moon looked in that all were seeking: 
And then they jogg'd each other, "Brother! 
Brother ! 

Now for the Porter's shoulder-knot a-creaking!" 

• ••••••• 

XCI 

Ah, with the Grape my fading Life provide. 
And wash the Body whence the Life has died. 
And lay me, shrouded in the living Leaf, 
By some not unfrequented Garden-side. 

XCII 

That ev'n my buried Ashes such a snare 
Of Vintage shall fling up into the Air 

As not a True-believer passing by 
But shall be overtaken unaware. 

XCIII 

Indeed the Idols I have loved so long 

Have done my credit in this world much wrong : 

Have drown'd my Glory in a shallow Cup, 
And sold my Reputation for a Song. 



68 OMAR KHAYYAM 

XCIV 

Indeed, indeed, Eepentanoe oft before 
I swore — ^but was I sober when I swore ? 

And then and then came Spring, and Kose-in-hand 
My thread-bare Penitence apieces tore. 

xcv 

And much as Wine has play'd the Infidel, 
And robb'd me of my Robe of Honour — ^Well, 

I wonder often what the Vintners buy 
One half so precious as the stuff they sell. 

XCVI 

Yet Ah, that Spring should vanish with the Hose ! 
That Youth's sweet-scented manuscript should close ! 

The Nightingale that in the branches sang, 
Ah whence, and whither flown again, who knows ! 

XCVII 

Would but the Desert of the Fountain yield 
One glimpse — if dimly, yet indeed, reveal'd, 

To which the fainting Traveller might spring. 
As springs the trampled herbage of the field ! 

XCVIII 

Would but some winged Angel ere too late 
Arrest the yet unfolded Eoll of Fate, 

And make the stem Recorder otherwise 
Enregister, or quite obliterate I 



OMAR KHAYYAM 69 

XCIX 

Ah Love! could you and I with Him conspire 
To grasp this sorry Scheme of Things entire, 
Would not we shatter it to bits — and then 

Re-mould it nearer to the Heart's desire ! 

• •••••t« 

C 

Yon rising Moon that looks for us again — 
How oft hereafter will she wax and wane; 

How oft hereafter rising look for us 
Through this same Garden — and for one in vain! 

CI 

And when like her, oh Saki, you shall pass 
Among the Guests Star-scatter'd on the Grass, 

And in your joyous errand reach the spot 
Where I made One — turn down an empty Glass! 

TAMAM 



BIOGRAFIA 

DE 

OMAE KHAYYAM 

EL POETA ASTRONOMO DE PERSIA 

escrita en ingles por EDWARD FITZ GERALD 

y traducida al castellano por JOSE CASTELLOT, 



OMAR KHAYYAM 
El Astronomo Poeta de Persia * 

Biografia por EDWARD FITZ GERALD. 

Omar Khayyam nacio en Naishapur, en Korassan, 
en la ultima mitad de la undecima centuria, y murio 
dentro del primer cuarto de la duodecifaia. La brejg, 
historia de su vida esta curiosamente hermanada con 
la de dos figuras muy importantes de su pais, de esa 
misma epoca : una de las cuales ha contado la historia 
de los tres. Este fue Nizam-ul-Muck, visir de Alp 
Arslau el hijo, y Malik Shah el nieto de Toghrul Beg 
el Tartaro, quien habia arrancado el gobierno de 
Persia de las manos del debil sucesor de Mahmtid el 
Grande y f undado esa dinastia Seljukiana, que al fin 
arrastro a Europa a las cruzadas. Este Nizam-ul- 
Mulk en su "Wasiyat," que escribio y dejo como 
"Memorial para futuros hombres de Estado/' relata 
la historia de los Asesines de Nirkond segtin apa- 
rece de la Revista de Calcuta, No. 59 : 

"Uno de los mas gi'andes sabios de Khorassan fue 
el Iman, Mowaffat, de Naishapur, hombre altamente 
honrado y reverenciado, (quiera el Cielo premiar su 
alma) ; sus ilustres anos excedieron de ochenta y 
cinco. Era la creencia que todo nifio que leia el 

7Z 



74 OMAR KHAYYAM 

Koran^ o estudiaba las tradiciones en su presencia, 
seguramente alcanzaria honores y f elicidad. Por esta 
causa mi padre me envio de Tus a Naishapur, con 
Abdus-Samad, el Doctor en leyes, para que pudiese 
estudiar y aprender bajo la direccion de tan ilustre 
maestro. Siempre me miro con favor y bondad, y 
como su discipulo sent! grande afecto y devocion por 
el; de manera que pase cuatro anos a su servicio. 
Cuando Uegue alli encontre dos alumnos de mi misma 
edad, llegados recientemente : Hakin Omar Khayyam 
y el inf ortimado Ben Sabbah. Ambos estaban dotados 
de sutil talento y de las mas altas facultades natu- 
rales, y los tres llevamos una intima amistad/' 

"Cuando el Iman terminaba sus clases orales acos- 
tumbrabamos reunirnos y repetimos, mutuamente, 
las lecciones que habiamos oido. Omar era natural de 
Naishapur, mientras que el padre de Ben Sabbah era 
un Ali: un hombre de vida y costumbres austeras, 
aimque hereje en sus credos y doctrinas. Tin dia 
Hasan nos dijo, a Khayyam y a mi : "Es creencia uni- 
versal que los discipulos del Iman Mowaffak alcanza- 
ran fortuna. Ahora bien, si no la alcanzamos todos 
sin dudauno de nosotros la obtendra, cual sera entonces 
nuestra promesa y lazo de union ?" Y contestamos : 
"Sea como gustes" — "Bien, dijo, hagamos el voto de 
que quien quiera que obtenga la fortuna, la dividira 
igualmente entre los tres sin guardar prominencia 
alguna para si." — "Sea, replicamos y sobre esta base 
dimes nuestra palabra.'' Pasaron anos y yo fui de 



\ 

s 



OMAR KHAYYAM 76 

Eharassan a Transoxiana, recorri de Ghazni a Cabal ; 
y cuando regrese fui investido con el cargo de Ad- 
ministrador de negocios durante el Sultanate de Alp 
Arslan/' 

"Continua afirmando que pasaron anos, y que bus 

dos companeros de colegio, vinieron a reclamarle su 
parte de f ortuna, como f ue acordado en el pacto de la 

escuela. El Vizir era generoso y cumplio su palabra. 
Hasan pidio un puesto en el gobiemo, que el Sultan 
concedio a solicitud de su Vizir, pero descontento de 
un ascenso gradual, se mezcld en cierta intriga de una 
corte oriental con el objeto de derrocar a su benefac- 
tor, cayo en desgracia, y fue destituido. Despues de 
muchos contratiempos y aventuras, Hasan Uego a ser 
el Jefe de la Secta persa de los "Ismailianos," un 
partido de fanaticos, que habia murmurado en la 
obscuridad por mucho tiempo pero que llego a una 
malvada prominencia bajo la direccion de su fuerte y 
maligno espiritu. En el ano de 1090, se apodero del 
Castillo de Alamud, en la provincia de Eudbar, situ- 
ado en el camino montanoso, al sur del Mar Caspio ; 
Cruzados, como el ''Viejo de la Montana,'' y derramo 
y en esa guarida obtuvo fatal celebridad entre los 
el terror en el mundo Mahometano, y atin se discute 
si la palabra "Asesinos" que ellos ban dejado en el 
lenguaje de la Modema Europa, como su sombria 
memoria, es derivada del "hashish," o sea narcotico 
de las hojas del canamo (el indio "bhang") con el 
eual se enloquecian ellos mismos, hasta el maximo 



76 OMAR KHAYYAM 

estado desesperacion oriental, o del nombre del 
fundador de la Dinastia, a quien hemos visto en sua 
pacificos dias de colegio en Naishapur. Una de las 
incontables victimas del punal de los "Asesinos'^ fue 
Nizam-ul-Mulk el viejo camarada de colegio. 

"Omar Khayyam, vino tambien al Vizir, y pidio 
8u parte ; pero no pretendio titulos ni empleos. "El 
mayor bien que me puedes hacer — di jo — es dejarme 
vivir en un rincon, al amparo de tu fortuna, para 
derraraar los benefieios de la ciencia y orar por tu 
larga vida y prosperidad. — "El Vizir nos dice, que, 
cuando se convencio de la sinceridad de su negativa, 
no insistio mas, y le asigno ima pension de 1200 
mithkals de oro, del tesoro de Naishapur." 

"En Naishapur pues, vivio y murio Omar Khay- 
yam, ocupado — anadio el Vizir — en esparcir conoci- 
mientos de todo genero, especialmente Astronomia en 
la cual alcanzo una gran prominencia. Bajo el peri- 
odo del Sultan Malik Shah, vino a Merv, y obtuvo 
grandes alabanzas por su instruccion en ciencias y 
el Sultan le concedio muchos f avores. 

"Cuando Malik Shah resolvio modificar el Calen- 
dario, Omar Kiayyam fue uno de los ocho sabios em- 
pleados en este trabajo, cuyo resultado fue la era 
"Jalali" (Uamada asi por Jalal-ud-din, el nombre de 
uno de los reyes) una computacion del tiempo, segun 
Gibbons, que es superior a la Juliana, y se aproxima 
en precision al estilo Gregoriano. El es tambien autor 
de algunas tablas Astronomicas, tituladas "Ziji- 



OMAR KHAYYAM 77 

Malik-shahi/' j los franceses han publicado de nuevo 
J traducido un tratado siiyo de Algebra. 

"Su Takhallus o nombre poetico (Khayyam) signi- 
iica un ^^Hacedor de Tiendas" y se dice que tuvo tal 
negocio por algun tiempo, quizas antes que la genero- 
sidad de Nizan-ul-Mulk le permitiese vivir con toda 
independencia. Muchos poetas persas derivan su 
nombre de sus ocupaciones: asi tenemos Altar dro- 
guista, Assar, molinero de aceite, etc. (2) — Omar 
mismo alude a su nombre en las siguientes lineas 
humoristicas : 

Khayyam, que de las Ciencias las tiendas ha cons- 

truido 
Cayo al horno del duelo y fue tambien quemado, 
Los hilos de su Tienda el Destine ha cortado, 
Y el que ajusta Esperanzas por nada lo ha vendido. 

"Tenemos solamente una anecdota mas que anadir 
a su vida y esta la pinta hasta en lo mas intima; se 
habla de ella en el Prefacio anonimo que algunas 
voces se antepone a sus poemas ; esta impresa en persa 
en el Apendice del "Veterum Persarum Religio" 
de Hyde — p. 499 ; y D'Herbelot alude a ella en su 
Biblioteca; bajo Khiam: (3) 

"Esta escrito en las cronicas que este Rey de los 
Sabios, Omar Khayyam, murio en el ano 517 de la 
Hegira (A. D. 1123) ; en ciencias no conocio rival, el 
verdadero modelo de su epoca en la materia — ^Khwa- 



78 OMAB KHAYYAM 

jah Nizami de Samarkand, que fne uno de sns di- 
scipulos, relata la sigoiente historia : ^^A menudo acos- 
tumbraba conversar con mi maestro Omar Khayyam, 
en un jardin ; y im dia me dijo "Mi tumba estara en 
mi sitio donde 6l viento del Norte pueda espareir 
rosas sobre ella. — "Me admiraron sus palabras pues 
sabia que no eran vacias — ^Anos despues, cuando tuve 
ocasion de visitar Naishapur fui al sitio de su etemo 
descanso, y ah ! estaba precisamente fuera de un jar- 
din y arboles cargados de frutos extendian sus ramas 
sobre el muro y esparcian sus flores sobre su tumba y 
con ellas estaba cubierta su lapida. 

Hasta aqui — sin temor de extralimitamos — de la 
Revista de Calcuta. Quien la escribe, al leer en India 
esta historia de la Tumba de Omar, recordo, segun 
dice, la narracion de Ciceron que encontro en Sira- 
cusa la tumba de Archimedes, enterrado en el cesped 
y la hierba. Pienso que Thorwaldsen, deseo que cre- 
cieran rosas sobre el, anhelo que creo se ha cumplido 
religiosamente hasta el presente dia. Pero volvamos 
a Omar. >i^ 

Aunque el Sultan le prodigo favores, la epicurea 
audacia de pensamiento y palabra de Omar motivo 
que mientras vivia le mirasen con recelo en su pais. 
Se dice que fue especialmente odiado y temido por 
los Sufis, cuyas practicas ridiculizaba y cuya fe valia 
tanto como la suya propia, al ser desnudada del misti- 
cismo y formal reconocimiento del Islamismo bajo 
c! cual Omar no se habia ocultado — Sus poetas, Hafiz 



OMAR KHAYYAM - 79 

inclusive, que son (con excepcion de Firdausi) los 
mas considerables en Persia, tomaron ampliamente 
materiales de Omar, pero dandoles el uso mistioo con- 
veniente a ellos mismos j al pueblo a quien se diri- 
jian; un pueblo tan facil para la duda como para la 
creencia; tan vivo en el sentido material como en el 
intelectual, y gozandose en una nebulosa composicion 
de ambos, en lo que pudieron fiotar deleitosamente 
entre el Cielo j la Tierra, j este Mundo y el Veni- 
dero, en alas de una expresion poetica que conviniera 
a ambos indiferentemente. Omar para esto, era de- 
masiado honrado de corazon y de espiritu. Habiendo 
fallado en encontrar (por error, sin duda) ninguna 
otra Providencia mas que el Destine, y ningun otro 
mimdo mas que este, el hizo de ellos lo mas que pudo ; 
preiiriendo complacer su alma con el conocimiento de 
las cosas tales como las veia, que confundirla con 
vanas inquietudes sobre lo que pudieran ser. Se ha 
visto, sin embargo que su ambicion mimdana no f ue 
exhorbitante, y que frecuentemente disfruta de un 
humoristico y perverse placer en exaltar la compla- 
cencia de los Sentidos sobre la Inteligencia, en lo que 
debio tener gran deleite ; aunque excuso contestar las 
cuestiones en las cuales el, asi como el comun de las 
gentes estaban interesado vitalmente. 

Sin embargo, por una u otra razon, Omar, como se 
dijo antes, nunca fue popular en su propio pais; 
y de alii que haya sido muyescasamente dif imdido en 
cl extranjero. Los manuscritos de sus poemas, mu- 



80 OMAR KHAYYAM 

tilados mas de lo habitnal por las contingencias de la 
Transcripcion Oriental, son tan raros en el Oriente 
como escasos en el Occidente, a despecho de todas las 
eonquistas de las armas j de las ciencias. No hay 
ninguna copia en la casa India, ninguna en la Biblio- 
teca Nacional de Paris. Solo conocemos una en In- 
glaterra : No. 140 del Manuscrito Ouseley en el Bod- 
leian, escrita en Shiraz en 1460. Esta contiene sola- 
mente 158 Rubaiyat. Una de la Libreria de la So- 
ciedad Asiatica en Calcuta (de la cual tenemos una 
copia) contiene (incompletos a6n) 516, aunquelleva- 
dos a este numero por repeticiones y corrupciones. 
Asi Von Hammer habla de su copia, como conteni- 
endo cerca de 200, mientras que el Dr. Sprenger cata- 
loga el manuscrito Lucknow con el doble de este 
numero (4). Los amanuenses de los manuscritos de 
Oxford y Calcuca, parecen hacer sus trabajos bajo 
ima especie de protesta; cada uno comienza con un 
tetrastico, (genuino o no) tomado de su orden alfa- 
betico ; el de Oxford con uno de Apologia, el de Cal- 
cuta con uno de reconvencion, que se suponen (segun 
dice una noticia que antecede en el Manuscrito) 
proceder de un sueno, en el cual la madre de Omar, 

pregunto sobre su future destine — Puede traducirse 
asi: 

Te inflamas por las almas que arden en el Infiemo 
En el f uego en que un dia tu mismo habras de arder, 
Y exijes para ellas la piedad del Etemo, • . 
Quien eres para maestro ? — Quien El para aprender ? 



OMAR KHAYYAM 81 

El cuarteto Bodleiano defiende al Panteismo, por 
via de justificacion: 

Si To mismo al amparo de un credo mas holgado, 
He lucido, las joyas de sus buenas acciones, 
Pennitidme que aduzca en mis exculpaeiones, 
Que nunca uno por dos haya tergiversado. 

El articulista, a quien debo los detalles de la vida 

de Omar concluye su Eevista comparandole con 

Lucrecio asi en genio como en caracter, y por sus 

hechos, en las diversas circunstancias de su vida. En 

efecto, ambos fueron hombres de sutil, poderosa y 

cultivada inteligencia, fina imaginacion y corazon 

apasionado por la Verdad y la Justicia, que se reve- 

laron contra la falsa religion de sus paises, y contra 

la ficticia y loca devocion a ella ; pero que se sintieron 

pequenos para remplazar lo que habian destruido, con 

mejores esperanzas que otros, sin mejor revelacion 

que los guiase, a lo que habian constituido en ley para 

ellos mismos. Sin duda Lucrecio, con el material que 

Epicureo suministro, se satisfizo con la teoria de una 

maquina, casualmente construida y obrando conf orme 
a leyes que no requerian legislador, y aceptando asi 

una actitud mas bien estoica que epicurea, se detuvo 

en la contemplacion del drama mecanico del imiverso 

del cual el mismo era Actor, el y cuanto lo rodeaba 

(como en su sublime descripcion del Teatro Ko- 

mano) ; desvanecidos ante el vivido reflejo del telon 



82 OMAR KHAYYAM 

suspendido entre el espectador y el Sol. Omar, mas 
desesperado, o mas descuidado de im tan complicado 
sistema como el que resultaba de la necesidad sin espe- 
ranza, lanzo su saber y su genio con im gesto amargo 
o humorlstico entre la ruina general que sus miradas 
insuficientes le revelaban; y pretendiendo que los 
placeres son serios objetos de la vida, solamente di- 
vago con los problemas especulativos de la Divinidad 
destine, materia, espiritu, Dios y el mal, y otras 
cuestiones semej antes; listo para alejarse mas que 
para caer en ellas, y haciendo, al fin de su averigua- 
ci6n un entretenimiento. 

Con relacion a la presente traduccion, diremos que 
los rubaiyat originales (como les falta el gutural 
arabico estos Tetrasticos son considerados mas musi- 
cales) son estrofas independientes, consistiendo cada 
una en cuatro lineas de igual, aunque variada pro- 
sodia; algunas veces rimando todas; pero con mas 
frecuencia, la tercera libre. Algunas veces, como en 
el verso alcaico griego, en el cual la penultima linea 
parece levantar y sostener la cadencia que cae en la 
tiltima. Como de costumbre en esos versos orientales, 
los Rubaiyat siguen uno al otro conf orme a una rima 
Alfab^tica — ^una extrana sucesion de agudos y graves. 
Los esoogidos aqui est&n coordinados en ima especie 
de ^loga, con quizes menos proporcion del "Bebe y 
alfigrate'* — que genuine o no — existe con demasiada 
frecuencia en el original. De todos modes el resul- 
tado es bastante triste: quizds mas triste mientras 



OMAR KHAYYAM 83 

mas ostentosamente alegres: mas apropiados para 
producir pena que colera contra el pobre "Hacedor de 
Tiendas" quien, deepues de haber tratado vanamente 
de libertar sus pasos del Destino, j de alcanzar algima 
vision real del Manana, cayo en el Hoy (que ha 
sobrevivido a tantos Mananas) como el unico suelo 
en que sostenersO; aunque a cada instante huyera bajo 
sus plantas^ 



DELA TEECEEA EDICION 

Cuando estaba preparandose la segunda edicidn de 
esta version, el Sr. Nicholas, consul f ranees en Eesht, 
publico una muy buena y cuidadosa edicion del Texto 
de una copia litografica de Teheran, conteniendo 464 
Bubaiyat con traduccion y notas propias. 

El Sr. Nicholas, cuya edicion me recuerda varias 
cosas y me ensena otras, no considera a Omar como 
el Epicureo que literalmente ha sacado de el, sino 
como un mistico que ocultaba la Deidad bajo las 
figuras del Vino, Portador del Vino, etc., como se 
supone que Hafiz hace, en suma un Sufi poeta, como 
Hafiz y los demas. 

No encuentro motivo para modificar mi opinion, 
formada hace mas de doce anos, cuando Omar me 
f ue mostrado la primera vez por alguien a quien debo 
cuanto conozco de oriental y de alguna otra litera- 
tura. Admiraba tanto a Omar, que si hubiera podido 
habria aceptado con gusto la interpretaci6n de Mons. 
Nicholas. Que no pudo aceptarla, se deduce de sus 
escritos en la revista de Calcuta, tantas veces citada, 
en las cuales arguye con los poemas mismos, asi como 
con dates que existen de la vida del Poeta. 

Y si algo mas se necesita para refutar la teoria 
de Mons. Nicholas, se encuentra en la noticia bio- 

84 



OMAR KHAYYAM 85 

grafica que el mismo inserta y que esta en contradicion 
con la interpretacion de sus poesias, dada en sus 
notas. (Vease pp. XIII y XIV de su Prefacio). En 
efecto dificilmente se sabe si Omar avanzara tanto 
como su Apologista me informo. Pero de aqui se 
ve que, cualquiera que fuera el Vino que Hafiz bebio 
y canto, el que uso Omar, fue verdadero jugo de uva, 
no solamente para alegrar a sus amigos, sino (dice 
el mismo Mons, Nicholas) para excitarse el mismo 
hasta ese estado de devocion que otros alcanzaban por 
medio de gritos y alaridos Y como donde quiera que 
aparece "Vino, Portador de Vino" — ^lo cual ocurre 
con mucha frecuencia — Mons. Nicholas tan cuidado- 
samente anota "Dios," "la Divinidad," esta uno ten- 
tado a creer que estaba sugestionado por el Sufi con 
quien leyo los poemas — (Nota el Rub. 11 — ^pag. 8) — 
Un persa desea naturalmente vindicar a un ilustre 
compatriota y un Sufi envolverlo en su propia secta, 
que ya comprende a los mas notables poetas de Persia. 
Que historica autoridad tiene Mons. Nicholas para 
decir que Omar se entrego'' con pasion al estudio de 
la filosofia de los Sufis? (Prefacio p XIII.) Las 
doctrinas de panteismo, materialismo, necesidad, etc., 
no eran peculiares a los Sufies, ni a Lucrecio antes 
de ellos, ni a Epicureo antes que este, sino que proba- 
blemente fue la irreligion original de los hombres 
pensadores desde el principio; y muy probablemente 
f ueron el espontaneo crecimiento de una filosofia que 
vivia en una edad de barbaric politica y social, a la 



86 OMAR KHAYYAM 

sombra de una de las Setenta y do6 Sectas en que se 
suponia dividido el mundo. Von Hammer (s^un el 
eatalogo Oriental de Sprenger) habla de Omar oomo 
un libre pensador j un gran opositor al Sufismo: qui- 
zas porque, aunque dudando mucho de su doctrina, no 
pretende imponer ninguna ineonsistente severidad 
moral. Sir Ouselej ha escrito una nota^ con igual 
tendencia, en la hoja volante del manuscrito Bodle- 
iano. Y en doe Kubaiyat de Mons. Nicholas, en sn 
propia edicion, Suf y Sufi, estan ambos, usados de 
distinto modo. 

"No hay duda que muchas de estas cuartetas parecen 
ininteligibles, si no son interpretadas en sentido mis- 
tico ; pero mucho mas lo serian si no lo f uesan literal- 
mente. Si el Vino fuese espiritual — ^por ejemplo: 
como lavar con el el cuerpo despues de muerto? 
Porqu6 hacer copas de barro muerto para llenarlas 
con — ^la Divinidad — ^por algun mistico posterior? — 
Mons. Nicholas esta impresionado por algunas alu- 
siones e imagen bizarras y demasiado orientales de 
una sensualidad repulsiva a voces ; que sin duda ^^as 
conveniencias" no le permitieron traducir; pero que 
el lector no puede ref erir a la Divinidad. Sin duda, 
alguna de las cuartetas, tanto en las copias de Te- 
heran como de Calcuta, son espureas; y con tales 
Eubaiyat, la forma comun del epigrama en Persia. 
Pero esto a lo mejor dice lo mismo en un sentido que 
en el otro, y ni el Sufi que puede ser considerado el 
discipulo y hombre de letras en Persia seria mas 
avanzado que el mismo descuidado epicureo para in- 



OMAB KHAYYAM 87 

terpolar lo que favorece en su propia opinion al 
poeta. Observo que muy pocas de las mas misticas 
cuartetas estan en el manuscrito Bodleiano, que debe 
de ser uno de los mas antiguos pues esta fechado 
en Sliiraz-865 ano de Hegira — o 1460 A. D. Y lo 
que distingue a Omar (no puedo evitar llamarlo por 
su nombre, no cristiano, sino familiar) de todas los 
otros poetas Persas es: que, aun que el poeta este 
oculto en sus cantos y el hombre en las alegorias j 
abstracciones nos parece tener al hombre — al buen 
hombre — a Omar mismo, con todos sus caracteres y 
pasiones, tal como si estuviesemos sentados a la mesa 
con el, cuando el vino ha circulado. 

Debo decir que nunca he creido en el misticismo de 
Haf iz, No parece que haya riesgo en sostener y can- 
tar el Panteismo Sufi, toda vez que el poeta hizo su 
zalema a Mohamed al principle y al fin de su Canto. 
En condiciones seme j antes Jelaludin, Jami, Attar, y 
otros cantaron ; usando el Vino y la Belleza realmente 
como imagenes para ilustrar, no como mascara para 
ocultar a la Divinidad que celebran. Quizas alguna 
alegoria menos f acil para el error o el abuse habria 
side preferible para un pueblo tan inflamable, mucho 
mas cuando — como algunos piensan de Omar y Haf iz, 
— ^lo abstracto no solamente es igualado sino identifi- 
cado con la imagen sensual, peligroso no para el De- 
vote mismo, sino para sus debiles hermanos; y mas 
aun para el profane en la proporcion en que crece mas 
intensa la Devocion del iniciado. Y todo para que ? 
Para ser atormentado con imagenes de goces sensuales 



88 OMAR KHAYYAM 

que deben ser renunciados si uno quiere aproximarse 
a Dios, quien de acuerdo con la Doctrina, es tanto 
material sensual como espiritu, en cuyo universo uno 
espera sumergirse despues dela muerte, sin espe- 
ranza de una postuma beatitud en otro mundo que 
oompense las propias privaciones de este. La ciega- 
divinidad de Lucrecio, merecio ciertamente y proba- 
blemente alcanzo tantos sacrificios propios oomo esta 
de los Sufies; y el tema o estribillo de los cantos de 
Omar es seguramente, no "Comamos," sino "Bebamos, 
pues manana moriremos I" y si Haf iz entendia de otro 
modo un lenguaje seme j ante, calculaba mal de seguro 
cuando dedicaba su vida y su genio a tan equivocada 
Salmodia, que desde sus dias hasta hoy, ha sido dicha 
y cantada solamente pos espirituales religiosos. Sin 
embargo, como hay presuncion tradicional, y aiin 
opcion de algunos sabios, en favor de que Omar fue 
un Sufi, y hasta un Santo, los que quieran pueden 
interpretar asi su Vino, y su Copero. Por otra parte 
como hay mas certidumbre historica de que fue un 
filosof o ; de habilidad y penetracion superiores al pals 
y tiempo en que Vivio ; de la moderaba ambicion mun- 
dana que forma a los filosofo y las moderadas necesi- 
dades que dificilmente satisf acen a un libertino, otros 
lectores estaran contentos al creer conmigo que mien- 
tras que el Vino que el celebraba es simplemente el 
Jugo de la Uva, el alardeaba mas que bebia, descon- 
fiando quizas del Vino Espiritual que dejo a sus Sec- 
tarios sumidos en la Hipocresia y el Desencanto. 



NOTAS 

A la Biograf ia de Omar Khayyam. 

I. — Algunos de los Kubaiyat de Omar Khayyam 
nos advierten los pedigros de la Grandeza, la inesta- 
bilidad de la fortima, y otros recomiendan la caridad 
para todos los hombres, previniendonos no hacer in- 
timidad con ninguno. 

Altar hace a Nizan-ul-Mulk usar las mismas pala- 
bras de su amigo Omar (Kubai xxviii). Cuando 
Nizan-ul-Mulk estaba en su agonia, dijo: — "Oh Dios, 
estoy pasando en alas del viento." 

II. — Algunos nombres como los nuestros, Smith, 
Archers, Millers, Fletchers, pueden simplemente re- 
tener el sobre — ^nombre hereditario. 

III. — Khiam, Flosofo musulman que vivio en olor 
de santidad en su religion, hacia el fin del primer 
siglo y principio del segimdo. 

IV. — Despues que esto ha sido escrito (anade el 
autor de la Eevista, Profesor Cowell, en una nota 
hemos encontrado una copia de una Edicion muy 
rara, impresa en Calcuta en 1836. Contiene 438 
tetrastices con una Apendice conteniendo 64 Rubai- 
yat diferentes que no constan en algunos M.S.S. 

A los Rubaiyat. 
RuBAiYAT — Plural del arabe "Rubai, un cuarteto 
o tetrastico." 

89 



90 OMAR KHAYYAM 

II. — El Falso Dia. — Una daridad pasajera en el 
horizonte antes del erepuscnlo matutino: fenomeno 
muy conocido en los paises del Oriente. 

V. — Iram. — ^El Jardin arabe plantado por el Rey 
Shaddad. La copa anillada de Jamshyd simbolizaba 
los siete cielos^ los siete planetas y los siete mares^ y 
era considerada como divina. 

Jamshyd^ — Un Rey de la Dinastia Pershadian. 
Todavia existen las ruinas de su palacio de Perse- 
polis. 

VI. — ^El original ingles dice "La blanca mano de 
Moises." Refiriendese al pasaje de la Escritura: 
Exodus iv-6. 

VIII. — ^El original ingles dice "Naishapur o Babi- 
lonia. Otras traducciones dicen Naishapur sola- 
mento. 

En persa modemo "Naishapur" la famosa ciudad 
de Khorassam, cuna de Omar. 

X. — ^IlusTUM. — ^El hercules persa. 

Zal. — Padre de Rustuin, notable guerrero. 

IIatim Tai. — Tipo popular de generosidad ori- 
ental. 

Kaikobad.—EI gran Rey de la mitologia persa. 

Kaikosiiu.— Nieto de Kaikobad, tambien nombre 
porsa do Ciro. 

XI. — Nombre con que los orientales designan a 
Mahomet. 

XTIT. — Pbrsopous. — Llamada en persa "El Tro- 
no do Jamshyd.'^ (Takht-i-Jamshyd. El Rey 



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OMAR KHAYYAM 91 

esplendido, que se supone fimdo, la ciudad, disfru- 
tando en ella de vida lujosa j r^alada. 

Babbam Gub. — El cazador famoso de bestias sal- 
vajes, enterrado en bus propios palacios, que hoy son 
soledades desiertas, guaridas de las mismas bestias. 

XIX. — Superstici6n antigua inglesa que suponia 
que la "Flor de Pascua." (Anemona Pulsatilla) 
crece en les sitios en que se ha deramado sangre 
danesa. 

XXV. — ^MuBZLiN. El sacerdote que llama a las 
plegarias. 

XXXI. — Saturno. Senor del Septimo cielo. 

XXXII. — Tu Y Yo. Personalidad persa, una y 
doble que representa el Ser humane distinto del resto 
del Universe. 

XXXVII. — Son varias las historias orientales con 
relacion a vasos y copas de arcilla. El poeta persa 
Atar trae ima muy agraciada. "Tin viajero sediento 
metio 8U8 manos en una fuente de agua y bebio de 
ella. A poco llego otro que saco el agua con un jarro 
de arcilla y partio dejando el Vaso. El primer via- 
jero tom6 el jarro y bebio tie nuevo, quedando sor- 
prendido de que la misma agua que tenia sabor dulce 
en su mano lo tenia amargo en el jarro. Pero una 
voz — quizas del Cielo — ^le dijo : "Que el barro de que 
estaba Tiecha la vasija fue en otro tiempo hombre; 
y en cualquier forma que fuese cambiada no podia 
perder el sabor amargo de la Mortalidad. 

XXXIX. — ^La costumbre de verter un poco de vino