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Full text of "Teatro mexicano: Descripcion breve de los sucesos e jemplares, historicos, politicos, militares ..."

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üRimci msTORicA de u iberíá 

4 

TOMO VII. 



^»^ 



TEATRO MEXICANO 




Foa 



BB TRAICUXT. 



TOMO I. 



• * • • • • 






•• ••• • • 



- • • • • 

• • • • • 



é • • • 



MÉXICO 

A DK L aBCALAKTB T o 



1870 



. 7 -.- 



▼ -- 






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PÜBLIC LIBRA ^v 

4.S.SI5Í 






• • 



•t < : 



.' «.' 



• • 






NOTICIA 



EL PADR£ VETANCURT. 



t-^j Agustín de Vetancort (asíeácribia-él 
. >:-^ioj, nació en la ciudad de Mézicolpor v^ t; < 
-Jx de 1620, y deanes de haber avanza- /" '^ *> 

- :^ at estadios, tomó, jóvea aón, el h&- ' <3 ^ ' 
-: ie :Ma Frandtoo en el convento de la 

'-::a de k>s Angeles. Ejerció el ma^^ísterio 
■- £ Orden, y enseñó póblicaoaente la lengoa 

- loüia. Más de eoarenta años sirvió elca- 

- k San José, parroqoia de indios, la más 
•^ rx j célebre de Módoo, y nraríó deocheo" 
> -*¿M 1700. £1 comisario general delndiain 
* -sUó cronista de la provinda del Santo 

- - ¿«lio de lléxioo, y en desempeño delcar- 
' nar7o\S eo efecto la oónica de la provin- 
^ ^ dio ala prensa en 1697; mas no como 

1 i&iqwodiente, sina como parte coarta 
Ttstro JfexúseatOt impreso el año siguiente 
£1 J«a*« eí¿l dividido en cuatro 



IV 



partes. La primera comprende los we^os m 
turak»^ y, como lo indica su título, es on bre 
ve tratado de historia natural de México. El 
la segunda parte habla de los sucesos pcUticoí 
y es la. historia de México desde los tiempo 
más remotos hasta la llegada de los españolea 
inclnyendo noticias de la cronología, religión 
ritos, leyes y costambres de los antigaos m0 
ücanos. La tercera parte, que sé intitula d 
ibs "sucesos mitítares, émí[)ieza en el descubrí 
mienta de la América y aéabér con k l^tna di 
Mésico por Cortés. La parte cuarta, impresl 
antes qué las otilas, forma una obra totalmed 
te 8e|>arada,' según heñios di6ho, bi^tí el tftall 

de OrSnica de la Provincia dd Santo Evari 

» 

gelio de J^ixico.'X5otDL\tB3A coh lá relación dti 
Titge de los primeros misioneros firaadseanoa 
réñere el establecimiento dé la religión oristia 
na; enamera y describe las obras ^^'lan^oioné 
t(é fos frailes; liabla del desa^ ie, y á iméltas di 
sSgnnas noticias qne solo interesan & snOrden 
inéízclá otras mnchas de importancia para 11 
bístoria genenS. i^Cr apén¿Bce 6 e<«nplBmen 
to de lá Crónioa ai&idió.ñn MtnÓhgiü Frari 
mscano tan esSeúso como la Crórdcaf y en qni 
escribe las vidas délos tdigiósos más notable 



-^hoTiiiCla* A las obras meDcionadu a&- 

-' • timnente anido Tin breve pero carioso 

^:d'j d^ la ciudcid. cte^ Jlá'éxico y las gran- 

3 fí^ ía {lustran^ con nn catálogo de los 

"jes T arzobispos, y noticias de algunos 

" -a uTistres. Al fin do este tratado hay 

^ iila ciudad de la Puebla de los Angeles. 

*■ U» referido forma nn regalar tomo en 

. y « conocido colectivamente con el 

~T^ ¿e Teatro Mexicano de VetancurU 

' ^i^.^To dice qne la parte de historia an- 

r:^ r?. Vctancnrt no es mas qae xm com- 

■•£o i^ \a de Torquemada, hecho de pn- 

• j f-^crho con poca exactitud. Curioso seria 

■ ^ Veíanctirt hubiese plagiado á Torquema- 

— i \V:ea acusa de haber plagiado al padre 

^'^i^ta, lo cual, 81 bien no al extremo qae 

"^•^-¿^ie Vetancnrt, es un hecho cierto, como 

•i"^*.:. ce probarlo el señor don Joaquín Qar- 

'-• - :::i:b^lceta, editor de la obra de Mendieta, 

►a yoT primera vez en el presente año. 

H en lo qae respecta i la historia anti- 

'lOnZ algo de TorquemadisL, no puede ne- 

qie el libro de Vetancurt contiene en 

iterias multitud de noticias que no son 

Temada, Basta con saber oue escri- 



« 

l^jiS.mas de ochent» años dea|kae8,.y ik>Ou v 
fil frente de la obra la lista de los materíaJ 
. impi^esoe y ipannscrítoe de que se. valid.pa 
escribirla, algi^)a8 de los cacdes no jiaQ.Ueg¡ 
do hasta nosotros. . i 

Además.del Tecttro MeríbióVetaBoort óix 

■ • - » 

varias obras, todas smaaoaente raras hov, 
saber: jHrKEaoB'.ArtedeLpifftfaMefioa/i 
impreso en México, 1673» en 4? — Mamt^ 
para admini^ar los aacraineniast <^ ¡o$ i 
dtdtoi opotíóUcfíS en favor de hs indip^ it 
preso en México, 1674; reimpr^ en 168 
laego en Sevilla, 1:690, y otro vez en Mes 
00, 1.729, en 4?; — Panegírico de Nuestra JS 
ñora del Pilar de Zarcigoea, impreso, 167{ 
en 4?~t^i^ de San Antonio de Padua, ic 
preso en México, 1682, reknpreso,. 1728, t 

co, 1696, en 4fi — Oracim primunciada i 
celebridad deíá Byh de Inocenm XXf4 fs 
wr^de la Congregación hospüaiania.dfi I 
Beilemüas, impresa ea l^éxico; 1^97^ ea i 
y^Eloffiú fúnéíre de la reina doña Martcm 
de ÁuOria, impreso^n Jtféxico, 1697^ en ^ 
r-^MAN uscRjTos: I^Ketoricanarratio dé gloru, 
ns incrementis Ptovinam Sandd EvfíngeU^ 



adccqriiukim genérale rmssa. — Besoluéianes 
murales titiles á hs párrocos de indios. Del 
origen de los oficios .divinos.^^Sermones en 
lengua mexicana.^-^ Vidas de San José y San 
Juan Bautista en mexipano, j otros que se 
eitrETÍaion. 

RioMoioir OR i^ IBEBIA. 

Esta edición está tomada de una hecha en 
México el año de 16889 y cuya portaba dice 
a^ copiada á la letra: 



TE A. T RO 

MEXICANO 

DESCRIPCIÓN BREVE DE LOS 8VCES80S EXEMPLARBS, 

HISTÓRICOS* POUTICOS, MIUTARES Y RELIGIOSOS DEL 

QOttTo mando Oeeidcntal de !«• Indiafi 

DEDICADO 

Al F ip o w ¿9 la ^ne m d«l minino DIOS R^poia. Padrv palatiro dal 
Hijo.gM.M Hijo del mUmo DIOS CHRISTO. Dios, y hombre ver* 
¿«ücm. Al lue con el sudor de su rostro sustentó si qOe todo lo eueteata: 
Ai que fné Aogel de Guarda de la Ciudad de DIOS, milagro de stt Om- 

nipotsneia, y «bismo de U gracia. 

masía señora nuestra. 

Al glorioso Patriarca de la casa de Dios 
SE90R S JOSEPH. 

DISPUESTO 

POB EL R. P. Pr. AVGVSTIN DE VETANCVRT, 
VeiicsBo, hito de la mi^ma Provincia. Difinidor actual, Ei Lector de 
Tusolegia, Predieadnr Jabilado General, y nu Chronist'i Apostólico, 
Vicario, y Cura Miiiistro, por sii MAG PASTAD, de U I^ltiüia Parro- 
ehial de d. JOSEPU de los Naturales 
de Moxico. 

eos UCENCI I DE LOS 8ÜPERT0RE8. 
C« Vence eer P^ibi Jfefúi ds Bsiiavtdcf Vmia de /«oii d§ Ribera. Añ0 



DEDICATORIA. 



•*mmm 



Todos los que esoñbea tmdoáiti modos oómo am« 
parar y defeüdor de los que ottlam&íaft sus esorttos^ 
unos dedieáudolos á reyes y moaareas, parectéttdo- 
les que en esto estriba la defensa; etros los ofreoea 
á las personas á quienes se reconocen obligados^ 
porque con eso c^een que se desahoga su gratitud 
reconocida. El dedicar á poteiítados del mundo, si 
no es ignorancia, tiene visos de adulación. Si las 
dedicaraa con el intento que algunos santos dedi- 
carón sus libros á reyos católicos y pilncipes eole* 
BÍásticos^ que fué para obiigaries á leer lo que pa- 
ra BU salvación pretendían enséfiar^ siendo un ser- 
món disimulado la dedicatoria ofrecida, fuera mirito 
por lo que tiene de caritativo; pero ofrecer su tra- 
bajo con titulo* de protección, albbando en sus de- 
dicatorias al que dídsean gAtiqear para sus medras, 
cuando escapa de ambición, tifa plaxa de codicia; 
y deseando dclfensa, dan de ojas en la ignorancia^ 



Um^ néío á laftcálomnias qiM pudieran eoniñ esa 
roafaré levaiitane. MábIa toé él taberniculo en que 
el Verbo BterAo ae deapoaó ooa nueatra hmiiana 
n a tar aleaa, que «antífioó el Altíaime^.y Joaa fdé el 
taberaáealo de. ese tab^mácolo^ el gué giiardú co* 
me ángel enatodio. el tabernáculo y tempb. de la 
Trinidad Sai^da:lnego quien procura eontnimttr*- 
muradeiea. defensa^ á Mama ó. á: Joan debe aoadir 
l^reanroaó: quien huye de loa taaldioienteai venga á 
JoBB para qne aea au nube qne le ampare^ coma fué 
nube de átt Sapeea, tafaernácolo que le ésoonda^ co- 
mo fuá imbernáeolo que gnardé á Mabía« Moiaósy 
Aaron á todo einrrer hoyen. ^Pe ^ué buyen y adonde 
vanT £1 texto lo deobrai^-^Murmuratit multítudo 
filiorum larael, Moiaes. et Anuí f iigemnt ad taber- 
Daealum foederia. {Núm.y cap: 16^ v. 4^.):— ¿T qué 
lea sucedió? Bajó una nube que los escondOi y la 
gloria. dial .SéBas que. apatede. — Quod postquam 
ingressi sunt operuit nubes, et apparuit gloria Do- 
miDi. — ^Tales amparos y defensa figuras son de lo 
que hallarán en Mabía y su divino Iglsposo los que 
huyendo de los rayos que disparan las lenguas mal- 
dicientes^ hallan nubes que amparan desvalidos. 
¿Quién, si teme murmuradores y desea proteccio- 
uesy busca otro refrigerio que el de las plantas de 
«inella SeBora, ni escoge otro patrocinio que el de 
Josa su esposo? ¿No es patrón de la Nueva-Espa&a, 
7 aun nuevamente jurado y electo por patrón de 
toda EspaSa por nuestro rey católico Carlos II, y 



tífcolar d« «sb» iglm» parroquial delosíb^nUA 
pñnm i{^8ia que & sa titalo conngvó aa el mu 
do, donde há taotoe aSm que mrñó eomo miiiüiti 
y asatíió oooio párroco? lAogo ya tíene gruiieu; 
el dtnoho da jiatrau, y est¿ oidigado eo todaa L 
aoGMiMB b1 amparo. ¡Ua, Santo nao, doeBo en eua 
to mi voluntad naoe y de cuanto de mi oOiteente 
dÍBÚeoto {irooede! Arebive leia del tei^ateo de L 
divinaa miseríoordiast Duefioy esposeil^laqae a 
lo Dios eg mayflor q«s lilla; rico y pvóapfro os haU 
réia entre los hombreí y atiii eutr* loa lÚHaofl á 
geles: [acordaos d« Bnastra fqbram y míMiia, y < 
mi, el ra&B vil gosano de la tíeira, que Mlioito vac 
tro amparo, bnieftaiado de Toeatro podar y lavoi 
cido de vuestra iütareomon. Aman. 

Vueitro iadigno «solave, 

Pb. AeiMBt M Ymabrax. 



UCMCIÁ 

« 

Del rovenaidimoio padre oómkftrio general de toda* lasprofindai 
de las Indiaa Ocoidentalea de toda la Orden de nnestscr Padre 
fian Frandaco. 

. . . r 

Fray Julián Ghumillas, WoAor juUlado» eatHComiaaría'geoe« 
ral de toda la Orden de nuestro 8eráSeo Padre 'San Frcndaoo 
en esta familia QÍ8montana« y aotnal de todas las provineiaa de 
las Indias Oooidentalea, J^jiervo.ete.^ 

Por onanto habiendo visto y examinado el Teatro Mexiaéinú 
y Crónica de nuestra Provincia del Baóto Evangelio de Ütn-i 
00, compuesto por el padre fray Agustín de Vetanourt* y ha* 
hiendo sido examinado y aprobado de nuestra cQmiaion por 
religiosos graves y doctos de esta sagrada religión, y Juzgan- 
do digno de salir i luz. Por tanto» en virtud de las presentes, 
firmadas de nuestra mano y nombre, selladas con el sello ma- 
yor d6 nuestro oficio, y refrendadas de nuestro prosecretario, 
por lo que á nosotros toca damos á dicho padre nuestra licen- 
cia y J[>endioion para que p u eda d a r á la estampa dicho Teatro. 
Servaiú m ommbut iervandu. Dada en esto convento de nues- 
tro P. S. FraAQÍ8CodéMadiid«i^ail7dd Abril del692 años. 

» 

Fray JyLUN Chümillas, * 

Por maiKlid» 4* n ^f^L 

Fbay Alonso Jimsinki^ 



V* * 



UCENCIA 

Del mny reverendo padre fray -Manuel de Monzabal, comiiario 
general de todas las provinoias de la Nueva-EspaUa. 

Fray Manuel de Monzahfd» de la regular obsQjrvanda da 
nuestro Padre San Francisco» lector jnbilfdoy padWh.de la san-, 
ta provinda de la Concepción y comisario general de todas las 
provincias de Noeva-Espafia v FUipinacr, etc« Al may rev«r 
rendo padre fray Agustín de Veiahcurt, ex^ec^r de teolfijgfat 
predicador genen^ y cronista 4p esta nuestra Provincia del 
Santo Evangelio; vlcfirio de la capilla de sefior S. José de los 

VavAvcviiT.— Tomo I^Sl- 



NttQraleB de Mta dudad da Médoo, aaltid y pat en naai 
Sefior Jeaaeristo. Por chanto yaestr» paternidad noa ha f 
aentaiio la licencia que tiene de meetro reverendísimo pa 
fray JaVaa OhniniHaét leoter JtriiOado j oomiaarie general 
Man lae Indias, pam éar é larestampa d Tboíto Mexici 
y crónica de esta naestra Provincia del Santo Evangelio, i 
no de salir á Inz; por tanto, en virtud de las presentes, fin 
di^de nnestea mano, salladas «mi el selle tnayor de anes 
efieio 7 réfiandadas de naeelro proaeerMario» se la oeneedei 
á vmslim paternidad psm ^ne saaue 4 h» diolio Teatro y < 
nica. $ervatu t» ommbui uwvméu. Dada en este nueatro c 
vente de nuestro Pedre 8. Franeisco^de M6doo» en Teintio 
diaa del nM de AbrH de 1696 aftss. 

FSAT MAKüXL X>X M OürZABAl., 

OoadátftogtMnL 

r«raMnSitfo«*V.IC.B.r 

FaAt MrotrsL Qokzaliz 



. SUMA. DB LAS UCENCIAS. 

El ilnstrfsimo y excelentísimo 8r. D. Jnan de. Ortega }A 
tafias, obispo 4e Valladólid^virey. gobernador y capitán g< 
ral de esta Nneva-EspaSa, y presidente de la mi audiencia. 
Ti8ta*lá |probaoio¿ del omy reverendo padre Di€^ Felipe 
Héra, di la sagrada CompiüKfa de Jesús, concedió licencia 
fa \9í impresión de este Hbro intitalado Teatro Mexicano, 
decreto de 16 de Jnnio de 1696. . 

J>j. PiMO Jobs ds Büstoi 



El ilustiísiino y reverendísimo Sr. Dr. D« Francisco 
Agafary Seyaa, arzobispo de Hético, del consejo de su i 
Jeirtad, eoneediA en lieenoia para la Impresión de didio III 
vieto el parecer del ttray reverendo pa&e fray Juan de A^ 
dst sagrada Orden de nuestro Padre San IVancisoo» por t 
da 18 de Junio de 1696. 

J6bb Rubio, 



M 






. • « 



• « 



• f 



n, » 



Ai CURIOSO LECTOR. 



■ i» rf ' ■ 



1 

BÍ0R pi}4iova o^eusfo: ú escribir fqaaa y oi|fl(W, 4e 
68t6 Kaev^^-Mniuio; puta da 61| ; en.pavtjotUar de 
la Núeva^Bnpa^i batí ABOfjAQ.wiwM$rwy gravoi; 
pero muchas cosafi dejaron algunos deálfw^aitjetr^s 
«ladifEMí dignaas <|aQ llegaron á eabep, y los más 
M Mcribiaron muella^ qUe^lespues Ae ha» Uegado á 
descubrir,, que e]? Uempe: eii el ma^ sabio de la oa- 
tttialeM, y es, eottP'díee Tertuliano^: el { que desevi- 
brsie eeeondido y jevelalo eeorete^^Tempuk o«- 
oiaioTeleitc {¡CítMí 4fm^ wpi^ i.)-r-*rMucba ee 
sabe hoy <|ue ae. igporó' ayerj y Tejaos*, en. ia^ qa- 
tenlesa y aun eQuoGemoa daJtos 3tt9!4^qi|e;sá,si^- 
hWi OMM :4e pv^sei^o que )o9:iM^igues Ágooraron 
en Iw BM^d^s* ; Machas eos^s útil9 Ka.dpsiiobriaQ- 
de k BWfmm del tí^ipoc una^ d#0ísi»br0 y o|;Fas 
oonigii y-lae^ epmipqda^ y peo lo ime dioe 'fyAdQ: 
^Adno «aidittn.restalífipcpria^ qiuaii(venie^4ia;i 



aii que muofao SB dMcnbra j moefao mu te ha i 
ir desenbríflndo, porqae no obsta lo qne M doM 
toe de DiwTo á lo aot^o qne ee sif^ imitsri 
loa eeerítoies en estasmaterias sacando, oomo qn 
ta eseDÓa, lo mu cierto de todos, ngniendo k I 
qoe Us TÍeroD ó han estado en estas partes iufii 
nados: añadiré en los anügnos lo qoe después ei 
la expetieneia y 'eniiosidad bkú ürrestígado 1 
modernos: seré mas lueva tie lo que la materia | 
de, j mas largo de lo qae mi asanto profesa. A 
prinero me eofiraa d haber otMs enrito aqnei 
hÍBiwia; 4 Ib segundo ne obliga el ser naddo < 
4Sta tasm, deseando pagar lo que debo en lo q 
«le eUa eaetibe. 

Adriairto que no pw aer pattieDlares a%aiiaB < 

sas para le» de una meioD, han de ser pera I 

otras ineretble^ que si leyen alguno que hajr < 

eeaa ó antigttedad en una prenneia, y no la fanbi 

re o(do, no la eeanre, pois no todo le qne ha [ 

sado saben todos, que «dno loe naa qae tragiai 

el lefno atienden mas á ha medras de sos negoci 

que á lee «nrkMfdadee de la aatnreleta, do eet 

atentos á Itf qne exuaina'Qtt eeeritor eanioeo. Be' 

se un hombre 4ooto de otr deeir de un animal q 

me' ate bijt 

ihes, iftHeo 

áUa oído t 



llMbOSM 



tttfán lo'^pie le^dy bíq mas razón de qóe bo lo tia- 
beo» y sin mas ñiodaínento de qñe k> ignoran. 

Sq algunos puntos, ájenos al parecer de mi pro- 
fesión, manifestaré á veoes jni sentir, siguiendo en 
esta parte al doeio Sil veyra, qne para kablár en una 
materia basta la experiencia y conootmiento de ella; 
qae el que con la experiencia ha llegado- al eóao- 
cimielito de ío^ individual de algunos puntos, pud- 
de sin temor hablar eñ ellss, y mucho mejor que 
algunos que pretenden ser oidos como oráoules, 
sin tener mas experiencia ni fftsoñ que haber ad- 
quirido, por fortuna, ser tenidos para que nadie se 
oponga á sus dictámenes, y que solo la autoridad 
de la dignidad les da apoyo á sus pareceres. 

En ocasiones volyeré per los indios, siguiendo la 
piedad y deseos de nuestros reyes y supremo con- 
sejo de las Indias, que cada dia con mas órdenes so- 
licitan su biebí^ aumento, sosiego, quietud y des- 
canso; en otras diré lo que sintiere en su contra, 
porque con los muchos afios de administración he 
llegado á experimentar sus malicias, y que ya están 
con el trato de la gente plebeya que comunican muy 
diatíntoe de lo que estallan en la primitiva' de la 
conversión de las Indias. 

El lenguaje será llano para «que me entiendan to« 
dos, que como dijo San Agustín, — malo quod me 
reprehendant gramatici qaam quod mei intelligant 
pauci.— Más quiero que me reprendan los elo- 
cuentes, que noque me entiendan pocos, 6 por mejor 



ellos. V)rownr6^9 sea li^ materu de lo eviiow 
deleiUbley «D.fMtar á lo 6til y proimdioao qae t 
.debe prooomr en iodo» Saa Istd^ro^-^ap^d velera 
•enim ni^mo liistoñain coAeOTtiebat» aiii kif qoi \ 
terfíiieaetet c^ qoae ecribe&da eeaeoít vidieaejt» Hj 
tome geüÜQitf lionjauíii gaete ad iestroctíone 
.prae sentíiiia hieteñis i»adiderrtttt*^-rN« eelia^o < 
oríbir aolo pAn entretener» eino tao^iw pnrt api 
veDhwi y e«to coiiB6guir4 el oeeritofr.si a^beadlo 
virtiMQo vUnpecare b> uooivo; y negoeiorár pro^ 
ohoa^ 8Í eneefiíindo con ptl^brae refiere ejempleri 
qtt0 Mn efioeoee y siryen de eej^o^a para ti nti^ 
dOy de freno para la temeridadi de nlíeiitos ipan 
Oflfwraaaa, y de espejee para e) deeengaflo» Y 
nianifk euán poees leen las cróQÍoas de relígioi^ 
por i^ bastió que da i los resfriados de.atpfañtu 
ver yidse de santos y bisteriee d^religioM»» gi 
sari lo ^e desea el. curios^»: con e^peei^.d^ ooc 
eepirltaales qu6 ap^teoe el TirtaosOry.een orto h 
ráa loa anee lo qoie apateoeii lee otros, y quis 
liaamrá k mo á qua se lea lo ¡mocíp^l del «aon 
Miloboe yofros irán» pQaryo soy el dufifia: piAo p< 
don al sabio y miseríoordia ai maldí<swta(. fooi 
^ ieotoi mis Ai seo e» y disimule siis Mt/^.^^YH 



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OATAIé^OQ 



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liA ooiqpnesto la HistorU del Teatrp JCoxioano, aa^n el 6r^^ 
de lof años de Ai Imprenta. :.: . ' 

, * « 

Fernando Cortés. — Carfont esoritá^ af íeffot éüí- 
perador Carlos V en CaycacaÉi, en 15 de Májró db 
1522 afios, firmadas de sus capitanes, traducida^ 
de oaatellatio eif latín pci^ el doctor l^edro Sabor- 
gnano, impresas en Roma, aKó^de 1662; Oón tliiáéÉ»- 
te del ihi8tt4sime Zumáirraga ¡f'otM'dri Venérhblé 
padre fray Martin deValenda^y la rehieion^di-P»- 
jiro JAmúú hed^ & H, atintidad d» Olentote Tli. 

Gonzalo FeroAndo d^ Oyi#So,.*«-Htataria Use Irii 
lodÍM, eit d4>8 tonto», en SevlUa» &8o dia^l^S; 

Don Bartolomé de las Casas, olfi$p# d0 Clúapf* 
— 8a infimnid en caar^. en Madrid, aHo de 1662. 

Francisce I^peí? d^ Gtomara, presbitero. — En fií- 
lio> Zaraf^i^a» a&o de 1654. 

Cédalas por, Vasco de Pogi^ xÁdor 4^ MéxioQ^ 
affa4ei673« ^. ■ ■ 

El tf^B^ásiiDo ;B9fÍDr 4on FraiiftisQ^ i9awfiga»'/oii. 
gen de la religión seráfica en Roma, afio dt \^%%* 



tí 

El padre José de Acosta. — Historia natural lal 
tina, en cuartOi en Salamanca, año de 689. ■ 

Del mimo en caetellano, en Madrid, aBo de 1610 

El señor don fray Agustín do Avila y Padilla.-^ 

Crónica mexicana en folio, en Madrid, año de 169 

Don Bernardo de Vargas. — ^Descripción de 1 
Indias en coarto, en Madrid, año de 1699. 
" £1 padre fray Joan Bautista. — ^Advelrtenciás, e 
México, año de 1600. El Adviento, año de 1606 

El padre fray Marcelo de Riva de Neira, des^ 
calzo. — El Archipiélago, Barcelona, año de 1601, 
oon las vidas de los. santos mártires del Japón, y 
religiosos, 

Henrioo Martínez.*— Historia d^Noeva-Espafia, 
MéxMo, affo de 1606. 

£1 pa^ra fray Joan de Torquemada. — Monar- 
quía .iodíána en ttes tomos, Sevilla, año de 1615. 

' £1 ^adre fray Francisco Jlmenez.-^Vtrtodes de 
-k* plantas, en i% México, año de 1616. 

Doctor Diego de Oisneros. — Sitio de México en 
4^^ afio de 1618; 

4 - - I 

El ireverendo padre fray Antotiio Remezál. — 
Crónica dé Chiapa, en folio, Madrid, año de 619. 

Arias de Villalobos, presbítero. — ^Poema de las 
giíandezar dé México, en 49, año de 623. 

El reverendo padre fray Joan de Ghr\jalvá.^-~ 
Crónica de dan Agostin de México, en foHo, oBo 
4e'624Í '• ' .' • i. ■• . •• 



0M ▲fitonid de Lebn.-^BlbliotMaf .O.MÍ4€ii)$aU 
en 49, Madrid, aflo 162», 

fil padre fray Esteban de Perea.--rItQlácion del 
NuMo-Mésioe, impréBa, añp deA&SO. 

Beroal Diáz dei'Gástállo.-^-^ConqiiÍBta¡ .dé Miéxif 
C0| impresa en Madrid, afio de 1632!; : 

SlseSaridQD.Beniardino de. Oáardenas, firañcia- 
caao. — Su lofczolé del íPerú, enjeladrid, aliO'de 
1634. :: 

Fny Arturo Monaateño^^—Marüfólogío Sran- 
ciscaoe, eb Roma^ afio da 163^. 

El padre fray. Antonio Oálaneba.'-^Oroniata de 
la provincia de San Agastia del Petú» en Barcelo- 
na, aSo dé 1638<. , 

£1 muy reirerendo padre fray Buenaventura: de 
Salina&^rr^a Manifiesto^ Madrid^ aSo de? 646. 

Joan . Diez de la Geále. — ^Noticíaa «i^fadas y. rea- 
les, eo 49, Madrid, afio de 1646. 

Don Jüa«i de Soiór2ano.*~Politiea indiana, Ma* 
drid, afiode 1647. ^ 

SI révetéiido padre -fray Alonso d# la Bea^ — 
Crónica de Michoacan, ea 4^^' Méxieo, áfio de 16^8^ 

El bachiller Miguel Sánchez.— La Aparición de 
Nuestra Sefiora de Guadalupe, México, afio de 
1648. 

El maestro Gil González. — ^^eatro eclesiástico, 
en tres tomos, en Madrid, afio de 649. 

£1 muy reverendo padre fray Diego de Córdova. — 
Crónica Franciscana del Perú, en Lima, afio de 651. 



ria^ descalzo del Cármen.r^}Dá sa Cttmict^ ISsáx 
uSlo de 16(Ki 

El muy rereitbdo padre fray. ▲odstfiL^li'CliKai 
lifpéL*<>--<h:óiluia.deIi^prafbdadalosAiig^ ln 
drid» aBo de lOBS. ^ 

- E& liluy wfoveado padMfrsy fiiego Batttoaqi 
«-^OnfiniM de Son Agis^o^e Midiéaéaji/MéBi 
afio de 1678. 

El BaoMUer iiiiia^ Béotasta Ta¿oo.»^Db Naesl 
Seftora de Gaadalapéi Méxioo, aflo de 1^76. 

de OMoa, Madrfd, afio 167^ 

El reverendo padre fray Baltasar dé liedÍM« 
GtÓMná^M^üm db Stmlüagoj Uéxi»^ afio,d0 W 

Obres miiohoa dejev por éxausmt profijtdad» q 
wMi^ lot iiMis .wanMS» eemo Isítf 4}rAi¡MÍÜe la < 
den, y en especial la eiiarta parto Úé miesir# re* 
retado^pvAre fiay: AtitoniO' Sífti% que Ira^muel 
vidas y singulares noticias. 

0ML AútMie ée fioUi.»^C>»iiyiiata^ del^ 
ia))f4s* e« Mádricly afto de^OMv 



/ 

k 






* \ ' 






INSTRUMENTOS MÁN<JSGRITOd. 






Mucho se pudiera pon^r de lo que los antiguos 
escribieron y en sus manusoritos nos dejaron, que 
la tradición de los mayores sustituye evidencia, y 
siendo de siervos de Diod que lo palparoui sirve dé 
muchos testigos un testigo, como lo son los que se 
siguen. {S. Greff. Seniorutñ veneraliKum ¿i áici, 
quod narro.) 

' '•' J ' . >'» i .• 

Libreo de protinda y noviciado, Rbros So d^ta-^ 
to9 particulares, y otros ei^criios^ éin nombri^i qaé 
serán de los que refiere ¿en Antonio de Lew, 

Vn libro de á folie de postilas, que escribid el 
venerable padre fray Bernardino de Sabaguii c6n 
la reladott de Ift llegada^ fes doce primeros, y- las 
pláticas que hicieron para catequiisát, que contiene 
cincuenta y un capitules en me^cano y castellano 
de materias llenas de espíritu y ée erudición eris^ 
tiana. . ^ 

ítem un cuaderna del misino padre Sábagutf de 
la Ccmqtiit& de México, que es el nono fibro'de 
les onee q[ne ebóHMÓ dei6os«s y (msos^de-eirté llTue^ 



TO-^Mundo, los eaales remitió á Bspafia el aeSor vi 
rey don Martin Enriquez. 

Un cuaderno escrito por el reverendo padre fra; 
Gerónimo de Mendieta, con las fundaciones de coii 
ventos, vidas de algunos varones ilustres y singv 
lares, cascp^'quesfieediéro&iMn el viaje ^e iOB doc 
primeros padres, con dia, mes y afio, y lo que s 
decretó acerca del mocío de administrar los Santo 
Sacramentos. 

Un libro escrito en 4^ por el reverendo, padr 
Pedro de Oroz^ el año de 585^ dedicado a la se 
Sora doniei Blanca Enriquez, marquesa de Villa 
manriqué, que está de verbo ad verbum en latiu 
en lo que trae de esta provincia el ilustrisimo God 
zaga. 

Relación escrita por el padre fray Gerónimo d 
S4nta Salmerop,' de las jorcadas que. hizo doi 
Franoi^co Vasquez Coronado, y de la de don Juai 
de Ofiate, á quien aconqpaffó la tierra dentro de 
lluevo-México, renptida al comisario general, afi* 
de 1624. 

Un libro escrito de mano del padre fray Agastii 
de Guellar, y del padre fray Roque de Figoredc| 
de bs fi^ndaoionea del Nuevo-Móxico y vidas d^ 
varoi^ ilustres de aquella custodim y ^^^ martirio 
de los padres fray Martin de Arvide, y fray Frax^i 
eíBoelietimdo^.delaBo de 24y.29« . . , ^ ' 
. Un eoaderno del reverendo p^dre fr^y Barfcolqj 
i%éfMlí^)» »n lus vidas de loa ^qo/s i^asf^iji de oi| 






zxv 

• 

tas proirioaÍM & MMÜai esoritas por el piadre fray 
Manuel de Santa María, y sacada? de la or^niaa 
del padre fray Antonio de lá.Llaye, aSo da 6^1. 

loformaciones de las vidas de los religiosos que 
bao muerto ea la Pufebk, hechas con patéate ^ de 
nuestro re verei^do padre fray Francisca de Qozman, 
por el padre predicador fray Juan de Pedraia^ oen 
testigas de iod^ «x€epcío% y ¿otaria epoístólioo fray 
Franctseo Bodriguez, á que estáá inaertaa las vi- 
das hechas por el padre íbay Mároos de Agairre 
de los qna ñiirieron en la. Qtemi en la miéma for* 
ma^ aSo de 1655. 

Informaciones de las vidas de los que murieron 
en Tampieo, fray Diego* Franco y fray Francisco 
Montero^ fN>n las fundaciones de conventos, por d 
padre fray Pedro Mek) Custodio, aflo de 1682. 

loformacionesde las vidas de religiosaa del cob- 
vento de Santa Clara de la Puebla, por el padre 
fray Bebastian Velazquez, a8o de 1655, y otras 
por el padre lector fray Pedro Ortiz, con patente 
del reverendo padre fray Bernabé de Yergara, con 
la fundación de la Tercera Orden y Ermitas del 
Calvario, ano de 1682. 

InfermacioDes de las vidas de. las religiosas de 
Saa Juan de la Peniteh'cia y Santa Isabel de Mé* 
¿co, faeohas con ^den de nuecítro reverendo padre 
fray Bernabé de Yergara, oon notario apostólico 
fray Alonso da Sanimilla, firmadas del dofinitorio y 
de Iefigu>sas^aAtiguaíB.: Las del convento de Atlix^ 

VtVA]i«imT.— Tomo I.— 3 



eo, h«diM por el padre j^redioadet fri^ Andrea Vi 
oei&ieysttnelaTiéfr. FrajioiMd Rodrigues, «&o 1682 
li»m, Taríea mapas, Ubvosó vetúmeMi origíoaie 
de los antígnoi mexicaaoe, y muohos «aeritos d 
don fienwuMte de Alvaiado Teaozoaioei de de 
Jtonando 4e Alt», de don Domingo de San Ai 
ton MalMi Okinalpaiii, da Joan 4o Saipar, d 
flidioi Gbitíafiea de Sea^tít Ol^ni; del oidor AIom 
de &iritoy^pB tMíta<Mr¡g¡Dalea^ y maha paariíoipf 
do Mti eoBÍpafcrioká y aadgo don Oiriof da S^ei 
xa y ^léngora, aoamái^afii ^.aa mistad, oati 
drático jubilado de matomáticas, y eapeUan propi 
del iieapítal del Aaior da Dios de Méxies^ eaiios 
inMaéigador da papdas antignoa, y deaeoao de qv 
BB tL^cttbtaB y pablu|aen las gmndeaas de esl 
Nuesoe-Masido^ como ya lo ha dicho a& varioa pap< 
lea y Ulma cpM ha impnao, oomo aom Primaveí 
Inriiqnat pasma teere de Maria Santísima de Qm 
dalitpe da Méxi», 1668» en 8?; Gloriaa de Qaer< 
toaat a0e i^ I68(^ ao 4^ Teatro de Tirtadea p< 
liitícss «tM comtiUiyea á ua prfadpeí eto. 168] 
w iSi Xrianft» p^rtémcoi qm. en glorías da M^rj 
Santísima celebró la real Universidad de l£ézic< 
1681, e%;^ Paraisa occidental, ó fundación d< 
iHAveoté mal de Jesús Abría de Méjucoy afl 
do 1684;, atx 4^ labra astaron^ica y fileeófici 
afio de 169il^ en 4?( TkqSm da la jostícia espalo] 
en el castigo 4b laalarasSa imneesa en la Ida El 
pafiola^ ktao da 1608^ mi 4?; iaSorbum de Aloml 



xxvn 

Ramírez^ que dio vuelta al mundo, 1693^ en 49; 
Mercurio volante con las noticias de la restauración 
del Nuevo-MéxicOy 1693| en 4^ También tiene 
muchos libros escritos que aun no ha impreso, co- 
mo son: Affo mexicano; Fénix del Occidente; Santo 
Thomé apóstol, . hallado entre las cenizas de anti- 
guas tradiciones, papeles, etc. 



TEATRO MEXICANO. 



;. 



HMTORIA 

DI LOS SCCISOI UKXPURBS DBL NVBVO-MUNDO RN U P/CKVA-KSPAll4. 



INTEODUCGIONt 

r 

Quiso Dios nuestro SeBor, para mayor gloría de 
su Divina Providencia, que desde el primer escrí* 
tor, hasta los últimos que sucediesen en sü iglesia, 
dejasen escrito^ los dichos y hechos de Tos ilustres 
Tarónos; para ejemplares éstos, aquellos para di^*^ 
portadores, si^dó sus memorias en Ids escritos, y 
sus virttídes en la Vida, los que acusen nuestros des- 
cuidos, y las que soliolten su devoción. A ésto mi- 
raban los mandatos de nuestros reverendísimos pa-^ 
tires fray José Jiménez Zamaniego, ministro gene- 
ral de toda la Orden^ y fray Juan Luengo, comi- 
sario general de Indias; con cuyas letras patentes 
se juntó la provincia del Santo Evangelio, y me 
eligió por escritor y colector de ella, para que des* 
de el afio de 1€0O linsta el de 1681, recogiese lo 



sucedido en orden á proseguir el libro del Uastrifi 
mo Gonzaga, arzobispo de Mantua, los anales d 
Wadingo y el Martirologio franciscano, que tanl 
gloria han dado á Dios nuestro Sefior y lustre 
la religión seráfica; j aunque hasta ahora much< 
de esta Provincia santa lo pudieron hacer con si 
peñeres Tentajas, á mi me lo intimó la obedienci 
y en término de ocho meses, en lenguaje latin 
escrebi veintiuna fundaciones en la Prpvincia, cini 
de monasterios de religiosas, doce de Tampico, 
treinta y seis de la Nuev»-^éxico, que hacen seto 
ta y cuatro fundaciones. Escrebi las vidas de V 
roñes ilustres, que son ochenta y siete, que junt 
con las vidas de las religiosas, que con opinión < 
santidad están pn los cinco conventos aeipultad^ 
qu/e son sesenta y tres, hacen por todaS; ciento 
ciacaenta vidas los frutos espiñtuiiles ose résult 
ea gloria de Dios nuestro Sc(Sor con las fufidacj 
neis 4^ la Xeorceira Orden en tantas pattesy y las \ 
fradias tan diveisaa de quo ha^ menoion ea el | 
gar de sus conventos, no le tiene el guariemo pij 
contarlos. Mándanme por sc^gunda voz^ viendo <^ 
la brevedad con qne puse por ^eemcion el mane 
to, que prosiga escribiendo: no hay que admirar 
brevedad, que aunque fué mándate de U» obedic 
da que obUga, es de mi parte forzóse meatran 
agi^decide á la eleooien cen que entoe otros nj 
aventajiedos me nombra, y fnei;» e) mtardavse 
ioBIcate, q^ el^eer seniaoa ha^ ^e lo qi|B si 



te gnoia se- llame iogratitad «-^ iogratum gratk 
tarda faeit— dijo AudeniOy como ai el detenerse en 
dv fuese delito ele no agradecer. Breve fué lo es- 
dito y pequeflo^ aunque por bvlb mgetos grande; 
poro quioB da presto da dos vecesy más disculpa 
seord pagar oon algo, que excusarse por uo pagar 
eoB poeo, achaque iinrentado por la flojedad, y dis* ' 
oalpa nacida de la iogratitud.— ^Ingratus, qui non 
i^ddlt, at ommúm ingratisaimus qui oUitus est, 
-HÜjo • Cicerón {apud. Pluiar.)^ no querer pagar 
coa a\gQ| es quet«rlri& olvidar del todo. Yo^ pa- 
gando eoa lo que -puedo á la obligación en que la 
Praviuoia me pono, aimque no alcance á lo que de- 
bo, espero ver chancelada mi obligación, porque la 
polHreaa dé oaudal goza ante Dios de privitogios de 
hiddgaia, y hace montón la obra con los deseos. 
Mu<^s pudieran haber ejecutado este mandato; 
solo yo soy el qu^r de los bijc» de esti^ Provincia de- 
biera oallar hechos y virtudes <le nuestros padres y 
hermanos, pwque lo que me duele más es que ha- 
ble David conmigo refiriendo lo qué dice Dios á los 
malos que escriben sus grandezas: ¿Cómo te atre- 
ves 4 contar mis justicias y demencias, y tomas en 
boéa uÁ Testamento, en que refiero los favores que 
hago d mis quetidos siervos, si eres díe los que abor- 
reeen la virtud y menospreciaron mis preceptos? — 
Peocatoti autem dixit Deus, quare tu enarras ius- 
titkis meas, et assumis Testamentum meum per os 
tuum? tu vero ediati disoipliBam, et proiesiirti ser* 



mones meoB r^trorgum. — ^A no ser mas vdfiente 
obediencia que el conocimieQto propio, «nmüdecí 
ra 811 propia culpa en las alabaujÉas de otros; pe 
mandóme la obediencia eacFÍbiry cuando mi po 
viitud y mucha ineuficienoia me oUigaba á oallai^ 
debió, de intentar el mejorarme/ y con las virtaderi 
de mia hermanos y padres corregirme: iemi el cas**! 
tigo de Dios 8i na eacrelfta^.y animóme el premia 
dal cielo si acertaba. Cuando mandó Dios á S, Juaa 
que escribiese en su Apocalipto el jiescanso de loa 
difuntos bienaventurados -«-'Beati'.portui, qui in 
Domino moriuntar>--*-dice que vído ai Hijo de Dios 
con una corona de oro en la cabeza y con una hoz 
de agudos filos en la mano.— Bt vidi supev nubem 
sedentem similem Filio hominis habantém espite 
6U0 coronam auream, et in manu sna faloem aou- 
tam. {AfijMttíp. 14.) — Es de reparar que en- otras 
ocasiones, aunque le manda Dios que escriba obras 
de los vivos, como en el segundo, y en el tereero 
las de los siete obispos, no le pone d los ojos coro- 
na xú lo muestra hoz. Y es, dioe un moderno, por- 
que más premia Dios y más castiga á los que obe* 
decen y son inobedientes en eaorebir las virtudes de 
los difuntos, queálosque escriben ó huyen deesore- 
bir los hechos de los vivo^ y en ser hoz la que tiene 
en la mano está mi mayor consuelo, que> paes me 
mira Dios como á yerba, es cierto que Él quiere 
producir todo el fruto, omi que realza más eü om- 
nipotencia, viendo loa que me ooaecen que á gia- 



ma tan hamilde y jancia tan infructífera hizo dar 
fratos la obediencia. Suyo será el milagro^ y esta 
ProYÍnda Verá cumplido su deseo. A todo me ex- 
pongo, fiado de los milagros que cada dia hace la 
obediencia, y trabajaré confiado en la intercesión 
de los que ya gozan de Dios y han honrado mi es- 
crito, porque conozco 4 Dios, que cumplirá con la 
deuda que les prometió de eternizarlos, haciendo 
yo los bosquejos en borrón para que otro hijo de esta 
Provincia saque el lienzo con perfección de tal ar- 
te y sutileza de mejor pincel. Dios nuestro Sefior 
y sa Madre Santísima María, y su putativo Padre 
el Sr. S. José, y el mió el Seráfico Francisco, me 
darán auxilio para que se logren los comunes de- 
seos de esta Provincia y las humildes esperanzas 
de mi celo. 



TRATADO PRIMERO 



^ U 11 ATÜ&ALKA, TEMPLE, SITIO, NOÜBRB, LOKdtT^D, 

mniAiiST onus oaASiutSAS i>il Kirsvo-^FirBo. 



CAPITlUiO I 

De lo qn» «latieron los antiguos de este Kaaro-Mftndo, 
7 en ^ sentido qae se dioe Mnndo. 

1 <}aimum fué de la antigua cosmografía, oa sus 
prímerM tíompos contra «rto Nuevo-Mundo, Samar 
h ngiKm doeiertá^ i nfatígable y enemiga do la vida 
buBMEa; y cuando daba el mar del Sur ua abraso 
estrecho al Norte én sefial de pasaje y amistad^- so- 
piaado To^íprocoa los Tiestos del «oo y otro piélago, 
y ooQ su rica y extendida lettgua eutre sus náeares 
7 perlas estaba dando besos en tas orillas del Nor- 
te, en coyas faldas se eítáa Espafía, no cesaban las 
ofensas 4o ignorantes ástpóbgos que le Uaniaban 



incógnita^ t<5rrida| fogosa, incapaz de plantas y at 
males; 7 otros llegaron á sumergirla en los abisma 
del mar; oprobio grande que solo pudo quitar I 
gloria militar á España, cuando el invictísimo en 
perador Carlos V mandó borrar á las columnas C 
Hércules el Non^ dejando que se leyese el Plus 
el Ultray dando á entender que á su valor no pud 
resistir el mar Atlántico cuando afectaba otro muí 
do para imp$rar| y reducir á venpipi&iento los lai 
relés y palmas de todo el inundo^ para ensancha 
de su fama, pareoiéndole que estaba corta, y qi^ 
oprimida en los limites de un mundo solo (en 1 
que estaba deroubierto) , se angustiaba^ con mej^ 
motivo, no menos que Alejandro, rey de Maced^ 
nia, de quien dijo Ju venal {7 ad 10)f que oyendo 
Anaxarco, filósofo, referir la autoridad de Dem^ 
crito, que puso innumerables mundos^ lloraba s 
suerte miserable por no liaberse seBpreado siqui^ 
ra de uno solo^— ünus Pellae é Inveni non suÜ 
cit o(bis stuat infelix angustia liitfite jaondi.— ^L 
que de Alejandro se lloró desgracia^ w pu^df» c^ 
lebrar dé nuestro emperador : victoria^ octtpan(| 

• 

dos mundos donde aun los triunfos' de Hércul^ 
afomadgs, ni los trabajos de Al^nndro ea trofeq 
convertidos, fuenon dignos ejemplares. suy^os; pu^ 
como refiere el erudito seBor Solórzano,^le viene ¡ 
su piedad y sólida virtud, que juntó ooo la fortii 
na á la insoripcion que á ^s bonras:pusieroQ á &! 
im&gea por epitafio^*-r-D. Carolu9 V^Imper. Cae| 



8 

oai eom unum vicisset mundum adieotus est alter, 
cam utrumqne viacit, unios que victorem. Neo vir- 
tus Pías Ultra progredi potuit, ínter Caelites vis- 
cit, ante quam ínter homínes es8e desíneret. {Tomo 
ly Ub. 10 f cap. 4y n. 4d.)*-De8cabríó á la Iglesia de 
Dios un orbe nuevo, entregándolo a un Salomón de 
Espafia, á la idea de emperadores, tutor de la re- 
ligión cristiana y maestro del gobierno, que lo in- 
formó y animó oon las mismas leyes de Castilla, y 
su prudencia. 

2. Llamar Nuevo-Mundo á aquestas partes, no 
es con el lenguaje de Anagimando y Demócrito, que 
daban muchos mundos, error que refutó Aristóteles 
en el libro de Ocelo {cap. 8, 9),y San Agustín, mi 
Padre, en el libro Contra Herejes {de Rere. ap. 77)^ 
que es de fe ser uno solo el universo, como se ve 
en las determinaciones de la Iglesia: hablaré con el 
sentido que Isaías {69^ v.lí)^ cuando profetizando 
la conversión de los gentiles y repulsión de los ju- 
díos dice: — Ecce ego creo Ocelos noves et terram 
novam, — y en el siguiente capitulo 66, anuncian- 
do la predicación del Evangelio: — Mittam ex eis, 
qui salvati fuerint ad gentes inmare, in Africam, 
Italicam, et Graeciam, ad ínsulas longo, ad eos, 
qui non audierunt de me, &g. — Dice — -quia sicut 
Coeli noví, et térra nova. — San Pedro {EpisL 8, 
cap. 5), por revelaciones ó noticias del tiempo de la 
ley antigua, San Gerónimo {lib. 7, cap. d, ad efes)j 

VBTA«CÜftT.^-T0MO I *-4 



Ids palaintoB de •&« BbíUo á 1m efosbs, osp. 2 
^--r¿Ainbul88tÍ8TOcaaduBi saeoülaia Brondi huius?-^ 
pregunbt si bay otro mundo. Y dice q^ue ai^ y qu 
«es aquí; que San Olementoy qae fué Papa TV dtei 
.pues de SÉn Pedm, diáe -que cae & «ata ^paite ii 
Ooéano.-^Utrum tnam^^et aliud aaecúldm sit^ quo 
iron ' pértineat ad mandain ii^tam^ «ed ád monde 
aKoé de quibiSy >^ Glemcms in Bpktola ana 8ori| 
sit ^OooBUiuBi ^t mondi qni irans ipsiim aa'nL - 
Con esta autoridad se pudiera hacer -olgboion d 
que San Clemente pone mundos^yse debe entei 
der por los orbes, y .partes de la tierra, que asi Ih 
man los escritores ^antiguos á las islas de la tien 
firme apartadas; también se pueden llamar mundo 
tomando la, parte por el todo oon la Qgura de fi 
nécdoque, que en ese sentido Uamamosá las Indi^ 
^íéevo^Mwidq, ^sio es,. parte nueva conocida d 
mundo. Yo digo que hablaron en este sentido h 
que dijeron muchos mundos, porque hay razon< 
naturales para reducir ks cosas 4 un mundo sol 
sin repartirlas en tantos (si no es que aunque s 
canzaron las razones se desvanecieron ^on sus p 
receres), porque para poner muchos miuidoe se h 
bian de dar razones de i causa necesaria, porque 
que pudo haber* en aquellos que fingieron, hay ( 
estede que gozamos. El mundo os un concierto 
trabazón del cielo, tierra y elementos; y para 
orden y concierto que pide, se debe reducir á i 
gobierno y régimen que necesita; y si con esto 1 




!_ 



5 

paiMÍó eogreadewr la magnifieefioiB áel Oriador 
para admirar su providencia^ más engrandeoian al 
Aator en uno que gozamos que en muchos que fin- 
gieron: no porque el poder de Dios, infinito, como 
crió uno no podrá criar cuantos su voluntad qui- 
siere 7 fuere servido de querer, sin que se agote la 
infinidad de su poder; :pen), segun razón, debemos 
seguir lo quería fe de la Iglesia nos enseSa. 



3S; 



CAPITULO IL 



Del ñindamento de los antiguos para jozgar por inhabitable 

aquesta tierra. 



3, La razón de juzgar inhabitable aquesta tier^ 
fué por el oalor que juzgaron oomunicaria dentro { 
los trópicos el sol (porque la principal causa del q{ 
de parte del cielo recebimos es la presencia del si 
que nos comunica su calidad por medio del aire; i 
suerte que tiempo caluroso no es otra cosa que estj 
cálido el aire que nos rodea). Recibe, pues, el aire < 
lor por virtud de los rayos solares, los cuales hací 
en él más ó menos impresión, según la disposici< 
del lugar en que se hallan, porque en lugares bají 
donde los rayos solares reverberan en la tierra, 
calientan más que adonde pasan de soslayo; y a^ 
en las partes del mundo adonde el sol hiere á ll 
tierras derechamente, es la reverberación más fuo 
te y el calor más intenso; pero donde pasan obl 
onos y al soslayo, no hay tanta reverberación y es 
calor menor. Siendo, pues, estas tierras donde d< 
los rayos del sol perpendiculares, y por donde p 



• im ntm il tBo por el eenit, 6 puato vertioal 

raifiíMln Bwstras cabezas), el sol, jusgaron los 

i::fiii, qie ñ eo algases partes de la Earope, 

: :4t d A)l Bo llega ni eon muchos grados al senit 

¿aai tu gfiB calor^ qué sería en las partes donde 

**•« fir il teait; y sid, estando dentro de los ^ró- 

' ^ hi ja^garoQ por inhabitables, llamándolas tór* 

'^■M, pttfedéadolee imposible sufrir tan gran 

"«jr^ i$ ^pub se había de s^uir por f uersa gran 

"^«did 7 dwtemplanBa. 

^ hra mayor daridad, pondré el fundamento 

>■ traeíoe loe antiguos para dejarse llevar de 

^ «Kdad imaginada. Partieron la tierra en cin* 

iagiendo oo el cielo cinco fajas, que Ua- 

eon que quisiera medir y regularla: 

^m Maa, les dos templadas, y la de en medio 

Para aaber cnálee son estsa cinco zonas, 

mano isquierda jeutre su rostro, y el sol 

^^ el Orieote, con la palma hacia el pecho 

V Sil le ofempliliea Torquemada, que lo apren- 

4ieliw aetorm), y extendidos los dedos haga 

'^1% qee cada uno es una de las dichas senas: el 

• ' ye%tr corresponde á la sona fingida del Ñor- 

por su frialdad le juzgaron inhabitable, 

as lo es: el dedo Índice corresponde á la 

loaplada, donde está el trópico de Cancro; 

de en medio es U tórrida zona, llamada 

forqea juzgaron que quemaba su calor: el 

éi esmon es la otra sona templada, donde 



8 

wü fl irópioo C&piácpraio: el dedo jnwores i 
otra eona fría de Ja tieraa^ que ^e al Bw á la pB\ 
te del Aualro, ó al Mediodía, que todo es ano. 

5. lia d¡0taiMW)de gradea y de.legtfetsiqoe dc| 
á cada UQii deeataa ^zooae, a& diferento eaoadarcu^ 
ea Ja tórrida,: esta Une^ equio^ocial [114waae a^ 
porque oorriendo el sol por eata líoe^» pm las n| 
ohes iguato coa ios días, que eso qviieYe deeir ^qv\ 
noocLo. iÉsta, pues, di¥ide la tórrida «ooa.w di 
partes iguales: una que Ikiga.al trópico de Gaoorj 
que esa la parte del Norte,. AquUou «ó Sepi^Atrio^ 
otra que llegue al trópico de Capricortoio^ li&oia 1 
parte. del Sur, Austro. ó Mediodía. Qs^^uua parí 
tioDO veintitrés gvados y nvsdio de auifliOj y amb^ 
partes que harten la st/m^t que es por donde oori 
el sol y lutcoiaú cuisio ain salir de oste, céreo ó dij 
trito de la zona, porque i eu rsaliftudo por Miarse ^ 
la linea equiooocial, oqrre tres pieses basta el tr< 
pico de Cancro para el Norte, y de^alli>vq!alve oti 
ves á la liuea :en otros tres m^tí^^ y corre háiáa i 
Sur hasta el trópico de Capricornio en otros tr^ 
meses; y de allí vuqlv.e á la Uoea otros tres mese^ 
visitándola dos veces al a&o, uaa por Marzo y oti^ 
por Setiombre. Batq, pues, cerco, zoaa ó) distrito p<^ 
donde corre el aol tiene. de i^rópico á trópico cufi 
renta y siete grados juntas las dos mitades que hi 
cenen la tierra de distancia ochoci^utas y veint 
dos/legnasy medía, de laa ordinarias castellanas: ác^ 
dagr^doL» icorrespwdoin diez^aiet^vlegufts j. medíi 



desde «i:fcrófÁoo bueta él ckoulo del zodiacQ, y tie- 
ne enacenta y tres gmdos c^da.^usil: lajs otfas dos 
fñaa QQixm desde el polo del gi^^i^o baeta .el po- 
lo del nmndp, ry tiene y^intií^wtro jicadoe cada 
una; y ooA^do la ^istaogia de gmdoe que hay 
desde. el polo del nmndo basta la li(iea'eq,QÍQOccial, 
800 noventa, que aou la oiiai:ta ipo^i^te de to^ la tier- 
ra, de p^o á :P9lo. 

7. Fqir e^ta ]^aiS)o.nipen8Arm que los que nacieran 
eo estis^ paites per antípod^a y aatiotones, de los 
que naoAQ en ;£aropa» serian :ho]ttbiies incultos y 
faboloaos. Saii Isidoro. — ^tractfis ^utem ¿partes 
OrlHs qoarta parstrauB Qceanum interior est in 
Meridie, in coius fines ;antipode3 fabulosi inbabita- 
re producuntur. {V. I^., lib. IV., cap. 6*) — Y aun 
sonaron mucbos que serian de otra naturaleza y 
condición inferior á la de nuestro padre Adán, por- 
que los abrasa el eol, .infai^iELado sin conocer tan 
nobles regiones de un mundo tan fecundo^ como lo 
refiere Maluenda, y aun ahora porfian algunos con- 
tra la experiencia, teniendo por imposible que eean 
verdaderos hombres comp .^los los antipodas, por- 
que lea parece que ios crió Dios en las Indias para 
que los trfúesencomo infeirioresde.bajo.de los pies, 
aBadiendo tales delirios, que parece pasan de jui- 
cio erróneo ó voluntad proterva. 

S. Piensan «sitqs con Iqs antjguo^^ á^quienes cita 
Solórzano, que crió Dios el mundo como sus gasas. 



10 

dándoles el cielo por techo 6 sombrero de sus 
hezMf y la tierra por escabelo y zapatos de 6 
pies {Sol. y iam. I, lib. Ij cap. 11 ^ n. 9), no aoab 
de entender que la tierra, siendo el centro del m 
do, es rotunda; y el cielo, siendo esfera, tiene 
figura convexa ó conglobada para oercar y rod 
con igualdad los elementos, fajándonos á todos 
mo á niffos oon las fajas de sus ricas zonas; y que 
sol, corriendo sin tener donde parar, por drcal 
eternos de oro y de zafiro, repartrcomo el gigan 
de Homero con den manos, la luz á las estrellas y 
los orbes; y que cuando se ausenta todas las noc 
de aquel mundo y su hemisferio, pasa y distinguí 
otros dias, otros tiempos y otros a&osá los antipoda 
de Europa, y á otro mundo nuevo más grande, má 
rico, más habitable y de mejor y más templado fac 
misferio, con que los de Europa vienen también 
ser antipodas y antictones de las Indias. El bo! 
dijo Platón {lib. F, de RepuhH.)y aunque no es ir 
menso, es como Dios, porque lo ínira todo, lo suf 
tenta, lo informa y lo rodea. El sol, dijo San An 
brdsio; nunca muere, porque siempre es Orient 
donde llega, y que por eso va sin miedo y turbs 
cion al Occidente. — Imperturbabilis quocumqu 
pergit Oriens omnino resolvitur (Z>. Amb.y in exam 
lib. /, cap. 6) y — j allí se viste de gala, borda k 
nubes, y se deja ver y gozar de los mortales en &< 
fial de que amanece á otro hemisferio, y dispiert 
y da vida á otros antipodas. 



11 

9. T 81 la tierra fuera toda de materia traspa- 
rente, diáfana y cristalina, que nos -yiéranios los 
unos á los otros, como quien anda sobre una bola, 
no se engañaran los antiguos y aun los cosmógra* 
fos modernos afirmando que los de allá fijan los pies 
sobre las cabezas de los que están acá; pues lla- 
marse antipodas es porque están pies con pies, y 
no los pies sobre las cabezas. Solo Dios, solo el sol 
están sobre los hombres, no para hollarlos y aba- 
tirlos, sino para hacerles bien y levantarlos. De Dios, 
dijo San Buenaventura, que está de cuatro mane- 
ras en el mundo — Supra, infra, intra, et extra, 
(j91 Bon.y in C^mp., C. de Immenii) : — arriba, presi- 
diendo como Señor; debajo, sustentando como Cria- 
dor; dentro, informándolo como ánima, y fuera, 
comprendiéndolo por su inmensidad. 

10. No iban fuera de razón y camino los anti- 
guos en pensar que seria inhabitable aquesta tierra, 
si la calidad y disposición de todas las tierras que 
están dentro de los trópicos fuera según las de Eu- 
ropa; pero Dios, con su providencia infinita, pro ve* 
yó de remedio conveniente para que se diese ha- 
bitación acomodada y llenasen los hombres á la 
tierra, — ^multiplicamini, et replete terram: — dióles 
la calidad de ser húmedas y cavernosas, proveyó 
qoe lloviese en la fuerza mayor de los calores, 
ayudólas con el veloz curso de los cielos, á cuya 
causa son menores los dias que los de Europa, y 
las noches mayores para poder con esto refrescarse: 



12 

fuera de «W, & tsechos dúipuM Dios wloanos ] 
4iierra8 nevadas, que purifican y refreaoaiiilos viep 
toa, y con edto, porque importa lauchc >á la |)erfeq 
cioa del efecto la contiouacion invariable de la cau 
sa, no sob sen «habitables las üerras de la aona iót 
rida» mas el temperamento demuchas es apasibili 
simo, y tan acomodado pásala vida humana, qu^ i^ 
en el invierno ihacemuohe frió, ni enisl v^ane oalo| 
demasiado: tan comedido esel temí^ qiis«en niq 
guna parte deia Nueva-Eapa&a obliga el xsalor i 
que se deaée el frió, ni aprieta tanto el frió qu| 
obligue á catentaraeal fuego, to -cual na se halla e| 
Burqpa, porque cada tiempo da qen iq^or la calida^ 
que tiene, no perdonando el frió lo que Recata s^ 
natutideza, ni el calor lo que so actividad abrasa 
11 . De manera que esta ^i^gum no solo 'es habita 
ble; pero de mucho número de gentes. iiabitadú 
pues no ciento ni millares, sino millones de ^perso 
ñus la habitan, pues es cosa cierta que los reinoj 
de :1a Nueva-España y del Peri;, la /mayor, par t 
déla Etiopia y costa de Guinea, la ilrabia Feliz 
la India de Portugal, gran :parte del jreino de l\ 
Persia, y la parte meridional de la gran Chiua^ lai 
islas Molueas, Filipinas, las islas Marianas y Cali 
formas, y otras machas tierras fértiles, y más po 
bladse que en la Europa, están en la tórrida zona 
en muchas partes de la cual ^se goza del mas apaci 
ble temple del mundo todo. 



CAfitüidTn. 



De cómo aon kabitablea las tUr]:aa.qii& están debido da las 

Eonaa frígidas. 



12. Habiendo tratada oámo > de aste Muevo-Mun- 
do ae habi4A la tórrida zona en todos sus óuarenta 
y 6ieta grados, aSguese, para mayor gloria & la Pro- 
videncia divina, «1 decir eómoae habitan las zonas 
frígidas deltpolo Ártico del Norte. y el polo Antar- 
tico ^del Sur. Sdbastilin Gaboto, italiano, siíbió á 
setenta .grados para el Sur; Juan Sebastian del 
Cairo, «a la nao Vitoria, rodeó la tierra navegan- 
do por debajo de ambos ipoloe; y otros, que han 
nav^pido háeía el Antartico, hallaron. gentes des- 
Dudaaqoe había ,tambi€fn muy cercanos al i polo, 
que asi como hay hiperbóreos, que están junto al 
eje y pok) del Norte, hay también ^hipernooios, que 
ser&Q j ad tos al Sur. Habítanse estas dos zonas, por- 
que asi como proveyó Dios sierras y volcanes de 
rtievi», que atravieaenlatórrida zona y corren más 
de quinientas leguas Norte & Sur, templando el 
frío la • malicia del ftiego, y mitigando las sierras lo 



14 

encendido de la zona; asi proveyó en ambos pol 
de volcanes ardientes, qi)^ calentando los aires, s 
jetasen los hielos, supliendo el fuego las ausencl 
del sol que carecen. En las tierras del Chile, (] 
se acercan al polo, el Guaseo, el Guana, el Mat^ 
Chivan, Nauoo, Anteco el de la Villa-Rica y Pi 
rilla, en^re Magallanes y el Estrecho nuevo 
Maire, que llaman de San Vicente, está la isla i 
Fuego, llamada asi por los volcanes y fuego que 
ella vieron al descubrirla, á cuya causa en los i 
tiguos mapas se nombra aquella parte Austral: Ti 
ra incógnita y de fuego. En la asona frígida de p! 
Artioo hay otros volcanes que calientan lo helij 
de aquella zona. Gomara áice que en Groenlaní 
en setenta y tres grados están tres montes que li 
zan fuego por el pié, estando siempre nevada la cií 
bre: junto del uno de ellos llamado Hecla, sale 
fuego que no quema la estopa y arde sobre el a){ 
consumiéndola, y que hay dos manantiales: \ 
que mana siempre un licor parecido á la cera d 
retida, y otro de agua hirviendo, que convierte 
piedra lo que recibe, dejándolo en su figura. 
"Tehuacan, de donde se trae la sal, cuarenta legí 
de México al Oriente, es necesario mudar las 
gaderas, porque á dos aftos'^todo lo que hnmed 
el agua de tierra, lo convierte en piedra. En el 1 
raguay se hallan también sem€gantes aguas. Al 
ham Ortelio dice {Táb.^ ajmd Calanck.)^ que i 
Dios manantiales de agua caliente, que cociei 



15 

coa flUu las oasúdáM, sd nacEUi las l*w>rtft<T y 6d 
criaa hermosas flores y abundantes frutos, entran 
en el mar, y hasta donde alcanza la corriente, el 
mar no se hiela, y al calor de estas aguas acuden 
diversos animales y varias aves. Está junto este 
manantial un convento de religiosos de nuestro Pa- 
dre Santo Domingo, llamado Santo Tomás: asi lo 
afirma Maluenda de Antexpto (/i¿. /, cap. J), á 
quien cita el docto Calancba; de manera ^ue de po: 
lo á polo se habitan «estas tierna deiNuevo-Mundo 
casi en todos sus ciento y ochenta grados de latitud 
que hacen tres jnil ciento y cincuenta leguas de an- 
cho, y Maluenday Ortelio en la tabla novena {Qálan,^ 
lA. I, eap. 5), pone lo último de este mundo confi- 
nante con el Septentrión, mas adelante del mar de 
Groenlandia, en ochenta y cinco grados. Gomara afir- 
ma que Groenlandia está cincuenta leguas de las In- 
dias, por el cabo que llaman del Labrador, median- 
do un solo brazo dejnar, que llaman í)ayiz, de me- 
nos de ocho leguas castellanas, y otros ponen más; 
[•ero se mira como á estrecho, de que se trata en el 
capítulo de la longitud de la tierra.^ 



y^TiüMüM.— Tomo I.— 5 



»*«l 



3a«:±«sfis=aB±aBesaeaBtttfe 



oártímáiiY. 



De cómo en laB tíerraa de la tórrida sona, es mas iría j ñie 

la media ref^ del aire. 



13. Para proceder con la claridad que se reqi 
re en lo que se ha tratado y se tratará en adel 
te^ ^. la buena inteligencia de lo que entenderse 
be, es de advertir que el segundo elemento, en ór 
natural, es el aire, que ocupa todo el lugar 
hay desde la superficie de mar y tierra, hast 
cóncavo ó parte inferior, orbe del fuego y su 
gion. Dividen los filósofps toda la región del 
en tres partes, según tres distintas calidades 
en ellas predominan: la parte suprema dicen ser 
lida y seca, asi por la vecindad del orbe del fui 
coiño por causa del movimiento veloz de los oj 
que en si recibe por ser causa de calor elmovimi 
la parte ínfima, que es la que está junto á la ti 
dicen que es cálida y húmeda; cálida por ca 
la reverberación de los rayos del sol, y húmed 
la humedad que recibe del mar y de las aga 
engendran los vapores. La tercera región^ que' 



17 

entre las dos ya dichas, y le llaoiaa Media, di- 
cao que es fría por dos causas: la una, por estar 
distante de la esfera del faego y hacer en ella po- 
co efecto el movimiento de los cielos; y la otra, por- 
que la reverberación de los rayos solares que re- 
sultán y suben de la tierra, se esparce y desvane- 
ce antes de llegar á ella; de sfierte, que ni j>or la 
parte superior, ni por la parte inte^or, irecibe 
calor alguno; y asi, por su. mucha frialdad, se en- 
gendnm en esta media región las nieves y granizos, 
y se forman las nubes para las lluvias de los vapo- 
res que suben de la tierra. 

14. Esto supuesto, se colige, en buena filosofía, 
ser el frío de la media región del aire más fuerte 
deutro de los trópicos de la tórrida zona que fuera 
de ellos: la causa de esto es; porque siendo causa 
de calor el movimiento, alli habrá más calor donde 
más fuere el movimiento, á cuya causa se acrecen^ 
ijien la tórrida zona el calor del fuego, por ser en 
ella mas veloz el movimiento de los cielos, como di- 
<^e Henríco Martínez en el Repertorio de los tiem- 
IK)s, Historia natural de la Nueva- España, impre- 
so en México, afio de 606, en el tratado III, ca- 
pítulo 6, página 170, donde dice: Es^ puea, el mo- 
vimiento de los cielos mas veloz dentro de los trópicos. 
Y consultado el catedrático de matemáticas de la 
leal universidad, don Carlos de Sigüenza, dijo ser 
«'^si, porque se multiplican los puntos. De donde 
proviene que en la ínfima región, que es la super- 



18 

fieie de la tierra, por la mayor reyerberaoum de I 
rayos solares, qae es laás intensa por mayor el ca 
que se les cemanioa, es mas oalorosa dentro de el 
qee fuera. Ahora, pQee,-*--per antiparistasis — bií 
de calor y frió calidades eonfararias, es con mas fu 
sa expelido el frío de la Ínfima región por el ca 
de la reverberación de los rayos, y también con n 
violencia ||[Mitido de la región suprema por el ca 
que recibe del fuego, causada del velos movimie] 
de los cielos, como queda dicho, á cuya causa 
ha de red^ger y estrechar más el frío en la regí 
de en medio, huyendo de sus contrario^ y coi 
la virtud unida sea mas faerto, sigúese que la i 
dia región del aire será por esta razón más un' 
y más fuerte en las tierras de la t^krida sena, c 
fuera de ellas, y más fuerte en el verano que 
el invierno, por ser entonces mayor la reverbe 
cion de los rayos del sel; lo cual muestra la exl 
rienoia por las muohas sierras nevadas que o 
servan la nieve todo bV aSo por la ceroaaia de 
media región, y también que en tas costas del c 
altas, y en las tierras altas, se eiente notabUuiei 
el fríe, de que se sigue la causa de las lluvias, y 
ríos temples. 



••*M«rfi«^ 



•44 



OAPITVIO V. 



Qr^é «tt la cátiAi porqué llueva en efitas p&rtes en tiempo distinto 
del^ oü Sipalla Uneve, y por ^é e^ poooa distritoa ee hallen 
diforantea templea. 



16. Sabido es en toda filosofía, que el sol, por 
medie del calor que cau^a, levanta vapores de la 
tierra, mar, ríos- y lagunas, los cuales sube á la me^ 
día región del sire, donde, con el frió de ella, 
S8 eondenean contirtíéndose en agua, formándose 
graniza 7 congelándose nube; todo lo cual, por el 
calor del sol deshecho con el peso natural, vuel- 
ve & bajar en gotas, y si no alcanza la actividad á 
deshacer todo om agua, bajá adelgazada la nube en 
piedra euando Hueve granizo/ 

16. Son, pues, las tierras de Nueva-E8{>a!(a muy 
húmedas y cavernosas; de suerte, que los vapores 
lae el sol levanta, son muy gruesos, á cuya causa, 
ea tiempo de invierno, como no es la fuerza del sol 
Un grande, levanta pocos vapores, y los que levan- 
ta suben poco; de suerte, que no llegan al frío de 
U media región del aire, para convertirse en agua, 
V por «rta ratón no IHibve ett él invierno, y si llue« 



20 

V6 es poco^ porque los vapores qoe puedea Uegí 
son los mas sutUes y limaos, qae en estas tierri 
son pocos los qne se engendran leves; pero en 
verano, cnando el sol ocapa los- signos septentrí 
nales, que están desde la linea para el Norte, i 
pecialmente el tiempo qae se detiene desde Gémiii 
á Libra, como es entonces la fuerza de soa raye 
puede levantar gran copia de vapores, aunque p 
sados por lo graeso; y subirá á la media región c| 
aire, donde se convierten en agua; y también, <i 
roo entonces es más fuerte y unida la virtud de 
región de esta tórrida zona, por las razones del ca| 
tuio pasado, se ven caer aguficeros grandes, tan^ 
que é veces parece que llueve mas á cántaros q| 
á gotas; de modo, que para que kaya dentro de | 
térrida zona lluvias, es necesario que sea Ift fuerj 
del sol mucha, y la virtud de la región grande, 
cual no sucede en el invierno en estas, partes, 
asi, aunque los años suelen ser secos, como lo fu 
ron cinco a&os, desde el a&o de 78; pero atendie 
do á lo mas ordinario que sucede, son mas cop^ 
sas las lluvias en estas partes, como se experime 
tó el aflo de 88 y el de 89, en que ^e inundarj 
los caminos de México para el desagüe, y en Til 
nepantla^hubo más de media vara de agua en 
huerta del convento: este es sentir de Hentico M^ 
tinez, en el capítulo II, del teatado HI, y 4e la i 
zoo, porque como en la Nueva-EspaSa Jipnlas ti^ 
ras cfive^nosas y húmedasi ^ ^evantíSA va^Misa m 




21 

gruesos, j eu EspaSa son las tierras mas macizas 
y se levantan vapores mas livianos* 

17. De otro modo sucede én Eapafia y en otras 
partea, que como la tierra es maciza y apretada, los 
vaporea que levanta.el sol son l|v6s y sutiFes; y co- 
mo ea el estio y veíano sea mucho el calor del sol, 
antas de llegar á la media región del aire los con- 
suoiei y por esta oaosa podas veces llueve en el es- 
tío; pero en tiempo del invierno, como la fuerza del 
calor no es tanta por la oblicuidad de la esfera, no 
tiene calor para consumirlos, aunque leves pueden 
llegar á la media región y convertirse en agua; y 
por ser más leves los vapores,' se ve por. experien- 
cia que las lluvias no son tan gruesas como las de 
la Nueva^Espafia, donde se levantan gruesos los 
vapores; de donde col^o, contra los que dicen que 
llueve fuera de tiempo en estas partes, que asi en 
EspaBa como aquí, aunque en diferentes tiempos, 
llueve naturalmente y á su tiempo, porque son las * 
causas para llover naturales y el tiempo por la Pro- 
videncia divina dispuesto para la habitación mas 
acomodada de la tierra. 

18. En cuanto á los temples varios que se ex- 
perifiíentan, viendo que dentro de pocas leguas y 
en una misma elevación de polo y paralelo se ha- 
lla tanta variedad de temples, que de una tierra 
caliente se llega luego á otra muy fria^ y de ésta 
en una jornada se pasa á otra templada, expori- 
meptAnJtoae'^tt. noL.dia natorai de.todoa ténípie% 



loB pocoB t<er8aio8 en las cftiuaB notarales liallai 
ocasión, sin fundMnento, para iofamaf 4 68ts re 
gioD de iúooBstaivte y varia, síq advertir que todi 
efeeto natural depende de eaa oaasas. Esi pue^^ 
que la (Uerea del g^lor predomina aobre la sopeí 
ficíe de la tierra por la reverberación, y el iatena^ 
frió de la media reglen del aire» de que se dijo el 
el cuarto oipitulo pasado; perqtoe, por poco, que ei 
aoerque & la vecindad de la regios, por lo alto ei 
frió el temple; y siende baja la tierra donde rever 
bera el sal,' es cálida, y más si son abrigadas y qu^ 
no les bate el Nerte (qae en esta Noeva-EspaBs 
es frío por lo poco qne pasa. por la zona tórridaj 
eomo al contrario en las tierras donde el Sar disi 
curre poco por la zona, es fresco y el Norte cálidd 
y enfermo), y donde las tierras ni están muy bajas j 
ó no están abrigadas.del Norte, ni están muy altuaj 
participan con igualdad del calor de la superficie y 
' áel frío de la región del aire, y son templadas. 

19. En EspaBa, y en otras partes de la Europa, 
no es tan notable la variedad, por no ser intenso y 
riguroso el frió de la media región del aire, la cual 
se dilata 6 se recoge, según la fuerza ó flaqueza del 
calor que la cerca; y asi se baila por experiencia 
que en las tierras de sesenta y dnco grades de al- 
tura, como les fiíltan los rayos solares en tiempo 
de invierno, no habiendo en aquellas partes calor 
sobre la superficie de la tierra, se dilata el frie de 
lamédia regíoii y m aeecoa tanta á lo^iafittbi qae 



28 

hMa él mar, y oaaaa tan iaioIeraUe frío que has- 
ta loe Tinos hiela^ 

20. . Más admiración pudiera causar el verse mu- 
dar h» temperamentos do las tierras y las condicio- 
nea y bríoa de las gofiies; efectos son de la Prori- 
desoía divina ^n el gobierno de este mundo, que 
cnanto más se considera más ae admira. Con tal 
armonSa, con tal misterioso orden y concierto dis- 
puso Dios las cosas naturales^ que aunque el hom- 
bre BB fat^a ao esoodriBarlas, parece imposible el 
entenderlas: con todo eso, como es semejante á Dios 
en el eniendimioato, aunque limitado para compren- 
derle todo, le es oonoedido al hombre posibilidad 
para entender lo grande, pues le es cojíicedido el 
cootesiplar las divinas obras para alabar á Dios en 
ellaa^ pues ellas manifiestan su poder y saber tan 
adndrafaJes; y puede, inquiriendo las causas, vánir 
en eonocináento de los efectos, y por los efectos 
conocer ka causas naturales, siguiendo el parecer 
de los más doctos sin afirmarse en el propio, que 
será nota de faKa de talento afirmarse en la opi- 
nión propia sin admitir razones de la ajena. 

21, Hay, pues» en los movimientos de la región 
celeste tan continua mudanza, que nunca, desde su 
creación, ha estado dos veces de una misma mane* 
xa, ni entre si ni respecto del mundo. Las imágenes 
y constelaciones de las estrellas fijas, cuya impre- 
6Íon es notable en Jas cosas del mundo; los auges 
de los planetas por virtud de loa movimientos de 



24 

la octava y novena esfera, se han mudado y van 
mudando lugar; las estrellas verticales y horizon- 
tales ya no pasan por los puntos verticales que so- 
liaui y la declinación del sol al presente menos de 
la que solia ser. Siendo, pues, la región celeste 
causa universal de los efectos naturales del mun- 
do, y haciendo en ella tanta variedad y mudanza, 
claro es que la ha de haber eu estas cosas inferiores^ 
pues el efecto sigue á la causa, de qué se origina 
variarse los temperamentos de las tierras, á lo cual 
consiguientemente se varian las calidades de los 
frutos, de donde viene la variedad en las com 
plexiones de las gentes, y de aqui la mudanza de 
brío y condición, porque el cuerpo recibe la cali 
dad de la tierra donde se crió, y el alma la recilH 
en cuanto á la inclinación y prontitud del cuerpo 
Por experiencia se ve que los más firmes reinos } 
naciones se han mudado, y con variedad no son la: 
que fueron antes. La nación griega floreció en vir 
tud y letras trescientos años del nacimiento de 
Salvador; tuvieron la monarquía del mundo, y hoy| 
la que fué madre de todaá las ciencias, es centro d 
las ignorancias, y los que sujetaron el mundo, viveí 
hoy la mayor parte á los turcos y otra menor á lo 
venecianos sujetos y abatidos. 






^ ^ 



OAPIIUIOTL 



1a rail •& Uaoperftdo de k tierra y los 
AeoflU ea k Nnera-E^Miie, y por qaó 
ii^atofl máf Tiroe 7 lee ftierzM corporaloa 



Lm Arboles y las plantas que la tierra pro- 

creeio y se aumentan por medio del calor y 

^naedad que los anima, y la frialdad las Be- 

porque la lírtud Tegetal con el frío les impi- 

t. fas donde el iaTiemo fuere intensamente frío, 

A irbol babia de echar para arriba en ramas 

ara abajo en ratees; porque entonces, huyen- 

. 9I eüor de so contrarío el frio^^se recoge debajo 

ts la Mtm, y Ifauna y atrae á si la virtud vegetal 

» ^ nb j k hace crecer para abajo; pero después, 

-1 ai twiWDúf predooúna el calor sobre la tierra; la 

ngitatiTa recogida en la rais por el frío lia- 

W calor TueWe á snbtr^ brotando con pujanza 

bajas y fmtosi trayendo consigo aqneUa sus- 

iicabída de la tierra. De aqui se sigue que 

m k Moarar-EspsSa no hace tan intenso frío 




26 

en el invieriío como en otras partes^ nanoa m aco- 
ge todo el calor y virtud vegetal á la raiz^ y no 
habiendo calor suficiente debajo de la tierra que la 
llame, arraigan poco y se extienden por la super- 
ficie las raices, y de ahi viene el no ser de tan buen 
sabor y sustancia tal como en España; porque sien- 
do el fruto la sustancia y jugo de la tierra, cuanto 
más tuviere el árbol 6 plalita mas hondas las rai- 
ces, serán más sustanciales los frutos; y al contra- 
rio, el árbol que tuviere las raices superfioiales, 
dará los frutos de poca sustancia y más livianos: 
y esto que se dice de los árboles, se ve por expe- 
riencia en las semillas; porque en las tierras frías, 
donde arraigan mejor, son de más Sustancia que 
las que se dan en tierras calientes; y asi el maiz 
que se da en el valle de Toluca es más sustancial 
que el que se da en tierra caliente. Y esta ventaja 
se halla también por experiencia en las carnes, por- 
que en las tierras frías, oomo la yerba echa mayo- 
res raíces, saca mejor y más sustancia de la tleí» 
ra, y siempre son las carnes según el pasto con que 
se crian los ganados. 

23. Para la viveza de iiigenio concurren cuatro 
cosas^ porque en estas partes se halle mas desem- 
barazado cualquiera entendimiento, que son; tem- 
peramento de la tierra^ alimentos de la vida hu- 
mana, abundancia en lo necesajrioi.y ejerció en las 
obras. Los que viven en tierras frías, por razón de 
la frialdad del lugar, se bfu^ea de más iomenso ca- 



27 

lor ddl qae por naturaleza gozan^ el oaal^ encerrado 
en las partea interiores del cuerpo^ enFia al celebro 
hamos y vatpores gmesos que le ofnscan las operacio- 
Des del discarsOy porque con ellos se entorpecen los 
órganos de que se aprovechó para sus obras. Y asi, 
es cosa cierta que mientras hubiere mucho calor en 
el estómago, le falta al celebro el temperamento ne- 
cesario para el buen discurso: véase aquesto en los 
yiejOSf por experiencia, que en ellos se halla gene- 
ralmente más prudencia que en los mozos; porque, 
como tienen poco calor en el estómago, suben á 
perturbar poAos vapores al celebro; y esto mismo 
sucede á los que habitan las tierras moderadamente 
calientes, porque asi como la frialdad entorpece las 
potencias sensitivas del celebro, por la razón ya di- 
cha, el calor las aviva y las despierta. Siendo, pues, 
el temperamento de la Nueva-Espa&a más calien- 
te que frió, y donde no se ven las calidades por ex- 
tremo, será á propósito para que no se embarace 
con vapores por esta parte el ingenio y estén con 
más prontitud las obras del discurso. En España 
es en extremo el temperamento frió; pero á los que 
vienen á estas partes, .con, el temperamento de la 
tierra, se les aviva con muchas más ventajas el en- 
tendimiento, y á ''este paso se minoran las fuerzas 
corporales; porque allá, con el frió, se digieren me- 
jor los alimentos, á causa de que con él se aumen- 
ta más el calor tnteriei, y se crian mási robustos; 



. <• «' 



y acá, á poMS aSos^ raadan de fortalM^ ooi «I tea 
peraineato menos frió de la tiemt. 

24. La eeganda oaaeai y no menos ¡^neipal, e 
el alimento^ que por ser de menos sustancia^ mí 
leve y de pooa gran, es más dig^Btible y ptrtarb 
menos los órganes para el discurso^ y por la mi 
ma rasen ooasiona más viveza y prontitud de ingí 
BÍo, y desnüiiáy ense las fuerzas corporales. De aqi 
se signe que los que vienen de otros ofiípas ce 
nueves Minutos, crian «leva sangre; ésta prodsi 
nuevo humor, el nuevo humor nueva habilidad 
condición; y siendo aquesto más aoAnodado pa 
buenos ingenios favoraUe^ es claro que en este n 
no las buenas habiMdades fora^ras se mqoran, 
las no tales se rayaran, asi codk) las fuerzas <Í 
cuerpo se desminuyen. 

2Í. La teroei¡a es la abundancia y ftrtifidad i 
reino, porque, fuera de la rasen que se experim( 
ta en los hunH» que levanta la plata y oro, pi 
con la riqueza y abundancia^ algunos ee haoen o 
tesapos y elocuentes, y con ella renuevan las ai 
guas honras olvidadas y las preeminencifts de 
ilustre prosapia y descendenda. Otros levantai 
cosas grandes sus pensamientos nobles; porque 
como la sangre alienta el cuerpo y alegra loa f 
tidos, asi la hacienda alienta la honra y haee | 
empresas grandes levantar los pensautimites. Fu 
de esto, la abundancia del SMtentb y el no o«i 
denuuiiado de él (pues los pobres peniD #» «so 



» 

prínGÍpal omdado^ y esto \m divierte para no po- 
nerle en cosas de disoarso), es ocasión para mejor 
eiapleo; porque la necesidad y pobreaa^ no solo 
desmima los homlnres y animales^ pero aun las 
plantas man^ita, y fait&ndolea lo necesario se en- 
tristecen, por lo cual al hombre hábil y pobre le 
piotan una mano con alas levantada y otra con un 
grave peso detenida, significando ^ue, aunque por 
sa habilidad tiene alas para poder subir, tiene po- 
breza que se las hace bajar.* 

26. La enarta suele ser la experiencia, que es 
madre de laa cieiieia^ que no se adquiere la habi- 
lidad oon sola riqueza y natural, antes parece an- 
dan encontradas la fortuna y la naturaleza; que si 
la fortuna, hizo á uno fieo, la naturaleza lo hace 
top<^ y si la naturaleza lo hizo hábil, lo hace la 
fortoiía pebre. Requiérese también que con la edad 
coacarra la experiencia; que aunque por leer y oir 
se adquiere de muéhfts cosas la noticia, nii^una se 
imprime en la memoria como la que ve y experi- 
Qienta. Be aquí es que m. cualquiera reino la gen* 
te que habita marítimo^ puertos y ciudades donde 
de diversas naciones concurren forasteros, es tras- 
cendida y avisada; porque los unos de los otros 

• 

aprenden los- varios modos de proceder ra sus tra- 
tos, por k> eual, como en esta Kueva-^Bspafia haya 
el coneur^ de tan varias gentes, de aqui procede 
lue se les aviven los genioe, y la necesidad les en- 
seüa mam0 mMto de* preceder eon tanWsi eebran* 



80 

^0 eon el uno un género de nuevo natural en e\ 
discurso. 

27. Estas son las oausas que son de algunos aai 
tores referidas para acreditar la habilidad de loi 
nacidos en las Indias y de los que Tienen de otraj 
partes á vivir en ellas; no porque sean todos gend 
raímente sugetos grandes que aventajen á los de 
más de otras tierras, porque ¿quién podrá negar el 
todas ciencias lo grande de los sugetos de la Eur4 
pa, lo mucho de los sugetos de Italia y Francia qu| 
los escritos con lenguas de eternos bronoee nos pii 
blican lo sólido y fundamental de nuestra Espaü^ 
Pero si en lo. general se considera, son grandes l¿ 
habilidades de las Indias; pero' duran pooo en i 
trabajo, y en pocos afios marchita sus verdores,! 
porque parece clima de la tierra la poca duraci^ 
én todas oosas^ ó porque ven poóo premiados si 
estudios, tan poca estimadon de las letras, d^ 
mayan eñ el trabajo: todo ag6nte trabaja por el fi 
— Omne agens agit propter fínem.-^Pudiera t 
que si hubiera prembs para todos, que la espera 
za diera aliento al trabajo.. Estudian en los prin 
ros aKos de la juventud, y en la edad tan poca ít 
mira á los doctos lo lúcido de sus talentos; y 
líegfmdo & maduros, desmayan, cierran los libi 
y^olvidan el estudio, y son machas más las habí 
dades que se pierden, que los talentos qu^ae logri 
Y asi el daoto Zapata dic0 {¿íp,, in eup. 7, n. g)\ 

AQurata. debet esse ueritoroa impüotíp w ij 




SI 

praecípne novi orbis purtibus, ubi boo unum illiua 
regni filii pro praemio, et saarum litterarum remu- 
neratío&e obtinendam aperante et ñeque fíat distri- 
butío á labore^ et litterarum vigilüs facile avocan- 
tur.— ^i en estas partes se observara lo que en 
otros reinos, que fuesen patrimoniales las dignida- 
des j beneficios, como lo prometidr Dios á su pue- 
blo: — Profetam de gente tua, et de fratribus tuis 
sussit abo eis d^ medio Fratrum suorum similem 
tai (Deut.y cap. 18, i>. 16) y la esperanza del pre<* 
mío diera alientos al trabajo infatigable del estudio; 
pero gracias á Dios que su majestad y el real con- 
sejo de las Indias no consienten, que los nacidos en 
las Indias de padres españoles (que ya se llaman 
criollos porque se crian en ellas), sean herederos 
del oprobio y nota que la incierta cosmografía (cie- 
go topo á la luz de la verdad) dio á las Indias, juz- 
gándolos por no racionales verdaderos, ni permita 
que pueda la emiüaoion proterva juzgarlos por in- 
méritos de honras y de premios, pues á tan á ma*. 
nos llenas se los reparte cada dia, descubriendo 
benigno á todo el orbe la estimación de sus letras,^ 
los quilates de sú valor y sangre. 

28. Sola una contradicción pudiera haber contra 
el asunto de la causa para la habilidad del ingenio; 
porque Á las calidades que en este tratado se re- 
fieren, fueran causas acomodadas para producir vi- 
veza en los ingenios, los naiturales de este reino la 
babian de tener aventqado, pues que ellos han go« 



82 

ssado siempre de ellas, y loa negros y ellos haUan 
de igualar en habilidad á los dos de EspaBa; pero 
lo oontrario se ve por experiencia, pues es gente 
muy inferior á los españoles en la viveza del dis- 
curso. A esto se responde que las causas universar 
les se varian y determinan según la calidad, y dis* 
posición de la materia, haciendo en varios dugetos 
diferentes efectos: el fuego consume la le&á. seca y 
también la verde; pero no tan fáeihnente aqiMsta 
como aquella. Muy diferente es la compleuon del 
indio y del moreno de la complexión del eapnAol, 
por lo cual no pueden las causas produdr los efec- 
tos tan iguales, sino en cada cual según k disposi- 
ción de los órganos y temperamento del eelefato, y 
de esto procede la diversidad de íngeiaos que se 
halla en diferentes naciones; y si je hace compa- 
ración entre los que son de una nación, se hallará 
notable diferencia. Verbi gracia^ si eomparamoa los 
morenos que se crian en esta tierra eon los de Gui- 
nea, exceden en habilidad; y si á estos con los de 
Cuba y los de la Española, los de la Nueva^EspiüEia 
excedieron en política y on habilidad á loe ds su 
misma nación: luego son acomodadas las tf erras 
para producir buenos ingenios^ ó por to menos para 
más vivesa en el discurso, por el menos embaraso 
de vapores en los órganos sensitivos del celebro* 



• r 



ÓAPJRFÜLO TU 

Bel nombre verdadero que sé le da i aqnestás partes. • 

29. Todo ¡o desout^iertó del mundo ee divide en 
cuatro partes, que 66 Baman: Asia, Guropa, Áfri- 
ca y NaoYO Müado. Europa eontieae grandes rei- 
nos j protioeíaBy como aon: España, Francia, Ita* 
lia, Alemania, Greeia» Hungria, Polonia,' Saecia, 
NcMraega,' Patria de les Qodos, Flandes, Inglaterra, 
aanqtte ésta es isla. La Aflia, celebérrima porque 
en ella fueron las pruneraa monarquías del mundo;' 
la de los asirioa, persas, médos, y porque en ella fué 
criado por Dios et primer hombre; nació en ella y pa* 
deeió por salvarnos el Redentor del miyid»; en ella 
fué eaerito el Nuevo y Viejo Testamento. Divídese 
en eineo partes, según los cinco ruados ó imperios 
que la gobiernan: la primera, que esti continuada 
QQO Europs, es del duque de Moscovia; la sañu- 
da del Gran Ginun, emperador de Los tártaros; la 
tercera, oeupa la potestad del Turco, y en esta ya- 
oa ]m Tíena Santa} lacuarta, la del SopU, ny de 



S4 

Persia, que confína j)or la parte oooi4pntat con las 
del Turco; la quinta, la India oriental y la gran 
China. La tercera parte del mundo se llama Áfri- 
ca; divídese en cinco partes, que son: la* Berbería, 
frontera de España, que contiene los reinos de Fez, 
Marruecos, Túnez y Tremecen; la segunda, Numi- 
dia, poco habitada por sii ^sterilidad, por otro nom- 
bre, reino de las Támaras, porque produce mucha 
cantidad de aquesta fruta, que es á manera de dá- 
tiles; la tercera, Libia, que quiere decir desierto, 
porque casi toda es de grandes despoblados; la 
cuarta^ la tierra de los negros, que se extiende 
por más de mil leguas desde Cabo Verde hasta el 
de Buena Esperanza; la quinta, Egipto, que aun- 
que menor, es la mejor- por su fertilidad, causada 
de las inundaciones del Nilo; En esta parte está la 
ciudad del Cairo, que se llamó Babilonia, que es 
de las mayoreis del mundo: en el medio casi de 
África está el reino de Nubia, donde reside el rey 
de loa abisinos, comunmente llamado el Preste 
Juan. La cuarta parte del munSo es esta que se 
dice NaevQtpMundo; diridese en dos dilatados rei- 
nos, que se llaman la Nueva-Espa&a y el Perú: la 
más rica, y para la vida humana más acomodada 
en lo que está descubierto, que puede descubrirse 
otra mejor, es la t|ue está dentro de los trópicos, 
muy contrario de lo que imaginaron los antiguos. 
. 30. Dqando las tres que presuponga á esta tier- 
ra^ Uamaron los oosmógrafbs y j^M^nifiMí cmrte 



85 

parte del mondo India Occidental y América; y por- 
que se fueron extendiendo aquestos nombres, se 
continúan siendo cada cual contrario á la razón y 
opuesto á la verdad; porque lo primero no cabe 
en buena rasen, siendo esta parte Occidente, que 
asi la llamó Adriano VI, en* la bula en que con- 
cedió á los reyes de Castilla aquestos reinos,' se 
haya de llamar cuarta parte, solo porque se descu* 
brió después de conocidas las tres, llámese ó pri- 
mera ó segunda en orden; primera, porque asi nos 
eoseSó Dios á contar las cuatro partes del mundo, 
donde en el Génesis el primer lugar: — Dilataveris 
ad Oceidentem, et Orientem, et Septentrionem, et 
Meridiem; — asi lo enseñó Dios á Moisés y Abra- 
ham en este y otros lugares, ó llámase segunda 
entre Us cuatro, pues que Abraham Hortelio, emi- 
nente geógrafo de Jos reyes de Castilla, pone á Asía 
por primera en el Oriente, y á esta tierra en el Oc- 
cidente por segunda; y más cuando el llamarse 
occidental fué por haberse convenido en Tordesillas 
los reyes de Castilla y Portugal, -el año de 1493, 
para excusar (entiendas en sus conquistas, que des- 
de las islas de Azores, donde consideraron el meri- 
diano fijo, hasta la India Occidental, ciento y ochen- 
ta grados de longitud, fuese de los reyes de Castilla; 
concierto que confirmó el papa Alejandro YI. Cayó, 
pues, esta tierra á aquesta parte, y llamóse Occiden- 
tal; y escierto, que pues tieneelnombrede Occidente 
y pooée elañen^qTiesin josUciala d^an ala cnarta« 



SI. TampooD le debe lUiur ludií, ai á.los ni 

taralee qae la habitan iodios, ooia de qa» loto lad 

nos sa afrentan macho, y llarnáadoloB aaturatoa e 

hooran. India ae llama la Oriental, y indios Ím qu 

so haUaroQ en el Oriente, por el ño Indo qae 1( 

lea Tiene de Asia ypasa por Diul, ciudad situad 

en la primera entrada del rio Indo, llamado aa 

porque an bisnieto de Noé, qoo pobló y fondo aquí 

lia ciudad) se llamaba Indo; rio qne na?egó Alcyai 

dro Magno, qae fnera de darle nombre, haoe con a 

corriento uno ' de los ooatro lados da ia tierra qu 

propiamente llaman India, tan aniigaa, qas Ov 

dio hace raenoioa de aquella tierra— Zita«ua mil 

misaas ad Indiis; — ^pero aoá, ni oonoeonea al r¡ 

lado, ni oen tres mil leguas nos Hega, nt menos d 

ride eon alguna parte áei unirerso; luego bo ha 

razón para llamar aquesta tierra India: ftié porqc 

hacdoado r^laeñm al Papa Al 

, habitan dijo:— Qui anot j 

BO que — Meridie,— 7 de « 

tmbre de naden, disoorao 4 

rauBrtiza rooabtós, primero i 

lélincuentes. 

origoo el llamam Xndíiu o 
13 mdiot, según Torquonadj 
e dvB OristÓbal Colon, hsbl 
Btras de la parte del Ooéal 
y Santo Domit^, víendd 
«igmsea haMon gttBtdo i 



el degcnbrimiento de lat Indias del Oriente buando 
Tolvió 4e su viaje & 3BspaHa, por ganar la gracia 
rdal 7 la afición de iQdos, decía haber descubierto 
otras Indias Oocidentales más ricas y pobladas que 
las del Oriente, para que la palabra Indias se lle- 
vase ooBsigo el crédito de opulentas, que aunque 
de nombres solos suele hacer anzuelos la codicia, 
oontinuóse el nombre haciendo prorerbio: voy á lad 
Indias, jf vuelvo de Jas Indias^ y quedóse introdu^ 
cido: véase qué fundamento tan liviano para tan 
asentedo titulo. 

83. £1 llamarse Amériea es digno de borrarse de 
las memorias y de que se teste en los escritos y 
quite de los escritores, pues apoyan un hurto y 
conservan una injusticia: algunos no tendrán noti- 
cia del suceso, otros incurren en lo mesme que re- 
prenden, pues sahiendifset el titulo intruso y man- 
dado borrar por los fieyes Católicos, le nombran 
Amírka solo por irse con el vulgo en su lenguaje. 
Fué pues el caso, que habiendo hallado la Isla Es- 
pafiela don Cristóbal Colon (cuyo sobrenombre era 
Oolombo, no Colon, que asi lo refiere Adriano VI 
en la bula del afio de noventa y tres que dio á los 
reyes don Femando y doBa Isabel, declarando á Co- 
loflubo por due^e del^ descubrimiento, dándole hon- 
ra» entre pontificales alabanzas), volvió á Espafia 
ooo se» indios^ que se bautizaron y Aieron los re- 
yes 8BS padrinos, conmovióse España; y para cer- 
\3knmn9 de te^ ^|tBS Itobia enviaren les ir^es al ea« 



S8 

pitan á<m Alonso de Ojeda en oompattfa de Oolon^ 
por piloto á Jnan de la Cosa (vizcaino), y por mer^ 
cader (aunque gran marinero) á un florentin lian 
mado Américo Vespusio, diestro en el arta si caí 
Tiloso en la intención^ pues siguiendo los rumbos 
y obrando conforme á los derroteros que le mostrij 
Colon, á Tuelta de viaje en Cádiz pintó un mapti 
de aquellas tierras, señalando grados, sin que afii 
diese cosa hija de su industria más de lo que 1^ 
topograña de Colon tenia. Pintóla en pergaminos 
llamándoles' América: distribuyóse por EspaBa 3 
corrió por otros reinos la fama de la tiei^a con ej 
nombre de América. Querellóse CoJoUi y con aai^ 
tencia del fiscal sustanciada la causa del hurto, sj 
dio sentencia de vista y revista^ imponiendo penaj 
á Yespusip si usurpara el titilo, y mandaron bo^ 
rar y testar el nombre de América postizo* Asi l\ 
testifica Antonio de Herrera {lib. IV, cap. 2), qu| 
lo sacó de los archivos reales. Sabida eista verda(]| 
por ningún titulo se debe llamar América á est{ 
tierra, ni se debe seguir al vulgo continuando ^ 
uso, porque será caer en el abuso de no bascar 1 
razón por atender la similitud. 

34. Muchos autores juzgaron por i^juaticia n 
llamar á ^ta tierra Colonia ó Colombania, aupaes^ 
que desde el principio del mundo tomaron las tie^ 
ras los nombres de los primeros quf las desoubri^ 
ron ó poblaron, noinbre de su descubridor l^lt^ 
mq y pr^^eta^o duelbi pe^o (Kvno.iCMlQiiiiorUegó 



89» 

esta Noeyar-Espa&a^ ni llegó á tener de ella noti- 
cia; llamarla debemos como la llamó el Papa Adria- 
no en su bola, y otros yarones insignes que la in- 
titularon Nuevo-Mundo, lenguaje de que usó Isaías 
[cap, 65) citado arriba: — ^Ecce creo novam terram. 
—San Juan, en su Apocalipsis cap. 1 {cap. 81) , la vi- 
do en Patmos; j la intituló tierra de Nuevo-Mun- 
do San Clemente Papa; San Gregorio, sobre la Epís- 
tola Ily ad Ephesios; Abraham^ Hortelio, Zamora- 
co y otros muchos, y asi se llama la parte principal 
de aquesta parte Nueva-España, intitulada por 
Cortés Guadiana, Nueva-Vizcaya, Nueva-Galicia, 
Nuevo Reino de León, Nuevo-México, y otras 
partes, que siguiendo el nombre de Nuevo-Mundo 
se intitulan los mismos nombres que nuestra Espa- 
rta gosa, que pues g02sa de las nüsmas leyes, bien 
^erá que goce de los mismos nombres, 



Vetahoürt.— Tomo L— 7 



QAPITVLOVIIL 



0e Ift longitud j latitud delNnero-lEandO, tértobiM t 
núiii«ro d* bus legnok 



35. Habiendo visto varios autores ' y relacioi 

de la medida de este Nuevo-Maodo, se me ofre 

lo que el Eclesiástico dice, y el Espirita Santo : 

advierte: — Altitudi&em Coeli et latitudinem ten 

et profandum aliíssí qbis ditaessus est? — ¿Qn 

puedo coD medida ajustada medir lo que bay de 

ta tierra al cielo, y lo que tiene de latitud la 1 

ra? Si dijera que no so puede medir lo que tiert« 

longitud del Oriente al Occidente, todos ense 

que por no haber punto fijo en el cielo, no es 

cierta la medida como la de Norte & Sur, que 

il polo Ártico la Estrella del Norte y 

, y el Ant&rtioo el crucero y las suyas 

e es certísima, oomo cada dia lo prael 

;ncia; y lo que advierto es que de ésta I 

iritu Santo, pues dice que quién medí 

de la tierra: y asi dejo á su gaarísmo 1 c 

jserve &8u aritmética, oonteotáadomo q 



41 

que parece atreTimiento se llame curíosidadi ponien- 
do lo que otros han dicho en an medida y contor- 
nOf por cnanto en todas estas tierras han plantado 
los religiotos do mi Padre San FranoisiM la fe ca- 
tólica, no dejando rincón ni parte^ por remota qne 
sea, ea qne para gloria de Dios nuestro Sefior no 
hayan predicado con fecnndisimos frutos el Santo 
Evangelio, saliendo de esta provincia santa al em- 
pleo del títttlo que gozan los hijos qne lo han di- 
vulgado por más de tres mil leguas^ y aun por más 
de nneve núl en contomo. 

36. Terminase, pues, este Nuevo-Mnndo, que 
llaman eoarta parte^ al Oriente, con el Océano Atlán- 
tico ooddental; al Occidente, con el estrecho de 
Anian, que está en setenta y dos grados; al Sep- 
tentrión con un brazo de mar ^íntico groelándico al 
polo .ártico, y por el Mediodía hasta el estrecho de. 
Magallanes, que está en cincuenta y dos grados y 
medie; pero ya se saben cuatro grados más hasta 
el estrecho de San Vicente, y la tierra no ganada, 
que confina con la Nnera-Guinea y con las islas 
de Salomón, como lo refiere el padre Acosta {Hb. 
I y cap. eYj de suerte, que de Norte á Sur ponen 
dos mü doscientas y setenta leguas, y de Oriente á 
Poniente mil doscientas y setenta y siete leguas por 
la mayor travesía, que es desde Terra-Nova al ca- 
bo Mendosino, esto és según Henrico Martínez 
[lib. lly cap. 7) . Pedro Fernandez de Quiroz, que 
deaoabxié las ñlas de Salomón, sin que entre en la 



demaceadoli la NaoTa-GuÍDea ni las ialas Molacfu 
que 86 llaman Fhilipioaa; le da tres mil y cnatrc 
cientos lupias de largo; Francisco de Qairoz, hij 
del otro Quiroz que se adelantó á su padre en agí 
deza y experiencia, citado de Solórztmo, le da tn 
mil y novecientas leguas, aBadiendo las nuevas ii 
vestígaciones de tierra, aunque no alcanzó lo qti 
se ha descubierto de tierra por el NueTO-Méxi< 
adelante; quinientas leguas al río del Tizón, el de 
cubrimiento de la provincia Coabnila que se hii 
. el año de 1677; por religiosos de nuestro Pad 
San .Pranoisoo que asisten, boy nueve con oaat 
cabeceras de más de seis mil cristianos, con esp 
ransa de redocir más de dos millones de gent 
que la habitan. 

37. De suerte que cuando el mundo todo tie 

.seis mil 7 trescientas leguas en opinión de tod 

los aosmf^rafos, comprendidas en trescientos j i 

s'enta grados, que teniendo á diez y siete le^ae 

media cada grado, montan las dichas, teniendo 

diámetro esto es, desde la tierra que pisamos, h: 

ta nuestros antípodas, trescientos y nn sétimo, <^ 

hacen dos mil y cuatro leguas oastellanas, con c 

i, — j._j_ -1 -^Q qQp gg pigg. hasta el cealaro 

está el infíerao y el put^torio, 

ae aunque Chavez dio diámetro 

ta leguas y inedia, fué porque d 

y odio leguas y media, legaa n 

lo dan. Tendrá, pDw,.sBte Nuei 



48 

Mondo setecientas y cincuenta leguas más que el 
otro medie mundo; mayor que las otras juntas, Eu- 
ropa, África y Asia, haciendo capaz & esta tierra 
de que habitasen más de ciento y setenta millones 
de almas en tiempo de su barbarismo y política 
gentil de sus repúblicas y reyes; y dándole de lar- 
go tanto como desde Madrid al mar Carpió, caben 
en ella nuestro católico rey de EspaSa y sus Esta- 
dos, el Pontífice Bomano, el emperador de Alema- 
nia, los reinos de Hungría y de Bohemia; caben los 
reyes de Francia, Inglaterra, Dinamarca, Polonia, 
la Noruega y el Gran Duque de Moscovia; cabe el 
Gran Turco con todo lo que posee, la Señoría de 
Venecia, la China, el Japón y otras repúblicas que 
encierran infinitas naciones, hasta los tártaros y 
precopenses. 

38. Dicha su latitud y longitud, resta saber lo 
que tíene en redondo de circuito. Nuestro Torque- 
mada {Ub. /, cap.* ff), refiere setecientas, y las que 
están á la sujeción de España, y de cabo en* cabo, 
y de puerto á puerto, pone las leguas que hay de 
parte á parte, y después suma nueve mil y tres- 
cientas leguas en lo que habia entonces descubier- 
to: las tres mil. trescientas y cinco pone al lado del 
Sur, y las cinco mil novecientas y sesenta, por el 
mar del Norte; pero después acá, hallándose más 
tierras y más dilatados mares, descubierto el nue- 
vo estrecho de Maire, que llaman San Vicente, que 
está ooatro grados de Magallanes, sin lo que se pre- 



-1 
u 

samA de leguas en la tierra no oonc[iüfltada, oen| 
Dante con la Nueva-Giúnea, idas' de Salomón i 
otras de que bay noticia á la parte del Norte, mi 
allá de la Qairtra, el Oran reine de Tala, se halln 
noere mil eeieoientas y diez y seis Idgaas, aegun c 
libro de loa dos hermanos NodaleÍB, que lo hojearoi 
todo, j don Pedro FeJgeira sacó en talla el iSío i 
1621, y BegQD la demarcaoioíi qti» Vide m poder d 
don Andrés de Medina, general de Fflipinás, que fa 
á desoubiir el Austro, hasta ochenta gntdos, será 
más leguas de la medida de este Ifnevo^Mntido. 



i**«l 



TRATADO SEGÜIVDO 



DI LA MftTniIl>Al> t 11IQUB2A BK OOMUH DB BSTB 



39. Es tan fértil y abandante la tierra de las 
lodiaB de plantas de árboles, unos campesinos sin 
frutos, otresfratales de regalo, muchos extranjeros, ' 
y nmchisimos propios y naturales de la tierra, que 
cuantos se traen de EspaBa y cuantos se cogen en la 
Europa por el temperamento de la tierra, unos en 
tierra fría, otros en templada, y otros en caliente, 
se dan con tanta abundancia todo el año, que no 
66 guardan frutas secas porque sobran frescas. 
Viendo, pues, atitores antiguos y modernos la tem- 
plaitta 7 navidad de los aires^ la frescura y verdor 
de las arboledas, la oortiente y dulzura de las aguas, 
la variedad de las aves, librea de. sus plumas y 
armenia de sus voces, la disposición alegre de la 
tierra, tienen por eierte que está oculto y esoou'- 



dido el [Wfatso terrenal en algnna parte de esta re 
gion; y ya que no lo sea, aquesta tierra goza 4 lo mé 
DOB de propiedades suyas. Solórzano [iom. I, cap. 5 
n. 11 et IS) dijo en latín de las ladias, construidí 
en nuestro idioma, lo siguiente: Considerada la tem 
planza de las regiones de aqueste Nuevo-Mundo 
y la benignidad de su perpetuo verano, se puede re 
putu por un pandeo de deleites y campos de Tesalia 
y si los hombres que allá pasan se desembarcarar 
y gozaran de su libertad sin hacerse esolayos de U 
plata, no hay duda sino que vivieran una vida ale 
gre y bienaventurada, porque cuanto los poetas can 
taron de sus campos Elíseos y patses de Tesalia, j 
lo que Platón sofió 6 fingió de su isla enoantadi 
Atlántica, todo lo hallaiiftn en estas regiones. 1 
aBade más, en sentencia del padre Aoosta y Auto 
nio de Herrera: No hay duda aíno que «1 Mundo- 
Nuevo es superior al antiguo en la muchedumbrí 
y temple de tas aguas, lagos, riog navegables i 
arroyos, en el regalo y abundancia de sos frutos 
plantas y animales de que abunda, y todas las d< 
■p — «. admira, y es increíble su feonndidad y her 

üon toda propiedad le llamunoe en el oapí 
imo pasado Nuevo-Mondo; porque si aten 
á la fiígnificacion griega y latina de est 
, en aquella es lo mismo mundo, que el to 
hermoso arreo de las majerea, que asi I 
i Esoritura sagrada eq el libro de Ester 



47 

— Aocípient muadum muliebrem {eap. S^ v. 5),— 
y hablando de Ester^ á quien su hermosura le bas- 
taba, dice: — ^Non quae sivit mundum muliebrem; 
erat enim formosa valde, — Al Sileno de Alcibia- 
des, tan cerrado y dif icil por de fuera como her- 
inoso y lleno de riquezas por dentro, llamaron los 
aotigaos Mundo-Nuevo, que mundo significa la 
hermosura yária de las oosas, porque en si todas 
las encierra. 

4L £1 griego llamó al hombre microcosmos, que 
qaieie decir mundo abreviado; porque después de 
criadas todas las cosas, abrevió Dios con eminen- 
cia todos sus grados y. perfecciones en el hombre. 
A este modo con razón se llama aquesta tierra abre- 
viado mundo, porque no solo en lo natural sino tam* 
bien en lo adquisito cifra y recoge todo cuanto en 
las demás partes se halla repartido, levantándose 
con el nombre de mundo abreviado, donde se ha- 
llan todas las grandezas que en las demás partes 
del mundo universo están con ventaja repartidas. 

42. Porque si Roma es la cabeza del mundo, y 
Castilla la de sus reinos y señoríos, la Nueva-Es- 
paSa y el Perú son dos pechos donde Boma, Cas- 
tilla, Italia, Ñápeles, Milán, Flandes, Alemania, 
China, etc., y las demás provincias del mundo se 
sustentan de su sangre convertida en leche de oro 
y plata; porque demás de tener lo que tienen Áfri- 
ca, Asia y Europa, contiene en si sus mayores gran- 
dezas y secretos, adornándose esta hermosa dama 



" 4 




4« 

de Ieb Indias cottio el mundo iMjeril en 8ü átavi 
con toda Ih Tatiedad de perlas^ esmeraldas^ zafiro 
erisóUtos y topacios que saca como de eBcápárates 
guarda-joyas de sus ricas, minas, montea y core 
lleras botonadas de nieve y hielo más altas y mi 
fecundas que los montes Pirineos para toÉaplar 
calor de su encendida zona. 

43. No tiene que envidiar las glétíeM áb las ci 
dades antiguas, porque en este Nuevo^MuiLdo 
reconoce la Rotna santa en los templos y divi 
culto de la Nueva-SspáBa y Perú, en especial 
la metrópoli mexicana. La Qénova, en el garbo 
brío de los hombres y mujetes qué nacen en es 
tierra de españoles; Florencia hermosa, ^ la co 
postura de sus calles y edificios; Milán populoj 
por el concurso de tantas genteis <somó acttden; I 
boa, por sus conventos demobjas, mútiicas y olor 
Venecia rica, por las riquezas que produce y p 
diga reparte á todo el mundo, quedándose tan t 
como siempre; Bolonia pingfie, por lá alfúndan 
de sustento; Balamaüca, por las universidades t 
ridas, religiones sagradas y colegios nobles. 

44. No hay que buscar maravillas en el mun 
pues cuanto en él se reparte lo tiene epilogad<i 
esta tierra, y lo que falta no es menester que lo I 
qué, que ello mismo se le entra por las puertas 
Chite le envia las sedas y la loza; la India su 
peceria; España sus paños y terciopelos^ vino 
aeéites; Mikm y Ñápeles sus lamas y brocas 



• 49 

láflunms, 7 el Turco sus alfombras^ sin 

parte ea el orbe que no le convide á sus 

^ j sn quedar oorta en el retomo teniendo 

» Uim de oro y plata descoUándose por entre 

ymmmkBj dÍTiaa propias y extranjeras naves 

:a «Hf h Uanee espanta de sns olas anas á dar- 

•a |tt em aromai é9 Páooaja^ incienso y gomas 

- k india, olores de Tir0| crisólitos de Armenia 

: pdlmm de la Arabia, y abriéndose las venas 

'M friicano insensible ofrece por muchas partes 

3 sütiJM, pues no hay región, por remota que 

*^ I» ae « caliente de su humor y beba de su 

«sfit A dea earrfllos; y quien le ve sudar gotes de 

w 7 eie ja^ga por inmortales sus tesoros. T si no, 

teaAlar al tarooT ¿quién haee parar 

al desbocado flandést ¿quién pone 

& Inglaterra? ¿quién terror y miedo en 

doade no está segura la herejía como 

il Aloofaa y barbarismo en Mauritania? 

Ña aieate propias y extranjeras guerras en el 

ar M Hurto y de Lepante? El Nnevo-M undo 

^ y a eva- Bsp aBa y Per6 lo haee todo cuanto 

* «asIéBMgo rebasto por tontos hilos y arterias 

"Alto y aro reparte y deriva su sustancia 4 te- 

V hi «irwBoa del erte. 





CAPITULO L 



De la riqueza natural en nünaa de plata j oro deeete Nnevo 
^ondo, y otros metales, 7 de la industrial de sus frutos. 



45. Compónese la riqueza de esta tierra de l(j 
que la naturaleza le dio graciosamente^ indepenj 
diente de la industria humana^ y de lo que el lioinj 
bre ha inventado para lograr la generosa virtud d^ 
sus tesoros: & lo primero pertenecen los minerales 
de oro y plata^ cobre, estaño y azogue, y plomo d^ 
que Dios nuestro SeSor la enriqueció. Querer nuj 
merar los cerros, montes, laderas y socavones douj 
de en minas crian los metiJes plata, oro, cobre ^ 
los demás, fuera imposible; basta, para encarecerj 
lo, decir que corren las tierras y frontones de mi 
nerales en esta Nueva-EspaBa ioaás de dos mil le 
guas en contorno desde Nicaragua hasta el Naevo^ 
México y Sonora; y en el Perú más de dos mili 
desde Tucuman hasta el Nuevo Reino, donde ca 
da dia se descubren nuevas vetas que acredita^ 
eternos los tesoros de esta tierra. Criase el oro ei 
unas partes en minas, y en otras en arena de lo| 



61 

I 

riotf: unos minerales exceden á etres en quilates, y 
muidos exceden en quilates á los metales que se 
crían en las tres del mondo^ y otros en cantidad y 
beneficio. 

46. Del rio Fison dice el Génesis {cap. g), que 
lo cria^ y el libro de Esdras {cap. 8)^ que el oro en 
poire se engendra entre la arena. Job refiere {cap. 
2S et IS), que donde piedras crian metales y los 
montea los parecen en cavernas^ y le llama obrizo, 
brillante purificado y rico: el de Jaab, ya purifi- 
cado, ya bruto, de que habla el tercero de los Re- 
jes (eap. 9) : el de Ofir, de que habla Jeremías 
[cap. 10) : el <Nro Céfaz, llamado asi por S. Ambro- 
¿10, por ser siUido y endurecido: el oro llamado Faz 
7 Eten (algunos leen Cheten), que es el más subido 
de quilates, el que admite mejor los esmaltes y el 
más prooioso en sujetarse al buril y al tomo, de que 
habla Darid y alaba Salomón; de todos estos hay 
en este Nuevo-Mundo, en singular en los cerros del 
Potod de la Nueva-España, de donde se ha saca- 
do tanto y tan precioso, que pudiera enriquecer al 
mondo, no solo en blasones y piedras, pero oro vir- 
gen; y no há muchos tiempos que vide un pedazo, 
de marco y medio, quintado, que de personas fide- 
dignas se sabe que no habia llagado al fuego.. £n 
los demás reales de minas se saca plata con mucho 
oro, como se ve en el Apartado, que halló indus- 
tria la curiosidad para apartar efu un horno con agua 
faerté el oro de la plata* En Méxiod está junto á 



la pftmi^iiiá iéBháttt Gatelifift M&rtlt Ift oiM y hoi 
nb (Id Apartado. Bn oints t>ai^tos bé hlk datado d 
arenas: en efl püéUó de IkliHácáb, c^rMibo al pMt\ 
de San Juan de Culhua, cerca de Jalapa^ oMbán ^ 
tinft mármájita q^e vendía Hn indio, dé ^liéuo plj 
tero de Méi[;ico sacó dé dOs lil^raé dé niarm^ita ta\ 
dia dé oro> y fué el bailo: Que en xkhh oatta que ri 
eibiá dé un pariente suyo, ^igiéso^ reparó en I 
Ebármajita. Pidió le énvia^ dé ella, y heoká la e] 
periéttcia^ qnérietido éaber del indio dé dónde 
fihiAibá^ no fué poeible} eaeo que ha obligado á ni 
ehbi^ á bafliear la mina éon cuidado. Stt Pinihoit 
que és de la proviüoia dé Meehoaoan, trayendo i 
ionagre para almagrat la iglesiav reparó nn min^ 
én él género de piédn^ y dé una carga ^üé lie 
piara hacer expértenéia> sé safaron séie mil péMs 
oro: no filé t)06iblé qtte los indiéé desénbriéiién 
parte. DieíB y édié leguas de México, hioia «i | 
ménté> en él puéUé dé JiquipUoo, éedeaoabfió q 
el ikíetal qué tenían ^or oobré pam fundir una <s$i 
pana> em más ero que oébr». T im habido algu^ 
iftetidéé én piedra dé qué saiian ochenta maroetj 
un quütkd, ia mitad de oro y la mited de platai 
oéii hébtí ido un Mftw éláor i la busca de «ata i 
iia> y qéé dió algunos tomentos porque lé <l«4 
brteéétt, bé se pudo conseguir el saber de elku fiíj 
busca han anidado perdidos por tos montes miac] 
hombres, como también en el voteta queBstáoi 
IftgiÉl* al Orienté 4é Méxieoí doude se tiémm t^ 



58 

da d» otn miBa de oro muy rioa; y á mi ha llega- 
do indio que me ha oonfesado haber tapado la boca 
de 1» mina^ y de esto no se acusaba, sído que habla 
dejado dentro una imagen de pincel de media vara 
de mwstra Settora de la Soledad. Y por m&s que 
le insté á que descubriese lo que Dios nuestro Se- 
Sor tenia para el adorno de sus templos, remedio 
de pobres y socorro de los prójimos, no voMó máa 
ni volverá^ porque el abuso que tienen de que des- 
oabriendo cualquiera mina (que son de las que en 
so aatigiiedad fueron por elUis benefieiades), se hat 
de morir todos ios de aquel lugar, jwito con el des* 
amor que tienen los indios á los espa&oles, ñendo 
que sacan plata pepreeiéndoles que se la roban, pro- 
oormn ocultarlas; y si saben que alguno trata de des- 
oabrir a^na, le quitan la vida 6 le persiguen. 

47. Fuen de otras muchas que no están deson- 
biertae, porque las guarda Dios para mejores tiem- 
pos, se labran hoy en omrros que se han descubier- 
to psMbles y villas que se lian formado, 8an JiUis 
Potosí, cuyo cerro está pov infinitas becas penetra- 
do, y les pilares que tiene (que según ante se van 
dejando para que no se derrumbe), sen de tanta rí- 
qaeam, (pie en diferentes juntas se ha tratado volar 
d cerro para destapar tanta riquesa; pero oen los 
ineonvemcfotes de los daüos que amenazan, se han 
estorbado les^rovechos que se imaginan. Las mir 
ñas de Zacatecas, ouyas bocas no tienen núsaero, 
por^M iOB «udqmera fiarte qup se luiga csftase }ia^ 



54 

Uan metales^ imoB de muoha y otros de pocfi le¡ 
48. Eq el Seal de Pachaca se saca y ha saca^ 
de las minas fina plata qae tiene el maadOi en pa 
ticnlar de la mina que llaman Capola, que habié 
deae aguado gastó el doefio gran cantidad en de 
aguarla; y en veinticuatro horas sacó más de dd 
cientos mil pesos, restauró el gasto y le sobra caud 
para muchos afios. Porfió la codicia á desaguar! 
y por permisión divina, el metal que daba á och^ 
ta marcos por quintal, no da hoy dos onsás de es 
plata. Hay tanta estima en Jerusalem, que los ti 
coa no recebian barra si no traia el nombré de ] 
chuca, y corrompiendo el nombre decían BMshocl 
de donde quedó el ordinario refiran.de decir al he) 
bre rico, que tiene muy buena pachodia. Ouaj 
juato tiene más de cuarenta y ñete haciendas p^ 
beneficio de las minas; entre todas hace raya la I 
na de Bayas: todos los dias, dentro en las laboi^ 
le dan fuego con cien cargas de leSa, y se sacanj 
lo que el fuego derriba más de den cargas de } 
tal. £1 ordinario es de azogue, y acude á cas 
onsas por quintal. El metal rico de la veta d^ 
medio, que es entre los demás conocido por el 
lor y peso, acude' á cuarenta máseos por quiq 
En SBmapan, aunque se saca poca plad^ es mc^ 
el plomo que se saca; y de la greta para las fa^ 
cienes, nuevamente se ha descubierto el real 
minas de Chietla, á un lado deZacatlan, de qui 
espeta no aaénes riqneaa que. la que ha dado 



65 

diuca en cinco reales de minas de que se compone. 
Las minas de Escancia, Zaoualpa y Tlalpujagua, 
dan plata, aunque no en tanta cantidad. Nuevo 
descubrimiento se bace en la Sierra Gorda y en 
las aguas que llaman de D. Gerónimo, jurísdicion 
de Escancia y cerca de la villa de Gadereita, que 
prometen riqueza en sus metales. 

49. A la parte meridional de México están Tla- 
cbco, Zultepec, Temascaltepec, que bastantemente 
han dado y dan con abundancia plata y oro de sus 
entraBas, de donde, aunque hay minas de hierro, 
por acudir á la plata y por ser de menos costo el 
que viene de Vizcaya no se labra. Va corriendo la 
sierra, y en las minas de Guadalcázar ha dado la 
plata de tanta ley, que siendo de ftindicion da la 
ley como si la sacaran por azogue. De estas minas 
vide un risco de piedras con los hilos de plata y oro 
^^^D) y 4^0 ^ 1a manera de árboles con ramas 
estaba como una espesa cabellera la plata virgen 
en rizos; presente que el conde Salvatierra hizo al 
seBor Filipo IV. El segundo, oferta que los indios 
ehiohhnecos del Rio Verde hicieron al reverendo 
padre fray Buenaventura de Salinas, comisario 
general de San Francisco, cuando fué á plantar 
diez conventos que fundó en aquella Custodia tan 
amena. 

60. En el Parral, San Francisco del Oro, Som- 
brerete, «Sonora, San Juan Bautista,^ San Miguel, 
San Marcial, Aztitnurii Naoosarii Chiameila, y el 



56 

Besam y las naeVM de O^otiepae, aa hay goaria- 
Bio para namarar aa riqueza; plata j oro pioduc^n 
ms metales; soa sin dada aquestas piedras el Leo- 
tro de quien dice Esequiel {oap.I), qp^é vid« salii 
del medio del fuego celestial» de quiea dice Sac 
Gregorio {ham. 9)^ que está de oro y pUt^ mésela* 
do, esclareciendo ella y entorbiéadose el oso.-*— la 
Lectro, quod est metaUum auro, et argento mlictum 
dom aurum miscetur argento hoo ad elaAtaateoí 
eresit, aurum vero á suo fulgore paUe8cit.-r-Muoba£ 
piedras habrá de aquesta especie;^ pero oooie les mi 
aeres no atienden á la curiosidad sino á la eoidiiáa. 
echan d moaton cualquier metal, y asi no se yen loe 
primores de estos meteoros, auaque ao se piefde el 
ore meadado^oa la plata, porque coa la iaireaoioi 
del apartado se logra su riqueta. £u otras «ia<Aaf 
partes se pudiera sacar coa abmidaacia, joome en o! 
Nueva-México, de quiea dieea religiosos de orédi 
to que se ven minas de plata vitrea y de ero; y l>aj 
relación que en la tienra adentro, en la QuJLbiira^ sa 
ean de un rio á cargas el oro en polvo: tíéael^ I>io| 
guardado para mcgor tiempo. Un religiesp, de oono 
cúla virtud, euyaa prefecias se han vtlto enmp^daa 
eiea&o preguntado qué Je pacewi de )e nuevf ^lieirn^ 
d^o: Mucha osas riqueaa tiene que la Nuever-fiBpa 
Ba; pero no la lograrán estos primeros sino loa se 
Ipandos. Bsto dijo el ,pádre fray I)iq;o l^leroaAo; ; 
el padre fmy üonse de £sosJiena :liuve una viaioi 

en ^«e le flMtBó Pi(M em U ^iteTs^ejlp^9f:9B 



bal m c^ippai^oa 49 ^ V^ PO^ cooquisti^r fia^tfi- 
b^ jr QtcM máa-oosas que después diremos. 

bX. AntiguQimciQt^ los indios se ocapabaij^ más $A 
Bf^oar ^1 oro que |a plata^ porque gqiuo qo teniaa 
el beaeficio dql azogite, solamente 1^ que {K)diaa 
fiOp^r 4 íttfiga l^uiap; pero el pro, cpq lavarlo y lo 
que biJIaban eq gr^po I^s fir^ de ipénqs trabajo, 
y pfxa su capaoidi^d xp&s fáoU: 1^ abundancia se 
qu94abi^ mtre ellps inismo^, y asi, bollaron los es- 
p^^lss tautip oro* A Cprtés le ensió eu presente 
Moote^p^j ejx\fe Qortínas y p^nt»?» piUQhas pie- 
2911 de oro y plataj un collar de pro que tenia más 
d9 c|ea 9ss^rfüidiui y riibi^Sj de qjoe pendían mu- 
diap oajpitfjwjllas dp eco, ordenadas á modo de co- 
yoUSf á pomo oapcabelp9 con perica ricas; mucb98 
aomaki P0 de admii-i^ble beph.ura de orp macizo, co- 
mo rana? y pe^alla^ nuobps granos de pro yirgea 
6aQa4Qa de U^ minas, pppio garbanzos, y mayoree; 
y lo qiip xa$9 adnairé á todos, dos ruedas como de 
oarrej»» la upa dp orpí y e9 ^la esculpida la imá- 
gfin dpi sol con fjos lugientea rayos, y ciertos am- 
imlejpp ge^aJadpPi qffe pesaba más de cien marcos; 
y ptra 4? plaM .cp;ql la ^gur;» de la lui|a, poijoip diflP 
lorq^pQ^f^ {la. IVf Mp. 171 4 Íi9, cap, S6 ft 
47S) . £9 ptia pcasiipn, .áptes de llpg«Mr á México, le 
mjñó de pi^espnte ^^tscientos bombres de seryidp, 
lail ro|?aí» de idgpdoííi y inil castella«9B de pro fino, 
comp. se ooge j^ji ,lfvs n^nfts en ¿rano. La capilla 
W? íi? Wyi^ ^ 9^^^9$ 4tt« ?» ^ ^^ de 1^ 



58 

cas88 reales de ciento y omouenta pies de largo, y 
cincuenta de ancho, tenia chapada con planchas de 
oro y plata, tan gruesas como un dedo, de piedras 
preciosas, esmeraldas, rubíes y topacios adornada. 
{Torq.f lib. III, cap. iP5, S24.) El tesoro que te- 
nia, de que fueron testigos los soldados, y el oro 
que en la noche triste cargaron con las yeguas, de 
que no se ha sabido hasta ahora, aunque fueron 
grandes, y han sido las diligencias dé buscarla, 
signos fueron de la riqueza de esta tierra, cuando 
el aKo de 1533, dia de la Cruz de Mayo, venció 
al rey tirano Atagualpa en el Perú el valeroso 
Francisco Pizarro. Daba por el rescate de su per- 
sona, la pieza donde estaba preso, que no era pe- 
quefia, llena de preseas de oro y plata, fuera de diez 
mil tejos de oro y otras muchas joyas que en albri- 
eias de su libertad prometía; y aunque fué acep- 
tada la oferta y cumplió, según algunos dicen, lo 
que habia prometido, no consiguió la libertad, por- 
que fué á muerte sentenciado por las traiciones 
que contra los españoles le averiguó que trazaba, 
y porque quiso Dios que pagase la muerte que 
mandó dar i su hermano Guazcar, á quien privó 
tiránicameate del reino. Diego de Almagro, para 
hacer desde el Cuzco la jornada al reino de Chile 
{OvaUe, kist del Chile, lib. IV, cap. 16), fundió una 
carga de anillos de oro, y pregonada la jornada, man- 
dó sacar para repartir á los soldados ciento y ochen- 
ta cargas de plata^ y veinte de oro: era la carga todo 

■ 



69 

lo que pedia llevar an hombro á oaestaa^ como lo 
refiere el padre Alonso de Ovalle ea sa relación dd 
reino del Chile. £1 goWnador Pedro de Valdibias, 
cuando despachó treinta, soldados al Perú desde 
la ciudad del Chile, que fundó, y puso por patrón 
al glorioso apóstol Santiago, hizo que llevasen los 
estribos de oro macizo, las hebilletas, cinchas y ca- 
besadas de los caballos para señal de su riqueza: 
buenas muestras fueron estas para la suma de pla- 
tsr que ha dado y dará este Nuevo-Mundo, pues 
h»j contemplativos que computan que con ella se 
pudiera haber hecho, si junta se hallara, uña puen, 
te de barras desde la Nueva*-Espaffa hasta Madrid* 
y otra desde el Perú de vara y media hasta la Coi*te. 
62. Lábrase cobre en esta Nueva-Espa&a: el me- 
jor es el de Mechoacan, que de las minas de Santa 
Clara se saca; estafio se saca poco, porque poco se 
gasta, y es más barato el del Perú y el que viene 
batido de nuestra España; plomo se saca en abun- 
dancia, y es el de Zimapan el más corriente; azo- 
gue no se beneficia, porque falta quien lo saque; y 
aunque en Chilapa^ treinta leguas de México al 
Sur, hay minas ciertas de que han sacado azogue 
fino^ que dicen ser de mejor ley que el de Alema** 
nia, porque dicen ser aquel de estaño, y éste de la 
plata en el color mas albo, con todo, han parado las 
ninas, porque ajustado el costo, dicen jser el que 
viene de España más barato. Hierro, aunque hay 
•n nahooi y en otros minerales mueho, no se labra, 



60 

póRpae el qae Tiene de Yuseaya ea bakianto pira es* 
te reino, y para llevar á Filipinas. 

63. Concluyo con las minas de Zacatecas, que 
han sido en la oontinnacion y permanencia el pan 
cuotidiano del sastento, en especial la Bemtilla que 
Uaman, qne le dio su descubridor el nombre de 
Benita á Bendita, para muchos que son cuatro on- 
zas, ha sido la que ha mantenido la riqueza. A es* 
ta ciudad venia la plata de Sombrerete á marcarse, 
y este aflo de ochenta y uno se le seBalaron á 
Sombrerete azogues, y en él se puso caja real y 
contador. De la mina del Pabellón há euatro afies 
que se sacan á seis mil pesos cada dia, que no se 
ha visto en otra igual riqueza. De la isla Espafiola 
se sacaba plata y cobre; ya las minas no se labran 
porque son dé menos ley que las de por acá. Tiene 
el rio donde se lava, oro; y el primero que se llevó 
de aquí á EspaSa el rey don Fernando el CSatálioo^ 
lo aplicó para la custodia de la santa iglesia de 
Toledo: dichosa tierra que dio sus primicias á la 
Iglesia^ y felia el Nuevo-^Mundo de las Indiass 
pues si intes de descubrirse eran todos de estallo 
los e&lices y custodias, y uno que había de plata 
era tan celebrado por 6nico, hoy ha llenado hasta 
ks lildeas más humildes de lámparas, custodias y 
cálices dorados, pues les que se han hallado por 
acá con algún eaudal, se han acocdade á lo catóiioo 
de la iglesia donde recihíeron el bautíamo; y no 
se ^mm por hoavadoi «i queno ubvía su alhsjita de 



■fAlm logir, ó qne Iñm «npleado oaadti en 
: .'. m fñadfaX nwmoTÍa es ofrecer de la hacienda 
■■ :.»liUo á la iglesia que le dio el ser de cris- 
-:: par k gracia; no oomo el otro caMlero que 
m otáÓ «o una venta dejd reoU pora qae ae 
■rMmm la venta, padiéndoae emplear mejor 
^.£a nata, do para donde nadó para el mondo, 
hj |sa el tHD|^o donde renaeiiS ¿ la gracia. 



I 
,-, que e» *»°»' . „„ »tre M 

5« '" "< «.^»- «"'ni 

^sacan-.í»"»*"", ¿..««trocí 



— ^ 



63 

res da turquesas fínisimas; en tienas del Paraguay 
y el Brasil se engendran en cajas de pedernal ama- 
tistas finísimas, que la naturaleza jaqueló, como lo 
hiciera en otras piedras, laindustria del mej or platerdV 
Estas, cuando están maduras, revientan en los centros 
donde se crian, y abre roturas hasta la superficie, dan- 
do tan gran trueno, que avisa á los que están distan- 
tes, y asi la hallan brillante con cada punta como ú 
fuera estrella: refiérelo el padre Oalanbha {Hb. /, 
cap, 8^ 9) y y que se cuajan á trechos de penachos 
que se levaptan entre las puntas, ]siiendo cada una 
de tres y cuatro jaqueles, y que en su poder tenia 
una, de quien sacó este retrato, que el largo por el 
asiento tenia media vara, y formándose como un 
pan de azúcar, remataba en dos pezones como pe- 
chos con dos óvalos abiertos por donde reventó al 
despedirse de la tierra. Piedras medicinales cria 
diversas: para la sangre, de leche, para la orina y 
dolor de ijada, que llaman hilayotic. De éstas ten- 
go en mi poder, y la naturaleza las señaló c^ el 
color que tiene lo que sana: á la de leche, blanca, 
á la de salare colorada, la de ijada es verde os- 
curo, con algunas pintas negras. Entrase en agua 
calieate, y cuanto se pudiere sufrir se pone sobre 
la parte dolorida, y al punto se pega con tanta 
prontitud, que hasta que el dolor se mitiga no se 
despega, y esto es sudando la piedra. En una ca- 
lle que va de San Lorenzo á Santa Clara, en esta 

ciudad de México, en una, esquina estaba una pier 
Ybtavccbt.^Toiio i.— 9 



tn forau d« ídolo. ArríméM á descí 
n hombre que iba del dolor de ija 
7 al ponto le le quitó: nparó «d 
i aviso, y saouon muobas qoa ^i 

la cisdad. Y d« Mta eqiacie b 
B, como ámbar do oaantas, que lian 
Ib oolot rubio; otra Coztioteqiatl at 
ira fll coraEOB; otm £BtoopatI,.Toja 
itaa verdes, y de su espeoie otra llai 
orno jaspe vordoso oon {ñutas de sanj 
aen loa flujos y cámaras de.sai^re, f 
iBecs; otra, espeoie de jaspe verde 
lanosa, que llamau IztUayotUqua, < 

los ñfioDVS, disipa las aieaas y 1 
bra blanca y traspareot» oott unas ni 
lúteas y verdea, que llaman Ttaou' 
trayéñdola al coello a««cienta la 
ijeroB^^tray Teopatli, medioioa dal 
rnegro, que se halla «o Tlapacoya, • 
da, cuxa el hígado; otra, aogra y j 
an Tlallyaces: es oaUente y seoa, i 
tai ooiQo de homo de ooote, que 

—matare Iny tanta, que afanada: 
México, «u ^ cerro que llame 
3ioio« de Xmhinaálco, hay oaa i 
laa para el qae qui«Bsaoarlo y a 
1. luM volcan que está oeroano á 
«u la oonqniíta, por rnaadade de 



6* • 

té% troft SQldadoB^. «aa&e ^n caotidAd para la pol- 
cara. .Piadra alumbre ^ sa^a ep KbaQdancU de la 
aiana y jwidiqiotí de TalaitUaiocQ; y media iegoa 
d9 México eetá «1 Pefiol de Saata MartA donde hay 
baaoa de aguaoaliebtQi4epiedra-alUmbrey piedra- 
lápiz y otras muchas medicinales. 

66» Hay jiú^pes^ aslabeAtros». «aoque no tan finos, 
en TecaUi, juridieiom de Tepeaoa y obispado de la 
Puebla* Labran loa indios coa arena yernegalei^ 
MlvJUae, cofres» mesas y aras para los altares, de 
una piedca muy alba y trasparente^ y muoba sacan 
de eatae minas jaspeada de verde y asijado, 4e que 
se hioeron las columnas del Bi^rario de la Puebla, 
7 laa del S^rario de la catedial de México, y de 
esta piedra es el palpito de nuestro conrento de 
México y las pilaa deagua bendita, y sé haoan tar 
aas Bwy* hermosas y grandes para pilas de bau- 



57. L^ piedra de las nairajasi; como el pedernal 
tan duna, de que hay oerrca Henos (el de Tlalchi- 
iiol, an la sieira de la Guaateca, el del camino de 
Ydiladolid), 6on negras, y las más tirana color par- 
do, más relucientes y hermosas que el jaspe y ala- 
baatro: de elliEis M hacen espejos y aras: la que 
cata en la iglesia: pacreqnSal de San José, de los 
astaralea de Méxicoy.ee de esta p»dra. Sacan los 
ofidides de un trdao ^redondo, de un palmo de lar- 
go y grueso, unm narajuelas con un palo, del grue- 
so de uaa laaaa, qlie al ferias sacar cansa admira* 







un »lt» ""lo It*'»''^ !U ••*' ^ú, »1W 




=^f«ikeQnoñdad ae atiende 4 Is eodicia. Hay 
^aüm m loa airoyoa que haoen las aTenidas, gni- 
•:t« priidei da qoe suelen empedrar con cnñosi- 
*:mfém: da laaiásdora y bruta abundan los 
m SMtorwi, y en d atío de los Remedios, 
itcntarSakM pQaiea 7 basas, dos J^oas de 
■delante hay piedra de eanteria dora, de 

IMaa» fbara de ka finisioas que se orian 
. 2 Hifgprita» qne ja por justos juicios de Dios 
la peaea, loa que piadosamente conside- 
dioao, que porque bubo quien las es- 
lo foeae para unos la riqueza que 
criado para tadoa. Bo el rio de la Ha- 
7 Noeva-Cádiz se crian, y en la Ga- 
eon abundancia; si bien loaindios, 
wm riquesay queman el ostión 7 
jSy eomo saben lo que ae estiman por 
■n raí quemarlas; 7 asi, don Pe- 
que biao entradas, troje él y su gen- 
y eso abundancia perias netas, de me- 
"ula y de roatro entero. Yo vide que las 
á fibtaa, y también sope cómo, por codicia 
paria poco aaeaor que una núes, sucedió un 
y fiaé, qne habiendo recebido con alegria y 
-^ ^ ias eapaliolea, tenia la seKora de ellos, de la 
'« paadáeda, dicha perla, 7 babiéodosela pedido 

rcoaa,ae excusó de darla; pero con 
llegó el aoldadoi y con violencia 




68 

}e errancÓ eoa k periala punta de la nariz de don- 
de pendía^ con harto doler déla india. Alzó^el ^• 
tO) y alborotados loa indios, rompieron* la paz, y 
quitándole al soldado la perla, le hicieron pedazos 
en castigo, y no consintieron más & los espaftdes 
en el reino: no se logró la perla, y se perdió lo pre- 
cioso de las almas, más estimadas por Dios que las 
mismas perlas. En las islas del mar del ^ur, que 
llaman de Taarangui, se crian con abundancia. Re- 
fiere el padre Alonso de Oralle {lii. ÍV^cap. 10) ^ 
de la compafiia de Jesús, en la Historia del <])hile, 
que el descubrimiento del afio de 1513 que hizo 
Vasco Núfiez, el rey de aquellas islas, en prendas 
de la amistad, les regaló con una cesta de inimtires 
llenas de perlas finas y gruesas, que pasaron de 
cien marcos, y que entre ellas renia una que era 
de veintiséis quilates, del tamaño de una nuez, y 
otra como una pera sermefla, muy oriental, de Un* 
do color y lustre^ que pesó diez tomines: llegó la 
primera de mano en mano á la de la emperatriz, 
que la estimó como merecía su valor, llamándole 
la Peregrine, como lo refiere Antonio de Herrera: 

no fué tan estimable el hallazgo de las perlas, que 
las habia como garbanzos y como avellanas, que las 

presentaron á los soldados, oomo la prdolíosa Marga* 

rita de la fe, porque informado el wy y los suyos de 

nuestra religión cristiana, enftmorado y catequizado, 

se hizo oristianoéiy todoslos suyos, quearaelpriaei* 

pal fiík áque losoasteUanosenderezabansus j(»M4efi« 



69 

'1 bk Bssrm de MeztiUai^ en Tututepec, en 

-«« mas qiie luran al Poniente, se cuajan anas 

:já tn finas como las de la Margarita, con unas 

'M di toraasol que llaman ojo de gato: son muy 

' ::a4u. Ea el NaoTo-Méxioo, en el pueblo de 

r.pm, proTiDcia de Moqui, hay falta de lefia, 

' r.Tf j¿ Dioe de vinas de cacbon de piedra, que 

^ '¿ande y dora, aunque el humo sutil causa do- 

*^ h cábese. £a le gran China, en la parte del 

"<<t ha hay temhieo, s^ gna reBere el padre Na- 

"^|i irai, J, cap. 15^ V. 9)^ y en Holanda, se- 

-¿Mfíise, hey otae padres que liaeMü beea- 

^- eqr «tMeUei^ qpie isian da loa vanados y 

éa qpw M tniaiá despoea. * 



CAPITULO III 



Be algmifti sierras qne ae conocen j se pasan en lo qae se ba 

descabierto. 



62. Sobre la mar del Norte corren ana serranías 
de más de dos mil leguas de largo en lo que está 
descubierto, porque las que corren al Septentríoln 
desde la Sierra grande del Nueyo-México, no se 
sabe lo que corre, asi para el Poniente como para 
el Norte. Las descubiertas, aunque por la parte del 
rio de Panuco á esta provincia de México, corren 
muy anchas, vienen á quedar tan angostas en la 
tierra del Nombre de Dios y Panamá, que del mar 
del Norte al del Sur no hay mas que quince leguas 
de atravesia. Pasiada esta angostura, hacen estas 
dos sierras dos piernas: la una prosigue la costa 
del mar del Norte; la otra va á la vuelta del Perfi. 
En tan altas serranías, que á los Alpes y Pirineos 
exceden en altura, son las más ricas en oro y pla- 
ta y más abundantes de cuantas hay en el univer* 
so. Estas sierras, tan lai^&s y en distancia tan in- 
mensa, en la cumbre son frías y algunas se cubren 



71 

de nievej y en todas las cumbres hay muohedam* 
bre de arboledas^ y como son de diversas especies 
y maneras, las hacen muy agradables y vistosas y 
muy frescas las machas aguas que por ellas corren, 
de que después se dirá. En el medio son templadas 
y se dan piñales muy altos y muy espesos, que dice 
8u muchedumbre ser la región templada: lo bajo de 
las sierras es ordinariamente caliente, por la razón 
de ser bajo, como se dice en el capitulo quinto pa« 
sado. 

63. La diferencia que hay de las sierras que caen 
á la parte del Norte con las que caen á la parte 
del Sur, es grande, porque las que caen á la costa 
del Norte son muy frescas, y fértiles más que las 
otras que miran al Sur. En las del Norte casi siem- 
pre está lloviendo ó con neblina; pero á esta otra 
parte del Sur, es tierra seca, donde llueve al tiem: 
po de agua: solamente en las tierras que llaman de 
Zaeatlan, veintiséis leguas de México al Norte, 
y en las de Meztitlan, que administran los padres 
agoatínos, casi siempre llueve y hay neblina, y es 
de manera continua el agua (que llaman tlapaquia- 
huil) menuda, que el año que falta á los serranos, 
connaturalizados á ella, enferman con exceso. 

64. De la parte que mira México al Poniente 
hay unas sierras muy hermosas. La sierra Nevada, 
once leguas de México, y el volcan (de que trata* 
remos después) llenas de arboledas, cedros, hayas, 
pinos, encinos y msdrofiosi tan hermosos y corpu- 



T2 
lentos gas ee uoan plaoobae de una Tan di anelii 
y veiota de largo, y de tos que Uaioas oyameü^ qm 
BOD bayos y pinaTOtes, se hacen oanoais de una pie 
za, de vara y cuarta encoadro, dea quioca varas li 
largo, qae navegaii en la laguna doloe de Méxict 
y oai^an de fasjriaa y maíz treañentas broIms; y h 
visto canoas qite cargan qniníeiibEis aiTobasdeazl! 
Mr. Va dando Taetta aquesta aietra, leraatáado! 
ék trechos en unos penachos y cumbres, todas ca 
tanta espesura y hermosura de árboles por la pa 
te del Sur, que forman agradable vista. 

66. (ia sierra que llaman de llaxcalaa, tan c 

lebre y abundante de ¿rb<^ de innnnMa^Ues ( 

pecios qoe da abasto á todcs los vailes y llanos i 

eameotefras que hacen el obispado de la Puebla i 

los Xngeles tan rico, pues los «as años llega 

parte que al obispo toca á oerca de' oéhenta i 

peses. Mirsiwlo hacia el Poniente, por el oanúno q 

-Cruz y puerto deS. Juan de Oulhi 

L del Co&e, que los naturales IUue 

tli, que quiere dedr cm^o Tsoes 

aquel pronKoitorio cuatro veces ma; 

que está en Xochimileo, Uansulo ie 

), aunque menor que aqueste, iz 

1 forma, en cuya falda están dos fu 

ilt, que quiere dedr agua vnrgonz 

pi tímida, y temazoolatt, agoa de 

pié el hospital de los bermanoe 

¿Iwez, qife iban con mtlai al pai 



78 

de la V^ra-Cros á traer de limosna los pasajeros 
que Tienen de OastiUa polares hasta la ciudad de 
México, obra de mucha piedad. Hay en esta sierra 
y las oonyecinas varias plantas medicinales: la pur 
ga de Jalapa celebrada, sarzaparrilla y otras de que 
trataremos después. Hay pi&ones, especialmente en 
el cerro de Ooatepec y en el Mal País de Perote, 
por ke faldas de serranías que corren á la sierra 
Nevada de Maltrata, volcan que llaman de Oriza^ . 
va. Bstos piñales no dan toáes los afios, sino cada/ 
cuatro 6 cada seis, conforme les acude el fruto; y t 
el aSo que dan es con abundancia. Hay en ellas, y / 
en las que ee les siguen, gran número de venados / 
pardea, que andan en manadas de veinte en veinte, ^ 
tan feroces, que viendo al cazador hacen remolino, ( 
y adoeados se vienen á los caballos y 4 los hombres, \ 
y 8iiele& hacer da&o porque ae embravecen y tie- ) 
MB las aspas grandes y de muchas puntas^ Estos ( 
son diferentes .da los gamos y berrendos ligeros que / 
se ortau «n la Otomi y aus sierras, de que diremos ' 
después. 

66. Hay eitas sierras que llaman Derrumbadas, 
oen^ de la sierra Nevada de Maltrata, tan altas, 
que algunos hau intentado el subir arriba, porque 
tienen fiuna de qm hay minerales; y como tanto se 
deirmniba, se han vuelto cansados, sin efectuar su 
intento* Refieren lo^ naturales de por allí, y un Die- + 
go Mufies, cazador, en su reladon de mano escri- 
t»| que de ueohe despedían estas sierras grandes 

a*. V%- V\Ai#» V'X»** V#^ V'A- i. '«.*■ r-*wfi-Vo> "^ 



74 

llamaradas que hacen un resplandor vistoso; y se* 
gun la experienoia de otras partes, son llamas cau- 
sadas de metales fogosos que encierran en sus en- 
trabas: y asi, tienen estos dos cerros altos, al 
parecer desde lejos, grandes quemazones, que son 
muestras de minerales muy ricos. El año do cin- 
cuenta y seis, siendo yo guardián de la Vera-Cruz, 
yide un poco de oro en polvo, que decian ser de 
aquestos cerros, y acordéme de la marmajita de Iz- 
huacan, de que sacó el platero de dos libras media. 
Alborotóse alguna gente, pero no descubrió nada. 
De aqui se pasa á la sierra de Maltrata, y va cor- 
riendo á Zoncoliahcan^ TuzÜan, Chinanola, leuti* 
la y otras muchas que forman rios y esteros, *d6 
que trataremos en su lugar. 

67. Corren por la parte del Austro de México 
sierras de árboles diferentes, y plantas altas y es- 
pesas, de que sacan los naturales tablas, alfagias, le- 
fia y todo género de maderas, en especial del cedro 
blanco que llaman Ayacuahuitl; y de encinos muy 
gruesos cantidad de cascara que sirve para curtir 
cordobanes y suelas, en tanta abundancia, que van 
canoaSi de porte llenas á la ciudad por la agua dul- 
ce. Da la vuelta á la sierra de Tlalnepantla, que 
está al Poniente de México, de donde se provee 
con abasto de lena y carbón; y- va corriendo en es- 
pesura hasta la Otomi á la sierra de la Caza, don- 
de el virey don Antonio de Mendoza hizo aquella 
célebre montería el afio de 1540, en unos campos 



76 

m 

m 

entre Jilolépeo. y Saú Juan del Rió (llamaron el 
Cazadero desde entonces), dotide mató más de seis- 
cientos venados de los que llaman berrendos, según 
el padre Torquemada {lib. 5, cap. 12) . De aquí cor- 
ren mochas leguas, formando rios y corriendo fuen- 
tes, cercando valles fecundos y fertilizando cam- 
pos, sin faltar uerras y cerros que se coronan de 
arboleda. 



V»f Aiiñr«T.— Tojio I - 10 



B=C 



*^^a«*F 



OAPUULOXV. 



Dt 1m ToIoanM de ftiego, y rierras de niere j egOA que le han 

descubierto. 



68. La etimología y derivación del nombre toU 
eaD| dicen algunos que se tomó del dios Yuloano, 
que los antiguos fiogian en la gentilidad por dios 
del fuego. Unos son de fuego y otros de agua: á 
estos llaman también volcanes, por tener la misma 
hechura y forma que tienen los de fuego. Hay de 
unos y de otros en estas partes de las Indias en 
sierras eminentes y algunas partes bajas como 
apartadas de las demás. La sierra Nevada de To- 
luca, que está casi siempre coronada de nieve, y 
tiene en la cima dos lagunas; la sierra de Goate- 
mala, que reventó á los principios de la conquista, 
y la sierra que está al Oriente de México, que los 
indios llaman Igtaezikuatl, que quiere decir mujer 
blanca, con otras muchas sierras que en tiempo de 
nieve se coronan de ella, y la que aumenta Wk el 
Nnevo-Méxicó el rio del Norte^ son de agua» por- 



-T7 

iBd. Empecemos )p(ír el ratom 40^ Métioo, q^iie m 
nny Iwhiom y de agradaMe ideka. Por la p«rte 
del Iftediodia üo ae junta ícéa ninguna etrattíerra 
alta oomo S; antea, Ixir isua fisbldas, empieza la tier- 
la csalieiite del nradle de ilas Amilpaa, y poír la ^paarte 
del iíorto se airecí&a con la isierra ^Nevada que ^di- 
jimoe. JUámanle los naÉondes JP^i^watepeti^ ^ue 
%«ieoe dmr «en» qne homiea. Tiene ima grande 
faaea en la qomia: echa por elk^un |kenacho de hiiHúo 
geaen y taa esposo, ^é ee vh cte muohae ieguas 
Bohir por la ref^en idel aira. A veoeé añ^ja eeniea 
7 Ja ^ee^aToe á loa nomareanoa pebábloB, y ha llega- 
do iia8taJa.Bi]eliéa y Tiaxoala,yJhBBtaChalao odio 
l^gMe.de difitanciB. líionxQntíoiio eliiume visible^ 
fue eeaa por mnohos elhMs..i!t afioideSdé oesó por 
Oetnkre: elafio de 6&3^ á 18 de'0otnilffe,álaB2 de 
la terde» leon' esjbépite levantó un pluma^ de hitott) 
tan deoee qtie Moianeia la legbndel aina^. Luego, 
el «8p súdente, ^entinuiado el diurno, ^vSepeK de 
San Sebastian (á las once de la nocba), forla par- 
^ que slita á la PneUa, cayiS de Ja liooa un gran 
pedaipo MQ tanto xmde^ qme se estremeoió toda la 
cudadt 7 ^ rontanaa y puertee «se abrieren al 
folpe^ y eli^eobo déla escalera de^westro oonTen- 
to ee Tino lAi^o y las puertas de las celdas ee 'abáe- 
xe«, y mnoliastde las casas de la ciudad. SBciéronse 
fqgiáKne y proeeeáo&esde aangre^ pádáeoide á Dios 



4, djaoM «i»^ 



79 

OQutos haj en lo descubierto, en lo espanto89; 
llamáronle á los principios el Infierno de Nicara- 
gua. Cerca de poblado, y tres leguas de dos grandes 
lagunas, en una levantada sierra, no en muy dila- 
tada distancia, está un cerro redondo todo en con- 
tomo, cavernoso: la subida de la sierra es rasa y 
no muy trabajosa, porque se puede ir á caballo po- 
co más de media legua de camino que hay desde lo 
llano á su cumbre, aunque al andar por ella retum- 
ba como si estuviera hueca. La cumbre está abier- 
ta más de quinientos pasos en contorno: en el plan 
de esta abertura está formada una plaza, á quien 
1m^ el 8ol,~y es poco menos qué la abertura. Hay 
desde lo alto cerca de doscientos pasos, muy llana 
eomc si fuera hecha á mano: no tiene yerba, aun- 
que el sol la baBa, porque el calor vecino debe de 
abrasarla. En lo alto del volcan están unos altares 
donde solian sacrificar los antiguos; y cuando les 
&ltaba el agua para sus temporales, ofrecian y des- 
penaban nifios y muchachos, que llegaban hechos 
podaros abajo. 

72. Está casi en medio dé esta plaza un poso 
redondo que tiene treinta pasos, ó casi un tiro de 
ballesta de boca, y á lo que parece tendrá de hon- 
do hasta treinta estados. En el plan y hondo de 
este poso se ve un fuego como metal derretido, con 
un hervor que parece que viene del profundo, y á 
tiempo de un credo se levanta una oleada como una 
tet^i que repentinamente se deshace con tan gran 



«I 

«abo aoltineiite. Jbtre los. diez y flets, dScejqiie es 
digno de memoña el que reventó el aSo de ouareuta 
«n elEstado del cacique Aliaute, ardiendo con tanta 
fuecsA, que partiéndose por en medio el monee, ar- 
ribaba de dentro peSasoos encendidos con tan for- 
fliidable eetniendD, que muchas leguas de allí se 
ok á manera de impuestas de piezas de artilleriai 
f en todo^aquíd coniomo, de e&panto, malparaeron 
nudbas mojearea. El primero ée llamaba CopiacQ, 
en iTeiatiaeis grados^ en Jots oonfínea de CbUe con 
^ Ber^ «el 40 Cequitivo, en treinta grados; el de 
Ligua, tm treinta y uno y medio; el de Petoora, en 
ireinte y cinco grados; el de Qiiilan, -en treinta y 
«BtS| el deAntocOy en treinta y eiete y jun .cuarto; 
el ide NoImo, en treitvta y ocbo y medio; el de Vi- 
U»-&kayiaii treinta y nueve y trea cuartos. Otro se 
denubr^, ouyo BMubve no dice será el que llaman 
Jlaulftó (iuaace, enicuasenta grados; y ostros dos^sin 
noBftbre, en euaf enba y euatro: el de San Clemente 
«& cuarenta y cinco. Fuera de estos, .hace relación 
Diego Ocdc^Zy de uno que. eatá junto alsalto del rio, 
an el Valle 4e Coca, que;tiene figura de un gran pan 
d0 azitcar, y que echa bumo y ceniza tanta en el 
inñerne^ que ea dos leguas no deja yerba porque 
la abrasa» Otro dice q^e está en la entrada de los 
Zttijos, juntoalpueblodeMaspa* Hay otros antes de 
llegar á Quito y al Perú, fuera de los que han re- 
ventado, de que trataremos abtgo. Entre Magalla- 
y ^el 9S^echo nnevo de Mairc^ bosta la isla del 



Fu^o, llamada ast por loa TOloanaa y fíiego qoe 
00 vieron en olla, od la aona frígida del polo Arti- 
00, hay otros Toloanes on sesenta hasta oolienta 
grados. Tres montes, dice Gomara, que están en 
fareinta y ñete grados, que lanzan faego por el pié, 
estando siempre noTada la cambra: junto á ano de 
ellos, llamado Hecla, sale un faego qae no qnenu 
la estopa, y arde sobre el agaa y la ooaenme {So- 
SnOf cap. 15) , da que ya dijimos en el capitolo ter 
oero pasado, y de él trata SoUno en sn PoUstor. 

74. Lo mas admirable destos voloanes, no ei 

considerar la materia, que pueda serlo de fnego tat 

continuo, porque ésta puede ser de las humedadei 

y aguas que se encienden, y de las exhalacionei 

que traen juntas con el calor de la piedra-azafra 

sino el que por venas de la tierra, asi oomo se oo 

nntfr en otra, y da I 

n&a la expeTÍemia ei 

ma manera ae oomuni 

f otros graToa aotore 

llamado Mongibel, pe 

I era sobrenombre d 

L del TO'bo latino Mu 

ndeoer, porque el fai 

con su calor ablandi 

le deaouella por las < 

ontes que tiene por t 

on gran estrépito px 

TOCM, y & V%Q»Mf «4 




í^ abErtsando por espacio 
jqBMO millas la (¡erra, sin fritarle en la 
k Mft de qva oo eorona, pasa el fuego j 
á ka ialaa iraeiBaa que están á dies f i 
líslaHtfwi ala que se llaoia Enariái y las 
qw UttnaroQ YoleaniaSy cayos nombres 
- at Sriko: j San Isidoro dice que son nueve, j 
-¿ t2 si vokaa qoa asta en k provinck de Carn- 
uz sea kg aa da Ñapóles, llamada Vesubio, ó 
•^ 3BSne^ Yaaabioalea islas, y de ellas al Mon- 
r^; j qaa asto aea por debajo de k mar no se 
^ um wmj diflolt pesque como debajo de k 
la tiatra, y esta agua que k* cubre, sea 
«liáBBa del abkom, como dice Dayid ha- 
dsl aHt y dar ka aguas, signase que podrá 
ú fiasgo par las veoaa de k tierra, como pe- 
da k íaaate Arctka y del rio Alfeo, 
k Gracia, se pasan las aguas por mar 
da k tierra y van á salir juntas poruña 
da la dadad da Skacnsa, en Sicílk: en 
paaaB ka agoas per toda k tierra hasta 
ai Jstdaa; luego to mismo podrá suceder con 
y aaaada rá en catas partes de las Indias 




tar loa voloanea puede suceder en 
ha aaesdido á muchos en las Cante- 
eoatri^ taguas de México. De Santa 
qaarido algaaoa qua aqueUa piedra li* 
da valaaaeaqae veveateroni dando por 



ÜD de hi Oaavaa,- iras laguB d« Méxioo al Se 
faeae-de sqnaUos rokMM ^]vb tewBfau-iuiiE ea 
*&, {MDOiio tiMie co ugimwi » fl» wrda¿. i^d»«c 
«ano dioMBigiiDaBHiáioBñqeB, qoeMCUuue 
Ifal Aúi de pi^ra qoenada de «n toIou qoe i 
ceji en el «cnta j siem ciznmecma, cpM Umi 
XDD Qattnftnexao, pórqae «a etioiiil»jjU es d «gi 
Ú6 aeaisa qn Tiene de la oem. fia loi Ikose < 
Puote etiin «neo íb^dh q«* ttKQaB.AÍBfaBe1 
«■, y algtuos dñeit 4]o» fu«ien vsleaMB qoe i 
•veelavo», da i}WH ftraó et Mal Pala M 3 
Aldo, qoe *Mn« ^wta Jala;», qtra «á bauíftaioa 
ipiedaron aapiellaa iaganaa: ée «ate awww n« ii 
cwtrp, m •BOgnwMéa, ni men da ioi-niki^ 
«tto puede «ar qaa foeaa wi. 

7&. lio (ñaito de Toloanes rcraitéda^ de ca 

oetiaia sao aa U iah de San Wgaéí^ wfm am v 

da laa j&aana, al sBe de 675, Deveatf ^ voh 

4b ibego, earri«Bda mmftM de ifiíage :por la tiai 

«ow» «i foaimn -da ag^a; «mgó piedn^páaRx, y 

liaraa «i ^r ib4b de «iao Uigau, y «a oacoreeid 

diaeon Ja eaDu. Sa lai^>del J^ ooafó&mg/a 

* r machos dias^y^ aeSor Caaaa<diaa t\ 

Tor pornáadetteiatftafroyaa. B vrnii 

icaí, •« el Perú, nvaató el k5o de 6i 

laúqgD de caaraniia, j HaoiS xam. q 

i.t«DÍaiii6dialagaadefoBda,j'da|iDao: 

A vm flaM: am^ |»adtu taa.fiBiii 



85 

oomo óuátro bueyes, gran malfitad de piedras qne- 
madasy á manera de metal de hierro, y ceniza en 
oantidad; corrió legua y media hasta el río de Pe- 
rimac: asi lo testifica el seffor obispo Casas, que 
dice qne lo vio. 

77. En Gaauhtemala, en 23 de Diciembre de 
586 aHos, de un tearbtor de tierra, cayó casi toda la 
dudad, y murieron muchas personas, y habia seis 
meses que no cesaba el volcan que dijimos do echar 
por lo alto, como vómito, un río de fuego, que ca- 
yendo por las faldas, se convertía en ceniza ^ can- 
tetk quemada. Diego Ordo&ez d^ Cotilos hace 
iBeadien de ^xñ w\wa «que t<eveDtó junto á Qrito, 
en "Ufi *MfW qM llaman Depinta^, y que dea leguas 
y nédia tido eenisa que Mni)ó de i!^ de «natro 
pakBM en «tte en los lej^des. Ftnslttiente, el 4b 
Aieqwipa, ^qué dqó sepultadas las vUlas, y basta 
bey « >Me las nahun que dejó y loa daltoe que M- 
M, q«e «ittelioe lletran for liaber perdido 4itts ha- 
cienda^ y desde -eetómea eesanron loa temblevea 
graede», qm eraii "Astea horrendos. 



mt m m 



OAJPIXULO ▼. 

. Del mftr, rioft, Ugonas y faentei oomonet, d» los manantialat. 

¡ 

78. Son taa iauamerables las agoM á» rioa 
faMtes y . lagu&asy de tan admirable y ejitrañ^ 
oompoaioiony qo^ la narración simple paraeorá artí 
fioiosa, y no es podible en ésta referirlo . todo^ o 
por m&s que se quien deoir se podrá; pintar 1 
mnoho de tanto como se ha^ llegado á deaoabru 
El mar del Sur que por aquella parte ciBe aquet 
ta tierra se llama mar Pacifico» porque ea oompt 
ración del Océano, Mediterráneo^ Pérsico, y Vei 
mejo, es menos, bravo, las tempestades poqaA^^ U 
escollos bajos y arrecifes menos; y los que tien 
ó no se atraviesan, ó no se conocen. Mar de ei 
briagados ó dormidos suelen llamarle, ó porque i 
dormido puede gobernarle, ó porque muchos pil 
tos van dormidos cuando le gobiernan. G-obi^ 
nanse las naves por un crucero, que con cinco € 
trollas forma una cruz hermosa, pronóstico dicl 
80, el predominar sobre este mar la cnu, oaya 



* 87 

gqift npliása 4 Dios «uand^ ilPiá«r ai3radp, y rcitír^i «I 
d^Biotiio ottttiílo m&s a^iAto} loa ^meotoB se amai- 
Dan ai. la Cruz las mirai y todas las oiiatosas aos 
fav4Nraoaa ai la Cme no^ aeompaüa- Bb atíte mar y 
fioa eoatas Ua abundase da paces, como el mar 
OoéaM: 8ba ]os tíoaiastibtos iauc)i<^$; uqos más sa- 
nos que otros, apetitosos estos, y pealados aque- 
llofic la abondaiioia de algunos los haee mébos ea- 
timados, qne tma io buoiio^ por imioho, auole en- 
vilacei? la aptioa^lMn de otros: pospooos los haoe 
más. preoifraos. 

79. Loa rips aoQ taotos los que araxaii jr se es- 
tretogen por loa aanúooay qne unos despeñá&dose 
de laa altana, se levaoftaQ ea forma de penachos; 
otros, eaoondiéttlose eomo liígitivos por las grutas, 
doade meaos so i^sMa, remanecea haolondo espu* 
mas y calcado: 4e eioaroha las piedras por deu- 
do paaaa: ubsa veces se esplayan coa manseda»- 
bre por ka llanos; otiias, apretándose las cuchillas, 
se precipitan, ya oulebroando como sierpes, ya di- 
vidiéndose ea ramos, y todos buscando con presu- 
roso curso el centro de su remanso. 

80. Del primMro que se hace mención en las 
hiatoiiaa de esta Nueva^EspaSa^ os el que se llama 
Papideapan, que quiere decir xio de mariposas, ¿ 
quien los eq^olss llaman rio de Alvarado, por- 
que cuando vino Cortés á la conquistai don Pedro 
lie Alvarado se adelantó y eatrd por este rio la 
tierra adentf e om el nariQ qutc traia, del cual era 

▼■TAVOüiiT.— Tomo L— 11 



ií8 

oamtáii. Sa nacimíidnto es de las sierras da Zonoo 
littbean, de una ñiente que se llama Atfcpaoi de qu< 
diremos después. Entran en este rio otros- muchot 
el de Quiotepeo, el de Teyooiyuoan: en todos esto 
* hay oro; pero el mas rico es el de HuitsUan. Gad 
uno de estos ríoS) por ser grandes, se pasan co 
barcas, porque muy poco tiempo del afio se vadeai 
en todos estos hay pescado, y muy bueno. Cruza 
ios caminos, y son tantos, que dioeel padre Mot 
iinia, que en inéiips de cinco leguas pasó más ( 
veinte rios, unas veces los mismos, y otras difere 
tes. EiMntraudo estos ríes en la Madre, va el rio \ 
Al varado por una hermosa ribera de arboleda, qi 
.pasé cuando ful á visitar i nuestra Seftora de A( 
^ . samaloapan: cuando viene de avenida lurranca i 
boles, que arreja al mar doce teguas del puerto 
la VeranGraz b&oiá el Mediodía: antes de enti 
en la mar, á la resistencia que hacen las aguas i 
ladas á las aguas vivas, revienta y Uena algui 
esteros y lagunas: cuando lleva poca agua^ se d 
cubren, en la boca que entra en la mar, tres oa 
les:* una de piedra, otra de cieno y otra de are 
81. Entre las lianas que llena, está una qut 
padre Motolinia pasó dos veces, que está entre 
pueblos, QuauhcúetapaltiÜan, tierra de ignai 
que son como lagartos pequeBos, muy espante 
á la vista, pintadas de muchas colores de ouatr 
seis palmos de largo, que se comen por peaoad^ 
sen de agua y de-tí^rra^ y en Oattpeohe ea eon 



89 

paaní' loí de^ alli regaladit; y ^tre Otlatitlani pae- 
blos que faéros de mucha gente, y ríoa, llaQíiófo 
el padre Estanque de Dios; Entró en él cobo leguas 
adentro, y vido mucho pescado, tiburones, iagai^- 
tos, buscos, savalos como los de ÜspaBa: el pescado 
manari, tan estimado y muy' parecido al atuñ de las 
Almadrabas, con tanta carne algunos como un buey, 
y tiene la boca parecida al buey. Obme yerba, y sa- 
le á pacer la ribera, aunque no saca todo el cuerpo, 
haciendo fuerza sobre los brazuelos, que ios tie- 
ne cortos y anchos, con las uSás como de elefan- 
te. Aéuden al estero dirersidad dé aves muy her- 
moeas: tiene patos, ánsares, ánades, y otraB mu- 
chaa, y en el repecho, heriínosa arboleda, y caza de 
venados y ^conejos tan bello, que le causaba admi- 
ración y ocasionaba á la alabanza de su Hacedor. 
82. El rio de Gotaatia, que baja de las sierras 
de Maltrata, va á enookitrarse cerca de Medellin, 
y entran por una bo^ca d<M rioe^ dé mojarras y roba; 
lo sbondanteei En ÍS Yera-X^ru^ vieja se pasa otro 
rio que vi^e eon el de San Juan, que bajan de las 
sierras del Cofre, y abundan de bobos, que dan 
abasto á la Nueva^Espaüa. Lft pesca grande es 
por Ootobre: al primer Norte recio bajan en car- 
dumes por delante los machuelos, desovan Itó 
hembras en la boca del rio á la mar, y de vuel- 
ta caen en las redes: otra pesca, qtie suele ser ma- 
yor, es por -Noviembre, <^rca del dia'de Santa 'Ca- 
talina, que á norte teéia bagáa á dese?ar: 



», fll rw.4»mÍ94« tM| 
I salWB arriliA |^ «1 «gq 
», sin .^B» le riiÁdo 1^ 
gando lü p«nóe d(»ade q 

9 TOO por os lio y otrtj 
St4 íwtiatQ, B9 billa qi^ 
. «j» la oabe», aa van t^ 
;roB aiv ^Ja al otro ri^ 
al raeoDooen kb wSge^ 
!t q«« paw pOE I& Fui| 
gl)a parte áe M Pooblj 
|bU legaiv do Tlaxoal 

tiemt do-^uien dice 
iwa» ¿«Tardad que Z 
Nuu^ {Ideo el Uanwrle i 
I par tuh» «advaqao 
V iidot(4s niw Uanwa. ji 
19» y oono m tan bu< 
de a^ madre, ^oe tt« 
(Atia au SQff tifuaa k 

10 oBirna, le IbMuwi i 
i en aiinatla eiadad, 
Uauacae aai, me díar 
QBoa vida wzaaBoa ¿ I 
toa doams van 4dar| 
«Matiaoi jr * juataik c 



91 

otiM q«t M fwjPMA «a ktft A«41p«(if ^tto el de 
GoMtepeo, el de 74t«otepeO| lUaliza^aa^ y cer<m 
del paerte de Acaimloa haoeo. el rio de las Baban, 
el del Papegayoi qué son muy graadea, y de Aoa* 
hoiMila» 

8& £a ^ partido de Qiuiiehoabuao, de las fuen- 
te» de Santa Mada, qae llaman de les Aguacates, 
temple del paraipo, donde ai aflige el caler ni se 
aieate el frió, ee for«M an arroyo de agua qo^^sale 
del pié de an eajniie tan grueso, qae medido tie- 
ne enatro bvaaa en eontorno} y tiene aa pla^ de 
peBa aqaesta foeate, de deade aaee ea die« eanaleSi 
salta á la banraasa de laa fuentes de Gfaapaltepee, 
se hvmA otro arroye dos legaas de Qoeobaabaao, 
ea ti iageiáa del awquós del Valle: de las fuen- 
tes de J^tt^peo se forma ¿ poco, distrito otro rio; 
todet be^ báola d Star 4 desembocar al mar coa 
tantoe bmasB y avenidasi qae & cada paso se ea- 
eaeatra eoa eUea« 

8& Sitie de Tolaca.aMe de las faeates de Cbioo- 
aatnatenm^ qae hoy UaiaaAiSaa Mateo: ¥a per los 
Uaaoa de Istlakaaoái rio oaadalosoí coa los bv^os 
qae se la allegao; entea ea la laguna de Cbapala^ 
de k proTÍneia de XaUsoo^ y con tanta fueraai que 
se ee&tk per atoichas leguaael agua del riO| ea es- 
pecial euMde entra en tiempo de aguas turbias* 

87. De Guapango^ que es ea la Otoml» de uaa 
lagaña hermosa aaee el rio que ?a á dar á Saa 
Juiadd Bie> t«A. caudalosa^ qveá TCMsla pusaa 



«2 

en eanott: está más allá de Zimapan, e& el tsmno 
que viene de Escanela; se encuentra con el rio de 
Tuh, y levanta ün penacho hermoso. Tiene este rio 
tres pilares fortfsimos, que los antiguos hicieron 
para puente, dificultando el modo cómo en medio 
del rio se pudieron haber hecho. Los indios vie- 
jos dicen que tienen noticia se hicieron de cal, hue- 
vos y sangre; no sé qué verdad tenga.- Estos ríos 
van «á encontrar á otros dnco que nacoQ de las 
sierras de Meztitlan, y entran al mar Océano por 
el rio de Panuco, bien celebrado, adonde entró con 
•toda una flota doce íeguas adentro D. Luis de 
Yelasco, el mozo, cuando vino la primera ves por 
virey á reconocer la tierra. Rto es éste, que á na 
tener bancos de arena, en üa booa pudiera servir 
de puerto: también, como el rio de Qualdalquivir, 
sale y se deseniboca con éste. £1 rio de Rosas, 
que pasa también por cerca de Tula y el de Guaub- 
titlan, porque éste entra en el desagüe de Güegtt^ 
toca, siete leguas de- México, y sale por la boca 
que llaman de San Gi^gorio, al de, Tula referido. 
88. En la tierra adentro de la provincia de ifi- 
choaoan y Jalisco, á cada paso, los ríos atraviesan 
los caminos; algunos con tan abundantes corrientes 
en tiempos de las aguas, por las avenidas que se 
agregan, que es necesario esperáis ala orilla á que 
bajen para vadearlos; otros tan rápidos, que aun- 
i^ue liega sobre lá rodilla de la cabalgadttta el agua, 
no hay cab^uto que no S0 desvanezoa al pasarlos. 



98 

Coir aer.Bl camiao de NaéTO*-México tan dilatado, 
BÍeaipre llevan aguajes, y para templar lo dilatado 
del camino, tiempla Dios sus rigores con el éntrete- 
nímientó y diversión de tantas ^guas. £1 rio délas 
Nazas, es rio grande, 7 el que llaman del Sacra- 
asento, de donde empieaa el gobierno y juridicion 
espiritual y temporal de la Custodia. ¡Diohoso prin- 
mpio, pues con aguas (materia del bautismo) que 
gozan nombre del Sacramento, se puede prometer 
dic3ioao8 progresos quien lo pasa! 

89.. £1 rio del Norte del Nuevo-México, compite 
eon cualquiera de los tres celebrados del Perfi, de 
que diré algo, p<»rque la grandeza de aquellos cesa, 
que lá del Nuevo^México en su celebrado rio nace 
en las sierras y se junta conotros* muchos que de 
las fuentes y nieves se componen. Éste se pasa.en 
el pueblo de los Mansos, donde está el convento de 
nuestra Señora de Quádalupe, llamado el Paso: al 
invierno se hiela por encima, y queda tan condenr 
sado el hielo, que sufre el peso de los caminantes 
que le paton. Corre por muchas leguas, y no se ha 
descubierto por dónde se- desemboca, por ser tierra 
de ii|fiéles y bárbaros que lá habitan, tantos, que 
parecen hormigas: sábese que al mar del Norte ca- 
mina. 

90. Tres rios tiene memorables el reino del Pe- 
rú: el de Orellana, el Marañen y el de la Plata. Llá- 
mase Oréllana, poiíqiíe el capitán Orellana navegó 
pof él y flaUó al Norte: el segundo, porque el oapi- 



tan Mftraltata lo tlettoubrió. Naee el Man&fs on la 
puiita de ViIl»ota^ jnüto al Cuzco; f oamudo 
aiT(^yttelOy «otra m el mar^ comando la costa del 
Brasil coa ciento y cincaeiita legaas d^ boca. £1 
de Orellana, regando, granjea provii^ciAiy Uega á la 
Nttova^Andalnoia, y tiene más de cincuenta legiiM 
de l^ooa. Otros le dan noventa y cinco; otroa^ciiea- 
tai n^taa no es tan desbocado* Lo ciorto m^ (|na dM- 
emboca al msx por siete canales bien anclMB, taalo 
que no se ve tierra por sus ladosi A estas eanaleB 
llaman en aquellas partes bocaa de losdragoa^ y el 
rio se nombra Ortmo^ue. £1 rió da la Plata naoe a»- 
tre Cbuquiago y Potosi: llámase en Chuqmsaoar^ 
Ciudad de Fiata^ el rio Pilcomayo; pasa saia legnaa 
de la ciudad y atraviesa por el l^araguay. Da aekoa 
tres riqs ponderan exceianeias Garmkso y otrod, di- 
ciendo exceden al rio Nilo^ llamado Rey de k» Bumi 
en el onivereo. Waltero dioa que Cae en tierra de 
laa Amazonas, que está desde dos grados de aHa- 
n hasta cuatro; . pera Zarate dice i|ua es sa reifta 
Guaboimilla, que en su lengua quiera da^it Oíalo 
de Oro, por el muOho qUe alliae oriav AJgunoaeon- 
funden los tres rbs, queriendo qae el da OreUaiia 
sea el Mara&onf otroa qua al rio de la Plata, catan- 
do centenarios de leguas distantes los unos da laa 
otros: Orellaaa sale al Septentrión por junto á la 
Nueva^Andalucf a; Marañen al Norte, desde la oos- 
ta del Brasil, que corre; el de la Plata al Orienta, 
con ' tan rápida conñMte) que beben loa oairegastiiii 



9fi 

agttft d«lotf worentaiegttaé á kk nur/cpia ttiiÉ# du^ 
ra la TioleBcta de %n monatmoao oaerpo» 

91. ÜQ lir gran China, refiere el padca JNavártfi^ 
te, eatta siiuáios rioe hay sao hecho á bmdo gue 
com doBcientaa leguas y lleg^ ceisca de la oorté, y 
se ifi?ide á N^erte y á Sur; otro que liaman Hoang^ 
rio amarillo ó tojo^- que corre desde aa DacimteDto^ 
que es al PeaieDie, más de ochociantas leguas. Ss 
muy rápdo, y conserva el csolc^desapgfe, sin perder 
su cdor, ea distancia de ta&taa legnú; yia raeon 
es, porque la tierm péf donde pasa ea blimda y de 
aquel eolor, y como la oerriente' es rápida y hace 
tantos remolinos, le incorpora on ai; por asta oansá 
no puede beberse él agua, y los que la nav^aa Its- 
van agua para beber prevenida. Loa barqueros ÜSf 
tan una tinaja y le echan alumbre dentro, y le re* 
friegan oon ella, y an dos horas reposa el agua, y 
quedando abajo la tierra queda tan dará y criabdi* 
na con el beaefido de la piedra*«atiimíbre, que exce- 
de & lasque llevan para aBegoravse la ciudad. La 
anchéis de los cerrientes do este rio biso un muro 
de más de dos braaas de anoho, muy albo y veinti: 
cnafero leguas de krgo. Oreoe á veces tanto, que se 
acerca á su altura; y el aflo de ochei^ y seis, que 
Balié de madre, muchos pueblos y trillas quedaron 
con sus eseerlaa eeputeadoaen su areiia y ouUertos 
de su lodo. 

92. Lagunas, cuyaa riberas son fértiles* y llenas 
de amenidad y fteaourai. y de pesoado abuedanies. 



96 

que ^stran «it luju^qftiM.dekcwdftdll^ffdms. 
Sdlian fitav^ar por eUa. bafcoe' luengos con velas, 
y traían hZh, tablas^ hiriDa y btraa cosas. Llen^ 
de lamtiSy y vuetoo <|ue «ra istayor el posto del flete 
de los barcos, y cesaron* Aqai J^ao querido algunos 
qu0 baya sumidero de aguas viendo entrar tan gran- 
de golpe de corrientesi asi de las acequias que reco- 
gen las avenidas ootnp ^ lia laguna duloe. Un rali- 
gioflo de la CpDipaBia de Jesús estuvo i^ochoa me- 
ses^ opu iiüveacian de tablas, cavando (guiado de un 
mapa de I09 indios ant^uo), y ca^lPadoiS d<^roo ei 
deaagiie^ Lo que hombrea pr4<^tioos si^ten» ea:que 
íqI agua se consuipe eu la realidAd; y 09 a&npan que 
bea por sumidero, porque por p^quelU que, fuese la 
boca, por ella sehubien^ sumida toda ln aguaf peeo^ 
de no baberle, es cierto que por los. pqroa ^ venas 
de la n^ma tierra se consun^e* El ^tedrát¥H) de 
astrología don Carlos do Sigüwza, biombre juioio» 
60 y curioso en investigar la^ antigüedades do. esta 
ttevra^ y acertado en Ijcs pronósticos^del eielp^ ha 
ido vairiaa veces eon canoas de porte y pequefias 
por 8^ y cuatro días á «ondear asta laguna, y á 
ver si bay rastro de suipidero alguno, y no le ha en* 
cofitrado (1). Ds laguna ra6% q^ie por al rauqho aa- 

« • 

(1) Cnanclp escribia eata resofia, no se habla descubierto 
el sumidero del Peñol que descubrió Carlos Paobedo, natural 
de México y vecino del barrio de San Lássaro. T se dice que 
en esta laguna Istfkbia tres, que en la antigüedad se abrían y 
oeirabaa; y sejUaoons quafaeaan eon nuqr buanor.aadivsiii- 



3tBdb panda bÍ !■■•• loto lu agUR mda 
V MaMM, pn Im TÍnfeiw tmím qn* aopha m 

H h te CMOal Beatepae haj nna bgaiia 

'■)Hi4t Iw agina Daradins, porqoa ptredó 

"^^f pMi inadaaiaBaa da Méxioo, el que ae 

« ■» «bada da Túta Tiras de aoobo j aa- 

wr las aguaa. 

Irate, poc 6t- 

le Méxioo, al 

vaa, oomo ha 

uida del paa* 

mus te abren 

9s,78aoaoon 

laguna Taolo 

iro. 

t media legaa 
idnloa j orta 
irbolee que la 
■ dear- 



orta, hajatan 
lastáemiua 
I aoidade, por* 
laZampaago, 

ritBiMtie Hda- 

poM i tedftM 



t <. 



I' V 



mxftk k la dopftn QáÉbiUÍ y* de; al^tAfáihí ianí'' 
émáaakáe la ekdMb omifau 08d& wak iie&e'te te- 
gaasy y crian algan pescado, aunque peqm&os, y 
áitrariioKtieae^tulKreBíqde cKiaiiiyM*bireii«dilBpédb8, 
yíia^i canuda patwidv di wneM f&^ Ote^hr 
gBa%aiiiiqii0.muébaiiiaiioiv estíraielaate, joataal 
desagüe de Gíiegttatoeft^ quéies da agoaaltervedi- 
flOEuda QoyeáBptOj ooa^otncialaiKlatqfMiooiDel loi* 
patatde.ks. asreaidasi saala moipev^ y* yÉ> á lade 
Zaaqnogo. Bstae tees»- laguas' sea' heelna pata mi* 
Borar hB.agoaa qne¿eatfaB;ea lalAipiaadi Snea- 
aa¿ Bi)l&fiÍMnajda Tbloea^ an^lo^alto^ ei 
gaaastMoy frtasiy de:iB«lia.aiaaa Mad ¿ Bael'paa» 
Ua dai fian MatfeaiAtenooiaaiá^ttaa^l^ptttt^qne m 
Ax»a.áajlas ÜMateatdeLria^aa^tatpIírla oindad 
dé Leroia^.j eadateda raeoMMon^yi dé*doade Ua* 
wftJoaaatoraáea &Mé(iáaa^ qaa eaté^éiieha legiiasi 
laDaa y! pflBoada«aaiHnd*Beia^ 

93 1 £^ las Uanm daPavotr eatéa[)0iM04U|gi^ 
qaa llaBMHLda»TliudttO:y ActíaM 
quieren que hayan sido en otros tknpaatTrteaaaB 
qfea iaífa)Biéiéroa ytqaadaaáiKda aüoaaitai lagunas 
ftnaaid8% ¿ aMdada;caliefa8i SanidaagpaaalolNra, 
ytauay davas) yf hi|as».apM r ta dfca >MMa de^^traa á 
á».ji tDMkgByassañafrim f e sea dft > — aa da lyJMan- 
00 que llaman p^íe^rey. No tienen oorrienies que 
les entMB, porqM^eekfe en ráoamltds'aiaeay lla- 
nos: oreeen y menguan como ú'mui y no so les 
halla fondoi annqua sa han sondeado aan jaucha 



JaliBOOy tíene laáa da veinte l^goM d$ bpj. Ba loa 
napas le Uaaiaii Mar€ chapaHomB: ea de agoaadnl- 
MB^jeiámxi en eUa nmolM maBantíaleadepor alli 
^n atroyoB y el ÚQ geanda qae naeeen AtoiiMf ea 
Tol&oa, que le haMakgim de mocho. foadk). V<éee 
correr el rio por muchas lagañas come on t^ali^e 
le^eiBe» en particular m el tiempo de las aguas, que 
Tan laa del rio algo turbias y las de la laguna están 
inuy clans: en ella sereooge bagre y pescado Irian- 
eo de más de media tara) no sufre labsmisea de 
lae olas d que nayeguen caneas* Válense ka natu- 
labs de unos carriaos^ hadándole en ladelanbera 
una como proa y caballeio en el caniae. •6cai4as 
jaemas denlto del agua va el pnscader pescando, 
fán ak^airse de la ribera^ por jA riesgo que cerra de 
la corriente del rio, que sala de la laguna^ Y^V^ 
cns^egoas hace un salta y. catda de mudies estirfosy 
y .corre íiasta entrar. en el awr del Sor» 
. lOL Refiere el padre 3V>ii|uemnda (en riiShld, 
cap. S7), ties lagunas de laspronrincía de NÍBaragaa: 
launadp caarenta legnas m eentorao, y ^itna en 
qua desagua aquella qua tiene más dettea hgiiaa 
ea círcBito, que desagaa ea otra da ana legoa^ y 
ao ae les halla fondo. Bala isla da^SaataDeadago, 
ana ea lo alte de ana sieHai quabaoi 9a¡dceo.as« 
tmeadoaoa las. agoas. qua/hiéaa;por pdnseosi y 
ilaaiaa Neibac. etiaaví 1# piaiioalá desJaiagoa, «a 
la anama iski qne tiene qoiaee legnas düJama y 



IM 

-iu»ét,ét igw •dtda.tM Mwfelalki 
U^ J « «fc w haUM'tibannH 7 ptMidoi mft- 
■K IM «■ kgn» d> U jw: diiidenli d«ilh 
«•iaBiiltia,y<ilnjii>g>poiMiui. Otim 
*t«AHft A iqaMta, 7. n algo dnloe, 7 deaagu 
■kpndi: M tiua pMoad». OtmMtáanatro 
tTH^bMd^ dm CyanhtBwüaB, aatn .nnai 
^^■ij hiM<aHi aaaqae pa^pulU, 7 de «Uft 
Bien 
Oria 

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el» 

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■ loe 
i.Ee 



■de 
■trie 



titfrtett tts tierras m arrenidas, y Ée Mitr paiMdOi 
y «1 tí^po áel verané y k óttaresma la desagow 
y éiéiábi^att ^Q élk^ muéftas sónentenésdé aiáfaÉ y 
etratt odsAsw La ^tra és lá cétebta lagüiml'dé TanA- 
gua, ^ue ebtá^ jtoto' al paérto dé TampioiH; ^íaüHi^ 
Be doee legüád de largo y otrait' tiútaai de áné&o. 
Éé^ Atty fdmdftUe, y Bace* de madunr y gíMi^foiírlba 
que 1ía|ftti' á' lá rierrá' de Ghiandiinát^^ot én eMah- 
güiná dé a^guadúlee^ se coge gran cantidad ée riSlia- 
h y camarón; el mejor de toda la Nueva^^S^paBa, 
y sé pnnreeb há áoi ciudades de' Mélico y FáeMá 
de ella' éü gfáttdó'abanddinciá: fSeiie desajgQe al lisai 
áéí Ñ(M6, y éi' nray celebifada en' todií lá tieritt: 

]B63. Bé liúr fbcentes e)ít necesario hacer un Ubro 
entero, i^(|tte Éáá tantas y á cada' t>ato loc( uianasi- 
fitde^ tánf datoé-, qae por estéril qué éeáel étfmino 
imoea lé&lta' el aSvio del aguay auiiqué' éea cMrta 
la jttnadá; Iblá ifbérá' de eaíta laguna dielliiátiá á 
cada Otiadra é^ éxMüentran manantiales dV aguas 
saludables^, tan clareé' sus ojbs^ como los djosrde la 
téxú!. Bebde^ el pueblo de Ayotsinco, qué (|YÉiére 
deeiif én ti principio de loa^ manantiaM' éff^ laa 
égutcsi ofiF él agua', jfiáíf el manantial áieigpixtí^ 
i6f itíntfí é} prificipio', y col- prépoy etoír dé lugar. 
'Bé' éüttfy pi^i* amené' ritio^* ^ e^ áf hAfddas 
dé tmi^siélMr fréhdiíibrdé «rV6tédir¿ á 1» pUñé dtal 
0iif, /á'láléégkiá/ déi' águá ddndé'éMVél^'piMMé 
^éJíAf ékMMMMMtdá difluí eüMui^dé^ifte 



"M i MbxIov m nSMIiinBMito' AMNfciWf 
áa|ta ét b fiMoon 4s loa rMIotM 
n.TÍi h» MriKitBMs d« Iw BáÍK»i M Ut 
'iwfckhgsna, k&t / oarboo ánmñiiit 
■i^leqa <Uat Hí Ubüín imctM «^Uls- 
kak<tK;<l qi» iiMM Imer aittiutlli 
A ■ MlMt AUh TaM «ha # <gia <^i 
i*Mi uilM M M 4« fi«i«|tel, qM «M 
i«dM4iéa lügAel, <• aoM«<*tHM- 
tai «r «Mii^ p>te anieliU' jiéiMini qtü 

i» 



M 






IM 

te» %M má IfiM pftra el ragalo do lM> h wri bm 
y en 400 8^ nuMstian cuidados soberanot do ra 
Autor Etono, diré oolanoato do alganas «figo- 
loroi. 

104, Eu ol eoRO| media logua do la ciudad, oo. 
iá uu Biaiiaatial dentro do los janünos dol palaoio 
do los viroyos, dondo so liospodan antes del xooebi- 
miento público á sus ^enidasi cuyas aguas vtuí por 
tugoa do cal y canto, y beben do oUas la mitad do 
la ciudad; otni fuente está en Santa Fe, tres leguas 
de la ciudad, y do olU Tienen las aguas por oróos 
<de cal y oaato muy hermosos, tan abundastes^ que 
4 TOCOS so vierten do la tairjoa pesque rebosan. 
Hada el Norte, un cuarto do legua de Santia- 
go Tlateluloo, está el mana^tisl de Xaneq^inoa, 
que viene á dieho barrio, aunque eoele fidtar, 
porque la taijea es del misqio sueto^y 90 han te- 
nido la curiosidad de hacerla firme para qaé oaté 
perenne: os el agua aarca y muy delgada, y aSl la 
beben de r^pdo personas que se hallan nugor con 
olla que no con la do Santa Fe, aunque oa.may 
buena* 

1Q6. Ko 08 de menos importancia el manantial 
^M está. en Hiátailopochco, que los ospsAolea lla- 
man Chwnhuscoy donde. está un convento y novi* 
dado do los roügípaoo doseabsoaide nuestro l^dre 
Ssn.FrMdsoo^ ios leguas do* México al Sur: éate 
abrieron, los de Cuyoaean en. tiomp» do su gontili- 
ded, y fiué^ta^tá lo ossiioat^ qust oetavisron parm 



• « 



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tllodi4i'^e''lw«M< nc^aMofo HfMymk Iwoln^ 
li>Hi a ttti Bi> «<ta' *m k Pela' 0»lil% ^arm ili» 

AgttMáli' d«M IH» Ommíi^ y OlM«< ^M' •«'«kiMiNM 
l^tMMb riMriM|<y áMtdiMtfasiNWÉqil^laieMáillili 

lÉim qutf'^á CUihiliDtihttábi EMtfiílMitW SMbm 
dtF^ TKltetMMf él d»* Ib líotter fie • Mitoirthi á^XdAi^ 

del jftteblo'd» SuilJáf (í*\A\ e(<t»<8M ««f^dlítfNAolh 
1^^; «1 d«< lIMélttíito' At'Siní' P«di^ qM Mttf 
M^aM kbjtt'-de'ttMrd'ttktaHtt^ycíti «I^UHvtwluH 
Itoá de»li« M|(eKÍoA» dbl sgtt» 4ítto<»'«rtkdM^-«ft>«« 
itatfof«2'gHtod«'de^^ift dc»' «ni pMUa^ 51 uta» 

FUiit«0batti ptolMí )^' vidriM^ ]p 06 tM dfldi «nri* 
ba brillar juntamente con las plantas qaerMMB'A 
IprflMrft* de'lOb'pdUueoSiqíM l«i iQiMoiii. 
108.' De 1« otftt>l«iídtfd«l 8m^ ett^Iii li dia n» 

H«n1»í lM0^hllttiitaitíifiM<^f^i(tb»!qtt#fofllltt4tR»» 
^ qtte¿c<H<qiiNiefi^rí4)B'. &tfd«'Sbntfl Muií^dvWt 
■Aiga«MtW)le|(tffv y médib d» Oa«iPiiiRVMa,'iRl«f4 
^é d^-ttif'SaiMn<i'd»Mb-lfar8ttird»graese^'qi^ 
táí-«&'«D«<lMmraiMi; fAv «tto fikeat^.tOfdMir 

iliú^btíiÉM á'tnnb^ s»{foHD«<el (ovoyo^ iriii#id 
(^ ri«|iKtá<MeiuiiV«o«. Mbttl Qtteite,vd« i'li g u i to 
dbli^iol* |n«Ub/4ií)««w4Iáalad»>OfaiiiaiMp*o$^hajr 



109 

iDgenio diTS^oéi dóíTallé, y í poco ftoofeio os 
■áB qms acrayo. A fam faldas del oerro de Tepoa- 
(koy aatá an maBantial taá oriatalino, quo le Ua- 
fliaa loB natuxalm Ataoatly que es cristal de agoa: 
hfa & Ziohtepeo, y de ella entra en el conTento. 
OtMa fnmtea estás al Qrinle^ de Xitthtepecii un 
coarte de kgua» que manan al pié de unos sabinos 
ahee y fieondoses» que fonnan un arroyo que riega 
la caSáda. Jk^o otiw muchas de^ este gi^nero, y 
psao á otns abgalarea que muestcan las maravi- 
Usa dt M Autw. 






\> . 



VI It . 



•SiMBW^ 



OARTUtA VL 



De alganas aguas j manaatialeB partioalaraa, en que mostró 1* 
FiroTidenoia Taríaa marayillai de sn Autor Eterno. 



109. No solo en lo visible y dnloe de las agua 
quiso Dios nuestro Se&or mostrar lo liberal de sa 
poder en oomunioamos sus dulauras, pero también 
fué servido de que en lo oculto de las entraffas de 
la tierra advirtiéramos sus maravillas y discurrié- 
ramos sus secretos. En Tehuacan, cuarenta leguas 
de México, nace una fuente que no corre continua- 
mente, porque una bora corre y otra se suspende; 
y todas las veces que el agua asoma por la boca, 
envia por delante cantidad de aire que bace espan- 
toso ruido. Junto á Nejapa hay una fuente que 
nace de un volcan, y corren sus i^as de noche 
hasta las siete del dia, y luego para y se sume el 
arroyuelo. Junto al cerro de San Juan, en la pro- 
vincia de Ghoroteca, hay otro que corre hasta me- 
dio dia, y después no parece una gota. En la pro- 
vinda de Ghiapa hay una que tres a&os continuos 
corre, y otros tres deseansa, que aunque las fuen- 



111 

tes ittmaslUM se cansan de correr, j algunos no se 
cansan de mandar. 

110« Eq Chile entra Atacama^y Copiapo. Hay 
eu el despoblado un rio que al punto que sale el 
sol comienza á salir el agua, y continúa hasta que 
el sol se pone {Calaneba 2, lib. /, cap. 8 y núm. 6); 
de tal manera se estanca la fuente, que ni una go- 
ta Tuelve á manar hasta que sale el sol; retrato de 
la fortuna y espejo del deleite humano que sale 
con el sol y acaba con la naohe; imagen de la li- 
sonja que acompaSa, y celebra al sol que nace; y 
al contrario, en un pueblo de la sierra llamada Pi- 
ra, en la provincia, de Guarías, hay un manan- 
tial que llaman Gicchi, que quiere decir noche ó 
murciégalo, porque al punto que anochece .se ^stan« 
ca; de suerte que parece no hay allí manantial, á 
no estar alli el del Chile más de trescientas leguas: 
Je éste se pudiera pensar que era uno mismo, cor* 
riendo allá de dia, y acá de noche. 

111. De una fuente que está eu Chile, en un va- 
llo pequeuo, llamado Peteguelen, se dice que cuan- 
tas piedras cría, y cuantas guijas sus aguas cubren, 
tienen una cruz muy bien formada, del tamaüo de 
una pulgada, de color de jaspe unas, y de color de 
uabastro otras, y de color de ébano algunas: y no pá- 
1 a aqai la maravilla, porque por cuantas partes quie- 
bran sus piedras hallan perfectisimas cruces, y, vuel- 
tas á quebrar por cualquier lado, se descubre la for- 



112 

ma soberana de la croas: aguas maravillosas, milagro- 
sas y dignas de que sean en veneración tenidas. 

112. T!n la Guasteca, cincuenta leguas de Méxi- 
co háciu ui Norte, adelante de Jilitia, en la cumbre 
de Tamapachi, esté una fuente, que con las voces ó 
con ruido de trompetas ó clarines, se inquieta y sale 
con grande fuerza, y si multiplican las voces mul- 
tiplica su furia, y en callando sosiega: Otra como 
ésta refiere el padre Cnlancha, que está junto á 
Quito, en el valle de Chile, que con estar baja más 
deuna braza, con las voces y ruido se^embraveee, de 
manera que crece y sube hasta derramarse y hace 
espumas que'^muestra su furor; y tiene esta fuente 
otra propiedad, que si en el hueco por donde sale 
el ag^a le meten palos ó lanzas, las admite, y ni 
punto ins arroja con tanta violencia, como si manoA 
de hombres las despidieran. Este es manantial 
guerrero, y otro que hay entre Quito y Sangolqui, 
refiere este autor, que cuanto le echan en el catio 
por donde sale el agua, lo sorbe hacia adentro y se 
lo esconde; y si le ponen la mano, la tira con vio • 
Icncia para adentro: manantial codicioso. 

113. En Cuauhtinchan, cuatro leguas de la Pue- 
blo, hay unas aguas que sirven de regar la huerta 
del convento nuestro, porque para beber hay alji- 
bes donde se recogen llovedizas. Estas, pues, en 
los catios de la tierra por donde pasan, por curso 
de tiempo, hacen costra como piedra blanca de cal, 
y d veces se hallan piedras gruesas en los aljibes, 



114 

116. Bn Qnancabriioa, dicen fttttoffti^^iim e 
yeinticuatfó horas se oonvierte en piedra la mad< 
ra con la calidad de las aguas, y que no hay sin 
haoer labores en madera, para qae salgui piedn 
y que de ellas están hechas las casas. Bs engafii 
porque con el tiempo y con al|;anos aiioB, ae hai 
la trasformacion junto al Cuzco. Dice hay oti 
manantial que hace el mismo efecto, y el agua < 
colorada* Dos efectos advierto en estas aguas: ui 
que cubre de piedra, y otro que conyierte en pi 
dra: el más eficaz es el que trasforma; pero éste 
de tierra 6 de madera la materia. ]0h hermosur 
de las obras de Dios, donde los encneiitros fórmi 
belleza, y la variedad da motivo á stM al^banzi 
Bl padre Busebio, en su Filosofía, trae ^ariasfu^ 
tes donde se encieuden hachas y se coMorvs f oej 
el curioso podrá leerlas mejor en él. 



l i l ' l Uh J.'.iJIMH I f l l l li.l IM M I I II tf, 'H t 



OAPITVIOTII. 

De los bafloA de aguas calientes de diversos géneros. 

116. ÜOM la Nueva-^-España gran número de 
bnSoE de agaas calientes en las más provincias, que 
sirven de botica á varías enfermedades, de diferen- 
tes caKdades, por la diferencia de venas de donde 
salen. Unos naeen hirviendo y se templan andando; 
otros nacen tan templados, que en el mismo ma- 
nantial sirven de regalo y causan la salud; otros, 
que de una parte sale caliente y de otra fría, con 
qno se tiemplis. En el Peñol, dentro de la laguna 
salada do México, están los baños calientes de 
piedra-alumbre, donde la ciudad acude para dife- 
rentes achaques. Están con sus aposentos, y muy 
acomodados, en especial, el baño que llaman de la' 
Marquesa: causan sudor copioso, y fortifican los 
nervios. En la ermita de la milagrosa imagen de 
Qnadalupe, media legua de la ciudad al Norte, es- 
tá un po20 de agua-azufre, más tibio que caliente, 



<lond« bu stMáe vanos eaftrWH par b, ihliA del 

tigiu, ó por bftbvrse ii[nrecido ea aqsd stio sa mt- 
lAgrofft imagen y haber esUdo allí U mediana de 
toda enfennedad, la Reina de loa cieloü. Está cer- 
cado y con BU techo, y alrededor de asientos y coa 
HU llave, de ocho raras de cir&aíto. En la dadaj 
d« los Ángeles hay dos baSos de agna caliente da 
azufre: el uno estacón toda curiosidad y preTencion; 
es ol regalo de aquella ciudad. 

117. En Iztattnlii, valle de Izúoar, están otrog 
bnüos oiilioiitos, que juzgan ser de alcaparrosa, don- 
de HHiuliDS enfermos han sanado, en especial tullí' 
dui. Kii ZacBtUn, veinte leguas de México, antes 
dt) lloaiir al pueblo, en una aldea pequeSa, efitát 
otrus batios muy snludsblosdsalcaparrosa, porque 
ttt« uuv ti»n v«iiido stiQOB de bafiarw, la han traídt 
ts«H!iiti^i y In ho vittto; y ooogeco m&s de castro per 
9\m'ts iiiu> hiM> ido enfermas y han vesido aanaa 
Ar^t \W doli>n>r' de piernas, do est<Smago y otros, co 
mtt <A>f doloren do dientes y de lepra. ■ 

11?'. Kn Teootzaotla esláa dos leguRtí del pue 
W,« bttttoB do agua caliente y fría. Tres partes difo 
\^\M9 hny que llaman Ion natnrate» AUteniloo, qw 
deoir aguas calientes. En el valle de lai 
is, q'uinoo leguas de México, ocho l^un 
te de Zempoala y en el valle de latloJiuaca 
)S estos tres parajes hay aguns cnlioDtea ei 
bafiftD. En TemdtzcaltziDgo correa B&is < 
ios de aguas calientes, cuyas aguas 4esflii 



"4 

• * «I 



117 

^nmlmjM^Um ooo el radov: prnateá enfriar ol 
r-A«(tdg>d> y taiadaMe. 

£a la proTincia de Micboacan, en un pue- 
«¿tet de Valladolid llamado ArárOD, yide onbs 
:« agua tan calleóte» que entrando ana gallina 
peoaando pelarla despaeSi sin haber tar- 
de lo qae tardó la acción de entrarla, sa* 

- ^noa ni pellejo, y la carne tan blanda y co- 
*at aa £Írrió para comerla. Echa un pliMMJe 

■ :¿:j el ojo de en medio, que sube mA^idáTa* 
; ^1 le azufre. A media cuadra sale otra fuen-. 

. =Aca el agua cristalina y más que la nieve 
'<A d'.'S se juntan d trecho en un arroyo. 

- a«.h<-? tiene Michoacan de esta calidad; pe- 

■ .! : >m*} é^te en despoblado y sin curiosidad 

*i. Del volcan de la provinoia de Izalcos^ en 

saleo oooe nananUales tan calientes, 

Brota por moches partes agua en ea- 

- ift oa tiro de arcabuz, con diversos estruon- 
: ea unaa partes sale colorada, en otras 

Del homo que sale de estas fuentes hacen 
uQ betón para pintar, y suelen llevar 
«sA á eocerlae ooo el respiradero de aquel ca« 
A peee trecho, eo otros respiraderos, junto á 
na» está ana piedra de cinco brazas de largo y 
^ Mtho, hendida por medio, y por ella sale 
laá de hoBio con estrépito; y en andando re- 



•«» 



118 

mclto el tíempa, ae oyen liramidoB tnneDdM d 
la piedra. 

121. I^a la provincia de Jalisco, siete leguas d 
CKiadalajara, hay baKos de aguas caUenfces con abr 
go; y junto, de la laguna de Chápala hay otros, aai 
que no son calientes. £u Guatemala hay dos ri< 
casi juntos: uno es de aguas f^ias y dulces, y oti 
de aguas calientes y salobres. Secretes de Dios, 
quien debemos dar gracias por tan singulares mj 
ravillas. I 



CAKTUIO ▼IIL 

> ^<w ftartik íraAmyymhtm obrotMi «miUiw^ legombreí 

y pUnUs comestibles. 

-«^ Tieoen Yariedad d^ flores natorales y ad« 

- JMá €fttM raíiios: uiiaa inyarnisaa y otras de 
^ ; j son tantas las diferencias, que ni aun 

- 't úftoeoy ea particolar muohas que se esti^ 
'-'- «a EspaSa, y acá cubren los montes y her* 
-^ Us loBias y las vegas. Con las primeras 

'^ farece que se dispone la tierra al nuevo 
*-¿ j heraosoia de bs flores. Por el mes de 
* dcrcjeozan las del veranOi de tantas especies 
>t, qoe parecen unas encamadasi otras aza- 
ni aiatrillaSp pigisas, moradas, columbinas; 
•' u áirt colores, otras salpicadas á la vista, que 
ie pintan 4 so arbitrio para dar admi* 
ti to bemosara. De las que en los buer- 
•e cultivan todo el a&o en macetnsí bro- 
á ao con abundancia para que sobren, 
'1 para que baya rosas lo que baste. Cia- 
do Als|andriat alheliea de todos coloros y 






120 

tamaffos^ girasoles y eliotrópicos, azacenas, amapo- 
las, vara de San José, escobillas, altramuces, man- 
dragoras, lirios, pebetes, y maravillas coloradas, 
blancas y otras de dos y tres colores, y otras mu- 
chas se crian como en la Europa, y las clavellinas 
de China, que son más pequeñas que los claveles y 
menos delicadas, porque se dan con facilidad y 
abundancia, y les llaman mirabeles. 

123. Unas flores que acá so estiman poco, por 
haber tantas, y que en» cualquiera patio que se plan- 
ta un ramo prende con faciliJjiJ, que llamamos flo- 
ripundio, admiró en ÉspanA cuando del Perú se lle- 
vó al Aranjuez: es fragante y dulblsimo olor; de 
noche se difunde más; son tres veces mayores que 
azucenas, y son del mismo color y hechura,^ aiuique 
la azucena es matorral pequeño y el floripundio es 
árbol mediano, aunque blando, con las hojas gran- 
des, y da las flores á racimos. Un árbol de estoá 
estaba en el patio de la enfermería del convento de 
MéxicOj^ y observamos que en estando el árbol cou 
floripundios habia difunto á* quien ponerlos. 

124. El cinamomo llaman los naturales moyoxo- 
chitl, que quiere decir flor á manera de mosquitos. 
Es tan fragante, que solía ponerse en el convento 
de Jiuhtepec los viernes de cuaresma en la iglesia, 
y todo el convento olia á ámbar. Dase en árboles 
pequeños: es la hoja como 1» del saúco y las flo- 
rea pequeñas, pero en racimos muohas: secas dan 
una frutilla mayor que grano de mostaza; la carne 



121 

ia 7 ékmmi dése en tierras muy cnlientes. 
l.x El yotoxochitl, que quiere decir flor á Bia* 
-i Je eormson, ne da en un árbol grandery de ho- 
• a'i» crecí Jts y dsperu, á modo de las que da el 

* ücoe uoaa capas, una sobre otra, gruesas y 
' «^ y en medio á manera y forma de un co- 

\ «aa yerba de muchas puntillas amarillas 

: ..eca, que con facilidad se descompone: es por 
luik Setiembre común aquesta flor. Otra de su 
«t 3t, al modo y tamaBo de una mazorca de maiz: 
^ ti mas fragante, y puesta en agua huele to- 
!& eut: el árbol es mayor que el otro, pero no 

'-;^o: dáose por el mes de Marzo. 
1«^. Otra flor se da en tierras oalientes, blanca, 
•: wineiA y al modo de la azucena, en árboles 

>ei que se cubren de la flor, y llámanla iaqui- 

..d &it3t% f^^on de olor suavísimo, y se guardan 

.. perqué cooscnran el olor, y de ellas, como de 
"' a de AkjandHa, se hacen panales con azúcar, 
rirjveaote?, y algunas personas las mezclan con 

lae&bts como Ingrediente. Otra menor se da 

aimsui también izquitl: no es de tanto olor, 

' 'ot de la misma especie. Otra flor hay en tier- 

' »ate, al modo de la calabaza amarilla, que 
rüft teeamaxochitlr^ee como un coco ó tecomate 

-» r^nu, cafi del tamaBo de una cabeza, y me- 

'1% A9 tiene md^ que la tela, y dentro unosTa- 

« hu«te muy poco, y es de los naturales esti* 

- la. Diie en mata, al modo de la hiedra. Otra al 



122 

modo de ésta, se llama oceloxoohitl/qae quiere 
decir la flor del tigre: es pintada; dase éu aa árbol 
pequeño. Otra es de especie de mosqueta morada, 
como campanilla: llámase huizteconxochitl, flor es- 
pinosa á modo de coco pequeño, que eso significa 
tecontli. 

127. En tierra firme, lo mas estimable para los 
naturales es el zempoaxochitl, que llaman clavelli- 
na de las Indias: hay de varios tamaños; los mayo- 
res son como la mayor amapola. Son de muchas 
hojas pequeñas que la hermosean, y las cuentan 
por muchos veintes, y asi les llaman zompoaxocAitl, 
flor que tiene por veinte flores. El olor es penetran- 
te, aunque no suave: con abundancia se dan por el 
mes de Octubre. Cuidan de sembrarlas en los cés- 
pedes que tienen sobre las aguas, que ellos llaman 
chinampas, y les sirven casi todo el año: de los me* 
ñores para sartas y coronas, asi para los santos, que 
llenan de flores, como para sua bailes y agasajos. 
Siembran con ellos mosquetas, retama, espuela de 
caballero, claveles blancos, salpicados, y colorados, 
como se hacen las sementeras de maíz y trigo, por- 
que en una chinampa, que es de céspedes sobre el 
agua y cieno de la misma laguna, para vender, de 
que tiene su ganancia considerable. Siembran y co- 
gen de estas flores, en particular en la ciudad de 
Xocfaimilco, que quiere decir lugar de sementera 
de flores. 

128. Dase en tierras calientes la flor de la gra- 



\ 



V 



128 

^AflidrfBsfiyqai míe más que todas las del mon* 

eoQ nsoDy pues en ella puso 

de la pasión de Cristo: 

mnj perfeota, calla, sogas en las 

por toda U flor ptntados, la corona en 

n:t% bs setenta y dos espinas que por de foera 

la es f O fl|a y U lansa á los lados. De esta 

admirables los autores, y refiere 

3MnMMio{lH.I,eap. U,n. 66). De esta 

db el froto de las granadillas, qne son mayo* 

es: dentro tienen unas pepitas negras y 

q«o sahomándose con ellas apfaca el do- 

y Imelen 4 estoraque: están entre la 

t is la gtrnaadilla, que se suerbe por ser muy 

y dalM y frasca: en la cascara suelen 

j á peco rato cobra olor y suavidad que 

le «— inics En madurando se ponen 

y mm por de foarm muy lisas y tratables. 

se dm muy común mi los jardines, que lla- 

qne pica como pimienta y hormi^ 

comido, que se enreda y tiende, y 

ella las cinco llagas y la forma de la corona, 

de la flor que trapa tienen al pié de ca* 

osos bilos laigos á manera de sogas, 

se atan con los árboles por don- 

¡Diebosa tierra donde séllales da en sus 

la la redeocHm del mundo! 

mmiia Dá fumimt natura dolores. 

Omí ¿a mmÜo ttigmaia flore notei. 




U4 

vif cohmsUot tí Bpúua urta. I 
no 9uittert tauffitú aiett. \ 

I ditíu Cntei* eut maguirot. \ 
tío tponté magi^er agro. 
I ooQ un&fl flores qu« en tm arfa 
ID tierras oalieotes: la una tiene 
anos y espinoso, uo de madera 
siemprerira: echa una flor m 
impuesta, de h<gas pequeñas; aii 
as moradas. A. la vista sen hero 
íes soeleu tsuer estes granos ú ■ 
1 ouernos de toro por las pared 
jnaSo y forma de Biaravülas, ai 
a hoja, en' un árbol mediano, pol 
>r suele ser de ooler diferente, 
rada, ya blanca, ya la mitad dt 
y la otra mitad de otro. Es n\ 
ie hacer cadenas y sartas, d&i 
I la natunüeaa ramilletes natl 
lase caoaloxoofaítl, flor do onen 
ua, yerbabuena, hinojo, poleo, ( 
fonjit, yerbania, mastranzo, trél 
w Golüvan en Europa, nacen ei 
;<úo humano, con tanta abundan 
gas oontinaadas de poleo y la n 
k tanto, qoe pareoe árbol, y en 
como en las que refiere el £irtti 
acres Coeli venLont, et habiten 



ÍU 

ISL Kl tanrilln j amyoo 8e cultiva m loe }ár* 
:ci« 7 de él 0» fimnao varias figuras y tetras ea 

* 'i^hwa, otra yerba natural se da en los oarros, 
.^ l4BM loa vmtnnSiM oeoToehitl. Es de olor muy 
'^n y fci gmuto y oomo el del albiAaea y mejorana. 

-'Mém yartea y la aalm silvestre, de que se 
^ k InHMMea, I» hay en abondaneia y se trae 

• vpB aoBM al tróboK De estas yerbas odorife- 
"^ ;aalH eoo loa chíveles y nosqoetasi se sacan 
'^m fsr alquitara, <|oo for la saavidad de su fra* 

agva da ángeles, qae llenan de soa- 




a. De lea frutea, débele este tienrn á la Eu- 

Uguetma, olivos, maoaanos, oamue- 

i. Hlecelooeif duraanoe, albérohiges, nembri^ 

flsoras, guindas, alberieoqaes, 
y ahaaadfoa: tanta ba sido la fertilidad y 
de eetoa árboles, que suelen cargar miúi 
de hagas; y si no hay cuidado en des- 
peqoeBa, ó en ponerle punta- 
oe pueden laa nuaas sustentar 
■e de yj an con el peso; y exceden 
porque haciendo ingertos unos de 
otras frutas de regalo. En albo- 
i'n hecho ingertos de duraznos, y se 
ingertos que Uaman chabacanos: los 
se han higertado en melocotones, y han he- 
^s en k iudueliia que se den duraanos de hueso 
y etves eu priscos de las peras pardas que 




126 

trajeron de Ua islas de Canaria, cayo árliol primi 
tívo dura hoy yest& en S. Agustía de las Cueva 
en una huerta que está enfrente del convento, Trü 
jóle Alonso Ramírez de Vargas: de éstas se han he 
oho varios ingertos; y viendo en los prinmpios ta 
estimables las peras, hoy sobran tantas, que en k 
hornos las hacen pasas y se venden por libras mi 
chas cargas, en especial para Filipinas. Las higui 
ras son por acá árboles gruesos y que crecen mi 
cho, y casi todo el aSo dan fruto. De una higuei 
que está en el pueblo de Quilango, sujeto á Toch 
milco, se dice que un familiar llevó brevas madun 
en invierno á Boma. Las uvas se han dado con abui 
dancia on Querétaro y Parral, y en el Pera se iM 
cen vinos muy generosos. ^ 

133. Fuera de estas frutas, tiene la Nueva 
EspaSa y el Per6, chirimoyas, mameyes, plántanoi 
chicozapotes, anonas, aguacates, piSas, guayabal 
camotes, capulines, tejocotes, papayas, tunas, piti 
hayas, dátiles, cocos, zapotes blancos y negros 
amarillos, nueces, pifiones, casta&as, madroKos, gr 
nadillas, nanwjas, y limones, limas, cidras y torcí 
jas, y de cada cosa de estas muchas difereooias. 

134. Xa chirimoya es del tamaño de una torof 
ja: el ate es mayor y tiene muohoa huesea: es c^ 
las primeras frutas que crió Dios en el uaiversi 

>4^ndo está en flor es tan olorosa^ que en todo u 
nto se difunde un olor de ámbar que despidí 
or, dulzura y olor no se halla en otra firut^ 



127 

7 te Ummh «1 mujar^blanoo de 
•n tiems otlientes, y en toda Má- 
A j b lidia eelebcmda. A loa mameyes llaman 
^'jmtmfoÚ^ por la asperasa de la cascara. Délos 
kay de doo maneras: nnos llaman sapa- 
loa hay grandes como caernos de teme- 
sdiaaoa de un palmo» qne son mny coma* 
•^ T dma da «a jesM» qae llaman dominicos por- 
. -' d celer de la cascara es negra y blanca: son los 
tea plántanos (qne dice el padre Na- 
te htstoria de Ghioa) qae son diferentes 
ka teiy seteaiente en China. Hay otros qne 
may oteroeos, y en el corason pe- 
de Cristo crncificado: qaitadas las 
- -se sea may sanee. Los cbicozapotes son par- 
« «a el oeter de te cascara y acijada; te carne con 

la y mny soave. Ea los 
para Ooi^aca, y en Coiamaloapa y en to- 
* a GaertecSp hay Tegas de árboles de media le- 
-L j de coarto, y cinco leguas continuadas. Las 
al ssedo de chirimoyas, pero blandas. 
hay grandes y chicos: tes grandes, qae 
f tts i, tteaea te cascara dura y son algo 
tea chieoe, anos son negros y otros vor- 

ktl: los de Tecotsaatla son 

Oaayabas es frato que no se estima, ó 

ó por el olor que algonas ttenou 

y dteen qae no se ha de comer ana sino 

fm^w$ está todo el dia aTisando al que la 





ooioe qoQ aun eeiá «teatro, oon repiddo. Lm pifiai 
son oomidft real, y pan eooserra ^oaleiiteB, aan 
que las tteneii por eolérícae; y con el tíbo do hacsi 
~ escamotes son patatu: &oá hai 
haeen pan eo la Habana j Gam 
os, y UaouQ yaca, y so haoe d 
Bay camotea blaooos, amarillo 
Ino o<^r, qae de ellos toman lo 
I para rigaiSoar ri orier morad 
le color de camote. Tejoooto e 
I oomo nisperos; do^lo* sehí 
«rva may buena. En el 4rbi 
)S, porque todos se logran: so 
8, que en'ouRlqQiora ooiro se h) 
papayas son frata rogalada: ( 
[as en ensalada-, 5 para lo qc 
coBsorva, porque es apetooibh 
fo: prende f&almoDtoea táerm 
> froto, pero iu> en las ramns s 

son de variae difaienñas: nni 
encamadas y chicas, do que 1 
imeoas: son mny sajmjsas; y 
ale la oTÍna colorada: Uámanli 
kin impedir el gobtemo dol cae 
«8, gtandes y redondas, llama 
y el f^rio ea booDo: nsaa de elli 
nosotros del agraz, para sus gi 
'an son blaocaa, anuniUas, mor 



129 

ÚBB, y QQas que Uaman meatizm^ porque tienen dé 
blanco y de Hnorado, y soq Im máe duloes. En Espa* 
fia se han dado; pero me certífiopn^ que por ser lá 
tíerta más enetanoial, oñan mucho haeso, y quien 
comió de las de allá, extra&ó el que tuviesen tan 
poeo hueso y más carne las de acá. 

136. Las pitahayas son especie de tunas; pero 
son mayores, y los que en las tunas son huesos, son 
ea la pitahaya unos granitos como anís muy blan- 
dos y dulces: unas son encarnadas, otras cenicien- 
tas, y ambas muy frescas: dánse en los cerros, y 
requieren pedregales. 

137. Hay dátiles y cocos grandes: de las palo- 
mas y coquitos pequefíos aceitosos hay en Colima 
coB abundancia, y de ellas sacan el vino de cocos, 
muy celebrado, y de que tienen mucha granjeria. 
Nueces, piñones y castañas, aunque las hay en Es- 
paBa, las de acá tienen más carne, y se saca la nu- 
dea sin dificultad: los piñones, aunque los hay en 
Perote y Tocfai milco, mayores que los del Nuevo- 
México, á aquellos Uaman de Cambray, porque es 
la cascara muy delgada y el sabor muy suave: allá 
se dan en los montes y se cogen á carros. 

138. Los zapotes blancos son muy sanos, y los 
hay como la copa de un sombrero, algo menores: 
llámanles dormilones, porque la carne, que es muy 
blanda y suave, como es tan fresca, provoca á sue- 
ño. Los zapotes negros parecen á la vista xiliplie- 
ga ó pulpa de caSaf istola, y comidos son muy sua- 



180 

ves y sanosi aunque algunos por no embadumÍGanie 
no Io8 comen. Los amarillos son muy oalientes y 
enfermos^ porque suelen dar calenturas: los nata- 
rales los apetecen más que los espaÜoles, que les 
llaman borrachos por el olorcillo de acedos. Estos^ 
estofados en un racimo dot plántanos, los maduran 
en breve por el calor que comunican y hacen su- 
dar á los racimos. 

139. Las granadillas se trujeron del Perú, y se 
dan en el valle de GuQrnavaoa abundantes. En Te- 
huacan hay unas frutillas á modo de agraz, que 
llaman tempezquites: es muy socorrida, porque la 
comen en ensalada, cocida, guisada, en torta y de 
todas maneras: el agrillo que tiene es muy suave. 

láO. Las naranjas dulces y agrias sq dan todo 
el aSo. Limones reales, que sirven para conserva; 
limoncillos, cuyo agrio .es penetrante, y con ellos 
aderezan los bobos de limón. Limas agrias y limas 
dulces son muchas: éstas las iogertan en cidras y 
en toronjas, y es. singular el modo de ingerir, por- 
que la púa con su yema se pone sobre otra yema, 
verbi gracia: de la toronja, abriéndole en modo de 
tahu la cascara, juntando las dos cascaritas, yema 
sobre yema, y de este ingerto salen limas dulces del 
tamaño de toronjas; y he visto algunas poco meno- 
res que la copa de un sombrero, y pesamos una y 
tenia dos libras. Cidras y toronjas se dan en abun- 
dancia. De China se trujo la semilla de unas na- 
ranjas mayores que toronjas, y solo sirven para la 



ISl 

^jpnmúmrmt, porqae la eásoara es may 
r-A J fkm aay poco jago. Hay también limo- 
'^ itímí^ noque pocos, porque oon las limas duU 
"^ :o ba andado de sú moItípUoo. 
^L DéMe á Espaffa aquesta tierra, de las se- 
- -^ «i ti^, la cebada, ^1 anis, «1 culantro, los 

- A gtfbaiiioe, aUrergas ó arvejones, habas y 
> De lu plantas, lechugas, coles, vetorradas, 
^«Ktrriaa, berengeniCS, espinacas, acelgas, 
-«ñu, cilehaaaa de Castilla, melones, pepinos, 

■ • -A. pvejil, ajos j cebollas. De todo se da en 

«am. Trigo candial y pelón, de ri^o y tem- 

d Uuiquiilo 7 tremesino, qne se da en mé- 

>«pe y acode más. El afio pasado de 78, 

- •i trigo hlmqiiiUo su eontradicion; depuderon 
1« etm eaaoa de enfermedades graves, y aun 

él q[iM fílese trigo, por lo cual se mandó 

comiesen los animales, y lo que 

« fatfiam oe derramase, y con dolor de sus 

^ m ecbó «sucha harina en los rios, y se daba 

* imno9 el grano. £1 tiempo descubrió la ino* 

a M tvigo, y volrióse otra vez á usar. De 

■m ée Ganaría se trujo poco há la semilla de 

3« » ka dadc en San Agustín de las Cue- 

j é hay curiosidady se darán en abundancia. 

%: FWfcjró el Autor de la naturaleza en lu. 

aemUlas el maíz, frisólos, tlalcaca- 

, chayotes, calabazas, talamayotes, 

de la tierra, ailacayotes, tlalayotes. 



H 



182 

tomates^ chUw, palmitoBi taateamoUi MeomitM y 
jicamas. Al maiz Uainaa Üáoli^ y es de varios 
géneros. En tierra caliente se da el grano ma- 
yor y más fofo; el de tierra fría es de grano mena- 
do: el de Gbalco más ancho, y éste más usual por- 
que al coeerlo grece, y de él se hacen tortillas, que 
es el pan usual. Hay maiz j:remesino, algo amari- 
llo, que en tres meses de sembrado viene. Hay oa- 
cahuacentli, que es muy blando y muy blanoo y 
es de regalo, porque es más acomodado para las 

» 

almendradas, que llaman atole. 

143. A los frisóles llaman yetl. Los hay blan- 
cos, negros y chichimecos, que son los de más can- 
tidad y hay grandes^ del tamaEo de una haba, mo- 
rados, negros y blancos: otros frisóles hay que son 
de árbol, que llaman tzumpantli, que eirve de cor- 
cho: éstos son encarnados y algo grandes, no son 
comestibles, porque son venenosos, aunque se aTpli- 
can como emplasto para tumores, y su sahumerio 
para frios y calenturas: son de mal olor quemados; 
y dados á comer molidos y revueltos con carne á 
los perros, les da grandisima rabia, y á pooo espa- 
cio mueren. 

144. Los tlalcacahuates, se dan debajo de tierra 
como las papas. Tienen su vaina de dos en dos: 
tostados se venden como los chochos en EspaBa, 
y acompañan las nueces y piuones la Noche-Bue- 
na: tiénese por fruta seca, y son muy sabrosos y 
apetecibles: son muy calientes. Las papas se lia* 



■^fémmmiM, poiqíM tibo la gunilla del Perú. 

i -■ «fitas Mtt aomo los erísos» en las espinas 

I -~:it:mm «Hij nsaales oomo calahssas peqpeBaSi 

I : ^ pepita blaaoa eo SMdio: Tendeóse maohos 

' -.4 SM ks patatas. 

.,;. Cslatssas hay de taños géneros. Las co* 

' <^ m kmtAtimMk en las sementenuB en tierra fría. 

' •tas fas Ikaan tasulayotes: son grandes 

na hstgada, anijr esesnadas por dentro y 

-•tisaslsabory otor. En la pnaresma abundan 

-t :aasa par partkmlar regalo. Otras hay peqne- 

' ie iM palas» oeBidas por en medio, que se 

- aksísrra: écihaniS enlaoUa» porque son re- 

<*-A¿ii» Hay otras grandes y oon pintas gran- 

^ j HsscnSí y algunas ioda la oáscara blanoa: 

küaeayatlL Estas sirven de conserva, 

eakeUos de ángeles» porque todos son 

per dentro. Los talayotes son menores que 

por dentro peludos» con unas pepitas 

di eUe: caeidos y en salmuera son regalados: 




iil La tomata eon el $mn €$ fid de los guisa- 
^e 4 bs ladtaa. Hay los diicos que llaman mil- 
perqas a dan e»sementera, que a milli. 
jitoaata» cuya hechura es á modo 
UJ por eso le Uamsn jilomall: xiltli es 
K eoQ gnmda» y maduros son sabrosos 
^ si «ildo y ptpiUf qut tienen: se hacen también 
y ñnren para las ensaladas. 




184 

147. Los chiles^ que llaman pimieiitoa en Eapa^ 
Ha, y ea el Perú ají, unos aon ancliosy de ua pal- 
mo dejargo, que sirven de ingrediente al ohocolate; 
otros llaman pasilla, que á cargas se venden para 
los guisos, de una pulgada: estos son de color leo« 
nado y se secan. Otros llaman tolnalchile: se co« 
men para salza verdes, y se aderezan en vinagre: 
son dol largd de un dedo y algo gruesos por arriba 
y de color amarillos: hAy verdes y delgados, que se 
dan en tierra caliepte: son para los guisados. Otros 
hay muy amarillos, que llaman cbilcotztlii acompa- 
ñan el azafrán. Otros como botones, que llaman 
chiltecpin, porque pican demasiado, y por esto se 
llaman tecpin, que significa la pulga: éstos, para 
burlas, se suelen confitar. 

148. Los palmitos son renuevos de las palmáis, 
y pueden entrar en. el número de las berzas^ poi:*- 
que donde no hay verdura, sirve para la oUa, y es 
el sustento de la tierra adentro cooidos y en eoea* 
lada. El tzatzamoli, llaman cabezas de negrito: son 
raices de unas hojas anchas acuátiles^ que Uaman 
atlatquezona, que dan unas flores á manera de ne- 
núfares, que en las boticas sirven para violetas: 
tienen dentro una masa 4^1anca y gustosa para en- 
gordar el ganado de cerda; la suelen usar en Tola* 
ca, donde se da Qn abundancia. 

149. Los cacomites son la raíz de unos lirios 
encarrujados, que echan una flor como lirio hermo- 
sa, y con pintas, que lUman océloxoohitl: la flor 



185 

má^ j uguft li8 MlUi do Sao Agostin^ és* 
4i MT k aMüdrágOTa qiie.apeteoíó Raqael y 
M Lk por ella la ves de Jaoob ^a esposo. 
laaM soa taoikíoD raioes do tierra, del tama- 
ai nbo grande, y de su misma fonma: tie- 
» ttsnas «MDO vitelay que fáoUmente se des- 
Manoa, bUndui dulce, fresca y 
OD ruedas, y coo pimienta y na- 
Imim un plato regalado: qnita la sed 
^ si calor. 

. Ds otiaa yerbas, plantas y semillas goza 

• Ma, que son wmj usuales. £1 yecpactsotli 

-sy spsisskio paim los guisos de diile y para 

«, má toáio eooso deshecho y molido por en- 

MMi panili. La etimología quiere decir 

«MsiA, que, compuesto en un vocablo, 

■wdicUiadeettima.*Es á moneradel 

1 \ y aaa él mismo diceu algunos. Las ver- 

A iataquilttl, por parecerse á la 

rmm; Um romeritos, que se dan en tierras 

m^ ssa muy sabrosee. Otro género, que lia- 

ciMhqmlitip que es una mata á manera de 

^ y ee muy sana yerba, y comida suave. 

-uosDeti, que son las que llaman acederas, 

loe guisos de verdura: esta plm- 

agria y pequeSa, y las verdolagas, 

n especial para los que padeoeu 



a iMiilla usao, que asi los naturales 



186 

la apetecen. La óbían [útsj 
latalafaaga, muy aeeitoss, I 
ra pintftT, qve aventaja al I 
n agua en grano ó moüdaj 
to se haoe babasa, y bien dI 
eben, y refresca todo el ca| 
y sítele echar -en sudor el { 
r á loa qne tienen cursi 
a, blanca y más ancha, h| 
ahuac: mézclase con aquel 

en tierra caliente ó tem^ 
Q de mostaza. El haautli 
mjolí: dase morada y am 
manera de arbolillos, coii 
de Taca; da en el pendonj 
nannoQtíij coteo un plunj 
a; de ellas se faaoen nnosl 
tzoalesj que son para los I 
[ay otro género de sem 
iantzotzolli, y esta es la 
icer alegría, oooida con d 
ida usanj que llaman cuti 
zorcaa como penachos, \ 
líente da, cocidas á la mj 

que son mazorcas en a^ 
as como las judian hay,| 
le nn árbol grande y del 

tinas llaman guamocfaitl 

o aquel, y ambos son de ¡ 



187 

dft donde 0Mg»a de esto á les meroa^ 

- i ó fioH. Aqoi puede teaer lugar el coyoUi tan 

por loe rosarios que do 41 se hacea: ésfcOi 

kaee aeabado de eortar, dates de secarlo, 

« adoQtro mía masa de eooo aceitoso de mucho 

■r I pisto. Bnoe trieMO acá de los finos para 

:. r» 6 ainrmiOy porq«e son para los rosarios es- 

^:jft. Bkste jra de lo oomestibley y vamos á lo 



*»' ■ ' 1 " I » t' i"* ^ w ^ " ' ' " h 



cáPiroLOijc. 



De algunos árboles silvestres de las Indias qne sirven 

en varios ministerios. 



163. De los árboles silvestres hay unos fratalee, 
y otros do: de estos hay en abundaneia, cedros que 
hay en la Europa y el Perú, £n esta Nuevar-Es- 
paSa hay pinos, que llaman ocotl, racinos, ahua- 
cuahuitl, robles, xalooaÜ|.«edros, tlatacan, madro- 
Bos, ilitl, sauces, huexotl, cipreses, taUuÚQ, pina- 
betes, hayas y oyametl: nacen en las serranias y 
montes, en las quebradas y cordilleras, muy creci- 
dos y gruesos, de qilb hacen tablas y tablones. De 
los cedros he visto tablones en la Vera-Craz, que 
sirven de pared á bajos y altos de una casa» que 
de eso fueron las casas de la Vera-Cruz nueva en 
sus principios. Del roble se sacan, diez leguas de 
México, tablones de á cinco varas de largo y una 
de ancho. De las hayas, oyametl y pinabetes, se sa- 
can tablas comunes blancas de á dos varas y de d 
tres; y de estos, que son á manera de olmos muy 
crecidos, y que es de lo que más abundan las sier* 



189 

ras, se labran vigas para techar, y se^hacen oanoas 
de an palo de más de vara de hueco^ y doce de 
largo, en que traen por agna á la ciudad lo nece- 
sario: y de ios eedros planchas muy olorosos, y 
cuanto más añejo, más huele. 

154. Hay también laureles, arrayanes, mirtos, y 
na árbol dei tamafio del laurel, con hojas como de 
naranjo, muy suave: estimase porque le echan entre 
la ropa y le da un olor iacomparable. Traen cargas 
de estos ramos^parala procesión del diade Corpus, 
y todos loB que van en ella llevan de estos rwAos pa- 
ra alivio del sol, y para gozar de su olor y fresen^ 
ra: llámase xoeopaa. 

155. Hay sabinos que llaman ahuehueU, señor 
de he aguas, porque al pié de ellos salen de ordi- 
nario ka fuentes, ó árbol de atambor, porque de 
ellos iiaeian los teponatssües, que son tiunboises de 
palo: dánse en abundancia porque en la gentilidad 
eran de estima para los naturales. La ciudad de 
Teacoeo tiene, á las tres bandas de Oriente, Ponien- 
te y Sur, una cerca espesa de sabinos: sácanse ta- 
blones para cajas y escritorios. Hay tepehuacin, 
que es roble colorado; d&se entre piedras, y de 
ellas parece que toma el peso y la dureza. Otro 
llaman tepefauítztli, que es espino de cerro, más 
duro y pesado que el tepeguaje, de color algo ama- 
rillo, de que hacen bolas para los juegos, aunque 
son vidriosas. Otras tzoptlo cuahuitl, árbol de las 
aune, ^ue llaman tzopilotes, porque en estos des- 



140 

cafisan: el Color del corazón es ao^ado^ 7 de él se 
labran camas muy curiosas. 

156. Para labrar hay maderas eOLCelenies y do 
colores. Tapinzitan, granadiilo^ nogal amarillo^ cao- 
ba y copete, que hace aguas como chamelote; tlv 
cuilolqaauhuitl, que es un palo leonado, de que se 
hacen camas, cuadros para' las heehuras de pitocel, 
molinillos para batir chocolate, y otras cosas cario- 
sas, como cajas de polvos, rosarios peque&os,- cru- 
ces, devanadores, bolillas y pímentieros; En Teeou- 
co hay«otro palo de color morado muy fine, que 
llaman camocuahuitl, palma y nm^anjo, y ébano 
traido de Cuba fino, de que se hacen en la sierra 
de Metztitlan y Cuauhchinango, e&critóríos rices y 
escribanías ricas y curiosas. Hay también un palo 
muy oloroso, que llaman lignoaloe> de' que se ha- 
cen rosarios, cajas y baule6, que dan elor euave á 
una pieza entera, y se trae parala preservación de 
la peste, por el buen olor que exhala.* Hsly otro 
género de palo que llaitían brasil, que se da en 
tierras calientes, del cual usan* mucho los tintore- 
ros para teñir, y se vende por arrobas. 

157. De los frutales que nacen y se criati sil- 
vestres, son muchos y de varias saertes,* tafttós, 
que aunque pudiera reducirse á tres especies de 
los que se hallan en Europa, que son 'avellanos, pi-* 
nos y agarrobos; con todo, ne tienen número cierto 
sus diferencias. De las que más ordinariamente se 
practican, pondré algunas por obviar la prolijidad 



rita 



141 

Démotlt al príoiar lagar 4 loa qoa entre 

..4 m QeTia la palma; no solo por convenirlos el 

: :.te^ sbo porque ao altara y abandancia her- 

i ^jm ripiado frato les hace lugar. Entre las 

•t mk «áaa de las Indias, llámanle los naturales 

« ^ plstm sojraqaahuiU, y á los cocos, que es su 

•>i üjoU: crianae en partes cercanas á la mar, 

) *^wlanfía, ooine en Colima y ZacatuUa; ocn- 

: mmím y quebradas, tan espesos, que vistos 

-■^ iéfoi paieoea almáciga puesto 4 mano en su 

K Ttfdo el tronco desnudo hasta el cpgoUo, 

la aatualesa ea tal| qi^e al paso que se va 

de ramos Doevos, se va despojando de los 

.^4» y ikeombafanndn de las ramas, se ocupa 

i ea sbmsntsr y vegetar la copa; y el palmito 

•' aam deotio de ella, sirviéndole como de pira* 

ae corona con la admirable rueda de 

deja de laa ramas los troncos gruesos 

smn de escalara para alcanzar su fruto. 

a. Site no lo da sino 4 vista de otra palm«i; 

qve ai acontece nacer una sola sin com- 

aoa muy grande y gruesa, no llega 

^ a dai Inito mientras no nace otra junto 4 

^ Im eaeea, qoe son el fruto, son 4 la manera 

a mham de vn hombre, poco menos, prolonga- 

eeqotoaa: cdanse pegados 4 un racimo 

máa de quinientos, y éste so engendra 

áa mm como concha c<irrada| que va ere- 

-¿cj* %\ námo hasta que, llegando 4 sazón ^ 



142 

engruesa de manera que^ no eabiendo dentro de an 
claastro^ le rompe en dos partes, quedando eomo 
dos barcos hechos de la concha, de más de vara y 
medía, y el racimo amarillo queda colgado con sus 
cocos, que, conforme van creciendo, unos se derriban 
á otros si& sazón: los grandes, por conservarse en su 
lugar, derriban % los menores; que aun los •cocos, por 
llegar á grandes, derriban á los pequeflos. 

159. Es medicinal y contra veneno el coco, y 
asi la misma naturaleza parece que da á entender 
lo precioso que tiene en la variedad de cubiertas 
con que lo envuelve; porque rodea la carne de 
dentro con una cubierta más dura que la cascara 
del almendro, que sirven *de vasijas y llaman co- 
cos, luego le puso una gruesa capa tejida como de 
estambre, de color amarillo y Ve^de, tan fUerte, 
que aun cuando fresca difícilmente se rompe, y el 
coco que no la despidió á su tiempo, es mas fácil 
quebrarle que desnudarle de ella. 

160. Aprovecha á muchas cosas la palma, y su 
fruto hiriendo la parte infeccionada saca vino: éste, 
puesto al sol, se hace vinagre; puesto al fuego se 
hace miel: espesada la miel, se hace azúcar. De la 
carne del coco, hervida en agua, se saoa aceite. De 
las palmas de Filipinas se hace una nave eatera, 
porque cuautas cosas son nesesarias, asi en la jar- 
cia como en la tablazón y» velámw, de mástiles, 
vergas, cables, sogas, y toda cordonalla se hace de 
las palmas. 



ISl. T lo m&s «0, nw puesta w 1» mtt U' oar* 
gan dé am mianm fc^uítos de aceita^ viDogre, asú* 
car^ firttU y agaardtmta. Ulbimamente, se h»Han 
dentro da la madula onaa bolillaa por la puata al- 
go ehataa, que son para la orina y mal de ijaJa. 

162r Otros arbolea silvestres hay froctlferos. 
£1 que Uaman mizquitl, algarrobo de Aoasia, que 
nace en oualqiiiera parte, es muy oomuii eo la 
Naeva-SapaSa: árbol silvestre y espinoso. Tiene 
unas yainillas, casi de la ¿orma de los tamarindoa 
(IoIms» y Ueoaa de granillos de que hacen los na- 
tuxahia «inoar üoiao piloncillos que les sirven de pan. 
Esia árbol es» segita Jiménez {lifii i, eap. 24)^ !& 
Acasia de les antígnoa^ y de él se saca la goma 
^ráUgü^ que por. d^si^ido vergonzioso no se saoa, 
y QBMi'deJatgoma de guiados y de ciruelos, que 
Uaen de fimmSay siendo la de este árbol la verdar 
(lerageoMi arábiga> y I^ace los mismos efectos. Bn 
Michoacan hay otro mitisquitl, que llaman tzintze- 
quan: eareoe de espinas y tiene lae hojas oomolas. 
del granado, aunque algo más romas en la punta. Da 
uxma vainillas qoe tiran á color purpúreo, con una 
simiente negra; y aunque es de gusto y sabor la 
frata^. anele dejar mal olor de boca: nace en tierras 
cafientea^ y su raíz, que es fría y astringente en la 
cáaqara,. es para las cámaras de sangre, y su coci- 
miento' para llagan. 

I6S.' £1 capolitf,.qtta lleva cerezas de las Indias, 
tiene las hojas al modo de almendro; aunque pu- 



diera ponerse' eatre los árboles de bner&s por 1 
estimable de su frota, es tan común y dase en le 

' llanos y montes entre los silrestreB, «uya madera ( 
de fortaleza y sirve para cajas de areabaces y mo; 
qnetes, y para otros ministerios que requieren foi 
taleza en la madera: criase en airea templados, 
d&se con ftbundanoia en loa países dd Méüco y su 
contornoBies caliente, y seca da su fruta. Mantt 
oimiento melancólico, y pone los dientes de mi 
olor á quien la nsa de ordinario. 

164. Otros muchos hay fVutalus, oomo el árbí 
de las anonas, que llaman cuauiítupatl y otros II 
man texalchirímoya. £1 árbol <'d^ -Baloto blanc 
que llaman ooohitaapotl^ que signifioa árbol sonlf 
To; el de npote negro, tliotiatnpetl} el qua'Uamfl 
ahuaeahuiU, cuya fruta «s á modo de hoen, qi 

- llaman aguacates, unos negros por de f(Mra^ y otr< 
Terdes; el de cbieoteapotl, que es lo nnsnM que á 
bol de chiotli: su madera es de cot<» leonado, m 
eÍEa y pesada, y sirve para veojaa y para andas c 
navio. Su ñ-uta es redonda y de oelor leoaadf) oi 
unas pepitas negras dentre: la carne es muy duli 
7 no muy blanca, y olorosa; y según t^inion i 
hombres de buen gusto, w lamejor fruta de loas 
petes de las Indias: todos estos, y otms de'frut 
conocidas, entran en el tídaaisro de süvestcee, pf 
que se dan en los tramóos, en montea v OMhr&d 
comuDOs pf 
huertas los 



OAPITXFLOX. 

De alganoB arbolee proyeohosofl j Bingnkres. 

165. Si hubiera de referir la Tariedad de árboles 
que en montes umbrosos y cuajados se crian útiles 
para la vida humana^ fuera necesario un volumen 
grande; y fuera, según los que se hallan, muy peque- 
Bo, dejando la multitud de que otros han esorito oo* 
mo particular nsunto. Diré de los que mas tenemos 
& la mano, que si otros fueron curiosos en descu* 
brir los grandes que admiramos, los que vivimos 
nos alegramos de saber las propiedades que leemos. 
Tenga él primer lugar el árbol del cacao, que lla- 
man cacahuaquahttitl: es de la grandeza y hojas 
como el naranjo, aunque son algo mayores y más au: 
chas. Plántase en almác^os de su mismo fruto, y 
del almacigo se trasponen por hilenis y calles con- 
certadas, junto de cada cual se pone una estaca de 
un .árbol que llaman cacahuanantli, quiere decir, 
madre del cacao; y es asi, porque siendo de. suyo 
el árbol delicado, la estaca echa hojas y recibe el 



\ 



146 

arbolito del cacao debqo de su sombra. Da firuto 
en unas mazorcas, y sefiala sus tajadas como me- 
Iones: son largas y' puntiagudas. Dase en tierras 
húmedas y calientes: comienza á dar fruto á los 
tres años de su planta, y el primero que dá es en 
el tronco; el segundo más arriba, y después por las 
ramas. Tiene dos cosechas: una antes de Navidad, 
y otra pdr San Juan, y ésta es más copiosa: en lle- 
gando á veinte años da muy poco fruto ó nada; y 
asi cuidan 4e renovar las huertas y conservarlas 
Esta era la moneda antigua con que los indios co 
mereiaban. Ut oosfu» neoeiiiiirías finias* ferias^ que 
Uaman tíangpes, y hasta el dia de hoy «e ohaervf 
pan las ooaaa menudas usar el cacao para las oom 
pras. Siémbrause 4entro de las hueritae del caoa<^ 
otros árboles que Uanan quauhpsiUaditlís Mn muj 
altos y softtbrios^ cuya fruta es comestiUe, áaoqu^ 
es oálida, y es á la manera de almendras, wAa dv¿ 
na que la del cacao, y no sirve para el i^ocolate 
sirve para moneda, y de ésta ise da por Umosna i 
los indios pobf es que piden de puerta en puerta, i 
llámase cacao patlaahtli. 

166. El árbol del aehietl, que otros llaman obaq 
guarioo, otros pamactta, es del tamafio del naraiyó 
Tiene las hojas como las del olmo: es espinoso» tie 
ne ha flores grandes á manera de estrellas, de oii^ 
co hojas, que tiran á.rojas: la fruta es como la d< 
erizo, deltafliafio de almendras, con euati^esqu] 
nttsB pequeftal. Ésta, madura, se abre y d^scubrj 



147 

unos gmnofr de color ñno de grana, de iá forma de 
Ioft.graBÍUo8 de las avas, aunque más redondos. 
Echanlos bien maduros en agua oaliente^ y meneán- 
doles á una mano sin cesar, los batefh hasta que de- 
jan en eliagua t<Mo el color, dejándola asentar, y 
hacen de aquella maea los bollos de achiote, que es 
el ingrediente que se usa en el chocolate. Da color 
á la bebida, ayuda á digerir fácilmente lo terrestre 
del cacao, refrigera el corazón, provoca la orina, es 
frío eu tercer grado y tiene partes de astringente. 
Su madera es útil para sacar fuego como de peder- 
nal, refregasido im palo con otro: la corteza es aco- 
modada para ihaeer sogas, tan f aertes como de cá- 
BaiBo: de la frutilla usan los pintores para dar color 
de graca^ Sirve tambieu el achiote para dar color 
á aiguuoa guisos, y rárve de aaafrau: nace en laga- 
res oalieutes, máS' secos que húmedos, como G-ua- 
jaoa, Gmizaeualce y la Mizteca. 

167. 1^ xcohiftacaetU, que llaman orejuela, que 
se BoUa.eohaar en el chocolate, y hoy lo echaa en el 
de espana, por otro nombre huinacaztli, es un ár^^ 
bol de pelegrina ¿gura que tiene las hojas largas 
y angoelar, 4e verde oscuro, pendientes de un pe- 
zonciUo marchito: tiene la flor dividida en hojas, 
por la pwte* interior purpúreas, y por la exterior 
verdea, que tianm propia figura de orejas, de muy 
puave y aromático olpr. Nace en tierras calientes, 
y no bMty otra cosa en los mercados de los indios 
que OM» ordineorio se halle ni que mayor estima 

Vbtaíicoiit.— Tomo Í— 10 



148 

tenga: traeiüa pan ponerla en loa moBamentoai 
oaareama» y pan reagaardar de fiiea á las criaj 
ras lea ponen de ellas aartaa á laa gaigantas: | 
caUente, y seA, en teroer grado; bebida, resne^ 
las TentosiiiadeSy adeligaza la ütrna y eanforta 
estómago resfriado, y es útil para la afnui. | 

168. £1 tlilxochiil, que es la vaimlla por auto 
masía, qoe en el choeolate es el ingrediejite de alj 
nos apetecible, aunque no es árbol, entrar puede 
este lugar por la estima que de ella se faaee en no 
tra EspaBa. Es una yerba voluble: tiene las hq 
oomo las del lantén, de verde osouro, que &a< 
del tallo por ambas partes; á trechos tiene y fr 
tiftoa unas vainillas de cerca de usa cuarta, red 
das: verde oscuras cuando verdes, y negras caa^ 
secas. Nace en lagares calientes y hámedos: a 
por los árboles y se abrasa coa ellos. Echa el 
to de sus vainillas per el verane: son aromáti 
huelen á bálsamo^ calientes en tercer grado: m 
ven la orina, y meacladas con el mecaxoadÜ, b< 
das, abrevian el parto á las mnjeres, y mitigan 
dolores de madre: cuecen les humoret^ resuel 
laa ventosidades, calientan el estóomgo y dan vi 
id «elehKo. 

1G9. La {¿mienta de Tabasco, que llaman xc 
xodiitl, que quiere decir Sor .«ceda, es un ái 
le: las hojas tiene oomo^ de naranjo, las fie 
"^njsra de granado: tienen el olor de azall 
V red<mda, pendiente á racimos: al prii 




^ 



149 

pío de color yedto, y secas tiran aleonadas. Sonde 
buen olor, caliente, y seca suple en las boticas por el 
carpo-bálsamo, y sustituye en los guisos por la pi- 
mienta. Quitándole un corazoncUlo que. tiene blan- 
00^ aiire las opilaciones, provoca la orina, socorre á 
los que padecen cólico y dolor de ijada: nace en la 
provincia de Tabasco. 

170. La canela, aunque lo mas común es traer- 
la de la India Oriental de Vindanao, una de las 
islas Molucas, y la mejor de Ceilan. El padre Tor- 
quemada {lii. 14, cap. 63) dice que vio el padre 
fray Toribio en las sieiTas de Guatemala árboles 
de canela más blanca y más gruesa que la de la 
India. En Cuba se descubrieron árboles que Haman 
canÍDga y avicena, rorfe aromático, grandes y de 
tronco que tiran á negro, cuyas hojas son semejan- 
tes á kts del árbol de la canela, que son como las 
hojas del laurel ó las* del cidro, atravesadas de largo 
á lai^o con tres nerveí^uelosc la 'fruta negra, la flo>r 
blanca. Descortezan el árbol, y dentro de tres íSíqs 
de la que dejan, vuelto á criar nueva corteza: á 
este modo pues en Cuba. !Eki lugares altos y mqn- 
tuosos se hallan estos árboles, cuya cascara es más 
gruesa, caliente y se5a, casi en cuarto grado: tiene 
el sabor agudo como el del cltvo, aunque se desva- 
nece presto: de sus astillas se hacen palillos de dien- 
tes olorosos. 

171. El bálsamo que los españoles llaman de las 
Indias, los mexicanos hiiitzxochitl, y en Panuco 



150 

ehute, es may semejante al bálsaHo de Siiiai y e& 
nada inferior al olor y facultades: destila de un ár- 
bol rajado en el tronco ó en la cascara, en especial 
acabadas las aguas, cuyas flores son amarillas, las 
hojas mayores que las del almendro y mas redon- 
das: es del tamaBo del naranjo, el licor es rojjo que 
tira á negro, de sabor algo amargo, el olor Tehe- 
mente pero suave: nace en tierras calientes en Pá- 
nuco y en Guatemala. Otro bálsamo se saca en la 
provincia de Tolu, que es entre la ciudad del Nom- 
bre dé Dios y Gartajena. Dn el Perüi^ de unos ár- 
boles semejantes á los pinos en el tamaBo, con las 
hojas de algarrobo, de una corteza delgada qo^ sa- 
jada^destila el bálsamo, y es tan medicinal y oloro- 
so el de la Nueva^-EspaBa, y aun mas efíoaa, Uá 
mase bálsamo indiano. Otro licor se saca de una 
mata> que aunque no es árbol, por servir de bálsa- 
mo puede tener lugar aqui* Llámase entre los ta- 
rascos, en Miohoacan, mtaripenda uaa mata que 
tiene veinte palmos de alto; los ramos tiran á ne- 
gro, las hoji^s de hechura de hierros de buiía, 
gruesas y anchas, que tiran á purpáreas y penden 
de unos pezoncillos que tiran á color r^jo: el fruto 
á racimos como racimos de* uvas aunque no tan 
justos, que al principio son verdes y después rojos. 
Tómanse los pimpollos de esta planta y alguna de 
su fruta, y picado todo se cuece en agua hasta que 
espesa; déjase asentar y ^ueda abajo el licor, que 
sirve para curar heridas y> otras cosas. Pe lospim- 



151 

pollos picados suelen también por alquitara desti- 
lar 4i(piardiente9 que es medicamento caliente para 
achaques de causa fría. 

172. Otro bálsamo se saca de las cortezas de un 
árbol llamado quaconex, que tiene la madera sóli- 
da, las hojas pequeBas como las del granado, la flor 
peqaeiia y blanca, la fruta como las vainas del lau- 
rel: cortan y pican la corteza; échase en agua dos 
ó tres días; caliéntase al sol sacada del agua, y con 
prensa se saca un licor oloroso como bálsamo: de 
las hojas, por destilación, se saca otro licor de agra- 
dable sabpr y medicinal: los ramitos limpian y fór- 
tifiean los dientes. 

173. Las gomas, que genéricamente se llaman 
Gopaliiy y al árbol llaman copalquahuitl, son tantas 
y tan diferentes, que era necesario tratado Iparte, 
A la que por antonomasia llaman copalli, sacan de 
un árbol cuyas hojas son como las del encino, aun- 
que más largas: unas veces el mismo árbol la des- 
tílsi y otras sale tajando el árbol. Es blanca y tras- 
paniite: nace el árbol en tierras calientes, como en 
Caemavaca, Copallan y Michoacan. Otro hay de 
esta eapeciequeUaman copalquahuitl patlahuac, por- 
que tiene las hojas mas anchas, y es parecido á lo 
qo6 en Espaüa llaman zumaque, que es planta. 
Tiene los racimos como de alas, y destila goma 
blunca: on Ouernavaca se halla este árbol, dentro 
del pueblo, á cada paso. 

174. SI tepecopali sale de un árbol montano que 



162 

tiene las hojas eomo las dei madreBo. PiHidiioo la 
frota como las bdlotas, que tieae aaa domo piBea, 
cubierto con resina^ y tiene dentro una pejáta bboca 
medicinal. De este árbol destila et incimsOy que, 
según algunos, es el de Judea. En FiKpiaas snoe 
en abundancia: Uámanle en Espa&a ¿níme de las 
Indias. Conforta su sahumerio todos las partes dei 
ouerpo, detiene los flujos y reumas, consoiae la fie- 
ma, y qui£a los frios y calenturas, restituye ia mar 
dre de las mujeres á su lugar. 

175. £1 xochicopalU ó goma florida, que en Mi- 
choacan llaman jarapisca, ^se destila d^ un árbol 
mediano, con las hojas como de. yerfaabuena: el li- 
cor es leonado, huele á limones y es inoiensa de^las 
Indias, que en oaffutillos llevan cantidad á Etpafia, 
y puéQe servir de almáciga para el agua: nace en 
Colima y en Michoacan con abundancia. 

176. El copal cuauhxilotí es goma de un árbol 
muy alto y liso, que se le muda la cascara y que- 
da como leproso, de donde le vino el nombre qae- 
xiotl, es lepra: las hojas tiene como las de la rvda, 
aunque mayores; produce en racimos la fruta, ca- 
aa una pendiente de por si; destila gema, aunque 
poca. Otro hay de esta especie, con las hojas de 
ruda más menudas, puestas en orden por la otra 
parte de los ramos, con el fruto^ pequéSto y rojo 
como la pimienta, redondo y colgado de oada raci- 
mo uno y dos granillos: es mediánael árbol; desUla 
una lágrima, especie do incienso, no muy Uaaoo, 



\ 
\ 



152 

68 clorosa, y meschida coa el eatiér^l de bs hor- 
migas y de los nifios, dada ¿ beber, pedo de una 
onfla, por dos 6 tres veces, dice el padrs Jimeae^ 
que sana á los locos que no tienen calentura t «nace, 
y hállase en Quaztepso y Teputztlan. 
. 177. £1 cuitlacopalli és una goma blanca, oloro- 
sa y muy dura. Sácase de un árbol mediano que 
tiene el tronco leproso, que llaman xiocuahuitl: tie- 
ne las hojas casi redondas y pequefias, con unos ra- 
cimos de unos granos que ouelgan, á los de la eüci- 
canta parecidos; nace en lugares montuosos y pe- 
dregosos, come en Yantepec. Otra goma llaman 
ismaoancttitlaoopalli, goma de estiércol de murcié- 
galos: ésta se halla pegada á los ramos del árbol 
en pequ6fia3 laminillas, puestas en órdeb por am- 
bas -taandas del tallo, tronco y ranK)s: ésta llaman 
en lia botieas laca. Nace en Guastepec y Cuema- 
Taoa y en tierras calientes; nace en la India otíen-^ 
lal^ y ^ ella escriben autores yarios: hácese de 
esta goma y trementina elhtci'e para cerrar cartas, 
y euelenfaBadír un poco de arena menuda y molida: 
cerne y retnpe el hierro, piedras y perlas, como se 
ha hecho la experiencia en China; En la ciudad de 
Finexe hay un árbol grande, copado y de vista 
hermosa, que se da á la margen de los arroyos; 
Hera una frutilla del tamaño de una avellana^ de' 
flor verde, que ecfha de si una masa blanca, que en 
medie descubre una pepita negra: de esta masilla 
blanca, ^ee k^ obgen por Siciembte, se hacen can- 



155 

179. El aziú es grosura de unos gusanos áspe- 
ros 7 rubios que se crian en unos árboles que lla- 
man cuapatli^ y por la similitud los españoles» ci- 
ruelos^ de espeoie de los mirabolanos arábigos. 
Quitan de estos árboles los iodios estos gusanos» 
que son de dos dedos de largo y un poco gruesos; 
cuécenlos en agua hasta que se deshacen» y de la 
grosura hacen bollos como de manteca de vacas» en 
que se halla color y blandura de aceite» que es pa- 
ra muchas cosas: mitiga cualquier dolor untado ea 
la parte; molifica los nervios encogidos; resuelve 
humores y apostemas» y las madura; sana las lia- 
gas y á los, apostemados» mezclado éon trementina 
y tabaco; es muy útil para la hernia» porque re- 
suelve brevisimayAente cualquiera humor» y en mi 
lo oonoci por experiencia» porque á un golpe que 
me di» no bastaron medicamentos de botica» y solo 
el axin me resolvió el tumor, y me libró de ia 
heraiá. . 

180, El liquidámbar, que los indios llaman xo* 
chiocotzotl» y por otro nomhre quauhxihisitl» ae 
saca de un árbol grande y hermoso» que tiene las 
hojas como la hiedra: nace en tierras calientes y 
templadas» como en Huayaoocotla» Huaubchioan- 
go; 08 semejante al estoraque» por la suavidad de 
su olor, aunque en México tiene su reputación per- 
dida, porque dicen ser su sahumerio de olamapo- 
bre, 7 es que las indias lo revuelven con la cáscf^ 
ra del árbol por alimentarlo» y mezclado lo venden 



ISB 

M puM en^ueltei oon ln|iií gnmdts. BlMlmiu 
rio del orosoa, mesdado ó,li(}mdo, 4|aeMfrá iMjoi 
kaoe curas maravillosas: fiyrtifiea el eonuM»; «litíg 
el dolor de cabeza que proviene de causa fria, y ( 
contra el pasmo: tomando el sdmmerto en todo i 
cuerpo y abrigándose, ee como si se totnanm « 
dores:pormodo de emplastodeshacelaslñnchaaone 
y cura los empanes, y resuelve las Teafosidade 
181. La sangre de drago, que los naturales 11 
nan ezpahtii, es una goma que sacan de n» ¿rb 
que llaman escuabuitl. Sácanlu «de dos aftanera 
rajando la cascara y poniéndole una vasija don< 
destílOy y mattajando los manojos de pimpollos 
sacan con prensa. Es el árbol gmnde y de bqji 
esquinadas; sirve para medidnaa, en espemal psj 
las encias y dentadura, y ps¡ra las inflanaeion 
de los ojos, porque dicen que es astriogente, 
üene partes fiias: hace el mismo efecto ^que la s^ 
gre de drago, que se coge en las islas Canarias y 
Ckrtajeaa de unos árboles que llaman dragos, pi 
que dentro de su ñuto tiene «natura de drago 
aunque otros dicen que porque se parece á la y 
ba draeoneio, y otros, poi«que degollado un drag 
se confecciona con esta goma. Nace el áriiol c 
abundancia en Panuco: otros nacen en Gueniava^ 
en los campos que van á Tepecualco, aunque tM 
las bojas muy redondas y 1& raia nudosa, la cía 
ra amarga y astringente: nace cerca de Iw a 
y es odsrifera. ^ 



1 



167 

1S2» fil ulUn 43ato como leehe Uaaoa del nlcaa* 
hoitl sigado: cuajada la leckOi quo es pegajosa y 
espesa, se cuece como agua j se cnaja, de qae.kai- 
cen pelotas. Con estas solian los indios jugar, por- 
que lalta más que pelota de viento: del árbol se ha- 
llan dos géneros: uno que tiene el tronco UisOy leo^ 
nado j pajisO) las flores blancas, las hojas grandes 
y de ^OT de ceniM ^ y que tienen unos globos re- 
dondea á manera de estrellas pegados al mismo 
tronco, llenos de ñuto Uanco, del tamaño de ave^ 
Ibmas, oubiertas con una telilla amarilla, de sabor 
amaige; otro tíene las hojas como narai\)o, aunque 
mayores, que se dan en Michoacan, y le llaman ta^ 
ramtaeuam. El primero nace en tierras calientes, co- 
mo Ihoalapan y MecaÜan: sácase del hule un acei- 
te derretido al fuego, que es útil y medicinal para 
ablandar el pecho bebido en cacao, y detieiie las^ 
maraa de sangre: también el hule mundifica la ma- 
dre de las mujetes, y remedia la esterilidad: de él 
usan loa nuestros para encerar: las capas que resis- 
ten los aguaceros; pero no para el sol, {K>rque á ria 
eúoT se derrite. Las hojas del árbol, secas y moli- 
das y dadas en aigo comestible, matan los leones 
y ttgrea y desiás animales fierps. 

183. WL chapopetl, que llaman los espafioies 
botan indico, y por otro nombre, chicle prieto, ^le 
de unos manantiales de* la costa de Panuco, y liqui- 
do entra en la mar del Norte, y cuájr.8e en podases: 
el negro, que tira á rubio, la resaca lo echa á las 



\' 



168 

i: véndese en los mercados, y lo ooínpMii las 
iniijeres para mascar: limpia y conforta loa dien- 
tes: BU olor es tan agudo y fétido como el de la 
rada. 

184. £1 árbol del jabón, que en la Esoritora es 
berra fuUonun y de las cuentas, es muy común en 
Gnajaea y la Miateoa alta, y en las islas fispafiolas 
y Puerto Rico. Eeha una frvta como aveilanas^ 
que no es para comida, sino para'alabansa, porque 
con lo de afuera jabonea la ri^, como se pudiera 
con el m^or jabón d^ Castilla: dentro se baila unf 
cuenta negra conu> garbaneos, mayores ó meoores 
de que se baoen infinitos rosarios, que llaman d< 
fratilla, que igualan á los de coyoli: dentro de h 
cuenta tiene una medula tan amarga como la d^ 
duraano: ésta se saca, y queda liriana la ouenfca ; 
fuerte, porque nunca se quiebra, y del tamaflo qui 
quieren hacen las cuentas para rosarios, tantos, qu 
pueden dar abasto á toda Espafia.* 

185. £1 coyoli es fruta de una palma que UeV 
el tronco más delgado y corto que el de la palm 
de cocos: echa el fruto antea que la dimisión de U 
hojas; es del tama&o de una pera peque&a, cvbio 
to con una corteza gruesa; tiene dentro el 0OTaa<] 
duro y denso, de color ngo que tira á negro, m 
uny pintas blancas, astringente al gusto y corr 
borante en la cualidad*. Los naturales le traen 4 
la boca para confortar el celebro y ayudar á^ la J 
gestión del estómago. De éata, que llaman en Ol 



159 

na hvíBg^p y 6b la Müera^üiipafta b(^ali^ de que 
hay yaríaa esp^cied^ 80 hacen los rosarios iaii estír- 
rnado8 de ooyol. 

186. £1 yezoU, que llaman palma montesa^ j 
alguQoa indios euauhiepopotlif escoba da piedras^ á 
manera de árbol, prodaoe de ana raiz dos ó .tres 
troneos: tiene las flores blancas y olorosas^ pendwn^ 
tes á racimos, que eada u^a tiene seis hojas peqne- 
SaSy de las cuales se engendra la fruta ooikio pico- 
nes; es muy útil dados á beber los piBones tostados 
y molidos con bolo arménico. Sana. las cámaras de 
sangre, detiena los vómitos el eodimiento de sus ho- 
jas: la rais cura la.opiasis, el abito y represión. De 
las palmas, puestas en remcgo comer el heno,, ntugadas 
y lavadas la» veces que fuese necesario, y secas, se 
saca un hilo mejor que el qiíe.seisaea del maguey.* 

187. El árbol del Pera, qué los españoles llaman 4> 
molle^ y los indios copaleuahuil^ naee en eüalquie'- 
ra parte^ hftela eu las paredea.de las cercas suele 
uñoet y abfirlas con su oráis; destila unas lágrimas 
de goma de naturalesa caliente y seca; es de ma-. 
dera fuerte; de su frutlUai que es como la del len- 
lisoOi con una cascarilla colorada; se hace miel para 
echar en las bebidas de los indios, para darles fner* 
za, y la echan en el pulque: se hace vinagre comes- 
tible, y también se hace resina, que suele ser purga 
comola gomadeshecha en agua: hecha emplasto con 
las hojas cocidas, cura los empeines, y de las hojas 
se hacen fomeotocioaes y kiratorio saludable. La le- 

y VrASCUET.--^TOMO I.— 17 



160 

che, que heñda la oásesra brota^ éeehaoe hñ iiabe 
ds los ojos; 608 cogollos limpian los dientes y apríe 
tan las encías. Usase de todo el árbol como del te 
rebinto, porque si no es él, es muy semejante, y 
necesidad usan de su frutilla por el cardamomo: prc 
Yoca la orinal resuelve ventosidadeSi y traida en I 
boca fortifica las encias y cura las llagas; y fina 
mente, por ser tanprovecbosOí se trajo del Pot6 doi 
de es oelebradOi y acá por muy común no es estimt 
do. Véase al padre Galancba {¡ib. I, cap. 9, núm. 3 
y al padre Jintenes {eap. l¿)y en sus libros. 

188. La higuerilladel infierno, que losindios Ib 
man.tlapail, no es muy alte ni grueso: tiene las b 
jas anchas y de hechura de higuera: su fhita es un< 
carditlos redondos, á manera de racimos de uv^ 
espinosos; su semilla, á manera de caBamou: sácaí 
aceite medicinjili y sirve para los candilee oomo 
de la oliva, aunque tiene mal olor. 

189. El árbol de ia grana, que los indios llami 
no^izüi, es especie de tunal, que da unos gasai 
Uos en la hoja, que llaman nopalli, por de fue 
blancos y por dentro de color carmesí, qae ui^ 
veces nacen naturalmente, y otras por indastri 
esparciendo en los árboles la seinilk, que los esf 
fióles llaman cochinilla, y los indios nonohitsf 
para que de ella se engendren los gusaníllon: qi^ 
re mucha limpieza, y asi está el suelo de las hu< 
tas continuamente barrido. £1 modo de cogerla 
que en jssúmdo ya los gusanillos llenos, con una i 



1«1 

cobilit blanda los ^an echando en i^^ calieniei y 
^e tltty ya ahogados^ los ponen á seear al soU Esta 
grana es de estima para los tintes, y no há muchos 
aSosiineera muy gruesoet trato de la grana: los indios 
la benefidaban; y viendo que los apuraban por ella 
J se la pagaban á menos precio los españoles que 
mandaban, cortaron las nopaleras en muchas partes 
por quitar el ooci}o de buscarla para los alcaldes 
mayores. Tiene virtud astringente; sirve para picti- 
mas al corazón y para limpiar la dentadura. En Es- 
paBa hay grana, que es éxcrementi^ de cierto género 
de encina, que llaman carrasca, ocoscaja llaman che- 
mes, y ekve para tefiir lanas y sedas de color rojo. 

190: El árbol que llaman xahuáli, es de madera 
pesada, y de él sacan astas largas de color pardo cla- 
ro que aon muynecMarias. Tiene las hojas comolaiB 
del fresno, y de una fruta que echa con adormideras, 
se hace una agua con que los indios* se lavan para 
apretar las carnes, y todo cuanto toca el agua se po- 
ne de color negro muy fino. Aunque de eeta agua se 
pudiera hacer tinta fina, no la usan, si no es de unas 
vainillaa de un árbol que llaman huexiachtn. 

191. El árbol de los tecomates, que se llama 
higuero, es muy socorrido de vasijas como cala- 
bacillae, y son de varias *e9pecies, porque los de 
Qoakemala las* dan muy delgadas, y son de más 
estima que los de Michoaoan. Otros dan jicaras, 
que son vasijas mayores que los tecomates, y muy 
Qsualea para el servicio de- casaé Otros dan las 



ie2 

Tas^ graadü oonb buehoelaB/ Mmoéá n^dih 
vOTsaa partos- calientes, y 8oa de interés^ {Mivqne 
es el servicio de toda la tierra, y asi prooafaa-qw 
se proeríen los árboles: timen la hoja como ,1a ád, 
moral: .el tecomate ver^e se snele aplkar '^m p6* 
cimas, y cattento, piieeto por Hiedo d» e mp la sto , co- 
ra la herniab ^ 
. . ^ ^ ^ < ! . «L.%. 192, El hu83paclim da nnaa Tainillas de qne se 
aprovedian los tintoreros pam lo negro, y da cpw 
se hace, jantes coa alcaparrosa eohadaa á. podrir, 
tinte nray fina para eserebir, y ts osado eciMurlaa 
en agna para baBoe de la eahesa. 

198. Entre estos árbeks qae son proveohoaoa, 
{Niede entrar el árfaolde laa manos, qúorllatiaii 
■iacpaxochitI:.da |>er el mea de Seliembre y;.0o- 
tabre una flor roja de la fesiM de nna aimno de 
oriatora, ten bien formada y con tel piimet timw 
las júnioras^ artejos, dedos y palma ilelamáno, 
que ni el mejor .esooltor la sacara con máa pri- 
mor. Onando veirde está cerrada «a forma é» 
-liigft» y ftl i>w^ poniendo roja, se ra abriendo, y 
queda media abierte. Nace en tierras lirias, como 
en Tolttca y ep los cercos altos de Atyoezing^ es 
medianas, y tíena la hi^a como la ;del enciao. .. Y 
con esto paso & las plantas medicinales, aunque 
se queden mnobte árboles proyediosos per. meó- 
nos conocidos.!, Sa »l Per6, en Bracaocioroer bey 
árboles que fn^certátideles laa ramee esparcen jlo- 
i30fi, de que ee baat-tomado «anea testisMnios» 



■;< r .i ' T.c =saegaBaa ■ .yf ," ' ■ ra rt 



CAPITULO ZI. 



De los árboIe|i y plantai medioiiialos; tns virtndM y efectos. 



I9é. Bl doctor Pranoisoo Herntodeai protomé- 
diao de esta NaeTe^^Espafia, por mendatoi de «k 
majestad escribió un libro* de las virtudes de ar- 
boles y ^láatas, en latín: fué bien reeebido. Se so- 
melid al doctor Nardo Antonio Beeeo, inédico na- 
poKiano; moderd y aprebó^lTolúmeny y aprobado 
por el doctor Valle pasó á esias partes, de cuyo 
origísal eacribió y dispaso su libro de odraciones 
el doctor fray Agostin Farfan, que tomó el hábi- 
to. de nuestro Padre San Agustín, cuya obra ha si- 
do nmy 6tíly y ha^sido su método muy obserfado 
por los efectos que se han experimentado aiaravt- 
liosos» El doctor Jdan dé Barrios hizo un tratado 
cnartOy en número de las que ponen dichos autores 
con tus recetas para todas enfermedades en el libro 
que imprinñó en México^ año de 1605. El padre 
fnqr Francboo Jiménez, que acudió primero en el 
hoflpkal de Huaatepec, y ^espms tomó el báUto 



164 

de nuestro Padte Santo Domingo, imprioiió el ori- 
ginal firmado del dogtor Valleí en México, afio 

de 1615, dividido en cuatro libros de la naturaleza 

• 

de árboles, yerbas, plantas y animales. De algunas 
de ellas se valió el venerable padre Gregorio Ló- 
pez, que asistió en Guaztepeo, en el libro que com- 
puso para los que carecían de médico y botica, 
que se imprimió el afio de 674. Una vez escoliado 
por el doctor Salcedo, y otra por el doctor y proto- 
médico José Díaz Brizuela, en México, por Fran- 
cisco Rodríguez Lupercio. Por esto, y por no ser 
él astinto principal de mi obra, en bre^ve iceferiré so* 
lamente algunas de las más usadaa^y xxmoei&as da 
loe médicos* • 

196. El palasanto, porque sea fefiz el 'prineiptOy 
^ue llaman- cuyacan, y los indios 4hatlaloudii¿4l, es 
de mediana estatára; las lu^as poco mayeraai^ue 
las de ruda; las flores azules; la coiteza oabioieat^^ 
aunque la que cubre al tronco más grueso, -es. raja; el 
palo amarillo, y el corazón. algo aÉul. Otro bay de 
la misma especie más delgado, y'etpalo como eoai* 
dentó y algo oloroso. El agua cocida de este palo 
sana el m<U francés, los dolores de cabeza, pecho y 
estómago, y riltones; corrige el aliento fétido de la 
boca: dicen que para beber esta agua ha de preee- 
der purga, y que en el otofio y primavera es más 
salodahle: nace en tierras calientes, en el valle de 
Izúcar y Ooernavaca, en Santo Domingo y Puerto 
Rico, de donde va para la Europa: y débese esti- 



185 « 

mar máa que á la zarzaparrilla y al palcrde la.Ohina: 
es en segunda grado caliente. 

. 196. £1 zaizafrás, esto es, MXuMfrangit^ es an 
árbol grande: las hojas divididas en tres parteSi los 
tronóos lisos que tiran á rojos y huelen á anís. De 
éste se haoe ooeimiento^ según la eomplexíon y fuer- 
zas del que padece, porque es caliente*oasi en ter- 
cer grado, y seoo. Usase de todo el palo^ oásoara y 
raíz: la corteza es más eficaz, socorre la cólica, los 
dolores de ijada: es para la orina, el dolor de rifio- 
ne^ deshace la pkdra (de donde tomó el nombre), 
deshace laa opilaciones^ resuelve ventosidades, y 
cura todo achaque de causa tria. Algunos usan de 
su codmiento simple echando las astillas en el agua 
para bebida ordinaria para la digestión y evacua- 
ciones generales del cuerpo. Nace en la Florida y 
en Michoaoao: también tiene virtoid de convertir el 
agua salobre en dulce, como ha sucedido á algunos 
nay^gantes. 

197. Los tamarindos y caBafístola son célebres. 
Purgan la cólera; y de lo uno y de lo otro se usa 
en conserva,^y se da fresca la fruta. Las vainillas 
del tamarindo son encorvsdas; la cascara parda, de 
un árbol grande por la mayor parte como el nogal: 
las hqjas menudas, más largas que la ruda. £1 árbol 
de la caSa fistola es grande; las hojas como de lau- 
rel; las flores amarillas, como estrellas, á racimos^ 
de donde se- engendran los canutos. Superfino fuera 
tratar de sus virtudes cuando son tan conocidas» 



16C 

198. Lar habas pargatiTaa que UámaQ hákíUaa^ 
son de ua árbol que llamao quauhilatlatsiQ, quie- 
re decir árbol* que estrella, porque al madurar la 
fruta (que es redonda, del tamaSo de una naranja, 
aeanalada coma el melón, con muchas pepitas don<^ 
tro menudas que son las habillas) rompe, y con ruido 
como de arcabua despide las diohas habillas: éstas 
soD purgativas quitándoles una telilla que tíenen 
en medio que suele causar bascas. Bvaouan por vó- 
mito y por abajo los humores oc^éríoosy flemátiooa: 
nace el árbcd en tíerras calientM, y ks hay en «1 
patío de* la iglesm de Jiutepee, donde la» vi «¡endo 
guardián de aquel convento. 

190» Les piBones de purgar soa de un árbol ém 
mediana estatura, cen las hojas grandes y ediuina- 
das. La fruta es del tamaBo de uñar naez, ooa tres 
piBones apartados en sss cavidades debajo de una 
tefilla: suelen comerse tres ó cinoa tostados, y eva- 
cúan los humores crasos y lentos. En el patio del 
convento de la Vera-Cruz estaban dos arbolen, de 
que llevaban á EspaBa cantidad de pifiones, y me 
eertíflcaban eran para quitar las jaquecas y dolor 
de oabesa, y asi los hacia guardar todo ei tbmpo 
que fui indignamente guardiui en el contettto. 

. 200. E2 palo acul, que llaman coatí y en Biq^- 
fia el palo de los riBones, es como el peral, sin na- 
des: las hojas tiene como las del garbanzo, las ílores 
amarillas, pequeBas y íarguillat, eompuestáa en os- 
piga, muy olorosas. Nnee en tierra modeiedamenie 



Ift 

m TipntiyÉD j eu •! Mal Fak de 
c mImuIm ras aatiUu eo el agua, te Tiiel* 
Babíday limpia y refreaoa loa ríSones: tem- 
pk k acaa; aana los dolorea da la odlioa; cura laa 
ail dal baao oamo del hígado. Bl modo 
q«e Imga pnraolio de tomarlo es: hedió aati- 
ka patiaaBaa eeharlo en agaa ea aaa tínajnela, y 
m fMtá»daaa el agua oAraa pocas de astillas; por- 
9» ai 1a habaa en faao, áloa quinos diaa se pier- 
ia la miad y do aproeeoha. Méaolaaa el agaa eon 
para ^aiao lo osa. Be oaliaate» y seco» en |Hri- 
lo; hay taflüÑeo obre góaere de este árbol, 
tieae la mean» ▼irind de confortar, y 
la hidiapeaia; pero nd da tanto cokur al agtia, 
j á aaa Uaaiao taiayí y es máa odíente* 
S9L El i|aantwéslslan oaal modo del safioe en 
y lámalo* Sn eáaaara ea medieinal: eoael 
de ella laradas las heridas y llagas, y 
«a fttwo (aaoqne esté verde) espolvoreadas, sanan 
rea faaiiidad; echada en el agna que ae bebe» hm* 
ti haaa, aana km llagas y laa opüacioaesi y ea 
la para lee que padecen ohslnicciottes de 





:¡S88. B eeaelmeeall, qae qoiere decir sogas de 
pasqae caá él se fonaan las oaaas de los ni- 
y attda aerrapte, poiqno la Haamo cocolmecatl, 
la tais gmeaa y rqfa: ceba naca tallos vM- 
colarados y nudosos: tiene las hojas medianas, 
de bi|o 4 largo eon trae tenas: la f 




168 

ta, es odiiio la del arrayaiiy llena^de semillar Dase 
en tierras oeKéntes como Acatlan, Totolapao, don- 
de dicen que hay dos especies: la una iafruotáfera 
y venenosa; la otra, que echa fruta, se eiMuma co- 
mo parra. De ella se hacen bordones. La rais^ la 
madera y las hojas hacen tan maraTíllosos efeotos, 
que restituye al mundo la Tida de los hombres oft- 
si muertos, y asi le llanmn el palo de la vida. Ss, 
po(r virtud oculta, contraria á las enfermedades asi 
calientes como frias, ota sea aplicada, ora bebida. 
Las hojasy aplicadas á cualquier dolor de dientes, 
cabesa 6 coyuntura, sana; y si se pega 4 Is parte, 
es oiertá la salud. Bebida en vino resuelve las ven- 
tosidades, y traída en las manos conforta á los 'fla- 
cos y débiles. Son tantas sus virtudes, que cuando 
no hubiera mis planta hallada en esta tierra, bas- 
taba para que se lograse el- trabajo de buscar las 
otras. 

20S. Bl cooomecatl, que- otros llaman eoeome* 
caxihtdtlj que quiere dadr médtoina de soga retor- 
cida, es yerba que tiene las .hcjas de albahaoa, lle- 
nas de espinas, el tallo purpúreo y retorcido, las 
flores pelosas, que de . blancas se vuelven purpú- 
reas. Las hojas, -majadas y bebidas, sanan las cá- 
maras de sangre: la raiz y loe tallos son calientes, 
y secos, en cuarto grado: sanan los empeines, pro- 
vocan la orina j socorren' á las paridas en sus do- 
lores. 

204. La aaraaparrilla, que los naturales llaman ^ 



/ 

169 ( 

1 
inecapatlii tí^ne tres difeí^ciasi ana que naoe en 

Santa Fe, no lejos -de México, en la fuente del agua: 
ésta da su frutilla y trata de ella Dioscórides: otra 
llaman quaubmecatl ó cocoztiopaiancapatli: tiene 
las raices surcúlens, los tallos con espinas, las hojas 
eomo de albahaca y sin semilla: la otra tiene las 
hojas grandes, de figura de corasson, y en lo demás 
como la otra. De ésta llevan la raiz á EspaSa. D&se 
en Orieava y en Honduras: todas tienen un mismo 
efeeto y curan el mal francés y sus dolores^ y pro^ 
Toca á «udor, y para esto es eficaz el eumo de la 
raiz: de ella se da en polvos y hacen jarabes. 

205. La purga de Michoacan, que los tarascos 
llaman taohuache y los mexicanos tlatlanquaci)iitla« 
pilli, tiene tres especies solamente en el tamafio de 
la laU y en el suelo donde nacen diferentes^ pero 
en virtud iguales y en oUalidades poco diferentes, 
porque todos convienen que es en cuarto grado ca- 
liente y seca. Dase en toda la Nueva-Espafia; y 
porque la primera se halló en Michoacan, se le jdió 
ese nombre. La segunda es Jalapa; la tercera se 
llama matlalitztic: es una raiz gruesa, que mana 
leche, de la cual proceden unos tallos volubles y 
Jelgados, con las hojas á manera de corazón; aun- 
que pequefias; las flores rojas^ que tiran á aznl os- 
curo; la fruta en forma de pepino, cubierta con un 
vello blanco y llena de simientes, blanca, con algu- 
nos hilillos. Usan de la leche para purga, como de 
los polvos de la rais, y del zumo en lugar de esca* 



170 

moM^ algiinos dkMilfier lo mismos fi^iMe^ftSli* 
ohoacan y Goadalig^a una tai$*eomo día, de que 
aTtaan los.ántores por «er venenosa. Bnkre toéte, 
el maÜalitaie . es la mayor: dase en loe montes y 
emoB de la Amiipa y Ajrotsiogo, entre piedrta. 
ESn Teadmiit&ini0o,:vi8itade Jiuhtepeé, yo hé vieto 
aoiübada de sacar abrasarse loe gatos amorosamente 
eon ella. Ésta dioeo que es menos liCuinte, y a^* 
nos la timen por fria; pero no lo es, sbo per* tener 
menos remiso d ealor purga con menor violeneia. 
La de Mokoaean es meaer qne ésta: luego la vene^ 
nosa y la más ohioa de todas es la de Jalapa^ y ééta 
dicen qnees más lazante, que anmqee sea una mis- 
ma, tomará del temple de la tierra su v^or. 

206. Bl tlatlanquaye, ¡danta. que dala primate 
ra, larga (por otro nombre aleapatli, y en BiUjánas 
boyo)> echa ios tronóos f etoroidos como sarmientos; 
las hojas largas y paotíagodas, olorosas, de sabor 
acre,* la frütíUa como pimienta, laiga y roUisa^ q«ie 
nai)oa madura sino' que se iüetina :á o<^r rojo: la 
raíz, en p(dvo^ evaúua loe humores gruesos, y el 
huBQor que causa la bidropesia eyacua el zumo: su 
cocimiento resuelve las hioohasones, provoca sudor 
y cura la perlesía* Nace en lugares calientes, y ea 
caliente, y seca, en tercer grado. 

207. Bl ruibarbo, que llaman de frailes, y loa 
naturales amamaxtía, solo se diferoneia en las boT 
jas del ruibarbo de Alejandcin. Evacúa con felicir 
dad 7 hace. loa. mesmoa efectos que pudiera el de 



171 

Akgmdii&t et yirtai páraicida á la rorntuisa de Dios- 
QÓriééBi naee ea GMnúivaoa y Yanfatepec, y dé él 
se ka Uevudaá Eapafia, j ha probado con felicidad, 
y 80 da en hAoB. 

208. £1 aacachickioí qoe quiere decir yerba amar* 
ga, es da iiaa tercia de largo; vellosa y blanquecina, 
Ueoa deiallosy con hojas. peqpe&as y flores chicas, 
casi redondas, que de blancas tiran á rubias. Es en 
México muy usada de los naturales, y se dá cerca 
de la ciudad^y en Teacueo: huele á manzanilla loca. 
Usan del fumo para purgar, y evacúa por vómito 
cólera y flema} pero no la dan á los que están con 
caleotera: es oalientOi y &eea, en terq^r grado: cu* 
ra el ahito; despierta la gana de comer, y aprovo" 
cha á los que se les aceda la comida. Usase de su 
cocimiento en crister contra las ventosidades. 

209. Cfaiohicpatli, por otro nombre xochipatli, es 
de dea palmos de largo: las hojas como de ruda, las 
floree rcyjas y pequeBas,^ oon unaa vainillas delgadas 1 
Su raiz es fría y glutinosa, y es para evacuar las 
cámaras de sangre: muy usada aplaca los dolores 
del imnsaneío. Dase en tierras frías: es en Toluca y 
Chuleo muy conocida. 

210. Ololiuhqui, que es planta de ' hojas redon- 
dasy por otro nombre coaqúhuiÜ (yerbado culebras), 
es retorcida} laa hojas como do culantro, redondas, 
que de ahi die«n algunos le vino el nombre de do- 
liuhqoi. Es caliente: cura eLmal francés; resuelve 
ventottdadM. Láaemilla, con tremei^tina y nanhzin 

VetaücorT'.— To«o I— 18 



|Mirt( las cédeíaa de laaiMytrM. Dáola>á bab^r^Ar 
n )M Algos d# sangra qae aalaa á ia liaoa: aa de 
los indiob o^stímada, porque los saoardalaea de loa 
idalosia tomabaii pan:i6oebirlaa.reepBeaiaada bus 
diidaa: ^a puracida al sotapo mániaaada Diosoóridaa. 

211. M «hapaltapaa^yoAl es una rala aránátioa 
que (raen da fiaadalió^uray ^aa se da en moatea, y 
en especial en Mao qoa Uamaa Ghapolioas, qna aon 
langostas en BapaSa, y de aU Urna la daaoDuaa- 
oioA. Nace tamlneQ eo SoaAbBeDa|e:.es pavécída al 
itamo real} las i^igeras asaa de ella para evaaaar 
el mei^jtvtto. y as 6til para los daler ea^la eskSauigo 
y Tantosidaiss» . . 

212. £1 tlsMiyelopatli aa «oélabra ea México: ea 
raíz que se da ea tiarosa calieates, & maaava da la 
del lirio. Sujs hojascsoa máa delgadiw: eamuy amar- 
0K <»UCk los •empachos bebifto y deshecha aa agua 
calieate: la oaatidad. ha de ser como im ^raaa de 
trigo. Deshaoe la hidropask» y para aa openMjion 
Ja meaclsQ qoiu hojeada sea y polvos de Miohaaeanr 
4 media oaza dea dracoRaa. Dán^ coma el acero^ 
para las opilaciones. Evacúa al humor auolaBodUoo; 
saaa las tri^taaas y dolores del oaiaaon, qae. esa di- 
ce y sjguififia au oomhre (madíoiim del mnmqn de 
laa.ge9te^); por lo díurétioa abra laa viaa, pro^ioea 
sudor, y «a muy aupara laa ol^atraaaíoiiaa dal baso 
y iMÜlpitacioQes del corana. £1 botíoario de aate 
Qoavei^ta^ fray Fxaaciaoo de BsfMna, aonwlmte en 






/ 



«I Utt opÜMÍaiiMy jT'qiie fténsidkainiiitoxiBicdiirj 
«pMlwdo'poF el dootor Oenimmo Ortiz^^túrotomééí- 
<so «b9uka<y Mgeto q^e^ie^d la oátedra ^epf tma^.if 
fiíéflíiáB de eQareiitaejBiMi«m8ttx).médéeo y Ueahe- 
eltor, y por el doctor Nioolás MéaSeek, tbet-gnunde 
o{míM for 90 seíanoia yi^xpámaásc^ 

Mi. Elyotepatlí, ejspedé de nareiso/ tieae b^ 
be}M saeaoMtí y másidetgfúiaBtiue el Wriby y fa» flo^ 
rea bkncae y pequel» oomo AsucenM.de laiáórral 
Naee en tiervM pedregasa» ry ea^nfes: la raiába^ 
biéa^ ea*pe<e demedia onza/ cura el cemnm ysaa 
irnteaaa y ilaa fiebres^ fia rpartíoalár teaiedio para 

• 

las heridaB de golpe y da azotes: saDáel aincope ^ 
deamaye;^ ca denatanleca fría y kúaiedái^ y uo iier 
ne aloT oi'Babor.aotalda: tíeUe otra especie que llar 
man pitaalMae, óáa ddgada, que ée raijs de ona$ 
hcfu caaaovde iaotea, am tallos^ üor ai frato^ y hái* 
ce loa mismos efectos. 

214. El ooaoaoepiUv V^ quiere decir lengua de 
aar^euAe, es éa des aunaras: 'uaa^ que tiene la.taáa 
blanca; y Mia^ quola tiene calorada. Éafca^eaimüis 
actii^: tíene loa taHos iralQbleé> ias.hojliacbatD mét 
dia kioa» dücaa/lásiflesaoUIasdevalriM eéloree.-sii 
THÍz, qae ea del'grae$a'de(UO'dedd y ku)ga,/es co- 
nocida potque es dttlc^^ alg4^ plomosa» ealiente ym- 
ca eo aeguodo grada: raf¡)a^ y, bebida ^n cooiipienn 
to (caatídad d0:4M 4: tarea Q)Qaaa) c»ta el ba^e^ 
despierta el apetito al comer, resiste á los venauos^ 



m 

pvoicooa 8iid«r, y eaelMiOB^to 6iii«» íMimqwvbfo*' 
tWrlas virgfiéiss. Alganoa la tiM&^ii.la hobnufaia 
la contoa del t^neiia. Llétoas en watídad>4 Sspa» 
Sa, donde la han ámeákmtú ottoBiefaotoa y op^ctr 
doMs.iatty otilas. 

215* El toáaiwiltlaxioalii qge qniiaia deair-twpaa 
da taaa^ i^iie as un amiMlajo que aa aiia aa laaaa- 
taraflas da la tierra, produoa anoa.talloa/y^an-aUaa 
las hcjas coma da orégana; pato máa áspasM y ra- 
doadasy y al fin anas flanaUlaa Qol0i»daB::la rafs 
as á manera de tripas ravaeltas. Esta* {as . fiia y 
realringanta» algo amarga: oanfiurta. al asfcónMgOi 
taaq^la sa aidor, hace engordar'á las flaooagr oon* 
sumidos: desheolia en agoa onta las llsfiiaaviMn^ 
sas. Los indios la suelen dar 4 las parídaa iNia w* 
taneion de confortat y porqoe deéieiieioaifliijaa del 
vientre y oámams de sangre. Nace en <2haioo^ Ifsh 
chimiloo y otras partes. 

216. Cohuaoihttiapatli» qae qiiiem decir oifidioi- 
na de encogiattsnto de net vios,. adía las h«|aada la 
misma raU y irss ó amatare tallos redondos^ y «a el 
remate las fiares» r^jas: niaoe aft pedragales* Dicen 
ser ésta la yerba qn» llamini del Negro. S« aooi* 
miento (tomando tres - manejos an trea fibras da 
agoa, eonsnmienda la tereem parte), bebido eomo 
el hnayacan quita loa doleies de nervios^ y es con- 
tra el mal francest échase también en el agua para 
beber. 



m 

217. %iiilMapailv que. i^we deeit nmUeiM'df 
orajermí, prochoíotf lafi hojas IftrgM y blaiidM, 8#m6> 
janfeü'á hi iíesoidttitícá: las OoreB blancas. Naee 6ft 
todfis regiones: es se<^ en tercer gtado. El eoctitiibn- 
ta és para qtie fácilmente paran las mujere», yeso 
con teinplanasa, porque las indias suelen dar tanta 
á %eber (pareciéndoles qné en ese está el parir), que 
Biielen enfermar. Las hogas, majadas y bebidas en 
9ÍgQtí Koer^ aplaca tes hlnohsjsones del vientre; cu- 
ra la hidropesía, j Ikcilita á las mujeres el mens- 
trno. Hay otra, que llaman mayor, que nace en 
tíenras calientes: las flores rojas y los tallos muy 
alio9, con hojas como albahaóa. Otra llaman pitza* 
hiuiy delgada, con las hojas como de saltia, glutino^ 
BMy que tocadas sé pegan: las flores purpúreas en los 
extremos. Ambas son calientes y secas en tercer 
grado, y hacen los mesinos efectos; nacen en el pue- 
ble de Ayacapitztla. 

218. Yeopatzotli, quiere decir medicina buena y 
de estima: yectlipátti tlatzoti: Es caliente en tercer 
grado: suélese comer asi cruda y c6mo salsa. Cor- 
robora el pecho á tos asmáticos: su cocimiento ayu* 
da á la digestión y deshace las opilaciones. El bo* 
cimiento de la raíz detiene las cámaras, expele las 
ventosidades y las résuelTe; y es contra las lombri- 
eea y animales nocivos del vientre. 

219. Meoaxdcbil, yerba como hiloi Es de dos 
palmos de largo, con las hojas grandes y gruesas. 
La fhita sé pateco 4 la pindenta larga: eoha díd las 



ffclMí ttiMflf béfalisr 4(íifvpimi€»n/«Mte# 9#« en 
<mnbo güi^ t^iantMí y en ^oeis»: .89Qop^'jf«lwa 
Mlmrse eB-el4hoool9te, y jAsiiven ^ U^^|i«u 
4ioliim«ni€(. 'Scba iBOft pimiento lergernace^eii^iennie 
liikaedM y tialieiitei^iMQforto eleoniMfit df fí^ior 
tA ertÓBiago) dm b«Ma lolor 4 la beo(i$ adMg»ia'lo« 
]i«.«iore6; es oontrayMeDeí apniveeba 6 Ips* ^%e 
padece)^ oóKoa y . dolor 4e ijndet proyoMr.ktrMiiim 
abre la»^ 4$i)atíoQee^ y taeMladX) ^eo» i¥aiaíH|is aiiiie 

« 

á lasiittjereB elmetisl^qa y Dty«ida al ¡M^ltoi jí yi^ 
00 ba visto eobar la oHatora jui^tas tod9 ea .por 

220» SI aempoa^oóbicQ^ Uaioado obMiUina de iao 
Xodiad^ aaiMitte le oontansos' eptri» las floras^ ^qul 
tienen Ittgftr eu9 vtr¿Qde4«:JBI. ziimo do la^flor {aii«i* 
f ue ^a upa de las siete difeireRcia»qii9 tioaom %.iia 
segat^ las li<gaa y tomafio sea diferontosí y oa loa 
efectos semejantes) y ó las mismas bo^ df.las fio- 
i^ea bel)ldae en agua^ oi^ vino, temidan d eafeúna* 
go frió y pTovooan la. orinni y as .oontra tf!4& en- 
fermedad do oaasa fría eYaoa4iidola poria odpa y 
por .audor: aplicadas por' defuera^ ^qqitoB loaftioB} 
por modo de emplasto ea el ealóaii^o y espaldaí con 
fióte j. arranca el Miito;. frito oa ao^ito comnaelAo- 
zmo anjxide de la misma.¿or hasta que ae cofiaiMiifii^ 
es bálsamo para beridait; y orneado ooa oeri^,. e^ 
usgUepto para' llagas y almorranas: y por la vóiud 
diaoQfioria^ si so toma la bojlt en agua tibia dee^a - 
obarf romooa á i?4mito> y es ^U para hidEÓfio^l* 



17.7 

i^fí- loff jar^ia^.y r M^iatee. La fiojf es de. color afqa- 
V^(h 1 49^ tira- á ; rpjo: \p^r la .parte inferípi*» tie- 
JBí» Qp eal^aoiUo r/diprclda;, por la supe^of ,aca>a 
fm lieite boj4P;40 l^fi ci^}e$ Im d.ea. exi^^dea en graq« 
4bi»» y laa ^fa^afi 4o6 Bieaeree: |a9 t^res^ qu^ quedffu 
iMocn ttMS.fiefiale^ r^JAs, ,á las llag^ de Ci:mtp 
MMfcrQ S^S^r MfAejantos; y la «de en medio tiene 
seCalw á fm^etft de oabezoi; da, playo; es caliente 
y ieca.eB trocir. (g]r4d<>r. Como el mastuerzo de Es- 
paffa^ ee útil manteniíaiento para el, estómago frió 
y 4^Ú$ Jf %§s^ 4$ oljü| e(i .ensalada: .majada y 
itpliciNdi^,. ^PTOVfpha &^\f^ t^: mezclada cpn alurpbre 
y .p99£Bt^ en loa djipntes, qi^ita el dolor; las hp^^a 
y lMfr)flQiPea,mpL)i^da3.y mezQladas con. unos gran^p 
do alumbre, y sacada el ^ua por alquitira, es más 
•fiiDaZ;que.!dl -agv^luqQinqsai cura liis llagas inflama- 
daa, y reai^v^ cnalqweia tumpres, aunque vengan 
4e>eaii84eáHda^ O^ajsspecie de mastuerzos hay que 
J^s-iOQeziqanosíllaflQan mexix({uilitlj es muy seme- 
jante á.éate^ í^lyo qv^e tiepe las hojas sutiles y me- 
liorf»6 qae jas d^l lipo: dá^e en cualquiera parte de 
tierra fria».4ÍQ <^ltÍ7Qy y es, ]i)ueno para las enfer- 
madadi9s jaacídaa ^e frío, 

222. Zo;;pyf^tic, que quiere decir yerba, á la 
pidina seoi^ft^i^^ los tarascos la llaman xahuique: 
IM:adace las h^aa coate la palma, pequeña en el ta- 
Up> ii9»§ üf>m l^J^ei^j^y. Pi^rpíirep^ en forma de v»- 



1Y« 

bUIos; tiene la raSr oofiíM la* caben del puereo, ó 
cebolkga: ñate donde quiera. En loa aRoe de San- 
ta Fe, y en el camino para Cnernavaca» deadé San 
Agaetir>, í^<í da coa abondancia: majada' ta rais y 
llegada á láa naricea hace estoraüdar, y ea aellal úb 
loa indica para ver ooál ha de aer dé Vida; y el 
doctor Barrica lo trae en eu tratado^ euarto. . Bala 
raiz^ en cantidad de doa drádnaa, provoca la oti^ 
na; sana laa cámaraa de sangre mezclada ó coó^A 
con carne 6 con otra coaa; mata d loa i'atbnes; ire^ 
vuelta en aguamiel atrae á laa moaéaa ylaama^ 
ta, porque el olor laa aturde: con au cocimiento, la- 
vándose la cabeza, mata lospiojoa, aunque aea por 
cantidad, porque no haga dafio. También con eata 
iraiz y la del cbichicamole, ae hace un coctmiento 
fuerte con que ae lavan laa junturaa de laa camas 
para que no ae cfien chinchea. 

223. Tlacopatli, es una yerba que tiene laa ho^ 
jaa como figura de corazón; loa talloa delgadoe, tíú^ 
dóaos y volublea, de donde le vino el nombre; la 
fruta es algo larguilla, del tamaflo de aveHanab; ia 
raiz, llena de hebraa, ea amarga y oloroaa, y de 
virtud corroborante, caliente en tercer grado: la 
raiz eura la sordera y clarifica la viata; hecha euea- 
taa ó rodajaa, y oolgadaa al cuello cura laa reumaa; 
mezclada cOn trementina deshace tumores, conforta 
los huesos quebrados 6 desconcertados y mitiga los 
dolores,^ ayudando á las enfermedades frías: nace 
en Maninalcó y TUlmalaqa, y otras regiones calieii- 



ÍÍ9 

tes^. IiM^ialláB 8MM vradiii loa ináioft-eií iiiáD<^ofi^ 
7 Jft:lIaaiaofÍlaM|Mtili: ^stos^ majados y tnesólaAos 
OMr.vtto^ puestos) 4 médo* dé emplasto sobre %b lo- 
bümUosy : lo» ?iioWe^ «namy y con * facilidad , sin do- 
loiv 6cr:8aoKn y cpiedar la^ carno- en su antígtta sa^i- 
dad« Yole «ido;vsaar de ello al maestro JVanoiiQo 
dflii £/aatiH6,'4nnijano de nuestro eoBvento^ y Gwr6 
DHiohet lotenilioe con éi^o:^e8 para frios xfttado é& 
el lomo.'. 

224. ^Knotti y s^fialic son yerbas glotínosas y 
pcfpijosás^ frias/ húmedas y restriügentes. Ei tzaa- 
tlr.e» rák d^'uim- yerba que produce las hojas co- 
ma ias^del' poerro: los tallos ^derechos, y ias flores 
qwi dA'amaHtia» tiran á-rojas^ menores que los li- 
lioe: nSioet en tierras oaliénted. De ésta se hacen 
pc^oe pampegari yse gastan para las pastillas de 
boea y de sahumar: tomada y bebida, cantidad de 
OBM/ cura- las Oámaras de sangre y aprovecha á las 
enftriiiedades d¿^ flujo* y relajación. El zazalic tiene 
loa tallo» largos y delgados, las hojas laicas, la. fra*- 
ta á raeimos en forlna de uvas silvestres, con zar^ 
cíUm como parias: nace en pedregales en los altos 
de México, su cocimiento (digo la raiz) sana las 
cáaiaras, y belñda en cantidad de una onza mitiga 
el cansando: dése á las^ paridas ánteS de entrar en 
el liafío, para cof roborar; repele las inflamaeiones y 
qmta las calenturas. 

225. Qttimiohpatii, yerba que mata ratones, y 
loa eapottoles oebadilla, echa un tallo de tres pal- 



.Móstfaui kwgMilsrgaéiy'tligOBtia 3r^Baiiipig» coaM> 
üébada, de irnos granes peqaeBes. Beta ^eebafitla 
es eltaiás fuerte oáBStioo><tae«éhs visto en plairta; 
obra lo miBinio que el rfigaJgar .6 soUséui; en las 
legas corroe y mondifioa la oiime podrida: Imoe 
dqMser €00 los défeames tk agoa dé lanUn 6 
>esada, y poco á poco»' y ao es para cmr caAae^ 
sino pÉte liJiipiar selameDto: mata loa 'guaamn, 
extingue el cáncer, porque obra potoncialmeiitev lo 
que padiera el eauterio dé hierro ardiendo: el €x^ 
eimieiiio quita el dxrior de muelos y de dieotea!» y 
los afirma oon uo poco de alutnbre. Bd Bfiohoactin 
ae hallaa otros des géneros, qué solo se diferenoMua 
en que el^ uno tiene' la raía como eeboibH y el otro 
las hojas a&ás aítgostas. TamUea* llaman iaonmpa- 
tli á la yerba de la PueMa» con que malan perros, 
que ai amdo dé aoalvaMsoo, • cuyaa iiojaá ásperas 
son de tanto vigor, que mezdadas con eame, ó tson 
otra Gosa^ mkta á eaalquíer animfU que la oooM, y 
asi para los zorros^ lobos y perros se vender, el eo* 
dmieato de* ellas suelen beber los. que tienen doto- 
rea ea las coyunturas, y -provoca á sudor y sanan ^ 
amiquo lOa médicos algnnoa no lo apeuebao. 

23i. 'Xalfomatl^ toomte arenoso, es especie da 
solano: tíeoe la raíz como camotillos, las hems me^ 
ñores que las del limón: nacoen tíerraafriasy teis- 
piadas, arenosas: su raíz es fria y seca, y de lan 
mismas virtudes que el solano; deshecha en agua, 
peao de uiia onsa, resuelve ventosidades, Mmpia de 



. 181 / 

laa haoia 3ei(^ jiuigá^ jq[>f oVeelU á las oámiurM éé 
sangrt, dAieá Iob atabardillo, y molidav dada 
á beber en pul<|ned aguamiel^ proveoa sador/y 
echa faesa' las virgüelas^ y majada, se da en el 
Agua ordinaria en lagar de laótéjas, y de ella-sa 
echan ayudas & meiüudo, y se ban Tisto Varias ^x- 
perieBcias. 

227. Coooztoi^atl) per ottó Bombre oecostk ó 
cocea ton, ea una mata velubkl: las bojaa gruesas^ 
diridida& en tres puatas^ Us fleres' blancas y peque- 
ñas, semejantes & las del iaquixoehitl, de las caá- 
les nacen unos granes blanoos; la raÍ2 amarilla, que 
Qo tiene olor ni saibor Aotable; sa complexión es 
templada y diurétiea: heeha polvos y tosoada en 
cualquier licor, cantidad de media oaaa^ provooa la 
orina, éjqiele laswreoas, evacúa los humores flemá- 
ticos qua inpiden Ifis vias; repiima las isa»osida* 
des que suelen nacer en ellas. También, mezclados 
los polvos oon aeeite de almendras duloss, ¿ oon 
osa olaia de huevo, dándole vaeUas á un hilo da 
algodón, y metido por lásvias de la orina, al modo 
que entran las oandeliUae^ haoe efecto admiraUe: 
suélese esta raiz meaelar con medicina expurgante, 
y porga el vientre. Hay otra yerba llamada oozto- 
matt, que es solano amarillo: los tallos leonados, la 
finta onbierta con eiestas vejignlUas; la raiz gruesa 
7 blanca: nace en tierras templadas y húmedas jco* 
mo Méxieo: es'amaiiga la raiz, y de oatucaleza car 
liente; cara el ahito; resuelve las vñtosidades} qui* 



J 



ilSS 
4É flLdotobdo IñnAiir^^ 

fh« «khlftt m^urea^ inta la kclou: / , j j ;k ^ií ^' 
;. 22&i . Tlalay^Üiiqae ^oropfrdecir «Jthaasr tewaa^ 
tre^.^odaoe ha Iwjaé en famaik ooiiMb^kli ta^ 
Udb «olnblaB; la &sxta^ anaa.caUtantas ccMü9i»bd0da 
pulgar, Qon unas manchilha camciqataa^^y > . i » ^A qg, 
Uesaa^de asa. senMUa Yettosk^^na^jao^jrc^lnetiea- 
^vae Tandea coc»da% y 'sa^MOiao: laraiaiBa^rD- 
dai^d» y eos hebras;> 8U8>h<yiB^ paaakaa'j' sefeega* 
daa oon loa p&vpados^ sanaa loé (^>húiohiulQax>la 
raia, tomada, pasa de. doa dnacaiaa eir>agiNiyfiDTga 
por abajo los bamores gmeio^ ^tpttcadattaaJbma 
da empieatoi madora y abre loa toxnaiea y asíoste* 
anas^ aaiMi adnirableinaote i la go)a,,y»aa aaaMttwn* 
to y laratoñoiiníliga. 8aa>doliirea) da'^upiW^wato 
wMiohaa 'agprt-hwwiaa* . Y otarar^ei UamM^tUayoUo, 
quiera.daeír yeitei paraeUa:aÍ tlalayotíi,'«UápMiile 
QttiiNilairia'iadí«oa>ó»'V!8ráaioa& ímm' iaahq^oiL re- 
dondas y peqaaMaSyCOtQpBaátaailetdAa^aKdoa^ en 
iSrden >poir ambas partea; iaa tafloa nralnUea» y . la 
friitei aomo «alabaoíUaa q«a aaiMMMa:iaaafts alar- 
ga y aaatq^aai, qua< mana toaba *«a!a%aiiraiaaaBQr; 
aafob.y flaoalcatt>|NiiteB)Caiiaiitoi^ieaic€Wra;0l fir- 
dw'defteart^ebtantf^datiecietefdofp&iiaioi^to «ateaa^ 
aa8)^ctitfa;el blpa aoaoo.la raiz delabaj^oté^ prooMoa 
laxmna) oasa Isfi.Uagasiy an^oilaa d#>laboaa:"iodo 
apio bebido,, peao da.doBdtaamaa(.ai^ee;paim provD>- 
cary ^u4wMoalat^ y 8Íekpaiai!tfstiátlír,»eBagwiu 



A/» 
AfflüMirivift^toM Uñmm «ImMo ayotu, 

U rito.i«daiMky(CM.o(4M^8Íel« 6 más befan 
4t «Um |Mi»4i«iita%t4ae tínuí pw la fu- 

■«^ w iii M * »! Vii^tK^ JtJiiay imiRfgwc nacif «n 
hm alta» da llásMOt «0 «la raiff eatieiitff y seoa^u 

: pMfMa la orioa: JMÑda,#ii pantídifd 
útmm n , yiuga por «viIm y pwr abuje ka 

y pijtaitaao« .46^0 ^ «^w^ ojm la 
foya, á ouitidad oíayiNr: liw frut«i qo wrt a, 

M j«|a v«Moa$%^ 

Bia p a lK i por otro (&o>ibV9 thi^ahuatti», 
EaM» VIO dwa «nMlíoiiia oalieDta: Qtrop 
xonaUo» aauqaHlo. Eá . uaa mata ¿apa- 
la y valloaa: laa kajpa:daakawdr9^1aa troBCoa pai* 
j nU(apa:la«floBiaafBariliaaipaf)at&aaalaa 
piapaUapi. 4^-^00 oacin aofup- vaüiiUaa «v* 
llapat.da giwHaa r^joa, maaoiyM qu9 laatf* 
daalmr y aakm aiMiso:.QKÍ«ii«aaii jaidifi«A.y 
tíaiBM lalitutaa y ta«p)adakt aa oaUaato 
y aalnagmita; «ara kia kiaaliiioQaa y iaa 
al dabf dalaa «i^aa: iali b^, ma- 
aabra al oairton^ par modo da ata- 
á tat aiBoaqua vonikan' la laaba, 
al aUla; y ualada iabia k lap m, qua Uattaa 
I yíatl, y aabw Iaa ampakiai^ loa aiai^ tonada aa 00- 

caatadid da a»;piiBO|e«iita'laa liioa. 





J 



1^ 

2dl. Adtfkpiáii^ por MtfcHMmlKM ift)t4«iMUtttl, 
tMiftlMCte, qm ilt<» ttvefaUto pítti^teÍ9!^teji9« ¥$• 

éMhé de | n^t-á; á^jsal^ ftiíMI^i «hHiMtefí ol^ftiMilp, 
bebido; ^x^VoiÉlft^W diÍD«V^^I^v«€^^ &'b^ 

OtrtillRteÁli AidxtiMfotL ^ 4é lalfo» detg^tfs y 
con oquedad) kd hojas ptttitíagWiki^ f détg&dftS: 
4ada' M 60omiÍ»iitó ^on iiaas <cúfchli#al«a de teiel 
IH^fioia^ patifica éí ViBoti y {>tovQca ^ofí ^fite^éia la 
'éríiUk, i)iin¡á tea ^püa«itoe$) y i^6isi:teW6 titttoskhfdes: 

232. Yayahuitzin, qua llaman Iparléon! ioa 'fitlioa 
dél^^si Im bd)iia láírgüiHai y> pttntitogudaa;^ el 
T«iíiateründ«A3iMÍI}á^aÉiat}Í)ks^lMntidA8 y iCHK^aB: 
84'^oaiiniaQto/ e» Uvaiotio, quiM ^ dolor 4la |FÍér- 
lias f haca* 9«íd^.' a^^M^dk potiiáódé 4% am^pláato, 
büf fr €^ ftlÉiViS f ^ Váhé^qúé Sé t«¿M cc^tfforfia lóH hér- 
vio9rddM Olí loa attos d^ Mékieo con aUifidluitifl. 
Vtk oIip4 notübi^ Ilmiito y^irtíátid: c9ittMm éóm en 
&a%(iitMHo-08pYOvoefaóso. De^úál^mora^MiutMN»^^ 
aaiü^ d» alkiy (»<»vocá[ teiótlatt^'^péle 
«ttértfty y 4ilioa teuiv la l^laí ooolérUi;.] 
i|aiUi^ doioi: :aa':eftb08a; áprt>¥«¿hi á 
'UrlSL ^aér&'ld!ftiidyÓp(ok>d; beMda coj 
irftoray rei^mJaa Vftiáa^retaRiat m^i 
Morplli^i sob^e laa hioofaaáoriaa y 
saelvoi eoTit'al akikOy limpia 4oa^ 
sanadlo) 4iihp6b«ia^ i»méa oíi iti 



rt ^ 




ttffiolM^ {M^^mHm; la «ttftletfvfiMM» paMi «di- 
1WW ylBabef lo oootto M euottoa: méMiAaft f én 

por el sttelo: la^rbia^ee retorcáda, quo de áhi'it^ra- 
iiii*et MQittretes BHiy .ph>?eciió8á en aytfdfltt'pAra 
lu ^ftAioáUildes y mal de ^ada. Otra eiTpeoie hay 
^ue na^ can ^sta <iimy |>atetida< aunque son las 
hoJAi BMiyores y lüás vetdea^ que Hauítin tíanqniz- 
pepetla^ que dice estera deles niffbad08, potque es 
mov otdiiiario'na<^r en ellos, y ei| el patio dé San 
S^caaeineo de México hay «aueha. : Éebí se echa ea 
ooci»i«ito oon taia y ko^M para- laaiaytfdaa fres- 
ena^My póis «oAromede de elnf^sto -para! las infla* 
taamooMi del TientA. Otra lespecis «de ^t^Hae nace 
oen -éstas; euyoa tallos soh roj^^ y pai^doa toban 
Ifeehie'fnQy blanca; Ua hejaiaay. taeiMia: ll&mase 
meaieya. Algaaosf juzgan sería y^gírba de la golon- 
dHoa^qM^laman* oeltdoniíi^Lpere ne e^ ¿Ma> porque 
la otra es ñata y no rolable: ésta ee airastra; tie- 
ne «moobaa virtudes: dóocr^j I ayudas píwa detener 
laa cAtta9Mi.de saegre^ e<Aaf)do ua 'P<d?ct da cangíi 
loD^de^ototvo; majada y puésta-detiéne ^4ujo dd 
laa almorrafias; es contraveneno, penque los chicht* 
mecos la beben ^Kmtra la ponsoBa y cuando se sieu^ 
tan herkk^'de flechas venenosaft: échase en el Bgan 
ovdioaña para la inflamación dehi^itoy y es fitít po^ 
iafitio ygitttkioaMQlitraloaaoltoqaesdAoau^^ 



mmmmttmM ds h^iis tMbMt y ok^ide ddgidtt: 
« «i ahmtk énjü^oi, péiaiM y «rnuo: gniia.hé 
árf»waMÍdMd»firioi»d€loita^edtiiMy de^jtlb^ 
ftfVAVMha á 1m aíBos qnt TOmtteo Uleohd j m 
•kítai: «I flUMii tebida^ ahoe laa .opilftGk>DM;.M 
UfiÉtam, mM la pwktfb y iivtta h8 MmíliaMiiM 
<• tas finvM: ^Mite delNgo.de krkiiepaa Imitkir 
Ak, Umh^ y ken desflemu UjoaheiB. 

ISft. Teloslu^ ^e otiM llemaA BMeMol y 4Im 
pMk es eapewede eesdone^ lee toUoe de higuemí 
amkífjfm ■ejrnreiq» leede fiirce» hedioadeey gwiet 
Mi y i0Í|Mi^ le fler UeMe» mmo vmUIo^ q«e Um 
■M iiiMehffe pletni de dkeale dni «aorde» esfend* 

^ oea Metro eenelea^ y deirtrotMaee« 

q¡9á UaflUMkebaMco; la9. hojee, momf 

y oaledee per^ bpio ab^, deede eloálebvo 

quiera dar el frio^ ¿e quitae behtdes 

een^leedoloiee8ae¡dos>del malfireiit 

ee adm ei^giiroi.por modo de empleeto 

ríHo» la eioiieafee, molida y 

moa . loa Iiimbm qAobrados: 

de medioi redoeo á.ealiiger-ba ám* 

meeteefiepitaeee dao oa mo áágnai 

y . adeemeeea loe mieaibiM) .y ei e« 

aeiÉtidad,^^ quíe be toai» ^oeda. vofatíeualni 

y pan despertar eo le |4ooi vina- 

I é oeaiea ea b freoftei [tove sicmr* 

diiMMB pamebmpoe {OU¿t^ üü. / 





zib: i^fetenóimé de ksAkeñ qiieí^Bé taiUos Mstno^ 
hiilleA- 7! Idí más es vcoiáor • i4e. - esca^oteea^ ^(obc tboe 
leébéi éM^j bebidm, {lem üeFuiiA otea?,- 6imouwf«tfl0^ 
ra y fl<an8L:.ési algO: dulcen : ''< ''^' - <{'^' ' ' 

eliikEatl;!^iehill)Dtií^:e9^ séBséjmite^ il* «aráóieántoij 
Itr hcjis l^gnís y ifienicdnípaeeia^ .es^ioúismi las 
flores redondas jr'aakaciUad, hf fmUí lar^^mUa^ uoá- 
Balticta! y ¿spera^ Itsdá ^ BemíUu.iii0n> .y ^ei{üefia: 
pam eálMiéxioíé y eob ^xmtoi^oM.^ liS^eqjke da tisia 
(danj^i túesroladá c(m teohe^de "amjer^.^IMPhagraf .pa- 
rido JiijOy mitiga laainflttauuáanééé^ 1q&«|(» ^¡AÁt 
da éa ooathnrta á* laa eaGéntaíraa:' Ja8;-fltiée} iHP^>^*^ 
das oo«no'iAD{flaBto^ «^laYpIasamajSu tefaifníivtQra 
es ealieiítet'y seca; 0I agua^ aaiiadarpovtdqiiikiatá^ y 
muNSÓladia oóa lá ^ tnaaquifoy^sacádia. ésf loe 4allo3 
tíárnbsj' debliace lasiíutna ¿e loa ojoa, y'^KoÜKEi la 
jaciáéca*: la feemillav dada^é letor; ftesa^da^daaxkrae- 
niasy evacúa Ida faumof as^ fleqrfiuNiii ifii^^^aa las 
(([)yíuitara8t^tí0D0'ei>boiory sabosirde tiv ahü'iMft: . 

v240: i^laiibcapatli.huadieeanafeiiiivdafaoBkpo- 
drida^ a? lOja^ mata oayhs'hcsasaDafoMMifjüUiiQ- 
qu^iuta/muy eoitoráhc 'y'aisada-'JSff Méañto^para 
llagas: lávwise con id' c^cñmieotó; ydespdea,^' bifaha 
polvos/se aplica.' fMUeéffmidor par4i<!^msfiiáMk>s. 
• 24L Metí, que 1e€^es^pñftoTei8*Iidinaii'tiiagaey;tie^ 
no siete difereocíasí nfiewstKy mt^guy «maulla, Aie- 
íoo las QiiHU ^ ka his|a8inn;iñHaB7ifiiai 






da t»4ai¿ 0l oofioiífliiito dtéito 

ifaifutotn firU y lábqet. Ofcco 

f^*úp qu iiiMa ú tQexcaUi w 

otn maaDQOotí^ Que dá ims fruta^itdoiir 

WlilMr áwlfmy «oída: otro UasMBLueQil» 

jr.de jueL Tiem las 1m|^ 
y lügHtjda ^ato hay atgunaa aspoaÍMtf eo- 

oaBá, xilom^y otraa^ 
^a IkNMB UacaHwtly especia de 
jf ea* el 411a da jnáa vigor á lea 
. £a gfawlp eD aa aftkOf 
iMgaa aüP^My «raadea. Teo^ietl» laaaaey 
ipMalyaatti^niagufly da píta^ de donde ae 
Mb da fuá, haaea la rapa» y sirve eeíoe ^ 
l^alaáBaosac asaae en altara da 4rb<4« Otee 
laa^BajT' apamp (¿ene ha hojas delga* 
4 f iii!p%eaa^ y nás aagostas que faia 
Oaél sassa la pita prioiar y del^sda 
Jaé^Oiaaia^plsn, qaa astiaia^ kamigeipaB 

■ 

Blla^ea la^ nabüiiimp ptagta eoB4|De.aees- 

anajsy p iBtii y as da arta Nwvo-Muade; 

4au v^^ladoqpat&.ka semhrades: de 

haaaa'^Qia para tedios eoabña ka lia- 

iaa tii|na aletea da vigas, de las puntos seha- 

ilMaa y puaaaaas, agidas y alfilaree, Hntaa 

iaehaay saetaa, y rantríllos acomodAdee pa« 





• - « 

ügMy alpaigatjMii ooatoles o^aii^íMdi^acM i4flD^Dfi^ 
oáSMao y lino. IM^iuno q^es&sitta^^ipinyvtto 
«Q abttDÜauoia -(taoto^* ^lé osa^sola nata suoU^ili^ 
Ijílar^venite -airdias' e» ütoqiod^.fiiia 9k%am}^Mé 
bB0é^ vittagMy jr se haca viaa qipe llamite pu|qii^i}r 
íigiuiTdíeQte taa fumt^com^ e\ d^üntül^ Omán 
Mte c«QM> «u el faego osa haoe ojal^ y eiMÍadé ax4* 
«ar: y es, ao fin, el pakfna la m&a ap^^ibJa gara 
loé aatMJraleB^ eoh&adi^« raioea^piffa.fafi|fl^eQar|a y 
attbriagaise; y «Q|iie.8Í:Í08 peqwa da a«T^witeii9, 
dtü^aageaaT^ perdiendo laraK«Oy.laf|SMi:^ále.b^t 
toa atiimale»v 9ate tzoinoy.por me^aii% sea ^ay 
proveehoBo: pypmoa la! oñaa^ p«tfifiab lósjrSktteai 
^iébrá las piedraa que-eexariaii da. hom^r, lipfta 
¿>qiga| y aei diow qna «poG^a.áwigaBta íchÜm 
ae hallan con mal de orioaf ^ro ya barrólo fiagnoa 
y de etrea colorea,. que Mma tasJtiP.oonioi^lio»^ y 
aei 00 wtájQt la bebidf wmd ^pítr^Jg^imiplexiopide 
la nataraleza. Sue hojas^ asadla yiSeMídti^jEiMiO} 
paesto, ^tea la parte pasmad^ lei9iA vy ^3. npcioa 
que obliga á guardarse.^ dol aif ^ . pera ai ee iMba, 
áproTÓcha al oiaL fiMOM^y eapóemii.aálH^ 
paxa loda fipaatema iatetior;^cpie lacucpelBhpar Jaa 
"ñas. £& ayudas air;iFe9 loa magoayea ptoquaOofiJU- 
oáadoa meeoatl; con el oeciañiatoj^l j>iilqué».para 
tabvirdillea y todp k4mto 4e, oaiotttora^ Y ¿a; ^, 
dl4ds k4ii9toeaifivjM»«a<teNMvcn 



te páe^ qtte bé^stara ^-pi^bei^se^ícto 4ád fcd>^!^&)la 
vidtt totiitoaf' ^eeísftm^^ ^pf^es vbadtÉl de ii|ÍRiíeWl6 
skvéi^<Mdéúd6k^én lMi«bfteok debajo dé ti0rili;y>4^ 
J4 "hHh^éé tisbffl^flr -át «^oíi o¿f»fitadd; >y liá^óiíttf- 
1« iiéxi»dli,^y lo «uHity ibnch^ Ja^'daiÁits 7 tiodó^ 
aelo^ dé^viviMtói Oé éiMie sé iMce'un «Ind fúdi^y 
meékmiafl«*qa^ Ha't^ah «i«scalU^^ q^e^blíHid^ áféÁi- 
gmiosr tee^hii pti»«cid4"Vi]»o YiiBcf de ttVás ha^^ gú§- 
toy oblot^r*'-' í^ ^'^"' »-^-"*í-' ! "..•.' ^ ^ í; í a 

24S. 8(«lab«f«6,>qiAÍ tod mexicanos IMftim phfiétf, 
eti M SVMtt I^IM; éür'Fiun^ilf^ ¿íc^ianá^ lo litydift't^* 
jas^iÉRyt^ínif^tiiéndreftt y'pequM^^^ 
tierhuf dcNldé^ fié.wwJ l¡^fc\úco6'99WtíAli^)iy^ 
éüM'SálBñ'i^ hij^B; ^ú'e\ r(ltifafte'*uDii6 floree iitmí- 
tíAM^^lk úikjxefn a« VüSíUob; dé queMeitfbb'^nHIiii 
taeinír qué lá' d^ iiloi^lddf a«; dé que^e déÁl!»#a él 
tabÉed/® icfcltóftte y' áeW -en tMter grftdot Éátfe, «i 
se á^fcrt' JkW médiciiñíí, tf prot^hfti sd ViíCudj y'ea 
ásAúM ii'ñB^^Úiñ^^^ iiéb: Kefa«cdnoci4Á'«^ 
tá'lá^3cpérii0íiéfa (ni t^e'el'mbtiáá; ^tmiáíío^éh 
hütaky' bárcíe eídílpír y fetféw fa -fteüte^ffroV^tibá'lf Ib 
asma, coitíge c9 aflíiéiito'/ confórtieí lá^ca^eBa, j^éV<}- 
ca áuoSo y-ébttobóra éré9ti5t6a¿6:' á Ía%' fe^éíié^ 
que f!én«ftt ittai'^e níadií^ las tsabñ/ fead<3fr£Vido{ó<^^ 
su Itign^ léá quitó' el déátoáyó', y parfecó^que aVír- 
jMta la misma muerte. Tomado- bripofítf'J)^'W3 
narices éana él romadizo, descarga la cabeza, bace 
Bontlr menos Tos trabajos'y Cuidados de esta vlda^ 



itt2 

ivido 4^ la íliattltad hiúmi^I y aüeaiUi delu. vHal¿ to- 
Im40 tM>r la bowi quita al dolor-d^: ¡lo^ ¿iootes Jr* el 
eatómag^» haoa á los hoiBbi99$ ágU^aíy tK^Dtpa/ lia- 
ra oualquiar ^«roioio caff^oial, t>riiHHpa}iDwte4>ara 
«1 mea sanaible da festa vMa q w el el oiteiaai^ pe- 
ra ai C0D ñtremo se usa eA bCImo oaAM» «a polvo, 
líoittpfedQda Jk laágua^^nefay aeea^ U boa4 d#* 
aeJ^riída^ la ganadaoMoerí mtí^ pe^i eti ai higiado 
un calor^nooivo^ en la cabeza una daitUailim «en- 
tintiai ;tt» aboguio decaofMdo y tioa toMcUla teca 
•iiareme<iiay y parjtioalw 41^ HaeQmp|cfii¿edx^ida: 
lii4rdwa^t;eok>y 4i4 Mplr^ y^dM^émpifafeb to^fto- 
ti^dura^ y aaanrte el vj^« dolj»r^>d#iia}i0M.or 4»^ 
tod» «1 at}0Ci)9:'a«ba«tt«a, y i :ir«)«9 .4ilii»ltMMaiLUa- 

IIM«. £1 aaiRo d# la 1m»<^ ?e9d# yM^i^eto biiWwg , 
la^iUKfnaíeii da \% 9ca> b<iMa(M».i^m»«i m^ y 
iQAtala^rlwiibffiaep} y i{xi^ m9d«.da;€N»plfiataAyu^ 
da/centj^>8.eo.<¡^(ní^%d^¿d%l^^ QWf4l««l>a9 
yjfí^im |ff%d9«!e6te^^arca:/4»iíé0t(MiM'.«t&KMa 
.laS(a9]lM»i* .iQjai^sfehki4rai>da:«Ua9(4»tp«r^|i<¿a 

Q^iK))|i|^p]#8l :|ií«a¿u9ta de.ii#9l»(^^ fiMi* 
epyíPMí^tHrAfei: wa apjB^ vaiiH» jwraopaa: 

.«ftldíatt^ft Xi Aui44»d%: ay»rig^ tai :YÍr^adatH y^Ios 

eí«»t»)i.4Rr)í#.plai»ÍW::^ PMlibp, tADÍ(mloi4 la 

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coiii!ÉibWlMr%áié<y dél|a Btitsfa;^tM ¡iot» doflottprt- 

mfttáé I^IfttwdAs iM^eiÁáUcfSy y fw e4 ^Imi y toé- 
ro é^ tos tbi^ tHiüéii UétlOB'd^ taamotita ím 6ftiii« 
pos. Háy^f f^ 4§é IreB y ^a<Ih^ légüM <Afi v««>i» 

mettt^. Ai tkQta4fi'al«tt^nck d^'éfiriiM, iqf96 'el 
más |N>M« cbmé^téé<yM'efio'Ofthi«ray y rintftBplf- 
bey^o«alM-ttaá§<iftfrúe>M{ttf-4dttflnft b^iiimi(> 4fGh3 M 
más ttoo «n ^{H^a {mcRIe ^^ttei)^ ew air «íéé. Faé- 
ra áe ^s/b&B qiie di^lM^^sllá tiei^a^á-iio^Árfi BtfpñlNr 
hay ftlg«üO0 c(tte ád oóDÓc0nxen'lAt^otni¿tKiFÍéd(}el 
mondo, de «{tié tortftró «cío btrevMM es dais of- 
pítate.- ■• -^ C-- • •"" •■ .••.•;,•, 



rá macMnuea ó ^dMuraehapa. £¡8 del tiuvaSo d^ un 
perro pequeBo: tiene dos palmee de lai^ge, j el bo- 
ciee pequeSo. Be bermige y bfamqaUíoAi U cola 
redonda, de dos pelmoSé Sobre el vientf^ y ea di- 
YÍsien aparte^ tiene una bolillas ó senos qia se 
abren y oierran^ donde esconde ios.l^}08 eemo en 
2arron: ta corríeidn>''«tftf ItfiiSAíélocidadi y sus hi* 
jos mamandq. ¡Adnirable artificio de la naturale- 
sa^^ut jsnáAise*^i^.»a«ptoo .«nJinyi, ^g^^^H^l^^ba- 
oer con astucia morteéÍBlí para escaparse de los 
hombrea o por mordw sobre aeguro. La oola es 
ntüairftMe. taft4igM|ei#^b9b4d^i4ai1lgwK<^Vl^tid 

y l^iieKtii sobi» k9«»eiir«8f ia* «^ ^iy«ñé9f^fí(^- 

•jr.itgiidé^ (l«:<»4 -Dn-jonM 4eÍ4ri^.^t^ 9fr^ 

t&OB .TÍtleJMW^OOBta» Jp» upít 4^ IHfWñ^^S W«- 

fU^-^NDií» aaogi#ii«la9.«M«a(4Wigro! jr. <|9f^ ¡¡^e 
tel' «aft^MMR-aos, neoorsa^^y. .^ea 4ogt#f,y^ más 

fiújM» Jft «ola.. . QowM mm¡ T ■.^mlmA9f^w v^ 

giUiiidro,:<kg«4lMde^g<4K«N} ••; ot.< '^' , 

poínos: «i k«Éi«» 4«lgM|p»v|a.>«K^ mj^ alp^ft^Áa^* 
00 y n^proj moy hermosa. Es muy diAoBo:4^|giíe<^ 



19S 

li te «vü; tote ea Tdsfawidftd^ ea oria» y Mere- 
Msfe telo tedor, qoe Mdieae atrefe á Ueg^r -ni 
b pMi» Mfrir. &i otcne conim lo» aatmalafl; y 
éi^ilii» tec» Meita va^HSH>i como de 1m wriM. 
Hay «miüUesi qM Umud i«atochtK. JB8.fMUBo im 
fmálh^ ledo eaWerto de oeoduui, al mede de ka 
Me wtMk laa anndaab Sueleo ^ti^*»— *tá>* ChmiM 

gaMaillia de tiemb Lee polvoe de la cola fcoee» 
«a la «risa, y lee de la eoneba eaoan laeee|ffDaa« 
tkf hgartee» eaiaiaoesi iguanae (que llaaaii quauh* 
fOMpalte): habito en agua y tierra. Bi de la for* 
m de iagpima» ee de doe y ties pelmea: |a cola 
i^pi/gmeea^ Cóaieee por peeoado. Tiene el ea^ 
te de aoM^o^ y ee de mudiee apetoóble ansqae 
•i a^ipics eepantea* A lee qae oomeii de eUea, 
% te teitdo bate» lea teyerdecu. Hállaae ea 
de eeto ammal uaa piedm que deahaoe 
de te liBonea bebida ó Inydadola al 



9I1L Btftee«ihtelefaaaa,eopartieiilareala 
:ff HAste, mi gtete de |Nee que 41amaii aaoletí? 
ai éa «» pelaei de celar negro; el vtete pallado: 

|dée, que temataa eneaatfo dede% 

de la paoa. .Ttee forma de begieeilloc 

le^ftee U nglercoao d te mqleiee. Bi 

attoqie pr e wca ^ la li^iMÍa. IMteá 

M i e<if y ee ha víalo qae aaaaa 




196 

'248. Hállase en los tios 7 lugunaB, y en am- 
b^ Doares, el manati, una bestia en fonna de ter- 
neta. Hene dos brazos ño tnas, como alones, á 
modo de cnornos de cabra, con que ¿áda: es de 
ódlór jiasdo; y annqae es tettfz ala vista, nunca 
hace mú. 

249. Hállanse con abundancia ciervos como en 
Espalia, y venados de diferentes colores y tama- 
fies. Los indios llaman matzntl. Hay berrendos, ga- 
mos y alazanes. Estos habitan en el Nnevo-Méxi- 
00, y son del tamafio de nn caballo: y de estoca, por 
curiosidad; tnvo en Zacateca^ don Juan de Zaldi- 
var, y los llegó á amansar y tiraban nn coche. Bn 
estos sé hallan las piedras bezares, tan estímadas, 
sefioras del veneno. En las ovejas del Perú, que 
no tienen cuecnos, llamadas vevinos; en las taru- 
cuas y ganacos, se suelen hallar estas piedras. 
%i' los bueyes viejos se hallan como piedras baza- 
res, como naranjas; pero son livianas y dentro pe- 
ludas, que las de loa oiervoi son een sus capas co- 
tno teles de cebolla, pero maciaas. 

260. Hay monos, que llaman uaumatl, de dife- 
rentes grandezas y colores, y estos los hay en To- 
ln y Guatemalac; .y hay de casta brava. Hay gatoa 
de Algalia, que llaman pachnles. Los monos se so- 
corren' unos á otros, y crian con grande amor á sus 
hijos. Hay camaleones, que llaman tapayaxrn*. 

261. Bailase entre los pájaros y aves, que son 
n número, fuera de los zenzontKs, tigueriUos, una 



197 

aTedlla pa4«^í(ft: ei pÍMtieae Mgado) y Iargo> que 
UamaD knifaBÍtBUiQ. Su pluma es de varíes colores 
7 preoiosai 4e que hacen inigenea «orno si fueran 
de pinoeL *De. ellas iiay un ornan^nto de easnllay 
dakiátieas en el convento de nuestro P. S. Fmn- 
cisco de México. Mantiénese esta avébitla de la 
miel^Jogo y redía.delae'flores que anda chupando 
con su piquilloy sin sentarse en la rama ni en la 
flor, fliiio volando de floor en flor con gran veloci- 
dad, y al batir laa alas hace ruido y aurabido con 
ellaa. Poos sub: huevos un poco mayores que una 
lantejas €l« oído y pikjare es del tamaflo de medio 
huevo de galHaai. Lo que mas admira de este pa- 
jarilloy y le singular que Dios nuestro Señor obra 
en eít» pequefiíl naturaleaa, es que en secándose 
las florea^ baéca^ un lugar de espesura de árboles 
donde pueda estar escondido, y asiéndose con los 
pies de utta ramillai pone el pico debajo como pu- 
diera estar mnerto.^ - * 

232. fin ka islas Filipinas se crían los manuco- 
diataa, pájaros eelestjes 6 del pájaro Apodas, que 
carecen de piáa^ y en su 'lugar les dio Dios unas 
plumas delgadas 'de media vara, que salen de me- 
dio del eHerpoáimanera de erínes gruesas, y de una 
cerda que parece de arco y atraviesa el lomo, que le 
sirve de colgarse eo los •árboles al tiempo que deja 
de volar, porque no pneden sentarse ni pararse. Pa- 
ra criar sus hijos proveyó naturaleza, que el macho 
tiene á manera de coeva una concavidad en las es- 



1» 

M^MayflftM. SosténtuD de fllgtwM'iDéu|BaiM 
éámué, Sondri toiiiiBoéetti^^lgMrill6?etTKoo 
negro^ de seis dedes de lioge, f el eiieHe de un 
pshifo, tKMÉo leiMttMiD; pera es la drenfenMcia de 
ptuoMS, qtfs mm de oee vais^ compüeÉ oeb elMs 
«res. Aiganee he teiádií mi tni peder que tnee de 
FHípinss. 

268. Hay difitreotes espemes de emas: osa que 
Uarnaa ooxcaqaaQhtIi, que tiene el |»ee negro j de 
seis dedos de Isigo, el eueUo leonado, de un palmo, 
qoe se sastenta de carne morteeína, katones y la- 
gartos, á numera de ágoila, cenicieida deplnma por 
el pecho: otra Uaman huatapn y los espafielee qne- 
brantahnesos, algo rabia: etra que llaman tsopi- 
Ictii como coorro aiay tMigro; las piernas pardas 
y la cabesa sin phiniss, y el pico de Ibima de pa- 
psgayo. Come caraos muertas y &apia les easqios, 
con tal olfato, que de muy lejos haele. Vuela may 
alte y con tanta serenidad, qae abietto de ahs se 
remonta. Hay oteas come ga#ilanee, qoe Mamsii 
tocatl, aves de rapiBa ehieas y grandes, de qws se 
guardan y huyen. las galfinasw Hay baleeneet que 
crian los afieionadee á la casa de Yoialeiia» tan 
buenos como en Bnrepa. Hay «tro género de evie- 
nes que los msriiieros Uanaa rabiahuroado^ y son 
los primeros pojaros que ie yen de k mar adentro 
cuando se Tiene á la Naetra--&paBa. Hay terioe 
géneros de abluías, aviqías i^randes y pequelasque 



199 

crian en panales la miel viígen; y Unos como gri- 
llos, que llaman xicotli, que en la tierra orian unas 
calabacillas de miel y cera muy negra, y asi llaman 
á la cera xicocuitlatl, estiércol de abcgas, cuya pi- 
cada es venenosa. Y con esto concluyo con esta 
primera parte y sus tratados, dando al Criador 
omnipotente las gracias de tantab maravillas de su 
omnipotencia, y las debidas alabanzas & Mabía 
Santísima y «su glorioso Esposo seBor San Josi. 



PART£ SEGUNDA 



I>E LOS SUOBSOa POLITICOa. 



TRATADO PRIBlERO. 

DE UJB QUK HABITABON LA TIEBBA DE LA NÜEVA-ESPAf^A 

JCnTEB DBL DILUVIOi del O&iaSN DE SUS NACIONES 

DESPUÉS, Y J>E SUS PEIMBBOS POBLADORES. 



1. Lo qae más oonfusion causa en uoa répúblicaí 
y lo que trae sia concierto á los juicios de los doc- 
tos qué quieren escrebir los sucesos, es la poca no- 
ticia de las historias. Grandes discursos se leen 
por los historiadores de este Nuevo-Mundo hechos 
sobre si fué untes del diluvio y cataclismo univer- 
sal habitado: ¿cuáles fueron los primeros que des- 
pOM del diluvio le habitaron? y ¿de cuál de los hi- 
jea de Noé tuvieron su principio? Muchos hablan 
á ei^gaSy porque escribieron de lejos: otros discur- 
ren, sin asentar fundamento, llamando conjeturas lo 
que wx premisas deducen consecuencias. Todo es 



sos 

7 qm TÍoÍ€roB de la parte dei Norte, j es 
7 asti aoiK)iie sopongo por cierta esta ve- 
Hlty ilnpiM de tmtar las opiniones del origen, en 
fti paodré preUen&tieaniente mi sentencia, reía- 
iHé «a brtvo loa pobladores (qae por diversidad de 
ee reoooceen) de etta tierra. 






CAPITUIO t 



De lo6 habitadores qne hubo en esta Na^va-Espafia antes 

del uDiyeraal diluvio. 



2. San Agustín {lib. XV de Cfiv.f cap. 8)^ José- 
fo {Kb. Ij cap. lí de antiqmt.) i y otros^ dicen lyie en 
tiempo de Adán se dividieron sos hijos por todaa 
las partes del universo, para cumplir con lo que 
mandó Dios nuestro Señor á nuestros primeros pa- 
dreSy y en ellos á t<fdos sus descendientes, que 
fuesen engendrando hijos, y llenasen toda la tierra 
con ellos. — Cresoite, et multiplicaminiy et replete 
terram {Oénea. i); — ^y habiendo pasado desde la 
creación de los hombres hasta el diluvio mil seis- 
cientos y cincuenta y seis aHos, sobradísimo tiem- 
po hubo para llenar dos mundos, y más en tiempo 
que era tan grande el multiplico, que vivian ocho- 
cientos y más fl&os los hombres, sin apocarlos laa 
pestes, y sin menoscabarlos las guerras, pues ni 
pestes ni guerras hubo antes del diluvio*, porque 
en el Génesis, ni se refieren muertes por guerras. 



205 

ni mortandades por peste. Luego si manda Dios 
que llenen la tierra^ 7 tayieron tiempo para po- 
blarla, mnltiplicando sin guerras ni pestes^ sin da- 
da poblaron estas tierrasi El que quisiere defender 
que no fué antes del diluvio de gentes esta tierra, 
busque texto, revelación aprobada ó antigüedad 
para probar su opinión, que arrimo tiene en la Ee^ 
critura verdad tan Uana.^ 

3. La razón universal que apoya el haber esta- 
do este Nuevo-Mundo antes del diluvio, porque 
no hay otro memorial ni se halla evidente indicio, 
porque con los hombres anegó Dios las sefiales, es 
el haberse hallado huesos de grandísimos gigantes. 
¿De dónde vinieron & esta tierra estos gigantes? No 
se sabe; pero sabemos que la Escritura dice que 
antes del diluvio habia gigantes sobre la tierra, 
que nacieron de las hijas de los hombres, que Se 
juntaron con los hijos do Dios. — Gigantes autem 
eraat snper terram. {Oéne%.y cap. 6) — Yo he visto 
de los que se han sacado del desagüe de Qüegüe- 
toca, huesos disformes muy blancos y de que han 
hecho jarros para beber, olorosos, y llaman es- 
podio, y una muela tama&a como un puSo. En 
el Perú, dice el padre Pablo José, que se han 
hallado cuerpos de seis varas, como los que sof 
rian antes del diluvio: uno dice que está en Li- 
ma, traido de junto al Potosi. El padre Torqua- 
mada {Uh. /, cap. IS)^ dice haber visto muelas 
y huesos grandes. El padre Acosta dice que el 



1^ <to l$86i^ m )wüs cUl Monte, imrtd^d de 
loa pudjres de la Cpmpafile de Je<iu8| cuatfo le- 
guas de Mézicoi liallaron un bomlire enterrado, 
enya maela era mayor que un pufio de un bou- 
iNrOi y á esta proporción en lo dem¿s. liii^go ha- 
bitüron á^tea del dilavio gigantes en a^meatas 
puTtef., 



rftaaaiqpMi 



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OAPITOLO II. 



Yariaft opinionM aoerea de laa naciones qne pudieron dar origen 

á los de las Indias. 



4. Por una de dos vías era forzoso qae los que 
poUaioD k las Jadías occidentales fuesen á pro- 
crear y ser asoendientes de los que la hal^ítan» 
aieodOi como es cierto, que procedieron de los hQos 
de Noéy ó por mar ó por tierra. Las opiniones son 
TáriaSy por los fundamentos diversos. Doce opinia- 
nesy con la suya, refiere el padre presentado, fray 
Qer6nÍBio Oarcia, en el libro que imprimió en Va- 
laacia, aSo de 1606, intitulado € Origen de las In- 
dias del Nuevo-Mundo,B en 685 páginas en cuar- 
to: trae erudiciones admirables, con dudas, obje- 
ciones y respuestas adecuadas. Beferirélas en bre- 
TC para la noticia, por no ser oléete principal de 
mi asunto. 

5. La primera opinión es, que por mar se pudo 
naregar aquestas partos, porque aunque no se usa- 
ba de 1¿ i¿edra imán y aguja de marear, las naves 

eogol&ban, y Noé supo y enseltó á sus hgos, 

VprTAWCüKT.— Totio T.— SI 



208 

como dice Beroso fjib. S)^ la teología cosm^gra- 
fa y otras ciencias humanas: y una de las artes 
que luego después del diluvio hubo menester Noé 
para pohinr el mundo, fué la navegación, para lo 
cual no hay duda que usó de arte particular tan 
cierta como la agu^ de maceaf , y que ésta la en- 
señaría á sus hijos, pues según los hombres doctos 
anduvo diez años visitando por el mar á sus hijos. 
Y too hay que deúir que seria Noé y sus hijos ig- 
norantes en la geografía é hidrografía para engol- 
farse, pues dice ^Josefo de Seth, hijo de Adán (Kb. 
lee aktíqmt'j ^- ^))queeoiD^tak «rédente, de- 
jó á aun hijols y aí^toe bien ense&adob én faie omab 
oetésteiB^ y del muador y porqM no se perdiese la 
boticia de lo i^e ellos ]i$biah hallado, aablendo 
q«e Adán había profetizado que había de mr el 
wttáde ilestruide :uná ?eK oeo diluvio v otra oon 
^go, liioieroft dt8iBoolubnai,üoade.ladrílh^y otra 
do piedéá^ dqiñdo en ellas eeerito lo q«e habmñ 
inVentado; poirqae el la de ladtlUb se bévraie oon 
el agua^ quedase la de piedra^ y de alK aj^ttdte- 
a^n los hombiw lo que estaba esoiito. En esto sé 
•fiínda el padre Maluetida fixk decir que los hijos 
^ ^Npé auyie^on «luy bien el. arte de naVegar, si- 
guiéndose por estrellas, como dice Florian de Oosm* 
]^o {lA. i, cap. 19)^ que eita á los creáirtiui de Es- 
pafla^ que Tabal> para venir 4 S^MBa» se goberna- 
ba por una ettieUa llamada Héspero^ de quién tomó 
el nombro de Heapeija questra Espafta, de q^ue sin 



ddek tí66 ^6% f iMñ Bíjós; y ¿üátid<) ¿omié^é tá 
estrella del Nofté 6 Snr, cotno ahóirá, í)ata poder 
goWfaársé^ puédes'd ctéef , ^egtití este éüceso, ^ué 
para cada parte dfeí mtirtdo tendrían una estrella 
qüeled pudiera ¿bn seétiiidad güiáK *' ' ^ • 

6/ Un bónflrmaoíon dé eété parecer; traen Ids M- 
vegaciones qae reñere la Escritura que maúdÓ^ tiít- 
cor Salomón á Ophlr y & líársls, ¿oh ¡piloto? y maes- 
tros, qde HltaA,- rey de Tircí y Sidóri (áf 2if¿?j?!, 
cap. ÓO), !é envió. Por Ophit énlíóndé' Joáeftí; 
uoa régtórt i}ué llámaú Terrina átirefl/ Chersoneso dé 
Tolotoeo* (2 Pdi'ál.y cap. 8): ésta,^cKcétt', se iníeriJl-e-- 
ta Zepb&Ia, 6 cotafió otroá diceu^ Sofitlá, región qtíé 
está al Oriéhte de ÁfVica. Dice Ortfeltó, tietrá dé 
muAo otó, y Tútñ&ú UpM {in návíff. /;írf.), dicé 
qne fbs &ofafóáséa tiedéíi eáctíto éú' sti lengua, érá 
libros de bu autí^Qdclad; f|úe Salomón llevaba dé 
de allt oro dé tres á tfés áBós, qué es ¿otífofme á 
lo qué lá Bscritüfa dice. Por Ophir efatiend^ AnAé»- 
montáiio* jr Pineda, el Perú. Genebrardó léé ^6r 
Ophtr, Opbaf, qué es una fsla casi éh !a India, que 
produce ora. Otroé por* Ophir, las islas de Baíotoou; 
qae caen al Austro, qué descubrió Alvaro JUTénda- 
na. Pinto dijo elrafi las islas Molucas, ()ué Ilámtin 
Filipinas. Otros, lá isla Espáfiola, segiín U es^pli^ 
ación dé Vatablo, como la interpretan séguu Oté- 
sebrardo, ^or el Perfi. Pot Társis entienden unos 
an reino de África, que hoy es Túnes^ jr lo lüás 
c'jmttú á ttírso de Cicilift, de donde era' Sab pablo. 



Segas esto, y oteas más ronegioioaM^dOiCSaitegi- 
II0M68 y fenidoB^ espafialw y rorntiH», t|«ft leCép- 
ré en sa logar, prueba eata ojanioii la pp^biUdad 
de haberse poblado la tierra á^ las ladiae por ma^ 
eon el coQooÍHiie»to de estoUás al modo que/ee ta 
ahora por ptlotoSi y guian por altura de polo yeus 
derrotas* 

7. El padre Aoosta dioe que non creíble, que 
de ie tentó hayan. ppr mur venido los pobladores^ 
aifio es que aeaso' ó por fuersa de torutentw llega- 
ron á las Indias, porque, adt sucedió «a el deseubri- 
miento de nuestros tiempos, cuusmío nquol marine- 
ro,. habiendo, eon un terrible temporal rpeoneoido 
este Nueve-Mundo, 1^ digd 4 Colon la'ttotioía de 
estas tiertaSy h^sta entóneos ignoradas. ^C^ttién no 
sabe que pmchas otras más regiones^ qoe se han 
descubierto en estoNuevo-^Mundo, ha sido en esta 
forma, debiéndose, más el desoubrimiente ^ la vio- 
lenoia de los temporalee que se leviantnon, que á 
la industrio de los que las desoubrioront y do esto 
hayvsriosejemplaresquesuoeden en el mar Ooéáno 
cada dia,* En el Perú hay relación, como arriba tra- 
tamos^ de unos gigantes que fuego del cielo abra- 
só por sus enormes pecados, que vinieron por el 
mar, cuyos huesos se hallan hoy dia cerca de Man- 
ta y de Puerto Viejo; Luego no faltando indicios 
de que se ha navegado el mar, podríamos jusigar 
que se empezaron á poblar estas tierras de hooii 
bresá quienes arrojó k fuerza de los viento?. 



211 

&• Akgo de YiMiagaA, en el libro (f, eap.^Í0), 
qoe oomposo de la Diferencia de libros^ dice, que es 
moy posible ee bayao poblado de oartnginensée, 
fondado en la ankoridad de AristóteleSi en el Libro 
de ka Maravtllaa de la Naturaieaa, que dioe que 
nnoA mercitderee cartaginenses naregaron desde 
las colnmnas de Hércules, que es Gibralter j6 Cá- 
dis, y después de muchos dias de navegación ha- 
llaron una isla despoblada, aunque de. todas las 
cosas á la humana vida necesarias abundante, por 
lo cual les pareció poblarla. Y viniendo al Senado 
de loa cartaginenses \tak noticia, de la tierra y fama 
de BU riqueaa, temiendo que estraSas naciones, con 
la oodioia, se hallarían eon el se&orio del imperio y 
padeceria la libertad de los cartaginenses detrimen- 
to^ vedaron con rigoroso edicto la navegación, y 
decretaron quitar la vida á los que la poblaron. De 
eata^palabras, y por las se&as que da el Filósofo de 
U iala, dice que es sin duda la isla Espafiola; y 
porqne los cartaginenses, en lugar de letras, usa- 
ban historias de pinturas, y esto mismo se halló en 
loe indios de la Nuevsr-Espafia como en los del 
Perú, que usaban de quipos, que eran unos regis- 
tros de ramales con muchos nudos grandes y pe- 
qnefios, de diversos colores, y con la distancia y 
cantidad de los nudos^ significaban lo que queriao; 
de modo, que asi como nosotros, de veinticuatro le- 
tras componiéndolas en diversas maneras, sacamos 
infinidad de vocablos, asi de estos nudos y colores 



iíi . 

lífán dlversofs qtiipüir; (^tiid eráti ahoá inktkljiík' áiL ta* 
máled, (^ué'oftdá ótTál isef rik d^ Hbto á SiféMtiUíá 
óosas. €oií ébtfffmñ^rtíerttó, y cotí tleoi^ q\lb los car- 
inginensos sotilaclinádósi ñiBricar stratrábs^ra édlft- 
ciosy coüio lo íñtífetóix Ibs mdló^, pnrécb que ísÁVüéBí al- 
goná Faérsá lii opiMon , finó caéf ufa los tncokñrenteiilM 
qiie 86 d!r&tí dédputíá' dé referir há opinioties de loá 
^ué sienteü^iié porr la mai* hi t^bláéidti dé íáHierra. 
' 9. Qi*áVfes atttdtes, BÍguiendó el ^arédfer de Pla- 
totí, diceü qiie los primeros pobladores d^ láii ludias 
fueron dé la isla Atlántíca, tatr celebí'ádii^dé Cri- 
6iáfi^ segan Platoii, en sn lítñeo. 'Fhtnbisco'Ló^dí 
de Óotnará {í^ parte ^ f. í50),&otalíre rfootó y bui- 
daiíoáo ÍQVésti^'dbt de las cósabdé las Indkfey dice 
püed, ((ne Criéias, en lá traslación que Iiiío Másilio 
Tisino, hablando cotí Sócrates, Tlmeoy Hérmóélfetes, 
atenienses/ réfínetido'U hiétbriá que' de su abuelo 
babia sabido {ZútaU^ inprom.)i tS&bésé por tradi- 
ción cierta ^üe vuestra ciudad resistió los tIéMpos 
páisados á'innumerablé copia dé éttedifgos, qué salien- 
do del knat Atlfintico, babián ocupado casi toda ta 
Europa y Asia. ¿' ASadé vtiéii: qué era ibia de tanta 
grandeza, que era mayor que juntad Asia y AfVica, 
desdé la cualhabia doñleroió ébn ottas islaá, y deesas 
á la tierra firme, qire está frorttero'del verdadero mar. 
Be esta isla dice qué fuefon séHores los diez hfjos 
dé Net)tun6, aquellos qtié dó do^ eti dos xiKcletón 



( 

tu 

de 6ibcó paltds ^«los. E^á fÜtaróh Ids qué domi^ 
narotf éoú étti déácdlididttiéir \m otrali islas que hoy 
86 llAtnáKi de Barlovetato. Añade más: qae ésta isla 
se antgó, 7 que por eso dijo Aristóteles no po- 
día navegaraé^ pot pdosár que tendtia niuéhos ba- 
jíos por la Í9la anegada Ak que trata. Y tnás dice 
el texio de Platón, qud los de la isla Atlántica te- 
nian grande Copia de navios^ y aun puertos hechos 
¿ mano párá la conservación de ellos. 

10. Dé donde se puede entender, que siendo tan- 
ta la gente que competía con la Grecia, las islas 
donde comerciaban' de Barlovento tan cercanos y 
de ellas fa tierra firme tan vedna, que para ampliar 
sus reinos pobUriáú el Perfi y la Nueva-EspaBa, 
7 q«e de divinan eta otrad tierras por no caber en 
la suya; y como los Reyes Católicos de Espafia en 
las Indias han dilatado sus reinos cotí tantas gen- 
tes como pasan á aquelláá partes cada dia, lo ha- 
rían asi los atlánticos también; y si en tan pocos 
aSos se ha poblado él Nuevo-ídundo de tantos es- 
pa&otes, que eonsideradó bien, parece que si no se 
hubiera descubierto no cupieran los españoles en 
EspiAa^ en tantos aflos ¿qué maravilla fuera que la 
ocaparati los atlánticos? 

11« Nó ha fitltado quien diga ser fábula de Pla- 
tón aquesta; y para salvar la autoridad de tan grande 
autor y la de los que por verdad tienen el Decálogo, 
con lliAeo alegóricamente lo explican. El padre 
Acosta {Hi. 1, kiét. c. 80) lo tiene por disparate, y 



8U 

^M% i»n doiudra-okanM do los ^ae pw vertid lo 
tíonoDi por las qosa^ridÍQalaa que cootiene. juQ^I^*^ 
« i^Q tiene por fabulosa cosa elqueNeptano tiiTiese 
«diez Uijt^'; ea GUto, de cídcq partoa gemelopt ji Y 
CQmo esto ¿acede eo . la natiiraLejpa cadfi dia (res- 
ponden otroB)« no ser4 fábula el engendrar tantos 
hijos. £1 reducir la tierra L cinco orbes le pareció 
mentira; y no diciendo el cómo pudiera jungarse el 
sacar de un collado tres redo^dos orbes de mar y 
.dos de tierra, tan iguales que parecían sacados á 
torno y hecbps á compás, por imposible; pero lo 
que dice, según suena el latin^ es muy posible. — 
Circumscripsit coUem, quem babitabat apiris aquao 
ciroumstuis^terrae que zonis^ex quibus dúo quidem 
terrae^ tres vero xuariSy fuere circuitus, qui ^luti 
.torno descripti parjundique intervalo per inpulam 
med^im distábante inaccesibilem que homii|ibu8 
ipsum redebant. — Esto es decir qije cercó N^pto- 
fip con dos circuitos de ti€trra y tres de agua^ sa* 
cades eo tan igual, distancia, que parecían saca* 
dos & torno, y bacian, para que no pudiesen sa- 
bir los hombres, inaccesible el collado; no porque 
Verdaderamente fuesen hechos ¿ torno, que tam- 
bién dice el padre Acosta de una laguna que está 
cerca del Potosí, en el fin del valle de Tazapaya, 
tan redonda que parece hecha por compás. Dice 
más: « ¿Qué diremos del tenqpilo de mil pasca de 
« largo y quinientos de ancho, con paredes de pla- 
« ta cubiertas y Cechds de oro, con bóvedas de mar- 



2]¿ 

«íileiifrsteSidasdealjáftif {Hi: S, kkt.c. 18) A 
60td .bien -pudo ser el largo y aocho; pero la labor 
del templo, no se ha de entender que todo fae&e 
cubierto d€f ^láta y oro, sino qne el ornato f«eée de 
esos naetalee, como lo son en este tiempo doradoa, 
y de ellee deeimod es noa ascua de oto todo el temr 
pío, A qu^ no ee creíble fuese mayor \A isla Atlán- 
tica' que África y Asia: fie puede dedr que entonces 
DO eerian tan grandiss comor afacnrai y ya que no de 
tiarra seria de gente. A lo que últimamente dificul- 
ta el haberse anegado la grandeza de esta isla, se 
puede responder con las inundaciones grandes que 
en dhrersoá tiempos se han visto y cotí las ciudades 
que hoy- cubren las olas, segün acontedó en Pirra 
y Antisa en las riberas que llaman del mar de La- 
ten; también Olice y Burra, lugares de Grecia; la 
entrada de«Merea, no li^s de CorintQ^ donde psi- 
recen hoy día debajo de ka aguas sefiales de sus 
edifimoe. Anegáronse cerca de Cádiz dos islas» en 
una de eHait una dudad populosa, y otras junto ai 
estrecho de Qibraltar, llamadas las idas Afródicas^ 
entre las cuales dicen algunos libros que se oontttr 
ba la Srítrea, que es la de Cádiz, sin otras que 
refiere Ferian de Ocampo. Luego no seria mqoho 
que 80 anegase la Atlá!itica y que quedase algo de 
ella, come algunos .dicen, que son las blas de la 
Madera, las de los Azores y las de Canaria, queao 
es mocho quedase de tan^ dilatada tierra alguna 
parte. 



Mbrard^ (¿íi. 2^ ckron.^^ />. 4¿^y 'dioen ^M Ih ]^eit- 
40 dd Nttetii-EipftBA y Perú tienen doÓfMt, hijo 
de ¥lí«tiin f ^éto d^ Heber. Bl AtádáÉnéntd ({ue 
tieMti de eéto^és^ que ee llamaron Perfi^ que tólrtto 
ül «6^8 ei t<^ lüistto i^^ue O^i^) ^i^qtie eoiáeii- 
MtidodMdd ¥iái qae eh hebreo «e ptéüUtoéift too- 
no 1^, y imsp^üknñ^ b i, oiiééii Ift O fiéM á de- 
oir Pira; y Kut)qa% «e pronttúúia: oó4^: ti, filé ptAqw 
íéBiíkúitíA b eonvit<tiét0Gi eñ ti^ por ser á b6 pro- 
ituatfiAoii4fií-iíi«8 aoéiiiedAda: de donde de iditca qtie 
prededofi 4^ Setn^ que toVo hijds, y entré elloa 
ÁplMiMt^ padre de Salé) (j[üe en¿endh^ á' Heber; 
Hebier á YeetaS) y éste tuVd trés^iiigefi^ ^ el trne 
^0 elloB fué Opiíir^ y porque vnya de iioi&bred dl- 
06D qae el nombre A% Yecian, padre >de Opfair se 
habla en la* Ntteva-^fispáda eli TucatanV P^^'^^^'í^ 
dO' OampechO) qae aunque parece m el tniemo, es- 
t& eoh^mpido eomo en otros istícedei ^e BáeoaBo 
llama Beada^ y antígnamefite B^ata Civítas. Litoa, 
eifúdad del Perd, ee deefa tUmat;^ que quiera deéir 
el que babla> porque ee pátticipio del VerM í^t ma- 
ní^ que ee hablar; por Mo áebecr de eet Ui de Li- 
ma, eu k ñMsundia tan lecuebefit. 

13¿ Autoriza eeta opiAic^n la conjetura de ia^ sa- 
grada Eseritura, porque eu el Paralíp^menóU' {<f, S) 
sedice que el oto con que Mibrió'Salotnou el teto pío 
fué de Pm^ífH^ «eégun traslada Tatáblo^ y efr lugar 
de — ^Porro autem aurum erat probatissimuiAi — 



Í17 

Ai-iaémmtimo to€H^&at áutem etc koo P^mÉtt: 
la glom pltii^ al márgént^^PermiiÉi liométi lodi^^ 
For té w6\ les alitof es de satft oiHtiion dicen ^r et 
oro de un lugar dea réees Pirú, que es ia Nuevas 
Esj^ila y Per6; ik>rqtae aquella termiaaoion ami es 
nÚBMro dual eo lá gt^amátíeá kebrea, y sigaifloá las 
dos régieDOS del Pera y Nueya-Bspafta. Alode á 
este la trasUidoB de los Setenta^ qae dioe:-^£t ati^ 
TOi aiiri qaod est Pharyatilr^oi)^e advierte ei ps^ 
dre Malaendá, qué aunque esta tos Phar?am se 
proBUttda eu el hebieo oda yaumediil, esto eS| om 
T ootieotiluite, tio hacíMde oaso de los puntos que 
pata haeer sentido inventáton los gramátioos h(h 
brees máieretas, podremos {ttonnneiar Perraiiaeoá 
van qoieseeñfee, que es nuestra u teeal, y qnerfi 
decir oté iráido del uno y otro l^erií. 

14. Bl padre Pineda djiñjúb., Mp. 2á, p.60O}, 
dice que son muy ligeras conjeturas las que trtien 
per faiiidamento, diiáendo ser Ojphir to mismo que 
Pira, y que es mny lere aquella afíoidad de yeear 
bles y t& dednceion 6 reducción al nonlbre bélbreo^. 
Lo primeñy, perqué los indios jümás oyeron ni usá^ 
ron aquel apellido ántofs de lá venena de ios eepá* 
Soles; el caso faé: qué por el rió que se llama Berb, 
donde hallaüdoii unos indios Pizarro en elrta^ fueron 
pr^untádos de él» y jutgandü que les preguntaban 
por el rio, dieron Beru; y de ahi le puñeron los es^ 
pallolen al reino Perfi, porqué los indios nüaoia tu- 
Tíenm nombres de las protincias y reinos; sine so- 



4re inaMteoMahtMdii(£Í« S de wU.^ e^p.Bí) r^fie- 
jre aquesto de oiira stterte; perqM diee que Uegan- 
4o los es|k^lea á la priinera tierra del Perú, pie- 
gimtaroa 4 aaoe indioe per el oroi ^oíéodoliM; OrO| 
ofol Lo» iadiqs, no eatetidieiido 1% vos eepiAak ni 
;UfcbíeDdo repetir, deeian Birú, Birú, por deeLq eio, 
oro, y que Jvatamefite laoetrando ooo el de4o laa 
tierras ddt Perú|^ pensaron los niies^oe que toda 
aquella tierra se llamaba JPejíL CQQÚdere el f^ 
doso leotof e^Bio .se compadeee q^ielos indios do 
«n;tendiesea la voz espaSola oro, oro,^ y qge eone- 
jcieron qae les pregontaban dónde babia el oro, pnes 
lea seBalabaa.<san:el dedo b&oia el Fer6« C<>Dcliiye 

#1 padre Pineda: m l^ e^paffolesi ei^gaSados Mn el 
nombre de los indfos Berú, tomacon acción pax^ lla- 
.mar ^. toda; aquella tíenra Perú, jqué tiene que ver 
epo con Opbir? . . 

1$« A lo qu^i tiTiep de £9«r}t0f& sagrada ae rea- 
pende, qne el oro bien p^erop tcaén^W ^ Sa- 
lomen d^l Pe^j pero ne se^ueqiie fqasen por 
eso de^oendi^n^a^Q Op^r, y Pirú . sea lo mis^o 
que Opbir; á^ea si: se. prueba qne ^taba ya la 
^rra j^blada, j>ue§ , babia. quien diese el oro -del 
Perú; y si no babia £ente¿ no seria.de los de Opbir 
poUadaí sino de los que iban en loa navioa de Sa- 
lomen por ^ oro: no porque baya oro eu Opbir (que 
es la parte del Ajú& poblada de Opbir, hijo de Yec* 
tan), y pro.e^ el Perú y I^neva«r£^%Ba bf^n 4e ser 



£19 

los 9«^ jp^Umob é Uto. y á..otiráf pActo I09 dMtra* 
uieiitea d4 0f bí^ povqite; n» Tale- iq eoqsécaenoía 
en tu parte oHeatAl hay ói^^ y éñ k oocüeatal hay 
oro^ laego Opliíf».<|u|» pell»ki'aquella pUrto, poMária 
aqueate. • . j 

1^. Goftzalo FermnaM ^ de Oviedo (i /^. Aif 1 
Ind.yHb, 2^c: S) y d paáre niaeaiaro fray Toinás 
MalneiHla (4(í. ^v e^ IS)^ dioea que de génteespáSola 
66 paede ^mw que se poblaron bus Islas de Barlo- 
vento: como 80B Paerte-Ríeo, la Isk EspaEola y 
Cuba; y de^ abi laa * Indias^ porque ébtas son las 
que llaiMar . Hespérídee, de Hesperé XII, rey de 
EspaSas. Para pifobar este pi^reear, aprobaodo la 
&ataaádad é¡b Aristételee aeérea de lo q«ie refiere 
de loa oailfighieaieea, ttiíe la coe(ambre de ponerse 
las proYÍDoiaB y reinoe loe ^embree derivados d^ 
loa qoií tetiiati aoe .oafnianesi reyes' y fundadoreái 
aprovfidliadeee de la que escribió S. Isidoro {Hb 9^ 
cap. Stf <o -em Btittoleg^s/ que los aairtos bubie- 
lOQ el aooltH«$ de Astir, Iób de Lidia de Lido y los 
ikebraoa de Hebdry eto. La díSoultad está en pro- 
bar qoe laq islas Heépériáee seaa bu> de.BairloveDto; 
porq«a el Abaleóse^ en un libro : qm escribió eo 
c^stelkiAa sobre el de Eitaebio de PemporHus^ dice 
lue bobo trea Atiantds: ma de^Areadía, otro de 
Mauritaaai y cfua de esté fle¿;áiid6 fué bermano 
Héspero: «quenoa dos pasaron á la 'parte occiden- 
tnl de Xfirica & tierra de Marruecos: b\ uno deellos 
faé el- Atlafitequetuvoelre&bodeikfrica^ pte quien 



dieni «IgaiieBiiQ HamóJMepAMáütiMMQqtMof el 
abro<£aé Qespéroj qa^ tnv^oiy pobl<(S>iáá Islss Jlfor- 
tttBadM Qiamdaa^iSeppéridMi' «No eliktabté: faí mt- 

Oarcia que uo son HespérídeB, ni las blas A^Mrtch 
aÉáas^ que Haman OaMurias; pórqw^^éstes ntiDCa 
tAYÍeroii iuma nombrecpie Afortonadas^-y CamúriHB 
pQv ioanniohos perros frandea y moMtraosoB qoe 
an ella habiaj ni tampoco 1m éa kys. Akoras, ni Ia6 do 
Gabo Varete 4&0oygados; porquo á las fiespéHdéé sé 
navogaba al'ooatdaóto por osplmo«de^cttkrentádiaA 
desde las de Gafaio Terde^ oonie dtoé PKMto j^t^. (7, 
cap. Sí} con autoridad ^drBsbtofoi Settso; 5^ ^.ée- 
te pareoer osOftelto^ contra* el padn ilarfoba! 
luegO'si Héspero las pobló' y 46itíM6;^^V^B espA- 
Soles paedo oonjetorarse que •pobladatiiilad''i^afl 
pasasen á poblar á ' la tierre firaie de la NttdvB-- 
Bspafin, pues tan cereana-li^teolátiy qlMF4íetipo%>« 
bsa fiínfleíente para ello;' p^rc^ Bespero^XH^ 1^, 
segttp Beroso reiti6 en fispáAay en ttálin' laíl seis- 
cientos y cincnenta y oaÜo aB^s-iftates que'€tritfto 
mteatRy Rodeotor na«ieise; y éstoe/ joatos 000 mil 
qnmientos yvointianoy en qvegaáároír Isf Naeva- 
Bspa&a, son :treá mil <Mttto y «atenta y ntíevé ikfidB^. 
V ' ' 1 7. Pata eotifirmaden de esté parecer, pttede 
soTTÍc lo qiie loa lüstoiiadores p^^ren de BspaBa 
acerca de lí^ oostnmbres y modo Tlé' vivir que en 
ia antígfiedad tuvieron ksespaBolee; que ertin sus 
costumbres gtóseras^ ata poiieta, dados* al 'edito de 



lo9i4ioUB y PDgtdpy •I:60iuiioi úp^ÜM ^ámkcJMv ¡El 

noida* «i. dé los indkN^ 'páfíqaa *^ el * pádiró SftlaMr 
(flüiCi /^ 9Ími.s éap. 'J^ti^a td^dimnaos doi^Owl^, 
ratera 4ue^Mtíg^ftfii0fiM''Í2^Mltti^^ BspftSatuFoas 
capA Mrradu 6 moáé- ád^puOM^ique acá lo uiHeé- 
tra 'ení.BoiBa la ! esMltüva daV^ai^tiUñanfa}, dMde 
están los 'Mpaflol^a Mir <Mlf)«oé9.^ > Boamo '4tcé qsé 
io9 loettanoatiáfaii va^ádM^aabiartos coa iiiiaaa»- 
coé & la tnatiai^ da-albam^y qua ««D^era^aok 
«^^fM| j que daiMÍaii'/en'waItwian alio» sobra, c»- 
mas da fkajat éatasM^parMün á la aamUaiH' qtxaláa 
indias llaman huapU, á manera ^aios^púbaa da h 
antígSadaé dadlos aapalldlaa^ isi biap qua asta" braja 
llega '|fDCO ma* abajo da /la. vodíUa^* aiváqara an crt 
Per6 aa oonaarvaii loa oapudas^tten largos qaa av- 
TastMH; y si esto* as asi^ -Días ¿uastro €aBbc; que 
es fial an stt justíaia,. pétunlirt» qaa 1m espaflalaa 
entraaaa en» la9>Iiidía8>'psTa dartra^ aoa> so libárali- 
dad aaMtombradpiy la 'po8aoío& da las gantas qíia 
eran '€#& ^ntigfladad: da taatos altos saya^: i 

16. 'Aüteras haf qaa >diosq*prooadan\da Tóma- 
nos auaódo^daiaHDasoá&fispaiIií y iodos* hablaban 
en latíoriraaa nlgQnas^vocaslatíafBi. jr algunas^ ípo- 
cabios paraaidos^^coiba^aatalPorÚDMiife^^al qué mua- 
ré, mete»», qna^aéalqaaaaiaiiviaá trabajarVdafmVfo 
miHi$. Sa Yuaabm aste; TOcaUoi^ar jón bs tofconés 
ó totamacasvque U«m»bantal'áacarddtoda los Ídolos 
p(ip^ oopae foiaiJejOasaSy <^po» da^Gfaiapa {C. > ilSSt) : 



•n CAikpá^ el adfSffbiOiMeftfgvb^lo M0i«ftii|^&ea 
q«ft wb. od iítib; ipem eoto jpiMdto Árf«ndbiiiiot^^^ 
.odi^idlaMry; ptro .bü pste lurjieba^^Xio ^w- acta Juice 

4á CBMíMÍÓ (|M/eli/d«CtíttQld;tfitto0ll<lft {i# «i<tv 

^i^yeiio .(de. ll^ Ovámi tle Siía F«MGÍ«(M)^>te)Uroo 
.iuiM;mioidrM^ ^n «1 .pinar ^A» «na jauuim um nonada 
fioiü JftrifBágttDy Dombgeida <lé8flar Aag wto^ la^'cval, 
4oa JtiflAi Bufo^ af80lMp<MonaMtí«io, aqvíé aLawno 
Sbatifioa. Poresti ixtaMda^wMoatia^ flMfoa á las 
Zodias loa i*ofiifiiui8.( t ■ t* • 
• . JL9« , TraoBy [mrtii^QB^riBaeiw, que aíBl;Mnó los 
^maMfi tooiaai ite. «oilveita da doMellaa í^a Ua- 
nabaa ve^taübs^ianal JPeaix ianiu taMaotañés 4e 
doao^Uat-y araa^dedifeiidaé al «a^á <í(jmn itaiaÍHi»D 
ia' dédioaroa mn^oé tMtptos. Tatiiaif fa» fdoaoftll«s 
linas aocéaiiaa q«0 UátnaiMíip^Mitoof^ anae- 

fiaasa de las deAiás, om rentas ^ara'el?BSMlaiitode 
los monasterios. Oada eual tec&a íbú. gotieraador lia- 
made app^/miam^ qiieascogia las qualMbián da en- 
trar. Éa láéxicp habo támfaíaa nanastatíó da doo- 
cellaaan teda «¿«dad: aatabaaiá «las espaldeare lo^ 
tempiea. iLlam&bunie. iboaa» depetdteamt, pon)tt« 
tivlaa.ep cáatidad y x^aneam, dadieiHlasal^lto de 
lasdfOsaa. Andkdiali^sqaiUadaay y. ooae dejaban 
^eeeral HAbeUOihasta qae ama ¡gmi|:deS) yas^oere 
ouHiia ^pMiaatte^las'áé observa liaMís elpresente 



i 




kttilotot j ipiffit ü innotu d« algDdM: 

«y» bÉgM^«0ilH ctpiliB y.gni4iail« 
Im MÍiitlHS^t lwiiiittlÉinwr¿rBiáÉiiiiiorto 
á Im mMmm ém lot id(k«> Iwoieiido to mlaiMii 
^pm foe qué' wütMi dediosdip ai'bMi|dD 



• •/> 



itijii» MU hiMtlUad y iwnto, msi p»r^< 
4» M «uligo^ qM^n pfloa il« «tuerte in 
«I #1 — Ip^do iiómpÜM, «MM porqaa teaüni' por 

1m babian^tt po^^ lu oaraM'i^kB 
•Hf i i il itM bipufiM. JAMBOp^ia^Mpoe- 
Ihadaimi ta—op á \m Tndhii,. : 
M. Oiro AMdMM«teteMQ,y qiia.MltCoa»bB 
iMMflü feifliana aa B^MBa'wno aa Italia.tai 

t r — tt ottaft oMtambtM pifMÍdaa, »omm 
n lr«Í0te y ieis tribiui Im ónéa- 
y 4 tatot ie ff oéathin lésoUltoHa d» afm», 
teiJBdhwéBMowa «■paftayféti. 
21. A«biMBl»y^MdigHqMpl«otdíwdt«M* 
fw «iiM tediM: Im fitMiinartM iQii kdbK Widk> 
^ M taté wi qM «panoia lekma friegMi Sd 
qM«>uito4La9aM«in0rá, dmiltiÉ- 
Oa>^ fM wtá una pela alta «n taya fnate 
feagbaM «aeolpídM, áe vara y anédiA 
cvyM leliae pofuea gil«iM. Ai€lMpa, 



:cotii8d8 pilaoaafiy y ea<6lfa>8 tetreto& qjM pmwoRde 
letM giiégav ▲ esto ayucUi et qw en «MésioOfiieoB- 
tahnhan Io8'YJéj<^8x»¡iitac3|i$ liiMtfriasf w i|ft^lk»i 
'Bft.nioidpafaíiito.ltt^ y 

ealob gtíegos;^ Aieaké á0 jiBade^ei: 1m uwa^iitígiw 
aaninregaii y.en basMr kiterM^ipiies MÍMlMroa.á 
>EÉpafiii nnidtasj neto, y ^.dia^.(|i|0 aUt^^^a^o- 
aairon-iBoa mpy som^antOTá irlas qw, a4oiaD las 

-'j22^^ Df'Algaa^ Tdc6B:gn$gad ao-ti^^t^^ lam- 
bien la y.6MlÍMÜdar éala opia[HHi.:Bita fAñhttkmttfHáf 
'SegmOalepiQOí'ea griega^ yisignífioaflá naOraó ama 
• qoa cria; - y estat mismay 'aigol&ea .aa al fibié .lo rote- 
ad. £hi IfiíAbaaaá llamaos al padre iatm y A la ma- 
idra*ffiafiftf;. y ieii Guateaorala .al padra, aeSor i5tiiwa- 
ysar^effjdigoidady.Wíllaaiaa te#; y W lai^ia^) a^aifi- 
ei an griego. Los da Qhiapa.eotiaaitetraa'iiarsa' 
aaa de la flaattsima IVínüiadv y HaoMibiib aM^adre 
Byóonoy qa^'én 'griego AgaiAoai iatiágaa:. loe mexi- 
eaojoa, eo aa idunaa^ .muí da losía^jaagri^oa, y el 
qvéaigiáfioa Dios as jZb^, ooib^an gritga.jTa^f, 
. 4é qae^ caaipanaa^ coinO' ea . fi griego, 4)>t»^: yaca- 
Uoa qoé pávfcéAeae» á «w! cíülbo^.doip%.'^^«)jM^^ el 
qiie^an»rda las oasaáaagradaftrai taiaiplo )a4H%9ia- 
*ítí»faniean\oB griágqs;7rmadadas.las térjEaÍpa^ i^ 
. 'ftM^lbBi ifadiaa^. Laega^fn^amproaadar' de-ignfegós. 



2S5 

foQÚ|ÍMM% fui^di^ps ep 1^ avtbi;ida,d jdeAristó^t^le^, 
en el l\)9(í de .Caa^fiMari^villos^ (cap. 83) ¡^ que dice 
qual<i9 Spyai^^;nav€|garG|i;i l^ácíe) el Qocidente. Fún- 
dasa^l^.V/a4»eg(»»q¡|e,4€i3cubiefta unaisl^^ los fe- 
BHHIinQe/Bo.posf^&rian bASlta.dar con la Dominica, 
MataÜAO^jr la D.eseildf^j 4^ alli Mst^ la tierra ñr- 
iDe,qae.po.era;CQ3aaae.YA;P&f^.^]los el usar tierras 
Quetas, pn^B consta ^e las historias^ que vioieroq 4 
£spaSa^ aSp de ^14:^ después d^ la ^reacioa del 
rnuodo, y jileyarop el oro y plata que^ había der- 
retido coa el ioeeodio, de los montes Piriueos, A&o 
de 3149t vi^vioFo^ at;ra. vez ¿ EspaSa, argumento 
para ]^F9^ c6n^ andaban bü^cando^ Quevas tier- 
ras; y.fi^^B^.Qvando^jaegundo. Flinio, los fenicianos 
ia?eotiar9A f 1 art^ denotar Jas estrellas, para la na- 
Yegaoia»., .. _•;.., ' -.;; ...... 

24» AlguQoa ftindan^to^. l^y para decir que 
prooedieron d.e, chinos esr^s. indios de Nueva-£s- 
paSa.. Eil^pruA^o es Jia ppca^ distancia que hay 
desde ^I r^i^o de la pbi^a ^ Ja primera tierra fir- 
me de Nii^ya-:£spaSfiVrel.i;eino de Anian y la Qui- 
vira. .Er^^g^ndo^CA la idolatría, porque adoran 
iofiflitas Qosas I09 chinos como los indios. Lo ter- 
cero ^, que ciienta^ Ipe meses por las lunas como 
los 4^ la NnevarEspa^a* Lo cuar.to, usan de cor- 
delm.y xafpa^<;9 COA- nudos en lugar de letras, co- 
mo los del Fc|tO¿ y- ' u^aii de, caracteres de pintura 
oomo .1^ d^ MJ^m\ a|. enterjar^os les ponen ,al^- 



¿att i¿áM|A 4'é Q(im«ir y al^as t^itéd^i afeado 
qué en la otoL Tida téií fak de aprot^éébÉt ¡MA t^B 
tie^eádi»des de eQá, y eatd mfMnd fadcM en ta 
Küévá-E ! nffia y' él Perfi. Bfi OhiM too ketéttan 
l68 faijte & 1Ó6 ladres, éinoies ee%Hk«9 4« d^tea- 
na; y 'ht Ta2oÜ 4^é Üátf es, ^tte tío U&ñeií ttíñlbiki 
détiUe ¿orí ciertos; potqcto no -tlenÍBlD íbájArds MfÜa- 
kdas, y edto se obáervaeñ lá Ntiévk^Bst>áBA y «n 
el Nuevo Beiúo de (Jtranadá: y aflade GoMftt^a 
(l^p(»r¿.y/o^4/)y que no habiendo sábrtodá^ Üere- 
dáb&n hermanos, y líos de la isla Eirpíalola lé éh- 
servaban siix &)ta, áüni|ue és yetdád qtté lob <M- 
úos fberon dadM i las letras, tfottio to dióen IÓ9 li- 
bros del Cenfttdo. iTátnbita hay en CMte gMte 
dé pocas barUs y que ábortrefcen \tí& tetras, ¿ loa 
indios parecidos. La ai%aedad del retáo de €il4- 
na es de 72 a&os despaes del diluvio, y otros ^cen 
que 11^ años despuéii, en que jZoroasti^, pftáoipe 
d0 los bacrianóB, que dio j^riocipio á la inagia'an 
él Orientó, ñindó ht Chiáa edn Mperstícüones: fié- 
te Zoroastro fiíé Camf hijo de Koé, como ^árám Be- 
roso el burgense y San Hdoh>. Zeroaetrd tatécMió 
séiddentos afios k Moisés, s^n Oói^Hdio Áláf^de, 
ciUdo del padre Navarreto (If. I, t;^. 1^, i^. 3^ . 
25. Otros lleyan que désbiendéñ de tartárea uo- 
lamente, y excluyen á los jodio» y canabéta y & 
todas ks deni&s naciones. Sn prueba ds hfllAñ^ae 
" ós indios' con las mismas i^sfümbrós ^deite tár- 
taros, ébtao dijimos í&h ^í capitulo cúaitó, y ser 



227 

tan Oonfíguá fá'^Ttsrea' CDflos^Tfeiñorttirls 
Tira. T dioe el padre Oalancha {lib. 1, cap. 7, nú- 
fMr$ S)y que tiene -por muy cierto que pasado el 
diluvio^ jr Tuéltoa^ & su eárcel el mar^ y á sus 
sótafios el agaa^ era todo tierra continuada de Es- 
paSa y África. Lo prueba Erotóstenes (lib. 1 de 
Situ orití) en Bstrabon, y Séneca de Chipre y Su- 
ria, lo afirma el pté^^SÁiib-^lcap. S8, v. i3), so- 
bre los Actos Apostólicos; y la prueba que más ha 
convendido á muchos autores á confesar esta ver* 
dad/ es ver tantos aniqíalep, @u ^stás partes', de na- 
turaleza feroces; porque aunque en navios se pudie- 
ron traer ovejas, toros, cabras y caballos, no era po-* 
siUe^tieíiadaiié^ oi eana^ies^ paeas^Blo^tlB, tl^es, 
leones, lebotf y siofrraAi; y ^^tr^/fetto^^e^ ^hlmalíB» 
que no ha nrane^r la eotttodíded bmaaoav I^n^gp 
hemos de Qftirfeflár querpor! tierra Scnie, y ésta:qae 
la bal»á ¿ntds qoo^Qbr^vtmes9ft' 1 til^. inundacie nea 
qoe deepues ilel dihivitir se> kan visto. Testi^9s mVi 
las islas que se lianr;iintga4^, igr-^4diiídes:qii^^ 
Océatior eojbre ee» loa idíQci^í que 4e^^ 4el agua 
se deieqbreo. ,Bt jp^^ar fer .tierra j^waif^ }í^:mm%' 
les, le afirflfft elque eplte islas de Sai^to^mimbiiga, 
Cuba y Jmmáoa, no aie tollaH ^Á^^ oses Btiew^. 
Luego ee i^videiile que view^n 4e t&rtaros ¡Ooii^ ,^ 
tan i^ads tetiíjs indiofi, • i» %;. ^ 



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1 1 



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£a qno &• deoUra la opinión problemática, qae te acomoda 
' ' • ♦ al parecer di todos. " ' • '^ "- 



íjj! iv u 



36. -Todelo <|ii6 MBemo8,-8egÉn'<MdMAN8:orÍ8- 
ÜKOOB y getttíleB/ei» por uMdtf cuatro viarrfr mo- 
dos qn% nosenis^bitii Por ciencia, 'por o^díoDi fe 
divina y fe fatMñanar^ Lo que sabemoa por ci«iioia 
*0B cierto y evideote; porque, ootno dioii AriatlSto- 
les {If^ort.f enp:1B)y to 's^rtiemoft por cao0a;'y por 
demostración «dqjmido^ lo^qo^ por opinioa m du- 
doso, porqne prooede 'de^fíHidaMentos probnbies 
qtié pueden sor y no ssr'WWdaderos: /ftst^ cada 
emi'égM la opinión «(áe'iépafsqe, segoñ iea fbn- 
dameatA en ' qoesé fañdá y mames >qne 4e ádé- 
imán: Lo >q«R9 sabemoa por fe diiriha' es cierto y 
Tordadero; porque el medio por dobde^ lo saiienios 
es b autoridad de la Iglesia católica, á quien Dios 
nuestro SeSor lo. reveló, que es la primera verdad, 
que ni puede engallarse ni enga&amos. Lo que 



EBhmxm^portB hmiiaiía, nb ttelM más ftmdsiíiebto 
qae la autoridad de quien lo dijo: de suerte que á 
69 de autorídadi y dtt otras oesas fidedigno^ se eree; 
y si no, se duda, qUe el creer en lo Tinmatio es com 

tesía. - ' :: 

27. Supuestos esfcnl phncipiós generales, pode- 
mos averiguar el cómo se podrft saber del origen 
de los natui^les dé esta tierra. No por ciencfa, 
porque úo hay demostración que en nuestrb eñten^ 
dimiento haga conocimiento verdadero y evidente) 
del origen de ellos: ' ns> por fe divina, porque no 
hay revelación ni escritura sagriida que lo diga, 
que aunque de ésta sabemos que de Adán y Eva 
salimoá, y que después del diluvio, de tos tres hijos 
de Noé procedemos^ no nos dice de cuál de estos 
procedieron los indios. TaínpocQ lo sabeimos porfW 
hum&na, porque hasta que por Qélon, Oortés y Pi^ 
zarro se descubrieron y se conquistaron, se tenia 
por inhabitable aquesta tierra; ni los indios, pot 
r^reoer de letras, tu vierou memoria cierta' de^ su 
urigen y principio. ¥ aunque ios mexicanos, eoo 
; intutad, y lóa4él ^^érú con ramalea de nudos de 
olores ^versos, refierefn algo de bu origen,- es Ifono 
le fábulas y disparates lo que refieren. Luego por 
ndicoion á saficsente numero de ios modo^- de ea- 
'er, solo resta el que» ^or^" opinión ioaepaipoe. ' La 
na estuve determinado de no póneria/ p^que^ha- 
¡endo referido pareceres de hombres Um doctos^ 
le juagaba indigno de poner el mip eotre ellesy' y 



^mJbnn^Rdj) que. 9dh» d^ aa^bidv pot «ploiam llbva- 
^ d»^ todaar'Ci|ifimbMS;r ;. ^^ 

28. Digo, que los qoe poblaron el Nuevo-MtH^ 

jBMio^y^fípa.dQ^maflM^. .Üi^ yirá^rpo por mar, i 
jf4k bu^can^pjaitiejrfa^ 4 ja ^efi:o(;adp(^. 4e Jxu;oiop- 
J^ .^n^l6i^mrHM249^.por tieri»! oticopiSÍo boseariai 
ima:traa 4Q.U'ciiRa,,par&,60inW|. i^ntrej^BitidoB. Y 
ponform^o^qqí^e QQQ itodas 9|ámoii^ 4ÍK9i»^^.F^' 
oed)^:. unos 4e ;1«!^ JndiM^ y |^mq4o «e^ ^e Caesea 
4^ lae di^/tri^^ yjbrqs. .d^^ can^HiiepS} otcojí de qar- 
J^gi^e^sf ^ otrpa df^ h • isli^ AUáoU^ oftiroa « di» 
Opbir;, 9lVo»,d^ los espa&oles;; .^Mro» 4e • r<nii9'QW; 
de ieaifiVMi óteos,, y de^fios y tár(ai|op;.p€7o.^»ko 
cfft diy^r^a üefo^po^. Elr faadaiQMtq que « jl>gUq 
pliFft f9itQ^ ea,4l haUaiee eo eetiitf tuaeio^hea co»- 
limlwetf, ritod, berem^viü^ ireje», bMgUife .tuD ¥á- 
ráuH quei dleeii mu v¿Fta9'4aa ' qaoÍM|9ar de^ dp^^o 
to¥Í^oa ete pariiuH()ior ¿y baVándds^ de t^KlMila« 

# * 

r4f(Mrtdita muolida ee^ae. de y^fMUíUylijesi ríioay 
oeetWttbreadeitcidatf, od^haydiiKUi que tefifdñfHíi so 

r,;29j PrfM^ba 61 ál «9Mn^itqii4 y^mos patfi la 
yetdad.q»e;digxi... Sri oufetrarBsliAS^ hay el diá 
de:h0iyi wjctaira^'der tedaft lia líaetott^ «qoie ¿ ella 
ImhI vdntdo^ de- que sai testígoa mwlwA tOütílMM 
T ceatombtea otea 'peraeimiiiti Y -tí éa<H6'^So6 



2S1 

itiJüiAM, ingHatm^ gáegii^ Angroai. moriaoM, ioúi^ 
y gttiA03 oiio<lbm(Q8> qtié mucho ^jue ea tantos 
aBosvkuArfiü i «Mw .parteS) ó. por fracaaaá do pro- 
póáta^da todas eatat aaoioiiefi do 4áé' prpeedei^ 
estos indios. 

30. El quo atentamonte advirtiere en esta Nue- 
va-España, verá que son muchas las lenguas y va- 
rios los naturales 7 ánimos de los indios. Los cbi« 
chimeoos es gente bárbara, no solo sin política y 
gobtemo, pero en comer carne humana, en no te- 
ner más que las serranías por morada, buscando 
como los brutos la comida, ya de raices de árboles, 
ya de frutas silvestres, ya de la caza, en que es 
todo su fin y deleite el ocuparse: estos son ^in du- 
da cananeos, que experimentan la maldición de su 
prosapia, el vocablo mexicano lo dice: chichime lla- 
man á los perros, y chichimeca es el chichimetla- 
ca, gente perra: asi llamó Cristo nuestro Señor 4 
la Cananea, que le pidió salud para su hija. — Non 
est mittendus pañis fíliorum cnnibus. — Otros hay» 
aunque más políticos, son de ánimo tan soez y 
tan viles en el tratamiento de sus personas, que 
según la lengua que hablan, pronunciándola ya 
con las narices, ya con la garganta^ ya con los 
labios, parece que fué inventada de aquellos ju- 
díos á quienes echaron cortadas las lenguas, por- 

VcTAHcimT.— Tomo I.— 83 



SS2 




iMgiia^ Otros haj de ftauDos altírM 7 gMirMbos 
qod parece que prooedietxm de loe romaiioe y t4r- 
tBXOBy fetiícioa y gattaginenfles :y demás naeiooes 
qoe con ks armas ganaron modios reinos, y aon 
,leyee poliiioas goberpectm sos provimüuy como se 
verá en lo de adelante. 



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Bt los i^ue poblaron U Nueva-Esp^Aa desp^oa del 

imiTersál diluvio. 



SI. DespMs.de tantas opiiiioMa;aceroa dal 6ri- 
gen, que se naotivaton por -razctnes q«0 cada dual 
fragaa para investigar so inteDto; habiiftdo caitae^ 
teres y tradiciones de los pobladores de esta Nue- 
va-EspafiaV doade no se atiende al ingenio sino i 
la narración, en suposición 4116 son ciertas, y que 
fio hay eontradtcion para qne no seao .posibles; con 
todo, hay variedad en los autores acerca de- ios 
qnefiíeroQ primeros. Blpadrepresentado^Gancia^ 
jrHsnrico Martínez (iom. 8^- cap, 10) y ponto por 
primeros pobladores á: loa abidümecas» que vinie- 
ion en pos de la caza, y ^qae no >o0ntradijeroii el 
poUar los llanosi per. Át su liabita^ion en los mOD^ 
tes, desnudos^ y sin eonociibiento d^ Pies, ley ni 
rey, y sin género de rito ó rbligipn.. 

32. £1 padre Torqttemada.(/¿¿. i» eap. i^), dice 
que después de los gantes qne poblaron .estas 
partes de^la Nuéva^E^Miila, antea d^l diluvia» los 



m 

qQiM^Q,mHclia.feiKl#r ^ 4^ hoBil^reB 4)QiiiOod#^ff u- 

tzttmik TbiMtoiiiy ^b«pti*iw O^kQiitsQ^, 'Qiigmc- 
«cimatí, Tl^[MiljnetaotBÍfi y M^t^oteia: asitos f aeron 
deatonadoB de su patria por ser moch^ en s^ioft- 
jQÍQii; trv^eroa in«Í2, algodón y domas aamiUaB^ pie- 
dras preciosas y otras pariosidades de oro y plata: 
y esto oonsta de sus pintoras. 

8S/^Saliefen^4o fiiKdMie<ialpeíi,..i;^*aii M^üa- 
imdMi b» cpaÉfisi^^l «80 q^e .ettMfUaoi9fepii;fe.*ec- 
patty y atfdNiVieroo vagwattdahaiiáa qneili^aMP & 
H^iMmcoi, cto«4e M^tiPO» lutt édiÁ^i.qfie'eüa 
liSt.aKoSy disqae itfliwon ^de« mk tieriaft^pasirap >¿e 
aHt y foiKlaren ^á Tettas» y ea: este Jugar «tnsserea 
el ptimer r^>i que se* Uanó TkÜoliivlitlaaeMn^ y 
empea^ á gebemar ei aüb de óUeeneacatt} galier- 
jaafeeii^ tíkm, que era :para ettee 'Uaa edfed^ ^pe 
Hamabaa xiuktlalpiUi. SímlfilUéwm^mm^thny, 
gebernalia ta iep4Miear liaste c«iiqdir>lefi 6&dte$ 
y ana^ue vfiiera el rey^. eaftaraba< elU|B«moeaer« 
M segando se Ifoniá AÍKÜteoetbaiMiBa: eiiteBseco, 
BñMaio: el enarfe» l^otepeo: el qaiato^ lieaacaBoo: 
el sexiOi MiÜ, qaií edifled-líeaiplo'áladiMa Bana: 
el b6AtM flké ooa aiuJM liaaMida XíohtKdtii&, 4ae 
gebeittóeiiátro aüos^y- les deaiis la sepáUicar el 
eoSmíy l^^^iuiealleÍQi per- petatee Tepfltaar». eo 



m 

cuyo tfempe se ^éflpttrderoh Aoñ- telteéas^ ^fo é^6 

66 quééftTDfl en Acu)fáiá€áti^ ^ que ft wémoe ^ies- 
poee* ineiiittirícH foé tóMeoa^ eeüpntoli-'ebtlBis pm^o- 
ciaa 4e te ^ ITüe^á-Eápafiá por iñéiápéf dé' máá úb 
qttfoieiito» ftfios^ y ac^aviéroQ va^éatíS^ y pebtttii^ 
do^defitó youátré aSes', y iiünc^é hby qvi^ ^ga 
que loe ^ibhlñiecas estaban yM póbkdds eii los 
tmates^ té oésfe de sus oáraetérés: quizás tto^ tu- 
Tienm pót pobladores* & los ebfohitneoas pof no^te- 
ner easM ni asiento éb logar-áetennniado. Este 
nomhté't^kea quiere 4éeir el que kbra jpledras, y 
asi^ emn peoe béfíéosés, porque erali Aadds al afte; 
peve ao per ofieiales^Iesnainariaiir tolteoas/ cttAodo 
es nombre ée iMáon qiüá se especifica las fMás fe- 
ees de las vegienés ili&s que de loa' oficios, que^l 
de la Tegftft ó él del dapitan que guia eoavieaé á 
todos, y el del oficio á posos, y no tod^^ habtaín de 
asir UH solo ofioio ptra q\ie fuese general el Dom- 
bve. fWüsfi quieta ttedr pobla^D- d» géates, te. 
modo lar metáfora del tuto, que donde se «rib se da 
eos abu»4aniii«; y asi eomo dedmos, paA sigéift- 
car multitud^ ianniitoraUe como arenas deiBAr, 
dieen lee oatoralee oemo tule, y el voeaUo etoftá - 
e<m que Uamaa á la eiudad da Toliau los otoimtes, 
08 momA^fii, que i^fiifiea poUazon de gentes; de v 
donde et^jo que estos vinieron del reino de ToK 
hn, que esíá más allá del Nae?o-Méxieo seiscien- 
tas legttas^ de que hay ya noticie; y la venei^sible 



>• 



• 






Roque de IS^raiit)' haqe ctel m^íam0c<bHi»>0oH 
don Juatf.de O&Éto, 6d0 legm» si Jítirtoj kálk^ 
moa qae.diecty %ii0 babiéodofél^ ptitlído.tiiiaMlM. 
t»atf, buacándolaa el lie de Tison ar»ib%y enoMtti^ 

m 

ron les moisoB ^UQ Judio q«e lea bftbló:^ii/ taragna 
m^xioana: que |>regUDtado de d^tode «fra^.d^i^aer 
del releo adeptro; de aUi^ por, boborlea fiíltado^lee 
badtimesto?, y ba^r .en^rpMida algqoíQ^ 430ld«4^3, 
86 yolvÍ6iroD: qfue to4o ptiieba oon ^yiAwcm^íf e» 
muy pPBfaroae & la ra^on, que Uanarae \ioti^Bfmñ',^y 
ppner á la primera iáodad que (ya^HTMulíoíJUíik^ 
seria per venir del reino de ToUffa^ que eM^^Hí las 
proYÍDcias del Norte^ donde pe Jbfabbi ^i^a^len* 
gua mexicana,, oayo es Vjoeablq, y los'ikfl^vde» sus 
capitanes y reyes qqe tu.viero!(i; - . ^ ^ 

34. La destruieion y causa de poblar, esl^ tjler- 
rus fué, porque, viéndose a4igídosd|B4of.miilfB^m^ 
porale^ y falta de manteniniiep^j .í^pniyúdee de 
oiprto rey bicierpn junta en Teotibuaosib^ que eae 
Beí^ l^uas 4^; México a|[- Norte, ^oqde . fcsnian, el 
templo dedicado á sus dioses (algunos dicen que. 
adorabais al sol), y juotos een ionunj^r^blo; gente 
que acudió á la voz de los print^ipes y sacerdotes 
que cpny^oaron á desenojar los dioses^ estando en 
sus baile^, se les apatació el demonio en forma de 
fiñ|pv^> .y fofiforme los iba^abrajsandq^ leq iba quir 



m 

taado b vid», y fué notetlt M «strtgo quéiiuso con 
aqpMito' inmite. M otro día^ iMmtí&imíido ays fies- 
taB|)vítthm,eBLUB ceno Alto» en forma de m&Q t^lanco 
y hetmoBOy el demonio, eonla cabesa ppdridaj cqá 
co|ra.liiedÍQQQtdfl(z maiieroD m^ohoo. Pr^ourarOD el^ 
goite oeo Tiolen^ia Uevarle & ta laguna, y ea bmit 
die de éeta vieroo ae let apereoió el destonío^ des- 
e|MimBÍeiido el iiiflo, y les dijo que en todo caeo 
lea ooOTeaia deeamparar aqueftas^ tierras, porquo 
lea ameBaflaban peligroi, y calamidades de muerte, 
y-q^le eigaieran, que los lie varia & partes donde 
goz<^8€m.d«^ tQdo.di»eaaQ4P y J^/Pc^se^D coa qutetud. 
Tuiñerpapeír hw^ loe tolteeas.d^ seguirle; y ux)pp 
al Oriento y ótxw al NorJt^, «^onfoi^iiie Ija visioq q,iie 
i cada utto le^ Mbia. iao^rado,..de8aDgipar.aron \^ 
tierra y pami^oo 4 po^blar. 4 Cfui^che, y Ouatei4a- 
la. CloligMa aqiiesto d(9 loa qai^actéres y figuras (¡o^ 
que los satúrale;? oaa^aMan sws liistorias,, y estas 
fueron halladla. em iM.que so. quedaron ep AcuL- 
ha%im, wmr se ver4!«ix,l.Q.sigiiiente. 



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Dé los tegandot qué vinkron 4 estas partes 4b la IToeva 
• Sspai».- 



35. I>eBpoblatia pMr loft toltoeas lá iiénrá én la 
ciudad de Amaquemetasia, en laa pfotiiieiaB del 
Nettó múú6 Tlámácataio/ray de loa éhléhiaiócas, 
{gente deentida de ropat; veatída de pilóles de ani^ 
maloa^ feroces en el aspecto y alados á hi gaerra, 
que tienen afeo y flechas por armas, y tu caza de 
animales píor ordinario sustento: U6manSé ditehhné- 
cas^ porqué (como dice el padre Torqaemadn) chupa; 
ban k sangre de br unimálesy de hi'catBe-crtida 
como quien mama; que ohichimeca tanto quiere 
decir como chupador. Puede ser qne esta deriva- 
ción cuadre; pero, según lo que me parece, chichi- 
meca quiere decir gente^^rra: ohichimetlaoa, y es- 
ta es legitima, y según buena regla^ la derivación 
de chichimeca. No es nuevo llamarse perros las 
gentes, que eso quiere decir cananeos; y la mesma 
verdad, Cristo, le acordó á la Cananea ser perra. 
A estos^ puesy gobernaba Tlacamataini que mnerto 



8^ 
seguido, mMtM^doBt» 4» uq golMrriw^f » If9rg»e 

todoa }oeá« sq reioó^.ai^Itit^PQi y ^^zims^ y oon 4I 
prfte;Kto 4e vengar ta^iqjaríM hechad^ üifs ^bn^lw 
da \w c^ JkMilbitabfiQ ¡«a f«ttw 4el Sun y Medk>4l«, 
Tianil^ qiM (ckW e^t^Hen aalmfi jf qpiif uac^ ail wqío, 

habieo^o Uftgado.baa^t^ la N«eya^VÍ90f^a, sma jt^^y 
u9i a^l]iMiifi>.«»4s de tr^aei^ntá^ Ifgiuum^yjaFO^ j(«^ 
<id 4)d«^mB ]í lt;tiMi^d40Í.ari»i y vo^taa.diar<Ha:Q^- 
iiauw¿ ^i^^jqiM ^í ^ á wm- mMÜ^a pam 4Q6 4«^^ 
tro^ 4i^ jepk «IMM* M j9^imbÍ9aaii. para el ^Í9J^f de 
.%r«ia|i y Io.ii9eaAwrÍQ,MSaiaiidQ'l«^r dóodía había 
d^ )iíl0er la juato. AH^graajrtcábí^rao eata im^Yai.y 
UepafW^al itMifi^ MliáiSk^ dejando á iwliacmaM, 
coa. I9 euntédad da gaRte.qM^aa ?eri da&fMMi ta]»toi 
qo^ia^gm^ia iifiMMiia...paaa]ban de quíníeot^fl mil. 

^. 4^1 aSo de la jwaada Uegftr^n ó un hxgar que 
lUnMroQiC/bffcalaQyiii^r de Itanito; deaiU á CofauaU 
IcaiM^ y. dA eiU á llSa^enently.qttetiepe ba^lioy 
el iii)Qt)>re^'y.4Q aUi.^ HoUaHi deAde;se alegrarofi 
viendo tMneasifl y fpwaft 4^ edÁfi^ioa que o^strar 
baa im^.má^ Mbíte^is de otras g^ptefi. Pa^acop 
á MMqaiyehfialM)) y aíp parar \wo alW ea ua lar 

e^i^m^ l»ep paMmrie ««^or^le 11»»^ d» w 9Q»- 
bre ¡Mtiti, 4M$^ hM^ b07 4e mwerv«i y de alU 
despachó á bu hQo J9«||*ltot^:íiiie M^vwyw ^«TP;» 



240 

éñiniérioque 9 busMlbapor AnTáoottodí^ 
Llegó al eerro de Ctenipoaláin y áTepepoIbo; TolTifee 
á Xolótl Nopi^ltein; paedá una siem que está janto 
áTezcueo, vido la tieifra de llanos que demostraban 
haber sido sembradas, y de alli pasó á las sierras del 
volcan, de donde divisó liáoia Ouyaacan y Ohapolte- 
pec algunos humós/y akpavte,<dÍ80QrrieQdo seria al- 
guna gente, partió á dar notída á su padre. Bd este 
intexíii salieren p&t otra parte Sflgunea eapUanes; y 
viendáel cerro deTenayocan; queestá Adós leguasde 
México y pareciéudoles mejor sitio, TolTieroná darle 
aídso; y hecha conBttlta^détBMfíiiiarBm,. «o» parecer 
de^Kopalzin^ si Beriaiaefer 4egiir el puestodeiSdotl 
y pasar A'Tetmj^oan; y irtus^d^eu qȎ se^aoereaseti 
á la parts' de donde di ]romo .paMda, quise q%» se 
contase k gente que ireuia; y asisitadft su oersida 
SB-lo'ea'veraoso del monte qualeün^dtópafUrMipar 
tir ks ÍMiflias de seitf reyes que iwnlnii con ét, vein- 
te mil capitaMfify que caéa oual gobernaba mil hom- 
bres, Uso que cada oual fiíese pasáudo y pouítado 
una piedra en diferentes lugarto^ y de: las piedras 
se hieieron dooe cerros pequísttos, que hoyf penwne- 
000, y de este^ sstéeso se le puso al lugar- por «om- 
bre Ntpodleoj que quiere deoif GoatiMlere; Al pa- 
recer de algunos, j^zgaiu, según las ptsdiwUks^' se- 
ria cerca de un mollon de personas. ¥ ^ti^iéndoce^ 
mo Títiau taates altos», y procreando y multiplisaado 
como loa indios nraltíplman,^eelftoiltde oruer el if6- 
m«o aunque pttmMa>i9XoiifTá ' . 






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OAPtXOlO YI. 



De cbtíkú haOarbn alguno» tolte'ou, y del fepartimMto 



S7. Aunqoe Xololl hábia mostrado gusto en la 
posesioii del sitio' que habia hallado para 8u mora^ 
da^ Tivia teeeloso 6 á lo inétiOB oon sobresalto de no 
gosarle si acaso habia otros poseedores que pudie- 
ran oponerse. Deseoso de asegurarse^ despachó'^ oou 
geate de arma á Aeatometl, uno de los seis soTidres 
que con él vinieron; y llevando la noticia del lugar 
donde Nopaltrin haMa divisado humo, Hegó á Oha^ 
poltepecy donde halló untolteca llamado Ecitlin, 
con su mujer Axodiiatl y un hijo que tenian. Di6« 
le razón de cdmo se habia quedado escondido. por no 
ir cm loa suyos, que habian desamparado la tierra, 
y que tenia noticia de otros que á las riberas de la 
lugui» estaban. Pasó al lugar que hoy llaman Col- 
huaean, y halló otros despeen sus hijos y mujeres, 
Xiuhtematl con su mi:ger Oceloxochitl, OozauhtU 
con Yfaiaxochitl y sus hijos Coiqtl Acxoquauhtii: 
C3to6 vivian en la humedad de las tierras por la se* 



V 



*/ 



242 

^ oh: que tantos «fios padecieron; Dio yueitá á tfl: la- 

gana, y en sus riberas halló alganos aunque pocos. 
Pasó el volcan; y en un lugar que se llama hoy Te- 
pexoxomay halló otro . con sus hijos y mujer: éste 

V le dio noticia que en Chololan estaban dos sacer- 

dotes de los ídolos. De allí volvió á la presencia 
de Xolotl y le conté liQ ^Wf^ti^. Viéndose Xolotl 
sefior tan á poca costa de tantas tierras^ repartió 
sitios, ay^ptajandQ á Ic^ i&ájs princijuiliss. Dividió 
su gente, hacia* la pacte dkL jKatte unos, distancia 
^ de más de treinta leguas: Zaoatlan, Quaubcbinan- 
/x>|, Tototapeo y Ato^nilpf), iqi»^. Imatf^i^yfe i^wa 

V (7hicbii9ecatlaU; otros seij^^p^midir^ p«^ loa Uapoa, 
en las ribc^SiS de lo^ jias; y ^e i^ta au«^ sa q^e- 

V dó eo TeoayocaA asefitada^ au^ ^^ft^» <^uqq^^ na eu 
cAitw formabas» y en sitios cav.0ri)opoay en bujlos, 
á la usanza d^ su. na^áon. Anduvo oon la gente que 
|e quedó por aquellos moo^, ^n ^xtkx ni serrar, 
cacando ciervos, CK>i»eJQf, \\^\^mñ y culebras, dtes; y 
siete aflos, y á los diez y ocb^ se pífsó.al lug^r que 
su hijo habia demaroajjo, y fundó U^^iudad de Tez 
cuco, por tepi^r sierran y < montes jiara I» cua, y 
cerca la laguna para la pesca. 



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39w A.kia«^:a{k»4«J«>T(»wdaidt9:X»l^'p0|s 

'^^ kw 4MHWÍtiffltB -TttinÉfl V /OMDMMOM dA.'Xolotl 

seU M&ofefts jf awQiade ^U^jíoMi} W^gW^jX JWf 

m^e«B9ir dela^tñirra^ «itíosi^ qfiodai^dOipop.irUHitaf i(^ 
sayos y. ^.0a.moi)a(i;aa Te9oa9QÍdo 3^1pU. Llainá' 

Hoihiíatsiiii: Tepoaítit^ottfij Yzteamottaai: de eato», 
se d^ |»e8RiBÍ9 fuerm ios otoioitoa, tiax<Hd49<^9 
mixtocas j papotiioasi q,iiABOD loB.qo^ h9y di^araa* 
ciaa MI las lenguas. Estos nombres serian impoesr 
toa por los gne estala e«&x ^^o idioma ^era el que 
hoy 68 leogoa ip^xioa^; y esto .seacredita ooa yei; 
hoy que en Tescuco y Teoayocaa se conserva y ea 
la mas elegante U tezouoa^i oomp 1^ castellana en 
Toledo. * 

ITBTAiiciniT.— Tomo I.— S4 



» • • • I • , 



\/ 



1M4 

Sd. A Im euarÓBta y siete afiee de ía ¥¿nida de 
Xeloil, tüftieraii d» 1m noeíaas faitee tres eettorae 
coa tfiole de reyee^ oeo graBde igéretlo^e gmte 
ereeida y ^'en dispQeetá. A estos; per Uanmrse ea 
Ifrmcipal eaudtUe Ae<4htta, lee llamaroii aceHraas: 
eran del linaje de Gttiii, qoe faé eotve elloe a^ble y 
antigua casa^ eomeíéíftiMiÉI'tíiaiáoes loa OésMea y 
Pompeyos. Fueron ^e Xolotl bien reoebídesy j de 
Kepilltai&iieB^edadea: PidiÓHMile 4 Siálett*4w^i8- 
ae aitios, qne te redonoberiat» per to monarca, aun- 
qne ellos eran conocidos por reyes. Trató no solo 
<«^dáHk^lís, pérotcoa^do^ (}«e^nk eft9& á 

ÜÉM^iMt (Ai(iMWiaali/0l aot^der6cM*<^^ 
BMMto %YiÉmft/t elésMoMd«^AtM»pof aaM«; *al ae- 

lé MÉálé^ei'séfSóifítytle Odbti^ 
Téisetíée. Ge}éWáf<>n^ Iki^In^ p6r ekrp^^ de se- 
tenta idRas A M'tisafiaa, f^ pifobandé filéraaa ttnoe 
eMi o(fb»vya^jtigaafdo y'üdftiUdti^ ügfes yhftiMilto 
ftMfees, en qaeihiofrthS^pallaftt htiMlearffá ftañ^ 
tátvWle'ftUs füeráaa: • »' -•- » '-^'.^ •*' ■ " •»- »•' 
^ 'áO: €éísátdiis^ Ii^; déletttiné^ttí} Wúth^^ ke- 
rédQ^l!le)^tÉfartowaae.eiilád<i; y lÁnlwC^ ñdüciR 
dé ttíM nlBa iqtaí6 Uabía quedado deta^nheien üolté^ 
toyljQii^ei píKneipsf Pa^éhotl yirfétíidél^ylitíhia- 
do Topiltein, estaba en Tlazimaieian, treinta legaaa 



«i oiiiikSMlHtMliniefittMA^ttliáMiiitor 1^ 

MBI^ittilndÉS^dMiAM áiflHMlM dÉtltfl.DÉtHMMá 

fM «tt Xolotl, á qoimes dio ka gobenuMñaiMí 

á A»tQMl> que «m do los mM qawi- 
7 mtmktá fur •B|rionidor^(ooiiio se ha di» 
Ai^ ái la cMdad jr ¡ifoinMia de Oohaakapeo, dio i 
OikBttllBBBl fai dd iftlil^hl^llM1^^ á CSoMftooMihÜi 
I MOfiteo; á YiUoaiiti» qno er» oí ayo qoo 
wmin áNopahiP) la do TopoiaoaOy qm oa iMiy 
i ToofVy^^MaoquavliUi la proTio- 
4m Moaahwafíio! todos ootabaa oa poblado go- 
da vooiadad* Loa aoia aolaroa quo notoroa 
4 laa aaha aloa, y loa troa aoolhoas qae víniaroa 
á tea an ai a aU y MlOt oon aiiya noaibra so llamó 

aqaalla tiorra (dioon algaaos), paro loa 

CfBmawm, qaa qaioie daoir la tiorra 

y aoaaoa osa parto so hallaroB loa 

» qoo por sorlo los Uamabaa To- 

uasstros antepasados. Puado sor qao do 

CoUitiaoaD, y aiáa hahiéoddo 




v' 



• ti 



« ':/.i •.^-" ;.\ .'íi !?<'*•> ^ í)i'ir -v vi: r.':. ftí u^í.íí' • 

■ f 

' ÍC)«'ÍCflí )>HmÍSroé emperadores U'ooftitiiedaeeaceéol'eé de ^ ' 

42. Luego iqttñ XiAútí Hé^i' Tdbayéé&ü ádét- 
dó'de la éáfortAeddd; y ¿(modéüdó ^m A^ínarkí 
(oltidadtrdel M^j(ófifé6f;MiA cófiiM lob üraídoréá), 
hiflbllamar á^Mi hffb íf á'sü yera^ Aoóllitta^ y á Énn 
dos Ujas, 7' eittre^él péMtAe ñn flh y «t gtosto de 
haber fisto tan tíitfltíp'Hcád^ft tos gé&téá; tiü'^k- 
tendidos sus pueblos y dilátadito «üa j^rotiücias en 
tan IftTga edad; púés teuitt'pooó méties de dosfcieft- 
tos aflos, deiiio y trece^de maB^TOft*: á Icüs óiénto y 
TeintídM dé la destraicton dé lof tolteeasi marió 
en presencia de sus deudos y parientes. Luego qué 
rnnrió le sentaron' en una silla y trono real, doáde 
los tenían dñco dias én ínterin qué acudían bñ prin- 
cípalefl y aeHoires; ál'fít>' dé é&tos lé poniaú en otra 
alia de incienso, cloren y perfbmés, plumas de va- 
ríos céleres, y adornado de vé^idúras reales y de 
piedras ricas al cüollo, le llevaban á ana hoguera 
donde ae ^consiuniá aV^soMpáa dé UÉn(os: veeogidas 



•'i V 



» 



V 



248 

las cenizas; iósftuilas en ara <3i4kí& pieltra y 6)- 
niaslas oaarenta diasen luia sala, y i¿ fia lo Ufllra- 
roQ «n cenúas oonyertido, con vmtíÍM aoompaftit- 
IDÍ91U01 á uaa caeva, doade á la despedida «oa ma- 
chas lágrimas le dejaron desfcituido.dQ la oempitBU 
de los hombres. Volvieron aoompaSaiMlo al «toávo 
emperador, que jt:^f^ ^ ^q%<Mf » celebrando^oa- 
renta dias con fiestas y regeoyos la jara, y- acaba' 
das ,|íis,,%stw.8,^ yoixwfosi o«da,o^)l 4 IMi«í|>Í¡^o. 
43. ToUzin, por oUa. «ombre Pochotí^ h^í^ ^^ 
Nopal, habido en la Tolteoa, quedó por rey de 
ümít^. 4f ».MÍoiP4g|4ndA<A<Ui^|4«|i»«9i le Jiizo 
SA%fifi d» Za^^fWi ,y «iib^^orA>riyilPM¿ft PpB«««>9» 

s«|S(>K> di* aPQft»wUó<4tt(í.^i%!íMw#Bos.ii|sap»aj^^ 

.1 .44». ,^*k^aSa(S#lwífl,<ffl:i:e*aáf(|flap diffpow^^ 
gebecoando Ift raoDarqiila> ^opalt^ún j y al segi»iM)o 
i^e^fftT^ 4;Teso.>W9» ípit^o,!» -esUiyik «í*» «I Ihíp y 

liP^d^ M rey«tlMp^pi^ef} ^i^.aaWw» «B ^u^xw».^, 
l^.jTaé {pX99^qv^v^t^:é^.Tfif^f^y,^f^f^r<9fVU> efi;^4a 

imWí^. M. hí^jia , rebflí a4»i . W ote»' ^ri^vipjww. 
^«é^a^r^ai^, y f^^ ¿ |o«l.ffmoMna4$is} aptí^ á 
SR hijo^Q^ ot4ro:eiiércitQ,á qfie pacá^oase laa^«i|(ás. 
:SB,eL.fiuar,(o aÓí^ae, sn ifnp^rio,, )e .j>ai^^.4 8a 

<«tfM<> •^«i^tMM^ 9<^- 4a> ÁtFO«9»IMl40a qM<i9^ 





pip^MBi» de Mtttea piuihkb»* tl^Mo 

k^4«kk6iw d» Orihoatte, mft^loMt 
^'Mtaí d« QothiiMni^ á qoimí Mm 

*y MtidtaMtigiS'hayovMt á 
, il«ad« ttiiifi0fM« CMtte «» la tel 
4M Mrte (iMlieMloa d« Im untlgoas 

My»*y^« fiwtahiy y J^le tdhü 




.1 



Q9 Mi €MS9 pw 1% TKÜt n Vmoft HflMMin^ 

4Í M Mtof» JMiliqM oiMMdo* el núoiéM 
I ét-Mshni^ 1Mb.* Sopo «ft-M»* 
^MalMBMde4)MiihtepM^ llteAit iXhl»- 
pan|i» ém de^lM MfaMiur ufl- 
M ptliUM é$ Mthlmr y ^Mger^ m hália 
b^él V0pwtb á Im de sanaotra, qn« b 
«i f l f ti Md» que era nás proMohdM y 
I aásMiMe-qiia fe Mm, de qot m Mánleiifeii, et< 

I 




UfáM; «l-algodoolatiUFO'dedo <tpM qu«d¿i«aitfMn 
nw MHi«dÚ7'««UeDti«8,'7' lasítaimbu laañmav : 
"41/ l^wtMsiiU, impam ds; véiatÍ8ÍatcfiA» da 
sti^gobiitiio, «tnooiwado' ktniartéhsavD^igcava 

Tezauco; flu<li^Oi'y á'l«i<otrat-d<Miawi(va»€DkiiÍi> 

j«8 hooM^ qiiMiuiMaT'wtítriafaeriaAaai^ obn- 
MKH de gMtft toas iMÍilft M i«|i0^, náy-^aiiiaat 
uwíi^oa imt nmiiMS cwwwíbuh ip» ájupááte, 
<)«on4r><Sol*, y lu-M&itát ««eae^áw^ fio:ia ka 
onuttti^dfu^ laa^ejaMit «n ;tnia a^-4»^'**»«' 

Mft-¿OT«n,''«te.'-' ' :-i-i-¡-..- ^ -■•■>: U ..i.ij ,;.... ,'-■ 

< ' 47.' Juntron-fll ny daXwiiiM» HoHab;: ^as 
JP'úekD^i'p^ «s^MwtetevMfO, ael^a^Hrioaetlaa 

,l4adel4«fideHiM- 
»8, datavo &. sus .doa 
DiáBjdaiJaa aSo4tt aa 
mfiMitaa tíjo 'QnÍDa* 
úbñoDOisa SkemAm aa* 



! ayttdiéle' ¿ esto ptoi- 
B>Tiata<r^ yk iiliMi- 
nastsiMiHbáon' da-.tof 
ka aafiar^: ffeooButB- 
[éaipn> de «Hos aa .pa- 
(tonksideai 



251 

oladndo. Sléiñl tboaqms .yi ibmiila».í^it.qtt0 loa 
<fntMtBiiiii|. y jiáfliar qaewiigeQto ali »iBiir<»Ufl» emav* 

esto puó treinta y MÍa. aBoabaú cd ^g«ibiraí^ mmda 
aLfi^jcbaáfoitatiMuiiiiiidad QOJM>alprhKatlio«^ Dio- 

le iBa'éxifaiMaáM<4P^'lo ^'^ <u^^. Bi 
el (KiBniw> de^aUbs iliiiweriwi; loa gtaaáaa.cUligaQíááa 
gnuriaftpafca ¿iaai^ta) Llantf^álsey da^Tázaaao^ 
sii]i0ied0r4Í9 ym ¡rnaantisAatlaa aéSaraájoki BMj^Qr 
oiiaiilay;y« da «tt^faijae, la>0BfiargtS fl -sayor^da «ua 

cieíoii laa' aerattMUiiáÉ á ^an josaiisa aaoatniaÉMrada^ 
qM,aa l^fliekrm atMr'aftBEbiyela^y €»a^aa |Hdara. >íJ:> 

4& JoéadMalatarkéaaiinmdOffai^ 
2Ubáflft0«a)i ai^aodalanaami Baíoamtttidaa.hícía^ 
ra mi ^mJj^omn^iúom^ laa-^daifaeiaafcapaBadoaj^a^ 
no qoa ordeoó quateda iai gante faesf 4 S^aooao^ 
y oaoMKla pabrfá cdA'raiaar>8a ftabia pitaatcoiás 
m jmatoi na ^uiao^tnitarv con b aoaafin>'8Íaó «da»- 
ItntMM á lanñogiilarj' Eiaoaá «Harar ^en unas án^* 
daa fioa'y OMiáfaMenta pac^lal tolteaaa labrada^ 
Bobie iaa boaibroa de/ aoatra aafióxiea de aqueHot 
que ■■( lamaa ^tíjttdó > da r reya^ con r «n paüoqaa 
caMa aa aabaBa^i ányaa ívarás Uevahan ooatso .ira* 
ye^'j^onoJba faanenda pesadas^ qid iban madaq** 
do losprittcipaleá a» éargar 'laaandas^ y los wym^ 
en Uavar'ia8:>?arak Sakéiaié d pnmaio que )»>hi« 



v/ 



v 



ÍM»vMes ^a9>Alía« ¥. ilflí'8^ tem lamd^kQMte 
m9f qwÍM49mk$ tf^vkmnt* .liigóiá ToMfo de 
Mta JbOMte» ^dpndft 'Mvoalebniroo iw.^MlMéiflu 
jdra^ yidttrnwniatetitfap» y»Ía8idtortMiip»Hri«i, 
y-Mtt 9DtaDiii4od^8bgalftr.<i- * «-. .^ : ».' (/ - 

49. O^asó b^ omtW á ODéiqwo^ «d.ftelMdMrw 
<«rii[^p«Q>«q«nilogJhr^ tosió. tp»n|iir4«mk;70iito de 
ú 'do0>rty«0 {Midei080d:i dl^miiéila Hauotíai; oír ker* 
asDO Ibtiiii^.y' d ofarodé QMttiekiii^ fiíjrtuay de 
qfQMfpédia.iralaraeipáraslaagimi'iHr Dk^jeaJIe* 
sayeian por ^go|inisdoriá.>ttf uhammoo dre^aaiaa^ 
di» Teaanawfttoin/áBi <tto¿í. Bn-wte tmmptí Vtriffttm 
ím uMBÍmiM á eBta\Nn»vn iBnpilhyy éda iiié'el 
qne Iw'ttiió^lMmiiiá ylM;t«lM á^^lupoto^ 
wi OMrrito tfim^^k^bk OMWidaegtoiffliidiMi-.da Méxi- 
^ idottde llégat» tes TÍra9r«fc^&v<da^Q|tr.iliLiÉttDÍ' 
11^ 611 OQ' palacio quajMiA dnpiie8ko*áfitM:deltieoí- 
ktauuNito y paatBien . <bl g oMtem», \ » . <l • up 
, ^ 60. Muriiát & loa aeientai aftéa dé^^gabmny y 
paca toé osiAaMaias < de qner Mhliai^ nía .aaaanuí: los 
iirfcoafcmoa^ y atnáándola éa IttiaiUa MaiJa pvaiérM 
iiaéégiriU ñwtionte mügrale* 

toa á tea eapaldai^.^Brftzaoi y fleahai.4aaülaa> uu u m, 
pamudar á aniander lainvéDoilite' deíaoipadav y lo 
gnenav» do a» aaiural^ oorattioiiia.€oa Uoro wm hméau 
qiiénárofiié^y jsiuaoéaiaaasd'piiaiaióBtéii tttt;aapiidhn*o 
quo^tebrÓ en aba oueva» .y íué.ol'pránaiO'ttiM bi« 
Eo*. aRpolora datisyea, dahda ólroa fa.oatercaroa. . 



.268 

SL. Por mvíeriedeTiatooatdñ; (i&Uu Qukui^^f 
eiitié en mx logar l^ohotlalatzio, «i kijo, coya ja- 
ra 80 hilo en Toscuco, 7 fué solemnizada de todos, 
antteBlAiidow el regoeijo con «1 casamiento que 
hiao eon TlozooentKÍDy prima hermana au ja, bija 
del rey de CohnatkiAhdtt^ ^ásatám\%iM y de Ziqoa- 
tcotmn, hermana de «a madre. 

62. Viendo pacificado el reino, dividió este em- 
perador én cuatro nacioneá sus tas^llosi en acpl- 
boas, metaotecae (quesonloachicbimiecas), tecpane- 
cas y coihuas: ordenó feintíseis provincias en reinos 
prinotpales, para que siendo reyes le ayudasen en 
el goMemo y defebdiésétf «! Im^rtcf^ 'dií^éo trein- 
ta y ttsete provitióias, eé l^tie fruM MBoretr/ qiré 
jnntiB eoír lás^Aéft^et^és, Moii^roá íifhtíiér&^éé'^é' 
tezfl* y' dhce; cn^w reyM y 'üaiB^ta^' Yééditóoiii& 
al efapéraídof ^hótkláftMfi: uiíd (Í(á'btra'#) tít^ívm 
EÍMá que^ prudente 'tetodaj iqné Áié ' repartir én 
pareisAidades de gentes (a- tierra, de suerte^ ^^'irti 
en. un poebkptoopaBeoa ' hftbia seis'tni) «véeíaos/ ñtt* 
cfíbh hññoé mS'y les palnthá al pueblo deilé^bM- 
efaimeeair, y -de ^tb^saealMi étreé^ ^fs üAi psLtátl 
de TeepaiÉm^ de dttbde letr otrM doe^mU ísiMá sa^ 
cade; Brto^^ mismo hi«úr oMk las tféiÉfei ikaci^nM» 
sacatidoen fos^pííeU^'^fí "erah ^{M^ ¿1 ^üinCe^; 
mMciando iHiés <^n oti^s las ' úiWñéHi )^o¥qm si 
qoisieien h>a dé utsa familia téfb^rsé, n&háWé^h 
á loa otros p<KrbraleS para uíiit^e. ^ ' ' 



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Pft U BAllda ^ii« hipUroD de U provincia de Axtlan á las d« Aná- 
haao las naciones que después fnndaroo, *éon lo6 que ñ natns- 
- ron inMftoanos €A k Nueva-Espafia. 

.53. (El n«tivr9 |N^»fmpc««4w w. ^9 ,Uf jffO' 
Ujo 1m azfescw i«d ^^piaada d0,^..pra«yuájBs d* 

faé.el Multa de uq pi^aif^^ ^unrap^tii^ ti/m¡ tíkui, 
qo^ quiaro deoír vaaioa, v%mo»: «ésfa^ (eiji& y x^v^ 
en el HuiUsítofiy :uno d^iloa m^s ^nteAdidoü» quo 
tpoia aqubl lÍMj^ Qomxm^ñfi ]^an> oi»^ ^^icpü- 
t;«ÍD; yi U&ta,|HidQ la [MMrswBioip 40 ^tofi dos, .y al 
Qapto.i«bulo60,.que parMudMrpaiAl Bttnfmao.pae- 
l)W d0 i^ flxAec^s al qiia4<9^8eo>ai:i||gartéf su iwr 
cuniantor y fAragrÍMsea iaQ.defEVUKla.4a lo qi|0.1e5 
proAK^atícaba Aqual canto» qipa ^aiw . pfur falis pía* 
noi^ d(9 sa fartiiiD^. tialiaron, ipagB* .aigmias, 
cuatro familias, las qua d^poas ^ia:.|lamaro& mazi* 
cana, tlacochalca, cbalmaoa y calpilco. Otras afir- 



2S5 

man 9ie.fiiérobrBiiété.ltt8Blotflia8^ lari qod désqpoés 
96 llsmaroDy según la poblazon ó lugar donde po« 
blaroD, ohalaa, matlatzinoa> tecfiaheM, iüalinalca, 
xoohiflHloa, eqitlahuaefi^ efaichimeoa^ mixquiea y 
teaoehcay qne aunque tedoseran de un linaje y na- 
cioDy salmos en familias distintas divididas. 

§4. Salierpn guiados de Teepatsia y Huitsiton 
los asteeas en el primer i^ de su siglo primero, que 
eegun la cuenta que el padre Terquemada (Jü. 3, 
cap. 4, Ub. S, cap. ££; Ub. Sj cap. ÍS), hace de a9os 
82yqttega8taron en llegar áOhapuáte'pec, 17 endidio 
Chapsltepeci 52 en la laguna de Tízapan, como refie» 
re eu el Kb. H>eap* 4: etroe^ottatró tardaron en bus** 
car ú lugar de T<bodititíaii (porque .66 diee andiA^ 
viemn 4 las riberas d^l agua, intes de bailar el dtto 
del UtíMiy eomo se lee efi el lib. III, oáp. XXII): 
hallado el tunal 27, sin reyes, según el cap. XII 
del 1^0 II, y 162 aBos que se gobernaron por re^ 
yes: se#ia la salida de estas familias el alio de 1184 
de la Eioaffiaeien de Oristo. Verdad es que dice 
que el afta de 760, y Henríeo Martínez que el afte 
de 800 viniesoB 4 ^blinr esta tierra; pero bfiblan 
de loa primeros, asi toHeoas eomo> los dem&s, no 
de tes ipre se Uaatafon mexicanes ó tonoohoa. 

i&« Salieron, pues, los aisteoes guiados de Hui* 
Uiton y Xee|iataio, y en espacio de un aBo llegaron 
a HneliMdhuacui, donde estuvieron tres, y allí se 
les afareoi4 el demonio; cargaron al ídolo Haitzi^ 
loposMii. 4 cuyes ministres llamaron teotlamaca* 

TuTAWCimT.— Tomo L— 9( 



. .66. De a^QÍ mAKbnvoB amjF-giM^M» d» tener 
vcli^^qf^e li)^ giwMivy:;8Ílle|^ial pié .de im árbol 
gri^ego /|uo..ei9babft «ea iel eitío. de» C^icprnostoc, 
que quiere deeír eaJu. Siete Cáeme, . pneieroo en 
un Altav.pgqneBo al idole por .á(dea .del demonio; 
.y eetondo oomiendo á la aoabm ^el árbel^ -coa es- 
.truendo grande ee quebró .por opedio. Con el caso 
eqMU^ao^. los ceodUloa ooñ^ultaron & sa dios^ y 
ajkaxtando. la. fanúliaide .loaqueabom son mexi- 
«anos y tlatil^Jeas^ les ^ord^uó .quA despidieren á 
laa demás ñtrnilias, que. proaiguiesea su vi^e, y 
q/iB elloa se quedasiia ooa él eo aquel aitío. . Despe- 
di^a^ Jíay d€ia3(6^ familias, .q49..PFo§igmeroa en ca- 
mía{»i e^tavieroa en f^l ^típide O^icamoatoo por 
xua9ve.^o9uaUi fué doi^dci le? puao.el Qombre de 
mexicfinos, segim^ aJguooa dipen» y qfi^.el ponerles 
mexioa fué pprque el .idofo. SP Humaba HuiieilcH 
pocbUi jf rMexUU. Otros. dan.pti» i»3on, y ea^.qae 
<»iaud<i^ ef tuvieron en la lagiaaa ftaa pohrea comían 
nna jierl^ UavaadaimexipiquUiUv y por oprobie de 
la eomidaque usaron ^nsa pobreza ItsJialdimarDn 
con la comida mesiz..£n au.selntbia>* como aiser- 
dándoles con el nmnbxe de.m^iica tao vileaa, y 
ellos Jo ¿tuvieran por Uasen; .Todoi^udo aer^ ó algo 
de acuesto. Trocóles el nombre, el Ídolo; ¡^«oles 
'JBOatro suaefialy y 09 las orejee un emplasto 
utíQa.eea plumaa; diales un arco y fleoliaa 



%1 

7 Mft Nd^qw llttttwoa eytitilÍ4 ' Bb Itr fleolM^ 

did á MlMidar qoe babum de ser guerreros, y que 
kilíM 4r fMter anebesramesy proviiieuM: en le 
mif qo* halÑM^ de eer peeobderee ed el ritto áé te 
hg— 1^ doode lurimiu de' eetf eeileree; y eon eeto 
|neÉ%>ietüB en thj/b ^mieeledos. 

§7. U sgeroo d«t legnr de Ita Siete doévee á 
eCr» q«» Bimett GetMetifeeaiec, boca deeulebre, 
devie eetaf ierott iree eSee: aqu! oeó el denonie 
■a ea«0 que toé de eoatíenda y di vieieo de bandee, 
des ettTdteries peqoeflos, y al llegar % 
el primero» ballaioo una tiea y pttAh 
m piedra como esmemlda; lesplandeeient^: todos 

á qae- les perteneda & todos, y diri* 
¿ea-bandoi, peleaban sobre cuál había de 
la piedra. HéittlIoQy que vtó la oontieads^ 
d^ é loa que ao la tonian que deaenvolvienra al 
iYoMesioqaeá ellos perteneoia. Halbiron dos 
y estto Dorehloiao, qaerieodo yolver 4 la 
if Ida «osegó oda deeir qde pam ki viaje 
el isoreto qoe les paltHos teaián. 
^ p«s^ 4 fioitnton, dWrea 4 los qae 
tlatUolois, la piedra, y 4 los 
aierioenee, 6 feenoelraas, les pa- 
UNa; y p s s qas eataseea^el aíéereto y quedasea sa 
I, leseé los palilloe y sacó fosgo seo ellos, 
naeió, neado el ssorsto, qos loe de la pie* 
Ar* qvedaasa oAvMIoeea y omI oonteatos; y dMde 
U asmq^e Ttaieroa y vitieren juntos, qae* 



V 



V 






dar iMureiftlfií. 'De a^ püftirta^'áittti Ittgir <|tfeitto 
8e nombra^ donde eetaníettHk^tMiillds; y^-i^tiii 
ú MatiidralMSftlsB, dohde^otttvierim^tréstfea^ 3^ 
/ . «Hi 4 AfMiBeQ^ 4hmde deteawNffoñ oitteoj ii.qi¿ Ia- 
liaroii fKritlazon de gMfo que iMqiiisitroto'WriBttr, 
7 el detaooio tes ayudó ocm «haeer erét» las agoaa 
de «n arroyo, que lea obligó ájh>s momdorta i dea- 
aiapanír el {meato y aun á Teñirse á eatas tierfaa: 
movidoa de nn^ oiráculo diábóHeo, quedaron VbtéB 
do 'la resiateneia/j Qnltaiton les d^o^odmo en dioa 
enviaba por dektnbeaqiieUaa ge«tea para qoe diapu* 
aiesen láa tienraa ^de ka laguna. * 

' 46; Do aqui pasaron, por orden delidtdo» á Obi- 
makd^ donde eatinriefon aeia attoe: aeíaíbMuron j^o^ 
gÍQfon> y anoedidba la* ítUaito de nna nnyetiM-» 
ehieei» Uamada Qealaatlí, qne^á'^oanapitameatoe 
iee aipareóíó>en.fimnaideágiiib,tyalqiierer'tíricfa( 

ka.faaUitt, y quedaron ooraidoa y alkeatadoa:éaá^p4 
¿Fipieloonño^jdon Ce eatavitren troa aAosc^y de aqi«i 
4/Sottaa,ifcttn oerroqQo ae^Uama Cdbnafefpne, al 
.oqare{de.laa enlebraa. Dben que-^pl domoni»]aa 
mandó atajar eliSo, y qué áquaHoa oaaipoa:»ae Ua* 
naren ido agua, ae heraeaaañHi de<oaai»ñlba y4a<» 
reatea/eoa^variaa sfea^ para qae.Mpieaan que aq«a« 
Ha era la aeoMglQAaa de fa pronetídátiettai OM jim* 
oía* y eapadaflla» y abandasieiade péeoeéoi ave^taa^ 
paAoadifareDtes: ealo afliMa el padMr T»-- 
la por toldad; Deco'los iiáatieien me ealo 




fué m MpeiaeiitMidniíingÍBatíá éaldeniomo, y que 
Tienda qM-lo delehiíUfrdol {Mprsj&Ies Biovia i que- 
daiw, inanM qnttiflr las preste, y áei^dvienmá m 
setígno eér-'los campas, yt^riVfio 4s« onj^naria oor- 
riente». SD'Iob maprneeSerti pintado} pevo' por éeo 
¿seiá Mrdad qua^asl en latealidad sueBdiese el oa« 
so, fliao que fuese eá tepnsentaoioa fiogide? • > 

60. De aqai^ desfünerque eetu vievon nueve a8os, 
saltevon, aunque de oala gana y sola temerosos diel 
castigo, porque habiendo mandado que prosiguiesen 
el iddOy iiigttnoi se resbtieren, y una nodie oyeron 
rniday hallaren ^elos que moYÍeTon la conjuración 
de quedarse, cataban muertos y abiertos por los pé- 
choB,sacadesloscorMoaesiy al ídolo con el rostro es- 
paoteso y «Audo^ que les causó temor. Gonsultm^on 
al ideio, y mandóles qi» marchasen ce» el estilo qu^ 
de ánte6> y pasaron áAtKÜalaaian^ quehoydiom Ati« 
taliaqula, donde estuvieron dos áfilos aguarda»dajsl 
órdeudelOráculo^y iUTiérontode pasará Atotonileo, 
donde estUTiefOftotro «tto^ yde allí la tuvieron de pa* 
sar &¥epeS!ÍeyddiiAMstuTÍeron cinco, amparados de 
los monutoreede^M: dto allí á Apascoydondeestu vie- 
ron tres mBo^ y de aHl áTzumpanoo, donde estu- 
vieren sietoi donde viendo el s^or de Taumpanco, 
llamado Toehptneeatl, el proceder de lee mexicanos, 
les pldié.una donoella para que casase con su hijo, 
llamado Ylhuicatl: diéronte ó Tíacapantatn, y.de ahí 
les resultó el regalarlos con maíz, metates, olfais.y 
otraa oosas de regalo para su servicio. • 



' 6d.iiOMa|ilidM los Blata oAm, Tnan^áJe» mi dios 
qne ,-pefsaaaa adebwíto> ^jbíiI WrdanB&ttbBdeci^roii- 
'Ik padiénoalvakMBfir.do ^umpaMo la» dÍBBa>¿ su 
k^o <|iM JftajMoiopaBaBe^ y^CMM]ediiii),>U<^gaFon ú 
.ÜSzi^Acaí^ .donde parió la 'mujar ^da V^gni^fti dd 
li^ 4<;uMDJI«kaanD HailnUhMtt^fiítjronBaMiieii- 
to fué da ioK nexicaBot {estqada::«atiiin*rairi«qBÍ 
BD aSíE), ;. dieras otra dmnenlla, Axotlutetii» «1 se- 
fibc dB' CoHshtklaa. Ii>eTúajooaft,pasarQni¿,Tea- 
tepeo^ donde eBtavÍQTODnBa&o;'deaUi-é'3Mpetíao, 
á OhinMdfian, laego ¿ 6(4iiatíÜiH),. k Hoandhtí- 
.üan, á TeopHyooRo, ¿Tepe^no, qae ee hoy fia&da- 
bipe, y dé atliá Panfcitfao^igaitaadaflw.MiaBaieta 
BWDsioneB vetDÍe afiofifydealMj'BaUésdides.ai en- 
laumtraelgobflnindórdairMHyeoaDiTaiiaaCReaUnD, 
por orden del enperadec OBÍDaisin/ par<«toaii)om- 
fan Tliüteeatain, loa aniaoHiúien'>el.«erro;de-<3ha- 
poUepeo, después de haberigastade-ootmAa.y dos 
afiea cm oaininAs y -oMosioaea -de «ÜfeMAtee.fKiites. 
61. JSn:OfaapoU»pao-bMÍenmL>ittatD«upapxas; 

II A Ku 4ias^. jr. reaponéié líua BHíy, oar- 

legaiHi,. éateba iclaitio pcenetido; 
de' hábitarie>' teBdrán leeottandas 
n oemBraanaa. QaeAaToO" algo te- 
ie en la prétoooton da án (dios ood- 
oraestra áp tm capitanes ftmo- 
y fueron «^alai^ veiate,iqiie por 
r vejez oran tos náfi aeflaladas, y 
'Vo oMtaTOD etúre loa Teinto á 



261 

Yi el {Miv al'def iT^uMpüMO ^iai^ Iñjo HílbaicaU^ 
eená ]pam *ffm ios ^oapftmense; ccMMfiki bizd des- 
poMi^l Í19Ó t[«i» nacid^n Ti|»yocafi^' HuttztiUnxití. 
Lm noiikbves «de^ los^ capita»ie6 fu^rom Axoibhuáy 
NáiuuMitaiky QMtítsHtii<fllaliila/T«dafe)iyácnttb^ 1!ü£' 
pan, Tepiípa^^ QoítíHf Xiahqltci^ Avohiiaftt, Ocelopafi, 
übnoeh^ Jkatítj AokitoiMcatl^ Ahnexi^tl, Xwiimttl, 
AiuimtK^(E0sMío&yaotlj Mimiolii D»»m. fid el d^emonío 
tan-aorigedeiBíiitará'Diofií; ooim Momo da sais ac- 
oioiwsy qoe al mod^ de los ' eacesos^ dci- pueble de 
Israel quiso ímitarie. Si Dios hi^o sinagogas y igle- 
sias donde, €oa alabaimis dlrioaa, le glorifiquen y 
alaben, ai demonio tiene su iglesia, de quien dice 
David -M3(fivt Bedesianí maltgnantium.-^Dos capi- 
tanes sacaron al pueblo de Egipto, y dos sacaron á 
este puebiOé En cuarenta y dos mansiones gastaron 
muchos aüoe; y estos en ochenta y dos ?inieron por 
mansioBes. Murieron Ifoisés y Aarpn á vista de la 
tierra prometida {Dmder.^^ap. 34); murieron Hui- 
tzítoa y Teopatzin á vista de la tierra prometida. 
Si allá en el monta Nebo, acá en el de Chapoltepec: 
á Moisés daba Dios tos avisos; á Hoitaiton el demo- 
nio loa mandatos: Josué fué el conduotxnr del pue- 
blo de Dios; Huitaililbuitl (de quien procedieron 
los fojes)* De eske pueblo dos fueron los explora- 
dores de la tierra que hallaron y trujeroa el raci* 
mo, Finw y Oaleb {eap. SI); dos fueron los expío* 
radores de México tiue hallaren el tunal, Axolobua 



iS62 

y Qttwbaóft}. Templos fabríoiuróii á Dtog loa reyes 
de larael, y Salomón el más suntuoso del mando; 
estos le fabriearon di verses al demonio^ y Ahm- 
tnotl el suntuoso templo mejicano. Alli fueron 22 
mil bueyes^ i^ mil ovejas las que Salomón (Cre- 
ció en la dedbaoion del templo (^yi Sf cap. 8), y 
aqui 74 mil y 80. persMíé de. los Atutivosid^las 
guerras los que saoriftcó Ahuitaotl; y sr se advier- 
te en otras. eosas y. sucesos de meaos Maperteneia^ 
se hallará el cuidado que tuvo el demonio en reme- 
dar á Dios en sus mandatos» y en los ministroe que 
ordenó pata su cultor i. 



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Dé lo» trabajos qoepAdeoieron los mexicanos, jr yárions orsos 
b|ft» luaiar el flIttQ de ía «ivéid; 



62. Aunque en el eajyitttlo puado no se áijo el 
DÚmero de leguas ^que aaduTO este pueMo, ni ellos 
tampoeo las pudieron saber, es cierto, según las 
noticias que después aeá se han descubierto en 
nuestros tiempos, que fueron cerca de mi leguas 
las que anduvieren vagueando estas naoíooes. 
£1 fundameato que tei^o para afirmar aquesto, es 
sacado de la relación qne^hase del viaje que biso con 
(ion Juan de OBate el padre fraj Francisco de fisco- 
bar, custodio de la Nueva-México, el año de 1606, 
habiendo salido á 7 de Octubre del aSo anteceden^ 
te con treinta soldados y un re)igio$o lego llamado 
fray Juan de San Buenaventura. Dice, pues, que 
hallaron algunos ediñcios arruinados, y preguntan- 
do, decían que eran de unas naciones que habían 
pasado á poblar aquestas partes. Llegften después 
ie haber pasado por varias naciones, buscando el 
mar, 4 un rio oray grande que le llamaron de Buena 



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a, ypor otro DombrftQalTi&B, porque vian 
I h^HtabftB .sos eríllas oon on tizoB:. De 
)flt ea{ñtRti OwóniBtoM^rqueK^CQD'OiDCo 
á desoubrft" tos Amacabuas, donde halla- 
idio que hablaba. «• MaxíoanD; y pr^un- 
lánde era, dgo mr d« la ttcrra' adoutra de 
'da CopaHa, )á(Bida estaban tnunaerables 
Del padrt fray Franmioo Velawo se Bupo 
T&}OTDada, eafcande ooo los iodioB «rusa- 
asi lea Ihunabaa, perqaaea vhmdo espa- 
)onen en la frente una orus), se lea per- 
as cabalgadura^ 4alieran'4 boscarias, y 
«upar asila* ét-va iadio qva iba d» maa- 
0,' al paieoBT oasunante, y rabpandió en 
, desque noiptfGQ se al^Ó uD-machaeho 
que IbiTsbaa dos soldados; y ponié nd e o e 
, tapo o&oaoaera da la iisrra adentro, y 
, inmiimrableB . gstttes, dándela luea de 
9' jecnadas- «daUurte á la^otra b4nd* del 
M estaba el reiao; deisMerteqoe-desda la 
^ioo alño'ypnwto dé mar, qoe^Uaoia- 
> de la Ce&Tsrsioaíde Sao Pabbí doixde 
-JnaD.de.OHste poseúmen-notebrede bu 
de aquel iqar, y kdidalpadrefrayFran- 
Sseobar j^ara la admÍBÍatraMoa, l^cual 
in en mi poder, hay eeraa^de qtpoientas 
Mk Iflr Nueva-Espalla hasta la Ntteva— 
ly eatírooieDtfM; luego oeraa de mil an- 
kesmoKioaneB so los eobMta y do^ aBoe 



265 

de ta viaj0 hasta Ifogaír á OfaapoltepM, donde faé 
la fliaiMñen ttltima de su- peregiiaacioa j donde hi- 
cieron oasae 'pajizas, que llamaban jaoales^ para 

^. Aqni faerofii perMgttidosr d^ los oemaroanos 
veoíoos, en particular de los de Xflíltocaiii' que Jes 
hadas gnérva y cada dia los cantívaban^y lie?aban 
por -esobiyos; y estando tan pobres da jnaotrai- 
miento y tan deanndoe de ropas^.eredan y semnl- 
tiplieaban opanto más los oprimían^ coniorlos israe- 
litas en Sl^to. (JSáTocí.^ cap. i.) — ^Qaanto magis 
compvimebaat eos, tanto magia mnlüplicsbantar. 
Trataron por estas razonea de bnacar sitio qne. á 
poea costa loa defendiese y que con sns frutos ios 
snatentase, y entráronse en la lagnna^ á, un sitio 
qQ# 80 llamó Aooeolco, donde de las yerbaa y;:raí- 
ees que criaba se • sustentaban, y coa unas itojas 
que «e llamaban amoxUi se vestiaUiPor. esta cau- 
sa de pobreaa, sabiendo les- dem&s puelftos que 
había sidb el pobre vsiistento suyo una yerba lla- 
mada mexiaqnilitl, del mexia* dioen les baldmiaron 
con llamarles mexica^ hombrea que üe sustentaxon 
en nn tiempo oon mesia, Aquí e8tu7Íffl*on oinouanta 
y dos afiosy fuera de loa diez y siete que pasaron en 
Chapoltepee. De aquí ks de Golhnaoan, ofreoién- 
dolea que les dama aitio, los nevaron á otro lugar 
que se llamó Tizapan; y lacf o que en su poder los 
vieron, los caativaron y hicieron esclavos, saorifi^ 
cando a^ios de ellos^ Fué Huüziüttaitl, el que 



396 

lAdé w el oa&tíQO éu Tieaydcan, nieto del aeBor 
áe Tzumpanoú, preso, y una hermaM my$^ llamada 
OhimaUxodhitl» que adivinando lo por venir les 
dijo: Esta es, por ahora, nuestra suerte; pero ven- 
drá tiempo eú que á pocos a&oe noe veogoemos de 
lús agravios presentes. 

• 64. No pasó mucho tiempo^ cuando. 4 pocos dias 
los xodiimíloas tuvieron guerras con los dé Colhua- 
ean; y viéndose perdido» He aoordurón de loa mexi- 
canos y los llamaron en su ayuda, 6 porque nece- 
sitaron do ella, 6 porque viendo que eñ batalla mo- 
rían los oolhuas, muriesen tunbien los mexicanos; 
porque pidiendo armas al capitán que los Uaonaba; 
les dijo que peleasen sin armas, pnes ie preciaban 
de valientes, 6 buscasen armas coa que pudieran 
ofender y defenderse. Aparecióselee entonces Hui- 
tzitopocbtli y animándolos les dyo qiie de aquella 
kasaüa cobraría su nombre fama; que kiciesea de 
oaBas ftias rodelas, y eon unas astas saliesen á la 
batalla, que ál les daría ayuda. Se hidéron del 
oonciei^o de cortar una oreja á los vencidos y guar- 
darla. Trabóse la batalla, y fué tanta la^pujansa de 
los mexicanos, que venciendo xodumilcas y oortan- 
do orejasi siguieron el alcance basta apoderarse del 
pueblo y cantar la victoria; 

65. Vuelto con los cautivos los eolhuas, hicie- 
ron llamar á los mexicanos, y como los viesen ve- 
nir sin traer algún preso ó cautivado de su mano, 
les pregnntaffOQ con risa y con escwraie por la pre« 



\ 
\ 



267 

sa, j elloB don osadía respondiorbo: Todos esos cau- 
tivos .quedaron por nuestras manos vencidos; y ^ 
no, veis aqui las orejas que traen cortadas^ y como 
tavimos poder para cortárselas, también pudimos 
tener iogar para matarlos; pero por no ocuparnos 
en eso, y que tuviésedes cautivos que traer, les 
dejamos de matar; y pues primero cayeron en núes- 
tras manos que en las vuestras, más es gloria núes- 
tra que vuestra aquesa presa: lo que ahora os pe- 
dimos, 68 qué nos ayudéis á dar las gracias á nués« 
tro dios Huitzilopbchtli, á quien se debe esta vic- 
toria, y para celebrarla os convidamos á qiíe, en- 
viándoie alguna ofrenda, la solemnicéis con vuestra 
asistencia. 

66. Quedaron de lo pasado los oolhuas ternero-* 
¿os; y temiendo su astucia y valentía, les manda- 
ron, de parte del consejo, se fuesen á otvo lugar, 
dándolos por libres de la sujeqjon que tenían, que 
era lo que ellos deseaban. Pasáronse á Acatzinti- 
tlao, que dista media legua, que hoy se llama Mexi- 
cutzineo; de allí les masul^^iasar el ídolo á Nextic- 
pac, otra media legua; de bilí á Izacacalco, donde 
efitüvieron dos aSos: allí volvieron á celebrar con 
cánticos la victoria que contra los xochinülcas al- 
canzaron; pasaron á otro lugar, y parió la hermana 
deHuitzililbuitl, Chimalaxochitl, y llamóse el lugar 
Míxichcan (el pandero); de allí á otro lugar, don- 
de baSaron la parida, y le llamaron Temazcaltitlan 
{el bafio). De aqui enviaron los dos exploradores, 

ITsTAiicintT —Tomo I —26 



1 



268 
ohu^ j Quau^oi^buaU, 6 basoftr eí ^o, y j»a 
1,^1 tuQAl d« pi«drfi ofin liguas Tardos >de9- 
lo.. Axolohuasn oompaBwo.volvid&dftr ra- 
j ^ (looo rata vino y dijo «ómo Xialoo, «eSor 
tíerm, W dijo; S^ bi^nvetiido mi hijo^ui- 
joalitti oon su piwbl»: decidlas que esta «s ^ 
' dondo bao de p(>b{ar y-haser la cftbeaai'de au 
'io, y <iue aqai verún sus gap^rAotoDoa OBsal- 
]. LlegaroQ al tugar; limptuon 4l siUo dftl Ui- 
e ensnDcharop'Oon céspede^í pasioron á su dios 
■i y empezaroD á faacer (te pi^a y «anüzw «us 
[]as., Pe^^raos formando á ^oa mexioaDas su 
idf y voh'itinos ;á ver eD.quéparó «lini^i^rioi 
iiitÓDces florecin, y la eleooíOD da r^yfW cine 
ron, en coyo ttenpo se ir¿ daodp ootioi» bre- 
) lo que en sna gobiernoa snoedia. 



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^v J&ftiidada la candad^ que (segan doa Garlos 

diB 8ígfJ0BM) ísá^ «p tal oBo dá 1327^ y ségun Ja v 

cuesto dél {^drttcTérqaraiadiA el do IBél^ y según 

Hoaiiept el ée 1j367>| & k» aKos trece qae astavíeron / s' 

jutttoe #6 dAtidteroa leu* tlatelolcaa háoíá la parto 

del NpctOi donde hioieron una plaaa para sus tner^ 

cades, que era codraa á unos y á otros, pcfoiendo 

pueekos paca Vender^ íquer llaman tlatell), y de aiii ^ 

sellaiBÓ el barrio Tlatelolco (lugar do loatiatefis^. 

puehtoB de venid»). Otros han dicho que en él ee 

quemaban loa difuntos, y por eso le llaquatoa Tía* 

tilobcQ pero mas propio eslefiíte dejos puestos* A 

los .Teintíslete a&os * de la fundación, viendo tan 

(mosdo él pueblo, divididos ya los tlateloloas, tu^ 

vieMD por rey- á Acamapiob, que se interpreta el 

que tiene oaBas en Ja Bumo. Púé hijo de Huitailrl^ 

huiÜ el viejo, que nacié en el camino de Tízayoopini, 

nieto^ deli iw Me il^uimpiinoo y de una ssfiioíu de 






y 



270 

ColhuacáQ^ aunque oü'aa dicen ser nieto del rey de 
Oolhuaean porque una hija suya casó eea wk ^priii- 
oipal mexioano; Luego que entré á reinar, k S de 
Mayo de 1361 (y eeguQ otra cuenta el de 68); pi- 
dieron mujer para ennoblecer, al rey de Tacaba y 
la negój al rey de Atzcapotzalco, y no la üéi al 
rey de Tezcooo, y ^le6 dierotila mistaa respuesta; 
hicieron embajada al de Ooatlichan, y envióte ooa 
de raa hijas llamada Illanooeitl> cuy» Uegada fné 
muy festejada con acompaBamiento y bailee» y o<m 
gran solemnidad á su marido entregada. 
^ 68. Hi2o; vida- con esta iseieni algilms lAoo; y 
viéndola estéril, deseosos de que toviesie sueedon, 
le buscaron otra mujer, y ftié lahijit del rey de 
Tetepanoo, Tescatlamiafauaftl per notÉbre, que al 
primer afio vino parida de HuitsUilhuitif, y por otro 
nombre Tlatolsaca (que quiere decir el que' trae 
nuevas). Crió la seiora esb^l lUaneueitt & eate 
hijo como propio; tuvo deapiies & OliinalpopMtt y 
á IsBdoatL Vivió en pas y sosiego esto rey^ aunque 
no absoluto, porque ^era tributario dei rey de Ate- 
capotsaloo, á quien parteneoia el sitio que tsaian 
los mezioanos y . tlalteblcas. ^n empemdw en 
lescuico Teohotlala, que tuvo y goBÓeopaa tu 
imperio. A los veiutiun aBos de .su reinado stamó. 
DdL Garlos dice que á los ouarentay dos, á •& de 
Biciembre de 1403; Heurim le ida de gobtoi^lor 40 
y que nmtió el aBo de 1474. 
: &d«.Iios.tIaltelofea0>imjifio.detpqw.q^^ 



271 

roailaBiaitadMiiMTejí^ (auii^iie hay opÍDÍ¿B'de>qa¿ 
oa afioáfltesX . fueren mI t»j á^ AimMfoiasálcú; h 
qnisQ trib\it8bai^ «á pedir Jes Oieée tiá^ h^oiBuyo 
que iíiese' { w rey y^les gebemase^y dióbsiia&e* 
zoHioUin . BD. hijo suy o, llaaiadoi - QnM^uauhftttaii* 
hnao^ el enal irojeroD éoa grande» fieaiaa y xége^ 
cijos y lo ee&taroDteii la flilla, y 8Ír.yierM ooisioá 
ialrey;.y de aqui oemeoj^ la tioUeza'de:lo8 iial^ X «^ 
telolcas, qoey aonqoe ^^ qq linaje «on loé metxiiea- 
neOy. se preéíaban más: de la sangra te{MÚieoa que v 
de la prosapia «léxiofina* 

7&. Viendo, puee, el rey de Atzoapotzalco qoé 
tenían rey los iiie»oano8y les dobló, el tributep y 
para nayw sojecton les mamáé que ile fnesea á 
sembrar saúoes y sabinos á sa ciudad, y que le 
llevasen en bateas movedizas sementeras de mais, (X . i 
chile y lo demás que sembraban de calabazas, 
abaauhtli (que es como bledos) , chian. Afligidos 
los mexioauos se fueron á su dios HuitzilopocbUi, 
y por medio de sus ministros los consoló y mandó 
que fuesen á plantar los sa&ces, y dio traza para 
sembrar en balsas movedizas las semillas, y á su 
tiempo las llevaron á la presencia del rey de Atz- 
eapotzalco. Admiróse de ver por ejecución puesto 
lo que le babia parecido dificultoso, y para más 
oprimirlos les mandó que el aSo siguiente entre lo 
sembrado en las balsas le Itavaseo un pato y una 
gana echados sobre los huevos; y que habian de 
ser tan ajustados los dias, que el dia que se los 



t * • 



r2T2 , 

Da'sadies,p«r meda*Wsa**iiiAiioB, 
diéla traza, y- aéSiaió áíMi-y •d-|iib- 
EOieawo.BQ> ejvontó- 1* «{uadeibaiha, 
s qofr DDQoa «dmtndo del •oeeao. 
9k alkK fignéurt» itm ciem nvo, ft>- 
)6mUe al que lopadieSeo-lub^rf por 
laA dirtriUks nsntM donde, bb otíu: 
IB tJioB esta patócion» Us.jdQ^BÓ an 
igOBs -de: k: (ÍBdad:at Medwdia, «i 
>uebto HuitmloiMikM M XatappUeo, 
t flan íIr^ CharutanMii lleváranle, 
•tft fiueeio. «liiay udiBBs^er' T eilo* 
!<)■ géairo d»liríbuto cmoaenteailM, 









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CAFITOIAXtL 



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sácelos de su tiempo. 



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71. Por mtietl^ ^ AatBM4>ioh crtle^did ^ ^ 
renof HuittüittMrf tty qM quiere decir pajarit<^de 
ptiMátfttt,^ liijo de ÁGamapíelí^ 4» IPesdatanria^ 
hittly ibtja del rey de T^tejpaneOy qae nació dee 
poes'qae su padre fué rey: era dd diez y odttú 
a&08. Fueron loe setteres p^ él^ que éi^t^ilia etitf e 
sus pavientor. pusiéronle ee el troné real cob la 
corona, y le aclaraarotí ú voees: untáronle todo d 
coerpo oen la oiioíon que después^ aceshimbraróú, 
que era )a nriama con que ungían ¿ su dios, de 
coofiMMiion de olores, y poniéndole las vestiduras 
reales, uno dé los más viejos le hacia una hneve 
pláiioa, mimándole al gobierno, y encargándote él 
culto de su dios y el amparar á la repáblica, vene- 
ración 4ie los viejos y aocorro á los desvalides y 
miserafUes. Fué kv unción á dies y e«eve de A%iil 
de má ouatrocientos tres, segttn ^igttenaa, y Mgun 
He»p«i A^ de ooatroeiantos veinticuatro; 



/ 



274 

loB ejércitos Atl^oohc^oatl (áliafi Toatequihoa), 
en QaaahÜecoatzin^ hermano suyo: no se le dio ofi- 
cio á ChiiDolpopocay por ser niBo. Tavootro herma- 
no, llamado Ucobuatl, que lo tuvo su padre en una 
iQujer hermosa y pi^écip^K ; 

73. Pidiéndole al rey de Atzcapotealco una bi- 
ja para mujer del nuevo rey, dtó á Ayauboibuati, 
que con grandes fiestas y bailes fué llevada á Mé- 
xico, y atándole las extremidades de las ropas, 
se la entregaron para la consumación del matrí- 
'monio^ Pfregftpi^iu q]w absenraban en «efial ái l&a- 
triiponio. Tuyo un h^oalafio AcolvfahtoaÜ, de. que 
recibieran sn^p go^P/los mex^icanos, por je^^^eitrel 

que s^ les . aliviase el tributo, ooai^ aueeidió, i{ue- 

» 

4aQdo eq solo ' rctoopqeipniento quejiaoian^ dando 

d^.lo fm» ep la laguna peaoaban y .tenjbift< i 
74. No sfí contenUiron con que empaMutase con 

:^.r|dy'd.9 ^t^kcapotaalce^pareiáéndoles que.empa- 
rentando con muchos rey^, qaedabfl( .aa re^ en- 
grandecido, y pidiéronle al rey de Qfiaahnahuac, 
Te^cacohuat^iu, una Jb\}f^ para miger salida del 

'le^, proponiéndole ^dmo eirá casado con b^ del 
rey de AtiscapotzaloQ, y diólea 4 Miabttazodtiiti, 
i|ae fué no con rnéno^ fiestas que la: primera traída 
y e^ttegada. Esta tuvo por b^o & ModteesiiluiaiDa, 

, por otro nombre Ilhuicamina^ que flLié desptata rey 
oabio y , valeroso guerrero. De este easamieako les 
resultó^ ip¿ rmexicafnos el ten§r aigo49%' qpe se 



^^T'*, **•'•''*'•'• "•«1»» 'ié'il'fnnitu 

Ate^J¿** ««IwMiiotU, bijo M re>'«i 

« /Pm iMtt <l< OalkliiKai., «i ■miamm 
_ _ ™^ * i»i«iM»i«» balllok 



,M,_ « bBlliokw», (! ttmietido 

• ■« irtrL '*"''°'"' " i**^». «WiMÍ» 
IMi. ¿^' *"** I"'''i'« boredar el rsino de su 
•»7,¿.'**"** 1°'*" ' «o mujer Ajr.obdbuall, 
^j^^^"** * Ataeapolulco, jante con líganos 
jílil^j* '" ^. b iáéwlole el orgo lie que le 
»»- *" ^•••"i», de liwle muerte; y oon la 

lei^l^. ^■•»«i«M»«OB: pero traaó el cómo 
fc^j,''** * Aootaabaaoetl de secreto, hijo 
*»¿|"""' r de HaUvUlbniU, con» iW pues- 
i^^VJ *^' ^ qw el rey Teaosofflootli, sa 
^fcj^*'''". «lo por pareen y traía JM so- 

^,1^ ■■ lÜM alM del reitado de este rey 
>*t¿^*«I>lí Oaw|uauhpiluliaa«, rey de Tla- 
ado treinta y cinco 
eateotl. A loe troce 
y dos del siglo quo 
jra memoria bsciao 
I el corro de latapa- 
, y á los veintidós 
la, de SB Minado, y 



2T8 

los escritores no se conformáD^ ' Hehfico '4fee^ue 
de diez a&oa e&iró en el f einiMio, y* ^ Iu€^ lo 
mataron en ea palacio, y consta de las hiltorias 
lo eofitrario. . Eki este tiempo vinlerofi los oto mites^ 
a&o de oKiqoaoeiiteopal, qnsfué «I' dé 1S81: qoe* 
daron en Xaltooabri ^ ^ 

7B. En tiwnpo de este rey nmrió-el ifuhito em- 

\/ perador teaoocano Techotlala, de que trataaáoi eu 
el oapitttlo segQQÍdo^ aquel que dicen que gobernó 
104 años, que á algunos ha hecho dtftoultoso tan- 
to tiempo. Dejó á Ixtlilxochitl^ su hijo, poü* here- 
dérot'ésiM'habia>'oa8fltd« een utfá KMÍfrvitiJiéexioRDa 
Uamadft : MalAaleihufttaín, bija de SaiiúliihMtl/ se- 
gunde rey d^- México, y de' títa^ tenia tiM fefl)09: 
el rna^e^) NtfiísAiMiléoyotl/ boteiM de OhiiMtpo^ 
pbifa f ée Iseohúati, batié la^ oeKstotf -fe^ioaokiMotií j 
rey >de Át«iapotzalco, que %ra' amWdMe ^ astoto, 
y vitedese anciano, le pesaba verso iíxfetior Ato* l^ 
tlilxechitt^ raasio; y acabadas las exequias det éíftai- 
to, per ne asistir á la jura* del nluív««ttpat«4er; 

\ se salió de Tezceco^ y fué-'á^ sta eiadaé'dc' AtMa^ 
potaaiooj de dende envió' átIlá)feB«irá'>io»t«ye3 ^ht^^ 
malpopooa y Haeateotle, da^latel^feo/y Mfr<«lea- 
cía lee animó á que gozasen de libertad; ififi^et va- 
sallaje del imperio; que no coasliitieseni eif la jura; 
que- te ayudasen á su intento y formasen camp^; que 
él tenia* moofaós defieres de su pirrte, y empe^een 
este á tratar de usurparse, á título de deséendieMe 

v* de Xolotl^ ^ imperio teaottcaao 4t^lor áedlNRii^. 



;« por M iMD|Ndbdo. I>a8afi4 á TasoMiMo y 
iMpiépu lift Mttpo» d# QMoiitMtii la batalla. 
ManM il i^énÜD Itsaacané al eampo -«élaladbf y 
^ti^iwrfu ilgtws do loa pnehloa tepaneóos rpjni 
HMlnka tnwigog» Doré trea aftM la goerra, f 
t« «It Ikmfo laalir»» al MBór do Istapalapan, 
«Md« Qiaahaikyll. Oansadoa, se apartaron los 
f^cttai aott pM fingida; rébeliroase las pro- 
f^dv da Otempaa al da Taaoooo, y odtíó á aa 
'Mm Myo» HaaMdo CilMuumooaeiiotcin 4 Otom- 
•1 ÜHipo qM loa topaMoaa de Atscapotsalco, 
ídariftiOQaMdo da Tmomihoo, y ño dar rw-^ 
f^irtai li ofcb^jada dal tanoeaM, la mataron al 
(•Wia ianriado. Goa aola oaaaton ralkSaa da loa da 
"«iapüi y do loa Aaleaa al tirano, dando traca 
'- fü ÜMnéatolo, ó basaándola, la qaitaaan la vi- 
l a tlMP a a» paa^ á daa aapitanaa da Chaloo y 
4pi oaa aailgawrta» y llamando á IstSUo- 
d, foo andÉha roUaado oon 0m soldadoa on d 
«va» yliüfaMlolo on aaerato, fingia&do nagooio 
f iipvlMKÍa» da^etridado da la tratoioa, aa apar- 
^lüa^fao» y á pooo trocho, á Vtcta da aa b^ 

y aaa aoUadoa, diaion non él en 




m: 

^. ^. .A^Yf 8í^(^ ^MtalijiíiK Ion .5M&iwpos,''iUftklol' 
ws J ^eiwijoc^s. del (lia, de U «lwoíürviy apres- 
ifi^Qh pai:%Ja s^grieota giierca lya^ biflí^iSMyjteO' 
laet^^adpi &í las piudadesod^ T^Maoo» Oobuali- 
cl^aOs. Huej;otla, Utapalapiin y Gobttatop90yi por- 
que 4 breve tíeuipo corrija la Ru^Ta^erravia aoercA 
i^ emperador, j de^mparaq^Q l^a pueblo* ee fue- 
ipfji á iunparar de los haQX(x1;9Íqf9ai^,.y. .ttla^calteca» 
loe eaidos. Queiparoq i^l pi^^pp del^.ewpmrador, 
aupque no^ coa )a solpmpidadi Vffi Á \v Í9Sfi(^^^ 
q^a^ asi como no, tja.yQ venti^ra jr. iwn¿e9ta,d ^n vi- 
^^., tampoco, ja jilcauaó ^9 ff^upr^^ Qobpnidi alóte 
a^oa ca^> aia saber quoi (^f^ empera4pi^ .P^ la coa- 

81. pon e§t4^,viatqíU eatróíel,tif?uio T^í^ 
V ^u el imperio do Te^cppf^ j^ocu^ p^mand^.fubli- 
ca; por emporador», j pregoj^ai? fer^^n. gwwral d 
^u;i i^ontrarios para que segara y .paolií9c§ii49nte s» 
Yolyi^en á aua ca^aa, y^para,/93ffi<)onvqp<^ ^rtodos 
li^rejres y ^iLoref d^ ja kie?ra. 4 bí» oÍudftd.M«P^- 
ri^l fie ^Te^ooco, ^V^9 aQvidior9Q,Alg)2ae8 eu^Hi^ier- 
^9a y dJ3fra;u^do3 par vor elfín de aquoHaace^: j^aua- 
lalcoyotl entre ellos, e((u. J{ui|4Síitaú.l,t^^ aagpranüe 




la MtnM Máiliíiit^ tolteea, llanmdo I2t»ft)iiili;9'4)fed ^ 
para 4lt nsiñoii éhichiméca. llaníRdo TtatotpoU, y ,eh , ^ 
todas las ciodade^^liezcocánas puso goWchadíor, 
queduado. ^ reoonooido por emperador y señor der 
imperio, con órdeo áe . bne á el acddiesea con l'oá 
negofpos ^nves ^ue se ofrcicie^sen, y tnnutps y pe- 
chos que pagaban! lotizóse repartimiento iteJo^ 
tres rmños. de Tezcoqb, Hi^exotla y Cohuatlichan. 
El de Teaoooo- dio al rey dB México, porque Té ?<■ 

había ayudado; el de Huexotljst, al rey de 1^1afcélo|[- 
co, y el de Oohuattichan se Iq adjudicó pí^ra sí. 
y de nb^ vina él i;econocímientó que taro Tezcbco 
de^pagar tributo ü. M^éf ico, aunque en el recbnocr- 
miento ál e^peiidor!tí|¡*an<)/ ,*- 

82. V!Ténd9se*^los reyes y señores despojados de) 
reinó, y'teinerbsós de ía guerra, se jiintarbti en í^a- 
palotia las cbatrb cabezas dé Tezcoco,' Cóbuáfir- 
chan, Huexolla j CoEúátépec,* y' d^bermínarbn ir 
á darla obediencia. A Tezozompc, 'CliiinaTpopoca y 
Tla(»teotl ' por haliía^e imposibilitados' S fesfíftirla. 
A está ocasión, un capitán de los mexicanos, quizá 
poT drden del tey de México, se subió al tempro ^ 
iU lortoHeicaft y ^pe»^ á!jvoc8ttrá':d«üifH AiHrer- 
tíd todéáj ftCultniaii/tlepfíiieeHt^ y bhtchteeoas, cpse . 
nadie WjAtiv^ á ofeitQ«lr á'lfetzaibiuatobyotVf iiveg- 
tro isQb, M'permitaiia qMf'nadie.Wófrads/ porque 
Mr á <swtígi|dcB cóD r%or. 6oq' «stir,^3rxon quadar 
su ^^i)hhinSpe9M¿' pbr «eflhor dé Teodoedptpxodó 



-í 






V 



83. Pasados nueve anos de emperador, tenido 
y servido como tal, y de su remado ciento sesenta, 
aunque otros anadeo veinte más, muño de viejo v 
flaco^ tanto, que algunos años antes cíe su muer- 
te, estaba en una cuna de mimbres entre algodones^ 
haniendo soñado que Netzáliualcoyótl, Acolmtztlt 
por otro nombre, le quitana el imperio. Mjorió, y le 
quemaron y enterraron las cenizas con la sólemni- 
dad acostumbra^. .Súpolo ei;i Tezcoco Netzahual- 
cóyotl, y vino á Átzcapotzaleo' k asistir: estando 
ya en la sala sentado el rey de México, el de Tía- 
teloIcO; Tecuhtzintli, hijo del difunto^ Tayatzin^ y 
en el mj^or lugar Maxtla, fué saludándolos á cada 
uno de por sí, y ofreciendo su presente y flores c|ue 
llevaba, se sentó iunto al de México, su ti6 Chi- 
malpopocaí Y otro señor que Ija acompañaba; Tzon- 
tecüicliatizin hizo lo mismo,' y se sentó con él: y 
aunque trató á su hermano Má;&t)a, Tecuhtzintli, 
la muerte de l^tézahualcoyotl^ lo dejó nárá mejor 
ocasión. ^ 

. 84.'v 'BBató'MaxtíadéqiietoijumaBii'pot MBpem- 
d«r,. oa.httcieiida eaM^do Tayatrin, sa^hemano 
mBym, j loí nosis^lfi; * Salii ; para /Méack» Tfeyu- 
tíoLÚ v«riá;Gliimalpopoc8, á qutai^lMdbia Tbftoio- 
•moc^ sw phúvm^r-éBúoíÉéniAéo ie*. amimiMe éa U 
bef^^d^gobnmii y ^ijolftiq¡nelaLiiiqovilntta 



i 

MiiHi al iitfMHli».y aUi iiriÉ Winil» ijk^iirtn 
« fi isfttfo; qM él •nkóocM le ampararia ap. b 
pMafíoa. Oj^ QO'ertado qué.iTaoiacon Tajrát^ 
ti caag^o^ y fué & darla aviao- 4 Haxtlái y taégo 
ú paalD llano á aua gaatea y les dijo que aquél 
pkóo era de ea lienbaao Tayatak; porque 4 él 
• hi haiiia dijada aa padre; que él necesitaba de 
lai, y ep dieai diaa liiao an palamo pa^taof y 
Mfidndo á arodies ae&oree y & su. hennanOy 
^m úú aiffertír la traioion, ái saltar si éí enano 
pt kabia llevado á Méaitto le habia diobo A coa- 
a)Q M rey amcieane» asiatíó» y en medio del re- 
¡KQo taíro preTeiúd& geote que lo matase. Albo- 
mém el pueblo, y él, oentando lá traición que 
utaha Taymiiiny y e&no de lo mismo ae babm 
«líidoy «oeegó el alboroU. 

ií No paré la aoberhia de MnxUa; sentido del 
•ianje que habla dado' Ohimalpopoca 4 Teymiain, 
« banaaao^ y bosc^ndj oeaaiones de vengarse/ 
üUfrarie el tributo qu« daban en reeonocimienib 

de peecaco» ranea y legumbres, el 

IniepU y uaaa enaguaa toscas dé 

dat i|ae la» pñifeipaloa queda- 

frsi JBUkalopaohtfi, au-dioe^ao 

i iar aak* Jaada AoB tenaa 




■r^ ptgm .QOB kanrédaa^ y leí 
tetan» dal tribute. Tena aha< 



i 



éés^í^coa lofitiiiM. VpéfidoseObima^iA^Dint&eQ- 
Mo^y d^aéáJbit' iómiir vengatiM^* je no ce nMri^mmfof 
#1 pMÍM'y álmoin» qoe<fO«Bi)QÍft^{mj]ínte; yisibieiido 

«és^mfttiaf,' morir) <)0itf0^aigMK>6''(Ü»is«8^tala{Hi8&^ 

áoBy en'ifaciiñoÍQ¿á au dios "trt Aklanb|ttiIao«. j or* 

deii6:iaai baHei con üigutn» -BiSoTeB .qvBigurttroo 

OOB éi Bet sacrificados áiD-ttsftoUv Sopo Uballft 

lo.qiM^ intentaba i dvknalpo^'ca^ y ráiodáo&iSgBn* 

iéa^iicfitandoi^bailftiido ricaB^Dfea.^aiiidOy Aú iáio 

Mtebatap ¡f 41s\'ttr é'^su ^praiexíinat iWKipfvüííroip k)9 

«fKÍeaa«8 sdefendtrle, pof e0tair0ÍDip>atfeMÍo»'del 

Msai fiietiévonle<én'«na jjaola de&wtoa mááaroa 

fabricada. - ;; I'v;:'í.- •• ! 

•M 86^. pposp .QbímalpoiMea^.eniríd ávil^aiar á:Ne- 

jk8a])uB«lo6>»tí:do«dé.t|mem qfsm io^UiUáaanv ftiügÍM* 

. éeia^BaPÍOi<jiio¿^tbB|)(|gtahB»fy (falsaria A 

Luego al punto se embarcó HíatadiiiaiflDjKitl/jd Fué 

á desalnbacoárae ea Tk^:)^loa;(aldjJlvifaT^ile:tta^lan 

Geotk}. y sa foé á caaajdtfnQt^anflaoa JuAigorrCaii- 

idRiiqattÜ^:d0iqaÍ9n^^8ap«!qt«>er»i(L UaaMda. |para 

^«lalaib; jñ diÓ aráo deirái'traioi<maB y ambioioiies. 

BeoD'oaa éedo^ oomo «eta^deiáoiíaa'eiBfimqda; Ne- 

: tsÉahUftteoyoll detacmiiió x L air franaci%* y da ca- 

aáiáo le foé áxism deíoQ atoiana pdirado^a Jfastla^ 

ümmmká €kacluWiiv ^ oún^oei . letjtaoMalboto. 



«0: 

■mM ¿■■ O MaMÍ | i> yin >.<á 4i«y^qwB!ifc>ntTlM> 
MUt 4M 4M-40V4M9 7 itoitMB» IfL ÑdM-. fh^ 

fllB MÜtU, «gniuduida la opMMH; ftp-ff WW 1 ^ ^ 
r 4paA» qa* w tío o* «n atmto; qna pnio le 
Hm fiv jaitM oansts. PidiiSle lioeneia para y«i« , 
V «MOidadMla. Fd4 i vnitar al ^reao, donda sapo 
!• ^w «tffKba éa tfrdea 4 sn acriñoion. AocoMJ^ 
fü— ImuMHH sa gnardase, que eo U- sata donde 
WUmí de neabir & k» tepaaeeaa toTtaa* un agn- 
jtm per doade padiaa» «soaparM d« nw auuMn. 
Uiqídién de ¿1- oen-gi—i ie r eum, eomo qoieolm' 
hÁde Meñr, eataigaudean^Taa» á los maxioaeea. 
DEA» ■!> bmeto 4« «ra y anas oróarasj y otrtori- 
oa |áeaai qae halñao lido de sn hermano el fagan- 
4« ttj,-y i a« eavpafter» otras jeya^ y de alH, lin 
Haxtía. M partió á Tlatelolee 4 toda 
iria^ donde-ia enbaroA, feaiyando do la ■nerta 

en la o&roel, dondeie 
' teaiíande le saesMo & 
le ahoroó á li miamo, 
e que podiaa darie mi 
Mebir de ras oneaiigo». 
tMon: wmñó 4 81 de 
ipo I wrmoied la andad 



pttr fll'lMdio Rgajeradft para los aaorífidos, jorque ' 
eotrÍMe al 'medio Ifi sangre de loa cnérpos. Púsola 
én elbnnindeTlaleocomaeo; qneesliojen Is Cruz 
Vidriada de tvs caSob, jante ál hospMo de BeUn, : 
que lUifaiQ Gnasango. 



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IM OTvtD ny ■MxioHMv / d« ko mordido m m tta^fOk. 



L ftibida Ia moerte dé so rey, al Uroero dia 
loa mexiaanoa al nnero rey Izcohoát!, (jue 
imn 4%mr culebra de mm^. Hijo de Acatnapioh; 
T )«• ara eapiten general de los ejércitos qiia llama- 
^sm tbeatoeeatl, tlacochcalmiily fué con aceptacioa 
*• tado«. Era hombre de^áa de cuarenta j ñéte 
tiH, y luego al punto puso en buen punto las oo^ 
ise 4# la guerra para hacerla á %f axÜa y sus se^ 
-laeea mn la msjor oportunidad que pudiese. Deje^ 
aoe á laoohuatly y ?eamos en qué para la tiradiá 
itXuLtla. 

89. Bo este tiempo, yiendo que el rey mexicano ^ 
i qoaa tenia por su enemigo ^era ya muertO| y que 
i SeCsahoaleoyotl no podía por engattos y tralcio* 
:ci fluitarlo, determinó que eu público 6 en secreto 
« matasen; y ennando con este Orden á cuatro ca* 
ptaaas con algunos de los más esforzados soldados 
i Ttaeooo, Uegaron en ocasión que con Ocelotí es- 



JttS 




ban embajadores de Maxtla^ saliA'á MeeMrkie ^eon 
toda re-TOTettcia; y eotrándoloe e» Ui sala dé.^rece- 
bimieoio, iike que les lamjesen de oet^er. V^é&'iq&e 
ea lo bajo cpie baUaban formaban alguDai^ fraioioii. 
Llamé, á Oodiotl y dijole que le tapafie la vista; y 
haoieado que de 1^ ^i^a^sf ^Haba alguaos hilos, 
i0D el inteTin 4sa escapó de la sala Netzahualcóyotl 
per un agujero que tenia hecho, por consejo de 
Gh irt ea pD póea. •• ' - •'- x •• -"♦ * ' '*^" -•-' 
00. Salió de allí con los oapitunes, avisando por 

el c^^if^lV^.^.^^t^^^? 7 ^IM.^Pf^P ^fi^ ^^^apereibie- 
^«m deL.giiiMrr^,.baji^.ll4giur á ApftA|,.4o|i09. ^UiConT 

tf^ li(^,meiis^Qro9ry «^b<jiit(|pr«^4e QhQ^fl^qBe 

;ir9P^t#. en. Calpulalpí^, peswrQso ,dei|p,a {KN|eí^ l|qg«f 
«H Seipsopi^ 4 .agtAdeoer ¿los «eftQr^;4e QtiQlf iau I 
}|l .merqe^. Partíii pvca Hae^t^meo, d^de ta«i^ ^ 
iUtrj0^,p;pr.f|e«i4^<^^y^:<^ de 4i0^e ef^^ eou 

9rá9. «eénfaSaoiieiite -ipara TlM^call^í 4^<l^. fn^ 
euQ nO^ifstjMjl de- aquellos se^ot;^^ ^fr!^)Á^f í bq«^ 
podado. Aquella noche trataron de lagy^^,,3r 
pa^;p«K)h«i.i!ki60|[wW 44,1o qut:e^n^^ l&tegó 
4(Jalpi4al|>ai 4^de halló 4 áxí^JIbl^^ nm fvB& 
4^sp«Q^- rey 4e Móxioo; 901^ yeoandoy ofofta dje 
,b«phsatU Sapst'«!(^ 4 HuiteUilbidtil, priva^.aa- 
yo, le^ bwA>|au^pr9sgl y pprqw descubriese su j^^ 
i^l^: faftlúisn ^U^ t^rneutos y 41^ ba^jA moerCa 
«^ fUj^ iioA^ bt: ^opbe «t. Ifi M OA 4f^iiribQir ^Q- 




CktewMivtla á TelpoUin, uso de Iob 8oUMo% y. 
ilwáiMla.4 ÜMumíMUf^k maim pMO MnstU por 

TlMinim» hmumú . iMjrw de NetiA- 

poteín yJ» .tnoeroaáMr 

ir fen» A» ke mt»iitfunH y ^«JbiáodQla 9»^ 
l«k9»lMty«ll^ delMuM derir pifamro^eyadM A 
ÍMehwtt.t« Éitin^^mMir AifWAmViíDM ^^ 
Mü fopq«iMMili WiiilBMi 4itdp7U etedieami y 
li^fcifcii H^rlwii» M^iüMm ea iMeeieg 4al rei^ 
M. 0«|etán>ie ioe%h<wiiit»ieeii»>y 4e I» oto» twaní 
dt eMbiieo |w ZeHiyMM iidtr kgiitf^ 
lié é Háffwo. fMiiwnBMta«.X>i4ie U bateUa;.y aiuh 

y»«MxioMKM y emqM le«lip|bMi|i 
ii^ fl#'PifeU«i)oe, ia)ifmd«e4« Mn" 

ly/MüfiM .irioURi*! úmnvr 



sigmeTen los wKieuoB el'itainión hmt^'káHMlpM 

iM MIIm do AtoM{MftMli5l: BofiBOil ktt oíkMido* 

res, y^vittmMáé & Miarthi-to ¿mttw eioéadit» 

V á pudraáMy i^M* áfirMtoflMÉliiÉii la viér >j «á 

f 8. Vdlvifemft á íáéxiw TÍéUtioMf^ diliidtt: fVte« 
rdft eon grftiidM fMtqw lieoebiios. Im tBpsiiMto^ 
tléndoM M losntotiied^ hamhñMtos j efl(mn»do8, 
é»tertnÍMtoh éokrogane por viuiaUot ai rof ' mexi- 
cano; y vím con la ambajada TésBoaooobitafai, fí0om^ 
pallado' de loa nobles. 'D^joím iaoóhuail^ qua si 
hablan perdido rey, én él bállarian rey y podre, 
que fuesen flekrd y oo voítarios; qoe en lo uno 
tendrían el premio, y -ett' lo'etro el castiga.' 

'94. Luego que se vido rey IaoeliiNi*l/de Mé»- 
' 00 2 Ateeapoteaidby dAndele triboto los qoe tan- 
tos ales lo IhiHíM eobriidb de 41, tmló de poner 
en poseíaos 4 m esbrib^. ' ieM6 eoi 41 pM lei liar- 
nos de Santa Marta hiéia Iháeeee;' eiqetó¿4ea 
dé Rnejotla/ qne éstabáA rébsiadtts; enMMiMk» 
MótcfoahranMft eon en osptttta gbnetel, llaiftade 
Rtiiteñáhaal, tíiatóle y ¿aiitd la vietotia. IbAr el go- 
bétnadór de Tlac6páta, llot^uiküatteln» el ou*;! no 
salid á la l>atá1Ia p«r eM&r toal eon Maztta sü tfe, 
sintSóÉdi9 Btts tirantas, y entraron én Tetcoeo' J«n- 
tós, & Ouya presbneiií tedoH los comatroanM'eitm- 
Yoti coiíi sártttri dé oré y t^tAlá y olMÉ tMte^ ^er. 




4i|ftUMQlUbfliwÉ^fMl láM» 

u 9 taAriido ftff^ tift iriartfji iwifitliübní 
iklM I tlMLÉdtodia j^.ímémUbummi- 

hHtl por rey rapreiaD dal imperkr tepatrt0f(i» i4i v 
«r friftMn ^fm Nttsahoftlooyotl, y éste por rejr 
áéimwmákimá^ y el de TeouliA le kioíeroa rey de 

4e MewilwMHw y de las vertieotee, que v 
«hieUMeoM, que son loe otomítesy y hU 
y MMÍeiCo iAe ayudwae ea todo, oomo 
krtta I» venida de loa eepalU^ea á 




* r\% t 



86. Al mwil» aftoi ya oiáa fertaleeido Iseo* 
kaati, aalióaoalr^loa'dbtJuyóaoaa UiiitaUopoeKoe 
T áHtoÉUmay aa^ y loa.ai^tó, hoyando el rey de 
'"■ — —a á Tlaohaa. Hiao guem, aea ayuda de 
y Tlaeopen» á loa aoehiaiiieaa y lea auje* 
xÁám efcedlenria J[>ofd eaoe diaa la batalla. Kl. 

per agoa aa oaaoaa, á Guitlahoaot 
eiala diaa» Pidió el roy de Xioktepeo 
taa al da Qaeahaelnno, y faeron da par* 
*ée do lea trea layea de Mdxioo» Teaoooo y Tlaoo- 
oaal por dífefente entrada» y loe ron- 
▼iao do estaa notorias^ y ea baoimieoto 
ie flmoMi Wao el taa|rio de HaitaitopoobtU» ano* •" ^ 
laa do piía, y ofaro al Ídolo Ziboaeahaatl, qne ea 



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fingár bolBbxkk Fié ^^onkrii loft 4« Qwplitifita y 
Toltitlaiiyy 108 sujetó,' qmdaada itts trijbutaxios. 
Sitando^ ya A reina fiíeadoanoiáxkucididoy orarlo á 
* trwe de Agosta de mil caatfocimtoe cuarenta^ ha* 
tteiido gobeiiíado treoeafios segan los máa autores, 
aanque Hettrioo diseque goMnódoce y que mu- 
ri^ el de^ tijsintajr nueve. • ^ 



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QálJXUM XV. 



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W. TmfedM iMgo de ongif al rey Moteoohmna; 
fm qmmm ieeir eéBer eon s^o, per etro nombre 
OfaneettiBa (qae tife ni eielo fleehas), eaiiítiiii' ge^- 
Mil 4e les.ejéMltoe. Braliíje de ^uitatilheilir el 
«pede rej, y de Ifiabuexoekitl, bija ^1 rey de 
QwikBali«a« TeaMaeeb«ateiii: fué á^ die» y nuere 
de AfHto del nisMi aBo. Ba las prhnerae oosa^eá 
fm ee oevpó fué mí baeer ua templo á eaadioBee, 
•t aa kger y banAo llanado Haitanahaao. T per- 
nee era eoetuartape qae pera oelebrar la eoronaeíon 
hit» kaMetedO' ganado algaoa tíerta*por arofeae, 
iaMeeaaion de gaert* eoátrajea de ChálM, me* 
vtda de aa agrario heebo al rey de Teacooo Netaa^ 
kuleoyotl y á ade fasallos, y fué el caso: que sa- 
cado i catar por las serraotas dos hijos de Netea« 
kuleoyotl coa uoos caballeros mexicanos, dieron en 
Urnas de Ckaleo llerados del cebo de la casa. • Pne«^ 
tva tMoa^ y por- mandado del rey fueron presos y 



á 80 preMio&i ilerados/ IfimdAd á iodos: 

dos' hijos dol rej de Teeooeo y tres priocípalMiiie' 
zieaeos. A los dos hijos hizo enjugar y seoar los 
ottorpos^ y aál ei^ufcos 1« serrían de noohe.decae* 
deleros . donde se (HHiian las luees que le alBmhra* 
bao en la sala» (Oaso atroa y nueva triste que sin* 
tío el teocoeano y Moteouhzumal para lo eoal se 
previno *un castigo'^qur fuese desquite de^semqjan* 
te agravio. 

97^: fiíiéneetoeiieedid el oase^ aélebie da Axo- 
quentain, un hgo del rey Netznhualooyotl, de dies 
y Mis aftas. DispuAsti ek>^Ó8oite>idd coy meadoa* 
«p, y del > jNy Xoto^iUinetaia .do TüUnáníj por sg^ 
^ QMMs^ abrieiMlo < {míso peii fiut^boáo para la 
iagtaat Aotoe^y el cjéreito' toMOtaiio f^ ti«rsa fi? • 
i»e^ ypado ^ isaaidiUas y fittiAtanes 4os «fatuos* de 
KetaahualooyoUü lobmthMiahtteiaiti y el eA|l> Ze« 
ohimequeteaUdii. Copenaftreiisa iM (^emss; salió 
el ley.dAX^alOQ^quo era ya aneiúo y yh^o en «aa 
s^la, que puesto ot.Qiadio alenitvi^lia ársua acidados 
^^MOEau h^«iOscB>: y estando uiw,fi«qfSaaa para^al^ 
nwHmr Ws- capitanes, Uegó e) hemaiip meoer Axo* 
q^a^nteíory eenvidado} y eai»^ üia árakcgivi el 
bnpOk le detuvo su hensano mnyw* dieiénd<i^e: £1 
que quisiere oomei oon eapitaaesi ha sen habiendo 
hecho obras de saldado: élitro eoiesosfíéreitoada 
)o8 chalcaa valieotes y ajpreada, coma nosotroa he* 
mps; hecho» paia. merecer aaei^ jcampalUa. Axo* 
qi)í^t»io« cocfidv,; se Iit4 ¡6 ht t|(in4^ y ar^piíisode 



1M6 

cam^ de Usp eUnfaamsf y. Bntránflose jbqid iMOf 

7ué inttoiido4ilgoQi¿8; y al alboroto saltó CoiitMftt^ 

el (^piteageiiéfalrdelófi ó&akA«> jTÍéodto^^ 

:'ias de eaplta&9 pon tania' ralead jrüAreriq.acc^ 

:iietióy ffmé derribándda eatierra^coaiitsa naae ié 

iba partios oakéilosarcastrafido gr. eon/otm naíba 

varonihneiitjf defendietado; Saiiarba los ^at'oami» 

íq TeaoDce- 4 fistToréoark»; y viéadóse acnaotriir 

Contecatl^ se . dí6 / jxir ¿ii caat¿Y^ : y sü Ikerflttiüo 

maycffv ^uitándoaa laigafroalda^.qifie^ traia^ la pM 

sobre la. eabeaá del (ináaeebo; - y imbáindase la Ai•^ 

Ula^fiaereoí veabidoslosfOhakady.pa'MO 9I vay^.^pie 

lleTade 41a.pi}eséncki daloé trae rayas mé^iaatooi 

tezcooaao y tUÑuipiíB, f ué «aabigado .pcfr aba aojaldür 

des. Laa dudeas' ae^tativarm i ilQa.Mtoa: viua^ 

rey de.XeMocoLy eLda'.TlaGo|)a% jlaixia^adQ'MQr 

letnihflHiaa .(que en pe«aaaa jiftbiiúck aali4o á la kwr 

taüa)^y ae Tepartiero* loa. diaflpojoq^ k^iiadandD 4 

lofl trae reyeeaújetóaiioa vanfádos;! y Aüítiaa pftMAo 

gobamadof ^; paiváiukd^.'sdír vey,; qji^^aiida AM%- 

cuhattma^vengado.de. la .Qm0rte^lii% «vMKadQ.W %^ 

vo fna^ d Irey deOhalo^iiítwtafba. darlü 4 lii^ ^ 

cuerpoa eeaoa qoa Mrviaft deraat^ajc^roai y .q^ie- 

máqdolM» les bieí^roQ las hoaraa que aciastawbrg- 

baa 4 loa muer toa. : -V > 

d8, DíMi> qiae en esta ocasioui esUa^o ^ say 

Je Xeaoec^ ea aaa ja^tdine» de Teacutzia pon.^^qa 

^pílaiiM da Sil cMHieitoi aqa^Ua naoh^ 4niUi3 i^difr 



^ L 



886 

Ma 'de 'venoer los dudcas^ «anióles prtaétot ^kasta 
aftber Iff tardad^ y üVbtio dia le /vino 4a. !i»ü¥a\4t 
lo Bceedidfo^.y les pceinié. No qtedwoniYtfiíeíd^s 
y atijetosioB ^baldas totalmente; porqne, eomo-bé- 
llooaoflEy ae alearon y mataron bs^eoldaéoe dé ios 
presidies; y annque tuYieron ouieháa! gueit aa que 
dataron por m&a de treinta aües^füereft^cofaio 
despvea. veremos^ sujetos ial' imperio níaxioaitto. - 

99. No eesó con esta TÍotQr|a lá* tristeza-de Ne- 
tsiAualooyotl; y sabiendo de iiaa doáoéila /{aete* 
nía un eaballero aol^rinó de Moteéuhznma, llamado 
Teimiotzini en su easa de Tlatélolco^ de. afreto le 
avisd cómo qvena ir á su casa & dífettitse^ don- 
de vido la hQrniosii]*a de 'MatlalsiUciatly li^a del 
irey de Tacnba, Tetoqnftttatatnt sap¿ eiaia ¡desde 
edad de siete áfios la tenia én na eoapáEtib Te- 
miotsin para qoe fuese- su mu}er^ y qost en don- 
cella todavía. VolviilSse boiK brevedad '.i Teaeoco, 
donde envió & llamar á se ámí^ 'Ibiaiotaw^ y en- 
cargándole que fuese "ár redédr uiia proViina. re- 
belada^ encareeiéodolc la coi^añsa que'liacísí>de 
iM persona, dio Orden l^paéíesen eYi el peligro; ma- 
yor, donde muriese/ oéíncr hizo ]>avid con V^ias. 
Ejeeatóse y cóttsigioífóse el inteató> yluegb envió 
embajadores al rey de Tlacopan ^idiéndelii' j^or «au- 
Jer, y simínlando la traición Mn mapn deí remediar 
H la que por su causa habla perdido al que &ibia 
de sct sú esposo. Todos vinieron eael earamiénto; 



MiiH^iit bodií y fiMÉUftOiio diinuKui Goateo 

Bmimn, H<i#jrteopaa, . con agUtoocia dq to^lof los 
é^m rao#» <M>Q ga«Jto6.exMaivoflc'renD^5 b fiesta 
Mtt w MQvitt general, én que reimitó coq o¿ntí- 
eM tristes ia soteinDidad de ía '^alegría. .üo.aQo 
éaipisa MCtó de esta seSora Nesabualpilli, que 

míMÓ eo el reinado da Tezcoco. 

• • • 

100. Va^lto^. 4e U fies^. murió Tlateotl, sa- 
lvado rey de Tlatelolco^ después de m&s de trcin« 
U ilos de gobierno; entró en .su lugar Quaubtta- 
Ultoa, que unos dicen era de Atzcapotzalco, otros 
foe de los oaeidos en Tlatelólco, que es lo uios 
úsrto. Bra de ánimo inquieto^ y ^upó Motecub* 
nsM qii# enviaba embajadores secretos á oCros 
itSoies» pidiendo ayi^da para destruir los mexic^- 
•SI; y enejado, le bizo guerra^ y le mató en el^. 
Ctmie», eeo la muerte de Quaubtlatobua los ban- 
dos; pero ao los rencores. Entró Moquiquix en el 
nmido ó seBofio de Tlatelolcó. 

101. DeapMS de la guerra de Tlateloloo» por 
úkm Dnierlo á cSérios mexicanos que iban á su 

My aal^ Moteeobsums contra los oohuixoaéi 
qaeaalfcaoaa» icboateopan» tepxa* 
y peotapaeasi y les biso sus tril>.utsjri9f . 
P^ 4 TMm9 y TlaAMnleq» y fué extendiendo su 
De foelt» de e^ nct^rias junplió y 



V 



' 102. A los hiieve á&os dé su reináaój hábiénQo- 
66 ctetendíilo y vencícTb á ^ntóé^'coñtrários/iió pu- 
ao dei(eDdérs6 de uiiáinuiQaGioh.que liñegó.Ia ciu- 
dadi Vajiíióse dé iíetzahualcoyotí, que ííi4 él que 
mintí se mostró ifavorable; couvocó 4 Tótoquiliua- 
tzin, re^ f}e TlacopaD; ¿ Hxílómát^in, ' senór de 
Culhuacán; Üüíttáhúatzín, deTztapaíapau, y Ghi- 
malpoppca^ de Tenayocap^ ctue juntos; cou sus 
obreros, hicieron la '^Ibarradá vieja de más de 
cuatro varas de ancho, y de más. de tres leguas de 
lai^o^ para que no se comunicaran las aguas salo- 
bres con las' dulóes. Kstacáronta primero, qiie fue- 
ron del cuidado del de Coyohuacan y ^ochía\¡Ico 
las estacas gruesas, y cota esfó quedó pot entonces 
ia ciudad algó^e{)ara(ia. . . \ 

103 . Los de Cbakc^ que jusgarou^í lo^ mexicanos 

en la inundación n^uy ocppsdQS^ se ^^I^eJaron aquel 

gfio: fué contra pellos Motecuhaunoia, y If s yenció, 

aunqua de . los tezcpcaoos y mexicaapa capitanes 

murieron ^ 1JgUQ9a.de cuenta, j .; , ^ '^ 

1&4. Dos aSoÉ ¿espaes de la . in^adaiiiao^ .hubo 

V tteé allos^ de hambre: ^n el prittvt)* sq belanti las 

'eetlíeñteriis; y en loe dos ¡Mato seca; y .«sáqüaifartiS 

%\k grátterers M^oo^umá^ ao bastea á sé^ Ja 



!/•' ' 



299 

i-ÍMkidB: ntaHefkm á lÉiltttM 8*^«tt fféf^ 
fattitnMimliIoir; yvkiÉé^lk antrCMóídüa; iMrdiii 
ti Tsf pim 4tie «MliMeiy & buMaf ínMlMt 
aÜBron modios; qhm m morían tu 'ti ettitpo; «Irab 
11 qatdtMO para no irdttr. En lit proViMlás tie 
TofeoMoapto (<iiit aon Itt tftnrat pHittM^que tééir 
Hmt á Gortés, ctroMM al mar) htt%o Aab, y loa 
Mnoanoa iban á compraHo, y dalmii ta prétlo da 
Üiwm Idgoa» porqat no toniau otra oosa dt mát 
nbr tas qwm ftaeatarlo. 

103. El aBo siguiente, quinto después dé la 
::iQidac¡on, fué el aBo del fuego nuevo, que llama- 
ka Toxiohmolpia, que Tenia á caer de 52 á 52 
thf, faé dt mutilas aguas, y smoedió, que sio sem- 
brtr, por loa oampos, po? los montes» se* dio maia^ 
l^aahtKy diian y frgel. Ellos lo atribuyeron á las 
tfipHcaa qat hicieron á su dios, y no pudo ser sin^ 
\n el demonio lo sembrase, porqut dicep las bis- 
uñes, que at dieron las semillas hasta en los va- 
««ct dtodt minea st ttmbraron. 

106. Beto afio fÜrtil, ti sttor Oohdxttakuáoaiyv 
?.iaMlt Atotaltsin, no podiendo Ittvar las tfoto- 
'M ipit oia dt los ntxtiianoSy viéddtst seBor dt 
£3chas gtnttSi no diñaba pasar á \m diexicanos 
yr mm titiras} y si sabia dt algoao, It hatia ti 
nsl qot podia, á fth dt trabar ]^utrra ota su rey. 
Catiélt M tlstuhstima ttn m regalo ota tabí^ 
it; f ü, no qotritvdo rtttbñrlt, lé tnfvid 4 dtttr 



900 

la primera y^ \^ fqá,mal| y se xetiraroo*' £} ^Bo 
8ÍgQÍfi^te, sa)ter0n, los tres i:0y6^ da TaMQ^, >Ié- 
'XÍe9 y. TlacqpaDy coa otros alisaos» a(repta4os de 
w^ . babor vonoijdo . la ^ok prin^era. Lli^ & noti- 
Oia . (Ja . Atf}Aaltoin3 y pidió ayuda^ á loa tlaxcal- 
tecas y iiuexofaziiioaBy y- do camino dieron ^obre 
los. da Tlach(|uiqtfauhco,. que estaban alli corcii 
y eran de .parte ..d^ los mexioanoa. f!o4 avisa- 
do Motecuhzuma de Malinaltzip^. se&or de Tía- 
chquiauboo, y sirvió el sentimiento para avivar la 
venganza: trabóse la batalla, y no les valió la ayu- 
áñ, porque fué vencido AtonalbKiny y de camiuo 
quedaron sujetos los cobuaixtlahuacas y los de 
Tochtepec, Tzapotla, Tototian; Tlataltetelco, Cbi- 
Dantla y Quauhnocboo. Los de CobuaixtlabuacaD. 
viéndose perdidos/ se amotinaroR det^pues que so 
liabian venido los ejércitos con los cautivos para 
sacriñoar,' y dieron muerte á TonaUzin y á todos 
los tlaxcaltecas y büexotzincas qaó habían queda- 
do^ y se vinieron á México á ofrecerse de nucv^ 
por tributarios de Moteouhzunm, contando. lo que 
les había sujcedido^ ofendidos de la inq^ietud que 
Atonaltain les habia causado^ 
. 107. ^laSo siguiente d^ esta victoria^ se rebe- 
laron los. chalcaSi y se dieran }os: tf^s reyoa por 
desentendidos, por el poco provecbo qua.tenian. 
aguardando mejor oeasioo» porque Ifs llamaba h 
jornada á. Cuettaxac, proviooía ríoa; y .de ucucha 



geotr, qm está orneo Iq^nu ád piidrfo'cle la Viafá- \/ 
Cms^ oerca de Mttddllio. Jaatófle un cgéroito ftn 
que. fueron losdeBoüee y capitanea do máe ouenta: 
Axayacatl, capitán general; sus hermanos Tízoc 
y Alinizetiyí q«e todos tres fueron deepúes reyes 
mexicaoos; el sefior de Tlatélolcó^iMoquibuixtli; el 
de Tenayaoan^ Obinalpopoca) y el dé Culhuacan, 
XilemantEÍ0, y otros* de gtah valor y {ama/iqeYÍ- 
do8 de latine tenia CuetlaxUan. Quedárobse les 
reyes por parecer bastaban los qu^ ibaó> too : vale- 
rosos capitanes: los . espias que babia ea Méxioo 
avisaron de la jomi^dii, y como los tlaxcaltecae- te- ^^ 
nim pneblps tributaríop en Onetlaxtla, se confede- 
raron con. loÉ boeüsotsiíioas y chololtecás; éstos lle- 
varon á su dios Quetzalcobuatly baoiéndole por el 
camiBO maebas ^fiestas. Oomenaó á marchar el 
ejéreito mexicano sin noticia de la conjuración; pe- 
ro después que los tres reyes supieron la ali/msia» 
despacharon correos para que se volvieran: unos 
deoianque se obedeciese; otros,, que era cobardía 
notoria- MoqnihuixtU^ seBor de Tlatelolco, que 
era de parecer que acometieran, dijo: Vuelvan los 
inexicaüos, que y o^ con solos mis tlatelolca^) be de 
acometer y vencer á todos. Eué eficaz esta deter- 
minación, y á naa vos /dijeron que era mejor aco- 
meter, que no ' podian bailar ' mejor ocasión de 
una bnena presa. Palearon con tanto esfuerzo, 
que vencieronT mataron ¡much^^S! de. los tloxcal- 
tecaity fauexotztncas y cboIoHeoaSt que nq les va- 



v 



V de I» oaiiu quo Hmmuw If Mmp^M ii -- ftamm^Mmi* 

10& > BMfidrofW algttQW ditk^úüf^fffmÜB^ y .^ el 
iiiteríd, 1mwQki^ elvvgh^ deL seüdr^ ila;-3]ksi3ékk« 

ttoeo'da ofvsktie ocm' lína heí«iansi«d9. áámymotátíSi 
(^^ dMpUda ftiitey), Iil^de XMóeoiqtartliy'de.fai 
Mingre • 0e«i dé MptaoofamiiBá. T oó'itMiLd» poa to» 
da po^pa y iiiajéste4' á 80 casa^ dióiaÉ (drreydt 
Méxred ntfpariás tierras: ev Ifi- pairtiEÍ. dé MéamB^Í9 
A^'ácako^- que sale «r liasqaé .da 'Qba^cfttegeqoe, 
que hoy es el püehlo^de Safa ObísüóM.i Gn.eato 
tiempo odometteronhiB é^ Ghol^^^^lüe ^foér<m mt- 
deratíemeate- vMoidM^ y. fiíecón pdv bs «mitos 
éspavoídos y. por ba> sierra» «eúopdidáa: «fwafoa 
el palacks dende kattaraa ^ ToKiuhilfoaitaía^ ihga 
de Netaáiíaákjoyoti, qpe Becfyomrvíaideieaádtt^i^^ 
teteotfsiDj tlefárouU los teaeocaiioii'y.4oHBiitarwna 
cen hur cet^emonias Mostudilimdaa ;á«IIbs téjosa y 
s^or^í. • •. i ' • • 

1^9. Heobo el aaeoí se «ech^ por loa-tma reyes 
bando (¿w volimeen los eipareidos: de elked vqwr^ 
tieroii 6í TlaknaiuUcOy 4 AanqiiMieoaiii . Teoanoo, 
ChitliáltaiacSíQ y Matnalhuancáoj repartí^onse las 
tierras de labot dé aqtiella p'roviaota) q«e w^ix fáo-. 
^ites^ entren méxicMOd, tazKSoeanos y tepáneoas»^^ tp- 
ttiaídb tos teye^ patb siy y repavtiendo laé demás 

I . I ' , ^ » ^ <• ^ - ^* ^^ 



• I 



i 



j wú, hwU liojr, ioMlío#:piift- 
MéxioQ y TlaitelolM, libna tiemuí de 
yw v i M U» ^wttiiéM de eus antepuadost 
de* le lepertieieii de esta goerra también ee 
q«e eekoe dhaloea fberoD i plantát lesea- 
á Tsaeoeoí en eelal de esta notoria, deade 
ú tty tenia sa palacio, y ftié la oerai paia su jar- 
iim^ dende entraba an arroyo de aguas que lo rega- 
Wa. Lee de Tlateloleo bicieron una sanja para di* 
tifiíne, y neUeron el sgua en la plaza, ayudan- 
¿9 lee nMztcaoos, porque era la plaza común pa* 
re tedoe, jionde Tendían y compraban y tenian sus 
yeseles, qoe llaman tietellí los unos y los otros, y 
bey es acequia que diride los tlateloloas de los me- 
zieaaoSy aunque es todo' tina ciudad. 

lio. Bn este alo se rebelaron los de Tepeaca, y 
fei el ^féretto de los reyes y los redujo al imperio 
msxieaao: hicieron guerra á las provincias de Quex- 
tha, TUiuitolan, CozoliUan, Tamazolan, Acalla, 
Pbytlaa y XHotepec: fueron yencidos y 



111. Llegó, en fin, el tiempo en que reconoció 
Midecnhiums la muerte, y llamando á' loiMe su 
propuso para sucetlerle en el reinado á Ti- 
Azayacatl y 4 Abuizotl, bijos de Tezozomoc, 
tu tío, y dijo, que aunque era Tízoc el mayor, le 
que Axayacatl, que era capitán general y 
Tersado en las armas, sería más conveniente. 
A en Ujo que tenia^ lo dejó á sus tíos encargado 

TaT4eeosT — Tono I. 



04 

uñó & doi da Novtwoübre 
oltoa lesontft y oofao. Hen- 
il OMinaeQtM'Hkenta j^ 
ir« aSn: otrai; dieaa qae 
ntitrn^ y feratÓBo d«l tma- 



'. 



•*RP^ü|"i|i^W!F""W** 



« ♦ 
I • * . '• I 



• • *, 



T aánfMasYi; 



ttompo racudiendo. 



Ul« Jk|ntáado8Q al i^aMcerdel ny iiiunt^ st 
dípiáAsajTMftU» hijo d# TmosoiiooUí, pasandodi 

lo tÍM0bM<mt\p qo# evm €a¡»Un gttnt^ 
I rigr» wtrapd o m la aaya Tboo, tu hws 
ir: aran Ilijoa 4# Matlalalitoui, bija úü 
bwbbaU. Faé msida á 21 da Novia» 
irt M flitaoio aBo da 46&. Axayaoatsm sa iotar* 
jmá^ aata d#. agpa. Loago al puato, «iando 009- 
taskfa ao aoiomraa kisU vanoar algana WUIk^ 
¡anida Sahoaotapaat cianto y traiota Uguaaai 
raíanla da Uésñao, y daatrayó al Uanplo y oiu- 
cadt jr MhA «aa gran maUaaa en un ajéraita pada-. 
vaaaiór y oaativói noalioa^ y da alH #aa6 
puarta dal niardal Sur, donda sa Jlalló 
ori0 qua llaman da Quatulco, y f|aa 
diaaa ftié puaato por al apó^l Baato To« 
y ataaa qua miaatra fray Martía 'da Vahii* 
aél^lKwlaa^apao ib^nhamaraa fam 



v 



I 



/; 



V 



806 

RttpTfiM, qué ffo Idvtt efétítd; pófISJSfse loSlií- 
vioa mal parados sin poder hacer Tiaje, como 6e 
dirá en su vida. 

113. Vueltos de esta guerra, se coronó, y aquel 
ftffo se eclipsó el sol. Murió el rey de Tiácopan 
Totoquihuatztn, qué ayadó cett tanto valórala 
extensión del reino mexicano, y quedó en su lugar 
nn hijo suyo llamado Chimalpopoca, mancebo de 
valor y esfuerzo. 

114. Al quinto nffo del reinado de Axayacatl, 
fbbrieó un templo que se llamó Cohuatlan, y lo dio 
á los huexotSBincds^que lo cuidasen. Moquihutx, 
•eftor de TUiti»loteo, cufiado de éste rey, hiso en su 
oposición <^tro templo que se Itaf&íó Cohoaxototl, y 
á« aqui empeaiaton los dii^rtos, á que se juiitó 
el maltratamiento que <el de Itateloleé hacia* á su 
mfi;ger, iiermana de Axayaéatf,''S}d atobfder al ns- 
peto del roy su hermano.* 

115. Al sexto dfa del réinadd de Axayácátl, 
«ddleciÓ Netzahualcóyotl, rey de l^coco, y Ha- 
¿Mindo á'sn presencia á sus hijos, hi^o electíon de 
sucesor ep NeMbualpilli^ hijo de la seffoni der Ta* 
Cttba^ y llamando á Aeapipiól, qtfe era el mayor de 
les ÍBQfitfitdsy esperaba la debláíi'acion de su {ladre, 
le htsfO notoi*»a Su elección, y obedeclefrdb trl' hijo 
mayor & Netzahunlpilli, lo sacó á Itii corredbt^s, y 
tomándole pw el braeo', dijo á todos los 'del Consejo 
que esperaban hi delaracion, enfftltatozr Nobleza tez- 
eaewa, veis€iqui4vueiltro'rey NtzabiialpUli,á<}uíen 






i 

iiero y sucesor del reino^iOkandale.obeálMCMsrteaio 
asa .misma persona. Oyendo esto^ aunque algunos 
siatieron mal de la elecoian, por ser da pooa.'e(bidy 
66 le?aDtaron en pié todoa^y le aclanbar^ndánd^e 
uno por uno la eb^dienota, eou lu voz de* (viva idl 
rey Ne^ahualpilU! ^ . , » . 

116. Hecha )a jura, etrtrarea i dar aviso de la 
hecho á su padre, y él mandó que encubriesen' sní 
muerte dieiéndo^ que eva ido á tien-aa-secretas, y len- \^ 
cargando no se hiciese sentimiento, ni oelebraseii 
exequias, porque con aquesta- duda, Jusgaádo qué 
estaba vivo, teádriau fireno para no faltar á la obe^ 
diencia. Murió lu^o á la maBaoa; y aunque cor^ 

rió la nueva, y algunos venian á dar el pésame^ 9» 
les negó diciendo que era ido & partea donde noisq 
sabia de su peío^oha: con Cbta, algunos dijeron y ^ lln» 
garon á entender entre la gente popular que había 
6Ído trasladado entre los diome^ y más se movieroo v 
á crearlo con las fiestas que sefaioieroRá la elección 
del nuevo rey;, en lugar de exequias funerales^' 

117. Dlcese desato rey Netzahualcóyotl, que 
fué en las cosas morales entendido: decía muchas 
veces que* los dbse^' no. lo-^^erah, sino maderos^ y v 
que era cosa de risa adorarloB; y asi, acensuaba á 

sus hijos que no idolatrasen: tenia al sol por padre 
y á la tiarra por madre: nunca mandó que se sacrifr» 
casen hombres, porque tenia por brutalidad 'd derr 
laoiar sangre humapa. Luego que entró, en. el go^ 



v/ 



«M6 

Mtriío d»^ kg' ticidtéiiMá«7t»i^ lilMit jtttttaiá? 
r«pl»tt6 por eMj^s'los i3^w M ttbiiy iM^fhítecos; 
en;otra,* ios; pintores^ etff;- Puso léj^s «mi:8att»<fi« 
gbv¿ al traidor le despedmaban ^ le eortabu bis 
cdytinttinift: ai qiia alteraba iMT^Btnos, atedoá an 
taoino, lo \abrasabao' vivo: del péeftde «idfaiido, al 
agente, enterraban en ceniza y U daban fuego, y 
al paciento lo knismo; pero* ájitea^ le eaüaVán lai en« 
trafias por el sexo qab habiá peauio: al adúltero, 
le .dejaban caer una Ion aóbte lacabeaa <|M le 
liaola ¿altar los aesos: al matador lo degoUábaa: al 
ladrón lo arrastraban y ahorcaban; :á la ÍK>rra«li8r% 
oaatígabá tonforne la calidad del a«i^to} «i era ca« 
ballero^ ala primem ve% la ahordaliá^ f luego era 
80 cnerpo por laé calles arrastrado y eebadoa dcs- 
paes en nn^rio^^para: este efecto dedieado; alple^ 
bey o, por la- primera vea era vendido^ por la segnn- 
dáialK)rcado. Y con tanta {nurturdidad se gaardafaan 
•ua mandatos, que teniendo puesta ley qao'no se 
pasase de cs^to término, al tAoñte-^por lefia, una 
vez qne aalíd á eaisar coa oteo:, 'el rey^ durfmmdo, 
en^ntró .é' un niffo que- andaba en la falda del 
monte Tooogiendo varillas: dQde qoe- mitrase aden* 
tro, y el siSo teplieójqtté el rey toriia miodftdeqne 
Bo s^ pasase de aquel terminas tnstindole por va* 
riüs veoes y con razones^ lei t^spóndió el mucha- 
dio: Vosotros debéis dn-eer eiiemi^ de mi podre, 
y queréis vengares de él por ajqtiestevBibdo. Que- 
dó con aqueste cayo dertoí de qii»emteted«cid«s y 



m 

eo^ au»;pefMo<H«íetitoi ele ; m^ooff ¿i muiyari porq[QA 
desdi lugo ^e'JbSr.pi^xuM^BOB y.teecooanop vao^ 
cieroa.á Ma^lkiy hija dol üri^Do Tezoáomoi^ que so 
lovaató ooo ^1 imperto^ partíei^oo. la tierra entra ú 
y G^tülajraa que :eíi las batallas .á que loa tras 
rejoa coácwniema pactieseQ loa tribatM con quii 
se SKiStrabiiil vasallos;> pero qiia las que cada «rey 
hioiasa'iK^rsiy fiíesw. da* 'aquel solo rey aquellas 
gentes» Capole de parte á México toda aquella iqna 
mira dead» SQ andad al Oriente y vuelta del Me- 
diodia^hipta c^ al Poniente: al. de Te^coeo» deedj9 
lo qua^nñra sttoiodad. ai Norte, basta el Oriente,; 
&1 da TlaeopsA|:dasda.al Poniente de su ciudad i4 
Norte* y d# fsJUt sucürte, aunque todos tres yen<^WK, 
no tftám tres se Uaútobsa sejOorés de aq.ueJla.$QQt 
qiáska9.síno*8olp:iuitteUa quien le babia cabido pov 
Bueita ttqooUa fái^tai y^ estos tributoa se repartlait^ 
«uaq«e £pma nao ^1 ,que . se. conociá por rey^ oomo 
sacedMS én Chalón^, que entre Méjdoo y Tezcpco sq 
repartíuon los tributos, por haberlois ambos sigetsr 
do^ y al de 'Mé»oa..rfiiCO necia por jey. T estodiirj6 
hasta^ Ja^.TMíida.de las. espaSoies, que tenia T^ssco- 
eo qniofa pcaviaeias y en cada una muchas ciuda* 
des, ytllsfl.y. áidessc solo én jel servicio ^al palafáo 
se eeopalMatreinta pueblQ^ les quince servias me* 
dta «S% qÉe -an uaastra. oaaiita MU seis loeses y eo 



y 



v^ 



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ciudad;, el oteo medio aSo» de Teoühoacan.y Otam* 
ha fara el Norte. Era Jtan exceaivo el gasto^ quo 
BO es hojvM'eiblé loL^quedon ABtaoio Pimeatel, quo 
faé hijo.de Iveteahualpilli y,ao Uabtíaó» d^ escri- 
to; porque. sob de.mai^ cada aBo eran novecientas 
ínil fanogas: .de galiinae y gallos de la tiemii pa- 
saban de ocho mil; y de solo ohile^ tres mil fanegas, 
y asi de lo demás, sin lo que, le traían do la eaza 
de .veliados y conejos de la tierra deQuaubobiflan- 
ee y Tolatzinco y otrosí pueblos grandes, qoe todos 
eran do su reino. 

119. Prosiguió la liga de los tres reyes ooaNe< 
tsahualpillii y Cbimalpopoca de Tlaoopa/al tíempo 
que el de Tlalteloloo (Moquihuix) trató ra secreto 
de darle guerra & Axayaeatl, su cunado* Bnvió con 
dones y regalos á pedir ayuda ales de Cbaleo^ Xilo- 
topeo, Tultitiau, Tenay^tcan, Mexicatzineo, Xecbi* 
fiíilco^ Culbuacan, Cuitlaliuac y.iMizquio, leseaales 
quedaron de ayudarle. Su mujer^ heriaiuuia de Aza- 
yaeatl) aunque tenia cuatro l)ijós de él, como estaba 
sentida del .maltrato t[iie le h^cia, avitó ¿ su her- 
mano. Salióse de Tlalteloloo con sus faijoa y eintróse 
por las puertas del rey de México. 

120. Ofrecióle en esta ocasión úoa fiesta que loá 
mexicanos celebraban, y á ella venían tesoocanos 
con aderezo, y los tlalteloloas los mataron ¿ pues- 
tas del sol; y á^^e^ pUnto' s«ílieron cuatra niujeres 
hecbieeras/que llamaban zibuatetehuitl, opa unas 



Bft(»í1iftii..8áttgi^, & TUAnBrfi díé penitoticiR) 011 el tem- 
plo de 'Httitz{Io{>oGhtU; y pasando pOF.ks |)uortiís 
deloameiciéanoBy quendaroD las esdobas en siguifi* 
cacion que bafbian de sev quemados otro dia. Sbilié- 
ron cuatro ibtijeTes de amores dando vooesf y dioieii- 
do: |MexibaM8| no ha de quedar de Vosotros oosa, 
porque ántés do comer, nuestro rey os ha de des- 
truñr!' Gallaban los mexicanos, y saluendo los tlal- 
telotoaaque el de Culhuacán estaba en Aoachinan- 
titlan, ilM es en el chnuno (|ue Va de San Pablo á 
Iztacalco por agua (sin guardar el orden que había 
pensado el de Colháacan-, que era embestir éi y re* 
tiraree- Itiégó,: para qtie lostlalteldlcas se entrasen 
con faeilidad en Méjico) , se' alborotaron y ompez»^ 
ron 4 esbaramnsary ádar la batalla. Súpolo el de 
Colhuaean y retiróse enojado^ mandando cerrar las 
acequias para- que no entrasen socorro en las canoas; 
y AxByficaU las hisMí abrir^ y entraron los de la Re- 
donda á ayudarle, que entonces se llamaba Quepo- 
pan. Fué-aqnel dia muy reBida la^bntalLn, y losila- 
telolcas eacrífioaron aquella noche veinte nraxicanea 
que délos barrios^ cercanos cautivaron. ^ , : 

121. A tá'maBana, con el socom que tuvieron 
los mexicanoB éi sus comarcanos pnoblos, ordenad 
ron poner en las oalzadas gente para quo no les eu^ 
traseu los enemigos^á gauarla ciudad» que qoedav 
ba sola. Puso iAxayacatl gente en la puqtade la 
albartadaf y!á un oaptt&ndé vider^ llamado Aleat- 



V 



^iiidi«V'<9<aiiáéimdtMB Ja ' gesto :tfík^.poéáá por 
«quallai^axté loootnr ú áior; MeclrMá.TkUMbko. 
1a calzada«d6 Qaadalupe entregó al cargo de Cn- 
bnalUin; jJátJa^ptynie dm OMpopan^ á'Sii kaitéaDo 
Aháttzotl y á otros r; capitanas de Talar «moeído. 
OeoieoBÓ con este liuavn orden ^ooe.ian gvao: inpe- 
Uíy qoenaéndede los tlalteloícas aprotedoa, jd^sma- 
yaton^ sin qnebastiisrarlas vooes de MbqnUmx s» 
Irey, que estaba en.lo alta del templo ^biido £ sus 
soldados á Yoees elesfoepzoi Acdmetieron los me- 
Kioasos al lugar donde gritaba ^ y rom^ieiido por la 
escolta subieron á lo alto, y nn oapita» siasieaiio, 
llamado QuetealhacS) lo arrojó de las gradas abajo, 
7 casi muerto del golpese lo llevaron d Axayacntl; 
*el e^al^ en el bairid de Oopéldoí, que hoy es el úe 
lá fi^edoada^ leiabrió el pécbo/ y saoándíDle tito el 
•oorsaoo^ aunque estaba. casi- muerto^^ Bo esta oca- 
non llegaban* loe xodrimiteaa, los de Otátisfattac, 
Miaqmc^ Huitzilopocbco y MoKicatalnoo 4 dai\ 
eemo habian prometido, ádestlatololoasalsooorro, 
y: sabiendo eómo quedsban venmdos^ se vétirarori 
iiaiaerasss. Muríeróa ouatDeoientos y seaettta tia- 
telolcasy y mexioanos muehes^^icese que de temor 
se entraron machM doitro deles eanísalesJoÉ tía 
^eMeaSy y. se pu8ieran> en traje de! unes pá|aros lia- 
«Mides yacacin, y de^mes, sacándob» del Agua, por 
burlarse de ellosyles fanoian lea-mexieanoa graacaT 
joosííe aquellos pájaro^vy despii uacióqni» hasta ho) 
•kaltamiía yer «ssasnio josMOsesi y^lios lo^ftisiicn 



4aCliUltEÍ- 



IM*«fitM*l* 






ifai4 •!]■«• 



It.l* Wl4id 
myo.Aigpua 

• XoobiatilM 

k OOBTÑlÉnMl 

ihaUtuMalé 



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V 



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tigado y d i&MLteiino»T0iigad(Rpj «to( eari»*l9 üe- 
neii por traición los ée Tepeteedii en o^üa napas 
•pistado. .•^' -i ' •'• -^^ •-* 'i ' 

124, Proatgaió 8tta;gi]arraa>oaa:lfi liga lie loa tres 
ttayasi cebadora laa viotoriai|. Jhifrtal de'Tasooco 
Mii?idádo'¿'la«{itP8fia do iaa oaaaa^y |MJaoHi que 
hito, qm iiby ost& anmaado^ijiioto é AíiMinroou- 
iPMtoj pero iio'dé^a do moatnuraa.:la gModaaa del 
^tfina y la traea tan^^tmorduiaria^l (>alaaio. De 
allfc^ fáé óontra los inatIalt2iiioaa.de Xa&aMaotepeu, 
ylM i^Éi^^ y dé toar aautivoa aa kwoijal^paalik) de 
Xalatlauhco. Al sexto aBo do «a raioadoctembló 
la tierra' ocm» tanta ftiaraa^ q«e <laa laMlea tó des- 
kieiéMta y idnioron ^m ^ di varsaa f artas; y á osU 
oMatta Vaooié i loaula Oaaila^ Mata«atapao y. Coa- 
tapeo; vino por Xiqaifileo^ oiiyo adlor .4» Jlanm- 
ktt Tlil^uotsapaliU ' (lagtirtíja negra), yqneiiauilü 
AistlQraeatl seBalbursa on la batalla^ "por sor Im^ oto- 
fn&es de esta provincia, íl quienes liatiiaban teioain- 
qnane per valientes (qQe q«iere Asak^eene pmrros), 
le iixsometd TliiciietzpAlttl y le hirió an;4iD musió; 
y Tiendo^aido les*nie];^aaoaáaii rey, odoao rabio- 
sos leoiies aeomotietpoa» para Hbaarle de lanuert^. 
Venció; cantivó de loa iciqnifHloaS'OttaefBsl y se- 
setitR, y murieron de' kia aisorioanos ciento y se¡5. 
Fuese & curar/ y despubn' de sano hiao d los do 
Tlacopan y Tezcooa un convite, .y fueron muerto!) 
TlileuetspiiUtl y todos ilos cautivos á vlata ée eu^ 



816 

fio^ quedó Anjacatí desde^ entÓBoes cojo. . 

125. Un aEo dfApijes se eclipsó el sol, y ese aSo 
volvieron á salir á dar guerra & los matUltzincas» 
á Toleean jr Tlaootepec, donde murieron muchos 
mexioAOos: jirendió por su persona Axaoail dos 
valereeoe soldado^ e^n W3 bijc^ y mujeres; hizo 
sofior de XalaUauhco á Mozauhqui^ pagándole los 
senriciee que habia hecho en la guerra. A este 
tiempb itRctaroii los de Tobhpán' á cierta mercade- 
res tesoooftnos, y fuá contra ellos. Tuvo nueva que 
ios deX^W^ttíM^lHaB ir^bel^do y muerto á iinos 
mexieaAo^ fetttíé^^entm' tHoe» y yepcidios, 6 todos 
(sia á^^viogvm cofk yida)) 1^ d^ó li^ muerte; j fi.t 
udmente» Ikigó h ja^a, y sia valerle •tantas.c^pre' 
sa8 d» vMoedor^i habiendo pueatie j& los suyos fren<^ 
y á loe esctraSoattfmor, Mi^bó con: te vida, habiep; 
ilo rriaftdo/ccNnedioea todos» trece aSoa, *á 21 d% 
Octubre 4e 1481 afioe. Heorieo. te dá once a&os 
Je gobjerno, y pone primero á Tisoo^su hermano^ 
y eseoolra las historias pintadas. £1 a&o en qu^ 
mQTÍé>Axayaoatl,dio6 hiiber HMierto TizoCí y en el 
Je noiiei^ta y doé peúe la d4 este rey; sigue al pa- 
ire Atofta; que ' escribió poi' una relación que á los 
principios de la conquista se hizp de prisa sin re- 
parar lea los aftoe y les.diiisi 



S I 



VKTAiiroiiT— T.»MO 1—30 



* 



ü(^W^ KeteabuÉlpiltr^e 1?e^^^ ttktttrotvlM 

mañoát mayorei^y de mafoir á NebSAhoalptlU/ Viiétt^ 
dolé gobernar tím úio^o^. SU'pof Ih cúíqwi^^n^ j«(a^ 
tó ejéfcito poderoso; y potqít^ supo, qti^' liaeián 
inqnifiFtcioD secmtia ée U insignia! qoé ftét^tb^^^l 
dia éei ta^ bi^taHa; ^temando á im^/mpitao ítoo6 ár/ 
mas MD él; y af dntee íá gueitra, todost^n ímpetu 
furíoBto áceffiéftieron al cupitan, juzgnndo s^r ol i^yy 
y lotkkieroD peda^os^.' El díafiíaáudp freyj que -de»^ 
seaba -oMskm-de aoometer á 'Ht^Mtzinqall, ^y^ 
aunqfró' hítíél^ii' ' r^tír^r i&é dé B^íisMcibítzifioO' 4 
los tozdoéatfo^/ poí' pfensftf erasti r^y niuertoj, se 
quedó árenla ^otí >sío ed^níigd; dk) oon 'lMel%^. 
tzincatl eaelBaelo, y vie^o ^NeiMliu^piUv ^qtie 
veniah' coA Ía9 maca^ntia !¿Vfintá^a# para 'Ñt^íei 
levaafe# el <5uerpa dé- sa- contrario, pOiriéiU}oá0 do- 
bíij(y paira 'qtro le* diesen los golpesí ' A osW «aífoft- 
los teiscoeaixosí» co!íétJÍond*o que ^ra 6b royél qiiO' 
peligraba, irolvieratt ^sóí^e sU8 ODeniigoB, faaoiéoidio^ 
los hortr, y ebrf esta hyudsv pud6 Volvétf & obgárlo 
<!ebajo y le cortó la eabeza, si bien q^^edó^ miiy 
mnl kerido de titefi'fiéraa. De^h1npa^*aroy^ el bádipo 
los de' Hírexótítñéo, y entrando lo« fe^ooeanos ea- 
1h cííidiid, *Í9aqtí4éfí¡Dtaj matatiott* y •prendfei'On* á 
maches <te Ibs ^üe eh' elfci estaban; 'y de ostia '^fe-^ 
loria se hWiéfon flestas. /'' ' * ' .y . . 
138. X)é9pUe.^ d^ estti vfütdna 'prdió Nét^áhimU 



s/ 



/^ 



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V 



tu 

N^íor delta oasás^^b jlttepM, y Mlkni^ iútej 
ttexieátto-Tisso^. CdebrároBsé las bodas ccoi^lo m&s 
lucido de h>8 tres reinos México, Tlacopaa y Tez- 
cood.. IVujo en su. compara la desposada á una 
hermatia suya Uamda Xocotzindatúo, muy hor* 
iBOSA: piditUa el tey para isu mujer y se la dieron, 
y. fueron! mas celebradas estas boda^¿ Entraron es- 
taa dos liermanas eu el DÚm^ro* de otrass miíoh&s 
mujeres queíteuia. La mayor parió 6 Caoama, <][ue 
heredó' el reinof y fué á quien Cortés did garrote 
en el palacio de Motecubaumn: «le XocotdncatziD 
tuvo & Huexotzincatzin, y luogo ottatro b^as» y 
después Cobuana Ootzin, que entró por rey on lu- 
gar do Cacama, y fué el que mand^ ahorcar €or 
tés cett Quaubteiíioo, roy de Mérico, yendo á la 
conquista de las Hibu^ras, por la.conjuracioiit^ue 
intentaron contra él. El segundo fué Iztlixocbitl, 
que entró en el gobierno después del ahorcado. Éste 
se bautizó y fué de parte de Cortés» y se llamó dou 
Antonio Pímentel. Cou estos dos casamientos vivia 
Netzahualpilli contento^gi^hernando (de todos que 
rldo) con prudencia. 

129.. En esta sazon^ que vi;(MADles de Tefcoco 
Qontentos, estaban loa me^ipanos disguatados con 
Tízoc por verle .tan pacifico; y Techotlala,'8eSor do 
Iztapalapan» envió con se veto al da Tlazoo, llama- 
do Maxtlato, que está á veinticinco {aguas, que lo 
enviaje unas hechiceras para matar al mezicaao do 
«eveto^- Juq^e que vjaieton Ia9. heehioei^.laeen- 






1* • 



II» 

y idM6 á lo p«1mU eobftftdo lugre pok 
y aivíó laago. Ia tapAblioa hiM pesqttiM 
Itl 600^ y dMOobrieion 1m mujorM U tmidon; y 
o el Cft80| fatron.tod#B ,p6blioamente. 
Da 4Mte8e Baligt.i)o«, aunque podo 
•ff per al dkgoste que teman les mexicaoee, per 
'ím teanda aquesta aoerte, el oemoD ao vendría' 
u tsadria parte, poes castigó la maldad. Amstíe* 
-« al eaat%o y al entierro solemne loa reyes Ne* 
mk^l p lt i da 1>poopo. y Obími^paíQa 4e ?Si|co- 
)fA4mma|)ías.^M9staiBibfafla«« Deji) tna* 
Xíaaa pwa.si t|B|npío de Hmtfíl^poc^lv y 
.: d«d aa«|WiMo*.Hnii6^ «Bn de im, á 1? d« 
íM^ asaqae fianico Jáertioea lo pone el d^e. 81^ 

e oarofi jje onatro aBoo- . 



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■'líé.-'A'twiW*' AM ÍWÜIW' 4I1 «ISWWto- 

y amigo Je Ütüef MiW ü <eai*."^<M!Mtt'«l'iKn'l 
bre de un animal acaiti). Lnego qae entr6 pufO' 
esfuerzo enncabnr el templo i^e «a herraaoo Iuibi& 



aoodiérótk t^oitf los {^ilfn^^íes^ gOibeirDadíore» su^ 
jetoB á'lo9 íféB ieyés, ñ&hé* ármár^ y cié Olrlm- 
te A Poirimtej y á fa üé<ti(^aoion de k casa diabó^ 
iicii ptilBieroii' A lob toutívos .en ifiíiglera/ y <A)giaA 
de^é et ritto d^rf tbthpl^^ ftnsrta eí ffb dé bis casa?, 
por la entrador de ^aii' Atiton, dé dónde tuvo na 
barrio q^é ed hery de^ la C^adeiaría, vista de Ban 
Joséf el tíforiibiV'dfé MftlctiitFaí)ilfeo, ¿^úe' quiere de- 
cir eabd de loü cáutlfoá, que tóalH ea el cautivo". 
SactífiéÚriMef setehtá* y dos ihi! trescientos y cúa»- 
rerttá y curflíia:' feoprin !a sangre por gradas abajo 
contd árfby'ds'de agua. Duró la fiesta éuatro dia^^ 
y eti- eflb^ dí<5 mtiéhas' preséiis de valor Ahuizotl 
á htB ijuid.iislátferoii á su corte, y acabada la dedi* 
cacieti Éé vtílviei^ón, cdyi¿ g'raudeza veremos en cd 
capítulo' qUé' fuere en la- relación de la ciudad me'^ 
xicana^ que tuvo antes de la venida de los espaSo^ 
les, por- pértenecerlé la del t^oíplo. • 

182, l^tíé f^d dedicó Mogauhqui, seSor de Xa- 
lullauheo, otro teiñpío, y. sacrificó muchos cautivos 
de hs qu^ Híifeinu cautivado eñ las guerras, á que 
flsíitió eon los ihexicaríós.' 

15^; Ai uftíatto iLfio dé* su reinado, tembló re- 
ciaííieíité la tierra," y apareció uüa' fantaáma, que 
llamaron Moyohüalytoliua': fué anuncio para el tos 
de algutmk iiluértesV y a'si'fuéy pbrque habiendo ido 
el r^de ílfféópnti, Chimalpopocatzm, contra los de 
Huáiettaii', i&ejó^jf¿ti^*t6& áIgiíñ:os c(tpitanea de fu- 



^-7 



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-h ma. l?9m á Ch¡iuuiÍla:coi^ ¿«Ipiar del 19#Kte. y 
los v^odó, y 4o vuelta mwi4» y ea ^u lugar entró 
T^t9<tQÍUiuatainy seggBclo an a^tft nombre^ que ;aai 
sa llair.cS >u abuelo. Muríevi^n h)$aefiorea c|6'(T<^yo* 
huacati» Isiu^alapan y TuU,,y fuerpn por Ui^ p^* 
xioanos nombrados, y .en AtacapotaaloQ fué puesto 
Teoocoaioctlí con titule 4e gaberoad^r* . 

134. Al quinto aSo fu^ á CuaciiquauhjtenAngOj 
^ y los yencúS: paaó á ^ CuesalcoiUapiJpan y no pudo 

triunfar de ellos^ aunque .oegió algunos cautivos. 
Fué contra, loa de Quaubtla,: en^Ja,|^viqeia de 
QuexUan, donda Motecbuzumay capjtam giie fué su 
aucesor, hizo grandes hazaBas. Eo^e^ta ti^po 
iban contra los de Atlixco, y tuvieron noticia qua 
Ips do Huexotcinco iban contra los df Quanhq^e- 
cbolan, y repartidos, en tres tropaSi. unos á defen- 
der 4 Quahquecholau, otros ^á AUi^op^ otros^ loa 
más valientes, metiéndose por .el valle de Xonaca- 
tepec^ les cogieron el paso & los de H^¡axotz¡aco.y 
tuvieron cruel batalla, y los vencieron. SeBalóse 
en ella Tezcatzin, hyo de Axayficatl| sobrino del 
rey, hermano menor. dO; Moteca^zuma^ y TUltotl, 
que fué después capitán general dejes cgéro^s 
mexicanos: de vuelta celebmon. .la y ictoriay y i^a- 
cnifícaron los l^uexotzinca3 cau^ivos^ y los de Quauli- 
ila y Quextlan qqe tenian enjaulados. , ^ . 

135. Fué á Quimichtlao y I^ljquUUan, y los 
vencié: de vuelta dedicó un templo, de Tlac^i^eco. 
'"-^^ fie^tas^y á es^ tiempo .trvd^roulpe, de Topea*; 



8Í8 

<A mM . doscÍMtóa' vetóte oauUvot de las guerms 
}»• toTieroo eD deiRiffo oón ice de Chololáo y' los 
St IGqautUD, y éstos ses^^crifií^fon & Us fiesta. 
Eb teid tíempo se tes quein^ el templó 'del'lMirrio 
ie TüIUd, kácie San Sebastian, qqe l<ls oautd mu- 
Am temores. - é ' ' . 

1S6. A los doce lüios de su reinado ftté otra ves 
:u3tra los de Atllzoo. Repeutioamente avisaroii á 
bs de HnexotarinoOy que eran los seHores dé aque^ 

1 üerrai y tuTO aviso de esto un espitan valeroso^ 
¡•.-r aosibre ToHecaU, que estaba jugando & la pe- 
.u cou otros seBoree de Huexotsifioo. Dejd el 
^ .ego, y á toda prisa, mn armas, fdé á socorrer A 
:n ém Atlixoo: eomenaó sin ellas á destrosar eúe- 
rigost y MD ^ de sus contrarios se arm^ y'defoff- 
:^ á loe de Atlixeo: Toh'tó ^ Huexotsiubo con ub 
.lotÍTo tíyo y mandólo desollar, y vestido de su 
jrikjo Tolrió álapeleaiireneió, y> por sus hasaBas, 
.' lerantaron por seBof, y al segundo hBo de su 
r.lMTDO, tuvieron guerras civiles los ciudadanos 
oo loe ministros del dios Caniaxtle, que se eqtra^ 
un 99 lee casas y quitaban el maix, y gallinas, y 
.if ropes A las mujeres que se baflnWn. Quiso re- 
:.ediarlo Tultecátl, y un ministro, que capitaneaba 

s demás, biso ciertos hechisoB, y con palabras del 
itmeuio hice salir fuego de nna calabaza que lia- 
Ottia tecoeíate, y atemorizados los capitanes, se 
^esren á TleloiaDaleo y al pueblo de Amequemecat>. 
FaéMÜeíedo AheicoÜ de su venida^ y por vengarse 



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^ 



yd.^ Tteobpliii; la8iiiiiiidar<Ml*i&aifcr, y <|ii6 llevaran 

1S7; Al 4iSo siguitote Itterou las aguas que Ito 
vieron tftntad» qae se aae^ Méxi6(^, ;y^ andüban eu 
canoas, pidiéifdo socorro al de Tezcoco^y de Ha- 
"oopa)!, y con innt^iBeraUe gente & (oda i^sa tmje- 
iroA madera y ptedriat^: y eatacándocsft, w hiao ia al- 
bamdii que divide la laguna salobre 4e)a dulce, 
para ^ue no l^ntiesea laa ola^ ^n Ine casaa: & este 
anegattiieoioee' siguió la hombro, y b atribayeron 
A i(n eelipae de sol qlie se vio aquel aSo^ . Al otro 
e'Ko^ sin aoordfiírse de las oalauiidade% síe metió la 
tierra.tdentro de Gttat0iDat1ay riodió-á T0|ioanbepec 
y palMS et ejéreítotreeeientaa legilas ton ra geDeral 
Ualtoíotl^ quei.votvid; de la guerra een poder y pu- 
janza VÍotOfio^O. }' * . 

' lft8. ' A los quioo^alSoe,. no coatoBtearCOn el agua 
dieObapultepeo^q^iisoiraerlade HaitzikpoekoO) quo 
4ee leguas de la citidad al Mediodía, diatn,, qv^eeiu 
Ift que servia á los de CoyobuaoKa, y llamado elgo 
beruador Tzut^umaltzio; del pueblo de Hiút9Uopoc 
eo, TOpUeó dieiendo: que eolia caer taat^» (\nQ seríu 
'póeible allegar la eindad; eaoj*óse>el rey y le'eohó de 
jMfcpreseoeifi^. Otro djaeiaviópor él pai*a traAarde la 
ej^oiteioa, y los laaiaistros le baüarou ^a'fiorom J^' 
águila, y ^otra vez en foiriKa i)e tigroy y tercera V02 
eitt forma de «íer{lieute, porque etii beohioei;!»: enoja 



I » » 



)«i, j «I dk qiw tng«r«» 0I «gna^ fué.ooQ MlM» 
wfi fiti íJQ O M y j MorUhMHlb oodi»ni«e0| uotebtalft 
tujit m» w «ligw^f aattiBOil to^ WDistnMi A^ Chai- 
•MidlManae» ^pM tta íá éibfla éal agua, TMtidoa 
4i m Mpft 4 r i Mt i rk y darle la hiep vraidm A 
pi» tiaaqM ftié taoabttndanta«la;areoiwtadali|gaai 
^ aifendo al ray AluiiftaoU aa un apaawfal mp» 
«tsó da npaota tm falpb d^ aguá;'y par UlmPraa 
« dio «B galpa aft al oetullro» da qua lapioirHiP 
■aiafarmadad da qaa mudó do alU á tias^aftw- 
^Mm éít farar da NataakaalpjUi, qya/ vhi» aa 
fnmikr y Un tapar al raánaatial» y caa6 la aba- 
sida qum anagaba la ciadad.^ JEa aata aMsiao lavan* 
t¿ «a la otra baada del Toleaa, ao laa TerUeatea de 
Hoexotsínoo entre la sierra nevada y al volcan» un 
^ qoe eobrapv^a al de Atoyao, que va por Cholo- 
-u, y mIíó pescado grueso. £1 padre fray Toribio 
Mofolioia afirma que en tiempo de los espafiales 
KlfkS á reventar otra ves, y que ha estado en aque* 
4 parte; y asi lo refiere ^orquemada {Hb. S, cap. 
•i.foL Sfl)j y dice que en la primera ves fué en 
^tft oeasioD veíate afioa antea que vinieran los es- 
;tleles, da donde so oolige, que de este rio soter- 
riaeo dinanan los ojos de agua que por toda la 
•foma doloa se conocen, que no son pocos. ^ 

139. Enjutas laa calles, descubrió el rey las can- 
ma da teaontlí, que parece laa puso Dtoa carca» 



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MU i México pánk:tDs^^oio8 deVéuw, pot 
tad Utíhm lii^¿d«a y ol sa0lo:Ua:MB8go80f:y-jcpB 
Ja feate 'sacó cantidad^ cén qae solo de oaltjr 4HuitQ 
hito ^1 patio y ttfmplo de HmtsUopocklliy y con oUa 
fortificó fiU'palaeiá?; y4o8 de la eiadad snaeaaM. 

140. No so olvidaba do la fnerra, |MiM|iié.lo0 
tres reyes fueroá ooiitraioado.Tlftcuiloyfm, que ae 
fobehrroRy y triqeron.aiil dbseíoQtoá caiitÍTOot|ue 
eaoriíkfar: y á orto: tiempo adoledó gravomoiito del 
golpe que $o .dio oo oi oelebio, y nuirié á 9 do Se^ 
tíeitabite'del afto de 1502, habiendo ¿obena'do IS 
álfoe. Torquemada dieo que fooros ift,.y Henri- 
00 12, y ^áico quo^ murió el dé 604« ;Pbda oa^ k di- 
ferencia, y * é$t» oaoo* do ^do eatondorae' por laa: pío- 
tttrae' loe aBoe con fljoia. : 



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Üfl noveno rej mexicanO) y. lo sucedido e^ su tiempo. 



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141. : ÉL los qtÚMO éiwiácl «Mvdií ftetttmlim 4e 
mil ^uiittwloB éoéJawifmó ¿csmr Meiwttlisaiiiau 
hijo á»Ájnffp$iaál^mty'MmMm^y de JLocbiaoeitly 
prínoMade Tazoocix LkmdM MotocBíkzomaJjQfii»^ 
yotziiiy á diBtñicioB'dd fiasadO) <|M ee liiimó Bhui-> 
camiim. Gogíi&b i& mueifte de eo antoeeaor ee To- ^^ 
locaDy y ai p«nio ee vito «1 eQÜérro^ y xle nlli lo 
llevanm al brasero del templo á que ioeensaeé. loa 
diosea y i ofpecer eaíopifieio^ Baoándoae eangre de 
las ofqaSy flooUtdM y eapiuillaa, que eran la$ «a- 
remoiuM inexoasafalee. Posó de alJi al puificiOy y 
sentado oyó lea paxabtenes del rey de Texoeoo y 
de Tlaoopatti y de loa deoiée, á que conreapODdié 
coD gravedad de palabsaa y humildad xlé iad^iti* 
dad qna reeenoeía ea sji pevaoiia. 

142. Antea de aa oofoaaoipn ealió, oohip era coa- "^ 
tumlnv, á la goerra^ y faó contra loa de Jitíixto^ 
rebe^adee. JUevd coaaigo ionatro bflyRiaiBoa aayoa, 

▼nueoaT.'-Toao I.— si 



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m 

Cuitlfthuatsfn (40 sq^l cldsci0](d9& IoBifei&nd3), 
que fué d^spuea su. aurnaai ; Matlatsiaw, Pínahui- 
tzin y OacQiMiAicatl» hijos do Ax^yacatl^ aonqtie ito 
de una DiHílre. Uw6 do3 sobrinos suyos, bfjos de 
TÍ20C su hermauo^ llamados Imao^laoiiiGataia y Te- 
¡M^uat^iDí doBdi hizo ha^fias dignas de su perso- 
ga, y volvió Gon imá i^u presa>victorio8o» aunque 
, él perdió algimos de los capitanes de nombre. 

143.^ A la vuelta se coronó. Hiciéronse las fies- 

* * • • I . , 

tas^ y empezó á descubrir sus altivos pensamientos; 
y lo primero que ordenó f«& que ningún plebeyo 
ekvtefi0ien«tt pdaiáe ^ittiineiajikjoiQoi^ ytaan- 

r %ne]xe|^U0aiK)n si^noe .AB«uaoe^ fae jgMiilJó.jb 
^n* fiizo mettedea á/Ioa 40Ua4te qu^iuAíú «er- 
videñá» Iliiuichitl. le lüeoiseloi daJ^aohaoeo^^.y A 
oteos'qne puse en ofidos hontosos de sitwrté* 
. 144. Al segonéo afiodasaneinádose eottpsóvel 

v/ sol y { murió el séiter* de finitailapDebQO HuitaUatl. 
Eñiáó á la previndía de..TlaehqttiaakQ0 4 Mnlin^I^ 
wSor de:eUa, un buen pceaente; y pidiéndole para 
aua Jardine» un árbol dé iaqutxoebitl,^ floree olo^ 
sosas que deseó tener, en . sus .huecta% fueron mal 
despaehados los embajadoiWi asilen la respuesta 
que Maünallea dio cerneen las flere^, qna lea negó. 
Enojado Motecuhzuma^envió.eontia él¿$u ^éijcito.: 
venciólQ y quedó muerte; y no «sola fué scfier do 
la» flores^ sino de leí paeMoa due&e. Yinieron á las 
gentee de. Acfaietla, y les venoíeron de caioieot y 
viot(ffio6oa<togi(ron.|pnan j^rasa de oautiveSi y pQ* 



.».' 



8S9 

niendoíá piedra ád los «acñficiOQ en ttias ftllb lií- 
gafi biTO nti éolemtie BaoHfido I9q «1^ iemple^ que 
estatiaeii tfB']ttgar qúelbiAiillMiti ZonmoHi. ; 

1:4&. AI tetee^ fiflo de' dupéiDádo se disgustaron 
lo8 de Htiexotiñnoo eon los'de 'itiaxoalla^ y Müdté- 
ron á loa de Mej¿i<50 pot sóooirró; y cómo ora' tan 
antigua lé enemistad de loar mexicanos ddn los tla^ 
caltecás desde Izeoatl^ púr folaas infotmaciones cot^ 
traiós^tláxeaKecas,' dieiendb^ qnerse querían apb^- 
derar i& las próvindiae de^ Cfempoaíllan, - Tabásco y 
CftmpecKe, y las iriatítímftsVpoir la éuál tifátáron ^ 
defenderte recOgi¿ndé6é^e¥ sus tíei*raá*y» pfévWifts 
sin fetíeri^btrátaéion óoh tes demá^/tan eeroác^ 
que en más de^set^íta' sOfos no túviei-oñ' algodón, 
ni plumas, ni sal que' eodiér^ reeébiüná lo^ de las 
profioeia^ que rbon ^á^ 6ns<)ar ^ amparó; y asi se 
fueron á ettM los liailobameeak db Xaltocan y otros 
útomies^ y Iñuíehdtí dé los de Cháloo que huian db 
la tiranía dé }(m$ mexicanos; Éstos no pagaban 4tí*- 
buto/porque solo estaban' pafá^defeuder las tierraa 
coQ las iirmaa: no obstántéi tos^ noble;} teXOtfoános 
Y mexinanos enviaban á los de la república de Tlax- 
calla prasentee <de algodón y ^al y otras óosas de aú 
uso, guardándose con mucho vecato el decoro que 
lod unos á los otros se debia.* 

146. En estose oonsérraronloetlaxcalteca&basf' 
ta que Motecufasumif^ queriendo que se le snjdtasen, 
ochó bando que todos los .sujetos á México les die- 
ran guerra. Loft ^e-Huexotrinoo^ que eran unos eon 



V 



• 



^,4a ^9jiWI»4ñNBe y ^IjIíIoHi» %»> no |i<#l¡^tf»r 

ékmmw^ jti9^v^ Xu4mMw» #lipn|«na(íBr ^ 

flBii«r»li S¡iilMnn4d»H«ft6«QMitopor;la(part»daTe- 
t«lfty.T<Nihimü(N>;^<nvo<m0Nill<iédBlatta«ii> €!lúe- 
41a y ^iMMaIlqoeoli«Ia.u. Luego 'ttEvidron-Aotífii& ios 
fi«aoves de TlaxoalUiaj «lié «m.ile bsibontl» oar 
Wtti qm Jtoy diute: dt la ««beea de Qcottltftco, 
M*]tif^|iip) «1 4e Ttaftlifa^ SíooteQtMtlI; eUe^l^a- 
»< i t i r >ly ISodilttaiyBQftiíUfl, ^ ti <d» Sepetloiittb/Xler 



m 

l§ttm» i«»i«ÜitM m.lMMna, y ••• 

lifl ÜMíAiiJi «matnáÉt MQtMMtbMm oontn 
BiBflBlA. -4 Tmnihéii fhianhnliiB TtmiiiiÉnliiilna 

fllt|ll, XolMidkiMMt TeMflM^ fi««»9UÍM» y 

ChiMlwi f 4MQM f>é>tiu>«r»o4» «I n^oan»» fué 

4«^ y por «te vieloKW fiíerou \m otqmiefl.MtioM- 

QM* «ra «|$r«ifc y; «e r^fpmtroA «qp UMp 
far m •lí,nmMnii1»r MptamiliaaBui vobrio- 

te 4il wptn» 1m owdrti.á If» M)oaj y «ijnqiie f 1 

MfllM M^AiMSl AhM Á Jm tisnu ODA íUiÚf 



BU bs ^itíi&ds, y <At»*^ sé' i^M¿u^ tatn 4é m 
pátrifl. En edte tiempo de liudbro dejó de httHMMt 
d volcan ]^f Téinté> düllr; f ptMMke»^ o» eeto 
qoe haliía de wt graAde le íeodecha 4tf: Wniii, iibiiie 
ediáncedid; peft mejoi^se tmJü^w'^lPdtttfWidiúreA 
e(|\»eroederde'hitiiio, <^e hAbift-dé-eeier el húie 
mferual^ yqué liaMa de 8€¥ k eeefefaU'^éel iRmxh 
gelío copiosa. •' •* '' --^ ■ : . . i • 

160. V lendo lá taita de isosecW, edSoó^lfote- 
culíEuma urt templóla la dibini 06icétt(eedMttÍly pet 
^tro nombre Ceateotl, tíbogMü^etttseoseéhüei' co- 
mo la diosa iJéres, y aafiettm centra l¿ie diM^Mut- 
htielhaatlaD) paara bttya jornada, dié^^atf y -topas 
nueves^ & los soldadoe) y TÍnielx>ii'^tü(lcÑrieeos «oa 
mnclios cautivos qoe flácrifloarótt ii M dédieadon 
de este templo; coyas fieétae fbetroH aray '4oele- 
bra'das por éátai' con la nienidria* de-^lá 'paiwda 
hambre. . . i i ^ 

1 51 . Al quinte afie, áo^é el eidte MutigáOi; iiwc 
una taijea nueva, 'fortificando la calcada püMk^^ke 
quedase la citadad abasteddá düagua; y tstatüidtf la 
ciudad con esta obra, que hasta hoy düra-e) eaSo 
que viene de Chapultepcc, cayó lin^ray^ s<lfbi^ el 
templo ZonmoUi que lo abraisó, y al faegé, f m lj jiai - 
do los tlaltelolcas ser eneihi¿os, ttMdáfon^'las^ÉñiMs 
alborotados, aclamando gaéíia. -Sabtettdit IftMMtfIr- 
zuma el hecho, los reprendió, y teaieMM qMMKi 
sémqlante isáao tendrían^ edárito ^áe 'diNtM gttlinm. 



loa 4Wipo|ó/d0 toa oAoi<i9 prinaipales que ea su u- 
palacio teaiaii)^ aanqae de6pu0&. y^dvierou . 4 su 

1&2« £l-afio 6«&to*f oeroD contra los iztecas y loe 
de JbcuÍDt9p0O, jr los asoiiuíoa. á aaogro y fue^p, y 
volvietoa eopuoai^o ¿)re9a. Saórificaroii aiguaoa 
á la fid9t|, y eáf^6ii{t dé uoaísala grande que. lia toa- *^ 
bau (DalpoUí, llagar jdondo tenían oosartadas las oa.- 
lavaifas de loa sacrífíoados, r llamaron ¿ la sala 
Tzampantití* . Fueron á Teon topeo, de dónde troje- 
ron tAsMiKk grande.deeaatt VOS que saorificaxon á 
la fieaba. .grande; del ifuege naevo en el cerro de 
Iistagal^pani 940 llawaa^HnixacteoaU. Celebsábar i 

S6 e|ta fiítaA^ dxi cmauenta y dos á cineiienta y dqs 
^09|(. porq«9 tepian oreido ¡npud. solos cincuenta y y 
dos aftos.leeopa^édian los dioses de vida, y Ueg^* 
do el óltimo^ aejiriik posible . aca.barse el mundo, en 
cuya m^noria^ con Ic^ ceremonia de sacar fyodg^ 
nuevo, renovaban^ el pacto con el demonio de aer^ 
virle otro tant^ Ueppo, Ciipole al emperador Mo- 
teciÜMau0Ui' esta fiesta, y la celebró con grandeza 
por el naos, de Diciembre* A pocos dias se eclip- 
só el'sol^ y lo tuvieron por infausto pronóstico de 
que se eclipsabft isu grandeza j y asi fué, pues á los 
trece años después se vio el pronóstico cumplido. 

Id3. A>1 fiétimo año, desembarazado de la fiesta, 
fué CQirtr^ loa de Zollan y Mictlan, que huyendo se 
fueron á la sierra y desampararon las casas: vol- 
vierais per tfi yp:o viñcia de^i^aquecbolan, y vencí- 






y 



«donde ihÍM- Iwaa&ui. vdlecm»£rai|bümiWii^ Jier- 
soano del emperador Moteoobsama» ai hipib 9lKld% 
iflli(GÍiiMi:apitáMa iim4»im3 flos^cmithieAfa^Mtf sh- 
9i?ftcadoa, 4 h^ de^fioaeimí del temph» 4^ 9oMdíoUi^ 
qae fté raed^od 4e6paeB4^CMmPL<fiLra0f)ft ae.qii0«i6. 

¿l&í.t 41 J(>otaTO jaBO'Mxri^ ^éaretto isqptn Hue^ 
xotEtüoe^ po£ el poeo reai^iquft.laVjüaiw»:^! ti» 
pío de Qaeteakoátl de XJbeloUtii, ^«0leia/d#f Jb^s- 
TO^oion de Iba re joa,^.oaati vanan setenti^Aiá^dbDP 
ejésoito. craAra Iqa da Aoiatto^ y i|ii;pli4iial^ ti¡t 
Yievon una tempeatad'da ,tomriMi>qi^:wgH|iig»tft U» 
áibdes^ jr de jiiave.qaejíUurieiWwftlgQttM^ 4i« 
^piedftEtm faaaronaLvp¿gdft>Aiipftthnjrrtl foguee- 
^ molieron modids, j^éÁHoUimvm fOf99i^yi^Mat 
q^^no. fiíeoon «entridoá, iaesen loa i^uftitrM miépi»a, 
de que quedó ol rey deaoonacdado: eatíi^rióapio t^Q 
ae^a^areoió en^el aire ana aolamna» da;fa4fa QQft na- 
cía del Oriente y llegaba haata la mitad. 4í9l7GÍel<^ 
y caai»do aalia el aal d^sAp^raiáa» de .qaeiae.tn^ta* 
rá en loa pronóatieea infaustoa. 

155. Este ano niismo» con oqaaion de*ia .eiwiñ- 
don de la cplnmna, envió recaiMlo .el .eibp^rador 
Motecülu&uma á Net^ahualpUü^ rey de: Teisooco, > 
luego se vino á México para tratar, 4e la inteipre- 
tacion del resplandor. Dijo.N^ybsahualpilliqciO Aque- 
lla aefial pronosticaba la venida de otras gff^^ por 
el Oriente^ yi que les Rabian de .qiútar aoa míhoSi 
y que paiaqiie.víaaaJdU;lo.queMliifil^ o, 



\ .^ . 



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r'j í ^ 



^ani^fifi? l^Wfi^fMT f^lialte yMdad j ^por (ytf mié 
podJMrigiimrraLntaQ ^ obstaste }q«e .oonoeia^que 
era.fi«lmlil]ii^»iU aatrálogb)v aoeptó dl^ {nctído 7 
fa6mi|0a ai^ juago de ht |letd^ qtie Hanmbán Tltt- 
ám^ >y wd#'«0ll0r #d ^pteo- & dtt patte *ti(m IM fltt^ 

yoa. Bijttégo^bii&treara7»9,porqta6tat(}abftiiikiti'- 
cho M gMMlr 4lMir tkyti iganá^ 'emperador 'Mo<^'- 
oalaiiiM«do!Brya5ra#'8égui<iii9^ y diñóle á NetzáhikáK 
piliír' PlLféédtBé^ tíeübt, q^e me veo ya tan éeSoreií'- 
do d#liWjiMdhttaso<Mo deles taidxfeánós. Ilespoi^^ 
dióW lltisalluátt)iHI: pttréoeme'y líettor/^tie acaba én 
?og él ttítíé diexleaiie, perqué veiiStt&íi ofros ^ue Jl 
V08 jéiaA^i ntí¿ Uniteú MBéBorfo.- Pt^sigüiéron cea 
el }«^y 7- ganó' tédátfto tiréis Myas el' teizeooano^ 
de q«é i|mdé Hointemettlé tHste'el' melfoatio/ Sena^ 
roa láániüaiéas & su usabüa/ y todos dieron él para- 
bién 'al áé fFeiseobo, y ^1 d^t> á Motecubfinima: Se^ 
fior^ -pésafto d¿ nb haber perdido én está ocasión el 
reino, que* fuéta éntranddeé vos gíinarlo. Comie* 
ron^ y loe dos fk eneórraron solos, de que nació una 
fábula ^flé ijüe bifabian sido lie vatios ál reinó del gran 
Xolotí, primeí emperador.' Wtzo diligencia el em- 
perador Motécahéuma con otrb hechicero db averi; 
guar -el pronifetído, y les dijo lo mesmo quQ él tez- 
cocano, y mandóle echar la casa encima. 

156: '-Al íBo noveno dé strHmperio fué e\ ejérci- 
to mozicafio 'á stijétítr áloá yépatepécas, y trujeron 
tres nül odwdentos tsáutltosi y de Malinaltepéé 



M6 

iMoanranoer, irplviavoB'Mbfe H.«i»X0tBátioo AivÜt^ 
4e>ÍM t^sñocaoos, y le8iiMitiviing|.tlgoiimgcalte. 
^^ Por «té iMrfipatíeirtto . Apande Biíayao 

jkvá3:caiSKdoa.46 hoaoaJLoB y. 40 ijiitavm^faíe. d^ 
jf^rvi^io; «por 4o catU^ wnacid.BdqtQit^9fi['<lM M»teh^ i 
fl^ii.Mlbffioá.^S/mozSoaiWi qaofuj^miL .potril tov i 
boto. Jas ^itai9ii la^ vidasi ü^ Iw .aaatpgA kMgi 
)tuu|ta Vfeír ,ea qu4^ paroha, aa pnosdatm^^ ^atlÍMdi) , 
el WDttvq qtt^ -tavíaroii 4pr% jv^Iai»e,iifi#« a{b . 
teuú^ íbü tpanra, apfU3aai4uOi|iégaro4 lao^i^^ , 
koúp torcas ^n qabaaa da faapbca* Ski ^mfcoyao , 
qcigí^q.á'im animal fi^m^^aiinaa irhtka» ^p^h tra- 
jeron al r^y, J^ al palacio; da Taaogooisa^ttfcró aa^ { 
rieiido uoa tiabra liasi^ U iBJkmoa^ y /iniBpd^ .JSTatea- ^ 
htia^li .qaa.Do li^^ aiatii«aDyf<|iftB ajt^.^A.^alfioa* 
oioade laa ^gratea qaa laabab^n^D^aattafl porl|K8 . 
jpnarias. Gaydastaaao.uqa colwpwdapií^dn jan-/ 
ta.al.tamplo>aiii aabtf dadóadar.an^lp&roaee^híe tu* 
t z^wieaaa anaína fMrovinaía quaaati ai fa«r dal 
Norte: salió el ejército Qontrala provincia da JSjfh. 
dútepac^ y los v^najeroi). . 

1Ñ..Ú afiQ.déoimp» pareoiéndol^ iina davaoo^a* 
ña á ana. diosas» hiaa al amparador Ji^<>^qt}h>gipa 
V W} adifioíojgiaadf en al |;^plio f^ayorf .a^Sf^'VAt^.^ 



m 

su&dgrofts>y.salM^ ¿liui04>tvo8 lamploi moa^fi^y 
paTodéodole peqneSa la piedra vde ,W.4acrifi9¥>a»/y 
haUandouna eH Teriaatitíaii, j^ato á CoyohuacsfMi, 
labrada y oatallaéa, )a tmjeron.eoo«igrai^o jfego» 
jom<K»8áodo]a.¿ldgó albiiiriáátde]Sfltooo (qnb boy 
esel Basfaro^) y.liabióttdola.4^ (laaaír potal ¡méiito 
que hoy 68 la de San A&toov m deehi90. la «piedla 
y sellavé oonsigo al miatstro qua Ja ' véala ineea* 
sando y A otros machos^ que Uegaroa mps pr^^ste 
al infierno q«e( la ^iedm al een tro. * Sai)áropla oea 
harto trabajo^ y dedicada al templo de Huitzilo*- 
pochtli, ee ooBToearon todoa los seHores del reino 
y se lueieron fiestasj estrenando en ella el sacrificio 
de doce mil doscientos cautivos, porque juntamen'- 
te en el templo de Tkmatzinoo y la casa de Quaub- 
xicalH, que fué una grande fábricaí y dio á todos 
los reyes y seflores preseas/ é biso muchas merce* 
des á la fiesta. 

158. Al onceno se reblaron los yopitzincas, por 
haber muerto ¿loamericanos que estaban degoar- 
cicion en Tlaootepec. Salieron contra ellos y los 
vencieron, cautivando doscientos. Fueron contra 
los de Nopallan; y aunque murieron muchos mexi^ 
caooSi quedaron vencidos é hicieron ciento cuarenta 
cautivos.- * 

159. Al afio duodécimo salieron contra los obi- '^ 
t^himecos dé la Huasteca, y cautivaron ciento trein- 

ui, quedando muertos cuarenta y cinco mexicanos; 
y al siguiente a&o salieron contra los de Cihuapo* 



iiiAtl(>yattV y )98 «icilaroti>&«angfe ¡f niego. ▲! o& 
toreMé finflterotí tontra i^s de dte&coiniffxilabiia- 
4ai), y M les liuy-er^Q» meftttíll&odo6# eü un cerro 
que Itanian Qu6t2altepe(0; y eieado éstos eajetos al 
tey dte Tesoaeo/ mvíó él afio siguieivto un «géícito 
ebpidsK) y lo9 teMiet'tfD; y^sigiéarofi á ioe4e Iktac- 
ttalMtiD. Eb ésta g«eiina se seftakS eb vaktn^a iel se* 
%ót de 1?latéb(co,' Qnaalitémoo^ e¿ servioio del tez- 
eocaop/ que era t0áávia;i^el&or cfMiido los-espafioleí 
¿anatotí á M(!^zioO| y velicierofi'^ Tittfloloo. 



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Di Ift ma^rU d« Kttiahiulpilli, rej de Tasoooo, j de I<m toMfOfl 

qna proaÍga«h. 



160. £1 affo quinoe del reinado del emperador 
Moteoühzamay ee retiró Neteahualpilli á iob jardtme 
de Tetacatzioco con su mujer Xoeotaih, óon -tres 6 
coafaro müjéree para sa eervkioy habiendo llamado 
á loe de mia eaMta de su reioe^ y nombrando dqa 
eSotea que gobernaaen por él| periiaUarae nejo y 
cansado, qne ba6ia' gobernado ooarenta y treaa&éa. 
Mandó k sm hijos no ealieeen de la oiuídad. A; los 
seis m ea da q[ae oetuvo en los jardines, yá saliendo 
i la caaa, ya oMnanieando oon sus ^astról^ügos (por- 
que effft ioeKBádé á expeenlar loa movimieo^ de 
lo6 akroa), ae vino á la cáuifiad: matado áeu'mqer 
Be relime á aó^pafacioa d«TecpUpan con ms hi« 
sos, y ^ se filé >á aa paiáoksr donrdo se ocottó de tal 
«uetU, que afqiyqne pregantabán por tí. no' lo ida 
nadie. Basados algunos dias^ sus hijos hioieron ins- 
tancias píér York), y dos viejos que coa él és kabian 
q^Mdado égwóii en yar muetto^ y que lea^Uabia 

Vrr*iir9«T.'— Tomo I —39 



V 



v 



840 

mapdado no só dmil^ÍK w^muar 
figura en e) trono, que sin pomgf^ quemaron^ j se 
qnem^ tan fáGilmento comO; si fuera de trapos; y 
da aqvi n»ció la bárbara opinión de que no hab¡¿v 
muerto^ siiko que ha^ia sido trasladado á ios reinos 
oentrionales á gobefuafiAft. . .; 

16L Luego que quemaron au figura^ se junta- 
ron á la elección de rey. Llamaron dios tres hijos. 
1^ l&acama. Coanaobtzin é IxtUxoebitI« Propuso el 
mas anciano, y primer votO| el que Cacama entrase 
en el gobierno, y al punto el hijo menor Ixtlixo 

fdüÜ^(qi»etaidel9jaSoi)i >s^íi;i agaardai*:4 q99 otro 
áM^Uaa^^.» larYhntó .en j)ié y.d^:.£]i TOy.AÍi^f1re 
oíe^dejó dedatiida ^9a't%uAa ceiK^a.d^l ;g^i^o; y 
vá^DdotaasahíOjíSvhabiaraAU/^riQ^.le mm^(^^'$ } 

i^ienda no .hay.rafiqnipamjim«lmii^,TJi«)$>^.q}iii4iTo 
Mgan liB Conatos t gobernando ibMii sati^jM» ^^^ 
oérl&diémbre suinijueribK y.dado ti9^,(^ Bpr Iffajor 

.4e¿edad.l9 vimette i, Gaj(^a^a> <S.4fiuJb^i;iD^^ Coa 
oa|^Bt]i,l^/valor .da personas, m^ vvjm^ .9} )reino. 

^poa^^piSiaíiinqne Mb irlayoces, iúqgttii9)4ff IWtA^^ ^^ 

•i^mBBi Miüiant4}i fuera dl9jq]ie;lCb«aJtia n íms^f^^^ 
ifieniídorv (Moftqéi^sáni^ wi tíbr^qnieriSle' fK^isq^ lo 

l.'hdU Ctán de . oeray 'q;aeji«i{(^ U Sii ^^ra. 

^ débáamoe aepvdal»)oa^ que áofi^sdie. jb .^^quo 
él cgeaaiey.daiéya; y será muy .pwJUe que^^^'^ 
á loé deiáásyuea baga á. nosotros Jiiistrji^tiui^. ^ 

> ^saUéndosaipoi^ effto:dd(l&i|ala» sojCoéjji dlirl^P^i'^ 



— * 4 » 'I — 



\ 



CaMw» paitifS.liiogP i MéxííJO, vi»n40 qBP JfP i8ft- 

q^.B^ iROTtar^ban^i IxjtliȒQ|iltl ^f^tflflsos, ^$^1^ 
el ii^%qc#Q 40 Tefzcoco ¡yiendo cpp Cacaqaf^, 9U hfát, 
laanQi .ge .l^abfa-ido á :I4^^«<P, ^y fyé^e .^ jl^^atí^^ 
que:98 la,fi^p^,41tfl, ÍQn4e.yÍTíwpl5lSAyp» fli>^lp 
habi0ii Qiiiiao. 4íVÍs^ algjíj^ Jor^4fiaJiptre!3; f,^ 
lierop á n^ebnlo c{>n l^iiíl^ft y ÍQstejpa, ¿sif viéa4^9 
coma jwQpio; Propwp.jíl t^sQ, y Ai;fe»o juií.tii.ifl^ 
mil boffibroí 4e guerra pa];« la^eo^pf^s^r 9PP):ll^ 
rio di6 ^el^emp^riftdor MoteqRl^ii^ma gpi^te, djd ^t^- 
ridad y 4^ giiorra para q^^.fucsBO'^ ja ja^a dj^Hgi- 
no: a^ompt^ólecC/KÍjtJiahuaey bqlipr 4q l2tj{^(ilapiG^p.y 
bermaiio del . 9mpersdQr MQ^iltuBuna^, y,á poco¡^ 
<liaa lkg/^.mQ(f(^ -cóflio .wnift Ij;klü?pcbKtI, cpp P94«t- 
roso «géroiio/ Sd T0pepa}oo. fpé biqn r9$6^|doJ^Q)- 
xoobiüj y al qwi:er Jlejiar ¡& Otumlia iíi\yíi& 9»sü{I(^- 
jeroa que le.i^ecibie^eti p^r rc^y, ,y el.Í03 r^po^fl|Q- 
roD iqu^ DO cw^iao mas qui8 á.P.Cf'^Aina ppr ft^jV^j^; 
y saliendo . loo oWrtí pan w?^ij 4p?Bfld9r«p7 . maft*lí}P 
al se0pr :de;aqiteUa i^pvifipi^, ,y , ^UoB $e: retbrfron 
cobardea y aeti^i>Qd8ró I]^Ui«QQbi)4 ^ Jí%qíu4ja^. , 

aqoekta nx^m, CiQtín% .prpcitf ó g^^faopPF^ .4^ 
gentil, ijittéaixde^iine.lf #»tratwv; 6 PÍ^BÍ^r; *f r^í^- 

tlixoohiU^ qtie.Ad.iiá ^«fiares tpd93|aciwll^{{H[9- 
viomas ^y A» Ja .^ rOtomi^,) poso-. pmídf)ai 



». — ■ 



' / ' . V*, 



V 



por dóodtf iM^e ÜMcooof y Blá^tíeo k» piitlmD 

l»<»r ¿•mbate. La«go,la» pro^nolaB «•Tbjicallí. 

<aol<«M, IiMtá laa matrftíBRa, le eíavMiroa á ofrr 

wayttdáj por ^«btarflé^del poder del etgpendor 

^OttlwtoMi. El aceptó «I favor y reepeadió qa« 

awarift siendo iBe0e8ter: aa iatéato oe fué el hieer 

*•!, i»orqtíe á los teaeooatíos qóe wnialí áfilos 

woehSa y regalaba, y. de aquí reettltd ^lue Cacam'. 

dotennwd eteviar á unos aeflores deudos royos, y á 

««ioii litlíxoehitl re8petalía,envi6iídole 4<le<ar qu8 

» qneria quedara» con Jas provitioias de I» síerr» 

lo hiciese, que él se contentaba eta las pieñocia» 

que le quedaban é Tesoooo íiqebw, y^imieak de 

tornaüadode partir ¿oa su bfenhaBo- Ooa»a«HaÍB 

te tereíA parte de sus rentas.^ 'Él'Wüpondiééloe se 

fioreá: Hagan lo qw quisiímnimi* betmanos, que 

mi intento no ha'sidoéllwoerlés mal, na^Mprímir 

el^ue les podía teñir. DeBpidiéron8e.los seQores, v 

se ooAservó liüixochití «o- aquel goWenio basú 

<ine los eápaKolea enferarot» dn la tie^a. 

168. DícesedelreyN&tekbuaIpiUi>(p¿rqtt»dig8 
mos algo de su rida otfarido eriite«<Jé de «u moarte), 
que eradotedo de gallardo éotóndimietite, y oen él 
aapo ^obeitaar y ser seSor de los «emaonas de» sus 
▼átólds-y aun dolos r^yes extraSos; fíoiáuOt^ por 
eíwantedí^ porqué en aun¡fiealaaa«m8qaeile:Bria 
.•«aBÜ Tíria enrola cana, ya én%uiia.de Ifo», j» de 



de los Mtroá, y á iódoi h» qtto stljifl^'der orto I04 
traía á su oMte. En d paltcío qu0 &izo {mts «i luego 
que etttró an el reino (que hoy eitá eetba «dd ooti^ 
reato da lb¿ooco); hizo un lügar'enohna loNi hs^^^V- 
teas de cuatro paredes de útm vara deíalto en que 
cabitf un cuerpo acostado, y en cada/ e^uhiá 'mía 
asta dé donde pendía un dele, d¿nde idb iba odh 
ios astrólogos á contemplarlas éetrellás: el 'cielo era 
de algodón. Cuéntase también que decía ser detes- 
table la idoktriai porqué eran maderos solamente 
lus dioses que adoraban, y en especial abominaba 
el saorifiear hombres^ doctrina que aprendió de su 
padre Netcahnalooyotl, y por razón de Estado lo 
permitía, aunque todo lo posible lo excusaba. Tenia 
un comdor oon celosías de manera que pudiese ver 
y no ser visto, y de allí vin los pobres; y en viendo 
í una mujer rota con sus hijuelos, ia mandaba Ha* 
luar y la vestía á ella y á sus hijuelos, y conforme 
SQ necesidad la sus toa ta b a. Mandó que todos los 
huérfanos, viejos y enfermos, acudiesen á su pala- 
cio á reeebir cada dia el sustento, y á sus necesida- 
des el socorro. A. tos soldados que en las guerras 
habían quedado baldados les daba ración, según la 
calidad de cada uno, y entre a&o los vestía y man- 
daba dar lo necesario; y porque no tuviesen los per- 
booas que tenia diputadas para esto algún descui- 
do, U en persona con vigilancia y cuidado los visi- 
taba, para saber ái algo de lo necosarío lea faltaba. 



m 

éH' J p^r.^l reiifPj cm^ i& UD'h^o Qo/v, ,«1 mpti 
,lUÓiidp Hue;u>tsiac(itzÍD, iqta« «ni 9^P>t^ S^^^'^ 
de lofs ^ércittfs, .le mapdó quitar la nda poTt^M w 
Stl^ffi^itciff.h düo^UDa,iq,q}er cenoQbinavajrft algi-| 
j^ Umii4A(les, .acfisado ia la daeEla q,u« cuiila^ 
j^ffllli^: y.^úfaé poifm» ]a ^ QÍiia «p madn, ai ia 
i|)^[o«sipp fie lo^ gr&D4ep, pai^i que no sa dejase 
4e CU'fiV^r la'f^yj.íiuDQQe lo wiú^ t:U>to^ ^9 ést^- 
.VOiQi^arentadias epcerrado,.y sía cofo^t cosa de ia- 
jfortane^a, .lú»i*Ddo la.fnii«rtja .del hijo ^oe tanw 
aunaba, .pudjeado coo él más la Qb^j^acjp de U 
ley^ fine elat^qr j^tenul de jÁdre- 




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, .. MotoohhzuiBa. 



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W^ MW?rto líftta^^H^^^ <l.uedj5 el concierto 
de a^i^^ajTse ^ ^8.i^3r«3,99Ufp4e>at^^ 
m^i.qitie ,ep^ó ep el ire^no de ,Te7.coco con jf\ embe- 
ra4sr :||p^9]i^^ij^D^ y ,Totoquüiuatein, rey TÍft- 

^MP» J4i#i^49'^ «^^^!^^iS^ 4^^ Ua,^aban teoopH- 
cas, aa^^lVi, |;e^jQ0.9anoa j ^pai)eG9,s de Tlaoppan. 
£8tQ8| p!;^9y.;^aJi)áaa w.tf/ldo eo ^e^te tiempo pillas 
proTÍadu Ae Ouatemfda. y ide aÜi & las áe Nica- 
ragjtf^^QO^qtti&tando aguollas tierras, ricas de oro^ 
caeao,,jplunia.s y.erflqs, bálsaoio y otros licores y re- 
ói^ que ,8pD^(M^ra ;KSj naturales, y auQ para todos^ 
4e,f»tig^: unoa S)B ¿abw^ite^^ 
j^r.^íe^^Si 4€(9.t7j^^;^9s^£|Q rendia^n: siolamente loa 
d%^ifiaíí^gíj¡ajBi9p¿rar^^ rcai^tenoia; y en la batalla, 
como il^ 9i|iy|^()q^,49l QllpigOty eiQiermos muqhos^ 



%,' 



A, 

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US 

drian ocmia le» diesm bombees de «ar^. DMcobIsb 
dos iml cargadores y ya-qm liAbián' Iw ttoot wIk 
do, dieíoD órdto dáraóomdter/y c<^éttdolore^^ 
dio los veiiotoroo, y fueron de ell(m los nraertoKiiia' 
choe. PdSBtoñ hasta la Verapaz, dejando más de 
ctiatrocientas legóas sujetad al imperio de Motecah- 
suma, cuyo nombre era en todo el Naevo Mundo 
tetoida, y entraton-'ricOB y victofioibS)^ ypenileion 
los tres reyes de los espolies. 

166. £1 afto quince vinieron los buexotñncas á 

pedir treguas y favof & los tréS téyetf^ oon^l qué los 

dejasen tratar y cotitratar; y que faesen ñé ptesi- 

dioWxicanos, aculhuás y tepánecaé" á fardarlas 

tierras y laderas del tolóan.*^ SáfMend6 los tlaxcal* 

tecas de éste presidio qué se'pdtiia en 8ns'ñk>ntéras, 

le salieron al encuentro y tuvieron una batálk nsny 

reüida en que murieron niúotios de dnn'y^^trapa^ 

te; y fué muy idefebrada gucfñ'av P^ ^^^ ^tre hora* 

l^rés de valor.^ En esta guerra/un señor deBftiéko- 

tzinco, llamado Ttachpanqtiizqui; 'que- Habia^ eoáie- 

tido adulterio con dos mujeres de^ otros doi} séBeiréi^^ 

y iabfa sido acusado par&'qüé lo instigase el éfií^je^ 

rádór MotecübsTuma, porqué pténdió i?*tm taleroso 

capitán tIa¿caltoca que^h&clk faázattafs*ftittl6sás'eeii^ 

tra rbs'nlekiiíanos, füé^pérdtíftadó'tfé'tó Cülpí»:;. ' 

' ^66.^ ttfíiío d^ezyseis ytitso eHj^eito meckine 

vtctoHoso déhiS'proviiiciáiae'ZeriítsriWte^^^ 

de tí^ajer^n (dejáñlcritsolM^ ní^mQ 



V 



ffcmnáé 4e tMttiH?^ j ^^nUtniÉd» * iéáét mu poder )oñ 

doadt-aiaoliiía úé lol oonf^demdod mumroft, y de 
loa mñcieáiiM'tres m\ iM(ÁWit»syy mire ^llofi ^ooo 
capii¿b#0'd^ valor, > se^ r^irat^Q: ' £1 ^e-diea y dt0te 
fiter^B'fos (Mb 'reyes á bs pronutiláa de •cUoKime- 
cae de Mantzintlft y Zacatepée, y los^^véfMrieroiiy 
trtQMtiQ ri<Hi j)i^a y batitív^. Los^hoexoUuicA^ 
preadierotí á útí oapitatí tkxóalWa Uamado TliU- 
huieole, tafl valiente, que en oyendo loa euetnigoa 
su aomteer IkufaB de eavalor^ porque era de tan 
grasidM fnerwa qcie k «lacaBa eoo q«e él peleatm 
no pedia el botabroide ma» faenad levantarla del 
suelo.' MeMérooleo^n un logar eenegoso, dtftíde, atas* 
mi% no^pndt near de eua Aieraas; y -á todadiE- 
ge^^b- to^fttavoa^ y*eB utía jaula lo tro|eroD ¿ Mfxi* 
co y se lo preeentaron al emperador Motecuhwma, 
quioQ^ sabiendo quién era, lo puso en libertad y dio 
permiao para qué se volviese á su tierra, con nier* 
oedes que fe hizo. No quiso aceptar la merced que 
le ha/Ú9kp ¿fites^ ^on instancia, le pidió le sacrifícase 
á loa dioses. Montecubzuoia, qme estimaba por su 
valor sa vida, le hÍ2o capitán general de un ejérci- 
to que envió» 4 Maravatio, á Acámbaro y Tzinapi- 
coaro. Mostróse valeroso y trujo mucbo oro y plata 
7 cautivos tarai^OS, de que quedaron alegres los 
mexieanos^ Agradeeido el emperador Motecubzama 
le volvió & ofrecer el que se fuese libre, dándole 
muehoa dcniea^ 6 que se quedase ea su corto por su 



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aaiae qtttdí& joqiv^ cp^tiyo^ ^i^iuiqo^ # ^^BWil^oi^ 
167. M A%Q die« y jci9)i9 periQitkS ^ )ofl 4fi Híh^o- 

.«ü^]i6fnmroj9i^qe9Ívo. El 4^. 4i#P y Itw^d «iititf^ron 

ikMs .«^fiQl#«y y koffiATM M9;gfi«n)i9>y iSoqmw» «^ 

ymUmmiB isoi^m^tM^ffí» ttu^i^t iT v4»i9fl tendrá 



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1A8. MaelM)^liaQli^ta(k^iagvaQdésadet0iÉB 
emperaádr^ ouyii sobert^a eonparra cotila dvMá- 
buoodonüttHr; yia«D(i]ie*ao se biM adoraír oopooflioiy 
comerlo iiMO'^qwlv fti^á tal la^aiioMekmjqiio krü- 
bao,uq|M tftt" áe «ua' liWiÍM«i^adlo8iéOyfiiiáafM 
hunmoo. Trató de ésto él pádra fmy iBetoaidíno 
de Saliague «fi los láanascrítos %ue tengOi da don- 
de copiái^n los padres Torqoéoutda y fray. Ctordm- 
mo de Meadíeta; pevo fo inais eaoipto y ckoánskaa* 
cías espédalea está en tas relaciones .qsieel miisto 
Femando Oer t^s hko lar étnpetador-O^TleéY/ im- 
presas en latín el láto de §32 (en OoloiiiaiinpiidáMv) , 
de qae hay muy poeas efr el wlno, y las tongérian 
mi poder, y de eúas copió Antonio Herrena (i^catf. 
^, 2tE}. 7^:cap. 7) en su iHirStoi^ia iGeneval. 

1€9« Qoieábase en la'ooema decaanto'se vendia 
en la plaaa, síit lo que tratan los casadoc^s y )»bn- 
tario^ ^de éavoe y^db faaoada. Antea^de^ntatBO á 




•60 

lalmia, vasmo veioie 'muJerS''^ 
aantábftw despaes á U mesai qm ora oim alnobs* 
da é dos cueros de colores: U sUU era un baiiqvi* 
11o bqo (qoe llaman y^palli), con sa espalda, ha* 
eho de una pieza, cayado el asiento, 7 el respaldo 
labrado de talla, 7 driaotono iwtado: los nantelea 
nnas toallas de a^g^en J|ui faaa como la bretalla, 
7 blancas como la nieye. Las toallas qae ana ▼•■ 
fiejTTiai^.oo servían otra, por^oe por lia|l>er ssi f l< to 
á la mesa del emperador, qnedabav para los oficia* 
les de boca 7 caballeros. Traian á una sala la oo* 

dalsaüa 4.eeiwr'la'irl«iidm san^tina vam. s^miiiba 
deia^qae la había* da der,*:^ l^f^p le potUai^da- 
U^M bflsseM 4w l^rni^ <44jfiiMstrábale«(M.(io 

OíifMoioiía Ift paMoM» I0 «oñ^w df. o^of . j^ .«a- 

él ka piJMrykM a(U a«Mi|dp« d« gajM49.,||P%,tf- 
as;«D iMipitM^'jr •,titL-4iilo..8i) i|49iiaÍRtn4)in .trfs 

40 fBQ itwiht y.MM»4t.0fíámiria.- 9en^ jAf^- 
7 t > á o— «i i— a hn n i hi l icb w A » ia U »a eannoa/ Ipilut- 




qu»'noiitnm^á láe oiáúB áé Hdá prlampos. Imb e» 
oudiUw mt: qi» cottia eváv di banro} y oq. 4¡«a|M» 
(le fiÍM iten oon onofi hcoMñtoi dcíb^ onn lou« 
bre: f.'üe m airvift al «m{i0nidor mal» qm una vm 
coa^ellM^ {porqi}^ ianían por lii^esa la eootÍBiiiifiioJí 
del agrfido de ^uoa vaaga; y asi la Ueruban al teoit 
pío pus fea «aeraos y fiaetaa da loa diosaa^.y 
parteada ella n daba á los aaSorcsj y auaqaa to* 
nía gum. vajilla da oro y plata con di varáis figuras 
de Mímalaa^ Qsiúm pooo de ella. £U maestresala^ de 
rodilba yi sta ^apatos^ líe administraba la copa, para 
bebsTi'qiie unas veees era una jicara y otras ua 
caraesi, otaeaa de.oonoha^ y algimas de oro y pUta. 
Levsiiladas ios manteles^ llegaban las veiote mejof 
res y le éabeai agoamanos^ . y todoasin levantar el 
rostni ni: mirarla ¿ría cara» y coa esto se ibsa todol 
á cotaer. Qoedábase' algano de 4os seUece&i ai le 
llamaba^ pava oonversar; y si le parecía. repesidM 
un poeoy si* el tiempo lo pedia,^ arrimado al é^psldar 
del bo^aiUo, qae eea áoemodado para tomar el 

sueio* :, ' • 

170^. Hespoes daba aadiencia eon mueha afabi- 
iidad^ llamando para esto á los secretarios^ por 
quienes deeretaba* Los qae entraban á negooiar 
«intrataos fñA áapatotf, que los dejaban afaer^ ó los 
lievaban en la eiata debajo do la tilma. Niogone, 
si no efa perinnie 4el fmperador, entraba con tilma 
de gala: eebábanseuaa «grosera sobre ella, porque 
deob erah^tebitif eolataír delante de los emp^sde- 

▼sTAHCimT.— Tomo t.~88 



jM muy ftfaiBM. Ha^iftii itod00 «I •otriv.ilM im^ 
nmmSj y habbbtft «én Ja. caben b^y lM.4gM 
en alrae^ eta mirarle ni roetvo^taii bigo qmiapé- 
JDU 80 eatAndia; y sialgoae m turbabí^ loremitáe 
á.Bu eeoretaiie par^ <)oe la oyese. Por eate tfUcar 
Sáxea mocho el ver cómo baUabaaiSi^n Cortee, mi^ 
(ápdole ¿ la cara y reeiOi porque deoiaa ser feSal 
de poca revofeBoia, Respondía á to(^a eeo fioan 
semblante halagtteffo, y en pocas palabima; y sieo- 
do despedidos^ se volvían á salir de la sab^ eim vel* 
ver las espaldas, con la nuema revereñiña eotí qae 
entraron. 

171. Acabada la. aadieaciay entraban 4 aeoo^- 
fiarle los seBores,* si ios Uaraabay y mandabar se bi- 
eíese el entretenimiento que gastaba á qne oantsMa 
las grand^^as y haxafie» de ens aAtepásade&. Los 
instrumentos eran unes átabaleB chicos y oteagraa- 
deqoe llaman teponaztli, de na palo de aaa.pieaa 
hueco, -con un pellejo de venado mqy estrado, de 
vara y medía de alto^ que se toea cctt iiaos. pales 
como de utambor, con los extremos de cosa Manda. 
La másica era sinárte^. que después «piéliditnni el 
capto y la música} y el primero qné ka anseSó foé 
aquel insigne varen fmy Pedro de CUinté, que en- 
eé&ó todos los oficios^ porque le dio Dios eÍMciiide 
los artes liberales. Otras veces bailaban al aón Al 
teponaslli (y esto era en. la& fiestas) cop un nmi- 
Uete do floree en las nianps y u n. tecomate ctejrade, 
con píedMoilli^ deotte^ da que pande un paUUo: á 



el tojNDÉsiU. Para mto '«•"▼^iim rioaiiiftnteí * y fie 
poaitfi; tfoitB Mbecas ido águila^ otros ^e diveraos 
animabSi etroi ob hi otnlura óna figura de pid^ 
^argiftdoi (|(ue''pareoia oárgar á eiiestas otro ol qaé 
baikki: jaotálMiñile seis y ocho mil daneantes, ijne 
llanmben nitol», qué eo bileraade ochoy.de diei 
en eíráóto bailaDdo; y solían estar bailando cuatré 
¿oras^ potqne eoxaüsáiidose se ealian á tómav re^ 
fresco slgiMielí^ sia que se pudiesen echar- uénoyi 
Sato 'AteertFMi boy en lis fiesfes, ú bien son pooos 
lo8 que bailan- 

172. Gttbtaba tamlim del juego de nuUaohinesi 
qae em subtrM uno enoiina de ofero, y sobre esbob 
dansebí^ ono oott'ligerem. Otiras veces gustaba de 
^er los jugadores-de pies, que acostados }uegau>coti 
los ptée UD palo grueso y rollieo de tres várala con 
notable^ YV^tas que le dan/ y hoy lo usan. A este 
palo jufpaban al trepar, porque puesto en los homí* 
bros de dos hotnfbres/ conJigereza se trepaba unó^ 
imcimdOy como en 1&' maroma, diversas suertes; * 
ITS*. Jugaba con los sefiores & la pelota, y gus^ 
taba de ver jugara El 4ugar donde se jugaba llama* 
r/an ttaehui ^que es lo mismo que en EspáSa trin- 
quete). Bra una sala baja, larga y estrecha, y alta, 
raas anclMi de arriba qu^ de abajo, y más alta á los 
'idos que á las fronteras^, muy encalada y lisa- en 
'as paredesi y en el «uele poñian en ella dos 6g«« 
las de Motofi al ^9 ^ la pelota y al.del:juego. 



ÍS4 

IhmimkUf áúB kdm dós^pitfdfái WM^^iftW- 
tto^/dgo 9Mmb¡ fcon íte- agojwo m vuei^^ i^ Wpé- 
OES caUn la peiotii: el ((ueicdtba par el iigc^tfM la 
pelota^ gñnttba el juego, y^ era vara victefia y be- 
leteada^ y la^ tesiiaiKpar diehose y deeian qua^^no- 
filia presta. Sean las capas de tedoeloe qae-ae¡8- 
tiaft aojas; y bú^ en eblaado^ la pelote, ^ámkBn 
iodos á. huir por l&mrlas. El liqpur lo dednslMB 
en nn. día de buen- agao. ocm oiertas oerenunaías 

«oouetroe á bendedHo. Beoii oittUe ptüalmiá y 
eohaba la pelota cuatro veces por el juegOi y-oOn 
^§to j^ediaa jugar. Beto se taisia eon teda autori- 
dad, porque decían que aquel juego efa att¥to de 
lee cosasHmes. La pelota 0ra>d» uUiui quees rüBfea 
de «m pdo, amfisada/qpe salta más quelaapdo- 
isa de YteuU^ tanto, que pareíóe oeiBa^ta, y.vñn 
á tantas rayas: de ordinario era jk Ütm^ Jugaban 
tantos á tantos; y no al a^ur, sino á vencer y á 
defendte la pared que le tocaba. La gala era fuce- 
birla en las nalgas; y para esto se ponian unos ene- 
roa crudios para que- ee altase, y en tocándole en 
otra parte perdia la raya: y era el juego como quien 
juega á la hueca que llaman én Empatia, fil seftor 
de la casa del juego de la pelota no jugaba si no era 
haciendo cierto sacrificio á los dioses. A este juego 
llevaba el emperador Motecnhzuma á los castella- 
nos^ y gustaba de verlos jugar á los naipes y dados, 
y les daba para que jugasen. Algunas vocee jfq;aba 



t Cortés j Pedn da Alrirado; fú 
, dabk on taJMlo di ora que ▼>& finoaeata 
I, j Alnndo pagaba ooo una piedra da ebal- 
. Una tarde perdió más de ottareota tejoa, 
j li>mbeaa de perder por tener ooaalon de dar. 

17^ Otrojnagoliabin, al modo de tablas reales, 
^M Ikmaban patulü. JugAbaoa coa habas ó M- 
Ȏm, hechos nnoe pantos en ellas 4 manera de da- 
dea. Eehiheplsi ooo dos manos sobre ana esUis, 
j esBCsme el pnnto, iban qnitando piedras y po- 
BÉMda piedras de eolsres diferentes sobre unas ra- 
yM & BaMift de —pal, afenvesando utas y itn- 
chM«tni» Mjelwd» «1 ponto qoe eajd. De i«fa>9 
y látm nlnlMÚnÓAi^ gastaba, y oen tanta gnu- 
éMa «■ «1 nttíitf mt» «latre xeeas al dia sa vestía 
■to.Baala, / n* le serna la que una Tea s« 
L, y Astas deUas servíao i los oriadoa, y de 
Ral« 






' CAFl¥üIO XXIIf. 

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Dtf kw ptladotV casas reales qne tenia el empéfiíadrlfólemto 

' ittA ett Játele0 y ftifau* 



176, Machoa mm loii pftÜMtes y wmb ^v» tei 
reyes y eeBotee ijüe ásistíatt' en liteiQoí-lwbiui 
edificado para sn tiTienda; "pero, enlfli todMV ^ 
palado en que villa €l émp&náúf MetienliiwM 
admiró á los casteílaiioB porstt gnmdésai. Uassátaieo 
l^cpan, qtie qaiére decir ^laoio éMSft teal. >Ctaia 
veinte paertas, que unos saliftn á leí fiMtf y ofen% 
por su orden, á diversas calles. IVes patíos grmdes^ 
y en el uno una fuente del agua que venia de Oka* 
pultepeo. Había muchas salas (que Hamabaa cal- 
poUi) : cien aposentos t)e -reinticinco varaa en largo 
y otras tantas de ancho, y^cten b^os en ellos. Las 
paredes de cal y canto, de piedras de mármol, 
pórfido y jaspe, y de una piedra negra á modo de 
azabacbi, y mucha piedra blanca trasparente qve 
llaman tecali: los techos de cedros, eipreses y pi- 
,no8y hechas en ellos algunas figuras de animales. 
Las cámaras pintadas y esteradas^ teplaadeade 



•67 

nkoMoto no oorreapODdiaa al wietnQ, p^r* 
q«* ««B do mantas sobre estarasi oiiaa y ofaraa »o* 
hra Imso: las mas delgadas puestas sobre las mas 
y aoo ahora, aui^que estio rióos, reparan 
•1 adersso de la eama* Asistían mil mi;\|e- 
rea aa al pakoio en al servioio del emperador, y 
kay qnian diga que tres mil, entre ellas sefloras 
1^ aabaUeros) muy bien tratadas, en que es- 
a graa amperadi>r Moteciibauma para ten- 

Letras Jas daba á los prinoipales por 
kaa tenían mncbas viqjas por guardas, 
id^phaa ni aon que los hombres las mirasen, 
asi «ata emperador oomo los demás reyes, 
qae se guardase la honestidad en su psr 
y era pana de muerte cualquiera liviandad, 
auehea veces, porque era el emperador 
ia líaipíaaa» Antor hay que dice q^e á un 
Msgó 4 tener oiento y oioouenta pre&adas 
ellas, per tentación del demonio, 
abortar, por estar aptas y desembara- 
al servicio de su emperador, y tamtáeo 
hendiÜMm el imoerio los aie no eran 



126. Tenía, en ana de estas salas reales, uv 
donde enfraba á hao^r sus idoULtrícas 
y á enaq>Ur sos votos. Era de ciento y 
|4éa de Jaqgo y eínouenta de ancho: es- 
leda ahasmia aon nlaimhas de aro v nlatai 




dtjftB :miiy precioBCí». Bata dioea qw na lee mtstoó 
& los eep^BoIeBí tooMftda no se U codiwiseD^ aau* 
qué no faltM q«áefi fó vienu Cuando la oMqoistoy 
dicea qu» toda esto riq wsa, con el oro y .plata qae 
tenm, la -efibairon al agua^ y este ea. el tesom-qoe 
tanto 86 ba eolioitado bueoar en m«ehaa oéasieoes. 
' 177. Otra palacio tenia, que fué de.aa padre 
Azayacatl, en i|ue hospedd á Cortés, tan espaoio- 
80, que en él eupieron loa espaB<des y des mH ia* 
dios tíaxoalteoos que oen él vinieron. C^rca da és- 
te tenia otras casas y salafs para s«s Comm|o8, y 
cuartos en que hospedaba fí les fli€fiores forasteros 
y embajadores que venían, donde, oemd á sa real 
persona, oran SMvidos, 

ITS-. Tenia, para mayor grandeaa, otra, easa 
que llamaban la Casa do las Aves, con sus eot- 
redores fundados sobre pilares da Jaspe; y mu- 
chos de una piedra sola. Caían; estos corredores 
á una huerta de flores diversas y de árbolMoIo- 
rosos,^ plantas medicinales de que mandábaá sos 
médicos hacer experieneiasi para curar ana na- 
turales. Había, á trechos. en esta huerta^ figu- 
ras de hojas y de flores que la adornaban. Ko 
¿busenüaque en ésltá hubiese hortaliza ni. fruta, 
didendo que no era de emperadoties teiwP|(raa- 
jertas en ló que está para deleite solanaate. 
Aqui tenia dios 6 doce tmiquesde agua 4ulce 
que:sarvianvá Jas aves ai^oátüesi eqaforme Jbia que 



é^ n^m •• erUyNin: Mlatai ^üélúptt ftm- 

por Ur plmim qua iM^iUban álkaftfw. Afh 

daWa eo Mtai «ta tanta diriPtriMad de aTM, y de 

tea tariM ecriorea, que ^Odd á unestnfa espaloltB 

méammwni al verlas; porqve de (odas cuantas ee- 

tettm krtierra, de tantas ebire eltás se haHa^ 

Dábase á eadn especie la comida conforme 4 

b ^e comían en los camposi donde naturalmente 

se «Muí: á las que con grano, se les daba gmno; 

4 las q«e con fruta» Aruta; y 4 las que con moscas, 

y 4 las que pescado, pescado se les daba. 

tveeeientas personas ocupadas: unos eñ 

U comida; otros en U pesca; otros en pelar* 

las 4 stt tiempo, que este em el fin del culdacb por 

la plumerfa de que se bacian cosas mny vistosas; 

elne q«e coídabatt de los huevos para que los en»* 

pettasen y sa«*sen aves de su mesma espede. Bo 

«sis bttia, dice el padre TorqueoMula (Kb. 5, cap. 

ü, /WL SSS)f que est4 hoy el convento de N. P. 8. 

ftaaeiscc de Biéxiw^ convento de aves racionales, 

asi povqoe en él alaban 4 Días coa su canto, eemo 

psique de alK votaron como aves 4 pregonar his 

'■hliiM'^* 4 so santo nombre. 

in. Tbttia otra casa de animales con cuartos 
ba§eo y altos: ea los bajos bahía jaulas de vigas 
donde estaban leeoes, Ugres, lobos, y de 
de animales feroces do la tierra. Los 
lie loa leenea, loa aullidos y silbos d#^laa 
shspss al peáis d# oeaser, oaasarea 4 suesta 



<m 

|Mpál<49i gnttd» é«p«tat(H htíbm 4e «fv^M Moodri- 

4^ figOBy y áe otig^, pequeBos oomestiblesi qaé Ü»- 
ano ig»aMa> todo eh apoMotos distintos. Haliia 
umui tim^aagraados^ tifias llenaa de agm y ofeiNts 
d>^' tievrai d&nde teaian culebras y l4lK>ra8 de todos 
génerok^ y leli dabao la carne y sangre dé los que 
iaerificaban, y asS se criaban disformes. En láa sa- 
las altad estaban aves generosas» como ¿gitttai^ hal- 
coses, aáores» milanos, fauitres y gavilanes: sobre w- 
taft salas habla otras mimsiones y aposentos^ donde 
tenia albifioé, enanos y corcovados (como en otros 
tiempos tuvieron los principes eunacos), ios qne- 
bf ados solían ser do proposito contrabechos. Por- 
qoe las tnadrssj» caaodo niBos, los qüebraliati para d 
servicio de la casa real: todo era para meostrar stt 
poder; y^ por esto, en una oéasioft qite Ttdp un gt&vi- 
jan (estando en so presencia unos espaSolés), mao- 
dó quo'U cogiesen; y fiíeroD tantos losóme salieron 
¿ cogerlo, qoe á poco tiempo al gavilán altanero »r 
lo^prnieron en sa presencia eomo dem^ica paloma. 
' l€0; Tenia casa y almacenes donde tener elgra- 
no, la pluma y mantas de «tributos; Bo las casas v> 
vían los mayordomos^ tesoreros y contadores, y to> 
4o8 los ofimales que servían á la biciolMla real. ITo» 
Ma muchas casas diputadas para hs aknms, que 
eran maelmsj y tecviao pan la guerní, oooeo avte% 
fleohas, lonsas, dardto, poifraa, broqueles^ y^ bedMas 
•mas gitanas que faeites, casóos^ hUsoeléies, m do 



m 

poimo (attiú|u0 d» .fsliQ Ao Mik tasto oóiQo 4o lo 4#r 
m&s): sas eopadfts er$n d^ palo reqiOi y {«ostado oa 
la pimtay y á trecbos pedernales agadoa^ ó huesov 
del pea Ubica, eogerianlo^ por los filos y biea-e^'r 
corados^ los eogradaban con oierto eagrttdo<iue.ba- 
ciaa de una raías %ae llaman ^oootli, y da una Ar^** 
na faerte qae llamao^ teoxalli^ que amaaiado to^a 
con saogre de murcié^Oi y otras aves, quedaba^ 
los pedernales tan fijoSi que primero se' quebrairia 
la espada que faltarle el engrudo: estas espadaicor-^ 
taban lansasi y si di^bau en el hierro hacian mM^ 
pero se les qoebrbbael filo por ser piedra. 

181. Tenia en todas, estas casas oratorios y er- 
mitas á ioa dioses de oada cosa dedioados^ y w las 
puertas escudos diferentes.. £n lasj^oertas d4 w. 
palaeto tenia |ina igaila abatida á un tigre; las «la- 
nos y uSas levantadas, cerno para hacer presa^ y eala 
era la iosigiiia que traía ea sus banderas. Otrosdi* 
cen q«e eragrifo y no águUareitos afirman .que 
los hube en bis sierras da Tebuacau, y que daspor 
blaron el Talle de á.huaoatlan comiendo á sus ^mo- 
radores; y en ceafinqaeion de esto, se llamaba, siev- 
ra CiatlanbtepeÜ, de Ciutlaiditli, qne signifioa gri« 
fo: piatábánie .cojo tmatro pies oon pico y con ttlas 
con pelo, y naplomai que tiraba á león, y pareQia 
águüa. Decían que con el pico y los dieataf- que- 
braba huesos: otros sofiores traían en sus r.odeUs 
estegrifO' oon un éiervo «a las utUuTi y basta ihoy 



\/ 



m 

loa piofou 4é esta aotríe* CbülMWft/e^kft^fíOipm 
(Km k 4e PKbio j^ to««aton|IMaiH Á IhM Iq üfitm 
por fábula y ac& no tm ha riato por loa «apafioja» 
moguQOi de doada se inflare vpxB «oteo iaa forfiaá 
en que el denioaio aa apareaia, aaría ana la 4ai gti* 
fo qae tpaia en el. esoa^o da laa arjpaa da au ppW 
cié el gran emperador Motaouhzuim: en 'laa pMr* 
tas de Ia8 casas doude ae tecogiaB loa giraaoa, taaia 
un conejoí y en las do las arinaSf tloa fla^iia y ud 
arco con aljabas. 

1S2. Tenia faerá de. la ciudad otros jardinea de 
todas flores y árboles oloroaoai q«e pudierah «• ^ 
imperio bailarse^ y en ellos casas donde puabaivcav 
fuentes y tanques tan limpios como si de coatiauo 
las morara/ porque babia gente para eato4ipiitaídsi: 
tenia bosquea. de diversos géneros de animalea, j 
se iba con los seflorea á casar. Rodeaban ciaoo le* 
guas oü eontoVoo el bqsqoa, y él en aus andaa yaSa 
tomo cazaban los v^iados^ come peWabaí» coa laa 
flearaSy teniendo é sa lado muchoa fleoberoa^ueda' 
fendian su persona pura que ^i^g^na fiera ronapiase 
por donde estaba. Esto hiao D, Antonio.de Men- 
dosa en una ocasión en im paraje que está liActa 
8$0D Joan del Bio^ que iioy llaman por aato el Oa- 
aaderoy donde en nn día m|taroE más de aaiacian' 
tos yeaados. De estos entreieiiMaieoioa asaba, x ^' 
tas gmndeasaa tapia nunca bastantemente aMara- 
eidas. 
. ISS. FiqatnMnte, en tiempo dejaste aoqparadar 



■ lapr. HvíA (d 4e b ptinda^ q*« le (li«rM Im 

4t IM wpkBDlM) álO dd Jalio de 1620. Bnb^Mi 
N h^, viTMénAiM el goMetno del iiiipÁrio, CvA- 
tltkittafD, b«mioo d«l etnparniior lfot«cahiutna, 
q>e aanó ét rinnlaa poco despeas, y entró Qunuh- 
traWf qne aigalfieA igoflii qoe baja (hijo de Abai- 
tx-'il). Féléó to b cotH]aist)i; fué preso por Onrefn 
it H*lgmD & 13 de Agoeto de 1621, día en que m 
pm6 HéJCÍM. 6et« marié atronado, por maBdado 
*t Onrlée, á S6 de Febrero •) aflo de 525, yendo 
i ki ffibmras, y aqnf m eemlayó hi monariuia 
lieea», eooM todo «e acaba. 

164. Delasáoeami^deseeiidonciadee&tegraD* 
4t «aparador oeeribeoles autores con Tarífldadpor 
liUida T«rdad«m ttotioias; paro liu indubitables ¡w 
mtíaMB «n nasuMiitoa A» den Domingo da Bao 
Altas, HiifiM, Cbimalpaia, que con otros muchos 
tMoa M n aelédlaima librerta dan CáHoi de 9í- 
gfteata j Oóngora. Por ellos oonsta haber tenido 
nrtM fa«i«« 7 hi}U en dinrsae sallonu; pero U 
priMÍpd , j cayo* b^oo heredaban, faé Mlyrfiaaxo- 
<^Ú (qtw dipaei de bautiuda ae Hamo doBa Ifa- 
tW), h^ da iztUlAaaehahitao, Mior de Tula, hijo 
i«Mtaabieatefb(B(ot( 
AxiyicakiiB y da Hiiquí 
(' irtorio de Tak da am 
Maatt«ataroal«aho 



4m jiqadrQ^ lültieoipo de )a prisión de Mateoo hgoma 
y reyo^ttf deM^xioo» hizoesoondecoo TepozoUan 
6 en.au eiiidad de Tula, y de donde después de la 
conquista fué taraido y bautizado por los frailes de 
^M Franols^o: m Uamó don Pedro. 

lcS&. Pué ^tOy con otros maehos seKorias y ead- 
q^es, aoorapaSasdo ¿ Hernando Cortés cuando el 
aSo de 1^27 pasó á ver al eaiperador Oárlos Y , y 
muchos aStos después de su ruelta á ¡México dicen 
.que por cédula ^ue vino al marqués de Falces^ que 
era virey, fué llamado á QspaBa, con promefla de 
cien pnil ducados de reata, títaU) da gmnde y llave 
de gentilhombre, como so refiere en un meiñeríal 
qiie laccodesa dfifia GeruSnima dio á su majmtad, 
ep e) cual se ^d ice también hallarse, dicha» promesa 
en el arqhivo da Simancas. Algunas ^afirman, que 
per eiiferm^dad y .vejez no pasó enténcea don Pe- 
dro 4. JESepafim; ot^ee, dicen lo coatrarib, y que so* 
bre.x>tra que ya teniai con merced de tres mil pe- 
sos de oro de mina^ cada aBo en las reales cajas, 
jK>r vinculo de mayorazgo perp^o, truje una cé- 
dula .y* privilegio en que le ooncede.su majestad 
armas muy honrosas, la cual ye he, visto, y ee fe- 
idiaen 11 de Setiembre de. Ié70, firmada del sefiLor 
don Felipas II y refrendada dé Antonio da Etaeo. 
, : 1.S&. Tuvo, doa Pedroi Tlacahuepantzin por/liijo 
4. d<^n Biegor latís Ihciitltemocüsia, quien fué á 
'SlspaSa en oeaaion qiie se iba á ella d segundo 



I MfVdl* dM Uwéütí Q«ft<fl, fton4«, «n 
MarM tfMft, qm fiem éb k oftmió ¿ sn padN, 
cHf nn driU Fnnofaca da la Omn, m qoien M- 
T* á itn Ptodra Tntfea MotMnliziia* d« 1« Onera 

IB7. Bita don Fbdro Tenfon tuvo por Ujo i deb 
DhgB LoM, flagaodo da aita nombro, qoa faé ma- 
ata» da la retaa, y auA ood doBa LoÍBa filaria Jo- 
lia Iioain y Oanülo, hija del ooDda del Arco, y 
tara por b|)a i doVa OorÓaima Marta, que oaaÓ 
eo* al salar don J«eé Sarmiento de Valladaree del 
Oréee de SanÜRgo (bannaBo legando del eeflor 
«arqaéB de Valladares Heha y Camoa), qae es 
boy Tiray de la Nnara-BspaBa, de ooyo matrimonio 
fíNraa froto doBa Fánsta Denriniaa y do8a Mal- 
cWrm, qaa pasaroa een n padre á México. La as- 
iera deéa Fanta muñó de viraalaa á 16 de Jolio 
U mr, y sa aalerrd -ea la eapilla de sa ooarto 
k^oale don PMre MoCaeiihtaaR, que aeti en'ta 
i|(aaU da Santo Daatnga ooa eata notable insorip-. 
ñm: m Capilla da-doa Pedro Motaoobiama, priañ- 
* pa bara dB ra del gran Motéo^Aaama, saBor qne 
4 faé 4a la majTor parte desata NaerBr-KBpi^ y 
( da sos batadoToa. » 

U8. BKe*da asta iaasr 
tíaSB ioalraaMDtoB qaa ti* 
cabnaa^ dadaiada por ti 
naVBBlad» aen ooasioa 
teda» Isa tdMM^aaoa, 



aiead^Miaa^oral/ enfn^xmeiiii^ del ábttítá 9^ wáé- 
^ aéata y aS^ 4é f adtnie, y Iw tfiUba da Mu- 
^'«deí Haiit€íeaht¿BMi y de Tbb^ j ^ttaondaft ée 
BifóaD/inmanes de pagar las ladEás que pagfeo to- 
dos lo» -dé <Jasti{Í8; y qaé oaaata m hubiare oófira- 
éepat unay atraraaitiy M le raititayáyéoikiDiBe 
há cgéootade. Y qee loa deq»ttihoa de esta casase 
hagan de ttfi^ sin Ueva^ derechos, ea tedóa Irá 
tribanaUa de SspaSa y de las Indias, págande ea 
aiÉjesteil de sus reales sagas {emsí singakr) los que 
por arancel se delñersn; mandando asináamo qfiiéiio 
se eelMreñ del diaere qué foeceí á Espajb, iádnitoa 
xA teparttmiento^ de atinadaa qne es hicieren por so 
ásden ea el censn lado de Sevilla: y que todo el 
d^eolaie, cacao y otros géneros que faeren de ea^ 
ta casa^ pasen firansós por todas lea ádnanis, ain 
pagar derechos algonosj síoimIo eláosnla esÜnáibl* 
lislma y stngnlar de todas estas códolasi d que ea 
toa priTilegioay y otros snichos concedidos á sata 
real casa, no pnedan ssrrir de ejscnplar ni hacer 
cenaeeoencia á otara algona, por no teaerie tan grao 
servicio como ü de bshisriaeorpcfrado en la real 
corona un reino tan rico y dilatada cense este qoe 
el emperador Meteeahanma V, aba^ de U con- 
desa doBa M elehorfl, oedid al seBor emperador Car- 
los ¥; y en fin, está esoeptaada de todas taa cm^ 
gaa obmuais de las encomiandaa y reatas qaepaga. 
i ISOk Ihtopoco füo aqcd-faetdioboydui sida por 



S67 

rtmitiéndoiiie & la qiM may difuMaiétl- 
u j MD gimviaünu prueban Uene eaerito, afios há, 
BU boen amigo y oompatrioU doo Cirl<ft8 de Sigtten- 
m eo la Qenealogia de loe Emperadores Mexloanoe, 
doade ae Terá la antigüedad Teoerable de esta easa^ 
poea por parte de Atotoatli» madre del primer rey de 
Meneo, Aeamapioliy expresa ouriosameote la seiie 
de sos ascendieotesy qoe fueron los seBoree de Oul- 
knacaa, deede eau el aBo de 700 después de Cristo; 
y per U de OpoohtU, marido de Atotoatli y eaba- 
Uere muj prinoipal entre los aateoas 6 tenoohcasi 
foe deanes se llamaron mexioanos ó culhuas, re- 
fiere so oomun desoendenoia de rey en rey desde 
áalea del aBo de ISOO liaste la seBora eondesa de 
Meateeuhauma y Tula, visoondesa de Iluoan y. se- 
isn de Menterosano y la Pesa, la eeBora doBa 
Meldiora de Monfeseulisuma y Sarmiento, que 
key me. 



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TRATADO 8B6UNDO. 



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•a «OBonuío roLfrioo y oomí stico di lm hátüeali 



OAPITULO L 



1. DtspoM (tol rsy que iMTtdftba, oomo M ha vis* 
^t ti^témáo •! orden de k dMOtadeooU da kt «m- 
pt iwl, ImIm «i vtrey qoe lUmAbeii cibuacohoaU, 
1« il ley pfoveU y em ea eagwida persooa eo el 
ph i wa oy de oajra Mntenoia no había apelación 4 
^tro. Tan absolata era la antoridad qoe le daba, 
yw fmrf nado el rey en ai la autoridad real» eraeo 
l( jodioitam IgoaL Doepaee de éste había otro joei, 
ihinde tbcatooatl, qoe oonocaa de eansee oivilea 
7 «Úneles. Ésto tenia dea noompaflados: el nao 






870 

Hám^ó qüaühiioohtlL y el'otrd tlalitottao:' ^tés 
todos loa dias^ á mafiana y á tardo^ Tattidoa 4e 
mantas ricas y de «ñas como túnicas, qve eran sos 
togas, a.s¡Ftian en una sala particular que llamaban 
tlatzontecoyai»: tenían sus ministros y tenientes: te- 
nían dos géneros de eárceies, la una llamaban tel- 
pilolian, donde estaban los presos: la otra cárcel era 
una. casa oscura coa una puerta pequeña como de 
palomar: ea^(^4'ñbía,JéiilMB d^ laÚimfts y de ma- 
deros gruesos que llamaban quauhcalco: cerraban 
las puertas arrimándoles piedras grandes^ y tenían 
guardas con xigíl^^ncia porque no hukese fuga. De 
^sta8 á poco tiempo salian flacos y macilentos, asi 
por la poca comida come-forla cmeldad de la cár- 
cel. Oían las causas estos jueces con autoridad, 
mesura y silencio: la sentei)cia salia en, nombre del 
Tlaoateeal, y solo, tenia apetadon al vtsey^ ^ue era 
la persona del Oibuacoimatlr sn ejeeüdon conía 
por el quauhuochtli, que hacia oficio de alguacil 
xxuiyoiiy ^ la «gecaiaha paraos propias sn^ofu Ma* 
mfastáhase.y éédaiábáaa la arateneía poffjDtiofue 
llafiíabaa tecipayoil^:i%üe quiere decís peegeoiaHí; y 
na en oficio Yfly sino de madiaestimMioii, per teaa* 
te deéiaáaba la cíooluntad del tey, jrsos nüniateoÉy y 
aiáila era ui) hloiabie:noblb. 
.: 2i. jPata «I JMMn-detpaeho^ de « lo^ xfí%akítL de la^ 
ccBle^; bfiliísi vaiiosi óftá^es, na Inayoqiens mayor, 
qfD8dlamabiiviiudyoalpix<|ui, ceiLJDÉndr.aiiiierfeade 
cada {mi«íidfdsd}rio0ajR»4Í Estos osfarabaor leaíkobn* 



«haditM .«Mnn«a lnwm» y aaftbftüpD «o 
«AiltU 9M«nDilel {mUo»: «raa tbovroctdúB iMr 
h cwnldad- «on ^m «obrab*», y ait* hallaba «o 
•Uta ■ala.imMta tufa» pana d« awarto «n «aét 
imíaUdwl. que Uamaban «f|p<m y abdra tU:dla- 
mUL h*Uk voa eama ragMor ^a lüuMban toubtii: 
¿rtoa aaiatian á pabolo («das lq« diasAnbertoque 
•1 MyordMM ka ordiMüw: éstas «ntn» ú olegian 
afe «Bo 4aa aa lugar da akaldas, que Itamaban 
üayaeaiMiBa y taqntlafeaqaa, fw i^autabaa lo qaa 
r» lia tanhltaa u ka mandaba; j pva ^atores 
tmiM «MM «iBitaaika qua boy lia«att tepila, pavqtw 
inaa «w«a y aarta— no iaa tnUnr <|u« aauKan 
Im iMikAtH pan baopaaa BMVnalBt qaa te afiraowe 



3. Tadaa «mi tñbataiioa, ponina Uta eabaUaroa 
feiMabaa md k «aistaaoia da tat panaaaa, aiá a* 
ia fHida dal paJanio aoaa an las paenm aa q«» 
wk ■ajw «I gMto por Joa qa* la acampanaba» 
iaiaaaaiiB>hapaBharnaai«»eBtra»n»DéráB;aBaa 
fM aateha* dadúadaí para lai fübriaaa d» omm» 
va «ras d»lat waa ^oawaaaa- puabtoit aato» towM 
•Uifiaia* da k bapiaw y palióla daL potMÍa y 
óadad, y na daba» Mbatot. otna k bMian da pNr 
nm da UBa y «arbon para I 



-/ ♦ 



m 

íh») y ^erttá iM tÜMTMS'MKiVM lÉUléfM: 

tfeSoteSy qwlkutoiton pUláli; tidHwt^ de 
füM fjor n^leasa dé «a Wbgtbi ettos po- 

tas «0 «a^títaten y.M daban trífcviio at l^:<^tr(m 
4ridalg08 d#^iiiér<ied,t4cie pof MrrieiM eir la gudita 
emn ipaballera» pardoi» y 8<iU8d«bati tierras: éstas 
310 las pódiaii yend^ry pena de que ({ttadabaü para 
al fsy^ y si'tnoria sin itai«d$ro/ qMdab«(iS ármenta 
del barría para d'atr de riles el tribute de lú que oo- 
Vjb gtany que-era da tres fkiie^ unn. 

4. Otras tierr^eraa de la teeáotiara del ray: les 
que la labraban se llatnabap teopantíaea, gaaie de 
paUmo: EsjboatomanabligaelaadeiidparaT las casas 
.«ales* y limpiar los^dinsís, da' aeampaSar al i^y 
cuando salia, y era gante de estimaoionr oo daban 
wasi'tribate^ que rantilletos y pdjaves con/que lesa- 
Aadaban: otras Boepf tes de tierra enm pana el biaco- 
^K^ da las guerras, qMíiIbiinaban tmlebimaUit de 
éÉbas serrian para el 'grano tostado con que hMian 
/cierta baUtda, y la llaaiabaat caealoimtpáQ^' Todas 
.astas tierras teaian en sd snapa pintadas^ y paia 
esottsár oonfosieni las tíetrasde lee4mrrios estaban 
pintadas :de color «manilo dato: Ins de loa princi- 
psles^-de eocMnadO) y las del rey; de carmín eMeo- 
dido/ • . I • . . 

&; i^nafanenta; tan cnjetos* >taiia el emperador 
If btecnbeDina:.4' sue viwNillos, y tan-^ avasallados á 
los' qw* adjetaba^ qto sdL resÉareea ifBu^ iabmfasni tíer- 



m 



damag porque do piyin 1m nodlM), I» At&n 
i$ 1* c|»e MgWD de tBU-fimgu U aun, y da tado 
W ^M 0riabBB<de tn* uno, é« prifoi, »VM y pwiM, 
fMOMtndoSfiM Tandiaii pus oimer. Yfaan-d*! 
aifcato, atrñaa oon nu ptnonu toda» tas- ivaa 
fM A k gMmt y can «nn neeanrÍMf y teBUiam 
pÍMlm «D i|Ba. muktr si nsU, na» olla mtqma oootr 
nchH psn osaer, y vtm otters en q«e d<mnir. 
Lm — fasdiw qne ««ndisa ssl, cmso y etna.«h 
máf daban «1 tribato oomo los otros, y lo dabaa «fe- 
da ■•■ y mfo alo; tas «priatdos, qnt « oomiau 
n hatvo tai piwiis qva d ny les. hada nereed, 
pnqaa fasta da «to tas tasstaui lo qae IiabiaB da 
■BBsr, y lo dsstáaaa ta quitaban. Bstas opravonso 
Us psvaota str Mosiarias por tsaaios eon a^otioa 
■gao anu sas inflÜBasMoas matas. Ahora qao os- 
láa dah^ de ta eonma de Doeatra EspaBason tan 
litaaa, qae as tntan loa laej pobns sMgor qae «d- 
Üsiss tas naanobta^ porque «s tan pooo:)o qoa 
tittalaii, j tantas Isa granjerfas y ofltñet en qoa 
■a aprovaohadoB, qae a no faman tan haigacaosB 
y listona «d bonaebaras to qas bmatn, -ftisvaa 
■07 fieos, y vimiaa mis que tas espoletas- éss- 
<«aados. Pemite IMos el qae isan pebres pai^ 
<iat esté* fanmildea, perqoe en t 
■■ aHiveí; y 70 conoet en Xiir 
im qae ea «as tabraasas balita 
\, y Étaiéadel» que ostsM 



\ 



íwr4 

TOiitm I9S alcaldes iM.yore0 y mÍDÍfltnMi: ^ tmiip^ 
dMá 4 9&ite»der ^ne e» p^Msorio péiMKe«dttd<^ ea 
%li6 4i»*a6áQ ton «IIítm^ cpi»MtiM iae |urtM¡w ios 
a p f m tt w tentoi «1 raa soltaadé mocdi^. '• La foten- 
Man da sa ma^aatad aa ampanrlaB *aa ^an» j baana, 
pavaqad oono^oa» la d.ifareEmAeola««fftrtdad que 
hay dal tíempe de la idoiairfn ai- tiempo da la gm- 
eiaj'pafa también aa ha da advertir que m maüciH 
aa imioba; • ,•.••« '^ - 

'6: La gaarda ^üénteiiia en so palaéiaafndainái 
de seiscientos prineipabes; qae abo aus aroiaa'laasis* 
íiñu, y de tres otiil gohernaddres deTagasras dSaren- 
tes: éstos tratáa á tres y 6 euatref eriádoá, y yanian 
ár ser por todos máa de tréa mit; y otras dieatt qu^ 
pasaban de cinco miL Loa caballerea sabiair arrí- 
ba á las salas^ los criados se quedaban abajo, y con 
ser tan espaoioees los patioa loa llenaban todo, co- 
Diian de lo qae sobraba en el palacio (cooio tango 
dicho): los señores tonian casas propias en la ciu> 
dad, y & ellas venian loa de aquella prdnama á pa- 
yar con. lo» tributos, y da esta pneite ai algo ara ne- 
oaaaríe los UaaiabtQ para loa negocios de aquel hi 
par|e. Kinguno se iba ski lioanota dM rey, y deja- 
ba an su lugar.un hijo, 6 hermano, ó persona gran- 
de ea su lugar, por seguridad de que no aa alsaria. 
Da aquí ae originó bi costumbre que haato hoy du- 
m^e temer pada gobernación casa decomuuidad eu 



\ 



875 

teqftíeimi^ cnando vieMn á algunos b^cím á la 
carta» . • 

7. TtoWta fué pradaato pravideaoia d^ loSriM* 
2¡mM8 el tesar aaBalada la ciudad de Culhuacaut 
que está, des l^uaa de Méueo 4 las oriUaa de la 
laguaa duUe parante. su aUa^si recogiesen loa vie« 
jos y U» impedidos que habian en la guerra servi- 
do, iDon érdan para que allí fuesen servidos y rega* 
iados; por esta razón dicen algunos que so llamó 
Culhuacao, lugar de los abuelos; que coltzin quie- 
re dedr abuelo. £n este pueblo está boy un con- 
veoto de N. P, Sv Ag^stiQ| cuyos religiosos cuidan 
de aquf^la.dpcj^ina» y pe^r el retiro que üene lo kf^v^ 
propínate p^raconvfintp de recolección, por pareces 
por la. otro%nifi «oompdado, y por el retiro. C0Ave4 

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* etnViyadas j miftiones. 


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*'&'. '^ hobdr jattrád Aabioíi^ por ^Hbtt» qué 
c|Qé lio conddete hi* he<)é8MU-d6 «¿Aparadores |mi- 
tt tMtÉr COY otrá^ naciones los wgoeioSy y (|o» es* 
te eürgo trirfa «coneigo el «egttvó tie la vváa y- la 1i* 
bertad de la persona; y para qne loa eaabajaéores 
fueran conocidos y qoe no afecbaaen ignoFaneia los 
que les pretendtfui ofender maliciosos, traían seBji-^ 
les qae demostraban sas embajadas. Varias faeron 
ks insignias de qne usaron las naciones. Los gen- 
tHes deeian que Mereúño era embajador de loa dio* 
sos; y esto refiere Virgilio cuando dioe que Júpiter 
le eUTÍó á requerir ¿ Eneas que saliese de Cartago 
y pasase adelante en persecución de su jomada. 
La insignia que dicen que llevaba era una vara en 
la mano para denotar que asi como la vara puesta 
entve dos cesas las diferencia, aái un embigador 
^nede poner pas y quitar laa diferencias. Loa egip. 



« 



». : '. * 



«TI 

m9, W Iiiiiwei^ UflTi|biu{ Sa^m^ ¡fí 

atadas por la colas, y por arriba juntas Iss.sabeits} 
y ^^ta Sté p^T^i^ ámmA qtt» ytado.Merourto.don 
una Mij^f^adafpoór J4 provinoie cto Júritmdia^ suoodíó 
iue (}o^iciil0bráfi éstAbaol entob M p^legoido; yáAi^ 
i^xm^éi^pontír pa^, f^rq}i6#bJBifiidÍQ€l0al}fis la mrsy 
y QsiéoáQtíi.áñ allá.cas^ki eo)iti0nda wtitelasioiiltb 
bras^ l^r :1o enajl '^ra «qu#Ua íoüi^iado pA^rttl^^ter^ 
io8€<Mi(]tfida,yM%i9árodla<Midao^, ^ ^emh^ poéi 

que «Ayo M Wa OQ^fT» Im^^pp iP^J^bW^} i^ lOUfW» 

y asi 4 1m «mlMJadoraisi lUm9k?Qj» ]íQ9 grio0te.oi|(ian 

üDzat» y .fionisHa.ltttdi^Oirai.pa^i y.QogiiflDnV ti^ 
< uaudo. üe^tlMr a0g(Stfli^.^' »r«n¡a9^ \khrabaii< doiT 
abjas^ea )« w»M baaUí» 4efMr^^9Í9yQ« ^ 1«» 
*uern^ ]í:ftb tRttebftid^ pi^ mh 9it4. los m^lw 
ie la ¡Mitw JDp M|$^: 4»bMli<9^ 496^ yiQOd» (^0Í99te 
Mu9i».ya*jKfr ligMlk>;^.lo»to^ 4 

.'uerrft da CartajgA^* q1 atat^lÓ^S C»rtiag^«ew!0 1%| 

'ijo; ' Gs^ayedf i9nati49reu4l4^«o0taA d^^ (aJ[>ldir 

Oá. 7 C«9*t^9 HWJPM kU^ 0l ]K)«í^Pp»i dijo: V<h 

lü. Ik» Mrá» Uavabao< lavi^D<»<kl.a loa^o ¿«cóohftea 
cual qswr^JH»!: mu§l\% «apa» babiaa :.da afirmar lo 
ue pr9«0(»ÍMh (l4oap'iWto«»:Ilí9^aba&^i)^ti^a)a04a 
f' yailÉir«l«K<lasaá»^M jpartftda¿M)i%il^tfba*.y tíoDO 



STB 
h wéAmoA^ix^úk Awotíxíiúj' psM aagvridtduli^ tus 

twian fiitií«inttt}ádores^ y wméú toit^M á 4%y68, 
^nr 4e lo» ¿ftt oobtes. > Lasiiuigiiiu 4le'^qm ikan 
YMttdos etin ím del* mlMib rey ^ae *te kllfiftbi^ ooo 
una vestidum v^rde; á mattem <lé: dalaátíoaÉy ood 
unki^bMto 4e eitftS píeAdUntes. IdMutín plateas 
rMai don VMts bortats^ 4e colore»: eoíoima de te ves- 
ttdara «^verdto una manta iaiiydelgad»:toretda de 
pQñta á pQütáíy revuelta al «nerpo eondoa nudosa 
loe liomteos: otra tnanta^ aiatf gruesa^ doblada, qu« 
Mt^ uo peqÚ€lk> cordel pendía^ d« loa- hombcorfiobre 
ai pecho: en la maoo dereeha lleyaba> una. flech» 
porlapüDtflíi y las plulma» háitai arribar ea> H ú 
^uierda* lina pe(|ue&a rodda y aaa red ea que lie- 
Taba la comida: coando ontraba Í9ú tieitaa da eue- 
migoeno ealian del eamino dereebo, pmade perder 
el privilegie do embajador. ^i^raembiQádor Je 
ley^^r laa inaiguias conocido^ ea llegando ai pur* 
ble pdraba, y los oficiales del se&or á qaiev iba íí 
visitar lo aalian & reoebir: llevábanle & In casa á^ 
posadas dispuesta (que llamaban ca(pia€a)i doodtj 
le thataban conformo á la oalídadde la persona qu^ 
le enviaba; Avisado el * señor ^ en cesspaftia de h s 
princípalea de casa^ con rosas én. las -manos -que U 
daba&i compuesto y oállado/recoirieado loque b-i- 
bia de:de(iir^ letotraban^n taisak^ dóndo'liftilHb i 
8entado^Él*4mSlor{ i y JNiSMndo tui'pi^^ ««caUr 



pantomUts^ wmo dicea en pluqiaíUaej y mtígiái 
la fflá&te d«%ftda de cpie entraba vastidp, aechaseis 
Sal en Toa ÍMi9«i;y/eloeiieate {perene eiiaa.loi( áiaii 
elocuentes los Moogidoe para eet» iaoeioD), prop^ 
Dia BH^Bibf^adak Oiaole^ loe ptíadpál^s; en «as háw 
quilla»^ (<iiie üamalmn y^paUi)/oada 4tiál sentardoi 
Acabada la embcgada, le ?<^mQ ÜJapoeadánnóih 
tras se juntaban para la respuesta; y «a dándosela; 
le poMm tfa la redestUa algo <ine por el óamino tof 
mesBf y aeoib]pii9á(ulole^ liasta la salida del pueblo^ 

como lo hicieren ala entrada, le daban algCtttoA 

preseiteSy losouales reéebiá A ^eran amigos; p^ro si 

eran conlrarids no los reéebia siniicencfta de isa sé^ 

Sor, qáe por eso Iteraba el áiáen ()Ue le daba^ 'y etl 

todo MBe^ si^a éon oortésia despadhado/^por^ü^ era 

ielito grare, de. que se tomaba vengaoBa/el'no 

Luardatte los fhétoá de éntbi^ador^ -oomo lo lúzo 

I^arid, que enviando sas'^biijadoresál rey Antfon^ 

le los amesiitu á darte el péMitite d^' Ih muerte^ 

u padn l^as, y el pafóibien'do su teinadb; los>err^ 

*ió afipsntadois; y ettojado'David, tomó venganza de 

los, castigando ST:ttnlto tan infame. - - • 

10: Los correos pasaban tan bien seígilrod ^ 

ualqméra parte'/ poiqué era paraiellos un^saovilé- 

;io maltratarlos. Psira der conocidos llevaban in- 

'^nias, cobfbnne al negocio que Iletaban. Antes 

le romper la batalla llevaban el 'tiuelio ^oit iltfs! 

mta de eolór atado^ y tiua manta al euellocí^idi^y. 



/ 



I 



ék¡ Jhtm ibaá' iülqiv ^Mib* Iím léinbagidlQMliifi «r 
d»' alguna pi^imiíeí»,^ 4{éi^ «u^tn é. «iiirie^ftQi^^ii 
dad p»f a que eo^Miis «fieii0MWcoú%iiMeeIii 
teqto. 3i ék mgim» da' lee^éoriMS peto^^^ 
prisa, teniahv •á:ii«f9liQp ida^ oa4kro-4( «mJflg^fl 
tmas torré6ÍlÍR»^^n - gtnitaB, tpio Jl«ttrii|0 Í6«lúa- 
toyéa (lugar ddnile se ^narÁt) » y iM e) «éiBkó, qu( 
IkitaaAao' ititknq^ ó ppifi^ diaba^^ <^^ «liiMadoA 
y «oniaodo^ Tasitide de: la «üÚMlra^qiite lal fiiiiero|l 
piuiaba;n} tegiitíd0 ;f léito* afi ti»»Mt<^^;.y >a|{v2a8 def. 
»/^ y de 0s^i spertpj (et^íepc^ fWi #?^ í»«|*^'*' 
tfQ é cinco tagttí^^ ^J,egii]]|fkn ;C^ jpp^^t^d^' i. jloa cur- 
r^OGi. iuexi<)an08| 9úmp acay -^p to^m^W^^S"^^ 
^onte^ó m^oMa v^»^ al iim^ra(arl»S}'jP<tf9a8 1^' 
9i6;s:ictMí)pa eran,, cfafiíio '£9{k&, joop^tm t/fá^iB^ j i^^^'^ 
oopltra ellos». . , ,, v , 

^.. ija 41ciga^o á \^ ciad^i-aif^^el «i^^aBO d 
1a gij^^ra malo, el aoi^eo eutr^ par k« .«^41^ d^ 
grefiado^rpl <jal>pllp.4;eiidí4p piuc jel.rpstrp, y «n 1^- 
b)%r:Con {^r^ona fvlgunft ^'ibapalp y tijiat|B. ^s q^^^ 
l(e^ veían cpqten^uiba? á jiamcmtB^: nnp^ p<Mr i^ bi 
jos, otros por sus deu^ps. I^a^^, á loa pi^ di 
aeSor, ^^^b^ cazón, y aa> ponía Uiego r^^<|io cou 
fpTt99 el.daño;, .pero ^ ^x^'^fiÑ^n^Ap vnitoria j 
iHie^aa nuevas, eñtifaba irequjadp el qabfjilpy ceri 
do un lifinao .blf^noo^ en la mano sinieatra. ana rodé 
la y en La djBrec)i8( uoa tnacana, haciendo ganülezn 
J«gw4py.Q«©rÍ!PÍeii.clocpn#Ha. JBp yiéíí(3l<»lo ¿acia 






asi 

licio pura saber la bama nitevia. Dábala al feftor, 
; luega se publicaba: mandaba áwU de veatír y 
baciale algattaa niereedes^ porque ^mprejüra bpm^ 
bre de aateridad ó eapitao el que venia; f cen te^ 
do, mandábale detener en el palacio baf^ta certifir 
carse con segundo pytPi^ ^^^nueyas. Debia de 
5Qeeder entóneos lo que ahora con las nuevas acón* 
:ece^ qoe suejie á If^ primi^ras nuevas decirse jx^ás 
!e la <|ae vieae» y se aSad^ mi» Á, h. verdadivqut 
sucede; y si acaso meotia, lo mandaba el seKor ma^ 
•*r pox Ja ww.tva. SoUfr» teW cpnsígp, p^jra majror 
.Í6aoii^>lgufi^iQaiití^O}.y.aí:€ii^ ^ Íps.oontrarÍ9^fl5* 
itaoy je bfi«pa4abaa y r9gal(i|]^&Q :^P^9^ ^^j:S 
' lego :I» fiaeiiifi^ciaban i rl^P .euai;eata dia^. ^fif^.t 
-35 las repectían i^ Iqs ,f chores, .qu^ . las receif^iao 
• omoi^sajo, y Ee!t9niahan al señor (;on pluj^usk^ 
!ata^ /Oto ¿r püedi;as ,4^ wtípípipa* «i iigr^deci- 
z^ieoto del ^p<ígfilo. . 



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J\ '\ h ' l..,;HflV^iUH, \ lh_,', .);.,.; l^lilMl-.: I-- -JiiLi. 



' OAPICTÍOIII. 

Détl'irden y modo ooü qae movíu Im dntdrBlM do Mtá ItOeva- 

'12. Cúabdolos m6icioatíoa,'1oa'temObftteoi('i( de 
Tlaed^iñi ((^be eran loB're7«B<iti«tilib^sln oaétiio^ 
iisdós para las' guerras) tratabáQ dftdkf ga«n»4 
láft ittras Qsoioiras y proviaetasj eiivi«tft& ehiAiiiia- 

ObfiMnM á Ih ^ita 
«, «IHM Mto¿-trM 
go dicho, aai como 
U el Papa Atcjan- 
al, le toTieses por 
lodoU como á rey. 
> poderse d^oder, 
ñas y presentes de 
recebir td Ídolo, le 
proTiada, y oiitír- 
70a qae en paz y de 
gaena, tribotaban, 



«88 

los j^bDitttiiíir oomammlgog 7 no eoiod & vásaHot, y 
no tuian asas. que enviar en beoonooimmto «IgUt- 
nos presentes^ quedando ^delrájo 4^ ^ proteeoiooL 
13. Si acaso «emstiam 6 si aeaso habiain muerio 
6 omltratado álos embajadores, á /lósobriíeos ó^ 
los «mroaderea que leDfcrabafn ^ á. comerciat en súl v^ 
tierras peiieár el oonteatoiiatutalí' congregábanse 
los del gobierno, Uamatam^á los viejos y á las vi^ "^ 
jas de UrepáUioa (<le aqvsituto dihigen el que tiasf 
ta boy 1m vicrjasp que limaví te^kanteín/tengaá vei- 
to en l98 déierminacionee de' la república^ y tanto4ié 
^tiemlft^é fo <qiie dicen lad><v46jae y los'viéjos)^ 'Ha^ 
isabáá & la g^té 4e giierva, que metafórioaweeté 
les deoian qttanbtli ^i^ilas, oceiotl, tigres); nóm^ 
bre qtie'ee'les4ipfdpíaban por» excelenda ser por se- 
Saladla: en ' ii^uevra: á;eebos preponian lai detei'aii- 
oacteií d# beeer i^oeira d tal gente ó á tal pcotin^ 
ciü, ecMi lá canea qne él eeftOr ó en en kigar ptapb- 
Qíaei CN^pitan general^y siendo jns(» la causa, per 
una dé laa Mféridas determinaban^ «erjuetíficadi) 
el murerla guwrá. Pe^o«nO siendo jástíñcade^'pct 
repetidas reit^ee deoian 'pregont^hdó: ¿porqué has 
ile baber gneitaíoOmo qnien-dlce que nóem sufí> 
( ienta Úbúo. Sstandoy pues, determinado que sé 
hiciese guerra», enriaba» i lós^ que ífaá>bian' desafia^ 
io algunas rodelas y algnnas^ mantas, dáudoleí' avi- 
so de la determinacioB qu€í teni^n de iuncerla y laá 
causea* pMfá ella. En Ínterin, enriaban espiae disi^ 
nmladaai q«e e^wstiafei al modo4e'«loe^oiKiráfios 



4^ todo krqin fitMba^ eLnáaeio de ík gwlt y la 
JbmiMBa 40'^b^^iM>i^ y< dfspaBÍfí<ur:xl« It (ierrA. 
«ArtBtos IkónbaBí ntoaésj y si'OtndiygMeia y fi* 
déiická fitokbtti^ ejUMprntsamip^ ^xm oa» pidát» de 
.taenra* pBsaqm el eqáíi «oHihvMe^ 3^ 'ÁptigHio de 

pÉg&adale U fráicíoii. ^ Pora «t kB .oMtréiiM b lle- 
fibftn i feaber, ^oia* ¡i^iTa dbj ooribúrlff/e» publico 
Jm lalám 1q {nimdra y .Iiugt) la» onx^ pif Ua mu 

yeflemi^.lO' repavtiftQ f#i^ losiiutíca^-y á li^Bf^iea* 
ím de prifllMT grado y. iks qi# Méin l;<ilddd no- 
tMÍ8¿ do^ la (jeairiob ka. hAiém lOltdÉjirM^: * / 

14. r AdinUidA la^gtierrii^ M&iklNW. t^ut 9to ps^'' 
k:bfttoUa,iqtt0 lk.«abaayaaIiUflti^i^ 011 JliglftAdo 
MájttatdrJon oso^d» dj^m jtn» mputoMigrite* 

ptolM. Iio:ppÍ9i9r<i em diiHPMar pMffM Wü hpndaí 
yi^dafdos;.á estoB f^goMn. hsi d» Aw piaeniMii» q^^^ 
da^idv. ▼ii0l(A:áofapá^;yA M^bUtiMdot,:^ t^^Iiiw^^^' 
lM^9fitldi3^-UfeaÍMia 4.1^ bümaí^ 7> i^indofl ¿^ 

dQlM.400 «od«lftS'bamft4 wMlih^d^ gep 

te'ísiHiKii (Jue ouiíJaJlMk de <^f nr ü kt bftii^^^ > 




^mtMtu¡ qM i# mmMmhi Mr rt 8aél<> 7 

* Mrpam ^ue, dweitidaídwM»«l«liaMe, éttsM 
«• «UM d« ki MOoadiéMt Mgoiso la^ifloríalH» 
ti fw ka «tttNiHo» iMÜMm 4aiide M fartüwr. 
Mwifcaa ▼•oes, TÍéodose TenoidoSy m Bw^Mmupn 
ydí n- mIm ibo qieria M|0tttrse,<«UM 
l# dafeftt Is mtMtte. por no iw qqMifdat 

y ^dMtraiéM fus fqeHot. 
■1 fM MMkñraba- y' Itotabii ttvot dgwM 
(fM^pCrs Mío iMliMoaMbM éMgamter) 
000 datio TOrtUiim de«ipiiáOy yiétf- 
ii M iMMott oloibillot ét a%iuio m1hi)>%«oI orut 

^iío^Oy ol qM IoiImIim pTM^-MiqOOMUábft M 
iMte» y lo üMllmlió MOM lodiM* Si ám á nü 

^, y ol piimoM quO'lMikM Ueguk> M.load^ 
Culo» TmIw O Miite MB km oMtivao, y.joo JAiUo* 
it lOÉJofoo Im oomimInio y Im* foai^a ^aido^ j 
9 «l^no gMí4a no'Mitireffiibo ol cauthno porqüam 
it hoUo oooofodo» p ^go fcoMO m^ loogor oookamjr 
Mi mgpk 4^ ttMtlo ti dbeooido. Tooia pem do 
ol qtto ftfOvUlNt olatevfo do gnorm, y Mto 
om o^oMtivo porfoo om di m ooplHi laífkl- 

ll do fMrtM» do fM M MMM IM lo fMKO. Lo 



miaña .paóa imát^ 4Málqmevá4^ii6f4Wf^INBi$ii¿yiití<}o 
toa SnsigliiK den f egires . ó • fl^or^ ^xta *n%íítmm pro* 
pi», por simuluioft ciuefingisa^ &ÍJHhfPmOiBBn* 
éo.oarUleco/iS tftpiten so eeoapa^^dfr la priéoa y 
Yoliria^i; tBQi tierra^ loa mismos dgfm pt^^ríA Ja i}ui* 
iaUaa la viáa; ^porque d^(ñaQ qoef^üaqae^iofoépa* 
aa pranderá'ofToaoomo váUont^i aM|or le astaba 
«Kurir cimtivot en* ¿ci^ifieio da los ldokís,-qiie yoI* 
Tar$e , cou el t6in<»r de la ' mbortO|. á vi Wr «frao tad o 
entre los suyos* ' . 

é .16. Si acaso el rey . cautivaba á tdgunp por su 
finopia persona en lar guerra^ si &ra la priQíeira ve2 
luego despachaba &qup le tri^^seu de aa oasa las 
xnejorés joyas y vestidos, que* tenia; opxnponian al 
cautivo '6 dautívos muy gttlaueSy y ea uaaa andus 
la llevaban por delante; veniaA los de laguarra muy 
gozosos, porque estimsiban éu 'mucho que au rey ó 
seSor' fuese vaUente>- pues con tíl esfuerao y ánimo 
del capitán suele altíanaarse la victoria de la bata- 
lla perdida. Coma la fiEima^ y de los puablosi y ciu- 
dad salian don trompetas^ bules y cantoa á rece- 
birie^ y á.veoes con oleante del «m^ibo sitcoao qut; 
pasaba* Al primero que saludaban era al cautivo^ 
que lo teiiian por hijo del seKon Yenian de las pro- 
vincias á dar el pláceme: determinábase el dia dt ! 
sacrificio^ y en ínterin el ray ayuuaba algunos di -^ 
y hacia otras demostraciones y oei^émoniaa de cul- 
to á los ídolos. Clegado el dia de sacrificarle le ve^ 
tián con las insignias «del dba Ifcostojihqpi^ que ek 



m 

t\ niiüatr» mas piiiieí^ le ««qrifioalM^ 
#l.#onMtt| y ooüM tociaba á todas eoar 
pMi^Sí Ikiiahii «n vasa de la sangre / enviaba^ 
il fleior, j laegp mandaiMt roeifir ooo ella á loe 
lea dal fefiiiple« Gaia por ks gibadas mbi^e el 
dBfiuitoi y allí le oortabaa la cabeaa y la 
•o UD palo ea alto ee el templo por trofeo: 
ie»llábaDlOt y Ileoo de pi^ y algodón lo colgaban. 



• I 



.« . ■ 



y Í9é9e99W '^Tmto r«»36 



\j ■ ■.jr, ■.' !*'^ ■ M"'f /! ftmtrjiw^ypffli y =A 



■rr?' 



GA^ITVLO ÍV. 



De los oficio» mecáaicoB que usaban en su gentilidad. 

17, Aunque carecian de acero y d» hierro p^^r. 
instrumentos, usabaOv varios oficios^ labraban <i 
piedra figuras de hombres con pedernales con tu 

^to primor como si fuera con picos acerados. L. 
carpinteros usaban de hachuelas y de instrument 
de cobre fino, quehastg. Ijojt. duran algunas* Labí 
ban lazos y animales tan cariosos, que causar 
admiración á los primeros españoles; y hoy, por 
flema con que trabajan y con los instrumentos "^ 
fioientes, hay entalladores y escultores primoros 
de tanta curiosidad, que á EspaSla se llevan algu 
esculturas de imágenes, en particular las de Xch ' 
milco, cuatro leguas de México, y de Iffichor/ 
santos Crucifijos ligeros de pasta de cafia* 

18. Lo que mas admiración causa, es ^ arl^- 
Librar de plumas, con sus mismos colores natur . 
como las crian las aves: de ellas se aprovecbn* , 
en particular de un pajarillo que llaman (^opaflc 



— t < - . ' • 






«8 

que eá Mí UÚoaift u% Ikm^ Wteitzill^ faaoen i 
geowde ialatog, tuantas^ y en alias diversas avesy 
dDÍmalM. E! ooDTliDto^ de nuestro Padre Sao Fran^ 
cieco de MéxiM tiem uh ortiaineQto^de casulla y 
datmátíeas eo^ \m eem&s^ de plumas^ y es; deinov 
tar ri pri«or ood que obran eeta sotUeapa, {«ira np^ 
BotroB muy taueva^ qué ñ s^nrdiealosoficiUes^qve 
han de bae^^r «jm ioiá^ii^ la dividen' ^ntre «i .^por 
partes y Mdn cual lleva & sa casa la párke qmké 
toca, siW ver lo ^ue how el otro, y^ aoabadaÁ se 
ruelvéft á jÍMitar> y oopfifuestas en una quedB* ta^ 
:^jostado^i> cuadro y om twiita profporoloíi^ que pá*' 
reoe ñ^é^ Mti mano lo qpa fai {mht diversas niaz- 
os matisad^t .• i .«•'••= ; ' .• . \ ■ . 

1&. BMe tetÉMorhácen ^tros eñoialeí^ aubque 
<isto0$ á^ b^as áé'itúrw; Itootatido |ma iinágift 

bre^ mmfnMf |ísgatide de¿ caries eolgawT'te^hejáÉ 

ie Im re^as^ tqw» ItasfüAH Xoelripetlatl {estera dé 

^ores). De estosy lé» dia^'del patrono ^^ov San 

osé y 40 nuet^ro Badro S^iti ^ranciseOí Hevan t<it 

.wordotnos'idé los santos A ^oólgar Ha igl^iade 

tn jMé/^ M los IMmí dt^ Oerpue^Cbrasti lo tMifia 

s de f lialtaak pMi^potier m los kmoeL ^ 

20. Hube platel^oe qiie, (blt&ttdolésr Iwifeistvi^ 

^ntoe pa»tt laterar dé aaaftilto, sobré ümá pledfti^ 

nde ^tt^ 0^ 'formatea «ut plato y ueafiíeotev 

nqoé 9M teoy ttgetti^ ifi ^rfeotai' fini b que toca 

Tundilñ»!^: dtt'MO y dé ptáfta, bááptíwcott ^tasdé 

imor eiwlqM^»|>y»^4BttCTbateik^ 



o 



M'le andaba la oalMaa jr ae la moMába fe langiia; 
atms, la^aital de ora y la mifed da {dataj-nar fes 
aoii ana aaoBina de ovo y otearda plata* De falei 
afioialaayaiioeeliaUaii. De^lae piesaa taagoáaim 
padea oaaa periÜM^dejdalArliaeoaa.y'aaÉfiQdiadaa) 
qaa wteapeireoeD batonaaqua mkiwMá pamoor* 
danés jdedalmátieas;jr áo Cmcí&joi de la cnu :de 
aato pamH|Qia de San José, vaciada, qae.peaeadr 
aeineíeof á*oaalq«ec pistero; con okoa aanfea^de 
saédia taQa peqoellos *q«a la adovdaa, lAbrrtaa 
piedras praatosas^ j ea lagar de teaíl asaban de 
aíerta arana eoa que Jsatofeeelnhan, y laa^üigesiai 
baa ea oroieome ka jojias^y deiettas haoiw ^/m, 
alas y picos para U» animalejos qoe TSHJaban • > 
. . 21. . De tota) arena asan Jiey «fara lefo^t lea pie- 
dras de jai4»9 qoe .Uamaa UcaUf kaei^o pofinaí- 
Uos,. tintoMs, aiaa^ saiviUs8> piteisa de<egaa baadi* 
ta y .oteas tnMhaa coiosídadMi de^pieda qaa Ue- 
mn á ESspaSa, y de esta ;piadra es . oLpúlpifta de 
jSanJVsnctsóo de Méñéo, y his.pttaade^qpuhbeii- 
dita.qiie están en las puertas^ y lel de* la.íOakedfal 
(qoe estrena predioandenneetco ref etendo pedee 
provincial fcay Franoisoovde Xrila, día de* la Asan- 
aían de amostra SeBom, titular d» la diobe.qiite^al, 
aBoda 1983.. Son tambiea de eata piedla^ «aoqae 
náa jaspeada, las oolaanaaadel aMar pñooípalde ia 
eabednd^ f laá del refeablp.dala<e8tadiBl de fe^ftie* 
bfe^da lea ii(üagrifísy labsadb eoQfi^aay.sa)eaa:aoa 
fe fleraLif» losdndidaaaoefaQptawL ^ : 



891 

224: Había píiitorts qii0|«lleiiipb:QfliL ganas db 
los áibolea y ooloDes .finas, aLYÍuo.|ABtabautaaÍDW^ 
les j {llantas, y pintaban en< unos ^[)ap!eléa da>:ipk 
tierra qne dan ios árboles, psgados «nos. oon oto» 
eoQ eiigrnidw> que llamaban texemátiy snabistoñás y 
batallas: los sostros ^de Uus. peraoaas no jacérbaroír á 
piataop con pirimor, basta qne iisaro&<de ia enouaia* 
cion qae ios esíMifiales imsm. . Pintabssn en . ouerm 
curtidas de aainiale8;.)porqtte,raaaqne tenisa tantas 
mantaó^ Ao «sabaii apalrefatlaa, y después que apréo: 
dieron Apiatar es liensos aparejados^ oon ¿leoj(qne 
&ucan hoff y es lo mas ordinario, de una semilla p& 
{jejBa qoe.IIaiBto dhian, mas sutil :qu& el de linaaa), 
se han dado 'id aírte^dela pintaíaoon yentaja* . f* 

23. Había ofieiates doibacer dlaa de barro, Jar^ 
:os^ tínicas yasBadiUaa, pintadas y. galanas:: no w«* 
jíiQ d viáBériaS) hasta' (jaeios aiqia£bles les eas^ 
laron^y hi^ hacen banra da diferentes formas, mu^> 
íorosos: loa eel^adoa son: der^Quadalajara, y loe 
a Qoanhtillan, oiooo iegnas'de Méxieo, y los^qué 
'Knaa da aióotasa qué baseoiea México^ por lo dei^ 
^do y iólorosa apetecibles* ' 

24. Había oficiales de labrar: vasos jque llaman 
.ioalU;y taoomaÜ,r<|iie.son de lünós árboles qu^' se 

Q ea tieiras caüeBies, de taodaá formas* y tamafiós, 

.Igadea y:graQ60S, rédondps unos cómo cubi^etes^ 

ros Isa jicama paquellas y grandes como fuent^sí 

' éslaa las dan naibarnia, cbn flores/y aDimalea de 

ivsrasa eolorsrhamaasadesyquéjiía saquita^ni se 



m 

deapiírta a^nqu» esté ^ ni; tigit» isockié- dia& U^ 
perfilan ú» ^OFÓ.ypkitárj gqu mB^fetreroa féia «líos. 
qíio «stít tira; pdnnatiente' ootnoél barQÍ% alUiqve s9 
bagan pedá2S08 kisvtifiiíjas. :. 
■ 25. l^hian ioAfualeé de Islirar DftTa}«% »0ftd»i9 
de una piedra mas rehicieott qoa d jaspe dqeolor 
negro; y cáueaRdmirasíon el iHloda|r' facilidad con- 
qixe las aacan^ parque toman an-|)eda8a^d0«ta pi^* 
dra, roUizo.y redondo, d^ napAlntio peoojtiáaJargo, 
y* jantando los piás aprieten la piedrti eorna m-h^n 
eo9 tena^HB) y .oon tm palo^lgríieeodaiiiiáiaDZA, 
de'dbs Ó tras codos da iargo^ y oti'e trp^aaié d« un 
pültto que hwoB:^9tay |r poniendo. ai- paloeda soerte 
qne bese 'al canto.da la frentelde la piadtf^ ia^ntetia 
háeia el peebayiéaltaiuúi 'navaja oán doé4ffic>a6otno 
sí la fbraiaseb de acérd^y algáaás aeieii aq^i^ panti 
aguaadaj y 'dé epta aaerke;, en aiéttoá é^tan éaarto 
de iiora, saús^ man db ^iñta lÉirajaa algb;oervas: 
eob ellas ra|)án el cabello ooifao ^sfefaera eos aavAJ'v 
de ,aeeto^ si faian ¿ dbs voeltaa piárden^él- filo y sos 
necesarias oteas. A3 prinexpib da^aaonquisUi «aaroii 
los españoles de elias^ hasta qaii httba'deJaa otni' 
narajab fthaodaaciai .^ . ; I 'j'* : . *'f 

26. Hul^ tejedores y pnebloa.deáilEadpá pnr^ 
tejer las^pas dér loé feyaii^iieíaaaitas^maaBS \ 
delgadas de algodón^ pelo de canigo antreU^idn.^. 
que sarmn para les frins^ thuy «aavas. Hadlanla' 
Uaneas y de varios odores^ niátíaadhiá da ítorB^ > 
aaiinaiéaw <>traaK]flda|aaili afl ia n esi efa a y cptaHesDa*. 



S98 

petate», 'í\ pihsárññ vnkm ccAarés, j^de tule, que 
Ilamiui ea EapaSUi eneai qw i^rvian para las oamas^ 
el suelo y las paredes» Otros oficios liabia como cur- 
tir cueros de venados y otros aniniales. tan suaves 
que de ellos so vestían y sacaban ^sorreas. I^abia 
otros oficiales que hfn^^ifúzA^o eomun, que eran 
sandalms de cáSamo de maguey; para los señores 
eran alpargates de algodón y cánamo, muy coriosos, 
pintados y dorados; ,y de esto habia primorosos oíGl- 
cíales. El dia de boy no hay oficio que no aprendan, 
coQ tanta codicia, que en los primeros autos del Santo 
O fí CÍO de la Itoqtiisicioki vie^roii'que los ptoitenciados 
traían sitmbenitos, y jüi^átidolod por traje nuevo d^ 
que ttsaiHSan todod^ como si fuera gala, hicieron isam*- 
benitoa y f(>é isaóaron & vénd^^: Tslú hábiles son^ f 
es tal ln codicia qoe tíenen dé aprender, que Ibí 
primero» qfih badián y tejian sayal para vestirse los 
religioeod que vinieron de Sspáña, Uev&íban tres )^ 
'OH de pláta)((or'úna varaj'y viniisndo de Tecama** 
v^^halco.años Indios {)er sayal, Atendieron á los dete^ 
ros y €l medí) de tejer y de hacé^ laa mezclas, y n 
'u tíerm empetoron á tej^r tan bien sayal oonióloa 
e^pafioles^ con qde aliviaron á^los religiosos en ¿I 
irecia dácoebiVD qtie los ótroá llevaban, (^mo hoy 
\!iviatt é la tspúíilica^ potque loír indios en su& obras 
iue fiíbrieaii con poca ^naocia áe contentan. ^ 



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De la cuenta y. cómputo del tiempo qne usabaii loa oatoralaa de 

' ' ' esta KtieTa-Esj^fUL 

,...!. • • ■ ' • Á . i' - i • . 

t . ; .■'•1 •' • * . ..•:•• 

^: .^7. £1 ÜBmffi, ^gf^t(..fl 41d?ofo| os ]fí inedhia 
^l QiQxio^leDto QODtippo.dj^J^ fisf^n. JEicán^U 
i^g Qi\a ci^oia coQ.quer ^ di^ipgue y ^certifica, al 
tiepipo . 4cüt :prQgrBsa y mokvani^qtp, del ,i^l y de Ja 
Jmitt piy.ídeí»^]i.ttetppp>,gflguu^l c4wBPt9> í^afios, 
pf 9e^ ^emf^Qas y dii^,,hoi;^ j.iqi^urt^iUk. M a&o ae 
4i^e }^,quAiiti4ad ó e^papíp d¿ üw^po 9p 909 el sol 
yon mpyioiieato, p};opio^ I^^e jSi) .^^^; pcff el aediar 

le á s», .primer .pufttP.do .dojpdQ salió. CoiltiftEi^ (s#- 
gonb correccion.del XiJaleiíHl^tiQ iUtwaoft. de ^4nM^ 
Pompiüo» ^oi)a por:i]mQdAdo y ^xpwia^ d^ JuIm» 
Cédar Q^diante «i ^bidio do 8pfigoiu|ft:'y)F|aYÍa 
£fñ va) troacieoto^ soflo&tay oioco dúu^ y «(W JMcm- 
Llámase ooittue di qM#. tii^tie tiioífcwiMm sMMit% y 
nueve dias^ que sucede cada cuatro a&os^ a&adiéa* 
dolo un dia en el mes de^ebrero^ por las sais horas 
que tiene de más^ que hacen cada cuatro afioa uo 



W5 

Sigob opiídoñ del rej D« Alfooao le 
Uíam wl aBo dooo ainatos, qae es la quinta parte 
ié laa kasa, da aiado que aa eiaoo afios tieua de 
arfaaa «aa hora, y en dentó veinte afios un dia na- 
toal da TMtieaatro horasj porque eoaska de aa- 
«■la ■riantaa eada Jm». Por lo cual se reformá.y 
evrigió el tiempo per auindado de-Gregorio XIII 
d alo de 682, y se adelantó dies .días, que aieodo 
Saeta Teresa 45 de Octabce,a»oontóá 16i filaSo 
» diñde^ aeganjos ouatro pontos de la esfera (que 
Ma éoa eqainooeioa y dos selstieios) en ooatro par- 
les: Teimae, Batió, Otoffo y iTieroo. Gada parte 

eses: cada mee b dividea los Uüoeaeo 
Obleadas, Idus y Noaae. Los meses ea 
ea pasando dos.de & cuatro semanas, ea* 
fea aa asea de á elaco. Ji^as seibanAS eoa de á alela 
ttss^ ealrattdd el aépUmcí per ia y principio, qM 
tstesigBillea septímana, siete maBanaa. Bl día o6aa- 
ladeveialíeaatro horas: tíené cuatro principios. Los 
lo priacipiaa, desde: el principio de la MeBe 
el eiro db qM ae 'pone el aol, aegun'el Qé- 
FaeÉm» nt vmpir$j $t mne dié9 urna. Loa 
emptesan el dia deade la ttédia aedie, y 
ssl le eúntaoMe todea para gnardarle y para el eyu- 
se, peiqee ea aquella hera nació el verdadMo Sol, 
Grislft'mteifero SeBbr. Loa mateaiáticoa le CMÉtan 
dssée el oMdio dia para contar los diaa de laiuna, 
4e Ihram q/m el aáhado después de medio dia ya 
poral deldagp. Imn eeleaiágtjaos lo. pri» 



w«86 

ítík SI tíraqia 88 dÍTÍde en edeAtS) oacb éind 

MotMBt M9i tres wl iAm; fai fiad m «iglM^ <loe 

cada siglo cotasta 46 obn sfiM; él sigto.anindlaM- 

i*é¿y otjpQi'eSifetrio iotí qoinM aSp^ lai «m^focíoD 

.4b *tf68 lattrM: ééhi ge Uattialwi, po*-efaoiiniMhw , 

'iiiirM OmarU: tos «letelM delCéeár^yeftdarfi|«&- 

:<iC(4lM sa YeeogiaD. B| luitro tmiala da^i^-átea: 

lléinaBa loalra, po^m-cadá «ihcoi adtoa oofr^asáá* 

loa da oeira atemb^baa á bs qMi vaaiM da las 

ifwriaviáa 4o« él t»ibittot.del' César; SÜ ali^ w^ da- 

ae<«Ma»8^ yalnaa-an oifÉltfa8eiiiaéiad.:'Jyii:8afliftP^ 

aft asHa dkst afr dia éa védatiaaatiiO'lioMB, -^-«n 

^fMtra auadiatataa d» á aals hona: cada Wra ieatta- 

tíiida' oaatro pantosi^da puttfeaéa ^Ua»awftan«a6: 

aada moaaenita ao^ éora^ mknitai: .eadaí Ukbuia» %n 

vWotíoelia itaaios. BataiKvlakiii ia^vnM Dioiiiato 

Aaaaaw), abad da Sait Baaito^ pmt k catebmbiaQ 

dá lá Pa8aiia<<MüÉipiaa Uaaiahan al tíaaipo d#^ aiai- 

ti* alaa. Unas >dieaii que ¡i^ at na&M Oknipiiií lo 

cierta aa que SáibolaaiafaDtdlaa jaagoa Oiiai{4a9^ 

£et. Sttí. ifa ;Afi#> á aa aoaao««a Falopa^ aa \m aia- 

,ted*Oiinit>iay qae ea ahem la^ Marea. SMea juagas 

aa iMNÉia eatié Aeaya y Maeadeaib«A^)a falda • del 

noaÁa OKaipe, ^2mii« A9^^ /pi?. M, qiia< e* tifíiago 

'Qtdete deóímiMte aillo; Ttaiviámi arfg«n:elafla:ée 

-BTlt d^h^ aw Mié iatt dél OMMiia^ áit»: Ja 1» dea- 



1nf%. OhlMroii4#^ f despiMide 406 
m fMotamk m üetaipo dé Como, wf'é^'Má- 
rmimiñf TTOéBm Antot de U BttCMMcion. l)MAe 
tq«i e u M euJ Ó la oMtiU da 1m OHMpiadtti únrito 
rey Ittioo AmvHo 6Uf o; ét Merte ({«e ellmpiida 
Mo ctt^tfodentot aBo9« 
L Aoerot dt Ita siete edadefl del mundo, Imy 
opíttioaee, que lá qae máa ei lai del rey 
D. Alono, que le de heeta b edad eb que GMélo 
eaertre Sefloreoearnó, 6484; y la que laéMe de 
Ikaleeder fiofaui, '3ft56: pen la lAas couiotí que ú- 
lee moderaos eon muchos santos, son SéOO, y 
deesta manera: Decide la ereáeion del muft- 
4e hasta el dHuTio, 1660 aBos. La keganda, Hasta 
que Dioe llamó i Abraliam y le hito la primera 
prsoMM» siendo de 70 aflos, te das 862: La ttoree* 
m kasta que él pueblo de Israel saiM de figiple, 
436. La ouarkSy hasta que se eomensó el Templo 
de Sdottion, 480. La quinta, hasta la trasmigra- 
dea éé Babilonia, 480. La sexta, hssta la 8nei#- 
aadeo del Yerbo Birino, 697: que somadss hacen 
h e di sfco s M60 aBos, De suerte que laséptims, se- 
rá haslm el día ibál; y juntas con 16M que llera- 
mi% soa 66W ales. 

8*. W dia flaal, y los atesado la duraeiea del 
muado, ea elertu que ne se puede saber éen eetll- 
damhre cuál sea; pera sqgun algunos oómpntM un 
parlaohir» hi cUéata délos Ravineaque Hamna Cá- 
Isla, y Its máé eefcbraiai de Isa tsea ^.ItáAah 



m 

.(r^s: j^imatr^i Notar itzoa y Tan^uiiü. Seg/an U 01 
iüatría, ouaiido de la I^tra y V09 hebrea (según el 
. numero qoe las letras significao), se saca álgun mis- 

^terlo. Con esta Rabihillelí ó filias, easeKó qu^ el 

• 

mando duraría sqís rail aSos; {K)rqtte en el ir^Jrsp 
j^iimero,, del cap. V del, Qén., donde se escríbela 
creación del cielo y. tierra, tiene seis veCes.la }i^tra 
, Aleph, que cnda una dignifica mil: y en. la.Esprituica, 
.á cada paso por uno^ se interpreta iml> Una dies 
tanquamniilh anni. , 7 á este-computo bficen los 
feis'dtaa^ de la jcreacion los s^is afios que (^e sfim- 
irabai. la ^ tierra, Uf ^eis ^|^W .del trono 4e Salo- 
.moni los. seis dias^que pasi^roif para ta gloria; del Ta- 
llar, de que jirata,el , R. P, ^,r. lijí artin del . Castillo^ 
9on su é^udieíoa acostumbrada, en ^ arte blbfí<^o en 
f\ fol. 73) donde ;lo puede ver el OMrioso. r 
., 3^1. Ot^o, QÓmputo del breve tiempo que fal^^ se 
puede hacei; por los sumos Pontífices. Han sido 
basta Clemente ^^ doscientos, cincifentfi y uno. El 
santo Malachlas, contemporáneo cié ^an Bernardo^ 
el afío 1140| Aumeró. los que serian: ^ según §u 
cuenta, faltaii yeintíseis, desde ¡Clpmente X. exolu- 
sive; y después de Inocencio Xtid que boy gol)ier- 
l9{ty ypintioaittro. iHágaselaciieiita.qa^sfigu^fste 
^qtor,, que basta el. 4^0 de 7& yan -pasf^os 66t4j 
que^ef'án los que fiEtltenj^arA-seis, mil. .^ ,; , . 
^.. E^a co^Rta^pq es justo ^qu^ s^/cr^ por íd* 
fa\ibl^; j^tQ Qo se; ba4^)iaoer p<^o oasojáe ellay co- 



m 

k tíüam tiUd 4«1 naQ^o, qm os de fe. que no hii 
4« p0Mr Mta edad «ia que socida el d&a fioel. Le 
i^pado^ perqM debemes fijar en ouestra memoria 
mmj braiji piiestro jaido partíoolar para la c^en^ 
y ú ¿iiicae ^niveraal piMra . temorlos. Dios ni^estrf 
Sáim^gost m miMñoordiai aoa mire coa ojos d^ pie- 
dad como Padre» jr no noa castigue oomo Jues. 

S3^ L^e oaUuiales de, esjta Nueva-Espa&a con: 
ukm «Q aíglo da ciento cuatro aftos, que llamaban 
ttkmkmHIUUi Una vejei^ medio siglo, de ciuouen; 
u j doe afií^qve llamaban iaJMtAmo/jpkii quaquie* 
le decir Uetaduia de nuestros afios. E^te era el 
úempo de su júbilo j fiesta de fuego nuevo (cómo 
iiréflM^ después).. £l#So era de 360 dias, y cipco 
iÍAS %iie tenuin por baldios, que Uaiuaban ntínoñU* 
n, iMcian los 365 dias} y aunque no alcansaron el 
Vuiert^ eon todoiOn trece diaa que gastaban e»ali- 
¿ar las easas / en iJisponer la .fiesta del faqgo nue- 
>^, oorriyí trece bisiestos que haj en, cincuenta jf 
¿^ afioe. Tenían 18 meses de & veinte diaa, que 
¡I amaban wuímíIí^ semana de cinco días, y bast«^ 
sbora lee dura esta semana de cinco dias, porque en 
machos paebloe hacen su feria ó tiangues cada cio- 
codias. 

31. El cuoulo de los cincuenta y dos aBos con* 
Ubaa por una rueda que bacian cou cuatro figuráis 
6 ñgoos^ contando cada figura trece veces» y era de 
mta roerte: Ponkn b&cia el Mediodía un. coneio. 

T«T%«Cürr.— Tono I.— 37 



íéBp<khHtúítAía:%\ Póríuwte ttiÍA^duA>^% QftiiHlo 
a«ífa'ále8. ifakUt tfoOr, otaittio'««itefr, y ))toaMg<ñaa 

'i * ' 

acafl^ ^ei$ cftfiaa: tihieoMe ifo^jotí^, iSiéte'^ertfales! 
^kiguei eaUiy ooho casas: eAíoMoitoí técKlU^ imeye 
etoejo¿: 'maílaáíUaeaü, die^'teSas: MatüreiU'yñítém 
Cj$iécpátl^ oúc^'peñénñ\éB:Mctlla(Hóéme'iks^ Hoce 
tíaaals: imÜaetlúméiHaéldH^ treeo conejos. De sncfr- 
té qud en^í signo primoro que éropetiS retmitaba el 
nfimerd 13, y para fai aegüttda iiidtocioii cottmza^ 
bao pot el segundo- 8^0 á ¿ontar, (|ue e6 Oa^ ce 
úeaüi y ^n él terminaba ol n6faiefrb '13. tT 'pakA la 
térceta en ¿I oftitmcfro ierOerd, y t^tíiataba^n él; y 
en la cuarta, éa til Cfiarlo signó, y iDítilii)^)ie&iídtfse 
edtoa oti^tro númetosde á IB, "i^eniab á hktet los 
oindüenta ^ dos aSós. £1 áttc se éñlpei2¿aba per Fe- 
brero, qne asi ló áiente el P. Pr.. Maí^tin de Léoo 
én su Catecismo, y el *P, Torqueentada; ^á)qtie Bay 
aT¿ano¿ que dicen ethpezaba por fineta, üt?6d que 
por Marzo. Lo tnas ajustado 'me'pareéb iét por^e- 
brero, según las figuras de á cuatro sigpc^ c^ü t|Qe 
contabín los fcKo?, que éstas párense que hacen re- 
Idbi'óh "d/las cuatro partes ^n que se dfMde ef^áBo: 
Veraiiov Estío, etc. Por Febrero^ettipieiiaálBaKrel 
peiillb'doia gráúiay reverdecen los árbdíéa' én las 



* • # 




4M. 

il Brtio li^ ealbis de náfc^ y le-apHoAO esta r^a* 
dn al aaguido signo. Bu el OtoBo se seca todo y 
ia aBÉnnoa, y huM ralamn al pedernal. Ba al 
Ifiania aa al (Ho granda, y los aireoiilos sutiles, que 
ak%Ba á raCuarsa M iiMf^^d^a^las casas. TWaiUea 
Si afcaarr a eion da los natarales, qu^ha quedado ea 
hm labradorsay qiia al primer sigtio, que as el oona^ 
yi, ü i iola agttts iatnpfnttmtf; eon'eoyo Aego srffeM 
foMo y luiy aboadaooia de conejos. El de la oaBa 
iaoata akondaneia da sementem de mafs» qoe se 
4a «¿-ariBae: M 4ü p^dM^M 4^aia «099. M de 
k mmh 4ti0o tantoM y imím tflmpomlas» A ouyo 

■i ■■■i >l i w i % y «rttf «kfl^mft'biMtii «hoy», «ive 

> ñ ml m$ t jri n» 0«iin l«» .lii^rD9 ilf 9ti» ibw- 
f pura fAbftrfl^U 7iW>«« 7 {tomwi j«imW A 

J« aw mw fcwWnn npfwito^ y 1a dw^bcU 4el ««qo 

te ii^vtminiíitím mm^ «fHiqwi <i* l«« «wr- 

awMtmiin 99 99^m ttvwKDir intMdiu ootMtas, 












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CAMtOIO TI 






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•a etimología. 



S5. I>e diez jr ochomMes qcie tenían de 4tebU 
diasy «e oompofiim ^) afia, qfcie haooa M% jrtoi cin- 
co, áías baldioB queilamabaoiMMfifeMií; El primer 
mM ^tto empaMba, aegitfii to mae eíKtoj ae .llama- 
l)a atléahaaloo^ (^ qtiiwe dedr €ua^a fMiu l&^ 
aguas. Llamátmnle tambiaa quahuilchua, que es 
cuando ratoBaa los arbolea. Loa tlaxcaltecM la ib 
maban xiiomatihuitsstlif afhaíiimiaikto de maosercas, 
porque entonces oomenzabau á aeitíbmf ' laa taerra^ 
altaa^ y pava buen temporal ofiíecian laAiionsas, quc 
^a$l liamah á las inatoreaa en ^no; «ünqoeel vo 
cabio propiamente sigdiflea iMi^orca en ledie. 
' 36i 'lElseganaó mes llamaban lo» fnexicanoB tls 
caxipehualiztli>'(j[taé'qbiéfre^deTr deBoHamianlo il 
""V hombres, porque en celebración del mentido dios d 
^^lateros, que llamaban JTtjpe^ y por otronovnbr. 
/ ^ desollaban ftlgcraesmutivos moa jae ponía: 

f ^ ^^ Mos, inhamanoa como birbaroa: daaoUábau 



4M 

ki fcr MM^rittkr lot ladroMs dé eóaasde plalAjr v 
m% fonpm «nt la peu deetto delito. Lat íIsxmI- 
tsAf b Iknaabw wylhoitl) que dioe fletta genenl, 
pm^^ M «ito QMS battan grandes flestss los stHo- 
fcs da \mil0B j eoaddes, repertian dones y sosas 
pMMsssy prDemaadogiaajenr anigos j gratífiear 
Wasicioj. Bo estas fiestas componian Taraos an 
fas ■aaifeatallan sos haaaBaSi sentándolas eb las 
pistes j templos. 

S7. B tareero aaes le llamaban loe mexioaBee 
teesatsnfli, psqueBa Tigifiai porque eete.mes Téla- 
les mintstNs del templo ^qne llamaban tiama- 
mfmmhtmp y Talaban maobae bogueras de 
imga, leeaalolmiaaayooemoe ea - demoetsaoion 
de la •aata'^H'M haeian' per les 'baeaes tempérales 
feael^esÉbaa»pet^e.aaempesaba 4 sembrar es- 

Wk S mmrib mes se llamaba baeyteeostlí^ tk 
gBa fsaaie, pevqaa ao eolaamnte los mbistios del 
Imipla TlamssaeqaiySiBo teda el paeblo» haoiaTa- 
Im y fiatitaMÍBik y.'dJDÍeadasosettlpasdekate de 
dtas aeaia «eamdbade lae ooafesíones segredas y 
psaiteaeme da eaassema. 

SA. Bl i|aiatD mss llaambaa tlozeatli qaa qalsK 
re de^ reebshdero» porque entanees saele belar jr 
m disisa el üMipo, áaaya caasa ofireoiaB* grandes 



. . I 



40. Bl wxto BMft ttMOfttea eliMiaiilhtlJ 



Ata 

jñí:«tiAi iegumlifW qü0 4dfmftb A ttatwiíi jÍ»' |oJ fa p » j 
Im. 8n é! tiiitniíio ircrbafaíDii \w iqub M^M^Ito^o, 
y lo sttftuA ctttt ppdfiícia^'iwtfedpeliyr'ÁI^^ 

fiesta menor de los seftores, porqm im Wtif wwlM 
maMmy soidados m ejercitaban «a kB ttniMte ea 
«iavbiito; les plf bejfos Ihi^ ¿la^OMit «al d« v^a* 
tevteiooaib deiínonl^. ^ . : i f: • : • - : n^ * 
' : ¿S; J^ dctavomeaUáotiatNiíi . Imliy 't9MJ9l^«fcl» 
qiia oáiaraa Joaioy ffooaii^ WfieMalpiaaAa.df^Jbw 
ádSerea* CeMaráliasa bar Mala ITIiMfr-AipAlilí^áai 
pai^HoidartQ laa lem^aéeggrayda^: Jba<tott > i » %< i »- 
tes y convites en las plazas; dahaa da beber á^ttd^^^ 
«fhci dsa^ iN[>ntMUQe'tbiait y piml^, bebida' fiíii^^iios 
«ili f«gA(Q;* d^ni» oaolíá olroe piufi^iyfdMre- 
«08 i^iiioi^;. liaotabia ana hanfiláa^y! aaoaban.eii 0W 
fsrtm^ mt bk^aoes; l^ Aiqere(B d«Mabain ^m ea^ 
l^^bta fjiiltoe^divla puaataafdal^aol^iarta* iasghie' 
ve an baile que llamaban cnaoiMobtlH i|itaH»m (iuae* 
^t ice Ipr^tofi.an loa KombHostla otroa potí mHéas- 
-|iMMIidadfla Uaao. .'../«-: 

'48« 61 QMO niM Ikiaabán t)aieéi3Uinifei ^Hie 
quiere decir án el que se dan las flores, {KM^|tvi ae 
4»bi|KÍM^.& HuitfO^pfKfttU. JiOe!ibiK0iftt«<Ma le 



T 

/ 

toj JlfipuifaH^^. xoQojLllifHetzi^ ,q qe^ fl^i^r^ <ie,9ir caa»(io 

porque ep mis m^j|9 i^x)Mpab«D en ilaotos, .Se )¡e- 
&iaii loft Aa«rp49 j^: jCHurae de po^^i^ Mg^P» y r^tqs 
seSeii^ieA. diAiQ^f Jii^e^i» 4»$gie9 jr Jps colocf.!^ 

46. .^ oii^en^ in<ef UiuQ^t^aa oQkj^m^Üif^ gup 
empewbft á ^4 4e Afl99to, p9r<iae todof j^e Qc^s^'' 
Hn «I >«riet )ft%pl^Jm4y.QAUe», aderezar pueptes 

templos y eaeudiao ceo toda y^Merftoion ÜP^M^f^i- 

40. SI do(^f^. liMs^Uun^^a te(^U9Qo, üü >Ueg44^ 

de Ipa 4i9aw.. ®JWW»fr*H Hw iW^P^ y t^ww^jáV 
da$, y U«geji>» «9 WWj?eJ^o, valíVíJ^Q qi*e representa- 
ba el^4S^jll$tgaVi y. l^ aaijjciQpAba^ c'^i) ^tiM^ijSff- 
la de los fiu)nt«93fA|i49j|}Ql9dmba i .3 /ji^ O^t^ibre. 
Lgs .iMsmM»<^. l(í JJ»fl»fcwj. Kívefet?áí4Üi {de j^ach- 
tU), q9^ Qe.elvb^nq ^ cvelgOi d,f; i<>s ^cboleie;. 1^- 
m6bi»kíA^P«kiFa'deGiQtaf irl tiempo «ec^f q ^9i>f^ 
deeqndw Jio« arbolo*: ji^ M W QdQr.pivb9^,q9n «^a 
yerba loa altares y hacían sacrificiQ^. :,; ,, , ^ ^r .. 

4%. SI «^rwm iR«a.MfW^^ Pl^xíeanoa 



w-' 



(^QHiiap uñón fa)IkB lié j«áfet tn^nMM^mt^ Mi | 4 w 
jfr:«ivái lagumfarW qiit oflfimm á Airanii^f^l^ib^ 

y lo ftttfriaA tan {Édft%cte/f0t yM9^lÉir4'}#«'ii{i«Mr 
trojidel deníomo^iwpAisioft p$(tm I#8' i|^;t#fi«wf 
811 p¿M loff iBtiíbtr(Nr^ (EHo8MyMnrí»ftpw^'aV«M# 

iIb Magnor. • •• . .- . f te "!« ♦••.••P. •• i 

fiesta menor de los sefiores^ porque M eib| woitliMí 
»aUar y fioidadee m cgercitaben en Itf anoMeti 
«taibates; lee plfbesfos tlMiir é1e'i(M(i «ai d« i^Iat 

tevtoicomb de mon|i^ . . r 






> ilfr 



que etéreo Janie, .fiudiiice USeiftatiMá» 4%Jto 
4d8ereftr CeMdráhase bBrt^daijtlftifii^iBevaflmAi 
perHcnlw en biéíOÍiMhideKgft^deq: jMwteíb ^» '! » » 
tes y convites en las plazas; daban d^ beber i^ltd^^ 
«fhQ dtM .wntiotioafebmñ y- pineie, beindtt jyim^^lk^ 
ét fecft}^(' d^naft wiri'i otre^ plaftt»iÍ«kiy«diMr9- 
eosfieo^;. daotebi» aoe fajitA£(i6| y: »Mbilujéii:i^ 
itftiMí ««i; bbi^eoeii larf «mjerep dMMbftov ím «a>- 
MIm f^ltee^de^le pueataa 'del^eolJsirtarf lesme- 
ve an baile que llamaban cnaraeúbtii^ i^iie^em i^uea- 
Iqi Ío| i|r^8 to lo« bembüot-de otrea poti mHdea- 
|i«D(Mlidiidfie lieM. . f! , ,♦ 

quiere decir én el que se dan las flores». {KM|liie ae 
ilftbiitt flMw & fiuifcsOepiHAtli. Ji<MiljiK«(Ít«<»e le 



ti^ Mt mtm jj o o nyJh mBUty,9ne,(yifln8 djej^ir cm^d» 

lhttiiL>MMMBÉaocMoii jcmide ¿a lú&difuataa. 
M Mt« mtt.f» foti^biui «n llaoto». S« ^• 

j m\nám9 i^M4ift<t«r ««« cafas: HiiipiAbay .«us 

w widi m oaa toda yaueraoúm los xora- 




• < 



4ft ios idÍMM* fiMftiiBÜi4n L018 ciLBiiiMA V •Dcmciui- 



U de Iú6 iiu»nt9«^ Q«t» fHHyenU 4 3 4^ O^tubrt. 
Ui> t l(| » fllM# P W.l».Ai»ii^^ K^^d^i^iÜi (fie jpnch* 
ttí)« qM et el hvM VM €9«1ki^ U« ips árkoUs; IW* 
aákMlt.«|ip»m deiitUr 0I Ueopo seoa eo ^««e 

yeihe lee elteres y haeian eecrífiotoi. . 
4^ B eetetMBD mee ilmiefaeii lee wiAgt^i^nAa 



406 

llaman francolin éfiammea^ porque en eaWtfMB^ 
TÍéo>íi'fi eétáe partes ysén jMra 'éfltoe de eslinia. 
Én eale me^ fcíacíáii flechas para Ifr ^eMi. Cosein- 
'eó 'jRaa qoe duraba la fiértá, loa eásádéa im éstos 
'dias npkrtabán catta y ño belmln' tffto por peiiiteB- 
eia:^ Eh'esrtenies ifeináttifeMalMU Iiis^^t^ 
lUicfté y'debhoáestíús^ 7 al^aé M óMdkWaI w- 
errfiéio: éstas eran \m qM Áato' fi'ks'lNiláteá ^eon 
los soldados, y las llamaban maqn!, que quiere 
dedr entremetidas, porque se arlt>jaban á las bata- 
llas, y muchas moriaflí en ellas: manifestátianae los 
hombres afeminados en traje de mujeres, tenidos 
por infames; estos se rayaban y lavaban las eataes, 
y solo itataban con mujeres. 

49. El quinoeno mes llamaban panquetaaltatti, 
que quiete dedr en árboles banderas, asi porque 
cogidas laa cosechas empezaban* las guerras; como 
porqué celebraban fiesta al dios de las bataÜaa Hui- 
tsilopoehüi con bailes y sacrificios de gente^ pin- 
tándolos de xolores, con cantos que guiaban una 
mujer y un hombre: ofrecían armas á Huifesilopoch- 
tK y á Camaxtli, pidiéndole» favor ^ 

50. El decimosexto llamaban atemcfttlique, que 
quiere decir bajada de aguas, porque eneste tiem- 
po', pot Brciembrd, suele haber algunas hulnédades: 
los cuatro dias últimos no llegaban á sus miQeres 
ni bebian vino. 

01. Bl débithoséi^mo mes Ilimábim* tí¿otl, quo 



40T 



fArt déalr tienpa apvetadpj p<»qM tos d^l|& ti 



GS» SI déeuiálUYO mes, y último^ llamaliM 
umIU, qiM qvUre dew renrreooUii, porque re* 
iMteba el odor, que enpenbft á 12 de Bowo» y 
iwfcedo el omíí y eBe eoguimn los eieeo dias baldies 
^M llefiíbeii neao nl e ro qa y por este tiempo biso- 
foeeUui y reDovabsii sos edifloios y cmm asi eo 
eosM peifiealAres para empesar otro aBo. . 



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CIL 



63, A cada oiocueata v do« Atu. -» 
haba la ona»f. j i ^ °^ »*», eo qwseaca- 

Maqueaban sua teZo» v T '" """"^^^ 

demonio, envidioso j!n- ^ "*"^' ^^^ ^1 

ia mas solemne ce..„.o„ia e« 1 oí I f„lí^^^' ' 
que hadan en esta forma. ^ '"'*'^' 

\ "*• I»» víspera de la fia^fn »i 



ri Ai'fM «in wb» wffJMgBtrtal ! AI ano- 

<• INiiMí WPM ^ OqUnmmuii pig«Q»i«l 
pMbla 4e fatepAVipii, i|Im llurnao. HQtnd¡iCeeatl> 
«M gia fi ia i y mlweia; éwmpalüdw de giftaflii 
«vMim^ IbéMboi 4<Mfo udar tMoaMmi; imé»- 
dtaaw. Upwdba «ai 'laoaff ¿rto A ^uím •'Id* 
^ l^gb 1MMD 1m ioitoiiiieiitH mi las 
qta aa Uaoáo tlatltaanv ^* patrattiiulp 
faa a iM J s *%l 4baga, qya anttéaa ^NÜiloa^wi^wi- 
la «M aábva'atm y -raiVagáadoíloa ton fiíaraa lÉMh 
Wina aMMda, y •con al narimiantia aa^i»- 
•Iba '«aa^aioaa para aaaar al faago 



6§. Lea qua qMdabaaaa la ckkÉadaatahaiiíaao. 
gna «anar da lo >iMa yo<tU atiza do r , pair<;qa aiaim 
qaa paaaaatfdtf ftiaga aa aaabaría^l áMMifo *y q|Wi 
i^aaHa aaa|a itria parpétaa poiqTia^oaaaldria^iiáa 
ti lat par ^ Oriailtay qoa fMidtiM otioa daamñaa 
taniUaB qae aa aottMriati lagantai ifM ittantai 
I y ár^atla aauaa tadaa aa adbwi'&^af 
áluMimi^aww piaBadaa Jaa mkmumkmkmü 
bt iNfaa da mala y laa cnimab loanpaatroaaaii paa^ 
««davagaay, poiqaadaaiaai^aa •o^oaaadiáadaaa 
d fa^go aa valvartan iaaioialaf teaaaa qoa sao» 
lin la gast^ 4 loa níBoa laá oabmofal iraabro to» 
Bo á laa nojaraa y no loa dejaban donair ana :par. 
dsia, paltjwindaka, fMvqna'daoUniqaa Bi^domua 

i IJ -I ' 4' • •! 



4tÚ 

aUbáa al imDio de m^h noob^ & qda Ito pleyii4aa, 
qua llmnamos etfaüllás, tetoyaeien «a lMdi0 dét eie- 
lo, y aácfificáádo on cautivo, lo libnaii el jm)h6.aar 
iiduiüdole él ooaamn, y sobre la míama hori4a aae^baa 
él &ego. IittegQ qne aalia d^ban grandoa vqeoa y Bla-- 
ridoa rep^jftdéa, como haciaQdo gradas del booefi- 
do. Hadan una grata<ib hoguera doodoeoqiienaha el 
ttcñfioado: luego qoe Telan Jk hoguera ioa q«ia bar 
Man \»ddo.dé laspreviooiae^ enoendiaii miM haohas 
de^a, y; á todo o<ilrrer, teniendo peataa 4 tredioe^ 
eaigahan con al faejgfo^ Loego q«e Uegabaa á Méxi* 
^ iban eofr él al ieia|i^ maytor da.HnitailiQípo^itli^ 
y sobre un altar de cal y canto, preparado» anoea- 
diaa una hogaara y Uévaban fa^o á loa .templos 
aiepofea^ 4 loa banrÍ9S^:y ^^ran taiit^a la^ j^ooiÍDa* 
fiaia de á<|^l fuego^ qu<i la noche paraoia raerían* 
dadente dio. Al i^maneeer so poniaa i^atídoa quo* 
Toa{ aadh OMal reaovfba # pie i^hajai^ aaUaa las m«7 
j^rea preBadaa; aobaban mudio indenao en el foagy 
jr aáhnniabaa á todaa fArtee: laiogdno bAbM^agva^ 
beata medio dia^qae^eapejfabaa.á.aaotificar oaoU- 
Tosjl eoBiian taobaalli, q<iooa «onáda.de. lo quo Ua- 
asamos Uedoa, gr ouek d. aiiaal 4>^ umía algitfia 
cñaifeam,,ie poniaki par Aombie, d era varoi^ MoU 
püli (qne quiera; jdedr. atadura);, dara^.^aftibra» 

Xmbiiraetl,; c^atiira del ^o.. . , . , 

. 67; Xll.afSatda.l&07,;attrid.aatMo>aflo ^^I.^Ot 
bierno de Moteoohauroa, yifVPli^ri^ jeatfi ^|A¡^n 



411 

gnm vtBt■gf^ noriBcudo, para aacar el f uago, á ua 
Tili— la aapítaii da Hoazotainoo, llamado Xitüitla* 
nta, qoa oavtiTÓ un soldado de Tlatelolco llamado 
Itxeuio, qoe le llamaron despoes XíuhÜaminmaD, 
qae qaiara decir el que prendió £ XiuhUamiD, en 
caro paebo se sacó el fuego nuevo. Celebuaban esta 
&«eUy que era en la que pensaban que sedimian vida 
} üempo, y para volver á U cuenta de otros oin* 
cotota y doa a&os ¿ los trece bisiestos de los cin- 
ensata y dos} porque el demonio, que los goberné* 
U> lea gnialia la cuenta, como que los enga&aba en 
«US promesas. 

5S. El afio de 1684, según don Carlos de Si- 
füenaa y Odogora^ catedrático de matemáticas en 
jk real Vuiversidai^ én su Repertorio (en el calen- 
4uio de los indios] f es el cbiooabui acntl^ noveno 
Jf Is segunda indicción , o tria de cateridad del tn*' 
dios acatl; / es cierto, porque habiéndose valido de 
la sttlem&üca en los eclipses de la anti|^fiedad, y 
Jel estudio singular con qus ha investigado curioso 
Htas anügüedades de que está formando un eru- 
Jito calendariOi es la cueuta infalible. 

Los nombres de los veinte dias de cada mes les 
Mrviao para sus -pronósticos en los nacimientos de 
Ui eriatiuraa. Segon^ la propiedad de la figura, rer- 
Ugrsda: si nacía en el día que se llamaba rosa^ 
')oe aaria da complexión delicada, amigo de floren 
V eleraa, y que en el *Est£o tendría eofertoedades, 



VrrAM*«»t«— T«iio I 



j tm^)^ cono Uijm&t «arJbb.iHikij y im» mi ff- 
i)4»tífi9v de .dúfwatea Utnos^ a» ktiirato^ jr «olo 
B990«i 100 iMHniÍHt«9,( qu«.£»& loa sigiiMAeat 

'1. CSpacüi.....'"..: tiburón. 

' • 1' Ehecatt ..:.' Aire. ' 

/S. '€atlí... ...Casa. 

4."' Cuolzpalli...... Lagartija.' 

5. Cohuatt Culebra. 

6. Míquiztli Muerte.' 

. ' 7. MazatT.... i..... llenado. 

' 8. Tochtli..., ;....'. Conejo. 
.9. Atl Agua. 

10. Itzcuintlt...*.... Perro.. 

« 

11. Ozomatl Mono. 

12. Minalli.. Esparto. 

18. Acatl CaSa: 

14. Ocelotl Tigie. 

16. Quauhtlu Águila. 

16. Coscaquauhtlí.. Águila xoiel. 

17. • Olin..... Movimiento. 

18. Tecpatl Pedernal. 

19. Quiahuitl Lluvia. 

' 20. Xoc^iitl... ílor. 

^9. De BU0rt0 que^ para Uénar les veíate dias 
del mea ó la luna, contaban les odatro sigses del 
áSlo entremetiéndolos en las diez y seis figarns 
pttéstaSi y daodo la vuelta á estas veinte^ eonta- 
ban hasta acabar el afio; y. no qpntando los cinco 

\ 
• \ 

\ 

V 



41S 

ém Wldiót^ qoe llamalmii neinontemii hacían loa 
tfianiiiitrti seMota y ciaoo dina del a&o. Si aoaao 
«da ai priwsipiar el aVo tm misino nombre eon <1 
ngno conejo^ en el signo conejo del día 1# tomab 
for daplícadamenta*felia. En tode lo demás erré- 
kiB; porqae si loa astrólogos, que se fondan en lae 
kiflneQciaa de los astros y eonstelaeiones de los pía- 
if:laa, apenas aoíertan & proaostioMr le cierta, ¿co- 
bo podrán los indios (fiados en sus caprichos) de^ 
jv da «rrar á eada paso en «u prendskioof Hssa 
fQSsto por referir lo siicedidOi no porque se tenga 
por iafÜible, cuando estaban por el demonio enr 



4 



CALSHDABIO BS LOS AflOS 

la «««Bife d* lot in«lamnt, n» Indkcloaw 6 trU de 
meda áei m«di9 alelo d« cincatnte y dos mHm. 



166$ 1 Conejo . . Tocbtli. 

1664 2 Gaña. . . . Aoatl. 

1665 3 Pedernid. Tepactl. 

1666 4 Gasa.... Galll. 



1 Pedernal 
^ Gasa 

3 Conejo . . 

4 Gaña. . . . 



Tecpatl. 
GailL 
TpcbtU. 
Acati. 



1667 5 Conejo . . Toohtli. 

1668 6 Caña.... Acatl. 

1669 7 Pedernal Tecpatl. 
167<> 8 Gasa.... OallL . 



6 Pedernal. TecpfttL 

6 Casa .... Caín 

7 Conejo . . Tochtli. 

8 Oafiar..,. Aeatí. 



1671 9 Coijejo.- Tocbtli 
1G72 10 Gaña.:.. Acatl. 

1673 11 Pedernal. Tecpatl 

1674 12 Casa.... Calli. 



9k Pe^mal. 

10 Casa.... 

11 Conejo . . 

12 Gaña 



Tec|>atl. 
Galll.* 
TofihttL 
Aoatl. 



1675 13 Conejo.. Tochlli. 



1676 
1677 
1678 
1679 



13 Pedernal. Tecpatl. 



1 Gaña... Acatl. 

2 Pedernal. TeOpatl | 

3 Caaa.... CallL . 

4 Conejo . . Toohtii. 



16S0 
1681 
1682 
1683 



5 Gaña. . . . Acatl. 

6 Pedernal. Tecpatl 

7 Gasa Galli 

8 Conejo . . Tochtli 



1 Cñst.... GalH. 

2 Con^o . . Tocbtli 
8 Gaña .... Acatl. 

4 Pedetnal. Tecpatl. 



5 Casa OalH. 

6 Conejo . . Tocbtli. 

7 Gaña.... Acatl. 

8 Pedernal. Tecpatl 



1684 9 Caña.... Acatl. 

1685 10 Pedtfnal Tecpatl 

1686 11 Gasa CalIL 

1687 12 Conejo.. Tochtli. 



9 Gasa.... CalH. 

10 Conujo . . ToolHli. 

11 Caña... . Acatl. 

12 Pedernal.. Tecp«tl. 



1688 13 Oafis Acatl. í 13 Cana.... CalU. 



TIUTADO TER€ERO. 



hm LOa «OMSRBS 01 LOS FALaoa DI08I8, 

TIHRjOt, aiETISHTM T RITOS eiNTÍUOOS M LOS 

9ATUAALIS DI LAB INDIAS. 



1. BMñto tenia el tratado de los dioaes falsos de 
b gewtiiidad de eata NueTa-Espaffa, cou el culto, 
csfeaeníaa y fleetas qae lea haeian; pero, por coa- 
flsge de heaibres doctos y con la experiencia de que 
9m laa JnaKnadoB á la idelatriA, determiDé ao dar- 
le á la eetsDpa, perqoe los más saben leer, y viea* 
de ha eeiMBoaias gentiliea^ escritas, las apetecedio 
qsaatidss? poodriase ooa la semiejanca de los an- 
tigiioe careados. IVataré de los templos, de su or- 
aato^ digmdadea y sirvientes; de los ritos, en que 
el taaonio remedaba loe ritos de la Iglasia, pafa 
qaa ae amosca la tardad de nuestra fe cntólics, y 
titiflnaMiita, de ka leyes de su república gentil pa- 
ta f«a m tea 4|iie no eraa 4i«i b&rbaros oomo alga- 



fiAPOüIO L 

JH lof nombro» j lemcjEnEás de los üosob meatifiánét ooa lo« de 

* la gentiUd$4 uit¡|(iifi. 



' . ■ . 



2. Todas lan napiotoes d«l úAiiHióy por liárbarafi 

• 

que soan, conocen naturalmente por la raxoD, aun- 
que con conocimiento confuso^ el que hay Dtos^ por* 
que la'raMn dicta qM fany «Igwi aupetior que 
puedA nuplir loa di^^M^tos, y eoeorrer Iw ÍMMaid»- 
de» de la vida de ice iMmlMrfa; que w padeomi-cQ* 
mo son: falta de bastí «lento^ de salud y otras eoM»^ 
eateneia de bijoa y aobrir de4rab»J08,' éomo 
Safi Oregcrto Kaftianeeno (Aí#. ^ OrdmtkJU^ 
aio (lí». ;t, /w. ÍO), y CmtKfñ («i. », á$^$9k Ao)^ 
y esta ee la causa de iadinafse los houibMi á ufra*^ 
etrle sacríficiea, que nib^ou hdmlira) porenrude 
que sea, adora y erreos sliie á qpsie» u^uift p«r 
Dios y tieae pot superior. Gen Mo^ unR.puvIOD 
siguieren ^ilgunds el oMoCiiiiiiMrte de un uda Dio% 
oomo debiiin> y potesa»)lstadba'i|*'aaeíivsT y.dw- 
Heía; amoiltofiarbti fnAatdád'dA die0esihliMy4i9^ 
ron en errados disparates. 



417 

9w flrts IgQoniíts dositinOi tjiM rsAit^ 8; A^tfi* 
tía, ÜM fea OTBpMÓ árnÚB el tiéaipa da Niao^ ny 
¿0 1m Mtriosy que eole en tierm oottakaii trtmU 
m1 dMMi.-^DMakNi«ai ter detiee. millia tellee 
bi W hi t fl e i e JM ie 4 1« cegMrt; de loe mextear 
•m^ q«e adermbeo gran nfimero dé dioies^ aatri 
eila mattitad haba dioaaa %w Uaauron eelectoa» 
qaa aegua Haroo Bama fueron loe dioses doee y 
ím diaaaa aflhot SatMtno^ Jaao» Jfipitar,. Qenie^ 
Meiasria» Apola, Neptaao, Martes Vulcano» Solí 
Oíae y Baoo; lee dtoé&s: ISerra, q«^ Uaaiaron TW 
i■^ Jnao, Cévea, Laoa^Diaaa» Miaerra, Véimay 
Vasla, y a^gHaaatoaydetaaseiiagálaseainiiaae» 

4. Uq fiífcaaeaer yelfo el da Ja §nüMBÍ al dar 
BM^M ém dioaea á laa.lioiab0ea qne iaventaroa al 
ese dasrfgsMiaiieaa 6tí^ erigíABdalee leniplos y W 
fae aiáa ahaesina Saa Qaegorie fii6 el dar táont 
sisa 4 las iwmheaa AMasaseoOf atoa «oeMcidae f«r 
sai fiaiaa i|Ba par aaa jiefldbiei.-«^^riun e»ia^ 
asa aaaft aaÉMna'anMÍa attans eafaiai Botaine — w 
el dsriea aaianÉO' en iea oieloe, y nombrea de astiHr 
Mm» deHle advierte Saa. Agartm .fa# 6elaMka<k>le 
estasUaé YéuoBf ak^er laaoívaí eeaie eUos io ee«r 
iseaa» ia» 1» Aeaga Miaerra (diosa de la eiaaeia y 
di leeas^s» f&f.ok^ nooibee Palae), qiia las \wp 
esa intiéna deeelea fwad ae ottMa tienen aeUvIK 
eíaite'éa vida liaeaoíeea y «al rsfida. . 

i. |E|la«ldaiO0a■laa,atttoMefMrticlllac^e«n^ 
fia ea aalaiar qoiéa ef% el ferdedera Dioi*.:Ti4^: 



41fr 

Miiesia.jm» Btt mi «la» é eÉtondunienfo qÚB de U 
•£«a*«igeadzétedttlaBjooB8s^ pftredéodok q^eñn 
httflieda4 nopoáia «DgéndraiM Obufees^^iM eam 
t\ aiffe, 4mr(Háé«áol» qm sk loifinir niiigiiiio podia 
vivir. lEsiratton dijo set; la tiatónlMa ^lobñpo el 
{Mgo. MaxmbiD el. sol y las isatedlat. Otnw dige- 
ran^ qae elámmo del Iwoibre mra Dinay y tqne loa 
efectos y faenas eran dioses: ai era activo. lorUi 
han con nombre maseolioo dioa, y si em pasivo 
sa. Al rigor Uaaian Marte: ií aui!er»per<yié.elaliiia 
desea lo que «ama, Oniñdo^ Ala poteMiagjraeimtí- 
va| como vena de la goawtaaioii^ Yenes; y asi de ins 
danés que en sus^f&balas ae derivan de loa efeetM. 
Jios que dijeron ^ue el eiel» ^y la tiwrra fiaero^ el 
ot%;M de lo criadOi lo tomaron de lo qneid^n Moi- 
aés:— ^In principio ereaviiDett coelnm et tenam — 
al cielo le llamaron Uram y á la .tierm. Titea^ por* 
quaatii eomo el oido engendra InnaliiDal dea sn 
inftieneía» aegon Aristútdea {L. Mekm.y C t)y mai 
qnisierott qve «ieloy tierra fueran padtas de loe dio- 
aee^ y sa'mnjer Aiesia, que aign^ea tierra. . . 

6* San Qregorio Nasianaeno {Orat; i, comtm JmL) 
dijo que la mncia ndtoldgiea fué. en mñobas fi&ba- 
las tomada de la Escritara 8agiftda.-«^Qgiptof«m 
et Cheeomm eitiffitioaetn nostra» o a fe^L o qne fara- 
lá Ov»3io'del caoe-^-teriraqne «des^^-^ftiMe la Es- 
critara.-~!Eeria antem erat inania et vaaia^*-^Lns 
bananas de Héreolea (segnn Su Agnótin) de San* 
aony los eabaHei de sd del rapto de BUae/aegon 



41» 

fittttk ¿0 Mñbi, hyi de TM»b «t Bedtonto, ooo* 
mlMk en piedm de U mujer de Leii el rekeKon de 
im Gi^ntee eootm Júpiter: delreMíen ;de Nom« 
hmfc eo U edttoeeioii de la Torre de BiUbel, y otmi 
que 4 eeda peee le Ten en sos fábnhuí mito- 



f . J6píter ee eieeNga á Teeoelieoiie* .Seo Agüe- 
til {M. 4^ é$ OhL, eap. 11), dioe que le llatnabea 
ímm» det «raedOy no anime oome otree dijeroo; 
pttqtte Sen Iiidero pone bdifiMreDeta que liay en- 
ue áenne aeeonltne, entre ánima; y eepirita per el 
ciel feepínunee. Llámeae Jápiter, dice el Seoio, 
•&n Üptfer. Ai}« á$ Diftr. tMri.)--««^tte8Í jutrena Fe* 

qae nyitdn; ano y otro e^nifioa Ten- 
el qne á todoe reeneitn, qoe eomeiiendo 
■nelefti W Uamea tencnli. Lo teoien por euperior á 
ledoe* Uámeole el oieneebo Telpoohtli^ represen- 
undn elntñlrole de no eeTqecerse, y le toninn non 
•lUe donde nndie be eenteba y ee confenhnn crin*^ 
im enyee Tiy tleoehaa^ y ee lee apnreein con ropa -. 
]«, áendo nn rntemo demonio el antígno Júpiter co- 
se el Jáfiler mezioano. 

8. A Nepinno Tenemlmn por dioe de lee egnea^ 
7 le posten el tridente de tree pnokas por loa iree 
Aelee deaeteoroe qne resnltae: loe teporee, me* 
Imía de lee llnviee: eachnlneionee de qoe ee eogen- 



4M 

■na Ikasdfc SbImía, qi» es la ota qó» 4m el 
9I DMT M -)» «reoa, y «tra Vesnlia, qov «a 
riKlTfl adentro A dieponerU ottsqaaTWBC, 
lao AgaMin {íih. 7, dé Ohit., eap. ffiQ. 
Tlakc Tonaraban toB maxioanos pinr dios 
.gwK, y le poDÍaa «o hi mua 'derada va» 
oro batido, volteada^ qae remataba ett trea 
figara d«I tridente: d&baale pwt m^vt Ba- 
bakfaibútl. Y coala d«l MOeUñi de efaal- 
I, perqoa era de oolor venia, j aaitl ooawel 
» la piedra ealchibaiti, en aigniAbacdaD d« los 
il agoa del mar dm^te ola«<(«e'sabaa y 
laio Balaoia y Vesolia. 
K NeptoDO-dabaa Hs antiguos per aaospa- 
08 vientos^ y Tritones, porque oüSíwnis- 
ántai de UOTer oamienca' á vetitear, y los 
iw le daban pot ailifai^ader al dioe da los 
llamado- qoetzaloontlí. 

kíarta cm tenido por dio» de Ub batallas, 
eegnn las f&bnlRS, )adi6 J&{ñter hu aiitorí' 
■H q«e arome* las guerras d6ndele armas. 
nUe Marte, porque de ellas-seooasicmalKt la 
y asi los ateDÍensaa le tenían pof presidien- 
ireópago de doce jaeeea, donde ee senten- 
niterte. Los mexteanos teaian & HultaHo- 
por dina de laaibatallast qtia lea áí6 armas 
ns: iá ¿pta eframaa leaisuertoa qne aaeriB- 
Hiittsoe «a las gnanaa. lAanábenla Hatt- 



411 

riUpwhHi, poffin M lii MiM UQttieidA .41119 8ÍgftU 
tm pMhttt» taiiia Um j^qjmí del p^ratoUitUi, <iu* 
lliiiot diiVftr-ÍM:e«« IiOs antigiM)»^ lo (UIim k 
Maito por «Mipaftara & 1» dÍMft Jona^ <|«i« Umm- 
bM Bel— Hy pori^ d«iíiui que le dispenía tes.eiir 
Uttee Mferee peí» le goemL Loe mexioenos deben 
por eeapeBere el diee peyeel» qae quiere decir Iw 
pr9^ y eoi ea reooeedende duda en In vietariay ie 
<aeihea en eodee á todp oorrer» 0endo en h eerre- 
s^ lee deria viotorie ee lee vueltas que deben. 

13» Jone entre loe entíguos feé U dioee de lee 
vieetoe per le veoinded que el eice Ueno» el meló 
dooéo reine J6pitor, eu hemeno. Atribáyeae á mu* 
jor (dice Cicerón) por le blendura y suavidad mu* 
Í«dL Lee nexicenos tuvieron á un hombre que vi- 
no por la parte del Norte, blanco^ con el cabello 
UrgDy ojoe glandes y la barba redonda: vestido has» 
U loe piée eon una manta sembrada de cruces co« 
Ivndes: de condición sonve, ingeniero, que les en- 
it86 á fundir pleta y oro, á labrar piedras preció- 
os. UamAronlo Quetaalcoatl, que quiere decir el 
Miiio dtdioiOi ó coate de piedra precióse: que coatí 
^liaaa 4 melliioa, y quetaalH d la piedra preciosa. 
Era caeto, en el comer muy templado. Salid de Tu- 
la, perqué dijo que le eeperaben ees hermanos; y 
<««a de TlalnepeatU, acompalede db múeiene y 
Asatu ettampé lee osanoe en uaa -piedra y le Ue* 
al lagjKt Temeepidco, logar* de* peíame de laa 
de piedra* Dsgólee lee inetnáne^toeeen qae 




selló á bacer cosas curiosiu») yMoffipsfiaÜo d^cua- 
tro mafícebbs pasó á Tatmsco y de ftlK 4 TUdrtaii, 
donde le yeoerai^on por áion y le Haitiaroo 'Ktikul- 
can. Y dioen que de alK, eehando la eapa M-^ toar, 
se fné en elln, y desapareiñó con seathhiento myo. 
Dejó pronosticado qué vendrían de donde aale el sol 
hombres blancos qae serian duéffos dbia üerim, y 
él con ellos. Y asi, cuando vino Cortés, deoiaa-que 
eta Quetsalcoatl: pagáronle con el üpeteMft é^ ve- 
nerarlo por dios y ediflmrle temptos en'^ala; en 
Oholula un suntuosa, y en Mékioo uáa wpflbi, y 
en Ynoatan y otras partes. ^ ' 

13. Al sol llamaron los antiguos Febo^ y Apolo, 
Cojazoü del Cielo. Adoráronle por dios, y le da- 
ban por hijas á las horas, y le sacriñcaban el gallo, 
porque con su canto avisa 3u venida. Los mexica- 
nos le llamaron Touatiuh y le adoraron por dios. 
Llamároule Ipalneraoani, que quiere decir por quien 
se vivo: ediñcáronle templos, y el mássuntuoap fué 
en Teotihuacan, adonde venian de las provincias á 
cumplir sus promesas, y creían que las mujeres que 
morian de parto le iban á acompasar. 

14. A Vulcatto tuvieron pernios del fuege los 
antiguos, qu€r, según San Isidoro {Jii, 8)^ sifnificA 
— volans candor-*— candor volante: es el díM de los 
oaldéos~>ur oaldeorum.< — Los mexieanos, Xiub- 
tenbUi, sellor 4el Tilego; Huéhneteotl, dids auti- 




ta» IW^ á iP HtI i r Ja.|y«wi>»«to, mr otro ^Boynbni 

^laa ^BM|M|a DAn ■•* Qa^nAttA An la mano . ■goniM 

Cd». ^ A'..X3^) lÜe lo» nfxúnuuM «m XjfMtr 
tinhill aMaaABkiiluuiL al da naxú toartti. /m»t«<li» 

«I 1m oaaiioM:lo •firMUa om pi^idni» CK)iii(| 
I« ^alipiM á Merovip. 

IS. CéiM^ qM qaiera dwm, segon San Isidoro 
tf« $ fiiÍ0u>l.)^^uui crMnft km,— esa U dioaa 
4ft 1m MQiUIas, porqua foé la que iaventó al pan 
tU trigo: lláinanla otroa laia, hija da Gamo j da 
B«a» iMtfvana da OalrU: dican qua an laa lK>daa da 
U taraam Cibalaa^ qoa caaó oon Laaio, hijo da Júr 
{rttor Conoto {Pinada, Ub. 1. e. 3, O. £), hiao al 
jtimmi pan qua. aa comió d^ trigo, qua halló Céraa 
« Sicilia» donda sa daba coa abundancia campas* 
triaa; loa «axtcanos adoraban por diosa A CantaoU^ 
|M4ama4o dpaaottii qwaalgniflga la nmaorcada 
fm*m á$m J)ia84a Jai inaaorca^ por otra 
bi» XUcüa, dal nMnbra JCUoU» ^a m, la «a- 






17* Vénw: traa «an laa qf^^.^m^an iofi,i^tícH(tf; 



m 

dó á^Merourb ^e k^lle^rase ik iiffierao enattérido. 
Jáereurío ttt^f^ ^eir e)I» costra tnftficeboB, qoe sella- 
nxaron DiDamis^Ttcbe^^^Bros y Anaroe/ qtie «gDÍ- 
floftn fuerza, fl^ribM^ amor y^Míecesiddd: á Mtos, 
f(a gaétém d«iá8 0iM8B8 y de lod" bombres^ dedica- 
Bdh te^ipld M Hema^y lee colgaban insaújáB boks 
átfitaa^ c«MtBta8*peinBODri8'teüia laeftéat of retían las 
TOiiUas^é l(iai)iflp8-caa(nde^jftlmiiü» taaetBla^: 
.leáBCÚdados aI'YotVerde.la'giserra, ftlge-dé lasar- 
jiíae por haberlos yúettorá am:i:iMs^ celebraban h 
tfievta^eá laá eBoñidijadáe y ilnttiábade Oempitalla: 
Jlámanee penates; qnié quiere decír-f^paBnenos na- 
ti:frr41aBi&baQlBagéAÍoÉ^ que es*anairir6ad qüeín 
oUna á ob<ar íUeüó & obrár* mal; y^deeian q«e á 
4BadA bombre Ee^le daba un genio paca aa anoparo, 
4iiae8te etáá^ los Larea. Estegenío' para nuestro 
.asipera, dioe- el padre Fraj^ Baltas&f de Víctorin 
(S^at ei-j Ubi Vy eáp:7)^sáe\ T^atto de Iba dioses, 
ümabro .ángel- que nos iDoliBa á bien-x^brar^ y 
^ que > á mal > obrar, - el eoem^o áégisl perou- 

: 21¿' Los niasioanoa lea llamaban Tepitotonv dio- 
^jitijS jDhieQay y. los poniaa pior goátda de laa^caéas y 
barvios^ oawaos y ecKHrboijadás, donde* les'e6lebf&- 
;ban,fie«tlií eik loa palacios aeis^ dñ liisr casas de los 
oaballei9a;:euKtro> y los' plebeyos dtra eá ^ca^ bar 
íÚQ-Ñon ^ito emitas'^ en laS ^«ei^jadas; por lo 
.ett#lJÍQa>IirtQfitíHsv'lQligipMs {msierof^ ^ n. las enera* 



á29 

cijudaftL mumr$ mi a^. barrí» iHmkas^ocMk^d^ 

do las,bo(iá8,Jcaya fig|2ra}aaiatía'á4UoP^ f Knftrah 
ciaa^^el pm^oBn toiga;y.«L:friv^l7'.boeadó. . Tmimii 
ua d|« 41110. llamaban {Mie^autra|itilí,s4fO€Mdel^ifl^ 
¿ei3io^4^9^ QapiUajQBtaba «n/i^l tttB^^oioifiyw, U»- 
mada TlataioQ^m fljomfaUgo tde Jaittevm} j.riiim 
bianf i»0ff%ii^eB Jüedá» deila tiefsaebtáiel aUaoBiy 
lugar do loavcondáaaáaa; Ixis plstáiños «tónUm .á ila 
dios llamado Xipaj i^pid^sa derita{dali verba xipekMí, 
por desollar, porque la' pena del Indron de oro ó 
plata, era desollarle vivo. Otros muchos nenian de 
ofídoa tastos, que, según Antonio de Herrera, 
era& mas de dos mil los que estaban en el templo 
mexieaof», y estos servían de lo que dice su fábu- 
la, que la madre de los dioses arrojó del délo ua 
pedernal, y que al golpe salieron tres mil dioses 
que les envió para'su'ainparo. . 

23. La figur^ de los templos ordinariamente 
era cuadrada: al sol, por el circulo que da, le ba- 
cian redondo, como lo tenían en Teotihuacan siete 
leguas de M^ico: los lugares en los antiguos eran 
á NeptuQO, dios de las aguas> en las riberas y pla- 
yas del mar, para tenerle cerca & sos peligros: 
8i fuera dios no era menester ponerle cerca, que 
para nuestro verdadero Dios no hay cerca, ni le- 
jos, porque todo <^n su inmensidad Jo llena. Los 
mexicanos hacian lo mismo en las. mllas de los 



AS 

templos segan km cosm qoa iBeaikribÉHB; . jr ¿ los 
{náucipales tía úmánúm, cóné ios ániíglids & Jú- 
yUtor, & Jano, á Yésta, peiqwi ios t^wiim por tu* 
toras de la ciadad, y faetón tantos loa^^e los me- 
xioanós téniaá, <|im dke él P. Turqbeinads, qiu 
^ oaatrecietitas légvmm ¿éu.áfol á Nicaragaa^ sr&fi 
anas de emireata «U teüiplos^ y aolsmento éa iíé- 
%Í9^ fásabaa da iiesóíedtoi»: él atas emtwno fa¿ 
al de wa dio» Marte Huitzik|pMhUi| da que áaxi 
Ja noticia en el ; eapftñle sigaicyite. 



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X)«l inaginnoo templo mexicano álSiiitcfiopoéhtii 



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.24. Gkista q1 revereoáo p^^ár» Torc^aeiiiftdii M¡p 
XNy^ikiles refrendo lit3g(andesas de ^sto teny^lo^ 
y pouaoadA uao de las menore^por M oambMi gr 
1m ^pUIaJ^ y :teUs jetnlqs dioses á qaienes t^ ;d0- 
diMbftn; {pero bomo ¡f a M sabaifita nada de lo qtie 
refiere^ en breve sama diré lo que contieae. . Foi 
dtee'VMeeítbdificado: k prim^rai al púneipio de la 
faadlMáea de lia ofaidié;>feé^mener; peroerecíoAde 
la nOüanittifi de lee mef ioanes, coa la eaotuosidad 
del edifiek) q«ñei)^BO0 darieQtaadtolaefaerMsdé 
iu |mm(mí4. Oftibdes e«eareteiiaieetoa son los ^iie 
dri^eitplo ide Juno d^o Valerio Máísimo: aqoelj 
ñMiAkdejMi k «Gináad Sacra (qne ise llamaba Edé^ 
sa)». Sonde múÉiba Afaagatot, qne escribió á Cristo^ 
SsB^c .nneSÉvo^ uma . oaírka y meredó respuesta de 
^1^ y en oreteato: i d. de EfesO), dedicado á Diana; 
y >d deBkisiris^ que dieen bogtfaba mil y sekeieotos 
y Jioínlieáha^.pdsM. El mtaioaBe bogeaba kea mfl 



que incluía su hui^co todo ^ sudla 911 qi|e ajiora 
está edificada la ^lesáa wyca^; ^as del. marqués 
dj^lValle y , arzpbÍ3pi^^es, con. much% paite de lo 
que í|hora. es pkza, que el que Ip JbubieEe f ieto 
puede ponderar la distancia del ^itie. Sra todo 
cercado de piedr% il% jatnQByteria» de^ eetada y 
medio de alto, con almenas blanqueadas; el suele 
era^ to^q d,9 losa^ despiedra lisas. D^ esi^ patio aa- 
lian cuatro puertas que saíian á cuatro callea j^u- 
cipales: lastres^ que vienen por sus tres calzadas, 
f oif dónd^ te entiíi eA Ja ciudad <iuo hoy M llaman 
Mlfiááa de Smí Antooi 4$a]fi5a<fai4e'9^óttte y pate»* 
da ^é Duestra SéSora de Ghiadkln'Fte; i^ etFAi qu6 
l()f ctiia & las «¿paldaí^ <ia0't4i á- liat i la laguna 
^^'T^zcooo/ oon úiui' calle )}ena de citJ j^'piadva 

.A ^. /:^n mqdio de e¿t« cuadro estaba di lom^ 

fj^/'á manerik d^ torre cuaitrada. De esquina 4 

^j^ieÚM tonta treBcienrtoft y aei^ebtá ^S^. Bttg de 

4ieehura {xiradudal, porqué conforma de tbft att- 

^i^udo, so;iba eatvecbandeo: el edificio^ hacieiido ¿ 

^treqbos retejes que le lierinosMiban; 'Por; la. parto 

del Oriento tenia un/i plaaa de éesétnta fiéa^ éMde 

elt4ibfii dos altareB:d^á cinco palims de álta,Bn 

oóadá e&quina^ con ub espado en que eatúa un Jibn- 

\sx% poir doAde se pudiera andar, can stt «apil]a;de 

^niadcim; laUrada: sobre éstas btrop toes ^¿bad^x»- 

pilifts, tocfa|i(laB de madera labrada, y las :pa08de9 



V 



\ 



m 

cada- ^nutl podía ser un edificio suiítircmo. . * . 4 
Sifr. . Por la pártetdélt Occidente not tema relejpaf 
sin0 ciento y trece gradan de piedra muy bien Í9^ 
brada, de más de tercia cada grada. Desde la líV 
tiiM g^áida tema vín buétí espacio de suelo; dóiide 
los ¿atrapad' eJerbitáBáih' sus 'bftcibá Aé sacriñéar? 
Por ésbi parte ténián dos' alttfre^ con sbs* cáípfllai 
labradla, donde estaW laiigtii^ diií'diOs'Hiriteitó^ 
poolítHí étt una, dedicada á él y á istis dos cómpa-' 
iSerbs ifióse's'déia guerra^' y en la otta/ sur figtíraí 
de) tñbnióí. hecha de Qitdrsa^ ^mifM amasada^ 
con íá sangre de los niiíba feaci*ffitíad6á 7 devlrgé-' 
nea'BatHfi^ckdás: éste'efa liviano/ Antonio de flef^ 
rem-éice- c(bá efn' éste altkr de mano ií'quíetdá es- • 
thbél Te¿cdicópb/4^e él templo tenik á estos die- 
ses coino hermanos/ aunque en la advocación difé" 
rentó»; pofi^üe Tezcálicópa (q\xé etn e! dios Júpiter) 
era fel ú\és dfe la l^ítrvíJencia; y Huitzilopochtli" ef 
de la Gue^íA; Péf ó et {ladre Sahagan/qué* vio, y 
hÍ2o pintar este templo pai^ enviarle á España, le ^ 
hace dedicado ¿ solp Huitzilopochtli, que por o.trcj 
nombre llamaban Mexitli, de dptide scj denon^inó 
lí^xico la ciudad: Esto importa jíoco, que otra 
capUla le dah á Tei^calipoca, de .espejo^ tdda fabri-. 
cftday muy vistosa, que llamaron tezcacani(casade 
68p€|os). Tenían etros tres altos de capillas sobre, 
si á'cuestas, y 'vatias salas y aposentos, que ser^ 
Tiaü nmi catiio 4e sagrístSa^). o|ra^;de tboradasd^ 



tal; tMiAisitei^^ ^tMt^aar > Mi&o^aMdvMi». <if 
los Ídolos; porqué aqui, dost^tíek deíln |pNiélfts^^lMt4 
Uft^piidrtMül^aM s^Ur éí^ telas y. toébrá* debute 
templo* > ■•• • 

^, 27. Había, en el pirquito de est^ templo ma^or, 
otros cuarenta templos ipen^res en lamismn heohu* 
^ y forma que. el mayor> oon fi|U9. cubiertas 4^> di- 
yersas formas: unas redondaii otras onadr^^fia gue 
h/acia^, vistosa labor» con trescientas y sesenta tor- 
re^ que hadan el, nún^ero d^.los .^ia^s.delj^o, que 
^niau eu oadf uno de l(^s .tpmplos^ uih^ de. sus dio-, 
Sf(s, entP9 los,pU|ale8.uno,eQ forana. ^do^nda» 4.9 ^^' 
cf. d|9. fl^erpíente, coj^ .ojos x^^^l^iV^^^ espantosos. 
i^tps templos D^eqores 9^ difer«¡nciaba]^, del ;ms^or 
en que np tenían la entrada al PQuiente. sÍAO i}nos 
a^Priente^, ojtros al Norte,j otros ftl^difjdíaj y 
en todos se hacían saoriñcios . de hombres, y eatu* 
ban regados de sangre humana, oscuros y hedioQ- 
dós( que, quien obra nial, aborrece la luz. 

* ' ' » * * 

;' 28. ^1 pié del templo maiyor^ Juiito 6 lai esoa- 
lems é gradas> habia dM nVtatiss éetoegk, áciMd» 
éedia'ydé neoha avdiá^^ que el déüma quiso 
íMitar'áquel fuego perpetuo del LétiAWf eap.4¡2« 
eU ^lie éU6d ofrecían inoiensii todass las ttaBimasj 
y^^tmeaban todo el dia. ^Bran los^ brasereis^ yat' 
tñJtéB cfué aoemp'alftban''á éstoaMsn^eltcoDtorniiÉ^el 
patiay'ttús de «^meatM) dd ktftfitatura detiQ faom^ 
bMv ^aya^tihff'y 'ksahMM^ara coÉKi>toa'Joáti^ 



j 



q8e«h0ii-«blébw&ní«) 7 ewtíoAo toteé *ciÍt2B^^ 

29. Habia fiolffe al .plan^ éüfreate d« la eapilM 
maTolr, muy «arca de las grádAfi, una piedla da ana 
braza da*latgb y tbédta Vara de ancho, y de'graeda 
una terciáy más pántiagticYa qué llana) donde ísádn^ 
ficabnb í los bomVteÚ y leu sacaban el odrázott, éú 
la fórnia que después ditíémod. Habla en tóédi(jM%) 
patio otra piedra redonda, de una vara de alto 'y 
dos db largo/ redondea al modo de piedra >de molino; 
con un áj^ujeró en medio: en ella 'selian poner tín 
eautiVd dé (ós' mád 'Válíe'ntéS; atábanle él níedfM^ 
del eíaerpo ctítt ühá^ tío^l y 'entrando las puntad pót 
el agüjeirp lé dejaban aiadbj de fuerte qué pudiéSV 
andaf pci lá' piédM.' Bábable un pedasso dé pAnt) 1^ 
piedra; salia luego un soldado con su ttiafilatati Apé^ 
!ear eM 'éT, y 'éHi dé ver lák a^tíT^sfes y'eáUtelaS éod 
que sé tt^feúdta/pbrqué d&biá lé hábifein dé áaícrifi^ 
car y (^eáár'iin>ida:'éran fa4rtés:r<rt5 gó^ 
que deibiidia i\x múérlie. El "soldado j como sé' Via & 
vista cM í^uéfato, hktíik e^uetaé ^ra Mi^fé^il 
manob dJé 'vít .cnntítté áflBíiri'ado la l^idá, ^qfi^ 
hubo cautivo que venció á tres sotdádbs^ e^»l^dé¿ 
hitado; i^nalikkénté. coiiio el éstár üiádo'no 4e áába 
lugar "6 daírida saltos iguales, al prhh» g^lpé'ceiy 
liie h) Tatáfd^ óilérrilfoba^ Sé altaba dm "gtátíS^ 
:loría 'd^l véihñmiefrto' y ál puüto HeVábafral cau^ 
vivo, y 'en ía piedra áe^ Ibs ^sacrifteioá lésaéilbail é¥ 
corafldfi-^Va. ^t¿ pMffa ésttnroi en'él «eménSério^ 



murquésy y en tiempo del doqaa ipj} 4llMiQiqix4in.H^ 
jie quité. [Mira/eiBiieotott. r :,. . , ^.^ : 

•*: 3Q< £[^a doft f tt0fitf»8¿ uiia^dal agi^a de-G^iapal; 
tf^eo» doD^6;lo6 «¿trapM*i»e lafi^a^*d9 Jftf.tUijNBS y 
qítiiYV. qKi0 U^^iabaa TaxpalaM, qp0 era maaafitial 
de ,agt)a -muy, dará de que bebii^ todoa, y lal^aian 
. ^ .ffm/ifi v^xktftmoni y. :per eetai^ 49i^<#w* al tam- 
I^lo ll^iMda.TlaoeoaleQ» era. 4 c^t^ tompi^i 4^dica- 
dei;.ée^t|i. fie <9eg<S (ni«Ade ^e f epló »el (emple» q^u 
9tra^ alberQa$; y e) iiKq da$S2| pa^vftpde ejp k^.i^a*. 
wela djil J&(rarqa4^, s# di»icubri4.,eBte niftiHi^tial: 
inrvió cinqo aflpa, y al de %7h<^^gi^of^,ot^ v.«f:.el 
«MliiiVfO fif^ íignora^ . que el pad^e : .Tarqueni^da ^/¿¿.^ 8 y 
^api S^^'dice qi^e earia per ser.reliq^ia^ dc^ lo^ j^a-. 
9adQB :íd%ti:aQ. 

. ^1. A qa^a pueril, de. U4 i^uatre fK>rfefip<)aflia 
aM.9alay con otroe aposeatos que estaVaí) ^Isuo^^ 
d^ ^rm^j.porque lo» ^ij^plos, figiorn do ^er ^laa de 
ador^ok)»! eran fortale)»8 piltra, /la defepw^ 
^VkkA qu9 las paredea del ^l9aou>lo .^erc^aii, fi^raa 
«orialea de.galliDasy y Jardioesf ;0e ;yer{ia«,y;ilarea 
pera, loa altares, . i 

^ 32. Lo q^e oíaa^miró i Auestrcis i^^p^eleí^ fué 
\^ osario 6 templo de caUverf^s, .qu^, Uamfbau 
QuauhxicaJicp^ )mxkxk de cal jr coAtp,^, más largo; %uo 
aDeh(x^.€#, qo^^ Qst^bau ingertas eaitre piedra ,c%la« 
^era^ oou los di^^ h4qiaía^xa«:41 pif ¿el teatfo 
Ijabia dpa ^ry€|8y ^evhas d^,«^l y, de 4^>9Z||8^ oue 



V 

\ 



iBtttote.tBD^la^o'liakiia'ftiáB jteiiéffM mgnih^ 
Bññ de pidoiíslMagiludM.dfmdeMtab»u íuBftrk^^ 
cabwhttr por 'IkB eieiMif'y éíAatf e#aa d^ aLu4Íyjo0 
saorificádM ; - tABtek^ qor >«MiaNtaa^ |i6¥ nitaetnif 
espaSble^^ diée H«Émn«; %u« jmafhaii: de diei)t6 jr 
tráiiibi mMi 7'teniato pérsesaa di[Hita4fts papa qm^ 
8i ilgonaa ira-teián^laa Vcdvidara^ poner. '{Piáéuüfr 
cosa fueni (Hkaiarlaa' dende* faemii viakae para f|Mr 
leTSDiamn el espirita á la consideración de la muer- 
te^ pero era para dar á entender las victorias de sus 
batallas y el trofeo de sus victorias! Otra capilla 
tenían grande, donde echaban las cabezas secas de 
aquellos que voluntariamente se sacrificaban ^ como 
osario sacro. Allí se ola á deshora una bocina, que 
decían ellos que la tocaba el dios Tiztlacafatian (Jú- 
piter)^ j luego entraba dentro el sacerdote dedicado 
al caito de aquel logar, que llamaban Yo poehtli; y 
poniendo incienso en el brasero incensaba el lugar. 
Otra sala llamaban Tzuinpantli, donde tenían ta^ 
bezas de los sacrificados al templo mayor de su prin^ 
cipal dios, por ser de hombres en sacrificio muertos, 
y creían que iban á hacerle compalRa. 

ZS. No solo este templo era, porque en la ciudad, 
en cada encrucijada de las cabeceras que tenia en 
cuadro la ciudad, había templos grandes y chicos 
en los barrios á modo de ermitas. El padre Tor- 
quemada refiere cuarenta con sus torres, y asi dice 

VtTAirr««t— To»o T— 40 



486 

pérador Garios Y.^Sant eo in cucaito quadragio- 
ta tarrea altissimae, et bene consirootae^ et mioor 
Ínter eas cst tantae prooeritatia qnmtae es turrís 
Catbedralis Ecclesiae EQspaleii8Ui.---Faera de éatas^ 
en cada calsada al remete de ellas, fuera de la du- 
dad, habia un templcj^ y -al romate de la calaada que 
llaman de San Antón estaba á Haitñlopoofatli de- 
dicado) razón por qué se llamó Huibrilopoohtli el 
pueblo que boy llaman San Mateo Cburubasco. 






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QAYITVIAIIL 



OoQldentaI«ft. 



S4« Tmuui w Im ciadiidas y pueUoe de laNoe va 
«•rtM tíema y poebloB dadieados, aayos 
NMM YiMlloa 7 tamtfgfMros da los templos, 
tritetoibsa vestidos^ onameotos, nais, riño de ma* 
gssjt gallinas y todo lo neoasario que habían aaenes- 
lar lea ■iaistioa del demonio; y para los templos 
isria—o, qoe UasMilian oopalli, toda la leBa y oar- 
ha pan loa braseros. En Tescooo eran qaiaee ca- 
hsawaa y otros qunos pnebloSi qne sets^neses unos 
•aodiaa al templo y otros al palsoío; y solo de le* 
is eatnlmi más de mutrooientss osrgas, ftiers da 
iss ssmeatssas que haoísn los pueblos reales, por- 
qae ftisaan oon abondaneia máa qne al palaéioabaa- 
tssidea. Vk templé mayor de Méidao traia ai4s de 
Mee flttl hombrea que le aaisUaOi y en ellos babi- 
tabsa y dormían en las sslas para solicitar y toa* 
iasb la aeoeaario. Cnando eato oooaidero, y veo 
|aa aiaa tantea loa.qoa aa oonjadam en el aervioio 



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* V . . *.*■♦. 



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"^Id déaicMíoiod, étniM) f tS^tt«á 4»1oft lMfkléttt#«9oO0 

<&• te. Inditf. . . 

píos loB dedieabé. con- áioMdM d^^BiiiaiKltt^.aDaw 
16 refieren en ms dedmudoiM 6íoímii ypQiiiiiti- 
UftQo: La Sserítura Sagrada refiere que á la dedi- 
cación del Templo de Safomotí «mríeroa vebtidoB 
mil vacas y noviltoB, ciento veinte mil utefaa y car 
neroB, y lo mismo hadan coando traiafr el AiKia del 
Testamento: 

40. Siendo, pues, esto coman en ta aatigiledad, 
no se contentó el demonio cen que ñieseft solee mi* 
males, sino qne quiso que fneeen faomlMS»y qtfe^wn 
sangre húmica celebrasen las fiestas inferaaléi y tas 
sacrilegas dedicaciones, sin que apagase een eHa la 
sed que tiene de la perdición del linaje huaaítte, 
que por ella bebe los vientos: llamábase entr^cdlos 
la dedicación ó estrena del templo, TeyeballisiU. 
En la del templo mexicano, como ^jittm en loa he- 
chos del rey Ahuitzotl, sacrificaron eeáeota mil 



r 



. 



441 

nal de loi demonios. 

41. AdoniA)»n y enramaban los altare», y paer- 
tas eon ramea y florea, hacieudo muchas labores de 
808 hojas) esto mismo se continúa en el cristianis- 
mo» qae admira ver el ouidado y curiosidad oon 
que en las fiestas adonvoi Ite. iglesias. En cuanto 
á la riqueaa de los templos, por la abundancia de 
oro^y/ld^ta 4^e loa baoiir grandes, aqnque.de) ^m- 
pío de Diana en Efeeoí 4el de Juno en Síriai del 
templo de Júpiter, que refiere Titolibio por el mas 
adanado^ por estar ;€Oin plancbas de oro forrado^ 
aa ka diflbo .tanto por ana autores los del Occiden- 
te,, cansa ladjaitama y Jes ¿parece .hipérbole enca- 
recida áJod que lo (leen, como causó espanto y 
mnohe^ mas alegria é loe que. lo palptrpn. En el 
Per6 fo^ msjjror la riqueza de; loa templos; el ,de 
Tacnn^a, adelante <le. Quito, tenia planchas de ojro 
con que estaba forrado, y en ellas muchas ^guri^ 
dajM^jaa» cofderos ry r otrpa animales en^botidoy; y 
ebpo ^ue eetaba pasada la provincia del P^sto^ de 
qne^se lEén ka iH;ÍDasi,y,de las planchas de .oro 
laa <aeBaieeMmiciie maa preciodas las planchas de 
los famfriíps que las láminas del templa do JC^iter^ 
qpa4i^ Tite; parque aquellas eran hqaa delgadas 
qse> pesaban - dloa oaatellanos; en las portadas^ te- 
man, figwar de >plata y oro, y para el sej:TÍoio del 
tem{rio Unaja^'de oro de diversas hechura^. 
.:4!2.^Q¿jBuiy notable.el ide Faobacaaqpt, por ser 



¿442 
de tresdiexktas leguas: éste, fUérü)^ lfdo»Érar^^e 

dáprfioi^.--' • •'•■ •^■ ' •■••'' *«*^ ^ !'Oi. .^' ' 
^ il^ la dé (DMiblAMxAm) dopd«-^eHV(¿&'^ittto» y 
«ohidniias áudonsM'eén lfi8TpSMdw<<fti}fi«rMB de 
aM/ftgüra9, vasea^y tiaqa». SI^deiiBiUiaá, dónie 
éBtttba k %prtk éáímá y^il0B«iÍHi<M4» tovNyas, 
^«e^ern UDápiodva de anee ptés de tai^ó y-'«ete 
d^añclio; (ftibierta<de'Qray {áeéras^ preeiesÉi» pa- 
ta eay^ jsiiiifda*^halñi amenta fiortenHi^ jr^pára el 
aemcio* del i^o^le» ylqa pahMioa» énaraplií nal 

44. ' fil templó dé Tambo eb >el talle da' Y«eay, 
donde per lo ataetxx'y frésoo del Valle y le apa- 
<üble del oielOj -fissiatteiii lo «naa dd «í&o loe reyee, 
ciíatro leguai déi Geíeeo/ doade aatalMiQttiBis'eepeii- 
tábles piedras de- vbiíito piéé de laigoytleee de 
ancbo, que en lagar diá betuo 6 ai^zela, tefiSa^we 
deYjretido, fué de loe de nmoha ^bina J$r riqíma 
por ih a^leteáoia de Ips myes^ y' lo inanífieathii los 
rastros de 'sas paredes. • . . . 

45P £1 tnmplo real 'Ae laKoiodad -^b GuSíc^ ca- 



4tt 

4t «qpwl mop> que trato tnnoUimnm loa 
h m ko ^ do so misiao polooioi do dondo os- 
toado prooo AUkalibo, porqoo le concediosen la 
lída llon6 do euo toooreo uno oalo que toaia roia* 
úoiaoo fiéñ do bfgo y qiiinoo do ancho^ qiiodaodo 
el aoBton nos alto qoo nti oetodo, oíaiidó que so 
Uflíoni o« la plaaa un ooreoda qoo Itooó do tina* 
jao» cAataroo y vasoo; quo iodo lo lloraroa de aqooh 
A aa aov oota tardad tan repetida do loa aotoros 
y do laotoo toatigoa verificada, pareciera dé la 
wogpaaoioa Angída ó do la fimtaaia sellada: do lo 
|aa.ja«OK|MmaN*fta oa le p m siata» so poodo dar 
«sédífto Alo iMOdo; porque oí oaoiaato oíaoite^Éa 
slaa oabOMio la oaaMi gmndo do oro y {>iata quo 
hk dada aqpel Mao, oa qniajonfcqs attoa^ lo qao oo 
rsoopm«da tMMNH an té aeos lodo ao qoodAba dea» 
tm y a h o ra oala paia fbesaj do todo osaa eoBoiao 
Isa psajiss» y oiíaia aon éaeSoa loe o&tnajoffos, y 
da k piala y oro .do oetoe roiooo ha oariq a a eM o 
to4oaÍ 



I 












.t 



OAPITDLO V. 



D% lo§ minuiros y dignidadaa de los teñólos de loe idtlñXfji^ 

• • • ■ 

46. M oobd" ooiivienéti los mextcarids idiSbi6'ad 
MU los antiguos^ romanos en pohér ministros al ser- 
vicio de sus templos gentilicotí, porque sr hubo 
«««--P^iim flattiniS|«'*-qvie eran oóino patriarcas, ar- 
diifiaoiiQeá oomo árMlrfcrpos, y Flamines nomo obis- 
pas y oaoerdotes oomtmei; tjne teman ttn áüperior 
qne^^ra oonv» pontifioe: los indios tenian hunyteo* 
pixqnis, y ono* oomo pontffipe' gentih babia séfs 
prlncipaies sacerdotes en algunas proriáciad con 
su'cabeeft: en México había mas de cuarenta, por- 
que ac(i como Numa Pompilio ordenó que, según 
refiere San Agustin {IH. 2 de Oívtí., cap. Iff), ins- 
tituyó á cada uno de los dioses un sacerdote de 
los que de llamaban flamines, con el noñmbre del 
dios á quien sertian, como á Júpiter Flanundial, 
á Marte Marcial, á Yulcano Vulcanal, & la diosa 
del fttror Furina, Furinal, á RómuFo, que llamaron 
Quifineo, Qutrinal; asi estos gentiles, al sacerdote 



446 

qtie ^Oleaba dfit dies dídlvino TMcatzoiíiátlometó- 
obüi^ y asi de loa demás. 

47. Había dignidades segUQ la distribución de 
loa oficios pop fuera del que hacia oficio de sumo 
sacerdote (qué en seflal de serlo, traía una borla 
de algodón colgada al pecho) : llamaban i uno Tia* 
quimilotlteuhtli, el selior de la hacienda del tem- 
plo, á quien perteneoia la guarda de los vasos y 
tesoro y bastimentos, y de proveer lo necesario al 
altar, que era como tesorero: otro Tliláncatl, que 
guardaba como sacristán los ornamentos, y presi^ 
dia y mandaba á los mancebos sacristanes llama* 
dos Teotlamacazque: habla otro comp chantre, que 
cuidaba de lo que se ' habia do cantar; entonaba 
los cántícoa y llevaba el compás, que llamaban 
Tlapixcutain: tenia sochantre para su auseMia, 
que llamaban Tzapotlateohützin; otro á quien lla« 
mabañ Tlamazcateótl, que era cotno maestre-escue^ 
la, cuyo oficie era enmendar á los que erraban en 
el coro: otare llamaban Teohuatzin, que era como 
vicario general, que presidia en los colegios 'Como 
prelado general de las congregaciones, aunque te^ 
nian sus ministros particulares; por orden de és^ 
te se hacian las informaciones de los que-OA' 
traban en los colegios, y se hacían nombramien* 
tos para cualquiera oficio eclesiástico,: 6 de re^ 
pública para los colegiales: tenia jurisdiceion so- 
bre loa cnr&s y sátrapas de los demás templos 
de la ciudad, y los visitaba: ts&ia un vioattr 



«4» 

Unwidb IfaiÉiiwhlflinhiiihln^Miv »lf iijlM mt 

. VM68. i'. Uii. 

y oiratos £«nrftilaa ée- 9fMl««:aiiCoéél4i.qMiii 
ttnDaba OmélMlijUb^steB Mrmai.nl ái^iééLpA' 

toeiitHi ífoíé qttie».dwtriomtoMMA»B Mn^w:jm 
érm InotM lob iMtiidotM del 4fMiiiiilHá%qaM»fe4 

q«e fe sirvm los qw fiifeikiMíbi^iMgtiAft'.^ 

de TehiAMeii y^ Oaxem^<teQÍlia«wfla#.MKMdQte ipor 
elMeioQ y per Yidac ea innrienjie ,4ino^ Jie^hM fae 
exéqeÍAii, for TotM «legión. 4i(f¡i»y y jo wbíimíi oea 
bufe» qm^es reeiM de^ ^áf M» eepfe4eiw^%«^9ti 
aaiigre de h» láfiei .^ee eewíftofilifM^; fMirta la «o* 
oíeA «obre 4a eabese^ y eeii iiplMue y jrpfaiv«eía 
le feitlvete»:. tosieii:aa;f4iiiere de e^UamfiM, 41» 
enm ceHM> •moiigci^ effiaiaido» ^ hl9 dmi4% «oe 
iMÜae feímoe de ^«irreey oíff» aiHJM^:!!»^ 
tuiíiea eaman ímim» y vH!iíaii»«ui()r ¿eaetoej mefti- 
fioadee, aMíanee y «rádes, «qjua. «Mbtrkp #qo «ele* 
giea oteo de lee>qae aMtm que «ivii» medertoe: 
evaa dedtttdoe á la dioea Géiee* VB Uanaban 
QenkéeU^ paM:4iie4NieMfw leabnaMe tonupera- 
lee: á artas ieeaseltaiía el^aaiap Marídale ea anga* 
«NI» 4iidtte8, y "ei alguüa faieeafc afligida ivaida» lee 
eMMilpiba <8U:l^ÍBeiea^ f ídloSi.oea Jm íé» tü .al 



««I 

•i OiiiBiau tatiiiit úüátm caMrilaiiaAi ^**^* ttutnK 

«Iqip l|0,^IIM|UI DM VM Wm YW tldil^'H)» 

•1 m1» j era la comida una tartUli^^iai^a; 
<• dta oiina, y nm\ tiM de a^la; jdpnman an el 
Mila coa la enbeea eelmr uae ^dvs; le na» del 
tiempo Yelabetti porq^^ lea dea de. elloe telaba». 
tada la noche,* ak|enib(ideBe ep. el íssIm^ y ae 
otepaWa eo echer iooiefiea en loa kra^eroe y & 
aasgre de wa cnerpe; los diae {estivos cemian 
de la ordíMñe; cada Toiote diaa hacíeo peni* 
hotftdáodeee lea engw, y pesaban calaa por 
tüs^ detu tben gnacdande, porque eimpUepido loe 
ceetra afioe lea qiMaabee oen asia^odade loa aa* 
wrdetee^ y eolka eer mea d# cwtreeiejitoa: ai aea« 
^ «IgiMe neria .en eeU pjsníteBoiai tenienle por 
•fBare y proadetíoe 4e mortandad, ó de nonrU 
4t alpn prfaeipet y p^men otro: 4 eakos beblaba 
ti demonio y 4 eetea tañan por orAsnloe: 4 ono 
^ eslee»*8e diee en la TÍda del renerable padre, 
Ft, Jinn.de 9^ Fnncíscoi <ine fué el qoe baiiti- 
si á loe de Tebnacaní qoe ée le apareció el denio* . 
ftio: TifVm eato^ ipiur. ca^itoe^ porque ei se aimi* 

TrTAacffaT.«-Toif«» I.— 41 



44« 

del damottiOjihíbátí notiteift'áltfsré^^/^A ^fti-> 
(ittlEdi''At néxfeiéfaé^' pórtitttf^litf Mnkián por 'gHi-^r- 

' pímoá de cotii«r' 7^ ¿áda xaffó iiiiik' mknW 'Sé ÍIgo- 
doq; 7 ütíoEf'lmQóS mmoféi, «fjué'ér&lo'q'tle v«i¿|iat) 
dáda^fio tíólatáeété. ' ^- . ! , v , . !;; . < ' 
' ^; Idirénlió ^at^^gé^ídad ünos,siiic»rdi»Urá que 
tenían oatdadó'd^! <kiiBvidSi'r& las 'fiestas;' éQ te 
otnléd todo 'él Sn e^ coMeir jt b^berrtil' tnávó» éi^ 

t ■ ^ • f 

la venida dé Wdío«esr, 'fWqtíé 'fiWg^tt^^ eaoja- 

do8;*seibñn, y "p^a aí^facrfiíos cargaban é' 'tes ni- 
Bósde'prtiiy iigüáy poique tfóman^'qüeí^iBo'^tnO' 
céDte«; Ids apUcáWü:'dttra{>a la ftfóf^-;^^ 
día '^omidáV,- ttíuy 'páreeiiáos á'loá éacetábtéá anti- 
gtl03*-cpííl6¿féy i^^é 'CüMaban dé Tas cenas y convi- 
tes* c^é hkéian eft' hdnra dé^Jfrpitef; Apolo y In 
Totía, d<i 'aü0 trata' San' A'gilütiít (/». 5 de Olv., 
cápi SO) , ' r^ü^ ttmartfn píriilcipto -áe tííia ptóte^ué 
hxr^ió en Kottia, y' fitilfci'on^ el 'tentétlR)' tíé- hstcét 
oehó ^fá^ eenvités; p(^r f ¿ 'hdé daéU^una dé 1^ si- 
bihU M süíHn^ que Bé'^élña á eiátos dioáé!¿ haoer 
cífñasj'péro Tos qaé maér-bdbkiti-y cofñfefi''dJrKn l«s 
satrerdiiteé, áÜntj[üof'érra para «ihigoi^'y étréaüjib^ el- 
cooYSte.' • •'■••■'• ■■•'• '"'■ • •• ■ '•'•••■' ■• 
'5^: Todiiys-'iJAtbsi detestableít mi niái'bé^ ¿Jabalí 



449 

tadudft vray nchi y a^g^nu tocos tron* 
tnK|iio jtmifl 80 k poinaban: tisnábanso li^ 
«m y algOBU tocos d# choros: tratan una manta 
do 4co Tuimo en cuadro negras: afectaban sovori- 
Jad y «lortiAcacion) y bajaban los ojos al Tor las 
Mgffw: niinüa boMan vtoo, pcrqao los ora prohi- 
Wo oooM á los nofarosos; mostrábanso mesura- 
im 4 coala do doecortosos, y mostraban majestad 
n \m rooteosi por lo cual $o los daba .crj(^<pto ^ lo 
<|oo dodafl: por dios so gobernaba la tierra por 
los o t é — ios y respuestas que el demonio los daba: 

«Miiiifiwtaban é lo» n^yos}.y saf,-al.d«tor- 

álgii oit «Ütidad 4o'la rop6bUoa|i lOo cansiil- 
telMy jr para justüBavJbi guerra: haoin», lo que 
ssIstaooiis^ahaPtTat modcido>Wft«atos, to«iau- 
4o ú tmmhmé^U Vo (|u»^ loa romimoo ta|»aii| cu- 
yaaslMidMl or^qmoiol puebla Mmano á aiigjiaa 
cíadad hHMsa'is^utta.guotrt} y si alguna protio- 
da 00 dooooiqMia» cístoa iban & rodudrlai y 4e 
ao hafiarfei la desafiaban, y por la nandato lea 
ksiia al aosíado gtorra y » movía & laofonsa. To- 
dos ostoa ftoftiaD «n« sumo sacerdote qfuo. llamaban 
ItoMtIi, ooBéf dé loa diosos» y üotlquo ao tava* 
tea del iiaao on^laa alboreas que toaian panic.aoo, 
rifps andaban auciod y foca) tan abomhiaUtt 
diosaa odo aovtria». 






« • »iii ■•< 



til 



':. :i, r.' •; :!->•) ; - !»• !•»•; :•*' .-r " . .'"il-\'íi; f. -* 

(Mrg6' db'bflmíi* f r6igfti^/*y (|^ 

omito:: tefllM etitr« ú^^'^^tíAímáM y'^^^u'-^^ 
oadt^ chiveo áttos'sobian^tiél, mx^íntí^^^^ áfveiilft- 

trinad^itt porSef qtté faáoia dfi^éft HMWtt fo íi ii i wlj ; 

Milq«iei^:lif^úídftd;'y atV tejuba» U^ '«jw w 

bÁÉ'CrtiMOiíiaíiH^be0'>b<y|i>l«8^oquc^ eran x^úm^p^ 
cionistas en compa&iaé^lM-colqgifldae^'.deliHÉMe- 
ro que vivían dentro del templo, hasta que ae po- 
nían en estado, que er^i & b mas de veinte aBos: 
otros habla que eran hijos de mercaderes y de 



4M 

od¿K> tráet ta&iHmplcm ÜMUsarcft/tcRif i^ 
eniá^ii&r/ tmevi i 9sph4ui' d« Miíiigaey para • las ^«li- 
tetadas^. áooafktafaál»^ 3P<.bodinaB«:£li]]fOiÍQrída«jdp- 
(licar^é! cVáilaegá) que' empegaban á adáar, yi¿^- 
áo ékjpéekí» léttitrafaui;Ui9 xna3re»ali.t»«iplQvy'ip6 
saoirdoti^.laBofrraan/áfloa éitísea^.f eni temebSo 
6dai¿r9^^idnb^o'seÍ8 á áuevptafioiÉ^ loa entrabaii 
ea^ei colbgiq, csm áayluá íteríiaá se attatjé&tábaa^^loe 
noUwiJtbmair'á BbomaMfcreesiCiM^ay ^sas ¿eil .el 
ImBglaméBÍaaiM^iorésrlqs jQOíhufies.ausí a^oaeotoB 
y.vufMtaMP qmb Ihmabm Telpockllato^ el qoe Jift- 
bl&'y^go^iebnaSírida mancabod: emákg^uuiá ai táam- 
podé'tftte^y.'péSiMí bus pariast» lioantía pava 
eUa^ jtíai jefaotomeei Sos deiípedian ióoá ana pUitim 
dexoaaiB^r.aBliHiablBsis aimataose' fiTataba.BidíÜT 
c6ii£la;de.iii»:re€^(Mrf aiia ígEávernaatefcaatiginiat^ ;Bn 
lüaxealaj' 8Í'a^iltaáárba.^'itíbuipd da iba veíate a^, 
óito^aiia ksabaroa^ Jó* tresqúilabaí» y.pdkfáMaiéd 
la.- aoii}|Hdiiac'eatb99€fniiiiiíih lai repúfbUaa iéaspufa^dp 
csMÚémfWKtmuB ertiináoion< mirados J : i ' a . /^ í 
^i^Ba/la'ptav3MÍa'de*<riaxeaIa ae áodstuiabtvi' 
ba ¿[iiemmlguboida.estoa.reatbtía ei oasoreey amn 
tta8^ij|ad(|8 <toD.affeatá 7 loaí^achafcáR de ia(.*foinH 
pafiia ídé lol^^ das^s ^nanoeUoi^ y . aaí^ pedii^a' ii- 
ceaaia {laiia ella^^i^ de^ns) rpedirb^j ara» trigttroad' 
'Hifiite* tftatigadbst'>caaiid%tae idespedktnjaa toé- 
ciaB < ilaaiflátidaíiiáioiiitariii' da* cjue !Do altidaaan 
ea MMpmsiM hafcifinivéaseftflfdoji .yorqoe: .vUi^iaa 



1^ 

«n hr trida. <li^^tKr«(r. ^Mb^'llé^Uaii 

qflie TÍviiD'eii can d* sos podies 6 parieatois^ilá- 
ttlfibasa esta damo religioQ; ^péoÜilitti^/^qae 
quiero d^^jo^®^^ ^i^dáfaui úitá&mmmstiét 
iSdos, y las doticeilaB eoh camisas 7 «Aagiiat 
¿alanas: ooilábahse pordelafite laHVmto 
orejas U cabello y fo de aMs fargoi peidkftpé sav- 
cilios eü-bs orejas y be^eteen'la ^QMt*'^iiiai|^«i 
rector de to mas nobles ^ol^ -bis gwKrdába y ^{HMl- 
dia en las juatas: éñtiA enmea mu cnl^^iie té- 
niim sefialadi^ en coda lianriü; adonde ^at'lkmeiw él 
9olj así mánoebos cenia doaerfUedj sé jvatatea á 
cántaf y á bailar, ásidw de fasumnlée'boii !éb dcm- 
ebllas, y estaban hast» «erca dé insriBa*neoiie^e»«flla 
ceremonia, con asistencia dri qne p r o s füa y dé mus 
nm|eres' qae llamaban. Ich|MohtiatDqHe: éstas «riin 
«awtrafeque •nséSábanyeoid*^ WKH.eBt¡d«d, 
porque hábhley inTÍolableyqiBesi cémsliai| oóBtn 
lá castidad algnn yerro, ambossinékfl«ssf<tisqiMi> per 
ello: al dedicar los pridres id niSb> é ámoáh. {«ra 
esta religión, éonvidábmi áeemerjil^éeteír y^j^las 
mujeres; y si ^a ratoti/el ' reclerv ^de sy ae » é^ t ep> 
mer, le tomaba en fafasos y TevaMste dd smIs, 
badeñdo en ofrecíAiienlerdel' diés'^'BeMalies^ y 
las BiDJeres si era miysr; y desde emhiac ee^ ^ye 
era & Iss cinco ó seis de la maüana, lalpmaba ¿aa 
caigo, /aunque st^pre ián& y se snátevtaha ea 



s. 



Im vMts 1^ «ifef dios «» las iMnífMtalM, 
«ft «ft figwm 4t nuHMebcb curioso 7 



56« O^rwiBMiMbMydwpell^a bahía quoviriaii 
m ««gmgMMMi M el templo^ dedioaüoa al dÍQ8 
QftalUiiliMitL Satos «ivfaii vida más estreoba: 
koMatiíanta veaüdoa, cod el cabellp lar 
da ha ic ary de estar eaniando^ y derra- 
qae ae sacaban con las puntas de 
4e divenaa partes de sa eaerpo: baKábaii- 
M A aiódia Mcboi ain fiiltar Jamás & esta ceremo- 
feina«Oiettatceh«at^ ¿quien ser vian, era tra^ 
«0 fiútó de haSarse áesbaa borne: tentaa 
da ameba ettkotidad, moy nuatera y que 
¡sUaba^ aiiie aolo al rey» ea aignifioaciea 
del üet %«e M|iraseat«ba» y Uainábase del propio 




• Faaii .dedioar ios .lufiea y dooc^lUa á eate 
dissi aweataii ioa padcee al rector, y eeBalado el 
lea'padma wm ooaTite; enviebaa perso- 
qM.W tnílieofay y eo el templo ofreoiaal dios 
QistaaleehwatK Si eva da máa de dos aftas, le bacía 
ea el paeho mialierida sutil; y ai era de tierna edad, 
ia pemm wm eoUiur al onello» basta qoe complidoa 
Wasícala4 taftiaba el mBo en el colegio, y si era 
wieraiMfa. • 



I é 






<«ií/.*c:'í?n/»fi¡ i :i n? ^ 



tf#»'i)in ui j "' o? í;* 



« 

' . •• , . . .. vestales d^.loiJlfttigiffvi. ,.. .. , : nR. -. 

* ' • 

•o^tiifsuBGiBt^arliabiáiicdfiratimBytakét «É notjiaa ñB 
tafios^ íá iáéenáe ,de diÁB ^«idare4aá.:£Uáá^éiita- 

gre nublo: do habia de tener falta oorponli: 
4lfftamiula^ '^or&a,. iBMoa ^•fC49tt«;UíutQl^ai*tfata 
teíAcbá $»sBtou\ J}0/katii%:ÁfDWtiMÍ oflflribii iwitpiíbn 
iwnajnoa^ que haJaando'jgMiertttlttMfiKrfigaÉpyéiNI» 
di|b Octamoa ^ugUsto: lOfa.aí t4víew.yoralwBa 
Ainikl)ijak^ta ^üa ^aatrasaUíiifQttdaftüiaLLiteé 9I 
dodtoíirki Tpmoa practicar aataaiiilQigaa^i^^teiafi 
4d li^McyocDioa, f^oa^in Ifeomite uan pmIm una 
li^úéi'fa.^ irAi uilgat^ di4£»cio aAfMnl^ ii aptfiam al 
monas lorio» y al hijo más tanto paa^iARifikia'lM 
veslalc:» vestían muy honesto traje: «a Uanoo, 
porque no ocasionasen poca honeatidad loa colores: 



tQckáOysiiiift, tuMi banda <Kii^ai.f(!d»t9ti eíliifMlo-jwtt 
cmta^ ^rida^Q,ilJti9 espaldas' isnaltp; jm podtiift 
Bfeit^]«9, ai ad^raiuuí^ élx<a«trO| pi^irafiií fl0re84it 
otr^s (Uj«fr y* la6(dvo8 a(ler#a<^ eje tu pía para ihuí^ 
tva3rffügjjosas../;f> í-, ;.. -. •-.■.•:. •, .-iu;- 

,^ft. . Efl 9fimq de/6a}|M^.Tlrgafte9 Y^talea^ni;eoai 
.servar el fii^ega warpy ;qw 4 prímefo- de'iSansorBrt 
eiMfWilla'iO^^ iU>!9speja^ielriatalinof daikí<) 4fi él laa[ 
rayos deUojy traspaleaban el cridtal^^.daíba» en un^ar 
pal^M^ atf (# Qifte incendian . Éata 4e. ponía do ^I «1-; 
tar; dnrablí todo el áfio^ y el apagarse era seBai dar 
algii])Ar.iM%teidad ^y. presagio^ de^dieodiohafa^f pdiOlo 
cual Ia''v||ga8í>>»va6tal ' qaé ae déseiádabárS^D^ ^' 
tanii>k4}w^lo 01^^», ai* iigoéósámente .aabtoidiAüDesk 
poftM tai¿atfiM»ift da^ asités^. por eaalqmérá U5riaDfi 
dad^ %y. '^Ilte dei iM^r i^ ai . 4S6 jantftbán : daskteaatiíy 
moDle '4mti aulguii '• homtíirei La eet aipofaia • ate : Ha*> 
varia- 4iildilda<^iéa y'tmmoa'^iraD'ataúdcsbiertb^i 
coQ^^umtofUftániiaato tt^ndíOf ^ fuaestoy y/afa linalÜH; 
Ye4^ qü6i estaba .áwta^üoBta aol<H)íia^ pbBiáki iioá. 
ca^a y iuia?iralá ardiefado^ jhlIi, agiui y aceita,. ^- 
en UegandO'A la -bóveda^ Id desataban ioasáoer4oi< 
tes> y aacáaáofcii at ^oiltiftetf^ det afaúd hacki cM^ 
taa ida{NMi!0atioBaa,r«oii laa^ laiaiQs, al cielo levanta^* » 
daa, y aor M-iistériU/ «oii iiBfi aBcaleraJeradiiMty'la j 
bs3alMiii")oa}aa€Mdot6a; i)r eBÍ(|aitaodé la !B8aaléra,7 
todeH^abáttilievra^y piadra^díi|ándoáa;8ototrá«L« ' 



48é 

tilH%<irai4«lo«tiiiu itar^Mféio y «^ iíBfdñslKiéj Ufa* 
gimo 80 a&revia á entrar eo el oocbe^ éttlifo ümi, 
pMqim4Mfaív{iMa>dé * Muerta; >y^ al llevatrla *Íi en- 
terrir^ «edo« loa^et^) MtieiW«cé«i|M%(kb&ii*lós 
pi^^eleaiéei Scnmdo^^ IMbaa ^«Iteü; y^efá^teíi&í 
Mi«MitoriMkid, q{ib lat paOM 6 tMdertos qne* im 
podim lo8 fletadores, loe componiaa las tftfjene» 

'.«i61w AI( medeF^'jBstas «irg«iieiB ümMeelNiMla éo 
la* líasfa-rBB{ÉiSa dbnoeHaa al eerfioío «de -loé láó- 
loa^ dedkadaey i{iie iririw en lae ealM y af4Mii<»9 
qiieim liéxieoieeMiim^áila» e^fMildas del^ Mmpto. 
Bl?BMéeiwb:!á*io0(OiiRrenia dtaede^náeidtfHe^aHa 
su inadre á la.fresenDia de Ida aátrapas co« Qtra^es- 
coUte 'ett ( la: imino; y eeoi ineíeoeé i0&^>«Bltal éo que 
heiiaídeibarrer yaoidaridM'eabttiifetio'd^losteiti- 
plMi ;Déed9 eete día qimdirtiitflaiinadré'eMfgada & 
llegar cada: qoinee dúqs .idaiefúsef^y^eortesaa de ér- 
bdtov olareetsi para* el braaenn • Ba« ttegandfr* A i a 
edad «de aeis ' 4' die¿. aftes/llevátíaiilá- 4ñ ÍBo«ipafl(a - 
deilas >dafliáo^'>obQñiUMn95*!ir 'iiiia laaata qua elJEre* 
ciáaal dios^iqaela^dadieaban^'Bligereieio eri!, le- 
vankaraepor éboMü^^las dies 7 taidia tfo la n«fohe 
y aliaaiaaeoBrv&*éélÁr«nel bmeeraJaoíení)ó^.»I^ 
coai4iBa!d8i iaaiivAqaa^jvc^raaiqifa^laaMdoisfiriaa 



MI 

loé (Alégitlffs; kv^ Mida Mblasi^ 
dos receta aMiá. Loft dí^ ftstítc» M-lea per*^ 
cámw Mm^y h$MAtn j^ 0A«|libaD» fttott^iüH 
baldía. Bn 1m déíoéa áSaé^é'tralN^^^ autfqtt^ayut' 
stkaa, tijiáiiiy^lab^bait ntentas i^iéñf él M^lteHla 
rat áioaéa. IMm W dita; oíay da tfalkifia; p^** 
bas algo mmy MÜanté ^ )<^ UevabáiVtit dtairtá^Áo^* 
""ofa^ pM^tao daéfan quó léO'dbaaa raoébiaa el-Mua* 
Ja la ootaiida, la aiiat«a aha'oraataMi Im aMardotaa" 



t * 



62. Si eottiotiio algüa daaautdo on oatoa agovai«^ 
empatan {Mr lia ¥k$aa attrtiga^ y ai era delito 
da paid#r-ia ñtfpbitéi, hsoiaii pánitaiicla^ porqiía' 
taaíao ataido <|M ae lea liaMali do podHv. Ika 'oaraoa/ • 
Sí al doKtD am pikKliopy aa avorigcHkfaii^ tanii'^ 
: a da aavovto» al modo da laa yiígoMa toÉláloa^ 
^padiaadaa, 

6S. Ett Uceando la edad de oaaarae» conaarkado 
t&tio laa parioatoa ol^aaaaaiiepto, podían Itdeacia al 
«Urapai y aaSalaban día para aaaarla. Llofaban loa 
Fuíaataa una oomida adaraaadaí y inoionao^ y aa- 
li U danoallai bien vea&da/ y dolante del idolo á 
•'uaa ota dodioada tendía ana manta grande, y 
coa gnuí raveffonoía ponía enoima de la manta, en 
plataa da madera piatadoa, la ofrenda: en ano de 
'•'!oa tina taaudea (qae aon hoUoa do maia ooeido), 
y aa oíooo oaoadUIaa de barro do traa píéa, que lia- 
Mhaa oMdoigotea» eama do patoa y da otaraa atea 



cortaban el cabello al entrar, en 8Ígnifica«igp da 

l|fb oiáa paTí»». :?;«4i«^od<n'pwí.v:«*WM» B>e más 
h9ni«tid%4i > ; pw, ; «star ^« «{^iia .^ liefvmtt^f m i 
otinaLt. el ^trafl^ffo.: «1 .di% de^ bor )» asa« por «Ipünir 



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oéntmj^im 



y rito» <!»• m ^ b t n Jp» MM 



(^ ftf)t y okcM «pii 06 par0O9Q á U ley tfva^géli- 
c% 4t GiiilD* faoíliUW U «Mi^timon efe los mtU- 
nkt MB iMbttc introducido el demonio eoias qne 
kat^ im iipee4n ley eveag^ea^ eomo^stt nodo de 
\üf Aode de bMtíaaio, de oovfesion y edo* 
que 4 peiiM deleof migo $ir?ievoa pee» que 
lié neJWiHtt Mea eale veided loe que lee hubM 
rtéhídeea k meolim* Eo todo eaWee Dios mareti- 
Osee f eeM> VMeoQ enemiamee «mee vence al ñá- 
Tmari» y eon en eepeda le degfleMe, 

66. Loe mexieenoe (iefap ei pedí» Aooeta), á loa 
aOee teoíen eaeídee de reyea y eeBorea» lea pica- 
Wia lea oiqaa y miembro viril^ en qoe remedaban 
iaátopMÍaiende loe jndioa; pero lo mee oeaMín eta 
lea dea laratorioe: el primero era taege que aaoia 
«k iH*^ Cfvtado el omUige y «ntwindo^ b pai^ 



460 

faflsTa%ft 0n(»>béiidáiidble á f altíon dcÁ agoá, Ih- 
mada ChatehihiiitlycDe (alias Ghalohihiiitlatoiíac). 
Tomaba^ deepaes de lavado, agaa en la mano de- 
recha, y soplándola se la ponía en la boca, pecho y 
cabeza, con una deprecación á los dioBee fingidos, 
qne creian ser los qne le criaron, llamados Ome- 
tenhtli y Omezihitatl. Dábale "^ft^nes á la madre 
para qne le diese de mamar; y antes del segando 
laMlOfio^ ifM emcottio banttsmo, el tsvrarto din del 
nacimiento, llamaban los padres tin astrólogo de 
adivinos qne tenian, y dieiéndoles la hora en que 
había naélduí, sacaban site íün^ y fainas, y si era 
bénéTolo lei^ proino^éabanf m fisliMdad; y d'nads 
en nial sfgño^ le potfiítn y pintaban sn nmla'&rta- 
Dit, y^rdaba el ))adre lá figura, turraban estos, 
como también á VeMs los nuestros, aunque los 
nuéstíroi» se fatldan tan bien en el mo^ihiento de 
las estrellas y^n lá influencia' de los ssti^os, -que es 
fundamento mas cierto; pero los indios, «ü les ca- 
rstttéres y figqra». ^ firán por éirta ciencia 4e^ todos 
estimados; ¡f^ comd eriin' pó^oo« y' les nochnientos 
muchos^ tenian t en ijue ganar la vidií^ y ¿onftrme 
los caudales denlos paáres érala piif;a, atíhqueera 
cesa de baria -Oüantp iproMstícabaü. 

.674 lilegado el cuarto día, ó^eVqtie Ufbégbi6í^ 
go» sefialabany preparado ^con^ife/. según el cau- 
dal del iMKdMrya)nvÍdado^, ániil^osj parientes j^ ñio^ 
chaches^ ^ne¿idfiba mñihaa téais^ y d^jiMüri ddW 
lid» <«l^spl .^qfÚM iüii leliiítto coli ágüa «n tuMIs del 



Ny 



i 



ban en la* booa^'^béM ypéif^o^ioftfw^dole á los 
dio0^jf fhvMtíLuMé ^ácto ft¥fibi^ ííd^ b* t>fireoiára 
míh^z esterera ;dlmi&Í8tro df4iii¿no. lilpadreÁeoi- 
ta 4ic0vi|ai«i tif)0'de4od soeérdotés, y ;Mto''iií0tra eti 
]oa}áyate^ios.4e'|^te prhibipfil y tUm, la ofaeieii 
dopMOUtoria-era iwátr á faisrftngidiM dioses leiim- 
piaran i^ laasóciedádas deV <iQ6rpo y dte las eolpní^ 
d^-ras p«l»9 ^Á-al áUiia^uAo poníaé tuviaroD «o- 
aocimieDto de que el agua limpiaba las totpesad^ 
porque^ bien se coneee qw ^se es '€il efeotb que 4olo 
aoempaSádb^dela victad dinna s» oonoede al agak 
del saiito bantisoio. de la ley evangélica» ^no* qiie 
era epinixb eutre los gentiles, que asi^eemo sé lata 
de la sseíedad del ^ueqK), se purifioab» de iá^ itf- 
muadieias del ainu^ (y 4M»ts érnor fué entre Ibs an- 
tiguos ^SMÍdo)« Ss^un refiere el Abulense (^. ^; w 
cap, ílI)éwUr.)'j'BéemMBj'qne por el ijfrí^ y Li- 
bia hiao tantos ^tragoSytéBaontró;eon< una fuente 
ei| que se lavó^' pttrebiéodole que- oon^^sto quol- 
daba libre de toddsisotí exoesüs^ Teseo» contem* 
poráiieo.de Hércotes, did á e^tesder que en ana 
faente de su tierr« se purificaban los vicios. Faraón 
en B|^pli> se litefiabn en t\ Nilo^ y la princesa su 
hija, con sus doneetlab, coande encentrii «on la 
eestiUa de Moisés.^ En BotiHa, eefm^de la puerta 
Oapena, ^ue ahora se llamüt Apía, estaba una al- 
beroa^ Uamaéa de Meveum»^ adüoode el pr ^blo i rq- 



j^ri^.<^iH»i^vi(|ní^. MiHW JM»qniti& tiaiiea^fMM 
X «ItotiBui^' dítoyelidií ipnb m» tqiMt lamtorié aiüittr 

4»w do IM Molo» liiejdmao»»: qn^ < #ftM: te ^^riibnr 
cÍQb 4&fliiaí8a«6fiGÍélB«í kvilw[i lfe8TMHi«li4ia 
'^ dos do Mcket'ioot royos so baSsksa Imy á vw- 
Ando^oómo k luM^aíMo^ofldJisjiian^ |wi% praiosr 

: 684 Sodu^i ipoos^col flairaitovio dol uBo^miimn 
¿otttiiclMwbos ooa grsttfos^iio.dítíáiidóloignndoB 
sddboníHis^ poniéndolo ^a ! Is i amnol «mI Mdda ps* 
4u4iS» jK. utts 'fioohA} jF ¿iiOBi) flu^or, iinr^hiioQ ¿ ms- 
•kicsto, j sdliot!otiAos4o.t^íflr.jMiiiiiodsite 
-na odiid¿ Si^ása padntofioísI^slgMOiB imslsnmon- 
«tosvd^. oioio.^.D&bsso fia oomida^ 7.|o$ «MchsAos 
hk wntínÚimDiy «cfihábMOiolílaír ataño .óitettis- 
0ir idoláimM>t><ini&idiofe JMN|^ ia*oiiataia) oon- 
ferjpaaj44ai€b<MiAstanoia:dfil<día ^4o'la'propísdad 
M ñgoQv^al quo i ano paáns¡ paroiua...I«araia- 
joresquo ibao.psrída9;al oopvito» sft ro&ogabon las 
jodiUás OQB ooaiisai f }M>rodttlaad.d4^iúSoe,;pot- 
que d«aiaa q|ae<;C9A .o«oí teaidiiaii^^M saa iMOiiibr^ 
;o6a filaraa loo oriataxas; y todM Icsroaatio ó m^s 
jdias'4i^& dotiawtotío;^ttmba. elfiíi^ tMtítiaua- 
do fiu la.Qom» sin ooaaiatír quo la;aaoaran afnora, 
-poi^aod^oiaatq^ o^aiiaqayiabob do.-wiiliima.é fa 



40A 
remn mnla;' 6oBR.áiia6 7^!otra9finiptT8Íi6feaeá>de 

. do íteban ftbafil)!» ^dd bebw á ko .qué hstiain' queds- 
do a^nifttiidos'^^ ki; poté, «é acababa la fieeta^ ^y 
le llamaban Apehualco, que quiere decir despedi- 

:Wl^AqaS.ii0ne 8ú Uigai: Jaf<»*taDMtB^ 
qiiAeaioa^ékitor'idólldortts otialMn'á raahlJM^ Ixl 
auatefkrmlidret: iea daUáde Bkainar)'0m que les áíá-^ 
Mtt ejkcw mijares^ Aunque! fueaed reibaa ienian por 
twm iodígiiará^lá : natuialeai^. qóe la itinjer ^ue dtó 
TÍdariiLmHo oon eo éangre iUy. le conozca parliaua- 
tebfcaile coa ait ptopia leefaeí que lo apartada si 
OQiEK> «oLinAo él qae tnYoan^auvienkecomoi pro- 
pio^ iquélo B&tregoe ^^ke qiie no lesdolid el <]^atir- 
lOyoqno fliiéwiB lea dolerá' el oriarlo; barlanido la 
na4iiii8lcaa:iqaa raii Ms- h^ dado hijos quercfngendrad, 
iea^ leche para. qne los crieú^ pues aquel indus- 
trioo ofioialdbB Sa sangre qae se oeitpó en al TÍenlre 
para anaUatarlo^ ^eMenado^ después del parto ae 
Ikgaiit.ka peehds y en leche se* convierte ^pam 
criaiio^Báetdo: ¥at6 á ¡veces más para las buenas 
ó sníliis oostámbtba ' la leche que.se mama, qua el 
sénah natuTal con que so engendran. ¿Qué pueden 
ensilar lasesolavaS) hephas á malas mafias^ á las 
ntllaa qoa BBamant«n% ¿Qué costumbres: sacaré el 
iHflb«i|ue manioc laa* costumbres nudas ^n la le<die 
que tiene. ya^ en soetanciá^ con vertiiM Porexpe- 
ñfocMTTse halla, que- si Ío¿ eordertUei ^ ^ ^ 



ingertos y riégó.de loB.foboIat 3r{»lMta8 losihslbi- 

70. A los tres años, pooo más ó menos deftoto- 
ban^eAnñefiteayi ^oonVftoi á los «íBm. -' Ooorierri* 
Utnlea Ids^caboiKtaB Sol eeteÜMy qv^ñtammm w^ 
jojí^ y ]0 formaban nna colUli qa» IhuiMMmfiaflbi 
y asi lo acosfombvaü el diadéhoy. ím madMÜa, 
la ausjbetfdad' y ^cmjhado eovfiw^riiibiio |iaéo wpm 
ka f^f^bücas pkiusíUe: no > tea em^satían -é^ttair 
'SIDO en dura éama^ y áieaaptB ka ionian ^ootapaéos 
porqfBenosa aodstambvaran á sarflofoa.ile&aflM 
amka enihtban los hijos dálosaeHaTaaeniBloflegío, 
. donde, vmán reoo^dtís ora miMstñ) qméhm mmeSbh 
ba iHienas oostumbrea, oaupándillMi aDfal86ri!iaoia>de 
los dioiaes^ y las ñiflas era-Ib nifUio («orno* y&'iaaga 
^bo): á los manooboaliendian ¿kgiiidinr» y4to 
montoaáéaaar. finóla patte deaéa aa triafaaní todoo- 
celias nahoa entraba varón», ni elláa saltaé, ¿«aéMs 
que eon atgmias viejaa aoempaBadas; y «i tal itaaa* 
liaacdo, lepioaban bis piantaskla lee pies oonpfiaade 
magney, y les daban otros^saatígost^tínfinaaeilaxal* 
pá. En Texoooo aooedié qnil mu raaneebn sállelas 
I patedea del jardín, y pof49é; salió áliabbir^ian^i 
woa.hqa del rey Keaahisalpillt, . faé aonaada^á sa 
padffo, y' luego la tnáadé aboroar; • «in que fnesas 
pod«nMe lasiraégea de loa stileres bi^kaaiéri«|ii9 



06 

iiGbMl qgVMi^ ytroiiMn fspánir.U 1^ 
4e kuidvMeUá» sMBnñow ^^ r^ ff^frunfaii 
Mipié tMtafiA ▼«rd«d;y ti alguÁ em ñ* 
Im aratíiM'lo MuabiD on labia dle oar« 
«iba» «m faoos 7 ail aoMa mantiao. 
n. Bato» dM» aigOBoa: ai an tíaeipo da la|p»- 
Mlian, ¡¡o6mo an> tíampo dal eriatiaiiia* 
%uáo qw tpiofia aoaocan la variad! 
j l»»Binao aa ¡mada daair dal babér y dal 
y taipattda la qaa el (ladia Fr. Toríbio Ma* 
ffaapnnda; ffM oan.Ia aatrada da los WftJh- 
faaüá al'iigar al castiga, y UJosKma la.pall- 
gaasdabaa- tütdtaa á los iadioa la ju^ 
¡aa áataa tenían, y asi» la üiibi i la gante 
alAaoa daloa Tiaiaayaarrió tras da te 
sar; powina oama ka aspaüolas no 
qna 4 sarviíaa da aUoa^ ao praaoran 
fiaglibi a; par aaiasgair sn prsaaaho osan da te- 
Iganate, y asi aa doaanfiransn an las yícíob aama 
• (basan da ana atitepaaadoa haradadaa laa aoatam- 
teas: tay daL qna (bara eansa qna an al aatedo 
aia^géttsa no guardan las cosbimbraa momias aivui- 
dasrtetíanas, qna obasmnn sus antepasados cnaa- 
da gsotiteB {nrf.f tom. S, fol. 606). 

n. Bato y sMMtba mas aseribiaron aqnaUoa va- 
isaaa apaaldüaos al padra Fr. Andrés da Olmoa, 
tf. Toribia y Fr. Bamardino Sahagun, da la orlan* 
a da loa aiBoa: ann loa plabayos loa anaaKaban 
tas aAsia% los Uavabaa álaa templos te^ 




4ftsf S^iHcrtt;a|a« 4M^iintpr&tM8a¿4ft hM&n .fédicet 
«bvidáBibpíMe nehvo: fiad doifc6Ílás^%db.Hau^ 
HÍBKMteBtM/iqhe ÍBo/le!írafatalNm ioifjQ^oéi^el sísalo m 
-Ttiiñin^ airad dtroBteb^im dbjBfaatLdK liibigar oii 
punto, UegaroiLtit^aioaimciqulhieqr }m9Ífitn «i iie- 
^BOininJíi ibioena ictoótiiiia^' fbrfáaise. apiBiiáíi en 
*éttti iúdhr fáoilidi^d' Í€ qw^m jmMÍá^iyfifwn Imárstux 
^4Btfc • oMitória, disóolo qaé jéias' PíúsíitfKir ' iFosMnlta: 

Hiá ^tesí*id¿latrii8(M pwmiAeiíiñidim tieiutii en 
gnaiidiir waileywy^M'ípireoiaiq» á^mpriáogeBSÚB 

*l¿iédpdiÜéV8¿iah4'lo8Í¿dMiAs.iodiab aprend^- 
'Mtt:á|K)áef4nÍ€9éoocion laséostainlvéB'hcinefllB&en 
'Ikí crian2«:def 4itt8 faijwy 'qoe •! i Bi^iimta Batato i^pUm 
«ni ^qii¿í un ^ertá edad* 8Íg|M(v)a:iti«ted^MdÍQÍ0ftfte: 

'Oáigk Ml^e<B¿3ieMflto4d 3rága'4bda vtftedl^-^áBhM. 

••<sa]t>;'*.)''^í''' - »» M ,-:•/'.•?••!. -: : . •; ,pKjí-, 



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S>% ¡m maíidga j Mpfimt* V* pmUd lo* UmUo*. 

Mi.lBaoaf¡NioB«,nniNlB,ttá*«)>|>*drsd9U rntot*- 
a H iMOMMaUt 4o vtr(l«4i' fin «1 P;bi6 «ra MBBr< 
ta^ foftiu aMfH|M4*4M y tMl)«^«» y»w4n . por. 
W|»njnn j mí, fcwf«.¿o Im s«ertfiQÍQ9 ;qu« too 
HM pii» apUtar «B n footir. «1 ooojo «lo lo* d»-. 
MO, TOOolaMÉo ooKfooibM nu 4ol|MB, y Moioa. 
ptn ttí» iÍi|Wto«loa «onfesons MotM^es y laaiyono» 
fot gnoniaboo «oeroto! y toaian jtor gravo aaerh 
Ugi» *| eneubiji algui iremlo, lo cual avoriguaba» 
pul iMctoa ó «kM4o 1« HBadiva de algaa aotaalí 
j ñ loo parotia quo lo Inbva ocultado, á goliioo 
lat h liako o« lao oapaldiU ooa «aa piodn loa hMr 
cift doairio todo, y loo dabao- ponitoaeio do aaoci^ 
Seioo; loo pocadoo etah actoa oxtohoroo da bartoo, 
hiwoiJwa y adtiltorioa, baoo: 
Mr maí doJ £fli|wrador y 
nocía de lot dMoaa, y do eit 
■ayait» rooorfada, ^tio onn 



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porpoa 7 lá oomi^iion que nsa la I^l£BÍ%. 



* 7&..lfil p;án<Hp^ |d^ 4os hijo» 4d la. auTidi4^ qpm 
jateadlo de^ Dios U sMJejansa, no st le luMa de 
Bf^r par jaita remedar, de Píos la mayor grande- 
za. Por. el ms de^Mi^ypi^ qvie «a^rp^^ude al WU- 
to mes a^ioanoy oa uqa de las m^. p^pmpe^es 
salas del teviploj' formfilMMi de varias aemUlas.f^ot 
B^stible^ de taobuf^)^, . que sea bledos^ de maia 
t^^ido, ^ y otras ui^a estatua del tamaSo ^ i4 oa 
hoiid>re, amassda^ 900 saogre de.m!los9 para aot^ 
eo sa^ia,oceii4^^ 4^ dios que la Sgpra x^g^f^- 
ü|ba$y ooq% iEÚel;(cQmo dicoA esto «sottsa, 

yffQirmabaa las virg^nes. del templO; á la madjda 

d4 t^b * B^ñtail^^^^H^tli: perfaeeippada la. e9i¡íi- 

* 

tua.J^ saoabau ea psJUn^ los. si^oerdot^fí al aUsr* 
OQA fl^nde reverepc^ecm aei^teaeia de todoarlo^ 
BSMserdo^tes y al epn. de:4i|s^meataa j trompstss» 
coa baUes que ibaa por delante; y esto ^i^ fd po<» 
nersq^} sol, y 4 )a msIf^iH^ ibaa Uta imp^twt y 



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coa.:|ft«o»f99iou^irem9daüj(io «lepadle dp la )Q«Diiíf. 

ra iw asMi^meato^^ 4^ : yerdudi £p f 1 P^jrá «ra .adeob 

tado.fae;kA;eiifefffD^4id0fl y. trabajoü» y^aían por. 

loa |PC|k}os{ ^. 9¿BÍ^ fu^tv 4«í lea «dorifiqÍQ^ tq^ Veh 

uiao fftksaup^ar eo aumniir» «1 enojo do loa dia4 

sea, :YooftliMnio. oonfoeabaii «ua^r^colpas, y^&wuL 

para esto difiutadoo cónfeaves moBores y maiyoi^ 

que goardalma/aecreiigíy tofiian por grave aaiori* 

legio.ol eocubrjf tilguik p^ado» lo cuidftvorig^abait 

por afor|»».ii mirando .l« aradura do al^n animal} 

y si lo# pai'eoíti quo lo habían lociiltfido, á giAf^ñ 

qae lo (Ubal en (as OQpaldiis :0Oq nn^ piedra leaba^: 

cia decirlo tede, y Ips* dabaa^ peníWiieia; . de saorin 

ficios: loa pegados erah actod exteriorea do. burtos, 

homieidios y adulterios,, baoer mal con bebediaos, 

decir nai 'del En^perador. y 4iesoaido. en. la reye- 

rancia de sod dioses^ y d^ asioa babia pecado 6 loa 

maycroa resanado» que Man loa que fie «emaÜan 









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Oorpoa 7 la comisión ^ne nsa la I^aia. 

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* 75; .^ pvin<Hp/9 }Í9 4<M( hyo» de. la. euñdU, qoe 
pc0teadió de. Du>s U senjeíaiu^ji hq se le hfi^ de 
pf^KirpQvp^Uaremedw. de pipila meyo? grande* 
za. FoT; el mee de^Hayp^ que coirr^ppnde ^l f^- 

Sfldae del t«ijaplO|. focm^iM^i de varias eemiUee • cor 
mestibl09^ da Uobufil^, .que laon bled69, de maix 
t$^t4tdO) ; y otraa una ^tafaua del teiQíijlQ , é4 ua 
hoio^re, ami^SiadaGpQsaogre de.iuSos, para; Bot(iT 
00 au^.iiiocenc^a Jk^ del dios que la figpra i'^^^pifsen- 

t^ha^ y< 901a miel , (09 m» , 4íce A<^<>*^) ^^ faoUaa» 
yfflp^mabaa las vSrg^nes de} teinplO; i la miodida 
d|il Idok) . HMitzilapocbtli: perfao^pada 4a ^tá- 
tua.J|ft fiaoabafi en.. p4m%^ loa. ei^cerdoteii al altar 
(K)» glande reverenc^^ ;eaa afi^^acía de todos» I04 
Ba^jrdQtes y al fioa . de; «astroroentag y treíopetos, 
c^a ba^ea que ibaa por delante; y eato arji id po« 
nei:sq ^) mÜ y 4 |a ma;9<W<^ Uk» l^e VM!)49tiW( y 



471 

mno vÉsonílotr á /la bándiúioá y ooiÍBiígracioáatfy 
(si 9á qoe puede tlamarBé asi lo qae no era) : aou* 
dia todo ol pueblo ymad» gente de faera á-ver 
las cereáiomás tíopentidoúLs que liaciao^ y pal^* 
bns idolátricas que decian. 

76; Hecha la fingida consagracioQ) llegaban to- 
dos con gran levérencia á tocarle y besar como 
é ou^po:8ant0 (nsndo figura del «deiüomó), y le 
posooi en la masa fresca ipiedras preciosas y joyas 
de valor, cada cual según era su caudal, porqué 
juigábMi coa aquella ofrenda aloánsar de sus cul- 
pas él penkp: pasado el diade la^onsagrstcion, en 
que nadie podía entrar en la capilla sino solo el 
sacerdote 'que Telaba y asistía toda la noche con 
los djSSiási á la maSana bajaban al Ídolo del dios 
Pkynaiton» y puestos én orden para la procesión, 
iba por deluts una' cufolnra tortuosa levantada en 
alto, si med^ qne ss' lleva la Santa Cruz en la¿ 
procésicmeSy'y él sácetdote, qué representaba : al 
dios QuetBsico&naily llevaba en bracos á Paynai- 
ton^ y la figura Ab nasa ricfimente y* con muchas 
flores aderezada, en hombros de sacerdotes iba en 
la procesionv' cAya primera estación era á la ekipi- 
lla .debde ilé formabrtí^ llamada Teotlaohce: : allí 
saofificabfcU: les cautivos y algunos muchacho*: de 
alli.á PcposÜaa, á Ghapultepec y á Tlacoloayan 
quellanlan Tamibajray de donde volvían ala 'ciu^ 
dad y ht^cian ssteoion en el harrb dé Tépetóca^ -á 
la eutnide de dft;>oiui3a^! enxtedsfl ilaarrMtalniás 

VBTAiiecsT.— Tomo I.->-43 



.hdbÍEmNáftn*s/ da 'iitaiMetty.bfiítalia^ide afas, 
4|»ft todo^ito mMoIó el drauMüé ndoit cMfidadi 
fieobalft j^roéesíon^ inoekmbavelitfejr.^áiku 
¡mefta en.óUditaír de» ftoiiBéj » «wppfi o»lMm'«tw-g>mti' 
TOS, y los que estabaD.en «fco» gBm-a^)ttaUiL ft « ita 
¡NreparkdoB^ ramatoba-en >baUm.|r etadÜM qiAT. ha- 
ttatk^cm ctfntos.ymijsieaBide iastramBtoac Ymlwk- 
4an todo»4oa isaoardotw do» igra&) (HÚdaedo aquella 
noótiey ocofiáDd^ae éa *ÍQMBsavy'<caiitor aaaaUi* 

77. Oito dkála iftaSaM /ba|a)M«f Ui eeWfeMi j 
entrábanla en ana oáptthy^deáde'cp: yÉeao fióia éel 
tej j de algoáb^ 8e&eres:y sacwdaílesy' el qoe ha- 
bía lieVaéo á Pi^aáten que répimeatoba á Qnai^ 
aákohuaU;^dn .lia dhrdo leudaba m .1^»: yabhna, 
dieiendo qaé laofia. HuitzilopoobUi; ¡lai» qoe co- 
miaran sa'oaerpe^.aaS&'hi/ebiataay yilnégb iaao de 
loé osacardótea sacáibá el óomzmij qiie le 'habiaa 
poed» y dállasela al rey i lo.deinásvhaeia& peda- 
lea, jr de eliaa oómidgaüaB todii^Meiiioéa y^g«a0dee^ 
hombres y. majetesy qiie le reedbiaiL jóob grande 
reyeréncib ^ iágridas, y eraipreoejkta^qaé ai ^pia 
se habla : de bebér^ xa • comer eqsa aigoaa ihaata qae 
pasasa-el medio diá: daban ianitad ¿loa-de QNa- 
tblolocvqtie lo daban' ¿ üdgajAa, y )}éi^ las óaaibre 
.eabeebraa deMézico/qíiellaiaabaiFjItoo^iiy Atea- 
edaleé,Jdapttay Qnepopan^qye^aonlioy 4^0*3*018, 
iSaa Pablo, San Sebaétían y Santa MaiiasUamalbA 
féíaBiaJeemadioft ffiaeenlo^ dioa^qab eb ebaHí# 



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47S 

te cofllttfifM Mflntof^i Mora uno 
49 !•• MQMrdolM á prtdtcar y exhortar á la de?o- 
lo qao habían comulgado: juntamente (oo- 
éi^ en U fiesta del quinto mee) traían los ni* 
á ks sacerdotes y á las nÜtas para que las 
Abábanles con una figadura sutil 
les pMiMe 4 uno^ y 4 pM^ ^d las muBecas, á 
st i u » «n lea brasosi sellalándolos |Nira el servido 
del, d^monip^ como mandaba Dios que los de su 
fchuBo los sellalaseo en les pechos y ñreate con 
el 0laa santo, y la eras de su pasión, y crisma 
i¿ qne^pta es la se^al cpn que Dios ecoplnm* 
ilakr k sos eaofcidos; que por esto dya ^ 
A lea premuraoras^ i{iuc se detuviesen hasta 
lea nierroa de Dios en las frentes: quiso 
«rto remudar el demonio al Criador y el sacre- 
de eenflrmMtoa df la Iglesia ssnta. 



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^ ,81-^ H!)^» ba tetfitAoidl tttonéo' iGimipn^: '411» oa ^ 
caiafle y celebra íbo» malrimoiúos ^eétr natatmles 
licMiftratós y epreóioniM, qtte laaiiUleitea 'fat ▼afam- 
iad 4e los doptrAjeptesc uMmw^^eniktí béheteeos 
oabrír al varón eod su eHpii á ia imijér, '. «& «»Bal 
que k «dmítáa íTbo aoiparo, imMi i|iiMéi6 é fiAth 
óon Booa: tattbieQ fiftéceaiuiiibM éaoraé iás^umos 
0B «dual de unUrn, comb w lee de TeMa*^ ^pit 4ÍiaD- 
do Raquel pot esposa é sa Idija' Sáray"^ k»' dié ias 
manos bei^didiéiidoiosr & estás w bantfladMtM oteas 
xdiabdUoas eatre geiktiies^ loottd ^0 'ies ^ roaliltei; 
que no se hacia sin oonsulta de falsos díMétr^nfltor 
lo cual en el mes de Mayo ninguno se casaba, por- 
que lo tenían por agüero; de donde - nació tener 
dioses abogados de las bodas, que era Himeneo, 
Yénus adulta, Jfi pitor > adnltn, T>epos, que era U 
diosa que persuadía, y Diana; y por ser cinco los 
dioses, para invocarlos ponian cinco cirios eneen- 
didos en el templo. 




476 

'de^üe iaeleii usar para' ver vxsioneBV düyo efecto 
es privar el juicio: con esta unción hablaban al 
demonio^ y como en suefios les manifestaba sua 
locaras, embijados perdian el temor para ir solos 
y de neche á los montes, porque tenian creido que 
los leones y fieras huian por virtud de aquel be- 
tún maligno, cobrébati* eandiii-y espíritu de cruel- 
dad para sacrificar los hombres. 

SO. TamWenrérte bét«n servia pa;va médfeina 
de los enfermos: y para ungir los niBos acudian 
de dii»rpasí partesjl loa saeerdi^s, que /í lea apli- 
easea aqi:iella Aiédioiía, Jiue llamaban divina; y 
wúto sdntífla . ftlivÍQ^ que debia de proceder rde- la 
virtud del t&ibaeo y oleliubqui} que implicado deipor 
si amortigua lae eaities, lo atribuirían ár virtud^ di« 
vina, y las superstietones jcon que los áátrapas. up- 
giaa y itaSan :eBgáfiBdo8 conia.ü ignioraates'. de 
esta unción yJSé ^beUdae de raices, uasíni.algpiies 
heohiceíos eidiá de^hoy, enoerráB^oae y peiídien- 
do: el jnioio pamiadivioav, y en particukr .vicgos y 
vújJMi 00 quienes íA demonio baila facilidad para 



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IHittilJbáote «rntiinr días; líAl sidit tttB'iltte á UtTne- 

• üoiivUládoB á Ter loft bailes' y 4é8lM§d:' 

8>3. !Somb)re6 gtaVas han^heelK) Ibr|;airélMÍoiieB, 

yit^roonciUos proviníSal^s ivá^ ttiaiMtedo tfOMOriliaA 

paratí^aesb fin. Pikitiottídqmer «rtdéaiiD pmáB mt- 

W estiv Boticia* para 4árgviMfías& Dios noefffeM Se- 

"fiór dé habernos briad^ en tt&a leyitatt- Unípia y pro- 

' V6(dio8a, que sé canoce su lim^iéaa cota^^éóflfiüs 

leyes ¿e Satanás en que haá Vi victo aiiaestos 4w* 

dtefaades. 'Puede servir para coaoieerlos.eogklios 

oea quid los tenia el démoiUe' <»Mitvres, poe» por 

ana partfi qüéria reuíedar á'M satiU ley come -en* 

iridióse; y por otra parte jnétehibft < tantas enuMht- 

•des y BQtiedádés,«om¿ cníel y ttioio, quetieM per 

t)fioio estragar y itonromp^r le-buane. Fkafanrate, 

demos gracias á Dioé por los qlfe ha Háiiiado:á la 

admirable lu« del Bvairgelfii, iSüHiidolié^díi las tí- 

nieblas de la gentilidad, pidiéBdélail«s«d<íamrT« en 

el yéVdadéro 0(^iie<átaiento/y^MM'cíbrfaiel Sadie 

de he misericordias ^ue á tantee r¿ilflOb^qa|ft4Máii 

por conquistar les descúbralos tesoros dé JéMiOi^ 

' ta ¡f 4os Waigtká la ti«hk de la gtiUHÉ. *' 






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M. Lm pHndpei y fledorés dé cotüqaiera t^fñ^ 
golianmrla justemente deb^n, póf con* 
y proMUr todos los pecados j y\eíon quo 
ito ifo ft i ptted«n ooitieter; pero es necesario qiia 
íi il|pitios pecados se haya de disimular, porqué 
la kff hunatiá debo quHar^lá caosi dé los majrdrés 
múm y la ocasión de los escándalos; y si quisiera 
p r e M Mi ' todos tes pecados, por evitar uü^s se si' 
gvieran otroé mayores, como si con rigorosas penas 
pr a MMti ' a lailtaipté ftñHiteacion, serian tos hombreé 
adilteroa y se toatafliin unos á Otaros; qae es eima- 
yor escándalo, como dice San Agustín. De doade 
se sigae, que cuando por alguna ley 6 se hftpidé la 
«laMad de la repfibNoa y ae perturba el estado pa«' 
éÜM de ella, no es juota, pues el fin de ordenarla 
faé para provecho y no pata daMdal oomna de I* 
repéUieai y antes ie dobe tener por oorriplela, WP 
m$b tei AgiÉtiii'lMl «1 pvlMMrlMMo a»^ UlMp 




480 

¿VbRrlo7Dé' dófi3d ~8é^ É^efque & tárprS^eoMt de 
cualquier prinoipe pertenece per ras leyes permitir 
y disimülrir pecados; esto es, no castigar á los que 
los cometen^ ni tampoco favorecerlos^ que nunca 
es licito, porque sería estimar el mal, sino disima- 
lar cuando- por ellos no se perturba la repúbli<»i 
si no es que se/itKK MeAil4ato con la perseve- 
rancia. 

^ .85. Perm^^ti^n Ipa m^icicam^s,, tnijQfCQ?. que gana- 
sen con sus cuerpos/ aüuqoe no tenian lagares se* 
ffalados: los mancebos antes de casarse tenian sos 
SMjKM^J^ 7 «^ian {ludidas; & lai^ipfid^rflB; y:era 
QMtaqijbre^ qiie: si: ts^ h\)o4»4am Qaal|[«iem« 
luege 1j03 podares 1« r-eqiferi^ii 19 t^tüb^a^pof hhi* 
jer ^, h dejai^a, poifqjae da^iMMfiF ^ WperllQM eri 
afseat» grap^Q ^vir /MMtt9ol|ft<}48c j|aia^b«M lia- 
ebi^a<huílU| iin^ qn^^^jde 4^K«i.ein:<ig^vi» 
^ iMtriiaQnb^:^ Atf^^wioiii de la 4i^.8fi 'pedia pa- 
rfv vuxjeriá .qiiiea UamaujoibofithuitMy ibv^ ygdi- 
^.y UqiíieBO(9m;p«iUd4pa9fc4<0lu?)f^'^j^^ 

IhwMban ttfaie0i»li^ >Si U m^s^i^ív mijM 
téJMM J«s iparíeste» 4 «ftlftlirKr; Jas 4ip4aa; jr la la 
ál^lÚHíf tíü la llevaban ios padmiro < ^ 
^ . Sfií.. Oitra í^pecie de an^n^elM liabii^ que< cnm la 
l^raft'4eJit a&«pnr'#e^iaatabl|i* y «^í tratitbadi de 
Msaf ) cr>Mhaa:s|is ^)erenw»«ks^ qued^lmii e«aiul»S) 
«OH ¿aj^iílafy; i)i|iiíta,4e. pariwt^s é ésta IkmabaQ 
HflcikdMkli. Qtrpr esp<»eie MjieiiQitía 0n^9S4tlÍ»i>ee 
qilfUMní»P4iyW(n|bii»Ni, ^V^mM^^Hg^ í^m wa 



iBQJiMs^:á ^iMwft UaawlNHi dhdafíiUi^ .lli .«dkúqa 
pof flál^eprlégiitilili. c f .^ .^n .. .. 

.OTES '¿£ ioé ME^CANCfg. .■'..;'..,. 

87; £1 qiie!«e:|aot«VA: 0011 0U tpa^iw^.4i6i?fit»iij9^ 
coaraegm.^ coi^ <«dtMi»dfk {Somier 3> f^l^.S^ c, jr. 
T^.^^ep.^ iik/lZ^: eqf^^ 4;dy^, por M decfttÍT 
ciá fue ae.d«lM^ á: la. 0«miiia: de. la baogre^ y ^n 
ser isráti9i9»)e80;qila «n misino boHibrA: ti|yi0fl« A<h 
Q680 4)0B Aaip-etoeaoM ft^oatei, morían ahonofidofi; 
y 8i era con voluntad de.ia. aiq)«r:^<moriaa.ambofi 
€oa oof iBÍ9Ma28ega^ Leyes que de igeoéráciotí /he- 
redwfo^ Awhas wo; eoneóje, y que a0.^8taiD-al 
oap&tiile Veiatiiuil» 4^1 Leviticó^ ealrd eoB kftisittr 
Badas; {loiqoiB ai pm liio^ y dejaba kQos^el bra^ 
mano mayor quedaba con la viuda y la reeebkiper 
mu jei} gr. efito.nei^óUigafta^ ootto en la Jey :del Beu- 
te^oaeinie^ivetBSoineai ;iw harfi(&;:la eerecooiM 
ooaod<f Daqoeríáa^ de. desealBatse» ¿l'^patay^de 
escupir en la éan^ oomo eotre li>fi;3udio8,iaiho:qiie 
erael éasaiuiettlo'VohRitam.. . «. ^ '. ^ i; 

8& AJM adl^teréa. aptfdfealmD, y era am^diM 
miup^e^ é fofiiéiidolnk; laí dabéasí fi6bre mia^piéénii 
ydábdflesieQii qtrá) é apteh8áiidoié8ianehos.!8i'era 
&oUey.p9r compiíflíbnv ^le dabak ^asfote y dtapaes 
le tiiabaD piedras^ y esto babia de ser cüt lestf {(e^ 



IHM'IIO IWI st flUHI Ift MttniiiihMii flnt MiiídítJlTfMttiJWIIl 

eonfmion de ios aonudos, y no tniá j|AiiB9pd9 jfmr 
misión para matarla, porque tenia pena de nmerte 
(aunque loa hallara juntos en el adulterio) ai la 
mataba, (]^ue era raso á los jumos r^rvado^jDODh 
brados para d coiáetitinñdito de las oáaaie da ma- 
trimonio, porque decian que era usurpar la jnrís- 
dícbidft real y á los jneeés ^^itarlen ^1 defeeüio. 
Sn* el ptielifo ántígWoi de 4bs bebt^oa, colttft ebasta 
del quinta de lei3 . Números, la llevaban al ^dodo 
saoei^dotey y hacia la prueba- con ri agua. <|fif Ua- 
nAbs» dé k aelotipia, lo eoai . se permitió •elgan 
tiempo en la primitiva Igl^siay y ideapotoa «a- pro- 
hibid por 'raaoneá justan* ' ' ' u 

<89, A loa t)ttá meptía^en oenalafet lM4iíeaiian 
los Iabi09 ooQ iu(a púa. de maguey} y á lof^^aa en 
oesa grave, ios eortaban lin pedaaa de loa labios: 
hoy hubiera muahps sin laibio8¿ por Xo^nufi^ que 
mientan. .^ 

' 90. El que ee ^Mstia d^ mojer, ó la^ migar en 
trqe de hombre, ie áhoj^eabaa; Esta . fijé lisy 4ei 
▼bii^tidos delDeuten>namio,^y esta nmn: fhr.ar* 
oosar ios aotos iradiuosos vqfoe pn^an' empubniae. 

91. Alqueoometiaeiprisadenefindo^xélamn- 
jeií que eon (^ariiíaMgeii tenia delaetaeioaaa anides, 
que lUimabnu ^tkehniMtxbay Ieajabm|oábM9 jf,por 
nian |;mn cuidado <en effHer éste ipeeade^¿yta|^^ 
saocpnMte, lo qpmmaimb.pafraaaÍ»rf¡^iaiOTH|^ 
de^j^eoád»;^ 1 «<'. «i :'' . •>- > vfe.ViLi<k4-4ii 




«88 

r: 'A'M- ákiábuétits «üoftWn'á ^ü 't>htks,V «ii 
pálülcfor leé quemaban MbstábéDas háéta qué llega- 
ba Á Id TtV6 ton téás qtié fláüMH^an ofcbte, y les utí* 
tabátf la eabéía bt>a de¿Í2a csifí^nte^é! ocote; y ¿i 
era pwsona de supoBicion á (|uiéñ servían Sé terce- 
ra; lirts áfia^ttümáá l^eíiaÉiai dfVúo. * ' 

9S: Airéat^t^opié qtíé tiallhbánic^tTti^rentlidcíéti 
dedlkmiédtldád/lS kf'háHában cotí algunn mujer; fé 
ptv^aliátí d6 ofició y era dertctrádo. *' 

94. Si alguno tenia acceso con alguna edchrvía 
ajena j^ iábúñ 'eétandd 'preBadh^ hacían enclava al 
qut éc^fiiéfiá k ciAph; f si |yatia, se" llétrába lá cfía 
y lalifAte^Ae^tibettattcon preció. * - ' 

96.'^^ léé-' littriés, érn^'léy general qué áienda* 
ci^a^é valor tenían -pena dé'hiuerte; y él ía toarte* 
8e eOQvénia) -pagaba en mantas la cantidad aldué-^ 
ño, f othi itíííB pafa* el fisco -i^ftl: & 0slb acudiAn 
los parieatés/y por la ciilpa' quedada esclavo; y si 
lo bkbia Ipistadó y ho tenia ' con tjtíé, pagaba 'Con 
la'vlíh. ^'' •' ••^'■•■^ í «'i** *'-•••! . ''.' í'*- •!' ■ ■'■" •• 

96: fil qde'hüAabii én la plaza w^ feria, q\ie1Iá^^ 
maban tianquisoo, luego era alli muerto á palbs, 
por ser^ en el lagar p^Keó b! atrevimienf o. 

97. ISI qikb %ui^Cabá cantídhd 'db jhárorcas de' 
n)aií2;#arrtoMlíba' canlidaé dé iiAtas, tenia péná . 
de mnerte; pero le era permitido ef que tomara al- 
gunas parít'cdBter. " "^ '' ! ^ • 

9t. I%'tflga»€i'v¿ndik'pbt'' esclavo' algún mito 
perdiéb'/qaédMii^^eeelefvo/y to 'vbndiáA k' kaeiéín-J 

VBTAiir0irr.— Tomo 1—44 



99. Al que hurt«dba pi^ta.^ 9f^Jq4mf^\mt yi- 

miento de otroaj po^ «aar^ el d^IHia.o<H|^^4¥» 

pi|ra l)^<)V^-:á< loa -^¡^ ;M«a«^wa.4«}}wM»* Im 
oastígiiban con moei^..;^ #^ q«#t }iM|a(i|d8i|i,4^o 

ai#tyip^qtof d«L tí^fDiip,:^..i^,,«9Wrtf^M^td9 le 

ba]íi|^r^^44t1>i^N^9'»'^'Ms<m |feii4<Hprt^.d«g9M»- 
doj^ty^i Qgél»^, Ip pcfpa(.,6.qft^tiyi»niMt9i>r «o 

los secfetos de guerra, le hacían pedazos, enm fOÑ 

102. E| ,9i|f> e% g««i:i^r hVñ^ ^ jSfi*|%,8Ma|i|» !«« 
ÍQ^glM«e.4,i^lga||^ f«|#l. 4>iM:|Rm!4P ']ÍÑf líjr«^4e 
Afi^Qy Tezqi)ff»:i]r 1^o«]^ J^nia>|m«•r«j4# i«i>«(te . 

103. Loa jueoes ó relatores qa«t>Aim»ft)(Í^m* 




m 

la justicia p^nii^. eu ti^rraf y jhfreda^e^ te&in p0M 

iia.vMcri^Btip ^.y jabÍQrtPt et peehot y ^<'<}a^ o^joí be*, 
b^aos imtAibay era alipiroa^Ow ^ .' ; 

107. J<lliqHe.siep()9 p^A^bQ h^ji^ifli vino^^aj}^ 
siwia, loile?e]>an i ^ p4r^)y yialliy & goip96»il0i 
qui|l|b(^l, la.,TÍd|i:r¡á 4«» ii!^uJQ(reA«qu9 MQf^brfagpL^ 

tabaael^^i^i^ y qvedjiii)% i^enMo; .Ai^r plebe- 
yo* \fa qni^i)*a..el ff^bijUi^, y . jen , (Jfpjilíísbwi ím 
<»UH^W ifi2p:V'TeaoeQjp j at nobl^ io» abQrpf^fv y lojef b%i 
b^a ^ eV riOi para, (jttp s^. bffrtajie áe ag^^^at ;^l. <WFi 
po que en . vida bejbdó ti^tip .yi^o: al ^^beyo^c^yi^ 
diijíi por alg^ttosiaHo^, y ¿i-^ tercera vf^ le a^r-: 



cftfoan^ : . t t 



/ ••• './. ' *'}",• ..»•;-•. > ' . 



> j 



14)8^ El e^Uiyo >q)iie; Bfliit. .4e }a pí;i?í,<Kn:y, ^ 
eatraba, 9A el palacio»! qu^f^tia sia eacl;^vU.ijid^.¿l^, 
UbreMto iaa^p^Ms wv que estaba, c^di^f^oj, jpar-, 
qae era coina iugar 4e iiefogio el realpa^oi^t. 

109^ Otras: muchas ^ye^ei^fir^vf^gautes qMP.car^ 
el in^iutQ natural, cop .padura oonscyo^confícm^ 
ron y ^oe iovioWbt^meate; gear^abjan,. tanjea^le^ 
mfzioiWM^.y 4os (levGuatJÍmala^:a^p)p f(l de 4.€f p^ 
iier,«l,rey .í^,i^flta, y icqnwaoi de.>.99b)^z% y. ^> 



biHitén )4iñ pú^tíM pffh el^ <ó^dtíMiento de i{tte^^ no 

110. En tres delitos en que eran en Éú^^^ñtíR- 
á$a <^^% $($é^!r¡gdt''oetotigadb6/t^r4Gd e&lóniseóco- 
iR>6hm «et^ñ^uentbs; batóh^lioy los nateMl^'ootí 
disolución perdidos^ que Aoiái el adidtérltf/lit ém- 
Ittk^títz y el hurtdj^V^^ xsomb^soii dé'tal iiata* 
tul, qtíeébn mas Ueritílds pói^ *1 Hgóry miédo/qíie 
ptt'lá'Tázon y isiuttvfdad»; con -ia tílemetaéitf de la 
l^día y isü ley dé^grátila hnii soltado iaítr^ififtildafl 
de^su iíK^iá^oidtí dépráTd^á. ]Désdii^aída gente, 
qtseid ^üé^ nó sé ^ies (^Wéttiitia Ctfaúda genfHés se 
lear toleré siendd crísfSátfó'i)! 7odo3'&la erabtii^uez 
tan- indinados; qtíe porqué tes conviden á p&Iqne^ 
convidan y entregan sus tnistnas mujeres para la 
lüjtrria: coineten incestos en fá efmbriagueZ; para 
decir que estaban embriagados, siendo la disculpa 
su misma culpU. Trabajan máspór lo que húi-tau; 
qué por lo que gananfy asi ^n menester ibuchoa 
ojos, porqué (o qué afus ojbs ven, sus manos águi- 
las son. Pues él mentir: én cualquier informe^ lo 
primero que dicen es una mentira si le sirve des- 
pués para su defensa; ^ lo que es para llorar 
es ló qué en las confesibnés mienten^ pensatftdó en- 
gallar, y én su datlo se engaBan á si úAoÜ^^^ 
ky que son puntuales eSy^iké.a|»éli&8' 




487 

üof ai^áqüe, tfuáádo llaniáb al ministra; oa fáñtd 
por 8tt bidn cuanto por darle quehaaer, y á ymcís 
se TaUa de que los aacraaientíen para escaparse 
por enfermos ó para que ios yisitea con agasajos. 
Ya ha sucedido llamar á las nueve de la oocbe & 
los Sacramentos^ y á la mañana verlos levantados; 
y averiguado el eás6^ fué tiorqii^ habiéndole reñi- 
do el marido, fingió achaque^ se hizo sacramentar 
por ha0er4aapaee8^:yi beabas se (fu4 á vendoír & la 
mafiana sus maritatas á la plaza. Esto es de más 
de cincuenta a&os de ezperienoíay y cada dia van 
d peor; porque antes erlin los negros y mulatos sus 
eneoúgosy y tson bel)er juntes se hav hecho ^amá^ 
radas, d^ quienes aprenden otras mttBaí^. "Ditíii 
nueátró Sedor les alutúbre los eutendilnienicsr pa-' 
ra qué oónüzeaú la obligación *^U6 tienen de -ci^isr 
tianos'.' •'■■'/.'' ''i ' ' '• » '''• ^ 

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»-XT-X¡-' -■■.;;■ tro-.:' 

.11].' lAwtqq» en 7anii«,fwtH4»LTwtl)»:M»»r 
Imóob [MXÍo(tQQ8>-me h« pwfK!Í<l«ii pw.flnid# Mti^ 

otna qiM huí dejsds da poner, m^ud U iiarwá9S i 
aeganá* que hiso don Fernando Cortés {n«rrai^ ' 
/oí. J??) al s^or eiqperador, qao eo latín traduci- 
da fo¿ impresa en Golmia, aüo de 632, esmita V \ 
Cortés «a Cu 
112. Fué I 
pues que los I 
dosuásdacii 
en el sitio qi 
nneTO famili: 
bru en sus p 
pedes hadan 
Fué creoiend 



i wtil OHM, y U* edifioWB da Um &oU«a «w 
<!• altva, 7 «diAciw ■nutnoaot. Torquemada dÑa 
tMJ* «Mal» vaioU mil oaoai,- y en cada oaiü baa* 
'•a días vMÍBoa» qtnB n «oolaban o» ctunto y daa^ 
t laa «rdisaHiu de adoba, ooaaM 




VM& qpH Uanaeait loa ^ua todud, porque en «•■ 
u* dioa oiatu>ih>e m «librar kasta atisat i km 
iaaéaata^ j aafoani.i ilÍBtiaoÍaa.4e biicaabde 
«MhiaB« ^ae^nitii ka .yortaiUa gmaám tam 
^tm y b»$im y. wta—i. grandaa» <|M. bada -la* 
|iaMka aA»Éirt»->twau veatawllwa da iMla \m^ 
aa«a— a haralaa.aaan..- 

lis. -I^fe aalla»«nA<* kr«a — nwi aMatoai 
k aM^aw-va al Mbdia>y ¿ toa Mae de !•■ pwalM 
ailadafuii loa aitia faÉüaiif 7 la. teeqaia pam 
i* hagiae <e lai «anaa^ f «atas ana ka aaUas da 
'm yiinaipalBa ad Madia-dela oiodad, ceaW' ha|^ 
i^ la «alWde k Ai:iqtiia.i|He-faia pac. el Falacia 
Bidí OtKt», Uéai da agaa, <|a« aamapaadlaai^ 
■ da 



' - * • .-* '^ • »;. * 1.^ ■**'■' • ' •».• , : • «t'vliif • 
'/ if !.'* ¿ '.' : »;>;.»; i) W \\tt':¡ ..." 

• '".; >.' -•; -. •• •■- •'•:.'•:, ». ; V í . •• i zjifli tíi»í -. 

I 

<m9 Iq^.atttprei qtoe 4» elt»» tcafa^^huft^mmljp j 
otras qoa han dqado de penery segiui la Qarfitfá^B 
segunda que hi20 don Femaado CorjtiÓB {n^ur/it.^ 
foL S7) al seBor emperador^ qoe ea latín traduci- 
da fué impresa en Colenia, a&o de 6S2, escrita por 
Cortés en Cuyoaoan en 15 de Mayo del afio da 622. 

112. Fué fondada Ift^mdadjdel^nOobtitlsAd^* 
pues que los mexioanos viníeroü áestss partes, pas^ 
dos más de cinoneata afios {Herrara ^ Déc. j9,4. 13) ^ 
en el sitio que hoy tiene, sobre ana It^aa^ ;por 
nueve familias {Tarq.^ Jü. S^ cap. SU) ti|%. po- 
brea en sos {nineipios, que sobre tecrapleA;da4)és- 
pedes hacían sus oasillas de oaffas y de, {m^as. 
Fué oreciendo la población {Torq.^ $afu^S)^á» 



489 

mA MiM^ y \m edifioioo de Um boUM ttao 
d0 akea^ y «Ufloioa svatooaoa. Torquemada dÍM 
tMift «mi» v#íoto mil omm/ y en oada oQfü bai* 
u diit vMwotí tpm 90 MoUban nu enento j dM- 
omIm mU: «mi Ufl •rdiaMÍtai d« «dobe» cobim 
*i«fidM 7 iwifciM» f moémmnmMMs: natwuB 
db ■idtw» porque serviaft da puartai «na 
.^ paÉrfM MU mM ti^aa qM hMiu raidí» 
ftfa qM ilMMien Iw qu« t«DÍan, porque em e»- 
trt elloe eeetttMhte no ebfartr kasta avisw i loa 
^ y eaketara é dialáaoíoQ de iaaícaaaia de 
ft ique^laiiiia iaa . portaáaa gimndae oa» 
ritife 7 Níoe y- «eo4aeaa( gmndeai. qiae> faui de^be 
fhkaBae MÍifliiÉiita*lttHa& walaftillaa da una Ittfr^ 
da aane' aiwB'laa. Man.tt 

lis. -Id* oaHaaiannea kraa aftaaeraat MaaFoeii 
Iaaaaqaía>^aaeiai9díey Aloaladaede laapaaalae 
«badaftfk loa que iMÉaban» j la. aeaqaia pam 
d tiagiM4le-laa aanaa^ y- eaias esa» Ua eallaa día 
\m pánápÉiau eH «Mdia«de.la oíiidad, ceae 1m^ 
«Ü la aattedelít Acbqnía.que faaa poe.el Pkdaaío 
laft Otoa% tedaedeasoa» qae eeneapeadlaft^ 
haaipaidaa de iai^ aaaa% con aoa eáauneaea de 
üiBadadde aaafeaahaní qáe MaaMua chiianpae& 
faiétfae •e-eeipedift paaar 4 ^o* era ea laaneaeiiá 
Mha^aia» puertea fclaat pameá aanricio- maiaal 
Al m^ ^iM Olaaa eaUaa j^hiar i'ndea da teflan 




• • • 

'f'»* •■ ^••- * ♦- '«j •,' - r": .olí». B n •. 

otras qott han dejado de pener, según U nar^MS^^ 
aegatida que hiso don Femando CorJtés {n^uvat^ 
foL 27) al seüor emperador^ qne en latín tradaci- 
da faé impresa en Coleaia, aüo de IS2, escirita Jfon 
Cortés en Cayoaean en 15 de Majro del aSo de 622. 
112. Fué foadadalfMwdaddeTenOolititlAii des- 
pués qne los mexioanos Ytaieron áestas pactes, pasa* 
dos más de cincuenta a&os (Herrem^ Dée. S, e. IS)^ 
en el sitio que hoy tiene, sobre ana l#gaea> por 
nueve familias {Tarq^^ Üb^ S, cap. SIS) ta%. po* 
brea en sos principios, que sobre terraplén de cés* 
pedes hacían sos casillas de oaBas y de, pqas. 
Fué creciendo la pobbcion {Tcrq.^ cag.JiS)^á^ 





inil mm^ y lotedifioÍM de 1m ftoUaseiM 
dft altM» y ^íAcím auntooMa. Torqueinaála dÍM 
tari» cíeila.weÍDto mal oaaaa/ y en oada ouiü baa* 
ta diM vMtaoa» qma ae aontel»aQ aA cuento y dee^ 
wk eiw laft et diaetiui de ndobe» oosaae 
y aaita>% jr. jiiiMÍMi«Malada( 
de aedeaa» porque aervko de piiertna « 
.ú peli^aa te» janee U¡/tm %>e heciee ihmU 
qm Memeean loe que T«ten, porque ere eah 
Ue elloe oeetuinhto no ebtamr kaate eiriaev i loe 

y eako:em4 ilíatÉ*oieii.ée<leeícelaiede 
f^ iqee^RÍia. lee pecftedae gmndee ;qb» 
rilaÉ jr b^oiáyi wee>eeea< gmadea^ q^e* lee desloe 
lleMUe eefcaiÉiile taiíen vniteaUlaa de tuto tte^ 

iHi eeiMe ebeni-lee-eaeoat 

« 

US. «Lefe oeHteienneee fcrae eiaeereet aMOíeaii 
k eaeqflk^ee el ariBKÜe.y 4 loe ledae de lea famtoe 
mkmám^uk lee que iMiÉabee, j le. eeeqeie gen 
«I taagíM^lelee eenaea; jreelee eie» lee eellee de 
ka pifaápÉlaBeA aaeaio.4le.le oioded, ceeie he^ 
aaüle eettedo'la Acfeqtiíe.qiie-paae (mr.el Pkleeío 
Beéi Otoeabtaéeedeegoe» qee eeneepeadiee/ii 
kaeapeMee áú'bá^ oeaee, coa eee eemefleeae de 
ttami deride' eeaihaebeiii qiie HeeMia «UeeBipee& 
paa éMee tteeetpedíft peatr m nü eirn ee laeneees.'á 
•*m eeáen püattae ftlaaa peraeá aerrioto meMelí 
éa cede d^e. Oteee eellea liebie todee de teaaeq 
únü* Mee, lea eeMateai enie aiiéeaeL 



pato por doii4e 0o^r&bftii y^saUaor, y 4oiiio por I» 
ógú^s-ei^^ ^%i(y disptteiíiO'' pata ' <ií]ali|t)íenivpian- 

sftbÍBd^ } muy; %\tmf ' ¡eiptotés <eop44o»7 ^ ptantM^ d8 
flove9s<^raé«a^l6gnm%Mi paiA^vtetfdkir y m>mfíg de 
eUásy'que faodo paffeeia.ttn^ par4i#»^<^tabki; y*oo* 
IM ea b)0)Ái:bole« anidalM»^ p^arM; he arialiat} y 
eúúfoeíAaiM^swdQ q«o ^ osaima^^ioii 9^m¡tiuat, por- 
cp» «erau diesteos 9Q tirar^y hoy periMiifiNSQn los 
jardinis: ^ky nefiotas te&iaü »6(i9 járdiMs. • 

' 114; Bntraba en'la oradad.^potttiía «thijeade 
cal y i»ntD, :Utt caBo graesoda^ t^a;da la fowte 
do' CUnpultepeque, o^e i^oy ponBaae$0:> repartíase 
par^fiüos dor {¿iodra á la0 ioa^aa-do loa aeBo#es» 
qup tenían sus estañóos deí^agiift con iqae r^^abau 
'suaj^dicied^y^^ii que eiiabaii' pwos: d».:ena be- 
b)alD4o9 ^dé'lá oittdády pocqué^la 4»iaB aoaqmas 
ofr groosE) y-dcóde^iK» fdaaoMlia Ja- llevfkbaa eu 
eánoa/qmo 41anian aoalos, «[iva iségoú ▲atoniode 
Haiir«ra ^fol. 846) y andaban ea la oiodad su|S de 
eibcttonta mil:sm las que vc|nian ito a&lera de Jos 
píuabioa eomarcanos/ que* eraa 'au mayor «ahtidad. 
'. ' ll&v Tenia machas plazas da¿do so Yeaitía y 
cofiqpflrabár lo' necesario? ^na gaseial, dos voces 
flUayor^^^co' Cortés) que la:da Salamanca, rodea- 
daf'do^.povtalids; dond^^se veiáñ mas de sesenta mil 
peíaonaS' que/^ Vendían y compraban: cada cosa se 
teftdío^ aparto -en ios prestos b|^ii ordenadla con 



dSaftfe.^fioak mIo oÍpo y {)4átof^ de^ ])loiti<> y-cóbvé, 
piedla» pawons^ aom}bM/o<)r«t^d dé -liechiita db 
plttiBa, que traian de Miohoacan, de pájaros^ ^ 
laboiBBroHiry . ifHiiNiás; |)i«dtia;' cfffl» vifvii; nnadeiraa 
labrada^ jiporiila^an^hflbili puesto de "ñiVes^, ga^ 
ilioas^^^perdieea y oodorniceH; ¡patos^ tc/rdo^, '{>ale^ 
BOM^ garibusiea^ halconea, ágdlad y pfipagay os Viv¿é. 
En titra. rae ^vendían ooiiejos^MiebréSy tétíados y^ 
perros oastradoaíiqíié cHabarf pn!r<i comer/ y eran. 
p€mm^w ík^\9M^n''\MYfit. * Ba otráá partes to-^ 
daf*7^^**'^^°^^^'^^B cotí 'que ^ cdrttbab'/ ■cotnc^^ 
hoy Be.tMatofttilñrü. ^•'" ^'' ^-í'*" ''!■ ^ -^^ '■"'•' '' '■' 
116; Y teniau gomas y^ei^jdtí^d^á^deqtiehM^tt 
empladtost'fhíábia'cái^déff^á ^y^gHi^^páned- p&i^' Ae- 
vatlo^ueee cMnpráfba 'IMgái^dolée:' tenian iirftí-' 
da» 4e>barbenia, ifue eúft natája dé piedra dé dea' 
filoa/teo andáis tidinü'ái' fueran dé aoero, rapaban 
léÉ OftbifiM? i;totfd«d de bodegones dóti'dé 9i\dh dé 
coiMrf -o^asde éílc^ g^hiid'ea de atole y ma2&íxior': 
ra ptí^'-ht^héi; y^ealty 'nó ^lo^n^iáe "p^azfás, sino 
eñiaa fifeqninae'eé yetíd}an'cbh tamalee, emno h\>y 
lo oooehimbtan. . • ^ . f » 

117/ Sil el máníenímient*' ae adtoifáron los és- 
pifMáa «e vW» lo qtfé'ífe conaiúmiá,' yló^c^e siéíb- 
pre adlnruba d« tBfúe de áttrníÉtle^ n^f mber^os co' 
ISO "^voa, llorqü^ niti|gmv abfttaál dejaban de oomér* 
coMortittMeMto/tiiKáflf, euleb^s; lom^ces, horini*' 



/ 



4m 

agiHt, «9paur^oIM«. |a;Ji90Mi;«MUi> qjim^^l^mm'nD 

dí^reaiwade opIotm quei Vetdisa^ liiMbas dethig 
do; árboloa^y rde hc^ de ü&tm^ nicM jrn 
pajci^j Iw fíntores} y del .nimW -dü^ eyan^ 
UM. wfiiiUa. 001110 : mMtMa^ qm. kvytért^ á tos 
plutor^s qiqjor qw.elrftioHo d#;iMtt»ta; y ^Ikwl» 

pm^ qu,9,no 1^ dapii^.al^agMtiiMtenttbte.* Mfú 
86 vendía miel de abejas, miel .dft^ ^QIViMjr, y éei 
iMkgyi^..y4paXidw3p8«t% .m,.( ».. •: » m "; .. - ? 

,U9y. HabU p)4fca4eiw:/la-. vopa q<i% .Muffin 
hivsileff da todwg^MV^^.Wiaiitaa dt >iilg^itti. 
\mi^ mH^:á^\ipiá^s^qM^,otTñ%^ b^eM y de«ailD«M 
ya^iqe; ,i;(fcnu». labr^aa d# .paloa*do^ QMfiJo* y. die |dttr. 
mas d» «ves: may moAii^; <Hi?raa! hf^ia^ tiéat d^ 
pl^maa I^lai^oas^ y preaairYaikdd .fña^cpiw ¿Iís^iím»- 
t^sj; y I joatoniaif te JijUbdo9v . ¡d^ P^Iq de :afti^a da 
algodqa^d» Tarip^ Qolpf^ que. llamao^Mlioailtev 
madejas blancas y de colores. ... * .^<« . ..: * 

4?ÍK ;V^íanpe.e^raa.TÍH«riW;ty. fiaiía y 'd« 
cí>)ores^ ^ue sojrvian.de alfombras d^ lasque Amm 

tql9 y da.pfMmSie» 4Qa. Ihmmn pflat#»: ; menuí d^ 
vaD^doa^ oraidQQjyreimtídoc^ «9» pele 3r sio éá:y 
ciieFm,de.V)|f^P «qimí^ j^ves^^ 



j 



m 

hpB del fMgo U MhaA cal ^pipa qqft «se .iibl)H»day 
jr mtm IUomui iiaj^tikMK:^ Ima y to^o g$9«ro de 
Wne fieo^ cae dif^fwoia <to vfi9qa« vidrUdM y 
pit n4ñeií«. 

AU*. yietliwnto; da todg lo.^ea feedia» (qMr 
¿awledea ka eosaaaaria eefeci ámbar) dakae 
w tiibate^el aaSer de todo^ A maRMMtda akaMli, 
y aedefcee por i la plaaaf aiaiepre neo» aomo algoar 
cSaa qee loa ItbrabaD de ladroneai y eras loai qpe 
cakMheOviMA el palaaíp 4il Iribota; y de. todO' lo 
^^l i^aa ittla jéiafca» aeawi oooídimi jpara si y p«ra» 
laadeviMereaL .; 

122*..C«rae da leplasa aatoibae o» pea' aalíiído* 
ce hoüfcgaa/amrimaa coa» Mi eediaeoía^ Ubrando 
iMtea enlie Iqa .qoatoataetaa* La eooipra y T«pia 
pw giMeo aok traca«fia «no. por o^o»* y pot ma^ 
aede ew. rnaao, que lov^ ao moaade uffval, y lea 
iamlMiU.lu>y¿ bvWa'illmudqa da oaBe aoo: «¡ea 
«a ■alia» y<oOrdalaa :paaa eiadirMfia [logar da imm 
m biea«K- y ca a tigah a n '«amp á ladrón al qea Cil- 
•aahe laa «i«dídaa:á loa mavcedaiaa foraaUroetcíN 
tahae ean oariBe, y eo Dado hebiai taota caadla y i 
raaae, qee ee^aatorb^ba la moaba geqte para par- 
Valeria» 

12S. Laqva aMf i le yi^U barmoaaabe U ci^ 
daé| tmm. anaraotetooraa ^m taaia, qee la meiMir, 
tía lae gnude-^wm». le Qifalde ii% 8A¥iDe: Mfb»« 



1^ 



4M 

t«t Mé est tantas ptoeeritatÍB qmtBtaA' 'Mt * t«Miiá 
CktlKiárftUs JBbcIesifte' BÉispiileiifiís» ét tMi líMie 
cóDt^itietke e&'bi;pidibvi8/politifl quatt ex Kgoiá'tit 
eis Politores fiíerí non posaent ant fabFta|n4.--^BB- 
Mi erafik^ tiía de t^UAr^nto 4étrtpM grmééé qué He- 
nki¿ éf) U' oittdfidf fa«ra dé iM tBem?6i'éMi#i'éir^ 
mttoa^ ^ua' llegUrbM ¿ igbalar \im dkádtil áiM, y 
8i la^ benor érá «te tátttn^ altiHii)' ifi dat télB^ «Mi- 
yor^ 4]^4 tal BéHa? ' - .í • . . 

'124. Et^siüé que «ébia éiUfaftea ai* Mh0*lM^, 
y ti íBuele adbHe que aa ftrtiéd 4a 'oi«ad>*toe és^vi 
que ahora tiene, porque trataron^ tfé' liMi^«l ag^vs* 
y Éúh^é el pAtÉíér ^MlAir de tá^tf lilád' n^^eaiado* au- 
Ih¿ et agua, aitti^tfdo -el oMiiiaitiÉl qiia- i f < ft i i i -4ét^ 
ojé^e ChürafcnsoQ^, y eréeftfMii'>ta«to üé^lfigumis» 
qne^ 6baio^.dJte)iK^ es, ea t^eadiae^ctod^ tanAév^qfiie* 
se éubi^ tin'e^der del prttt%r'aaéle'da laeMMéy' 
y B4liéii4os9e^ canoRe/dieik>tt^^ett9''Mtila afll<- 
dn^'del tey d«'Téxcoto y «eirlléa éé ^Síoéúmákit^ y 
la ecFifiarea,' dé hiieer atbarm4iR03 la ' oálaádá díe 
Me3tiúalfe¿ÍDco y U állparradá ' de 9tm ' Lásiyo ^eo- 
mo digo eu'oU^- parte) telvieroo á^immphiiÉi^él 
ojo de dgua, y él réyentó paria parte áe Ift'sMn* 
que mira al Oriente: en las Tertientes de SxtéÉJi^ ' 
cinco fialüfih per la A(]^ t^eices ta^a g^faudea eeáo 
utm pierna, oon adkraMÜos Üé 'les luA«mdei». ' 0b«* 
c«di6 Veinte- aftos á0tíf»ki|HM vinieaaorlbatftsíj^AlrtaA; ' 



lo ém fMM M alto: deapiHis noá 06 ba tevasteib 



125. Ea 1m oMtMMf de 1» oi«daa tta tod* 

Ugaaa por donde eomeíoQ Im beignHtíoM en k 

t— %mi«Uj M partioolar la {«? to del Poniente de 

Tlallitolee kute «I pueUe de Sea Miguel» donde 

li^ aa» ai em Wa o bigos j nuda; y al Norte á M 

larta 4a laa saUnaa» aunque en tieapo de aguaa 

a|a| «nala hakef alguna^ laago ae tara: la raaoa 

qae da Eavoo Ifartíaea eo, porque bigan de le 

ftlta koMa €fúé le han jévaatade, y piaan el auab. 

Naüaa -que áatea too kabia; peno la eauea lia aída 

ti dumrtír laa oonieotea mm llenahan eataa par^ 

ti% f kaberlae encaroelade en la lagaoa de fian 

Ct«|dkali por esooaar la ioundaeiea ¿ la dudad. 

Eito aa aevm de te que era México TenoehtiÜaQ;* 

ooi^bm de eita ondad que se apMciaba eatóoeea 

Ma del iMHKbce de ToneohtiUan, llamada ati por * 

ti primar otío que Ansololiua y Qualíooatl haHa- 

roa donde eaUba el TenechUi» Tuaal de piedra» 

dtada loa mandó faadar Tialoe, que es donde hoy 

tila la i|Ma Catadial aiexioaae. (TVrf ., t^i M 

m.) 

ISUs Pora despaea que entró la fo es mas eo* 
notida la oiudad por el nombro Mézioo (ora sea 
porque Haitailopoditli, su dios, se llamaba Mexit- 

TarA«cnrr.-*Tniio I. 



496 

se yestían de hojás graades do k lipona llamadas 
Mexitl^ ó porque quiero decir maBantial^ como al- 
v' j^nos f ionsftíi, siendo muy di^intool vocablo me- 
yally, que es manantial, de mexitl, qae es la hoja 
andia^da la^Iaguna: con raeon se debe preciar mas 
este nombre México^ de donde ha salido la reden- 
cien do tantas almas, donde tanto ae ha ensalmado 
ernotnbl^ dé CristOi nnestro.Itedentóry M^sfas; 
porque^ cómo dice el R. P. Fn Martin del Castillo 
en la explicación del acto capitular que twtto en 
Toledo^ impresa alio d^ 1667. México en hebreo, 
caldeo y siró, es lo ntismo qiiio de mi mesiaa {Me- 
xkohehraieBy ehawUe^ siricae et puhice ntenoé tnsi 
ñamen et S. gmas inemm)\ y si el Mesías le dt<S el 
noml»« coma de su linaje — Genus memn — hon- 
rando k México con el apellido de su real persona, 
y mesias^o fué por feliz pronóstico de lo que en 

« ■ 

él 60 habiá de ensalzar* la rerdadera religión del 
Mesias; y asi,' viene á ser .éste su mas honroso tí- 
* tulo: si aquel fué én su antigua gentilidad su mas 
apreciado nombre, .sea en gloría de Dios y honor 
de María Santísima su Madre; 'en culto y alaban* 
z^ del seSor San. José, su patrón, y de mi seráfi- 
co padre Siin ^anciscio, cuyos hijos dieron ventu- 
roso principio á conversión tan dilatada, como pri- 
meros obreros apostólicos do esta nueva Iglesia! 



I . 



HAHIFirnTO 

XM 49l# d« na rtUgio0o mloutrad* loa oAtonJtt, acero* dei «t • 
fado da la repábllca de loa indios con el palque que beben, 
j la perdidcm que tleneiu 



S se contldera y compara lo que en la gentíli- 
dad pasaba con los indios acerca de la bebida del 
]NiIqttey con lo qoe sucede siendo ya orístíanos^ 
no pueden dejaf de sentir so perdición los que tie- 
seo celo de cristianos, j pecbos católicos de fieles 
rerdaderos. Bn la gentilidad vitoperabaif el vicio 
del beber, y castigaban con leyes rigorosas la em- 
briaguex: él aso que tenian de beber su vino que 
erm el pulque, qoe asi se llaom hoy, era ooit Hcen* 
da de tos scBóreS: los viejos y viejas que pasaban 
de ctocuenta aBos, dos ó tres t&aas pequeBas, que 
eran jicarillaa: en las bodas se permitia, sin que 
Segase á demasia: la gente plebeya al tiempo de 
trabajar; las paridas los primeros dins por necesi- 
dad, y esto en tsfos muy pequefios que denota* 
bao la poquedad,' los cuales bá pocos aBos tjue los 
digaron de usar y se introdujeron vásoe grandes 
pira la demasin: lo^ principales no 4a bebian, por- 



498 

^tté^SYft fmi Iblf&dó ti ffOÍJb'lú IMM^t bfHuí 

pioolli y otras bebidas de semillas: la pena tfae 
tenian por sus leyes los qae se embriagaban y aun 
los que daban Toces con el calor del vino^ era tres- 
quilarlos afrentosamente en la 'plaza; por la sepuH 
da vez les derribaban la casa en que yivian, dando 
á entender qaQ no mereoúk vivir entre gentes quien 
perdiendo el jaido procedía en el beber oomo hesr 
tia» y' era privada de todo oficio honroso: si no se 
enmendaba lo condenaban á muerte y sasrificio, 
quedando toda su familia deshonrada. Bn Taxeo* 
ep tenia el plebeyo por la primera vea pena de aer 
vaodido por esclavo, la a^g^nda abojrcade; el neble 
4 la primera vea le aboccaban» y su caerpo le 
edmban al rio, para que se bastase de agua en 
nuerbs el enarpo que ae babia demasiado de beber 
on vida: 4 las miserea las apedreaban como adúl- 
teras, con tanto rigor, que un rey ejecutó la pena 
en bu misma mujer^ sin atender al carício de es- 
posa y sin reparar que era del rey de México so* 
brilla: á una tía suya yendo NeaabAalcpyotl, rey 
•de TexcooOf por el pneblo de Atzumba, que está 
en la falda del voloao, le mandó matar porque 
oriaba magueyes y vendía, pulque. 

Después de la conquista enipezarou los indios, 
asi principales como plebeyos, á beber, porque la 
codicia de venderles el vino de Castilla y la incli- 
naoioa que tieoon á l^el^r y á la embriaguez, dio 
fátíl centrada á. que bebieran basta caer. A los 



i: «L pttlqM M Vdodía M f uMto. ^oooido 
tu U iiláMi: d^garott' el vino de 
fSMiilhi, y peaeron k beber el ñno de b iiem per 
banto» y did ep eBtmr taaU oeotidad en esta di^- 
dai 4m Iféxieo» que bey eiitnte ceda día ^mae de 
itiX Mt e baa , 7 en |Mirtíeakf loe martes j los 
efe Ad exoeeo grándisi^Oi que segoa ooen- 
piÉto •ftlrariii estos dias mas de quioce mil arto- 
y lattles sea lee pMstos donde pikUieameiita 
mbria§aO| qoe no bey barrio ni oalle que no 
taberna p6blioat donde ie vende con mteica 
de gpitaiMS^ arpee y #tree ¡netnunentos» oon ape- 
deade as juhlan negfes, y molatos, y mes- 
7 maolise espaBelee: loe indios que eraa. de 
Wi a«§RM eaem^gos» se baa beobo een la bebida 

eoa taata imauaidad de igleilai perqué 
míalstM real puede entrar 4 aprebender 
ni 4 aaisr da la pulquería deliaeuente (que een es 
mm de lae eendiaieBee del aseaUsta), y si se atre* 
ve 4 Mtoar^ ssstigsn loe nqoislree superiores el 
miaiilfa iafbiier: aboia ee verifican las palabras 
de IKea per el rey David:— Odiri Eodeeiam ma- 

'iPdnde ee ba %isto entre católicos que 

inaraaidad de iglena una sinagoga de vaga- 

y borraebes? coa taata conveniencia que 

dia de cernee de balde á loe que tan caro lee cues- 

la la bebida eelo por atraer marchentee que lo 

7 pera n» adeieaerioe ponen per eilaú- 



doo 

niiitradoms y venjedorts lutnas'^liinÉotaé jp&n- 
pitti que sirven 4e enaaeiar U^ almas y* «mam- 
oiu; y aunque na quisiera ofender loa oartM «idos 
de les virtaosos, es forzase decir, qB» se tuvo por 
eierto que para atraer eompraderea 4;eQÍau pvMeD- 
cien de sugetos de todos .sexos, pata la torpaxa: 
tanto ha subido el precio de estapúMiea diaeiii- 
oiou, que los asentistas han llegado á dar -«éimata 
mil pesos cada aBo mn lo que ganan pám 4i, j 
distribuyen en tantas guaneas que ra^binia las 
entradas. ' • - í • . - - 

Este, pues, pecado tan eootiiiiiov es la^^rdisfon 
tQtal de los oatoimles en sus >YÍdas;^' eii^«oavIia«ian- 
das y. en sus almas^ Eaisus- ttdai, fftMpque eslaado 
bortaelias^ con el furor 49eimata0 unos fceftcofr^ y á 
sus mujeres con ocasión Any letrey-pUMentieisvios 
(entre mil y doscientos difuatos ^eje nmaeraa en 
los Ubro9 para la rebfl|ade;IoeiXibiites) se Ulann 
setenta y seis muevtot «n paiqueiilis: apéass-bay 
dia en que no sucedan de9giraeia»de teiiéas y muer- 
tes; j si esto es lo qj^e se manifiesta, ¿üaáatas^e- 
rán las que se ocultan? Y no>^pn peéee los que del 
malbratamiento y del mucho pulque 'qüeiiebeneo- 
ferman, pues son los que. mueren aiachei; Me es 
menos en sus haciendas la perdición, -puee^dqs» de 
trabajar lo más de la semana, por acudir á Ja em- 
briagues; y como tienen en la pulquería la comida, 
con lo poco que ganan se contentan; y si tfoirabajm, 
no les'falta la bebida, porque uuoe* A o^rón^fioa- 



aoi 

y •! iimbigo d« toda ttM MmoMi' 86 gtisUen 
bon, dqtndo á sos «iiíjeres jásus Itijitos m 
; y d» oampasioo rwAm tan deinudMi ^a 
^oa vaalir, parque todo lo gaaUa aa bebar. 
aa oontni aoa alnasi porqaa» fuera da ser 
nottal la aaibriagoaz iataotada; da alia aa 
Mguan iMfttaMiaUaa ofbnsas oonim IMont da aqai 

haata can nm mimuis fnatlres, y esto á 
porqne para tener dtaaolpay ai los ao> 
gaot tMaaú par oapa al beber, para decir que es- 
laka» borraolMW, sieodo la miama oalpa ao dtaoal- 
pa: tnaa'á aiaoa se traeaao lat mijerOB; y porqae 
loí aaaaida i la bartaobavm, la oonvida toa au 
la hjttria? da aqat loa roboa: da aqni 
laa boaiiaidiaa, lea haUao y •opaiatícíonM, idaia- 
HaMÉodola agaa da Dioa al polqae^ oaoio ai 
btadi>ii 7 lo qaa mas ea de Uorar, qoe eon 
palaata aata inaolaaaia y de todoa sabida, 
y qfoa aada día va «taeiaado la BMldad, no bay as- 
paaaon da la aaasiandaí porque no ee pooe rene- 
diat y «noque eada dia se predioa, es predicar eu 
daMTta, IMtqM parsoe que lo eat& este reino de 
aala y joatisia. 

ModÉa n eeasi t a h a México de que oon penas gran* 
dea da aiaUa y de aároel se reprimiara la disolución 
da aalá Beata (que aa tal, qna no ae emniendasino 
al rigor dsloaatigo). Pediera ser qoe con esto 
tantea daloa, poes de la embriagues 
)migKmm^ám laa aosaa da Dioa, porque no 



• B02 

m pláticas, ni se eoofietaa^ cáasá phm que t^ im 
kórre k fe y seati peores qoo geiitílek .BnN> omh> 
nosélimí ñé qechtsi^ los maaiató^ que «n^ms 
ordenanuá $e eohaii & la& espdldad^ 70 qttieiéilmd* 
iperlás |»Dr. ito Ter en. esta oíiubid del tf émoe' tast» 
.petdkñoD^ 'Aqui es h mayor, iafm «a los poaUos 
.pequeBos donde no hay joeoes de 'pulque' üttereeft- 
doS) tienen i lasijustíciaB y á los ntigiosofccmkd»- 
-tros más temor y reverencia; pero^-^aqui.á osdii pa* 
áo pierden á' eos mimstros el' deooiío; y^ ton» sn 
primer cuidado es tener á hotnfcres pedehwos y «fi- 
dales dé justicia por oompadret, á qntenee vegahn 
con cosas de poca montad (dar que haioen bp .'onsa- 
dres* mucho' aprecio), se fian di que tienen. pana eon 
los mÍDistrosdefensofes. iLastímósb -eatadñ, 
qne no sé si se puede Hamar estado- lo qoe 
té estabilidad tan poca, y áménsaa eaíd|i 
table!' Dios nuestro Seftor to remedie, y la ^iie 
con ojos de ptedadi y atienda á -taiitee eeme en 
ella lé sirren virtuosos. 

No hay verdad que no tenga enias Lettsa aagra* 
^ das el apoyo. En el capitulo 31 del Oénesia'se'lia* 
lia la casa de Labafa, ¿iitee prospera, rká y Vena 
de gente^ pobre y sola, |K)rqiie Jacob se llevó los 
bienes y la gente; y si buscamos la eausaj Judiaré- 
moslft éo el mismo te^to, muy al i^ivo pahí lo que 
sucede en este reino semqante. La éesriamn de 
la casa ^q Laban fué en ocasión qm él y lori sayos 



m 

hal^ ^0 & taMqttUai; ka 9T#J9i|;-r-:So >jn|^n%. 
ierut ;Iialia}i.ad tondendi^^ oy^j-r-y oaa9(lt> él es- 
taba ocupado 0Q «tO| estiaha Jiao0b;(por mandadi^ 
de Dios) dospojáüdole de . Ift oa^a y lleváados^ Ifk 
geote. .1^0, es mucho que Dio3 haga lo mismos 
este remo, quitando la gente; tmes los qua habiaa 
de cuidar de su atimeQto/se oeupan e^ trasquilar 
estas (Kobres ovejf^, sia dejarles pelo que I93 eabra... 
¿Dóftda oetáa tantos iniíiisUros con haberes de ai4 
ougestad asalariados? ¿dónde son idos?-r«-Ad toii'^ 
dendaa aves.— A trasqiitlar los indios^ haoióndolea 
gastar ^en polque sus caudales, dej[áfidolod sin 6a^ 
pa, Bill .DBHmta que los cubra, debajo de. la capa del 
cielo solraaente, {mes It^s más por beber andan sia 
capa, daskiiidas y trapientos; y sá en aiquelia 4ca^ 
sion Lía y Baqoel, con deseo de q^e las llevase 
Jacob con consentimiento, dedan de Laban: — Qua** 
si alienas, t eputavit nos, et vendidit, comedit que 
praetiam nostr uni;-Hao& ha tratado como* á extra- 
ñas y no con») ¿h^as, y nos ha vendido y comido 
nuestro pre<^; esta misma qoeiía pudiéramos dar 
en nombra de estas pobnes almas: no las tratan 00- 
nio .á kv"^ d^ ^ú)8 y de la Iglesia, reengendradas 
en las aj^aa del bautismo, ñno como á extrañas j 
gentiles, pues las dejan perder eon la borraohom 
como á infieles: no como á propias, pues las tratan 
y tienen por ajenas del reine de la gloria, i^or co^ 
mer del precio de sus alafias. — Comedit praetium 
QosbruBk^^Todies tomemos deji sudor de Ips indios: 



fi04 
el biímio Mpx- la ^l«ta cfad íaIníba l«r~>liulfo8j 
■l&bradar eoge lo-qne 6l íuiSio nm j eultívá}^ tx 
'j.xMmstro, d«l' medio real que dá el iadÑ se bi 
teotR^el gobemsdec, y todosvpoTque de-leque 
-klAiOj^iÜi ee. sustentan j turnea todos; pero et q 
flQñqaede acra la^^eob del pel^e, eome'ei preí 
de iM-airaas qne.se condenaK, ¡Oh dee^cba! I 
demás si' oomeo el sudor det indio, es d^&ndi 
para qae coma, y es gananoia para el iodip y f% 
elqoe Ib oeupay dejándote s^nta |>an «pie es oobi 
pero OOB el pnlque á pédaae« Je.il^n síd espain 
obo se debe teqer por eetD.|arperdiflñD.de.lsB( 
4e. Pempcenostioar el pro&ta, Abdits k.péidids ( 
MÍito úe Israel, rompió U «apaxpn ^ue w eabí 
«a dieapeéazo^ dende ee de- notar qve Abdbw, i 
pm Baa CterÓDimo, qvtere deeir «fligido, p«s es 
mismo qae esta palabra ktu, que sigoñflcs toislie 
y aflioeion. Pues si la capa del aiigido veta en di 
pactes, fué pTOoitstieO'áerbode U p^tidtda delr 
no de Israel, ¿qué dic6raos- ñeadó. las maotas i 
tentos pobres iadjos eo tantos partes di vididí 
que no ^méndolae pot la embríagaez^ ha side pt 
que oada oaal de los -que tratAD eo el pvlque 
Itofa so pedazot iGo qué ha de >pat97 esto, sism 
preoto de almas le que adqBJeren? 
- Sobre los peligros ' que aaienazan raforíde^ n 
Hama la oblq^aoion de aura y áv ministro, á mar 
festar-el estorbo ^ue haiee la embriagoes á la gun 
da de'ls Jajr ditina y á la iiMdtoeeioa evwqgélio 



605 I 

El corriente oriliilario desda la ebnqimta lia eido^ 
que para qUe vefigao á oir misa los doiDxiig^s y 
d las de obligación los indios/ ae mómíí^ que los 
ministroa los coxnpelany'SjMqüen d& sds cádaa/por- 
ojito'lnnr^aquenos que tnandó et padre de familias 
que lo6 trigesen á empellones. — ^Compelle eos in- 
trare. — Y siendo esteet medio para qtie neadan'á 
su -obligación/ tienen las pulquerías privilegio paira 
que ningon ministro; bajo de graves penas, pue- 
da entrar á sacar indio de los que van á beber. 
Con este privilegio, mal xx)ncedido9 apenas amane- 
ce el domingo, cuando las pulquerias (qué las tie- 
nen más limpias y barridas que la iglesia) se Uenañ 
de indios y. de indias, asi para beber como pai^a ex- 
cusarse de ofr misa, uó perdonando esta perdicioi! 
en tiempo de cuaresma y de Semana Santa: I<^s co- 
medias en la cuaresma cesan, y aun por el Jubileo 
de las misiones cesnroh por veinte dias, porque no^ 
se divierta alguna gente en oir cotnedias cuando se^ 
frecuentan predicaciones evangélicas, y las pulque» 
rias en ningún tiempo cesan;, y es tanta la gente 
que hay etí las pulquerias- los domingos, que más 
auditorio úe halla en una pulquería que en la igle* 
sia, porque más gustan de asistir ala pulqueria que 
vende, que de oír al padre que predica. Impuléos 
he tenido de ir á predicar á las pulquerias; pero 
he considerado que no podrá reoebÍTse la ley divi* 
na en aquel Egipto -de maldades: no^dió Dios núes- 
tro BeBor la^Iey cuando estaban- los israelitas en 



606. 
Ejgipto, 'EÍDo desptf es quE) ^'i^nm tMn, «n al me 
i» SÍDaij y f^é- porque en G^pto «stab^a eo m 
dade& ep^retenídos, y estorban á la dUposicion 
recebtr la ley. |C(Sino ea posible que estos la Ati< 
dsD en una ocfipaowi pésima de la embriaguez t 
tretenidos. Ea sentir de hombrea doctos y eapi 
taalesj ha sido la borrachera por el deownio pi 
carada; porque sentido de que. saliesen de la gt 
tUidad tantas almas, 1>uscó camino por donde 1 
varm las almas al infierno y medio de estorbar 
fruto de la predicfiñon del Srangelio. Faraón y 1 
de su conejo escogieroa por acertado el ocupar 
los. hijos de Israel en obra de trabajo para que : 
diesen crédito L las palabras de Aaron y de M' 
ees. — Oprimatur operíbus, ut non aquiosoant vi 
bis mendacibue. — Esto mismo hace el demonio < 
Farapya figurado. Si aquellos no daban oídos á 
palabra de Dios por ocupados eu obras de trabaj 
¿qaé har&n los indios, eatretenidoa eu obras de 
gusto?Les indios no tieaeQ m¿a eatetidimieuto qi 
loa ojos; crees más por lo que ven que por lo qi 
entienden. Por eso ae introdujeron represeotacioni 
á la vista, que llaman nezcuitUes: moere más 
vista que la palabra. ¿Cótao, pue?, creerán que : 
van al infierno por la borrachera, si ven que ee i: 
tantos anparada? Antes que Cristo nuestro SeQi 
dt}eae:~Li(zaro, veai CoroH, — mandó que le qi 
tasan la piedra, que le ifnpedia la vis^, — Tolli 
]jB^ide8i.-r-T]ÍA.gl9sa;— T<U)it« ^uritiaiq iwrdis.r 



501 V • 

^.-.— ;í::S;':"^--' 
,;,„„d.lP"^"•;''°"'Xl^ued«al«».«-- 
^ „ tó i»t«'" ■í' ^ ''"ai„ Yo digo V" """' 
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60$ 
vMáM^ft-liriBiJmaa, y^ui (éíMfstaros apreoian n 
el éáütn del polque» dejaréüotter lae Mgñmfts, 1 
ré la exeltunaciori qne^hace en üao de sus opfiscn 
^ dofltor Fioráfieo Baq Biien8t«Dtára: — Qaúá m 
det itt ctim Mardookeo iod^tns saoco quotidie p 
rem, éfc nlQlém ad fbreB Palati!?- quia si ille \ 
temporali morte JadeoruiH tantatn tristitÍKiD pri 
tehdebát, qaoraode ego miBér laobtimÍB impono 
sem: qui taniam atraen aDÍRiaTum video?— Si [ 
la pérdida dealgunas almas, sin poder cemediarh 
se llamaba desdichado el gtorioao doctor^ ¡olí q 
infelicidad la de los religiosos minlatroa que es) 
mes en la ciudad de México, poes ít vista de 1 
ojos para la bormcheni vetóos caminar al infier: 
inunmerablea almas sin remedio! 

Bato 08 aoeroa de los daBos que resultaa á I 
que beben; pero si atendemos al dafio que se hace 
los que veadeD, hallaremos que pecaa mortalment 
porque, eegUD la doctrina de los sagrados 'doctore 
OMlquíera que veode vino á persona tiotada de ei 
briaguez, peca mortalmeate, porque da la osusa 
materia at pecado. — Qui oausam damni dat, itc- 
Y siendo los indios notablemente dados á la borr 
chera, 'f en ellos tan cierta, sin duda que qtuenli 
Tonde pulqae es causa y oómplioe en aquel pecad 
j demás oonsecaeocias pervwsas que de la embríi 
gaez se eiguen; -y de esta reidad se signe ser 1 
opinión del rererendo padre maestro fray Díeg 
Gaoaalai, de i» Ceden 4a la Mnvftd, infalftte,^ 



S06 

Qtíú dioa que po pnqdea aer ftbaiiritoi Baowrtneétiit' 
mtiite los qaé Im yeBden; yQvqiao annqiE^ Be^úedQB 
vender las cosas indiferentes al bien y al mal, "«ráio 
se venden licitameoto arpaas, qae paedeti qnitarte 
vida ^}ena y defender la propia, UdtaineDte vende 
el betíoario cA rejalgar,' porque Dios nuestro Sefior 
cri|5 todaa las cosas para el bien, oooio dice: dd vi^ 
no él Eolesiástído (caqp. 31)— ^Vinum iu! jvenndita^ 
tMA ereafom est, et neia in ebrietatetn ab initio^ 
--^Y estando todas indiferentes, porque puedsn ser 
malas y buenas, respecto del buen 6 mal uso de los 
hombres, aqnella cosa será mala que se abuse, eo- 
me dioB Santo Tomás^^Non est inalum sed in usu 
pecsoitíum.^ — Es cierto que us^ido el pulque ps,ra l{i 
embris^^ues ya no es indiferente sino mftlo, porque 
ya as determind con él un extremo, que ñA se 
quitau las indiferencias; luego no se puede vender 
sin culpa mortal, porque por obligación natural no 
se puede vender al préjimo materia para que mor- 
taloiente peque, pues peca mortalmente quien la 
vende. Si el boticario supiera que el veneno era 
paia n^atar una persona^ pecaría mortalmente si lo 
diera^ y el es|)adero si snpiera que era la espada 
para quitar una vida; de donde se forma uu argu- 
mento que en toda raaon teológica moral concluye: 
ttiugiuio que está en ocasión próxima de pecar vo- 
Imiteriamente puede ser absuelto; todos los que 
venden pulque están eu ocasión voluntaria próxi- 
de pecado BUhrtal; hiégo ttinguno puede aer ab- 



610 
wMoiMaMnmtalneDie. THiaiwpadi«B.aIUi 
ae loB sagndtn eánonoe^ceD qut 1m qoe se 
0(^11 con coatinuBoioD seao privados de la 
unión eaonuiMiital: loe qae Tendea el pulque > 
: mnteria para la tmbiiagnez coutÍDiu; loQgo 
. causa de que se pñven de íanto Inen oamo 
icebir ri Saorameato del Altai. Paaa adelaot 
ice, que atinqne hay opinión probable que se p 
} mnder alguna 908a de qoe resalte utilidad ó lu 
dad propia, «orno el qne tiene un barril de tí 
na es todo bu cai^al y se le vn corrompiendo, p 
B veoderio aunqoe sepa qae es para laembríagn 
DI la tieceaidad 7 propia utilidad; no corre en 
Dique el caso, porque ni es útil para la repáblí 
MB la pulquería es naa sinagoga de TÍeioB,.DÍ ; 
^ d indio, que queda desnudo, oi país su maj 
vi, pues aus anteoasoreB antepusieron el aerñ 
B Dios h las utilidadaSf-Oomo el no permitir '. 
idios en EspaBa, que tantos toibutos ofreoian, 
> expulsión de los moriscos, que eran para las 
mozas tan (itiles. Estas rasoaes, tan politícas 
listíanas, pone con términos taaeraditos que er 
astantas raeones p^ra que se quitara y remedií 
va pemldosa venta. 

Prueba no ser connatural ¿ los indios la beb» 
o'eonaerraoioD, pues estando en su gentilidad pi 
ibida, er 
», ysegE 
ientoB. 1 



r 



6tl 

y otros raioo» dooét no M.wuk el iMik|TO, iri han 
nioltífplioftdo, yoáqni ie uiiioraD; y la orasá os ibe- 
bor 0011 oxooso tma bebida qae para fortificarla^ ki 
mostían con ratees y frailías faotrteSi y es cierto 
que luo^ que la sacan de los magueyes }e ochan 
raiB do- tapopoto^ qvoes ona escolia silYi9B|re faert 
te^ lo adc^iaD con eal Ttva y oteas imnandicias qub 
dafian ios onorpos y diAán las dmas, porque es ori- 
gen de )a idolatria, porque al sembrar los magra- 
yes y al podarlos osan do saperstioioaes; al estre- 
nar el pulque nuevoi ele la idolatría formal, porque 
juntos en couyito ofrecen al dios Teacatsonoatly que 
es Baco, el primer cantarillo. Levántase uno de loa 
TÍejaS| da de vueltas al fuego, y en él, con palabras 
que saben, echa aquel nuevo pulque; y luego los 
demás, antes de beber, echan un poco de lo que 
han de beber, en sacrificio al fuego. 

Pondera, finalmente, que entré católicos se pier- 
dan como bárbaros, y entiende la semilla que se su- 
focó nacida entre espinas sin dar el fruto la fe, que 
se pierde entre las púas del maguey y sus espinas, 
y concluye lastimándose de que se pierdan estas 
oTojas, porque al ladrido del perro y voz del pas- 
tor teme el lobo, y vemos que los predicadores no 
ladran, que los obispos no dan voces, y asi se va 
llevando el lobo las ovejas. Mejor suertetiene el 
mercenario que huye, que el pastor que ve; que 
quien ve consiente, y quien consiente peca: y si 
por vasallos de su majestad consienten, el mejor 



raiatto auéM ^!K9-imk»v9iaotlmíbmwñbia, toIi 

•atftd el qiM ao ae |ñordhn sda teibatirioB y va 
ld% fl«á más l«al d 'qn* 1» pnpDtiara dtiai 
Estas j oteas aún laaoÉeB tna atí «i «ata pa] 
lamo eqdÁeiBaciaL)rBkwiHMptro Safioraftak 
la qaa oéaaiga»ugitaotttt'pptfaaaparapt>»ioÍDi 
ra^ y am-aan oioa <ia ' mioirfa)8r¿ia -Aiaq— te r 
10, á yiiaB áohJiami^iete saxftradd Ja gaa eea 
u oeañoaaB ooatíiiiKs- dfc pasar «mura sa di vi 
t^satodr por^oa il« b« Hritar aaañeadft sa pu» 
aiMT r^;«poao oastigB. 



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nj» 
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Oftpftnlo y. — Qué bw U canga porqoe Ihwn c& 
Mtaa partea en tiempo "dutinto del qoe » fia- 
pafia llnere, j por qué eo pocos distritos se 

' hallen diferentes templos 

Capitulo Vr — Por qaé los Arboles teng&n la rali 
en la superficie de la tierra, y los frutos sean 
da m^DOB sustancia en la Nnera-Bapnlla, j por 
qué sean los entendróiientós mas títos y las 
fberras corporales m¿no« 

Capftnlti VIL— Del nombre verdadero qne se le 
da á aquestas partes 

Cftpitulo VIII.— De la longitud y latitud del 

' KueTo^uadOjtérminosynúmerodesustegBM. 
TRATIDO BSeUKDO. 

De la fertilidad ; riqaesa en común de este Mue- 
vo- Mundo 

CapftuTó I.-^De la riqueta natural en minas de 

■ plata y oro de cate Nuevo-Mundo, j otros me- 
't&les, y de laíndastríal de suafVutos 

Capitulo II- — De las piedras pracioaas, medidna- 
lee y comunes, 7 de las perlaa que se orian en 
eete ITuevó-Mundo ,.... 

Capítulo III.-^De algunas «TerTas que ee conoGOn 
y scptttan en lo qae te ha descubierto. 

Capítulo TV. — De loe volcanes de fa^o y sier- 
ras de nieve y agua qae se ban descubierta.... 

Capftuh) 'V.-^Del mar, ríos, lagañas y fodntes 
comunes, d« los manantiales .^.... 

Capitnk) VI. — De algunas aguas'y manaotiftles 
particulares, en que mostré la Provídenoi» va- 
rias maravillhs d« ea Autor Eterno. 

Capitulo VII.— De los b^os.de «gnu Mliratee 
de divwsoB. g^nenJB ^ » 



m 

Ca|>itiilo VIII.T-D« algunaa fl(Mres, fraUs y yer- 
bas oloroaas, fKsnUkB^ logvmbrea y phntas co- . . 
mestibles » 119 

CapSlalo IX, — De algunos árboles silvestres de 

las lodias, que sirren en yarios ministerios.... 1S8 

Capítulo X. — De algunos árboles provechosos j 

singulares r 145 

Capitulo XI. — De los árboles y plantas medici- 
nales; sus virtudes y efectos.. ./ 163 

Capítulo XXL — De algunos animales, aves y pe- » 

ees particulares del Nuevo-Mundo ^ 198 

PARn SEGUNDA. — D8 LOS SUCESOS PÓLITIOOS^ 

TRATADO PRIMERO. 

De los que habitaron la tierra de Jk Nueva-Espa- 
fia antes del diluvio; del origen desús naciones 
después, y de sus primeros pobladores 201 

Capítulo I. — De los habitadores que hubo en esta 
Nueva-Espafia antes del universal diluvio 204 

Capítulo II. — Varias opiniones acerca de las na- 
ciones quepudieron dar origen á los de las Indias . 207 

Capitulo III.— Bn que se declalra la opinión pro- 
blemática, que se acomoda al parecer de todos. 228 

Capítulo IV. — De los que poblaren la Nueva-Es- ' 
paña d^pues del universal diluTio 283 

Capitulo V.-'-De ios segtmdos que vinieron 4 es- 
tas partes de la Nueva-Espafia...., * 238 

Capítulo VL-*-De cómo hallaron algunos toltecas, 

ydel repartimiento desitios que hizo ásus gentes 241 

Capítulo VII. — De la venida de otras naciones 
y sefiores de la parte que llaman Anáhuac, y 
repartimiento de señorías....... '.*•• 243 

Capitulo Vm.— Do los primeros emperadores 
leoclúineea8BaceaoresdeXok»t;l««:«..v,.»....^...; 247 



CApítald IXir-Ds la ulila qoe hieiiBroa >4e' I* 
proTÍBoia de A«t)ui i lu de Abümm Iu nfti'' 
«íoiiefl qae deepaea fnndaron oon los qae m ÍW 
marón mMÚeaMU en la Naa?aiSspslla 

Capitulo X.-'^Delaa trab^Ds que padeewon loe 
mexicanos, y varios caso» liaeta hallsc el sitio 
de la ciudad 

Capitulo XI.-~Da.la eleccíen de loe reyes nexi- 
OBDoSy división de los tlnteble» 

Capítulo Xn.— De la saeeaioa del -Begunáo rey 
aexioaiuS 7 losanoesos de bd tienipo / 

Capitvio Xm. — ^Pel tereero ny de lea neñOa- . 
nos, y de algunas cosas que fueron ensn tiem- 
po suoediflndo.. 

Capítulo XIV, — Del cuarto rej mexicano, y de 
lo sucedido en su tiempo 

Capítulo Xy. — 'Del quinto rey mexiaano, y lo 
que psad eti au tiempo 

Capitulo XVI. — Del sexto rey. mexicsno, y de 
las cosas qae fueron ea su tiempo sacedieado.. 

Capitulo XVIL — Del stfptlmo rey mezioaao, y 
BDCesoa de B«,-ti«mpo 

CapHnlo XVUX. — Del ootavo rey mexioano, y 
■ttceáos de sn tiempo „.. 

Capítulo XIX. — Dri novwD zey mexieaiio, y lo 
sucedido en bu tiempo..... 

Capítulo XX.— De k mnecte de Netiálwsipilli, 
rey de Texcooo, y de loswioesos que i^osigara. 

Capítulo XXL — En que prosiguen les stceaoa 
del tienipo d^ graa emperador Motecuhzoma. 

C^itulo XXU. — De I» gTa&4eM oon que el em- 
perador Motepulizaaa se trataba, y del modo 

. «OD qoii aa.goíifltnftii»;../;.,... w^ 



SKoy fb«« 

TBATADO tamnoL 



7«« 

!«• « t«,g«itUidft¿— Cafftttlo I.— D* 1m ofr 
•»!«■ jl* !• r«p4btÍM j ooru naxicsom, j d< 

U gmairát q«« taaia •! p«laaio tmi 

púaW n. — D« Im «■tejadcTM j eomo», j «I 
•Mo ^B* iMwa «• Mt «ilMJMUa j nicioiwa. 
pitáis III.— DaltfrdmjaadoMD^MiMviu 

jimio ^m% •> «Um m ^mm oob 1<m toldado». . . . 

tflbüa IV. — Ú% Im oftotM ■■■áiiif III q«* «••■ 

Wa«a«g«Balid«d 

k^nü* V.— Dt la«Mntoy«Iap«Hdtltt«apo 
^B* «w b— )m iMlanlw d* tfta Nwn-Ea- 
P»fc- 

«f UbIo VL-^D* k «MMU 7 iMBbrt d« loa ■•- 
««• d«l Mlwrlrio BtzieMKs 5 >■ mímoI^b... 

«pitáis VII. — U» h «mMb d«l aMdio aiglo ^« 
MkisB kM MftxiflMKM otda eiaoMBU j <!•• 
aflea, 7 ka oanaawa dt M<ar al faafo aaavo.. 

TUTAfiO tncXRO. 

>t loa aonbna d« hw falw» diotaa, tonploa, «ir- 
Tio«t« y ritm gantflicot de loa Batvralea di 
kilndiaa 

'ipitalo I. — Da ha nonbraa j tenejantaa da loi 
dioaw ■ttfcaiwa con loadahigmtilidtdaBtigaa 

'tétala n.— Dal magaMeo templo naxkaiw i 
Haitailopoabtll dadieado 

^apftalo m.— Da laa nnii*, ftbriaa j aaniaia 
dtlHta^lMdclaiIadiaaOooidMtala 



CapttolQ IV.^^De la dedicación, on)»to 7 ríqüe- 
z« de loa templos gentiliooa delM Iiidiu...-<- ' 

Capitulo V. — De los ministroa j digoidadea de 
loa t«mploB de tos idólEtraa '■ 

Capítolo VX.-— De los Baneebos ^oe servían «n 
el tempk) mozioaae, y los deu&a de Nuerm- 
EapaSa ;....' „....;.....,. 4 

Capitulo VII.~-De laa doncellaa recogidas ea el 
templo al modo de-las vírgenea veatales de los 
antiguoB 4 

Capítulo VIII.— D« algnnaa oeremoniaB j rítoa 
que «nban loa indiea en aancyania da loa luwa- . 

■ tros... 4 

Capítulo IX. — De la cvif'Bsiou j confesores ipe 
usaban los indios 4 

Capitulo X.— Dol modo c^mo proearó el ilemooio 
remedar la procesión db\ Corpus y la eomonioa 
que usa la Iglesia v> 4' 

Capitulo Xí. — De ht muáon abomÍBabie de qne 
osaron los mexicanos, qae«l demonio r«med<[.. 4' 

Capítalo XIL — Da las caemoaias j modo de los 
matrimonios mexicanos 4' 

Capitulo XUX. — De les leyes oon «)u« los mexi- 
canos gobernaban en tranquilidad su república 41 

Leyes da los mexicanos 4f 

Capitulo XIV. — De cómo estaba en tiedipo de 
su gentilidad la ciudad de México Tenochtitlan. 4Í 

Manifieíto del celo de na religóse ministro de los 
Oaturales, acerca del estado de la república de 
los indios oon el patque que beben, y 1% perdi- 
úon que tienen ■ 49 



IIBUOTECA HISTÓRICA DE 

TOMO VIII. 

TEATRO MEXH 



tt. tunta DI miio 



TOMO II. 



MCMCO 

l^iPEUTA 01 L tBCJLLAtil 



/. .1. 



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1 



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. índHI 



TERCERA PARTE DEL TE; 

«BXICAIfO. 

TRATADO PRIMERO. 

D* LOI IDCBloe HILITAIKS DI tAI 



OAPITÜIO I 



1. Hntrt lM*raltMMontM)d*liiMl 

fndtt eontur la túm oooidraUI dt Im In 
(O* «I fknon don CHtt^bnl Colomlm, á q 
;vopM>id d« tu proBonoÍMifMi MpaBoli 
loo, d« mogn ^dOTomdeocú ilustra deG 
lañándose «o la isla de Madora por ta 
]0« tmia á navegar, tutrÓlogo iniigne, et 
BWffid Alonso Sancbei de Hoelva, ó oon 
mtñ Bájala (como dice ol padra Alonsa 
•n la Balaeioa d« Chile, «ap. 4), qoe le 



4 

oda el apüuUmieato que teñía 3e los n 
ientoB por donde había vuelto de laa islas 
nto, adonde aportó en una ocasión que 
furioso dio con él {Pñud., de Rthu. 8aio 
tp. 16) al Occidente. Con esta noticia cié 
minó á buscar la que tantos afioa estavo 
\% ignorada; y á Salomón no se le fué ocal 
ibéea vmí<» autoreb^ (que' per Ofir jazgac 
rio» ^«i/.),y.Vatíültlo (5, fi«y., 5, cap. 
en.la isla EspaBola, y de que tuvieron 
; noüoia oon nombre de Isla Platónica. 
ite pQAs Colon, deapuee-qua f«é á Qcéxm 
I armasen, donde fué despedido (porque 
i á cosa de sueKo, & f*ortugaV dohfte sa 
ibrimiento, Q«tetrardo, Gotevino), habü 
ido á su hermano Bartolomé Colon á Fn 
, esta pretensión, viendo que tardaba, < 
de ir & Iii^Aten«; y tvataodo el negot 
«dre fray Juan Pérez de Marohena, gai 
la B&vida, á quien habia d^ado á so b 
e iasté ^ae fuese ¿ vec.¿ los lUyes.Oal 
t Feíriuuado y do&a laatiel, qae eatahaa 
I. Yendo en peTBOna;¿ hablar i t& reina, 
ibta oonfcoado, tntóae el aegeoio} y aaoq 
I ^vte de loa ptfotos dificultad, á íostanc 
«nal don Pedro Gk>nsalaa de MeudoUfd 
ray Joan Peree,. Alonso de QuinteBiUa 
igel, qne se ofreoió. á prestar paca ri viif 
y. {Strtvr^, diC. l^m. t,M- J*),:!» T' 



^OTOD'i^lfaMqar^ yijsalid'iiff alguaoil^r lá posta, 
qo0'lo.'dwnirió<dofa iigm» de firanaday ata: laipaente 
d^Pfaiok J'oéreotbiéf «I Santa Fey^do&deyaato al 
MorattiTio Juaiidie (MwíA, (aiilTdeAbiil del49B), 
aa hioieiiaiihls.aapitalaittiaabfl^ (|oe la haoíap almi- 
rnfta* dé t¿daii aiiaéUas'lsl^ y tiévras qua ilaaúo- 
brieia yigaiiasé^ tün Id» piitálegida Aél almkanfte 
daGáMUla prúra él; y bus defleandieotas; viaoi^y y 
gabe^aadoTiígaiiaral^ y <|uapuada poner pata cada 
aAdio-aurtaatánta; y qua ha^hofií los gMtoÁ^ da; ^ 
qoa <|uadi8a jüA oro, joyas <ó . aiial<|ii¿0!ra oiaroadii- 
ría que sa .granjease, le ttiotan dodaoioa de ii^ dé* 
cinta tmft^ .y qua pudiese ser juei^ en los plditas 
da h¿ ÉMtóadteia^ con ;advarteücia'qtté no llegs:$e 
á la mina de Guinea ni 4 iM eonquistas de Porta- 
9»!^ jQíiín- 01011 lagttas^ 

S; Haabaa abtaaimpitalboi^iiesi oonua ouento de 
iBaravadia:qua'sal6i d¿S prestado por lAiis^Dgel, que 
na quisa rai^elnr i en. prendas las joyas 4e la mM^a, 
p«rti&;á>12 deMayo^dcgando á sus b^oa astadían- 
do an'Oór^bayiaoacartss para todas loareyaaque 
le lúeiasen teett (>s6i^ y coe ^dea pf^ra que en 
la TÜla da Celasf ^lesa Jdes caralislas, eoa que eq- 
t^Mi obligada á aervbr á^la^ oalHHia. Armó otra aa* 
ye» que llamó @aata Maiia; la segunda se dijo Ca- 
pitiúsa^ en que ^ p^r oaiátait Martin Alonso Piar 
ten^ que ayudaron al úeapaohe, porque eran de los 
máa ricos y principales. 

4. iPreyeidaa laa aatias.ooa medio ofiente de ma- 



I(^ qo» ptuo tMI" OOtáTB (MtrttffMrMriIII 
apitalamoneB qtie poittM^ laodtwra ^«rte 

U ocUTa parte d« lo (|m nnRuft d« p( 
sooados los gaatotk .Aabannuido nowDta li 
que animó el padre Cray Jnao Par» da I 
a eoD BQ ejemplo, 'salió al-afte ds 492, á í 
ito, idéAia hora áátas da salir el sol, dia ^ i 
que hasta eotóocee amanado á )o8 atttipc 
Tienta, TÍárn», día M qoe OristD murió ] 
pí^nimoB en la gimbia. De la bana da Sal 
is{ M llMia «1 ríe de Palos, dejaade á las 
Ls la» maree Héroniés, con. quien haee des 
D Fias-Ultra de bus colamnaa, arribó i 
rías, de donde bMíó á Í^ d« SeptiMriire 
montos para un alto: 

Después de haber naregado mathos-diaB, 
9 hallaban deb^ode la tónidm mioa, los 
a, tnípaaieotes de lo que pasaban «> tan < 
9 cIíebr, eomennreo á antrar «n desomflai 
alando pfinaero entre dieoteiS' 7 después u 
, te llegsroQ 6. dedr que pAsftbe-diJ pei'fia ^ 
M «D temerídnd et pnSKr Adelaati, lo que 

eobstanoia; porque Iban tos baétíÉienteB á 1 
el ttenipo sedllatafcH^et vÍeBl»«sotseai si 
1 las calmas, la tierra ao -parece, al pdigro 
t,'y si no mit^mos por las vídas^ quedarér 
scamio del mande y dé nosotroa misiaos 
las. 

A todo esto, el siQg«tav sulrriaBiéDto de * 



ua fSaé ungular, paes 

>aT deseateodido, á i 

;^?r«cÍA, y A tiKlos coa 

io 4 deshon sale una 

r«lmj«a por el Oríent 

otros Bi«rru tajadas, 

por BB poM de tiflDipi 

tierr« verdadera sígu 

dimm tratabao de echn 

&or fué aervido de c 

aiMM dicen que vieron 

aaoque da espino, taé 

«Q aquella arca: apan 

Tuta por ta proa emn 

uarmradu de renta qui 

primero deccubrieM ti 

7. Ud día, doB hon 

^«ficubrió el almirant 

cmpitanea y aoldadoa, 

Tió que de ana parte i 

tico de luB espiritual 

A aqueltu nuñonei qt 

MI geotilidid, el síndé 

braaa media muerta ei 

do ea la noche proTuní 

Uo4 bárbaro!, clamaba ■ 

dirioo, que por medio c 

enoeodieae para alumbí 

toe ejglos había estado 



w tierra/diez 'mil- maravedís de'rénfcáj'y:8iiiique 

un nairinéffo; iiataraljde !Ije{)ity «llaibédi^ JEodítígo 

iúe Tmrmáoí horas' detpneade ¡mediaí^oolM tío 

qáe lai; alteicüas tocabaival ataanranto»! por iuÉbar 

.sido él príider6:qae vi^ia;li|z; yfaBii se la Manda- 
ron pagar los'réyes^ y> loa oal^ró todos los -aBoa en 
las carBtoetiaa de fioitiUatiel :tziarmeroi« deseepera- 

' da/ so pasótá África/ y nuirid renegador tüale pro- 
nóstico el haber renegadoiAl primero* i|ue «atas 
tierras vW.* . -•. . ^ 

9. A onOe de Ootat^re^Jaévea^aa ivid U Icui dos 

> horas dotes de la laeáia niiiolie^**yf*ent saiattfoiéDdo 

iiod^s ia Vieron^ y enhrlidiani^a el fistaodarta nal 
y los demás capitanes saa taadMafai qab por dm- 
sa Uevahan una drus verde coronada y por friso 
Ids nombres de loa. católicos reyad (signifioáséo-k 

«esfielrapza que! tuvieron de poaér á los piéa da Oria- 
to crucificado las eoroüaa de ^a reyes de éste- 

. üue vo-Mundo ootno ellos tetíianlaa^ayab). Saltó 
el almirante con sus oompaSeros' ¡Baüertii, y be- 
sándola una y obra vea, levantalidd al dalo, los 
ojos en lágrimas bañados, le dio muchaa gracias 
por el beneficio; y en sefial de la poaeaíon que to- 
maba en su nombre, le puso á aquélla ptámera- isla 
San Salvador, y lerantó una hermosa orur, que 

-fué como intimar las proTisiones tñúméú Ssprs- 
mo Bayí de; cíelo y tierriál infierno todo^* para que 



10. .DadaagTacia^^.se kívaiiti^ eLpiínkafiU^ f 

todQ9 con r^ftidaQ i^l^iasi0.trtíaii eo; bra^i^B» 

en se&al ^lel UíudCo de kan f^pdejiazafia; lUi|g<H 

al piixitoy OQu k ^elepoídad y palabrea neoeeari^ 

topi|ó la p9s«8k)fii eji aoiiibreile loaftey^ CatdUcMi 

ante Bodrigo 4^ E^obar». eaoRibaao r^l: i^3 Qa^t^ 

tellanos le juraron obediencia compra yixi^Y y. 8^^ 

beraadpr^ .^oqMX;(lttMin repirei^oA^it^ la pe^^sqna rpal, 

pidiéndole. p€ir4on de. lo§ df^gnajtoB por yn; flaqa9E4 

cansados. que le habian. dado en el discurso ¡d^ sh 

vlajer llamábale la isla Guaafiban, j de quipcp lo: 

guas de krgo, qpe de^pue» fué de Ips Incffyoa: no* 

veci^ntas y cincuenta l^uas de las Can^ciaS; Unna 

y con muchos árboies^ ide bu|epas agpa^ y o^ 

uaa laguna dulee (W medio^ poblada. da muebag^: 

te^ que luctgo ll^adron 6 ver los caatoUiuio^^ y vién^ 

dolos el almirante tau ^knmisQsy amorosos, los re^ 

galo oon cfoeutas de vidrio y bonetes ool^rado^, que 

estimaron en mucho: hizole el cacique retorno oo- 

sas de comida» frutas de la tí^rra y algún o^o: 

embarcóse liiago, y al otro, dia sábado, en, una en^. 

ramada que hicieron, tomó presión po? el Papa 

el I^. Fr. Jiuan Pérez de Marciana, franoiscano; 

dijo misa, y puso el Santisimo Sacramento, que. 

todos adoraron, y le hicieron salva, y fué aquella 

la primera iglesia da las Indias, oomo dice el R. 

P. Fr. ]>iogo de Cócdoha on la Crónica del Perú, 



«n U pt^oa i, qna <]it& vmoa iLaUieé 4m pfnt 
á Gtomara, Enrique, Sedalio, Gomales, Das* {i 
e, e.Syf: 11), Plati {de Bono aiat,Kb. S, e. 3) 
QoDEaga '{4 f. fbl. ISdS), y á Bnriqne Wia 
aoadÍBD equ^nod diu á las nares los incKoa o 
algodón y atíhB oosa« oOmestíbles, amqae con | 
os «r«, &1 resgate de las'ooBati de Buropa, con fa 
*tia estínaéion'^ q«0 tos 'platos quebrados reoogi 
por lo ridriado. ' ' 

11. BetKwooiendo el almínnto que halña otr 
islas, salid á 14 de Octubre, y el día mgnien 
halló una de siete leguas, que ttanid Santa Mar 
de la GoncepoioD, y reoonocida le reolbíeroD oc 
amor: didles de lo qoá trata y pasó adelante, 
halló otra de didz y ocho leguas, á quien llamó : 
FbrDandtna, por el rey D. Fernando: pasó 6. oti 
ida quele llamó la Isabela; y en S7 de Ootubi 
descubrió 4 Cuba, y la llamó' Juana: envió qui« 
Is descubriese, y hallaron los botdadoa buen agí 
sajo y ser tierra dilatada, por lo onal |azgaba se 
tierra firme: y sabiendo de los indios que 1a is) 
doáde se co^a el oro estaba á la parte del austr 
de- la punta oriental de Cuba, que fué registrando 
salió en busca de Ib íbIr del oro, y encontró dle 
leguas antes con ana que llamó la Tortuga: lleg< 
& ella, dónde por ser dia do }a CoDcepeion &fl«( 
las banderas y se hizo salva: salió i tíerr^ "^ — 
brió ser mejor y. de mas longitud y gente 
razón que los demás, porque el cacique y 



11 

eikivle, 7 hablénd<^0 dado de eomér y regalado, lé 
hizo retorno con un cinto de oro, máscaras de uro 
y granos: continuó las visitas y los regalos: peso* 
le unos borceguíes á Qucanagarí (que asi se lla- 
maba el cacique) : puso pbr nombre á la isla por 
toner árboles y pescados como en EspaBa, la Es* 
paSoIa; y viendo que de esto descubierto podía 
dar entera satisfacción, hace nn castillo de madera, 
trata de volver á Castilla, y deja cuarenta hom** 
brea en la EspaBola. 

12» Sale del puerto de la Navidad, que asi 

llamó al puerto, en 4 de Enero de 1493, con los 

indios, y pájaros y cosas de las Indias, y después 

de lai*go viaje habiendo arribado á Portugal, entró 

en Palos en 13 de Marzo: dio aviso á los reyes, 

que se hallaban en Barcelona, donde llegó á me* 

diado Abril: por los caminos salia la gente á ver 

los indios y los pájaros, nunca en EspaSa vistos. 

Fué reoebido de grande acompaffamiento de caba- 

lieroB, y^ sabida' su relación, dieron los Reyes Cató« 

lieos gracias á Dios con — Te Deum laudamus — 

postrados en tierra: confirmáronle los pilvilegios y 

diéronle armas en 28 de Mayo, y á su hermano 

D. Bartolomé le hicieron adelantado: salia con eV 

rey llevándole á sd lado: el cardenal D. Fr. Pedro 

Qo&zalez de Mendoza le llevó á comer á su casa: 

dieron aviso á Su Santidad del nuevo desCubti* 

miento: fué gran nueva para el colegio sacro y pa* 

Hi eí Papa Alejando VI; y de consejo de los car- 



austro d^ Mayo de 1493 atloa^ Mt qoa eoa Imhk^ 
xifiGaa c^áttsalas, sdjadioó lo dottmbíonto y lo do- 
pasque. S9 ooBiiaistase á los Beyos CMóttoas do 
GaetUla y X^mb^ y i todos los soeesoiM ea los 
reinos. 

IS. Con 1«8 liólas a|KWi6Ueas quioduoii los ro- 
yos soo legítimo dMoeho, y^cirdoiiaron so teotísa- 
sen los indios que estaban ya oi|t¡9qwBodw, y fos- 
fon los padrifüM el rey y ^ |pr|Mipo 9. ^qan, 
ofreoisttdo á ^ios Nuestro S^B^r estas priwHMS 
do la gentílided de Ise lodÚMU. VoIvwhmi i de^ü- 
ohar al almírantOi y coa- él 4 B!r. Buii, ffióle be* 
nito oatalaa^ coa autoridad apost^pa, y á «txKM 
religiosos; y dándolos froamentosi en pvrtíoalor 
la reina dio uao muy rioo do su eapíUa. Bn dios 
y siete navios embaroados mas do inil hpmbcBS 
que se juntfuron á la uov^d de la ñ%aeM| pro- 
veídos de vituallas y munioion^i, 4K)o aitíU^rSa» se- 
millas, caballosi yeguas, Jierramioiitc^. para 4as ntt* 
ñas y moroad«rias p^ra tronar: el mismo aito^ «Cer- 
cólos á 15 4e Setiembre, antes ^ue el aol aaliese, 
levantaron velas y pslieron do Cádia para su viaje: 
llegaron á& de Oetubre ¿'la; Oomenii donde se 
proveyeron de oabrsa, ovejas y vátui puoscas qos 
prooroaron el ganado de oarda ^uo hay oa las In* 
diaft, árboles frutees y hortati^a: y oamiaaado la 
parte;del,attsti;e deseubrienm 1^ Poainiea^ é Ma* 



n 

4ay San Martuii lás^ Vivgenwi y Paérto-Rioo, que 
le poso 8a& Jima| y á 27 de Nofiesibre, diiérM^ 
1m^ flurgiertai en el pierio de NavMed, seltó ^a 
tieoNi el dia siguieiite: halló por relación; de Gea** 
canagari la mmrté de coatenta eñéfianbAí anos da 
enfenáedad y otroa que ée f aeren á la tienradi^l 
oaoiqíie Oatanabo^ y fueron |K)r & niuertos,y otros 
qué peMOieiton ea la faersa queásée rqumnó,. qds 
fueron ainisoJqua -habían quedado con el capitán 
Diego de Arana, de que raeibió - peaat, y enferaaié; 
14. Dasfiacbó & Alehao de Qíeda la tíei^ga adeo> 
tro^'j á disayócho legoM dtodábrió rioi de oro^ 
y salió eo pensona é 1^ Vega Beai, donde en oua-; 
tro rioa se liaUanMi granos • de oro fino: v<dvi¿ :á 
despachar pava Castilla á Antonio de Torres^ y fiié 
muy buena la iwieir4.de iae imnaa. Partió á ata-. 
cubrir hioia el Poaiteitev .y deseubrió i Jamaica y 
otros cabed, dejatde pmr , ptesidente 6 su herniano 
D. Dieg^» y á Pr. BuU per consejero, y á Pedro 
MargjaTite, cabalan, per capitán y alcalde mayor: 
desottbrió 4 r Jamaica y a) Jardín de la R^ds y 
otras islas: volvió ¿ la Si)paB<^: turo guerra coa 
los de Libae: si^tótos: hizo que pagasen tributo 
un cascabel llMo de oro cada tres taeses, y el r%y 
Mafíicab» cada m^i media' dalabliza: puso en el 
tributo de oro su . cuidado, pai*MLéDdole qae con 
eso aseguraba su conservación en la -gta^áa de los 
reyMy.y..erael Bsenor^fttoourtttt la ,coii?arsion tde 

VBTASCftJHT.— Tomo IL— S 



MvdMMMD del^fívtagtfio:' d« aquí 
^didft de mDcKo»' indioe, que «ntr 
lontsfl de^roú de sAnbrar, y ea s 
ítivos ootí raiofli; de Arbolea, j mu 
iiUhirs8:áti bsotísDK, : de que se 
MóDtwegn (^:^, awj 10, fol £i 
úenonrcade Teiuto iniUoDebdsg 
lft'7 tas denlas Ulas 'der.Baj'lftTei 
•qaienfBe . si^icMe áapvqideE Ja 1 
ilioar loa imñtetios de la'.&aatótj 
u impertftQite; ..■■■'' :-. 

ui puerta» y -fiMa'de. basti»Htos,iq 
ffr; Bttil'qnB sfr'leB 4ieBe¿ tos eu' 
Se hwUiaeBt«8i>8m{niareq tu disc 
Boomam^Des, y:90M« tei^ matorid 
ib« tDtr«díelio'7'«n«CÍDn de las .< 
/ TWakñóao'Á emkarosrsa eon D. ] 
«para Obs^IIs;' dónde desKoreditó 
aelj y' oodi«ioeot y: descdidadb en 
9-1m indiotTentóm'on á-Jaao de Agí 
Tent^ ws embarró psra Empalia: < 
í'los'MyeB y ve.lr1<í con teroer via 
Santa Usti», U Uargarlte, Peitore 
it*9 ielNB, y velfúí á bi.'&Bpafio1a: fi 
aeja8,-y tés' Reyes CatóKéos'enviar 
tsB^báidtila'iMr jtfMi ^esqaMdor, 
ih-MuoB; pamla-qnese 'oñ?*ciese 
le'iíeyesü- u 

1'^iHÍ Hsgó Fraaoiss» de BoMil 



^16 

18. Llegó á ttipAsk Oólbti/y en I», ^pnéeaéí^ 
dt Im reyei ftkeroo teiitas las lágrinma y saHéttM, 
•qu» en gntft roto^M pudo ptonvneiar palabm. IKó 
naott del celo coii qoe hábia (írooAdide eo mi rMl 
•ervtdo; y «verígaiindo la verdad, rnaadaroft se le 
tohiem todo io Miifftioado y se le goaftfaaen^ mis 
l^riiñlagios; y volvió et alo de 16§S otm Ve» al 
¿esoabriiuiealo andios db Nfo^ieabre, aii <}ae 4ea- 
€utefó;4'Batita Marte, la Mai^garita y otaui »te: 
llegó eeftt del pottvto tfe KaviUud, y aabiendo sa- 
lía kt flota paf*á BspafSap en. ijue iba FraniwMo de 
Bobadiffar y FmnebaD Boldaoy qna era á quien 
per aisakla »habia qwfrtdío caattgw, * avia^ que Aen- 
troMe oche, diaa aaiwaeaba una ¿mu tenaéu^ en 
la íánr, que lu» ealioffeu tan préeto; y itaeiéndo po* 
00 eam del aviso del alAiranto^ ae bieietoii ala ve- 
la, y cenie él lo pronoiíticó, se perdieron todas las 
naóSy y so 'ahogaron Bobadilla y Roldan, sus ene- 
migoa (que también tiene Dios jueces quecaetígan 
«das inlénetonotí); y salvóse sola ima carabela en 
que iba e^ resto de lo q«é hábtaa quitado al atei- 
rante y á -su hermano.' 

19. Ultímanioiite^ oa esto «uarto viiúe, dando 
vfelte 1^ algunas de las ttercaj& que primero ha- 
bía descubierto, como quien se despedía, llegó & 
BspaSa para dar asiento á las oqsas dei seevtcoi 
de ñm Majestad. Bo este viaje; estando en Janai- 
oa ooa falta de bastimentos que ho «lueifiaa lea ia* 



lU 



17 

dioB darlos^ conoció que aquella noche ar salir de 
la luna había eclipse^ y dijo á los indios que la lu- 
na estaba enojada porque no le daban lo necesario, 
que en saliendo se lo conocerían en el rostro. Sa- 
lió, y empezó el eclipse: juzgaron verdad lo que 
les había dichoj y fueron temerosos á que le roga- 
se que se desenojara, que ellos acudirían: lo que 
duró el eclipse estuvo encerrado, y en viendo que 
era hora, salió á hacer que le rogaba se le quitase 
el enojo, y fué aclatiindb: Con qué tuvo ¿danto qui- 
so de vitualla para su viaje. Llegó á EspaBa: fué 
ala corte de ValIadoKd bten triste pw li niúérte 
lie IK reina qtte to favoreeiá; y ardnque eiítró i»lgtt- 
¿a» pétf cíoAes, m le tesf^dndierM^ ettfbrtiMi; y d 
20 de Majfo, día de W Ascensión dé Ori^, élaáo 
de 506, nrarióeft Vallaáolidc Wándó q^e enniu 
ataúd pusiesen losgi^illos qué' te pusieton: Uevá- 
re»le á kn cuevas de tos cartujos de'SevHla á' 'en- 
terrar {fferr.f Pee. l^tih ^i cap. 1B)\ j de rili pa- 
sarM 4o8 huesos ¿la ciudad de Santt) Dbmiago de 
la Isla EspaBola, donde testan en la capilla diarfor 
dé la igleria catedr&l, donde esperan la t^seurrec- 
ciott uní vetsat de ;la carne. 



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. . I>el(Md«MabriinÍei>U»,delANii4*t-B*]Ntfa. 

20. FrABoiacD fieimandbiJ de Cdtdoba,' 0011 ' 
fiftifioB. de buep porte y un bfttod, «alió d« C 
ooD oleDfcey.diea' cbiBp^ero»; ^a S d« Abril 
.1507. Da3Ciibrió^eB.4d9Mtir0«.e4 Oübo de C( 
«he, que le'Uaawroi} :ftfli; porque< ainop canoas 
indios que «alieroa les deeíaBi-^Coaesootoch: 
que qiÜBre deúír:, Andad aoi 4 nueettafi oawH: a: 
que Jos, espaQoLes ie pq^ieron el Oíaa Ckino,M¡ 
feo 4 tierm oeu eus axmais,'}: apopo- treofaí el 
oiq,ue qoe los guiaba einfietó 4 darveoe^, y Al 
roDrese^adfMtea con -ffsebas y dai^os-... pelearon I 
ospaBoles; y aunque saliefioDrq^inee Mridosi.l 
mataron quince indios y cogieron doe indios vil- 
que después se bautizaron, y llamóse el uno Mi 
ohor y el otro Julián: nn clérigo que llevabnn, < 
Ínterin de In refriegflT^hnBniJo Alonso OoDule 
de UDA ermita que tenían donde había Ídolos, eac 
una arquilla de madera con unas panetitlas de oi 



1» 

I ptttjpatH, trw díMlMMi y ofcrM pisiM 

I 4« pMOftdos y otroa «iiiiuile& Y BiUieroii 

L ti pnato, alflgráodose de verlas por la séBiil 

^¡mm hallmn, y proiiguieodo naregaruii algunos 

dia» y d«uabrwroa iL C&mpeobt; y dejaodo los 

I á osa iflgiu (le tierra, foaron con el baroo 

i; jr ya ({ue.taaiaD las pipts llenaa, vioierou 

k iodioa cacique* y pregnatAluu: iCasti- 

lUaT T DO loa «ateodieroo tos aapaSulos por on- 

' MOTÍdáioolos 4 que fueran ooo elloi, y 

do «ohra ariso, por excusar otra refriega, ae 

; PitilradM, y í poco tiwnpo tuvieron 

a qaa-les obligó A^vaiane de ana ensanaJa. 

21. Vieron UD paeblo, y necesitados de agua sa- 

baroD á tierra i buscarla, cuando se las aparecie- 

roa loa de Pootoohan ó Champoton, escuadronea 

^aa la* praguntaban de dónde venían; y pudiéndo- 

n asbarear por temar el riesgo, se quedarotí eo 

tiarrm, y al anuuooor dieron sobre los españolo? 

eOB tanta fuena, que los m¿s salieron heriduf- 

nataroo «inouenta y cinco, y prendieron dos vÍvo9¡ 

y a no M embarcaran, unos & nado y otroi en ol 

hi^, perecieran todos. Kl piloto, por remediar 

la Md. auo ora mocha, paaó á la Florida, donde 

}0; y 
I quq 
ioruu 
9 do 
idios: 



i^ 



•20 

phú 6&KéV6tf A fóíi'é&i^Ua f^Ms^, :jr«n«r« ellos 
el piloto' Anibb dé Alaminoa; y áL aoldiUlo «6t>(&, 
tjúé erk él qué bolamente fanblft qadduAé fchi herida 
en Por.l<i^BfiD^Heia Hévkrdta Vitro« Bébiérim ag^u, 
y pasárou u laHabsira, que éé Ibimáfba Patrio de 
Carenas; dé Sondé dieiróh «iviéó>4 dM Diego Vé- 
la2qne¿ de lo desoübieifto; y FmUi^iMc) He¥WaideK 
¿e fué por tierm á la villa dé Snneti 8j^itfWi!»íy dúü' 
de iénm sü endbmiénda, y fi peéois éiad^ uíurió 4e 
las liétidns; (^ué, asaque dejó au nombre bsorito en 
los anales dé Ikfatná; perdióla vida y aeabó faea la 
inuért»! Báütltaitori los dóft indioe Méloker y Jiariütii, 
que van hrriba toétiéfoiñrftdoe. * ' 



.1 



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4. 



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OAfBVIO IIL 






SS. No Mffá (kera dé prbpMto loowr, uiDqtte lié 
pMé| m%«i dé léB détettbrioiiMtéé dé 1m ladiéé, ó 
pUB ^oé M té éohé üCéOé él éorioio, ó ftum qpkt 
«é éBiiéédé él óvdéQ dé léé tiéüpot één qUé éé aob* 
m «Qér ha Mrruéiéééé. KléSo dé 601 dééééMÓ 
•loii Griil6M Coleé i PértéTélé, y él «lé &10 lo po: 
Uaimi Ido éépélolés, daÉpvoé dé fandado él Danéo^ 
lét UaMTOé SooU MtrU la Antígoa* Bl aBo do 
J»1S» per él IM8 dé Séptiéaibré, déaouhríó Vaaou 
N6lM dé Balkoa la tierra del mar del Sur, hé.sta 
ii^l» 4 la Mar. El aBo do 616 déaeobrió él nodo 
ia Piala Joaa Diaa dé Séliiy do qoé toto qu^aa ol 
rtj dé P^fta^fat» y lo hmo6 para oaatigarlé. Bl alo 
da 616. ol Kééooiado Baploolay tonloolo do Podro 
Ariaa» foadó laéiwtad dé PaMOftá, pMrko del aür 
M Sor y gargaata doailé ha paaado la ríqMéa dal 
Ptai^ qoé él aBo dé 6B2 éonquialó don Franoiaoo 
Piaufé* ttftio dé 51» doéé«M4 Héraaado do 



22 

Magallanes el Estrecho» y dio vista al reino de 
Chile; historias que, por no ser de este lagar, paso 
á lo que es más del asunto de mi historia. 

23. Viendo, pues^ Diego Velazquez, gobernadui 
de Cuba, la relación de Francisco Hernández, or 
denó enviar una armada con los dos navios que 
habían ido, y otroiá dor qtie >eompró, y dispuso lo 
necesario. SeBaló á Juan de Grijalva, deudo suyo, 
por cabo, y capitán, y por capitanea de^ los otro> 
tres navios á Pedro de Alvarado, Francisco de 
Montejo y Alonso de Avila, quo tenian enconaien- 
das/ con- ios indios 'bautizad<>s (\M stírviesen de in- 
térpretes; y por capellán al padre fra;^ JFoao Díaz, 
y por piH)toa'Anít<in de Alaminos, CaAiiMih^ y^ JUati 
Alvarez el maiiquiU0,''><Km 'dos<oie)atos y* ciiaTentn 
hombres; Sé bioieroif á la vtsin á 5d^ AbrildéBlS: 
pasaron-por el piQorio'de'M^taiissas,' d^nde áe pro- 
veyeron de mis dar he, y .6 los oche días llegaron 
áCosumél, dood^ habla estado Fmncfisco Hernán 
des;i y habiéndose ausentado los htdids, fi» en- 
vió 4 llamar Grijalvaioón^uA» india de Jamaica qu» 
halló, y no 'quisieron venir; y pasaron, lleván- 
dose la índtn,quq pidió la llevasen, porque faabin 
dos aSlos qiiie la tenian como cautiva. Pasaron á 
Chatnpontony donde, 'potloÍ3U<:íed{db el aflo átite^. 
saHeroU' cotí ni^is prevencioh; Tuvieron batalla con 
Ids indios] morieron tres soldados^ y salieron sesen- 
ta herídoá: á Grtjalva le dieron tres flechazos y te 
quebmren los dienítes, ^ ^: fin venfoteroW los lespa- 




S8 

• 

fíoles; Huyeron lo? indios, j quedaran tres presos, 
que eran principales. Entraron ea rt pueblo, donde 
no hallaron hacienda ni persona. Hiso el capitana 
los tres prisioneros baen pasaje, á que se mostra- 
ron agradecidos; y dándoles algunas cuentas, los 
soltó. Mandóles llamasen de paz aloadique; y vien- 
do que no volvían^ á los tres dias se hideron á la 
vela, j encontraron con una boca como de rio, que 
era una islets qtie pattia términos^ con la tierras, y 
asi le llamsiroii Boea de Términos, donde mataron 
diez yenades j* muchos oonejos, y hondeada se em-' 
barearon para INMiieqte* 

24. Navegando* costa á * oostfi, con cuidado "de 
noche por Uis báJQS, i los tresdias^dieron en el ^ib 
de Tabasbo, llamada asi fiqubUa provincia, porque 
Tabaaoo: se llamaba 'Ol: cacique prindpal, que^hoy 
se Ifauna rio de Orijalva^ su primer descubrider. 
Vieroa gente de guerra, y. en una punta d^pa)me- 
ras, inedia^ legua del pueblo, d^enibarcaroo, adon- 
de vieron unOs cincuenta tndioe armados. Llamó** 
rontos'de pass cbn los indios Melohoír y Julián/ 
mostrándoles cuentas aáulesv yi llegaron «aunque 
con temor, porque decian que ya 'sabían cómo en 
Pontoehan habkn- • muerto más de dueíentos; y 
quitándoles el temor cotí dádivas -y abraisos^ les 
pidieron- bastimento qué trocar, y ique avisasen á 
8u cacique viniese sin recelo: y dentro de^pbco 
tiempo trajeron' péscadb asado, gaUinas, fhxtuy 
pan de mais,^ y puestas epas estere» ^ él sutftei y. 



«üMriQMiiaa «abte tíÜM, .oftjéoiefosl «aaa jtt^belM át 
oro 4fi l^tma <!• lagarta y^pttiilb9| iuítlA.vidor de 
4oMÍettto6 peeod: jw 1m retomó qod cbooUt^ y al 
pvttko M embarearoiiy por aer irayosfak aou temor 
do Norte, . . , 

2b. Bigvdmdo ol i^^o» {mmmb i lo viste^ par 
loe.AgMlalboa y ol. rio do SaiK Afitoii> 4ÍTÍaiuoii 
iittaa altea MorrMy qlio Uamoimí do fitm* Kartuí 
por Uomarto Hariiri ol quo primoto lois dteoobríé. 
Ll^^troii al gran rió dé Pa|>al^tetty yiAAtu&áo 
fio ofifcró por éki baate «nribatiooooiitié aa» iod»6 
pescadores de TlacoUalpain>.()tió laíflioroii peaoado: 
loa tíñú oaviae osftovaroii ofl U Iratea^ j^. Ifciibáto de 
Ahtaradoi 'desden antóooos. £t caplten. 14 rof raddió 
por haboffio ádetf ntiidof . |>ásaroti o^ ifio»<jdoa4o vio- 
roa uadios oao ba«deras, y {ior jateioattsa^lo paaie^ 
roníAl "rio db Banderas. Hktiorob soBaa» Uaamlday 
porque MotoeiUizuma^ ^ue tevo üotíoiii do loa del 
afto pasado y é^ las .oDOotos verdes^ loa tnaodó 
tfooaéen por mo aquettas cooiktos^ y fué aoordada 
faoseii veiatioiiiitro aoidadoa ooa ErwcisooMoate- 
jo^ ooA esoopetaJB y baUtetea, y afiaasoa A orao da 
paa ó i^evra^^ y hallairott króa eaoiquoo y un gober- 
nador» q^eitenm i, la sombra? da luiort arbolea ge- 
Uittaa 4o lá tierra, firote de piftM» anaíiiie^os ;y otras 
de la tíorfa) y por aoSaa* ofmoiótidoloi loa: bioioroQ 
sonteri Aimado el caffitei^ asiHoroa: todoa^y roco- 
nooiaado loa íadíoa al eapitfta^ lo- híaíaffM oarioias 
y/firiaton ioayondo oro pata olirr^soajbaí 44 k) qoe 



jt 



f íM W'Méirott m᧠ú% i|«liMt fioil ^üm 

d« M flHJMted, y dMpOM dé MÍ9 dlti M 

y M iadb M Alé ooB los MpalolM, 
otíndo M llamó FrwMitoo. De aIK á trti 
mi&nm om kla qM, por lo qnt ptteeia, lo 
ik Bluoo) 7 á logM y media salte- 
«aa ala Miyor, ^ao porqao vlenm on ama 
on^M iadioa •oamrMIoadotf^ pasSoroa 
Oawltiioi, y hoy m pudiera Haaiar arf, 
aa olla la¥o Lorooio Jáoooio ol aflo doéM 
óala piMoaovas eopalolos» éatre otloo 
faUloo fta a o ia o oi y oferoa-laatoa do 8aato 
Haarfagny §mi Agoatto y k Oompafk, eoa oaeo 
aliHipa, y aiaat» "foioto a ogr a o y nalatoo, doado 
al aÉhado Stáo Mayo iMota ol^láaoo 80, qaoiVio- 
aoa^Mo díaii parooloodo ilo iiaaibro. 

M. Da illl> por aMtyor éeguifdad, oargioroa oa 
la Ma da Saa Joan da UMa, que por babor llaga- 
da Aa do 0aa Jaaa Baattata y HaoHtrso GríjalTa 
Jaaa» y poiqao oyoroa déolr oor ol ooBor do aM ol 

ilkaa, lo poiioroa oslo nombra. AUi 
lodiaa,OQ qao oo raooataroa algaaao 
joyaalaoi y doopacharon oa ri aaflo llaaiado 8aa 

ftdro do Alfarado pata Oaba, daado 
í aaaodido, ooalo ol o«o qaa oa kabk 
a loa oalbraioo (qao orna ya dioa loo 
MOito do laa borldao). Oada oaal oo» 
oriMdia^oo la paiaéld ootPiaateaÉo, qaadAadoao 



SB 



l^^ifte ,<íon/mt»í^Wiáfi poUár, lo cmalf anqiie 
Qryailyi^ lo de^wba, los demás»- mblonáo qoé er 
ÜWTA fírniG y las. mochas ciadadot (|ao.lMbit,fu^ 
roxk de etico ¿.Irado pim^r. 
. 97, Pq e$to tíemp^, Dtfgo Velaaques, ouidadu^ 
8P de lpB< Sttoeeof do ia uroiáda» vi^nd^ q«e lardAfai 
lÍMpafibá <9R ttea^arab^IaápristáiM) d^OKllí-qoecen 
fiB l(i9mperal tqIfIó. 4. firríbar & Cuba^pu^odo Uegi^P^ 
dro de^^v^r^dQ» da<reUcioQ de lo enoedido y iieticU 
d%la TV)ii«9a con la 4ue lleva ,por te$%o. Alhevoté^ 
sede alegría Ii^ i^hi diecongraoiafiáDiofl; yaguoi 
eaSM» y no bapíeA.siqp dado KbiMea 4 AJwadu. 
b4elé94ale:9K9g!Ants^. ^í,p9Ato deepaidid á Casti 
Uia áfBeoito ^j^^rt^i^a, bu oape^n^ ooa c«rtM ptm 
dor> Junp {Ipdrigpt^^o iFoAMQa,¡i>bU(ip de Bfii|Oft. 
gobernador de Btfpafla^i^yi paca eA...liceiiOiadQ- Laia 
Zl^pej^ y fjl fiepfeta^rio Lope CtOoebiljyQti; oaviándo- 
iQsjQyoekaa, 4e prp y i!eía)oÍ9B .de lo deaoulMttfto, 
pidiefidQ Uce.¿QÍai par^k pobbur 1« 4eS00(bíert0| jr>es* 
oatwr»: y tUaJp^ dei adelAotlul^ de, Qi»bar d¡|tigeD0ÍBs 
que hiziQ. perquie otro, m le gtiivMra' les Tolbrioiafl, 
aUgaqdOile bebiaaoatadP,eldepQQbFÍ«¡OQto mvidÉA 

QantidAd.deipe$ee.. * 

^ :2i$. SaJi^ Olrijalm dOiJ3atf. Juan despoes que 

ddsp«ichó eí .De-^io, leoateaiidQ lAjref dosoobiit tier- 

raa iiuevn,3« Piviearon, las. atierras de Tuxpa; Uega* 

+ roa fi(l,;i;io ¡de. P&qqoe>.ídonde selrarpiirdii^'y aeia 

«uMM'.deápdioii.y^ qw^erpa Uejirar, el qaTÍo\iaáa 



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47 

(>eqitcBb db AhMib de ÁvlUí^ qW .eilitot&ílÍEi^lieff- 
ra ofátf'iMñMuitf* BiefeiuliéA)iiA6j jfnérdmé-wti péfi- 
dida de alguno» muertos Jes indios^ B¿ alA, póif las 
conrieutesy vítar^u ooa^detenniBácíbii'Jde voHrer á 
Cuba, y á pocos kiias dieiiM en €ha|ixacu¿loQ! pa- 
saron ni fio de Teualái qne Itfuiiáfon^ San Antoi, 
por dafiearena á^ ua navio i|tte hacia agua; de allí 
ssguiv»s«i derrota. Vtnieron'^e ToaaNi^ ^oe e$Cá ima 
leguay los iodioB (esiaode adereflando el návéo);tld- 
2ol!Bs 41 oapiiaú algunos baiagos; trajeron algunas 
Joyuelas» qUe:i98oataron,'iy«JUBm haolinélafl que, 
pénáandó loé ^speificdes ser de ot'o bajoy ártóda di- 
HguMÍa^eu tres días resoataron más depeiseientau}, 
porque Uegó á Ouaaáoualoó y & los domie pullos ia 
notida: solé un marinero^ de seoretq, habí» vemuh 
tado siete; y sabido por el oa^itai^, mandó que^lap 
diese» peía isaoar el quinto. Alli fiíé- donde Barto- 
lomé Pardo/ u¡l>oIdadOy halló: qn una evmitá de Ído- 
los de diVemsUgoraSy y en tiqa arquilla diademas 
y collares dé Ídolos^ euchUlos :de pedemsten^una 
cima de una sierra. Vino ni capitán, y dióle el in- 
cienso y los Ídolos, y ocultó el oro, que seria bas- 
ta ochenta pesos de ynlor. No lo supo ocultar, y se 
lo mandó el capitán e n teega r ^ 3rTogaron por él que 
sacado el quinto se le quedase. Allí sembró Ber- 
nal Díaz del Castillo unas pepitas de naranja en 
un adoratorio, donde se fuera & dormir por los mos- 
quitos. Cuidaron los indios de los árboles, que des- 
pués dice gozó de las naranjas, después de conquis- 



e alzará coo la armada, que ea g 
sas. Dljose que le habi&o pag 
, aunqoe no valieron loa diligem 
»s de Diego Velazqaez haoUn p 
ÍDteDOiOD por eutóncee. 
3e la partida; dióse Cortés toda ' 
is amigos, y ya díspaesto todo, 
le Diego Veiazquez con el secn 
y otros amigos qae le acompaflat 
aioa. ffizose & la vela para la 'i 
)gó á poeos días; saoó tas-bande 
lie faabis hetjho oon las armas rea 
&da pitrtfl, y un nStalo'en lalin f 
B la aatittt d^Ü, que «m «lia v 
ároBse i^ don Aloñto'£UriianG 
rimo dial conde dift MedelKD,Oi 
il, «Iguaoil' Oíaydr,' Podro d« AI' 
I hermanos, Oonznló Jorge, y Jn 
)lid , Alonad de Avila y otrOs v 
a valor: ordend que losque qnÍR 
leraíi & lá HabaM, y qa¿ M \\t\ 

por iSerra. Bstaodri dÉ esto. Ué 
n UD na<tie cargad» de indinos 

de ! la Habana & vtfnd'ertos ú I 
pM'el>iiaVf4''y todo ¿I bastimeot 
Mmp'aSfa, 'ood que fuerza dhce 1 

qiA aalió tíortée dé Cuba, un Viej 
eftrtüs ana ]>8ifetit48,deud4i9d«l)ia{ 



SI 

▼«luqvMy le tomrcá i mal qoé d%ÍMt A Cortés 
poraipiUOy y aconsejaros que fuese Vasco por 
Cako; y al ponto despachó á Fraoctseo Verdugo, 
ra oaBado, alcalde mayor de la Trioidad, proTision 
para qne detovieee á Cortés j le notiflcaae no era 
ya capitán ñoo Porcalle: sabido por Cortés, por 
carta de on padre mercenario que dtó aviso de ello 
i FV. Bartolomé de Olmedo, disposo á sus amigos 
y eaballeros; y Diego de Ordaa, á quien haUa es- 
crito Diego Velasqoes, foé el primero qoe disua- 
di6 á Francisoo Verdugo qoe pusiese en ejecución 
d mandato, porque todos estaban de parte de Cor- 
tés, con taota ftnemí, qoe perderían las vidas, por- 
qoe ss babia mostrado para ooo todos liberal, pues 
lee aviaba, y A Alonso Hemandes Portocarrero le 
babia comprado oaa yegua, y Joan Velasqoes de 
Lsoa era de so parte: el mensajero qoe llevé la 
provisioo, llamado Pedro Laso, se quedó ooa Cor- 
té^ y diese respoesta al gobernador Diego Velas- 
qoes cooio no eonrenia, y del alboroto qoe causa- 
ria la novedad: Cortés cod palabras corteses escri- 
híé. De alK salió la armada pata la Habana, para 
proveer de matalotaje bastante: despacbó & la ban- 
da del Norte i Joan de Escalante en un navio 
para que se juntasen en la Habana; y aunque Ito- 
garoB los navios y los caballos, la Capitana, donde 
estaba Cortés, tardaba; y en este tiempo, juzgán- 
dola perdida, Diego de Ordas trataba de avisar 
para qoe le bicieran capitán A los cinco días de la 



h&ja mar ,7 para salir algaroD en el batel descargái 
doloi,^ lu^o que salió d^l bajo la yolvieroD á ca 
gait Sp]\6 en tierra Qortés con alegría Í9 todo 
fué apoÁeuuttlo en cfisa, de Pedro Barba, teníeol 
de aquella villa: ^oÓ todos sus estaB^artea en a 
l^sftdii: n^ot^ódar prQgooe»; «ligio iqfuestr^i^ 
J.aaa de Guzman, camftreFo, fy Kodrígo R^ige 
ma^ordenao á Juan de paseros: empezó ¿ tratara 
como señor: filU se le jujataroa otroa cabaUwoa h 
dalgps, cbm4 Francisco d^ Mon^j^o, que deepuc 
de ;giW{idQ. 3Ié:ücio fué adeUptado y gobernado 
4o YucataDi Diego <l4 Suto, qifé fi^^ ep Méxic 
W majTordiOmoi msjyori y, 9(1:911 pmchos. De allí aa 
.!i4 otrp,.Juaa Codeñe, Fbcío, qi^^ Il^vó qqa.^egu 
|¡a&j.i&a,q)ie,pari^ eQ,el, ofirlo, y.w\ oogro qae lU 
QÓ'de 'V)ritelas,4 los indio^r . 

^3. Eit^pd,9 eú la I^f,4iui <><>Ó ^da> ostafi pre 
Tejf^ci^DOSj viu^ ¡de pf^rte de Diego. y;e^qaez otr 
proyisi$p.á ]^^i^ro,B^;^baparague de^qviese á^Coi 
(és,,7 trujo Fr^iioísco ^é Qiffxiias c^tas á Pí^i 
Ye^jipej^ d^ M9Pl y ^ ^i^ da. Qf4*fi V^ en 
sjQ may^r^fiifiQ, . pai^, que ejecutase 1^ Órdejí; 7 s 
f^t la Trinidad . §9 , disimaló y se^ la rfisp^ndió, ei 
la H^ba^^ no se hiizn caso, porque al puoto qw 
^?a Cortés noticia, despacbd á Pedio de Airara 
do al cabo de San Anton^ con orden ^Qe todos lie 
^isen & Cozpmel, donde 8oJ|iaria a|arde de los ul 
dados y muestra de la geot?: e0<;^bió i Diego, Ve 



y de Bu MajevU^^ qui^ |4 otro <}ia w t^i% ái U 

veli\» y qpe saria muy su servidor 4oik}|9 quiera* 

Pedro. Parbí^ escribió qiie po pe atrevió A Jtes^ 

de ppue^ en qjecQcioq el manilato, porque teda la 

amm^^ lo Qoutradeoia, Y asi, en» 10 de Febrero 

de Sl^^-si^^eroa á.la ve^, y fiigjaij^ro.n .6 Gp^^umel 

la deiTot^; qo balkiido eo .el ceba 4e 3w 'Aatop ¿ 

Pedrp d^e A|y{^r«^dp, foael navio- pasfiS adejantey 

le ha)Vi (iff Co^ttiDi^ly q.ae h%}Ao. Uftg^^o tres 4Í94 

ánte^; tnaudó poner en prisión al piloto Camtobo» 

y eabie^da que babian lo^. indios d^i^igiparfi^o 

el pu^blp, ^nj^ Peijro daAAvarAío.y les towíi g»f 

lliaaa y ptra^ cqaas,! y. unf^ in4ia que, bailó re^íMüi 

peai^ y reprendió ¿ ^.Iv^ra^o, dioieada? qoe e| 

conqpi^r \$fi jsilwap ^q egr^ quit^edoleí» SP ;lia«wnr 

da. £oY^ 4 U india oon algf^nas .cuentas & qUé 

llaQiase .6. los indios» y venic^p el; captque oo» alga? 

DOS, Ijop T9fS^6 é biao que se pagasen las gfilliiíasy 

con lo cual tpd/^ viaiefQn, y andaban ont^f^ los es^ 

pafloU^ muy oootentoil. Ooiv^sta com^wapia^ 

tuvo n/i^tÍQMI de i^tnoa.f^fCiqpes qpe qonieiDiaban en 

Cotoche, que babia algunos espafioles cautivo^, y 

al p^nte Iw.rogó P$8m«a 1M: ^ifat^Ro Jegui^ d<9:lTa- 

y^ ^n ^v» C9ff ofu; ^p un papol: en ^e \^ qvi^at 

ba viniASí^n, y ^rescato, paw qua los trujeseq: díó 

orden 4 IKoga.dA Ordaa qu^ fuese 4 la Punta 4. 

e^rar. la respui^sta desloa ea^quea que. iti»Q 4 1a 

diligenofa- .: ¿•..•.■i . -• '^ •• '•..■- 



84 

M. A tos urea diat d« ItegadM,' eií 'iftté ébse 
Barón M oainino y tomaron refVeaoo, bizo ais 
de 1m sold8<ki8, y halló quinientos y ocho, y-cie 
y nneve pilotos y marineros: de ellos eran treiot 
«Q bfttlasteroa y tréoe déeai^ipeta, coiídíez y f 
yegoas y ¡cabáltos, bnatro falcobetea, mocha pól 
irn y balas. Maiid4 á Jaan de Meza, artülero t 
yot, B0 li«[^MeD, y á Pedro de áuviim y Jt 
Bdnitez «derviur taa batlentas,' poniendo en U 
la TigiMncia ileceBaña; y tiomo Diego de Ord 
qué habia ido per loaéspaSole!*, rfao siti ellos, t 
tánm de prédicariea á loa indios por medio de tá 
ctetrillo, y'íaa.ttáé'Q&tiés, viéndolos con algt 
detooion, de tfderesar con cfal'nu altar muy li 
irio/de donde quitólos ideíes y los tricé p«dxz 
y ett 8a logar poso una cra^ y nna imagen de 
Vtrgen, y -ordena á tos oaci^ues la toTieran ( 
reTerencia, d&ndoleU '£ entender la "rediancibn q 
«n la OoB se halÑa obrado.y quUo era la Vfrgí 
por medio del intérprete: hteiéroni» hie^ á la ' 
la, y atiD quiso Ir á Ohampoten A castigar á 1 
indios; el plUíto^'ftaé de pareiiier^ w fnéseU á 1 
basco. ^' _■ ■■',■'■ ■ i' ■ 

35.' En eete tiempo iQtkUó OerSnimó de Ag 
lar el papel iiue loa de Oozumel lleVaron á Co 
éite: BD amo retiibid' el rescate ydi^o por lí)» 
ftié ÍBégo á bbSoar á M compaHero 6feli:tálo Gu< 
Fero, que no ^aiao wnir con él, póilqae d^o (]' 
tenia las orcgaa horadadas y rayada la cara, y : 



u 

t 

sado/eon hijon, y efa Mpitan d« gixeitai eüiM'lde 
indios, y había dádole gaerra á Fraooisoo Heriiiiiv 
des; y ^dnqoe lé povo delante la salvamon* del al- 
ma j el $er oristíaoo^ no ^udo moverle; aif ,' eé 
vino á la Piíota/y dónde, como no vido elnáviiqva 
le dijofon le esperaba^ á toda diligencia biKic(( cá'* 
noa, y pagóle Dtoe la diligénoia> en qae'^tardd do 
ver 8i' pedia traer á so oompaBero, porque á pooas 
legues dieron tocos, y al eco do oHas vid Otirtée 
qao el navip do Juan do Bscalante donde- ▼onlA> el 
caeabe y lo deinás arribatta: sopo que se iba 4 pl^ 
qoe^ y TolvioroD ^todos, oomo ái las dios, á artibat 
á Oosonelc sacaron» k toda priesa la carga y so ptt<* 
sieron á soeof ror al navior foé á vor la imagen, y 
hallóla con decencia, barrida y regada la ermita; 
de qeo so alegró, cuando ya tardo llega la canoa 
do lii poeta de Gotocbo, máode^ Oortés á Aadr4s 
de Tapia la reconozca, y aunque los iedib» do elta' 
do temor no quelrian desembarcar, los animó Agoi- 
lar: peestm en tierra empesó á decir con tomuza 
al ver los espaffolos?:«Dios^^Saati^ María, Seífilla;» 
y los fttó á abrnsat; y ál punto* faé avisado Cor^s 
que lo salió á reeibirr prfgnntaban todos por (\ ee^ 
paSol, que ooMúada se diferenciaba de ios-iédioa 
por estar prieto y trasquilador preguntado por Cor* 
tés cuál era el espaHol, sentóse en cuclilhis y^ rosK 
pendió? yo ; soy; U&momo Oerónin^odc AguUar, 
natwarde Bcija^ que ' pesando del Dañen á San- 



«I 

ydifenUfMM <l»l rajTf «on w.fiiiiHMotde 
9[sito«tl« Yaaw Ni69air .l«s )QOrnea4«».P9s ««I 
ron h1 flabo do OittosjMv 'doada Ua.oMiques n 
Uevuan; U»'- «»< Íbotoa: gvotfiMdos, y «usq 
4K0d4<O*iual* QiMrrwoí oamMro, «M yh tm: 
d«; y 'yi»i qOa wy: 4)Q Bvao^elid «vdwadOf ]» qi 
éíitífifér in aiia0TÍao»i)iÜé[ Señóte ^pftCB ;vent] 
fnfls^rá oeqnftQiffi' fin «rtaa Itorurjind ifé ii 
Monpa^ádo, . Ia piKKnwiA» veaanMDdHfUe á 
K>iilB»rM«jwted: finigttitdle jCdrtéa ,pw ia Je< 
dotdÍQÍ«»14e>«r}iiftlaB9 iTüt.jiiaé' dift sé iialUl 
y: i^éh eom/ií le ,b«»:in¿tidfllb< vestir, y abra»! 
QM oari{Io> dAulo :gf(iiB^afi &)1>ionibta(> qMk« pi 
dioaae. fes la ianguA, «Me« WBAU»,:iiilas .indipa, 
lasiancBü^aB» Ud«vjo«im¿la 8M*te 'Cnu yé 
imígau.de.Nuestm SieSora:qiM4eA,fbajftbft: los ii 
dkM i^galaron & ' A^lar p.9r' lo. qt)e ios predioó, 
tAbWada proatfgwf auviajai 

.^, Kfií ottatCQ de MbcMi «q»^ bi)tt»r»tm0a ( 
U«¥ai mt^rprata, JO hmwM ála'rala fum »í r 
de l^abtBoot'PMquak suplas qwiMtCQH^ ts ioa 
tígM- á iH da ChaUfmton, Ío» piloto»^ W- dúvadií 
ras: par las oornaotea, -4 fopaa lejisaa, eoQ un tai 
pot«i:s»«bpavci«fab lae«t(TÍaa; y wwia» al ob 
día .aa TplTienm á Justar,*! iiaTÍoeir<^e tte Jm 
Talaaqiaai. da Laon por 
piloto qv^ ^uinii «stftH» 
o» |toAo;«ta&t, y iíaatoi 



n 

esoritoí pafca 4116 8apiérá0 .si: le teUüi énoo«thulp« 
Dond^idijo él fdletoliftluiUaña: meliidáy y votvie-^ 
r OA r4 «a / Yia)«::eii Hagaoidi^, ir ^érmmwj uú^htáhxí- 
do á Etfióbav^ manda ifknrléi éaliéaMi mu al b^tol, 
y IfpJkuroD - árboles érntorU^náún j un papel en qaé 
do^ que e» poert» ée wuoha eaM; Y cmío b«- 
bnKi halliido álK «tía ]mm tobrela que ee kMm 
qaedade el «So a&tec#ii»tev qae aai que vid toa 
eapailelfá^eáliiS haeiéiNlolesf fiesta^ y que la Ueva* 
ban ea ei^ oavi^:^ paaafeo á vifta» de kU BÍerraa de 
Sati Márlia: y loé d^óiád p«elülea de C^ueeacoalee, 
Ohaaip(>teB, haeta elvie de Onijalva que eelá en 
Ibbaseov doade toi^ierea loa aavioa en doce de, 
MasBo dd aMsno/.a&e de diea j aueve. 

37; Oome el aateeedeiilé lea de Obampotea ba- 
biaii tMiertóá dboueata eapafiólea^'y loa de Ta« 
basad kA bkbiaii iécebfdo de pea, lea mcilejaroii da 
Gofaeadefc y aaf, bte^ que dÍTÍaareD nevioa, ae pu- 
sieron' los ide Tabibeo degeeriHi y á uapa que iban 
en aas eaiMuB luddé Aguüar Uainándoies de paa, 
y el|M reapoadietóo^ que no entrasen en su pueblo 
poique todoi^ haMan de norir. Saltaron en la pun- 
ta de PnlHaver. ordené (que en, todo era Cortés 
prawaído y ouídadoao) que se pusieran trea tiro< 
en cada batel y:ae repartieaen loa bayesteroa» y 
que Alenqo de» Avila oon dea aoldadoa, que otra 
yea am^mnécon» ti • eaanvio angeito que ta 'd^sde 

▼iTAiíCüRT.— Tomo II.— 4 



n 

aa, y vipíAnia ^ avigfttf o£iBb(a8Íh»biaD' ido. j 
lAbMer ; u^snéii -o^Bá y'ea 'jKtDfwoNiD, ji «oai< 
iwt'biea arMad>QB:áotuiÜQar>!-eaa>«iu'lMtelaB 
i.flileiltro, y lo» «tnw pm tM^ra: lMiJBiida«.ui qi 
1 indios guerKRW «tenKiLÍ bantftttooB, .e>i{i 
i<t)t);á.too&v¡Buaiwi^ilolH'yia.(abftléKi, uiAadó Ce 
uve soeofaaei^ y^^Dt^pDUgo do Ooéioy, Morib 
< j»ali por DM^ da.AgAilar Iw nijaiñó )^ tr 
IC4B Us dejasootDpuztoBBTagifaiy tntarlaa o 
8 úe SÜM :y d« ^.Mq^stAd» y'SÍDnapaiidffr á 1 
>labra3, ;^é la re^úBstft cixi.ksiflefcbas, y de 
irto dp lofi espafifles coq I»b tiros.: R«tir»d»a i 
I empezaros, ¿wltai; es tierray y mmu era ora 
il; uaQB;a»ii»a ivkqtft' Ucúta y-^tro&.nléaoR: 
)rt^ se Í9 qi|e<tÓ3Ui^»pate,.y dwoalgo .peleab 
tíeoi{io 4)u«i UOgl^iie refraacq. Alomo 'd« Avilit, 
raáuclQlo3<pQr,4Da nlle-anriba del pualílO) éntr 

.en,ua -patio fr*i^* y «<^Mriai donde fasbii 
cogido alisas alh^aa. y teais&aiu Ídolos. Tai 
tftós ^.reoogei'vy nUÍ^ en jtombre de ^a.Mqe 
d,.tQ)!íió,p09«»too, aunque lo9 de JMego Vela 

Hfcse roían de ** — - — *-' ' " 

sq*ot^pud«.8&i 

1 los TniiJes gen 
mingo, lieeooii 
urque iate»^b& 



4» «KM» <li|it,M MBln J* 8* ilinHM . ^ 
>iilWa aijw pani«o-MM dal- ñonbaíwütatoim 
Vll»ll|illi, qM MaqM kOfe doputed» á> Baf» 
U 4 BmMo MartisM, M eap«U«o, qa* teidüiM 
iMMrift.pam dMMbrjr» fWMlv y ptUar: «oMda 
(MMa mM » Mte nuito lnlioMMi^ ^m* Wm 
n(> qw Id iMkiM pMliiio. 

W. AqMlk wxka M ntiniw ti «Matnoii' 
dM« y tftivfiHl MpUtt A ta-aalam ordea4 qM 
bw üaMkwiUi (i qin<iilHn«H«ii«mJKli|IUIs) 
•m fnméK» <!• Li^ y ám MlikdM/ jriMi* 
d>A>*Wtt4* iMTOlTO'lad» «snélnift fliéflUHfaim 
qM ImIm M m ii depM^y bDid^wW* kfrfkiwiiv 
ihWm eolgidn '« laM)*!, pnqa»! pntoM 
i te- añit i ta ibdiwi jr A 4mMm qite kñMM 
gMm tilMnfaMwqnb «RB pacta' dn4< Uag* 
n lala aaao aa di^ á aannr la (looa llIiHIHat 
•ItlaaMiaa aoWfayla «aahá a»a iii ia U i > 'aaa 
ka «apiBalaa, paaa iagmlo i Días y A laa bavVraa 
i^ al Man qaa taaia f tai i qaa la qaUatan' la 
fMa, pvaf , coBa Jeapaat m aopa, por al nal aoor 
«ja la aaorifloaraB al danonio. Baljaraa 4áa daa 
H<a a d r ai i a a , j í peoaa horas aaeontid VhiMlaeo 
M Lago caá aa i aa d i u ii 4a gnonaroo taatoa,' qaa la 

MímA A »«• AOmnAUmin- lU&A L llM Mroa iMfO 

^ialdadaa 
linea Wioa; 



Mit.aajan- 



«o 

lof-cáatirá8<E3orté¿ á Ibiáati^s de pfi9> .»o'*wlvíé- 
roftv bisé siícar» los oabattosylá aFfiltefiá^ y pw 
•átav ios 0al)al}ot| lailtottiidosi ' lod hizH' lO^ttéL dk 
{«Réatixi^spóW'Ocm Im» d« Meaá ln ^tlll«ftíiy y 
todos bien dispuestos dia'de ln: SbM^iMoiiM, eaHó 
IftfaiflBiiitoiAi ál M«ipeid!0 €Hatfo, de^e^ • 0NC0Btre* 
rof oe» Io«>c6nt»fvms <c[ue de^etbatf y» li^^b^tgHi: 
fafiílairáfrtegR tán*i.8M0rieqta, qttieí<& bi ^rinem 
m.y4tinjae«ie> 8áliáaiR^,;tuV «;^dád(»I>d#^tm'ifleohiao 
«iftl^jofée: altoáboidt «áaiibem» liego te -ciAiillafía 
|idr . \bmí Mpáldéfl^ que tár<tó: )«rqtte * )aé ^ aáttjas-^de 
ioÉ oáoaih;uiit»le9 iÍ98.!iffíipedMin:eI paao^'y dMbsm- 
tedofl: qbedqroi» ib» é6fkii|olM> > victoiA<Jeei¿ y pttiíé» 
v^bí pbr üombra iSaisb Mari» idé faf ¥iet¿iiai * Tm- 
leiioii. tíáee prinpipáles p»ea8|\ ^üe rfei.{)Miara]i á 
Curtes Jek diese iibertadfara^tMtar» d» las paisM. 
BaUeroé «emento héii(ÍDs y. tres «ot^niiee mqevtes, 
0bhiO^eabíai^a heri^oSy y ¿incoaabatt^oe/qüe \nñ' 
gan^mirÁvon^y oen eajimdia dto m i^dto; muerto 
M caballee^ quedanáo mas »dei mil ifidios «auartoe. 

:3ft< Al otro.diaenvtarónqiiiooé indÍMcai|^ 
o0i»igal^oafl> pescado aMdo y pe» de naaiz; y üvh 
sat^qiietVendriaQ lpe!caeí<|tteB, qveeetaban jiuh 
iabdoiei presente ^e traer /en eeBal de paa. Cor- 
tea idispusóc que rtrujeseii . la yegaa* parida y que 
trmarraeeni algunos !cabaUo8 en el porta) , y que faa- 
biéldela «ol£d^ if fiHetiiHiBQiyor. su aatai.^inaiid^.qutf 



mí oligÍMiiiiiMiífiMliidiéJBitiUeKfaii^ 
ImIb) atdidMHée^gaesra^ qi^^mnañu-^ái} m^/külwm 
la !fifUaAÍBÍtii Qitetf O) . y avisadq^ vioieMii ..toínte 
iiidioé á fMdív! iMboña (paiatMdtenftr iki8 «inQer()08| 
coDttm ásgala dt faUíiiM*;^ Ikilja;. )tk:4}iiA iliab 
paradlo pi)«a <|«e Tkdeaedips ptriac^idds^ii jtafatef 
de pidBá^ diélá Oortéi; x P« «ddtti;de¡A^ibr W 
hablé dek srirnoitt dM nj! y*i2éaM de .lá^fi^ 7 ítra^ 
aimáfíim ae 14 g«ei)pa, lofatmo^ npieren ját >^o$ ,eaUaUM 
weUmÜMÍ^ ygde^dattdeipifadaB niratlaiiij^áoífi ritoi 
iet'dijd eétao' pitaba»' «DojadM imt. la^gaertaf-^ua 
iiabjbn:4eaide % qQa>l»«rlíllarftld«rtat>ar)iM*fafiai^ 
f á larte tírimiwírktaof la adía .y ae lUspafé^lspfeait 
Qfkym^n kn» tndioii mti hreMbd, .^ foaiaá. i kablat 
eaá«l( oabetto/^ les ii nJer^D «laatef» -én '^qpe dái 
aooBtasen. A otro dia TÍnieron muchos owoifneÉ 
cbo Máliláa«rfeaé>fédteddo*:peMeii, ^liqabí IúaI de 
Poatoiettaa teivkiiiíta)euApg><qfQeio8 /tfráiit.por 00* 
bav^eit' tn^0ii* preadnte d^:oiie^ euainpb diadeaieaj 
Bvflab y alguaza' ágwrae i de lagatibijpá í y perrülal 
der'peieo'Vdloi^y y win te aidjafeB,! centre elbfe'.árMar 
ri&a, ^*e y^ abrila^baeb pareoerwtoeMilia edtre 
todaa ^RfpáfM6b04^trd b8H»|MtaiieBr'fviaad(}«€éí> 
táe q«fo« ^blasfii^: el:'puefaÍQ,vy:aL.pimto' bioíérda 
•Btrar á lee v.eiñÉira^-y éetaa^oJoátpaleaUTaa.iía^ 
eer*|»létíe(i ^dei d€|^ea« kid; i3oloa*or: qiie*;ioéáeh 
oiiekMiiieeealbritréiée^Qte iiáágeá' denN^eatta iSé- 
Skiva*y^k3ei»Mttfaa&<q á ki óeiafeneiea 

del Boottage AelBafane^i mifimñiBer:t9Mtá la- rnieai 



42 

wiuio dfl>iMBftüiii(>]r;l»biéii4o ti^mpámiofiL las 
milita jmigei^B; 861 lwittifaren.>Pt»éeroii p«r nom* 
¿ré Maitim^^ 1« que Ileiniiroii>Malinrt¡»By!qiie le 
OupO'á'D. Alonso PottoeaíVnini^ iMnaan^ del o>n- 
§6 de M9d6Íiiny^y'd^spin8>bi4€gd«4i.O0ité8 «lian- 
do túé ú Ola8|;iU«V'0e^qbieir isro rnif faífq, ■ qae se 
llamó B. Idwtcñ Oirtési j fu^ oáMléro dal Ikábi- 
to fle* Sáiitiágof Fwé Marifim dé Baml» adloni de 
v«BalIo9, f' gvftni'seBora oeho legoaa dé ftiiMaoeil- 
oej'y |X>rq[ue'i&ii£aii«de'fMidf 1» dieron 

á; los de Xjcalango siendo Atfte/porqwi ño holdese 
eetbrbo '4 ^ufa^ elvtro« 3i«redaeei^. y eékMee Cnea 
de\qi|eéra oiiiérbí: bada-. Xieeláng^ií'bi! díaiüB á 
loa -dé 1abaaeo^.de.doAde la-tebieñN» leseepiákiks, 
de ^pedeapüea^se^ ttatuá etf k,áda..íá' lluifii* 

4^.1 Heeha^a.fleéteiTy ftftoiM|deetoa «tiiiee á U 
santas im&gm y á la oraay pttQfifteitieMiirfreeellir ia fe 
j ser fvMaUoa , de su: majestedi: Se eeiéaecarottv fMia 
la NaoMa-Bspafla^y cen buea it£»m{Ni» pteaade^or 
Almadd y irio de Bas^detas^ líierofi la* Jela«de Sa- 
erifieioByf- y aitfrgieroB eq el pdearko de Sap Jifiao de 
Vlúáv'^kleedersaeai'OQ-el.fiistaedmrMTMd^iy^l ^nto 
viniereá mexiqaáos veosi» qaaeas^^eonio^^o ln^bmi 
hechor óéih Gñjalfsj) pat ei re^oaée^ y para avisar 
á MoteouhKmiia; Pintai^oat >kiS'hiavi(^ y'S^^^ y 
dierofn^ifio de'eUo».'AI Mrofdia, Ytériie& Snio, 
desenMMrcarbn la artíllerfa^' lesGftUáilés y i<(de9» y 
por estal caaaa le ptwsi por QewbrálatVei^oviuu AH' 



téeoIuiinMp d0 Tabaacoi ksbia enviado oíaoo indios 
priboipalaa á^qno. le visitasen^ jiogando aer Qucr- 
taaIoeatl> foe babia dioko volvería á Torios; y U»^ 
gaMloldsi^bajiidoreiiálá Oapilaiia» Cortés se por 
90 mü nh tféno muy átaiiado}' ^loa, oomo á deidad, 
H^gareo^oen *toda reveveneiay y le vistieren con laa 
TeaiidiimseaéevdoteAea^^oomo áQuetaalcoaÜ, con lui 
penaobo de pbHaas, casitiiete de (ñedraa preciosas 
y oio^ «na oeíaiséta sin^^ mangas y ooUar de piedrais. 
Maádó Uerarloa al aastíUei de proo y qoe los rega* 
laaen: dúraiieión alli, admirados de ver b que no 
habían Tsetojy; á k mafiana^ para ponerles miedo^ 
de ñápente. Jes pnsieroa grillos y dispararon los 
tiroa^ con tal asonsbro^ qoe se :d esmayaron, y 00* 
giésAolos en Joa brasas, lea dieron ^na con que 
volvieron del susto» .Quitáronles las prisiones y 
desafiáronlos á Inobar; ellos no se atrevieron. Llun 
mólpe .dertés; á' su presemña, y despidióies, dicien- 
do qne se vería icon sa seSoi. Y á toda priesa se 
velvíeíoa^ totmiesos y sia pam, á dar cuenta ile 
lo Booedtdo* . 

41. Acotnodftdos los soldados en cbosaa de en- 
ramadas, la aartállériii .y loa cabaUoa segaros, el Sá- 
badiO' Sante vino Cuitlalpícoc {&: quien llaoiaroii V 
Ovandilló),. coi); gallinae, fruta y tortilla$. Resoa- 
taroaeott piteeo^a de oro géneros de Castilla,, y 
Qyadwon:á'COiitpotoei las cbozasi Bl.dia; de. Pasooa 
vinix Taabtlíle, f^bemadM que* en aquella previo* 



CpttéB'liiih. r«aalñda."J¡ata»UBtMi)ai¿á4d «laltta- 

«ÍllD-cl«JlG<f|lÍáanU[U^^'jrtÍIWDIlÍ8Mf d)9i)|Bft.M 

lea fradiuHaéuiaodáq.dfl liÍVp*^ira'MMñla>bi^ 

biod op^buUcse csdusbid», jFikétaUaKropB'iini 

tlil9/'f 'á ttodii'pnebaiMilpeFÍtta« te:Uan6& skum- 
9<lF,idej)iinb>-'á|OM4at{i^áttiooa! drdetk'^ve amidi*- 

««lá'loiiiBo^Beirioi 7<nqmltM:dtaeiiI«9Íiniii-i4gaiHH 
ii]dr|}s.A(9e$Dato^Id0^u«'ipu£nMrB«in!UlB ÓB íüsf^ 
Síqlasqvfla,:^ 09Tié« cUjb qv» •#»'cfe ^»ca -Mario 
^ii8'i<t3 Ka)ditát)3'rkeaíabtf, qub^tdgíaiBe'babUidt 

diftitalírlAr; ■■ ■■'- ■■' '■ ■ - ■■■■ .■■:■ mI ;: ^.4 ..■,;;■■; .. 

■ ^ah At pbetonte que'TedrUilA'trtijty'MtMiióv 
dkS-Cdtftésif^i^^inKittilla [ñatitdftdiaMsIiUHfooa 
«kiidladwii6; tosas pledir M ^e-iaai;gKñta'«oji teMM, 
envueltas en algodón, y almizcle; un aartát^Bidil^ 
OMDttUes t»ráidMr'<^^É!^*^*'d»oá,nbMÍyyui)átaH- 
ádHit d« úvtf tMD'ikb Bm)' J<>cgai:á!<otabatlb.:gdn.aH 



4* 

ppchtK («aL4ÍM*Marl»); y dióaefeGérkéB» ai^ieodcM 
que p^ra 8ii)Hnr.«i el^oeói dejicá^ra^omo/el de Q^w^ 
tilUí 99 Ip trHJese iNr granos de oh); ^ ^ u t • 
4^. A*tadii.{rti#Ba llégi^éliligideá'Motéotthia^ 
laai y Ji, pifttarav ^ C^uitó - á <8íiia 4tosM; y W fué 
respondido qoe^no! le dejám wMt^ y ad hk^ese te- 
da djligfliQoiii pam que 80 fiieeeadeif tiérm Lde^ee'' 
paiU>ki9} y pain^ oaM<i*teiito deteriatiiiA iMoertena' 
buen: rogalo. Bo Ínterin C?oriéa, quesera en^tode 
prev4DÍdo^ jdeipMhó idee nayiee'tlnelvaeoaabbbaeii) 
pa^M^ y i^iofra mejor^ por'*09tar enheeqaLcyisoB: 
moaqnílas qiue^tQoleetabaQ. Llegaitdn .ha^ 'Büam*^ 
coy y do Tueltft víoroa A QnmuhmatW/y.uDdpiiB^' 

ta qinB lo 'Jlamaron i Betna ^y V^llP') '^9^.'^^"^ 

cgro alto , y atúique don fíe)igxro> petque^toyidren^ 

Norte^ llogaron/ eoB -U nftYOy rli^gA otcá ven Tenkií 

tule, y an embajador parecido en ^1 onerpe y tvásai 

á Ooft^B^ qoe. UHfoarotí jos soldado» Cor tésT. Ti^e- 

roa do retomo eiea íAdb:)» oaimdoa; «ña.modA; oe-t^ 

nio de jGiirretai wa la^ figura del* aol^ de oiro, qáiT' 

pesó .n4s^^ oinoaetíti» manóos, del:!gfiibso donn:, 

lealide.á cuatro;. oj^ro a)ay^, desplata, -otei! la ^fi|^^' 

ra de la luna, qae so apreoittonr ^ 'tefe»^0'totbfce'> 

mil peso?; un oaoQO UoeO:de. graneado» on9vqu^f«dh/ 

miró á todi48^ . parque era^oGoaosallaide iad atinas^ 

qo^ dfrnotaba riquoiía gr^ofie; .mo.0ba8)figuvaa«w-;^ 

ciadas de oro; de patoa, perrillos y .raonoe, ^ admit j 

rabie heobura^ diofl ¡sólbiroí^ die obra prima^ ouñiro^ 



4» 

gídm palmes -de oto, vftciadfts; aTéntftdorde áe ptn- 
tay' oro| un oreo cae doea flecAms^ y treinta cargas 
de mantas de varios oolores^ enirete^idaa de plañía. 
Bstd^viVi^'él deseo de Ooirtés y de Ic^ sbldados para 
▼ai' 1«¿ trerra, oóatido Moteoalirunia deseaba qoe se 
fueran "póv lo querías oráculos' le decían; y asi, el 
recado foéiqtiene tratase de subir A verlo, por 
mudibe ineoBvieaietytes qae babia. Cortés, eoii ros- 
tro alegre, diólas gracias; y respondió, qoe babien- 
do venidodeian 1^08,110 seria bien dijar dé decir- 
le cosas que le importaban suncho, qde á visfais ^e 
dedan mejor. Díó á cadn gobernador doi camisas 
d» iiolandilla, cuentas asúlea y otras^cíosas; y retor- 
nó al seBoreoBiina co|ia de'Vidrtode Yénedü la- 
brada y dorada, eon artioledaS) y tres camisas de 
belaada, y lo tn6a/4^e pudo ik ^ras cosas, y des- 
pachó los mensajeros; : • 

44.' Oon la inetanfcia qué les oráculos hacían de 
q«e no permitiesen entrar á't^s espaffoles, Mat6 
culiaumtt, cbn el temor que cobró á los c^paBoIes, 
junto con las nuevas que habla tenido de lo suce- 
dide>balJabaseoybomo el que teme^uncá vive des 
cuidado, tdvió fr remitir á TeuhtR le y otros cnci- 
ques^ decir, que pues bttbian venido á rescatar oro, 
que allf le enViabanna ctfrga y unas piednis verdea 
que eran para ellos de más estitnacion, que llama- 
ban chalchihuites, y que le daria bastimentos pam 
su'Viage. Ck^rtéa^ i oon^ la felicidad* de su ingenio, 



m 

mixióy ooot^lvDf (npttáiMa 4|^6ibnAjdel8ttf9|^im«D,' 

TenhÜite't qiié óltm^eraba ivwkb 'S¡;to»40ipea>Qii'*^ 
tes,. k|CátoD ¿ la onoicín» y*aft hÍMftiKmidcr'i1>4il;ÍM; 
todos á wntfAM^i» Máriüi .<)e (j^iid «HMifine^iftrim 
admimilosf y viea4» la 0Q«8Íilii|rtoci qii6;'in«dl»i^* 
te Iqñ ibSérftofaM^ lee predimravii imf^lío i)w^i}ii: 
pruieifml ymidaffini {Mi(ftÍMttriurlo0.i9a la. &»; y 4110. 
no 9fidii^Qaa«» ;lkoiKi)>TM m «dofftMQt idoU9>' Llevn; 
ba iói4eo T^phitUlat^O tetir^rel fl«ry}q)Q {y>n9.4iM:-; 
lea lo M/9m9km^ di ja^itf^raq de úrse^ ^n»a,á:JMiiei-. 
uaQaM>.yi^^qiiíe:bHt<iejatoi9b.8o)pfiÍ4 . . .v 

4^:. C<»ii :0$»rio|[i .d« «8ie. 4e0iM«ei|r9í ma|i4¿ Cw- 
tés fíie8e.;p«jLrft> ^^^iff^^Q ,f^ ciep 9«ld»4o4 4 
bascar faMtioi^iifcof} /y ll^g^á Qo0¡t%tI«p^,^doadeJia-. -f^ 
lió alg^nod MÍ9$j a»9 lo^dcmAs se babian hui^o.^ 
halló ^aJUnaB.y maS2s> 4iae irujei^oQ: eq 49i.band^noia. 
Marmoraron loa de parte de Diego Velazques el 
que. Cortés dejaba á los soldados rescatar oro, y 
que de eso no le estaba bien á Diego Velazquez, 
y que en aquel paraje eran machos los mosquitos 
y calor. Maodó eobar bando que ninguno rescata- 
se más oro, y hizo elecQvon*tle Gonzalo Mejia para 
tesorero del quinto de su majestad: ordenó quQ los 
navios fuesen al puerto que habia visto Antón de 
Alaminos; y como se ponia por obra, fueron á re- 
querir á Cortés los aliados de Diego Velazquez se 
volviese á Cuba á darle cuenta de la cantidad del 



m|ej^ vmpmifmlA wéwpwUmyd pgpdiBiÉmÉi 



t^r iádbr ipnrerlis iyntívjroH^^pfeeaCMlilflAb 4» 'frita- 

CMÍ¡mil9|fMf«rti>.Íi||Íl«|f|M^ 1^ 

qúVtí hü^ ^éilüfr ' ím €iiImbí' bli& i^w ^tt' j^ne, 
qae atra vez qoiaá^^i» lüil éB|rtiiMf tatéiiiiikflWtf t 

real, hHifé'dié )ieUMi^ <¿)d láe tMéáM^ias oéoMtrÍH». 

; •.-r;»\. '• / •♦ -,/ i • • •; .' •, , -^ • 

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Qjil 9rl[ao|pjp <le«i^ i>Q)d«oi<Hi dp 1$ l^fi^^vinaiai^rfUL 



ea los ,yeM0rf>f[ prj9V9»i4o» «D lua 4etoriiiÍMWiMS 
resuodto, y ei» Id9 jr«i|olMíi)iiie9 ^fiou, fundó la Yi^ 
lia Rioa 4^: U Yfirainc^m^ octríígwUírM, y por alMl-; 
dea á AloMO l'^rxmode^ iPor^aciHIvero y 4 FmfMW* 
co d£ l^DJtfeyio; paria ¡tw /BOt;r«^iM á Fq«ÍF9.(Í« Í^V 
varado^ m^fiBe ,de ica^poj Cria^bai fl9 QUd; i^^^Ha" 
eil may^r 4 Jiiau.do JS^^ala))^; t«9«r^6i4 QoamIo 
Mejip; x^oiitador á Alfa^o ^jd Xvíla; »lféf 99 r^ á 
Corral; iJ^iMiGUef (^ei r^ftli ^ QQhpft^y 4If^M0 fio- 
miero. ]9«o}ia y fvnda^ la ryÁU^i 9acó 1(M9 i^d^iD^a 
de Dbgo Velsiaqu^flf y el pr^^gQ» qoe aa dio anCu- 
ba, y losqve ^raUi ^ ^ padr^gevóúnotí y 4itB0 
autéatiqi xa^oiiciaoÍpA 4.e ajyii>a ant^ al aambanoy 
loa fi^gidorji9 y ^h^l^^s, y qtfe nooibraaaa capitán 
y jaatiifiia m^w» y ^eo pmimía da qaa aaoada al 
^uint^ djd 8u ipigaaMrl^ lMi(Wii^4Maoúm dalquin-^ 
^ ^ 1<» ftH» í^e.igiMiMtf pwflto ><i/M Mma 'tiárn 

ViTAvcoBT — Tomo ifé— 5 



50 

Düeva no llegaba á ella la jurisdiocion de loa so* 
bredichos, todos le nombraron, por capitán y jasti 
cia mayor. Aceptó^ y hizo el juramento; y todo se 
insertó p* ra dar noticia á su majestad, y luego 
mandó poner en la plaza de la villa que se funda* 
se horca y pico para el castigo necesario. 

47. Vjendo, pues^ los aliados de Dieg^ Yelaz- 
quez la elección , se ""atnotin^roti; y puestos en pri- 
sión Juan Velazquez, Diego de Ordaz y Sscobar 
el paje/y Petf ro dé Éscudeto, Ibs llerafon oón ca- 
denas á los navios; pero como Cortés fundaba su 

iBMAo^ttiis'^or^QIftyioiaB y^raz^ne^ qué* por r^res, 

* , . • • • 

pr6i$úvÓ4itraerios á«u amistad teón ^akfbiíáá de amor, 
yi^i pooos dkts-loé sacó dé^lá^lsibn y los lavo por 
aíerigos. Deter minando ir al- pueblo dotode estaba el 
pueftO) vii^iQroAmttooiodfoé de Zetílpoak á dar em- 
bajada*, con présente'dé^onrid^ dé parte de su ca- 
crquié; y áabieiido que de «llliéstaba'Qttiahmztlan 
cératt) éñvió á avi^f al oiBtd(][uid oétáá iba 4' Verle: 
& tosr bávios mandó que lleva^aii al diclio puerto, 
y todo ^1 ejército^ con la arfñlíéria salió por tierra. 
lUegárop á -la Verficruz vieja, donde no hallaron 
indios^ porque j^zgar^ñ lóá iba«í á eastigar: halla 
vím isaprifioios y satigre dérratáada^ Ídolos y sabti- 
mevio/ ypooo que cenar. Pasaron el rio en canca:^ 
y bateas con ayuda 4e los dé Zempoala; pasaron 
k sábana gt^dé, dotide- vi<9f to veHádoT); entraron 
alli^oii doee indios osi^d^ .dei^Uinus y tortillas* 
eaviáidoa ÚM Mt^qué^de 22empóallky y durmieron en 



- -I 



«1 

lados. Ayudaron los indios á tiraír delá artiUefíi, 
y entibia árisar Oortésbótno iba.: Antes- de Ifegar, 
coiiib !bánpo)r delante covj^ores: (jtie diema aviú, 
poiv'^ aoaso^-ihabiera ^boscada, el uno dei»Hó6 
divisó las pat^e^- del ^ téinpto de Zempoala/que 
eran de yésól>rufiido; y "á toda prieM' velTió al ejé^- 
cite &'dar nueva - que> había visto 'las paredes de 
plafa/*dé (jue bobé jgran rito; {Tanto puede el de- 
seo de- la riq\iesa, qUe el yeso Is- pareció ai sofaoU- 

daplaiAl ■■ ♦ ' • -'•:.-: / \-. . ' : ; . ,.-^ 

' 4^; ^^ittMÑ>n & recebtttos veinte iadio9 cenfloiirt 
yj peWat éy je rosas^ dtcimdo qneaú paoique^>!por 
seir muy gVcfeso» no salía eti ipérsohal »Lne^.q«e 
vietióil la hwdiosttva delptieUo y su &éscuiia/ djon- 
de ébda eindH ivtAú 'SU huerta' eon' aguará la nianb, 
y piírecia ü^ a^tfetie páraisitt; uboá.le ilanmvon.Vt- 
Ha Viéie8a> eibro» Setiiía) 'que lioy (iF presente no 
tiene casas' y sir^e 4é'astaflMiia;de ganado mayor. 
Fáeroo apoiiéfitadoaea^ltBlD^lo'raaydt^ qpe tenia 
otros ménorM, en ^eyas saÍ4W pupietqn tode^^ JBl 
eaeique gordo fué & visitat: ¿ (Sórté», y dé ék bien 
recébido^ con 4trw' prí iieípales^ osando balando .en 
esto llegarob cinco 'caradores d» tá-ibutos* i»:Mo' 
tecahzumá/y dejatído ^'Cortéb^ sa)iéren á dárlns 
posada, como á la mlsMa petrsock del empe»tdoe. 
A la mafiaM-sáií^i^n^paWuti^ p'uebto^ méd¡á[ legoa 
de Quiáhui^tlan, con ^cúatt^iehti^ átidios 44 carga 
qu9 díó e! dé ZMipoala, potiíw^yéii4(>de pas^íara 



A los joaminaiitet; . . i 

40. Al 4itro .dia» atlas diM^ Uegainm i Qol^vís- 
tíao; y por toinor áa alguna raaiatenoia, ^ nmod^ 
forran todos en ócdendo gaoiM; y.^q^u^e AIopso 
4e YiUammrá aalió dol 49d^ AlaaaodeXrHat ca- 
pitiain^ lé dad un jH>to de lanaia ea el hrago y. quedó 
maneo. No hallamn iodiba ea laa 'OMf^, porque d« 
ndedo se iiabian B^usentede; qiainee da eUos .esta- 
htak oon braseros; satieroifc áfecelñr & 0o44fl| qw 
eon oaricias les habló, y rogó que volviesen 4 p^ 
-Mar nsos <ca8a8. Oon la víMa de loa eaigadovep de 
2lempoaIa y las raaones /áé Cortéei aquelb .noche 
(90. vioieroD todos á lasi oaaas, y á la nafiaafi: fiíé el 
«acique 4 disealpavsii^de qué, dio ealñendo,si Hovn- 
na bien Moteonhauma-iel reori)irles, is habian aa* 
éetitado; y oon. lagrimea én los tc^ ooBMitfó 6 refe- 
i«r sn tíranitt, eóaio^ f pera de los tmbutM, l^a qui- 
taba á sus h^s para saorífioar, y oiucboe de loa 
auyós: plática queeláe Zempoala babia tenid^.coa 
.Oortés,de que no pees se alegnó, porque tenia ene- 
jnigob. Respondió lo qoe al otro áaoíque, que veaia 
de parie de sn ney ¿ ileskaoar. agravies, y á que no 
se fiaeri&easen bombres; oua^o en esto Uega eo sus 
andflís el oadqne de. Zempoala, quejándose de los 
mdxioanoa^ que los imbian reprendido por el aga- 
sajo; y que les pedían. yeiotísiete indios qne sacri- 
£oar pira aplacar .4. «na dioses, y que ya bgbm 
isntradie 4)QaiatmiftllaA(^,U)iiníaeíkft. Ifoadó Cortés 



los iiiiaTri»^]» en ^üos madeiíos, 3^^ 4 udo que sa 
resitfttii }d dierw AiUi^os palés/ <|tté ai» indio OM^ 
tra otr^ {ayudado) es el peot • eMmigO'. . Oespidió» 
los, prometíeiido libertorióé, y dijolos- niu^has oosm 
de l^lef evM^ficá y ^r^gíODí eristiana. 

^Or A'iÁ médii noche 'biz<y traer eñ secreto á 
dos Aeioft presos, y dándose per éesefiteadido^se 
conpáéedó 4e^IlóS; y parque ño corriesen peligne 
naiiKid qüo^^efl oh batet loe abasen & otro parat)*', 
entiaBdO'^n eltos recado 4 Motéoohfiama^ que 'SO: 
piese^que^ émeo servidor y libr¿ria á los otroe tres 
eríadc9 #ayos. A la mafiana biso que sentía el qaé 

• 

te bnbieisefi escapado! los dos, y dijo qQ€í él góar- 
daria'.á loé tres; ' y 't)orqne sapo que los querían sa- 
crificar, los UevíS *á los navios, de donde los reqtf- 
tío 'Ooáioé IÓ8 otros» Gon agvadeeimientoí de que 
babia iibrádotos^ envió Moteoubziuna las graoiaa, 
y üa regalo; á dos sobrinos >süy os bon cuatro indios 
pikictpales. Hecibidlos' con caricia^ y biso quoe»- 
caramuabseu sus sokiadéSi y dándoles de lo qao 
tebia, iosdeqyidió contontos. Viendo los totonacaii 
•I prbsente y ombajada, vinieron admirados do que 
enviase preseote ctMindo esperaban guerra, y dijo- 
Íes Oortis, que advirtieren cómo era verdad lo que 
decíai pues porque ellos los defendían no se atre- 
va lfoteo«h2uttia á éarles guerra ni peswdaoibre; 
y ooriió hi roz por todos ios totooacas, y con eUa 
"^náá la ' DiHOjIon • de In( iesDafiotaa. 



I • < 



.: &L. :M»iii4 OÁrjiéR kacectiana fo«rWk «a ViHit Ri 
M para defénsa^.y fué ^l primeo qu^alMri^.eiviien 
t99f 4qad ajru^ron los indios; y viepdo lo«.dft Die- 
go Velaiquo^i que el intopto era. poblar, llegaron 
siete Baldados & pedir licenciai como se la había 
prometido eo ei ajreQal4 para volverse á Cuba. Y 
dijoles: qw nunqae desamparaban la bandera y ¿ 
£11. óápltao df^abaq solo,, que se embarcaaon. Y 
joaiidó darles una botija de aceite y del baatímento 
.que iMbia* Marou caminó sil eabaUn ft Jaaa Bttaoo; 
y yaque se qaeriao it, faerou los alcaldes y regí- 
dotes á reqüftiHr & Cortés qtie no.díeset 4 qinguno 
^lioenoiai por ser contra el servido do IKos y de su 
majestad^ y pusieron ¡iena' de maer te al que salie- 
se de la tierra, y quedóse el caballo vendido y ellos 
buriados. • 

.52. Los indios. de Zempoala Tiaieron á pedir 
fiívor á Cortés, diciende que en Tsfimpaotaincu 
unos soldados de MoteouhzUma loé bebían albo 
rotado para -hacerles guerra. BattS Cortés cod 
cuatrocientos soldados y tteoe de á t^alM^Ho^ y cus- 
trocieutos indios dé Zempoala^ úargadoreé y dos 
mil de guerra; y &ntea de lUgar ' salierea adn» in- 
dios principales llorando porque quería dealruirlos 
cuando ¿' bs demás amparaba; que Jiabiao estado 
alli comO'SoUaxi mejicanos de guamiciou qme se 
habiin ido, y que los de Zempoala erao -siaLene- 
«níigos por antiguas enemistades^ y que se querían 
vengar. Cortés mandé ¿«Pedro de Alvárado ^detu* 



:65 

loa is^io» 44 JSempoa^a en el c^mpo, y halla- 
roaloe rol^ai^do á las estancias^ de que recibió Cor- 
tés enojo. Llamó ú los capitanes indios, y maadó 
qaa se yfllviese todo lo robado y se entregase á 
BUS dqeSos» y mandólos salir ¿ dormir al , campo. 
AqíseUa ,i|oohe fperon regalados, y predicóseles la 
fe; y Biandó que no sacrifioasea hombres. *A la ma- 
üana Uamó 4 los de Zempoala y hizo lis amistades 
oou ellos; y porque el soldado Mora tomó dos ga- 
lliiiaa^ . le mandó ahorcar, y estando ya con la soga, 
Peéfo de Al varado le cortó con la espada la soga 
eetendo jaiit0;de Cortés,, y aunque quedó vivo, es- 
tuvo .dd la gargenta lastíAmdo. 

5&. /Volviéronse á Zempoala por otro camioo^ y 
en dos pueblos fueron bien recebidos. El cacique 
de Zeiiq>oala salió á recebirlos con comida, agrá- 
deddo; y todos loa caciques llevaron & los capita- 
nes 4 6tts casas. Al otro dia llevaron ocho donce- 
llas, la una hija del cacique: agradeciólo Cortés y 
d^o qne primero hablan de quitar los ídolos y 
aquellas snoiedadés de sacrificios, y recebir la fe 
de Jesaerísto y las sodomías; porque t^nian_varo- 
ngft ea traje yde mujeres^ de que se servían. Súpolo 
deéit DoBa Marina con tanta eficacia, que dijeron 
qne hitiec^n lo que quisiesen,. que ellos no se atre- 
viaii & Uegar á sus dioses; pero que harían lo que 
(K>nvenia. Al puntó mandó Cortés hacer pedazos 
loe Ídolos; y aunqu^ sus fingidos sacerdotes Hora- 
Wi y st tapaban los ojos, estuvieron sosegados los 



/ 



"56 

á^titksí Wsó que sé li'iSipiaseh^l teWtilof^dé Uí'mai' 
gre; y al olró diti Be encaló y btáa^tt^: ^fúKose tea 
erais^ una imSgeú (1« Maestra SeCote: áldssÉieer' 
dotes t(5¿ Mzb cortar las metenas y afeitar^ y po- 
nerles mulitas blkncaSy que ks traiaa negras 'y ton 
^capiliais. Cánt<5se \rñá orisáy y encargó el •^fóed de 
bari'er á un vrejoy éspftSbl, toertóv «Hattmdo Suau 
de Toi*res^ y cntequifeada^ laé ddnoelltie se tm«tisa- 
ron: á la deí cacique fe pnsierolfi Gátafritia, y á Cftra 
hermosa, que' dio á Portocarrero, Franci)3óa: repar* 
tiéfon^o entre loa capitanes bien vesiiSn: ateazó 
á todas Cortéd, y dijo los tendría' por' Üertnaíiies, 
pues ya daban muestras dé cristifttiúi^. . Fttéronae á 
Víllaricípii y quedaron todos contentos' por ver ^ue 
llevaban con estimación á sus líijas. >' 

" 54. Hi^lláron que ácpiel ^ia Ükbia'^ihigadá' un 
navio do €uba: poK^ ióapitan Franóiaed «de fiaitoai6, 
natural de Medina 3e* Rio Secby á.qmenilaiiiaroii 
el Pulido, porgue se vestía rüuy jgáJaac^tráiirua 
caballa y Luie Martin una •jre^uapcdtt.'ditt'^da- 
dos. TrujerOñ nuevas oóma á Difegó VefecqftM k 
vi tío^ titu lo d e iüd ela'ntado y licailiciA <pán ^Uaf , 
y cómo h estaban tomdndo :i^sidettbia' del- «fteio 
de g(^beniador por'elliceiftoiadá Sqejbó/íMí' étiria 
de los padres -gerónimos Fr. Lois* de EígüétUisFr. 
'Alonso de f^anto Domingo 3^ Er: StnatÜibe^de 
Marízanedoy gobérñadorba 'de Stuito Domkigo*-' 

&5. Determinó Cortos despachar prooiMdapeb 
i& Su 'M)ii}estad} y faedha relación: de Motl^sobmiicí, 



5t* 



giéfopiMí los q9iuito% y & qada aold^dq, ¡pw s«ir.#l pp-r 

cil quinli^i^pi#tl«i{iromdtier<io: piip^ibr^roiuíepipii^ro: 

cwimdoiiM 4 -D» AloDBo P<H[:tQCfinr«iro y ¿PrapcUo^ 

de MqüI^^ DíéroABele ttes mil c^sit^lljuws do.o^. 

pam;9)i «a^tt»; y con ^l ai^qi: aívÍ9¡^, G^i^qe . í¡a^\T. 

»0vps.y «i {¿l^to.AploD rde, Alaii^pqs^ ea^ipron 4 

la vela; y aanq«0 do lUnri^biii^ órdep de gi^i^i qp «99. 

tpCMe «a CpN> á perraawtipQ» de Montfjja Ungiii 

ron á «a astaiKáap que eistán, aa MAii^n, a«9 ^In 

tttlo da Jbaoer oarpe. Da^paob^ >ffln4ejd. cartas 4 

Diego Valaa<|aea 4a ofime íbay l(v eiujti^M qM[ 

Uevabao; y awqae apraatiS doa .na9li>s pam idAt^t 

ner al qne .iba/ ye babie doaamboa^do, p^ii^r^eisa:*^ 

nal de BabaMay que fué lel pñmaro qup Jm^I^ .i»p% 

vU^e. SaU4 6e:26 daiJulia el aSo. 4»^ 5^9; U^l^a- 

r09 eoQ ibiep; ^peroMCoa el obiapo de Bargoa, p.; 

Joan Rodijguaa 4e FoMaioa que. gobarnaba 4 £^t; 

palla les fa4 ^mal, penque Benito MaiTU»r .capejUaQ 

de Velajsqu^^ que se bailaba presei^, le inlbroió 

que se M»iap ühuí^o y que^^aQ ^AÍd9|F^.. JMfiodó 

que se laa ambarga^ Iq qae41ewbaD^ quiiólas.Iaa 

cavias y .echó ea la oárcal á D. Alonso Portoc^r- 

lerp, por depir aa babif^ llevado á ;^Da mpjqr >& las. 

ludiaa tros, afloe bebía. EacríbiiS vi ol)ii3)a á. Sju^ 

Ifajeatad costra Cortés y Ips ^pyea». y rejnilá^ el 

aro fLr»m^ «o ^do. ^t»rCqj?tí^Pí^dro;doíl9r- 



5» 

do dé lád éárM3 donde ilki otra> UMlaona! 7 ood io 
que jmdiettm é8Cftpftr^%6^íVieroQá*lVMide8fl)l»i don- 
de las dtéróTt d 'eDip^rader, q«e. vietide' too oon- 
tirárió el informe; y el d^o q«ie habiá fiíMado, y con 
)á iáVuda-d^ lósíüfbt^Més áef t»brw ófíbnltefXMí que 
efitübhn mát 6én el obisp6 por k deberUa-eoo qoe 
. gbbétPnafilfti y silbido el trato x^on que le-oottlaiiioA- 
ba Velbcqnev, ikf6 bn'^deegraeia: escrüñdle ana 
éatta bíbil áR^pera, asi por la priskrn dé los proca- 
rádbi^á, .éomo pw no haber remíttdor ln rda«áott d« 
lii Cartas y* üir^'tnória de joyas; y mas por4a fulbi 
de 'ks' que Bé le^ iiabián quedado. Celebróse entre 
íos^eB^es ttt válentia de Ootiési el hallazgo dé 
tierra tfiírxioa cómo ló manifbetabe k experieaeifl, 
yi salieron en todo y por todo' con. btt^ti despacho 
y óbü btiéna (opinión de servidores ddSHMajestiid. 

66. Lííego que en Cuba ishupo de lo sucedtdo Ve- 
Ittsqúea; trató de hacer nna armada eontra Cortés, 
ainenazándók cdn> el castiga. ' Bavió A- los padres 
gérónimos é dar lá queja; y¿ cuando entendió- bn- 
llar en ellos at^d^idá, encontró con. la repulsa, por- 
que^ le enviaron á decir que Oortéd obraba como 
Taéallo delrey y buen soldado» ^on licencia que 
tenia suya. ^ Envióse al licenciado Llícasde Ayllon 
para que fuede con la armada y reconociese como 
oidor' de Sd Majestad; la verdád^^dé lo qué Gtfrtéñ 
obraba en servicio dé du Majestad ; ' 

^T. A Ibs €ttáttrb diás qéé Diflitf el navio ^arn 



\ 1 



¿9. _ 

JSsfi^a) leáerCoa homlbréd de la mar qüá ílámájbál/ 
los ][>eíiátefií (& quienes én' Oozümel hizo ákótíit^ 
Cortéspérque hwtáton algunos tocitioB), con Pedro* 
de £8oüdero,'Ju¿n Cern^Ü^o; Oonzafó de ümbria/ 
piloto, Bernardino de Óbría ^ 'él padre Juan dé' . 
Me^Ry aóordáfbii de* huirse e¿ bt navio ligero; ^a- 
ra avisar á Diego' YeTaz'^ae^ que cogiese 6l avisó 
ddspiíchad'o; y ya que iban á émbaycat'sé dfó aVifiío^ 
Cdlia á Cdffés, y á media no'<íhe,4i<5Ta en ^que-tü-' 
y ó el avisó, fué al navio, prendiólos, quitó' ettimón^ 
y sacó las vel&8;'y hecha la causa,' confesada 'la 
verdad I marida ahorcar á' Escudero, que fué 61 ál-'* 
guad! que prendió en Cuba á Cortés antes dé óa- 
sarae: y ñó le valióel 'sei* su cónipadre^ y con éta' 
Juan Cermetió. ;(JortárónleHlpilotóíóst)iés; y die- 
ron doscientos azotea á los penates; y aunque pareció' 
rigor, Aveces imporU.utí castigó ejeínptár dé líbos 
para la enmienda de Ids otros. * *' ' ' '• ^ • 
58. Pata mayor seguridad, estando par¿ elvia-' 
je & México, eh Zempoahí avisó Juan de Escalan-' 
te, de la Villa Rica, que ün navio habla surgidoü 
la boca áe un rio tres leguas, y Cortés ón persona •+• 
salió con soldados^ encontró con cuatro' espánokd 
y Guillen de la; £ba entré, ellos, que veniar por 
maiiáadó de su capitán Alofiso Alvárez Pineda á 
tomar poáfesion: prendiólos, y ' Jiorque *áaítasétí' oiró^ 
en tierra, hizo trocar vestidos á sus soldados ^ "es- 
tuvo escondido en los Médanos: llamaron al navio 
y saltaron dos marineros; y conociendo los del ha- 



t«J ^nji 4o1di4oi d^9 Cortés, ^fÜfráM^yf. ^ 
Í9 Fnnciaop de Q^n^jr, <}ue «s^Wto Jue^qíc*., y 
haUa enviado á P¿du(^ al dicha Pised*» y ^m^ tto 
60 t(^)^D coa Cortea, )viy6fo^,_y ^ejaroo loa eei^ 
4(ie,se^ref|arQD á Cortés, ; 

69, Aeordó como' valeroso, aiipguo svaj .oonSiá- 
40| c|ui|Ur Uif oo»«ioo^ .d^,. (figh 7 ^^ oon. loa 
[i.il()^a<^9 l& djjwop fiómoJos oftvfoB na estaban 
d^.p^Tjeotio: IiifED que le penalta msclio, x píd/<f 
^00^0 ^- todita, ^q» dijeron seria mejor ^ti« se 
ech^jn al travos j>an .apfpvepbfir Ifm. ve^ia y fa 
juoia y Bo perderlo todo; y.qn^ la i^'ito ^0 nw 
aypdar^ <i la fábrioft de la fuerzan asi «e lo mimdA 
í^ Joaa do Escalante^ qpe lo j>usq ^lor ejiéoucíonf d«- 
í^ndo.dos pb^achorroa para pencar: ayunos dícea 
^(lede hecho, )liizq dar barreaos á los n^ÍQis; pudo 
ser ^)ieparaquohií:¡eaQnag^ade secreto lo ordenas», 
porque QO eá de creer _que aíq parficer Ú9 todos se 
e^ecnta^, I}°^9^^ ^ totdos: pertenecía^ asi el teget 
nav^a «eme ¡qI valpr de ellos. Víap Éacalftinte eoo 
tpa oapit^i^^ de t^s de la qiar^ qae al(;HD99 ,de ellos 
«liaron ^ueaoa soldados, y. eocfuaeodado 6 los ^- 
ci<;;ueB, lamápdole por ^ maoo dyo^que er» a^wl 
qoe c^uedaba eo uo lugar f.Bu^^^naapf»^ j |li^ I 
le s^uinftroQ, coiQo dándole la, obpdieiicia, .^ ae. 












I 



< I 



- .,::. 



CÉíeMíáirt 



]>é ihfontúáá ^n€r httb Óortéb ^ara TlAxoak, y ló qti« pasó 
' .< h^ata^ qué «ttlráan alta; 

60. ^ien éattsl^rada y dnp^esta la joraads, 
fü«ñN>tf 4^ ¡Hirauer tosí eamqae» ié Zempoala qvttí 
taéÉÜá ^(>r Tíáf^^ala pó)r éer sus amigos y de k>s 
itiexicanof éiieé^igos. Salid/ pu^eB, en 16 de Agón- 
to del ASé 519, babiénd^se^encid^mMdakl^á la Vir- 
gen j eotf cMttMie&tos' soldados de á ^ y dies y 
seta Á ea%a)4i>> y seis pléítasf de aftUIeila, con 400 
indiee esfrgadoiPest Bcompaftárofile los {Hrinoipailés 
hMtét la t^rhfittr jonaáat al dti^o ditk ilegatóB Á Ja- 
hkpav doitdef tvteMtk bien reenebiéei^ y éé alli á d'tro 
piieMo pe^tteBo; y de alli & Teitotkí/y eh cada 
pttéMo les predicttbt(a y poi^iaii crciocfí^.^ Bátotf loa 
fücftlercm 'con" regaltt, pM' ééi< dé lós' cá[nfedemd<(»« 
00»^ Zkibpdala: aquí, eütvé ani^s^ Véoadbs, S^^Oédó 
uiy petrilb, qtié dei$t)iMs do^ a&o* y iihiidiio> k> itdh^ 
ron grande: ettlfWtín^ pasáí^' Ik &ríeih^> en el Hm^ 
poblade, dotid^'isititteroiá etfMo'y léií Aú^d. 

. 11% PiíMretf d'&^éo^/pM^ 

▼■TAVCUirr.^ToMO II.— 6 



tB'ttnl~Tassltbs BDÓstos á~tMxí^,'~i|iní^%idK fncfl 
templos, y donde teois el mexicano otnoo mil in- 
dios de guerra, qne era costumbre tener en los 
pnebloR crandes guerreros porqne no se alsasra: 
luego que \ ieron las asoteas blanquear, dgo mi 
portugués que se pareeia á CastaluoTO. Salió el 
cacique, llamado 01i|it^-B^>- grueso, con dos in- 
dios que te serrian de lloTarle loo braaoa: tenía 
treinta .majaes j mas de mil criados: i|i^ ^a Ofimfr, 
aunque no con abundaBoiai^a. pática fn¿ de la 
grandeza de su aeñor; y aunque á alganes ate- 
n^0TÍi4'Bii poder, 6- Qot^,1b.4í<S alffgcia» , yiéadole 
Cortés a^ble» t|at4,de:lB^^Qoeiia.49(^C4.y.,Hin- 
que quvEo, p^sr oruE,~eL padre Ojm^dp le .diñada 
dloieu4<> que p^diaa usar «igaa :4eBBcato, Sn» 
al)i;Io^ aacrifioiioi; oontinnoB, y.d^jeklq?^ babiama* 
dis^ calaverai;: Ips indios -de- ZnfniíaiU «ontaBon 
lespreseiit^B qqe ha^a.becho-JU[9^uhBinpa,;y.asi 
|e pT^síintaron' cuatro '«aclavttB y dos ooU^iisds 
orQ bajo que agrade«í^ Cortés para que mdúflan, 
y n^tprjit^ oos f^tgiíiMa eolwa- < Admúró ¿[Iqa^indiw 
el,;r«r.á ait.lfl1«rel,^q9e, l^s parejo I40D, y laadi- 
Í«¡fogqU¥ baoi»^ped««»;¿;qni0P:)«slyipia^al i 
suBjaBlo^;.; quo'lav^UwU matebari^w-^M 14 
9(tflvias^ ylpStOa^aUpB lea pppifko tcjooc» y J9%;a- 
rott) al.[tri»iñpiy9 oer.t^da; niu^ el,.«a?tfi|M«r# y-tijam 



i«8 

msm* AlkmMml9L wv^^fi d6.yTIaauMl%:y jira- 
4iiron^4/^CM«iB¡ías>Ñ«^ fué de^pac^eride/rt- 

pweo0r iC]^. 9» l^i^^yuM áí4«eir que .serian bien 
xiííttílMiisíf y qtt^juotomd»t9;mUe86 ZtetfteiioaUÁl 
<nffN^#:^qQ9.i&ia ^)^itaiv i^fta los otomiteai y j()jii<^.bi- 
«¡aa^tfp^Pfútíeiiqji^ de.ao valpr, porque- ai. vejaciei^ 
iEQ04apa,)ADep6bUcaooi^ perpótmifEMPuii y si fkieae 
.V6a^Q«9 eabatiatia <^lp{|.á loa^otomites, ^099- á 
bácl^roii y a^revidea. Pey^^hapoii & doa de. ZeiB- 
ppalacpa Ii^;bii0qia..re8pufiataj y 4 loa. etroa 4^ta- 
TÍeiea om iofceoip de si^csificarlos. r -: 

63. Pafliadoa oobox dias^ eo - que aguaT4ó á Icís 
inmeajarM^ trató de* e«ifiÍDar: encentra coa. juna 
carea de pieidra aiaiotaela, de estado y medie de 
alto y veinte piéui, de apobPt qu^ atravesaiba, el va- 
Ue de una sierra á otra, qijie.uQ teoii^ ,iDa8.de.uRa 
entrada d^a .d¡e;i pies: los solda4oa meí^ca()0/i, da 
ZoootU.y otros 1. puebla .quo le aq^mpafiíib^Ar 1^ 
aeoasejaban que fuerza ^ntipo.der,.Cbpl^laiu-y:q4e 
uo entrase ea Xlazoala porq^^: j^rvian np. ee: oqu- 
federara- eon loa de Tlax^eala] peiio sig^i^.el $ee- 
sejo de los de <2iempealA> y eptró por i«j o^ircft. ,.£1 
capitán I(sta0mixtidaa M;despidiój 4^4iijdojle tre^- 
Qientoa gu^veras^. pevi .nfi oav.ep l9|,in4^&^iOP 



• 



éméiii^flÉá» pK eutov muiIím i ■ iiü tiHM^ tmjw» 
OainíaáM« trMitegdu'iMiK tMitr «ililirj^'iipMv 
«bidn eos OMmÜniec por MiaitttiylMiAie¿d»>-«i- 

vuelto^ 'ino8:qátt-'fiMMBi|iiWf«B koniteOM^'y oMi 
4HÍMM»adm« los>t<wte ateAaa pifcM«»0ti^«r«gf « 

A todw y 88 itfeyawkfl- d« gÉWrt^ m m i» *a ot», 
'los que 4e<tiiyi eoimde^M d#riMrM s«lBÍtt4iÍM ilftta 
UuoMlos oorñdroD:-«loafi*6MtilM«otFlde aalMPü, 

iMlles: auiM Oei^ qtift los íáwvumii y'^íMft» 
^»M|W apaMoa un eMOulmo d« «iat» M3"ÍhM)«, 

- 7 mattés mttcbM íÉéíM, m tdttnmoj' bI> <iiBJtf4u 
«spafiolu raeibténu^tdfo^'l^wili'etirMMMilttü 

'64. Al 04ro áift ¥ÍDÍenm tbenai^oa^lftMMh 
tÁoAeentídb y teoado de qae les peuAft ^«!^tflr«rfc- 
Bai«iita que {ntbkn tañido los ^ta«fte^ qqe rf ^- 
Tian-pagdrfan toa oíAMltoa. OwtéslesdM^MtM 

«oombdude, do&d» eeNroo d« unes 

lAURTtm, 7^b 'un ind 

liMS heridas. A H mé 

yeñdó (MtBÚBfto^ó «qc 

que te&drmn -Mis raít 

tres priñeBeres ^8e ( 



<jr flft.MpiM»^ (¡ór^lei las mftoea ó aooa y loa djB- 
I do& jftriHoaa^ y tfivklea . á deoir que aai loa había 
da pomv i tedoa; }^ ée^raúna ir can au eJér/cUo 
ladoodé wtahafi)* y c|Qa Be/f^uaieaeQ ca^oabalea ¿ 
la» €ailaIloa: y eataúdo Jos aapiaa dando razón de 
ie«qM Jta faáMaauoadidOi cargüdt repente Cortea, 
y/Miical'ffiiato defAiaratadoa huyen álos montea, y- 
ha]mr''iiñ»tttmgo en ellos loa eaaleUanos. 

' ST*: GoA eate attoeao y experieniáa de qoe eran 
taa >#aliéiiAéade dia eomo de 4Q0che, determinaron 
laa paeea/ £1 c^BQ^erador Moteeuhanma, que ya te- 
nia nétieiájde las tfidoñaa, envia un regalo de mil 
peaoa de oro y mnehaa mantas, temevoao de que no 
ae confederaran con sus enemigos: envian á decir 
que va ya á* México. Sn presencia de los mexica- 
noa vienen les de Tlaxeala, guiados de Xicotencátl 
el mozo, en nombre de la República, á rogarle que 
admHiese so amistad, porque temieron se uniese con . 
loa mexicanos. Respondió Cortés, que aunque le 
habían dado guerra de. día y de noche, se los per- 
donaba porque ya no tenia remedio; pero que mi- 
ren que las paces han de ser firmes, porque si no 
loa habia de destruir; que por entonces estaba pur- 
gado (porque le dieron calenturas, y á fray Barto- 
tolomé de Olmedo) , no determinaba su ida; que iria 
á su ciudad. Despidiéronse, y los cinco principales 
mexicanos avisan á Motecuhznma cómo determi- 
naba entrar en Tlaxcala^ y de las paces hechas; y 



MliaM>^4«4o»:daiGMé»k> .pu>;n .«>aa*to, 
'y:^ HtlagMyMh.-Mr iiaéUM la^tpttnñatij «etér 

iKwii XÍMtaaoaU «füiiKpr ,ioitigú9Mt «I alMl' 
ob pa«: «star MtuMMi- ■yi<¿fcief»a..iyntwwinB, ; 
^M^ luliat nii»li) 4.iiii;iMMt4>,7 kaatM-itol 4> 

IWillM li«»tÍ»>«»i;ljl»ialwÍ»W»iA I» tnttgMI») cw 

dtJHaa 411» l>i>«t«iiii«««««liWl»<MB(.fMii6i*nM, 
pe» de u>«ha,(iiMMhto aM>, aUw 4lvMnii.4iSi' 
«teiMiiUi ji^átwpüm^jiMtUí A» ^ri i tt im> de 

J)Oeb«, , I... -i ' , ,,- .,> -, I i;-; ■. V ,. . 

. «&. So iotoHi) 41M KjanMMiit udumiin la 

dieren v0iub»iDdia»y'.*iféaA4D4M.rjadif«i ^Girtéi 

Iw «(Meié y regaU; jr eMHM' tiMMtÁ iMuM»- 

rd á dftrnotieisiiirefeirw.Ui*' ne<h»4 w.j)J«n 

.vwdtd, jiiMae «Mbta.atenibMM, Im> Maelí 

jKHSiie oep»» tii|>iii injuy «m.»ii lo Unw.raiüt' 

ix>9 ae(|Milw;,aaw|iM jMtmoii i,iv>i4«i4«Jili*- 

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J0lMiildiMÍQ1i«b«^ j!»l(^ qM«úol9éé )^ para v 

lB8.' ibnqoe loBoiétoUiiiioa^ viéndose hetidos y 

qiMh de hbridoB iháUaq^ efeitévto y.eetenriid#)|'l« 
peniHuUflU^ 4 Ooftéaqo^ a^Lieoháenu} á Yittá'Rída 
7 4' 6«b^ ¿ qua^MBpondM^ f uetná^ vUi% moértal 
honradamente que vilmente retitadóe, ^és lee totth 
dñan 'pos<s^bM4eB^ ^> i|aeiliewindo Iamum de Dios 
y 4el fey, serian dé Béea (eefaioi basta «eaténoes) fiir 
voffMÍé(»^ie delamiaé & paear ádehutte. LlsgafoÁ' 
en 8D» andas* loe 'eaqíqihei ¥iéjoí9^ oen mtícbo aecMN 
pttlbuuieifta. Ssli4 OWrtée^ «ittf(|üe según Ad dib d(^' 
porga; á i^oekirloirlaegb ^¿^tej^ersA ütlubtioátahr, 
Xieoteneeil el Tieje, Tlekoéx^letÉlii y Obiohimeoa^ 
teatit, le In^ictfon tre» reMJtrettQks^ toeatid^- Gí«n la' 
mano el snelo y Itosánckla; y ^nt&píA le sahnniih^ 
too; y haUá 2¿teo(eaealt, «eiéndolé: Mtefbílidni 
nevfeve .%ae le {msiersvi ' 4 Osrfiéli pev MMiaa' qaé 
le awipiiKsht stempr» otfttM itiiié»'ptot#^ne iM«^ 



70 

mofllá ccili^állo las guerras que los otooiiias como 
bárbaros, jnsgando quo eras confedMade coa M o- 
tecdbzoma, te hieieron; y asi^ te suplicamoate ven- 
gas á nuestra cindad, donde te servirémoe. Bes- 
pondióy con al^e semblante^ que todo lo creía, j 
agradecía la oferta; que ya se hul»wa ido, ai ha* 
biera tenido quien }arlleimsmlardaje y artíUeria. 
Y al punto mandaron á quinientos indios ayudasen; 
y ^lió.para IJai^i^iJia^SlL^SS^to 
le recibieron con floresy sahumerios, y jauto cod 
los de Zempoala se aposentaron los soldadoa, 4qníe- 
Bes ónfai|;ó^lá.vela y. apeveéhímíeuto^ y.Mli Cortés 
lee. mexieanoa.' íProTOÍdoá fuwoa^le^áe ngaio; 
y. sjntíéndose del ouiMb q«é había án las «mas, 
diyO'O^rtés^ que erti/4ey y. w tos.4HigteHaíioa oes- 
twsubn:^ y. ^despaohé < i^ Uá iiaqxMBUii /oon» Nosdo 
q«A iriá á'lféxite^ : -i y. s' ''«• •' - '. f' -> >• 

V 69. Al oteo dia; amidót^oytéff'pQaerjeliiltar y 
que / dijese msa ♦I! padire;Jaeti IMaa^ porque; él pa 
dw diá. la Mei!f4d -estabA .^MSmwK Tragaron un 
pv^eatef da iiMotaa bordear ládieado. pttdon de 
qite>no tenían eroi^í joyaa)^ valia sfaAsta iFeinte pe- 
Vfdj. .C^ftás )m raparla^ 49a. maalm labradas de 
Mésáeok tTtujevcA H^fo- áim aloco d<iooeUaa henno- 
sas„ynO0rt:iis.4ijO; qo« h¥^Mffmá^éái pero que he 
t«¥Íe9^. 00 jSMB,5$aaai» liasita quejoreyeaen k fe de 
JeawiA^to. fiobo . ooision .{lará que per la hsgaa 
de jM^Mlaai qwi^a^ml«ba,díeB|^ se lea digeseqae 
d^JMoaiJo» i4^ir «Ma^QMff' ettot^'a^oaiMÍo- 



Airando, de quien tawo an Jujof .d«{> jP9<kQ) y^^inA 
h^»,^1f».hwfí1fl^Jff»JvA.m9^^f 4*d,0flk Franópoo 
de la 0»»!fa, p»BW¡4«l:*l<!af .íe-4ibpw«}ei!9«*» 
del hUájUtJn^ i^ntji»go^,y 4tp^^nrafl«r,q!ie fué d«r 
Qaaj!0ipi^ Ja, l|yf da ]^^|^li4(l{ Uaraadi^ d^fia' 
Eljriin,.!^ di^.á. jTopí^ Ve)|isq9*e: 4 éstos por se* 
Bon9.re8ila|MÍ>f las qlnK^ M}ap.4o pñ9<4l>i^^ did 
á Oristóbal de .01j4| 4 QpaMlo,de,^qdoTal,.yJA 

otn:4;A^|9a& 4^ Avila. 

70. Elqdiefty 4Í0te.dia8.q9e.astavieroqea Tiaz- 
caUi se isformóf Qoctés de México y sii sitio, y d« 
la foadasÍQa de Iíla;p;«Bla).qae. la lubitojiMiD g^a^ 
tes, y 1« farHÍBcoó Ii^mboí ^e eavió á Espatta^ de 
U<prof66Ía7<|M^tADÍRii 4^ QD idflp, que reodriaii 
hooibres de 4oad0 .sale el mi que habían de. wr 
seffores d« l^r tjierra; y qae teoiaa ppv cierto .ae^. 
riaafoB;^a8teUaoo3^. pprqu^ luego que se e^uiio .au. 
Uegfiida^^el y^Uiaii' amgaba loqeho. foego: y JMegoi 
de Ór^m f»di4 UMQoia para, ir i yerloi ÜOi^ ;c^, 
do8;«Adi^cio8ty; aJIgunea pi^ápalM^e Jbi«j¿jkaÍB« 



tf 

eidl^'á <M iMarán; )>>» «aKMMlMiilWNta 
pt>rltt4u Mánid M'á CjisHay. 'tel g ift i TOütti l- 

Mérilmr Mam» níllwy'!gtfai8lm;'y'i!lMl- tiitt i W W « 
«>ilTen<M>'á'lln Mft>Mi <U«M'.c)Mm!Cllds «arte- 
les y inirin''M pnine: 'BStMWUIí'» OhMtAíttlta- 
«iJwwipluK^m'ráimU í «tiTniMtedli t M tJl gf áu 
«4»» ^IbÍB *!*»!•»».■ " ''■"'.) --"'I i' ■ ■ ■ 
'" 'Txv '*EíI niifMnAvflU>VMninBliiHt 'ffli iiiinnB'OWk~ 

jiís(menimr«íi HMlíf«)/v'''i)W''«tíi ptodAM^ilm 
dolvtf oíAtar ll lAi-óMMHhcfí; j» itei' dea^eHVIsikM- 

yas de'dHrCfnii* A^uitM ^ ^tf ¿Mr¿((4' ^ ihMtas 

tantos dias entre geota pobre- éÁ TÍasMhi,- cftatitfo 
le ¿sper&ba p^ára sCrrtfrle. éstatldo'M i^te hi^tia- 
Anentú, vliriisraa <m -fcasiiiaetA^'dW-CAi^K^ tna 
etmtró Indfos j^beyoé, dé' ij[rfe fe &VÍ«iM^ti'toil dl^ 
n^zoalfti /deterraftiip Ir í IH&kíft; ]^íf' ChoDrilif. 
Ix>B'deTltu¿ealh \t n^vnm, dl«i)»tidty ri^Mii^Maí- 
dorea, y que se goAtde' dU' poder 'tnutiMHOj' f 
<fxa séHs Heb n«Tár dtte CmH gMmMft qtHi'ls 
dftedn: <7ort46 i 
bao los itasteHiino 
^ftd^ 'qiltf Tdlti 



éB IM^ «%bid iiu itík0tAOiy áú%§£i» aálir rtpBr- 
tió & IM ctoi(|tte« (t« flaMRltt iAmlwl mftfitaü taf 

T2. 8dü4 e<>fi ¿rdtit ni «¡jéüolio para GholaU oita 
mÉ&AM^ y htoidtótt oMiie á la (klda del rtO| ílonde 
h^y 0$tá la t>tÍB]ito de piedta^ dooddi faofon regata- 
dMs pidterM áCoIrtésqaa ida ¿aerrérofs tlaxcaltoMs, 
por aar bqs eaamigos^ oo enlrasoQ oti Cholula; y ílíó 
órdmor á Cnstébaí de Olid qm las dijese esperasen 
ett el campo para oiiando fuesen atisados, y á Tbtx< 
oala eikTió á decir le tuviesen ios demás preveoidod, 
Deepues qoe fiiet;oa con Sttá eereoiooiaA recebidoSi 
y jnlos les de Ze«ipeala y los tlaxesl tecos de mt- 
ga áf^eutados^ á peces días dijetoa c[ae no teoian 
qué dables de oomjsr; y vinieron de México mensa- 
jeros & déeiri 4 Cortee que m ftietó á México, per- 
qiie*Qtis vasallos estaban arelados para no reeebir- 
lo. Gojtée -enrió i deeir que se admiraba que ua 
tangirán seflor uo tuViesO psilabra, ni poder para 
goberoiar eüs vasalloSt Los da Zempoala desoubrie- 
reo edmo ett las calles habián hecho hoyos con es- 
tateB) y per eaeimá tierra falsa para que los ea- 
bailes eayesed. Lkmd Cortee á des sacerdotes, y 
sapo de ellbs que habla reinte mil guerreros para 
que al aallr de Ghelahi les dieaea guerra; y á Ma« 
riua te avieéí ¿na riega dtf la trateión, que dompa- 
deóda le rogaba se Aiese cen ella para que se h^ 
brase. A toda diligeiKlta disfmso, oefr eeereto Oor« 
tésy el darles el castiga. ArM illoa q[M éstÉha» 

VtTAirco«T.— Tomo IL— 7 



v 



peita entriM^eode gaemii fiDíeg<) y sangw. fiiw que 
se despedía para^W* viaj9{ pufo biea lai^rtiUeria» y 
avi^6¿Ia« da Choltila viiiie8eti:& va patio grande 
para despeUiíse de eiloB, eon órdea^ á loa oaat^a- 
nos que en disparando, ia espopeta, á fuego y san- 
gre diesen batalla. Jiwtoa aa el patío, pteguató 
por loa B&cerdotea queje dieron el aviao} y porque 
na peligraran /Jes mandó que se fuesen á sos eaaas, 
que allí no eran menester.; Dispáraaeja eaoopeta, 
y dióles un SaMii^ que oerriaa ios arroyos de 
sangre hiusta parar én los hoyos que Habían heoho. 
Aibparáronse muchos del torraan\dal templo ffwa* 
de; y poniéndole fuego, unos se arrojaban, áatros 
cogía debajo;, cuál cae de oabesa; cuál ae qmebra 
las piernas. Los tlaxcaltecas entraton haoia&da car- 
nioeria y matanza: toqueósa la ciudad; temaron los 
castellanos el oro, aunque se halló poco; la pluma, 
ropa y sal los de Tl^xcala. Cbrrió la nne va á l!la4c- 
eala y vino con veinte mil perreros tlaxealtetas 
Xicoteneatl: agifadeció Cortés el sooótro> y repar- 
tió con ellos el despojo^ que llevaron & Tlaxeaia. 
Viendo los tlaxcaltecas tan* riea su ciudad, cele' 
braron la victoria: los que avisaron & Cortés, y á 
los 'cuales puso ,ea salvo, rogitron cesase tanta mor- 
tandad. Mandó que se poblase la ciudad, promol* 
gando perdón, y en breve* i^olvieron á sus «asas. 
Hiae las amistades con Ibs. de Tlaxcala y Gholula: 
floctió' la «neva, y los .de Huexotzinco vinieron á 



I • 



7fi 

JarU b otedienoiai y los de Tepeaoft; y el einpe- 
rador MotoeQhmma envió regulo de dies mil pesos 
de oro, nachas umidUs y conidA, y que la gaarni- 
cioQ que habia enviado era de Aoatxinco para qoe 
le guiase, y qoe fuese á Méxioo en haena hora, 
']u« U esperaba. Cortés mandó luego quebrar las 
raféeles en Cholula, como lo hiso en Tlaxcals; liber- 
tó á los que tenista para saorílter, abominando los 
Mcrifletos; mandó li^npiar un templo, en que puso 
Qua eras y que ee eelebrase, y les hcbló'aeerfta de 
la fe: gastó en esto catoroe dias. En Ínterin el em* 
perador Motecubsuma se retiró A sus ayunos y sa* 
crMcioe; y perqué se sepan los motivos de sus te- 
oiafM, será béen referir k» presagies que tuvo de 
in raima y destraooioo de su reinado, Antes de pro- 
foguir eoa el viaje. 



M il I ■■ .. ■ ■¿■' ■ ■■ ■ 



oAfTfma ?ziL 



!>• kiiigtttbt j pronMlM* dé la rain M imptrio 

tnezicaiiQ. 



78« Fennífe Dios «lueskie Se&ot, p»r sua }«iito¿ 
juiciot^ que haya aeftalM ea los elacMatoa y en el 
oíalo qao proaostioaa las Irainos de la tierra, ó ^ 
Th que los hombres se red asgan arrepeatídoa» ó pa- 
ra que estén do su castigo avisados; porque, de or- 
dinario, el' aviso del daño que da Dios para sa pro- 
vecho lo convierten en menosprecio. Josefo {M. 7, 
de bel. iud^ cap. 18) refiere las seBales y pronósti 
eos de la destrucción de la ciudad de Jerusalem: 
un cometa que apareció en el cielo, con figura de 
espada, que vibhiba fuego; una claridad como de 
sol, que al octavo dia de Abril, estando los sacer- 
dotes ofreciendo los asimos, salió del lütar, y una 
vaca, que ese dia llevaban á sacrificar, que parió 
un cordero: la puerta interior del templo, que por 
sor de hierro tan pesada no podian moverla veinte 
hombres, ella misma, sin movimiento de persona, so 



abrió oon»iriohiic3á; Deitpiíefi^ 421 idoMayo,M*vié« 
roD, antes de apoohecwy grandee 6^rato8 en eláir 
re, eairof. de soldados y teopas de enemigos que la 
ciadad cargaban. Bl dia qoe eiitrárón & oelebrar el 
PenteooBtés oyeron gr^Mles voceB, y una que deok: 
Váaionoa de aqui, como nanifestande desamparar 
aquel lirgar del templo, i^ue, segoa liirá^ fué la voz 
dai á«gel onatodio deaqu^l Ingiav. Un mancebo^llar 
mado Jesuv, hirja de up hombre plebeyo, Anano, 
anduvo dando voces cuatro aAos antes, diciendo: 
¡Aj dviÜ, JeiQBsaleai! y aunque por varias veces 
fué cruelmente azotado para que dijese el motíraó 
ealkme en su lamento, sufrifi el caitig» y ño cesaba 
en SO: perfa, hasta qué en el combate do Tito y 
▼espasiatto perdió lá vida, porque» dando vuoes 
per dma 4el muro ¡Ay da ti^ Jeruaalemt le ateaiv- 
2Ó u» tilo del enemi|^ que le^ desribó del muro. 

• 

74; LaaiRoBaa que en Méitieo preeedierod fue* 
rou grandes, porque^ lo9 vie^'deomn 4 su» hijos; 
cuatro gweracionee' antes, eómo habian de venir 
del Oriente mucbim hombres barbudos que habian 
de poseer ei reino y pereeerian sus dioses. Bl afio 
de ft^Shobo gmuder hambre, y en eété tiempo los 
cascdevea le trujere» á Motecuhzuma una ave co- 
mo grulla, qué téUia una.diad#nla como espejo; denu- 
de, siendo de dia, vio las eistvétlaa,. y. volviéndola á 
ver segunda vez, vio hombres de guerra armados. 
Eael palacio que Ihimaban TUlancalmécatí; sala 
tetuda^ de tinta, llamó á s«s hechteere» para qne>ia 



dadMaseii ^aeliptoiióstiqi», ^ miéiifaka Immiíi sás 
jm(&08 de6á{Niréoié la gniU». 
. ; 75v Et iaSo de' 510 b% 6bom4íó el' templo de 
HQitsilopgohtíi, «I najipr (}ue'teDÍ&R; salian bs 
brasas d0 las enlraBas da las TÍgas, y por más 
agua que les echaban fireoia más eb fuego. El tem- 
plo de XÍQhteóatK, dios del fnego; que estaba en 
elibanriode-Tzamotco; qoees hoy-San Sebaatmo, 
se encendió áin rayo, adnqoe lloviaoaba, ysecoa- 
séanó toda la madera. 

76.fil ano de 601 aparederdn <»q bi Uro hofti- 
bres armados que peleaban: 'apareció un oometa, 
q^e. cayó h&ch la tierra»* que tmiia tros eahMas y 
una coku Uevaron unos bomhrea uniría en no 
cuerpo, y otros con cuerpos de doa eabesas á la safe 
de Ih tinta negra^ que era la sakt ée los i^gfieros. 
Dos affos átítes de la llegada de los espdlolM, se 
ola de noche una yaz continua de mujer qué con 
grandes gritos decía afligida: {H\jos mios^ya Tuestri 
destrucción se bailado! ¿adonde os* llevaré para 
que no os acabbis de perder?. Doró esta voa dte aüos 

* 

contíuuos, y á e&te mismo* tiempo salia á la atedia 
nocbe por el Oriente fina llama ¿e fuego «pbraaMdal, 
echando centrilas, que se' Iba moviendo éon el meri* 
miento del cieio háciá lá parte del Poniente, y al 
amanecer el sol llegaba al zenit de México y perdía 
su luz haf^ta que la noche siguiente votaSa á.apai 
cer. Duró por ua aflo entisro eata 
daban toc^s al Terla^ shlv: dábanse 




79 

hoomf.y OM el temor de algún mal sue^ao multi* 
pUcabao «sacrífieios; y & este tiempo ae acordaban 
de que In laguna .d.e México el afio de 14ft9 babui 
hervido con tal extremo^ .que muohas casas se inun- 
darOB y golpeadas de las olas, cayeron. Juntaron 
aete agüero coa aquel que les causal^a espanto; y 
el aSo de 19) cuando llegaron los espaBoles, apa- 
réelo ua cemeta en el aire con gran, resplandor, 
que fije no se ttoviaj y doró par muchos diaa. 

77:. SU mas eicaz aviso qife tuvo este rey enUe 
los d^fuási ne fué tanto .el que varias veces le dio 
Nemhualpiltsintli, rey de Texcuco, ¿quien su pa- 
diíe.Nekabttalaeyotl liabia dicho que los ídolos no 
eraft dio^a^'y que el saoriftear hombres no lo con- 
sintiere :rque hablan de venii* hombres ciue dorai- 
naróui la tierra; y, que uno y otro proHibirian por 
male^ eomo el que tuvo de una hermana suya^ lla- 
mada Papan: esta casó con el rey de Tlatilulco, 
eiiVHidé> y algunos afios.áutes de *ia conquista mu- 
rió: esisjüieroa 4 su entierro los reyes y señores, y 

fué en, una eomo bóvoda enterrada que cubrieron ' 

* 

con 'wa losa;, y al segundo dia halláronla en el 
jardín -40040 estaba el sepulcíto: envió ¿ Hamar á 
su.tíe ri rey. de X^acuco NezahualpiUi y á siji he^^ 
mano Moteeuhziumay y con grande admiración fue- 
ron Á ver la que antea habian enterrado: luego que 
todos llegaron, en voz alta y sosegada les dijor sa- 
bed que fui llevada á un. campo grande, donde vi 
un lio que comande/ aguas, y .que i allí se me 



«o 

reeid^^ un UMbc^ M$ptanQeoMnte ' cüfts el ^mA J 
á% gallardo talley <qoé lléváDdoBl#^po^ la nitto fue 
dijo! Biéi^ á quien no ooboeef, qviore qoé smitio 
maoras. ff^ra que ikTigei^ d loa tbyoi^ lo qne vieras. 
Vide á Un lado muelios hoegpoi» y niidiaa «hms 
gimiendo en' penas; y di}^: eatoe son tM «fitepasn^ 
dbS) que pelmn por no haber tenida fe; y luego 

Vide muchos navios en &ae 'Tenian kevibMs mas 

• • • 

blancóS' que nosotros, ée diferenles trajesy y^ ine 
cKjo^ etrtes han de puUkar Ui <rerdadefti fo y al 
verdadero Dios: ha de haber faittehas gmrrac} y 
aquellee que tos coü ouemoa^y lian fimi^y iibgtoB, 
pré]^ran aquéllas eaaaa donde himk 4« penar los 
que murlerdn: después- de aipaelgaada }a gumrta 
éstos (biíAfiteros teinaván y puMiearin «n 4ayiito> 
rio; y t6 haz de eér la qae loaaaiflii' pám ^# lo 
reciban: viielve a! Aunde y da avieos d# lo quti-hftx 
tíMo para que sé iredusgan aviÉados. 

78. Con atención y- siléneio oyá MoteeitliMina 
á su hermana; pero átribuyéndélo & Unrátñ y fan* 
tasia, lo redujo á despreoio, que tanto puede iá 
ceguedad obstinada. Beta sefiora fíié bautisada, j 
se llamó Doflá Maria Papan, á quien ka primiti' 
vos padres éomunioáron y d^-qiiién suíieron el 
suceso: vivió como cristiana, y mntió cea fama de 
buena vida. 

79. Estaa son las setales y avisos del eieto con 
que pudo disponerse á mejor vida este mouairoa y 
kié sfiybé^ y kuñ no faltó> may de cerca *eifo aviso, 



81 

pofqw «OMido ycnláá yá paira Ittxtoo toséspáSo- 

iriMda qiM luibui Mmodeoido el Ídolo que le 
reepueetu, determiiió meríficat quinientoe 
eaotivoe» y ofrecer qumientoa coraaones, 
y mmtn elloa eataba ua tlaxedteco, que al llevarle 
al «Mriflflío d^: Dice, qne én el cielo Tivea, y 
de loe que has vectdo» si tienea poder lil»ra- 
de aqueeta nuerte: * el aátrapa que lo oyó le 
ñi§m: ao hay mtm poder que el del dios á quien te 
iBeo: volvió el cautivo á repetir su fuego, y al 
apareció un paraninfo, A cuya presencia to* 
lyeieii per el aaelo atónitee, y m líkró el eauti- 
V» da lá BMerie, yéndoea é loe o spalelea á iMeeat 
Is YÍda; y deapues, ewuido loe iadiea vieron lee 
pinladee» deetan que A eUoa ee parecía el 
libeó al cavUve. Tree^eal» eaeeée Arlan de Vi- 
lUabea (/W. »8\ que cita á OoMra y á otvea. 
8ahidea loe HMtivee de. tener de MoteeoliaunHi^ 

eu f 1 viaje de Cortés. 



IÍ1»I ■! 



■I ■ .. .\i 



« . 



»J. 



cÁmüióix. 



I)e la jornada ^ue hizo Cortés de Cholola para Hézí«o. 

• t , • 

« 

9 

SO. Dispuestají las paees de tlaxealteens y <le 
OboMa, tratd de proseguid su T^ije, y los de Zem 
ponía le pidiefbh licencia para volverse de alli: 
dióies mantas y en vio' algunas ricas ¿ ios caciques. 
y escribió & Escalante, y salió en forma de escua- 
dren con corredores de campe por delante; y aun 
que los tlaxcaltecas le daban diez mil guerrero^ 
qué llevase, agradeció la oferta y . pidió mil pnin 
llevar la artillería, que luego se los dieron con otro^ 
de Zompoala que le seguían.- Llegaron & los rau- 
chos de Iscalpan, cuatro leguas de Gholula, pobla- 
ción que [^rtenecia á Huexotzinco: alli vinieron 
los caciques de Huexotoinco y de otros pueblos: 
trujeron bastimentos y algunas joyuelas que le pre- 
sentaron: diéronle aviso de que subido aquel puer- 
to habia dos caminos, el uno muy limpio y barri- 
do: en éste habia un mal paso donde pudiesen pe- 
ligrar: el otro entre los dos volcanes, que con ir- 




bdtositeiiUdM JlaMan tefMido: ignáMÍd el udMi 
j ai «Cw dk haUarai Iw ouninot oomo le dyerai! 
auHltf deeeo^snuMr el que está de árboles cubíer- 
toy y mM6 per ál eeire 1m dos metras oevidas 
ámadm lee «oldsdos sintíereo elgun frió: pereroe en 
\f heepedi^ de Mereederes» quelelbiM- 
lUnnloo^ que teniM ub pelto greide y uaa 
piMHi eamMdadii pere seis mil indios qve Ibin^ 
tl^onlleoR% de Obolnln, Zemponln y HoezetMi- 
^ qoe pem distingnirse de lee mezknnoe trainn 
goiraeldn de esperto, j- entraben j enlina en 
•I rsnl eeaM eirtientee y emigoe. 

SI. Deede nqaelbi enabre diviseieo á Mirieo 
y be cindedee: lee soldedee y slgnÉoe tea sr eeee 
ienina á deeespsmeioa entrene entre tente gente 
el peligro: etne ee nlegmbnn. de qne ftieee ten na- 
nmane U tiena. Oorlée lee consoló oon ánimo, y 
per lee reeelee pase nne goerdia qae ?eleee: omm- 
dá á lee indine que ninguno Uegise el eaerpo de 
ganidia de aoehe poique había de ser muerto, y 
sel. elgunee de lee mexieenee que Uegnron á reeo- 
oeesr, s menee ie ron muertos. Corlas, que Tuleba, 
foé á reeonoeer la poete, que le cnbia entdaeee á 
Mnrtin Lapes, y si no bebía ten presto lo mate: 
qnsdsson eon esto los propios avisados, y loo de 



A eete tiempo envió el 
cubsnsm un ptineipel de su eorte, q 




•4 

¡ndlftdd dii^MKvi98 qée MhsMé Ik ^nás-^líw hm 4A, 
pm faácQtr «xperittteia m im pvwdiftfiíl ]e ttelid« 
eomd á «ujró| cofa «o ¡Hrwettto de iuj^ottiiáGtt: eer< 
rió ki V(n& qa» ibaá eae^niíárle el r«[y€ i^ne oui< 
duele Chnrt^S'tn mcebivle, y ncr faU6' qme»- en se- 
ereto le att9a0o dé te áoeiofa. Reeibidleite tanta 
certéitie y eome ae creta ser el< rey^ duAosei Yei- 
vié á lea cafñianea Uaxeaiteaea á lingMtar ai era 
aqml'jaiéttkperaflor MetecüilixMíd: dijeran te Ter- 
ded^ 5' een aign» se»tiBE&eQte eorteaftao te di¿ á eo- 
Umém ei ngmño de quertete ei)|^ffah agímieeió 
el presente, y el cafittán ae vehrié algo eorrido, y 
entiáM á deoif qae el éeaee dé eonoeér tan l^rau 
aeitor le UetalM^ que pr^aie ae veríasé 

88« fi^lfai dvaMi elejéroíke pura jMie^uénNéaDi 
piieUo gMffdto^fiide faéron bien reoeUdoa y r#- 
guiado». liw de Tlakoaiteteo vlnteroa & irerie» y 
todoi dier<m qui^oe dé lea < reeavdaderea que oa- 
btahitiiy de <ténie tea Quitaban laa lii|aa y padeateo 
extofsfdnes y tirantea: pt'ovteMtea aa tea hacia jus* 
tícte) y quedaron eonfedet «dea: en * aa «mtetad: es- 
t^ttoteaUi doa días por el bnen heapedajr qae le 



84i GuiUakaataib y etroe muebea aeftotea' eiaa 

paveeer qte ée lea eatecboaé. Caoaiaai rey de 

Texouooi fué de parecer que enteMae, paea era eia- 

bi^dor; y qae ai aéaso fateiese algana efdnaa, ca- 

baUeroá gaerreroa había para vengarte: aigaió el 

^tet- Motéeabadma' el .pareeer^ y w4^aé qttb m* 



96 

k AjroUíttMt' y á Ift náfiaim» ^ Atendí v|n»rti mUiv 
riño CfMnuí) i4y:de. Tmob^^i mu grai» . ruMinf^ 

ihrmmoBiy regalóla ^qMHm de dianiaiiifli U^i^ 

008 y Htktim^ y :(ves pitdra» ii iMirg^iUm, que d« 

varies imleroe relMdMriéaii» keoliae 4e : «aigi^tey 

y dándole reeluide de parte del eu* ikio ee ideepidM^ 

y el ^énifso^ aefoé ó TlaluiaíC por um^ ifilMda;.lii* 

gar qii#. fier eatikr eb. ei aguit le Haaaafcoii VentettOf 

la. Bl.»esok{tiej€0 Mgaló y qaed^ con eUes coofeí 

dendó: díóle t»ytim de)*.tm»ÍDO; y aíUDqne detor* 

miné ir enoaana^^le furepióídeaptiea teajoír ii por 

üenp% por'ba eabáUc^siy artHkrkitkBaadó qu* dtii^ 

gaa iadüoíw btorpelaiie ni faéde ente* leeaaUedoe 

ni eabafloiy perqué do* eatbrbaee« ei áíúw mHíUúr; 

fuAae & látapalanteucoy doade hoy está la.Vfutii 

Nueva. . ^' . .. ' . - - •] -^ 

h%. iiLÜixbeUiei^ bgo de) Neteliualpíaiy r«|y 4e 

Toaetebi ^ q^en au. padre ¿abia 4ejáAe periJmre- 

<tere del ipy^:y'faie» pív* iiid>ef enfemlo an él €«- 

cama por |p»l6 éel aritor MotaCoixBüina ae había 

reinado & QNniinb»«en sil ejétoito^ viendlo qne.ne 

^Diaper'^C.apulai^ aéL'viaé.á«agQardavle4l^)ef^ 

^^ y teméantat potioia tm . iiaaiefthof i wmmm » €Qfi- 

VVrAHCURT.— Tono II.--8 



86 

lecebirlo y á darle nneTm de la vAñte Me il^ee- 
pefieleii, y que eti liértiNUio*ChiontofakUaiáo4^9D- 
otfMMvIé, y eoiif4deradM, hetsbas lae ptM«^(deqiM 
reeibtógitfU.Moteoshafiíttá ooaodo lo enfíá), ^ 
tñéfon á ImeeaT á Oortée', y legua y tnediade tés- 
cuco (qaé' seria eB'.e8té'[kraje)'ettcontrBÍkNMMMi 4á. 
Alborot4}Be Cortés 'vléftdo gente de guerra^ y púso- 
se eá arma; pero saM^i^o qw voiiian.4d pas r 
quiénes érao» lalié' á reoebtrlos oon ale^^. IxUi- 
M^\A se M para é( con ¿raade^gozo, y^eon gnii* 
des 0|flieÍRiOBÍacr oorteeaoas i|b 4ialiidatMt ttnüan rí* 
oatuente kderecadoq, y admiraron los eepalbttes ei 
TW'4 TeoooolteiD^ a» indio ¿apiten^ mas b^aiop que 
los espafioles. Comiaron ide le. que ^tiigeMtt coa 
^bundaMia^ y lo^go entraroh en Iteonóo: M gente 
se arrodálalMi al pasary porque^ los jtenian por kijis 
delsol. AposeatávoMe en «1 palatío real da Tbom- 
00| atalnqoe Bemal IKaa no lo'p«8o en so- kistortt: 
Helnremy»Térqnemada lo^traeír, y de lo sacedído 
dbspttes'se Mlige. Den Fernando do\álTay aásto 
de IzÜixuohily en^ su manuscrito dioe que Mitéo 
oes le^ d^;á Cortés. IxtlíxuchiQ'oámo aá padre 
Nesahualpilli .no tenia por dioses á loa i da iee ; r , 
que abemiáaado • el sacri^io^ miando que no m 
aaorifiearan * hombres, ' y que so lea d^ di^ 
que yendrian del* Oriento unes hombrea UanM 
qtte< les darían .iiotioif del verdadeip.Dios^ y que 
ín0truidios.en^ loa^misteños de nueatara santo fe 



87 

él y doscientos caballeros tezcucanos«eIiabiaD bau- 
tizado. Podo ser, aanque á don Fernando le He- 
varia el ser descendiente para añadir esta excelen- 
cia; lo cierto es que Ixtlixuchitl estuvo con Cortés 
y le dio la queja de que le habian estorbado el 
reinar por gusto de su tío Motecuhzuma^ que se 
inclinó á Cacama, y que le : iMM>metió se- le baria 
justicia^ como adelante se verá que lo cumplió Cor- 
tés como h)^ prometió* 

87. De Tezcuco satieron para Itztapalapan, 
adoiTde le instaba Cacama que fuese, que ser instan- 
cia ¿uya, dicen ' todM/ y aunque nó exjjresan el 
motivo, 8eiM>Iige de qpe- Cacama le'cfáeria^stéfbi^ 
la entrada* de Tezeuca y élgerse oóu su bermafio. 
Admtraron'^1 palacioídd Itsstapalapao, lalifíertaíde 
tanta fruta y hortaliza; él estaíio^ de cttatrpc{e»t¿s 
pies por cada lado de' pescado y' volateria^ de patos 
y de garzas: acudió alK el^sefior de Cuyoacati y 
de Colhuacñii, el dé Iztapalapan: Cuithuátzin/ sé- 
brino de l¡[otecdb¿uma) le presentó esélüyas para 
Beirvir, topa y amílpas en 6ro; y ooMidemndo' aqué- 
lla grandeva/ dio ¿taimó á «ua sildadeé que iM'-sé- 

rian premiados sus trabajéis/ ' • • < 

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De la entridA de loe eepallolee m» Ifteiéo^ léoelimlMfiÉ / 

S8. Si ooIm de Noviembiié d«l «8o de 1519, 
ilMAMMlo:ii]M*.<it^ litepiilaBa^.tettdidM; las. banda- 
SMiMtftrBHi.de Moip^oD^ him ^soiíMiftftAiB ks 
lliliTM^ %\m nwMpritír foé aii kilm^tee nbgiiiL iá- 
4ii^*)r ptt» elcMebrto fuetod dtl^bte «IgiiuM ca- 
^«|i«Q0. qM dfMpaJMoü kt ttludA. Km aaoMroso ti 
cMjBttTHo i|oe en \m «atoa*: y ácbteas saliao 4 vtr 
k notedadi de I09 reeíéii veddM: al U^gar á \k 61- 
tma poeáW dMde^ 1k>x está 1» iglesia de &a Ai- 
tea .Abad, eiUieiKm inneh^» eac^K^nee con rtcaa Tt»- 
üd«itia A>dat k. bieamftida: teoabaiib een k nano 
en el snelo y besaban rk Aaio rqpetdoó á k tíem, 
con otras ceremonias de paz y cortesías. Detfitose 
en este algnn rato porque iban pasando por sn ¿r- 
den^ y en el Ínterin Cacama, et rey de Tezcuco^ y 
loB aeflores de IztapálXf^ftd^, Tacuba y Cuyoacan; se 
adekntaron á recebir á su monarca que venia con 

TOS sefforea acompaBado^ con anas ricas andas 



<t9 

nvcbtfoft 8eiq»idi4e luttiéBa^.y ¿ehájo^i^Q ntt ti- 
00 palio dd'pla|pa9''^«ardea'0on:>laborés úb pto-ostn 
mucha argeiiteiin dt ps^^uéas piedras y periaé que 
colgábm jda nuas que/ eniu Q9aso beniAQuras^ oin 
btaaoft da aw das aobríaéB /á' loa ladoa, qile vahiaoi 
aoik riocíarveakidaa'difareDtea'delos^w saoaároq^ pai- 
ra réáikir á Cidiiésj^ ^uofaosaefloras harneado al 
aoelia por dondeibaBiadef pasar^ y poniendo «tara- 
taa pMqoe ao pfaato)el séoIo^ «od . grao HM^ntaá 
riaaiüaiite i veattdo > y. bon ua calsadot al idedD^ Ao 00- 
taraa. ó alpaxfaleaide.oit) y^ lácaa piedr^i lok/ quB 
le acompañaban venían descalzos, y tddaa^lasc^aB 
iM^isintaÉvarltí'ár lajeara^iSalaaufñte Joa^bracMros, 
i|Bé amat}i»^ea; alaaiMm los ojm^ amqaa wnian 
daMilisOapor delaDJ:e y por^ dab^áalo^ pñnoipalea. 
Al líiibto. aaiapeó Oatté^. y deíade. hoy ^stá A bos- 
pital jdoilát Cdaeapcion^ qne le llaanaa da Jeana Na- 
aMNWV ^ anaóntiarotí vcxm. oeremoüiaa^ coitaaes^ y 
yéAdola i^ abrazar Ckiff tés^ le . datavÜBcoq el braao 
loa qfM la ao^mpaSaba», potfqne. tapian; poniíida- 
aaoaúl q/a» letnoaaoi al tDdnaroaj.y al aiitob.tieni- 
po €orté8«to ech^ail curilounar sarta; de oapDtas 
de : Msiott ealcMre8> que , estabaa enaartaidbu» • «n ; hilo 
ddsr oro- con atanlacle^. que ki estimó .ú* ompetedor 
Mateatthairam poriottoisai vista: ibale:Martiia (qne 
en stí Ibogiia' )a dabael agvadaeimienio y* pláebmé 
da pasrt» de au capitán) á/laff la.maaOy y.el 'sefior 
AMe4oÍiteiD&»sí» U^Sü & Citf té^T(fifadáiaM«^ba4o 



90 

su fttssonateiento, .df^iulda^> rey de TooiiQo y Cu 
yoocan que>je' Mom^inses* y ^ guia^eow «i pubci 
d0' su padre Axáyaoatl^' donde agnárdd; y iiieg 
que Uégd; CariéR ie[ eclié||oi| ekdéna'de camarones 
de .ero al éaello muy liea, y Uevándole por la nv. 
JQO le eatró eD^vña sala ^é su iisaBsá Ueii «loraadtt 
hospedáronse :los soldados y l;odos los^ -indios ami 
gos/ porque era .tan capaz, q»o pndi^^án mi éí hos 
podarse otros tantos: oou ser los indios amigoo pa- 
¡sabaó-de ouatro nil y los 'soldados espaffoloB do 
pasaíbaü de eaatiroeieotos y ciacusmta: el baotimerh 
to sobraba; ihs' camas en tarinías bigas éou su e^ 
tera-y maóttf. <^ 

88. Despidióse. el em{»rmdóv dicienio: capitán, 
en vuestra casa estiais: desoafisaft con vuestros faer- 
roanos; y fuese á ^u'palacio, qae- no 'os^ba ii^os 
Al punto dispusieronr la artitleria^ disparándola sic 
bala por nalva^ y practicado el ^rdeft militar esta- 
ban con prevención cautelosa, viéndose eatretant» 
gentb; y por lo que baHian sabido que el idoloMes 
habia dicho que los .dejasen enti^r, que dentro con 
facilidad los podriaa- matar, por esta causa los ex- 
tranjeros dicen que fueron imprudentes y porfia- 
dos; pero; no fueron sino valerosos y oonfiádoB: h 
confianza eñ Dios de oatólioos y el deseo de gasar 
fama, les éinpefió eñ continuar H empresa, y la 
oodiciátdel iíiteres les animó pam ño temer el riesgo. 

90. Al otro dia^ después de [comer y qile «upo 
4«^ iuBAMao odmido^ Vino* á visitifc á Oortái eUlfior 



»1 

MetseuhsDDiía oM mu^os prmélpalefi. dsKó ala 
eMai^ráv¿ récefajirlo boa itts* capitanea Cortés; ^ 
aenUulod loa doa eti áussillas, dándote el }add de- 
rédio á Coriééi fi(m pujabas poiiderabUs dijo: que 
diaft-liabiá tenia eabidOiqde habián do venir; y que 
aunque les habían dicho que tenia muebas rique- 
zas^ que no tenia inád quejas heredadas de ai» 
aotépasádos; que dA ¿staa partiría con los españo- 
les y enviaría al gran rey de quien desdejoegó se 
dabía^por^vaiNillo. £ato dijo; con otras oosas que 
eallOy.^rque ya por los oráculos el demonio le ha- 
bmrdich^ loque^habia de suceder con el reino y sus 
dioses con los que habián dé venir del Oríente & do- 
minadlos y destruir su idolatría. 

9h Mees nuevo quQ los demonioSi siglos antea 
prooostiqueii cosas de nuestra santa fe, y la des- 
trucoión de los retaos dos mil cuatrocientos veinti- 
siete aflos^. que seria éL año de dos mil setecientos 
setenta y' años de la creación del mundo (porque 
el nacimiento de Crísto, según la Iglesia^ fué á los 
o'móo mil ciénid noventa y nueve)^ año en que/se- 
gttft nuestro Pineda en su Monarquía {lib.^ S^ c, S, 
p. ;?), era jueis del pueblo de los hebreos Atiyalpn, 
del puebtp de Sabulon, y Gargocis. Maliconia en 
EspaÜay consultando á Fiiuno, que reinaba en Ita- 
lia, qué set^ más acepto á sus dioses en hacimienr- 
to de gracias^ respondió el oráculo Deifico: que 
edificiise uo templo á una Virgen Sántisima, Mar 
diedel DiQ0^tefDO| limpia^ sinr. la culpa origiiial^ 



(|ae >»: los ««ni^oM» ! tiraipM. teftdiéi pMl mjwi #1 
m.undp. Nuestro PelbartQ cUce, %ti0.GK>t*iéMíiUks- 
gMajiO, pocoa afios áutQs.qufi>Cri8t^aaittds»yíMi^ 

yia «R: el iiiiporió? Y i^piMAdiá; .qw*dMÍQiM un 
templo 6. un Hyo d#; pioa que» «leí waieoto mre, 
jWgebdra'do' sia tiankpg^.qqd deatm d% paoop «Sob 
nacem al muiid<^ de. una VlrgfeDf Madf e^ Hm^ de 
eolpay pceaervadíGL de toda mamba. (Doooimíob á 
loa ouacenta y dos anoa de su tmpet&o^ qnieMiBfals 
que jos mismoB demonios coafi^aaa i0p' afgiAdaB 
fflkterioa de nuestra aaota fe y ftMfaü^i/iMií wr- 
dadea que (cobiq dioe Sbu: Pablo í,s¿nmút^S), 
importa á nuestra saati fe que publi%uea 4taJWfl- 
terios dé la graoia lee eztcluidoa, de lft^kMCÍa;.|me9 
tal voK {ciega locaral puede rnáaiOon mfpeiitiLInia 
Tardad diobapoTeldemoniOy 4ttaaa4EÍiciilo.da& 
rapeüdo^r la Iglesia^ Y asto soelof pcoaeetmar, 
p<^que^ oomo tan graa filósofo^ euek fieles. de lo 
que va presente I0 que podrá auceder en lofiítaro. 
92. Y prosiguiendo la historia: Gfiortéa agradeois 
la oferta, y dijes que tenía muohas cfosaajqoa.daoir- 
le; que él principal iatcrntodesu' veoída. era poique 
fuesen cristianos y BalVasen* aUs alma6| qm ded|»a- 
eia le diría el eóme». Y lepartidos algUMa qgifciíyíia» 
BMfiídió á los Bttyós <|ué uo faltaeeiOMtla; ti l^a^^ 
mente; y al salir fueron tode^ 4 d^sl^lo ha^ U 
^eiülc. y le hioieronla salva. Otro dia* fué jCerlél:toe * 
,éMÍ^LGa{[Ltancá jiiaiiiM» nlfl^doaá jM^til4:;rwt|. 



m 

SaUó^lM#qii)iiisn» d rMeWi^e^;]r (mMw, pwr los 

GrepMMMi»4eÍ mando y 4e4fi:te4ei»GÍ0Dt:4«€lr)rt0 
nu09^a 9e&or> y qui» 4 uáotiYO dB^^véuíVievaiiléis 
por%8Q A)vA89n. 0M iabmd ^oe/por sos riqfuomff'. 
A qHf-rfíHM^ti^) ^ue; y« ^nia noticia' d«^U 4)rm 
oion A»l' mundo; :p«w 'sus. autopi^sadoB le Jkabmn 
dejado aquellos dioses, que los habian favnebidp; 
que^ los soye a jerian. btionea, pei)o qaoiél no eái^ba 
6D deterniíiatñoQ de dejAr les n»y oa^' \ Hue asear 
algmilia ieyá'8 que^ did á Cortea, y doa ooHates á 
capilaiii y diea oargaáde ropai que le^mrtieaén;, ¥ 
se ^ehitetoó áíéa hospedaje^ adaitñutoadetsa Irbet 
raKdady^raodefe». ;; 

98. Dentropdéreeisdias^Gortiés le envíóiápedír 
lioeii0a pet^ ver el pieinoado y Umplo^ y le fué wh^ 
cedida;. y:acotnpaSándole' MótecuihfloiiiQ, isubieroa 
á lo Att0, d^ dende se TeiaD todos los pueblos y oa* 
mÍA08«.Pidí^ teifüOBtnise aua dioses; y al mestr&r' 
aelet te dij« Cortés^ que se adaiíraba que un vey 
tan eakio i»viéer*por diesee equelUts liguriÍ9i Bl 
empemdbrMótecuhzvÍBia le respondió: igpeal'div- 
ber el dee^HMÍo que haMv^ do se l4« hubiera üi^S' 
treid(K líiieddte^a el teaipfo y despidió & Odiiéer 
éste qoieo poter uotí oru^v y ^^ p^p^d y mSnietiM 
diaikilieo^ se lo contradQeron. A otro dÍA-ettvi<$re«> 
oade «on loe iDtérprete»; que Te diesea Ifeeucía <le 
poDefuna^ittíágen'ea et'temple, port^úe en^ sá "pk- 
lacio de<A «i* ^"^^ *^í ^taKiuKÍ-tóeg^^le 



hiotese mk btt|ílU{i, ifM ^n 'd^s dS^s titfHMÉlíS;-y en 
«ItoP ootéeairotí (éotí pi^oeMion) íñé liáigm tfi^ties- 
4hi;^IIéTa>3^ iintt>éritfe/'éoAtíe stf-cantdlKi'^níAAi, y- 
ailt se di$i3 busta que faltó e^tinO; y eoti esta ec»- 
caenr^Oortétf toa Iriso 6 toaaeldaáos oM* plátIHa, ét 
que dkseti'^lbitefi^ ejemt>lo á los géá«tleBí»TÍTÍ«do 
oTÍstíapafDents para que 'Dios iiiMBtro ^Saitor les 
ayudaae. : 

94. Sealidoa quenlareiD los^ papas Tiende en su 
teniple el ált«r (aanqoe de étPM nadeaea Imbla en 
él aigOQOSr dioses, rason. pava haiier AMmceiido el 
sey.MotéeQheama la liceiicla), y boeeaxido nodo 
paM quei6e<qiHtá8e, se ftierqn lía dia á Cortéd di* 
ciendo que el no llover era por el'énqede sus dio* 
869^ y itevátonle las oaBaa. de íinaia seeto y las ma- 
a(Hroa1i éa iagoa chupadas. No pareoe qae entf&oes 
seria tiempo en. iqne.httbiehí cáBaa de itiáia ;^ nin* 
morcas; pero no obstante^ |mdo se^ qtke de tierra 
oaUente.trajer^n las caBas y balotes, qne^los bay 
tempranea^ Cortes, ooq esfArita católico ceafisdo, 
les d^c ikjidiid^ que para que i^eais^ que nuestro 
Dios es j^deroso, maBana UoYérá.^ Uamdaos sol* 
dades, y dijo ea el empoBo en que eatabaf que se 
oenf^fl[aran ytque eomu]g«jran &Qtn>dia, yfueroa i 
meay y oon toraura oomulgattdo le faiao oradoo i 
Ic^i Virgen; y al punto empeaó á llover tanto, que 
con dificultad ^nasaroU: á 8^ akjamieato. De aqai 
empeisó, la dovoctou que hasta hoy dura en la oia* 
d^ de Méxíooi 4% {«edjjr. agua 4 la YligQnde los 



95 

imagen qoe colocaron en el templo; ocasión para 
jontar á todos los p apas^ presente el emperador^ y« 
decirles la verdad y poder de nuestro Dios, y con 
razones tan eficaces abominó el sacrificar hombres 
y la adoración de tantos dioses, á qne Motecnhzu- 
ma respondió, eran ciisa^iiffi altas, que necesitaban 
de mucho espacio para poderlas determinar: man- 

doy contpdp, 4»l9?jnÍQÍ^^<>9 ^P^ deinonio que, no 
sacrifioaaeo htaibres, cosa para ellos duri^ de lle- 
var, porque en eso los sátrapas teoian sus intere- 
ses y conireMraeias.i <T 






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&5. Alborotados los sAoerdotm igMitüm p«r fai 
autoridad y conveniencias que perdían; rabiosos los 
demonios por la conversión de algunos, aunque pa- 
cos, que se bautizaban; no pudiendo sufnr el odio 
que á los castellanos tenian viéndolos haoer oración 
%n su templó, incitaron á la gente noble para qoe 
volviese por la injusticia que á sus dioses se le ha- 
cia, y trataron de quit^jg^^las vidas á los espaBo- 
les. Los de Tlaxcala dieron aviso á los capitanes; 
y hallando por remedio el traer la persona del em- 
perador Motecuhzuma á su alojamiento, aoonseja- 
ron á Cortés que le prendiese, y mandó se enco 
mondase á Dios: y estando una noche paseándose 
por una sala, pensando en negocio tan importante, 
Alonso TaBez, que era albaftil^ le dió noticia que ha* 
bia allí una puerta recien cerrada, y mandó Cortés 
que al punto se abriese de secreto para conocer el 
intento de haberla tapado. Entró por ella á muchos 



que fBjra 9I ife^ovo dial empec^i^ AwyiM^f^Ui iia4i*e 
de Motfi09.]wii«ia: entipftrQn los soMa^Ods á ver aque- 
lla. ri|qiufz|^: vwoí^6 Tolvi^mn á cf^rrar la» pufirbt; y 
a«Qi|m miM^k^^ j%w iiQ. se lleipiae hkm9fi^ iio di(|a* 
ria» 4« 4u^ar ai^rov^ilclQs^ :qua laiH)«8t<Na ae 1m 
había r^iíiido |^ara ^mpUip ao 4aae0: y «at{9facéF á 
BU QAO«9Í4ad. 

96. 4^1 ^ü.dia le vú^ier^n^qartaa 9(^0 cea i»ea- 
aion €|9 i^at a^^lJMia loa de^ ZMapoaJaje) trilHita» 
el aeñor de Nautla coa loa aoldadea n^Xioanoa qtie 
eeti^b^.QU T$MB<^a 9a ^ b^iíadar 49l VM del Ñor- 
te^ nol^l^ba^ 4 toa .piiif bloa fiaígoat y que Jaaq ,do liSr 
calwi^ IM iMLbia queáft^o «P ViUa Rica^ a4lii6 
con,: (qparaDta apldadoa y . vfÁX igdíoe tetonacaa» y 
vi^^o a^e era,^ $0|]Í€U4p«> :l«a^iiM«Íioa4o8 dejaroo 
4 lof eapaSolaa f ol0Ji:..]reLtiin(Sa4a .^ma de Saoalanie 
á quiea 1^. oíatairou el .oaballa myl tierido» y á {lo- 
COA d^a9 mmió él y trea «old^4oa:. eog^ron á Arr 
gUelJjf , ^oa^uíaj 4»:l4W^ y^l W habar aoabado cki# 
todoa^|osj9«ipalli>l9^, foé porque .upa/ ae^prra con 9a 
bi jp í^^ loatbcaaoa jeoia. delante, de elloa y penifi 
á iosL iQi^j^ipa^os jkeqtQi y.4b>^ cafl^ellano^eafuerao 
(cx>mo Ja TefioTiO ^eraf^l Pia^J : fv4 920ÍÍ vo afica;^ ea- 
Ui DQ^la Bpeva para jaatar IqMgo á los capitanea y 
proponerlea ai aeria cotnyenieute el pender, al em- 
perador Motecuhsuqaa; ,al^i[i,09 díjeiron que $em 
mojqr?ati(^ §J^ ^^\f»y >qiM pu^ lea ofrecía di* 

VBrAiiruAT--'roMo II»— O 



aWafl^urilqtié tio'^átrittlán;léfl dáriá »iAí9br'')ptfa 
^ué Befaéran^ y cdtaesfa sé etciféaiiia ^I naoiftls- 
to riesgo: t>tlr08 doróte que sAlieliad oomo fugiti 
ybi setmn ñé los demás en poco esfímadM; que 
*t>ara naj^er sogtíro so trajera la peyseiift*^ reAl, que 
eíacosa afi^et&tesa perder la oeaeioD en ^oe Dios 
'lee^a%iár pneftto pira serfido Mjo apOdeHaidose 
«de MétÍo<>; qae eadedteáüo t)fon seria f&cil el su- 
jetar el imperio: este parecer de los ims Bigai¿ 
Getüés,^ y «Mindó se pf^etiteiesen de goenra, difi- 
^endo en^ plarteé^difereátes loé eoldftdoft> y qae ta- 
^vi«rftn «e&feniaidoslos-cálMÉóto/ 
^ 97 El dia Mgui¿i^> á la horaíqttéBtfUair á yi- 
Bitar^al rejr/littó iéoiáp^l^^ ¿apitanee 

yUte it^tlS^prétes. ReiÁbifile'elgrán Moteotidhsiima 
ttiuy degi^ ofreoMle ü&as jo'yi^'y dábale dba hi- 
ja s\3r}Áa níüy ^i^osa para iq(áe caá ella ád ei^sase: 
ugradéeiii }a tfféírWi y éicodsóái» ^ eí casaníiieotó, 
pQírque: dijo sttr ¿á^db^ y 'qiiO' sb set" ¿tistuiíiá j 
de sü loy no )|>u3férí¿^cafi[arsei aúiiqüO no lo Yuen, 
flfo era la dádiva paira* ^tie* Oorlés' ejeoutáiíe la pri* 
tiion; pero nó Válen'dénes d6hdé I6s qué reciben 
"66 tecelan de isiaydres ikalés. IMjólé qüé'á'lo qoe 
iba era á darle enénta' oSéao^é) de- Nadfaib lé ha- 
Ma^ dentro d^ ámistadj tMiéMó á- óldho oástenaiios, 
que se babia de aTériguW éste déUto; kl pütíto sa- 
66 eí bello y lé ijíií'ff Ibs prtnbi^palés'pa^ qü'édes- 
^ácbaseft' para traer á'QÍiaQÍip6)3ooá' y stísliijos, y 
4$jo)eque'tQyÍ€»«6^ábiMi déf írdé i^ifél miéniras 



quttarlte tu VtdflV, y que érhaKá de listar cernios 
eMtellmDOff partí nsegartrlss: r^tcó MotMahautna 
is salida; pero Aiéron tantas las instánsias y las 
ioi€fiates qVis le hicieron de ir preso ó qoedat idU 
& puftatadas nnierto/qiie se fué en tmas andas eon 
ellos, j por apaciguar á los snyos dijo que gusta- 
ba de estar entre aquellos hombres, para qneVié* 
seo qué era fiiiéédad el qoe' hul)iés« mandado á 
Qoaubpopoca hacer delito tan áttioz; y taé á' nna 
&alá qoe se aderezA'cemo páfa monarca* pusiéron- 
le guardas, y ordenó que con toda rererencia se 
le traíase, como él lo hacia; y |>orque'tin soldadb 
le respondió desabrido, lo sentenció Cortas i hor- 
ca, y por mego del softor Motecuhzuma; le pen)o« 
LÓ la vida y le hito dar doscientos azotea. 

98. Ko se descuidó Cortés de pre?encíones: hi- 
lo dos bergantines fuertes, en que cabían doscien- 
t^ hombres, para poder saltr por agoa, y los teoia 
con guardas; y^porque conoció la inquietud de los 
mexicanos puso guardas en las' azoteas V detrás 
Je la casa: envió luego á ^lla ftíca á Alonso de 
Orados por teniente, y porque supo qW trataba 
mal á los soldados, enrió por ét y envió á Oonza- 
lo de Sandof af; y porque Viese el emperador que 
se castigaba lo pu$o en prisión, y queriéndolo cas- 
tigar rogi} por él. 

99. Animismo lus principales & su rey acudían, 
y aunque stf mostraban desconsolados, coa roktro 



S ^ 1 .i I 



jnÍ)«ijÍÍ|I): }ilm^^ f^<>os, 4eflp«dialvk a ago c i< y el 
MTTioji^ ;yjM^a,ípomo<d«. priodpe: üdia «1 tstn- 
flp á l«f fi^^ aoonpfAMp |d« la (i^irdU 4e los 
«líiqpaflol^ j aiwqvft vi^ríiifl .^T9Qe9. kt ng^^GqTÜa 

W« 1«. .*?í».» P»Wr*»MÍ» 9«íwii P«rao? í«a», 

^ft4í»E9 1^ WM)«ni (le,j(i);Íof)^ y,^ ^i^r giuiífis iban 
>^ fcku;í;fintiiiea / c«;Eioá^. en^.^ve eal»an aétonts 
^{)4lí)|lNWa<spQ.8wariB««: oirás yjfo^&caw noq- 
^^% il^tt BfiMp^ftifiR «JB ftt spit^a y. doft inil tiax- 
«»]it9<Wf{ bA«ii^ |^ip9te8 y mefoftdee, y i]|Q m pasó 
día 60 quft n« repai;iie^a doQss & los-espi^tsi^ que 
U agn^b^it: ^8^^ ^^ yer l^fijar ^.subif coa li- 
^ireza á P«&a» ^ le daba, en recompensa joyas. 
AloD9Q A9 Ojedi^ traía Vfil^ bolea plegada con bol- 
Bicofl^ laí)i|iiia d9 sedaí y ouadrdle al gran Motecnh- 
aranifi,: ^i^elas^ y al punto le di^^doa indias ber- 
^ ^08^9^ WJ*?!^*? laantas/f^ y al|«na8 joyas y ca- 
QAO> ^Q^ iralia mas do «¡en vecee de lo que podia 
yalet la ból^a; jugaba al bodoque coa Cortés y^e- 
dro ^Of Al varado, y si perdían los espa^ol^ le pa- 
gabaQ 4K)n .piedras de cbalchibui tea ó cuentas, J 

'•* fa •• 

si el sefior Motecubauma perdía, ' pagaba con un 
tejuelo de oro de á 50 ducados^ y se boIgaiNv per* 
dór por tener ocasión de áat: .viéndolo tan fiberal 

y fin íi« ' ,-• ; '.lío '■■ :• í' . J»í> :" »j , > » 



m 

HM9.9fí^ mM*^^^^ m.^pw^tfi. m.^ 

ria yoliféii, j^.v^pai^é} onwno. no t9ii»fn^, 1» 5lílfií«- 
rif jr,ia9;{jclQ)li!B,.9i^.son4elq8 ^iose^^.JtiopieiD; wap 
.si Iq nj^liMeo. P^ ff^f ftfopentoj^ aaoaip^Gr al pa- 
tíq idKi ^,tii\\,f»T(gn»dp roipa ep. «naa enja^/tap 

gi^Hi^f :qp<» «í».Í^<hJ>Hu>i4^ll>^ swalíjíOian 4os 
hfumbref, y ,q]ij^ni(n4p p,Qr<i(^ qije |i|8 voívtcirap ^ 
entrar, dijo Motect^^wna .q^ Jo, que ^unf^.y^^.Ai^- 
b%flo,3f^}ri% A WiOíbir, y «e xepar^ entre U^dos: 
o<^)i,i9|st(^;o(psu)jpi ,lfl8 e8(i«;ii|it«9 lúcierop nn.r«1tiiQ,ííie 
c»<^ fX UV^^4>P^'^» Jfi J^biéndolo Cortas Ihjeo 
»Wd'»F 4.1^3 qW,l»l>W[sWOi y.wtre eÜQsá Pe- 
^1^ ,4f^p(4<^.|9Btf|jii^4gná9^mo .Moteoulusnmat y .^^^ 
l«|.4:C|«>i;t4f( |tie j^iii(|9 «xa, nada, ü^eUMi mandase 

9aglif<^P!Pr e3ta8..ratfffÍM, {¡ioo por violencias y 4e9- 

a«;itQ^-,c|^e.^ l^,qnf|. quedaba tppMeninaAsi V> 

^ qiípTÍaí56.y yjep^o.llhrft á Pellft, le.Wjso loariqi^ y 

Iq. avui4^3'>i^. n9 j^ balitase de i^u JÍ^do, y a^^ jse jo 

«í4oi¡Á,Cpf;^ y á„Orjfcí|gi^üa nwad4 q^e íomf- 

. t4f»íWflaíqtte><??m9 ^t^dian > l^DfUí^ fflé de impojr- 
t«j^ fjf'i^iatewQJa. ,,,,„; . . ,i_ ; 

, 1,00. .Viendo Üori^aol ACecto,:,qt;.e tenia, trotó 

z^VS^* bíw. jwtar á, lee pdndgaiea^ ' y después de 
laqEf^ipji^tíc'^ .%M^ 9® lecfJbU^o ep fay^i; de la «^nta 



% ^é ia i»nia la fa catóKcá'eútrada; Bafiem te 
dils^éh procesión ebii uü' crucifijo al templo, (a^ 
taádóíloa que' tobian TTé Doum LaudaÉnn, y ¿' 
x'dSilIfts Corttl^; con l&ghmás de ^sto, ^gnm' 
y VlábaVizáí fi Dios Nufestío'Befiór en p re sonc» - 
téBos-^tío ee qfecütó el bautismo, porque 4i6 p* 
mohes 6l'Ere&ór'Mot6culizúm& que desáiiipinmL 
la diadííd!, y que eligiendo t)tn) eír eti li^sr» 1« á" 
riáif guériá y petecfetián 't<W3OT^^ 

* 101." I)e9püeá de veinte diás ¿li qué tíelfaÉ «ft: 
'pbsábán, y éu qué Irnucf&ói IseKoréb' 'ácí le 1»i¿^ 
' ófi^ecido dé pa2 & W^set^icio/ iñ^'bspeeiél los i^ 

Viérra ciilíenle, iidoiide háTJia * entiildb s^günosa 
pitanés mexiicanofi ábüscaf^^Véír-lÉéiilhiá» deott. 

* frujéró'n & QuáuhpopócaVi ^*»8 üljbsy fi tos*e6m^^ 
en fá miieflie de lóá caslélianós dé "^Ihi Rlcs: w? 
ti61<5¡s á Cortés el isellór Motecühzumk; y- B'echa 1. 

' informabíori y confesión, fué ^* decir á^Mdtecufcrt'' 
uiá'lo declarado; y corta los* ndbia sbñteaotáaáo ^ 

* qué muriesténquiemádois. fin ftítííriií dé'ia qe^ 
clon de )a señtett^ia ief echi^ \ihoÁ grillos^ que ^^ 

' dóse con ellos hizo s'éntitnierittr; ;^ *st<«*' prÍBcipal^^^ 

le besaban los grillos llorando y íe pbniáií matit.^- 

boT^que nó féillogaseü &h¥ Cútú¿^: Saliéion ¿^ 

¿uerrá los españoles & éjéotftaV'lafieiítenciá, y ^^ 

" mó iéhábia -visto una sülaflénti dé saeta?, artt^' 

' y todela^, hl¿o qüé'síHrefecn de'TélIa 'pánríqtetnar 

'^ loi- cúlí)ádyá: A la'tbifó fué corf'^gtSn -cárfffoíí 



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I' Mtl^f^wd «tt^qiie por la coüftiliM d« lo» inii6i*tos 
.; B digiíó do pena, por ol Amor quo le tenia y por^ 
le do tab gran prineipo no cr&ia oosá mal hecha, 
r^ ^ qditaba Iob grillos. Alogróse el emperador Mo- 
y icu&Eiitña y abirasó muohas voces á Cor l;és; hizo 
grandes iaOh^des á los espafioles y álos soy os j y 
ODqM lo rogó Oorté^'qué se fdeeo á su palacio, 
' i)o qtio por entÓHoes no le convenia á Cortés, que 
«taba allí máaoóbtento que en euí palacio anticuo; 
f despídiéndOsO* Cortés para su aposento, le siilíó 
lOompMlando,- y no* consintiéndQlo, fueron con él 
mncfhos pHtlOipíiles;mo2ioahos tan contentos como 
^ no Imbierá pasado lo sucedido. Diéle entdñíoés 
Cortés' 1(>M éfriado' á Orteguillá, de que se alegró 
Moteeuhébittá. Bttl^é las dádivas ñieron dos indias 
hermosas que díó, y por sorlO, una de ellas concer- 
tó (por Bor hij)9i áA tatí gran soBbr) de casarla c^in 
Cristóbal 'de Olid, y luego le envió joyas rióos y le 
trataba eomo á deudo. Bautísárobse estas señoras 
y trMólé Cortés^se bautizase, y dicen qtn» vibo en 
ello y M d^jó para la Pascua para haoerio con la 
grMéteé y ^najestad que pedia. 

102. Caeama> rey de>9Dezcuco^ con el odio que 
á los casiéllÁBoá tenia, trató de poner á su tib^n 
libertad. :Habló'4lo>8 meüoanbb, que se ofrecieron, 
y -ftféi^ á' Teacuco; á disponer It^ guerra. Llegó k 
noticia de Cortés, y; lo envió recado solicitando la 
paz; y le fíJé n^artespotidido. Envióle á llamar su 
tío, y fué káis á^A'lái^puostft; entonces^ trató de 



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c|Ud «Qttwdtf «a, el faÍMio.áa TMQom lq<tH»I^ 
Jío. lo (¡¡lian i-ijt:8ftM»,:íteitop»>i>ií'í CqiMlKl»!"" 

is)lgti4 re««ki^>BI!WBÍ4i<i»irM<il!M.f<l«K>P mi- 

Mkütfi ttmmsiMni», ,.i , i , - ,' ; ._ , 

daban, y QohaTl9,grillf}9i.;«4at^aWI^ ^V^'^'A^f^ 

,t4W;s«.pc<«eMiai nwtw fi r^in,I«im>m3 tf- 

. d0Dte{.^tcaS'áya)oi;i;de:'lmiáNÍBi«a :^«í^U4o cga t& 

confianza criatiaaA:'ñao9i^e^f9tlktM9ífffl>tío^ 

f B^posuioa de la ProVíd*acifyi«teinm'j49e 4iui aer 

.:««!;: á'vuñu.d^ ateoicavataait ktfti&dioa ¿l<4 ^ 

i^pafiales. Baoag^.DiAs j&«atQs.bAttltre»!para,^l1Bi- 
u tosí jurtieiit; y! si leaidlBo»l[i».e^liW «Iwindii 
£i]liliaa ruaon ds £steíd 

L il}á,«Rl|ttgO ^ifuwfiido, 



106 

dio86S, porcia óbsíinabion dé no áfénder ^ tá \íficá- 
cia do las razones para recebír el bautismo, á los 
que Dios tenia avisados oon tantos pronósticos de 
su misericordia. Escogió Dios á los mosquitos pa- 
ra convencer la dureza de los egipcios; y escoge á La- 
mee^ que quiere decir el humilde y pobre, para dar • 
muerte á Caín; quetpfl^rala sjoti^rbia de tanto idó- 
latra le basta á Dios pocos soldados y espatloles ca- 
tólioQS; :<^4pim .DÍQ9 *u péirdifla p<ír ^nt<J»C99i fin 
que tratasen de^la^ofénea. ^ 






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3Dd feíbonto d»loé mcntietaofl j- de k legada dt'Pinfio ^ 
Nm-tuz, 7 lo rMidiao «««Ite. ■• 

104. Hallóbue Oortés ood folii finiona m U» 
auttesoB y con abnndanoia de riqoezM: trató de qoe 
Bfl reoogiera todo el oro pasa ttoar los quistos de 
sa mAJestad y Tenitíólas; eoasion en qoe Ooosslo 
Mejia, qae era el tesorero, tpTO disgasto oon Jtun 
Telazquez de Leoa sohxa qae qo manifestaba lu 
joyas qae babis mandado hscer á los (dateros de 
Atzcnputzaloo, y salieodo ambos heridos, los poso 
Cortés en prisión con dos cadenas diridides. Súpo- 
lo el emperador, y sabiendo de OrtegoilU qae era 
por falta de oro por f""- irj..«na« i* <».» í 
Cbolola & qae te diesi 
rado, por satisfacer al 
se diese algnn tribato 
llamó & janta, y les hi 
. llaje, sanqae alganos I 
siderando, aanque ge 
al de Tesoaco á buen 



107 

Ma 'aftl6Yto''el teiMrd): insta^M del'40Ái<miO| que 
sentía la orattfnMtt de algoiiotry* ei <sú]b^ de Dios 
nuestro SeHor lút?óántido; jnntercm oién mil ¡guer- 
reros con intento de (|be si no qnerisn^irse de gra- 
cia, ecbairlos de la eiudiid con Violenoia, Llamó á 
Cortés el empéra^r Motecuhaubá 7 le dijo con 
sentimiento lo que pasaba. Oortésí que égperaba 
socorro dé EspaSá, pensando que con más geofte j 
amnmon, y los qué le faubian of^oido, acerado 
déla petseniídel empéirádor, con facilidad s^§eta- 
ria el impeiña, oonteetór ^ue le faltaban nairie^ que 
ie diese quisn le .certera; madera» para hacérios, j 
despsíohd luego ¡á Martín Lopes que fiíbrioase'oai- 
baraa(Mtt«8 y soaegáse el alborea. -^ > i 

106. A fmM dtas llegó la naeva al empevadot 
Moteenlunimit de que haUnn Usgado unos navios, 
que li» lle^aidu ^ntados^ y dio noiioiá á Qorfés, 
que juagó serian de Bspaffa y alegróse; pera kiógb 
tii9<f carte deí Sandoval^de domo venia Panfilo de 
Narvaea 4 prendeUo de parte de J>iego Yelaaqves, 
adelantada de Cuba. Tres soldados de los que lia« 
bien ido á buscar las minas de oro^ Oervantesy Es- 
cftloDa y Alioñso Hernandeií^ fueron luego á los na<- 
vios y dijeTt>n grandes amales de tüortési dieron no* 
tícia cómo en Tilla Rtosi éfitabaSanéoVal por te- 
niente; y ' Itfego dtede la Veracrus,' donde paró, 
de^aébó al dérijgo Oudvára, Al esóríbano Vergara 
y A su teniente' Amaya^ y otros testigos/ á que no- 
tificasen sus t)i^ovÍ6Íones 'y diese^'ia obediencia; y 



HiqiiidbsRi^lAjiininitú^ «00, pe^rp de A^llft 4 Ué»- 
c«.i 7 sabMRchj^Oontés ¡qitQ veafut» «ATH}:4t>»«e- 
birlosoQjDf gahrigadnrat Mggtoa : jiiw» tosytjb ^ 
41éi6^ojraa, 4a drb, y ÍM¡ ««lyii}: á:liI»ryM«,e«i) 
b«8feÍD^«(» y xBgft^^'fx^^'^mÚ^--^^!*'^"^ ^ 
K«cT««^7 I4tt,9dd«da8 M«ilw0]rúQ v^xtttypttmtr 

VttB^Ms ^iAy|]i>ii y & «13 maga», j/.^piwká *i 

compusieBe el qus no M MteibMtiU) eis^Md^fM 
lai^Merna airÜM, síüq ique ««.proueftíMe Mtei- 
,vúAo áe I^s W9 pMfia,.ycQgifk bftmmMif h»aén- 
fi6tQ-pftrtidoa:de:qafi fiHw i otnw pn)wiMÍM.7 «^ 
d^adft d«;a^b(írQt(i^. . <: . ■ ' :- 1 

: 106. Coa Iw «itÍA«.y eLioCa^DMi M «K'V* 
.Ow«»rik« fvi4 ittatyor el. ftiror.tto N«ifiM»% jSI«í- 
áat .lé&Q»i YtKVpv» de Aj^Um, qu«,lwibM iita i 
Qüh^^.aeAi8i9B,t ¿ J>Í9ea V#lMawM.rle pwt8i4« 

1*.8ÍB i4|J!UJ99i y ■(1«9 ÍW.fl 

qoes degwJki oftv'iAr muw 
IWjcR estorbar. *ib«r»íí», Jp 
ek medio de H paz 7 mim 
eervieio de Dios y d^ r^y 
GltuH ja .lukUó, 'c<^ W2«nfj 



10» 

ni eLinfoiitef éri úHjitigo Juan BoísddiOiifvBrapjf ; 

que MotMtihiitima< te había feaviáia^ y, iáróarta; 
qii# faoribid.dteieQtlQ ique* venía á desagrtuiiátle,^ 
que .66rtéB estáVa. sinlJMbBáhijdelTefy, «to habiar 
raapB que lé< laovieaé; imkes^ini» eróBarear al ot^*' 
ddr y á to eeoribaüo eá unía eambeia y Feá4ee{HÍ^ 
oUó éi Smto BóimogO) coa titula de qúe^ harta firt^i . 
ta-^A iwa >piaa&> por . haberle uotíAcado jpéuaí^^d^ 
muerte* ]F perdioBiestor. de bteneik qmiab'^aaasé'-ip 
Méxlee^ poeiq Cbrtéertéáin pacHtóadahí tierra/ '^^ 
Beiéardtte dh: Sauta Gfará^ poc üombro'^ de víiiw^' 
y que en nombre^ del; ejercita 7 á»]ós 'mftft^otdfií* ' 
dea le aotíficabáy ve ee atre^!á'caetigat^<yMl^{ 
quiflion^ y atínqiie'quíso'prandefati padre ft^ay Bki^: 
toldmé^ -por haberle dtoho el capitán SaWatierrdí (áu' 
anúgo). que) andaba oon dádivai ypremedas 9ott^^^ 
taiido lávolua^d de los ea{$íÍ4iae9>«í¿seJobo9il»ia^í 
tid Andiés: dp Dufióro^ per ser enviado áe^CotíJ^? 
Sacd iaeflpada con un! sebriáe^riuyo de'su nombl^' 
pero no <ee > atrevió >& AMgaxt^f múo - qóe lo vol v16^ 
áidespaohar aio chepnla^ta^á OorÜr de la' eárta'j qifiét 
á la dedos íSoFdadraTuspaodió:' ' 

. lATu/ffcniohlb qáel<pasalMi snpo^'énlttésíico Obr- 
tós;;7'deB conanUadé rásflbldkdt» d^tmi^onn^ 
préi^w áoNar^piaa; Déspacihá & ^billa;> que ^w 

ilietffcro^ea^gRTlanea:/ que 'ie^ tedíese' de GMáatte i- 



lio 

^ ti» ^amdfi 6iMní Bsrrieitoft) trésdt^ 

¿aSj 7 i|att les pisdtfieii un rérjoii '«d Mdm cábú^ j 
qntle «q^efsse ^oco legan de Z^mpoalay dona» 
y« eetaiiá Alocado Narvaés icoeí so cyénáto y.baUs 
nelificsdo «i caaiqae que aqfda de las' mantw f ro- 
pa jque tenia dé Cortés ieridie8e:¿0oa2ak> dé^Sao- 
doval.le afia6 Je. sdiese^ ooá lessiddados que p]^ 
diese^ al «amino, eomo lo iiiaO| di^nde & Pedn» de 
Iceío/ea su lugar en ULúa^ Aqtes de. partir. kabl6 
lü emperador Meteouhsmiiay ^rd^qle qi^e iiía áxe- 
eebir 4 Pásfilo de Narmez pata aisoiQpaBarle & 
MéxioO) porque Yeñia á^TÍaitacIo de parte del rejr 
de CastUla, y Tolvetae después ooa ellos á etaber- 
oaiB^quadiJabaíáPedrode Alvarsdi} ansa lagar^ 
la serviría con tedo irespeto á m altesa} que le so* 
ptictiba lo aiñpipasey y que no se.leíaiiicxese daSo, 
Bacarg6 la veaecaolqn á la imágea de muestra Se* 
£(om y la eras^^.y digauda oshenta soldáis y si 
padre. Juau Dka ooa AlTorado, saliá oóu el esípe^ 
radar MotecubsurnaaGompaBado^ auqttalarseisti^ 
GotíéBy hasta Ja cahuvia d^ I&kapidapan, oeu todos 
los prinoipales; y aunque le daba seos mi saldados, 
Bo Jk>s admitió. Selieroajoonél:QBefaee; peco seibsa 
volviendo, porque no as atreváeffoa á ir taalé}es. 
: loa. laegó Cortés A Cbf^ial*, deuda fo^Usa 
raoébido; de. Xlaxeala. le váitiui y.saoa «sttpkM» 
no* porque los ueoesitaba, sioo porquaao^^j^^* 
nade quelle?aba fueras?» y á pooos «^ 
rou Tol viendo y los despida^ qiiadaQdi 



1AM l»€aTgiBL HalfiS^ á.fDAfllsi'CaDbi^lkú- 
zaSy y bém^qu» leii 'soldados- se ádieétreti^ iyü po- 
eo6^di|ifr éníifontraron «u él camioo.á Abnfio fto Ma- 
ta^y qtiistrWift; tiD traslado de la provisioft d&NaNnéi: 
ooa^ ottiós tres testigos para «otífioarla. Hioiéfi*oYvia1- 
tb; y' Corteé, djenódado^le dijo* que antea de ieér 
le moabasé eHftulo dé escribano de sa majestad, 
potqo¿ sabin qaé no k era; y que denotoiostrávlb, 
no. ^queHtK^rcosn^ 'Respondió que era traslado, do 
k proVféibn «qoe iDiego Velazqnez había dado: vé\' 
irió^lA'égnnítar^ eraalgttb recado de sa majestai), 
^tfe alptriflo lo obedeeeriA; pero que Diego Yelaá- 
qttttí ürá g^dbeYnador de €afca, no de la Nuera-^Ea- 
ftBai palto ^üeteh rfla'ise'otedezcan s« proyisieMs. 
AcárMdlo, -y 'de^ftnsa^on y foevon taiúy tfé fiarte 
de tia''rtutt)n dé ^a^^i^^'ounnd'o Teman dé parte olp 

109! désf^tieá Uég^ 9And<3rval ¿on s^sMta^^<4da- 
dos, que'*faé bien'koebMo dei efército: di<V noticia 
odbie tráia N ftrviíira nA\ y otiatroeientoe íembtM, 
oótiéAta cábailos, veinte-tiros; setenta estcot^etus y 
dnottéfata Vá)Í0stóros/XM)tí''ibtroha pdivora y nnnl- 
eíones; y ¿óftío' dos soldados, en traje de ^indine, 
hábiaii ido 'á Tondeí* oirúeias) y hablan- oido y vis- 
to lúB iiravatas'de' Nalrváez^ Sblvalterra au amigo 
obiitrá Cortés; qttti Uitf tnaH^aron ñetar yerba ^'les 
dieron' onéntfiS' de vléi-io, y cóino se habián lIjBi^ado 
dos MhMfm, que^di^ba en I^paiotla oon loa solda- 
doa'MieiiteBí yin^o eodai^oíBaD aelda^takiga^ 



Il£ 

u 110. LtMgoqoa M filé Alan» ¿« láate>]r sopo 
Sand^yal la ñotmai segianda yw .wóé fX (ladre 
fragr Barkdomé can Mfta qitfta OMiy'.imglía liMra 
NatnraUyen^Die le requoria íde ^rt^ .dal ray ia 
paa^ y que si qoeiia ir ¿ otoaa ]Hntarria4iap ia iqr«- 
daria; jp-tat quería juntaraa «in albaretoy'aa haiif^-al 
Sipiicto á DioB y 4 sa sn^tltd^ y 4ra%Qidrárlaq9a 
aloroi Biaafaa y laa i&diaa éqii6(h«biaoí|toltedo ad 
€ao¡q«a áB Zi^DapoalAi laa .Tolvito«í y.il«A de^M 
kaoar lo que leaupli^aba^ ^xcueinda taS'if^bW'qaa 
kaoUnaua aaldadoa^ eaoia oapiiMí ^mml j ísati* 
oía «Miyor elaato en ooaikra da)iMi«a)aeM»4^%|aa 
le babia .dada notioiai qoe la j^widariacfftii.lío^P 
poadrm eJl ramadía 4Qonraal»a<^ Süto ai^rapuiF- 
dó el padre Olmedo á darla delante de loe p^ de 
aa^éveíto imia Moeria no^ia;; y.^A ^Ite l«>H|u»a 
oaiigo; dál daiaeafio que tni^ 4^ prendar. 4. ui^ oí* 
y. iftatertaHa^ Ottando irania da.ptrt^ d^ UjAi^- 
da que resialté i el qaa 44id]^ df DüINro 
ftfaaa á yarea^oon Cartóa^ .fK»iqiia i Agiuetít .Smo^^ 
dM^.el oléiiipo Joan 4e L^oa y 9l.o(iw44éfiga0«a- 
vára^ y ttadi06»iiaMiJNoi9a faf9rd0:Oafijt4a<'IVi# 
.Siiavo'bíeii .téeabide da Oorléa» q«e>daaaate ^vsrlo; 
.yiel intento fuá, fiQTqfaa oanio tefptaloaM^ Qmt^ 
qiia!pár<árta<toA 4\ y> oQa Amador daüiuroR^^iie 
ahí. ya dififtoto^ ^trifOto qtt4:Jtakiaaqi9«ti^ ia oa- 
.f9eii&»alj4na!yiQJai»üa^^^ 0'jiii»Ji«t(M«- 



ctoMto^ Tte» A wtoriv e ÉMo, Mte9Í5«4u^ úmfxAM^ 
qmt foé ^to do l%»mía dt fispitíto ^ta: ^maá^ 
ron ^átM y ^Mdó t^oMertado lo qaa 8& liabia'^ 

lU; Luogo-qtttr AadiéB do Bmvottlió; llMé6 

OoitéB i6 J^oii' Tel$ttqQo« do Leoo; {Maioite^ Ao 

üiir^aofe y doBíoga Vola»q|ti«t/y lod^o qw^doN 

MPabiíft vorl^ qoio OfrgOM «ttn m oro/ Joya* y o»- 

'diOÉao'y fboio^á'yor 4 NarviioSy y 41^ 1Iowm4 

Jiíaií dol •it)ío»'porino8o 4o oo^aolao, 7 io pteitf^qi 

^^tra tn^a. *No q«ñw lio var iuoto^ poro Uto Ib 

quo kr ibaáM OoHéOi SaM Nm^oa A U otüaA 

fdiYanflo^tttfy-'gosBdso; poro doogo'^tio «oiiipoa&iá 

lialilar imd do flottéo^- lo fué 4 la manot* :iii90 aiot^ 

do de *oit igoáto 7 pasd wiiOBtiéí ont m pfeioMia y 

la dd<»padni^^fi«í7 ^avloloaléy Jvandjal Bio; <}oia- 

^dAoo 'k «(flÉeví y oatMidó ea ia mesa, "Hir oobtioD 

do<foaii<Tfriaa4ifao«í iió fieoOi (}ooMkwiiftiooa'Kiur- 

wea; d^ ^qb «temo aoiafaoo* 7 apeUido do Qiogo 

Vlekifi0O8^^ d9& iqvoiGcirdés y .todos lot i(|M te 

aoottipidÍalkaii> otan tráldoros» Nó podo ol 4i(».i»fifivir 

ta jSotnaota; «aodfliKoaimda, y á <do> ostbcbar lá; fií- 

fia toé ^Éfo^aiiatian, f iio#a nrt «oafrilo) omaogrctite* 

do. Luego al punto leo mandaron salir á ^i 4roíf, 

dii$oadoiKacTa«aiqi»mád'ifRÚíbrti«i;M ahí húlfiéraa 

iAoi»flHdna(ABr80#ié'posadibmbrM.M i'i -' / : .1 . 

' llS;* Ai.laa doo'hotfao'qao ;Ch>i'.t6av doofi^- 

ttttio'A Jiiam ¥oláaq»oz toAii kftento did^ontr^^ 



jtftc^íwHai ^ a o wt n tw y h ue rta hw i b Mi ^ eite m- 
-^ezBttHi áo '4u0íB«tJe>foai la.«rlsó qqe ie^veúa i 
áoontsar-eon Am Má\ ínámñ 4t-^a0n* i» Citatat- 
tkt con aua lanzas y flaohiis; y oiuodo enlnadHi 
■'Cbrtés quB. Jmd V-ela^ufiS a*i;eatabB'áoa-Gii. pa- 
«iesÉft Kanr»6s holgaad* mo^ áeatttím, emavtní 
aonel ejéroito «o bk V-^apw iB. jfiqa^ . CoKtd 1d^ ■■• 
oedid», 3^ fn.yBartaibaaA Ja i^iwbM puaib^ m- 
jMsaBdo •! ^ue Sklratitrrft m i8.habiA beolw an 
-paístBte pntqott le hiÓMa 8tt hwwhedni. T<JU«««ió 
Ooitéé «M.ta jarMdKiUsgami. ¿:,1m.x\o^^9^ nii 
■¿■ttcdi £ettpeala; ^i»<r«afci«C!ecM»}>ibiHeuoii 
irado yse iidMgacoBMos'jioldai^iii .^'tonukjBRtni 
taráio* lepMÉidDs. loa iioldvlsB'i, i: tn^ ^«e le-^w- 
"¿«EMW dq bi artÍllróa„pBFfc::^ie/BMáiÍ9«M.ddlo; 
éí otro tcráio,<á-iJuati'd*-L«oa4)aia.'q«ff'piBtidieiB 
á; Diego V^8zqu«z: dio: Mandanianto, GimuSa de 
■a mane y reíVeodado dé Pedro HeTn&adwm a»- 
- Ontario, á Sftndovtd oott^BlgoaoU; «agror (faiiaqae 
-prendiese & Narroezvbizo asa bnro oláticaAiw 
'wAdñ.áoBr y áoo 
capitán y jostit 
tod,-de qae est 
Iftrbsptmta; 

US.Baee^ 
Taez y le dijo 
q[tfe OoiíSb vtA 
-4oa<niil indios i 
-'«^Ío0Ó'alftinni 



116 - 

metió dos mil pesos al que prendiese á Cortés ó á 
Sandoval: viendo los soldados que Uovia agua mo- 
nada y que era mucho esperar y que iba anoche- 
ciendOy aconsejáronle que fuese & sus aposentos, 
que pusiese espías al paso del rio y algunos hom- 
bres de á caballo, <iue pam cpatro gatos que podia 
traer Cortés, bo era necesaria tanta prevención de 
guerai* Sisólo asi^ y maiid^ que en su aposento 
darmiesen: eoldados y en el de Salvatierra; seftaló 
á Gonzalo Carrasco y á Hurtado que fuesen al pa- 
86*éel4fio y oiros de á cabello correderos, 4ij&ipor 
BoiDÉkrís Seofea Maria, y Oor^t!& ios suyos dí^ por 
Bomkre.al Bepiritu, Santo; bien amparad(» quedan 
con. OMi^otee nomtoee^ veamos lo que & <»ul|i 
ooal i» sueede en la refiriega. : 



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irrviAXxii. 



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Dé la piWon éb Kar^a^z, y de lo qué da^ptlM d» «Ba m 



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méBté inéteee a)a!bá9¿iir^ én kd Miprtaa* diñoUes 
MiélA *8ef foHtittft lH' tMdlueioii gaiÜMrdu. ^liMgo 
«viaó'con' uü cri«d<y My&iqQé ItaBiitlMín él€Mlegvi* 
lio á Cortés el eontadwAüéiés deíBwrOi y oen 
el aviflo determinó dar el adulto á la media noche: 
comenssaron á disponer sus tropas, pusiéronse una 
sacos de algodón que se llaman ichoaliaipileay asi 
para resistir el agua, como para conocerse por lo 
blanco en la oscuridad de la noche: dio orden al 
•f atambor Canillas que no tocase basta que ae lo 
mandasen; y camtnamb^oenüosiego los corredores 
encontraron con Gonzalo Carrasco y Hurtado 
prendieron á Carrasco y Hurtado se escapó: ern 
compadre de Cortés, y le dQo: ¿cómo cafsteie? de 
cidme, ¿cóino está el ejército de Narvaea? Mirad 
que no os ha de valer el éer compadre, porque os 
he de guindar si no me lo \decis como aiii%o. Res- 



Coitífisno vbíbüB^bí pQtqa^' «; .mach$; )si ftierm 
de N^r?Mz; mirad que ^ k> t-u^o, porque; $i «q; 
habéis 4e morir; y no lo 4^0 & ssordo^ ¡p^rqiterlaa 
soldados enlfedo^pioas Iq guin^rQD, y ¡^ Rodri*! 
go Raogel P$^< W$ echara e} ^abaUo» espiraira^ pqrc^ 
estovo mas de oitrca dia^sÍQ pfider tragar; bpoadq^.. 
Hartad^ Ihgá al real de Narvaeai daado vMoaal 
arnu^ gue^i^iQP^ Cortea; y algoQoa» que ae lotvb 
vleroj^ mas á jm^éo que ék verdad» lo bioieroa i9a? 
llar y lo reoogi^on. V . 

116.. 4f^wirÓM Corlea^ y Uogwdo, Auna otfuja 
qoe ^iiabia mao^ada poMr» todos la Morarotis y 
al doMiibrii: lar<Mií^: .dpado astabsi Narf aaai oíato, 
(dijo 0(Nrfeéa),.{q9aJa limbre Ma alu ihk d^ 

j aroo . é^ aaia^loffi y Daa&dal) t^oar al iir om;? y awan 
que'aft{a|Adefavpúsl«aga;do k artilUria,r diapaiíii^ 
ron i^spMioaürDS, quaiaaroii 4doa eoldad^a de.iCari^ 
tés^ el^^férejí: aali^ . d^frAdiaudo au btiodera^ qna 
unotrdieai^efal^iego da Biolaa^ y (aier^os Fatulas j 
fué aa^aiido pov las esoalar^s y di^iaudo iválganeía 
Nuaatara^^lelti^l y Cortés U ra^ondíi&c a)lait0TM« 
ga> y/astof bé ^. qisa* aío la^aoabaaa» damatat^.é uh 
Degro>4tt9 sacó.jB«a^ baaha alicaodáda^£a<la ^apaga*» 
roBif ^pagá«ldolefla^l1Wic(|al;uMiiillsa<i^.^SAlldoyal 
en el aposento da NarvaaZi le requirió muchas t^ 
cea: piteaba dMAoadeatnií. 7' caiDp iaSiUn^MiLde 
Cortés ara» da^fS^ paUooa» íaioaaaabap f&.hewi 
A[artlii:Ji^?t,{iog(;tfa0gftiitp¿ dAlfuara^^JÜéroula 



lié 

á* Mtfhrtfess* en hb ^6¡ y \kf«tñ^ *etk él* «líeto» itferró 
e&a él' Pedro Ssbcbes'Fatfiín y 8ii&dcmi)y y ume- 
trándolé por las ¡gridaft le prendSétoD. Cortés m 
este'ic(téñtiiioadi« éon ligerem á todas' partes^ yn 
baoietidb ifodár la artíllerfay ya anioiaiíAo é ras 
aoldíidoB. Loégo que faé preso Narrües ^viaroii 
la victoria dicioBdo: mnerto es Nártaeie Tictorii: 
▼ivia el rey y viva Cortés. Sali^tíem fingiS dolor 
de estómago» en «loe dio á eirtender' qaé skHido 
taii haMador/erai solameste ImoMIter de estÓBiege: 
proBdidlo Joan Velazques y á Diego ^V^eMcqoes: 
todos leilalbftn tsBmkNios, y^j^t^néóqm ení iiu* 
moroso el ef éiknto dé Cortés^ unos se kioievott sor- 
dos y otros 'doraiides; y'aimqBe quéiiati Beodir, 
lea tmian ei^idar las* pcrntos de • ios tras aloja- 
BñeBtos^ y ooem ttbiUetíeapar de ÍAWkmMB. Lie- 
gi^ Cortés éonúti teataB á^NürVaM^y^ 'd^ole Nsr- 
▼BOB: sefioi^FerBando Oortéi, tened* éB nuoko la 
Tontusa de haber prese á mi persoM; y résj^ndió 
Cortés: lo ménofir que yo be* heolio ee ^ estii tíem 
es eso: mandé qtie le pusieeen ^tlloB; y deUadaa 
gioardas/y que Inego le ourasén, y*á lort>tMiidos, 
SalTatlerrBy'VsiaBqiieB^á'iiuBB M)Mle. -Faerofl 
lee mvortoB de |iiarte «de 0<h^- eiiBtre( y ^etütf • 
TBOB onooi j madies loe lurídeede límiMba 

parte. ' ' *-'-'^4|M|^|> 

llfi, Laegd que ceai^ la resiA»^ i 

pregonar por eapiteu general y Jui 
qíie Beiid¿eia todob ^íliMyAe poMH^ 



llf 

vida: aoíidienAi tbdoÉ &él^ y entMgáttdola lÍHilar'^ 
maá, dentado an una aiUa^ I9 juraroóraotos trefi«Mta^ 
tos soldados sor hábiaii bocho /taartaa «n un a^o^ 
sei&to, iquiéaes Canasoo aoossejába ^uo aalio^^ 
porqoe los soidadps de Cortés andittMia divertidos 
en éi despojo; pero no se 4iivevioroii, y a^uárdf^n 
el dial : Ordenó á Diego de Ordaa f á Gristd^al dei 
Olid tque en <los caballos de los de Narvaee foeseá 
¿ Ihttar & doce eorredores que hablan ido por- gen- 
tiles al rio, entre los cuales estaba Andrés de Doe-^ 
ro y Aufüétíii Bérnardes, que al punto vinieron, 
aunque llegaren' ya de día, (Maindo tos atalnbotes 
y pifiEUios le cantaban Tiotoría^ieiendt): VÍTa/ vi?a^ 
la gala de los i^omanós: álos que estaban encerra- 
dos réquitieren pot tres vectos, y viendo iqiv^' no 
saliatt, les dispaMiroii dos tiros qiie ftiátaron 'á dos, 
y eon eso se dieron; pero viéndtof nque tan poces sol- 
dados^ se hallaban vietérioddí'' dé tantos; estebim 
los ife Narvaes cerridos^'y dectan lamentáúdOBe/ 
¡que cuatro asldadod stn^ áratas, con ana albardíttas 
(que asi llaman los hitífñlesde algodón) nos hayan 

117. Bstatido en esta celebnteion Usígó Barrién* ] 
tos con dos mil indios de Ghinantla con sus tennd, ^ 
con flautas y cairaeeles; y como iban en hileras, pa* ) 
recia un.cgéreito, dé que se ategr6 Cortés^ porque 
conociéfaa coma le obedeeipn: hlioles agasajb y* 
los rnand^ hospedar: el caeiqw, ausque^estaba Imk' 
ride^ pa^oe aquella noche de^ teviiar ¡se fqó" 4 ddr^ 



ímgB^^ filé 4at Aon» y gbinftsfalMáiCbr <«1 ptraUcm 
á O0]:tóS|.y mtod^le^ qnM píniatid «I sudeso de la 
yktoñik como «^Um,. lo d^ftpsehase aI. ott^jmdor 

MtA» otígié el .bospedamo eo caM.de^ yati ihdta 
piliiiQipali 4M It primera ives» ck las doM' qiw les 
dievoii, la habti^ cabidio én pttta y ae había. bAiti- 
sado, llaiaada 4(^8* Gatabaa^ chode^lo^gA Wpuaie- 

11S« Pceao NarvaM y Salfatkrrra^ laa raimtió 
4' Villa ICioa para qua.aUi.eatuvierai^dan g«Mda^: 
4a4paob^ M puerta á.FffiyrieÍBoo^ de L^SHií ean otro» 
seUade^ 4 UftiMc á loa siaeatra» y pilotoai y wt^n- 
44 <|«e« Im dilataran Mlas^ agujas ry jtini^eA^ y ea^ 
yió pQT SafidiA da Baraeiiai 4.%MiUt|a j teaia pyeao 
NaiTfaea ea toa navioa: ;|odea vbteffia .a& aa pce- 
QeaoMbf repdidos: a^i^br^iaa-por akair^a^ ¿ Pedro 
QaballaYo^y di<Uaa 4rdeii <|i|a si» a^giuiaa- natvios 
Uagahant potqaa tavo5:iiojtftcia de>^JM^^a.$e aprtea- 
tobwí qii^ iMgo^laB' 6ta})arga4^ )ft9( yelaa, agujad 
y timones: ordenó dos compaffias, ana pftSM* Joan 
^ YebuBqiMív de Le0<^^ fiea doa-aavloa^ qve ftí^w & 
■ Páftoa* 4 deaoubm^ la coata; 4 J)iG^ da ;OodAz 
oen otsae dos naytosy . pat a^ Qjiáaaoaaico, dx» áMi20 
eailai(Qfmfia8(ia)t loaefaadeb^deNaimaaaiy'nreihte 
de Ipairayost.teaa^ÓTapfettar UD' bwHLiiMié'.que 
fuese &'J«maiQaA^tFaef «abaUos^ }^w^^m¡^f^y 
galBnéQ&p'ar^cpaMw lattíatiai^ V9ítik:^U^vpi&p§f¡^ 



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sano dar libertad á los capitanes preeps, y voi?er 
las armas á los soldados. Mucho siotieroD los sol- 
dados de Cortés el que se les mandara volver las 
armas que se habia apropiado cada cttal, porque se 
hallaban acomodados de caballos ensillados y ar- 
mas suficientes; y aunque se ejecutó^ no dejaron 
de quedar majorattfsi^ ^^^i'íhj 

119. Trató con sagacidad Cortés de acariciar á 
loa^ei^tues fowsterory ^pattit^ ei^néUoar^le' algu- 
nas piececilhtÉí ^é óri)^ y otftifé foptíé qué le ofrecían, 
y mormuráronle los suyos, á que les satisfizo con 
páldlM^(t«M»rU»íl li(«''d«Ua?yíilWl^^ 
TM^h! tmrléf :qu« le^ hi^ia' ¿aMdU^eá « iíéj)áíi4éléii 
que^«b Mélico ^ inibiít hécihct, f BbÉifbfó^ éiA ddí 
los áiá¿ p¥{)li3ÍpiBtto« Vécfo««qti#'>f««¿^ ií llcíitiié 
eon pddttrtdii'libdM)^ dóüéé'lé tonirf tés^i^doY Éá 
está^alt«i|iM|c^T«iá Qpftéli fdbgrei' puitiidb' íé Itogtt 

lA naifi^iiMe^éótty^quedaba'Alviti^^ «érdfd^v 
y qiiestlMisiMaBÍtfaüosliai^ qc^fiíÁlA \^ -tíst^Éi 
tines/qiü-diyéretf MácicoV y eófto h&Uaiki' tñniáiA 
á <htegÉii)llH< el pó^ /lei emperador MotwuiísAi^ 
y qmit» ttabían piies*» -í^m^ &' iÉs^)$asá6,'ií>^ab 
tocfao. tavisToó pesar y^ <«iui^ patk <(a> bo> iMÍtitD^ 
sear l^p jwtiádftg' i' Hn«^^^ 

tfli89^ eto/todá lorien paira ^ sobev^ / :..;:<w^ 

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Vbtavcvbt.— Tomo IL^U 



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CAPITULO XIVi . 


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qpdj^f^)|W H^r Qaeft.de: Al^l, en .q«# paliaa al 
Vftileo)98^{^ñcqajcpñilotpf^ Umboú 

4:^€4m 4e A^Yi^a^^ q«ei08tia)i^ 9a logigr 4e Cw- 
t4f I y. te 4i6 o«Q omd4«i<A da. qi^^ fiWkUftaaa aiii ju- 
w§fk. Mo albUió qoian dat^ios^y daioa^papaB aiiÉar 
aa an aacratoiiq^^ estaba eoMflírtadi> ea aeabando 
la li^it» dar etlpfe loa a^aftalaa y tlaMaltaéas qm 
iMtbian qgadado..yMBaeri6mTÍa8» y i^jft Uul aanaa 
artabaa ea al tamtoa iaaiplo paca etiiitÉnto gtar- 
de^aA; y pndiaedd caoeideiir.qiie aanatlratf madiof 
Bit piído &tt8líi!ar Ja mak iatanoiaii da ka sieKioa- 
WM;PQ94>p9dieBm-:6alur dO' Móxiaa'lifaBaBy*aao* 
modados, pueaipudiarMiMUr may rioMjyfjdaapQos 
darles el castígOi determinaron ir al patio, donde 
bailabaní ce¡;caron las. jaf^taSi y estando baflando 
desonidados porque juzgaron qae iban k divertir 
y no hacer mal| empíesan á dar sobra loa que ve- 



>a4 A^"..» t¿ ^\ 4 



^8? 

liados j djQt F^^H'PF^^^^' y^^* niQ<^Qs,4w^a 

que pQir GD^Q^4q aróse h\z(hl^::je^í^9^^»íh 
p^&alf^e fetiraTQn .^ tod^r prienu 49í ^Qi.tiity^ 

121 . l4k9i 981^9^ |K)t %u# > se , altprftroft .vñieroa 
maohip3| por lo quí| eicribli^ l^aryi^^ poi^qpe veiir 
do la 6ea^»en qmo 1)9ijip^2^ log rfj^es»: quisieron 
que epUa^ á au se&Qr yji^o .}o/iepq^U6^,Al^aní*T 
Jo; po^ ocopM eisOjTQ y plifa^rift que ^oe^cjie^Uftr 
no8 tepj|a.%jqy4,ÍBipartaba 'füAs de peteoientp^ /mil 
pesp^ y poique Yeiap allí 4 \^ ;tIa9M)^íteoa8»;;ai^S 
eaenwjgQsjy Jo pri|»ípí»l,j,Rprqtta^el ,dámoq|oü^& 
instaba viendo destruidos sus ídolos y qQ/e:jl«k^]in 
gioa cnatlaua ae inkriodqí^,. ♦. , ; ^ » :' 'j r 

122. Camioaba Cortés^Á la ligera, babi^ido des- 
pachado á ^v^n Márquez y á Alonso de ,Qj^a4i 
T]Axei»la qua trujeseu. bastimentos y itoaa^ieiiTaa^ 
le lo qua^rv, México. pftBj^b^.;. Salival oaeiqüQ die 
Zempo^la una j(»gyi^ 6 dejaj á Cortés y los devi^Q 
ooQ ba8tiaa9ei^to%.. E|i el Pioal encontró coa^ Pjeda 
que llavaba 4a Tflft^caía ;iGpU:.y, dflseientpa bonr- 
bres f^jrgadQa dp agjua,,, pao ygaJÜDAB: ,o^euiSie 
pa9«Be eí^latttfl áf^couw.á Ips-qye üyeoiaQ ápié 
que.ep TlaxfKrla aguardaba^r F.ué for.^^e.li^WT 
no 4a^49;ltfmf*íOfciW«i/»é^^^^ 



MlMi: Mtt'*Éitiá^ *a«^ 'g«álj^ fWBé iMl y 
tldMiétilor %ottbr«é' j iñM cáM^: efhÑüirdtte 

«ÉAUitliftli ^ fiííékjé: Ltegó á TéMMi x I^ ^''^ 
«ift igéilb«4|M IfM'ikiitá «itsfiAá ein líétito: la^*^ 
lUé^hktttf lütééMó á« tánXá gáüá. Ufes^^^dií «i 
una canoa Pedro Honiandes y 8áMít»^(AitMi, j^tf»> 
fWa-Msdft'de-Mtf c«fitÉ<tf(i9 ItatartiÉ y oiMko Iw^- 
U» fdlMa^ «I i^{ttt, > oftVatidd haHatoA' égOk M- 

dOiq^haik íM «lU», ífirloa 'inéioé'td I«s poghtea 

«IhMikte, y ^ tkiiiiii í»i¿tí6 '^hi MéÉkh y fVié i 

éMndrtfá^rtf dcHBte'áaait á ly^éa^iflá^ tféa li»y 

128. Día do San JoáBhMEiíitt^ eortéi 00 tUtíoo, 
ytá pMMir atia patiite^ «1^ ealfallo d«r Strfia -rnéUA 
hM )pfé»lurt por la»- vigas y tíé toiixo tMébMMtlRW- 
oatdd 'O^eda iodfos ^e W llevtddtt hn' «argas, ha- 
IkrMittttO alM»^íadód«ttTiá.vigft,- y'mTMdío pan y 
guNlDias toio persona «(aO fes j^oMrdase; y aooqife fo 
ttvÍMotf por agfloro, CorilB>d^^ qóe túhta por Saa 
Jttaii, {Moé^pam todo el aíto: Vülo qtw'tf» panob 
gebte per las oailes {qué asi lo habían tHtfado los 
moxfcatfds que entrasMi fóé* espaSotéá delitoo-tf^la 
oísídad, pb wto* o SO' vafteséa dk ^^««Mr, y dMiro 
makrtilil»«'Bto3MI|||iipéa''fMM^^ 




t#!|MÍQí0l4 áioy tel> IMgó^ j^ há&diOMnaiw klipft^ 

lA ^» Mil % i^pwtlDfc guinm^^ fwés 4b cé^o^^m 

gmiu tffiMm«*^e^ 9od¿ ftiodaiaMtoi '* '^ ' < 

1S4. 8ilM^.^DQJMÍ0^ ^ m quitoo VMU(r al eili- 
peMdéi^ y*atiri<|iie fuetea toáf dapiteMs ái rogarte 
qué iRieM/ Indignado ^ptfmpí&eii opMbioa^- y^iW' 
ptie» k pebé* de do iiAb€frI« "^sitada ouando ^do^ 
cid táotM trabajos: (Saetígé Dios oon ellos la alti- 
yec^^tie tuTOy fiado OB que^lMtt ai^Ms y soldados^ 
que no Itay c(üo £íar en prospiÉridadOT BtundaMsi 
enTióIeá deoirqüO dkse^dOD que hmliieÉe láianr* 
cado para eoaiprar k) neceearioí porqae oos láa 
goOTTM habia fkltado. Supo^ol emperador Ueto^ 
cttitetima lo qtie Gertés babia dMio oonti^ él y re^ 
cibid pesar: reepoedió^ que él estaba preso y les 
prtncípálesy qoe enviase bbo ^de ellos á negociaTlO; 
EdtIó al rey de latapalapa OoUlabuatzb^ qtie lue- 
go íe éli^ron por su eaudillo/y suéedíóen et lm« 
períé y murió de viruelias. - 

12&: Deolardse' la guerra» porque* envíaiídt»' tt 
ABtonid Aei BXo á 'Zémpd&k 4 que viiiiese la de^ 
más goatéí pasando por la plaza de Tbitilulob fué 
tairtAla gMite ctttO|ü"8alid>4fWI Itt btotswn'VotMT. 



f&Énkñfy fadiavcqi (aa».>pveMe9!qttttiilA? f wúmoí 
JiOO bañares i tü^sM^r. di9 oooter y & TMiIo-qa^ p^^ 

tmuhw lííifiMÍoM09iy,í9i¡^Wf^n heridQS algonM cas- 
tellanos. El di«.9Ígiu0at0 de las.ia^etow tkabiui 
pÍ9dila3,'iyj6a;biendio 411^ de n^ite '^^^im aooine- 
t#r» ^ez {jualor^ii jguavdts; tereera vea, yelvier»^ eon 
i|«it>eti;^.y yíeiido j[|Vie, «9a mx, áf^stn^ipnlA batería 
dáJiyi Azuímb^ M^ Auatre > idpjgómos. 4 n^Q^^ de 
torreflí eo» tabla» grbe^d fa^iqadQS^ «eut?^ p^r la 
oalle de l^aceiftda toi^e^de^ oaTnic^a, y ^agaroo 
baetol.Taotibi^ delude' {wdierón ba$e^e/ foeiitea y 
BalxaP;la ríqueaar volvi^en ikisualojiiiiiieiito ><^eoD 
gran tra^jo yolvíerop^ pprqae m pediani ^aprove- 
(jiar.1o9 caballos^ y á., pedradas bicieroit; Mdazes 
los iiigeeio»:;cogiiMen.¿ aa oaetellaao^tquitf. luego 
le sacrificaron yiv^, y dos piekMy que eoba^a en 
la^aceni^r 0uia^ v^z.e^abaiieala^altp-^^iii' 
pio'muphoá pr¡ni}ít)álés y efi el patu> niii$l|gi^giier- 
reroibqne l0s ba«ien gran dallo deatr^í^ Al¡A|||l^~ 
miento, que eran tantas li^ eafltas ly r]]#|g|^M, 1 
mbfiPí:<ltt«i bftbp dia (^ejq^ewti^ .sfie^ r 

reta4a8i>«4!ft^ Coít^ 4.;.Ea^b|E^ [ 

Jsje íff09>fi[tiiíeiítdn 40a vtí|spo99 y^ f f 



•187 
una? n)d^Ia:^t«4» al> braz^tOW^qi;». ;^tM>a bwiáo .^ 

más^ dif6 c9^4rqBoisn|^ai)j que .de^ltO|;jpqvqa«(lA£94 

y ^GíB.la AiewB que» ^^ia.los d«^pefl6:y »Uq9í jtI» 
mismo sucediera con Ojeda si no le sooonieicaJLi^t 
c«8 QiWÍwe?.;,: ^. ,^ . :,!■', VM 

I2,&./£1^ BÍjguiepte día, cou lia ii)uefrte d^^^ 

pcin^ipalw (q^q los tlaxcaltecas comieron jr e^ 4^0; 

rosi i^na: panzada; dd oarne haimaDa)^ embraYeqi^Cfs 

juntaron de ,^ loqqaaxca cantidad de.soldados.guerr 

rero9,yr,0ipoia aojare el.alojanuento de loa^pa^ 

les. J^: pfttio dfil te^aplg^^con sergrandOi estaba Uér 

na 4^ in^ios} ipeipo por: estar eclipsada no podian.le^ 

calMcUi99 bacer:da&o:^ la artillería bacía grande^Sr 

tr^o^ y 4 ^A mayor peee^dadtiinpi pieza grande 

qo/O el artillero > había cateado basta la baca, sin 

darle fuego^. se disparó con grande estruendo y ea- 

tr^g^^qu^ los liizp retirar. Pcgaaron fuego a| aiqlsr 

mittpdtp,^ y :d(srribi|nda un.paderoa se. apag^y .fortf- 

fica^i^ de «rtxUerU el portillo. Cortés peleaba an 

la calzada de. ^Iztapalapa: s;upo que^ & IH^go de Qr; 

daz lo ibapi i:efirap^o por. la calle de Tacaba; a^u- 

dió^ Qon If rienda ata^a al brazo por la berida.de 

la ff)^i)0| alance^ á jnucbos y lop bizp hqir á tq498$ 

volyi^: do^dei b&bia jleja^o setenta de .f^ caballa y 

dosqfolV^.ipfiBknte^s.yt viendo que. Jo9«l}eyiaba^49 

X®iW¿bt¿i4l09»,VM:^ na§9ntífiBQ^ a!>#!il9éQMlr 



dte !otr liaybfr «(Mrdtt lb«gr á'l^ 

ál AéeAbfloJo "^tdipó, y rttiradbs ité^ U ^gmfí^áé 
^i(fiViik:' '' ^ ' íi ^ -'^^ -•• '^ -^ '' '--• 

127. Otro dia, porque de una ton^'^éaiá tfttl 
empefáio^ Ikfotecttl^aratta les hadan' |Hii^dftlfo>taé 
cdi tfoáíbientoflf aoldados, y eon arífojiür d^ Ü' iért4 
ttlad^/qtie 8é ileyaríardtae bdtiflíreh^ MdtféttiAÉii 
dd^^itta sin Iiáeeír^añó. Gatídkltoí^e; tnát5 Í1«á 
qée la defenéian; etitM ¿for la eÚdi^ qttéokd'tlia 
é& mil t^^as; ganó" ftlete páeñ tos; átátó ' indioa ^ 
ttfimero; llegó uno é% tf itobaUo' ditiiéndé ^óii KM 
Be&dres meskAkños pcídiioMí pacéfi/ dejd dn ¿da»^ de 
lá8>lentes á PédH de Altatadd y SaádoVal^ IM 
á* los méxteanés^^ y eálciáófos alegire, j^íidaíidíé fM 
se acabase laguerhi y éé hi<máe iafiai»; DíjeMáe 
léii i^dios^nqne po^ ^é no se iba te^M^ ttairtM; 
y plattcándi) en eéto; ílega aVísd qne ^eMb t^tféiMSi 
Fué & ^OGíofrerloi^: bálíd muerto £ ^f la jr bmidos 
(nticó babállis; péléó o<yn valor; restátifd la^pnentes 
paira que pndiesen pásátj^bdbrdlós blibá'Rés^ y eon 
sóU sü persona* la vida d^iátrii&os. Bá t^dú^eétañ 
UMíxn hrfoúdld l>!oü en éste^ckpítkb^el'rúM: y 
fbrtáles^'dé ñtt Samson; y, »¿gündécÜiW^ iMiMív 
b^Kéran iieabado eon los espaBól«í^i¿i üo^'fyMiMt por 
HHí^sdldttSU) ék ub eabfcao «bnétf >^iyiéá-d 4ttiM l i y 



129 

deÉtraia, sin poderle hacer daño á él ni á su caba- 
lio, que oon boca y manos los mataba, que es de 
creer seria el apóstol Santiago, á quien invocan los 
españoles y en sus batallas hallan favorable. Tam- 
bién le ayudaba una señora en el aire que con tier- 
ra los cegaba, que era la Madre de Dios, y .débese 
creer de su piedadv JBjfté üiétíUi^ sucedió en Chile, 
donde la Virgen, á puños de tierra vencia á los 
aratroanvs. Ba Gomo, ^ü^ fpégattde 'fíiego al tem- 
plo de pnjk, dbúdé estabáif dbscientoiaF dastellanos, 
se apareció visible la Virgen Santísima á quien 
Itáina'baii', y ^Héatidó'de mk ^al't^ -íí rott^ apeaba 
con 8ü*8adr(iín^1^ boca las liamasVy 6rfojá1>á péSftsl 
detiieve ton que ápa|a%á éí* bcfétídib,^ y ¿tá\»«o' 
con píedrái^ cott qütívélvierbtf (SegW y 4eretlpa¥tft4' 
conftisoi9, sin qtté se qú)»niai3é ^übcí >ijá ití pei^^í^ 
ninguü tioldádó; y donde fatoéh^á VéccfS los fliftJ^éí^ 
ció San tí^RgO: ptóteccJbfi del cielo paria que riuSstl^* 
espáfioíeá gártáseli iMta^erió; ^ • ' ^ '' 

. . , • • • 

' ■ • . - - .. .| ^ . , ^ . 

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1 ' . — 






I>afalinMtt*Al«tBpa«datlíatKnbinn», «■lid» ¿a tUxioo. 
.. ,, ' dwgrtolMjbsUÜu.hw^ Ilegal i 'Hkzada^ 

, 128. AniKiue eo>tp<]a9 es^tuNfrüg^seraelr»- 
kur de CoitéB 7 jBtiB, BflldadOK sin .segundo, bi«D el 
tCHOii de In pelea. .(pq^o^ «atr« loa m^3Úcmaos«ni 
uwuuft 00 palear da iifwttei:y()ue habiendo paÍML- 
de «oatxv diu oesaba ja. guerra), Aqui salieroD de 
en eosbmabre, .y qi^e.ao. hab^ que 9ppier .má? qoe 
d«ee^g»noa de ofaSt d^jaciftn y (iqca e) agua: h» 
aoldadoa, muchos heTiií)sy:.^o■^c^s'JpneTtosf cer- 
cados por todas partes con tanta multitud, que pía 
leoia qae por cada indio que mataban se aparecían 
siete. Determinó desamparar á México y amparar 
sus vidas: envió con Manna á preguntar al seBor 
Moteoufazuma si había, otro re^, y respondió: que 
estando él vivo, do creta ~Vübi69én hecho elección 
de otro; que si le narecia. saldría al baleo» ¿ sa- 
berlo, y & que 
y fué á verle; 
d« TestidnraB 



para wb0r Jo 999 dafiia^ bisQ. 8^!M{>>)»ftl4 e&^t^ 
Y02: jr totUercHík at^ttOioD. Pljlqlea ^n^ 91 polatbfm 
por «tt UWtad lo 9gradQ9Íe; ^juj^ habíft e&teodidf^ 
que liabiaii^ baoho rey, que po.tíreia d)e|}ii^mi ^ 8A 
rey aateifali pteque 008 dióses'ioe 4»8tigariai qa» 
él estaba libre^ qM saldría de aUi,^ que ceaMeaaiie 
amaba», y que el lep iaDojebaii Ioe< eepaSblea que se. 
irían. Ap6kafi.babk&, cuando re8pi>ndie£ou eoa vi^^ 
tuperioe y.emfiiezetoo á tirarle piedras y flaataa; 
una le dié en Ja cabesa y otraenuDa pierna, ^y^ta 
fleohaao;.eii;^l braao: asistió á la pl&tícaüo bernia- 
no el de JatupiiUipa y ,«il4e Texcaco: ¡raro casal qae, 
á quimil si Icí miraba iügiino.4 la cara era tonidQ poc 
atrevido, apadre^odo^ la j^erawf^ reajl Intraten sos. 
misnois vaeiilJios coalo.á;^9cltl¥ol . u : > 

129. . Sapo Ooirtésia desgjfaoia y fiié & visitarlo: 
hAlIólo mis. sentido del d^a^ato ^v^ de la berida< 
Reconvínole con el afecto que le tenia: encaif;61e! 
castigase aquella injuria., y eiMDomend^le ajnpsiraseí 
á sus bijofv C^|é$,, enternecido, l^ii^roaieti^ bo 
faltar en cosa, alguna* Rogóle qi)e se dejase curar,' 
porque uadi^ pevmitiav, Dííego MüuBoz Camaigo^ dÍQe> 
que ae bantisó; Qomara. .áip^ que por Carneatoldnr 
dad pidió el b^tiU^^o y que lo 4^aron t)ttra.laJPas- 
cua fK>r bacer con.todf^ soirainidad baatiaftio de^ 
tal peraopa, y que con^ la. .venida: de Nartiaes ae; 
estorbó. .•'•■:• ' « .'-.M, i ^-í- . V •.Lfí-.j 

130.. Muerto esta; graifida y* magnáoiino> etepetiH 
dof IfqtecúbMnw" liéndMifi cero^dM, Híb ibsÉ^ 



á'défjicr'á MiS^iii^. I&lgttfibs >YopúA«íéii cft 'fidlt^ 
é# 4^ quitiidaífr l&tr pMVted.|mdiérftd tod^4^«'-^ 

embasto A» i^MMá NJirt«m fai(4^(«jéi,d^maaip- 
M Verdad), i^ qMisalie&dodé^^éíarfttrvcévifM 
(iMy«:y q«e Milteüdoá la^m^^di* noidia efloapatriftü k» 
ndAfjdíet^mUmú ktaúit de MtíiáJ99Llnf^méh%& 
éatretuVieMtt^ism Im eké^ks: lo» ÍMitÍ«4iftÍ6,- ^á- 
vifttotl cori ifo 'i^ápaí líti' rMád(H éé <9iiii/ éetfKtb^flé^ 
oehcy díaü^' Mñt} ^ví^ oeéá^' ta'^^énifc^ -^u^ su- 
piesen cómo ellos habia» Wfté¥t^ 6 stt rSjr; {^W#ni»' 
qiA&ieriia eeki, y tM{)!MdietK)tt' áp&ot«¿í;| qit44es 

toé d0má9 y toeiterleí} miéde^ l€fe* ^títm finóte í 
tos ^itítf teritad prese», eotí^ «ttés el My de-TlMt-' 
Ideó, IteOttAUfaítzk}; iiti^líjiát<^ <tdS «ubrpM' ú Uf u- 
tayey que ^^iefe d^ii" iOgai dcí'^lá'tottaga de pie- 
dftt: E^'iiiéiíie efij(;ÍérM to¿ eSpttBisM para cMi({w 
á tosv1(iiei^n6s;& teidW'vkt^^ t^ 

yes y &i Sfitretéueries e&' laft ejiN^as para' peder 
salir. 1/ltftiMroQ )dsíeawpes/>ttl de MotteeÉMMaral 
liq^ UiBiádd Oopatoóy^doflde le qtfeomreíif A te 
usanza» y al de Tlatüulco los tlatilulcas. ifate Ao 
t«fe>;e) niasítemide i^y f«e,tifftordi los mexk»- 



ñe0 n^)Qwoa de sii. tiempo, oi^mas liberal setter de 
loe eeftoree^ ejeíriplo de la fortuna variable y de 
las miemad de ia naturales^ humada, sujeta 4 los 
vaivenes del'tieoipo. ^ . 

181. Coa Mi<Q>. ednociendo el riesgo en f{ue es^ 
taba^ eoA l^^ reá^peratiza deléu^ propb. valor.se arma- 
roB. Ma&d<S. Portea é su oamarero Ou^man, que 
abrieee la. saltk dQQde estaba el tesoro de piedras^ 
oro^ repa y plono^rfa: saoáronlo todo los tlaxealte* 
caSy 5 á ios ofipiales. reales mdndó que tomasen el 
quinto.de.Su: Majestad» y les dij5 una yegua en 
que Jo Uevaseui y en ella pusieron Jos ' libros de 
cuentas y relaciones de lo qu0.se babia espirito. 
Desde que c^mpe^W^on la jornada, .mandó publicar 
que todos regiesen -4 su voluntad lo que quisiesen: 
loa de Narvaea fueran los que mas oto cargaron^ 
7 aat| fueron loe que oon difieultad se escaparon» 
y los que por cargar con la riquessa perdieron en 
el pd^gro la vida: pidió testimonio al escribano có- 
mo naippdia cargar con todo» porque quedó miicho 
en mpntones de barras; y dispuesta una pueAte, 
que se le encargó á MagariSio^ para pasar la aoe* 
qniá, que mejor fueran tres para las tres acequias 
que babia por el camino de Taouba^ por donde de* 
terminaron salir^ por ser monos los cjos, que por la 
calzada de Istapalapa eran siete y por la de Guar 
dalupe mas. 

» 

132. Salieron de México con silencia & la H^e- 

dia noche: llevaban u^ bgp do Motecubauína h^e- 

« 

Vrtahcurt.^Tomo U.^H 



dero^ y otro hermano con lios hijas sayas, y *a^[Q- 
nos sefiores quo tenían presos: dio fat mangoaidis 
á (Gonzalo de Sandoval con doscientos hombres; en 
medio, \m indias molenderas, la artílleria y el far- 
daje; la reU^tiardiá á Pedro de Alvaraday á Joan 
Yelasques de León, y él con ^en sirfdados eseogi- 
dos para las-tiecesidades.- Pnesta lá puente en el 
primet ojO) qne se llamaba Teopantadnoo, pesaron 
los mas con los en remóse á las anjeas de los caba- 
llos, cuando una vieja que- iba por agua los \i6 y 
empesó á dar^ voces: vinieron en un< momento tan- 
tos indios, qeeno pedieron pasarl la puente al se- 
gundo ojo Uaihado Tojteoacaloco, donde no había 
Biaa que una viga angest».- Cortea halló para los 
caballos paso, poi^el agtía hasta la sffla, volvió á 
la vi{^, donde peleando ii«& lugar ¿ que paaann 
algunos, y fueron tantos los énetntgós, que aunque 
á todas partes acudía^ no pudo'oon la confusión de 
la noche cerno qufsiei^áravisáronle'queen et tercer 
ojo estaba el peligro; y fué^é dar ánimo éJes sol- 
dados: encontró con Alvarado, que le dijo eómo 
aunque quedaban .muehos muertos^ habían ya pa- 
sado adelante loia vivos; tantos, qtie llenándose la 
acequia, pasaban- por los cuer{ios muertos. - Alva- 
rado arrimimdo la lanza salvó la acequia, que aan- 
que era grueso^ el aHidto le dió fúttnm á su valor, 
y hasta hoy se llama el lugar el Salto de Alvaysdo, 
aunque^ Bernal'Diaz lo tiene por cuento. 
18». 




185 

tristtfi que foéá dieai de Jalio dol ñüoáéMXk l03 
qae iban paieoiendo, unos decían socorro, compafie- 
ros; loa que ae aliogaban^ que mb ahogo> loa pre* 
sos^ que me llevan; loa qoe morian, Jesús sea con- 
migo^ nüserieordia, y. todos, «Virgen Saiitisiinía Ma- 
ría; loa eueoñgos mueran^ mueran; y todo era gri- 
ta, oonfuaiei^.heridaSy prisioñea y muchas- angué- 
tiaa ygemidoer^marierou 150 :soldados y cuatro 
mil tlaxaklteoaa; cuarenta soldados fueron preacis 
y aacriftcadMy y maa de ciento 4|tte ae volvieron 
al alífMBieiito, á los tres Üiaa se dieron y fueron 
8aerifioado8¿ murió en la refriega* Juan Velaacfuéz 
de León y Francisoo de Salcedo, Mota, y Larel, 
que eran buenos ginetos y aoldadoe; el hi}o del ae- 
fior Moteeuhzuiaa, heredero, Cácama, rey de ^Ee^- 
cuco, oon otros prtnoipalea que iban presos^ y Bo- 
tello, el astsólogo, que : no le valió su astrolegiá. 
Befia Blvira^ la hija de XicoÉpncatl^ con los maa 
de Narvaea, que por ir calcados de oro no pudie- 
ren escapar las vidas: aquí se mostró dofia Mária 
Estrada valerosa, que olvidada de ser mujer^ peleó 
come amasona varonil, que después^ casó con Pe^ 
dro Sabúhea Farfan, y tuvo la encomienda de Te- 
tela del Volcan. Juan Tirado después de ia con- 
quista hixo en taquel lugar una ermita que le 
intitttlótde loa Mártires, de que boy no hay me- 
moria, pesque matJe vina el ti talo de mártires á 
los que por. la codicia &ltaron al valor. 
IM. Llegaron al romper á Popotla^ oo^certmí- 



,1» 

In húieron 1*8 de Tactaba te^aüean» pasque' ti»- 
vabao tan sin érden el ejérsito. Volvió háaia n^ré» 
CoriM para ámparnr á los que Ais no paüan, j 
pensando, la laegniriiui el aloaace^^nooMtré coa nu 
•oUa^ qa« Uenba lies. mil (Mbos de oro, y le di- 
je: aadad y dodul dia1>lo,eI onb.ai.óa ha de oostar 
:1a lida. Sata nof^e, salianda de M^sioo ñnoman- 
bleajndiea de guerra para segair<«l aleuioa^ el 
.apÓetel fiastiago lee detuvo oomo Boüa; j ariy eo 
mendriadeesta aparidoiif estaba, «n ia^oidla de 
.'Taoi^ >nna imagen paquaifa-da {ñedra eoo San- 
.tiaga á.oalMmo: Beraal Dias di» que oomo en pe- 
oadoF DO lo vido: mal podía verlo « iba i teda 
pftMporHbvar.la vida, y;efciKÍagso sttoadtd en 
-Méxioe esaado élibapara Taouln: eato doap oe o 
lo deolanroD loa nismos : indios, y ianbieo el qoe 
iioa imagen da MiM#ra Sefiors Jes^ eduba tierra 
M leí t^Hf y ea tradidaiv oonstaate. . 
■- 1^5; .Pasaron por una qoeteada c«iV'dg«aB<:ie- 
■ittonfíia da lea de Asoapozaloo, j^wt- fluroa aviea- 
dQB> pero ne fué de «onaideniflioD: llegamt'iá Oteo- 
oalpoke, logar de otonitn, qae «s hoy el «H» de 
Noeatra S^nra-de loa. Bemedios, donde estd» 
lina 'torra. d«l 
Loa que Yeniai 
'YOQ'iui.teballi 
estaban cérea 
ltBítivii«ron u 



NttMim 8elora4é la Victorib, pwfoé dábatigneíts 
á Dioa dfr qna hubiesen aquellos poeoa escapado 
del peKgrd, y boy es Nuestra Seft ora de los Reme- 
dios ToltotepeCi 4erro de pájaros. 

136. Pudiera IMos Nuestro SeKor haber libra- 
do dia la ttuerte á. tanto» oomo libró milagrovamen- 
te 4 pMoa^ ^ pudiera, por los pecados, haberlos 
couBttttido á todos; pero permitió su demesiciá que 
se quedasen Ips mexioauoa entreteiiidos en loé de¿* 
pojos y sacar los muertes, porque tonta ordMado 
que por medio de ^sdtoe pocos cristianos se dilarta- 
se la fe e&tóKea entre gentiles, siendo igual su jus- 
ticia en cbstígar i unos para que otros quedasen 
escarmentados, y en perseverar á- estos su provi- 
dencia para que de esta clemencia que usó con los 
"espafioles, procediese su misericordia de convertir 
& loft idólatras. 

137. ' Pasaba á la media noche con 440 soldados 
y 29 caballos, con OdO^^faxcaitecas: ordené su Jor- 
nada ilcvandó eu medio • los heridos^ dándole la 
manguardia & Qrdaa; él tomó la retaguardia? fue- 
ron 4 Tecflediuacan donde estaba un templo con su 
torro! en d camino fueron peIea|ído oe«i algunos 
que se juntaban, ansados de' México. Alli repo- 
saron algo del dia, y^ pasaron á Tepotsetlan donde 
algunos huyeron y otroa los reóíbieran^ y aquí 
«e quedó el hijo de Motecnhauma escondido,' el 
que después sé bautizó en ^ México en el barrio 
de San fiiptiitd, cuyeipadriho fuá Rodrigo de 



1«6 

Pu^ ,7 M aberró en h capUk d« 8»- José. 
13S. De «Uí pwarou. & CÍtl^9p«o, . oanúoo de 
UazcalA, y todos desampararon el pueblo de »qai 
, & Zoyotl, cuyos, moradores bicierQa lo núsmo: oU^ 
din llegaron & ua monto que a^ llama Aataqueote- 
oan, y en la falda de ¿1, en un pueblo que-fle Uanu 
Zaoamelcho, bieieron noche: salian áÍDqwetírl«e 
•por Us eaminoa algunos escuadronea, y eo uaa que- 
brada. deabuatarou á los qjjra ios- agaardaban. Un 
úaabeHano baubríenlo le^eomió los higades aun 
-diftiiíto, y 1» mandaba ahorcar .Cortés sL no ftien 
ppr los ruegos dé muchos. AKeraabdo Alonso, 
que se apartó ¿ oomer unas ««reikas,- la tiró Atoo- 
so de Avila Qna lausada y le hirió el twaao: todo 
ora necoBario par& consorvarse -y porque oa apar 
tándoM los prendiaiD. A ud Uauo ¿otea de tte^ 
al monto, salió an indio de gran cuerpo lady. ga- 
lán, & desafiar d loa qu0 iban eamibatido, y no 
aguardó, porque w retkó -con intento d« «mbraear 
á ios qué oaliaseD. En la gtit* que Ibs dahha les 
deoian-que llegaréis adonde todoa habíñde mo- 
rir: no Aabiendo la emboseada quft arteabao, d&bar 
les odidado si seria Tlfxoala pi^m dondeEeatmnaban. 
189. Llegaran & uunioato llamndA Aat4U|iieiDe- 
can, Üi no p 
bit y en li 
■mexieanoa 
mña al Po 
UQ bgén ti 



y oumoIm, IiUgv-qM vio CwrUiU niqniat qn* 
cmriVU» da gante, biio á ba soMulos ana brava 
axlurteoio», y enaoBuiidándosa ¿ Dios y i la Vlc- 
gan diapaao aa ^¿rcito. Cercáronla por todas par- 
taa; y fué tao omal 1* batalla, que «mpexaroo & ma- 
Ur iadioa omm auMoas, taoto, qua los que lo r»- 
fiarak dioeo qua ibaa más da doBOÍeatos mil. Loa 
tkxMltaoaa palead eon ralor: dofia María de Bq- 
ivad»* i «aballo y oon usa laosa, sa olvidó que am 
mÜar. Dajd Cortea «1 «aballo, que estaba herido au 
Ua aitaa y bo«a, y a^bió ou otro; y viéoJoao aual- 
te» á.oeae a y bocados peleaba, y hacia notable ea- 
tn(«|, y lo hubieron de retirar porque no lo mata- 
iaa. Deapuea da cioco horas, viendo que coa td 
valor y aoaliaua pelea se desmayabao loa soldados, 
■iiattdo k todas partas divisó & uuo que estaba eu 
waa andaa rioameate reülido, con una ruilela do- 
rada y una bamlera que le salía por las espaldea, 
^a««|«.ana red de oro de diez palmos, y apelli- 
dandoá SaoÜago, düo: ¡Sigame quien pudiere! y 
partiendo por medio de loa enemigos, derribando á 
UMtaoii loe estribos y atropoUando ¿ otros, llegó 
al ttpitaa Ahuacatzio y le dió ua bote que lo der- 
ribó «o el auelo; y Juao Salamanca, que le siguió 
•K «na yagua ovara, apeóse y !e cortó la cabeaa, 
) el penaobo de plucuy oro que llevaba, 
asistiao. Cesaron 
no denuedo que 
inyenu. Siguior 



-140 
Ti)& é\ Blc&DCd bKTfl espado f qneduroñ m&s d« 
^-«l^te mil muertos: el desptóo fué de ^aua d» oro 
y plnmerta, y ^issa, (^ne se repartieroa- despttes 
eo Tlaxrnln.fte^aláDdose eo ve^r un eapiten d« 
Maxizeatziii, que después se Hamd don Antonio 
Cálmeoahna, j vivió ciento y treiuta bBob, <ino dn- 
1)aTaz<on de lo soce<fídor. 

l40i Aunque cansados y hambríeatos, É> te gr»« 
y"VÍ(ít0rioB0á se fueron'á unn oaaa grande-qn» di- 
Tisaron, donde pasaron la neobe, dando ^ratáaa 4 
t)it>8 de que k&lifirsse. Aqni dice BemáJ Diu qee 
Santiago fué visiblemente viíto por los enemigos, 
ayudando & los esjáfloles (como después lo úmím- 
Taron muchos de los* que en esta batalla se h'^laron, 
que despoja se bautizaron, y en Ir pntara que hi- 
cieron de este suceso lo 'pusieron), stríbuyendo m 
foga á este favor del glorioso Apóstol y al >eBtn^ 
qué en ellos haoia sin resteteuña. 

141. A lü maEtana caminaron pertienM lima; y 
al subir nn cerro hallaron una fuente, donáo todos 
se refrescaron y lavaron, y de alli á HoeyotHpA, 
liígar de Tlaxoala, donde h la tarde bajó Hndiea- 
tzin y el seifor de Huexotzitiofr con refrCsbe. Dié- 
Ydnle el pésame de áus 
viclorias: Consoláronle 
valor, ellos le a^údari 
tjue ee mostró Cortés 
'oro que ganó 'en la bf 
«Átain, y loa capitanes 



141 
9y '4!t P^ 8ér~tnoalo Bopn ros oMXnsiiMMtnBS^ 
<»«» amdw. Petól* AHuúioalriD de U muerte de 
< aa^ua Vetuqnei de León y de U sa bijn Klfim á 
l^iú^n la bftlm dado, y consolóle coa doflji Luiu, 
jiB* loa Üaxealteoai eooaparon en lu puentes, qae 
vT^ La do Pedro de AJvanulo, y dióle el plioame á 
^Sjktíoa de au escape. Despidióle, por ir & preTenir 
el ■•oabiaiiento á Cortea, COR aiDor y urbanidedco- 
UAO lo acobtumbraba. 



V ■ riip'f jt 



ass 



«M««to 



f . i .^^.m'í 



•^ 



CAPITULO XVT 



De la llegada á Haxoala, y de lo qae paa^ en ella baetA «üír i 

las biitallas. 



142. A 16 de Jolio, por oarnrae del golpe qoe 
traia en la cabeza y la herida en el braso, salió 
Oortés con su ejército para entrar en Tlaxeala, de 
donde Balieron los seBores con cien mil indios á 
recebirle: hospedóse en las casas de MaxijBcatsio, 
donde, aunque estaba muy* malo de la herida, qne 
se aporismó, sanó con los medicamentos. Halló 4 
Juan Pérez con ochenta soldados, á quien daba 
Maxizcatzin cien mil guerreros para qne fiíeea a 
México á socorrer á Cortés, y que se habia excu- 
sado por aguardar el orden; y riffóle, llamándole 
de cobarde, que en peligros semejantes no se ha de 
atender á la cartilla del orden, sino acudir á la ma- 
yor necesidad, acrecentándose el pesar con saber 
que á Luzte, que iba con su recámara con odienU 
soldados y nn hijo de Maxizcatzin le babian muerto 
los mexicanos doce dias habia, y asi apareció en 
una corteza de árbol escrito: sPor aquí pasó el dea- 



148 

gradado Luzte^ que por unas pooas áé tortítláe dio 
una barra de oro que valia cuai^enta ducados.» T 
entrando á visiforle las viudas dé los que habiau 
TQuerto, y las parientas, llorando lo "pedían que 
vengase aquellas muertes. ConsobSlas eon lágrimas 
de ternura y promesas de vefigansa. Preguntó si 
halrian venido por el oro de Costaríca, y diéronto su 
carta y razón de que lo habían llevado Jüto de A^ 
varado y dds vecinos^ pero después se sapo e4mo 
los de ^atepelc lo» habían muerfib y quitado el oro/ 

143. Cofi el diaeeo de saber de los de Costarica 
despMÉó tres tlaxcaltecas con cartas: tuvo la nue- 
va de que tto había libado Alcántara, y la relación 
que habiau tetiido de sus batallas, que la dio áloe 
espatloles el de iZ^mpoala: hizose la cuenta, y ha- 
lló que ceite de cuatrocientos y cuarenta soldados 
le habiaa quedado vifos, y los mád estaban heri-^ 
dos; que de ellos murieron ochó en Tlaxcaki, y no 
había más quo veinte caballos, doce ballestas y 
siete eíscopetas,' sin pólvora: hizoles una plátiea de 
que diesen gradas á Dios de haber quedado con 
vida, y les maAdó y rogé no hiciesen mal ni agrá* 

■ 

vio á los ttaxóálteCBS, j^ues tanto bien de ellos fe- 
cebian. 

144. En éste Ibterin los mexicanos hicieron fies- 
tas por la libertad, y no les faltó pesát, porque de 
un negro que trujo Nárvaez, que murió de vifueías, 
tuvieron peíate de ellas,' que comenzó en Chatco, y 
^u México murieron muchos, y entré ellos Ouitla-t' 



JkMtfláOi ;iiiie. juMÍi<i al emperador M^d^Mn^, 
iey (l^*iatopaiiN^i^ y auoedíó QpauliIdjnM» mm- 
Mbo 4d Y0iottcioco afto«) porque ^asá con uaii liqt 
.de Míoteoi^^ama muy hermoM. Eii:Tia|cc«Mi m 
partieron loa ded^^JQs^ y djió Cvtéa 4 Jqau 4^ 8a* 
laiQa^oa ^Ijpeuaolio qua qpit^.al oaiitoDi y damiM» 
el apiMHr^^of lo. biflo ponar. pois^trefeo mtk laa.amM 
que Jíe áü^é. 

. . 145v J«pama4^Í€iuiaB,<aAi^qua|;»atwaayiiod^ftnw 
d^asitav'teiMroaQfi aal^eodo qoe h^biraiaido los ae- 
paítete^ de loa tlaxcaltaaa^ rreod^dctti y de«|MMba* 
roa caatra efiabajadQraa 4 la.SaBotf&a dft "BHijifariaj 
pidi^AdpUs qMe kioieaeD liga ooa elloa.y q^e^taha* 
sea da 8ua t^rxaa á loa €iia(allai|oa^.qao goMriaii da 
lo que t^uiaa Gpp amiat&d a» m uKpeHo. JTáD^uroa- 
aa.loa de Ti««A}alai como aooa^üiiibiftlHiai 4 .tnatiur 
de la reapveata; . Majcizoateio dyo qap au pareper 
era ..conaer varee ^n :lfk aDftistad da, loa esp^fioAe^i, 
porque da^piias que aUps habiff^ venido ae *v^jya U 
BepúMica rica do oro» plomería^ ropa y otras 4iiu- 
Ghas.ooaa8|.y que ya coqooiaa aran aua «loaugua 
los meaioaDo$; que ea ooaaiguieiido lo qaa pedían, 
faltariaq ¿ la palabra y seria omo Antea, y ana 
peor, la enemiga. Xicotencatl el mozo, con el odio 
que tapia 4 los caateU^np^^ fué dp/ionUario pare* 
oar, y dijo: qu« loa matanan y saoriftoaran 4 todos. 
Enojado Maxia^ataio,» ^:4i^ un- pf^ntapió y le arro- 
ja por la escollera abajo, y, lo bteo popar ea priaion 
pqrqpo; a^ipo qW; #ndaba Hwiepdo 



acasMwEi d« ngFayjyo.^r .. : . :. ' ^ : 

ol agradeqioiient^y.ji^n^fMQt^ á.of^:^^!»^ al ^ff- 

vicio d«i ia ^epáJblica; dÜ9 qve ^|t|4^ estaba» ^gvsk- 

viad^ d^ los de Tepeaca y '917 jvrisdiccioo; que 

les hn^D jxHiortp ciertpar t{a:>^(^lto9afi; que se b.l- 

cioac^ cfmciéj^) dé qu^ le ayudaseo;, qife de ^odo^ 

gaosdo. i^arjticia qQH/ta ^e^oria» reduciendQ & la 

ubedMnqk .de 3^ Mi\)e^t^d por yf^$al{lQS & loa eoer 

Iuiga^.p^^9veUo9 sedabaci por itai^llos de Su M^; 

jestad ^ ([l^«|^tf|^ ^r orküafoos; qu^ Je« Jiamy 0(1 

nof^bre.,d/&>Sp M^j#^tad# eafíritur» de.ooMoryf^i^lo^. 

^n au9 ^iw?ra^ yjgQ)()ífri;ie: .vin^ioTOp^n ojio, y ^lojr 

tienen en su arcbijíp.giMFdado*el p^pel iSroiado de. 

Cortés^ queipuafldo.^alla do &55\qníaa el seflor 

duq^JW, de; A^bijrqftfiíqw ^aci^r A Scwwn^njUa, .qu,o 

le& \o9Bí^M\l^^^ S(^.MH9!itad, p. Jnan de;jio3 3a%; 

tos, ,goJ»prfl^d(«^. fiovk SU3: alcjijldei^ i^i no . ^ M^éxig^ 

coa fil ipf(trufpe;9fto ypon;^ i^diui^ del aeSof .^^ 

per#4pr qvu9 .itif Uj^n .a%rA4ft ei^ t^^Up» V^'\9 
coQfifsn{^,.y,d»4o» privUegM^aque g(aan« , , . 
147. («ío^jnas j>riiifiip9^1;fa4'pl4)^ &e b^ko^ieaiea 
loa onnjtrp^Bp/a»: Ma:||^M^QftUw> iu)Btbr6 do don Lor 
lanzo; ^co tqnoat}^ doii Yíc9ivte;^lel»a«a^oleUin| d^n 
Qoniaíjp; CiJblalpqi».ci^,,don :^í^ító 



BtteBtoo eón?eiito pifttadé, j lo Teftdve' Diego Mu 
flet Gamat^Oy natural de Tlaxcalai liistonador de 
áqaéllos tíémfioB, á ^uielí dta él padre Torqnama 
da. Del padce Juan Díaz unos dióea qoe se voV 
ttó á Bspaua, otróSy que imlrid én Tlaxeala y quf 

m 

ebtá enterrado en la ermita de San Batean que 
se lii2o en la sala de MaxicaUiSy que &oy está hh- 
oia el Oriente de Tlaxóala en una ladera en el ch- 
leinó de Altyhuetztañ {Tbrq.j 9 f., cap. X7^ fol 
96y^ lo mas oiertd es que en las guerras de Que* 
cholan Ibs indios lo mataron y á otros cuatro solda- 
dos, y eeguh tradición, está alli enterrado en nii 
lugar alto detrás del eonvento. Gtt Qonsales en 
su Teatro dice estar enterrado ^ la PaeblSy y co 
sé cuándo pudó set^ porque ínurió catorce afios 
ántés de la fundación de la ^Fue^lá, y después no 
éofasta haber trasladado 'sus huesos. - 

148. Preg<icó^lB gtíér^ contra los de Tepeaca. 
ftuuque estiíba teas para curarse^ de la herida de 
lH* cfabétá; quepata- saUr á' campáffa^ his sóida- 
do6,^ én particular los- de' Nárvaeifc. lé licteron 
reqüefímientosr con' éémbanb, y le' pedían licen- 
cia para volversef rióse éitaspeírÓ por Id^é, ))brque 
consideraba el riesgo' én que 'bocoa''d(a8 'hábia 
se había visto; pcii^of con discretds pálabraií respon- 
día y con ábimo valeroso \éi animnbk que siendo 
servido dé Dios y de Sü Majestad, teniendo tsnt/i 
ayuda de los dé T||txealáy pudiera ser qué perdien- 
do la obaamá qttd' tenia *preB0.iit¿í to' pudier» Uo- 



14T 
1 ar ^espp^ p^r^ida: pTome^ó dar lioQ^ek^ y con» 

- • « • ^ 

149. Salió con 420 figMadoa^lT ball9stos y.^ 

copetaa y cmf^q mil. valiente^ tlaxoaltocaa, á qdo- 
^ttifitar 4. Tep^fifa; y trasiégalas dar^Ui fmroa IL 
hacec ocibhe^ donde. baUaran aeis iodioa i^ueeayia' 
roD 4. Jos da ^Tepeaca á xeqoeñr vioieaea 4e paa y 
le3 perdonarían la muerte de los espafiolea' y- nia- 
les qaa habían liecho.j& los de l)axeala; f eio como 
estaban p|^i^9&idps con las gitarniciones la^xic^- 
uas, reapondieroA que do pfisaaen adalaiite, qUI \^ 
irla p0Qr qqe en México y en^ Otumba: hizoae a«- 
lo de darlfts por ^solavosi y volvió Cprt^a eon dos 
mexicaaoay seis d^ Tepeaca á requerirlos; y ywit' 
do que e9tf^M eq suif trepe^ díó^e i|k batalla ei%tre 
unos maíi^lles/ y desbarf^tadoa Iva ite;^oanos> y ce- 
giÍToi^aebi^aQhpa eyfda^yqsi lasf de los .de .Tfpeaoa 
como de Iqacbítlcas., T viendo loa principales ifi 
mina, dieron Ift obe<lienoia y entraron en.Tepef^oa 
victoiioaoa.^ De jalli pasaren á ÍLcat£Ínoo .y 4 Que- 
chula, y sa 8iqe1iaix>n> Fundóee ,ep .Xepeaoa la ^ir 
lia intitulada, de^ S^gut^ de la FcoQtera;. lOpodi^ri- 
roQB9 alQíiM^ y regidoi^^; diÓB^ órden^iftf» de^ial^ 
se sajelasen Jos demá^rpueblos^ y se hieo^iun biM- 
ro pafa befrar los .esclavos, q^a fué una G^ qqe 
quiere decir guerra: envió Cortés al eapitoo Fmot- 
cifioodet Salcedo á Tecamaobalco con. ocbenta aol* 
daéosy ^ aiaoedaóle mal^ poique por. deacuid07.1o0 

n^wW; jr jraiñó.á Giiitébal da i)lU.<wn..tUma)- 



148 

tepeOy 7 á los que salían á robar á algonoi esp 
Ml4s m él ééspoMado deifts ta^&iitó ée ik m 
fMi qua loa ongórdaban, j aesnudos'éii acA patk 
loa l^arrbchenbaiiy y uuertoa con asta croéis 
o*ttka: prendMroB hasta oaarenta, que ^ la ms* 
tná auerta fooron oaatigadoa^ y tíoti esto cessrosf 
loa roboa. * ' 

150? Eé esta tíam]^ so daséamaba Oértáa por 
^tr^ lado, porque el jsellor de Qaabquefllolaii, quei 
ea Méxiee «o tiempo da *M otoctifiattma habia da- 
llo la obediencia 4'Stt Majéatnii, y GoHéa la arí- 
aó otfflBo QttahtetnoCy qne em electo emperador por 
iMMrrte de CintlabuatiAn, que liabía ninetto de tí- 
riMlas, le enviaba un ^érctte de meneismes pan 
que no 1^ conatatieBe apoderarse de aq^IIos po^ 
blos/ por haber sabido la TióMfa de Tepé^(te•''0>^ 
tés wiióÍL Diego dé Ordaá y á Aloüsd db ArHa 
pttl^'que'€bolnta y Hua^otzingo llegaton gentes 
lié 4Íriaa»,'y^ófreeiéroi>se tantea, que juígáróh fbe- 
se hí qui^'trakalMm^ h^aieldn coMrrv^os e^sBoles y 
iktmlteoaa.' 'Remitiémn á s«is prinoipale&é Te^ 
pbneii, AMideÓÉtaba i0orté6, y áTetig«Nldé «ef leal^ 
twl^ fsAié^ú pertoM. '^7ttbt(feé ikm^'llM^^b uná^, 
^t» 4i^'basiá cim mil indíbaánH^^ éeét«« vein- 
i«^ vñl »bx1«ftk>í^ (iftte e$tébmi* M ^aliqtietbHltai 
tioa «áxái^ WiMÉi^M y móAilj ÜoHob^ que 

twM&Ue 




«149 

4uedi^ñm miiá&o» muerta/ y de iM <q[cié^ Bé^kík- 
roti4* tefortaleift^de uií < temtiIcS' timow pt^^n 

o!iolft én- leoofto^ que Iliñnta Iii4¿firy entuban oéhfo 
nil itiexiM^oS) pftttíó fr .fi«^etertoií/y'áiifiq^0 faií- 
yeiDfi qfwídárdn iMtiahos moertoer pregonó =per¿($tl, 
y pablaron á los pueblos, prometiendo obediencia: 
voItI5 á Qaahqueoholany donde faltando el sefior 
por haber muerto, puso á un hijo suyo de ocho 
afios, y por no tener edad, en ínterin dio .el go- 
bierno á un hermano suyo, que por hijo de es- 
clava 10 era legitimo heredero: llevóse á Tepea- 
ca al nSo, donde fué por un religioso que vino 
en aqud tiempo, llamado Fr. Pedro Melgarejo, fué 
catequisado y bautizado, y viéndose cristiano se 
entristeció y preguntó al padre que cuándo le ha- 
bia di sacrificar, á q«e4e -Mtisfizo el religioso y 
BU paóríno Pedro de Al varado. 

151. Luego que volvió k Tepeaca supo de Ma- 
rina qU) en su ausencia algunos intentaban trai- 
ción, y castígólos. Vino Barrientes de la Villa 
Rica y thinantla, á quien los indios amaban: lle- 
gó CristAal de Sandoval, que habia ido 4 casti- 
gar les é Xalantzinco y Zacamilpan, donde ha- 
lló vestido de espafioles, armas y frenos, y dos 
sillas que habían á sus ídolos ofrecido: pacificó 
toda aqueU tierra: trajeron gran presa de esola- 
vo^ deebaiitó ^ loa mexicanos y loa obligó á que 



vJüweB ¿ dar J«i obeáieomj^ CoiHétt jr.ow «ate 
qWBplw aeHJiajatda rama ptfrtu twn 'b«a pleitos 
y caoidMgoa &:C(>rtéa «orno i «eSar: -luao Saud» 
val p^aqúiaadaLoro tiB« les kálÑaa quitada á loa 8» 
paBoles de Villa KicA, y.<dUerQD«óno bq lo-batÑai 
Uevaáo á Héxioo «1 anpcjñidor: faé bm lecdiiio 
de Cortea y M todoa loa.de la TÜla de Xaf^aea 



[ 



r" 



BBsaataaBÉaoBBssBsasspaiaBrH^Ri 



i'. 



«ACUOSO 9 v^ 

De Qib&o 8é ptrtUfon loi d«tpojo« 7 «Mlaro», 7 d* la UagitdA 

de alfunos navios. 

162. Pai^ifieftdoa ya los lugares, qoeen toda aque* 
Ua proNriocia U«giil»Q haáta.m&s de cien leguas/ y 
sBJetoa á 8tt majestad; eabiende que entre los j^ot^ 
dados eoa la ocasión d^l juego había tejos de .oro 
y joyasv^obd Conten batido para que todos otam- 
festasen el ero para sadarle ei 'quinto de su majes- 
tad. ÜQ hi|bQ.q)ií9ftiQaaife^tara por entonces, ypoc 
muefaii» vamnes permitía el qué 00 sa llevase áde^ 
Uda tjemcioii. Juntároase lo^a despeas y sacóse el 
qniíto. de su majestad; y despuee etro.quint0tl^ra 
Corté» aue jalgusfos Uevaron.á lóaL Apartóee la 
part^ que le tiowiNi á la Bep^blica. de Ilaxoala y 
fle.Iaeíiiió; Éoeia&i.qiie todos agradecáeroja, y* por 
dflíiide:ialtó la fid^idad.de los espe&les aoreditaT 
^: ló fiamas . se x re|)artfó eoitre los soldados;: las 
pltttlaa % mantas á 1^ indios : amigos qjie habiau 
ayadadd á la gimara. .^ ^ 

lak Sniatd tíampo Ikg^ illjnattePedsoéarl^a^ 



162 

eSmí^^e Diego Vélízqüeí^WíiüiXKVlo OUCO. S5& 
lió Pedro del Castillo en su batel; y como eíItMidi^ 
que traía cartas á Narvaez, juzgándole por doeñ* 
de la Nueva-Espafick, con cautela preguntó por Die- 
go Velazquez. Dijo que Cortés andaba huyendo eco 
sus compa&erosy que Nárvaez estaba poderoso y 
obedecido. I^a caut^á|luáo^.iabiAf.kigar9 porqu%bieL 
sabia Pedro Barba que Castillo era de los 8oldado¿ 
deiKarvaeZy y asI fué ja relaeíea ojmbl*^ DyÁl» que 
cerca estaba un pueblo donde podia ir á deacaasar 
sacóle del navio, y en llegando á tierra» le dijo. 
¡XHos por pt^so por 4rdie&^ d« JP^nMfdto CoisU* mi 
eíapitá^ Dióle > noticia de lo modldoi y iategtóee 
Pedro Barba, pon ser IniioiO amigo^é^ OortéiiMmA- 
do fd¿ teniente' de I4 Ilábtin«v 'Dié dotida 4)daio 
eetaba para dalir otrQ nav^' oómoú loa ooko diss 
llágd Rodrigo^ Mor0jéii d^ Let^em» y M>n bI námno 
entiló y cabala I04 «ipte^ y tittítíá & ÜüípM^a^ó 
bdmbr^Ay dbs>6B^ll0Q y «M^yagM. fiílB0la»<3«?téa 
iiieri^osy. y ^títídariKS todos gtt»t(ko8y'«(»KitDto& 
• lié* Obror ttef^^nsvioB Hc^gilmitda ^^any^ Uno 
eñ^ue vi»b áiPáiuioo l>ie|¿o^^€Mguiig^^3í^ mi ios 
á$)WUdMánfievmodi\&^t£ á (Goétmca y^f lAi á 
ll^é^oav y ^)tiM ■ ^mi«vo» porrtiinMiuÉ ^4*Hka- 

]tíÁ i^iaroff^ 4mnttV8ds' pcnria' DMer^rt|és 44 <lí¿ 
á 84i¡eaciq||e va Mé&foaJLua|^ partió MigKaDiaB 
de Aqzaraganes, que venia á daT^flOMérb & ffaia* 
00, ewíadoi^»Q<¿yi ^, Í M\ M fAm i UitíBmiáuJUtol' 



U9 

soldados 'y difit caMtlo^ y y^ms^, de^^i^rtaq^ 
se haUw^us) wM9 Q|di»tf y veinte «oM^doa y ^w 
y Bi»te ofthallwí, : ■ . 

156i' XavQ jnoUoíA Corbéa eóip^ loe.de Xalaiir 
tzimg9i f 6tr<m piliebloii «aUw il tos oamioo^ 4 rati^kr» 
y cómo h«bi«tf iiiMwt4> ldgool^9«^pafiole|94e los, que 
veaiaii^ pié| y ^M JbakiM 4'pbftdo el Qrp q[ue les 
capa á loé 4íi ViUadri<^ qM^ 4o qoitaro^á jTu^Qiile 
AloántMa; y /etvvió á Saadaval, gue los iMitig^} jr 
qQodd^toáa la tieri^ i Jiaata TtüxealaDJh^dioot^.^ 
Cortés^ d« tal tsuacte, quf de aiii^af partas aou* 

diaB:á«0ii|p^€ir4»qapl9MM., ' ¡ .; . ,. 

166L JSi^áiidose ton 4M)ldado/i y pafiifico.eja ,1» 
Villa 49 : Soffum de ría J^oo^t^Fa, y if oufedoradp «pn 
TUgM^da^ Jbizp, pt«gofifr qgg ti . que .qu^ieriq; rol- 
verse^.qpie^a. ^ba. lúíepcía; ^y \nQff> pl (SflíJtad^r 
Aodi^detDiiero y «^gwtii^ Bermud.^r^oii oti:os, 
8a«ar09a<6i| lk«iiiMM^<¿l6f,6M<>^iP!E^a o|^^ 
al .pilíoto X^daoa^ ti^^i^ntjoaip^a^^ pop.^r i;a9^r 

do, J^mW-^^i mlaáet^0a^lin(^.4uw«¿, y ^u 

oia¿r>d%ipaojÍ^ Miitro .pa^q>pi^'i^J¡sy;x9$^ 
d<^<0»^»^ el oftpÍ!l»a qwiaíií¿4.íd7plwíl>'^4^^^^^ 

de,^f^d((^, íJ, P^SV^*d{ii)^o .fflf^tq, A^n tojpfi^r 
tady qae fueron mal recebidos de do%^Jjf;^Q,i|.Q^ri- 
ffiM de FoDseca^ arzobispo de Burgos, porque era 
en faTor de Di^;o Veiazqudz. Con el dnplioado 



164 

^oe MartiQ Covtés (SQ>idrffd»CortéÉ) leUefóii 
emperador iitteá qae ae embatoáse pum Fludaí^ 
tarieron traen oegoofo, y á Ditogo át Oidu 1« iü 
tina en'oomieoda de- Santiago y puM ob bu araws 
el Toloan. Diów por mal servido de) ariDliMpo di 
Búrgog, porque faltaron mboliM oosm del dóplúi- 
do en )s memoria do las que Oortée envió & «q ■>- 
jestad j aun de la relación que hacia. 

167. Ddspachó tatnbien otros dos navioBf moa 
Santo Domingo á dat parte & la real andiaDoia y i 
tOB padrea gerónlmos qne goberneban y oon cojni 
lI<$encÍB había ido á la oonqaista, otro k Jflmtia 
con Alonso de ^tÍU y Fraaciseo Heraándex por 
y^aas y caballos. Pragaatado por qoé^ dtapneba- 
baen' ocasión '.qoé, necesitaba do' scMadoaj ^: 
(jBe mqor ektábati éolos que dial aaonuMiMdM. 

159. Trattfiííog» 
óes'para dar ;^int:i; 
envfá fi'-Sl8rtÍT)"Lfi[ 
Ifegó avi«$ íJtítaió '1 
fúéel padre ftifty: 
ifáñó co)¿o- caüflib 
iatraíe' aifa%6' miyi/, 
dnSáye i^mf «ntr 
A^ét^,' cotÍHJ'Iod'éj Jm 
iin Hjfo diiyo/ «oitra 
oíoD de todM. 



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I f ^in ■■fc B P i i >,i .tí f^M. M>,', i*ii,L..i ..r f f'.';.:i 



5' • 



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OAHIVIO XTUt 



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»•. 



De la «ntrada de Oortés en Tlaxoals j de Is dispoaioioii parK 

'' k ccQqttista d^ México^. 



169. Heohó el despacho^ dfegandoal oapitah Fran^ 
cisco de Orossco eti la Villa dé Se^tittt Í6 la Frontera 
^on veinte soldados de los que estaban dolientes^ 
marohd con sti éjdtoijbó 4 l?lazbáia:' los tlaxoaltebas 
coQ SQ8 despojos y esolavós por dé)íint0^ y b9 es- 
paBolés atfás. Iba bon luto él 'capitán^ Cortés y 
los demás capitanes y muchos 'de li¡k saldados eñ 
sefial de sentimiento de la muerte de Malikcatzln. 
Salió iíoda la República á receñirlos, y lá defiória 
con júbilo: unos á 6trbs ée abn^zfaron. üfidotencátt 
^l viejo, al otro día, bízo jünta/y dé ella iáalt6 que 
en todo Í6 qué tocaba á 'la ¿üérra ayudasen á Cói'- 
'¿s;.el ¿apitan de ellos, elváletóso Chichi niéoa tez-' 
tl¡, filé el que potdn más calor en la'biatériá. • 

160. Con este büeti principio despechó íuégo 
Cortesa la Villa Ríca por todo el fierro^ clavazón, 
jarda y telas dé fós navios^ que trujeroá mil' indios 
da los dé 'á^il^'{»Q(9blúB| y utrna 'calderas rá ^tia 



166 

tzinoo. Envió por dos herreros que estaban en Vi- 
lla Rica, y un carpintero que ayudase, y cortadas 
las maderas hay quien diga que en Tlaxcala hizo 
armar uno de los bergantines para que se aniiDaa«i 
los de Tlaxcala á la batalla, y que lo echarcm eo 
el rio para la pri^e^h^ -JI^.^ jQf \pioues acerca del 
sitio donde se habian de armar para echarlos al 
agua. Unos de^oi^n que en Ayot^inqo, cerca de ^bal- 
00 había buenas OjO^illiuy aifliB0SJÍ9)«ñ para el intento: 
oíros, quejante á Texouco, por estar cercanaá Mé- 

p^^ j¡>trft ft|v^í^,|»#,J^i¡(j¿ipfi,4ttÍqej.)5^^ 

161. , I5aíjím^.^4l»f #9IM^í5»ft'»w*Mf«í 4 Vi- 

ll^fLi,qa|iiV9J^yj^^d;p>,las^^M ^ QasamfSim yeoia 
4e íiwíiiya Aoi^.^u(j^á^ jl^^lÍQjsJtas, '««oopetAS^ )|Uo.d« 
l¿»íl«)f¿|^»,ipj51yw?k.y qtriw.ftrflías; ,J\ia.n 4»^^os 
ppr wj4^io:y Foujfiií^. M,09\ ppr iQ^esti^, con 
tre»í9»^Dlo8 y treq9.^old«djOi» .1^9 va qw #iwr<S 4 
I09 f»íjp!rtlÍ9j)e8.,|iwá(S Gprtéa,^ jp.uptí() á«Qf(^r to- 
^a^ff^a.mpcwdjar^ y tfíá^ )m ««pvMe? fjúoie- 
ío»i^\X|í»í^(»ÍV ,y >ivjwt9,')r,eí|.i«>iJo JI9 q\jí^'j\|ía.p«- 
e^ift^l^ ; qe . fií^o/m^ íjuft , m ;♦* ^r yw^ áfi-]^ 

l^J^aj^ijy^ ,fiÚ\á CfítU^ 4jpe|Íij»|^.^..í^i(]MmhiMe 
Tepp^.par^ phoJlv^ 4qi¿Jjb hjm li»4^^ftra<;Í9a» 
3f,!98^w,49^,ília3» y.,(j^,ajl|.4 m^^.^(p^e -(jia- 
ntiso 1b& üoaM xloi ia.üttétm en üuiniKi idÍASti ' 1 



TRATADO SlBaUNDO. 



OB LAS BATAlXAi T OOHQUISTAS Qül HHO U VÍBORO 

T SÜS'OOHtÓ&VOS. 



• » 



1. JBxGUftdo podi«m «er eato tintado, oos^dla 
4« tut^i / tan gra#df(i aaoritorM |ia. ti^o raferídoa 
y ahom Qttavamente Jia salado 1# Conqoiata da ^ 
NjMf»-EfpaIU por don Antonio da SoUa, ^o bíao 
tMfB^K^ qua pndiara quitar i ooalqoiara loa alieu- 
tpa da aaor^birla. Con todo^ por la intKgpdad da 
s^ /tyiota, M puado d^ar da trata^(f^ aará da lo 
mía fatídico jr aiicinto, aio rapKoar ni argttír A lof 
%af da alia k^f^ tratado, ponina nada, opal abunda 
aa ao aautido. 



i*"** 



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yíwtáMcmtt^^tamo 111^14 



('<•'• • ? • .>! 



^■^P"»— ^M^— »«^—*» 



CAFITULO ¿ 



D« la,i9)idii de Xla^pal* }>fi4:ft dar pripcápio t \% fijg^qjglfU de 

México. 



2. Porque no se entibiasen los ánimos de los 
iiáxbáítéoas y alentarlos m¿s con él ejemplo, lue- 
go qué *^a86 éf primer 3ia dé Pascua de Navidad, 
ét diá siguiente^ j^xie fbé diiércoles 26 de Diciem- 
bre/ híiíq ' muestra dé aii ejército en alaarde bien 
óompuésto con cuarentia cal)aIloBy qve dividió en 
cuatro escuadras, ({uitiiéátós y cincuentas soMa- 
dbjB en ñüe vé compáSHas^ ochenta ballestas' y seis 
piezas de artillería chlcaj^. Saliéronlos ballesteros 
éñ ¿iíéra, y' én llegando á !á mltttd 'del [)Ue8to, cod 
destreza armaron y dispararon oon igualdad sus 
ballestas, y haciendo reverencia pasaron adelante: 
los rodeleros, con gran órdeñ, echaron mano y hi- 
cieron el acometimiento, y envainando hicieron L<i 
jeverencia y pasaron: los piqueros hicieron la de- 






18d 

mostraciób; y 168 titimbs, los aráabtioéró0/B»6!oü^ 
do hk salvft morí arcábales y ártülerfa/ateÉnóHía- 
ron á los indios. Salieron los de á caballo con léín^ 
zas y adargas y Cortés con ellos; ocfrrieron parejas 
y escaramuzas, eb que- alegraron á todos con la 
destreza: y acabada la muestra babló Oortés con 
el ejército, proponiendo el servicio de Dios y á^ 
BU majestad, animaúdo á todos con palabras efica* 
ees, de que quedaron los Indios gustosos. 

3. Al otro día pasaron muestra hasta ciento y 
diez mil tialsícaltecns, en ésta forma. Iban delante 
tocando bocinas, caracoles y varios instrumentos^ 
luego los cuatto seSdres de las cabeceras^ con ro^ 
délas y macanas, con ricos plumajes que les salfaa 
de las espaldas, y niuy' ricas piedras en I6s agujé* 
ros denlas orejas y en los bezotéis de los labios; ol 
cabello trenzado con tína banda de oro, y ricas cd^ 
taras en los pies: detrás cuatro éstandattes labra- 
dos de plumas, co^ las armas de cada oüaf, yxúit'^ 
tro alférez ál lado dd cadar estáildaf te en su gú'ár^ 
da: de veinte en veinte iban los flecbefros, sésetit^ 
mil, y & Un trecho el éstahdarte dé cada capitán y 
compaBia: en pasando' por dónde estaba Cortés los 
inclinaban y disparaban las flechas al airef, yCóf- 
téá les hactaia cortesía: pá^arbh' cuarenta mfll^- 
deleros, y despues'diez ntil piqueros eñ lá nrisma 
forma; y acabada la muestra, qué duró tres botas, 
Xitíotencatl,' qué era el general, avis<i qué aí otro 
día hablan de salit^ contra bsmbxicanbd, y ¿n tina 



m 

i. . V f)vs% qtt« a)ipi«4eiD qna Iga oaf t^lUpí» rima 
99a r«gU Í9 «mM^oSf.la^Q Cortés iwhíS baads 

wa^a, fiie. jüqgyno rUliae «fw <^o ni eebas*- bhdq 
ábd.aFnm^ qnQ ««dis jag9fl«Br(aa|.iS ctluUoB, 4]m 
DÍngano forzfWvnMJWjipuij^iiigflaP (l«itaBe np» i 
Qt^ ni 9MtictVsa íq^ÍP iV>ia no fowa «9|d»vo, que 
9tQKfUK> OMiM^U« oí fiA^o^Hn ño UotMlia, y ^M 

no f» trftt»»: moJL 4 los ip4ios Amigas» F put^^ 
RWW oproYiaubwa 4«a leyqa s^ no fn c«4tigu tru- 
gTf^en^jíWitaddiuwA^t & -nu sol^adA po'Vtw^ 
ntú If^ oiga. d« ojb»; Abonó:. 4) <Jo8 p«sn)««u7M 
pDT^w qt^rcfp j& Mn fu4tp 4pa tnaatap y au^ ^ 
lJÍn«; faiz9 i\frflqt^r d qtro qne49qBM^*>f> Vb<^y 
at^i^ ^JKUrpat. 4 Ptro quft h^ifi qiiiM? ana g^ti^ 
]ia¿ ^ .a«ii4U9 ¡{tor éí,rf)g«^;pn. los «^Ufuu«^ bn^ M 
BKstp loedip l»^e^tip,■ y (jpn «ato faoroq. bÍ9a-ebwr> 
T^das. Ita ordea^pzM. . ; . 

.5. M <ttro dJ4, TÍérii«^ di» de Lm laM^tM, 
bablaiidff.Qido uú» 7 «opooMadádose al l^i^cUu 

Mli«rúii coQ.,ói4eQ t 
OQQ ^onso do Qjw} 
nLegiwa co» «)»« m^ 

l^^dicla^ i viatft;4? 



m 

bue^ b«8pe4»J6, ^ .a6|>ado ^^M^rop: ua paer^, ¿#- 
püM é9( üt» Ugí^BfihMt^, X9f i^iwJ;»rei donde se piarte 
la jwfiKdiooipq d^ Texo^co^ y aus^ue les huso tan- 
to f^rWü qi&di^s io.teinplsjmi. Bl (lomipgQ fue* 
r<m con les oonredi>f9s, pof dpl^qt^j con el órdefi 
Qíecitlrai»te«d9K y dieran, en, un piñal espeso, pon 

áerli0ls»^fttnlveaMl()e y re^ictq ooüWpPi que lee 
eansí^ ^mer ei* acayo dabpin oon. 4Ugana embosM* 
daj^iM^jO. Gf>Hfe>')A^ que lo.supo^ epn mil indíoA 
deaeiabara9Ó4l.eaa)ina.pftra qu^- fuesen pas«n(lP' 
y foé dMbn el noJr.par el otro oaqiine que hoy se 
wUiy poi^e.en^ táuian beohop fosos eubiertoe 
con estacas puntiagudas, y gente de gijerr^k que 
eepewlM; fue. moque el mal de la$ virueca tenia 
murtkbe geni^ iii^di4s> ^ansa que admiraba ¿ \o^ 
indípe. ¥er que. 4 iee ce^tellauos no. lüó U pesrte, 
pfieeumíeiidp que er^ ftlgunf^ deidad que lesi rar 

. 6. Pef^. las lacera?, habiendo saUdo de la ax- 
boMe, di,i[isai;an <4 :Mézieo y scie lagunas, acor- 
dándose. de la. triste lioplie de XQ de Julio en que 
perecieKui^ tantee espaSoIee y tlaa^caltaces, y allí 
jiiMrOQ ir^gav sfi agra^rio* pia séBaUdo fué, en las 
8agiades,X<etn8^ porque, 6 .10. de Jolio fabricaron 
k$ iacMlta^ jidót%tfraft ^ Becerro, como dice e| 
TminmPÜ^ {fmMo.&Sj vai. if4, /i¿. i), Nabaaar- 
daoy. dqteu . de : Nl^)»(eP^p8<»rr. ^^ftpu^p . de .^9%- 



16Í 

fué esta dengracik A 10 dé Jotio ^Boflio la dioe J^ 
nísAAñ {úap. 5). — Méháe ántekn Quinto deoiitia die 
nidn8Ís:-^Ios hebrees ém'pézabátt á contar por Mar* 
zo/que llamaban Mísáh^ y por oso los ronátioa, 
ánteá que Julio Césat: le pomei^' su nombre^ le 
llamaban quintüüf^ él qdinto "mea. 

7. Lüegó ^üé divteardn lod nieüoaitoií el cgéra- 
to^ pusieron bnmos paí^ éonrócárae; A toda dlK- 
gencia Cortee bajó á lo Ikno; y atiíciae eanaados, 
htoieron noche en Oeatepec, dobtándb las goaidaa. 
No dejaron de probar á: los caateltanoa otéate y 
Cuarenta mil mexicanos^ pert) fueron t^Mtíasadoa 
y murieron muchos de eÜóS! los espafiole» «ale- 
braron sü vietoria.^ * 

8. !iánea> víspera 'de aKo niuévo/ yende^ en ca- 
mino para Tezcuco; salieron - cuatro indios princi- 
pales con una bandera de oro en ünii barra, biao 
alto Cortés; y llegando á él con grande rev^A^en* 
cia, le dieron de parte de Coanacotain, su se&ef^la 
bienvenida, y qué- le suplioaba no lesliiéieá» dafio, 
que en todo estaría á su Servicio.' MostróiEto Cortea 
agradecido/ aunque le pareció fingida )a eidbi^ada, 
y acordóles' la muerte de cuarenta y cieoo castalia- 
nos, cinco caballos y máb de trescientos ttaKoalte* 
eos á quienes quitaron el' oro qbe' llevaban. 'Rea- 
poddieroo que por mandado d^ señor de México 
sé había hecho, y que^el oro y joyas se haMatt lle- 
vado los meltiCfindsí que proctirariaii reatítolrle.* 



íes 

O.'LIoearoü'á O^atliohan j SmxQi&, li%trM 
cermnoa á Tescaoo; y viendo qoa no parecía gen- 
te pet las calieBy aonque pudieran quedarae, por- 
que á eso la penuadian los embajadores, pa8¿ i 
Tesscoco, hospedas en el p^lacío^ dpsde donde di- 
visaron que á toda priesa se embarcaban mujeres, 
hdmKres y niSos para México con todos sud secua- 
ces: al punto envió por IztlixcohiU á Tiaxcala, que 
ya le faabia bautisado y se llamaba don Femando» 
y mi cinco días fueron y vinieron, y poniéndole 
por rey, todos le recibieron muy alegres y con 
gran fostcgér los que se habían ausentado volvie- 
ron á sus cttssp, y este rey ñié el que ayudó con 
sü píamona y sus vasallos en la conquista y en la 
edificación do México, después de conquistada co* 
me fiel vasallo, y fué el primero que en público 
en Tez<tuco se casó y veló^ sirviéndole de. padrino 
Cortés oon toda pompa. 

10. Sn este ínterin en> que, estuvo Cortés ocho 
dias'^n ToMtico' fortificándose y dando t¡em|>d á 
que.áeÍ3cansara la gente y sé acabaran los bérgan* 
tines, acudierpn á los tres días los seSorés de CoatH 
chan y fluexotla pidiendo perdón de haberse au- 
sentado temerosos, y le trajeron unos mensajeros^ 
de México, qtt^ enviados del mexicano ks persua- 
dían & qne no. bíóiesen paces con los castellanos: 
los méxicanes negaron, diciendo que antes venían 
¿ rogar á aquellos se&orés fueran medianeros con 
Cestési pasa las opacos oota Méxíoo:: la /precaiicÍ8)L 



164 

ria caétígo»' kiUlacfn ingGuwjo, Búltéiéá, y Imh^qo 
qtt« fvHtten á folíoítor b) pu :«oa kto najdoHVos; 
didlefi líiIgnnM' iQOfiillaai y elloft pmiM<a««i vol- 
ver po» la jraüpueeUy poro no o«*iplÍM6B «n ita- 
lalnna. ^ ' 

. 11« £a esta intorin, viendQ AotoiiM kIo Ydb* 
faBa algttiMs ai^Uiádoa deaionteatos, tnttótqob^dlM 
en saeretd que dieeett raaerteiá Corfcds, -f qoií ea 
aa lugar se puaieae á Franoisoa.Vmdbga^ iaaaqae 
no .qaiaiaiii^ que. era e<»fiado de Diagj». Veltiqaei 
y hombre da aotaridad: Udo da loaot»«|Madttay:dd- 
mudflLdo el eolor .y Umetoao, dio ..paito é Clftislóe 
de la GOQJurafían, y al paoto mandd i Q^ASfiW do 
SandoYal que le prondiead y qUo 4tf. toüniM^^iMí pit* 
peí qao traia en el pecho donde: teioai la* mojlioriA 
do 1Ó8 conjurados; .poro fM .pri^ha qM oa úiá 8a»* 
doval, ya tenia YUlafaBa al. papel. ipmk IragMlo» 
apretók la gafgaata^ y!loiaaü4 ud podatti doibde 
astada )catóroá hoasibreí^ diéronla iar«ieBto%< y 
enfrié ictft^o sin csoéonar 4 nioguao^t dadafeaado 
que aqneUoe qae-faldMá. eaeritoieira para 'OolioitaF' 
loa sin ijüe eUba. ló : aippíé&aaí : antes: .jio. lé peaé 4 
Oortéa de que negase^ y afci, aboooótir ViBafiMS» 
eoloy y dflispuos hiao á todos una pl^tieai y )^^ó 
que si jOa algo ierraso la |a?ieMrttfi» y :8lalgiúia as* 
taba qocgoao ae lo d^ase» que él-daria aatfafiíoomi 
4^todo: noiábró dooa rsoldadoa ^mra gfiardft do^sa 
yMgaaa^ f alséndaéa jjá eaka)Q0K8Íq& mbo. pntHsto 



SQft 

paca finkraáiíek 4Má éaUmSdsarlúoqm^fy^ ^aFüán 
no»«i aatérídadv -} ; i '^i .,- . • r: . ;•/ 

IS. HecitavvitüáUa jrr jaatd ' lááis y aira» oostK 
do . tuai^teiiiiméiito; i^tondo ^que Iob enemi^s no ^v 
lian, 'saiM cm 2fá& infaütasi l& oábaUcis y iciiafarí^ 
mil ilhxcatteóa& á labáfiíitipac^Jio j^o «Btjtaá iMk 
secreto que no lo alcanzaran á aaber los ..derl^ta'- 
palapa, y ealieron al ODCuentro; pero desbaratados 
huyeron en canoas: quemáronles algunas casas y 
saqueáronlas, y estando con la victoria soltaron 
la presa de la laguna, y á toda priesa salió Cortés 
con el ejército: perdióse mucho del despojo y al- 
gunos tlaxcaltecas se ahogaron, que á estar mas 
tiempo no quedara ninguno: un espaHol herido 
murió y fué el primero, y lo irujeron á Tezouco 
donde los enemigos no le viesen: halló indios de 
O tumba suplicándole lea ■admitiese en su gracia y 
perdonase. Concedió el perdón con tal que le pren- 
diesen todos los mexicanos que hallasen. 

13. Envió á Cristóbal de Sandoval que pasase 
á loa tlaxcaltecas que iban con algunos despojos, y 
á dar priesa á los bergantines, con orden que vol- 
viese por Chalco y les diese ayuda para que le vi- 
niesen á ver, que por temor de algunas escuadras 
mexicanas no se atrevieron á pasar: los tlaxcalte- 
cas diepon con una emboscada de mexicanos que 
les quitaron los despojos, y á la gritería acudió 
Sandoval y dióies socorro: quitóles el despojo y 
algo mas, y fuéronse á su tierra alegres: de vuelta, 



isa 

antes d0 Ohalao j: ea> aa llano tHd ocm dooe mSí 
xicanos^ peleó oeroa de tres homa jr.loa i7«Bé¿.i 
Salieron lea de Ohalirt) á reeebirle^ y fbéronse los 
hijos de lea seBores eon presento da oro j otrsa 
eosaa á ver á Oortés, qna le deseabaii oonooer j 
dar la obediencia, oobmh ;toa|l»eti lo hieiaroo los de 
Mesqnio. 



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7 



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QkTSXUÍja IL 



JDe ftigOQM o^Q^iUstaQ que hicieron loa espafloles desde 

Tezonco. 



* ) 



14. Después de haber estado con la repúbíica 
de phaleo, j repartido entre los dóé hermanos el 
seBorio, dando ál mayor i bhalco con sus puébfts 
á él sujetos, y al menor Tlamanaloo, Chimalbua* 
can y Ayotzmoo, los envió cóü Sandoyal y su ejér- 
cito, con ySrden que los dejase en 'salvo, y fuese de 
alli á Tlaxoala para conducir los bergantines, y dé 
camino castigase á un pueblo donde se tenia notí- 
ciahabian muerto á cuarenta éspafiole?, cinco ca- 
bailes y trescientos tlaxcaltecas cuando estaba Cot- 
tés en elípotin de México: cuando venian de Ttax- 
cala á socorrer á Al varado, castigólos ly prendió á 
muchos, y b^lló en una pared escrito aquí estuvo 
el desdicl^ado Juan Xuzte, que fué donde los tu^ 
vieron presos/ y de allí los llevaron á sacrificar á 
Tezouco, dónde se hallaron loa cuerpos de los ca- 
ballos curtidos, frenos y sillas, y vestidos de es- 
^paBoles' & los Ídolos ofreddos. ' ' 



168 



tigado TultepeOy á quien Uamaroo pueblo morisco^ 
cinco leguas de Tezcuco, á la bajada de la marra 
para entrar en C^ulalpa: llevaba quince caballos 
y doscientos infantes: á la primera jornada de 
Tlaxcala encontró con la tablazón, y tendidas las 
banderas se recibieron con alegría: venian ocho 
mil que cargaban y^óti-bs áiet mil & loa lados de 
guerra» cod Ayotecatl y Teutepil^ principales y 
seBores cada cual» y Chichimécáteúhtl! por capí- 
tan general, con otros, tres mil por delante. Laego 

P^9<JoYi>l (M^min^r c<tn ^o^o ^Síp^pn:, mánd<Vq^ » 
m>»rM9sea los paballos gor befante y á ^os lados, 
y. qM él C|iichi)necateabth fuese atros^ de jque bl- 
gft ^enjiíp^ntq^'pgr^ue su Wíi^r y da Jos,; suyos 
p^^pjipf e b»Z9 6 íps eiiemj^os fostró: satisfizo con 
jrazi^nes dé que t^Ul era ;i)ecesaria la, defensa por 
9«?.4^Wííre dí^n ep ójjfárif^f, Caminarpnj^^ ai 
cuarto. dia entraron con penachos: salió CcfTtéBY 
los demás á recebirlos: tardaron seis, ñoras en na- 
sar. y dióles las gracias con hnspedaje que les tu- 
vo. V yigtores que daban, unos , viotor Castilla., y 
ptew yictpr TUxQa^. , .^ _\ , _ . 

,. J.6. rGn ocasioi^ de que áe lograba el trabajo de 
los b^KgaotiQes. uno .ge s\is. cnados por descamino, 
s\n ,qge Ifj p^aie^n ^ncpntiar euetreros mexióa- 

bian lUgftdo treá nayif)^:.dip^, g%nj<) Dp^pinjpjjon 



dafideiio» s^tdado» y odMaka oabsUos» armú y 
ffiímíoieiies, e¿ que vemar Jolian üé Alden^, qan 
fué el |>timf r téBortrai j un criigíoflO dt Stn Firail^ 
cíaoo, Ikondo.Fr. P«dro Melgarejo da Utros^ y 
siencto Doero pata todos de gran consuelo^ dieron, 
gracias á Dios, fiste reiigioBO loé esviado de Cori 
tés despMS de la ei«H|aÍ8ta ebn Juao de Ri verai 
su seoretaiíioi ooa poderse para sus n^ocioSi y ^i^ 
su negociación alcanzó, no solo el titulo de capitán 
general y góbei^nadilt, que le dieron á 10 de Odtu- 
brd 4»y6&2^ sioo el de adelantado de laNueva-Esu 
pafla^ y las amas que le dieron, y el emperador 
lo kúto sb {frqdioadtfi^ y que ee pudiese npmbhir 
dd eOAsqo de Indias^ oemo dice .Antonio de Her- 
rera {éieada 5» fal $7»^ cap^. 4). 

17. ün ínterin qae los bergantines se acababan 
y se haeia la aai^ p^ra echarles al agua, en que 
trabi|areii ocho mi) indios te/ionoanos, oon ocasión 
de qmlos tlaxi^tocas les pidieron que les dejara 
salir 4 alguna empresa^ salió Cortés con doscientos. 
y cineuenta soldados y treinta caballos, con trein • 
ta Bifl tlaxcaltecas, d^gaíodo & Sandoval y á ctros 
que guardasoft l4s bergantines, que varias veces 
habían intentado les mexicanos el quemarlos: á le-^ 
gua y media eneontró con guarniciones mejicanas, 
y los desbarataron, y muertos algunos> los demás 
huyeron á les montes: llegaron & Xaltocan, qtae 
estaban prevenidos oon zsigas y acequias para que 
^^ pndieaeP: eAtratles en el pneMov Les de Teeon^ 



\ 



170 

Qo büMaroo vmi^ y amiqae eos agua pa^na los 
eafafiolea pot dalaate, aonqQa haridos, j mg^aSmr 
do los tlaxcaltecas b» apodenumi del pyeUo, por- 
que á toda pricaa^ae f aeroa ioa mas ea cattoaa. Te- 
Tieron de ropa, sal» oro y a1god<m Imenaa ééapo- 
jee» Y éaolaToa cautÍTOB, y cea todo ñiéroQ A Cor* 
tea qoe habia <)aedad0 con parte ctel cgAmto y ca- 
balioB al resguardo: pasaren 4 def mir i: vams os- 
serias. 

18« Al otro dia fíieron á Qoanlitiilaii,, qn» le 
hallaron despoblado: pasaron 4 Tbenaynca qa» los 
recibieron, aunque pocos, sin resiateacía, y de elli 
4 Aacapuaalco, y llegaron 4 Tkcubá^'d(»ide iuAa- 
ron las acequias maa anchas y al pueblo puaale ea 
defensa: no les valió; porque yencieronv Baqtáearon 
y quemaron algunas casas: -deluviérsnse alli seis 
dias en qae hubo en Méxioc algnoMis eacaraasasas 
y desafios de mexicanos con tlaxcaltecas: ^ an 
encuentro usaron de ardid los mexicanoa, ' porque 
por la calaada se fuei^oii retirHndo como -fp» iban 
de vencida, y pasada una puente saliepon een Ím- 
petu y de golpe tal, que el alférez Joan Volante 
cayó do la puente al agua con su bandera, y 4 no 
defenderlo se lo llevarioi los mexicsinoa: mufieroo 
cinco soldados en esta tefKega peHgresa; y por no 
ponerse en otra mandó que por el mismo camÍBo 
volviesen 4 Teecuco, y antes de salir un<indio cor- 
pulento salió de las canoas 4 desafiar ilos tlaxcal- 
tecas: salió un soldado y 4 estocadas to filé «iguiett- 



ÍTÍ 

da, y úÁó to <Km)>lkii eñ la mMrié d6 att^itiiíeipai 
lod' mexicuos; édtuTo en peligra de qué se lo ne- 
varan y/iVó. • • 

19. Llegaron & Acalman, dDñdé sé quedó des- 
oaQMndó»<do8 diad Oortéfií: los tlaxcaltecas Tiéádo- 
se ríeos pidieron licencia para irse «ígtinos & dejar 
los despegos: Cortés la dio, y dijo á Ojeda y & otros 
capitanes que tes quitaran del oro que teriian; y 
por esto al amanecer se halló que faltaba el terció 
de la gente y al otro dia la mitad; por lo cual or* 
denó que bada de despojo se les quitara en ade- 
lante. ' ^ ' 

20. ' Luego que Cortés llegó á Tescuco fueron á 
pedirle socorro los de Chaíco; y como es provincia 
que abunda de maÍB> y leSa y otras legui¿brei^, 
importaba eennervarla; y asi, dtapacbó á Saadó- 
val) que salió con doscientos soldados y veinte de 
á caballo, con una compaBia de tlaxcaltecas y otra 
de Tezcaeo:'eD 12 dé Marzo fué & dormir d una 
casería de Cbalco, y allf se^ le juntaron hasta' cua- 
renta mil de Huexotsñnco y Qiiauhqilechuln; de 
alli fueron á Chimalhuacan, sujeto' á Ohalco/ ddn^ 
de las esptas dieren notioia cómo ' aguardaban eñ 
el campo los mexicanos^ al otro día, yendo en-ór- 
deO) salieron al camino y dándoles un Santiago 4os 
desbarataron: llegaron & Guastepec» donde estaba 
ana huerta, y entre batallas que tuvieron bien re- 
BidaSy porqt^ hiríeron muchos soldados y cinco 
caballos, y Qonzala Domínguez cayó con el caba* 



m 

presa de mantas j algodón: estando oomimd^r^fj. 

qaipn^iM ooQtedore» 4e 4 «iMl^ 4111 ««iu»& loa 

* 

iii^:itiflanos: L toda diU^^naía les sattennal^eMMB* 
tM.y los dú^ Dios ^otorHu 
.,t\. Al ftm^dia envió SandOTii á Usnar ^ kn 
^ciqqe^ y arlos* de JaoaiMllay qusí ooft desMoie* 
dMsiento fAspon^eroi^ Hubo, dad* j oei»idta si 
b^Jbif^n de aqometeri mí por estar aq^mní heiMeSi 
como por la. diÁcnltad de b entrada^ que ^mtabs 
como del Peftol, difionltoso: determin&roase y aua- 

qne 900, alean, peligro^ yenda per delsütia Saado- 
yal^ aunque descalabsade, y otrea eapitanas: mi* 
dM»a finarop maertos. y 4espfi8a#esr 7 ^^^ ^ aio- 
gr% q^ie n;» arroyo que eonw 4el. Ingar por grande 
rato icorrió teJSido; VolviénHiBO^de^aUi oenloB des^ 
j^% á T^oui}0| y .ap&ms babia : Uegiadp esmdo 
vienen Jos, de Cbiteo á pediraooorro. Cansó 4 CSor* 
t¿a deaa^rimieoko^ juagando: que er<L oqusUhi da 
SandoFd^ y con alguna pesadumbre Ja bizo volver: 
cuando ;U!í|gó.\b^6. que se babtIHV valido los de 
Ohake de^los^de Huexotaineo,. que • esteban oérca 
aquella noobci y que veumdos los. mexicanos y 
muertos ipuchos, estaban vii^riosoa: Uevé los can* 
.tivQB á TeacucOj*y sabida por Cortés la. relación 
de lo pasado^ le di6 las gracias agradeddo* 

, 22. Ei Sábado Sant^» á fin de MamO| vinieren 
1^8 do i^biM^^o 4 ppdiii sM^Nrreí y. p«v spr la pnmn* 



mm^áb mtfa/.tafb>y> hutümeiitM^ ^t por Mtw mn9i^ 
oamifii»fára!TliuLOi¡lft^ se dÍ0|wíBo4'8fdÑr •«; peiwr 

jia á &dQTÍcblr*t, viéIrnes.desptM d« h ^mwíw»' 
oionpcmi trtnoÍMtos aoMi^dw ;y-to€&nt« d^ á: «i^ 

bailo, veinte escopeteros y quttice bUlefiteiroeiiifliiv 
chos tlaxcaltecas y tezcucanos: con él salió Ju- 
lián de Alderete y el padre Fr. Pedro Melgarejo: 
dejd á Sandoval con muy buena copia de soldados 
y caballos, eq guarda de los bergantines. Fué á 
Obaloo y Tlalmanalco donde hicieron noche: pre- 
yinolos para la conquista de México: pasó á Chi- 
malhuacanohalco, donde se le juntaron mas de 
veinte mil aventureros de Huexotainco^ Tlalma- 
nalco y otaros pueblos por el pillaje: tuvieron noti< 
cia cómo aguardaban gnarnieiones de mexicanos: 
fueron con orden, y pasando por medio de unas 
Bierras, les daban grita de arriba: llegados á un pe- 
fid ordenó á Pedro Barba, capitán de ballesteros, 
y £ Cristóbal del Corral, alférez, procurasen subir, 
y fueron tantas las galgas, que viendo hablan 
muerto tres soldados, les hizo sefiss que bajasen, 
y desde otro peftol con los arcabuces mataron al- 
gunos indios y determinaron pedir paz; bajaron y 
se rindieron. Envió al capitán Pedro de Ircio y & 
otros á que viesen lo que habia, y por no faltar al 
orden no cargaron con algunas ropas que habia 
buMas. Sápolo Cortés, y dijo: ¿pues para qué os en- 
viaba yo sino para que os aprovechásedes vosotrosl 



174 

28: thro8Íg«t6toa & QuMtepeo y salietoii*^ en- 
OQgiitro los mexioanos, que desbamttdof Imje- 
ron á los montee: hospedáronse en la; Imerta de 
Guastopoc, y estondo. eomiendo vinieron los ene- 
migos; pero á toda dítigéneia se pusieron en drdeD 
y fueron desbaratados. 



* • 



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OAPITÜIO III 



De la conquista da Coemay&oa (áliaa) Quanhiiahiiao. 



24. SalbroB por Yautepeo, donde lo hallaron 
desierto: mandó que quemaran algunas casas, y 
vinieron rendidos. En otros pueblos fueron reoe* 
bidos: llegaron á Cuernavacay donde estaban pre- 
venidos; y estando una barranca de por medio, 
peleaban con valor; pero buscando paso, lo halla* 
ron por un río que está á la parte del ingenio de 
Amanalco; siguieron á los de á caballo muchos-in- 
dios, y viéndose por |as espaldas cogidos los de 
Gttema?aca, huyeron con alguna mortandad. Hu- 
bo buenos despojos de ropa flna, y vinieron de paz 
rendidos. Estuvo alli Cortés tres ^ias, y asentado 
el vasallaje^ salió para Xoohimilco. 

25. Hay de Xochimilco á Cuernavaca una cues- 
ta y bajada de ocho leguas, sin agua, donde pade- 
cieron los soldados sed; y en llegando al primer 
pueblo, que seria el que hoy llaman San Miguel 
Topilejo, quedó su neoesidad satisfecha^, y desean- 



á la mañana bajaron d Xochimilco y htllanm pn- 
veDÍdos de goerra á loa del pueblo y quitadas las 
puentes, nrrojáronse por la acequia, y retindos y 
TODCÍdos los oaemigos, tuvieroo aquel día buenos 
despojos, en particular eu unas casas graades, don- 
de hallaron algunas, joyas y . npa: aquella noche 
pusieron guardas porque supieron que venia aooor- 
ro de México^ y llegando en oanoaa los retAaiarMí 
y fueron á otra parte k desembarcar. AI otro día 
fué la batalla muy reBída, porque por tíem y por 
o^p«9 vÍQÍecoQ los oexicaaos con.Iw Bigidn.de 
loS:«Bp^le4 qaequ^duiOB nuertos la oo«b« tm- 
t^j cop t^zas y flechaa: ccigieron eu nedío al 
t^^\tfti:y Coiié|k,.acu4iendia.;^^d«8 partes^ fon 
el joabalto reudido, se ^TX9Í^ á pi4 y estuT« M 
peligro que le cogiera^ ' los «osn^w á qo aoudir 
CrÍ9t<}bAl de Olii y otrps sqUkíqs qu^ 1». seoBr- 
i?9Epq, y salió heiido eu I9 qabeza, y CdatóJM) 
da 0)id y los dea)ás oapitanea. Vióudom heridos 
tr^tarunide rearara» 4 lo alto d« ua moute.pftyte- 
S», donde piídieroH de taotoa ds^twd^na'ji.ofeii* 
derloe. Fnerou rottr¿Adiwe hastaDegl^r á.fSagwt- 
can, que lo hallaron despoblado, dwd* oOb karto 
ñoBgo hicieron oootta, d«ralo graoiM & Úw d^iift- 
b«T escapado del peligro, 1 
heridos, y 00a la peaa de < 
cuatro soidadw titos, que^ 
Jm «tíM gtaudia ím Mgiw 



ITT 

Sfi^ 4^ la IMAvagiid» prpmffáraii salir ^mffit*^ 
oulWi oon las banderas tendidasc os «i oatéiBO* icu- 
viafOR saott^otTM ; Qob aiguáot esooadioMS maxi- 
oaoaa qoa Isa aalian al caiaiiia; en uno de oUor.sé* 
apartó Cirtás ma diaa de á «Jiatla á naa úeiaéa 
da xse^MfiaQaii qm^ dando aohra ellos, liiriaron daá 
oabaUss y oogieroA dos mraoa* da espuelas dé Oor^ 
tés qsbe.sadeeían f ráooiaco Martio y Pedro fialie^ 
gos^.y»fea lloMfrws á México y tson los cuatro sol- 
dados los Jüctifioaroo vivos.' Los espa&olos, viendo 
qooiardabk Cortés^'Safieroni;a%oaoa.ea{)itaiie8á 
encontrarle^ y le hallaron triste por la deigitarar 
de sus dos criados^ sobre la pérdida de ^ siete sol- 
dados. 

27. £n Tacaba estuvieron descansando, y su- 
biéndose al cu desde allí divisaron la ciudad de 
México, y acord&ndosb Cortés de los que habiau 
quedado muertos la noche triste, con el sentimien- 
to presente se entristeció y dio tiernos suspiros. 
£1 padre fray Pedro Melgarejo le consoló con ra- 
zones, y el contador Julián de Alderete le procuró 
alentar, trayendo á la memoria casos de guerras y 
victorias alcanzadas. Viendo que se les habia aca- 
bado la pólvora y gastado las flechas, y que estan- 
do ó México cercanos podian peligrar, salieron á 
Atscaputzalco lloviendo, y de alli á Tenayuca y 
Qnaohtitlan, que aunque los hallaron despoblados 
de gente, se favorecían del aguacero en las casas: 
de allí fueron, aunque con lodo, por las muchas 



ITI 
agaaBf hadk Aoolnua, pasblo si^Mé-á féfloiúo, 
donde duoansKOD. 

28. LmgoqiiedonFaruDdoIsldizoolütí,Te)'de 
Tmnm, cupo la Ikgsds, fué á du la Uenronida 
ooD nfrasco, y GodhIo d« Sandoviil conloa sóida- 
d«6 fueron á Tezoaoo, donde foeron de todos Meo 
leeebidoa. Bn esta ooasioD y tiempo, dioe Beraal 
Sias qw finé la oonjoraeioa de VillafiAa, como se 
reñere en el capitalo primero antecedente, núnero 
11, y desde eat<Saoeft seSaló doce soldados de guar- 
dia á sn porama, qoe ya le eohsba ménoe tn an- 






' OáíTtUUO IV. 
De las diipotioionet para el cerco j conquista de MMoo. 

20. Tft estaban Iob bergantioes en diaposioim de 
botttrioe al ag«a y el eanal oooUoapaqKitad neoeeana 
á recebirioe: ibaiise adelantando las pTevendonea. 
Mandó Cortés á los pnebloa de Tezonoo hacer cas- 
quillos y saetas, dándoles la muestra; y se bioieron 
cincuenta mil casquillos, mejores que los de Cas- 
tilla/ y saetas emplumadas con engrudo de la tier- 
ra, que llaman tzauhtli. Registraron las municio- 
nee; requirióse la artillería; hizo que se herrasen 
los caballos; dio hile de Castilla para que tuviesen 
dobladas cuerdas los ballesteros^ y nueces dobladas, 
y á Pedro Barba, capitán de ballesteros, cometió la 
distribución de lo que le tocaba. Personalmente 
asistía Cortés á todas estas operaciones militares, 
cuyo peligro procede de faltas ligeras, por lo cual 
pide prolijidades la providencia. 

80. Avisó con Alonso de Ojeda á Tlaxcala cómo 
trataba de empezar el cerco d^ México^ y en el in- 



tbTta~qii$^M^a^1SaD Toa ej^ífeg, éS tlMB i 
al agua los bergaotÍDes; obra que se oooeignió con 
felicidad, debiéndose también á la indastría de Har- 
ttD López como última perfección de la fábrica. Df- 
jose antes misa al Espirito Santo, y en ella comul- 
gó Cortés con todos loa espaBolea. Beodijo el sacer- 
dote los buques; diósf 4 eMte.ltAf su uombre eegan 
el estilo maritimo: oo se sabui loa nombreB, si Iwn 
presumió alguno que serian los de \oB santos após- 
toles, púfqueCortfs fué ibu/ devoto d¿l[nfi^dpe de 
los apóstoles San Pedro y de Santiago. 

SI. AplieiS Clor&éa Áim^tbnliutia doúíssUs- 
des ••» utt iCápitano}"d«ee r«««tes« hm ptw tavda, 
qn* bjuñao veitttit)iiMo>«BpiiBbtei, y una piéak dear- 
tUleria. Loa «pi4a'ne^fiw<M: Bedrb BnbAt de fie 
Tilla; Q»rofa'HdeoÍDt «k C6dani{ Juaa Portítto; 
Joat) BodrigMi de VUtafueiM^ ido MedelUa; Jwa 
Janumlloide.Sftkaiiemí; Migaei Diai d« Aucaiit- 
gaB^,.Franoiaoe'Redri^ez Mágaríne, deMóridai 
Cristóbal I'Iwe$, de Vuldnciii; doA Jm* de Cva- 
bi^l, de Zapioca; Gerónino B«is d^. la .Mota, de 
BürgoBí Pedro de Bfiqnes^deSalfiBWDe^} Kodrifo 
MaKQ}«a, de Leberai Aatoaio Seteco, de 2«aioni, 
dándoles la pólvora neoeiAria, coa sos baUestnsj 
demás Instranientea militares. ' ' 

.82. Bntre 
tes que daba 
velas y hmái 



181 

IiOBiferasy }n 'íáinto y ntfVontB y cnatni oon srcs* 
booes y ballestas, los demás con espadas, rodelas 
y lanzas; ochenta y seis oaballos y diez y ocho pie- 
zas de artillería, las tres de hierro, gruesas, y los 
quince falconetes de bronce, con suficiente pólvora 
y balas: esto fué á 20 de Mayo^ segundo dia de 
Pascua de Espíritu vSatfto. 

33. £1 dia siguiente salió Cortés oon sus oapita* 
nm 4 los tlaxeaiteoas, que Uceaban un euarto de 
l^ua de Tezcuco, á reaebirlos. Venian con grande 
orden y muy lucidos: cada capitán de por si y con 
s«8 banderas tendidas, oon la ata blanca que tiene 
por annaa, oon penaehos, áreos, flechas, lanzas y 
oMoanas* Abrazó Cortés á les capitanes, y fué á 
darles alojamiento: el númisro ata da oasi s^aaata 
mil soldados. Vinieron por el otro caonno lo» de 
Huexotainco, Ohalco, Tlalmanaleo y Cbolula, aun* 
que. el niímero era menor, hasta tveinta mil: loa 
traía la libertad que deseaban y los despojos con- 
sidecables que esperaban. Hizo á tedos, por medio 
de los intérpretes, una breve plática, y mandó que 
doacaneasen aquel dia, deseoso de empesar el cer* 
co que selidtaba. 



.•»^»«MI*#«» 



VsTAHCüST.— Tomo O.— 16 






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OAPnULO V. 



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D«l C6M0 que M hflao á México, 7 el principio do Ie oosqmsU 

de I« ciudad. 



34. Dispuesta la entrada por la lagom, deter- 
minó (oon parecer de seis capitanes de quienes to- 
láaba^ consejo) ocupar á un mismo tiempo las tres 
calzadas de Iztapalapa/Taouba y Goyoacan^ y di- 
vidió en tres partes el ejército. La de Iztapalapft 
encargó á Gonzalo de Sandoval, con ciento y cin- 
cuenta españoles á cargo de los capitanes Luis Ma- 
rín y Pedro de Ircio^ dos piezas de artílieria y 24 
caballos^ y. toda la gente de Huexctzinco, Cbaicú 
y Cbolnla, que serian cerca de cuarenta mil: á Pe- 
dro de Alvar{ido la de Tacuba, como cabo principal; 
con ciento y cincuenta soldados en tres oompaBi^ 
á cargo de los capitanes Jorge de Alvamdo, Gu- 
tiérrez de Badajoz y Andrés de Monjaraz, con dos 
piezas de artillería, 30 caballos y treinta mil tlax- 
caltecas: el ataque de Gnyoaoan llevó á su cargo 
Cristóbal de Olid, maestre de campo, con ciento y 
sesenta soldados en tres compafiias á cargo deFran- 



189 

dfloo Verdugo, Andrés de Tapia y IVineisoa LugOi 
coD 80 eabáUoB^ doe piesaa de artülóriay oeroade 
tr^ta mil tlaxcaltecas y confederados. * j: ' 

55. Salieron juntos Cristóbal de Olid y Pedr« 
de AIyarado á doriñir á un pueblo de Aculnmn; 
de la jurisdiceion de Texcuco; y habiendo ociipa^ 
do Pedro de Alvarado con sus soldados las casas 
con ramos verdes en las azoteas sellaladas, bobo 
peeadumbre entre los soldados por el hospedaje de 
parte de Cristóbal de Olid» y llegando á noticia de 
Cortés les envió reprensión sobre el caso. 

56. Ofrecióse otro embaraso» porque Xiootencatl, 
á cuyo cargo estaban las primeras tropas de Tlax: 
calai se determinó á desamparar el ejéreito, convo- 
cando algunas compaltias» que ásu instancia se ofre- 
cieron & asistirle, y valióse delanocbe para volverse. 
Unos dicen que con intención de alzarse con el ca- 
cicazgo de Chichimecateuhtli, capitán que vino con 
los de su nación: otros, que por una descalabradura 
que hicieron los espaBoles á Pilteohtli su primo, á 
quien dieron licencia para que se volviese 4 curar 
porque no lo supiese Cortés, que castigaría á los es- 
paBoles por ella, según era puntual en la justicia: 
otros, que por amores de una dama; pero lo más 
cierto fué, que le duraba todavía el odio á los es- 
paSoles y el parecer que dio de hacer las paces con 
los mexicanos. Despachó Alvarado la noticia á Cor- 
tés, porque le^opo en su ejército, y al punto envió 
toes ofmpaftias de espatlcdeB con tezcuoanos y chai* 



/ 



/ 



184 

Mo^ j teJMirtóée al akoccmfo. AbdftbMUprti^daii- 
cia de Cortéfttu adeUaitada, qra^pnYltié wta kíMa 
]r^i|>al%ioipó á TiaXeala lá iiotí<da de oiii& ^m1 hlAda- 
ha d« la feoflion^ dMacniditawioia etftprtaa» y fil Sé- 
nadodelUuIUipáblioa jrMpwdió: ^oa él d^to4eaiiul* 
tfaiar loa ejéf eítoa «ra dig^yda'iDneitáy y qMí smndo 
Daoa$ario jolacmlara 6d cualquieTa el oaatíga, mw^o 
aHod lo «^laMtlirian. estando presaatee; y aaf no Ito* 
bo q¡üe^ de aa lauerteri^l.ttaQ de iti taianio padre 
don Lorenao de Vakgas, qaeaai se {kaiió ¡{Uéotea* 
catl el vk^eí. 

37. Llegan Críetóbal de Otid y Pedit» de Alva* 
»do por leaayuean y Aiaeaputaaleo ¿TaDaba, que 
despoblada sia^ rett^teaeia la ooaparoni éetde tie- 
nen neticia que ke ^ratoe ttiesLioanda Mnpamban 
loa oondaotoa de la agna de Gbapnltq^eo. Salieron 
eontra elio»; y annqnei hiüierm reeiateneiai ganaron 
el puerto y quebraron los espal&olee por ooatre par- 
tes loe Gondttctos: fuéae de alli Grísfeóbal da OIU á 
Gttyoacan á ooupar el puesto. 

38. Tomó á sn cargo OiMiés k entrada por la 
laguna en los berganttneSy dando tiempo á qoe Séui- 
doval llegase á Ilbtapalapa, y dejando ea Teaeaeo 
bastante námero de gente para amparar laplaaa de 
armas. Embarcado con latUxoobitl^ rey de Uaaoo- 
cOy salft6 á se&orearse de la. laguna; y eneontnside 
con un monteeiJlo Uamado Tepepel^ que <eqté en 
medio de la bgana en ima isM^eoAfiBlaiiiie les 



diite gritei mAtó «n* tíetea con <Íí6dIo yi níttDwbta^ 
soldadMj j i poeo tiráipo^ castigó el desac^cV ioa^' 
Uatip áittobos y pwrdonandt) á otros por m eBSun^n 
grétüM én los tendidos loa aceros. : • 

89. Eogmda ¿ata viira empresa^ 'dascabri^ griu 
núiMro dé oanoáa que salían á {)elear 'Ooq los bar-, 
gatttttiea eviaadaa de loe hiuaos que hacían loa del 
eerrillo: iban por dalante' más de quinientas; yi 
poco rato faioieron alto y se juntaron mas de ountro 
mil. Diapuso CoHéa en forma dé media jtona síoá 
bergaé^nea» y á vista de los enemigos hiao alto 
para entrar en lá batalla con toda la respiración dé 
loa romeros, porque hacia calma, que dejaba todo 
el moirimiento á la fueraa de los brazos; pero la 
ProTidencta divina, que se declaraba por los espa« 
fióles, dispuso un viento favorable por la popa, y 
alentados con. él cerraron á vela y remo, llevando* 
se cuanto encontraban, porque peleaba el viento 
dándoles con el humo en los ojos; los arcabuces y 
artillería sin pehier tiro: los bergantines echando 
á pique con las proas á las canoas menores, perdie- 
ron los enemigos la mayor parte de su gente y les 
obligaron á retirarse á las acequias de la ciudad : 
victoria en que cobraron crédito de incontrastables 
los bergantines, <|uedandet por. los espaSoles el do- 
minio de la laguna. 

éO. Retirado á un puesto que fie llama Acaobi^ 
naoQO, envió á llamar Cortea á los mexicanos y dio 
la ttatoádeaqtteUágnerraijttQmetidiii»!^ yellea 



lio Ift qoitieroi afliDÍtir. A : la MulUna, al yiMM 
Xtmv ot mmbD para Istapakpa, m desoubrió otn 
grana armada de oacoas que naregabaa & Csjoar 
cao: llegó Cortés á üampo qué Cristóbal á» OUd 
peleaba en la casada; paro al desoabrirlos ber- 
gaatines bayeron Iks canoas amedrentadM. ffis« 
Cortés abrir una puente, y al otro di& halñenm 
de pasar ooatro bergantioaa y loa enMBtgoB M re- 
tiraron ni último raparof y dando la vuelta pMa 
Iitapalapa, halló que contra Sandovnl peleabao laa 
canoas por agua, y desbaratadas huyeron, quedso- 
do algunos prisioneros y bastante despojo, do tanto 
por la riqueza como por la reoreaoioa de los solda- 
dos, COR que. salió SaodoTsl del oonflieto; porque 
habiendo desbaratado algunos socorros de mexica- 
nos y quemado algunas oanoaa, pasó á ooupar una 
casa grande qae distaba poco de la tierra, fitcili- 
tando el paso con algunas faginas, y apenas lo oon- 
sigmeroi) cuando a?&nzftron las canoas qne estaban 
en oelsda y se bailó con el paso deshecho y ofta- 
dido de Ins oasas 
que se libró con le 
41. A la mafian 
bailó que Cristóba 
mer foso (porque 
puentes, babia á ti 
tria para so defeni 
ro de los mexicant 
fl«, y.nO'pudíeiHki 



187 

bera^.y ooa algunos soldados hizo que se retirasen 
los enemigos á un adoratorio poco distante de la 
ciadad, en cayas torres, gradas y cerca se desca- 
bria gran número de gente con vocerías, muchas 
armas y plumas: hizo sacar Cortés dos ó tres pie- 
zas de artillería, y bajando el punto á la batería 
hizo gran daño, y con ella^ ganó sin contradic- 
ción el puerto que hoy es el matadero, que se lla- 
ma Xqloc; .pasó á otro cercano que se llama Huit- 
zUan, donde está hoy el hospital de Jesús Naza- 
reno, y le ganó: quiso ocuparle, y con consejo de 
los €iipitaMi9 le dejó por entonces: hallóse Sando- 
val en esta batalla, y salió eá una pierna herido 

de una flecha, y en el camino ganó un pueblo cer- 
cano á México. 

42. Tuvo noticia Cortés de Pedro de Alvarado, 

que po^ Ja calzada de Tepeaquilla, que hoy es Quar 

dalupe^ entraban socorros, y envió á Sandoval 4 

que la ocupara, que hallándola despoblada fué fá; 

cil ocuparla. Iban por las dos calzadas batiendo 

reparos y cegando fosos para facilitar la entrada. 

Pedro de Alvaradu por la parte de Tacuba llegó á 

poner fuego á las primeras casas de México, y 

cuando llegó Cortés á reconocerlo, halló que le 

habían muerto ocho soldados, pérdida en que se 

mezcló el sentimiento con los aplausos de su valor. 






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OAñTUtd VI 



De yáriod ardides que los mexicanos usaroh pésrú ñeüiátk 

' ' delaeladad. 



43. Obraba en los mexiGaaos el vabr ' ooa qae 
se habiaa criado ea la idiMciai y pasaban da va- 
lientes á disearsivoB: hallaron indosttia para for- 
tificar sus calzadas, habiendo limpiado los fosos 
que iban cegando los caístellanos^ en que lograron 
algunos golpeSi j fué ardid que ocasionó mudias 
pérdidas en los espáBoles: de noche haciañ algunas 
salidas con el fin de inquietar los cuarteles, para fa- 
tigar con la falta de sueño á los enemigos y espe- 
rarlos después con tropas de refresco. 

44. En nada se conoció su habilidad como en 

♦ ■ * 

hacer treinta embarcaciones de piraguas empavesa- 
das con tablones: fijaron gruesas estacas en el agun^ 
para que dando en ellas los bergantines, se maltra- 
tasen. Salieronmna noche á ocupar emboscadas en 
unos carrizales; á la maBana echaron unas canoas, 
para que dejándose ver aa «retirasen á la embosca- 
da. Vieron los dos bergantines de Pedro Barba j 



189 

J^jttíaer4é BortíHd^ arrojáronse ira» de la presa, que 
3 uzg^aron iban cargados de bastimento, y dieron en 
el lado de la estacada oculta, y á un mismo tiempo 
salieron las piraguas, y aunque se defendieron los 
bergantines, y con nadadores procuraron quitar el 
embarazo de las estacas, salieron los bergantines 
maltratados y heridos'loe.espafltilis; iJturió Juan del 
Portillo peleando, el capitán Pedro Barba con he- 
ridaptpeaetraate» que, dentro de tres días lo aca- 
baron. 

45. Tardó poco la venganza, porque volvieron 
los fbesiealioe & osar ée la cRnboamda; tiivo «leti- 
cia Cortés, y ordenó que fuesen los bergantines á 
embososTse; y usando de la mima estratsjema, al 
salir las piraguas ádar Blca<nce al bergantín, que 
ya juzgaban preso por fiítígád», salieron al encuen- 
tro los bergantines, que disparando la artillería se 
llaró gran parte de las piraguas, dejando & las de« 
más en estado que ni el temor encontraba con la 
fuga, ni la turbación las apartaba del peligro. Fue 4 
ron prisioneros lUgunos nobles: con ellos envió á 
convidar eon la paz; y aunque los ministros la pe- 
dina, los sacenlotes sátrapas, fingiendo respuestas 
de los Ídolos que aseguraban la vietorta, la contra* 
d^on, y ae determinó continuar la guerra. 



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wma^t^^^^imm 



eánroioTii 



De 1m ñSg^^Mkmu dé Hernando OdrtétiNM k eott^oiH» 

delfjfoieo. 



46. CSonodefó Oortés qu^ » iba Mdaaí«Bdo «i 
ñtio da Mézíoo 4 ratindw y awotofTiíaimtos: 
guerra en que /se gastaban las dtas y m «vratan- 
ba la gente sin ganancia ni preyeae, con loa feeoc 
y reparos que fortílieaban los nexioanoa oada dis 
en las oalaadas, y que el número exoestro de es* 
noas cargaba á la parte que desabrigaban loa ber« 
gantines, y mandó qoe de Texoaee y Okaloo se 
trajesen canoas: juntó hasta tres mil embarcado- 
nes; dividiólas en trea cuerpos; nombró oajpítanes 
de la nación que las gobernasen por eaonadna, y 
con este .refuerao envió cuatro beigantines á Is 
parte de Sandoval, á la albarrada de San Lásaro 
que es hoy; á Pedro de Al varado otros cuatro %d 
NonoalcOy donde está hoy la ermita de San Miguel, 
y los cinco que quedaron á la oalaada principal 
oon Cristóbal de Olid» con orden qoe corriesen el 
disonido da laa calcadas y acequias para impedir 



mi 

1 a entfifiá ^e'^bfistímiiiitoB; como se ooii8Íg»Jó eo* 
giendo tm|9tíiti6iito& y b^rrifes de • agaa repetidas 
veced, owqae se puso en apriete el ejército ^ra^ 
migo, y B^ tin^o notioia de la .earestia en qoe es-^ 
taban. *■ . 

47. Fdoilltáronse las entradas porqne faltaron 
las ofensas, y al mismo tiempo ordenó que por las 
tres partes se entrase en la ciudad: halló Cristóbal 
de Olid un gran foso en la última puente pero los 
cinco bergantinea rompieron la trinchera, y cegan* 
do el foso pasó el ejército: hallaron una fortifica^ 
clon de madera con tres órdenes de troneras y gen* 
te innumerable para su defensa; pero á los prime- 
ros golpes de la batería cayó en tierra y con gran 
pérdida de gente: los enemigos se recogieron á la 
ciudad sin ^volver el rostro. Al punto dispuso Cor* 
tés tftíe ocupasen el puesto los españoles, y con 
tres piezas de artillería se siguió el alcance en iu- 
torio que á piedra y lodo cegaron el foso con ochen* 
ta mil indios amigos, en que se señaló Diego Fer- 
nandez, acertador, de tantas fuerzas, que cuando 
tiraba una naranja, hacia el daño que podía una 
pieza de artillería. 

48. Ganaron los castellanos otra albarrada que 
estaba en la calle mas ancha y principal de la ciU' 
dad, que se hizo con facilidad por estar sin agna: 
pasaron adelante donde había de adobes una for- 
tifioacion, y se peleó por mas de dos horas; y por 
el daSo que haeian de las azoteas, viendo que 



1M> 

k batería á las; calas di» tfotaoobamiia; qn* ae Ua- 
laabaQ QQáóbqiiiiakwc, U Gasa 4« la -^Ms^H^ m 
Fetíraron al Mil> .qoa aataba eaXrfotí* que m 
abora el matadero, donde después labró casas Al* 
Tandoi qoa boj si^ve de nasfaro, donde est4 el 
abasto de carnef o. 

49« Coa la felioidaid del «aoeeo aiguler^ii el al- 
sanee, y en aquella ocaoon salieron de Jaf oasas 
de la Águila; y un soldada que se empeBó con el 
caballo y lanea lo bicáer^a pedazoa: pasó adelanta 
el ejército porque se cegó la pueñie, y llegaron i 
otr& que no estaba levantada, porque no peosaroa 
los mexicanas que llegaran ó ella hts castellanos: 
dieron vista 4 la plasa, y viendo que ya todo era 
tierra firme, mandó Cortés disparar ana |Heaa de 
artilleria 4 la plaza, que estaba llena de gente, 
qué les obligó á los mexicanos k retirarse al cir« 
coito del templo, porque Cortés, apellidando 4 
Santiago, acometió el primero. No se atrevieron 
los castellanos á ocupar la plasa, por el daBo que 
podian recelñr de los altos del templo; pero eooo- 
ciendo los mexicanos que no habia caballos, aco- 
metieron con tanta furia, que los hicieron retirar, 
y perdieron los eastollaoos el tiro grueso que ba- 
bian trazado para combatir. Eetiráronre á Zoloc, 
y en esta ocaaon vino socorro de Tescooo; y coa« 
siderando IiBtlixocbitl que de laeacetoas era gran- 
de el 4IéB0| aoaiiiejó á CoriiésqM ae |«ai9se fue- 



198 

S^9 7 aquélla noefce queiÉurotí mas dt qutsiMitea 

60i BbpsrtiéroiiM loa teaoaoanoa y Algarada, 
que á mi uhbido tiempo ibaa oada oaied por Tiouba 
y Quadaliipe haciendo lo itatamo, y con loa indiep 
amigos eegftban las aeeqatas: ¿alpabbn ft Oattés 
de laa retiradas qae hacia á Xoloc ilo ocupando^io 
qu» ganaba dentro do la ciudad; poro con mas pra- 
deneiá obraba^ porque en la ciudad no pedia reais- 
tir la bátéria ni sustentar el descanso^ y porqae 
d 3sde Xoloc hnpedia la entrada do bastimentos. 

51. Al oiM dta ganó él puesto db) patio hasta 
llegar k la calle que iba á Gi^cabá para oomunieat- 
so con AlYaradot los melicanos^ que toaiieroB el 
estraga. del fuego, sopásaroá con sus hacieiidas á 
Tlatílolco, donde/ aunque habían sido enemigos, 
f aeren. feeebidds: tos de la laguna da Xochimilco 
Mizquic ie ¥Ínieron.á ofreter á Cortés y los ad- 
mitid é hifto que en la ealaada labteriiB cuarteles 
donde cupiétoa los espaflolea^ ytloi indios tráian 
Tituallas y frutas do sus tierras, capúlinefr oráio 
oereaasí. ^ 

52. Pedro de Alvarado, vteddo qua la resisten- 
cia (aunque á laa primeraboaMas habla paestb-f as- 
go) era grando, porque efn ihis bataliaa nó habían 
los tlatilulcas pslrdldo tierra poVquo tos había nmer- 
to á machos, determinó ir por agua eon- losí bor- 
gaatinés y por tierra <jon los Uaxeriteeaq y jua- 
gando qué há aaldriau ai isualmntro^ halló qua Éd 

ViTáscoirr^— Tomo IL— If \ 



194 

' oÉtitaD jG[iMdoB^ y A mkk qeásmi saliA pb 'iiidk) 
agigantado, qoe tirando una piedra derribó á va 
sokladOy y daoda oon.>6tm en el bei^gaidáb lo I1Í20 
.' tembhr: ^obbard&ionae loa iodibB<anHg08tooá aqnel 
cgigante, y • ti:üiendo de laembeioacta sin órden^ pr^- 
dieron loa tlatüiilcaa. mochos indioa^ y eatre ellos 
.Cuatro «aatellanoa^ que en preaenoia tiel 1 ejéreito 
loa sacrificaron: murieton :con palatoaa mmj cris- 
tUoiaa. Sintió Oortéa la desgrmiai porque los me- 
xicanos haciendo, mofa de ellos, deciaa hoy, fianta 
María, manda capitán, daoa Bapato& 

58 i En eata ocasión los de Xoehimiloo y lis- 
huao que ayndaban á los mexicanos, robaban las 
casas, y á los que se defendían los mataban: des- 
cobrióse & las voces latmioioo, y. prendieron álos 
amigos fingidos, y Ueva^on^eT rey. Quavhtemoc, 
qne estaba en unas casad donde hoy es la enmta 
de Santa Ana y enel 4}irrio de Yocaeolco, y con 
él estaba elBeBor de Goitlalvuac. Mandároniss sa- 
crificar aliidoloi mayor Haitsilopochlli, que lo ha- 
shiaD Uevaiik! eonsigo, y puesto en nti temf^ qoe 
llamaban Tepultlacali, en el barrio de Anaxao, 
-donde ahora/ está: la-ermitade Santa Lbcia. 

64. Gonaalo d&:SandoTal por la parte 4e Goa- 
dalofje proeorabaí adeisaAar los ataques, y en Co- 
yonacaaoov q«e es á la salida de la calzada, tovie- 
roÉ his espaffdsa una esearanrasa cm que murieron 
algunos iiklÍM amigos, y Rodrigó de CastaBeda es- 
tiuro on ^g|o;ÉLofaMi.hefga]itíii.ns to hidiieraCí* 



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196 

alférez el estandarte real de la mano» y sin poder 
recuperarle se fué oon él, ocasión en que acome- 
tieron con valor los enemigos y prendieron muchos 
tlaxcaltecas, texcucanos y de Chalo», por ser cos- 
tumbre entre ellos el darse ^or vencido el ejército 
Á quien le quitaban el estandarte. Lleváronlos, y 
repartidos en varias templos fueron sacrificados, 
con cuatro caballos que se llevaron: aquí, dicen 
algunos, que fueron diez y ocho los espa&oles pre- 
sos, que despojados de las armas sacrificairon. 



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OÉSwsya viu. 

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De la eptrada general eu Xlatilulco, peligro de Cortés J pérdil» 

de 60pallole9. 

65. No sufriendo Oortéa la diiaoion de Is guer- 
ra á los combates particulares, juntó á ios capita- 
nes^ y determinaron que se hiciese una entni^^ 
general con todas fuerzas: llegaron despaea de oir 
misa, dia de Santiago, á principiar la entrada, y 
hallando un foso grande hecho á una fortificacioD 
de tablazón, y con la batería cayó en tienrai y de- 
jando libre la ribera se retiraron huyendo, J J^ot 
ganar tiempo ordenó qn » pa s a sen con las canoas y 
bergantines las naciones y las piezas de artillería) 
y antes de cerrar con el enemigo encargó al teso- 
rero Julián de Alderete el que cegase aquel foso, 
y parecióle, viendo la primera escaramuza, que no 
sería necesario el cegar un foso y mas 6tU el po- 
lear cuando sus compafieros estaban ya peleando, 
cometiendo á otro de su compaBia este cotdadO/ y 
siguióle toda la gente de su cargo, sin hacer caso 
de su encomienda. 



m 

- 66. H^é ValeVOM la redktM<oik 4^ loa^ flii«xiiBa- 
nos al principio; pero artificiosamente se xetívavM. 
Tavo Corteé por Bodpeéhoso al movimidDto, y por- 
qtie Sé limitaba el tiempo mabdó qué sé derribatién 
á%QtiOB edificioB 7 se quemasen, retirándose. Ape- 
nas sé dio principio á la márcba, cuando se oyó 
nn instníméntd raeiahcólicO; queí era la bocina, qüo 
la tocaban los sacerdotes solos, j á su sonido salió 
multitud de nié&icánbs que con su ejército cayó 
sobre la retaguardia: biso frente Cortés con tos ca- 
ballos; y como las naciones enemigas tenían ^rden 
y encontró' con él fbso, muchos pasaban en luis ca- 
noas, siendo mas los que se árrcjarori á el agua, 
tlonde encontrabaól trepsis de enemigos que los he- 
rían. Quedó' Sélo Cortés con algunos de los stiyos 
fi tesTStir elcombáte: matárorrle él caballo, y. apeán- 
dose á sóeénertó conr el suyo el capitán Ftaneisco 
de Ghi¿man, le bibiet^on prisionero; y á Cristóbal de 
Olea,' que cortó' el braso á uno que ya^ lo tenía asi- 
do, por defender á Cortés, le quitaron la vida: tle« 
gó D. Fernando IztI$%tacfaitl«)r'>lo defendió de una 
india que lo quería abogar, y con los qtie a^oudie- 
ron pudo escapar en un caballb que le trujo Anto- 
nio de QuiHooes, su capitán de la guardia. Sacó 
tres heridas, en el muslo, en el brazo y en la ca- 
beza: pasaron de cuarenta espaSoles los que lleva- 
rán vivos y eef cá de veinte muertes, y mas dé niil 
tlazcidtecas qué muriérotí: pérdida grande qüecó- 
nooiaO&Hils^iiegbndo'al ScMblatitclloqueJ «Mftía 



«1 Qsimnii. fAte» .B4 l^^ qjám- bo atüem msi- 
;tnUdo. ; 

'. 67. Parft til oQDBndo de«ttelan» tnlMgsflo, 
dtHobnó U PfOTtdMáft Divioq. L na atAándo, Ua- 
modo Joaa Gatalna {aao^oa «bros dmn qae ^n 
.Isabel BoUriguet), f)we («n solo ajuit» y ijgvnaa 

- beodioiones curaba por «nsalmas sea al qiN faere 
el médiso, que siendo «ánÍa la obra, importa poeo 
á la verdad la diferenoia del fiogato. 

fiS. Los mexiiHUioaBolesiDixaron 8Q viotoriaooD 
bogueriA que daban taota luí, quo se pareoi» el 
cilicio y tatita algasara, que; 99 ofan |as Toeas, 
tan sensible para Corté^ que no podo reprimir las 
lágrimas. Eldia aiguente:Qi^aahteiBoolii«oU8TW 
cabezas d« españoles ¿ ba ancioaiea ctmareaoi^ 
echó Toz qae su idalo deeia que deotto de e^o 
días pereoeñan .t«dofi, y taro ardid para -que pn 
tos cuarteles se pablicase. Medrosos fw Xaexos ahu' 
yeoluado, y Cortés oéó de 
cabos á deoirlea que espenu 

. Booerian la -falsedad) y pe 
ovartetea: duró seis días la 
ria, con qiie pudo babdi üei 
69. No d«smay(S el ánii 
preTÍDO ooD los bei^gantines 
la que perdieron eo esta qoí 
aquella noohQ fuarov d«s.hc 

Á los cQar.WeB, oon áaimo 



199 

aitouMáft-^ loa. boÜQSOBMldsffiírtiíakdo su atravi* 
miento. 

60. Despachó 4 Tiaxcala por bastimento y gen- 
te^ y á Tezqaoo: encontraron en el camino dos mil 
indios tlaxcalteoasr, y fuevon tantos los que se agre- 
garon, que se halló con cerca de doscientos mil alia- 
dos, y con el refaerzp de .pólvora, ballestas y ai- 
gana gente que en esta ocasión (dice Torquemada) 
vino en el navio de Luis Ponce, recien llegado. 

61. No estuvieron ociosos los mexicanos en esta 

suspensión, porque salían á reconocer los cuarteles, 

pero siempre eran i^ecbazados. No> permitió Cortés 

la guerra ofensiva, para que cobraran aliento los 

suyos; pero sabiendo por algunos prisioneros el 

grande aprieto en que se hallaba la ciudad con la 

falta de bastimento, y que enfermaban por beber 

agua salitrosa de los pozos, juntó á sus capitanes 

y 86 resolvió que, pues babia crecido el ejército, 

se aeometiese de« una ves por todas tres calzadas 

y tomar puesto dentro de la ciudad, procurando 

cada €ual avanzar hasta llegar á la plaza de Tlati- 

Ittlco, donde se unirían las fuerzas para obrar lo 

que dictase la ocasión. Esta resolución pareció 

bien, y se hubiera acertado desde el principio, pero 

mochas veces necesita la humana providencia la 

cotrecdon de sus errores. 



•«•M 






Kp nr^J l ixii 






t 
I 



'JN. 



OAPITÜLÓ IX, ' 

Bel efecto de las entradas de l'íáltirulco, retiró de Qaaahtem 

f eafiíerxo dé lo0 mexioanós. 



62. Prevenidos los bienes, el agua jr lo más ne- 
cesario para mantener la gente én la ciudad, llega- 
ron los capitanes, llevando bergantines eada oaal 

'por los costádos/y formar por tas calles ar binad as, 
cegando fosos y acequias, fortificando cada trozo su 
cbarlel. Hizo novedad á los enemigos y causó temor; 
hubo pareceres^ y detefmínaron aplicar todas l&s 
fuerzas para desalojar á' los* españoles; y á la ma 
Sana salieron con sus tropas, y empezando la ba- 

" tería juagaron por ilnposiblo la empresa, y fueron- 
se retirando y volviendo las espaldas. Llegaron ios 
espaBoles á ofender con las armas, quedando los 
mexicanos derrotados y los españoles mejorados 
de puesto, y por no verse en otra, iban arruinando 
edifícios, cegando las aberturas de las calles, y en 
menos de cuatro dias se^ hallaron á vista de la pla- 
za do Tlatilulco los tres capitanes por lineas dife- 
rentes, dejando aseguradas las espaldas. 



SOI 

puÉ» Ibé ]^6s dsiitra dá la'|S|l8Íiá dé TIiiiifelo6, y al 
pvilBéir «toiñftát^r loé Bfoo'r&tSinr; y ádVirtiéndo Qite 
eatefef«ri6éfcá tin ádcrrktórío; ¿nyás giradas y totr«a 
o«tti)(ibÉí'eI"«&iaittigo, «DVió algüdaíi <»6mt>áfiia8 que 
aitt dtfloaKiid los riatilráTán. Redujo A on esotiadfMx 

I * 

1;odti !á ^títe üén prevención de ddfetnsa^ Meo htf- 
moíl ctesde él adonttorio paira dar aviso á loa denbfts 
oapItaÁei^ dét paraje éü qué se hallabad; y á poeo 
tiempo désembüteó la geaté - mexicana que reíita 
liuyendc.del trozo de Óortés/ que, con la que réti- 
raba fiatidoval áe su di^rito, Vefiia & ampararse. 
Aqai fué la majror pérdida de mexicanos, qué dt^ 
ce el padre Sa&agun qae fué miércolea (á 7 de 
Agesto/ áfttéa de sur Yictória),>y que pasáTOn de 
caareota i^il: fué tfieoesfeer deséiübiii&mr la plása 
de caááTeres; echándolos en )as acequias, siendo 
tal la multitud, que por teaerpos muertos podían 
pasar á la otra banda. 

64. Aquella nocfbe vinieron á guardar la péi^- 
sona dé su rey, por io que se pudieron alojar los 
espáfioleS sin oposición, aunque Cinftéa aplicó al- 
guna gente & ladefóñsa de hs. callos por a^égtl- 
rar las espaldas, y dispuso que ' los bergantines 
feeorriesen el distrito dé las ttes caladaSi Aque- 
lla noche vinieron algunos del ejército d^ los me- 
xicanos^ V^^ meaos que' diña utos, & dar sn H- 
beftftd por el snsteoitio'. €adsóá todos! compasión, 
y MttiéS <%#b^ ^iM^'M N d^ fttgi^^ MfroBCO'y 



202 

h^^ 4^a6D «alii; f u^ra ¿le la .fpa4ii4 &h«wng n vidí 

W!9:(ipaQM <qi%fj i^rab^ja^nN^n algosM . fartifieicio 
ne^ .para asfigarár sia retirada: q1 dUtritp que ocu- 
paban era a)go espacioso, cuya majrw partease 
guraba la loguoiii que eijBk entonces todo lagsaa k 
^uehoy eatá tierra firmen por la parte q«ie mina 
Atzoaputf alpp . y TeuayuQa; .por la otra. parto del 
. Oriente, que distaba poco de la pla^ de Tlatilni- 
oo^.tenian un foso grande de. agua que iibrieron k 
mano, dando corriente f. ^ avenidas, y con udü 
muralla 4^ vigas y tablazón^ Llegó Cortés á vist^^ 
de esta forti^oacipn^.y vio que bajaban y rendían 
las armas con seBaies de pas; y pam que conocie- 
sen qijie no era^su intento destruirlos^ envió algunos 
prisioneros ¿ preponer la suspenaipn da la gaerni. 
66. En el interior se esforzaban en ooultar bu 
neoesidad; «poníanse á comer en p4blioo. sobre los 
terradoSi y arrojaban ' tortillas al pueblo pam que 
ereyesen que les sobraba el bastimento y para que 
conociesen les dmaba el valor. Uno de loa mexi 
qpnos se acercó al alojamiento de Certas» muj ador- 
nado de pluntas.y vestido con espada y rodela de 
las que fueron de los saorificados^ 4 desafiar á Cor- 
tés. Dijole que trii^ese obros diee y con todos jun- 
tos pelearía su.j)aje, que se llamaba Juan MuSoz 
Mercado, que erai&oxo de die3 y siete aBos* Le- 
vantóse.el. peje con disimulo^ pasó el foso, y wr- 

ran^ eoa él» nc^^ el prm^.fpíi^gn laüidelA 




208 

y le xtiOnná'^s^ádá'qüele d^iñuérto ara piés: 
trujóle á Cortés los despojos del vencido; abrazóle^ 
y quedó con aplausos de valiente entre todos^ y 
con premio de su duefio. 

67. Al mensaje de los prisioneros juntó Quauh- 
temoo los votos para la paz, y hubo diversos pare- 
ceres y salió resuelta iagverrt; y á un mismo tiem- 
po mandó estuviesen todas las canoas prevenidas 
en la e^senadi^ para baoer la retirftdiLy de puya no- 
vedad dier4vn aviso á Cortés les bergantines, y 
nombró á Sandoval por general. Encargóle el cui- 
dado de io^que pudiera saoeder; y tviendó que se 
movían al combato con vpeeria y orgullo^ aoeroóse 
con an ^roito y & breva rsjx) de batería^ experí- 
mestar4>n.el déstroiso de aqu)slla frágil nafalla/ 
Avisaron á; QuaobtemoOf' y al ponto mandó que 
con lienzos blancos . Ilamaaen, repitiendo á voces 
¡paz! Ptaaron'ottatrb principales ei foso, y con las 
ceramonras. que stcejitun^braban dijeron cómo ne- 
nian, á tratar^ de paces.- Respondió Cortés que ^on 
su rey las trataría, que eso descalcan. Llevaron el 
recado; y á: la tarde volvienon á decir que 4 la ma-^ 
Sana vendría en personavque sin falta I&e8f>era8q. 
Previttom Cortés de aparato para su recebimiento; 
pero volvieron á decir que por un accidente de ajus- 
te no había podido venir, que le aguardase á otro 
dia. Pas&ron8e'dos,y oca lo que pasaba en la lagu- 
na tnvo la dilación, por sospechosa y. quedé inte- 
rioiaenteaYergÉn^Mlo por..Jnber;jido engjAftaido. 



D» U ]»Ma 4«-1h eftiioU |t«r* fllcIHtar d «M^» M-My, 
dd an pH9Ío~n: / Hotwrlt de Oortte. 

68^ TpBKBTon Im OMXÍctBoB at- «oi|>b>ta won loa 
bérgantineB jf 1« baiailn por tiem,|«n tjuediTcr- 
tido fil engmigD ae Dudima éseapar so téy ««n al- 
gÜQpa'BoIblsB; y oiHHpdo. Sandavat bd lo mt» igrio 
4a la polaa/ adrirtló qticL saia otnoas huiao á todo 
tMoada^ / mihidó á Oanta 
'ras da iB'barBMittD) qae 
8 & darla oaaa. Poao tanto 
l«s<H^ por la ptoa. Fil- 
ia loa raoiM, y & Taeu te 
y qna íta ea alias «1 raj, 7 
bi^araa laasnau «on d«- 
«. Ai»ard¿ el WgMBtiD, y 
Aaiando: Yo soy tu pri- 
udaa ■& mi aaposa y i sus 
isa' ey el: bergantia, y dio 
t qna. Mtrasb} y viéndole 
HuiMa,.'i»-: dije -lAa' üann 



m 

piiodiM. Despachó oon sa aviso á «m mam A k 
qa« 4m$ «viso A Oortés» 

M. Losgo qtts Im qué por lalsgooá ibu NpM. 
l&priskNi da MfOyt volmrón km soptIéM'do* 
jMidp k polas, Díé ovím éa paa# i SssídoTal y 
y ossig^ H ^ viaja. Lwgo qua Cortés sopo la áiM* 
^M, lovaaló Im ojm al oíalo omdo qoÍM lawBOOía 
al avilan da m Misidad. Blando ir dMoooifatM 
al amffdara paM qM, sin kaoorla daüo, M ag wia > 
aOQ la paswoa dol voy » y á Im MbM drl w qao M 
«MlaidoM» á vista da Im IbvtMoaidMaa. 

70. Saltóla á roeobir Mrca do su alijjaalaiito Mtt 
granda urbaaidad y rovoronMa, on qua olitaroír aiAs 
quo las palabras Isa sélat oitériorM. Bn llegando i 
Ift puorta, dando oí acompaBamiento M dotavo, M* 
molo ontrar pómoro con sv MpOM: sontdso; j al 
tosnr Corl^ su aconto, m volvM i levantar. 
Raaipió la plAticaí diciendo: qne le qoHaso con el 
pulal la vida, ya quo no la haMa perdido por su 
palrii^ que á dicha Undria el morir é sué mauM. 
Qaisa iiroasgtthr, y la datavó al llanto. Cortés lo 
f oap M MÓ coaaolAÍidolo, quo oro prlslaaaro no so^ 
yo, ahia da un ssanarM m ooya olewonda podia 
esperar no MlasMnto la libertad, poro su reina 
mejarada; y oobm supe qM su mujer ora hija dol 
emporudor Maleoahmmá, m le oAaoló obligado, 
petqM lo estahai i la mamaria d»M Üa, y laei^ 



VevMBwv^tMe lUi4S 



m 

fidoétria éh «x ^e¥M¿á lás obligaciotieé que díebió á 

tÁni grfiH^ ttiofiárea. ' ' 

71. T teniéndolo coidedoso el ejércnto, le iridió 
líceiMñft, 'T ánte^ deipBrtirie4>idió qoe no ae inal- 
tratase á mnn vbsallesi puea fanataba pant rendirse 
la Botióta dasa^sieb; y disfaiao qaé foaae^uno 
de;Iosic[0^ leaoompafifiban ooa Oortéa y Im laan- 
dase que. obed^iaaeo aasiórdeneSi paes iiQ.era.jas- 
to: pr«VQear á qúien^íla tenia ón :8il peder. Ik^á á 
Sandoval 0a gD&rda iCon aofioienie prevenciúiH y 
•ntcaiido .delante. a1 mloíiafero de Qaauhtemoc» ape- 
nas intimó la orden coaado ae aoomodaaron á lo^ que 
d^aeaban..- ,. / ..;.» ... 

• ; 72. Ajif^tóse pon^ el miniatrp que salieren des- 
arenados y sia carga, lo^cpal ae ejecutó. Y diee Ber 
0^1 DiR|i,que tres diji^ eatuvieron* 3C^Í€fndo por la*? 
tres calzadas, indios, indias y nijtoa flacos y be 
diopdps/y anduvo el ejército por aqqaUas parte-^ 
á los despojx^s áe guerra, y ball;iron tantos caer 
pos. muertos, qye no.podian sufrir el mal olor. 

■ 

Volvió portéS| y.. por asegurar los tres reyef pri- 
8Íoperos/el de TesQouop (Coanacetzin), el de Tacú* 
fc^ (.TheUepan) . y jQuetsalta&í^, jlod. ^n vio eti lee ber- 
g(iQtin^d á A^aofaiut^noo con Jas ae&oras para lea jvr 
aeguro; .■ '•.••.? •"••'- 

..73;.tA^ la imiBana, puesto el ejéffpito e& dea bi- 
lerBB¿.f<ker6n al barrio, de . A.'ü^txaoe i unas easa< 
gramdes.qiiQi había, dwde eftá b^y la» eroúta tie 
Santa Lucia, por no haber (bteas^ caparea, qie las 



damfo'i^bflm tLefltfmdas^ y* colgadas ooiá doselas 
bien 'te}ido8^ debajo de uú .^doset ee sentó Coptés^y 
á 0U:ládo deréehb Qaaahtemoc^ aso iaqúierdd los 
otros rayes; y presentes mpohos priooipalss hizo, 
por* medio «de Marina, u&a breve i^tiea^ en que tes 
huso' jarar por -sü^ rey al «inpetador; Fididelaró 
que dejaron la noche- triste; tro^ronle alguna pam « 
tidad^ y párboi»hdo .pooo, los mexiéanós sádisébU 
palMSD496n los de 7?latíla}co, qae en canoas lo habian 
robado, y los de Tlftttlulco con los msari^anoe. Tra- 
tase^ de les^ítributos, y señalaron á*iiin prtneipslv 
que se iínniiiba» Ahuditooa, que después se Hamo 
don {Fuen >p6r seüer de aquella parte, para feco- 
gerlos^ y á' Quaubtemoo y -á los demasió qu^ les 

tocaba*' • * 

74. Fué está iictoria máttés 13 de Agosto^ día 
de Sao Hipólito/ aiaaque hay quien diga qu« la pri- 
sión fué & 12 sobre tarde y la publicación de Iss pa- 
ces d 19, srflio de 621. Sueron de allt oada cuhI á 
BUS cuartetes de hs calzadas por asegurar la -victo- > 
ria. Sfmdgrál ¿ Tepeaqúilla, Alvarado á Tacubay 
Cortés i>eta sus prisioueros se retiiüó á Cuy osean. 
Msndl} ponera luminaiias, y fueron á dar gracias 
con misa y procesión. Dispuso un convite para^to^ 
dos los capitanes; y* con el vino qué había traído 
el navio y algún 'ganado* de ^nia^ cíe éelebró ta 
victoria con darisía^, másdiras y ijuegos, f despidió 
& los aliados, (^üe Se' fueíoh contetitos asi por la 
ropa y maAtás^ i^mo^ poi<^Sír üvl^t^maiLicMiOS -vau- 



eíAoB/ Viniwta & la obedifinik f Im teBMidtea^ 
tmió dé eftmr prooofadores á BitpiSn f 4 dar U 
notida al BiáaaiBQ eraparadot Cárloa V, á quMii 
dio Cortas no niénos que otra OMrona digoa dm -muM 
rtaios ttOMo, wá imiierio eon oovilre de lá Niwvm 
BqMiSa^ oon qma ae dobo dar ¿ Dios nuosIrD Mbr 
las gradas, y á sii Madre flatttfsimfc Maria» y «1 
aoBor San José, en fisfioso y patran del roine. 

75. Aeabdae la «M^arqniá ml^xioaMi haokando 
Dios qve paoaao á oteo máíB digno aifloTí noaalro 
oatdlieo 'moaarau ottmtriiéroose los nSkm que las 
áotrdiogos l^van .perió^oM, ó oofao los llanaó 
Pkfaoa,' núiairo ¡araiónioo, que eS' al aif «a que ae 
lauda» iKs Jftoatrqsáas ^ po9 kiflaaatisi^* loa eie- 
los ó porque es la voluntad de Dios; que lea ?poM 
t^miao ftf me Jui^ íeieieai rl«¿ aioM:iqiite de 
les persas 4ttró ^{wtooeieAt^aiiiYeiit^jy tan affos, 
la de les aairies q^odf iepioi ufoioAidos, Ja de los ate- 
aieuses iHiatrooíwteS'eoVDtit. f ooeve» ht de los 
laoedemomee.qiimeBtos triíata y aiefeií la de Bo- 
ma, por cónevlas^ eiiatr(M^ntoa.9ee0iitA'j.iiM^ per 
eiaperadoreei qaioiea^os dos: tík <de CaitagOt nete- 
dMitoe: I» 4elrPef6y qni^ieiitesj yr4a mearieami 
oieoto eeeenta, .enopee etopejradoves^ d^de el aSo 
de 361:19^ que fiié e)eo(o m p^ioiar' W>Qfurea Ao^- 
mtífití^ basta: el, de 621 ee que l^ gau^ Femeodo 
Geil^ en los eepeOolM ha dtirado pieato aeieats 
y. 9i»(et4)»8ta. «frt» 4e iiSA. : Slioft naestn .S«&Qr h 



00» 

qtiiáka;'péto)n&8 M deberáf la dispodoion dtriM^ 
pat« q^ 6n estaír tíeitfts seintrodujwe rla^fe 0Kt6- 
lioa, p«i66 tiaHlie*«ftbe si sm «nocbtradoe 6 oonaeí- 
cuentes los medíoB de icwPno^TÍdenem; qae á 'no ser 
asiy' á pttfios do tietrá 'pndiemn Acabar €od lo» ea- 
paSoles. t^ios los acébardóotitónces para que f m^ 
aett eristíaaes: ahora pues, i no haberaido mikigroi 
no hiAi^ratt^oS' odpatoles oobqaistado; y so ^rof^ 
bu cea ;\ñff veces qoe la 'Vit{^ ^niísksá ka áyvtr 
ú6 en soa^otiflictos^ j laa que Santiago^ •wapanwíó 
en las batallas. ' - • ' V - ' 

7-7. Ay«id4teaDioa enijéocea-oon aiÚLtíba favo- 
rables} pero mstigiálea tlespües con auoéeosieJM»- 
plan», y inaoUniató su' indignaoiott^can ana tristes 
fínea, porquanb leganabaná Du>É:^)a piadaS eaa 
loa rolN>8, koiiioidtoay laoodiokquaMístm tú^ 
las <mieldada8 qné ^oométieroQ^ tpáhn las iqénftsk 
leer (sr no eé que na se quiam afli^r), las |bidt 
var del sefior don firay Bartdlomé dé fetaOasak-ad 
el mebfórial qü^ tatitakS Ruina ra las Ii«)iiai 
SmpéBftroír T^^ desgraidias en €|1 primer «tariaérov 
natnMl da' Lépa/'qiio deae«ibri6 'tíerraf yendo con 

que QO le premifitron^ m pasó á Barderfat y mmné 
renegado; al '^Bor^ alttirai^te Cokin Ite varan ieon 
gtiHos pred^ á BfcpÉtlat )6o el Pérúfuei^ gaandas 
lA8/mjsariMB y desgracias^ Al OMrqaés doii.£iifLi^ 
eÍ9ea(KsayM^ m ^swtmBa» palaoái^ diáúé poifl^ 



m 

pOBú' un jergeiTy ^ úo podiendo o$rgArl6| lo Uevó 
árrafit^rbttdo por la calle, qM r6gó oon su sangre, y 
lo arrojó «ü un boyo donde se haoita adobes, sin 
oampaña m ooretrioqia $ol&sí¿3tica: al almirante 
Diego de Almagro, Gooisalo Ptsarro lo <1hS garrote 
en .venganza de esa muerte: á Qonsalo Ifisarro y á 
Carabigal los . biasd degollar .Pedro do QaMs, pi^r 
qno^rse alsa^: á Balboa, qoo fué el qiio descubrió 
á PanaiD&, lo degolló au mismo saegroi^in qae ba¿- 
tasen ruegos de su b\)a; y 4o todos no ba quedadu 
casa ni descendiente en el reino. 
v7£. £n la Nueva-^E^aüa/á Cristóbal de Olid. 
oaostre de campo de Cortés, por baborse alsado de 
la obedtOBoia de su capitán géoMtel, Franoiseode 
las Casas y Gil Qontalea.'lo degollaron en la plaza 
pública de Naco {Bérfkü JHa»^ eap. 174, foL 93): 
& Pbdro de Alvarado, en las. obtohimetaidy maió un 
cabalo que pasó rodandp sobre él y lo biao bacina 
los biiosos, y á su miyor la abogó ol-VQlcan de.agua 
en Quatemala y quedó su casa destruida: & Qodzjí- 
lo á0 Sandovali aquel valeroso capitán, digno por 
sus basaHas de eterno nombro» estandd oofeama en 
Palos en un moson, le robarotí los oiesoueros el or« 
y mnrió en al mesón: los más. han qnodado sin su- 
oesion^ onr sus casas. Los iqtfo l^n qu^dad^ los «e- 
fíala encielo con el dedo, poniéndolds en«la ü\tirna 
pobreza; y áunqne su. majestad ba proot)Ts4opre- 
nuav; ftlos coniyáista^ofoe que^tsA xwi #4i79 i^ 



211 

g%««ieii,fIHm l^s^.casl^ por ftlguaQ» de^aftictMy 

y M JQO están premiados eon deaoupso, Ho nMe del 

rey qí de süs oiimstros; si|u> dft oielai< porque $i 

ha resoltaciO' en si) servJGÁo la conquista^ oobr&u 

sus bgos los desafueras de.sua pMres» y se: ves 

los oietos pagando los delitos da 9ua abuelos: ooor 

tént^nae oou blftsonar ser bijo» de cooquistadoreei 

ti talo que no remedia la necesidad, pues la nobte^ 

za en 10% pobres es martírio en la houra» y Como 

81 fuer)! ápMíQ la nobleaa, los sentenuia la |K)breaa 

á qt^ tengan la casa por. oárcelí y destierro 4^ lá 

plaza á enantes lee impQrtara -siendo pobres eatftir 

8Ía Aobie^a, .qt|e vivir en miseria donde las obligar 

cianea no permitan servir y condenan á oo conMr^ 

diobosoa los :que conquistan' almas para Píos, que 

ai der ran>An su sangre son mártires, y si ganan ñU 

guna json grandes en el cielo. 

79. Loa que mas han lucido en elireáno son ai* 
guBoa pobladores .q,ue viven con iustre y estimar 
cion.oonservando la nobleza de sus aoliguos con 
rentas y ov^yorazgos,» porque á loa principios pa; 
8a?oo^ y: vien^. .hoy caballeros de loa mas ilus- 
tres d^ laa*familias.espa!9olas; de donde se infiere 
y eonoee. que pni^s. Iqa demé^ no ^eean de la tier- 
rales poique por stts|ii3tosjuÍQÍoalOscaBtigael cielo, 

80. £1 invicto y valeroilo. marques del Válle^ D. 
Eeirnando Cortas/ tuvo muchos pleitos á los prin>- 
cipioSy pc!rq«0 á sus primaros procuradores Moí»- 
80 Hernasdej; .^or^9^rero^ F4ran9Uflo de Montfgo 



Obtttbre, tes etal^Birgaroüi "el ¿tiv(o:y todo loque 
Ueri^lNiti^ por queñUa^éé Benito Martiti, por parte 
de Diego Vel&EqueÉ^i pot ót «eSor Jaa» 'Bódrigoi&z 
dia FoDÉíieeaj árstobiSpo de Bcrrgos; y atinque fae* 
tm en busce del Étí^6v emperador á Bátéeloaa, Be 
haW partido &, S^liitiides^ y «e y(]/lvieroB á Méde- 
Hin coQ Martin Cortés. ' 
- 81. A los segundee dei^^^iUee* de la eoáquieta 
Diego 4e Ordfiss y Alone» de M^afáofla^ al padre 
Fr. l^edto^ Mélgeréjo de Urrbav de (a 6rdé& ele 49an 
Ff!ancÍ8oo, tes embargaron en Setitki tx^ lo qise 
traían; y esoapaton laá persótme': fiíeroa á Mede- 
Ilti^V d^ dondé^ (foÁ la noticia de qtie estaba el em- 
parador ^n 'l}ordecil}ás< ñieton á veirle, y porque 

llegaron á un tiempo el tributo y los* iadioa que 

» 

llevaban despachados de SevilU, iiubo 'Ocadotí de 
* oírlos: biso 'él aeSor^mperador varias prógucCas- 
renñtiól06^= por ¿aber recusado ál nr^obisp^ de Bor^ 
gos, nl'cardenat Adriflfno^ que era gcíberhador, y 
pidiendo los; «autos del arzobispo de Burgos se ha- 
liaron. tan confusos, que se remitió á'es^aien y 
pregmitet«, y asistfendoí^ una y entramparte y An- 
drés Due^-o qu^lse háUó eíi él étíM/bn. iDetemíinó 
el C2>rdenal oon los de 1$ junt^, que fiMrott ^ gran 
dáncilleV de Atkf^oñ^' MeMário de- OaÚñfura, her- 
mano de Yega/el 'doctor don Loreóao (J^alindes, 
el doctor Frandsoq de Bet^as, y Mundveide de 
Bdtta^ ilattieooo^ tque sa debi» á Córtéü iaewqiíb> 



ta y á^fjH capitknodi deAtaíátodol» /por Ua^v(M«U^/ 
y q!ie>ie d^bU^ «lantentr :6n 0I gobieriio de 1m ^^^ 
noas; y ea. cuanto á k>3 miirav6ili9€tey que (^ariÍM€^ 
X>i6go V^lnoques ahto riuien mejoc le caiivtDi^se:» 
^1 padre Fi;^ Pedro d'eUrrea le hieiexoa pr^iqiir> 
ilor del! rey; como diee Herrera.^ 

82.. Pasó ettta.coDBQ^ta el seBop? emperadoiv y* 
lu^ le Ww gobdmador y oapitau gmerel da vím 
y ti4rrá de Ifi Nueva^ISspa&a^ en interlu/que se ^ 
cían otras mereedes & él y & suB.oapii;eit9S'>'£i3c^iS 
bi<5}6 earta con muobas bomvw» ofreoi^vdole mefoon 
dea; ;y mandó qw se le ayiida80 coi): armada: el tí- 
tulo<6e dióee VaUadoHd» en 22 de Optnbmi! . a&o 
522: -mandó ee notificase á Diego YelAiquea pot 
11er aUenoio eo bm: prete^aiori de apropiarse- bezajiae 
ajeiMiSy y?repren$iop per baber. e&viado arioeda 
coQítra Cortés, atoopellátitlo el maodatp *de loa go- 
beraadores de Santo Damiogo y de la.roal audien* 
cía, y á FraitcÍ9<A) de Oaray probibiendolas entra^ 
das en ia Nueva- EspaSn. . , 

8S. Con este despacbo oobrd nuevo aliento Cor^ 
tea 4 éiia emi^resas: fué & las Uíbaetaa^ donde. pa^ 
deció hambres y trabajos en la .csoa^uistfi; y whu^ 
do esto pasaba en bia Sibu^a^) publicaren los go- 
bernadores que dejió ei> México come eia: muerto, 
y celetoaodo ene exeqiiies le embargaron. su9 bieí 
nes y le aboroaiion á,S<adrige de .Pax. qne: babia 
dejado en sfá eeea^ Volvió 6 México doivdo fué re^ 
oebida de loe hvifoá ainq^e bailó tantos alborotos] 



tí* 

etopeiM^yr' Mm rMebiéo: Msole inwead de>tt0M> 
quM del Valle de Ho&xada, y didle-Krram: en el 
e«ettd<i de la mamó derecha de la parte de « arriba, 
viúñ ágdila negra de dos oabeaa» en eaanpe ttlaeoo, 
y abajo un león con canif>o oolorado: á el" lado is- 
quierdo trts . eolronaa de oto en catnpo negro, en 
eeSal de loa tres reyes qoe prendió, y absge la (du- 
dad de Méxioo en v\ agua, por haberla eonq«»tar 
do; yon el eeroo del escndd siete cabeaaa eh nna 
cadena en campo > amarillo, por ñete sefforMqoe 
yeneió, y un morrión ' eeitsdo por remate. GasA 
eondoBa Juana de Zfiffiga, sobrina del duque de 
Béjar, y. ^^irio á tomar posesión con regoego de' to^ 
da la Ntieva-Bspafla el rSo de 630 con la real au- 
dieeoia^ oomo se dice eh el tratado twcéro, nfkoe- 
ro 2h: tuvo sueerion, un hijo llamado don Pedro; 
tres hijas, doBa Marf a, doBa GataHna y doBa Jas- 
na: hiaonarios y pasó ó la mar del Sor. Estuvo 
en la California, y no conociendo loe' rombos para 
el riiqé de lasf Islas Filipinas, por los temporales 
y 4nfbrn)tedadts''8e 'volvió- sin cumplir loa^deseos 
de mayor o^nM^iñsta. , * 

84. Tuvo con don Antonio de Mendoaa rasones 
sobre nombrar el' descubrimiento de la tieftH de 
IWS^Kria^^qH^ cómo capitán general querfa oem- 
bt^rr Retiróse Á Cíuerliavaoa, y^con^ la notioia que 
tevo de la oétítradiceion qué le hacia el doctet Vi» 
llnlotyos^ Mseál d'el- cees^ ée* Indias^ acerca del 



ajni^' del ñúnietó de 0!»' Vásáltoií/y 'á'li!i tesidén^ 
oia qué ie había tomkdo IftiBo de Q^matt^^sé fué 
segimda vez á Siíp^tta el 'áBo dé 540 eon su tí¡ol 
heredeiro, para daéarlé, y con drdeD que dej^^ Ue* 
vftsen á 809 hijas para el' nlfeme intento: en Bspa* 
iia ñe'hálld. sus teosas como quisieta: fué el úíHo de 
41 á la -amada sobre Atgel oon el aefler empera- 
dor/ donde' se ofreoió ganat la plaza, y uo fué ad^ 
mitídó su parecer de dar la guerra; y en el tem* 
poral que dfé á liáis galeraá ¿scapd' en la lladiadá 
Esperanza; pero perdió laé ciübo esnieráldas rloátr 
que taüán cien mil doeatlos, porque se las ató allá 
en hí eitítora con un piÁo, y con la tormenta, por 
salir de los lodos^ seie cayeroi): togrÓ el casar & 
su hijo con doSa Ana de Aréltanó, prima suya, 
hija del conde Aguilar, don Pedro Ramirez de 
Arellano. - 

85. Viendo que sus negocios eñ el consejo iban 

muy despacio, y quejes trabajos de pleitos iban 

en "iSreeimiento, porque le demandaban de parte de 

Veiazquez loa gastos de la mujer de Panfilo, loi^ 

gastos y el ojo de su marido; de los soldados can- 

tidad de oro que tio habia repartido en la conquis- 

ta; Juan Juárez,- 'su cuflado, !a muerte de Catalina 

Juárez, su primera inujer, se determinó á* que ie 

cseuéhase.el r^y; y vietídó' su^ (^terminación el M-^ 

bio Salomón de España, Felípo Segtindó,' lo hizci 

despadlkar sin^que se 'Vieran las ^d^mandfts lü scí 

át«id4We^áíáf téfeidínoiá;'-* '• '' ' W ^'''' '"'' ■■ ^ > 



CMtilUja, la oiiosto. cerw i de ^vills, le M^qé la 
eeferMedad los p48|is: hise su teetameoto fi6bade 
á. 8 ^ jDÍQiembret del aj&o 4« ¿f?» anW M^lAh^r 
d». Povisa» escvibaiu) púUice de Seyilla y el len^eo- 
J^uregiú: &wron. teefcigoa el lioeociado Infanta Mal- 
(ker de Mpj(tica 004 dpe^ rúbñoas»- laaonea jdipen 
el Margues» y le.6Uiiivi{ e^ q^uxiuea del Valle: man- 
d4^ entRe Atrae d^ttauHasi, ee > hiQÍeae iwi. colegie y 
«D lM>&pital BU' UésiQPt MI ^:s9lar de JuoW ^aa^oe- 
<}#»;. y ^ci;oe{iV0BW de.aioi^^de la Concepoioa 

en €uyea9MQ,: qon^wop mi ^wo^ %m tepivi 

• . • ^^ 

ka Meas de la oalle . de /Xaoaba y ^aq Jranctsiio; 

m 

el eekgiQ.pafa Ipajrt^osea de 39» franepaeo á día- 
pefiifiM<^id0 :su beradero(^ qeei iMcíese GoaatitvfiioMe 

y la fundación á su arbitrio. 
. 87< l^ Fddro^ Corj^ sa hije^ det^rq^ 
eleonyefl^ de:inerQaad/e Cify^aeaii ee liicieee to- 
de juiítQ aa Méxfoo d^ode se. fundaba* el ^ififfpj 
hospitaL Hizo estatufcoa para.el eplegip^^me fuese 
con veinte y cuatrer oelcigialea religieeqa de San 
Fraoeiseo,. de teolpgjia^ c^n dea leet^pea; 7 dpee de 
artes ^n dos lectorea de laagua mexicaga y ptemi, 
y: qi^fgas^u cuatro QQl^ia^ de IaadeiQ¿a gravin- 
cías, y Jas demás dfelI^all^ JSvangeUo^.y qim liu- 
hi^sB un xeeter ^e fuese callan fnay^ y otros 
rfiiligío6oa,6aM|0idotes y Iñigos hastfi euareetf: 0900- 
a del traslado que está autáutífo en el ar^uw^dc* 



düétóB, ifüé^iHó él SV.'©. '^¿áro'Cbrtéb á t>étícibh 
del fé^éféüao' ¿adr^ ft-iy • Juan I3pe¿, |jroVifac1al, 
sacft^'én íá^aeblá én 17 de Ma^o del aád 6ÍB. 
Hi^Me M edffiéh) diatéi^ihl: én él s6 curah ál^hós 
enféhnds; y icón oc^^ión dé una fúilílj^eíí áh Jesús 
NaÜréilO, lUftagtóiááy qúo le aplicd don Juan H^a- 
uuél dé SótótiíayoTy ise cubrió }a iglesléi dé madera 
á diligéta\^á ddl ve&erable Ahtotrio Caldérbb, ptes^ 
blteiró tirttioso; y hoy, el celó del sefior rfon Júáfa 
de Artdmga, la ha hiécho cúbm de bóvedas, y^H¿ 
pueatb ¿ran óuicíádo én la caridad de ios enferint>s. 
h^a bixé^on def m'ai'qaés, que quedaron depositado^ 
eú'él ootieif'ro derdbqütí de Medinasidoniá, un re^ 
ligiódO lodtftijd & Tezcuco, <!lé dióilde al entierro deí 
marqués su nieto se trajeron y se colocaron ambos 
en el lado del Evangelio en la iglesia de nuestro 
Padre San Frangiscó de México, don.dé están en 
un cofre, y su eiigie y sus ámma en su dosel. Des- 
gracia ha sido que no se haya cumplido con la cláu- 
sula y deseo de ambos en poner religiosos en el co- 
legio, y monjas dé la Concepción en su hospital. 

8^. Fué el lÁárqués Hernando Cortés de buena 
estatura y de gran pecho^ de fuerzas robustas, de 
ánimo y destreza en las armas; él color ceniciento, 
la barba clara y el, oabellp largo, Cuando mozo fué 
travieso y dado al juego y á mujeros, y asi tuvo 
un hijo llamado don Martin Cortés en doBa Mari- 
na la intérprete, que fué del hábito de Santiago; 

VcTiMcoaT.— Tomo 11.^19 



%18 

9tr09 dqu LdÍ0, en upi» espafiola, y-tifs^hijas fifk tros 
ip(Uft9 príüoipHl«iB, eadii opal de diferoiiite medre. 
Fué Qn el comer abundante y en el bejber templado: 
Qjk loa fe^tejos^ güeros y- no^^nes likeral: tmtíUia- 
se C911 grn V V J nd y oBtenti).cioii/y. f ué^deapues de sas 
mocedades cuerdo, y sufrido en el servicio de su 
c^a^, y m grifados oate&Uvo; muy devoto jr rasa- 
dor; £^i^ oradones . y salmos de memoria. Fué 
gran lifnospero: daba á pobr^ mil ducados cada 
aSo, y (^gunas veces tQmó i cambio diovo (¡ara 
dar Jimosna» porque decia que con eso reetauraba 
sus pecados: puQo en i^us reposteros — Inditíum 
Domini aprebendit eos fortítudo qúa corrobpravit 
braquium meum^-^dándole.á Dios la gloria de sus 
hazaüas, de quien dijoXope de Vega Carpió en esta 

OCTAVA. 



íS 



*'í- 



Cortés soy, el que venciera 
Por tierra y por mar profundo 
Con esta espada otro mundo, 
dx otro mundo entonces viera. 

Di á Bspana triunfos y palmas 
Con felices^ santas^ guerras: 
Al rey infinita^ tierras, 
Y á t)ios infinitas almas. 



■• ♦ 






FIN DS L09 SÜCESOa I^ILITABSS. ' ' ^ 



« • 






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3. 






'■ ': 



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í^r^ 



; i. 



*i •»• . . II 



1 . ' 



I. » 



TRATADO 



DI 



LA CIUDAD DE MÉXICO 

r LA8 amAKDBZAS QUE LA ILUSTRAN 
DBTSPUVS QUB LA FOKPAROX LOS BSPAftOLSS. 



í • f 



CAPITULO L 



De la íUi^laoIoB, sitio y mo^fulore^. 



» i 



1. Aunque ha^^nido grande» 'escírítores qaelft 
hma honrado con sus pluioias, el pAd^e TorquMii^ 
da {Hi: S^tap.26) oon singulares elógios^-Henri*- 
co Martínez (/r. S) , el dootor don Diego do^ Oisúer' 
re^, Arias de; Y iUalolIós en sü Mercurio, y otros 
coa erúdíiñon f evHoBas erudiciimes. de su opúlem 
cia, el reveri^do padre fray Baltasar ^d^^Me4itta 
{foLSSO, Teaty 1 p.,fóL 2), en la €rómca erudi- 
ta de la Proviuoiíi de 'San Diego; con- todo, ponfH> 
firiiw4k i&t^griiáttd^de4a kisteriai eraie otiaEnth 



220 

recogeré Algutiofl eafrigfts de Un t\66s aatúf^fi pan 
elogiarlft. 

2. Después de la cooquUta del aGo de 521, no^r- 
tes 13 de Agosto (aunque no faltan muchos qiie di- 
gan fué á 12 de Agosto, día de Saeta Clara, que por 
DO estar eo el calendnrio eligieron á San Hipólito 
mártir que se seguía), «jOre^OirináCayoacan, don- 
de, tratando de edifioar ciudad, por hallarse Méxi- 
co con las acequias como con muros goarneoida, ea 
deteirailnaTáq (tie él'd «i^iáo: sitie déla eiuéad 
destruida Be'eflifioase'lá nifevn. SeGfitaroa sitios; 
tiraroa los cánteles. La planta m «u&drada, con 
tal <Srd*fi y eenoietto, c|«q todas las oall«B;qiiedarDn 
parejas, anchas de á catorce varss, y tan iguales 
que por cualquiera calle se ven los conflues do eUa. 
Quedó de acequias emiaadro oercada, con otras tres 
que atraviesan de Oriente á Poniente la ciudad para 
lacomunícaeioD del bastfmeoloqM élitro poroanoaa: 
los barrios y arrabales de ella quedaron para la vi- 
,vB^ad8'li)3*adios^GODÓall^ooi^aDgD9tos)' btter- 
twiUos 44 cftdteiloABseflft acequias, codm bn tfaaÍH 
4» at.guitiJiAad^ ileod» aienbiwL flonet y plMtta 
«la arbóladaa» ''. , 

r Si IioaedüeiilB 
«w bfJcoB«l y ven 
roJaibcHdw coa ¡tr 
4}iiidAdi«n iguat pa 
m KafaB^etlaindD 



sirveí» de (mdao^r/y ensa^BohándolÓB daif i^n para 
qae'qvMta'Oaa más foviateea la/tapfique oaigorál 
eiiificio. En laiglesiacatedralliiowro&iiná'Cidp^ eií- 
temi'aobráftdole ouatra varaa ]ie oimiBato pbr cada 
lad(H <K>& '<r^ ^6 afiatoó' Já'máquítva tieii^imu) nú- 
^es á6 ^que oonata^'^Bio ique hinyatiesntentído/ap 
-pelo.- '-' 'C •' 'i ^ ' '\ "i /.' • •'■.'...;-. 
é. Entiase en lá oiudad por sais, calzadas^: iáe 
trM» aoiigAasy de Quadaiápé al Norte; de Taé»ba, 
al Poniente, *f 1% de Bao Abton^ al Mediodía; y 
po^ otras tres que' htoíero^ los españoles/ por la 
do H Piedad, pos la de Chapultepec y la de San- 
tiago .háfia ei Poaiente; y por las oalles donde hay 
acequias iitoe pueiáea deeal^y /canto fu^ertea para 
4»uuíf, disl ancho de la: oatlé,' siendo las niásempe- 
dú&daí^ y >eaá ser^qa^ ea todo oliiafio oo ^eáañ las 
empedradores d&.áderessarlasy esf tanto el concurso 
dailai carroaaS) qoeno acaban decomponelplás;' ; 
é. Tiene tres plazas^ dondb.no' césla el contrMo 
asi dé ksicbssí^'detoeaieroio de ropas^comodebas- 
tiaientpaydo eomidas. «La priacípal y niayoir^ él 
Peaíeotedel pfstlacb:: la del Volador^ qole eslá de 
las Eáeoislas, y la del Marqués. Otras o^iiohas tie- 
.nék^doodfe álos^prinoipioserantoscontratos^ Laplaxsa 
deSan Juiib^ doadeera coatinuo el mercado y. la 
Tontaide la iqpa^de la tierra; la úh San Hipólito^ 
éilido nuécooles y jueves sobve t^a «ém .^ cosí* 

iHBiaagmad*- pai^ tM.j»i0M d«ibaatinipn^i.y íla 



d^ ToiÉatían, donde m baQÍa«l ÉMig«lll9,'q«e-ko- 
do aeihaieduoida' áJapkaa majror; y^aUQqae^ae 
ha mandado poblar y voador ootae «te ántw, ao te 
ha p(^ido couBOgoir. 

d. Tiena de dosipartea agoa oob que M aaoteii- 
ta: uaá que nue en Chapaltapeo y viene por Ur- 
jeadacRlycanio, bien BÍta^ydel Salto del Agua k 
reparto ¿ media ciudad; la otra naoe eo el pueUo 
de Santa Fe, dos leguas dé México^ en una qae- 
b^ada,Ly viooe del Poniente en noa taqea.- hasta 
Chapultepéc, y del bosque en un^ arqueria de más 
do Doveoientos arcos, que cada coal es da oofao Ta- 
ras, seis de elto y una vara y tres Quartas de grae- 
8D,'.de hueco de taijea tres oaartas, y dápratll na- 
diai vara por cada lado: entrao por 'ol «amiiio de 
Tacaba hnsta la esquina del ooavenle de Saata 
Ifóbel, rematando eu una oaja^real, dedondeatlra 
los tres ramos printHptIea para la otra mitad de la 
ciudad. Estes arcos famosos empezóel da Bfeatee- 
ctüros' y acabó el- de 
de ciento y oiiM;uen 
dad con eoipeKo de 
rediluaindo: basta a¡ 
pagan cada aBo á U 
de los Ríos, o^aoga 
para'TlatiluloounTG 
tnrjea, y «irveles el 
ne usa albeiVA háoi 
culnwioy -que Haauu 



! 



828 

«Q México, qQ0 63t& una i^gua l«rga de la ciudad 
hám «I Mediodb> y haUósQ estar el agua mas ba- 
ja que la atarjea, con qoe no tavo efeoto*el oondo- 
cirla. 

■ 

7. 'Bese mii^ alameda alegre y Tistosa, que fun- 
46 el virey dob Luis de Yelasco, el aegundo, la 
primera yes que gobernó, para recreación de la 
okniady coB sus calles de álamos y sauces muy^ 
icomlosoSy con una pila de agua en- medio, cerrada 
de-acéqoiasi con cuatro puertas grandes álos cua- 
tea Tieiites cor respondientes, teniendo al Poniente 
el convento de San Diego de descalzos de Nuestro 
Padre San Francisco, cuya tista le hermosea epn 
la^plaea de San Hipólito que media, y la cruz ver- 
de de «1 Sonto Tribunal en ella que le adorna: .es 
alcaide. uno de los regidores, nombrado & dos. de 
Enera, odn doscientoa jpesos de salario. 
: 8w fistá fundada; en medio de un valle que tiene 
de largo catoroeKiBgttaa y siete de ancho, y de cir- 
owifereáeia cuarenta, ceSida de setenta Imitas d^ 
serrafiiae en la. laguna^ como Venecia en Italia: bü 
todo aqueste valle son 'muchas las granjas y berA- 
dútAt% M que se cogen comidas* de diferentes gra- 
nos de flmk, frijol y exeelente trigo, y por 9Us se- 
alentaras y lagunas ^ oapiosa de yerba, que her- 
mosea les campos y maritiene bestias. Todo lo mea 
de la eemarca eñ cinoe legua^ on contorno, ,est& 
poblada de- buertasí jartlin^s y olivares,. con .oasaa 
da emiio -que ba; riooa.dp \^ doiiad JuK «4%wdP 



r 



L 



234 

rgís» oootitental; dmá« wwQpiWo ñaigMtM-«x- 
Msivosi los diMBos de las :hasf4M ¿ ottal umut oq- 
rio^a la tico, con iovencioiraa de agaaque contis- 
Q^D, donde ta Péjifl-Pobre ooH'forio* é*BiiB aguas 
-ábasteee lA huerta del teiottfv d«ia Oau ^ h 
'Mo{ieda:<hafe salird? saB:~oa8UIa8 pan veris'-áaii 
■& los maá serios: Ouyoaéan, Mixooae y l^olnya, 
dond«el'01iv«r del conde de Santiago, aDoqne'oeti 
los aoéituDOs y olÍTares,"todo es odo» pfeeod« ¿io- 
dos tos olivares como srio; tas Iobm y qveWadas 
eA tieibpó de Temnío son ristosas, eón arrayoa de 
a^uAS tan sonoros y florestas de flores cañ^jaaJjtii 
'9. Cod esto, de lo qpe por tiernitfn Aitdaa, por 
agM en caaoas le tributa, es tiin Abundante bb ib- 
16 de>Io que pide la Qeooudad siéa el -Bsgmb: Im 
moDtes, sierras, campos y lagunas; léei^tusfims y 
hs huertas envían cono 'al 0SDtrDÍ&' -tú nhandaote 
plasn lo que oriau; ÍM mentes, dríulsSa ywkde- 
i<As;'l^ sierras de pieldras .difarenteai 4»' Ante 
Mart« pi6dra"lÍTÍBub,'>oona''pieihla pones; hta de 
loa lUnredios de cánterfa;. taS'dtt'i'I^ÍIUc«aNi«:pa- 
-rA'{}asíie, la'hlai:]kift para comisas y capiWlts^jRC»- 
-palalpaí pledras'de jaspe ateneo -yd* ahkutt^ke 
C8tnl}09'frut06desusgrá9os:-ias laomiás.ienHÉkMs: 
'Ia« htiertfts hortdKn; los *bi 
'tteíra y 'dé Castilla; <en vélt 
•gaUaietaa, eodornicog; hM^l 
•iL^idrM yak JOtttJUa^i qot 



i26 

r«fei6ki^<d0 JQ^igroo y d«i' rerá^o^ -siempre' Mt»ÍEt^ y 
nuum fáli«^ «lendd uda de toB oümriHiD que gotiH 
esta eittdad m todo el 0rt>e) pon)ae aunque haya 
alguna tiiD abundante d^ frutad^ es é^eif tiem^ 
pem jófllatédo el ano esfci «obrada d)» iae ttvejeveii 
de Castilla y de las que lleva la tíerrav pah{ti6 le 
acuden, no solo de las huertas de su eoutornO, si- 

' - 1 ' ' ' 

jio de los pueblos, templados y calientes, de tan 
maravilloso temple, que se ven á los árboles todo 
el ABo producir dus {Vutais sin cesar én invienio y 
en teraM, teniendo uües tfiidnios ái^bolésy iftatas 
capolib; flor, fimta veiviei y maduraí á ün mieüié 
tietüpú; y así se ven veinte y treinta diferemnad 
de ñrtttaa en la' plaza, y tío eoW legumbres la coa- 
r eeiitíi, pero pera todo ¿1 afio étí todo ' tiempo . 

10: 'Hay médoties y hospitales pata caballerfrá y 
plebvfyos^ Bodegonea donde ^tnetí; garitalí^ en las 
placas; déiide hay qui^ii bata chocolate y cocine- 
ras que venden süs^güi&d os; y está dé todo al güs^- 
to^ apistito y n^c^i^idád tan abundante, ^ke & las 
seis de la tarde hay átnt<)^ de bastimente coüiío' á 
las Éttete del dia puede hallarse. < 

11. Y si h Hermoso: de la ciodad está en loa 
qué la babrtan, por la gala y aseo que los adorna, 
pasan de oisho^ mil loe espaüoieís vecinos y de veifi-* 
te inil las mujeres, de qa« ábñnda de t^dos esta^ 
do6, Solide sobra él aseo y eiLcede Ja gallardiA, y 
la mas pdbre' tiettó' stts pertasy jdyas ({ue te ooai^ 
pone»! pof 4flftlüi*8« tíén4i;la!(l¿e^ii(^4A0n¿^ de loro 



aa joyuela 9»rtti los 4ÍM üüáffM, fi^pm pocM h» 
easasdond^jioiMiy algo de vajilla de plato que á 
la Dieea sirva. Hay nuUarea de iiegroai nuilatos, 
nieetiloft, iadUm y otras ibezelaa que las eallea Ue- 
naxi; nraobo gontiode plebe, y ooaio diee Ariaa de 
Villalobos ei| en 



Tanlo de esclavos número moreno, 

Cuento de cuentos y ninguno bueno. 

- . . 

12. Hay tres estancos; uno dis loa naif^ea, qme 
dejan Us boleas 4 la lona en oasas.alganas oomu- 
nes, opa licencia, y -en partioalAves, donde por di- 
versión se juega; otro de cordobanes y vaquetas, 
y otro de solimán Idl^rado para las caras de lae da- 
mas. Un oolisí^o famoso, ep ed Hospital Beal de les 
indies,con otras dos casas en d^&centes banios, 
donde T09 oficiales del. eonteotO; representan. eoine' 
diag, . algunas priollas, de la. tierní^ y Uv» ma^ de 
Espafia, eogendradas allá y acá paridas. 

1$. {^ jsalay ^l lustre es grande, el aa^o y 
adorno en ricos y QfiQiale^^.lpS/^de n^iaqr euantia 
hasta oficiales gastan golillas y capa negca» findan 
en carroaa y ^^n, caballos: grandeza. 09; peim quien 
viere á todos en un concsurso^ fio diferenciáiidose 
el caballero rico 6 mayoraago del ofipial mep&eieo, 
le parecerá poca politica; pero es biaarria 4e la 
tierra que inflige seiterío .y engrabdeoe hmvldes 
oorassones aniquilando cuitadas, oopdicioaea. 
. . 14.< El. QfttiVAl 4d l»igeiMi9 OQQmomwte eaiMa- 



m 

oi^e; d;)wgiuij4, de.lo mas fMedpio que ,|»ufd#[de^ 
s0lLrQe; lo3:^baltotoa y DpUes aon miudkof, '>qoiiip 
ri^oiaa 4í9 lomas ilustare da Espafiarr muchos hay 
d^ érdaD0(i militavea de Santiago». Calatrava y ^Al- 
oántora^ y apenas hay calle de ba pripeipales don- 
de DO vivan muchos caballeros. 

16. Los. que nacen acá son agudos y profundos 
en todo géqero de cieneias, aunque á los cuarenta 
afies los mas desmayan en el eatudioi y solo. en. la 
ji^ventud trabajan, porque los varios entreteuimieii: 
tos 1m divierten» y <)omo no hay 4 todas veoes pa- 
ra tantos premio, los desabre; y lo que mas admi- 
ra á Jos discretos es» que tan temprano amaneeca 
el .uso de lá razian á les niKos» y que todos sean 
ea general de tan levMtados. ánimos» que son pe- 
cotf los que ae inclinan ¿ las artes y á los oficios 
tteo&aices que : sus padrea ejercitsA; y. es que el 
clima» la abuudandia y riquesia de 'la iñerra les le- 
vanta los ánimos y ennebleoe^.los pensamientos. 

16. No tiene *México que envidiar las glorias 
de las ciudades antiguas en la dqueza: si el aBo 
de seÍMientes y. siente se repropió; en veinte millones» 
y el afia de treioto y siete en eincueftta» : después 
Ada», que Jiabrá ereoido en valov evi cincuenta aiios 
maaen que se hatf labrado «es ú^ .^einto temples 
BUtoosDs y miUare# de edificios» qm apenas hay 
oaUe do0de no se labren ó se aderecen casas» & 
muchas de nuedtta Buropa iguala y pocas le exoe- 
ámu Ariá8:4*^¥i^al0lMl8l<M>^) labfMse; «ptre 



(ieinQiieA, 40^ éoii i^riMufins y M|iá6 Mgraflv y P^m 
k tnáHft^il dé oA«ides M tóidN^ jgétféfo, í^ íIIAi- 
bien 66 hallaa en Gil«it}«biéa. 

17. Lo mM^ngubir ^ue pMéff atobattaeBS la 
fr«eQ«iitaoion á Í08 Moto* 8a<u»iMiitM, la ddrockm 
A lo d<rvincrv y la osteiitaetotí 4« teotas flttsteff, y ia 
IJíbéMlidad á« tod álúhnofr ik) sb oMCNsD^éiiiri ttMiii* 
do erudad dbnde áe repurtan cádn aBn tantiB K- 
moétta^Mf ini$as^y dotes dei hftélrraiiaB^ hotpÜdeS) 
T6tg0fiMt)teB, mendigos^ eofhídiat y oiMivecítoec m 
tietie DÚméro 6) ^artsmo ¡Mira eootarUb. La Mra 
c)«ie>tie g^8ta en^ éestaa^ éii4teit<i8 y ptoMBiMts, 
exoede ooq a1)utdaBofai¿ liiáa Oéira se- ginrtiv «n* Mé* 
xioo en uít 0WB, qU9 eü Ika - grande dftdlMiM^ de 
Suifo^a' en todci titi alfe« Oto coirUlmdíad quiáo eaber 
el eeBor dufjiie de Albut^nerque, 'rienda' Í0-q«é 
eti 4e^ monuftie&teB y proceeitooese gaatabaí 6hi- 
zo peequisft d€í l6 ^qué toe evMMe MUm Tcmlido 
en Ift ooáníáttiti edlatiténtei y tf iroqde veitde» para 
iM pttdbloe-dél'^roobiBpadó; bdld -qti^M ibaUaU 
vendido eirea ddoehetttn tnil fieeod dé oém. : Aiá- 
bebo M)Siiioo d^ la cMad %ttA8 düvotaa y ümosami 
qué tiene la evittiMdadí pob' qtrietiflia. Yieto-IMito 
niunero de flefetáB* oefaaváfioe/ pteoosiottev y ottlte, 
podrá ereofb) y> ei atendevios á*to<>edlteMMuf/(y 
4!)éttiplii4qá6^4é; daiMá()o:«br* A vÉltá^ 



ralMÍn^ial <i# alta tien»^ wd tanltif IkaAaa :;Im 
ftestaa qtie lu^A,. cofiradiaa qao kienén y ! Us iüá». 
genes aagradas que veneran^ poiea eu cualquiera: 
preceeÍQP de Letaaias y Corpus tardan en l^aaar 
doe horas lae imágenes y estandartes dales indios. 

18|. Otras oQsas le puedan aoróditer da gvande,i 
contó lo que S4 gasta de bastimente, cáento y se- 
tenta ffúl oarneros en Rastro y carntGerias^ doce 
mil eabezaa da ganado mayor, y de cerda ináa de 
treinta mil: en la Alh^ndif^ y Po9Íto> eerea 4a 
dosoíaptan^ veinte oúl fanegaS; de mais:: de harina, 
más 4e oiento ochenta mil fanegas, eomo investí* 
gó cpp o^rraa^ad al reverand<^ padre firay Balfea^ar 
de Medina {foi. ^^)f gasto 4e esid^ a9o soletee- 
te. l^ que más ilustra la ciudad es la asietee^ja 
del vitey ooa toda majeatadi h autoridad de) ar* 
zobispo, de la chancilleria real, la de tantos il)is-. 
tres toibunales, conventos, monasterios, colegios, 
congragaciones, á que pasaré eoma forma pri^^i* 
pal de esta materia. 

\d. ExtraSíará cualquiera al que ee los ca^tu- 
los primeros no haya tratado da laa estrellas ver^ 
ticalas, signo ascendant^ y phmeta predominante, 
y luc^o del temple coneíaoutivamente, siande k 
primero que se relata, y digo; Qua eo; babie de 
d^ar lo cierto por lo 4^80^ ni e^ipeaer por W 
malo cuando tiene la ciuda4 tanto da* bueno. ]>> 
dudoso es el signo y las est^rc^las; porque aimque 
Hearico llfor tín^í (/W,. 4^ y J^ KÜftr aaJwr M^^ 

VcTAVCimT.— Tomo II.<-4I0 



280 

00 eudiéfl j: nueve grados y qámoe tomutos casi 
al fin del primero cUma eeptentiiom^ tiene por 
signo ¿ CapríoorDÍo por asoendente y 4 Véaus por 
planeta predominante. Signos vertícaloB Tauro, ea- 
sa de yénu«> y LeoD, casa de Sol y la eonstoUcion 
que pasa por los signos yertioales la imágan del Ca- 
bailo Pegazo, qne se oompono de veinte. Estrellas 
(aquel qae dice ó vido en su metamorfoseoa, que 
euando Perseo cortó la cabeza de Medusa^ de 1& 
sangre que cayó en tierra nació con alas y caernos. 
y los pies de hierro^ y que luego qne nació roló al 
monte Parnaso, donde las Musas babitan, y que 
de una patada que dio salió la fuente Catalia^ cq- 
yas aguas, bebidas, tienen virtud de haoer sabios 
y poetas); con todo, no lo pone por cierto, j la r» 
zon con que lo apoya lo hace más dudoso^ porque 
se funda que al tiempo de la creación del munJu 
se hallaron sobre el meridiano de Móxico estas es* 
trollas; y estando en opiniones de los Santos Padres, 
unos que fué la creación del mundo por Marxo, 
otros que por Septiembre^ no es evidente sino du- 
doso el cómputo, como lo prueba el doctor Diego 
jde Cisneros {eap. 16) , si dijera que fué por Sep 
tiembre, que es la que más se sigue, tuviera mía 
apariencia de verdad. Él mismo dice que halló otro 
fundamento, y asi le pareció seguir esta rasen, si- 
guiendo al doctor Francisco Justino, que lleva que 
el ascendente del Campo Damasceno es Aries^ por- 
que se halló sobre él en el horiaonte aqueste aignc 






281 

y estaos lo mismo de ló9 que dioeu que aquel eig- 
Do que sube el liomonte al tiempo de poner la pri- 
mera {>iedra al fabricar uuá ciudad es el que tiene 
domhHo sobre ella; & que dice Heurioo que do es 
evidente, pero por no hallar otra razón se admite. 
20. No empezar por el temple, fué porque aun- 
que no es tanto el calor que enfade, ni el frió que 
aflija, no es el temple de la tierra (aunque el cielo 
es alegre) lo mejor que tiene, porque es húmedo y 
con poco calor es á la salud nocivo, según el axio* 
ma de Aristóteles:*— Galidum, et humidum sunt 
principia corruptionis.— ^Y asi se ve con experien^ 
cia que por los meses de Abril y Mayo si hace ca« 
lor por la falta de aguas, hay erisipehts^ esquiten- 
cias, sarampión, viruelas, que en los naturales ohi- 
quitos son de muerte, y calenturas; tantos, acha- 
ques, que coa haber tantos médicos y barberos, 
andan todos á todo paso para acudir á los enfer- 
mos; y en lloviendo d.os aguaceros grandes cesan 
los achaques, porque si el agua es .poca levanta 
más vapores. A la mudanza de tiempo hay desti- 
laciones catarrales, y algunas se hacen tabardillos 
y calenturas podridas y ñebres malignas que en el 
oto8o son difíciles de curar, según Hipócrates. — 
Morbi autumnales difícile corripiuntur. — La gene- 
ral enfermedad son disenterias, diarreas que lla- 
man seguidillas, que han muerto 4 muchos. La 
causa que dan es: unos, que la humedad del sue- 
lo; otros, que la agua que viene por plomo; otros. 



qwél MÜire, porque levantáü lotlonJiBaés tf «^ 
litre (que «bttiidft en soe oontornoe, de que w hai» 
BÚ para el abasto), y lo eehan en las aguaa qn» 
corren y bebidas cansan enfermedad tui pemaa. 
Pero con todo esto y m&s enfermedades que ka.* 
biera, la habitan gustosos sin envidiar otraa da- 
dados, porque en ella se reoonoee la Roma santas 
en sus templos y jubileos, la QénoTa soberbin ea 
el garbo y brío de los que en ella nacen; Flerenoía 
hermosa, por lo deleitable de sus florestas; Win 
populosa, por el concurso de tantas gentes; Yeae- 
da rica, por las riqnesas que produee y libetal re* 
parte á todo el orbe; Bolonia pingüe, por la aiwuir 
dancia del sustento; Salamanca, por m florida uni- 
versidad de oienoias, y Lisboa, poraug oAnast^ries 
y conventos, música, oleres y sagrado flolti». ^. 



>#< 






OAPITOIO It. 

■ 

De lo» goberiuulor«» j virejes de la ciudad de México. 

21. La muy noble^ insígDe y mny leal ciudad de 
Méxieo TenochtiUan tavo por primer gobernador^ 
JQstícia mayor^ descabridor y conquistador, al in- 
▼kto y exoelentiaimo marqués del Valle de Huaxaoa 
don Fernando Oortéi^ cuyo valor, cual otro Mata?* 
tías, vedó la falsa adoración de los ídolos en estos 
reinos; destruyó las aras; edificó templos al verda* 
derp Dios, y en ellos colocó el estandarte de la 
santa cruz, la imagen de nuestra Sefiora y de los 
santos; ganó la ciudad á fuego y sangre, y el 9&9 
de 521 la volvió á edificar de nuevo en mejor f«rr 
ma, en el mismo sitio que fué cabeza en su genti- 
lidad del imperio mexicano; porque la que fué 
maestra de los gentílicos errores, fuese cabeza de 
las católicas verdades; y donde al demonio se le 
hablan hecho sacrilegos sacrificios, se diesen al 
Dios verdadero sagrados cultos. 

2á. La nuyestad del sefior emperador Oárioa V> 



/ 
/ 

¿ 



2d4 

por provisión del áSb día S28| lé eoneédfd odfto & 
cabeza y corte de la Nueva-BspaBa usase de las 
armas compuestas de las que tenia en tiempo de 
BU gentilidad, de un escudo con un castillo de tres 
torres, un águila sobre un tunal con una ^olebra 
en la boca, al pié del tunal las aguas, & loa des 
lados del escudo (afuera) dos leones, y ana corona 
imperial por su remate. El mismo a&o de 23, & 4 
de Julio, le concedió por armas un escudo azul de 
color de agua en seBal de la laguna, un castillo do- 
rado en medio, y tres puentes de piedra de cante- 
ria que van á dar al castillo: las dos de los lados 
sin llegar & él, y en * cada uúa de ellas un león le* 
vantado que tenga los* pies en la puente y en el 
castillo las manos, en'sefial de la victoria dé-ioi 
espa&oles; y dentro de la orla del escudo die^ -ho- 
jas de tuna verdes, don abrojos, en campo dorado 
y con la corona^por remate. El aB6 de 6&0 le con- 
cedió que gozase de los mismos privilegies que tie- 
ne la ciudad de Burgos, cabeza de las dos Castiltiis; 
y el a&o de 548, en 4 dé Julio 'el titulo de muy no- 
ble, insigne y muy leal ciudad (JET^r., dée. 8^ /. 130) . 
23. £1 año dé 626, en que vino de las Hibueras 
don FernandoOortés, donde pasó innuraerablefl tra- 
bajos por dilatar la fe y ensanchar el reino, fuécou 
alegría de todos recebido, por las disoordias y favo- 
luciones que Méxióo babia padecido en su auMOOta 
con el gobierno de Qonzalo de Salazar y F^^nni* 
neS| que luego fueron < presos. El dia de Sñía JttaUi 



S85. 

eitattdo «31 la fiepto de toros que á su Yonida eale- 
brabap^ yÍQÍer<m cariota de dop Luis de Leooi que 
Tenía por gobernador y justicia mayor y juez de su 
residencia: despachó al punto dos criados que le 
vinieron conduciendo, y rogando le avisase por qué 
camino determinaba entrar para salir á reoebirle. 
Távoee & mali(»a cautelosa esta prevención urbana 
de CortéSi en que se mostraba correspondiente al 
Bobrenombre que tenia; y asi, instado de algunos 
tomó postas y en cinco dias se puso en Ixtapalapa^ 
donde pudo Cortés hacerle una comida. Comieron 
todos con abundancia, bebieron frió, y con éL can- 
sancio se les originó á algunos darles cursos, que 
atribuyeron á veneno. Bntró & dos de Julio á la 
madrugada por excusar el recebimiento: al otro dia 
tomó posesión juntos los regidores^ y le dio Cortés 
la vara: ¿ pocos dias creció el achaque, juntó al 
cabildo, y sustituyó el gobierno en el licenciado 
Máreop de Ágiiilar, letrado que habia traído con- 
sigo;, murió, y enterráronle en la iglesia de San Jo- 
sé, parroquia única, qué era de espa&oles y natu- 
rales, en el altar mayor. A los dos meses enfermó 
de muerte Marcos de Aguilar, y sustituyó el go- 
Merao en el tesorero Alonso de Estrada. Hubo 
contiendas después de muerto, sobre si pedia sus- 
tituir ó no, y con instar el regimiento á Cortés que 
entrase en él, no lo quiso admitir: concertáronse 
con que Estrada fuese jueticia mayor y Cortés 
quedase con el gobierno de los indios y con armas, 



ett ia goÚetto^ Gésé la rMÍdencia dradt wrHo A 
Sq Majestad: visto oonftrmado BBtMda, y ilir<%((M 
todo al gobier&o aolo: saaó de la priñM á Ghmsria 
de fialaearj y di6 lieeoek á Pelarmiaes satfeae de 
lá igleeiii donde ertaba tetraido; y prosignié <m go- 
Vttrffid tan apa^ionade^ que Habiendo ol aefbr dea 
Jhr. J^iftian €(aree8| obispo primero de fla<ealay q«€ 
á «n orlado de €k)ttée le habían eortado la oaatto, 
y otros desaires de qne resaltaban alborotoOi noo 
á México en" persona á sosegar los disttivbíoa y á 
haoér las amistades. 

84i Bl aBo de 627 vino la piteara aiidieiieía^ 
los lieencfados Martin Ortia de Matienao, Aleoso 
de Parada/ Diego í)eIgadino y FraavsGo Maído- 
nado, y por presidente NuBo de Guassan^ que ea* 
taba en P¿mico, natoral de Goadalajara; y aiiii(|iie 
el orden fué qtré viniesen á Pánaoo para q«ie vi* 
niese el presidente con ellos, lleganm 6 la Vera- 
croa y dé dli á México, de dónde dieron atiso á 
Ñafio de Gkitman. Marie#on á pocos días lea dos 
oidores Alonso de Parada y Maldwade: andaban 
todos con Yaras como joatieias mayores. {Sil Om- 
tal., fol S(f) . Yino el obispo, el UostrisiSM» ssffor 
don Fr. Juan de Zamétraga, con aafcotidad de prs- 
te<H;or de los indios: censuróle el seBor don Fr« 
Julián Garces en 9 de Diciembre del mismo aBo. 
Trajeron ¿tden de totpar la residw^da á Cortés, y 
que* diese lagar en sus casas donde se podiese jiui** 



t«i 6l^tñbtfml> y bééálá para '({ue' se^loéHe á Ba- 
paftft) Mtto la Cumplió cod rebdida obediencia, i 
26. Nüfio de <}usinaD y Im oidoras ViéBdotei 
abMhitoa^ doctlos, no ejocotaFOfi las ordenanza» 
raaleí 4e la^ libertad de los indiee; antes tos hec ra- 
bui temo á eselavos y daban á sas allegados lOn» 
OMQiendaa: qu^ábanse todos de las vcgacionee, y 
6B espeeíal tuvieron igrandes eontroveisias coa el 
seflor obii^ sobre la protección de los naturales; 
y porque no se supiese eu Espafia su gobierno, re- 
gistraban las cartas, y á ios que Mcribiiui mal cas« 
ligaban con rigor, basta que ei seftor obispo en^el 
pacho de un santo crucifijo, por mano de un criado, 
suyo di¿ aviso de las extorsiones y mal gobierno. > 
NuBe de C^usman dio orden que se hiciesen entra*, 
das para la conquista, y salió en persona por vor- 
se Kbre de los eompaSeros, y ellos por quedar so^ 
los léaierenr en ello* Pasó á Michoacan, donde bi- 
so algunas extorsiones por buscar oro. {Torq.y Hb. 
5, <r, 4Sy pU Sfl) . A Cazentsin, rey de Michoacao^ 
que dio la obediencia á Su Majestad y se bautizó,: 
le dio tormentos porque diera el oro que tenia, y 
porque no tuvo mas de lo que le dio, lo seateooió 
á muerte, sin que bastaran los ruegos de los reli-: 
giodost Pasó á Ouadalajara y fundó la ciudad cen- 
este nombre, por ser natural de ella en EspuBa: 
puso el reino de la Nueva Gidicia de Jalisco, y po- 
bló A Oompo^tela y otras villas el affode531,coa20& 
oabattoiry40O kifautesque llevó, loe mas forzades* 



288 

26. 81 á8a deSO an reoibíMdo laséBon empe- 
ratriz las cartas del V. P; obispo^ no poéo eeote* 
ner las lágrimas, y ¿ todo cnidado maidó^al obte- 
po do Badajozi protideiite do la aadioocia de Via« 
lladolid, bascaso atigetos para enviar por oMIóres; 
y aeltaló al aeSor Basoo de Qairoga^ que el aHo ée 
37 ñté electo oti obispo primero de Micboaean, 
fondador del colegio de Santa Fe^ que Mtá tres 
leguas de México, donde murió el V. Ghregorie Ló^ 
pez, y en 28 aSos que lo goaó aquella iglesia fon* 
dó colegios, conventos, hospitales; y biso heróteas 
obras con su sanio celo, y murió con opinión gran- 
de de santidad. El licenciado Alonso Maldonado, 
el licenciado Francisco do Saynos, • y el licenciado 
Juan de Salmerón, y por presidente á don Sobas- 
táan Ramírez de Fuenioal, que estaba en la isla de 
Santo Domingo. SaUeron los oidores en 16 de Se- 
tiembre de Espafia, con orden de pasar y traer de 
Santo Domingo al presidente, y no pmiieiido tomar 
puerto, entraron en México con el sello real: hizo- 
se la jura del principe, y empezaron con toda jus- 
ticia á gobernar: á pocos dias^ oon la carta que re- 
cibió don Sebastian Ramirez, toda de su letra de 
la se&ora emperatriz, fino al gobierno, reoebidode 
todos con sumo gusto: fué prudente y santo gober- 
nador: reformó los excesos de los juegos^ UasfbtDias 
y amancebamientos; edificó templos, instituyó oo- 
fradias; oomerizóse á vivir con orden, y quietud y 
temor de Dio^ puso ouidado jOo q«ke, tíab^ea tos 



m 

indips, porque iestabaa halgaaaBes; líi20 Ubrodoo* 
de se asentasen los reales tributos; no se oonsintie- 
ron repartimientos ni derramas; r^rené la auda-^ 
cia de las justicias; ejecutó el arancel de escribanos 
y relatores; redujo á la»corona real las enconiien- 
das mal dadas; puso tasación de lo que debian co- 
brar los encomenderos; puso ordenanzas á los rea- 
les de minas; cuidó de la conversión de los natura- 
les; puso calor en la fábrica de la iglesia mayor; 
hizo muchas puentes de piedra en la ciudad; abrió 
caminos é hizo fundar la ciudad de (os Angeles de 
la Puebla; hizo plaza; condujo la agua y la dio á 
los eonventos; fundó el Hospital Real y muchas 
Iglesias; cuidó de que se hiciesen muchas labran- 
zas de trigo y de maiz y estancias de ganado, y á 
loa ttee aKos fué promovido en obispo de Santo 
I^otoing'o, y de alli & Cuenca, donde acabó con 
loable celo de prelado sahto. 

27^ El marques del Valle vino en esta ocasión 
con los oidores, y detúvose en Tezcuoo hasta que 
entrasen: fué la alegría universal su venida, y ex- 
perimentaron el provecho, porque el presidente en 
todo se aconsejaba de la experiencia del marques, 
con quien tuvo gran conformidad y con cuyo pa- 
recer redujo á política y cristiandad los abusos in- 
troducidos de la tierra. 

FRIMEB VmET. 

28. Don Antonio de Mendoza, hijo segundo del 
marques de Mondejar y conde de Tendillai nom* 



bmio 4<wd? úVb$0 de SO, tiao oon tíMé de Tif»y 
y MpUeQ geoetal el atto de 534^ coa eoyo goUer- 
ue fiíeroa de bien á mejor los sacesoB, qoe ei «o 
aetoeesor bebie sido cttetdo, prudente, criekiaáo j 
coidefdoso,' éste ooa suma sagaeídadi dírcrecioo y 
orietisAdad, prosiguió ett las oosas de la tíena y 
poUaeíOii de día. 

:,29. £u su tiempo se hicieron des armadas pw 
el mar, una para Filipiaas ea que ayudó don Fe- 
df o de. AlvaradOy donde fué por general Buis JA- 
]Mz de Villalobos: fué desgraciada porque deiiro- 
tada se perdieron algunos navios y otros dieran en 
la India de Portugal, donde fueron presos el p^iie 
Fr. Andrés de Urdaneta, religioso de San Agortin, 
y otros. De vuelta sueltos huido de Labaofuree^ i^ 
GÓ de allá el jengibre, que sembrd en Cnernaweee» 
y de allí en les islas de Barlovento: la otra wma- 
da fué pafa las Califoruias^ y por general Franeis- 
00 de Alaroon, que trujo la relación de todo; y por 
tierra al mismo tiempo Fraociseo Vasques Oone-. 
nado, que dio la vuelta por el Nuevo*Méxioo y lia- 
nos de Gibóla. 

90. Descubrióse en sn tiempo la navegación al 
Perú, con navios que se hieieron en Tehuattt^pecy 
y ííieron al callao de Lima á costa de Diego de 
Ooaropo, natural de Cáceres. El lioeaoiade ^toea 
envió á pedir socorro del Perú, y le enviaba seis- 
cientos hombres, y por general ásuhqo don Fran- 

ci«9o de Mep^one; y y^> q^e marel^^u vinp nae- 



2éi 

va %q serian ^neoQiáruNi. Tiritó la trarra/ y wi el 
CaanMkro tuvo nim eaza ée nóirtéiia iihgular; bi' 
zo poblar haoieadas : de- ^nado^ y otlras obráB de 
importaBoia: hizo bfttír moneda de oobte; y no 
cuadrando la moneda, la hizo batir de plata en 
la forma que ahora se bate. Fué el fundador 
del colegio de Santa Cruz de Tlatilulco y otros 
templos^ 

31. £1 año de 44 vino don Francisco Telló de 
Sandoval por visitador, y fué el primero, con ób- 
den dé quitar las encomiendas; y por el alboroto 
que causó| to hizé suspender eh Ínterin que los tres 
protiüciales de nuestro Padre Santo l^omiogo, San 
Francisco y San Agustin ñxeron á Espafia y nego- 
ciaron con el séBor emperador: liegociaríon on Ale- 
mania ios despachos; y en el a&o dé 45, cuando 
sucedió la peste entre los naturales, puso todo cui- 
dado en su curación y regalo, como en todo lo de- 
más del ^aumento y conservación de la monarquía, 
que gobernó diez y siete aftos en paz y justicia^ 
conlo gobernador celoso y prudente; motivo al sen- 
timiento que tuvo de su promoción la Nueva-Es- 
pafta. 

32. Un mes anteé que saliese del gobierno^ lle- 
gó en un navio el licenciado Vena, que fingió ser 
visitador; y sin presentar sus despachos, porqué 
dijo los traia don Luís de Yélascb, 16 sentaton en 
estrados y le oiTrecieron algunos ngaóajoá. Deácn- 



hn&BB el MgáBo^.pórqve salió iboyond*, y. le pren. 
dieron en Cholnlr. diésenle cuatrocientos ttsetsa y 
foé destorrftdo de estos reinos; y á una noQW qm 
trajo d^ Sevilla por mojér fingida^ la hicieron voi* 
ver á.Bu tierra^ donde era casada. 

SSQCNDO. 

33. El aBo de 550| aunque otros dicen que el 
de 5I9 entró don Luis de Yelasco, de la casi^ del 
Condestable de Castilla. Salió don Antonio de 
Mendoza á verse con él^ y entrególo el gobierno á 
la ciudad de Cholula y de allí se partió para el Pe- 
rú por virey, donde á los dos a&os murió de enfer- 
medad, causada de su austeridad y abstinenciai oo- 
mo buen cristiano: fué enterrado ep la catedral de 
Lima, y ese dia, en el mismo lugar, se colocaron loa 
huesos del marqués de los Charcas^ don Frandsco 
PLsarrOy conquistedor de aquel reino. 

34. Entró don Luis de Velasco^ para dipha y fe- 
licidad de la Nueva-Espafia^ en México, en 25 de 

• • • • 

Noviembre; puso por ejecución las ordenansas^ 
atendiendo más al servicio de Dios y de su rey, 
que á dar gusto á los que solicitaban su interés: 
quitó los servicios personales de los indios, que- 
dando del todo sin esclavitud y molestia; y auoqae 
el aSo de 53' hubo inundación^ la remedió,, hacien- 
do la albarrada como vigilante principe. Este año 
se perdió, á viste de la Florida,, la flota, en que 
murieron muchos y se perdió cantidad de hacien* 



a«8 

da;*9«lviadift86- solamente ¡el^ná^o'dellOtfiteo'áé Se- 
villa^ que partia con nuestro Padre San Franoisco 
de las ganancias, y otros dios navios. ^1 de 66 Hé^ 
g& 'don Loia de VeláBciO; hijo pii^géDito áet virey, 
que- se^abia quedado en España y casó con ddBa 
Maria de Ircio^ hija de Martin Ircio y de dofia Ma- 
ría de Mendoza, hermana de don Antonio de Men- 
doza sd antecesor, y otra hija llamada doBa Ana 
de Castilla, qoe casó con Diego de Ibarra, caballe- 
ro del hábito de Santiago. 

. 35. Poblóse en este tiempo la Nueva- Vizcaya 
de Ghiametla, Santa Bárbara, Guadiana, Sombre 
rete, Chalchihuites y Mazapil, ampliándose los reí- 
níol El afio de 59 se hizo armada para la Florida^ 
y fué por general don Tristan dé Luna y Arellano, 
que no tuvo logro, y después de ella AngeVde Vi* 
llafafia, que les fué de importancia para salvar la 
gente que se hallaba sin bastimentos, y don Tris- 
tan seYué de allí á los reinos de Castilla. Otra ar- 
mada se hizo para las islas de la Especeria, á i^ns- 
tancia de don Andrés dé Urdaneta, én que fué por 
general don Miguel López de Legaspi, que se lo* 
gró, y consiguióse el deseo de la población de las 
Islas Filipinas, donde tantas almas se convirtieron, 
y la contratación que permanece de tantos géneros, 
siendo paso para el Japón y la Gran China, donde 
tantos mártires han ilustrado la Iglesia. y tantas 
almas se han conseguido para el cielo. 

86. El ailo de 662 vino de Espáfiá don Martin 



AroUano^ l^Ja del marqués de Agoilflf^átgottf ^ 
8tt Estado» 7 el «So de 68 Tino por naibador ^el H» 
«colada Bi^derrama, oidor del oeMOfo^ ^fte 
ofliat4 loa triluuios de aa majestad en hm 
aio qoe pudiese el Tírey remediarle. 

87. El aBo de 64 murió den Luis d# Velí 
Fué, oon sentimiento general, en d oonviOBte áe 
de Santo Domingo enterrado: entró la an&Mía 
en el gobierno^ Prosiguió y aoabó Baldemoia su 
visita, y en este tiempo naeieron dos kgoa de «i 
vientre al marqués del Valle; y las fiestas quft ee 
hioiereu de baiies y simu», oon un pasadise 4 la 
catedral, naoié la eeepecha (por ponerles guimd- 
das y eorenas de laurel, y de salTttks éB plat» y 
de alfe&íque, dioiendo que les estaban bien lás ^ise* 
rotas): prendievon al marqués en elaanevio^ k'wxn- 
ebos oaballeroe y Al deán don Joan Óbice H^ Mo- 
lina,, y á don Alonso de Ávila y á su bermaooCHl 
GonsBalea de Añh^ A estes dos, por billetes que 
les bailaron, los sidnteneiaifon : 4 degollar, y sa la 
plaia se «Jecuto; y poniendo en las ^Mas- del oa* 
bíldo de la ciudad las oalmBas, no lo> eeasinüeion, 
y las pasaron á la plana. 

« 

VKBCSRO. 

38. Bt afio da 666 vino don OmIoíb 4e Penllh, 
ipftF9ié»4l^ JHimt wrjkejí mPt^.dfk X9i d«)po- 



Bspfiflft, e« foirma, d« prcv909> al miirqués del Vallen 
á BU hermano don LuU,. ^ deán: y á un religioso 
de San Eranoisoo. Escribieron los oidores qne im« 
pedia la justima y 00 Ixabia hecho parcial» empa- 
taÍ3do! liÉ oansia del tnárquéa; y loego rMnitíeron 
tres jueces pesqiüsid^res: Jamba» que murió eq el 
miir; Mn&oft y Carillo^ <|ae llegaron el áBo de 68» 
á 8 deMarjBO. jotraron en c^l gobierno» notifteando al 
maiquée se voilvi^e á .E«|)aBa. £mpexó MuflOis á 
pteod^er oabaUeroe; hi^ ^la^boj^Oft fuertes; ahorcó 
muohos de loa oriados del marqués; desterró á 
etroa» y dio tormentos á don* Martin Cortés» caba* 
Uero del h4bito de Santiago» hijo de Fernando 
ClMiié« y de Mftrina. Llegarop presto al Consejo las 
Umeptahles voces de tan ínhl^ano jues» y yiap 
oédulft para que d/ontro de tees boras le quitasen 
el gQ}>ierbo y remitiesen á EspaSa. Netificósele 
miércoles santp, estando « retirado en el conveato 
seal de^ Santa Pomii^O) y al punto» al que tantos 
d0 temv venerabe^Q» ninguno de amor le acompa- 
sé: tabs^lp. y detfayoreqido» que coq dificultad 
l^allépara la. Vesa-Cru« ^vio para embarcarse, 
Fuecofteo wa flota juntos el masques, de Falces 
y Mufioz: dio el marqués su satisfacción^ que fué 
bien recebida: entró Mu&oís d ver al rey; y ^0 ad- 
mitíeodo sus disculpas» le dijo: Yo os envié 4 las 
Indias 6 giobetnárlaa» no á destruirlas^ Salió para 
su qwai^.y pensa|id<> ea la repransjíoi^. tan sfiTeca^ 



86 quedó sentado te utift sflbi tmifirtoy^qiie iiái 0e 
pagan laa citieldades do este 'nitndo. Goberóó U 
audiencia cerca de dos iAob. 

CUARTO. 

39. £1 atto de 568 llegó don Martia Eoriquez 
por virey; y bailando á Juan Aquines Ade, in- 
glés, apoderado de la Isla de San Joan de Üi6a, 
,que había entrado á 15 de Septiembre, lo desba* 
rato y echó de la isla eon trece navios de flota del 
cargó de don Francisco Logan, i^neraL Eotró en 
México á 5 de Noviembre. Bn su tiempo se fun- 
dó la villa de San Felipe, en los despoblados de 
San Luis Potosi; y al alzamiento de los ohicbíeM* 
cas,' salió en persona y apacigüé la tierra. El afio 
de 71, en su tiempo, llegó el Santo Oficio, en qne 
fué primer inquisidor don Pedro Moya de Centre- 
ras, araobispo que fué después de México y pre- 
sidente del Consejo real de Indias. - 

40. Introdujo la alcabala real, aunque Imbo al* 
guoa resistencia: impuso el repartimiento de indios 
para las minas, que con la prudencia y setfeñdad 
que tuvo éñ él oficio* lo pudo conseguir, y eon la 
obediencia rendida de la Nueva^Bapaffa, pofque ea 
el Perú aunque lo IntMtó no pudo conseguirlos £1 
alto de 76 hnbb gran peste en los naturales, y ten* 
tiéron cerca de dos millones, & qué acudió eofkgtaa 
vigilanéia) ticómpaflamlo en el cuidado et seCSer don 
Pedre'MóyadeOontrehiSi que era ya toftelr^. 



247 

Gobernó ha^ tí aBo úéñO, enque fué promovió 
dcy al Perú, donde murió virey, pM Matzo del aBo 
de 83, y se enterró en el convento de N. P. S. 
Francisco, de Lima. Era hermano del marques de 
Cailete. 

41. Don Lorenzo Juárez de Mendoca, óonde de 
GomSa, entró en el^obierno el aBo de 80, á 4 de 
Ootubre: era viudo como so antecesor don Martin. 
ErcL hombre anciano, discreto y afable en su trato: 
muñó en 19 de JuKo del aBo de 82: enterróse con 
oatentaeton en el convento de Ñ. P. S. Francisco 
de México. Entró la audiencia en el gobierno: pre- 
sidente el doctor Villanueva. 

SEXTO. 

42. El ilustristmo seBor don Pedro Moya de 
Contreras entró por visitador el aBo de 83, y lue- 
go, el de 84, en 27 de Setiembre, por virey. En 
811 visita se castigaron oficiales reales por poca fi- 
driidad; privó y suspendió oidores. El aBo de 85 
celebró concilio con asistencia de seis obispos; y lo 
que en él se decretó se confirmó por el Santo Con- 
cilio de Trénto, y se imprimió por mandado de Su 
M<^estad,.y se mandó observar. Después de tan- 
tas obras de su prudencia, de inquisidor apostóli- 
co y de arzobispo, gobemador y capitán genera), 
y visilader del reino i se qeufirmaron todos sus de 



• ■ 



.99 pi«|i|^te de ladtas: mxáé 






SBtlMO. 

43. Don Alvaro Manrique de ZáBiga, marques 
de Yillamanríqne, entpd por virey a&o de 85^ en 
IS de OptplK^, 0^1) BU mujep doB^ 31a|ic% ^miqoez 
dje y^lafieo y %v{ h^a do8a Frat^i^oa^ MosttíSee 
vmy >deyot;o.de.Jat relígioa, porque, euu abuelo el 
Qond^ de BeJM«4^T fuó reli^09<^ lego, qu/^ t0m6 
e¡\ báln^ eur Santa María de loa Augetes^ y ae Ha- 
qMS Fr. Alonso de JtaCruz; y peo; babor tenido á sn 
tío el Y. P, Fx. Juan de h Puebla, reUgioep qyDie 
fué fundador de la reofolepaon de. la provio^ia de 
los Angeles y otras sefioras monjas de Santa Ola* 
ra; y á su padre, fundador de el convente de Be- 
laloieiur, den Fr«^oisoe.4e Záfii^. y S«jtpoi«iyon 
duqiie de Béjar. 

44. M aSo de 587, el ia|^4^ que {>ae4 la jaar 
del Sur, robó en la CaliSoraía. á la nao de FiHpi- 
naa» llamada Santa Ana: pérdida graode, porque 
nenia n^uy iDtel«8adtfü^ y. aunque salió armada d^ 
Aeapuloe, no pude dar. een el corsario; tuvo OMir 
;petenoia de juriedtcóion ee» la audieneia de. Ctuar 
dakkjara, y llegaron á las manos de una y: otra {mr- 
te, siojtivo para que se esoribieee que eKmiMjee^ 
taba .alborotado} y aeii deapa^cbaroa poir- vk^ i 
4aaXuid de ^YeteeoQ» que s^ibaMaiídP'ea el Wio 



qntf «8teiBo8wYtwy. ,Tn«< te ir«dd¿taaítt> i» Ooní Sie- 
go RpM^, obispo de la' PodU^v y fueron laadei. 
mandM iaiesy que se le eml>acgaron sus bkneb 3/; 
60 fuéá Sepafia muy pobre y sin la hfja que tra^ 
30, perqué amrid en México 9Í6Ddo virby , y sé 4^a- 
teraó'ett el convento de N. P» S. Eraooisco* 

00ÍA?O. 

4&. Dún Luis de VeUsco, el segdndo, que ha* 
bía estado ea México mae de 50 aRee y se habia 
ocupado en algunos oficios, y fué corregidor de 
Zempofata y em actual regidor de México^ pasé á 
loa reinos de Castilla el aSe^e 8&: hiciéronle etn- 
bajador de Ploreaoia, y de- vuelta, con- oeasioir de 
la guerra de Guadalajara, ftié nombrado por vkey 
de la Htievá-'Espana) porque como práctico proeu- 
raae la pae; con orden de que llegase á Panuco, 
pon]o« peusáton estaría San Joan de Utúa alzado. 
Llegé por el mes de Diciembre at!o de 89 á Tan- 
miaga, y sabiendo estaba todo en paz, se fué á la 
Yeraerue. Entró ^ el oficio de virey en 26 de 
Ettero de 590, con grande aplauso de toda la ciu- 
dad. Era rittdo,^ en México habia dejado á sus 
hijos don Prancfsco de Veliisoo, el mayorazgo, d*n 
Antonio, don Luis, don Martin, y una hga casada 
con don' Juan Altamirano, y dos religiosaa eh et 
convento de Regina: con la encomienda que tenia 
y «asas en Tultitlan^ trujo orden de enviar & £s- 
pkBa á den SVanciseo, como luego lo debpachÓ al 
setmio 4e 6u inqeátád. 



46. €((^tii£ Mm mádaiáE; Iúbo mWr los ofcn< 
jes áa paSos y sajates; Vino cédala psra qa» £eH 
oada tribatano, como por emprésUto, coateo ret- 
1m nut^ y porque oonveaia qce los isdios- cnaaa 
giültma de-Osfitilla, que diese oada c^l «ietom- 
les en plata y una gallina para obUgsrIee i eñtr- 
las, y éstas se repartÍHo & real entre loa seSoree j 
oonveatos para su gasto, ooQ mayor ooata pan los 
indioB, porque á ellos se le recebiao ¿ real y les 
costaba oada gallina tres. 

47. Kq su tiempo, paca el reparo de chicbÚM- 
cas, so sacaron de Tlaxoala-ma» de caatrooieota 
indios casados con ayuda del padre Fr. OecdiáiBg 
de Meadieta, que era guardián de aquella «ndad, 
y los llevó, d costa de su n^jastad, Fr, Ü4i^au> 
de Zarate, á poblar á San Luis Potosí y 4. Stn 
Miguel Mesquitio, tres leguas adelante, y á Colo- 
tlan, 16 leguas de Zacatecas; y allí han. poUado 
los ohiobiiBeoaa coa los tlazcaltocaa aanqoe' tw ca- 
san con ellos. Nombró por cédula <^b teoia, vtii' 
tador para Filipinas á Ueber del CarraL hiie ar- 
mada para «i Nuevo México, y dio el cai^ dege- 
neiral ádoa Juan OSate, Jion cuatro mil pesos de ayo- 
d^ de costa y seis prestados, aunque do hizo el des- 
pacho porque te vino sucesor estando tratando de él: 
i^Ho de 95 fu ' 

nion de juez i 
jestad; y elaJ 
viéáMéxioo i 



251 

• . I • « ' 

iíoBra 

48 V Do» Gaspar d^ ZúEiiga y Acevedo, oonde 
de MoDter^y, entró en el gobierno a&o de 595, 4 
5 da Noviembre: fué liberal en los despacho» con 
deseo de acertar en sus designiov: despachó á.don 
Juan de OBate luego que llegó para el Nuevo-Mé- 
xioo, que Be legró con tantas almas que se gana- 
ron. Despachó á Sebastian Yisscaino á las Califor- 
uiMy aunque no tuvo tanto logro como la entrada 
de don Juan d^.Oftatei con relicposos de San Fran* 
oisco nuestro padre, que fueron en ambas misiones. 
49. Aunque su deseo fiié bueno, y su intención 
el acertar, puso por ejecución las congregaciones de 
los^ pueblos que con tantos pareceres de inconve- 
nieoftes se luü^ian repugnado en tiempo de su an- 
teoetor; y como era liberal en los gastos de la ca- 
ja real, por dejar á todos contentos fueron hechas á 
mucha costa, porque solo para r^istrar los puestos 
de mas cenveniencia para los poblados, señalaron 
cien comisarios á mil pesos cada cual, y & otros 
dos escribanos, y aeompañando otros mil, con que 
dos mil pesos se pagaron de antemano: llevaron 
orden que . los beneficiados y religiosos ministros 
diesen su parecer para seBalar los sitios convenien- 
tee; pero fué en vano, porque ppr acomodar estan- 
cias de labor ^ despoblaban los mejores y dejaban 
para pueblos loa peor0s; y si los ministroa replica* 



bany no eran oidoB, porque como faeron Iob que 
tanto oontradijeron laa /BongregaciopeB, tenían á 
sus verdades l^itimas por mentiras sospechosas. 

60; Bl kitento de Su Majestad een^ informe 
<)ae le bleieron de que iñrnn dispersos y sin poli- 
tke^; fué de que viviesen éú puetilos formado^ y se 
interpretó tan ma!^ -que i la ejeoaOfon si hairia: al- 
guna (^sa qtie salía aftieiü la derribaban y sé ia 
baeiaii volrer & edificar. Ck>Digregaban eoatro ó cin- 
co aldeas pequeBas^ y las agregaban á una aun- 
que fuera distante. Lloraban y se lamentaban de- 
jando su patrio 9uelO| y sus árboles, y las casas 
derribadas, siotieado babet^ d^ edificar otras m 
pueblo ajeno, de que resultaron mortandades como 
caia en peohos miserables. VolTteron mucbos á 
habitar en paredófies; y aunqne la eéduk de su 
majestad mandaba no se enajenasen las tíertus, 
por entonces se observó/ pero después se enajeca- 
ron & espailoles para haciendas. V ino cédula para 
que cesaseh las congregaciones, y se pregonó, eon 
que algunos se volvieron i sus antiguos pueblos y 
otros quedaron despoblados. 

51. Fué el conde de Monterey de grande cjem- 
pie y conocida virtud, devoto y recogido; y si no 
hubiera ejecutado las congregaciones, fuera el más 
aplaudido por su gtan gobierno: Fué promovido al 
f^rá, dond6 el alio de 606 murió pbr el mes dé 
Marzo, y'se depositó su cuerpo en el colegio de 
San Fábh> de' la Compaltta; de J^wa 









,0:1^1 



52; D6Q Juáá de l^éndoiisk y XatiV ttlaínitieé 

de Mobtoi^eláifos, eQtftf t>oi^ viny él átio de 603, 
en 87 'de tUctebre; habiendo estado 6i[^o ditiá 
M Otainba con ¿u atiteí^oór: tí^üjó%''£ra inójér^^O' 
fia Ana de Mendéta. Eibpezólas ateos para lía 
concfQckxon del agiiá^ y por la inubdacíon del iaftó 
de cuajtrir aderezó ')h albartadát hizo las ealzadaá 
de Guadalupe y San Cristóbal, y áAefeióMréé 
San Antón, con asistencia y disposición de los pa* 
dres Fr. Juan de Torquemada y Fr. Gerónimo de 
Z&rdte; con 4né tuvo remédK) la4nnfndáeÍ0Í)^ y aun- 
que se trató en su tiempo del desagüe* geiierál> no 
se pu0o por ejecución porincoi>re&fM^^ue m^ 
t&tkoes pafeeléron de impoHÉrMid; pero lilnptl&rs^sé 
las acequias; bideton én Mé¿ioalti2inco dos ooni<^ 
puertas para cerrar y abrir el ¿gua cuando 'eM^ 
v«üga. • • '' :■•'■'' 

13. & su tiempo se bizo la juMt dél f^tieipi, y 
hubo regocijadas fit^tas, porque el marques er4 
alegre y aoñgo de festejoa: hizo mtehas obras per- 
liticsís, bomo baoet empedrar las calles^ y alzar ati- 
gróiit; ayüd^yea nombre de su majestad , coa eüa^ 
tro mil y ocdiocievtos pesos á ia ftbrioa de laigle-^ 
8ia de *^atilttIco. - Fué condenado por tos jueces de 
resÜeBfcia el conde de M ontérey en doádentoi^ mtt 
pesos por4(^ igastos é» íñ^ cohgregt&cionési y fué 
reremda' j^ MfliUiperiel^was^^A^HligttiéiaH^ 

ViTAiíCURT.— Tomo II,— 9S 



ASA 

SI aBo de 607 vino por visitador Landeras de Ve- 
lasco, y el seBor man|KeB: {^roveido al Perú, con 
ÍS^^fOfL iffiB X^m ffi^^ i|a8ta.eDibajrfaT8e> y 

(^. intenji gobemasa li^ audlepcja. - iM^ al ffBxÁ, 
ásm¡i^ ,hv^ U3 oasas^da cabildo, la; puente nueva 
j.fOtraA wenovaai 1% alameda» y fbqd^ fJt trümnal 
dfBl. Considadi»; .y idespoea de pcbe aBos de gol^ei^ 
w pa«<i 4 6spaB§ donde fué del ooqsfgo de ;XeU* 
4cf.y.j9¥®rr«i inro^idenie <del de i^Hgpm . por sos 
tniema pc^oe^imientoi^ 



•1 ' . * 
« ■ . • « « 



í 

ONCE. 



. 54, Pon Lojm-^' V^lase4| Mf«nda:Ves el aBo 
de ^Q7j'ib«b»4ndefle.iM»rado.al pueblo de Toltitlan 
de sn eneonwenda«;do«de fabñoüSoasa paranierar, 
estando en: AUeapnioMoele; viftoi c6iu¡» úe viiey: 
paoos días .ántoa^ ^áMs dé P^aleuii de Eepiíito 
SantOyOii 14 de^FuniO;i0tttre nubes espesas -se ^4 
sobre el patio do su casa una estrella como oeme* 
ta, y^sobroiAitscapUtaitloo «trae ido» ^rtcellaastan les. 
plandeoientesy que:pattsaron:«iM«d<»^ yaigoneade 
asa criados .pfonwtícároiiiáef álgun «eaigo honteso 
parajn ame^liEntiró desde IktUiiloe, donde 4ialmi 
estado: recibiendo parableoeéi.en' eoni|MUa de los 
religiosos, como bioAb'eehor de afuel obnvento. Bn 
%, de Julia en tr^ oon €»süiro aplauso; lutbiendo^viBÍ* 
fado piámeFOr^l niar%iies^*<|ue testaba en Xttehkul* 
cQjep prQ8^0l|cien de sn viiye para el Berú. ^ 

/ ^ A {u%ttW^Mí|Mj:Mttlaa»p^^ 



966 
la fsifjñf^á ; mni^d^, y. á t^a. diligwoia' feíttifioó 

güe de iEpeh^BjtocBy y;el afto de 609 ñké^l p^rikEM»* 

ro que con la azada enipeeó Ifik obra^ fisto .«itsme 

afia yinQ.cédulc^.par^ qpe Laodevtis deV^aeOQ se 

fue^,4,S!sp^j y ejatr^gAra la viaiMtal ptiádeá- 

ieá^, Qofidalajaiia^ 'Yvif> «itHulb de marques de 

Saltpi^ ¿4o&fJLuiP) de Y^I^mqí y esté.átlo' hnbe 

jcrnoor que. los ?;k^fm jMjil^a .^ día; de Reyes ell- 

gierúD JTfff y dieron t^tii|l<fa de ) du^uee y isondes & 

otros: fkzotaroa y casMgaroQ 4<9»|9¿hos.! 

. .5^, ]^1 afio d.e 611, por \^ l^ieiia f^piaíon de ea 

gobierna) 40: ^i^o oédula^ para pife^ente delCoB^ 

8ejp4e Indias, y;>qu9 f^ieae^-gobeffisdpdp basth sibi- 

barears^ Jistoafi^, 4.1Q de Juaioi. fué' el eclipse 

de. sol toUl qqe duró ^toda )f| tardio^ y se vtereibes^ 

trelias* y.;;iada b^gente se. fi^¿ las. iglesias áasis^ 

tir alSantUiínq S^rainentp^ ^qué cóiAaBol Terda* 

dero dof Ju^tioiÁ se desopbríó para alcanaar miae- 

ricordia cuando el material se (inotthre. Por. el mes 

de Agoi^tp Jieipbld.la tierra y aitrttinó .algtiM^ edi* 

ficios. Salió la flota por el mes do Junio, donde se 

fué el marques de Salinái»; dejando á todos dedcon* 

solados ^OA^sft ^seacia^M ' * 



1X)CE. 



I 



67'. Bl ilustííeimo «oflor dou BV. García Guerra, 
déi órd«n de Ni !P. áántó Ddiüiñgoí, ' alrísoljispo' de 
Sfédoo, entré ofi- 19 de JttOiii^de} aSo de 611, y 



•M 

éniMr«tatHa«f:ldiarin4a¿B,;;'Á-A>ae "Mlídró (Se 
«12 pasd á «Mjor vida 'foiwlMqu* íe ápoHiétAa en 
«i tí§tí3x¡vfáé moa bitanúeion de rir^ en la cst«- 
4x*i aepottado, d<Hidé yAoe. ' 
- 6S. fiatrfgietienMiMto U audíencíft ^oa Pedro 
de Oteiqra, praiidente- bI Falacia Real^ y lii^g¡b oe 
fItseubrM la «bDJaraeiftD qtle'loB negros teñían Iie- 
«4a» j >bioMrQii6& ootapafiio^ de 'doIdfttfo8,y Itian- 
dloron qué no babiéTarpretiteiobeB de bangre; y el 
Juévea Sapto, i[a» era el ídíb efa qué b4 stlpo esta- 
ba echada Is oonjvráclon eft Méxióo f Ift Pa^a, 
ae pbaiBMtt ;gaanHe' em lad igteJsíu. 'Sucedió ^na 
aqnilIa'nodia'ráBda.tftfa^iiiiaoada'de' cMhinóff'pOT 
IssolMdk, y a( rttMa!o»li«l teiedo corrió Voz '^tie 
•Dtcabata toii'nagne, y ta ¿ludadm ülWroftf, ft&ta 
<)se vieren q^taaran |)íieFC6^ los que pea^Wn* bst 
aéfpn: pi«ti4lónKiSQ' n^GhosV y ^éajme Úd pulisna, 
eata «üb'^e >Í2, shtvcaMH' ti^fntti y'tres, Teinte y 
ütieae -vanmee y tas ^míii cnu^erts, en ta plaza, 
yfdadai'iD en las kwcás qne puaieróti las cabeÉas, 
que pee el' nal élor & pwsü tiempo ikñ quitAroi). 

... : ^. .. .MWS.' . ;-■ 

69. Don Diego Fernanda! ^-OMoM^'iriiHrqties | 
de Guadalcázar, ei 
28 de Octubre. G 
hixo acabar loa ai 
de provacbo .á la n 






A ^ 



OATORCB. 



qoea de Gelbes, entró ej;i:9l.£9b^rAa. f^iiej^Sí}, 
eo 21 de Setiembre: fué gran soldado y recto juez. 
Sucedió el motín de 15 de.Bneroelafiode 24 por 

^W rJW^to. BW^rd^, ^ don. Mfklhja ¡3^9 . Bailes, 
retiTfiijdír.ga .^h oonire» to. íd^; ¡tí. J?. : Santo jy^^go^. 
^i^. .^S99fHWiÍ9P S! .a^^i:,(\T;5ijbi«eo <iw, J[u^iV;|^fk- 
re3 de JftrSieroí^í.y. spbre ^'j^ .s/a,. 4^ita99 ift iÍMfia- 
flauBÍpn,l,e jpj^ii^ó ei^v^íijejir fionci^rta, y sotep ca?>¿ 
pena de eztrafio de los reinos, y le sacaj^qp . j(^9- 
terrado» Llegó á Teotihuacan^ donde se abrazó 
con el Santísimo Sátoraibénley firmó entredicho, y 
la gutit^ «Ap»laj <M;«!QO(ip4|<V9p(r^ til x«M«ue6^ di- 
Qien«(fl^j.vüra.3el rey y fnn^^.jel i»l got^njt^l fQite^ 
atacM^ j%:Céir«el, bttboi «tjUQb^s^ :)iiuértes^ y el vswi- 
qq^a SQ. «s^oapó 0nU» la Igwt^JfiMH'^tt}^ . ¿Olí jWíií- 

ymAo de.i£lr'P^ SamFrwaoiíiQOf .;<jlofid0 sjE» |)uaÍ9]:4» 
gwrdAB. (^iscdd^dos yjtoiibu^ deaoomutiipB^ por 
alias Q^dbo por.ls^ ot^r^i. ^dv.f^oásf^ áai la aüidiMf 
<á«€ti gpfeíemo eevoa de^dMüines^*: l ^ 

. . * , QUINCU. 

tñl. Don Rodrigo Pacheco Qsofio, marqueb de 
Ottmlvóy entró ^n' el gojbmrtiQ: íSo.» 624^ en S.da 



258 

llanuÉiAft dollft ínés -Pftokeóo d^ la Odevaí i^jlu na- 
rió ea México el aBo de 31. Gobernó con todn bm* 
jestad político y eotendido, dando raalew de so- 
berania al oftcio y eetimaciones á sa persona: en 
sa tiempo, ano de 29, se ftiuodó México y acudió 
^ á M reparo con vrgtlaQciá. 

62. Voú Lope Diaz de Armehdari^, nmrques de 
Cadereita/ entró en 16 de Sétiémbife del aBo de 
635: gobernó pacifico y á gusto de todoáf,* tfonqne 
poír la ¡videncia nó faltáton algunos disgustos. ¥i- 
nb su donsorte, dejando i su bija dotla Jilaifii en 
BspaHlr. ^ * 

« 

' 69. Don Diego Lopes Pacheco GabMta y Boba- 
dina/dtfqfaé de Btoaióna y inárqués de ViUctnai en- 
tró con grandes festejos de rogotfijo por graádede 
Oastitla} eü 28^dt» AgosUio del «Bo de 40, en el go- 
Memo, habiendo Hegadó dia de San Juan al ]Hier- 
to; por lo 4ue en ef caaiioo le dotovi^ron oon las 
fiestas, ^ibo en la* misoia flota el sdBor lion Jum 
de Palafox, obispo^ 'de^l»Pu6Msí y visitedor gene* 
ral| á quien dio el auxilio para que despojase de 
las doctrinas á los religiosos del obispado; y en 10 

m 

de Junio del atto de 42' fué despojado del gobier- 
nOy embaiígáronse sus bíenesy ^rn públin almoaeds 
80 Teudiero|i Aus.albi^s. Betí^ósaaL op oveafa dé 



f , 



259 

descaljEos de imesC'ro Padrd San IPranoisco de Glíu- 
rabnscOy legua y media de la ciudad, y de álli se 
pasó al de San Martin , siete leguas antes de la 
Puebla. La eáusa fueron algunos indicios leyes y 
eBerupulosas sospechas que suelen, por la gravedad 
de fa materia) causar recelo. Ofrécióie don Pedro 
de Cástilltt un caballo, y otro don Cristóbal de Por- 
tagal. Paso por ca9tellano en San Juan de ülfiá 
«fficabalíero portugués: Escríbidse á BspaHaen 
tiempo que se habia levantado Portugal; y como d 
aTieo priiáéro que despachó fué á dar á Portugal^ 

« • « 

les obligó' & enviar cédula dé Virey á don Juande 
PHláfiHc; que juntando una no^ihe' los of dotes, con 
«Oenieio'f^é reoébido y A la mafiana hicieron reti* 
rár al duque. AI aflo fué á Espatla, donde dio sa** 
tisfaoci<m ^e su persona, y tuvo negociado el vol* 
ver por vrrey; pero por razón de Estado se conmutó 
en el vireinato de Sicilia para integrar su crédito. 

DIEZ y OCHÓ. 

04. Don Juan de Palafox y Mendosai obispo 
de la Puebla, entró en el gobierno en 10 de Jupúo 
deLaño de 642. Juntáronse en un sugeto cuatro 
oficios los mayores de) reino, de virey, arzobispo 
electQ ^ México (que no admitió) , obispo de 4a 
Puebla y visitador. En la visita suspendió tres 
oidores de sus piazas; hizo ordenanzas para los 
oficialeéi de la audiencia y estatutos para la uni* 
fíMdad que hoy se observan. í\ié Uamado por tía 



^j , . "■ ^ prez T NUBVI^. 

j(^ d«..í^l*!i*ji^iTft, watré/^D «Hpüf»^ #•>!» ¥«r*- 
é^im 4flíf dq Q^»*fe, j 6* #lgoy»rno;^ aSp As 42 
jíH'^^ílpJl^jrMPliibro: t^do oa^fi^ila, y,gpl»f!Va¿ pió y 

." . '■'• .'"wmas. '•'^ »'•'•■•■•• '■ "• ■•' 

67. DoD Marcos d¡¡^ To^Xr^j Rueda, obispo de 
Yucatán, entró con soío titulo de gobernador á 13 
de Mayó det aKo- dé 64:8: gobern¿''hástíi ^'de 
Abrñ del afió dé 49,' en que aiurió; ytá^ enterra- 
dó 'eTi el convetito dé San Agustín; donde v&ée en 
pazi TSn\¡t6 la aüdíeDCÍa^én el gobierbó, y don Má- 
tfas dé Tetaltá, presidehle, bh el>álaóio*réar/'' ' 

VEINTIUNO. r ^^>.r 

.:;^.,;l)a8 Ií»ií ^fiñ(i«67:4^C^)i^na%l,owMtt 




m 

uno de Ipp y^qÍR09.4.e f^: fué. pKo»^lñ4o»iil.íí*?^^ 
de donde ae fué á Espafia acabado sa gobierno. 
^ino don Pedro de GjMyws jior visitador en esta 

dO.'Dotai FvaMfieó Eetnandez de lá Chiiva, d¿' 
que dtt. >A)buyqu)»t*^e/Ytao ooo ^ Mpoeá dóffa 
Juana de AflrmmdaiiS) marqneiea dé X)aderevtií; iy 
una iftirá:ie«iAr6 en el gd^rM oaIS de Agéntoid^ 
653. Fué goberna4i^r iiiiif.r puntual en los despa- 
chos. ^egQ i^e U^g^ h|2f9 UA oq^v(Lr^9,^e fíe^ftas 
á la Conipé^oipn ^e nae9Í7{t ^Sorarei^;el fiony^tf) 
de nuestro, p^j^ro 3w FTi^n9Íj^09^,en:<i»ie.bÍ9Í(prpn 
el voto de defender, su pujrefsa Ijodos jos tri)>^i^,le^; 
puso calor en la fábrica de la santa iglesia catedral^