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Full text of "Tratado de ortografía valenciana clásica. Con un preambulo de Teodoro Llorente Olivares"

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Nebot Pérez, José 

Tratado de. ortografía 
valenciana clásica 



PC 

4815 

V34-N4 




TRATADO 

DE 




POR 



. D. J05E NEBOT PÉREZ 

Cliotecario de la Universidad y ex-vicepresidente de «Lo Rat Penat» 



CON UN PREÁMBULO 



Excmo. 5r. D. Ccodoro Llórente Oliüares 

Cronista de la Ciudad 

y Presidente ^ «r tIm ,i > .Ji.-ha Sociedad valencianista 




VALENCIA. -1910 
AZTGEI. AaUIZ./LB, EDITOB 

Caballeros, 1 



ORTOGRAFÍñ VALENCIANñ CLASICA 



TRATADO 

DE 




POR 

D. J05É NEBOT PÉREZ 

Bibliotecario de la Universidad y ex-vicepresidente de «Lo Rat Penat» 
CON UN PREÁMBULO 

DEL 

Excmo. Sr. D. Ceodoro Llórente Olivares 

Cronista de la Ciudad 
y Presidente honorario de dicha Sociedad valencianista 




VALENCIA.-19I0 
ÁNGEL AOUII.AB, EDITOB 

Caballeros, 1 



pe 

y 3^ Ñi 



ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE MANUEL PAU, CUARTE, 25, VALENCIA 



FREÁABULO 



Este es un libro que, sin leerlo, pudiera yo 
recomendar, por dos razones: la importancia y 
oportunidad del asunto y la competencia del au- 
tor. 

Hace más de cincuenta años que renació en Va- 
lencia el cultivo de nuestra lengua peculiar. Son 
muchos los escritores que la emplean, sobre todo 
para la poesía, y aún no se han puesto de acuerdo 
sobre cosa tan esencial como la manera de escri- 
birla. Reina en este renacimiento una verdadera 
anarquía ortográfica. Muy pocos son los que han 
puesto en este punto algún cuidado; los más, usan 
la ortografía caprichosamente, sin fijarse en ella, y 
muchos son los que, convencidos de su ignorancia, 
no se atreven á publicar sus composiciones sin que 



- 6 — 

las repase y las corrija alguien más entendido que 
ellos. Las publicaciones de Lo Rat Penat son las 
únicas en que se observa, en este punto, alguna 
uniformidad, no muy estricta. Hace faUa, pues, un 
código ortográfico de la lengua valenciana. Esto es 
indudable. 

El Sr. Nebot es uno de los poquísimos gramá- 
ticos que hoy tiene este nuestro querido idioma. 
Hace tiempo que se dedica á su estudio, y ha dado 
pruebas de ello en su Gramática valenciana popular 
y en artículos insertos en diferentes publicaciones. 
Por eso, desde que supe que iba á dar á luz este 
libro, entendí que vendría muy á tiempo y que se- 
ría obra provechosa. Su lectura ha confirmado esta 
favorable prevención. La Ortografía valenciana li- 
teraria, será muy bien recibida por los que en va- 
lenciano escriben; á todos les enseñará algo, á los 
más les enseñará mucho; y quizás dé lugar á que se 
inicie la tan deseada fijeza de nuestro Código or- 
tográfico. 






Hay dos tendencias en nuestro renacimiento 
valencianista. Habiendo sido éste una secuela del 
renacimiento catalán, y siguiendo aún de lejos su 
marcha triunfal, ha tomado mucho de él. Por otra 
parte, espíritus reflexivos han pensado que siendo 
dialectos diferentes de un mismo idioma la lengua 



~ 7 — 

que se habla en Cataluña, Mallorca y Valencia, y 
que dentro de cada una de estas regiones aún se 
divide en lo que pudiéramos llamar sub-dialectos, 
el lenguaje literario pudiera y debiera ser único 
para estos países, como lo fué en los siglos en que 
más floreció. Así lo han comprendido los escritores 
mallorquines, que dejando su dialecto para el uso 
vulgar, escriben literariamente en catalán. Y en Ca- 
taluña hay reputados autores que aconsejan la mo- 
dificación del habla popular en algunos puntos, 
como una transacción para formar la lengua litera- 
ria común á todos los que vivimos en las tierras que 
se extienden desde los Pirineos hasta Elche, y en 
las Islas Baleares. 

En esto no están conformes los más de los es- 
critores valencianos del día. Protestan del nombre 
de catalán aplicado á nuestro idioma, como lo aplicó 
Querol en las Rimas hermosísimas que en nuestra 
lengua escribió, y entienden que es ella diferente 
de la que se habla á la otra parte del Ebro, de- 
biendo conservarse distinta, no sólo en la boca 
de los valencianos, sino en su forma literaria. Ne- 
bot es de este parecer; proclama nuestra indepen- 
dencia lingüística, y califica de tan grave herejía 
el catalanizar el valenciano, como el castellani- 
zarlo. 

No he de entrar yo ahora en el examen de esta 
cuestión, que exigiría largo estudio, hago constar 
la actitud que en ella adopta el amigo Nebot, por- 
que influye necesariamente en su concepto de la 



— 8 - 



ortografía valenciana, asunto exclusivo de su nuevo 
trabajo gramatical. 



* % 



Los mejores poetas valencianos (de los pocos 
prosistas que tenemos no hay que hablar) han he- 
cho concesiones á la ortografía catalana. Claro es 
que Nebot no las admite. Quiere que en la ortogra- 
fía valenciana sea todo genuínamente nuestro. Y 
para determinar bien este casticismo valenciano, ha 
hecho muchas y acertadas investigaciones, repasan- 
do minuciosamente los autores antiguos, que no 
siempre pueden servir de autoridad, porque en 
aquel tiempo no llegó á fijarse bien la manera de 
escribir nuestra lengua, y estudiando con igual 
cuidado su parte fonética, que presenta iguales difi- 
cultades, porque en unas partes, como sucede en 
la capital y su comarca, se ha perdido la diferente 
pronunciación de algunas letras, que en otras se 
conserva. Sus indagaciones le han sugerido reglas 
bastante precisas, que explica de una manera muy 
clara, sin aparato científico, para que todos puedan 
entenderlas. Letra por letra, recorre- todo el alfabeto, 
aleccionando perfectamente al lector. 

Como mera opinión personal presenta modes- 
tamente sus conclusiones en los puntos dudosos y 
controvertibles; pero yo creo que su trabajo pudiera 
servir para algo muy importante; pudiera ser la base 



- 9 - 

para llegar á establecer de una manera oficial (rela- 
tivamente oficial) la ortografía valenciana, como lo 
desean muchos y poco tiempo ha lo han pedido 
públicamente beneméritos escritores. Esto es misión 
que incumbe á Lo Rat Penat, como corporación 
impulsora y directora de nuestro renacimiento lite- 
rario. Por sí mismo, ó constituyendo una Academia 
de la Lengua valenciana, pudiera afijar, limpiar y 
dar esplendor* al restaurado idioma de Ansias 
March, si no realizando esta obra gramatical de 
golpe y porrazo, lo cual sería difícil y quizá teme- 
rario, haciéndolo fragmentariamente y poco á poco. 
Lo que fuese resolviendo, se aplicaría inmediata- 
mente á las publicaciones de Lo Rat Penat y 
serviría de ejemplo á los escritores que quisieran 
someterse á esta norma. 

Paréceme que serían admitidas, desde luego, al- 
gunas de las observaciones en que más hincapié 
hace el Sr. Nebot. Citaré una de ellas. Siguiendo á 
los catalanes, los autores valencianos han eliminado 
de su alfabeto la letra ch al comienzo de sílaba, 
sustituyéndola, no por la x, como hacen aquéllos, 
sino por la ^ ó la y, según los casos. Así, los cata- 
talanes escriben xichy xop, y la mayor parte de 
nuestros escritores gich, jop. El autor de este 
libro quiere que escribamos chich, chop, y para 
ello se funda en que de este modo lo escribieron 
los antiguos, y en que ese sonido, entre nosotros, 
tiene variantes, siendo unas veces explosivo fuerte 
y otras explosivo suave, diferencia que conviene 



- 10 - 

marcar en la escritura, empleando en el primer casa 
la ch y en el segundo la ^ y la j. Yo no tendría in- 
conveniente en aceptar lo que propone Nebot. 

Voy á concluir, manifestando mi disentimienta 
en algo de lo que este concienzudo crítico dice en 
su nueva producción. Comienza alegando que, por 
circunstancias especiales de la literatura valenciana, 
debe disponer de dos gramáticas diferentes, la clá- 
sica ó literaria, y la popular; que en la analogía y 
sintaxis no hay diferencia, y que ésta estriba no 
más en la ortografía. 

Es, en verdad, un hecho, que escriben de dos 
maneras distintas los que emplean esta lengua; unos 
la usan literariamente, restaurando el antiguo y ge- 
nuino idioma, corrompidísimo en el uso vulgar; 
otros, sin tratar de corregido y depurarlo, emplean 
el valensiá que ara 's parla, con todos sus vicios. 
Yo reconozco la legitimidad de este sermo vulgaris;- 
en todas las literaturas se hace uso hasta de los 
patois más incultos, cuando el asunto lo requiere; 
lo que no admito es que la única diversidad entre el 
valenciano literario y el popular sea la ortografía; 
sus variantes están en el léxico, pues se han perdi- 
do en el uso corriente muchas palabras, que con- 
servan los escritores clásicos, y otras se han modi- 
ficado. La ortografía no debe cambiar; ésta, nada 
tiene que ver con el lenguaje hablado, y si la han 
cambiado adoptando la castellana los escritores que 
lo toman del pueblo, ha sido por ignorancia lamen- 
table ó por facilitar la lectura á lectores igualmente 



— 11 — 

ignorantes. Eso es un verdadero borrón para la 
literatura valenciana, sea ó no sea popular, y siento 
que lo justifique quien es tan amante de ella como 
el Sr. Nebot. 

Esto no obsta para que preste, con el presente 
libro, un importante servicio á nuestra Valencia, por 
el cual de todo corazón le felicito. 

Teodoro Llórente. 



Ortografía Valenciana Clásica 



NTRODUCCIÓN 



Como ya he dicho varias veces, y en especial en el 
prólogo de mi Gramática Valenciana Popular, siem- 
pre he creído que por circunstancias especiales de la 
literatura valenciana debe ésta disponer de dos gra- 
máticas diferentes: la clásica ó literaria y la popular. 

Han pasado catorce años desde que publiqué aque- 
lla obra, y aunque en ella invité á «quien tuviera au- 
toridad para ello» á escribir la gramática literaria, 
esta es la hora en que nadie se ha decidido á hacerlo, 
y continúa la anarquía entre los escritores valencia- 
nos, y aumenta la indecisión entre los jóvenes que 
desean escribir en su lengua materna, sin que nadie 
les tache de incorrectos, y permanece el valenciano 
literario en un statu quo imposible de conservar, sin 
más regla ni guía que el capricho de cada cual. 

Por ello, pues, y en vista de que no hay un atre- 
vido, individuo ó corporación, que cargue con el tra- 
bajo de poner diques al desbordado río de la litera- 
tura valenciana, me decido yo hoy á ello. 



— 14 — 

No trato, sin embargo, de escribir una gramática 
completa, sino una parte de ella tan sólo, la ortogra- 
fía; aquello, por lo demás, sería inútil, puesto que la 
analogía y la sintaxis deben ser y son, en realidad, 
exactamente iguales en el lenguaje popular y en el 
literario, y me vería obligado en consecuencia á co- 
piar aquí literalmente lo que ya escribí en mi Gramá- 
tica Valenciana Popular; no así la ortografía, pues si 
bien en lo relativo á los signos de puntuación pueden 
servir las mismas reglas en ambas gramáticas, no 
ocurre lo propio en lo que se refiere al uso acertado 
de las letras, verdadero caballo de batalla indócil has- 
ta ahora en absoluto á todo intento de imposición de 
freno por parte de los gramáticos valencianos. 

Es muy común oir decir á más de cuatro seudo- 
eruditos que los escritores antiguos valencianos ha- 
cían muy poco caso de la ortografía y escribían una 
misma palabra de diferentes modos, sin atender á re- 
glas, y esto no es verdad, dicho así tan en absoluto; 
lo que ocurría entonces era lo que ocurre ahora, no 
ya en el valenciano, sino en el castellano y el catalán; 
ocurría, en primer lugar, que había escritores, escri- 
bientes y tipógrafos que sabían ortografía y cuidaban 
de ella, y otros que, ó la ignoraban en más ó en me- 
nos, ó no ponían atención al escribir; en segundo lu- 
gar, que la ortografía se iba modificando como ahora 
y como siempre, según las ideas, las convicciones y 
aun los caprichos de los primates y de los maestros 
que se iban sucediendo en las alturas de la literatura 
y de la cátedra, y en tercero, que había entonces, y 
hay ahora, y habrá siempre, lo mismo en ortografía 
que en toda clase de enseñanzas, desde la teología 
hasta el arte de cocina, puntos en que todos están 



— 15 — 

conformes y puntos en que hay distintas maneras de 
ver la cosa; así, por ejemplo, escriben hoy unos en 
castellano harmonía, subscriptor ó viaje y otros ar- 
monía, suscritor ó viage, pero no hay nadie que escri- 
ba hombre sin h ni España con ella. 

A marcar vamos, pues, tales diferencias en esta 
obra, y, como consecuencia de ello, á fijar lo dogmá- 
tico y á discutir lo opinable. 

Confío en que el convencimiento unánime de cuan- 
tos en Valencia se dedican al cultivo de las letras en 
la lengua materna, en lo referente á la necesidad de 
adoptar un código ortográfico del que hasta hoy ca- 
recemos en absoluto, hará que este ensayo sea bien 
recibido hasta por aquellos á quienes no logre con- 
vencer. 

Réstame sólo explicar, contestando á la observa- 
ción de algún amigo, el motivo de escribir el presente 
tratado en castellano, siendo así que sólo ha de servir 
para valencianos; la explicación es muy sencilla; en 
todas las escuelas públicas y privadas del reino de 
Valencia se enseña á leer y á escribir en castellano, 
pero no en valenciano; de aquí que todos los hijos de 
esta tierra seamos en lo literario castellanos y que en 
la lengua de Castilla estemos acostumbrados á recibir 
toda clase de enseñanzas, incluso la historia y la geo- 
grafía de Valencia y el Catecismo de la Doctrina Cris- 
tiana que en castellano se enseña en todas las escue- 
las y en todas las iglesias del reino. 

Así lo han entendido también los más eximios es- 
critores contemporáneos (y su ejemplo es bastante á 
disculparme), escribiendo en castellano obras de asun- 
to puramente valenciano, como Valencia, de Llórente; 
Historia de Denia, de Chabás; Sagunto, de Chabret; 



-- 16 - 

Antigüedades valencianas, de Teixidor, con adiciones 
y notas de Chabás; Diccionario de impresores valen- 
cianos, de Serrano Morales; los Diccionarios de artis- 
tas y de músicos valencianos, del Barón de Alcahalí; 
La catedral de Valencia, de Sanchis Sivera, y un sin- 
número de memorias y monografías de estos mismos 
maestros y de los señores Martínez Aloy, Vives Liern, 
Tramoyeres, Martí Grajales, Rodrigo Pertegás, Bar- 
bera, Guillen, Vilanova y cien y cien más. 

Aparte de esto, escribir una ortografía valenciana 
en valenciano, sería prejuzgar la cuestión; y aunque 
no peco por exceso de modestia, no llega á tanto mi 
orgullo. 



CAPITULO PRIMERO 
Cuestión previa 



¿Qué debe entenderse por ortografía clásica valen- 
ciana? ¿se trata, acaso, de imponer como ley de nues- 
tro lenguaje escrito la forma en que escribían nuestros 
antepasados en el siglo XIII, en el XV, ni aun en el 
XVIII? ¿sería esto posible aunque alguien lo preten- 
diera? 

Se necesitaría carecer en absoluto de sentido co- 
mún para admitir tamaño absurdo; ni hay taumaturgo 
capaz de unificar en un solo código las mil y mil va- 
riantes que, no ya de un siglo á otro, sino entre escri- 
tores coetáneos saltan á la vista al primer examen, ni 
el valencianista más rabioso y fanático se atrevería á 
escribir hoy orthographia, phylosophia, parrochia, 
Thomás, Phelipe, chimica, Vrsula, mvla, ereu, óme, 
como en otros tiempos se ha escrito. 

Porque como ya he dicho en otra ocasión, no son 
las lenguas vivas monolitos inconmovibles á cuyo pie 
desfilan generaciones tras generaciones sin dejar en 
ellos huellas de su paso; son, por el contrario, orga- 
nismos en plena actividad que se transforman lenta, 
pero incesantemente, no sólo en virtud de las leyes 
biológicas que rigen su constitución íntima, sino por 

2 



-is- 
la presión que sobre ellos ejerce con influjo incontras- 
table el medio ambiente en que viven y las desviacio- 
nes que por atracción 6 repulsión imprimen en su 
marcha fisiológica los organismos similares que les ro- 
dean, ora ayudándoles, ora combatiéndolos en su lu- 
cha común por la existencia. 

¿Cómo es posible, pues, escribir hoy el valenciano 
(según algunos pretenden), como lo escribían Jaime 
Roig y Ausias March en el siglo XV ni siquiera como 
Carlos Ros en el XVIII? ¿Acaso las demás lenguas 
neo latinas, el castellano, el catalán, el francés, el ita- 
liano, se escriben hoy como hace dos ó trescientos 
años? 

Conviene, por lo tanto, fijar el concepto de lo que 
debe entenderse por clasicismo en el problema de 
nuestro lenguaje escrito y deslindar de una vez para 
siempre lo que es propio y privativo del valenciano 
desde que éste empezó á ser lengua culta y escrita di- 
ferente del catalán, de lo que tiene de común con éste 
por su común origen, ó con el castellano por su in- 
fluencia más ó menos legítima, pero cierta y positiva. 

Salta á la vista que lo primero, es decir, aquello en 
que la ortografía valenciana se diferencia esencial- 
mente de la catalana y la castellana, ha de ser muy 
poco; pero como es precisamente lo que da carácter 
independiente á nuestra lengua y por ende lo que jus- 
tifica y legitima la publicación del presente tratado, 
en ello hemos de fijar principalmente la atención, de- 
tallando hasta la minuciosidad las más pequeñas va- 
riantes y aportando toda clase de razones y compro- 
bantes á fin de llevar la convicción al ánimo del más 
rebelde. 

Podemos, pues, dividir la ortografía clásica valen- 



- 19 - 

ciana en cuatro secciones fundamentales que pueden 
titularse del siguiente modo: 

1.* Reglas ortográficas comunes á todas las len- 
guas derivadas del latín. 

2.** Reglas ortográficas comunes al valenciano y al 
castellano. 

3.^ Reglas ortográficas comunes al valenciano y al 
catalán. 

4.* Reglas ortográficas propias y privativas del 
valenciano. 

Sin embargo, como esto seria un mal plan de ex- 
posición en una obrita que deseamos sirva de libro de 
consulta á los jóvenes escritores valencianos, adopta- 
mos en ella la división que se acostumbra hacer en 
todos los tratados de ortografía (1), limitándonos á 
indicar en el presente capítulo de preliminares el al- 
cance que damos á cada una de las indicadas seccio- 
nes para poner de manifiesto el criterio que informa 
nuestro trabajo. 

Sección 1.*— Hija del latín la lengua valenciana, es 
natural que haya adoptado en lo escrito los signos 
que empleaba su madre, modificando tan sólo, al igual 
de sus hermanas las demás lenguas neolatinas, algunos 
de aquellos por exigencias de las variantes fonéticas 
que les impusieron los diferentes pueblos que intervi- 
nieron en el proceso de su formación; conservamos, 



(1) Siendo la Gramática de la Academia Española el texto que han 
estudiado en la infancia cuantos han aprendido á leer y escribir en las 
escuelas del reino de Valencia, he creído lo más práctico y sencillo 
adaptar á ella la presente ortografía, en cuanto á método y exposición; 
sería ridículo, por otra parte, pretender inventar algo nuevo, cuando 
podemos disponer, como patrón, de una obra en la que han colaborado 
los más eminentes literatos españoles de los siglos XVIII y XIX. 



- 20 - 

por lo tanto, los valencianos las mismas letras que 
emplearon los latinos y seguimos observando, en la 
mayoría de ellas, idénticas reglas que tuvieron en lo 
antiguo. 

Son estas letras, que pronunciamos, escribimos y 
combinamos como todos los lenguajes hijos del latín, 
las siguientes: a, b, d, e, /, h, i, /, m, n, o, p, q, r, s, t, ii, 
V, y, g; claro es que la afirmación que acabamos de 
hacer no es absolutamente exacta, pues en la /z, por 
ejemplo, no seguimos á los italianos que la han elimi- 
nado del alfabeto; á la í antes de ía, ío, iu, no le 
damos el sonido de c, como los franceses; sustituímos 
con la p el signo z que emplean castellanos, italianos 
y franceses, y hacemos otras modificaciones parciales 
en el uso de algunas de estas letras; pero en general, 
y salvo ligeras excepciones que ya iremos detallando 
al tratar de cada letra en particular, puede decirse 
que' las reglas ortográficas por que se rigen estas 
letras son comunes al valenciano y á lasdemás lenguas 
latinas. 

Sección 2/*^— Aunque la mayoría de los escritores 
valencianos contemporáneos pertenecientes á la es- 
cuela que podemos llamar erudita en contraposición á 
la popular, han tomado á empeño el distanciarse de 
la ortografía castellana, inclinándose en cambio á la 
catalana de tal manera, que casi han llegado á hacer 
una sola de ésta y la nuestra, es indudable que caste- 
llanos y valencianos tenemos desde el siglo XV mu- 
chísimas reglas ortográficas comunes; comunidad que 
fué aumentando con el tiempo hasta el punto de que 
Carlos Ros pudiera en el siglo XVIII unir en un solo 
tratado las dos ortografías con su Práctica de Orto- 
graphia para los dos idiomas Castellano y Valenciano^ 



— 21 — 

y que llegó á convertirse en verdadera unidad en 
e\ XIX en manos de los escritores cómicos y satíricos, 
es decir, de los genuinamente populares, como Bernat 
y Baldoví, Bonilla, Balader, Liern, Escalante y Pa- 
lanca. 

Sin embargo, aunque sigo creyendo, como ya dije 
en mi Gramática Valenciana Popular, que esta uni- 
ficación sería lo más cómodo y fácil para los principian- 
tes, confieso que no es lo literario, lo científico, lo clá- 
sico; pero quiero al mismo tiempo recordar una vez más 
que la ortografía valenciana legítima está hace ya 
siglos tan distanciada de la catalana como de la cas- 
tellana, y si bien es cierto que tiene mucho de común 
con una y otra, no debe en manera alguna confundirse 
con ninguna de las dos, cuidando de mantener su 
autonomía y su carácter propio, inspirándose por un 
lado en la tradición bien comprobada y por otro en el 
ejemplo de las lenguas similares que han evoluciona- 
do prudentemente con objeto de facilitar la lectura y 
simplificar la escritura. 

Ejemplos bien claros tenemos de estas dos fuentes 
de perfección en varias reglas comunes á valenciano 
y castellano; en lo relativo á la tradición pueden ser- 
vir de tales el uso de la ch en principio y medio de 
dicción para expresar el sonido de esta letra cuando 
es fuerte y explosiva, y el de la h, \a v y \a b por ra- 
zón de etimología; en lo que se refiere á la evolución 
podemos citar el abandono definitivo de la tfi y la ph, 
la fijación clara y terminante de la w y la v, que tanto 
solían confundirse en lo antiguo, y la precisión en el 
uso del acento agudo lograda en el último siglo por 
la Academia Española para el castellano y aceptada 
por catalanes y valencianos. 



— 22 - 

Sección 3.* — Si, como acabamos de ver, la orto- 
grafía valenciana tiene algo de común con la castella- 
na, es indudable que tiene más con la catalana; pero 
no tanto que pueda ni deba fundirse con ésta en un 
solo cuerpo de doctrina; empleamos, en efecto, lo 
mismo que los catalanes la ny en equivalencia fonéti- 
ca de la ñ castellana y la gn francesa ó italiana; usa- 
mos, como ellos, la ch final con el sonido de k, y la y y 
g (ésta sólo antes de e, i ó en los finales en ig) para 
expresar el de ch suave que no conocen los castella- 
nos; pero nos distinguimos de ellos en que no antepo- 
nemos á estas dos letras la t para darles el sonido de 
explosiva fuerte, en que no usamos ía x en principio 
de dicción, en que pronunciamos la / de la ix después 
de vocal, en que terminamos en es los plurales de los 
nombres en a que ellos terminan en as (escriben ellos 
donas y nosotros dones), en que no doblamos la / er^ 
medio de dicción, y en otras particularidades que ya 
iremos notando en su lugar correspondiente. 

Sección 4.*— De todo lo dicho se desprende que la 
ortografía valenciana, aunque sin haber sido nunca 
oficialmente reglamentada (á pesar de varios intentos 
más generosos que afortunados), se ha mantenido 
desde el siglo XV al XIX perfectamente separada de 
la castellana y la catalana; sólo á mediados de este úl- 
timo siglo empezaron á marcarse las dos tendencias 
igualmente heterodoxas que sin llegar á formar dos 
escuelas bien diferenciadas, con maestros, textos y 
partidarios convencidos y firmes (ó tal vez por esto 
mismo, por no haberse formado tales sectas), nos han 
desorientado á todos y han producido la anarquía 
mansa de que tantas veces nos hemos lamentado. 

Igualmente heterodoxas he llamado á las dos ten- 



- 23 — 

dencias, y realmente lo son: la' tendencia castellana, 
porque si bien puede defenderse en la literatura popu- 
lar (puesto que el pueblo de la capital y su comarca 
no tiene hoy más diferencias fonéticas con Castilla 
que la é y la ó abiertas que pueden muy bien marcar- 
se con un simple acento grave), no debe en manera 
alguna admitirse en el lenguaje culto, ya que la pro- 
sodia valenciana legítima, viva aún en la mayoría de 
las poblaciones del reino, posee dos sonidos, la ch y la 
s suaves que desconocen los castellanos, y carece, en 
cambio, de otros dos que éstos heredaron al parecer 
de los árabes, la j y la z; y la catalana porque también 
su prosodia es diferente de la^nuestra hace ya siglos 
y así lo apreciaron desde el principio nuestros más 
eximios escritores, empleando en principio de dicción 
la ch en vez de la x que usan los catalanes, prescin- 
diendo de la / que éstos anteponen á la x y á lay en 
medio de dicción, y terminando en es los plurales de 
las voces en a final; como para probar esto tendría 
que aducir documentos y comprobantes que ya he pu- 
blicado, remito al lector el artículo que con el título de 
Algo sobre fonología valenciana se publicó en el Al- 
manaque de Las Provincias del año 1899 y que repro- 
duzco íntegro al final de este trabajo con objeto de fa- 
cilitar su consulta. 

Resulta, pues, resumiendo todo lo dicho, que los 
valencianos tenemos ya de antiguo nuestra lengua es- 
crita propia y especial, como especial y propia es la 
hablada, y diferente, por lo tanto, de la catalana, la 
aragonesa, la castellana, la murciana y la baleárica 
que geográficamente la circundan; y no se comprende, 
siendo la cosa tan clara, que vayan los escritores va- 
lencianos, desde hace ya más de un siglo, dando tum- 



— 24 — 

bos y resbalones; unos echándose francamente en bra- 
zos de la Academia Española y aceptando para el va- 
lenciano las reglas ortográficas dictadas por ésta para 
el castellano; y otros haciendo algo mucho peor: adop- 
tando en sus escritos no ya la ortografía, sino hasta la 
analogía y la sintaxis catalanas, jurando, no obstante, 
y perjurando que escriben en valenciano puro y cas- 
tizo. No necesito hacer salvedades; todos hemos pe- 
cado, unos más que otros; pero el que menos, lo sufi- 
ciente para que deba hacer ya propósito de la en- 
mienda. 

A ello vamos, pues; á precisar el genuino concepto 
de la ortografía valenciana tal y como resulta del es- 
tudio detenido de nuestros clásicos, si bien con las 
prudentes modificaciones que la marcha de los tiempos 
impone á estos códigos literarios lo mismo que á los 
científicos, á los jurídicos y á los artísticos; quien de 
esto se aparte en lo esencial (no nos referimos á pe- 
queños detalles perfectamente discutibles y opinables), 
no diga que escribe en valenciano literario; escribirá 
en valenciano popular si sigue á los primeros, ó escri- 
birá como los segundos en catalán; en catalán atenua- 
do por lo menos, como el de Lérida ó Tortosa. 



CAPITULO II 
De la ortografía en general 



Sabido es que el bello ideal de toda ortografía 
consiste en escribir una lengua tal como se habla, 
empleando en consecuencia un signo para cada soni- 
do y no asignando dos ó más sonidos á un solo signo; 
pero esto que no le es difícil á un lenguaje artificial, 
como el moderno esperanto por ejemplo, es de todo 
punto imposible al tratarse de una lengua natural, 
formada por aluviones de cien razas, idiomas y litera- 
turas diferentes, en la que es preciso respetar etimolo- 
gías que la marcan indeleblemente como estigmas 
atávicos de raza, inflexiones de voz que por uso ininte- 
rrumpido de muchas generaciones han llegado casi á 
modificar fisiológicamente los órganos de la fonación 
de todo un pueblo, y costumbres impuestas como ley 
por autoridades respetables y respetadas en el cultivo 
de su literatura tradicional. 

A estos tres principios, por lo tanto, necesita ajus- 
tarse la ortografía valenciana clásica, ora escribiendo 
las voces con arreglo á su origen según se escribió 
cada una de ellas en la lengua de donde la tomó la 
nuestra, ora respetando la forma en que la escribieron 
desde un principio los mejores maestros de nuestra 



- 26 - 

literatura, ya atendiendo á la pronunciación de la ma- 
yoría de los valencianos en tiempo antiguo ó en la 
época actual. 

Mas como no existe una regla fija y matemática 
que indique, con seguridad, á cuál de estos tres prin- 
cipios obedece en el lenguaje escrito cada una de las 
voces de nuestra lengua, es necesario marcar al 
detalle las varias reglas particulares que se derivan de 
dichas fuentes á fin de precisar la manera de emplear- 
se tanto las letras como los signos auxiliares de la 
escritura. 

Empecemos, pues, por estudiar lo que son letras y 
cuántas de éstas tiene la lengua valenciana. 

Es letra en el lenguaje hablado, según la Acade- 
mia Española, «la menor parte de voz con que se 
modula ó articula un sonido simple y determinado»; 
y lo es en el escrito el signo que representa dicho 
sonido; el conjunto de las letras se llama abecedario ó 
alfabeto. 

El alfabeto valenciano consta de los veintiocho 
signos siguientes: 

a, b, c, ch, d, e, /, g, /z, ij\ Je, I, II, m, n, ny, o, /?, q, 
r, s, f, u, V, X, y, p. 

Estas letras, lo mismo en nuestro alfabeto que en 
todos los europeos, se escriben de dos maneras dife- 
rentes, fijándose para el uso de unas ú otras determi- 
nadas reglas, según el caso y el lugar en que deben 
emplearse; el nombre con que se conocen estas dos 
clases de letras es el de minúsculas para las que antes 
hemos escrito, y mayúsculas para las siguientes: 

A, B, C, C/z, A £, F, G, //, /, y, K, L, L/, M, K 
Ny, O, P, Q, i?, 5, r, U, V, X, Y, Q, 

Además de esta división en mayúsculas y minús- 



I 



— 27 — 

cülaSy se dividen también las letras de nuestro alfa- 
beto en sencillas y dobles; estas últimas se representan 
con dos signos, y son la c/z, la //, la ny, ia rr y la S5, á 
las que tal vez debiera añadirse, alambicando un poca 
la cosa, la ig en fin de dicción y la ix; nótese, en 
cambio, que no admitimos las dos letras dobles del 
alfabeto catalán tj y /jc, aunque algunos literatos 
valencianos contemporáneos las emplean, ni la ih y 
la ph que se encuentran en muchos escritos antiguos; 
las razones que para ello tenemos las expondremos 
al tratar de la y, de la x y de la h en su lugar corres- 
pondiente á fin de no involucrar cuestiones ni alargar 
el presente capitulo. 

La mayoría de estas letras conservan en nuestra 
lengua el mismo valor que tuvieron en la latina, siendo 
su uso uniforme y claramente determinado; hay algu- 
nas, sin embargo, que por tener oficio doble ó por 
haber modificado el que tuvieron antiguamente, ofre- 
cen algunas dudas en el modo de emplearlas; tienen 
oficio doble entre nosotros la e, la o, la c, la c/2, la g^^ 
la X y la y; y han modificado el que tenían antigua- 
mente la «, la V y la ch en medio de dicción. 



CAPITULO III 
De las letras mayúsculas 



Las letras mayúsculas en la escritura manuscrita, y 
aun en la impresa, fuera de las portadas y títulos, sólo 
se emplean como iniciales ó sea en principio de dic- 
ción, siendo minúsculas las restantes que completan 
la palabra; las reglas á que debe sujetarse su uso son 
las siguieutes: ^ 

Se escribirán con letra inicial mayúscula: 

L° La palabra en que empiece un escrito, y la pri- 
mera del párrafo después de punto final. 

2.° Los nombres propios; v. gr.: Deu, Jesús, Moho- 
ma, Sócrates, Cicero, Pere, Vicent, María, Catalina, 
Espanya, Valencia, el Grau, el Maestral, la Ribera, 
Jaguer, Penyagolosa, Rocinante. 

3.° Los atributos divinos, como Pare Éter n, Criador; 
los títulos y nombres de dignidad cuando se habla de 
persona determinada, como el Rey, el Papa, V Alcal- 
de, el Retor; los nombres y apodos con que se desig- 
na á determinadas personas, como Jaume el Conquis- 
tador, Pere el del Punyalet, el Patriarca, el Palleter, 
la Ralla. 

A.^ Los tratamientos, y especialmente si están en 
abreviatura, como Sr. (sinyor), D. (don), V. (vosté). 



- 30 - 

V. 5. (vostra senyoría); los antiguos tratamientos va- 
lencianos En y Na, equivalentes á los modernos Don 
y Donya, conviene escribirlos con mayúscula por su 
brevedad y por evitar confusiones, como En Vicent, 
Na María; vosté y vostés cuando se escriben con to- 
das sus letras no deben llevar mayúscula. 

5.° Ciertos nombres colectivos cuando represen- 
tan una entidad moral, como en estos casos: la Uni- 
versitat reclama contra lo acordat per V AJunta- 
ment. 

6.** Los sustantivos y adjetivos que compongan el 
nombre de una institución, de un cuerpo ó estableci- 
miento: la Cambra de Comers, el Colege del Patriarca, 
V Academia de Belles Arts, V Ateneo Mercantil, el Gre- 
mi de Corders. 

7° Los nombres y adjetivos que entren en el títu- 
lo de cualquier obra: Gramática Catalana, Historia de 
la Afarina Valenciana, la Moma; puede, sin embargo, 
prescindirse de esta regla cuando el título es largo, 
especialmente en las obras dramáticas, como Tres ro- 
ses en un pomell, Al sá y al plá, La escaleta del di- 
moni. 

8.° Suele emplearse mayúscula á principio de cada 
verso, especialmente en los de arte mayor. 

9.° Se escribe con letras mayúsculas la numeración 
romana cuando se emplea para significar el número de 
orden de papas, reyes y otras personas del mismo 
nombre, el de los siglos y el de los tomos, libros, capí- 
tulos, etc., de una obra; v. gr.: Calixto III, Pere IV, 
sigle XX, tomo II, capital IX. 

Cuando hubiere de escribirse con mayúscula la le- 
tra inicial de una palabra que empiece con Ch, ó con 
Ll, sólo se formarán de carácter mayúsculo la C y la 



- 31 - 

L que son primera parte de estas letras compuestas ó 
dobles: se escribirá, pues, Chiva, Chimo, Lliria, Lio- 
réns; y de ningún modo CHiva, CHimo, LLiriay LLo- 
réns. Ninguna palabra valenciana pura y castiza em- 
pieza por ny, por rr y ss; si el pueblo emplea alguna 
como nyirvi y nyaülar^ son solecismos que no deben 
admitirse en el lenguaje literario. 



CAPÍTULO IV 



Del uso de las vocales 



La lengua valenciana tiene fonéticamente siete vo- 
cales, pero en lo escrito sólo dispone de cinco signos, 
que son: a, e, i, o, u; las otras dos vocales, la é y la ó 
abiertas, las distinguimos de las cerradas por medio 
del acento grave; en cuanto á la 3^ griega no la incluí- 
mos en las vocales porque en realidad es consonante 
aunque en algún caso se emplea como vocal, según 
veremos al tratar de ella más adelante. 

Veamos las leyes que rigen á cada uno de estos 
signos en particular. 



Poco ó nada hay que advertir acerca de esta letra; 
lo mismo en principio que en medio ó fin de dicción 
suena siempre en valenciano de manera tan clara y 
precisa, que no hay sino escribirla allá donde suena 
para emplearla acertadamente; si los catalanes tienen 
palabras terminadas en a ó en as empleadas por sus 
poetas como consonantes de otras en e ó en es, en 



- 34 — 

valenciano no ocurre esto, pues distinguimos perfec- 
tamente uno de otro sonido. 

Es verdad que en algunas comarcas valencianas 
ocurre algo parecido, dándose, por ejemplo, en Sueca 
y Alcoy á muchos finales en a un sonido intermedio 
entre a y e, y en otras, como Gandía y Játiva, entre 
a y o; más exagerados aún, algunos pueblos de los 
distritos de Onteniente y Albaida convierten franca- 
mente la a final en ó abierta en las palabras graves 
cuya penúltima sílaba lleva por vocal esta última; 
pronunciando, por ejemplo, rosó, coso, córdó, rodó, 
en vez de rosa, cosa, corda y roda; pero esto son 
excepciones cortas en número que no alteran en nada 
el carácter de nuestra lengua; deben por lo tanto, aun 
los naturales de estas comarcas, escribir los finales 
en a como el resto de los valencianos. 

Respecto á la a en principio de dicción, viciosa- 
mente pronunciada en lugar de e, téngase muy pre- 
sente lo que vamos á decir al tratar de ésta. 



E, E 

La e tiene entre noso.tros dos sonidos; para dife- 
renciarlos en el lenguaje escrito, han adoptado los 
modernos el acento francés, de modo que la é abierta 
debe escribirse siempre con acento grave, reservando 
el agudo para la e cerrada ó castellana cuando carga 
en ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se 
escribe la e cerrada sin acento alguno; v. gr.: déu 
(diez), Deu (Dios), mél, seré, mes. 

Nada hay que advertir respecto á esta última. 



j 



— 35 - 

puesto que su pronunciación es clara y su empleo en 
la escritura no ofrece la menor dificultad; en cuanto á 
la é abierta sólo debemos indicar que siempre carga 
en ella el acento prosódico (I), lo cual es una ventaja 
inmensa para el lenguaje escrito; hasta tal punto se 
observa esto, que aun los verbos y las palabras deri- 
vadas la convierten en e cerrada en las modificaciones 
en que su raíz pierde el acento de la é; por ejemplo: 
de séndre se forma sendré, senaria, sendréu; de térra, 
se deriva terrero y terreta; de mél, melós: de pél, pelet. 
Tiene además esta vocal, en nuestra lengua, otra 
particularidad que suele también confundir á los es- 
critores noveles, y es la tendencia que la mayoría de 
los valencianos tenemos á convertir en a la 6 inicial, 
particularmente en las voces que empiezan en es ó en; 
es tan común decir anteniment, ansendre, andevinar, 
ansisam, astora, ascoltar, harmosura, etc., etc., que 
no falta quien se confunde y lo escribe tal como 
suena; donde más hemos notado que .se comete tal 
error es en la primera persona del singular del pre- 
sente de indicativo del verbo liaver, pues son muchos 
los que escriben yo ha, que es como se pronuncia; es 
muy cierto que casi todos decimos al hablar, No V ha 
vist, pero debe escribirse No V he vist, como se debe 
escribir también entenment, ensenare, endevinar, ensi- 
sam, estora, escoltar, hermosura, etc. 



(!) No es esto decir que siempre que lo lleva sea abierta la e. 



36 



I, Y 

Ni la i latina es nunca consonante, ni la y griega 
es nunca vocal, excepto cuando se usa como copula- 
tiva; fácil es, por lo tanto, reglamentar su uso. 

Se escribirá í siempre que cargue en ella el acen- 
to prosódico, aunque vaya unida á otras vocales; 
V. gr,: raíniy buit, viuda, veíy creien, día, Lluís, Sofía. 

En los diptongos en que va unida á una vocal 
fuerte, se escribe también / vocal (aunque en realidad 
es consonante) por haberlo hecho siempre así nues- 
tros clásicos y porque así lo escriben también las 
demás lenguas neolatinas; v. gr.: rabia, capia, pretiós; 
y no sólo cuando forma sílaba directa, sino también 
en las inversas en medio de dicción, como pléit, paisas 
aguaitar; hay, sin embargo, algunos que con mejor 
criterio escriben en este caso pléyt, paysá y aguaytar. 

En lo que no cabe la menor duda es en el emplea 
de la y consonante en las sílabas ya, ye, yo y en sus 
inversas en fin de dicción; v. gr.: gaya, joyeta, yo,, 
may, rey, ¡oy! 

En los diptongos iu, uí, los valencianos ponemos 
siempre el acento silábico en la /, excepto cuando va 
seguida de :)c y en algunas palabras de origen extran- 
jero, como yute, gayuba; así, en viuda, ciutat, marca- 
mos la / como vocal y la « como cor\sonante, al 
revés de lo que hacen los castellanos; y creemos que 
está la razón de nuestra parte, puesto que en sus ori- 
ginales latinos vídua y civitas resalta bien el acento 
de la i. 

De aquí se deduce que estos dos diptongos deben 



1 



- 37 - 

escribirse siempre en valenciano con / latina; por 
ejemplo: víure, níu, ríUy cuít, truita, buídar, cuidar, 
huít, huí. 

Y á propósito de esta última voz: son muchos los 
escritores valencianos contemporáneos que escriben 
el adverbio huí como los catalanes, es decir, vuy, avuy^ 
ó por lo menos huy; esto se debe indudablemente á 
que conocen mejor el catalán escrito que el hablado; 
los que hemos vivido algunos años en Cataluña, sabe- 
mos que nuestros hermanos del Principado pronun- 
cian el adverbio vuy con sonido algo parecido al cas- 
tellano hoy, es decir, marcando más la u que la y 
mientras que los valencianos lo articulamos exacta- 
mente igual que los franceses su au-jour-d'-hui; de 
aquí que catalanes y castellanos hagan bien en em- 
plear la y griega en este caso; pero los valencianos 
debemos usar la / latina, como los franceses, escri- 
biendo hui. 

Una excepción ortográfica al diptongo prosódico 
ya: los tiempos del verbo haver á quienes se agregó en 
lo antiguo el adverbio hí hoy en completo desuso en- 
tre nosotros, deben escribirse con i latina por razón 
de origen y por ir ésta precedida de /z, por ejemplo: 
hia, hian, hias, hiajen. 



O, O 



Es aplicable en absoluto á esta letra cuanto hemos 
dicho antes respecto á la e: la cerrada es igual á la cas- 
tellana, y la abierta lleva siempre el acento prosódico, 
convirtiéndose en cerrada al perderlo: p. e., á^ pondré 



- 38 - 

se deriva pondrá, pondría, ponguera; de moro, moret; 
de sol, solana; ianio es así, que algunas veces cambian 
mutuamente dos os su sonido al cambiar el acento de 
sílaba, como ocurre en moro, y su aumentativo morót. 
Debe, por lo tanto, escribirse siempre, para marcar 
bien estas diferencias, la ó abierta con acento grave, 
reservando el agudo para la cerrada cuando carga en 
ella el acento prosódico; cuando no ocurre esto, se 
escribe la o cerrada sin acento alguno, v. gr.: 50/ (el 
astro del día), sol (nota musical), sórt (suerte), sort 
(sordo), oració, cansó, poma, corro. 



U 



La u en las sílabas que, qui, giie, gui, es siempre 
muda en valenciano lo mismo que en castellano y eñ 
francés; para hacer que suene, es necesario ponerle 
diéresis, como en llengüeta, agüelo: acerca de las sí- 
labas qaa, quo, que, qüi, trataremos al hablar de la q. 

Una de las cosas más dignas de notarse en nuestra 
lengua, es la facilidad que la u tiene de transformarse 
en v; ocurre esto en la mayoría de los verbos termina- 
dos en ure, cuya u radical se convierte en v en muchas 
de sus formas, como en bevem, bevia, bevent, escrívim, 
escrivia, escrivint, movem, movía, movent, de beure, es- 
críure y moaré; y en los adjetivos terminados en u que 
sufren igual modificación en el femenino y en todos 
sus derivados; ejemplos: vía, viva, vivor, vivesa, blau^ 
blava, blavet, non, nova, novetat. 



CAPÍTULO V 



Del uso de las consonantes 



Como la casi totalidad de las dificultades que se 
ofrecen para el uso acertado de estos signos provienen 
de la igualdad ó parecido de los sonidos que deben 
representar, se impone la necesidad de agrupar algu- 
nos de ellos al tratar de fijar las leyes ortográficas 
que rigen su uso; así lo hacen la mayoría de los gra- 
máticos, y así lo haremos también nosotros para faci- 
litar el estudio y evitar repeticiones. 



B, V 



Los valencianos de la capital y de algunos otros 
pueblos no conocen, en lo hablado, la letra y, pues la 
pronuncian exactamente igual á la b; en la mayoría de 
las poblaciones de Alicante y Castellón conserva la v 
su pronunciación latina, siendo, no una letra labial 
como la b, sino labio-dental; es decir, que se pronun- 
cia apoyando ligeramente los dientes superiores sobre 
el labio inferior; creemos explicar bien su sonido 
diciendo que la v es á la /como la 6 es á la p. 



— 40 - 

A pesar de que en la capital del reino no se dife- 
rencian en el lenguaje hablado la 6 y la v, es indispen- 
sable conservar esta última en el escrito, á fin de que, 
escribiendo al menos, podamos defendernos de la 
graciosa broma de un sabio francés que decía: «/O 
beatí hispaní dum bibere dicunt vi veré!» 

Vamos, pues, á dar algunas reglas para facilitar su 
empleo en la escritura, haciendo notar, de paso, que 
aquí, mejor que en ninguna otra letra, se ve lo impo- 
sible que resulta el tomar como modelos los antiguos 
documentos valencianos, impresos ó manuscritos, para 
fijar reglas de ortografía en nuestra lengua; es, en 
efecto, tan grande el desbarajuste que reinaba anti- 
guamente en lo tocante á estas letras, que Ros, al 
tratar de ellas al final de su Diccionario (pág. 335) 
acaba por decir: «En cuanto al uso de la 6 y la v con- 
sonante no han podido sentar punto fixo los Orthó- 
graphos más diestros; ni se hallará perito que dé 
razón segura para el cuando se ha de usar de dichas 
dos letras, ó de cada una de ellas». 

Algo puede nacerse, sin embargo, para poner en 
orden el empleo de estas letras, atendiendo las reglas 
siguientes: 

Servirá, en general, de guía para distinguir la b de 
de la V la etimología latina, ó los equivalentes caste- 
llanos para los que no conozcan el latín, excepto en 
algunos casos que luego indicaremos; v. gr.: beure (bi- 
bere, beber); batejar (baptizare, bautizar); vore (videre, 
ver); viure (vivere, vivir); vea (vox, voz). 

Son excepciones notables á esta regla, el verbo 
haver (habere, haber) y los pretéritos imperfectos de 
indicativo de la primera conjugación, amava, amaves 
(amaban, amabas; amaba, amabas) que deben escri- 



— 41 — 

birse con v, porque los pronuncian así todos los 
valencianos que distinguen estas letras y así se pro- 
nuncian y escriben en catalán (1); en francés se escri- 
be avoír y en italiano avere; en cuanto á los pretéri- 
tos, también en Italia se pronuncia y escribe aveva, 
amava^ temevQj sentiva. 

Deben escribirse con b en valenciano las voces que 
en su original latino ó su similar castellano tienen p; 
como: cabré (capera), saber (sapere), cabás (capazo), 
sabata (zapato): sin embargo, en las comarcas en 
que se pronuncia la v se dice póvre, póvra, povrea, 
ovlspo, ovispat, á pesar de que estas voces proceden 
de pauper y episcopiis, pobre y obispo; pero nótese 
que en francés se dice y escribe pauvre y évéqiie y en 
•italiano povero y vescovo. 

Se escribirán con v todas las voces irregulares del 
verbo anar, como vaig, ves, vagen; los tiempos de los 
verbos en are en que la u se transforma en dicha 
letra, como escrivim, bevéu, movent, y los femeninos 
de los adjetivos terminados en «, como blava de blau, 
viva de v/m, nova de nou. 

Ninguna palabra genuinamente valenciana termina 
en V ó b; aun las que en su origen ó en sus derivacio- 
nes tienen estas letras y suenan de una manera equí- 
voca, adoptan como final la p; v. g.: de saber se forma 



(1) El Sr. Estorch, en su Gramática de la Lengua Catalana, dice que 
deben escribirse con '6 los pretéritos imperfectos y el verbo haver, per» 
añade en una nota que «los antiguos los escribían constantemente con 
V»; esta nota deja su precepto reducido á una simple opinión personal 
muy discutible al oponerse á reglas consagradas por el uso. Gramáticas 
más modernas que la de Estorch escriben haver y amava, sin discutir 
siquiera el uso de la v. (Véase la Gramática de los Sres. BofaruU y 
Blanch y los Estudios de Lengua Catalana del Dr. Milá y Fontanals.) 



42 



sap, de cabrey cap; de cap (cabeza) se derivan cabut, 
cabesó. Es única excepción á esta regla la preposi- 
ción ab, que conviene conservemos en el lenguaje 
literario, aunque nadie la emplea ya hoy en el fa- 



miliar. 



C, Q| Ch 



Tienen estas tres letras, en determinadas circuns- 
tancias, el mismo sonido gutural-palatal, explosivo y 
fuerte, ó sea el de k; así, por ejemplo: rich, rica y rí- 
quesa, palabras que proceden de la misma raíz, se 
escriben con letras diferentes para expresar el mismo 
sonido, lo cual prueba que hay circunstancias espe- 
ciales que marcan cuándo se ha de emplear cada uno 
de estos signos, circunstancias que dan lugar á reglas 
fijas y precisas que son las siguientes: 

Se escribirán con c las sílabas ca, co, cu, en cual- 
quier lugar de la dicción; v. gr.: camí, cosa, ciiadrOy 
cuestiój cor, secar, racó, acueducte; deben, por lo 
tanto, proscribirse del valenciano actual las formas 
arcaicas quadro, qiiesüó, chór, charitat, etc., para 
evitar confusiones, como las ha proscrito en el último 
siglo el castellano, y como tiende á proscribirlas el 
catalán. 

Se escribirán igualmente con c las sílabas inversas 
ac, ec, ic, oc, uc, en principio y en medio de dicción; 
ejemplos: acte, secció, dictar, noctámbul, succió. 

Asimismo se escribirá c antes de consonantes lí- 
quidas con las que forme ésta una sola sílaba, coma 
en clima, creare, clau. 



4 o 
o — 

Se escribirá q únicamente en las sílabas que, qiiíy 
en las cuales no suena la w, lo mismo que en caste- 
llano; V. gr.: quedar j quixal, mosquetüy adquisició; st 
por alarde de conocimientos etimológicos quiere al- 
guien escribir con q ciertas voces como questió> 
aqiieducte, consequent, debe escribirse la u con diére- 
sis, así: qüesííóy aqiieductey conseqüent. 

No se representará nunca con ch el sonido de /:en 
principio ó medio de dicción como se hacía antigua- 
mente; no se escribirá, por lo tanto, chór^ christiáy 
parróchia, sino cor^ cristiá, parroquia. 

Seguiremos en cambio añadiendo la /z á los finales 
en üc, ec, /c, oc, uc, hasta que todos los escritores 
catalanes, mallorquines y valencianos se convenzan 
de que no hay en ninguna ortografía del mundo una 
regla con menos sentido común que esta; y para pro- 
bar la exactitud de tan atrevida afirmación, bastarán 
las siguientes consideraciones: 

No obedece esta regla á imposiciones de la etimo- 
logía por cuanto las palabras de más clara filiación 
latina no tienen h en la voz de que proceden; ejem- 
plos: March, Lluch, sach, sech, amich, poch, such, 
francíi, amarch, quQ proceden de Marcas. Luca.saccus, 
siccus, amicuSy paucus, suecas, francas, amaras ó 
amarescatus. 

Tampoco responde á la influencia que en nuestra 
lengua pudiera ejercer el ejemplo de la lengua madre 
ó de las hermanas, puesto que ni el latín ni el único 
idioma del grupo latino que. tiene tales terminaciones, 
ó sea el francés, añaden la /z á los finales en c, pues 
escriben los latinos fac, hoec, dic, hoc, adhuc, y los 
franceses sac, avec, pie, bloc, suc. 

Menos aún puede fundarse en conveniencias de 



— 44 — 

claridad y parentesco dentro de nuestra misma lengua, 
ya que de verbos como secar y tocar derivamos sech 
y tóch, de sustantivos como riquesa y flaquesa, saca- 
mos rich y flach; y en cambio borramos la h de todos 
los adjetivos al pasarlos al femenino y de todos los 
sustantivos al transformarlos en abundanciales, au- 
mentativos y diminutivos; ejemplos: /ac/z y flaca, sech 
y seca, rich y rica, fosch y fosca, fresch y fresca; de 
sach formamos el abundancial saca y el aumentativo 
sacót; de bech, bequet; de banch, bancót, bancas y 
banquet. 

Y finalmente, tan sin razón añadimos esa h, que la 
misma sílaba y con idéntica pronunciación se escribe 
con ella ó sin ella según esté en fin ó en medio de dic- 
ción; ejemplos: sach y sacsó, rech y rectitud, dich y 
dictar, flech y reflectar. 

Como se ve, ni la etimología, ni la pronunciación, 
ni la claridad abonan el empleo de la ch final; pero 
tiene ésta en su favor el uso continuado durante mu- 
chas generaciones; y el uso, ó mejor dicho la rutina, 
tiene en ortografía, como en otros muchos códigos, 
mayor autoridad y fuerza que la lógica y el buen sen- 
tido; sigamos, pues, escribiendo con h los finales en 
ac, ec, ic, oc, uc, hasta que por mutuo consentimiento, 
expreso ó tácito, dejen de hacerlo los más fecundos 
escritores catalanes y valencianos. 

La c antes de e, i, tiene en valenciano el mismo so- 
nido exactamente que la s; debe conservarse, sin em- 
bargo, en lo escrito por razón de etimología, escri- 
biendo Barcelona, Vicént, cera, ciutat, aunque todos 
leemos: Barselona, Visént, sera y siutat. 



— 45 



Ch, G, J 



Aquí, sin duda alguna, reside el problema funda- 
mental de la ortografía valenciana; en estas letras es- 
triba la confusión que en el campo de la literatura se 
observay que todos deploramos; y, sin embargo, ahon- 
dando un poco en el asunto resulta la cosa tan clara 
que parece imposible que durante años y años hayan 
embrollado solas tres letras á una porción de escrito- 
res de indudable erudición y talento. 

Basta, en efecto, para poner en claro el asunto, 
analizar los varios matices que en el grupo de los idio- 
mas latinos ofrece el sonido de la ch (1) y precisar 
cuáles y cuántos de ellos posee el valenciano y con 
qué signos los ha representado en tiempos antiguos y 
en la actualidad. , 

Prescindiendo de ciertas rarezas de esta letra, como 
por ejemplo la ch portuguesa que casi es // castellana, 
y la ^ ó la //z en algunas palabras inglesas ó alemanas 
que casi suenan como ch explosiva, más bien que 



(1) No se escandalicen los inteligentes en filología al oírnos decir, 
así tan á la pata la llana, el sonido de la ch, en vez de hablar de sonidos 
prepalatales ó linguopalatales con sus aditamentos de fricativos y afri- 
cados, sordos y sonoros, etc., etc.; escribimos para principiantes, somos 
meros vulgarizadores de una especie de gramática comparada entre 
nuestra lengua y sus similares, y nuestra primera obligación, y nuestra 
mayor aspiración consiste en hacernos entender hasta de los más hu- 
mildes; por eso también en los siguientes párrafos en que nos vemos 
precisados á emplear algún tecnicismo por la índole de la materia tra- 
tada, hemos procurado escoger los adjetivos que nos han parecido más 
sencillos y comprensibles entre los varios empleados por los diferentes 
maestros en estas materias. 



- 46 - 

€01110 tz; prescindiendo asimismo de ciertos defectos 
de pronunciación en algunas comarcas valencianas, y 
aun catalanas, en donde los finales en ts se confunden 
de tal modo con los en ig que resultan consonantes 
en poesía las voces plats y vaig, góts y róig, puede 
sentarse como base de este estudio que el sonido lin- 
guo-palatal que en los idiomas neolatinos se represen- 
ta según los casos con uno de los signos que enca- 
bezan este párrafo, tiene cuatro matices que son: ex- 
plosivo fuerte, ejemplo: la ch castellana (chico, coche) 
y la c italiana antes de e, / (civita, cercare); explo- 
sivo suave, ejemplo: la g italiana antes de e, / (gene- 
rale, ragione); continuo ó fricativo fuerte, como la ch 
francesa (cheval, chiflet) y la x catalana (xocolat, mar- 
xa); continuo ó fricativo suave, como la y francesa y 
catalana (jolij'uif, jolivért, jueu). 

De estos cuatro sonidos, los franceses sólo em- 
plean dos (1); la ch continua fuerte (chifler, chocolat) 
y la continua suave (Jesús, girafe). 

Los italianos, en cambio, sólo tienen las dos explo- 
sivas (cittá, cerveílo, Gesú, giraf/a). 

Los castellanos sólo tienen una, la explosiva fuerte 
(chico, chocolate), y sustituyen la explosiva suave con 
la y árabe que no conocen los demás latinos (Jesús, 
gira/a). 

Los catalanes (fíjense en esto los escritores valen- 
cianos) sólo emplean las dos continuas, como los 
franceses, pero con la diferencia ortográfica de que 
la fuerte, ó sea la ch francesa, la escriben x (xijlar, 



(1) Es inútil advertir que aquí solo nos referimos á lo que podría lla- 
marse pronunciación oficial, y que prescindimos de las diferencias que 
puede haber entre las distintas comarcas, tanto de Francia como de 
Italia y España. 



— 47 — 

xocolat), aunque la pronuncian lo mismo que los 
franceses, y no como la ch castellana ni como la x. 

Aunque acabamos de decir que franceses y catala- 
nes no tienen en su fonética la ch explosiva fuerte, no 
es esto completamente cierto, pues la emplean alguna 
vez en palabras generalmente importadas de otras 
lenguas; en este caso, la representan en lo escrito 
anteponiendo una í á su respectivo signo de la frica- 
tiva fuerte, es decir, á la ch los franceses y á la x los 
catalanes; ejemplos: la palabra francesa caoutchouc, y 
las catalanas capiitxí, cotxe, empatx. 

Esto mismo suelen hacer la mayoría de los escri- 
tores valencianos contemporáneos, sin fijarse en que 
tal recurso es inútil en nuestra lengua, puesto que si 
fonéticamente poseemos tres matices de la c/z, también 
disponemos, desde el siglo XV, de tres signos para 
representarlos. 

Tenemos, en efecto, la ch fuerte explosiva que 
nuestros clásicos han representado siempre en lo es- 
crito por el signo ch (1); por ejemplo: charnegOy chi- 
llar, mancha, porche, gancho, archín, punchar; la suave 
explosiva representada por ^ ó por y, según su etimo- 
logía en principio y en medio de dicción; v. gx.'.jove^ 
Jaume, Jesús, monja, mar ge, ángel, Gil, geniva, penjar, 
menj a r. Jugar, f agir, y por la sílaba ig en fin de dic- 
ción; como: vaig, róig, puig: y la fuerte continua ó 
fricativa que representamos con x como los catala- 
nes; ejemplos: tixca, reixa, coixi (2). 



(1) A fin de no alargar con comprobantes el presente capítulo, copio 
al final, como apéndice, un trabajo que con el título de Algo sobre fo- 
nología valenciana publiqué en el Almanaque de Las Provincias de 1899; 
fíjese bien en él el lector que desee cojivencerse. 

(2) De esta letra volveremos á tratar más adelante. 



— 48 — 

Si la cosa, pues, está tan clara y es tan fácil de 
entender, ¿en qué consiste que los escritores valencia^ 
nos contemporáneos hayan armado tal lío con estas 
benditas letras que ni los mestres en gay saber, ni et 
mismo Rat-Penat^ verdadera academia de la lengua 
valenciana (de hecho, si no de derecho), se han atre- 
vido á desenredarlo? 

La contestación es bien sencilla y lo ocurrido es> 
por demás racional y lógico; la casi totalidad de los 
escritores valencianos, ó son hijos de la capital, ó, por 
lo menos, residen en ella la mayor parte de su vida; j 
como precisamente aquí es donde no se pronuncia 
más que una c/z, la explosiva fuerte ó castellana, al 
intentar reproducir gráficamente la palabra hablada, 
no pueden distinguir la letra fuerte de la suave y las 
funden en una sola. 

Y ocurre que los escritores populares, como el 
pueblo es siempre lógico en sus consecuencias (pues 
aunque se equivoca muchas veces no es por deducir 
mal, sino por partir de premisas falsas), han adoptado- 
para todos los matices de la ch el signo tradicional de 
la fuerte que es la que realmente pronuncian en todos 
los casos, escribiendo chincha y chinchal^ muy lógica- 
mente por cierto, puesto que así pronuncian una y 
otra palabra; pero defectuosamente en la segunda 
puesto que la pronuncian mal. 

En cambio, los escritores eruditos, los mestres en 
gay saber, llevados honradamente del afán que todo- 
purista siente de corregir abusos, al reaccionar contra 
aquella invasión de barbarismos, han traspasado las 
fronteras de lo justo y han caído en el extremo con- 
trario, empleando como único signo el de la letra 
suave; es decir, la ^ ó y, escribiendo á su vez ginja y 



~ 49 — 

jinjol, con lo cual han logrado pecar tan gravemente 
como aquéllos, contra la verdadera ortografía valen- 
ciana. 

Resulta, pues, en definitiva, que no hay hoy entre 
los escritores valencianos quien emplee correctamen- 
te los dos signos que en el lenguaje escrito represen- 
tan los dos sonidos de la ch explosiva, el fuerte y el 
suave; y es ya hora de que se restablezca en toda su 
pureza la disciplina ortográfica tradicional que todos 
hemos quebrantado en lo relativo á estas letras. 

Ya sé que ha de ofrecer esto no pocas dificultades 
por la razón arriba apuntada, por la imposibilidad de 
que los valencianos de la capital y su comarca distin- 
gan por el oído ambos sonidos; pero si se tiene en 
cuenta que lo mismo les ocurre con la ¿? y la v, á pe- 
sar de lo cual no hay en Valencia ninguna persona 
medianamente culta que no emplee acertadamente 
estas letras al escribir, lo mismo en valenciano que en 
castellano, se comprenderá que la cosa no ha de re- 
sultar tan difícil como á primera vista parece. 

Basta para ello fijar la atención (y los alicantinos 
y castellonenses que me lean verán que esto es cierto) 
en que la inmensa mayoría de las palabras que en 
valenciano llevan la ch fuerte, la llevan asimismo en 
castellano; mientras que las que en Valencia deben 
pronunciarse con sonido suave, tienen en Castillay ó^; 
ejemplos: chapU chavo, chiquet, chincha, archiu, ba- 
chiller, punchar, acacharse, borracho, coche, churro, 
carchófa, ganchet, chop, picher, suenan fuertes; Jau- 
me, Jesús, Jusép, Ilógica, Fisiología, jesmil, jipó, 
jérra, menjar, borraja (planta), girasol, gemech, ta- 
rónja, canónge, regirán, regió y cuantas en igual caso 
se encuentren, suenan suaves: y lo propio ocurre con 



- 50 - 

las dicciones que no llevando en su equivalente cas- 
tellano ch ni g ój, tienen una de estas dos últimas en 
la voz latina, como llegir, de legere; fugir, de fugere; 
jitar, de jacere; dejuni, de jejunium; jdu, de jugiim; 
germd, de germanas; sagi, de sagina; ginoll, de genu; 
son tan pocas las palabras cuya ortografía no puede 
precisarse á primera vista por su origen latino ó por 
su parecido castellano, que casi no vale la pena de 
preocuparse de las excepciones (á veces más apa- 
rentes que reales) que hayan de hacerse á las ante- 
riores reglas (1). 

Hay, sin embargo, un grupo de palabras valencia- 
nas que deben escribirse con g 6j á pesar de que no 
la tienen en latín ni en castellano, y que son muy 
dignas de llamar la atención; son estas las que nues- 
tros escritores del siglo XV y del XVI escribían con 
tg y que proceden de palabras latinas en que entra la 
combinación tic ó í//c, como viatge de viaticas, metge 
de medicaSy jatge y iutjar de judice yjadicare; convie- 
ne tener muy presente en este caso, á fin de no 
dejarse arrastrar por prejuicios, que esta t que en 
aquellos siglos anteponían los valencianos á la ^ ó á 
la y, no era para forzar el sonido de éstas transformán- 
dolo en explosivo fuerte como lo hacen franceses y 
catalanes con la tch, la tx y la tj, sino que era simple- 
mente cuestión de etimología; buena prueba es de 
esto que aunque por semejanza con aquéllos solían 
también escribir con tg algunas palabras que no la 



(1) y«pa y yopeíí, por ejemplo, que á primera vista parecen equiva- 
lentes á las voces castellanas chupa y chopetin, las pronunciamos con 
sonido suave muy lógicamente, porque, en realidad, equivalen Á jubón 
y justillo; lo mismo ocurre con la \ozjaqueta, que procede, en realidad, 
del francés jaquette. 



- 51 - 

tenían en su origen, como oratge, cequiatge, peatge^ 
mesiiratge, las debían pronunciar con sonido suave, 
como aún se pronuncian actualmente en Alicante y 
Castellón, mientras que escribían con ch las que pro- 
nunciaban fuertes, como: porche y punchar á pesar de 
proceder de porticus y piingere. De todo esto se 
deduce que el empleo de la t antes de g en la orto- 
grafía valenciana es no sólo inútil sino perjudicial 
por cuanto expone al lector á forzar el sonido de la 
g, como franceses y catalanes fuerzan con igual pro- 
cedimiento el de la j y la ch; debemos, por lo tanto, 
escribir viage^ mege^ j^S^i orage^ ceqiiiagey como se 
escriben todas las palabras que se pronuncian con 
sonido suave. 

Hemos tratado, hasta ahora, de los dos sonidos de 
la ch en principio y en medio de dicción. ¿Empleamos 
asimismo los dos en final de palabra? No; en fin de 
dicción empleamos únicamente el sonido suave; y á 
fin de comprobarlo les bastará á los valencianos 
procedentes de comarcas en que sepronuncian ambos, 
formar cualquier frase en que una palabra terminada 
con este sonido vaya seguida de otra que empiece en 
vocal; por ejemplo: róig y blau^ vaig á casa,fuig en 
seguida; es indudable que en estas circunstancias 
siempre el sonido de la letra dudosa resulta suave. 

Otra prueba, no menos convincente, en favor de 
esto, es que todos los derivados de palabras termina- 
dos en ig suenan suaves en labios de cuantos distin- 
guen ambos sonidos; ejemplos: de roig, roja, roget, 
rojor; de lleig, lleja; de puig, pujar, puja ó pujada; de 
vaigy vaja, vajen; de veig, veja, vejen; de bateig, bate- 
jar; de mig, mija, amijanar; sólo dos excepciones 
hallo á esta regla, y tal vez no haya otras en el léxico 



- 52 - 

valenciano, que son despaig y empaig, que dan origeiT 
á los verbos despachar y empachar que suenan fuertes; 
pero aun estas dos voces suenan suaves al ir seguidas 
de vocal, como, por ejemplo, en la siguiente frasea 
El despaig está tancat. 

De todo esto, se deduce que en fin de dicción no 
hay duda en valenciano entre los dos sonidos, y que, 
por lo tanto, no puede haber en nuestra ortografía 
ningún final en ch fuerte; todos deben ser en ig; así 
únicamente se explica que hayan podido subsistir 
durante tantos siglos, lo mismo en valenciano que en 
catalán, la terminación en h de las sílabas ¿zc, £c, /c, oc, 
uCj que, como ya vimos más arriba, no tiene razón 
de ser. 

Resumen de todo lo dicho acerca de estas letras: 

£!1 sonido de la ch fuerte en principio y en medio 
de dicción se representa en valenciano por ch lo mis- 
mo que en castellano; no existe tal sonido en fin de 
palabra. 

El sonido suave se representa en principio* y en 
medio por j antes de a, o, w, y por j ó gy según la 
etimología, antes de e, /; en tin de dicción se repre- 
senta por la sílaba ig. 

Un problema: dado que las sílabas inversas aig, 
eigy oig, uigy deban escribirse así, como parece racio- 
nal, en medio de dicción, ¿qué se hace cuando van 
seguidas de g, como en Iligga, fuigguen? ¿Conven- 
drá separar las dos gg con un guión, Ilig-ga, fuig- 
guen? 

Otro problema: las voces que desde su origen la- 
tino traen la sílaba ig en medio de dicción, como ig- 
norant, dignitat y tantas otras, ¿cómo se pronuncian? 
Si como todos lo hacemos, se pronuncian con guey 



— 53 — 

¿qué podría hacerse para distinguir, por ejemplo: dig- 
ne (digno), de Iligme (léeme)? 

La g antes de a,o,uy de consonantes suena gu- 
tural suave como en latín y en las demás lenguas de- 
rivadas de ésta; para tener el mismo sonido antes de 
£, ó de /, hay que interponer una ii como en castellano, 
en francés y en catalán; ejemplos: gall, guerra^ figue- 
ra, seguir y agost, gracia^ gloria; para que en las síla- 
bas gue, gui suene la «, debe escribirse esta letra con 
diéresis; v. gr.: ungüent, argüir. 



D, T 



No hay en valenciano ninguna palabra que termi- 
ne en d, deben escribirse con t final hasta las que lle- 
van aquella letra en su origen ó en sus derivados; por 
ejemplo: buit de buidar, tart de tardar^ nebot y ne- 
boda, vért y vérda, bondat y bondades, ciutat y data- 
da, canitt y canudet; y todos los participios pasivos 
regulares, como parat y parada, venid y veñuda, ves- 
tit y vestida. 

En muchas comarcas del reino se suprime al ha- 
blar la í final cuando va precedida de otra consonante, 
diciéndose pon en vez de pónt, mol en vez de molt, 
pero reaparece, si no en los plurales, en las voces de- 
rivadas y hasta en los femeninos, en los diminutivos y 
en los aumentativos, como molta, moltisim, pontet, 
pontarró; debe, por lo tanto, conservarse en el lengua- 
je escrito. 

Mayor tendencia tenemos aún los valencianos á 
suprimir la d en las terminaciones en ada^ ador y ado- 



— 54 — 

ra; en la primera de éstas, frecuentísima en nuestra 
fonética, pues es propia de los participios pasivos fe- 
meninos de los verbos en ízr, y de los sustantivos 
abundanciales y percusivos, no sólo suprimimos la d 
sino toda la sílaba final, pronunciando anima, consola, 
gratifica, en vez de animada, consolada y gratificada-, 
y asimismo, cequia, cabasá, caragolá, bastoná, patay 
martellá y demás sustantivos que, como estos, indican 
abundancia ó percusión; aparte de estos tres grupos 
de voces que, como es bien sabido, tienen en valen- 
ciano la terminación en ada sin excepción ninguna?, 
son también muchos los sustantivos de otras espe- 
cies y los adjetivos femeninos con la misma desinen- 
cia á quienes suprimimos igualmente la última sílaba; 
V. gr.; troná, alba, nevá, canté, teiilá, casa, espavilá, 
deseará. Grané, Moneé, Vallé, La entré de la miirta^ 
La vallé de Sant Francés. 

No es menos unánime la supresión de la d en los 
verbales en ador y adora, desinencias no menos fre- 
cuentes que las en ada; apenas si queda ya hoy quien 
diga mocador, llaiirador, cantadora, treballadora; y 
digo apenas queda, porque como todos sabemos, la 
mismo esta supresión que la anterior se han ido exten- 
diendo progresivamente durante el pasado siglo, y 
ya hoy todos decimos mocaor, llauraor, cantaora y 
treballaora,y hasta se reiría la gente de quien dijera 
caragolades, patades, albades y teulades; que también 
en los plurales de todas estas voces hacemos la misma 
supresión. 

¿Qué debe hacer, pues, el escritor ante la unánime 
aceptación de esta reforma prosódica de tan reciente 
origen? ¿Debemos adoptar tales supresiones en el 
lenguaje escrito dándoles carta de legitimidad como 



- 55 — 

metaplasmos impuestos por el uso, ó debemos recha- 
zarlas como verdaderos barbarismos? 

Los escritores populares, es decir, los poetas dra- 
máticos y los periodistas satíricos, hace ya tiempo que 
transigieron con esto y escriben todas estas voces lo 
mismo que las pronuncian; en cambio los de la escue- 
la erudita, ó sean los líricos y arqueólogos de Lo Rat 
Penat, y con estos algunos sociólogos, pedagogos y 
místicos sueltos que de vez en cuando surgen espon- 
táneamente en el campo de nuestra literatura como 
ejemplares aislados de la flora literaria valenciana, 
sostienen que tales síncopes y apócopes, son frutos 
bastardos de la ignorancia del vulgo, y que no debe, 
por lo tanto, aceptarlos en el lenguaje escrito quien 
pretenda figurar entre los escritores cultos. 

Escoja, pues, cada cual la que mejor le parezca 
entre estas dos opiniones; pero no olvidemos que los 
italianos hacen frecuente uso del metaplasmo, espe- 
cialmente en poesía, y que lo mismo escriben citáy 
ancor y lor que citadey ancora y loro, con lo cual 
logran que su lengua sea la más eufónica y armoniosa 
de todas las neolatinas. 

Y tal vez no perdiéramos nosotros nada de seguir 
su ejemplo. 



H 



Hace ya catorce años decía yo, al tratar de esta 
letra en mi Gramática Valenciana Popular, lo si- 
guiente: 

«Sucede con esta pobre letra en nuestra lengua 
lo que con los hombres en sociedad; el más callado y 



- 56 - 

humilde es siempre víctima de los mayores abusos: 
como no levanta la voz para protestar, pónganla donde 
la pongan, se despacha cada cual á medida de su 
gusto.» 

Y á pesar del tiempo transcurrido, continúan la 
mayoría de nuestros jóvenes escritores completamente 
desorientados en el empleo de la h; no es, sin embar- 
go, el buen uso de esta letra tan difícil como parece 
á primera vista, y lograremos los más felices resulta- 
dos ateniéndonos á las siguientes reglas. 
Se escriben con h: 

1.** Las voces que la tienen en su origen latino, lo 
mismo en principio que en medio de dicción, como 
haver, habüitai, ham, hebreo, heretar, herba, hedra, 
fióme, honesty huí, hórt, hóspe, hóste, humil, vehemén- 
siOy vehicüly exhalar, cohibir. Deben, por lo tanto, 
escribirse sin h las voces órfe, os y ou, que proceden 
de orphanus, os y ovum. 

Las excepciones á esta regla son pocas: Espanya, 
asía, aborrir, el adverbio ara (aunque alguna vez 
hemos visto escrito hora) y muy pocas más. 

2.*^ Varias de las voces que en su origen tuvieron 
/, como hermós, hongo; éstas, en valenciano, son muy 
pocas, pues es bien sabido que la mayoría conservan 
la/ de origen; v. gr.: fam, fariña, fer, fil, fulla, fum. 

3.° Las voces que se pronuncian principiando con 
los sonidos idr, iper, ipo, como hidráulich, hidrógeno, 
hipérbole, hipócrita. 

4 ° Los derivados de todas ellas; v. gr.: desheretar, 
hermosura, clorhídric. 

Donde existe en todo caso alguna dificultad en el 
empleo de la h, es, indudablemente, en la unión de dos 
ó tres vocales, cuando alguna de ellas es débil; de una 



— 57 — 

parte, la caprichosa ortografía de los documentos, y 
de otra, las encontradas reglas que rigen el uso de 
esta letra en catalán y en castellano, lenguas ambas 
de indudable y legítima influencia en la nuestra, han 
producido tal variedad en la manera de escribir una 
misma palabra que ya no podemos atenernos á los 
buenos modelos por cuanto se encuentran para todos 
los gustos; consúltese cualquier escrito, no sólo del 
valenciano popular, sino del literario, y se verá por 
todas partes un galimatías de palabras escritas sin 
sujeción á ninguna regla fija, como las siguientes: 
creuar, crehuor, creuhar; dihuen, diuhen; ruhtdo, rui- 
do; creheUy creen ^ creihem, crehien; escrivihem, duhen, 
escriuhen, etc.; porque sería el cuento de nunca acabar. 
Pues bien; para evitar esto, basta con tener pre- 
sente: 

1.° Que en el valenciano escrito no existe la síla- 
ba íe; siempre que así suena debe escribirse ye; 
V. gr.: reyefj'oyes, duyen. 

2!" Que la / con acento prosódico, aunque vaya 
seguida de e, nunca forma digtongo con ésta por per- 
tenecer en realidad á una sílaba diferente; bastará, 
por lo tanto, con acentuarla para evitar confusiones; 
por ejemplo: eixíeu, caien, creíem. • 

2^ Que las sílabas ue y ui han de llevar siempre h 
vengan de donde vengan; v. gr.: del latino ocio se 
deriva huit\ de mena, teua, seua, se forman mehueSy 
tehueSy sehues; de creure, caure, moure y viure, crehuen, 
cahuen, mohuen, vihuen; de creu, crehueta; de Lluís^ 
Huíso; lo mismo hacen castellanos y franceses que 
han estudiado sus respectivas ortografías mucho me- 
jor que nosotros los valencianos, y obraremos muy 
prudentemente imitándolos por las grandes ventajas 



- 58 — 

que esta regla ofrece para facilitar la lectura; véase, 
en prueba de ejlo, como los castellanos transforman 
el verbo oler en las voces huelo^ hueles; de aldea 
hacen el diminutivo aldehuela, y derivan las palabras 
hueso, huevo y huérfano, de las latinas os, ovuní y 
orphanus; asimismo los franceses escriben huile, huít, 
y huitre, aunque estas voces proceden de las latinas 
oleum, octo y ostrea, que no llevan h. 

4.° Y que fuera de estos casos y los antes indica- 
dos, es lo más natural suprimir la /z— salvo en conta- 
das voces de uso constante, como ahont, ahí {\)—s\ 
queremos facilitar en gran manera la escritura y la 
lectura de nuestra lengua; ya que no podamos supri- 
mirla por completó como los italianos, eliminémosla al 
menos de todas aquellas voces que nuestros clásicos 
escribieron caprichosamente en una ú otra forma sin 
que nadie haya aducido para ello razones de peso; 
repásense, en efecto, los antiguos escritores como 
Llull, Eximenis, March, Martorell, Roig ó Tarazona, y 
se verá que escriben indistintamente rahó y rao, 
plaher y plaer, ohir y oír, trahició y traído, diíiém y 
diém, sarrahí y sarrai, etc., etc. 

Algunos gramáticos catalanes sostienen que esta h 
debe conseivarse.para significar que del sitio ocupado 
por ella se ha quitado una letra; como en acrehdor, 
provehír, creheu, ruhido, que proceden de creditory 
provedere, credete, rugítus; pero aparte de que caste- 
llanos y franceses prescinden de tal consideración y 
escriben acreedor, proveer, creed y ruido, creancíer, 
pourvoír, croíre y bruit; también los mismos catalanes 



(1) Damos estos adverbios como derivados de unde, ibi; no debemos 
entrar aquí en disquisiciones etimológicas. 



- 59 - 

empiezan á transigir con tal modificación, pues en la 
más reciente de todas sus gramáticas, la de D Juan 
Sardina, publicada el pasado año de 1907, dice este 
preceptista (n.° 262) que estas voces pueden escribirse 
de tres maneras: pintando acento en la vocal que lo 
lleve, poniendo h entre las dos vocales, ó escribiendo 
con diéresis una de ellas; y añade á continuación: «Lo 
mes rápit es posar accent». Y aún no contento con 
esto, remacha el clavo diciendo, con mucha razón, en 
el apéndice V: «Si haguessim d* escriure h sempre que 
ha caigut una consonant, hauríem d' escriure trahicióy 
rehinay y altres mots que ni 'Is classichs ni nosaltres 
escrivím aixís». 

Réstanos únicamente hablar de las dos principales 
dudas que en nuestra ortografía presenta el us*o de 
la h; son estas las de algunas formas del verbo haver y 
la del pronombre neutro ho ó ha cuando se afija al 
verbo. 

En las voces del verbo haver que al usarse como 
impersonales van en el lenguaje hablado precedidas 
de una /, ¿qué forma debe adoptarse? ¿Debe escribir- 
se hi htty como lo hacen los catalanes, y ha como los 
franceses (salvo la h que éstos no emplean en el verbo 
avoir), ó hia como equivalente del hay castellano? 
Aunque todas estas tres formas se encuentran en es- 
critos valencianos antiguos y modernos, no cabe la 
menor duda que debemos emplear únicamente la 
última, puesto que hace ya siglos que hemos perdido 
como los castellanos el adverbio hi ó y que conservan 
todavía catalanes y franceses. 

Sin embargo, si bien tales formas al aparecer 
aisladas en la frase no presentan la menor dificultad, 
puesto que decimos no hia^ encara que hioja, etc., al 



- 60 - 

unirse á la partícula en ó ne, suenan como partiendo el 
diptongo ia en dos sílabas; v. gr.: no rí hi-a, encara 
que rí hi-aja, lo cual parece que sonaría mejor escri- 
hiendo no rí hi ha, no rí hi haja. Pero si considera- 
mos que el antiguo adverbio hí no aparece nunca en 
ninguna forma en el valenciano moderno, y debiendo 
procurar que la escritura, en los casos dudosos, sea lo 
más sencilla posible para facilitar su inteligencia, 
aconsejamos que se escriba no ne hia, como se pro- 
nuncia en algunos pueblos, ó bien no rí hia, aunque 
se parta el diptongo al leer, pues también lo partimos 
sin el menor tropiezo en otras muchas voces similares, 
como fiar, triar, cria, riá, etc. 

La duda relativa al pronombre neutro ho ó ha es 
la siguiente: cuando se afija al verbo ¿debe suprimir- 
se la rí? 

La mayoría de los escritores populares lo hacen 
así; es decir, escriben dimeu, portan, diso, miraro, 
creureu, etc., en vez de dimehu, pórtahu, disho, mi- 
rarho, creurehu, etc. (dímelo, llévalo, dilo, mirarlo, 
creerlo, etc.) 

En cuanto á los preceptistas catalanes, el señor 
Estorch, en su Gramática catalana, al hablar de la 
sinéresis del pronombre ho suprime la h y escribe 
deuxau, compran, no rí cregas, etc.; pero otros auto- 
res posteriores á éste conservan la h al afijar el pro- 
nombre neutro al verbo (y con mayor motivo, por lo 
tanto, al quedar como voz aislada en lo escrito, pre- 
cedida de otras partes de la oración). 

Creo, como estos últimos, que no debe suprimirse 
nunca la h de este pronombre, no sólo por razón de 
etimología, puesto que procede del latino hoc, sino 
para evitar confusiones en la escritura. 



- 61 - 

Ultima duda: el pronombre indeterminado ó adje- 
tivo numeral ú ¿debe llevar h? 

Hay que confesar que en la mayoría de los libros 
y documentos antiguos de nuestra lengua se escribe 
efectivamente hu; pero, á pesar de ello, sería muy 
conveniente que lo escribiéramos sin /?, porque no 
sólo su plural uns y su femenino //na, sino él mismo 
en la forma un, se escribieron siempre sin ella; porque 
etimológicamente no debe llevarla, puesto que proce- 
de del latín unuSy y porque se presta á confusiones 
con el pronombre neutro hu. indudablemente, el es- 
cribir el numeral //// con h ha sido una forma abusiva, 
propia de aquellos tiempos de anarquía ortográfica 
en que cada cual escribía como le daba la gana. 



L, Ll 



No hay en todo el léxico valenciano ninguna pa- 
labra que empiece por /, salvo los artículos lo, la, los, 
las, y el pronombre //; cuantas voces de origen latino 
llevan esta inicial en la lengua madre y en las deriva- 
das de ésta, empiezan en valenciano por //; v. gr.: Habí, 
lletra, Ilibre, Ilop, lluna, llavar, llegir, llíurar, lloar. 
Huir, etc. 

Es verdad que actualmente empleamos á toda hora 
algunas voces, como loco, limosna y lograr, que em- 
piezan por /; pero si nos fijamos bien, veremos que 
todas ellas son importadas del castellano en época 
relativamente reciente; el instinto popular tiende á 
valencianizarlas, no siendo raro entre las clases bajas 
el pronunciar llimosna y llograr; en cuanto á la pala- 



- 62 - 

bra loco es aún sustituida en muchos pueblos por las 
c\ás\das f olí y bóig, que es lo que deben hacer los 
escritores cultos. 

Aunque antiguamente solía escribirse / en princi- 
pio de dicción para indicar el sonido de la //, hace ya 
muchos años que los escritores valencianos han adop- 
tado esta letra; no debe, pues, escribirse hoy /a&/, 
legat, libertad, lop, sino Habí, Ilegal, Ilibertad, llop. 

Tampoco se dobla nunca la / en valenciano, como 
se hace en catalán; no lo necesitamos, puesto que 
nuestra prosodia no tiene eles dobles; no escribiremos, 
pues, íl-lustrar, il-luminat, sino ilustrar, ilaminat. 

Un problema: cuando los pronombres lo, la, li, les 
se afijan á un verbo que termina en / ó //, ¿qué debe 
hacerse?; ¿debe separarse por medio de un guión, ó 
debe escribirse separado, faltando á la regla general 
de los afijos? 

Y no se crea que estas combinaciones son raras 
en nuestra lengua; las vemos todos los días en frases 
como las siguientes: Cull-li al chic una poma; cull-les 
totes; eixe caldo bull-lo ben bollit; la fariña mol-la be; 
resól-li prónte eixe expedient á mon cosí; á tes ger- 
manes vull-les molt, que s' ho mereixen. 

Como se vé por los anteriores ejemplos, mi opi- 
nión es que en este caso debe emplearse el guión; es, 
á mi ver, la forma que ofrece más ventajas, tanto para 
el que escribe como para el que lee. 

M, N 

Se escribirá siempre m antes de b y p, y n antes 
de /, m y v: emboticar, impresió, unflar, inmoral, enve- 
la, invicte. 



63 



"y 



Esta letra doble representa en nuestra ortografía 
á la ñ castellana, la gn italiana y francesa y la nh por- 
tuguesa. 

¿Convendría sustituirla por la ñ castellana, como 
pretenden nuestros escritores populares? Aunque esto 
facilitaría indudablemente la lectura y la escritura á 
las gentes poco ilustradas (1), debemos conservar la 
ny, por respeto á la tradición, ya que todos los idio- 
mas latinos, excepto el castellano, representan este 
sonido con una letra doble. 



Como ya se dijo al hablar de la 6, terminan en p 
muchas voces valencianas que parece debían termi- 
nar en aquella letra, como cap, Ilop, etc. 

La antigua ph, que sonaba como /, ha sido susti- 
tuida ya por este signo en las ortografías castellana, 
catalana y valenciana desde hace algunos años; algu- 
nos de nuestros escritores se empeñan, sin embargo, 
en conservarla en el nombre propio Joseph; no hay 
razón alguna que abone este empeño, puesto que to- 
dos pronunciamos Josep ó Jiisep, y ya lo escribían así 
muchos en el siglo XVII. 



(l) Aunque esto parezca una paradoja, no lo es; pues es bien sabido 
que en las escuelas valencianas no se enseña á leer en valencian*, sino 
«n castellano. 



64 - 



La r tiene dos sonidos; uno suave, como en cara^ 
y otro fuerte, como en carro; el primero se representa 
con una sola r en todos los casos, yírí?, mare, carinyo, 
aro, poruch, carta, ser, firma, cor, burla, abre, cristiá, 
pruna, etc.; el fuerte se expresa doblando esta letra 
en medio de dicción cuando va entre vocales, como 
en parra, carrer, barril, morro, arruixar; pero se es- 
cribe con una sola cuando está en principio de dic- 
ción ó cuando va precedida de las letras /, n, s, por la 
sencilla razón de que ninguna palabra valenciana em- 
pieza con r suave ni lleva este sonido después de las 
citadas letras; ejemplos: ram, resar, rich, rosa, rulla, 
tólre, honrat, israelita^ 

Antiguamente solían escribirse con una sola r las 
voces notoriamente compuestas, cuyo segundo ele- 
mento empieza con esta letra; pero convendría do- 
blarla en tales vocablos, como lo hacen los castella- 
nos, ó separar ambos elementos con un guión, á fin 
de facilitar la lectura; por ejemplo: Vilarreal ó Vila- 
real, bar bar roja ó barba- roja, contrarréplica ó con- 
tra-réplica. 



s, c, z, g 



La s tiene en valenciano dos sonidos, lo mismo 
que la r, uno suave y otro fuerte; pero es mucho más 
difícil el reglamentar su uso, y más aún el distinguirla 



- 65 — 

de la c y de la z ó p, por las siguientes razones que ya 
expuse en mi Gramática popular: 

El sonido castellano de la c antes de e, / y el de 
la z no existen en valenciano; en la capital del reino 
las tres letras c, s, p, se pronuncian como la 5 de 
Castilla, desconociéndose en absoluto la 5 suave; en 
Castellón y Alicante suenan de aquel modo en princi- 
pio de dicción y en las sílabas cia, cié, ció, ciu; en los 
demás casos suenan unas veces fuertes y otros sua- 
ves, pero de una manera tan anormal y desordenada, 
que creemos imposible dar una idea de ello, siquiera 
aproximada, si no es formando un vocabulario com- 
pleto de todas las voces en que se emplean; ni siquie- 
ra las que hemos tomado del castellano ó tienen un 
origen común con sus equivalentes de dicho idioma y 
se escriben en él con z, observan entre nosotros una 
regla fija, pues raga, plaga, cagar, forgar, etc., son 
fuertes, mientras se pronuncian suaves regar, almor- 
gar, baga y algunas otras; lo propio sucede con la c 
antes de e, /, y la s; acer, entonces, concis, suenan 
fuertes; quince, once, sencillo, suaves; pensar, fosa, 
fuertes; rosa, cosa, suaves. Esto, y más aún el no pro- 
nunciarse sino una sola s en la capital y su comarca 
hace de todo punto imposible el usar dos signos dife- 
rentes para los dos sonidos de esta letra; sin embargo, 
ya que no por el sonido, por la etimología, creo que 
puede precisarse en la mayoría de los casos el signo 
que se debe emplear, atendiendo á las siguientes 
reglas: 

1.* Se emplearán para representar el sonido fuer- 
te la ss doble ó la c, y para el suave la s sencilla y 
la f . 

2.* Como en principio de dicción nunca suena 



- 66 - 

suave esta letra, se escribirá cuando sea inicial una 
sola s (como se hace con la r) ó la c antes de e, /, 
por razones etimológicas: sac, sol, sufrir, y lo mismo 
Saragossa, selóSy sisanya, sodiach y Süch, aunque en 
su similar castellano y aun en su origen latino lleven z 
inicial; pero se atenderá á la etimología en las inicia- 
les s y c antes de e, /; v. gr.: secret de secrefum, sis de 
sex, cel de ccelum, ciutat de civitas (1). 

3.^ Se escribirán asimismo con una sola s las síla- 
bas inversas as, es, is, os, us, como en aspre, escriure, 
permis, eos, custodia, aun en el caso de que en caste- 
llano lleven z; ejemplos: eabás, mesclar, mesquita, tra- 
míis, almiscle, pañis, sobrepellis. Los que dejándose 
llevar de la influencia castellana escriben estas voces 
con c, deben considerar que, si bien en algunas de 
ellas podría legitimarse esto por la etimología, como 
en eapás (de eapax, eapacis), y en pañis (de panicum, 
panici), en otras muchas, como ñas de nasus, mesclar 
de miscere y almiscle de muscus, no puede admitirse 
tal legitimidad, y en puntos tan dudosos como éste, la 
misión de la Ortografía consiste en facilitar la escri- 
tura, ensanchando las reglas generales y reduciendo 
al mínimum las excepciones. 

4.^ Se escribirán siempre con c las voces termina- 
das en encia, como Valencia^ ciencia^ prudencia; y 
con c ó s, según su origen, las demás terminadas en 
cia ó en ció; ejemplos: iglesia, Asia, gracia, Grecia^ 
concepció de conceptio, passió de passio, acció de 
actio, dicció de dictio, pressió de pressio. 

Fuera de estos casos, es tan difícil dar una norma 



(1) A los que no conozcan el latín, puede servirles muy bien de guía 
en este caso el equivalente castellano. 



— 67 — 

en el empleo de estas letras para aquellos que no dis- 
tinguen la fuerte de la suave (que son la mayoría de 
los que escriben en valenciano), que sería una teme- 
ridad el intentarlo; haga, pues, cada cual lo que pueda 
según su leal saber y entender, dejándose guiar en 
primer lugar por la etimología, y cuando esto no sea 
posible, por la voz similar castellana; al fin y al cabo 
ni aun los catalanes que distinguen los dos sonidos, 
tienen en ninguna de sus gramáticas reglas claras que 
puedan servir de guía en el empleo acertado de estas 
letras. 

Respecto á la duda expuesta alguna vez de si en 
valenciano y en catalán debe emplearse la e ó la p , 
nada puede contestarse en un tratado de ortografía; 
estos dos signos no son e;i realidad sino dos formas 
diferentes de una misma letra, y por lo tanto no es la 
ortografía la que debe resolver cuál de ellos debe 
emplearse, sino la caligrafía ó la tipografía; las im- 
prentas que no tengan cedillas, pueden en su lugar 
emplear la z sin ningún inconveniente. 



«Altres punts dificultosos hi ha y lo qui per nos- 
altres ho es mes, es el de la x»; esto dice el ¡lustre 
profesor de literatura de la Universidad de Barcelona, 
doctor Milá y Fontanals, en un artículo titulado: Qua- 
tre mots sobre ortografía catalana (1), y esto con 
mayor motivo debemos decir nosotros, ya que ni si- 



(1) Obras completas del Dr. D. Manuel Milá y Fontanals, coleccio- 
nadas por el Dr. D. Marcelino Menéndez y Pelayo.— Tomo III. 



quiera tenemos el recurso de seguir á tan sabio maes- 
tro en este escabroso punto, puesto que son de muy 
diferente índole las dificultades que esta letra ofrece 
en una y otra lengua. 

El problema de esta letra en el valenciano moder- 
no es el siguiente: ¿Tiene la x, en la actualidad, dos 
sonidos diferentes, como los tuvo en otro tiempo y los 
tiene aún en Cataluña, ó sólo uno como en Castilla? 

Para nosotros ha desaparecido— por lo menos en 
la mayoría de los pueblos— el sonido de ch francesa 
que esta letra tenía en principio de dicción y en medio 
ó en final cuando iba precedida de la vocal z;pero 
algunos sostienen que sigue percibiéndose. En tal 
supuesto, debemos fijar el uso racional de esta letra^ 
hoy bastante descuidado, y empezar por resolver la 
siguiente duda: ¿Cuándo después de /, precedida ó no 
de otra vocal, se ha de escribir x, y cuándo s? 

Tres caminos hay para resolver cualquier duda 
en ortografía; el uso, la pronunciación y la etimología- 
veamos, pues, cuál de ellos nos resuelve la presente. 

El uso no nos sirve en este caso, puesto que desde 
los orígenes de las lenguas romances se nota cierta 
indecisión en los escritores al tratarse de esta letra; el 
Marqués de Villena, en el Arte de trovar ó Gaya cien- 
da, dice lo siguiente: 

«La X muda algunas veces su son; á veces en c, á 
veces en g... E cuando la / se encuentra con la s suena 
poco; e por eso la ayudan con la consonante de la x, 
así como por decir misto se pone mixto... E la x al 
principio retrae el son de s, mas face el son más lleno; 
e por eso por decir Setafy escriben Xetaf (\).> 

(1) Nótese que esto mismo ocurre en la transformación de Setabis en 
Xátiva, syrupus en xaróp, syringa en xeringa. 



1 



- 69 — 

A fin de no alargar este asunto, y como son ade- 
más bastante conocidos los cambios que algunas le- 
tras han sufrido en siglos anteriores, prescindimos de 
otros textos que pensábamos transcribir (de Antonio 
de Nebrija, del Diálogo de las Lenguas y otros) para 
comprobar la confusión que siempre ha habido de la 
X y la s, que es lo que á nuestro intento importa. 

En la actualidad, todos los idiomas neolatinos han 
fijado ya el uso de esta letra y convendría que tam- 
bién nosotros lo fijáramos: los italianos la han supri- 
mido en absoluto; los castellanos la han reducido á 
representar tan sólo su sonido latino; los franceses 
han hecho lo mismo, pero confiesan que en fin de 
dicción, si se une á la vocal siguiente, toma el sonido 
de z al igual de la s, lo cual es otra prueba en favor 
nuestro (1); en cuanto á los catalanes y portugueses, 
la conservan como nosotros, pero con regias claras 
y precisas que desgraciadamente no sirven para 
nuestra lengua en todos los casos, ni resuelven en 
absoluto para nosotros este asunto; marcamos de- 
masiado la / que precede á la x, cosa que ellos no ha- 
cen. 

Si nos fijamos en la pronunciación, la duda no sólo 
continúa, sino que en realidad de aquí es de donde 
nace; demos por sentado que en algunas comarcas 
valencianas, y hasta en todo el reino si se quiere, sue- 
ne como ch francesa la x precedida de /; pero es el 
caso que cuantos le dan este sonido (perdonen los 
amigos que han querido convencernos de lo contra- 
rio), se lo dan también á la s en igualdad de circuns- 
tancias; jamás hemos podido notar diferencia entre la 



(1) Los numerales six, dix, se pronuncian sis, dis. 



- 70 - 

manera de pronunciar una misma persona, no preve- 
nida de antemano, las siguientes palabras, por ejem- 
plo: Peix, feix, líeys y reys; patix, cumplix, permis y 
consis; faixá (golpe dado con una faja ó abundancial 
de faja) y faisá (faisán, ave); y hasta en la unión de 
palabras hablando de prisa y sin fijar la atención, sue- 
na lo mismo la s de la frase remeys inütils, que la x de 
pareix inútil. 

Es imposible, por lo tanto, que la sola pronuncia- 
ción pueda servir de norma para fijar la Ortografía de 
esta letra en valenciano. 

¿Y la etimología? Tampoco puede servirnos en 
absoluto, pues sería demasiado desbarajuste; habría- 
mos de empezar por escribir con s todos los verbos 
acabados en áixer y éixer, puesto que todos han con- 
vertido en ix el antiguo se de nascere, cognoscere, etc. 

En vista de todo lo expuesto, no hay más remedio 
que atenernos al uso, pero modificándolo racional- 
mente atendiendo á la etimología y á los preceptos de 
la Ortografía catalana, únic^ que en este punto debe 
servirnos de norma. 

Así, pues, creemos que debemos conservar la x de 
las sílabas aix, eix, oix, uix, hasta en las palabras que 
tuvieron s en su origen, como peixcar (de piscari), 
feix (defascicutum), ó las que la tienen en las lenguas 
hermanas, como arruixar (rociar en castellano y arro- 
ser en francés), exceptuando tan sólo aquellas pala- 
bras de formación tan clara que no dejen lugar á la 
menor duda, v. gr.: paisa, faisá, lleys y reys (plurales 
de ¡ley y rey). 

En cambio debemos convertir en s la x que sólo 
va precedida de i sin otra vocal anterior, aunque la 
mayoría de los escritores modernistas siguen emplean- 



- 71 - 

dola todavía; al tratar del verbo, hemos hecho ya esta 
innovación convirtiendo en s la x de las terminaciones 
en iXy ixes, etc., de la tercera conjugación; nos ha mo- 
vido á hacer esta reforma el haber observado que la 
sílaba ix no precedida de otra vocal es lo que más 
confunde en la lectura á nuestros paisanos, y nos he- 
mos creído autorizados para ello, al menos en lo que 
se refiere á los verbos de la tercera conjugación, por- 
que los mejores preceptistas catalanes escriben 
agraesch, agrahiSy agrahissis; visch; visqiii, (Milá y 
Fontanals); ciimplis, cumplises, cumplís; visch, visquió 
visca; y hasta isch, isca, isques, de eixir, (Bofarrull y 
Blanch); f érese h, feresca, feris, ferisses; isch, isques, 
isca, isqui, (Estorch). 

Respecto á la x en principio de dicción, hay que 
confesar con entera franqueza, quieran ó no quieran 
los partidarios de la catalanización del valenciano, que 
hace ya muchos años que no existe en nuestro len- 
guaje hablado; y hay que desterrarla del escrito, por 
lo tanto, para evitar dificultades y confusiones; todo 
lo más que puede concederse, es que la conservemos 
en media docena de nombres geográficos por respeto 
á la tradición. 

Ya Ros en su Diccionario valenciano-castellano, 
publicado en 1764, decía al tratar de la x (pág. 248): 
«En esta letra solo en lo inicial se escriven y escri- 
vían en lo antiguo, los nombres propios; por lo que se 
omiten los exemplares: y las demás dicciones van in- 
clusas en la articulación Ei>. 

Y tiene razón Ros, pues si en el lenguaje hablado 
tal vez hayan usado nuestros abuelos la x inicial con 
sonido de ch francesa como la usan todavía los cata- 
lanes, en el valenciano escrito é impreso en Valencia 



— 72 — 

puede afirmarse que no se la encuentra nunca más 
que en nombres propios. 

Es preciso, por lo tanto, prescindir de esta letra en 
principio de dicción aunque la defiendan los que cons- 
ciente ó inconscientemente tienden á hacer de la lite- 
ratura valenciana una hijuela de la catalana; todas las 
palabras que en valenciano pueden ofrecer alguna 
duda en este punto, deben escribirse de una de las tres 
maneras siguientes según sea su pronunciación: con 
eiXy como eixaróp, eixam, eixeringa, con ch, como 
churro, charol, chocolate, chica; ó con /, como Jerra, 
jipó, Jaguer, Jusép. 

De todo lo dicho se deduce: 

1.° Que se escribe x entre vocales para represen- 
tar el sonido castellano, ó mejor dicho latino, de esta 
letra; v. gr.: axioma, examen, próxim; y en las voces 
que empiezan con la preposición ex, como excelent, 
excitar, exposar, extranger. Téngase presente, sin em- 
bargo, que en valenciano hay muchas palabras cuya 
pronunciación es casi igual á la de las anteriores y á 
pesar de ello no tienen x; tales son, por ejemplo: acci- 
dent, secció, diccionari, cocció, succió. 

2."* Que se escribe también dicha letra en las síla- 
bas aix, eix, oix, uix, sea cualquiera el sonido que se 
les dé según las comarcas, con la sola excepción de 
algunas voces en que notoriamente la sustituye la s 
por razón de procedencia gramatical, no de etimolo- 
gía; como paisa derivado de pais, lleys plural de lley. 

3.° La sílaba is no precedida de vocal se escribirá 
con s sea la que sea su procedencia y pronunciación, 
excepto en los casos en que suena francamente como 
ix castellana: escribiremos, pues, patisc, pauses, patís, 
patisca, llissó, sis, sisanta, sisents, etc.; pero se escri- 



— 7S - 

birán con x, fíxar, mixtión y en nuestro sentir (como 
excepción) los tiempos de los verbos en eixir en que 
se suprime la e, como /xc, ixeSy ix, tixcQy tixquen^ por 
respeto á las reglas de derivación. 

4.^ Ninguna palabra valenciana empieza por x; si 
no se la quiere suprimir en absoluto de ciertos nom- 
bres propios como lo han hecho los castellanos, con- 
sérvese únicamente en los tres ó cuatro que en el len- 
guaje hablado suenan como eix (Xátivüy Xixona, y 
pocos más); pero de ningún modo en loa que suenan 
con ch tuerte (Chért, Chirivella, Chódos, Chulilla) ó 
con j suave (La Jana, Gilet, Jaguer). 

Basta con esto por ahora para ponernos en camino 
de normalizar el uso de esta letra; no se crea, sin em- 
bargo, que está todo hecho, pues hay en nuestra len- 
gua una porción de voces de dudosa etimología cuya 
ortografía será siempre difícil de precisar; ¿debe escri- 
birse, por ejemplo: daxüj saxó, Ilixó, aixa, guixa, ó 
dacsOy sacsóy Ilicsó, aiza, guissa? Sería necesario para 
decidirlo, entrar en largas disquisiciones etimológicas 
impropias de este sitio; haga, pues, cada cual en estos 
casos, según su cultura, lo que su buen criterio le 
dicte. 

Y con esto queda terminado lo relativo al uso de 
las letras en el lenguaje valenciano escrito, problema 
más intrincado de lo que creen, ó aparentan creer, 
muchos que nunca han probado á resolverlo; si la so- 
lución que yo le doy es buena ó mala, no lo sé; pero 
diré con el clásico latino: 

*Fecí quod potui, faciant meliora potentes.* 



CAPITULO VI 



Del apóstrofo 



El apóstrofo es un signo ó virgulilla que se coloca 
á la mayor altura del palo de las letras, con el fin de 
indicar la omisión ó elisión de una vocal. 

La primera dificultad relativa á este punto es la 
siguiente: ¿qué partes de la oración admiten el após- 
trofo y cuáles no? 

En valenciano debe usarse tan sólo este signo en 
el artículo, el pronombre, la preposición y la conjun- 
ción; pero nunca en las demás partes del discurso; no 
debe escribirse, por lo tanto, ya 'stá, no 's asó, sí 
que 'staven; sino ya está, no es asó, sí que estaven ó 
si qti^ estaven; no se escribe hóm' entes ni hóme 'ntés, 
cas' alta ni casa 'Ita; sino hóme entes y casa alta; 
nunca se ha de escribir y' aní ó / ha anat ni darrer' 
entrarán; sino ya aní, ya ha anat, darrere entrarán. 

En cuanto á su uso acertado en aquellas otras 
partes de la oración, debe observarse lo siguiente: 

En el artículo.— El masculino el ó lo pierde la 
vocal, tomando en su consecuencia el apóstrofo, siem- 
pre que va seguido ó precedido de vocal; verbigracia: 
/' aragonés, V ermita, V infinit, V órfe, V utilitarisme, 
contra 7 vent, sense 7 paper, tú 7 tindrás; la h no im- 



— 76 — 

pide esta regla, y, por lo tanto, se escribe: /' hábito 
/' heroisme, V hipócrita, V honrat, V humil. 

Su plural els sólo pierde la e cuando le precede 
vocal, V. gr.: contra 'Is vents, sense 'Is papers, tú 'Is 
tindrás; pero no cuando le sigue, v. gr.: els aragone- 
sas, els órfens, etc. 

El femenino la pierde la vocal únicamente cuando 
va seguido de otra a, con h ó sin ella; v. gr.: /' amis- 
tad, V afecció, V habilitat; no debe, por lo tanto, es- 
cribirse /' enseñanza, V hipocresía ó /' honestitat, sino 
la enseñanza, la hipocresía, la honestitat. 

Su plural les no lleva nunca apóstrofo 

Tampoco lo admite en ningún caso el artículo 
neutro lo ni aun cuando vaya seguido de otra o; debe 
escribirse siempre lo honest, lo osiós, para evitar con- 
fusión con el masculino. 

En el pronombre.— Entre los personales admiten 
apóstrofo me, te, se, el, precedidos ó seguidos de vo- 
cal; V. g.: m' han dit, f estás, s' apara, V esperaré, si 'm 
tróbes no 7 miraré, ni 's cuida ni 7 cuiden, disli que 7 
busque. 

El plural els, masculino ó femenino, sólo lo admite 
cuando le precede vocal; por ejemplo: si 'Is tróbes, 
no 7s mires; si les veus, no *ls dignes res. 

Los demás personales, incluso el femenino la, no 
deben llevar nunca apóstrofo. 

Los pronombres demostrativos este, eixe, esta, eixa, 
suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos 
de e los primeros y de a los segundos; pero creemos 
que es mejor escribirlos siempre con todas sus letras. 

El demostrativo en ó ne admite la elisión de la e 
siempre que va precedido ó seguido de vocal con h ó 
sin ella; v. gr.: ya 'n tinc, no 'n vullc, ¿tu 'n vóls?. 



-- 77 — 

n* acaben d' entrar, n' ixqueren dos, n' habiten molts 
rí humillarem algú. 

En los posesivos ma, ta, sa, también se elide la 
vocal cuando van seguidos de otra a; hoy puede de- 
cirse que ya no ocurre esto sino en la voz agüela; con 
el sustantivo agüelo, aunque masculino, unimos al 
parecer el pronombre femenino, pues no hay en todo 
el reino quien diga mon agüelo^ sino m* agüelo; esta 
es, indudablemente, una forma defectuosa, pero de- 
bemos transigir con ella por lo general y arraigada. 

Los plurales nóstre, vóstre, nóstra, vostra, también 
suelen escribirse con apóstrofo cuando van seguidos 
de e los masculinos y de a los femeninos; v. gr.: el 
nóstr^ enemic, la vóstr' amiga; creemos que puede 
admitirse la elisión en estos casos; pero no en la 
unión de otras vocales como algunos suelen hacerlo. 

De los relativos sólo el que admite apóstrofo cuan- 
do va seguido de vocal; v. gr.: el qti' anirá, la qii' haja 
cantal, els qii' entrarán, les qu' ixquen, lo qu* útil siga; 
sin embargo, antes de /, de o y de u, es muy común 
pronunciar la e de este relativo, diciendo, por ejemplo: 
les que ixquen, la que obria, lo que útil siga. En qui y 
quina nunca debe elidirse la vocal. 

En la conjunción. — Las únicas que admiten 
apóstrofo son que y perqué; v. gr.: ¿Cóm es qu' estás 
asi? Perqu' he vingut. 

En la preposición.— Admiten apóstrofo al princi- 
pio las preposiciones en y entre, y al final de, desde, 
caba, contra, entre, pera y sobre; pero no todas siem- 
pre y en las mismas circunstancias; creemos que 
convendría emplear este signo sólo en las cuatro 
primeras, en, entre, de y desde; las restantes sería 
mejor escribirlas siempre completas. 



- 78 - 

Respecto al orden de preferencia en el apóstrofo 
entre estas partes de la oración cuando se unen unas 
con otras, puede decirse que es el mismo en que las 
acabamos de estudiar; así en la unión del artículo con 
el pronombre, ó la preposición, se elide la vocal del 
artículo; v. gr.: ¿Me 7 dones? Te 7 donaré demá, per- 
qu' entre 'Is amics y les families deis amics se 7s hon 
endut tots. 

Una observación para terminar lo relativo á este 
signo; creemos que en el lenguaje escrito convendría 
no contraer nunca los pronombres personales de plu- 
ral seguidos de la partícula en cuando no se afijan á 
un verbo; debe escribirse, por ejemplo: mos en anem^ 
no vos en eixiu, como los franceses escriben, nous en 
allons, ne vous en allez pas; sin embargo, si alguna 
vez quiere hacerse aquello, nos par-ece que no debe 
escribirse mon anem^ von entréUy sino usar el apóstrofo 
en esta forma: mo'n anem, vo'n entren, á fin de evitar 
confusiones. 



CAPÍTULO VII 



Del acento 



En la ortografía valenciana empleamos dos clases 
de acentos; el grave y el agudo. 

El acento grave es una rayita oblicua que baja de 
izquierda á derecha del que escribe (y) y se emplea 
únicamente poniéndolo sobre las vocales é y ó abier- 
tas á fin de diferenciarlas de las cerradas, según ya 
dijimos al tratar de estas letras en su lugar correspon- 
diente; debe escribirse, por lo tanto, Jusép y Pepe^ 
Vicént y Vicentetüy Tóni y Toneta, dea (diez) Dea 
(Dios), moro y morót, fe y che. 

El acento agudo se traza en dirección contraria al 
grave, es decir, de derecha á izquierda del que escri- 
be (O y se pone, en los casos que se dirán, sobre la 
vocal de la sílaba donde carga la fuerza en la pronun- 
ciación del vocablo. 

Para el uso de este acento hay que tener presente 
que en las voces valencianas puede cargar la pronun- 
ciación, ya en la última, ya en la penúltima, ya en la 
antepenúltima sílaba; como en este ejemplo: animad 
animay ánima. A la primera de estas tres clases llama- 
mos voces agudas; á la segunda, llanas^ y á la terce- 
ra, esdrújulos. También las liay sobresdrújulas, y son 



-so- 
las que llevan el acento hasta tres y aun cuatro síla- 
bas antes de la última, como: dónamela, endúgase- 
meles. 

Debe asimismo recordarse que en valenciano no 
hay diptongo sino cuando las vocales débiles / u se 
juntan entre sí (1), ó con cualquiera de las fuertes 
a e o; v. gr.: viuda, cuina, taula, guano, rabieta, gra- 
ciosa, cuento, faixa, teixir, cuixa. 

Téngase presente, además, que para haber trip- > 
tongo se han de unir dos débiles á una fuerte, como 
en aguaitar, ensayéu. 

Cuando se juntan dos vocales fuertes no existe 
diptongo; v. gr.: tea, poeta, ¿loa. 

Con estos antecedentes prosódicos es muy fácil la 
aplicación de las reglas que siguen, para el buen uso 
del acento ortográfico agudo: 

1.* Las voces agudas de más de una sílaba termi- 
nadas en vocal, se acentúan: germá, rossi, llisó, algúy 
anirá, vindré, canti, Polinyá, Novelé, Bechi, Beni- 
carió. 

Si acaban en una ó más consonantes, no se acen- 
túan: gemech, caduf, desig, bateig, animal, anell, ensi- 
sam, estany, aljup, calor, azut, calaix, pareix, remey, 
valent, pagant, asserp, Sogorp, 

La y griega final y la / latina de las sílabas aix, eix, 
oix, uix, aunque suenan como vocal, se consideran 
como consonantes para los efectos de la acentuación. 

Exceptúanse las que acaban en n, en s precedida 
de 72 ó vocal, y en r/ precedida de vocal formando 



(1) No debe olvidarse que en los diptongos valencianos iu y ui, car- 
ga siempre el acento prosódico en la /; sólo la sílaba uix, en que la / 
casi forma parte de la x, es excepción de esta regla. 



— 81 — 

diptongo: anirán, vindrán, cabás, entes, precis, gra- 
dos, confüs, cacáu, bevéu, estíu, remóu, Alacuás, Ma- 
salavés, Taris, Catadáu, San Feliu, dijóus, dillúns. 

2."' Las voces llanas terminadas en vocal no se 
acentúan: filia, mare, casi, carro, entra, fesme, dislt, 
traulo; Hevan, sin embargo, el acento grave la é y la ó 
abiertas de la penúltima sílaba, como en térra, vela, 
cóssi, porche. 

Si acaban en consonante, se acentúan: cárrech^ 
tráfich, Cálig, Bárig, dátil, Anibal, céntim, canter. Al- 
cacer, ánet, mérit. 

Exceptúanse las que acaban en las consonantes n 
ó s precedidas de vocal: donen, venen, sintaxis, Fóyos, 
Maseras. 

3.* Todos los esdrújulos se acentúan: máquina, 
música, tórtola. Barbera, Naquera, Penyiscola. 

Nota bene.— Los plurales valencianos deben con- 
servar, por regla general, la acentuación de sus res- 
pectivos singulares: germáns, rossins, llissóns, ge- 
méchs, animáis, anélls, estánys, reméys, caláixos, va- 
lénts, assérps, cacáus, estius, ñlles, mares, carros, 
cárrechs, dátils, céntims, cánters, mérits; se exceptúan 
únicamente las voces agudas terminadas en a (sólo 
las femeninas) ó en s precedida de vocal, que se con- 
vierten en llanas al pasar al plural, como tronaes, 
albaes, cabasos, precisos, graciosos, de troná, alba, 
cabás, precis, gracias; las agudas en ix y en ig que 
también hacen lo mismo, no pierden como éstas el 
acento porque ya no lo llevan en el singular: calaix y 
caláixos, mateix y mateixos, desig y desijos, bateig y 
batejos. 

Hay casos en que por juntarse á la dicción algunos 
pronombres como afijos, pasa aquélla de unos á otros 



— 82 — 

grupos de los que estamos estudiando, y hay que fi- 
jarse bien en ello para evitar incorrecciones en la acen- 
tuación; ejemplos: mira, míral, míralo; portea, por- 
téala, portéamela; permitís, permiíismos, permitis- 
mosho. 

Excepciones y explicaciones relativas á las tres 
reglas anteriores. 

En las voces agudas donde haya encuentro de 
vocal fuerte con una débil acentuada, ésta llevará 
acento ortográfico; v. g.: país, raíl, pesích, baúl, reúll. 

Las voces llanas terminadas en dos vocales se 
acentuarán si la primera de éstas es débil y sobre ella 
carga la pronunciación, vayan ó no seguidas de n, de 
s ó de M final: poesía, tío, cúa, dúo, tenía, volía, te- 
mes, volíen, súa,júa, súes,júen, teníea, voltea. 

Pero siguen la regla general de no acentuarse los 
vocablos llanos que 'finalizan en diptongo ó en dos 
vocales fuertes, vayan ó no seguidas de s ó /z final: 
patria, iglesia, serio, aigaa, llengaa, iglesies, serios, 
llengües, capien, rabien, dihaen, crehuen, albaes,tealaes. 

Si hay diptongo en la sílaba de dicciones agudas, 
llanas, ó esdrújulas que, según lo prescrito, se deba 
acentuar, el signo ortográfico irá sobre la vocal fuer-^ 
te ó sobre la / si el diptongo es de esta con la a: ca- 
piém, sapiéa, claaá, riaá, eslía, hai, recaít, despaés, 
caídal, ríate, gaárdat, tráamela, báldales, chialali. 

Acentúanse ortográficamente ciertos monosílabos 
que en la cláusula se pronuncian con acento prosódi- 
co, para diferenciarlos de otros que en ella no suenan 
como acentuados; v. gr.: mes, sustantivo, y mes, ad- 
verbio de comparación; si, conjunción condicional,- y 
sí, adverbio de afirmación; se, pronombre, y sé, perso- 
na del verbo saber; te, pronombre, y té, persona del 



— 83 — 

verbo tindre; u, conjunción (1), y w, pronombre inde- 
terminado ó adjetivo numeral. Ejemplos: Ya fa mes 
d' un mes; si vóls vindre dignes que sí; ya sé que se día 
aixina; te crida perqué té por; bó u mal; el ú y el 
dos (2). 

La mayor acentuación prosódica que en la cláusu- 
la toman determinadas voces, cuando se emplean, ya 
separadas de aquellas á quienes se refieren, ya con én- 
fasis, ya en tono interrogativo ó afirmativo, pide acen- 
to ortográfico también, innecesario por regla general 
en las mismas palabras; ejemplos: Anaren al mas Vi- 
cent y Batiste, éste á cavally aquéll en bicicleta. ¿Quí 
es? ¿Qué vóls? ¡Cuan bóna es la mare! De les dos ger- 
manes ¿á quina vóls mes? 

Los tiempos de verbo que llevan acento ortográfi- 
co, lo conservan aun cuando acrecienten su termina- 
ción tomando un afijo: miréula, dónamen, escríumey 
conéixerloSf pórtala, posan. 

Los dos elementos de las voces compuestas con- 
servan su acentuación prosódica, y deben llevar la 
ortografía que como simples les corresponda; v. gr: 
cortésment, ágilment, Ilícitamente ferrocarril, porta- 
Ilibres. 

Los términos latinos ó de otras lenguas usados en 
la nuestra, y los nombres propios extranjeros, se acen- 
tuarán con sujeción á las leyes prosódicas para las 
dhcciones valencianas; v. gr: Corpus, accésit, memo- 
rándum, París, Tetuán, Amiéns. 



(1) Las conjuciones é, ó, y la preposición d, pueden acentuarse, aun- 
que no hay ninguna razón prosódica que abone esta costumbre. 

(2) Los pronombres personales mi, tu, ell, no deben acentuarse en 
valenciano, puesto que no pueden confundirse con los posesivos y el 
artículo, que es lo que obliga á acentuarlos en castellano. 



CAPÍTULO VIH 
De los signos de puntuación 



Los que se emplean en valenciano, como en caste- 
llano, son los siguientes: coma (,), punto y coma (;), 

dos puntos (:), punto final (.), puntos suspensivos ( ), 

interrogante (¿?), admiración (¡!), paréntesis ( ), dié- 
resis (••), guión (-), comillas («»), raya (— ) y dos 
rayas (=). 

Hacemos uso de la coma para separar las partes 
semejantes de una misma proposición, ó las proposi- 
ciones que tienen poca extensión, ó cuando se invierte 
el orden natural de ellas. Ejemplos: Mallorca^ Menor- 
CQy Ibisüy Formentera y Cabrera, son les principáis de 
les isles Balears. 

Se usará del punto y coma para separar las propo- 
siciones semejantes de cierta extensión, las que se 
oponen ó comparan entre sí por medio de las conjun- 
ciones adversativas y las partes principales de cual- 
quier período cuyas partes subalternas exijan la coma. 
Ejemplos: 

«Abaixa á mon capsal fosca la nit; 
mes encara tinch T ánima despérta 
y pie de dorats sómnis V esperit.» 

T. Llórente. 



— 86 — 

Se emplearán los dos p,untos después de terminada 
una frase, cuando se sigue otra que la explica ó la 
aclara, cuando se comienza ó termina una enumera- 
ción, y al citar palabras textuales; en este último caso 
el primer vocablo de la cita que sigue á los puntos se 
empieza con letra mayúscula. Ejemplos: 

*si hia algún ferit ó mórt..., 
eixa era la seua sórt: 
qui reventa, que revente.> 

J. EspiAu Bellveser. 

Se pone punto final cuando el período forma com- 
pleto sentido, de modo que pueda pasarse á otro nue« 
vo sin quedar pendiente la comprensión de aquél. 

Empleamos los punios suspensivos cuando nos 
conviene dejar la cláusula incompleta y el sentido sus- 
penso; cuando se necesita parar un poco la lectura 
expresando temor ó duda, ó deseamos sorprender al 
lector con lo inesperado de la salida; también deben 
emplearse cuando se copia algún texto que no hay 
necesidad de insertar íntegro, indicando así lo que se 
omite. Ejemplos: 

*En mos sómnis en forma 

te mire d' ángel; 
pero... ¡qué mes prengueren 

ells que semblarte!» 

F. Barber Bas. 

Se pone interrogante al principio y al fin de las 
frases interrogativas. Ejemplos: 



- 87 — 

«¿Quétens?— li diu sa mare,ni¡rantla ab uUsplorosos— 
¿Per qué has perdut les roses de tos colors hermosos? 
¿Per qué reses y plores, mirant sempre al espay?» 

F. PlZCUETA. 

La admiración se emplea antes y después de las 
interjecciones, de algunos apostrofes, y de todas las 
frases que expresan algún vivo movimiento del ánimo, 
como la sorpresa, la extrañeza, el terror, la indigna- 
ción, la ternura, la piedad, la alegría, etc. Ejemplos: 

«¡Oh térratremols deis póbles! 
¡Llampegades! ¡Convulsións! 
¡Quí sap si en eixes tempestes 
s' áfona ó s' aixeca 'I mon! 

T. Llórente. 

El paréntesis sirve para encerrar palabras ó propo- 
siciones que, aunque pueden suprimirse sin alterar el 
sentido de la frase principal, la hacen, sin embargo, 
más clara ó más viva. Ejemplos: 

«Perqué (dit siga en Ilahor 
deis póbles ahon se fa encara) 
allí el tranquil llaurador, 
donant próves de valor, 
mira el perill cara á cara.» 

J. EspiAu Bellveser. 

Las comillas se ponen al principio y al final de las 
frases que se citan. 

El guión sirve para indicar que una palabra está 



^ 88 — 

partida, ya sea por no caber entera al final de un 
renglón, ó por otra causa cualquiera. 

Se usa la raya para anunciar en los diálogos el 
cambio de interlocutor y evitar la repetición de dijo, 
respondió, etc. 

Las dos rayas sólo se emplean actualmente en las 
copias para denotar que en el original se pasa á pá- 
rrafo distinto. 



flbYERTENCW FIN/1L 



Aunque haya tenido ía suficiente paciencia para 
estudiar con detención y cariño cuanto hasta aquí lle- 
vamos escrito, no crea, sin embargo, el joven que 
aspire á escribir bien el valenciano, que lo tiene ya 
todo hecho; no es bastante, en efecto, saber cuándo 
se ha de emplear una letra y cuándo otra; no basta 
colocar los acentos en los casos y en los sitios que la 
ortografía enseña; es necesario, además de todo esto, 
y aun antes que ello, elegir bien las palabras que sean 
netamente valencianas y separarlas debidamente no 
haciendo una de dos, ni dos de una sola. 

Porque lo que ocurre actualmente con el valencia- 
no escrito, no ha' ocurrido jamás en ninguna lengua 
literaria del mundo, y estoy seguro de que se han.de 
resistir á creerlo quienes no hayan leído escritos va- 
lencianos; que hombres que escriben correctamente 
en castellano, escriben su lengua propia como pudiera 
escribirla el soldado ó el labriego menos letrado. 

Léase, en comprobación de esto, cualquier publi- 
cación valenciana del grupo popular, desde las obras 
de Escalante, hasta los Ilibrets de falla, pasando por 



- 90 - 

El cuento del damenche, El Palleter, La Tronó y de- 
más periódicos, comedias y sainetes, y se verá que 
escritores á quienes les caería la cara de vergüenza 
si se les probara que habían escrito en castellano: 
man dicho, ó mean dicho, teas caído, lotro día, y otras 
incorrecciones por el estilo, escriben á todas horas en 
valenciano, que es su lengua propia, man dit, tos 
caigut, latre día; trabucan los pronombres posesivos 
hasta el punto de emplear indistintamente masculinos 
y femeninos; y estampan al pie de la letra barbarida- 
des del vulgo, como: pos, sensia, antenimeni, astirar; 
porque escribiendo en valenciano, no hay en esta 
tierra quien se avergüence de nada. 

Tampoco es motivo de temor para quien estima su 
reputación literaria, el escribir el valenciano como lo 
hablan los muchachos aragoneses dependientes de 
comercio al cabo de unos meses de trato con sus 
parroquianos de la huerta; es decir, empleando pala- 
bras castellanas, más ó menos valencianizadas; abra 
el lector, en prueba de esto, el último semanario va- 
lenciano que haya llegado á sus manos y de seguro 
que tropieza en seguida con los verbos crusar, redon- 
dechar, rellampaguechar, fijar, despejar, y sustanti- 
vos, adjetivos y participios, como: cuadro colgat, 
troche dominguero, envolt, lujo, renombrat, temblores, 
desalient, bastant, espejisme... 

Cuídese, sin embargo, de caer en el extremo con- 
trario al huir de este escollo, pues lo mismo se peca 
por carta de menos que por carta de más; y si es malo 
abusar del castellanismo, no es mejor inclinarse al 
catalanismo, y, sobre todo, al catalanismo afrancesa- 
do que está hoy de moda, hasta el punto de saltar por 
encima del nosaltres, el papalló y el aixecar, para 



- 91 - 

llegar hasta el nombre^ el embaumar y el amusant; 
que á esto se ha llegado también en escritos valen- 
cianos. 

Es preciso, pues, tener todo esto muy presente y 
no dar el espectáculo lamentable de que los mismos 
que pretenden pasar por restauradores y cultivadores 
de la literatura valenciana, sean los que consciente ó 
inconscientemente hagan lo posible para convencer á 
todo el mundo de que los valencianos, no sólo no 
sabemos escribir nuestra lengua propia, sino que ni 
siquiera sabemos hablarla. 



CATALOGO 



DE 



VOCES DE ESCRITURA DUDUSA 



A 


Ajudar 


Atrevit 




Ajocar 


Atribut 


Abadejo 


Ajuntar 


Auxiliar 


Abjurar 


Ajupir 


Avant 


Abrasar 


Alcira 


Au 


Abrassar 


Algemesí 


Aucell 


Accident 


Algeps 


Avís 


Acachar 


Alger 


Avespa 


Acció 


Algimia 


Axioma 


Achatar 


Alginet 




Achicar 


Aljup 


E 


Achispar 


Ambició 




Adjudicar 


Ambulant 


Bachiller 


Afegir 


Amparar 


Badal! 


Afluixar 


Ángel 


Baixar 


Aginollar 


Archiu 


Bajóca 


Aissa 


Argila 


Baladre 


Aissá 


Arruissar 


Baldat 


Aixó 


Assut 


Ball 



— 94 



Barcheta 


Boto 


Celos 


Bar re jar 


Brisa 


Cendra 


Basa (baza) 


Bróssa 


Cendre 


BaSSa (balsa) 


Bruixa 


Cep 


Bárig 


Briiixula 


Cera 


Batall 


Buit 


Cércol 


Bateig 


Burjasót 


Cért 


Batejar 




Certamen 


Batre 


CJj .1^ Certesa 


Bechi 




Cervell 


Bellea (belleza) 


Cabestre 


Cervo 


Bélgida 


Cabessó 


Ciencia 


Bena 


Cabiró 


Científic 


Beníajar 


Cabré 


Cilici 


Beniarjó 


Cabut 


Cinc 


Benifaraig 


Cacherulo 


Cincuanta 


Beure 


Caixa 


Ciprer 


Bevedor 


Cálig 


Cirera 


Biéni 


Calis 


Ciri 


Bisnet 


Calvari 


Ciruja 


Bochí 


Capsa 


Citar 


Bóig 


Carcaixent 


Civil 


Boix 


Carchófa 


Civilisació 


Boj a 


Cartagena 


Ciutat 


Bolig 


Casa (habitación) 


Ciutadá 


Bolquer 


Casarse 


Coche 


Bos 


CaSSa (caza) 


Combatre 


Bossa 


CaSSar (cazar) 


Convencer 


Borracho 


Cavall 


Convindre 


Borraja (planta) 


Cavaller 


Cosí 


Bot 


Ceba 


Cóssi 


Botar 


Cebollí 


Cóva 


Bota 


Cél 


Covar 



95 



Cóve 


Chispa 


Desviar 


Creixer 


Chiular 


Desvirtuar 


Creu 


Chiva 


Dea 


Creuar 


Chocolate 


Déu 


Crehuela 


Chbdos 


Deure 


Creure 


Chop 


Deute 


Clau 


Chorís 


Devallar 


Clahuet 


Chorrar 


Dicha 


Clahueta 


Chufa 


Dichos 




Chiililla 


Digerir 


Ch 


Chulla 


Digitado 




Chuplar 


Dijous 


Chafar 




Diligencia 


Chala 


D 


Dimats 


Chansa 




Dirigir 


Chapa 


Dacsa 


Divéndres 


Chapí 


Davant 


Dól 


Changlót 


Debaes 


Dóldre 


Charrar 


Débil 


Dona 


Chasco 


Debilitat 


Donació 


Chato 


Deixar 


Donar 


Chavo 


Dejunar 


Dót 


Che 


Dejuni 


Dotació 


Chella 


Desbaratar 


Dotse 


Chelva 


Desbastar 


Dumenge 


Chest 


Desbrossar 




Chért 


Deshonest 


E 


Chera 


Deshonrar 




Chic 


Desig 


Ebaniste 


China 


Desijar 


Egipte 


Chincha 


Desllavassar 


¡Eh! 


Chincharra 


Desossar 


Eix 


Chirivella 


Desullar^ 


Eixaróp 





- 96 - 




Eixe 


Enteniment 


Estrenar 


Eixeringa 


Entusiasmar 


Estrambótich 


Eixecutar 


Envasar 


Estudiar 


Eixércit 


Enveja 


Esvarar 


Eixir 


Envellir 


Evangéli 


Eixugar 


Enviar 


Evidencia 


Elecció 


Enviscar 


Evolució 


Elegir 


Escarbar 


Examen 


Embaixador 


Escarramar 


Excelent 


Embalar 


Esclafar 


Excepció 


Embarcar 


Esclafit 


Excés 


Embargar 


Esclavitut 


Exigir 


Embastar 


Esclavó 


Existencia 


Embassar 


Escoltar 


Éxit 


Embeure 


Escombrar 


Explicar 


Embolicar 


Escrivá 


Extracte 


Emborrachar 


Escrivent 


Extranger 


Embrutar 


Eslida 


Extraure 


Embruixar 


Esperar 


Extrem 


Embut 


Espigar 




Empélt 


Esplugar 


F 


Empeltar 


Esponja 




Encaixar 


Est 


Facha 


Encendre 


Este 


Faig 


Encisam 


Esteva 


FaiSSá (ave) 


Encharcar 


Esteva 


Faixa 


Endevinar 


Estimar 


Faixar 


Endivia 


Estivar 


Farol 


Endurse 


Estiu 


Farolejar 


Enfit 


Estival 


Fava 


Engendrar 


Estívella 


Favor 


Enjorn 


Estora 


Fecha 


Entendre 


Estovar 


Fege 



97 



Feix 

Fél 

Ferrija 

Ficha 

Filióla 

Fingir 

Fisiología 

Fixar 

Fluix 

Fluixejar 

Foja 

Forjar 

Formage 

Fórsa 

Forsejar 

Fóssa 

Fossar 

Fregir 

Fugir 

Fullejar 

Fussar 

G 

Ganivet 

Garba 

Garbejar 

Garbell 

Gassa 

Gavina 

Gél 

Gelar 

Gemecar 



Géndre 

Generació 

General 

Género 

Géneros 

Génit 

Genital 

Geniva 

Genova 

Genovés 

Genoveva 

Gens 

Gent 

Gentil 

Gentilla 

Gepa 

Germá 

Gérra 

Gertrudis 

Gervasi 

Gesmil 

Gestalgar 

Gil 

Gilet 

Gimnasia 

Ginebra 

Ginebre 

Giner 

Ginesta 

Ginet 

Ginjol 

Ginoll 

Gipó 



Girasol 

Girar 

Girona 

Gitano 

Gitar 

Góig 

Gojar 

Gosar 

Gracia 

Grassa 

Grava 

Groe 

Grós 

H 

Habit 

Habitació 

Haca 

Hacienda 

Hacha 

Haja (dehaver) 

Ham 

Haver 

Hebreu 

Hedra 

Herba 

Herbolari 

Herencia 

Heretat 

Heréu 

Héroe 

Hidrógeno 



98 - 



Higiene 


Impúber 


Jove 


Himne 


Indigent 


Joya 


Historia 


Indigest 


Juan 


Hivérn 


Indici 


Juár 


Home 


Indulgencia 


Jubiléu 


Homicidi 


íngenuitat 


Judaísme 


Honest 


Inteligencia 


Judío 


Honor 


Invalit 


Juge 


Honra 


Invenció 


Juí 


Hora 


Inventari 


Julia 


Horchata 


Invicte 


Juliól 


Horó 




Junch 


Horror 


J 


Junt 


Hórt 




Junta 


Hortolá 


Jacinto 


Juny 


Hóspe 


jamay 


Jupa 


Hospici 


Jáquera 


Júquer 


Hostal 


Jaqueta 


Jurament 


Hóste 


Jaume 


Jurar 


Hostia 


Ja valí 


Jurat 


Huí 


Javia 


Jusép 


Huit 


Jehová 


Jusgat 


Huitanta 


Jeremies 


Just 


Humanitat 


Jeresa 


Justicia 


Humil 


Jeróni 


Juventut 


Humor 


Jesús 




Huracá 


Jóch 
Jolivert 


L 


I 


Jónech 






Jopetí 


Llabi 


Image 


Jordi 


Llamp 


Imaginar 


Jornal 


Lian ja 


Imaginado 


Jota 


Llantia 



99 — 



Llansar 


M 


Mig 


Llauger 




Migdía 


Llaurador 


Macer 


Mijá 


Llavar 


Maciá 


Minerva 


Llavor 


Magia 


Minvar 


Llegir 


Mágich 


Miseria 


Llegislar 


Magisteri 


Miserable 


Llegiste 


Magistral 


Missa 


Llegítim 


Mahometá 


Missal 


Llevant 


Maig 


Missericórdia 


Lley 


Malva 


Moble 


Lleíuga 


Malvat 


Mochilla 


Lleig 


Malví 


Moíxent 


Lleja 


Marbre 


Moixeta 


Lletra 


Macha 


Mola 


Lliteratura 


Macho 


Moldre 


Lliberal 


Magestat 


Molt (Mucho) 


Lübertat 


Major 


MÓlt (Molido) 


Llicsó 


Majoría 


Móll 


Llissó 


Mancha 


Molla 


Lliurar 


Manchar 


Mon 


Llop 


Manossejar 


Mont 


Llorejar 


Martirisar 


Monja 


Llóca * 


Masover 


Morería 


Llógica 


Massejar 


Moro 


Llonja 


Máxima 


Morrejar 


Lloréns 


Marejar 


Mórt 


Llosa 


Mege 


Mós 


Llúcia 


Mél 


Mossegar 


Lluciá 


Melós 


Móvil 


L lacena 


Menjar 


Moviment 


Lluír 


Meua 


Moure 


Lliiis 


Mehues 


Mussól 



100 



N 


Olla 


Pege 




Oliva 


Pedrís 


Navaixa 


Oliva 


Péndula 


Navegar 


Om 


Penjar 


Ñau 


Ór 


PenjoU 


Naufragi 


Órfe 


Perdició 


Nebot 


Órgue 


Perfecció 


Nérvi. 


Orióla 


Perjuí 


Nervios 


Orseta 


Permís 


Netejar 


Ós 


Pijor 


Neu 


Ósea 


Picher 


Nevar 


Ou 


Pilota 


Nicho 


Ohuet 


Plaja 


Nihuet 


Ovella 


Plancha 


Niu 


Ovispo 


Pluja 


Niuá 


Oxígeno 


Porche 


Niveli 


Oyent 


Posar 


Nóm 




Precís 


Nósa 


P 


Previssió 


Nou 




Professió 


Nova 


Page 


Próssa 


Nuet 


Pagés 


Protecció 


Nugar 


Página 


Próxim 




Paissá 


Pujar 





Palis 


Punchar 


Pancha 


PüSSÓl 




Pañis 




Oca 


Passejar 


r\ 


Óci 


Passió 


^ 


Ocios 


Pateig 




Occident 


Patejar 


Quéixa 


Ódi 


Paterna 


Quince 


Oír 


Pechina 


Quixal 



101 



R 


Ribas 


Sagunt 




Ribarrója 


Salvage 


Rafélbunyól 


Ribera 


Salvia 


Raja 


Ribereño 


Sao 


Rajóla 


Ribesalbes 


Sargento 


Rajoleta 


Rissa 


Savia 


Ras 


Rissar 


Secció 


Rasa 


Roba 


Sedavi 


Rassa 


Roca 


Servici 


Rave 


Rocam 


Sérra 


Rebre 


Rocafórt 


Sessió 


Rebotar 


Rógle 


Set 


Recalsar 


Róig 


Sét 


Regent 


Roja 


Setse 


Régimen 


Rojura 


Sexo 


Regiment 


Romans 


Séxt 


Regió 


Rosa 


Sexual 


Regir 


Rosar! 


• Sija 


Regirar 


Roser 


Silogisme 


Reixa 


Rosegar 


Sis 


Relijó 


Rossar 


Sissanta 


Relónje 


Rossí 


Só 


Rellám 


Rótul 


Soca 


Rellampegar 


Rovell 


Sofre 


Reso 




Sogorb 


Resar 


S 


Sógra 


Resóldre 




Sol 


Revisar 


Sabater 


Sóli 


Reviure 


Sabi 


Sólt 


Revolar 


Sabó 


Soltar 


Revólta 


Sacsó 


Son (de ser) 


Revolució 


Sacsar 


Son (sueño) 


Revólver 


Sagí 


Sort (sordo) 



102 



SÓrt (suerte) 


Tragedia 


Ungía 


SótdeChera 


Trágich 


Univers 


Succió 


Traginar 


Universitat 


Sugerir 


Tramús 


Urgen 


Sugestió 


Transacció 


Urgencia 


Suja 


Transigir 


Urgent 


Sujecció 


Travessar 


Usage 


Sujécte 


Treballar 
Trescents 


User es 


T 


Trespól 
Tretse 


V 


Tabac 


Tro 


Vaca 


Tabal 


Trobar 


Vacacions 


Tacha 


Tronar 


Vagar 


Tangent 


.tros 


Valdré 


Tánger 


Trossejar 


Valencia 


Tarónja 


Trót 


Valent 


Taronjer 


Trotar 


Valí 


Tarrons 


Trotejar 


Valla 


Tarros 


Trovar 


Vara 


Teixir 


Truja 


Varal 


Tenalles 


Tutejar 


Vas 


Terbol 


Tutela 


Vast 


Teról 




Vat 


Terrafeig 


ü 


Veden 


Text 




Vega 


Tirig 


U 


Vegetal 


Tisores 


Ultraje 


Vehueta 


Torbar 


un 


Vela 


Tossal 


Ullejar 


Vell 


Tovalles 


Un 


Vellea 


Traducció 


Una 


Vellut 


Trage 


Unció 


Velluter 



103 



Vena 


Vicios 


Volar 


Vencer 


Vidre 


Voler 


Vensut 


Vigilant 


Volca 


Vent 


Vilahermosa 


Volcar 


Ventre 


Vilüjoyosa 


Vólta 


Vérb 


VilanóvQ 


Voltejar 


Veremar 


Vi lar real 


Vóra 


Verger 


Vilavella 


Voretar 


VerUat 


Vint 


Vosté 


Vérs 


Violencia 


Vóstre 


Vért 


Vise 


Vót 


Veta 


Vissió 


Votar 


Veu 


Vístabella 




Vi 


Vitoria 




Viajar 


Víure 




Viaje 


Viver 


Ya 


Vicént 


Vocació 


Yo 


Vicente ta 


Vocal 




Vici 


Vól 





Algo sobre fonología valenciana 



(1) 



Si bien es verdad qne ninguna de las lenguas lite- 
rarias ha logrado realizar todavía el bello ideal de 
todas ellas, que es el de tener un signo para cada 
sonido y un solo sonido para cada signo, no cabe la 
menor duda de que siendo hoy fonética la escritura 
en todos los pueblos civilizados, conviene estudiar 
con la mayor atención las leyes prosódicas de un 
idioma, si se quieren resolver con verdadero conoci- 
miento de causa los problemas que puedan surgir al 
fijarlo gráficamente. 

Pero este estudio, que para ser completo debe ser 
retrospectivo, es decir, comparativo entre la fonética 
de una lengua en el pasado y en el presente, es difici- 
lísimo, porque hasta el reciente descubrimiento dei 
fonógrafo no ha sido posible fijar de manera precisa 
é indudable los sonidos para transmitirlos á la pos- 
teridad. 

Sin embargo, con un poco de atención y de pa- 
ciencia para investigar, no es completamente imposi- 



(1) Publicado en el Almanaque de <Las Provincias^ del año 1899. 



— 106 — 

ble allegar datos en los documentos escritos de pasa- 
das edades para dilucidar los problemas relativos á 
la prosodia. 

De entre los documentos escritos, son los más 
útiles para este estudio las obras en verso, pues la 
harmonía de éste y la rima son factores importantes 
que en todo tiempo pueden servir de piedra de toque 
para comprobar la manera como un poeta habla su 
lengua; siempre, naturalmente, que de buenos poetas 
se trate. 

Son asimismo preferibles, á mi ver, los documentos 
impresos á los manuscritos, porque éstos son general- 
mente debidos á escribientes ó copistas de escasa 
ilustración, mientras que en lo impreso, fácil de corre- 
gir en las pruebas, es más común la intervención del 
autor (1); puede haber en éstos más errores pequeños 
que en aquéllos (erratas de imprenta), pero no tantos 
prejuicios por falta de ilustración. 

Estudiando, pues, los libros valencianos de los 
siglos XV y XVI, se puede adelantar mucho en el 
conocimiento de nuestra lengua; y como es este, des- 
graciadamente, un estudio que todos hemos hecho 
poco, á pesar de su indudable importancia, me atreví 
hace poco á llamar hacia él la atención de los escri- 
tores valencianos en una de las conferencias en la 
sociedad Lo Rat Penat, sacando varias notas de 
algunos antiguos libros valencianos, las cuales me 
sirven hoy para confeccionar el presente articulillo, 
que no tiene otro objeto que el que acabo de indicar; 
el de llamar la atención de los escritores de Valencia 



(1) Prueba esto uno de los libros que citaremos más adelante, Lo 
procés de les olives, en el cual se nota muy bien la diferencia de orto- 
grafía entre los poetas que intervienen. 



— 1U7 — 

acerca de estos asuntos, á fin de que se ponga pronta 
remedio al desbarajuste actual de la gramática de 
nuestra lengua; desbarajuste que todos lamentamos, 
pero que nadie se atreve á corregir. 

Como este es un asunto de autoridad, he procura- 
do que los libros de que proceden las notas compro- 
bantes, sean precisamente los más antiguos impresos 
en Valencia y escritos por poetas de indiscutible 
valer, por clásicos, por verdaderas autoridades en 
nuestra lengua; estos libros son los siguientes: 

Les obres ó t robes en lahors de la Ver ge María.— 
Colección de poesías valencianas de los mejores 
poetas de aquella época, impresa en Valencia en 1874; 
primer libro impreso en España (1). 

Lo procés de les olives e disputa deis jovens y deis 
re//5.— Disputa en que intervienen los poetas Fenollar, 
Moreno, Vinyolas, Gagull, Portell y un anónimo que 
se firma Lo s//7í//c/z.— Impresa en Valencia por Lope 
de la Roca, en 1497. 

Lo sómpni de Johan Johan, per Mosen Jaume Ca- 
güil Cavaller.— Impreso en Valencia, por Lope de 
la Roca, en 1497. 

Libre de concells, fet per lo magnífic mestre Jaume 
Roig.— Impreso en Valencia, por Francisco Díaz Ro- 
mano, en 1531. 

Y vamos á ver lo que estos libros nos dicen sobre 
fonología. 

* 



(1) Hoy es ya popular este precioso incunable, gracias á la esmerada 
reimpresión hecha recientemente por el editor Sr. Aguilar, que ayudado 
por el erudito tipógrafo D. Andrés Ferrer, ha conseguido hacer un ver- 
dadero facsímil de la primera edición. 



— 108 — 

Del sonido de las vocales, poco hay que decir; 
eran éstas en el siglo XV las mismas siete que hoy 
tenemos. 

Respecto á si los valencianos de entonces tenían 
el diptongo prosódico de ae como los catalanes y 
como lo tienen hoy algunos pueblos valencianos (Al- 
coy, Sueca y muy pocos más), me decido por la ne- 
gativa, pues no he podido encontrar, ni una sola vez 
entre nuestros poetas de entonces quien haga conso- 
nantes \2i a y \di e,y en cambio, el catalán Vallmanya, 
en su poesía inserta en Les Tróbes, escribe: 

Alt es lo cors, quis consagra sus lara 
Lar bell e net es per vos dedeu mare. 

(Llamo hacia esto la atención de los que creen que 
ya entonces el catalán y el valenciano eran dos len- 
guas diferentes y que deben seguir siéndolo.) 

Pero, si no había diferencia entre antiguos y mo- 
dernos valencianos en el sonido de las vocales, la ha- 
bía, al parecer, y grande, en la manera de pronun- 
ciarlas al estar unidas en una misma palabra: así, por 
ejemplo, hoy decimos rei-na, o-ra-ció; mientras nues- 
tros antepasados separaban estas vocales y decían 
re-i-na, o-ra-ci-ó; cosa que puede comprobarse fácil- 
mente hojeando cualquier libro de aquella época. 

Para no abusar de las citas, véanse tan sólo estas 
dos: 

Coronada molt contenta 

En la saluació (sa-lu-a-ci-ó) 

Quant humil feta serventa 

Fui del fill concepció (con-cep-ci-ó). 

(Les Trabes. Respósta de la gloriosa Verge María.) 



— 109 - 

Compáselo me fa esser vehina 
Y entrar en part hon may tinguí posada 
Ques tan gran cort niolt excellent reyna 
Hon res de meii siy sopa no si dina 
Hi per gom par quey estich manleiiada. 

(Lo Sómpn/.— Signatura e.) 

Y pasemos á las consonantes: la mayoría de estas- 
no han variado; pero hay, en cambio, tres que son 
hoy completamente desconocidas en esta ciudad, aun- 
que se conservan en gran parte del reino: son estas la 
Vy la S suave y la Ch suave. 

Para convencerse de que estas letras se pronun- 
ciaban antiguamente, basta mirar con alguna atención 
los escritos de los poetas de entonces. 

B y U.— Poco hay que decir de estas dos letras; 
no recordamos haber visto nunca que los poetas anti- 
guos las consonantarán entre sí, como lo hacen algu- 
nos modernos valencianos de la capital, y muchos 
castellanos que también las confunden. 

5 fuerte y S suave.— También marcan la diferencia 
entre estas dos letras los poetas antiguos y no las 
confunden en la rima: la fuerte la escriben doble, 
como la rr, cuando no es p ó c antes de e i. 

En Les Trobes abundan los ejemplos: Jordi Cente- 
lles rima rosa^ esposa y closa; Bernat Fenollar, avanga 
y Franga, Mantesa y saviesa; Bernat Despuig, rigoro- 
sa y victoriosa, cobeianga y semblanga; Arcis Vi n yo- 
les, preciases y luminoses; etc., etc. 

También en Lo Sómpni se lee: ¿/oses, coses (b ij) 
caga, gaga, gogos, mogos (d iiij vuelto); causa, pausa^ 
pressa, deessa (d viij vuelto); atiesa, ofesa (f vuelto); 
falssa, salssa, nosa, glosa (i v); y otros mil. 



- lio - 

Cualquier habitante de las comarcas valencianas 
en que se pronuncian las dos eses, puede comprobar 
que aun hoy son consonantes las voces que hemos 
puesto como ejemplo. 

Ch y G.— En las lenguas neolatinas tenemos cuatro 
sonidos de ch: la continua ó fricativa fuerte (ch fran- 
cesa ó x^ catalana); la continua ó fricativa suave 
(j francesa y catalana) la explosiva fuerte (ch caste- 
llana ó c italiana antes de e i, ce ci); y la explosiva 
suave (g italiana antes de e /, ge gi). 

De estos cuatro sonidos, los franceses sólo em- 
plean dos (1): la continua fuerte (chifler, chocolaf)y la 
continua suave Jesús, girafe.) 

Los italianos, en cambio, sólo tienen las dos ex- 
plosivas (cittá, cioccolata, Gesu, giraffa.) 

Los castellanos sólo tienen una, la explosiva fuerte 
(chico, chocolate), y substituyen la explosiva suave 
con la y árabe que no conocen los demás latinos (Je- 
sús, girafa.) 

Los catalanes (fíjense en esto los escritores valen- 
cianos) sólo emplean las dos continuas como los fran- 
ceses; pero con la diferencia ortográfica de que la 
fuerte, ó sea la ch francesa, la escriben x (xiflar, xo- 
colat), aunque la pronuncian lo mismo que los fran- 
ceses, y no como la ch castellana, ni como la jc. 

En cuanto á los valencianos, hay que distinguir 
entre los del centro y los de las comarcas extremas 
del reino: los de la capital y su provincia tienen hoy 
las dos fuertes y ninguna débil, y escriben la fuerte 



(1) Es inútil advertir que aquí sólo nos referimos á lo que podría 
llamarse pronunciación oficial y que prescindimos de las diferencias 
que puede haber entre las distintas comarcas tanto de Francia como de 
Italia y de España. 



— 111 — 

continua ó ch francesa con x, como los catalanes (Xá- 
tiva, coixí), y la fuerte explosiva ó ch castellana de 
varias maneras que luego indicaremos. Los de las co- 
marcas extremas, ó sean alicantinos y castellonenses, 
usan las dos explosivas, como los italianos, y tal vez 
en algunos pueblos la continua fuerte; aunque creemos 
que, al menos en la Plana, ésta la convierten en s fuer- 
te, reíssa, coissí. 

Tenemos, pues, que ninguno de los pueblos neo- 
latinos emplea los cuatro sonidos, y que cada uno de 
éstos se representa en los distintos pueblos por dife- 
rentes signos: la ch continua fuerte es, en la ortogra- 
fía francesa ch y en la catalana x; la continua suave 
es según los casos (por etimología) y ó ^ para unos y 
otros; la explosiva fuerte es ch en la gramática caste- 
llana y ce ci en la italiana; la explosiva débil, ^e ^/en- 
tre los italianos. 



* * 



Y los valencianos ¿qué hacemos de estos sonidos? 
En lo hablado ya hemos marcado las diferencias que 
hay entre las diversas comarcas; en lo escrito... hace- 
mos un batiburrillo, una merienda de negros; hay quien 
escribe con ch todos los matices, fuertes ó suaves, y 
hay quien los escribe todos con gó j; y ni una cosa ni 
otra tienen legitimación posible. Lo legítimo, lo clá- 
sico, lo castizo en ortografía valenciana, es escribir 
la ch francesa, ó sea la continua fuerte con x, como 
los catalanes (xarop, coixi); la explosiva suave, con 
g ój según la etimología (Jesús, geníva); y la explo- 
siva fuerte con ch como los castellanos (chala, chiqíiet, 
porche, dicha.) 



— 112 - 

Y como serían ociosos cuantos argumentos expu- 
siéramos en favor de esto por nuestra cuenta, puesta 
que se trata pura y simplemente de un criterio de 
autoridad, ahí van en montón una porción de citas 
de los clásicos valencianos antes nombrados; y quien 
desee mayor caudal de ellas, que las busque en sus 
fuentes. 

Les Tróbes (1).— Berenguer Cardona: Sagrat va- 
xell archiii sobreycellent. — Joan de Nágera: E donchs 
qui pot áir en tal sement tacha (2).— Miqualot Perec: 
En res en vos de tacha no volia: Vos son larchiu de 
grades cumplida.— ]aume Gagull: E bell palaii y ar- 
chín dorado: A grans e chichs y á tots en general. — 
Genis Fira: Archiu sagrat hon reposa non mesos. 

Lo procés de les olives (3).— Ni com de la closca 
lo chich caragol (a ij): puig que sia destre deffer bon 
choquer (c vj vuelto): y á voltes li tira lo macho gran 
co? (c vij): per que ja no punchen los seus esperóns 
(c vij vuelto): román en la percha estés y penjat (c 
viij): soltauli donchs vos lo vostre charnego (d vuelto): 
donchs á Joachim donauli Sentana (d vij): del chich 
fins al rey (e x). 

Lo sompni de Jo han Jo han.— Que sils sou prop sois 
lo chiu chiu bastaxordarvos (a v): com aja yo bolcat 
lo chich (b jv): en eix ganchet sol se aferra (e v): ab 
prou ganchets (f iij): essent molt prest nostra justicia 
desempachada (f v vuelto). 



(1) Como este libro no tiene foliación ni signatura, citamos los auto- 
res para facilitar la busca. 

(2) Creemos que esta palabra debe leerse tacha y no faca, no sólo 
por el sentido de la frase, sino porque el mismo poeta escribe pocos 
versos antes: E tenint lenguent que mande les taques. 

(3) En este libro y el siguiente indicamos la signatura porque care- 
cen de foliación. 



- 113 — 

Libre de concells (1).-Qu¡ com ocells passen chi- 
llant (5 vuelto): chiques, menor?, jovens é velles, leges 
é bellos (2) (7 vuelto): tendrá \a pancha ab pleclis com 
mancha (13 vuelto): á hun marchant fon enipachant 
(15 v.): unan penjaren viva scorcharen (18 v.): bossa, 
aguller, pinta, crencher (22): tant empachades ni agreu- 
jades (26 v.): qui visten capes, deis temps de chapes 
son é dantany (26 v.): é tret del corro hon mescorcha- 
va emgarrochava la carnicera (30 v.): una cantant alt 
endechava é coblejava (32); ab una güila totes piin- 
chava (37): criats de chichs (41): lo chich mamava (34): 
quera chiqueta quant fon fnongeta{45):(3)dix spachem 
que á fer havem (53): algún cuquet chich del forment 
(54 V.) ab una güila te pots punchar (54 v.): lo chich 
respós(l 33): com nüscorc/ídenAssuerásamuller(136). 

No hemos podido consultar ninguna edición va- 
lenciana de las obras de Ausias March; pero en la de 
Barcelona del año 1563 leemos fleches (fol. 76): empa- 
chada (46) y empachar (94 v.). 

En el libro titulado Institiicions deis Furs, per M¡- 
cer Pere Tarazona, impreso en Valencia por Pedro de 
Huete en 1580 (que es indudablemente uno de los más 
correctos en lo relativo á ortografía entre los impresos 
valencianos), se encuentran las palabras porche (pág. 
7), despachar {45), archiit, archiver {4\), tachar, chi- 
riirgia(\d\), chichs, tachen (]d2), xixanta, nauxer{\69), 
vexells (170). 

Y basta de citas, que harían interminable este ar- 
ticulillo. 



(1) Este libro va foliado con números romanos. 

(2) Llamamos la atención hacia la diferencia de velles y belles. 

(3) En este mismo folio se leen las palabras vergoña y roña. 



- il4 - 

Podemos, pues, decir, resumiendo, que en lo antiguó 
se pronunciaban en Valencia la ch fuerte explosiva, la 
fuerte continua, y la débil explosiva, y que lo clásico, 
lo castizo en ortografía valenciana (que debe ser ra- 
cionalmente más semejante á la catalana y á la caste- 
llana que á la francesa é italiana), es el escribir la pri- 
mera (fuerte, explosiva) con ch, la segunda (fuerte, 
continua), con x, y la tercera (suave explosiva), con 

jóg- 

Y los valencianos modernos del centro de la re- 
gión, que pronuncian de la misma manera chincha y 
ginjol, chiquet y gipó, coche y mege ¿qué han de hacer 
al escribir estas palabras? 

En nuestro concepto, lo más lógico que pueden ha- 
cer, y al mismo tiempo lo más prudente para evitar 
tropiezos (nos referimos por supuesto á los no erudi- 
tos), es escribir todos esos nombres indistintamente 
con ch, puesto que indistintamente los pronuncian con 
ch fuerte explosiva. 

Al fin y al cabo, así lo hicieron BernatBaldoví, Bo- 
nilla, Escalante, Liern, Balader, Palanca y otros mo- 
dernos escritores valencianos; y ni son por esto menos 
famosos, ni menos leídos y apreciados por los eruditos 
y por el pueblo. 



INDICB 



PágS. 



Preámbulo. . 5 

Introducción 13 

CAPÍTULO I. -Cuestión previa 17 

» II.— De la ortografía en general 25 

» III.— De las letras mayúsculas 29 

» IV.— Del uso de las vocales 33 

» V.— Del uso de las consonantes 39 

VI. -Del apóstrofo 75 

VII. -Del acento 79 

» VIII.— De los signos de puntuación 85 

Advertencia final . 89 

Catiilogo de voces de escritura dudosa 93 

Algo sobre fonologia valenciana 105 



c:vsre>^ 



PUBLICACIONES DEL AUTOR 



O Les compañíes: Drama valensiá en dos actes y en vers. 
—Premiado en los Juegos Florales del año 1885.— Va- 
lencia, 1887.— Folleto en 8.° de 38 páginas o o o o 

o Apuntes para una G-ramática valenciana popular.— 
Valencia, 1894. --Un volumen en 8.° de 204 páginas o o 

o Plantas medicinales cuyo cultivo conviene adoptar en 
el reino de Valencia.— Memoria premiada por el Insti- 
tuto Médico Valenciano en el curso de 1896.— Valencia, 
1897. - Folleto en 4." de 48 páginas o o o o o o o 

o Apología del Doctor Jerónimo Virués: Discurso leído 
en la apertura del curso de 1897-98 del Instituto Médico 
Valenciano, Colegio oficial.— Valencia, 1897.— Folleto 
en 4." de 48 páginas ooooooooooo 

o Catálogo de los lilsros que componen la Biblioteca de la 
Facultad de Medicina de Valencia.— Valencia, 1898.— Un 
volumen en 4.° de 437 páginas oooooooo 

o Cándido Grarcía: Historia novelesca.— Valencia, 1900. 
— Un volumen en 8." de 400 páginas o o o o o o 

o Historietas novelescas: Colección de cuentos.— Valen- 
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TEMPORALMENTE EN ESTA REGIÓN, COMO EMPLEADOS, 



MILITARES, ETC. 



FORMA UN VOLU AEN EN 4.*^ DE 204 PÁGINAS Y SE HALLA 
DE VENTA AL P XIO DE 7^.s Pesetas EN LA I.IBREBÍA 



DE IVILAB, CABAI.Z.EBOS, 1 



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A815 Tratado de ortografía 

V34Ni4. valenciana clásica