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EL A¥ARO DE SO AMOR. 



UBRERIADl CUESTA 
CARRETAS 3 WABRIO 



x^ ^ ^^'^ -^ f/=>^ -pf/f/,^ 



EL AVARO DE SU AMOR, 



DRAMA EN DOS ACTOS T EN VERSO, 



D. HAIHEL ROHBRO DB AgOIIO. 



Eslreoado con extnordinario 6xito an el Tettro MarUn, «n la noche del 4 

de NoTiambre de 1873. 



G. G. 



M. 



MADRID. 

mKttSllTA DE JOSE R0DBI6UEZ, CALVAKIO; U. 



1S7«. 



PERSONAJES. ACTORES. 



GELIA Srta. Torrecilla. 

DON JULIAN Sres. Rodriguez (D. Franc.) ^ 

DON JUAN • . RoDRiGUEz(D. Alberto). 

DIEGO.. Rciz Camara. 

DON LUIS Fraile. 

GLARIN CalvaCho. 

CEBOLLEDO... Gal^. 

L1L0 . . Masfbrrer. 



La escenar£ii.l6s cercanias de la G6rte. Siglo XYL 
• ' * Reinado de Carlos V. 



EsUobrft 69 propledftd de D. Cirlos CftWacho, y nadie podri, 
sin Bu permiso, reimprimiria * ni repreaantarla en Espafia, 
•us poaesiones de Ultramar, ni en los paiaet eon los cualet 
liaya celebrados 6 ae eelebren en adelante tratadoa internacio- 
nales de propiedad literaria. 

El editor ae reaerva el derecho de tradueeion. 

Los eomisionadoa de la Galeria Dram&tiea y Liriea, titalada 
el Teatro, de DON AIX)NSO GULLON, son lot exelnsWamente 
enearg^ados del cobro de lot dereehos de representacion y de la 
▼enta de ejemplares. 

Qaeda hecho el<dep^sitoqae marcala ley. 



I 



^!r^ 







EXGMO. SEKOR don \NTONIO HDRTiVDO. 



Acoji 08ted bem^M, mi ((oerido maestro, este primer 
eosayo dramitico, que coo todo coiazoD le dedica 



of olaAo 



Y*. 



\ 



■s 



^ > 



>i 






(i . •; 



ACTO PRIMEKO. 



Sala en casa de D. Jalian; en el fondo iaqaterda paerta de/ 
entrada; & la dereeha an gran balcon 6 ipalerfa que se 
snppne dar a1 haerto; en el centro an g^ran retrato de 
mnjer; paertas lateraTet; la de la izqaierda, habitacion de 
D. Jalian; Ala dereeha okras dos; la piimera, habitacion 
de Celia; la seg^anda deberi ser ana reija. Grupos de ar- 
mas en las paredes; en primer termino ana mesa, al 
lado an aillon; ofro ftillon & la dereeha; maeblea al egtilo 
del Bi^lo XVI- 

Al levantarM el telon sale Ctftriii de la habitacion de . 
Celia y se dirig^e sigilosftmente al fondo, desde donde hace 
seiias llamando & D. Jaan. 



RSGENA PRIMERA. 



D. JDAN, CLARin. 

CuRiN. Nadie dos ha visto entrar; 

ahuyentad vaDos recelos. 
Juan. Has visto d Celia? 
Clarin. Mas belia 

la vi hd poco que un lucero. 
JcAN. Yalverte?... 
Clarin. Debi6 cegar. 

Juan. C6mo? 
Olarin. Pensd que era ud sueno, 

OD fantasma, 6 un... . 



— 8 — 

JuAw. jQa6 dices? 

No quiero qoe Toekas... neck)... 
Clabin. Glarin soy I... 
iuAN. A tus locoras 

ni gracias. 
GL4III1I. Ya estoy m^s serio 

que fu6 Taliente Roldan 

y fu6 galan GeriDeldos. 
iuAN. Dad6 al Terte^ no te espantes^ 

que asf como suele el saeno 

parecer verdad, i veces, 

Glarifly realidades vemos *" 

que soenos se nos figuran; 

y asi no te espantes ▼iendo 

suenos como realidades, ^ 

realidades como suenos!... 
Clarin. Cierto que no usaba en Fiandes 

tan beilisimos concetos. 
iuAif. Dijo (|ue vendrd? 

Glarin. / Volando. j 

JuAif. Vlste d Diego? 

Glarin. He visto i Diego. t 

Juan. Y 61 1» yi6? 
Glarin. Pues si me viera... 

Juan. Bien dices. 
Glarin. Adios misterio. 

JcjAN. Y mi padre? 
Glarin. Ohl vuestro padre... 

Jdan. Aguarda, Glarin. 
CuRiN. Qu6 es ello?, 

Joan. Gelia Uegt. 

C4AR1N. (&1 vez otro... } 

iVAN. No; si no estuviera cierto 

de que ella viene A este sitio 

(!oQde impacieote la espero, 

me lo anunciiran bien claro j 

los latidos do mi pechol... 



— 9 - 



ESGENA II. 



1 



iUAN. 

Ceua, 
Jdan. 



Celia 
Jl'an. 



Ceua. 



JUA^ 



DICHOS, CELIA. 

Celia! 

Don Joan! 

Vida mia! 
Ah! que no es^ hazme ver, 
quimera tanto placer, 
ni saeno tanta alegria. 
Til qoe luz prestas al dia, 
hazrae escachar tu suspiro: 
pienso al verte que deliro, 
7 dntes que el pesar me TeDza, 
haZy por Dios, que me convenza 
de que te escucho y te mfro!... 
Un ano lejos de aqui!!.. 
an ano sin decir nada!... 
Un ano que mi menguada 
estrella lejos de ti 
ine ha tenido! Un ano, si... 
(A^n tiemblo cuando me acuerdo.) 
pas6 en loco desacuerdo 
siempre esperando la muerte, 
sin mayor mal que no Tfirte, 
ni mds bien que tu recuerdo! 

(Clarin en tonto va de an lado i otro de la esee- 
na Tigilando como qaien teme te aeerque &l(;rui«n . ) 

Un ano que hasta las flores 
del huerto tristes estaban; 
mustias^ porque las regaban 
lo8 Uantos de mis amores! 
Ano de pena y dolores 
por el temor de perderte, 
ano que en misera suerte 
las boras se ban sucedido, 
temiendo en onas tu olvido, 
llorando en otras tu muertel 
Olvidarte^ vida mia! 
Pui38 si la vida olviddra, 
ent^nces qu6 reoordira. 



^ 



'^ 10 _ 

Celia, ^qu6 recordarfa? 
Td eres toda mi alegria, 
y si es mi vida adorarte 
lc6mo pudiefa olvidarte? 
Muy mala eleccion tuviera 
si de no amarte muriera, 
pudiendo morir de amarte; 
Cuando m/ saerte tirana 
me tuvolejosde li^ 
no vistes un ave, di, 
que al despuntar la manaoa 
se posaba en Ju ▼entana? 
Yd te enviaba al cantor 
para calmar tu dolor 
y aminocar tus quebrantos, 
y eran sus sonoros cantos 
mis juramenlos de amor. 
Celia. Ah! 

^"AN. ^Por qo^ dulde inliumana^ 

des que tuve.que dejarte^ 
no corriste al levantarte 
anhelosa & tu ventana? 
el aura de la manana 
te aguardaba alii impaeiente, 
pues trala dulcemente 
entre sus revueltos giros, 
A tu oido mis suspiros 
y mis besofl i tu frentel... 
^G5mo poderte oWidar? 
c5mo olvidarte, bien mio,. 
si s6Io en el mundo ansio 
el bien de poderte amar? 
si muero al duiee pesar, 
yida mia^ de adorarte, 
1 mds muriera de olvidarte; 
y mala eleccion tuviera/ 
si de no amarte muriera, 
pudiendo morir de amarte. 

Cema. El cielo te bizo venir 

para calmar mis dolores!.,. 

Clarin. Si, pero basta de a mores, ^ 
que si os aciertan & oir... 



— il ^ 

ivKJi, (a ciarin.) Nada tieoes que decir, 
qu6 me ocaltas? (A Ceiia.) 

Cblia. Nada! 

Juan. No? 

tendr6 qae rlecirte yo 
lo que hi uo ano me dijiste? 

Celu. No acierlo!... 

JuAw. ^No me escribi 

QD pliego? 

Celu. Si!... 

Juan. ' A mi Jlegd, 

y aqui estd. (Saeindole.) 

Clarici. Bien le ^uardaste. 

Juah. Calla. 

Claitin. Gallo. 

iuAif. (Leyeado.)' «A. mi doa ioan: 
»gaarda de que doa Julian 
nsepa que do me olvidastd; 
>que si hasta^landes Uegaste 
»y 61 partir te permiti5y 
>fu6 porque no supe yo 
•ocultar cuanto me amabas.* 

(Hablado.) 

Ya ves que si roe ocultab^s, 
ya ves que olvidabas.*. 
Ceua. Oh! 

qu6 extrano si se mt oWida, 
al pesar acostumbrada, 
por el bien de tu liegada 
el dolor de tu partida? 
JuAfi. ^Celia, acaso mi venida 
calma nuestro padfecer? 
Gelia. ^Viste a padre? 
Juan. No; hasta ver 

4^mo acalJar siis rigores!... 
, Celia. Cu6 intentas? 
' Jcan. Cuando tus flore. 

riegues al anochecer , 
Gelia, si tu amor es cierto, 
en ello has de consentir... 
Clarin. SenoFf que van d venir. 

JUASf. Vive Diosf (Eeha mano 4 la espada.) ' 



— i:2 — 

Clarw. Ddime por maerto, 

pero vamos. 
Juan. (a Ella.) En el huerto , 

tengo de hablarte! 

Celia. (Sorprendida.) Don JuED!... 

Juan. Tan s6io asi i naestro afan 

poner remedio podremos... 
Celia. Mas... 
Juan. Qa6 dadas? 

Clarin. Acabemos, 

mirady aenor, qu^ vendr^n. 
Juan. Estaras? 
Celia. Allf estar^!... 

Juan. ' Qu6 tienes? 
Celia. No se qu6 siento^ 

no s6 qu6 presentimiento, 

qu6 temores, no s4 qu6. 
Clarin. No sabes? yo si lo s4; 

qae se aeercan^ {vive Dios! 

y aqui os cogen d los dos 
^ y se nos agua la fiesta. 

Juan. {XlevaDdo 4 Cella hasta ga habitaeiou.) 

Que estards fu6 tu respaesta. 
Celia. Alli estar^. 
Juan. Adios! 

Cblia. Adios! 

(Salen D. Joan y Clarin por el fondo.) 

ESGENA III. 

* 

' D. JULIAN. 

Sala por la iiqaierda con mi plieg^ en ha mano. 

Julia:i. (Leyendo.) cY ya qao OS digo qui^n soy 
ty conoceis la pasion 
»qae abrasa i mi corazon 
»)por ella, d pediros voy 
»por esposa d vuestra hija, 
»no dado que d ello se ayenga...» 

(Tirando sobre la mesa el pliegt>.) 

No bay dolor que yo no tenga 



- 13 - 

ni peDa que no rae aflija. 

(Mirando el retrato.) 

Garo me cnesta el amor 
qae i ta hija prometi; 
no tendris queja de mi, 
desventarada Leonor! 
Si donde quiera qye est^s 
gozando de Dios, hermana, 
miras mi suerte tiraoa 
y mi seDtimiento ves; 
si ves mi pena prolija 
y que con mi tierno afan 
al amor de mi doD JuaD 
antepuse el de ta hija, * 

ruega al cielo desde ahf 
d6 m^ paz d mi existeDCia, 
que siento que mi conciencia 
se reveia coatra mi!... 
Roega, hermana, tautos son 
tan grandes, que mis enojos ' 
roe hacea verier por los ojos 
gota A gota eJ corazon!!... 

(Viendo y tomando'el pliego.) 

Me pide i Celia!... ay de mi! 

Gierto, cieios, que pequ6... 

mas cielos! tanto no fu^ 

para castigarme asi... 

Necio, he vivido enganado 

buscand6 i mi mai consuelo 

')K)rque le ha neglado el cielo 

tanto bien al desgraciado! 

Que del amor y el dolor 4 

bajo la fuerte cadena, 

gozarse de la misma pena 

es el consuelo mayor!!... 

(Apoya la eabe^a sobre las manos. Aparsce Dieg^o 
en el fondo y se aproxima lentamente A ih) ^ 

ESGENA IV. 

D. JULIAN, DIEGO. 
DlEfH). (bespmes de una pansa.) 



Julian. 

Diego. 

Julian. 

Diego. 
Julian. 



Diego. 
Julian. 



Diego. 



— U — 

C6mo OS eacoDtrais, senor!... 
Yft lo ves!... DO puedo mdsl!... 
Don Julian! 

lQvL& me dir^s 

que mitigue mi dolor? 

Qui^D sabe... 

Diego, estoy cierto, 

cierto que don Juan no vive; 

quien en un anono escribe 

A su padre es porque ha muerto. 

Perdida veis vuestra calma 

por negaros d escuchar. . 

Diego! ivienes A irrilar 

las heridas de mi alma? 

Si don Juan parti6 & la guerra 

con isu obligacion cumpli6; 

el quiso partir... y yo... 

que ubandonase esta tferra! 

Si en vez d6 gForias alii 

4on Juan encontr6 la muerte^ 

culpa d su menguada suerte ^ 

mas no me culpes i mi: 
& mi que voy con afan . 

tristes las horas contando, 
y van pasando... pasando 
sin noticias de don Juan. 
Servir d la patria es ley, 
y aunque dejar de existir, 
no es tanta muerte morir 
por su patria y por su rey I ... 
.La patria... el rey... vive Dios! 
perdonad mijuramento; 
pero no s6 lo que siento ^ 
cuando tal sieuto de vos. 
Palabras que algunos locos 
no ven... en el mal no ductios, 
que son perjijicio de mur^ios 
en prt)vech() de unos pocos. 
Mientras en estrecha ley 
tantos valientes perecen 
por conqnistar .. lo que ofrecen 
i la codicia del rey; 



Diego. 



Julian. 



OlEGO. 
iuUAN. 



Diego. 

Julian. 
Diego. 



Julian. 



Diego. 



— i» - 

mientras que con sobrehumano 

esfuerzo alli combatiendo, 

van con su sangre tinendo 

los domittios del tirano; 

latieodo sqs peohos fieles 

al clamor de los clarines, 

derrochan aqul en fejBtines^ 

el precio de sqs laureles; 

y k aquel que tanto merece 

per su fe y por su valor, 

ni el rey le prenria, aeiior, 

ni la patria le agradecel 

CaUa! 

Tambied neeio fuif 

mis buenos tiempos pase 

en guerra, y lo que logre 

k Yos .s6Io lo debi! 

En verdad, Diego, en yerdad 

que escuch^dote estoy viendo 

que k la postre vas perdiendo' ^. 

tu m^ bella cualidadl 

Ciego atropellw. por tadov 

y miro cuando te eseucho, 

que piensas que sabes mucho 

y lo ignores, DiegOji todo! 

No he de hablar si estoy deshechof .. 

tan valiente!..; tan galanll.., 

I^iego! bablando de don Juan 

me estds desgarrando el pecho! 

(Despnes de ana iP»«ua.) 

Y... Celia! 

La desgraciada 
siempre en su dolor sumida. 
Sf!!... 

Flor apenas nacida 
ya por el dolor ajada!.. . 
Celia y don Juan... 

(Leyant^adote irrttado.) No liablOS m^S 

de ese amw ^ojres? ni en chanza! 
si quieres mi confianza 
tener siempre, Diejgo; estds?.-. 
Seguro dc que os iaquiete. 



-16- , 

podeijs estarl 
Julian. Eso quiero; 

dile A Gelia que la espero. 
Diego. Mandais mds? 
Julian. Nada nods: vete. 



ESCENA V. 

b. JULIAN, peasativo. 

SI; me importa conocer 
si Celia dijo i ese hombre... 
y si no... juro & mi nombre 
que... s6 lo qae debo hacer. 

ESCENA VI. 

CELIA, D. JULIAN. 

Gelia. Llamais, seoor? 

Julian. * Si por Dios: 

y ya que juntos nos vemos, 

ocasioD es de que hablemos 

inuy seriamente los dos. 

Y mal podremos hablar 

si dates no enjugas tu llauto... 

Gelia! ^por qu6 Iloras tanto? 

^qu^ adelantas cod llorar? 

Ten al viejo compasion, 

porque aumenta mis enojos 

yet siempre el ilanto en tus ojos 

y el luto en tu corazon! 

Verte Uorar es morir; 

no llores pues, hija raia. 
Gelia. Si este Ilanto es de alegria... 

(Ap.) (Gielos! ^qu6 iba yo a decir?) 

Julian. (Con extraueza.) 

Alegre estds? (Ap.) (Ahora muda! 
(Pensativo.) SI serd verdad... qu6 es estdf 
precise es saberlo presto, 
porque me mata la duda.) 
Di^ por aqui tiene amores 



17 — 



cierto hidalgo... 
Cblia. Yo... no creo... 

Julian. Todaslas tardesle veo 
por estos alrededores; 
con pradencia tan escaga 
y tan continiio mirar, 
que he llegado a sospechar 
que SB dirige A esta casa. 
Tu... no le conoces? 
Cblia. No! 

JuuAN. No le has visto nunca?... 
Gelia. Ah! aif; 

le he visto una tarde... ahil... 
JtJLi AN. D<^nde saelo Yerle yo, 

Terdad, Celia? 
Gelja. Aqaella tarde 

estaba yo en mi ventana. 
JuuuN. Alguna frase galana 

dijoacaso? 
Cblia. (Con discrosto.) Haciendo alarde 

de su figara! 
JuLUN. Y qa6 hiciste? 

Celia". . Cerr6 y vine aqui! 
JuLun. Bien hecho! 

Cblu. No hay otra sombra en mi pecho 

que la de don Juan! 
JoLiAN. ^Dijiste 

esa sola? 
Cklia. No por Dios, 

y si tal dije menti, 
que siento otra sombra aqui, 
y esa sombra es la de vos. 
Vos mi padre, 41 mi galan; 
ingrata y perjura fuera 
si ml amor no repartiera* 
entre vos y entre don Juan! 
JuLUN. Amas d don Jaanl... 
Celia. Senor, 

casi desde que naci; 
me cupo la suerte A mi 
de ser su primer amor!... 
Crecimos juntos; berroanos 



- 48 — 

DOS llamaban, lo creimos, 
y Duestras vidas nnimos 
al BDlazar naestras manos. 
Del eampo naestra alegria 
gozdbamos la frescura^ 
y del bosque en la espesnra, 
con su dulce melodfa, 
caDtaban los ruisenores; 
y tan to y tanto caataron, 
que al cabo dos eosenaron 
a entender en mal de amoresf 
Pasaron sin mds enojos 
los Bhos, ni mds sucesos, 
hasta una vez que sus besos 
me hicieron bajar los ojos! 
Qu6 senti entdnces? no s6; 
mis luz, mas aire, mds vida, 
no s4 qu6 desconocida 
delicia experiment^; 
yo indiferente miraba 
la flor, las fuentes, las aves; 
las frescas auras suaves 
indiferente aspifaba; 
mas ay! que llegd aquel dia 
y ech^ de m^oos mi calma, 
y sent! dentro del alma 
tan dulcisima armonia, 
tan nunca sentido encanto, 
que ya no vi indiferente 
ni el murmurjir de la fnente, 
ni del aye el dulce canto, 
ni el dulcisimo lameoto 
de las perfumadas flores 
cuando vierten sus olores 
que airado les roba el viento; 
todo dulcemente hablaba; 
todo murmuraba amor: 
el ave, el aura, la flor, 
la fuente', cudnto miraba! 
De ent6nces en loco afan 
fueron las boras pasando; 
^1 en su Gelia pensando. 



Cejlia. 
Julian. 



— 19 — 

yo sonaodo en mi doo Joao!' 
Pintaros naestra pasioD 
fuera iDutil I'oteDtarlo; 
que ni s^ cdmo explicar lo, 
ni encuentro comparacton: 
nuDca OS la podr6 hacer ver, 
que en esto las fuerzas ceden^. 
todo caaoto araarse puedea 
on hombre y una mujer!!... 

JuLIAIf . (Detpves de aoa paasa.) 

De amor vencida en h lucha • 
te he vista, Celia, soy viejo... 
y qoiero darte un consejo... 
Decid... 

(Le toma una mano.) 

Ser6 breve; escacba. . 
Una rosa se mecia 
sobre sa tallo galana, 
y el aroma que esparciaj 
tt&na la recogia 
el aura de la manana. 
Poco mds lejos se mece 
una alalia entre otras flores,. 
como de aroma carece 
esa belleza que ofrece, 
debe sdlo d sus colores. 
Es la mujeF una flor, 
rosa, y dalia puede ser; 
es su aroma su candor, 
iids lay! Cfelial que dolor 
cuando lo llega l perderl... . 
Y qud me quereis decir 
con esa comparacion! 
Que dando con tu sentir 
tanta vida ai corazon 
pudfera el alma raorir. 
Qu6 flores son tus amores; 
6 inocento no imaginas, 
que andando siempre entre flOreSj 
pudieran en sus espinas 
enredarse tus candores!... 
Celia, don Juan... estoycierto 



Celia. 
Julia If. 



— 20 — 

r 

casi... valiente y altivo... 
qui^n sabe!... 

CeLIA. (Con reaolacioQ.) Guando JO vivo!... 

senal es de que 61 no ha muerto?... 

JoLUN. Yo tambieo tuve ilusiones, 
mds COD tan negra fortuoa, 
qae fai perdiendo ana A ana 
las mds gratas. Comzooes 
que acariciando an enga&o 
dulce, OS miro dormitar, 
triste seri eJ despertar, 
si OS despierta el desengano!... 

Celia. Desenganol tal dolor 
no pudiera resistir. 

Julian. (Por qa6 le dej6 partir? 
hijos del alma!!...) 

ESCENA VII. 



DICHOS, DIEGO. 
DiEGO. (Desde el fondo.) Sonor! 

Julia?!. Qu6 buscas/bnen Diego aqui? 
Diego. Llama d la pnerta an hidalgo, 

que quiere deciros algo 

que mucho interesa. 
Ji^LiAN. A mi? 

. qui^n es? 
Diego. No dijo su nombre: 

es un hidalgo que viene 

muchastardes... 
Julian. ^Y qu6 tiene 

que decirroe A mi ese hdmbre? 

(Ap.) (Ah!! sera... ^c6mo olvid^? 

dile que pase al momento... 

retfrate A tu aposento... 

si, Celia, retfrate!... 

(Sale Celia por la dereeha. ) 






ESCENA VIII. 



D. JULIAN, \aego D. LUIS. 

Necio me pide ese hidalgo 

el bien qae negu4 i mi hijo... 
^ Celia d ese hidalgo aborrece 

y asi me allana el camino!... 
Luis. (Entrando.) Dios OS gaarde. 
Julian. Gudrdeos Dios, 

hidalgo, y may bieq venido. 

Dicen que quereis tratar, 

DO s^ qa6 asunto coomigo... 

Luis. G6mo!! (Sorprendido.) 

Julian. (Sentindose.) Sentaos; ya os escucho. 

Luis. Me eonoceis? 

Julian. Os he visto 

alguDas tardes rondando 

por estos cercaDos sitios; 

mis sieodo, como vos sois, 

galan y de porte altivo, 

presumf que os habria hecho 

esclavo de sus hechizos 

alguna dama... 
Luis. Es un fiiigel 

la dae&a de mi albedrio!... 
JuLiA!i. Tal sapuse y no pens^ 

que 08 fuera nunca precise; 

pero veois i buscarme 

y que os escucho repito. 
Lvw. Si me veis todas las tardes 

rondando por esios sitios; 

. si pensdsteis q\ie era esclavo, 

esclavo de los hechizos 

de una mujer, ^no pensisteis 

qu6 mujer pudo haber side? 
Julian. (Ap.) (No se descuida el hidalgo.) 
LuLS. Soy capitan* noble y rico; 

Luis de Aguilar es mi nombre, 

hoarado y esclarecido... 



— 22 — 



Julian. 
Luis} 



JULUff. 



Luis. 
Julian. 

Luis. 



Julian. 
Lvis. 

J0LIA!<. 



Luis. 



Julian. 

Luis. 
Julian. 



A Dombre honrado yo os juro, 
que no le va en zaga el mio! 
TeDgo favor en la c6rte, 
la c6rte de Cdrlos quinto; 
amo con toda mi alma 
i un dngel, angel divino, ' 

qae presta amor al amor 
ydeljriosal delirio!... 
ella es el bien de mi vida.., 
•vivir sin ella es lo mismo 
que sufrir eternamente 
el mis horrible suplicio. 
Gelia, en fin. 

(Levaat&ndose como el qae no paede resUtir mas.) 

Celia? ^mi vida?... 

' (Conteni^ndose.) 

perdonad... sentaos... ha sido... 
yo no s4... no s6. 

UQu6 es esto?) 
Sabeis si de su cariho 
sois el duefto?... 

(DescoDcertado.) No lo s6... 

yo por esposa os la pido, 
mas... 

Nanca! (Sia contenene.) 

iQne decis? 

Nanaa! 
no lo digOy ya lo he dtcho. 
Olvidad eso, don Luis: 
que 6 me engana i mi el oido, 
6 prelendeis imposibles... 
al cielo y i vos suplico... 

(tnterrampiendole.) 

ExpHcaos... 6 por el cielo! 
que roe bareis perder el juicio!... 
Don Luis, dad nuestra vivienda 
y vuestro amor al olvido. 
Juro i Dios!! 

Yo tambien juro, 
mas ya que hablar es precise, 
escuchad: era una noche 
negra como un hondo abismo; 



- !23 — 

soplaba tnitado el cierzo, ' 

y al estrellarse en los riscos 

de esos montes, al troncliar 

de] bosque los careomidos ] 

troDCoSy que rodando bajaa 

desde la cumbre al camino, 

siDtiera miedo, os \o juro, 

el corazoB mds aUivo 

al escucbar solitario 

de la rdfaga el abullido. 

« En esa cereana estancia 

mientras tanto, bus quejidos 

uni6 al qaejido del viento 

una majer; no es preciso 

deeir qni^n, ni i tos importa, 

mas podeis tener por fijo 

que era claro sti linaje 

y era noble so apeilido. 

A6n me parece escucbarlt!... 

(Ap.) (jPobre hermana!) guarda, dijo, 

Julian, un dngel que el cielo « 

bendice cual yo bendigo: 

al mismo tiempo escuchaba 

el d6bil llanto de un nino, 

que en ansia de darle vida 

su madre, el postrer suspiro 

di5Ie. Diez y siete ados 

ban pasado y be vivido 

Tiviendo y amando i mi Celia. •. 

L.UIS. Celia? 

Julian. Ella es; con prolijos 

afanesy con mis cuidados 
la vida le ha sonreido^ 
y cual tieroa florecilla 
crecer y crecer la he visto, 
meciendo 86I0 su tallo 
las auras de mi canno! 

Luis. Mas no es razon... 

ULiAif. Escucbad, 

hidalgo, no he concluido, 
ten^isme que agradecer 
si es que os digo lo que os digo; 



- 24 - 



Luis. 
Julian. 



Luis. 

iULIAN. 



Luis. 
Julian. 



Luis. 
Julian. 



Lois. 



Julian. 

Luis. 
Julian. 



ni me afengo A dar razones^ 
ni a ser demasiado ezplicito 
acostambrOy pero importa 
qae sepals... 

(Ap.) (lial lo resjsto!) 

Jam^s anobl^ el pesar 
mi existenda^ ni ud motivo 
taTe de queja, basta el dia 
en qae vi d Gelia perdido 
su color, tristes bus ojos, 
COD log que bien claro dijo 
que amaba i ud hombre; mM 
que me robaba el carino 
de mi Gelia, y ver no pude 
que aquel hombre era mi hijo... 
Mirad... 

^QueTaisidecir?... 
barto negro as el castigo 
que por mi pecado sofro... 
Nada me babets respondido... 

(interrumpijiidole.) 

Nunea un miserable avaro 
de su riqueza habeis visto? 
4N0 babeis visto relambrar 
sus ojosy mirando el brillo 
de su dinero y eootar, 
y embriagarse en el sonido 
del oro i aquel miserable; 
decid, doD Luis, lo habeis visto? 

Oh!! (irritado.) 

Yo lambien soy avaro, 
ciego del tesore roio, 
de mi Ceiia, y mientras viva 
Delia viviri conmigo... 
Gracias dad it vuestras canas 
si con paciencia os he oido, 
que A ser otro el que... 

Yo basto, 
A sostener cuanto he dicho! 
Teoga prudencia el aneiano. 
Tenga el mozo mayor tino, 
y cuente que estd en mi easa. 



— 25 — 



y en mi can no resisto 
qae nadie insnlte mis canas 
Di levante nadie el gnlo. 

Lois. (BotU.) Qaisiera Ter como haceis 
de qaien tab iiaga el castigo. 

ioLiAR. Pensad que no tienen feroa 
de cobaMeslofi Garrillos. 

Luu. Garrillo? tenets en Flandes 
acaso en la gaerra an hijo? 



Lois, 

JoUAff. 

Lois. 

JOLUM. 



SI. 



Lois. 



JOLUII. 

Lots. 



JoiiAN. 

Lois. 

JOLIAN. 

Lois. 



J OMAN. 



Luis. 



Don Juan es su nombre. 
Don Jaan?... 

(Gon ansiedad.) Le bibeis COnOCldo? 

decid, don Lnis,decid pronto 
lb que sepais de mi hijo!... 
ha muertotal vez?... 

Quito sabe! 
es hace un ano cantiTo... 
bien lo sent!!... 

Lo sentisteis?... 
Si que lo senti; por Gristo... 
que tuvo en cierta ocasion 
que entend^rselas conmigo. 
Con Tos, don Luis! 

TuTosaerte... 
Venci6 don Juan?.,. 

S61o ansfo 
el dia en que le devuehra 
la ofeosa que ent6nces me hizo. 

(Con MtUfaecion.) 

Bien, don Juan!! pues no temais 
que.no estd todo perdido: 
no habri tan fuertes cadenas, 
ni habru tan pesados grillos, 
ni habrd muros que no est^ 
lo -bastante quebradizos 
para dar paso i un don Juan 
hijo de Julian Garrillo. 
Gracias, don Luis! 

No olvideis 
que aborrezeo i los Garrillos. ^ 



— 126 - 

Velad por vuestro tesoro 

que pienso que estd en peligro. 
Julian. Si s<5lo le atacais vos, 

don Luis, puedo estar tranquiio. 
Luis. Cuenta que ei tesoro vuestro 

hace tiempo que codicio. 
Julian. Cuenta que estd bien guardado 

por ser Celia y por ser mio! 

Luis. (Desde el fondo.) 

Vive Cristo, lo veremos... 
Julian. Lo veremos, vive Cristo! 

ESCENA IX. 

D. JULIAN. 

(Liamando.) Holal Diego... Por pequeno 
que pareica el enemigo, 
es bien estar preparado 
y bueno estar prevenidos. 

ESCENA X. 



D. JULIAN. 

DiEGO. Qu6 SB OS ofrece, senor! 

Julian. Diego, vigiia la casa; 

y si alguD hombre se acerca 
6 intenta saltar las tapias 
del jardin... 

Diego. Qu^ debo hacer? 

Julian. Como d ladrones los tratas; 
qoien por tales puertas entra 
inirar debe como saiga. 
No olvides nada, que hay oosas 
que no son pfBira olvidadas; 
me amenaz6 y es preciso 
oastigar sus amenazas. 

Diego. DescBidad; ah^ si estuviese 
hoy don Juan... 

Julian. Basta de pidtica. 



— 27 — 



Gelia. 
Julian. 



Gblia. 



Jdliaii. 
Cbua. 

JOLIAFT. 



ESCENA XL 

D. JULIAN, CELIA. 
(Saliendo.) 

La Doche se acerca... 

Celia, 
si vas & caidar tas plantas 
antes que de la oracion 
se oiga el toque eu la cercana 
e6rte, retfrate, Gelia, 
& mi estancia 6&in estancia. 
Vino el hidalgo i pedirte, 
y al mirar que te negaba, 
nae amenaz6 con robarme 
mi tesoro! 

Dios le yalga! 
no temais, senor, por mi, 
que pienso que las palabras 
de ese hidalgo^ fueron bijas 
de sus mal nacidas ansias!... 
No oWides lo que te he dicho; 
no tardes, hija del alma! 
Y vos, senor? 

Nodar^ 
hoy mi vaelta acostambrada, 
quetengo^intranquilo el pecho 
y quiero velar mi casa. (Saie isquUrda.) 

ESCENA XM. 



CELIA. 

Qu6 es esto, Dios mio, 
que siento en el alma? 
no s^ si son dichas! 
no s6 si son ansias! 
Las laces del dia 
de la tarde en alas 
se alejan; las sombras 
que tanto anhelaba, 



- 28 — 

cobijan la tierra... 
don Jaao ya me agoarda... 
mas ay! que no acierto 
qa^ siento en el alma; 
no s4 si son dichas! 
ni s^ si son ansias! 
Que temo?... qu6 espero?... 
si M un instante ansiaba 
volar dsusbrazos?... 
por qu6 esta mudanza?.., 
qu6 temo? desdicbas! 
qu^ espero? desgracias! 
y d un tiempo me brindan 
amory esperanza!... 
Decidme, Dios santo, 
qu6 siento en el alma^ 
si son dulces dichas 
6 son tristes ansiasi 

(Yendo hdda el fondo.) 

Dos voces escncho; 
dos voces contrarias, 
una dice— espera! 
otra grrta— anda! 

(Con resolucion.) 

si, voy a su lado, 
qud mal me amenaza? 
no s6 por qu^ temo... 
vacila miplanta... 
recelo... ^qa6 dudo? 
don Juan ya me aguarda, 
y con sus amores, 
con su dulce pldtica, 
colmari mis dichas, 
caimard mis ansias!.!. (Se va.) 

(Qued* la eteena nn inatante detierta: entraa Ineei.) 

' ESCENA Xni. 

D. JUUAlf. 

Me tiene intraoquilo ese hombre 
con sus rudas amenazas: 



— 29 ^ 

^querri robarme i mi Gelia! 
si i tanto liega la audacia 
de ese hombre, con cien vidas, 
con mi) Tidas no me pagal 

(Se oye nn tiro: rumoret dentro.) 

Gielos ^qu^ es esto? Dios saoto! 

(l>e8colgrando naft espada.) 

Gelia! Gelia!!! 

(Al ir i salir por el fondo trgpifM con CUrin, que 
eatra preeipitadamente.l 

E8CENA Xiy. 

D. JULIAlf, CLARIN. 

Clar^. (Entrando«) Um me yalgat 
Julian. Gielos! GlarinI 
Clarin. Don Julianl 

JuuAN. Y mi bqo? y doa Jaan? habla... 

habla, Glarin... 
Clarin. (Todo may Tiro«) Si no puedo! 

si hasta me falum palabras; 

si tengo un nodo en el peeho 

y un pesar en la garganta*.. 

si se me saltan Ids ojos ^ 

porque el Ilanto me log salta. 
JuLUN. Mira por lo qae en el mundo 

quieras mds! deja esa calma; 

me atormenta tu silencio... 

cuenta mi pena! 
Clarin. Escochadla. 

Ansiottd por Vet i Gelia, 

mds que cabalgai^ volaba 

don Juan, i encontrar el t^rmino 

de sus amorosas aosfad!. .. 
J uLi AN . No te detengas. 
Glarin. LlegamoSy 

y al conocer que Uegaba 

k las boras que acostumbra 

i regar Gelia sus plantas... 
Julian. No respires!! 
Clarin. AnbehiBte 



— 30 — 

despues de auseacia tan larga... 
Julian. Sigue!... 
Glarin. Acerca so caballo, 

sabe en ^1, nionta en la tapia, 

le imito yo, pero apenas 

si la cabeza asomaba, 

caando un tiro... 
Julian. (Cayendo en el siiion.) Dios me asista!... 

parricidal? 

(EntraD Die§po y.otros eriados, quetraentin tentide 
i D. Juan.) ' 

ESCENA XV. 

DICHOS, DIEGO, CRIADOS. 

Diego. (Entrando.) Y no me matan! 

Mil ray OS ! maldito sea 

qaien es de este mal la causa! 
Julian. Hijo! Don Juan ^no contestas? 

no me escuchas? 
Diego. (Con UsUma.) Dios le valga! 
Julian. Aqnf estd Gelia! hija mial... 

talVei tu Yoz... 

(Todos bnaean con los Cjjos 4 Celia.) 

Gbboll. (oentro.) Perrol A rastras 

te hede llevar... 
Julian. Diego y Gelia? 

ESCENA Ultima. 

DICHOS, CBBOLLEDO y LILO. 

JuLUN. Gelia! 
Gbboll. Vamos! 

LiLO. (Temblando.) VirgeU SRUta! 

Julian. Gelia I! 

Geboll. Razon has de dar 

6 be de apiastarte! 
Julian. Qu^? 

Gbboll. Nada; 

abierto esta el portalon 



— 31 -. 

por donde saco mis vacas... 

sombras h« visto que huian... 
JulianC Y Celia? 
Ceboll. Es vano bascarlal... 

LiLO. Yo juro, Senor!... (Cme de rodillM.) 

Diego. Mil rayosT... 

JULIAIf. (Cayendo desmayado en el sillon.) 

Doi Juan! Celia! Hijos del alma!!! 

(Cae el telon.) 



riN DBL AGTO PRIMERO. 



AGTO SEGUNDO. 



La miima decoraeion. Darante el ftcto ya aelarmndo •! dia. 



ESCENA PRIMERA^ 

CBBOLLSDO, ULO, detrftt de la rmja. 

LiLO. Pastor! 

Ceboll. Otra vez! 

LiLO. Pastor! 

no me escucbas?... 

^KBOLi" De bablar cesa; 

que tiene en ro^nos la boca 
quien tiene en mis la verguenza!.. 
f «ii.o. Escucha Jo qu'; es del caso 

y Tanas razones deja... 
CEBOI.L. Vanas razones!... 
IsMLo. Di d ta amo 

don Julian, que bien pudiera 
la libertad otorgarme 
en prenoio de mis respuestas: 
dile que pues por ml puede 
ver & la triste doncella, 
Til traicion que me arraocaron 
m^s que el temer, sus promesas; 
dile, que ya que A don Juan 
respetd la suerte, y fuera 

5 



— 34 -^ 

la causa de so desmayo 
el caDsando y la sorpresa, 
mejor que la leve herida 
que recibi6, en la que entra 
en mucho mds su ignorancia, 
que entrdra la culpa nuestra; 
. di que si ligero anduvo, 
no es bien que su ligereza 
pague yo, y asi, que rompa, 
que ya es tiempo, las cadenas 
con que sin razon me oprime. 
Haz lo que t^ digo y cuenta 
que de no hacerlo, te juro 
que es de buen temple mi negra, 
y he de hacer yo porque tu ha gas 
conocimiento con ella. 

Ceboll. St por tus respuestas son 
roal esperas recoropensas, 
jque harto trabajo costaron 
y harto tiempo tus respuestas?... 
Si por desdicha se agrava 
de don Juan el jnal, si aumentan 
dolores que hn despreciado . 
por salvar & dona Gelia, 
si acaso Uegaron tarde, 
tus esperanzas deshecha: 
espera s6to nn castigo 
menor que la infamia Yuestra, 
que nunca el castigo es grande 
cuando es tan grande la afrenta!... 
Deshecha tus amenazas 
que por ser tuyas son necias, 
que si de espadas no entiendo 
liondas tengo y sobran piedras!... 

LiLO. Por Dios que en el huerto anoche 
no hablabas de esa maneral... 

Ceboll. En donde mandan traiciones 
callan honradas defensas!... 

LiLO. Haz lo qne te dije... 

Geboll. Galia. 

LiLO. Oye!... 

Ceboll. Don Julian se acerca! . . . 



— 36 - 

(Ap.) (Y por Dios que estoy temblando 
y me espanta su presencia!...) 

(Sale D. Julian y se dirige i la Valeria, tin Ter al 
pastor, que le retira al foado ixquierda.) 

ESCENA II 

D. IDLUrV, CEBOLLEDO^ 

luLiAN. Gu^n leotas pasaD las boras?: 
cuanto tardao>. ya comienza 
de la aurora- d clarear ' 
la d^biJ luz, y se alejao 
las tinieblas de la ooche 
y &o se alejan mis penas, 
que son tan negras, tan grandes. 
como esas mismas tiuieblas. 

(ViDi<!ndo al proseenlo.) 

Conque era ilusion mi amor,, 
y mi carino quimera? 
Conque no es Celia mi vida 
puesto que vivo sin ella? 
Conque tengo el corazon * 
tan dure como las piedras, 
que dicen que el dolor mata 
y no me mata su ausencia... 
Ah! le plugo airado al cielo 
que el desgraciado no tenga. 
ni aun el misero placer 
de que le mate su pena. 

CeBOLL. (Saspiraodo.) 

Ay! Dios! 
Julian. Que! qui6n esta ahi? 

qu^ buscas? 
Ceboll. Ay! Dios! 

J^uLiAN. Qu6 rezas? 

^Han muerto acaso d don Juan? 

Muri5 de mi amor la esencla? 

Muri6 Diego? Se ha incendiado 

y becbo cenizas mi hacienda? 

Habla^ dilo: que te espanta? 

No ves que me sobran fuerzas 



y que tengo el corazon 

tan duTO coido las piedras!! 

^No yes que su ausencia sufro 

sin que me mate su ausencia!! 

Mm callas? babla. 
Crboll. Mi llanto, 

senor, i llanto os mueva; 

ni me separets de vos 

ni Yos me separeis de ellas. 
Julian. No comprendo. 
Ceboll. De mis vacas, 

es su establo mi vivienda^ 

entre alias nacf, senor, 

y me he criado entre ellas... 

El ladron Tino A enganarme. 
Julian. Qu6!! sigue... no te detengas. 
Ckboll. Que viendo in(itil su ruego 

e in6tiles sus riquezas, ' 

puso una daga en mi pecho 

y VI la muerte tan cerca. . . 

que al verme alii sin amparo 

tembl6 de espanto, y la prenda 

dile quepidi6... 
Julian. lQvl^ dices 

infeliz, qu6 prenda es esa?... 
Ceboll. Pidi6me y dile... la Have 

del portalon... 
Julian. Dies me tenga 

de su mano; id, id fuiste, 

y vienes y me lo cuentas, 

y yo te •scucho insensato 

sin arrancarte la lengua, 

y siendo c6mplice vivos... 

vas d escuchar tu sentencia... 

(Amartillando nn pistolete: C«bolledo ea« de ro- 
dilUs.) 

Ceboll. Oh!... seiior!!... 

Julian. (Ap«ntando.) Yo soy tu juez... 



— Oi — 

ESGENA III. 

DICHOS, CELIA y DIBGO. 
CcLIA. (Corriendo 4 ponerse deUnte de CebolUdo.) 

Mas no su verdugo!!... 

JCLIAN. (Tirando el pUtoIete y tendiendole lot braxos.) 

> Gelia!!... 
Celia. iQvL^ ibajs i hacer? 

DlBGO. (A Cebolledo.) Alza 7 Vete. (Vasc.) 

ESCENA IV. 



D. JULIAN, CELIA, DIEGO. 

JfjLiA!^. Loco me tuTO to ausencia!... 
me mata, Celia, el placer, 
y no me mat6 la pena! 

Celia. Yo soy, miradme, yo, libre 
de las horribles finezas 
de aqael hombre! 

Ju«.ufi. Si te escucho 

y pienso que el alma saena, 
si entre mis brazos te miro 
y basta dudo qae t6 seas!... 

BfEGO. No en balde alien ta don Juas ' 
aunque de milagro alienta, 
que i la cabeza apuntaba 
y hubi^rale en la cabeza, 
puesto el tiro; mas no en balde 
pasan los anos, las fuerzas 
se agoian, su vigor pierden 
los ojos, los brazos tiemblan; 
bendito aquel que dispuso 
del tiempo, si asi no fuera 
muerto estuviera don Juan, 
y vos loco, y loca Celia... 
cieguen mil voces mis ojos 
antes que tal dolor veant 
Julian. Bien dices, Diego, bien dices, 
ha diez anos no se hubiera 



— 38 — 

coQtentado tu arcabuz 

con rasgar un'brazo apenas... 

pero y tti... por qu6 asi callas? (A CeUa. ) 
BiEGO. Gierto... 

Julian. ^Por qu^ no nos cuentas..* 

CsLiA. Yaliera mas olvidarlol 
JuLfAif. Me mata la duda: piensa 

que ausente toda la noche 

estaviste, Gelia, cuenta 

que en poder de ese malyado 

pasaste la noehe etrtera, 

y que puso el miserable 

(T6mese1a Dios^a euenla.) 

una cadena a tu honor, 

un dogal i la bonra nuestra: 

no te olvides que murmura 

la gente^ y cuando lo sepan 

dii^n al verte «n la calle... 
GeuA. Dios lo quiso!... 
Julian. Es esa... es esa... 

esa es... y maliciosos 

sonreirdn, y la donoella 

pierde con cada sonrisa 

su mds delicada esencia! 

que es la materia de honras 

tan delicada materia, 

que es mucho mds que una daga 

terrible una mala lengual... 

Habla, pues, Gelia, no tardes! 
Gbll\. Eacuchad. (Dios me d6 fnerzasi) 

Pedtros debo un perdon; 

ayer por la vez primera 

guards para vos secretos, 

esperaba i don Juan! 
JvLiA!t. Gelia!!... 

Cblia. Mi padre A nuestros amores 

se resiste, dntes que sepa 

que torne de Flandes quiero, 

porque d nuestro bien es Tuerza, 

reparar nuestros afanes 

y veneer su resistencia!... 
Julian. Ah! 



~ 39 — 

Cblia. Te espero i la oracion 

en el huerto... 

Diego. jQui^D pudiera 

pensar que don Juan... 

Cklia. Y triste 

y a] mismo tiempo contenta 
de verle esper^ la noche; 
toc6 la oracioD, y Ilena 
de esperanzas baj^ al buerto; 
al poco senti may cerca 
un tiro, lu^go mil Yoces, 
despues... nada, creime muertal. . 
Qu^ fu6 de mi? no lo s§; 
pero despnes, no supiera 
decir si tarde, mis ojos 
ojald Dunca se abrierao, 
al sentirme acariciada 
de la noche por las frescas 
auras, se abrieron llorosoa; 
luz buscaban, luz quisieran, 
tinieblas 861 o encontraron, 
por todas partes tinieblas!... 
Fuf recobrando el sentido, 
y cual si alguna centella 
me arrestrase, as! sentfme 
con ana infernal violencfa 
trasportada.—Don Juan — dije, 
— d d6nde vamos! qu6 intentas?— 
y escuch^ lu^go una voz 
entre amorosa y severa 
que dijo: — Ten esperanzas 
y los recuerdos desbecha, 
que entre esperanza y recuerdos 
la esperanza es mds risuena! 
No era su toz!! grit'ar quise 
y aliento faltdme y fuerza!... 
€asas pens4 descubrir 
y calles, y estuye cierta 
cuando yf la santa imigen 
de la Virgen, de una puerta 
sobre el arco, y d la d^bil 
iuz que la alumbraba viera 



- 40 - 

distintivamente una calle 
iarga, solitaria, Degra!... 
Estdbamos eo la c6rte; 
par6 al poco la litera 
de otra calle ante una casa 
de misiBrabie apariencia; 
— Baja -me dijo, y baj6, 
entr^ donde dijo — entra, 
y eo una estancia sombria, 
entre bruja y entre duena, 
me recibM una mujer, 
que al verme exclam6 contenta: 
— No temais, que de esta casa 
sois desde lu^go la reina— 
aiiadiendo por lo bajo: 
— Por Dios que es linda pareja!- 
No se cudnto tiempo estuve 
con aquel hombre, sujeta 
por mi martirio, d escucbar 
sus miserables finezas... 
Diego. Pobre Gelia! 
Julian. Sigue. 

Gelia. Luego 

entr6 en la estancia la duena... 
entregd un pliego y doo Luis 
ley6— urgente— en la cubierta. 
Duda, da un paso, vacila, 
Yuelve d Tacilar con muestras 
de pesar, y al cabo exclama: 
— Si Cdrlos quinto lo ordena^ 
quien resiste? y dirigiSndose 
d mi: — Nina— nada temas 
me dijo,~-me llama el rey 
y estar^ pronto de vuelta. 
Sali6 y la duena sigoidle 
cerrando tras si la puerta. 
Vime sola, una veutana 
\i y respir6!... mas sus rejas 
no ablandaron ni mis ayes, 
iii mi llanto, ni mi queja! 
Lentas pasaron las horas! 
Julian. Lentas pasaron!... 



-41 ~ 

Celia. ' Muy leatas!... 

pidiendo k la santa Madre 
la Yirgeo de la AlmuddQa 
amparo; pas6 una noche 
como mis pesares negra!... 
NuQca apartaba los ojos 
de aquella terrible puerta, 
temblando al ?erla cerrada, 
temblando de qae se abriera! 

Julian. Y... se... abrid?... (Con interns creciente.) 

c^BtiA. Goando la aurora 

blaaca d clarear comieDza; 

cuando rcspiran las flores 

engalanadas con perlas. . . 

caando deja ei nido el ave 

y k cantar el alba empieza, 

se abri5... 
JuuAfi . Y entdnces. . . , 

Celia. (May tWo.) Entdnces 

cotno UDa iluston risuena 

Yi que no eo vano pasdra 

^la ooche ae pena muerta, 

pidiendo amparo k la Yirgen, 

la Virgen de la Almadena! 

Entr6 don Juan agitado, 

del dolor la dura bueUa 

marcada en el rostro; y easi , 

k un tiempo, como la fiera 

que le arrebatan 9U8 hijos, 

6 que le roban su presa, 

entr6 don Luis, y don Juan 

dijo: — Partidas como ^sta, 

k no ser entre leales 

companeros, mereci^ran 

mucba sangre; y anadi6: 

—Habeis ganado la apuesta — 

y dirigi^ndose k roi, 

~V6 con Diego y nada temas, 

qa« don Luis es muy mi amigo 

y fud una locura nuestra 

cuanto pasd. Dijo — Cierto*- 

don Luis, m^ de una manera... 



— 42 - 



Julian. 
Diego. 

Gelia. 

JULIAIV. 
DlEGO. 

Julian. 

Cblia. 

Julian. 

Diego. 

Julian. 



-Diego. 
Julian. 



Diego. 
Julian. 



que no s^ qu6 triste duda... 
Pero y don Juan. 

(Dadando.) kWA qUOda. . . 

Hablando alegre d don Luis. 
(Ap.) (Alegrias como esta 
pueden trocarse en desdichas...) 
(Ap.) (A estas horas ya no alienta 
uno de los dos...) 
(Ap.) (Ya tarda!...) 

lQn6 nuevo mal nos aqueja?... 
Nada!... Diego!... 

Senor. 
(Ap. 4 el.) Oye: 

& estas horas nuestra afrenta 
se babrd lavado con sangre. 
Tal pienso! 

Mas por si fuera 
esa sangre de don Juan, 
no son tan pobres mis fuerzas, 
ni tan grande de una espada 
el peso, que yo no pueda 
•manejarla como un hombre; 
la tuya d tu cinto cuelga, 
que ir & la c6rte al momeoto 
nos precisa. 

Al puntO. (Sale Pietro.) 

Vuela. 



ESCENA \. 



cblia, D. JULIAN. 

Julian. V6 & tu estancia, que ya es bora 
de que algun reposo tengas. 

Gelia. Vais d saiir?... 

Julian. A la c6rte. 

Gelia. Vos... d la o6rte? 

Julian. Meespera... 

un grande amigo... . 

Gelia. A estas horas? 

Julian. Pronto vuelvo. * 

Gelia. Sehor!... 



-. 4S — 

JoLuw. Deja, 

que he de ir; nada receles. .. 

vuelvo pronto. 
Cblia. Pero.,. 

JvLiAN. Gelia! 

norepliques... 
Cblia. Obedezco?... 

(Vise 4 sa habitacion.) 

Jdliah. Ahora, que Dios me proteja. 

(Sale por la ixqnierda. Queda la eNem an inttant* 
detierta.) 

ESCENA VI. 

D. JOAN. 

Cielos!... me mata el dolor f... 
adios patria, adios hogar, . 
cuna de tan dulce aroar^ 
sepultura de mi amorl... 
Casa que nos ri6 nacer... 
y por mi suerte tirana, 
miras tan triste elmanaDa 
como dichosa el ayer!... 
FuenteSy cuyas aguas puras 
pintaron su imdgen bella, 
avecillas, ay! que de ella 
cantaron las donosurasf... 
Campos que yo despoj6 
de tantas hermosas flores 
para ornar con sus c«Iores 
a la que tanto ador6! 
Dichas, suenos, alegrias, 
esperanzas e ilusiones, 
que A dos tiernos corazones 
disteis tan dichosos dias! ... 
Adios todos! mi amargura 
mayor que mi bien ha aido; 
ya serd siempre el olvido 
cdrcel de tanta ventural... 



— 44 - 



Diego* 

Juan. 

Diego. 



Juan. 



ESCENA VII. 

D. JUAN, DIEGb. 
DiF.GO. (A1 verle.) DOD Juan!... 

Juan. Diego!... 

DiEfco. Vos aqui! 

(Uamando.) Celia! Senor!... 
Juan. Calla, Diego! 

Diego. Vuelvo al puoto! (Queriendo salir.) 

Juan. (Deteni^ndoie.) Yo te ruogo 
que no te muevas deahi. 

(Detpnes de ana paasa.) 

Tiraslet6!!... 

(Triste.) Yo... tir6... 

Mucbo erraste!... 

Y por la suerte 

de DO haberos dado muerte 

elernas gracias dar6. (Senaifiado at eieio.) 

Perdiste mucho; no en vano 

pasa ei tiempo, son despojos 

hoy ya ia luz en tus ojos 

7 el palso, Diego, en tu mano!..* 

Mai tiro distel... 
Diego. Don Juan, 

mu^vaos d piedad mi penal... 
Juan. D^jasme una vidallena 

de ainarguras y de afan!... 
DiE«o. Si liubiera querido el cieto, 

contra nosotros airado, 

que OS liubiera contemplado 

muerto, don Juan, en el suelo, 

y mi mente al recordar 

vuestra existencia de nino, 

siendo el ^nico carino 

que supe siempre guardar, 

sin vida os viera A mis pies, 

fuera tal mi desventura, 

que loco... es poco Ipcura; 

si, don Juan, poco despues 

entre rabia y afliccion, 



— 45 — 

rompiera al alma los lazos 
y arroj^ra hecho pedazos 
it UD perro mi corazoo!! 
Si hasta vuestra leve herida 
roe causa tanto pesarl... 
Juan. Mis te debiera causar 

verroe un instante con vidal... 
ffo mis, Diego, ^qui^o peosdra 
cuaodo am6 par vez primera, 
que un amor yida me diera 
y el mismo amor me matdra!... 
^Te acuerdas, Diego?... era nina, 
y la vimos tan hermosa 
que daba euyidia d la rosa 
mds pura de la campina!... 
^D6Dde estdu aquellos dias! 
DiBGo. Celia os ama.*. 
JuA!f . Qu4 se hicieron? . . . 

Yoy A partir cual partierou, 
Diego, aquellasalegrfasl... 
no mds. 
Diego. Partir?!... 

JuAx. Sf; mi saerte 

me separa d^ esla tierra, 
hay guerre y amo la guerra 
porqne en ella estd la muertef... 
Pero... no los qniero ver, 
que si sua palabras siento, 
perder6 el 61timo aliento 
que me resta que perder. 
DiEOo. Mas... 
JtiAN. Si viera, Diego, aquf 

del pobre anciano el quebranto; 
si Tiera de GeHa el Ihoto 
no s6 qui fuera de mi!,.. 
61, mi padre, y sus dolores 
no podr6 con calma ver!... 
ella la dulce mujer 
ensueno de mis amores!... 
Diego. T vais A partir, senor! 
J(JA!f. Si, y te juro por mi vida 
que llcYo el alma transida 



— 46 — 

de un insondable dolor! 

Diseo. Les ?a a loatar el pesar: 
si algo valiera mi ruego, 
DO partais. 

Juan. Escacha, Diego: 

si aciertan i preguntar, 
ni acertdran d decir 
por qu6 tat suerte nos cupo, 
dices que Celia no supo 
dotes que ceder, morir!... 
que sa merecido, fuerte 
castigo, tuvo el malvado 
don Luis; mas que lo ha jurado 
y nadie miente en la muerte!... 

Diego. Qu6 dices?... 

JuAfi. Mds su afliccioo^ 

DiegOy para do aumeotar^ 
si aciertan & preguntar 
c5mo llevo el corazon, 
niegas todo sentimiento, 
dices que partir me has visto 
contento... 

Diego. No; five Cristo! 

JuAif. Oyes? que parte eontento; 
di que no miren mi huella 
que seri huetia de hie], 
que llevo odios para 61 
y desprecios para ella... 



AiBGO. C6mo mentir tan to? 

dntes me arranco la lengua! 
|UAN. Ah! ;fno yes que asi se amengaa 

por el odio su quebranto... 

(Mirando retpeetivament^ 4 las habitaeionct da Ce- 
lia y don Jalian.^ 

Adios! (a Die^o.) que parte con calma 
adios! (id.) casi con placer!... ^ 

(Apoyindoae en el mareo de la pverta del fondo.) 

mds c6mo partir sin ver. 
esos pedazos demi alma?!!... 



— 47 — 



ESCENA VIII. 



MCHOS, D. JULIAN. 
Juan. (Sia ver 4 D. Jaliao.) 

Para siempre adios! 
Julian. Don Juan! 

JuATf. Ah!... (Sorprendido.) 

Diego. (Bien!)(Con satisfaecion.) 

Julian. Partir de esa saerte! 

D6nde vas? 

Juan. Donde la muerte 

. poDga termiao d mi afan! 

Julian. Qu6?! 

Juan. Donde no pueda ver 

esa encantada llanura 
testigo de mi ventura, 
de mis delicias de ayer; 
donde pueda suspirar 
sin que me regale el viento 
a cada paso un tormento, 
ni me pueda recordar 
ana ilusion cada flor, 
cada fuente una sonrisa, 
cada dtomo de la brisa 
un jurameoto de amor!... 
Donde na pueda rairar 
siUos que me tian sonreido, 
adonde pueda el oivido 
tanta pena mitigar!... 
adonde. .. 
Julian. Cesa^ loco un dia 

permili que te alejdras, 
temi^ndo que me robiras 
con Celia la yida mia! 
Harto mis penas despues 
mi pecado castigaron; 
' / harto nais ojos lloraron, 
harto lloran!... ya lo yes!..« 
Mucho ha sido su rigor. 



— 48 — 

mas sabe el cielo beDdito 
que fii^ mi tnico delito 
ser avaro de su amor! . . . 
Loco y ciego no encontraba 
dep6sito digno de ella; 
]oco y ciego hasta & mi estrella 
por ella desafiabal 
Ah! lu^go vi sus eoojos; 
luego mi amoir desoyendo 
cuando triste vivi viendo 
continuo el llanto en sus ojos, 
busqu6 con afan prolQo 
un dep6sito i su amor... , 
Loco esluve; ^cudl mejor 
que los brazos de mi hijo!... 

JUA?(. jCielos! (Aterrado.) 

Diego, (w.) Ah!... 

Julian. No partirds; 

todos nos perdonaremos 

y felices viviremos 

sin separarnos jamds!... 

Gallas?... 
Diego. (Ap. i D. Jaan.) (Don Juao, compasion, 

le va d matar su agonia!...) 
Juan. (Ap.) (Su faz angustiada y fria 

me desgarra el corazon!...) 
Julian. Attn callas?... Tan mal te hallas 

aqui... i mi lado... 
Juan. Seoor!... 

Julian. Era mentido tu amor!! 
Juan. Padre!... 
Julian. Ent6nces por qu^ callas?... 

Hijo, tu no habrds dejado 

sin castigo nuestra afrenta... 
Juan. Padre! siempre tuve en cuenta 

el norobre qi!ie me habeis dado!... 
Julian. Habrd pagado bien cara 

su infamia. 
JtAN. S61o quisiera 

que muchas vidas tuviera, 

q«e otras tantas le arrancdra! : . . 
Julian. Bntdnces cudl es tu afan? 



-. 49 — 

Hoy quo. vcogo i Celia & darte, 
per que en lugar de alegrarte 
sufres y callas, don Juan? 
Juan. Ah! porque no quiere el cielo, 
que de pesares me Ilena, 
que tenga alivio mi pena,. 
Di tenga mi raal consnelo! 
porque es mi estrella sufrir,. 
vivir muriendo... 

J""^**' - Qu6 di<5es?... 

. Juan. Porque asi como hay fejjces 
que nacen para vi? ir 
y con ellos va el placer, 
bay tarabien roil desgraciados 
que vi ven, desheredados, 
muriendo desde el nacer!... 
Porque es muy negro el afaO' 
en que mi vida se anega... 
porque Celia... 
• Diego. (interrompUndoJie.) Celia llega... 

, (Ap AD. Jntn.). 

(Es vuesio padre, don Juan!) 
Juak. Verla otra vez .. ay de mi!.., 
JoMAN. (Ap.) (iQue me ocullan?...) 

i^"^' ^, Padre... Diego... 

JOLlA^f. 01... ^ 

Juan. Que me dejeis os ruego 

con Celia... 
JuuAX. (Ap.) (Que pasa aqui?) 

Diego. (Ap.) (De fijo su vida^corta 

tal dolor!) 
^^^^- S6lo un momento. 

Julian, (ai Miir.) La causa de su tormento 

mucho conocer me importa!... 

(Sale D. Jalian por la izqnierda j $e queda at pafio. 
DieflTO por el fondo.) 

ESCENA IX. 

GBUA5 D. JUAN. 

Juan. Dadme, cielos, valor; porque al mirarla 



-50- . 

tan imposible al verla, 

DO se si aborrecerla 6 adorarla, 

no s6 si amarla mds 6 aborrecerlaT..* 

CeLU. DonJuanl... (Con a)e^{a.) 

JUAIf. (Apartindola.) Ceila! 

Celia. (May sorprendida.) Qu^ tienes? 

no te causa ya verme una alegria!... 
Juan. (Cielos! ^t[u4 dice?...) 
Celia. Callas!... 

por qu§ no me hablas ya^ como aquel dia 

que amante en la pradera 

me jurabas lu amor porrez primera!... 
Juan. Gesa, Celia, que siento 

un martirio cruel at escucharte, 

y aumenta mi agonia 

macho mas que mi mal tu fingimiento, 

mdsque el pecado, mas^ tu bipocresfa!... 
Celia. (Atardida.) Don Juan! . . . 
Juan. A qu6 cansarte 

recordando aquel tiempo venturoso, 

por nuestro mal pasado!... 

tiempo feliz en que me vi dichoso / 

siempre cerca de ti, siempre & tu lado 

gozando tus amores, 

ilusiones perdidas, 

marchitas ya como las pobres flores 

del sol al rayo ardiente sometidas!... 

Y si perdidas ves tan dulces horas, 

por qu6 guardas el Ilanto, 

y en vez de recordarlas no las lloras!... 
Celia. Ni tus quejas entiendo, 

ni entiendo la razon de tu quebranto!... 

qu6 ha sido de tu amor! ^qu6 sueiio horrible 

es este? 6 qu6 maldito 

genio infernal contra nosotrofl In^hl 

ah! dimelo, don Juan, ^c6mo es posible 

que un amor que jurabas infinito, 

se apague, por mi mat, tan prontol... 
Juan. EsGUCha. 

Saliste, Celia, & la pradera un dia 

y embalsamaste el aura con tu aliento!... 

murmurarpn los campos su contento, 



-Si- 
las fuentes su alegria!... 

las encantadas flores exhalaron 

sua alientos suaves 

cuando cerca pasabaa, y dejaron 

su pobre nido las canoras aves, 

y crey^ndote el alba te cantaron!... 

€d el bosqae los tierDos ruiseoores 

cantaron ta bcrmosura: 

di6te el bosqae su encanto 

la flor su doDosura, 

el sol hermoso su dorado mauto, 

sus alientos las flores, 

y el cielo mismo su dosel daamores!... 

Y yo que lo veia, 

SID poderme explicar lo que sentia 

dentro del crrazon, lo preguntafba, 

A aquellos roismos seres^ anhelante, 

mi pobre pecho amante 

logr6 s<Slo saber... que te adoraba! 

—Dulce el tiempo pasaba, iiasta que ud dia 

pens^ que no bastaba 

nuestro infantil placer, nuestra alegria, 

que. era poco adorarte, 

y que ya el tiempo huyera 

de recorrer gozosos la pradera, 

y con ^us flores, Gelia, coronarte; 

quiso ofrecerte el horobre 

fuego en su corazon, gloria en su nombre! 

Dej6 mi amada tierra, 

guerra en Flandes habia, y deseando 

laureles para tf, parti d la guerra! 

En alas de mi amor y mi esperanza, 

hasta Flandes llegu^, <sCelia» dicieodo, 

siempre tu nombre amado repitiendo!... 

De abril era una tard«, 

del sol hermoso los templados rayos, 

pr6ximos A partir se reflejabao 

en los limpios aeeros; 

contraria A nuestras armas horrorosa 

la lidia comenzd, y alii espiraban 

valientes peleando 

con espanol valor, cien caballeros, . 



— 62 — 

su Dios, sa amor, sa patria recordaodo! 

Nuestras fuerz^s cedian 

al cofitemplar contraria nuestra estrelia; 

ah! me acordede ti! atodo por ella» 

me grit5 el corazoD, y vfme lu^o 

por cuarenta contrarios rodeado 

sembrando moerte y respirando faego. 

Por tu recaerdo amado 

6Dt6Dces iuch^ altivo, 

era «Celia)> mi eDsena, id mi gaia; 

y luego al ver mi sangre que corria 

y en infelice suerte. 

teDd«r los brazos h^cia mi la muerte. 

«jjGelia!!>» dije otraTez en mi agonia, 

que tuyo el pensaraiento, 

to nombre dije mientras tuve aliento!!... 

Un ano de amargura 

pas^ despues muriendomo de pena, 

pendieote d mi cintura 

en l4]gar de ana espada. una cadena!... 

Sus negros eslabones 

me entretuve en contar; ^qu^ me importaba 

cautivo el cuerpo, si tu faz qaerida 

amante al recordar me regalaba 

de renttira y de amor toda ana vida! I 

Mil veces contemplando 

el palido destello de la luna, 

que dolido tal vez de mi fortuna 

entraba en mi prision, vime forjando 

mil sueiios de placer y bienaodanza; 

del desgraciado es siempre 

el 6nico consueio la esperanza!... 

La mia se cumpli6: manos amigas 

me dieron libertad; vuelo A tus brazos, 

llego cerca de ti y haces pedazos 

mi corazon; y encuentro en yez de aqaellas 

dichas que imaging dalces y beHas, 

encuentro en vez de mi sonada calma, 

otro martirio mds para mi vida! 

an desengano mdspara mi alma!... 

una esperanza mis. . . desvanecida! ! ! . . , 

Perd6name si loco 



^ 55 - 

el recuerdo feliz de aqaellas horas 

en estas de «ian llenas 

Ultima \etf por niiestro maly evoco: 

causa al feliz placeri 

Celia, el recuerdo de paaadas penas 

como causa placer ardesgraciado 

dolce el r^uerdo de su bieo pasado!.. 

VuelVo, Celia, d partir; los halaguenos 

CDsaenoa de ventura que forjaba 

eran al cabo ensuenos. 

suenos tan s61o ban side, 

que al deapertar cual todos, ban huido!... 

Fuerte debiste ser, y d^bil fuiste; 

tu honor viste asaltado, 

y ni guardarlo ni morir supiste; 

y ya que te he vengado, 

vengo i decirte de aroargura lleiio, 

que no creer6 jamiis que el desgraciado 

que da su propio honor guarde el ajeno!... 

Celia.  (Xenieodo para no eaer que apayatM 4m el aUIod.) 
Cielos!*.. (Oe^pues de uqa pausa.) 

Parlid, don Juan, partid y sea 
mayor vuestra ventura 
que mi horrible tormento y mi amargufa!... 
Tambien pensibais como yo que era 
la tierra toda esa extension florida, 
que era toda )a tierra 
esa pradera que a lo lejos cierxa 
enhiesto Guadarrama; esa querida 
pradera en que crecimos 
y tantas veces juntos recorrimosl... 
Tierras visteis despues;'y ya aquel dia, 
al comparar^ don Juan, os pareciera 
misero est^ril campo la pradera 
que ent6nces deliciosa os parecia. 
Visteis despues la edrte, 
> visteis aquellas damas 
de rostro bermoso, de arrogaote porte; 
comj^arada coj^ ellas, 
Celia, aquella que amabas otros dias, 
por doncella tal vez de sus doncellas 
aciasola tendrias!... 



— 54- 

qaizi mds merederan 

porque al hacer, don Juan^ cotnparaciones 

tocdbame perderl ah! si pndieran 

compararse tamlMeo los corazones!!... ' 

Enganado viviasy 

qaisiste deshacer tan torpe engano 

y no encontrabas modo, no sabias 

c6mo causara Celia tanto dano!... 

Una ocasion buscabas 

y con don Luis acaso cracertabas 

esa misma ocasion... 
Juan. (indt^nftdo.) iC6mo pensaste 

tan negra infamia en mi?... 
Celu. Yate la ha dado 

con su horrible calamnia ese malvado!... 
Joan. No se miente al morir!... 
Celia. (Con fae^o j aitivez.) Verme pensabas 

soplicante d tus pies, ah! te enganabas! 

dudando delia a la virtud se ofende, 

la virtud es altivav 

si, la yirtud don Juan, no se defiende!!... 
Juan. Cielos, que horrible duda!... 
Celia. Qu^ torinento! 

Juan. Que miserable vida!... 
Celia . Qu^ triste amor tan mal correspondido! . . . 
Juan. Gudnta iiusion perdida! 
Cflia. Cuinto sueno de amor desvanecido!... 
Juan. Adios!... 

Celia. (Cielos!) Partid/ y si en el mundo 

otra infeliz ballais que os ame tanto... 
como OS amaba yo, que no taladre 
su pecho e'ste quebranto... 

(Cada Tez mis angastiada.) 

que horrible... siento... aqui... en el alma... 

(Corriendo h&cia D. Jolian, que aparece por la iz- 
qaierda.) 

Ay! padre!!... 



— 58 — 



ESCENA X. 

D1CH08, O. JULIAN. 
Julian. (Abruindoia.) 

Hija, alivia tu afliccion, 
las IdgrJmas jugo son 
del alma, llora tu agora^ 
que la mujer que no llora 
tiene seco el corazon! 
Gelia . Lloro otro* llanto . mis faerte , 
crudo llanto; y es de suerte 
que ofrece aparente calma 
y seca s61o la muerte, 
padre, es el llanto del alma!... 
JuA?!. Habra tormento mayor! 
babrd mas grande dolor 
que odiar 6 on tiempo y querer 
y tener que aborrecer 
cuandp se muere de amor!... 
JoLiAfi. Mientras tan dichosa has sido 
amada, Celia, te vi; 
hoy eres drbol caido, 
y hasta el mismo que ha vivido 
por ti, se aparta de ti!... 
Mira al padre venoedor 
en ese ataque traidor . 
que nos da, siempre eneihigo, 
con su amistad el amigo 
y el amante con su amor! 
Mas t(i siempre gozaris 
mis paternales abraios... 
y al estrecharte sabris 
cuales son, Celia, ios brazos 
que no se cierran jamas!.'. . 
Tal vez la amistad te aliente, 
quizd aliyie tu castigo... 
porque mil consuelos miente; 
mas recuerda que el amigo 
consuela, pero no siente!... 
El amante en su agonia 



* —so- 
por no perdooar pre^ona 
que primerp ihortriel-... 
porque elamante, hija mia, 
siente pero no perdona!... 
Hija sieiiipre, airnque laladre 
su pecho un pesar ardiente 
'y arrugue el dolor su frente, 
Ceiiu, el padre, s5)o el padre 
coDsuela, perdona y siente!.. 

ESCENA ULTIMA. 



DICHOS, CLARIN, luegfO D1F.G0. 

Clarin. (Eotrando.) Aqui estd Clarin que viene 
con un recado de un rouerto. 

Juan. Que dices? 

Clarin. Lo que es muy cierto, 

mi senorl 

Juan. Muy mal se aviene 

con mi dolor el descaro 
de tu locura sin fin. 

Clarin. £s cierto que soy Clarin 
y que suelo roentir clmro; 
pero esta vez jvive Dios!... 
que no raiento, y es lo cierlo> 
(;pie se le ha metido al muerto 
que tiene que hat>lar con vos! 

Juan. Calla, neeio!... 

Clarin. Eso os espanU?... 

Juan. (irritado.) Conseutirte m4s es mengna!... 

Clarin. (Sacando ao pliego que entre^^ 4 D. Jaan.) 

Yoy k buscarte la lengua 

al difonto^ pliego caota. 
Juan. Bs... 
Clarin. De don Luis; y concibo 

que ya desto se colige 

el cdino un muerto dirige 

coatro palabras a an Wto. 

Juan Muri6!... (Abnendo el plieco*) 

Clarin. Lleg61e su dia, 

y no aliyid sos dolores 



— 57 - 

tener all! mis dotores 

que santos la letanial 

Morird! cod gran dolor 

QDO tras otro dijeron, 

si otra eosa do aproDdieroD 

debiera yo ser dotor. 
r.ELu. Dios le perdoDel. .. 
Jluan. Escuchar 

me agrada tu compasioDl 

. May dulce satisfacioD 

de la Ti'da es perdonar. 

JuaX. (Q«e en Unto ha leido el pliego.) 

All! de coDfasioD me llena, 
porqae anade su letara 
mis dolor A mi amargura 
y mayor pena i mi peaa!... 

JcLiAH. Qu6 dices? 

Juan. Tomad y ved , 

si eocaeotra i mi mal razoo!... 

Julian.' Que calme Duestra aflicion, 
^qu^ podri decir?... 

J.ATv. Leedl... 

JuuAN. (Leyendo.) tQaicD 08 hizo tat afreDta 
»DUDca supo perdonar; 
»ma8 sieDte tan cerca el dar 
»della al cielo estrecha caeuta; 
nque implora ruestro perdon; 
•y delante de Dios jura 
»que es Celia iaocoDte y para...» 

CeLIA. (Cayendo de radillat.) 

Madre de micorazoDl... 
escuchaste, madre mia 
sin duda mi ruego tristel 

Julian. (A D. Juan.) Que no calmaba, dijiste, 
este pliego tn agonia!... 

itA5. AumeDtan mas el rigor 
de su castigo los cic^los, 
que si al partir cod mis celos 
me asesiDaba el dolor! 
^c6mo recobrar mi calma 
si en lugar de mi despecho , 
llevo su amor en el peobo 



- 58 — 

y su retrato en el almaf... 
Diego. (Ap.) (Diego, oculta tu torpeza 
y de dudar te arrepiente, 
la mujer ileva en su frente 
el sello de so poreza!...) 
JuAif . A pesar de mi aflicion 
estar mas aqui no debo 
que ni a implorarlo me atrevo 
ni merezcosa perdon!... 
Celia. Ah!... 

Julian. Lloras!... y t(i... Don Juan... 

sufres! . . . acercate d ml. . . 
ac^rcate, Celia. . . asf . . . 
tiempd es ya de que el afan 
cese y que cese el castigo 
de nuestra suerte enemiga... 
hijos! que Dios os bendiga 
lo mismo que yo os beodigo!... 
JuAi>f. Celia!... 
Celia. Don Juan!... 

Juan. Me mataba 

de abandonarte el pesar... 
Celia. Muriendo estaba al pensar 
que de ti me separabal... ^ 

Juan. Ah! (Tomandole una maao.) 

Celia. Castigo merecieras... 

Juan. Leve porque fui celoso, 

pero sufrire dichoso 

el castigo que tu quieras!... 
Julian. Gracias, clelos, porque veo 

su felicidad cumplida... 
Diego. Cumplido esta de mi vida 

el mds ardiente deseo!... 
Clarin. Amor, locura del cuerdo; 

auoque & veces el afan 

cesa de dama a galan 

y si te vi no me acuerdo: 

pero hay otras que el demonio 

toma parte, y el amor 

es peor, mucho peor, 

porque^ acaba en matrimonio!... 
Julian. Don Juan, si ya los enojos 



r 



— 59 - 

quieres calroar de este viejo, 
mirate en el dulce espejo 
de sas clarisimos ojos! 
que serd mi bien mayor 
poder mirar complacido 
que eres t6, corao yo he sido 
El avaro de su aHor. 

(Cae el telon.) 



riN D£L DRAMA. 



» <% 



X 



gatAlogo db las orras 

propiedad del Sr. Galvacho, administradoi par los seiiores 

Gullon e Hidalgo. 



ACTOS. 



TITULOS. 



AUTORES. 



Precios . 



i Al pie del precipicio 

4 GeNSCJBLO 

i Cantonbs DOmfSTlCOS 

2 El nido db la ciguena... 
i El huo de D. Damian. .... 

3 El collar de es^meraldas. 
i El fbstih de Baltasar.. . . 
2 Et avaro db si} amor. . . . 
1 La CRUZ ROJA en Alicante. 
1 La tea de la discordia.. . . 
i La novia ^ LA yida 

i LlEGAR k TJEMPO 

1 La criada respqndona.. . . 

i POR UN DESCUIDO 

I PiA T Flora .' 

3 TaPAS T MEDIAS SUELAfS... . 

i Un lance db carnaval... 

1 Una tost ADA 



C. Galvacbo 4rs. 

J. Alba. 4 

J. Alba 4 

J. Bergano .' 6 

P. EscamJlIa 4 

J. Aranaz 8 

J. Bergano 4 

M. Romero de Aquino. 6 

J. Albd 

C. CaWacho 

C. Galvacbo 

E. Navarro y Gonzalvo. 

C. Galvacbo 

E. Navarro y Gonzalvo. 

J. Bergiino 

G. Galvacbo 

J. Bergano 

G. Galvacbo 



LA A VENTURA DEL COCHE 



Eite obn es propledad de bus ftntoies, y nmdle po- 
dri, iln wn. penniso, Teimprlmirla nl repreientarla en 
Sipafia ni en Iob peisei oon loi oaales le hayan oele- 
brado, 6 se celebren en adelante, tntadoi Intenuudo 
BAlet de p^piedad llteiarla. 

Lo> antorea se resenran el dereoho de tradaool6n. 

Loe oomisionados y representaatoi de la SoeMUa cb 
Aut9r§» EtpaSMM Bon loB encaigadoB exelnaiTainenta 
de iBonceder 6 negat el pennlso de repieBentaei6n y 
del oobro de Iob derechOB de propledad. 



DioitB de repreBentatlon, de tradnotion et de repro 
dnotlon r^Berv^ pour tooB lee pays, y eomprlB la Sa6* 
de, la Nory^ et la HOllande. 



Qneda hecsho el dep^eito que maroa la ley. 



U AVENTURA DEL COCHE 



COMEDIA EN TRES ACTOS 



OmiOniAL DK 



ALFREDO TESTONI 



adaptada a la ascana aapaAola por 



ANTONIO F. LEPINA y ENRIQUE TEOESCHi 



teitrenada en el T£ ATBO CERVANTES el 28 de Noviembre 

de 19iT • 



■^ 



MADBID 

t, V«lAS«a«lmpraaor, Marquda da Santa Ana, 11, Uup. 

TBLiVOMO, M^MBXO S$t 

tOl7 






■r 



REPARTO 



PERSONAJES ACTORES 

JlLIOIA, duqoesa ds San Marcos . . . . , Sba. Plana. - '» t&- yyu^H^^ 
DOS A ANG£LITA^ mdre dO. . ... Absikes. 

^ARf A TEBESA y • Banqueb (M.) 

NATI , ..*••..* Banqubb(0.) 

OONCHA^ osposa d6 Fernindoz Roio. 

^EPITA CORTEJAEENA Obtiz. - 

^EMEDIOS^ esposa da Bsltrin Tobbbs. 

illSS BROWN Valls. 

AMTOlil A, dOffCOlla Sbta. Pabdo. 

AM ALIA REPULL^S 8ba. Valls. 

ABFONSO AEANA • • . • 8b. Natabbo. 

EUSEBIO GUTIERREZ ^ SInchbz Bobt. . j j| / j 

Bti'AB FteRNlNDEZ, alcalde Rausell. - m. iW^ / i 

LOBENZO RIVASi arquitacto Villabbeal. ^ 

EMILIO beltrIn gobernador. ... Aguibbb. 

JPRDANA, perledlsfa Llano (M.) 

MrNESTO BENlTEi: Tobbbcilla. 

CASPAR SInchez PabIs. 

^N GRIADO FebbA. 

Criades, invitados 



La aooidH en ia capital de una provlncia castellana 



P(0 X A. 



«a«inMMAM«MMi 



Se ruega encarecidamente a los directoYes 
de escena que no hagan ningun corte ni su-^ 
presion en el diilogo de esta comedia y que 
cuiden extraordinariamente su ensayo^ pues. 
la mayor parte de su ^xito en Madrid f u6 debi- 
do a la prodigiosa interpretacion que obtuvo^ 



a 



ACTO PRIMERO 



m»m»m0^fmma0m^>0» 



Una lalA eu oaia de la fftmllia de Quti^rres. Si moblliario ei moder- 
DO 7 decenUto, pero de b^sar. Lai sefioras de la can ban acnma- 
lado en la habitacl6n toda clase de adornoa para darle derto t099 
elegante. 

Una puerta al foro, qae ea la que xnAa direotamente comanlCMi 
eon la entrada de la easa, y doa laterales. La de la derecba da 
aceeao a la tala, y la de la isqoierda a laa habltaelonea interiorei • 
por la tarde. 



Amalia 

▲ng. 

Amalia 



M. Ter. 
Amalia 



»ati 
Amalia 



(Aparecen en escena MARlA TEfi£SA, que ea ana ae* 
fiora Joven; DO^A ANOELITA, an madre, aeftora de 
cierta edad, pero con pretenaionea atin; NaTI, hlja 
taxnbMn de dofta Angellta, mnchachita may Joven y 
TlvaEacba; AMALIA, modlaia prorineiana, y ANTO- 
MIA, donoella de la caaa, veatlda de negro, con delan 
tal, guantea y oofla. Las aefiorae viaten trajea lajoaof » 
p6ro algo mAa propioa para oalle qae para caaa. Bo- 
dean a la modiata, eacocbAndola con rellgloaa atenddn.) 

Bl baile ya a ser un acontecimiento. 

^Y la de Cortejarena, la esposa del fiscal? 

Beda liberty coloi palo de rosa con adornos 

de oro viejo. (mterrumpi^ndoae.) (Pero por 

Dios, no me comprometan ustedes! 

Mo; diga, diga. ^Y la gobernadora? 

(con touo buridn.) |0h, esa no pnede encargar 

el traje a una modista provinciana!... Le ha 

mandado traer de Madrid... Me ban aeegu* 

rado que es de lance. 

(^Qu6 se ha encargado Concha? 

gLa senora del alcalde? 



— a — 



Amalia 
Ang. 



Amalia 

Amg. 



Amalia 

Ant. 

Nati 

Ang. 
Amalia 

Nati 

Ang. 

.Nati 

Ang. • 
Amalia 

ANGr 



Amalia 



Ang. 



^Ya V6 listed, es Intima de casa y no ha 
querido decirao8,el traje que va aUeivar. /^ 
Ya saben ustedes que la viste la Catalana. 
I Asi saldrd ellol Yo preguntar^ a las oficialas. 
For Dios y por todos los santos, Amalia, no 
descuide tisted el de mi hija. Es el primer 
baiie a que asiste despu^s de oasada; la 
gente &abe que ha pasado seis anos en Ma- 
drid codedndose con lo mejor... Se ban de 
fijar mucbo en ella. 

Descuide usted, dona Angelita, resultar^ de 
lai^ mds elegantes. 

COnviene que tenga cierta originalidad. No 
hay que olvidar que la duquesa es una yan- 
que, y estas mujeres se desviven por lo ex- 
c6ntrico. 

La idea de dar un baile por la noche y en 
el jardin y a es algo raro. 
Pero tambi6n est4n adornandp los salones 
del Palacio. 

Yo si que voy a hacer el ridlculocon pal 
trajecito bianco de la primera comuni6n. 
iQui^n va a conocerle, tontinal 
Se va a quedar monisimo con las flores de 
seda rosa y un pequeno escote bordeado de 
hojitas. 

No, no; yo le quiero muy escotado, muy es- 
Gotado. 
{Nina, ninal 

Yo no quiero que la duquesa se rla de mi 
y me tome por una paleta. 
MAs que a el traje ha de fijarse en tu edu- 
caci6n, en que la babies en correcto ingles. 
^Ha aprendido usted ingles, seiiorita Nati? 
En cuanto supe que se iba a dar esta fiesta 
le compr6 un manual de convereacidn, y 
lo est& eBtudiaodo. Seguramente serk la i^ni. 
ca de las invitadas que hable en ingles a la 
duquesa. 

[Cuidado que ha armado revuelo la recep- 
ci6n! No se habla de otra cosa» For lo visto 

' ban repartido mucbas invitaciones. 
No tantas, notantas... 86I0 estamos invita- 
das las familias distinguidas de la capital... 

. Con nosotras tuvo la duquesa una amabili- 
dad extraordinaria, invit&ndonos el mismo 
dia que le fuimos presentadas en casa del 
alcalde, . 



^ 9 ^ 



M. T£r; 

• * 

Ant. 
M. Ter. 



Ang. 
M. Ter. 



Am A LI A 

M. Ter. 



Ant. 

Amg. 
Ant. 

A MALI A 

Ang. 



Amalta 



fius. 

Amalia 

Bud. 

Amalia 

£us. 



Awa. 



Y no fu^ ieso dolo; nos pregant6 qu^ dia te- 
oibiamos para venir a visitarnos. 
Le dijiraos que los mi^rcdiee, y hoy vendrA. 
iTambi^D ba sido capricbo elegir el dia de 
planchat , ^ - . v . 

(seria,) Antonia, ^no tieoe usted nada que 
hacer en la cocina? (Antonia haoe. mati> por u 

Isqaierda mnrmarandO * * ^ 

f4o tiene n^atia de extra&oqne la duquesa 
las vieite. Como su yerno... 

(Coa una mnequiui de anegra desdefidsa.) Por. eso^ 

no... Mi yernb, al*fiin y al cabo, no es mds 
que un modeeto medico, 
(pioada.) 8in embargo, es un especialista en 
la» enfermedades de los ninos,. que gozaba 
de gran fama en Madrid y que ba sido Ua- 
mado dos veces al palacio del duquesa pe- 
sar de baber tan famosos m^icos en la ca- 
pital. 

Fero, ^tienen ninos los duques? 
No; le ilamaron para asistir al duque, que 
es un viejo muy delicado... Si le llamasen 
de nuevo, Alfonso tiene decidido variar de 
especialidad. 

(con una cetta de ifores.) fistas flores acaban d6 
traer. 

Las be encargado yo. 

Tambi^n ban venido dos caballeros a infor 
marse de la salud del senorito. 
^Estd malo don Alfonso? 
iQu^ ba de estarl Se babrdn enterado del 
pequeno percance que le ceurri6 ayer. Se 
bizo una cortadura» sin importaneia, . con 
un cristal... Nati, Maria Teresa, a ver los 
jarrones para las flores. 
Con el permiso de ustedes me retiro. 

(Bniri^ BU8EBI0 por el foro. Es un hombre de unds 
sesenta anoa, pero fuerte y sanote.) 

Buenas tarded. 

Muy buenas, senor coronel, y enborabuena. 

^Por?... • 

For la presidencia. del Tiro Naeional. : 

)fiab! Yo no bago case de esas cosas; peque- 

nas vanidades de las que soy enemigo. (a bu 

mnjer.) Oye, ai eutrar me ba parecido ver en 

el recibimiento al criado de Lorenzo Rivas. 

^Tratando de variar de conrenaddn.) Si... Bueno, 

Amalia, en usted confiamos. .^ 



— le ^ 



Amalia 



Ang. 

£us. 
Ang. 



:Eu0. 



M. TsR. 



Ang, 



Bus. 



Ang. 

£us. 



Ang. 
M. Ter. 
Gaspar 



Alf. 



No tiene usted liada que decirme. Buenaa 

tardea. (V«ie par el foro, despedida haita el umbral 
de U paerta por NaU y Eugeoia. Antonla haee matla 
acompaiU ndola-) 

Podiae guardar las pregnntas para mejor 
'ocaBi6ii. f 

Lo del criaao... Si, ee Gaspan Lorenzo, taii 
amable como siempre, nos lo ba cedido por 
unaB horae, 

]Ah, ya!,.. Para ouando veoga la duqoeaa; 
No me gustan«las vanidade s; pero es baena 

idea. (Mirando en derredor y rleodo.) {Qu6 gracia 

tienel El aspecto de esta habitacidn hao&idr 

biado per completo. ^Y la mesa de despa* 

choy la libreria de Alfooeo? 

Fu^ una idea que ee le ocurri6 a mami. 

Como la gobernadora tiene varios salones 

para recibir y la de Cortejarena tree, por Iob 

que bace atraveear invariablemente a todaa 

las visitas .. 

No tener mis que una eala eis una ridleu. 

lez. (con ^nfasif.) Nosotras boy tendremos 

dos. 

No me gastan esas oosas, pero reconozco 

que es una buena idea. (DeseuTnelve an paqnete 
de cuadroB que trajb eoTueltos en un perl6dlco y dej6 
al entrar RObre una fllUa.) No Creais, que yo teu- 

go tambien las mias, a pesar de mi natural 

modestia. 

(oon vivo interns.) A ver, a ver, ^qu6 has com* 

prado? 

No be comprado nada; be mandado poner 

marco a mis diplomas y .a mis titulos... No 

es vanidad, es sencillamente por alegrar un 

poco las paredes... Los pondremos aqui, 

(indigntda.) Pero, ^estds loco, EuscbioV? 

{Pero, pap^, en un sal6n de recibir! 

(De frac, aparece en el foro. Es viejo y tiene an gzaii 
tipo; es an ciiado decorativo. Precede a Alfonso, al 
qae recoge el bastdn y cl sombj ere.) 
(Eb an hombre que ha pasado de los treinta y cineo 
aiioB, baen mozo, algo enterado de ello; simpitico, 
alegre y natnrelmente elegante, pues viste con send- 
lies. Mira con curiOBldad a Gaspar, qae bace una re- 
verenda y desapareoe.) (Ah, perO si es Gaspar, el 

ajuda de c4mara del arquitectol... ^n^ 
significa?... 



-^ II — 

Amo. ' (teiitrftrikd«.) Nada... Ha venido para ayudar 

a Aatonia. 
M, Tut. ^Q6mb t» encuentras, Alfonso? 
ALr« rerfectamente; t\s^ qd aranazo sin impor> 

tancia. (Mirando a sa alrededor.) Pero, jqu6 pasa. 

aqul? (con extraneaa.) ^Una mudanza? 
M» Ter* No, hombre... como va a venir la duqaesa..^ 
Ano, Me parecia de m\xy mal gusto baoerla atra^ 

veear un despacbo pam pasar ala sala. 
Alf, Pero <jy noi mesa? 

Ano* En lacocina. 

Air. lEn lai .. 

Amo . Est4 cnbierta de periddioos. 

AlFj. ^y si viene un enfermo? 

Ang« /|Ya seria easualidad! 
Alf. ^Y mis papeles, mis libros, el carnet de la» 

visHas?... 
Ang [Para lo que te sirvel... 

Alf. jBId que tengo yo culpa de que en esta po« 

blaci6n los ninos se crien sanos y fuertes? 
M. Tkr. Hemes becbo esta modificaci6n para recibir 

con mAs decoro a esa gran senora que noa 

honra cod su yisita. . 
AiF . Vo creo que lo mejor era recibirla con toda 

Bencilkz; la sinceridad ante todo. 
Eus. Este es de los mios. La modestia iambi^a 

tiene su buen tono. 
M. Tbr. Bs una senora muy amable; dinos si e& 

cierto, id que la conoces mepr. 
Alf. Sumamente amable y muy licda. Llena de 

vida y de alegria, con un car^cter tan origi 

nal como atrayenta.. Ha causado una ver 

dadera revoluci6n en esta vetusta ciudad^ 

Apuesto a que ya vosotras babeis empezada 

ba pensar en los trajes para la recepci6n. 
M, Tbr. i Ya verds, ya verAs qu6 elegante va tu mu- 

jercita! 
Alf 4 - {c6mioa iiiTooaoito.) jDlos mlo, baz quecaigai^ 

^^' ' mucbos ciientesi 
MrTiiii, (aiendo) Hombre, por bumanidad pidele 

tambi^n que te ayude a salvarlosi 
Alf. Bueno, que caigan mucbos aunque se levant 

ten pronto. 
Ang. Haces bien en pedir milagros, porque de 

otro mode dudo de que conozcan tu letra 

en las farmacias. 
AtF. * Gfeo conocerme, y s^- miiy bien que no soy 

una emihencia, pero tampoco una nulidad. 



-* Id «» 

Lucho con el an6Dimo, coea horrible en oA 
carrera... pero pacieacia, con eonHtancia y 
Irabajo irin aomentando los ppcos cU^fit^s 
de ahora.i. O an golpe de suerto me los dm'4 
• de una vez. 

Eljus. ]Eso, esol ;Si tuvieses la suerte de que le 

ocQrriese una gran desgracii^ a an torero qs- 
tando ti^ de senriciol 

Nati" ' )Pap&, porDios! (Rten.) 

Sus. jNo OS riai£>! Es que confio en ^ue Alfonstit 

haria una cura maraviilosa^ y los peri6dicos 
le pondrian per las nubep. ^Uix^ enfepiBQ 
podia intefesar en Kspana mds que ua tOr 
rero? . ' 

Alw, Hay otro medio de alcanzar lo popula^dad 

y de acreditarme como medico: dedicAndo- 
me a la politica. { Asi que no tendria yo fama 
si hubiese.sido ministro! . * 

Ang. (iEs por e&o acaso porlo. quete metes en 

empreeas periodisticas? 

Alf; (Rlendo.) |Tal VfcZl 

Ant . (Entra eon ona bandeja.) Bl COrreo. 

M. Ter. . A ver, trae. (Antonla deja la correspondencia y 

vase.) {Cu^ntas cartas tienes hoy! loma, El 

Eco liberal, 
Ang. D^mele, queJeo el folletin. 

Eus. Hombre, parece mentira que teniendo tii 

acciones de ese peri6dico no baya dado la 

DOticia de lo del Tiro Nacional... Y no es 
' que me gusten a mi esas cosas... 

M. Ter. (a Alfonao, que .abri6 v^rUs cartas.) ^C6mO recibeS 

hoy tanta correspondencia? 

Alf. (Riendo.) Todas nuestras amistades que se 

interesan por mi salud, deseando que no 
tonga importancia la herida. jNo s^ como 
ha podido enterarse toda la poblaci6n. de 
esta tonterial 

Eus. ^Ves? Un aranazo sin importancia b^t^ta 

para que la gence seocupe de ti. {Si viniese 
el suceso extraordinario conquistabsuscia^ q^ 
lebridadl. 

Oasp «r (AnuDciando.) La senorA de Ferndndez. 

Eus (La mujer del alcalde! 

M. Ter. (Concbal (sale a an encaentro.) 
Concha- C Joven j guapa. LoJoBo traje de vlslta. Trata en rano 
de disimular sn excitacidn ueTyiota.) No Se molcS* 

ten ustedes por ml. He venido demasiado 
temprano, ^verdad? 



» J 



^n-^ 



M. Ter. 

Alf. 
C6ncha 



Ano. 



Eus. 



Concha 



Alf. 

CkjNCHA 



Alf. 
Concha 



Alf.^ 
Concha 

Alf. 



Concha 
Alf. 



(BeiAosoia.) T<^nta, tii no eree una visita; eres 
cosa de la familia: 

(8aiudAndoia)^Y Duestro amigo el alcalde? 
Estd muy atareado estos Bias a causa del 
duque. El Ayuntamiento tieae que hacer 
los honores a tan iluBtre hu^sped. 
(Mitaodo ai reioj.) (Las cuatrol jVamo0, hijas^ 
acabemos de arregkr eato. Vamos a oolocar 
las flores y a ordenar la sala. Ti^, (a Bnaebio.) 
el papel de Armeoia. (oa a Eoiebio uma ^uaa y»r 

papel de Armenia, que 6flle eoelende.) 

No me tienes que decir Dada. (YaM» agiund<h 

el aahomerlo.) 

(Dofia Augelita, Maria Teresa y Natl Taose por la de^ 

reclia, lleyAndose las flores y despnte de haber repar- 

tido an boen pufiado de ellas en los btuAros y Jarro« 

nes de los maebles.) 

(Tan pronto como desaparecen los precltadop perso* 

najes se deja caer en ana bntaca.) {EstacuOS per- 

didosi . 

(VolvUndose sobresaltado.) ^Qu^ di^e USted? 
(Que estamOS perdidos! (con desesperacldn.)' 

{For qu^ se nos ocurriria ayer tomar el loai 
dito cochel... Mi marido^.. 

(Dando an brineo.) ^iLo ba deSCUMerto? 

No... aun oo... Pero al volver a casa lo pri- 

mero que ba becho ha sido oomunicarpae lar 

noticia de sn berida. 

(sorprendido.) Pero, ^lo ba sabido tambi^n ^l? 

^Qui^n no lo sahe a estas horaa? jLo ba pu- 

blieado el peri6dica! 

^El Eco Li&eraZf. (Aiarmadisimo.) ;Ahora me^ 

explico el por qu^ de todas esas cartas y 

tarjetas!... {For vida de!..^ Nunca lee nadie 

el peri6dico y justamente boy... (sascando). 

jVaya, le ba cogido mi suegral Fero,.^qui6- 

dice? 

'Aqui traigo yo un niimero^ (saca ei pei^dieo- 

del bolso.) 

(Desdoblaodole nerviosamente.) ^D6nde e£^? (Le- 

yendo.) cAccideote deegraciado.; Ayer, en la 
ronda de San Antonio, fuera' de las mura- 
Has, por haber resbalado el caballo volp6 up 
coche de alquiler en que paseaba el doctor 
don Alfonso Arana y su distingaida espo- 
sa... El famoso especialista en enferqiec^' 
des de la infancia se cauE6 unaligera berida. 
en la mano derecba a oonsecuencia de la. 



— u - 



;  J : 






Concha 



-Alk. 



OONCHA 

Alf. 

(Concha 

•Gaspar 



Alf. 



Alf^ 

XOR. 

Concha 



fyOR. 



Alf. 



rotura de xxn cristal j six sefLora tuvo.la $tx,6t- 
te de salir indecbiie... i£8 censurable que por 
ei mal estado de Ids paseos de las afuerae 
ocurran estos aGcideutes... Debe el senot 
alcalde dar ud paeeito por las ronda6...> 

(DesplottAndoie en una silla.) {Qu^ atrocidad!... 

|Mi mojerl... jSi lo leen estamos perdi^psl.^ 

Vaya usted alld dentro y con cualquier pre- 

texto quUeles el peri6dic6. 

]Ay, por Dios, no me comprometa usted! 

Cuando yo le decia que me daba el cora- 

z6d... 

;A usted? ;A mi si que me lo daba! Siempre 

be tenido un sagrado temor a los cocbefl 

para las aventuras amorosas. [Abj si m^ 

hubiese becbo usted caso! ^Por qu6 no qui- 

so usted ir al sitio que le indicaba? 

|No zne reprocbe usted, Alfonso; era lo i!ini- 

CO que me faltaba^ despu^s de baber caido 

en sua brazos! . ^ 

|Qu6 m^s podia pedir yol... Haeta la fecba 

el linico que C£y6 fu6 el caballo. 

Cierto que nada serio tengo que reprocbar- 

me; pero... ;Cuidado, que viene Lorenzo! 

(L^iTantando el corUnduyanaoclando eoD lolemiiida^} 

Pase usted... Mi senorito. 

(Hombre madoro; pero de baen yer, elegante y slm- 

pAtico.) No hace falta anunciartne, bombre, 

ya me COnocen. (Rlendo, da una palmadila en el 
hombro a Gaspar y 68te desaparece.) jSenora!.*. (a 

Aitenso.) Celebro verte. <jQu6 tal la berida? 
Acabo de leer... 

Perfectamente^ (Leyantando la yos ) |Perfecta- 
mente! (con ira.) (Me be curado ya! [No ten- 
go nada! jNadal 

(sorprendido.) M^s vale asl; pero tu mujer se 
habrd asustado. 

(Cada yez mis molesto.) {.Q.U^ Se ba de aSUSt&tl 

Enborabuena. 

Justamente, tambi^n yo estaba felicitaudo 

al doctor. Con su permiso, voy a saludar a 

las senoras. (Vase par la derecba.) 

Generalmente, leo el peri6dico cuando Voy 
a cenar; pero boy me encontr^ al repartidor 

en la eecalera... (Snse^a no ejemplar.) 

(Qait&odoteio.) Muy bien; pero no veo la need- 
sidad de que vayas onde^ndole como si 
f uese una bandera. 



\ 



16 — 

Ex>R. Pero, ,^ee pnede saber lo que te pasa? EstAs 

de un humor ioBoportable. 
Alf, ^A mi? {Nada en absolotol... |A1 ooDtraripI 

(Momento d« indeeiiidn.) Bueno... plies si, ami. 

: go del alma... Me ha ocurrida an percanoe 
muy lamentable. Neoeeito el consejo de un 
bombre como it. 
JLoR. Habia, babla. 

Aur. Necesito hacerte esta oonfideada. (seoiadoie 

el fodor.) Li dama que ha voicado conmigo 
no era mi mujer. 
LtOR. I Ah!... Bntoncefl, jc6mo se explix^a la noiicia 

de eate peri6dicoP 
Al^« Ahi estA el punto grave. Al ocurrir el vaelco 

acudi6 gente de la que tomaba ^1 sol por las 
muriillas, y yo, como puedes suponer; me di 
mucha priea para dejar la po8ici6n tan ine6- 
moda en que me encoiitraba y me cor^ la 
mano al romper el cristal del lado opuesto 
para que mi compafiera de infortunio pu- 
diera saUr en seguida del coche, atej^ndoee 
a escape mientras yo, a unos conociaos que 
se habian aprozimado, les decia que iba a 
dar un paseo por el campo en companla de 
mi mujer. 
LiOR. iClaro, siempre que quiere uno meterse a 

dar explicaciones en casos tan oomprometi- 
dos, dice una tonteria! 
• Aur« (Preo«ai>«d«.) Y el castigo no se ha hecho es- 

perar. Al volver a casa dije que me habia 
cortado con un frasquito y nadie di6 impor- 
taucia al aranazo; pero he ahi que el dicho- 
BO periodico se apresura a publicar esa es- 
tupidez* 

LiOR* Bs 16gico, hombre, eres accionista, se inte^ 

reHa por ti, te haoe el reclame de la especia* 
lidad... y aproveoha la ocasi6n para comba- 
tir al alcalde como enemigo politico. 

Alp. (aeioeito ) Mandar^ recoger la edici6n. 

Lor. jPero estds loco? jA buena bora! Entodo 

caso, di que la mformaci6n estA equivo- 
cada. 

Alp. Es que subsiste el hecho; tampoco puedo 

negar lo evidente. 

Lor* Pero, dispensa, ^c6mo se te ocurri6 ir en un 

Goche de punto? 

Alp. iEso es lo que me pregunto yo tambi6n!... 

Pero timi<Hi ella, un poco cohibido yo por- 



que 68to no es Madrid. Ella me di6 yeniii 

para que le expresara mi amor, eiempre 

£0D la C0Ddici6n de que babia de ser plaid- 

jaico... 
Lor. Y a ti se te ocurri6 que para ezpree&rsele 

bastaba un cocbe de punto. 
Alp. Si, era el tercer paseo que d^bamos. 

LoR. iHombre, eso ya es mucbo! 

Alf. Ebo mismo pensaba yo... y ya yes, al tercer 

paseo, cuando iba gaaando terreno... 
LoR. . |Le falt6 al vebieulo! 
Alv. iQu^ bago abora? 

Lor. En efecto; la situaci6n es comprometida, 

espeeialmente en lo que se refiere a tu mu- 

ier. 
Alf. No es solo ella la que me preoeupa... La fa- 

milia es la que me da miedo, 
LoR. Sin con tar con 1 >•" complicacioues y conque 

tendras que preocuparte <le la que ha vol- 

cado contigu.* 
Alf. |Ab, desde luegol Ella no puede resultar 

comprometida en lo mds minlmo. Su nom. 

bre permanecerd en el misterio. 
LoR* A mi no tienes que deeirme qui^n es. 

Alf. (Ezaitado.) jAh, eso jam^sl 

LoR. Porque ya lo 86... Pero, vamos, animate, es 

tan imb^cil... 
Alf. ^Qui^n? 

XoR. El marido, el alcalde. For ese lado na^a tie* 

nes que temer. 
Alf. ;Es que no bemos cometido ningilin de- 

litol * 
Lor. Horn bre, esos paseos tan espirituales... 

Alf. Pero no le bemos enganado.^. Lo linioo que 

engandbamos era el ti^mpo. 
Ant. Senorito, un caballero pregunta por usted. 

Alf. :Otro que vendrd a interesarsjef por mi sa- 

lud! 
Ant. Dice que es un redactor de M Eco Liheral, 

Alf. (Se leyanta de goipe y corre hacia ui;i eztremQ de la 

iiabitaci6o.) [Dlle que d^ gracias a mi suegra 

por baberse llevado de aqjui la mesa donde 

guardo el rev61vei!l 
JcR. (presenUndose.) Perdone usted, doctor, soy yo 

que deeeaba saber... 
Alf. [Senor mio!... (a Antonia.) Puedes retirarte. 

(Vase la doncella.) 

JoR . Veo que estd ustedbien y me alegro infini- 



it-. 



Alf. 



Loie. 



JOR. 



Ale. 



Lor. 
Alp 



JOR. 

Lor. 

Alp. 



JOR. 



Alf. . 

LfOR. 



Gaspak 
Blas 

Caspar 

Blas 

Qaspar 



to; asi en el niimero de manatia podremod 

decir... 

|Qu6 me he levantado la tapa de loB sesosi 

¥a puede usted ir haciendo la informaci6n, 

le dard datos... 

No baga usted caso, joven. Lo que hace 

falta es que no vuelvan ustedes a hablar del 

accidente, y si no hubiesen publicado la 

noticia... 

^Es que no estd usted contento de la forma 

carinosa, del pequeno reclamo que le haoe- 

moB y del puyacito al alcalde? l^o debe ba- 

ber leido bien. (Saoa an ejemplar del perl6dico.) 

|Hdgame usted el favor de no sacar m&s 
ejemplares! (se le qaita y le esconde.) jParece 
mentira que la tirada sea tan grande y que 
nos siga costando dineto la publicact6n! 
La noticia que ban publicado ustedes no 
era exacta. 
^,No?... |Ab, pues rectificaremos! 

(indignado.) (^Rectlficar? (a Lorenzo.) Pero, UO 

oyes? jRectificar abora! (a jordana.) Pero, ^me 
hace usted el favor de aecirme^ por qui se 
mete en lo que no le importa? 
Doctor, yo creo... 

(procarando traoquiUzar a Alfonso.) No hables tan 

alto. 

(Con la mlsma indignaci6n, pero con yoz reooncentra- 

da.) Deje usted que los cabalios se caigan 
caando les plazca y que las carreteras est^n 
convertidas en lodazales. 

(Cada yes mifl confuso.) ^Como COpropietario 

del peri6dico me aconseja usted que despre- 

cie los sucesos y desaprovecbe las ocasiones 

de combatir a los enemigos politicos? 

Lo que deseo es que nadie se ocupe de mis 

percances personales. 

Procura que no te oigan, bombre; vente a 

esta babitacion. (Oe mala gana se Ueya a Alfonso 
por la izquierda. Jordaua se queda asombradisimo en 
el centro de la habitacl6n.) 

Pase usted, senor alcalde* 

(a Qaspar, extranado.) Caramba, ffi&ih, USted 

aqui hoy? 

81, senor; por una tarde. 

^C6mo por una tarde? 

Como estuve la semana pasada en caea de 

usted. Voy a avisar a las senoras. 



-18^ 

i^LAS t^o, espera, no vajas; yo ho hago visitaa 

nunca. Solo quiero ver al doctor. 
Gaspar iAh, entonces!... 

Sedio mutit.) 
ola, Jordana. Qaeria saber c6mo sigue el 

doctor. jEs grave la herida? 
Gaspar (Deteni^Ddose.) ^Qu^, estk herido? 
JoR. lAb^ no lo 8^1... Si be tratase del mordisco de 

un perro, habla para creer que el doctor es- 

taba ya bidr6fobo. 
Blas Dispense; pero. no entiendo. 

JoR . . Figiirese usted que me ba armado un es- 

cdndalo porque bemos dicbo que deseamos 

que cure pronto! (Saca otro ntimero del 'Eco*.) 

Jjca usted y digame si el suelto puede ser 

mas amistoso. 
Blas A prop6sito; bueno me pondr^n ustedes 

manana con motive del nuevo presupuesto. 

^Ha estado usted en la sesidn? 
JoR. Si, senor; y dir6 que es usted el alcalde mo- 

delo, el bacendista mds grande que ban co« 

nocido los iiempos. 
Blas ^De veras? 

Jok • {Usted lo leer A! 

Ant. (por el foro» con m^s cartas.) Todas estas Car- 

tas.. • (Se detiene.) 
Blas (Sacando otro ejemplar de 'El Eco Liberal.*) Voy a 

ver qu6 dice usted de la berida del doc- 

tor. 
Ant. Ustedes perdonen. ^,Dice el peri6dico que el 

senorito estd berido? 
Gaspar (con gran ioterds.) ^Lo pone el papel? 
Ant. Hace usted el favor de ensen^rmelo? 

JoR. Aqui lo tiene usted. (Entreg^ndole el perI6dico.) 

Fu6 un vuelco sin importancia, cuando pa- 

seaba ayer en cocbe con su esposa. 
Ant. ^Con qui^u? ^Con la senorita Maria Teresa? 

Ese es un error. La senorita no 6ali6 ayer de 

casa en todo el dia. 
Blas ^No sali6?... En ese caso... 

Ant. (Picareacamente.) Tal Vez f UeSC Otra... 

JoR. ]Una inc6gnitai 

Blas {Bncerrada en un cocbe con 61! ;Qud suerte 

tienen algunos bombres! 

Ant. I Una aventural 

Blas JAsi ee explica su ira! 

JoR. ' Y el temor a que se lea el peri6dico. 

Ant. jQui^n podia figurarse!... Un senorito tan 



^ 16 -- 

tormalM que ni conmigo se ha atreviijh) 

noDca. 
Blas Pues 68 precise salvar a mi amigo a toda 

costa. Una cosa es la politica y otra la aoais- 

tad personal. 
JoR. Glaro, pobre doctor. 

Ant. Hay que evitar que las senoritas conozcan 

el hecbo. 
Gaspak Eso, porque si no menudo zipizape se ar- 
maria. 
Blas A ver, ustedes^ Antonia, Gaspar, ustedes 

pueden ayudarle mucho. 
Ant. No tenga usted cuidado. 

Blas Que no lean el peri6dico. 

Ant. Descuide usted. (vaae por ei foro.) 

Gaspar Yo estar6 con cien ojos. Cuidado que aqui 

vienen. (vate.) 
JoR. Yo no 8^ si escurrirme... 

Blvb Quedamos en que tratard usted muy bien 

con motivo del presupuesto... 
JoR. ^Estd usted loco? Pedimps la destituci6n. 

Blas (^Pero no decia usted?... 

(ALFONSO entra por la Izquierda, pero al Ter a Jor* 
dana se precipita iracando hacia 61. En aegoida se re- 
prime 7 hastaflnge una sonrlsa.) 

AiF. jCaramba, Jordana, usted per aqul... Ven- 

drd por las pruebas de aquel articulito mio 
^,verdad? Ya se las mandar^, no quiero en- 

tretenerie. (Le aoompana hada el foro y le obliga a 
haoer mutls.) 
Jo it. Lo S^ todo, doctor. (Moyimlento de sorpresa' de 

Aifooso.) {Animo! (muUs.) 

(doKa ANGBLITA, MARtA TERESA, NATI j des- 
pots EUSEBIO ban Ido saliendo por la derecha,) 

Ang. (Aparte a Lorenzo.) Muchas gracias por haber- 

nos enviado a Gaspar. 
Lor. No vale la pena. 

M. Ter. Hola, senor alcalde, cuanto bueno... 
Eus. Su OHposa acaba de marcbarse. 

Ant • (saiiendo por el loro.) Preguntan por usted, se- 

norito. 

Alf* (Preocapado yiendo que dona Angelita tiene el peri6- 

dico en la mano) ^Han dicho lo que desean? 
Ant. Saber comp sigue usted. 

AlF. ..(^In poder reprlmir on moyimloDto de impaciencia.) 

^Y qu6 les importa? {Estoy perfectamente, 
que me dejen en pazi 
M. Tbr. No 86 por qu6 te molestas* 



^ ^6 ^ 
Alj^. jVoy a despacharlos porque no digan iisle- 

des! (Mntis por el forp.) 

Ang. No te entretengas qae va a venir la du- 

quesa. 

Blas Ayer, en mi calidad de alcalde, tuve el ho- 

nor de ir a preBontar mis respetos al emba- 
jador. 

Ang. (jSi? Supongo que El Eco hard el relato de la 

vi&ita. (Disp6uese a desdoblar el peri6dico. Gran tur- 
baci6n por parte de Bias y Lorenzo. Antoula y Gas- 
par dlscuten visiblemente detrds de una cortlna.) 
GaSPAR (Entiando may resuelto.) Senora. . 

Ang. aQu6? ^La diiquesa? 

Gaspar Vengo a decir a la senora que no ha llega- 

do todavia. (Xodos se mlran eztranados.) 

Ang. Bueno, muchas gracias, puede usted reti- 

rarse. 
Eus. Le acogerian a usted muy bien. 

Blas > Si, con mucha amabilidad. 

M. Ter. ^Y qu6 le dijo a Ubted el duque? 
Blas Nada..« no me dijo nada. 

Eus. Vamos, usted es demasiado modesto, segu- 

ramente elogiaria las reformas de la pobla. 

ci6n. A ver, Angelita, trae el periddico. 

Ang • Toma. (bi mlsmo movlmieuto de antes por parte de 

los demas.) 

Ant. ^Ha llamado usted, seiiorita? 

Ang. (Oon sorpresa.) Yo nO. 

Ant. Me pareci6... Usted perdone. 

Lor. (impidlendo a Euseblo desdoblar el perl6dieo.) Es 

hombre de pocas palabras el duque. 
M. Ter. Pero la duquesa, porque ella estaria pre- 

sente... 
Blas Si, pero tampoco me dijo nada. 

M. Ter. A ver, pap6, que no lees ni dejas leer. 

LOR. (Arrancanda cast el peri6dico de ma^os de Baseblo,) 

El Eco Liberal no tratard del asunto por no 

dedicar elogios a Fernandez. 
Ang. ^Pero esa dama es realmente inglesa? 

Blas Norteamericana, yanque hasta la punta de 

los pies. 
Eus. Creo que es fabulosamente rica. 

Blas Enormemente Me dijeron que estuvo a 

punto de pasarse con un principe real. 
M. Ter. Y ha acabado por casarse con un viejo. 
Blas Pero archimillonario. 

LoR. Creo que su vida en America era bastante 

original. Amiga de aventuras... 



- 21 — 

AsG . . Nati, vd a ver si Antonia ha preparajo el t6.' 

(Vate Nftti oon gesto de mal humor.) 

Blas Yo tambi^n he oido contar que all& en su 

tierra era ana mujer un tanto libre. 

Eus. Vamos, que es una aventurera en toda regla. 

ToDos jTanto como aventurera!... 

Nati Aqui estd Ernesto. 

Ang. jMi Bobrino! 

Nati (Aparte a Loreoio.) Gon que digame usted, ^les 

una aventurera? 

Lor. ^Qui^n? 

Nati La duquesa mamd; me ha mandado salir 

justamente para preguntarlo. 

Lor, {Vamos, chiquilla! 

(ERNESTO lallendo por el foro. Es el Petronlo de la 
pobl&ci6n.) 
Ern. Buenas tardes. (con muoho interns a Maria Tere 

ea.) ^Saiiste realmente ilesa, indemne, como 

dice el peri6dico? 
M. Ter. ilndemne? 
Ern. Si, mujer, del percance de ayer. Lo refiere 

El Eco LiberaL (Le entrega nn ejemplar del peri6< 
dico.) 
Ant. (Sale 7 86 adelanta corrlendo.) ^Ha llamado la 

senora? 

Ang* [No hemos Hamado! ;Qu^ mania! 

Blas ^Me permits usted que eche una mirada 

por el peri6dico? 

M. Ter. Pero vamos a ver, /.qu^ pasa aqui? Parece 
que hay una conspiraci6n para evitar que 
se sepa... 

Ang. Es verdad, ya habia notado yo algo... Lee, 

lee, vamos a ver... 

Ern. Aqui lo tienen ustede?. (Leyendo.) cAcciden- 

te desgraciado. Ayer, f uera de las murallas 
por haber resbalado el caballo, volod un co^ 
che de alquiler en que paseaba el doctor don 
Alfonso Arana y su distinguida esposa.,.* 

Nati J 

Ang. [ Pero (idiceeso? 

Eos. ) 

M. Ter. (Le qulta el peri6dIco y sigue leyendo.) cEl famoso 

especialista en enfermedades de la infancia 
se caus6 una ligera herida en la mano dere- 
cha a consecuencia de la rotura de un oris- 
, tal y su senora tuvo la suerte de salir in- 
demne...» 
Bus. (a Maria Teresa.) De manera ^que has volcado? 



— 22 ^ 

M. "fER. jYo, no! 

Lor. For lo visto ee que ban conf andido a Alfon- 

' so con otro. 
Nati jPero si Alfonso estd realmente herido en la 

manol ' 
Ern. ^Que esU herido? 

Akg . ror lo que a 61 se refiere el relato del peri6- 

dico es exacto. 
M. Ter. Tambien puede qtle sea exacto lo dem^s... 

solo que la distinguida esposa no era yo... 
Nati , \8\x amante de fijo! 
Ang. I a ver si te callas, Nati! 

Bus. Nati, v6 a ver si Antonia ba preparado el U, 

Nati jY dale con el t^!... Debieran ustedes baber* 

me mandado salir antes, porque ya me he 

enterado de que mi cunado tiene una aman- 
te. (Vase.) 
LoR. A mi me parece que este suelto es un solem- 

ne infundio. 
Ang . Usted perdone, Lorenzo, pero ya es inilitil 

que intenten ustedes burlarse de nosotras. * 
M. Ter« (con energia.) {De manera que mi marido se 

pasea en coche con una mujer mientras a 

mi me hace creer que est& dedicado a su 

profesi6n! iMuy bien! 
Ern. (Escandaiiiado.) \Es indigno! 

Lor. Usted perdone, Maria Teresa, pero a mi me 

parece... 
M. Ter. t'^enia una amante!... Pues bien, que la dis- 

frute a sus anchas, pero lo que es nosotros 
. no hemos de permanecer en esta casa ni un 

dla m^s. 
Eus. ^Marcharnos nosotros? No, hija mia, nos. 

otros somos cuatro y 61... 61 es solo, por lo 

tanto 61 es qui6n se debe marchar. 
Ern. jMuy bien dichol 

Blas No precipitemos las cosas, cabaileros. 

Lor, Lo primero es enterarse de lo ocurrido por 

el propio Alfonso. 
M. Ter. Lo que m^s me indigna es que haya inten- 

tado hacer creer a la gente que la mujerzue* 

la que le acompaiiaba era yo. 
Ang« Si, eso es indecente 

M. Ter. [Ah, pero yo me enterar6 de qui6n era! 
Ern. jVaya si la descubriremos, no faltaba m^sl 

Ang. a ver'si por el suelto del peri6dico podemos 

deducir algO. (S^len a reluclr todos los ejemplaret 
de «E1 Eoo.) 



— 28 — 

(ALFONSO entra apresoradamente y ie dispone a ' 
bablar, pero se qneda oallado al obseryar la actl- 
tad d« loi penonajet y mlra aBguftloflamente a Lo. 
renso.) 
Lor. (Encogi^ndote de hombros.) jCbicol... 

Ang. Por nuestra actitud ya puede usted figurar- 

se que lo sabemos todo, caballero. 
Eus. Su condacta no puede ser m&s censurable. 

Nati (UDa amantel 

Ang. (seoamente.) Nati, y& a ver si... 

Nati 8i estd listo el t6... |Ya me lo figuraba yol 

(Mntls.) 

Alf. No comprendo... 

M. Ter. (Agltando el perl6dico lo mlsmo que los rcBtantes per- 

■onajeB.) Acabamos de leer el periddico que 
con tanto empeno nos ocultabas. 

Alf. (iQui^n ha sido el que?... 

Eus. Nuestro sobrino Ernesto fu6 el que inocen- 

tetnente nos abri6 los ojos. 

Alf. jEl tenia que haber sido! 

Ang. jComprometerse en una aventura ridicula, 

propia de Madrid, no de una poblaoi6n mo- 
ral como estal 

Alf. (Recobrando sa apiomo.) Al fin y al cabo con la 

tinica persona con quien tengo que diecuL 
parme es con mi mujer, pues con ella me 
he casado y no con ustedes. Ante ella me 
explicar^. 

£u?. Si, inventando alguna mentira. 

Ang . Por Dios, no levant^is tanto la voz que estdn 

a punto de llegar las visitas. 

At F. Tiene usted raz6n. Ya hablaremos de esto. 

Yo ahora me marcho. 

Eus. A visitar a tus ninos ^^no es eso? 

Alp. A vecesmejor se puede tratar con ninos que 

con personas mayores. (muUb,) 

Erk, Eso lo ha dicho por tf, tio. 

Eus. . (indignado.) ^No ha sido por ti? 

Ang. ]Es la primera vez que se ha atrevido a le- 

vantarnos el gallol 

M. Ter. iQu6 modo de sincerarse! 

Ang. (vieodo ehtrar a oaspar.) Gallad por Dios que 

viene alguien . (a Maria Teresa.) Cuidado con 
perder la serenidad y que se te conozca el 
disgusto. Lo que hay que hacer es tratar de 
adlvinar qui^n era la del coche. A lo inejor 
es una amiga intima 

Gaspar (Anunoiando.) La scuora de Cortejarena. 



- 24 — 

AnO. (Sali«ndo a su encuentro.) PaseUSted, Pepita. 

(Cambio de oumpUdos.) 

(PBPITA, sefiora joven y gnapai admlrablemente yea- 
tida, sale por el foro.) 

P£P. Siento no poder estar con ustedes mds que 

unos minutes. 
Ano. ^Tiene usted muchas visitas que hacer? 

Pep. No, ee que el medico me tiene ordenado el 

ejercicio, el aire del campo. (Todos hacen un 

gesto muy sigDiflcatiyo y cambian miradas comodlcidn- 
dose: *^Serd esta? ICuldado, exploremoel* Todo esto ha 
de ser muy marcado.) 

Eus. Ya, ya... ^Con que paseitos por el campo, eh? 

Pep. a diario. 

Ang. Por las murallas, seguramente. 

Pep. 81, es lo mds pintoresco. 

Eus. Pero tenga usted cuidado, senora, es muy 

peligroso. 

M. Ter. (Fijando con Insistencia la mirada en Pepita.) Ayer, 

al dar un paseo en cocbe volqu6 yo, yo 
misma. 

Ang. si, senora, vo1c6 ella. 

Pep. ^De veras? ;Cuanto lo siento! No sabia nada. 

A mi no me gusta el coche, aparte de que 
lo que me ha recomendado el medico es 
andar mucho. Por eso siempre voy a pie. 

(Angellta, Maria Teresa, Busebio, Ernesto y Bias so 
miran mutuamente meoeando la cabesa y como dicieu- 
do: *lNo es ellal>) 

Qaspar (Anunoiando.) La senora gobernadora. 
Ang. jRemediosI 

(sale RBMEDIOS por el foro. Joven tambldn y mny 
elegante.) 

Rem. Hola, amigas mias. (sesos y saiudos.) He teni- 

do noticia del peicance que le ha ocurrido. 

Ang • (5 Por el peri6dico? 

Rem. No, por mi marido, ya pueden ustedes figu. 

rarse, como 61 estd en todo... 

Eus. Es de suponer. 

Ern. Para eso es la primera autoridad. 

Rem. ^Realmente f «6 usted la que volc6? 

M. Ter. §1, yo misma. 

Rkm. ;Ah! 

Ang. ^Por qu6 decia usted eeo? 

Rem. Nada... es decir, si ha sido usted la que 

ha Yolcado no hay indiscrecidn al decirles 
que en ei gobierno se creia que no era usted 
]a que iba con su marido. 



-* 25 — 



ToDOfl 

Rim. 
Eus. 
Ang. 
M. Ter. 

Rem. 

Em. 

Ptp. 
Ang. 

Pep. 
Ant.. 

Ang. 



Eus. 
Nati 
Ang. 



Gaspar 



Eus. 



Ang. 
Nati 



(Se levatitan de golpe y preguotan a ana.) ^Qui^D 

era? 

^Pero?... 

Diga, diga... 

Estamos en el secreto. 

S61o nos falta averiguar el nombre de la 

individua. 

Paea eso es lo que tampoco 86 sabe en el 

gobierno. La policia no lo pudo averiguar. 

jLo de eieinprel 

(Tod'os 86 sientan con desllusidn.) 

^De mode que no f u^ usted la que volc6? 
No, Pepita, no fu6 ella^y lo que tratamos es 
de averiguar... 

(Entre ofendida y asombrada.) {{Ahll... 

(Sntra precipitadamente segaida de Mati.) Ha para- 

do un autom6vil en la puerta. 
La duquesa, seguramente. 

(Este anuncio desplerta gran- interna en todoB lot 
reunidoa. Los due&os de la easa se xnnestran inqaietos 
y echan una tiltlma ojeada a la habitaci6n. Las otras 
lenoras oomponen los detallea de bus tocados.) 

(a Natl.) No olvides el saludo en ingles. 

(Aparte tambl^n.) DeSOUlda. 

(a Maria Teresa.) Sal a su encuentro, hija mla. 
(Enojada.) Pero rlsaena^ do eon esa cara de 
duelo. No es de buen tono. 

(Maria Teresa se dlrige hacla el foro.) 
(Aparece en el nmbral leyantando la cortioa y dice 
con sn acento mas solemue.) La Se&ora duquesa 
de San Marcos. (Todos se ponen en pie. Apareee la 
DUQUESA ALICIA; es nna mnjer Joven, muy bella, 
muy elegante. Sn traje es del iliUlmo modelo, original 
y atrevido, pero no extraragante. Es la dama qce se 
siente mny por eneima de cuantos la rodean, pero no 
se aprovecha de ello. Se diyierte al notar laa preocapa- 
clones que suscita y obserya en los demds hasta el 
gesto m&s inslgnificante, pero es sumamente afable, 
eztremadamente atenta. En faersa de amabilidades 
qaiere hacerse perdonar sn superloridad. Al entrar se 
detiene, examlnando con gran curiosidad a Gaspar, en 
segnida ayanza decidida hacla los que la.esperan.) 

Senora... 

(Todos hacen nna pxofanda reyerencia.) 

Les ruego que no se molesten por mi. 

Es un honor muy grande el que usted nos 

dispensa al visitar esta casa. 

(^ronunclando trabajosamenie.) Madam, I have 



— 26 -. 



LiaA 



M. Tbr. 
Eus. 

M.Tbr. 

lLICIA 



Ang. 



LICIA 



Rem. 



LICIA 



Pep. 
Alicia 



Blas 

»^LICIA 

Blas 

LICIA 

Eus. 

UCIA 



I 



the honour to wish you good day. (pront&PcieM: 
Mddam, ai jav si oner tu uich gud de.) 
Thank you, dearl girl .(prontuiciefle: Itasauk 
yu.) (sonriendo.) Muy bien; haeta en iogl^s. 
La felicito a usted, senorita. (La beta.) 

(PreBentando.) Mi padre. 

Duquesa, permita usted que bese su mano. 

Caballero... 

Mi primo... 

Mucho gusto. ^Y el doctor? (Se lienta y todoi 
la imitan.} 

8ali6 para visiter a unos enfermos, pero su- 

poDgo que no ha de tardar. 

Celebrar^ mucho verle; somos muy ami- 

goB... jEs tan simp^tico el doctorl... lOh, la 

senora gobernadora, no me habia fijado..« 

Perd6neme. 

(Pronandando trabajosBmeDte. It is really not 

wot the trouble. You thanks. (It is riali not 
uerz si treubl. Ttzank yu.) 

(Angelita y Ensebio hacen nn geito de sorpresa.) 

^Usted tambi^n, senora de Cortejarena? (sa. 

luda con efasidn a Peplta.) 

(jHow do you do? f^Au du yu du?) 
(Aiombrada.) ^Very wel; thank you, madam» 
And how areyou? (Veri uel, ttzank yu mA- 
dam. And au ar yu?) 

(Pepita qaiere oontestar, pero no aderta.) 
(Aranzando con solemnldad.) Excelentlsima SO- 

nora... 

|0h, nuestro caro alcalde! (se levanu y todoi in 

imitan.) Se ha reunido en esta casa lo mejor* 

cito de la pobIaci6n. 

Yo no hablo ingl6s, pero... 

No hace falta, no se apure» segi!in puede 

ver, ahora en Espana^ prefiero el castellano. 

(se ban sentado.) 

Y lo habla usted con rara perfecci6n. 
No tiene gran m^ritoMi facilidad parftiofi^ 
idiomas es ^rande;jtlB*tj^uefiJta \\xv& una/ 
dbricella fepanoIjtT' y luJgo^ al/casarme, me/ 
par^ci6 aue el mejor hcpienajf para mi nofaV 
rido era^ablarLe en su /diomgf. Y ah/6ra,,^U 
timamente no /he que/ido vyinir a/Espaiia 
hflsta Uablar M castellano a la i^rfe9ci6B. 
Jlizgue que eata era tia mejg^ pru^a <^ sitp. 

fatia due poaia dar A los espanoIes,,parJtMi — 

[ue t^go muchas. 



— 27 - 



Lov. 

Eus. 

LICIi 

Ang. 



-> 1 f Iti.'l Mlll»i. v><» 



UC'A 



Bu0. 
Nati 

LICIA 



LOM. 
LICIA 



Nati 
Pep. 
RvM. 
Ang. 




Ang. 

LlCIA 



Amg. 



Lor. 



LlCiA 



^^reMDtftDdo.) Don Lorenzo Rivae, arquitecto. 
(Aitrgindoie u mtno.) ^Parieota de ustedefl? 
Uomo 8i lo faera, duquesa; intimo de toda 

la familia. (lodictodo U puerta de la itla.) 81 

qoiere usted tener la bondad de pasar a la 

§ala... 

(AcomodindoM.) Muohas gracias. 

(L0s gefioru d« la casa te mueitrao nn Unto oo&> 
trariadai.) 

Acaeo se encontraee ueted m&a a gusto... 

Aqui tenemoB otra aalita... 

Me encuentro aqui muy bien, y quien Be 

encueutra bien que no se mueva, aegto 

reza un antiguo refr^n. 

Mmerieano? 

x^o, espa&ol. En America ae diria tal vez: 

Quien se encuentre bicn que Biga movito* 

doee a ver si se eneuentra mejor. 

(a an tiempo.) |It is lovelyl (fe quedan algo cot- 
tadas.) 

Si noB hiciera ueted^el honor, querida du* 
quesa, de aceptiar una taza de ib, , 
Con muchisimo gusto. 

(Angelita toca el timbre y aparece Qaspar.) 

Elt^. 

(Oatpar bace una referenda y deeapareoe.) 

(Salndando a Gasper eon una tonriia.) |Ab| ya de- 

da yol 

(lQu6? 

iSo lo saben uetedes? Soy una admiradora 

suya. Me Hats 6 la atenci6n la primera vez 

que le vi. E& Wagner, la misma fisonomia; 

un poco m&s joven que en los retratos que 

vulgarmente se conocen. Wagner redivivo. 

(Azorada y respondlendo en iief olda.) Es raro, nOB* 

otros le tenemos a nuestro servicio desde 
hace algi^n tiempo y no nos habiamos 
tijado. 

(Ditimola ana sonrisa e int^rviene en la converiacldn 

para rarUria.) Le parecer^ a usted muy mo- 
n6tona la vida de esta vetusta poblaci6ii. 
Al contrario, me encantan estaB poblaciones 
antiguas y tranquilas; al mismo tiempo yo 
hago una vidar muy activa, como habr&n 

Eodido observar. Doy largoB paseos a caba- 
0, hago excursiones en auto, sola muchas 



•.28 — 



M. Ter. 

LICIA 

Naii 
Pbp. 
Rkm. 



Nati 
Ang. 

TODOS 




M. Tkr. 

UCIA 



Rem. 

LICIA 



M. Ter. 
Rem. 
Ano. 
-Alicia 



( 



veces, porque como mi marido se pasa la 
vida encerrado en bus habitaciones cuidan- 
do achaques imaginarios... Ayer, sin ir m&s 
lejos, di UD largniBimo paseo en coche. 
|Ahl ^Ueted iambi^u paeeaen coche? 
Ob^ me gueta mucho; es mds tranqailo que 
el autom6v]l, se goza m^s del paisaje. 

(Cada ana con ana tasa se diepatan el honor de ofre- 
. c6riela a la daqoeta, dici^ndole:) If yOU plcase. 
\ (ProuAnciese: If yU plis.) 

(Angellta, que ha coRldo ana tasa, troplesa con la 
que lle^a Nati y sobre la falda del yestido de Alicia 
caen anas gotas. Consternecidn general.) 

{Ay, Dlos mio; qu^contrariedad m^s grandel 
\Y precisamente en la faldal 

(Rodean a la duquesa lamentando el percance eon las 

frases: (Qu^ penal {Qu^ Idstimal |Qui conira- 
riedad!) 

(Biendo de may baena gana.) {Pero pOI DioS, nO 

se preocupen ustedesl 

Be ya a quedar la mancha. A ver, trae en- 

seguida un vaso de agua. 

Nada, no ee apuren ustedes por tan poca 

cosa. Volver^ a mi casa con una mancha, 

jqu6 mAs da! No serd la primera ni tampoco 

la liltima. 

Pero si es que tiene usted que hacer m&s 

visitas... 

Pues las har^ con el traje manchado. Miren 

ustedes, ayer misDio, tal vez se lo hayan 

contado, tuve que ir a visitar a la senora 

de... de... no recuerdo el nombre en este 

momento... A la eefiora del Rector del Semi 

nario. 

Usted perdone, el Rector del Seminario es 

el padfe Ranero... 

(Riendo.) jNo, no; tiene usted raz6nl La se. 

fiora del director del Instituto... Bueno, 

pues Uevaba en la falda un desgarr6n de lo 

menos una cuarta de largo, aqui precisa* 

mente... {Figi^rensel 

^De veras? 

^Es posible? 

^Y c6mo f u6 eso, si no es indiscreci6n? 

(Divirtl^ndose al yer el interns qae ha despertado sn 

reiato.) (iQui^n sabe? Tal vez al apearme de- 
prisa del coche... |Qa6 s^ yol Lo cierto es 
que me eneontr^ con un desgarr6n tremen* 



Bus. 

LICIA 




LICIA 







M. Ter. 

.LICIA 




lLICIA 



Lor* 



\ 



do cuando ai^n tenia que hacer fuera de 

oasa. 

lQu6 raro! 

fiso mismo dijo nu marido al verme eotrar: 

[Qa6 raro! ^aturalmente, le contest^ con 

una carcajada. (Rie.) 

(Se miran nnos a otros j rlen tambi^a.) 

Y tal vez el duque se enojaee... 
iNol Ri6 conmigo. 

NO ee dice en vano que son ustedes un ma- 
trimonio modelo, una pareja feliz. 
AbI es en efecto; nos forjamoH la ilasidn de 

[u e nos bacemo s felices el uno al otro. 
\ino que se haceh la Utisid'af"" 

laro; en este mundo para ser dichoso basta 
creer que lo somos en realidad... Tal vez sea 
la ilnica forma de serlo... (Riendo.) Pero, por 
DioSj no vayamos a bacer filosofia alrededor 

del rotO de una falda ^ (Deap a^g de eohar unyy 
ijeada la habitacidn^l ^uinto me gUStan estOS 

hogares provincianosi Me parece que asl ban 
de vivir mds cerca los unos de los otros, que 
ban de sentirse m&s unidos... (>Ustedes viven 
juntos suegros y yerno? 

Y muy felices. 

No me cuesta trabajo creerlo. De fijo que 
el doctor es un yerno modelo. 

(Subrayando un poco la frase.) GomO yemo. 

^Y COmO marido no? (a Maria Teresa.) ^Cdlosa 

pues? ^De veras tiene usted celos? Pero, ^idg 
qui 6n ni de que.. jf lTTb mds aigun aefi^a- 

|nTH5*fB8Bn6ncias. ^ 

(Riendo.) Eso es: algdn desgarr^ur.T. copio el 
de ufited ayer. ^' ' 

(Riendo tambi^n.) Eso es.^^xfolen a^guna que 
' tra mancbita sobre^^fe jur^a, como mi ^^ 
lancbita de boy. ^'^'^ ^ "" \ 

Angelita mlra a Lafeazo* £aseblb mira a Bias. Maria 

yinsuu uHUii vn 



£1 caso es... 
A mi me parece que al fin y al cabo debe 
ser uu motive de satisfaci6n para su amor 
propio tener por un marido un bombre que 
les gusta tambi6n a las demds mujer^s. 

(Naevas miradas entre los personajes.) {No puedo 

yo decir tantol 

Tiene usted una 16gica encantadora, du- 

quesa. 



LICIA 



m^ 



Eus. 

LiaA 
Rbm. 

IICU 

Pep. 
Rem. 

Pep. 



Blas 



Amo. 
Lor. 
Aug. 



Lor. 
Amo. 



Lor. 



Ang. 



Nada, que en el fondo esos celod fiOti Un& 
Batiafaccib p. Y que eete 68 an bogar fe liz 

ibe dudaj Xia ielicidad p'arece que flbta en 
las habitaciones. Un detalle, un adorno pa- 
rece decimos algo de la dicha de la duena 
de la casa y en esta habitaci6n todo es ale- 

Tenemos tambi^n otra salita... ^ 

Si, ya me lo dijeron ustedes antes. 

(LeTanUndose.) Duquesa, he tenido un verda- 

dero placer. 

^Se retira us ted ya? 

I vo tambi^n. 

I nave the honour to wish you good day. 

(Prooiinciese: ai jav si 6Der tu uich yu gud de.) 

I have the honour to wish you good day. 

(Saludando amablemente a las dot senoraa.) Hasta 

el mi^rcoles pr6zimo si es que no tengo el 

^usto de ver a ustedes antes. 

Yo tambi6n me retiro con la venia de 

usted. 

(Pepita, RemedloB y Bias, salen por el foro, j Easebio 
invita a Alicia a pasar a la salita. Ella lo hace aeom- 
pafiada de Maria Terera, Eusebio, Ernesto y Natt. Do* 
hti A ngellta vnelve de acompanar a Peplta y Remedios 
y llama a Lorenzo, que se dispone a pasar t\mbi6n a 
la sala.) 

Lorenzo. 

^Qu^ desea usted, dona Angelita? 

(Aoimada.) Hay que ir a buscar & Alfonso a 

escape, no hay mds remedio; se ve clara- 

mente que la duquesa estA prolongando la 

visita por verle. 

^Lo cree usted asi? 

8e ve a la legua. (AnlmAodose a cada palabra.) 

jQu6 mujer mds encantadoral Qu6 distin- 
ci6n, qu^ elegante desenfado... Y demuestra 
tener un interns vivisimo por Alfonso... Por 
otra parte, todas esas cosas raras que le han 
suceoido ayer, su manerade pensar... Creo 
que tambi^n lo ha notado el alcalde...^ y has- 
ta mi marido, que no es ningi^n lince, me 
ba mirado dos veces como dici^ndome... 

(Que ha escuchado coo mucho interns.) De modo 

3ue en concepto de usted... aquella mujer 
e ayer, la del coche... puede que fuera ella... 

(Sin poder contener su satiB&ci6n.) ^A USted.tam* 

bi^n se le ocurre suponerlo? ^Lo ve usted? 



Una duquesa... una embajad6ra .. De set 
asi... ^No le parece a usted?... De ser bbI la 
cosa yariaba bastante... Y Alfonso, hay que 
reconocerlo, obraba perfectamente, dejando 
adivinar que ee trataba de su mujer... Reco- 
nozco que siempre ha sido un caballero. 

I<OR. iQu6 duda tienel 

Ang . Per Dioe, Lorenzo, no deje usted de buscar 

en seguida a Alfonso. Yo np puedo faltar 

m^8 tienapo. (vase por la derecht.) 
£iOR. (Sigoe con la mirada a Angelita hasta que deiaparece 

mostrando primeroiorpreia y detpn^i satisfaocidn, <iti« 
■e dibuja en ana aonrita, y cnando Ta a diriglrie hada 
el foro ve entrar a ALFONSO, serio y preoonpado. 8e 
dirige a sn encnentro con cara alegre.) AlfouSO, 

bijo mio, voy a salvarte. 

Alf. ^Qu^ dices? 

Lor. Elige. ^Prefieres la lucha terrible a todas 

horas, las escenas de celos, el espionaje y 
por i^ltimo la bomba final eon el descubn. 
miento de la verdadera dama del coche, o 
quieres que todo se acabe pacificamente? 

Alp. * jSe puede saber qu6 quieres decir con eso? 

Lor. For el pronto len presente que lo malo de 

tu aventura estriba en que todos nosotros 
Buponetnos que se trata de un cualquiera, 
quiero decir, de una mujer de nucstra clase, 
de la esposa de... 

Alf. (Fnerte.) jLorenzo, por Diosl... 

Lor* Por eso juzgamos el esc4ndalo con un crite* 

rio natural desde el punto de vista de nues- 
tro medio ambiente; pero una vez que tu 
aventura se saiga de lo normal, que la veamos 
rodeada de una aureola de conquista, de or- 
gullo casi para la poblaci6n, entonces la 
opinidn de todos nosotros, personas todas de 
una moralidad intachable, se modifica con 
arreglo al interns moral y hasta material que 
tu aventura pueda proporcionarnos. (oraye y 
raaneita) Pues bien, para que lo sepas, la mu- 
jet que ayer se hallaba contigo en el coche 
era ni mdis ni menos que la duquesa de San 
Marcos. 

Alf. (Dando an brinco) ^Bst&S loCO? (Riendo.) ^Y tli 

te figura-^?. . ^De ese modo vas a salvarmef... 
iGracias, hombre, no sabes cu^nto te lo agra- 

deZCO! (Se dispone a maroharfle.) 

LiOR. Ten cuidado, que aqui estA la Duquesa. 




UCIA 



Alf. 




Ang. 

Lor. 

Alp, 

..Alicia 




Eus. 

LICIA 



Alf. 
— Alicia 



(saiiendo.) Caando lee digo qae lea envidio sd 
nido... (viendo a Alfonso.) (Ah, querido doctor, 
he preguntado por usted no s^ cu&ntas ye« 
cesl 

(Aotonla y Qaipar reoogen el Juego de td y ordeoan 
las slllas con lentitnd para eiiterarse de la conversa- 
oi6n. Angellta obMrva atenUmente a la Duqaesa.) 
(Asorado, al ver qae Lorenso no deja de mlrarle» besa 
la mano a la Duqaesa.) £q CUautO he sabido que 

estaba usted aqui me he apresurado a venir. 
Anda siempre tan atareado el pobre con eus 
enfermos. 

Ya me lo figuro. Sin embargo^ espero que 
aproveche un ratito para visitarnos a nos- 
otros. ^No saben ustedes que el doctor ha 
conquistado por completo a mi marido? 
Esta manana me conf 16 un proyecto que 
acariciaba desde que vino a su ciudad natal. 
Querla dejar una fundaci6n, un recuerdo 
que ie sobreviviese, y como ha perdido ya 
toda esperanza de tener 8uce8i6n ha decidi- 
do construir un hospital para los nifios de 
los dem&s. Hospital y asilo, algo que sea 
i^til. ^Qu6 les parece a ustedes la idea? 
{Oh, no puede ser m&s noblel 
Como de un hombre como el Duque. 
No tengo palabras para... 
(a Alfonso.) Excuso declr que el . Director del 
hospital ha de ser usted. Nadie m4s indica- 
do. Mi esposo quiere tambi^n que usted se 
encargue de la construcci6n para que sea 
con arreglo a las exigencias de la oiencia, 
asi es que buscaremos el arquitecto que crea 
mas conveniente... 

(indicando a Lorenso.) Justameote tenemos 
aqul al mejor arquitecto de la capital. 
|Ab, muy bienl For mi parte, como yo no he 
de residir aqui, dejar^ nombrada una junta 
protectora y para ello cuento desde luego 
con las damas aqui presentes. 

(Las senoras a ezoepol6n de Haria Teresa, dan las gra- 
oias efusivamente.) 

Ir^ a dar las gracias al Duque en nombre de 
mis pobres enfermitos. 
Si, aprovechemos esta simpatia que tiene 
por usted 61 siempre tan enemigo de los me- 
dicos, para qUe usted vele por su salud sin 
que ^1 se aperciba. Cr6ame que me preoou- 



— 83 — 



Ano, 

JLiOR. 



XICIA 



AlF. 



LICIA 



Ang. 




Amg. 
Nati 




Ano. 

ANG. 

Eus 
Lor. 



pa mucho sa estado y justamente deseaba 

saber 6u opinion... Coq el permiso de uste- 

dee. 

No faltaba m&s, eenora. (se aieja de eiios.) 

No, no es ningi^n secreto. 

Bien; pero los medicos son algo aei como los 

confesoree. 

(Lo8 perflonajes crasan expresivaa miradas ) * 

(Qae forma grupo con Alfonso lejoi de loa dem^s.) 

^Me da usted su palabra de que no ha men- 

tido piadosamente al decirme que los acha- 

ques de mi marido son mds imaginarios que 

realee? 

Mi palabra. Pura apren8i6n; y se comprende 

Sue se preocupe tanto un hombre que al 
nal de su vida ha reunido todas las felici- 
dades. 

Es usted muy galante. (Le da la mano.) Y un 
iniU6n de gracias por la tranquilidad que 
me da. (vowi^ndose hacia los dem^s.) Senoref, 
ya es hora de que d6 por terminada mi 
visita. 

Duquesa, por nuestro gusto la retendriamos 
ai!in muchas horae. 
Hemos tenido un verdadero honor... 
Amigos mics, nada de cumplidos; no lo 
eonsiento. 

Alfonso la acorapanard hasta el autom6vil. 
(AdeiaoUodose.) Adieu for the present. (ProotiQ. 
eiese: Adi\^ for si pi^sent.) 

Thank you. (Por Gaspar que esperu en el ambral.) 

Aqui eetk nuestro estupendo Wagner. 

I am quite at your service. (Prontinoiese: Ai 

am cu4tit at yuc (rervis.) 

^Tambi^n ^1 habia ingles? {Muy bien» horn* 

brel 

(TodoB hacen grandes reverencias a la D&qvesa y esta 
sale por el foro acompafiada de Alfonso.) 

(con entusiasmo.) Es lo que se dice una gran 

dama. 

Parecia que era amiga nuestra de toda la 

vida. 

Y el recibimiento nos ha salido divinamen- 

te, ^verdad? 

Ldstima que por abusar tanto del ingles 

haya comprendido que todas las frases las 

han aprendido en el mismo manual. 

(con macho tacto.) Pero ella las ha agradecido 



-. 84 — 

lo mismo y tengo la seguridad de que ba de 

repetir la visita. 
Eu8. No8 ha demositrado tanta simpatia... 

Nati Particularmente a Alfonso. 

 (Todos asienten.) 

M. TttR . Precieamente. 

Ang . (Hirando a LoreoKo.) Nati, siempre has de decir 

inconveDiencias... La simpatia se explica 
perfectamente... Como ha salvado a su ma- 
rido... 

Lor. Glaro, ella eiente un impulso de gratitud... 

M. Ter. Y Doha podido demostr^rselo mejor que 
y^ndose a pasear con 61 en coche... 

Ang. ^Tii crees que ha eido ella? 

Ern. ;No lo ha de creerl... Me parece que la cosa- 

no puede estar dqi^s clara. (Miraodo con listima ' 
a Maria Teresa.) jEngafiada Una criatura conaa 
tii por ese tipol... jDebes vengartel 

Ang . ^Quieres callarte? 

Eus. Oye, Nati; v6 a verei... 

Nati El t6 ya se ha servido. 

Ang. Bueno, puss retirate un noonoento. 

Nati (Entre dlentes al hacer mutis.) En CUanto UUa 

conver8aci6n comienza a sfrinteresante... 
Ang, ^Sabes, Maria Teresa, que me parece que tus 

celos dan a las cosas Unas proporciones 

exageradas? 
M.Ter. Todo lo que ustedes quieran, pero por lo 

pronto tcdos ustedes han sospechado como 

yo... Ayer precieamenle paseaba en coche... 

Lor. (Con*uiana y como si no se diese cuenta de lus pala- 

bias.) Y el desgarr6n... 

M. Ter. |Eso es, y el de6garr6n del vestido! 

Lor. En efecto, todas-ias circunstancias... 

M. Ter . Y sus excentridades, sus originales ideas 
sobre la iidelidad conyugal, ese constante 
mirar a Alfonso... 

Ern. ]Hasta quiere hacerle un hospitall 

Lor. No precipitemos las cosas... Aun admitien- 

do que la dama que iba en el coche con Al- 
fonso f uese ella... 

M.Ter. jQue lo era! 

Lok. ... No por 6S0 se puede afirmar que sea sa 

amante. 

M. Ter, ;Sea como sea; yo no voy a la recepei6nl 

Ang. ^C6mo que no? [Despu^s de que te has man- 

dado hacer expresamente un trajel... 

M. Ter . Y vosotras tampoco debris ir. 



- 86 — 

Ang . Dispeoea, hija, pero estas son ridiculeoes 

propias de una provinciana. 
JBus. Sin contar que tendris que hacer lo que te 

mande tu oiarido. 
Ang. Que es un horabre Ueno de buen sentido. 

£us . Que sabe perfectamente lo que 9^ hace. 

Alf. (EDtrando.) La DuqueBa me encarga que reite- 

re a ustedes pus afectos. 

(Todof , vnenos Maria Teresa y Brneato, dioeo maj sa- 

tiafeohos: Gracias.) 
M. Ter . For mi parte no los acepto. 
J£kn. Muy bien dicho. 

Alf. (Despa^i de haber interrogado a Lorenao con la mira- 

da.) ^Qii^ pasa ahora? ^,Qu^ lea has dejado 
. suponer? 
Lor. (sanriendo.) Pero 81 yo no... • 

Ang . (Afabie.) No te enojes, Alfonso, ya hemos jus- 

tificado tu proceder. 
Bus. (Bn el miamo tono.) Alfonso, por Dios, ^crees 

que no somos unas personas de mundo que 

tiaben hacerse cargo de las cosas? 

Alf. (Detpa4s de mirar oon eztra&eza^a Lorenio.) En fin, 

quiero que me digas... 
LiOR. dQ^^^ ^^ ^^ decirte? Nadie me impide supo- 

ner que la dama que iba ayer contigo no 
f uese la Duquesa. 

Alf. (Con an arranqae de evidente sinoeridad.) (Eso 68 

mentira! 
Ang . |Qu6 dignidadl 

Kus. {C6mo se ve la nobleza del caballerol 

Alf. (a Lorenzo, enojadisimo.) {Tii no puedes honia* 

damente acusar a esa mu jer! 

L«OR. (Dominando la toz de Alfonto.) (^Qu6 68 680 de 

acusar? ^Qui^niia de alreverse a suponer 
que ella hubiese ido en bnsca de una aven- 
tura vulgar como una mujer cualquiera? 
No, no es eso, tal vez al ir de paseo encuen. 
tra a Alfonso, por el que abriga una simpa- 
ti& vivisima, irresistible... «. 

M. Ter . ^jEstdn ustedes oyendo? 

L*oR. Pero inocentisima .. Manda subir al doctor 

en SU COCbe... (Alfonso, poco a pooo, acaba por 
compartir las Ideas de Lordnso a qnien slgne oon la 
mlrada y remeda con el gesto repitiendo con el movl- 
miento de los )abios las palabras y aoalorAndose cada 
▼ea m^i al Ter el gran efecto que en los preaentea pro- 
dace el discarso.) ;,Quiere usted acompanarme? 
— ^De veras no molesto?— Al contrario. — Y 



— 86 - 

entoDces Alfonso no se niega a complacerla. 
Alfonso vive en una familia donde fos'caba* 
UeroB son nobles, y una negativa por sa 
parte, tras no eer galante, podia parecer alga 
asi como una cobardia. 

Bus. jMuy bieni 

LoR. En America un paseo en cocbe representa 

el medio m&a c5modo para hablar eoire 
amigos. Poro en Espana )os cocbes de aiqui. 
ler yuelcan eon uua frecuencia aterradora» 
Alfonso, que se bace cargo de las cosas, al 
ver acudir gente, recuerda que no estd en 
America, que aqui no se coueibe que dos 
amigos den un inoceute paseo por el campo^ 
y como es un caballero, no puede entregar. a 
una dkma a las bastardas maledicencias de 
la muchedumbre. Y es justamente en aquel 
momento supremo cuando su coraz6n le 
sugiere el nombre m^s puro, el mds amado^ 
y dice para disipar toda sospecba mal^vola: 
jEs mi esposa! .. Y aute esa palabra sagrada 
la mucbedumbre le deja paso respetuosa-^ 
mente; y la dama, temblorosa, si, pero ho- 
nesta, dirige bus pasos hacia el hogar do* 
m^stico con las ropas destrozadas, pero con 
la f rente alta y serena. 

(Alfonso, al termlnar Lorenzo Ba diecarso, se limpia e) 
sudor de la freote. Bstd tan fatigado como si hnbiese 
bablado ^Umismo. Angelita se ha oonmovldo hasta la. 
grimear. Bnseblo y Kati estAn eutu^iasmados, y Anto> 
nia y Gaspar asoman las cabezas por el foro y signer 
el relato sin parpad^ar. Maria Teresa y Ernesto apare- 
cen algo desorientados y sin saber qu6 decir.) 

Etis. En su caso no hubiese yo obrado de otro 

. modo. 

Ang. Alfonso, tu conducta es magndnima. 

Nati Parece cosa de una novela. 

Alf. (Perpiejo.) Bien; pero echemos un velo sobre 

todo l<a^ocurrido y que no se hable mds del 
asunto... En cuanto a ti, Maria Teresa... 

M. Tkr. No; vamos por partes. Los dem^s se ban 
conformado con unas palabras, muy elo- 
cuentes por cierto, pero yo, en cambio, exjjo 
pruebas... y aun asi... jqui^n sabe! (oigna, se 

▼a por la isqaierda ) 

Ern. Bien dicbo; pruebas, pruebas. febacientes* 

(Vase.) 
Ang. (Amable a Alfonio, que se ha quedado may mortiflca* 



^ «7 — 

do.) No te preocupeB, hijo mfo... yo me hago 
cargo de las cosas... No tiones id la calpa de 
teoer esa finara... ese atractivo tan especial... 

(MtttlB por la l£4alerdft.) 

Sus. No te preocupes, hombre; aqui eatamos nos- 

Dtros que no somos unos saegros de sainete. 
jAcimo, don Juan!... Oye, si la daqnesa te 
nabla de la admiai8traci6n del asilo, dile 
qae yo eetoy dispaesto a ayadarle en sa 
obra. (Matff.) 

Nati (Muy iafaotiimeate.) |Adi69, conqaistadorl (Md. 

tis.) 

(Atontado.) |Pero en qu^ enredo me has meti- 
do, df Bgraciadol 

(satiifecho ) {Si te he salvado!... |Animo, con- 
quistador! (Vaie por el foro. Alfonio le tienta abrn- 

mado. Tel^n.) 



riN DKL ACTO PRIMERO 



ACTO SEGUNDO 



'0m0mtm0^^m0*^»^mmm0^ 



Uu elegantiaimo saldti en el palacio de lot Daques de 8an Marcos. 

Al foro, nna serre oon machas plantas, sillones de mix&bre, ve- 
ladorcUos, etc. Por los cristalea del fondo se verA el Jardln pro* 
fasameote iluminado. 

Eb el flaI6n, paertas en los laterales. Las de la derecha coma- 
nicau ecu otros salones; las de la izqulerda con las habltaolones 
del Duque. 

Muebles santaosos, coadros, ta pices, etc., etc. El mobiliario y el 
decorado del saldn han de dar idea de la gran fortana del Daqae 
J del buen gusto de la Dnquesa. 

Lux el^ctrica en an aparato central y en otros laterales. 



S2rN. . (Estrenaudo su primer frac, may elegante, may rela- 

mido, entra por la serre dando el brazo a sa prima 
MATT, qae viste de bianco.) Aqui 86 piiede fu- 

mar. 

Nati Y yo podr6 admirar despacio toda tu elegan- 

cia. Hijo, no te f alta detalle. 

Ern Sin chanzas, ^jno estoy bien? ^no resulto 

elegante? 

Nati No, porque se ve que te empenas en apare- 

cerlo. Todo tan nueveciio, tan a propbeito... 
Alfonso es el verdadero elegante; parece que 
no se cuida de su aliiio, y, ein embargo, 
slempre estd bien. A su lado me pareces un 
alcalde de pueblo en dia de gran fiesta. 

£rn. £resla linica que me dices eso... La Duque. 

sa, ya has visto, se ha apresurado a Uamar- 
me y me ha encargado que haga bailar a las 
muchachas. 



« 40 •- 

Nati No es para ufanarse. Con el mismo fin hn 

hecho venir al pianista. 

Ekn • Caramba, Nati, yienes esta noche muy mor- 

daz. 

Nati Es que hoy luzeo el primer escote y he de» 

cidido dejar de ser ingenua. 

Ern. a mi se me figura que tienes ya demasiada 

experiencia, primita. 

Nati Figi^irate; come que desde hace cuatro anos 

me hacen retirar a otra habitacidn siempre 
que Be va a hablar de algi^n lance escabroBo. 

Ern, Raz6Q de mds... 

Nati Era la forma de iudicarme lo que debia es- 

cuehar detrAs de las puertas... Segdn vaes- 
tras ideas, las muchacbas no eomenzamos a 
ser listas ha&ta despu^s^e casada^; asi que, 
siquiera por amor propio, no teuemos m^ 
remedio que procurar enterarnos de algo an 
poco antes. 

(Durante el anterior dUlogo se lia estado oyendo den- 
tro noft oiqaesta que interpreta an Tals. Momentoa 
detpu6i de cesar la mtiHica van entrando en eioena 
por la aerre, y por la derecha, DOi^A ANOELITA, 
EUSEBIO 7 LOKEKZO. For la aerie crcsarA, sin en- 
trar en eicena, algona pare|a. Todoa loa caballeroa 
visten de frao y las aenoraa ban procarado riYaUaar en 
■el lojo de ans < toilettes*.) 

Ang. Nati, ^no ha venido aiin Maria Teresa? 

Eus. (Que lace an buen goipe de condecoraciones.) Tam* 

poco he visto a Alfonso. 

Ern. Ni yo; y ya falta poco para media noche. 

Lor. Algunos invitados ban iniciado el desfile. 

Ang. Ernesto, echa una mirada por ahi fuera a 

ver si ban llegado. 

Ern. Con mucho gusto, (vase.) 

Ang. El Duque me ha preguntado por ^1. 

Eus. Yarn! me ha preguntado la duquesa. 

Lok. No deja de preocuparme este retraso. 

Ern. Seguramente es culpa de la modista; se em- 

pen6 en ir a vestirla para corregir los defec- 
tillos, y cuando nosotros nos vinimos ya se 
le habia enviado el segundo recado... Me da 
much a rabia tambi^n por la gobernadora... 
|8e da unos aires la muy tonta con sn traje 
mandado traer de Madridl... Si no yiene'a 
tiempo Maria Teresa, seguird pasando por 
la mejor veetida. 

Ern. (sntra corriendo.) Aqui viene Alfonso. 



— 41 -» 

A NO. jAlabado sea Dice! 

(Todos le dirlgen faada el faro.) 

Kus. [K Aifooao.) ^,Y Maria Teresa? 

A« F. No ha venido. 

Ang. ^.Qq© no ba venido? 

ToDOS ^C6mo es eso? ^jPor qu6? 

Alf. (De maihamor.) Cuando ustedes Balieron de 

casa, Maria Teresa aun no babia empezado 
a vestirse. 

Ang. Por culpa de la dichosa modista. Sigue. 

Alf. Yo fui a ponerme el frac y despu^s volvi 

para rogarle que procurase despaehar pron- 
to. ]N«nca lo hubiese heebo! Comenz6 por 
decirme que me consumia la impaciencia 
por venir aqui... En fin, la consabida escena 
de eelos que con tanto ^xito venimos repre- 
eentando hace unos dias... Por lilUmo, se 
ech6 a Ilorar desconsoladamente, y cuaudo 
Oios quiso que mis juramentos y mis pala- 
bras coDsiguiesen tranquilizarla, tenia los 
ojos rojos e hinchados y el veslido empapa- 
do en l^grimas. Nueva desesperacibn, m^s 
llanto y mkB* manchas .. Y be tenido que 
venir yo solo para que no estuviesen ustedes 
con cuidado, pues no coosegui convenoerla 
para que saliese de su tocador. 

Ang. jHas becho bienl 

Bus. (jY qu6 van a decir los duques? 

Ang. jB^a bija mia es tonta de capirote! 

Nati Cuidado, que aqui viene la Duquesa. 

LICIA (May elegante j con Taliosas albnjaa.) iHola, que- 

rido doctor! jDichosoe los ojos! Usted llega 
cuando los dem&e se raarcban. 

Ai.F. (BesAndoie la mano.) Duque^a, me ba sidoim- 

po^ible venir antes a tan encantadora fiesta. 
MCiA <i,Y su esposa? 

Alf. Me ba encargado que le pida a usted mil 

perdones... Desde bace alguuos dias se halla 
algo indi'spuesta, y esta nocbe, cuando ya iba 
a salir... 

Ang. Se agrav6. 

Bus, Intent6 sobreponerse a su malestar, pero... 

Alf. No me atrevl a traerla con barto sentimien- 

to de los dos. 

Alici\ (con Interns.) jLo lamentu mucbo! Pero supon- 

go que no ser^ nada de cuidado, ^verdad? . 

Alf. No tiene importancia. Le agradecemoa a us- 

ted mucbo su interns. 



— 42 -« 



\ ICIA 




Brown 

ICIA 



AlF. 



LICIA 



Lor. 

LICIA 



Alf. 




Alf. 
Rem. 

Alf. 



Bem. 



Me tranquiliza usted. Espero que manana 
cuando venga u^ted a visitar al Duque mt^ 
dir& que eetd por completo restablecida. 
Mcaso el Duque no ee siente bien? 
Sij muy bien; pero eeta noche.se faUg6 a)ga 
y 80 ha retirado a bus habitaciones. (a mii» 

Brown, mujer de tlpo marcadlslmamente ingles, que 
8Rli6 an momento antes.) ^gf^^^^i/^gg/igfi^Jjji^g^f 




r fortuna est^ de uo humor encantador y 
haista le encuentro menos apreneivo que de 
ordioario. (Aiegre.) De seguir a^i las cosas^ 
querido doctor, el dia que nos vayamos us- 
ted recibird el beso de ritual. 
^,E1 beao de ritual? ^Qu6 es ello, Duquesa? 

(TodoB escuchan con interns el relato que hace Alicia 
jovialmeute.) 

{Ah! ^No saben ustedes? En algunas Ibcali- 
dades de mi pais natal, el medico no recibe 
honorario aiguno; su profesibn se cons'ldera 
comO'Un eacerdocio, como una mi8i6n cari- 
tativa, y al terminar la curaci6n del enfer^ 
mo, el medico recibe por toda recompenaa 
un beso. 
^Del enfermo? 

Y de toda la familia...jComprend^ri'u8le^~; 

paiijd'^jSr eeld mu-/ 

ohas vQ0€^Oiiiplicada cobt^SscuIos muy^fu/ 

Decididamente, America es el pais del pro» 
greso. 

Y de la economia. 

Perdonen ustedes, me olvidaba de mis de- 
beres de duena de la casa. (va hacia ei foro para 

daspedir a algnnaa personas. Lob demds oharlan ea 
grupos y desaparecen.) 

^Bntra RBMEDI08 por el foro, elegantisima; no debe 
olvldarse que sn < toilette* ha Uamado la atencidn dfr 
todos. Al Terla Alfooso se dirige mny solicito a ella j 
la besa la mano.) 

Seiiora gobernadora... 

{Por fin se le vel ;Qu^ tarde ha venido uetedL 

(Solos.) 

ka cierto, demasiado tarde para el deeeo que 

tenia de admirarla. Hasta las senoras me 

habian ponderado su toilette, 

^Y la impaciencia era solo por admirar mi 

veatido? 



— 4» • 



Alf. 
Rhm. 

Rem. 

Alf. 

Rem. 



Alf. 

Rem« 

Alf. 
Rem. 

Alf. 

R'iM 



Alf. 



Rem. 
Alf. 

R&M. 

Alf. 
Rem. 

Alf. 

Rem. 

Alf. 
Concha 

Emilio 
Rem. 



For admirarle en usted. 

^Y Maria Teresa? 

No ha venido; se halla indispuesta. 

Com pre n do. (*^e sosrle mallclosameDt^.) 

^Qu6 comprende usted? 

(con ioteDci6n.) Querl^ decir que a usted le 

agradard mk^ venir solo a esta casa... segt^D 

^costumbra. 

Eq efecto, senora; vejigo mlo, pero en mi 

calidad de medico. 

Del Duque, claro. (Siempre sonriendo.) Enho- 

rabueoa, querido doctor. 

A?or qu6 motive? 

Vamos, no se haga usted de nuevas. La Du- 

qutisa no perdona ocasi6n para alabar su 

cieneia. 

No deja de ser un buen reclamo. 

Tanto, que yo tengo decidido llamarle a us- 

ted en euanto me ponga enferma... si me lo 

permite mi marido. ^No sabe que tiene ce- 

los de usted? 

Es muy lieongero para mi, pero supongo 

que no tendr^ celos como medico; asi es qu& 

me permito rogar a usted que tenga la bon- 

dad de ponerse enferma muy pronto, y de 

e{>e modo tendriamos ocasion por fia de co- 

Docernos un poco mds de cerca. 

iComo si no me conociera usted bastante a 

estas borate! 

I^io todo lo que yo quipieral. . S61o a la ca- 

becera de un enfernQo es donde un medica 

pnede for mar su cabal juicio... 

|0 perderlel... Usted tiene ya muchas enfer- 

mas a que asistir. 

Usted sella la que mds me preocupase. 

Ir6 estudiandu una enfermedad interesante, 

un padecimiento chic. 

^No siente u^ted a'guna opresidn en el pe- 

cho? Serd preciso reconocerle. 

jPcr Dios, eso es demadadol ^jNo le aeombra 

rla a usted encontrarme de pronto tan malaf 

A mi me pareeeria usted muy buena. 

(Por el foro, del braso de EMItlO BELTRAN ) Aqui 

tiene u?ted a su esposa, penor gobernador. 

(Bablaodo a Remedioi, peio sin dejar de mirar a Alfon- 

•0.) Hace un rato que te eetoy buscando por 

el jardio. 

Hacia demasiado fresco. 



- 44 



Emilio 



Rfm. 

£miuo 

Rem. 

Emilio 
Concha 

Rem. 

Emiiio 

Rem. 

Concha 



Alf. 

CJONCHA 

AlF. 

OONCHA 

Alf. 



Concha 

Alf. 
Concha 



Alf. 
Concha 



AlF. 

Concha 



£q cambio aqui bace demasiado calor. (Sftia. 

dando a Alfonso.) Buenas nocbPS, doctor. (A Re- 

mcdiot.) Ya te indiqii6 que deseaba retirarme 

tetbprano. V6 a disculpflrte con la Duqtiesa. 

Dir^ que eatoy algo indispuesta. 

(ico segaida.) No; ti^ estds perfectamente. Dl 

que yo eoy el enfermo. 

Vamoe cuando gugtesp. 

(a Concha.^ ^Me da U8ted permieo, senora? 

jNo fultaba mds! 

(Se saludan todot.) 

Adios, Concha. 

Buenas nocbes. (Sd dlrigen hacia el foro. Rome- 
dio8 tose con faersa.) ^Toses? 

Me parece que rae he enfriado en el jardln. 

(Mnlls.) 

Vco que no pierde UBted el tiempo, doctor. 

Acaba de llegar y ya le sorprendo muy en- 

tretenido con la gobernadora....Tenga cui- 

dado; es usted la preocupaci6n de los ma- 

ridop y 68te no es tan ciego como otros. (Pau. 

sa.) ^Y Maria Teresa? 

Se ba quedado eu caea. Hemos tenido una 

escena de celos. 

(como si lo lamentase.) Pero no por ml... me figu- 

ro. 

No; per fortuna, no ha hecho ni la m^s pe- 

quena alu8i6n a usted. 

iClarol 

|Y penear que sospecha en cambio de una 

dama qne no tiene le menor culpa!... Le doy 

a usted mi palabra de que tengo un gran 

cargo de conciencia. {Hasta pena me da! 

Si he de ser Fincera... le confieso que a mi 

tambi^n me da pena. 

iA usted? 

Eso de oir decir a cada instante y a todo el 

mundo que es usted el amante de la Du- 

queea... {me causa hasta rabia! 

Eso si que no lo creo. 

Cierto que no se ve envuelto mi nombre en 

el esc^ndalo, pero no es tampoco nada ha- 

lagtieno verse postergada por otra. 

Que no existe. 

Pero todo el mundo lo cree aei... Hasta mi 

marido dice que el amor de la Duquesa le 

ha trastornado en otro hombre^ le ha hecho 

mds aristoci dtico, le ha puesto de moda... 



-- 46 - 



Alf 

Concha 

Alf 



CONCHA 

Alf. 

Conch v 
Alf. 

Concha 

Alf. 
Blas 

Alf. 

Blas 



Alk. 
Bi AS 



Alf. 
Blas 



Alf. 



Lob. 



Alf. 



£s hiimillante para mi. ]Mi.marido y yo 

siempre acabamos rineDdo por estas oosas! 

jPor Dio^*, para inspirarle sospechas! 

A veces hasta lo preferiria a esta situacibn.. 

Bien sabe usted que todo es una mentira^ 

tally lamentable, peio muy neceaaria para 

salvar eii repataci6n. 

De todos modos, se le envidia a usted por 

ella, cuando yo sola... 

jUu^nto deamor propio hay en el amor d& 

todas las mojeres! 

PareC3 que me rehuye usted. 

Hay que tener prudencia; parece que todo 

el mundo no tiene otia cosa que hacer qu& 

vigilar mis pasos... 

Cuando el hombre es prudente es que ha 

dejado de querer. 

jQue injusta es usted, Concha! 

(Sntra oon LOkENZO j se para detris de Alfonso.^ 

jHola, Alfonso! 

(un tanto cohibido.) {Holu!... Estaba charlando 

con su eeiiora. 

jMujer! ^A. que le haces perJer el tiempo 

despues de que ha venido tan tarde? La 

Du*jUeea deeea verle. Vaja usted; con nos- 

otros estd cumplido. 

{Y a ml que me importa la Duquesa! 

<*;No?... Puede que le necesite para pregun- 

tarle aJgo urgente con referenda a la salud 

de su marido. 

jNo tolero eiertas bromas! 

Hombre, entre nosolros... Ande, ande; como 

alcalde, pe lo ruego en nombre de los inte- 

reses de la poblacion. (Daodo el brazo a con- 
cha ) Vamos. 
(Se van por el loro.) 
(Que esta a punto de entregarse a nn alaque de cdle-^ 

ra ) ^EstAs viendo lo que ocurre?... jY pen- 

sar que todo te lo debo a ti, est\ipido! 

Peru (ide qu6 te quejas, dichoso mortal? 

Eres el hombre del dia; ya debias haberla 

comprendido. 

Lo linico que comprendo es que cuanto md» 

hago para destruir tu burda patraiia m^s y 

txids se creen las gentes que soy yo su pre- 

ferldo... jY pensar que jamds me he permi- 

tido dirigirle una sola palabra que no haya 

sido respetuosa! 



* 45 -^ 

Lop. Efo lo creo sin que te eefuercep. 

Alf. Cada vez que me encuentro ante ella, tiem- 

blo pensan'do que haya podido llegar a bus 
ofdoR algiin rumor. 

Lor. No, eso no es ficil. El mundo en que vive 

ella egtA deznasiado lejos del nue^tro... Y 
por otra parte, a ti te ha proporcionado, en 
cambio, unas ventajaH nada despreciables... 
;Te atreves a negarlo, ^ranujaV 

Alv. (sonrieDdo a pesar suyo.) H' >mbre... si... en efec- 

to, parece que el eecdndalo me ha abierto 
las puertas del ^xito. En unos dias he an- 
dado mds oamino... 

fjOR. Que la famosa tarde del coche. 

Alf. Verdad es que caro me cuesta. Mi mujer no 

me deja vivir con sos celos... 

Lor. Pero tusuegra, en cambio, es olra. 

Alf. si, un raro fen6meno. Ahora le ha dado por 

admiraime... Mi suegro me envidia, mi cu- 
nadita me abruma a cuidado^... Y para la 
doncella soy una especie de don Juan Te- 
norio. 

LoK. En cnanto a la dama del coche, tamhi^n 

parece que ha cambiado... y muy favorable- 
mente. 

Alf. iCalla, por Diot! 

Loi'. Por otra parte, tn posici6ntflmbi^n ha cam- 

biado, idij^o! Te has pueeto de moda, se te 
llama a las casas para admirarte, para co- 
nccer de cerca tus extraordinarias dotes de 
seducci6n. '1 6 sonabas con ser el medico de 
los nines; pero a ente paao se te conocerd 
por el m^ico de las dam as... (subrayando.) 
Opor ambascosas. 

Alf, Si, ya es una popularidad que abochorna. 

^1 ara qu6 negarlo? Debido a tu calumnia 
contra esa pobredoiia Alicia marcho viento 
en popa pi.r todos conceptos, y hasta creo 
que soy dichoso. jEse es mi remordimien- 
tol... 

Lor. Tranquilizate. Der.tro de un mes, todo lo 

m^s, los duques se habrdn marchado, y 
aqui paz y despu^s gloria. 

Alf (En un auspiro.) jSi (^uc OS un cousuelol 

Lop. Si; de^de luego pierdes el mejor de tus 

clientes y momios como el asilo... 

Alf. Y el encanto de ver a todas horas una de las 

mujeresmds bonitas y sugeetivas disl mundo. 



— 47 - 



Lor. 



AlF. 



Lor. 



Alf. 



Ang. 

Lor. 

Eus. 
Alf. 



Ang. 
Nati 

Ang, 



Nati 
Ang. 



Alf. 
Ang 

Alf. 

Ang. 

LiOR. 



JOR. 

Alf. 



Guidado, chico; segtin dicen, en America 
hubo un caballero que perdi6 el jaicio por 
el la. 

Pues me parece que en Espafia estd ocu- 
rriendo algo peer todavia; aquf toda una 
poblaci6n ee ha vuelto loco por esa miijer. 
Tampoco es nuevo el caso. Babes que nos 
haD dicho personas del mayor erudite que 
tambi^n subley6 un pueblo durante una 
propaganda electoral. 

Verdades y mentiras, son ya tantas las co- 
sas extraordinarias que nos ban contado de 
esta mujer tan encantadora, que a mi me 
parece una heroina de ex6tica pelicula he- 
oha carne y hueso para trastornar el julcio 
a unoB pobres provincianos... 

(Seguida de KUSEBIO, NATI 7 ERNESTO.) No te 

encontrAbamoe. Nlira, noeotros nos vamos. 
^Tan pronto? 

EetA desfilando todo el mundo. 
Yo no me he desp^dido ai^n de la Duquesa 
ni he podido cumplimentarla por esta fies> 
laa.. 

Pues qu^date, si quieres. 
Podia mos quedarnos tambi^n nosotras otro 
rati to. 

^Para qu6? ^Para seguir admirando la toi- 
lette de la gobernadora? 

(Poeo a poco van entrando en escena REMEDTOS, 
PEPITA, CONCHA y BELTRAN. Reanidos en grapoi, 
charlan.) 

Ahi estd. 

Miren ustedes qu6 pisto se da. (Resaeitamen- 
le.) Oye, Alfonso, es absolutamente precise 
que hagas que trasladen a e&te gobernador. 

jSi quieres lo puedes hacerl 

(Abnrrido.) jPor Dlos, mam^, d^jeme usted 

enpazl _,^— ■— — • - 

v4d--LaM»«T:)-jNo8lSompana us^ed? 
\ Con mucho gusto. 

\ (Angdlita, Nati, Lorenzo ^ fiaa^io se >ran por el 

y / 

a >ifoino) ja^iganofifj* doctor, ^es 
so senora.^stA e^ertna? 
, es verdWd; csJi^mAla, muy mala; 
ojo o6n puolic/rlo en ej perid- 






iforo.^ 
uDetenie^ 

teierto qi 

j Furloso.) 

)eTO mucJ 

iico. ^Vase.) 




/ 



^ 48 * 




JOR. 
ElilLIO 

Pep. 

Blas 

Bem. 

£milio 
Pep. 

Emilio j 

JOR. I 



Blas 
Concha 

JOR. 



Blas 

Pep. 
Blas 



Blas 

Concha 

XICIA 
Bf.AS 



Alf. 

^^LICIA 




Alf. 
. .Alicia 



,' (miss BBOWN ornza desp2tvttrp5r el escenano inspec- 
' cionando ) ^ 

; ^P^ro se puede saber qu^ tiene el/doctor 

Arana para estar tan furioso? / 
I ^Qu6 ha de tener? Que pretendlaytraer a sa 
mujer a la fiesta, y como no lo ba consegui- 
do est A furioeo.) / 

;Qu6 descOTO, ponerla frente^a la otral .. 
Maria TerepV es la Tunica que/xiene vergiien- 
za de todos lo^sde J a casa. 

(Poni^ndose en el Ventro del grupo 7 con mucha so 

lemnidad.) jPor EWos, sefioreg; hablen bajo! 

(snspirando.) |Pobre victim 

{Hay cosas que elmiau al/cielo! 

^Pero la mujer eab\lo dy Alicia? 

(Nolo ba de saberl 

}Despu^s del lance dVl /coche, figi^rese us 

ted! Y 

£n casa debe baber teindo un jaleo gorJa.f 

Callense ustedes. Andt pot abi la mUa, 

No entiende una sola /paiabra de espatlo 

Antes -le pregunte var|as colzas y 86I0 ohtnv 

unos cuantos «yes». 

Aqui mismo, ^se h^njfijado \6tedes? Tod 

resulta muy raro. 

El mismo dueno de ^ casa... 

Ha dado una vuelta por los sdlones y po 

el parque y se ha relirado a sus habitLcio-j 

nes. , 

(aieudo.) Es que ella le ha mandado a acos- 

tar. 

Un diplomitico tiene que ser discreto* 

iQue est^ aqui la Duquesa[ ^_ 

Tod&B 86 vuiJlVBli y HHleiTa^i eucnentro.) 

Pero ^de veras quieren ustedes marcharse? 
Si, Duquesa; es muy tarde y ya bemos abu- 
sado de tan amable hospitaiidad. 

(Todos se van despidiendo may ceiemoniosamente de 

la Duqaesa.) 

(Que Bcaba de entrat ) Con SU Venia, Alicla, yo 

me retiro tambi^n. 

(DesabridameDte.) No, usted, doctor, hdgame el 

favor de qnednrse un momento. (Miradas entre 

los que escachau.) El Duque no se siente bien 

del todo. Luego le Uevar^n a usted a casa en 

el auto. 

(Rxtianado.) Como usted disponga. 

Es cuesti6n de poco tiempo. ^a mis Brown.) 



)S- 



^40 — 



Brown 

Alf. 

Brown 

Alf. 



LICIA 



Alf. 



LICIA 




Alf. 



.LICIA 




MisB BrowD, tenga la bondad de llevar al 
doctor al caarto del sefior Duque. 

(mIbi Brown indlea a Alfonso el eamlno por la ia. 
qntorda y vaie acompafiindole. Todof han «egiiido 
coo inters la eseena, y van laiiendo por el foro dei* 
pnds de hacer una ttltima reVerencia a la Dnqueia. 
Bale nn crlado qne ya apagando sueesiTamente todaa 
las luces, a excepci6n de algqna lateral. La ilumiaaoi6n 
del parque tambi^n ha deiaparecido, BstA ilnminado 
por la Inoa, qne enira por la crlstalerla de la serre 
haata el centro de la eseena. Alicia se para en el een- 
tro de la eseena, despu^s abre los oristales de la lerre 
para qne entre de Ueno la los de la luna y por liltlmo 
con los brasos crosados espera ante la puerta por 
la que BaI16 Alfonso.) 

(Precediendo a ALFONSO.) Por aquf, doctof. 
fAcento inglds.) 

{EstamoB donde antesl 

Exactamente. 

Pues no comprendo este paseo a trav^s de 

los salones. 

Yo se lo he ordenado. Miss Brown, puede 

UBted retirarse. 

(Miss se Ta por la derecba.) 

(Viendo entODoes a la Dnquesa.) Usted perdone; 

me he permitido hacer esta observacidn; 

como se me dijo que vier^ al Duque... 

El Duque estd perfectamente y descan- 

sando. 

Lo celebro infinite. 

Soy yo la qne necesita de usted. 

^Usted?... Estoy a su dieposicidn. 

Tengo que decirle una cosa muy Bencilla. 

(Se le aproxima mny iranquila, pero seria, y le mlra 

fljamente.) ^Uls cierto que soy amante de us- 
ted? 

(La mira un momento como atontado y despu6e se 

despioma en una siiia ) jDuquesal... ]Senora Du- 

quesa!... 

Por lo menos todo el mundo estA conyenci- 

do de ello. Miss Brown acaba de referirme 

lo que se ha dicho en este sal6n hace pocos 

instantes. 

Duquesa... senora... 

^Qu6? ^Acaso no ha oido usted nunca nin- 

guna alusi6n? 

Esciicheme usted; yo... 

<jQu6 pienea usted de ello? Para que seme- 



— 50 - 

jante ramor haya circulado hasta el punto 
de ser ya el tema de todas las conyersacio- 
ne>s, es preeiso que teoga algi^n fundamen- 
to... ^Quizds 8U8 visitas a mi marido? 

Alf. (un pooo animado.) Eso 68; quizds mis visitas. 

iciA Sill embargo, siempre he recibido en mi 
casa a medicos de todoe los paisee, jdvenes 
y viejos, eabios y necios, y nadie, que yo 
pepa, ha sido mi amante... ^Tal vez mi afa- 
bilidad para con eu familia?... 

Alf. Eso es; tal vez su afabilidad... 

LiciA Pero entonces tenia yo qvie ser la amante 
del alcalde, del gobernador, del juez... por- 
que a todos trat6 como a ustedes... ^O bien 
porque soy una mujer un tanto exc^ntrica? 
Eso 68... sus excentricidades... 
{No, seiior mio! Es usted un cabaliero... de- 
masiado como hay tantos para una mujer 
tan exc^ntrica como yo».| &^mo oiUBJlMIja*^' 






AlF. (^^^ ^®' ^^ confuso.^^ |B#WBll (Rectifiedndose.) 

lSpt\^ filiirrprTn ir l i r^ r T i r i in ^^^ T tiiitrn 

LiciA .jy»fis Brown me ha indicado algo de cierto 
lance... 

Alf. (MirdDdola como pidlendo compasi6n.) No 8^... No 

podrla decirle a usted... 
LICIA De cierto vuelco de un coche... Y en efecto. 
me acuerdo de haber leldo bace dias en un 
peri6dico... SI, y hasta envi6 a preguntar 
por su herida en una mano; ahora recuerdo 
perfectamente... ^De manera que en el co- 
che aquel quieh iba con usted era yo? (jNo? 
Oigame usted, senora Duquesa... 

(Reprimi^ndoBe con trabajo ) ^i ha sido USled el 

que ha hecho creer ebo? 

Alf. (con evldeote sinc^ridad.) jEsO sl que nol 

LICIA iTambi^n embusterol 
Alf. Le repito a usted que yo no he sido, que yo 

no he dicho eso... J No! (Secdndose U frente y flin 
atreyerse a mlrarla.) Lo m^S, quizds... lo habr6 

d^jado creer asl... 

LICIA (Con Impeto, dejando desbordar su indigrnacldn .) 

\E&o es sencillamente inaudito!... ^^ ha pa- 
dido hacerlo un hombre que, a juzgar por 
su aspecto pareoe un hombre como los de- 

>Qtfe w baga parecer un ienOme"no? Leioflji*^ 



-S\lf, 



.LICIA 



AUF. 




XICIA 



)f un bombre que tiene unos modales dig] 
'no8, unoj 

Y, sin embargo, ba continuado 
viniendo a mi caea tMUcaA^MilivtMMMmio, 
ta&«att|yUfip- Ha seguido asistieDdo a mi 
marido... Y ^— ^ymrtti iijot e oikui» i in gftdo, 

dera obligado a desaparecer bajo tierra en el 
momento en que yo descubro la verdad y 
le juzgo merecedor de todo mi desprecio. 
(Radiante.) [Ab, mucbas gracias, senora; le 
doy a usted las gracias con toda mi alma! .. 
No sabe usted bien la dieba que me pro- 
porciona al cubrirme de insultos. ] Ay, seno- 
ra Duqueaa, permitame usted que bencliga 
una y mil veces este instante tan afortuna- 
do para mi, que respire a mis ancbasl... 
Por fin me veo libre de una pesadilla que 
me torturaha, de un peso abrnmador para 
mi conciencia. Cada calificativo que usted 
me arroja al lostro tiene en ,mi alma un 
eco dulcisimo. ; No sabe usted que siempre 
que me encuentro solo no bago m^s que 
dirigirme toda clase de injurias para des- 
cargar mi conciencial 

;,AGaso se forja usted la ilusi6n de que asi 
va a quitarse de encima toda respon^abili. 
dad y a librarser de toda culpa? Franca- 
mente, cuanto m^s le miro a usted, m^s y 
mis me asombro, sin saber exaciamente 
c6mo be de juzgarle. Cuando le vi entrar en 
esta sala, de baber obedecldo al primer 
impulso ie bubiera ecbado, probibi^ndole 
basta despegar los labios. 

(aHodso 86 dirige lentameute hacia la pcerta y Alicia 
00 ae vuelve a mirarle. Corto silencio.) 

Tenia usted perfectisimo derecho para ba- 

cerlo a&i y me retiro sin intentar siquiera 

justificar mi conducta. 

|Y aiin pretendia justificarse! 

No, no, senora; no es eso, al contrario. Lo 

que yo queria era acusarme m^s duramente 

ai^n para ver si de ese modo ddbamos entre 

usted y yo con el medio, para que la verdad 

reaplandeciese.* 

Pero, ^cdmo va a ser eso posible desde el 

momento en que usted mismo ba consenti- 

do que se suponga? 



- 63 — 



Air. 



LICIA 

Alf. 





LICIA 

Air. 

LiCiA 

Alif» 

LICIA 

Alf. 

• « 

LICIA 

Alf. 



.. AlICiA 



(Con deae^peracidD.) jEsO 68 lo grave, en eSO 

eetriba mi culpa i. • Arrastrado por las cir-- 
cunstaiiciagi, con mi maldito car^cter falto 
de voluDiad me dejo arrastrar a veces por- 
unafi ideas... ^,Ve usted? Yo dije para ml. 
que de habernos encontrado usted y yo en 
un coche nadie hubiera podido sospechar ni 
remotamente, que se tratase de una aven- 
tura... Usted me 'encuentra y me invita a 
subir. — ^Sube usted, doctor?*— ^jDe veras no 
molesto? — Wada de eso... Y luego el coche 
vuelca, no pasa nada y yo recobro la paz . 
dom^stica y salvaba a una dama culpable a 
medias y a la vez evitaba toda sospecha a 
un marido soBpechado tambi^n a medias... 
Ha sido una locura, abora lo comprendo;L. 
pero cuando comenc^ a darme cuenta de 
ello era demasiado tarde. Todo cuanto in- 
tentaba hacer me comprometia m&s y: 
mds. 

jiComproraeterle a usted? 
A los dos... Fara mayor de^gracia, el Duque 
me honraba con su simpatia... 
jBien empleada, por cierto! 

[So eocontrando palabras para replicar, suipira.) {Ei^n 
verdadl (Y se dlrlge otra vez hacia la puerta.) 

^Y qu^ va usted a hacer ahora? 
Como ya no «e de que manera replicar a^ 
sus justas obeervaciones... sigo retir4ndome«. 
(casi para si.) (Meter me a mi en una aventura 
de lo miis curei y vulgar! .. lEn un cochel... 
En un coche de punto si a mano viene... 

(Cabizbajo y avergouzado.) No poseyendo nln* 

guno mio... 

Y cerrado... Vamos, digalo usted todo, ce-. 

rrado, ^verdad? 

(Resueito.) Si, voy a contArselo todo; mds vale* 

que no le oculte nada, asi mi remordimien-- 

to serd m^ hondo... 

^Y uated dej6 adivinar que yo iba dentro^ 

de aqu61 coche? 

Si; pero sin nioguna mala intenci6n... Ya lo. 

he dicho. Nos encontramos casualmente.— 

Suba, doctor. — ^De veras no molesto, du- 

quesa?... — ;La cosa no podia ser mds ino- 

cente! ^Hay una distancia tan grande entree 

usted y yol 

Pero bien podia euponer que habia de acor-- 



^ 5S ^ 



AUF. 
LICIA 

Alf. 



UCIA 







tarse bastante en un coche cerrado... y tal 

vez con las cortinillasechadas. 

Tambi^n eso es verdad. 

Y de fijo que se ha dado usted cuenta de 

ello... con la otra. 

Bn efecto, resultaban muy peligrosas las 

entrevistas en coche. 

|No ban de resultar para un conquistador 

de la categoria de ustedl... No sd c6mo no 

alquila una gargonniere para esas aventu- 

ra>. 

(ingenaamente.) Ya lo he hecho, 

{Era de suponerl 

)fa ve usled que no le oculto nada. 
^Gracias pDr el favor! ^Y era n, ese pisito al 
que acudia yo? (Sabe Dios las veces que nos 
habrdn visto salir juntosl ^No ea eso? 
No, eso no; le doy mi palabra. 
Pero eso es lo que supone la gente. |Claro! 
Toda vez que me he prendado de usted, la 
cosa no podia ser mks 16gica... Porque yo 
estoy loca perdida por usted, asi lo ban 
creido todos en seguida... Pero yo quisiera 
baber qu6 atractivos tan excepcionaies, qud 
encantos tan eeductores, qu^ dotes tan pri- 
vilegiadas posee usted para que a todo el 
mundo le parezca tan natural y tan sencilla 
esta BUpuesta conquista de usted... jSabe 
usted que tengo una gran curiosldad por 
averiguarlo? 

I ^h! Tambi^n la tengo yo... Pero no encuen- 
tro medio de satisfacerla. 
(f Atractivos fisicos acaso?.. No creo que sea 
usted ningtrn Ado nie^ fcPMHimfcj: it ihel 
~^as, porque ya eeti usted lejos de ser ej 
lezperto adolescente que c autiva por stj 
^nuidad .. 



^Enca ntos mor ales?... Tampoco. 1l»dMHtt]2£e 

i|iiN lull II In i|mi nsffti hn Ijfifljinnnnrm'i n 



n 




lo... 



^MM entonces?... 

(Con triitezA.) (Vaya usted a eaberl 

Porque tambi^n ese aire de timidez y azora. 

miento de qt!ie hace usted alarde, no puede 

por menos de ser en realidad algo asi como 

un lazo m^s para cazar a las esposas de las 



Alf. 

IICIA 



Alf. 

UCIA 

Criado 

LJCIA 



LICIA 



Alf. 
; Brown 

^^^^^^LICIA 

' Brown 

LiciX* 



Alf. 



autoridadeB del pueblo... Pues me figure qu^« 
a estae horasya las habr& usted paseado a; 
todas en su coche. 
jSenora, yo!.., 

Pero si eso se ve claro por el ensanatnient j^ 
con que se apresuran a propalar el rumor 
de su supuesta eonquista... lEst^n celosaa. 
las pobrecillas!..^Las pone furiosas que hayiL 
venido yo a a]terar su monbtono trote... de 
caballo de alquiler... Digales de mi parte 
que.8e tranquilicen. Yo mis paseos los doy 
en autom6vil... No deje de decirselo. (Fnutt^ 

un timbre.) 

(Resiguado.) Se lo dlr^, descuide. Todo lo que- 

me mande usted hacer, hard. 

Perfectamente. 

aH& llamado la senora? 

Diga al mec&nico que tenga preparado el 

auto, y antes avise a miss Brown para que 

haga el favor de venir. 

(bi oriado se inclina, se ya por la derecha y Uego pasa^ 
y sale por el foro.) 

Ya ha visto usted que nada le he pedido ni 
nada tampoco ie he aconsejado para que re- 
medie la mala acci6n que conmigo ha eo- 
metido, lo i^nico que deseaba era poder^' 
decirle todo lo que le he dicho. 
Crea usted, Duquesa, (^ue por reparar el mal^ 
yo daba hasta mi sangre. 

I B < mu>biiLu ahuiai.:. ino se prfeo ci 
)\ ya ha vertido la de su mano derecha...] 
de la izquieji 

lilady... 
^ring me thousand francs an envelope. 

^ ^ well, m ilady, (vase por la dere cha.) C 

charse. (ir6oica ) Si se entretiene aquf mds. 
tiempo, Dios sabe cudnto arraigo tomarian 
las sospechas... Como no sea que usted. 
mismo se d6 mana para fomentarlas tcdavia^ 
mAs... 

(Que ha observado noa actitud humilde» prorrompe- 

con Tioiencia.) (Eso sl que no se lo autorizoj... 
Bastante me ha dicho usted ya, Duquipsa;. 
esto es demasiado... Ya habrd usted visto^ 
que he tolerado que me pusiese a la altura 
de un bandido, de un apache, sin defender- 
me siquiera con una palabra; pero eso da 



\e: 



ror 




^ 56 -^ 

que listed Bospeche que le prepare una ce- 
lada, |eso no lo tolero!... ^Para qu^ iba yo^ 
deepu^a de todo, a teaderle a listed una 
celada, vamos a ver? ^fPara aspirar, acaso, a 
subir al auto de usted?... [Ah, ligero si; pero 
tonto no... Le jure a usted que para mi ha 
estado usted colocada siempre tan arriba 
que apenas si me he atrevido a mirarla... Y 
por lo mismo, al refi^xionar sobre lo ocurri- 
do, no conseguia acallar mis remordimien* 
tos... Y ya ^ue me obliga usted a confesar- 
lo .. (81 supiera usted!.. Desde hace algi^n 
tiempo es usted mi peneamiento fijo. ;No 
puede usted figurarse que de boras pasamos 
juntos al cabo del dia usled y yol En lo 
Intimo de mi pensamiento, jdaro est^t... \Y 
qu6 de veces he invocado su perd6nde'ro- 
dillas! (Qu^ de ruegos le he dirigido a us* 
ted, temblando de emoci6nl...Y porespacio 
de dias enteros he estado oy^ndola a usted 
resignado, coino acabo de oirla ahora aqui, 
cuando me hablaba con tanta severidad y 
me eetremeda de jiibilo sin poder pronun- 
ciar ni una palabra cuando decia usted que 
me perdonaba. 

LI CI A (a1 priDclpio le ha esouchado con afre de gran flereza 

7 laego con atenoidn credente j may seria; pero def 
pu6a sn mirada ya perdiendo paulaiioattiente am des- 
telloa de deaden y obeerva cen gran aorpreaa al que la 

habia eon tanto caior.) jOh, qu^ imaginacidn 
tan viva tiene usted, amigo miol Bien se ve 
que es usted un meridional. 
Air. Es una prueba que da Dios a los mortales 

de su bondad infinita. Si no tenemos una 
felicidad, nos queda el recurso de forjarnos 
cuantas ilusiones queramos. 
LiciA ^Y usted se forjaba la ilusi6n de que yo 
iba a ser tan buena que le perdonase a 
usted pasando por encima de todo? {No, 
hi jo mio, mi bondad no llega hasta ese 
pun to! 
iYo soy entonces mejor que usted! 

jDe Veras? (sua palabraa y ana miradaa han dejado 
de aer dnraa.) 

Alf. Porque yo la hubiese perdonado a usted... 

(Ah, si yo pudiese verla aunque no fuese 
m^ que un instante compasiva y risuena 
para conmigo!... ^La vida!... No; porque 




-^ 66 •<- 



ICIA 

Alf. 





LICIA 

Alf. 

LICIA 




Alf. 

.LICIA 

Alf. 

^^LICIA 

Alp. 



Alicia 

Alf. 

Alicia 
Alf. 






despu^s ya no la veria... Y como ya se ban 
matado otros por usted, tampoco le conmo- 
. veria el Bacrificio! 

(con iaterAsi) j Ab! ^Le ban contado ^ aBted?«»^ 
86 todo lo que a usted se refiere..} ]Y abora 

revolu- 

uonar multitudeB/como haya babido gente 

jae bay a preferido no tener vida a tenerla 

»n usted, y que no bayan faltado millona* 

[rios que errujasen a su paso punadoa de 

jiedraFi pteoj osas. 

iY despu^sa^ 6816 tto me tlene usted 

tniedo? 

^Miedo? Por amor se ban becbo las mayo. 

res beroicidades... 

Sin embargo, debo ser mala, no olvide que 

se dice que be combatido como uua Juana 

de Arco. 

Pero ya se ba puesto a Juana de Arco en 

los altares. 

Que be destrozado la fortuna de algunos 

millonarioB... 

Tambidn ante las santas se quema in- 

cienso. 

Que si a mano viene engano a mi mari- 

do... 

America es el pais de las libertades... (ponien- 

•do Daeyo fuego eo sua palabras.) Y abora que me 

hago la ilu8i6n d^ que su voz se ba tornado 
m^s dulce, bago un ilamamiento a mi valor 
para preguntarle qu6 debo bacer para que 
todo el mundo sepa que usted me ba escar- 
necido, me ba injuriado, me ba bumillado 
y que no le iospiro a usted mAs que horror 
y desprecio.jQ^u^ puedo bacer? j Podia b a o^ 
[d6''hlan'era*que*Tnenst3ff^^^^^^ con otr^ 

iujer que se pareciera a usted!... jPepo 
[uien se puede parecer a usted!... Para ml- 
[varla no s6^ qui^n me reiiguaba a cojiites- 
tar... {Per D\pB, senora, deme ust^ una 
mujerl 

La i^nica de (^ puedo disponef les miss 
Brown. ^Le convene? y 

Serla dif icil enteiniecse con Qlla... I a dife- 
rencia de idioma no\8 f^cil de salvj r. 
Le dar6 a usted un Manual^e ingl6 . 
Ya le tenemos en casa. Do/faemos co nprado 
por usted, y yo tambi^n i%^ aprendiio cua- 



— 57 — 



/ fftr-palahtaSL ioglesas... que no s^ de(»r mAs 
f r^ que en casteliaoo y gtrerefHto todoB los dias 
/ coaodo me hallo a 0o\aB con lasted. 



Alicia I £n el c^lebre pisito/.. 
Alf. I |Nol... AUi na ha |dntrado' uftted ni en mi- 

ear lady.i (como eiu es- 



imaginacidn. Mi 

crito.) 

Alicia d^^^'^ 
Alf. Eso lo digo con v 

^oigausted la m 

Alicia \ (CorU paass. Sila le 

\ nio, al fin y al c 



Alf. 



AiiciA 

AlF. 

AUCIA 

Alf. 



iUCl\ 



Alf. 



XlClk 




lUCia 





may qufda para que no 
ira. 

ra atentaoiBte.) |Qu6 demo- 

o no encpentro tan diflcil 
\ que obligue a re^dirse a ijis fortalezas loca- 

\ les! (Sonrie.) 

\ {Dios de bondadjf jEUa mfe sonriel (He con- 
seguido hacerla lonreirl... pn estos momen* 
to8 yo me sienp millonario tambi^n para 
arrojar a sus pllntas pufiados de dicha. 
|Ab, tambi^n ppeta y origtnali 

{ Bs mi ilinica fortuna. 

{ No la derroch( 

I Es manantial \ue no se agdta. Mientras baya 

/ una mujer babrd amor y mientras haya 

amor habr& poesia. (Altela acenttia la Boorlaa.) 

|Ay, cudnto se hubiese perdido si Col6u ng 

-^l«^''^*''Y Amt^rir"' - -^  

lUh, deppacito, amigo miol... Se esti atre- 

viendo demaniado. 

Perd6neme usted. . ^Me perdona?... Diga que 

si. 

(Le mfra prolocgadamente 7 ae aparta de 6\ eo el mo- 
mento de aparecer mli« Brown » qae entrega a la Da- 
qoesa an iobre cerrado y hace mutis.) 
Gracias. (iCira el aobra j deipaSa de ana paasa le 
deja iobre no velador.) ^Cooque?... 

dQa6? 

Bb precise que se vaya usted. 

Es cierto; me habia olvidado... ^Ya no vol- 

ver6 a verla? 

(Reooge el aobre 7 le deidobla 7 dobla nerylosam an- 
te.) Es indispensable... Aqul tenia prepara- 
do... 

jEl qu^? 

8us honorarios por las visitas.,*. 
(coa ainoero pesar.) ;Una despedida en toda re- 

gla! 

El Duque se ha curado... 

|Y le he curado yo mismo! 



f 

\ 






/ 



»'' 



— 6$ -^ 




LICIA 

Alf. 



LICI\ 

Alf. 

LICIA 





LICI\ 
AlF. 

« 

LICIA 



Alf. 
.Alicia 



(Mar afftbie.) Por \o tanto/ya no es precisa su. 
presencia en esta casa. 
Lo comprendo... EsU bien. Pero ya qua 
quiere usted bumillarme hasta ese panto^ 
estoy esperando... 

Mis hoDorarioe. 

(con sorpresa.) ^jDe veras?... <» Y usted?... (Tor- 

nAodoee fria.) Pues aqui los tiene usted. Tpiue.. 

(Con un geito de rapagDancla y sentimSento le alargik 
• el lobre ) 

No, esto no... Usted es amerieana... Estoj' 

esperando el beso de ritual. 

(Muy sorprendida ) { Abl ^Conque usted, despu^a 

de lo ocurrido?... 

Pero ^me ba perdonado usted o no? 

;De ninguna maneral 

Pues entonces justo es que me baga la ofen-^ 

sa de pagarme. 

jAbl Fero justed tomaba mi beso como una 

ofensa? 

No 6^ e6mo le tomarfa..* pero le tomaria 

porque se me debe. 

(Su mirada brille, toda ella aparece torbada y demos* 
trando una gran agiUcidn.) jNo puede Ser m&& 

estramb6tico lo que aqui pasal Yo que be 
empezado insultdndole babia de acabar abo. 

ra dindole un beso... (Bi4ndo«e neryloiamente.) 

Y usted por su parte, con su astuta senci- 
llez, con su fingida cortedad, babrla acabado 
por vencerme basta el punto de obligarm& 
a coofesarle, supongamos, que me es usted 
simp^tico y qui^n sabe si tal vez me lo ba 
side usted desde el primer dia... |Ba, basta 
ya! Que cada uno de los dos vuelva a ocn- 
parsu sitio y no se bable m^s del asunto.... 

(Con afectuoea Iniistencia.) VamOS, Sea USted 

como debe y m^rcbese. 

(con emoci6n.) Yo vuelvo a pedir lo que me 

pertenece. 

Pero ^otra vez?... ^De verdad?... (En nn repen- 

tiuo e iuyencible arrauqoe.^ jPueS tome! (Le coge^ 

la cabeza con ambas manos y le besa. Oeapn^s le ee* 

' para r&pldameute de 61 y llama al timbre. Corta pansa. 

Aparece nn Criado en el foro. Sin mirar a AlfODio.)^ 

Acompane al senor doctor. 

(Alfonso, diohoso, radiante, se dirlge hacia el foro sin. 
dejar de mirar a la puerta por donde de8apareci6 Ali-^ 




elA« Al YoWene fe enenentra cart a cant eon el Grl«» 
do. Inteota oonltar su ]6bllo, pero uo lo oomigae t 
Yiae eonfoio y aaorado. AJicia m qnada en •! foro» 
baikada por la lana, mirando haoia el tltio por doDd» 
detapareci6 Alfonio, conmorida y tatbada. Paaaa cor* 
to. Tel6B ripido.) 



HN DEL AGIO SBOUNDO 




ACTO TERCERO 



S Studio o cuarto de trabajo en oata del arquiteeto Lorenso Riraa. 

Una puerfca en la dereeha, Tentanal en la Izqalerda y en el foro> 
una amplia pnefta de criitalea qne da al reatibnlo de la casa qae 
•8 ampllo. Sn el fondo nn mirador o Tentanal. 

La habitaci6n tiene mocha Inz y mucha alegria« 

Cerca de la Tentana de la izqalerda, nna meaa de trabajo y so^ 
bre ella, eztendidos y sujetoz. unos pianos y objetos de dibnjo. 

Riraa ea algu artiata y tieue arreglado el eatudio con mnchoa 
objetOB de arte, cnadroa, esculturaa, armaa y tapices. 

Un taburete alto Junto a la mesa de trabajo; otra meaita, anti* 
gua y artiatica, en el oentro; siUones de caero repujado, eacabe* 
lea, un dirin y nlnguna ailla moderna. 



Gaspar 

Lor, 



Gaspak 



LiOR. 



Qastah 



(lORBKZO aparece dibujando, eentado aobre el tabu- 
rete alto. GASPAB entra por el foro.) 

jAun no ha tornado el desayuno el seno* 
rito? 

£^0 puedo perder un minuto. Va a venir la 
Daquesa y aotes necesito haber terminada 
estos pianos. Luego van a venir las dem^» 
senoras. ^EsU todo listo ahl dentro? 
Descvtide; todo estd arreglado y en el co- 
medor los refrescos, los Sambres y los vi- 
nos. 

(Timbre dentro.) 

V6 a ver quien es; pero no olvides que na 
estoy para nadie eztrano. 

(Oaspar yaae por el foro y Lorenzo proalgue su tra- 
bajo.) 

Fase usted. 



(Entra DOJ^A ANGELITA muy preocupada y GaipAr 
■e retira ) 
Lor. (Bajando del tabarete.) ^Usted? 

Ang. No le habi8mo6 visto en dos dfas y est&ba- 

mos preoGupados. 

Lor. Ya sitbe ueted que hoy ea el dia fijado para 

someter a la aprobaci6D de los Duques y de 
las autoridcrdes los pianos del hospital de 
nines. 

Ang. Ya, ya lo s^; luego vendremos todos. 

Lor. ComprenderA usted mi prisa. Quiero que la 

Duquepa lo vea todo terminado antes de 
marchflrse, no haga el diablo que luego se 
arrepienta. 

Ang. Pero ^es cierto que se marcha?... )Menos 

mall 

Lor. ^C6mo que menos imal? 

Ang. (f esueita.) Loreuzo.,. he v^nido precisamente 

para contArselo todo y pedirle un consejo... 
Fuera de la familia, usted es el mejor ami* 
go que tenemos... y como hombre de mundo 
sabr^... 

Lor. Digam^sted, dlgame usted. iQu6 pasa? 

Ang. Esta manana, Maria Teresa ha llegado ha 

tener pruebas de que su marido la engana. 

Lor. ^C6mo? (iQu6 es sso? 

Ang. Alfonso ha alquilado un pisito de soltero 

para reunirse con su amante. Ya lo hemos 
descubierto, en la calle de San Carlos, n\i- 
mero 2. Esta manana le ban visto salir de 
alll. 

Lor. (jQui^n lo Jia dicho? 

Ang. Ernesto. 

LoR. Las intromisiones de ese inxb^eil son ya in- 

soportables. 

Ang. Lo coneidera como un debar; al fin y al cabo 

es paiiente y,ademds, ya a casarse con N&ti. 

Lor. Pero bien, ^d6nde estd la prueba que us- 

ted dice? Purque Alfonso es fdcil que saliese 
de visitar a un enfermo. 

Ang. Parece que ese pisito tiene ya historia, y en 

la casa no vlve m^s que un dentista con una 
salud excelente. 

LoR. ^Y por qu6 no puede ir Alfonso a casa del 

dentista? 

Ang. Hoiqne es el candidato que derrotaron en 

las \iltimas elecciones, y comprenderd us- 
ted que no se pone uno indefenso en ma* 



— «f — 

no8 de an dentista al que se ha jugado una 
trastada. 

iLiOR. 8i.». 8[... puede usted tener raz6n... ^Y Maria 

Teresa?... 

Ang. Ya puede ueted imaginarse. Llantos, deses- 

peraciones... Ha esperado intHtilmente a que 
Alfonso volvieee a casa, y ahora tiene deci- 
dido venir aqui para cantarle les verda- 
des... 

LiOR. ^A qui^D? 

Ang. jToma, a la Duquesal 

LiOR. jPero qu6 locura! ^Qu6 tiene que ver con 

esto la Duquesa? 

Ang. ^C6mo que?... Pero si usted mismo... 

LiOR. iNo haga nsted caso!... For lo visto, lo que 

Maria Teresa quiere es dar un esc^ndalo. 
)Seria el colmol... {La \inica forma para que 
se fdese definitivamente a paseo lo del hos- 
pital! 

Ang. £so le dije yo tambi^n... Es una locura eno<* 

jar a esa seiiora tan poderosa... que puede 
ser el porvenir de esta poblaci6n... y el de 
todos nosotros... Si ha tenido la desgracia 
de enamorarse de ^1, la debilidad de .. 

f^OR. iNo es eso, no es esol... Ahi estA el equivoco. 

En fiin, dona Angelita, esci!icheQae unted... 
Ha Uegado la bora de poner las cosas en 
claro... Usted que es una mujer inteligente 
tiene que ayudarme a salvar a Alfonso. 

Ang. Pero ^qui^n le acusa?... Se encuentra en una 

poblaci6n donde nadie podia apreciar sus 
m6iito8 de hombre mundano, su gran edu- 
Gaci6n... Llega una mujer guapa, rica, po- 
derosa, superior a todo lo que le rodea, se 
enamora de ^1 locamente por su figura y 
por su talento... Me pongo en todo^ no iba a 
ser tan tonto que escapase abandonando su 
capa como el easto Jos^. 

iLoR. Perfeotamente... ^De modo que usted cree 

que un desliz de Alfonso tiene disculpa? 
Ang. Mucha. 

XiOR. Muy bien; pero hay en todo esto una peque- 

ika variaGi6n. 
Ang. ^Variaci6n? 

Li9R. Que la Duquesa no tiene nada que ver en 

este asunto. 
ABro. EzpHquese usted. 

CiOR. Que la supuesta aventurisi lentre la Duquesa 



•» «4 ^ 

y Alfonfio 86I0 ha existido en mi fantasia, y 
lo dem^s... lo que ban inventado las malafr 
len^uaB, que son para estas cosaa lo que el 
viento para ud incendio. 

Akg. Pero ^qu6 eetii usted diciendo? 

Lor. I^a verdad. . lo que puede que eea abora la. 

verdad sospecbosa... Cr^ame usted, la Du- 
quesa es una virtud... por lo menos en Es^ 
pafia. 

Ang. (oewocantada.) Peio ^y el vuelco del cocbe?.... 

LoR. Ocurri6 en efecto.,. pero no Iu6 la Duquesa 

Ja que volc6 aquella vez. 

Ang. ^Qni6n era? 

Lor. jAbl Quiere usted saber demasiado... La da- 

ma del eocbe no estaba tan alto que enaK 
t€zca tanto verla tan bajo... El escdndalo 
dejarfa de ser el hecbo que se comenta a 
Imrtadillas y con fruici6n para convertirse 
en el esedndalo... que escandaliza... Fero» 
usted lo dec/a antes, Alfonso no iba a eer tan 
tonto que dejase su capa... llene motivoa 
sobrados para que se le disculpe. 

Ang. Vamos por partes... 

Lor. ^Yamos por partes o vamos por dases?... 

^ Va usted a variar de parecer tan pronto? 

Ang. No... pero... 

Lor. D^jeme usted a mi que lo arreglar6 todo. 

Por el momento vaya a tranquillzar a Maria 
Teresa y digale la verdad para que deslsta 
de BUS propdsitos... 

Alf. (PreaeDt&ndose por el fojro.) Ya me babla dicho 

Ga^par que estaba usted aqui, suegra feim- 

paticona. 
Ang. Me be quer^do adelantar a losdemdspara 

ver los pianos. 
Alf. Yo tambien tengo euriosidad por conocer^ 

los. 
Ang. (Acentuando el desabrimieoto.) Esta Ddanana be 

estado esper^ndote en casa. 
Alf. Ya sab^is que con lo3 enfermos me falta el 

tiempo. 

(Loremoy con dnlsara, ae llera a Angellta haoia el 
foro.) 

Ang. ^Tienes alguno grave? 

Alf. Varios. 

Ang. El de la calle de San Carlos, dos, debe ser 

de mucbo cuidado, ^verdad? * 

Alf. (;C6mo? 



- 66 —> 

Lor. fLievdodoM a Angeiita.) Vaya usted a buscar a 

las dem^B senoras, que el tiempo corre. 

(OeiaiMireeeDO • 
Alf. (a Lorenzo, que Tuelye en seguida.) '^HaS oldo lo 

qoe ha dicho? ^Qu^ significa esto? 

Lor. Pnes sencillamente, que en tu casa se ha 

sabido que tieues un pisito de soltero en la 
calle de San Carlos. Parece que te han visto 
salir de alii esta mafiana. 

Alf. ^Qui6n me ha visto? 

Lor. |Bruesto! 

Alf. Qu^ itnb^cill... aY la han visto tambi^n a 

eUa? 

Lor. No. 

Alf. |Menos mall... (Reineito.) Yo lo negar^ todo. 

Adein&s, de aquella casa no volver&n a ver- 
me salir. 

Lor. (?No? 

Alf. fira una cosa que no podia continuar. Ella 

tan cautelosa antes, se habia vuelto tan exi- 
gente, que hubiese acabado por cojuprome- 
terme. Hoy accedi a verla por i^ltima vez... 
Nos pueden ©orprender cualquier dia, y de 
esta no se sale tan fdeilmente eomo del 
vuelco del coche. Asi se lo he dicho rotun« • 
damente. 

Lor. /,Y ella? 

Alf . Ua gritado, se ha d^ sesperado... Ileg6 a ame- 

nazarme... Pero yo la hice comprender que 
podiamoB comprometer a su marido... que 
mi remordimiento se acenti^a m^s cada 
dia... 

Lor. Ya, ya coraprendo... El remordimiento por 

ei marido no empieza uno a eentirle hasta 
qnese ha cansado de la mujer... ;Qu6 gran, 
de es el corazon humanol... Pero bien, ^en 
definitiva^... 

Alf. Que he terminado para siempre. (Aiegre.) 

iQue ya estoy por fin libre! ;Que ya puedo 
respirar a mis anchas! 

Lor. Ahora te aconsejo que procures arreglar 

pronto ese asucto con tu familia, pues en tu 
casa daa por seguro que la dama a la que 
recibes en el pisito es la Duquef»a. 
Alf. aKs posible? 

Lor. Pero yo acabo de jurar a tu suegra que la 

aventura con la Duquesa fu6 una invencidn 
mia y que ella es por complete inocente. 

6 



— 66 - 

Alf. (con aiegria.) (jLe has dicho 680? jNo sabes 

cudnto te lo agradezco! (TomAndoae serio.) Pero 
ella se lo ha creldo?. 

Lor. Se ha marchado convencida. 

Alf. (Aiesrre de Buevo.) Por lo menos as! la Duquesa 

no 8eguird resultando comprometida. jGra- 

ciae, Lorenzo! (Le abraza.) 

Lor. jNo hay de qu6I 

Alf. ^ Supongo que tii tambi6n te har^ cargo de 
todo. Era de todo punto necesario desvane- 
cer aquella raalhadada 1nvenci6n. Yo 1$ te- 
nia dada mi palabra... 

LoR. ^A quien? 

Alf. ... a mi mismo. 

Lor. Ah, ya, a ti mismo; pues no quiero ni dudar 

de que a bus oldos hay a llegado ni el menor 
rumor. 

Alf. (Cada vez mds animado.) ^si lo CBperO yo tam- 

bien. 
Lor. Te bubiese juzgado un embustero, un indig- 

no calumniador. 
Alf, Es claro... mientras que mi deber es procla- 

mar ante todo el mundo y en primer lugar 

ante ti, queyo... 
LoR. Que tii no has peneado nunca en ella y me- 

nos ella en ti. 
Alf . jEso, eso ee! (vueive a abrazarie.) |Gracias, Lo- 

renzol 
LoR. Porque es la pura verdad. 

Alf. ;Y tan verdad I Tii eres el primero que debe 

creerlo asi ^Verdad que estds convencido de 

ello? 
LoR. iQu6 duda tienel 

Alf. jAy^ qu6 sati8faci6n tan grande me dasi 

Gracias de todo corazon, querido Lorenzo. 

(Vuelve a abrazarie.) 
Lor. (Mir&ndole un poco extranado ) Hombre, ya SOn 

muchas gracias. Yo no he hecho nada mis 
que cumplir con mi deber disipando toda 
Bospecha eobre esa da ma; era justo, y md.s 
a bora que va a marcharse... 

Alf. (serio.) (jQue se va a marchar? 

Lor. 81, se dispone a dejarnos... Por lo menos asi 

se anuncia. 

Alf. (^Qui6n lo anunciaV 

Lor. EI peri6dico de esta manana. 

Alf. f8ereudndo8e.)iAh, ya! M Eco, Serd una filfa 

de Jordana. 



-* 6? -^ 

]LiOR. No creo, es un telegrama de Madrid. 

Alf. (con impem.) ^Y a ddnde van? 

XiOR. A los Bstados Unidos, segikn parece. 

Alp. Foes a mi nadie me ha dicho nada de eso. 

(Refrendndose.) Ni el Duque mismo, al que vi 

ayer, me hizo mencidn de eemejante prop6- 

eito. 
IjOR. (TrabajftDdo.) Ya se sabia que qo hablan de 

estar aqui mucho tiempo... Antes crei yo.«. 
Alf* Si... esik bien... jpero tan de repente! (Bnoja. 

do.) Ya comprenderds que especialmente 

para una mujer irse a los Eetados-Unidoa 

no es irse abi... a seis leguas... 
Lor. jPuede que se vaya ^1 sdIo por abora, ve til 

a saber! 
-Alf. (serenindose.) jAb, eso sl puede serl... Tiene 

un cargo oficial... el Gobieruo puede necesi- 

iar 8US oficios... Que se vaya, eso me parece 

bien... 
Lor. (sQftpeudiendoei trabajo.)Mi querido doctor, tii 

pasas de la alegria a la c61era de un modo 

asombroso. 
Alf. No... es que razono; deduzco la posibilidad 

de que sea 61 solo el que se marche. 
Lor. Nada, hijo, nada; lo que t\i haces es revelar 

clararaente el temor de que se marche ella. 
Alf. {No digas tonterias! 

XoR. Bien sabes que e^ leer muy hondo en los es- 

piritus, y tu acaloramiento... 
Alf. (jAcaso mi actitud te deja soapechar?... No, 

no lo creas asi. 
Lor. Es una cosa muy explicable; a f uerza de vi- 

sitar al Duque, a f uerza de oir decir que era 

tu amante has acabado por prendartede ella. 

Alf . (Con meoos acaloramiento.) ]No eS verdadi 

JLoR. \Y qu6 manera de prendaree por lo visto! 

(pasedndose.) Ahora me explico todo lo de- 
m^s... Las entrevistas de ruptura de esta 
mafiana, el remordimiento por el amigoen- 
ganado... Espero que no hayas hecho la ton- 
terfa de dejar adivinar a la Duquesa tu exal- 
taci6n. 

Alf. Pero, ^qu6 exaltacidn ni qu6...? 

LvOR. Mejor dicho, tu furioso enamoramiento. Lo 

consideraria una falta de respeto, Uegaria 
poco a poco a enterarse de toda la historia... 
y te pondria de patitas en la calle. Y no se- 
rlas tii solo el perjudicado... 



^ 68 — 



Alf.. 
Lor. 



Alf. 

Lor. 

Alf. 
Lor. 



Alf. 

Lor. 

Alf. 

LOK. 

Alf. 
Lor. 




Lor. 

LICIA 



Lor. 

...-*— Alicia 

Lor. 

.Alicia 

Lor. 



Si, el prqjecto del hospital... ya me hago 

cargo. 

iQu6 Uene que ver el hospital con esto? Yo- 

bablo aei per tu bien, por evitar que haga& 

el Tidiculo. <7Qu6 esperanza puedes t\i tenesr 

respecto a ell a, di? 

jPero si te estoy dando la raz6Q hace ua 

r»to! 

Pero eres tan impuisivo que te creo capaz d& 

venderte con un gesto, con una palabra. 

(Descuida, eso no ocurrir^I 

rues que asi sea. Ahora coge tu sombrero y 

l&rgate. Ella va a venir de un momento a 

Otro. (FijAcdose en Alfonso.) jPerO SOy tontol Tli 

has venido por encontrarla aqui. 

[Ni sonarlol... Es que tenia deseo de ver loa 

pianos... 

(Escuchando.) jUn autom6vii!... |ClaroI 

(Asomdndose a la ventana y may contento.) jElla est 

jVete, vete en seguida! 

Me veria salir y serla peor. 

Bueno, qu^date; peio dame tu palabra de 

que tendrds con ella una actitud respetuosa 

y correcta, que no has de tener ni un gesto 

que de motivo a que ella sospeche... Eres un 

caballero, ^eh? 

(La DUQUESA aparecc traa las vidrieras del foro y s«* 
lada con la mano. Caspar se precipila a abrir de par 
en par la puerta.) 

La senora duquesa de San Marcos. 

(Lorenzo sale a su encuentro.) ^ 

^Qu6 tal, amigo Rivap? (Mirando a oaapaf.) Fexo^ 
[qulUUiuetitro ft mi Wfi gfaer? ^E» 
[ue este hombre tiene el don de la ubicui- 
iad? (I 

)omo a usted le agrada tanto verle... yo le I' 

^he alquilado. y 

>-BQ-uy amable>i(nft.ia. jaa»».>^>^tf5n8o.) ' 

Hola, doctor. 

Acaba de entrar por casualidad. 

De fijo que ha querido ser el primero en ad- 

mirar su proyecto. 

^Y la salud del Duque? 

Muy bien... El tambi6n vecdrd algiin dia^ 

aunque me ha dado a mi plenos poderes. 

(Riendo.) Ahora comprendo por qu6 nuestras 

relaciones con America marchan tan admi* 

rablemente. 



— 69 — 



.UCIA 



ix>R. 



CIA 



LiOR. 

LICIA 

Lor. 

LICIA 



Xqr. 



LICIA 





Alf. 

LICIA 

Alf. 



LICIA 



For Dios, Rivas, no me haga usted cumpli- 

it] 

> « : ■-■ '■■■■  " ^ — 3^^- * -A- 





tica^*^ diploma* M 



que podia haber^ 
iticos. 
lEatonces serfa fhA s f^il leLyktenie^t^k^aaif. 

mesTdTtfabaJd.) Pe», ^qu6 68 esto? 

Tenga la bondad de ezplic&rmelo, porqne 
de dibujos de esta indole entiendo muy 

pOCO. (Se fieota en el tabarete &Uo fcomando una 
eoqnetona poaiura.) 

Esta es la planta del edificio... Piso bajo a la 

derecha... este el principal .. 

Pero, bien, ^y el boceto completo del edifi- 

cio? ^No ha hecho usted un modelo corp6- 

reo? 

Glaro, si, seftora. Le tengo en e^ta parte que 

dedico a taller. 

Si, ya veo que es usted artieta y que esto pa- 

rece mds bien el estudio de un pintor... Lo 

celebro, porque si en el arquitecto no hay 

un artista, sus edificios tienen una vulgari- 

dad abrumadora. 

Con su permiao voy a ver si el proyecto est* 

preparado y a traerle Unos dibujos de la fa- 

chada. 

Vaya usted. (vase Loreaso por la derecha, y taa 
pronto como ha desaparecido, Alicia, de an brlQco, se 
alenta on la meva para acarlciar mejor la cabeza de 
Alfonso qae eaU de pie a sa lado.) jDarlingl [Dar- 

lingl He sido puntiial, ^jverdad? Pero, ^qu6 

tienes?... |Di! 

(con amargara.) ^Por qu^ no me dijiste anoche 

que te marchas? 

(iriste.) <; Ya lo eabes? 

(Con gran pesar acercindose a ella.) («LuegO eS 

cierto?... ^P6r qu6 me lo ocultaste? 

EI telegrama llegd ayer mismo... Y te vi 

tan dichoRo que me faU6 el valor para 

decirtelo. (LOREvZO entra precipitadamente cou un 
papel en la mano. A la Dnqaesa no le da tiempo para 
bajarae de la mesa y toma una actltad de disimnlo e 
ioclinando la cabeza fiuge mirar el piano. Alfonso se 
incHua tambi^n y se&ala un puuto del dibujo.) Ve 

usted, aqui estA. 
Si, este es el muro. 



( 



70 — 




LICIA 

Alf. 

LLdA 

Lor. 

« 

Lor. 
Alf. 
Lor. 

Lor. 

. Alicia 

Lor. 
Alic ia 



Lor. 

, Alf. 

Alicia 



Alf. 

AuciA 

Alf. 



Lor. 



Alicia 
. Ali?. 

. Alicia 



(Lorenzo le para de golpe, no sabe qa^ pensar ni qu4 
actitnd tomar. Mira a los dos, que sigaen disimnlando^ 
y laego se aprozlma a la mesa.) 

£1 muro de la fachada, claro. 
Kstos entrantes son las veDtanas. 

Y aqui el tejado. 

(con tacio.) No, perdone, Daquesa... todavia 

no estamos ni en los cimientoSc 

Es que nosotros subimos mucho con la ima^ 

ginaci6n. 

fMirando el asiento de Alicia.) Ya lo Veo. 

Hacemos castillos en el aire. 

Y a veces se convierten de mamposteria. 
Yo quisiera saber... 

Deseaba que f aese listed tan amabie que m^ 

explicase el dibujo, porque no lo entiendo. 

(Asorado.) Le dir^ a usted... como est^ usted 

ocupando toda el ala derecha del edificio..«. 

(Desciende riendo.) |Tiene usted raz6nl Dispen> 

se, lo desalojo en el acto... Empecemos por 

el vestibulo... Vamos, ^cu6tido oalculu usted 

que podremos inaugurarlo? 

Yo creo que dentro de ua par de anos. 

(Apesadnmbrado.) ]Un par de afios! jAlgo asi 

como medio siglol 

De usted depende que se terminen antes. 

Los medios materiales no ban de faltarle» 

El Duque lo ba dejado todo dispuesto en 

vista de nuestra marcba. 

Pero, ^es completamente cierto? 

No bay mds remedio. 

{No bay mds remediol Comprendo que diga 

eso el Duque, el Gobierno puede necesitarle. 

(Lievantando un poco la voz.) PerO lo que nO VeO 

es la necesidad de que... 

(Levantando la vos basta dominar la de Alfonso.) 

Ocn que deciamos que esta es la puerta 
principal y este el cbafl^n de esquina. (indi- 
ca en el piano.) En ^l pondremos los busioe^ 
de los generosos donantes y la lApidacon- 
memorativa, Liula aq44l4SJUtiu que debo "del 
^t)TaTse^ ceremonia de la inau^uraci6n^ 
81, nos reuniremos ^otlos epesta wjfondaj 
'i)e no olvid^rsele a ustediafecba: 
fcon duisura.) ({Por qu^ se me ^de olvidari 
ias fecbaseaque b^ de pQcedernos alg( 
[radable nd se olvkfan nuiica. 




Alf. 



Aucu 





Lor. 

LICIA 

Alf. 

ICIA 



Alf. 
Lor. 

LICIA 

Alf. 



Lor. 

Au. 

Lor. 

Alf. 
Lor. 

Alf. 



Lor. 
Alf. 



;Qu^ g^-yorLleva^ustethunavWg tao a g ita* • 
jda en America; fiestas a todas horss, gran- 
Ides acoDtecimientos... 
KApationada.) Precisaments en esos momen- 
^tos de agitaci6n y bnllicio es cuaada tads, 
se acaerda PBa~de-,la8 p cj a onflo ao^ables y 
cuando con mds nostalgia, j^paigmaia kt tltr 
(Cha que ha disfrutado^JUa dulce trsi^qulli- 
idad, lo8 dias de invierno quenos parecieroo 



/ 



imi 



Desde aqni entramos a la enfermeria prin- 
cipal... 

(Beponi^ndose.) En la que los enfermitos esta- 
r^n tan bien aeis tides por nuestro doctor. 
(En on arranque.) {De ninguna oiancral 
^C6mo? (iNo querr^ usted asietirlos a los po- 
brecitos? 

(serendndoie.) Para entonces... jvaya usted a 
saber si habrd todavia ninosl 
(Qu^ ocurrencia, Alfonso! 
(Riendo.) ^Es que van a nacer hombres be- 
cbos y derechos? 

No... es... Noestoy diciendo niAs qne tonte- 
rias...| <J Veil Ufc^lMwl ' IJlii B«IB m^fliBulu j i o n 
ni puertas ni ventanas ni escaleras... | 
Me hace el efecto de que no bay nada en su i 
sitio y (league todo va a huddirse, a desplo- i 
naarse, a coiivertirse en ruinas... \ 

jDispensa, hrjo, pero como aiquitecto no 
puedo por menos de protestar en^rgiea- ; 
mentel \ j 

)Es que me da una tristeza tan grande este * 
proyecto! \ / ? 

Caramba, ni que fuera el proyecto de un j 
cementerio! * ' 

jQui6n sabel... ;Despu6s de todo!... * 

Cotno medico- director tienes unos prop68i- . 
tos muy poco tranquUizadores para tus fu- : 
uros enferraos. \ 

li comienzas porllenat el edificio de bus- ; 
08 y Idpidas... Nq teneo^os tan mal coraz6n 
ue necesstemoe tie Idpi^as ni bustos para 
ecordar siempre a nuestxos bienhechores. 
Mira, Alfonso... 

(Se sorena nn Instante y ea seet^ida Tuelve al tooo . 

)iie dej6 ) Hablo en nombre de la poblaci6n, • 
se comprende... Hablo en noflabre de todos 1 
nosotros, que no necesitamos mdrmoles \ 



Lor. 
Alf, 



Alicia 



Alf. 



Alicia 

Lor. 
Alicia 



Lor/ 
Alicia 

Lor. 



ucia 
Lor. 



Alicia 



Alf. 



^^•-AuciA 



esta! 
uesmi horri- 
ayatn dejado 



1 



para acordarnoB de aquellos a quieneste. 

niamos la gratisioaa coBtumbre de ver a dia< 

rio, de Ids que dos babiatnos forjad6 la ila- 

8i6Q de que^'y^ formabaD parte d^ duestra 

vida y que para^nuestra vida resuUaban he. 

cesarios Qomo eKaire... En &n, ee algo asi 

como una'|)rotest^.. 

;Eq nomb^ del veK^indario, cl 

Naturalme^te... Y)i)iensa en 

ble tristeza ^1 dia enNque no 

aqui tan soAos, tan solos... 

(Qae ya do 8o|irie.') Pero\con /a esf^eranza de 

que ban dejvolver... \ 

(Lorenzo mirajsuceslyameuteV illonBofy Alicia e in- 
dina laego la feabeza sobre el woo. C^rta pausa.) 
(Como sigoienpo con la xnenp^ un irensamiento pro- 

rrampe.) |0 fe rebela y lo €^bar todo a rodari 

(Lorenzo levaita la cabeza/on sorp/esa.) 

(Hace un gestp en^rglco /mira aN^Ifonso con aeveri- 

dad.) ^Y qu4 coneeR/^a uste^^^on eso? 

jFigiiresel 

(Serena.) Si yb bablase a s^Ias ^n la pobla- 

ci6n le aconiejaria que se/serena'8e, que re* 

6exionara copo es debido^.. 

Eso ee. \ } 

Y otras cosillas tambi^n le diria yo a la po* 
blaci6n cara a cara. 

-^^Ira tl anabos, y comp rendieudo qi;^ ftp pQ ASOT^BimP 
continaar la con7er8aci6n ni aun con alUBioneSi le le- 
Tanta y dice con natnralidad.) Entre los primeros 

dibujos que trac6 debo tener Mk dentro una 
rotonda diferente... A ver si lea gusta a us- 
tedes m^s* 
<iSln Upidas? 

Y ein bustos. Voy a buscarla, con el per mi - 

so de UStedes. (Serlo j correcto desaparece por la 
derecba.) 

(carinosa.) Von aqul, Alfonso; tus palabras, 
aunque llenapde amor y de pasibn, hanad- 
quirido, iqu6 se yo!, cierto tonillo de repro- 
cbe, de amenaza... ^,Por qu^? 

(Con acento respetuoso y timldo que es an mds carac- 

teristica actitud.) Perd6name, Alicia... ya es- 
toy arrepentido de ello .. Perddname... 
No, no; ba sido la primera vez; pero me 
temo mucbo que no sea la liltima. Mas vale 
que bablemos de esto... ^Por qu6 motive te 
quejas de mi? Vamos a ver. 






— 78 - 



Alf. 

UCIA 

Alf. 

UCIA 

Alf. 




Alf. 

r 
i 

J^LICIA 
i 

J: 
AaciA 



'Alfj. 




LIfIA 
LF. 



UCIA 



f 



|i 



LoA. 



Porque te vas. ^Te parece poca cosa? 

*^Efi que 660 no lo sabias desde on prind- 

pio? 

Lo que no podia suponer es que las cosas 

terminaran como ban terminado. 

]Muy bien! ^De modo que aquella noche jo 

debi haberte despedido? 

jTal vez! 

Paia que UQUlUHU vUello al dia sigutefile.:. 

tu sencillez, tu acento de sinceridad me ins. 

piraron una confianza tan grande, una fe 

tan booda... / 

Greo que no sabia pronunciar iina palabra. 

iObi Hablabas de un modo... o/por lo menos 

tenias la elocueiicia de la simdatia. 

jTe marcha8!...\ / 

Vueivo a coger \el tren (Doiflfemente.) deapu^s 

de baberme det^uido en pna estacioncita 

del tr^nsito, mu\ alegre^ muy |bonita, en 

donde te encontrAa ti. / 

(sonriendo con triBtesa.X Yo Qstaba en la sala de 

lespera de tercera claee, i (i!i, en cambio, en 

jla de primera. \ / 

/ Y, sin embargo, ti^ nqftardastc) en penetrar 

/tambi^n. Y entonces j|iA me preguntaste de 

I d6nde venia. / \ 

Ningi^n derecbo teaia para preguntArtelo. 
Bntonces, ^por qu^ ^boraVne ecbas en cara 
reanude el viaje yarque nouenes el derecho 
fdquiera de saber /a d6nde ^voy?... jEs que 
prefieres acaso q^ibe esperemos algiin tren 
para que nos echemos bajo.sus ruedas? 
Tambi^n podiai^os esperar el tren para su- 
bir juntos... 
^E ir a d6nde? 
(Mortiflcado.) Ya, ya te comprendo... es diflcil 

Mp ]^]ptnfl nnn hillpfPB de djferente clase... 
Tonto, tontlu... No agotemo's "fel idilio de 
una vez... dejemos algo para sonar esperan- 
dolo... que las verdaderas f elicidades tal vez 
estdn mds en lo que se espera que en lo que 
se tiene... No nos despidamos abitos... no 
terminemos la no vela... pensemos que el ca-i 
pitulo mejor es el que no est4 escrito... ^T$ 
crees que los folletines serian lo mismo de ' 
interesantes si se publicaran de una vez? 

(Eatra con an rollo de papelea,. y al yer a la pareja 
tan abstraida se para; mira aiorado y por flu se decide 



^ 74 — 



^ 



UCIA 




Alf. 

LICIA 



Alf. 



Alicia 



Gaspar 




AxG. 

LICIA 



Lor. 

LICIA 



M.Ter 



• • 



••;; . Ang. 

• * ; !^LICIA 

M.Ter. 

Alicia 



a Interrumplrlos.] 

mm^m'Ciiic^, BlspBuseii utiluMb. (tase.) 
(Duicemente.) (fAcaso crees que no voy a su- 
frir dejdndote? Pero me consaelo peasando 
en que voy a volver, y entonees me acoge- 
r&8 sonriendo como sonriendo lograste ena-» 
morarme. 

jCuAnto mds f uerte ere ati^ que yo! 
Mi^a rflzonable ta l vez..J pero no soy^una ne-* 
roma ni tii erea oil KSroe; somoJoos seres 
Dormales qneXno podemos pres<nndir de la 
realidad:de laV cosas annqq^yvivamos de 
pasibn y'deflu 

(Kxaitado.)Vrii puddes discu/W/lSn tranquila^ 

y yo en cambio... Sometemi^ la prueba que 

quieras; aAora qu^h^^obado lo que es 

amor am^nuote a t\iV^ si en to tan tuyo» 

tan tuyo, quB dippuejPK estoy a decir a todo 

el mundo que te fW\ diepuesto estoy a 

rebelarme, a ser nplg, muy maio para con 

todos con tal w^ser muy bueno para ti 

j ^Dudag de que sea sincero? 

IjiQu^ he de dudarlo! ^. Fero te quiero bueno, 

l | bueno piara todos i. itenexiona, y aigiin dia 

me agraiecerds que no haya eecundado tus 

locuras. 

(Dentro.) Sfrvanso ustedes pasar. 

(Alfonso y Alicia se separan. Alicia cambia la expreBi6ii 
de su rostro, y may risnena sale al encuentro de DONA 
ANGELITA. EUSEBIO y, por liltlmO, MARIA TERESA, 
qce entra pur el foro.) 

(Adeiantdndose.) ;Mi querida Duquesa! 
Tengo que hacer yo Jos honores de la casa. 
El senor Rivas ha ido a buscar unos dibu- 

jOS. (Llamando desde la paerta de la derecha.) |Ri- 

vasl 

^Qae sale corriendo.) jHoIa, queridosl (Saluda.) 
(Que ya ha saludado a Angelita y Ensebio, da la mano 

a Maria Teresa.) ^Qu6 tal, Maria Teresa? Veo 
que ya est A usted por complelo restablecida, 
Lo celebro de veras. 

(Mirando coo enojo a Alfonso.) Touavla nO estoy 

repuesta del todo. 

(interrumpi^ndola.) Sigue Un pOCO dellcada. 

Justamente estaba pldiendo noticias de us- 
ted el doctor... 
|Qu6 sabe de esol 
^C6mo que no? 



^n^ 



Eus. 
Alf. 

M.Ter. 

AkG. 'i :• 

Lor. 

Alicia 

M.Ter. 




Alf. 
M.Ter. 

UCIA 

M. Ter . 



/ 



An6. 

UCIA 



Alf. 





^ 



LICIA 



Alf. 

LICIA 

Alf. 

UCIA 





M. Te« . 
Alf. 

LICIA 



Ang. 

LICIA 



Ang.* 



(Adeiftntanaose.) Maria TeresR... vamos... 

(Azorado.) ^No? ^Y qui^n &i no se ioteresi^ 

por tu salad? 

TieD6 listed demasiado con atender a su» 

clleates de la calle de San Carios. 

(RApida y enojada ) J A ver, Maria Teresa!... No 

es eete el motnento... 

Si quieiera usted, Daquesa, pasar a mi taller 

podrla ir viendo el proyecto en yeso... 

Con macho gaetO. (Sonrlendo a Maria Teresa.) 

Por lo visto, la dolencia mds aguda que us- 
ted padece eon los celos. 
^Por qu6 dice usted eso? ^Acaso por que h^ 
aludido a una casa de la calle de San Car- 
los, de donde ban visto salir a mi marido 
esla manana? 

^Hay algo de malo en eso? |Un medico tie- 
ne que ir a donde le llaman! 
Claro, y por lo mismo va y vuelve a casa del 
dentista. 

(interesiQdose.) jAhl ^£n la casa hsy un den-*- 
tista? 

En el piso inferior. La estrategia es admira- 
ble. 

En fin. MarlaTeresa... 
D^jela usted que bable, seiiora, no dice 
ninguna cosa... 

No dice nada malo; pero todo esto no pue- 
de ser m^s fastidioso y tonto. 
Sin embarfi;o, se la puede dispensar tenien- 

do en CUenta SUS celos. (Con lntenGi6n.) 

Pero, ^celos de qui^n? [Vamos a verl 

Es que si tiene pruebas... 

(jQu^ pruebas va a tener? 

Sin embargo, parece que sabe perfectamen. 

te que a la calle de San Carlos no va usted 

como m6dico... 

;Va a ver a su amante! 

jProtesto con toda mi almal 

(Con desabrimiento.) {Ah, la del COChel 

(Todos qaedau sorprendidos por esta salida de la Du^ 

queia.) 

^jUsted sabe?... i ^ ^ 

Yo no s6 m^s si no que cierta dama hufccihjl^ 
de verse muy comprometida a consecueh-' " 
cia del vuelco de un cocbe... Pero, la ver- 
dad, ignore qui6n era. 
Y nosotros tambi^n, senora. 




LiciA Pero de empenarge en deecubrirlo... ta« 
vez... 

M. Ter, jVaya si lo sabr^! [Ya lo creo! 

Alf. (cada vez mas aEorado.) Me permito rogar a US- 

ted, Duquesa,y a ustedes tambi^n, que den 
por terminada esta conver6aci6n, que no 
tiene m^s fundamento que un lamentable 
equivoco, (a Loreozo.) y que ti!i nos ensenes 
ya de una vez tu proyecto. 
rerdonen ustedee, yo estaba esperando. . 
(vieudo entrar a Bias.) ^lAl senor alcalde quiz&? 
Pues aqui le tienes. 

(Entrando de prisa.) ;,Me be hecbo esperar? Us- 
tedes perdonen, y usted particularmente, 
Duqueea... 

No, he sido yo la que me he adelantado a 
la hora eonvenida. 

Mi esposa ruega a ustedes que la dispensen 
por no baber venido. No se encontraba bien. 
Lo siento. 

Estaba tan contenta con la idea' de esta re- 
uni6n para ver el proyecto del hospital, de 
cuya junta tiene el honor de format parte... 
No tendrd importancia su indi8po6ici6n, 
^verdad? 

Tal creo. I^eguramente es un ataque ner« 
vioso. Esta manana, sin duda debi6 experi> 
mentar alguna emocibn desagradable, al- 
grlin susto... Lo adivin^ en seguida al salir 
del Ayuntamiento, y encontr^mela muy 
agitada al cruzar la calle de San Carlos... 
Iba muy sofocada... 

(Ezpectaci6xi en los oyentes.) 

(^Por la calle de San Carlos? 
Si, Me sorprendi6 mucho verla en aqu^l es- 
tado y ella me dijo que salla de casa del den- 
tista... 

(coD impetu.) ^En el ni^mero dos? 
£1 ni^mero no lo &^... La pobre debia sufrir 
muchieimq, daba pena verla... Despu^s no 
quiso probar bocado,.. 

Se comprende... le seguiria doliendo mucho 
el diente... 

O tal vez la impresi6n, el miedo... (a Alfonso.) 
Le ruego a usted que vaya a verla cuando 
pueda. Tengo miedo a estas crisis de mi 
mujer y hoy estd de lo mds nerviosa. (Duran- 
te la narraci6n de Bias Ion personajes cambian mlradai 



LoR. 

Alf. 
Blas 



LICEA 

Blas 

UCIA 

Blas 

Ang. 
Blas . 



M.Ter. 
Blas 



M. Ter, 
Blas 



vA LICIA 



';":BcAs 



— 77 — 



UCIA 



Blas 
M. Ter. 
Bias 

Alf. 
M. Ter 

Blas 



Ang. 



LICIA 

Ang. 



J^LICIA 

Ang. 



/ 



UCIA 



Lor. 



mny sigDiflcatiTas y laoian oportunai exelamaoionef. 
£1 alcalde le aorprende y pregunta extra&ado.) ^ Aca> 

SO no son astedes de mi parecer? 

(Fijando la uiirada en AlfoDio y disfrasando con la 
dttlcnra de tu vox sn pensamleDto.) TranquiliC680 

ustedy senor alcalde; quitando el diente se 

quita el dolor. 

Pero lo malo es que ella no quiere qaiUr- 

sele. 

(con yioiencia.) 1 Ah, pues 86 le quHard; vaya 

si se le quitar^l 

Eso depende de Alfonso. Si como medico 

logra imponerde, convencerla... 

(Asoradlsimo y sin saber qu6 aotitnd tomar.) Duque* 

ga... Maria Teresa... Yo... 

^Qo^ has de decir ti^? | Ahora se explica todo 

perfectamentei... ;Yyo!... |Y yo!... (aompe a 

llorar con deaconsnelo) 

(Qae hablaba eon Angeilta y Lorenso se yaelye haoia. 

Maria Tereaa.) Ser^nese, Maria Teresa. Lode 
mi mujer no serd nada, no tiene importan- 
cia a]guna. ^No me ve usted a mi tan tran- 

^ilo?^,|l»4£-Jg»lgaa^^ Sww p] nii(i. 

'^s que veo ie mueve a usted hacia mi mu- 
jer me llega al alma... 

mea yuiw e tu t cf fcr m pirle, pero los demda se 
lo impiden rbde^ndola.) 
(Con emocl6n, apaite a la Daqucsa ) Por DlOB, Da> 

quesa, b61o usted puede arreglar esto. Por la 
Virgen Santisima, a ver si con su prestigio 
y su autoridad consigue. . evita... 
iQu6 puedo yo hacer? 

Con sus palabras amistosas procure usted 
con veneer a Maria Teresa de qne no debe 
dar tanta importancia... En usted confiamos 
todos. 

(l>espn6i de mirar a Alfonso ) ^Y por qu6 no? 

Paedo intentarlo. 

Dios se lo pague a usted... Mire que tambi^n 

mi yerno ir a meterse en eeas aventuras... 

(Jua aventura de lo mhB vulgar y cursi .. 

;Qu6 le vamos a hacer, senora; hay que re- 

signarse! (a urenco.) Oiga usted, amigo Ri- 

vas ^jQuiere ensenar a estos eenores el pro- 

yecto en yeso? 

Estoy a ladisposici6n de ustedes... Si quie- 

ren hacer el favor de paear. (Lorenso indica i» 

paerta de la derecha y bada ella.se dirfgen Angelita^ 



78 — 



LICIA 





LICIA 



Alf. 

LICIA 



^' 



Alf. 
M. Ter. 

^^UCIA 



Alf. 
M. Ter. 



>Aucia 
Alf. 



Alicia 
M. Ter. 
-Alicia 
Ai.f. 



M. Ter. 

Alicia 
Alf. 



Bias, Eaieblo y AlfoiMo, que es objeto de la ateDCi6it 
de todoB.) 

Doctor, ^permite usied unae palabras? 

(Todos hacen mutls por la derecha y qaedan en eacer 
ua Alicia, Alfonso y Maria Teresa. Esta se leranta de 
golpe aecindose los ojos y se ya a dlrigir tambidn hacia 
la derecha.) 

(con daiiara.) Maria Teresa, no se vaya uated 

tan seria... se lo ruego... No quieio. Lo que 

debe ueted bacer es exigir una explicaci6n. 

Por Dios, Duquesa... 

^uiere usted justificarse ante su espoea? 

Es muy justo. Negar ya no es del caso; re- 

sultaria pueril. 

Por Dios se lo suplico, no me apure m^s to- 

davia. 

Hasta ahora no ha dicho m^s que em- 

busies. 

(En toDo irdnico.) Ya que se le habia ofrecido 

una ocasidn favorable para proclamar la 

verdad a voz en grito, ^por qu^ ha preferido 

enganar... a todo el mundcY 

jTendr6 eiquiera alguna disculpal 

^Es posible que pretendas tener disculpa 

cuando has estado esta manaua con esa 

miijer? 

(con iutenci6n.) (lEsta manaua? ;Pues ya no 

cabe duda! 

(Deddido.) ^Y qui^n lo niega ya? ^iQuieren 

ustedes que me asome a esa ventana gri- 

tando: Es verdad, senores, soy el autor de 

ese escdndalo que tanto les preocupa... He 

ido a esa casa porque no tenia m&s remedio 

que ir... Esa mujer, que habia empezado la 

aventura pudi^ramos decir que en broma, 

iba i!Mr^u*^<^<>* por un camino demasiado 

serio. 

^Iba"t*omando et'ca m i nu y ;.. ^ 

iYo creo'"q«e^habia"tl'egado al finallj 
ja ver(Jad,"dTga la verdad sift rodeos. 
Decldl darlo todo por terminado. jTodol... 
Pero para ello era precise habiar a solas con 
la senora... 

Y como es de suponer, escogieron ustedes 
para ello el sitio de sus citas amorosas. 
Eso, el sitio donde solian verse antes. 
Eso es... antes... Fu6 una locura, una tonte- 
ria mejor dicho... yo no pude medir el aU 



cance de mi ligereza... A mi no me interesa- 
ba esa mujer, rapugnaba a mi coociencia el 
engano... 

M^ Xer. ;Y pensar que era una amiga mia!... 

Alf. Por eso no podia seguir asi. • Cada palabra 

afectuosa que yo dirigia a esa mujer parecia 
como que quemaba mis iabios. Y cuando 
me ballaba solo experimentaba toda la ver* 
giieuza que tiene que experimentar un caba- 
ilero al verse falto de la ftierza necesaria 
para rebelarse a semejaote situacibn y con- 
feearlo todo... a la persona a quien bubiera 
tenido yo que confes&rselo. A veces pensaba 
que diciendo la verdad bubiera conseguido 
su perd6n, pero otras, en cambio, temia que 
me despreciase... Pero ya no podia seguir 
por mds tiempo fingiendo un afecto que no 
eentia, y esta manana, por fio, le he revela- 
do mis verdaderos sentimientos, mi remor- 
dimiento constante... He sido duro, tal vez 
brutal, pero sincero... Doy a ustedes mi pa- 
labra, les juro que queria salir a toda costa 
de una 8ituaci6n que se me habia hecbo la. 
tolerable. Necesitaba sentirme tranquilo, re- 
cobrar la seguridad de mimismo... He in- 
currido en una falta muy grave, lo s6, pero 
no ba sido por maldad, sino por debilidad 
de cardcter... He tenido la desgracia de que 
se descubra cuaodo todo estaba terminado, 
pero asi y todo, bendito sea este momento 
8i consigo finalmenle aliviar mi alma del 
peso que la agobiaba y si me permite abri- 
gar la esperanza de que la persona ofendida 
ha de tener para mi, sino una palabra, por lo 
menos un pensamiento de perd6n. (Alfonso 

ha dlcho toda la narracl6n anterior pensando en el 
perddn de Alicia j dedicAndole a ella todas las discal- 
paa. Maria Teresa ha escacnado laa palabras de Alfon- 
ao al prlncipio con mucha leyeridad, pero poco a poco 
la calurosa palabra de sn marido la va eonyenciendo y 
•a rostro toma un aspecto m^ loaye. Despu^s se tran . 
qoilisa y se conyence, y, por iliUimo, al termiaar de 
hablar Alfonso, y precisamente cnando m&s lntenci6n 
poue este en llegar el alma de Alicia, so arroja en sns 
brazos conmoyida.) 

If « Ter. ;Con tal de que tu arrepentimiento sea sin- 

.cerol... 

CIA (ifira a los esposos y baja la oabesa. Corto sUencio, 




— 80 — 



Despu^s 




M. Ter. 
Alf. 

UCIA 




M. Ter. 

Alicia 

M. Ter. 

Alicia 
Lor. 

Alicia 



Lor. 
M. Ter. 
Lor. 

Alf. 

^ Alicia 
Alf. 

.A.LICIA 



V ^ >. ^ 



(En una DStor*! ezpansidD.) ;Ay, Duquesa, y yo 

que habia Uegado a dudar del... 
(seyero.) ; Maria Teresal... 
Vamos, no emplee asted ese tono tan des- 
abrido; por nada lo merece la pobrecilla... 
Le qniere a usted mucho y seria una crael. 
dad que le hlciese ueted Bufrir... Vea e6mo 
no ha tardado en presentarse la ocasidn de 
demostrar que no somos ningunos heroes..* 

(a Maria Teresa, con sa energfa habitual.) Y USted- 

por su parte, si quiere ser dichoea no deje 

de vigilar a este cabaliero que se ezeita y se 

entuslasma con una peligrosa facilidad y no 

le consienta usted que pasee en coche, como 

no sea en su companla, y menos que tenga 

clientes en la calle de San Carlos. 

Descuide usted, senora, que de hoy en ade- 

lante vivir6 eon loa ojos muy abiertos y no 

dard paso que yo no vigiie. 

Eso es lo que hace falta... Y no se confie 

usted nunca, nunca... 

lY cuando ellos sepan ahora que hemoa 

hecho las pacesi 

Se pondrdn muy contentop. 

(presenfAndose.) Perdone ui^ted, Duquesa; la es- 

tamos esperando con impaciencia... 

Voy, voy en el acto. ^Sabe usted, Lorenzo, 

que he logrado que estos senores se recon. 

cilien? 

(sorprendido.) Pero, ^es verdad? 

Alfonso ha sido tan sincero con nosotras.. . 

jEnhorabuena! (Estrecha la mano a Maria Teresa 

y eon ella se dirige hacia la derecba.) 

(Muy triste a Alicia cuando se quedan solos.) [Td ya 

no me quieresl... 

[Al contrariol ;Muchisimo! 

^Y te marchas tan contenta? 

Contenta, no, pero si tranquila.. Ahora 

tengo la seguridad de que no has de enga- 

narme... Tu mujer se encargarA de vigilar- 

te... (Se dirigen del brazo hacia la derecba al tiempo 
que cae el tel6n.) 



FIN D£ LA COMEDIA 



Obras de Antonio Forn^iioz Lopina 



Estrdla, jagiiete c6mieo en un acto. (Teatro Lara.) 

La mvjer de Cartdn, homorada en nn acto, en colaboraci6n 

con Antonio PJafiio], mtisica de los maestros Barrera y 

Qalslant. (Teatro de la Zarzuela.) 
HUvanes, enirem^s, en colaboraci6n con Antonio Plafiiol. 

(Teatro de la Princeea ) 
Lafea del oUy sainete en un acto, en colaboraci6n eon Anto- 
nio Plafiiol, mtifiica del maestro Lle6. (Teatro C6mico.) 
Den Qregorio el Emplazado, inocentada, en colaboraci6n con 

Antonio Plafiiol. (Teatro de la Princesa.) 
Ckiquita y banita, entrem^s, en colaboraci6n con Antonio Pla- 

fiio), milsica del maestro Losada. (Coliseo del Novidado.) 
Las cuatro trapos, sainete^ en colaboraci6n con Antonio Pla- 

fiiol, mt!isica de los maestros Foglietti y Escobar. (Gran 

Teatro.) 
8w8piroB defraile, opereta bufa, en colaboracidn con Antonio 

Plafiiol, mtisica de los maestros Qnislant y Carbonell. 

(Teatro Martin ) 
El mantSn de la China j sainete, en colaboraci6n con Antonio 

Plafiioi, miisica del maestro Torregrosa. (Teatro G6mico.) 
Za corte de loe mtlo^ros, zarzuela, en colaboraci6n con Anto- 
nio Plafiiol, mdsica del maestro Foglietti. (Teatro Martin.) 
Los ewvidiosos, zarzuela, en colaboraci6D con Antonio Plafiiol, 

mdsiCa del maestro Foglietti. (Teatro de la Zarzuela.) 
La seffora Barha-Azul, humorada, en colaboraci6n con Anto- 
nio Plafiiol, mdsica de los maestros Quislant y Escobar. 

(Teatro Martin.) (Segunda edici6n.) 
Eihongo de Ferez, jnguete c6mico en tree actos, adaptaci6n 

de una obra francesa, en colaboraci6n con Joaquin L6pez 

Barbadillo. (Sal6n Nacional.) (Cnarta edici6n.) 
La loca fortuna, humorada, en colaboraci6n con Antonio 

Pls^iol, mtisica del maestro Galleja. (Teatro de Novedades.) 
FatfU, Freres, aprop6sito para variet^s, en colaboraci6n con 

Antonio Plafiiol, mtisica del maestro Padilla. (Principe 

Alfonso.) 
El jipijapa, juguete c6mico en un pr61ogo y tres actos, eecri- 

to sobre el pensamiento de una obra francesa, en colabo 

raci6n con Antonio Plafiiol (Teatro Martin ) 
La perra gorda, juguete c6mioo en tres actos, adaptaci6n de 

una obra extranjera, en colaboraci6n con Joaquin L6pez 

Barbadillo. (Teatro C6mico.) 
La vocacidn de Pepito, juguete c6mico en tres actos, adap* 

taci6n de i Jean III 6 L*irresistible vocation du fils du Mon- 

ducet», de Sacha Guitry, en colaboraci6n con Antonio 

FlafiioL (Teatro Cervantes.) 
El nuevo testamento, juguete c6mico, en colaboraci6n con 

Antonio Plafiiol, mtisica del maestro Galleja. (Teatro de 

Apolo.) 



El cahallo de Espariero, jaguete c6mico en dos actos, dividi- 

dos en cinco caadros y varias pelfcalae, adaptaci6n de nn 

vodevil francos, en Golaboraci6n con Antonio PlafiioL (Tea- 

tro Infanta Isabel ) 
El servicio ddmistico, juguete c6mico en dos actos, escrito 

sobre episodios de «Le trnc d* Arthur*, de Chivot y Dnru^ 

en colaboraci6n con Antonio Plafiiol. (Teatro Lara.) 
Las sagradas hayaderas^ humor ada^ en colaboraei6n con 

Antonio Plafiiol, mtisica de los maestros Quislant y Vela. 

(Teatro Martin.) 
fmcMcoB de la Calle, jaguete c6mico en tres actos, en cola- 

boraci6n con Enrique Garcia Alvarez y Antonio Plafiiol. 

(Teatro Espafiol.) 
El sefior Duque, juguete c6mico en tres actos. (Teatro Eslava.) 

(Tercera edicibn.) (Traducido al italiano y al portugn^s.) 
Una buena muchacka, comedia en tres actos, adaptaci6n de 

< La buona figliola > , de Sabat ino Lopez, en colaboraci6n con 

Enriq[ne Tedeschi. (Teatro Eslava.) 
r^a Ultima opereta^ zarzuela, en colaboraci6n con Ricardb 

G. del Toro, miisica del maestro G. Gim^nez. (Teatro de 

Apolo ) 
La Maja de los Madriles, humorada, en colaboraci6n con 

Antonio Plafiiol, mtisica del maestro Calleja, (Teatro de 

Novedades.) 
Lul^, comedia dramdtica en tres actos, original de C. Berto 

lazzi, adaptada en colaboraci6n con Enrique Tedeschi. 

(Teatro de la Zarzuela.) 
La Bosario, comedia en tres actos, original de Sabatino L6- 

j>ez, adaptada en colabotaci^n con Enrique Tedeschi. (Tea- 
tro de la Zarzuela.) 
El valiente capitdn, vodevil en tres actos, en colaboraci6n con 

Ricardo G. del Toro. (Teatro C6mico.) 
Mario y Maria, comedia en tres actos de Sabatino L6pex, 

adaptada en colaboraci6n con Enrique Tedeschi (Teatro 

Eslava.) 
La Eva ideal, fantasia, en colaboraci6n con Ricardo G. del 

Toro, mdsica del maestro Gim^nez. ^Teatro de Novedades.) 
La embajadara, zarzuela c6mica en tres actos, en colabora- 

ci6n con Ricardo G. del Toro, miisica del maestro Gim^nez. 

(Teatro de la Zarzuela.) 
Elpakicio de la marquesa, comedia en tres actos de A Testo- 

ni, adaptada en colaboraci6n con Enrique Tedeschi. (Teatro 

Infanta Isabel.) 
La aventura del cocke, comedia en tres actos de A. Testoni, 

adaptada en colaboraci6n con Enriqne Tedeschi. (Teatro 

Oervantes.) 






LAS AYES DE PASO 







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LAS AYES DE PASO, 



DRAMA EN GUATRO ACT08 Y EN VERSO, 



ORieiNlL 



DE D. LUIS RIVERA. 



Representado por vei primera en el teatro de 
Movedades el S de noviembre 1858. 




Madrid, 1958.=Imp. de la Rerista de caminos de hierro, a cargo 
de S. Bai, Arco de Sta. Maria, 39 




PERSONAGES. 



ACTORES. 



Clementina. ....... Sras. Rodriguez. 

Dolores Ramos. 

Una pobre Martin (1). 

Criada N. 

Fernando Sres. Zamora. 

D. Pedro. Calvo. 

Luis Albalat. 

Principe D'Ansfelst. . . Bermonet. 

Coronel Herrera. . . . Mendez. 

Livio. . ". Cabello. 

Caballero 1." Hernandez (D. 

Caballero 2.** N. 

Ramon, criado Mur, 

Un mozo. . • N. N. 

Mascaras. 



E.). 



La accion es contempor^nea. Los actos primero y caarto se 
suponen en Granada; los restanies en Roma. 



La propiedad de esta obra pertenece A sa autor, quicn per.- 
seguir4 ante la ley al que sin su permiso la reiniprima , varie 
el titulo 6 represente en cualquiera de los teatros de Espana y 
sus poscsiones de Ultramar con arregto a lo dispuesto en la ley 
de propiedad literaria y decreto organico de teatros hoy vigente. 

Los correspon sales de D. Prndencio de Regoyos, dueno de 
la gateria dramdtica El Museo Literario , son los encargados 
esclnsivos de su veuta y cobro de sus derechos de rcpresenlacion 
en dichos puntos. 



(1) La seflora Martin se ha cncargado de cste papel f*or 
obsequio al autor del drama. 



A D. ANTONIO ZAMORA. 



Me pediste, sin conocerlo , este drama; y la pri- 
mera vez que lo leiste, celebraste lo que despues el 
publico ha juzgado. 

Nadie hacia caso de mi ni de mi obra, y hasta 
consideraba yo como imposible hacer que la escu- 
chasen con atencion nuestros primeros adores. iSu- 
cede esto con tanta frecuencia! Me disponia ya i en- 
ceprarla en el fondo del baul ( porque creo que aun 
me quedaba baul), cuando lleg6 & tu noticia mi des- 
gracia. Aquel dia fu6 mi drama al teatro de Noveda- 
des, cuya empresa lo aceptd, d pesar de las contra- 
riedades que pudieran surgir de su admision. Pero 
gracias & tus esfUerzos y d los de la primera actriz 
senora Rodriguez, se puso en escena cuando menos 
lo esperaba yo: el dratnay pues , es mio ; el triunfo 
te lo debo. 

Despues de esta confesion, creerds en la sinceri- 
dad de tu ami go 




1 



ACTO PRIMERO. 



Alrededores de Granada. — Una qainta&la iiquierda delaetor con 
an pabellon, en primer t^rmino, con Yentana & la vista del pu- 
blico; en segnndo t^rmino la entrada de la qninta. — En el 
fondo, Teria.— A la derecha la qniota de Clemdntina, i la 
que se snoe por una escalinata. Arboles, asientds, etc. — En 
el fondo, detris de la vcija, el camino real. 



ESCENA PRIMERA. 

D0LORB8 y Fbevaii do; a tegunio flgura qae esid retratando 

d Dolores. 

Dolores. Ya debe faltar may poco. (Sentadot,) 
Fbem. No te impacientes. 
Dolores. Cnidado 

que, como nunca, te cnesta 

macho sacar mi retrato! 

Otras ?eces ta pincel 

Tolaba sin gran traa trabajo , 

y con cnatro toqaes 

F'ern. Cierto ; 

boy tengo torpe la mano. 
Dolores. Acaso tn pensamiento 

en otra idea ocnpado 



J 



8 LAg AVE8 DE PASO. 

Fern. Otra id«a? 
Dolohes* Qu^ se yo ! 

FcRif. Si id me distfaes 

Dolores. Ya callo; 

Pinte V. J punto en boca. 
Fern. Lo har6. (Pauia: Fernando pinta,) 

{Despueif arrojando loi pinceles,) 
Me fatigo en vanol 
Dolores. Es verdad: yo bien decia. (Levanidndose.) 
Fern. Dolores: debo estar malo. (Idem.) 

Dejemos por hoy 

Dolores. (Enojada), Dejemos 

(Se sienta d la izquierda y toma la labor,) 
Fern. Te enojas? 

Dolores. Por qu6? No alcanzo 

Fern. Dolores, it no comprendes 

que hny momentos tan ingratos 

para el arlista, que en valde 

se afniia por . • . . — Bien estamos! 

A qu^ te enfadas conmigo? 
Dolores. To enganas, yo no me enfado. 
Fern. Culpa & tu mucba belleza, 

si tan sin fruto me afano: 

no hav tiiitas en mi paieta 

que al lienzo den un traslado 

del color de tus mejillas, 

nr del carmin de tus labios. 

Primero robar pudiera 

al sol uno de sus rayos, 

quo d tus ojos andaluces 

el destello soberano. 

Mi^ndame piittar la rosa, 

xu6ndame copiar el nardo, 

el sueHo de la inocencia 

6 la solodad del cUustro; 

dime que quieres del cielo 

el claro azul en mis cuadros 

Yo agotar^ una por una 

mis inspiraciones, y ^rbitro 

de eielo» luces y flores 

tendras la copia en tus manos. 
Dolores, Y quien d tanto se atreve 

no |>uede hacer un retrato! 

— Tus ojos ya no me miran 

eomo un tiempo me mirarou* •• • » 
Fern, Y qui^n te dice .. * *? 



ICTO 1^ ESCENA tT. 

DOLOBES. Qui^n? Yo 

que espio lodos tus pasos, 
que con los ojos del alma 
te sigosiempre,. Fernando; 
que ni un instante siquiera 
me separo de lu lado, 
J hasta cuando no le veo 
mi ilusion te esU mirando. 

Fern. Angel uio! 

Dolores. Escucba: — Aqai 

los deslinos nos juntaron , 
y Difios nos conocimos, 
y ni8o8 nos adoramos. 
A la fa!da de esa sierra, 
en estos cirmenes gratos 
que dan 4 Granada nombre, 
7 dan al yiajero encanto, 
deslizdse nuestra infancia 
al arrullo de los p^jaros, 
al perfume de las flores , 
al resplandor de los astros. 
— ((Ama i DioSy»— dijo mi padre; 
y k Dios desde entonces amo. 
— «Ama ^ Fernando,)) — ^y te am^. — 
Ya ves si cumpli el mandato. 
Y si estos dos sentimientos 
ii mi vi'la se enlazaron, 
qud alegria sin tu amor 
puedo ambicionar, Fernando? 

Febx. . En li los recuerdos todos 

de mi infancia estin guardados: 

eres mi musa, mi mundo 

todo 

Dolores. Te creo. 

F'erji. Te amo. 



ESCENA II. 

DiCHOS y Luis. 

Luis. Noticia. (Entra par el fondo, muy alegre.) 

Fern. Qui^n es? 

Lois. Yo soy. 

Dolores. Luis! 

Luis. fil mismo. Estoy cansado 




J 



40 LAS AYB8 DB PASO. 

Caramba! Veogo 4 galope 

Fer^. De Granada aqol haj on paso. 

Luis. Ya; pero el caJor 

Fern. Qa^ ocnrre? 

Dolores. Antes descanse Y. an rato. 

(Senidndoie), 
Luis. Echando vengo el polmoo . . • . . 

Tengo que hablarte. {A Fernando.) 
Dolores. En tal caso . • . . . 

lesdejo solos 

Luis. Por qa6? 

No es secreto 

Dolores. Sin embargo 

Luis. Gomo V. quiera 

Dolores. Hasta laego 

Luis. (Saluda y la sigue con la vista.) 

Qa^ linda! la qaiero tanto • • • . ! 

ESCENA III. 

Fernando y Luis. 

Luis. Fernando mframe Lien. 

Fern. Vamos, ya te esioy mirando. 

Luis. Tengo un proyeclo, qae hoy mismo... 

Fern. Un proyecto...? CniM Sep&mos. 

Luis. Qae hoy mismo pongo en... — te acaerdas 

de naestros saefiosr De caanto 

hemes forjado en la mente 

sobre el porvenir? 
Fern. Ya caigol 

Saeiios de gloria qne en hamo 

ban de irse, Luis, disipando. 
Luis. No tal. 
Fern. G6moI 

Luis. Estime atento. 

Me faltan no mas dos afios 

para alcanzar, Dios mediante, 

el grade de licenciado 

en jurisprudencia. 
Fern. Yqa6...? 

Luis. Gachaza, que pronto acabo. 

Yo no he saliao jam&s 

de este rincon ignorado, . 

y me canso de vivir 



ICTO I, ES«NA Ut. 

«Dlre flores j oartnjos. 
Qaiero ver algo del mando... 
h L la c6rte... j qui diablo! 
Nice nn toalo j va i Madrid 

EM decir que ha vislo algo: 
6 de ser menos que nn loato? 
Aif, pnes, sin mas prejimbnios, 
me ecbt i'los piis oe mi padre... 
no si si Wari, jr cod harlo 
nesar me did sa licenci*. 
CoDiiae hoy de Graaida salgo, 
qoe va se acerca el oloBo, 
J i Madrid sin mas reparo...! 
alli esladiaii este cnrso. 
Dicboso til! 

me engftfio 
6 he de diferlirme mocbol 
Madrid... Madrid...! gna leatra 
donde nn estadiioie tiie 
libre, alegre, j »a dd caarlo. 
Si te Tinieras CDomigo... 
Yol 

Si, l&: es algan milagro? 
Pero sabes qae no ei 
Madrid mi sneBo dorado... 
Aderais, jo no poseo 
Dada, J aeria ingrato 
con Dolores j sn padre, 
qae ban aido mi Anico ampara. 
Los^. 

Sio ellos, qn^ hnbiera 
«do de mi? En melo estrago 
mi padre ha mnerio sin dnda 
lejos de sn pibia, en Unto 
gue mi ref:u;io eata casa 
ha aido por Taraos aiioa ; 
to. ella he crecido, en ella 
dia por dia be gnardado 
ocnllo bajo la sombra 
de la gratiind, el dardo 
de 1) ambicion que mi pecbo, 



t 



12 LAS AVGS DE PASO. 

cojo el pincel con a fan, 
lo llevo al lienzo... y desmayo. 
Ob! Nacer como la rosa 
y sin variar de estado 
moriren el mismo sitio... 
lu^ destino tan infausto! 
^er sienipre el mismo horizonle, 
teniendo ya de antemano 
las boras contadas, es 
para morir de marasmof— 
Si a lo menos una ?ez, ' 
como esas aves de paso 
que mudan con la estacion 
de clima, tendiera ufano 
por mundos desconoeidos 
de mi mente el vuelo raudo, 
quizes templar consiguiera 
esta sed en que me abraso. 
Has visto la golondrina, 
nuevas regiones buscando 
asi que viene el invierno? 
Viajera de los espacios, 
melancolica se aleja, 
y alegre Tuelve al verano. 
Cada Yuelo suyo, un dia; 
cada estacion es un ano... 
T si un viaje es la vida, 
oh Luis! mas 6 menos largo, 
infeliz de aquel que nace 
y muere en el mismo caropo, 
pegado siempre it la tierra 
como la piedra y el 4rbol! 

Luis. Y te sobra la razon... 

Tu tienes genio... entusiasmo... 
quien sabe lo que serias 
fuera de aqui? 

Ferx. Quizas... 

Luis. Vamos... 

no me conformo. . . Te vienesf 

Fern. Qu^ disparate! 

Luis. Fernando: 

mil realitos mensualmente 
me enviar^ mi padre... y, claro, 
si te yienes partiremos. 

Fern. Gracias. {EstrecMndole las manos,) 

Luis. uon el alma te hablo. 



ACT6 I, ESGENA IV. 15 



Fern. Lo se: pero yo no debo.... 

A mas. . . UD deber sagrado 

me encadenai esta familia. 
Lcbis. Amas ^ Lola... T6 ai cabo 

la mereces mas que yo... 
Fern. Tambien tu...? 
Lois. Qu^! no hagas caso... 

Yo la amaba sin saberlo, 

como amigo... 
Ffinif. No lo eslrafio. 

Es tan bella! 
i.uis. Y un ingeniol 

Con unos ojos v an garbol 

En Madrid la olvidar^... 

Sino. .. mejortraza hallo... 

Ya tengo conquista. 
Fers. Como? 

jLuis. Esa dama de alto rango.,. 

Clementina... la que vino 

ii pasar aqui el verano. . . . 
Fern. La duena dc esa otra quinta... 

Oh! LuisiUo, buen bocado! 
Luis. Tan bella, tan elegante! 

y un talento que es un pasmo.. 

Hoy mi&mo deja ii Granada. 
Ferx. Se marcha? (Conmovido.) 
Luis. Yo la acompano; 

va a Madrid... Hasta despues. 
Fer:*. Qu6 es esto? que le habri dado? 

{Enira en la quinta de Clementina. ) 

ESCENA IV. 

Fernaisdo solo . 

Se va! — Bueno Qu^ se ausente! 

Mas, por qu^ mi corazon 
en su viva agitacion 
diciendo estli que lo siente? 
— Senlir yo su marcha puedo? — 
Vaya en buen hora! — que a fan! 
mis ilusiones se van, 
sin ilusiones me quedo! 
Y es csla la primavera 
de la vida?.... Y este amor 




k; 



LAS AVES DK PASO. 
est biea superior 
'  juTCnlnd esperm? 

1 pecho alii en aa ceniro 



no siente ^bi 

d^nde eslais, flores del almi, 

basco J ja do os eacDeQUro? 
.mbicioDes de amor Ilenasl.... 

— La gloria el mando mngeres! 

— ^Dto sed de otros placeres 
annqoe meichdos con ponaiJ 



s; 



Feuunih). El CoaONEL. DoLosKa. (Ferrumiio H cogida h 
phcelei, y te pont i IraP^jar.) 

Caum. (Ceu arreei de eaza .) 

Lola! hija mia. . . 
DoLOKis. {Saliatdo .\ Papi . . . 

CoBON. Dime el almaerzo... no tardes, 

aue iraigo no bambre cantna. .. 
DoLOaES. ¥i! Sallando matorrales 

toda la maQana 

CoBon. Es fnerza . . . 

La caia es mieneiio... 
DoLOKBS. Dale! 

JesDS, cdmo Tieoe usled! 
CoRon. Hejor!... 
DoLOBES. Paes!... 

CoRON. i&Dda, V despjichatol 

Dolores, liien... Oud ba caiado V. bo;T (Vk«/v«.] 
CoRON. Ho;? Nada. Pero esu tarde... 
UoLOHBS. Esta tarde do babr4 caxa... 

ea nna rida de cafre. . . 

corrercoD el arma al hombto 

por montei, cErros ; valles; 

J para qui, si el morral 

siempre vacio lo traef 

aqut quieto... cod shs bijos. 
Conoir. Niiia, oiSal... 
DoLOBES. No baif escape. 

Y lenga V. bien presente 

que desde ho; en adelante, 

DO sildri sin mi permiso 



ACTO I, UCBAA VI. 
i c»ar, ea! 
Conon. (Ea dq ingell) 

Bien; bar£ lo qae la qaieras; 
qu6 te negari la padre, 
si por ahorrarte qd disgnslo 
terliera loda su aaogre? 
— Pero... dame de almorzar, 
Dolores, que traigo bambre. 

ESCENA VI. 

CoaoNEL. Ferhakdo. 

Coaon. Se trvbaja mucho? 

VsM. Si; 

No fae Goocluido el relralo. .. 

Coaon. Bueao; do pases nal raio. .. 

Fern, Es empeiio. 

COKOH. Siendo asl.. . 

A Tert fallarS ja poco, (Se aurea .) 
Lo tienes casi acabado!... 
pero no es mjo el traslado 
de ese lienzo 6 me equivoco.. 

Finn. De Dolores esl 

CoKON. Bobadal 

Yo Id miro y no lo creo: 
ni es su sembtante el aue Teo, 
m se le parece en nada. 

FEan. Si V. i negarlo t&... 
ella estaba ahi. .. 

CoRON. Corriente. 

ella eslaria presence; 

Ero en el lienzo do esU. 
I parece, hablando en plata, 
y de ofenderle no trato, 
qae un retrato no es relralo 
sino cuaodo noa retrala. 
Si en medio de esos coloies 
DO veo su imigen propia, 
es, Feraando, qae esa copia 
no es la Imogen de Dolores. 
Y eatrano, por Belceb6, 

caaodu cien Teces al dia 



16 LAS AVBS DE PASO. 

{Se acerca d mirar el retrato,) 
Y la cara es peregrina... 
Ustiraa que este tan mudn... 
mas se parece... no hay duda.., 
se parece a Clementina . 
Ferii. a Clementina! 
-CoRON. (Con severidad.) Qu^ cs esto? 

Fernando... responde. 
Fern. (Turbado.) Yo!.., 

€oRO?c. Te comprendo... 
Fern. Quidn penso?.., 

Casaalidad... 
CoRoif. Por supuesto! 

Qu^ motivo? .... 
Ferh. NoIos^... 

Dolores delante estaba... 
aquf cerea... y yo pintaba... 
henchido de amor y fe. 
CoRON. Fernando, es preciso hablar 
fi ancamente desde hoy ; 
y lo que ci deeirte voy 
no lo debes estfanar. {Se sientan,) 
Si^ntate. Si amigo fuf 
de lu padre, tu sost^n 
iuf, como sabes, tambien, 
siendo un padre para tl. 
Pobre y huerfano primero 
mi casa tu amparo fu^... 
Como k un hijo te crie, 
y como a un hijo te quiero. 
Dolores crecio k tu lado, 
su infaneia & la tuya unida, 
te am6... te ama, y su herida 
, hoy contemplo amedrentado. 
Me figuro la ocasion . . . 
Fern. Senor... 
CoRON. {Inter rumpiindole.) 

Que vas Mecirme? 
tu voluntad est& firme, 
pero no tu corazon. 
Guando sin ver adelante, 
y sin motivado intento, 
el humano pensamiento 
va buscando otro sembianie, 
es que falta la ilusion 
del amor que se tenia, 



Fern. 

CoROIf. 



Fern. 

CORON. 



Fern. 

CORON. 



Fern. 



^CTO I, ESCENA VI. 

es que doblan la agonia 
para iinpobre corazon. 
1 ese corazon creyente 
que en la luz de tu mirada 
vid su dicha retratada, 
que rie y su mal no siente, 
es mi hija, mi Dolores... 
pobre flor sin companera 
que muere en su primavera... 
Cudo poco viven las floresi 
Senor... me esU ust^ injuriando... 
Yo la adoro... 

No lo niego; 
pero ese amor no es el Tuego 
que sienie por tl, Fernando. 
Yo he dispuesto vuestra union, 
y eiia creyendolo esli... 
I esa union se cumplir^, 
porque es una obligaeion. 
Y de otros suenos en pos, 
no forjar^s mil quimeras? 
Responde eual si ostuvieras 
en la presencia de Dios. 
Sueiios! Locura! 

Locnra 
que acaso infeliz te hari: 
tu pensamiento podrd 
vivir en esla estrechura? 
Si ^ abrumarte la cadena 
de su amor llegase un dia 
y ella lo sabe...— hija mia! 
se moriria de pena! 

iLevantdndose,) 
^ues bien, yo he sofiado, si, 
con la gloria, los laureles, 
y maldigo los pincefes 
si he de vegelar aqui! 
Son^ con la ardiente arena 
do se conquistan coronas; 
la fama cruzando zonas, 
un nombre que el mundo Uena. 
De la gloria at estandarte, 
tender arrogante el vuelo, 
y de Italia bajo el cielo 
robar el secreto al arte. 
Sin dudar en mi camino 



17 



2 






18 LAS AYES DE PASO. 

seguir, adorando en ellas, 
de Miguel Angel las huelias^ 
de Velazquez, del de Urbino, 
Roma! — La blanca paloma 
del arle me esla llamando, 
y yo estoy, senor, sonando 
desde mi niiiez con Romaf 
Lucharl— al rayo tecundo 
de la gloria alzar la vista, 
tener un nombre de artista^ 
ser conocido en el mundo... 
Decir: es mi voluntad! 
y porque a todos asombre, 
legar iksu patria un nombre 

Sue honre k la humanidad... 
sto es caminar en pos 

de lo etcrno, en santa guerra, 

dejando un rayo en la tierra 

de la preseneia de Hios! 
CoRON. Muy bienl Me das un consuelo 

que te agradezco... no es broma.». 

iras S estudiar k Roma! 
Fkrn. a Roma? 
CoRON. Si, rive el cielo! 

No soy rice, mas aun pueda 

sostenerte alld dos anos... 

Que aqueilos uses estranos 

no te aparten... 
Fern. Oh! no hay miedof 

CoRON. En cuanlo ^Dolores... pues, 

que espere... si... y 50 con ella... 

No la Divides! es tan bellal 
Fern. Posible olvidarla es? 

Su hermosura y su virlud 

juntas me daran valor. 
CoRON. Aunqae perdamos su amor, (Aparte,) 

salvemos su juveniud. 



ESCENA VII. 

Diciios. Dolores. 

Dolores. Pap6... (Desde la puerfa de la quinla.) 
CoRON. [AParle.) 

Buscar6 un buen medio 



1 



AGTO If ESCF.MA IX. ^^ 

de anunciarla... 
Dolores. Me parece 

que ya se ha olvidado el hambre. 
CoRON. Es verdad... — Vimos, Fernando? 

Esta ausencia... (Entrando.) 
Fer!>«. Separarme 

de ella... Mis suenos de gloria, 

al fin van i realizarse. (Entra,) 



ESCENA VIII. 

Luis, taliendo de Ja quinta de Clementina. 

Mojer mas encantadora! 
Me trastorna la cliaveta... 
Yo uecesito decirla... 
Pero me corto, y al verla • 
no soy dueiio de espHcarme... 
Mas de aqui k la corte es ella! 
nicdeclaro en el cauiino. 
Oh, bendila diligencia, 
tu servir^s de pre teste! 



ESCENA IX. 

Don Pedro y Luis. 

D. Ped. Aqui debe ser las senas {Oetde el fondo), 

Luis. Qui^n seri este personage? 
D. Ped. Si no sirve de molesiia 

me dir^ usted si aqui babila.. . 
Luis. Quien? 

D. Ped. El coronel-Herrera. 

Luis. Si, seiiur; es^ es su quinta. 
D. Ped. Gracias. 

Luis. Si hablarle desea 

D. Ped. No: mas si usted es lan amable, 

saber nolicias quisiera 

de un tal Fernando Yalverde 

Luis. Amigo mio ..... una peria! 



% 



20 LAS AYES DE PASO. 

Gran talento! Es ud pintor 

muy nombrado en esta tierra 

Vive con el coronel 

D. Ped. En esa quinta? 

Luis. Si. — Aqaella 

(Sefialando d la de Clementina.) 

la habita una ilustre dama 

de la corte. Forastera , 

que viene solo ^ Granada 

por temporadas. Y es bella! 

Quiere uste hablar ^ Fernando ? 
I). Ped. Si. 
Luis. Pues voy con su licencia 

a preTcnirle (Este hombre ) 



ESCENA X, 

Don Pedro, boIo. 

Voy k verle . . . . ! No me vendas 
corazon, y lu alegria 
por un instante modera! 

ESCENA XL 

FRRKArmo, Don Pedro y Luis. 

Lois. Aquel es! — ^VoIver6 luego. (A Fernando,) 

(Sevd.) 
D. Ped. Su misma frente serena 

(Contemplando d Fernando), 

su continente su andar 

su mirada altiva y fiera. .. .'. 

Feriit. Caballero usted me busca? 

D. Ped. Vengo de lejanas lierras; 

mi nombre es Pedro Arellano 

y deseaba una muestra (Titubeando,) 

de su talento.... un relrato 

Fern. Es mi oficio, ycuando q«iera 

D. Ped. Gracias. — Tiene usted farailia? 



AGTO I, ESGBNA XI. 21 

Fesn. No qaiso mi mala estrelia 

concederme ese consnelo 

Huerfano y Dino, la agena 
caridad tendio sus alas 
y me cobij6 coo eJias. 
Era mi padre mar: no, 
did al ?ieulo un dia sus Telas, 

&d^ entonces no he sabido.... 
abr^ muerlol (Con inUncion.) 
Fer!«. {Con profundo sentimiento), 

Tal vez. 
D. Ped. Naevas 

no ba tenido usted jam&s. ...? 
Febn. No. 
D. Ped. Como ha de ser paclencia! 

(Pausa,) (Queriendo dUtraer d Fernando.) 

Y lieoe usted aficion 

i la pinturaf 
Ferw. OhI inmensa. 

Adem&s, como el trabajo 

es mi 6nica riqueza 

D. Ped, Y qu6 porTeuir ofrece 

ese arte que fama eterna 

did $ Marillo y & Velazquez, 

yk otros que el mundo celebra? 
Fern. El arte es una nncioD 

que hermana todas las lengnas, 

y tiene siempre por limites 

mil esperaozas risuefias^ 

euvidias que nos combaten , 

ambiciones turbulentas , 

criticas que en su aliivez 

muy pocos triunfos celebran, 

— y i veces un hospital 

como Idrmino en la tierra. 

En esta nacion entramos 

todos, pintoresy poetas 

todo el que en vuelo atrevido 

levanta su inleligencia 

en bnsca de espacio y luz 

con que alumbrar su carrera. 

Nnestro enemigo es el mundo 

— la lucha entonces coroienzal 

y el mundo con el artista 

traban horrible pelea. 

Si sucumbimos olvido; 




22 LAS AYES DE PASO. 

si triunfamos gloria inmensa! 

— Oh! vale bien esta lucha 

las mil vfclimas que cnesta ! 

— Tener por contrario el mundo, 

sufrir su sarca^mo y mengua 

luchar de dia y de noche 

y cunndo el momeuto llega 
del trianfo, erguida la frente 
y la roirada alianera, 
at mundo decirle: — Galia! 

y p6slrate 4 mi presencia 

Soy rey del lalenlo, y lu 
pedestal de mi grandeza! 

D. Ped. Ese fuego ese enlusiasmo..., 

Uo abrazo en recompensa! 
Es eo nombre de sa padre....! 

Fern. Mi padre....! 

D. Ped. Murio en America! 

Yo fai su mejor amigo , 
y en mis brazos di6 i la tierra 
'suposlrera despedida, 
rog4ndome que viniera 
en busca de usled a Kuropa 
y le entregara la herencia. 

Ferm. Padre mio....! 

D. Ped, Si, Fernando; 

siempre su nombre recuerda, 
que mas honrado marino 
nunca afronto las tormentas. 
Su juventnd borrascosa, 
su vida de escollos llena , 
no pudieron apartarle, 
jamas de la buena senda. 
JCirame — dijo al niorir, — 
que le ballaris! — Mi promesa 
cumpIO) ofreci^ndole A usted 
la amistad mas verdadera 
(Le estrecha la mano.) . 

Fern. Ah! 

D. Ped . Llore usted sin temor, 

que el llanto de un hijo llega 
hasta el sepulcro d^ un padre 
y su cadaver refresca. 
Sigame usted 4 Granada 
y le entregar(^ la herencia 
con las cartas que su padre 



1 



ACtO h ESGENA XIII. 25 

encargome que le diera. 
Feriv. Enlerar^ al coronel 

primero, y luego... 
D. Ped . Pues, ea, 

no tarde usted. Alli espero ... 

▼oto ^..! nada de pobreza! 

que sn fortuua, Feruaado, 

hoypor milloDes se cuenta. 

(D. Pedro se vd por el fondo. Fernando entra en la 

quinia.) 

ESCENA XIL 

GtEMENTirfA, sola, 

(Despues de registrar la escena^ se dirige al retrato y le 

examina. 

Amar! Ser^ un bien 6 malf 

era su vida tan pura! 

— Y labra su desventura 

esta belleza fatal. 

Sus ojos ?an Iras de mi 

por donde quiera que voy... 

Fernando! segnra estoy... 

me adora, me adora, si. 



ESCENA XIII. 

Glemeiitina. Luis. 

Luis. Vamos^ Clementina? 

Clemen. Yamos. 

Luis. Lleg6 el dichoso momento! (Con alegria.) 

Clemen. Qu6eso, Luis? 

Lois. (Con intencion amorosa.) 

£1 coniento; 
juntos d Madrid marchamos.... 
Clemen. Ah ya comprendo. 
Luis. Tambien 

*' Fernando la ruta tonia. 

Clemen. A Madrid? 
Lms. No tal: A Roma. 

Clemen. Apintar? 
L»uis. Justo. 

Clemen. Muy bien. 



1 



24 LAS AYES 0E PASO. 

Lms. (Cm inteneion.) Oh I Yiage mas felizf 
Glemeii^ Antes de todo es preciso 

que est^ usted muy sobreaTise^ 

DO cometa algun desHz. 
Lu^s. GlemeDtloa, no lo espero* 
CtEMEif. Soy amiga de su padre 

y aun coando a usted oo le cuadre, 

desenga&arle prefiero. 

Juntos vamos k emprender 

un viage^ y 6 su edad 

se am a eon facHidad^ 

mas yo no puedo qaerer . 
Luis. Ser4 verdad lo que escucho? 
Clemen. Por esa rar^on la advierto... 

este corazon ha muerto 

i faerza de sufrir mucho. 
Luis. Pues n^as me intereso abora . .. 
Gleuen. Para coovencerle & ostd 

mi historia le contar^, 

que es may sencilla. 
Luis. Senorat 

Glemen. Mi alma, de sueBos llena, 

se desperta de repente 

al sol del tr6pico ardieste 

que enciende en llamas la arena. 

En sus dichas incesantes 

crecid mi ninez tan pura, 

como el aura que murraura 

en los 4rboIes gigantes . 

A la sombra de una palma 

el mar arroUo mi cuna^ 

y alii dcj6 una por una 

las ilusiones del alma. 

Un dia nublose el sol, 

el mar agit6 su lecho, 

y ech6 & mis playas deshecho 

un bergantin espanol. 

Lo Irajo la furia insana 

de la horrible lempestad, 

y fue mi iatalidad 

en la orilla amerieana. 

En mi casa el capitan 

fida y salud recobro — 

me habl6 de amor — ^y minli6 — 

era bizarre y galan. 

Yo en suz promesas fiaba. 



••4 



Luis. 

<'LEM. 



ACTO I, ESCENA XHI. 

y el corazon y la mano 
i don Pedro de Arellano 
locade amor entregaba. 
Iba ya, necial al altar, 
bella en mi traje de boda, 
y era mi esperanza toda 
ay! ser amada y amar. 
Pero en aqnel mismo dia, 
sin despedirse de mi, 
se fu^ don Pedro, y me Yi 
& solas con mi agonia, 
llorando en mi cortos anos 
a la par de sas traiciones^ 
las torpes murmuraciones 
de panentes y de estrafios. 
Que k los rayos de aqnel sol 
que escacbd su juramento, 
sin un adios! se did al yiento 
el bergantin espanol. 
Memorias de encanto llenas...! 
Amor...! — bermosa mentira! 
— Solo vcnganza respira 
la sangre que arde en mis venasf 
Yno habr& piedad...? 

Por cierto! 
he rid a en el corazon, 
de qui^n luvo compasion 
la leoiia del desierto? 
Llore en mi prim era (Ml:»d 
males que no comprendra, 
y ii poder, mrt vengaria 
en toda la humanidad. 
Por eso no mas mi vida 
es solo an viaje eterno, 
con la pena del infi<;rB0 
dentro del alma escondida. 
Ynunca, desdicha bumana! 
pnedo anudar el placer, 
entre una pena de ayer 

iuna dicha de mafiana. 
ijuventud casta y pura 
conmigo segura va, 
y el mundo trofeos da 
i mi insolente bermosnra! 
A ese coro de gemidos 
que me sigue & donde toj. 



25 



■A 



26 LAS AVES DE PASO. 

tan solo desprecios doy 
cuando llega h mis oidos. 
Quiero en el lujo vivir ! 
qaiero & toiios deslumbrar! 
y que me lleguen a amar 
para miraiios morir ! 
Siga usled, Luis, mis consejos. 
mi hermosura en «us enojos 
es sol que abrasa los ojos , 
y hay que mirarla de lejos. 

ESCENA XIV. 

Clementina, Luis , Dolores, Fernando , Maria, Ramon. 

Luis. No lo olvidar6 supuesto 

que ya voy adivinando... 
Clem. Vamos ya? 

Luis. {Viendo'd Fernando que sale con Dolores,) 

Hola , Fernando, 

Hasta la ?uella... Que es esto? 

Llora Dolores ? {Habla aparte con ellos,) 
Clem. {Llamando d la puerta de la quinta,) 

Maria ! (Mirando d Fernando,) 

El es! 

(Salen Maria y Ramon : la primera trae el sombrero y la 

sombrilla que dd d Clementina,) 

Todo esla arreglado? (A Ramon.) 
Ram. Todo, senora. 
Clem. Cuidado. 

Ram. Y buen viaje , ama mia. 

(Se queda d la puerta hasta que hay a desaparecido Cle- 

mentinu y Maria.) 
f.uis. Con qu^ esas nuevas tenemos? (A Fernando y Dolores.) 

Dolores , no que hay llorar. 
Clem. (Aun no me ha visto.) 
JjUis. A1 pasar {A Fernando.) 

Eor la corte, nos veremos. 
luis... {Luis vuelve d donde estd Clementina.) 
Fern. {yiendo d Clementina.) 

Ella... se vd... 
Dolores. Fernando, 

lo ves como ya no Iloro? 
te creo porque te adoro... 
Nome olvidar^s?... 
Febn. Y cuindo? 



Clem. 
Luis. 
Fern. 

DOLOB. 

Fern. 



ACTO I, ESCENA XV. 

Mientras ?iva mi razon, 
y la juveDtad alieDte, 
tu Imogen siempre presente 
llevar^ en mi corazon. 
(Lo veremos.) 

Vamos ya? (A Clementina.) 
Gomo olvidarte podr^? 
Eierna ser4 mi fl. 
Mi amor eterno ser4. 



27 



ESCENA XV. 



DiCHOs. Una pobre. 

PoBRE. (Dirigiendote d la izquierda donde estdn Dolores y Fer- 
nando.) 

De la caridad en pos 

TOY siempre con planta incierta, 

pijiendo de puerta en puerta 

una limosna por Dios. 

Nadie — por mi negra estrella — 

hoy fija en mi su mirada, 

y he sido feliz y amada, 

he sidojdven y bella. 
Fern. (Ddndole una moneda . ) 

Tome usted. — La senectud 

a qnien mil penas acosan, 

es ia lumba en que reposan 

ei amor, la juveniud. 
PoBRi. {Que $e ha alejado de Fernando y dirigido d la derecha, 

donde estdn Clementina, Luis, Maria y Ramon.) 

De la caridad en pos 

TOY siempre con planta incierta, 

pidiendo de puerta eh puerta 

una limosna por Dios. 

Doble pena mortifica 

^ quien llora un bien perdido... 

— Y yo festejada he sido, 

noble, y opulenta, y rica! 
Clem. La esperiencia es el consejo 

que presta al hombre la edad... 

— Descuidada sociedad, 

contemplate en ese espejo! 

(Ddnddh limosna.) 



^ 



21) LAS AYES DE PASO. 

Tome usled. 
PoBBE. Gracias. {Se aleja.) 

Gl&m. {Aparte con tristeza^ mirando d lapobre.) 

Qu6 horror! 

Ni riqnezas, di hermosara! 
Fer.x. (Idem.) 

Ob, la javentud no dura! 
Dolores. (Idem.) 

Ay, no es elerno el amor! 

(El Coronet aparece dos versos antes del final, Fernando 

le ahraza, se arrodilla ante Dolores^ ddndole un heso en 

la mono y cae el telon.) 



Fin del aeto prlmercK 



1 



ACTO SEGUNDO. 



ROMA. — EI teatro represeDta el Caf^ del GrecOy en la calle del 
Cor$o, — Decoracion de sala ocbavada. — Paerta de entrada & la 
derecha del actor. — Halconescoocolgadarasde seda encarDa- 
da en el fondo. — En el primer t^rmino de la derecha, nn vela- 
dor con una bataca h^cia el ceutro de la escena y ana silla al 
otro lado. — A la izqaierda olro velador igual con otra butaca y 
silta lo mismo. — Sohre esle velador una botella de cerveza y 
una bandeja con dos vasos ▼ un periodioo. — En la misma iz- 
quierda, an sofd, y delante de ^1 an velador con servicio db caf^ 
paraano. — En las dosocbavas delcentro & derecba ^ izqaierda 
dela paerta del foro dos divanes, yencima de cada ano an mag- 
nificoespejocolgado en la pared. —Una lampara elegante colgad a 
en el centro de la escena. — Todos los muebles de tapiceria. — 
Alfombra. — Al alzarse el telou se oye musica que cesara en se- 
gaida, y varias mascaras miran por los balcones. 



ESCENA PRIMERA. 

El pri:vcipe D'Anfelts. El cabai.lero Livid. (D. Pedro bebe 
un ponchCy prestando atencton d todo el didlogo.) 

Livio. He perdido mil ducados. 

D*Ansf. Si lo decia... 

Livio. Y que liermosa! 

yegua de mejor estampa 

no be visto jamds en Homa. 
D^Ansf. La carrera ha sido buena 



5U LAS AYES DE PASO. 

Livio. Qu^ es vcr la turba curiosa 

siguiendo con ojos 4vidos 

las apuestas que se doblan! 

Alii el drabe corcel, 

banado en su espuma, arroja 

SQ crin que chispea al sol 

y en remolinos se agolpa; 

aqui la yegua briUnica, ' 

como un ave se abandona, 

y su escape Tolador 

no surca el viento, lo corta. 
D^Ansf. Las corridas de cabaltos 

son mny frecuentes en Koma? 
Livio. Solo por el carnaval 

las tenemos, como ahora. 
D'Ansf. Y que animado esta el Gorso! 

Las mascaras afanosas 

lo invaden todo, y recuerdan • 

de-Italia la antigua pompa. 
LiYio. Por eso en pos de sus fiestas 

acuden aqui de lodas 

partes, viajeros ilustres 

que el placer con oro compran. 
D*Ansf. Como yo, como otros muchos... 
Livio. Aprop6sito, la hisoria 

de la hermosa viajera...  
D*Ansf. Ah! Clemenliua! 
Livio. Me asombra 

ese s^quito de amantes 

que la cerca a todas lioras. 
D*Ansf. la que esiamos en el Greco, (Sentdndose d lu derecha) 

tomemos a) gun a cosa. 

Mozo! {Uamando,) 
Mozo. Senor! 

D*Ahsf. Gafe. 

Mozo. Al punto. 

D*Ansf. Si, sirvenos sin demora. 
Livid. Gonque.. 

D*Ansf. Quiere usled saber.. ? 

Livio. Pues, la comenzada historia... 
D'Ansf. Yo la conoci en Madrid 

har4 (ios anus ahora. 

(£7 mozo les sirve cafi,) 

Llamaba alii la atcncion 

de la corte por hermosa.. « 

Su orlgen aniericano 



N 




ACTO 11. LSCKNA T. 



y su nquezii notoria 
unidss i la sltiven 
deun cnr^cterque ti 



me produjeron tan honda 
sensaciOD, que desde entcnces 
jUTi J cumplirlo me imporla 
seguir liasta el desejilace 

Lmo. Y qu6 objelo se propuso 

el prIncipe D'Ansfells! 
D'Ansr. Toma! 

Asislir como curioso 

de esa estrelta porieniosa 

esa garxa que en la alniosfera 
del mundo civilizado 

que va recorriendo uUica 

las capilales de Europa, 

dejando en lodas recuerdos, 

sembraado la muerte en lodns. 
LiTio. Raro capricLo! 
D'AxsF. No tal. 

Ohl lamanomisleriosa 

de Kos, SID dada me obliga 

i proseguir esla obra. 

Soy rico, nolhle, y no lengo 

ocnpacion que se oponga 

A mi proposiio. (*c>r 

distraccioii, en qu£ oira cosa 

mas iuocente y honesia, 

y tambieti iniis filosofica, 

puedo ocuparme? 
Livio. Es vardad; 

mas la ocarrencia es diabfilica. 
Cab. 1." Has leido la nolicia 

(Ltyendo un ptriddico.) 

(\ae inserU <;1 Diario lie RomaJ 

Cab. 2.* A ver. — Sepamos 

C*B. 1.° (Legeailo .) 

tiUn i6ce[i dc las mas ilustres famijias de Ingtalcrra, 

uLord Kalmantli, se lia arrojado iiiioche a1 Tiber. Hace 

vpoco mas de un mcs que llegu a Itoma, y se cree que 

•su muerle sea ocasionada por ciecios aoiares des- 



32 LAS AYES DE PASO. 



D*Ansf. No bay duda; 

abrigo una pasion loca 

fior Clementina. 
Don Pedro se levanta despues de pagar a/ mozo^ y sale). 
Livio. Pero elta 

no tienc misericordia....? 
D*Ansf. Est6 obligada & querer 

a qaien de ella se enamora? 

Los rayos de su hermosura 

al alma consuelo otorgan; 

el que se acerca se quema. 

— Esta es su vida y su gloria! 

ESCENA II. 

DiGHOS, Clementina que entra del trazo de Luis. 

Clemen. Descansaremos un rato. 
Lois. Como usted guste, seiiora. 

(D^Ansfelts y Livio se acercan saluddndola,) 
Clemen. Hola , mi viejo aleman ! 

{Dando la mam d D'^Ansfelts). 
D'Ansf. Oh, mi sublime criolla....! 
Clemen. ' Desafio d que por hoy 

me haga ustea perder la joya 

de mi ulegria. 
D'Aksf. Vcremos. 

Clemen. La fiJosolla es cosa 

que me hace dorrair. Senores, 

cste buen principe adora 

el an^lisis do quiera 

que puede ponerlo en obra. 

Creer&n usiedes que viene 

siguiendome con fe herdica, 

por gusto de ver un dia 

sobre mi rostro la mofa 

del amor en la primera 

arruga que en 61 asomaf 
Luis. (Vaya un gusto....!) 
Clemen. Y no me deja 

Nada Paris, L6ndres, Roma 

En todas partes le veo 

Pero su intonto no logra: 

cuando pierda su frescara 

mi sembiante, sin demora 



I 



AGTO \, ESCENA 11. 33 

ire a esconderme de America 

en las selvas mas remotas. 
D^Ansf. Y aun alii me hallari usted. 
Clemen. Principe D^Ansfelts, no importa: 

cien negros me guardar^n 

de sus miradas curiosas. 

D*AifSF. Con que es decir 

Cleheh . Que ya empieza 

& faligarme esta broma,.... 
D^A?fSF. No, no es broma: es ]o que bar<^. 
Luis. (Este viejo me encocora J 
D^AivsF. listed, que vive arruliada 

por tanta y tanta lisonja 

usted qae faerie resiste 

en sen da tan escabrosa, 

con tranquilo corazon, 

con mirada mofadora... 

debe usted de estar sublime 

cuaudo la edad envidiosa , 

grabe la primera arruga 

en sus mejillas de rosas 

Qaiz^ entonces el amor.... 

— Y qu^ amor! — envueko en sombras, 

la claridad del crepusculo, 

la vida que ya se Uora....! 

— Oh! los tiltimos momentos 

de una hermosura orgullosa, 

encierran todo nn poema 

escrito sobre una boja....! 
Clemen. Pues no se descuide usted; 

el tiempo todo lo borra, 

y tambien pnede acabar 

con tal mania. 
D'AiiSF. Senora , 

6 mi edad hay pocos cambios. 

Yo no soy mas que una sombra 

£1 viento en este yo\c2iU {SerUiIando al corazon.) 

cenizas solo amontona. 
Clemen. La falsedad de un fr&nc^s, 

el esplin ingles, la I oca 

presuncion italiana, 

y la lengua fanfarrona 

de un portugu^s, se toleran 

con mas placer, que esa est6ica 

curiosidad de Alemania 

que en analisis se torna. 

3 



^ 



54 LAS AY£S DE PASO. 

D'AwsF. Pischl — Gaprichos de los pueblos. 

Pero hablando de olra cosa, 

estaremos mueho aqui? 
Clemen. Tal vez. La eterna matrona 

de los pueblos, me entreliene 

con sus tumbas y sus momias. 

-^Livio, perdonenie usted. 

si mis palabras le enojan. 
LiYio. Senora, es nsted muydueoa... 

Reconozco, aunque lo eslorba 

el carino de la patria, 

que ya se ha eclipsado Roma. 

(Se ope fuera la semi de eomenzar las earrcras de ca- 

hallos,) (Se retiran las masedras.) 
D* A?(SF. Empiezan ya las jcarreras. 
Clemen. Me quedo. 
D' Ansf. Vamos. (A L«w<?.) Sefiora . . . (A Clementina.} 

(D^ Ans felts y Livio saludan y salen,) 



ESCENA III. 

Glexemtina. Luis, 

Lt'is. (Ya estamos solos.) 

Clemen. Ah, Luis . . . 

No va usted? 

Luis. Prefiero a solas 

(y cuidado si me gusta) 
habiarla de . • . (Se mb corta 
en la garganta la lengua .) 

Clemen. Ilablarme? 

Luis. Sin mas retdricas 

Clemen. Ya adivino, de Fernando. 

Luis. De Fernando? 

Clemen. Si. 

Luis. (Esta es olra.) 

Fernando es un loco. 

Clemen. Loco? 

Luis. Y en ocasiones no pocas 
se lo he repetido... 

Clemen. Y qu6? 

Luis. No hace caso: con su soma 
acostumbrada , de mi 
se burla. — Pues si me amosca! 

Clemen. Y la amistad? 



ACTO U, ESGENA III. 55 



Lvis. Eso si: 

le quiero como a mi propia 
sangre, que por 41 vertiera 
hasta la laUima gota. 
— Sigueme, me dijo apcDas 
llego i Madrid, j tan pronta 
como su mandato, estuvo 
Duestra marcha... y hasta ahora. . 
— Hace de esto ya das aSos«.« 
mis estudios se prolongan. 

Clemen. Es decir que su carrera.. . . 

Lvis. La jnrisprndencia? Toma!..« 
detenida por las nieblas. 

Cleme^i. Y su padre de usted? 

Ldis. Toda 

la culpa es de ese bergante 
que a sus gustos me aprisiona. 
Maidlta herencia! Sin ella 
se hubiera venido d Roma 
derechito. .. Ya esta hecho... 
Paciencia, y ruede la bola! 

Clemen. Luis, no sea usted calavera; 
por su padre, por su propia 
dignidad, es menester. . . . 

Luis. Ya! pero qui^n le abandona? 
Lnego. . . me fascina, y me... 
€ien veces estuve d cortu 
distancia de abandonarle..* 
y no pude. .. Me atorlola, 
me seduce, 6 ire con el 
aunque sea d California! 

Clemen. Ycual es su vida? 

Luis. Nada... 

la que usled y6... Sin lisonja^ 
es el dandy mas completo. 
que pasea por Europa. 
Ya no coge los pinceles... 
ni siquiera piensa en Lola. 
Amor, jugar y gozar..! 
Asi su caudal derrocha. 
Clemen. Y usted es c6mplice? 
Luis. Yo? 

Y pnedo hacer otrn cosa? 
Clemen. Su padre de usted en tanto, 

la ausencia de usted deplora..! 
liUis. Es verdad. Hoy mismo quiero... 




5C 



LAS AYES DB PASO. 



— Por otra parte, me agovia 

con sa lujo; no bay majer 

que no le prefiera. 
Clemen. Todas? 

Luis. Hasta aqui sin escepcion (Con intencion.) 

asi fa^; mas si mejora 

mi suerte... Si una palabra 

saliera de cierla boca 

que yo me s^... 
Clemen. Luis, quisiera 

quedarme un instante sola... 
Luis. VoWer^ 4 buscarla. (Qulere 

meditarlo.. . voy en popa!) 

ESCENA IV. 

Clementina, sola. 

Me ama: pero en rigor, 
aunque su amistad es tanta, 
ni me alegra, ni me espanta... 
— Luis no se muere de amor. 
Si me sigue su carino, 
y en servirme se desvela, 
es mariposa que vuela, 
es el capricbo de un nine. 
Pasardt — que de esta suerte, 
todo el tiempo lo snbynga... 
Tras la belleza, la arruga: 
tras de la vida, la muerte. 
Cenizas solo se ven, 
donde ayer ardi6 un volcan... 
— Asl piensa el aleman, 
y 6 fd que piensa muy bien. 
— Dos anos..! ha sido fiero 
el combale! mas qu6 idea!.. 
Ob! mi corazon flaquea? 
— No puede ser... no loquiero..! 
Antes que un leve gemido 
lanzar el mundo te viere, 
corazon rebelde, muere 
denlro delpecho escondido..! 



1 



ACTO It, ESCENA V. 



CtEHENTiHA. Fernando. 



Fern. (Aqui esta.) (Aparle desdeel fondo.) 
Clemn. Valor!.. Es d. {VUndolt.) 

Fern. C6mo agf, seBora mia, 

tan re lira d3? 
Clbhen. Qneria... 

Fern. Ah, es usied muj cruell.. 

Clcmeh. Yo crnd? 
Fehn. Poes Dot.. 

Clemen. Ser^ 

Fern. Si usIed se esqniva 

it esa juventud altiva, 

quiin eon so I arse podr^! 
Clemen. No lo dije!.. 
Fer:i. Anies j ahora, 

lo qoe bien vale se esltoa: 

todo lo alegra ; lo anima 

sa be Id ad deslumbradora. 
Clesen. a que ri usted k caer 

Fer.i. De que nsted ea el amor, 

y sin usted no hay placer? 

No son ilnsiones Was, 

que lo que yo diga aqui, 

en su ardiente frenesl 

lo dicen aljfi mil bocas. 
Clemen. La moda!.. 
Fekn. No, la bermosura. 

Kn vano es qne nsied lo niegue, 

ni que pretestos alegue 

caando el mupdo lo asegura. 
Clehen. El mundo..! Sale una estrellii, 

; admira sns rayos rojos; 

mas pronto Tuelve los ojos, 

; ;a no se acuerda de ella. 
Fern. No Talta atgnno a quieu liiere 

con sus fulgidos destellos, 

y berido el pArpado en ellos 

felii y abrasado moere. 



58 LAS AYES DE PASQ. 

no ha amado usted? 

Ckemen. Tal pregunta! 

Ferx. Hoy (|ae el destino nos junta 
quiero 

Clemett. Id«a peregrina....! 

Si el amor as la veniura , 
ignoro lo que es amar; 
si el amor es un pesar, 
una vez mi inrancia pura 
entre suenos vislumbro 
una centella perdida 
que del ^rbol de mi vida 
quem6 una hoja, y paso. 
Y desde enlonces, por cso^ 
^uardado on el saotuario 
de mi pecho, solitario 
mi corazon vive preso. 
Las asechanzas son vanas: 
de si misroo guardador, 
{Senalando el corazon,) 
aqui no Ifega el rumor 
de las lisonjas mundanas. 

Fern. Y no puede usted haliar 
ese carino indecible, 
grande, inmenso, inestinguible, 
como se puede sonar? 

Clemen. No existe. Solo uu demente..... 

Ferx. Ah! por qu6 lo niega usted? 
Cuando Dios nos da la sed 
nos pone al lado la fuente. 
En el bien y el mal fecundo, 
amor 4 todos nos ciega 

Clemen. Infeliz del que lo entrega 

a los sarcasmos del mundo! 

Fern. Es que el amor es la vida 
con sus penas y piaceres: 
cadena que ata los s6res 

V esla con el cielo unida. 
ho es esperanza ilusoria, 

que amor, porque mas asombre, 
al nino convierte en hombre, 
al hombre lleva k la gloria. 
Misteriosa siropalla 
que, al flotar por el espacio, 
la choza irueca en palacio, 

V hace de la noche dia. 




4CT0 1, ESCENA V. 39 



Nadie su poder nego, 
porque ya, desde el nacer, 
la mifad de nuestro ser 
ama & quien el ser nos di6. 
Amor es soplo que alienta 
en medio de los dolores, 
que suspira con las flores, 
que resiste 4 la tormenta. 
Es loz que cl alma ilumina 
con f^lgida claridad, 
es una dulce verdad 
6 una mentira divioa . 
Es, en fin, el fuego interne 
que Dios concedernos quiso, 
para ver un paraiso 
por las puertas de uninfierno! 

Clemen. Oh, pintura encantadoral 

Fern. Quien bien siente, bien se esplica. 

Glemeiv. Fernando, me mortifica 
un recuerdo. 

Fern. €u&I, senora? 

Clemen. Y Dolores? 

Fern. OhI Dosanos, 

dos, que la bice an juramento. . . 

Clemen. Que ya se ha llevado el viento... 
y quien estos desenganos 
con ojos seremos mira, 
no juEgara con terror 
que en el mundo es el amor 
solamente una mentira? 

Fern. No era amor aqoel afan 
que desde nifio sentia, 
era una chispa que ardia 
donde ahora arde un volcan. 
Yo mismo juzgaba eterno 
un capricho que ha pasado; 
pero este amor despiadado, 
este torcedor interno 
que no me deja un instaute, 
que me lleva & su presencia, 
y que crece en su violencia 
ctiando la tengo delante; 
es el amor verdadero^ 
grande, sublime, y profundo... 
— si hay mas glorias en el mundo 
JO esas glorias no las quiero! 



40 LAS AYES DE PASO. 

Clemen. Amor como otros acaso... 

como el prime ro... 
Fern. No ^ fi§, 

que este amor nacido fud... 
Clemen. Para ser ave de paso. 
Fern. Olvidar & usted queria 

del mundo en el torbeliino, 

pero siempre en mi caniino 

su Imogen se aparecia. 

£1 juego, la orgfa. el vicio! 

llena la copa apure 

de Jos goces, y deje 

en ella mi pobre juicio. 

Y qu^ hacer cuando impotente 

es el pensamiento ciego, 

solo corona de fuego 

que cine y quema la frente? 
Clemen. Y mafiana... si... manana 

el olvido... {Como consigo misma.) 
Fern. Oh, jamSsI... 

Clemen. La iodiferencia quizes .. 

pobre condicion hamana!... 
Fern. Clementina! {Con ternura.) 
Clemen. (Conmovido {Apart e.) 

suena sa acento... Quimera!) 
Fern. Ni una mirada siqniera {SupHcdndo.) 

& este corazon herido!... 
Clemen. Fernando!.. {Con espontaneidad y mirdndole.) 
Fern. Dulce tesoro 

qae parte de un alma ingrata..! 

Amor es!.. porque amor mata, 

y yo, muriendo, te adoro! {Se arrodilla.) 
Clemen. (Y resistir, locha estrana!. 

— Pero dudar puedo yo?) 
Fern. Una palabra!.. 
Clemen. {Con senlimienlo.) No... 

{Con fUerza.) No! 

ESCENA VL 

DiGHOs. Luis, que ha oido los HilHmos versos, colocdndose d la de- 

recha de Clementina, 

Luis. Qa^ veo! Me vuelvo k Espana.. .! 
Clemen. {Cambiando detono.) 



ACTO II, BSCENA VI. 4 

Pot esto? — Buena locara! 
Que Fernando estk k rnis pi^s 
6 nsted, para mi igual es,.. 
• — un triunfo Ac la hermosiiral 
Entre malos ; entre bueaos, 
lo mejor es no escojer; 
JO tengo, para veneer, 
de aqni poco, de aqui menos. 
{Seilala i \a frenU v al coratcn. Sateper el foitda.) 




ACTO TERCERO, 



•_.'* 



Sala en casa de Clementina. — Dos puertas a la derecha j olra 
& la izquUrda. — En el fondo chimenea encendida.— Maebles 
de lujo.— Alfombra. — Gortinajede seda. — La escena estaraes- 
pl^ndidamente iluminada. 



ESCENA PRIMERA. 

Clementi?ia, Fernando, Luis, El principe D'Ansfelts, Livio, apa- 
recen sentados cerca de la chimenea tomando cafi. 

Livio. Escelente es el cafe! 
Clemen. Elaborado en mi ingenio 

y escogido para mi. 
Livio. la se conoce. 
Clemen. Tenemos 

en el caf^ las criollas 

nuestro orgullo. 
D^Ansf* May bien paesto. 

— »De mi s6 decir ^ astedes 

que cuando una taza bebo 

con este aroma, parece 

que se remoza mi cuerpo. 

De su vapor k trav^s 

delicias nnge el deseo, 

y las costumbres de oriente 



ACTO 111. KSCENA 1. 45 

me vienen al peDsamiento. 
Livio. (A Clementina, despuesde dejar su taza.) 

Jam^s, oh linHa viajera, 

sa cODvite olvidaremos! 
€lemex. Gomida de coiiRanza... 
D*A?isF. Qae la sazona el grazejo. 
Livio. Le agrada 6 ust^ el carnaval 

en Roma? Qu^ tal? 
Clemen. Confleso 

que me ha sorprendido. - ^ 

Livio. Sf? ^^ 

€lkhbn. Dicen que es un cementerio ^'^V-^ 

Roma; pero en caroaval 

sin duda vuelven los muertos 

^ la vida, y en el Corso ^ 

se dispulan el imperio '>i 

de la locura. 
Luis. Cs verdad: 

jamds tanto movimiento 

he visto. 
Livio. Por las corridas 

de caballos da comienzo, 

pero despues se desborda 

el popnlacho. 
Clehen. Comprendo *• 

3ue sea Italia la reina 
e la locura. 
D'AxsF. En efecto, 

porque es un pais dearttstas... 
Fbrn. {Con iniencion,) 

Y el arte es un loco! 
D'Ansf. Biieno! 

Fernando se enoja. — Ahora 

que se habla de artistas, creo 

que es usted un gran pintor... 
Luis. (inter rumpUndole,) 

Era! 
V'ERif. (Sanriendo,) 

Es verdad. 
D^Ansf. Segun eso... 

Luis. Dos anos ha que Fernando 

no coje un pincel. 
Fern. Ni pieuso... 

Luis Es rico.. 

D*Ansf. Y ese es motivo...? 

Luis. En Espana, si. 



44 LAS AYES DE PASO. 

B'Ansf. Soberbiol 

Clemen. Y no porqae en ella fallen 

machos y buenos talentos, 

pero son tan inconstantes 

como la pluma en el viento* 
Fern. (A/ oido de Clementina,) 

Tenemos que hablar. 
Clemen. {Con frialdad.) 

De qu^? 
Fern. (Se levanta yvad sentarse en frente,) 

(Oh, tiene de piedra el pecho!) 

— Saben usteaes la nueva 

que corre por Roma? 
D'Ansf. Es ello...? 

Fern. Clementina acaso sepa 

algo sobre este suceso. 
Clemen. Qu^ saceso? 
Fern. Arturo... 

Clemen. (Queriendo reeordnr,) 

Arturo? 
Fern. £1 opulento banquero 

de Paris... 
Clemen. Qu^ le sucede? 

Fern. Nada: — arruinado! 
Clemen. Lo siento! 

Y cu^l ha sido el motivo? 
Fern. Quiso olvidar en el juego 

y el des6rden, an amor 

queconcibi6... — no recuerdo... — 

por una estranjera, dicen... 
Clemen. (Aparte con trisleza.) 

Siempre! 
D'Ansf. Qu^ le ayude el cielo! 

Amar es cosa muy buena, 

pero morirse... reniego. 
Livio. (A Clementina,) 

Va asted al teatro? 
Clemen. Si. 

Livio. En tal caso nos veremos... 
Clemen. Y S las mascaras despues. 
Livid. Bravo! 
D^Ansf. Mientras dura el fuego 

de la juventud... 
Luis. Es claro. 

Fern. El coche h la puerta tengo. 

La acompanar6 al teatro. 




ACTO 111, ESCENA II. 45 

Glehen. (Aparle d Luit.) 
Y usted unbieo. 
Luts. {Idem.} 

Yo? 
Clemen. (Idem.) 

Sileneio! 
D'Ansf. He Toy a\ Cfrculo dq ralo. 
Livio. Y JO. — Se&ora, hasia laego. 

fSaludan g talea par to leguiida pueria de la dererha.) 
Clementina lira del cardan de la eampauilla.) 
Lvis. (Despnes de aquella piisada... 

— puBS senor, a\ piica enlit'ndo.) 
Clen. (A Maria que tale.) 

Acompaiiame k veslir. 
(A Fernanda y Lutt.) 
Ho Urdo. 
[.ois. (Qui seri esloT 



46 LAS AVBS DE PASO. 

Febn. Te cansa ya mi amisud? 

Luis. No es qne me cause, mas debo... 

FER5. Sf, debes abandonarme... 

Lois. Fernando, por Dios, no es eso. . 
— Hablemos en confianza. 
{Se acerea d Fernando.) 
Te acuerdas de ]os consejos 
del maritto? Aquel que trajp 
la berencia? 

PeHi^. Que 81 me acaerdo! 

Le qaiero como 4 un hermanol 
— El los suspires posireros 
recibid de mi baen padre. 

Lms. Est4 en Roma. 

Fbbw. Si? 

Luis. Y me temol... 

Fern. Que lemes? 

Luis. Cuando el nos bosca... 

algun presagio fuoesto... 

— Te acuerdas cuando en Paris 

fuiste envuello en aquel duelo? 

El te salvo.— Y otro dia 

qne te arruinaban al juego, 

no vino y qnilo la mascara 

& aquel truhan.^ 
Fern. * Si. 

Lms. • Poes bueno; 

cuando ^l se aparece en Roma... 

— Porquetu, siempre imperl^rrito... 

no haces caso, y tu fortuna 

no durar& mucho liempo. 
Fern. (Pensativo,) 

Es verdad ; pero ya es tarde. 

De la vida el mar revueiro 

cruzo, Luis, perdido el rumbo.^. 
Luis. Perdido? Por que? No veo... 
Fern. Ah! Por qu6? Tu desconoces 

las tormentas de mi pecho. 
Lois. Vamos, no le desesperes. 

[Momento de pausa,) 

Ayer tuve carta, y quiero... 
Fern. De quien? 

IjL'is. De qui^n! De mi padre. 

Fkrn. Qu6 dice? 
Lois. Lo que merezco. 

Que me olvide de que existe... 

4 



'. I. m 



ACTO III, EflCEt4A IH. 

que me abapdona... v lanideo\ 
Oh! 

Los que, coroo nosolros, 
vienen & estudiar... qa6 ejemplo! 
V qat vpjei i mi padre 
le prepare,.. — pobre viejo! 
(Momtnio de pauta.) 

(Se ierania y v\ene i ioa<U etti LuU.) 

— Has lodo qniero saberlo : 



48 LAS AYES DE PASO. 

Clemen. Pues que vuelva. 

Criado. Con empefio 

me ha dicho que le entregara 

esta tarjeta. {Se ladd.) 
Clemen. (Ley^ndola,) Qu^ veo! 



(A I criado.) 



Jue pase por esa paerta. {Jndica la de la derecha, pri- 
mer Urmino, Sale el criado,) 
— Disp^nseme ustedes ... Luego {A Fernando y Luis.) 
nos veremos en las mascaras. 

Lcis. Bien. 

FiiRN. (kparte.) Volver^ . (Saludan y se van.) 

ESCENA IV. 

Clementina, leyendo la tarjeta. 

Si; don Pedro 
de Arellano. . • el mismo. . . el mismo • . . 
Y en mi casa. Oh! El infierao 
sin dada le trae aqui! 
£1 odio me presta aliento. 
— Risas, venid 6 mis l^bios; 
orgallo, ven S mi pecho, 
— y si los ojos hicieren, 
traicion alguna a mi intento, 
en vez de miseras la^rimas, 
que lancen mis ojos fuego! 

a 

ESCENA V. 

Clementina. Don Pedro. 

D. Ped. {Desde lapuerta derecha.) 

Senora! 
Clemen. {Que se ha serenade. ) 

Pase usted. 
D. Ped, (kdelantdndose) Yengo... 
Clemen. Puesto que bablarme procura, 

si^ntese usted. 

{Se sientan ambos.) 
D. Ped. Muchas gracias. 

— El motive que me impulsa 

& venir. .. 




• ACTO lit, ESCENA V. 

CLEHiiN. i)ebu ser grandi;; 

que 6 no serasf, ningnna 

raion pudo aaionzarle 

a iJesaQarmi JQsU 

indignacioD. 
D, Ped. Clementma, 

nt de (](TeJ3» ni de burlaw 

es la oci^lon. Los reeuerdos 

lodos In edad los sepaltao 

los aiios truecan en haino, 

esas memorias que ptiaMD. 

— Vengo A cnmplir la promesa 

faecha i una voz moribunda. . , 

lazo que ine iini6 i Fernaado 

T no ha de romperse nunc). 

£t juramento que hlce 

al pU de la sepallara 

de sn padre, aqol me trae, 

y homfires romo jo no dudan. 
Clemih. IRefjrtnando utt movimieni* de iUgutlo.) 

;0h! 
D.PiD. {Comprendlendala.) 

Voj. ^Fernando amt i usied. 

Doa a&os hace que lucha. . . 

J j3 rendido ae euirega . . . 

y no qniero que si:cumba! 
Clemen. iLevanUndou can orgvllo.) 

Olvida nsUd & quisn babia? 

Acaso tengo la culpa 

de araores que no be buscado, 

ni de pasioiies abanrdasT 

— Que me qaiere! Ed horabnena.. .. 

ni me alrgra ni me asu«U. , . 



50 L\S AYES DE PASO. 

D. Ped. No he de irme! 

Clemen. Yo no comprendo esas suplicas. 

I). Ped. Porel cielo! 

Clemen. Que meesperan.. , 

D Ped.. Fernando se arruiaa en sumaT 

Clemen. A iX debe usted dirigirse: 
i mf, per qui? 

D. Pes. Si iraconda 

conmigo est4s... 

Clehen. Con usted? 

D. Pec. Solo JO lu enojo Eufra: 

en nombre de aquel amor 
de lu niiiei casta y pura! 

CiEMES. {Conenergia.) ...,„.,.,, 
Ui amor... mi mneil— Qinen habla 
CO nombre de esas oscuras 
sombras que duermen tranqnilas, 
ie mi pasado en la tumba? 
—Mi amor.. . mi nineit— Becuerdo 
que una vos llena de angustia 
hiio sonar en mi oido 
nalabras que el alma turban. 
—Era un hombre que abrigaba 
irran coraron y alma ruda, 
y i mis piis se echo . . . — Yo ii 
de sus Ugrimas iraporas, 
la enipon/.Diiada corrieule, 
y rodandoonaporuna, 
a! fuego de las miradas, 
me enTolvieren en sus brumas. 
Y me hiio mil juramentos, 
promesas que Dies escucba: 
—el que i ellas falia, y aun vive, 
no espere que oiro las carapla. 

Xe acuerdas?— El bergantin 

que ech6 k mis plajas la fnria 

de la tormenta, le ir.ijo 

por mi eterna desvenlura. 

_Yo te amS!...,— Di. si los bombre! 

de lu condicion no dudan, 

por qui dudasle y menlisle? 

qui le pide ft mi conducla, 

qnien 4 si propin se infama, 

qai6n i la virlud iosulla? 



ACTO III, KCBNA V. 

como adoran. aborrecen 

las que el Iri^pico saludanl 

Por e&o i\ Ter ii mis planias 

de hinojos la atnante turba, 

si recuerdo mis agravios, 

de ira mis ojos relumbran. 

Y esta beilcKa qn« «l manda 

con soxo esiiipido adaU, 

es s^o la Bor qne brota 

al pie de una sepultara. 
. Pbd. ClemeDlina, nnmcrezco 

reprobacion Ian iiijusia 

la juveulud, siemprx loca , 

se eslravia. — Pero escucba: 

ese calealado intento 

de k Teng^Dza, repngaa 

& an alma bonrada.. 
i,ehb:(. La bonra 

es la conciencia j la publica 

estimacion de las gentes. 
. Ptd. La conciencia no le acusa? 

Pnes qu^l basia con decir: 

— Hnadie mis limbres deslastrafu — 

— No: quien, como lu, screna 

y con la pupila enjula 

preseiicia las mil cai^stroFes 

del amor j la locura; 

qaieii \6 i su lado caer. 



52 LAS AVBS 0E PASO* 

podra ser una venganza , 
mas de ello crimen resiiUa. 
Qu6 ca'pa liene Fernando? 
Si iti en soledad profunda 
pcrdiste lus ilusiones, 
y ese recu.erdo le ofusca, 

^por aqaellas, cadotas, di, 

la humanidad eon usura 
te ha pagado? 
Clemen. (Despue$ de una pausa,) 

Qu^ me pides? 

D. Ped. Solo te pido que nunca 
& vcrte vuelva Fernando! 

Mil esperanzas lo arrullan 

los tesoros del talenlo, 
los bienes de la fortuna, 
todo lo arroja en el golfo 
de sus cripulas noclurnas. 
Consejos no le delienen, 
pues sus deseos le cmpujan; 
y per ahogar sus meraorias 
males sin cueato acumula. 
— JEn Granada, donde lodo 
su inocencia lo perfuma , 
un corazon que le espera 
ruega in Dios por su veniura! 

Clemew. Dolores! , ., j . 

D Ped. Y ^1 la ha olvidadol 

Mucho es preciso que alurdan 
los viajes, el dinero, 
y esas hermosas que surcan 
la vida como las avcs, 
dando al sol sus ricas plumas , 
hasia que el liempo 6 sus pueHa» 
llama con voz imporluna. 

CLEmy. {Como heridn de un reeuerdo,) 
Dolores sera leliz! 
Y Fernando aunque presuma 

D Ped. -Tu alma es noble: lo s6; 

solo el deber la subyuga 

Clemen. Jam^s volverd ya 4 verme, 
y si es preciso que acuda 

D. Ped. Alguno se acerca. 

Clemen. . ^^ ^» 

que receloso me busca. 

D. Ped. Adios! 



Kf, 



54 LAS AVES DE PASO. 

Por que se marcho tan pronto? 

(Vad la puerta por donde solid D . Pedro .) {Fuera de si.) 

Oh! cerrada! Esto le escuda! 

rjementina, de mis celos 

fiera la esplosion se anuncia!... 

— El nombre de ese rival 

qae emprende cobarde faga!... 

qui^n es? 6 arranco 4 esa paerta 

(Lanzdudose d la puerta .) 

la mezqaina cerradara! 



ESCENA VIL 

Glemeittiiia, Fernaivdo, D. Pedro. 

{La puerta se abre de pronto: Fernando va d lanzarse 

por ella, cuando aparece en el dintel D, Pedro.) 
D. PcD. Atras! 
Fern. Don Pedro! 

D. Ped. No soy 

el rival que te figuras, {Con tono solemne,) 

soy la sombra de tu padre 

quede tus vicios te acusa! 

{Fernando retrocede y D, Pedro se queda en actitud ame- 

uazadora con el brazo estendido hdcia il,) 



Win del tercer acto* 




56 LAS AVBS DB PASO. 

de que \iese terminada 
mi carrera. 

D*Ansf. Bien. 

Lms. Mi padre, 

que de mi desconfiaba, 
esU loco de alegria. 

D'Aissp. Y la razon es bien clara: 
& quien no mira adelante 
triste porvenir aguarda. 
No hay plazo qae no se cumpla ^ 
y loda deuda se paga; 
por eada risa de j6ven 
da la yeiez mucfaas I^grimas. 
Asi venar4 A sueederle 
a sa antiguo camarada. 

Lu[S. A Fernando? 

D'Ansf. Si. 

Clemen. (Aparte.)^ Fernaador 

D^Ansf. Imagin acton volc&nica , 
para d^bil de cardcter. 

Clemen. (A Luis.) 

Qa6 sabe asted de el? 

Lujs. Yo? Nads. 

Hace tres anos que en Roma 
DOS separamos: — fii^ rana 

mi diligencia no pude 

traerie conmigo & Espana. 

D'Ansf. Yo le vi despues en Nipoles ; 
por cierto que me di6 14stima; 
entregado k teda clase 

de escesos de casa en casa 

tras el juego y el esc^ndalo..... 
Tida mas desordenada t 

Luis. El, que todo lo tenia,. 
talentOr fortana y alma:: 
bubiera sido teMn 
auu sin salir de Granada, 
al lado de los que fueron ^ 
sus companeros de infancia. 

D'Ansf. Para salir sin lesion 
de las renrdas batallas 
que soslicne contra el mundo 
el alma mejor templada, 
es fuerza que la cabeza 
esie cubierta de canas. 
(A QementinaJ) 




58 LAS AYES DE PASO. 

y aqui siempre aqui escoodido! 

— El altimo amor ba sido 

tan fatal como el primero! 
Dolores. (En el pabellon; ha concluido de kacer el ramo,) 

Ginco anos h^ que contando 

los dias de mis amores, 

vengo a colocar mis lores 

donde pintaba Fernando. 

(Lo coloca en un jarron que hahrd en la mesa.) 

Siempre le estoy esperando 

& mi juramento Gel. 

Por qu^ no vuelve? — Cruel! 

Todos los dias ie Ilamo; 

mas vendr6, porque le amo 

y al cielo ruego por el! 
Clemen. Esa voz!— Es ella!— Tiene 

el alma Ilena de f6, 

y ama como yo adore , 

porque la f^ la sostiene. 
Dolores. (Saliendo del pabelhn,) „ 

Ab! senora! 
Clemen. De esos ojos 

llanto de amor ha corrido. 
Dolores. De amor no, de pena ba sido; 

no causa amor mis enojos. 
Clemen. Le olvidasle? 
Dolores. To olvidar? 

Pues la oracion qvi una vez 

aprende nuestra nine;:, 

se puedff^ olvido ecbar? 
Clemen. Si:— toto^asa y se olvida ; 

— amor hoy manana hastio! 

querer y hallar un vacio, 
Y morir!.... — esla es la vida ! 
Dolores. No es ese mi afan profundo. 
Clemen. No causa tu ^ena amor? 
Dolores. Pero mi pena es mejor 

Sue las dichas que da el mundo. 
rotan las I6grinias mias 
por el bien que au.<iente adoro, 
y son fecundo tesoro 
de dulces melancolfas. 
Este llanto es un consuelo 
que apenas turba mi calma; 
es el rocio que al alma 
envia un &ngel del cielo. 




v:^^ 



ACTO IV, ESCBiHA 11- 
Dicha que a nacer empiria 
doaae oira itiuef^quisis... 
— No ha seo^ifc i^ted iamis 
el placer de la )«Kieza? 

<lLEl(E^. Tnsieza! — Hi corazon 

DO le puede coiiiprender, 
pornne mi solo placer 
t'u6 la desesperacioD. 

Dolores. Para eDlender m'l venlara 

Clemen. (Si yo sapiera olvidar 

fuera nenor oii loriura!) 

DOLORIS. Cuando en l^nguido desmajo 
craza el sol los horizoDles, 
y deja sobre los moales 
la luz de an ultimo rava; 
el afan que enionces flena 
el alma «n teruura sauia 
eala iristeza que epcanta, 
es el placer que da peoa. 
Pues ese mismo dofor, 
pnes esa misma ategrfa, 
produce en el alma mia 
el recuerdo de mi amor. 

Clchen. Y Bi olvidado de ti 

no pieDsa en ccNer aciJ? 

Dolores. Tarde 6 temprano vendri. 

Cleheh. Y siDo viene? 

Dolores. [Can fe.) Ob, si! 

/No Taehe el prado i echar Sores 
despuea del iuTierno crodo, 
J el irbol, de hojas desaudo, 
i vestirse de colores? 



UO LAS AYES DE PASO. 

sa patria y sa religion, 
\uelven, ca^l es la razoD r\ 
de qae do vueha Fernando? ; 

ESCENA in- 

DicHos, D'Ansfelts, Luis. 

D*AifSF. ClementinaT 

Clemen. Qai^n? Ah! voy. 

Lcis. Nos inquiet6 su tardanza. 

D'Ansf. Qu^ hace asted? No se me alcanza..» 

Clemen. Nada: conversando estoy 

CQD Dolores. 
D'Ansf. {Pasando al lado de Dolores.) 

Qo^ gentill 

Qu6 donosa criatural 

No he visto rosa mas para 

en la orilla del Geoil 
Luis. {Vendo tambien d Dolores,) 

EsU usted triste? 
Dolores. Por qu^! 

Clemen. La futara de Fernando! 
D'Ansf. Mientras ^1 anda viajando, 

usted le guarda sa fe. 
Luis. Cada dia esik mas bella! 
D'Ansf. La frescura de la edad... (Con intencion.) 

la juvenlud... 
Lois. Es verdad. 

D'Ansf. Qa^ nuDca estampe suhoella 

la pena en ese semblanle! 
Clemen. (Aparte. resentida de la preferencia que dam d Dolores.) . 

Los dos k su lado!. — Brilta 

su rostro... — Mi orgullo hamiNa! 

— Yanidad, sigue adelante! 

(Alio.) 

Yamos & almorzar? 
Luis. Por fin! 

— Adios, hermosa Dolores 
D^Ansf. Nina, cnida de tns floras, 

no saigas de ta jardin. 
Clement. (Con intencion, despues que los otros se hay an teparado 

de Dolores,) 

Dolores, ten por may cierto, 

paes la esperiencia lo advierte, 






ACTO IV, ESGENA IV. 61 






^ -que es el olvido la maerte 

y no vaelve ningun maerto. 

ESCENA IV. 

Dolores. 

Todos — sin saber por qu^ — 
Tienen a aumentar mi pena, 
dudando del que sc fue : 
— ellos, que viven sin fe, 
pueden comprender la agena? 
Aunque el amor mas profundo 
va siempre de dicha en pos, 
nanca, por mi bien. confundo 
la dicha que nos da el mundo, 
con la fe qne nos da Dios. 
-Olvidar! — No puede ser: 
— c6mo olvidar el carifio 
tenido desde el nacer? 
Olvida la madre al nino 
que vi6 h su lado crecer? 
Si muerte y olvido son 
igaales 6 parecidos, 
en un trisCe corazoc 
quedan, 4 maertos y a idos, 
jb\ recaerdo y la oracion. 

ESCENA V, 
Dolores. Don Pedro. 

t). Ped. (Entra por el foro : traje de eamino.) 

Dolores, muy buenos dias. 
Dolores. Don Pedro! usted por ac4? 
D. Ped. Qu^ qaiere usted, no he podido 

mis asantos arreglar... 
Dolores. (Con amiedad,) 

Qu^ noticias tiene usted 

de...? Ha escrito? 
D. Ped. No. 

Dolores. Ser& 

que olvidado de nosotros... 
D. Ped. No lo creo. 



62 LAS AYES DE PASO. 

Dolores. (Pensativa,) Es singular! 

Desde que Luis le dej6 

en Roma, tres anos h&, 

no hemos sabido... 
D. Pbd. Yatengo 

sobre este asunto que hablar 

eon el coronet Herrera. 
Dolores. Yoy 4 Uamarle. (Hace que se va y vuelve,) 

Y estd 

bueno? 
D. Ped. Sf, 

Dolores. (Volviendo.) Piensa en nosotros 

como yo en ^1? 
D. Ped. Tal vet. 

Dolores. Ahf 

S^queme usted, por el cielo, 

De esta cruel ansiedad! 
D. Ped. Hasta no ver 6 su padre 

no puedo decirla mas. 



ESCENA VI. 

Don Pedro, solo, viendo salir d Dolores 

Angel que de este reliro 

perfumas la soledad, 

sin que la ausencia ni el tiempo 

puedan hacerte cambiar; 

que nada al mundo le pides, 

porque tu ventura est4 

sentada de tu virtud 

en el trono celestial; 

— Angel, que Dios te conserve 

porque puedas perdonar 

al que viene arrepentida 

de su estravio fatal ! 

ESCENA VII. 

Don Pcdro. Dolores, Coroxel. 

CoRON. Don Pedro! 

D. Ped. Con usted solo 

quisiera un inslante hablar. 
Dolores. (Retirdndose y aparte.) 




ACTO IV, ESCF.NA Vlll. 

(Re deTOra la impaciencial) 

iAllo.) 

En seguida salgo... Ha; tal! 



ESCENA Vin. 
Don Pedro, el Cokonel. 

D. Pbd. Fernando viene! 

CoiON. De veras? 

D. Ped. Poco taidari en llegar. 

CoROH. CoDsisaiA usied arraocarle 
iesafida?... 

D. Pbd. SI. en verdad. 

TaniDS aOos, Coronel, 
de segairle j de esperac 



C4 LAS AYES DE PASO. 

y traeric donde esU 
el Angel solo que puede 
su infortunio con solar. 

CoRo:«. Si asi se consigue todo, 
que venga ya donde est&n 
para ^1 las puertas de casa 
abiertas de par en par . 

D. f^ED. El llega; — que le reciba 
Dolores sola. 

CoRON. Es verdad. 

cuando ^1 su perdon le pida 
4 recibirle saldrA. 



ESCENA X. 

FERifANDO, par el fora. 

Fern, {Vestido de negro , eon levitu y sombrero deviage.) 
Nadie! — Sagrado asilo de mi infancia, 
solo y perdido A lus iimbrales Uego; 
(5e arrodilla.) 

sitios que tanto ame, perdon si ua dia, 
desatentado y ciego, 
OS di6 al olvido lu locura mia. 
{Se lecantu.) 

— Estas paredes con lenguage mudo 
parece que mis suplicas rechasan.., 
{Quiidndose el sombrero. ) 
— mansion de paz y amor, yo tc saludo! 
Aunqae mi torpe ingratitud es tanta, 
antes de enlrar, — en mi dolor profundo — 
he saeudido el polvo de mi plania, 
— cual penitente que, al dejar el mundo, 
clava sus ojos en el ara santal 

iPausa,) 
iloria y amor!— Desd€ el nacer Tinieron 
A combatirme y sobre mi pasaron... 
las alas de mi alma estremecieron, 
del corazon los suenos despertaron. 
Y ciego las seguia... — me perdieron! 
y loco las amaba... — me engafiaron! 
A^r, por seguir Iras un placer que abrasa, 
dej^ la dicna y la virtue] en casa. 
(Pausa.) 
Yo la fortuna de mi honrado padre. 






ACTO IV, KSCEKA X. fiS 

mi jtiventud risuefla. mi laleiilo, 
mJs dichas verdaderas, 
al impubo Qo mas del pensamienlu 
lie ga^do en inutiles quimeras. 
— A\^^:i, si el negro porveiiir te asombra, 
cspia lu Raid a; 

i|tte no liaj un irbol que le preste sombri 
at arido desierlo de mi vidi! 
iPtiiai u algataTa tn eata de Cletnettlina.) 
Risas hiciaalli sonarnn... 
(.«« rita,.) 
Esos alegres rumores 
son los ecus lentadores 
que al abismo me empujaron. 
— Clemeniina! — Siempre Igual I 
iiada detiene >u plaala.,. 
— Coraion de m^rmol, canta 
en tu alegrla inferDa] ! 

iDclorei upraentaea HpaMlon, teUeHdo iior ta parte 
mierierde U quinta, tin ver d Femande.) 
— Lejoi , recaerdos iraidores I 
Venceros desde ho; podr^ , 
que amparo le pediri 
al Angel de mis amores ! 

(Se acerca al pabtllan y m d Doloret, que it habia pueUe 
d berdar.) 

Ella estien el pabelloDJ 
(SeAalande d la deretha.) 
Allilarisa, el placer I... 
(Seilataada d la ixquUrda.) 
Aqul el recuerdo de ajcr 
que auD viie en su coraion ! 

{Fernando te dirige al pabelton , caando le llama Cle- 
men tiaa.) 

ESCERA X. 



Clbicen. Fernandol 

Fern. {petem'indcie.) Cielosi 

Clkhen. \Aparte.) JNo h»v duda... 



66 LAS AYES DB PASO. 

Clemen. (Acercdndoseconironia.) 

Quien de su amor se aconseja, 

puede ohidar? 
Fern. (Turbado.) No lo se, 

{Senalaudo d Dolores.) 

Ella me ama!— Podre 

desoir su jusla queja? 
Clemen. (Aparte.resentida.) 

SY he de mirarme humiliada 
lelanle de mi rival ? 
La lucha es de igual a igual ! 
Su amor ante lodo 6 nada ! ) 
Fern. (Con amargura.) 

Mi corazon abrasaron 

los recuerdos que guarde... 

han llorado per uste 
ojos que nunca lloraron ! 
Clemen. (Con acento amoroso.) 

Ese llanto que sin calma 

vierte un alma dolorida, 

es el principio de vida 

que amor siembraen otra alma. 
Fern. C\emeni\n9i\ (Centeni^ndose,) No, jam&sl 

Acabe esia calentura 

que mis senlidos tortura!. . 
Clemen. (Con 8entimiento.)¥ evninidol 
Pjjjjj, No puedo mas! 

Clemen. [Con energia. variando de tono,) 

Ai pasado, elerno olvido ... 

lejos ambos. . . dicha inmensa! 
Fern. Esa infame recompensa 

Dolores no ha merecido. 

(DesprendUndose de Clementina.) 

fluye de la mente mia, 

pasajera tenlacion; 

no vuelvas, blanca ilusion, 

a lurbar mi fantasia! 

Ll^vese esa niebla el viento 

a mi juventnd funesta! . . . 

— Aun una virlud me resla! . . . 

Clemen. Cual?- 

Fern. El arpepenlimienio! 

(Se open otra vez risas d la izquierda. Dolores al oirlas 

presia atencion, dejando la labor y acercdndose d lapuer- 

ta del pdbellon.) 

Alii la embriagez del juicio 



aCTO IV, ESCEXA XI. 67 

que me arrastro por la vida 

con la esperanza pcrdida 

de unoen olro preclpieio. 

(SeSalanda al jtabellon.) 

Aqui esilia la rallgion, 

la inocencia y la virlud . . . 

{LHga d lapuerla del pabeKoa, y esoiama arradillda- 

— Paerio ie mi juveniud, 

dime auxilio ea mi afliccion! 

[Dotnret reconoee d Femimdu, lama an grilo y se arroja 

en Kt braioi: memento de lilencio.) 

ESCESA XI. 
D[GHOS. U'Aksfelt. Luis. El Coroxel. D. l*i;i>ito. 



LAS AVES RE PASO. 

gratitiid que no le cnatlri!: 
pues siempre jierdona iia padre, 
cnnndo se arrepienle uq liijo. 
A si su did) a concilia 
quieo sufrio pesar interoo... 
— el solo amor qae haj eterno 
eselamorde ramilial 
Mi buena saerte me trajo 
donde, lejos de iDquieCudes, 
pneda alcauzar dos virtudes: 
— la espiacioQ y et trabajo! 

ESCENAXII. 



De la caridad en pos 

voy siempre cod plants incterta, 

pidiendo de puerta en pueria 

una limosna por Dios. 

Dsble pena mortifica 

it qaien Ilora an biea oerdido; 

JO bells y J6veii he siao, 

amadn, leliz y rica. 

(Ltiiis D'Autfeiti le danalgunas manedns. I.a pebre se 

altja. Clementina, aterrnriiada can las ullimns paiabrat 

lie la pobre, enlra en tu gainta preeipilada.) 

Si lodo pasa en la lida, 

tambien moran en el Euelo 

almas qne bajan del cielo 

A consolar iiu«slra Leridj. 

El liempo todo lo Irunca , 

fortiina, amor, juventad 

— Solamenle la virtiid, 

(}ue es de Dios, no maera nuBca! 



Vln del drama. 



Habiendo examinado este drama, no hallo 
inconveniente alguno en que su representacion 
se aulorice. Madrid 20 de oclubre de 1858. 

El censor de teatros, 

Antonio Ferrer del Rio. 




lit 




i Mli PLUMi 



GPOSICIOI COMICO-lIftICA EN HH iCTO T MOS BOCrTOS 



ORIGINAL, EN PROSA Y VERSO 



LBTBA DB 



JULIO RUIZ Y ENRIQUE LOPEZ MARlN 



MUSXCA DEL MAESTRO 



ftepfesenlada por primen ?ez con extraordiQario exilo en el TEiTRO DE 
LOS JkMim DEL fiUEN RBTIRO la noche del 25 de Agotto de 1892 



*-»■ 




MADRID 

R. VELASCO, MPRESOR, RUBIO, 20 



Jirdioet <lel Bits htm 



>uerido Julio: Hoy, que 
es una costumbre con 
za de ley, poner en la 
lera pagina de los li- 
t una dedicatoria a las 
sonas que mis simpa- 
inspiran 6 mis deferen- 
se le guardan, no ten(a- 

J tii y yo mis remedio 

que hacer otro tanto, siquiera per no romper contra 
la costumbre. 

Y jd6nde esti la pastor^ es decir, ji qui^ se la 
dedicamos?... 

Esto mismo me pregunto yo ahora, que estoy en 
la imprenta corrig^endo pruebas, y que me pide Re- 
^no la dedicatoria para compojurla. 

Por eso se me ha ocurrido escribirte esta carta, que 
si va d ofender tu modestia viene i sacarme del paso. 
Entiendo yo, que si Julio Ruiz, AUTOR, es justo, 
i. nadie con mis motive que i Julio Ruiz, ACTOR, 
debiera dedicarse esto, aunque te est^ mal el hacerlo. 
Pero esto es inverosimil, porque ;c6mo te va3 d 
echar flores k M mismo? 

Pot eso prescindo de mi colaborador, y en vez dfc 



— 6 — 

cstar en el sitio del menar padre de todoSy me siento 
i^nico para los efectos de la dedicatoria, con objeto de 
tener absoluta libertad. 

([Ah! Entre parentesis. Esta carta te parecera dos 
veces larg^; por larga, y por mal escrita; pero... son 
las cuatro, hasta las cinco no vendra Palomero a bus- 
carme para terminar eso que sabes, yo no tengo nada 
que kacer,., conque, si no quieres, no la leas. Y lo 
mismo digo d ustedes, sefiores lectores.) 

Y alld te va eso. 

Mira Julio, tii eres un b&rbaro, (Con perd6n sea 
dicho.) 

Eres el primer c6mico de Espafla 6 islas. 

El Rey absoluto de la g^cia, el mejor antfdoto 
contra la hipocondrfa. Sales a escena, todos los sem- 
blantes sonrfen; abres la boca, risa general. 

Las mayores candideces las conviertes en chistes. 

De la frase mas inocente haces una lanceta. 

Un detalle tuyo, vale un mundo de arte. 
^ Uno de tus movimientos en una situacion c6mica> 
es todo un poema. . 

No conozco flexibilidad artfstica como la tuya. 

Te pones una peluca y... jvaya un viejo^ 

(Hable el autor de iComo estd la sociedadt) 

Haces un litriy,.. jeche usted laurelesl... 

Sales de frac y... |ole los diplomaticos!... 

Haces un borracho... ijjel deliriol!! 

Td dices en escena (y fuera tambi^n) los mayores 
atrevimientos, lo que nadie se atreveria a decir. Y no 
es que te sirva de base la autoridad que tienes con el 
publico, no; es que sabes decirlos con ingenio, con 
gracia, con travesura, y naturalmente, los marenas no 
s61o te los toleran,^ sino que te los aplauden. 



— 7 — 

Luego sale diciendo por ahf, en letras de molde, 
un puritano, que si tal y que se yo. 

No hagas caso. 

La pudorosa espectadora que no debe entenderlo, 
no lo entiende 6 le da otro sentido, y el socio que 
lanza una carcajada porque adivina la intencion, ese... 
]que no sea tan maliciosol... 

Esto lo digo en descargo de tu conciencia por cier- 
tas coplitas que hs^ cantado en esta obra tuya, es de- 
cir, mfa, 6 mejor dicho, nuestra; bueno, en A VUELA 
PLUM A. 

En fin, Julio, considera a qu^ altura te veo, que la 
mayor ambicion de mi vida es llegar a escribir come- 
dias como XA las representas. 

Aqui hago punto. Dejo la pluma y enciendo un 
pitillo mientraspienso en lo que voy a decirte de los 
compafieros que han tornado parte en esto. 

Meditemos. 

Verdad que todos han estado muy bien. 

{Que me dices de la figurilla de la Bustitos sobre 
el triciclo? 

jQu6 bien vestidita, qu6 serena, qu6 carita tan mo- 
na, que bien dice!... 

Esta chiquilla tiene porvenir. 

Se escucha un poco cuando habla ^sabes?... y lue- 
go, ella sabe que es muy linda..., una falta de modes- 
tia imperdonable, aunque no hace gran alarde de ello. 

Bien mirado, no es suya la culpa. 

iSe lo han dicho tantos en ese Jardin, y es un ve- 
neno tan sabroso la lisonjal... 

(No me diras, Julio, que he tirado demasiado de la 
manta...) 

G>nsueUto Badillo tenfapoco que hacer, pero su 



trabajo es filigrana pura, Maria Tubau estara orgu- 
Ilosa de su discfpula. « 

El DespertadoTy de primer orden. Tiene mucha ra- 
zon el ing^l^s en su comentario. Rafaela estaba muy 
guapa y canto con mucho gusto. 

El Abate,, me gustaba mas que elotro^ y no afiado 
una palabra mas porque elotro se lo ha dicho todo ya. 

Conchita Banovio... jol^ tres veces!... 

Muy trabajadora, muy elegante y muy resaladisima 
en todo y siempre. 

Maria Diez, muy distinguida, y muy... actriz. 

Valentina, muy risuefla. Poco es lo que ha dicho, 
pero bien. 

Las chicas del coro, ^hijas miasj... jcon que £6 tra- 
bajan ellas!... |Y que bonitas casi todas!... 

Yo en tu nombre me atrevo a darlas un abrazo 
casto y puro en testimonio de gratitud. 

]Ya ves! Tocan timbres, pitos; salen a escena con 
la mar de cosas, se desnudan varias veces, se sueltan 
el cabello; jque esto es lo mas horrible para ellasl... 

En fin, pequeftas, os debo dos de Montilla. 

Don Jose, nos ha hecho un seftor municipal de 
esos... ique no cabe mas!... Graclas, don Pepe, 

Vedia, muy guapo, muy correcto, muy alborota- 
dor, muy dizno. 

Iglesias... a la altura del campanario. (Lo linico que 
me preocupa de €\ es ese color rtibio mate subido que 
no se le va ni con el Lozoya.) 

Gonzalez (cuarta parte de un ingles), demostrando, 
el hombre, que sabe lo que hace. 

NOTA. Queda recomendado a las empresas. 

Campitos, Villanova, Carreras, Povedano, etc. etc., 
creci^ndose. Hay madera. 



— 9 — 

Y ahora un voto de gracias para los caballeros del 
coro, que pocas veces habran estado mejor. 

^Queda alguien por ahf olvidado? 

jAh, sf, hombrel... Q, que estuvo a punto de 
volverse loco con las rectificaciones del ejemplar. 
Pero tiS eres muy listo, Cuadrado, y Manolo Giron 
tambien. 

Bueno. 

iQue descansadito me he quedado! 

Pues ahora, Lopez Marin, que es muy cortis (histo- 
ric©), que OS esta i. todos muy agradecido, que cree 
muy razonable y muy justo haceros presente su re- 
conocimiento, os dedica la obra a vosotros, d todos. 

Y no OS dedico los derechos porque... esto es hari- 
na de otro editor. 

^Lo ves tii?... Son las cinco, ha llegado Palomerin, 
te he dado la lata, he salido del paso y me he que- 
dado tan tranquilo. 

Y todo, por no atreverse a hacer la edicion de la 
obra sin dedicatoria. Claro, jcomo que no puede serl... 

Adios, Julio. 
iMalegrq de verte gUenol 

Tu cariftoso ^ invariable, al par que Men parecido 
amigo y colaborador. 



L6PEZ MarIn 



jAgua, por Diosl... 



REPARTO 



AOTOBBS 

Srth. Couhuelo Balillo. 
» Floriuda Bustoi!. 



Rafacla Lasher h8. 



PEBSONAJES 

La Diota Cibelea 

Bl polio d€ la m&quina 

SI Horario I> 

El Htraldo j^ 

Blancoy Negro Pr«. P." MarialMcx. 

Unacitga a ^ Conc>pci6a Baaovio. 

La Epoea l| 

Madrid ' dmieo Srta. Vale tioa Maotilla. 

La Correspondencia . S a D " Vice uta Ferrindlz. 

El Autor 

Bl Compafitro CapiUa 

(I) Btal 

Apolo 

Comedia 

Bslafia 

Lara 

Princesa, . . 

Tivoli 

R€C0l€tO8 

Jardin del Bu$n Retiro . 

La mutapopular {ciego) 

Si Caballero delprograma 

TecOro BapaHol o 

El Liberal S 

El Imparcial 4 



>:> Sr. 



Jaliu ^uiz. 



ZTn espeetador .. 

SI Dios Neptufio j) 

Hitter Pain 

Un guardia del Orden pttblico , 

Un idem municipal 

Un burguia 

El Intpeetor w 

ElPaia y 

SI Dependiente mayor 

Un eabo de Orden publico 

TealroFeHpe « „ 

Lazarillo y 

Vn guardia S 

Uffeoldado {no habla) 



Joee \le8ejo. 
Francisco Iglaaias. 



Evari:ito Vedia. 

Antonio Qonxales. 

Santiago Carreras. 

Antonio Povedano. 

Cristobal Campos. 

Luia Villanova. 
Luis Fortes. 

fio L6pez. 

tmilio Stern. 
Victoriano Riaza. 



«'Horas, obreros, farolas, compradores, pueblo, coro general y acompanamiento 

La accioo en la Villa del Oso y el Mndro&o.— Epoca actual 
Derecha i izquierda las del actor 



(x) Todos estos teatros pueden rejpartirse en diferentes actrices y actores. 



ACTO ONICO 



■<^^^/w%^^»»»v « 



Pespnte del pTeludlo de U ozqueita, m arma una trifalca en Ib* 
butacas por una cveeUdn que tlenea el AUTOR y un ESPECTADO& 

Este da un gran silbldo 

AuTOR {C4Ilese nstedl... 
Esp. {No me da la ganal 

AuTOR iMaB yalia que tuviese listed educaci6nl 
Esp. £1 mal educado serd usted; ]canalla! 

AuTOR ^Canalla yo?... jOiga usted...l jAhora vere- 
mosl... 

(Se abalansan uno A otro para pegane.— Llegan los 
guardias oportunamente, porque esUn prevenldos de 
antemano, eogen & los dds caballeros y los lleyan a la 
preyenddn, es decir, al esoenario.— En este momento 
se alia el tel6n.) 



CUADRO PRIMERO 



La prevenci6n 



ESCENA PRIMERA 



£1 INSPECTOR sale de la primera derecha. Defcris el CABO 



,*# 



Insp. 
Cabo 



|Ya lo saben ustedes, cualquier cosa que 
ocurra, estoy en el caf^ de Levante! 
{A la orden de ustedl 



— 12 ~ 



Insp. 



Cabo 
Insp. 



jSi viepe el fiador de ese que lia iDgresado 
nace dos horas, le ponen ustedes epi li> 
bertad! 
jCorriente! 

Hasta luegO. (Ruldo dentro.) 



ESCENA II 



DICHOS, AUTOR, ESPECTADOS y GUARDIAS 1.^ y 2.® 



Guar. 1." 

Insp. 
Guar. 1 /» 



Insp. 

AUTOR 

Insp. 

AuTOR 



Esp. 

AUTOR 

Esp. 

AUTOR 

Insp. 

Esp. 

AuTOR 

[nsp. 



I Ahora se lo explicar^ ustedes al senor Ins- 
pector! 

^Eh? <jQu6 ha ocurrido? 
jEstos dos mocitos, que acaban de anxiar 
un esc4ndalo en Jos Jardines del Buen Re- 
tirol (1) 

^Y qu6 ha sido ello? 

]Senor, si usted me pennite, yo se lo expli- 
ear6 todol 
Hable usted. 

jMuchas gracias! {Pues yo soy uno de los 
aut(»*es de la obra que debe estrenaise esta 
noche en aquel teatro, 6 mejor dicho, que 
8e estar& representando k estas horas. Se me 
ocurri6 salir al pi^blioo con objeto de ver las 
caras de los expectadores, cuando apenas 
terminada la introducci6n, este caballerito 
se permiti6 lanzar un horroroso silbido. Yo 
le llam6 al orden y el senor me llam6 cana- 
Ua, y en esto vinieron los del Ordenl 
(El senor se abalanz6 k pegarmel 
jEso no es cierto, senor inspector; 61 fu6 
quien me quiso pegarl 
lUstedl 
lUstedl 

jSilenciol Ya se averiguarA eso despu6s. En- 
tre tanto, m^talos usted alii dentro. 
jPero no puedo yo mandar un recado A un 
amigo para que venga de fiador! 
jYo estoy en el mismo casol 
^Tiene usted tambi^n fiador? 



(l) £1 teatro donde se represente esta obra. 



AUTOR 

Insp. 
Insp. 

AuTOR 

Insp. 

AuTOR 



— 13 — 

jPocjOS son lofl que me fian, pero todavla me 
queda algUQo! 

]Burlitas h ml!... {Adentro eon ellos, y de 
aqui no salen hasta que yo vuelval 

jPero senor inspector!... 

lAdentro he dicho! 

^iQui^n me habri metido k ml en estos Uos!... 

(Los guardias condncen & los detenidos por la prlme- 
la derecl^a.— Kl Inspector xnntis por el foro.-'Or- 
qnesta.) 

HVTAClOJff 



CUADRO SEGUNDO 

Bazar A todo foro con grandes anaqnelerlas i dereeha ^ isquierda y 
otra divisorla en el centro.— La escena forma yarias secdones de 
dlstintos artlcnlos, y en cada secci6n nn dependlente.— Sobre las 
estanterlas rdtnlos, <JogueteB» <0bjet08 de Gaza» «Idem de Yii^6» 
*PerfUmeria» <Moda8» etc^ etc. ^n el foro se lee sobre la pnerta 
•Paso a los almacenes*.— Al leyantar el tel4)n, el coro general pa- 
aea, vlendo los articnlos del Basar. 



ESCENA PRIMERA 



Senoras y caballeros. Dependientes. A poco, Mister PAIN 



COMPRADS. 



SeI^oras 



Hmiea 

Tieneu las boquillas 
gusto y perfeccion, 
son de anibar y espuma, 
no hay imitaei6n; 
pero me parecen 
caras por demas, 
y tan alto precio 
no puedo pagar. 
Son los paquetitos 
de polvos de arroz, 
lo m^s necesario 
para el tocador; 



— u — 

y si usted loB tiene 
los quiero Uevar, 
aromatizados 
coa opopon^x. 



(Formando grupo en )a Is^uierda.) 

Este es un bazar 
pero superior, 
como hace anos mil 
no se establec]6. 
Nadie que entra aqui 
sale sin comprar. 
Porque cuanto venden 
tiene novedad. 

Deps. (Formando grapo d la derevha.) 

Este es un bazar 
d quien largo yo 
todos los sobrantes 
de liquidaci6n. 
Nadie que entra aqui 
sale sin comprar, 
porque nuestra labia 
no tiene rival. 

(Mister Pain aale por la derecha con un perl6dlco en 
la mano, y se qneda parado Junto a la bateria.) 

Pain Este debe ser, 

por la explicaci6n, 
el Bazar del Sigh 
que buscaba yo. 

(Todos se fljan en el Ingles, y retrooeden asuatados 
hacia la izqnierda.) 

CoRO jjUn ingles!! jjSanto Dios!! 

Pain (jQue SUCede?... (AdmlrAndoae.) 

CoRo . jUn ingl^sl 

Pain ^Como corren asi? 

Cord Pues, figiirese usted. 

Los ingleses aqui 

solo quieren cobrar, 

y el que mds y el que menos 

tiene un miedo cerval. 
Pain jAhl... jYa!... No hay cuidado. 

(Todos rodean al Ingles.) 

Hace cuatro dias sali de London; 



— 46 - 

corriendo, corriendo me vine en el tren, 
y vengo enoargado de tal comieion, 
que qniero cumplirla muy pronto y muy bien. 
CoRO Hace cuatro dias salio de Lond6n, etc. 



(b1 Coro general ItA bacieudo mutis Itntamente, j 
despu^s de coniprar algrunos articulos del Basar.) 

Pain (a1 Dependlente Mayor ) 

Yo he llegado ayer de Londrea, 

y no traigo mds objeto 

que comprar algunas cosas 

para llevarme recuerdos 

de Madrid. En el periodico 

dice que tienen bocetos, 

y quiero Uevarme algunos 

de los que tengan mds merito. 
Dep. Si, senor; nada mas fdcil; 

precisamente tenemoB 

un Bitio en el almacen 

destinado d los bocetos. 

Los hay pintados al oleo, 

al humo, al carb6n, al fresco, 

al pastel, al agua fuerte, 

gran variedad de modelos. 

Pero antes, es mi deber 

advertirle, y se lo advierto, 

que en todos se representa 

una escena 6 un suoeso 

de Madrid. 
Pain Mucho mejor. 

Tengo impaciencia por verlos, 

y como despu^s me gusten, 

nada reparo en el precio. 
Dep. Pues tenga ust^ este cat^ogo, 

(Le entrega tin llbro.) 

y por aqul, ird uste viendo, 

como k los lienzos traslada 

el arte su pensamiento. 
Pain Lo ver6 con mucho gusto.' 

Dep. Lea ust^. 



— 16 — 

Pain (i«y*iido.) Cuadra primero. 

El pollUo de la mdquina. 
Dep, Efit^ de moda el boceto. 

(B1 Depcndl^nlB b^K de ddo d« log eBtantai nn oas- ' 
dro qne «iiinlnB el iiigl^ con aleiiclAa. For !■ pueita 
loqnlerda apftrMe el PoUo da la miqalDii tobrs el 
tridclo.) 



DEPENDIENTE, UIBTER PAIN, EL POLLO de 1e nuqnina wle por 

la Iiqnlerda, btcB una evolacl6D ; queda paisdo Crenie A la concha. 

M trtclclo debc llevai boclna autom&tioa y farol eacendlda 

PoLLO iSaiud, caballeroel 

Yo soy de la corte 
lo mda distinguido, 
la nata y la flor. 
Yo Boy un pollito 
que pasa la vida 



rodando eeta maquina 
de locomocioQ. 
Ya ten go ganadas 
treseientas a 



— 17 — 

pues tal movimiento 
le doy a mis pies, 
que en cuatro 6 seis dlas 
de viaje constante, 
me doy por Eepaiia 
dos vueltas 6 tres. 
Y ustedes, de iSjo, 
me dicen ahora 
oyendome atentos 
mi modo de hablar: 
« Y diga uste, amigo, 
)>^que saca ust^ luego 
»con ese milagro 
»de velocidad? 
»<iLe vale el dinero? 
»^Le dan k ust6 algo 
»por ese iucesante 
»correry correr?...» 
No tal; no me sirve 
de nada, senores. 
(iPor que corro tanto?... 
Pues velaf/ uste... 
Porque es elegante, 
se ha puesto de moda, 
y yo soy esclavo 
de todo lo sic. 
Porque es delicioso, 
porque es muy bonito, 
pasar como un rayo 
por todo Madrid. 
El traje es sencillo: 
gorrita a la inglesa, 
chaqueta cortita, 
cenido el calz6n; 
y aqui el farolito, 
y aqui la trompeta 
que dice jijPetroleo!!!... 
jAlla va el ciclon! 

(Marchase rapido por la dercc:)R hadon<lo nnn evoJu- 
cWn y tocando la trompeta.) 

Pain ^Y no tiene otro quehacer 

este polio? 
^^*-^- No, senor. 



*• 



(Lerendo en el caUlogo.) 
* Dm reUj despertador.* 

^□seoiDdDle nn lelAj.) 

Este si tiene que vet. 



PAIN, DBPEIfDIENTE, EL HOBARIO y Us doce bont 

Hiislea 

IAS Estas doce companeras 

son las doce del relo^; 
por nosotras, de la vida 
la medida se encontrd. 
El amor dice que somoB 

un tormento m^, 
porque somos un milagro 

de velocidad. 
Nadie aplaude nuestro 
mode de marchar. 

(ddcb colpeB de timbre.) 

El que espera 

nos maldice 
porque lentaa vamos, 
y porque raartirizamos 

su felicidad. 

De esta manera 

ntinca la esfera 

siu dai disgusto 



-48 — 

puede luaicftr; 
V amor siipone 
las horas brevee, 
si otros las creen 
eternidad. 
Siente al dar las doce el albafiil 
una carinosa sensacion; 
suelta la paleta, va 4 comer 
y a beber del rico peleon. 
Y cuando se escucha 
de la campana el son, 
al piinto se vuelve 
contento A, bu labor. 



eonchtt, ttlcavesando por pi 



Soy Horario, 
■de absoluta precision. 

Dar la iora 
es mi conetante nilBion. 

Los mioutoa 
respetan mi voluntad, 

y es mi vida 
vm incesante compaa. 
Yo despiei'to al perezoso 
y despierto al cazador, 
y mis cuartos son segnroS, 
per ser cuartos de reloj. 



— 20 — 

HoRAS El Despertador 

vale nn potosi, 
si lo diida usted, 
mire usted hacia aqui. 

(Timbres. Moyimiento de yalls. £1 resto de la letra 
ettd en la partitara. Mnt!8, tocando Iob timbres por 
la derecba y en flla.) 

Pain Es un reld entretenido. 

Dep. jYa lo creol 

Pain Si, senor, 

Con este... despertador 

nadie se queda dormido. 

Dep. (Ensendndole otro cnadro.) 

Este es muy de actualidad 
y ya no queda m^ que uno. 
Son CiBELEs y Neptuno, 
Dioses de la castidad. 



ESCENA IV 

DEPENDIENTB, PAIN, CIBELES y NEPTUNO. Este con traje de 
frac encamado, peluca y tridente. Acinolla de estdtna 

Nkp. iConque te van k quitar, 

Cibeles? 
CiB. Creo que si. 

Nep. Y, ^donde vas i parar? 

CiB. jSabe Dios!... jPobre de mi! 

Nep. Pues yo, chica, francamente, 

al saber tan triste nueva, 

empuiiando mi tridente 

vine d ver si hay quien se atreva 

k usurparme el escondrijo. 
Ctb. jQui^n sabel... iPodria ser! 

Nep. iPues, le reviento, de fijol 

10 soy hombre... 
CiB. Y yo mujer. 

Nep. Pero una mujer honrada, 

pues aunque est^s en el Prado 

tu conducta estd probada; 

yo estoy muy bien enterado. 



Pero, ^que veo? Ese traje... 
jCdmo te han paeeto el vestido! 
lAhl verifll 

lY has coDBentido 
que te infieran ese ultraje! 
Son conmigo muy crueles, 
iqu6 le voy i hacer! 

Ahora 
no eres la Diosa Cibeles; 
eres una anunciadora. 
Mis enemigos se eeconden 
y & defenderme lenunciu. 



porque todoa me reaponden 
*cu6nte6elo usted al nuncio.* 
jAl trafiladarme de aqut 
se van A Uenar de glorial 

NiEP- ^De gloria? 

Ci». E! alcalde y 

la academia de la bistoria. 

Ssar- A tu matcha no me avengo 

por la historia de los dos; 
soy el dios Neptuno y tengo 
toda la fuerza de un dios. 



— « - 

CiB. Desiste de tn quimera, 

Neptuno; s6 mds prudente; 
la calle de la Montera 
tambi^n tenia su fuente 
y la quiiaron de alii. 
' Nep. SI; para esplendor del arte. 

CiB. Y aiiora me mandan & mi 

con la mi!isica d otra parte. 
Segiin dicen, son pretextos; 
chismes de calumniadoras; 
intrigas de ciertos pnestos 
del prado... las aguadoras. 
Ademds yo, como apunte 
historico, nada pierdo, 
porque siempre el transeunte 
me dedicard un recuerdo 
al pasar, y habrd quien diga, 
si BUS recuerdos son fieles, 
Cibeles, Dios te bendiga, 
'jc6mo te ban puesto, CibelesI 

Nrp. Pues yo evitarte deseo 

que andes de aqui para alll, 
y es lo mejor, segiin creo, 
que busquemos por ahi 
recomendacion pudiente. 

Cjb. Si ya me ha recomendado 

una infinidad de gente 
y no les ban escuchado. 

Nep. (M^^ ^^ ^^^ querido escuchar? 

jYa verin esos sefiores! 

CiB. (iQ«6 piensas hacer? 

Nep. Llamar 

a todos los aguadores 
de la Plaza de Pontejos, 
San Antonio, Encarnacidn, 
Mendizdbal y Consejos, 
y armar la revolucidn. 

CiB. ^TendrAs coraje? 

Nep. Y aliento, 

CiB. ^ispuesto estds d la lid? 

Nep. Te oirezco un levantamiento 

de aguadores en Madrid. 

CiB. Pues d buscar tus lebreles. 

Nep. ^,A ti pisarte? iNinguno! 



-^ 43 «- 

S'^W, la Diosa Cibelesl 
uchas gracias, don Neptuno. 

(iCtitls derecha juntos*) 



ESCENA V 

iflBTER, DEPENDIENTE y CORO DE 0BRER08 (l) 

Musiea 

(Salen formados en ftla y Uegan a dar frente al pti- 
blico, andando todos a compds.) 

CoRO Dicen que sube el pan, 

y no lo veo yo, 
que vivo en piso cuarto, 

y hasta mi casa 

nunca Uego. 

Pero al ir ^ pagar, 
lo que ha subido he visto 

que era el pan. 



Y asi, claro que no 
se puede resistir, 
porque al precio que esta 
no se puede vivir. 



Sube un Ayuntamiento; 
luego vuelve k bajar, 
y en tanto los obreros 
siempre lo mismo estdn. 
Pagan contribuciones, 
impuestos por la sal, 
impuestos por la came, 
aceite, vino y pan. 
Y al que con furia dice 
que no quiere pagar, 
le largan cuatro palos 
y todo queda igual. 



(l) Mocha mlmica en este uiimero. 



(PauBB.— AccIAd de Itn^ai la 8utt"».) 

que tios canteii el Eirili 
Eirili EirilMn. 

jVAlgame Dioel 

(V'sD deacendlendo al compos de la miiBtca hasla que- 
daTs« en oublLllaa — Bn la pitmen tzquletda aueiia 
QQ dlepara i tlempa de aiQuesta. Lot abNroa caen Rl 
aunlo asntados. 8aJe aa guai-dli de oid«D piibllco io- 
dlciindules que le vajan, y los obreros obeflecen ha- 
cienda ml] corlesiu a) guardia, que boce muCla detrfta 
de elloi, y lodos i cotnpiii.) 



Nada, qiie la propiedad 
es un robo manibeeto, 
y si no es un dla, es otro, 
pero llegarA el jaleo, 
y entoncea, imaldita sea! 
les va arder & loos el pelo. 
Pero, bueno, jtA qu^ opinas 
de todo eee movimiento 
Bocialieta que ameoaza 
deBtrozar el universe? 



Cap, Puea bien; habMndote sbora 

como UE hombre, lo que pieiiso 
eB una barbaridad, 
pero muy gorda. 

Obreru Lo creo. 

Cap, Porque hay que desenganarfie; 

tfi erea burgues, por ejemplo; 
pues tA me dices manaaa: 
— Oyes, Uapilla, no tengo, 
verbo en gracia, que comer; 
y yo Toy y digo: — iBneno! 



Cap. 

Obrero 

Cap. 



Voy A k obra, es un decir, 

y alii le digo al maeetro: 

— [Eh! ., Buenoa diaa, amigo; 

Tec^an aqul toos loe perros. 

y dice, pongo por caeor 

— jNo pui ser! — Pues como obrero 

que sny, me declaro en huelga, 

y ahi esU, ni m^ ni menoe, 

el alimr del socialiemo. 

Pero, ^ c6n)0 resolvemos 

elproDlema? 

Pueeaal. 
^06mo? 

|9i lo estoy diciendol 



— 26 -- 



Obrero 
Cap. 



Obrero 
Cap. 



Obrero 

Cap. 

Obrero 

Cap. 

Obrero 

Cap. 



Obrero 



Cap. 

Obrero 
Cap. 

Obrero 

Cap. 

Obrero 

Cap. 



TtQl pides; bueno, y el otro 
no quieret soltar los perros. 
Pues ti\ vas y ne los coges, 
y de efee modo tenemos 
nivdao el socialismo, 
t2 g[uii decirse, resuelto. 
Te digo que estoy desiando 
qae llegue el dia, y maleffro 
na m&8 que por el Ulises, 
^El UUses? 

Si, un cartero 
cojo que va k la taberna. 
|A ese si que lo revientol 
^Es burgues? 

^Que si es burgues? 
Ya ves, toma el vino negro 
con seltz, no te digo mds. 
Entonces, claro. 

jPor eso! 
Pero, J cuando llegue el dia 
del tnunfo... 

Que no est4 leios. 
Bien. ^Que programa tenuis? 
Como tener, no tenemos 
ning6n pongrama aoordao. 
El panorama es lo de menos; 
pero hay algunas cabezas 
apuntds para el deguello. 
Yo soy hombre, verbo en gracia^ 
que no iU muchos deseos, 
y con un par de tendidos 
pa esa y pa mi, satisfecho. 
^De modo es que tti supones 
que el dia del gran jaleo 
serd una fecha muy triste? 
, Habr4 que hacer, por lo menos. 
^Cortar^is muchas cabezas? 
Muchas, pero yo prometo 
no cortar ninguna. 

. ^No? 
Yo ninguna. 

. ^Y como es eso? 
jEs que tii eres compasiyo? 
Es que yo soy sombrerero, 



- t7 - 

y lo que es 4 mi parroquiay 
francamente, la respeto. 

• (Matis los doa dereisha.) 

Dep. dQ^^ ^^ ^^ parecido d usted 

este cuadror 
Pain Que no es nueYO. 

Y, ademAfi, en mi pals 
esta clase de bocetos 
I son m^ terribles, ^comprende? 

I Dep. Si 

I Pain Tienen m^ movimiento. 

' Estas figaras de aqui 

no hacen m^s que hablar, y luego 
mucho ruido y pocas nueces, 
poco hacer y mucho miedo. 
Aqui no luce este cuadro. 
Dep. ^Que no luce? 

Pain / No lo veo. 

Dep. Se dard luz. Vea usted, 

. precisamente por eso 
encargue estas farolitas 
al ilnstre Ayuntamiento, 
y mire usted si ban tenido 
buen gusto para el modelo. 



ESCENA VII 

DICHOS 7 LAS NUEVE FAROLAS por la UquierdA 

Hnsiea 

CoRo Somos las nueve farolas 

de la cidle de Alcald; 
una invenci^n peregrina 
de la mtinicipalidad, 
para evitar que tropiecen 
106 tranvias al cruzar, 
y alumbramos 4e un modo notable 
con el mechero de gas. 

jPiiiii! (Tocando el pito.) 

TtanYlas por aqui. 
iPiiiH! (idem.) 
Tranvias por alld, 



Y mieiitras que circulan, 
■aolemoB can tar 

la canci6n que al paaar uoe eiisenu 
el mayoral. 



(AccE6n de realanar el litiiso,) 

Esta noche ha llovido, 

mafiana hay barro, 

y en cualquier bache de estoa. 

leerranal jmorena! 
y en cualquier bache de estoe. 

ji^ jiAI... (LAtigo.) 
ee atrauca el carro. 



Cuando veas que paeo, 
quita de en medio, 
porque voy muy de priea, 

[serranal |morenaJ 
porque voy muy de prisa. 

|i&! [i^ (uugo.) 
y te atropello. 



Si noe quieten ver. 
vayan y verto 
todos en la hermoBK 
calle de Alcald. 



I • 

I 



— «0 — 

Y podrdn decir 
si la obscuridad 
nuestro Ayuntamiento, 

la SUpO quitar. (Mntls, tocando Io8 pU08 ) 

Hnblado 

Pain Es una idea feliz, 

pero en vez de esto pndieron 

hacer unas columnitas 

electricaB, y el efecto 

inibiera sido mayor. 
Dep. Nose habra pensado en ello. 

Pain jTiene usted fotograf ias 

de lo8 teatros? 
Dep. Si tengo: 

tin dlbiim coleccionado 

por un reporter modemo. (sacn un Aibnm.) 

Aqni eetd, vealo listed. 
Pain jBonito entretenimientol 

^Qui^n es este? 
Dep. jEl Espafiol! 

Fain jOh, me gusta mucho el genero! 



ESCENA VIII 

BICHOS y LOS TEATR08 8iice«lvamcnte 

£sPANOL (Por la Izquierda, en traje de epoca.— H^bla con mar- 
cado acento Catalan.) 

Todos los dramas que escribe 

los escribo en cataldn, 

y luego me los traduce 

el simpatico Gaspar. 

Represente Mar y delo, 

la Judit de Wecf,,. y... tal, 

y hay muchos comisionistas 

que me aplauden d rabiar; 

pero debo confesarles 

con toda sinceridad 

que el genero que yo escribo 

no es ingles... jes cataldn! 

Eso si, digo los versos 

muy bien, ustedes verin: (sreve pansn.) 



iPor quS volviis a la mentofia nUa 
tristcB recuerdoa de pasadas fechas? 
La piqueta del tiecapa, poeo k poco, 
deja ea mis muroB insondable huella, 
y es un monton de artisticas ruinas 
el antiguo corral de la Pacheca. 
Las luchaa de cborisos y poifxcoa 
ya no presenciare desde mi eeceua, 
ni voIveriD jaiii&e squellas obras, 
puea para ud Moratln hay cien Cornelias. 



Hoy vivo de mis glorias solamente 
y &, nadie le preocupa mi existencia; 
en vano Echegaray, con noble ,esf uerzo, 
la lucha entabla y en veneer m cmpeiia; 
en vano que la crltica f ustigue 
el g^nero anodino de las plezas, 
habiendo dramas con baetante tesis 
que se merecen maldicion eterna. 
Pero ^& que preocuparme de estas eosas, 
que mi vida acibaran y atormentan? 
^Por qu6 volveie a la memoriamia, 
triBtes recuerdoB de pasadas f«nbas1' 
(ei aclor encargkdo de seta papel puede raelur enl 
cstc pRrlamento A Imlur i Ids scMicb c61ebre9.) 



-• 34 — 



Pain 
Dep. 



Apolo 



ESLAVA 



jY los dein&s? 

^Lo8 dem^? 
Ahora los ira usted viendo. 
{Apolol Enterese usted 
de lo aoejor que tenemos. 

(VeBtido de Comendador del Tenorlo en la esoena del 
cementeiio. Sale montado en nn borrlqnillo y con nna 
campana en la mano. Canta con miiBica de *Los Apa- 
reddos.*) 

«Yo no se por que causa me tienen 

en yarias escenas 

un miedo feroz; 
cuando yo soy un pobre danzante 

que sale yestido 

de Comendador.* 
Hablando en secreto aqui, 
cien obras f ueron gritadas 
hasta que yo apared; 
pero dando campanadas 
lis gritas detuve asi. 
Soy un teatro modelo 
de buena administracion; 
yo hago niimeros al pelo 
y mi honradez, sabe el cielo 
que es de todo corazon. 
Como me be portado asi 
nadie hablar^ mal de mi 
porque mis puertas cerre. 
]Hacia un calor allil... 
Digo, ya lo sabe uste. (Matii.) 

(Un seiiorito chulo.) 

Pues yo, ya eabrdn ustedes 

soy el teatro de Eslava; 

uno que tiene muy pocas 

comodidades en casa. 

Yo no gasto una peseta 

en aneglarme la sala. 

^jQue hace falta alfombra nueva 

y necesita butacas, 

6 arreglar el decorado, 

6 revocar la fachada? 

Pues eso, 4 los empresarios. 

Yo soy asi; quieto en easa; 

con cobrar los alquileres 



de la finca, piies me baeia. 
Y el que quiera dibujitos 
que los pague 6 que no vaya. 
Lo que mds abandonado 
tengo yo, es la planta baja, 
. y una radical reforma 
me esta haciendo mucha Mta. 
Pero quieto, el empresario 
se encargar^ de llevarla 
k efeeto, puee mi persona 
se esta quietecita en casa 
cobrando los alquileres 
de la finca y santas pascuas. (Muti«.) 

Cow. (una nina en traje corto y con las Irenzas colgando.) 

Yo soy la nina Guerrero, 
de lo mejorcito que hay, 
y lo dice el mundo entero 
por boca de Echegaray. 
Hice Eealidad y aim 
ignoro «i estu ve mal, 
pues resulto que era un 
episodio nacional. 

Real (De «Guiillenno Tell» cantando.) 

tSiempre las mismas dperaSy 

lo cttaly que es una atrocidad fet^dz, 

mientras que fuera de la corte 

se va a estretiar Bretdn.^ 

(1) lo sanno it coHseo 

de tutta la elegancia 

donde se anida el arte 

de Verdi y de Mozart, 

y vivo dd ricordo 

feliche, piu f cliche 

dil tempore passatto 

que ya iio volverd, 

Aqvesta lemporatta 

lo mismo que las otras 

dar6 Fausto, Traviata, 

GlOGONDA, TkOYAUOR, 

darS.., molios disgustis 

y moltos desenganos 

y ceiTard la porta 

si quiere entrar Bret<Sn. (muHs.) 

(l) E8t& escrito como debe pronnncinrse. 



— iia — 

« 
Lara (Senorlta cursi.) 

X o soy el teatro Lara» 
donde va la clase media 
y donde hace cuatro siglos 
que les doy la misma pieza. 
Desde que me he puesto al habla 
con Jai-Alai, vA mi empresa, 
lo que pierde con mis libros 
gandndolo con lascestas. 

PriNC. (Revohicioiiarlo de blasa con gorro frigio y antorcha 

encendida ) 

jMire usted que tiene gracia! 
y no se le ocurre d cuatro, 
estrenarme en un teatro 
donde va la aristocracia. 
Yo soy la Commune francesa, 
y me llamo Th^rmidoi-^ 
y este aiio f ui lo mejor 
que se estreno en la Princesa. 

TfvOLI (Ve«tido de majo.) Yo SOy el fl,ntigU0 tC- 

atrito de Maravillas, 
que el ano pasadb, me 
sacaron de mis casillas. 
Soy fresco y lo que me pesco 
se divinamente yo; 
por eso el piiblico no 
me manda d tomar el fresco. 
Doy casi siempre en el quid 
con lo que voy estrenando, 
y eso que empec^ gritando 
iPero cdmo estd Madrid! 
Rec. Soy el de Recoletos, (un poiio decentito ) 

buena persona; 
este ano tengo gente 

de Barcelona. 

Vivo aqui arriba, 
en la calle de Olozaga, 

bufioleria. 



Doy funcion en Apolo, 
si fc'opla el viento, 

si aprietan los calores 
en Recoletos. 



3 



Y y:i esta visto, 

yi) me paso )a vida, 

dando Hft]tit()B 




FeL. {Va cblco con caTlerade laa de eacuflln; rale llorandc 

dolante del GusTdln muaicipRl, qne le empuja can 
mains modoi Felipe lleva nn teatrito «d la mEno.) 

]A ver Bi ee estA usted quieto! 
OuARU. I.° ]Caramba con el chiqnillol 
Fel. ^ qui^n estorbaba yo? 

■Guard. A nadie. Pero ea lo misino, 

Lo digo yo y basta y aobra. 
Fel. Yo estaba en un linconcito, 

dando alegria y belleza, 

junto al Jaidin del Retiro. 

^Por qu6 me quitan de alll? 
<iuASD. Son cosas del Mnnicipio. 

Se ensanchan todas las calles, 

no se estA eu paz un ladrillo; 

aqui hacemos una plaza, 

alll 96 hace un hotelito, 

hoy estA aqui la Cibelea, 

manana estA en San Francieco; 

k cuesti^n ee hacer coaas 

y armar muchos laberintos 



— 35 ^ 

que aunque no Birvan de nada 

vean que somos aztivo$. 

Con que largo, chiquitln. 
Fel* jpdnde pongo el teatrito? 

tjrUARD. l.o En la Moncloa. 
Fel. Eso es, 

6 al lado del Obelisco. 
OuAR. 1.® Donde no se estorbe el paso. 

Bueno, y hemoB concluido. 
Fel. jA ver si se esta usted quietol... 

OuAR. l,® rues largo de aqul, chiquillo. 

(MutlB por la derecha.) 
RetIRO (De americana clara, pantal6n obscnro, corbata eball- 

na, lombrero de paja, etc. Tlpo de verano; se adelan- 
ta 7 ge dirige al pi^blico.) 

Soy el Jardln del Buen Retiro 
y en la presente estacion, 
lo mds undo, lo mds fresco 
I ' para pasar el calor. 

Yo doy todas las semanas 
do6 conciertos, solo dos: 
loB cinco dlas restantes, 
en el teatro, funcidn. 
Tengo fonda al aire libre 
que sirve la casa FOR... (Tose.) 
NOS con gusto y elegancia; 
tengo en las sillas amor 
y en los intermedios toca 
una gran banda en el Kios... (id.) 
ko, que est4 bien dirigida 
por notable profesor. 
Montana Rusa, aguaduchos, 

METEMPSfcOSIS, FaNTO... (id.) 

CHES, en Un Undo teatro 
que hay por la puerta interior. 
Cultivo todos los gustos 
y me tienen afici6n, 
pues como fresco, soy fresco, 
y en verano, lo mejor. 
Muy buenas noches, sefiores; 
siempre d su disposicion. 

(Mtitls. Atraviesa la escena un Boldado de infanteria 
en traje de marcha, tirAndo al nuelo 'garbaifzos* de 
pega.) 



Dkp. 


jLe gusta & ust6 el militar? 


Pajn 


j^ui^n es eete soldadito? 
El pRfNaPE Alfonso. 


Dep. 


Paih 


[Ah! 


Dep. 


jPues no ha <iido ueted los tiroBi' 
Ya ve aeted c6mo eeti el arte. 




Pain 


Hay de todo, Malo y bueDo. 


Dep. 


Eete cuadro tiene gracia. 


Paim 


^Y qu4 representa? 


Dep. 


Uncugo. 




Es la muaa popular. 


Pain 


Ya. 


Dkp. 


La que divierte al pueblo. 



lA, LAZARILLO y 



Maslea 

(pptgonando.) 

Vainos A ver, caballeroB, 

qui^ por un perro chiquito 



no quiere comprar ahora 
la canci<in del sombrerito. 
Laz. iCinco G^ntimos nada m^ 

CmGA ^Qui^D pido otra? 



— 37 — 
ClBGO (Caniando.) 

Una vieja y un candil 
no faltan en una ca«a, 

(Ciega y Lazarillo repiien.) 

la vieja, grune que grune, 

y el candil, gasta que gasta. (idem.) 

Con ese garbo 

que tJene usted, 

el sombrerito 

le cae muy bien. 

(e1 coro repite este mismo estribillo al final de todaa 
laa ooplaa.) 

Pegada con goma laca 
tiene una pipa Soler 
y cuando se le despega 
se la pega su mujer. 



Han puesto en las plaza« kioscos 
6 cosas por el estilo, 
donde por un perro grande 
8e queda ustea tan tranquilo. 



Dicen que el vino espanol 
por la frontera no pasa^ 
me sieffTo por la cosecha, 
que toda se queda en casa. 



Una vieja en un jardin 
de un palo mat6 tres peces, 
y otra vieja le decia: 
«(Caramba qu^ fuerzas tienesi* 



A una nina en un balcon 
le hacla senas el novio, 
y la vecina de enfrente 
deda: (A mi que me importal 

(e1 actor encargado de eate papel pnede cantar coplaa 
liaato qa6 se canae, pero los autorea de esta obra le 
roegan que seaa decentltas ieh? Y graclaa.) 



— 38 — 

Pain Me gusta la variedad 

de tan distintas pinturas, 
y Bi mi extxaneza es grande, 
mi satisfaccion es mucha. 

Dep. Tambi^n este es muy curioso. 

Pain ^Cu^ es? 

Dep. Sala de ledura. 



ESCENA X 

MISTER PAIN, DBPENDIENTE, LOS PERI6DICOS sucetivftmente 
EL IMPARCIAL y EL LIBERAL correctamente vestidos de frac,. 

sAlen jantOB 

Lib. Ya sabes que te distingo. 

Imp. Ya sabes que yo te aprecio. 

Lib. Pero no me asustas nunca. 

Imp. Ni yo 4 tl te tengo miedo. 

Lib. Tiro un miUon de ejemplares. 

Imp. Y yo tiro dos, lo menos. 

Lib. Eso si que no es verdad. 

Imp. AQue no es verdad? Te lo pruebo. 

Lib. Yo circulo mds que t\l 

Imp. i Alld nos vamosi 

IjIB. )Ah! jBueno! 

Imp. Pero tengo casa propia, 

con el busto de mi dueiio. 

Lib. Eso es un alarde... 
Imp. ^Y qu6? 

Eso es que tengo dinero. 

Lib. Yo hago politica franca, 

por eso me compra el pueblo. 

Imp. |Liberal, que no me asustas! 

Lib. JImparcial, que no te temoi... 

La CorrESPONDENCIA. — ^(Senora respe table con gorra dc^ oarte^ 
TO.— 8e coloca en el centro de Iob anterlorei.) 

jPero, senoresi ^que ocurre? 
jSiempre lo mismol ^qu^ es esto? 
C6pienme ustedes ^ mi. 
Yo en todas partes me meto; 



— 39 — 

entro, salgo, Bubo y bajo, 
yo no descanso un momento. 
Unos dicen que soy vieja, 
otros dicen que doy sueifio, 
qui6n que soy una veleta 
que gira k todos los vientos, 
en fin, que vivo con todos, 
y que soy, por lo que veo, 
una institucion formal 
y de un porvenir soberbio; 

£l. PaIs (De frac. Sale escandalixandc. Se dirige al publico.) 

^Pero en qu6 pais vivimos? 

^Qu6 es lo que piensa el Gobierno? 

^Cudndo se va k terminar 

eso de los presupuestos? 

^Qu6 hay de los cinco millones? 

jSe ha sabido donde fueron? 

Diga usted, amigo mio, 

^que ocurre en los astilleros? 

jEsto es una indignidad! 

jEste es un pals de peiTos! 

jAqui no hay m^ que chanchullos, 

y timos de todo g^nerol... 

^Ve U8t6? de nada me sirve 

poner el grito en el delo. 

jHasta que venga... AndavcUes 

esto ya no tiene arreglo! 

T^A EpOCA (vieJa elegante, apoyada en un biculo.) 

jCien alios hace que estoy, 
todos los dias diciendo: 
— «Senores, cr^anlo ustedes, 
»que Don Antonio es un genio; 
>que es la primera cabeza; 
»que aunque no mira derecho, 
>es un hombre que ve daro, 
>y sobre todo de leios; 
»que es, segi^n me na dicho Elisa^ 
>un coloso haciendo versos!...* 
jPues si sere desgraciada... 
que i ninguno le convenzol 



Madrid C6m1CO. — (eI iriOe <lel flBurm que paedu vt 

Con reviatae de Taboada, 
con versitos de Sinesio, 
con coplas de Perez Ziiniga, 
L6pez Siiva y Monasterio, 
hace diez anos, la gente 
conmigo ee estA riendo, 
por la miiy modcstai cuota 
semanal de quince c*^ntimo6 
Por nada me preocupo, 
70 no tomo nada en scrio, 
cada dia gusto m^, 
y no salgo de mi puesto 
con revistae de Taboada, 
con veteitoa de Sineaio, 
y coplas de Perez Z'^higa, 
L6pez Silva y Monasterio. 

Blanco Y Negro. — (sefionia restlda con esos dm - 
Mucho dibujo bonito, 
mucho dibujante bueuo, 
mucho empaque, pero A vecea, 
me deecuidan mucho cl texto. 



~ 4i - 



Yo doy cinco mil pesetas 

al que praebe que no es cierto 

el numero de ejemplares 




0t^^*fiptn*'i 



que tiro, de Blanco j Negro. 
^Qu^ no es verdad que los tiro? 
rues 6 los tiro 6 los vendo. 

El Heraldo. — (En tiaje de Abate. Aoento cabano.) 

En el Heraldo estoy yo, 

y estoy muy bien donde estoy. 

jAhl senores, que yo soy 

el Ahate. /Y c6mo no? " 

Alii escrioo mi revista, 

y algunos me creen malo, 

porque igual le doy un palo 

d una empresa que k un artista. 

«Que hay en mis f rases crudeza:» 

me dice cualquier amigo; 

pero Apor que?... jporque digo 

lo que siento con franqueza? 

Nada de favoritismo, 

mi juicio es siempre sereno; 



— « — 

lo que eB bueno... ipuee eB bueii 

Slo que ee malo, lo mismo. 
o me importan maldicioneB, 
Minque vengan en tiopel. 



Lo mejor que tengo, es el 

valor de mis opinlones. 

jY por Dada he de Tariar! 

Yo al que no eB baeno lo baldo. 

El Abate del Heraido, 

V Bervidor. — Ou revoir. 



UI9TEB PAIN, DKPBMDIXNTB, LOS PBBI6DICO8, EL CABALLGRO 
DEL FROaBAMA de Irae, cod an Tollo de papelei 



Cab. (HuMdo Mento oatalin.) 

Muy buenaB tardes, Benort 
^Me esperabau? Ya lo veo; 
no he podido venir antes, 
tuve en el Ayuntamieuto 
Besion, para terminar 
el programa de festejos. 



— 43 — 

Lib. /Y qu^ tal es el programa? 

Cab. Bs un programa soberbio. 

Dia doce: diana, miisica. 
Imp. ^Miifidca? 

Cab. Y mucho jaleo. 

Hago esto para abrir boca. 
Lib. Si, ya vamoB comprendiendo. 

Cab. Lu^o, xnds mtisica. 

Peri6dicos ^M^? 

Cab. ]Hombre, claro! Despu^s... fuegos 

artificialeB. 
Imp. jCarambal 

]Bonito entretenimientol 
Cab. Amenizados con miisica. 

Lib. ]Qa6 gracia! 

Epoca {Tiene salerol 

Cab. (Y dos corridas de toroel 

Imp. Con mTisica. 

Cab. jYalocreo! 

Gran Besion extraordinaria, 

& la que todos iremos 

de gala, con unifonne... 

jy con mi^cal 
Peri6dicos {Soberbio! 

Cab. Ona recepci6n espl^ndida; 

nn pabell6n, un CongreBo 

de Alcaldes, de toda Eq)ana. 
Imp. ^Tendr^ que ver? 

Lib. Todo esto, 

S' 3ndr& miisica tambi^n? 
ombre... no sea usi^ sangriento^ 
'mi querido Liberal/,.. 
A mds, habra, por supuesto, 
el dia doce, banquete; 
el dia trece, refresco; 
el dia catorce, lunch; 
el dia quince, un refrigerio; 
el dieciseis, gaudeamus; 
el diecisiete, un almuerzo; 
el dieciocho, un piscolavis; 
el diecinueve... 
Lib. Si. Pienso 

que van d pasar ustedes 
el centenario comiendo. 



— 44 — 



Cab. 
Lib. 



Cab. 
Imp. 

• 

Cab. 

Peri6dicos 

Cab. 

Lib. 
Imp. 

Heraldo 
Cab. 

Lib. 
Cab. 
Lib. 

Imp. 
Heraldo 

Cab. 



6' 



Dep. 



Pain 



Dep. 



Pues, hombre, de eso se trata, 
de comer. 

Si, ya lo veo. 
jVaya una juerga que van 
d correr los madrilenos! 
{Regular! 

Y diga U8t6, 
qu6 va k costar todo eso? 
cho millones de reales. 
iQu6 barbaridad! 

Yo quiero 
que UBtedes me ayuden jeh? 
aYo? 
iYo? 
aYo? 

Juntos haremos 
una cabalgata hist6rica. 
^Tambien con miisica? 

Bueno. 
Pues, mire uste, por mi parte 

no. (Mutia.) 

Ni yo. (Mutis.) 

Tampoco quiero. (Mau«.) 

(Matls los periddicos.) 

Vayan ustedes con Dios; 

lo hare s61o; ya lo creo. 

aNo me ayudais? No me importa, 

aire entonces: Llam6 al cielo 

y no nte oy6. Que me digan 

que todo es miisica, bueno; 

^ue son mucho ocho millones? 

^ues ahora pongo ocho y medio! (muiIa.) 

No tengo mds que ensenarle; 

pero creo que ya ha visto 

muchas cosas, si le agradan... 

Hombre, no me determino, 

porque en su bazar, observe, 

que hay bastante desperdicio. 

Estd usted equivocado, 

mi queridisimo amigo; 

en mi bazar, Mister Pain, 

guardo cosas que yo estimo; 

aiin nos quedan por Espana 

cosas de merito altisimo, 



— 45 — 

que d las artes y d las dencias 
le dan esplendor y brillo. 
Aiin quedan muchos artistas, 
y grandes hombres poUticos, 
y genios que bHA en la historia 
OGuparAn un gran sitio. 
iTodo se vende barato! 
Pero lo bueno, lo fino, 
leso, que se ha de vender!... 
Eso es para damos pisto. 

(Oiquesta.) 

HVTACIOM 



CUADRO TERCERO 



La misma decoraoldn del primer cnadro 



ESCENA ULTIMA 



INSPECTOR, por el foro, a poco EL CABO, EL AUTOR y EL 

E8PECTAD0R 



Insp. 

Cabo 
Insp. 

Cabo 
Insp. 



Cabo 
Insp. 

AuTOR 

Insp. 



jCabol... jCaboI... * 

(Sallendo por la derecha.) jA la orden de USted! 

Que salgan esos detenidos por la cuesti6n 
de los Jardines. 

En Seguida. (Mntia derecba.) 

Mi deber, como autoridad, es no dejarle 
marchar, si no presenta un fiador; pero 
mi cortesia de caballero me obliga a felici- 
tarle por la obra. 

(sale con el Autor y el Espectador.) Aqul est^n 

estos caballeros. 

Pasen ustedes. 

^,Podemos salir, senor Inspector? 

Un momento. Vengo de enterarme, y efec- 

tivamente, he sabido que usted es uno de 

los padres de la criatura. La obra se estd ter- 

minando, y si quiere usted ver el final, va- 

mos juntos; pero luego viene usted otra vea 

aqui. 



AUTOR 

Insp. 

AuTOR 



ESPEC. 
AuTOR 
EsPEC. 
Los DOS 



— 46 --^ 

^C6mo?... 

jClaro! Hasta que tenga tisted fiador. 
^Si?... Pues con permiso de UBted voy d ga- 
nar tiempo. Ya tengo fiador. 

(ibeflri^ndoM al ptiblieo.) 

Yyo. 

Aunque la» prisidn abruroa... 
Tenemos la confianza... 
De que dareis la fianza 
4 los del A vuela pluma. 



ORQUESTA.— TEL6n 



OBRAS DE ENRIQUE LOPEZ MARfN 

£SN COLABORACldN GON VAKIOS AUTOBBS 



La casa del duende. 

Bordeaux. 

El Juido de Fuenterreal, 

Las Triunviros. 

Tres tristes trogloditas . 

Chavea. 

La Sultana de Marruecos, 

Las manzanas del vecino. 

Los murdilagos (tres actos.) 

Su majestad el Duro. 

La vispera de San Pedro. 

Charito. 

El cahallo de AHla, 

jManana.,, sera otro dial 

JSl suefio de anoche, 

A vuelapluma (revista.) 



A ZARA60ZA POR L0C08. 

COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN VERSO, 

OBIGINAL 

®9i B^U idiBAtt ©g Aa»iBA« 



ReprescDlada coo grande aceplacion eD el Tealro de la Comedla 
el 14 de Mayode 1851. 



3^.' ijS. 



MADRID— J8S2. 

lUPRSNTA A CARQO DG C- OONEALBZ : GAUE DEL RDBN, N." 14- 



r 



Esta obra es propiedad del CIKCULO LITERARIO GOMER- 
CIAL , qne pers«gaidi ante la ley al que sin. su permuo la reitn- 
prima, yarie el titolo, 6 repreaente en. algan teatro del ceino, 6 
en algana sociedad de las lormadas por acciones, soscticiones, 
6 cnalqniera otra contribacion peconiaria , sea coal fnere so de- 
nominacion , con arreglo i lo prevenido en las Reales 6rdenes 
de 8 de abril de 889, 4 de marzo de 18449 y 5 de mayo de 
1847, relatiyas a la propiedad de obras dram^ticas. 

Se considerar^n reimpresos fartivamente todos los ejempUres 
que carezcan de la contrasena reserrada qae se estamparl en cada 
ano de loa legjftimos. 



PERSONAGES. ACTORES 



DO!)A MARGARITA. ... Dona Lorbnza Campos. 

PEPA , . . . . Do!lA Amalia Gutiebbbz. 

LEONOR Dona Joaquina Samaniboo. 

SERAFINA Dona Gongbpgion Alba. 

DON LEANDRO. Don }o$t MabIa Dabdalla. 

CAYETANQ Don Galisto Boldun. 

CARLOS f . . Don Manuel Pastbana. 

FEDERICO Don Fbancisco Pabdo. 

DON FACUNDO Don Ramon Medel. 

DON LUIS Don Jos6 Alvalat. 

PEPITO Don N. Masgabdo. 



La escena pasa en Madrid, aiio 1851. 



AGTO PRiHERO 



Anteaala de casa de don Facando. MncUes d«l dia.—- Eacima de 
ana mesa nna caja de betan; unos zorros de limpiar S3bre una si- 
11a. A la derecha, primer termino , pnerta. En segnado, ventana. 
En la izqaierda, primero y segando termino, dos puertas: en ana 
de ellas cortinon azal. Paerta al foro: reloj de sobremesa. 



f 



'•» 



ESCEHA PRIMERA. 



Pepa, arreglando losmuebles. 

Pbpa. No me ayudar^ el mastuerzo ! 
Voy 4 abrir que bay poca luz',. 
y eso que ya son las nueve... 
Cuidado si tengo cruz!... 
{Abre la ventana,) 
I)6nde estar^ el mayordouio?. 
Acaso como un atQn 
tendido en mulUda cama: 
le tengo envidia, igandul L 
Ya se ve, como lo& amos 



— 6 — 

no entienden nunca el albur 
que est& jugando ese viejo, 
le miran como 4 ningun... 
Pero, qu6 le hemes de hacer?^ 
cpiien ^n el mundo es tahur, 
vive mas afortunado 
que el que posee virtud: 
bien cerca tengo el ejemplo; 
ese j6veD andaluz 

Sue es amigo del sefior 
on Federico, segun 
dicen, tiene buenas onzas 
y es en todo un avestruz , 
menos para bacer intrigas, 
y no mentir^ el run run. 
Pero arreglemos los trastos: 
este cortinon azul 
ya reemplazo va pidiendo... 
y se ba dejado el betun 
en la mesa ese vergante II 
llayordomo masmambrill! 
Pues 4 la calle lo tiro : 
ILo arroja por la ventana.) 
asf aguzari el testilz 
ese demonio de viejo 
que con su g^nio y con sus 
cbocbeces , va k bacer que un dia 
4 mi me d6 un patatiis. 
(Sigue urteglando Ufs muSl¥i,) 



ESCENA IE. 



Dicha. GAYiilTANO 



Cayet. Buenos dias nos d^ Dlo^ : 
est4s 4 solas rezando? 

Pepa. Muy lejos de eso, que ei^toy 
entregada 4 cien mil diablos. 

Gayet. Pues est4s acompanada , 

mejor: me voy 4 mi cuarto. 

Pepa. i^iempre socarron*! (Me quemal) 



— 7 — 



Gatet. 



Pbpa. 

Catet. 

Pbpa. 

Catet. 



Pbpa. 

Cayet. 

Pepa. 

Catet. 

Pep A. 

Catet. 

Pepa. 

Catet. 

Pepa. 
Catet. 



Pepa. 

Catet. 

Pepa. 

Catet. 
Pbpa. 
Catbt. 
Pbpa. 



> 



Pues que, la verdad no taMo? 
Soy socarron porque quiero 
que no se engane k los amos? 
8enora Pepa, yo s^ 
donde me aprieta el zapato, 
y per eso no me engafia 
ni el mas astuto criado. 
Del que me di de comtr, 
yo siempre ser^ un esclavo, 
y mirare por sus bienes 
con frenesi, sin descanso: 
por eso yo que conozco 
vuestro infame despilfarro, 
nunca os de]o sosegar, 
y me desespero y rabio; 
mas no importa si coosigo 
que no se engane d quiOD amo. 

Y ^ mi me coji6 en la trampt 
alguna vez? 

Mas de cualro. 
Me voy de aqui por no verle.) 
El diablo la esU Uevando.) 
Dices de la vela dos, 

&dos de la vela, cuatro. 
e equWoco... 

Ya sev^I 
Todos nos equivocamos. 
Conciencia, Pepa, concieocial 
Mas... 

Cu^ndo te has confesado? 
El domingo. 

Apostaria 
que absolucion no te eobaroBt 
Mentira. 

Quien era el cura? 
Algnn sargento de garbo?... 
ja! jal Jal 

Me voy, si no... 
Coje los zorros, mi encanU>. 
K)ojidndolo8») 
No es usted mal zorro. 

Qu6? 
Nada, nada; que me marcbo. 
Bien: ya sabes que te quiero.-. 

Y yo A usted... (Mal reionazol) 



Catet. Adios... (Cu4ndo vuelve el e6lera !) 
Pepa. Abur, y... (Pirlate un rayo! ) 
(Vdse.) 



ESCENA m. 



Gaystano. a poco , Don Fagunik) , DawA Maju»arita. 



Catet. Bien vi la casal muy bien ! 
Ambos padres cbocheando » 
y los bijos todos locos 
estudiando con et diabk). 

Fagund. Buenos dias; Gel amigo: 

Marg. Hd mucho te bas levantado? 

Catet. Ya saben ustedes bien 

qu0 ^ la antigua me levanto; 
esto es, cuando amanece: 
en mi babitacion aguardo 
basta que la puerta abren, 
y alii & mis solas repaso 
las cuentas de aquesta casa^ 
que A pasos agigantados 
se v^ bundiendo. 

Facdnd. C6mo?... 

Marg. Qu^? 

Fagund. Habla. 

Mabg. Me bas sobresaltado! 

Catet. Que quieren ustedes pase 

con (an grandes despilfarros? 
Tienen ustedes cineo bijos, 
pero todos tan mimadosll! 
(Remeddndolos.) 
£1 uno, ((quiero una onza , 
que boy convido del teatro 
a dos artistas.')) el otro, 
cvengan mil reales, volando, 
que me aguarda nn capitan 
con cuatro oficiales, varaos:*— 
el otro, el bambron, Pepjto, 



r 



r 



-0 — 

en al nacer deslinado 
para coiner y dormir , 
umblen dice ((Cayetaoo, 
veie ^ la plaza k buscarme 
Unas aDfl;uila8, dos pabos. 
UD par de Jamones buenoa, 
que qoiero buenos pescados; 
el salmon no te se olYide...» 
Poes y las nifias? Canarlol 
(RtmeddndolM.) 
La una, cquiero cien duros 
para dos trajes de ra8o:» 
la otra, ((trieme ud aderezo 
|ue boy be dejado aJustado.» 

aunque yo me qu^e A ustedes, 
vamos ^ ver, qu^ adelanto? 
Nada; que gruftan an poco, 
y luego me digan , bazlo 
todo 10 que ellos te dt§an ; 
que mientras los dos mamos, 
que nada falte queremos 
a nuestros bijos amados. 
Y yo obedezco: qu^ bacer? 
Mas ecbo cuentas, y al eabo 
el pobre fondo, en el fondo 
mas cada vez va fondeando. 

Faccnd. iA dona Margarita,) 

ve eso tii tienes la culpa: 
alas das k los muchacbos ! ... 

IIaig. Y Uli ^ las nifias; en paz. 

Facukd. Pues bien, remedio ponganos. 

Maig. Ya yerhs lo que les dfgo. 

Facuiid. TOi veHis c6mo las irato. 

Haio. Aqui se acercan las chicas. 

Facund. Pues ahora Yerto. 

€atbt. Buen inimo. 



-^iO — 



ESCEHA IV. 

Dichos. Leonor. Serafina. 

Leonob. Muy buenos dias, papas. 
Serafin. (A su padre.) 

La mano... 
Fagund. No tengo gans^; 

que contigo y con tu bermana 

estoy dado ^ Barrabia. 
Leonor. Pues que hemoB hecbo? 
Serafin. Yo, «ada. 

Fagund. Estropear nuestca bacienda; 

la que al fin bareis que venda , 

pues ya lo tengo empeiada. 
Leonor. {Con zalameria.) 

Ayll... Eso te pasa? Ob Dios! 

antes vender^ mis trages. 
Serafin. Ya se ¥6 ! los equipages 

v^ndanse antes de las dos. 
Leonor. (Idem.) • 

Tiji por nosotras perdidoll 

jamas lo consentiremos. 
Serafin. Primero nos quedaretMS 

con el mas pobre vestiio. 
Leonor. Anda, Cayetano : sal 

4 biiscar una ^mdeRa. 
Serafin. Ay!! ya tener no quinerft 

mas que un trage de penaaL 
Fagund. (A Cayetano.) 

(Lo ¥es? Qui^n no. se coBBWieve?) 
Gatet. (A don Facundo.) 

(Tambien vo me he enternecido; 

pero acordaos que ban nacido 

en el siglo diez y nueve.) 
Fagund. No hijas , no es menester 

quevendais, mientra en el mundo..< 
Marg. (Aparte d el.) 

Y b autoridad , Facundo ? 
Fagund. {Idem d ella.) 

Ay! Tieoes razon, mujer. 



— H — 

Pens&steis que oft be ereldo? 
Eso es tretal... (PobretnUas 1) 
sabed... (si son tan sencllt^s...) 
Como OS pille... (me ban veneMo.) 
Como yo sepa que aqul 
abusab de vuestro padre... 
aqui OS d^o 4 vuestra iiadre. 
(Beg^dalas ti) por mi.) 
(Vase.) 



ESCEHA V. 



Diehoi, menos Don Facurdo. 



Cayet. (Se ha lucidol) 

M AiG. (Cayetano , 

y abora yo qu^ las dlr^?) 
Catet. (Lo que el bizo enmiendetist6.) 
Mabg. (Voy ^ sentarlas la mano.) 
Ninas, si inarcb6 pap^ 
tan de pronto , solo na sido 
porque est^ muy ofendido, 
y el furor... entendeis ya? 
por no propasarse buy6 
y en su lugar yo be quedado. 
Leohob. Pero en qu6 le bemos faltado? 
M ABO. Eso OS voy 4 esp1ii;ar yo : 
le babeis fallado pidiendo 
sin saber por qu^ , ni c6mo , 
dinero , al fiel mayordomo 
que en esta sala est^ oyeiMlo : 
ya boy le pedis blonda una , 
despues para dos camais, 
porque acaso os figurais 
que tenemos una mina. 
Ya me cansa tat des6rden... 
si no bay mudanza completa , 
OS vestir^ de bayeta : 
OS lo repito, quiero 6rden. 
Y no es derrocbe formsd 



— 12 — 

el que haceis con Unto trage r 
que aun quereis lienor canruaje 
y palco en el teatro real? 
Mas pues mi ruina conclbo , 
ni mas trages , ni funcion ; 
Solo OS dar^n diversion 
los cstb2\\os del iio vivo, 
V de que os reprenda asr, 
malas bljas, no os asombre... 
(Me be portado como un bombre ^ 
estoy contenla de mi.) 
( ra»e.) 



ESCEHA VI. 



Dichos^menos Dor^A Margabita. 



Leonor. {A Cayetano.) 

Ti]i tienes la culpa, tu. 

Serafin. (Idem.) 

£res nuestra pesadilla. 

Catet. Porque quiero el bien de ustedes. 

Leonor. Tu bolsillo es el que estimas. 

Gatbt. Ll&menme perro judio 

si mas les agrada , ninas ; 
mas no crean que por eso 
de mi proyecto desista^ 
S^ que el caudal de papd 
^ paso veloz camina , 
yque si yo no remedio 
el desorden , vendri un dia 
en que queden j^ereciendo ; 
con que baya juicio, bijas mias. 
Grean i un bombre de honor , 
que su placer solo cifra 
en yer prosperar la casa 
de las personas que eslima. 
El lujo y la vanidad 
son lantAsmas que alucinan , 
y a la virtud ^oco i poco 
al lodazal precipilaii. 



— 13 — 

Lbohor. (Con mofa.) 

Jesus , qu6 predieador I 

Skiafin. {Idem,) 

Qu6 peroraclon tan mistica ! 

Catkt. Biirlense ustedes, no importa: 
piegae i Dios np llegue nn dia 
que vea trocarse en llanto 
vuestra mofadora lisa. 

Leonor. (No hagamos caso: si es Viejof) 

Catbt. (DeJ^moslas , si son niAas!) 
[Vase ) 



ESCEHA Vn. 

Lbonoh. Serafina* 

Lbonor. Has visto viejo mas riisUeo? 

Serafin. Has visto vieJo mas sdtrapa? 

Leonor. Y de los papds es idolo. 

SsEAFm. Es muy sagaz su gramiktica: 

y aunque no entiende de ip^rboles , 
comprende muy blen ias miculas. 

Leonor. Aylf Ya mam4 no es ben^la. 

SER4F1N. Ya oiste la prosa enfi&tica 

con que nos llam^ra indbmitas: ' 
i mi me ba dejado esUtica. 

Leonor. Cuando nos tratan con cblera 
quisiera romper la mis«>'ara, 
y decir en tono esplicito, 
sin valerme de meUforas , 
que nos concedieran ednyuges. 

Serafin. Ay II 4 mi , no,santa Barbara II 

Leonor. Tienes un gusto estramb6tico : 

siempre en todo has de ser clisica. 

Sbrafin. Yo al hombre aunque sea c^ebre 
yde flgura simpiillca, 
porqu^, no s6, pero 6diole 
y no acept^ra sus d^divas. 

Leonor. Pues eres un ser insipido , 
y es tu cabeza fanUstIca; 
nunca pensamos uninhnes: 
^ hombres con mentes mls^ntropas, 



miro yo con gozo c^ico, 
y tan soto ifierto Mgrlmas 
porque a tres 6 cuatro pr6jimos 
entregar no puedo el ^nina. 

Sbrafin. No eres tiji pooo fo8f6rica! 

Lbonor. Fosf6rica no, rom^ntica; 
d veces en sueftos bbrridos 
hicenme cruzar imp^vida 
por seivas y bosqoes lutgubras 
Y por las sombras atl^nticas.. 

Sbrafin. Pues , Leonor , yo soy fil6sofa ; 
y antes me quede perl^tica , 
y tan pobre sea mi t^lamo 
que hasta le fallen hs sdbanas , 
y cuando muera i ml firetro 
no ie resguarde una lipida , 
que correspouda fren^tica 
a ningun bombre. 

Lronor. Qu^ listlmal 

Para qu^ bas naddo , estilpidall 
A esas tus ideas mlitalas , 
6 vete ^ desiertos irabes 
ii asociarte con las iguilas. 

Serafim. No me gusta tu prop6sito. 

Leonor. Ebi no seas sistem&tica! 

No te envidio el ser tan rigidal 

Serafin. Pues yo rechazo tu maxima. 

Leonor. Adios, y Sigue tu regimen. 

Serafin. Adios , y sigue tu t&ctica. 
(Vdnse.) 



EscEif A vm. 



Pbpa. Don Leandro, jwen andaius , eon detembaraz0 dtgante 
y aeento sevillano : hablan desde cl foro. 



Leand. Si se babr^n ya tevantado I 
D^jame pasar , miicbacha : 
ya sabes que yo entro aqui 
como Peofo por 8U casa. 



— 15 — 

Pepa. Pero , y si aun est^n durniieffdo t 
Lbaicd. Aguardar6 en esta sala, 

y tu me bar^s compaftfa. 

Sabes que eres una piata ? 
Pepa. Ay! G6mo se burla usted 

porque soy una criadal 
Leand. No; si yo soy democrMioo ; 

me gusta la gente liana. 

Los bijos de Andalucia 

tenemos el alma franca , 

y en praeba de. lo que digo, 

toma un abrazo , salada. 

(Vd d abrazarla,) 
Pepa. (Levantando la mano.) 

Cuidado con propasarse... 
Lband. Gbica , si ba sido una duinza. 
Pepa. £1 demonio del senor ! 
LsAND. Pocos gritos : toma y calla. 

{Le da media peseta,) 
Pepa. (Tomdndola.) 

Qu^ es esto que me da usted T 
Leand. £1 qu6? dos rcales de plata. 
Pepa. Y con esto... 
Leand. Beber puedes 

treinta y cuatro vasos de agua. 
Pepa. GAstelo usted en alfenique. 

{Se los lira d los piSs , y va$e.) 



ESCENA IX. 



Don Leandro. A poco, Leonoh. 



LE4ND. {CogUndolos, ) 

Por rumboso esto me pasa. 
Leonor. (Saltendo,) 

Qui^n da voces! £s usted? 
Leand. 8e me figura que si : 

porque al ver esa hermusura , 

esa cintura gentil , 



— 16 — 

esos labios de oeral, 
y esos dientes de rubi , 
ni s^ si en el muiido estoy 
nl si dej^ de eicistir. 

LsoNOi. Qu^ adulador es usted! 

Leand. Que me coma un javali 
si digo lo que no sieato ; 
que me trague un puerco espin 
que me sorba una ballena ^ 
que me mate un marroqui ; 
d^me un accidente , y vuelva 
de ^1 en el alio dos mil , 
y... perdone usled , senora , 
ya no s6 mas que declr. 

Lbonor. Pero Unto me ama usled? 

Leand. Aun mas que al olmo la vid : 
desde que yo la vi d usted ,. 
una cosa sent! aqui 
(Senalando al corazon) 
que el corazon me pinchaba 
y me lo hacia buUir : 
desde entonces crudos golpes 
me rompen el pecbo , si : 
si quiere usted convencerse , 
con delicadeza y sin 
ninguna idea siniestra , 
d^jese usted conducir 
esa manita adorada 
de transparenle marfil 
bicia el corazon fogoso ; 
no le siente usted latir? 
Oiga usted Ids golpes , oiga : 
li , pitlpi , lipiti. 

I.EONOB. Vamos,sefiordonLeandro, 
se quiere usted diverUr? 
Si lo que siente dijera , 
si fuera leal su fin... 

Leawd. Ay , seiiorilal. . . lo juro 
y la dar^ pruebas mil *. 
si usted quiere que la traiga 

las minas del Potest... 
es decir , lo oue bay en ellas, 
pronto latenor^ usted aqui. 
Si quiere usted que me tire 
al rio Gundalquivir , 



— 17 — 

y eso qne no s^ nadar... 

vaya , exija usted de mi* 

Quiere usted que me estrangule 

con mi propio corbatin ? 
LsoNOB. Vaya , es usted el demonio 1 

slempre ha de bacerme reirl... 
Lbano. Y es porque le bago A usted gracia? 

Digalo usted , serafln : >. 

correspondeni a mi mano? 

Si tai biciera , san Luisl! 

Cien mil mugeres , de rabia 

dejariande existir, 

poes tengo prendas que me bacen 

muy recomendable i mi. 

Mire usted , soy propietario , 

y mi ingenio es tan sutil , 

que el castellano poseo 

y entiendo bien el latin , 

y el francos » y el italiano , 
I el bebreo , el marroqui. 

^ # He corrido Espafia entera , 

f despues be cruzado el Rhin ; 

be estado en la gran Maguncia ; 

en el Mogol , en Pekin. 

Desde Pekin me fui al moro , 

preso me bicieron aili ; 

mas de mi labia prendado 

el Sultan If e-metali . 

quiso casarme con su bija 

la preciosa Faniquin. 

Con que si 4 un bombre de mundo 
, como yo no d^ ust6 el si , 

1^ se va ^ acrediiar sin duda 

de tener un gusto ruin. 
Leonob. (Perosiyadi palabra... 

Ob! que sociedad tan vill... 

Por que babiendo tantos bombres 

^ uno solo be de elegirlll) 
Lband. Con que no me dice usted... 
' I^EONOR. Ay Jesus II no estoy en mi I... 
Leand. (Bien , ya creo que se ablanda.) 
I.BON0R. (Ck^mo un n6 babr^ de decirll) 
Lband. Ayll Leonorcila! 
Leonor. * [Y suspira!) 

Lea:«d. Ay cu^nto sufro I 



— 18 — 

Leonor. (Infeltel) 

No le digo 4 usted que no... 

Lbanv. Luego dice usted que si ?. . . 

Leonob. Es decir , digo... y no digo... 
SI yo no s^ qu6 decir III 
{Voces (le Cdrlas y Federieo.) 
Pero llegan mis bermanos. 
Sepa me compadeci , 
(Con coqueterla.) 
y tras de la compasion 
la amistad suele venir 
y luego... Leandro, adios : 
acu^rdese usted de mi. 
(Vdse.) 



ESCENA X. 



Leaisdro. 

Leand. {Imitdndola burlescamente.) 

Quede usted con Dios , Leandro; 

acu^rdese usted : ji , ji...— 

ya de la mina el filon 

acabo de descubrir : 

(Idetn,) 

ayl yo quiero y no quiero... — 

Si ya estis muerta por mi , 

por qu6 haces la dengosa 

si te hago mucbo tilin? 

Csto se presenta bien : 

vivamos sobre el pais. 



— 19 — 



ESCENA XI. 



Dichos. Carlos. Federico. 

Carlos. (Saliendo.) Pues yo soii6 con Roinea. 
Feder. V yo con Napoleon. 

Oh! buenos dias, Leandrol... 
Leand. Fieles aminos, adios. 

La no^be me de Yigilia , 

no as verdad ? 
Carlos. EsCe rdd 

marcaba las tres y media 

cuando al entrar te yi yo 

anocbe : y tii que no duermes , 

apenas alumbra el sol 

vienes d casa & buscarnos ; 

no tengas mala intenclon. 
Lband. £1 bombre que duerme mttcbo 

se embrutece : mas los dos 

deciais baber soflado... 
Carlos. Este con Napoleon , 

y yo con Romea. 
Leand. Bien. 

Carlos. Ya sabes td la aficlon 

que tengo por declamar. 
Feder. Y no ignoras el furor 

con que yo conteropio todo 

lo militar... 
Carlos. Que ilusion 

yo siento en mi , cuando escucho 

declamar a un buen actor! 
Feder. Cuando leo en un peri6dioo 

el general Audinot , 

6 Pedro el de los palotes, 

ba salido vencedor 

en este li otro paraje , 

en est^ 6 aquella accion... 
Carlos. Cuando leo en un Dlario: 

ayer el c^lebre actor 

fulano cogi6 laureles , 



— 20 — 

se me ensancha el corazon. 

Oh! la carrera del teatrol... 
Fedei. La del soldado es mejor, 
Carlos. Vaya una gloria , dar palo&! 
Feder. Pues la del teatro... Oblll 

es miiy buena : estar espuesto 
. d que cualquiera peloo 

criticas ponga insolcntes... 
Carlos. A eso no tengo temor, 

que la critica mal hecba 

se yaeUe contra su autor ; 

y d pesar de las intrigas 

y la torpe adulaclon , 

donde le bay brilla el talento 

anonadando al traidor. 
Feder. Vamos ^ ver : qui^n , Leandro , 

abora tiene mas razon? 
Lband. Yo siempre soy justo , slempre : 

razon... la teneis los dos. 

La carrera militarl!! 

La noble declamacionil! 

Ob qu6 clases tan ilustres!!! 

perteneci ^ entrambas yo!!l 
Carlos. Tii? 

Lband. Fui bizarro soldado... 

Feder. End6nde? 
Leand. En el gran Mogol. 

Como que alH me llamaban 

el segundo Napoleon. 
Carlos. Y actor en d6nde? 
Leand. En la Gbina. 

Feder. En la Cbina? Qu6 embrollon ! 
Leand. Si en lo que abora os be dicbo 

be mentido, quiera Dios 

que ^ Carlos le d^ tercianas, 

y i ti un fuerte torozon. 
Carlos. Gracias: pues en ese caso 

¥oy & llamar a un doctor^ 
Leand. Mas dejemos tonterias: 

nos aguarda Encarnacion , 

y Pilarcita y Anlonia, 

junto ^ la Puerta del Sol , 

meliditas en dos cocbes . 

Bella serA la funcion I 

vamos ^ la Gastellana: 



— 21 — 

Yaencargado deje yo 
una op(para cotnida : 
no tendreis oposicion 
en Uevar tres 6 cuatro onzas 
asi que venda el arroz 
que me estdn almacenando 
yolopago lodo... 

Carlos. No. 

Lband. Y 08 dar^ cuanto me disteis, 
porque soy bombre de honor 
y no me gusla abusar... 

Caklos. Ea, collate. yal6n. 
Cayetano, Cayetaao! 



ESCEHA XB. 



Dicha$» Gatbvano. 

Catbt. Qu6 me manda listed, sefior. 
Carlos. Que nos traigas cuatro onzas. 
Gatet. Abora no puedo. 
Fkdbr. Bribon , 

si no las traes al memento... 
Carlos. Qu^aguardas? 
Fedbr. Anda , 6 por Dies. . .? 

Catbt. Sefioritos, que no puedo. 
Leand. No sea usted remolon. 
Catbt. Aqui vela no ledan 

para este enlierro. 
Carlos. (Levantando la voz.) 

Quii horror? 

A nuestro amigo te atreves ? 
Fedbr. (Mas fUerte.) 

Vengan cuatro onzas. 
Gatet. (Con toda su fuerza.) 

Queno. 



S2 — 



ESCEHA Xm. 

Dichos. Don Fagumbo. Dona Mabgabita. Serafina. Lkonob. 

Facund. Pero qu^ voces ? 

Marg. Qu^ es esto? 

Carlos. Que en un compromiso estamos, 

y cuatro onzas reclamamos 

al mayordomo indigesto. 
Facund. Y no )as did...? Muy bien bizo. 
M ARG. No, Facundo, no bizo lal : 

mira no los trates mal , 

pues sabes que aon mi liecblso. 
Lbonor. £80 es: & ellos los mima. 
Sbrafin. Y i nosotras... 
Facund. [Levantando la voz.) . 

Dioen bien. 
Marg. {Idem,) 

N6. 
Facund. {Mas fuerte,) 

Si. 
Marg. (Mas fl^erte.) 

No. 



ESCEHA XIV. 



Dichos, Pepito, que sale can bata y gorro, tomando el choco 
late con vizcochos y servilleta en el Ifrazo^ 

Pbfito. Qu^Belenll 

Se nos cae el mondo encioia? 
F«:deric. Qu6 buscas aqui, mastoerzo? 
Carlos. Nos vienes i interrumplr? 
Facund. Anda, mircbate i dormir. 
Carlos. Qu^ buscas aqui? 
Pepito. Mi almuerzo... 

Facund. C6mo tu almuerzo, petate? 







— 23 — 

pues eso no es almorzar? 
Pkpito. fio senor: esto es tomar 

con vizcocbos chocolate. 
Fagund. Y aun buscar&s.-. 
Pbpho. Mi racion 

que hoy acort6 el maybrdomo , 

pues que no nie ban dado el lomo 

nl las lonjas de jamon. 
Fagukd. jy^rcbate con un enjambre 

dedemonlosi 
Pepito. Bien, me ir^ , 

pero al menos diga U8t6 

que no me maten de bambre. 

Fro«^. JMam4.eldinero. 

Facund. Buen par! 

LE0790U. Papita , un baile esta HDcbe. 

Gaalos. (A su madre-) 
D^nos... 

Sbkafin. (A su padre.) 

L16vanos en cocbe. 

Pspno. (A Cayetano) 

Me quieres dar de almofzar? 

Facund. Para amigos con ahinco 

pedis : no bay rentas que basten. 

Leande. Para cada onza que gasten 
lo menos gasto yo cinco : 
y si es ^ mi esa aliision 
la recbazo con frampeza* 
porque tengo gran riqueza 
y me sobra corazon, 
Yo desprecio el inters 
y por nadita me atranco ; 
con los billetes de banco 
suelo andar ^ puntapi^s. 
S^palo usted, don Facundo : 
cuaikio busque usted dinero 
en mi hallar^ un caballero, 
aunque soy bombre de mnndo. 
Aqui bay un neto espaf^ol ! ! 
Si llevais onzas, corriente; 
si no, me es indiferente ; 
espero en la Puerta del Sol. 
Dispongande mi caudal ; 
por oro no haya temor » 



— 24 — 



ue es mi tio el director 
ie la hacienda nacional. 
( Vdse.) 



I 



ESCEHA XV. 



iHcliOB, menoi Don Lbanpro. 

Garl»8. Ese si que es generosol 

Gatet. Ese si que es un l)ergante. 

Fedbr. No. 

Facund. Dice bien. 

Gatet. Y un tunante. 

Garlos. Pues yo soy pundonoroso: 

y si no me dan al punto 

ese dinero & que aspiro, 

boy, mami, me pego un tiro. 
Fedbr. Y yo deMs soy difunto. 
Marc. [Asuesposo.) 

Ay! se van k suicidarl 
Leonor. [A su padre.) 

Si esta nocbe no bailamos , 

las dos nos envenenamoa. 
Facund. {A su esposa.) 
Marg. Que se van i envenenar. 

Mienlen ellas. 
Facund. Mienten elios. 

Marg. Yo conozco , y no me aflijas , 

^ mis bijos. 
Facund. Yo k mis bUas. 

Marg. {Con iVonta y marchdnaose,) 

Son muy beUas. 
Facund. {Idem,) 

Son muy belios, 
Marg. Dales las cuatro onzas. 

(Sevd.) 
Gatet. Oh... I 

Tacund. Anda, y avisa ^ la orquesla. 

(Vdse.) 
Gatet. Gasa de locos es esta. 

IVa d marchar amoseado,) 
Pepito. ICojiendo d Cayetano por el brazo.) 

Pero cuando almuerzo yo ? 



I 



~25~ 

Catbt. Voto tl diaMo I 
Gablos. (i Canetanc.) 

V^ al iostanle. 
Fnn. Ealaiabromal 

{Se ffd*) 

SUAFIN. J ^ *»"*f- 

Psmo. Qa^ me daria de almorzar ? 
Cair. VoCoikbrioa! \UneUfante. 



FIN DEL AGTO PRIMERO. 



AGTO SEeUNDO. 



Salon elegante. Muebles de todo lajo. Candelabros y arauas encen- 
didas. Forillo de otro salon alumbrado con aranas: en el mnebles 
mny elegantes. Dos puertas laterales. Mesa con tapete y recado 
de escribir. 



ESCEHA PRIMERA, 



Catbtano. Pkpa. 



Gatet. EsU ya todo encendido? 
Pbpa. Pues no lo v6 usted? (Babieca !) 
Catet. Digo las piezas de adeDtro. . . 
Pbpa. Tambien, si sefior. . 
Catet. Bien,Pepa, 

no te incomodeis por eso; 

que cuando hablas apedreas. 

Has ido al caf6 de enfrente? 
Pbpa. Lo menos hace bora y media. 
Catbt. Y encargastes los belados , 

y de Gbampai^ las botellas? 



— 27 — 

Pbpa. Si 5eilor. 

Gatet. Y io8 criados 

avtsaron A la or^uesla? • 
Pbpa. Cuanto liempo hacel 
Catet. Bueno. 

PuesyaesUs demis. Qu^eaperas? 
Pepa. Y es nsted el que critica 

que tan mal genio yo tenga, 

coando parece que un dia 

de rabia v^ & ecbar centeUas? 
Catkt. Mira, no seas parlancb&na. 
Pepro. (Dentro.) 

CayeCanoI... 
Catet. Sania Teela! 

Pepito me llama I Vete. 

(Vase Pepa.) 

Me esM lie? ando paieta. 



ESCEIIA n. 

Gatetano. Pepito, que sale leyendo un Diario. 

Pepito. Ando busdindotp, bombro, 

por toda la casa^ y... fanos, 

voy i darte una noticia 

que trasciende desde largo: 

aprovecba la ocasion : 

oye el anuncio: 

(Leyendo.) 

<(Han llegado 

ii la posada de Ocaba 

jamones de Candelario...» 
Catet. Vaya una salida aborai 
Pepito, {Leyendo,) 

«Y en la posada del Rastf^, 

bajo un preckv equiutifo 

se ballarJin pabos cebados. » — 

Eb? Gayet;ino, qu^ Ul? 
Catet. (Voloi brios!) 
Pepito. No me faaccs caM? 

Bueno, yo ver6 d matmit..^ 

pero ella se acerca, bravol ' 



— 38 



ESCENA m. 



Dichos, Dona Margarita en irage de baile. 



Pbpito. Mamd, no sabes lo que hay? 

Maro. Qo^ es ello? Di, qiH^ ba pasado? 

Pbpito. Noticiones qae interesan. . . 
sigo leyendo el Diario... 
(Cmiiaua leyendo.) 
« Junto ^ San Juan de Dios^enden 
ricos alUnes salados... » 

Maro. Tomal Y esa es la nollcia? 

Pepito. Mami, que tne traigan algo. 

IIarg. Til tienes bambre caninaf!... 

Pbpito. Mamita, si yo no bailo, 
ni voy en cocbe, ni fumo, 
ni me paseo ^ cabaflot 
ni me agradan las mucbacbas, 
ni rompo apenas cahadp, 
de modo, que aun cuando gaste 
en comer tres duros diaries, 
no tengo vicios, mamd; 
ya lo yes; soy buen mucbacbo: 
me voy i tender un pooo. 
Trdeme un jamon,: Gayetsmo: 
diselo, mami. 

Marg. Bien,bombreI 

Pbpito Yivan las mam^ de range: 
si vales mas... 
{A Cayetam.) 

Anda pronto; 
y que no tenga gusanos. 
[A 8U fnadre.) 
Vales mas plata que pesad, 
y eso que est^s de buen afio. 

Marg. Qu^ dices? 

Pbpito . No es alusion . . . 

Gatet. (Qu^ cbicos tan mal criados! 
Merecen algunos padres.. ) 

Pbpito. Buenas cosas trae el Diario t! 
Adios, vieja mia. 



— » — 

(Lee.) 

f Acaba 
de llegar el bacalao 
de Escocia, & la yenia nueva* 
los cborizos de Alinagro.» 
Se vd.) 



I 



ESCEKA IV. 



Gatetano. Dona IfAaGAviTA. 



Mabg. Aunqne veo que este cbiea 
es un alcornoque, baUo 
en ^1 tanta gracia, lanta... 
Catbt. Ay, senoral... por los clafos 
de mi sebor Jesucristol... 
usted esU cbocbeando: 
que los padres k tos bQos 
amen, justo es; pero cantos 
el carlfio que les tienen 
nunca deben deniostrario , 
piles la juventud no piensa; 
y prodig&ndola balagos, 
abusa, y se precipita 
del des6rden en el fango. 
llAfto. Pero hombre, lo que nos pasa 
es natural: los mucbacbos 
siempre son los predilectos 
de las madres; los amamos 
mas que i las chicas: los padres 
suelen pensar al contrario; 
quieren it las bijas mas, 
y de aqui resulta, es claro » 
las continuas peloteras 
de los matrlmonios. 
Catet. Bravo! 

Y usted que el error coBOce, 
incurre en ^1 cada paso. 
Mabg. Pero ya enroendarroe quiero; . 
boy 4 los tres be pen^Kio 
reiinlr muy formalmente 



— ae — 

para con dureza bablarlos: 

U» dlr^ que fan por sendas 

muy malas eslraviados. 
Gair. Abl SI por fin, Dim qolsiera 

eo el coraion tocarkw. 
Mam. De la broina aun no vinieron? 
Gatet. Y eso que las diez ban dado, 

y no ignorar^n que bay baile. 
Maro. Pero ellos no son los malos; 

sino sus amigos: ese 

ca^vera seviUano... 
Catct. Q"e embrolla 

y miente mas que babla, 

y eso que siempre esU bablando. 
Marg. Si pudi^amos un medio 

lialfar para escarmealarlo!... 
Catbt. D^eme usted d mi, senora: 

el medio queda i mi cargo. 
Marg. Pero no conoces, bombre, 

que mis bijos le aman tanto? 
Catet. Con el tiempo lograr^ 

que buy an de ^l como del diablo. 

Pero, seiiora, firmeza. 

Ellos aqui van Uegando. 
Marg. Siento que el valor me deja, 

pero voy ^ armarme de animo. 



esceha v. 

Dichos. Carlos. Federico. Don Lean:^o. Don l.cis 

y Caballeras. 

Carlos. [Desde el foro.) 

Adelanle, caballeros. 

Aqui tenets i^ la madre 

mas cariftosa y mas tierna... 
Fedbr. Ob! nuestra maro4 es un ingel. 

Cbicos, el Cbampang ne ba poesto 

en eslremo confortable. 
Leand. Seflora, saludo & uBtod. 

Seres en el mundo bay tales 

que al primer vistazo, plani 



— at — 



Hakg. 

Carlos. 

Fbdee. 

Carlos. 

Leai«d. 



I 



i 



Marg. 



Carlos. 

Marg. 
Carlos. 



se introdocen al instanle 
eD el corazon. Usted 
es uno de esOs, no eatnifie 
que la bable de este modo 
porque franco es mi lenguaje* 
Reciba usted una memoria 
que yo la guarde esta tarde. . 
{Le dd un caramelo*) 
Gracias. A que no mis bijos 
asi se acordaron? 

(Diantre!) 
(Garamba» qu^ compromisol) 
(A don Leandro.) 
(Sicanos til de este lance.) 
Si, los bijos son, seizors, 
siempre ingrates, siempre audaces. 
Mas respire usted porque cstos 
son escepciones notables. 
Nos sentamoft & la mesa; 
y apenas los mozos traeii 
el primer plato , lo miran 9 
y k uno le dicen parte 
ytrienos un papelito: 
y al punto el mozo lo trae , 
y ambos 4 la vez dijeron 
del plato primero 4 madre 
guardemos, y asi pas6» 
y me dieron el mensaje 
de que yo se lo gHardara 
por no mancbar sus gabanes. 
{Sacando un papel liado.) 
Con que tome usted , seftora ; 
un pepinito en vinagre: 
lo primero que sacaron : 
la memoria es lo que vale. 
(Lo guards para mi cbiea! 
c6n)o ba de ser?... adekuite.^) 
(A Cayetano.) 
Esta^ es otra cosa. Yes 
c6mo me quieren? 

Pensaste 
que de ti nos olvid^raiDos ? 
Si, bijos mios. 

Nos ciavaste 
un acero en las entranas ! 



— 32 — 

Fbder. Con injusUda penrastel 
Carlos. Yanos bas entristecidol 
Lband. C6ino ba de ser? Consolarse... 

(A dona Margarita.) 

Mire asted , van ^ Uorar. 

Esto es faerza que se acabe: 

estos son bijos , senora : 

Ye usted qa& pucberos baeen? 

no bay que Ilorar ; (pobreciUos f j 

El corazon se me parte! 

SA la madre.) 
l^les usted un abrazo: , 

besarle la mano, andel 
{Lo hacen.) 

y abora ml bendicion : 
que Dios os baga tmos Angeles I 
liAiia. (Aparte d Cayetano.) 

(Si no puedo regabarlosl 

no vesqu^ bumildes... qu6 amabiesl..* 

Yo, Cayetano, lo siento, 

pero me falta car^cter.) 

Caballeros, basta luego: 

Vamos, bijos, animarse. ' 

(Vase.) 



ESCElf A VI, 



Dichos, meno$ Do!1a Margarita. 



Gatet. (Me est4 Uevando el demonio : 
no lo puedo reraediar.) 
Seiiorilos , seftoritos , 
y tienen valor... 

Leand. Quizas 

es usted el mayordonio... 

Gatet. Soy el mismo Barrabis. 

Leanii. Ix) creo : porque esa cara 
en ctrculacion no esti: 
y qu6 Colorado I Vamos. 
sin duda bebi6 champang... 



— 33 — 



Catbt. 
Carlos. 
Lbanb. 
Gatbt. 



[ 



Eb! Miserable! 

I Insolente ! 

Guidadito en el bablar; 

que este viejo miserable 

bare felnte alios que' est^ 

esta casa dlrigiendo 

con notoria probldad; 

y antes de venlr i ella 

otros quince bacia ya 

que del abuek) de ustedes 

fu^ mayordomo leal. 

Con emocion niuy profunda 

61 me dijo al espirar : 

I Culda de mi bijo y mis nietos , 

pues s6 que ^ aquei faltar^ 

car^cter para su casa 

rectamente gobernar; 

es d^bil , Irresoluto ; 

bazle conocer el mal , 

y d d y ^ sus biios separa 

oe la falsa sociedad : 

sus Impertinencias sufre : 

te lo ruego con afan. » 

Por eso con mn prudencia 

mil reces be dicbo asXri^r* , 

cuando be Yisto que d un abismo 

se iban ^ preclpitar. 

Pero no se me na becbo caso. 

Bien , por liUima vez ya 

les digo aue del sefior 

buyan cuai de Satan^s , 

porque es todo farsa, enredos , 

y nunca dice verdad. 

SI usted por eso se enoja , 

nada i ml me importar^. 

En Zaragoza be nacido , 

y alii todo es claridad. 

Siseilor. Usl6 es de aquellos 

que i todos las manos dan , 

se quiebran i corteslas , 

y que saben demostrar 

los afectos que no slenten ; 

que ofrecen k) que no dan : 

1^ se enfada usted porqne 



— Si- 
te be bablado 8in falsedad , 
procure de mi vengarse , 
aqui no volviendo mas ; 
V no estrahe ouelas cuentas 
le haya querido ajustar, 
ni que del estilo s^tio 
ahora mepase at jovial, 
para reirme de usled 
sin rodeos ni disfraz . 
porque no estoy en mi ]uicio ; 
usted lodijo: ]^I... j&! 
No me bagan caso , senores, 

rorque be bebido Cbaropang. 
Vdse.) 



ESCEN A Vn. 



DichoSf menos Gatetaho. 



Luis. Qu^ dices , Leandro ?... qu^?... 
Leanb. Luis queridisimo , nada. 

Qni^n hace caso de un viejo 

y mayordomo? Sus canas 

es preciso respetar... 

Porque la moral me agrada , 

sobre todo , ya lo sabes... 

No conoces que le carga 

al pobre viejo que yo 

^ sus sebores distraiga ? 

Si eso es mas claro que el dia I 

( Pasan por ei forOj, de derecha d uqukrda, canvi- 

dados.) 

La avaricial... Ya & esa sala 

van llegando convidados ; 

eso la atencion me llama. 

A ver, Carlitos , el brazo. 

Yamos 4 ver las mucbacbas. 
Fbdkr. ( A don Leandro, ) 

NoesUsofendldo? 
Lband. No. 

Carlos. Le despediremos. 
Lband. Calla. 



Luis. 

L.EAND. 



— 35 — 

A un bombre coal yo de mundo 
esas cosas le bacea graeia : 
todavia almayordomo 
be de entregar ona carta 
que Irate de mis amores. 
Aon teni^ndote tal rabia? 
Si seftor; y si me empedo , 
dos besos me dA en la cara. 
£a , vamos al salon 
i gozar de la a^asara. 
( Vdnse. ) 



ESCENA Vin. 



Dona Mabgarita. Don Facundo. Catetano. 
{Se oye un rigodon.) 



Catbt. Pues eso pas6 , seiiores. 

llARG. La juventud no es pradrate. 

Catet. Y mas si se la consiente 
cometer necios errores. 
En fin , el baile ba empezado; 
las ninas en el est^n : 
no obstante ; critiearto 
porque ustedes no ban enlrado^ 

Marg. No tengo gana de ver 
mi for tuna destruirse... 

Fagcnd. M i nuestras bijas ludrsel... 
Qui genio de Lucifer I 

liARO. Tengamos la fiesta en paz I 
Guando tii tienes la culpa... 

Facvnd. La tuya a mi me dis(;ulpa: 
con que no seas tenaz; 
si con afanes pfolljos 
ti mis bijas be mimado , 
tambien te has sacrificado 
por complacer & tus bijos. 

Mabo. Pero que le bemos de bacer? 

Facund. TU me pones en un potro. 

Catet. Pues ! y el uno por el otro 
la casa est4 sin barrer. 
El paso que dar primero 



— se- 
es preciso en este instante , 
es llamar & ese bergante 
para pedirle dinero ; 
^ don Leandro ; y asi 
verd listed c6mo se escaraa , 
logrando con esta trania 
que no vuelva por aqui. 
Digale usted que un apuro 
a inolestarle le obliga; 
que me emplume el que consiga 
sacarle siquiera un duro. 
De parte de usted bar6 
que abora le avise un criado; 
mas , por Dios , lo que be pensado 
no lo ecbe ^ perder ust^. 
Buen i^nimo, voto & briosi 
Yo decavilar noceso, 
pnes saben que me inlereso 
pur el bien de ustedes dos ; 
y si consigo cortar 
a esos males las raices , 
si d ustedes todos fellces 
los Uego pronto i mirar, 
ya pueden ^ mi insultarme 
los necios y escameeerme , 
y mil injurias hacerme , 
y aufl con obras maltratarme , 
pues con un noble interns 
al mirar mi afan logrado , 
podr^ decir : me he portado 
(*omo' bourado aragon^s. 
(Vdse.) 



ESCEIIA JX. 



Dichos , menos Gatetano. 

Facunb. Ese es un bombre de bien. 

BIarg. Ciertamente: maspresumo 
que es un poco exajerado 
al juzgar nuestros disturbios. 



— 37 — 

Son capricbosos loscbicos 
y don Leandro es muy cuco ; 
s en eso estamos acordes: ,. 
pero 4 las ]6venes juzgo 
que <>8 precise tolerarlos, 
pues no conocen el iniindo. 
£n fin , de que llegue ese bombre 
no te andes con escrdpulos; 
le pides dinero... i ver... 
por supuesto , ya barrunto. 
que le vas ^ sorprender , 
pues al decirle tu asunto 
tan de repente, sin duda 
ba de quedarse de estuco; 
ysi conocemos que es 
de tantos bribones, u«a» 
entonces con energia, 
sin ningun reparo , 4 duo , 
le diremos que no vuelva 
[ jamis por aquestos muros. 

Pideselo de improvtso : 
miremos el rostro suyo , 
y 61 nos dir^ claramente 
si le bemos puesto en apuro. 
Aqui se acerca el amigo; 
que no vaciles, Facundo. 



J 






ESCElffA X. 

Dichos, Don Lbambro. 

Lband. Estoyd la 6rden de ustedes: 
que me llamaban roe ban diebo. 

Fagui«d. Si sebor : t|uiero de usted 
un favor especialisimo : 
(dijeron pronto?..* alb va.) 
cos mil duros necesito , 
y espero que me los preste 
el amigo de mis bijos. 

Leand. (Mai ban bilado la intriga.) 

Facund. {A 8tf mujer.) 

(Aun no se ba puesto aroarillo.) 



-88 — 

Marg. (A suespaso,) 

(Abora se pondrA encarnado.) 

Fagund. (No le quilo ojo.) 

I«EAND. Ahora inismo... 

{Sacando la cartera.) 
no llevo inas^ que quinientos 
en papel aqai escondkios... 
pero escriba usted; al instante 
le voy ^ dejar servido. 
si6ntese usted abi , y escriba. 

Fagund. Pero si... 

Leand. Vamos. 

Fagund. {Se sienta y se dispone d eseriMr.) 
Ya escribo. 

Leand. {A dona Margarita,) 

Ab I nos da usted so licencia? 
porque vo soy muy politico... 
y... la di usted?^.. • 

Marg. Claro esta. 

Leand. Pues en ese caso , dicto. 
Madrid y... lasgenerales 
que usted saben son de estilo. 
Sefior don Pedro Noleay, 
mi siempre apreciabie amigo. » 

Marg. No le bay I apeilidoraro! 

Leand. No bay otro conio ^1 , de fijo. 
(piciando.) 

Sabe usted que de dinero 
roe Tine con lo preciso 
y en este dia roe encuentro 
en un grave compromiso : 
si ba realizado mis fondos... 

Facond. Vamos por iHos despacito, 
que usted roe dicta k galope , 
y no es roi mano un molino, 

Leand. Dispense usted, prosigamos. (Dicta.) 
En tal caso le suplico , 
(Mas de prisa.) 
que venda las aceitunas, 
las mii fanegas de trigo, 
y... perdone usted, senora, 
los ocbocientos gorrinos, 
los mil quintales de arroz , . 
el peor obvar mio , 
el dela legua de largo... 



— 30 — 

Pacund. Pero lefior , por san CrUpuio , 
para solos dos roll duros , 
va listed & vcnderse ^ si mismo? 

Leand. Es que esti ml pundonor 
con usted comprometldo. 
Nada se me ocolta d mf *. 
porque soy alegre y vivo » 
usteiles se ban dgurado 
que yo soy un llbertino ; 
un pelon de mala muerte 
que engaAando , acaso , vivo. 
No me lo nieguen que es clerto : 
concluya usted ese escrlto. 

Suiero darles una praeba 
I probldad y dejulclo. 
Si tal ; antes de once dias 
voy i tener reunldos 
lo roenos trelnta mil duros; 
y asl que lleguen , eon brio 
^ y se los presente i ostedes 

* y pueda declr alUvo— 

tome usted eso si lo quiere , 
y si notireloal rio— 
entonces que se convenzan 
de que no soy ningun plllo , 
ya no volvere i esta casa , 
donde se me ba escarnecido 
y ealumniado y... mas , basta ; 
escrlba usted, seloexljo. 
Faguhd. Pero don Leandro.*. 
Leakd. Escrlba, 

Veri usted qu^ pronto flrmo , 



^ 



y despues en el correo 

la carta ecbarii usted mlsmo, 
Maio. No es menester. 
Lbahd, Se ilguran 

aue yo soy algun cmquillo? 

For qu^ formaron de mi 

un concepto tan Indignu ? 

Desdeque cooozco i ustedes, 

algun real les be pedldot 
Facond. iAiomkrado de laperaraeUm de dan Leandro) 

No seftor ! 
Leamd. Cuando ^ una broma 

k llevar (ui mis amigos, 



— 40 — 

no me ban oido decir — 
no bay que apurarse, chiquillos ; 
si dinero no llevais 
yo OS ofrezco mi bolsillo.— 
Sin ir mas lejos , asi 
hablar boy no me lian oido? 
Facund. (Cada vez mas admirado.) 

Es verdadi 
Marg. (Lo mkmo.) 

Tiene razon I 
Leand. Y aun siendo franco y senciiio , 

ustedes me ban infamado , 

y ademas escarnecido I (Con enfado.) 

Vamos, no se puede ser 

bombre bonraao en este sigio I 

Es mucba estrella.— Perdon 

si de este modo me irrito , 

que estoy ecbando centelias! 

T6queme usted los carrillos ; 

toque usted, y usted, seiiora !l 
Facdnd. (Tocdndole.) 

Si ecba fuego ! 
Marg, . Pobrecillo I 

Leand. Sofocado estoy ! (Es claro, 

como aue en grande be bebido.) 

Para vlvir en el mundo, 

lo mejor es ser un pillo 

y presentarse ante todos 

baci^ndose el capucbino. 

Si es uno alegre y cbancero, 

aun cuando no tenga vicios , 

)e motejan de tronera , 

de estafador, liberlino. 

Sociedad injusta y ruin! I! 

Me voy ^ pegar un tiro. 

Marg. S^ 

Leand. Se me va la cabeza. 

Jesus, y qu^ g^nio el mio! 
Si cuando tengo razon 
me convierto en basilisco... 
Arrimeme usted esa silla 
que me est^ dando un babido. 

Fagdnd. Cayetano , Gayetano. 

Marg. Ay Jesus ! buena la bicimos ! 



— 41 — 



ESCEHA XI. 



Dichos. Gatbtano. 

Catst. Qu^pasa? Sedesmayd? 
Fagund; Si, de rubor. Pobrecillo I 
Caikt. Es de rubor ? No , ser^ 

de los vapores del vino. 
FAGUin). Trieme pronto un vaso de agua. 
Ma«g. Y de esencia algun pomito. 
Catet. Para bacer volver i un hombre, 

no bay cosa como un pelUzco. 

All^ voy. 

{Le eoje unpelluco en el brazo.) 
Lband. (Verdugol) 

Marg. Aparta : 

no es ocasion de reirnos. 
Catbt. Ya V* volviendo : ve usted? 
FACcin). No seas zumbon y maligno. 
Catet. Perocreen... 
AIavo. Si sebor, 

Catet. No bay qnlen 

lerompaelbautismo!! 

Pero aguantemos. que al fin 

se lograrA mi desfgnio. 

iVdse.) 



ESCEHA Xn. 



Dichos, menos Catetano. 

Faccwd. Se Ic v4 pasando ^ usted? 
Lband. Si sebor : no mas ba sido 

que un leve decaimiento. 

{Con desenfado, afectando formalidad y corlesiaj) 

Abora babiar^ mas tranquilo. 

La delicadeza ba becbo 



^ 



— 42- 

que me saliera de quicio : 

higamc usted ei obsequio 

de contiriuar el escrito. 
Facdnd. Ya seria infructuoso.*. 
L^AND. No iiijporta : se lo suplico. 
Fagund. [Queriendo romper la carta.) 

Perdone usted, as iRAUl, 
Lband. Como la rompa, abora inismo 

e$ta casa dejo, y nunca 

volvere ^ ver su recinto. 
Fagund. Bien, pero no continuo. 
Lband. En ese caso no insisto, 

(A doiUi Margarita,) 

Estoy i los pi^s de usted : 
^ beso i usted la mano, amigo ; 

y disp^nseme si yo 

en algo les be ofendido. 

Dlsciilpenme con las niQas 

6 igualmente con los chlcos : 

maur^ mis ilusiones , 

pero me babreconducido 

como cumple i un cabaIl3ro 

bonrado, prudente y fino. 

IHace una cortesia y va d marcharse.) 
<o senor ; venga la mano : 

esa rectUud admiro. 
IIabg. Suplico i usted que se quede. 

(Qu^ rectitud de urincipios I ) 

Abora yo rompo la carta ; 

(Lo hace.) 

y si antes d mi roarido 

le ba desairado, yo creo 

que no podr^ bacer conmigo 

tal accion, por fier seftora. 
Leand. Soy galante, y me reslgno. 
Facund. Bien : quedamos cual querla. 

Voy ^ contar ^ mis bijos 

lo que pas6 entre nosotros. 

(l Qu^ ]6ven ! me ba enternecido ! ) 

IVdse) 



—48 — 



ESCENA Xm. 



Dona Margabita. Don Lbandro. 



Marg. Perdone usted : cometimos 
una grande indiscreocion; 
ya se v^, como en e\ mundo 
^emos Unto estafador. .. 

Lband. Pensaron sin duda alguna 
que era uno de tantos^yo : 
pero en An, soy generoso 
y A ustedes doy mi perdon ; 
y en prueba de que mi pecbo 
ya no les guarda rencor, 
voy A hacer ^ usted, sefiora, 
una bonrosa peticion. 

Marg. Pida usted cuanto poseo. 

Leand. Como soy bombre de bonor 
y me ensebaron mis padres 
i Tivir con religion^ 
voy A dar con usie un paso 
que me remonte basta el sol. 
Senora, la Leooorclta 
es una nina de pr6 , 
bermosa como un lucero, 
y pura como una flor . 
Ya se ve, con tales. dotes 
abras6me el corazon : 
diversas veces be ido 
k declararla mi amor; 
pero antes, decirlo ^ ustedes 
mas noble me pareci6: 
si me la dan, feKz me bacen; 
me resign ar6 si n6. 
Asi se porta, sebora, 
un caballero espabol. 

Mabg. Con que usted antes de bablarla 
consulta nuestra opinion? 
Eso se llama conciencia. 
Pues obtenga usted su amor , 



— 44 — 

y ctieiite usted de sus padres 
con la bonrosa aprobacion. 

Leand. Qu^ me dice usted, seiiora!.. 
Lograr^ tal dicba yo? 
Usted seri mi mamii 1 ! 
Ya yeri con qu6 primor 
la cuidare : por supnesto , 
viviri usted con los dos ; 
compraremos una casa 
Junto i Torrejon de Ardoz« 
donde bel^as y prusianos 
dieron la famosa accion. 
Alii Iremos ^ menudo 
metidos en uii land6 , 
y ilevaremos pifiones 
que la mandari ^ usted yo ; 
y en fin , cuando tenga sueik) , 
sobre mis rodillas... ob ! 
colocar^ la cabeza 
de la madre de mi amor « 
y la arrullar^ cantando 
el divertido arror6. 

Mabg. Vamos , vale usted un mundol 
A su grande estimacion 
reune un genio graciuso... 
Preciso es que ^ la reunion 
vaya un momento. 

Lband. Este brazo 

est^ i su disposicion. 

Mabg. (Qu^ delicadol que finol ) 

Leand. (Qu^ eslQpida! qu^ abab61I) 

Mabg. (Coge el brazo.) 

Acepto. 
(Y es muy buen mozo!) 

Leand. nil gracias. (Qu^ cronicdnl] 

Aun mi mamA esti muy fresca. 

Mabg. No sea usted aduladorl! 

(Ay DiosI qui^n tuviera quince, 
6 aunque fueran veintidos.) 
Vamos? 

Leand. Cuando usted disponga. 

(Esto marcba como il faut*) 
(Vdnse.) 



i 



— 45-. 



ESCEN A XIV. 

Pkpito . leyendo uh libro. Catbtano. 

Pbpito. (Lee,) 

ccPara componer las trufas 

segun los autores c^lebreSj 

las especies pernlclosas 

economizarse debeo ; 

y segun un gran -cientifico , 

para guisar bien las liebres... 
€atst. Se necesita primero 

que el diablo las condimente. 
Pbpito. Hombre, mealegrodeliailarte. « 

Quiero cenar. 
Catet. Mejor fuese 

que en los salones del baiie 

un momento apareciese. 
Pepito. Pern bombre , tii te flguras 

que yo soy algun pelele? 

Que bailen csos mnfieeos 

que pur resorte se mueven : 

yo estoy por lo posuivo ; 

nada seducirme puede : 

con bailar qu^ se adelanta? 

Que el cuerpo se bambol6e , 

y del combatido est6mago 

los alimentos se alejen. 

Mas cada uno con su gusto : 

bailen y se zarandeen, 

y que los babosos bagan 

el amor ^ las raugeres : 

que yo en estando tendido 

y leyendo el libro este , 

que es de cocina un tratado 

muy famoso , que se queme 

el mundo poco me importa. 

Vamos i ver si te mueves ; 

imita mi diligencia ; 

anda , no seas zoquete ; 

di que me sir?an el pabo , 



— 46 — 

y despues los salmonetes : 
en cuanto al jamon en dulce 
cuidado no lo cerceneo. 
AJira , rotentras traen los platos, 

Suiero leer el sainete 
el Hambrqn de Nochebmna. 
Voy a ver si puedo hacerle. 
Anda , despacba , 6 si no 
voy i pegarte un cacbete. 
(No be visto viejo mas bf uU I... 
qu6 mala crianza tiene!) 
[Enira leyendo.) ' 

«E1 salmon en salsa blanca 
debe tener mucbo aeeite...» 



ESCENA XV. 



Catbtano. 



Jesus , qu6 casa de locos !! 
Guintos babrd en Zaragoza 
por menos causa enjauladosl... 
Ya mi paciencia se agota , 
y si no hubiera jurado... 
Pero, qui^n se acerca?.., Hola II 
Leonorcita y ei fuiurol... 
El que se ausenta no estorba. ' 
{ Va$e.) 



ESCENA XVI, 

Leonor* Doii Luis. 

Lbonor. Es usted muy fiastidiofiol 
Visiones v6 in todas boras. 

Lois. Sf , que yo no be reparado 
que te hacia carantofias 
el hablador sevillano 



— 47 — 

que amigo mio se nombral 
Cuando te bablaba al oido , 
tedlria... 

Leonoi. Una bicoca! 

Solamente me decia 
que era yo como una rosal... 

Litis. Neda!.:. porque te adulaba !.,. 

Leonor. Eso es... Virgen de Atocba II! 
Decirme que soy mny fea , 
cuando todas las persooas 
siempre bella roe ilamaron! 
T aun Pepito , que no iioca 
qui^n es linda 6 es borribte , 
Unto mi beUeza elogia , 
que ayer dijo teres roas rica 
que un barrilito de aneboas.» 

Luis. Tlene lances la melifora : 
mas siempre te desazonas 
por cualquiera fruslerla ; 
si eres para mi una diosa. 

Lbonob. Y para olros no lo soy? 

Ay! Este bombre me eocoeora! 



EscEif A xvn. 

IHchoi. DoftA Maroawta. Don Facundo. Don Lbandro. 

Facund. Qu^tepasa? 

J***®' /- . , Qu^pelea... 
Leand. (A don Luis.) 

Dlgamc... 
Facund. Qu6 te ha pasado?... 

LEONOR. Que el seftor se ba propasado. 
ToDOS. C6mo!... 

Leonor. Me ba llamadd fea. 

Luis. No be dicbo tal , senorita. 

Diga usted que ya mi amor 

[Por don Leandro.) 

le cansa , y ama al sebor. 
Leanr. C6mo? 
Marg. Qu6? 

Facund. Habla. 



— 48 — 

Ma«g. Cbiquita... 
Lbanb. (A don Luis.) 

Con que la amabas ! 
tuK. Si tal, 

y ella i mi. 
Lbanb. (A Leonor.) 

Es cierto? 
Facund. ) nj9 

Marg. i ^'^ •" 

Leonob. I^e dije en broma que si : 

no se lo dije formal. 
Lband. H^ aqui los bombres , reniego ! 

primero se babla ^ los padres , 

entiende usted?... y ^ las madres , 

y i las seiioritas luego. 

Con esa lealtad cumplida 

be obrado yo , caballero ; 

y asl que respete espero 

A mi esposa prometida. 
Luis. Gomo estimo mi decoro 

y de ninadas no gusto, 

se la cedo sin dlsgusto 

y no le envidio el tesoro. 



ESCENA vm. 

Dichos. Carlos. Fbdbrico. Catetano. 

Carlos. Qu6 es esto? 
Lband. (A don Luis.) 

Respete ust^ 

i mi prometida esposa. 
Facund. (Al mismo.) 

esa lengua venenosa 

yo, si no, le cortar^. 
Feder. (A Luisa.) 

Se atrev^ ost^ i insultar..: 
Facund. Que me habrA entendido infiero. 
Luis. Basta , y aprenda primero 

bien sus hijos A eaucar. 
Catet. Dice bien : soy de su parle. 



— 49 — 



ESCEHA XIX. 

Dkhos. Pbpito , que sale al lerso anterior, coftun Ubro. 

Pepito. Y yo , aunque no s6 lo que es , 
^ porque de cenar me d^s. 

Facund. (A Pepito.) 

A yer , ya poedes marcbarte. 
(A Lma.) 

hi usted no teme mis fleros , 

y aunque en decirlo me afl^a, 

sepa mie en esta oasion 

me sobrar^ corazon 

para vengar A mi hija. 
Pepito. Bueno , aue va k haber funcion. 
Luis. (A don Leandro,) 

En la calle espero A nM. 
Leand. Aluy pronto le buscar^. 
Pepho. (A su padre.) 

Anda , d^e un coscorron. 
marg. Ay ! que se van k matar ! 
Luis. Vamos. 

{Se va.) 
Lband. Vamos. 

(Idem,) 
Leonor. Qu^sofocosf 

FacUND. ia* . , 

Marg. jSig^moslos. 
(Idem.) 

tiATET. TodoS iOCOS f 

Pepito. Pues senor , voy ^ cenar. 



FIN DEL ACTO SEGUNDO. 



4 



AGTO TERCERO. 



La misma decoracion del primer acto. Sobre la mesa nn baston. 



ESCiEHA PBIMERA 



Gatetano. 

Pues, seAor» ya no hay aguante: 
h mi buena U se insulta 
y de mis canas los niiios 
continuamente se burlan. 
Pero el necio seviilano 
se ba de salir con la suya? 
G6mo i los padres envueive!! 
Ta se y^, finge con ana 
maestria incomparable, 
asi el cielo 1e confunda. 
Yo no pierdo la esperanza... 
me ban dicbo que con bravura 



— Bl -- 

se bati6 bace quince dias 
^ Mzo una berida profunda 
en un brazo A su rival. 
Y siendo akialuz? Qui^ duda 
que en Andalucia, bombres 
bay de todas cataduras? 
To no soy preocupado, 
y no sigo & ids que Jnzgan 
que ei andaluz de su pecbo 
nunca aparta la pavura. 
Los de aquel pais son bombres 
lo mismo que los de Aslurias. 
Ab! Pero boy un pagar^ 
se cumple y yo ooyuntura 
no encuentro para pagarlo 
pues esU la casa it oscuras. 
Ya se ve» Unto desorden 
y tan continuas trifulcas... 
pero aqui los calaveras 
se aeercan: Dios nos acuda. 



ESCEHAU. 

Dicho. Don Leardro. Gablos. Fedebigo. 

LsANB. Gaballero mayordomo, 

buenos dias tenga usted. 
Catet. No agradezco ei cumplimiento 

y me marcbo. por no ver... 
Leand. a mi?... Ya me lo iiguro. 

Mil gracias. 

(Cayelano vd d marchane.) 
Cablos. Agu^rdate. 

Necesitamos que abora 

cincuenta duros nos d6s. 
Catet. No puedo dar un ocbavo* 

Aqui dun Leandro, que 

ba dicbo tiene dinero 

para sus amigos, flel 

boy ^ su palabra, debe 

Srestarlosin inters... 
to lo dijo ust^ i los amos? 



— 62 — 

EHos me lo ban dicho: pues 
▼amos, cumpla la oferta 
6 le descubro el pastel. 

Leand. Abora do lleTO dinero: 
pero iDuy pronto eii Jerez 
se vA A vender un coriijo 
de mi propiedad, y... 

Catet. Bien. 

(Llamando.) 
Senor... Dofia Margarita! 

Leand. Por que los llamas, lebrei? 

Catkt. a ver c6mo sale ust6 abora 
del laberinto. 



escena m. 

Dichos. Don Fagundo. Dopia Maugabita. 



Facchd. iQu6 es? 

Catet. Aqui el seizor don Leandro... 

Leand. (Aplomo y desfacbatez.) 

Nada, seftores, que estebombre. 
bombre digo? liUcifer, 
que roe tiene an 6dio A muerte, 
me bace una guerra cruel. 

Catet. Pero... 

Leand. D^Jeme uste bablarl 

Sobre insolente , es soezl 

Catet. C6mo!... 

Leand. (A doAa Margarita.) 

Diga usted que calle. 

Mabo. Calla! 

Facukd. Cbito! 

Gablos. Collate. 

Leand. Pues, sefior, vengo con estos, 
porque quisimos comer 
Unas oslras; yo Uevaba 
todo el dinero en papel; 
voy i cambiar un billele 
y me dice Carlos, ven 
que lo cambiadin en casa, 
para que dar interes?... 

Catet. Pero... 



— 53 — 

Leanb. Le ban dicbo que MmU 

no sea usted descort^. 
Catet. Pcro... 
Leand. {A don Facundo ) 

Diga ustea que calle. 
FAcirND. Calla! 
Maeg. Chito! 

Gaeuw. Collate. 

Leaed. PaeSy sf se&ores, subimos, 

y al senor dice este, v^ 

y al punto saca mil reales... 

para el cambio, claro es. 

V sin oir mas razones, 

se acalora este No^ 

y me pone como un trapo... 
Catet. Pero si eso no fu^... 
Leaed. {A Cdrlos.) 

No be conciuido; que calle. 
Gaeu». CaUa. 
Maeg. Cbito. 

Facued. CMlate. 

Cai ET. Pero si bablar no me dejan , 

de qu^ modo esplicar^... 

En fin , que me d^ el billete. 
Leaed. No quiero nada de usted. 

(lie pill6!) Se me ba quitado 

ya la gana de comer. 

(Voy A melerlo ^ barato... 

en mi cartera bay papel.) 

Seitor... si esto clama al cielo! 

Vaya , estoy por no vol?er 

^estacasa, pero no, 

que si ese matusalto 

me juzga mal . los sebores 

conocen bien mi bonradez. 

Reparo que ustedes todos 

se ban indignado con ^1 ; 

el caso no es para menos : 

Sero todo eso es cbocbez. 
le despidan por mi , 
una reprension buena es... 
Voy i cambiar un billete... 
De cuiinto serin?... A ver... 
[Saca la cartera , volvUndage de apalda$ d los inler- 
locutores.) 



— 54 — 

De dos mil , de cuatro mil... 
de cinco mil y de seis... 
En correos me los cambian 
y OS espero en el cafi6 ; 
pero no , serd mejor 
que en un decir santi-ameiC, 
me Uegue ^ los andatuces 
^ encargar para los tres... 
y si no para los cinco... 
Vendr^n los seiiores , eh? 
Y... qu6 demonio!... Gonvido 
al mayordomo tambien. 
Yo siempre soy generoso. 
(Por esta va me escape.) 
Alegria y luera penas » 
(A Cayelano,) 
reconciliemonos , eb? 
riase : ya bace pucberos. 
Ya se va 4 reir \0\i II 
Viva la gracia. (JMe largo.) 
£a , hasta luego. (Trkinf^.) 

" ^) 



ESCENA IV. 



DichoSr menos Don Leandbo. 



Fagdnd. (A Cayetano.) Lo has visto? 

Maro. No te coavences? 

Carlos. Yes e6mo le bas calumniado? 

Feder. Si ti!i recelas de todol 

Fagund. Ynoscompromete... 

Carlos. Es claro. 

Catet. Gomo ustedes mntuaaiente 

slempre se encubren , no estrano 

lal conducta ; mas sojstengo 

que cuanto aqui dijo es fateo , 

y repito que por el 

y por el lujo y boAto 

de las ninas , por los bailes , 

espediciones al caropo » 



— 66 — 

yelsaqueode losirifiM* 
ya itttedes se ban arrtmiado. 
Aqoi todo es dirersiones , 
nadle conoee el trabajo ; 
los cbicos , i lo m^or 
de los estudios quUWon , 
, nifigono tiene carrera , 

I de modo que estos mucbadios 

para diverskmes alnren ; 
y PeplU) , eae vigardo • 
para tragarae aanqoe tea 
del Orieote el gran teatro : 
pero no , que alii bay de iobra 
gran nil^mero de eleog^balos. 

Facohb. Pero es derto? nuesira renta?. .. 

CATvr. Se la Ueraron los diablos. 

C Altos. No se apore nsted; nosotros 
sabremos muy bien gaoarlo. 
No creo se haya perdldo 
i todo el caudal ; es eagano.- 

^ Vaya un pton btieool (Mga usied ; 

d^oie k) que baya qoedado : 
i usted le consta que yo 
perfectamente decUmo; 
bkn^ formo una compafiia... 
qud Ud? me meto i enpresario , 
pido el teatro de b Cnn 
que esti muy acreditado*.. 
y al mes..* 

Catet. Ust^ y los actores 

ya estahkn craeiicados. 

VwBfOL. Es ml plan mncbo mejor. 
' Yo en o^ico fuego ardo. 

Blen sabe usted ^lue en Espaflia 
bay mucbos desesperados. 
En fin , cuando el Ecuador. . . 
ya osted se acuerda de coantos... 
poes en menos de once dias 
una partida leYaoto 
Uamada la de Jesus. 
Voy al campo roabometano ; 
adqniero eon mis proezas 
el nombre de Tenerarlo ; 
soy otro Cid Campeador 
u otro Bernardo del Carpio. 



— 56 — 

Deme listed lo que le qoede 

y juro que antes de on afio... 
Gaibt. EslA usted y sus guerreros 

cuando menos empalados. 
Fedei. Me quita las ilusiones. 
Cailos. La ilusion me est& matando. 
Fedei. No vales tii para actor. 
CAiLas. No sir?es para soldado. 

(Leottor y Serafina se asoman por la izquierda.) 
Fedbi. Pues si se acab6 el dinero, 

yo de esta casa me marcfio 

y me la sabr^ buscar. 
Cablos. Yo ya estoy mal enseiiado , 

y SI me faltan jaranas 

contra roam4 me declaro. 
Maeg. C6mo? 
Cablos. Usted tiene la culpa 

porque nos ba tolerado.,. 
Gatet. Lo est^ usted viendo ? 
Facuivd. Lo ves? 

Mabo. Ehl td no babies, porque al cabo... 

ISalen Leanor y Serafina.) 
Lbonor. Tambien nos mim6 A nosotras, 

(A 8u padre.) 

dice bten roam^I 
Seraf. Y es daro , 

nosotras somos bumildes, 

pero usted nos ba ensenado... 
Mabo. Loves? 

Facund. Vete ^ los demoniosi 

Leonoe. Con que es decir (|ue no bailo? 
Sebaf. Pues f bermana! ni podremos 

gastar vestidos de rasol... 
Cablos. Yo quiero bromas I 
Feder. Y yo ! 

Sebafin. Qu^ Urania ! 
Leonob. Qu^ esdindalo! 

Pero en fin » nos casaremos. 
Sebafin. Si los bombres me dan aseo! 
Leonob. Nos bas per dido papd. 
Cablos. TU nos baces desgraclados , 

mamd. 
FAGoriD. I Qu6 es eslo , seiiores?. . • 

Dejadme que busque un pak). 

Porque yo me bice de miel... 



— 57 — 

AquI est^ d hasten, gaznipiros. 
(Cogeel boitan que estard sokre la mesa y emprende 
con ellos; todoi huyen por distintos lados, d e$(e 
tiemposale PepUo.) 



ESCENA V. 

Dichos, Pepito. 

PBPrro. Vamos i ?er si me dan... 
Fagund. Qoe si te dan ? Toma , ganso. 
PsnTO. {Caniendo d s» cuarioA 

Pap4II 
Catbt. Coma usted esa trucba 

mlentras le traen el asado. 



ESCESA VI. 

Don Facundo. Margaiita. Catktamo. 

Catbt. Ve usted si razon tenia ? 
Fagumd. No quiero oir Indirectas : 

desde boy mas, quiero mi casa 

gobernar cual me parezca ; 

pues por bacerme de miei 

tanta mosca me atormenta , 

desde boy me bar^ de veneno 

para que todas se mueran. 

Abora en cuanto 4 los cbicos , 

tA tienes razon de veras ; 

pero en cuanto ai se?iUano, 

que es una persona rex^ta , 

te bas equivocado mucbo 

como en otras roil materias ; 

y pues me bas compromelido 

faltandole en mi presencia , 

te digo que le respetes ; 

pues como k acontecer vuelva 

tal desacato , al momento 

har^ que tomes la puerta. 



-^58 — 

Gatet. C61DO !... A mi ecbarme 6 la callet ... 
A mi , fiel 4 toda prueba !... 
^ mi , que servi k su padre 
quince a&os con nobleza 
como mayordomo fieil... 
A mi , que en la casa esta 
igualempleo velnte afios 
desempen^ y bov... iqu^ afrental... 
ecbarme. A la callel... Ob 1... 
Pues bien , les dar^ mis cuentas. 
Hoy se cumple un pagar^ 
de dos mil duros : la renta 
de usted, ya bace cuatro dias 
que se ba disipado entera. 

Fagunb. Nos quieres bacer la ley 
con esa desgracia ? piensa 
que aun cuento con aon Leandro 
que es bombre de buenas prendas , 
y como es rico bacendado , 
yo le bablar^ con franqueza 
y me sacar^ de apuros. 
Ya sabes donde se encuentra , 
6 en el cafi6 de Correos 
6 en la calle de Carretas 
en la tienda de andaluces : 
baz aue le avisen ; que venga. 

Gatet. Muy oien t y luego poadr^ 
las cuenlas. 

Facumb. Goroo lu quieras. 

Yen conmigo , Margarita. 
Que mandes recado apriesa. 
(Vase.) 



ESCENA Vn. 

Gatetano. 

Y estas insolencias sufre 
un bijo de Zaragoza ? 
pero ilegar^la mia... 
[Saleun criado.) 
Agustin... Agustin... ; Uoial 



— 89 — 

Vefe al caf^ de CorreM ; 
rei;orre las mesaa todas , 
y si yes ii don Leandro 
di que venga sin demon. 
Estik may cerca ; ?^ pronto. 

tVase el aiado.) 
loy se aclara la tramoya. 



ESCEH A Vm. 



CaIKTAIIO. LlOMOft. 

LioiioR. Ya se marcbaron oapis ? 

CAm. Seiiorita.esUnaHi. 

LsoNot. Boeno ; veng o A liablarte i ii , 

y la verdad me diritf. 
CATcr. Escncbo. 
LiONOR. Noestro caudal 

es derto que se ba menguado? 
Catet. Mucbo mas ; se ba disipado , 

y ya de d no queda un real. 
Leonoi. Con que es derti) nuestro apuro? 
Catct. Cierto , el papi se ha perdldo. 
Leotioi. No bas mentido ? 
Catct. No be mentido. 

LsonoR. Me lo Joras? 
CATir. SI , lo Jnro. 

Leohoi. La miseria nos espera. 
C ATET. Cierto : y qu^ 1e bemos de baeer ? 

se tendra usted que poner 

al instante i costurera. 
Leonoi. Profanadon 11 Suerte arisca It 

Yo costurera I... Qui horror!!! 

Coser una Leonor 

como cualquiera Frandsca I! 
Catet. Pues con bumos tan soberbi(yi» , 

usted en el caso se balla 

de coser 6 guisar... 
Lboiwml CaBa!... 

que me destrozas los nervios ! 
Cajet. No queria usted bailar 



— 60 — 

sin dejar ninguna noche? 
Ir al teatro , y en coche , 
y ricos trajes gastar ?... 
Pues bueno , la suerte fiera 
de mimarla se ha cansado 
y ^ la senorita ha dado 
destino de costurera. 

Leonor. Serd vana tu iluslon , 

pues aunque mucho te asombre , 
me casar^ con el hooibre 
mas rico de la nacion. 

G AYtr. Con el andaluz ? . . . Divino ! ! 
8i hoy se enlazan ante Dios , 
mahana estarin los dos 
comlendo en San Bernardino. 



ESCENA IX. 

Dichos. Don Leandbo. 

Leonor. Av! qu^lncongruencial... 

Lband. Gomo... 

Leonor. Leandro!! 

Lband. Mi dulce amor. 

Leonor. Higame nsted el favor 

de matar al mayordomo. 
Lband. Pero qu6 ba hecho? 
Leonor. Oigame. 

P4ip& se encuentra atrasado, 

y yo al momanto he contado 

con el tesoro de usted. 
Leand. (jDemonio!) No fu^ ilusion» 

prenda que entusiasta adoro. 

Sabe usted que mi tesoro 

esti k su disposicion. 
Leonor. Lo ?es c6mo te engahabas? 
Lband. Podr6 A papd socorrer 

muy pronto: voy & vender 

trescientos quintales de babas. 
Leonor. Castigue al calumniador. 
Lband. Si aun voy 4 ser muy su amigo. 
Leonor. £| de usted? 



—61 — 

Leand. SU lo consigo: 

86 Id juro por mi honor. 

Leonoi. Voy & avisar ^ pap^: 

^ decirle que no hay miedo; 
que coo usted contar puedo, 
y en sallr no tardar^. 
Con que muestrese uM ufano 
sabiendo que su Leonor 
si antes le otorg6 su amor, 
pronto le dar^ la mano. 
En breve i esta habitaclon 
con mis pap^s YoWer^: 
entretanto con ust^, 
se queda mi corazon. 

Leand. Oh prenda que el alma adoral. . 
TanU^me bace usted sentir 
que ahora la quiero decir... 
Vaya usted con Dios, sefiora. 



I 



ESCENA X. 



Don Leandro. Catetano. 

[Los don $e contemplan.) 
Leand. Quedamos el juez y el reo: 

sublico & usted no se vaya; 

quiero en amistad hablarle. 
Gatet. Viyase usted noramala. 
Leand. Pero no haremos las paces? 

Si no le he ofendido en nada. 
Gatet. Pero culpa tamblen tiene 

en la ruma de esta casa. 
Leand. Pues bien, si la casa se hundel... 

Voy i hablarle'd usted en plata. 

Si al fin seremos amigos!... 
Gatet. Soy aragon^, y basta: 

no transijo con... 
Leand. Bribonesl... 

No es esto? Las cosas claras. 

Se apuesta usted medio duro 

^ que amoroso me abraza 



— 62 — 

dentro de cincD mimiioe? 

Catet. Media onza queda apostada. 

Leand. Corriente. 

Catet. To transigir 

con bombre que por su causa 
estoy sufriendo desprecios... 
pues como tiene tal labia 
i mis sefiores embrolla 
con S11 gram^tica parda? 

Leand. Si seflor. 

Catet. Con un tronera 

que ^ mis seiioritos saca 
de quicio con sus ardides... 
Y basta comete la ibfamia 
de bacerles sumas inmensas 
jagar sobre su palabra, 
para que luego se vean 
en sltuaciones amargas? 

Leand. Si, seAor; usted transije. 

Catet. Transijir?... Con una bala. 

Leand. Y si le pido perdon 

por esas barrabasadas, 
y me arrodillo i sus pi^ 
y basta le beso las plantas? 

Catet. Le apiasto ^ usted la cabeza* 
dandole treinta patadas. 

Leand. Y si intereso ^ sus amos? 

Catet. Mi resolucion no cambian. 

Leand. Si los senoriios ruegan? 

Catet. Los envio ^ escardar lana. 

Leand. 8i ^ su confesor acudo? 

Catet. Mucbo peligra mi alma. 

Leand. Y sI ^ mi casa lo Uevo? 

Catet. Le pego fuego ^ la casa. 

Leand. Y si me voy, y aqui nonca 
vuelven i verme la carat 

Catet. Me lojura usted? 

Leand. Lo juro. 

Catet. Ay amigo de mi almal 
{Abrazdndok,) 

Leand. Han pasado dos minutos, 
, d^me usted la media ]ara. 



— 63 — 



ESCEHA XL 



Diekot. Serafina. Fbdbrigo. Caeu». Loohcml Dona If argakita. 

I>ON FACimDO. 



Lkahd. 
Facund. 

If ARC. 

Carlos. 
Facord. 
Lkamb. 



lAl verla$ ahrazados.) 
CieloRlII 

Me abraz6, sefiores. 
La inoeencia siempre caiupa. 
Con que al fin, te has convencido? 
Lo fes? Til le calumniabas. 
Ese gniik>n sempiterno. . . 



Catet. 



MecUlistimal... 
1 le defiendo, seAores. 
(Cilmplame usted la palabra.) 
TodoR nos equivocamos... 
(Me marcbare sin tardanza.) 
SomoR... (De Aragon un hijo...) 
amigos... (por nada falta : 
lo espero pora el billete 
deladiligenda...) 

(Basla.) 

{Vau.) 



E8CENA Xn. 



Dichos, menos Gatrtano. 



Leand. Se ba marcbado conmovido. .. 
Pero ^ Qu^ fue la llaniada ? . . . 

Facund. La familla esU enterada 

de lo que roe ba sueedido ; 
iniilil ruera ocultar 
el lance que A usted confieso 
ya claramente ; por eso 
no los mando retlrar. 



— 64 — 

Ann cuando mi renla fue 
regular , se ha disipado ; 
y como estoy apurado... 
Leand. Basta ya ; no siga usted. 
Esa confesion senciila 
me ha llegado A interesar : 
le doy A uftU el olivar 
que tengo junto A Sevilla 
y la vifia de Jerez , 
y el majuelo de Gblnchon , 
y una venta en Alcorcon , 
y una casa en Aranjuez. 

Y tanto mi afecto escita 
esta amistad verdadera , 
que por ustedes vendiera 
rel6, cbaleco y levita. 

Lbonor. Cu^nto amor!. .. 

Seraf. Qu^ cabaltero! 

Fagund. Vo no anbelo tanta hacienda 

ni que la levita venda ; 

lo que quiero hoy es dinero. 
Leand. (Dinero , voto A Luzb^ll) 

Y bace falta... 

Facund. Dos mil duros. 

Leanu. (Ayl abora son los apurosi) 
Bill solo tengo en papel. 

Y urge mucbo?... Yo lo creo... 
Facunb. Un pagar^... no hay espera : 

y boy se cumple, suerte fieral 
Leand. tn medio grande entre?eo. 

Fedei. ( 1^1 

Carlos. J * 

Leand. ha de pagar 

hoy dinero que no aguarda , 
y si un poco lo retarda , 
le pueden k ust^ embargar : 
un medio do salvacioo : 
todos unldos buyamos , 
y en coche veloz vayamos 
^ mi mejor posesion. 
AlU at punto har6 vender 
lo que precise nos sea. 
Todo aquello que usted crea. 



para el pago menester. 

Del afNiro alii saldrcmos ; 

con que nada , i viajar. 

Cniknto vamos A gozar ! 

Abl! Y alii oos casaremoi. 
Facuhd. Pero, bombre, sin pasaporte... 
IIaro. Y sin equipaje , qu^... 
Leand. Que lo arreglen baga ust^ 

Luego dejamos la corte : 

cbicos, lleg6 la ocasion , 

sabeis que de oro contaote > 

no be estado muy abundaote 

por no tener precision. 

For mis cartas visto babeis 

las posesiones que tengo ; 

Yueslro es todo : ^ ello me avengo , 

pronto los disfrutareis. 

Pasaporte no bace falta ; 

vamos adonde es alcalde 

mi tio Diego Iturralde , 

baron de la cruz de Malta. 
Maig. Afal Pues entonces... 
Facund. Es claro. 

Leand. No bay riesgo , mande arreglar... 
Maig. Voy k bacer empaquetar. 

{Sale Cayetano,) 
Cai BT. Santo Cristo del Amparol 

Con que ustedes se van? 
Facutid. Si. 

Catet. (Aparte d don Leandro.) 

Qu^ es aquesto? 
Leand. (Idem d Cayelano,) . 

Faramalla! 
Catet. Uparte ddndole media oma,) 

Tome. 
Leand. {Tomdndola.) En paz. 
Catet. Y yo no? 
ToDos. * Calla. 

Leonob. No te llevamos k tf. 
Fedeb. Te creimos con bonor , 

pero aunque no eres malvado , 

de todo mal bas pensado. 
Caelos. Ha sido un calumulador. 
Leard. Seilores , no me bace eracia 

que se insulle ^ un pebre anciano. 



— 66 — 

Estreche usted esa mano; 
[Se dan la mano.) 
yo respeto la desgraeia. 
Ea , mamita , ^ arreglar... 
VisUnse iistedes de viajf; : 
(A las niiias.) 
luozos por el equipaje 
voy al momento k mandar. 
Mis posesiones preciosas 
pronto veran ; son verjeles 
alfombrados de claveles 
y circundados de rosas. 
bay en ellos tulip^n, 
y se aspira en sus confines 
el olor de los jardines 
de alelis y de array^n : 
q\i6 floresbay tan bonitast 
pues y las enredaderas?.,, 

Y luego las pajareras , 

y despues las palomitas? 
Hay estanques cristalinos 
con mil peces de colores 
que avergiienzan ^ las flores 
con sus malices divinos ! 

Y no crean que es poesia 
lo que digo , ni patrana , 
porque es la perla de Espana 
la feraz Andalucia. 

A un tado las penas fieras ; 
A divertirse , ^ gozar; 
voy abora mismo k buscar 
un buen cocbe de coUeras. 
Pronto la voz poderosa 
del buen mayoral oiremos , 
y al par con 61 gritaremos : 
Polinarial... Valerosal 
jhuyl C6mo correnl 0161 
Eso es Tolarl Que carrera! 
S6, Leonat Garbonera, 
p^raNina, pdra;j6ee!II 
Lo ven ? me entusiasmo yal... 
{A las nifias.) 
pronto ; ^ vestirse las dos : 
los cofres : ya vuelvo : adios ! 
(Hasta el valle de JosefiSi! 



— 67~ 



ESCENA Xm. 

Dichos, meaos Lbandro. 
Facund. QuealegreesI 
Marg. Qu^rumboso! 

Leonok. (A Cdyetano.) 

Lo ves c6mo es el mas rico 

de la nacion ? 
Catet. Sf se&ora. 

Ya be quedado convencido. 
Facund. Que verno !l Soy venturoso. 
Carlos. Qu^ ouen bermano politico I 
Lbonoe. Cu4nto tono voy & darme I 

Siempreen cocbe... 
Sbrafin. Yyo contigo. 

Lbonor. a no baber sido por mi , 

va estaban pap^s perdidos. 

Lo que vale la bei mosura ! 

Porque yo soy guapa. 
Facund. Un pIno 

de oro ; pero i qu^ aguardas? 

no aparezca ese judio 

de la letra ; despacbaos « 

baced apri^a los lios, 

V tirad lo que no sirva. 
Marg. Ab I pues entonces los libros. . . 
Facund. D4Ios al memorialista 

de este portal. Pobrecillol 
Marg. Cbicas , venid i ayudarme; 

id it prepararos, cfalcos: 

( me pondr^ la papatina 

de encajes para el camino. ) 
Lbonor. Voy ^ buscar mi camay. 
Serafin. Yo Toy ^ buscar el duo. 



— 68 — 



ESCENA XIV. 



Dichos, Pepa can una carta. 

Pepa. Se&or, sefior I.. . 

Maro. (A las nifias.) 

Esperaos. 

Facumd. Habla pronto: qu^ ba ocurrldo? 

Pepa. El Diemorialista Alfonso 

me di6 esta carta y me ba dicbo 
que un caballero elegante 
abajo Ja babia escrito 
encargando la subiera 
& U8r,ed. 

Facund. a ver... 

(Lee para si.) 

Leonor. Ya adivino : 

{Vdse Pepa par el foro.) 
alguna letra que manda 
para los gastos precisos. 

IIarg. Sin duda le di6 rubor 

darnos el dinero ^1 mSsmo. 

Facund. Jesus I Jesus I., una silla... 

Maeo. Qu^ es esto? Qu^ ha sucedido? 

Fagund. iQu^ ba sido?.. oid esta carta 
, que me dej6 paralitlco.... 

((Senor don Facundo Robles > 
»una carta abora me traen 
»diciendo quebr6 el comerck) 
»d6 estaban rots capitales... 
»pero no se apure usted, 
»naga el favor de aguardarme 
»que en volver no tardo raucbo. 
»voy i Pequin al instante, 
»y volver^ con seis barcos 
»cargados de chocolate. 
»En tanto mande i su amigo 
»Leahdro de Trampa-alante.» 

BIarg. Con que era farsa ! I 

I.EONOR. Traicion 1 ! 

Gatbt. Ya no puede, y no se-asombre, 



— 69 — 

casarse usted con el bombre 
mas rico de la nacion I 
Carlos. Voy i matarle I 



ESCEHA XV. 

IHeho9. PvpAcorriendo. 

s 

Pepa. Dios miol 

IIabo. Qo^ es 680? 
Facunb. Di, qu^bapasado? 

Pepa. Ay I que 4 la paerta ba ilegado 

el usurero, el judio I 
Facund. Aqui es el apuro, \ oh I 

y fa i embargarme, yo muerol 

no puedo darle el dinero. 

Y anora qui^n nos salva ? 
Gatet. Vol.... 

(Todos quedan asombrados con los ojos bajos de rubor.) 
Por mis afios de 8tf?icio, 

y m\ mucba economia 

nuedo & lifted en este dia 

bacer uu gran beneficio. 
Facund. (iVergtienza!) 
Marg. ( ; Qu^ bumiilacion ! } 

Carlos. Y le injuriamosi 
Leonor. YHoral 

{A Pepa que se vaj 
Gatet. Que vueWa dentro de ana bora 

V oasar^ 

Facund. (Qu^ leccion 1) 

Marg. (A Cayelano.) 

Perdoaa... 
Facund. Siqueatrevidos... 
Catet. Basta , que no lloro leal 

porque me trataban mal , 

si por verlos abalidos : 

mas que sirva de lecckNi 

esto , ^ todos, hHtsme ; 

mis injurias olvid^: 

abora vamos ii Aragon: 

y si se dejan Uevar 

de razones de este viejo , 



— 70 ^ 

si se aliende mi consejo, 

yo les bar^ prosperar. 
Facond. 8i, iremos. 
Caybt. Ya mi alma goza. 

Pero, hijos, basta dc maulas, 

porque os advlerto que bay jautas 

de locos en Zaragoza ; 

y k juzgar por los no pocos 

desaciertos que ya bictsteis » 

que OS llev^ran roerecisteis 

4 Zaragoza por locos. 
Facond. (A sus hijos.) 

Sufrid ese varapalo. 

(Llamando.) 

Pepe, Pepe. 
Cayst. Llamar6. 

Pepito... 



ESCENA ultima. 

Dichos y Pepito, asomando la cabeza, por la puerla. 

Pepito. (Deniro.) 

Qu6? 
Gayet. Saiga ust<^. 

Pepito. Es para darme otro palo? 
Fagund. No tal, es para que entiendas 

que me perdi, y que nos vamos, 

y 4 tu est6mago Iratamos 

de ponerle unas enmiendas. 
Pepito. Con que me dar^n mal trato? 

Que ingratitud I Qu6 injusticia ! 

En fin vamos k Galicia 

que alii esti el Jamon barato. 
Cayet. No, que vamos a Aragon, 

pais virgen de traiciones ; 

procurando estas lecciones 

frabar en el corazon. 
ais rico y soberano, 
sin bajezas y sin dolo, 
donde al amigo tan so|o 



— 71 — 

se le presenta la mano. 
Hijos, esa obcecacion 
que desterreis es forzoso , 
y estudieis to peli^roso 
de la mala edacacion. 
Ah I si coDsigo cortar 
ese error tan temerario, 
juro hacer nn novenario 
i la VIrgen del Pilar. 



FIN DE LA COMEMA. 



JUNTA DE CENSUR A DE LOS TEATROS DEL REINO, 

Madrid n^ de Marzo de i85i. 
Aprobada y devaelvase. 

Francisco de Hormaeche. 



Artkulos de hs Reglatnentos orgd^koBde Ttatros , sobre 
la propiedad de los autores 6 de los tditores que la 
han adquirido. 

«E1 antor de una obra nueva eii tres 6 uau Mlfl* pertlbira delTeatro >> 
Bspaftol, durante el tieinpo que la ley de prapicdad lUecaria sc&ala , el lo 
por loo de la entrada total de cada representacion , incluso el abono. Esle 
derecho sera de 3 por too si la obra inviese uuo o doS kcio%,» jirt.xo del 
Re^lamento del Teatro Espaliol de 7 de fthrtr^ >4» i840- 

«l.as traducciones en verso devengaran la initad del tanto por ciento 
sePialado respectWamente i las obra) originales, y la cuarta parte laslradac- 
Clones en prosa.n Idem art. ii. 

wLas refundiciones de las comedias del teatro antigao , devengaran un 
lanto por ciento ignal al sefkalado a las traducciones en prosa, o a la mitad 
d« este , segnn el merito de la refundicion.* Itlem art. is. 

«Bn las tres primeras representaniones de una obra dramalica nneva* 
percibira el antor, traductor, 6 refundidor , por derechos de estreno , el dobie 
del tanto por ciento que a la misma corresponda. Idem art. i3. 

«E1 autor de una obra dramatica tendra derecbo a percibir durante el 
llcinpo que la ley de propiedad literaria aei^ale , y sin perjuicio de lb quo 
en ella se establece , an tanto por ciento de la entrada total de cada re- i 

(Iresentacion , incluso el abouo. El maximum de este tanto por ciento sera 
el que pague el Teatro Espaftol , y el minimum la mitad. u ^rt. Sg del deereli 
orgdnieo de Teatros del Reiao , de 7 de febrero de 1849. . • 

mI.os autnres dispondran gratis de un pdlco 6 seis asientos de primer ^ 

orden .en la noche del cstreuo de sus obras , y tendran derecho a ocupar | 

tnmbicn gratis, uno de los indicados asientos en cada una de las represenia- 
ciones de aquellas.n Idem art 60. 

uLos empresarios 6 fonnadores de Compailias Ilevarau libros de cueiila 
y razon, foliados y rubricados por el Gefe Politico, a fin de hacer coustar 
en caso necesario los gastos y los ingrcsos.u Idem art 78. 

uSi la empress careciese del permiso del autor 6 duefto para poner en 
escena la obra , incnrrira en la pena que impone el art. a3 de la ley de pro- 
piedad literaria » Idem art. 81. 

uLas empresas no podran cambiar 6 alterar en los annncios de teatro los 
titulos de las obras dramaticas , ni los uombres de sus autores , ui hacer va- 
riacioncs 6 atajos en el testo sin permiso de aquellos ( todo bajo la p<>na de 
perder , segun los casos , el sngreso total 6 parcial de las representaciones de 
la obra, el cual sera adjudicado al autor de la misma, y sin perjuicio de lo 
que so establece en el articulo antes citado de la leyde propiedad literaria. » 
Idem art. 8a. 

wRespecto a la publicacion de las obras dramaticas en los teatros, sc ob* 
servaran las reglas siguientes : 

I. a ^ingnna composicion dramatica podr^ represenlarse en los teatros pu- 
blicos sin el previo consentimieiito del autor. 

a.3 Kste derecho de los autnres drainaticos durarn toda su vidiv, y se 
transmitirdi por veinte y cinco ailos , contados desde el dia dol fullecitnientn, 
a sus herederos legitimos, 6 testaraentarios , 6 a sus derccho-habientes, ^n- 
trandn despues las obras en cl dominio publico rcspeclo al derecho de repre- 
sentarlas.n Lejr sobre la propiedad Uteraria de 10 de junto de 1847 , art. 17. 

wBl empresario de an teatro que haga represcotar una composicion dra- 
matica 6 musical, sin previo conscntimieuto del autor 6 del ducfio, pagara 
a los interesados por ria de indemnizacion una multa aue no podra bapr 
de 1 000 reales ni cscedcr de 3ooo. Si hubiese adenias cambiado el titulo para 
orultar el fr<iiide , se le impondra doble multa. w /c/em art. a3. 










'9"/ 



EL BAILE DE MASCARAS 



ASUmSTBACldH liaiOO-SBAUATICA 



EL BAILE 



DE 



MASCARAS 

SAIMETE 

EN UN AOTO Y EN VERSO 

0R10I)4AL DB 

SINESIO DELGADO 

Representado por primera vez 
en el teatro LARA el dia 34 de febrero dc 1886 




MADRID 

SEVILLA, 14, PRINCIPAL 

1886 



REPARTO 



PERSONAJES ACTORES 



D." Lorenza Sras. Vaherde, 

Inocencia > * Romero, 

Cdndida Srfa. Romea I^Elpds, 

Soledad ' Sra. Ferndndtt Lozano, 

La Lola .* * Srtas, Ceballos, 

La Paca > Pardo, 

D . Ignacio Sres, Balada, 

Antofiito ......" . . > • . Romea UElpds, 

Miranda » Romea. 

Ricardo ••••..•• > Galvdn. . 

Jesus. . • » Ruiz de Arana. 

Pedro • » Tamayo, 

Un recibidor de billetes » Serna, 

£1 encargado del gnardarropa . 



La acci6n en 2£adrid, 1885 



Esta obra es propiedad de su autor y nadie podrd, sin su permi- 
so, reimprimirla ni representarla en Espafla y sus posesiones de 
Ultramar, ni en los pafses. con que se hayan celebrado 6 se celebren 
en adelante tratados intemacionales de propiedad literaria. 

El autor se reserva el derecho de traducci6n. 

Los comisionados de la Administraci6n Ifrico-dramdtica de DON 
EDUARDO HIDALGO son los encargados exclusivamente de con- 
ceder 6 negar el permiso de representacidn y del cobro de los 
derechbs de propiedad. 

Queda hecho el dep6sito que previene la ley. 



MADRID, i886.--Imp. de Manuel G. Hernandez, Libertad, 16 dup.o 



ACTO UNICO 



Fachada de un Ceatro. Puerta grande y portal practicable. En i\ se ve la taqui- 
Ila del despacho de billetes y el biombo de entrada, i cuya puerta est^ el re- 
cibidor de billetes. 



ESCENA PRIMERA 

Pedro ^ue llega. La Lola y la Paca d una esquina con 
trajes elegantes de capricho y con antifaz. El RECiBrooR 

Ped. jHolal Llego un poco tarde. 

Pero no importa; me meto 

y, 6 me divierto esta noche 

como es debido, 6 reniego 

de mi casta. Todo el mundo 

me vuelve loco diciendo: 

— «^No vas' al baile, Perico?» 

— «Anda, vete al baile, Pedro. » 

— «jSi vieras qud bien se pasal...» 

— «]Si vieras c6mo estd aquelloi» 

— «lQu6 mujeresi lQu6 habanerasl» 

— «jTd no sabes lo que es buenol» 

Y aqul estoy d divertirme 

como los demds, dispuesto 

d bailar apretadito, 

y d beber, y... Conque adentro. 

\Entra en el portal, y presenta su billete.) 

Buenas noches. 
Rec. No se puede 

entrar asf . 
Ped. ^C6mo es eso? 



Rec. Necesita usted billete 

de guardarropa. 
Fed. ]E8tdbuenol 

Pues si yo no traigo abrigo. 
Rec. Pues tr^igalo usted. 
Ped. No qtiiero. 

^Aqul no dice convite? 

Vdalo usted. 
Rec. Ya lo veo. 

Pero este vale no vale 

sin capa 6 gab^n. 
Ped. Le tengo; 

pero le he dejado en casa 

precisamente por eso, 

por no pagar guardarropa. 
Rec Pues, entonces, yo no puedo... 
Ped. Asl yo tambi^n convido. 

{Acercdndose al despacko.) 

Billete de caballero. 

{Le tenia y entra majestuosamente. El REcrorooR 
se inclina, ) 



ESCENA n 
Lola, Paca, Ricardoj^' Jesus, Recibidor 

Ric. Vamos, hombre, no seas tonto. 

^Qud tiene que ver Oviedo? 
Jes^s. Pues tambidn alii dan bailes. 
Ric. Pero no serdn como estos, 

de chipin, Ya verds td 

c6mo pasamos al pelo 

la nochecita. 
jEStJS. Td s(, 

porque tii eres muy flamenco 

y sabes hablar con todas. 

;Pero si yo no me atrevol 
Ric. ^Que,no? Con un pastelillo 

y cuatro cafiitas luego. 



— 7 — 

ya estds en disposicidn 

de conquistar al lucero 

del alba. Ya ver^ td. 
LoLA« (v4 Paca,) Hija, no vienen aqudlloK 

y no vamos i, hacer nada. 
Paca. Pues yo no gasto el dinero 

en el guardarropa. 
Lola. Vamos 

d ver 81 lo pagan estos. {Atraviesan la calU,) 
Ric. {A j£S(^$.; Aprende d buscar pareja. 

(^ Paca.) jOl^ yal |Viva el salero! 

<Ten^iB biUetes? 
Paca, De »obra. 

Ric. ^Y compaftfa? 
Paca. Vercraos. 

Kic. Pues agdrrate i, ese brazo. 

Anda t(i con esa. (A jKf>C'S.) 
JesC's. Bueno. 

Seliora... (^ Lola.) 
Ric. Oye, t(i, no diga« 

sandeces ni cumplimientos. 

Vamos alU, retrechera. {A Paca.; 
JesCSs Pues vamos, retre... (A Lola.) 
Lola. (^Interrumpiindcle y tnirdndole con soma.) 

jZopencol (Entran.) 

ESCENA 111 
Soledad con antifaz, del brazo de Miranda,^ Anto^ito 



Sol. Que aqui viene la grandeza^ 
no seas lila. 

Ant. No lo creo. 

Sol. iVayal Si somos marquesas 
la que vsi!dA y la que tnenos. 
|Me hacen gracia Xohpanolisl 
JEstarse tomando el fresco 
en la esquina y no atreverse 
dentrarl 

Mir. Chica, si no es eso. 



r> 



Sol. Vamos, tenuis compromiso 

con las novias: lo estoy viendo. 

Me ol^is i. tertulia cursi 
• i. cien leguas. 
Ant, El constielo 

que nos queda es que no sabes 

soltamos. 
Sol. Porque no quiero 

entrar en el baile sola 

y que digan que no tengo 

quien me acompafie; ^te enteras? 
Ant. Gracias. j Vaya si me entero! {Entran en el portal?) 
Rec. Los billetes. {A Soledad, que entrap 

Pase usted. 

Ustedes no, caballeros. 
Ant. Pero si tenemos vales. 
Rec. Sf; pero se exige en ellos 

el traje de sociedad. 
Mir. Y iqu6? ^Son malos los nuestros? 

Toque usted. Catorce duros. 
Ant. Lanilla dulce; estd nuevo, 

vea usted.- 
Rec. Pero, sefiores, 

lo digo por los sombreros. 

No se puede entrar con hongo 

en el sal6n. 
Mir. jPor supuestol • 

iComo es de etiqueta el bailel... 
Ant. jPues, hombre, me gusta el fuero! 

|Pues si eso es una perreral 
Rec. Vamos, sefiores, silencio. 
Mir. Ddjalo; no te sofoques. 

Verds qud pronto volvemos. {Salen d la calle.) 
Ant. . Oye: ^mandaste billetes 

i, tu novia? 
Mir. jYalocreol 

]Como que tengo unas ganas 

de bailar por lo flamenco, 

y de no pasar apuros 

y hablar bajito y sin miedosl... 

Dios quiera que haya venido. 



— 9 — 



Ant. 


Pero la traard tu sucgro, 




si lo ha de ser, 6 tu suegra. 


Mir. 


No impoita; aqu( no los temo. 




No me conocen. 


Ant. 


Pues, mira, 




que »i nos •ncucntra dentro 




con esa que nos trafa... 


Mir. 


Inventarla algun cuento. 




Si ella es muy credula. 


Ant. 


^Vamos 




d ver si arreglamos eso 




de las chisteras? 


Mir. 


A escape, 




que estamos perdiendo el tiempo. ( Vanse.) 



ESCKNAIV 

D. Ignacio, Doi?A Lokenza, Inocencia y Candida 

descubierias 

Ign. Nada, no; vamos dcspacio. 

O salimos d las tres 

6 no entramos. 
Lor. Eso es. 

Inoc. Pero, por Dios don fgnacio; 

dofta Ix)renza, por Dios... 

eso es una atrocidad, 

porque el baile de verdad, 

empieza casi 1 las dos. 
Ion. Pues hija, usted lo verd. 

Ix) que es yo no la tolero 

mds que hasta las tres; no quiero 

que me rifla su mamd. 

Yo s^ muy bien que pasada 

esa hora, solamente 

queda en el salOn la gente 

sospechosa y deslenguada, 

y siempre hay algdn exceso, 

y se pierde la vergiicnza, 

y... en fin... ^o es verdad, Lorenza? 



— lO 



Lor. 


Y tti, ^de qu'^ sabes eso? 


Ign. 


Per lo que diicen. 


Lor. 


lAhl lYal 


Ign. 


Pues ^de qu6 lo he de saber? 


Lor. 


iDemonioI Podfa ser 




de haberlo visto. .^ 


Ign. 


(lOjaUl) 


Inoc. 


Anlmale. {A CAndida.) 


Cand. 


Papd, ^entramos, 




6 nos vamos, 6 que hacemos? 


Ign. 


jQue es precise que salgamos 




& las tresi 


Inoc. 


Bueno; saldremos. 




(Habrd que verlo.) 


Cand. 


{A D.^ Lorenza.) Mamd,: 




ha yenido Manolito 




para hablarte, y estar^ 




impaciente el pobrecito. 


Lor. 


Nifias, taparse la cara 




y adentro. (Las tres se ponen los antifaces.) 


Ign. 


Y forriialidad. 




(Yo sabr6 escurrirme para 




divertirme de verdad.) {Entran.) 



II 



CUADRO 11 



Mutaci6n. Sal6n de entrada y espera en un teatro, decorado con lujo. A la dere- 
cha, en primer t^rmlno, el biombo donde estd el recibidor durante todo el cua- 
dro; en segundo termino una gran puerta donde se lee RESTAURANT. A 
la isquierda, en primer t6rmino, el guardarropa, donde est^ siempre el encarga- 
do que i su tiempo recoge y devuelve los abrigos. En segundo termino, rom- 
pimiento conprincipio de escalera, y este letrero^ SUBIDA A LOS PALCOS. 
Xn el fondo, la puerta que comunica con el salon principal, cerrada con por- 
tiers. Encimaeste otro letrero: BUTACAS. Divanes en el centro, al ford y A. 
los costados. Estatuas sosteniendo candelabros. Mucha luz. 



ESCENA V 

Don Ignacio, DoiJa Lorenza, Inocencia, dejando los 
abrigos en el guardarropa. CAndida, asomdndose hacia 
adentro por la puerta del foro hasta que la llamany y se 
acerca tambUn d dejar su abrigo. Los cuatro entran por 
el foro cuando reciben las medallas del ntimero. Al mismo 
tiempo, Soled AD baja por la escalera de la izquierda, y 
Pedro que sale del foro, se encuentra con ella. El Recibidor 

de billetes 



Ign. 


A ver, nifias, los abrigos. 


Lor. 


jCdndidal... 


Cand. 


Voy al momento. 




{A Inocencia.) 




Estdn bailando habanera. 


Inoc. 


jSi vieras qu6 rico es eso! 


Cand. 


Y no ha venido aquel tonto. 


Inoc. 


Andard por alld denLro. {Entrant 


Ped. 


Oye, mdscara. 


Sol. 


^Qud quieres? 


Ped. 


^A d6nde vas? 


Sol. 


Donde quiero. 



12 

Ped. ^Tienes pareja? 

Sol. La busco. 

Ped. Aquf esloy yo. 

Sol. Ya lo veo. 

Pero tii no me convienes. 
Ped. No me hagas ese desprecio. 
Sol. Es justicia. 
Ped. Pero tii 

^qu6 sabes si te convengo? 
Sol. Me lo figuro. 
Ped. ^Por qud? 

Sol. Por la cara y por el pelo. 
Ped. ^Quieres tom^lrmele? 
Sol. Acaso. 

Ped. Eso serd si yo quiero. 

jBonito soy yol . 
Sol. iQuisierasI 

Anda a mirarte al espejo. 
Ped. Tii debes ser deliciosa. 
Sol. Eso dicen. 
Ped. Y lo creo. 

^Quieres bailar? 
Sol. Muchas gracias. 

Ped. ^Chocolate? 
Sol. Sale espeso. 

Ped. ^Unos pasteles? 
Sol. Me empacho. 

Ped. ^Manzanilla? 
Sol. Me mareo. 

Ped. ^SalchicOn? 
Sol. No me conviene. 

Ped. ^Vino? 

Sol. Me ataca los nervios. 

Ped. Pues, ^qud quieres? 
Sol. Una cena 

de cinco duros cubierto. 
Ped. Esas son palabras gordas. 
Sol. a mf me gusta hablar recio. 

Ped. Pues yo soy sordo. 
Sol. Aliviarse. 

Ped. Eres cortita de genio. . 



— - 13 — 

Sol. Y tii no tienes dos reales, 

y eres muy largo en obsequios. 
Ped. No hago el primo. 
Sol. No me falta 

con quien cenar. 
Ped. • Buen provecho, 

marquesa de la gazuza. 
Sol. Gracias, sefior Manzanedo. {Vase for o.) 

Ped. jOtra que se val Me marcho 

alld arriba d ver si encuentro 

algo. jQn6 barbaridadl 

jC6mo me estoy aburriendol 

\Sube escalera izquierda.) 

ESCENA VI 

jEStjs y la Lola, sin anti/aZj por el faro 

Lola. ^Lo ves? Soy fea. 

jEStJS. (jDemoniol 

iQud amable esl jYa me tuteal) 

jQu6 ha de ser ust6... tii, feal 

|Tentaci6n de San Antoniol 
Lola. ^Te gusto? 
jEStJS. jVaya! ^Y d quien 

no le enamoras?*Si vieras 

cudnto te quiero... 
Lola. ^De veras? 

Pues tii me gustas tambidn. 

Porque como eres asf, 

tan alegre, tan bromista, 

y... en fin, que d primera vista 

se nota que eres de aquf. 

{Se sientan d la izquierda^ 
jEStJS. Pues acabo de llegar 

. de Oviedo. 
Lola. Precisamente, 

los asturianos son gente 

simpdtica. 
JesiJs. Regular. 



— 14 -- 

Lola. Y hay algunos, sobre todo... 
jEStJs. (Es por mf. Si yo pudiera 

echarlas de calavera...) 

No me mires de ese modo 

porque me sofoco. 
Lola. ^Ya? 

^A ver el pulso? 
jESiis. {Besdndola). jAy qu^ manol 
Lola. (Pues, sefior, el asturiano 

ya sabe por d6nde va.) 
jESiis. Permlteme una expansi6n. {Pr€tende abrazarla.) 
Lola. jChiquillol La mano quieta, 

6 me pongo la careta 

y me meto en el sal6n. 
JestJs. |Ayl No. (jA que resulta ahora 

que es una chica decente!) 

Bueno; hablemos formalmente. 

Tii, ^qu6 eres? 
Lola. Ribeteadora. 

JestJs. Digo de estado. 
Lola. Soltera. 

jEstjs. Pues, me alegro mucho. 
Lola. Y yo. 

Jesus. * ^Y vives tii sola? 
Lola. No; 

vivo con mi compafi^a. 
jESiJS. ^Tienes novio? 
Lola. No lo sd. 

{Qvi€ te importa? 
Jesi^s. Lo decfa, 

porque te visitaria. 
Lola. Y aunque le tuviera, ^qud? 

{Siguen hablando bajc) 

ESCENA Vn 

DichoSy Miranda yAsTO^iTOyprhner a derecha 

Mir. a ver si hay dificultad 
para que entremos asf. 
{Entrega los billetes y entrant 



— 15 — 

Pasa. Ya estamos aqul 

en traje de sociedad. 

(Entregan los abrigos en el guardarropa.) 
Ant. Y te estd bien la chistera. 
Mir. I fomal Que no habrd quien note 

que es de otro. 
Ant. Y asf, al cogote, 

te da aire de calavera. 
Mir. No; si es porque me conviene. 

Es mds pequefia que el hongo, 

y ^lo ves? si me la pongo 

derecha no se sostiene. 

De modo que estoy vendido. 

En cambo tii, si la dejas, 

se mete hasta las orejas. 
Ant. No; si ya se me ha metido. 

Y eso que, donde la ves, 

tiene dentro El Imparcialj 

un trozo de El Liberal 

y dos prospectos 6 tres. 



ESCENA VIII 
Dichos, RcARDO i Inocencia, con antifaz^por elforo 

m 

Inoc. <Deveras? 

Ric. , Lo que te digo. 

No me vengas con apuros, 

porque tengo veinte duros 

para tirarlos contigo. 

(Inocencia ve d Miranda, se separa de Ricar- 
DO y se dirige hacia il^ 
Inoc. {fill Voy d decirle aquello. 

jChistl... Oiga usted... 
Ric. ^ (jBuena estd 

la mocital ^Quidn serd 

ese cursi? ^A que le estrelio?) 
Inoc. Ustd es el sefior Miranda, 

dependiente de una tienda 



k *_ 



— i6 - 

de mercerla, Encomienda 

cuarenta y seis. 
Ant. (A Miranda.) jAnda, anda, 

pillln, que esta mascarita 

creo que te ha conocidol 
Inoc. iClaroI Como que he venido 

con Candida. 
Mir. jPobrecital 

^Me espera? 
Inoc. Con su mamd. 

Mir. ]AyI La mamd me da miedo. 

Pero voy d ver si puedo 

hacer un esfuerzo. 
Ric. {DetenUndole^ jCdl 

listed no se va de aqul 

sin darme una explicaci6n. 
Mir. ^A usted? ^Y por que raz6n? 
Ric. Porque se la pido. 

Mir. ^A ml? 

Ant. {A Inocencia.) Mientras disputan los dos, 

^damos una vuelta? 
Inoc. {Cogiindose de su brazo.) Vamos 

donde quieras. 
Ant. Les dejamos 

en paz y en gracia de Dios. {Vanseforo,) 
Mir. Pero ^por que? jUste estd locol 
Ric. Porque traigo mi pareja 

y le ve d usted, y me deja. 
Mir. ^Y qu^? 
Ric. ^Le parece poco? 

Pues sepa usted, caballero, 

que en cuestiones de sefioras 

yo me rompo d todas boras 

el alma con el lucero. 

Y esto conmigo no pasa, 

y nadie me tose d ml, 

porque yo soy... 
Mir. Vamos, si; 

un chulo de buena casa. 
Ric. ^C6mo es eso? Vamos fuera. 

Me lo voy d ust6 d cenar. 



— 17 — 

MiK. (No hay nadie. Habrd que gritar.) 

Sf, sefior; cuando usted quiera. 
Ric. Que si me anda ust^ chillando 

le atizo una pufialada. 
Mir. a ml no me importan nada 

las puflaladas. Andando. 
Ric. (Me ha comido la partida.) 
Mir. (Si salimos me devora.) 
Ric. No alborotemos ahora. 

Espere ust6 A la salida. {Vase for o.) 
Mir. Le he achicado. jMe lucll 

|C6mo conozco d las gcntes! 

Estos muchachos valientes 

acaban todos asl. ( Vaseforo.) 

ESCENA IX 



Lola, Jt'stjs; luego Paca, sin antifaz 

jEStjs. Conque calle de la Bola, 

veinte, segundo. 
Lola. Interior. 

Jesus. Te llevar^ al pbrador. 

^Por qui^n pregunto? 
Lola. Por Lola. 

Paca. {Saliendo,) ^Hab^is visto d mi pareja? ^ 

Lola. ^Se ha perdido? 
Paca. jPor supuesto! 

Me parece que se ha puesto 

d bailar con una vieja. 
jEStJS. Ese es muy barbidn. 
Paca. Que sea. 

Pues d. ml me importa un pito. {Aparte d Lola.) 

(Oyes: esU el Marquesito 

aqul en un palco platea.) 
Lola. (^Tiene cena?) 
Paca. (Y nos convida.) 

Lola. (Voy d dejar d este tonto.) 

Esp^rame. (^ Jesus.) 
JestJs. ^Vuelves pronto? 



— i8 — 

Lola. ^No he de volver? En seguida. 

( Vans€ las dos par elforo.) 
JestJs. Me dejaron. Y pensar 

que vuelven aqul, jbobadal 

Y eso que me atrevo. jNadal... 

Que no las se conquistar. ( Vase,) 



ESCENA X 
D. Ignacio y Soledad, con antifaz 



Ign. 


Ddjame en paz, tentaci6n. 




Por el santo de mi nombre 




que no puedo. 


Sol. 


Vamos, hombre, 




no te hagas el remol6n. 


Ign. 


Sepamos por qud te sales 




conmigo . 


Sol. 


Porque no quiero 




comprometerte y me muero 




por las personas formal es. 


Ign. 


Pero, hija, soy un vejete 




que viene con su mujer. 


Sol. 


^Viejo tii?... Debes tener 




ireinta y seis 6 treinta y siete. 


Ign. 


Tti me adulas, picarona. 


Sol. 


Para que vengas conmigo 




y hables algo. 


Ign. 


^Y qu^ te digo? 




(jDiablol |Y es buena personal) 


Sol. 


Sobre poco mds 6 menos, 




que tengo como dos soles 




los ojos, y... 


Ign. 


iCaracolesi 




1 Y si que los tienes buenosl 


Sol. 


jHolal Parece que vas 




animdndote. 


Ign. 


|Y qu^ pie! 


Sol. 


Tengo otro igual. 


Ign. 


Ya lo s6. 



— 19 — 

^Y qu^ mds tienes, qu^ mds? 
Sol. Mucho mimo para ti. 

Ign. ^De verdad? 

Sol. jPues no ha de serl 

Ign. (jCarambal jSi mi rnujer 

supiera que estoy asl!...) 

^No me engafias? 
Sol. No te engafio. 

Ign. Pues desctibrete. 

Sol. No; quita. 

I Ign. ^C6mo te llamas? 

I Sol. Solita. 



Ign. ^Solita? Yo te acompafio. 

^Te descubriris despuds 

de cenar? 
Sol. Si es un capricho... 

Ign. Pues andando. (|Y yo que he dicho 

que nos vamos i las tresi 

La cito para otro df a, 

y...) 
Sol. ^Me vas d esperar fuera 

al final? 
Ign. lAyl jSi pudiera 

vaya si te esperarlal ( Vanse al ambigii.) 

ESCENA XI 

Pedro, por la escalera 

jNadal Yo subo, yo bajo, 
y por todas partes... padal 
Lo que es como algiin amigo 
venga i, decirme mafiana: 
— «Anda, vete al baile, Pedro. » 
— «Perico, ^por qu6 no bailas?» 
— fAUl verds qu^ mujeres...* 
le voy d, romper el alma. 
Por supuesto, aqul no hay nadie 
que se divierta. Eso es gana 
de darse tono. Lo que hay 



20 

es que lo dicen en guasa. 

Asf se lleve el demonio 

todos los bailes de m^U^caras. ( Vase al ambigii.) 

ESCENA Xn 
CANDIDA, sin anfi/aZf y Miranda. Alfin dela escena JesHs 

y RiCARDO 

Cand. Pues, si sefior que eres malo. 
Mir. Hija, si soy una malva. 
CAnd. Pues, ^por qu^ me aprietas tanto? 
Mir. Porque asi es como se baila. 
CAnd. Mentira;- que cuando damos 

las reuniones en casa, 

no bailamos tan juntitos, 

y es mejor. 
Mir. Pero, muchacha, 

aqul no puedo dar saltos. 

Ya ves c6mo estd la sala 

de gente. Como no hay trecho, 

hay que acortar las distancias. 
CAnd. Desengdfiate, Manolo, 

tii no me quieres. 
Mir. jCarambal 

^Ahora salimos con esas? 
CAnd. Entonces, ^por qu^ me abrazas 

y no levantas los pies? 
Mir. Porque asl tiene mds gracia 

y resulta mds bonito. 
CAnd. jClarol Porque tienes malas. 

intenciones. 
Mir. iDios me librel 

Tii no me conoces, Candida, 

y exageras. (£A no has visto 

aquellos dos que bailaban 

junto d nosotros? jTenlan 

tan pegaditas las carasl. . 
CAnd. Pues eso es escandaloso. 
Mir. Y sabe d miel de la Alcarria. 



21 



Mir. 

Cand. 



Mir. 
CAnd. 



CAnd. jPilloI 

Mir. iMe quieres? 

CAnd. No debo. 

Mir. Pues haz un esfuerzo. 

CAnd. Vaya; 

pues has de hablar con maml 

esta mistna noche .. jnadal... 

No hagas muecas. 

No me atrevo. 

Pero si estd con un ansia 

de conocerte... jSi vieras!... 

Dice que por qu^ no la hablas. 

Porque no s6 qud decirla. 

Mira, la dir6 que saiga 

aqui al pasillo; te acercas, 

y comb viene de mdscara, 

ttl te haces el distraldo, 

ella lo sabe, la sacas 

d bailar, habldis, y luego 

ya puedes entrar en casa. 
Mir. jMiren la niila si sabel 
CAnd. jSi td eres un papanatas 

que no acierta & dar un pasol 

Pues si yo no lo arreglara, 

asf estarlamos siempre. 
Mir. Vamos, ^y qu^ quieres que haga? 
Cand. Cuando venga mi mami 

aqui al descanso, invitarla 

d dar una vuelta, ^entiendes? 

Y despu^s, en cuanto saiga 

la conversaci6n... Ya sabes. 

{Siguen hablando en voz baja.) 
Rig. {Saliendo.) ^Conque aquella buena alhaja 

se escap6? 
Jes6s. {Idem.) Sf; estd en un paico 

con la tuya y otras cuantas 

de la misma traza, y varies 

caballeritos. 
Ric. Pues, anda, 

vamos por ellas. 
jEStis. jDemonioI 



— 22 . 

^Y si los otros se enfaxlan? 
Ric. |No seas lilal Para un hombre 

hay otro, y d bofetadas 

se las quitamos. 
Jesus. ^Sl, eh? 

Ric. Vamos d echar unas canas 

primero, y ya verds td 

c6mo armamos zaragata. {Entran en el ambigii.) 
Mir. Bueno; yo har^ lo que pueda. 
Cand. Pues, mira, voy d. avisarla. {Vase J or o^ 
Mir. Yo bebere anfs del Mono 

entretarito, y pecho al agua. 

(Entra en el ambigii.) 

ESCENA Xiri 

SoLEDAD, sin antifaz, y D. Ignacio, del ambigii 

Sol. jOl^, los mozos de rumbol 
Ign. jCaracoles si eres guapa! 

(jY c6mo come esta chical 

Si me descuido me traga.) 
Lor. (JDentro,) Bien; puedes dar una vuelta, 

y aqul te espero. 

(D. Ignacio intenta subir escalera arriba,) 
Sol. iQue pasa? 

Ign. Anda; vdmonos arriba. 

Sol. ^Por qud? 
Ign. Porque viene el guarda. ( Vanse.) 

ESCENA XIV 

D.* Lorenza / Inocencia, sin car eta. D.* Lorenza 

se la quita d la salida 

Lor. Hija, yo me siento aqul 

porque estoy mis sofocada... 
iJesiisI jSi parece un horno 
el sal6nl... iQud gentuallal... 



— 23 — 

|Y qu^ modo de bailarl... 

iJesiis otra vezl 
Inoc. Hay tanta 

tropa menuda... 
Lor. No s6 

c6mo hay mujeres tan malas 

que bailen asl. ^Ustd ha visto, 

hija, -c6mo las abrazan, 

y c6mo charlan y gritan, 

y beben y se emborrachan? 

Jesiis mil vecesl 
Inoc. jAy! Yo 

crea ust6 que estoy mds harta 

de haber venido... Hay algunos 

que no distinguen, y tratan 

A todo el mundo lo mismo. 

Yo no he salido de casa 

d estas horas en mi vida, 

ya sabe usted... 
Lor. No s6 nada. 

Inoc. Pues no he venido ^ estos bailes 

nunca, y asl Dios me valga 

como no pienso volver. 
Lor. Tampoco vendri mi Candida 

si Dios quiere. Hoy nos mand6 

billetes ese Miranda 

de mis pecados, que nunca 

se atreve d decir palabra 

de provecho, y dijo Ignacio: 

— «^Vamos?» — Y yo dije: — fVaya; 

por ver lo que es eso, iremos.* — 

Pero me pesa en el alma; 

porque se ven unas cosas... 

iJesiisI 
Inoc. |Yo estoy asombradal 

Lor. ^Usted conoce d Maholo? 
Inoc. Y le he visto cuando entraba. 
Lor. Me alegro, porque le espero. 

Me ha dicho aqu^lla que saiga, 

y que 6\ se me acercard. 
Inoc. {Mirando al ambigii,) Alll estd... ya se levanta. 



— 24 — 

Lor. Vendrl aquf. 
Inoc. Yo dejo d asted. 

Lor. Cuidado con quiea se baila. {Se pone el antifaz.) 
. Inoc. No hay cuidado; no sefiora. 

Si digo que estoy mds harta... 
LoR. (Vamos d ver si se atreve.) 
Ric. {DentrOj por la escalera.) 

Vaya usted con Dios, barbiana. 
Inoc. ^Yo? 

Ric. {Idem.) ^Bebe usted manzanilla? 
Inoc. No. 

Ric. {Idem,) ^Ni siquiera una caiXa? 

Inoc. Si bajo pronto... 
Ric. £n seguida. 

Inoc. (No se ha enterado de nada.) 

{For D.* LoRENZA. Sube.) 

ESCENA XV 
D.* LoRENZA 7 Miranda; lue^o Jesus 

Mir. {A la puerta del ambigii,) 

Alii estd. Me estdn temblando 

las piernas. ^Qud la dird? 

No me atrevo todavla. 

Tomar6 otra copa d ver... 
Jest^s. ^Me permite usted pasar? 

Gracias. 
Mir. Servidor de usted. 

(Miranda se entra en el ambigH. Jesus sale,) 
Jest^s. Me parece que me duermo. 

jClaroI Me ban hecho beber 

de firme... y la manzanilla 

sienta mal y sabe bien. 

|Ya lo creo que estoy fiierte 

para atreverme i. cualquier 

barbaridadl De seguro 

me meto en algtin beldn 

ahora mismo. Soy capaz 

de todo. 
Lor. (Debe ser d... 



— 25 — 

no hay duda... Me mira mucho 

y no se atreve... Come es 

tan corto de genio...) [Chistl 

J oven... 
JesiJs. (Pues, senor, ^d qui^n 

llamard? Y aquf no hay nadie. 

Pues d ml debe de ser. 

jHola! jY tiene-buena facha! 

Vamos alld.) 
Lor. Venga ust6. 

JestJs. (jAndal |Y se coge del brazol 

^Que me querrd esta mujer?) 
Lor. Ya estoy enterada. 
jEStJS. ^Sf? 

Pues me alegro. 
Lor. Yo tambidn. 

Como es usted tan cobarde 

para hablarme... 
Jesus. |Ya se vel 

(Pues sefior, me he equivocado. 

Se conoce que esta vez 

no me ha resultado el vino 

como yo esperaba.) 
Lor. ^Usted 

quiere d Candida de veras? 
Jesus. jVayal jPues no he de quererl 

(Ya tengo otra aventurilla. 

Que Dios me saque con bien.) 
Lor. Pues por mf, si usted se porta 

como caballero que es... 
JesiJs. Gracias. 
Lor. No hay inconveniente 

en que... vamos... 
JestJs. Sf; ya s^. 

Lor. ^Usted con qu6 medios cuenta?... 
jEstjs. ^Yo? 
Lor. SI; ademds de tener 

el destino en esa tienda 

de mercerla. 
jEstjs. Eso es. 

(No estaba en ello.) 



— 26 — 

lx)R. Lo digo, 

porque ya comprende usted 

que cuando un hombre se casa 

necesita sostener 

mil obligaciones... 
Jesus. Bueno... 

£y d m( qu^ me importa? 
Lor. ^Qu^? 

jEStJS. Que yo no me he de casar. 
Lor. |HombreI |Qu^ des&chatezi 

^No acaba usted de decir 

que quiere d la nifia? 
Jesus. Bien. 

Lor. Pues yo por ml, le concedo 

su mano. 
Jesus. No puede ser, 

porque tengo hace dos alios 

una novia en Avilds. 
LoR. |Otra! 

JesiJs. No, sefiora; ima. 

LoR. iJesiisl... 

JesiJs. <Qu^ tiene que ver?... 

LoR. jPero usted es un granuja! 
jEStJS. Sefiora, repare usted 

en que, aunque tenga careta, 

eso es insultarme. 
LoR. Pues 

es ustd un pillo. 
Jesi^s. jSefiora!... 

'Ya me metf en el bel^n.) 

[Se separa poco d poco del grupo que se forma 
en seguida, y se sienta en un divdn de la iz- 
quierda. Poco despuis se tumba en ^l.) 

ESCENA XVI 

DichoSy CANDroA y Anto^ito, por el foro, y Miranda, 

por el dmbigti 

Mir. Pero, ^qud es esto? 

Cand. |Mamdl... 



[. 






— 27 — 

Ant. ^Quidn es este caballero? 
Lor. Hija, no te casas ya. 
CAnd. ^Por qud? 
Lor. Porque yo no quiero. 

ijesdsl |Tu novio es un pillol 
Mir. iC6mol... 

Lor. Quite usted de ah(. 

Mir. Pues si soy un pobrecillo. 
Lor. ^Y d usted, quien le llama aqui? 

No le vuelvas d mirar. 

Viene con mal fin... jLo ha dichol 
Cand. ilnfame! (A Miranda ) 
Mir. Ddjame hablar. 

CAnd. Calla. 
Mir. jSefiorl jEs capricho 

el de darme un puntapid 

sin tener culpa maldital 
Lor. Pero, hombre, ^quidn es uste? 
Mir. El flovio de Candidita. 
Lor. jTenlasdosl... {A CAndida.) 
CAnd. No, seflora; 

este solo. 
Lor. {For Jesus.) Pues, ^ aqudl? 
CAnd. ^Ese? jSi le veo ahoral 
Lor. |Pero si lo ha dicho 611 
Mir. |Infame! {A CAndida.) 
Ant. {a Jesus.) Chist... Caballero, 

diga usted algo. 
jEStJS. Pues digo 

que la quiero y la requiero. 
Mir. Pues se verd usted conmigo. 
CAnd. Por Dios, Manolo... 
Lor. Es que yo 

me he equivocado; y estd 

algo bebido. 
jEstjs. Eso no. 

LoR. Anda; busca d tu papd 

y vdmonos en seguida. 

^Y la Inocencia? 
CAnd. No se. 

Lor. |Y estaba tan aburridal 



— 28 — 

Antonio, biisquela ust^. 

iJestisI ( Vase AntojJito. Todos bus can tnirando 
por todas las puertas.) 



ESCENA XVII 



DichoSy Lola, por el foro, y Pedro, por el ambigii^ 



Lola. 


^Qu6 es esto? 


Pf.d. 


|Ay! Al fin 




veo una sola. Un favor. {A Lola.) 




^Usted baila, serafin? 


Lola. 


Muchas gracias; no seilor. 


Lor. 


^D6nde estard mi marido? 


Lola. 


Pero ^d qud viene este ojeo? 


Lor. 


|AndaI |Y tambien se ha perdido . 




la Inocencia! 


Fed. 


jYa lo creol 




^Y la busca usted aqul? 


Lor. 


^Usted la conoce? 


Ped. 


No... 




Es decir, creo que sf, 




pues para inocentes yo. 


Lor. 


jAyl jNo s6 lo que me pasal 


, 


jY ese Ignacio no parecel 




Cuando yo me vea en casa 




le dir^ lo que merece. 


• 


jBribdnl... ]Dejarnos asll... 




(Inocencia se rie dentro d carcajadas.) 




^Qud es eso? 


Cand. 


jMamd, mamdi... 


Lor. 


^Qu^ pasu? 


Cand. 


Que ya estd aquf. 




Inocencia. 


Lor. 


jY c6mo estdl... 



— 29 — 



ESCENA XVIII 



DichoSy Inocencia del hrazo de Ricardo y rUndose d 

carcaJadaSy por la escalera 



Inoc. {Bailando.) Tran lardn, tran lardn tran. 
Lor. Pero ^qu^ le pasa d ustd? 

^Qud es esto? 
Inoc. jDofia Lorenza 

de mi coraz6nI iQvl€ hacds 

aqul? Vamos i bailar. 

Esto dura hasta las seis 

y me ha dicho este gachd 

que estd mejor cada vez. 
Lor. iJesiisl 

CAnd. jMuchachal... jPor Diosl... 

Inoc. Y yo bailo de chipin, {Riendo.) 

^Te gustan las palabrejas? 

Pues aqul donde le ves, 

las dice este caballero 

d cada paso. 
Lor. Muy bien, 

sefiorita. Ahora veremos 

c6mo se las dice usted 

d su mamd. 

^C6mo es eso? 

^Nos vamps? No son las tres. 

Yo no me marcho. 

iJesiisI 

Me gusta d mi este bel6n, 

y yo me divierto mucho, 

tanto que pienso volver, 

y aqui tengo los billetes 

para el dla diez y seis. 
Cand. {a Miranda.) (jEstd alegre la muchachal) 
Mir. Candida, si hemos de ser 

amigos, no vuelvas nunca 

con Inocencia. Ya ves... 



Inoc. 



Lor. 

Inoc. 



— 30 — 



CAkd. 


Descuida. 


Ric. 


{Procurando despertar d Jf.sus.) 




)No se ha dormido 




este zdnganol |ChistI... |£h!... 




Despierta. 


Jes6s. 


^Que si la quiero? 




jVayal ^No la he de querer? 


Ric. 


]£hl Que no se trata de eso. 




Que hay que pagar el jerez 




y la manzanilla. 


Jes6s. 


Bueno; 




d^jame en paz. 


Ric. 


Estd bien. 


Lor. 


{A Inocencia.) Desengdsefle usted, nifia, 




ha sido una insensatez 




separarse de nosotras, 




y sobre todo, beber. 


Inoc. 


|Si est^n buenas las cafiitasi 


Lor. 


iJesiis, Maria y Josdl 




Nada; d tomar los abrigos 




en cuanto parezca aquel 


- 


malaventurado, y luego 




d, no acordarse otra vez 




en la vida de estas cosas. 


Inoc. 


Pero... 


Lor. 


^Me ha enteiidido ust^? 



ESCEXA XIX 

Dichos, ANTOiiiTo; despuis Paca del brazo de Don 

Ignacio 

Ant. Dofia Lorenza... aqul viene 

don Ignacio. 
Lor. {Viindole^ jCbmoI... iQu^l... 

J Ay I Yo me muero. 
Mir. Seflora... 

{Mucho alhoroto y mucha animacidn en toda la 
escena, Inocencia sigue riendo d carcajadas 
hasta eljinal.) 



— 31 — 

Ign. * Suelta. {A Paca.) 

Paca. No quiero, hasta ver 

por qu6 quieres escaparte. 
Lor. jAh, infamel ^Conque es ustd 

el que no querfa entrar 

si no saHa i, las tres? 
Paca. [Holal ^Conque es la sefiora? 
Lola. JMira el viejol 
Lor. jTunol jlnfiell 

Ign. Pero si dsta es una chica- 

de un amigo. 
Lor. Si; eso es. 

Te voy d arafiar la cara. 
CAnd. jMamdl... 
Mir. jSefioral... 

Ric. {Aparte d D. Ignacio.) Ande ustd; 

tiehe ust^ la puerta abierta... 

puede ustd echar d correr. 
Ign. ^Y qud adelanto, si tengo 

que ir d casa? 
Lor. Dices bien... 

alll nos entenderemos... 

jCanallal... |Pillo!... jSoez!... 
Recib, Sefiores, no armar escdndalo, 

porque entonces Uamar^ 

t la pareja. 
Lor. {Ohligando d D. Ignacio de un empujdn d acer- 
carse al guardarropa,) En seguida... 

los abrigos. 
Pei>. Yo tambi^n 

me he divertido de firme. 

jCuando yo vuclva otra vezl... 
Ric. {A Jesus.) Ti5, ^te levantas 6 no? 

Jesijs. Bueno; me levantard 

para pedir un aplauso 

si esto les parece bien. 

FIN 



) 



BIBLIOTECA LiRICO-DRAMilTICA Y TEATRO CdMICO 



EL BAICON 

ZARZUELA COMICA 

EN UN ACTO Y TRES CUADROS, EN PROSA 

origioal de 

PELfX LlfBmUX Y lARIAPiO DB ROJAS 

mitSlCk DEL MAESTRO 



CM gm fldU « d mm lAKTil b M(k M 8 ^ Imo 4e 1S»2 



-^s# &B^ *^ 




MADRID 

ARREGUI Y ARDEJ, EDITORES 



1892 



Bsta obra es propiedad do bus aatores, y nadie po- 
dr&, sin sn penniso, reimprimirla ni represeniarla en 
Espofta y sua poseaionea de Ultramar, ni en loa paises 
oon qnienea haya celebrados 6 se oelebren en ade- 
lante tratados internaoionales de propiedad literaria. 

Lob antores se reseryanelderecho de latraduoci^n. 

Lob comiBionados de las Galerfas Biblioieca lirico- 
dramdHea y Teairo cdmicoj de los Sres. Arreg^ai y 
Amcg, Bon loa encargadoB exclasiyamente del cobro 
de loB derechoB de propiedad. 

Queda hecho el dep^aito que marca la ley. 



rf« 



MADKID: 1892.— Baonela Tipogr&fica delHospicio 

J 



iL iPUDDiDo rum kim r tenor (Xiuco 



{Te acuerdas de la lectura de esta obra? {Te 

acuerdas de del ensayo general} {Te acuerdas 

de la sexta representaci6n? 

Bueno pues olvldalo y 

Acoge este libra con el mismo carina que te 
lo dedican 

Los AUTORES 



RBPARTO 



PERSOMAJSS 



AcrroRES 



SOLEDAD Sha. Llorb^s. 

DONA CARLOTA » Imperial. 

LA PORTERA » MInguez. 

UNA SENORITA Srta. Bustos. 

ANGEL. Sr. Mesejo(E.) 

DON LINO » Bosch. 

DON LUCAS I 

EL SECRETARIO ' » Gonzalez (A.) 

UN POLLO i 

EL ALCALDE DE UN PUEBLO » Tobmo (E.) 

UN sInDICO » Zorl 

UN MOZO DE CUERDA » MfeNDEZ. 

UN MOZO DE BILLAR, qae no sale.... » Gonzalez (M.) 



MODISTAS, ESTODIANTES, ViAJEROS DE I.*, 2.* Y 3.* CLASB, VeCINOS 



La acci6n en Madrid. Epoca actuaL — Por derecha h izqaierda 
las del actor. 



ACTO ONICO 



La escena represeata una calle; al foro fachada de una casa; en los 
balcones del piso primero se veri una muestra con letras grandes 

3ue dice: Mademoiselle Olimpia. Modiste. En primer t^rmino 
e la derecba una casa con paerta y balc6n practicabies; eo se- 
gundo t^rmino caja libre que figura ser una bocacalle lo mismo 
que en seguado t^rmino de la derecha; en el primero de la iz~ 
quierda puerta practicable con letrero que dice: CafS de Europa. 
Encima, balc6n practicable tambi^n con una muestra que dice: 
Billares. Al levantarse el tel6n comienza a salir de la casa del 
foro el coro de raujeres con lios y cajas; el coro de hombres que 
est4 dividido en grupos se acerca a ellas. La portera sentada k 
la puerta de la casa izquierda. Es de noche. 

ESCENA PRIMERA 



MODISTAS y ESTUDIANTES 



Musica. 



MODIS. 
ESTUD. 

Mo0is. 

EsTUD. 

MODIS. 
EsTUD. 
MODIS. 
ESTUP, 



Al fin lleg6 la hora 

vamos a cenar. 

Si me lo permite 

la he de acompanar. 

No se lo permito 

que me da rubor. 

Sepa usted que vengo 

con buena intenci6n. 
^Es que viene Vd. a darme la lata? 

Pues ino que no! 
Es que yo no la admito de nadi^, 

P»es si, s^nor. 



TbATRO CdMICO.— GALERIA DBAMilTIOA 



MODIS. 
' ESTUD. 
MODIS. 
EsTUD. 

MODIS. 

EsTUD. 

MODIS. 

EsTUD. 

MODIS. 

EsTUD. 

MODIS. 

EsTUD. 

MODIS. 

EsTUD. 

MODIS. 

EsTUD. 

MODIS. 

EsTUD. 

MODIS. 

TODOS. 



Si es que tiene Ud. gana de queda,.. 

Me quedar^. 
Pues me marcho corriendo k mi casa. 

La seguir^. 

Es usted bonita... 

Basta de jab6n. 

Es que yo la quiero. 

Pues no quiero yo. 

jVaya unos andares! 

Conozco el percal. 

Es usted un angel. 

Y ust6 un animal. 
Venga usted. 

Ya le he dicho que no quiero ir. 

Oiga usted. 
jBuen humor tengo yo para oir! 

jVenga ac^! 
jAy, Jesus, que ya estoy sofocdl 

jSin chistar! 
Pues me tengo que sacrificar! 

{Cdgense del bra^o.) 

Vimonos 

por ahi 
vimonos k cenar al Petit, 

y despu^s 
k la Aihambra k bailar un chotis. 

Y al salir, 

unos churros, dos copas de anis, 
y despu^s... 

lo demis no se puede decir. 

{Vdnse formando parcjas alegremcnte,) 



ESCENA n 



D. LUCAS y la PORTER A; el primero sale segundo t^rminode- 
recha y baj.a al proscenio. La Portera ha de hablar siempre may 

deprisa. 



D. Lucas. 



Nada , nada; estoy decidido. ^Qu^ me 
pegan? |Qu6 me peguen! iQuk me pren- 
den? iQu6 me prendan! (Estoy in albis! 
Hace veinticuatro horas que no he trope- 
zado con la gracia de Dios ni con la 



Eli BALG6n. — lilHEVDOVX T BoJAS 




graci^ de Maria Santisima; ahora lo que 
me falta es tropezar con la gracia de la 
Constituci6Q; y la gracia esti en esta 
carta. Si me da dinero este granuja de 
D. Lino, lo primero que hago es. ., to- 
rnado y despu^s le insulto. jMire usted 
que echarme de la oficina por haber 
puesto en un expediente hespital y probe! 
|C6mo si trat^ndose de hespital no estu- 
viera bien lo de probe y viceversa! (Ver- 
me asil [Yo que he sido comerciante en 
panos al por mayor! Y ahora estoy en 
panes menores , como quien dice. La 
cosa no tiene soluci6n: el ministro me ha 
dicho que me colocar^ en las primeras 
vacantes que haya. Y me ha repetido:— » 
4()Est& Ud. en las primerasl)^ Lo cual es 
un error; porque estoy en las ultimas! 
(Dentro,) jDoce y tres, quince, por diez y 
siete, y tira el mingo con cuatro! 

jPortera! (Yendo hacia ella.) ^ 
Hola, D. Lucas, ^qu^ queria Ud?. .. 
^Sabe Ud. si esta en casa D. Lino?... 
^D. Lino? El der principal derecha sin 
entresuelo letra A bis? Si, senor, pero 
no suba Ud; hoy se van de viaje k to- 
mar los banos de Panticosa; la senora 
est4 atroz de las piernas; la nina esti im- 
posible de los brazos, y el papa ya sabe 
usted como tiene el htgado. 
Si; necesita echarlo. 

]AhI Si en esa casa padecen todos incluso 
persecucionespor la justicia. Ud. no sabe 
los ingleses que vienen. 
[Caramba! 

Como lo oye Ud. |Y los que no son ingle- 
ses! La chica esta en relaciones con ese 
D. Angelito que se pasa la vida d^ndole 
al taco en el billar de enfrente. 
Ya lo he visto. 

Pues la madre recibe k un senor que es 
gimnasta del Circo de Price y trabaja en 
U barra fija. ^Qu^ le parece a Ud?... 



MOZO BILL. 

D. Lucas. 

PORTBRA. 

D. Lucas. 

PORTERA. 



D. Lucas. 

PoRTERA. 



D. Lucas. 
Porter A. 



D. Lucas. 

PORTERA. 



8 



Teatro 06mico.— Galbria Dramatioa 



D. Lucas. 

PORTBRA. 



D. Lucas. 

PORTERA. 

D. Lucas. 

PORTERA. 

D. Lucas. 

PoRTERA. 

D. Lucas. 

PORTERA. 

D. Lucas. 

PORTERA. 



D. Lucas. 

Porter A. 

D. Lucas. 
Portera. 
D. Lucas. 

Portera. 
D. Lucas. 
Portera. 



MOZO BILL. 



jQu^ es la fijal 

Ademas son udos miserables. Anteayer 
me mandaron 4 empenar un refajo en- 
car nado con vivos amarillo si y amarillo 
no y me dieron quince c^ntimos de pro- 
pina. 

Bueno, pues me va Ud. a hacer el favor 
de darle esta carta... 
^Cartitasy eh?... {Para la nifia, como silo 
viera! 

No, senora. 

{Ah, vamos, tunant6n! Para la madre en- 
ton ces. 
Tampoco. 

Pues entonces ^para qui^n?... Porque no 
creo que se dedique Ud. al padre... 
Si, senora, a ese precisamente. 
Y ^qu^ quiere Ud?... 
Que se la entregue enseguida, porque 
yo no tengo valor para ponerme delante 
de kl 

^Le tiene Ud. miedo?... Pues si esun co- 
harde atrpz; el otro dia vinie*on k co- 
brarle una cuenta del camisero y {k que 
no sabe Ud. d6nde se meti6?... 
Si; me lo 6guro. Bueno, dele Ud. la carta 
y yo me subo k mi boardilla. 
A prop6sito; el casero me ha dicho que va 
a venir a echarle a Ud. 
^A echarme de la boardilla?... 
Si, senor; a la calle. 

Senora, eso es un crimen, i Voy k Uegar k 
la calle hecho una tortilla a la francesa! 
Pues asi me lo ha dicho. 
Bueno; hasta mafiana. (Entraen lacasa.) 
Yo se lo digo k Ud. por su bien: vaya 
Ud. enhorabuena; buenas noches. jAy 
Jesus! {Si no fuera por estos desahogos!... 
jSe pasa una toda la vida sin decir pala- 
bral (Entra en lacasa.) 
(Tkntro.) Veintisiete al cuatro y >uega el 
uno con catorce. 



Hih 6ALG6l^.--tilMBNDOUX Y ^OMS 



ESCENA III 



SOLEDAD, balc6Q derecba; despu^s ANGEL, balc6a izquierda 

coo un taco en la mano. 



SOLEDAD. 



Angel. 

SoLEDAD. 

Angel. 

SOLEDAD. 

Angel. 

SOLBDAD. 

Angel. 

Soled AD. 

mozo bill. 
Angel. 

SoLEDAD. 



Angel. 



]No le veol Si no bzbfi podido venir 

hoyl... Seria la primera vez... Ah, si, alii 

le veo. 

]Como sierppre, jugando 4 carambolasi 

\Qnk afici6al Ssssl... Ssssl... 

jSolita! (Asomando.) 

(Asomando,) jADgelitol jEstoy corrida! 

jY yo voladol 

^Por qu6? 

Porque Uevo uoa hora sin dar bola. 

^Pero asi estiis? 

iQui quieres? En acordindome de ti 

doy pifia. ^Porqu^ no hassalido antes? 

Porque hemos estado arreglando el equi- 

paje. 

(Dentro.) iJuega el dos! 

Espera que voy k tirar. (Entra.) 

{Qu6 desgracial jMarcharme por dos me- 

ses fuera de Madrid! jDos meses sin ver k 

mi Angelito! 

Aqui estoy; le he dicho al companero que 

tire por mi. 



SoLEDAD. 


^Angelito? 


Angel. 


jSoIedadl 




^Me esperabas? 


SOLEPAD. 


jClaro est4! 


Angel. 


^Y tu padre? 


SoLEDAD. 


Va & salir. 


Angel. 


Pues me quiero 




despedir. 



2 



10 



TEATBi) COMIOO. — GaLBrIa DrAmItIGA 



SOLBDAD. 

Anckl. 

SOLEDAD. 

Angel. 

SOLBDAD. 

Angel. 

SoLEDAD. 

Angel. 



SOLEDAD. 



Angel. 



SOLBDAD. 



Angel. 



SoLEDAD. 



Angel. 



Van i verte. 
^Que m&s di? 
Que te van 
k esiropear. 
jSi te quiero! 
]Yo tambi^nl 
Muchas gracias. 
No hay de qu6. 
Para verte, todo el dia 
me lo paso en el billar, 
y no puedo con el taco, 
mi queridad Soledad. 
Yo tambi^n por tl me expongo 
asom^ndome al balc6n, 
pues si mi pap^ me coge 
se nos agua la funci6n 
Si k mi me ve, 
comb es feroz, 
me va k romper 
el estern6n; 
y roto ya, 
mi dulce bien, 
no hay quien lo pueda 
componer. 
Pues tu no debes 
protestar 
si es que te pega 
mi papi; 
porque si no 
me pega k mi. 
iQue me las den 
todas ahil 
De fijo cuando vuelvas 
te juro remonona 
que aqui habris de encontrarmt 

i'ugando k carambolas. 
)e fijo, cuando vuelva, 
me llevas al altar, 
y entonces no es preciso 
que juegues al billar, etc. 
{Angelitol 
^Soledad? 



El BalcOn. — LiitfBNDOUx y Bojas 11 



Hablado 

Angel. ^Con que te vas y me dejas? 
SoLEDAD. No hay mas remedio. 
Angel. ^Te acordaras de ml?... 

SOLEDAD. Mucho. 

Angel. ^Me escribiris? 

SOLEDAD. Mucho. 

Angel. ^Corto? 

SoLEDAD. I Largo I ^Y tu? 

Angel. Largo tambi^n. 

Soledad. ^Me perdonaras las faltas de ortograiia^ 

Angel. Si, rica; y tu 4 mi ^verdad? 

Soledad. Tambiin. 

Angel. Pues espera que voy k tirar un recodo limpio. 

{Entra.) 

Soledad. jPobrecilloI )C6mo me quiere! Si mi padre lo 

supiera, con seguridad que me dejaba casar- 

me con 6L 
Angel. (Saliendo.) A qui estoy: tenia mucha corbata y 

se me ha ido por un pelo. jUf! jTu padre sale. 

i Entra.) 

ESCENA IV 

SOLEDaD en el balc6a ocultandose; D. LINO, saliendo de la casa; 

despu^s ANGEL y luego DONA CARLOTA saliendo tambi^n de 

la casa. 

D. Lino. Aguardiente del mono, cigarros, cerillas, 

el asiento de goma y una novelita de a 
peseta para el camino... |Vuelvo!... (Vdse 
lateral derecha.) 

Soledad. jYa se fuel 

Angel. {Saliendo.) jVes qu6 desgracia! Por querer 

acabar pronto, he querido tirar con fuer- 
zay me ha saltado una bola k las narices. 

(Tapdndoselas con un panuelo.) 
Soledad. jPobrecitol 

Angei.. Bueno; voy a versitermino, porque quie- 

ro despedirrae 4^ ti. lUfl jTu maclr^l 

(^ntra.) 



12 



Teatho CkSMico.— Galbria. Drawatica 



D.* Carl. 



Ancbl. 
Soled AD. 
Angel. 

SOLEDAD. 

Angel. 

SoLEDAD. 

Angel. 

SoLEDAD. 

Angel. 
Soled AD. 
Angel. 
Soledad. 

Angel. 

mozo bill. 
Angel. 

Soledad. 



La bandolina, los polvos de arroz, ei al- 

godon en rama y una noTelita para el 

camino. jVueWo! (Vdse lateral i^quUrda.) 

^Ves?,.. jMe he quedado a huevo! 

Bueno; dejalo. 

^Est^s sola?... 

Solisima; es decir, con la criada. 

^Subo? 

No. 

Entooces bajo. 

Tampoco. 

Si es para subir luego. 

No, no quiero; que tienes las iiiias largas. 

Pues me las he cortado hoy. 

Si, pero ayer me diste un petlizco en el 

brazo que me hizo un cardenal. 

Bueno; pues ahora me d4s tu otro y es- 

tamos iguales. 

{Dentro.) jLos iguales pierden! 

|Ver^s! Doy la ultima tacada y subo k 

despedirme de li. (Entra.) 

No, no. jY sera capaz! jDios mio! (Si le 

cogen le revientan! Porque es muy po- 

quita cosa; y ademas, mi papa es muy 

bruto. jAy, Dlos miol iQu6 barbaridad 

he dichol 



ESCENA V 

La PORTERA saliendo, SOLEDAD en el balc6n y ANGELITO 

saliendo del cM, tarareando. 



Portera. 

Angel. 
Portera. 

Angbl. 

PORtERA. 

Soledad. 



Esperar6 a que entre D. Lino para darle 

la carta. 

Hola, portera. 

jD. Angelito! No suba Ud. porque esta 

elta sola con la criada. 

Pues por eso subo. jAbre! (A Soledad,) 

No le abra usted. jUsted no sabe lo que 

son estos ho^bres! 

No; si mi Angelito no es de esos. 



Et BalC6n.— LlMfeiNDOUX Y BOJAS 



13 



Angsl. 

SOLEDAD. 
PORTEKA 



jSi, si soy de esos!... Atida, \dbreme ia 
puertal (Entrando en la casa,) 
No, no, (Retir&ndose del balc6n.) 
jBueno! {Higase la voluntad del Seiiorl 

ESCENA VI 



La PORTETRA, D. LINO, luego ANGEL en el balc6ii. 



D. Litio. 



PORTERA. 

D. Lino. 

PORTERA. 

Ang^L. 

SOLEDAD. 

Angel. 
D.* Carl. 



PoRTERA. 

D.* Carl. 
Porter A. 

A NOEL. 



{Ajajdl {El aguardiente del mono para 

mi! £1 asiento de goma para mi y la 

novelita de k peseta para mi tambi^n. 

Pantorrillas con trampa, jEstoy acostum- 

bradd k ellas! 

Oiga Ud., D. Lino... 

jLleyo prisa! USntrando.) 

lQu6 groserol feueno; le dar^ la carta 

luego cuando baje. 

(Asomdndose por el balcdn.) ^ Pero aqul me 

voy 4 meter?... 

No hay ptks remedio; mi papa sube. 

Pues 6chame pronto. jUf! |La madrel 

(Sale lateral i:(quierda,) Los poUos de arroz 

para mi; el algod6n en rama para mi 

tambien, y esta novela, una cosa delica- 

disima para mi: Los siete nifios de Ecija. 

Oiga Ud., dona Carlota... 

jLlevo prisa! 

jJesus, que grosera! 

jEstan arreglando los bultos! { Y cerrando 

las puertas! jMaria Santisima! 

ESCENA Vn 



La PORTERA, un MOZO de cuerda y ANG£L en el 15alc6n. 



Mozo. 

PoRTERA. 

Mozo. 



jPortera! jUn senor que se va de ba- 

nosl... 

Aqul es: principal derecha sin entre- 

suelo, letra A his; pero no suba Ud., 

porque no le conviene. ^Cudnto le dan? 

Dos pesetas. 



14 Tbatro GoMiGO. — Gaxbbia DramJLtica 



Porter A. 
Mozo. 

PORTBRA. 



Mozo. 

PORTERA, 

Mozo. 

PORTERA. 

Angel. 



Es poco: justed sabe lo que hay en el 

roundo?... 

Mucho pillo, seiiora. 

{Ca! Mucha ropa; mire Ud. tires corses 

de la nina, tres corses de la madre, Ires 

corses del padre... 

^Pero gasta cors6?.. 

Si, senor; cors6 faja. 

No importa; puedo con todo. (Entrando.) 

No. yo se lo digo i Ud. por su bien. 

jEl pap4 se pone la cartera! jLa mama 

coge la jaula! Ella coge la sombrerera y 

el mozo carga con el cofre. jVirgen del 

Carmen! |Han cerrado! 



ESCENA Vin 



D. LINO con saco de noche; DONA CARLOTA con una jaula de 
un lore; SOL ED AD con una sombrerera; el MOZO con un haul; 
la PORTERA, ANGEL en el balc6n. Rapidisimo hasta el final; gran 

animaci6n. 



D.» Carl. 
D. Lino. 
Porter A. 
D. Lino. 

SOLBDAD. 

D, Lino. 

Porter A. 
D. Lino. 
D.* Carl. 
Portera. 



Angel. 



iQu6 se hace tardel 
{Cuidado con el iorol 
{Buen viaje! Ah, D. Lino; esta carta. 
Venga. (Guarddndosela,) 
(jPobre Angelito! iC6mo se las valdri 
para salir!) 

{Reciba usted los recados y mucho ojo 
con la casa! 
Descuide usted. 
jHasta dentro de dos meses! 
jHasta la vueltal 
jBuen vlaje! 

(D. Lino, Dona Carlota^ Soledad y el Mo:(0 de 
cuerda se marchan por la segunda de la derecha, 
y la Portera recoge la silla y entra en la casa; An- 
gel en el balcdn se deja caer con desfallecimiento.) 

jMaria Santlslma! )Me secol jDos meses 
haciendo de tiesto en el balc6n!l 



WTJTACJlOlH 



El Saloon. —LimbndouX y !&ojas 16 



TeI6n corto: al foro puerta sobre la cual se lee: Paso al andin. 
Bastidor derecba ventanilla del despacho de billetes. Los perso- 
najes entran por la izqaierda. 

ESCENA PBIMEBA 



CORO DE VIAJEROS 

Salen ios de primera vestidos con elegancia y sin equipajes; des- 

pu^s Ios de segunda may cursis y con sombreros, maletas y sacos de 

noche, y por jiltimo Ios de tercera con alforjas, botijos, etc. 

Mtisica 



(Con gravedad.) 
Los DE I.* Vamos todos a Biarritz, 

vamos k San Sebastian, 
y viajamos en primera 
6 en slipin,.. lipin kar, 
Facturamos nuestros coches 
Ios cocheros y dem^s, 
y as! luce nuestra fama 
como sportmant... sportmant. 

(Se dirigen al despacho de billetes,) 
(Alegres*) 
Los DE 2.^ Nos vamos k Chamartln 

Martin, 
Nos marchamos k Chinch6n 

Chinch6n, 
y decimos en Madrid 
que nos vamos k London. 
Empenamos el gabdn 

gabin, 
empenamos el colch6n 

colch6n, 
y en volviendo de Lond6n 

no tenemos para pan. 

(Se dirigen al despacho,) 



X6 1)batbo c6Miao.— GrALBRf a Drahatiga 

(Co/I desgarro,) 
Los DE 3.^ En la perrera viajamos siempre ^ 

pues semos probes jmiste qui Dios! 
En el invierno muertos de frlo 
y en el verano con la calor. 
Con el botijo, con las alforjas 
no mus podemos ni menear, 
vamos cincuenta drento de un coche. 
Digan ustedes si esto viajar. 
ToDos. Vamos al tren, 

vamos a\\ky 
y para tin de fiesta 
descarrilar! (V&nse todos al foro.) 

ESCENA n 

UN SENORITO y UNA SENORITA 

El. ^Me adoras? 

Ella. jTe adoro! 

El. ^Me quieres? 

Ella. jTe c^uiero! 

El. ^Mi bien! 

Ella. jMi tesoro! 

El. jJilguera! 

Ella. jJilgueroI 

Mam^ es una fiera. 
El. Papi es un verdugo. 

Ella. Por eso mi dueno 

contigo me iugo. 
El. Tomamos el mixto 

y en un reservado, 

hacemos el viaje 

como hemos pensado. 

Yo llevo de todo 

lo que es mas preciso: 

seis cuello) de goma 

para un compromiso, 

panuelos, corbatas, 

el traje de invierno, 

agua de Colonia 

y un peine de cuerno. 



£l BaLG6n. — LlSfBNDOUX Y EOJAB 17 



Ella. Tu vas preparado; 

yo no Uevo nada 

por haber salido, 

tan precipitada. 
El. Nos vaiTios juntitos 

de aqui k Barcelona, 

alii torn ar em OS 

el tren de Bayona, 

Marsella, Suiza, 

Berlin, luego Prusia, 

y por la Noruega 

bajamos a Rusia. 

Oe Rusia enseguida 

k halia saltamos, 

pasamos por Roma 

y k Nipoles vamos; 

despu^s k Sicilia 

y luego a Venecia, 

y en un vaporcito 

nos vamos a Grecia; 

y de esta manera 

sin parar un dia 

pasamos por Asia 

y la Occeania; 

despues k la Habaaa, 

luego |qu6 se y6!... 
Los DOS. Hasta que paremos 

en F],eraando P6o! 

(Vdnse del bra;(0 precipitadamtnte,) 

ESCENA in 

Un ALCALDE, un sInDICO y un SECRETARIO. Los tres pa- 
le tos y con capas pardas muy grandes; salen muy despacio y muy 

tristes. 

Musica 

jAl cambiar unos billetes 
mus andao los perdigones, 
y mus vamos sin un cuarto 

misU si esto tii bmoM 



18 TBATR0G6MIG0.-^GALBRiA DramJLtIOA 

Y cuando lo sepan 
en Vitigudino, 
mus dir4n que semos 
los tres, tres poUinos. 

Si el veterinario 
se Uega 4 enterar, 
k los tres de fijo 
mus tiene que herrar. 
{Repiten y v&nse del mismo modo que entraron,) 

ESCENA IV 



D. LINO, DONA CARLOTA, SOLEDAD y el MOZO de cuerda. 

Salen todos corriendo, por este orden. Se oye dentro la campana 

y una voz que dice: {Senores viajeros! {Al treni 



D. Lino. 
D.* Carl. 

SoLEDAD. 

D. Lino. 

Los CUAT. 

D. Lino. 
D.* Carl. 

SOLEDAD. 

Mozo. 
D.* Carl. 
D. Lino. 

Los TRES. 



I A ver si no ilegamos! 
\Dkie prisa! 

(iQui serk de Angelito?) 
jDios miol |E1 despacho cerrado! 
jCerrado! {Dejan caer los bultos con desola- 
ci6n.) 

(Nos hemos lucido! 
jTu tienes la culpal 
(jMe alegro!) 
Menos mal; jviaje doble! 
Bueno: ^qu^ hacemos? 
Nada: El piblico diver tido.., 
Se va por donde ha venido. 
(Cogen los bultos y salen: dyese dentro el pito de la 
m&quina y el ruido de la marcha del tren. Or- 
questa'.') 



MlUTAOlOlV 



El Balg6n.-*Limbnooux r Bojtas 19 



La escena representa on gabinete con las sillas colocadas anas 
sobre otras y los demks muebtes en desorden. Al levantarse el 
te]6n la escena est4 k obscuras; sobre una butaca ANGEL sen- 
tado; al foro an balc6n abierto. Los dem&s t^rminos, puertas 
La orqoesta ejecata may piano an motivo delicado. Se oye dar 
las once en todos los relojes de la vecindad. 



ESCENA PBIHEBA 



ANGELITO 

Angel. jAaaahl (Boste:{ando,) iLas once! (Dos 

boras de encierro! He Uamado k la por* 
tera, pero (06010 si no! No me ha oido. 
En fin; menos mal que estoy en a^unas, 
lo cual es un consuelo. He registrado 
toda la casa y no he encontrado m^s co- 
mestibles que canamones y la cordilla 
del gato. (Dios mio! jMe voy k pasar la 
juventud en un piso principal! Por mis 
que busque no he podido encontrar una 
s4bana para descolgarme por el balc6n; 
el caso es que'he tenido que romper un 
cristal para entrar aqui y ahora sopla un 
viento que yo sk. En fin, me acostar^ en 
la cama de mi novia, que si no tiene 
colch6n, en cambio tiene unas almoha- 
das tan suaves como el papel de barba. 
Pero alii me acordar^ de ella; no, no; 
mds vale que no me acuerde.((jiy«sr ^^nfro 
ruido, como de ahrir la puerta . ) ^ Eh?. . . j Ay ! . . • 

|Abren la puerta!.. . (Ladro!... no; no 
debo gritar; porque si no me matan; me 
matan; |como si lo viera! ;Qu^ ha^o?... 
{Mirando primera lateral i!^quierda.) jCielosI 

|Mi suegro! {Misuegral |Mi novia! |Ahora 



20 Tbatro C6M100.— Galbria DramItica 

si que me dejan al fresco como los besu- 
gos! Nada, al balc6n otra vez. {Dios mio! 
^Cuando saldr6 de esta? iDigo, de 6ste! 
{Entran en el balcdn, cerrando desde dentro la 
puerta vidriera de iste,) 

ESGENA n 



D. LINO, DONA CARLOTA, SOLEDaD por la primera izquier- 
da , y ANGEL en el .balc6n. Al entrar liegan al centro de la 
escena y dejan caer los bultos con desaliento. D. LINO con una 

- vela encendida. 



D. Lino. 
D.* Carl. 

SOLEDAD. 

D. Lino. 
D.* Carl. 

SoLEDAD. 

D. Lino. 
Angel. 

D. Lino. 

D.* Carl. 

D. LiNO. 

D.* Carl. 
D. Lino. 



S0LBI>AD. 

D. Lino. 



SOLEDAD. 

D. Lino. 
Angel. 

Los TRES. 

D. Lino. 
D.* Carl. 

Soi,Bf>Al). 



I Ay, Dios mio! 
jAjajal 

(^Donde estara mi Angelito?) 
Y ^a qu6 hora sale el mixto? 
A las siete y cuarenta. (Sentdndose.) 
jA las siete y cuarenta! (w.) 
jA las siete y cuarenta! (w.) 
jHasta las siete y cuarenta! (Por el balcdn. 
D. Lino deja la vela sobre el velador,) 
Bueno, pues nos dormiremos, k ver si lle- 
gamos tarde tambi^n. 
Nada de dormir. 

Pero, hija ^voy k estarrae asi toda ia 
noche?... 
^Y qu6?... 

Que llevo en el pecho los siete cuchillos 
de plata. jMe parezco k la Virgen de los 
Dolores! 

Pues los colchones est^n doblados y todo 
Qsik recogido. 

Bweno; tiramos aqui los colchones, deja- 
mos abierto el balc6a para que la luz nos 
despierte, y nos desnudamos. 
[No! eso no! (Con dtcisidn.) 
jVaya, manos k la obra! 
jAchist!... (Estornudando.) 
iJesus! 

Va te has constipado. 
No, yo no he sido, 

Ni yo.  



£l Ba.{^c6n»— LiMfiNooux t Rojas 



21 



D. L.INQ. 

D.* Carl. 
D. Lino. 

Angel. 



D. Lino. 
D.* Carl. 

SOLEDAD. 

Angel. 
D. Lino 

.D.* Carl. 

SoLEDAD. 

D. Lino. 
D* Carl. 
Soled AD. 
D.' Carl. 
D. Lino. 

D.* Carl. 

D. Lino. 
D.* Carl. 
D. Lino, 
D.* Carl. 
D. Lino. 
D.' Carl. 
D. Lino. 

SOLEDAD. 

D.» Carl. 
£>. Lino. 



iVayal Eatonces habr^ side yo. 
Bueno, vamos. 

Vamos. {Salen Cur lota y Soledad primera dcre^ 
cha, Z>. Li(io segunda ij(quierda,) 
{Asomdndose por el balcdn.) jSe van iacostarl 
I Y se desDudarin delante de mil j Ay, que 
verguenza! Mirar6 al serene. )Y esc que 
est4 nublado! )Uf! ]E1 padre! 

{Saliendo con un colchdn al hombro.) Te estuve 

^sperancb en la sastreria... (Ajajal 
{Saliendo con sdbanas.) Alld en los mares mc- 
tido estuve ha jo del agua cerca de un mes... 

(Saliendo con almohadas.) Qui foma tiene liJ- 
ted de acd y de aqui... iVuelven d marcharse 
los tres.) 

|Dios miol {Una sibanal Ya tengo para 
descolgarme. (Asoma y la coge,) 
{Con otro colchdn.) Dispensa Manolo, que no 
losabia... Pu^ssenor, juraria que mi mu- 
jer habia puesto una s^bana. 
(Saliendo.) ^Y la sabana? jJuraria que la 
puse! 

iM4s alniohadasl 
Bueno; \k desnudarsel 
Vamos alii... 

No; jno, por Dios! (Conempeno.) 
Pero ^qu6 tienes?... 

jTe vas k avergonzar porque nos desnu- 
demos delante de ti! {Quitdndose la ameri- 
cana.) \La Correspandencial 
jL^enos la sesi6n del Congreso y los avi- 
sos utiles! {Arreglando las camas con Soledad,) 
^Qu6 es esto? jUna carta! 
I$i, hombre, si; la que te di6 la portera! 
jTienes raz6n! ^De qui^n seri? 
L^ela. 

{Leyendo.) ^Eh? {Santa B4rbaral 
^Truena?... 
jAyl jAy! 
^El higado? 
^Te duele el higador 
jY todo el cuerpo! Mira: jme amenazan 
de muertel 



22 TbaTRO C61IIGO.— OALBRiA t>BAiffi'J't<2A 



D. Lino. 



D.' Carl. 
D. Lino. 



SoLBDAD. 

D.' Carl. 
D. Lino. 
D.* Carl. 
D. Lino. 



D.' Carl. 

SOLEDAD. 

D.* Carl. 
D. Lino. 

SoLEDAD. 

D.* Carl. 



^A ti? {Ya s^ qui^n esl El carnicero; dice 

que le debemos un buey entero. 

Peer, peor que el carnicero. Oye: (Lee.) 

«Sr. D. Liao de Luna: Estoy en las Alti- 

mas: imindeme cuatro pesetas!.)) 

{Es un sablazo modestol 

Si k las diez no las tengo, veri lo que 

hago, me vengari en su propio domi- 

cilio.» 

I jDios mlol 

lEstamos seguros?... 

No s^; pero ese hombre te mata. 

{Silenciol... (Pausa,) {Carlota, toma la 

vela y k registrar la casa! jYo me quedo 

aqui, por si acasol {Pausa,) 

Nina, registra la casa; yo no puedo 

abandonar k tu padre. 

Pero mam^... 

|A obedecerl 

{Vete cantando la marcha real, y asi no 

tendr^s mied9! 

|Qu^ venga mam&! 

Bueno; vamos, sea lo que Dios quiera. 
{Cogen la vela y salen ambas por la primera i;^- 
quierda tarareando la marcha real.) 

ESCENA m 



D. Lino. 



Angel. 
D. Lino. 

Angel. 
D. Lino. 
Soled AD. 



D. LINO, luego ANGEL 

{Tatareando.) jLarin, larin, larinl jYo no 
me quedo a^ui k obscurasl jMe voy al 
balcon per si acasol (Va al balcdn y abre.) 

jSocorro! jLadrones! {Tropie^a con el col-- 

chdn y cat sobre il, quedando de rodillas hasta 

que viene el coro.) 

(Saliendo.) fCaballero, por DiosI 

jLuzI jFuegoI jAgual jSenor de Ladr6n, 

compasi6n de todo coraz6nI 

jNo grite ustedl 

jNo, si no grito! 

jNo hay nadie! {Entrando por el foro Dona 
Carlola y Soledad,) 



Sl fiALd6N.--LlM]iND6nt T fioiAS 2B 

I  I. I I II M ill I I.I. ,1,1 

D.* Carl. {Un hombre! ]Socorro! {Vdnse ambasapenas 

han asomado,) 
D. Lino. iVayase Ud. por Dios! 

Angbl. ((Me teme! jEsta es la mia!) (Ahuecando la 

vo^ mucho.) {No me estorbe usted el paso! 
D. Lino. Nq: jpase usted por encima de mi cadi- 

ver, si quiere! 
Angel. {GraciasI ]Adi6si 

D. Lino. Beso k usted la mano. 

Angbl. {Yendo primera is^quierda,) jDios miol jGen- 

te! {Me han cogido! 

ESCENA IV 



CORO DE VECINOS; todosconpalmatorias;elUscon peiaadores 

y ellos coa gorros de dormir, otros en maogas de camisa y con pa- 

los y armas. Sale primera izquierda D. LUCAS coa una vela en una 

botella y en zapatillas; saca una badila. 

Mi&sica 

r 

ToDOS. ^Qu^ ha ocurrido? 

^Qu6 pas6? 
iQu^ manera de gritarl 
Diga usted ^por qu^ raz6n 
nos obliga k levantar. 
Durmiendo tranquilos est&bamos todos 
cuando hemos oido socorro pedir, 
y casi rodando por las escaleras 
k ver lo que ocurre venimos aqui. 
^Ha habido algun n(kuerto?^Ha ha- 

(bido ladrones? 
^Se quema la casa por casualidad? 
^Qu6 es lo que ha ocurrido? jDiga 

(lo enseguida 
para dar noticias k la autoridad! 

Hablado 

D. Lino. {Este esl {Estel 

Angel. ^Eh?... 



24 TftATKo G6iciao. — GalbrU Dramatica. 



D. Lino. 
Angel. 

D.* C\BL. 

D. Lino. 

SOLEDAD. 

Angel. 



CORO. 

D. Lino. 

Angel. 
D * Carl. 
D. Lucas. 
D. Lino. 
D. Lucas. 

D. Lino. 
Angel. 
D. Lucas. 
D. Lino. 

Angel. 

C0R9. 
D. Lino. 



Si, seoor; me ha amenazado con inataraie 
si no le doy cuatro pesetas! 
D« Lino yo no soy el que Ud. se figura; 
yosoy el novio de Soledad. 

I El novio?... 

Si, papi. 

Entr^ k d^spedirme de elia cuando uste* 
des se iban k marchar y me tuve que es- 
conder en el balc6n donde he eslado 
toda la noche. 

jVaya... vaya!... (Queriendo marcharx.) 

Aguarden lids. ^Por qu& entr6 Ud. en la 
casa cuando nosotros habiamos salido? 
Por... por eso precisamente. 
Bueno. ^Y quien es el de la carta?... 

Yo, D. Lino. {Saliendo de enlre el coro.) 

^listed?... 

Yo, si, que le pido cuatro pesetas para 

ayuda de un panecillo... 

jVaya Ud. enhoramala! 

Tome Ud. un duro! 

Gracias. 

Una que sobra {Pidiendo una peseta d Don 

Lucas,) 

Yo manana me marcho k Panticosa con 

ustedes. 

Vaya, vaya. 

jEh! jSenores! [No se vayan ustedes; le- 

nemos que pedir un aplauso! 



Angel. Te pedimos al final 
un aplauso por favor, 
ya que he estado cuatro horas 
encerrado en el balc6n. 

{Repite el coro.) 



LABANDADECAPITAN. 



COMEDU EN UN ACTO 



ORIGINAL. Y KN VEBSO 



B. ll&ctonso Antonio Befmtijo. 



af\D. AJf 



MADRID; 18(<0. 

IMPHENTA UE CHISTOUAL r.ONZALl!:/, 

CsUe .it S. VkeiilG iiUii, iiiim. 5i 



; t 



* I 



( . i" 



1 



■■<> 



AL APIUXIABLE Y DISTLNGOIDO AKTISTA 



SEfiOR DON GERONIMO MUNOZ. 



2\ada man jmlo que dar este publico tributo de 
apreciOf al primer amigo que cotwci a los pocos 
meses de haber liegado a la carle ; y si algo notable 
encierran enlas pocas palabras , es la sinceridad 
con que te las espresa tu verdadero amigo 

Ildkfonso Antonio Beumkjo. 



Cuando S6crates se eucole- 



• » ' 



^ • - • ' ' • Inicnos y ton' alas 'dukhfa. Co- J »'■ 



t > I 



iiociase claramente que se lia- 
llaba enfurecido ; pero se veia 
al mismo tiempo que se hacia 
duefio de su pasion. 

( Ptl'TARCO. ) 



I 
.'V \ •' • •.  ■*. . '• ,^ «.»•%. , • •,. 

 ••■■'•'' ^ A • , . /. 'V • •• 



\ t .yrt ? •»/ 



Esiaob?^ es "prbpiidaa del D. R^BLO AVElC'lLLA, quien 
persegififd ante'4a '\6y al que sin su permiso la reimpritna, 
yarie el tttulo ', 6 feprfesente en algun teatro del Veino, 
6 en a]gana'sob{e(lad'(ie la^ formadas por acoiones, suscrici6nes 
6 cualicfaieri btifa fcoMribucion pecuniaria, sea cual fuere su de- 
nominacion, con arreglo i lo prevenido en las Reales ordenes 
de 5 de Mayo de i837, 18 de Abril de 4839, 4 de Marzo de 
1844 y Ley sobre la propiedad literaria de iO de Junio de 
1847. relatiyas d la propiedad de obras dramdticas. 
I Se consideraran j^eimpipesos furtivaoiente todos Ips ejempla- 

. res que carezcan de la conlrasena reservada, que distingue 6 

r los legStimos. 



PBMONAOEB. ACTOBEB. 

GMPERM)OR. . . • . . .... Do9 Joaquin Atjosk. 

IJHBIETA .DoTi EiiKMm AajONA. 

ANGELA. « , • • • .< DoSa Juana Saka^^iego. 

LEGO Do5 Jo9£ Dahdali^a. 

FONSECA ..,-... ItoN. Manvi;i Pasji^a^a., 



, 1 



La escena pasa en una cabana retirada en las inniediacio- 
nes del monasterio de Viisite en Extreniadura.— heihado de 
Felipe II. 



ACTO ONIGO. 



■•.I 



Sala de pobre apariencia, pertenecientCa una casa de pueblo.— Mesa, 
sillas , etc. — Sobre otra mefeii ste ^eHi an rasco, una coraza; y un ar- 
cabuz colgado de la pared. 






ESGFJA PRIHERA. 



ANGELA } qu« aparece sentada cou la labor. al hicto y Uytiulo un papel. 

Angela. ((Angela de mi vida : despues de un mes de ausencia, 
tengo el placer de» anunciarte que el mismo dia que 
reeibas la presente, estai^ en el monasterjo de Yuste, 
doude me llama el Emperador. Gerca estSs del santua- 
rio donde habita el monje que se declara protector 
tuyo y mio> y en su consecuencia , pronto pasar^ A 
verte para decirte lo que ocurra relativo a nuestra 
union. Mientras tanto me lisonjea la esperanza de ha- 
Uarte como siempre, amable y carinosa con tu apa- 
sionado— FoNSECA. » 

(Habla.) » . . 

Bien puedes lisonjearte . . . ' 

con tan amorosa idea ; 

pienso en tiy vivo contige, 

apaciguas mi tristeza , . 

y el triste llanto que vierto 

con tu memoria se secu. 

Dulcisimo diieno mio, 

ven que mig brazes te j3spe!raii/ 



8 

las agudisimas pena^^ 
(jue padezco nocUe y dis 
durante tu cruda ausoncia. 

(Re^ei pa[tci, inguar^a^y jiare laWr.) 

Terminemos h \th6T ' • • ' 
coil la cual mi afaii agencia 
el susteiito de mauana. • 
Qu6 dasgraciada es mi estrella ! 



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ES€BNA 11^ 

t. . 

ANGELA. -LEGO. 

Lego. Alabado sea el Senor 
vsusanta Provldencia. 

Angela, (Se levanta.) • .• i •■>'*'» .'.< !'^' 

El lego sordo. 
Lego. (Acercimiose.) Hormanita, 

c6mo est6, f^o siertte l)U6na? 

AwGKLA. (Al7.8ntlo la voz.) 

;' No, hci-maiio.' ' * 

Leg6. ' ' ' '  ' Me a%A' rmfciio'. " •''' 
Angela. Qu6 oportnna ei "la 'rfespiiesfe! '"' '" 

^Alzando la vo7.) ' '.-■-'■ 

 ■'" Venis^or'el aiHa? " " " ^ *"' ' . 

Lego:-''-'- " •■'••• •*''"'■ •" M^16;"_ '■' " -^ ' '/• ' 
no me deja la jaqiieca'. "' ' ' "■' ' ' '• "'"' 
'& verdkd; que e'li el bonvfelilo'"" 
' " todbs de ese mal se quejaii. " 

Y padre? = ' ' 

Angela. (Airo.) Medianamente. 
Lego. Con su continua dureza , ' . •• 

no es verdad? ' ' * ' 

Angela, (auo.) Siempre lb misi'iio. ' 

\^Mo!iti-2D<lo la lalior.) 

Venis por esto ? ' ' ' ' '' ''' ' ' ' 
Lego. Paciencia. 






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Con ella .se gana el cielo. "" * 



P^ro , qut» es 16 quo me enscTia ?' 



*•'[' 



• • ." 



Angel\. Que si viene... 

Lrgb. (Mtniido la labor.) May iKinilo... 

aunque ik)co valedera 

es mi opinion. • • • •• 

Angela, (impacieote y aiio.) Si no digo.v^ * 
Lego. No soy voto en la malom. » ' 

Angela. Es sordo eomo una'b^ta, • 

y en vano mi voe se eifuerKa- '■ . Mi/' i? • •/ 

en hacerme oompraideF.< •. :: -^ . . . 

Me aproximar6 i la oreja. • '"'" 

(Se acerai al oido y dice tn Vofc tlu.) *- ^ 'ft *■ >/-/ 

Venis por la guarnleioti ? * .1 (: * ►^ ' 

Lego. Si, hermana, vengo por^^Ra.- . . • -; 

Su paternidad me envia 

con premura i rfff jefl<^; ; ^ . ; 

quiere estrenaria maiiana... 
Angela. (Aito.) Pae9.f]9)|piideiso que vueka../ . 
Lego. Con la tempestad de ayer 

se ha refrescado la hu^erta,'' '^ i;. .u ./ /..'..^.» 

y laverdora se esponja.' .-i:' 

Angela. Miren por d6nde reiiuelto ! 

(aI oido.) '. ' 

No es eso lo que le digDv •. • * 

Lego. Los higos? La flor eoipiezft • < ' > > 

i asomar que es uri' eontento'. 

Sobre todo las almendrai,' • • . 

el jugoso albaricoque, * - ^ -' 

la buena guinda y la pera, 

son los frutos que proraeten '• • • 

abundancia y exbelefida. 
Angela. Qu6 tormento , madr^ frta ! ' • 

Lego. Pero, por qu6 se impacienta? ' = ^ 

Tal vez , no respondo acorde ? 
Angela, (Afto.) ' 

Verdad. ^ 

Lego. Si no le molfe^ta/ •• 

alee un pocom^s la voz ^' * '' ' 

de modo que yO'la edtiienndk. ' • ^ " ' 

Angela. Eso dice, y necesita * ' •' -^ «'^ •"• 






»• I » 



'♦ ' 



10 

para hablaiie una (roropeta. 

(aI oida.) 

' Dige , que la guarDicioiiy 

es poco lo que le resta; 

y repito que Yol^ais 

dentro de un rato. Se patera? 
Lego. Pues no he de eoteranne? Bteti. 

Me paseord por la imerta 

que 68 mi grato pasatiem^, . 

y ToWerd. 
Angeu. (iho.) Gomo quiera. 
f^EGo. Dios la conserve una lanti, • 

tan aplicada y tan twena. 

ESGBNA 111. 

. i'' I" 

ANGELA.-^Loegd mm&fk, 

A?(GBU. Al fin me ha dejadoi^. 

Mirar6 desde la puerta • ' * . 

por 81 diviso d mi amado*.. . ' 

(Ouiere aoerwrw y retrooede.) 

Pero precise es que tema, 
que no ha salido mi padre. . 
(ie su estancia, y f^i aORpecha 
vidndome tandistraidji... 
No lo digc ? Aqui se acerca. 

(Se tienta y trahaja.) 

Cogeremos la labor. 
— Su semblante me aqs^edrenta. 
Slempre trJBte y taciturno. .. 
El cielo me favorezpa. 

UrBIKT. (sale.) 

Angela. 
Angela. Senor. 

Urbiet. La espadfl 

y el birrele. , . 

Angela. (oAndoie amiMi ooMt.) MiVHfbais, fuera ?, 
IIrbirt. A1 inonasterio de Yuste, .. . • . . 



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por si consigo una audienicia 

con mi Emperador. 
Angela. * Me aiegro. 

Diz que ret^be en so cdHia . 

a todas horas... ' > i 

Urbiet. (cod enojo.) Meutlra ! ^ 

Sabe Dios io que nie ouesta ' 

solo hablarie dos^palafttas^f^ u'. 
* y por Gristo que me pesa 

haberio soHcitado^ .' 

y haber en su mano nlg^i'l u! .i: < - • h: "> .- \: *■ ' 

puesto una instancia , en qii» »pldo : • • • . • -^ 

que mis servicios fleatienhm!! ■:>■ !;,.«• ..* 

Su resolucion ignore, .v..- < ,. i 

auQ cuando ya la sospedifr. jr 

mi desgracia. • • i* > ,'• 

Angeu. Qu^ sabei&? "v >.. ' . 

UrBOBT. (Coa enfado.) .'i'IT/ ' f--'-. ;.'f; *.- 

Mucho Toks de lo que pitnas.f. . . '•<; 

Yo nad muy desgraciada.u -»,' ?. ^ • fi • . 

Maldita mi suerte sea! . ;• t- ^ 

Yo nacf para sufrir/, •  .: > ■.'■. -/ !>f '^ •>«? 

en medio de la indigencia; ). , 

paca verte trabajar . . . , .j r ' u] 
Angbu. Mas sabedy que no me pest} 

que yo trabajo con gusto, 

y A mas porque me reerea. . 
Urbiet. Lo dices por e4)nsolarmei 

para que yo no padezca; . 

pero comprendo tu afan, . 

ytus vigilias eternas: 

todo para sustentarme^^^, 

A mi , sin otra carrera,. . . .■,;. .1 ,, ^ . 

y sin otro matrimonio. . , ,j - i . .• 

que esta espada^ que su^pensa. . 

de la cintura, est^ ociosa, , . . 

aun cuando existe una guerra, 

merced & los intrigant^, ^ .,,.,, ., 

y ^ mi malisima estrella. v . ..,. . .1 



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12 

Pern tu estds ojerosa, 

hekida v amariDeiKai 

Has trahajado esta noche ?' 

— Tft encargo que no me mientis ! 

Qu^ respondes ? '' 

ANGEU. (BBJando Id ojos.) PadM^ St. 

Toda la he pasado eD^nibv' 
para rematar... -• • < 

UrBIET. (con en&do.) No Sigas. 

Angela. Perdonad la inobedieacia; ^ 

pero con esta' Wwr, 

por la cual me dieitm priesa, <: . '• >: 

agenciaba de manana 

nuestra frugal subsisteneia; 

Os acosUsteis ; yo entonces 

cuando tuve la certeza- ' < . ' 

de que est&bais bien dormido, 

me levant^ con dautetof » ';» • ' •» > . • 

y merced k e«ta velada ^ ' ' ^ 

adelant^ mi tarea. < ' ' 

Urbiet. Me est^s clavando un punal; 

mi car^cter no tolera ■« • -M' 

la exoesiva aplicacion 

que en el trabajo demuestras.  -^ <* 

(Va eocolftrizftndoie gradoalm^ht^l) ' >. ' 

Ya te lo he dicho mil veces/* 
y quiero que me obedezcas: 
con tu afanoso desvelo 
mi mal humor acrecienta^i: 
No reparas , vive Cristo, 
/ que puedes caer enferma? 
Que agotados los recursos;' 
serd mayor mi trisleza? 
Que ser^ capaz entonces 
de lanzarme d una palestra, 
donde criminal cohsiga ' ' ' 
lo que honrado se me hf0f;;a?* ' 
Angela. Qu6 hici^rais ? "' 



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:13 

UrBIET. (indediuO NO 86. . -: " '" 

Angela. Dius vml '*. 

Urbiet. La suerte ine lo acouseja; < • 

que tautos anos defafones, - <  ^ 

de padecimiento»^ gaarnis^ 

inforlunioSj deseoganos^ 

de este modo no se preoiian. 

Mi Dombreconoce fiitfopa;!-' ' ' ' 

soy aquel Juanes de Urbietii^ , - :> 

que en el sitio de PaVia •• 

lanzo la bala funesta 

que hiri6 el brioso aljoati 

del rey francos: midestMiM*- 

asi6 a Francisco prknero . • 

eu la terrible refriegay . ' 

y yo tambien le conduje • •' 

de mi jefe 4 la presencia. 

Abdica el Emperador, 

Felipe su trono beveda^ i * - i 

y olvidan al vetenin9>* 

que bajo lacotb f^v^f 

abrigaba un corazon : " " / 

ausiose de faniayguerra:<i: * ' 
Angela. Pero w> desespereis, '/• ' ' / • ' ' " 

que acaso benigna eiiti'ellu ' ^ > ' < 

veuga pronto k reparar 

tantos anos de^tiidigencitt.i 

-^Triste cosa es que una jdveu 

se instituya en consej^a* ' • ; « > 

y se propbngi dotiiar • ' ^' 

vuestro cardcter. .Poes- sea: 

acepto con mucho gusto, 

auuque no tenga experifucia^ > ' ' 

ai he sufrido como' ^s >• ; " 

deseuganos y miserias, 

el papel de preceptora > 

de esa iutranqutia c(Aieieiicja.' .> . ' 
Urbiet. Vanos seriln tus esfuertos^ 

aborrezco la existen^ia^  



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14 

y si iiofuese por ti... 

pardiez! si por ti im fuera^ 

la EspaSa hubiese saiiido ^ < . 

qui^ii era Juan de Urbieta. 

Los continuos sufrimieRtos  

me liati transformado.*. de veras^ 

ytengo ya elcoiiazou . 

tan duro como utiftpiedria. 

La humauidad j^e fiadeeB 

ui loe conmaeve ni altera, 

y ine parece una farsa . - 

tudo cuaiito me rodea^ 
Angela. Os haceis mds des^aeiado 

cou visiones tan funestas*; 

Por que coutemplais al mundu ,. 

(>or su parte menos koena? 

Decidme, no existen seres , 

benefices en la tierra^ t> . ' 

que seapiadau del queguue'i.- « 

sin Ventura, y le consuelan? 
Urbut. Son tan pocos... — Sejfatee 'tarde.. 
Angela. Ddnde vais? Antes quisiojra 

que marchaseis mas conteuta<> . 
Urbiet. Ya lo voy. . . ' * . 

Angela. Dadme una.prueba* 

Urbiet. Te abrazare. . . ,. * .: • •• 

(iM coge de In mano pini ^bcatiil»> y lepurft i)ifr.'iieD6 «■ dedo 
^'endado.) 

Mas que miro?; 

Por que te has puesto esta veuda? . 
Angela. No es iiada, no os asust^iit... >) 
Urbiet. Qu6! > .n . t , 

Angela. Me clav^ laa tijerati/ 

porque me estaba durmiendo^ 

esta madrugada... 
Urbiet. (punoso.) Cesa! > . 

No prosigas, vive Diosi ', ' 

Esto mds? Qui^n Jo tolera? » •! i > 

Trabajar de madrugada! 



»• <• 



15 

Angcla. Si esta Jabor corre prk»', 

si ios monjes me dijeron.;; 
Urbiet. Silencio, que me ite^eienta^.^ ' 

Y he de vertc trasnochar 
para que sufras y mueras? 
Para que yo quede *ai|1ado : 
y sill consuelo en la tierra? 
Eso no, nunca; lo jur(^ 
por el Dios que nos siisteuta'. 
Repara bien lo que hago. 
Porque otra tee no succda, 
cojo esta labor... 

(Coje el bUm y la deipedaza.) 
Angela. (Uonndo yqueritadolemjetaf.) ' ^ 

Qu4 hacieis? '" 
El cielo me favorezcaf 
Me habeis perdido... Dfds tmo! 
Urbiet. Ahora que vengaii por ella. 
Que Sie preset^ fimi;: 
yo les dar6 la resfnie^trt. * 

(Sc pasea con agitadon.) 

ApfGELA. Virgen sauta de mi vidaJ 

Gon qu6 pagar6 esta prendti? 

Que recursos son Ios niioB", t  

para yo satisfacerla? '• • ' 

Y con qu6 adquiero el stfstdnto * 
de manana? Suerte adv^i^sa! ' 

(Urbieta deja de pascar y mira'tetri«A> y -cikbiifiaJA I mi hija.) 

YI08 moDJes enojado^) >,-•!' • 

ay! me oerrar4n sus puertas; 

no querr^n darme labory 

y en pos vendri bii nqsarta, ' 

y no habrd mia i(uaio aniiga 

que nos ampare y dsfienda; 

vos sereis mas desgraciadoy 

y yo morir^ de peaa.' 

Y vos me amais? No, senor, 
Guando quereis que padezca*. 
Mi continua palidezy 



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16 

no es hija de nii tar^^ . 
siiio de vuestro aaicUsr^^'.. 
que einponzonami.ej(MitQnQiAj ., 

(viM Uorando.) 



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ESCKNA' IV. 



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URBIETA. ; 

(0e»pue6 de haber refleu#wi49i UQ . wovvptQ. ) . . / , { c 

Es verdad... tiene razon. . « . < ; 

Soy uu discolo... una fier^..^ . ■.;.-. 
y *pardie2, no se que biqiera , 

para doinar mi pasion. . . > 
Pronto d la c61era acced(>., 
mcexaita, roe4!3^Uiii^ 
me impacienta, me daa|io<i.MPw m. .. >ii.' 
quiero enmendarme^ y.po,pued^-, ..„j > u«> 
Bien, pues voy a decidirme 4. ^ . : • 

a desterrar mi dureza, , . 

Gorazon^ A lacabeza, ,, j. ,!i i  - « ^:-' / 
que es preciso coEr^girimi^iM f^v.-: .i*-, i 

(Aheriiiidose gndaalmeole.) , 

A mi obediencia estaras, ^f : - > j- ^ 
corazon, te lo asegmrp » 1 ii} . - ..;•  
por mi vida; yo te juro -. • , . ^ ' 
que uo ms dominas mas: > 

aunque padezcas y giipa»; < j 
buscar6 para tu fiera . ; i. m • 
arroganciai la manera.'..<. • - j, ,. .j « > 

de hacer por que te reprimilsw . • . ' • 
Un precepto estoy diotaDdoi: if:'!' •» ; v 
pardiez, que has de <so8tenwmevV> '^^ 

y procura obedecerflie* •,..-■■ 
— Gorazon, yo te lo mando! m > » 
Veras con cuanto sigilo 
soportare mis dolores, :- \v -i .■:  

mis aroargos sinsabores...- ; ;.. ' ' *' 



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17 

siempre roe veMs tranquilo! 

(Tarindo Ad umo.) 

Bias por Jesus, que he notado 
que prosigo y no me enmiendOy 
porque cuanto estoy diciendo 
lo digo encolerizado. 

ESCENA V. 

URBIEXA.— LEGO. 



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RBIET. 




Lego. Alabado sea el Sehor. 

Urbibt. Bien venldo. Clelos santos! 
Este yiene por el alba. 

Lego. G6mo estais? 

Urbiet. Dado a k>8 diablos! 

Lego, Me aiegro mucho: eso es bueno. 
Vivir y penas k un iado, 
como dice fray Benitez, 
Calla! Se estara buriando? 
Yo ahora vengo de la hoerta, 
y eo verdad liego pasmado. 

Urbiet. Venis tal vez por .el alba? 

Lego. (sacando de las alfwjai un manojo de rAbanos.) 

Contemplad bien estos r^banos. 
Urbiet. Para probar mi paciencia, 
el cielo me lo ha enviado. 
Sostendr6 lo prometido ;. 
dominare mi arrebato. 

Lego. (Brindando.) 

Probad , probad ^ si no picaii 
aunque los veis encarnados. 

Urbiet. (Resignado.) 

Venis tal vez por el alba? 
Lego. No quereis? Pues me los guardo. 

—La avellana ya esta en flor. 
Urbiet. (pi»eando.) 

Pues , seiior, esto va malo. ^ 



. p I 



2 



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18 

(a1 lego.) 

YeDis tal vez porel alba? 
Lego. Pues si yi^rais loa garbanzos : 
abttndancia prodigiosa! 
Parece cosa de eooanto. 

(UrbieU aparenta impxaentarae.) 

Mas ; por qa6 os impacientais? 
Sin duda dijisteis al^o 
que yo no pude entmider. 

VOS 00 Sabeis... (sigae mamunado.) 

Urbiet. (ai mismo tiempo.) Yo iHo marcho , 
porque si aqui permanezco, 
k impulsos de on arrebato 
puedo hacer un desatino. 

(Crita.) 

Vive Dios! Qu6 estais rezando? 
Qu6 decis , lego 6 demonio? 

Lego. Habladme un poco m4s alto, 
y OS entender^ mejor^ 
pues bace unos cuantos ahos 
que de resultas de un aire... 

Urbiet. Me ausento por no escucharos. (va>^.) 

ESCENAVF. 



LEGO* — Luego ANGELA. 

Lego, {u tigue.) 

Es que vengo por el alba, 
que ya se habi^ rematado... — 
Se vd sin decirme... bueno , 
nios le ayude y le haga un santo. 
Bien medijeron... canastas! 
que geiiiecito tan dspero! 

Angela, (sale.) 

Le he visto salir... Dios mio! 
Que debo hacer en tal^ caso? 

Lego. Por qu§ Ilorais^ Angelita? 
Digame , qu^ le ha pasado? 



19 
Angela. (ai «ido.) 

Eg mqy largo de coBtar ; 
pero si estimais en algo 
la s^pJiea de una jdven, 
ayisad al padre C^los; 
decidle que yenga prooto^ 

queaquiimpaciente leafl^iaido; ' 
necesito de su mxjlio, 
de su proteccion y amparo. ;« 
Partid, que el tiempo es preeioso. 
Por Jesus, qu6 haceis parado? 

Lego. (oeiiNies de bdber oifndo ft Angda on nto « iPepcio.) 

No OS entendi una palabra; 
habladme un poco mds dto. . 
AnGELA. Habrd mayor desventura? 

Qu^ es lo que me esti pasando? 

(Apance o! ftapemiff en b pterta del few.) 

ESGRIfA m. 

Dioros . — EMPERADOR. 
Angela. Pero, qu6 miro? 

EmpER. (A«er«ftiideie.) 

Qu^ospasa? 
Angeu. £1 ciek) me le ha enriado. 
Lego. (El Emperador aquf... 

6 mejor dicho, fray Cdrlos ! ) 

(El Emperador dft & entender por leftac al Lege ^oe tk VVTa.) 

Ya le obedezco, senor. 

(YtodoM.) 

(Siempre cenodo en el mando.) 
ESCENA VIII. 

EMPERADOR.-ANOELA, 

AfiGBLA. Qu^ amarga es mi situacion ! 
Nadie oonsolarme puede ! 



2» 

Emper. Decidme lo que suoede , 

y omitid la exclamacion. 
ANGELA. De ocuMroslo no trato : 

apiadaos de esta mujer. 

(Mostrando el alba rota.) 

Ved lo que acaba de hac^ 

mi padre en un arreoato; 

No es fundado mi dolor? 

Por eso me veis llorar. < i .. 

C6mo puedo yo pagar . ' 

prenda de tanto valor? . .. 
Emper. Bien, por eso nose aflija, 

pues con el padre Carranza 

mi poder todo lo alcama-... . . 

Consolaos; no Iloreis, hija, 

que el cielo viendo mi afan > • 

vuestra ventui*a decreta. 
Angela. Cdmo! 
Emper. Logre para. Urbieta 

la banda de capitan. 

fis un militar bizarre > 

y le quiero distinguir. 

Parta d America i servir 

en las huestes de Pizarro. 

— Corao estaba convenido, 

callasteis mi diligencia? 
Angela. No me ceg<5 la impaciencia , 

y en todo os he obedecido; 

Aunque inteociones tenia 

al mirar c6mo se apura , 

para acallar su amargura , 

de decir que os conocifi. 
Emper. Semejante inobediencia , 

hubiera sido peor, . ^ • 

que es mis temible el furor 

reunido con la- impaciencia. , 

Ademas , sabed que intento 

cierta extratagema urdir^ . 

por si puedo corregir s ^ 



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2i 

esc caracter violento. ; 
Angela. Laudable es vuestra inteneion -, 

por el bien que la dirige... 

— El genio no ae corrige ; - 

si falta la educacion. 
Kmper. Negaroslo es necedad , 

y asi no trato oponerme ; 

pero quiero convencermc 

hoy, de esa trist^ verdad. '■■ ' 

AixGbLA. Con que mi padre es dichoso? 
Emper. Recibid mi parabien , ' 

que Tos lo sereis tambien 

al lado de vuestro esposo. 
Angela. Que decis? 
Empera. Os ly aseguro; ^ 

uo lo teneis que dudar, 

porque le acabo de hablar. 
Angela. A quien? 
Emper. A vuestro future. 

Angela. El gozo, padre, me alienti, ^; ' 

y experimento un placer... 

pero, c6mo vais A hacer?.*. 
EiMPER. Eso corre de mi euenla. 

Ante todo , as voy a dar. . . 

(Sacaado an bols* con dtnoialo.) 

Angela. Alguoa nueva? ' 

Emper. (Dudoao.) No... mteoto... 

(Pero , no; ya me arrepientOy. 

la voy a rubor izar.) .... 

No es tiempo. ^ . 

Angela. Por que uo empiera ? . 

Emper. Ved si vieue algun t^stifl;o. 

(Mientrai Angela sc asoma & la puerta.del foro* el M^penAor p«ie %\ 
bolsiUo encima de la mesa, j 

De esta manera consigo . . 
no herir su delicadeza. 

Angela. (Uega al prosctelo.) , . Ty * 

Viene Fons^! 
Emper. Mc place; 



22 

y JO pretOMki amglar... 
knGSLk, Coa 61 HK vais A df^ut^ 
Emm. Qui^o mejor os satisfoce ? 

No es mis grata sa pnaeocia? 
A!<iGEL4. IgoaJes... 
Empeb. Me estais mintiendo... 

Lo contrario esUL dkaendo... 
Ahgela. Quikn, padre? 
Empbb. Vaestla impadencia. 

Es justa , soy tolomte, 

y apimido vnestro seotir; 

110 pqedo yo competir 

i los ojos de un amaole'. 

E8GENA II. 

DiCHOS.— FONSECA. 

FoNSEC. Angela! 

Angela. Mi bien ! (se lii^i^.) 

FONSEC. (Cortfldo al Emperador.)^ SeOOF, 

dispensad mi atf einnrfento, 

si en yaestra |ireset{Qi|. . . 
Empeb. \r' Basft. 

Dicen que el amor es ciego. 
FoNSEC. Es Terdad. 
ExfPER. Pero al entrar 

camin&steis muy ieertero. 
FoNSEC. Pero el imdn , padre mio^ 

de esos ojos hizo efecto. 

EmPER. (god soma.) 

Qu6 diablillo es el im6n! 

(Wrando A PooMca.) 

y... qu6 sutil el acero ! 
--^n Dios 08 quedad. 

AKGELA. (AowcAndow.) Sefior. 

'T'ONSEC. Mi emperador. . . 
Emper. Pronto vuelto. 



\ 



ESr.ENA X. 

ANGELA.— FONSECA. 

Fo!<SEC. AI fio te miro , mi bien: 

cuanto lo ansiaba mi pecho ! 
y el tuyo ? 

Angela. Me lo pregunlas ? 

Hay en la tierra un coDsnelo 
comparable i tu llegada 
A este misero aposento ? 
Has Tisto en la tempestad 
c5mo se encapota el cielo^ 
y aqoella mortal tristura 
que infande el liorribic trueno ? 
No has visto despues la nobe 
que rasga su oscuro velo^ 
y aparece el sot radiante, 
pure , luciente y espl^ndido, 
y la natura sonrie 
con jubilosos eitremos? 
Pues igual mi corazon, 
disipando sus tormentos, 
se reanima y me deTuelve 
con tu vista mi contento. 

Fo>SEc. Habias con el corazon? 
Si , no cabe fingimiento 
en una j6ven tan pura 
como el azul de ese delo. 
Yo tambien sufro en la ausencra, 
yo tambien gimo , y pedezco 
cuando los hados me apartan 
de aquella im^n , que veo 
en todas partes. Me sigue, 
oeupa mi pensamiento 
constantemente : meguia, 
' mitiga mis sufHmientos, 
alimenta mi esperanza 



24 

V acrecienta mis deseos. 

Pero muy pronto , muy. pronto, 

van u quedar satisfechos. 
AxcELA. Cueuta. 
FoNSEC. Pero. . . 

Angela. Qu6 sucede ? 

FoNSEC. Nada reveJarte puedo; 

apacigua tu impaciencia 

y respeta mi silencio; • 

sin embargo y nada maio ... 

arguyas de este misterio. 

Tu porvenir es dichoso,. r •- « 

OS cuanto decirte debo. . , . , « 

Ahora, d6jame partir. . . . » 

A."iGELA. D6nde vas ! 
FoNSEC. Al monasterio; . 

el Emperador me aguarda :-,:,/ 

y es preciso obedeceplo, 

que al (In es el protector ' 

a quien todo lo debemos. 
Angela. Yo no acierto i comprender 

lo que me est! sucediendo... , <. 

Pero parte , no me opongo, 

y quiera benigno el cielo, 

que una sorprcsa agradable . 

revele lo que no entiendo. .. 

FoNSEC. Adios , mi bien. 

(lo besB la niano y aparece Urbieta en li pucrta d«l foro.) 

Angela. {Huyendo.) Soy perdidd I ' , 

FONSEC. (Mira al foro.) 

Qui6n es la causa ? . . ^ 

UhBIET. (neide la puerta,) . » Que VOO ? 

ESCBNA XI. 

URBIETA.— FONSECA. • 

(Baja Urbi«la nuy despacio al proiciiiue., inirBiid^ A F4mfeca fijamente.) 

Urbiet. Lo que aqui pasaba infiero, 



25 

y por lo tanto yo exijo 

salwr d qui6n me dirijo. 

Responded. 
Fox«Ec. (coo oBiiDft.) A un caballero, 
L'bbiet. Ahora vais i confesar 

la causa que aqui os tragera. 
F0N8EC. Lo exjgfs de tal manera 

que me obligais i caijar. 
Urbiet. Eso respondeis? Oh ! raeiigua ! 
FoKSEC. Si senor, no os dir6 nada. 
txRBiET. Yo entonces con esta espada 
- har6 que mo vais Fa leriguii. 
FoNSEc, No espereis que el pecho oh aliw. 

Urbiet. Pues me teneis que decir 

FoifSEc. Antes me vereis morir 

que soltar una palai^ra. 

Urbiet. (SAcaado la eip«d«.) 

Pronto en guardia , vivo Djos I 
FoNSEC. Os suplico que cnvaineis. 
lifiBiET. C6mo! Renir no q^ierejs? 
FoNSEC. No puedo renir con vos. 
Urbiet. Y qui6n Jo dispone? , 
Fo^fSEC. Kl ciolo; 

luchar con vos fueraliorrjJile, 

y liar^ todo Jo posibie 

por evitar esta duelo. 
Urbiet. Pensais que he de coiisentir ? 

Mirad lo que baceis. 
Fow^EC. Insisto. 

Urbiet. Cobarde ! 

FohSEC. (Empulfando ia etpada.) \o!... ViVjU CflSlf)... 

Pero no quiero renir. 
Urbiet. Si no dais otras razones. 

juzgar6 por lo que pasa . . 

r{uc habeis venido a. mi cas<^ > 

con perfidas intencioues. 
FojisEC, yu6 pensais? 
Urbiet. Soy de opinion, 

al veros tan afrevjdo, 



•», 



26 

que solo os ha conducido 
el plan de la seduccion; 
porque la verdad, me extrana, 
que busquen tales senores, 
puros y honestos amores 
en una triste cabana. 
FoNSEC. Y de d6nde presumis ' 

mi origan? Qui6n os lo esplica? 
Urbiet. Vuestro porte me lo indica 
y esa banda que cenis. 
En todo veis qiie me fundo; 
amores la habreis fingido, 
y OS habrd correspond! do 
porque no conope el mundo. 
Fo>'SEC. Vuestra err6nea presuncion, 
^ pronto vendr6 i demostrar. (va«e.) 

Urbiet. Como aqui volvais a entrar , 

08 arranco el corazon. (Knvama.) 



ESGENA XII. 



URBIET A. 

Urbiet. Y me ocult6 estos amores, 
ella, que ha sido tan franca 
en revelarmelo todo... 
Comprendi6 que me faltaba, 
que jamSs consentiria... 

(Repara en el bolsillo que esU sohre la mesa, vTecoje c«n pron- 
titud.) 

Pero, qu6 miro? 

(se reprime.) iJiaCnaza, 

Urbieta... no te acalores... 
Mas... el aliento me felta, 
y sospecho.., Aquf hay dinero; 
dinero, y en abundanicia. 

(Colerico.) 

Tal vez el infame quiso 
comprar la honradez!... cachaza. 



27 

Urbieta^ ten m^ aploma.... ' 

(Hegistrando el bolsillo cob vnoeioti.) ' 

Registremos... Qro... plata! 
No puedo m^s; es pieeiac^ 
que la infiel me satisfaga. 
Por qu6, por qu^ le ha tornado? 
Pronto lo sabremos^.. Angela! 
Aqui se acerca... Dios mio!... 
yiene temblorosa ▼ pilidai 

ESCENA Xllf. 

URBIETA.— ANGELA. 

Urbiet. Acerc^os. 

Angela, (con timidex.) Qu6 quereis, padre? 

Urbiet. (La preguntar6 con calma.) 

(Coldrico.) 

Qui^n te ha dado este dinero? 

No me mientas! 
Angela. Virgen santa! 

Urbiet. Quiero saberlo; lo entiendes? ^ 

Yo no tolero lainiamia... 

Mas tu grande turbacion 

me revela lo que pasa; 

que aceptas un agasajo 

que te deshoura? S\, Angela. 

Busquenos ^ ese sugeto, ' 

devolvamos sin tardanza 

Qste bolsillo! 
Angeu. Senor> 

dejadme hai^ar. 
Urbiet. (con natuniidad.) Bion, habta, 

como yo; sin dterarte. 
Angela. Me confunde y sobresalta 

cuanto me decis: no acierto... 

Ignoro lo que me pasa. 

Este bolsillo... yo, padre, 

noadivino... 



' 1 



3S 

Uabiet. Tu m&engttias!> 

Ese joven que ha salido, 

sin duda... 
Angela. Sospecha Tana; 

ni un ademan advert! , 

ni la mii leVe paiabra' 

que condu jera a ofrecerme ' 

semejante cosa. » ' 

Urbiet. (coi«rico.) Callaf 

Aborrezco la mentira, 

y sin ernbarga^ tQ sacias 

con ella en asesinarme. 

Eres cdraplice, hija ingFajUi; • 

le atreves en tu delirio 

a deshonrar estas canas? .-• ' 

No es bastante la pobrezia 

que reina en nuestia morada^ 

que tambien quieres, infiei, 

penetre en clia la irifaraia?- 

Mas yo cernir6 las puerlas - • •;. «■ 

a esa inclinacion bastarda> - 

que llega con paso bipdcrila : 

a^aumentar nuestra desgracia.* ■. 

La miseria se tolera ,•.).. 

pero la ueshonra mata..» ., 

y su fin es bochornoso.w ' - 

A>'GeLA. (Uorando.) ': .< 

Por la Virgen soberana] 

(oe rodillas.) 

Os suplico de rodillas . 

dels cr^dito ^ mis palabrasJ ... 

(Aparecen en el foro el Ginperador y cl Ltgo.) 

Urbiet. Qui6n dio estedineyo? , 

EmPUH. (ijilrando y echAndose la uapuvhav.) Vo. . 



/-  . ..• ' 



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29 

ESCENA X!V. 

DicHOS.— EMPERADOR.— LECO. 

AnGEI^. (Bcbiadtwe eo Iw bnzos d«l BoiJMwIor.) 

Padre mio! 
Empeb. Pobre Angela! 

(Sin que Urbieta lo r^pare 

partid con mi lego.) 

(Angela se retira y el Emperadoc 7<>U«fafet» •e'li^inii.dvlulo en kite.) 

Urbiet. (Calla 

V me observa silencioso. 
Guanto aterra su mirada!) 

(e1 Emperador se aproxina * V^ktty y Angela pfiie con el Lego.) 
Lego. (a Angela:^ 

Que OS conduzca al monasteiio 
ei Emperador me en^^ga. 
Angela. Partamos sin dilacion: 

ll^veme el cielo en su graoiA. 

ESCENA XV. 

EMPERADOR.— URBIf^TA. 

Emper. Algo sin duda os espanta. 
De cierto modo observais... 

(Eckindose abajo la capodia.) 

Decid lo que en mi notajs. 

Urbiet. (se anodiUa de pronto.) 

Es mi Emperador! 

RmPER. (Oindola la mano.) LevaUta. 

Urbikt. Es imposible: jamas. 

Emper. Si^ quo os apoya mi mano. \  

No soy vuestro soberano, 

soy un monje... y nada mas. 

(urbieta se levanta cortado, y e! Ewp*f«dor %e^o Uf^a al i»rofcenio t 
le dii-e con nuigefttad:) ; ' 

Puesto que me conoceis, 



30 

y OS encuentro m^s tranquUo. 
escuchadme con ^i^lo. 

Urbiet. Obedezco. 

Empera. Biqpha^i^.. 

— Urbieta, da compasion 
al mirar vuestra dureza , ; 
no domine la cabeza 
ese altivo corazon. 
El hombre que es altoKViro, 
desconfiado, imprudente , 
remejajade su iiresente 
y teme lo venidero. 
Al destino desleal, 
injustono se le alcatiza 
que existe aqui una balanza 
para el bien y para el mal. 
Insensato se enfurece » . 
solo en su suerte repara,- 
y jamas vuelve la cara 
para ver al que padece. 
— Sois bizarro militar, 
mas colerico , impacienle. . . 
Es para mi mas valiente 
quien se sabe dominar. . 
Sulrls...? La suerte lo quiso; 
soportadla resignado. 
Os habeis imaginado 
que es la tierra un paraiso? 
No alimenteis tal error, • 
y empezad & conocer, 
que A la sombra del piacer 
se oculta siempre el doldr. 
El drbol de la paciencia 
que oobija al infeliz , 
tiene amarga la raiz ; 
pero endulza la existencia 
con 8u fruto sazonado, 
y este manjar, segun siento, 
debe ser el alimento 



J.S 



f 1 



'.; 



I ! i 



51 

del que nace desgrociado,.^ 
Oh! Uorais : no es ilttsioD ! 
Os remuerde ia concieneia? 
— Ved aqui la consecueneia 
de una mala educacion. 
Pero cambiais de repente , 
y esa Mgrima vertida 
• OS d^ la herencia ofrecida 
i todo el que se arrepiente. 
Did; no os cueste rubor^ 
que el hombre no desmerece, 
al contrario^ se enaltece 
cuando conoce su error. 
Y suele hacerlo el mis sibio. 
— Urbieta... Estais conveoeido? 

(Con annedad.) 

Responded. 
Urbiet. (con resoiucion.) Y arrepentido. 
Emper. Bendiga el cielo tu l^io. 

(Le estrecha la mano con eatasiaMno.) 

Ahora en premio de tu afan , 
ycon arreglod laley, 
te ha concedido tu Rey 
la banda de capitan. 

(tecando una banda y an piiego.) 

Urbiet. Qu6decis? 
Emper. No es ilusion. 

Urbiet. Oh ! ventura inesperada I 
Emper. Si, ya la teneis ganada... 

mas con una condicion. 

Condicion que observar^s 

siempre animoso y constante. 
Urbiet. Cudl es^ pues? 
Emper. Que en adelante 

vuestro genio modereis. 
Urbiet. C6mo no ! 
Emfer. Dudoso escucho. 

Urbiet. Asi la duda osinquieta? 
Emper. Reparad, amigo Urbieta, 



f - 



I 



ff 



3^ 

que habeis prometido mucho.' ' 

Que hay cosas , en rai opinion < ' ' 

muy fdciles de ofrecer; • • 

y luego suelen tenep: . ' 

dificil la ejecucion. 
Urbiet. Senor, si me enfurecia 

tan inswisata querella , 

la originaba la estreUa - 

cruel que me perseguia. 

Jamds de mi se apartaba ; : • 

pero ya el alma reposa , 

y cesa la vida ociosa 

que tanto me iinportaba; 

Ya de mi existenciaosGura 

cay6 lafunesta venda, 

para ensenarme una senda 

Ilena de paz y yentura. 
Emper. No nos equivocaremos? »^ . • = 

Urbiet. Nunca, seiior! '• 

Emper. (cogi^ndeieia mano.) Camarada... ^^ 

Urbiet., Proseguid. 
Emper. No digo nada. 

Urbiet. Lo sostendre. .• 

Emper. Lo veFemes. 

(caelga la banda en el espaldar de la silla que esti ai lado xle Urhieu y 

suelta el pliego.) 

(Con indiferencia.) :<  

Con que solo a la conslaneia 

d« vuestro esfuerzo y bravura, 

se debi6 , — tal se aseguxa— 

la prision del rey de Francia? 
Urbiet. No cabe duda, seaor ; 

y el hecho esta bien probado. 

Solamente a este soldado . 

le corresponde ese honor. 
Emper. Fue memorable el suceso ; 

mas hay — cosa singular — 

quien os quiere arrebatar 

la gloria de haberle preso. 



,' 'T 



35 

UrBIET. (FurioM.) 

Y habrd quien tai autorioe? 

I)6nde est^? Voy A buscarle. 
Emper. Para qu6? 
Urbiet. (coidrko.) Para arrancarle 

la lengua con que lo dice. 

Qui^n me arrebata ese honor? 

quiero dar muerte al infiel. 
Emper. Esperad. 
Urbiet. No doy cuartel 

jam^s al calumniador ; 

pues con viles artimanas 

el hecho i su antojo explica , 

mis acciones perjudica 

y oscurece mis hazanas. 

Es villana su intencion , 

quo yenga el mal caballero, 

yereis si con este acero 

le atraviesoel corazon. 

\EX Emperador se rie.) 

Por qu6 os mofais, voto A san? 
Emper. Aun no lo habeis comprendido? 
Urbiet. Yo, no. 
Emper. Porque habeis perdido 

la banda de capitan. 

(lift Goje el Emperador, y la pooe en cl espaldar de Fa otra >illa que' eiti 
A aa lado. SonrUa del Emperador y conrasion de Crbieta . ) ' 

Urbiet. No enfedarme prometi. 
Emper. Gosa que no me cumplisteis. 

Mirad qu6 pronto caisteis 

en el lazo que* os tendi. 
Urbiet. He conocido mi error : 

fu6 ingeniosa extratagema : 

mas decid , quien tiene flema 

si le tocan al honor? 
Emper. Pero, me vaisi decir... 
Urbiet. El qu6, seiior? 
Emper. Mds cachaza. 

EI furor y la amenaza , 



54 

son medios de persuadir? 
Cuanto m^s el hombre akanza , 
aunque no tenga talento, 
si reune i su argumento 
la razon y la templanza? 
Este monje que mirais, 
inucho en latierra ha sufrido... 
Si le veis enfurecido, 
pedidie cuanto querais. 
Urbiet. Tal vez si un astuto brazo 
elfuego apagadoatiza, 
de entre la misma ceniza 
logre arrancarun chispazo. 
Emper. Para que el premio conceda 

es necesario ganarle. 
Urbiet. Senor, para conquistarle, 

- hare lodo lo que pueda. 
Emper. Esto es , pues , lo que sent^ncio ; 
repriniid las tentaciones , 
Urbieta , que en ocasiones 
se lucha con el silencio. 
Yo el orbe agitado vi, 
y en silencio rne anim6, 
y en silencio le humiU6. 
Que el mundp en su frenesi 
. me lanz6 atrevido reto; 
mas yo en silencio profundo 
puse la mano en el mundo... 
y el mundo se esluvo quieto. 
Urbiet. Del silencio partidario 

diz que sois siempre calmoso, 
y anaden, que sigiloso 
aplandsteis al contrario. 
Emper. Tal concepto he raerecido? 
Ese mundo , que he dejado 
afanoso me ha estudiado; 
pero no me ha comprendido. 
Urbiet. Pues suponen conoceros, 
y hay quien osa sustentar 



35 ^ 

mandasteis . . . envenenar . . . 
Emper. a qui6n? A qui6n ! 
Urbiet. a Cisneros. 

Emper. (purioso.) 

Y hay quien villano lo crea ? 

Que venga y le escuchar6, 

vive Dios , y le ahorcare 

con esta misma correa ! 

(Risa de Urbieta.) 

Te ries , con tal desman, 
y yo te lo he tolerado? 
Urbiet. Perdonad , mas he ganado 
la banda de capitaa. 

(Ls coge de la silla donde esUi y k pone en la que tiene A su lado. 
Confusion d«l Emperador y atpeuto aatisfactorio dt Urbieta.) 

Urbiet. Conozco vuestro embarazo. 

Uecbmendad mansedumbre... 

Sencr... atic6 la lumfore. 

Veis c6mo sali5 el chispazo? 
Emper. Este arrebato perdona. 

Despues de tantos vaivenes 

ana se resienten mis sienes 

del peso de la corona. 

(Aparecenen la poerta del foro in|^b y Ponacca. Urbiela los vi 7 
ecfaa mano A la eapada.) 

ESCENA XV. 

DiCHOs.— ANGELA .— FONSECA. 

Urbiet. Cielosl... Los dos moriran ! 

Me han yendido ! 
Emper. (se iuterpone.) Atras ! 
Urbiet. Que haceis? . 

Erper. No prosigais , que peixieis 

la banda de capitan. 
Urbiet. Pero vengar^ mi honor 

con sangre dc los Bialvailos ! 
Emper. Mas sabed , que estdn casados, 



y que soy su protector. 
Ubbiet. Seriposible? 
Ehper. - Si lal. 

UbBICT. (sudla b .:ip>d> V H pmlri.) 

Seiior... 
Emfer. Tranquilo vivid. 

Urbiet. Pues llegad , j recibid 

mi bendji:ii)» paternal. 

(Angcb ; Voaiea w nUa t In pin d> UrI 

Angela. Ya nuestra diclia as segura, 
puea que asi la coofirmais. 

FONSEC. (it J.nD».) 

Gracias porque al fm colmais 
mi deseada ventura. 

(a Empendor «gs i Iltbieu de k nuao.) 

Earait. Te ejcuchd la Providencia; 
ya tu estrella lia variado, 
que este fniile lia remediado 
tajitos anos de indigencia. 
Asi le convenceras 
de que aquel que desconfia, 
redoblandi) su ugonia, 
nada espera y sufre mAs, 
ModiHca tu rawn, . 
luz que alumbrando refleja 
en el alma que'!« queja 
con santa resignacion; 
y nadie dude un momenlo 
que en eEte mundo ai ciitrar. 



la eseucla del iiarriniieDto. 



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PERSONAS. 



^ DOSA ESPERAKZA DB HARO. 4 GUZMAN. 

- DOfiA IWAS. ^OLMBDILLA 

^ DON FELIX. 

EL MARQUES DE LIGHE. 

BELTRAN. 

DONA GOMEZ. 

liik6s. 




UN ALCALDE DB CASA Y 

CORTE. 
UN PORTERO. 
ROLANDO. 
^ DOS EMBOZADOS. 



t 



Dtttnas. — Caballeros. — Ronda de jttsticia. — Soldados. 



Aho de 1661. 

La aeeion pa$a en una sala de la eaaa de D. Luit de 
Haro ; mtniitro «»»»«»««/ de D. Felipe IV. 



Esle Drama, que perteneee d la Galerla Dramauca,e, 
prwiedad del Editor dt lo, tealros moderno, """S"""/'"- 
^Rolrettraneero; quien perseguird ante la lej al q"' "" "* 
TermisoUrlimp'rilna,irepres%nteenalsun tealro delre,n» 

^enalguna Soiiedad de {asformadas por accipne,, "^'jr'p- 
eionetd cualquiera olra eontribucion pecumaria .«««""' 
fuere\u deniminacion, con 'rreglodlopreuen.do en las 

Tealrdrdenee de 5 de Mayo de l837, 8 *?«/*"' ^'/^^ 
AdeMarzo de 1844, relatival d la propiedad de tat obrai 

Hramilieas. 



IV RAFAEIi PJBRBE VJBIWO, 



Acepta, Rafael inio« esta buena 6 mala comedia, 

que Ta a ti sin mas pretension que la de consagrar un 

jc^Ql^rdo a.laJ>ttena amistad qae te profesa ta apasionado 



tomAm aobaiovxz rnvBi. 






. I 







t 



Salon alhftjado con suntuosidad.''^n el fondo una puer- 
ta grande par la que se d^an ver otros Malones, — A la 
derecha una puerUi, y otraperfectamentedisimulada: 
d la izquierda otra , y enel angulo de esle coslado un 
balcon. 

ESCENA PRIMERA. 

DO^A GOMEZ* — Criadot. 

R 

I 
t • • 

D/ GoHEZ. Asi esta muy Uen , m: 
aliora 7a somo8 feliccs. 
{A I08 criados que estan dentro,) 
Yosotros esQs t^pices 

Juitadlos pronto de ahi. 
h ! no si^ dira de ihi 
que ton pronlitud no alterno 
ni acudo al servicio inlerno... 
Si todo al paso me sale ; 
Taya « es mucho lo que Tale 
un buen ama de gobierno. 

.ESCENA II. 

BELTRAN. DOSa GOMEZ. -^Criadoi, 

Beltbai^. Todavia asi se estaa? 

A que do| de buena gana 



.•»'- 



6 

con todos por la ventana?... 

D." Gomez. Henos voces, seor Beltran: 
no Tengais a l^torpecer 
nuestra obUgacion precisa , 
que estamos aqui de prisa 
y es cerc^ de anochecer. 

Beltbaii . Qmin ha meadado adornar 
' gaierias y salones 
con los vetustos sillones... 

D.' Gomez. Que nos Tamos a enzaftar. 

Beltran. Eh?... quien lo ha mandado? 

D." Gomez. Yo. 

Beltran. Pues !... Undo! asi va la danza ; 
vos adornais a la usanza 
del Irey aquel que rabio. 

D." Gomez. Don Beltran , eso es decir 
que yo soy... 

Beltran. Honrada duefia , 

repare oue se despefia... 

D.* Gomez. Lostipordos nos ha^ de oir! 
La rhabeis tornado conmigo , 
y a fe que os ha de pesar. 

Beltran. Eh ! largo de aqui , a rezar ! ' 

D.* Gomez. He ire por... 

Beltran. Iktm!... 

D/ Gomez. Enemigo! 

ESCENA III. 

BELTRAN. — CfiadpS. 

Beltran. Quien le mete al vejestorio 
en tomar disiiosiciones 
para aderezar salones... 
que sabe ella del jolgorio?... 
JWamos a ver, ganapan^s« 
T id a ver al maestre sala 

A pa 

^B cu 



para que os vista de gala : 
cuidado con los desmanes. 
Jened en beber reparo» 
honrar , como de costombre , 



la esplendida servidnmbre 
dill sefior don Luis de H»ro. 
Poned tie^tos de jazmines 
en las jnezas laterales : 
Ids fuegos arlificiales 
custodiad en Iob jardines; 
y que nada se trabuque * 
que luzcan noestros sefibres 
como dignos sucesores 
del famoso conde-duque. 
Lo entendeis? Pues se acabo ; 
a ver si haceis io que os mando : 
que vayan ilumiDando^ 
que ya la noche cerro. 
[Vanss lo« criados, — Entran luces en laescetia, y van 
ilufn\iando poeo dpaeo toe saUmei interiores,) 
Que diablosl... estoy rendido... 
ufl... qae trasiego, que afiin... 
a pocas de estas, Beltran* 
Yas a dar on estallido. 
Yo todo el trabajo toma... 
ya se ve, cooio en conciencia ''^ " 

soy aqui la omoipotencia... 
es decir, el mayordomo.. 
no puedo menos por eso « 
de andar de aqui para alli» 
y asi viene sobre mi 
del trabajo todo el peso. 
EUo si , entiendo el registro 
cuanlo es posible entender« 
y solo asL es facil ser 

rordomo de un ministro. 
Genremos este balcon« 
porque en breve liegaran.*. 
Hola ! hola ! ya esta el gakn 
en la esquina de planton. 
Enamorar con tal tema... 
el cielo nos de sa amparo ! 
a dofia Esperanza de Haro 
de la nobieza suprema : 
'^ del rey parieiita cercana : 
de hermosura sin igual : 




8 * - 

't del mioistro universal 

j ji^ia ; de un marques hermaoa : 

viuda de uo conue... que es esto ? 
(Bajando la vo%.) 

Que baceis, bombre temerario! 

Quien bqis vos? ud perdulario... 

hidalguillo... por supuesto. 

Idos« don guardacantoQ... 

Nada« no me oye* idos pues. 

ESCENA IV, 

D05IA EdPEBAfTZA. BELTRAH, 

EsPERANZA. Bellran « vino dofla Ines? 
Bbltran. (5m reparar en ella.) 

For el Crtsto del Pepdon . 

mirad Juen que &i insiatis 

OS van a dar unos paios 

que... jese bombre tiene los malosf ^ 
EsFERANSA. (Pata llatnarle la aiencion le arrcjcrel pa- 
l^uelo que de rechazo sale por el balcon.) I 

Que es Jo que bablais? no me ois? I 
B^LTRAif, Ah I vos aqui... perdonad, 

poroue como estaba abora... 

ese bombre > ese bombre « sefiora !.... 

Es mucba iemeridad I 
EsPBRANZA, Que bombre es ese que os asombra? I 
Bbltran. Su atrevimiento me pasma ; r 

ese bidalguillo fantasma 

Iue OS sigue como una sombr^. 
b!... yal... segun eso, vos 
su condicion conoceis ? 
Beltrah . Sefiora ! tal no penseis : 
. conocer? libreme Dios! 
Lo dije« por esa tema... 
me parece un pobre bidalgo... 
pero yo noentro ni salgo 
en nada... este es mi sislema. 
EsPERANZA. Eso mismo sera, sf; 

tal vez algun desgraciado 




•"<V 



que por wejorar de eslado 
los viealds bebe por mi. 

Bbltran. Yaya ! y cou f».tan ardienle ,* 
los bebe« y con taato afan . 
que mas parece g^lan 
que contrito pretendieiite. 

EspEBANZA. Os mando que averigiieis 
las cuitas del buee hidalgo 
por si podemos en algo 
aliviarle... me entendeis? 

Beltran. Me ocupare desde abora... 

J a sabeis cuanto me aftcta... 
e una manera indirecta... 

Beltran. Por supuesto« si sefiora. 

EsPERANZA. Becogedme aquel pafluelo. 

Beltran. Plegue a Bios que ya le baUe... 

EspERAKZA. En el balcon... en el suelo... 

Beltran* Si« en el suelo de la ceile; 

EspERANZA. Como!... por fuera cayo? 

Beltran. Cabal... (Aaomado al balcon,) 

Nada... no se ve; 
calle!... ya se largo.... 

Esperanza. Que? 

Beltran. Que el mancebo se afufo. 

Esperanza. En buen bora ; id y mirad . . 
31 ya mi padre ha llegado^ 
y si no« esiad al cuidado 
y en cuanlo llegue« avisad. 

Beltran. En obedeceros fiel 

tan Sioio Beltran se emplea. 

ESGENA V. 

D05(A esperanza. 





Quiero que mi padre vca 
. que boy vislo galas por el , 
\ y que le ofrezco en tributo 
, no mas que por ser su dia 
J mi ya olvidada alegria 
V despojaudome.del Into. 
\l)el lulo... ay triste de mil 



10 ^_ 

que uo alio entero he goardailo * 
recuerdo bien desdictodo 

esposo quepifrdi... 
No dispertemos ahora 
pensamientos de afliecion; 
DastaiUe mi corazon 
por ellos lioro y aon Uora. 
Y cuando hoy todos aqui 
ae aiegrarao... no esta bien... 
que yo vaya... 






ESCENA VI. 

. ' DOf^JL BSPERAIfZA. DOIf FELIX. 

Felix. (Aqui esta.) 

EspBRAKZA. Qoien? 

Felix. Sefiora... yo. 
EsPBRAifZA. ¥os! 

Felix. To« si. 

EspfiRANZA. (A que faabra entrado este hombre..^ 

Oh ! no lo alcanzo por Diosr) 

Buscais a mi padre? 
Felix. A vos. 

EspRRANZA. A mi» decis!... 
Felix. No os asombre... 

EsPBRAiizA. He admira que mis criados 

OS hayan dejado entrar. 
Felix. No lo debeis estrafiar« 

porque estap muy ocnpados. 

Ademas, existe en mi... 

ya veis si soy venturoso , 

un talisman poderoso 

6ara llegar hasta aaui. 
>ebeis saber , cabaliero , 
que no hay talismanes hoy 
para entrar donde yo estoy , 

sin anunciairse primero. / 

Felix. Sefiora^ teneis razon , 

▼uestra justa queja admito; 
mas...'perdoaadme el delito 
en gracia de la intencion. 



Halle este iieozo , seAora ; 
en el vuestras armas vi « 
y al poBio lo recogi 

Sara entregaroslo ahora« 
[e baceis on p^an heneficie ; 
Jpues que reis que lo tomo» 
are que... mi mayordomo 

08 premie este buen servido* 
Fblix. Yuestro mavordomo« oif 
EspBRArfZA. Pues, eso dije... 
Fblix. Por Bios... 

no OS eomprendo. 
EsPBRANZA. Niyoafos; 

08 agravio? 
Felix. lIucbo« si. 

EsPERANZA. Perdone fuestra nobleza 

que en este lance impensado 

08 baya calificado... 

y con tanta lijereza » 

cabaUero» y de los boenea^ 

quedoos muv agjadecida... 

Ved... por alii es la salida... 
Felix. Abora os eomprendo menos. 
EsPEBANZA. Que no me entendeis?..* a fe 

que en lo dicbo. 6 soy muy ruda , 

o no admite mucha duda 

mi iateneion... 
Felix. Me esplicare. 

EspERAHZA. Sed breve en lo de esplicair* 

que el tiempo se va pasando 

Felix. la os to estnviera esplicando 

si me dejaraifl bablar. 
Esperaiiza. Os escucho. 
Felix, Empiezo poes. 

Yos > sefiora , no ignorais 

que por do quiera que vais 

OS sigo desde hace un mes. 

Ei veio y vuestros enojos 

ese rostro me esquiTaroo; 

pero... 8«iora» lo ballaron 

en todas partes mis ojos. 

Cuando a Espafia me yoivi 



11 



12 

ilusiones nul soiie... 

y todas las reaiice 

en el momento en que 08 vi. 

Pues tanta fascinacion 

obro en mi vuestra herroosura... 

EspERATizA. Ah !... suprimid la pintura 
de Yueslra ardiente pasion ; 
porque no aeabarcis hoy 
de esplicar lo que quereis... 
y es fuerza que no olvideis 
donde eslais^ y quien yo soy. 

Felix. Pues por cso asi tan claro 
procuraba haceros ver... 
mas... no logro comprendcr 
a dofia Esperanza de Haro. 
Hay tanta contraditoeion 
en cuanto decis ahora, 
que habeis lo^rado* seftorav 
Uenarme de confusion. ': 

EspERAKZA. Pues.no OS he estado dlciendo 
que por alii es la salida ? 
que confusion?... por mivida...- 

Felix. Pues eso es lo que no entiendb. 

Esperanza. Os burlais? 

Felix. No« ?os de mi. ' 

Esperanza. Yo ! 

Felix. Que es lo que debo pensar 

de quien asi me hace entrar 
y me hace salir asi ? 

Esperanza. Yo haceros entrar? 

Felix. Pues no? 

Esperanza. Sospecho que os falta ahora 
el juicio. 

Felix. En eso , sefiora , 

estaba pensando yo. 
Pues tan raro es lo que toco 
que... 6 Yos en lo que decis 
no espresais lo que seotis« 
6 yo debo de estar loco. 
Yoy a arguiros sin malicia ; 
prestadme vuestra atencion » 
y en esta grave cuestion 



despnes^haeed vos JQSticia. 

EsPERANZA. (Donoso y original 

es el IraDce en que me veo.) 

Felix. Un mes bara> a lo que creo, 
que a una dama princijpal 
en San Geronimo halle^ 
de rostro tan espresivo 
que Terla y qaeaar cautivo 
obra de un inslaiite fue. 
No estrajieis, seflora inia« * 
que asi perdiera la calma 
el que grabada en el alma 
aqueila imagen tenia ; 
pues aunque basta entonces yo 
no liabia vislo aquel portento « 
mil veces mi pensamiento 
sn existencia adivino. 
A mis amantes inslancias 
el mundo se opone ahora... 
mas ya sabeis vos » seftora > 
que para amor no bay distancias. 
Ppr eso yo Usegui 
adonde quiera que fue^ 
y por.ma» que suplique 
nunca un favor consegui. 
Pero boy... aqui en reclamar 
insisto Yuestr^ atencion« 
delante de su balcon 
estaba ^ cual sueto estar * 
solicilando un suspiro « 
una soiiri»a 6 mirada 
para un alma enamorada... 
cuando be aqui que la miro 
escasamenie salir... 
su panueio me arrojo, ' 

el cual a mi&pies cayo... 
Esto que quiere decir? 
EsPERANZA. Yo OS lo esplicare en verdad « • 
pues no es justo que ignoreis 
ni que a favor achaqueis 
lo que: foe c9«uaMdad. 
Os dire que es mucha dama 



13 



14 

la que tos Itonuiis porlento 
para haber dado alimenU^ 
a yaestra amorosa llaaia« 
Que en vos jamas ha peusado. 
ni en vos peosara jamas : 
que babeis sido por demas 
en merecer confiado. 
Que le parecris muy dttcho 
y muy audaz en amor: 

tero que abora, sefior « 
abeis presumido mucho. 
Que OS aconseja olvidarla, 
y 03 perdona lo que hablais , 
con tal de ^ue no volvais < 

otra vez a importunarla. 

Felix. £so es.lo que no podre 

cumpliros« soy porfiado... 
puedo baberme equifocado » 
pero no desistire. 

EspBRAiizA. Tanto peor para vos. 

Felix. Que quereis* yo soy asi. 

EsPERANZA. Os vuelvo a decir que aqui 
no podeis... 

Felix. Quedad con Dios. 

Dofia Esperanza de Haro « 
pronto a verme volvereis. 

EspBRANZA. Pues mifad como lo haceis« 

que OS puede costar muy caro. 

Felix. No sera con tanto estremo; 

que esto os dig^a no os asombre, 
poes yo> seflora* soy hombre 
que 0$ amo<«« pero no os temo« 

EspERANZA. Reparad que os esponeis: 

Sue si aqui os. vuelvo a encontrar 
e cierto os ba de pesar. 
Felix. SeAora« me encontrareis : 
a prueba pondre mi brio. 
EsPBRANZA. De mucbo babeis menester 

ya que me osais proponer \ 
tan singular desafio. 
Felix. No hay enemigo pequefio : 
tal vez no oi^teis decir... 



EspERAKZA. Por Dh>s qife me bareiis reir; 
porquc voestro necio empefio 
mas que ofenderme me alegra. 
Felix. Con gue quereis guerra a miierte? ' 

EsPERANZA. Sea el campo del mas fuerle. 
Felix. (Saluddndola.) Pues bueno; bandera negra. 
(Se dirige a la puerta del fondo y al aalir entra dona 
Ines ; tropiesa y don F^lia le da la mane.) 

: ESCENA VII. 

DO!Ia llfES. DOf^A E5PSRANZA. DON PBLIX. 

Ines. * Ab ! 

Esperanza. Que es eso? 

Ines. Tropecc.,. 

Felix. (A Eiperania,) Pero yo.;. 

Ines. {A Felix.) Gracias os doy. 

Felix. Ay sefiora ! todos hoy 

a<pri entramos eon mal pie. 
iNis^. Tambien tropezasleis vos? 

Felix* Tambien^ seQora« ay de mi! 

mas yo tropece... y cai... 

Que el cielo os guarde a las dos. 

ESCENA YIII. 

I 

DOS A ESPIEBANZA. DO^IA INES. 

« • . ■' . ' 

Inks. Esperanza^ quienes.este 

cumplidisimo galan? 
EspERANZA. Ines mia « no lo se. 
Ikes. Como, si en tu casa esta? 

Espbranza. Pues con iodo« Ines, ignore { 

su nombre y su calidad. 
Ines. Hola ! secretes conmigo? i 

Tu Yas olvidando ya 

el amor que en otro Uempo 

te mereci... * « 
Espbranxa. No en verdad : 

mas... qite qoieres que te diga : 



16 

sino te se contestar? 

Sospecbo que es un hidalgo; 

con iin pretesto no mas 

ha osado entrar hasta aqai« 

y... ya lo has visto , se ra. 
Tnbs. Que con un pretesVo ha osado... 

aventura singular ! 

Mira^ Esperanza, con eso 

doblas ini curiosidad... 
EsPGRANZA. Ines!... presumes que yo... 
Inrs. Ay! no lo pienses jamas^ 

(jue se yo, Esperanza mla^ 

ie lo que tu eres capaz. 

Mas del disgusto en tu rostro 

estoy viendo la seflal « 

y en eso que me has contado 

hallo tanta oscuridad... 

Sue sospecho que me ocultas 
tguna otra cosa mas. 
EspEnARZA. Ines« eres muy currosa. 
lisGs. Con que acerte« no es verdad? 

Esperanza. Puede ser; pero es tan poco* 

que ahora a saberlo Tas*; 

costabame repugnancia 

en esta materia hablar^ 

pero una vez que te empeilas 

mi amor (e complacera. 

Ya te he dicho que ignoraba 

el nombre y la calidad 

de ese hombre« y no te he mentido; 

solo se que es muy audaz« 

y en empresas amorosas 

entcndido por demes. 

Confieso que hay en et prendas 

que no son de hombre vulgar « 

y calculo por su porte^ 

firmeza y serentdad « 

que es algun aventurero 

que on Flandes^ o en Portugal 

ha seguido €on fortuna 

la carrera railitar. 

El se ha prendado de mi • 



y, segun me lia dicho^ bara 
un mes que sigue mis pesos 
adonde quiera que van. ^ 
Y es cierio ; porque recuerdo 
que ya delante 6 detras , 
en paseo y en la iglesia 
lo he vii^to , aunqiie a la verdad 
no ha conseguido de mi 
el menor favor jamas. 
Pero hoy un paikuelo mio « 
por una casualidad« 
cayo a la calle : ya estaba 
de centinela el galan , 
y creyendo que el pafiuelo 
era felice sefial 
de sus locas prelensiones, 
ha osado hasla aqui Hegar 
y hablarme de una mauera 
de que solo el es capaz. 
Tal le he conlestado yo, 
Ines « que es muy de esperar 
* - que el sagrado de esta casa 
otra Tez no pisara. 
Has quedado satisfecha? 
nada mas bay que eontar. 
Ikes. . Por cierto, doAa Esperanza^ 
que es un amor muy tenaz 
et que ese hombre te profesa* 
Sabe quien eres? 
EspERAPiZA. Cabal. 

Ikes. Y no lo has visto en palacio« 

ni entre la corle?... 
EsPBRAKZA.. . Jamas. 

Ines. Y sabe q^e tu lo puedes 

confundir, anonadar 
si te enojas y haces uso 
de to poder sin ]g«ial? 
EspERANZA. Tanto« que basta a ese poder 
ha osado desafiar> 
y aqui roher me ha ofrecido 
muy en breve... 
Ines. Quien sera? 

2^ 



17 



18 
EsPERAVzA. Que nes iroporta? 
li^es. Oh! plies yo... 

solo por cnriosidad... 

y para estar prevenida 

lo habia de averiguar. 
Espbrahza. Calia, Ines! eso no es digno 

de una dama principal... 

Eh!... olvidemos este lance 

y no hablemos de ello ma:» : 

si es loco « de esa mania • 

0)uy pronto «e carara , 

y no es jasto que le denios 

aqoi una importancia tal 

que llegue nuestra atencicm 

toda la noche a ocupar. 

T bien, Ines, no me dices 

cuando tus bodas seran ? 

Yo se que el marques « mi iiermano, 

ha ido a solicitar 

esta maftana a tu casa 

la aprobacion paternal. 
Ines. Y no lo has visto despues-t. - - 

EsPBRANZA. No ha vuelto a casa. 
Ines. Pues ya 

esla hecho el pacto; mi padre 

acapto sin vacilar, 

y de hoy en un afio« dicen 

que aqui se celebrarin. 
EsPGRAifZA. Con que seremos liermanasf... 

Oh !... cuanta felicidad! 

Asi.kMs aniiguos iazos 

de carido fraternal 

entre nuestras dos familias 

se Tolveran a estrechar. 
Ines. Oh ! plegue a DiosI 

EspERANZA. 'Que !*.. lo dudas? 

Ines. No lo se ; pero un fatal 

y vago presentimiento 

me persigue sin eesar. 

Mi padre pretende mncho : 

su ambicion conoces ya ; 

tu hermano tambien aspira 



19 

a la privan^a real ,  ' 
7 temo con fundamento 

3ue al falUr la autoridad 
e doa Luis tu aneiano padre , 

86 desate el haracan 

de la ambicioa que en was pecbos • 

rugiendo hace Itempo esta* 
E$PERANZA. No mires taa lejos nanca^ 

deja 686 tiempo liegar : 

auu vive don Luis de Haro « 

y antes de morir sabra 

dejar enire la npblesa 

restablecida la paz. 

Vuestra union ea nn gran paao } 

y aunque eso fuera v^dad» 

para el conde de Castrillo 

y tafuturo> sera 

un muro doode 86 eatrellen 

8U8 planes y enemistad* 

Mira... aqui viene mi hennano... 

el mismo te aflrmara... 
\sioi Nada le digas..* 

EsPERAif ZA. Me place. • • 

(Al marques , que $e detiene en el diniel de la puerta.) 

Querido marques # llegad... 

ESCENA IX. 

tK>ftA BSPBRAtfZA. DOHA 1NE8. EL NAR0CE8« 

Marques. Sefioras... 

EsPEB ANZA . Como 68 quo tauto 

08 haceis hoy desear? 

Ignorabaift que fepemoa 

a dofla Ines por aca ? 

si no« no tenefs diecalpa 

en bacernos espepr*'* 
Marques. Teneis razon ; torpe be sido 

y descortes por demaa* 

Pero yo be de mer^^r 

de Tuestraaittcbabondad 

que me acorde^s e\ perdw« . 



20 

PIspBRAiszA. Si empezais pof adul^r i 

Dueslro oi'^ollo... facil cs; 5 ' 
que lo atcani^eis... no €8 verditd? 

ItsES. E« 8l$t>e|na del marques... 

Marques. Jio». bella Ineg. me iiltra^uis: 
he estado eo el Buen-Rctiro 
y en la cimara real 
ocupado con noT padre 
de asuntOB de gravedad. 
Estcea lo qae me hra impedido • 
a vuestrolado ^olar... 
a Tuestro lado, p6r({ue 69 
el favor qi]& tengo en mas. 

E8PERAN2A. Ami hemos de darle gracias. 

Ines. Bravaroenteos disculpais. 

Marques. Mi padre en este momenio - 
en casa acaba de entrar, • 
y libre de los negooios 
por hoy ha qtiedado ^A« . " 
•Antes qoe^ el feeilin im ^mp 
de esta grata- hbertad , ' . ^ ^ 
quereis venir« doTia Ines, - 
adonde mi padre esta ? 
disculpadle per sns afios , . 
pero OS qniere sahjdar. . . 

Ines. Podeis dudarlo?... ya os sign. 

EsPERANZA. Oh !... Si « si... Vamos alia ! 

Marques. (Bajo.) Hermana^ esperame aqiiiJ 

ESCENA X. 

ESPBtlANZA* 

Me dice que aqoi me espere... 
algo consultarme quiere 
y necesitade mi... 
Quien sabe sfi hoy en palacio.,. 
y SH tardanzaen llegar... 
esto me hace sospechar... 
Recelos^ vamos despaoio. 
Estamos seguros hoy, 
y si osQ eleKiarse algiaoo 



.\ 



21 
dembare al importiHio.' '  
6 no ii« de ser yo quien soy. 

ESGENA XI. 

Dof^A ESPERANZA. BBLTBAif. {Rioaidrtdoget) 

Beltran. Sefiora? 
EsPER A ^z A . Sois vos , Beltran ? 

Ueltran. B1 mismo; eslais sola? 
EsPERAMZA. Pueisi ' 

Beltran. Por nada... Ya se quiea es 

el consabtdo galan* 
£speran7.a. De quien me habiais?... 
Beltran. Que)..; la bisluria 

del liidalgo se os fue ya ? 

Lindo!... 8efiora> boyesta 

soberbia yuestra memoria* 
EsPBBAHZA. Abf... 8i» ya recuerdo... y bieiiT;.. 

He es de tail certo valer 

la historia del rondador 

que ya olvide... quien es?.., 
Beltran. Quien? 

Un TalentQO de Toledo 

y tan jugador de espada 

que da cada cucliiUada, 

senora , que casta el credo. 

Un mes hara que ha vebidd 

de Italia el mozo geolil . 

y cuentan que mas de diil : 

son los duelos que ha tenido. 

Felix dic^n que se nombra , 

y n^e aseguran taoibieo 

que ouaDdo no halla con quien 

se acucbilla con su sombra : 

galanteador como el solo , 

ai rado , de ^iiki inquieia « 

algo oiusioo y poeta , 

mucbo Adoius« mticbo Apolo. 

Tan franco como valtente , 

pero a la vez tan perdido 

que nadie le ha codocido^ " 



y 



22 

ni an amifO'* ni un pariente. 
Esto e&» 8efi|«ra^ por junto 
lo que 8ope por ahi : 
ello dira; en euanto a mi> 
la verdad quede en su punto. 
EspERAKZA. PieUso que na os engafio 

el que os dio tales informes: 
Beltran« estamos conformes ; 
lo mismo he pensado yo. 
Solo 08 tengo que encargar... 
y ved como lo hais de hacer , 
si otra vez osa volver 

Jue no lo dejeis entrar. 
^ues que.«. a tan to se alreirio? 
aciso ha estado ya aqui? 
EspBRANZA. Esta nocbe ha estado « si, 

y voUer me prometio. 
Beltran. Pues los sordos nos oiran... 
EspBRANZA.' Lo despedis en eL ado.;. 
Bbltraiy. Me be quiedado estupefacto ! . . . 

. ESCENA Xn. 
poftA bspbrakAa. el marqobs.' bbltran. 

Marques. Dejanos solos , Bekran^ ( Vase' BeltraUi,) 
EsPBBANZA. Que sbcede, hermano mio ? 

baziiie.de dodas ^alir. 

Que es lo que quiere deeir 

ese rostro tan sombrio? 

DisgQsiado esias ? 
Marqucs. Si » herniana « 

no puedo oonltar mi enfado; 

mis contraries ban llevado 

lo mejor. esta madaoa. 
EsPERAnzA. Quieaes^? 
Marqurs. . Castrillo, y Olmedo... 

Oh!... al que tengo odio mortal 

es al digno cardenul 

arzobjspo de Totedo. 

Con el rey en conferencia 

casi ha estado todo el dia « 



4r t^i^rw^tf ^ %^m 



y did moetlrat 46 alegria 
cuando salio de la auoieiicia* 
Al festin se le invito 
por mi en varias ocasiones; 
y con frivolas razones 
^ au eminencia se eacuso. 
' La clase de au destino 
me dijo que le impedia... 
mas que a la fiesta vendria 
y^vi su lugar su sobrino. 
/ De asuntos de Estado hable « 

con ansia de ayeriguar 
^ au manera de pensar, 
i y sin contestar se fue. 

Solo al partir murmuro 
'. cruzando las regias salas,.. 
\ «Icaro tendi6 sus alas 
\ Mr en medio del mar cayo. > 
(To llegare a gobernar^ 
[^ iambien vos gobernareis, 
yy de los dos« p yereis 
Tquien sabe mejor volar. 
EspBRaviA. 1 eao le da sentimienlo? 

No olvides que su eminencia 
suele ejercer su influencia 
DO mas que por un roomcnto. 
Ve desterrando ese afan, 
no temas a tu adversario.,. 
porque es grande partidario 
de nuestro infante don Juan* 
Del bastardo, cual le llama 
la reina nuestra sefiora : 
puedes pensar desde abora 
en acrecentaf tu fama. 

Y aunque Uegue a suceder 

que avance aun mas desde hoy , 
la reina... segura eatoy... 

M4iiovE8. Si?... 

KsPBBaNZA. Leliara relroceder. 

Y en cuanto a <}ue asista u no « 
cso ni nos da ni qnita : 

nos enviara un jesuita 



23 



t *• 



v^' ^-^ *— • * ^ 



24 

que escuebe aqui« y se acabo. 
Marqces. Y podre contar contigo 

suceda lo que suceda ? 
EsPERANZA. Hermano^ hare lo que pucda, 

pongo al cielo por tesfigo. 
Marques. Con (iuanto placer te escuchof 

Cod la reina... ya se ve, 

solo con que qui eras ^ se 

que puedes conseguir mucho. 
EspERANZA. Eso despues lo veras ; 

yo espero que bien te cuadre ; 

mas viviendo nuestro padre 

no dare un paso jamas. 
Marques. Hermana... de mf intencion 

conoces bien el objeto , 

y que a mi padre rpgpelo ^ 

y adoro de corazon, 

Pero me inspiran cuidados... 
EspERA^ZA. Con el tiempo cesarin... 
(Oyese rumor l^ano ; poco despues cru%an por el fonilo 
damas y cabal leros,) 

Ya me parece que van ^ . 

llegando los convidados, . - 
Marques. Les haremos el honor 

de la recepcion. 
EsPERANZA. Si, si; 

y a los dos> a ti y a mi . 

nog toca... (Crece el ruido exterior, ) 
Mas... que rumor... 
Marques. Oh !... si... compredder no puedo... 
(Aparece don Felix en la puertu del fondo y se adelanla 
patisadamente,) 

ESPERAIHZA. Ah ! ' 

Marques. Que!... 

EspERANZA. (Osadia sin igual!...) 

ESCENA XUf. 

OOf^A ESPERANZA. EL MARQUES. DON PEI.IX. DAMAS y CABA« 

jiLEROs en los salonds del fonda, 
Felix. En nombre del cardenal 






Marqurs. 
Fblix. 



Marques. 
Felix. 



Marques. 
Felix. 



Marques. 



arzobispo 4e Toledo, 

mi ilustre lio y scHor. 

vengo a haceros el euniplido... 

Oh!... seais niuy bien venido • 

para hacernos tanto honor. 

A la verdad « no crei 

al yeoir a esta posada 

que hubiera desde la entrada 

obstaculos para mi. 

No OS compreiido... 

Pcrdonad 

que OS haga menciun del caso... 

vueslros lacayos el paso 

me han negaao... 

Eso es verdad ? 

Pero conociendo yo 

qae esUbais tos iuocente 

de aquel injusto accideote... 

la daga el paso me abrio... 

Oh I... y obrando de ese modo 

obrasteis bien , caballero : 

por que lo hiciesen no iutiero; 

mas yo hare que se os de en lodo 

cumplida satisfaccion. 
EspRRAifZA. De eso yo me encargare; 
Felix. (Bajo,) Lo maudasteis vos? 
EsPERANZA. Si a t'e... 

Felix. Pues ya yeis... 
EsPERAifZA. Aun no hay razon... 

Marques. Ya que nos yenis a honrar 

y de mi no teneis queja « 

podeis elegir pareja, 

que el festin va a principiar. 

Al punto* marques amigo« 

y en fe de nuestra alianza... 

tendra a bien doAa Esperanza 

romper el baile conmigo? 
Esperamza. Con vos... decis... 
Marques. Bien pensado ! 

Esperanza. No pecais de negligente... 

represenlais dignamente 

al arzobispo privado. 



2S 



Felix. 



26 
Fblix. No me hagato liaonjear... 

(Btyo.) 
(Bandera oegra, eli? condesa?) 
EsPBRANZA. De lu dicLo uo me pesa. 
Marques. Cod que... 
EsPBRAnzA. A baibr. 

Felix. (Presenidftdole la motta.) A bailar. 



FIN DEL ACTO PRIMERO. 




$t^mho* 



La miitna ieewraeUm. 



E8CENA PRIMERA. 

QfjiEos. CABALLBBOt. GVZMArf^ tnirando. 

GuzMAR. QuiroB^ eomo etta el minisiro? 

QoiBOf . Guzman » lo niBmo ; ha on momento 
que de an alcoba ba Uegadk> 
eon el ananeio un portero. 
De einco en einco miautoa 
lea uae aqui eatamoa leneoioa 
per Doca de loa doctorea 
noticiaa del noble enCeroio, 
Deaeaperan? 

Si , Guzman ; 
en torno eatan de ao lecbo 
apurando loa recuraoa 
de la ciencia j del ingenio 
para Tol?erle a la vida« 
y aegun lo que voy f iendo 
eata cada ?ez peor. 

GuzMAR . Y dofta Eaperanza 7 

QviBoa. Deniro, 

a] lado del moribundo 
de dolor lran»ida. 



GOZMAN. 

QviEoa* 



28 



Ql'IROS. 



Guzman. 



UtIROS. 

Guzman. 



Qliros. 



Guzman. 

QUIROS. 



Guzman. 
Qumos. 



GrZMAN. 
QuiROS. 

Guzman. 



Creo 
qne no mostrara a estas horas 
tan acervo senliiniento 
el astuto cardenal 
arzobispo de Toledo. 
Seguramente ; para el 
sera un obstaculo menos 
81 muere el primer ministro... 
Quiras jT amigo, os eoinprondoj 
pero cso aun esla pOi' ver': 
se dice con fundamento 
que el rey don FeTipe cuarlo 
en gracia al cariAo estreino 
que profcsa a don Luis , 
caso 4e faUeciaiienlQ > , \ 
Ic dara por sucesor 
al marques su primogenilo. 

Esmj^tef,-,. : / •/ •!:»>:: 

Es verdad ; 
pero es muy amigo nueslro , 
y emprendedor tomo^I 86!b ' 
y muy tenaz, muy energico... 
Oejuro, Guzman, que^sont^ 
fatales cst6s:momtt]tds.:: < 
eso de estar indecisos : - > 
sin sahap a qiue ntenernos^.. - • 
Le hare -la cortc al marques... 
Pues mirad . que al^de Toli^to 
St se le va de las manos 
el tan suspirado empleb ,-' 
no sera por falta de oro « : 
de.travesura y talento. 
Oiga! Qfietanto maqoifia...: 
So vale de cuanlos mccN^os 
OS podeis imaginar 
para cumplir sus dedeos. 
Que 08 parece? hasta el amor 
su tribulario lo ha becho... 
Al amor, un arzobis[)o! 
Pues alii vereis... 

Bueno es eso. 
Y... a quien... 



r 



QniROs. 
Guzman. 

QlJIROS. 



Guzman. 



QUIROS. 



Guzman. 

QuiROS. 

Guzman. 



QUIROS. 

Guzman. 
QuiRos. 

Guzman. 



A dofia Esperanza. 
De broma estais ? 

No por cierto : 
es 8u sobririo don Felix , 
ese galan tan apiiesto , 
el qifc por msindaclo snyo... 
Ah ! 81 , 81 « ya comprendoi 
Pues no esta tan mal hfla<l«. 
Don Felix es un nian«c4)o 
atreTido' como pocos, 
y no escMO «le talento! 
ella es joven ; al amor 
aun no habra cerrado el peeho i 
y si Hega a. dar oidos 
al apasionado aeento 
del galan , es miiy probaMe 
que 811 inflnjo venga al $ixelo 
y cwente asi el arzobispo 
con nn enenaigo menos. 
Oh !.,^ no me parece mal. 
Si, Guzman , pero ^ el caento 
que don Felix de Mendo?a 
por demas ha eslado necio ; 
se ha enamorado de veras . 
y al notar ella so empefio^ 
y notieiosa sin duda 
del plan de sus galanteos, 
con doidienes y desvios 
faa pagado sus obsequies. 
Pues mal conoce a doo Felix. 
Algun esc^ndalo t«mo... 
Tal vez... si sopierais vos 
cuanto es don Felix tni?i«so!... 
yo se que el no faa de ceder 
y que int^ntara... 

Silenoio».. 
.Yedla alii por donde asoma. 
Si...'qfie nos traera de niidvof.,. 
No viene a ver a su 'dama • 
en buenaocasion.^.' 

• LO'^reo. 



29 



30 



Gdzman. 
Felix. 



GcZMAIf. 



QUIR0». 

Felix. 



ESCENA n. 

DON FELIX, GUZMAN. QUinOS. GABALL^ROS. 

Felix. El cielo os guarde « sefiores. 
Esos roslros maeilentos 
me iMUfuai a creer que ya 
el mini9tl*o.;. 

Aun no sabemoa... 
Oh ! Puea nadie lo diria« 
aefiores mios, al veros 
tan triples y compuogidos... 
Que querela? por mi« os cliDfieao 
que me hallo tan afectado 
con eate acontecimiento... 

Puea, y yo?... 

Si, se OS ooiioce... 

la causa no es para raeoos ; 

a mi me trae sin cuidado... 

Terdad es« que eso va en genioa... 
QuiROS. , Callad« Mendoza^ por Cristo, 

y respetad... 
Felix. Yo respeto 

la ley precisa que EKos 

a todo mortal ba impuesto. 

Todos.por ese camino 

tenemos que ir con el tiempo, 

ir no bay que luicerae de nuevas ; 
loy le toea a el emprenderlo; 
no hay cosa mas natural « 
a mi mafiana* y laus deo. 
GezMAN. Dei^preoeupado Teoia. 
Felix. Guzman , como siempre vengo ; 
yo ignoro aun quienes son 
mas digHos de sentimiento , 
. si los que van 6 se quedan ; 
y en tanio que este misterio. 
no se me aelare« sellorea^ 
he de pensar como piena^. 
GczNAN. Mas.cua«do un lance imprenstq 
como el presente... 



Fbmx. 

Gdzman. 

Q01RO8. 
Felix. 



GCZMAIV. 

Qumos. 
Fblix. 

GllZM4If. 

Felix. 

QVIBOS. 



Felix. 



Gdzman. 



No eniiendo : 
impreTttlo le lltmaist 
Si tal ; pudiera no serlo 7 
dioen que una pulmonia... 
Que! no, un ataqae apopletico. 
Que importa la enferniedad , 
si el rcsultado es identico? 
Ello sera lo que quiera« 
pero vo para mi ten^o 
que el sefior don Luis se muere... 
De que... 

Dectdnos... 

De Tiejo* 
Oh! que buen bamor traeis... 
Si supieraid vos qu^ bueno!... 
Si?... sed franco con nosotros; 
pareceme que ese gesto 
anuncia que el corazon 
no tenets mny satisfecbo... 
Que bay de palacio, don Felix? 
el cardenal... 

Nada« ni esto; 
no se nada, ni me cuido 
de negocios palaciegos. 
Pregontad a k)s que buscan 
proteccion y TaUmiento« 
que yo ni la necesito , 
ni me la dan , ni la quiero* 
Desde Lierma aca , son cuairo 
6 cinco los minislecios 
que en pos uno de otro se ban 
sucedido, y todw ellos 
en .punio a hacemos felices 
me ban parecido gemelos. 
De tanta calamidad 
no miro cerca el remedio, 
como baran los que Tengan 
que los oiros bicieron , 
seAores, me da lo mlsmo 

Jne eli|an a Juan 6 a Pedro, 
istif es todo lo qiie se... [Se pa$ea.) 
(Bajo a Quiroi.) Que reservado ! 



31 



i 



32 

QuiRos. Que neoiot 

(Abreae lentamente la pueria de la isquierda y sale an 

portero.) 
GuzHAN. SefioreSi qne abfen la pqerU. 
QciRos. Qiiti'ntievas traera el correo. 
Portero. Et ae&or don Luis de Haro , 

ministro de Espaua. ha maerto. 
(Vago rumor enire hs caballero8.)f 
Felix. (Descubriendose.) Tengalo Diosen su gloria. 
Qdiros. Quelastioia! 
Guzman. Cuanto duelo 

va a ocdsioaar esta mtierte 

en Espafia... 
QuiRos. Con efectb... 

Que gran politico! 
Guzman. Si. 

Que escelente caballero ! 



ESCENA III. 

DON FELIX. OLHCDILLA. GUZMArf. QUIROS. CABALLEROS. 

(Entra Olmedilla preeipiladamente : todos le rodtan 
memos don Felix que esti seniado en un sUlon,) 

i 

Olmedilla. Sefiores... grandes noiicias! 
QuiRos. Yenis de palacio? 
Olmedilla. Vengo. 

Guzman. Sacadnos de esta ansiedad. 
QuiRus. Sepalttos lo que hay de nuero. 
Olmedilla. Oid. El rey... que Dies guarde« 

< [Todies se descubrm.) 

acaba en este momemo... 

mis propios ojoa io ban visto^ ' 

de elevar al mimisterio 

al muy digno cardenal 

arzobispo de Toledo. 
ToDos. Al cardenal ( 
QiiRos. [A Felw.) . Vuesiro 4io I 

Seikor don Felix... 
Felix. Que es eso? • 

QuiRos. -■ Que le acaban de nombrar * 
. mintstfo... 



Felix. 

QoiBOft. 

Guzman. 



QCIROS. 

Olmeoilla. 



QUIROS. 

Olmedilla. 

TODOS. 
QUIBOS. 



Feux. 

QuiROS. 



33 
Hoy buen proyecho... 
Me lo daba ei corazon. 
Oh!... y a mi tamfaien; confieso 
que ha dado el rey una prueba^ 
de taclo, de buen acierto. 
No es posible mejorar 
la eleccioo^ porque el gohierno... 
Seftores. toda la corte 
alia eo palacio ba dispuesto 
pasar a felicitarle 
a su posada... 

Bieu hecho. 
Me parece que nosotros 
no debemos de ser^menos... 
Yamos. . 

Si» vamos alia... 
En nombre de lodos estos (A don Felix.) 
amigos os felicito 
por tan plausible soceso. 
Gracias« se lo hare presenle... 
Con el alma os io agradezco. 
Vamos a ver si logramos 
penetrar de los primeros. 
(Vanse atropelladamettte,) 

ESCENA lY. 



DON PBLIX. 

Pues !... cada cual a su asunto. 
Miserables cortesanos 1 
Oh !... que pronto los villanos 
ban 47lvidado al difonlo \^ 
Gomo Sevan a lo ciert4>! 
bora al eardenal ansian 
y ba poco se deshacian 
ecbaodo flores al muerto. 
Mas yo no se como estrafio 
de esa gentecilla el porte 
cuando be Uevado en la corte 
tanto y tanto desengafkd. 
• Hacen hiea en adular ; 

3 



34 



Bbltran. 
D.* GouEz. 



eomo est! adimtidt el medio 
no tieneu otro reinedio 
]e8 pohres para medrar* •. ' 
Dejadlos obrar asi 
con 8U miseria y su dole. 
7 ya que me encuentro solo 
penseroos ahora eo mi. (Pausa.) 
Nada en verdad se me alcanza ! 
Como en tan triste ocasion 
podre habiar de mi pasion 
a mi afligida Esperanza? 
Cuando acaba de perder 
a su padre » euando ufanos 
8U8 emulos de ias maooa 
ie arrebatan el poder... 
cuando desdefia el amor 
que ha hecho brotar en mi... 
creera que he venido aqui 
para insuitar su dolor. 
Pero... que le hemes de hacerT 
ya que he venido me quedo... 
ante esia muger no puedo 
ni debo retroceder. 
Nos juramos guerra a mner(^« 
bandera negra... pues bien; 
lo quiso... .veremos quien 
logra aqui ser el mas fuerte. 
Oh !... y no ha de quedar por mi 
en punto a tenacidad ; 
per toda una eternidad 
la estare esperando aqui. 
Ya no es facti a mi ver 
que su^iastro se me pierda, 
ni que por bajo de cuerda 
me mande oira vez prender. 
Por San Francisco de Saksl.*. 
no hay que temer ni dudar« . . 
que ahora para lidiar 
tenemos armas iguales. 
Mi sfiQora.la coodesa... ' i 
Yoto a los diabloa.. . > {Deniro.) 
No jureu . I 



35 

MDcntro.) 



Beltran. TefDga bien y no monnure. 
D.* GoMBZ. Yalgame Dios« lo ^ae pest ! 
Beltran. Eh!... D« servis para nada.. 
D.* Gomez. £s que la echala aobre mi.... 
Felix. Que voces.*. Es cierto!... si... 

(Mirando a la izquierda*} . -.. 

La condesa desmayada ! • .. . 

{Por la puerta de la itqvierdti sahn BeltrM y doha Go- 

mez iosteniendo a doha Esperanta. Don Felix se apo- 

dera de ella y la fienttt en uH sillon.) 



r ! 



ESCENA V. 



DOAa BSPBRANZA DON fCilX. BBLTBAIf. MftA GOMEZ. 



Beltrah. 

Felix. 

Beltran. 

Felix. 

Bbltran. 

¥bux. 



Beltran. 



Felix. 



Bbltran. 
Felix. 



Aqui , tal ¥6i cDn el aire... 
Que sucedet > . 

T quien sols vos ? 
Que OS impoita. 

Vive Dios ! 

Sie me ha gnstado el idonaire..; 
h ! que carga tan preciosa!... 
faora en vano ta rigor ' 

podra impedirme... 

Seftor... 
sefior... oidme una coaa : 
no podeis estar aqui> 
yasabeis... 

Si... %\, yainCero... 
pero ella es aqiii primero, 
no OS cuideis ahora de mi. . 

[A dona Gomez.) 
Pronto. . . algun agva de olojr . 
un espiritu traed ; >. 
Tos i ^eltran > inarcliAd y haced 
que al punlo yeng? un doctor. 
Si no es mas que una congqia... 
..Pues eso;. 9pds)d diligente... 
tai vez un nuevo accid^ate 
de pronto laisobrecojli... 

(A laduefka.) 
Yvos, quebwei%?'L '... 



i 



36 
D.* Gomez.' Aydemi? 

Fblix. No 08 he pedido... 
D.' GouBZ.* Ya foy.^ 

' (Cuidado que todos hoy...) 
(Vase por la dereeha.) 
BcLTiAif. Pero es que... 
Felix. Aun estais ahi \ 

temed que en un arrebato 
de coiera... 
Bbltran. No«yase... 

calmaos, Toy« voj. os traere 
todo el protomedicato... 
(Santo Dies que bataola!... 
lo mejor sera iargarme, 
porque es capaz de ensartarme 
81 se le pone en la chola.) 
[Vase por el fondo,) 

ESCENA VI. 

* • 

DOllA ESPERinZA. DON FBLIX. DespueS 0OflA GOMEZ. 

Fblix. T heme aqui... Dios la bendiga ! 
por este lance impensado 
pacificamente at lado 
de mi cruel enemiga. 
Ayer tu pecho ofendido 
prenderme quiso , mi bien; 
mas hoy... pese a tu desden 
mis brazos te han sostenido. 
Percances del mundo son 
harto gratos para mi... 
mas..^ si he de triunfar asi... 



. ft 



renunciare a mi pasion. 
D.* Gomez. (Sale.) Yoivio mi sefiora ya? 
Felix. No: traeis?... 
D.* Gomez. * Este pomo 

que he encontrado no se como. 

eseler... 
Felix. Bien, dadme aca. 

D.' Gomez. Madre de los afligidosJ 

devueivele la salud... 



Felix. T on poco de gralitud 

al volverla los sentidos. 
1)/ Gomez. Va ya re&pirando... 
Felix. Nada* 

D/ Gomez. Mas si agravandose fuere... 
Felix. Pues digo« si se nos muere 

la broma sera pesada. 
D.* Gomez. Valgame.el Crucificado! 
Felix. Yalgaos el diablo ! . . . callad I . 
D.* Gomez. Jesiis!... 
£spera!<za. Ay ! 

Felix. Hob!... en verdad 

qae de esta ya bemos triunfado ! 
D.' Gomez. Seflora!... 
Felix. . Callais? 

D.* Gomez. Es que.*. 

Felix. Grilarle de esa manera !... 

Yamos a ver ; idos fuera , 

si baceis falta os Uamare. 
D.* Gomez. Pero« reparad. sefior... 
Felix. Ya ^alimos del apnro... 

c^n yuestros grltos« segiiro 

la vais a poner peor. 

Si su vida opreciais boy 

ido9 ; resultas faUles 

suelcin tener estos males... 

Fuera « fuera I... 
D.^ Gomez. Ya me yoy* 

(Que be de bacerf... si este sefior 

lo manda de una manera...) 

ESCENA YIL 

DOZiA ESPBBANZA. POK FEUX. 

Felix. Quien sabe si a mi m^ espera 
salir de un modo peor. 
(dofia Esperanza mueve un brazo.) 
Soberbio efecto la bace 
el eter... ya va volviendo... 
la erisis se va poniendo 
a punlo de desenlace. 



37 



38 

Lo graciofki, a no Aidat^, 

sera que^l volver en si« 

se asuste de verme aqni... 

y se ?uelva a desmayar. 

Sera un goipe soberano. . . 
EsPERAKZA. {Con vos apagada.) 

Santo Dios« y que ajgviria ! 
Felix. (No le va en zaga la mia.) {Bajo.) 

Y..Jquetal?«.. • •> 
EspERANZA. (Sin mirarle.) Eres tU/hermano? 
Felix. (Sa hermano... dire que si.) 
EspERANZA. Harqu^s... €uanto he padecido; 

hoy todo lo hemes perdidd 

con nuestro padre , ay de mi ! 
(Yuelve a caer en el mayor abatimiento.) 
Felix. No me be enconlrado jamas 

en lanc^ 4aH apurado. 

Yueltaaleter... este estiado 

es violento per demas. 

Si yo de sfi afanpudierai 

con mi existencia librarian i. 

que diables 1.^. voy a animarla * 

y Tonga lo que Pios quiera. 

Sefiora. // volved ea vos « 

Ted que esl^is niuy abatida%.. 

que es preciosa vuestra vida ; 

respetadla mas per Dies I - 
EspERANZA. Como... ese acento que oi... 
• , (Reoonoeiendole,) 

Erais vosK.. Dios poderosoL.J 

sois bien poco generoso 

cuando me ofenSeis asi. 

El verme tan desolada , 

el^heff qo^ en e^te dill 

se hundio la esperanza mia... 

para tos , todo f^^ nada? 

Por Ventura babeis^pensadd 

atropeltendo por todo , 

que yo de cualquiera m^do 

OS be de ver mel mi grade ? 

Pues la err&steis* caMlera; 

que en mi desgracia escesiva. • 



«> 



3d 



me eriooBtrareis mas altiva 
y a mi corazon mas fiero. 
Felix. Cuando ha poce os prodigaba 
remedios para vivir« 
cuanto acabaia de decir 
ima^inaDdolo estaba. 
Pero bien lo sabe el cielo 
que si entre « sefkora inia> 
ftie solo por si podia 
brindaros algun consuelo. 
Respeto vuestro dolor , 
y se por vuestros rigores * 
que para hablaros de amores 
no es hoy la ocasion mejor. 
Tal vez , nunca lo sera , 
lo babeis jurado , Esperanza » 
mas todo el Uein[>o lo alcanza... 
el tiempo decidira. 
Y mirad si cumplo fiel; 
los que.aqui estaban » oyeron 
la nueya fatal... y buyeron 
de vuestra casa en tropeL 
Que ^e ban becho tanto y Unto 
adulador imporluao 7 
Ta v^s..« ba quedado alguno 
para enjugar vuestro llanto? 
Con esto vos no contabais : 
hoy todo 08 abandono... 
y solo aqui se quedo 
el que menos esperabais* 
En lance tan trabajoso 
tome lo peor... abora 
considerad bien« sefiora* 
si fui poco generoso. 
Esperanza. A creer lo que decis 

se OS leivantara un altar ; 
pero vos sabeis hablar 
de lo que nunca sentis. 
Pese a la desdicba mia 
me babeis con eso enterado 
del por que os babeis quedado 
para bacerme coropafiia. 



M 

Nada enciientro en mestro abono : 

si OS quedasteis diiigente , 

fue para bacenne presente 

lo triste de mi abandoDO? 

Para decirme que boyeron 

COD proceder bien Yillano 

los que un tiempo de mi roano 

fayores- mil recibieron ? 

Es este todo el servicio 

que prestarme pretendeis? 

No hay duda> sefior, que baceis 

por mi un grande sacnflcio. 

bejadme ya , vive el cielo ! 

de otra aTentura id en pos, 

que aqui no admiten de vos 

111 compasion ni consnelo. ^ 

Felix. No estrafio vuestros rigores^ 
sicmpre cruel habeis sido... 
pero boy de punto ban subido 
con tnestros crudos dolores. 
Os dejo... y seguro estoy, 
dofia Esperanza* al partir, 
que 08 habeis de arrepentir 
de las palabras de bov. - 
Porque... el cielo es buen testrgo ! 
que vos en e$te memento , 
ni comprendeis lo que siento^ 
ni oir quereis lo que os digo. 
De tanto desconfiar 
el tiempo os ira mostrando... 

EsPERANZA. Ob!... me estais martirizando ! 
dejadmf^ a solas llorar! 
Como quereis que no dude 
^el que mintiendo pasion 
por agena inspiracion 
a empresas de amor acude? 

Felix. Os engafiaron , sefiora ; 

los que eso de mi os dijeron « 
como villnnos mintieron ; 
juzgadlos vos misma abora 
por lo que vais a saber... 

EspERAMz.^. Esplicaos ! . . . 



Felix. Ei cardenal 

es minislro universal, 
y ya no os puede temer. 

EsPERAiiZA. Al rainisterio siibio! 

Felix. Seftora, no lo dudeis ; 

y a pesar de eso... ja veis 
que yo no he cambiado, no. 

EsPBRAivzA. Cuantoa duelos este dia 

sin trueques me ha predigado ! 
Bien mi espiritu agltado 
tan doro.golpe temia f 

Felix. Me alejo en fin , porque veo 
que apesarandoos esloy 
eon las noticias que os doy : 
nunca fue tal mi deseo ! • « 
Plegue a Dios , que sin enojos , 
liegueis mi acento a escuchar • 
cuando ose otra y«z Uegar, 
sefiora^ ante vueatros ojos! 

ESCENA VIII. 

DOf^A ESPShANZA. DOJ)A IRES. DON FELIX. 

IrvES. Esperanza!... f 

EsPERANZA. Yen... '^ 

Felix. Llegais | 

en tiempo muy oporluno ; z 
tal Yez vos lo que ninguno * 
ha logrado « consigais. 
Denle consuelos ahora 
Tuestra ^mistad y ternura , 
y Ted que taota ventnra 
no es para todos^ sefiora. 

ESCENA IX. 

DO^A ESPERANZA* DOl^A INES. 

Ines. Con que es cierto ! 

EspERAKZA. SL Ines mia » 

ciertas mis desdichas son : 



41 



43 

ya DO es facU ballar penas 
que no haya sentido yo. 
Mo te separes de mi » 
que solo tu mucho amor 
podra mitigar el duelo 
de mi herido corazoD. 
Ines. Da libre curso a tiis lagrimas ; 

no temas« contigo estoy, 
y... ojata que coo mi vida 
pudiera voiverte yo 
aquella paz venUirosa 
de que gozamos las dos 
un tiempo... que para siempre 
ay !..» que para siempre huyd. 
EsPBRANZA. Si^i ^para siempre, Ines* 

dices bien, tienes raaon... 

nada mas que los recuerdos 

de la dflcba nos d«J6. 

Hora tal vez nos separe , 

la politica feroz; 

hora tal vez se realicen 

tus presentimientos... 
Ines. . Obi;.. : 

deja que el tiempo nos muestre 

si s^ realizan 6 no ; 

ba^antes penas te dan 

la^realidades de hoy , 

p^a que nuevas quimeras 

mlltipliquen tu aflicdon. 

Qcte es de tu bermano? 
EspERAt^zA. LoigiK»^: 

dame 3ti aosencia pavor» 

pi|es sus pesares« ines; 
doble importancia son. 
[^ste funesto dia 
perdidp lo que yo , 

y a mas se hau desvanecido 

los siiefios de su ambtcion. 

Conozco bien su caracter, 

y temo que sU furor 

adada ndeyos dolores 

a nucstra desohcion. 



IfiES. T DO sabes doade fiie f 

EsPEQANZA. De casa dicen salio. 

aiu permitir a sus paga^ 

que le acompafiaran... 
Ikes. Oh!... 

pues es tena que en au kuNur 

salgan.*. 
EspEEAifZA. Sera lo mcj^r.^. 

encargaselo a Beltran.., 
Ines. Voy... 

(Apareee el marquee en el fomU de los tatonee inlerio' 
res muy pensalivo » y se adelanttt am lentitud.) 

ESCENA X, . , \ 

DOKa ESPBRAKZA. EOflA 1ME8. EL 1IAB< 

Ines. 1^1 es ! 

EgpERAKZA. . Graeias a Wm I 

Que horrible peso roe quita 

de encicna del corazoat 
InEft. Cuan proato el dolor acervo 

Bu dura bnekla estampo 

sobrt eaa frehle inclinada f. 

en honda neditacion { 

Ven« Esperanza » eu ei lecho - 

tal vez estaras nejor: 

hablar con ia hermaao ahora 

eg redoblar tu afliccion.*. 

acaso en la soiedad 

8U anguslia sera meoor, 

y tu has roeoester de mucbo 

consuelo... 
Esperanza. Tieoes pazian: 

dame to apoyo... a tu lado 

soy mas feliz« 
Ines. Bueno. 

Esperanza. AyWos! 

(Vanse par te dereeka,) 





44 



/ 



I 

I 



/ 



ES€ENA XL 



EL MAnQUES. * 

Hoy« todos buyen de mi t 
do quiera mis pasos llevo 
encuentro an uilrage niievo 

Sues ya no soy el que fai. 
[as si todo lo perdi, 
si todo en mi dafio fne « 
yo resarcirme sabre: 
yo hare a mis odios tronar... 
Oh !... yo me sabre vengar 
p la empresa morire. 
que esa turba viliana - 
ba obrado conmigo asi . 
no espere jamas de mi 
una Tenganza liviana. 
Ei sol que alnmbre maftana 
por do quiera divididos 
y en misero polvo hundidos 
sas despojos ha de ver« 
pues rai venganza ba de ser 
^sombro de los nacidos. 
Dirao que en esla ocasion . 
Uevado por las pasiones 
ecbe aobre mis blasones 
ignominioso borron. 
Que solo por la ambicion 
bubo un noble tan osado 
que del gefe del Estado 

volo el alcazar real 

Que importa ser oriminal 
\\ hombre que Jian humiilado? 
Vo es ya la privanza « no : 
no ocasiona mis porilas 
la'ilusibn que tantos dias 
en mi mente se natrio. 
Es que el monarca burlo 
de mi padre la esperanza : 
es que rompio la alianza 




▼ Ml 



45 
re una tuoilMi indefftiga.... 
y Sn de quieo es la ofensa « 
*taM^ HfF ia Yenganza. 
No hay remedio , esto ha de ser : 
aofra la ley de ttn Taaallo , 
que en el trance en que me halle 
no e§ Circil retroceder. ^ 

,^ Quiero amis oomplioea ver> ' 
•* que el alma mia aedienta 
aphela oir la tormenta... 
Si, 81... que en otra ocaaion 
acaaa mt eorazon 
6 racile, 6 se arrepieota. 
(Mira a todoi tadoi.) 
No bay nadie. 
, [Toeh uu regiiiro d la dereeha y se abre una pueria.) 

Rolando!... a mi. 

ESGENA XII. 

EL HAEQUES. B0LA9D0. DOS EMBOZADOS. DeipueS 

DOn PELIX« 

Marques. Esta todo preparado ? 
KoLANDO. 8efior« como habeis mandado. 
Mabques. {Ddndole un boliillo,) 

La suma oue le ofreci. 

Ta sabets 10 que hais de bacer; 

dejais la mecba eficendida 

'y en salvo poned la vidv. 
RoLAiiDo. I cuando? 
Marqoes. A! amanecer. 

(Lei haee sefUt il marques para que sereiiren. — Sate 

don Felix par el fondo pjos ve sin que lo noten.) 
Felix. (Esos bombres por abi...) 
Mabques. Vamos a rer a mi bennana« 

(Vase por la dereeha.) 




4S 



«SCENA XIII. 



DONFEUX. . • 

Segun SQ traza villana... 
[Buscanda en la pared el reeorie de la pueria.) 
V Ah ! con el reeorte dL 
Si ajfirna iraina infemai..; '■ 
a mi ti^,,. corroal knee f 
yo salvare a todo trance . 
la vida del cardenat. 
(Vase pot la pi^rla secreia,) 



\ • 



FIN DEL AGTO OTGCNDOV 



*■ • T 



•  



. *! ;■':.. 






-IJL»^ 




(^cfo Utuv0. 



La misma deooracion. 



ESCENA PRIHERA. 



EL MARQUES T€cotiado d la izquierda en uu sitial. do^i 
IKES salepor la derecha. doAa Gonk^iprofundameniedoT' 

mida en nn rineon. 



IfVBS. 

Mabques. 



Inbs. 



Marqubs. 



Ah! no OS babeis acostado? 
Toda la noche he pasado 
sobre este sillon , Ines. 
Perb... y vos?... 

No OS do cuidado 
por mi descafiso , marques. 
Gracias. seaa dadas a Dios , 
lo que esbasla este jnoaieiito 
no ha desinayado mi aliento , 
ni he m^enester como vos 
de reposo^ apartamieato* 
Pero si os tratais asi 
y al dolor no poneis tasa , 
mejor eslareis sin mi ; . 
marques, me vuelio ami casa* 
pues de.nada os sinro aqni. 
leneis razon, mal me.trato 
en esta liK^ha afanosa. ; 



48 



Ifies. 

Marques. 



IlSES. 

Marques. 

Ines. 

Marques. 

Ines. 

Marques. 



Ines. 



mas no me acuseis de ingrato^ 
no I... y sed con un insensato 
como siempre generosa. 
Yuestro carinoso celo 
escita mi admiracion... 
mas, de que sirve... ay cielo! 
si esta ya mi corazon 
cerrado para ei eonsuelo? 
Esto OS escocho ? . . 

Si. si; 
el reposo buyo de mi; 
Tos ignorais el interno 
dolor que se nutre aqui... 
Y etemo ha deserf 

Eterno. 
Pero , que es lo que pensais? 
Na(dli> Ines; no os^molesteis« 
esloy sereno... ya veis... 
Si, si; pero me asustais, 
y no«s justo... 

Que quereis? 
esa es la desgracia mia , 
esa es mi pena mayor , 
lleuar de luto y pavor 
a los que paz y alegria 
me brindan en derredor. 
En vez del pesar que os doy, 
quisiera mis duelos hoy 
olvidar con el placer, 
pero en el trance en que estoy... 
no puede, no puede ser. 
Marques!... estais delirando, 
y OS afligis por demas ; 
en vez de irio ateuuando 
vuestro afan Tais redoblando ? 
que ! no ha de acabar jamas? 
Dejad « dejad un camino 
que OS lleva a la perdiciont 
iW que OS sirve la razon? 
Para.ir echando'sin tino 
veneno en el corazon f 
Meditadlo; hien » maripics » 



Marques. 



IWES." 



Marques. 

Ines. 
Marques. 



bES. 

Marques. 

I?IE8. 

esperakza. 
Maaoues. 

ItVES. 

Marques. 



J Ted qae ya es demasiado 
que OS habeis violenUdo.,. 
Es que no sabeis^ Ines, 
cuanto yo soy desgraciado. 
No comprendeis mi agonia... . 
En breve amanecera... 
T acaso la luz del dia , 
aun mas que la noche bumbria 
entristeceros podra ? 
Algo nos puede traer 
que haga cambiar mi deslino. ' 
El que!... 

No OS se responder; 
pero ese albor matatino 
muy fatal nos puede ser. 
Con la luz de la maOana, 
que es lo que esperais^ marques? 
Pese a mi estrella lirana « 
lo ignoro aun... 

Pero... 
[Dentro,] Ines ! 

Habeis oidof,.. mi bermana... 
no la abandoneis, por Dios! 
Pues bien, juradme ante vos 
no atentar a vuestra vida. 
Os lo juro, Ines querida. 
Porque atenlareis a dos. 

ESCENA Ii; , 



49 



^^ 



Marques. 



el marques.' DOftA GOMEZ. 

Quien te pudiera pagar 

ese benefico celo, 

y el dulcisimo consuelo 

que pretendes derramar 

sobre un corazon de hielo ! 

Tu, Candida, pura Ines, 

de esta angnstia horrible, fiera, 

no mas que una parte ves... 

Oh !... quien colocar pudiera 

una aureola a tus pies! 

4 



BO 

Mas... c6nio en ul coofasion 

en amoroso letargo , ' 

da al olvido mi razon 

este torcedor am^rgo 

que B^e prensa el corazon ! . 

Despidete; amor, de mi« .; 

y no guardes espieranza 

de voWer al que hoy te lanta, * 

que yo no alimento aqui 

roas pasiQn.qne la venganza. 

• (Se acerca al balcon,) 
Esta la noche espirando : ^ 
VA a amanecer... que ansiedad! 
Las sombras con paso ))lando 
van de la aurora esquivando 
la tremula claridad. 
Esta esla hora... despacio... 
echado esta mi destino?... 
pronto he de ver. imagino, 
sobre aquel regio palacio 
devorador torMlino. 
Mas... mis ojos lo han de ver!... 
Corazon... tienes valor?... 
veras des^parecer 
a tus idolos de ayer 
con sangre Tria,.. Que horror! 
Que es eso?... Temblando estasl... 
Y ahora... ahora me das 
esa respuesta... 
{Con la mayor agitacion, mirando afuera,) 

Esa calma... 
roe esta desgarrando el alma!... 
no puedo... no puedo mas! 
Gortemos el raal primero : 
buen Dios 1 parece increible 
cuando el crimen considero... 
Oh 1 tal venganza es horrible, 
no es propia de un caballero! 
T ahora tal vez encienda... 
ire?.., no!... fiera contienda! 
Si aun es tiempo, que vacilo? 
Bajo esa culpa tremenda « 



61 

quien puede virir tranquiki? ; 
(Volviendo d mirar por el bakon,) 
Aun nada se alcaoza a ver..« 
si llegar pudiera yo... 
Yolemos a desbacer 
lo que el mwo Lucifer 
sin duda me aconsejo. 
(Vase por lapuerta searela.) 

ESGENA III. 

[Oyense a to Ugos, dos golpes seguidos en el aldaban 
de la puerta principal. Despues de una breve, pausa sa 
repilefi, y despierta doHa (Ume».) 

Eb aci?... me parecid«.. 

imposiblel... aun no es de dia... 

auien ha de ser a e^tas boras?... 

Ay! me he quedado aterida 

sobre este silloo maidito... 

Taiga me Dio$« que fat^ga !••• 

Telando toda la noche... 
(Vuelven d sonar ires golpes.) 

Pues era aca!... bien decia... 

y ya baoe rate que llaman..* 

nuiea vendra con tanta prisa?... 

Tal vez ^9tara Beltr^a 

en esia sala contigua... 
(Se a^erca d la puerta del fondo.) 

Beltran! Beltraal!... 
Beltran. (Dentro.) Que se ofrece? 

D.' Gomez. Por las aoimas b^nditas^ 

que liaman... 
Beltran. Y bien» y que? 

D/ Gomez. Y os estais cpo eaa crisma ? • 
BeltraK. Por que no bais. abierto vo$? 
D.* Gomez. Esa obligacioo np es miia; 

soy yo portera? 
Beltban. Lq aois 

del tsismo infi^rn^ hace diaa* 



53 

D/ Gomez. Como! 

Beltran. Duefia de los diablos! 

D/ Gomez. Sefior Beltran! ya principia?... 
pues temprano... bien, dejad 
que dando a la aldaba sigan^ ^ 
y que echen ia puerta abajo... 

Bblthah. (Cruzando por el fondo.) 

Eh [que ban de echar... voto a cribas! 

No babeis oido que Orliz 

ha abierto ya? Estais dormida? 

D.* Gomez. Pues acabarais de bablar. 

Beltran. No empezafais yos... que dicha ! 

D.' Gomez. Que genio de Lucifer ! 

BELTRAif . Que ehdiablada pesadiila ! 

D.' Gomez. Idos ya. 

Beltran. Si; por no veros... 

D/ Gomez. Cegarais! 

Beltran. Hum ! estantigua ! (Vase.) 

D.* Gomez. Si lo he dieho una y mil veces ; 
no puedo vivir tranquila 
mient^s Dros no haga pasar 
a Beltran a mejor vida. 
Que lastima de epidemia ! 

ESCENA IV. 

a • *  • 

DOHA INES. D05rA GOMEZ. 

Ines. Que pasa ! . . . que griteria f . . . 

D.* Gomez. No es nada. seflora^ nada; 

es Beltran , que siempre rifa 

apenas abre la boca , 

es su pasion favorita... 
Inbs. Y si lo sabeis , por que 

OS esponeis a que rina ? 

Sabeis tambien que Esperanza 

de reposo necesita , 

y sin embargo de estar 

su camara tan Tecina , 

aqui OS poneis a dar gritos 

para aumentar su fatiga... 

Qu< no se os vuelva a escucbar... 



6} 

D.* Gomez. Mas... per Dios!... seftora mia, 

que yo ea to del alboroto 

estoy libre, pure y limpia 

de.toda culpa; escoch^ 

Uamar en la porteria , 

^ como tan buena mafia 

a ello S6 daban, solicita 

adonde esiaban Beltran 

fui a Uevar.la npticia . 

y porque le disperle . 

fue toda la tremoiina. 
IiNEs. Estabien ; mas no olvideis 

que es circuDslancia precise 

que baya sileacio. 
D."" Gomez. Sefiora, 

no dire esta boca es mia ; 

mas si Beltran... 
Ines. Y el marques? ^ 

D.* Gomez. Su escelencia?... (Santa Rita!... 

no se nada... me dormi...) 

Aqui estaba antes del dia... 
Ixss. Si; ya lo vi ; pero , y luego? 

D.* Gomez. Luego... 
Ines. Os qoedasteis dormida ; 

no ba sido asij dofta Gomez? 
D.* Gomez. Negaros eso * seria 

negar la irerdad« sefiora : 
como estaba tan rendida... 
Ines. Esla bien ; a su aposento 

id muy quedo, de puntillas; 
a sus pages preguntad 

si esta alli^ y de parte mia 
encargadles seriamente 
que no le pierdan de Tista, 
D.' Gomez, voy, voy. 

[Al disponerse amarchar, sale Beltran con un pliego 
cerrado.) 



u 



t • 



Beltran. 

Ines. 

Beltran. 

Ines. 

Beltran. 

Ines. 

BSLTRAN. 



Ines. 
Beltran, 

Ines. 



D.* Gomez. 
Ines. 



ESCENA V; 

DOfiA INES. SELTRAN. DOKA G0IIE2. 

El seftor marqdes? 
Habeis estado €a su estaticia? 
Si« sefiora. 

T no esta allif 
Ni en lo demas de la casa. 
Que decis ! 

To le he bascado 
para entregarle esta carta 
que un page del cardenal 
a Ortiz de dejar acaba. 
T lo habeis buscado bien 

por los aposentes? 

Vaya! 
Del edificio« esta parte 
es solo lo que me fRlta... 
Dios mio! que ausencla es esta? 
que es lo que me anatieia el alma f 
a estas boras... es dificil::. 
Si hace un momento aqui oQtaba... 

- (A la dtkeha.) 
Yos tambien; no recerdais? 
Ya OS be dicho... - 

Sin tar^anza , 
es preciso que yo sepa 
adonde el marques se halla. 
Si a pesar de haber jurado 
no cumplira su palabra f . . ; 
Santos cifelos ! . . . voy a yer 
lo que dispone Esperanz^. 

ESilBNA- VI. 

BELTRAN. DOf^A GOMEZ. 



D.* Gomez. Jesus!... y que confusion !... 
Prolegednos, Santa Barbara! 
Beltran. Como siempre ; cuando truena 



Oft acordab de la aaata. 
D/ GoMK/. SeAor Beltrao! por la Virgm 
no volvaU a las aodadas ; 
bace poco que he a ufrido 
ana reprension may agria 
de parte de dofta Ines, 
y todu por Toeatra causa. 
Bkltra:!. Y que wale que os regaAen* 

6 que OS arranquen las barbas, 
cuando a la vista teoenios 
cosas de mas iniportancia? 
Me inc|nieta el sefior marques 
fuera a estas boras de casa... 
la prisa con que me ban dicho 
que se le entregue esta carta... 
y las nolicias que Ortiz 
me ba dicbo que corren... 

D.' GoM£Z. Vaja... 

sepamos^ sefkorBeltran^ 
que nncTas..* 

Brltbaii . Ya estais en ascuas , 

J cQmo siempre quereis 
ecbar niestro cuarto a espadas. 
Maldita curiosidad !... 
si a vos na OS importa nada 
suceda lo que suceda^ 
a que es meteros en danza? 

D.* Gomez. Con que imaginais que soy 
tan desIeaU tan ingrata« 
que de sefjor no me importe 
la fortuna 6 la desgracia? 

Beltra!!. Pero... y que tiene que Ter 
el marques con lo qoe pasa? 

D.* Gomez. Mas... que pasa... 

BetTttAif. Ta esta visto 

que no bay resistencia bomana 
para tos... os lo dire , 
dofia Gomez de mi alma , 
porque me dejeis en paz. 

(Coninterei.) 
Dicen que esta madrugada 
•e ba descubierto en palacio 



66 

una atroz;, horrible tr^ma... 
D.' Gomez. Oiga(... uQa trama. 
Beltran. Espantosa f 

Solo eh ella se trataba 

de hacer un auto de fe 

con el rey... 
D.' Gomez. Santa Escoltstica ! 

Beltran. Con la reina y los ministros.,. 
D.' Gomez. Hooo ! 

Beltran. Con las duefias y las damas. 

1).' Gomez. Ave Maria purisima!! 
Beltran. Es una cosa que pasma. 

Atrocidad como ella !! 

Con las duefias... Taya en gracia; 

pero a los reyes!!... 
D.' Gomez. Beltran f... 

Beltran. Mas dejadlos^ que ya andanr 

los de casa y corte haciendo 

prisione's... 
D.* Gomez. Su alma su palma ; ' 

bien empleado. 
Beltran. Se ba puesto 

la tropa'sobre las annas. 
D.' Gomez. Aja! 

Beltran. Ya a baber mucbo palo. 

D." Gomez. Bien, duro, y caiga el que caiga. 
Beltran. Ya lo sabeis; cuidadito 

con todo lo que se habla. 
D.' G091EZ. Y eso a quien se lo encargais f 

Pues me gusta!... en esa zambra 

yo be conspirado? 
Beltran. No « no ; 

mas sin embargo... esa cara 

es sospecbosa. 
D.* GOMEZ. Jesus ! 

blasfemo ! 
Beltran. A marcbas forzadas 

va entrando el dia... estas luces 

por boy no nos bacen falta. (Las apaga.) 



67 
. ESCENA VIL 

DOftA EflPERAlfZA. D05a ItlES. BELTRAlf. DOfiA GOMEZ. 



EspERANZA. Que en irti silk te condttzean « * 
Ines, al puTito a tu casa « ' ' ' 
y a ver lo qae dctu padre * ' ; 
consigues en mi demanida. '' 

Ikes. Voy. (Vaie.) ' 

EspEBAnzA. Aun no ha llegado el inarf]ues? 

Beltram. No sefiora. 

EspEBAHZA. Poea <]«ie salgan 

en buses sttya al instante. ' 
A palacio / a la morada 
de nue^tro hermano Mohroy/ 
a todas paries qae Tayan * 
sus criados, y sin ^1 
que no vaeWan. (Vase dxiha G^mei.) 

Beltban. Sin tardanza... 

pero entre tanto, que hago, 
seftora » con esta carta ? 
trageronla^ y con tal prisa 
dijcron que se entregara... 

EspERAKZA. De qaien es? 

Beltran. El portador 

no dijo quien le enviaba : 
«tal sefior marques de Liche , 
al punto^ que es de importancta.* 
Dejola , y subio a la frente 
el embozo de la'capa... 
pero Ortiz reconocio 
por mucbo que se ocultaba 
a un page del cardenal. 

EspERAKZA. Del ministro \ 

Beltran. Pues. 

EspER AKZA . Dejad mela . 

[La ioma, y se retira Beliran,) 



m 



CSCEiNA VIII. 

I 

DOfiA BSPERANIA. 



Alguna cosa notable 
en este papel se ociilta^ : 

Lno se ppr que al Un^ria 
maoo sieoto convul^ji. .: / 
Del cardenai... a est^s bor^s ,' 
con tanta prisa... no hay A\^M, 
algun misterio fatal 
se encierra en esta espritar«. 

Y no pareco; mi hermano. . . 
dicen que la urgeneia e» imtfcha... 
Suceda lo qae supeda 

{0 debo en ausencia 9uja 
acer frente y responder 

a los que tanto le buscan. 

Si; si ; entre e| piarque^ y yo , 

no ha habido secretos nunca. 
(Abre el pliego.) 

Que es esto?.^, sin firma Yieoe^.. 

Para que tanta premura 

en enlregarlo?... Veamo^ 

lo que el anonimo anuiicia. 
(Lee.) cSefior marques de Liche: quien bienbsquie- 
re, OS aconseja que os pongais en ^alvo.sin perder un 
instante. Vuestros complices estao a buea recaudo, y os 
ban comprometido seriamente en sua decl^raciones. Sin 
saber lo que en ello os iba«. be $ido causa de que vues- 
tro atentado no se realice ; poi; eso os dc^y este aviso* 
con el que podreis eviUr el iigor dQ la justicia y la jus- 
la colera del rey»» 

(Recitando.) ^l rjgor de la jiislicia ! 

Del rey la colera justa ! = . . . 

Y al noble marques de Liche 
dirigen estas injurias?... 

Un atentado mi hermano... 
y complices... que calumnia ! 
Bien los amaflos comprendo 
de que se vale esa turba 
de envilecidos contraries 



'a hacerle (yie •iicumba. 

ferables!... regpetad 
de mi hermano la amargurav*, 
Acaso con so dolor 
08 hace sombra^ oa asnsta... 
y basta ski honor querela 
gue para aiempre «a h^inda? 
Sin nonor!... en ?ano« en vano ' ' 

pondra en juego voestra asittcia 
intrigas para edtpsar 
ei limpio sol de su atcurnla^ 
porque es tal qoe no podreia 
de frenie mirarie nonea. 
Cual de las sierpes que iibora 
en iorno del rey drculan , 
este hipicrita papel 
habra emponzofiado aaiula? 
Don Felix?... mi corason 
capat de todo le jazga. 
Don FeKx veneer no pttda 
en nuestra empeftada lucha , 
V stCBBO con la violencia 
lograr el triunfo procura. 
On Dios ! mi razon abora 
con tu Ittz divina alumbras !... 
Eso es , aislarme d^^sea ; 
que el marques de Liche bnya • 
y an detito imaginarie 
autoriear con su fuga. 
El miedo y el abandono 
espera one me seddeean , 
y ea todo caso alcanzar 
una Tenganza segora.-*-* 
"To sera, Tiven los cleloa ! 
qoe aonqoe mi deagracia ea oratha , 
no tienen poder bastante 
para domar mi bratora , 
ni para evitar qoe an dia 
llegoe a tratarlos mi ftiria 
lo mismo qae a este papel 
' que mi enojo desnfenuza. 
(Ra$ga el pliego, y sale el mnrquee p^r la puei'4u ee$f9la,) 



«0 






ESCENA IX. 

I 

DOf^A ESPERAT^ZA. EL MARQUES. 



EsPERANZA. Marques!... aLfin a^uiestits?..; 
Marques. He salido... pero ej» vano... 
EsPERAKZA. A tales horas • bermano , 

no saigas de casa mas. 
Marques. Por que esos consejos?... di. 
EspERANZA. Porque ahota te convienen: . . 

todoe tus emqlos tienen ■. 

la vista olavada en ti* 
Marques. Ha; alguna< uovedad ? . . ' 

Eorque eso ya lo 8abtd>.. 
Fna hay« si« que es a fe noSa 
ei coimo de la maldad. 
Marques. Esperaoza ! ! 
EspERANZA. Me han contado . 

no se que negra traicion... 
y d^ que estan en prision 
tus complices... 

Que he escuchado ! 
pero... tu... 

No!... no he creido 
tanto crimen... me consuela 
que eso sera una novela 
[ue en la corte se ha fingido. 
ih!... pues si yo imaginara 
que a tu rey eras Iraidor,... 
la luz del fraterno amor 
que hay en mi seno apagar a. ^ 
Y si te hallara culpable 
en tan atroz villania , 
tu :propia hermana seria 
tu juez mas inexorable. 
Pero tu nombre preclaro 
basta a abuyentar mis temores... 
que no ban nacido traidores 
en nuestra casa de Haro. 
Oh Dios ! lo que estoy sufriendo ! 



Marques, 
esperanza. 



s 




Marques. 

EsPEaAiiaA. Marques !... ^ue es eso? 



6t 

Marques. EBptlmtaah.: 

EspEaAKM. Ah!... cpesiibita mudanza 
estoy en tu rostro viendo ! 
Marques. Si supieras... 
EsPBRARZA. [IfUerrumpiSndole viifamenle,) 

Calla , hermano ! 
porqae temo que tu lengua 
revele de tanta mengua... 
Marques. Y no lo temes en vano. 
EsPERAifZA. (Cubriendose el rosiro eon las manos.) 

Ah! 
Marques. Si !... yo te deshonre I... 

yo en mi ciego frenesi ' 

un borron eterno... si!... 

sobro uuesiro escudo eche. 

Yo por tomar de esa grey 

de esclavos viles, venganza, 

ose atentar« Esperanza^ 

hasta a la vida del rey. 

Si... y caanto le ha sido dable 

a mi irritada ambicion^ 

he pnesto en ejecucion... 

mas sin fruto. 
EsPER AH z)k . Miserable ! 

y lo eonfiesas nfano I... 

quien fuistes das al olvido ! 

y... tn en mi casa has naeido... 

no, no I... tu no eres mi hermano. 

Oh ! que ese crimen espanta ! 

con que... al rey tu seflor« oral 

Quien a ios Haros creyera 

capaces de infamia tanta ! 

Esto no mas te debia 

de tu padre la memoria ? 

Y tantos siglos de gloria 

destruyes en solo un dia ! 

Si te llego a aconsejar 

esa inandita traicion 

tu desmedida ambicion^ ' 

primero que acariciar 

en esa fatal demencia 

pensamiento taq ruin« 



por 4IA9; 110; ppsiste fin 
a ta abnifiMdA exi^lenci^? . . 
Ah!...:€iMCiiP9 mas serenos 
viera entonces tu partida : 
si , yieralie' y(^ sin vida ^ 

Sera c^o hai^ra. a k) menos. 
ien loere^l^ta rigor ; ' 

mas... s.i. ballQ en mi seno alirigo 
un crimen grande... et easligo.^. 
. le juro. que no e» menor. x 
Bien ves lo que me sofoca... 
y ciiaiiito .me! s0n sensibles : 
esas palabraa terribles 

!ue se e.i$eapsin de tu boca« : 
donde... ay Dios I... me ba Ilefado 

mi funosta obcecacion I... 

Con(]osa 1... ieneis razon« 

yo no soy mas que un malvado. - 

El paso que eiego di , 

Tue$tro QatriHo me veda... ... 

Ya se que oada me queda; . 

todo ac^bo para wil 
EsPERAinzA. La fugal... no tardea^ no!... 

Por mutbo.que te condenes 

no puedo olvidar que tienea 

la mi^ma sikogre que yo. 

Quye t..« y a mis ojos tristes . . . 

deja que a solas te lioren... . 

vetel... pero adonde ignoreik 

)o qu9 eres y lo que fuiste. 
Marques. Para que saUr de aqui? 

adonde. baliare oottsiielo? 

Deja que descargue el cielo 

su justa colera en mi. 

Por do quiera peraeguido, 

solitariD, desbonrado, 

por la coneiencia abrumado... 

por ti tambien maldecidol... 

Que descanao podre hallar ? 

sufriendo eoH taato esceso, 

sera la eiisiencia uh peso 

que no podre aoportar. 



69 

y ojala que e^td bsfstai^a, ' 
7 el mondo te petrdotiara 
como Ife perdbAo Jo. . 
TVjastaaflicicioil detdn: ' 

acaso el elelo dolido 
al verte ya arrepeotido ' 

te de au pardon tamhien.. < 
Mas... buye sin dfiftcion ! ' 

huye pronto > bermano mio...' ' 
y haz que to ciego estratio ' 
^^^^^vide con la espiacion. t • 

EsPERANZA. Aun Tacilairds!... 

y lo que te aguarda hoy? 
Marques. Es que temo si tne yby 

no f olver k verte mas. 
Esperanza. a e^e precio... mi perdon.- [ 

Si... pon en salvo tu vida... 

i' en esta amarga parlida... 
levate mi corazon ! 
(Sf ahraxani Esperania se dirige A Id puerta secreia.) 
Yen!..i al jardin... por aqui... . 
ay !... calma mi inquieto afan! 
yo bare que te de Beltraa 
caballos... 
(Toea el resorte, se abre la puerla y sale por ellk don 
Felix.) . 

ESCENA X. 

OOI^A ESPERAP^ZA. don FELIX. EL VARQCES. 

Esperanza. Ahl , 

Marques. Yos ahi ? 

Felix. Y ves aqui todam? 
EsPBRANZA. Ospesa?... 
Felix. Si # vWift Dies ! 

EsPERAifZA. Bieb mi eofazon de vos 

esta yenganza temia! 
Felix: Sefiora!- 
EspBRANZA. Pensabais ya 

que estaba en vuestropoder? 

Petisasteismal^ no^at de ser.^. - 



qne aon libre mi hennaiio esta ! 
Dejadnos. paao i log dos p 
pronto !.«• y eo taata amargura 
que lo ampare su vBOtura 
y a mi que me ampare Dioa. 
[Se adelanta eon el fnarques hdcia la puerta \eerela,) 
Feux. Que haceis !,.^ pese a vuestro afanj 
y aunqu^s pensais mal de.mi... 
ved que si vais. por ahi 
mas pronto lo apresaran, . 

Marques. ) 

Felix. La verdad, sefiol 

vos ignorais lo que pasa... 
cercada esta vuesira casa 
desde hace un cuarto de bora. < 
EsPERANZA. Que decis !... ay Dios!... yo muero... 

ven !... no hay tiempo que perder«-* 
Marques. Hermana.*. no piiedeser; .. 

que vengaa, ya los eapero* / 
[Rumor lejano de pasos que van aproxil^dndose.) > 

Espkhaioa. ,Ese ruido que sono... ' 

y se aeerQa. . . . si serao !..,... 
(Mirando par el fondo..). 
Ah!... cielo sauto... ahi estali! 
ya no hay esperanza, no I 
{Se d^a, ciier en un nllon. — Sale un alcalde 4e casa y 
corte; quedase la ronda y la fuerza armada en el 
fofido.) 

ESCENA XL 

DOf^A ESPERAI«ZA. DON FELIX. EL MARQUES. EL ALCALDE. 

RONDA. SOLDADOS. 

Alcalde. Sefior don Gaspar de Haro , 

daos preso en nombre.del rey. . i 

Marques. Cumplase de Dios la ley... 

Cuanto es mi desUno av^a^o! ' . 

ya solo en el cie],o iBo... 

08 seguire... guiad vos. 
(Mirando a su hermana.) 

Infelizt.v. 
EsPERANZA. (Queriendo kvantarse.) Hermaqo ! 



Marques. (Reiirdndose preeipitadamente.) A Dios ! 
EspERAiizA. Oh ! que verguenza, Dios mio! 

ESCENA XII. 



65 



D09a ESPERAIfZA. DON FELIX. 




Felix, i (Hal ha ja mi negra estrella ! 

antor me cree de esta intriga... 

Cada Tez mas enemiga 

cuanto mas hago por ella !) 
EspERANzlMh !... si hoy el monarca da 

oidos a la malicia , 

el brazo de su justicia 

tremendo descargara. 

Vuelo a arrojarme a sus pies!... 

siempre con el consegui... 
(Heparando en don Felix.) 

Todavia vos aqui ? 

a que agnardais?... idos pues... 

Y decidle al cardenal 

que dicte nuevas medldas , 

que las de bo^ ya estan cumplidas, 

que no tema a su rival. 

Y a don Felix « de igual suerte 
daspues de tan vil venganza , 
decid que dofia Esperanza 
boy le aborrece de muerte. 

Felix. Sefiora!... mirad despacio... 
EsPBRAKZA. Oh !... nada cambiar me hara... 

Beltran... (Aparece Beltran en el fondo.) 
Hi silia ! 
Beltran. Ya esta... 

Esperanza. Pues al memento « a palacio! 

ESCENA XIII. 



DON FELIX. 



No se por que he de querer... 
pareceme todo un suefio, 
con tan escesivo empefio 

5 



6S 



k esta indomable muger. 
Vive Dios! doiia Esperanza^ 
que atropeliais bien por todo ! 
decidme vos, de que modo 
tendreis en mi confianzaf 
JPara Tencer sus porfias... 
es preciso... bien se ve; 
al cabo y al fin tendre 
que hacer una de las liiias. 
Pues bien: la hare^ ya veras: 
6 te devuelvo la calma , 
6 todos en cuerpo y alma 
nos Tamos con Barrabas. 



FIN DEL ACTO TERCERO. 




cmvi0. 



La misma decoraeion. 



ESCENA PRIMERA. 



DOfiA GOMEZ. 



Macho tarda don Beltran , 
y para una escapatoria 
y Dttsmear algo , me parece 
aue hay bastante con dos horas. 
Que enemigo!... si su ausencia 
llega a no tar la sefiora^ 
me vaa abrumar con pregantas... 
Ay Cristo de Caiahorra ! 
y qu^ la respondo yo« 
cuando de todo ae asombra ? 
Pobrecita!... aufre tanto 
y tantas son s9A congojas* 
quecuaiqotera facilmente 
con un eabello la aboga. 
Pues digo > si en este instante 
el accidente la acosa , 
estam08../Tap si estamos, 
y cofiio quien dice sokis. 
Jesus!... hacel qoinee dias 
que es mi cabesa una olU 



68 



de griOos , desqne prendieron 
a seflor... Virgen de Atocba! 
todo se vaelve gemidos, 
gobresaltos y zozobras, 
ir y vcnir, y... que casa ! 
esto es una Babitonia. 
Abramos este balcon , 
porqae esta noche sofoca 
.el calor... este airecilio 
es coDsolador, entooa. 

ESCENA II. 



BBLTRA5. Voto a los siete pecados... 
D.* Gomez. Yolvisteis ya?... gracias... 
Beltrah • Oiga ! 

aqui estabais ? 
D.'GoMBZ. Noloveis? 

Sefior Beltran , sois an posma ; 

niarcharse , y por tanto tiempo 

dejaroie aqui aislada « sola , 

a Lrueque de.., 
Beltran. Dofla Gomez, 

quie no tengamos camorra !... 

Uiidadito , ya sabeis 
. que mi genio es una polvora^ 

y que si empiezo no acabo 

iiasta el sabado de gloria. 

Cierto que traigo un humor 

para que os vengais con roncas.. 

Malditas las dueftas sean ! 

que no cargara con todas 

el diablo que aqui las puso... 
D.' GoBiBz. Ay ! valgame la Veronica ! 

3ue cafila de improperios* 
e insultos y palabrotas. 
Beltran. Si no caUais, del moquete... 
D/ Gomez. Tenga respeto a estas tocas» 
Beltran. No me toque a la paciencia 
si no quiere que arda Troya. 



I 



/ BELTRAN. DOfiA OOMBZ. 



D." Gomez. Tan impaciente venift? 
Beltrapi. Mucho, Iraigo mala luosca. 
D/ Gomez. Ay !... habeU averiguado 

Bor ahi fuera alguiia cosa..* 
[uchas co8as« mucbas^ mucbai ! 
1).' Gomez. Qife me decis! 
Brltran. Si aefiora. 

D/ Gomez. Y malas por lo que veo*.* 
Bbltran. Malisimas I 
D.* Gomez. Santa Monica ! 

estoy pendiente de un bilo... 
Beltrah. Que no fuera de una soga... 
D.' Gomez. Pues!... y luego no querein 

que nuestra amistad se rompa» 
y me estais siempre poniendo 
como un trapo... mala bomba! 
BsLTRAfi. Teneis razon , dofia Gomez , 
si , teneis razon que oa sobra , 
mal 08 trato... y no me pesa, 
porque tenffo afgunas boras, 
amiga, de numor tan negro « 
de furia tan espantosa... 
que a no ser por vos , en vano 
pudiera calmar mi c6lera. 
D.* Gomez. No, pues hacedme el favor 

de variar desde ahora... 
BELTRAn. Que!... si estoy desesperado... 
D.* Gomez. Desesperado!... esa es otra, 

y aun no mebabeis dicho nada; 
08 gusla tenerme absorta... 
BsLTRAtf. Ese don Felix... 
D.' Gomez. Don Felix I 

Beltran. Nob esta baciendo una obra... 

que ya I 
D.* Gomez. Pues no amaba tanlo 

a dofia Esperanza... 
Beltbar . Toma I 

T que tenemos con eso? 
For Ventura , la sefiora 
no lo ba despreciado?... y yo, 
por orden suya , en la boca 
no le be dado con la puerta 



69 



70 

Teinte veces ? 
D/ Gomez. Cierto« 

Beltran. Ahora 

se esti veogando el maldito, 

J a mi me ha dado las iornas... 

Me ha hecho salir de palacio 

mas que a paso , casi en posta. 
D/ GovBz. Esta nocbe ! 
Beltran. Si, esta nocbe ; 

y me dijo con faz torva... 

«si otra. yez entrar aqui , 

sefior Cancervero , logra » 

OS juro qae hais Tolver 

con cabeza j piernas rotaa.» 
D/ Gomez. Jesus Maria... 
Beltrak. Ya veis 

como a estas fechas se porta 

el galan... ay dofia Gomez... 
D/ Gomez. Que ? 
Beltran. Temo una desastrosa, 

una catastrofe horrible!... 
D/ Gomez. Ay!... horrible!... 
Beltran. (Con misterio.) Una persona*.. 

que esta en autos^ me ha contado 

que Ids tres de la tramoya.., 

los complices de sefior 

estan sentenciados a horca. 
D." Gomez. Pero... y el sefior marques? 
Beltran. Siendo el inventor... la cosa 

no da lugar a dudar... 
D.* Gomez. (Llorando.) Ay Virgen de Covadonga I 

ay... pobre seuor!... 
Beltran. Silencio ! 

D.* Gomez. Horir tan mozo... 
Beltran. (Que cocora !...) 

Callad!... 
J).' Gomez. Ay!... si lo be criado... 

Beltiian. Que si os oye la sefiora... 
D." Gomez. Ay!... 

Beltran. Que sale !... idos de aqui... 

D.* Gomez. Pero... 
Beltran. (En^in^dndola.) Largo !... que no os oiga... 



71 



(Va$€ dohd GomeM.) 
Uf I daefta de Barrabaf, 
7 con lo que sale ahora... 

ESCENA in. 

Don A ESPBBAlfZA. BELT* AH. 

EapRBAHZA. Que sucede... 

BBLTBA5. Nada , nada ; 

aefiora^ tranquilizaos : 

fue dofia Gomez « la pobre 

como eata ya entrada en afioa... 
EsPEBAifZA. Que!... 
Beltba!!. Alii mismo dio un traapia 

T en segaida an bataeazo... 
EspEBAHZA. I ae bizo mal? 
Beltbatc. No aefiora ; 

. .mido roinpei:«6 los caacos... 

pero« nada; nn cbichoucillo... 

6 dos^ a lo niaa aon coatro. 
EapER A5ZA. Pobre muger I... 
Beltbak. Que ! ai ea cosa 

Sue en poniendose unoa palloa 
eaaparece al inatante. 
Oh!... coando vo era mncbacho... 
Espebabza. {Smitdndose.) No» no me conteia aoceaoa 
de un interea tan escaao. 
Poedo entre tanta inqnietod , 
mi bnen Bellran^ eacocharloa? 
Beltbab. Y por que no?.,, ai aefiora, 
08 apnraia ianio y tanto, 

?|ne aolo en llorar penaaia..* 
^b !... disiraeroa eon algo.., 
Puea que va a ser de la caaa 
ai aeguimoa a eate paao? 
To no puedo conaentir 
de ningun modo... roaa iouMl 
EapEBA>zA. T cdmo podre tenerlo, 
enando la poiente mano 
del cielo aai me abandona 
para arrojarme en el eao§ 



72 

de eterna desolacion , 
de eterno luto j quebranto! 
BELTRA?r. Perdoaeme su escelencia , 

• que eso es pensar lo mas aialo , 
y sentirlo desde ahora 
es senlirlo de antemano. 
Ademas, que... por supuesto^ 
quien sabe alia los arcanos... 

i' lo que OS puede tener 
a suma bondad guardado? 
EsPERAMZA. Lo se, lo se... la amargura 

y la soledad y el lianto... 
Beltran. el consuelo^ y la alegria^ 

y la compania... 
EspERANZA. Ed vano 

OS molestais , buen Beltran , 

remedio a mi mal buscando ; 

ya sabeis que es imposible... 

ay!... si, imposibb; encontrark}. 
Beltran. Puesilo son esas las nuevas 

<jue yo tengo... digo... es claro... 
Espepanza. Cuales! que nuevas... 
Skltran. Se dice... 

(que aprieto !... soy un gaznapiro..>) 

se dice por muy de cierto 

que esta ei rey muy cabizbajo , 

que babla solo... y que este asunto 

le tiene muy afectado. 
EsPERANZA. Lo creo. 
Beltran. T hay quien afiade... 

(lo que Toy enjaretando !) 

que la otra noche esclamo... 

«Pues! locuras de mucbacho... 

siempre me ban sido leal^s 

los de la casa de Haro...» 
EspERANZA. Eso dijo!... 
Beltran. Exactamente 

como 08 lo voy relatando. 
EspERANZA. Santo cielo!... pero adonde 

esas nuevas os ban dado ? 
Beltran. To me cuelo en todas partes 

asi a la chita callando... 



y me acerco a ios que bablan 
con Io8 oidos tan largos... 
(Lo que es esia , no la pilla 

?or mucho (|ue corra un galgo.) 
^ero, a quien oiateis decir?... 
Bbltbaiv. a las gentes de palacio ; 

si no se hafola de otra cosa... 
Ob !... y lo que es el pueblo bajo... 
seOora, lo que es la plebe... 
EsPERAHZA. Enttendo!... rumores vagos 

Sue nada qnieren decir... 
ejadme sola. 
Beltrah. (Que diablo 1} 

No era mejor que vuecencia 

bajara ai jardin un rato t 

sienipre sola... 
EsPERAnzA. Siempre , si : 

baced » Beltran » lo que. os mando. 

A nadie recibo « a nadie. 
Beltran. No teneis de que quejaros ; 

n^irad tos si con don Felix 

be cumplido bien mi encargo. 
Ester AifZA. Ha yenido? 
Beltran. Yeinte yeces 

cada dia. 
Esper ANZ A . Porfiado ! . . . 

segnid asi ; nada mas 

que a dofia Ines abrid paso. 
Beltran. (No be podido distraeria ! . . . 

no bay remedio , obedezcamos.) 
{ya$e eerrando la puerta del fando.) 

ESCENA IV. 

doIIa esperanza. 

Dejeme tanto importuno 
compasiYO por demas : 
Tienen por farsa los mas 
y por carifio^ ninguno. 
Me encueniro mncbo mejor 
cuando solitaria qnedo. 



73 



74 

fmes sin tesiigos dar poedo 
ibre vuelo a mi doior. 
Oh!... cuan rapidas pasaron 
las horas de mi Centura... 
yxuanta... cuaDta amargura 
en pos de si me dejaron !... 
Todo cuanto ame paso... 

(Ruidq en el balcon.) 
Ese ruido... que sera... 
alii!... y abiertol... quien val 
Quienen mi camara... 

. E^CENA V. 

. DOI^A ESPERAKZA. don FELIX. 

Felix. (Saliendo del balcon.) To. 
Espbrahza. Cielol... osasteisasaitar... 
Feijx. Como esta es la sola pnerta 

que en vuestra casa bay abierla , 

8 or ella tuve que entrar. 
[o encontrando otro camino 
para 11 agar hasta vos... 

EsPERANZA. Llegais a mi, -vive Dios! 

cual pudiera un asesinof... 

Felix. Oh!... vos calificareis 
esta singular entrada 
de audaz, de inconsiderada « 
sefiora, 6 como gusteis; 
pero de cualquiera modo 
que abora penseis de mi.,, 
ved que e] hombre que entra asi^ 
jue^a el todo por el todo. 

EsPERANZA. Que escucho ! 

Felix. Deciros quiero 

que fue esta entrada forzosa, 
por razon muy poderosa 
e interes muy verdadero. 
A no ser asi « yo os juro 
que jamas os sorprendiera, 
ni escalas jamas pusiera 
de vueslra casa en el mupo. 



75 

Ea^PEnANZA. No os comprendo... no« poir Uios : 
y aunque os aiostrais Un sereno . 
se muy bien que Dada bueao 
yo puedo esperar de voa. 
Si , porque vos eo mal liora 
me ofrecisteis vuestra fe^, 
y altiva os la desprecie... 
lo mismo sucede afaora. 
Entonces vos de fiaperanza , 
por vaestro orgullo sajeto • 
jarasteis muy en secrete 
tomar segura vengan^a.—- 
Bandera negra , dijisteis > 
no hay remedio de otra suerle , 
6 ser mia, 6 guerra a inuerte... 
Bien Tuestra oferta cumpliHteisI 
T nuestra guerra enipezd ; 
no he cejado, lo habeia viato... 
mas cuando un goipe impreviato 
Tentaja en la lid oa dio , 
yo crei que vos primero 
que atender a vuestra llama 
respetariais de una dama 
el dolor « cual caballero. 
T no fue asi , pense mal ; 
en mi infortunio constaote 
siempre os be visto delante 
y en ooasion bien fatal. 
Ya que no os obligo el Into 
ni el doelo de una sefiora « 
a repQger vendreis bora 
. de vuestros planes el fruto. 
Nada tengo que temer, 
faabreis dicbo a no dndar; 
que obstaculos puedo ballar 
con una debil muger ? 
Si es tanta vuestra osadia 
para atropeilar por todo... 
probadla..« de cualquier modo 
no ba de ser menor la mia : 
por el paso que babeis dado • 
mis lacayos... vive DiosI 



76 

he de hacer qoe den con vos 
por donde mismo hais entrado. 
Felix. Conozco su intrepidez , 

y aunque el recuerdo no os cuadre.., 

en vida die vuestro padre 

los acuchille una Tez. — 

Pero no hace fa]ta ahora 

que de ellos Tayais en pos, 

porque mejor que el]os« vos 

OS defendierais , sefiora. 

Tranquiia podeis estar ; 

no temais, dofia Esperanza... 

que yo no tomo venganza 

tan villana y tan vulgar. 

Mil Teces os repeti , 

que a pesar de vuestros fieros 

no puedo vivir sin veros ; 

8 or eso me he entrado asi. 
>e mi OS quejais , y el por que 

no es facil que lo presuman... 

de esas penas que os abruman 

ninguna os ocasione. 

Que esloy sofiando, creeis, 

con ml jurada venganza... 

Cuan poco , dofia Esperanza , 

cuan poco me conoceis ! 

No !... jamas os ofendi ! 

De vuestro pesar contino 

culpad a vuestro destino , 

mas no me cuipeis a mi. 
EspBBANZA. Ni aun asi calmais mi afan« 

ni asi venceis mi desden , 

que yo se que unis muy bien 

lo hipocrita a lo galan. 
Felix. Y si yo una prueba ahora, 

franca, leal, verdadera, 

de vuestra injusticia os diera... 

que me dijerais, sefiora? 

Si supierais antes vos 

que el que vino a molestaros 

vino solo para daros 

acaso el ultimo a Dios : 






77 

que por tan locos amores 

y vuestra tenaz porfia , 

renuncia desde este dia 

a 811 fortuna y honores : 

que no teniendo interea 

per 8u vida , ni Centura , 

trag de ana muerte segura 

86 va al suelo portu^uea... 

Pensarais vos todavia 

en mi goDada venganza ? 

Entonces, doila &peranza 

de mi intencion... que diria? 
EspEBAffZA. Dijera gin \acilar 

que 6 vuestro orgullo ofendido 

ege barbaro partido 

08 obligaba a tomar, 

6 que poniendo esta Yez 

a la humiidad por escudo« 

pretendeis lo que no pudo 

alcanzar vuestra altivez. 

De todos roodog^ pensad 
" " que jamas en vog crei, 

y que es igual para mi 

Tuegtra altivez 6 humiidad. 
Felix. Eg decir, que no podre, 

gegun lo que declaraig, 

hacer que jamag creaig^ 

sefiora , en mi buena fe ? 

Cierto que egtaig obgtinada : 

con nada og podre, en verdad^ 

probar mi ginceridad?... 
EgPERAiiZA. Vog lo babeig dicho... con nada! — 
Felix. Admirable fortaleza ! 

Bien , por ega prenda gola, 

mereceig que una aureola 

ge oatente en vuestra cabeza. 
EspERAivzA. No gusto dc adulacion. 
Felix. No og adulo, ni og engafio; 

digo« que aunque eg en mi dallo 

egcita mi admiracion. 

Haa ya que no ballo razonea, 

ni para obligarog arte , 



78 

dcsde hoy cesan por mi parte 

siispiros y humitlaciones. 

Hice cuanto me dicto 

el amor y la iealtad ; 

mas vueslra tenacidad 

mis servicios rechazo. 

Pongo al cielo por testigo« 

que liais de vev, mal vuestro grado. 

lo bien que o^ liubiera estado 

el teneruie por amigo. 

Sefiora, qae os guarde Dios; 

nuQca ol vidaros podre « 

pero uuDca os liablare... 

a Tio ser que roe hableis vos. 

Y ahora , dofia Esperanza, 
que leais despacio^ os ruego. 
este papet que os entrego... 

EspERANZA. Y quees esto? 

Felix. (Saluddndola.) Bli venganza. 

ESCENA VI. 

DO!^A ESPERANZA. 

Su venganza este papel ! 
y de mi se aleja... bueno : 
quiero apurar el yeneno 
que vendra encerrado en el. 
Mas... por que tiembla mi mano?... 
por que tan incierta esta?... 
Ab ! Dios mio f... si sera 
la sentenc^a de mi hermano ! 

Y oso en mis manos poner... 
su sententia sera... si!... 
para vengarse de mi« 

que- teas me pudo traer?... 
Lograste en mi corazon 
un dardo agudo clavar... 
mas, que se puede esperar 
de su torcida intencion ? 
Oh! no he de pagar ni asi 
a su venganza tributos : 



79 
leere con ojos enjatos 
coanto haya trazado aqui ! 
(Abre el pliego, mira la firma y lee.) 
£«ta firmado : aYo el rey.» 
BieD fundaba mi temor. —^ 
«Aun(|ue estoy cierto y seguro 
del crimen de alta traicion 
que contra mi real persona 
el marques de Licbe...» (Ay Dios!) 
«ha inientado en an momento 
de frenesi , en atencion 
a que esta ya arrepentido , 
y tambien al mucho amor 
que a su padre profese , 
y al nombre puro« espafiol^ 
de sus gloriosos abuelos, 
vengo en darle mi perdon.» 
Su perdon!.*. (Cayendo de rodillae.) 

Oh ! noble ray , 
imagen para de Dios ! 
este rasgo te levanta 
Lobre la esfera del solt {Se ineorpora.) 
>\\,.. su perdon... aqui esta... 
y bien elaro... Loca estoy!... 
Mas... quien en mis manos puso 
papel tan consolador? 
Ah!... don Felix... si. don Felix... 
Pude esperar esto yo ? 
Cielos ! cuanto habra sufrido 
con mi dura obstinacion ! 
Ciega con tantasdesdichas* 
turbada por mi dolor 
no pude rasgar el yelo 
que hasta ahora le ocolto, 
ni comprender la pureza 
su noble corazon. 

[as yo a sos pies bajare 
por tan singular favor, 
y. estoy segara que al fin 

[canzare su perdon. 

ii!... que a sostenerme 
se niega la planta ... (Se eienta. ) 



Ob , Dios I 
Que contraste en un momento... 
y cuanU satisfaccion ! 

ESCENA VII. 

nof^A ESPERANZA. DOftA INE8. 

Ines. (Como sieinpre solitaria.) 

EsPERANZA. Quien !... eres tu?... l)ega« llega... 

como tan tarde has venido ? 

Ines , a mis brazos vuela. 
1m ES. Hemos eslado en palacio 

esta tarde « y si la reina 

DO nie bubiera detenido , 

a tu lado antes viniera. 
EsPERANZA. Con que en palacio has estado? 
l?iEs. Con la duquesa de Lerma. 

EsPERANZA. Oh! si, si; ya comprendo... 

y me traeras grandes nuevas, 

noesasi? 
Lnes. Esperanza mia..^ 

para que quieres saberlas ! 
Esperanza. Como! lues... que es lo que dices' 

Por que tu faz de tristeza 

y de palidez se cubre 

al preguntarte por ellas? 
Ines. No lo adivinas ? 

Esperanza. Ines! 

al rey has visto?... contesta I... 
Ines. Si , sj : le he visto , le he hablado: 

alia a su camara regia 

a suplicarle hemos Ido 

las damas de la noblcza , 

y a sus pies nos arrojamos, 

ay ! en lagrimas deshechas... 

Salvadle. se&or, salvadle 

de esa dura , horrible pena ! 

ha sido error de un momento,.. 
Esperanza. Y bien?... 
Ines. Con la faz seTei^f/ 

estas terribles palabras 



! nos dijo» EsperaQza... «£$ fuerza 

que al fallo de mi justicia 

8uien delinquio » se someta. » 
so el rey OS conteslo r 
lo aseguras ? estas cierta ? 
Ikes. Me parece que aim su acento 

en rois oidos resuena ! 
EspERANZA. Ira del cielo!... que escocho! 
esta pesadilla horrenda 
me Ya a matar... 
Ines. Oye!... 

EspERANZA. Asi 

con mi infortunio se juega 1 
No le bastaba a ese monstruo 
ver mi afliccion y mis penas , 
sino que quiso doblandolas. 
cobarde , cebarse en ellas? 
Yenganza le juro« si ! 
pero vengaoza saugrienta ! 
L Ines. Esperanza! que delirio!... 

- Esperanza.. No deliro... si supieras... 

«^! Ifidndole elpapeL) Don Felix lo Irajo; 
recorre, loes, esas letras... 
y dime si no bay razon 
ara mis amareas quejas ! 
ero... es posible que el cielo 
en su justicia consienla 
que exista en la lierra un hombre 
las enlrauas de hiena! 
yo no puedo dar credito^ 
aunque le acusan las nuevas... 
IriES. Y esta es la firma del rey! 

Esperanza. Ob ! que era su firma escelsa^ 

yo tambien me figure... 
I?iEs. Ab 1 quien sabe?... que sospechu !..• 

EspERAN^. Que es lo que sospechas? di... 

cso te da alguna prueba?... 
l.xEs. Tal vez despnes de nosotras 

se habra eropeuado la reina. 
Esperanza. A que bora fuiste a palacio? 
Ines. a las dos. Y que bora era 

cuando don Felix te puso 

6 



en las n^anos esta cedula? 
EsPERANZA. Las ocfao... 
Ines. Aun hay esp^ranxa, 

EsPERA^zA. Que!... Ines mia... tu. tu esperas? 

Ay!... con tanta incertidumbre 

yo he de perder la cabeza ! 

ESCENA Vin. 

DO^A ESPERATfZA. DO^A INES. BEKTftAN. 

Beltran. Dos caballeros,. en nombre 

del rey, os piden licencia 

para habfaros un instante.^ 

EspERANZA. Del rey! Que vengan , que vengan. 

(Fflse Bellran, volviendo a dejar la puerta cerrada.) 

Ahora saldremos de dudas; 

pues ya , felices 6 adversas« 

los emisarios del rey 

nos daran noticias ciertas. 

Ay! no me puedo espHcar "^^^ 

el por que roi seno tiembhfTrrC^ -»-^?^ 

(La pueria del fondo se abre poco a poco.) 

si de temor 6 alegria 

al ver abrirse esa pueria. ^^ 

(Queda abler la complelamente , y dejanse iS^on Felix 

y el marques: len el salon del fondo Beltra^^s pages 

y toda la servidumbre dando muestras dei^^ijo. El 

marques se adelanta y abraza a su /i^lfittM^P ^ dofla 

Ines, Don Felix se queda a alguna distanci 

ESCENA IJLTIMA. 

D05lA ESPERANZA. DOt^A INES. EL MARQUES. DON FELIX. 

BELTRAN. CRIADOS. 

t 

Lnes. El marques!... 

EspER ANZA . Hermano mio ! . . . 

Marql'es. Si, Esperanza; si, Ines bella... 

Rindamos gracias a Dios . 

que ha colocado en la tierra 

un rey como el Gran Felipe, 



que asi so^ ultrdjes vengn ! 

Grande su bondad ha sida% 

grande tambien tfi mi deuda ; 

yjnaflana ^aando el alba ^ 

mi forluna a alumbrar venga , 

saldre pat*a Portugal , 

me lanzare en la peiea , ^ 

y praebas dare at nionarca 

de mi gratitud inmensa. 
EsPERANZA. Ay! que abrazandote estoy... 

y aun duda mi vista trcraula. 
Marqoes. Tu corazon desahoga. 
EsPERANZA. Que de lagrimas me cuestas \ 
Mahqcjes. Pero, adonde esla don Felix? 

Como tan lejos se queda 

el que me dio en la desgracia 

de cariQo tantas pruebas? 

Ese es mi angel tutelar ! 
EsPERANZA. (Dios mio , cuanta elocuencia 

hay para mi en su silencio ! 

Yo debo habkr la primera.) 
- — ^a6»r don Felix , llegad. 
(Se acerca don Felix; la servidumbre se agolpa a la 
puei^ta del fondo,) 

rConoceis mi fortaleza : 
mejor que nadie sabeis 
mi altivez adonde Uega... 
Mas ya que no os conoci 
*- _ y ultraje vuestra nobleza 
por ilusorios temores , 
pediros quiero en prcsencia 
de toda mi servidumbre 
perdon de tantas ofensas. 
Felix. Callad« sefiora^ calladi 

escusadme esa verguenza... 
No !... jamas!... Lo que babeis ditho 
deja mi alma satisfecha. 
EsPERANZA. Tan salisfecho os hallais? 

nada que anhelar os queda? 
Felix. Ya sabeis que a pesar mio 

habeis atado mi lengua. 
EsPERAr^zA. Y habra si arrojo esla mano 



«4 

quien a estrecltaria se atreva? 

Fglix. (Tomdndola con entusiasmo.) 

Oh! si!... y a adoraria siempre. 

EsPBRANZA. Sefior don Felix, es vuestra^ 
si.es que os digoais admitir 
Ian escasa recompensa. 

Fei.ix. Sefiora! ba sido mi suefio... 

cuanto ambicione en la lierra... 
y cumplidas por deraas 
mis esperanzas se encuentran... 
Marques!... manaaa partimos: 
el Portugal nos espera, 
y juntos en las batallas... 
vos s esgrimiri^is la diestra 
para liaceros acreedor 
a las bondades supremas , 
y yo para conquistar 
laureles que ofrenda sean 
de mi amor y gratitud , 
a las planlas de mi bella... 
(A Esperanza.) 

Si!... Desde hoy entre los 

no habra mas bandpra negra. 



V 



<l> 



L * 



k 



FIN DBL DRAMA. 



EL Umm INCOGNITO 



LA CAVEBMA IKVISIBbB. 



COMIDIA m 3 iCTOS T EH FftOSA 



Afp. 



UPKBitTi DS T. F*rtaH«l , abbda kpv. 7. 






Eita obra es propiedad del CIRCULO LITERARIO COMERCIAL 
qoe peneguiri ante la ley al que sin £u permiso la reimpiima, va- 
rie el tftulo 6 repreaente en algun teatro del reino 6 en alguna so- 
ciedad de las formadas por acetones, suscnciones 6 cualqulera ott a 
conlribucion pecuniarla, sea cual fuere sa dcnominacion, con arre- 
glo i to prerenido en las Reales drdenes de 8 de abril de 4889, 4 
de marzo de 4844 y 6 de mayo de 4847, relativas i la propiedad 
de obras dramiticas. 

Se considerarin reimpretoi furtivamente todee los ejemplares 
que carezcao de la cootraaefla reserrada que se estampari en cada 
lino de tot legftimos. 



EL DUQUE , gobernador de la ciudad. 

GAMILA, su sobrina. 

JACOBO, bajo el nombre de German. 

EL MARQUES DE VIVALDL 

CUCUFATE. ) 

MORLAG. >Bandidos. 

RAGOTZ. ^ 

JUANA , criada de Gamila. 

DOS ALDEANOS. 

UN OFIGIAL. 

SALYIATI, gefe de los esbirros armados.ssGompar- 
sas , senadores , oiiciales , soldados y esbirros 
uniformados y armados, lacayos» miisicos, bai- 
larines , bandidos y pueblo de todas clases. 



Laescena se finge en una ciudad maritima y sus in- 
mediaciones. 



La accion empieza en el primer acto & la caida de 
la tarde y concluye Antes de anochecer. 

En el segundo acto despues de medio dia y conclu- 
ye dntes de anochecer. 

En el tercer acto k la caida de la tarde y concluye 
despues de anochecer. 



1 



ACTO PRIMERO. 



El tealro represerUa una galeria del palacio del go- 
bernador. En d fondo un peristUo. Al trav4s $e 
ven lo$ jardines del mrnno palacio. Todo esld n- 
camente adamado y como anunciando un pr6a>i- 
mo fesUn. 

ESCENA PRIMERA. 

JoAiiA. Aldbanos de ambos sexos. 

{L>s aldeanos entran par d jardin con canas^ 
tittos de flares y log cdocan adante dd avosen- 
to de Camila, Juana dirije d unos y a otros 
en lo8 preparativos de la funcion). 

JoANA. Noy no es eso, muchacbos; no es eso. Gui- 
dado con lo que haceis. Las gairnaldas que 
DO tengan rosas ^ un lado y pon^rselas. 
■ientras tanto no se admiten. Sois muy mi-. 



Un ald. 



JUANA. 

Aldeano. 



Juan A. 
Aldeano. 



— 6 — 

serables. [Los cddeanos hacen h que les dice). 
Me habiais prometido traer las mejores fla- 
res, y habeis Iraido cualquier cosa; lo pri- 
mero que se os ha veDido k lasmanos. Para 
otra vez ser^ precise que yo me valga de 
mejores medios, sopena de quedar con poco 
lucimiento. 

Es verdad , senora Juana , las flores no son 
tantas ni tan buenas como usted nos las ha- 
bia encargado, pero, c^spila;bien sabe us- 
ted lo aue nos impide serviria cual quisi6- 
ramos. No puede uno alejarse doscientos pa- 
sos fuera de los muros, sin esponerse ^ pagar 
con la yida su alrevimiento. 
jCobardes! ^Teneis miedo ^ lacuadrilla de los 
invisibles? 

|Y mucho miedo! Cararaba, no respetan d 
nadie. Al rico le despojan ; al pobre le des- 
pojan tambien , y d mayor abundamiento le 
zurran. Esos bribones se aparecen, como por 
encantamentO; en donde uno menos lo pien- 
*^> y— y vea usted; ayer mismo, sin ir mas 
lejos, dos amigos nuestros venian de una 
feria [Esto lo dice separdndose de los aUIeanos 
y adelantdndose hdcia el proscenio). y ^ las 
puertas de la ciudad fueron asaltados y ro- 
Dados como unos senores. Y na se figure us- 
ted que erade noche. Nada de eso; asi en- 
tre dos luces y aun mas bien claro que os- 
curo. 

^De veras? {Como burldndose del miedo del al- 
deano), 

Como que no se puede ya viajar sin escolta. 
Yo por mi parte no me creo seguro, ni aun 
llevando un canon en la faldriqucra. Lo mas 
maravilloso es el mode de conducirse que 
tienen los tales seiioritos. No sale de aqui 
una sola persona, (Con. m^isterio y mirando d 
todas partes) vaya donde quiera, sin que ellos 
sepan ^ d6nde va, a qu6 negocio va, cu^oto 
dinero Ueva, y hasta las monedas en aue lo 
Ueva. Es horroroso el niimero de banaidos. 
Y no se figure usted que son todos como los 



bandidos de cualquier parte que general • 
mente tienen las caras feas y voz semejante 
al sonido de un esqailon quebrado; nosefiora: 
Hay hombre entre ellos que podria pasar <4 
gusto en la corte por un seiioron. Yea usted 
la semana pasada lo que le sucedi6 ^ mi cu- 
fiado; y digo que es el mozo mas agudo que 
hay en toda esta provincia, como que lee de 
corrido ^ Y ^ los diez y siete ailos sabid ya 
echar su nrma mejor que un escribano. Pues 
senor, sal 16 con varies compaiieros k hacer 
la poda en la quinta del seiior duque, iban 
cantando aquellas coplitas ((En tanto que tu 
duermes»... ya sabe usted... 

JuAiiA. Sf , ya s6. ^Y qu6 sucedi6? 

Aldbamo. iQu^ habia de suceder? Al salir por el puente 
largo se le reunieron hasta diez 6 doce caba- 
lleritos muy bien puestos , que llevaban al 
parecer el mismo camino... Empezaron a 
cantar con los otros, y A enredar conversa- 
cion, y... vamos, por fin y postre, lo que re- 
sulto lue que A la bajada del barranco, cada 
uno de los caballeritos ech6 mano A un pu~ 
!ial, y mi pobre cunado y los suyos tuvieron 
que pedir misericordia. jAy, senora Juana! 
Todos eran ladrones, y de los invisibles! Ya 
se v^, como en la cuadrilla de los podadores 
iba tambien el capataz de la quinta, y lleva- 
ba seiscientos escudos en oro para pagar A 
los dependientes y lo necesario para las 
obras ; me los desnudaron de los pies k la 
cabeza y les dejaron limpios. Aguantaron 
muchos palos, y cuando quisieron recordar... 
iBuscadlos! Ya nabian desaparecido los ladro- 
nes como por majia , cual si se los hubiera 
tragado la tierra. 

Otho ald. Aunque uno lleve escolta no sirve de nada, 
porque son ya tantos los ladrones que k ve- 
ces podrian hacer frente A un regimienlo 
entero. Lo que nos consuela algun tanto es 
la esperanza de que nuestro bravo Jacobo^ 
tomara d su cargo este negocio, y noslibraru 
del feroz German. 



ALD£i.ICO. 



JUA.NA. 

Aldeano. 



JUANA. 



ALDEA^O. 
JUAKA. 



Aldeamos. 

JUAKA. 
TODOS. 



_8 — 

iCon que va a casarse hoy, y quereis vos- 
otros que saiga mauaDa por esos vericuetos 
^ hacerse romper la cabeza? Ay, amigo, para 
los recien casados y con una moza tan linda 
como la senorita Camila, debe de ser eso un 
poco duro ; porque ya veis cuando... pues... 
Vamos, no hagais ahora calendarios. 
4Qu6 calendarios, ni qu6 nine muerto? ^Le 
parece a usted que si me casara yo, con us- 
ted, por ejempio , tal como hoy , estaria de 
humor de echarme a perseguidor de ladro- 
nes manana, y recibir tal vez un porrazo 
que me enviase en posta alotro mundo? 
Pues yo OS aseguro, que Jacobo es un caba- 
llero intr^pido y valienle como el que mas; 
y ninguno duda en esta casa, de que el se- 
fior duque le tiene elegido , asi que sea su 
sobrino, para que al frente de un cuerpode 
Iropas respetable, limpie la provincia de tan- 
ta sabandija, y restablezca la seguridad de 
los caminos. Este servicio sera de grande 
importancia a los ojos del Soberano , quien 
le rccompensara dignamcnte. 
Y hablando decada cosa un poco ^d que bo- 
ra es la funcion, senora Juana? 
A las echo el casamienlo. El senor regenle, 
losoticiales del ejercito,'la nobleza de la ciu- 
dad , y muchas genles distinguidas de los 
pueblos inmediatos deben de asislir. El senor 
duque ha convidado a todo el mundo. Serd 
soberbia la funcion. Nosolros lendremos tam- 
bien nuestro baile particular en la plaza 
grande del jardin. El seiior Jacobo ha dispues- 
to por si mismo cuanto puede contribuir d 
nuestro obsequio y diversion. Una orquesta 
aparte, un buen ambigii... Vamos, se nos tra- 
tara como* ^ los convidados del salon. Con 
que hasta luego. Cuidado que no falteis, ni 
OS hagais esperar. 
Eslaremos aqui antes de las ocho. 
Bueno. Ah... si... olgo ^ mi ama. Hasta luego. 
Hasta luego. ( Vdme^ menos Juana). 



— 9 — 



ESCENA n. 



JUAKA. GaMILA. 



Gamila. Te andaba buscando. ^Has visto & Jacobo? 

JoANA. No, sefiora ; pero s6 que esta mafHana ha ve- 
nido varias veces; ba hablado largo rato coq 
el senor Duque , y debe de volver muy 
pronto. ^Qu6 tiene usted, seiiorita? Me pa- 
rece... 

Gamila. iAy, Juana! 

JuANA. ^Est^ usted llorando? 

Gamila. En vano prelenderia ocultar mi inquietud. 
Tiemblo que se desvanezcan mis esperanzas 
en el memento mismo en que voy ^ unirme 
con quien mas amo. Presentimientos sinies- 
tros... un secrete terror... 

Juana. ^Pero per qu6 alarmarse asi? ^No est^ usted 

segura de que su future esposo la quiere? 
El senor Duque, tio de usted, consiente en 
que se haga el matrimonio. Yo no hallo ra- 
zon para entristecerse. 

Gaiila. Escucha y juzga si mi terror es justo. Ayer 
tarde cuando se retir6 Jacobo, estaba yo en 
mi aposento; y sola, sentada A la ventana, 
me abandonaba ^ los encantos de una dulce 
ilusion. No veia mas que ^ mi amante; mi 
memoria fiel me representaba los primeros 
mementos de un amor por tanto tiempo 
combatido, y los obstaculos de que habia 
triunfado uuestra constancia. Mi espfritu 
consideraba la feiicidad que un benefice por- 
venir parecia ofrecernos. Percibo de repente 
bajo mis pies un ruido lijero que se me (igu- 
r6 venia del bosquecillo : siento claramente 
las pisadas de muchas personas que cami- 
naban con precaucion, procurando sin duda 
no ser sentidas: crece mi paver con la oscu- 
ridad ; y ya iba ^ llamar cuando hiri6 mis 
oidos mi propio nombre pronunciado y re- 



— iO — 

petido en voz baja por los misteriosos per- 
sonages del bosqueciilo. Escucho atentamen- 
te, pero no puedo comprender por de pronto 
mas que frases interrumpidas, que escitaban 
mas y mas mi curiosidaa. Por ultimo: llegu6 A 
entender estas palabras , pronunciadas con 
un acenlo terrible. «Jacobo , nada de hime- 
«neo con Camila; lo hemos jurado. — Yo sos- 
«tendr6 mi juramento d costa de mi sangre. 
«— Y nosotros tambien. Nada de himeneo.» 
(Esto lo ha dicho imitando dos voces). 

JuANA. {Dios mio! 

Camila. Un grito que no pude sofocar, me descubri6 
y huyeron. Escuch6 de nuevo, llam6, supli- 
qu6 i aquellos impios que me esplicasen los 
motives de su funesta resolucion , la causa 
de su terrible juramento ; y no obtuve res- 
puesta. 

JuAifA. ^Pero esU usled bien segura? La imagina- 

cion escesivamente acalorada, puede haber 
sido causa de una vision como la que aca- 
ba usted de pintarme. 

Camila. Quisiera persuadirme tambien ^ que este 
suceso fuese absolutamente imaginario; pero 
aquella terrible voz... aquellas palabras... 
i Yo las oigo aun! 

JuANA. C^lmese usted , seilorita ; esas amenazas no 

deben de incomodarnos. ni tendr^n efecto 
aun cuando lo que usted me cuenta hubiese 
pasado asi. Y en todo case el valor de 
Jacobo... 

Camila. Su presencia es la que puede linicamente 
restituir A mi corazon la tranquilidad que 
ha perdido. Yo confio en su lealtad , y mis 
temores desaparecer^n cuando me halle A su 
lado. Alguien viene. 

JuANA. £1 senor Duque. 

Camila« Silencio. 



— 41 — 



ESCENA III. 

Dkhos, El DuQUB. Ofigulss. 

DuQUB. Si, sei^ores ; las noticias que acabo de recibir, 
y las disposiciones que hemos tornado, me 
aseguran de que muy en breve habremos 
librado nuestro territorio del azote funesto 
de los invisibles , y de su malvado gefe Ger- 
man. Dentro de una hora, reunidos en mi 
aposento, examinar^mos los medios que nue- 
vamente se proponen para lograrlo con mas 
prontitud. {Ydnse los oficiales y Juanay 



ESCENA IV. 



El Duq9b. Cahila. 



DoQUB. Querida sobrina , estaba impaciente por co- 
muniearte la llegada del Marques. 

Gamila. iEl Marques! 

DoQUB. Aun no est^ en la ciudad; mas un criado 
suyoy que le precede, acaba de anunciarme 
su regreso. Se apear^ en Palacio.,. Qu6 sig- 
niiica esa turbacion? 

Cahila. i Querido tio! 

DoQUE. ^Temesacaso sus reconvenciones? 

Gamila. I Sus reconvenciones ! No senor : jam^s le he 
lisonjeado con la mas pequei^a esperanza. 
Antes de conocer ^ JacoDo habia ya renun- 
ciado ^ la mano del Marques, y no puede 
nunca acusarme de haber sido infiel ni fal- 
sa. Terao, sin embargo, que su presencia y 
sus observaciones , podr^n aumentar la re- 
pugnancia que manifiesta usted hacia Ja- 
coSo, y... 



— 42 — 

DuQOB. Tranquilf zate , Gamila. £1 Marques tiene un 
car^cter muy noble, y yo te amo mucho. H6 
deseado ciertameate con el mayor empeiio 
que te interesases por 61; pero nunca tuve 
intencion de contrariar tus inclinaciones. Te 
decidiste por Jacobo; me pareci6 peligrosa 
esta eleccion, y crei deber oponerme, en ra- 
zon del misterio que rodeaba al parecer A ese 
j6yen, y del silencio, misterioso tambien, que 
afectaba sobre su nacimiento , educacion, 
primeras ocupaclones y dem^s. Bien conoce- 
r^s que todo esto debia escitar mis sospe- 
chas; pero me equivoque, y tengo un placer 
en confesarlo sin rodeos. Hoy mismo he re- 
cibido las liltimas pruebas que habia me- 
nester para desenganarme. Obran en mi 
poder todos los documentos necesarios para 
justificar que Jacobo pertenece A una de las 
mejores casas del mediodia de la Europa* 
de quien es linico heredero. Su inmensa 
for tuna le ha proporcionado medios de via-, 
jar por todas partes; y solo el amor que te 
profesa le ha podido obligar a fijar su resi- 
dencia aqui para siempre. - 

Gamil4. No me habia usted instruido de tales por- 
menores. 

DuQUB. Pero he dado mi consentimiento para vues- 
tro matrimonio, creyendo que era este el 
modo mejor de sincerarme contigo, de hacer- 
te olvidar mi error, y disculpar una dilacion 
que la prudencia juzgaba indispensable. 

Gamili.. Querido tie, icuan grande es el beneficio que 
usted me hace! Usted aprueba mi eleccion; 
usted la confirma ; he aqui lo que vo desea- 
ba oir de usted mismo, y lo que desvanece 
las dudas mortfferas en que naufragaba mi 
oprimido corazon. 



— 13 — 



ESCENA y. 

r 

Dichat. Un ofigul. 

Ofkial. EI Seiior Marques. 

Camila. I El Marques! 

DoQUB. Que pase adelanto. YamoSy animate un 
poco. 

Civni. Permftame usted que me retire, querido 
tio. Tiene usted que hablarle de asuotos im- 
portantes. Pronto voiver^ A saludar al se- 
llor Marques, y k exponerme ^ todo su 
enojo. ( Vase). 

ESCENA VI. 



El Duqui. El Maequbs. 



Maeqdis. 



DUQUB. 



Mabquis. 



DuQUB. 

Mabqubs. 

DoQUB. 

Mabqubs. 



Disimule usted , seiior Duque, si me preseu* 

to tan repent! namente. No he podido mode- 

rar mi impaciencia. 

Gelebro mucho el regreso de usted. La qo- 

mision que se ie habla encargado era muy 

peligrosa. 

Gracias al Todo-poderoso me he librado por 

esta vez de los invisibles; y el 6xito de mi 

viaje ha correspondido k mis esperanzas/ 

iSe h^ descubierto la guarida de German? 

Creo que sf. 

ExpUquese usted , pues. 

Segun convinimos, he recorrido en estos 

diez mesestodo el territorio, y he visto en 

general temblar las poblaciones al solo nom- 
>re de los ladrones invisibles. Un pavor sin 
ejemplo se ha apoderado de los corazones; 
todos se dejan desnudar y robar en medio 
de los caminos, sin proferir una sola queja. 



— u — 

porque creen que el quejarse seria bastanie 
deli to para queaar asesinados en el acto. Debo 
de coafesarlo. La reputacion de German es 
bastanie para justificar los terrores que ins- 

§ira su nombre. Dotado de una fuerza pro- 
igiosa, con una osadia que nada es cap^z 
de contener : conservando en su infame pro- 
fesion algunas virtudes que son el ornamen- 
to de los hombres de bien ; disfraz^ndode de 
mil modes en sus criminales empresas , de 
suerte que A voces ni aun de los suyos pue- 
de ser conocido, ha subyugado enteramen- 
te los espiritus de cuantos le acompanan. Es- 
toy distante de dar cr6dito a las muchas 
an6cdotas que se cuentan de ese hombre ex- 
traordinario; pero me parece que en su 
existencia hay algo de misterioso. La ciega 
obediencia que le prestan sus secuaces, la 
mezcla de heroismo y ferocidad que se ob- 
serva en sus hechos, todo anuncia un hom- 
bre no vulgar , y, de quien se deben temer 
los ma yores arrojos. 
DuQUE. ^Y logr6 usted por fin haliar A ese mi- 
serable? 
Marques. Un dia crei serrae f^cil apoderarme de 61. 
Me adyirtieron que debia de acampar con 
parte de su cuadrilla en un bosque espeso que 
podia cortarse sin grande dificultad. Con- 
sult6 mi celo mas bien aue mis fuerzas , y 
decidf atacarle. Mis solaados quedaron en 
breve derrotados: una parte de ellos sucum- 
bi6 en el campo de batalla : otros huyeron 
en dispersion ; y yo iba a ser victima de mi 
imprudencia. Un j6ven, a quien el ruido de 
la escaramuza debi6 sin duaa llamar en mi 
auxilio, me salv6 la vida. Estrechado por cin- 
CO de los ladroneSy de los cuales me cargaron 
mas particularmente dos, rota mi espada, y 
a punto de perecer , se precipita en medio 
de los tres aquel j6ven singular ; deja tendi- 
dos A mis pies los dos asesinos, hace huir A 
los otros , y desaparece con la velocidad del 
rayo. Puede uste<l juzgar cu^nto sentiria no 



DUQUE. 

Mabques. 



D0QUS« 



— 16 — 

coDOoer ^ mi libertador; perose habia subs- 
traido ^ mi gratitud, y todas mis pesquisas 
han sido iniitiles* Aquella aventura ine hi- 
zo roasprudente. Limii^ndome desde entdn- 
ces a espiar con las mayores precauciones 
todos los movimientos de los bandidos , he 
Irabajado en descubrir sus diferentes &ua- 
ridas y enterarme de todas las particuTari' 
dades que pueden suministrar alguna luz 
relativa ^ sus coslumbres, seiias de inteli- 
gencia, y demas circunstancias. Por fin, des- 
puesMe muchas tenia tivas malogradas, la 
casualidad me ha dado A conocer el pr^i- 
lecto albergue de German. En 61 oculta sus 
tesoros: y lo que mas sorprender^ k usted 
es que este albergue, ignorado de todo el 
mundo, esta casi ^ las puertas de la ciudad. 
I A las puertas de la ciudad ! 
Si, se&or. Ires leguas de aqui dd principio 
la selva Uamada de la Yfrgen: A poco trecho 
hay unas ruinas de la antigua hospederia de 
los Templarios. Estas ruinas son el asilo de 
German y de sus compaiieros. Asilo formi- 
dable, de dificil acceso, por las encadenadas 
rocas y profundos precipicios que en todas 
direcciones le defienden. En medio de las 
ruinas han practicado diferentes concavida- 
des: han habilitado algunas antiguas b6ve- 
das: han abierto varios caminos subterrd- 
neos: tienen minada una gran parte de la 
circunferencia del edificio, y paroce que A 
favor de esta infernal caverna , se han ad- 
auirido el renombre de invisibles. Yo he 
aescubierto el mode de penetrar en ella. He 
dejado en observacion algunos soldados pa- 
ra vigilar los movimientos de German; y si 
concer tamos con todo sigilo un ataque, me 
atrevo k responder que sucumbir^n por fin, 
y aue en adelante podremos respirar tran- 
auilos. Ent6nces ya no me quedar^ mas que 
oesear, sine que Camila se decida ^ mirar- 
me con mdnos indiferencia 
He ejercido en favor de usted todo mi in- 



Maaquis. 



— 46 — 

flujo; pero mi sobriaa apasionada de otro, 
me ha desairado. El enlace que usted pro- 
yectaba, soy franco, mereci6 desde luego 
toda mi aprobacion ; el que proyecta mi so- 
brina me ha costado aiguna repugnancia; 

Sero usted conoce que en uegocios de que ha 
e depender la felicidad 6 desgracia de toda. 
la vlaa , puede y debe de interponerse el in- 
flujo, sin echar nunca mano de la autoridad. 
Usted tienequedisimular d mi sobrina. Ella 
ama d usted ; reconoce y aprecia las briiian- 
tes cualidades que le hacen acreedor A la 
estimacion universal; le juzga muy digno de 
su mano y de su corazon; pero sintiendo 
mucho no poder complacerme, se decide 
per otro esposo. 

S6 que Gamila a pesar de mis ardientes vo- 
tes, A pesar de los deseos de usted^. Sin 
embargo, yo vere, yo conocer6 A ese afortu- 
nado rival. Para consolarme de la p6rdida 
de vuestra sobrina, es necesario que yo sepa 
si el esposo que elige es mas digno de ella. 



ESCENA Vn. 



Dichos. Un Oficial. 



OnciAt. 
Maiquis. 



El seiior Jacobo pide permiso para presen- 

tarse. 

Que entre. (Se retira el oficial). Va usted A 

ver'su rival. Cuen to con la prudencia ycir- 

cunspeccion que las circunstancias exigen. 

No se si podr^ contenerme. 



ESCENA Vm. 



Jacobo. 



IDichos. CamUay con dos criados^ se cdoca ol 
lado de su tio. Jacobo nuigniftcamente vestido 
ocupa d centro). 
Seiior Duque, me es permitido en fin 9X- 



Maiqovs* 

DfJQOK. 

llAlOVfS. 
JlCOBO* 

Maiqoes. 

Jacobo* 
Marqcu. 



Jacobo. 
Marqobs. 

DCQOR. 

Gahila* 
Mabqoks. 



Camila. 
Jaoobo* 



Haiquu* 



playar libremente la alegria de mi corazon* 

Esle dia feliz, por cuya aparicion he suspi- 

rado tanto, va & recompeosar con usura las 

mortfferas ansiedades en que mi pecho 

vacila. Querida Gamila, no mas dilacion; 

que un himeneo venturoso corone el amor 

que nos profesamos. 

No me enf^af^o... estas facciones... [Aparte). 

j,Ser& posiolc? 

Hccuerdo k usted, seAor Marques... (ContenUn* 

dole). 

Si; no hay duda; es ^L {Miranda d Jacobo), 

iHabla usted por m(? 

El i6ven intr^pido... ^No se acuerda usted 

de la seiva de ia V(rgen? 

iL^ selva de la Vfrgen! (Turbado). 

Yo estaba acosado por los bandidos, un j6- 

ven se inlerpone cerca del puente largo,.. 

cuando yo il:m ya ^ sucumbir*.* mi espada 

rota... 

En efecto; me acuerdo. 

El es! El es mi libertador. 

iSu libertador! 

iGonoce usted k Jacobo? 

Solo lehe visto unavez; pero sus facciones 

quedaron grabadas en mi memoria para 

siempre. Si. sefior Duaoe, aquel desconocido 

que me deiendid del furor de los ladrones^ 

que saiv6 mi vida, que huy6 al memento 

2ue me vi6 libre, es el esposo que se destina 
la seiiorita. 
jGielos! ;Qu^ felicidad! 

Yo supHco ^ usted... lo que hice en aquella 
ocasion no merece... siempre que uno ve & 
sus semejantes en peligro.,. (uomo vioUrUo). 
No; esta accion es digoa de publicarse, y 
merece mi sincere reconocimiento. Usted me 
salv6: mi vida essuya. Mi brazoest^ pronto 
6 emplearse en obsequio del que con una 
generosidad y valor sin ejemplo, arriesgd sa 
existencia para proteger la de un descono- 
cido con quien solo le unian los vfnculos de 
ia bumanidad. 

2 



Jacobo. 
Marques. 



DUQUE. 



Jacobo. 



— 48 — 

Son los mas respetabies. 
Sepa usted, caballero, que yo soy el rival con 
quien ha tenido que competir. liace un mo- 
mento que odiaba el nombre de usted, lo 
maldecia, y hubiera querido a costa de toda 
rai sangre sacrificarle d mi celoso furor. 
Ahora, sin ser ingrato^ no puedo disputar k 
usted un corazon que liene bien merecido, 
y si me costase la vida , sabria dominar una 
pasion que pudiera ofender ni en lo minimo 
a mi querido bienhechor. Si: yo amo ^ Ca- 
miia , yo la adoro. Ju!2gue usted si es gran- 
de el sacrificio que me impongo; el linico 
capaz de recompensar dignamente un be* 
neficio de que me confieso deudor. 
Seiior Marques, reconozco ^ usted en esa no- 
ble lenguage^y me^ felicito de teneramigos 
tan justos y generosos. (Estrechdndole la 
mano), 

Agradecido yo igualmente ^ la generosidad 
del se&or Marques, le ofrezco no desmentir 
jam^s la primera prueba quele di de mi ca- 
rino , cuando no tenia aun la dicha de co* 
nocerle. Entretanto, si el s^or Duque se 
digna permitirlo, pasari^n adelante mis cria* 
dos, y tendr6 el honor de ofrecer ^ mi ido- 
latrada Gamila, los primeros homenages del 
que tiene ya la ventura de anunciarse como 
su esposo , y la esperanza de no ser nunca 
indigno de este nombre. 



ESCENA IX. 



Diehos. PajeSj Lacayos , y despues Joana. 



JUAHA. 



(LospofRS conducen los presentes para Catnila^ 

Jacwo se los ofrece : ella los recibe , y hace 

pasar d manos de sm criados, Despues sale 

Juana). 

Seiior y los oOciales de la guarnicion, infer- 



DUQUB. 



— <9 — 

mados de la llegada del sefior Marques, es- 
t^Q esperando k V. E. en su aposento. 
Vamos d recibirlos, amigos raios, volvere- 
mos al Instante para asistir ^ la ceremoDia 
que se prepara. Mi palacio y mis jardines 
eslar^n abiertos para todos los habitautes 
de la ciudad. Repartid, en nombre de Ca- 
mila , alguQOS socorros ^ ios necesitados ; y 
que todos, si es posible, participen de la 
alegria que reina en nuestros corazones. 
(El Marques presenta su mano d Jacc^o, es- 
trecha con af'ecto la de este, scduda d Camila, 
y sigue al Duque, Todo el acompanamiento $e 
retira d una senal de Jacobo), 



ESCENA X, 



Jacobo. Gahila. Juana. 



Jagobo. 



JOANA. 



Gamila. 

Juana. 

Camila. 

Jacobo. 

Gamila. 

Jacobo. 



Gamila. 
Jacobo. 



Hermosa Gamila, por piedad... confi^me 

que ta impaciencia era igual & la mia ; que 

tu amor es tan fervoroso como «1 que hierbe 

en mi saogre; que si mi felicidad depende 

de unirrae ^ ti, la tuya est^ cifrada en ser 

mi esposa. 

Dios mio! |Qu6 bordados;qu^ riqueza! ^Ola, 

una cartita tambien? Alguna nueva galan- 

teria del seiior Jacobo [Mirando las gaUxs], 

(Un papell 

jY con sobre para mi seitorita! 

D^mele. (Lotoma). 

lUn papel! Yo ignore... 

Gran Dios! ^Aun esta terrible amenaza? 

aNada de himeneo,r> 

Querida mia; cu^l puedeser la causa de esa 

repentina inquietud aue veo pintada en tu 

semblante? ^Qu^ puecle contener ese papel? 

Lee, Jacobo, lee y mira si soy desgracfada. 

« Jacobo, Gamila, nada de himeneo... (leyendo). 

ftGuardaos bien de llegar al altar. La muerte 



— 20 — 

90S aguarda en aquel siti09 — ^Y quito es el 
osado?.. {Ola! His criados... 

Gamila. iQu6 yas hacer? 

Jaoobo. Uamila, vuelve en ti. Solo an cobardepue- 
de valerse de esas armas vergpnzosas. |AhI 
• sea quien fuere, se guardar^ muy bien de 
llevar (a cabo tales amenazas, ni aun de pre- 
sentarse en momenlo semejante. Demasiado 
debe de comprender que nada podria liber- 
tarle de mi juslo furor, y quesu muerte se* 
ria inevitable en el instante en que se diese 
A conocer. 

Camila. No me abandones , querido Jacobo ; no te 
apartes de mi. Tal vez algun cobarde ace- 
cna^tus pasos, y espia una ocasion favorable 
para... jOh Dies! No me abandones; yo te lo 
ruego por el amor que me profesas. 

Jacobo. No, Camila, yo velar^ por ti; peroen nombre 
del cielo, calma esa inquietud pavorosa. Si 
c^lmala. ^Qu^ poder humane ser^ bastante 
para desunirnos? Tii ores mia por tus jura- 
mentos, por lu amor, por aquel amor que 
me inspiraste desde el memento en que tus 
ojos se encontraron por primera vez con los 
mio^. Entonces jur6 que nadie sine yo seria 
el esposo de Gamila. jinfeliz del que temera- 
riamente intentase arrancarte de mis brazes! 
(Variag gentes erUran en el jar din ^ cUgunos 
hombres se adelantan y acechan d Jacobo). 

Cahila* iSilencIo! Los jardines empiezan a ser ecu- 
pados. 

JvAMA. Seiiorita, se va acercando la bora de la ce> 
remonia. Es precise disponerse. Las criadas 
est^n esperando en el gabinete. 
(Jacobo dd la mano a Camila. Jtiana entra 
y no vuelve hasta que aquel es detenido por 
iiorlac). 



— 21 — 



ESCENA XL 



MOILAG* 

Jagobo* 

MOBLAC. 

Jagovo. 
MomLAG« 

Jagoio* 
Cahila. 
Jagobo. 

MOILAG. 



Jagobo* 

HOBLAG. 



Dichos. HoBLiG. Ragotz y muchos bandidoi 
disfrazados de \dieanoi. 

Cabal lero? (A Jacobo). 

En otro momento. {Sin mirarle). 

Edtas baenas gentes... [Sigviindole). 

Estoy muy agradecido. 

Sois menos altanero [cojUndde de la mam 

y deteniindole) en las pefias de la Yfr^en. 

|Cn las peflas! [Le mira y queda atdnUo), 

lQu6 te detiene, Jacobo, por qu^no entras? 

Nada , querida , nada. 

Es prcciso que te hable sin (bajo) testigos. 

Haz qae so retiren esas mujeres. Aqui te 

agoardo. (Juana quiere Uevarse d Camila), 

{Miserable! lY te atreves! 

JNo hay que amenazar! Si no me oyes, te 

pierdes. Los medios estan en mi mano y tii 

lo sabes* 

{Jacobo vudve d tomar la mano de Camila. 

Esta repara en su inquietud y quiere pene^ 

trar la causa. Jacobo Id tranquiltza^ y se en- 

tran mirando d Morlao que permanece con 

hi suyoi). 



ESCENA Xn. 



M0BLAG« RaGOTZ. BaHDIDOS. 



Raootz. ^Y bien? 

HoBLAa {Guidado! Tu proyecto es demasiado atre- 
vido. 

VoBLAG. Esos son los que suelen lograrse. No os se- 
pareis de estas inmediaciones, y no dejeis 
que nadie se acerque durante nuestra con- 
versacion* Pronto me reanir^ eon vosotros. 

Raootz* ]fi6Dde nos encontrar^os? 



MORLAC. 



Ragotz. 

MOBLAC. 

Ragotz. 

M0RL4G. 



— 22 — 

Ed la puerta chica del parque. Siento pasos. 

El es... Bien decia yo que do tardaria en 

venir, retirate. Dejadnos solos. 

^Tienes armas? 

^Armas? Cod 61 me scrian iDiitiles. Voy 

viendo que no le conoces todavfa. 

lY como le obligaras? 

Ese es cargo raio. No pondria yo sobre 61 

mi mano por cuaDto nay en el mundo: 

Aqui viene: relfrate. 

{Ragotz y los bandidos se alejan por d faro, 

De tiempo en tiempo se los ve crusar de un 

lado a otro). 



ESCENA XIII. 



Jagobo. 

MOBLAG. 

Jacobo. 

MORLAG. 



Jagobo. 

MORLAG. 

Jagobo. 

MORLAC. 

Jagobo. 

MoRLAG. 

Jacobo. 

MORLAG. 

Jagobo. 

Morlag« 

Jagobo. 



[Jacobo muy turbado mira d lodas partes y 
viefido que Morlac estdsolo, le hace una sena 
para aue se acerque. Le toma la mano y se la 

eslreciia). 

• , . . • • 

^Qu6 vienes a hacer aqui? ^ 

Vengo ^ buscarte. 
^A buscarme? 

Y ^ arraacarte de los brazos seduetores de 
uaa mujer. A romper udos vinculos que 
DOS perderian , y ^ ti con nosolros. 
jQuedo! 

Tengo que responderte en el mismo tone 

en que me babies. 

iSerias tii acaso el que ha escrito este billete? 

(Se h ensena). 

Si , yo he side. 

Y no has temido mi c61era? 

Mira, d6jale de floreos reUSricos y sfgueme al 

momcnto. 

^Yo seguirte? 

Es precise. 

Jamas. 

Tus companeros te necesitan. 

jMis companeros! Ya no lo sois mios. Nada 

hay de comun entre vosotros y yo. 



MOftLAG. 



JaCOBO. 
MOILAC. 



JlGOBO. 
MoiLAC. 



Jagobo. 

MOILAG. 



Jagobo. 

MoiLAC. 

Jagobo. 

MOBLAC. 



— 23 — 

(Y por qu6? Porque acertaste un dia A ina- 
tar & un personage: porque te apoderaste 
de sus Uiulos y documentos de familia: por- 

Sue k favor de nuestro silencio y disimulo 
as puesto en juego aquellos resortes y has 
enga&adoal Gobernador... por esto lie crees 
ya superior A nosolros? Los lazos del crimen 
id unen <i los criminales: no es en este pa- 
lacio ni bajo los techos dorados de cual- 
quiera otro donde debes de concluir la car- 
rera en que tantotehasdistinguido.Una onza 
de plomo ardiendo^uiia pufialada, 6 un su- 
plicio... 

Si prosigues [Amenazdndole], 
^Qu^ har^s? Infeliz! Td has olvidado las 
obligaciones que nos debes: td te has que- 
rido asociar k la familia que tiene jurado 
nuestro esterminio; tii puedes entregarme 
ahora mismo d la muerte. Habla... y subi- 
remos juntos al cadalso. 
{B^rbaro! 

Recuerdo que siempre nos has querido des- 
lumbrar con palabras misteriosas sobre tu 
nacimiento, sobre las desgracias que te ha- 
bian obligado A buscar un asilo en los mon- 
tes y asociarte A nosotros. Te dimes el man- 
do superior porque eres valiente. Te respe- 
tamos como A tal, pero en resumen ^eres mas 

Sie un?.. 
ilencio! 
tranquilfzate, hombre; (friamente) jam^s se 
debe uno de avergonzar del oficio que tiene. 
Y, ademas, somos muchoslos que ejercemos 
este. No hay otra diferencia, sine que algu- 
nos lo ejercen sin peligro y bien vistos; y 
otro%, menos venturosos, tenemos que ejer- 
cerlo en los caminos piU)licos, esponiendo 
nuestra cabeza doce veces al dia y aborre- 
cidos de todo el mundo. 
Betirate. 

Tu matrimonio no se veriticar^. 
^Qui^n ha de impedirlo? 
Yo. 



Jagobo. 

HORLAC. 

Jagobo. 

MORLAG. 

JOGOBO. 

MORLAG. 

Jagobo. 

MORLAG. 

Jagobo. 

MoRLAG. 



Jagobo. 

MOBLAG, 

Jagobo. 

MORLAG. 



Jagobo. 

HORLAG. 



— 24 — 

Nada me har4 renunciar ^ la mano de Ga~ 

mila. Recibi6 mis juramentos. 

Antes habias prometido a tus compafieros 

una eterna fidelidad. Huye de este recinto 

funesto. Greeme. 

Nunca. 

Teme nuestra venganza. 

No me amedrentas. 

S6 que eres insensible a la muerte, pero las 

circunstancias te la har^n horrorosa. 

iPor ultima vez te intimo silenciol 

(Echando mano d la espada), 

Aunque me mataras, no te salvarias. Mil bo- 

cas pronunciarian tu sentencia dos minulos 

despues. 

jMonstruos! ^No estais salisfechos? 

Os lo he sacrificado todo, hasta mi honor, 

para... 

^Honor tu? ^Es compatible el honor con tu 

oficio? ^Si la sangre que circula por tus ve- 

nas fuese noble, lo ejercerias? Moaera tu pre- 

suncion y no te hagas ridiculo. 

^Qu6 exiges de mi? ^Mis riquezas? 

No. 

Yo OS abandpno cuanlo me perlehece. Dejad- 

me ser feliz al lado de mi esposa. 

Esa esposa no existe para ti. Esta decretado. 

Dentro de una hora te aguardamos en las 

peiias de la Vfrgen. 

jNo! I Antes la muerte! 

Ir^s, si, iras... yo telo digo. Aqui era d<^d<^ 

querias vendernos: aqui se debia celebrar 

tu matrimonio: La hora se aproxima; todo 

lo sabemos. Estaremos aqui... reflexiona y 

tiembla... Si hablamos... Viene gente , adios. 

{Se presenta el Marques, Marlac se cvbre el 

rostra y se va. El Marques le examina, como 

si le sorprendiese su vista. Jagobo estd abis- 

mado en la mayor consternacion). 



— 25 — 



ESCENA XIV, 



Jacobo. El Marques. 



Jagobo. 

MARQCE3, 

Jagobo. 

Marques. 

Jagobo. 
Marques. 



Jagobo. 
Marques 



Jagobo. 
Marques. 



{El Marques! {Aparte). 

Las facciooes de este hombre no me son des- 
conocidas. Hablaba con usted, senor Jacobo? 
Si: es un desgraciado que imploraba mi pro- 
teccion. 

S6 que hace usted el mejor uso de sus ri-* 
quezas... 
jSenor! 

Y desear^ que este dia quede sefialado en la 
memoria de los menesterosos, con algun be- 
neficio particular. El senor Duque me acaba 
de informar en compendio de cuantos por- 
menores eran necesarios para fijar de un 
modo indeleble la ventajosa idea que yo te- 
nia formada de usted. S^ que se halla en 
estos dominios por resultas fatales de un 
duelo que le hizo abandouar su pais ; y s6 
lambien que ha guardado largo tiempo el 
incognito uias rigoroso; pero no se me ocul- 
ta ya su nombre y me doy el parabien de 
que Gamila logre un esposo no menos digno 
de ella por, sus accioneis que por su naci- 
miento. El senor Duque, apreciandole ^ us- 
ted como merece, para darle la i^ltima 
prueba de confianza, le confiere el mando 
de la espedicion que va ^ salir contra los in- 
visibles. 

{Contra los invisibles! 

Todos los oficiales ban aprobado la delibe- 
racion del senor Duque, y se creen ya vic- 
toriosos Uevando ^ su cabeza un hombre 
tan digno de ser su gefe. 
^Yo? 

Sf , amigo mio. La nueva patria que usted 
adopta en su desgracia exige sacrincios; pe- 
ro sacrificios muy dulces para corazones ge- 



Jagobo. 

M4RQUES. 



Jagobo. 

Mabqubs. 
Jagobo. 



— 26 — 

nerosos. Yo ser6 uno de los aue combatir^n 
^ las 6rdenes de mi libertaaor ; y me jaz- 
gar6 muy feliz si al pagar una deuda sa- 
grada puedo conservar vida tan preciosa. 
jA qu6 suplicios estoy destinado! (Aparte). 
Gonozco bien cuan natural es la agitacion 
en que usted se halla; pronto desaparecer^. 
Todos est^n ya reunidos. Los senadores van 
^ honrar con su presencia la ceremonia. 
|Yo espoudr6 a Gamila!... No huyamos. 

Ya vienen. {Deleniindole). 
jGielos! 



ESCENA XV. 



{Cortefi numeroso ocupa d teatro. Hay per- 
sonas de todas gerarquias. Los trages lo de- 
notan. El Dfique trae de la mano d Cami- 
la. Le preceden algunos sddados de su 
guardia que forman al foro. El pueblo en di- 
fererUes pelotones, Camila estard veslida de 
boda. Morlac y los baiuUdos interpolados con el 
pueblo. Pages y lacayos de Jacobo). 
DuQui. El Conde Jacobo de Lyden recibe hoy de la 
mano de un segundo padre la esposa elejida. 
Yo confio a su honor la suerte de mi que- 
rida sobrina. Derramen los cielos sus bendi- 
clones sobre vosotros; y que los votos fervo- 
rosos que les dirijo por vuestra felicidad, 
tengan el mas satisfactorio cumplimiento. 
El santuario de un Dios de paz os abre sus 
puertas. Su ministro os aguarda: venida 

Srometeros la eterna felicidad que debe 
e hacer las delicias de vuestra vida y el 
consuelo de ml afortunada vejez. 
(El acompanamento abre paso d los noviqs 
hdcia el parage donde se supone la capiUa de 
mlacio, Actitudde niarcha). 
Cahil'a. Juro amar a mi querido esposo hasta la 
muerte... 



Jagobo. 



MORLAC. 

Jacobo. 
Cahila.. 

DUQUE. 

Jacobo. 



Jagobo. 

DuQUE. 

Jacobo. 
Camila. 
Jacobo. 



Gamila. 



— 27 — 

(Jacobo despues de mirar can inquktui d to-^ 
das parteSj recehso de descubrir d Morhcj no 
viindde empieza d decir con la mayor sotetn- 
nidad levantando la mano)» 
Juro tambieo... (Repara en Morlac que se co- 
loca en [rente y se addania con firmeza y 
desenvoUura). 
£1 senor Conde... 

jDios inio! jToda 'mi sangre se hiela! 
1 Jacobo! (Sobresallada). 
iQu6 puede detenernos? 
{Malvados! jEllos quieren!... No: temblad. Yo 
desprecio sus amenazas... Aunque hubiera 
de i)erecer... ven Gamila, vcn; al pie de los 
altares recibir^s mi jurameato, apesar... 
(Toma la mano de Camila queriendo llevarla 
consul go. Todos los bandidos que estdn disemi- 
nados en la escena^ lo mismo que los demas que 
aparecerdn en todos los actos, llevan en su 
vesluario algunas prendas unifofmeSj una de 
ellas, d eleccion de quien dirija^ mas repara- 
ble que las otras. Esta prenda puede ser una 
faja etc. Morlac que se ha adelantado un po- 
co hdcia Jacobo^ le senala aquella parte de 
su veslido que distingue d los ladrones pa- 
ra reconocerse entre si, Los demas bandidos 
ejecutan lo mismo que Morlac, de manera que 
Jacobo se encuentra con los bandidos en to- 
das direcciones. Se adelanta con Camila por 
dos 6 tres parajes y retrocede viendose cer- 
cado de los facinerosos. Por' ultimo^ la recha- 
za y se adelanta al proscenio, Todos le siguen. 
Ciiadro de sorpresa). 
lEsta hecho! jOb! 
jQu6 dolirio! 
jDejadme, dejadme! 
jEsposo mio! 

^Yo tu esposo? No : yo no soy tu esposo. Vos- 
olros lo sabeis que no soy su esposo (Vol-^ 
viendose at pueblo). Un poder horrible , un 
poder quedetesto me fuerza ^ abandonarte... 
a huir de ti para siempre. 
iDios mio! 



— 88 — 

DuQUi. iMiaerablel 

(Bl Duque tira de la espada y m d arrqjar- 
se sobre Jacobo. El Marques se interpone. 
Muchos personages siguen la idea dd mar- 
ques. Ckimila se desmaya en brazos de algu- 
nasdamasdel acompanamiento. Jacobo toma la 
derecha dd teatro^ vuelta la esfolda al cuadro 
general, y en actiliui de desesperacion. El wr- 
dadero pueblo atiendeal acddente de Camila. 
Los soldados de la guardia del Gobernador se 
unen algrupo de este, d una sefkd que para 
eUo les hace, Morlac y los suyos desJisdndose 
sin pSrdida de momento hdda el lado donde estd 
Jac€bo^ le rodean. El los mira, se horroriza 
y €d fin sale de la escena con precipitacion, 
Morlac hace senas para que atgunos ladro- 
nes vayan siguieiido a Jacobo, y olros se que- 
den en la escena , indicdndoles con miradas 
de inieligenda que no conviene abandonar re- 
pentinamerUe el puesto^ y todos se unen al cua- 
dro general de sorpresa y dolor). 



rm DiL AGIO PftlMBKO. 



ACTO SE6UMD0. 



£lf Teatro representa el interior de una hospederia 
de Tempiarios arruinada por varias partes. Dos 
galerias d izquierda y derecha , que puede supo^ 
nerse haber side cldustros , conducen d varias ha^ 
bitaciones que las ladrones han habilitado para su 
uso. Al (rente una arcada gdtica: su altura es 
dos terdos de la del Teatro hasta las bambalinas. 
Esta arcada estd sostenida por tres columnas del 
mismo 6rden ; una de eUas es hueca. Hay un siUar 
que se mueve hdcia fuera por medio de un resorte. 
Poco detras de la piedra que se mueve hay una 
reja cerrada que conduce d un depdsito de armas 
y d unapequena escalera practicada en las perns. 
Sabre los arcos, y siempre alfrente, ventanas me- 
dio arruinadas. Al traves de estas mismas ventor- 
nas se ven las rocas de la Virgen. A la izquierda 



— se- 
en iegundo bastidar la boca de unapequena b&veda 
que nrve de almaeen de jnHvara. En sitio conve- 
fdente^ otra erUrada con pueria y grueso cerrqjo, 
pradicable$ iUe y aqudla parlapariede afuera. 

ESCENA I. 

GOCCFATK SOh. 

{Se ocupa en poner (Ugunoi talegos de dinero 
en un ooqueron abierto en el siielo. Segun los 
mete alli^ va hadendo apuntacion en un Ubro 
de caja), 

GvcuF. Dos mil y quinientos escudos: mas, mil dos- 

cientos cincuenta que haa ealrado esta ma- 
fiana : mas » diez mil setecieatos de anoche. 
Es deeir,quecomponen eo todo la cantidad 
de catorce mil y quinientos para la enlra- 
da de hoy. fiueno : ealorce mil y quinientos, 
si... eso es. Hasta para hacer dai^o se nece- 
sita plan j 6rden. j Ah I ; Portuna capricho- 
83 1 Gombinaciones singulares me hau obli- 
gado & alistarme en este invisible regi- 
miento; pero el seiior Cucufate, siempre 
honrado y pundonoroso, ha sabido hacer 
respetar su car^cter y guardar la posicion 
ventajosa que debe de tener un ladron por 
principios, respecto de los que no los eono- 
cen. A mayor aoundamiento: nunca he que- 
rido entrar en servicio active, y he sabido 
eeiiirme ^solo la parte administrativa, que 
no siendo la mas arriesgada es siempre la 
mas sustanciosa. Todo esCo, traducido A un 
lenguaje inteligible, signified que yo no soy 
un pfcaro redomado, puesto que me he co- 
locado desde luego en la categorfa de cajero, 
proveedor, factor, elc. Con que, vamos A 
yer... Gatorce talegas de d mil para el fondo 



~3< — 

coman... y la media talega del pico la esca- 
motaremos ^ beneficio de la caja, que es me- 
nor de edad. ( Item esta liUima cantidad d 
otro agujero que habrd en otro sitio). Este es el 
rinconcito reservado para mf.^Eh? ^Qui^o an- 
da ahi? lEstosmalditos eompaileros miosi ^Ehf 
Mire usted qu6 gracial Estarle k uno escu- 
chaDdo cuando se le antoja hacer ud solilo- 
quio! (Pausa). Pues no hay nadie. jMaldito 
miedo! Ni aun entre ladrones puede estar 
seguro otro.ladroa. Gerremos, por si van 
mal dadas. Siemprees bueno, (cterra) des- 
contiar de estos bribones. Tanlo se les daria 
robanne ^ m(, como si robasen A un hom- 
bre de bien. 



ESCENA II. 



CuCtTATB. RaGOTZ. 



Ragotz 

CUCUF. 

Ragotz. 

GOCDF. 



Ragotz. 
GocOf^ 

Ragotz. 

CUCOF. 



lAh.v.^Eres tii, Gucufate?^ 

Si, seftor, yo soy. Estaba haciendo un ar- 

queo en nuestra tesorerfa. 

La entradita de anoche no habr^ venido 

mal. 

Perfectamente. ^Fuiste tii el que tom6 el 

empr^stito forzoso de donde ha provenido? 

Aprop5sito ; antes que se me olvide. De unos 

dias A esta parte, me mortifican mucho los 

remordimientos. 

{Bribon! 

Naturalmente pienso yo con un poco de es- 

crupulosidad, y... 

Estaba por darte un trabucazo.. 

Ya me ha dado usted dos, seiior temeron, 

con no dejarme hablar. Digo que tengo mis 

escriipulos de que ese almacen de p5lvora, 

que por una diab61ica inspiracion nan co- 

locado A un iado de la caja, nos ha de dar 

un mal dia, haci^ndome volar con libros y 



— 32 — 

dinero. Y no me causaria sorpresa , si esto 
sucediese no estando yo , que faltasen algu- 
nas taleguillas , por que... con ingenuidad... 
somos pfiuy males y d rio revuello... ^me en- 
tiendes? 
Ragotz, iGabiloso! 
GocoF. En fin , yo por mi parte tengo mis cuentas 

arregladas. Con que... felices tardes. 
Ragotz. ^A d5nde bueno? Gabalmente vamos A ee- 
lebrar el consejo que Morlac liene convo- 
cado. 
GcGOF. Asi serd ; pero yo tengo que atender A cierto 
negocio puramente personal. Se trata de 
mis propios intereses. Voy a hacer una eo- 
branza. 
Ragotz. i^na cobranza? No entiendo. 
GuGCF. Cuando a uno le deb'en, hay que ir A cobrar, 
si el deudor no es tan comedido que venga 
& traer el dinero A casa. Tii sabes muy bien 
que independientemente de mi empleo de 
cajero en esta .respetafile co^ipaHfa , soy eo- 
nocido en la ciudad por un capitalista hon- 
rado, que socorre , A moderado interns, las 
urgencias del pr6gimo. Esta maiiana, es- 
tando dentro de la poblacion , se me ha 
presentado un pobre demonio solicitando 
quinientos florines A cuareuta por cieato. 
Esto es bastante razonable; y desde luego en 
cuanto al interes nada hay que decir. 
Ragotz. ^Y bien? 

GoctJF. Me hacia una escritura piiblica 6 privada, 
segun me conviniese; pero yo queria cier- 
tas garantias. En tal estado se le ocurri6 
presentarme la mas satisfactoria. Dijome que 
le urgia el pr^stamo, porque esta misma 
tarde tenian que llevar el dinero 4 esa casa 
de campo que estd media legua de aqui. Al 
momento que me impuse de que mis florines 
debian de visitar aunque de paso nuestra 
jurisdiccion, me resolvi A presentarselos. Ya 
ves tii euan f^cil es cobrar; pues eso es lo 
que voy & hacer ahora. 
Ragotz. Entiendo. 



COCITF. 

Ragotz. 
Cocur. 

Ragotz. 

COCDF* 



Ra^otz. 



CUCUF. 

Ragotz. 

GOCOF. 

Ragot. 



GOCUF. 

Ragotz. 
Cogof. 
Ragotz. 
Gtouf. 



— 33 — 

No quiero perder la ocasion. Situar6 mi 
campo detr^s dc las rocas de la VIrgen , y..» 
No te acoDsejo que vayasalld, y mucho 
m^Dod solo. 

jPues qu6?.. Pero ya conozco lo que quieres 
decirme. Deseas tener uu interesillo en mis 
fondos, ^eh? 

Yo no Ira to de que me cuelguen por esa 
miseria. Esoiichame: las tropas disponibles 
que habia ea la ciudad nos tiehen cercados. 
{Y preste usted dinero sin contar con estas 
vicisitadesl Porvida de San Gucufate, que 
si vuelvo ^ dejarme engailar... ^qui^n te ha 
dado esa noticia? 

Morlac mismo que est^ ya preparando todos 
los medios de defensa. Peiizmente ha caido 
en nuestro poder la mejor prenda de nues- 
tra salvacion. 

jQu^ prenda? lEsa muchacha que habeis 
traido ^4a madriguera? 
Es la sobrina del Duque , Gobernador de 
la ciudad. 

jGdmoI ^a sobrina del Gobernador? 
La misma. Yo ignore cu^l habr^ side el de- 
signio de Morlac en robarla. Tal tqz puede 
que previese la tempestad que nos amena- 
zaba; lo cierto es que Morlac asegura que 
solo este atrevido goipe nos puede volver 
nuestro antiguo capita.n. 
iQui^n? 
German. 

{El terrible German! Ese ladron... 
^G6mo? 

Ese prototipo de los que so encuentran lo 
que nadie ha perdido: ese valiente de quien 
OS oigo hablar con tan to respeto y venera- 
cion... Todos est^n deacuerdo en que es gran 
sugeto, de arrojo sin ejemplar, de intrepidez 
incomparable. Siento no haberle conocido*. 
Guanoo me alist^ fallaba ^l ya de la com* 
paiifa. Yo no soy muy valiente, y, la ver- 
dad , necesito unas caantas leocioncillas para 
desarrollarme , y que los maestrosdel oficio 

3 



IIagotz. 

GUGUF. 



RaG0T7. 

Cucup. 
Ragotz. 

GOGUP, 



— 34 — 

me saquen de aprendiz. A otra cosa. Quie- 

res ser dc mi espedicion? Si, 6 no. 

No. 

Mira,tomando el subterrdneo pequeoo, no 

lenemos que andar cieo pasos. Te doy la 

cuarta parte de mi cobranza. 

No. 

Vamos... Te doy la tercera : me parece que 

si no eres absoiutamente un judio... 

No. La mitad 6 nada. 

iQu6 demonio! Ya se ve... un terco semejan- 

te... Encontraremos [aparte) otro companero 

m6nos valiente pero mas barato... otro... 

como yo, que es lo que necesito. — Una vez 

(d el) que no te conformas, voy antes que 

sea mas tarde a ver si puedo librar del 

ataque los quinientos florines. 



ESCENA III. 



MoKLAG. Ragotz. Bahbidos. 



Morlag/ Amigos, el dia de hoy va k decidir de uues- 
trasuerte. Todaslasfuerzasdelenemigo nos. 
bloquean. El Marques de Vivaldi viene ^ la 
cabeza de las tropas. Ya nos ha perseguido 
mas de una vez. jAy de 61, si cae entre mis 
manos! 

Ragotz. No: yo soy el que debe de sacrificarle. 

MoRLAG. Tranquilizate. Le tengo reservado para mf; 
mas la primera consideracion que abora de- 
be de ocuparnos es la del riesgo que tan de 
cerca nos amenaza. Tenemos que abandonar 
esta provincia, 6 triunfar de nuestros ene- 
migos ; y ninguno de los dos estremos me 
parece &cil sin la presencia de German. 

ToDOS. iGermanI 

MonLAC. Yo prometi volv6rosio. En efecto le he bus- 
Cado, le he hallado, le he suplicado... pero 
en vano. Se ha hecho sorda ^ mis ruegos, 



Ragotz. 

MOBLAC. 



— 35 — 

ha despreciado mis amenazas. (Se iba A ca^* 
sari Este odioso enlace, uni^ndole ^ nuestros 
enemigos, nos le robaba para siempre. Ra- 
gotz y algunos otros valientes me acompa*' 
naban: le sorprendimos en el acto decisivo: 
estorbamos que se casase, y lo sacaiuos del 

f>alacio del Duque. Los compafieros que sa* 
ieron trris el no pudieron reducirle ^ que 
los siguiese por entonces; sin embargo, ase^ 
guro que en breve corapareceria en estos 
lugares. Yo aprovechando la oscuridad de la 
Docbe, me determine A dar un golpe impor* 
tante. La sobrinadelGobernador esla j6ven 
^ quien adora German. Este Labia abando- 
joado el campo. El apoderarnos de aquella 
nos podia dar mueno ascendiente sobre 
nuestro ingrato caudillo y asegurarnos de 
toda traicion, si llegaba A su noticia queCa- 
mila estaba en nuestro poder. La rooamos, 
pues, y hemes procurado que ^1 lo sepa sin 
p^rdiaa de memento. Tiemble ahora si in- 
tenta saerificarnos con una cobarde alevosial 
Y bien , Moriac ^ddnde se halla la prisio- 
nera? 

A lo 111 time de esa galerfa que habitaba Ger- 
man. Es el sitio mas seguro de todas estas 
ruinas. Ignora los motives de su desgracia; 
y el espanto y fatiga han hecho en ella tal 
impresion, aue al liegar aqui le ha sobreco- 
jido un prolundo letargo. iQu^ diblo! Tan to 
mejor. Al cabo no es uno de bronce, y mien-^ 
tras permanezca asi, nos libra remos de sus 
gemidos y lamentapiones jGu^ntos peligros 
hemes tenido que arrostrar! La toma del jar- 
din fu6 f^cil: ^ las doce dela noche sesalta 
sin miedo un muro de poca elevacion; pero 
lo mas difCcil era entrar en el pequeno pa-* 
bellon donde estaba va rccogida. Una sola 
ventana no muy alia me tomada por dos de 
nuestros valientes ^ quienes no abandon^ 
yo nunca. Una linterna nos daba la necesa- 
ria luZy y nuestros tres brillantes puiiales 
se alzaron i un (iempo sobre Camila y dos 



GOGUF. 
MORLAG. 



-^36 — 

criadas que estaban recogidas con ella, y 
que fueron vfctimas sacrificadas ^ la garan- 
tia del silencio. Ganiiia cay6 en un deliquio 
mortal: esto habiamos menester. Era impo- 
sible saltar con ella el muro para relirarnos; 
pero ^ veces lodo se ordena bien sin saber 
c6nio. Otros dos compaiieros , que habiamos 
dejado apostados ceroa de la casa del guar- 
da, por si algun incidente le alarmaba y ha- 
cia salir, vinieron k busearnos y decirnos 
que dispertado por su pcrro, se haoia levan- 
lado y pretcndido hacer resistencia; pero 
que una puhalada bien dirigida nos libraba 
ya de este estorbo y nos franqueaba la puer- 
ta. Pasamos el resto de la noche en casa de 
uno de nuestros cofrades*y por la manana 
salimos de la ciudad al amahecer. Solo me 
resta aiiadir que es forzoso respetarla, por 
ser prenda de nuestro gefe, pues no hemes 
peraido la esperanza de que este vuelya k 
entrar en la senda de su deber. 
\Dentro). jSocorro! jSocorro! 
^Seriamos -sorprendidos? 



ESCENA IV. 



DichoS. GUCUFATB. 



GUCUF. 

MOBLAG. 

GUGUF. 

MORLAC. 

GCGOF. 

~M0BI.AG. 
GuGUF. 



jSocorro, por amor de DiosI 

iQu6 es eso? 

Estamos perdidos : lo que se llama perdidos. 

iQu6 dices? 

Se acab6 ya la buena f6; ya no hay perso- 

nas de quien poderse Bar. 

iTe esplicar^s? 

Apenaste dej6, mi querido Ragotz, cuando 

se me presenta el hombre consabido. Le ha- 

go' el corto cumplimiento que tengo de cos- 

tumbre, con todas las atenciohes del case. 

Luego OS dir^ lo que era [d los demos ban- 

didos). Pues seiior, mi hombre no se hizo mu- 



MOILAC 

CoGur. 



Cocup. 



MORLAG. 
COGDP. 



TODOS. 
GUGUF. 



MORLAG. 
GUGUP. 



— 37 — 

cbo de rogar; ^ ya nie habia restituido los 
quinientos florines. 
Abrevia. 

Pues ya se ve que abreviar^ j Ahl Se me ol- 
vidaba. Yo me entretuve uq poco, no por des* 
confiauza, ^ mirar si la cuenta se hallaba ca- 
baly cuando un fantasmoa del demonio en el 
cual fantasmon no habia yo reparado, y que 
sin duda estuvo presenciando todoslos por- 
menores dela cobranza... se aoerca, y con una 
aspereza muy original me sacude... no se si 
un puQetazo 6 una patada , porque estaba 
yo entonces un poco distraido. Me derribd 
en tierra: me arrancd el bolsillo;lo devolvi^ 
al pasagero y le dijo que se marchase. jPica- 
ron semejante! 

Debias de habernos llamado con tiempo. 
:Dios de los bombres de bien! Yo gritaba 
ladrones, ladrones, ^ no poder mas; ^ro na- 
die me ha contestado. jEs una infamial {Ver- 
se uno robado k dos pasos de su casa!... Si 
^to va asi , habremos de mudar de oficio, 
porque aumenta terriblemente el niimero de 
los oficiales. 

Y en resiimen, ^c5mo te escapaste de las ma- 
nos de ese desconocido? 
Con Unas fuertes anginas porque me agar- 
roUS la garganta de tal manera que... pero 
esio no es nada, comparado con lo que tengo 
que deciros. 
Df. 

Dos de nuestros espias, d quienes heencon- 
trade al volver me han asegurado que nues- 
ira madriguera ha side descubierta. 
lEs posible? 

Algunos corresponsales de la ciudad, de lo 
mejorcito que tenemos en nuestras relacio- 
nes, han aicho que esUbamos vendidos... 
que nos habian delatado en consejo pleno... 
que el Gobernador tenia ya en su poder un 
plan topogr^fico, y que... de todo lo cual yo 
he venido k sacar en consecuencia, bien sen- 
cilia k la verdad , que neccsariamente deh^ 



— 38 — 

de haber entre nosotros algunos picaros. 

Ragotz. {Estamos vendidosi 

HORLAG. German... si... si... German es el linico que 
puede haber revelado nuestros secretog. 

Ragotz. ^German? 

MoRLAC. jEsa maldita boda! Ese amor fatal que hace 
meses le tiene distraido! 

ToBos. jVenganza! 

Cuo^F. jSi senor , venganza I Y v^nguense ustedes 

tambien por mi de paso , que yo tengo que 
arreglar enlre tanlo nueslros negocios eco- 
ndmicos y administralivos. [Vase], 

MoBLAC. Solo su muerte puede ser digna expiaciou 
para tan cobarde perfidia. Aqual que nos 
guid tantas veces por la senda de la victo- 
ria... aquel a .quien habiamos dado un po- 
der sin limites... aquel, en fin, cuya suerte 
y la nueslra debian decidir uha de otra re- 
ciprocamente, nos ba hecho traicion. jSabrd 
en breve si sus compaheros se dejan sor- 
prender!.., Pero... escuchadme... un suplicio 
mil veces mas cruel que la muerte misma 
puede anticipadamente vengarnos. La mu- 
ger que ha tenido la desgracia de ser objeto 
de sus adoraciones se ha salvado ya una 
vez del punal que vibraba sobre su cabeza. 
German confia en las fuerzas del Goberna- 
dor para arrebalarnos un tesoro en que estd 
cifrada nuestra ventura. jQue tiemble el Du- 
que y su malvado confidente! Luego que 
nos veamos estrechados por el enemigo, ha- 
gamosle en tender que Camila serci nuestra 
primera victima , si persiste aquel en sus 
intentos. Yo os responcio de que en semejan- 
ie alternativa lograremos al menos el tiem- 
po neccsario para salvar nuestras pcrsonas 
y nuestras riquezas. Si esta intimacion no 
desarma ^ los contraries, yo herir6 sin pie- 
dad aquel perfido seno donde se alberg6 tan 
fatal pasion, y no se dcrramard nuestra san- 
gre sin que la de nuestros perseguidores lo 
haya sido primero. 

ToDOS. Si; imuera Camila! 



— 39 — 



ESCENA V. 



Dichos y Jagobo cubierto el rostra. Los bandidos 
han dado un paso para dejar la escena. Al mis- 
mo tiempo se presenta Jacobo y toma el centro. 
Todos quedan inmMles luego que oyen su voz. 



Jacobo. 
Todos. 

MOBLAG. 

Jacobo. 

TODOB. 

Jacobo. 

MOBLAG. 



Jacobo. 

MOBLAC. 



Jagobo. 



jDeteneosI (Con acenlo terrible), 
jCielos! jGermaoI 
^Eres tii? 

Temblad , si llega k caer sobre vosotros la 
indignacion de German. [Descubridndose). 
Tuyos somos. [A sus pies). 
Lovantaos. Yo os creia mas valientes. 
Nos habian engafiado. jAh €rermanl Td ores 
nuestro amparo y defensa. No nos abando- 
nes. Est^s entre los tuyos. Recobra la pleni- 
tud de tus derechos. 
{Mis derechos! iJamasI 
Nosotros te lo suplicamos* Tu brazo solo es 
el que puede sacarnos del abismo de la des- 
gracia. Acu<3rdate de tas promesas. No seas 
ingrato al cariflo y respeto con que siempre 
te hemos mirado. Sal con nosotros de este pais 
que tenemos aterrado y en el cual est^ jurada 
ya nuestra ruina; y vuelve despues en buen 
hora t gozar tranauilo de una lelicidad que 
crees hallar lejos de nuestra compa&ia. Pero 
abandonarnos en el momento critico... entre^ 
garnos en manos de los que se han armado 
contra nosotros! Un amor funesto ha estra- 
viado la razon de nuestro capitan. Lo co~ 
nocemos y lo lloramos; pero este senlimiento 
deja siempre lugar k lisoojeras esperanzas. 
Cesa de recordarme los odiosos vinculos quo 
nos unen. Mis primeros pasos se dieron 
en la carrera del honor, y todos los demas 
en la de los delitos. Yo fui k vuestro lado el 
terror de estas comarcas... estaba ya casi, 
rcconciliado conmigo mismo, mereed al amor 



HORLAC. 



Jagobo. 



MORLAG. 



Jacobo. 



HORLAG. 



Jagobo. 



— 40 — 

que me inspird uoa muger adorable... Si por 
un instante he vuelto ^ tomar el nombre de 
German , ha side para defenderla, para ar- 
raDcarla de estos sitios y castigar vuestra 
audacia. 

Gamila te ser^ devuelta. Salva A tus compa- 
fieros; s^lvalos y no pondr^n mas obstacu- 
los ^ tu amor. 

jYo habia de comprar mi fortuna con nue- 
vos atenladosl Yo merecer A Gamila por me- 
dio de los crimenes! jJam^sI 
Gompaneros, tended a vuestro capilan la 
mano de amigos {con voz de trueno). German, 
tienes nuestra suerte en las tuyas. Nucstros 
aceros son en tu apoyo y defensa ; pero re- 
flexiona que no ignoramos cual debe de ser 
el castigo de los traidores, y que sabremos 
ponerlo por obra. {Todos tienen las manas 
tendidas ndcia Jacdbo), 
Herid, biirbaros; traspasad sin piedad mi 
corazou. Libradme de una vida oaiosa cuyo 
peso no puedo ya sopor tar, herid... ^qu6 os 
detiene? Juslo es que raanos como las vues- 
iras derramen una sangre tan criminal co- 
mo la mia. 

^Eres insensible? nosotros seremos impFa- 
cables. Gamila sabr^ quien era el esposo 
que habia elegido. Le ser^ revelado el fatal 
misterio. Gonocera tus delitos. Sabrd que 
German y Jacobo son uAa misma cosa... y 
horrorizada al comprender aue tuviste la 
osadia de ofrecerle una mano nanada en la 
sangre del inocente, dejar^ de existir tan 
pronto como le sea hecha esta rcvelacion. 
Cuando un resto de aquella pasion infausta 
que has sabido inspirarla puaiese conservar 
su vida, ser^ sacriticada mas tarde. Yo mis- 
mo ser6 tu acusador, y el que la iniholara 
despues^ lajusta venganza de mis valien- 
tes compaiieros. 

jNo, por piedad! Su estimacion, aunqueusur- 
{)ada, es el linico bien que me resta. Tente, 
yo te lo ruegp. El dia en que mis secretes le 



MORLAG. 



Jacobo. 
MomLAC. 

Jagoio. 

MORLAC. 

Jacobo. 

MORLAC. 

Jacobo. 



MORLAG. 

TODO8. 
MORLAG. 



Jagoio. 



— 44 — 

sean rovelados ser^ el lUtimo de mi existen- 

cia desgraciada. 

No: epes muy digno de su odio y su despre- 

cio: on breve ser&s despreciado y aborreci- 

do. {Dando unpaso hdcia donde estd Camila)^ 

iMorlac! 

(Te espanta la idea del porvenir que te pre- 

paraiDo^I Jura quedarte con nosotros. 

iQuedarmel 

Es precise. 

lAhl No puedo. 

Seguidroe. (A los baruUdos). 

Esperad... Si... Yo partidpar^ de vuestra 

suerte, y.., os' salvar^... 6 morir^... k vues- 

tro lado... jOs lo juro per la vida de mi eft- 

posa! 

Abora te reoonozco jCompaiieros, viva nueft- 

tro capitan! 

iViva! 

Permftenos que exijamos como garanlia de 

tu fidelidad la permanencia de Camila en 

este retire. En tales momenios... {Disciilpa- 

nosl Somos tambien muy desgruciados. 

Becibisteis mi promesa... estad tranquilos; 

sabrd cumplirla. 



ESCENA VL 



DichoS. CUCUPATB. 



COGUF* 



Ragotz. 

CCCDF. 

Ragotz. 

GUGOF. 



MomiAC. 



^i teniente? /.Mi teniente? (Viendo d Jacobo)* 

;Dt08 miol {Sil El es. A ver muchachos, pren- 

ded A ese hombre. 

^A qui^n? 

Al del pu&etazo. Prended & ese pfcaro. 

{Miserable! Es el capitan. 

I'El capitan! \Ya,J jPues! jEl seilor capitan! 

No lo habia distinguido bien. Venia ^ de- 

cires... 

HabIa al capitan. 



— 42 — 

CoGur. Permitidme Seiior Capitan... nuestras 

primeras relaciones ban sido poco... digo... 
un poco satisfactorias... 

MoRLAc Yamos , despacha, y no gastes ahora circun- 
loquios. 

CuGUF. Bien est^ , senor , bien. Este diablo de bom- 
bre ti^De una facha que no me gusta del 
todo. {Aparte). 

Jagobo. ^Eres tii el que estaba poco ba en las rocas 
de la Vfrgen? 

GuGGF. Si, senor... alii en... pues... alli... donde he- 
mos tenido aquella corta conferencia. No: no 
lo digo yo... Gabalmenle un maldito moscon 
me andaba pioando en la megilla, y ^ no 
ser por el abanicazo con que usted me lo es- 
panto, a estas boras me bubiera dejado ya 
y sin gota de sangre en toda esla region d^ 

mi humanidad. ;Ah! Usted me baechado,sin 
embargo, a perder una especulacion bermosa; 
pero t.ii vez se vol vera ^ presentar. 
Guardate de intenlaria, y acuerdate que al 
menor olvido en el cum pi i mien to de mis 
drdenes, te se barj^ saltar la tapa de los sesos. 
jMuchas gracias! Pero senor , ^qu6 es esto? 
Sin duda mi capilan cree que soy un pfcaro 
por mi gusto. 
{Galla! 

Yo callar6; pero es muy contra rio al dere- 
cbo civil que uno bay a de quedarse sin co- 
brar el dinero que presta. 
Yo be prometido salvaros de las asecbanzas 
de los nabitantes de este pais, conjurados 
para vuestro exterminio; mas os prevengo, 
que no debeis aumenlar con nuevos robos y 
asesinatos el niimero de vuestros enemigos. 
Habeis amontonado mas oro del que podeis 
llevaros, ^qu6 os falta pues? 

GucuF. En cuanto ^ eso me permit! rd el senor ca- 
pitan... 

Jagobo. {Silenciol Al recobrar mi mando quiero 
ejercer mi podef sin reslricciones. Os he 
dado k conocer mi voluntad justa 6 injusta; 
debeis conformaros con ella sin murmttrar 



Jagobo. 



CUGUF. 



Ragotz. 

GUGUF. 



Jagobo. 



MORLAG* 



Jacobo. 

MOKLAG. 
CUGUF. 

Rago7z. 

COGUP. 

Jacobo. 
CuGur. 



Jagobo. 

MORLAG. 
CUCUF. 



MORLAG. 

Jacoro. 

CuCUF. 



MORLAG. 
CCCUF. 

Jagobo. 

MORLAG. 
CUG13F. 



Jagobo. 

MORLAG. 



— 43 — 

ni haeerme observaciones , y el primero 
que tcDga la osadfa... 

Esq es muy justo. Y una vez que (levantando 
el punal) se ha atrevido ^ replica rte, si 
quieres... 
No; es iniittl. 

Pues caando quieras... {SoUando a Cucufate). 
Asi me gusta. Lo que se difiere no esta per- 
dido. 

^Y sabr^mos, per liltimo, qu6 venias ^ de- 
cirnos? 

Se cruzan tan tos aeon teci mien tos... que... 
Prosigue. 

Pues, con permiso del seiSor capitan, dird 
que las avanzadas enemigas se faan aproxi- 
mado ^ nuestras murallas, y segun parece 
se trala de un bloqueo. Aseguran que el 
Marques de Vivaldi y algunos de sus sol- 
dados son duenos de varies de nuestros 
atrincheramientos. 
;EI Marques de Vivaldi! 
Tanto mejor. La relirada le sera imposible. 
Eso mismo he pensado yo, y confirma esta 
opinion el movimiento que se advierte en 
sus tropas , las cuales aparentan dar prin- 
cipio al alaque por el lado de la lorrecilla, 
sin duda para libertar a su gefe. 
Corramos , pues. 

^Cuanlos son? 

Precisamente no me he detenido h contar- 

los, pero... por encima... ix ojo de buen cu- 

bero, como suele decirse... por un calculo 

de aproximacion .. me parece que... como 

dos tercios de mosqueteros. 

jCuatrocientos hombresl 

Y unos cien esbirros armados. 

^Cuantos somos nosolros? 

Sesenta hombres. 

Cincuenta y nueve para el case, porque yo 

soy cor to de visla y no peleo de media tar- 

de aba jo. 

iSesenta entre todos? 

k 



Ja€OBO. 

Cdguf. 



Jagobo. 

CUGUF. 
MORLAG. 



jACibBO. 



MOBLAG. 

Jagobo. 



MOBLAG. 

Jagobo. 



COGOF. 

Jagobo. 



GUGUF. 

Jagobo. 

CCGCF. 



Jagobo. 

CuGUF. 
MOBLAG. 

Jagobo. 

MOBLAG. 

Jagobo. 



— 44- — 

iSesenta contra qainientos! 
No es muy buen partido, que digamos. Si 
se tratase de mugeres, A lo menos... pero 
hay mucha diferencia de una muger aunque 
fuese una amazona ^ un mosquetero. 
iCombate desiguall Somos muy pocos, y Dios 
ayuda ^ nuestros enemigos. 
Yerdad es que no podemos con tar nosotros 
con ese aliado. 

Td est^s a nuestra cabeza. Hientras nos 
mande German no dudamos de la victoria. 
La desesperacion nos dar^ mayores fuerzas. 
(Los bnnaidos se reunen cd foro), 
{Mas sangre todavial ^Y Gamila? ;C5mo sal- 
varla) No puedo comparecer en su presen- 
cia sin descubrir mi infamia. 
Estamos preparados. 

El ataque no empezar^ hasta (distraido) den- 
tro de una bora lo menos. Yo mismo voy d 
observar los movimientos del enemigo. Mor- 
lac , distribuye las avanzadas y ven A reu- 
nirte conmigo en la primera torrecilla. 
Basta. 

Esla tarde nos pierde 6 nos salva. Yo me 
hallar6 en todas partes. {Infeliz del que faite 
^ su deber! 
Por mi parte, seiior... 

No hayas miedo. Ya te he perdonado, y 
quiero probarte la estimacion que te profeso 
como compafierbs. 

Por esta vez no soy de los de la batida. 
{Aparle). 

Morlac, le dar^s... 

Enhorabuena. El dar (alarga la mano) es la 
mejor manera de probar ^ uno cuanto se le 
quiere. 

Le dar^s... la avanzada mas peligrosa, para 
que se distiuga. 
iMalo) 

Est^ entendido. 

Otra 6rden, Morlac, y ser^ la tiltima. 
Mauda. 
Sabes mi modo de pensar. Puedo caer en 



— 45-- 

manos del enemigo... si mi brazo se hallase 
desarmado... entdnces... ^ntes de que mis 
facciones sean reconocidas... entiendes? 

MomLAC Entiendo. Yo te librar6 {pufkd en mano) del 
cadalso, y del oprobio ^ los ojos de Camila. 
Cuenta con mi brazo y coq mi corazon... 
Nadie sino Morlac te haria este relevaote 
servicio. , 

CuGUF. i Vaya un par de amigos! | Vaya un servicio 
agradable ! Gracias d mi fortuna que no me 
tiene bastante relacionado con ^1 para que 
me los.baga del mismo g^nero. 

Jaoobo. Adios; (Te espero! 

MonLAC Adios y descuida. 

ToDOS. jViva nuestro capitan! ( Jaccbo se vd ). 



ESCENA VII. 



MOHLAG. CUGUPATB. BaNDIDOS. 



Cucup. 

MORLAG*. 
CUCUF. 

MORLAG, 
GUGUF. 
MORLAG. 
CUGUF. 

MORLAG. 
GuGUF. 



MORLAG. 

CUGUF. 

« 

MOILAC. 



Estas ceremonias son un poco monotonas: 
Spguidme. compaileros. 
Gomo pueaa escurrir el bulto... La caja me 
est4 dando unos gritos tan fuertes... (Aparie). 
^Gucufate? 
^Mi teni^nte? 

^Sabes lo que ha dicho el capitan*^ 
No me acuerdo ya de una palabra. Soy na- 
turalmente un poco flaco de memoria. 
EI puesto que te confia... 
iQu6 diantre de puesto) Gr^ame usted, se- 
nor teniente. El mundo est^ perdido por 
meterse los unos en las atribuciones de los 
otros. Si yo tengo un empleo puramente ci- 
vil... 

En mementos de crisis es precise que todos 
contribuyan personalmeate. 
jEs precisol... jYa! Si se mezola un yd lo 
manshj entonces... ya no teneinos case. 
Esta parte de nuestra habitacion es la me- 



Gucop. 

MOELAC. 
CUGOF. 

MomLAC. 

CUGUF. 
MO&LAG. 



— 46 — 

jor fortificada. Detras de esa columna hay 

una salida que solo conoceiDos nosotros. Te 

quedaras aquf... Si ei enemigo avaoza hasta 

este sitio, haras volar el almaceh de las mu- 

niciones para protejer nuestra reiirada. 

^ Y volar6 yo tambien , no es esto ? 

Si. 

Pues le digo A usted que no me da la gana. 

iSilencio! 

jHacerme volar! 

jSilencio, repito! A las drdenes del capitan 

no hay replica. Si faitas a la consigna... ya 

sabes cual ser^ tu suerte. Yamos, compa- 

neros. 



ESCENA VIII. 



CUCUFATE solo. 



COCUF. 



jBravfsimo! ; Bravo I Tres veces bravo! Si 
uno replica le malan^y si no tambien. {Ah! 
Segun el aspeelo oue v^ presentando este 
negocio , el oficio ae ladroii es un oficio de 
satan^s. Y despues... esa franqueza en man- 
da r... ese desahogo para decir... prenda us- 
ted Tuego al almacen y# vaya usted A pre- 
guntar ^ la luna si est6 baena!... No parece 
sine que esto es una friolera que se hace 
asi... jugando. Por otro lado— el darse uno 
Um males rates para ser ladron, bien mira- 
do, es un desatino. No le costaria ^ uno mas 
trabajo el ser hombre de bien. Hay momeft- 
tos, asl como suena, que me hallo tentado 
de tomar esta dltima carrera, aunque no sea 
masque por especulacion. — ^Eh? ^Qui^n 
v6? — Hacia aquella parte... jSi tendr^ el 
enemigo inteligencias con la plaza? Cucufa- 
te, ^ tu puesto, que no te faltar^ ocasion 
para distinguirte y cumplir la consigna. En 
fa milicia son muv litiles la cautela y la ob- 



— 47 — 

aerTacion. Yamos lo primerito, k observer 
y despues... Me esconao y alargo entrambas 
orejas. 

(Cucufate abre la cdumna, se oculla y cier- 
ra. Camila sale muy agitada). 



ESCENA IX. 



Gavila sola. 



Camila. ^Ddnde estoy, gran Dios? ^Es un suefio? 
{No! He oido el odioso nombre del malvado 
German, i German! (Dios miol Estedebe de 
ser el m6nstruo en cuyas cadenas gimo es- 
clavizada! lAh! Por piedad , {de rodillas) 
dign^os, Sedor, poner nn k tantos desastres; 
que no sea esta infelice criatura v(ctimn de 
la crueldad de los asesinos... iDios poderoso! 
Yolvedme el esposoque lloro perdido, y k 
su lado despreciar^ e( pisligro y la muerte. 

Vox DIRT. ^Camila? (Se oye la voz a la derechapor en- 
Ire las grietas del muro). 

Cahila. ^Qu6 escucho? 

.Voz. Huye lejos de aqui. Jacobo vela por tu se- 

guridad. (Cae d los pies de Cnmita una Uave 
alada d un pedazo de papel). 

Cavila. I Jacobo! jOh prodigio! {Ci^jiendo d pope!). 
(Jacobo! jCielos! ^Se hallar^ tambien en es* 
tos siliost.. jTal vez gemird como yo en 
poder de los faciuerosos! Y cuando yo le 
acusaba... Yeamos* lo que conliene esle pa^ 
pel. ( Cttcufate se asoma), 

Cucvv. He aqui una empresa digna de mf. Apode- 

r^monos de la correspondencia y denuncia- 

remos los traidores. Esto ser^ lo mejor... 

( Vimdo salir al Marques). lAqni hay mo- 

. boacadaf Observemos {Se oculta). 



— 48 — 



ESCENA X. 



Gahila. El Mahqubs, con la espada desnuda. 



Gahila. 
Mahqubs. 
Gahila. 
Marqdbs. 



Gahila. 

Mabqubs. 

Gahila. 



Mabqubs. 
Gahila. 

MAmQCBS. 

Gahila. 
BUrquss. 



El es... iJacobo! jJacobo! {Equivocada). 

^Senorita? [ReconocUndoia), 

iMarqu6sl jOh fortupa! 

Hablemos bajo, por Dios , d somos perdidos. 

Dos boras hace recorro estososcuros lugares. 

La ProvideDcia es quien sin duda ha guia- 

do mis pasos eu tan confuso laberinto. Los 

Eocos sotdados que me acompa j^ban sucura- 
ieron al arrojo de los banaidos. Ei resto de 
nuestras tropas los ataca en este memento 
con el mayor entusiasmo per la parte del 
Norte, y k favor de esta repeutina carga he 
podido deslizarme por sendas ignoradas has- 
ta el sitio en que tengo la fortuna de hallar 
A mi querida Gamila. Si yo pudiese descu- 
brir una salida. Si fuese posibie que nuestros 
yalientes penetrasen hasta aqui... cortaria- 
mos compietamente la retirada al infame 
German. Pero... recuerdo que a mi llegada 
pronunciaba usted el nombre de Jacobo. 
jlnfeliz) Estd aqui tambien. 
jAqui! 

No puedo dudarlo. Este papel que me indi- 
ca los medios de salir ael albergue de los 
criminales.. 
A ver... - 
Jacobo me le ha dlrigido. 
«Gamila , huye. JacobK) estd tal vez tocando 
»su liltimo instante.» . 
(Gran Dies! 

«En el centro del claustro largo... en la ter- 
«Lcera columna... hay una reja cuya Have te 
«envio. Esta oculta con un sillar ^ue se mue- 
«ye f^cilmente. . Detr^s de la reja hay una 
«escalera... que conduce hasta la pequeiia 



Gamila. 
Marqubs 



Camila. 



GUGUF. 

Marques 
Gdguf. 



Marques. 

GUCUF. 



Mabqubs. 

CUCUF. 



— 49 — 

«capilla de la Yfrgea.v iQu6 felicidad! {La 
capilla de La Yirgenl Alii est^n de observa- 
cion algunos roosqueteros. {Ah! No se creen 
tan inmediatos al enemigo. aHuye de aqui, 
((repito. Adios: no tienes mas que momen- 
tttos. Goncede una lagrima de compasion al 
ccdesgraciado Jacobo.)) 
ilnfelizl 

Le salvaremos, si... yo lo aseguro. El mismo 
DOS proporciona los medios. Le arrancare- 
mos de entre las garras del infame German. 
Yenga usted conmigo. Gorramos d reunirnos 
^ los nuestros. Una vezintroducidos en estos 

Sarages , respondo del complelo esterminio 
e los malhechores. {Ni uno solo escapar^ de 
. nuestro furor! 
SI... D6monos prisa... La tercera columna... 
{GietosI Dispensadnos vuestro favor en tan 
terrible lance. [Reconocen con ryrecaudon la 
escena), Esta es la columna... [Empujando el 
siUon 86 encuentran can Cucufate). {Dios mio! 
No hay que tener miedo, madama. 
Miserable. Si profieres una palabra , eres 
muerto. 

Aguarde usted un poquito, caballero, y no 
me confunda por el amor de Dies con esos 
infames ladrones. Yo soy de los vuestros, 

Eienso lo mismo quepiensan los hombresde 
ien, y si fuera necesario... No tiene usted 
mas que hablar , y aqui hay un hombre. 
^Gon qu6 objeto has penetrado en estos lu- 
gares? 

Soy ermiiano. Ya sabr^ usted... no; no crea 
usted ver en mi un iuTisible. {OjaM lo fue- 
ra por esta vez! Gon todo si la fuerza de las 
circunslancias... la violencia de la... con... la 
mucha fama que usted tiene por aqui... reu- 
nido todo a .. ^Me quiere usled hacer el fa- 
vor de envaynar? 
^Nos has oiao? 

Soy sordo. Gon todo , hay mementos en 
que tiene uno mas espeditas las potencias 
corporales y los sentidos del alma... como 

4 



Marques. 

GUGUF. 



GUGUF, 



Cahila. 

COCUF. 

Marquss. 



CUCUF. 

Gahila 

GuGUF, 

G4M1LA. 

"CUGUF. 



— so- 
por ejemplo... ahora. No estaba escuchando 
por cierto, pero he percibido claramente al* 
gunas de las palabras de usted. Yervi gra- 
cia ; esa reflexion luminosa y elocuente. «Ni 
UDo solo se escapar^.9 
Vendr^s connosotros. 

Por supuesto. Y les instruir^ ^ astedes de 
todos los recursos de los baadidos, de su 
plan de defensa, de... Fuera miedo, sef&ora. 
iQu6 diablosi Si no bubiesen ustedes dado 
conmigo... los ladrones... Pero ahora no hay 
nada que recelar. 

(El Marques y CamilQ abren la reja. Cucufate 
en tanlo escribe en un libro de memoria. 
Tomemos nuestras precauciones : no sabe 
uno lo que le puede suceder. 
[QuUase un justillo enmrnado (june Uevard de^ 
bajo de la ropa esterior, lo mtsmo que todos 
los detms ladrones, Envuelve d libro de me- 
morias en 41 y lo qcuita todo bajo unapiedra). 
Despacheoios, seiiores , porque tiemblo que 
ese demooio de German... Ello... vamos cla- 
ros... yo por una combiQacion fatal estaba 
aqui con... con ellos... cuaado... Si ustedes su- 
piesen la consigna que me habian dado! Na^ 
da menos que pegar fuego A la santa Bar- 
bara, luego que se acercase alguien. De mane- 
ra que si yo hubiese side exacto, ^ estas bo- 
ras est^bamps ya los tres en conversacion 
con las siete cabrillas. 
Ya esl^ abierto. 
Vamos pronto. 

Un memento. Permftame usted... Quieroexa- 
minar un poco estos lugares. Nuestra sesu- 
ridad... Tii {mirando d Cucufate) no estabas 
solo, infame; tal vez nos habr^n lendido al- 
gun lazo. {Penetra en el subterrdneo). 
[Senorl jSenorl 
Por Dies senor Marques... 
^Senor Marques? (Eh! Ya no nos oye... si 
yerra el camiuo, la hemes hecho buena, 
Sigale usled... sigale usted, yo se lo suplico. 
Pero si... 



Gahila. 

Mahqubs. 

Cqcuf. 



Marqobi. 
GncuF. 



— 54 — 

Yo recompensar^ bieo este servicio). 
A ver... baja tii. {Diceesto desde abap). 
Yamos , no hay mas , se ban empeilada en 
haeerme rabiar, y... ya voy sefior... ya voy. 
^No tiene usted miedo de ouedarse sola? 
^Bajas, miserable? {Desde aoajo], 
Ahora me ensarta, y me quedo por esas bd- 
vedas hecho una momia hasta el dia del jui- 
cio. (Entra y cierra). 



ESCENA XI. 



Gahila. Luego Jagobo. 



Gahila. 
Jagobo. 
Gahila. 
Jagobo. 
Gahila. 

Jagobo. 

Gahila* 
Jagobo. 
Gahila* 



Jagobo. 



Gahua* 



Jagobo. 



Gahila. 
Jagobo. 



iProtegedlos, Dies justo! 

(Gamilal 

iQu6 veo? iEres tii? 

ifAegfi ^ su colmo mi desgracia! 

No: no es ilusion... mi querido Jacobo... ^Por 

qu6 misterio?... 

iG6mo sopor tar el p^iso de mis remordi- 

mientos!.. 

(Eres, como yo, presa de los malvados! 

jAhl ;Qu6 tormento! (il/iar^e). 

Al fin he vuelto ^ verte. Sea cual fuere la 

suerte que se nos prepara, no me quejar^ 

murienao ^ tu lado. 

iApenas respire! No me atrevo ^ mirarla... 

Si Ilegasen en este momento... ;Gran Dies! 

jUga sola palabra!.,. {Ese nombre terrible! 

^No me respondes, Jacobo? Est^s horrible- 

mente agitado. Mis fatales presentimientos 

se ban cumplido... ya lo ves... jNada de hi- 

meneo... ^Recuerdas? 

Huye infeliz. Huye de esta morada de deli- 

tos. La atm6sfera que respiras est^ envene- 

nada. No pretendas saber lo que yo no te 

puedo descubrir. Dame esa Have. 

No la tengo. {Temblando), 

^C6mo? [Dzsesperado). 



— 52 — 

Camila. Se la he confiado... 

Jagobo. Desgraciada ^qu6 has hecho? 

Gahila. Tranquilizate. El Marques no paede tardar 
en volver. 

Jacobo. jEl Marques! 

Gahua. Y nos sal vara. Es duefio de esta salida y 
del dep6sito de armas de los bandidos. A ti, 
mi querido Jacobo, es ^ quien va a deber la 
Providencia su tranquilidad, con el estermi- 
nio del infame German y sus compa5eros! 

Jacobo. iQue escucho! (Abatido). 

Gamila. iJacobo! 

Jacobo. Esta decretado : este sitio ser^ mi tumba. 

Gahila. No; mi adorado Jacobo. El cielo no nos 
abandonar^. Nuestro amor ha sido fecundo 
mananlial de desgracias, pero el Dies de 
justicia que oye nuestros ruegos incesanles.. . 

Jacobo. iQu6 ibas a pronunciar! Al^jate, al6jate. 
^Ignoras tii que ese lenguaje no puede usar- 
se en estas mansiones horrorosas? ^ Qu6 se- 
rJa de if, si nos oyesen? AI6jate. Me haces 
eslremecer. Tus palabras hielan en mis ve- 
nas toda mi sangre... Mira... Todavia es 
tiempo... Sf: yo puedo evitarte el horrible 
espect^culo de mi suplicio. 

Gahila. iTu suplicio! ; Vivaldi v^ ^ Uegar... no des- 
mayes, Jacobo! 

Jagobo. Llegard tarde, {con toda la fuerza dela des- 
esperacion ) Jacobo ya no exislird cuando lie- 
gue. Escucha... Ellos sou... si: ellos son. Esta 
es la hora de la venganza de un Dies irrita- 
do... la hora de la muerle. 

Gahila. |Ah! Yo estar^ a tu lado, esposo mio. Que 
un solo golpe divida nuestros cuellos-, y sea- 
mos inseparables hasta el memento en que 
dejemos de existir. 

Jacobo. Solvate... Tu est^s inocente. 

Gahila. No te abandonar6: {de rodillas,en la mayof 
afliccion). quiero vivir y morir contigo. Con- 
c6deme esta gracia. 

Jagobo. Espera... todavia me parece... Si... retirate 
por esta parte {abre la puerta de la galeria) 
^ lo liltimo de esa galeria... Te doy palabra 



— ba- 
de seguirte al momento. Esos malvados se 
acercan... si te hallan aquf, nuestro peligro 
es mayor. Retfrate. Voy ^ seguirte dentro 
de un instante. Es precise... 
{Arrastra d Camila hdcia la puerta, la in- 
iroduce en la gcderia y cierra de gdpe). 



ESCENA XII, 



Jagobo. Moblag. Ragotz. Bandidos. 



MOBLAG T 

Moblag. 

Jagobo. 
Moblag. 



Jagobo. 

Moblag. 

Jagobo. 

Moblag. 

Jagobo. 



Moblag. 
^Jagobo. 



LOS gUTOs. { Armas I { Armas I 
German, el enemigo se ha adelantado y es 
dueflo ya de los primerosatrincheramientos. 
J Y yo soy quien los vendo! (Aparte). 
Sorprendidos muchos de los niiestros, se 
han visto precisados ^ abandonar las armas, 
para replegarse h^cia aqui con mayor segu- 
ridad y en diferentes direcciones. Danos ar- 
mas , y ven ^ reparar este golpe desgracia- 
do; llev^ndote en nuestra compa5fa, no nos 
intimida la ventaja que ha conseguido ya el 
contrario sobre nosotros. 
(Corren d la cdumna^ empujan el siUar y 
hallan la reja cerrada). 
I Armas I No las tengo. 
La Have que fb hemos entregado... 
No est^ en mi poder. 
i C5mo ! 

He vendido vuestros secretos. Soy un trai- 
dor , un perverse aue merece la muerte. No 
pueao pagar mi deiito sino con mi vida: aqul 
estoy. Libradme del insoportable peso que 
me abruma, pareciendo ante vosotros cu-^ 
bierto de oprooio, despues de haber mere* 
cido la execracion general. 
iQuieres morir! ilngrato! Morir^s , sf.«. 
Gompaneros!... 
iDios miol (escuchando a la reja). Nuestros 



— 54 — 

persegaidoros se aoercan... los oigo llegar... 
retiraos. 

M0RLA.G. No logrards sobrevivir d nuestra derrota. Si 
pretendes... 

Jagobo. Retiraos digo. Solo yo puedo facilitaros aun 
los medios de no ser completamente derro- 
tados. Yo espiar6 mi crimen venciendo 6 
muriendo con vosotros. Por liltima vez, obe- 
deced ^ vuestro capitan. Pronto... Ya estdn 
aquf. 

( Liis handidos se ocultan entre las ruinas d 
un lado: y Jacobo cubridndose el rostro con 
una m&scara se esconde tras de una columna. 



ESCENA XIII. 



Diehos. SAtvuTi. Cugufate, t Esbirros. 



Salviati. 

GUGUF. 



Jacobo. 

GuGUF. 



iJLentamente abren la reja : al frente de los es- 
irros viene Salviati: delante de todos Cucufor- 
te, que es quien los guia. Este ha tornado va- 
rios cabas ad vesttmrio de los esbirros j de suerte 
que su traje se diferencia sensibiemenie del que 
antes sacaba. La parte de vesluario que aeje 
ChACufate estard reparlida entre dos 6 mas es- 
birros), 

Es por aquf, senor Cucufate? ( En voz baja). 
No nay que tener%»iedo. Yo s6 muy bien el 
camino. Cerrar y que se queden abajo los 
soldados hasta que llegue el seoor Marques. 
Dejarles la Have. Si hubiese el mas pequefio 
peligro, .no les traeria yo a ustedes por tal 
paraje. Guando haya que tomar alguna pre- 
caucion, avisar6 con tiempo. 
I Son los esbirros I 

Ustedes no habrdn estado nunca en esta ca- 
sita. El paraje no es de los mas concurridos, 
pero tampoco se paga mucho de al(|uil6r. 
Vengan ustedes conmigo y veremos qui6n ^es 
el guapo que se atreve... 



Jaoobo. 

TOIKHI. 

Jagoio. 



Saltutl 

CUC»)F. 

Jacobo. 

GUGUF. 

Saltiati. 

GOCUF. 



Jagoio. 

Cucup. 

Saltiati. 

GOGIIF* 



Jagobo. 

GCCVF. 



Jagobo. 



MOBLAC. 



— 55 — 
Aqui est^ German, miserables. Rendid las 

armas! 

1 German ! 

Est^ solo. No hay que tener pavura, re«- 

pdndale usted. . , . 

Rendid las armas, repito. Si tardaisun ins- 
tan te, pongo fuego k este alroacen de p61- 
vora y quedais sepultados aquf. 
( Se prectpita con las pistdas en la mano ha- 
da donde se supone estar el ahnacen). 
iHay alK un almacen? 
Si seiior, hay alH un almacen. ^ 

Por liltima vez os lo mando. Si no obedeceis 
sois perdidos. 

Seiior Salviati , hay cases en que la obe- 
diencia es muy recomendable. 
lY crees tiil.. .. 

Lo que yo creo es que lo har^ como lo di- 
ce. Se le ha metido en la cabeza el hacerme 
volar, y hasta que lo consiga.., (Aparte). 
iDadas 1 ( Adelantdndose mas ). 
No seiior, no dudamos nada. 
Ahi est^n las armas. (Las rinden). 
El demonio tiene esle hombre en el cuer- 
po. Ya se v6... ^Qui^n habia de adivmar 
su plan de defensa? 

Entrad ahf. El primero que se mueva que- 
dar^ tendido ^ mis pies. 
Aconseio 6 usted que d6 buen ejemplo A 
estos caballeros. Dentro hay algunas armas 
blancas desechadas por iniltiles; pero todo 
aprovecha en un apuro. Sirva de gobierno. 
( Entran todos los esbirros en un aposento de 
la derecha, MorUw y los suyos comparecen 

de nuevo). . ,« • 

Pediais armas... aqui las teneis. (Se descu- 
bre). Pronto combatiremos con enemigos mas 
terribles que los que acabo de hacer pn- 

sioneros. ' . ^ 

German , este primer triunfo reanima nues- 
tra audacia, y acelera la derrota de nues- 
tros persegttidores. Examinemos , si le pa- 
rece , alguno de esos xobardes-, conozcamos 



— 56 — 

sus designios, prevengamos y desconcer- 
temos su plan y aseguremos con un golpe 
decisivo la victoria y nuestra salvacion. 

Jacobo. Dices bien. . Conduce a mi presencia uno 
de esos esbirros. 

MoELAC. ^Qui^res que venga el Gefe? Podra darnos 
mejor razon de todo. 

Jacobo. Tambien sera menos digna de cr^ito su 
narracion. No debemos fiarnos del Gefe. 
Gomo tal, tiene mayor interes en ocultar- 
nos la verdad. Cualqtiier otro. Le inlimi- 
daremos, y declarara cuanto sepa. 

XoBLAG. Dices bien. [ Entrando donde estan los esbir^ 
ros). Vamos, sal aquf. iQu6? ^Te resistes? 
Yamos... pronto. 



ESCENA XV. 



Dichos. GcGUFATE conducido violentamente por Morlac. 



GUGUF. 



Jacobo. 

GUGUF. 



Jagobo. 

GUCUF. 

TODOS. 
GCCUF. 
HORLAG. 
GUGUF. 



Si hubiese algun santo en cuye patrocinio 

Sudiese yo teoer confianza... me encomen- 
aria ^ 61 de buena gana. jAyl jYalgame 
el buen ladron! 
Ac6rcate y responde. 

I Todavia no ha preguntado , y ya quiere 
que le responda! |Vaya un (aparte) hom- 
bre de Barrab^sl 

III sabrds sin duda... ac6rcate. iG6moI ^Qu6 
es eslo? {Mirdndole). 
Mi hora lleg5. 
[Es Gucufate! [Rodedndole). 
jGhitl iGhitl 
G6mo... con este trage... 
;Ghit! No hay cjue decir quien soy yo. Ha- 
blen ustedes bajo por amor de Dios, y no 
me confuudan con esa clase de gentes... con 
esos miserables. Yo soy siempre de mi ca- 
pitan y de los suyos... y si fuese preciso 
jurarlo... , 



r» 



Jagobo. 

COCCF. 



Jagobo. 

CUGUF. 



MOBLAG. 



TODOS. 
GOGUF. 
MoBLAG. 

Jagobo. 
yogbs dbn. 

MOBLAG. 

Jagobo. 



— 67 — 

jinfame! Tu nos habias abaQdonado. 
Distingo. Relativamente conoedo: absoluta- 
mente niego. — ^La echaremos de fildsofo. 

(Aparte). 
Tu trage... 

La guerra admite estratagemas de todo g6- 
nero, y yo me he valido de este para Dues- 
tro major ^xito eu el preseute apuro. Ya os 
habia prevenido mi determinacion. Alii est^ 
la prueba. Mi justillo encarnado y mi libri- 
to de memorias con el aviso oportuno... de- 
bajo de esa piedra... podeis verlo. (Yo soy 
siempre coDsecuente! 

jTraidorl [Se ove una descarga). Somos sor- 
preDdidos... El enemigo ha rechazado & los 
nuestros. jA las armas! 
(A las armas! 

A las armas, si sefior, 6 las armas. 
German, he aqui el memento crilico. 
{Justo cielo iCamilal 
jGerman! [German! 

^Los oyes? Tus compaiieros sucumben pro- 
nunciando tu nombre. 
|Los salvar6 6 morir6 con eliosl Marchemos 
pues. (Se h Uevan lo$ bancUdos). 



ESCENA XVL 



GUGUFATE solo. 



Bien va. Estoy entre dos fuegos. ^Qu6 har6? 
iSer^ pfcaro u hombre de bien? Me parece 
10 mas prudente permanecer neutral. ^Vol- 
ver6 ^ lomar mi justillo encarnado? Lo me- 
jor es echarmele encima tambien, pero sin 
dejar estos arreos. Asi baremos A pluma y 
4 pelo segun la ocasion. Mas vale en estos 
cases ser de dos regimientos que de uno 
solo. A donde la fortuna se incline alii estoy 
yo cantando victoria. Esta batalla va ^ de-^ 



— 68 — 

cidir de los principios de ua hombre apu- 

rado. 

{Sepone sujustillo y guar da el libro de me- 

rnoTMs). 



ESCENA XVn. 
Dichos. El MAiiQUBs,.^oIcia(b^ por la columna. 



Makqubs. 

CUCUF. 



CiMaA. 

GUGUP. 



Jagobo. 
Gahila. 

COGUF. 

Jagobo. 

MORLAG. 



Marqubs. 



GoG0r. 



fSnde estd Gamila? 
ver... por aquella parte... A prop6$ito... 
Esos miserables han pretendido seducirme; 
pero yo me he resistido... (En tarUo d Mar- 
ques saca d Camila). Yo me he resistido con 
un teson... con una firmeza... 
lMarqu6s! ^Y Jacobo? 
(8e oye una descarga d la derecha). 
{Ola, ola! Parece que el negocio se enreda do 
firme. Pronto, seiiores. Tenensos franca la sa- 
lida de las columnas. Pong^monos en salvo 
antes aue venga una bedija de plomo ^ qui- 
tarme las pocas ganas que teago de pelear. 
{Jaecbo aparece con mdscara en laspems del 
fondo), 

lAmigos, salvad k Gamilal 
{Dies poderoso! El esl ^s Jacobo. Los b^rba- 
ros le conducen k la muerte. 
Pronto, se&or, pronto. 
{Gompaiieros! No hay que desmayar. Yo res- 
pire todavia. 

iGamaradas! Aquellos son los soldados de 
Vivaldi. Gargadlos, mientras yo vuelvo d 
unirme al capitan con mi partida. 
Atendamos al peligro mas inmediato. Gon- 
viene k toda costa salvar k esta desgraciada. 
Haoeos firmes , sostened la carga por pocos 
minulos y veugo k reforzaros. 
(Enira con Camila nor la reja y derra), 
Paede venir cuanao ya estemos en el otro 
muado. iDios mio! Se va y cierra. 
{Los bandUbs se presentan). 



— 59 — 

BAifBiDOS. iMueranl iMueranl 

GucuF. (Firme, muchachos, firmel... Ya sabeis las 

6rdenes de nuestro coroandante.'^iAnimo! 

|Qu6 diablosi (No hay para empezar con esta 

gentel — Camaradas, esta Jornada inmortali- 

zar^ vuestro nombre. ^Os hace falta un re- 

faerzo? Aqai le teneis. 

{Echa fuera las esbirros. Estos y los soldados 

vencen d los bandJidos. 

Ya lo habia dicho yo... iVictorial iVictorial 



Fm DIL AGTO SBGUMDO. 



ACTO TERCERO. 



El teatro represerUa la plataforma superior de una 
dudadda. A un lado y atro hay terrajdenes can 
pxAertas de hierro que facUUan la salida. Al (rente 
dos torres fortificadas; se comunican par un puente 
que las une. Las torres dan al mar que se dqa 
ver al fondo, 

to 

ESCENA I. 
El Doqob, ofkiales, tddados en grupo. 

DoQUK. Que se doblen las guardias (d uu oftcicttj y 

Sue salgan patrullas para recorrer ia ciu- 
ad, calmar los ^uimos, 6 inspirar confian- 
za. Haced saber ^ los vecinos honrados que 
si yo me he retirado A esta fortaleza, ha sido 
con solo el objeto de protegerles mas efilcaz- 
mente contra German y los suyos. Me ha pa- 
recido que no les seria diffcil comprometer 



Opigul. 

DUQUB. 
OPIGIiLL. 



— 62 — 

la tranquilidad aua dentro de la poblacioa 

misma. 

(Sale un oficial, apresurado). 

Sehor Gobernador, el Marques de Vivaldi 

acaba de entrar en la Giudadela. 

GorraiDos & su eacuentro. 

Aqui vieae ya. 



ESCENA 11. 



Dichos. El Mjleqoes. 



DuQUB. 

Maequxs. 



DuQUB. 

Maeques. 

DOQUB. 

MlEQOBS. 

DUQUE, 

Maeques. 



lEst^ usted herido? 

No hay cuidado, seiior Duque; una pequefia 
contusion... iPluguiera alcielo que nuestra 
victoria no nos coslase mayores desgracias! 
iC6mb? 

Sin embargo, Gamila est^ en nuestro poder. 
iGamiia! [Hace una sena y se retiran los ofi- 
dales}. 

Pronto tendr^ usted el coasuelo de darla un 
abrazo. Era prisionera del infame German. 
)Gielos! iQu6 fatal mislerio!... 
En verdad , seiior Duque , parece que todos 
estos acontecimientos presentan cierta ilacion 
cuyo principio no nos es dado todavia cono- 
cer. El tiempo nos revelar^ lo qij^e ignoramos. 
Yo, por todo lo que he podido obsiervar, in- 
fiero la existencia de una conspiracion con- 
tra las autoridades , que con celo laudable 
empezaban k esgrimir sobre los facinerosos 
^ la espada de la justicia; pero el triunfo 
* es Questro , aunque no tan complete como 
yo deseaba. Ei iniame caudillo de los ladro- 
nes se nos ha escapade : todas mis dillgen- 
eias para capturarlo han side iniitiles; y no 
sin grande riesgo y trabajo hemes podido 
conseguir la victoria. Muchos soldados que- 
dan muertes en aquel oscuro campo de oa- 



Mabqubs. 



DOQUB* 

Mabqubs. 



— 63 — 

talla, y eatre los valientos que han perecido 
k manos de los enemigos nemos tenido el 
sentimiento de contar al conde Jacobo. 

DuQUB. No puedo oir sin irritarme el nombre de 
un seductor perverse aue me ha deshonra^ 
do y burlado, hacienao A una familia que 
con tanta generosidad le recibia en su seno 
la afrenta mas piiblica y cruel. 
No es mi ^nimo disculpar faltas cuya grave- 
dad reconozco; pero si sostendr^ que no en- 
ga5aba ^ Camila, que la adoraba con el ma« 
yor estremo , y que instruido sin duda de 
los funestos acontecimientos relativos A su 
amada, corri6 presuroso A salvarla 6 morir 
en su defensa. Yo ball^ A la desventurada 
amante de mi libertador en el antro espan- 
toso de los foragidos, y vi en sus manos un 
billete de Jacobo, k cuyo contenido se ha de- 
bido nuestra salvacion y la derrota de los 
malvados. Ansiaba el memento de reunirme 
con 61; pero es evidente que peleaba al mis- 
mo tiempo en diferenle parage, y que le han 
sacrificado; de lo contrario, mas tarde 6 mas 
temprano, hubiera comparecido. La desgra* 
ciada Camila yace sumergida en el mas es- 
pantoso deiirio. El irastorno de su razon , la 
desesperacion hacen su estado mas horrible 
que la misma muerte. 

{Justo cieiol Y qu6... Aquel que ha deshonra-» 
do mi nombre... 

En medio del ruido y des6rden de un com- 
bate tan singular, auxiliado por un descono- 
cido que no consinti6 abandonarme un me- 
mento, y que conocia perfectamente l^s ve-* 
redas y demas particularidades del terrene, 
he libertado a Camila, y la he hecho trasla- 
dar d la sala baja situada al pie de esta tor-* 
re. AUi se le est^n suministrando ya los so- 
corros necesarios. 

DoQUB. No quiero verla, no. Al^jese de mi para 
siempre; y que un retire ignorado del mun-< 
do entero sepulte sus afrentosos pesares. La 
Uam^ mi hija , tui condescendiente con ella, 



6i — 



y he reeibido en 
disnstoSb 



fix<Mp€!iisj los myorcs 



A m. 



Didwi. CirciTrAn dentro y sale d su iiempo. 



O$eof. 



MABQims. 
Cocor. 

MABQfJKt. 

Sale GocOT* 



Maequbs. 

GOCVF. 



Mabqvbs. 
Gvcuv. 



DUQUB. 

Cucuv. 



DUQUB 



jQue Boy de casa! 1Q116 papdes ni qa^ cala- 
baias? — iSi acabo de ll^r con la senorita! — 
Alii est^ el seoor Marques que poede decir 
qnien soy yo. 
iQa6 es eso? 
No me dejan pasar. 
Yo le conozco ; dejadle. 
Perdone usfa una y mil veces si vengo a 
incomodar. Nada se me ocorre por ahora; 
pero esos senores soldados son tan pregun- 
tones que todo se les vuelve indagar y mo- 
ler. iQu6 hace usted aqui? ^De d6nde ha ve^ 
nido usted? ^G6mo se Hama usted? Trae us- 
ted pasaporte? ^A qui^n quiere usted hablar? 
{Guidado que no he visto gente mas curiosa! 
Esto es una falta muy grosera de urbani- 
dad, y yo me pico de ateuto para con todos. 
Responao de este hombre ; no hay cuidado. 
El seiior responde de mi. Ya lo oyen uste- 
des. I Los hombres de bien en cualquier 
parte encontramos padrinos! 
Este es el sugeto de quien hablaba ^ usted 
poco ha. 

bervidor de usfa... digo de su exc^lencia. 
Soy de los de la compafifa del senor Salvia- 
ti... de los esbirros de la ciudad. 
No recuerdo haberte visto nunca. 
Me he alistado hace poco tiempo, seiior. EstA 
todo tan malo, que cada dia es necesario mu- 
dar de oficio. 

^Tii ores el que ha auxiliado al seiior Mar- 
ques dp Vivaldi para librar A mi sobrina y 
conducirla aquiT * 



— 65 — 

Cocup. Si , se&or, Excmo. seiior. 
DuQUB. Y qaien le ha guiado ^n el campo. 
GucuF. Si , se5or, Excmo. SeBor. 
DuQUB. Si le parece d usted, Marqaes, puede encar- 
garse k este hombre la custoaia de mi so- 
briDa, interin tomo mis disposiciones para 
su viaje. Tengo por conveniente que no lia- 
ble Camila coq ninsuQO de la familia hasta. 
averigaar ciertas dudas que... 
Marques. Eq este momento solo hay motive para ala- 
bar su celo. Observe en su car^cter cierta 
estravagancia original que me asegura mas 
y mas de su sencillez , y ademas es interes 
suyo curaplir las 6rdenes que se le den. 
CucuF. El sefior Marques me conoce muy bien. Es-^ 
te... este es el verdadero mode ae tratar ^ 
las gentes. 
DcQjaE. Desae ahora ^uedas A mi inmediato servicio, 
destinado k vigilar k mi sobrina, sin permitir 
que nadie absolutamente la bable hasta que 
yo disponga otra cosa. 
GucuF. Es decir que paso ^ ser el hombre de con-t 
fianza de la casa. {Ese es precisamente mi 
puesto! Siempre para mi los encargos de 
Gonfianza y de mayor entidad. Y no me dis- 
gusta del todo la comision. (Aparte). 
DuQUE. Pero es indispensable que procures no co^ 
meter indiscrecion alguna y que me pjro^ 
metas ser fiel en el desempefio de tu cargo, 
sin dejarte seducir por fas sugestiones de 
mi familia, ni por las de ninguna otra per- 
sona , y piensa que tu cabeza me responderA 
en case necesario. 
GoccF. lExcmo senorl Por lo que hace ^ prometer 
y iurar no hay nadie que me ponga el pie 
delante. Yo prometo y jure cuanto V. E. me 
mande, y le suplico que viva descuidado. 



5 



ESCENA IV. 



Dhhos. Ofigulbs. 



DUQUK. 

Mabquks. 



l^ffoUL. Seizor, van A ser conducidos A la presencia 
de V. E. algunos de los bandidos que hemos 
hecho prisioneros, por si V. E. quiere facili- 
lar con sus declaracioDes los medios de ase- 
gurarnos del resto de los faciDerosos y su 
infame gefe. Se da por cierto que este mal- 
vado est^ dentro de la ciudad. 

ToDOs» jDentro de la ciudadf 

DuQui. ^Serfa tal su arrojo? 

GucuF. Ks muy capaz de todo. Se necesita mucho 
cuidado... mucha vigilaneia... Gabalmenle 
estamos cerca de un almacen de p6ivora, y 
German le haria volar por cuafquier friolera. 
{German dentro de nuestros muros! 
La (lereza orguUosa de sus compafieros me 
induce ^ creerlo: nada temen mientras Ger- 
man est6 libre. Asi lo proclaman en alta voz. 
Tal esceso de audacia indica que cuentan 
con recursos que nosotros ignoramos. 

INH^itk. Si se hubiera de dar cr^ito A los rumores 

aue circulan, muchos habitantes de la ciu- 
ad, y algunos de ellos muy principales, 
mahtienen relaciones con German, y auxilia- 
lian las empresas de aquel. Yo no lo creo, 
pero por precaucion he mandado que se pu- 
Dlique un bando ofreciendo cinco mil duca- 
dos de plata al que entregue A German vivo 
6 muerto; pues con su captura cesar^ todo. 
(Aparte), jGanario! jCinco mil ducados de pla- 
ta! ;Qu6 buen golpe! {Estodoblaria mi capital! 
Si parece a .usted bien, puede hacer condu- 
cir al segando gefe de la cuadrilla, y los 
otros que cayeron con 6\ prisioneros. {El Da- 
que manda traerlos). 
Cucur. {Aparte). jMorlacI Se me ocurre que debo de 



Mabquss. 



Mabquis. 



CCCOF. 



Mabqubs. 

CUCUF. 



— 67 — 

evitar esta eatrevista. Voy & ver si paedo 

escarrirme. 

Qu^ate, Gucutate. — Paede ser conveniente 

{cd Duque) carearlo con ellos. Le debo alga- 

nas Qolicias muv interesantes sobre el asun- 

to y y acabar^ de instniirnos. 

Todo es verdad, sefior; pero no puedo disi- 

mular la repugnancia que me causa al ver 

k esos hombres cara d cara. Aderoas si se me 

permitiese evacuar algunas dilicencias en 

la ciudad.*. diligencias muy condfucentes al 

mejor servicio que en mis circunslancias 

puedo prestar & \a buena causa... Por otra 

parte el puestode confianza que el se&or Du* 

que acaba de encargarme... no es justo... 

Te necesito. jQu^date! 

jMaloI (Vudve la cara al entrar Morlac para 

no ser deicvbierto). 



 ESCENA V. . 

Dichos, MoBLAC Ragotz. Bahdidos. Saltiati y esbirroi 

armados. 



DoQUB. La sociedad k quien por tanto tiempo y tan 
inhumanamente habeis ultrajado, reclama 
vuestro castigo. Yo sov el linico aue puede 
mitigar el rigor de la ley en benencio vues^ 
tro, si me declarais los nombres de todos 
los cdmplices, y la guarida do vueslro gefe. 
^Callais? 

Y callaremos. Grei que nos conociais mejor. 
Esa arrogancia seutaria mejor en las rocas 
de la Virgen; pero ahora tu suerte est^ en 
nuestras manos , y no debes olvidar que los 
vencidos ban de ser menos soberbios. 

MOBLAC ^Vencidos!... Si... vencidos por traicion; pe- 
ro German no lo ha side tod^via. Temed 
que la fortuna se os muestre algun dia con- 
iraria, y recordad que acostumbra mudar 
de semblante. 



Habqoes. 

KOBLAC. 

Mabqoes. 



Marquks. 

MORLAG. 

Marques. 

MORLAG, 



Marques. 

MORLAG. 



DUQUE. 
MORLAG. 



DuQUE. 
MORLAG. 

Marques. 

MORLAG. 
MORLAG. 

Ragotz. 

Marques. 

CucuF. 



MORLAC. 



— 68 — 

iQu6 esperanza es la vuestra? Tus compa- 
iieros de la sclva est^n en nuestro poder. 
Todos no: German no lo esta... 
/,Te haliaste a su lado en la batalla? 
Si, me hall6 con 6\ en el sitio mas peligro- 
so J que ha sido siempre nuestro comun 
puesto. 

i y d6nde le dejaste? 

Puedo repetir todavia sus liltimas palabras. 
((Amigos ( nos dijo) yo soy la causa de vues • 
tra desgracia, pero sabr^ libraros, 6 ire a 
perecer con vosotros.)) Contamos con eso, le 
contests yo, y me entregu6 ai memento para 
protejer su retirada. 

^Rehusas, pues, el perdon que te ofrezco? 
J Perdon ! No necesito yo de perdon. German 
vive y esta en libertad. El sabr^ salvarnos; 
lo ha prometido. 

^Salvaros? Yo con una palabra puedo ha- 
cer one perezcais en un patibulo. 
Manaadlo. German nos liorar^ tal vez mas 
pronto. 

Nuestras promesas... 
Ya he dicho cuanto tenia que decir. 
jMalvado! Acaso te har6 hablar todavia & 
pesar luyo. Gucufate, ac^rcate. 
jGomo! jEse bribon aquf ! {Aparte d Mor^ 
lac), 

^Tii has habitado en las ruinas de los Tem- 
plarios? 

No puedo negar que he sido algun tiempo 
inquilino de estos senores ; pero solo por via 
de interinidad y bien contra mi gusto, por- 
que mis principios rechazan semejante com- 
pania. 

Es false. Yo ignore curies pueden ser los 
designios de ese bribon; pero aseguro que 
no debe figurar aqui como testigo , sine co- 
mo c6mplice nuestro. Es de la com|)ania, y 
desempenaba entre nosotros las funciones de 
cajero. Si fuese precise, estoy pronto d ju- 
rarlo con mis compaheros. [Con la demostra^ 
don oportuna de los tres bandidos y la suya). 



CUGCF. 



Marqubs. 



CCCUF. 



MORLAG. 

DUQUE. 

MORLAC. 

COCUF. 



— 69 — 

jYa! jJurarloI Tambien podria yo jurar si 
quisiera: pero seria tan en falso cooio vos- 
olros. En nn, yo ai senor Marques me remi- 
to; mis servicios merecen que se med6 mas 
cr6dito. 

Giertamenle, sefior Duque, este hombre so 
uni6 ^ mi desde luego sin violencia alguna, 
se entreg6 en mis manos , y me ha dado 
pruebas nada equl?ocas de su buena f6y in- 
dic^ndome varios desfiladeros secretos y 
gui^ndoitie por ellos. 

Ese es mi deli to para con esos seiiores. Yo 
me haliaba entre ellos porque hace cosa de 
mes y medio... me salieron al camino y me 
robaron, conduci^ndome en seguida a su 
madriguera , por razones que no ban tenido 
la atencion de revelarme. jYa se v6! iQu6 
habia de hacer yo? Conformarme con mi 
suerte, aparentar el mismo humor que rei- 
naba en la nueva sociedad de que yo era 
individuo, procurar ganarme la confianza, 
para no ser tan mal tratado, y rogar al To- 
do-poderoso que apresurase mi rescate, el 
cual, lo mismo que mi permanencia en 
aquellos si ties, ha sido muy litil ^ la buena 
causa en esta ocasion. 

^Has visto nunca un picaro mas descarado? 
(A Ragotz, aparie), 
Ya lo escuchais. 

Senor, es un malvado impostor. 
^Un impostor? Pues si Uego ^ hablar... Se- 
fior Duque, v^ V. E. k saberlo todo, y para 
que la verdad de mi declaracion... 



r> 



ESCENA VI. 



Dichos, Un Opicial. 



Oficial. Se&or, un pliego que acaban de traer pa- 
ra V. E. 
DuQOB. Veamos. {Lo abre y lee para si), iQu6 exce- 



TODOS. 
DUQUB. 

Haeques. 



MoiaAC. 

CUGUF. 



DoQuv. 



CUGCF. 
DUQUE. 
GUGUF. 



— 70 — 

80 de imprudencia I lEste pliego es*de Ger- 
man! 

jDe German 1 {Sorpresa general), 
Puede usted leerlo. 

{Lee), ((Disposiciones crueles han producido 
aresultados lastimosos. Muchos de los nues* 
«tros se ballan prisioneros; vu^l vales V. E. 
ftla liber tad y le aseguro que antes de Ires 
((dias, German y los suyos habr^n abando- 
((nado la provincia para. no regresar jamas. 
((Pero si se pronunciase una sentencia con- 
«tra aquellos... jAy de V. E.!... Y sobre to- 
«do... jAy de los traidores! Los veo... los oi- 
«go... sobre sus cabezas caer^n los primeros 
«golpes de mi venganza. — German.» 
Ahora se reconocera que yo decia la verdad. 
jLos veo!... jLos oigo!... jSf! Yo los oigo 
dice... Sobre sus cabezas... jEsto no estd rauy 
bueno, que digamos! 

Increible parece. Ya no me queda duda de 
que German se halla dcntro de la ciudad... 
pero si juzga intimidarme con sus amena- 
zas, se equivoca. Yo acelerare el castigo do 
sus c6mplices, y no aguardo para pronun- 
ciar su sentencia, sino las deciaraciones de 
ese irrecusable testigo. 
;Lo heentendido bien! Los veo... los oigo... 
Habla , pues. Dl cuanto sepas. 
No nos compromelamos. (Aparte). Sefior, 
bien es verdad que yo... he vivido. algun 
tiempo con esos senores... tambien es ver- 
dad que no podria yo atreverme ^ asegurar 
que fuesen unos anacoretas... Igualmente es 
verdad que el caraino que habian elegido... 
Vamos... el... el camino iba diciendo, segu- 
ramente, el caraino suyo no era el de la vir- 
tud. Pero puedo afirmar con juramento que 
es imposible ejercer el oficio de lad rones con 
mas miramiento ni moderacion. Aquf no ha 
habido nunca que yo haya visto ni viajeros 
asesinados . ni doncellas... nada. Ninguna 
de aquellas habilidades de la profesion... 
Es de advertir, que no pretendo justificar- 



Mabquis. 

GUCITF. 



Marquis. 



MOKLAC. 

Gucup. 

DOQUE. 



— -Ti- 
tos por la eleccion qne han hecho de nna 
carrera tan... tan reprensible. lbs, admiti- 
da la saposicioQ de que... y estando contf- 
naamente colocados entre las prestigios de 
la gloria y los horrores del caaalso... ha ha- 
bioo tal vez algun m6rito eo mantener aquel 
justo equilibrio... Y en todo lo restante... 
euando... en fin... {Me parece que no se pue- 
de decir mas ! 

lA eso se reduce tu declaracion? 
Serfa muy dificil decir mas cosas con menos 
palabras. 

Tii eres tan criminal como ellos, y est^s in- 
sultando nuestra paciencia. Prendedle al 
memento. 

Seiior Duque, me parece que alguna cir- 
cunstancia extraordinaria puede * haberle 
obligado A limitar su declaracion, y suplico 
se me permits quedarme solo con 61. {Infelis 
si se oDstina en eludir mis preguntas! 
{Infeiiz, si se atreve A hablar! 
Los veo.. los oiso... (EstamosbienI (Aparte). 
Rctiradlos. {Se Uevan los bandidoSj y d Du- 
que se vd). 



ESCENA VII. 
Ei. Maeqobs. GncuFATE. Un Opicial. 



Opicial. 

Mabquks* 
Opicial. 



Seizor Marques ^cu^l es la seiia? Van A 
levar las guardias? 
Justicia y valor. ( A media voz), 
Entiendo. [Vase). 



ESCENA Vm. 



MAtQUIS. 



El Maeques. Gucufatb. 

Tu proceder es particular. Blplicame loS 
motives, y ten entendido que ae U peade 
ser rico y feliz. 



CUCUF.' 

Mabques* 
Cdcuf. 



Mabques. 

CucUF. 



Mabques. 



Cvcup. 



Mabqoes. 

GUGUF* 



Mabques. 



Cucup, 



teoga miedo... 



— 72 — 

jDios mio de mi alma! jNo son otros mis 

deseosi 

iPor q\x6 rehusabas hablar? 

jQu6 he de rehusar yo, Senor! jSi estoy 

Feldndome las barbas por decir cuanto s6! 
ero, iqu6 diantre! No veia la necesidad 
de que todos esos pfcaros y las gentes que 
nos rodeabaa, se enterasen de mis decla- 
raciones. 

Ahora no hay quien nos oiga. 
Dir6 A V. S. No es que 
nada de eso... Pero si V. S. conociese al tal 
German... ; Ay Dies de los creyentesl Esta 
en todas paries L.. Jesus me valga! Alli... 
allf... cerca de aquel parapeto se me ha fi- 
gurado verle ahora mismo. 
Me pareces un poco pusiianime. Depon todo 
temor. Esta ciudadela es inacccsible. Tres 
caminos cubierlos y cinco puerlas de hierro 
nos separan de los calabozos. 
Vamos ^ caicular... Cinco puerlas de hier- 
ro... S6lidas por consiguiente. {Aparte), Es- 
cucheme V. S. , yo lengo proporciyn de dar 
al sefior Duque las pruebas mas interesan- 
tes y aut^nticas. Permilame V. S. ir a bus- 
car una cartera que he ocuUado en la sala 
de armas. Contiene varies papeles pertene- 
cientes & la compania de German, la lisla 
general de los baodidos, y la de los confi- 
denles y corrfesponsales de la ciudad. Hay 
tambien alli cartas del mismo German. Eslo 
debe de ser muy del case. 
Seguramenle. 

;Dios mio I jSi adem^s de las cinco puerlas 
de hierro pudiera yo inlerponer aquf la 
gran muralla de la China! [Aparte). 
V6, pues, busca lu cartera, no lardes, y 
piensa sobre todo que no te se pierde de 
visla y que no te se dejar^ salir ae la for- 
taleza. 

Ya... en ese case... Muy bien, Senor.*. Parte 
tcomo unaexhalacion, y vuelvo con la posible 
prontitud. ( Vase), 



— 73 — 



ESCENA IX 



El Maequbs , luego Jagobo sin mdscara. 



Marques. 



Jacobo. 
Marqoes. 

Jagobo. 

Mabques. 
Jagobo. 

Marques. 
Jagobo* 



Marques. 
Jagobo. 



{Al bastidor). No pcrmitais que ese hombre 
saiga de la ciudadela. iEntendeis? iDios 
miof jJacobo en este sitio! 
Sefior Marques... 

Creiamos ^ usted victima del furor de los 
asesinos. 

Una casualidad feliz... el des^^rden de esta 
Jornada fatal me ba salvado la vida. 
^ c6mo ba podido usted llegar basta aquf? 
Ml nombre me ha abierto paso por todas 
partes. 

El Duque esta implaeable. 
Este es el memento en que reclame la re- 
compensa de los servicios que tuve la for- 
tuna de prestar ^ usted en un lance apu- 
rado. Secretes que no puedo ni debo ahora 
revelar me colocan boy en una posicion Ian 
dificil, que no ballo palabras bastante espre-^ 
sivas para pintarla. En tal estado, suplico k 
usted que no me recuerde nada de cuanto 
pueda tener relacion con el acontecimiento 
S que alude, y exijo que se sirva no hacer- 
me presunta de ningun g^nero. S6 que be 
merecido el ddio y el dcsprecio del Duque..« 
pero debia renunciar ^ Camila ; y no me era 
posible aceptar su manosin llamar sobre mi 
y sobre ella la venganza y la muerte. 
jLa muerte! 

Aunque he seguido las pisadas de mi aman- 
te en las pefias de la Virgen, y confortado 
su espirjtu entre las fatales ruinas de los 
Templarios, no por esto puedo variar de re- 
solucion. Vengo ^ darle un eterno adios: ne- 
cesito verla por la liltima vez! Yo la revela- 
r6 la historia de una vida que aborrezee, 



Jagoio. 



Marqois. 



— 74 — 

y obtendr6 su perdon, por haber profanado 
sacrflegamente los derechos de la inoceDcia. 
Creo muy dificil qae se permita i usted rea- 
lizar sus deseos. 

I Gran Diosf^Qu^ ha sido, pues, de Gamila? 
^No est^ en salvo? ^ Acaso el Duque preten- 
de vengaren su inocente sobrina la afrenta 
que ha recibido de an amante infeliz y te-< 
merario*? 

Jacobo, tengo derecho A que se me crea 
sincere y franco: el amante de Gamila de- 
be de abandonar para sierapre estos luga- 
res, huir de la vista de un hombre justa- 
mente irritado, y no perturbar por mas 
tiempo con su presencia la paz y el sosie- 
go , que no es dificil recobre al fin una fa- 
milia desolada , si ccsa el motive que ha 
oeasionado sus inquietudes: Gamila yive. El 
tiempo tranquilizar^ su agitado esplritu; pe- 
ro la autoriaad de un segundo padre la se- 
para para siempre del hombre k quien ha- 
bia elegido por esposo. Si Jacobo conserva 
un restode verdadero amor, debe de evi- 
tar la repeticion de tan desagradables es- 
cenas y oejar A Gamila. 
(Muy agitado), iG^miidL no existe para mil 
jYo soy su verdugo! lAqui empieza mi su- 
pliciol I Ah I Tti sola mitigabas los marti- 
rios crueles A que tan to tiempo hace estoy 
condenado, detenias mi planta, al borde de 
un espantoso precipicio, conservabas algu- 
na tranquilidad en mi espfritu, en medio de 
multitud de puiiales alzados por todas par- 
tes sobre ml cabeza! jY te pierdo! [El Mar-- 
ques quiere calmarle), jNo os 3cerqueis d mi! 
I La desgracia que me persigue por todas 
partes no os respetarfa! jDejadme... dejad- 

mel... 
1 Jacobo • 

Yo 'sabr6 substraerme & tan terribles pa- 
decimientos. Me queda un brazo acostum- 
brado 6 veneer. iTriunfar^ de m( mismol 
llAtotJs*. HagAmonos superiores A nucstras desgra- 



JaOobo. 



Marques. 
Jacobo. 



JAeOBO. 

Marques. 



Jagobo. 



— 75 — 

«ias, y apelemos al linico recurso que no» 
queda para aplacar al Duque. Ambos nos 
hallamos en el case de renunciar A nucs-^ 
Iras esperanzas, aunque por diversas ra- 
zones. Emprendamdp, pues, los dos. una 
hazana que salve al uno y pueda hacerle 
feliz. Nos heinos batido con los foragidos 
de las ruinas de los Templarios: muchos de 
los ladrones se hallan prisioneros en esta 
ciudadela : su malvado gefe ha burlado nues- 
tras disposiciones, y escapando de la ven- 
ganza de la ley, nos insuUa todavia; va- 
mos los dos juntos en busca del perverse 
German, present^moslo al' Duque, vivo 6 
muerto, y yo interpondr6 en favor de mi 
desolado amigo toda mi influencia, todo el 
rtdrito de tan litil servicio. 
^German? Yo podr6 conducive aquf. 
Uno de los suyos me ha prom*etiao la lis- 
ta de varies cdmplices, cartas, y otros do- 
cumentos importantes« 
^Uno de los suyos? 



ESCENA X. 



DichoS, CUGUFATB. 



CUCCF. 

jMarqubs. 



GUCUF. 

Jacobo. 
GucuF. 

Jacobo. 



Si est^ V. S. ocupado... 

No. Delante de este caballero, fntimo amigo 

del seiior Gobernador, persona de mi con- 

fianza, puedes hablar sm el menor recelo. 

Para m( es igual, una vez que V. S. dice... 

( Pasa por delras y se coloca en medio), 

Ac6rcate. ^Ercs tii quicn debe entregar a 

German? 

{Santo Dies I ^Qu6 veo? De esta no escape. 

Sebre elles... caer&n... los... primeros gel- 

pes... [Todo aparie). 

Ya te oimos. Guonta con lo que vas d decir. 

Tu cabeza responder 



Cocor. 
Jaoomi. 

CUGDP. 

MAmQois. 

Jacoio. 

Cccup. 



Maiquv. 

GUCDF. 



/ 



Marqubs. 



GUCUF. 

Marqubs. 

GUGUF. 



— 76 — 

Si» seilor, qoe responde. Para mf ao hay re- 
medio. {Aparte), 
I Los papeles! (Imperiosamente). 
Si padieran sus Seoorias dispensarme... ]Es- 
toy ahora mismo con an ataqae de nervios! 
^Qu^ dices? 

J^or qn^ no hablas? iTe lo estorba alguien? 
No I seder... no... nadie seguraroente, pare 
coando no se iiene mas que indicios incier- 
tos... asi... como... como si dig^ramos... sos~ 
pechas vagas... para... es mucho mejor en- 
fences cailar. 

Gonclnyamos (D6nde estdn los papeles? 
Los tengo, si se&or... hasta cierto punto pue- 
de decirse que los tengo... Es decir los te- 
nia (d Jacobo) pero per un acontecimiento 
imprevisto que las circunstancias^. Quiero 
decir... que (al Marques) no me seria posi- 
ble encontrarlos ahora... En fin, Y. S. ve que 
(d Jacobo) yo hago todo lo que piiedo, y que 
se debe de agradecer la buena voluntad. 
No esperes engafiarme , si es este el fin que 
te has propuesto. jProntoI los papeles que 
jpae has prometido, relatives d German y sus 
cdmplices. Si no los enlregas te hago volar 
la tapa de los sesos. 
{Dale con hacerme volarl {Aparte). 
lOla! (Uatnando), 

Un momento, senor no confundamos las 

ideas. Per lo que hace k los c6mplices, he 

podido promoter los c6mplices... ya se 

ve... los ciSmplices son pfearos subalternos, 
y... no hay mas que decir. Pero German... 
el Seiior German... jam^s he hablado de 61 
si no con aquel respeto y aquellas restric- 
Clones... y aun si fuese necesario en un apu- 
ro... (4 Jacobo), Sin dejar yo por esto de 
ser muy adicto (a/ Marques) k la buena cau- 
sa... Pero... (d Jacobo) puedo jurar... Y tam- 
bien (al Marques) jure ^ Y. S.... Que (d los 
dos) me dedico absolutamente ^ complacer 
^ entrambos, que soy muy consecuente, y 
que jamas desmentird mis principios. 



Harqobs. 

CUCUF. 

Jagobo, 



Marques. 



CucuF. 

Jacobo. 

Harqubs* 



— 77 ~. 

Por liltima vez... (Amenaz&ndale), 

^No ve us(a como sudo , seiior? {Que diga 

nadie mas en mi lugar! 

Yo me encargo de hacerle hablar« No se me 

escapari respondo de ^1 Permftame 

usted... 

Voy k tomar alsunas disposiciones impor- 

tantes. Yuelvo aeniro de pocos mementos. 

Entre tanto... 

Senor Marques... (Adelantdndose). 

Qu^ate aqui. Si das un solo paso... 

Disponte ^ morir, 6 ^ entregarme sin de- 

mora los documenlos que me has promelido. 



ESCENA XI. 



Jagobo. Gugufatb. 



CuccF. Me tiemblan las carnes. Siento un sudor 
frio... Senor Capitan... (ZfeTorfi7/a*). 

Jagobo. Silencio jEsas oajas demostraciones no (e 
salvaran! (Suena una corneta). 

GuGUF. ^Es algun refuerzo que Uega? 

Jagobo. iSiieacioI No te muevas. (Haci^ndole vdver la 
cabeza), Han pasado bajo ei cafion {mirando 
hdcia el mar) del fuerte... La barca se ade«« 
lanta hacia el pie de estos terraplenes {Ami- 
gos intr^pidos! {Fieies amigos de German! 
(Cae en la escena una piedra con una cuerda 
d la que viene atada una eseala, Jacobo lira 
de ella y la sujeta oportunamente). 
Sujetemos la escala. No hay vigilante algu- 
no por esta parte, que juzgan sin duda in- 
accesible. Suoid. Aqui estoy yo! Nada temais. 
[Algunos bandidos svbenpor la escala y entran 
en la escena). 

GuGUF. jValgame Dios! A los desesperados no hay 
cosa capaz de infundir miedo: ^ pique de 
romperse la nuca siete voces... Pero... jOla! 
Estos no eran {mirando (furtivamente) de 



Jagobo. 



Cucur. 
Jacobo. 

CUGUF. 

Jacobo. 



Jacobo. 



CUGUV. 
jACOBa 



CuGur. 



Jacobo. 



COGIIf* 
ikClbWO. 

Cucup. 



— 78 — 

nuestra division. jVieneQ vestidos de es~ 
birros! 

Habeis acudido a mi voz, y no habeis aban- 
donado a los vnestros en la desgracia. No 
dudo de su libertad, pue&depende de vos- 
otros... Responde. 
En preguntando., (Aparte,) 
{A qu6 lado estan los calabozos! 
Aqui... ^ esta parte, sefior German. 
Es preciso indagar si pueden oponerse algu- 
nos obsldculos... 

Yo... yo estoy bien enterado de todo, senor 
German. Y si usted quiere... Gelebro en el 
alma poder prestar este nuevo servicio. Con- 
tamos Ires caminos cubiertos, y cinco puer- 
tas de hierro... Esto no es decir que... 
Basta... El exito pudiera arriesgarse em- 
pleando la fuerza ; pero a favor de una as- 
tucia... Ese disfraz... Tralemos de saber cu^l 
es la se&a. Yamos, pues, y obliguemos al 
primer centinela, con la espada al pecho, i 
que nos la d6. 

jQu6 for tuna! La sciia es justtda y valor: yo 
la he oido cuando se ha dado. 
Sabeis mis drdenes. El fuego en cuatro si- 
tios ^'la vez. Empezareis por las salas bajas 
de esle lado; y asi tendremos tiempo de ope- 
rar por la parte de los calabozos. 
{Soplal |Ya est^ encendida la ciudadela! Este 
demonic es capaz de volver el mundo do 
arriba abajo. {Aparle), 
^Lo habeis oido? Uusticia y valor.y> Nosotros 
nGermany venga7iza,j> (Vdnse los bandidos). 
(Infamel Dentro de citico minulos no podras 
hacer traicion ^ nadie. 
iMe atrever6 ^ preguntar A usted qu6 .es lo 
que quiere decir con esa espresion? 
Que a German no se le ha enganado nun- 
ca impunemente; que tu sentencia est^ pro- 
nunciada, y que vas A morir. 
iCinco minutes solamente! {Gran Dios! Mire 
usted, seftorcapitan, que no tengo mis co- 
sas muy bien arregladas, y que necesilo 



— 79 — 

mas tiempo. ^ Qut^n cuidar^ , si yo Ileg6 A 
inorir , de mi pobre prisionera? {Pobre Gucu- 
fate! {Pobre Camila! 

JiLCOBO. iCamila? ^Qu6 nombre has pronuaciado? 

CucuF. £l de una presa cuyo alcaide soy, de 6rden 
del senor gobernador. 

Jagobo. ^Gomo? ^Presa? En nombre del cielo te 
aseguro qae mi vida, mi forluna, todo pen- 
de ue ti en este memento. 

GvcuF. Pero entendamonos... ^Morir6 dentro de cin- 
CO minutes? 

Jacobo. jNo morirasl No: yo te lo jure y German ja- 
mas falt6 d su palabra. Prosigue... Camila... 

GuGUF. £s la sobrioa del Gobernador, y este sedor 
la tiene encerrada. 

Jagobo. Yen... guia mis pasos... condiiceme A su pre* 
sencia. 

CuGUF. ^No le seria d usted mejor hablar con ella 
sin testigos? Aqui... por este lado... en la 
sala baja... Esta es la Have... todavia no ha- 
ce media hora que estd en mi poder.. 

Jagobo. jQu^ pronuncias! {La sala baja! jDios pode* 
rosol Las 6rdenes que acabo de dar... jNo 
hay remedio! Ya es presa de' las llaraa&l 
(Infelix! {Llegar6 tardel (Vase). 



ESCENA XII. 



Gucufatb sdo. 



No hemes escapade de mala.., Ignoro si es- 
loy vivo 6 muerto. Apenas puedo respirar. 
Esto es lo que so llama poner d un hombre 
honrado entre la espada y la pared. Y ^qu6 
debo de hacer ahora? — Glare... estA claro... 
Voy d buscar al gobernador, y al Marques 
y... al primero que se presente. S6 las con- 
signas de ambas partes beligerantes... Ger- 
man estd por aqui.... los suyosalli... los con- 
traries suyos per all^... mi gente... mi gente 



— 80 — 

estd en todas partes. Soy con justo titulo el 
hombre universal. La carcel se halla forza- 
da, el incendio pronto A estallar... Habr^ 
des6rden; tan to mejor. Adonde vaya la for- 
tuna alii ir^ yo. Este es el momento de dis- 
tinguirme. 

ESCENA XIII. 



{Empieza d indkarse tl incendio, Algunos sol^ 
dados atraviesan por el fondo, Ja^gobo que 
conduce d Gamila). 
Jagobo. Sfgueme; nopermanezcamosaqui mas tiempo. 
Gavila. No... detente. Los maWados te asesinarian... 
^Los ves? (Ddiranle). 

Jagobo. Sus ojos inmdviies se clavan en mi... (Aft- 
(rdndda con sobresalto). parece (^ue no me 
reconoce. {Horrible sospecna! Gamila... vuel- 
ve en tf... soy yo... es tu amante... es Jaco- 
bo el que te haola. 

Gamila. Mas bajo. ^No le estas viendo? Es ^l.. sf... es 
^1... es German. 

Jagobo. (Oh suplicio! 

Gavila. German... si... German rodeado de sus fero- 
ces compafieros... tiene las manos Uenas de 
sangre. jMfrale! iCallal Si... ya ha pasado... 
No nos ha visto... jAh! te hubiera asesina- 
do... como A Jacobo! 

JoeoBO. Jacobo existe todavia, y viene ^ salvarte. Si 
se pierde un momento, vamos d perecer. La 
fortaleza se desplomara y lodos seremos se- 
pultados bajo sus ruinas Sigueme... 

Gavila. No. Estoy bien aqui... me gusta el aspecto 
de estos lugares! 

Jagobo. |Desventurada!... Gamila ^no oyes el ruido 
de las armas? Se acercan ya por ese lado... 

Caxila. {Y va k consumarse mi venganza! Yen.... 
Yen... pidamos juntos al Todo-poderoso el 
castiffo del malvado German... que el rayo 
del Eterno le aniquile, si la justicia huma- 
na no consigiie alcanzarle!... Que su corazon 
devorado por los mas crueles remordi- 
mientos... 



— 84 — 



ESCENA XIV. 



MOBLAG. 

Jagobo. 

M0RL4C. 



Jacobo. 

MORLAC. 

Jacobo. 

MOBLAG. 

Gamila. 



MOBLAC. 

Jacobo. 



DichoSj, Bqndidos y etbirros atraviesan d tea- 
iro hichando. Morktc trae una espada. 

jHerid sin piedad, y salvemos nuestras wh 
dasl 

iMorlac? 

Somos perdidos. Noestros fleles amigos aca- 
baban ae romper nuestras cadenas, pero el 
Gobernador se ha precipiiado sobre nosotros 
con su guardiG. lo tne he abierto paso , no 
sin dificultad, por si podia protejer tu fuga. 
Muchos de nuestros compa&eros son arras- 
trados en este momenio ^ la muerte. 
jTodo se ha perdido! 

Huyamos.- no nos queda mas que un ins- 
tante. 

I Abandonarla asi 1 
I No hay remediol jSiguemel 
^D6nde vas? no... qu6date d mi lado. Ger~ 
man v^ ^ perecer y preseticiar^s su casii- 
go. (Se desmaya}. 
Yen. 

{Eres mi amigo! jSalvarla 6 morir! La es- 
cala est^ colgada sobre el puente. Huyamos. 
Esirechando primero la mano de Morlac, y 
qtierimdo Uevar en sus brazos a Gamila. El 
tncendio ha ido aumentdndose. Empiezan d 
obServarse sobre la escena todas las horroro- 
sas parlictdaridades de semejantes desora- 
das. Quieren subir al puente y se desptoma 
al mismo tiempo. Vuelven al proscenio preci- 
pitadamente. jEstamosperdidos! La manode 
Dies ha descargado soBre ml el golpe for- 
midable! {Conducen d Camila sobre un asien- 
to de piedra. Estd sin sentido. Jacobo se pone 
su mdscara). 



— 82 — 



ESCENA XV. 



MiLRQUES. 
DoQUEi 

Jagobo. 



DUQUE. 



Jagobo. 

MORLAG. 

Marques. 



TODOS. 

Jacobo. 

DOQUE. 



Diehos. El Duque. El Marques. Se presentan 

seguidos de soldados y esbirros que cercan par 

toaas partes la escena. Jacobo se arrodim a 

los pies de Camila. 

\ Alii estd ! I Es German I 

{B^rbaro! Rinde las armas. 

Ven por ellas. 

(Jacobo y Morlac se ponen en'defensa. Al 

mismo ttempo se oye una descarga de mos- 

queteria que anuncui la ejecucion de los c6m^ 

plices. Jacobo se inmula y deja caer su es- 

pada. Camila vuelve en si). 

Murieron vuesiros infames compafieros. No 

tardareis en recibir como ellos la recom- 

pensa de tantos delitos. Arrancadle esa m^s-- 

cara y conozc^mosle en fin. 

{Morlac! {Estoy sin armas! 

Te cumplo la palabra. ( Le dd una punalada. 

Vd a darse il otra y le detienen). 

I Miserable ! (Jacobo ha caldo en brazos de los 

soldados que estdn inmediatos, Ckm ambas 

manos sujeta su mdscara y al fin $e la 

quitan), 

i Jacobo ! ( Camila dd un grande grito). 

I No! {German! 

{Dios midl 



ESCENA XYI. 



Diehos, GUGUFAXS. 



CUGUF. 



{Victoria por los nuestros! {Victoria! Aqu£ 
est^n... ha muerto ese picaro? Aqui est^n 
los documentos que yo habia prometido. Yo 



— 83 — 

soy siempre conseouente. La cartera, las 
cartas... £sta, sobre todo, es interesante. 
[M Marques toma lo que le erUrega CucufaH 
y lee). 
Marquis. cGompafiero, ya te he dicho que estoy re- 
«suelto ^ no volver con vosotros. Antes de 

CoGUF. Hay puntos suspensivos ^no es verdad? 

Mabqubs. aFuf soldado : rehi con mi gefe y le mat^... 
«Busqu6 asik) en un pais extranjero y me 
areunf & vosotros. Si aas lucar A aue naga 
acontigo 6 con cualquiera oe los demas lo 
«que hicecon mi gefe, se har^ y os ahor- 
«rar6 el trabajo de venir d buscarme. No 
«penseis que es menos valiente mi brazo 
«por haber renunciado ya A los horrores de 
«una carrera desventurada que adopts per 
«faerza, y de la cual me separo porque soy 
irlibre para hacerlo. Escusadme el disgusto 
<(de poner por obra parte del contenido de 
«esta carta.9 
^ GucuF. Se la dirigia sin duda & su teniente. 

DuQUB. Retirad 4 esos miserables. Veo claramente 
todo el horror del precipicio ^ cuyo borde 
hemes estado. {Bendito sea el Dies ae las mi- 
sericordias que no ha permitido se llegue A 
estampar sobre la frente de un hombre 
honrado el seUo de la infamiai 



FIN. 



i 



LOS B4ND0S DE YILL4-FRITA. 



\- 



LOS BAINDOS DE VILLA-FRITA, 

CRONICA HAHGHE6A COIICA-URIGl EN OH iCTO 

divid:oa. m trm cuaoros 

ORIGINAL Y EN VFRSO 

LETRA DE 

EDUARPO NAVARBO GONZALVO, 

MU8ICA OEt mAISTAO 

ft. mm mmm mmm. 



Estrenaila con ^r&n ^xito en el Teatro da RECOLETOS el dia 6 de 

Agosto de 1884. 



SEXTA EDICION. 



MADRID. 

JMPBB5NTA DB JOSE RODRIGUB2:.- 

Caivario, iSf princiffol. 



PERS0NA4ES. 



ACTOREb. 



PACA LA ZURDA. . . , Sra. 

CIRCUNCISION 

MIGAELA Srta, 

PATRICIA » 

EL TIO ANTON ^ Sftlis. 

PEPE DOMINGO » 

EL ORGANISTA VIDAL 

MORETONES 

CASTELLOTE..../.... » 

EL TIO APLASTA » 

TOMILLO » 

CRISPINO. » 

UN FORASTfcRO... « 

EL SENOR MANUEL » 

UNMOZO.c... ♦.-. » 

I 

1  



D.* AirroNiA GarcIa 
Pilar Auno"«. 
Carmen Mejia. 
Maria Cabello. 

ViDEGAlN. 

Sanchez. 

SiGLER. 

Mor6n. 

Garcia Valero. 

portillo. 

Campos. 

Caballero. 

Rodriguez. 

Rodriguez. 

Monies. 



La accion en la Mancha. — Actualidad. 



Esta obra es propiedad de Ba autor, y nadie podri, sin sa per- 
misO) reimprimirla ni representarla en Espana y sas posesiones de 
Ultramar, ni en los paises con los caales hkya celebrados, 6 ae eele- 
bren en adelante tratados internacionales de propiedad Uteraria. 

El antor ge reset ra el derecbo de tradacci6n. 

Los comisionados representantes de la Galer^a L{rico-Dram&tiea» tita- 
lada ElTealro, de.DON FLORENCIO FISCOWICH, son los ixclasiva- 
roente encar^dos dc eofieeder 6 oeg^ar el permiso de rcpfcsenUicida y 
del cobro de los dereehos de propiedad. 

Qaeda hecho el deposito que.marca la ley. * 



A SUS QUERIDOS AMIGOS 



PEPE NAKENS Y JUAN VALLEJO 



Garifioin reeoerdo de si afectfsimo 



St ^Lubovr* 



ACTO UNICO- 



OUADRO PRIBERO 

LAS ]>08 NOV1A8. 



Plazi en el poeblo de Vila-fritm. En el fondo, la eata de 
Ayantamlanto, eon paerta praetiealile, y an r6talo sobre 
la initma. donde ae lea: CSfff COfUistoridl, En primer 
termino, isiaierda, la paerta del ventorrillo de Paea la 
Zurda; doa tabaretei y on Telador 4 la paerta del ven' 
torrillo; en an 4n§^alo, y an an tablero laUanta, pintado 
de bianco, le lea, en latraa anearnadas. Ventorrillo de 
la Zurda, En primer tirmlno, daraeha, la easa de Cir- 
«unaial6ay eon paerta practicable. 

ESCENA PRIMERA 

MORETONES, DOMiNGO, VIDAL y CORO DE 

HOMBRES. 

Los dos prlmeros, bebieado k la puerta del Tentorrillo, 
Vidaly con el Coro da hombres, dando serenata frente i la 
caaa de Dofta Cireuaelst6n. £1 Coro de hombroi eon traje de 
aspeeto religioM; icTitones grandes, corbatines altos negrros, 
gorroa ne^oa da algodon, etc., etc., y todoaellos con r)'Ocs 

y fagots. 

MtiSICA . 
VIDAL y CORO. 

ViDAL, La casta eotre las castas, 



- 8 — 



la hermosa peregrina, 
la salus iofirmoraniy 
la estrella matutina. 
Sal, dngel puro, 
por compasidQ, 
y muestra esa cara de rosa 
preciosa 
por ese balc5n. 
CoRO. Kyrie eleisdo. 

Christe eleis^Q. 
ToDOS. jBien repletos de unci6n evangel lea; 
y vestidos con trazas ex6ticas, 
hoy venimos en turbas fam^tica's 
a buscarnos aqui la buc61ica. 
jTen jay! piedad 
de la bermai^dftdl. / 
la queia eisioucha . 

poroaridad: 
mira qu^ hay flinch a^ 
muclia, mucha, , , 

necesidad. 
Si hoy nos ayuda . 
tu protecci(Sn^ 
cantemos lodos. 
ilenos de unei6n: 
ibendita seas, 
CircunCisi6D! 
Laus tibi christi, 
kyrie eleis6p. 



ViDAL. 

GORO. 
VlDAL. 



HABLADO. 

Cumplimos nuestrb deber; 

nos podeinos'retirar; 

que ustedes tcndra'n* qife hacet. 

(Con aire humilde y moji^atb.) 

jBuenas tardesi 

|A rezarl 

(Vise el Coro eon raaeha^eompQC^^ra. Vidal llama 
eon faerza en la puerta de la casa Coasittorial y 
entra en alia*) 



— 9 — 

ESCENA II. 

MORETONES y ai SR. PEPE DOMINGO. 

MoR. {No hay quien sufra con paciencia 
taata auilacia! 

Don. (Unifbrme de §ra«rda jarado.) {VotO d tal! 

iQue im escuadrdn de mouagos 

Qos quieraa kacer tragar 

lo que hace ya tanto tiempo 

dimes debajal 
MoR. Ahi yerin; 

ahora estdD muy proiegidos 

del organista Vidal, 

y toman fomento. 
DoM. jEs claro, 

los dejamos fomentar!.., 
MoR. Estd tambien el alcalde . ; . 

por ellos. 
Don. y hace muy mal.' 

iQuerer casaf al muchacho, . 

que esta en la mejor edad, 

COnesaantiguallal... (Seftalando ai baleon.) 

MoR. . iYfea) 

DoM. {Y beata! 
MoR. iNo cabe mdsl 

DoM. EI tio Aplasia es el culpable 

de lo que pasa. 
MoR. iVerdad! 

Don. Pero no te ieches tu fuera; . 

te falt6 virilidad,' 

energia... 
MoR. Lo confieso; 

iqui^n habia de ponsarl... 
DoM. El seiior Antdn es listo, 

tiene pesqui, y siempre esU, 

d la que salta. . i 

MoR. jMuy cierlol... 

Bien se supo aprovechar; 

inos la di5.con quesol 

DOH. iQU680, 



— 10 — 

que estaba pasado yal 
MoE. sFue lo peor! 
DoM. Pero ahora 

ya DO sabe adrainistrar 

como antano, y bucna praeba, 

que hace migas con Vidal, 

y permite sereuatas 

^Gircunclsi5n. 
MoR. jEsla 

en la decadencia! 
DoM. iClaro! 

MoR. Y es muv natural, la edad... 
DoM. Rlcansancio... 
MoR La fatiga... 

pronto le jdominara 

ese organista... 
Don. Sin duda, 

Lo que me da que pensar 

es lo que bara el secretario. 
M3a. ^Tomillo?... 
DoM. £l, tan barbidOy 

tan audaz, tan sobre si... 

^c6mo se deja ecllpsar?... 
MoR. jBah! No te fies... Ya sale... 
DoM. i\ trae un gesto de agraz!... 

^Quieres que le sousaquemos? 
MoR. Bueno. {No estai'i de n:is! 

(E1 soeretario Tomillo, qo« ha aalido de la casa 
Ayantamianto eoa yariot legajos de papelas debajo 
del braxo, va 4 atravesar la plaza ain haeer case de 
Doming^o y Moratones. Este le llama.) 

ESCENA III. 

DICHOS 7 Touiao. 



MOR. 


iOiga usted, senor Romero! 


Tom. 


jTomilloI 


Don. 


Bueno; es igual. 




iQue hay de cosas?... 


Tom. 


2 No senada! 


Don. 


^V el senor? 



— il — 

Tom. De caza esii. 

MoR. iY elsenor Anl6n?... 

Tom. Ahi dentro 

coQ el organista. 
I OM. jYal 

jCuidado coo 411 
Tom. iPor qa6? 

MoR. Tiene mucha habilidad, 

mucha labia y inucbo gancbo. 
Tom. {Pero i mi no me la dan 

Di 61, ni el alcalde, ni usledes! 
MoR. ^Si? pues le van a nombrar 

fiel de fechos. 
Tom. iQue le nombren! 

DoM. (Otra te queda.) (A Moretonas.) 
MdR. (Veras.) 

Hace poco estuvo aqui, 
Tom. lY i que vino?... (con inures.) 
MoR. Vino i dar 

serenata, con los suyos, 

i esa nccia apolilld; 

i dona Gircuncisi6n. 
DoM. ^A. la que quieren casar 

con el amo?... 
MoR. iJustamente!... 

^Usted no consentira?... 
Tom. iPschI Veremos... ella es fea 

y no iiene capital... 

pero es bonrada. y devota. 
DoM. Eso es una atrocidad. 
MoR. iJustoI Ahi eaii la Zurda, 

(SeAaUndo al Tentorrillo.) 

tan guapa, tan fresca y tan... 
Tom. Bueno, dela uste expresioncs. 

|No la puedo tolerar! 

I Que Zurda de mis pecados! 
DoM. {Biieno, i usted ie anulara 

ese organista muy pronto! (Tomtuo w rfe.) 
MoR. iRiase usted de Yidal! 
Tom. Yo servi en caballeria, 

y por si vienen mcU das, 

guardo intacto en la maleta 



— 12 -- 

todo el traje de monUr. 
iUa uQiforme de husar, 
que dU la hora! 

^^8- Esverdad. 

Pero... 

Tom. No hay pero que valga; 

si el sabe mucho, yo mds, 
y a uu toque de bolasillas, 
coinu usted coraprendera, 
DO es facil que pueda ahogarle 
un piporro clerical... 
Coaque, aalud, y ha§ta luego, 
que tengo que despachar .' 
estos expedi^Qie^. : 

MoR- , iVaya 

usted coQ Diojsi 

"^o*- iHoyhabra 

sesi6n publica? 

Tdm- lYsolemael 

iHabla Castellptel 

MOR. y DOM. (Con adaiiraei6ii y aprobaado,) [Ahl 
(Vase TomUlo.) 

ESCENA IV. 

PEPE DOMINGO y MORETONES; poco dei^6e ei 
Mfior ALCALDE y VIDAL. 

DoM. ^Acudiras? .] 

MoR. jNo que no!, ; 

Faltar yo fuera un^ meagiji^, - : ^ 
DoM. jTe van A buscar la l^pgua!, 
MoR. ^Pues de qu6 presumo yo?.*. 
Don. Site tucrces... / ,\ 

^^^* iNo.rae tuorzol.... . 

DoM. iNo te achlques! ...,.! 

^^^' dVo? iPor nadal; ,• 

jYa ver4^ t.6 que cbarlada!, 
DoM. Claro, ly manana.\ip aimuerzol • 
MoR. Domingo, jno tagas;,elbij! « 

^A qu6 de sobrlo bte^onasu 



'I ..i; I 



— 13 — 

si ea esto de comilonas 
te llevas la palma tu?... 

(Smlen el Alcalde y Vidal.) 

ViDAL. iHala! ^Hay algo preparado? 

;,AlguQ baaqueie campestre? 
MoR. ({Eq todo el globo terredtre 

DO hay hombre mds dcscarado!) 
DoM. Tengo yo muy malas pulgas, 

y si eso es chacota, amigo... 
Vidal. No quiero Dadacontigo 

porque s^ que no comulgas. 
Alc. ({No sea usted intempcrantc, 

que DOS compromete!) (A Vidti.) 

VlDAL. \Ci\ 

Alc. . ^Y la Zurda, c6mo estd?... 
MoR. {Tan hermosat 
DoM. |Tan campante! 

Alc. {Me alegro! 

Don. (Yo esloy en ascuas.) 

' Alc. S^ que aaddis may divididos 

sobre el mono, y los vestldos 

que ha de estrenar... por las Pascuas. 

Esto quiere hacerla un peto. (Por Moretoueft. ) 

Manolo un corpino fmo, 

y los chicos de Crispino 

qui ere n an trajo completo. 
DoM. |Y eso es lo mejor! 
MoR. No hay duda. 

Pete es pretisa-Saber... 
Vidal. jCon tanto querorla hacer 

la van a dejar desnudal 
DoM. jSenor Vidal I 
Alc. iCierre el pico! (a Vidai.) 

jBastal jYo s61o os dir^ 

que por bonita que cst^ 

DO la caso con el chieo! 
MoR. iSi, le debe usU casar 

con la que este recomienda! 
Vidal. jLa inia tione Irastienda! 

jY una aficidn A rezar? 

jTan modosa, tan decente, 

tan buena, tan recogida!... 



— 14 — 



Alc. 


iGlla sera la elegidal 


MOR. 


iBien, si el pueblo loconsicDtcf 


ViDAL. 


iOh! (Eseandaltsado.) 


Alc. 


iT^gase ii raya el mozo! 




iCoii quinc& mil de a caballo! 




|AI primero que alee el gallo 




le zampo en un calabozol 




iY acabe aqui la cuestidn 




porque me eocrespo y me trritol 




Hoy escribo al sefiorito. . 




jNo falt^is A la 303160! 




(Vige con Vidal.) 


ViDAL. 


(iY^ndosey diee ii Alemlde. ) 




jEls ust^ UQ hombre de nervio! 


DOM. 


iSicmpre el deaden eu el labia? 


MoR, 


|Gomo tuviera de sabio 




lo que tieue de soberbio! 


DOM. 


Haremos muy malas migas 




GOQ pretensi6n tan absurda. 


MOR. 


Calla, que sale la Zurda. 


DOM. 


iSola?... 


MOR. 


No, Con sus amigas; 



ESGKNA V. 

DICHOS, PACA u ZURDA, PATRICIA y eor» de 

CAmpesinas. Despots el tio APLASTA. 

MUSICA. 



GORO. 



ZURJ)A. 



Tu que te prometias 
boras sorenas 
y gustos y alegrias 
y cosas bueaas, 
^qu6 ha sucedido 
que ya no tienes, Zurda, 
ni un mal cocido? 
Yo estaba loquita de amores 
por los cncantos 
de un sera fin ^ 



— 15 — 

y andaba mi personka 

tras de las hu^^llas .! 

del chiquitin. 
Vestime de gala un dior 
con los trapitos 

do crislianar, ' 1 

y fuime a la vicaria 
mis juramentos 

k confirmar. ' 

CoRO. Sus juramentoS' ] 

i con 6 r mar. 
ZuRDA. Me acompanaban ) 

como testigos 

Manolo y t^epe 

y aquel Francisco 

que desde lejos • 

(ue mi padrino, 

y el More tones, . i 

y aquel Crispino 

que no iba sujeto } 

por ir cogido 

de los volantes ] 

de mi vestido, 

y el picar6n 
por poco me los arrancai 
con el tir6n. 
€oRo. Tiene ra26n, 

liene raz6n> , 
la Zurda con eso es franca^ 

que el picar6n, 
por poco se los arxanca 

con el tir6n. 
Zurda. |Llegamos todos 

al portal6n 
y alii encontramos 

d don Ant6nl 
CoRO. iQ\i6 decepci6nl 

jQuedecepcWn! 
iMire usted, mire usted qu6 demonio> 
encontrar al seiior don Antomo 
en aquella maldita ocasixSnl 
Zurda. Dou Antonio se puso muy «erio> 



16 -- 



al vernos llegar, 
y DOS dijo: senores, lo siento, 

jDO pueden eotrarl 
Ck)RO. I No puedeo entrar! 

Zdrda. lAy, don Ant6nl 

|ay, doQ Ant6n! 

Si UQ dia domiao 

la situaci6{i, 

ya subiremoSy 

ya mandaremos, 

ya DOS daretnos 

un atrac6ii, 
y aunque ponga la cara fosca 

no dejaremos 

.en el caj6ri 
ni la iniga de una rosea 
ni lo8 huesos de un jam6D. 
ToDOS. Turr6n queremos, 

turr<5n, turrdn, 

que taoto ayuno 

nos causa horror. 

Turr6n quereraos, 

turr6n, turr^n, 

dejadnos algo 

por corapasi(5n, 

no se lo engullan 

todo, por Dio8, 
que si todo se lo tragan 
no nos queda otra misi6n 
que comeriios de patitas 

la'pdbKicfidn. 






1 



HABLADO. 

Pat. Suplico A ust6, amiga mia, 
quo la paciencia no pierda; 

ZujiDA. En la esquina de la izquierda 
abri ventorro aqueldia; 
adob|& conestas manbs 
ios guisos mis exquisitos, 
y regale fosforitos  
a todo» mis parroquianos. 



- il - 

Mas por mi clesgracia indioa, 
mo estdn liacieDiio el amor 
el mozo del mostrador 
y el pioche de la cocina. 
Me requiebra el cosechero 
que me trae el raostagan, 
y me C[uiercn con afdn 
todos!... iHasta mi caserol 

Y me quieren raucho, ^estamos? 
pero, ^sabeis lo qae pasa? 
iQue es un infierno mi casa, 
pues todos quieren ser amosi 
ftPonte el vestido escoc6s.» 
i«No tal! el de azul de cielo.» 
ttPonte un maat6n.» «iUii panuelo!» 
cSal i las dos,)) uA las tres.v 

Y me carga, con franqueza, 
verlos en ruda porlia, 
tirdndose todo el dia 

Ids trastos A la cabeza. 

Y unos gritan por aci, 
y otros tiran por allf, 

y me estdn dejando A mi 

que no soy mi sombra ya. 
Pat. Pues con esas discusiones 

ellos van pordiendo, ^esUs? 
ZuRDA. lYo soy la que pierdo mds, 

que pierdo mis proporcione J! 

(£1 tfo Aplatta, qoe ha salido haee an momento y 
ha ofdo los euatro ilUiniot TertoSi se aeerea son- 
riendo i La Zarda, U toea amiitosaiQente en e! 
hombro, y la dice:) 

Aplasta. jMe alegro de la lecci6n, 

y el mundo ha de ser testigo; 
mientras no Vuelvas conmigo, 
tti no pruebas el jam6nl 

(viae lentamentey l4i Zarda qaiere detoiv^le,. este 
la reehaza saavemente y hace mdtis.) 

Aplasia. jQuita! (vase.) 
ZuRDA. ;Me solt6 un respingol 

Pat, iSiguele, se ablandar^! 
ZuRDA. \k eso voy! Mas, ^que dird?... 



- 48 — 

Pat, ^Crispino?... 
ZuRDA. jPepe DamiogoF 

^at. ;C1 tlo Aplasia es un barbLaQf 
Gedcra si tii suplicas... 

2UUDA. (Con eouilca desesp«raei6a.) 

jQu6 cosas hacen las chicas 
por UQ pcdazd dc paiil 

(vise por la derecha segaida del col'O. La orqaesta, 
may piano, toea el himno de Riego durante este- 
mdtU y la mataci6«i«) 



CDADRO SEOOHDO< 



Z& rOBASTSBOi 



CALLE CORTA... 



ESCENA PRIMERA. 

LA ZURDA y el tio APLASTA. 

ZuRDA.' iConque no me salva usle? 
Aplasta. jYo bien quisiera salvarte, 
pero ao puedo ayudarte 
2 por cosas que yo m^ s6I 
Todos csos seuoritos 
,^^ que te protegca i li, 
' mei'lian abandoaado i mi. (saea un ci^rre.) 
ZuRDA. Pcro... 
Aplasia. Echa uqos fosforitoS'. 

(La Zurda le da ana eaja.) 
ZURDA. ^Ahi V^n! (Resignada.) 

Aplasia. GraciaSr 



;- 19 — 

ZoRDA. i\o hay do qu6. 

Aplasia. El buen senor don f ranclsco 
armo oDtre mi gcnte un Cisco 
que no !e perdonar6. 
foc^ A rebato el aleve 
y alborot6 a mis lie<churas, 
mostramlo anas eserlliiras 
del alio sesenla y queve. 
T alld so fucron rosucltos 
deji-indomc, los menguados, 
y unos se fucron atados 
y otros so raarcharon sueltos* 
Y etilraron on tu fig6n... 

ZuRDA. Ya el coCido prevcnido... 

Adlasta. |Por causa de aqnel cocido 
entr5 do alcalde el tio Antdn! 
Me la dieron; por supuesto^ 
yo no vislumbre el. pastel. 
jDigo, si s6 qae entra el, 
en seguida dejo el puesto! 

ZcRDA. Pcro d estas alturas. . 

Aplasta. jDasta! 

ZcRDA. Si ust6 siipicra el busilis... 

Aplasia. {No mo oxaltes mds la bills! 

. jYo siempro ser6 cl tlo Aplasia! 
|Si siguen mucho estos lies, 
ya tengo mi plan formado! 
Yo caer6 siempro del lado... 

ZuRDA. ^De quien, senor? 

Aplasia. ;De los miosf 

ZuRDA. Yo procuro guisar bien, 
y con cquidad y aseo, 
pero OS que uste, tlo Mateo... 

Aplasia. Tu ventorro es un bel6n. 
Pudiera ser, porque si, 
modelo dc vcntorriilos, 
y cs una olla de grillos ' '*" 
quo no hay quion so cnticnda allf. 

ZuRDA. Yo siempro ho sido la misma. . 

(Apareee por la derecha Cireaneisidn. ) 

Aplasia. iAhi sale Circuncision, 
to dejo; buen a ocasi^a 



4 



- 20 _ 
para que os rompais la crisma. 

(8« ^4 .UaUownte mirando 4 Cireaiieiti6n y ri^o- 

•) 



ESCENA II. 

PACA u ZURDA y CIRGUNCISION. 

CireuneisioD TMtlda rlg^arosanienta d« negpro y eon notable 
tondlUz. LUva las manoa erazadas an aetitud baatffiea, baja 
la Tista, ate., ate., traa eolg^ado an roaario da eoantas gordaa 

y on davoclonario. 

HtlSICA. 

ZuBDA. |Dios gnarde i la hermana 

Gircanciaidnl 
GiR. lY a usted no la falte 

la paz de Dios! 
ZcRDA. Viendo sas manos 
as! cruzadas 
y esas miradas 
llenas de fe, 
de fe, 
nadie, senora, 
podra creer 
que de asuntos mundaDos 
se ocupa ust^! 
CiR. . Fija la vista 

siempre eH el suelo 
mientras que el alma 
se eleva al cielo, 
pasa la vida 
Gircuncisidn, 
siendo su egida 
la religi6n. 
ZoRDA. A mi me gusta el aire, 
la luz del dia, 
las flores de los campos 

y la alegria, 
las cosas que los hombres 



— 21 — 



GlK. 



ZURDA. 



GlR. 
ZURDA. 



GlR. 



nos dicen al pasar, < 
la fiera independencia, 
la santa libertad. 
En nave solitaria 
de templo augusto 
elevo mi plegaria 
con santo gusto... 
Gloria in excelsiis Deo 
mi voz modula. 
iSaWe regina mater 
misericordiam tuami 
Ust^ es una chulapa 

de tres al cuarto, 
y todo eso es pamplina 

pa los canarios. 

iVirgen Maria! 

jVaya unas palabrotas! 
lQu6 hipocresia! 
{A 08t6 le gastan las palmas, 
las canas de man^aniUa, 
los chulos que van de corto 
7 los cantes de alegria. 

^Por qu6 se yiene 

con esa cara, 

con ese tipo, 

con esa facha? 

iNo haga ust^ el b6, 

no haga uste el bti, 

y hable clarito 

por mi salu; 

que si ust6 piensa 

que me la da, 

le arranco el mono 

de dos trompdsl 

iAy qu6 tia, qu6 tfa, 

su cara de espia 

cargindome estd! 

I Ay qu6 tfa, qu6 tfa, 
qu6 tia! 

2Siuste.n0 se calla 

la voy i pelarl 
Asi se pierd^n las almas 



^ 

y eslaul iofieroo llenito, 

porqae el d ^moiiio las tienta 

T las huade ea el abismo. 
S^Io a] cirla 
yo esloy temblaaio, 
que si conteslo 
me rurape algo; 
yo, fiaocameDte, 
yOy francamente, 
nunca la he dado 
por ser Taliente. 
iJesus, que arpia 
tan descoca; 
esla me atiza 
dos bofetas! 

{Ay que impia, qa^ impia, 
su cara de arpia 
no quiero mirar! 

{Ay que impia, qu^ impia, 
qu6 impia, 

por tanta blasfemla 

se Ta i condenar! 

Las DOS. 

Zu RDA. iAy qu6 tia, qa6 tia!... 
CiR. jAy que impia, qu6 impiali.. 



HABLADO. 

ZlRDA. (Oiri^UndoM & CireaneUi6a eon brfo y muehcv 
arranqae.) 

Quitese usted la careta 

y vamos i hablar las dos ' 

como quica somos... 
CiR. iPorDios!... 

ZuRUA. Es que... 

CiR. No me comprometa 

ZuRDA. Es qua de la raya pasa... 

CiR. (Safiatando & la derecha.) 

Viene gente... 



— !23 - 

Zlrda. Si es argucia.., 

€)B. Es que la ropa muy sucia 

se debe lavar en casa... 

Mateo y un forastero 

se acercao, pueden notar... 
ZuRi^A. ^Y d mi qu6? 
Cia. ^Varaosi dar 

dos cuartos al pregonero? 

Con Dios quede. (Y^ndose.) 

2URDA. (Ddteni^oiolaOi^Y la CUesti5u? 

CiR. Obligaciones forzosas... 

Ya liablaremos de estas cosas 
cuando saiga del serm6n. 

I V4se par la der«cha. Aparecen por la izquierda el 
t£o Aplasia, el Forastero ,y el Coro general.) 

ESCENA III. 

OICHOS, ei FORVSTERO. 



■Eete pertooaje iri Testido eompletamente 4e blaoeo; esti 

may gordo y may roUizo; lleva barba rdbia, muy larga, y 

cariera de viaje y an analetia, muy <^qaefio, «a la maiM'. 



• f ORAST, 
2lTRDA. 

FORAST. 



Aplasta 

^ORAST. 

Aplasia 
>lozol.' 

f*ORAST. 



Jdozo i .• 



Muy bueoas tardes. 

Felices, 
(l Jesus, qu^ facha tan fea!) 
Ustedes dispensardn, 
seaores, que me entrometa 
quizd eu lo que no me importa. 
Llegu6 bace poco i csta aldea^ . 
soy forastero, y be visto 
preparativos de flesta.., 
. Si, sehor... 

Yo soy trist6D, 
asi, por uaturaleza... 
, Ya se le conoce i usted. 
(No hay inds que verle la jeta-) 
Y quisiera meiecer 
que me hicieran la fineza 
de decirme lo que ocurre. 
Guentalo, a ver si se alegra. 



■ur_ 



— 24 — 

Aplasta. Pues (Mga ust6. En dospalabras 

se lo explicar^. 
Mozo 1 ." Comienza. 

(Todot, fbrmaado ua apifiado gprapo, rodean a Aplas- 
ta 7 al Forastero, poaiendo mucha at«nci6n a lo 
que hablan.) 

Aplasta.Es el santo titular 

de la villa^ justed se entera? 

y hay dos corridas de toros 

y una faocldn de comodia, 

y fuec;os artiliciales. 
FoRAST. iMuy bien! ^Y qu6 villa es esta? 
ApLASTA.Esta es Villa-frita. 
FoRAST. iFrita? 

Aplasta. Y estamos fritos de veras. 
FoRAST. ^Hay diseasiones locales? 
Aplasta. En una villa manchega 

no hay que preguntar. 
FoRAST. iCarambal 

Pues la gente esta contenta. 
Aplasta. ^Ve usted qu« estdn tan alegres?' 

Pues no tienen dos pesetas: 

la procesi6n va por dentro. 
FoRAST. Si. iPues va a quebrar la empresa 

de la plaza de los toros!... 
Aplasta. Esa es la que nunca quiebra.. 

Aqui para ir a los toros 

86 vende... 
Forast. Pero... . 

Aplasta, 6 se empena^ 

6 se roba. El caso es ir. 

(La familia que perezca! 
Forast. De modo que en Villa-frita... 
Aplasta. Todos andan de cabcza. 

Aqui la industria va mal, 

el comercio no prospera, 

el arte es cosa perdida, 

la agricultura estd muerta, 

y todos nos dedicamos 

i admiuistrar las haciendas 

de un senor que esta muy rlco 

y pag^ Men la faeoa.. 



~ 26 — 

FoRAST. ^.Serd roillonario? 

Aplasta. iDigoI 

Miste sL tendrd rlquezas, 
que casi tea Yilla-frita 
es suya. 

FoRAST. Pues ya es hacienda. 

Aplasta. C«ino esa administraci6n 
produce buenas pesetas, 
ademas de la alta honra 
que Ileva en sf la prebenda, 
siempre hay miles de personas 
que codician esa breva; 
murmuran del que la tiene, 
y sin pizca de conciencia 
unos i otros se la quitan 
valiendose de rail tretas, 
6 a palos, 6 i tiros, vamos, 
segun la gente, 6 la 6poca; 
por supuesto, todos ellos, 
al solicitar la presa, 
invocan el bien del pueblo, 
las mejoras de las rentas... 
ipero todo eso es camama, 
ya no hay nadie que nos crea! 
^Sube un administrador?... 
iPues yaest^ su parentela 
en grande! Primes, sobrinos, 
cunados, ties y abuelas, 
todos pescan su tajada, 
unos grande, otros pequena. 

FoRAST. Y los parientes del'otro, 
iqa^ hacen con ellos? 

Aplasia. jLos echan 

a la calle! jAsi estd el pueblo! 
Administrador que cesa, 
tiene tras si una pandilla 
que anda con la lengua fUera 
diciendole: «Suba ust^.v 
((^Por qn^ no armamos la gresca?» 
«{ Miste que estoy en ayunas!...» 
cqBastade benevolencias!)) 
MiTransija ust6l9 a^JSo comemos?* 



— 26 — 

«iCuando voy por la cscopeta?* 

jY al hombre lanto lo apuran, 

claro, que uu dia revieata, 

se va i las eras del pueblo 

con tres 6 cuatro docenas 

de amigos, y a tiro limpio 

pide que le den la brcva! 

iGana? Se la dan, y al pelo; 

hay comilona, y merienda, 

y bailes y regocijos, 

y se compran ropa n ueva ... 

iQue les dan una paliza? 

— iQue suelen darlas muy buenasl- 

Al que no sale de una, 

6 lo rompen la cabeza, 

6 le raeten en la cdrcel 

hasta que se puiira en ella. 

lAqui, toos hemoB estao 

presos ya! 

FoRAST. iJesus, qu6 tierra! 

^Por que no turnan ustedes, 
ya que la cosa es tan buena. 

Aplasia. jSi por reclamar el turno 

es por lo que armamos grescal 
jYo he sido administrador 
varias veccs? 

FoRAST. ^Y qulsiera 

serlootra vez?.,.. 

Aplasia. jEso sierapre! 

lAsique la plaza es lea! 

FoRAST. ^Mero el arao?... 

Aplasia iPschI Procura 

ponernos en avenencia, 
pero como no hay pa toos, 
no acaba nunca la guerra. 

FoRAST. El que la administra ahora, 
iqu6tal?,.. 

Aplasia. j Va por mala senda! 

FoRASi. |Hola! 

Aplasia. Si, lleva los libros 

por el antiguo sistema;. 
A mi ya me va cargando. 



— 27 — 

FoRAST. jConque i usted lo sopapea! .. 
APLASTA.iTeugo yo muclio tup6 

para que me d6 en la cresta, 

y lo cojo CD un rcnuncio 

cuando menos se lo piensa! 

For AST. iSi?... 

Aplasta. jSi viera usted qu6 cosas 

nos decimos! iQu6 pMeas! 

iY c6mo nos insui tamos! 
FoRAST. iHombre! 
Aplasia. iY cudntas desverguenzas 

nos llamamos! 
FoRAST. <E8 posiblo?. .. 

Aplasta. Despues las cosas se arreglau 

y quedamos tan amigos . 
FoKAST. Pero usted, seg6n me euenta, 

ha sido administrador. 
ApLASTA.Varias veces. 
FoRAST. aY lo deja? 

Aplasta. jHombre, yo qu6 he de dejar! 

No senor^ jes que me ecban! 

Hay abora graves cuestiones. 

^Ve ust6 esa que esU i la ixquierdat 
FoRAST. {Una morena muy guapa! 
Aplasia. Bueno, pues d esa morena 

quierencasarla... 
FoRAST. iComprendo! 

;Y la boda es cosa becha? 
Aplasia. No senor. {El organista 

tiene ptros planes! PrcsTenta 

d su amiga, unadevota... 

y el alcalde, que cbocbea, 

protege i los chupa-cirios, 

y babrd aqui una pelotcra.., 
ZuRDA. jYa lo creo que h habri! 

(lodo el eoro prorrampe en marinaltos apro'tian do 
lo qoe diee U Zurda.) 

CoRO. Si senor, si senor, lababrdr^tc. , ad li bUum, 
Aplasia. {Ya se anuncia la pelea! 

Hoy babrd cosas de huten, 

y si la cosa se enreda, 

serd la sesi6n de hoy 



— 28 — 

buena, buena, pero buena. 

iCastellote esta que trina! 
FoRAST. iCastellote? 
Aplasta. jUna caezal 

(Ponderando.) 

lY el hombre mas benevolo 

de toa la tierra manchegal 
FoRAST. ^Es beneyolo? 
Aplasta. |Con todos, 

raenos con la genta esta! 
FoRAST. Quisiera ver la sesl6n. 
Aplasia. Pues es publica. listed entra, 

y tomaasiento... 
f^'^^". Mil graclas... 

Aplasta. iY se eclia un nudo a la lengua, 

porque si aplaude ust6 i algano 

que no sea el alcalde, cuenta 

que le atizan a uste un palo 

que le rornpen la raolleral 

iHaygentesaqui pa to! 
fORAST. No olvidare la advertencia, 

y gracias por ;sus noticias,* 
Aplasta. iVa uAte a v^r cosas muy buenat! 
ZuRDA. ^No sabia ust6 nada? 

jNada; 

ni una palabra siquiera! 

Soy forastero» 
Aplasia. Esverdad... 

ZuRDA. Se le conoce d la legua. 
Api^asta.^Y de ddnde viene ust6? 
FoRAST. AYo?jYovengodeMarseIla! 

(Un yolpe, seco y faerte, en la orqaesta. El tfo 
Aplaata, La Zarda y el Coro, talen todos corriendo 
4 escape, en todas direeciones, y sin mirai- siquiera 
al Forastero ni decirle una palabra. Este queda en 
aseena, lolo, y Ueoo de asombro ) 

iDemonio! iQu6 es lo ^ue tiencn? 
iLlevan alas eH las piernas! 
En fin, buscar^ un albergue 
hasta raanana siquiera. 

(VAse lentamente. Durante el myitis del Foraatero, 
la orqaesta to<!a, may piano, anos eompuses de la 



— 29 — 

MarselleM. Al mdtisdel Forastero, sabe ol telon de 
ealle, yapareee el talon del enadro tareero.) 



CUADRO TERCERO. 

Uk OBAN 8S8l6Mr. 

SAL^If DEL ATUNTAMIENTO. 



En el foado, una mesa blanea, peqaena, llena de leg^ajos de 
papeles* TJnif eecribanfa anti^a de bronce, nn edneerro, 
un botijo* Detr&s do la mesa el«8llI6n del presidente. A 
amboe ladoe de la eseena, des files de tabaretee, eolocados 
en semleircnlo que Ite^n haeta eerea del proseenio. En 
la pared del fondo, y en el centre, ana ventana praetica- 
ble, i bastante altora. 



ESGBNA PRIMERA. 

PATRICIA. 

Apareee eon an plamero, Umpiando el polvo de la mesa, 
arreglando los tabaretes, etc* ' 

Ya esta sacudido el polvo 
de las sillas y la mesa. 
El botijo con el agua, 
el cencerro, la carpeta 
del senor Tomillo. Fdsforos 
y cigarriUos. La yesca, 
el eslab6a y el rosario 



-•30 — 

para el organlsta. Ea, 
ahora que todo e»ia en ordoi> 
puedeii v<!iMr cuando quieran. 
Dicen que en esta sosi6n 
va baber la mariraorena; 
lo cicrto es que todo el pueblo 
esta esperando en !a puerta 
que sea bora para entrar... 

(S« oyen tocm eomo altereado 6 rina faera.)' 

iQue escdodalo! ^Quieu vocoa? 
iCallOy cs el senor alcalde 
y el que fue guarda!... jQu^ jetas 
traen los dos! jPues yo me escurro^ 
y que cllos alia se entieodan! (V4se ) 

ESCENA II. 

EL TfO ANT6N y r EPE bpMINGO. 



ANT0!«. 
DOM. 

Akton. 
Don. 

ANTOJf. 
DOM. 



Anton. 



DOM. 



Le dipto a iist^ que cs iautil! 

Lo pedire en la sesida! 

A ml me importa un pcpino! 

Senor alcalde! 

iQue do! 
Lo siento, no hablemos mas 
y Tamos a otra cucsti6n. 
El organisla Vidal 
creo que ayer sc permiti6 
hablar mal sohre una obra 
dc Rosini. {Gso es atroz! 
Los musicos italianos, 
que adoran al profesor, 
reclamardn de segum, 
y on esa rcclamacidn, 
Villa-frita... 

;Villa-frila 
saldrd bienl iDoride yoestoy, 
boca abajo todo el mundo! 
iEs uste un m6DStruo» tio Anton* 
^Y sostendra ustd^^^n sa omplftO' 
a Vidcl? 



— 31 — 



A.MOJf. 



DOM. 

ASTOX. 



iPues DO que no! 
El chico toca muy bien, 
y tiene muy buena voz. 
Pero en la aldea'diran... 
Y a mi ^que me imporla? kd\o%^ 
Yoy a ordenar los papeles 
para cmpezar la sesi6n. 

(vise por la lateral de la derecha.) 



ESCENA III. 



PEPE DOMINGO. 



iJNada, no hay poder humano 
que le saque de su error! 
iQu^ espantosa decadencia 
y qu6 orgullo tan atroz! 

ESCENA IV. 



DICHO, MORETONES y PACA u ZURDA., 



MOR. 
DoM. 
ZCRD\. 
DOM. 

ZURDA. 
MOR. 



ZURDA. 

DOM. 

ZUR0A. 

DOM. 

ZORDA. 

MOR. 
ZiTRDA. 



^No ha em-pezado la sesi6n? 
No> no empez6 todavia. 
Vengo d ver cual es mi sitio... 
Siempre a la izquieFda. E3ta fila 

eS la de los aUCStrOS, (Senal&ndola.V 

Gracias. 
iTu aquf ^ la punta, hija mia, 
rodeada de partidarios 
leales! 

jVaya! iTantisiraas! 
^Lo dadas?... 

[Qu^ he de dudarl 
Crei notar cierta ironia... 
Es quo en lo de partidarios 
tengo ideas... 

^Subversivas? 
Un poquito; el mat ejemplo 
de los otroSy contamina, 
y lie forma do una opinidi^ 



— Sa- 
tan rara... 

DoM. ^St? Dila. 

MoR. Dila. 

ZuRDA. Oigan ustedes. La cosa 
bien merece ser oida. 



MtSICA. 

COUPLET. 

ZuRDA. Los azules y los blancos 

y los de color caf6, 
los que gastan barba rubia, 
los que auQ usaa el tupe^ 
todos van A su negocio, 
todos suben i comer, 
y el mancbego, siempre tonto, 
les ayuda en el bel^n. 
Ya en las alturas, 
dan los destines 
i 8us hechuras * 
y A los sobrinos 
que hay por alii; 
la burocracia 
la desconocen, 
pero es la gracia 
que no conocen 
nielquis-vel-qui. 
Y exclaman ufanos: 
yo ya soy feliz. 
Ahora que el deitionio 
se lleve al pais. 
MoR. J DoM. Y exclaman ufanos: 

yo ya soy feliz. 
Abora que el demonio 
se lleve al pais. 



HABLADO. 

DoM. Esa serd tu opinion, 



- 33- 
pero es muy descabellada* 

(Dan 1m tres.) 

MoR. Es la hora de la sesi^n. 
(JdM. Procura estar muy caliada 
y tener mucha atencido. 

(Aparee«n el tio Antin, Yida) y Tomillo por U pc^ 
, mera deraeha. Por la primsra izqoierda entrao •! 
Coro g^eneraly el acmnpailainianto de beataa y de- 
▼otoB, Castellote, Ap1aata» Crispino, CireanelalAn, y 
•6 eoloean del mode que indlea la eteena aifulente.) 

KSCENA.V. 

EL TfO AiN rOX, TOMILLO, CASTELLOTE, VIDAL, 
MORETONES, PEPE DOMINGO, APLASTA, LA 
ZURDA, CIRCUNCISION, CRISPINO y CORO PE 

AMBOS SEXOS. 

El ti'o Ant6D, eoloeado detris de la meaa en el ailI6n. A sa 
dereeha Vidal, a sa izquierda Tomillo, Caatellote y Aplaata 
eentados en los tabaretes de la dereeha* En loe de la ixqoler- 
da Pepo Domingo y Moretones. "En loa de loe extremot Paea 
la Zarda y Clreaneisidn. Crispinr, siempre dando vaeltaa 
alrededor de la Izquierda, y haelendo to qae ladlea el dialo* 
go, pero sin sentarse. En el fondo, y replegados en amboa 
ingpolos de la sala, el Coro y los eomparsaa; en el ingnlo de 
la Izqoierda los Mosos y Mozas del paeblo (de eampesinot); 
en el de la (iereeha los tlpos de la serenata del eomienso de 
la obra y alf^nas bealas eon mantes* 

AxtOPf* (Agitando el eeneerro ) 

;Da principio la SCS'um! (Murmallos enel Coro. 
Llora an nifio de pecho.) 

ViDAL. {A la inclusa! 

MOZA. 4** (Qae tiene el niAo.) iBueOO faera! 

Anton. jAl que estoroude aiquiera 
se Ic expulsa del sMnl 

(La venlana del ^ondo se abre, y apareee en ella •! 
sefior Manael asomado.) 
Tom. (Se pone de pie en aetitad de leer el< acta*) 

AMO?f. No lea usle oso papel, 

y empecemos por lo grave. 

3 



— 34 ~ 



TODOS. 
ViDAL. 
A.IITON. 



Gris. 



Apitok. 



(Ed, tono eonfideneUI.) 

^AlguDo de ustedes, sabe 
ddnde vivc el tio Manuel? 

(La venUim se eierra.) 

jNO SCiior! (A media Tos.) 

' ' (i Esc es el coco!) 

jNo es extranoy aunque !o sieoto, 
pues en el Ayuntamiento 
no lo sabemos tampoco! 

(Vaelve i apareeer on laTontana. Crispino da vuel- 
taa eonttaatemente alrededor da la Zorda arreglaa- 
dola el maiit6n, quit&ndole l&s motitaa de eaeiraa, 
ete*, etc*; el tio Aplasta le eontempla aoDriendo*) 

jCrispino! Me mortifica 

verle asi. jSi^ntese uste! 

iPor aqui suelto andar^ 

ai.cuidado de la chica... (Marmaiios.) 

Gomo ust6 guste. ik empezar! 

Yo, como administrador 

legitimo... 

(MarmuUoa faertes y prolong^ados en todas partes.) 

jOtro rumor!... 
^Van ustedes A callar?... 
Soy Alcalde, y no permlto 
jMuy bleni 

jQue rudo se ha vuelto! 
Aplasta. A1 grano, al grano. 
Anton. jHe resuelto 

que se case el scuorilo! 

(Critpino sacnde coa al pafiuelo los zapatos de la 
Zurda. Marmullos.) 

{Presento una candidata! 

(Senalando & Cireaneisida.) 

fAprobacion en el ^ngulo dereeha. Desaprt>l>iicl6n 

an la izqaierda.) 

Hagame usted el favor, (ai Alcalde.) 
lYo presento otra mcjor! (u Zarda.) 

(Los murmultos al roT^s que antes.) 

;Uy! jLa 2urda! 

{Labeatal (Mormaiios.) 
{Sllcncio! 

iBienI 



GlR. 

Zurda. 



ViDAL. 



DOM. 



GlR. 

Zurda. 
Anton. 

ViDAL. 



38 



Anton. 



VlDAL. 



DoM. iViveDiosI 

MoR. iEsta es bonita! 
YiDAL. iGsta es castal 

Aplasia. iGhis! iCoDSle que el tio Aplasia 

(LevanUndosa.) 

vota en coatra de las dos! 
{El amo esti bien soltero 
y asi nuestra dlcha labra! 
;No tit!De listed la palabia 
y hay qae discutir primerol 

(Vidal y el gr^'opo ^^^ fondo daraeha apUoden.) 

jYo a la nina presente: 

si la rechaza algun tonto, « 

d defendcrla estoy pronto 

per aoddeng^ e per se\ 

Eso de tonto, ^es un mote? , 

{Pido la palabra! 

|Y yo! 

(Bajo 4 Moretones.) 

(^Voy por la escopeta?) 

(Aauatado.) (jOb^ QO!) 

{Hable el senor Gastellotel 

(Castellote sa leTanta; marmatloa. En aafraida, eon 
an ehii proloagado, le retUblece el sUeaeio* 
£1 tio Manuel cierra eon farla la reatana y aa 
retira.) 

Cast. El organista Vidal, 

qua cual dgulla caudal 
se eleva basta el ^rmameoto, 
y es musico de talento, 
por mds que toca muy mal, . 
suena con la pretensida ; 
de hacernos aqui tragar i- 
i « una tal Circuncisi^n , 

que se trae la intenci5n 
de un toro de Golmenar. (MurmttUot.) a\ 
No espereis de mi un alarde 
de erudicidn empachosa, 
estoYcansado esta tarde. !, . . i 

(Reanadando au diseurso.) 

Circuncisi6n lue preciosa 

en tiempoB de Galomarde. . . , i / 



Cast. 

MOR. 
DOM. 

MOR« 

Anton. 



— 36 - 

(Vidal tona aotes con an lipls y anat euartillaB 
de papeh) 

Ya era entoncos mojigata 
y anaba con fanatismo : 
la religi6D, y la plata, 
y era ignorante, y beata, 
y hoy sigue siendo lo mismo, 
jAh, senoresi iTriste dia, 
si esa uQi6D nefasta, impia, 
se realizase} 

ViDAL. (LaraaliBdoM iraaaudo.) 

^Por qtt6? 
AifTOfi. {Silenciol No liene uste 

la palabra todaTia. (May amable.) 

(Vidal haee pedaxM las eaartitlM que tfene ea la 

mano, y se gUata.) 

Cast. Si GircuDcisi6D casara, 
permitid que no lo crea, 
y por un azar llegara •• . 
i ser algo en esta aldca, 
la Mancha se avergonzara. 
{No digais que liois creyentes 
los que aqui patrocinais 
i esa mujer! iluocentesl 
^Aeaso no recordais • 
lo que hicieron sus parientes? . 
Aferrado i mi creenoia 
sigo de mi gloria en pes, 
y OS doy^ mi beneTolencia, 
sirviendo asi a mi conciencia, 
a mi patria, y d mi Dios. 

(Aplausos prOl6Agados ( ea la isqnierda. Bl tio 
Aplaata le abrasa; Marmallos dereeha. MoretonM 
y Criipino, estrachan sa- raaao earii&oianMiita* L* 
Zorda la da an earamelo.) 

Aplasta* iBien su bandera sostienel 

Gris. jlncom parable! 

MoR. iQueartista! 

2uRDA. (OfirecUndole an caMmelo.') 

iBs de mental 
Cast. I Me conviene! 

Anton. {Silencio, senoresi Tiene 



— 57 - 



VlDAL. 



ANT05. 

Cast. 

MOR. 

Don. 
Tom. 

Anton. 

ViDAL. 

A?«TO«, 



la palabra el organista. 

(LevftntindoM eon impetn y habjaado eoD 
Tertig^inosa rapides-) 

Senores, cumplieDdo 

penoso deber, 
levaato mi acnnto 

replete de fe 
y airado protesto 
coQ santo interns 
contra esas palabrns 
que absorto escucbe. 
iQa^ liicisteia vosotros: 

con tanto saber, 

per ese poblacbo 
que esta en la escasez? 
Groseras calumnies 

escucha a granel 
contra una inocente 

y hcrmosa mujer, 
que puede ser, iris 

do paz y de;bien. 
En vez de inspltarla, 
cual hecho lo habeis, 
y hacer propagandas 

por otra mujer, 
aqui, donde impunes 

se puaden hacer, 

m^s digno seria, 

y mas noble es, 

coger la escopeta 

con ruda altive%, 
y andar por los monies 
d tiros... 

(LawanUndoM.) (Luzbel! 
{Protesto! (Se Uvanta.) 

;Protesto! (id.) 
iFuera! 

(Hiaiido y seniado.) [i^f je, j^I 
(Graa raido y tamoltot ) 

{Al orden! 

No quiero. 
iQue se calle uste! 



— 40 — 

▼ ant«rM.) 

ApLASTA.Sera verdad; pcro, amigo. 

maldito si ]o parecc! 
ANToif. jProsigo! jCircuiicisida 

DO se casara quizas; 

pero la Zurda, jamas 

cuentc con mi protecci6ii! 

(Alboroto, iraidoy voces, todo el muodo m |K)ne , 
de pie.) 

ZoRDA. Ed otros tiempos decia... 

Amo?i* Era un plaD precoDcebido... 

MoR. Pepc, DOS heinoscaido... (a Pepo Domin«ro.) 

DoM. 4 Jamas! 

GiR* (Abrazaado 4 Vidal.) jLa victoria OS mia! 

DoM. (Poniendose de pfe en la silia ) 

iProlesto! 
Cast. (m., id.) ;Aqui haycoaccido! 
Anto.n. jNo alborotarse, aniiguito, 

va le he escrito a! senorito, 

y espero coiitestaci6n! 

(Entra eorrieodo un roozo eon nn pliego en lo^ 
inano*) 

KSCKNA Vh 

DIGHOS y el MOZO. 

Mozo. Este parte, que es urgente, 
para el alcalde. (Se lo da.) 

AlC. (Abriendole.) Del amO... 

DoM. ^k ver? 

Aplasta. ^Que dice? 

.Anton. jReclamo 

vuestra atencidD! 
Vidal. (Con acento eompasivo.) (jPobro gentel) 

A ^TUN. (Leyendo.) 

(« Vlauclia. — Villa-frlta.— J^lcalde. — 
))M'^ ha escrito uste una tontuna; 
. ))celebra sesi6n en balde. 
»No me case coii ninguna.)) 



- 41 - 

(Tirando el tele^ama sobre la mefla.) 

jSoberbia resolucioo! 
Tom. jCoD qu6 franqueza la espeta! 

AplAkSTA. (FroUndose las manoa.) 

iTendre la admioistraci^n! 

ViDAL. (a Circunci8i6n.) 

iHabrd que hacer la maletal 
Anton. Se levanta la sesi6n. (Con rabia.) 

(En este instaate estalla la faria del piiblieo; tcrdoa 
est^D de pie; los de ta dereeha, eon los auyos, k la 
derecha, con Ant6n, Vidal, Tomillo y Cfreuneision. 
En la Uquierda La Zarda eon lo« fayoa, Moretonea, 
Critpino, l>omingo. En el eentro, y proenrandoeon- 
tener 4 anlrambos bandoa, el tie Aplasia y Ca«te- 
llote.) 



MUSIGA. 



Zuiuu. ;La cosa de este modo 

no puede terminar; 
i csa necia beata 
la quiero yo arauar! 

MORETONES, CrISPINO, Do'mINGO y CORO. (lzqnierd.'s.) 

iLa cosa dc este modo 
no puede terminar; 
A esos neclos beatos 
d<^bemos castigar! 
CmruNcisio^. ;Sa!vadme, hcnnanos mios, 
salvadme por picdad; 
la^^urda cs uno iiera 
que me qdiere araiiar! 

VlDAL y CORO. (Derecha.) 

jNo tenias, vida niia, * 
te puedan aranar! 
jNosotros desde antano 
sabemos pelcar! 
Aplasia y Gastbllote. 

iHaya paz, haya paz, caballoros. 
hay a paz, haya paz I 



— 42 — 

(EI tio Huuiel eonUnpia mU Mc«na itdm •« 
T*ot«aa y m cm.) 

ZuRDA. iSi te echo la mano 

te arranco la piel! 
CiRcu?icisioii. jVereraos si puedes, 

mujerde Luzbe)! 

CORO. (izqaterda.) 

iSi i€ echo la mano 
le arranca la piel! 

VlDAL 7 CORO. (Dereeha.) 

;Salvadla, liijos mios, 
del fiero tropel! 

(S« mazelaD ya para Tanir a las manoa.^ 
HIl TH) Manuel desde U veatana y dando ana f;rma vea. 

iCahalleros! {Muchas graciasf 

(Todot se ▼aeWen eoa terror.) 
ZURDA y CORO. (isqaierda.) lES Maoael! 
CiR. y CORO. (Daraeha.) jEs MaDUel! 

Aplasta y Gastellote. jEs MaDoel! 

TODOS. (May piano, y con aeento de horror.) 

\Es Manuel! 

(Esta cierra la vantana y desapareea.) 

ESCENA ULTIMA. 

TODOS, manoa MANUEL. 

Sa confandeii en etireelio abraxo. Vidal abraza a Morotonea; 
Pepe Domingo, al tio Anton; Tomillo, a Criapino; Aplasta^ 
a Gastellote; la Zurda, 4 Circon€i8i6n, y el coro de dereeha 
e ixquierda^ todos por parejas tamhien co^ldos del braze, 
-van desfilando de puntillas, dando la vnelta por eooiplele. 
al escenario, hasta que desaparecen, y cue el tel6n.) 

ToDos. iChLt6D, cliitiSn, chkonr 
Aqiii no hay que jugar... 
T^ngamos mucha union 
y no hay que regaiiar, 
porquc fise puede dap 
algunadesuzon. 



— 43 — 

iGhitohy chit6n chit6ii» 
y no hay que reganar, 
porque ese puede dar 
alguoa desaz6n! 

(Con la t&Uima jMtUbra dc h ••trofmeae tl tolon.) 



, FIN. 



/' 



EL BAROMETRO. 



EL BAROMETRO, 



GOMBbIA EN UN ACTO ARREGLADA DEL FRANCES 



roiL. 



D. G. V. 



Efrtreoada'eon exlraordinario aplauso en el Teatro Espanol, la iioche del 28 

de Setiembre de 1B7L. 



MADRID. 

MPRBNTA DE J08E RODRICUEZ, CALVARIO, th. 

l«9t. 



PERSONAJES. ACTORES. 



LA GONDESA Dona Josefa Huosa. 

VICTORINA, doDcella de la Gon- 

desa Do^A Concepcion Alvarez. 

UN DESGON.OCIDO Don Emilio Mario. 

ANSELMO, criado Don Jos^ Alisedo. 



La escena en una quinta en las inmediaciones de Sevilla. 

Epoca contempordnea. 



Etta obra es propiedad del tradaetor, y nadie podri, sin so 
permiao, reimprimiria ni repreaertiarla en Espafta, ni en sas pose- 
aionesde Ultramar. 

Los Comisionados de las Galerias Dramitlcas y Lirieas de los 
Sret, GuUnn i Hidalgo^ sod los exelusiTameDte eneargados del eo- 
bro de los dereebos de representaeion y de la venta de ejemplares. 

Qaeda beebo el depdsito que marea la ley. 



ACTO IJNICO. 



Salon pequeno adornado con mucha elegancia. £n el fondo una 
chimeoea y sobre ella un espejo grande. A la derecha de la 
chimenea un piano, y a la izquierda un barometro grande colg^a- 
do de la pared. Puerta a la izquierda que conduce a las habi la- 
ctones interiores, y otra a la derecha que da al exterior del edift- 
cio. Yen tana grande a la izquierda, y delante de ella un velador 
en el que se vcn recado de escribir, libros y albums. — Un sofa 
y dos butacas a la derecha. 



ESCENA PRIMERA. 



La CONDESA. 



Se oye Hover ccn fuerza. £1 ratdo del agua ira poeo a poco dUminayenio, 
despaee de las primeraa palabras de la Condesa, que dice con desesperacion . 

[Dios mio! ;Dios mio! Esto es insoportable! Hace tres 
meses y medio que llegu6 d esta quinta, y ni un s6\o 
dia ha dejado de Hover. Yo do teogo resigDacion para 
sufrir este tiempO; que me aburre, y me fastidia, y me 
desespera y me mala. Varans d ver si ei bar6metro me 
da alguna esperaoza. (se diri^e a 6u) jNada! Ayer marca- 
ba lluvia y hoy indica tempestad. ^Esto es horroroso! 



— 6 -- 
Poe^ bien, voy a acabar de una V32 cod el cdmplice de 

esta lluvia eterna. (Dwenelira el Urdmelro y U arroja a! 
ra«lo haeUndole peilasos con Mtripito.) Ya nc me IDOFtificara 
mis con bus presagiOS. (Saha por U paarU de la isqoierda.) 

ESCENA II. 

ANSBLllO. VICTORINA. 

AomIom antra praeipttadamente por la isqaierda. VMctorina por la derecha 

con nn peri6dico en la mano. 

VicT. ^Que ruido es este? iJesus! El bar6rnetro hecho 
afiicos. 

Ans. {Que l^stima! Despues que le cost6 mi] quinientos 
reales al seizor conde, ha tenido el pobre cliisme un 
fin muy desgraciado. Todavia me acuerdo de la larde 
que fox con el amo k la tienda del 6ptico de la calle de 
la Montera, y despues de revolver... 

Yict. Yaraos, no empiece usted ya con los discursos de 
siempre, y recoja usted esos pedazos antes que vuelva 
la senora. 

Ans. (a Victorina, que lee.) MejoF seria que usted me ayudara 
para acabar mas pronto. ^No oye usted? jY se liace la 
sorda! ^Y sigue leyendo sin hacer caso! ^Trae alguna 
noticia interesante ese peri6dico? ' 

Vict. Muy interesante. Han preso k Vargas. 

Ans. {Eso es imposible, imposible! 

Vict. ^Imposible? Oiga usted. (Lee.) aAl Gn se ba conseguido 
,»capturar al c^lebre bandido, que por espacio de un 
wano ha sido el azote de los pueblos de Andalucia.)) 

Aks. ^Y ddnde ban atrapado a ese tunante? 

Vict. En Mairena. 

Ans. {Garamba! Y qu^ cerca estaba de nosotros. 

Vict. k media legua de esta casa. No he acabado de leer to- 
davia. Oiga usted. ((Vargas es un hombre muy origi- 
nnal, y podemos dar algunos pormenores de su perso- 
nna. Su mirada es terrible, pero llena de inteligencia; 



nsu boca perfecta, aunque coulraida por uaa sonris 
»ir6Dica; de frente sombria, adoroada de una magnifica 
wcabellera negra. Con los hombres es implacable, pero 
»taD galante coa las senoras que jamas las despoja de 
»sus sorlijas sin besar caballerosamente la mano.» 
Como que es hijo de una buena familia, segua dicen. 
Ans. jYa! Y le ha quedado esa costumbre de cuando gastaba 
levita. 

Vict. /.Que culpa tenia esta pobre maquina en anunclarhace 
tres meses lo que luego iia sucedido? Lluvia, mucha llu- 
via y tempestad? 

Ans. Sin embargo, yo disculpo en particular a la senora 
Condesa, y comprendo bien que se haya encolerizado. 
Vino al campo para respirar el aire libre, para pasear- 
se, para visilar las casas de las inmediaciones, y no ha 
podido salir ni un solo dia en tanto tiempo. jEs tan 
liermosa esta quintal ^No le dice i usled nada el campo*?' 

Vict. ^k mi? Absolutamente nada. 

Ans. fY los drboles? 

Vict. Tampoco me dicen nada, y mucho menos si son alcor- 
noques. 

Ans. ^Y el cielo? 

Vict. ^QuizJs no hay cielo en Madrid lo mismo que este? 

Ans. Si, pero este es miis hermoso. ^No ha leido usled en 
este tomo de poesias unos versos muy bonitos, que 
hablan de las delicias del campo? jOiga ustcd! (Lm en 

tono acompasado en no libro qae toma de la mssa.) 

«Las rosas sobre el tallo se levanlan 

»coronadas de gotas de rocio, 

»las avecilias revolando cantan 

)>a] blando son del murmurar del rio. 

nChispas de luz...i» 
Vict. (laterrumpiendoie.) iChispas! Csas son las que yo estoy 

echando por no verme en Madrid. 
Ans. (Esta criatura no entiende de versos.) Pues bieu, le 
dire a usted, en prosa, que la farailia del marques de 
la Pena, que es bastante crecidita por cierto, llega hoy 



— 8 — 

a medio dia, y que su presencia y el barallo de lanla 
genie calmanin los nervios de la senora Condesa. 
ViCT. A^jui vicne; silencio. 

ESCENA III. 

U CONDESA 9 ANSELMO y VICTORIA A. 
La Condesa entra sin verlos, y dice con toao de mal humor. 

Co.>D. Mayo, lluvia; Janio, lluyia; Julio, grandes lluvias, y 

AgOSlO, tempeslades. (Se ToeWe da repeate y ve a sua 

criados.) ^Que haceis aqui? 
Ans. Senorn, estabamos recogiendo los restos mortales del 

barometro que fuC. (Sale por la dereelM. Vietoriaa va a se- 
guhic, pero ia detiene la Condesa, qae se sienta junto a la mesa.) 

CoND. ^Qne papel es ese que tienes en )a mano? 

Vict. Es un periodico de Sevilla, con una noticia que de se- 

guro la agradara. 
Co.ND. iQu'i noticia? 
YicT. Lu de que el fatnoso bandido Vargas ha sido preso 

a! (in. 
OoND. iOli! Cudnlo me alegro. Te aseguro que su fecuerdo 

me hu hecho pasar noches terribles. Todavia le veo 

eu mis suenos. 
ViCT. Y ademas dice el peri6dico que desde Sevilla lo lleva- 

ran u Madrid con una cadena de bierro muy gruesa 

para que nose escape. 
CoND. No teadria yo necesidad de cadena para que me lie- 

vurau alii. 
Vict- (Esta Jo mismo que ayer. Sigue la tempestad por den- 

tro y por fuera de esta Casa.) (Sale por la Izquierda.) 

ESCENA IV. 

La CONDRSA, sola. Sin dejar su asiento mira a la campina a traves de los 

cristales de las Tentanas. 

Nada, no escampa. Esto es peor que el diluvio univer- 



~ 9 — 

sal, que no durd m^s que cuaretita dias, y ahora hace 
ciento que Uueve sin descanso en este pais que dicen 
es un rJDCOQ del cieio; jine gusta ei4a) riDCoocito! 
V yo que creia reunir uqui uaa terlulia de mas de 
treinla persoaas, me veo sola, completameDle sola. 
Lo unico que me consuela, es que hoy llegara lafa- 
milia del marques de la Pena, que es numerosa y de 
excelente humor sobre todo, especialmeute la buena 
niarquesa, que me ha pedido permiso para traer a su 
sobrJDO Carlos, con quien tiene el proyecto de casar- 
me. Dificil me parece que lo consiga. He sido tan di- 
chosa en mi mutrimooio, que la segunda prueba no 
serd Dunca como la primera. (Suenan ia« <ioee.} jLas do- 
es! Ya debe eslar el tren de Sevilla en la estacion in- 
mediata. iSi no hnbiese llegado! No quiei;o pensar- 
-lo. ^Si pasar^ todavia un mes en esta soiedad? ;Lmpo- 

Sible! PrelierO morirme. (Tin del cordon de lu eampanllla.) 

ESCENA V. 

U CONDESA, ANSELMO. 

CoND. ^Ha llegado el tren de Sevilla? 

Ans. No, senora Condesa, las aguas han deslrozado la via, 
y por un milagro hau podido salvarse los viajeros. No 
se sabe cuaudo podra estar expedito el camioo. 

Ck>Ni). Haz que enganchen en seguida. 

Ans. ^Pcro qu6 piensa usled hacer, senora? 

Co.ND. Irme con Victorina y contigo a Sevilla, aunque sea 
nadando, y desde alii a Madrid. 

Aks. ^^ Madrid A nado? 

Co.ND. Si, ci Madrid; ^y eso te espanta? Vamos, ^qu6 esperas? 
Corre. 

A.Ns. Pero, senora, si no se puede dar un paso, ni a pie ni 
en coclie, por la campina, y adeinas la casa de Madrid 
est* en obrti, aproyechaodo el verano, y lu6go tienen 
que arreglarla los pintores y los tapiceros. De modo 



- iO - 

que hasta dentro de un mes lo meoos... 
CoND. Tienes razoa, vete, yete, do quiero ver a aadie. (vase 

AnseUpo.) 

ESCENA Vi. 

La CONDESA. 

Gs deeir, que me veo obligada i permanecer aqut 
como un prisionero. Dicen que los prisioneros se re~ 
siguan: ;me resigdar^! Voy d leer. (Toma un iibro y lee. ) 
((El lago.» Jesus, me horroriza todo lo que es agua. 

(Arroja el libro y se leTania.) ^Eu que me OCUpare, Cie- 

lo saoto? Yoy a dibujar. Si, el dibujo es una gran 
distraccioo, y divierte ai mismo tiempo. Copiar6 la 
Jglesia de ese pueblo inmediato, y el campanario go- 
tico que tambien se distiDgue desde aqui. (Toma un 

ilbum y se eoloca frente a la ventana en aetitud de dibujar; 
poeos momentos despucs se oye Hover con furia.) jOlFO agUa— 

cero! Ya no veo ni el campanario, ni la iglesia, ni 
las casas, ni el horizoote, ni nada. Todo ha desapare- 
cido delras de esa catarata. (rira ei album y los Upices 

con desesper^cioa sobre la mesa y S3 asoraa a la ventana.) iQU(^ 

espectdculo tan horrible! Ni un ser viviente se ve 
en el camioo. Pero, calla, me parece que aquel es 
un viajero. Si, no hay duda. Ha ido a ampararse de 
bajo de un arbdi. ^Por que no se refugiara en mi ca- 
sa? jSi supieso c6mo me fastidio de estar sola! lOh, 
que idea! Quizas veoga de Madrid. Traerd noticias, y 

frescas, eSO es indudable. (Tlra Ue la campanilla de un modo 
* convnlsivo.) 

ESCENA VII. 

La CONDESA, AMSELMO, que va a la veulana arrastiado por la Coadesa. 

Mooha rapldez. 

CoND. ^Ves d un viajero, debajo de aquel drbol tan corpu- 
lento? 



— « - 

Ans. Si, senora. 

CoNo. Corre a i^l y dile que venga. 

Ars. La senora Condesa le conoce sin duda. 

Co.ND. Corre le digo. (Viae Anseimo.) ;Ah! Es atrevido, es te- 
merario lo que acabo de hacer, pero lo primero es 
vivir, y yo no puedo vivir de esta manera. Sin embar- 
go, abrir las puertas de mi casa a un hombre que no 
coDozco, es mas que rareza; es una verdadera locura, 
es... Victorina! Victorina! 

ESCENA VIII. 

la CONDESA, VICTORINA. 
La Condesa con macha agitacion. 

CoND. Llama en seguida A Auselmo, que venga al momento. 

Vict. Es imposible, senora, ya va may iejos. 

CoNO. No importa, ve a buscarle. 

Vict. Pero, senora, ^c6mo voy a hacerlo? (Va 4 u ventana.) 

Mire usted, ya vuelve. 
Conn. (Se dirige a la veniaoa.) ^Solo quizas?... jQuc mlro! Vie- 

ne con el otro. ^Qu6 es lo que he hecho!... jAh!... Ya 

estoy arrepentidn; oigo que subeo. 
VhCT. (^Quien sera?... La senora no esta satisfecha con nada. 

Continiia la lormenta; me voy ^ntes que einpiecen los 

truenos.) (vise.) 

ESCENA IX. 

La CONDESA, el DESCONOCIDO. 

Enlra sacudiendo el sombrei-o y ei gaban, qiie se saponen moy mojados. La 

Condesa con erabarazo. 

CoND. Caballero... dispense usted si ie he iiecho entrar casi 
a la fuerza, pero... pero... (^Que le djgo a este 
hombre?) Pero anoche hubo unatempestad horrorosa, 
el viento soplaba con furor, y como se han roto todos 



l-j -» 

ios cristaies de la casa, y el tiempo es tan wtalo, liay 

necesidad absoluta de volverlos d poner. 
Df.sc. De inodo qpe usled me ha tornado por im vidriero? 

(Pues ine gusta ia ocurrencia!) 
CoND. Si, eso es, por un vidriero... (No se lo que digo.) Ya 

comprendera usted que a cierta distancia... crei que... 

Ahora veo que me he equivocado. 
Desc. Eq efecto; uq poco, senora, porque soy militar. 
GoND. iAIi! ^Gonquc usted?... 
Desc. Siento de todo corazoa no ser vidriero en estos mo- 

menlos. 
CoND. En verdad, cabailero, que estoy confusa y avtrgonzada 

de mi error... quisiera darle una satisfaccion completa, 

V no se... 

.1 

Desc. Ninguna reparacion me debe usted, sehora. Lo (inico 
que le supiico, es que tenga la bondad de prestarme 
un paraguas, para ir a la estacion, y en ese caso, yo 
sere el que la de un millon de gracias. 

CoND. (coDtrariada.) (Acuba de entrar, y ya piensa irse.) iC6mo! 
^No esperara usted siquiera que pase esle aguacero? 
Gs imposible transitar por esos caminos llenos de 
barro. 

Desc. Cuando se ban pasado cuatro meses en Ios campos de 
Africa, el andar media hora sobre la tierra un poco 
humeda de Andalucia, es bien poca cosa. Por tanto, si 
tuviera usted la bondad de prestarme un paraguas... 

CoND. (Rsle hombre se me va de entre las manos. No, pues 
no le dejare marchar.) |Ah! ^Conque usted ha estado 
en Africa? iBrillante campaiia! 

Desc. Un poquito penosa. 

CoND. ^listed sirvi6 en infanteria? Es un arma que me gusta 
mucho. 

Desc. No sehora. 

GoND. Eotonces seria en caballeria. Todavia me gusta mas. 

Desc. He servido en ingenieros, sehora. 

GoND. jEn ingenieros! A mi me agradan inQnito Ios inge- 
nieros. 



— IS - 

Desc. Seiiora, tendria usted la bonded de roandar que roe 
trajesen un paraguas? 

CoND. (Vuelta al tema del paraguas. Estc hombre es insufri- 
ble.) De modo que ha tenido usted la gloria de encon- 
trarse eo la famosa batalla de que tanto se habl6... 

Desc. ^Eq la batalla del cuatro de febrero, 6 en la de Vad- 
Ras? 

CoxD. Eso es, en la de Vad-Ras. 

Desc. Si senora; he tenido esa honra. — Aunque el paraguas 
.sea malo, no importa. 

CoNo. (^Corao detenerlo?) iAnselmo! jAnselmo! (Anseimo apa- 
rece por la dereeha. ) Ya que estc caballero quiere absolu- 
tamente ponerse en camino, ve i buscar un paraguas, 
y traelo al iostante. (sajo i Anaeimo.) Que no haya ni un 
solo paraguas en la casa, ^entiendes? (AnMimo saia<ia y 

sale* Desconocido, rehni» el asiento que le ofrece la Condesa.) 

Desc. Senora, tengo prisa por marcharme, y agradezco la 
invitacion de usted. Me esperan algunos amigos en la 
cstacion, y ademas, prolongando mi presencia en esta 
casa, temo ser iodiscreto, cuando no me es posible ni 
nun componer los cristales que se han roto. 

i'oND. (Deitentendiendose.) Puede usted estar trauquilo, porque 
el tren no sale hasta dentro de.tres horas. Conque 
decia usted que en Africa... 

Desc. ({Dale con Africa! ^Si sera yiuda de algun ofieial? Y 
es guapa esta raujer.) 

CoND. ^Y fue usted herido en carapana? 

Desc. Si, senora, dos veces, y muy gravemente pot cierto, 
mientras tratabamos de estabiecer una paralela. 

CoND. (Con aieyria.) ^Couque ustcd ha tratado de estabiecer 
una paralela? 

Desc. (iVaya una senora original! ^Qu61e habrd dado ahora?) 

CoND. No sabe usted lo que yo he deseado sierapre saber lo 
que es una paralela. 

Desc. Voy a salisfacer ent6nces la curiosidad de usted mien- 
tras traen el paraguas. 

COND. PerO Sientese usted, yo se lo ruegO. (U acerca ana bataca.) 



- u - 

Desc. (Esta roujer es sublime.) 

CoND. (Creo que se va a sentar al fin. Eslo es lo priocipaL 
Ya se acerca A la butaca, ya se ha sentado... jgpacias 
a Dios!) 
Desc. (Ed tono magisirai.) La parolela, senora, coQS»ste en una 
iiuea de ataque y de defensa trazada sobre-el terreno 
que ocupan ios sitiadores, con objeto de avaDzar por 
. zanjas 6 caminos cubierlos baeia la plaza 6 el punto 
sitiado. 
CoND. Compreodo parfectamente, 

Desc. Esas zanjas se construyen en tres Iineas unidas entre 
si, por otras en forma de zigs, zngs. La profundidad 
de cada zanja es la de un metro y su longitud varia 
desde uno hasta tres metros pnkim ameute. Hay seis. 
modes de construjrlas: de zapa sencilla, de zapa vo- 
lante, liena, medio llena, doble y semidoble. ^Com- 
prende usted? 
CoNix. # iVaya si comprendo! Es muy interesante todo eso, l)e- 
cia usted que bay cincuenla y seis raaneras de cons- 
truir las zanjas... 
Desc. iCincuenla y seis! jAve-Maria Purisima! Seis, senora, 

seis. 
GOND. (Confusa.) Es vcrdad, perdone usted, me he equivoca- 
do. Como nQsotras no lenemos ebiigacion de saber 
esos trabajos de zapa... 
Des6. jPues ya lo creo! (sonrieodo.) jComo que Ios hacemos 
nosotros!... Vamos ahbra a definirclaramente lo que 
es zapa sencilla. 
CoND. Vamos aver... 
Des€. Se llama zapa sencilla... 

ESCENA X. 

DtCHOS, AtNSELMO, qfie trae qd. objeto may abultado en ana fanda de hule. 

Ans. Senora, he revuello toda la casa y no he podido encon- 
trar mis que eslo. 



CoND. (cooirtriada ) (jTorpe! Y yo que le habia dicho...) (An- 

Mimo saea de la fanda el armazon de an paragaas viejo y may 
grande y le abre. La Coadesa y el Desconoeido prorumpan eo 

una carcajada.) Ya ve ustcd, coballero, quc no le falta m^s 
que la tela. Creimos que haria buen tiempo y no he- 
mos pensado en traer paraguas de Madrid. 
A.Ns. Y ademas, sera inutil dentro de pocos minutos. La llu- 
via ha cesado, y cualquiera diria que el sol va a salir. 

(La Condesa y el jovan Desconoeido se leyantan de repente al 
oir las palabras de Anselmo. La primera corre hacla la Tentana.) 

CoND. iSerA posible? jVa a salir el sol! jQue alegria! Hard 
buen tienopo y vendrdn los amigos que espero con 
tanta ansiedad. Anselmo, sube al rnoraento i la azotea 
y cada cinco minutos baja a decirme cudl es el estado 
del cielo. 

Ans. (Pues senor, vamos arriba 4 desempenar las funciones 
del bar6metro que hizo pedazosesta mauana.) (saie.) 

ESCENA XI. 

La CONDESA, el D^CONOCIDO. 

Desc. Gomo deciamos, la s^apa sencilla... 

CoND. Caballero... (Y tiene valor de hablarme de zapas cuan- 
do va a venir el buen tiempo... Es menester hacerle 
comprender...) Caballero, uslod me permilira que le 
diga que es una imprudencia por mi parte detencrle 
mds tiempo y que estoy abusando de su amabilidad. 

Desc. Al contrario, senora, (Cada vez me parece mds boni- 
ta, y yo no me voy sin explicarle la zapa.) 

CoND. Se bien lo que es un viaje. Falta el tiempo para todo; 
los mementos son preciosos. 

Desc. Pero no me ha dichp usted hace un momento que 
tengo tres boras disponibles? A hora soy yo el que pide 
d usted el favor de no abandonar tan pronto esta casa. 

CoND. (De mai haraor.) Si es a.sl... caballero... 

Desc. (SenUndose.) VuelvQ a roi narracion... la zapa sen- 
cilla,,. 



~ 16 — 

CoriD. (s« «enu deinperaiU.) {Dios mio! jDios mio! 

Desc. ^Se pone usted mala? 

Goxo. No, no esnada. 

Desc. Ed la zapa sencilla solo se empleac gaviones y faginas, 

que coosisten... 
(^0!Hi¥. (iGsto es horrible! Esto es la lliivia convertida en 

hombre: jun chaparron dentro de mi cuarto! ^Como 

hare para que se vaya pronto? 

ESCENA XII. 

niCHOSy A^SELMO, qae ile^a precipiUdan\ente. Sa oye Hover con mas 

fnerza qae nanea* 

Ans. jSenora Condesn, senora Conde^a! 

CoND. ^Qu6 ocurre? 

Ans. El sol que apareci^'un instante se ha retirado brus- 
camente. El cielo esta cubjerto de unos nubarrones 
negros que asustan... y oiga usted, senora, la lluvia 
cae a torrentes. 

CoND. j Horrible contrariodad! La raarquesa y su farailia no 
podran veoir y voy a conlinuar sola en este infierno. 

Ans. (jSe ha puesto furiosa! Me voy a escape, porque como 
ahora soy yo el bar6metro, no teodria nada de extrano 
que hiciera conmigo lo que hizo con mi antecesor.) 

ESCENA Xlir. 

La C05DESA, el DESCONOCIDO. 
COM). (La Condasa con dolznra.) Cuaudo UStcdgUSte, mi qUOrido 

amigo, puede continuar esa deliciosa descripcion de 
los trabajos de zapa. 

Dbsc. Al momento, senora. (iQu^ cambio tan repentino! 
Ahora me llama su querido amigo.) Toda vez que us- 
ted lo desea, pasaremos d la zapa volante. 

CoND. Ya escucbo. (Y es un buen mozo.) 

Dksc. La zapa volante se comienza a practicar casi siempre 



-- 17 — 

de Doche^ y se liace salir de la triocliera ua destaca* 

mento de trabaj adores; cada uno lleva una pala^ uDa 

espioclia y un fusil. 
CoND. Una pala, una espiocha y uu fusil. (Repiiieado.) 
Desc. La zapa llena ya es otra cosa. 
CoND. Es claro. (Daria algo por saber si es casado.) 
Desc. Y no puede ejecutarse sino por zapadores experimen- 

tados que sepan colocar bien y bacer uso de los gavio- 

nes. Vamos a colocar los zapadores. 
CoND. (Eso es, vamos a colocar los zapadores.) (Ap. cob tri«- 

teza.) 

Desc. El primer zapador y el seguodo trabajan de rodillas, 
el tercero inclinado, v el cuarto... 

ESGENA XIV. 

DICHOS, aNSELMO, que cnlra gritaniio. 

Alls. iVicloria! iVictoria! El sol ba triunfado de la lluvia, y 

le cielo, casi despejado, presenta un aspecto magni- 

fico. {Victoria, senora, victoria! 
Co.ND. Oh! que alegria! Ve a prepararlo todo, Anselmb, para 

recibir a mis amigos, que vendran lioy fijamente en el 

primer tren. 
Desc. Pues senor, no me dejaron colocar mi cuarto zapador. 

ESGENA XV. 

U CONOESA, el DESCONOCIDO. 

CoND. Gaballero, relener a uslcd ua momento oi^s en esta 
qainta seria un abuso, una inconveoiencia. Debe us- 
ted ahora aprovecbar el buen tiempo para... 
Desc ({Otro cambio! Creo adivinar ya el motivo.) 
CoND. Y antes de niarchar reciba usted un millou de graclas 
por la paciencia y la amabilidad con que me ha hecho 
compania por espacio de una iiora. Grea usted que ja- 
mas 0lvidar6 SU COnduCta. (Va al espejo de la chimenea f 
arregia sn prcndtdo.) 



— IS - 

Vesc. (Guaodo Hovia sc empenaba en retenerme a su la do, y 
ahora que haee buen ttempo me despide. Es decir que 
estaba llena de fastidio, que necesitaba de un pasatiem- 
po, de unaemocioD... y la emocion hesidoyo. jBonito 
papel lie desempenado! Merecia una buena leccion. y 
nose de qu6 medio...) 

C0?fD. (Que sigra* delante del espejo.) (Al pobreCJIlO le CUesta tra- 

bajo el saiir. Es claro, no ha podido colocar el cuarto 
zapador...) 
Desc. Adios, senora Condesa, y gracias per la hospitalidad 

que he encqntrado en su casa de usted. 
CoND. Y yo ruego d usted, caballero, que olvide la manera 
especial y violenta que he tenido de hacerle entrar en 
ella. 
Drsc. Dichosa violencia, senoni, que me ha permitido cono- 
cerla. (^Y no poder besarle las manos, ni lleyarme 
esos ojos tan hermosos!) 
CoND. Tampoco oIvidar6 que usted me ha hecho pasar una 
de las boras mis deliciosas que he disfrutado en tres 
meses. (Gste cumplimiento nada importa,y ademas es 
la pur a verdad.) 
Desc (Vamos, un ratito de buena educacion.) Esa hora pa- 
sada cerca de usted va i hacer muy largas las que fal- 
tan para que saiga el tren. Adios, senora. (Se rUri^e 

i la puerta.) 

CoND. ^Quiere usted seguir mi consejo? (ei Desc( nocido se d»tie- 
ne.) Ese tiempo lo puede usted emplear en visitar los 
alrededores, que son deliciosos. Ahora no hay peligro 
ninguno de caer en manos de los bandidos y ser de- 
gollado por el famoso Vargas. 

Desc. ^Vargas? 

CoND. Si, un bandido que ha sido el terror de este pais, y que 
me ha hecho pasar noches terribles. S6io con nom- 
brarlo me echo d temblar como una azogada. 

Desc. (con vivexa.) (Voy a vengarme de ti.) En efecto, ahora 
reeuerdo que ayer arrestaron A ese celebre bandido y 
que hoy le he visto en el camino de liierro. 



-' id — 

CoND. jGracias a Dios que nos vemos libres de ese hombre! 

Desc. No taD libres como usted cree. 

CoND. (con fobresaitoO ;C5mo! ^Pues que ha sucedido? 

Desc Hombre de uoa destreza y de una fuerza increibles, ha 
logrado romper los hierros que le aprisioDaban; ha he- 
rido a cualro guardias que le custodiabao y ech6 A 
correr por esos campos sin que fuera posible darle al- 
cauce. 

CoNo. (A%i(U ) ;Eso es horrible! Van d empezar otra vez los 
robos y los crimenes y yo vuelvo a mis noches de iu- 
somnio y de angustia. Dicen que ese hombre es un 
m^Dstruo de fealdad. 

Desc. Se exagera muclio, sefiora. 

Co?)D. ^Usted.lo coDoce? Ahora recuerdo que acaba usted de 
decir quecsta manaua... 

Desc. No es tan feo como se asegura. Figiirese usted el co- 
lor de mis cabellos. 

CoND. lEs posible? 

Desc Frente igual a la mia. 

CoND. ^De veras? 

Desc La nariz, la boca y la barba de una semejanza per- 
fecta. 

CoND. iPe'ro eso es raro! ^Y su estatura? (inqnieu.) 

Dfisc. Como la mia; ni mis alto ni mas bajo. 

CoND. ^Y que edad representa? 

Desc La misma que yo. 

GoND. jDios mio! Kmpiezo A sospechar... ^Pero qu6 hace? (ei 

JQven cierra por den^ro todas las paertas y se f narda las Haves en 

boisiiio.) ^Que estd usted haciendo, caballero? 
Desc. Seiiora, el famoso bandido que tanto la aterra soy yo; 

y empezando por donde empiezan los ladrones, voy i 

desnudaria d usted. 
CoND. Socor... 
Desc No d4 usted un solo grito si quiere usted cooservar la 

▼ida. 
GoND. Estoy perdida. 
Desc Usted misma me ha hechq entrar en su casa y por 



- JO — 

fuena. 
CoND. ^Qu6 quiere usted? ^Dioero? (Tembiorota.) Le dare todo 
el que me pida. 

DeSG. (Soariendo eon iroota.) ^POF qui^D me tOtim Hsted? ^Por 

un Tidriero al princlpio y ahora por un eambiante de 

monedas? 
CoND. ^Quiere asted mis alliajas? 
Desc. Teogo una cueva lleoa de diamaates. 
Go:(D. ^Pues qu6 es )o que quiere ustecl? Sepamo^. 
Dbsg. Gasi nada* Ese traje que usted viste, que quiero He- 

▼arme como recuerdo y una poca de drstraceion. 
CoFiD. ^Distraceion? 
Dbsc. Si senora, distracciou; yo necesito qcre me distraigan 

cuaodo Ilueve, porque si no me muerode fastidio# 
CoND. ^Y qu6 es precise haeer para que usted se distraiga? 
Desc. Una cosa muy sencilla, amarme. 
CoND. (con Mpanto.) jAmar A usted! 
Desc. Esq es lo iinico que me distraerd. 

COND. PerO, CaballerO... (U Condesa va b&cia el fondo -j el la siga* 
por la eseena*) 

Desc. El amor de usted, el amor de usted <^ la vida. 

CoMD. jQuien lo creyera! jUn hombre que me parecia de mo* 

dales tan distinguidos! 
Desc. Es que yo do soy bandido por instinto, sino por un 

rapto de amorosa desesperacion. 

CoflD. (Un poeo mis tranqoila.) jEs posiblo! 

Desc. Si, senora Condesa. No he hecho mis que vengarmey 
El amor finicaroente es lo que me conyirti6 en un 
un hombre criminal. 

CoiHD. Debe ser esa una histo'ria romantica y terrible A la vez* 

Desc. Si senora, romantica y terrible. 

CoriE. Tengo miedo de estar sola con usted, y sin embargo, 
quisiera saberla. 

Desc. Yo adoraba con delirio en mi pais i la hija de un rico 

labrador. (ta Condata se sienla junto i la mesa y basca eon 
dislmmlo papel y plama sia s«r y/kOm M I^eseonocido.) 

doND. Que seria hermo«a sin duda. 



- 21 - 

Desc. Hermosa como ud dngel de la gloria. Diria que era la 
m^s bella de todas las mujeres, si no hubiera tenido la 
fortuDa de conocer d usted. 

CoND. (Csto es lo que se llama un bandido bien educado. Yo 
liabia oido decir que habia alguDos muy finos, pero no 
eo el campo.) 

Dksc. Nos ami^bamos con frenesi! Pues bien, senora, aquella 
nina, A quien yo creia un modelo de pureza, me pro- 
porcion6 el mds cruel de los desenganos: Un dia en- 
contr6 en su liabitacion un sable de caballerfa. Con- 
cebi sospechas... 

G05D. Pero el... (Esenbe casi sin inirar alg-unas |tal&bras en an peda** 
xo'de papel.) 

Desc. Estaba alii con ella; y loco, sin sentido, me apodere 
del sable del oficial, y con aquella arma atravese al se- 
ductor y A mi inficl amante. 

C0>D. iQu^ horror! (La Condesa gucrda en la faltriquora el papel 
escrito. ) 

Desc. Me forraaron causa y luego fui condenado a presidio... 
^Me hubiere usted condenado, seiiora? 

GoND. ^Yo? Pero esa historia horroriza. 

Dbsc. Me enviaron a Cartagena, donde bice voto primero de 
recobrar la libertad y luego liacer la guerra A todo el 
que vista unirorme. He cumplido mi promesa bur- 
lando siempre A la fuerza armada, y esta maiiana he 
logrado escapar de sus manos, y h^me aqui dispuesto a 
continuar la guerra contra la sociedad en general y 
contra la tropa en particular. 

Cord. tiQu^ liombre y qu6 pasiones tan fuertes! iLdstima que 
sea un bandido!) 

Desc ^No tenia razon en decir a usted que el amor ha sido 
el origen de todos mis des6rdenes, de todas mis faltas 
y de mis malas acciones? Y la prueba mds irrecusable 
de ello, si todavia duda usted, es que |la pasion que 
usted me iuspira va a hacer que... 

€oND. (Horrorizada.) Gaballcro, uo serai usted tan atrevklo. 
Llamare A mis criados. jAnselmo! (Gritando.) 



-^ -;<9 

Desc. SilenciOy senora, Dada cooseguira usled, porque esloy 

armado... 
CoND. {Ah! Ya me callo, ya me callo. 

ESCENA XVI. 

DICHOS, ANSELHOy por fuera, lUinando k la paerU de la dererha. 

A?is. Senora, senora; ^llamaba usted? 

Desc. Puede usled decir lo que le plazca. Ya sabe usted que 
estoy armado. 

CoND. (coa Tos conmovida.) Auselmo, ^ha llegado el tren? 

Ars. Si, senora. 

Cord. ^Y la familia que esperaba? 

Ans. No ha venido. El tren lleg6 dos boras mas tarde a 
causa del mal estado de los caminos. La tormeuta ha 
descargado sobre ei rio y ha convertido en un lago la 
campina. 

Desc. (jDemonio! Yo me marcho. Ademas, voy vengado, y 
el susto ha sido de primera clase.) Senora, con per- 
miso de usted, me retiro, y ahora estoy seguro que no 
me detendra mds tiempo k su lado. 

Ans. (Siempre desde faera.) Gaballero, SI usted pionsa marchar 
debe hacerlo pronto, porque dicen las gentes del pais 
que no se podra salir de aqui en dos meses a causa del 

desbordamientO de los rios. (La Condcsa, que m ha aproxi. 
raado todo V* posible 4 la paerla, fin^e qae se le cae el panuelo y 
paaa por U rendija baja el papel donde escribio.) 

ESCENA XVII. 

La CONDESA, el DESC0N0C1D0. 

CoND. iDos meses! jDos meses! Gaballero, hdbleme con fran- 
queza. (jOh! Ahora espreciso detenerle k todo trance. 
No se escapara.) 

Desc. Estoy dispuesto a ello. 

Cord. Usted ha robado y saqueado a los viajeros, ^no es ver- 
dad? 



-23 - 

Dksc. Si senora. (A d6nde ira ii parar?) 

Co?(D. Pero sus manos de listed no se han tenido nunca con 

sangre? 
Drsc. S6Io una vez, y ya sabe ust«»d con que motivo. 
OoNo. Es verdad, por celos; ;no aludo a esa sangre! 
Df.sc. Desde ent6nces jamas lie matado a nadie. 
CoND. Kntunces quedese usted aqui. Prefiero un ladron, al 

fastidio; un bandido, a In soledad; la compauia de un 

criminal <i la de estas cuatro paredes, despues de tres 

meses de lluvin. Ya no tar(lar«in. 
Oksc. Pero, ^y la reputacion de usted? 
CoND. Soy viuda. 
Desc. iQuiere usted dejar de serlo? 
GoND. (jEste liombre se ha vuelto loco!) (oyM« muio de grentet 

qae se aproximun.) 
DbsC. Pero, ^que ruido es ese? Dan fuertes grolpee «>n la paertA de 

la derecba. Anselmo detde faera.) 

Ans. Seiiora, valor, aqui estamos para librarla de ese infame 
bandido; somos seis hombres y traemos cada uno 

nuestra eSCOpeta. (Sigruen lo» golpes en la pnerta.) 

CoND. Ese ruido significa que mis criados van a acabar, den- 
tro de pocos momentos con usted, si se atreve a dar 
un solo paso. 

Desc. (Pues me he metido en buen zipizape. No hay mas re- 
medio que confesar la verdad y saiir de este atolla- 

derO.) (La paerta empieza d eeder a los grolpet de lot criados.) 

. Sepa usted, senora Gondesa, que todo ha sido una far- 
sa. Usted me tom5 como recurso contra la lluvia y 
contra el fastidio; yo lo comprendi, y quise darla un 
susto fingi^ndome ese bandido que tanto la aterra. 

GoND. iGomo! 

Drsc. (Maeha rapidez.) Si; pertejiczco a uua de las familias ma 
nobles dc Andalucia, y soy sobrino de la marquesa de 
la Pena, que hoy debia salir de Sevilla para ir A la 
quinta de la Gondesa de Alvarado, con quien tiene el 
proyecto de cnsarme. 

GOND. Gonqiie usted.... (U poerta e«de al fla, cm al soelo eon e«- 



- 24 - 

tr^plto y entra Auselmo eon cineo criados, todot armadot «k 
escopetaa*) 

ESCENA XVin. 

DICHOSi ANSELMO, CRIADOS, qne so dirig^en al Dcsconoeido. Antelmo Irata 
da ag^arrarle por el cuello. La Coadesa se pone deiante del Desconoeido. 

Ans. Date presD, tunante; ahora las vas & pagar todas 

juntas. 
Co.ND. jEh, deteneos! Y tu, Anselmo, respeta la persona do 

este caballero como si fuese la mia propia. 
A.NS. ^Pero ent6nces, que significa el papel que me di6 usted 

por debajo de la puerta? 
CoND. Calla; lu6go lo sabres todo. 
Desc. ^Con que us^ed di6 aviso sin que yo lo notara? 
Co.ND. Greo que usted en ml lugar hubiera becho lo rnismo. 

El lance oo lia sido para inenos. Pero despues he pro- 

curado enmendar mi error. 
Desc. ;0h, si! Mil gracias. Mi nombre es Carlos Velazquez, y 

ofrezco a usted mi mano y mi corazon, que sabra 

amarla siempre. 
Ans. (Me parece que esto vu a acabar en tragedia; es decir, 

en boda.) 
CoND. ^Pero y esa senora, con quien desea casarle la marque- 

sa de la Pena? 
Carlos. Renuncio a ella para siempre. 
CoND. Ii!nt6nces, caballero, sicnto no poder dar ti usted mi 

mano, porque Usted mismo acaba de negarse A ello. 
Caklos. ^Yo negarmel... No comprendo... 
CoND. Esta usted en casa de la Condesa de Alvarado. 
Caiilos. (Con alegria.) ^Ser6 poslble! J Ah! Soy feliz, y voy a obe- 

decer ciegamente las ardenes de mi tia. 
Ans. (Caramba, esto va por la posta. Es preciso pbnerse 
bien con este hombre.) Caballero^ usted dispense si 
haco poco me tom6 la libertad de poner la mano... 
Caiii.os. Estds perdonado. 



— 25 ~ 



ESCENA tJLTIMA. 

DICHOS, VICTORINA, qne entra aprecaradamente. 

''iCT. iKstA ya preso? 

\m. (a Vietoriiia.) Si, preso, v para toda su vida el iofeliz. 

(La Condeta 4 los eriadot, y dan<]o la mano a C4rlos Ae on modo 
•ig^nifleatlTo.) 

ioND. Retiraos en seguida. (No es cosa de asustar m^s 
tiempo, al que viene decidido d casarse. (Saicn todos.) 
(ai publico.) En la pasada lIuTia 

tendi mis redes, 
y pesqu6 este ingeniero 

que ofrezco A ustedes. 

Ya importa un bledo, 
que el bar6metro marque 

bueno 6 mal tiempo. 
Ayer, al verme sola, 

aqui moria... 
y boy puede que me estorbe 

la companfa. 

Si... yosoy franca, 
y con franqueza pido 

una palmada. 



FIN DE LA COMEDIA. 



BATALLA DE AMOR. 



BATALLA DE AMOR, 



ZAHZUBLA m UN ACTO T BN TBRSO 



DE DON LUIS RIVERA, 



Mt^SICA 



DE DON JOSE INZENGA. 



Eslrcnada en el teatro del Circo en Setiembre dc 1864. 



>>»:oo- 




MADRID, 

IMPRENTA DE F. MARTINEZ GARCIA, 
calle del Oso, numcro 31 . 



1864 



La propiedad de esta obra pertenece & su autor, y nadie podra , sin su 
permiso, reimprimiria ni representarla en los teatros de Espaiia y sus 
posesiones de Ultramar. 

El autor se reserva asimismo el derecho de traduccion , de impresion y 
de represenlacion eo el eitranjero, segun los tratados vigentes. 

Queda hecbo el dep6sito que exige la ley. 

Los eorrespoDsales de DON FRANCISCO RUBIO, due&o de la Admi- 
nistracion general de obras dram^ticas y liricas, son los encargados es- 
clusiTOS de su venta y del cobro de sus derechos de represenlacion en di- 
cbos puntos. . 



OBRAS DRAMATICAS DE D. LUIS RIVERA. 



GOMEDIAS. 

Las aves de paso. 
La profecia. 
El bonor y el trabajo. 
i Presente, mi general ! 
£1 padre de familia. 
Al borde del abismo. 

ZARZUELAS. 

El secreto de una dama. 

Los piralas. 

El Paraiso en Madrid. 

Un viaje al rededor de mi suegro. 

Batalla de amor. 

Impresiones de viaje. 

Julio C6sar (mon61ogo.) 



Todas estas obras son propiedad de su autor, y las administra D. Fran- 
cisco Rubio. 



PERSONAJES. ACTORES. • 

ELVIRA SiA. RivAS. 

LAURA Srta: Hontanbs (Gonsuelo). 

EL GORONEL Sa. Obregon." 

EL VIZCONDE Fbbnandbz (Eugenio). 



Siglo XVill. 



Habicndo cxamiDado esta zarzuela, no hallo iaconyenienle en que su 
representacion sea autorizada. 

Madrid , 3 de Setiembre de 1864. 



£1 Censor de Teatros, 
Antoehid Fbrrkr del Rio. 



ACTO UNICO. 



SaU elegante. Paerla* al fondo y lalcrales. Silloncs, veUdores, etc. 
En cl fondo an armario con vcslidos de senora. 



ESCENA PRIM ERA. 

VlZGONDEy solo. 

Ed vez de libro y citedra 
yo tengo por mejor 
veoir tieruo y solicilo 
al lemplo del amor. 
Y de un hermoso y languido 
semblante seductor, 
sentir los rayos fdlgidos 
brindiodome pasioD. 



Mariposa 
8oy de amor, 
salto de una 
en olra flor. 
Por devota 
iocliDaciou 
de las bellas 
voy en pos. 



Dos conquislas 
tengo aqoi: 
es la una • 
UD sera fin; 
y la oira 
in^s formal, 
de SQ amor 
pruebas me da. 



Asi divido 
mi adoracion 
entre dos idolos 
que amor formo. 
Y es Ian fogoso 
mi corazon, 
que necesita 
io m^nos dos. 



Por eso en vcz de catedra 
yo tengo por mejor 
Jeer la alegrep^gina 
del libro del amor. 
Y de un hermoso y l^nguido 
semblante seductor, 
senlir los rayos fulgidos 
brindandome pasion. 



HABLADO. 

A Elvira mi pecho admira 
por su gracia y su talenlo, 
y cuando la escucho, siento 
que me muero por Elvira. 
Con ella mas decidido 
parecft que avanzo mas; 
pero con Laura jamas 
he pecado de atrevido. 



9^ 

Elvira con su experiencia 
doble arrojo da a mi brio; 
mas de Laura, k pesar mio, 
me detiene la inoceooia. 
H^me trocando los frenos 
de amor coo rudo compos, 
ya por un poco de mas, 
ya por un poco de m^nos. 
Y pues nada hay que me valga, 
la suerle lo ha de marchar; 
hoy me voy a declarar 
con la primera que saiga. 
Itfariposa soy que donde 
hay flores, saltando juega; 
mas si nada se le niega 
a mi amor, {salla, Vizcondel 

(El Vizconde hace una piraeta al tieropo qae sale Elvira y lo sor- 
prende*) 



ESCENA il. 

Vizconde, Elvira. 



Elvira. 
Vizc. 



Elvira. 
Vizc. 



Elviba. 
Vizc 



^Que es eso; bailando 
ya tan de manaua? 
(Esta es la primera, 
^qui6n no se declara? 
iLo he jurado!)— Elvira, 
aqui a-vuestras plantas 
humilde osconfieso... 
Alzad. 

(Me levanta.) 
Dejad que rendido 
OS pinte las ansias 
y dulces recuerdos 
que siento en el alma. 
iDe veras, Vizconde? 
(Al fin se declara.) 
Senora, si un libro 
abria en la catedra 
y en 61 un instanle 



Elvira. 



Vizc 



Elvira. 

Vizc. 
Elvira 

Vizc. 



10 

* 

mis ojos clavaba, 
Dereeho Romano 
decia la pigina, 
pero a iros derecha 
mi mente volaba. 
Y del catedratico 
en la oroDda cara 
s51o k V09 08 via, 
a6rea»fiiDlistica... 
y k cualquiera cosa 
que me pregantaba, 
respondia: tfiEWiraU 
y 61 ponia raya. 
Asi tan rayado 
mi nombre se halla, 
que por vos, sefiora, 
me parezco al mapa. 
Pnes tenga cuidado 
quien tan alto raya, 
que amor tiene rayos 
que hieren y malan. 
Bien claro lo veo 
en vuestras miradas, 
que a veces me animan 
bien me acobardan. 
Pues sois estudiante 
de amor, estudiadlas. 
Las s6 de memoria. 
^De memoria? 

iVayal 

Oid lo que dicen. « 
losojos quehablan... 
los vuestros, que tienen 
tal ciencia que pasm^: 
— Cuando desde lejos 
y medio inclinada 
miraisme al soslayo, 
decis a mi alma: 
uEsludiame, observame, 
yo quiero que saigas 
hoy sobresalienle» . 
Pero luego airada 



11 



• 


volveFs esos ojos 




donde leo clara 




la DOta que dice: 




tfReprobado, aparta.» 


Elvira. 


(Pobrecillo.) 


Vizc. 


Yesta 




coDtinaa'batalla , 




me liene sin juicio, 




senora del alma. 


Elvira. 


Paso, que hace poco 




frecuentais mi easa 




y Dunca me hablasteiH 




con tal confianza. 


Vizc. , 


• ^Poco? Hace ocbo dias. 


Elvira. 


1 Plies, fecha extremada! 


Vizc. 


Y sin ir mas 16jos, 


» 


ayer contemplaba 




los mucbos hechizos 




que en vos se retral^n, 




y con voz que el miedo 


• 


sin querer embarga. 


• 


decia:— iQue hermosa^ 




qu6 bermosa estais, Laural 


Elvira. 


iEh? 


Vizc. 


(Se me escapo; 




si tambien me agrada.) 


Elvira. 


;EI nombre de otral 


Vizc. 


Y vos sois la causa, 




pues Laura aqui vive 




•y siempre estais «Laura,» 


« 


y de vos aprendo 




lambien a nombrarla. 




Parece que sois 


/ 


sa madre... 


Elvira. 


Su bermana. 




Laura es bella. 


Vizc. 


iPis! 




Es muy nina Laura. 


Elvira. 


Diez y seis abriles. 


Vizc. 


Diez y seis... iCaramba! 


% 


Pues yono la hacia... 




Deella a vosbay (anta 



Elvira 
Vizc. 



Elvira. 

Vizc. 



12 
diferencia... 

Si, 
diezanos, mafiana... 
lQu6 (^asualidad! 
Mas eu juicio y gracia, 
vos me pareceis 
su madre... 

Su hermana. 
;Eso! (Se ha enojado, 
^c6mo conterttaria? 
De una en otra flor 

maripOSa, Salta.) (Hacc ana i.iructa.) 

jElvira! 

Os'prohibo • 

' mi nombre. 

llDhumana! 
Si puede enojaros 
yo con mis palabras, 
ci6rresne la boca 
esa mano blanca^ 
y de amor herido 
caer6 6 vuestras plarilas 

(Se arrodilla y le toma la mano para besarlaj cuando Rale ol Co- 
ronel.) 

GoRONEL. jApunten y fuego! 

jSiga la batallal 



Elvira. 
Vizc. 



ESCENA m. 

DlGHOS: CORONEL. 



milSIGA. 



CoRONEL. 



Elvira. 



Por lo visto llego 6 tiempo, 
pues si tardo un poco mas 
se nos pasa a I enemigo 
una plaza principal. 
Coronel, no os esperaba 
yo tan pronto por aca. 



• 13 



GORONEL. 


SecoDoce. 


Vizc. 


(Esle gaerr«ro 




debe ser algun rival.) • 


Elvira. 


Al vizcoDde de la iQire 




OS presento. 


Vizc. 


Vueslro soy. 


Elvira. 


Coronel de un regimiento 




de ianceros. ' 


ConONEL. * 


Servidor. 


Elvira. 


Mas decidnos si la guerra 




por fortana termin6. 


CORONEL. 


Hoy la paz debe firmarse. 


Vizc. 


(Paes lo sienlo como hay Dios.) 


CORONEL. 


Muchos son los que ban caido 




en el campo del honor. 


Vizc. 


(Pero tu quedas en pi6 




para darme un sofocon.) 


Elvira. 


Y vents corriendo poslas... 


CORONEL. 


lOh! Poneos en mi lugar: 




dos asunlos de imporiancia 




en la c6rte he de zanjar : 




Deseo^ Laura 




de cerca ver 




y mi carino 




mdstrarle bien. 




Si esU tan bella 




cual la dej^, 




a puro beso 




la corner^. 


Vizc. 


(lAy qu6apelito 


\ 


tan de cuartel 




del campamento 




trae el coronel! 




Su amor & Laura 




DOS da ^ entender, 




y puede el nene 




su padre ser.) 


Elvira. 


Deese carino 




la ardiente sed 




podeis may pronto 


* 


satisfacer. 











lit 






Por este asunto 






el coronel 


 




albrieias puede 






darme tambien. 


Elvira. 




^El otre asanlo?... 


GOHONEL. 




Y06 b SabeiS. (a twin coi» intention.) 


Elvira. 




No lo adivino. 


CORONRL. 




Pensadlo bien. 


Elvira. 




DadmeiittiDdieio*.. 


Vizc. 




Si estorboyo... 


. 1 


Va a salir: 


el Coronel lo detieiie.) 


GORONBL. 




No tal: es facil 
la explicacioD. (a Kwra.) 
Hoy a casarme ~ • 
vengo con vos. 


Elvira. 




^Gonmigo? (Ri^ndo.) 


CORONEL. 




iSit 


Elvira. 




iEstais de bumorl 


Vizc. 




(jEsto en mis barbas 
es nn insnllo atrozl) 

• 

A UN TIEMPO. 




GORONBL. 


Elvira. 



Del rudo campamento 
el belico clamor 
traia k mi memoria, 
Elvira, vuestro amor. 

Por eso yo 
ofrezco a vuestras planlas 

mi corazon. 



iJaiy jat que sols chistoso 
tratandose de amor; 
si asft pasa en la goerra 
jamas vencereis vos. 
Por eso yo 
I j^, ]k\ no pdede daros 
• mi corazon. 



Vizc. ^ (iQue pocos cumpiimientos 

que gasia el buen seiiorl 
Besar pretende k Laura 
y k Elvira habla de aiiior. 

Asi bar6 yo: 
no he de quedarme corlo 

es la oca&ion.) 

(Acabado el canlOi vase el Vizconde por el foro.) 



13 

ESCENA IV. 

Elvira, el Goronel. 



CORONEL. 

Elvira. 
Goronel. 



Elvira. 
Goronel. 



Elvira. 

Goronel. 

Elvira. 

Goronel. 



Elvira. 
CoroneL. 



Elviba. 

Goronel. 



^Gonqueese j6ven?... 

iUn j6veD que vale muchol 
Me asombra lo que os escucho. 
iUn casquivano^ auoque os pe&e! 
^Yospreteode?... 

GoQ emp^o. 
Pues se quedar4 4 la luna... 
Hoy va k bacerme la fortu^ 
de vuestra belleza dueoo. 
^A. vos?... Dejad que me ria. 
{Oh! Yo sabr6 darme trazas.. 
Pues ^y aqueUa» ealabas^s, 
no curau vuestra mania? 
Reid cuaalo os d^ la gana; 
porque yo, flrne y constante, 
continuar^ m^s amante 
cuanto vos mks inhomana. 
Hoy mismo espero que aplaque 
vuestrei rigor porfiado: 
para ello traigo estudiado, 
sefiora, noii plan de ataque. 
iPodr6 saberlo? 

iPues no! 
Sentaos y os lo dir6. 

Yo jUegO limpiO. (Se slentan.) 

Yas6. 
Proseguid. 

Elvira, yo, 
que soy m hotubre de i»'osa, 
mejor para el campamenlo 
que para tomar a^iento 
en el salon de una hermosa, 
en vosam^y nos^qit^, 
porqne en vos nada hay que asonbre, 



Elyiea 

CORONBL. 

Elvira. 



GORONBL. 



Elvira. 



GORONEL. 



Elvira. 

CORONBL. 



Elvira. 



am^... lo que todo hombre 
ama sin saber por qu6. 
Sois muy galanie. 

Eq b\ien hora. 
^Habeis esiudiado bien 
eldesden con el desden 
para vencerme? 

Seiiora, 
jnego con baraja vista, 
y hablo cuanlo se me alcanza 
porqne abrigo laesperanza 
de hacer hoy vuestra conquista. 
Guatro meses hace ya 
que ii la guerra me parti, 
despues de negarme un si 
la que escucbindorae est6. 
Sin su madre dej6 el cielo 
^ una hija que yo tenia; 
quedo en vuestra compaHia: 
es Laura. ]Por veria anhelo! 
Pronto vendrd: es un tesoro 
que me hace pasar las boras 
mas dulces y encantadoras 
de mi vida. lYo la adorol 
Gon ese cariiSo gana 
algo para si ya el padre. 
Yos la amais como una madre... 
Goronel, como una bermana. 
Es igual.--(rNo bay que alterarse, 
dije, juntas vivir^n, 
y tanlo al fin se querran, 
que no querrSn separarse. 
Yo ir^ a verla de contino; 
si no esla la esperar^; 
k Elvira en tanto ver4; 
y 6sta me allana el camino.)) 
Gon que mirad en campafia 
a quien ya de ella volvi6; 
alii la fuerza venci6, 
aqui veneer^ la mafia. 
En casarme no be pensado» 
mas si me tienta el demonio... 



17 



s 


De mi primer matrimonio 




satisfecha no he quedado. 




Soy viada, y si otra vez 




pecara, sdbeloDios, 


 


qae no os 6ligi6ra i vos, 




cuando acecha mi viudez 




misdeun j6veD..., 


CORONEL. 


No meimporta. 


Elvira. 


Pero no estoy todavia 




resaelta. 


GORONBL. 


Habeis de ser mia 




k la larga 6 k corta. 


Elvira. 


^Es decir que os empeiais 




en perseguirme? 


GORONBL. 


Me empello. 


Elvira. 


;Aspirais? 


CORONBL. 


A ser el dueilo 




de vaeslra mano'. 


Elvira. 


iSoSais! 


CORONEL. 


Feliz OS har4 en verdad 




esle amor qne os pone asedio. 


Elvira. 


^De veras? Es el remedio 




peor que la enfermedad. 


CORONBL. 


Lu^goveremos... 


Elvira, (se 


1 levanta.) Ya hasld 




de broma. Sois» Goronel , 




muy presumido. 


CORONEL. 


Y muy fiel. 


Elvira. 


Huy fatuo. 


GORONEL. 


Yiene de casta. 


Elvira. 


lY me hareis desesperar! 


GORONBL. 


Eso deseo. 


Elvira. 


iEs decir?... 


CORONBL. 


Yo siempre os hice reir, 




y hasta que os haga llorar 




no alcanzar^ la victoria. 


Elvira. 


^Y si hay ya quien con so acento 




causa en mi ese sentimiento? 


GoRONBL. 


Como he de lograr tal gloria, 




le vencer6, y al salir 




airoso,yoensulugar 




k vos OS har6 llorar 



•1 



Elyiia. 



COIONBL. 



Elvira. 

COROIOL. 

Elyiia. 



CORONEL. 

Elvira. 



CORONBL. 

Elvira. 

CORONEL. 



Elvira. 

GORONBL. 

Elvira. 



18 

cuando el os haga reir. 
Tened, seiiora, por cierto, 
aunque os sorprenda, este articulo: 
-*amaDle que esti en ridicalo 
y hace reir, hombre araerto. 
No extranareis que me asombre 
voestra audacia. ^No os mirais 
al espejo? il qa6 pensais 
de vos? 

Qae soy todd un hombre. 
Ni soy sabio, ai bolonio, 
Di hermoso, di ooDlracbo, 
y tal como Bios me ha heoho 
sirvo para el matrimoDio. 
Estoy gordo y estoy sano, 
con mis caarenta a la cola, 
ly siete de viudezl 

- iHolal 
iDigo, ser^ boen crislianol 
Siento qoe os emp^eis vos 
en que por segoDda vez 
desaire vueslra viudez... 
iperdone, hermano, por DiosI 
Boeno, veremos m4s iarde... 
Sabed, pues yo lo pablico, 
que el Yizcoikle es joveD, rico, 
y en llama de amores arde. 
Eso corre k mi cuidado. 
^Intenlais acaso an duelo? 
Elvira, m^ bien anhelo 
traerle aqui, k vuestro lado. 
Qae tengais k troche y moche, 
de boena 6 de mala gana, 
Yizconde por la mafiana, 
por la tarde y por la nbche. 
Que el Yizconde sea i quien 
siempre os enoontreis, sefiora, - 
y al dar el reloj la bora 
saene 4 Yizconde tambien. 
^Y pretendeis que le deje? 
Y que k mi me prefirais. 
^Y con ese plan contais? 



19 



GORONEL. 


No hay miedo que de 61 me aleje. 


Elvira. 


iY qu6 plazo os acomoda? 


GORONBL. 


Un dia me ha de bastar. 


Elvira. 


^Y como se ha de probar? . 


CORONBL. 


Haci^ndose nuestra boda. 


Elvira. 


He da pena vuestro amor; 




segura estoy de veneer. 


GORONBL. 


Si estais segura, es querer 




que abrevie el plazo. 


Elvira. 


Mejor. 


CORONBL. 


Hoy mismo serd la lid; 




si venzo, sereis mi esposa; 




si no, con alma afanosa 




me destierro de Madrid. 




Senal de mi triunfo fiel 




dareis vos si k mi partida, 




me decisarrepeotida: 




— aiDeteneos, CoronelI» 


Elvira. 


Con que si os digo al marchar : 




«lDeteneosI...)> 


CORONBL. 


Es queperdeis, 




ganindome k mi, ^entendeis? 


Elvira. 


Pues yo no os quiero ganar. 


GORONEL. 


Mas si tal es vuestra estrella... 


Laura, (d 


sntro.) 




(iMi padre! iCocro d porfial) 


Elvira. 


Yuestra hija. 


CORONEt. 


{Laura mial 


Elvira. 


Os dejo solo con ella. (vase.) 



ESCENA V. 

Lavra, Cobonel. 



Laura. 


iPadre mio! 


CORONBL. 


Yen aqui, 




a mis brazos. 


L\URA. 


iQu6 contenta 




esloyl 


CORONBL. 


Y yo. Yen y le sienla 



Laura. 

GOHONBL: 

Laura. 



GORONBL. 



!20 
ami lado. Gerca, asi. 

(Se sienlan.) 

iCaramba, como has crecido! 
EsUis hecha una mujer. 
Diez y seis campli ya... 

lA verl 

Y en<algo se han iDvertido. 
Vos OS habreis distiogaido 
en la guerra. 

iPife! Tal cual. 
Di la carga mas cabal 
que en la campafia se ha dado : 
por elia, Laura, he logrado 
la banda de general. 

(Se levantan.) 

Laura. lAy, qu6 gustol Ya os contemplo 

general... ^Qui6u os iguala? 

Y yo sere generala 

6 poco m^nos. iQu6 ejemplo 
de honorl De la gloria al templo 
subis con noble ambicion: 
de besos dara on millon 
a esa frente vencedora 
vuestra hija, que os adora 
con todo su corazon. 
iGuanto me halaga esta gloria 
que ha de reflejarse en ti! 
^Y OS han herido jay de mil 
ai alcanzar la victoria? 
^Herido? No hago memoria; 
*s61o un rasguno saqu6, 
y bien que milagro fu6, 
pues nos vimos en aprieto. 
Conladmelo, y os prometo 
que nunca lo olvidar6. 
Oye: con mi regimiento 
baj^ yo & ocupar el llano, 
puesta la irrilada mano 
en la lanza, al golpe atento. 
Cruje el hierro, brama el vielito, 
la voz del canon retumba, 
$obre un cuadro se der rumba 



GORONEL. 

Laura. 

GORONBL. 



Laura. 

GORONEL. 



Laura. 



CORONBL. 



21 

mi escuadroD rompiendo hileras, 
y al primer cheque cien fieras 
encuentran gloriosa tumba. 
Mas los que delras venian 
doblan el empuje fuerte, 
y los que no hallao la muerte 
mi voz de Irueno seguian. 
Furiosos se revolvian, 
mas COD tan terrible safia, 
que sembrada la campana 
de cadaveres qued6; 
y sobre ellos, firme yo 
gritando alii: ;yiva Espana! 
iCallad, que me da tal penal... 
Padre, pudisle morir. 
Mas Dios'me dej6 vivir 
para ti, que eres tan buena. 
Hoy DO te quiero negar 
ningun gusto como es justo. 
Pide ^ tu antojo. 
Laura. (Transicicn.) ;Ay» que gusto! 

iCon que me vais a casar? 
jNiSa, nina! lAy, que exceso! 
iSoy en pedir extremada? 
^SiD poDerle colorada 
pides marido? iQue es eso? 
Perdon, padre, no pense 
enojaros por mi vida. 
Para otra vez que lo pida, 
colcjrada me pondr^. 
(jQue inocentel) Yo crei 
que una muneca querias, 
y me pides goUerias. 
iTienes novio? 

Creo que si. 
iLos hombres sou malos! 

iPadrel 
Con que pide olro regalo. 
iPues como, siendo vos malo, • 
se cas6 con vos mi madre? 
Tu madre, que en gloria esle. 
nego su conseulimienlo; 



CORONEL. 

Laura. 

CORONEL. 

Laura. 



GORONEL. 



Laura. 

CORONEL. 

Laura. 

GORONEL. 

Laura. 

GORONEL. 



Laura. 

COIONSL. 

Laura. 

GORONBL. 

Laura. 

COROlfBt. 



Laura. 



2J 

pero yo, airado y violento, 
por casarme^la rob^. 
Ya s6 c6mo debo obrar, 
qoe el hombre es malo. 

Mejor. 
Negar6 k todos mi amor, 
y me dejar6 robar. 
En lo qoe dices repara. 
iPaedo tener m^s pradencia? 
iAy, hija, tanta iDOcencia 
puede costaroos muy caral 
UC6mo Elvira, lesta es mis negra! 
mi mano aceptar querr^, 
coando 6sta pretende ya 
hacerla, do madre, suegra?) 
Pero hablemos en razon, 
mas vale en tiempo oportano... 
Dime: ^sientes por alguno 
amorosa inclinacion? 
Vos mismo vais k jnzgar. 
Hay uno k quien yo deseo 
ver siempre, y caando le veo 
no le qaisiera mirar. 
Si estd may cerca de mi, 
vaelvo el semblante a otro lado; 
mas con impulso doblado 
me dice el alma: lEst^ ahil 
Y si cesan mis enojos, 
vaelven lu6go k aparecer, 
que k an tiempo peha y placdr 
siento al encontrar sas ojos. 
£1 jamas rompe la valla, 
aunque viene a vernos macho; 
yo tiemblo caando le escacho, 
y ^1, si me escacha, se calla. 
Con Elvira siempre aqui 
habla macho, y yo ie alabo; 
paes en tanto, por el rabo 
del ojo, me mira k mi. 
Por mas que evitarlo intenlo, 
si se marcha de improvise, 
detras de el, sin mi permiso, 



23 





se me escapa el pensamiento. 




Y aunque de su vista kuya, 




le llevo en mi fantasia; 




parece que el alma mia 




es la mitad de la suya. 


CORONBL. 


Dime con sinceridad: 




^anhelas casarte? 


Laura. 


Si. 




CORONBL. 


^Pues no te hallas bien aqai 


« 


con Elvira? 


• Laura. 


£so es verdad. 


, GORONBL. 


Da el matrimonio prolijos 




cuidados. 


Laura. 


Padre, lo se. 


CORONEL. 


Gasarte tu... ^y para que? 


Laura. 


Toma, para tenet hijos. 


CORONEL. 


{Bueno! ^Quien es el galan 


• 


que Dios de tu mente borre? 


Laura. 


El vizconde de la Torre. • 


GORONBL. 


(lAh, Tenoriol De mi plan 




ya no dudo; mas es fuerza 




curar de Elvira el amor, 




y el mismo galanteador 




har6 que su influjo ejerza.) 




D6jame solo te ruego. 


Laura. 


Lu^go OS vendr6 a demostrar, 


9 


padre, que ya s6 bordar. 




iHi general, hasta lu6go! 



ESCENA VI. 

GORONEL. 



El Vizconde, en conclusion, 
a las dos ama, y se engrie... 
iDigo, para el que se fiel... 
Llego en muy buena ooasion. 
Solo me falta cjarar 
de Elvira el capricho amante. 



S4 

;Lo coDseguir^? lAdelante! 
;;Qui^n dijo miedo? ]A lacharl 



mdsiGA. 

PRIHERA BSTROFA. 

Fui t la guerra coronel» 

y volvi de general; 

a ninguna doy caartel 

si es de ataque la seflal. 
jA veneer! 
lA triunfarl 
Pero en vez de hierro y plomo 
solo aqui tengo de usar 
la sonrisa y la palabra, 
municion que abanda mas. 

SEGtINDA ESTBOFA. 

La batalla del amor 
tiene mucho que estudiar, 
que el que sale vencedor 
es quien suele perder mas. 
jA vencerl 

\K triunfarl 
Y sin miedo al enemigo, 
paso al frente y avanzar: 
la mujer es una plaza ' 
que al asalto hay que tomar. 



ESCEiNA VII. 

CORONEL, ViZGONDE. 

HABLADO. 

ViZC. (En Ira por el fondo muy .ilegre y haciendo una [liruela*) 

iSalta, mariposa, ^altal 

I Ah I Que esta aqui el Goronel. 



25 

CouoNEL. (Yo te voy a hacer sallar, 

y no de gusto.) . 
Vizc. -iSe fue 

Elvira? 

CORONSL. No. 

YlZC. (Hirando ai rcdedor.) 

No esta aqoi. 
GoRONfiL. Pues si no esta, claro es 

que se ha marchado. 
Vizc. lYa! 

CoRONEL. lYa! 

YizG. Enterado. 

GORONBL (Sentandose.) NO hay dC qU^. 



Vizc. 


(Se sienta... pues ya hace rato... 




iSi.se quedara a comer?...) 


GORONEL. 


^Deciais? 


Vizc. 


Nada. 


GORONEL. 


Baeno. 


Vizc. 


Malo. 


GORONEL. 


^Qa^? 


Vizc. 


Nada. ^ 


GoRONEL. 


Muy bien. 


Vizc. 


(Pues tambien mc siento yo, 




que no soy m^nos que 61.) (se «ienu.) 


GORONEL. 


(Rompamos el fuego.) J6ven, 




no OS quisiera detener... 


Vizc. 


Mil gracias. 


GORONEL. 


Yo espero a Elvira. 


Vizc. 


(iVaya una desfachatez!) 


GORONEL. 


Tenemos que hablar & solas. 


Vizc. 


Me irrita, me carga, me... (se lovauia.) 


CORONEL. 


^Qu6 teneis? 


Vizc. 


Quiero deciros 




que aqui, sefior Goronel, 




antes de que vos vini6rais 




todo era paz. 


GORONEL. 


Ya lo 'Se. 


Vizc, 


Pero vos habeis creido 




que una casa es un cuartel, 




el rival un enemigo, 




y unsoldadolamujer. 


C0R0I\EL. 

i 


Yo traigo mi plan de ataque, 



Viic. 



GORO?IBL 

ViZC. 

GORONEL. 

ViZC. 
COROlfEL. 



Vizc. 

CORONEL. 

ViZC. 

GORONEL. 

ViZC. 

GOEONEL. 

VlZC. 

CORONEL. 

ViZC. 

CORONEL. 



YlZC. 
GOUONEL. 



VlZC. 



26 

y lo poDgo en planla. 

iPaes! 
sin descansar un momento, 
sin quererse detener... 
(a echar un pienso.) 

I Ji, ja! 
Estais haciendo un papel... 
Segun el humor que iengo, 
hasta una fabriea har6. 
Joven incauto, Ips celos 
OS ciegan. 

Bien puede ser. 
Asi era yo a vuestra edad. 
La juventud es cruel. 
Tan inocente, y pazguato. . . 
■iG6mo? 

Os vais a convencer. 
Yosamais a Elvira... 

Si. 
Mas bien no la amais. 

iY que? 

Yo tambien la quiero. 

^Yella? 

Ella me amarS tambien. 

iYyo? 

Os quedareis bailiando 

un paso de minu6. 
Y si esto no os satisface, 
de mi podeis disponer. 
iSi? Dispongo que os vayais 
a descansar al cuartel. 
Ya sabeis mi empleo; ahora 
mi nombre vais k saber. 
Soy don F61ix Penaranda, 
padre de Laura. 

iQue... que?... 
jl)on F61ix! iSois vos su padre? 
-jAhora lo comprendo bien! 
Salla, Yizeonde. (Haco una piraeu.) Sefior, 
perdonad mi estupidez... 
La vanidad, el orgullo... 
y los pocos alio?, pues, 



CORONEL. 

Vizc. 

GORONBL. 
ViZC. 



GORONBL. 

ViZC. 

GORONEL. 

ViZC. 

GORONBL. 

VlZC. 

GORONEL. 
VlZC. 



CORONEL. 



VlZC. 

GORONEI.. 

VlZC. 

CORONEL. 

VlZC. 



CORONEL. 
VlZC. 



CUROffBL. 

VlZC. 

GORONEL. 

VlZC. 

CORONEL. 

VlZC. 



n 

me hicieron estar con vos 
tan desatento y soez. 
S6 lo que vais k declnne. 
lA qae no! 

1 A qae si! Quereis 
pedir la mano de Laara. 
Eso ya es macho saber. 
Mas sopongamos qae es cierto. 
Soyj6ven... 

Eso se ve. 
Hifomilia... 

Principal. 
Rico... 

;Qai6a lo dada, qai^n? 
Laara, si los ojos hablan 
verdad, me debe querer. 
QvAzk. 

Gon mi matrimonio 
Elvira se da & Lazbel 
y la^o & vos, y con esto 
todo acaba en paz. 

Huy bien. 
De lodo cnanlo habeis dicho, 
Vizconde, opino al reves. 
^Me negais 6 vuestra hija? 
Si, seiior, una vez, cien... 
Mirad que tomo venganza. 
lY qa6 venganza ha de ser? 
A despecho de mi amor 
tal escandalo armar6, 
que Elvira me d6 su mano 
y que rabiemos los tres. 
^Y si Elvira se resiste? 
Yo he de arrojarme d sus pies, 
y por vengarme de vos 
tanto y lanto.ladir6... 
(Eso quiero yo.) 

Queal cabo... 
Aun asi no vencereis. 
iQue no? 

iQue no! 

Vais a verlo 



28 

al puuto. 
GoRONBL. iQui^! iQu6 he de ver! 

Vizc. ;Hay! {Qa^ terco sois! Tan solo 

por convenceros lo har6. 
C!oRONBL. Aunqoe es inutil empefio, 

libre os dejo... ya podeis..- 

(Aparte saliendo*) 

(lAh, se&ora dona Elvira, 
ya no le temo al doncel: 
vos le dareis calabazas 
6 muy poco he de poder.) 



ESCENA VIII. 

El Vizgonde, Laura. 



Laura. 


(Con un bordado.) 






Padre, mirad el bordado... 


Vizc 




No esta aqui. , • 


Laura. 




De esa manera... (Yendose.) 


Vizc. 




(Si k decirla me atreviera... 
ipero si ya estoy cortacio!) 

^Laura? (Llamandola: ella vuelvc.) 


Laura. 




^Me llamais? 


Vizc. 




(iPor d6nde 
empezar6? Y es el caso 
que si con la otra me caso...) 


Laura. 




tQu^ decis? 


Vizc. 


(Haciendo una piroela.) 


t 




iSalta, Vizconde! 
iMe teneis por vuestro araigo? 


Laura. 




lOh, sil 


Vizc. 




Pues hablemos claros. 




(Dcspnes de uA esfuerzo.) 






No me atrevo a preguntaros 






si OS quereis casar conmigo. 


Laura. 


(Rapidamenle.) 






Tampoco me atrevo yo 






a responderos que si . 






Pero ique he dicho! jAy de mi! 



29 





Lo mejor se me olvido: 


I 


el ponerme color ada. 


Vl2C. 


Goando el amor es honrado... 


Lauba. 


Mi padre me lo ha encargado, 




mas como estoy tan turMda... 


Vizc. 


Vuestro padre es un tirano. 


Laura. 


4,Y qu6 molivo teneis? 


Vizc. 


Uno y grander ^no sabeis 




que me niega vuestra mano? 


Laura. 


iSerd verdad? jlnfelice 




de mil ^Ji, jil (Ay, que Iloro! 


Vizc. 


|Y 61 me niega ese tesoro! 


Laura. 


iY por qu6 se opone? 


Vizc. 


Dice 




que sois muy nifia en verdad 




para casaros. 


Laura. 


Por Dios, 




si yo me atrevo con vos, 




4qu6 nos importa la edad? 


Vizc. 


iVaya si tiene talentol 




Laura, yo os quiero vengar. 


Laura. 


;C6mo, me vais a robar? 


Vizc. 


iC^spital 


Laura. 


No lo consiento. . 



ESCENA IX. 

DiCHOS: CORONEL, ElVIRA. 
COROHEL (a Elvira.) 

Aqui le teneis, seflora: 
yo mismo os traigo d su lado. 
Vizc. Laura, no tengais cuidado, 

que voy k vengarme ahora. 



Vizc. (Din^U'ndose & Clvlra, que sc sentara a la izquierda del esp«C' 
tador.) 

Hermosa Elvira, 
me vais k oir. 



30 

Elvira. Hablad, yizconde. 

GoRONEL (a Uura.) Si^nUte aqai. 

(Laura se sienla i la dcrecha y se pooe a bordar. £1 Coroaal m 
sieDta k sa lado, dando casi la espalda a Elvira j al YizeoKide.) 

iLindo bordadol 
Elvira, (ai vtuonde.) 

{Hablad, decid! 

yiZG« (Con exageracioD) y maraando las palabraa con intention d« que 
lat oiga el Coronel*) 

lYo osamo... osamo 

con frenesil 
Laura. Padre, ;qu^ dice? 

GoRONBL. Habla por ti. 

VizG. Os repito que os adoro, 

que OS adoro con pasion, 
y me postro 4 vuestras plantas... 

(Va k arrodillarse, el Goronel tose j el Yizconde le dtrije la pa- 
labra.) 

iQu6 decis? 
CoROifBL. Nada. 

Vizc. Mejor. 

CORONEL (Aparte a Laura, levantandose y retirandose hicia el fondo.) 

Llamale con an pretexto. 

(Laura deja caer el hilo con que esta bordando.) 

'^ Laura. jAy, que el hilo se cay6... 

VlZG. (^e dirige a recogerlo.) 

To me encargo... 

Elvira. (Deja caer el paSnelo con objeto de que el Yizconde no se taya.) 

{Mi paiiaelol 
Vizc. Lo recojo. 

(sin halfer cogido el hilo vuelve para recoger el pannelo, cuando 
oye 4 Laura y vuelve aturdido de una en otra sin recoger ni el 
hilo ni el panuelo.) 

Laura. iVamosI 

Vizc. Voy. 

Elvira. jOsesperoI 

Laura. Totambien. 

Elvira. lAqui prontol 

Laura. lAquil 

Elvira. jAqui! 

Vizc. lOh! 



31 

Elvira. ^Yamosl 

Laura. iVamos! 

Elvira. iPrestoI 

Laura. jPrestol 

(si Coronel se adelanta, coge el hilo^ que entrega d Laura ^ y 
luego el panuelo a Elvira.) 

Coronel. Para ti. (a Laura.) 

(a Elvira.) Y paia VOS. 

Las DOS. Muchas gracias. 

CoRONBL. No hay de qu4. 

Las DOS. iQu^ cort6s y que galant 

ViZG. (Aparte a Blvim.) 

El se lleva las lisonjas. 
Elvira. Porque sois an... (idem.) 

YlZC. (Acabando la frase.) 

i Animal I 
Ya lo s6; pero seflora, 
yo me tengo que explicar. 

A UN TIEMPO. 
CoRONBL. Elvira. 

(Gogido en sus redes (Si no se decide 

est&» ivive Diosl aqui por mi amor, 

Con ambas k an tiempo no 86 si el Vizconde 

tronar le har6 yo.) ser& vencedor.) 

Laura. Vizconde. 

(lQa6 Undo papel (En gran compromiso 

haciendo estoy yo! se encaentra mi amor; 

Con otra mi novio me veo indeciso 

platiea de amor.) aqni entre las dos.) 



(Vaclren todos & coloearse como al princijpiar el canto.) 

Vizc. |Ah, seiiora, yo os adoro, 

. yo OS adoro con pasioni 
Coronel. . ^Otra vez? Dadle el recibo. (a EWira.) 
Vizc. lY se burla! 

Elvira. Es de furor. 

Vizc. Yo me postro k vueslras plantas... 



n 

CORONEL (a EWira.j 

Dadle, pues, la absolacion. 

(a Laura*) 

Ll&male. 
Laora. iVizconde? 

VlZC. (Y«ndo hicia ella.) ^Laura? 

Elvira. Acercadme sin tardar 
t los pi^s UD taburele. 
LAtRA. Otro 4 mi. 

Vizc. iTomad, lomadi 

(Yendo de ana k olra con el taburele.) 

Udo hay solo. 
Las DOS. jPara mil 

Vizc. iPara qui6n? 

Las DOS. (Para mil 

Vizc. jYal 

Elvira. jYamos! 
Laura. ;Yamosl 

Elvira. iPresto! 

Laura. i Presto! 

Vizc. Con las dos qaedare mal. 

Coronel. (El pobrele esla perdido.) 

YlZG. (Como quien toma una resolucion extrema coloca el taborelc en 
medio y se sienta en el.) 

Yo me siento. 

Las DOS. (Levantandose indignadas y dirigiundose k el: el Coronel pasa a 
la derecha.) 

;Mal galanl 



A UN TIEMPO. 



Elvira. 



Laura. 



Es en vano que de amores 
OS vengais k disculpar, 

;mal galan! 
Si a una dama no servis 
como manda la leallad, 

]mal galan! 



Tal desairo, caballero, 
yo de vos nunca esper^, 

;descort6s! 
Pues en vez de noble ^ hidalgo, 
sois muy tonto, necio, infieit 

ldescorl6s! 



Vizc. 



CORONEL. 



33 
£S muy jUStO que yO trale (En medio Ac las dos.) 

de explicaros mi leallad, 

pues las dos maadais d un liempo 

y ^ las dos quiero agradar. 

Soy gaian y caballero, 

y mas tarda explicar6 

el molivo que me obliga 

Ian ingrato a aparecer. 

Ya se eucuentra en un apuro; 

poco tiempo tardar^ 

sin que Elvira aqui conlemple 

en ridiculo al galan. 

iQh experiencia peregrina, 

tu proteges mi saberl 

Enlre el viejo y entre el jdven 

el m^s listo ha de veneer. 





HABLADO. 


GORONEL 


Oid, Elvira, pues quiero. 




coDtaros un lance raro. 




(Aparte al Vizeonde.) 




}GhisI Voy k hablar mal de vos: 




con que, Vizeonde, marofaaos. 


VlZC. 


)¥ me echal 


Laura. 


(Aparte por el Vizeonde.) 




lYa ni me miral 




(a Laura.)  


Vizc. 


^Laura, qu6 be de bacer? 


Laura. 


(Enojada y voWiendole la espalda.) jlogratol 


Vizc. 


(^A que quedo mal con ^mbas?) 


t^ORONBL 


A prOpOSitO del CaSO, (Pasa en medio.) 


- 


me acuerdo de aqueUa fabula 




del Oso... 


Vizc. 


iQu6? 


CORONEL 


Desairado. 


Elvira. 


Nolaconozco. > 


Laura. 


Niyo. 


Vizc. 


(Yo si.) 


CORONBL (Aparte al Vizconde.) 




Con vos va el relato. 



31 



BL 080 DS8AIRAOO. 

fAbula. 

Ud oso joven, retozon, baen ino2o, 
a qaien ap6na9 apuntaba el bdzo, 
por S9 trato corl^s y bizarria 
era el Tenorio de la selraumbrfa. 
Pagado de si mismo y saltos dandd 
iba aua tatde, nray galan, rondando 
la eomarailada zona 
de un alto monte que el erial corona. 
De pronto se detiene, 
pues sa est6mago iaeo le previen^ 
qae cerca se d^$cabre algana oosa 
con qne saciar el bambre qtte le acosa. 
Al ano y otro lado 

mira, y (lalla dos liebres que en el prado 
duermen sin reparar 

que el buen Tenorio se las va k almorzar. 
El oso se relame y va hacia una, 
Gambia de pairecer y va bicta olcii, 
vacila, elije/cob tan ruin fortuna 
queal fin se queda sin coger ningUBa. 
Pues euando ya resoi^lto se enconiraba, 
]leg6 un rapo^ que embbsca<(lo estaba, 
y en tanto el oso mil proyeeties fanda, 
le qoito la primera y la segunda. 
Desde ese dia, lector pio, creo, 
apoyado en un hecbo tan curioso, 
que k todo el que malogra su deseo 
le dicen en Gastiila que haee el oso. 

iMiiy bien! 



Elvira.) 
Laura. ^ 
VizG. Sefior Goronel... 

CORONBL (Aparte.) ' 

lldos, 6 lo digo clarol 
YizG. i Ejen, ejen I (Estoy frito» 

^Y como abandono el campo? 
Ah, desde aqcri escuchar^... 

(EI Vizconde se ocalta ea el armario, «in ser -visto mas que del 
Goroael, el eaal le sigite con disimnYoy cierra el arhiarlo v te 
g-uarda la Hare.) 



35 



CORONEL. 


(Ya esta el ratou eaeerrado.) 


Elvira. 


Prosegm4 ^1 ea^oto: 


GORONBL. 


Voy, 




aun cuando ya mi r^ato . ' 




no liene objetio: el Vizconde 




sehaido. 


Elvira. 


. iQtt6? 


Laura. 


^Se bamarchado? 


COROIIKL. 


Por no oir lo qne tenia 




mi lengua que rillataros. 


Laura. 


Yo soy la eauaa,.. Le he hecho 




desaires..* Le be maltratado. 




y sin duda va furioao... 


CORONBL. 


Tal creo. 


Laura. 


Voy a ilamarlo. (Vii»e.) 



ESCENA X. 

GoRONBL, Elvira. 



CORONEL. 

Elvira. 

GORONBL. 



Elvira. 

GORONEL. 

Elvira. 

GORONEL. 

Elvira. 

GORONEL. 

Elvira. 



(No Ic encontrard de Gjo.) 
Marcharse asi... Es muy extrailo. . 
Y d la francesa, sefiora, 
yo creo que se ba exCraviado. 

(Hace como si llamara un perro.} 

lYizeoude, pifsl Si no viene 
pongo un cartelon tamano 
que diga asi:-4-«Se ba perdido 
»uu galan becbo de encargo: 
))al que lo encuentre y lo traiga, 
»se le dar& un buen baUazgo.» 
^Greeis que moftndoos de ^1 
me venceis a mi? 

Y es claro. 
Pues OS enganais. 

No tal. 
No l&gr^is mas que el ingrato 
placer de desesperarme. 
Pu^s justainente por algo 
se ba de empezar. 

iSois mas posma! 



CoftOiNEL. 



Elviba. 

GORONEL. 

Elvira. 



CORONEL. 



Elvira. 

CORONEL. 



36 

Sigo muy consUnie en animo 
de triuDfar. Os dije qae hoy 
me habeis de dar vuestra mano... 
Yno OS la dare... 

iSi! 
iNo! 
Yuestros proyeclos alcanzo, 
y Ir ausencia del Yizconde 
es obra vuestra. 

Trabajo 
en causa propia, y es juste... 
^Os vaiR conmigo ablandando? 
jjamasi iMe irritais los nervios!... 
Seiiora, por aplacaros, 
voy a ver si hallo al Vizconde, 
y si le encuentro, os le traigo. (vuse.) 



ESCENA XI. 

Elvira, sola. 

iTerquedad como la suya 

no la he vistol Y sin embargo, 

es tan noble... y Ian galante... 

con un talento tan claro... 

Mas se ha empenado en que yo... 

y en esto se lleva chasco, 

no cede... jEs cuesUon de orguUo! 

Dar6 al Yizconde mi mano. 

(Sncnau golpes eu el armario.) 

ESCENA XII. 

Elvira, el Yizconde ea ei amtario. 



Elvira. ^Que golpes suenan? 

YlZC. (Deniro del armario.) {Elvlra! 

Elvira. iQui^n me llama? 

Yizc. Yo, que os amo, 

y me ahogo. 
Elvira. Es el Yizconde. 



Vizc. Me he escondido en «sle armario 

para oir al corooel... 
(Abrid, que me abogol ' 

(Suena ruldo dentro del armario.) 

Elvira. jPaso! 

Que vais a romperme todo. . . 
Vizc. Cuando de moverme trato, 

se me descuelgan encima 

vestidos, enagaas... lYamos, 

abridmel 
Elvira. N(y esta la Have. 

Vizc. lAbridme por Dios... yo os amot 

Elvira. ^Eh? .. 
Vizc. lYaosamo! 

Elvira. \^o griieist 

Vizc. No puedo respirar. 

Elvira. Claro. 

ESCENA^Xlll 

DiGHos: Lattra. 



Laura. 


Mi padre me dio esta Have 




diciendo queiCn el armario 




esla encerrado el Vizconde. 


Elvira. 


Venga. (Coge la Have y abre el armario.) 




Salid. 


Vizc. 


Con mildiablos. 




( £1 Vizconde sale rapidamento y lleva cotgados, ya de los loloncs 




6 rodeaadole el eadllo, alg-anas prendas de vestir, come chales. 




enagaas, etc, lo cual le da an aspecto sumamente ridiculo.) 




lUfl Ya respiro a mi guslo. 


• 


(Se pasea por la sala.) 


Elvira. 


( Reparando en dl«) 




lQa6.fachaI 


Laura. 


(idem.) . ^Salis cargado? 


Vizc. 


iComo, OS burlais?... 


Elvira. 


Qui^n resiste... 




ija, ja! 


Laura. 


Es verdad, ija, ja! 


Vizc. 


iBravo! 


Elvira. 


^Os disfrazais de mujer? 



38 

YizG. ^j^r qui lo decis? lYa caigol 

Esta enagua, y eate traje... 

Laura. Y ese vestido arrastraado... 

Las DOS. iJa, j^I 

Vizc. ¥a basta de risa, 

caramba, qae j»o es el paso 
parabromas... 

Elviea. Perdouad, 

mas... 

Las DOS. jJa, jal 

VizG. {Me voy cargandot 

No quiero ser el jugnete^ 
ni el hazme reir... jMe marcho! 
iSalta, Yizcondel Ahora si 
que ni noe rio n\ salto. 

ESCENA XIV Y tfLTIMA. 

DlCHO^; SL CoaONKL. 



GoRONEL. Alto, YizcDode.-^Sefiora, (a Eivira.) 
OS toca a vos decidir 
cual de los dp^ se ba 4e ir. 

Elvira . ^Yo he de decidirk>?. 

CoRONBL. Ahora. 

Y si qaereis que yo elija, 
aprovechad mi con&ejo, 
pues con el Yizconde os dejo 
y yo me voy con mi hija. 
Tendreis marido sin hiel 
como vuestro amor desea... 

(a1 Vizconde> qne estaci' oyetidolp con la boca abierta.) 

lArrodillate, Badeal... 

(E1 Vizconde se arredilla delante de EWira.) 
Elvira. (Detenlendo al Goronel, que va a salir aofi Lava.) ' 

iDeteneos^ Coroiiei! 

LORONEL (Se vuelve muy conteato.) 

iQue me detenga?... Acabo 
mi inquietad por Belcebu... 

(AI Vizconde.) 

Ya DO te arrodillas tu; 
quien se arrodilla soy yo. 



Elvira. 

CORONEL. 

Vizc. 

COBONEL. 



39 

Perdisteis. (a Ewira.) 

mas bien gano. 
Mi pecho de amor abrasas... 
iQu6 es esto? 

Que tii te casas 
con Laura; dale la mano. 
No preguntes el por qu^, 
y saldr4s mucho mejor; 
porque en asantos de amor, 
quien m4s mira m^nos ve. 



MdaicA. 



GORONEL. 



TODOS. 



Ea la guerra y el amor 
qaise el premio conqaistar, 
y he salido vencedor 
por mi audacia militar. . 

lA veneer! 

]A triunfarl 
T sin miedo al enemigo 

pid t j aqui sin vacilar 

como premio ^ ) ^* j bazafias 
un aplauso nada m&s. 



vIN. 



LOS BELENES 



Esta obra es pronedud de 8o8 antores, y nadie podri. 
hm su permiso, reimprimirla ni represeDtarla eu Ba- 
pafia y sos pose^ionea de Ultramar, ni en los paises 
con loa cuales hnya celebrados 6 se celebreo en ade- 
laDte coDtratos internacinnales de propiedad literaria. 

Los autores se reaervan el derecho de tradoccion. 

Los comisiooadofl do la Galeria Hrica-dramatica titu- 
lada EL TEATRO, de D. Florencio Fiscowich, sod los 
ezdasivameiite er;cargados de conceder 6 negar el 
permlso de representacion y del cobro de los deiechos 
de propiedad. 

Queda bee ho el dep^'Sito qne marca la ley 



LOS BELENES 



SAINETE LIRICO EN UN ACTO 



OBIQINAL Y EN VERSO DS 

I 



eUILLERIHO P£Rili.\ i SIIGUEL DE PALACIOS 



MI^BICA DRL MAESTRO 



MANUEL NIETO 



SslreDado cod citroordicario exito en el TEATRO ESLAYA la noche del 23 

de Dicicmbrc de 1890 



-^^^^^m 



MADRID 

R. VELASCO, IMPRESOR, RUBIO, 20 



1 soe 



11 DISTIKGDUO MIESTRO COMPOSITOR 

^on ofJZiaud ofJlazauh 

Sus admiradores y amigot 



REPARTO 



FEBSONAJBS 



ACTOBES 



PiZ Srta. Skgura. 

MARtA ) \ ,, V 

LANOVIA I AttANA(L.> 

MLLE. EVA G6mez. 

CELESTIN A TOHRKS 

FELIPE Sb. c'arkeras^ 

hipOlito ) ,, 

COLAS I ^^^"• 

DON CALIXTO Pei?a. 

MATEU D^LMAU. 

DON JUSTO Infante. 

D0NM\R50S FUENTES. 

AGU ADO. AsENSio. 

DOMINGO -. A rana. 

PA : GonzAlez.. 

PEPE ) 

EL CUEVAS I . ^^-"'^«^«- 

PEDRO ANDREY. 

EL ESOALAS Grajera. 

EL LINTERNAS.. Gutierbez. 

ALBANIL I." N. N. 

EL DEL GLARINETE N.N. 

UN FAROLERO N. N. 

Albaniles, Carboneros, Criadas, Convidados, Kinos, Coro general 



La acoion en Madrid. — Epoca actual 



Las indicaciones del iado del actor 



ACTO ONICO 



UNA CALLE.— Todo el centro ocupado por una facbada de una casa 
que 88 pierde en las laterales derecha 6 izquierda. Balcones prac> 
ticables en el piso principal de la citada facbada. Tres de ellos 
practicables. Uno de log practicables bacla la derecba (entl^ndase 
la del actor), vi^ndose a traves gabinete con piano, etc. Los otros 
dos balcones practicables hdcia la izquierda separados del de la 
derecba por algiin otro balc6n figurado. Por arriba se yen parte 
de los balcones figurados del piso seguudo de la misma casa. Por- 
tal grande practicable a la derecha. En esle portal hay maquina 
de coser, figurines y varias prendas de sastreria. En la izquier- 
da, dos rejas de piso bajo practicables, y encima de ellas mues- 
tra que dice: Colbgio klehbntal de ninos. Entre las dos rejas 
del Colegio, y eu lo que figure la acera de la calle, entrada al 
alcantarillado con su chapa correspondiente, que juega & su de- 
bido tiempo. Toda la facbada de este centro esta llena de anda^ 
mios como para el revoque de la casa. Uno de los andamios prin- 
cipales vlene a parar precisamente por baio de los balcones del 
piso principal practicable. En el andamio principal cubes, artesa 
grande, con cal, cuerdas, escaleras, etc., etc ; todo lo que de ca- 
racter a la facbada. 

Latebal dsbbgh a.— Facbada de casa formando esquina que ocupa 
la primera y segunda caja. 1.*^. balc6n practicable con una mues- 
tra que dice: Modista db Pabis. Debajo un farol de gas. Debajo 
1.^ caja, una Tabbbna practicable. 2.*" caja balc6n figurado. De> 
bajo portal practicable. 

Latbbal izquibbda.— La facbada de casa formando esquina, que 
ocupa 1.* y 2.* caja. En la l.*^ caja balc6n practicable, con papel 
que indica casa de huespedes. Debajo 1.* caja CABBONSBf a pracs 



— 8 — 

ticable: 2.* caja, balc6Q flgurado y debf^o portal practicable. Ks 
de dla. Laterales libres de calle d derecha 6 izqnierda. Toda eata 
decoraci6n debe cuidarse mucho en sa conjunto, y los practica- 
blea deben aer seguros, pues todos Juegan d su debido tUini>o.— 
(La decoracl6ii ha sido pintada y diriglda por loa Sb«s. Bussato 

y FONTANA.) 



ESCENA PRIM ERA 

ALBAJ^ILES. (CorO de hombres) en los audamios trabajando, etc. 
PACO de Albanll eu el eaceitario ayudando a otros d sublr y bajar 
cnbos. Frente a la carboneria, Carboncroa pesando seras de car- 
b6n. DOMINGO, de carbonero, llevando notaa. Antes de empezar la 
obra miiaica eu la orquesta. En - medio de la escena una gran ba- 

lanza 6 romana para el carb6n. 

Hnsiea 

Albs. Paco, yeso. 

Paco Va en seguida. 

DoM. Vamos listos 

ii pesar. 
Vamos pronto, 
por si acaso 
viene aqui 
un municipal. 
Albs. Anda, Paco, 

venga cal. 
Paco Ya estoy hasta los pelos 

de subir y bajar. 
Carbs. jAhii, ahii, ahii! 

Anda ya, anda ya. 
DoM. El peso est^ justo. 

Pod^is descansar. 
Albs. Dicen que el matute 

se encuentra perdido, 
que le ban dado un tute 
que lo ban dividido. 
Pero no comprendo 
como explicaran 
que por eso suban 
la carne y el pan. 

(Sueua una campana.) 



— 9 — 

Paco a comer, albaiiiles, 

que dan las todas. 
Albs. Ya vienen con las cestas 

nuestras senoras. 



ESCENA II 

D[CHOS y Coro de mujerc^. Unas con panuelos, otras con matf- 

n^g y delantales, tipoa populares de gente bnja. Todas traen cestas 

al brazo y el puchero en la ninno. Por derecha 6 izqnierda. 

HE nslca 

(pasa-cdile.) 

Cord (Jon la cesta y el puchero 

por las calles de Madrid, 
de Madrid, 

corre siempre al dar las doce 

la mujer del albanil. 

Y al Uegar donde 61 trabaja 

casi desde amaiiecer, 

nos sentainos en el suelo 

y empezamos a comer. 

Con mucha probeza, 

pero con limpieza, 

que k la vista estA. 

No lo dude uste, 

que d la vista estd: 

diga, caballero, 

mire uste el puchero, 

se puede pro bar. 
Albs. Vamos, chicas, pronto, 

y A sentarse foos 

Vengan los garbanzos, 

que hace un hambre atroz. 

(Se sientan en cl suelo formando grupos y empiezan 
a comer.) 
DOM. (Saliendo de la carboneria con los donnas carboneros.) 

A echar una tinta 
sus convido yo. 
Carbs. Vamos d tomarla, 

y aunque scan dos. 
jBien se ha trdbajau\ 



— \{} -^ 

jBion hemos sudaul 
Lo (jue hemoa ganau... 
que se qiiedu en la tasca 

de ahi al lau. ^Emran en la taberna ) 

MujERES y AlbaiJiles 

|AyI qu6 cociditx) 
tan amarillito. 
|Ay! qu^rico esta. 
Con 811 patatita, 
con BU verdurita 
y con su polvito 
de rico azafrdn. 

jOle, que si! 
Y es la verdd. 
No hay en Madrid 
comida mas honrd 
que la del albanil. 

jOle, que si! 



ESCENA III 

DICHOS y FELIPE, por la lateral izquierda con ropas al brazo 

Tipo afeminado 

Hablado 

Fel. jCaramba! Ya esti la acera 

obstmida por los obreros. 
A estas horas, ya se sabe, 
hay que andar como en los temples. 

(PaAH a saltoB basta el proscenio.) 

Paco (sentado.) Sciior Felipe, justed gusta? 

Fel. De salud sirva, maestro. 

Paco ^Se viene de recogerV 

Fel. [Ay! si, senor; de eso vengo... 

El ser sastre es un desastre. 

Paco (Levantdndose y liaudo un cigarro baja al prosceDio.) 

^Pues que le pasa? 
Fel. jUn mareo! 

Los picaros parroquianos 
me tienen el juicio vuelto. 
Aqui traigo esta ievita, 



— li- 
me la dio dona Loreto, 
la mujer de un enipleado 
que tiene miiy poco sueldo. 

Paco jPara que la vuelva uste? 

Fel. C4, no, seiior; ya la he vuelto. 

Es para hacerle a dos niiios 
que tiene, que son gemelos, 
y que cuentan doce aiios, 
dos trajecitos completos. 
Ni que fuera de cauchut 
la levita. . 

Paco Ya lo creo. 

Fel. Mire uste estos pantalones, 

de un senorito, que tengo 
que ponerle unos cuchillos 
atrds. 

Paco ^Cuchillos? No veo 

c6mo va a poder sentarse . 

Fel. jGuasal son unos remiendos. 

Vaya, me voy al portal, 
que ya es muy tarde. Hasta luego, 

Paco ^Le va uste a dar a la maquina? 

Fel. Si, hi jo mio, he descubierto 

el movhniento continuo 

con este pie. (Senalnndo el derecho.) 

Paco Lo celebro. 

Fel. Pero, hablando de otra eosa, 

diga uste, senor maestro, 

^cuando se acaba el revoque? 
Paco En seguida. 

Fel. Lo deseo. 

Paco ^Por qu^? 

Fel. Porque con la cal 

no puedo coser en negro. 

Se pone el pano perdido 

con el polvo. 
Paco Yo lo siento. 

Fel. |Caramba! y tengo mas prisas... 

Figiirese ust^ que tengo 

encima los pantalones, 

la levita y el chaleco 

del senor del principal. 

Ademds. tengo dos ternos 

de luto, para los niiios 



— 12 — 

de la yiuda del tercero. 

Y un gab4n de un sacerdote, 
que necesito volverlo. 
^Digame ust6 quien trabaja, 
qui^n trabaja con el yeso? 

Y vo no C080 de noche. 
jAy! no, senor; yo no puedo, 
porque me lloran los ojos... 

ICste (Senalando el ojo izquierdo.) 

lo tuve este invierno 

muy malo, pero muy malo , , 

tanto, que me dijo el medico, | 

«8i uste trabaja de noche 

el ojo va U8t6 A perderlo » 

En fin, me marcho. [Caramba! 
Paco Adi6s... jCaramba! 

Fel. Hasta luego. I 

(Vaso al portal fondo derecha, arregla la mdqui- 
na, etc., y despu^s se sienta 6. coser.) 
Paco (Volyleudo al grupo de aibaniles seutados que acabaa 

d« comer y fuman; las mujeres, que lo recogen (odo, 
van marcb^ndofie en dUtintas direcclones.) 

Se hizo por la vida, ^eb? , 

Ahora ^ beber. 
Alb. l.o Si, maestro. 

(Se levantan todos y se dirigen li la taberna ) 

Paco Yo d dormir hasta las dos. 

|Y que voy A echar un sueiio!... 

(Se echa en el suelo cerca del portal derecha.) 

IJnos duermen en la cama 
y otros duermen en el suelo ; 
hasta que venga la gorda... 

(Volyi^ndobe ha^tla Felipe, que estari cosiendo A ma- 
quina. ) 

(lEh? Don Felipe, un momento. 
. ^Va ust6 k seguir con la miisica? 
Fel. Hi jo, no hay otro remedio. 

Paco (LevantAndose.) Entonces cambio de alcoba. 

(Coge la esportilJA que le servia de cabecera y vaae 
por la izquierda.) 
Fel. Cosiendo y cantando.) 

«Soledad de los toreros, 
Soledad del alma mia, 
no sabes lo que te quiero.» 



— 13 - 

ESCENA IV 

FELIPE y DON JUSTO , por el portal del fondo 

Fel. Miiy buenas tardea don Justo. 

JusTO Muy buenas tardes. 

Fel. Se irA 

al colegio A dar la clase. 
Justo Si; mi leccion de moral. 

Mucho cuidado portero ; 

no me deje ust^ paear 

k nadie sin preguntafle 

primero & qu6 ciiarto va; 

si es al mio, que no suba. 

Se queda mi nina Paz 

solamente con la chica, 

y es preciso vigilar, 

pues donde menos se piensa... 
Fel. jAh! si, senor; es verdad, 

salta un oso. 
Justo Buenas tardes. 

jAhl si viene ese truhin, 

el profesor de la nina, 

digale que por aca 

BO parezca, 6 le reviento. 

(sale d la calle, y en el mismo qulcio de la puerta 
encicnde iin elgnrro puro.) 

Fel, Hasta despues. (Aparte.) 

(Que formal 
y qu6 recto es este hombre.) 

ESCENA V 

DICHOS ^ HIPOLITO qne sale por la izquierda con nn violin me* 

lido en su fanda. Ve i. don Justo y vase riipido por el mismo t^r* 

mino. Don Justo, despues de encender, se dirigc hacia la derecha 

Hip. jCaracoles, el papdl (vase.) 



— u — 



RSCENA VI 

DICHOS y DON CALIXTO por la derecha. Tipo cafacterlstico muy 
compuesto y leuido. Traje de lana bianco y sombrero idem 

Cal. jjusto! 

JusTo jCalixtoI 

Cal. jUn abrazo! 

JuSTO (Abraxandole.) 

Los que tii quieras, querido. 

(Bajan al proacenio.) 

Cal. jAprieta! <^Que es de tu vida? 

jEstds conservado, chicol 
JusTO M^s conservado estas tii. 

Cal. Soy joven. Pero me tino 

y me arreglo; es necesario, 

porque el sexo femenino 

se fija mucho en detalles. 
JusTo Veo qne sigues lo mismo, 

tan calavera... 
Cal. Tan malo... 

J Ay, Jnsto!... En cuanto diviso 

una falchi de ])Oi'cal 

que so muevc con trapio, 

6 un traje de lana corto 

que ensena un pie pequefiito 

con zapnto de charol, 

que va diciendo el muy pi Ho: 

« figiirese uste el final 

euando yo soy el principio,» 

6 un traje de seda negro, 

de esa que cruje muchisimo, 

que va diciendo: «Casada, 

cuidado con el inarido. .» 

me vuelvo loco de gusto 

y detr^s me precipito, 

y sigo a todas las hembras, 

porque entonces no distingo 

de telas, ni de colores, 

de chulas, ni senorios. 

I Ay, Justo! Me gustan todas, 

me gustan todas muchisimo. 



- 45 — 



JUSTO 

€al. 

JuSTO 

€al. 

JuSTO 



Cal. 

JuSTO 

Cal. 

JuSTO 



Cal. 

JusTO 

Cal. 

JuSTO 

Cal. 

JuSTO 

Cal. 



JuSTO 

Cal. 



Siempre igual. Dichoso t\i» 
jMe das envidia, Calixto! 
^,Sigues eiendo profesor? 
En dos colegios explico 
la catedra de moral. 
Tn chica sevk un prodigio, 
una uiujer .. 

Si, rauy guapa. 
Mas, Bube d verla Aqui vivo, 
en el principal. 

(Senalfindo los balcones fondo derecha ) 

^Qu6 dices? 
^En el principal? 

Si, chico; 
en el principal derecha. 
jLo que me alegro! jDios mio! 
en el de la izquierda vive... 
Una que sale en el Circo 
y sostiene con los dientes 
catorce arrobas y pico. 
Si, la raujer que yo adoro. 
^Qne diccb? 

Lo que te digo. 
jPero es casada' 

For eso. 
Si, casada con un tio 
que es un Hercules. 

^Sabre 
yO lo que es ese borrico? 
All ^, en el Circo de Price, 
mas de cien noches le he visto. 
jQue fuerzas tiene! jQu^ barbaro! 
Hace varios ejercicios, 
pero entre todos hay uno... 
Figiirate, amigo mio, 
con una barra de hierro 
que pesa cincuenta kilos, 
se da en el pecho y la dobla. 

^La dobla? .. (Abrazandole.) 

jPobre Calixto! 
Yo no podre con la barra 
como puede su marido; 
pero tambien la gimnasia 
la practique cuando chico. 



— 16 — 



JUSTO 

Cal. 



JuSTO 

Cal. 



JuSTO 

Cal. 



JuSTO 

('al. 

JuSTO 

Cal. 

JusTo 

Cal. 

JuSTO 

Cal. 

Jusio 
Cal. 

JusTo 



Cal. 



^Y Tas & bacer nna plancba? 
J Yo? Mi tiempo no ne perdido. 
Esa es segura; j si no, 
otras hay. Ayer he vigto 
4 esa modista de enfrente, 

(SenalAiido a In fachada dereelw.) 

que es un bocado exquisito. 

^Eh? ^C6mO? (Eflcsmado.) 

^Qu6 te sucede? 
Ayer empec^ con timos, 
y toma varas, las toma. 
No puede ser. 

(Pansa.) j Ay, qu6 pillo! 

Tii la ensenas la moral; 
es claro, como vecino .. 
<iYo? 

jTuno! No haya secretos. 
Ya sabres que su marido... 
Esta en Buenos Aires... Si. 
Entonces nada te digo... 
Vaya, me voy d la clase... 
J A la clase tii? jPerdidoI 
Te ruego que... 

No hay cuidado. 
Adios, me esperan los ninos. 
Sobre todo la moral... 
] Adios, Justo! 

jAdids, Calixto! 

(Hace qne se va hacla la derecha, y en segnlda vuelve 
y entra en cl portal lateral derecba, disimnladamente.) 

jVaj^a un encuentro feliz! 

(Volvi^ndope hacla los balconea, fondo izquierda.) 

Se meuean los visillos? 
Ss ella que sale a verme 
jCaracoles! jEl marido! 

(Vase bacia la izquierda y aparece en uno de los bal- 
cones fondo izquierda Maten, en mangas de camisa. 
Tipo exageradnmente grueso, verdadero gimnasta. 
Cuelga una niBlla en el balcdn y despnt^s se retira. Al 
hacer el mntis Calixto, tropieza con Hipdiilo, que 
sale por la izquierda ) 



i 



— i7 — 

E8CENA VII 

HIP6hT0, con violin. Este personaje vegtlrA de negro 

Hip. Me ha abollado el instrumento. 

lQu6 prisa lleval |8o tipol 

Masica 

Me llamo Hip61ito 

sin apellido, 

no he conocido 

a mi papa. 

Yo soy un miisico 

mal trajeado, 

y alimentado 

con el manA. 

Porqiie me lo da 

en forma de histeky 

el dueno del cafe 

en donde toco yo. 

Con mi estradivarios 

piiesto en posicion, 

todo el repertorio 

de la creacion. 

Yo toco a Bellini 

y toco a Rossini, 

k Arrieta y Barbieri, 

a Chueca y k Brull. 

Yo toco k Marchetti 

y al gran Donicetti; 

y d Cbapi le he tocado 
el riquintrmy 
el riquintrun. 
Despues de todo esto 
no me faUaba mas, 
que egtar amelonado 
de un modo excepcional, 
de una chica mona y xica 
que hay en ese principal. 
Por la que ando siempre en brasas 
por si atisba eu papa. 



— i8 — 

Gracias que me calmo 
eete siif rimiento, 
coh el instrutnehto 
de mi profesion, 
tocando de Luda 
txxio el rondo. 

Y un allegro vivache 
de mi coraposicion. 

Y plin, plon, plon, 
asl se desahoga 
mi pobre corazon. 

Y plin, plin, pl6n. 

I Ay de mi, plin, plinl 
jAy, Jesiis, plon, plon! 
Con tan to pizzicato 
me quedo sin bordon. 
jAy, Jesiis, sin borddnl 
jAy de mi, pin bordon, 
plin, plin, plon, plon; 
sin bordon, sin bordon, 
sin bordon, plin, plon! 

(Durante este mimero de miisica Felipe se ha ido del 
portal, y acabado que gea sale y se pone a la maquina 
otra ve«.) 



ESCENA VIII 

HIP6LIT0, FELIPE y despu6s PAZ per el balc6n #Dndo derecha 

Halilado 

Hip. Voy a ver si se asoma 

la prenda mia; 
ct)mo no se asomase... 

pues... volveria. 

aqui me quedo, 
porque vivir sin verla^ 

vamos... no puedo. 
Fel. Como todas las tardes, (cosiendo.) 

^ hacer el oso, 
ya ha venido ese tipo... 

jQu6 pegajosol 



— 19 — 

*J^»P- Voy a llaniaria; (ai publico.) 

tengo combinaciones 
para avisarla. 

(Saca un cuerno del bolsiJlo y toca. Snle Felipe de la 
porterla, con el depdsito del quinqii^, creyendo que es 
el petrolero; al ver a Hip61ito se vuelve d la portena 
con muestras de desngrado ) 

Asi la chica sahc 

que yo la espero, 
y el padre dice: el toque 

del petrolero. 

Y no sospecha, 
y nosotros hablamos... 

jJugada hecha! 

FaZ jHipolito querido! (Desde el balcdn.) 

Hip. [Aqui me tienesi 

Paz Te has retrasado mucho; 

que tarde vienes. 
Hip. Pero, monina, 

si he estado media hora 

tras de esa esquina. (Senalando laqnierda.) 

Paz ^Te comiste aquel dulce 

de yema y coco 
que te di antes de anoche? 
Hip. Me supo k poco. 

Echame algo, 
que tengo un apetito 

como el de un galgo. 
Paz Te he guardado unas uyas 

que son albillo. 
Hip. Echalas una k una. 

Paz <iC6mo? 

Hip. jEs sencillo! 

Yo me coloco, 
abro la boca y entran 

poquito k poco. 
Paz Nos va a ver el portero. 

Yo te las guardo. 
Hip. Si tii quieres que suba, 

yo poco tardo. 

Anda, chiquilla, 
«ubo, y me das las uvas 

por la mirilla. 




— 20 — 

Paz Cuando el sastre se vaya, 

Bubes si quieres. 
Hip. ^Vendrd pronto tu padre? 

Paz Cd; no lo esperes. 

Hip. Plies, arreglado. 

En no estando el portero 

subo d tu lado. 
Voy k ensayar, vidita, 
vuelvo al instante. 
Paz ^De que tienes ensayo? 

Hip. Pues, de bastante. 

De PuriianoSt 
que me ban pedido anoclie 

dos paiToquianos. 
Del Otdlo de Verdi, 

que es muy bonito, 
y ademds, los ^Calzones 
de un senorito.» 
Paz Pues, vuelve pronto. 

Hip. Pues, en seguida, toiita. 

Paz Prontito, tonto. 

Hip. AdioB, dulee consuelo, 

dulce esperanza, 
dulee bien de mi vida... 

FeL (Que Be hnbra levnnl&do durante eala esueua y ha de». 

aparecido, y antes do la despedida vuelve d sentarse a 
la mdquina.) 

jDulce alianza! 
Paz Toma ese beso (lc echa uno.) 

Hip. Mucbas gracias, preciosa, 

y all^ va eSO. (Le tlra uu beso.) 
(Vase por la derecha. Paz cierra el balc6n.) 



ESCENA IX 

PEDRO y PEPE, salen de la taberna; llovan sombreros bongos; 
pauuelo de seda al cueHo y americana 

Pepe j Pedro!... 

Pedro jPepe!.. 

Pepe ^E1 carbonero? 

Pedko EstA en la tasca, le be visto. 

Pepe Entre una y dos se las pira. 



— 21 — 



Pedro 

Prpe 

Pedro 

Pepe 

Pedro 

Pepe 



Pedro 
Pepe 

Pedro 
Pepe 



^Adonde va? 

Pues, d Pinto. 
jLa carbonerfa sola? 
No se queda m^ que el chico . . 
^El escalo...? 

Se acabo. 
Con levantar dos ladrillos 
DOS eolamos. 

Bien est^. 
En el Botano, 4 las cinco. 
jCon Dios, Pedro! 

(Ddndose las mauos ) jCoD DiOB, Pepe! 

La herramienta en el bolsiUlo. 

(Vanse uno por la isquierda j ocro por la derecha.) 



ESCENA X 



FELIPE, por el portal, MATEU j MARCOS, atomtdo al ba]c6D 

lateral izqoierda 



Marc. 



Mat. 
Fel. 



Mai. 
Pel. 
Mat. 
Pel. 



Marc. 



Mat. 



Marc. 



(Desde el balcdn, mirando i U eaM de enfrente.") 

Siempre cermdo el balcon, 
y sin embargo, yo he visto... 

BonSOVr. (a Felipe.) 

Vaya iist6 con Dios. 
Escuche iiste,.. con permiso. 
^iCutodo va uste k darme ua vale 
para ir una nocbe al Circo? 
tf€ samedi 

^CJomo? ^Cuando? 
Le samedi. 

^Qu6. . . qu^ ha dicho? 
Le sanid .. jno entiendo jota! 
] Jesiis, qu4 lengua de do! 

(Mateu le dirige hacia la izquierda.) 
(Desde el balcdu.). 

|Es Mateu!.. . jSi... no hay duda!... 

jMateul... (Llamando.) 
(Acento Catalan.) 

^Quien? (Me ha conocido.) 
jUy, don Marcos! (vi^ndoie.) 

(Viendo & Mateu.) ^Como va, 

Mateu? 



— 44 — 

Mat. jCalle oste el picol 

Hombre, baje oste la voz, 

que soy arti^ta del Circo, 

y aqui paso por f ranees. 

En esta tierra es precise 

ser extranjero; si no, 

no dan aplausos ni trigo, 

y aioco que soc Catalan .. 
Marc. Dispenseme usted, amigo; 

mas como ail4 en Buenos Aires. » 
Mat. 8i; pero yo me baiitizo 

s6gt^n la tierra en que estoy. 

En Paris m? anuncio chino, 

en America andaluz; 

pues con el acento mio . . 

en Rusia paso por belga. . 
Marc. Claro, si, ya he comprendido; 

en Portugal por ingles . . 
Mat. |Hombre, no sea uste primo! 

Ma d^n una pateada 

que me rompen el bautismo. 
Marc. Pero; suba uste 
Mat. No puedo. 

Tengo que hac^r en el Circo. 
Marc. Hombre, hablarernos ua rato* 
Mat. jlmposible! 

Marc. Solo cinco 

minutos. 
Mat. jQue pesadezl 

No ma dd la gana, he dicho. 
Marc. (iPero qu6 Catalan es!) 

Mat. Mas uste, ^cudndo ha venido- 

de Buenos Aires? 
Marc. El quince. 

I Pero silencio, por Cristo! 

Tengo que contarle k ust6 . . 
Mat. a la vuelta. Me retiro. 

Luego subir^. 
Marc. Le aguardo. 

Mat. Faseu h4, 

FfiL. (Le v6 desde el portal, y sale i. 5U encueniro.]^ 

^CuAndo me ha dicho 

2ue me dara los billetes? 
e samedi. (Vase Isqulerda.) 



- 23 — 

Fel. jjesucristo! 

jQue voz tiene este gachol 

Vaya, me ha sobrecogido. (vasc ai ponai.) 

Marc. (Hablando hacia dentro del bulcon.) 

^A almorzar? Voy. Yo no se 
ni c6mo tengo apetito. 

(Vase ccrrando el balc6D.) 



ESCCNA XI 



8e oye mi^sica en la orqnesta, piano para que se olga el dialogo. 
COLAs, de pobre de pedlr limoBna, con sn gnitarra. A sii lado MA- 
UIa, tipo callejero, con una bandeja en la mano, y cuando sale a 
esoena por la izquierda, por dlferenles lados Vecinos, Veclnas, Tran- 
senntes, Albaniles que salen de la taberna, Chicos y Coro general 



ColAs 



Maria 



jChicas, aqui esta Colas, 
el de las eoplas alegrcs! 

iVaraos; ande el movimiento! 
jas coplitas, <^quien las quiere? 
jMuchachas, que se rematan!... 
Ande uste, que viene gente. 

(Todo el Coro rodea, etc.) 



Cord 



Colas 



Mar/a 



Colas 
Maria 



Masica 

A ver que coplitas 
nos canta Colas. 
A ver si -son verdes, 
6 son coloras. 
De todos colores 
las tiene el papel. 
Oido, senores. 
Arranca, miijer. 
AM va, alia va: 
miicha oreja, 
que va a escomenzar. 

(tango) . 

Blasa, la pantalonera, 
concluia un pantalon . . 
^Para quien? 

Para don Ramon, 



— 24 — 



CoFJlS 
MARfA 



('OLAS 



Los DOS 



CORO 



Y el senor, que es vecino de Blas^i, 
al entrar aquel dia en su casa... 
gQue la dijo? 

La recomeDdo 
que le liiciera a sii ainigo Felipo 
otro pantnlon. 
Y dijo la chica, 
con iDiiclui razon. 
^Qiiien nio pido otra (HaWado.) 
con la soliicion? 
No Die quiera uste dar m^s tral>a](), 
que me sobra con un pantalon. 
jEhl. . 
Me parece k mi que... 

digoyo... 
que eualquiera dice, 

con raz6n, 
que la cosa... que la cosa... 
no tiene malicia 
iii doble intencion. 
jEh! .. 
Me parece a mi que . . 
eiCi CuC. 



Mar/a 

( 'OLAS 

Mar/a 



CORO 
MARfA 



Colas 



Los DOS 



Primitivo, el zapatero, 
dicen que f ue i confesar. . . 
^Y con quien? 

Con un capellan. 
(yOnfes61e que entro una barbiana 
en 6U tienda por botas de pana . . 
^Qu6 la dijo? 

No la dijo nd. 
Y le di6 a la barbiana las botan 
sin probarla el par. 
Y dijo el curita: 
jno vi cosa igual! 
^Qnien me pide otra 
pa ver el final? 
Sin probar se marcho la barbiana... 
no te absuelvo por ser animal/ 
|EhI 
Me parece A mi que 
digo yo, 



— 25 — 



CORO 
Los DOS 



CoRO 

Los DOS 
TODOS 



quo cualquiera dice 

eon raz6n 
qu« la cosa... que la cosa 
no tiene malicia 
ni doble intencion. 

jSh! etc. (Tgrual quo el anterior.) 

Me parece, me pareoe 
que no tiene malicia 
ni doble intencion. 
Me parece, me parece 
que no tiene malicia. 

Ni pizca, 
De doble intencidn. 



Colas 



A las coplitas alegres. 
Muchachas, ^quien quiere miusP 

(Vdnite por la der^cha, y el coro ppr dii'.lntas ^ireccto- 
ne«, otros le s^ueii.) 



ESCENA XII 



EL CUBVAS^ £L LINT£HNASy EL BSCAL AS. DOMINGO y AGUADO, 
el primero de los dos tiUimos (^arbonero, y «1 liltioio tipo de taber- 
nero. Los tras de la ronda sc sienten en el suelo y se poaen la» 
chaqnetas y botas, y encieDden las liuternas para bajar por el al- 

oantarlllado 



CUEV. 



DoM. 

Aguado 



Companeros.a vestirse 
y deseguida a rondar. 
Voy a ponernie las botaa, 
aunque no soy Concejal. 
Si lo que me estas diciendo 
lo s6 de memoria ya. 
|Me entere de lo que hablaban 
y te he querido avisarl 
Porque en mi establecimiento . 
pasa esto y mucho mas. 
Toda la gente que viene 
es deceiite y es honrd... 
Pero vienen cuatro ratas, 
tres tunos que tienen mal 



— 2C — 



DoM. 
Aglado 



D*jM. 



CUEV. 

Lint. 
£l Esc. 

CuEV. 

Lint. 
El Esc. 



Aguado 
DoM. 



Aguado 



Carb. 



vivir, J vtnos coatzo 6 dnoo 
que tienen por qoe cailar, 
y ocho 6 di€Z mal encaiados, 
pero en fin, por lo demas 
Li gente es buena. 

Se ve. 
jPero esa vsl no cabra! 
Lee oi que preparaban 
el escalo, y la irerdad, 
tratandoee de nn amigo 
no me he qnerido callar. ' 
Uace tree dias, lo s^ 
y he retifado el metal; 
y me he comprado un vergajo. 
Cuando saban, ya veras, 
la paliza que les doy. 
Es preciso vigilar. 
Baeno', bajaremos, Coevas. 
Me ban dieho... 

No digas mas. - 
8i tenemos an ol^to... 
Si olemos... 

Es la verdad. 

(Abren la trampa y van entrando nno a uno con sua 
Untenias eooeiidldas. El CaeTas cieria la tram|>a y 
demparece por la izqiiieida.) 

Ahi tieues tres de la ronda. 
Diselo. 

jQuieres caUar! 
Esos bajan; dan tres vueltas 
como lo8 de arriba... Nd. 
£^808 son tres casos, de 
reuma municipal. 
Conque adios; voy a la tienda 
porque tengo que lleuar 
Unas betas pd una boda. 

Aguado, gracias. (vase Agnado.) 

Voy^ . 
la trastienda; y como suban, 
buena la v4n a Uevar. 

(Ensenaudo el vergTAjo.— Vase a la Carboneria.) 



— 27 — 



ESCE^^A xrir 



GALIXTO, izquierda, FELIPE, coslendo 

Cal. tel marido se fue al Circo, 

le segiii desde muy largo... 

Ensayara, piies que ensaye; 

que yo me vengo a otro ensayo. 

jSi el portero se prestasel... 
Fel. I Ay, Je8\is[ El oso bianco 

que le ronda a ^a gimnasta. 
Cal. jPortero! 

Fel. '^Qu^? (Sallendo.) 

Cal. (Yo me lanzo.) 

(Saca iin duro y se lo pone como un mondculo.) 

^Ust6 Hie cohoee? 

Fel, (Cojiendb el duro ) Mucho. 

Caballero, ^como vamos?... 
Cal. Pues yo quisiera... 

Fel. ' ^Subir 

sin que yo pregunte el cuarto 

dondevaufete? ^ ' 

Cal. jTunantonl 

Eso es. 
Fel. Pero es el caso... 

Cau ^Que? 

Fel. (Que falta otro cristal 

p4 taparme el de este lado.) 

(Senalando el oja daieeko.) 

10 uso quevedos completos 
casi siempre en estos casos. 

Cal. iPilloI 

Fel. (jPrimo!) 

(Le d& otro dure.) Muchas gracias. 

(OnardAndobe los dos dnroa en el chaleco.) 

(Ya estd un chaleco arregldo.) 
Cal. (El duro todo lo allana.) 



ESCENA XIV 

I>ICHOs<, MISS KYA, mhriemdo voo d* los balcoiies del foodo 

iaqaicrd* 

( *AL Pero on balcon ha sonado. 

£s ella. A loe pies de listed* (saiudando.) 
FcL. No puede estar mas abajo. 

KvA ;Mon eher amU 

Cal. (^Que tal va? 

Eva Tres hien let vausf 

Cal. ^Yo?. . Chiflado 

por vati'ejoU bdleza. 
Eva Merci hien. 

Cal. {Es un encanto! 

Eva MonteZt montez %- il - vous plaie. 

Cal. (a TeUpe.) 

(Dice que suba, ^que bago?) 
Fel. ; Monte, monte, senor miol 

Cal. Le voy ^ oomprar un. ramo 

antes de subir. 
Fkl. . Bien heeho. 

Cal. (a Bra.) 

Me voy k hacer un encargo 

y \ olvete a saludarla. 
Eva jQuand vous voudr4z! (ciem ei iMllcdn.) 

Cal. Mio el campo. 

(Vase izqalerda.) • ^ 

Fel. (Deipote de an momeotb de pauia.) 

Voy a entregar el ehaleoo 

al senor del piso CUartO. (Se dlrlge al portal.) 



ESCENA XVI 

FELIPE 7 CELB8TINA eon caja. grande de nodteU at braso que 
dice: 'Modista de Paris.* Sale por el poftal, eegundtt t6rmiao derecha 

Cel. Buenas tardes, don Felipe. . r  

Fel. ^Adonde vas, Celestina? 

^A entregar? 
Cel. Ca, no senor, 

vo}^ k la pastelerla. 



— 29 — 

Fel. jCdmo vas con esa caja? 

Cel. Lo hago para que no digan; 

son cosas de la maestra. 

(Senalando b1 principal ilerecha.) 

^Sabe ust6 que la visita 

todas las tardes don Justo? 

Casi eiempre nos convida. 
Fel. Pero, ^que don Justo es ese? 

Cel. Ese senor de ahi arriba, 

el del cuarto principal. 
Fel. jCanario! No lo sabia. 

(3el. Pues, para disimular, 

salgo yo con la cajita, 

y piensa la vecindad 

con tanta entrada y salida 

que la parroquia es atroz. 
Fel. Y dentro va la b^la 

y la camia.., ; Senor!... 

;Qu6 gente, Virgen Santisimal 

{C6mo esta la vecindad! 

aNo es casada la modista? 
(>el. fei, pero es(4 en Buenos- Aires 

su marido... 
Fel. jPues, que sigal 

Cel. Vaj'^a, con Dios, hasta luego. (vase izquier.'.a.) 

Fel. Anda con Dios, Celestina. 

jQui^n pensara que don Justo! 

rero, en fin, me voy arriba. (Entra en ei poriai.) 



ESCENA XVII 

MATEU por la izqaienla 6 H1p6lIT0 por la derecha 

Mat. Subir6 d ver a don Marcos, 

me revientan las visitas. 

(Entra por el portal seganc'o iKqiiierda) 

Hip. jCaramba! Estoy reventado. 



— 30 — 

4 

ESCENA XVIII 

HIp6liT0 y PAZ desde el 1>alc6n derecha 

« 

Paz ' jHipolitol 

Hip. jSerafin! 

Subo, ^eh? 
Paz Me d4 reparo... 

No; no te dejo subir. 
Hip. ^Por tu papa? 

Paz Mi papa 

no parece por aqui 

lo menos hasta las cinco. 
Hip. iPues, entonces, a vivir! 

Si me cantas La Traviatd 

no desenfiindo el violin. 

Me siento al piano, y de fijo 

nadie se ha de apercibir. 

jAnda'... Tocar6 pianisimo... 

Conque, (jsubo? 
Paz Siendo asi... 

5ip. Ya veris tii la criada 

como se va a divertir. 

(Queda el balc6Q abierto 6 Hlpdlito entra por el 
portal.) 

ESCENA XIX 

DON MARCOS y MATEU, por el bale6n de enclma de la carboneria 

Mat. Ma giista la habitaci6n, 

si, senor, es muy capaz 
y tiene muy buenas vistas, 
porque en aquel principal 

(Se&alaDdo al de enfronte ) 

hay una modista guapa. 
Marc. De eso le tengo que hablar. 

Para espiarla he venido 

de Buenos- Aires no mds. 

La modista es mi mujer. 
Mat. jHombre! 



— 31 — 

Marc. Vamos 4 cerrar 

el balcon, para que hablemos. . 
jSoy una victima! 

Mat. lYa! 

(Vanse cerrando el balc<^n.) 

(Durante la eecena anterior se ha yisto a Hip611to y 
i. Paz en el balc6n foro derecha, <inlrando papeles de 
miisicft. Despu^s el coro aparece por la izqulerda.) 



ESCENA XX 

PACA y Coro general. Ijom mnjeres con pannelos de Manila, y log 
hombres con sombreros ancbos, etc., etc. 

Hnsieft 

€oRo GENERAL De la boda de la Paca 

aqui estdn los convidaos. 
Ellos Ellas vienen envidiosas. 

Ellas Y ellos vienen ajumaos, 

ToDos Suenen las guitarras 

con alegre son. 
Ellos jAire en los andaresi 

Ellas lAire en el mantdn! 

ToDOS rorque son ioos los barbianes 

y barbianas que hay aqui , 

lo escogido y lo florido, 

lo mejor de Chamberi. 
jOle, porque sil 

jVivan los barbianes 

y barbianas de Madri! . . 



Declaremonos en juerga. 
jViva el vino peleon! 
y k rezar en esta tasca 
la cuarta estacion. 

(Bntran todos en la taberna.— Hip61Uo y Paz desde la 
habitaci6n.de don Jnsto.) 

Hip. Puesto que tu padre 

, se f ue 4 su leccion, 
justo es que la demos 
juntitos los dos. 



— 32 — 

Paz Pero te suplico 

que no alces la voz. 

jBajito, pianito! 

jraiiy bajo, por DiosI 
Hip. Mi entusiasmo se desata 

por oir tu dulce voz, 

cAntame de La Traviata 

el andante en fa menor. 

Concertante 

(Hip61ito fignra acoinpanar al piano.) 

Paz a me fanciulla un candido 

e trepido desire 
quest ' effigio dolcissimo 
signer dell 'av venire, 
quando ne'cieli il raggio 
di sua belta ' vedea 
e tutta me pascea 
di quel divino error... 
Sentia che amore e il palpito, 
dell ' uni verso interol 
Misterioso, altero, 
croce, delizia al cor! 

(Paca J el Coro general <m el Interior de la taberua.) 

Uno (Habiado.) jQuc cante la novia! 

T.iDos (idem ) jQue cante! 
Paca (idem.) jPues oido y vengaii palmasi 

(Miisiea.) A una chula bonita casaron 
con un vie jo marqu^ ricachon, 
y en la boda de fijo gastaron 
muy cerquita de medio millon. 
El, derretido, 
la mimaba sin cesar, 
y ella al marido 
no podia soportar. 
Pero en algo se fundaba, 
que a pesar de sus riquezas 
el marido no la daba... 
jni aun lo que era r^ular! 
Y al fin llego 
un dia el esposo 
la cuenta k pagar, 
y sucedio... 



- ;^3 - 

jlo que era forzoso 
debiera pasar! 



CORO 



NiNOS 



Basta mujer. . 
que no es necesario 
seguir la cancion, 

para saber 
el fin ordinario 
de tal relacion. 

(t;ruza la escena un pobre ciego tocando el olariuttc y 
veslido con pantalbn cncarnado, una chaqueiillo 6 
binsa y gorra de cuartel.— Enlre tauto, y en combina- 
ci6n con todos, sc oye en el interior del colegio a los 
ninos.) 

Dos y dos son cuatro, 

cuatro y dos son seis, 

seis y dos son ocho, 

ocho y dos son diez. 
jBendito y alabado sea 
el Santlsimo Sacramento del altar! 
For siempre bendito y alabado sea. 
jAm6n! 



Paca 

CoRO 



Aprended, viejos, el cuento 
por lo que pueda tronar, 
y que os sirva de escarmiento 
lo que acabo de cantar, 

Siga la juerga! 

jNo desmayar! 



ESCENA XXI 

Don JuBto asomandose por el balc6n donde dice «Modista de Paris,* 
teniendo cuidado de colocar la per&iana hacia el lado del principal 

fondo 



JUSTO 



Hablado 

^Qu6 es lo que ocurre? Una boda 
que ha parado en la taberna. 



3 



— 34 



E8CENA XXII 

DICHOS, y por cl baleen ixqnierda (cats de hu^pedes) MARCOS j 

MATSU 

MaR. (a Matea senalando ik Justo.) 

Aquel, aquel es mi honabre. 

jYa tengo la prueba plena! 
Mat. ]Es mi vecinol {Carambal 

Justo Vaya, adentro... no m6 vean. (cierra ei baicdn 

y vaie.) 

Mar. Dejeme usted. 

Mat. ^Donde va? 

Mar. Usted ee persona seria; 

me serviri de testigo. (vaie.) 
Mat. lUn duelo! jPero qu6 hembrasi 

jSer6 el paarino!... Mejor, 

Se romperdn la cabeza. (ifomentos antes de ter- 
miliar eita escena sale un ftirolero por la ixqaleida 
oon la escalera al braso; llega debajo del balc6n de 
la 'Modista de Paris,* coloca la escalera para llmpiar 
el farol, y el Tabemero sale d la puerta de la tabema 
y le Invita k beber, y enlra con 61 en la tabema, de- 
jando la escalera colccada.) 



ESCENA XXIII 

DICHO, en el balc6n, FELIPE por el portal eon nn chaleco en la 
mano, y CELESl INA por la izquierda 

Fel. El chaleco le esta largo; 

le metere la tijera. 

Gel. (Pasa y saluda a Felipej 6ste sale del portal y eatabla 

con ella el uiiilogo slgruiente frente al poital dorecha.) 

Fel. jOye, chica, ven aca! 

aMc dejas probar la tela? 
Cel. jrero que malo es uste! 

Fel. (Abriondo la caja.) Estc capi'lcho de crcma. 

(Hablan bajo.) 



~3S — 



ESUENA XXIV 

DICHOS, MARCOS por el portal lateral Izqulerda 7 dirlgi^ndose al 

purta] derecba 

Marc. ]JU> rnato, ia mato! (Tropieza con Felipe.) 

Fel. jHorror! 

Marc. {Dispense usted! 

Fel. Bueiia e& esa. 

^Por qu6 no lleva \\&i6 pito, 

como el trail via lo lleva? 

Marc. (Ftlc^ndose en la caja que lleva CeleatlDa.) 

]Ehl ^Modista de Paris? (Abiendo la caja.) 

j PastelesI ... j Unas batellas! . . , 
Cel. ^A uste que le importa? jVayal 

Marc. Soy el marido de Hortenaia, 

de tu ama. 
iUel.. ]Dios me asista! 

(Deja caer la caja al snelo, y entra por el portal la- 
teral derecha.) 

Marc. Coja iiste la caja esa, (a Felipe.) 

que es la prueba del delito. 
Fel. Hombre, tonga uste prudencia. 

Marc. jVaya uM al infiemo! 

(Empuj^ndole. Eutra por el portal.) 

Fel. Abur. 

(Co^endo la «aja, 7 y^ndose al portal.) 

Voy d comerme las pruebas. 

Mat. (Desde el balc6n izquiorda.) 

Final de El nudo gordiano, 
en el principal derecba. 



ESCENA XXV 

DICHOS y DON JUSTO, eo el balc6n lateral derecha 

JusTo jEl marido! . . . | Jesucristo! . . . 

jPor d6nde salgo?... jMe meclaal 
jV esia muy alto . . canario!. . . 
jPero, calle... una escaleral. . 

(TirdDdose por el balc6n bacia la esealera.) 



— 36 — 

Mat. Un profesor de moral, 

haciendo gimnasia higi^nica. 

JUSTO (Una vez ya en la escaleni, ve, al Ir a bajar de espal- 

dai al pdbllco, a Paz 6 Hip611to en el balc6n de la 

casa.) 

iCaracolee! ^Qu6 estoy viendo? 

;Mi hija con ese babieca!... 

jCon su novio!... jRllo!... jlnfamel... 
Paz jMi padre!... 

Hip. j Santa Teresa! 

Mat. |Ay, su hija con el novio! 

jPero, Dios mlo, que hembras! 

(Bale el farolero de la taberna, sube, limpia el farol y 
cage la escalera y vase derecha. Don Justo entra por 
el portal del fondo. Todo rapid Isimo.) 

Paz jQue sube, vete! 
Hip. <jPor d6nde? 

Paz M6tete en la chimenea. 

Hip. . Si esti encendida, inujer. 

(a 1o8 gritos de «iPi]lol» "ilnfame!* Eva sale al balc6n.) 



ESCENA XXVII 

DICHOS y CALIXTO, con un ramo, por la izquicrda 

Cal. Aqui estoy, mi linda Eva. 

^Subo a ofrecerla este ramo? 

(Hablan por senas.) 

Mat. j'Voto va Deul jEl y ella! 

jEl abonado del Circo, 
el que le dio la pulsera! 
Ahora me toca a ml el turno. 
jQue te estoy mirando, Eva! 

Eva jMon Dim! (Clerra el balc6n.) 

Cal. Pero, <jque le pasa, 

que ha cerrado la vidriera? 
4Y que hago yo con el ramo? 
jQue yo me decido, ea! 

[Arriba, Calixto! (Mlra hacia el portal izquierda. 

jEl Heiculesf! 
Yo me me to en esta tienda. 

(Entra en la carboneria.) 



— 37 — 

(Matea sale por el portal. Mira & todos lados y se di- 
rigo al portal fondo.) 
Paz (En el balc6n.) 

|Huye, por Dios! 
Hip. (Por el baic6n.) Por aqui. 

Aunque me rompa una pierna. 

(Se tira del balc6n al andamio y recorre ^ste. Matett. 
pega un empiiJ6n & Felipe al entrar en el portal.) 

Fel. jJesiisl jPero, hombre! jDios mio! 

esto es una vaca suelta. 



ESCENA XXVIII 

DICHOS y DON JUSTO, PAZ, DOMINGO y CALIXTO 
JUSTO (Por el balc6n.) 

jiD6nde esta? 
Paz jPapd, por Dios! 

DoM. (Dentro de la carbonerla, dando golpes.) 

Caiste en la ratonera; 
toma, ladroii. 

CaL. (Dentro de la carbonerla.) 

jQue me matani 

DoM. (Dentro.) 

^Buscas cuartos? Toma leiia. 

Hip. (Se cae en una artesa de cal y s^ levanta todo man- 

chado de bianco.) 

jDios mio! |C6mo me he puesto! 

Cal. (sallendo de la carbonerla todo manctaado de carb6n, 

traje y cara A Domingo.) 

|Que yo no soy un cualquiera! 
jYo soy un joven decente! 
DoM. jAguado! jVecinos! jVengan! 



ESCENA FINAL 

DICHOS, AGUADO, yecinos, yeclnas, albaniles, coro general, etc. 
Hip. (Desde el andamio.) 

{Los albaniles! 
Fel. iQu^ pasa? 

DoM. Que le di una tunda buena; 

este es el pez del escalo. 



— 38 — 

Cal. iYe rate? 

DoM. Si. 

Fel. jTen pruderwaa! 

Que es un caballero fino. 
DoM. jPero coino entro en mi tiencla? 

Cal. Iba hoy^ndo del marido. (a Wenp9,) 

Fel. 1?^^ razon, que es una fiera!' 

Keepondo pop el senor. (a todes.) 

JUSTO (Por el ba1ts6n.) 

^Por ddnde hiiy6? 
Hip. [Santa Tecla! 

JuSTO \Estk en el aadamio! (Xodos vaelyen la cabeza ) 

Hip jCfelos! 

Paco Un seiiorito. 

Cal. Me defan... 

|Esta es la mia! (Vase oorriendo ) 

JusTO |TunanteI 

{Bajal... 
Hip. iQue feaj'esu abuela!... 

Yo para bajar de aq,uf 

necesito una escalera> 

como uste para salir 

de ahl enf rente, i^calaveraf 
JusTo |Chitol jSilenciof 

Hip. jNo quierol (Todo* rien.) 

JusTO jCalla... y te casas con ellat 

Hip. (Tirandoge del andamio al balc6n.) 

jAllA VOy!... jtiiea! iPapar(AbraaAndole.) 

JusTo Que bdrbaro; como aprieta. 

Fel. (ai publico.) 

^le atrcvo? Publico amigo.... 

Aqui el que no corre vuera. 

^Te ban gustado Los Belenes?.** 

aplaude; si no, dispensa. 

(Miisica y iel6n rapldo ) 



FIN 



COPLAS PARA EL TANGO 



MarIa 

ColAs 
Mar/a 



ColAs 
MarU 



ColAs 



Los DOS 



Mar/a 

Colas 
Mar£a 



ColAs 
MarIa 



Dona Rosa y su marido 
han cenado bien los dos. 

jDe verdd...? 
Te lo digo yo. 

Han tenido lombarda y capones 
y besugos y dos salchichones. 

Y ban tenido... 

Tu\deron jamon 
y tuvieron chiiletas de eerdo 

y rico siilm6n. 
{Je8i!i8l CuAntas cosas 
tuvieroQ los dos... 
(Quien me pide otra (Habiftdo.) 

con la 8oIuci6n...) 
Y tuvieron la sopa de almendra. 
y tuvieron una indigesti6n. 

jEh! 
^Me parece a mi que...? etc., etc- 



II 



Nicanora, caballero, 
que es mucbacha muy formal... 
^Donde estd?... 

Esta en la Normal. 
Dijo ayer a su primo Juan Vela, 
que tambi^n es maestro de escuela. 
^Qu^ le dijo? 

Pues dijole al tal, 
que ella sola tendria cien nifiae 

abriendo un local. 



OOLAS 



Los DOS 



— 40 — 

Y dijo el primito: 

no vi cosa igiial. 
(Quien me pide otra (Habiado.) 

pa ver el final...) 
jSi ti*! qiiieres, nos asociareirios, 
y asi, juntos, tendremos la mar! 

|EhI 
<^Me parece A mi que...? etc., etc. 



Jli 

Maria Da reuniones dona Taca, 

y las da en el comedor. 

Colas jY quien vaV 

Mar[a Don Pantaleon. 

Y una noche Iluviosa y muy fria 
que jugaban a la lotnria .. 

C()i AS (iQue pasaba?... 

Maria Pues, cbico, paso... 

que Paquita tenia dos ambos, 
sola men te dos. 

^'oLAS Y dijo el amigo: 

Mejor estoy yo .. 
(Quien me pide otra (uabiado.) 
con la solucion...) . 

Los DOS Dona Paca, yo tengo tres cuartas... 
jAy! que suerte, don Pantaleon. 



Maria 
Colas 

MARfA 



Colas 
Maria 



Colas 



IV 

Una chica le contaba 
4 su prima Kncarnacion... 
^Dime que? 
Oye tii, gachd. 
Que a su novio Pepito Badla 
le enseno un par de medias un dia... 
^Y que dijo? 
Dijo Encarnacion: 
Pues la cosa no tiene malicia 
ni mala intencion. 
Y dijo la chica: 
Primita, jpor Diosl... 
(Quien me pide otra' (Habiado.) 
con la soiUcion ..) 



Los DOS 



— 41 — 

Es que al verme Pepito las medias... 
las tenia yo puestas las dos. 



Mar/a 
Colas 

MARfA 



Colas 

MARfA 



ColAs 



Los DOS 



V 

Una ehica que es doncella, 
que es doncella de labor... 
^Donde esU? 
Est4 en Badajoz. 
Y alll sirve k un senor que es soltero 
y que tiene la mar de dinero... 
rf que pasa? 
rues, lo de cajon. 
Que ella sirve muy bien k su amo 
y 61 la habla de amor. 

Y dice la gente 
con mucha razon... 
(Quien me pide otra (Habiado.) 

con la sofucion. . .) 
8i es que el amo requiebra k la chica.. 
Ella es ama el dia mejor. 



OBRAS SRAI^ATIGA^S 



DE 



EN UN ACTO 



Villa... y palos. 

iQai^n foerm ellk!' 

bolteroB entre par^ntesis. 

La Pilarica. 

Decaza. 

Miss Eva. 

Tarjetaa al minnto. 

El zaragozano. 

Ghin-Chfii. 

El dab da los fsos. 

Caralampiai. 

Gaerpo da.1lailft^ (£) 

El 7 de Julio. 

|Don Dinerol (2.^ ediei&nj. 

Una seftora en an ins, (Si* 

ediciSn). 
Lo8 inAtiles. (3.* tdtMm)* 



MUEVLES HUSADOS. 
Apantes d<»r nattiraL (2,^ 

edicion). 
Gert&men nacional. {4.^ 

La Cruz blanca. (2.^ edi- 

Laa do8 madejaa. 
]Liqiiidaci6n general. 
Lo9 Primaveraa. 
Laatrea^BBB. 
jAl otnrnmndo! 
La de Roma. 
Miaa d» Beqidem* 
ttmetiaii ain valor. 
Laa alforjaa. 
litem beianas. 



EN DOS ACTOS 



Madrid en el afio dos mil. 



£1 diamante rosa. (J2.^ edi- 
ci&n). 



(1) En eolaboraci6n oon 3ukmm*% Piitfto. 



OBRAS DE GUILLERMO PERRfN 



«^^^^^^^ 



BN UN ACTO 

Cat61ico8 y Hagonotes. El fald6n de la levita. 

Monomania masioal. Kl gran turco. 

La esquina del Saizo. Colgar el h&bito. 
Cainbio de habitacidn. 



EN DOS ACTOS 
Mando, demonic y dem48. Los Empecinados. 



OBRAS DE MIGUEL DE PALACIOS 



BN UN ACTO 

For una equivocacidn. Modesto Gonz&lez. 

Pancho, Paco y Paqnito. Bocetos Madrileftos 

EN DOS ACTO 3 
La esdava de su deber 



]^'^ 



(1) En colaboraci6n con Alfredo Lasala. 



I 

L 



LA 



BELTRANEJA 



DBAMA EN TRES ACTOS EN VERSO 



C 



ffllGUUl DI 





11 DE Mm 



DON FRANCISCO PEREZ ECHEVARRiA. 



SEQUNCA EDICION, 



MADRID: 

IMPRENTA DE GABRIEL ALRAMBRA 
ABeha de San Bernardo , 7S 

1871. 



Jbi ^xciuc. ifi. 9). Jonto-niO' T*luirtacl(v> 



Si la Doz de la amistad es grata al inforluniOy nwnca en 
ccasion mas oportuna debemos acordarnos delaman'e esposo y 
del cannoso padre que llora lapSrdida de los seres mas que- 
ridos de su corazon. 

El nombre de usted al /rente de estas pdginas^ ademds del 
recuerdo de la amistad^ es un homenajerendido alinsignepoeta 
que ha seguido con inquebratUable fd las huellas de nuestros 
mas esclarecidos ingeuios, 

Quizds la eleccion no es mug acertada; quizds en vez de un 
drama dedicamos a V. un/racaso. En tiempos menos civilu 
zados, cuando el publitjo grave no disputaba palmo d palmo el 
camino emprendido por el poeta^ cuando se dignaba aplaudir 
los conceptos honrados y las galas del lenguaje^ huMiramos 
abrigado unapequeOa esperanza de alcanzar un mediano dxito 
en la representadon de esta obra. 

Hoy tememos verh desairada puesto que el gusto lUerario 
' es tan eooigente y esquisilo, que solo la impudendaj la bufo- 
neria y el Can^-can tienenfdcU acceso y seguro pr^mio en la 
pdlria escena. 

De todos modos; La Bcltraneja sera para V, una prueba 
mas del carinoso afecto que leprofesdn sus leaks amigos 

Los Autores. 



to Setieubre de 1871. 



PERSONAJES. ACTOBBS. 



D.* JuANA D.' Elisa Boldun. 

Seiahha D." Elisa Mendoza Tenorio. 

La Bbima D." Francisca Munoz. 

EoDRiGoCoTA Don Manuel Osorio. 

DohLope de AJ.BURQUERQUB. Don Rafael Calvo. 

El Marques de Vulena Don Antonio Pizarroso. 

El Marques de Santillah a.. . Don Ricardo Morales. 

Martin Roble Don Benito Pardiiias. 

El Coif de de Behaverte Don Ricardo Sim6. 

Diego Ponce Don Jose Alisedo. 

Sancho Gomez Don Fernando Altarriba. 

Um Ugier Don Joaquin Marcote. 

El CAPrrAif de guardias, Damab, Nobles, Pueblo, S^lda- 
DOS, Ballbsteros, Tejedores. 

Iis aoeion en SesoTia.— Siglo XV. 



La propiedad de eats obra, perteaeee a aus autores y nadie podri 
aio permiso de uno de eUoa reimprimirla ni repreaentaria en Eapaffa 
7 BUB poBesioneB, oi en loa paisea eon loa que ae hayan ceiebrado 6 en 
adelaote ae celebren contratoa internaeionalea. 

Queda reaervado el derecho de traduecion. 

Lob eomiaionadoa de la BraLioTSCA dramatic a por parte del Beffoi 
Rbtb8 7 loa de ia Galeria dram&tiea 7 llrica titulada El Tbatko, por 
parte del aefior Pkrbz Echbyarria, son loa eielusivos eneargadoa de 
la renta de ejemplarea y del cobro de dereeboB de repreaentaeion eM 
(odoa I08 puntoa. 

Queda becho el dep6ailo que marca la Ley. 



AGIO PRIMERO. 



Valle amenisimo en las cercanfas de Segovia. A1 fundu mootajiat 
con praclicables que bajan d la escena; uno de ellos sube al monaste- 
rio del Parral que es(a situado Ala derechadel actor. A laizqiiierda y 
ensegundo t^ruiino casa de humiide aparienria, pero de aspecto agra« 
dable y po^liru; balcon cobierto de enredadcTas en la parte que di 
frenteal expectador; portal y r^jas en la que da & la escena, muro 
unido a \n casa qne se prolongs y forma esquina en cuarto t^rmlno. 
Arboles detrds del muro. A la derecba edva espesa 6 intriocada con 
peSas, brezos y arbustos. 



ESCENA PRIMERA. 

El marques de Villena, MARTiif RoBLE, Ballcstekos. Salcn 

embozados, — Es de uoche, 

Mah. Aquella es su casa. 

VlLL. AUi? 

Mar. Voy k llamar. 

ViLL. (DeteniSndoIe.) Mas despacio. {Examimndola,) 

Poco tiene de palacio 

mucho de zaquizami. 
Mar. Siempre la fort una fue 

poco propicia A Rodrigo. 
ViLL. Td eres su amigo? 

Mar. (Dudoso.) Su amigo? 

Parece, mas no lo se. 
ViLL. Ese hombre tendrA ambicion? 

Mar. Qulen no la tiene? 

ViLL. Es muj clerto: 



— 10 — 

mio seri. 

Mar. To os adrierto 

que 68 hombre de corazon: 
de alma grande, apasionada^ 
el debar solo le inspira, 
7 asi maneja la lira, 
como la lengua y la espada. 
Nunca 468miot|6 el' vafi|iv 
hombre es de sinceridad, 
7 como dice verdad 
goza del pueblo el favor. 

ViLL. Es hombre de fortaleza 

7 de in^enlo! sera vano: 
sopie el vieuto co^tesi^ip, 
7 perderi la cabe^K 

Mab. Vtts 08 qnedaial 

ViLL. Si, 

pero solo. [A hs hal^merot.) 
Ballesteros, 

k las trochas y cruceros, 

7 & la menor sena aqui. 

{Vdttse los hallesteros.) 

Vive s<;(l9f 
Mar. Una hechfcera 

mujej*, astro de su vlda, 

Vive con 61. , 
ViLL. Su querida! 

Mar. Su hermana. 

Yux. Llama. 

(DetUnese.) 

No, esper^; 

Juraria que haa s^nado 

pasos. 
Mar. Yyo. 

Till. V^? U;^ h^Uft. 

Mar. Cierto. 

Till. Pojt la sombra oculto. 

Apart^mon^ a ^^ la4Qi 



— M - 

ESCENA II. 

Don Lope con rw»» If <^^^ f^ el/ondo i^uierda, 

Correr por anchos camfnos 

J por tortuosog senderos 

sin encontr^r bandoleros 

y sin dar con ascsinos, 

es cuantp puede anhelar 

quien de noche y de rebozo 

busca enamorado y mozo 

hora, ocasion y lugar, 

y aflrmar&n pesia mlt 

que caiusa Castilla horrop. {S^ detiene.) 

Parecibme oir rumor. {Esplorando la escena.} 

Ko; no hay nadi? aqui . . . ni aqui. 

(Iffirando at talcon.) 

Su balcon! Habra mortal . 

sin teu,er las ^nslas mlas^ 

que coiT^ todos tos dias 

desde Sejovia at Parral 

por el camino peort 

No es, vivie Diosr mal trabajo; 

mas quiea no tenia el atajo 

para Tlegar al amor? 

Corrida estd. la cortipa, 

y busco en vano la mano 

que la dei^c^ra. {JJon regocijo,) 

Ah! no en vanp! 
(Abrese el balcon y aparece en. el Serafina.) 

ESCENA III. 

"Db^ LopF, Serafina. 

Ser. {Asomdni^4^ y^I M<v«.) Lof e miol 

Lope. Serafina! 

Seb. (Mir an d)ct\ in^riar 0on reedoi^ 

Sileni^iel 
Lopfi. Qqxq^ eallar 

cuando a fuersfa- (}q tropieaoB • 

salvando riscos y brezcs. 



— 12 — 

aqni te Tengo i bnscmrt 
Callft por Dios! 

Jjon. Bn mi anhelo 

no repuro ni tsx mi nisnio; 
qnien repara en el abismo 
caando va a buscar el cielo? 
Qaien repara en la nebllna 
que A ese altivo monte agovia 
si erea tu el sol de S^pTia 
qne le di Inz, Serafina? 
Todo« 81 est^s sin enojos, 
se alegra, to fo se viste 
de Into caando estas triste. 

See. Ah Lope! 

Lope. Culpa a tns ojos, 

que ban robado, yida mia, 
para aumentar su bermosora, 
an sombra k la nocbe oscura, 
J an luz al medio dia. 

Seb. C6mo te inspira el amor! 

Lope. En los hierros de tu reja 

presa amor el alma deja 
de tn amante tejedor. 

Seb. Tras ella tiene su aslento 

feliz y tranquilo un hombre. . . 

LopK. Que d& & la fama su nombre 

al dar sua troTas al Tiento. 

Ser. Mi bermano! 

LopK. Magica brota 

de an laud la sencilla 
J tiema eanelon; Castilla 
yenera d Bodrigo Cota. 

Sek. Ah Lope! 

LoPK. Suelta la yena 

de sn inspiracion galana, 
deja atria k Santillana 
y oscurece k Juana de Mena. 
Por eso al llegar aqui , 
si tu semblante, alma mia» 
no me inspirase, lo haria 
cuanto bay en torno de ti. 
Por eso k tu alrededor 



- 13 ^ 

baten las alas deshechas 
del viento, diilces endeclias 
y cantlnelas de amor. 

Ser. {Coil carmosa ansiedad.) 

Prosigue. 

Lope (Con amargura.) Sella mi labio 
el recuerdo inoportuno 
de tus rigores. 

Ser. (Con sencillez.) Ninguno! 

LcpE. Si, Serafinn; ua agravio 

infieres k mi pasion. 

Ser. No basta el amor que siento 

y este latido violento 
de mi am ante corazon? 

Lope. Asi en mi dolor te cebas! 

Ser. Asi mi disdlcha labras! 

Lope. Palabras! solo palabras! 

Ser. Ay Lope! 

Lope. Pero no pruebas. 

ScR. Pruebas! 

Lops. Si, dos meses ha 

que aqui nos sorprende el dia 

con una loca porfia 

que hoy debe acabarse ya. 

Tu rigor es obstinado 

y es bien que venzas la duda. 

Ser. Oh! 

Lope. Nada temas; te escuda 

el amor de un hombre honrado: 

desde tu balcon, veloz 

me roba tu Voz el yiento, 

no es f&cil que en tu aposento 

me robe el viento tu voz. 

Ser. Nunca! {Con resolucion,) 

Lope. Te suplico en vano? 

Ser. En vano; si. 

Lope. Suerte impia! 

Seb. No Lope» no, mi honra es mia, 

mas que mia, es de mi hermano; 
de este mismo inmenso amor 
que dentro del alma Uevo. 
{Con creciente euergia^) 



1 




- U - 






Oh! no, no puedo, no deb(» 






no quiero manehar mi honor. 




Lope. 


{Ap.) Jamas he visto en mujef 
tal teson. 




Ser. 


(Sobresaltada.) Ruido ha 6oaado! 




Lopi. 


Que? 




Ser. 


Mi hcrmano ha abandonado 
el lecho. 




Lope. 


Al amanecerl 




Ser. 


(E$cuchando.) 
V& k salir! 




Lope. 


Oh dicha! 




Ser. 


(Con temor.) Vetef 




Lope. 


C6mo? 




Ser. 


Si aqui te encontrara 
de fljo que sospechara. . . 




Lopb. 


Me voy, pero antes ppomete 
& mi amor, que bajaras 
k franquear estas rejas 
y k oir mis amantes quejas. 
Prometemelo. 




Ser. 


{Retirdndose del bakon y mrrdndoie.) 
Jamas! 

ESCKNA IV. 


* 




1 

Don Lope. 



JamSs! Por Crisfco que cstoy 

loco!. . . Desvario. . . 6 sncno? 

(Con resolucion,) 

He de veneer en mi empeSo 

6 dejo de ser quien soj. 

Firmeza tal nunca vi, 

y juro que. . . cosa rara? 

ni yo mismo me explic&ra 

lo que estoy sintiendo aqui. 

No es uu deseo liriano, 

es el orgullo ofendrdo 

y a entrar estoy decidido. 

Pese a quien pese! ... Su herHiafno! 

(Opendo alrir la pv.erta de la casa.) 



- f5 - 
ESCENA V. 

Don Lope en acecho, ItODRiGO y Serafuta en el utnbraL 

Rod. No saigas. 

Ser* Me hace temer 

esta ausencia inesperada. 
Bod. CoBfia j no temas nada: 

voy a cumplir un deber. 
Lope. (Al extremo opuefto,) 

Que idea d mi mente acude! 
Por el paredon del huerto 
tengo hasta ella e\ paso abierto! 
Audacia! £1 amor me ajude! 
(Saca precipUadamente una escala, la arrolla al hrazo 
y desaparece delrds del muro que rodea la casa, en el 
mismo momenio en que Rodrigo y Serafina se adelanz 
tan al proscenio.) 

ESCENA YI. 

RoDRiGO, Serafina. 





{Durante esta iseena eomienta d amaneeer.) 


Rod. 


Cese el temor que te aterra 




y Yuelva k ti la alegria. 


Ser. 


Oh! 


Rod. 


Td eres hermana mia. 




mi unico bien en la tiernu (Con solemnidad.) 




Tu y la sagrada memoria 




de nuestros padres. 


Ser. 


Rodrifol 


Rod. 


Todos los dias bendigo 




8u nombre. 


Sbr. 


Tyo. 


Rod. 


Si en la gloria 




donde quiso alzarlos Dios, 




siguOT tns pasos ansiOBOS, 




deben estar orgullosos 




. deti. 


Sbr. 


Deti. 


Rod. 


De los dos. 



— 16 — 

Ambos logramos la palma 
cruzando errantes el saelo, 
eon la esperan7.a en el cielo 
J la Tirtud en el alma. 
Sir. Hermano! 

Rod. Que esta aureola 

britle en tu serena frente. 
Teb. Siempre. (con decision.) 

Rod. T en tu alma inocente. 

Ser. Oh! (Turbada,) 

Rod. (Con trisleza,) 

Tu alma! aun est^ sola. 
8er. {Con sqbresaUo,) 

Que dices? 
Rod. Oh! sa inocencia 

algun dia volar4. 
Ser . C6mo? [Ruhorizada. ) 

Rod. Algun dia querrd 

vivir con nueva exi^tencia. 
Estos instantes raejores 
ve bien k quien los ofreces, 
piensa que esconden k veees 
mortal veneno las flores, 
que es poderoso el amillo 
de una voz que tinge que ama. 
S^" M&s poderosa es tu fama. 

Rod. Mdslatraicion! 

^^^' M4s mi orgnllof 

Rw). ^s que puede sucumbir 

k la astucia de un traidor. 
Ser. Es que aquel que tiene honor 

hermano, sabe morir. 
Rod. {Con entmiasmo.) 

Al hablar de esa manera 
me prestas nuevos alientos. 
Ser. {AbrazdndoU;) 

Rodrigo! 
^^^' En estos momentos 

yeo en ti mi raza entera. 
Pobre! muy pobre! Es verdad; 
pero honrada y sin mancilla 
y ejemplo eterao en Castilla 



- 17 - 

de yalor y de piedad. 

Por eso es bien que no arguya 

tu timid^z de mi ausencia; 

necesita mi presencia 

el pueblo, y no es bien que huya. 

Es trance de vida ^ iQuerte. 

Quien sabe! 
Seu. Cielos! Hermano! 

Rod. Hoy del pueblo Segoviano 

se ya k decidir la suerte. 

Fuerzas le sobran y brio. 
Ser. Dios le ampare! 

Rod. Fia en Dios I 

y en tanto, flrmes los dos, 

tu en tu deber, yo en el mio: 

Entra. 
Skr- Rodrigo te aguardo. (En el umbraf ) 

con impaoiencia eixtremada; 

hoy es dia de asonada, 

DO tardes por Dios. 
Rod. No tardo. 

(La da un hiiBo en la f rente, Skuafima entra en 
la casa,) 

Cierra por dentro el porton. 

{Oyese cerrar.) 

Ya esta! (Mircndo d la casa,) 
Venturoso el hombre 

que al entregarte su nombre 

cbtenga tu corazon. 

(Emhdzase y al ir d marckarse sale MART^^ 

RoBLE, iambien eynbozado ) 

ESCE?»A VII. . 



RoDRiGO, Martin Rodle. 

Rod. Quien va! Por Cristo! sois mudo 

6 es por acaso sordera?. . . 

Mar. Sordo dejara i. cualquiera 

vuestro acento bronco y rudo. 

Roo. (Reguiriend'i la e^ipada,) , 

2 



— 18 - 

Pardiez! 

Mar. Contra mi mandoble? 

Traigo una espadilla rota. 
Dios guarde a Rodrigo Oota 
y & su amigo. 

Rod. Martfn Roble! 

Mar. El mismo, os pasxna? 

Rod. Al albor 

del dia, y con tal recato? 

Mar. No es que de ocultarme trato* 

Rod. Estais muy madrugador. 

Mar. Ya veis; el dia despunta 

sombrio. 

Hod. No entiendo. 

Mar. El mar 

se pudiera alborotar. 

Rod. Y por qu6? 

Mar. El pueblo se junta. 

Rod. Y bien? 

Mar. Vendr& en comitiva 

con la cortesana grey 
por la enfermedad del Rey 
en cristiana rogativa. 

Rod. Ah, ya! 

Mar. Vos, cuerpo de tal! 

sabeis . . . 

Rod. Hablad siia tropiezos. 

Mar. Que no ban de servir los rezos 

para curar tanto mal. 
La Keina con ansia vana 
amparada por la ley, 
pretende que muerto el Rey 
suba al trono ^ofia Juana. 
La Infanta alega derecho, 
y el de Aragon don Fernando 
lleva la plebe a su bando, 
que es mozo de gran provecho. 
Los nobles de Andalucia 
y los moros de Granada, 
los unos en algarada, 
los otros en correria, 
traen al Rey d mal traer; 



~ 19 — 

el Rey pr6xinnio a morir 
temllando del porvenir, 
lo ve, calla, y deja hacer; 
mientras Castilla perpleja, 
teiniendo esta y esperando, 
en^dos abismosfliictuando 
la Infan;a, y la Beltraneja. 
{Dia claro.) 

Rod. Tdl nombre! 

Mar. Yo me confundo 

de esa estrafieza, Rodrigo. 
Es un secreto? Yo digo 
lo que dice todo el mundo. 

Rod, Quizas la torpe ambicion. 

Mar. La plebe acojc propicia. . . 

Rod. Martin Roblc, la malicla 

suele torcer la razon. 

Mar. Tal vez. 

Rod. Fn mi porte rudo 

yo tengo miras mas altas; 
cuando se trata de faltas 
miro.— veo.— toco. . . y dudo. 
Que como nunca abrigo 
mi mente bastard a idea, - 
no creo que nadie sea 
menos honrado que yo. 
La Princesa uji nombre lleva 
y respetarle es preciso. 

Mar. Dicho sea con permiso 

de don Beltran de la Cueva. 

Rod. Viven los cielos! Call ad!, 

Siempre tuve psr mejor 
duda que engendra el honor 
que infamadora verdad. 

Mar. Aunquc ya esta *arrepentida 

fue la Reina pecadora. 

Rod. Pero si su hija lo ignora 

a qu6 amargarla la vida? 
Mar. (Riendose con sarcasmo,) 

Estais en uli mundo 4 ft, 
que no es el vuestro y me apena; 
dicen que si el rio suena 



- 20 — 

por algo suena 
Rod. Lo se. 

Por eso sin duda alguna 

replte del rio el eco 

que desea ser Pacheco 

un don Alvaro de Luna, 

7 que para ello la ruina 
' procura con vivo afan 

del hijo de don Beltran. 
M\a. Que? del Duque de Molina? 

Rod. Si, de don Lope, eso es. 

Mar. Vive Dios! y que mas suena? 

Rod. Que trae al Duque de Guiena 

y que nos da nn Rey franecs. 
Mar. Y suena mas? (Con ironia,) 

Rod. Otro eco, 

otros rumores. . . 
Mar. {Con ironfa^) Por Dios!. . . 

Rod. Van propalaado que vos 

estais vendido a Pacheco. 
Mar. Rodrigo! Ecos mentidores. (con furor,) 

Rod. Ese furor, genor mio, 

ealmad, e.'^o suena el rio; 

mas no creo en sus rumores; 

pucs como nunca abrigd 

mi mente bastarda idea, 

no creo que na<li(3 sea 

menos lionrado que yo. 
{AUjase: Martin qucda pensalivo, sale Villeha y le pone 

la mano en el homdro,) 

ESCENA VIII. 
Martin,. El Marques ds Villena. 

ViLL. Qu6 dice Rodrigo Cota? 

Mar. Ah .senor! 

ViLL. Que dice fso hombrc? 

Mar. Panetra enel corazon 

de un modo qu3 sobie3Cg3. 

Yiu. Tienej m'e 'o* ,J 

3i^R. Miedo! ^ 



i . 





— 2i - 


ViLL. 


Acaba. 


Mar. 


Sabe vuestras intenciones. 


ViLL. 


Pero es de la Beltraneja 




partidario? 


Mar. 


Lo es. • 


ViLL. 


Entonces... 


Mar. 


Mas no es partidario vutstro, 




pienso se inclina ^ don Lope. 


V^lLl. 


Su Yoluntad serd mla. 


Mar. 


No liay ninguno que la doble. 


ViLl. 


Yo. 


Mar. 


V08? 


ViLL. 


Lo dudas? 


Mar. 


Dudarlo 




senor! 


Viix. 


TengQ dos resortes; 




su honor en aquellas rejas, 




su vida en estos renglones. 




(saca un papel que desarrolla y lee.) 




<iCoplas de Mingo Revulgo.» 


Mar. 


Que es Rodrigo? 


ViLL. 


El mismo. Oye. 




{leyendo.) <iLa soldada que le damos 




»y aun cl fan de los maslines. 




ytcdmeselo con ruines 




» Gtuiy de nos que lo pagamosh 




A si Rodrigo, al Rey trata. 




mira cuiil trat^ a los nobles. 




{dale elpliegc) 


M/vR. 


Grave castigo mereee. 




(Oyese ruido lejano.) 


VlLL. 


Es muy facil que le azoten. 




Oiste? 


Mar. 


Rumor lejano. 




Quizas Rodrigo convoque 




su gente en estos lugares, 




bueno es tomar precaucioncs. 


VllL. 


Los ballesteros..? 


Mar. 


Ocultos. 


VaL. 


Muy bien: esta misma noche 




k Segovia lleg6 el Duque 




de Guiena, noble consorte 



— 22 — 

destmado a la Princesa, 

J hermano del Bej Lois Onoe. 
ILui. Y el paeblo/ {con duda). 

Vnx. {con dgsprecio.) El pueblo. . - 

Mar. Presnmo 

que aanque de estirpe tan noble, 

no es Rejr de Castilla el novio, 

aunque el cielo se desplome. 
ViLL. Yo halagare de la plebe 

las radas inclinaiiones 

con engaiios; todo es licito 

como el intento se lo<^re. 
Mas. Hacia aqui yienen los gremios. 

ViLL. Los gremios? Martin escondete. 

{Retirdnse at fjndj dere^ha. Sjlen por el fondo iz- 
quierda Rodrigo, Diego, Sancho, y demos represeatan- 
Us de los gremios de Sjgooa,) 

ESCENA IX. 

SoDHiGO, DiEGO, Sakcho, y demds represetUdntcs de los 

gremios. 

DiB. Esta es tu casa, Rodrigo; 

k Dios. (ddndole la mono.) 
Ko'>- A Dios, Diego Ponce: 

manana en planta pondremos 

nuestros conciertos, y entonces 

si el Rejr por enfermo y debil 

& los planes no se opone 

que se fraguan, juro a Cristo 

sobre la cruz de mi estoque, 

que no ha de estar k su antojo 

Segovia sumisa y docil. 

Dicen que el duque de Guiena 

instintos tiene feroces, 

Rey duro k pueblo altanero 

maridaje descon!brme. 

Convoque el Rey los Prelados, 

Uame los Procuradores, 

y si ese daque de Guiena 

tiene un voto, (Jue me ahorquen. 



— 25 — 

Die. Bien hablaste: tengo dpunto 

el gremio di tejedores. 
Sak. Yo tengo el de broqueleros. 

Rod. Bien Diego, bien, Sancho Gomez, 

Ids demas gremios vosotros 

Pero.Nauez, Beltran Lopez . 

y delante del alcazar 

con insJginiafl y pendones 

pidamos al Eey que el Duque 

como venga asi se tome. 
Die. Si el pueblo por mengua &uya 

ha de sufrir el azote . 

siempre de un tirano, sea 

tirano que le acomode, 

no bemos de acudir a Francia 

para buscar opresores 

que aqui bay sobrado^. 
Sah. Sobrados! 

Vive Cristo! 
j)jg Por mi nombre 

. bien claro lo has dicho tii 
en esas coplas que corren, 
Mingo Revulgo. 
j^D Esas coplas 

en grave riesgo me ponen. 
Die. No temas; Segovia es tuya. 

Rod. Gracias Diego: hasta la noche. 

(Al ir a marcharse sale Mahtin y $e coloca en medio de 

' elios,) 

'ESCENA X. 

Los Misaios, Martin. 

Mar. Quereisme en vuestra companat 

Rod. Otra vez tu Martin Roble? 

Mar. Yo quiero ser de los vuestros 

y llevar conmigo un liombr« 

que ha de Icgrar por si solo 

lo que los gremios no logren. 

Estais confbrmes? En pago 



- 24 - 

8er4 de vosotros eco. 
Rod. Qai6n es? 

ESCENA XI. 

Los HiSMOS, El Marques db Villera. 

ViLL. Yo! Don Juan Pacheco 

Gran Maestre de Santiago. 

Hod. £1 Maestre? * 

DiK. (aparte.) Brava pieza! 

V:ll. a buscaros he yenido, 

que me plmce ver unido 
al pueblo con la nobleza. 
Para romper la cadena 
que DOS deshonra y humilla 
& una V02 se alza Castilla 
contra ese duque de Ouiena. 
Es fuerza de cualquier modo, 
pues d ninguno nos place 
de la Princesa el enlace • 

impedir, pero no es todo. 

Kob. Como? 

ViLL. Por suerte infeliz 

arrecia el mal, jo os lo digo ; 
y es necesario Rodrigo, 
cortar el mal de raiz. 
jCuantos asos ban pasado 
de vileza y de sonrojo, 
sometidos al antojo 
de un miserable privado! 
jCuantos en lucha incesante 
ha vivido la iiacion, 
con odlo en el corazon 
con rubor en el semblantel 
Vuelva la vista hacia atras 
la castellana hidalguia; 
quereis vol ver a aquel dia 
de vilipendio? 

ToDos. Jamas! 

ViLL. Pues bien; a otra ruda prueba 

se somete vuestro honor 



— 25 — 

que ya apunta el succsor, 
de don Beltran do la Cueva. 

Boo. Que OS equivocais coll jo. 

Cay6 don Beltran; quien puede 
haber que su puesto herede? 

ViLL. Siempre al pudre, hereda el hijo. 

Rod. El de Molina? 

Vu.L. VvLesl 

Rod. Ah! 

Os equivocais, senor, 

el Duque es hombre de honor. 

VttL. Hombre de honor! 

Rod. Si. 

ViLL. {cofi intendon.) Quiza! 

Rod. Perdone vuestra nobleza 

si acaso mi lengua ruda, 
dice la verdad desnuda 
con leal tad y franqueza. 

ViLL. Decid lo que os plazca. 

Rod. Old. 

• Emplea la noble grey 
para dominar al Rey, 
el amano y el ardid. 
Uno solo se desvia 
de tan tortuoso sendero, 
y por eso el pueblo entero 
le adora. 

ViLL. Por vida mia! 

Rod. Senor Maestre, es verdad, 

al pueblo pruebas ha dado 
de ser modelo y dechado 
de nobleza y lealtad. 

ViLL. Y quien de tal modo al vulgo 

asi encadena y fascina? 
Quien? 

Rod. El Duque de Molina. 

VttL. De veras? Mingo Revulgo? 

Rod. Gran Dios! 

Die. (aparte.y Esto acaba mal. 

ViLL. El Rey de los trovadores! 

Die Yo voy por mis tejedores! {vase.) 



- 26 - 



ESCEW XII. 

Los msuos, fnertoa Diego. 

Bod. Todo lo sabeis? 

ViLL. Si tal. 

Rod. Yais a perderme? 

Vux. No h fe, 

que aunqne xnordaz y atreTido 

mi amistad os he ofreoido 

J pruebas de el la os dare. 
Rod. Seuor Maestre. 

YuL. Escuchad! 

Eso habeis imaginado! 

Conque modelo y dechado 

el de Molina? 
Rod. Eb yerdad. 

Yo le debo liefeiider, 

que el Duque es hombre de honor. 
VfLi. Del vuestro culdad mejor, 

que bien lo habeis menester. 
Rod. Por Cristo! (empulando,) 

ViLL. Tened la maoo: 

YOS que tanto blasonais, 

Rodrigo, por que olvidas 

vuestros deberes de hermano? 
Rod. Siempre de ellos liice gala. 

ViLL. Decislo en mala ooasion. 

Rod. Por qutSt 

ViLL. De aquel pared6n 

estd pefidiente una cscala. 
Rod. " Oh! la cdleradivina 

me confunda! 
ViLL. OPor mi nombre! 

por la escala subio un hombre. 
Rod. (Lanzdndose frenelico d hptterta de la casi^/) 

Seraflna! Serafiual 

{Lhmund6,) 

Abre! 
[Abrese lapueria y aparece en el umhral Sekafina.) 



- i7 — 
ESCENA XIII. 

Los MISMOS, SERAnif A. 

Ser. Atras! 

Rod. Dios vengativo! 

tu sin honra! y el traidor. . . 

Beja pasol 
Ser. Sin honor 

no hay vida liermano, y yo vivo! 
Rod. No basta! Infcliz de ti, 

inteliz! 
Ser, Dolor prof undo! 

Dios ve mi inocencia 
Rod. El mundo 

la escala pendiente al!i. 
Seb. M^tame! {con arranque). 





ESCENA XIV- 




Los MiSMOs, Do.v Lope. 


Lope. 


Ay de quien la ofenda! 


Rod. 


Infeliz de aqucl que osare. . . 


Lope. 


Aun hay pec ho que la ampare 




y brazo que la deflenda! 


Rod. 


Pues tu arrojaste el baldon 




sobre mi honra inmaculada, 




yo te clavare mi espada 


s 


en mi tad del corazou. 




Defiendete. 


Lope. 


(Empunafido.) Ah! 


VlLL. 


{A Rodiigb.) Escuchad. 


Rod. 


Nada eseucho! 


VlLL. 


{A Rodrigo.) Oid! 


Ser. 


Dios bueno! 


• 


Dios de bondad! 


VllL. 


(A Rodrigo,) To os ordeno. . . 


Rod. 


Seuor Maestro apartad! 




Brios para todos juntos 




tengo: atras los eortcsanos! 




dejadnos a los vUlanos 




arreglar nuestros asuntos. 



— 28 — 



LOPK. 


(Aparie.)VoT Cristol 


VlLL. 


(En medio de las dos,) Amcnazas vanas! 




que osado a faltar se atreve 




al respeto que ss debe 




h mi nombre y k mis canas! 




Dad al acero reposo. {A Rodrigo.) 




Vos tambien; bajad la mano. (^4 Don Lope,) 




Vais a matar a su hermano? 




T'ais a matar a su esposo? (A Rodrigo.) 


Rod. 


Su esposo? 


Lope. 


(Apartc) Su esposo yo? 


VlLL. 


(Aparle D, Lope,) 




Salid de este compromiso 




sefior Duque. 


Lope. 


(Asoml^rado.) Que? 


VlLL. 


Es precise. 


Lope. 


(A VUlena.) 




Que estais dioendo? Eso no! 


VlLL. 


Mirad que es gente villana; 




que en gran riesgo, estais aqui, 


« 


hoy es hoy; decid que si; 




mauana sera manana. 




dejadme a mi {alto.) Divertido 




fue el lauce; gallardo mozo 




echad abajo el embozo 




y dadlo por concluido. 




Vos, Cota, dad me la mano 




Seraflua; venid vos; 




ganancia teneia los dos, 




vos marido, y vos hermano. 


Boo. 


Por qu6 el embozo le esconde? 




Echadle abajo. 




(D,Lopese desemboza,) 




Por Cristo! 


% 


Juraria que os he vis to 




no se cudndo, y no se d6nde. 




Quien sois vos? 


VlLL. 


(Inter po7iiendose,) Lope Bermejo 




si mis rccuerdos son fieles; 




tienda tiene de broqueles 




y armas en el Azoguejo. 


Rod. 


Yo nunca tal tienda vi 



— 29 -^ 

ni de tal Bermejo se. 
YiLL. Eso es muy posible! y que? 

Lo mismo me pasa ami {Aparte.) 

Esa es razon? Importune (Alto.) 

sois pardiez! 
Rod. {Ap.) Estoy perplejo! 

(Cogiendo de la mano d Sancho reperUinantente, aparte.) 

Hay algun Lope Bermejo 

broquelero?. 
San. (A Rodrigo.) No hay ninguno. 

Rod. (A Seraflna.) 

Adentro! [Entrase Seraflna en la casa.) 





ESGENA XV. 


m 


Los hismos menos Serafina. 


Rod. 


(A Lope,) Vos que decis? 


ViLL. 


Quo si. 


Rod. 


Me ciega la ira! 




Mentira! 


VlLL. 


Mirad! 


Rod. 


Mentira! 


ViLL. 


A mi ese insulto' 


Rod. 


Mentis! 


Till. 


(A Martin.) 




Prende a Rodrigo. 


Rod. 


(Ed actitud de defensa.) Ah traidores! 




Venid. 


ViLL. 


A mi tales fleros! 




Aqui de mis ballesteros! 




(Aparecen ciiatro 6 seis ballesteros,) 




ESCENA XVI. 



Los MiSMOs, Diego, Tejrdores, Ballesteros. 

Die. (Saliendo con un nUmero considerable de tejedores») 

Aqui de mis tejedores! 

No tengas temor Rodrigo. 
Rod. Diego! 

DiF. Eso a ti! Voto k San! 

Me lo temia! Aqui estan 





— 30 — 




mis tejedores conmigo. 




Si se atreven esta vez 




k desniidar el acero 




para cada ballestero 




no hay un tejsdor, hay diez! 


Lope. 


Vive Dios! 


ViLL. 


Turba mczquina! 


Lope. 


La c61era me enagena. 


ViLL. 


Paso al Marques de Villena. 


Lope. 


(Arrojando el ropon gue leencubre.) 




Paso al Duque de Molina. 


Rod. 


(Atombrado,) 




El Duque! el Duque! Oh sorpresa! 




(Fuera de si,) 




A ellos Diego! 




(Oyese fuera gran rumor.) 


Voces. 


(fuera.) Viva! viva! 


Rod. 


Que rumor! 


ViLL. 


La rogativa. 




La Reina! ^ 


Lope. 


(.4;?.) Oh DiosI La Princesa! 


ViLL. 


(Conautoridad.) 




Descubrios! 




(Todos se dcsculren.) 



ESCENA XVII. 

Los MISMOS, Doi)a Juana, la Reina , el Marques de Saittp 
LLANA , EL OoNDE DE BEfiAVEXTE. Damas, nobUs, pueblo, 

Rei. (A Benapenie.) 

Ya llegamos; 
haced alto Benaventc 
un iustante, pues enfrente 
del eoiivento nos hallamos, 
que quiero en este moicento 
en que k Dios voy a invocar 
mi alma reconcentrar 
en santo recogimiento. 
Para implorar el favor 
de la divina grandeza, 
por la salud de su Alteza 
el rey, mi esposo y seHor, 



- 51 - 

venimos aqui. 
(Oyense las campanas del convenio*) 

Escuchad! 

Plebeyos, damas, sehoresi 

todos somos pccadores, 

todos lo somos: orad. 
{Todos se descubren y oran mientras se oyen las canh 
panas) 
San. (ap, a Beneivinte,) 

Que decisdeesto? 
Bek. Quien? yo? 

San. Vos! es claro! con vos^hablo!' 

Ben. Yo nada! 

San. Yo si, que el diablo 

a ermitaSo se meti6. 
Ben. Me vais a comprometer, 

silencio, leDgua infernal! 
San. Estos frailes del Parral 

gran influjo ban de tener 

con Dies, si se reconcilla 

con la reina dona Juana. 
Ben. Estais loco Santillana? 

San. Nos espera brava homilia! 

Mas la oracion termin6. 
Ben. Escuchad. 

Kw. El Rey, sefiores 

colmandome de favores 

su real poder me entregd. 

Yo le acepte agradc^cida 

de n.i augusto soberano; 

mas siendo humo y polvo vano' 

las grandezas &e la vida, 

huyo la pompa^ mundana 

y mi poder abandono 

k la heredera del trono 

la princesa doLa Juana. 

Ella OS ha de gobernar 

cuandopor laeterna ley^ 

el comun tributo el rey 

deba a la tierra pagar. 

Y quiero que en tal paraj^ 

ante el s61io del Eterno 



— Si- 
de la ciencfa del gobiemo 

comience el apreudizaje. 
Hop. (Sal^endo a*/'fnU.) 

Nanca ocasion mas propicia 

pado ofreeerse, seuora. 
Ra. Qai^n sois? 

Rod. Quien de tos implon 

el poder de la justicia! 

(Vnelpen a Cocar las eanpanat.) 
Rci. £1 toque de esa campana 

me llama al umbral sagrado. 

mi podcr he resignado 

en mi hija dona Juana. 

Dcjad que al Omnipotente 

mi humilde oraeion dlrija. 
Rod. Senora! 

Rri. Aqni esta mi hija. 

Seguidmc vos, Benavente. 
(La Rein a, Benavextb y afgunat damas, ^ntranse en 

la iglfsia,) 

ESCEXA XVIli. 



Los HISMOS, 


menos l.\. R >:ina, Benavknts y patie de la comi- 




tiva. 


JUA. 


{A Uodrigo.) 




Yuestra suplica escuehe; 




hablad, que justicia es esa? 


Rod. 


(arrodilldniose.) 




¥o d Yuestras plantas, Princesa, 




mi desdicha os contare. 


JUA. 


Alzad! quien sois? 


Rod. 


Un villano! 


Sah. (Ap.) 


Mai su aspecto lo denota. 


JuA. 


Os llamais?... 


Rod. 


Rodrigo Cota. 



San. (Ap.) El poeta toledano! 
Ju \ . Favor teneis con el vnlgo, 

fiois de la plebey a grey . • . 



Rod. 


Amigol 


JUA. 


M\s. 


Rod. 


Cdmo? 



- 35 - 

JuA. Itey. 

Bop. Seiiora. . . 

San. (Ap.) Es Mingo Re vu.lgo! 

{Adelantdndose y aparte.) 

Decidp^«, sois el autp;r 

delas coplas.. , 
Rod. (IvmR yp? (Con ^trranque.) Si. 

Saw. (Ap.) Por Cwto! Ve^Md aqjii: 

dadme la mano^ 
Rod. Ab sen^r! 

San. (i4^.) Yos hablftis «q castellaAO 

y con valoi?; (i//i?.) Dona Jmi^, 

el marques de Santillana 

OS le presei^ta; es mi bermanoi 
ToDOs. Su hermano! 

San. Si, vive Dios! 

nuestra berax^a^d^d es completa. 
Rod. Que decie? 

San. Vos «K)i$ poeta, 

poetas somos los dos. 

En nuestra saata heriQandnd 

que la inteli^eneia aduna, 

no bay dj^tlnoiopi de fortuna 

ni bay clases, ni ealidad. 

Hermanos sonQQa los dos 

iguales beoios naoido; 

nuestras ftlmas ba fundido 

con un mismo soplo, Pios. 
JuA. Hablad pues; no «er& yana 

CotO', vuestra petition, 

pues ten^s la protecdpn 

del>Mfirqu6a d^ Sfintillanfi. 
Rod. Gracias! Paro aunque w p^bp 

es leal y 8gr94eci4o, 

yo qujero «st»r prptegido 

tan solo p(5r mi dereobo. 
JuA. P(^ vuestpo derecbo? 

Rod. Si! 

por el mio! ^sto ba de ser; 

no quiero a nadie deber 

lo que se me debe k mf. 
JuA. Ya OS escucho! 

3 



- 54 - 

LoK. (Ap,) Que agonia! 

Bo»* Por la noche ▼ a traicion 

entr6 en mi casa un ladron 

para asaltar la honra mia. 

La liviandad siempre alerta 

yencer obstdculos sabe. 

el amor la di6 la Have, . 

la ocasion la abri6 la puerta; 

A la oseiuidad fio 

Bu crimen torpe j yillano, 

toc6 en mi honra sn mano ' 

J muerta mi honra quedo. 

Mi afrenta para borrar 

terminos la ley concede, 

la lev invoco, ella puede 

mi honra resucitar. 

Eso OS vengo aqvi a pedir 

sed de mi honor protectora; 

si no lo sois, jah senora! 

hay que matar 6 morir. 

Ved que si pierdo la fe, 

si muere toda esperanza, 

en mi terrible venganza 

sin piedad los matare. 

Arbitro supremo, vos 

sois en la contlenda mia, 

del poder que Dios os fla, 

yos respondercis a Dios. 
JuA. En la regia potestad 

siempre el bien Rodrlgo, cabe; 

justicia pedis; Dios sabe 

que OS la he de hacer. Continuad. 

Quien el honor os rob6? 
Rod. Oredula, mas que liviana^ 

seSora, tengo una hermana 

que mejba deshonrado. 
{Aparece Serafina y se arroja & los pi^s de dona 

JUANA.) 



— 35 — 

ESCENA XIX. 

Los MisMOS, Serafina. 

Ser. No! 

Yo imploro vuestra bondad, (a do^ Juana,) 

asi no sintais senora, 

la fiebre devoradora 

del amor. 
JuA. {aparte.) Dios mio! (alto,) Alzad, 

alzad pobre nina. 
Ser. Cu&nto 

Yuestro acento me consuela! 

hablad que mi alma se Mela 

de mudo terror y espanto. 
JuA. No temais! Venid aqui, 

que OS hizo perder la calnla? 
Ser. Amor que brot6 en el alma. 

digno de el! digno de mi! 
JuA. Tan constante es vuestra fe? 

Ser. Es dura roca y diamante, 

JuA. Y es tan firme vuestro amante? 

Ser. Ay senora! no lo s6! 

Rod. Ah! con la duda batalla! 

Yo no! traidor y malvado 

de su amor lia renegado, 

puesto que la escucha y calla! 
JuA. Quien es? quien es? Acabad, 

acabad que por mi yida, 

hare justicia cumplida. 
ViLL. {en alta vozd D. Lope.) 

Seiior Duque. Contestad. 
JuA. (apoydndose desvanecida en una de 9%s dam as. 

El Duque! Vos! (aparte,) Ay de mi! 

(Vacilary todos acuden.) 
ViLL. Senora! (aparle.) Tengo la 61ave! 

le ama! si^ duda no cabe. {alto}. 

Os poneis mala? t 

JuA. No! Si! 

He sehtido una afliccion 

al ver la fiera agonia, 

de esta j6ven. Parecia. . . 



— 36 - 

(aparte,) se me rompe el corazonl 

Esto 68 ciertot Vos quizas.. . {d D. lope.) 

sed vos mismo vuestro jnez; 

qae decis? 
Lope. (can arranque.) Que cada vez 

seSora, Ik adoto mai^f 
Ser. Ah Lope! 

Rod. (ap,) Me Innttda 6l j^sfo! 

YiLL. (ap,) Que caballo desbocadol 

k t>los pi^ivanza! he triunfado! 

Pofire mozo, pob*e mozo! 
JnA. (can seveHiM.) Que decis? 

Lope. Ah? d«6a Jaana! 

de mi eorazbn el firego . . . 

(acercdndose d Serafina,) 
JuA. (ifiterponidndofe.) 

Que vals & hacer? Hstais ciego? 

(d Rairigo.) td al alcazar madana. 
(mortienlo de silehda*) 
Rod. Mas Sei^or^. . . 

.TuA. Ba^ta ya! 

Justfcia de mi quereis 

yo OS jure que la tetidreifei, 

yo OS prom eto que la hAbr&. 

Ah Duqtie! que mal se aduna (d D. Lope ap,) 

deber & am'or; loco iFdisteis! 

cudn pronto al olvido distefe 

los timbres de rucsta cuna! 
Lope. Pero... 

JuA. Oallad! yo os lo digo. 

Lope. Senora. . . ved. . . advertid. . . 

JuA. (d Seraflna,) Vos, pofck*e liiSa, venid, 

que o>4 qufero llevar conmig^. 
Rod. Ttotb honorl . , . 

JuA. Tales fevores 

bffefa mereiee vuestra hermana. [d Bodrigo.) 

Vos al alc^tzar manana. 

Vamos al templo Sefiores. (Pdffifst en marcha la 

comitiva en dir^cion del Manasterio, Cae el telon, 

FIN DEL ACtO PRlSlteRO. 



?ff^^*= ' "' i ^' .".• r : irryvnr 



ACTO SEGUNDO. 



El salon de los RsyBt «n el Aleiztr do SegftvU. Galeria al foDdo 
con gran ventana.— Mesa eon Upeie enfia^oa^ y e\ escudo de Cas- 
tiIla.->Puertas laterales en pr^i^ero ; ^egnp^o t^Wifo ; sitiales de la 
^poca. 



ESCENi PRIMERA. 

El conde de BsNAvisifTf £k$Qma^ d la veniana. El marqu^ p^ 
Santillana sentf^ v^li^e^;imfinfe /cn m /^a'^Z.— Nobles. 



Ben. 


Fresco j sutil 4MM7e el ^1e^>to, 




y frente al aledaar veal, 




todo el pueblo de Segovia 




amontoTidndose yik. 




Como-eslajara... 


San. 


lid jura ? 




de quies^ 


Ben. 


Eso preguD^aifl? 




de dona Jciaiia. 


San. 


Aiilorei... 


Ben. 


Que creisteis? 


San. 


Perdonad. 




estaba ,aqui daindo vue^fcas. 


Ben. 


Vueltas? 4. que? 


San. 


A uii>madsigal. 


Ben. 


Yos sois en la gayaeieneia 




maestro. 


San. 


Oh! no, no es verdad: 




mi padve, que de Dios goqp. 




en el arte de troyar 




alcanz6 renombre y fama 



— 38 — 

en 1« eofie de don Juan; 

JO he beredado sus blnnones 

pero no he beredado mas. 
Be5. Toe sa ingenio, sn noblexa 

jsnTalor. 
Ha9. Me adnlais. 

{levanidndcu y ddmieie la mam.^ 

(jnu!i4S Benayente, pero 

per Jesncristo, oerrad, 

^ne entra por esa ventana 

nn Tienteeillo glacial, 

J si & ella el noeTO priTado 

se asoma, se paede helar. 

(Bajan al ftoteenio,) 
Beh. Don Joan Pacheco es no hombre 

qne lo entiende, voto a San! 
San. Que agadeza! 

Ben. Qne talento! 

que preTisor! 
San. Y qne andaz! 

Protege al daque de Galena 

J le piensa regalar 

la corona de Castilla. 

Esta loco! 
Ben. Lo dadais? 

San. Que es dndar? Estoj segnro 

de qne no lo lograra. 
Ben. Le casa con la Princesa. 

San. Pnes por eso. 

Ben. Delirais! 

no reinard dona Juana? 
San. Creo que no, Conde. 

Ben. Bah! 

pues la princesa no es hija ... 
San. De su padre, k no dudar. 

(Con ifUencion y misterto.) 

La infanta dona Isabel 

qniere ver a el Rey. 
Ben. . Hay tal! 

pero que? Sois partidario 

de dofia Isabel? 
San. Si. 



— 59 — 



Ben. 


Ah! 




y lo decis de ese modo? 


San. 


Como me lo preguntais. 


Brn. 


Vais 4 luchar con Pacbeco? 


San. 


Y le voy k derrotar. 


Ben. 


(Asombrado,) 




Estais loco? 


San. 


Loco el rey? 


Ben. 


Cielo! 


San. 


El privado! Callad. 




ESCENA II. 



Los MisMos. El bcarques de V'illena por la izquierda. 

ViLL. {Can imperio,) 

Senores! . . . sola he dejado 

la antec&mara real 

las cerenronias se acercan, 

la corte alii debe estar. 
i Todos los cortesanos saludan kumildcmenie d excepcion^ 
del marques de Santillana y vdnsepor la izquierda,) 

ESCENA III. 

El marques db Yllena. El marques de Sahtillana. 



San. 


( VohiSndose d sentar.) 




Que ceremonias? 


Vill. 


Marques... 


San. 


Yoignoro... 


Vill. 


Vos lo ignorais? 




quereis que yo os las recuerde? 


San. 


, Si asi lo haceis, me he de holgar. 


Vill.' 


El duque de Guiena. . . 


San. 


Ah! si! 


ViLI, 


La jura despues.. . 


S.\N. 


Ah! ya! 




Conque hoy el duque de Guiena 




viene k pedir. . .? voto k Ran! 




que contenta dona Juana, 




que contenta debe estar! 


Vill. 


Por que no? 



— 40 — 

San. Pues eso digo; 

vos un marido la dais 
deregladstirpe. . 

San. Y aunque un fantb oWginal 

y aunque un poco defeabridd, 

y aunque un mucho montaraz' 

marido es al fln y af cabo, 

y si es marido, que m&s? 
ViLL. {con impacUnda al ver que Saktillana perma - 

nece sentado,) 

La corte ddpera. 
San. (Con indi/erencia.) 

Que (is^rei 
ViLL. Vos senor Marques, no vais. . .? 

San. a las ceremonias? Vayal- 

i ninguni he de faltar. 

(Levantdndose y acerQdndosd con familiaridad a Fi- 
llena.) 

Pero es que antes voy d ver.. . 
ViLL. A qui6n? 

San. a un amigo. 

ViLL. y^j 

San. Que puede mucho. 

J"''" . Mealegroi , 

San. Mas que vos. 

^*"- Muoho lai^ 

A Dios. 

ViLL. (^/ verig entrar en la cdmare^i) 

Bl rey? 

ESCfiNA IV. 

Bi Marques db Villena. 
PorhyTfeto 
el Mar^ued' de Santillana 
itELii d^iiafid; y es gatia 
de p^tderse vfve Crii^of 
' Tres cohtrdrios! el Mtfi^qu^i*; 
don Lope y Rodrigo, e^h! 
fiiendo su adversario yd ' 





^ 41 — 




yo basto para los ti^es. 




Martin. 




ESCENiV V. 




El Marques de Yillena, Martin. 


IvIar. 


(j^r la defetha,) geHar. 


ViLL. 


SoM 


Mar. 


Si. 


ViLL. 


Te neceditt). 


Mar. 


Soy vuestro. 


ViLL. 


I!res sagaz, eres diestro. 


Mar. 


Yleal. 


ViLL. 


y ^1 pW&gi^l 


Mar. 


{sacando'itnpli^po.) A^i, 




tomad sefier, (dasBle^) 


VltL. 


Est& hien; 




esto para Cota; ese^nclsa; 




terrible v4.A ser la lucha 




que me espera. 


Mar. 


Ootftra quien? 


ViLL 


Y es aegura mi dswota 




si no be vencido msifiana 




al Marqifctd de Santillana, 




don Lope y Rodrigo Cota. 


Mar. 


El Marques? que temeds de el? 


VlLL. 


El y yo, somos rivales. 




le cuenta entre i^ns parciaks 




la Infanta dona Isabel. 


MaIr. 


Don Lope estoas de temer, 




que es moio y tiene valor. 


ViLL. 


Y le proteje el amor 




inmenso de una mujer. 




Pero el Duqtfe fle Molina 




galan, rico, altivo y vatro, 




tiene contra si al hermano 




de la infeliz Seraflna. 




Justlcia pidio en su afan. 




JestitHa le ban prometido; 




ay! si k su honor ofendido 




ccunplida no se la dan! 



— 42 — 

Ueno de amebsto ciego 

eon el pueblo aqui en tropel 

Tcodri; jo respondo de el, 

k Ts i traer este plie^. 

Foes no le ha de eontentar 

d es una fortnna inmensa? 
ViLL. Solo se borra sa ofensa 

eon aangre, 6 ante el altar. 
Mar. No eneontrareis embarazo 

i ese plan? 
Ynx. For Belcebn! 

gi fidta, no tienes tii 

pofKal, J biio en el brazo? 
Mar. Si! 

Viix. Ihies prepare el pnnal 

entre la plebe escondido 

i\ne si me veo perdido 

te hare al panto una senal 

desde esa ventana. 
Mar. Esa? 

YiLL. Esa. 

Mar. La espero de yos: 

AI>ios(Vase.) 
ViLL. Martin Roble; a Dios. 

Cielos! aqui la Princesa! 

ESCENA VI. 

Dona Juana, Villsma. 

{Sale Dona Juana pir la uquierda y 9e diri^e 

lentamente a la mesa,) 
Jua. Ya no hay esperanza, no; 

en vano dia tras dia 

mi amorosa fantasia 

un ensueno acarici6. 

Viento sutil, leve espuma; 

maldita la soberana 

pompa y la grandeza vana 

que me encadena y me abruma! 
ViLL. {ac^cdndose.) Senoral 

•lyA. . Pacheco! vosi 



- 43 ~ 

ViLL. C6ino abandonais ahora 

la c&mara real, senora? 

JUA. Dejadme Maestre, ay Dios! 

ViLL. . Llorais? 

JuA. Pues no hede llorar 

8i es mi destino tirano? 

ViLL. Tirano cuando la mano 

al de Gruiena vais a dar? 

JuA. Pensais que no es tirania 

sin piedad 7 sin razon, 
matar en mi corazon 
la linica esperanza mia? 
Ah! que ley cumplir me toca 
que con tiranos antojos, 
cegar ordena k mis ojos 
J mentir manda a. mi boca! 

ViLL. Ved dona Juana . . . 

JuA. Ay de mi! 

si una palabra el Rey dio, 
per que he de eumplirla yo, 
yo que nada prometi? 

YiLL. Os obliga esa promesa, 

que Princesa sois, senora. 

JuA. Mai hayal mal haya la hora 

en que he nacido Princesa! 

ViLL. Senora! 

JuA. Que triste suerte, 

el fausto, la ostentacion, 
y dentro del corazon 
la muerte. Marques, la muerie! 

Viix. Cuando os espera un dosel 

J una regia potestad, 
baja Yuestra yoluntad 
del vasallo hasta el nivel! 
Ah! tornad & la razon; 

r 

sangre real en vueiAras venas 

corre, romped las cadenas 

de yuestra fascinacion. 

Dad ejemplo singular 

de que en todo tiempo y hora 

habeis nacidq] senora 

para regir y mandar. 



— 44 — 

JuA. Ay! no! mi fftusto me arsedaral 

Pobre miijer coronada, 
constantem^nte enoerrada, 
en cuatro muros de piedm! 
Egregios son mis 1>Ia»uies 
altos mis timbres doradcM, 
por eso estinrodeados 
de perfldias j ambicioneeu 
Por eso llega el esoeso 
de la humana vanidad, 
^ matar la Toluntad 
del alma. Marques, por eao. 

Y no qnereis qoe deplore 
cuando la pena me embarga, 
mi tirana suerte amarga 

y que me queje, j que Uorel 
Ah! (llorando': repentimtmenii,) 

Oid: todos los dias 
Idgrimas ▼ertiendo i, mans, 
para distraerpesa/res 
y ahuyentar meianeolias. 
Miro esa florida sesma 
y esa risuefia.eampafia 
que con blaudo rumor bafla 
el agua del manso firesma* 

Y cuando el rojo arrebdl 
declina languidamente, 
y en el oscuro Poniente 
hunde sus rayos el sol, 
Yeo que por Las galaws 
praderas Uenas de floras) 
se Yuelven los lalmradoros 
de las campinas lejanas. 
Brota }« alegie eancion 
de su labuD tosco y duKro 

al dar visA nl pardo -mruro 
de su sesietlia mansion. 
Al eco que en ibs seeronBts 
cumbres despanntma el fiienia, 
de^an su pobne aposento 
las esposas segovianas; 

Y del eielo bajo el mmoato 



- 45 — 

aziil» sosegstdo y pitro, 
amboe comcB un pan diaro 
ID as UobOS de nmoi j eneaBto^ 
Llenos de delicia y calma 
sin que anublen nqnel eielo, 
ni las somibras del reeelo 
ni lo8 pesares del alma. 
Cu^ntas veces mi dolor 
desde el alfelzar dorado 
con ligrihias ha enTidlado 
aquel'pan, y aquel amor! 
ViLL . Luchad pues; ardna es la empresa, 

mas todo el T'alor lo alcan2sa; 
ahogad los ayes que lanza 
Yuestro coraton, Princesa. 
Pues la suerte os es propicia, 
no la bugais yos ilusoria. 
JuA. Ah! 

ViLi. Traed a la memoria, 

que OS ban pedido justieia. 
JuA. Y ]ia he de hacer {(^mte^ ay demil 

Rodrigo... 
ViLL. fin ello pBBS^ 

JuA. Y que hidsteis? 

YiLL. T^o k f^ 

JuA. Y c6mo? 

YiLL. . (ddmdaUHpiwffe.) 

Minidlo aqui. . 
JuA. Este pliego... 

YiLL. (Con MrcMm^,) Bi eete piiego 

la mancilla desu honor 
no borclt, lo hace xoejor. 
JuA. Mejor? 

ViLL. Lft^haoetico. 

JuA. Ah I 

ViLL. * Y iufogo 

se amansaara su por^ 
si y6 que con sverte loea, 
Yiene k 'taparie la boca 
un titulo de hidalgtiia. 
JuA . No XiBf "MiaiFCeais? 

ViLL. ForDios 



— 46 — 

imaginiisme tan ci^^ot 
JuA. Qnien le entregari este pliego? 

ViLL. No haceis tos justicia? Yob. 

JuA. To? 

ViLL. Por vog rico serit: 

▼aestro partido le gana. 
JuA. Deeid qae venga aa hermana. 

ViLL. A ella no. 

JcA. Por qoe? 

ViLL. ( Viendo d Serajbia gm§ uUpor Im izquia-da, 

Aqni e8t&. 
JuA. Dejadnos Marqa68. 

( Vase VUlena por la derecha.) 

ESCKNA VII. 

Dona Juaica, SEBAnHA. 

JtA. Venid. 

Ser. iAp.) La princesa! oh Dios! qae angnstia! 

Que ordenais? 
JuA. (Con amabilidad,) Aqvd, ami lado: 

dueleme vuestra amaigara. 
Ser. {Ap,) Esta es mi rival. Andacia! 
JuA. Sentemonos. Aqni juntas. 

{Sientase dona Juana y obliga a har^lo a Seraflm.) 
Ser. Tanto honor! 

Ji^A. Honor! Qoltadme 

estas yanas vestiduras, 

la mentira j la soberbia 

de este fausto que me abruma, 

y podreis leer en mi alma 

scncilla mgenua j desnuda. 
Ser. Cu&n buena sois! 

JuA. Pobre nina! 

Apenas la flor despunta 

de la adolescencia, j ja 

desprende sus hojas mustias 

que la larva la corroe 

J su tallo el viento trunoa. 
Ser. Que estais diciendo? 

JuA. Que extraSo, 

desdichada criatura. 



47 - 



que a cegar Ueguen tus ojos 

cuando el sol te los deslumbra! 
Ser. Os engaiiais. 

JuA. ' Q^ien resiste 

a la pasion? en lalucha; 

del honor la fortaleza 

desplomada se derrumba! 
Ser. Senora, vuestras palabras [Uvantdndose,) 

no me consuelan; me insultan! 
JuA. Bstais en vos Seraflna? 

Ser. Es una Infame calumnia. 

Las flores de mi inocencia 

se alzan lozanas y puras, 

el sol que alumbr6 mi alma 

en vez de cegar, fecunda;* 

J son envidia los rayos 

con que mis ojos fulguran 

del dguila poderosa 

que se cierne en las alturas. 

JuA. Me asombrais! 

gj.j^ Puede mi alma 

amar, deshonrarse, nuncal 
JuA. Tan presto dais al olvido 

del Parral las aventuras? 
Ser. Limpia levanto mi frente, 

la conciencia no me acusa. 
JuA. Amor Serafina, es ciego 

y niSb, y tiene disculpa. 
Ser. Disculpenle en bora buena 

los que rindi6 a su coyunda, 

mas la pureza, senora, 

no necesita disculpa. 
JuA. Mas vos no amais? 

Ser. Con el alma! 

JuA. Con esperanza? 

Ser. Ninguna. 

J¥A. . Y qu6 intentais? 

Ser. Nada intento; 

mas dentro de la amargura 

de mi corazon, alienta 

\m recuerdo que la endulza. 
JuA. Cu&l? 



- 48 — 

Ser, Que ZQA adora. 

JuA. (ip) Insenaata! 

(aUo.) Y por que esa coujetura? 
Skr. No es conjetura, es oerteza; 

si no lo fuera, quien duda 

que muerto el amor del alma, 

bfg&ra el cuerpo k la tumba! 

JuA. Certeza? 

Sbr. Si, recordadlo; 

que contest6 a la pregunta 

que le hicisteis? 
JoA. {aparte,) Dies me ampare! 

Ser. Aquella respuesta siibita, 

aquel arranque amoroso, 

mo Vim%l 
JoA. (aparte.) Dips te confondal 

(alto,) Es villana vuestra estirpe, (con aUivez,) 

vuestra condicion oscura, 

la pasion os arrebata, 

la yanidad os ofusca* 

« 

(Seraflna hace un movimiento para retirarse,) 

D6nde vais? 
Ser. Oh! permitidme. . . 

JuA. D6nde vais? 

Ser. Donde no sufra, 

ofensas que me desdoran, 

altivezas que me injurian. 

Al alcazar me ha traido 

vuestra voluntad augusta, 

si hallo en el afrenta y 6dio 

en vez de •amparo y ternura, 

nunca al alcazar vlniera^ 

no me trajerais k el nunca. 
JuA. Amparo! quien ha de d&rtele! 

con un imposible luchas; 

si mi proteccion te falta 

quien te prestara la suja? 

U» UGiER. (Anunciando.) 

Rodrigo Cota. 
Ser. Ah! nri hermano! 

el! oh! si, no tengais duda! 



- 49 - 
ESCEN\ VIII. 

Las mismas, Kodrigo. 

Rod. Ayer aqui me llamaron, 

senora, vuestras bondades, 

para aflrmar de mi honra 

el alcazar vacilante. 

Hoy por vez primera piso 

estos egregios umbrales 

en alas de una esperanza, 

noble, generosa^y grande. 

{Vd a arrodillarse. Serafina le detiene,) 
Ser. Espera. 

Ron. Que? 

Ser. Tu de hinojos? 

Ha pretendido humillanne. 
Rod. Que dices? . 

Ser. Perotii, hermano, 

no te humillas ante nadie. 
JuA. Amor la ciega! 

Ser. Senora, 

que me retire dejadme. 
JuA. (Con dulz%ra.) 

No, jamas! Vos mis palabras 

con error interpretasteis; 

no es mi corazou soberbio, 

nunca lo fue, Dios losabe: 

Si a \h. pasion que'os fascina 

con un imposible osdsteis, 

hacen reyes mediadores 

lo que vasallos no hacen. 
Rod. No entiendo.. . 

JuA. (Sacando elpliego.) 

Tomad , Rodrigo. 
Rod. Este pliego? 

JuA. Si: tomadle. 

Rod. Es... mi honor? 

•luA. Es vuestra dicha 

y la de ella. 
I^od. Nq gg bastante. 



— 50 — 

JuA. Ved lo que el pliego contiene. 

Rod. ( Tomando el pliego y ap,) 

Mi mano tiembla cobarde. 
JuA. {A Serqflna, 

Yenid conmigo. 
Ser. (Dudando.) Senora. . . ! 

JcA. Sois mi dama: acompaiiadme. 

ESCEN\ IX. 

RoDRiGO. Aire pausadamente el sobre que contiene dentro dos 

pliegos, 

Un tii ulo de hidalguia! 
Hidalgo! {Con despredo,) 

Y estoque vale? 
(Mirando el otro pliego,) 
Tierras en Riaza y Sepulveda. {Leyendo.) 
Mas tierras! mas! (SomMo,) 

DIos me ampare! 
la fortuna! la riqueza! 
{Buscando con avidez.) 
Mas la 6rden para el enlace 
de Seraflna y don Lope 
d6nde esta? Tal vez se halle 
aqui?. . . Nada! . . . (Con amargwra. ) 

Oro! oro! 
y esto es honor? esto? 
{Con energia creciente,) Infames! 
Yenga d mi mente la idea 
de ima venganza que espante; 
con el dolor y la ira 
en agitado combate 
de mi pecho estremecido 
alma y corazon se salen, 
• al impulse poderoso 

d^ faego de cien volcanes. 

ESCENA X. 

RopRiGO, Santillana. 

San. (Ap,) Yo he de con veneer al Rey. 
Roi). Quien? 



— 61 — 

San. Rodrigo! Que me plaed! 

Rod. (Ap,) Yo me vengar6! . . . lo juro 
pOT el alma de mi madre! 
San. Que teneis? 

Rod. Honra agraviada . 

San. Haced que os la desagravien. 

Rod. La desagravian eon oro. 

San. Ah por Cristo! ellos qu6 saben? 

Rod. Espanto sere del mundo, 

asombro de las edades. 
San. Vuestro varonil arrojo 

templad, Rodrigo. 
Rod. ' Templarle! 

Solamente Dios podria 
de mi venganza libraries. 
San. a quien? 

Rod. a ella! a don Lope. 

San. (Senalando & la cdmara,) 

Pof alii pasa. Miradle. 
Rod. Traidor nRl veces! 

San. Teneos! 

k d6nde vais? 
Rod. a matarle! 

San. A1 duque? 

Rod. Si. 

San. A1 favorito.. . 

Rod. Si! • 

San. Alhermano... 

Rod. Inspiradme 

senor! 
San. De la Beltraneja! 

Rod. Basta! 

San. Rodrigo! 

Rod. Aun no es tarde: 

Salgamos. 
San. l^or que, y k d6nde? 

Rod. Dentro de poeos instantes 

sabr& el pueblo segoviano 
el misterio impenetrable 
que es la causa de su afrenta 
y el origen de sus males. 
San. Ved de explicaros, Rodrigo. 



52 — 



Rod. 


Yo hare que el pueblo no alee 




scbre el trono al vil retono 


f 


de adulteras liviandades {Deteniendose,} 




Ah: 


San. 


Vacilais? 


Rod. 


Santillana, 




pretendisteis fascinarme? 




y si no es cierto? Seria 




accion entonces infame. 


San. 


Aseguraos. 


Rod. 


Y c6mo? 


San. 


C6mo, Rodrigo? Es muy facil. 




Pida el pueblo segoviano 




que doila Juana se case 


- 


con don Lope; si el accede 




si accede tambien la madpe, 




ser& mentira; si no 




juzgad. 


Rod. 


Es cierto. Al instante 


tf 


voy & proponerlo a^ pueblo 




y vendre con su mensage. 


San. 


Y si no acceden? 


Rod. 


Entonces. . . 


San. 


Si no acceden. . . Escuchadme . 




Infanta tiene Castilla 




de altas prendas Cota. 


Rod. 


Sabe 




todo el valor de la honra? 


San. 


Que estais diciendo? el esmalte 




que mas a sus ojos brilla 




es el honor! 


Rod. 


Bien; dejadme. 


San. 


D6nde vais? 


Rod. 


A alzar al pueblo 


^ 


por ella. 


San. • 


A precipitarle. 




Amigo de confianza 




teneis? 


Rod. 


Diego Ponce vale. 


San. 


Decidle que quiza vea 




por la ventana agitarse 




un paiiuelo. 



— 53 — 

Bod. {Senalando la ventanaJ) 

Desde alii? 

San. Desde alii. 

Rod. Y ent6nces? 

San. Alcese 

- Segovia y con grito flero 
d dona Isabel proclaine; 
pero sin ver la senal 
no se mueva nadie, nadie. 

Rod. t Asi se hara. A Diego Ponce 

dir6 que en la plaza aguarde. 
Honra mia! los soberbios 
hov pretenden mancillartc; 
nada temas, jo te guardo, 
honra santa de mis padres! [Vase.) 

San. Senor marques de Yillena 

vais k pasar mala tarde. 

ESCENA XI. 



Et Marques de Sa'ntillana. Dona Juana por el primer Ur 




mino izquierda. 


JUA. 


Marques! 


San. 


(i4p.) La Princesa! 


JuA. 


Os hallo 




solo, marques, y me place. 


San. 


Senora... 


JuA. 


Estoy rodeada 




de viles y desleales; 




yo OS tengo en mucho, marquds. 




y deseo aconsejarme 




de vos. 


San. 


De mi? 


JUA. 


Hanme dicho 




que desaprobais mi enlace. ^ 


San. 


Como Segovia y Castilla. 


JuA. 


Yo de vos quiero fiarme. 



San. {Ap.) Que vd a hacer? 

JuA. Decid marques, 

es cierto que hay leyes tales 
que hay conveniencias de Estado 
tan poderosas y graves 



— 54 — 

que sin codnpaaioa quebriuito^ 

los instintos naturales? 
San. Las hay. 

JuA. Y contra aeas leyes 

no OS pofiihle rebelarse? 
San. Senora! 

JuA. T si me rebek) 

encontrare qoien me ampar^? 
San. (Ap,) Vive Cristo que esta nina 

me pone en terrible trance. 
JuA. No respondeia? 

San. Es el caao 

senora, tan importante 

que no deb'o. . . 
JuA. Vos no sola 

de ese cortesano enjambre; 

quiero la ^erdad desnud^i, 

no las lisonjas falaces. 
San. {Ap.) soj traidor a mi eausa, 

6 soy con ella un infamy. 
JuA. Hay ejemplos en Castilla, 

Santillana, de esponsales 

entre principes y nobles? 
San. Hay muclios. 

JuA'. Y esos enlaces 

envilecen? 
San. No, senora, 

que los reyes y los grandes 

si en el poder no «e igi;Lalan, 

si ^e igualan en la sapgre. 
JuA. Entonces dadm« un eonsejo. 

San. Consejo? (Ap.) Cual debo dtole? 

(Mirando a la cdmara,) * 

Ah! El duque de Molina 
^ seacereaaqui. 

JuA. E} duqup! 

San. . Habladle! 

{Saluda y se retira,) 

Nadie mejor que su hermano 

podr& aoonsejarla. 
JuA. (Ap,) fiBM$ 

mejor qne el ItpnibEe que adono 



— 55 — 

podr4 en mi duelo ampararme! 

ESCENA XII. 

Dona Juana, Dow Lope. 

JuA. Senor Duqu«, llegad. 

Lope. Boia vqb, ^nora! 

a buscaros venia. 

JuA. Yinisteis en biiena bora, 

Duque, que yo tambien yeros queria. 

Lope. En la camara peal estd el de Grolena 

esperando, y la reina vuestra Biadre 
por Yuestra ausencia esta de avgustia llena. 

JuA. Mi madre! y sin piedad para 8U hija 

Fompe su corazon y su honda pena 
no qulere mitigar, ni el triste Uanto 
a que su suerte airada la condeaa! 
Qoien calmari mi anbelo, 
y quien en duelo tanto 
tendri piedad de mi angustiq^o duelo? 

Lope. Si mi vida bastara! . , . 

porqus fu^rais fcfiiz. 

JuA. Duq.qel 

LePE. Senora, 

la yida me arraocara! 

JuA. Fellzl esa palabra encantadora 

buficadla en medio de las toscaa greyes, 
no en los regios alcazares, no i^^ra 
en las tristes mansiones de los ^eyes. 
Ay I y en cuin poco la yentura A^tribal 
Esa felicidad tan enyidiada 
tal yez es una sombra ugitiv^ 
un rumor, uq suspiro, una mirada. 
Pero el alma confusa diyagaxkdo, 
de la yida en el pielago nayegiai 
que esa felicidad se ya acercando, 
se y& acercando, si^^ mas nupca Uega! 

Lope. Quel yos no la teneis? decid! 

JuAs. TJn dia 

me d^o una comparsa aduladora: 
aEl poder d tu mano el mundo fia. 



- 50 - 

todo lo pnedes tu; tu eres senora.u 

El insensato corazon hencLldo 

de la nina infeliz, de oi^nllo yano, 

drdenes quiso dar j ver cumplido 

un antojo iufantil, mas soberano, 

Pero ana yoz austera la decia. 

ttPara pedir y para hacer mercedes 

eres nifia, muj niSa todavia; 

idego podras mandar; ahora no puedes.» 

T la nina credo: la adolescencia 

dando yida k su s6r j & sa alma aliento, 

sin agostar la flor de la inoeenda 

hizo brotar la flor del sentimiento. 

Cuando la adolescente acaridaba 

la bermosa flor que ei cefiro meda, 

i solas con suspiros esclamaba: 

Ay si sere muy nina todayia! 

Luego sobresaltada oy6 rumores, 

el alma di6 un quejido doloroso 

y yio lleno de timbres y de bonores 

d un bombre que la dijo aSoy tu esposos. 

Quiso entonces romper sus duras redes 

el corazon; la yoluntad sin miedo 

al querer ordenar, oy6. a No puedes, 

tienes que obedecer.t Pucs cuando puedo! 

LoPK. Senora! 

JuA. Ay Dios! el alma en su bonda pena 

no resiste & un esfuerzo sobrehumano; 
me lleyan al altar con el de Guiena, 
ante el altar le negare mi mano! 

Lope. Que decis? que intentais? 

JuA. Necia porfla 

basta ya! basta ya! no desyario; 
dueiio soy de mi ser y mi alvedrio, 
mia es la yoluntad, el alma es mia. 
f Llamad Duque, Hamad. 

Lope. Ssa entereza 

es impropia de yos. 

JuA. Ab desgraciado! 

Lope. Lo ruego bumildamente k yuestra Alteza 

pensad en yos y en la razon de Estado. 

JuA. La razon! el Estado! que locura! 



— 57 - 

Duque, cuando mi bien asi prevengo 
que me iraporta el Estado y su ventura? 
la razon invocais! pues yo la tengo! 

Lope. El delirio os ofusca. 

JuA. Ah! si, deliro, 

porque desde la altura de mi trono, 
todo lo que en redor escucho y miro 
es miseria, esruindad, es abandcno. 
Volved, volved al fin por vuestros fueros; 
la prez os arrebatan de las manos; 
d6Dde estan esos nobles caballeros? 
donde los Infanzones castellanos? 
Ois de una mujer la triste queja, 
contemplais a una dama desolada 
y el brazo altivo se desmaya y deja 
caer al suelo sin vigor, la espada. 
Y vosotros ansiais timbres y honores! 
no hagais ya de virtud vanos alardes, 
a la patria vcndeis, pues sois traidores! 
al debil no amparais? pues sois cobardes! 

Lope. No! vive Dios! aunque la suerte loca 

derribe de los l^ombros mi cab?za, 

soy vuestro defensor, a mi me toca; 

yo sere el campeon de vuestra Alteza. 

Ordenad! ordenad! Vuestra agonia 

cesara, lo prometo; las cadenas 

con que os enlaza la fortuna impia, 

yo las quebrantare con osadla, 

lo juro por la sangre de mis venas 

lo juro por la te del alma mial 

JuA. Asi OS quiero! 

Lope. Mandad. 

JuA. Id sin tardanza, 

id al Rey y decidle que en provecho 
de la Nacion, recuso esa alianza 
y que de ya mi enlace por deshecho. 

Lope. Que mas? 

JuA. Si el Rey se niega, entonces fio. . . 

Lope. Cubierto entonces con la dura malla, 

Uamare al noble duque d desafio, 
y OS librare en el campo de bat alia. 

JuA. A ese impetu marcial nada hay que iguale; 



— 88 - 

mi suerte a vuestro esfuerzo sa iibandona. 
LoPB. Voy i veneer! vuestra amlstad me vale. 

JuA. }d a triunfar! Os vale una corona. 

Lope. Ah! {pdlido y descompuesto,) 

JuA. Vacilais? que es esto? (ap,) Duda horrible! 

Lope. Muera jo! muera yo por vuestra mano; 

pero no me pidais un imposible. 
JuA. La ama! me odia! Gran DIos! 

(cayendo en un sUiaL) Dios soberano! 

ESCENA Xni. 

* 
Los msMOS, El Marques de VitifiHA. 



Lope. 


{ajMrte d Dona Juana,) Pacheco! 


JJA. 


Pacheco! 


Lope. 


Si. 


JuA. 


{Ap.) Oh! si encuentraindieio alguno! 


VlLL, 


(Ap,) Secret OS? (a/to.) Soy impoytuno? 




{Ap,) Que es lo que ha pasado aqui? 


JUA. 


No. 


VlLL. 


Don Lope si. 


Lope. 


Esplicaos. 


ViLL. 


Perdisteis en un momento 




el popular valimiento. 


JUA. 


Por que? 


ViLL. 


Segovia es un caos; 




y OS tiene la plebe inquieta 




por su enemigo mortal. 




desde el lance del Parral 




con la hermana del poeta. 


Lope. 


(con indifere^icia,) )L bien? 


JUA. 


Dejadla gritajr. 




Don Lope no ha de perder. . . 


VlLL. 


Wi <^n voe? 


JUA. 


No. 


VlLL. 


Puecie ser; 




que no es delito el amar. 




Poreso,. . 


Lope. 


(Ap.) Lenguainfflrari! 


ViLL. 


Eusoando lo que le halaga 




suena, corre, vuela, vaga 




y tresnochft en el P&rraL 



— 59 - 

Lope. {Ap. d Villena.) Ah! sin humano respcto 

sin compasion, sin conciencia; 
jugais con una existencia 
que esU i merced de un secreto. 

ESCENA XIV. 

Los MisMOS, Benavewte. Noples. 

Bew. (^ VUlena.) Marques? 

Yjj^j^ Turbado veni«! 

Ben. Si, no os estrafie don Juan, 

es que reflejo el afan 

de la Reina. 
ViLL. Qy6decis? 

Ben. En vano con insistencia 

pretende llegar al leelio 

del Ray. 
YiLL. Que importa? 

Bg,; Sospecho... 

ViLL. Sospechais! Brava ocurrencia! 

Fiad, Bsnavente en mi, 

donde los Reyes respiran 

hay ojos siempre que miraa 

todolo que pasa alii. 

ESCENA XV. 
Lofl MISMOS, UN XJgier. 

XJgieb . Al to de 1^ galeria 

para entrar, del pueblo en non^^jre, 
demanda Ticencia un hojjibre, 

Jba. Hacedle entrar! Dios le envia! 

ESCENA XVI. 

Los MISMOS RODRIGO. 

Rod. Poco hace mi voz sedienta 

de justicia y proteccion 
se aUaba en esta mansion 
para reparar mi afrenta, 

JuA. Yo de la ley guardadora 



— 60 — 

hice justicia. 
Rod. Vos! 

JuA. Si. 

Rod. (Metidndose la mano en elpechopor debajo de la 

ropilla. — Sombrio,) 

Aqui la conservo. . aqui! 

sobre mi pecho, senora! 
JuA. Vuestra gratitud es tanta! 

Rod. Tenerla mayor no puedo. 

Ben. (Ap.) Este hombre me causa miedo. 
Lope. (Ap,) Su voz sombrla me espanta. 
ViLL. Ved de abreviar! 

Rod. (con calma.) Vive Dios! 

que al mandar con tal rudeza 

en presencia de su Alteza 

presumo que el Rej sois vos. 
ViLL. El Rey! 

Rod. ' Y me mara villa! 

VU.L. Por Cristo! 

Rod. La cosa es liana. 

JuA. Enfermo el Rey, doiia Juana 

es la Reina de Castilla; 

mi madre asi lo ordeno 

siendo la corte testigo. 

Estais hablando Rodrigo, 

al Rey. 
Rod. . Acatando yo 

sus mandatos soberanos 

k vuestras plantas hoy llego 

a haceros oir el ruego 

de los gremios segovianos. 
JuA. Q\xk\ es? 

Rod. Segovia apenada 

dice por mi voz, senora, 

que la ofende, y la desdora 

esa boda concertada. 
JuA. Cielos! {con alegria,) v 

ViLL. Esa altaneria 

vuestra desdicha asegura. 

Que pretende en su locura 

la plebe que aqui os en via? 
Rod. Acaso no se os alcanza 



— Cl- 
io que ese pueblo pretende? 
Rasgar el ycIo que tiende 
sobre su noble esperanza 
quien tiene sus ojos fijos 
no mas que en su medro impuro. 
Pretende su bien futuro ' 
el bien estar de sus hijos. 
Quiere para dona Juana 
un marido, cuya gloria 
este ligada k la historia 
de la nacion castellana. 
Un Monarca mediador 
de la Reina y sus vasallos 
que sepa acatar los fallos 
del deber j del honor. 
Franco, leal, decidido, 
sin rencor j sin malicia, 
espejo de la justicia, 
amparo del desvalido. 
Rey que ensaize su realeza 
vestida la ruda malla, 
y en los campos de batalla 
muestre su ardor y fiereza, 
no con damas ni vlllanos 
ni en mengua de nuestro fuero; 
Rey noble arrogante y fiero 
como son los castellanos. 

JuA. Pacheco! vos sois testigo 

de su ardimiento. 

VitL. {A Bodrigo,) Esa grey 

pretende mas de su Rey 
futuro? 

Rod. Si. 

JuA. Hablad, Rodrigo! 

Rod. Que los primeros albores 

que hayan brillado en su frente 

brotaran del sol ardiente 

que alumbro a nuestros mayores; 

del mismo potente rayo 

que la lucha fragorosa 

hizo brillar vlctoriosa 

la espada del Rey Pelayo. 



— 62 — 
ViLL. Qu6 osadia, vive Diosl 

JuA. Sus palabras tendran eco 

de fljo en el Rej; Pacheco 

id, y decidselas vos. 
YiLL. Antes le dardn enojos 

por ofensivas y audaces! 

Asi se fraguan enlaces 

Begun plebeyos antojos! 

Hay mas ciegofrenesil 

Ddnde existe un caballero 

mas ilustre, mas guerrero 

que el Duque de Guiena? 
Rod. Aqui! 

JuA. Marqu6s, que poea arrogancia! 

Hay en Castilla infanzones 

que no envidian los blasones 

de los Principes de Francia. 
ViLL. Feliz seria el mortal 

que se viera tan honrado. 
Roi>. Tal vez Segovia ha pensado 

en uno. 
ViLL. Decid. 

JuA. En cu6,l? 

Rod. En uno que ha conseguido 

de leal y noble fama, 

k quien Segovia proclama 

por caballero cumplido. 
Pues bien, quien tiene en su abono 

condicion tan generosa» 

bien merece por esposa 

& la heredera del trono. 
ViLL.. Por Dies! Mi mente no atina, 

quien hay que al trono se acerque. 
Rod. (Con sarcasmo.) 

Qui6n? Don Lope de Alburquerque, 

noble Duque de Molina! 

Lope. (Adelanidndose con rapidez y eonpoz espaniada.) 

Imposiblel Jamas! 
Rod. (Ap.) Oh! 

Es cierto! 
Ben. Que avilantez! 

JuA. Jamas! (Con doloiosa ewtraaUza,) 







- 63 — 


Lope. 


(^i>.) 


1 Dios mio ! 


ViLL. 


Up.) 

1 


Pardiez! 
Bien la trama combind! 
, (Se dxrige & Benavente.) 


JUA. 




Imposible? 


Rod. 




(A dona Judna.) Si! imposible! 


JuA. 




Que quereis decir? 


Rod. 




Ahora 
nada. 


JuA. 




Mas... 


Rod. 




Despues. 


Lope. 




Senora. .. 




(Ap,) 


Pero esto es un sueno horrible. 
Yo al trono! 


JUA. 


Up.) 


Trono funesto! 


ViLL. 




{A Benavente.) 
Conde, oid. 


Ben. 




Senor don Juan. 


Viix. 




Avisad al Capitan 

de, guardia, que Yenga presto. 



ESCENA XVII. 

Los HiSMOS menot Bbnavehte. 

ViLL. {A Rodrigo,) 

Ya comprendo vuestro ardid! 
Mas ved que en esta partida 
estais jugando la vida 
y vais k perderla. Id 
y dominad con presteza 
k esa plebe inquieta y ruda 
mal avenida sin duda 
eon su dicha y su cabeza. 
Decidla que vuestro falso 
ardimiento y fiero encono 
no puede elevar un trono, 
mas puede alzar un eadalso. 

Rod. Lo sentiria por vos. 

ViLL. Pese k vuestro alarde fiero 

eadalso hallareis primero, 
y manana. . . 

Rod. Sabe Dios! 



- 04 — 

a 

ViLL. Manana Castilla entera 

con vivas aclamaciones 

deplegara sus peDdones 

por doiia Juana Primera; 

solo un grito, iin eco fiel 

ha de escucharnos mailana. 

Castilla por dofia Juana! 
San. (Apareciendo eit la pu?ria de la c&mara.) 

No! Por la Infanta Isabel! 

ESCENA XVIII. 

Los MISMOS Santrlaw4. 

I 

ViLL. Quien con mengua de la ley. 

qu'en proclamara heredera * 

del trono a Isabel Primera? 
San. El Rej don Enrique. 

ViLLENA y LopR. - El Rey! 

San. El Rey. 

Jj'A. Mi padre! 

ViLL. Impostura! 

Lope. Oh Dios mio! 

^'^iLL. Estais en vos? 

Lope. Santillana! 

ViLL. Vive Dios! 

JuA. Esto es sueno! 

Lope. Esto es locura? 

(Quedan iodosanonadados.) 
San. (Ap.) Ahora la sena, el paiiuelo; 

que estalle Segovia entera 

y es Reina Isabel Primera. . 

(Alir a sacar el panuelo presSntase el capiian 

con varios soldadosj 
ViLL. (Al CapUan senalando a Santillana,) 

Capitan! 
Sna. Oh! Vive el cielo! * 

ViLL. Sujetadle! 

Rod. (Eaciendo ademan de defenderle,) 

Por Luzbel! 
ViLL. Y a ese hombre! 

^^«»- . Ami? • 

JuA. (TnterpaniSndose.) No: Rodrigo, 



-63 - 

es faerza que hable conmigo. 
ViLL. Senora! 

JcA. Respondo de el. 

YiLL. {Ap.) Y este hombre se escapa al fin 

J me burla! pesia tall 
8 AN. {Ap,) No pucdo hacer la seoal. 

Ira de Dios! 
ViLL. (Ap.) Ah! Martin! 

Martin me librard de el; 

si, la sena; es necesario. 

(Saca un panuelo y le agita por la veniana,) 
Bait. {Con regocijo,) 

Sois el mejor partidario 

que tiene do^a Isabel! 
ViLL. * No direis eso manana. 

Sam. No obrareis de igual manera. 

VfLL. Capitan..! 

Ugier. {Sali^ido,) El Rey espera 

al Marques de Santillana. 
(Santillana saluda y vase por lapuerta de la izguierda.) 
ViLL. (Ap,) Pongo al cielo per testigo 

que presa de mis furores 

ser^s* 
JvA. Despejad senores. 

Vos, quedad aqui Rodrigo. 
( Vinse todos menos Rodrigo, don Lope queda el Ultimo y 
se retira mirando con tristeza d doJla JuoHa.) 

BSGfiNA XIX. 

Dona Juana Roprigo. 

JuA. Ah! ya^tamojs, solos! Qota, 

ha llegado la ocasiiDn; 

rompe estei^fgro crespon, 

que en torno k mis (jjos flqp&, 

Habla! que escuc^e! que vea..! 
Rod. Senora! querei^ gue Jbabje! 

JuA. Que misterio impenetfu^ile ^^ 

es este que me rode^? 

Responde, por q^e el IM^arq^ujSs 

me humllla J alza k ia Infanta? 

5 



- 66 - 

En esto hay algo que espanta, 
algo de siniestro, que es? 
Si, ve Segovia con pena 
y con Segovia Castilla 
cu&nto la ofende y mancilla, 
mi boda con el de Guiena; 
si yo en su deseo, veo 
tambien mi dicha, ay de mi! 
por que es imposible, di, 
que se cumpla mi deseo? 
Responde. 

Rod. Fatal porfia! 

Presumis que puedo en calma 
rasgaros senora el alma 
como vos rasgais la mia? 

JuA. El alma! \ o? no me esplico. . . 

viendo tu desdicha inmensa 
no he reparado tu ofensa? 

Rod. Dios de Dios! 

ju^^ No te he hecho rico? 

Rod. Callad! 

juA, Fija en su interes 

no ordene que aqui viniese 
Seraflna? 

Rod. a Dios pluguiesc . 

mirarla muerta a mis pies 
antes que en afrenta mia 
y por preciado favor 
la devolvierais su honor 
convertido en mercancia. 

JuA. Tal desman! 

Rod. Mi ardiente anhelo 

crece al pensar en la afrenta 
que me hicisteis. 

ju^^ Ten en cuenta 

tu condicion. 

Rod. Viveelcielo! ^ 

(Sacando elpliegc) 
Debo esto k mi condicion? 

juA. Es tu fortuna! 

Rod. {Rasgando elpliego.) 

Ved. 





-^7 - 


JUA. , 


Ah! 


Rod. 


Rota mi fortuna esta 




cual lo esta mi corazon. 


JuA. 


Eso k mi! 


Rod. 


A mi almu gigante 




cuando su deshonra venga, 




ni hay valla que la contenga. 




ni grandeza que la espante! 


JUA. 


Villaiiol • 


Rod. 


El amor profundo 




que sentis. 


Jda. 


Yo? 


Rod. 


Esa violenta 




pasion, que es del mundo afrenta 




si Uega a saberla el mun^o. 


JUA. 


Mi pasion? 


Rod. 


Fatal! maldita! 


JUA. 


Oh! mayor afrenta fuera 




que yo te alzase a la esfera 




en que don Lope se agital 


Rod. 


Nunca! 


JUA. 


Afrenta que se acerque 




& don Lope una villana. 


Rod. 


Crimen que ame dona Juana 




k don Lope de Alburquerque! 


JuA. 


Por que? (Oyense griios confuses.) 


Rod. 


Escuchad! 


JuA. 


Que rumor! 


Rod. 


Al crecer con violencia 




OS dira la diferencia 




que hay de un amor a otro amor. 




Oid! oid! ese ruido 




confuso que el viento corta, 




va a deciros lo que importa 




el honor; prestad oido. 


f 


Vuestra alma exhale su queja 




como la mia su hiel! 


Voces. 


Viva la infanta Isabel! 




Abajo la Beltraneja! 


Rod. 


Por vos! 


JuA. 


Ah! por mi! Que afan! 




La Beltraneja! ((7o» estraneza.) 



- w — 

Rod. Entendeis? 

Ved si es un orimen qtseameis 
al bijo de don 'Britnm! 
{SeMando d don L'>pb que pdlUoi f MfOtado vi&ne ^m 
auwUio de doMa'J'OAnA.) 

(DandaiM grito y ct^endty d^sm$^^da en un ti- 
tial.) Ah! 
Lope. (SosteH^dota,) 

Infeliz! Que hab6f6 iHitiblb? 
£1 mismo intlenio e^ins^ira. 
Rod. No tiene cl infierno la ira 

que rebosa de mi p^oko! 
LopK. Esos gfltos . . ! 

Los MisMOS, Di2G0, SftN^^tto, PuGBLO eu tumulto conarmas ,y 

en aciitud imp'dnente» 

Voces. "Muera! 

Lope. (Deeentainnfido,) Ob! 

Die. Vedla ahi . 

(Se diriffenen iropel & dona Juan a.) 
Rod. (Desenvaiftakdo.) Yais &'po^r 

la nlano fen una mujer? 

Atriisi La'deftendo yo? 





ESCCNA XXI. 




• 
Los MIBMOS, SfiBAFMA. 


Ser. 


Rodrigo! 


Rod. 


Ta! (:Mirando ATfov Lop«) 




Y«el aqni? 


Die. 


Pague €n sangre sii debto! 


Rod. 


{DeteMndole.) 




S In san ^re I La needsito . 




toda, todapafaimi! 


Die. 


El te ha ofendido «itaiiero. 


Rod. 


Kadie ba de pedirleroileiittts. 




Para yengar tois afnfeiiiliks 




basta y sobra con mi aceft>! 



FtN DSL AOTO «B&I**0. 



t " » ' r 



AOTO TERGEBO. 



Cdmara de la Prjapeya* Gabinete oct6gono: al fon^o el oratorio cu- 
yas puertas so abriran ep tiempo oportuno. Ventana en el chaflan de 
/a izquierda; puerta en e| de la derecha. i^uertas laterales en el pri- 
mer t^rmino. 



ESCANA. PRIMERA, 

Santil^lana y Bopr^go. 

(Al Uvantarse el telon se oye^ tuidii^ds^eapadas y Uu^mmes 
de SJMiTfbfeAMAy BoDRiGO y Martin.) 
San. (Z)M^0^)i Rodcigro^ 

Mar. Mnners! 

Bod. .^laesifio! 

San. l^Aidbrl' 

Mar. Bl; oi»la ma vaJ^iiir 

(Salen Sanhrlaha y BoDi^GOi|KMr ULpuett^ derecha primer 

San. Com €if pomoi qua hk sangie 

de cobardeB bo se laDal 

Estais lierido? 
Boo. Un rasgu&o 

nada maQ., 
San. Buena estocada 

pardstieisl 
Bod. Debo la vlda 

aft Maarqus&a de Santillana. 
San. Pasa. deshaoer' traioioiieB 

7 desoitbiiir emboaeadfis^ 

aiempre. la. auerte. me. ha. dada 

golpe ctecto jptialai G}anu 

Pero e^iDo em eatoa aittoa 



— 70 — 





olvidando la Jornada 




de ayer? 


Rod. 


En este palacio 




tengo mi honra y mi hermana 




en rehenes, y aqui vengo 




porque quiero reseat arias. 




Si un dia, senor Marques, 




queda mi vida sin mancba, 




disponed de ella. 


• San, 


(Abrazdndole,) Rodrigo! 


Rod. 


Hoy no me es dado brindarla. 




que nunea ofrecerse debe 




vida que esta deshonrada. 


San. 


La Yuestra es pura. 


Rod. 


Los cielos 




me la den basta manana. 


, San. 


Ay del que contra ella atentel 




juro a Dios que bace compaiia 




al que babels tendido en tierra. 


Rod. 


Desventurado! 


San. 


Os da lastima! 


Rod. 


Menos cobarde es su crimen 




que el crimen de quien le paga. 


San. 


Siempre igual! 


Rod, 


Sicmpre el castigo 




se impone al brazo que mata, 


• 


y la intencion que le impalsa 




queda libre y basta bonrada. 


San. 


No ba de cruzar con la mia , 


y 


mano traidora que empana 




los timbres... 



ESCENA II. 

Los MISMOS ViLLENA. 

ViLL. Marques, calmaos, 

y no bableis en voz tan alta» 
que las paredes escucban 
y el eco d voces delata. 

San. No tiene porque cuidarse 

ni de obras ni de palabras 



— 71 — 

el que sabe sostenerlas 
con la punta de la espada. 
ViLL. Ya se que unis al ingenio 

el valor y la arrogancia. 
Me place que el de Villena 
conozca al de Santillana. 

ESCENA III. 

RODRIGO, VlLLFWA. 

ViLL. Per eierto mas que la suya, 

me da asombro vuestra audacia. 

No sabeis que hay en Castilla 

cuchillos para gargantas? 
Rod. Se que hay traidores punales 

que hieren al que los alza. 

(Abriendo la jmertd del primer Urnino derecha.) 

Le conoceis? 
YiLL, Martin Roble! 

Rod. Rogad a Dios por su alma. 

ViLL. Puedo perderos Rodrigo; 

tenedlo en cuenta. 
Rod. Amenazas! 

ViLL. Habei9 al Rey injuriado 

en esas coplas que andan 

de boca en boca, y que atentan > 

a su prestigio y su fama. 
Rod. Si son falsas castigadme, 

si no lo son, respetadlas. 

Bueno es que hasta el trono llegue 

esa voz que al pueblo arranca 

la soberbia de los grandes 

y la incuria del Monarca. 

Si el Rey al oirlas siente 

subir el fuego & la cara, 

no olvide el Rey al oirlas 

que provechosas por francas, 

mas que las dulces lisonjas 

son las verdades amargas. 
ViLL. Amargas! como lo fueron 

cierta noche y cierta escala 



l*^^ 



— 72 — 

para algunos. 
Rod. Ahrpbfd&s^ 

vuelyo aqui ^ poner mi pl'all1;£ 
ViLL. Querttis liablar doii Lope? 

Rod. Es ocasion de palabras^ 

Marqais, con hbhra 6 sm vid^^ 

he de salir del Alcdzar. 
ViLL. Aqui vendfi el Daqne'. 

Rod. Pronto? 

YiLt. Su deber aqui le llama;* 

may pronto. 
Rod. BicTQ^ aM las lic)i-&' 

dfe Yer]gffienia fi(on* miiy largalsl' 
YiLL. QuMat>s; 

RoBu D6iide? 

ViLL. En lac's 

En ella la Reiha pasii' 

religiosos y plegariasP. 

Mas taf d'ara'l 
Rod. He dfe'tfaMfe' 

de vos? 
ViLL. Me intef^sii. 

Rod. Basta. 

{vase RoDki6d^(W* U dtpitl^:) ' 

El MARQO]i:S DC VaLENA. 

e6il Hmtk & sStf vlda dice; 
hade'^klli^dfe^Alciiai^, ' 
con hofiark; n6 es'mtiy pi-66iible, 
sin vida es''ftfeil qxi6' MgH 

ESCENA* v.- 

ViLt. (Ap.) Ellaa^ttl!(a/fo.)'6^'iiq!u6'pla6^ 
OS veo; . . 

JuA- G?facfa^Viiieiik: 

^iLt. RepuMa ya^ db'li Mi 



; 



J 



- it- 

que ayer'sentisteis. 

JuA, Ayer? 

No recuerdo. 

ViLL. Turba ateve 

con torpe intencion aviesa 
quiso ofenderos, Princesa. 

JuA. No recuerdo. 

ViLL. Fu6 la plebe. 

JuA. No s6. 

ViLL. Todavia el eco 

fifttidico se levanta 
dlciendo, Viva la Infanta 
Isabel. . . 

JuA. CalladjTacheco. 

Guandoese grito me aterra 
le yenls k recordar! 
No veis que quiero olvidar 
hasta que existo en la tierra? 
No mirais mi pecho herido 
por las perfidias del mundo? 
No yeis que en mi afan profundo 
quiero olvidar, y no olvido? 

ViLL. Es ciertol Un alma traidora' 

OS yendi6. 

JuA. Rodrigol 

ViiL. • Ved 

c6mo pag6 la merced 

que Yos le hidsteis, senorw. 

Si, miserable, infamndo, 

vino a contaros su pena 

y Yosle disteis.. • 
JuA. Villena, 

qu6 le he dado! que le he dadoi 
ViLL. Riquezas. 

JuA. Nad^a! 

ViLL. Un tesoro. 

JuA. Ay Villena, desvario! 

La desfaonra ^s vat vaeio 

que no se llena con oro. 
ViLL. Y bien seSora? 

JuA. tmpelida 

por YOS y mi orgullo ciego 



— 74 - 

entregne a Rodrigo un pliego 
que hizomas hoada su herida. 

VitL. j^h senora! Por mi nombre 

que ha sido en mi gran torpeza, 
no hidalguia, no riqueza, 
se debio dar a ese hombre. 

JuA. ' No! 

ViiL. Fuera mayor merced 

obligar al de Molina, 
d que diese a Sera^na 
8u nombre. 

JuA. Su nombre! 

ViLL. Ved 

de que sencilla manera 
se satisface su lionor 
y se apacigua el furor 
de esa plebe adusta y flera, 
asi cesara en su encono 
encontrando en vos abrigo, 
asi a la voz de Rodrigo 
OS alzara sobre el trono. 

JuA. Ya que me puede importar! 

ViLL No olvideis que el Rey ordena 

que hoy partais con el de Guiena, 
que la Infanta vd a llegar. 

JuA. Este lugar apacible 

donde aun si en to la fragancia 
dulcisima de la infancia 
abandonar! imposible! 
Aqui mi primer afan, 
aqui mis mejores dias, 
mispenas, mis alegrias, 
misilusiones est an. 
Prendas de mi corazon, 
c^mo puedo yo dejaros? 

ESCENA VI. 

Los MiSMOs, Don Lope. 

Lope. La Reina desea daros 

su postrera bendicion. 
JuA. Ah! 





- 75 - 


Lope. 


1 

Se halla en la regia estancia 




el que va a ser vuestro esposo 


JuA. 


No hay esperanza! 


Lope. 


Es forzoso 




que hoy mismo partais d Francia 


JuA. 


{A Villena,) 




Ya lo veis! Hay que partir. 




Ya esta mi suerte trazada, 




ya nada me pesta, nada 




mas que callar y morir. (Vas^,) 




ESCENA VIL 




DoK Lope y Villena. 


Lope. 


Estareis muy satisfecho? 


VlLl. 


Quen? yo? no. 


Lope. 


Y envanecido: 



decid, que habeis conseguido 

de todo el mal que habeis hecho? 

Al Uenar su corazon 

de eterno llanto y de luto, 

no habeis alcanzado el fruto 

de vuestra in fame ambicion. 
ViLL. Jd! ja! me asombra por Dios 

que tanto penseis en mi 

cuando pucde haber aqui 

quien piense tambien en vos- 

Es que el Duque de^olina 

no me ha comprendido ya? 

(Viendo d Serajlna.) 

Mejor se lo esplicara 

Seraflna. 
Lope. Serafinal 

ViLL. (MarcMiiiose por el segund^ tdftmi/io izquierda.) 

 Vive Dios que tiene hiel 

y es tenaz el enemigo. 

Gracias que tengo a Rodrigo 

que me va k dar cuenta de el. 



~ 7« - 
ESCENA IX. 

LoPB. (Ap.) El despiadado rigor 

de la suerte ea mi se ceba,. 
c6mo resisto a esta prueba 
si luohaiL deber j.amor! 
. Seraflna! 

Ssa. 0$ atreveis? 

bajad don iSope los ojos 
J respetad los sonrojos 
que al'vertys siento. 

Lops. Qua hacais^ 

Ser. To vago aqui sia Yentara;; 

bajaeste sombrio- techo, 
le faita^spacio a mi pecho 
para exhalai su amacgurab 
C6mo deseo. romper 
los lazos que aqui me opcimeii, 
aqui donde amor es'crimon,. 
donde impera esa mujes! 

LoPB. Serafiaa!. Tii es& aceatoZ 

Que imposible deay^atocav 
ha secado eu ta alma • pura 
las €uente&del seniimientoZ 

Sbr. Mi mismo dolor! 

LoPB. Q^I^ vale 

tu inmenso dolor prof undo? 
Ko hay Seraflna^ en el muada 
tormentq que al suyo ig^alA«. 

SEa. Ajl 

Lope. ^ Yo & tu rigor me aTouga^ 

mas veace hacia ella tuira 
por la compasion qfte inspirat 
por el amor que te teugo. 

Ser. Amorf 

Lope. Dudasf 

Ser. Amor vos? 

no cabe mayor agrayio. 

Lope. No te lo ha dicho ml labio 



— 77 — 

mil Ts^ees? 

ggR, Bow Lope! A Wfts. 

Lope. No tieiiea masniorlfli algaaa 

de tanta feltcidfid? 
no recu&rdss? 

Ser. ' Apartad. 

Lope. Recuerda que de la: luaa 

al incierto resplandor 
oiflsidesde tus rejas 
las apasionadas quejas 
detim tderiio j jcraiataixte :ani0r. 
El vien1x»«iii«ustte(T3esi^tt08 
te Uevaba embalsamado 
un acento.eoamQfOcadOj 
unnsiftrdientes suspiros. 
Un hombre alU au pasion 
te pintdiCODrflnaia^lofia, 
y lo que dijo su boca 
8e±afiltr6en:tu oorazon. 
Aquelthomfere, vidajsnaia, 
quiso un alma Itacer de doa; 
aquel honxbre ... 
Ser. NoftEaisvos! 

Lope. No eca yo? 

gER. Aquel no venia 

de noche hasta mi cedftjbo 
orgulloso y altwaero, 
con plumage en el sombrero 
y con espada en el. cinto. 

Lope. Oh! 

ggn^ No era el noble- sefior 

don Lope. 
Lope. - Sii Seraflna! 

Ser. No era el Duqufe de- Molioa, 

ew uu pobre teijedori 
Lope. Dluqiw, 6 tej^dor. mi llama. 

ardiendo con mayor brio, 

viene k dech'te bien mio. . . 
Ser. Lope! 

Lope. Q^® te »lna! 

Ser. Quemeama! 

Dios/inio! 





— 78 — 




Lope. 


(E$treehando las manos de SERirniA, 
ciente.) Pluguiera 4 Dios 


jf balbu 


/ 


que nuestra desdicha fiera 
Serafina, no pusiera 
un abismo entre las dos. 




Ser. 


Abismo! 




Lope. 


Tu hennano! 




Scr. 


Oh! 




Lope. 


Bien 

mostro sa genio indomable, 
mas castigando a un culpable 
culpable se hizo tambien. 




Ser. 


Ohi basta! 




Lope. 


Mi amor!.. 




Ser. 


Oculto 
queda aqui y avergonzado 
el que me habeis inspirado. 




Lope. 


Oje! 




Ser. 


El vuestro es un insulto! 




Lope. 


No por Dios! El es testigo. . . 




Ser. 


De mi verguenza. 




Lope. 


(DeteniStidola .) No! 




Ser. 


(Con alticez,) Acaso 
pretendeis cerrarmc el paso? 


t 


Lope. 


Si. 




Rod. {Sa 


liendo,) Lo veremos! 




Ser. 


Rodrigo! 





LSCENA X. 

Los MiSMOs, Rodrigo. 

Rod. Esa es dificil empresa 

senor Duque de MoLna. 
Retirate, Seraflaa. 

Ser. Oh! Buscare i, la Prineesa. 

'{Vase segundo tdrmino izquierda,) 

ESCENA XL 

Rodrigo, don Lope. 

Rod. Ya estamos solos los dos; 

rogad senor Duque al ci61o 



— 79 — 

que tenga piedad de vos, 
pucs ya no os queda en el suelo 
mas amparo que el de Dios. 
Lope. Si una afrenta imaginada 

a una venganza sangrienta 
Ueva vuostra mano'airada, 
yo tambien tengo una afrenta 
por vos liecha, y no vengada. 
Mas para vengarla,-I>ios 
me ha ctorgado, senor mio, 
la ventaja entre los dos; 
soy igual k vos en brio, 
y en nobleza mas que vos. 
Atreverse a mi es locura. 

Rod. Si esa altura os asegura 

contra mi honor ofendido, 
yo senor Duque, yo os pido 
que bajeis de vuestra altura. 
A poder tan soberano 
yo no temo, Hi a el me postro; 
soy humilde y soy villano, 
pero aun pudiera mi mano 
alcanzar a vuestro rostro. 

Lope, (Empunando.) 

Oh! 

Rod. Ya bajai.s! ya se inclina 

el poderoso al mendigo, 
oh gracias! 

Lope. (Cotitenidddo^e.) Bondad divina! 

Rod. Callais? callais? 

Lope. (Con esfverzo.) Sois Rodrigo 

hermanode Seraflna: 
ved si es grande mi pasion, ^ 
mi cariiio verdadero, 
que en mi arrojais el baldon 
y no teneis ya mi acero 
clavado en el corazon. 

Rod. Clavadle! Desenvainad! 

Lope. Antes Rodrigo, escuchad, 

y haced despues lo mejor. 

Rod. Vais a hablar de vuestro amor? 

Lope. De mi amor, Rodrigo. 



- 80 - 

Ro»- Habl0. 

Lope. Bella, ^arrida, lozana, 

como la rosa gentil, 
cual la azucena galana, 
vi en el campo k vuestra hermana 
en una tarde de Abril. 
Sub ojos deslumbradores, 
luz cran de.monte y prado, 
para su boca de amores 
su perfupie regal^jdo 
robaba el viento k las flores. 
Lleno de asombro quede; 
quise hablar y enn^udeci; 
k mirarla fui y cegi^e. 
G6mo decirt)s.podre 
lo que en el alma sent!! 
Mi poderoso, aJUbedrio, 
ni vencicjo, ni domado, 
sinti6 su arrogante.brio 
por el tierno.poderio 
del amor, aprisionado. 
La luclia quiso empr^nder, 
intentarlo fue locura; 
4c6mo lucbar y venoer, 
cuando pierden al poder 
de su divina hermosupa, 
de su boca a los olores, 
de su vista d las centellas, 
triftos, aroma y fulgores, 
los p&jaros y las flores 
y la luna y las estrellas! 
Rod. Sois veraz. 

^OPB. Siempre lo fui. 

Rod. Tanto la amais> 

Lope. T^to! si! 

Rod. Pop q^e amor tan aceqdrj^^o 

no le habeis legitimft^o 

ante Dios? 
Lope. for vos. 

^^' Por ma? 

Lope. Por vos, Rodrigo,.e8Cucbad. 

Old de que triste jnodo 



-81 -^ 

pudo la fatalidad, 
/ destruir mi eneanto todo, 

toda mi felicidad. 
Bod. Ya os escucho. 

Lope. Si os dijera, 

que al mirar correspondida 

mi pasion pense en que fuera 

esposa mia, os mintiera, 

y no he mentido en mi vida. 

Candado del corazon, 

remora de mi deseo, 

era mi noble blason, 

que hallaba mezquino empleo 

en su humilde condicion. 

Pero habl6 naturaleza, 

y la ar«Uente juventud, 

digna hail6 de mi nobleza, 

su incomparable belleza 

y su Candida virtud. 

El amor y un falso honor 

se disputaban la palma, 

amor lidid con vigor, 

y en esta lucha del alma, 

triunfante quedo el amor. 
Rod. Triunfante el amor! 

Lope. Ah! si; 

mas juzgad de mi sorpresa 

al punto que descubri 

todo el amor que hicia mi 

abrigaba la Princesa. 

Que hacer entonces? que hacer? 

Iba yo a despedazar 

el alma de esa mujer, 

cuya suerte es padecer 

cuyo destino es Uorar? 

Esclavizado, sujeto 

a una dura obligacion, 

yo consagn^e a su pasion 

si no el amor, el respeto 

que merece la aflicoion. 

Pero sin tener en cuenta 

su dolor, y el alma atenta, 

6 





— 82 — 

• 




fija solo en el agravio. 




la de8cubri6 Ynestro labio 




la enormidad de sa afrenta. 




Si fue accion yillana 6 no 




consideradlo vos mismo. 




Y08 lo qnisisteid, no 70. 




Quien entre los dos abrio 




la inmensidad del abismo? 


Rod. 


Y es razon porque ese arcano 




descubri. ..? 


Lope. 


Ved que es om Yano 


* 


que en ello insistais. 


Rod. 


Por que? 


Lope. 


Renegara de mi fe 




antes que ser Yuestro hermano. 


Rod. 


isomdrio.) Asi lo ha queridoDios, 




{con impetu,) Pues afrentados nos yemos 




vos de mi, y yo de yos. 




ya que remedlo tenemos 




sino matamos los dos. 


Lope. 


Rodrigo! 


Rod. 


Empunad la espada. 




apelo a Yuestra hidalguia, 




yo Yeo una honra ultrajada, 




y mas alto que la mia, 




senor don Lope, no hay nada. 


Lope. 


Esa decision tomais? 


Rod. 


Esa tomo y otra no. 


Lope. 


Vuestra desdicha labrais. 


Rod. 


Que querais 6 no querais, 




de aqui salgo honrado yo. (desenvainando.) 


Lope. 


{desenvainando,) Sea! 


Rod. 


Asi quiero yo veros! 


JuA. Y Skr. 


{Apareciendo por la puerta de la cdmara,) 




Ah! 


Lope. 


Princesa! 


Rod. 


Serafina! 


JUA. 


(con autaridad,) Envainad esos aceros; 




OS lo ordena, caballeros. 




la Duquesa de Molina. 



— 83 — 



ESCENA Xll. 

Los MisMos, Doha Juana, Serafina. 

Rod. y Lope. Cielos! 

juA; (d don Lope ddndole la mano de Seraflna,) 

Esta es vuestra esposa; 

anudad tan dulces lazos, 

hoy la arroja en vuestros brazos 

una amiga carinosa. 

Temblad el fiero dolor (a Seraflna.) 

pues con prospera fortuna, 

la humildad de vuestra cuna 

se ensalza por el amor. 

(d Rodrigo.) 

Honra os doy y a vuestra hermana; 

no hicisteis eso conmigo, 

ved la distancia Rodrigo 

que hay de vos a dona Juana. 
Rod. Oh! 

JuA. (Ap.) La pena me devora 

pero es fuerza, valor pues! 
Rod. Yo me arrojo a vuestros pies, 

yo OS pido perdon, Senora. 
JuA. Alzad. 

Rod. Dejad que os demande 

perdon por mi error prof undo, 

no puede haber en el mundo 

corazon mas noble y grande. 
JuA. Doy, al olvido mi queja 

y vuestra injuria perdono: 

algo valdria en el trono 

la miser a Beltraneja. 
Rod. (confundido,) Oh I 

JuA. Tal nombre no me dan? 

no asegura vuestra grey, 

que no soy hija del Rey? 

que es mi padre don Beltran? 

No vaga de gente en gente 

esa creencia infamante? 

Ah! ya he sufrido bastante! 



— 84 — 

miente quien lo diga, miente! 

de la Heiua la honra brilla 

sin una mancha liviana, 

hjja es del Hev dona Juana, 

Princesa soy de Castilla. 

Esos ecos mentidores 

contra mi honor levantados, 

esoB han sido inventados, 

por indignos y traidores. 
Lope. Mil yeces miente el impio 

que d Yuestro deooro atente, 

Princesa. 
JuA. {con energia,) Mil veces miente! 

(arrojdndo$e en los drazos de don Lope. Llorando dap,) 

Ay hermanol hermano mio! 
Lope. Senoral 

JuA. Saliddeaqui. 

Dios mio! Dios de bondad! 

Oh! dejadme. (vanse Bodrigo y Serafina dere- 

eha, don Lops por la cdmara,) 

ESCEN\ xm. 

Dona Juana. 

Que ansiedad 
tan espantosa, ay de mil 
Pero esto es posible! es cierto! 
deshonra! crimen! baldon! 
ay mi pobre corazon 
para las Yentura3 muerto! 
Ahoga en Uanto impregnado 
de amargura tu gemido, 
lo que 4 todos permitido 
estd para ti vedpidol* 
Un tiemo amor inocente 
es en ti pasion culpable; 
ay corazon miserable 
que tan mal y tanto siente! 
Pero he merecido yo 
tan duro y fiero castigo? 
puedo yo luchar conmigo? 



- 88 - 

tengo 70 la ealpa? no! 

Pues si dobladas prisiones 

al deber cierran el paso, 

si me quemo, si me abraso 

al fuego de las pasiones. 

Si ya no puedo vivir 

sin un tormento profando; 

que me queda en este mundo 

mas que odiar y maldecir? 

La deaventora vi en pos 

de mi, y adelanta, y erece 

y'me arrebata! Parece 

que de mi se olvida Dies. 

{O^ese el sanido del drgano en la capilla.) 

Ah! Dies! 
{Corre rdpidamente y ahre laspuertas del oratorio, apa- 
rece en Side rodUlas, y veslida de negro la Reina. ) 

ESCENA XIV. 

Dona Juan a. La Bejna. 

JuA. Mi madre! 

Rei. Dios miol 

tu justicia me condena, 

pero es terrible la pena 

que impones h mi estratio. 

D& castigo h mi locura 

aunque tu rigor me aflija, 

pero aparta de mi hija 

el c&liz de la amargura. 

Si h. in santa ley falt6 

mi flaquexa miserable, 

sufra el castigo el culpable 

pero el inocente no. 

Fuente de divina luz 

d& consuelo k la bija mia, 

por la sangrienta agonia 

que padeciste en la cruz, (cesa el drgano,) 
JuA. {con arranqru.) Dios al oir tu oraciuu 

envia al martir su palma, 

Dios te ha oido. , . 



- 86 - 

Rei. (levantdndou y adriendo lot brasos. ) 

Hija del alma! 

JuA. * (predpUdndote en ellos.) Madre de mi corazon! 

{Quedan adrazadas e» el interior del oratorio. Oyese ru- 
mor de vUores, aelamacionei y eampanas que va grcb- 
dmudose kasla et fiaal del acto..) 

ESCENA XV. 

Las MiSMAS, despues Rodrigo t Serafima, luego Don Lope 

por la cdmara. 

» 

Voces. (fuera.) Viva la Infanta Isabel! 

{A las acla7nacio7ies la Rtina vuelve a caer de rodillas 
en el reclinaiorio. Dona Juana se yergue con aUioez 
y apoyada primero en la jamba de lapuerta del oratorio, 
y despues en un mueble, llega vacilaTUe a la ventana, fija 
la mano en el alfeizar y mira d la plaza. Aparecen en 
lapuerta def rente Rodrigo y Serafina.) 
Rod. (con tristeza,) La Infanta al alcazar llega, 

y al regocijo se entrega 

Segovia entera en tropel. 
JuA. (en la ventana.) Ajer a mis plantas, oh! 

serviles j aduladores, 

hoy infames y traidores 

todos! todos! 
Rod. (adelantdndose.) Todos no! 

JuA. (separdndose de la ventana y poniendose en medio 

de elhs.) 

Ah Rodrigo! Seratina! 

de dolor mi alma esta llena, 

ved al Marques de Villena • 

entre esa turba mezqoina. 
Rod. (con ira.) 

Para los nobles no hay ley? 

no pagara sa traicion? 
Lope. (saliendo de la cdmara.) 

Firmad la orden de prision 

es la voluntad del Rey. 
JuA. No. 

Lops. Pero... 

JuA. No puede ser. 



- 87 - 

Al descender de mi trono 

si no olvido ni perdono 

que otra cosa puedo hacer? 
Rod. (con arranqne,) 

Senora, la Providencia 

por su voluntad bendita 

hoy una corona os quita, 

respetemos su sentencia. 

Mas si el poder celestial 

vuestro solio ha derrumbado, 

otro habeis vos levant ado 

mas alto que el trono real; 

despreciad la ingratitud, 

la traicion y el abandono, 

jamas se derrumba el trono 

que alza Dios a U virtud. 
JuA. [con mergia creciente,) 

Teneis razon! Resignada 

sabre dominar mis penas, 

la sangre real de mis venas, 

no ha de desmentirse en nada. 

Ceder al mal es mancilla; 

nunca al destino inclemente 

doblan cobardes la frente 

ricas hembras de Castilla.  

{Aumentan el clamoreo y repigue.) 

Grit ad! de aqui par tire 

y en las margenes del Sena, 

alivio hallara mi pena 

en mi conciencia, en mi fe! 

Quien va de la dicha en pes 

que importa si no la alcanza? 

{con gran sentimiento.) 

donde muere una esperanza 

nace un c6nsuelo. . . el de Dios! 
(Senalando al oratorio. Oyense las acordes del drgano. 
Cae el telon.) 



FIN. 



Pepariamos de injustos y descorteses si en la odicion 
seg^unda de la (iBeUranejaTs> no declarasemos, como nos com- 
placemos en declarar , que solo consideraciones y beneyo- 
lencias debemos al publico de Madrid. Este con sus aplau- 
808 J la prensa espanola con sus pl&cemes ha recompen- 
sado con creces nuestros esfuerzos superando nuestras 
mayores esperanzas. 

Al rendir un justo tributo de gratitud k los que tanto 
nos ban distinguido debemos consignar aqui el nombre de 
nuestro querido bermano de letras, Luis Mariano de Larra 
que con tanto carino y acierto ha puesto el drama en 
escena; el de Elisa Boldun, que ha interpretado el papel de 
la protagonista con esquisito scntimiento y singular maes- 
tria, y recordar tambien el de todos los actores que toma- 
ron parte en el desempeno, pues todos contribuyeron con 
su talento al exito obtenido. 

Francisco Luis de Ketes. 



Francisco Perez Echevarria. 



I 



*l 



LAS BI0GRAFIA8, 



COMEOIA EN TRES UTOS 



DE 



%* ^UM^^^ W>^ €0@9i8^il^@« 



Ettrenada en el teatro del Circo, k 16 de Abril de 1858. 



■♦o-^-o-a iTiA/' c-oK>^«- 



Le pamphlet, comcdie en deux actes, en prose, por Ernest 

Legouve de Y Academie Francaise.— Represeiitcii pour 

la pn»mittre fois, a Paris , sur le Theatre Fraiicais, 

par les Coinediens ordinaires de V Empereur. 

le 7 oclobre 1857. 



MADRID: 



IMPRENTA ,DE C. GONZALEZ, CALLE DE SAN ANTON, NIM. 2G. 

1858. 



^ 



> 



PROLOGO 



Han dioho algunos criticos que esta comedia no podia interesar 
al publico espafiol, por no ser conocido en nuestropais el tipo odioso 
del libelista. jPluguiera a Dios que esto fuese veraad! 

Frdgil memoria han de tenerpor fuerza I09 que, asistiendo d 

la representacion de Las Biografias, no recuerden que de veinte 

anos a esta parte han escandalizado a la sociedad espafiola innu-^ 

merables lihelos, abortados unos por prensas clandestine^ en epocas 

de represion , y pregonados otros d grito herido en periodos revolu- 

cionarios. 

. Lo que puede sostenerse con algun viso de razon. es que el torpe 

1 oficio de libelista no se ha elevado en nuestro pais alrango de profe" 

/ sion literaria; pero basta que eccista el mal para que sea conveniente 

presentar en el teatro un ejemplo vivo de su trascendencia. 

El publico, juez inapelable en estos casos, ha manifestado una 
opinion diametralmente opuesta a la de los criticos: aplaudiendo to^ 
das las noches con insistencia y entusiasmo las escenas capitales de 
los ados segundo y tercero, ka dado a engender claramente que co^ 
noce y 6dia al libelista, y que le interesa la obra dramdtica. 

Restame consignar aqui mi responsabilidad por las alteraciones 
^ que he introducido en la comedia ae Mr. Legouve, distribuyendo la 

accion en tres actos, ddndole mayor ensanche por meclio de nuevas 
peripecias, suprimiendo algunos detalles, cambiando otros, procu- 
ranao en fin acomodarla al gusto y d kts exigencias de la escena 
custellana. Creo, no obstante, haber ejecutado estas modificaciones 
sin menoscabo de la forma cldsica de la obra, ni de su nobilisimo 
pensamiento. 

Madrid U de abril de i858. 

E. de Citnerot. 



PERSO.iiAS. j^e'iroi&isS' 



DO^A ISABEL DE AUREIRO. Do^a Teodora Lamadrid. 
LA MARQUESA DE URREA. . Do^a Mercedes Buzon. 

VICENTA DofiA Feupa Orcaz., . 

DON SANTIAGO DE URREA.. Don Jw^ocin Arjona^'v . 
PEDRO VILLAR. .. ^ v a J)qm JosaGARCiA. ^^^ \ 
DON ENRIQUE DE UftHEA. . DotfVicTORiNo T^atA. ^ -* 
N CRIADO Don N. Serrano. 




La escena %s on Lisboa. — El tealro representa un gabine- 
te elegante. Pucrla en el fondo , y otras dos laterales. Junto ^ 
al primer bastidor de la.izquierda habra una ventana , y de- s 
lanle de ella una niesita con escribania. Enfrente una chime- 
nea, sobre cuya rcpisa habra una copa de bronce , y en la pa- 
red de encima un grabado, que representara un Castillo. Entre 
la ventana y la puei ta de la izquierda un cuadro al oleo. En 
el prosceuio , a la derecha, un velador y una butaca. 

> 



Pertenece a D. Enrique de Cisneros la propiedad de esta 
obra ; y nadie sin su licencia podra representarla ni reimpri- 
niirla en EspaAa y sus posesiones, Llevan todos los ejempla- 
res marcas secretas. 



Habiendo examinado esta comedia, no hallo inconvenien- 
m que su r 
Abrildel858. 



-__ „ — _ ___ ^w- — y . — — 

te en aue su representacion sea autorizada. Madrid 13 de 



El Censor de Teatros , 
Antonio Ferrer del Rio. 



{ 



<' 



AGTO PRIMERO. 




Don Santiago entra par la puerta del fondo, seguido de Vicbnta . 



Sant. Nada de eso tiene que ver con la cuestion. 

Vic. Oigame usted, caballero! 

Sant. Oigame usted d mi! 

Vic. (Procurando dominar su enfado.) Bueno: hable usted... Ni la 

paciencia de un santo!... 
Sant. Panto en boca! Digame usted, no vive aquf una senora j6yen 

y bella, que sc llama dona Isabel de Aureiro? 
Vic. Mi sehonta. 
Sant. No es hija del difunto coronel Aureiro , bizarro defensor del 

Castillo de Ponlo en la guerra de la Independencia? 
Vic. Si, senor; hija uiiica. 
Sant. Y esta preciosa capita, situada d orillas del mar, no conalituyn 

todo su patrimonio? . 
Vic. Si, senor; todo su patrimonio. 
Sant. Y no es cierto que dona Isabel, por causa de la larga enferme- 

dad de su madre, se v6 precisaoa i mudarse i, otra casa mas 

reducida, alquilaiido esta con todos sus enseres en la cantidad 

de doscientas coronas? 
Vic. Es verdad; pero no s6, caballero, d donde y& usted A parar 

con este Interrogatoriol... 
Sant. Y es poiible que dona Isabel tenga corazon para dejar una 

casa y un jarrlin, que tanto deben recordarle el puro y casto 

amor que profesa al marcjuesito de Urrea? 
Vic. Harto le pesa d la pobrecita de mi aima!... Pero, A usted que 

le importa? • 
Sant. Ya ve usted, seiiora Vicenta, qae estamos de acuerdo> que nofl 



— 6 — 

entendemos perfectamente. Con que, lo dicho, me quedo con 

)a casa. 
Vic. Pero no le he dicho a usted veinte veces que estd ya alquilada? 

Si, sehor: alquilada! alquilada! 
Sant. Lo s6, lo s6... lo.s6! 
Vic. Por lo tanto... 

Sant. Por lo lanlo, me quedo con la casa. 
Vic. Hase visto empeho mas singular? Querer instalarse en una casa 

contra la voluntad de los que la babitan! 
Sant. No bay otro medio, toda vez que los que la babitan no me 

la ceden de buen grado. Con que deciamos, senora Vicenta, 

f|ue esa ventana cae a! jardin... 
Encolerizada.) Lo oue deciamos es que esta casa pertenece 
desde boy a un caballero, que vive en la inmediata, y que va 
A linir ambas viviendas por medio de una puerta. El precio 
del arrendamiento esta ya estipulado, entregado y recibido en 
dinero contante y sonante. Lo oye usted? 

Sant. Que si lo oigo! Que duda cabe? {Saca un bolsillo.) Con que, si 
A usted le parece, contaremos... 

Vic (Este bombre se ha propuesto hacerme perder el juicio!) [En f^ 

voz muy alta.) El inquiuno me ha dado ya su dinero! 

Sant. Se lo devuelve usted. 
-Vic. Le he dado palabra solemne. .. 

Sant. Se viielve usted atras. Hoy dia se vuelve atrds todo el mundo. 
{Empieza a contar el dinero.) Ochenta, noventa... 

Vic. (Muy irritada.) Pues no se pone A contar el dinero!... Esto 
pasa de ray a!... Solo faltaba que tomase usted asiento... 

Sant. Dice usted bien: estar^ mas c6modo. (Se sienta a la derecha, y 

sigue contandosobrela mesita.) w 

Vic un... / 

Sant. Ciento cincuenta, ciento sesenta... {A suinterlocutora.) Ha 
sido una fortuna que yo no haya perdido anoche en el juego 
estas doscientas coronas. 

Vic Y que tengo yo que ver con eso? 

Sant. Naaa absolutamente, pero voy al decir:. anoche me pelaron de 
lo Undo! 

Vic Que bombre tan impertiuente! Saiga usted de esta casa! 

Sant. La perdonoa usted, porque no sabe lo que se dice. Usted, sin 
darse cuenta de ello, jiic qiiiere con toda su alma; y si pronun- 
ciase yo una palabra, si dijese pbr que tomo en arrendamien- 
to esta vivienda, me daria usted un abrazo y un mi lion de 
besos... Yo los esquivaria por supuesto! Sin embargo, usted 
procuraria ddrmelos. 

Vic Por ultima vez, senor mio: se relira usted , si 6 no? 

Sant. {Levantdndose.) Ya me voy, dulce paloma; ya he acabado mi 
cuenta. 

Vic Gracias A Dios! 

Sant. Si, las doscientas coronas estan cabales. 

Vic Dale bola! No, pues no se ha de burlai* usted de mi. Ahorave- 
renios.., {Vase por la izquier da.) 



~ -7 -- 

Sant. Pobre Isabelita! Con este dinero atender^ A la curacion de su 
madre, sin verse precisada A desalojar su casa. Hoy mismo le 
escribir6 una esquela concebida en estos t^rminos; «Senorita, 
sirvase usted continuar habitmdo su morada hasta mi regreso 
de an viaje...)) Por supuesto sin decir que me voy A America. 
A fe rnia, Santiago, que este es el primer dinero que has em- 

!)leado bien en toda tu vida! 
Volviendo d entrar.) Aqui viene el senor marques de Urrea. 
SobrescUtado:) Enrique! . . . 
L esta bora hace su visila diaria A mi senorita; con que ve- 
remos si se atreve usted a insistir.,. 
Sant. (Oh, no!... Se enojaria mucho!... No quiere que yo venga 
aqui...) Tome usted, buena mujer, tome usted su dinero. 
(Queriendo darle el que ha contado.) 
Vic. Ya he dicho A usted que no lo quiero! {Retirdndose hdcia la 

derecha.) 
Sant. Es precise que usted lo tome! 
Vic. No lo quiero, picaro! 
Sant. No lo auiere usted? Peor para mi y para dona Isabel!... Voy a 

perdeno al treinta y cuarenta. Abur. {Vase por el fondo.) 
Vic. Por fin me vco libre!..'. {Dirigiendose al fondo.) Segura esta- 
ba yo de no tomar tu maldito dinero! 



ESCENA II. 
Enrique, que entra porla izquierda, — Vicenta. 

Enr. Donde esta Isabel?.. . Puedo veria?... {Reparando en la agita- 
cion de Vicenta.) Qu6 tiene usted, senora Vicenta? 

Vic. Nada; que haestado aqui un loco... 

Enr. Y qu6 qu eria? 

Vic. Friolera! Queria tomar en arrendamiento esta casa, que esta 
yaalquilada. 

Enr. Como! Se veriric6 ya el traspaso? Tiene Isabel valor para des- 
prenderse de estos muebles , para abandonar esta casa, donde 
nos vimos la vez primera? 

Vic. No hay remedio! La enfermedad desu madre ha agotado todos 
sus recursos... Mi pobre senorita no se reserva masque algu- 
nos objetcs, que usted le ha regalado, y esa estampa que re- 
presenta uno de los mas herdicos hechos de su padre, la de- 
tensa del castillo de Ponto! 

Enr. Y por qu6 no me permite rescatar estos bienes? 

Vic. Porquo Ic ama a usted, y no puede ser su espo^.a. {Enrique 
hace un movimiento de disgusto.) jOh, doiia Isabel lo sahede- 
masiado! .\o es linicamente su madre de usted qnicn se opone 
a este enlace; lo reprueba asimismosu tutor de usted, su res- 
petable tio don Agustin de Silva... Sabemos que ha dicho mil 
veces que nuncase verificara semejante boda. 



— 8 — 

Eim. Esolo yeremos! Pero, digaine usted, seoora "WoenUy qui^n es 
ese liombre que ba ?enido aqui it arrebatarme todos mis re^ 
cuerdos? 

Yic. No le conozco: be x^rrado el trato con su tapicero, que es 

giiien ha visto )a casa y los muebles. 
igame usted al menos cdmo se llama el nueyo inquilino. 
Vic. Ni yo he preguntado su nombre, ni d el de mi senorita. 
EnK, Pero en qu^ se ocupa? Ejerce alguna profesioD? 
Vic. No lo se. Alu viene. 
Enr. Tan pronto? 

Vic. Vendra a dar un vistazo it la babitacion, porque a la^caida de 
la tarde le heroos de entregar la casa. 

ESGENA HI. 



Dichos. — ViLLAR entra por el fondo seguido de un tapicero. 

ViLL. (Al tapicero.) Queda usted enterado? {Viendo a Enrique,) 
(Ah, esie debe ser el dueno de la casa!) Perdone usted^ caba- 
Hero, que venga d molestarle... 

Enr. No lo crea usted! 

ViLL. Tengoque dejar colocados los muebles esta tarde. Me perroite 
usted que concluja? 

Enr. Usted es muy duenu!... ^Me disgusta^esa cara.) 

ViLL. (Al tapicero.) Tome ustea bien las medidas, y no olvide que 
nay que colocar aqui, en esta pared, todas mis armas. 

Enr. (Siis armas?... Es militar.) 
. ViLL. {Al tapicero.) Alii una mampara, que de paso k mi escritorio. 

Enr. (Su escritorio?... Ah! es comerciante.) 

ViLL. A este lado el piano y el caballete. 

Enr. (Caballete, piano?. . . . Es artista.) 

ViLL. Y aqui mi estanteria de ^bano... Ya he dicbo^ usted que en 
cada una de las veinte y siele divisiones ha de colocar una de 
las letras del alfabeto. 

Enr. (Veinte y siete divisiones?...) {A ViUar.) Gaballero... ami 
vez le voy d parecer a usted inaiscreto.,. 

ViLL. Indiscreto? 

Enr. Si: yo no soy mas que un amigo de la casa... Pero confieso a 
usted que... ese piano, esas armas y ese alfabeto... 

ViLL. Le confunden d usted, no escierto? 

Enr. Gaballero, sentiria... 

ViLL. {Sonriendose.) Sea usted franco: usted tiene curiosidad por 
saber mi profesion. 

Enr. Es verdaa. 

ViLL . Profesion bastante estrana en efecto, y sobre todo muy nue- 
va!... Profesion cuya materia prima es poco coslosa: se redu- 
ce A dos instrumentos, una pluma y una espada. Profesion 
para la cual se necesitan audacia y travesura, taleaio y valor. 



— 9 — 

EiiB. Y se neoesita tambien modestia? 

ViLL. Modestia?... Para qu^ sirye esoj cuando tiene uno porcol^bo- 
radores d los principales soberanos del mundo? 

EnR. C6mo se llaman esos soberanos? 

ViLL. Se llaman vanidad y envidia. Gonoce usted otros mas podero- 
80S? {Se dirige d la izquierda del fondo.) 

Enr. Ab, con que esos son los colaboradores?. . . (Pasa d la derecha,) 
En fln, caballero, por favor, qu^ es usted? 

ViLL. (Bajando d la izquierda del proscenio.) Soy bidgrafo. 

Enr. Bidgrafo!... Escritore^t bay que ban elevado la biografia i la 
altura de la historia: el arte de relratar i los grandes bom- 
bres en la vida privada, con los detailes del cardcter y de las 
costumbres, constituye una de las glorias de nuestro siglo. 

ViLL. De todos los siglos!... Plutarco era Di^»grafo. 
_ Ettr. Desgraciadamente todos los bidffrafos no son Plutarcos. Desde 
~ bace algun tiempo se ba formado en Lisboa una escuela de es- 

critores, que esplotan la biografia en grande escala. Biografias 
del ej^rcito, biograHas del alto clero^ biosrafias de la magis- 
tratura, biografias del comercio, de la industria, de la admi- 
ts nistracion, delasbellas artes... Ob, es una verdadera plaga! 

Por supuesto que en las tales biografias se embute todo... me- 
nos la yerdad. 

YiLL. Basta, basta, caballero! . . . Pudiera darme por ofendido. 

Enr . No me ref iero d usted ! . . . 

ViLL. Ya veo que usted alude d ciertos escritorzuelos... Bab! todo 
eso pertenece al melodrama, al g^nero falso; en cuantoal yer*- 
dadero, es decir, la comedia. . . 

Enr. La comedia?... Tambien la conozco. Me permite usted que se 
i la refiera? 

YiLL. Si, sefiur; diga usted. Yo tomard mis apuntes. 

Enr. Pucs bien, esta e» la comedia. Estoy yo en mi casa sentado 
junto a la cbimenea; entra un bombre y me saluda con sua- 
ves maneras y modesto continente. Toma asiento en la silla 
que le ofrezco, y me dice qiie tiene d su cargo una grande 
obra biogrdOca, para la cual neccsita el resumen de la vida de 
un bombre como yo; que su trabajo quedaria incompleto sin 
un articulo sobre un bombre como yo; y que viene d pedirme 
algunas iiotas, poraue no bay derecho para ser iiiexacto, tra-. 
tdndose de un homtre como yo! Comprometido por tan lison- 
jeras alenciones, le doy lo que desea; y en efecto, quince dias 
despues aparece mi biografia. En ella elogia mi talento, elo- 

§ia mis virtudes, elogia mi caracter. . . Qu^ libro (anencanta- 
or! Apuro aquel n6ctar, saboreo aquella ambrosia; y, al Ue- 
gar d la ultima pagina, tropiezo con nn papelito color de rosa, 
modesto como su autor... Tomo y leo lo siguiente: aHe reci- 
bido del seiior don Fnlano de Tal cieii ducado.s...» Mi biogra- 
fia es una carta de paffo. 
YiLL. (Riendose,) Algo bay de eso! 

Enr. No lo be dicho todo^^ Devuelvo indiguado el elogio y el recibo 
i m autor. Qu6 sucede entooces? Que al c«bo de otros quince 



— 10 — 

diasaparece una nueva biografia de mi hiimilde persona... Pero 
ob dolor! la apoteosis se ba coQvertido en libelo. 

ViLi. {Riendose.) Si, A veces!... 

Enr. Ei alitor an6nimo de mi segunda bistoria me llama torpe, ig- 
norante, desconceptuado... Qu^ se yo? 

ViLL. {Sindejar de reirse.) Famoso, faraoso!... Hay en esa pintura 
toques magistrales... Pero el cuadro no estd completo: se )e 
olvida i usted la mitad. 

Enr. La mitad? 

ViLL. Por lo nienos! Vera usted: unbiografo, yo por ejemplo, estoy 
en mi casa sentado junto a \t cbimenea; eutra un sugeto de 
noble fisonomia y altivo continente. Toma asiento, y me dice 
que se ha enterado de que estoy escribiendo una grande obra, 
en la cual tendra el por fiierza su sitio sehalado. Se trata de 
la biografia de ios bombres eminentes de Portugal. Mi inter- 
locutor me dice que ^1 no quiere elogios... Nada de eso! Que 
unicamente desea iluminarme, facilitandome algunas breves 
notas... algunas fechas... Nada mas! Yo acepto, ddndole las 
gracias; mi bombre se retira, y al dia siguiente me remite las 
notitas. . . Un cuaderno de veinle y cinco pdginas Ilenas de elo- 
gios & su cardcter, a sus virtudes, a su valor, etc., etc. Conio 
documenlo justificative de todas esas ulabanzas, me envia 
dentro del cuaderno dos billetes de banco, que yo acostumbro 
devplver... algunas veces! 

Enr. Todo eso es increible! 

ViLL. Increible?... Oigame usted: bace poco rato me hablaba usted 
de mis veinte y siete letras del alfabeto. Pues bien, a cada le- 
tra corresponde una s6rie de nombres... Debajo de cada nom- 
bre voy escribiendo lo que averiguo respecto d la persona 
que lolleva. 

Enr. Ab, para eso le sirve a usted su estanteria! 

ViLL. Justamente. Por este medio reuno gran porcion de datos acer- 
ca de mucha gente. Piiede usted convencerse por si mismo: 
yo no tengo el bonor de conocor rt usted, pero estoy seguro 
ae que poseo muclias noticias relativas a su [torsona. 

Enr. {Con altivez.) Y qu6 sabe usted, caballero, acerca del mar- 
ques de Urrea? 

ViLL. Ab! Conque usted es el senor marques de Urrca... capitan de 
caballeria, caballero de la orden de Cristo, sobrino de don 
Agustin de Silva... Tiene usted su carpeta. 

Enr. Puedo preguntar A usted el contenido de e«i carpeta? 

ViLL. Que si puede usted preguntar melo? Si, senor! Pero yo no 
puedo contestarle. 

Enr. Porqu6? 

ViLL. Porque yo no bablo... Escribe! (Pausa.) Y sabe usted, caba- 
llero, quien me facilita datos sobre todos mis personages? 

Enr. Qui^n? 

ViLL. Lo malo me lo dicen sus amigos intimos, y lo bueno ellos 
mismos. 

Enr. Usted presta atencion i Ios mismos interesados? 



~ 14 — 

ViLL. Hago mas: les ihterrogo, les obligo A decir todo lo bueno que 
piensanje simismos..'. Despues, cnando me dejan solo, es- 
cribe precisamenle lo contrario de lo que me ban dicho, y re- 
sulta siempre la verdad. 

Enr. Pero ese sistema debe proporcionarle a usted algunos ene- 
migos. 

ViLL. Muchos! Los eneraigos constituyen la mitad del talento. 
Nunca se escribe mas d gusto que cuando se ataca A alguna 
persona. 

Enr. Y si esa persona no lo tolera? 

ViLL. Q{i6 diablos!... En ese caso... se la mata. Qu^ quiere usted, 
caballero? De alguna manera hemes de vivir! (Vicentay el 
tapicfro, que han estado en el pasillo delfondd, durante el 
anterior dicUogOy bajan hasta el centro del escenario.) 

Vic. El tapicero desea saber si tiene uated crue darle mas encargos. 

ViLL. {Al tapicero.) Est^n tomadas las mediaas? Vengase usted con- 
migo. {Vad salir.) 

Vic (Deteniendole.) Caoallero, hay aqui algunos muebles, algunos 
objetos, que mi sehorila desearia conservar en su poder. 

ViLL. Sepamos cuiiles son. 

Vic {Sacando unpajpel.) Aqui tiene usted (a lista. 

ViLL. Bien, voy A examinarla. {At tapicero.) Agudrdeme usted en el 
reeibimiento. 

Enr. (En voz baja d Vicentay mientras que Villar recorre-el papel 
con la vista.) Averigue usted el nombre de este suieto. 

Vic. Asi lo hare. (Vase con el tapicero por la puerta del fondo.) 

^Xi.L. (Leyendo.) «Una copa de bronce, modelo antiguo...)) (Sena^ 
iando al vaso colocado sobre la chimenea.) Aqui esta. (Exa- 
mtnandoto .) Hermosa forma en verdad! (Sigue leyendo.) «Ua 
paisage de Carlos Haes.)) (Mirdndolo.) Este es. Obra parece 
de la naturaleza! (Vuelve a leer.) ((Ungrabado que representa 
la defensa del Castillo de Ponto!...)> (Dando un gritode cch- 
lera.) El Castillo de Ponto!... (Que haya de tropezar en todas 
partes con mi hombre !...-) 

Enr. (Senalando al grabado.) Helo aqui, caballero... Parece que 
tiene usted noticia de ese brillante hecho de armas. 

YiLL. (Con ironia y amargura.) Ya lo creo!... Quien no le conoce, 
aunaue no sea mas que por este grabado?.., (Acercdndose al 
cuaaro.) Si, la topografia es exacta... Yese mili tar... que esta 
de pie junto A lapoterna, .semejante A un heroe de la antigiie- 
dad... debe ser sin duda elilustre defensor de la fortaleza... el 
coronel Aureiro! 

Enr. El mismo! No estranard usted, por consiguiente, que la seno- 
ra de esta casa... 

ViLL. Estime el grabado?... G(!imo lo he de estranar! (Con enfasis 
ironico.) La defensa de Ponto!,. . Una de las mas brillantes pd- 
ginas de nuestra historia!... El coronel Aureiro!... Uho de los 
nombres masgloriosos de la guerra de ki Independencia! Pue- 
de usted decir A lasenora de la casa que tiene A su disposicion 
todos los objetos apuntados en esta lista , inciusa la defen- 



«3 



r 



— « — 

ndelcasUUo de Ponto! (Saludando,) Senor marqu^!... 
Enr. (Devolviendole d saludo.) Caballero!... {Vase ViUar por d 
fondo.) 

ESCENA IV. 

Ekriqce. 

Quicn es este hombre?.... Qu^ fisonomia tan ^sera! Qa^es- 
presion tan cinica! Al bablardelcoronel, iban envueltos sus 
mm^ elogios en un acento de ira sorda, casi de.rdbia!... Seria ene- 
migo del coronel? Pensari deslustrar su memoria?. . . . | Ab! . . . 
La idea de que semejante hombre habitard la casa de mi Isa- 
bel... el templo de nuestro amor... Oh, yo nopuedo soportar 
esta ideal 

ESCENA V. 

Enrique. — Isabel, pw la derecha. 

IsAB. Qu6 exactitudi 

Enr. Ah, Isabel, te vuelvo d suplicar que no iraspases e.sta casa , 

que no te despojes de estos muebfes, que no vendas estas dul- 

ces memorias. 
isAB. Hago lo que debo, Enrique... Todopor la salud de mi madrt;. 
Enr. De tu madre? No la amo yo tambien? No comparto contigo su 

asistencia? Puesbien, d^jame obrarcomo hijo suyo... Gomo si 

fuese tu hermano!... Conc^eme licencia para rescatar estos 

bienes. 
IsAB. Im|)osible! 

Enr. Lo imposible es aue tu no aceptes! 
IsAB. Te equivocas, deoo ser orgullosa contigo! Soy pobre!... 
Enr. Si me amasesde veras, no tendrias ese orgullo! 
IsAB, Ah! Con oue yo no le amo ^ usted?... Vueiva usted A decir- 

melo, aqui, ma.s cerca, y mirdndome de hito en hilo. Repita 

listed es^as palabras! 
Enr. {Besdndole una mano,) Perdona, Isabel mia! 
IsAB. Tu verds si te amo de veras el dia que... 
Enr. Qu6 dia? 

ISAB. Pr6stame atencion; esta es la hora de nuestra pMtica diaria. 
Enr. Si, la tinica que me concedes. Una hora cada dia! Como si 

bastase tan corto tiempo!... Qu6 nos hemes de decir en una 

hora? 
ISAB. (Sentdndose,) Ea, si^ntate & mi lado, y cmpleemos la hora de 

hoy en habter de cosas formales. 
Enr. Me conformo siempre que no me tomes en cuenta estos se- 

senta minutes. 
laAB. Oyeme. 



— *8 — 

Eur. No te he de oir? Con delicial... Pero reputo que esia hora no 
vale. 

IsAB. Bien, no valdrdl Cuento con que has de estar grave y s^rio. 

Enr. Grave y s^rio estar4, como alguacil en procesioni Empe* 
cemos. 

IsAB. Bien te acordards, Enrique^ de la primera vez que nos vimos. . . 
bace tres anos... Si, ires anos hace que no8 amamos!... 

Emr. Tres anos que ban pasado en un sopio! Tres anos, durante los 
cuales no he dejado ni un momento de dar gracias d la Provi- 
dencial... 

IsAB. (Sonriendose.) Llamas d eso estar grave y s^rio? 

Enr. T6 tienes la culpa!.... Te parece que yo puedo permanecer 
frio como una esUtua, cuando tu me dices: {nos amamos! 

IsAB. Es verdad! Confieso mi error. {Con mcUicia.) No te lo dir6 
mas! {Continuando m discurao.) Cuando, por muerte de tu 
bermano mayor, heredaste el marquesado oe Urrca , yo debi 
romper nuestras relaciones, huir oe if, Enrique!... Veia yoen 
ese tttulo un nuevo obsUicuIo, que tu familia opondria & nues- 
tro proyectado enlace; pei*o no sinti^ndome con fuerzas para 
dejar ae verte, busque pretestos con que encanarme a mf 
misma. Consider^ que seria una ingratitud pronibirte la en- 
trada en esta casa, cuando tanto esmero babias puesto en 
asistir i mi pobre madre. Tambien se me ocurri5 que, si no 
podia ser tu esposa, me seria permitido, i lo menos, llamarme 
nermana tuya... La verdad es que tu necesitabas entonces 
una hcrman'a oarinof-a, que te guiase... y te diera consejos... 

Emi. Y aliora no la uecesito? 

IsAB. (Sonriendose.) Ob,' aliora no nece^dtas i nadie! Eres perfecto. 

Enr. Te burlas? 

IsAB. En aquella 6poca eras tan aturdido, tan loco!... 

Enr. Y t6 tan juiciosa, tan noble, tan simpdtica!... Qu6 efecto me 
causaron tus palabras, cuando me dijiste que un oficial, que 
llevaba el apellido de Urrea, no debia contentarse con ser va- 
liente, que debia aspirar d ser instruido... 

Irab. (Con alegria.) Y, de resultas de esa coriversacion, empezamos 
a leer juntos capitulos enteros de los grandes historiadores 
militares... Por supueslo, sin comprender yo una palabra!... 
Cesar, Polibio... Qu6 s6 yo? 

Enr. Y cuando pusiste en mis manos la vida de mi herdico abuelo 
don Alfonso de Urrea... Te acuerdas?... Me dijiste «procura 
imitarlo!» Ob, bien comprendias aquel libro, porque habia en 
tu voz, en tus miradaft!... 

IsAB. (Interrumpiendole.)No,m\oq\ie,.. Ya sabes tu!... Algunas 
veces-me dices ?onriendote que se conoce d legiias que soy 
hija do un coronel... que tengo un corazon valiente!... Quizes 
no te equivocas!... Pues bien; be juradodedicar mi corazon A 
engranaecer el tuyo... Este amor, que para mi es xm tormen- 
mento, serd para ti un gran bien, porque me he prppuesto 
hacerte dignode esa familia que me recbaza... digno ae esa 
sociedad que no ha de ser la mla... 



— 14 — 

Eim. Isabel!... 

IsAB. Oh^ este pensamieDto me ha arrancado mudias y may ainar- 
gas l^grinias! . . . Pero, en medio de mi dolor^ teogo od grao coo- 
suek)... £1 de saber que he becbo por ti... lo que jamas haria 
ninguna otra roujer!.. Asi, pues, cuando te disLingas eo ia so- 
ciedad, cuando ilustres tu nombre, te diris A solas: « A Isabel 
se lo debo!...o Y el dia en que... otra mujer mas didiosa... 

Smipiendo en Uanto.). Ah, Enrique mio, coando llegue ese 
... compadece & tu pobre Isabel... que sera muy digna de 
Mstima!... 

ESCENA VI. 

D»c^.-rVicESTA, por la puerta del fondo. 

Vic . Senorita Isabel! . . . 

IsAB. Que hay? 

Vic. Diosmio!... 

IsAB. Habla! 

Vic. Alii esta la marquesa de Urrea! 

Enr. Mi madre! 

IsAB. Qu6 oieo! 

Vic. Viene detiis de mi. 

IsAB. Enrique, tu madre en mi casa!... 

Enr. Nada temas, Isabel, estando yo aqui. 

IsAB. Pero i que viene?.. Con que objeto?.. Yo no la lie visto janras! 

Enr. Silencio!... Mira. {Se adkanta & recibir a su madre, y le be- 
sa la mano.) 

ESCENA VII. 

Dichos. — ^La Marquesa^ por la puerta dd fondo. 

Marq. La seiiorita dona Isabel de Aureiro?... 

IsAB. (Temblando.) Servidora de usted, senora marquesa. 

Mabq. Est^ visible su madre de listed? 

IsAB . Mi madre est^ enferma. . . 

Marq. Pues hablar^ con usted, que es la persona mas interesada en 

el asunto, que me trae i esta casa. Con que si no le sirve a 

u s ted de molestia ... 
IsAB. De ningun modo!... (Hace una sena a Vicenta, la cual da 

una siUa a la Marquesa, y vase. Isabel toma asientocerca de 

8U interlocutor a.) 
Enr. (Qu6 ir^ A decir?... Oh, diga lo que quiera, mi determinacion 

es irrevocable!) (Se sienta a la izquierda.) 
Marq. Senorita, ustea ama A mi hijo? 
IsAB. {Levantdndose y haciendo una breve pausa.) Si, senora, hace 

ties anos! (Vudved tentarse.) 



— 15 — 

MarO' Mi hijo la ama k usted... 

EiiR. (Con preeipUacion.) Si, madre mia, y la amar^ sietnpre! 

Marq. Enrique, ten la bondad de do interrumpirme. Senorita, mi 
hijaposee un rico patrimonio, y usted carecede bienes de for- 
tuna. Creo que listed es hija... 

IsAB. (Con arroganeia.) Del coronel Aureiro, »enora! 

Marq. Si, un valiente military que murid hace algunos anos; lo sa- 
bia,. . Pero mi hijo eg marques de Urrea y grande de Portu* 
gaL.. Senorita, usted no puede ser su esposa. 

Ehr. (Levantdndose impetuosamente .) Lo serd! 

Marq. Enrique! 

Err. Perdon, madre mia!... Yalo ba oido usted, Isabel me ama; y 
en cuanto i mi, bien sabe usted que mi amor no es un capri- 
cho pasagero! Me orden6 usted que emprendiese un largo via- 
je, la obedecl... Por venture, be vuelto menos enamorado? 
Quiso usted aturdirme con las iiestas cortesanas.,. Y gu6 ba 
sucedido? Placeres, locuras, todo se ha estrellado en la roca de 
mi amor! Ah madre mia, por la memoria del amor que ins- 
pire i usted mi padre, tenga usted compasion del que arde en 
el pecho de su tiijo!.,. Mas si usted desoye mis suplicas, ya 
le he dicho esta maiiana, y le repito ahora que me acordar^ 
de que pronto cumpio veinte y cinco ahos, y de que d esa 
edad ser^ dueho de mis .acciones. (Isabel se levanta con iov" 
presa y disgusto,) 

Marq. (Levantdndose,) Si, senorita; asf me lo ha dicho, y por eso 
he veriido ^ veria A usted. Mi hijo me ha declarado que, si le 
iiiego mi con.^ntimiento, me obligard con la ley en la mano A 
otorg^rselo. 

IsAB. Crea usted, senora. . . 

Marq. Voy i hacer d usted una sola pregunta : est/i usted decidida & 
permitir que Enrique me imponga el precepto de la ley? Df- 
gamelo usted con franqueza, y si su respuesta es afirmativa, 
cuente usted con que, para librarme de uii insulto y para 
evitar & mi hiio lo que considero como un crimen, al instante 
conficntir^ en la boda. 

IsAB. C6mo, seiiora?... Usted quiere? 

EiiR. Madre mial 

Marq. Hable usted, senorita. Quiere usted entrar en mi familia, A 
pesar mio? SI, 6 no? Resgonda usted con entera libertad* 

IsAB. (Con voz tenMorosa.) Senora marquesa, amo A Enrique con 
toda mi alma, v fjongo A Dios por te«tigo de que no he ambl- 
cionado su titulo ni su grandeza; pero tengo madre, y n^e es- 
tremece la idea de que un hijo iniiera un ultrage A su madre. 
Renuncio, pues, al amor de Enrique! 

Eiin. Isabel! 

Marq. (Con alegria.) Con que me asegura usted que jamas?... 

IsAB. Jamds, senora marquesa! 

Marq. (Con efusion de jiibilo.) Ah, ven, Isabel; ven A mis brazos, 
hija mia! (La abraza.) 

EffR. Qu6 oigo! 



-16 — 

M ARQ. {A m hijo.) Ingrato, segura estaba 70 de que esU Dina valia 
masouetu! 

IsAB. Qu^ aice usted? 

lUikO- Digo... que soy la mas dicfaosa de las madres!... Digo que tu 
sublinie rasgo me ba desarroado por completo! 

IsAB. Pero senora?... Si parece an sueoo!... Que be hecbo yo para 
consegoir tanta ventura? 

M ARQ. Me preguntas qu6 bas becbo? Pues bien; yo te lo dire. Du- 
rante algun tiempo be considerado como una desgraciael 
amor que le profesa mi bijo, y no bacetodavia un mes quaes, 
taba resuelta a oponerme i vuestro enlace; pero de improviso 
comenz6 A desvanecer mi error un testimonio tan esirano 
oomo irresistible. 

IsAB. Qu^ tesUmonio? 

MarO' GI de... Vais A sorprenderos! EI del bombre mas perdidode 
Lisboa, mi sobriho dm Santiago de Urrea. 

Ekr. Mi primo! 

Marq. El na sido quien ba abogado por Isabel, pero de que roanera! 
((listed desdena d e<a j6ven, me dijo con energia, usted la des- 
))deiia, porque ignora que, sin el influio de su amor, Enrique 
MYaldria boy tanto como yo. SI: yo le pervertia, ella le ba 
»sa1vado!>r 

Enr. Es verdad! 

Marq. )>Qui^n, anadi5, hamovido d Enrique A seguir las bueflas de su 
)>padre? Isabel! Qui^n le ba apartado de mi compaiiia ? Isabel! 
))Quisiera aborreceria, y i pesar mio la respeto y la venero. 

Ehr. P^bre Santiago! 

Marq. Semejante elogio me caus6 una impresion profunda. Procu- 
re observar A Enrique con mas atencion, y note que, siempre 
que salia de esta casa, sus arranques eran mas nobles, mas 
levantados sus pensamientos. ,Le vi convertirse i tu lado en 
el hijo que yo babia pedido al cielo! Desde entonces mi cora- 
zon quedd subyugado... te am6 y te bendige! 

Enr. Pdr qu^, faasta ahora, no me ha revelado usted su pensa- 

miento? 
Marq. Porque no era yo el unico obsticulo que habia que veneer. 
Mi bermano don Austin de Silva, que comparte conmigo tu 
tutela, me est^ diciendo siempre: ((Aguarda, aguarda; ya ve- 
r^s en lo que para esa decantada virtud d las primeras de 
cambio.)) Ahora ya puedo contestarle: esto ha hecho Isabel!... 
Y si lodavia persiste en su tema, me pasare d vuestro campo, 
y com bati remos j untos . 
Enr. (Besdndde las manos.) Oh, madre mia; cu^nta bondad! 
Marq. (Sonriendose.) Si, eso es; b6same ahora las manos.. . (A Isa- 
bel.) No has visto con qu6 furia me hablaba hace poco? (Rien- 
dose.) Estoy segura de que me detestaba! (Enrique hace un 
movimiento.'^ Estds perdonado. Ea, hijos mios, vamos A dar 
un goipe decisivo. 



— 17 -. 

Marq. (A Isabel.) Dime: tu padre no recibi6 el h^bito de Santiago, 

por la defensa del castilio de Ponto? 
Enr. Si, senora; y ademds una carta del difunto rey don Juan, llena 

de espresiones afectuosas y altamente honorificas. 
Marq. (A Isabel.) Pues bien, esta noche irds A mi casa, donde ten- 

aremos una pequena reunion de familia. 
IsA B . ( Con temor . ) Yo, senora? . . . 
Marq. Nada temas ; saldre yo d recibirte , y te presentar6 d mis 

deudos. Lleva la carta del Rev: se la daremos A leer d mi her- 

mano que aprecia, como es debido, esas honrosas distinciones. 

Espero que, al ver tan ensatzado el nombre de tu padre, que- 

dard satisfecho el orgullo del comendador. 
Emr. Qu6 me place! Esta noche, la presentacion: manana^ los es- 

pon sales... 
Marq. Eh, despacilo!... Todavia no hay que cantar victoria. 
Ekr. (Con grandealegria.) Esta noche!.... Ob, qu6 largo se me vd 

A hacer el dia! 
IsAB. {Poniendole la mano en la boca.) Quieres callar? 
Enr. Tendre paciencia... Ah! voy i convidnr k mi primo Santiago. 
Marq. Nada mas justo. Hace ocho'dias que el comendador le ofrtfci6 

pagar sus deudas, siempre que renunciase A elogiar A Isabel. 

No €icept6! 
Enr. Ah, eso es sublime! 

Marq. (A Isabel.) Ea, no perdamos iiempo. Hija mia, hasta la no- 
che. Mira que te has 'de presentar radiante de hermosura... 

Tenemos que dar la batalia en todos terrenos!... Hasta la 

noche. . 
Enr. {Estrechando las manos de su madre y de Isabel.) Madre 

mia!... Isabel!... No s6 c6mo deciros... 
Marq. Calla: todo lo que nos digas vaidrd menos que este apreton dc 

manos! Yen conmigo. (A Isabel.) Hasta luego! {Vase con En- 
rique por el fondo^ 

ESCENA VIll. 

Isabel. 

Su esposa!... Con que voy a ser su esposa?.. Oh, ya no siento 
las l^grimas que me ha costado!... La Providencia ha retar- 
dado la bora de mi ventura, para que yo la oiga sonar con 
mayor regocijo. Esposa de Enrique!... Esta sola frase embe- 
llece y alegra estas paredes con su dulce eco!... No te abando- 
nar6, casita mia! No, que serabrada estas de recuerdosde En- 
rique!... Por delante de esta ventana pas6 A caballo la prime- 
ra vez que le vi... Junto a este piano me dijo por vez prime- 
ra: uTe amo!..» Oh, quisiera abrazaros A todos, queridos ol)- 
jetos mirados y tocados por mi amante!... No Fabeis? Me caso 
con Enrique!... Voy A ser su esposa!... (Riendose.) Pues no 
me he puesto A hablar con los muebles!... Voy A volverme loca 

2 



de fttogria!... Ea, neoesito sosiego. {Toma oHenio junto 4 la 
meiUa de la izquierda.) Voy i avisar i un antiguo amigo de 
mi padre, al general Pereira. Vicenta llevaHi la carta... (le- 
vantdndou.jm, mejor sera que vaya vo misma. (Se dirige al 
fondo y ve d Enrique, que entfn por la puerta de e$te lado,) 
mirique! 

ESGCNA IX. 
Isabel. — Enrique. 

Emr. Venffo i decirte que & toda costa es precise alejar de aqui al 

homore que iba a tomar posesion de esta casa. 
IsAB. Porqu^? 

JSnr. Porque acabo de saber su nombre; Vicenta me lo ha dicho. 
Cuando pienso que ese infamc libelista, ese calumniador pu- 
blico, ese Villar.'... 

IsAB. (Sobregaltada.) Se llama Villar? 

Enr. Le conoces? 

IsAB. Creo que sil... No era hace seis aoos archiyero del Ministerio 
de la Guerra? 

Enr. Si. 

IsAB. No fu^ echado de alii por haber falsificado algunqsdocn- 
mentos? 

Enr. Sil 

IsAB. Y no recibi6 por castigo'el desprecio universal! 

Enr. Si, durante dos anos!.. Despues varid su situacion por com- 
pleto. Rabiosoy desesperado busc<3 por todas paries, y hall6 
en si mi^mo un arma y un poder formidables. Se hizo bi^gra- 
fo, de la ralea de los candottieri, y se lanzd al mundo, pluma 
en mano, cubriendo de borrones los mas ilOstres nombres 
contemporineos. Con diab51ica sagacidad escudrina los ante- 
cedentes de los hombres notables, les pide cuenta de hechos 
que desfigura, de palabras que trabuca, de proyectos que des- 
naturaliza. Acusa por los designios. cuando no puede acusar 
por los actos; y como es feciindo, incisive, gracioso y elocuen- 
te, todo lo que escribe se l^e, y todo lo que dice se repite de 
boca en boca. Villar es un miserable, qn bandido, pero es una 
potencial 

IsAB. Calla, Enrique. . . Tus palabras me dan miedo. 

Enr. Miedo, por qu6? 

IsAB. Sabes qui^n echd i Villar del Ministerio? Sabes qui^n descu- 
brid. su delito?... Mi padre! 

Enr. Tu padre!... Y Villar no se ha vengado de 61?... No ha procu- 
rado deshonrarle? 

IsAB. (Con indignacion.) Deshonrar ^ mi padre! C6mo puede ser 
eso? 

Enr. C5mo ha logrado difamar al general Cglomba? G6mo ha redu- 
cido^ la desesperacion al inteiidente ^reiro? 



s' 



-- 19 -- 

IsAB. Es ciertol 

Enr. Ob. Villar cuenla con un auxlliar muy poderoso. La maligni- 
dad humana!... Goza tanto el mundo cuando v6 derribar una 
esl^tua ! Todos los envidiosos se cuelgan de la soga para ha- 
cerla caer mas pronto y con mayor estr^pito. No vemos ago- 
tarse en pocos dias numerosas ediciones de un infame libelo, 
en lanlo que se apolillanen las librerias obras de m^rito incon- 
testable? Las persorias honradas no se convierten, sin saberlo, 
en ecos del escdnd^lo y en c6mplices de la calumnia? Ob, 
cr6emc, Isabel mia!... Aleja de aquf d e^e honibre funeslo!... 
Procura que ignore Fiempre tu nombre y tu existencia. 

IsAB. Sf, tienes razon!... Pero en vez de irritarle con el rorapimien- 
to del compromiso ya celebrado, dejare que se posesione de la 
casa, y liuir6 de aqui dentro de dos boras, sin verle ni ha- 
blarle. 

Enr. Dejar esta casa? 

IsAB. Y que nos iraportan ya esta casa, estos muebles, ni estos re- 
cue rdos?.... Qu6 necesidad tenemos de que esas paredes nos 
hablen de nuestro amor, cuando uosotros vamos i bablar de ^1 
I toda la vida? 

^ Enh. Sin embargo... 

IsAB. Es preciso, Enrique!... No con^inrvo yd mi antiguo valor... 
Desde que soy feliz, tengo miedo. 

Enr. Sea lo que tu quieres: me conformo. 

IsAB. Lo celebro. Vuelve ah^-ra al iado de tu madre, en tanto que yo 
voy d'informar de lodo al general Pereira. En seguida dispon- 
dre la mudanza, y liare los preparatives de la presentacion de 
esta nocbe, procurando embellecerme... {Sonriendo9e.) si 
puedo! 
^ Ekr. Coqueta! 

I?AB. (Haciendo una graciosa reverencia:) Adios, senor marqu^sl.. 

Ekr. Adios, senora marquesa!. 

{Vdnse Isabel por la derecha y Enrique por el fondo, »a/a- 
ddnhose aon la mano al llegar a las puertas.) 



FIN DEL ACTO PRIMERO. 



► 






AGTO 8EGUN00. 



ESCENA PRIMERA. 

IsABSL. — yiCEKT A, ^SfUran ambasporla puerta ddfondo, Vicehia 
trae en la mono un lUbro e*icuadernado en rustica, 

IsAB. Qai me cuentas? Con que el general Pereira ha venidod ver« 

tne mientras que yo iba d su casa? Cudnto lo siento! 
Vic. Tambien ha sentido el general no hallarla a usted. 
IsAB. Habia llegado i sus oidos la noticia de mi pr6ximo enlace? 
Vic. No: Tenia A traer este libro. y me ro^5 encarecidamente que 

le pusiera en manos de usted sin dilacion alguna. 
IsAB. Qu6 libro es ese? 
Vic. No s6. 

IsAB. Con qu6 objeto me lo ha traido el general? 
Vic. No me lo ha dicho... Estaba como turbado y conmovidol... 
IsAB. Al darte el libro? 
Vic. Si, senora: hablaba consigo mismo, diciendo en Voz baja, v 

con los ojos llenos lienos de l^grimas. <(Mi buen amigo!.. . Mi 

antiguo companero!...)) 
IsAB. Luego hablaba de mi padre! 
Vic. Tal creo. 

IsAB. Se ocup »tA de'mi padre esle libro? 
Vic. Lo sospecho, porque el general anadi6: ((Diga usted A la seno- 

rita Isabel que lea este libro atentamenle^ y que volver^ esta 

noche.)) 
IsAB. Y dices que el general tenia los ojos llenos de Mgrimas? 
Vic. Si! 

IsAB. Ldgrimas de alegria?... 
Vic. No lo s6 d punto fijo... Estos militares vicjos hacen unos ges- 

tos tan rarosy que no es fdcil conocer si lloran 6 rien. 
IsAB. Pues llorabade alegria; no lo dudes! Mi feliz estrella no con- 

siente que reciba yo un pesar en este dial... Ea, ve d terminar 

nuestros preparativos, en tanto que bojeoeste libro. {Vase Vi" 

eenta.) 



— 21 — 

ESCENA 11. 

t 

Isabel. 

{Leyendo el tittUodel libro.) «Meniorias hist5ricas de laguer- 
ra de la Independencia.)) Ah, si! Me parece que he oido hablar 
de este libro en t^rminos muy lisonjeros. {Empieza d recorrer 
las pdginas.) Descripciones do batallas.... Consideraciones 
' politicas... Biografias de los caudiilos.... No encuenlro... Ah, 
una hoja doblada!... £1 nombre de mi padre!... {Despues de 
leer para si un momento.) Oh, entiendo!... Entiendo!... El 
homenage debidp & sur^ gioriosas hazanas!... (Lee,) aPor todos 
))los tobitos de Portugal ha resonado el nombre del her6ico 
»defensor del castillo de Ponto...)) Asi es] (Continua,) «To- 
»dos con vienen en que no se hubiera rendidb, si hubiese tenido 
))p61vora con que hacer volar la fortaIeza...» Muy ciorlo!... 
Oh, padre mio! Moriste pobre y honrado! Qu6 mayor dicha? 
Yives en la memoria de nuestra pj^lria! Qu6 mayor gloria?... 
Veamos qui^n es el aulor de esle libro... No esU su nombre 
en la portada... {Vuelve una hoja.) Aqui lampoco... Es an6- 
nimo!... Cudnto lo siento! 

Sant. {Dentro.) Tengo que hablar con la senorita Isabel. 

IsAB. Qui6n preffunta por mi?... No me dejardn leer con sosiego! 

Vic. (Z>entro») No estd en casa. 

ESCENA IIL 



Isabel. — Don Santiago. — Vicenta por el fondo. 

Sant. {A Vicenta.) Si esU, mirela usled! 

Vic {A Isabel.) No lo reciba usled, seiiorita. Esel loco de esta ma- 
nana! 

Sant. Mas loca es usted, que- no quiso aceptar mis coronas. Ahora 
6cheles usted un galgo! 

IsAB. Qu^ se le ofrece A usted, cabaHero? Pregunta usted por mi 
madre? 

Sant. {En tono afectuoso.) No por cierto, senorita. Vengo d hablar 
con usted, uada mas que con usted. (Vicenta se coloca entre 
ambas.) Sin testigos, ni pantallas... (Betira suavementc a Vi- 
centa, pasando por delante de ella.) Tranquilice^se usted, 
buena muier. La seiiorita no me mira con desconfianza. 

Isab. Retirate, Vicenta. (Santiago indica por senas d Vicenta que 
se vaya. Esta seretira de maltalante, y alllegar a lapuerta 
de la izqui^da vuelve la cara. Santiago repite las, senas y y 
dd algunos pasos hdcia Vicenta, que se vd refunfufiando. 
Isabel pasa a la derecha.) 



ESCENAIV. 

Isabel. — Santiago. 

IsAi. Ya puede usted maoifestariDe el obieto de du visita. 

Sant. {Interrumpiendola vivamente.) Con que es cierto? Con que 

esU noclie se verifica la presentacion? Al saberlo he tenido una 

alegria!... Pero como yo nopodre asistir a la ceremonia, me 

he dicho: visitomos A la Isabelita per primera y ultima Tez!... 

Y aqui estoy. Deme usted un apreton de manos! 
IsAB. Caballero! 
Sant. Qu6 diablos!... No niegue usted i un desgraciado una satis- 

faccion tan naUirai y seuciila. 
IsAB. Pero quien es usted, caballero?... Cdmo se llama usted? 
Sant. Es verdad! No es ficil que usted me recuerde, porque no me 

ha visto nunca. Enrique tiene la culpa de que no nos conoz* 

camosl Dice que el aliento de un diablo como yo> empanaria 

la frente pura de un iogel como usted. 
IsAB. Enrique?... 
Saht. Pero se equivoca. Yo creo que el angel hobiera seducido al 

dinblo! 
IsAB. Pero Enrique?... i All! Es usted?.*. 
Sant. Justamente! Soy el segundon de casa jgirande, el caballero sin 

caballo, el seiior sin senorla, y per anadidura soy un calave- 

ra, un pillastre; eu una palabra, Santiago de Urrea, servidor 

de usted. 
IsAB. Cudntomealegro deconocerle!... Ah, me apresuro ddar a 

usted un millon de gracias! 
Sant. Por qu6? 
IsAB. Por todo lo que ha dicho en mi favor i h madre de Enrique!... 

Por habcr despreciado la oferta que hizo i usted su tio dou 

Agustin de Silva! 
Sant. La de pagar misdeudas?... No locrea usted. Mi tio no tiene 

pelo de tonto, y cuando se ofreci6 A pagar mis deudas, lo hizo 

porque estaba seguro de que yo no aceptaria sus condiciones. 
IsAB . Negard usted tambien el arecto que me profesa? 
Sant. Eso no! Confieso que la quiero Ousted ihuchisimo... Cuando 

mi prime Enrique me lee las cartas de usted, Iloro... d Idgri- 

roa yival... Y siento un placer !... porque digo para mi sayo: 

no ser^ tan malo como dice por ahi la gente, toda vez que me 

hace llorar esta angelical criatura! 
IsAB . (Ddndole la mano.) Ah, Santiago! . . . 
Sant. (Eatrechdndosela.) No le dije d usted que noshabiamos de dar , 

dn apreton de manos? Ea, hablemos del objeto de mi visita... 

porque esta es probablemente la primera y la filtima que hago 

d usted, Isabelita. 
IsAB. Se vk usted de Lisboa? 
Sant. Manana me embarco. 



UkB. Serdmuy larval TOJ^t 

Sant. Voy i Ultramar. 

IsAB. Diosmio! 

Sant. Si, senora... Al otro mundo! 

IsAB. Y por q\i6 se ha de ir usted al otro mundo? 

Sant. Porque este me aburre, hija mla. Qu^ tiene que hacer aqui 
un aomhre? Ab, si bubiera yo Dacidp anos atras!... Con solo 
baber nacido liace cualromil anos... En la ^poca de lostfamo- 
sosbandidos mitoi6^icos... Hercules, Tesco... Que vida aque- 
11a! Andar todo el dia envuelto en una pieVde leon, matando 
ffigantes, m<)nstrujOs, bidras... Oh, una hidra!.Qui6n po<lria 
decirroe donde encontraria yo una l)idra? 

IsAB> (Sanriendose.) Nuhca las he visto! Lo que si puedo decir ^ us- 
ted es el verdadero motivo de su viaje. Senor don Santiago de 
Urrea, cudnlo perdid usted anoche en el juego? 

Sant. Me pili6! {Sacando una bolsa vacia,) Kesponda ^ta^ por mi. 

IsAB. Con que estd usted arruinado? 

Sant. Por complete. • 

IsAB. {Con sencillez.) Y gu6 1e importa i usted? 

Sant. Pues no me ha de importar? 

IsAB. Nada! Si usted es pobre, uasotros somos ricos, y... 

Sant. {Mirdndola con gozo y ternura.) Qu6 buen corazon!... Vale 
mas oro que pesa!.. {Varidndo de tone,) Lo agradezco, Isabe- 
lita, pero no puedo admitir didivas de nadie. Respecto i las 
deudas, pase: eso nodesbonra sine a los ties que no las pagan. 
Pero vivu: de limosna don Santiago de Urrea!... Jamas! 

IsAB. Qu6 disparate! No baria usted lo mismo por nosotros? 

Sant. Por usted daria yo alma y vida! 

IsAB. Aceple usted, 6 no creo etx su amistad. Enrique me Uamaba 
con frecuencia su ^ngel bueno. Quiero serlo de usted tam- 
bien!.. Yo me he visto pobre, y gd> lo que valjen el metodo y la 
economia... Ndmbreme usted su administradora, y al cabo 
de algunos anos ser^ usted rico y feliz. 

Sant. Cudnta bondad!.. Pero no, no : ya es tarde para eso, 

IsAB. Vaya, prime; considere usted que en ello me hard un favor 
muy grande; porque hoy ha estado la felicidad en mi casa, y 
para conservarla necesito mereceria por medio de una buena 
accion. Sobre usted recaerd mi buena accion! 

Sant. SirenaS... (Posad laderecfia.) Eh , d^eme usied en paz! 
Habrdse visto?... ( Pau«a ) Haolemos formalmente, Isabel: 
solo uua consideracion ppdria determinarme A permauecer en 
Lisboa. 

ISAB. Cudl? 

Sant. Esta: puedo prestar d usted algun servicio de importaiicia? 
No tengo ni cinoo reis, mas soy dueho de mi vida... Cierto 

Zue no vale gran G0sa...'per4) asi y todo, la qqiere usted? 
a vida? 
Sant. Si, senora!... Oesea usted por inters, por gusto 6 por ca« 
priebo que busque d un bombre, sea miien fuere, saiga con 
el al campo, y nos rompamos la cris^ia? 



.> 



-24 — 

IsAB. (En tono de repreMion.) Senor de Urrea! 

Sant. No le acomoda & usted el trato? Pues punto redondo. Y su« 
puesto que no sirvo para nada, me raarcho tranquilo y con- 
tento... No, loque es contento!.. En fm... abur! 

IsAB. Qu^ despedida! Parece que se vd usted para siempre! 

Sant. Todo pudiera ser!... Vale tan poco la vida para el oue, co- 
mo yo, ha desperdiciado iocamente sus mejores anosf... Para 
el que, como yo, no ha conocido en su mocedad madre, ni 
hermana. . . * 

IsAB. Yoloser6!... 

Saht. Yaes tarde!... Ah, si hu bier a yo encontrado tina criatura 
como usted, habria sido capaz de... (Riendose.) W. id!.. 
A qu6 pensar en eso? Adios: si no nos volvemos A ver, afgu- 
nas voces con Enrique haga usted conversacion del pobre 
Santiago... Adios, Isahelita! (Vase precipitadamente por la 
puerta del fondo.) 

ESCENA V. 

Isabel. 

El cielo le inspire un buen pensamiento!.. Sus palabras me 
han causado una profunda tristeza... Me parece que la des- 
gracia de este pobre mozo ha de ser precursora de otras ma- 
yores... Bah! Qu6 estoy diciendo?.. Que puedo yo temer? {Se 
sienta d la izquierda.) No haido la marquesa A casa del tu- 
tor de Enrique? No le estd hablando en favor mio? {Toma el 
libro.) Y este libro, que vd & despertar en todos los corazones 
el recuerdo del heroismo de mi padre, este libro tio intercede- 
rd por mf con mas eficacia que nadie? Oh, ciertamente hay 
dias en que la Providencia nos trata como una madrecarino- 
sa!.. Enviarme hoy, cuando mas lo necesito, este inesperado 
defensor, este amigo inc6gnito!.. 

ESCENA VI. 
Isabel.— La Marquesa, por la puerta del fondo. 

IsAB. Ah, madre mia! No podia usted llegar mas dtiempo... Pero 
qu6hay? Veo en su pemblante una tristeza!.. 

Mar\2. No sin' motivo, Isabel! 

IsAB. Pues qu6 tiene usted? Alguna noticia desagradable?.. 

Marq. Mas que desagradable!.. dolorosa! 

IsAB. Oh, qu6 bien ha hecho usted en venir! Yo la consolare. 

Maro. No digas eso, hija mia... Si supieras el dano que me hacesl.. 

IsAB. Nada; comuniqueme usted sus penas. Estoy segura de que 
antes de media hora la he de ver a usted Ian alegre y risuena 
como yo. Vamos, hable usted! 



— 25 — 

M ARQ. Vengo ahora mismo de casa del tutor de Enrique. 

IsAB. Sigue en sus trece, no es verdad? Ya le conTenceremosI 

Marq. Estabayaconvencido!.. Acababa de otorgar su benepMcito, 
cuando un goipe imprevisto vino A echarlo todo por tierra. 

IsAB. Y qu6 golpe ha sido ese? 

Marq. Uno, que nos arrebata toda esperanza, porque ha lastimado 
lo que mas aprecia mi farailia... Un tiro asestado contra la 
honra de tu padre! 

ISAB. Contra la honra de mi padre! > 

Marq. Si: ha empezado A circular por Lisboa una especie afrentosa 
para tu padre... 

IsAB. Quiero saberia! 

Marq. Un temible acusador, un libro que ha recibido don Agustin 
de Silva en presencia mia, considera como criminal la accion 
mas gloriosa de tu padre, la defensa del castillo de Ponto! 

IsAB. La defensa del Castillo?.. Ah, respiro! 

Marq. Qu6 dices? 

IsAB. Oh, si hay calumniadores que atacan la buena memoria de mi 
padre, tambien hay amigos que la defiendenl.. Y no es su de- 
tensor un libelo oscuro y despreciado, sino un libro... {Va d 
la mesita y h cqje,) Un libro, al cual todo el mundo dard 
cr6dito, porque dice la verdad! 

Marq. Dame. {Lo toma.) Gielos!.. C6mo, es este?.. Desventurada, 
nolo has leido?.. 

IsAB. {Vdviendo a tomar el libro.) Que no lo he leido?.. A ver: 
((Por todo^los dmbitosde Portugal ha resonado elnouibre....)) 

Marq. Masadelante. 

IsAB. (Leyendo.) ((Todos convienen en que no se hubiera ren- 
aido...» 

Marq. Mas abaio... Aqui, aqui! 

IsAB. {Levenao.) aSerd cierto, como nosotros demostraremos casi 
evidenlemente, gue aquella celebrada defensa no fue sino una 
disimulada traicion?» Una traicion! 

Marq. Prosigue. 

IsAB. (Leyendo,) «Ser4 cierto que el general sitiador ofrecio secre- 
^tamente doscientos mil francos al coronel Aureiro, v aue el 
((Castillo se rindi6 cuarenta y oclio boras despues de haber 
((sido hecha esta proposicion al cefe de la fortaleza?)) {La 
Marquesa recoje el libro.) Qu6 infamia!.. Oh, padre mio!.. 
Tu nombre pisoteado como el de un traidor!.. 

Marq. Valor, hija mia! 

IsAB. Valor!.. Pero no considera usted que millares de personas ban 
leido ya ese horrible libelo? 

Marq. Isabel! 

IsAB. Que es incalculable el n<jmero de las que todavia lo ban de 
leer? 

Marq. Por Dios! 

FsAB. Y mi pobre madre tan abatida y ^nferma!.. Oh; ese libro seri 
un ravo para mi madre!... Dios mio, yo no puedo hacer nada 
en defensa del honor de mi padre... Nada absoiutamente... 



Ni siqaien dedr i au cakuHiiador: okts meotidoK.ii poifM 
igBoro quite le ha calaumndo... Ddnde se ocuht ese hooi- 
bre?.. Quite es?.. Cdnio halhrle?.. (Damh un grito.) Ah! 

Maro- Qofk Ueoes? 

IsAB. {Con terror,) EsUmos perdldm!.. Lo adiYino todo!.. SS 

Site es. 
ite? 

IsAB. M, d es... EI bombre mas temiMe de Lidioa! 

Makq. Pero quite? 

isAB. Villar! 

Mabq. (Aterrada,) Villar!.. Fu6 Pedro Villar eneBiigo de tu padre? 

IsAB. Mi padre descubri6 su Tillaoa condicion, y le arroj6 M 
puesto que ocupaba. 

Mabq. Y esletibro es su vengaoza!.. Conozco Men i Villar! 

IsAB. Le coooce usted! 

Mabq. Desde hace muchos anos: no babia side autt funcionario pa* 
blico. Pero extrano que ud bombre tan audaz se haya wido 
del andoiuio. 

IsAB. Lo ha becho asi para beriraos con mas segnridad!.. Para no 
verse obK^do a retradarse!.. Ah; to^ lo comprendo!.. Esta- 
BIOS perdidoe!.. (Co^ ierUadaetkunaMadfawquierdadel 
etpectador,) 

Mabq. Ser^nate, bija raia!.. No bay que perder la razon eo eatios 
criticos mementos. Reflexioneroos un poco: ViUar cita las pa- 
labras textuales del ^neral eoemigo, copiando en una nota la 
carta, que esle dirigid A tu padre, ofrecitedole una suma de 
dinero. Tienen algun valor esas pruebas? 

IsAB. Ninguno!.. Todoes falso!.. (Levtetoae.) Pero, bo... Aguarde 
usted... Yo bago memoria... Si! Una proposicion de esa espe- 
cie delM6 ser becba i mi padre, toda vez que aii padre res* 
pondi6... 

Mabq. For escrito! 

IsAB. Si, senora; respondid por escrito lo siguieBte: aQuieQ preten- 
de comprar k un bombre bonrado, es un miserable capaz de 
venderse.» 

Mabq. Soberbio!.. Tienes esa carta?... 

IsAB. No... pero s^ donde se balla! 

Mabq. D6nde? 

IsAB. En el archive del Ministerio de la Guerra. 

Mabq. En el archive? 

IsAB. Si, si... Ya lo recuerdo todo!.. Mi padre me refirio esa liislo* 
rla... Allf esti su carta con la del general enemigo. Juntas las 
deposits alii mi padre, sin duda por inspiracion divinal 

Mabq. Nos liemos salvado!.. Vend mis brazes, hija de mi alma!.. La 
publioacion de esa bonrosa nesativa confundird d Villar, enal- 
teciendo la memoria de tu padre. Ven, ven, corramos! (Fe d 
Enrique.) Mi bijo!.. {Aparte d Isabel.) Ni una palabra!.. 

fsAB. Botfendo. 



% 

ESCENA VII. 

DioActf.— Enkiqoe^ qtie mtra par la puerta del fondo. 

Enr. (Dando un paso atrds,) (tti madre aqui! . . . Sabr^ii algo?) 
IsAB. (ConfingidacU€ffria.)C6moisin pronto, querido Enrique?... 

Tu visila es casual? 
Enr. (Sonn'endos^.) Casual?. . . Ingrata!... Llamas casualidad £ mi 

amor? (Se acerca d Isabel.) Pero qu^tienes?... Estds p^iida! 
IsAB. Yo!... 
Enr. {Mirando d la marquesa^ que no ha podido disimular un mo- 

vimiento de st^resaUo.) Y usted tambien, madre mia! 
Marq. Yo!... 

Enr. (A su madre.) Me parece que ba Ilorado usted. 
Maro. Llorar?... 

Enr. {Mirando d Isabel.) Si: las dos. 
IsAB. Glare estd! Hemes Ilorado... de ale^ria! 
Enr. Y^!. . . (Pausa.) Perdona mi curiosidad: ou^ libro es ese? 
IsAB . (Haciendo un movimiento de asombro.) Este libro. . . 
Enr. Isabel... lo sabes todo! 
IsAB. SI, pero no te alarmes! Bsa cakinmia v^ i ^edar destrui(k 

por un testigo irrecusable de la lealtad de mi padre. 
Enr. Si, ya se... Las (fos cartas, de que me has nablade algunas 

veces, depositadas por tu padre en el archivo del Ministerio. 

ISAB. Si. 

Enr. Pues ban desaparecidof 
J^^JGranDios! 

Enr. Asi que mi- tio don Agustin de Siha me enseftdese libalo, 
fufme voiando al arcbivo... Las cartas babian side sus- 
traidas! 

IsAB. Por qui^n? 

Enr. Por Villar. 

Marq. Qui^ te lo ba dicho? 

Enr. Nadie... Pero estoy seguro de ello! Villar prepare su venganza 
al pcrder su destine de arcbivero. Y qu6 ven^nza!... Publi- 
car una oferta que es una acusacion, suprimiendo la repulsa 
de tu padre, que es una justificacion com^leta! Ob; no nos ba- , 
games ilusiones! Nuestra situacion es borrible! Porque al cabo, 
)a carta del sitiador del castillo es aut^ntica? Si! Compromete 
i tu padre? Si! Podemos destruirsuefecto?No!.... A noser 
Dor medio de la contestacion, que tlene Villar en su poder. 

Marq. Pero... y nuestras protcstas? Y nuestra indignacion? 

Enr. Nuestra indignacion no es una prueba: nuestras protestas da* 
Tin mayor importancia al libelo. Villar redoblari sus ataques. 
(Saca unperiodico.) Sin ir mas leios, aqui tieneii ustedes un 
diario, que repite boy esa abominable calumma. 

Marq. Tan pronto! 



EiiR. Dando A Villar un solemne mentfs^lograremos parar el primer 
golpe; pero, como carecemos de pruebas, al poco tiempo em- 
pezar^n i dudar los escepticos^ al cabo de algunos dias diri 
la gente por lo bajo: ((caando el riosuena...» ydentrode 
tres meses teodrd la mentira toda la autoridad de cosa juz- 
gada. 

IsAB. Y la verdad?... Y la verdad? 

Enr. Nuestra sociedad se contenta con la verosimilitud. 

Marq. Y las personas bonradas? 

Enr. Las personas bonradas son ifmidas y bablan en voz baia... Los 
calumniadores son audaces y gritan sin cesar! (Vd a su tz- 

guierda y se apoya en la repisa de la chimenea.) 
sto es espantoso.... Un desalmado ba de poder turbar nues- 
tra felicidady encerrarnos en un circulo de bierro, condenar- 
nos & la d^sesperacion, y nosotros no bemos de ballar un me- 
dio de defensa? 

Enr. (Volviendo.) Hay uno, madremia... Nada masque uno! 

IsAB. CudI? 

Marq. Ab, tiemblo!... 

Enr. Isabel, respdndeme: si tu padre viviera, qu^ baria? 

IsAB. (Con acerUode ira.) Que baria mi padre? 

Marq. (Yendo a taparle la boca.) No contestes! 

Enr. iDeteniendo el brazo de su madre.) Ya ba contestado! 

Marq. Hijo mio, por piedad! 

Enr. Ya he dicbo ^ usted que no hay otro arbitrio. 

Enr. So'o la fuerza puede arrancar A Villar la confesioti de sus ini- 
guidades. 

IsAB. Vas d tirar de la espada por causa mia? 

Enr, (Estreckdndole las manos.) Por qui^n he de bacerlo, si no lo 
hago por ti? 

Marq. Ay, desventurado, td no conoces A ese bombre!... Pelead 
golpe segurol... Ya tiene dos muertes sobre su conciencia! 

IsAB. Dos muertes!... Enrique, Enrique, en nombre del cielb!... 

Enr. No lograreis intimidarme. Ya es necesario que un liombre de 
corazon castigue d esos calumniadores deoficio!... Si, es indis- 
pensable bacer un ejemplar! 

ESGENA Yin. 

Z)*c^s.— ViCENTA por la puerta dd fondo. 

Vic Senorita, don Pedro Villar desea saber si puede ya tomar pd- 

sesion de estas habitaciones. 
IsAB. {Merrada.) Villar! 

Enr. jLanzdndose d la puerta.) El cielo me lo envial 
Marq. Detente! 
IsAB. Enrique, por piedad ! . . . 



— » — 

Emr. NO; yonopuedo tolerar que se ultraje impunemenfe la me- 

moria de tu p«idre! 
ISAB. Un favor te pido» Enrique! 
Enr. Cud]! 
IsAB. Conc^deme nada mas que media hora para arrancarle i ese 

hombre su secrete, 6 inducirle i que se retracte. Olvidas que 

el libro es andnimo, y que si se obsrina Yillar efi negar que es 

suyo, serdn inutiles nuestros esfuerzos? 
Enr. Y qu4 vas i deciile? 
IsAB. No lo se... Mi amor filial me inspirard! Vete, Enrique mio: te 

lo pido por Dios. 
Enr. No! 

IsAB. (A la marquesa.) Al^jele usted de agui! 
Harq. Yen, hijo mio! Te promote que si la inspiracion de Isa!)el y 

otro recurso, que yo he de tentar, no dan fruto, confiaremos 

A tu espada nuestra defensa. 
EiiR. No!... 

IsAB. Media hora, Enrique!... No te pido mas que media hora! 
Ekr. He resigno... Pero ni un minute mas! 
IsAB. Bien, bien... Retirense ustedes! Por aquf... Agudrdame en la 

habilacion de mi madre. {Enrique, empujadopor Isabel y ar- 

rastradopor la marquesa, sedirige hdcia la izquierda. Van- 

se por lapuerta de este lado madre e hijo.) 

ESCENA IX. 
Isabel. — Yicenta. 

Yic. Digo A ese caballero que pueds pasar? 

IsAB. (Muy agitada.) Todavia no. (Baja al proscenia.) Qu^ le dir^? 
C6mo le har6 confesar?... Dios mio, ved que soy una pobre 
criatura que no conoce el finjimiento, y mi enemigo es un 
hombre astute v disimulado.!.. Yed, Senor, tamhien que me 
propongo defenaer la honra de mi ]}adre!... Tened piedad de 
mi! Dadme fuerzas para ahogar mis lagrimas y mi indigna- 
cion! Dadme ing^nio para obligar A ese hombre inicuo A que se 
despoic de su mdscara , reduciendo su ira A la impotencia 
cuando le haya arrancado la confesion de su crimen! (A Ft- 
centa.) Que pase. {Vase Vicenta.) Ea, valor! 

ESCENA X. 

IsABEL.—YiLLAR, por la puerta del fondo, 

YiLL. Seiiorita, perdone u?ted mi estremada eiactitud: deseaba tener 

la honra ae conocer A usted, y ofrecerle mis respetosl 
IsAB. {Tembhrosa.) Caballero. . . (No puedo dirigirle la palabra!) 



ViLL. EstA usted indiiipuesta, senonta?Ob, si mi preisencia es im- 

frtuna!... 
recipitadamente.) No se vaya usted, caballero; no^ no!... 
dofencia no merece cuidado... {Con amabUidad.) Ya 

pas6. En todo caso yo me retiraria , porque usted esU en so 

ca«a. 
ViLL. Favor de listed!... (Qu^ rostro tan belle!) 
IsAB . (No s6 por ddnde empezar !) 
ViLL. Ahora bien: quiere usted conyencerme de que estoy reahnen- 

te en micasa? 
IsAB. Convencerle & usted?. . . De qu^ modo? 
YiLL {Con una silla en la mano.) Dispensandome la honra de tomar 

asiento, aunque no sea mas que por breves iiistantes. 
IsAB. Gracias, caballero... (Se sienta.) (Qu^ suplicio!) 
ViLi.. (Yendod tomar otra «t7/a.)(No he visto mujer masbonita!) 

(Se sienta.) Aprccio el favor de usted; y me atrevo i pregun- 

tarle si A titulo de inquilino podr6 alguuas veces visitarla con 

el objeto de ponerme a sus 6rdene8. 
IsAB. {Observdndole.) Yo me tendr4 por >muy dichosa^ recibiendo 

en mi casa al hombre de mas talento que hay en Lisboa. 
ViLt. (Jnclindndose con fatuidad.) Senorita!... 
IsAB. (Es vanidoso!) 1 

ViLL. (Meadula!... Querrd pedirme algun favor?) Gonque tengola 

honra dc que usted roe conozca? 
IsAB. Qui^n no le conoce d usted, caballero? 
ViLL. Quisiera ser menos conocido, con tal de verme mas apre- 

ciado. 
IsAB. Eso pasa i todos los hombres que tienen mucho... 
ViLL. M6rito, gueria usted decir! 
IsAB. Me refena k otra cualidad. 
ViLt. Ah!.. (Me heequivocado.) 
IsAB. Encmigos tienen todos nuestros htstoriadores contempori- 

neos... Porejemplo: don Sebastian de Castro... 
ViLL. Don Sebastian dc Castro!.. Quite usted alid! Un nombre tan 

clasicote en una boca tan frcsca y tan juvenil! 
IsAB. En cambio pronuucio el nombre de usted con mucba mas 

frecuencia. 
ViLL. De veras?.. Oh, no hay «osa que halague tanto la vanidad de 

un autor, como verse elogiado por una mujer jdven, viva y 

hermosa. 
IsAB. (Jugueteando con el libro,) Caballero!.. 
ViLL. {Reparando en el libro.) Oli, veo que en efecto es usted afi- 

cionada d lecturas s^rias! Ese libro... 
IsAB. EsteLft. 
ViLL. Se tituia, si no me engano: ((Memorias hist6ricas de la guerra 

de ia Indeoendencia.)) 
IsAD. Las ha leiao usted? 

ViLL. Las he... hqjeado. Qu^ le ban parecido a usted? 
IsAB. A rof!.. Habia yo de ponerme djuzear en presencia de usted 
una obra tan importante!.. Que opma usted de ella? 



t' 



ViLL. Diga usied primero su opiiiioD: yo se k) raego. Tengo algunoc 

motiTos parsi reservar la mia. 
IsAB. Aby no aenor. 
YiLL. Se lo saplico i usted. 
IS4B. Si aslea.se empena... 
ViLL. Sisenora. 
[sab. En ese caso le confesar^ que este tibro me ba oonmoyido pro* 

fundamente... Es decir: me ha encantado! 
ViLL. Dcvcras? 

IsAB. Usted dird <jue tengo mal gusto... 
YiLL. (Interrumpiendola.) No por cierto.... Alcontrario!...Pero... 

oajo qu6 punto de vista le agrada d usted mas ese libro? 
ISAB. Bajotodos aspectos. La delicadeza del estilo!... EI interns de la 

narracion!... La sitira tan incisiva!... Por lo demds no bay de 

qu6 admirarse conociendo el autor. 
ViLL. Le conoce ustedy senorita? 
IsAB. Sif senor, pero quisiera conocerle todavia mas. 
ViLL. (€on satisfaccion.) Baenol... Con que sabrd usted su nombre? 
IsAB. la lo creo! 
ViLL. Cosamas singular!... Pensaba yo... habia oido decir que ese 

libro era andnimo. 
IsAB. Muy cierto; pero no tiene el sello de su autor en cada pdgiiia? 
YiLL. ' Y de qiiien es, senorita? 
IsAB. De qui^n ba de ser, sino del mas celebre escritor de Porlu^ 

gal?... Del ilustre... 
ViLL. Delilurtre?... 

IsAB. Si, del famoso bistoriador don Sebastian de Castro. 
YiLL. {Con enojo.) De Castro? Se figura usted que Castro ba escrito 

«8a obra? 
IsAB. Si senor: asi me lo ban asegurado. Y qui^ si no ^1 sabe enla- 

zar las relaciones tr/igicas con los episodios burlescos.^ Qui6n 

si no 61?.. 
YiLL. Cuidado, si^rita... No aventure usled su juicio... porque yo 

teitgo motiTos para asegurar que esa historia no es de don 

Serastian de Castro. 
ISAB. {Procurando conservar el tone ligero de la con^fot^erMa. ) Pues 

yo seguir6 creyendo que es suya, hasta que vea pruebas en 

contrario. 
YiLL. {Sonriendoie,) Con que si yo le doy i usted pruebas evi- 

dentes?.... 
IsAB. Usted mismo?... (Conteniendote.) Yamos, caballero... Eso es 

im[K)sible. 
YiLL. Y si le digo i usted el nombre del verdadero autor? 
IsAB. El nombre?.. En ese caso... Peronol Repito que es imposible. 

Pues qu6y no estdn diciendo A voces este estilo; esta gracia, 

estaelocuencia?... 
YiLL. Por favor, senorita!.. . Mi roodestia no puede soportar tantos 

elogios!... 
IsAB. Su modestia?. . . Acaso el autor de este libro?. . . 
Yitt. Soy yo. 



— 32 — 

ISAB. {Con explosion de tra.) Usted?... Ah, k> conQesa!... {Levan- 
tdndose.) Pues bien, senor roio; supuesto que usted ha escri- 
to esie libro, sepa que yo me llamo Isabel de Aureiro. 

ViLL. (Aturdido.) Aureiro!... 

IsAB. Esa (Milidez me revela que usted me ha comprendido. 

ViLL. (Cderico.) Me ha iendido usted un lazo! 

IsAB. Le he arrancado d usted la mascara! 

YiLL. Nina, usted se arrepentiriide su atrevimiento; porque, al ar- 
rancarme la mdscara, se le apareoe & usted el juez... El juez 
ofendido y vengador! 

IsAB. No m^ asusta su presencia!... Gaballero, se que mi padre le 
caus5 d usted una herida mortal; se que tiene usted fama de 
vengativo y cruel; s^ que inspira usted miedo d los hombres 
mas animosos. Yo no le temo. Conflo en usted, solo porque 
tiene facciones humanas; pues si de^oyese usted mi suplica, 
no seria un hombre, sino un mdnstruo! 

ViLL. Y qu6especiede suplica!... . 

IsAB. Coiiliese usted que le ban enganado, y ofr^zcame retractarse. 

ViLL. Retraclarme?... Senorita, yo no me retractojamas! Guando 
afirmo un hecho, es porque me consta su certeza. 

IsAB. Pues el hecho es falso! 

YiLL. Tiene usted pruebas que lo cfbntradigan? 

IsAB. Las tiene usted para conOrmarto? 

YiLL. Las tengo. 

IsAB. Donde estdn? 

YiLL. Senorita, por favor, no insista usted... Harto penoso es mi 
deher!.. 

IsAB. Llama usted deber al acto de infamar la memoria de un 
hombre lionrado? 

YiLL. De un hombre honrado!.. Yo respeto y defiendo i. lodes los 
que son dignos de esa calificacion; pero los que la usurpan^ 
los que se finjen heroes, siendo traidores... 

IsAB. Senor de Yillarl . . 

YiLL. Perdone usted, senorita; pero usted me interroga, y debo 
contestarle. Si, & esos los persigo, los azoto sin piedadi Cada 
cual tiene en el mundo su mision , y esta es la mia. Yer- 
dad que me llaman libelista... pero que importa? Tengo un 
poder que vence y domina todos los obstdculos... Mi con- 
ciencia. 

IsAB. La conciencia de usted?.. (Domindndose.) Pues bien, a su 
conciencia apelo, porque no mdo una gracia, .sino la confesion 
de la verdad, nada mas que ac la verdad!.. Usted se ha cons- 
tituido juez de mi padre... Qui6n le acusa? Hay pruebas es- 
critas? Ensemenelas usted. Hay testigos? Que comparezcan. 
Aduzcan ellos sus pruebas, y yo presentare las mias, que no 
son palabras sin sentido, ni correspondencias mutiladas... No 
seiior! Yendrdn aqui centenares de testigos... Los veteranos 
que ban peteado A las drdenes de mi padre, los gcfes A quie- 
nes ha obcdecido, los amigos que Iloran todavia su muerle!.. 
Si es necesario vendrd tambien mi madre... Mi pobre madre!.. 



— 53 — 

Ahy caballero, nopuedo mas!.. Mfreme usted i 8U$p1antas! 
(Se arrodUla.) 

ViLL. Senorita!.. (La /wanto.) 

IsAB. Ya no le hablo ni de derecho, ni de justicia, no!.. Quiero d e- 
berlo todo i su bondad. Oonfieso que tuvo usted motivos de; 
queja contra mi padre; mas por lograr una venganza est^rily 
no sacriGcari usted la vida de tres personas, que no le ban 
bedio mal alguno. No )o dude usted, cabaJlero; este ]ibro es 
una triple sentencia de muerte! Mi madre anciana y enferma 
serd laprimera victima!.. Tres aiios bace que el marques de 
Urrea y yo nos amamos. .. Si e.«ta mancba no se borra, jamds 
severificard nuestro. enlace! Yerdad, caballero, que usted no 
.' quiere bacer derratnar tantasi Idgrimas? Ob, no aparte usted 
la vista!.. Atiendame usted!.. 

ViLL. Senorita, siento en el alma babercausado a usted un.pesar 
tan ffrande; pero, ya lo be dicbo: me consta la certeza de lo 
que he consignado en esas roemorias; y en el cumplimieuto de 
mis deberes... sov inflexible! 

isAB. {Muy indiaruida) Villano... maldito seas!... Te atreVes 
f^ d llamar deberes d tus infamias ! Te atreves d.dar el nom- 

bre de mision d tu vil oficio ! Malditos seais tu y todos los de 
tu ralea!.. Yuestro castigo no ba de consistir umcamente en el 
desprecio con que-os miran los bon)bres honrados... Caerdn 
tambien sobre vuestras cabezas la execracion y el anatema 
de todas las mujeres! Madrcs, bijas y esposas ultrajadas por 
vosotros en sus mas caras afeccioneSy os dicen boy por mi 
boca: alnvasores delbogar domeslico... enemigos de la gloria 

I)6blica y dela virtud privada... destructores de la paz y del 
lonor de las familias... en nombre de las familias todas, mal- 
ditos seais!... » 

ViLL. (Con voz sorda.) Yete de aqui... niiia!.. Yete pronto!... 

IsAB. Si, te dejo d solas con tu conciencia, cuya voz te esld anun- 
ciando que pronto bard el cielo contigo lo que yo baso con tu 
infame libelo! (Rompe el libro en dos pedazos, y se los tira d 
Villar, el cual se dirige d ellacon ademan amenazador.) 

YiLL. Insensata!,.. (Conteniendose.) Si no fuese una miserable 
raujer! 



ESGENA XI. 



Dichos, — Enrique, que ha salido cUgunos momentos antes, se 
acerca a Villar, y le agarra por un brazo. 

Enr. Figiirese usted, caballero, que be sido yo quien le ba tirado 

ese libro d la cara! 
YiLL. (Con feros alegria.) Ah, qu6 plucer! Un duelo!... 

3 



— M — 

AmHfftil 

fiqtie. jr vudoe td air Uupalabrm^mHUnans.) 
Umm. {Ekmio tm grUo de tenor,) Enriinie!.. 
Eba. {CciiMUadeunamamyUecimdtmiap^lapuertadela 

iMinaer4a.)^\twxA{M daaipareter d€l^ 

ffUrada amematmdora 4 ViUmr, d enalleefmUsta ddTfUtmo 

wmio. Ca€ d lefon.) 



rOf DEL AGTO SBGONDO. 



^ 

\ 



AGTO TERCERO. 



Es noebe: Iqeee en el yelador 7 en la ooesita. 



ESGENA PRIMERA. 



ViLLAB^ S0fUado junto alvdadar* 



G6ino me late el corazon!... Todavia resuenan en mis bidos 
laa palabras de aqneMa nina... A punto estUTe de decirle: 
«Tome usted esta carta!...)) {Sacaun papeldel boMHo.) Y qu6 
prueba esta carta?... La inocencia de su padre?... Qu^s^ vo!.. 
El que se propone ejecutar uoa traicion, lo primero que nace 
es escribir: «Jamds ser6 traidor!)) Por otra parte, noiu6 ene- 
migo mio el coronel Aureiro? No me quitdmi empleo, no pro- 
curd mi deshonra? (J^ausa.) G6mo Ddraba la infelizl... Y luego 
al maldecirme, parecia dotada de un poder sobrenatural... 
Terrible cosa es Terse de aguella manera execrado! {Uev&n~ 
dose ia mano al coraium,) Si al menos tuviera aqui tranquili- 
dad y Centura... Pero qu^ vida arrastro tan miserable! Cuan- 
do las personaSy que me deben favores, me encuentran en 
piiblicOy antes de darme la mano mlran d su alrededor aver- 
gonsMdas. De noche sobre lodo^ cuando me retiro & casa, y 
enmedio de este silencio y de esta soledad se agolpan A mi 
memoria todos los desaires que he sufrida durante el dia... 
Ob, entonces se apodera de mi corazon un 6dio febril; y en 
verdad que, si me vieran, me compadecerian mis may ores 
enemigos! (Pauia.) No podria jo renunciar i este gi^nero de 
tida? Pasan con rapidez los anes... Qu6 vejez tan triste me 
espera! (Pausa.) Acad(( inatante tropiezo eon uno de esos es- 
crltores, hombres de bien & carta eabal, cuya pluma ha sido 
aiempre generosa y digna. Al yerlos se apodera de mi alma 



— 56 — 

un sentimiento de verguenza y envidia. No hay quien deje 
de saludarles coo respeto! La gente fija en ellos los ojos con 
simp^tica espresion!... Qu6 dicha^ la de ser bianco de tales 
miradas!... Si yo pudiese algun dia... Y por qu6 no?... (Se le- 
vanta.) Yo tengo tanto talento como esos escritores... Qui^n 

Suede impedir q\i^ una ma nana publique yo en todos los peri6- 
icos la confesion de mis felonias, y pida pefdon i Dios y & los 
hombres, inaugurando asi mi vida nueva? Que accion tan su- 
blime! Qu6 efecto causaria enLisboa!... {Con desaliento.) Si, 
durante un dial... Se hablaria del asunto en los teatros, en el 
casino... Y i la manana siguientd se dirian mis enemigos qnos 
Metros: No sabe usted lo quepasa? Villar se ha vuelto imb6- 
cil!... {Riendose con amargura.yFJ arrepentimiento de Vi- 
llar I... Gosa mas divertida!... Con qu6 algazara todos los que 
me aborrecen y por temor me adulan, acometerian luego al ti- 
gre desdentado, dindole puiitapi^s como A un cobarde falderi- 
llo! Qu6 horror!... Al fiiego el sayal de la penitencia! Tengo yo 
la culpa de que Dios 6 el diablo me hayan condenado i ser un 
litigor Ea, maldecidme todos!... Vuestfas maldioiones atesti- 
guan mi poder! Si, i despecho de vuestros anatemas^ lograr6 ,^ 
encumbrarme! Necesito un puesto oficial, y lo ocupar6!... 
Quiero mas: quiero verme atendidoy considerado!... Quiero 
que los hombres mas ilustres de Portugal vengan aqui, d mi 
casa! . . . Y vendrdu! {Coge una pluma y la mira extasiado.) Oh, 
pluma!... pluma!... Con el auxilio de este fr^gil instrumento 
adquiero riquezas, pjaceres y honores; impon^o silencio i Is 
trompeta de la fama, desgarro los corazones; triunfo basta del 
desprecio publico!... Oh, no reconocen limites mi orgulloy mi v^ 

alegria! 

ESGENA IL 
Villar. — ^Un Griado. 

ViLL. Qui^n es? Qui^n me busca & estas horas? 

Griad. Han traido estas cartas para Usia. 

ViLL. Ddmelas. {El criado selas eutrega v vase en seguida. VUlar 
se sienta y abre una de las cartas.) Holal Del general Perei- 
ra, compaiiero de glorias y fati^as del coronel Aureiro... Qu6 
me querrd este bueri sehor? {Lee para si.) Fanfarronadas!... 
Dice que me acusard ante el rey, si no me retracto. Ahi me 
las den todas! (lira la carta sobre lumesita y abreotro pope/.) 
Del comendador don Agustin de Silva, hermano de la mar- 
quesa de Urrea... {Lee con la vista.) Vaya, este se contenta 
con acudir d los tribunaies, si no canto la palinodia! (Deja la 
carta y toma otra.) Y esta?... Ah, del marquesitoae Urrea! 
La esperaba. (Leyenao.) uGaballero, al amanecer me presen- 
tar^ en casa de usted con mis padrinos: agudrdeme usted con 
los suyos.}) {Pone la carta sobre la mesita y se levanta.) Cor- 



s 



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riente. Senm" general, roe rio de las chocbeces de Yuecencia.. 
Senor comeodador, me burlo de los tribunales de Usia... Se- 
nor marques, acepto el desafio. Este es mi terreno! He sido 
insultado y tengo que lavar esta maucba con una estocada de 
mano maestra. (Pausa.) A fe mia que siento bab^rmelas con 
el marquesito! (Pensativo.) Mis anliguas relaciones con su fa- 
milia... He visto nacer A ese niiio... No quiero matarle! Nada, 
nada, voy A ser generoso! La herida no seri mortal. 

Griad. (Presentdndose en la puerta dd fondo-) Una seaora desea 
hablar con Usia. 

ViLL. Ha dicho su nombre? 

Gbiad. No senor. 

YiLL. (SobrescUtado.) Gonoces tu i dona Isabel de Aureiro? 

Griad. No es el la. 

YiLL. {TranquUo.) Que pase. {Vase d criado,) 

ESGENA m. 
ViLLAR. — La Marquesa (por el fondo.) 

ViLL. {Sin poder reprimir un movimiento de sorpresa.) (jLa mar- 
quesa!..} 

Marq. Me conoce usted» caballero? 

ViLL. No tengo... lahonra... 

Marq. Ah!... Gon que no se acuerda usted de la marquesa de Urrea? 

Vh.l. No bago meraoria... Pero digneseusted tomar asiento! 

Marq. {Sentdndose en la siUa que le presenta Villar.) Me maravilla 
que sea usted tan olvidadizo!.. Tendre que despertar sus re- 
cuerdos refiri^ndole una bistoria. 

YiLL. (Sentdndose tambien.) OM a usted con sumo gusto. 

Marq. Hace mas de veinte y cuatro aiios... La bistoria es breve, 
aunque lafecba es larga. Ejercia por ese tiempo las fuuciones 
de ayuda de camara de mi marido un mozo muy despierto, 
muy astuto y audaz. Greo que se llamaba Pedro... Si, ese era 
su nombre, Pedro. Yd usted recordando? 

YiLL. No seiiora. 

Marq. Prosigo: el marques de Urrea fu6 nombrado embajador de 
Portugal en Ingiaterra, y al despedirse del ministro recibi5 de 
manos de este un pliego de instrucciones muy importantes y 
reservadas, comoque se trataba nada menosaue de una cues- 
tion dindstica, j el gobierno queria resolverla en un sentido 
contrario i. los mtereses que patrocinaba la Rusia. Yolvi6 el 
marques a casa & las altas boras de la noche, Ilam5 d su ayu- 
da do cimara para aue le desnudase, v meti5 el pliego en una 
cartera, que dej5 Fob'-e una mesita i la cabecera de su cama. 
A la maiiana siguiente, cartera y pliego habian desaparecido*. 
pocas boras mas tarde el embajador de Rusia destruia por 
complete todos los planes del gobierno portugu^s. Era pues, 
evidente que las instrucciones habian pasado de la alcoba de 



mi marMo A la embajada ruaa. Recayeroo )at sMpadias de tan 
infame accion sobre el ayuda de cinaara; y practicadas con si- 
gilo y perseverancia las averiguaciones oportiuias, results 
probado que Pedro habia vendido ei pliego al embajador de 
Rusia por no s^ cuantos centenares de ruolos. Recuerda us- 
led ya? 

ViLL. Menos que antes, senora. 

Marq. Cosa mas singular!... Pues voy A concluir: ciego de ira el 
marques, cogi6 por los cabellos & su traidor criaao, le arras- 
tr6 por el sueio, y le bubiera matado como a un perro, si el 
miserable no hubiese ectiado i correr, viniendo i refugiarse i 
la estancia donde eslaba yo con mi hii o Enrique en los brazoa. 
Todavia estoy viendo & aquel liombre!... (Vitlar ocuUael txM- 
tro avergonzad