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Full text of "Un pueblo de los Altos Exposición Centro-Americana apuntamientos para su historia"



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Colección AVO 

www.ufm.edu 

GUATEMALA 






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Quezaítenango: 28 de marzo de 1897. 

Señor Licenciado 




Totonicapán* 



ím J/^€é^¿^U (Q. ^alia^/fa, 



Amigo mío: 



He leído con detención su libro y le felicito por haberse dedicado á una 
clase de trabajo que tiene tantos abrojos, tnáxime si se tiene en cuenta qtie 
su narración abarca las situaciones difíciles por que han pasado estos pue- 
blos, los tiempos ya gloriosos, ya adversos y que aún noestin, según creo, 
juzgados imparcialmente por la Historia. El que relaciona sucesos que han 
dejado lastimados á los pueblos y divulga cual ha sido y es la vida de sus 
contemporáneos, dichoso si goza de la consideración de algunos, por que 
teniendo que ver todo desde un punto de vista imparcial, no cuadra á mu- 
chos el modo con que el historiador aprecia los acontecimientos y la impor- 
tancia de las personas. Hay ídolos que no resisten la critica y hay orgu- 
llos necios que todo lo ven pequeño, miserable y raquítico si no se ajusta 
bien al molde de sus mesquinas pasiones. El historiador tiene que colocar 
á cada uno en su puesto, es un Juez que da á cada uno lo que es suyo y no 
debe estar poseído ni de simpatías para los unos ni de odios para los otros. 
Difícil cosa contar la vida de los pueblos; p^*- •-" '•• '|- • « -••»-> i- ...i;^t(o por 
su trabajo. 

Me pide Ud. que le critique su libro, que ic mga que impresión me 
produjo su lectura; pues bien, vamos á cuentas; pero antes de todo tfrraae 
aceptar mis agradecimientos por la honra que me hace. Soy afi ci o n ado á 
los estudios históricos, pero esto no quiere decir que tenga compe te nc i a pa» 
ra criticar un libro, y si le indico lo (jue juzgo bueno y lo que considero co- 
mo lunares de su obra es accediendo únicamente á sus dedeos. 

Ud. se propuso dar á conocerá su pueblo y le ayudaron en la importan- 
te labor el Coronel don Manuel García ElgueU y el Bachiller don Jacinto 
Amézquita. ¡Noble empeño! Principia la obra dando á conocerlas varia- 
das producciones de Totonicapán y sus datos estadísticos, lo mismo que su 
geografía física y política. Todos esos datos me parecen muy interesantes 
y mu}^ buenos; aunque creo que la altura del lugar no está determinada con 
presición. 



La vida de Totonica|>án antes de la Contiuista, lo mismo que el origen 
del pueblo y de sus peregrinaciones está incompleto y algo oscuro. Muchas 
veces el historiador por ser conciso rompe la hilación que debe existir en el 
relato fiel y continuado de los acontecimientos que por su importancia han 
Cbfitnbtiklo á la iransiurmación de un pueblo en sentido favorable ó adver- 
so: y es lunar que encuentro en su libro; parece que estuviera escrito con 
mticba precipitación, pues en algiín caso no se llega al resultado que se de- 
tea y se ohrida el terna, como sucede al hablar del kiché y del maya. 

hjLlSlHSensu pueblo la noble casa Zkin Nihaib y hubo siempre buenas 
COSHunbiesy espíritu libre y emprendedor. V.ae carácter que arranca desde 
los antiglIOS tiempos se conser\'a todavía y las vicisitudes políticas no han 
ktespart matar las antiguas energías. 
Mocbo interés despierta el almanaque indígena y tiene sus buenas diíe- 
oonotrosque se han publicado anteriormente. 

Hay aigüiios anacronismos al hablar de la Conquista y uno que otro 

•rnir de conceptos, como en lo relativo á la batalla de Olintepeque y á la 
■Nicrtt de Kikab Tanub y de Tecum Umán. 

Todos los pueblos conquistados suspiraban por su antigua independen- 
ClS, y Bo loé Totonicapán pueblo que se resignara con su suerte de ventada 
Aprovechando como toda la América Latina las vicisitudes de la madre pa- 
tria y laltando cohesión en el cuerpo político de Centro América, Atanasio 
^UfCO 1815 se proclamó rey de Totonicapán, y apenas duró veinte dias su 
► reinada Aunque la nueva organización política nada tenía que ver 
descendientes de Kspafia, pues fué creada por el puro elemento indi- 
hubo sangre ni persecuciones odiosas. ¡Qué diierencia cuando las 
les de la Colonia destruyeron el naciente reino! Atanasio Tzul y 
»,->_ 7^?^ murieron des])ués de haber suirido los horrores del tormento. 
iyw¿¿ vi ctimas! Así mueren rnsi siempre los iniciadores de las grandes 
PlIMi orma cton e i sociales. Cometieron el gravísimo delito de querer hacer- 
lü 2l?*'^**^*'** ^* romper con España, de reconstruir una patria que era 
^^ü*^**^*^ smazada con la sangre de sus valientes guerreros! 
Ko i«n vino la independencia y es cosa extraña en su Hbro, amigoXa- 
Qtie no se diga siquiera cuál fué la actitud de su pueblo en ese tienipo. 
Ers OMÉs^nde que ahora el Departamento de Totonicapán y no se dice 
le huo recortes. 

^^ lleipués de la ini'ei>endencia vino la anarquía á nuestros pueblos; la 
SSIL^ J?., J^ ^°^'<"''^^'' loílo y llama la atención el tratado de paz y de 
UNiiM celebrado entre los pueblos de Quezaltenango y de Totonicapán el 
deamLl tSÜll^^^^ ^"^ ciemuestra claramente la poca fuerza del gobierno 
^?rr°?P^/»"^ "^ podía contener los desmanes que hacían difícil la vi- 
^•••P?«bleel progreso. 



■•y qoe hacer relación de 



•e bsyan contribuido á 



Al ^^'^'^l^^^^jjdaác uno solo de los pueblos de la América Central, 

os hechos que directa ó indirectamen- 
ó á su ruina. Hay cierto engranaje 
lo, que no se puede prescindir, al ha- 
los sucesos que algunas veces ejercen 



vcfefftAMit«^ -• 1 i--^i^iiv^«iu u u bu ruina, nay cierto engranaje 

l^Tó^ nn^Zi A ^'^"^ *'''" ^' ^''^''^ "1^^ "^ ^^ P^^^e prescindir, al ha- 
u^ - ^ *°* oepartamentos, de los sucesos aue alminííc v^r^c ^íerpf n 



m So^^J procucen diferentes resultados. Y es cosa que noto t n 
q«»p5;»«»^ifc"*f" M-;'".""' *'^'^'^°' importantes; de donde resulta 

* <Wn«^™ Jí, '^'^""'^■' pero "n profano en la materia se quedará 
««.■i™ en muchas ocasiones V no enrnntrará „,^. „„„ „ .';.,_^„., 



CliniraaiMfe ¿n ^uJ^^ • j ''^"° «"^entrará más que secesos aislados 
«WWerOB?D^¿f^.T / ^'^"y" 'l"^ '■^"''" «""^hos datos para dar á 
"wwcoo pitcisión las tn.nsformaciones religiosas, sociales y políticas de 



Totonicapán desde la Conquista hasta nuestros días; y rapongoqne notHM 
Ud. la culpa de que haya tantos vacíos, si se considera por ana parte la es* 
casez de datos y por otra el poco tiempo que segün sé dedicó para formar to 
libro. 

La independencia de los Altos es nna de las partes salientes de sus 
Apuntes Históricos. Siendo el pueblo de Totonicapán amante de la liber- 
tad no estaba bien hallado con el carácter despótico de algunos gobernantes; 
de allí las inquietudes, las (¡uejas nunca oídas, los atropellos, d odio crecten- 
te al orden establecido y el deseo de cambiar la situación politiai, para salir 
de la condición miserable en (]ue vivían. I«a centralización mataba, como 
mata ahora en gran parte, las energías del pueblo y juzgo yo qne sólo á esto 
se debió la insurrección de los Altos, pues jamás haMa pensado en conad- 
tuir un estado independiente si un gobierno netamente liberal y dcaocntraU- 
zador hubiera regido los destinos de la )>atria. No hay más qne fi)ane nn 
poco en las causas expuestas en aquellos tiempos en (|uc apareció el Setto 
Estado, para comprender tiue lo que querían estos pueblos era un poco de In- 
dependencia administrativa y de prolección para satisfacer sus ctijenle» ne* 
cesidades económicas. Se dan otras razones además, para que hubiera apa- 
recido el nuevo Kstado, i)ero ningunas considero tan ostensibles como b» qne 
dejo expuestas. Yo hubiera (juerido (|ue Ud. que coleccionó bastantes daloa 
relativos á la lucha de estos pueblos cuando querían separarle de Guatemala, 
hubiera hecho un estudio detenido de las causáis que prorocaron la iwlepen- 
dencia. ¡Triste condición la de aquellos tiem{)os cuando no había en Toioni* 
capan con que' pagarle á un maestro quince j)esos, pora que enseftara á leer! 
Aquellos dichosos tiempos, en que el Corregidor Yüdicc imponía cinco peíoa 
de multa á los infelices por que trabajaban el domingo para conseguir el sns- 
tentó! 

Durante diez años puede decirse que lucharon los Altos para cooouísiar 
su independencia: unas veces en los campos de batalla y otras maquiíumoo tor- 
damente y atisbando la hora más propicia. Vencidos por la fuena no se re* 
signaron y alentaron odios contra el Gobierno; por eso es qne hubo tanto en- 
tusiasmo en Occidente cuando en setenta y uno se peleaba para derrocar á Cer- 
na. Todos los que lucharon por la independencia de los Altos, se agruparon 
al rededor de la bandera de la revolución. El odio comprimido por nna parte 
y las ideas regeneradoras por otra levantaron á estos pueblos que se lomaron 
en vencedores desde Tacana hasta San Lucas. 

Con el cambio político también cambió la vida de Occidente, lugar don- 
de la actividad encuentra vasto camjK) i>ara todas las empresas. 

Sabe Ud. con lo que simpatizo demasiado? con d carácter de sn pueblo, 
que siempre ha luchado ¡Kjr las buenas causas, aunque loa gobernanin digan 
lo contrario. A pueblos así se les llama en el lenguaje oficial ingobernables ó 
insurrectos. El que no dobla la cerviz y reclama >us derechos muere muchas 
veces atado á un poste, como el General Miranda; pero no debe desco nt ola r * 
nos los triunfos de la fuerza y hay que seguir luchando hasta que imperen la 
libertad y el derecho. 

Su pueblo ha tenido hombres de mucho nervio: Knn'qnet, Carranta, 
Sánchez, Forres y otros muchos llaman la atención por sns ideales y por 
su constancia itidómita. ^ , , _ 

i\ira siber lo que hace actualmente Totonicapán y con qué elemen- 
tos de trabajo y de civilización cuenta, no hay más qne bojear las P^K^^ 
de su libro, ya que Ud. hace una reseña minudoM y muy bnetm de todos 
los que s- dedican á las ciencias, á las artes y á la tndnstna.^ 

Ku fin, amigo Carranza, no S2 puede jusumente exijir qne sn libro 



reofia todas Us condicictones de la verdadera historia de su pueblo, pues 
üd. Irt linico que ha hecho son Apuntes Históricos, que pueden servir de 
mocho liara la hUioría general del país. 

Repito á üd. que le felicito por su trabajo, y quizá Ud. mismo le haga 
correedoiMS más larde i|ue le vuelvan más importante. Los ensayos siem- 
pie aondUIdlct, pero no hay que desmayar; el premio no se ha hecho para 
la peten» tino pira los jóvenes inteligentes activos que como Ud. no sólo vi- 
ven la vida material, sí que también se dedican á las nobles tareas del espi- 
rite. 

Soy como siempre su amigo y servidor, 



aiui¿^ ^. 



Á 



cf.itcrte 



7 







Iijtroducciór). 




KRBERTO SPENCKK dice que **U ünica hiitorím del valor 
jpráctico es aquella que pudiera Wamtíne sí^aúií¡^áiesai/th'^; 
}y el mejor servicio que el historiador puede presur á U socie- 
dad, es narrar la vida dq las naciones de modo que tamini»- 
tre los materiales para formar una Saaaü^ia (pm / m rm áim, j 
determinar luego cuáles son las leyes fundamentales á qoe o- 
bedecen los fenómenos sociales.— I^ que realmente isporta 
conocer es la historia natural de la sociedad. Necesitamos to- 
dos los hechos que nos ayuden á entender cdmo una nacida 
ha crecido y se ha organizado. Entre de ellos désenos cuenu de su gobtemo; 
pero hablando lo menos posible de los hombres que mandaban, y lo 
más de todo cuanto se pueda acerca de los principios, roécodos, preocupacio- 
nes, corrupción, etc. que lo caractericen. El relato no debe referirse al modo 
de ser y á los actos del gobierno central, sino Umbién á loa gobiernos locaka 
hasta sus ultimas ramificaciones". 

Nosotros no |)odemos escribir una historia sino humildes apuntamicnloa; 
y aun así, por varios motivos, hubimos de solicitar la colaboración del mode s * 
to escritor don Manuel García Elgueta y del Br. don Jacinto Améiquita. 

Este trabajo quizá sólo despierte un interés regional y nada dtil allegue 
al acervo de la literatura patria. No es localismo mezquino el que nos ha toa* 
pirado, por ({ue irradian muy mas allá del rincón querido nuestras aspiracio- 
nes y tendencias. ¿Cómo se mejora la sociedac» si no es mejorando al indivi- 
duo?. ¿Cómo deben mejorarse las naciones si no es mejorando al pueblo^ al 
municipio? Transmitir á otras generaciones hechos ciertos para estudiar la evo- 
lución de la sociedad; enseñar el ejemplo de lo bueno; todo es contribuir en al- 
guna escala en favor de la Humanidad. 

Pensar que ''el espíritu de localismo es realmente el amor á la petna y 
en vez de ser un vicio es una virtud," nos parece un error. 

La Historia y el Derecho dan á los departamentos de los Ahos tmn fiso- 
nomía propia. Pero si la idea de nuestra separación de Guatemala es ima nota 
saliente en esta obra, tómese en cuenta que nosotros sdlo apuntamos becboa y 
acariciamos aquella idea para que tenga realitaddn cuando el patriotismo re- 
construya la gran patria. La reaparicidn de los Altos bajo el sistema de Re- 
pública independiente es un absurdo^ dice uno de nuestros grandes bombfca. 
Pero ¿será un imposible el sueño de Máximo jerez? Oh! no; si aun estaasoaá ai^ 
dia fioche, al fin asomará la aurora. ^* Qué significa la Eipopción Centro Ame- 
ricana si no es una muestra de confraternidad? "Este Certamen, ba dicbo 
don Rafael Spínola en el discurso que pronunció cfidalmente en el acto de 



e: 



U iMOgttraddn, medio político franco y leal para fomentar sentimientos 
de cenmMUaerícioiismo, y procurar prácticamente nuestra futura ^ u- 
mán KettcHéOMItnoe. pueblos hermanos: vamos entrando por el buen camino. 
Todas las atcciooet del istmo |)arece que están significando por diferentes 
Medios en misma noble y bien hechora tendencia. No ha mucho Costa-Ri- 
Crn l«vild á Iss demá* rrpiiblicas iwra la celebración de una expléndida fiesta; 
litnsde Ifaienildad nos llamó á su hogar: levantaba sobervio monumento 
paiadmiUar una (fran a|K>peyn en que las cinco hermanas se tendieron las 
■Mwaantrla d;SStentada audacia de un am))icioso aventurero. Por otro lado 
Bl Sahador, Hondurui y Nicaragua traducen su tendencia de unión al for- 
mar wm nueva entidal |*Kilítica encaminad? á realizar ese magnífico ideal. 
•**Ho)rOliaienuib, con el cora/ón henchido de fraternidad, abre las puertas 
dt tale Certamen para que en él nos demos íntimo y cordial abrazo los cinco 
'ios de Oentro-América. No parece sino que cada una de estas repúbli- 
mnemase á padecer de nostálgica tristeza por la pérdida de la anti- 
l^tHa. IVabajcmos por que e la venga á nosotros. Que el porvenir nos 
det«iH%ii pfonio. inmortal y grande!" 

t- * 

**Es de importancia capital, dice Samuel Smiles, el c^ue una nación tenga 
isaide il on jfran pasado qué contemplar. Eso es lo que da fuerza á su vida en 
el pfr«rffite, lo que b eleva y la sostiene, l-^ ilumina y la transporta, por la me- 
••m de los grandes actos, de los nobles sufrimientos, de las valientes empre- 
SWdesM Wltepomdot. La vida de las naciones como la de los hombres, es un 
de experiencia : bien empleado, conduce al progreso social, mal 
no míe de sueños, de ilusiones y de faltas. Como los hombres, las 
^ ,_ .P ^fican y fortiñcan por las pruebas. Los capítulos más gloriosos 
de «i nisioru ton en general, aquellos que refieren los dolores, en medio de 
j^ff^** ííí?^ "* ^ desarrollado. El amor á la libertad y el sentimiento 
y*yy^^ l*<<^ b<ber hecho mucho, pero la prueba y el sufrimiento 
■owemttjeaoportados han hecho más que todo." Totonicapán, humilde rincón 
-- ltS ? !^ ??"? ^* relativamente tiene un gran pasado; mucho, mucho le 
ííiJ?T!Í2^ **"^ hijos; ha sufrido pruebas dolorosísimas; y solocuan- 
""'p*i* «n voz, parece haber perdido los bríos de su carácter inde- 
raltan varios capítulos para informar su historia hasta hoy, por que 
^-^•ecrndecer odios. 
PmimiO Smiles dice: "Mucho de lo que hoy pasa con el nombre de pa- 
d» JSiIcfc^íufSi^"^'^-'"^^^"^ una vulgar amalgama de santurronería y 
áeñw7Zmf^Sí^^£^^^'^^^^ ^^ manifiesto por preocupaciones, vanida- 
«fuwsnaooaaltt. No se muestra por actos, pero si por jactancias; gesticu- 
-^«m«SB a>iida por mediode gritos y alaridos desesperados, agita ban- 
MdeLn«^2^^ü^' cwmma nuevamente á perpetuidad la eterna antífo- 
•5m^r!í^!5^'^.'"f """l^' ^"'•''^^' desde hace tiempo, ün patriotismo 
wTw^lS^ K.T ^' í"^' ^'^"^^^ maldiciones que puede caer sobre 
SlSa v^ í.^^ un patriotismo mnoble, hay también uno noble: el que 
P^Sowa^l .^dr^K"'^^ que hace su deber siem- 

ú¿T^Z^L^a.^^"'^^^^^ ^acarel mejor par- 

pSiSLS^tSS^bU^i^*'^^^^ verdadero progreso. Ese 

SSÍÍ^^r^d^SS^^^ y el ejemplo de los grandes hombres del 

dde^CTd haí^^o^n-n" ' ^"-^«"fr' cientos, por la causa déla religión 
m aoemd. han adqumdo para sí una gloria inmortal, y para sus deseen- 



I 



dientes esos privilegios y esas instituciones de que too hercderot y [ 

í.os totonicapenses, en general, aon Uienoi patriocas. El nefcantiltsmo 
político es desconocido entre noaotros; por que ae aman loa principioa y 
los sistemas con pureza. Los hombres como Cayetano Amétqutuu Mo 
saben servir á la patria, defendiéndola en el campo de batalla; pero noqnie» 
ren en recompensa honores ni cin l4icoik QnUá pocoa» muy pocoa 

ciudadanos sean indiferentes nir roses de la patria. ÍJk adttlaciÓB 

que se escapa de labios deri< i quicne> la opinido pAblica 

señala con el dedo comocorru, . .. .i-rmiiuea; eaa adalari d n ca- 

si, casi ha desaparecido. Un día el C«> i Mou renaidmila 

Jefatura Política á los vecinos i>ar& pKiu-st.u p>r luc ia prensa dcdaquela 
República estaba organizada militarmente; fiero al oiría protesta ninguno la 
aceptó, á j^esar de (}ue Mota ront >impaliaa penonatok TotDokapán 

comoj)ueblo libre, ha perseguido : !enl<9: pero ana htjon» máa de mm 

vez, han sido vítimas de odios injn lo crejretal 



dres, es|)osas y hermanas, alguna <. i»orde de la t wnn ai UMB 

sido perseguidas, procesadas y cnrarcelada<« |H»r aiontCCÍnÚentoa(|Be8e tela* 

«oraenOi 



cionan con una elección de diputados Kl r.Hler KjccntiiPO 
cuciones; pero hubo |)erscguidores ; v juece« venale* . . .Se a» 

cusa al pueblo di ingobernable jxir «niw u . >o|»orta vcjimenei;3r lo«qneno 
:ienen té en la luirza d; la idea, le enrostran í|Uí es cobarde |ior que ou fym» 
cha á ciertos hombres (|ue, gozando de privilegios oficiales» pretenden ¡in- 
sensatos! ser arbitros y |)orla voces de la opinión. ffíM qoé no isiudttMm lu» 
gobernantes el carácter de los pueblos para gobemarloa? Ilientias man- 
gan jetes políticos in:ultos y sin más ley que su capricho» ó micnifai 
rece el monstruoso centralismo administrativo, seremos ingobemal 
No; el Departamento ni los municipios pueden convendne en 
rinatos ni satiapías. "¡.as luchas del derecho han de preocupar tanto al 
bre, como el pan de cada día; eludirlas es sancionar la injusticia qoe ' 



la y hacer á esta más proterva y audaz ea su» ataques; eludirlas es sttCtdan^ 
y si cada uno va dejando el cam|x>, todo será perdida" (Tcsiadel Lie. don 

Domingo Morales.) 

a a 

Asombra (|ue la discordia sea hidra de cien cabenscn la ciudad deTo tO| 
nicapán, desde 1892. Digámoslo muy alto en honor á la verdad y ^^^^^f^y 
pueblo mártir y vili|)endiado: el des|)olisrao de una minoría mtl gn iir a nie 
con el a|)oyo oficial muchas veces, pues de otro modo no se ^^^ '^Sí?* 
desafueros, ha |>es;ido sobre pacíficos ciudadano^ Bm imnoHa^ mB^ 
de apoyo, nada vale ante la volun" :lar: bs Altinna ekccionct MUllO* 

pales lo demuestran. Nocscicrto. ni. alguien ha dichoennn diario nn- 

cional, que aquí haya dos |x i tir éüo equivale á " 

na bandería personalista, sin i-t... ... , :... -pioa ft^oa, con el I 

partido oficial. Si embargo, justo es decir «lu- la minoria slndid a ^^^ 
sombra al cuadro que icpreser* '•• »ms, To t ont c apé n . a pneblo li« 

beral de antigua data, ias<^mí • !o abdeteado P^*V*>|^ ^í^ 

se llam; n liberales Jefes 1\' ^^^^^Í^SÍÜ^ÉÍl!!^ *** 

I^edernido de los Corregidores de i Cmfegldor Yamce 

persigió á sus enemigos ¡personales. IC» cierto; i* "lentes y peter^ 

te los progresos materiales; pero no queremoa el i fm^s. La 

ha hecho luz en las concienci.ns; est.nmo8 en ot 

No podemos ver con indiíerencia que los vi. 
hagan prosélitos. La inmoralidad |x>lítica *^ 




Ht necesario combatir la desmoralización en todo sentido,nacida en gran parte 
de avanoday íalu de conocimiento de nuestro pasado. Tenemos fe en el triun- 
fó del bSm y de la verdad. Digamos, pues, con nuestro autor favorito: "Cuando 
dcaiicier nadooal no se contiene ya, una nación puede ser considerada como 
mdrimátoniiiULCuando cesa de estimar y practicar las virtudes,la sinceridad, 
n boneeddad, la integridad y la justicia, no merece ya vivir más. Y cuando 
loa bombcca han tido corrompidos por las riquezas, depravados por el placer, 
íniiimKloa por el espíritu de partido, llega un momento en que la obediencia, 
la virtod, la lealtad, el orden y el honor, parece que debieron ser colocados en- 
tielaacoiaa pat t^y* Entonces en medio de las tinieblas, si quedan afortu- 
honradasquese cuentan y se buscan, su sola esperanza es- 
la mmoradón y en la elevación del carácter individual; porque sólo é- 
mhrar una nación, y si el carácter está irrevocablemente perdido, no 
Doaa alguna que valga la pena de ser salvada." [Smiles] 
'Preparar una juventud jwra algazaras y motines, dice un escritor español, 
ilocomo prepararla para t|ue presencie impasible la ruina de la patria." 
icova ju\-entud es cgoista ó indiferente; pueblos en que los ciudadanos 
B el látigo de los déspotas, mostrando la resignación del esclavo; tar- 
de 6 temprano ton envilecidos por ignaros, pero audaces caudillejos, que son 
ti «|»nto deetpíritus pusilánimes quizá por que éstos ignoran cual íué el va- 
lor moial de toa antepasados, incapaces de transacciones vergonzosas. 

Cuando loi Jóvenes entonan "la marsellesa pacífica de la fraternidad", hu- 
yen á sos pocilgas lo»\ncios y las pasiones (jue corrompen el cuerpo social; por 
qne la Jowfilud alienta en su seno nobles sentimientos y acaricia hermosos i- 
<iealtib Entonces desaparecen los quijotes que se soñaron señores feudales y en 
i« l<XO desvario vetan transformados en castillos sus molinos de vientos. 

Jdveoes! El trnUijo honrado es fuente de todas las virtudes; por que el 
imiíaio digiii6ca al hombre, asegurándole una posición indipendiente. Sed 
bjlttiosaenridofes de la patria; pero nunca lleguéis al servilismo para com- 
Pj*^* loa gobernantes.. La libertad no es el libertinaje. Pensad y obrad bien. 
Jm^ dealionrAs la memoria de nuestros antepasados ni transijáis con los 
déipo^ criminales y %-iciosos; desechad al hipócrita, señalad con el dedo al 
f^'^^^ '^O ** ^^ vuelve sobre sus pasos y despreciad á los vagos de cualquier 
^gaSed hombres de carácter. *'Los hombres de carácter, dice Emerson, son 
míwmnámm di lasocied.idá que pertenecen'' 

Gébmant «s! Conoced bien los pueblos y sed verdaderamente políticos 
^Mm^lS'Z!^^ colaboradores. Conoced nuestras necesidades económicas: 
Ü?Ít*^*^ ■«€«» industria fabril, enviándonos telares como hizo el Doctor 
^^? 3^ jy?y* neguéis una escuela de artes y oficios; si nuestro departa- 
■cato es el ttás poblado de la República, dadnos colegios como el Doctor 




jPwblo! Si has obrado mal, resígnate á sufrir; si bien, el porvenir te hará 

^ /i,~f mecánica que dice que la acción y la reacción son iguales, 

«Wúaden las cue.stiones morales. Las buenas acciones operan y 

, «¡socamente sobre quien las hace; el mal hace lo mismo. No sok- 

Zm^^^^L 1 "V''"''' ^í^'^''^^' P^' ^^ inñu.ncia del ejemplo, sobre 
•q^WHqoc han Sido los favorecidos ó las víctimas " J ^ ' 

' to^iS?.!¡^f/?'^^^^ y merecerá tal vez amargas crí- 

'S«r7«^. De la sana crítica esperamos con gusto lecciones 

'^2SJ?1 aorn' ^t^4^^^V^^Í,g:énero. Y rep.timo's: no es el loca- 

«enininocl que nos ha inspirado; amicus Plato, sed ma^zs 



SL' 



aniica 



J. E. Carranza, 



yn pueblo de los jE^ltovs 

A punta III lentos para su historia. 

Libro 1. 



DESCRIPCIÓN (;i..<M,K •. . ,. V. 

CAPITULO I. 

Limites-^ Extensión y poblacum—Asf^ecto f}TÍc- Cttmñ Pfwtmtmmí 
Montarlas — Fniómenos seismicM — Fmemiet'^Rmt. 



Hl departamento de Totonicapán está limitado al Ñor* 
te por el de Huehuetenango; al Oriente por el del Quidié; 
al Sur por el de Solóla: y al Occidente por el de Qnezalte- 
nango. 

En extensión es iiií-íK- !•> i!t;».i: t.L::u nt. ^ ::: is w .wc- 
ños de la República; pe:.» i s il i-.is ;. ...i i* fuiu :f* .^.^^^ 
habitantes. 

Su aspecto físico es inoutaduso, conteniendo algunas 
planicies. 

El clima, en general, es frío y saludable; pero en la región 
de Moniostenango se goza de una temperatura templada. 
Grandes hielos aumentan el frío en invierno y platean las 
^lontaña^ 

En proel iK clones naturales es bastante rico, especial- 
mente en el reino mineral. Existen minas de oro, plata, hie- 
rro, cobre, ópalos, mármoles, yeso, granito, talco etc. Cerca 
de la Cabecera hay dos can leras de piedra pata constmccio- 
nes y antiguamente se explotaba una mina de plata. Como 
productos vegetales, deben mencionarse las maderas de encí- 



no. roble, pino, abeto, aliso, nogal, ciprés, tripa de león, palo 
negro, cairelo etc.; maiz, frijol hermosas patatas, trigo, avena, 
rniusde climas fríos, entre otras, excelentes manzanas. Mo- 
niostenango tiene terrenos tan áridos qne allí el maiz se 

Srodnceen niaxorcas hasta del tamaílo de una bellota grande 
e encino; pero en otros lugares, que no son de grande ex- 
tcnfkión, produce además de cereales riquísimos duraznos, 
peras de excelente calidad, manzanillas, cerezas, granadas, 
«anranioni5, piftas, aguacates, caña dulce, mangos, gua3^abas, 
anonas, limas, naranjas, limones, plátanos, guineos, higos, 
jocotes uvas, membrillos, ciruelos, nueces, fresas y café. En-^ 
irclos animales, existen varias especies propias del clima 
del Departamento; pero las más abundantes son el ganado la- 
nar y las de las aves de corral. 

La Sierra-Madre atraviesa todo el departamento, ex- 
tendiendo sus ramales, y aquélla alcanza su mayor elevación 
en las alturas de María Tecum y Tzamixnam. 

Estando Totfuiicapán eu el eje volcánico de la cordille- 
ra, se notan en él con frecuencia fenómenos seísmicos. En 
la Cabecera comenzaron á oírse ruidos subterráneos desde 
18S5, pero cesaron al poco tiempo; sin que alguien pudiera 
determinar científicamente la causa de aquéllos. 

Abundan fuentes termales y frías, siendo las sulfurosas 
tan buenas como las de Vichy y Aguas Buenas en Francia. 
En^ la^ Cabecera existen las denominadas Agua Caliente 
Chiquita y los Baños Termales ó del Salitre. Estos bañes 
son de diferentes temperaturas debido al arreglo ingenioso 
delalbafttl Tomás Rayos; pero se han descuidado completa- 
mente por las municipalidades. En San Cristóbal, unos ba- 
ftos de agua tibia raagníficosy la fuente de Fray Bernardi- 
^a' En Momostenango existen las de Cacnayil, Payacú, 
Agua Tibia, Falá Grarde y Pala Chiquito; y en San Bartolo, 
una denominada Agua Caliente. 




portanaa como el Túmbala, el Pazacop y el Paul, en Mo- 
Iph^!!!?''' f^^'ft'^l ^1 Jocol y el Tzununá en S¿nta Ma- 
slntVnuZ^} "^ SS",^°: '^ ^"^^"^"^ y '^ ^^8'^^- Caliente, en 
^CaJ^l^r"' ,'IS^'^^J> y 'I Chiostancia en San Andrés; 
T'M^plJlí V^'ü'f '" ^^" Francisco el Alto; el A..ua 
Tibia, Paspnknayil y Pabacul, en San Cristóbal 



CAPITULO II. 



División admÍU,.s.,a.,.., — v i,,, ¡ai inii,,ra 

Gobierno dehariamental'^IijémtO'^L omerñó 
bliciiS'-Vias de cúmu 
n\is—Dis/rifos <. 



ió i imdmstrm^Remimt fé- 

' ^fono-^C&rrtaM-^Ft- 
. fianie-^itiiúmas. 



El Departamento está dividido en 7 municipios que com- 
prenden I ciudad, I villa, 5 pueblos, 33 aldeas y 104 caseríos. 

Los municipios son: Totonicapán, San Cristóbal, San 
Francisco, Momostenango, San Andrés Xecul, San Bartolo- 
mé y Santa ^L1^a Chiquinnila. 

La cabecera del departamento es la ciudad de Totonica* 
pan, situada al pié de elevadas montabas donde se encuentran 
el umbrío Kaxtum y elsobervioltzel Ahuaj.Vistala población 
desde las cumbres presenta un panorama encantador 
por el arreglo de sus calles, que son tiradas á cordel, parece 
á lo lejos un mosaico tendido en el hermoso valle donde 
corre el Sámala; sus campos sembrados de maíz y trigo os- 
tentan la laboriosidad de los moradores; y cu un horizonte 
dilatado se destacan majestuosos los volcanes de ^uezalte* 
ñango. Tiene una elevación de 2429 metros sobre el nivel 
del mar y está situada entre los 14" 58' 17'* latitud X.; y los 
91'» 21* 45" longitud O.; distando de la Capital 154 kilóme- 
tros. Su clima es frío, pero muy sano; el mal tiempo que se 
denomina *ia salud del pueblo" (neblinas) va desaparecien- 
do con la tala de montes. Sus casas, casi todas son de cons- 
trucción antigua y en la mayoría provistas de agua potable; 
no se ve ninguna de techo pajizo, sino todas cubiertas de le- 
ja. Las calles son angostas, pero casi todas empedradas, y se 
1^3 d^sigiii cDulos nombres de nuestros grandes proceres 
como Delgado, Barrios, Morazán, Cabafias, Jerez, Montúfar 
etc. Posee los edificios piiblicos necesarios, entre otros, la 
Casi Caasistonal, el Cuirtel, la Administración de Rentas, 
el Colegio Nacional de Varones, la Iglesia Parroquial, el 
Teatro *'Guzmán** y el Mercado en construcción; un bonito 
parque y muchas fuentes públicas. Es un pueblo esencial- 
mente industrial; pero no verifica grandes empresas. Tiene 
una población de 4(XXX) habitantes, la pran niavoHa de ori- 
gen kiché ó tlascalteca. 

Los pueblos más importantes son San Lnsiüuai y Momos- 
tcnango. 

San Cristóbal está á dos leguas de la Cabecera y lo atra- 



viesa el Sámala, dándole un aspecto pintoresco. Tiene varios 
edificios públicos; siendo el más notable su antigua iglesia 
parroquial, ser\'ida por el Vicario del Departamento. Sus 
nabiíantcs son casi todos de origen kiché, pero están j^a muy 
civilixados; y el tipo español asoma entre su raza por el cru- 
ce«pucs hay' mujeres no sólo hermosas sino bellas. Este pue- 
blo es esencialmente comercial y ha producido hombres de 
ciencias y letras. Tiene como 5.000 habitantes. 

**Momostenango es una floresta agreste y accidentada 
cu)*a nataraleza poética bordada aquí y allá de frutales, bos- 
QUecilot de encinas, pinares y madroños, de brillantes y lin- 
disimotriscos y circundada de lomas color de acre; ofrece por 
donde quiera encantadores paisajes. Por su clima delicioso 
ea nn lugar propio para icnvoradas en invierno." Entre sus 
edificios está la Iglesia parroquial que construyó con su pe- 
cnlio el indio Diego Vicente. Sus habitantes sobresalen en 
la fabricación de tejidos de lana muy apreciados en Centro- 
América y aun en el extranjero, pues llamaron la atención 
cuando fueron exhibidos en Chicago. Momostenango ha 
producido hombres de ciencias y letras y recuerda al patrio- 
la don Manuel J. Toledocomo unode susmejores servidores. 

Los empleados departamentales son: un Jefe Político 
que Umbiéu desempeña las funciones de Comandante de 
Armas é Intendente de Hacienda; un Juez de i. ^ Instancia 

Eira los ramos civil, criminal y de hacienda, sirviendo tam- 
léncomo Auditor de Guerra y Asesor del Jefe Político; y 
un Administrador de Rentas. 

En la Cabecera hay una municipalidad mixta de ladi- 
nos é indios y un Juez de Paz. 

El Ejército consta de 5000 hombres próximamente, com- 
prendidos el activo y el de reserva. Hay tres comandancias 

S^r^^AK ,^^''^^Pí>"^e« á tres comisiones : políticas en 
ban Cristóbal, San Francisco y Momostenango 

amlÍ*Jfí^''ri''' Departamento 47 escuelas primarias de 
;íÍhLr«ro' í í*''^ ^-oncurren 2765 alumnos. En la cabe- 
cera ha> una escuela complementaria de varones una de 
párvulos y una sala de lectura. ' 

tll„.i^í''^'^^°^^^'*^^ Departamento hacen comercio bas- 
Unle activo con casi todos los pueblos de la RpnnKiT. 
con algunos del Salvador, Honduras y MéxiS^t^^^^^ ?'" 
IOS y artefactos y trayendo toda clase'^de mrrckderí.s etc 
alfare'Sl'lrircTbt^^ ^^'' las^ de Tejil^s y 



Los productos y gastos de las rentas públicas ascendie- 
ron respectivamente en el aflo económico de 1895 á 1896, á 
las sumas de $140.788-73 y $129.407-17. 

Las municipalidades de los pueblos cuentan con más 
fondos que la de la Cabecera; pues ésta tiene un déficit co- 
mo de $10.000 y ese déficit aumenta de dia en día. 

El Departamento está cruzado por caminos de herradu- 
ra. La Cabecera está unida con la Capital de la República 
y la ciudad de Quczaltenango por medio de una carretera, 
3^ se construye otra para unirla con Santa Gmx del Quiche. 

Hay tres oficinas telegráficas: una en la Cabecera, don- 
de también se instaló un teléfono, y otras en San Críslóbml 
y Momos ten ango. 

Existe una oficina departamental de Correos y otras 
subalternas á cargo de los secretarios municipales. 

Hay durante el año tres ferias importantes: la de Toto- 
nicapán en los dias 27, 28, 29 y 30 de septiembre; es antiqui* 
sima, pero ha desmejorado; y las de San Cristóbal y Momos- 
tenango en el mes de julio. 

En lo político, el Departamento comprende los distritos 
undécimo y duodécimo. El primero se compone de Totonica- 
pan, San Cristóbal, San Andrés Xecul, San Francisco el Al- 
to,San Carlos Sija, Sibiliay Cabricán; y el segundo, de Mo- 
mostenango, Santa María Chiquimulay San Bartolomé. To« 
tonicapán y Momostenango son cabeceras de distrito y eli- 
jen respectivamente 6 y 3 diputados. 

La religión dominante, como en todo el país, es la católi- 
ca, cuyo culto mezclan los indios con prácticas de su antiguo 
paganismo. 

Se hablael kiché y el castellano, extendiéndose rápida* 
mente el uso de éste entre los indios. 



¡¿n pueblo d(> les ]\\tm 



Apiiiitanru'iitos para su historia. 

l.ihro II 

PAfiTE A^STjfiüA POR DON 
Wanufl C>. íldufta. 

CAPITULO I. 

Origen dv yotontut¡Hin--h5:aoiii:>: :,- izucím ,\iMait> jf 

ios tres lugares donde el pueblo /. df sms frrmUrtt's 

nombres Confederación de U .\.ui,u Kuké 



El origen de Totonicapán se pierde en la brumm smpe* 
uetrable de un pasado tan remoto, como las fundaciones de 
Vtatlán.Tekpán Atitlán, Xeiahuh, Tekpán Guatemala, Chai- 
chitan, Kopán, Kalel, Kiriva, Chinabahul ó. Zakvleu y otras 
Ciudades prehistóricas, que sinembargo de tantas prolijasin* 
dagaciones, aun no ha podido precisarse sus orígenes, ni de- 
terminar si las gentes de esas ciudades eran autóctonas, ó 
procedían de c^rri.tites conquistadoras ó emigrantesde otros 
pueblos. 

De las ciudades citadas, lo más que hemos podido ave* 
riguar respecto á sus lejanos orígenes, es que ya existían po- 
derosas y adelantadas ochocientos afios antes del descubri- 
miento de América por el inmortal Genovés. 

Lo antiquísimo de esos pueblos y su sorprendente ade- 
lanto, está manifestado en laexpléndida magnificencia de sus 
ruinas y en lo prodigiosamente notable de todos lo?> objetos 
en cerámica, ídolos artísticos de alto y bajo relieve, pinturas 



tutensas aun al través de remotas edades, jeroglíficos indes- 
cifrables, piedras preciosas perfectamente talladas; y todo lo 
que forma su riquísima y misteriosa arqueología. 

La historia autieua de Totonicapán está ligada íntima- 
mente con la del Reino del Kiché; de tal manera que no po- 
dría escribirse aquélla sin tener ineludiblemente que referir- 
se áésU. 

Según los anales de Tekpán Atitlán, el Popol Vuh, (i) 
Torqucmada, los Títulos territoriales de Totonicapán y otros 
autores, la nación kiché, la kakchikel y otros muchos pue- 
blos vinieron de un lugar llamado Chikomostok ó de las ''sie- 
te cuevas", también denominado Tullan, ciudad fundada por 
Qnetxalcoatl, la divinidad nao, según las teogonias mexica- 
nas. Este pueblo, en las artes y otros conocimientos había lle- 
gado i un notable grado de adelanto. 

Peregrinando los pueblos referidos desde el Occidente 
al Oriente, atravesando penosamente el teriitorio de Jalisco, 
las vastas soledades del Golfo Mexicano hasta el Xicalanco, 
Yucatán, Loriland, Peten, Alta y Baja Verapaz; la naciona- 
lidad kiché se estableció primero en Rabinal Achí, y des- 
pués, buscando mas extensos horizontes, en Zmachi, Chiavar 
y Vtatlán; y otra parte considerable de aquellas huestes con- 
quistadoras se estableció en el inmenso territorio de Ot- 
lOjrá, Ixtlavakan, Patzaká [hoy Momos tenango], Tzaloh 
(Chiquimula)', Xelahuh (Quezaltenango), Zunil, Olintepek 
y el territorio de Zapotitlán, í^a^alkeh, Zamayak y Retalhuleu, 
desalojando á la nación mam que era la poseedora de di- 
chos territorios en remotos tiempos antes de la conquista. 

La nación kiché, había fundado el imperio de Xibalbá; 
sus ruinas aun se distinguen en Ocosingo, Palizada y Palenke, 

^l^T? *^^ ** |tf <U ^»o d e este tralnjo nos encontraremos con nomVjres indígenas escritos rigu- 
■^■ ■ ■yffliliUlMB laetc rttttf» antigua casi desconocida. El valor de los signos para la pronuncia- 
^n«i WM0 «É» MMCMnle cuanto que así no se desnaturalizan las voces; v facilita notablemente 
Algunos escritores no conocen la escritura, y de ahí lastimosas con- 




m frecuencia son los siguientes: 4, £; y emplearemos las letras k. h, 
— — — ttmíjién sonidos especiales. 

*¿J 5EI**r**^ J" ^ l^^^^' y su uso es frecuente en todos los dialectos de la Repúbli- 
^átü^Slu • • *^^"' ^ ^-'scriben así: 4ha. 4he. 4hí. 4ho. 4hú. para dar más ener- 

JSJ^¡¿S!¡¿ULSS!a^ ?" /"f í^ JPÍ*"^^ y equivale á emitir el sonido de dos ce ó kk al 

1^ ^22* "¡JÜJ*** ^"*' ** »<*'• ^"^ ahsih esmeralda. 

■ a k M. .. *fl*" «^ytrt hno de la c. empleándose como su equivalente fonográfico. 
%mnm. ^^ a» qoe en castellano é inglés; representa el sonido de dos gg ó dos jj 

J* * ^Slf •*■**» «fe h »h inglesa silbándola, 
^■fl ^J!^!LSX¿irSÍS ^ i^i"^'P'^ "**" palabra; en medio de esta ó al principio, seguida de 
^p!^-Xv!*^V^M^S^^^ ^^^ "^'^ '^^^^"^"'^ "^^y ^"^^•^- i^i^^P^os: vinak, gente 

-^i«.c«ioonográ6cocastellanoenlaspalabraí indígenas para mejor comprensión del 



estado de Chiapas, donde según el mantiscríto de Tekpáu y 
del Popol-Vuh,se fundara la primitiva Tulla y cuya metró- 
poli de aquel grande imperio era la magnifica y monumental 
ciudad de Kul-huakán, Nachán ó Palen-ke. 

Circunstancias impenetrables á nosotros y que la histo- 
ria aun nos tiene veladas, hizo que la nación kiché abando- 
nase el imperio de Xibalbá para ir ádistantes tierras á fundar 
la segunda Tulla, Tectihuakán y otras ciudades convertidas 
hoy en ruinas venerandas y admirables. 

Pero ¿qué fuerza irresistible ó qué misterio poderoso im- 
pulsaba á los kichés, ese pueblo de artífices, á emigrar de hU» 
dominios y de las ciudades asombrosas que levantaran? 

La clase noble de la casa Tzikin Xihaib, refieren unos 
títulos territoriales, se estableció en Totonicapán; de donde 
puede explicarse la notable inteligencia de estos aborígenes, 
el mejor tipo que los distingue de los otros indios, su carác- 
ter valiente, incansable y laborioso. 

La ciudad de Totonicapán primitivamente no estaba 
cu su actual ubicación. Primero, descansaba extensa y popu- 
losa en las fértiles y accidentadas • .s de Pal/ ' 
OherCaibal que se forman de las dcj.v ;;cs de lasca- 
das sierras de Chui Tinimit, Chui Patán, Paziká, Chui 
Kuxlikel, Chui Tzalamcho, Paul y Chuixtoká. 

Deesa primitiva población, |2| no existe al presente 
ningún vestigio. Bajo la acción ruda y reprobable de la pi- 
queta, el azadón y el arado, todo fué destruido irreflexiva- 
mente por otras generaciones. 

Causas que no hemos podido encontrar siquiera i 
guna tradición, hizo abandonar esta comarca para estable- 
cerse al Norte á dos leguas distante en las llanuras de Pa- 
takah y Pakí. En este punto si hause encontrado varios ob- 
jetos de cerámica é ídolos que revelan la existencia de la 
antigua población. 

Más tarde, por la tendencia de raza kiché de tundaí 
bandonar las ciudades v pueblos que edificaba, dejaron vhi^ 
fundación, eligiendo definitivamente el punto del actual To- 
tonicapán, designado en las antigtms historias con el nom- 
bre de Chui-Meíena que significa "sobre ó arriba del Agua 
Caliente," por sus baños sulfurosos y termales. 

Cuando la conquista, el pueblo llevaba muchísimos afios 
de establecimiento en este punto, y ello se prueba y confir- 
ma con íA hecho de que rlíe/ v nueve aftos después de la ve- 

21 Oizoyái.que significa lugar Je ,>l-v:íÍjio-. . 



.lü 



nida de los españoles, es decir, en 1545, fué la edificación 
de su célebre templo, del cual vino á colocar la primera 
piedra el primer Obispo de Guatemala don Francisco Marro- 
quín. [3I 

Los tlascalas que vinieron con el conquistador variaron 
el nombre kiché antiguodeChui-Me^ená por el de Totonaca- 

Ea óTotonacapán; y, como hemos dicho en otra ocasión, ha- 
la un pueblo en México que se llamaba Atotonilco ó Totonil- 
co que significa: **Agua Caliente;" uniéndole la preposición 
r.i ó r.?r se forma Totonilcapa ó Totonicapán, "en el agua 
caliei- ' sobre el agua caliente," exactamente 

igual ai isiguincadü kiché de Chui-Me^ená, ''arriba ó sobre el 
ajrun caliente/* 

Totonacapa ó Totonacapán quedaba en el Xicalanco en 
la región de Onohualco, ''lugar de mucha gente," cerca de 
la antigua Centla y significaba también "lugar de basti- 
mentos;** porque de este pueblo, debido á su gran agricultu- 
ra, se abastecían innumerables pueblos; analogía idéntica 
á la actual Totonicapán, que surte así mismo no sólo de ar- 
tículos alimenticios, sino con variados artefactos á muchas 
poblaciones de la República. 

Estamos bosquejando la parte antigua de la historia de 
Totonicapán,^ y parece que en esta última referencia hicié- 
ramos una digresión; pero no es así, pues sólo queremos 
adelanUmos para llegar etimológicamente al significado del 
nombre, demostrándolo hasta con el ieroirlífico que lo sim- 

|. .. -^.^^^l^uilco, Totonilco. La escritura es idiográfica y po- 
lisilábica: el signo atl agua, en la boca de una olla colocada 
sobre dos piedras que forman el ileczcüe, hogar ó fogón; la 
olU pintada de negro en el asiento, para indicar la acción del 
luego siguifica: atotonilli "agua caliente," "en las aguas 
lennales de, ce en, y atotonilli "Agua termal." 

Dijimos al principio que la historia antigua de Totonica- 

SÍÍJ^ V i't^'l^'^'^^^^ "^"^'^ la del Kiché, y especialmente 
con la de Xelahuh, porque desde la antigüedad éstos dos pue- 
0l<» Hermanos y vecinos han venido corriendo la misma suer- 
te en los azares de su destino. 

A^ ^;?$!5"^f^ la metrópoli Vtatlán ó Kumarkah, la segun- 
da mí W 7-' • ^ ^'^ Totonicapán, tanto por su importan- 
cia military política, numerosa población v otras ventajas, 



^iS'I^ÍnSte. ^^^"^^^^^ ^^ ^313 por habers. interesa:lo en dio los ' 'principales" ó 



p 



cuanto porque en ella residiau los príncipes y demás deseen* 
dientes de la casa de Tzikín Nihaib. 

Que la ciudad era populosa y podin — ds 150.000 ha- 
bitantes, se demuestra con clbccho .. o, scRÚn los 
títulos territoriales citados, de haber !»acado de ella Tekún 

Vnián 18.000 soldados para llevarlos ala •"^-•- ^ •-fonuna- 

da batalla de (i! ir j7:j7: en los campos de . i conse- 

cuencia infortunada y abrumadora, fueron los trescientos 
•v-^ de cruenta dominación. 

La nación kiché estaba dividida s ramas confede- 

radas: la principal y de más alta gerarquta era la de Kavek, 
la de Nihaib y la de Ahau Kiché. La primera tenia su asien- 
to en Vtatlán ó Kumarkah; la segunda, en los de Rabinal 
Achí; y la tercera, en Totonicapán y demás pueblos de sus 
dominios. 

Estas casas se regían por otros tantos reyes de un mis- 
mo origen, siendo tres monarcas iguales en poder y autori- 
dad dentro sus respectivos pueblos; pero prr- ^ --nn en la 
federación los de Kavek, que era la casa pn: :a. Asi 

es como Vtatlán, corte de los Kavek, era desde Kotuha y 
í'u?4uniatz, la metrópoli de la federación. Kur*-^'H está si- 
tuada al Occidente del que es hoy Santa Cru/ i. y en la 
cumbre de la colina se levantaba el templo de Tohii. y en su 
base los palacios de ^ '-^ ^amilias realr^ 

CAPITULO IL 

Sistema electrizo de ios reyes de Kické-^Jurisdiaüm de hs miswmt jrdesm 
Corte sobre el pueblo^Élección de los (¡.^m(uhrts di /VmaM--- Tn- 



Ku las tres casas i^u:u cm ti ^isicma de sucesidn. Ihcc 
Torquemada (juc se nombraba el rey sucesor en uno de los 
hijos del reinante, dando al siguiente el titulo de Electo al 
tiempo que aquél muriera. Al primer nieto se baria Capitán 
de sus ejércitos; al segundo, Capitán menor. La escala de la 
familia se corría al morir el monarca. Pasaba á Rey el suce- 
sor y á sucesor el Electo; á Electo el Capitán mayor; á Capitán 
mayor el Capitán menor; y el pariente más cercano, á Capi- 
tán menor. Era notable esta circunstancia: no podía ascen- 
der ninguno que hubiera sido inepto en el ejercicio de su car- 
go. Sin que no todos fueran reyes, disfrutaban de cierta 
representación de tales, sentándose bajo dosel, y subsistien- 



do de los tributos que los pueblos les daban. En el aparato 
rrpoquc maiiifestahnn,la diferencia consistía en que sólo se 
-^•«Ttiba bajo un dosel de plumas el Capitán menor: bajo dos, 
lucido uno entre otro el Capitán mayor; bajo tres el 
K.r.io; y bajo cuatro el sucesor y el Rey, que representaba 
U jKinipa y majestad del trono. 

En la bondad de este régimen llama la atención que 
no era accesible á todos el Gobierno de la Nación, sino sólo 
á los hombres prudentes v muy experimentados en su eco- 
nomia administrativa. 

En la descripción de Vtatlán por Zurita, cuyo autor di- 
fiere deTorqucmada,sedice:que losdos jefes inferiores al Re\' 
cjcri'Un juri.sdicción conociendo de todos los asuntos del 
fuero común; y no podiau juzgar sobre la pena de muerte sin 
consultar al superior. 

Dicen los señores Pi y Margall y Torquemada, refirién- 
dose al Popol-Vuh, que había, bajo la inmediata autoridad 
délos reyes, un Consejo que discutía los altos negocios 
del Estado. Este Consejo se compondría probablemente de 
loa cabezas de las casas en que se dividieron los tres reinos ó 
casas principales. Estos eran los grandes dignatarios que 
en Kavek había: el Ahau Ahpop, el Ahau Ahpop Kamlia, el 
príncipe .Ministro de la Casa, el Nimaclio4oh, el grande Elec- 
to, el .Ahau Ahtohil, el Príncipe de los sacerdotes de Toliil; el 
Ahau Íu€4umat2; el Príncipe de los sacerdotes de los eue4u- 
malz; el Fopol \'inak Chitui; el Consejero; el Solmete Keh- 
nay; el Ministro de los tributos; el Tepen Yak; el gran Yaki; 
el Popel Vinak, Pa Honi Tzalatz X4uveba; el Consejero del 
Juego de pelota. Las dignidades de los otros reinos eran po- 
co más ó menos análogas. 

El gobierno administrativo en las provincias era repre- 
aenudo por gobernadores, no de elección popular, sino elec- 
to» directamente por los reyes, cuyos cargos casi siempre 
eran hereditarios. En este caso, los hijos y los hermanos ó 
algún otro de sus deudos los heredaban sí tenían habilidad 
y Aptitudes. 

bw!:!í!J2^''^^'''''''.^'^"^'''^''^''^^ vasallos V de los pue- 

«Wa^^n^?'''' consistente en metales, perlas, cetros de esme- 

Si^ .!Í ^'^''/'^'''^^'''^^^J^^ ^^ P^^^^^^^^ ^a^ao, dulce, 
SK^^ demás produccionesde la tierVa indispensa: 

Es de notarse, que además de que aquellos reyes se dis- 

S;; ITÁT P^-- P/^^-- econlica^eran p/ofí^^^ 
dameute rebgiosos en la adoración de sus dioses. En esas 



prácticas religiosas, además de «us prolongados ayuíu -. se 
abstenían de sus mujeres; quemaban incienso, oraban nec- 
eando preferentemente la hermosa plegaría consignada en 
el Popol-vuh, cuya sencillez en forma, poesía y sublimidad. 
11 ) la hemos visto igual en ninguno ñc Ifw refinamientos del 
ascetismo católico. 

No se puede rcasiunir más en u i... ... vocación, ni pedir 

más á la Divinidad con la siguiente plegaría: 

*'¡Salve, oh Belleza del día! Salve, Huracán, Cormxdndel 
'^Cielo y de la Tierra! Tú, que repartes la felicidad y la Glo- 
ria; tú que das los hijos y las hijas, vuelve á nosotros tns 
'^miradas y esparce á manos llenas tus beneficios. Dá el ser á 
^'nuestros vasallos: haz que crezcan y vivan, ellos que sostie* 
*'nen y alimentan tus altares y te invocan en los senderos, 
**en las márgenes de los rí )s,'en los barrancos, á la sombra 
**de los bosques. Dales hijas é hijos. Líbralos de todo infor- 
"tunio: no consientas que se introduzca entre ellos el 
"tentador ni les hable á la espalda. Haz que no se resbalen, 
**ni se lastimen, que no sean fornicadores ni incnrran en 
**sentencia de jueces. Haz que no caigan, ni en los bajos ca- 
*Sninos ni en las altas veredas; que no haya para ellos delante 
**ni detrás de sus pasos, ni piedra en que tr«»»^í— ••»» »»' '»»fOíi 
**peligros. Prepárales caminos llanos y fnii no 

*'perniitas que de tí les venga mala ventura. »J:: - íce 

**feliz su existencia ante tu boca y tu faz. ¿(Ji: Lu:.,¿.í¡; del 
"Cielo! ¡Oh, Corazón de la Tierra! [Oh tú. Majestad oculta! 
**¡Oh Tohil. ¡Oh Ahvilix!, oh í'afavii/l, que llenas de la una á 
'*la otra las cuatro extremidades y los cuatro ángulos del 
*'Mundo! Que mientras haya luz, estén todos ¡oh Dios, ante 
tu boca y tu rostro!'* 

Esta uración, penetrados del más profundo recogimiento, 
invocaban los reyes, los príncipes y altos dignataríos del Es- 
tado. Es la más tit elocuente expresión en las teogo- 
nias indianas. 

Ixpiya€o€, Ixmufaiu . \\'.:\ fi.* 
dioses nacionales. Huracán : lUdc ci»ptniu 

déla Naturaleza ó Suprcniu , -., . ni%*erso, cre- 
yendo que manifestaba su poder por el relámpago qne alnm* 
bra y el rayo que mata. 

Con estos dioses nacionales, refieren el Popol-vuh. los 
anales de Tecpán Atitlán y otras antiguas historía 
no la nación kiché desde í^ullan Zuiva haciendo el pnncipio 
de su peregrinación cu la obscuridad de una noche prolonga- 
da. Tohil era el Dios déla casa de Ka iíaviiz de la de 



Abau Kichó; y Ahvilix el de la casa de Niliaib. IxpiyaCoC é 
IxniuCane, eran divinidades que adoraban las naciones kak- 
chikcl y sutubil. 

Los tres dioses, Ahvilix, CaCavitzy Tohil, tenían un tem- 
plo magnífico en Vtatlán, y casi representaban una trinidad, 
paes Tobil era adorado eu los tres juntos. 

Tenían una piedra brillante, negra, de obsidiana, especie 
de ara, donde se consagraba el culto de sus reyes y sus pue- 
blos. Estaba en un Tzacualpilli ó templo eu Kalibahá ó Tzu- 
tnbi. El pueblo creía que en los reflejos lanzados de las fa- 
cetas de la piedra, éstos dioses decifraban sus oráculos y ex- 
presaban su voluntad. 

CAPITULO III. 

Cfmtit Jt tfs iii,fíi>í—/.o que dice el señor Pi y Margall— Legislación pe^ 
nal— Idioma kiclU y sus dialectos. 



El génesis kiclid casi parece idéntico al génesis hebrai- 
co. Dice el Popol Vuh: 

^ "En un principio todo era silencio y calma: vacía estaba 
la inmensidad de loscielos. No había ni hombres ni fieras, ni 
aves ni peces, ni hondonadas ni barrancos, ni piedras ni 
plantas. No se había manifestado todavía la Tierra- no exis- 
tiansino los cielos y la mar inmóvil. Reynaban las tinieblas, 
U noche. Sólo allá sobre el mar tranquilo brillaban como luz 
nulf "?'"{'' ^^ Creador, el Formador, el Dominador, la ser- 
piente de plumas, los que enjendran y los que dan la vida." 
Hablóles el verbo de Dios y resolvieron. Retírense diie- 
í^níf íT^^' y apareció la tierra. Como niebla se formó, 
cXí^ri °Y* ^^ cabrajos, salieron del mar las montañas 
Cnbnéronse al punto los cerros de cipreces y pinos; y divi 
ÍSíes^ aguas, bajáronlos arroyos á los villas por' las vei 

d¡io-"S'ílT."l,T "' ^"f ^^Z^r^^r^ y el que da la vida y 
•?V2^^^Z{rVt^T í'^'^'^'^y' en disfintas moradas. 




tcis entre las ramas de los árboles, y en las plantas trepado- 
ras. Hablad, se afladió luego á los animales todos; bramad, 
aullad, rugid, gorgead, cada cual según su especie y según 
Su género. Honrad sobre todo á vuestro Dios, decid su nom- 
bre, saludadle, invocad á Huracán, el Corarían del Cielo v de 
la Tierra." 

**Viendo el Creadory el i t>rríí;i(.or cjuc ios auiiuaics no 
acertaban á invocarle, hagamos, dijeron, al hombre para nne 
nos respete y obedezca, nos sostenga y nutra." 

Dice el señor Pi y Margall que, aunque bajocl vcio uci 
símbolo, la cosmogonía kiché ofrece un sello de oríginali* 
dad que presenta los difíciles y ásperos senderos por donde 
se perfecciona el hombre y llega de la vida salvaje á la vida 
culta. No le pinta desde un principio ni bello ni inteligente. 
Es, según ella, hijo de la civilización y de la lux, sólo cuando 
recibe por tercera vez la vida; y si entonces ve mermadas 
sus facultades, no es por su culpa, sino por celos de sus dio- 
ses. Pensamiento profundo que parece querer indicar cuan 
avara es la Naturaleza de sus secretos y cuánto nos enaltece 
el hecho de sorprenderlos y descubrirlos. 

Sigue diciendo, y esto es interesante, justo y honroso 
ara la nación kiché, que los kichés, á no dudarlo, eran pue- 
los bastante cultos. Que tenían no sólo su Cosmogonía, 
sino también sus leyes; una escritura que llevaban ya de 
Tulla cuando se fijaron en las márgenes del Usuniacinta;una 
Aritmética, una lengua capaz de espresar altos conceptos; 
una literatura á juzgar por una pieza dramática que Bra- 
sseur de Bourbourg ha incluido en su colección de docu* 
niefitos para la Historia y la Filología de América. 

Entre sus leyes, las había notables. Se castigaban loa 
delitos contra la propiedad, sólo con multas y devolución de 
lo robado. Aun al reincidentc, aun al ladrón de oficio, no se 
le ahorcaba, mientras tuviese un deudo que satisfaciese el 
importe de sus condenas. Estaba prohibido cazar en tierras 
de otro y pezcar en ajenas aguas; pero no se obligaba al 
que tal hiciese sino á entregar su caza y su pexca. Sólo cnan* 
do pertenecía el reo á los enemigos de la Nación, se le im- 
ponía la pena de muerte. Mataban también al ladrón de ob- 
jetos sagrados; pero cuando eran de valía. De no ser asiese 
le hacía esclavo. 

De los delitos contra la honestidad, se castigaba con la 
muerte sólo la violación consumada. La frustrada, sólo con 
la servidumbre. También se colgaba ó despeflaba á loa adúl- 
teros, pero cuando la adúltera era esposa del monarca. El 



i 



i6- 



Mmple estupro no llevaba consigo pena aflictiva, como no 
reclamasen por la mujer los padres ó los hermanos. Si éstos 
lo exijían, se declaraba esclavo al delincuente y aun cabía 
matarle* La prostitución no era delito. 

Dotada, ó por mejor decir, comprada la mujer, no volvía 
mis ala casade sus padres, ni á la desús parientes. Si viu- 
dst casaba con el cuñado ó con el más próximo deudo del 
marido. Era con todo más libre que en ningún pueblo de 
Europa. Mediando justo motivo, abandonábala casa conyu- 
gal sin inler\»eución de nadie. Si instada á que volviera, no 
volvía, quedaba disuclto el matrimonio. Marido y mujer po- 
dían casarse de nuevo con quien quisieran; licencia verda- 
deramente de admirar, en donde la mujer era poco menos 
que esclava. 

Las penas duras y graves estaban allí generalmente re- 
servadas para los crímenes contra el Rey y el Estado. El 
Kicbé plebeyo ó noble que descubría los secretos de la 
guerra, ósc pasaba al enemigo, el kazik ó señor que amoti- 
naba á los manzehuales ó los disuadía del pago de los tribu- 
toa,^ no sólo moría sino que también dejaba esclavos á sus 
mineres y á sus hijos, en poder del Fisco todos sus bienes. 
Padecían otro tanto los que atentaban contra los reyes. Ver- 
dad es que con la vida expiaba también su delito todo reo 
de homicidio. 

Lo singular es que si no por ley, por costumbre alcanza- 
ba el castigo á los jefes del Estado. Si degeneraba el poder 
en tiranía, comunicaban en secreto sus quejas los agravia- 
dos á los magnates del Imperio; y como los encontrasen pro- 
picios á bUs ideas de venganza, conjurados con ellos, mata- 
toan al Rey, vendían por esclavos los hijos y las mujeres que 
natrta tenido y se repartían el Erario. Acudían al Rey veci- 
no y le estimulaban con el cebo de las haciendas y las esposas 
oel suyo para libertarlos de tan insoportable despotismo. 
Torquemada, libro XII, capítulo XVIII. 
r«.l Í\ÍT'L°,"'f'l?'^ originales los kichés en su idioma, del 
wJ^ H '^'^^^¿^""^^^^^ >' ^^^^^^' ^«^^^^ ^^^ás que sus dia- 
!!^!!:!?'^^"^"^''?^^^^^^^^^^^^Pa^ativo sobre si el Kiché. 
ÍTeñ^n .^y'-T ^^^ ^^^^:^^ ^ vice-versa. Uno y otro idioma 
U ñnmlí^^A t•^u?'>^^^^^"^"^ ^^y^ descansa sobre 

Íade^l?cní" ^''^^:^Q^'^^ ^abe! Talvez tengamos la fortu- 

cf ^^^^ incógnita. 

Conani£°l?/^° ^^ ''^^' .^' >' ^^'^^^^- ^1 principio de la 

Sl'^m^re^^^^^^^ '^. ^^'^ '^ ^^^""^^ ^^'^'' V^^^^ ^o se lle- 
gó á comprender su formación ni su estructura 




Suponiasele incapaz de reglas,^ más incapas aánde expre- 
sar las abstracciones del entendimiento y el ser de las cosas. 
Porque, gracias á su carácter elíptico, suprime con frecuencia 
el verbo sustantivo, se habia llegado á creer oue carecía de 
este verbo. No se había observado que cuenta dos de esta cía» 
se: :'¿r que equivale siempre á nuestro verbo ^er y JS^ch 6 
Ifohe, que abrazau todas las acepciones de ser v estar. 

Dícese generalmente in acr.i^ ^^yo eqf hcmire*^ sobre en- 
tendido el verbo por in vx achí, **yc soy hcmhre,^^ M\ ú Ch 
viZy **nosotros somos buenos," por /?. vx 1/2, **nosotros so- 
mos buenos." Are ahkay óher^ **aquel vendedor ó comercian- 
te antiguo, **por" Are vxi£ a' * **aquel fué mercader ó 
comerciante." 

El Popol Vuh dice: '*Enabe tzatz chi Vinak xri*rik va* 
ral vleuy **Estos primeros hombres fueron muchos ac^nl 
sobre la faz de la Tierra;" ó "estos primeros hombres existte* 
ron aquí eu gran número sobre la haz de la Tierra; y en el 
manuscrito Kakchikel: "Chinak kat vx?" '•¿Quién eres té? 
At rii '.'.ik r.it iir.amit kat vx. **Sé tú el cuarto de mi tribu.** 

Parecía, además, este idioma incapaz dereglaspor la vm* 
riedad y riqueza de formas que presenta; sobre todo en el 
verbo. Carecen, por ejemplo, de plural los nombres de algii« 
ñas cosas: lo hacen ¿zr-<ír~:r-cf-:^r, y en am los de los seres 
animndos;ín ak, tak, ik, tik, los adjetivos; en ak, oh y uh, 
los participios y los verbales. Los pronombres posesivos son 
diferentes, según el nombre á que precedan, empiece por va* 
cal ó por consouaute; los personales, sin oue por eso se de- 
clinen, cambian, según sean casos rectos, objetivos ó indirec- 
tos; cambian y es más, .según el verbo que acompañen, esté 
en presente, en pasado ó en futuro. Sufren también modifi- 
cación cuando se hacen recíprocos. Los verbos tienen formas 
distintas según sean activos, pasivos, absolutos ó neutros. 
Loí^oh, vr. gr., significa **.rr7w:;" no cabe emplear la misma 
forma para decir "yo amo," que para decir "Amo á mi maes- 
tro." Amo, en sentido absoluto "Ki lofom" ó "lofonik;" amo 
á mi maestro "Ka nu Xo-^^oa uht:?..'* Ni son siempre las 
mismas las formas de cada uno de los cuatro caracteres del 
verbo. Hay cuando menos dos para el verbo activo, dos para 
el absoluto, dos para el pasivo y cuatro para el neutro. Las 
hay divcir.as para el verbo activo según sea frecuentativo ó 
distributivo. Para el neutro, según sea frecuenUti%-o ó in- 
tensivo. 

Idioma aglutinante el kiché, carece de inflexiones lo 
mismo para la conjugación del verbo que para la declinación 



del nombre. Geueralmeute hablando, no tiene el verbo más 
quedos divisiones; una para los tiempos presente y fntnro, y 
otm para los de pretérito; '4oeoh, lo^om, il-ilom, van, va- 
ooni,niuk« mukum:** amo, amé; veo, vi; hago, hice; miro, mi- 
ré de lejos. No cambia de número á número ni de persona 
á persona. Van indicados personas y números por los nom- 
bres ó los pronombres que constituyen el sujeto y los dis- 
tintos tiempos por la anteposición ó posposición de adverbios 
y partículas. 

El verbo kiché, sin embargo, no sólo tiene tiempos equi- 
valentes á todos los de nuestro idioma, sino que también tra- 
duce diferencias. 

Hay nada menos que tres formas para el futuro del ver- 
bo activo. Chindan ó kincan^ significa haré sin relación á 
tiempo alguno. XcrAm'can^ "haré dentro del día". XcJiinu- 
bam^ "haré inmediatamente." Para mayor precisión del ver- 
bo, hay, por fin, un verdadero lujo de adverbios. 

El kiché tiene estos nombres reverenciales: La^ Lal^ A- 
lak^ correspondientes á Ud., Uds. 

Tampoco tiene el kiché la fuerza de incorporación que 
en el Náhuatl. Nada aquí de pronombres embebidos en los 
irerbos ni de largas palabras compuestas. La lengua es en ge- 
neral un conjunto de monosílabos y voces derivadas con bas- 
tante regularidad y medida. Las conipuestasno constan más 
que de una partícula y un nombre ó verbo. Con la preposi- 
ción <t//, genitiva ó de posesión, se compone, por ejemplo, 
multitud de palabras: Ali-.t'x, "el del collar ó el Señor"; 
.:/: r.;r, "el de la estera, el príncipe"; ah oum^ "el de la medi- 
cina, ó el médico"; ah tih^ "el de la enseñanza, el maestro"; 
tf^ rr.A y\ del Sol, el astrólogo"; ah xul, "el de la flauta, 
el músico" etc. 



CAPITULO IV 



^2^^ ^ >:^''^í«^ ^-^ ^^l^inal Achi- Adelantos de sus artes- 

^m M^amum—Totontcapán centro y escuela délas artes indianas, 

como Vtatlan lo era de las ciencias. 

U^'TLlL?^f' condiciones, no podía menos de pres- 
2l?„jf^; literatura y á la poesía. Brasseaur ha recocido 
SmeÍJVJií^f k"" ^^^"'--baile délos qne antígual 

SlSmí VTo. ^H^S ■ ^^ ^''g^"^ento del drama es sen- 

Sr íoTarU si- °^^^^ ^^'\^''' ^ monótonos, no solo 
por lo largos, smo también por la costumbre de hacer re- 



petir á los personajes las palabras de sos interloctitores. 
La obra resulta apesar de todo, interesante y poética. 

Se tomó el asunto, á lo oue parece, del tiempo en qne 
los Kichés estaban desde el monte HaCavitz invadiendo 
y dominando los risueños valles y las pintorescas detrás 
de Guatemala. Un jefe de Kavek, Kiché Achí, era el ter- 
ror de lo pueblos del rei Hob-toh, que había sido su pri- 
sionero. Se encuentra un día enfrente de Rabinal Achí, 
que era el primer guerrero de este monarca é intenta inn- 
tilmente echarle el lazo. Cae por lo contrarío preso en el 
lazo de su enemigo. Orgulloso (ñ^icinal^ le amenaza desde 
luego cou la muerte. No se inmuta de pronto Kichd-Achí; 
pero termina por pedir gracia atribuyendo sus actos de 
hostilidad á la envidia que le daban las fértiles praderas y 
las verdes montañas de sus enemigos. 

Contesta Rabinal que no está en su mano perdonar á 
un hombre que tantos males ha causado á su patría, y en el 
baño de Tohil ha llegado á tender una celada á sn ancia* 
no Jefe. Se dirije sin embargo al Rey, y el Rey se inclina 
á dejar con vida al audaz cautivo como atraviese en silen- 
cio las puertas de su palacio, doble ' *'ofa y se mnes* 
trc humilde y sumiso. Enfurécese .- : .4 J*?f al oír con- 
dición á sus ojos tan dura; y lleno de soberbia, en vci de 
reiidir homenaje á Hob Toh, le insulta y le amenaza. Hob- 
Toh, como era de presumir, le condena á muerte. Rnégm* 
le entonces el intrépido Kiché que le otorgue mnltitad de 
gracias. El Rey se las va concediendo. L#e da de comer 
en su mesa y de beber en su copa; le entrega tmm biv 
liante y esplendorosa tela de vivos colores y broches de 
oro para que se la vista y se adorne; le permite qne, acom- 
pañado de sus tambores y sus músicos, toque por última 
vez los aires con que celebró un día sangrientas batallas 
y ruidosos triufos; le dej:i bailar con la bella Esmeralda 
de Tzam-Cam-Karcháh (RiCuz €u€abah Tzam-Cam-Kar- 
cháh) de labios aún vírgenes y de ojos que nadie ha be- 
sado. Consiente por fin que se bata con las doce ágnilas y * 
los doce tigres que guardan su trono. 

KicrJ-AcrJ pide todavía otra gracia: pide qne se le 
den trece veces veinte días y trece veces veinte noches pa- 
ra saludar sus montañas y .sus valles, donde tanto tiempo 
anduvo errante en busca de la caza con qne había de soste- 
ner su mesa. Va, vuelve y se entrega á las doce águflas y 
á los doce tigres para que, tendiéndole sobre la piedra de los 
sacrificios, le arranquen el corazón y lo consagren á los dio- 



ses. Sucumbe aquí el Kiché-Achí ante el Rabinal; pero so- 
bresaliendo é interesando por sus pasadas proezas, sus senti- 
mientos de honor y de heroísmo. 

Los personajes de este drama, todos hablan en hermoso 
y hrillaute estilo. Rabinal Achí da cuenta de la captura de 
kiché-Achí en los siguientes términos: ^'Salud, joh Rey! ¡Sa- 
lud, |oh Reyna! Gracias al que está en el cielo! Gracias á la 
Tierra por veros dentro de las grandes murallas de vuestro 
alcátar, derramando la sombra y la majestad bajo vuestro 

dosel de plumas Acaba de caer en mis manos el héroe 

con quien hemos lidiado tanto tiempo detrás de los altos ba- 
luartes del castillo donde jamás pudimos entregarnos tran- 
quilos al suefio. Le han perdido el Cielo y la Tierra, arro- 
jándole contraía cuerda de mi arco y el temple de mi escu- 
da Le he cogido con mi blanco lazo y mi alta correa, con mi 
maaa tolteca y mi hacha yaki, con mis brazaletes de hueso 
sincclado y mis encantadas yerbas. Es ese bravo guerrero, 
el que remedaba el quejumbroso grito del chacal, el aullido 
del gato salvaje y el rugido del león, para matar y prender 
i nuestros blancos y hermosos mancebos. Es ese bravo, ese 
héroe el que hizo morir á nueve ó diez de esos gallardos jó- 
venes; quien os robó en el baño de Tohil. Es ese valiente el 
que ha reducido á escombros dos ó tres pueblos de la Co- 
marca de Balamvak, tierra arenosa que resuena como dice 
su mismo nombre. ¿Hasta cuándo se privará vuestro corazón 
del placer de vengarse de tanta ferocidad y osadía? Ha ve- 
nido á purgar él mismo sus crímenes entre el Cielo v la 
Tierra; cortemos su tronco, oh Rey Hob Toh." 

Hob Toh contesta: "Aquí están doce de sus hermanos, 
doce de sus deudos, los que guardan los tesoros y las pie- 
dras preciosas. Sus bocas y sus rostros no están completos; 
venido ese guerrero á llenar el número dentro del 
gran Palacio? Hay aquí doce poderosos águilas y tigres, 
y tamooco están completos. ¿Habrá venido ese bravo á com- 
pletarlos? Hay en estos lugares sillas y tronos de plata y u- 
nodeeUcw está vacío; ¿habrá venido á ocuparlos ese valiente? 
finüT ^""^ '^^''^^^ ^^ bebidas, doce clases de licores pér- 
Uúo% tan dulces como frescos y embriagadores, licores de 
reyi».que bebemos antes de acostarnos dentro de los mu- 

Sv Lnf t ?^'Í''\ '^^^'^ ^'^^^^ ^^^ ^^^^^ P'^^'^ probarlos? 
W decoro Ík ^f ^"^^^^^^<i,«^-^ ^e admirable finura, teji- 
Sírer^^S Í^^^^^^^ '''' madre la Reyna; ¿habrá venido eL 
Sí^d^'l^,.^?. ^ ^^'^ estrenarlas? Aquí está, por fin, en- 
cerrada la madre de las plumas preciosas; ¿habrá venido ese 



bravo paraser el primero en vcrlecl rostro.habrá venido parm 
danzar con ella, habrá venido para ser nuestro yerno ó nues- 
tro hermano dentro de los muros del gran palacio? Veamoa 
si es obediente, si es humilde, si se inclina, si al entrar baja 
la cabeza. Entre, pero sin ruido, sin alardes cuando atravie- 
se las puertas de este castillo/* 

Entra Kichi-Achi y cuando le sientan en ia mesa y le 
sirven vino en la copa de Hob-Toh, exclama: **¿Es esta vuea* 
tra copa? Esta es la cabeza de mi abuelo; la cabeza de mi pa- 
dre es la que aquí veo y miro. ¿Se hará otro tanto con la 
mía y se la sincelará y pintará de brillantes colores? ¡Ahí 
cuando se vaya á mis montañas y á mis valles para ne* 
gociar con mis vasallos y mis hijos sacos de pek y ae cacao, 
en mis valles y mis montañas dirán mis hijos y mis vasallos 
aquí tenéis la cabeza de nuestro abuelo, de nuestro padre.** 

Próximo á morir Kiché-Achí, tiene un momento de de- 
bilidad, pero se reanima luego y muere como un héroe; "i Ay, 
valme Cielo, óyeme Tierra. Si he de morir, si he de concluir 
entre la Tierra y el Cielo,que no pueda yo cambiar mi suerte 
con la de la ardilla ó la del pájaro que mueren en la rama 
del árbol y talvez en un tierno retoño, donde encuentran 
con qué satisfacer su apetito? Venid á mi, vosotros las á- 
guilas y los tigres, y cumplid vuestros deberes. No os mego 
sino que los cumpláis de modo que en un instante acaben 
con mi vida vuestros dientes y vuestras uñas. Soy un valien- 
te, y lo he probado, viniendo de mis montañas y mis valles. 
Sean con vosotros Cielo y Tierra, águilas y tigres.'' 

Este drama manifiesta la elevación de estilo v riqneía 
de expresiones para demostrar todo el adelanto de la Na- 
ción Kiché, cuya notable civilización vino á matar la barba- 
rie de la más cruenta de las conquistas. 

Las artes estaban muy adelantadas entre los Kicbés. El 
drama referido y el mismo Popol Vuh, hacen mención de ob- 
jetos sincelados de oro y plata, de piedras preciosas ennsu- 
das en espléndidos collares de hermosos y brillantes colores, 
de telas finísimas, de lujosas armas, de embriagadoras bebi- 
das, de tronos de metal y doseles labrados y entretejidos de 
gallardas plumas. Eran alli las casas de cantería y estaba» 
coronadas de fortalezas y aun de extensos palacios lascnni* 
bres de los cerros; ni abundaban menos los edificios sagra- 
dos. Por cientos se contaban allí las pirámides. 

En las artes, dice Torquemada que esUba mnv fa«*a- 
tada la Nación Kuiché. Los tejidos más finos y admirables, 
matizados de vivísimos colores, de algodón mezclados con pe- 



.22- 



lo de conejo, para mullidos y regios abrigos. (Eíicomios del 
mismo historiador Torqaemiida, de qviien copiamos íntegros 
los párrafos siguientes:) ''Oíros oñciales había que hacían 
esteras de palma y tule, tan lindas y curiosas y tan labradas 
que no se puede encarecer, que servían también de tapices y 
paños de pared. Había también oficiales de curtir cueros de 
venado, tigres y leones 3' otros animales, los cupJes adovaban 
maravillosamente con pelo y sin pelo de todos colores y tan 
blandos que hacían guantes de ellos. Además del calzado co- 
mún, que eran zandalias de cáñamo de maguey, hacían tam- 
bién para sus Señores y principales muy pulidos y delicados 
alpargates del mismo cáñamo y algodón, y algunos muy cu- 
riosos, muy pintados y dorados, y para ello había oficiales 
muy aventajados y primorosos." 

**Pero lo que parece más de maravilla es el oficio y arte 
de labrar de pluma con sus mismos naturales colores, asen- 
tada de la misma manera que pueden los muy primorosos y 
pulidos pintores con delicados y delgados pinceles. Hacían mu- 
chas cosas de pluma como aves, animales, hombres, paisajes 
y otras cosas muy delicadas, capas y mantas para cubrirse y 
vestiduras para los sacerdotes de sus templos; coronas, mi- 
tras, rodelas y otras cosas como querían. Estas plumas eran 
verdes, azules, coloradas, rubias, moradas, encarnadas, ama- 
rillas, pardas, negras, blancas y de todos colores, no teñidas 
por algunas industrias humanas, sino todas naturales, como 
las crían varias y diversas aves; y á ésta causa tenían en 
grande precio cualquiera especie de ellas, porque de todas se 
aprovechaban, hasta délos más mínimos y pequeños pajari- 
tos. Más tarde, inspirados en las pinturas españolas, avivan- 
do sus ingenios, es cosa maravillosa ver con cuanta perfec- 
ción se ejercitan en aquella sutil arte y para nosotros muy 
nueva, haciendo imágenes y retablos y otras cosas de sus 
manos, dignas de ser presentadas á príncipes 3^ reyes 3" su- 
mos pontífices como por mucho regalo 3- estimación se las 
han llevado. Hay otra cosa de notable, primor en este arte de 
plumería; que si son veinte oficiales, toman hacer unn ima- 
gen todos ellos juntos y dividen entre sí por partes la ima- 
gen, y cada cual de ellos lleva á su casa la parte que le cu- 
po en suerte v la hice sin ver la que hace el otro, ni los 
matices que le dá, ni colores con que la hermosea y después 
de acabada, se vuelven á juntar 3- la componen y pegan unas 
partes con otras, y queda después de todo junta la figura ó 
cuadro tan ajustado é igual en su proporción que no parece 
haber sido de diversas manos sino de una sola v sorteados 



: los colores con grandísimo cuidado." Torquemada Lib. VIII 
Cap. XXXIV, Monarquía Indiana. 

De la misma manera que hacían esos trabajos admira- 
bles de plumas, los hacían también con un primor verdade- 
\ ramente artístico de hojas de árboles y rosas de distintos 
colores, haciendo diversas imágenes, grandes cuadros de ar- 
mas y letreros muy grandes y vistosos. 

Hacían navajas de pedernal, y la manera de sacarlas 
era verdaderamente de admiración. Se sentaba un indio en 
el suelo, tomando un pedazo de aquel pedernal ú obsidiana 
de una cuarta de largo y de grueso como la pierna: tenían 
un palo del grueso de una lanza y del largo de una vara. Al 
principio de este palo ponían muy pegado y bien atado otro 
trozuelo de una tercia; luego juntaban los pies descalzos y 
con ellos apretaban la piedra, tomando el palo con ambas 
manos, y entonces apretaban hacia el pecho y con la fuerza 
que hacían saltaba una navaja con punta de dos filos: con el 
mismo procedimiento hacían muchas 3^ les servían para mu- 
chas aplicaciones, hasta para rasurarse y raparse la cabeza. 
Torquemada, id. 

Desgraciadamente aquellas artes, aquellas industrias 
adelantadas y aquella notable civilización, fueron destruidas 
por la Conquista y opresión de la Colonia dominadora. 

Sin embargo, aún existen algunos vestigios de aquellas 
artes en esta ciudad donde desde esos remotos tiempos resi- 
dían sus artífices, y hoy todavía hay oficiales de magnífi- 
cos galones y otros tejidos hermosos de fantasía. 

¿Será esto un recuerdo ó reminiscencia de su pasado? 
iQuién sabe! Lo cierto es que sólo Totonicipán conser- 
va esas casas industriales, donde se surten para sus bailes to- 
dos los indios de la República. 

Totonicapán era, pues, el centro y escuela de las artes, 
como Vtatlán lo era de las ciencias. 

El Popol Vuh habla déla cuadratura y cuadrangulación 
del cielo v déla Tierra, de la medida de los ángulos, del esta- 
blecimiento de los paralelos, de la estrella de la mañana pre- 
cursora del día. Todo esto comprueba que tenían conocimien- 
to délas ciencias y en las artes más delicadas y difíciles co- 
mo la de lapidarlas piedras preciosas, dándoles sorprenden- 
tes y caprichosas formas, todas taladradas además de su 
mérito artificial. 

Con qué instrumentos elaboraban estos trabajos? La he- 
rramienta de cobre que muchos historiadores a.seguran que 
tenían, no era posible que con ella pudieran burilar la esme- 



mida y demás piedras preciosas: deben haber conocido el 
hierro ú otros procedimientos perdidos en la actualidad; y 
sólo sabemos, según Torquemada, que pulían las piedras con 
el mismo polvo de ellas y las cortaban y tallaban con una 
artoita especial que sólo ellos conocieron. 

Aquellas herramientas preciosas, aquellos procedimien- 
tos de una química desconocida, aquellas artes inimitables 
para los conquistadores y para nuestros contemporáneos, a- 
quella poUtica y cultura; todo desapareció para siempre co- 
mo el oasis sepultado por el Simoun del desierto bajóla 
foersa opresora y luctuosa delaoscura noche colonial 

CAPITULO V. 

yédÉ ai99Í di Us kickis — Sus ritos y nacimientos — Bautizos de los niños— 
BautÍMOS de las nitias—Re flexiones. 



Los kichés llevaban ostensiblemente en todas sus cos- 
tumbres el sello de una existencia civil. Las observaciones 
qae los padres hacían á sus hijos y los ancianos oradores á 
|P* j^^»w<l«« se casaban, son, sin duda, un código de ine- 
fable moral para dirigir al hombre por el buen camino en el 
campiimiento de sus deberes sociales para con la familia, con 
la Patria y con la Divinidad. 
• -I Y^"^ ^ seguir al niño desde su nacimiento al estado 
a%il del matnmonio, y de allí hasta el sepulcro, refiriendo en 
parte de todo ello sus ceremonias y costumbres, se^ún lo 
permiu nuestra memoria. 

Acostumbraban los indios muchas ceremonias en los par- 

-H?^ I •?*"^^''^^' y ^^^ ^^y ^^^ ^^s siguen, aunque con su 
oatnnl silencio y reserva, recatándose de la clase ladina. 
«.w. nacimiento de sus hijos, al alumbrar la madre, to- 

IS^""^ ^""'li"^ P^""^ sacrificarla ó la enviaban al sacer- 
^ para que él en su nombre la ofrendase á los dioses en ac- 
ndo de gracias por el beneficio de nacimiento. En segui- 
Sc^-Sf^""^ ^^ continuaban esta manifestación de gra- 
dSív a«ILt"'' P"°^^g^«?í^ el nacido, convidando á den- 
SííiíS*^;^ %' K ^f '^.^ '"^^^ Vr^^^^V^\ el que hacía la 

de pa^"^*'de^t\l^'^^ ^' la criatura, hacían sacrificios 
«tíí?n\l^lf? ;Pr'''^^ ^^^ ^^ ceremonia se eje- 
cutara en alguna fuente ó manantial ó en algún rio en una 



parte señalada de sus corrientes, prefiriendo algún salto ó 
cascado. Los utensilios de que se habían servido en el naci- 
miento, inclusive la piedra con que habían calentado el vien- 
tre de la mujer, lo pintaban ofreciéndolo á las agnas déla fnen- 
te ó rio. Echaban suertes para señalar el díaqne debían cortar- 
le el ombligo. Escogido este día, colocaban la tripilla en una 
espiga ó mazorca de maiz y con una navaja afilada, nueva y 
quenohubicsen empleado antes en otra cosa, cortaban el om- 
bligo y con él echaban la navaja en el manantial, río ó torren» 
te. considerando aquéllo como una cosa sagrada. Desgrana- 
ban la mazorca de maiz y si era época, lo sembraban, y si no, 
guardaban el maiz para su tiempo. Cuidaban de su creci* 
miento con mucho interés y cosechado, hacían de ello dos 
partes: ciertas tortillitas ó poleadas oue daban de comer al 
niño como lo primero. La otra parte la ofrecían al Sacerdote 
ó á la persona que proporcionara el adivino que había echa- 
do las suertes el día de la cortada del ombligo. De dichas 
partes separaban un tanto para que el niño lo sembrase 
cuando llegara á la edad de poder hacerlo á fin de que de sn 
producto hiciera sacrificios á los dioses. Hacían grandes con- 
vites igualmente al destetar al niño y lo mismo repetían 
cuando comenzaba á andar, haciendo mayores fiestas cuando 
comenzaba á balbucir las primeras palabras, quemando ma- 
yor cantidad de incienso y sacrificando aves de diversos colo- 
res; y llegado el día que le cortaban el cabello, repetían loa 
mismos regocijos y quemaban los cabellos cortados en el in- 
cienso. Cada año, hasta que cumplía los 7, celebraban sn 
natal con fiestas y grand*'*^ í^'^niifl»^ TJt-vabael nombre del 
día en que había nacido 

Verificados el primeroy ci -onos, llamaban 

los padres del hijo á algún astiu. ^ no para que de- 

clarase la ventura ó porvenir del niño. Después que éste na- 
cía, el astrólogo con mucha graved; * <-rio nregnntaba 
la hora de su nacimiento: si le deci , :ites déla media 
noche, atribuía la hora al signo del día anterior, v si era 
después de la media noche, lo aplicaba al signo deldía pasa- 
do y del venidero. 

Sabidos el día y hora, tomaban sus libros y pinturas y 
respondían según las condiciones del signo que reynaba ó 
que presidía; sieudo el signo bueno, exclamaban con mn 
júbilo: '* Bendito sea el Señor Creador de los Cielos y de la 
Tierra que fué ser\'ido <^ne éste niño naciese en buen día; y 
mejor ahora porque el signo principal que predomina en él y 
lo'i otros sus coadjutores son poderosos, piadosos, misencor- 



Colección AVO 
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diosos y clementes: este nifio será venturoso, alcanzará dicta- 
dos y dignidades, será rico, hará valentías en la guerra para 
alcanzar nombre de Gran Capitán." Si era hijo de mercade- 
res, le pronosticaban prosperidad en su comercio. Si labra- 
dor, que sería feliz, alcanzando abundantes cosechas, y man- 
daban qne no se le lavase ó bautizara hasta el cuarto día. 

Si desgraciadamente el niño nacía en hora ó día aciagos 
de mal signo, decían "que era fatal su suerte y porvenir, por 
que en el instante que había vinido al mundo reinaban dio- 
ses crueles, impíos 3' tiranos 3^ que había de ser pobre y mi- 
serable, sujeto á grandes desventuras, lacerado y mal incli- 
nado y que por sus malos resabios había de ser castigado y 
afrentado.'* Mas como consuelo de tan inmerecida adversi- 
dad, ordenaban que no se bautizara el cuarto día, difiriéndolo 
para otro que fuera de buen signo. Decían otras muchas co-^ 
sas favorables ó desfavorables, asegurando la felicidad ó la 
muerte cercana del niño. 

El acto ó ceremonial del bautismo en presencia de todos 
los deudos \' convidados, preparando previamente una 
fuente de agua limpia en el patio de la casa, era, para los va- 
rones, sirviendo la partera de Ministro ó sacerdote, así: '^Hi- 
jo mío: los dioses te crearon para enviarte á este mundo 
triste y calamitoso; toma, pues, el agua que te ha de dar vida, 
para que con ella vivas en este mundo." Luego tomaba el 
agua y poníala en la boca y seguía diciendo: "Toma, niño, 
el agua que te ha de dar vida en este mundo," echándosela 
sobre los pechos y la cabeza, añadiendo que los dioses purifi-^ 
caban á todos los que con agua se lavaban. En seguida la- 
vaba todo el cuerpo de la criatura y estregándole todos los 
miembros, decía: "¿Dónde estás, mala fortuna? ¿En qué miem- 
bro estás? Apártate, ventura mala, de esta criatura." 

Alzaba nuevamente hacia el cielo al niño y decía invo- 
cando á los dioses: "Señor Creador, esta criatura que creaste 
y formaste y enviaste á este miserable mundo, te ofrezco 
para que infundas tu virtud en ella," y la levantaba nueva- 
mente, invocando á la madre de los dioses: "A tí llamo, Seño- 
ra, átí suplico, Diosa madre de los dioses, que inspires en es- 
U cnatura tu virtud. Vosotros, celestiales dioses, soplad á 
esu cnatura y dadle la virtud que tenéis para que sea de 
buena vida Después la ofrecía al Solo Padre de todos, "y tú 
1 ierra, Madre nuestra, esta criatura os ofrezco para que co- 
mo vuestra la amparéis, y pues nació para la Guerra muera 
en ella defendiendo la causa de los dioses." Luego tomaba el 
escudo, el arco y las flechas y ofrecíalos en nombre del nifio al 



27 



Dios de la Tierra, diciendo: "Señor, recibid este pequeño don 
que os ofrezco, con que me doy á vuestro servicio. Plegué átí, 
Señor, que este niño vaya á los cielos donde se gozan los de- 
leites celestiales.'* 

La forma para las niñas era más breve y algo diferente 
en el discurso. Poníale el agua en la boca á la niña y decía 
la partera: ''Hija, abre la boca y recibeála Diosa que da vida 
para vivir en el mundo," y seguía á ponérsela en el pecho: 
"Toma el agua clara que limpia y refresca el corazón y lo des- 
pierta," y se la ponía enlacabeza diciendo: "Toma y recibe 
el agua que te hará vigilante para que nunca seas tocada del 
demasiado sueño: ella te abrace y te avise para que seas vi- 
gilante y no dormilona en este mundo. Lavándole las manos 
continuaba: "Apártate, hurto de la niña;" y lavándole las in- 
gles añadía: "Dónde estás, mala fortuna? Apártate de la ni- 
ña, con la virtud del agua clara." 

Concluido ésto, ponían la criatura en su cuna y decía la 
partera: "Señora Diosa de las cunas y Madre general de los 
niños, el Dios de los cielos creó á esta criatura y la envió á 
este mundo en el cual está cometida su guarda, y así te la 
ofrezco para que la defiendas y guardes en tu seno, calientes 
y ampares; y también suplico al Señor de la noche que le dé 
buen sueño;" y dirigiéndose á la cuna decía: "Madre á^ las 
criaturas, defensora de los niños, recibe ésta y guárdala 
como tuya," 

Estas fueron las sencillas ceremonias del bautismo india- 
no que, por cierto, además de la poesía de su carácter, estaba 
revestido de tanta solemnidad para hacer interesantísimo el 
acto y perpetuar su recuerdo como principio en la vida de la 
humanidad. 

Al presente, muy poco practican de sus antiguas cere- 
monias, aunque á pesar del bautismo católico, no dejan de bau- 
tizar álos niños antes ó después en sus ador.ttorios por me- 
dio de sus sacerdotes ó astrólogos. 

Sus fiestas recuerdan mucho de sus san tigii iiüi^ms 

en cuanto á los discursos que los oradores y c ii;^. ircs pre- 
nuncian en la entrega de la criatura después del bautizo; 
anunciándose la llegada délos compadres por medio de unos 
cohetes lanzados al aire. 

El argumento del discurso se contrae no sólo á felicitará 
los padres del bautizado sino á -ucareceries el cuidado 
que deben tener con el niño Zú su desenvolvimiento v los 
deberes civiles y morales con él hasta <*!riuciparlo. 

Por lo demás, la fiesta se contrae á comida, regaio uc 



pan y de batido^ marimba, cohetes y aguardiente: 

CAPITULO VI. 

Consejas di ios fnuires á ios Íiijos—Reflcxiones— Consejos de las madres á 

sus hijas. 



En la educación antigua de los indios, no sólo de los 
maestros en los establecimientos públicos sino la que los 
hijos é hijas recibían directamente de sus padres, hay una 
parte interesantísima que puede considerarse como un com- 
pendio de alta moral y tierna urbanidad cuyas doctrinas, 
sin preocupación alguna, si se practicaran hoy, serían la feli- 
cidad de muchas familias desgraciadas por falta de buenos 
ejemplos délos padres á los hijos. 

La exhortación frecuente, pues, délos padres álos hijos 
era esta: "Hijo mío, nacido en el mundo de tus padres y 
creado por Dios en cu3^o nacimiento nosotros que somos tus 
padres y parientes pusimos los ojos, quiero que sepas que 
has nacido y salido de nuestras entrañas como el pollito del 
cascarón y creciendo como él, te impones al vuelo y ejer- 
cicio de las cosas temporales: no sabemos el tiempo que Dios 
querrá que gocemos de joya tan preciosa como es un hijo; y 
para ésto, lo primero que debes hacer es vivir con tiento, en- 
comendándote al Dios que te creó; pidiéndole que te ayude, 
pues es tu padre que te ama más que yo." 

'*E1 hijo que ésto no hace, no será bien logrado; no sigas 
á los locos desatinados que ni acatan á padre ni reverencian 
á madre; mas como animales brutos, no van en camino dere- 
cho y como los tales son sin razón, ni oyen doctrina, ni se 
dan por la corrección; el semejante á éstos que ofende á los 
dioses, morirá mala muerte ó desesperado ó despeñado ó 
la^ bestias fieras lo comerán y matarán." 

**Mira, hijo, que no hagas burla délos viejos ni de los 
enfermos y faltos de miembros, ni del que está en pecado ó 
erró en algo; á éstos tales, no los afrentes ni quieras mal, 
antes cuando así los vieres, humíllate ante los dioses v teme 
no te suceda lo mismo." 

"No seas deshonesto, porque enojarás á los dioses v se- 
ra tuya la confusión y daño. Sé bien criado v donde no 
fueres llamado, no seas entrometido." 

"No hieras á otro con la mano ni des en esto mal ejem- 
pío, ni hables demasiado, ni cortes las razones que otro düe- 



I 



re, porque no lo perturbes; y si no hablan derecha y corre- 
gidamente y los quieres enmendar, mira primero lo que ha- 
blas; y si no fuere á tu cargo hablar, calla; v si lo fuere, pro- 
cura hablar muy cuerdamente y no como vario y como que 
hablas con presunción y de esta manera será estimado lo 
que dijeres." 

"¡Oh, hijo mío!; no cures de burlerías ni mentira por- 
que causan confusión. No seas partero ni te detengas en el 
baño y en el mercado, porque no te engaite el demonio en 
estos lugares que son muy ocasionados.'* 

"No seas muy pulido ni te cures del espejo, porque no 
seas tenido por disoluto. Guarda la vida j)or donde fueres; 
no vayas haciendo gestos, ni trabes á otro la mano. Mira 
bien por donde vas y así no te encontrarás con otro ni lo 
llévalas de encuentio ni te pongas delante de él: hazte á 
un lado." 

"Si te fuere mandado tener algún cargo, mira mientes que 
por ventura te quieren probar en él, por eso exciísate lo mc- 
jor que pudieres y serás tenido por cuerdo; y cuando te lo 
dieren no lo aceptes luego, aunque sientas exceder á otros 
y parecerte que puedes bien ejecutarlo; mas espera á que te 
hagan fuerza, porque después no seas menospreciado; con- 
fusión y vergüenza por cierto muy grande para los que no 
sólo no aguardan á que se les den los oficios, más, antes ellos 
andan echando redes porque se los den no pretendiendo más 
que entrar en la hora de ellos, aunque la ejecución del o6cio 
lo padezca." 

"Donde quiera que te hallares con tus mayores, vive 
con cuidado y no pases por delante de ellos si no fuere á 
grande fuerza ó necesidad ora estén en pié ora sentados, y 
guárdales siempre reverencia, porque de esta manera no se- 
réis de ellos notado de malcriado.** 

"No comas ni bebas primero que ellos; antes si convi- 
niere debes servirlos, porque asi alcanzarás su amor y gra- 
cia con los Dioses. Si te fuere dada alguna cosa, aunque 
sea de poco valor y precio, no la menosprecies ni te enojes 
ni pierdas la amistad que tuvieres, porque los dioses y los 
hombres te querrán bien por ello.'* 

"No tomes ni llegues ala mujer agena ni por otra via 
seas vicioso ni sigas en esto el deseo de tu corazón, porque 
pecarás contra los dioses y á tí te harán mucho daño." 

"Súfrete por algún tiempo porque aun eres muy tiemc- 
cito y nuevo y ya va creciendo la mujer que los Dioses te 
han de dar; poiilo en su voluntad, que ello s^ ordenará bien; 



y si te quisieres casar, no sea sin licencia y voluntad de tus 
padres, porque de lo contrario te irá mal." 

"No seas ladrón ni jugador, porque caerás en grande 
deshonra y nos afrentarás, debiendo darnos honra por la 
crianza buena en que te deseamos poner. Trabaja de tus ma- 
mos y come de lo que trabajares y vivirás muy á tu placer y 
contento. Esto te amonesto porque es cierto que para vivir 
la vida, la hemos de vivir con sudor y trabajo, y con el mis- 
mo te hemos criado y así te hemos buscado lo que has comi- 
do y has de comer." * 

**Nunca te he desamparado y he hecho lo que he debido 
á tu Padre, y no he hurtado para criarte y sustentarte ni 
he sido perezoso ni hecho vileza para criarte ni que me 
puedan poner cargo en tu sustento." 

'*No murmures de ninguno; calla lo que vieres si no es- 
tuviere en tu cargo remediarlo, y si oyeres algo que sea de- 
cidero y lo hubieres de contar, y en no añadiendo nada, por 
que tus palabras sean verdaderas si sabes algo de otro por 
haber anticipado y te lo preguntaren, calla, que no te abri- 
rán para saberlo." 

"No mientas ni te des á hablar vana y demasiadamente, 
porque si tu dicho fuere falso, cometerás gran pecado." 

"No seas^ revoltoso ni siembres discordias entre los 
que bien te quieren y si tienen amistad y paz, comen juntos 
y se visitan. Si fueres enviado con algún mensaje y el otro 
á quien fueres con el recado viniere y dijere más que el que 
te envía, no vuelvas con la respuesta enojado ni lo des á 
sentir, y si te pregunta el que te envió cómo te fué allá, res- 
ponde con sociego y buenas palabras, callando el mal que 
diste, porque no le encolerices y los revuelvas y con eso se 
maten ó riñan; que si acaso aconteciere, después pesará y 
dirás entre tí: ¡Oh, si no lo dijera!; porque si callara no hu- 
biese sucedido ésto. Si así lo hicieres, serás de muchos ama- 
do y vivirás seguro y contento.". 

"No ofendas á alguno ni le quites su honra ni discipes 
su hacienda ó el galardón y merecimiento que tuviere, por 
que délos dioses es dar á cada uno según les place y quie- 
ren. Cuando hablares con otro ó estuvieses oyendo con ra- 
zón, sea con mucho asiento ó reposo, sin estar haciendo mo- 
vimientos con el cuerpo ni jugando con los pies ni estar mo- 
viendo la manta ni el vestido ni escupas demasiado ni es- 
tes mirando a diversas partes con desasociego ni levantán- 
dote a menudo si estuvieres sentado; que en todo ésto te no- 
taran de malcriado y de poco seso." 



^'Mira, no presumas mucho aunque tengas mucha ha- 
cienda ni menosprecies á los que tuvieren menos bienes que 
tú; porque no enojas á Dios en ello, que si la quitó á aquél y 
te la dio á tí, con esta presunción y menos precio le 
enojarás mucho y será posible que te la quite a 
ga dafio." 

*|Toma, hijo, lo que te dieren y dá gracias por lo que 
recibieres; y si mucho te dieren sábelo estimar y no te cnso- 
verbezcas sino antes humíllate y sern tti-ix-.t tu mereci- 
miento." 

"Cuando comieres no mires como euojado y no desde- 
ñes la comida y dale de ella al que viniere. Si comieres con 
otro, no le mires á la cara sino baja tu cabeza y ojos y co- 
me con modestia: no comas arrebatadamente, porque no te 
ahogues ó te suceda alguna descomposición en la comida.** 

"Si vivieres con otro, ten mucho cuidado de lo que te 
encomendare; sírvele bien y con mucha diligencia, con ésto 
te querrá bien y no te faltará lo necesario. Siendo bueno, da- 
rás buen ejemplo y serás afrenta de los malos, porque con 
tu bondad se descubrirá la maldad del que fuere malo, y asi 
será que con tu composición y disciplina verán castigados 
y reprendidos los descompuestos y mal disciplinados.** 

"Ya no más, hijo mío, con esto que te he dicho cnm- 
pío con la obligación que tengo de padre, y con estos avisos 
te cifio y fortifico el corazón y te hago misericordia.*' 

"Mira,hijo, que no los olvides ni los deseches de ti; y 
si no quisieres tomar el consejo que tu padre te dá, ni oir 
tu vida y tu muerte, tu bien y tu mal, tu caída ó tu levanta- 
miento; será mala tu ventura y habrás mala suerte en el dis- 
curso de tu vida y al cabo dirás que tú tienes la culpa.'* 

Las gentes que practicaban semejante moral y costum- 
bres de urbanidad y los padres que inspiraban á sus hi- 
jos tales enseñanzas, no pueden menos que haber sido socie- 
dades cultas cuyas puras doctrinas de paz, de amor, de cari- 
dad y de respeto social, sasi eran un trasunto de las doctri- 
nas de Solón y de Jesucristo y de otros grandes moralistas 
de la antigüedad. 

Pero todo aquel buen código de sencilla moral y urbani- 
dad, aquellas instituciones de su derecho administrativo y 
penal, aquellos patriarcales y excelentes costumbres; todo 
fué destruido por la caridad evangélica de los conquisUdo- 
res. 

Hemos transcrito en parte las doctrinas de moralidad 
que los padres inspiraban á sus hijos varones, y vamos á 



trascribir también los de la misma índole que á su vez las 
madres daban á sus hijas. Esas enseñanzas eran de las más 
puras costumbres. 

"Hija mía de mis entrañas, decían, nacida de mi sus- 
tancia, 3'0 te parí y crié á mis pechos y te he procurado criar 
con to4o cuidado y regalo 3^ hacerte á los ojos de todos los 
que te vieren como joya linda 3^ hermosa, bien engastada 3^ 
rodeada de virtudes y como perla y piedra preciosa te ha 
pulido y adornado tu padre; mira que seas lo que debes; por 
que si no eres tal, como vivirás con otras, ¿quién te que- 
rrá por mujer?" 

**Mira, hija mía, que se vive la vida muy trabajosamen- 
te y que se gastan 3^ consumen las fuerzas y que es menes- 
ter grande diligencia para alcanzar lo necesario y los bienes 
que los Dioses nos envían. Pues, amada mía, no seas pere- 
zosa ni descuidada; pero serás diligente y limpia y mu3^ 
concertada en tu casa. Sirve 3' dá agua de manos á tu mari- 
do 3' ten cuidado de hacer bien el pan y de poner con distin- 
ción 3' concierto todas las cosas de tu casa, y no dejes caer 
ninguna cosa de las manos delante de otro. Por donde quie- 
ra que fueres vé con mucha mesura 3^ honestidad, no apre- 
surada, ni riendo ni mirando de lado como á medio ojo, ni 
mires de hito á los que vienen de frente, ni á otro alguno 
no le mires de lleno en la cara, pero irás en tu camino dere- 
cho mayormente si fueres acompañada." 

* De esta manera cobrarás estimación 3^ buena fama 3' 
no te darán pena ni tú darás á otras, y así concurrirá de am- 
bas partes buena crianza 3^ acatamiento. Para ésto debes ser 
bien criada y no menos bien hablada, 3' responde cortes- 
mente^ alo que te fuere dicho ó preguntado, porque en ca- 
llar neciamente no seas tenida por muda ó boba." 

*Tén mucho cuidado del hilado, de la tela y la labor y 
con ésto serás querida y amada 3^ merecerás por ésto tener 
lo necesario para comer y vestir, y así podrás tener segura 
la viday en todo andarás consolada. Y si por ésto tienes oficio 
darás gracias á los Dioses, guardándote también de darte de- 
masiadamente al sueño, á la cama y á la pereza." 

*'No sigas la sombra, el frescor y el descanso, que todo 
ésto te acarrea ^ malas costumbres y el mucho regalo ense- 
ña pereza y vicio y con este mal ejemplo no se puede vivir 
bien ni ser agradables las mujeres; porque las tales no se- 
rán queridas ni amadas; antes, hija mía, piensa y obra bien 
ora estés sentada ora en pié ora acostada y finalmente an- 
dando ó trabajando, no pienses cosa mala así para servir á 



los Dioses como para ayudarnos á nosotros que somos los que 

te engendramos." 

"Si fueres llamada no aguardes oír tu nombre dos veces, 
íiino levantándote presto á oír lo que te mandan tus padres, 
porque no les des pena ni seas castigada por tu inobediencia. 
(3ye bien lo que te fuere encomendado y no lo olvides, mas 
hazlo con toda diligencia; no des mala respuesta ni seas re- 
zongona ^ y si no puedes hacer lo que te mandan, excúsate 
con humildad, pidiendo perdón en tu excusa; no digas que 
harás lo que no puedas ni á nadie burles, ni mientas ni lo 
engañes, porque te miran los Dioses. Si tú no fueres llama- 
da, sino otra y no acudiere tan presto á las cosas que le 
mandaren, vé tú con diligencia, oye y haz lo que la otra ha- 
bía de hacer, y así serás amada, tenida y estimada en más 
que otra. Si alguno te diere algún buen consejo y aviso, tó- 
malos porque si no lo tomas se escandalizará de tí el que te 
lo da \^ avisa y no te estimará en nada/* 

"Serás bien criada y humilde con todos. \'ivc reposa- 
damente, ama honesta y cuerdamente á todos y de todos se- 
rás amada y querida. No aborrezcas y menosprecies á otro; 
y de los bienes que tuvieres, no seas escasa y avarienta; no 
eches nada á mala parte ni tengas envidia de lo que vieres 
dar á otro, que estos son bienes de los Dioses y quieren que 
sean comunicados." 

"A nadie des fatiga ni enojo, porque será dártelo á tí 
misma, no te des á cosas malas 3^ huye de la fornicación; no 
te muerdas las manos como mal mirada; no sigas tu cora- 
zón porque te harás viciosa, te engañarás y ensuciarás á ti 
misma y nos afrentarás á nosotros; note envuelvas en mal- 
dades como se envuelve y enturbia el agua. Mira, hija, que 
no tomes por compañeras á las mentirosas, á las malas muje- 
res, á las callejeras, cantoneras ni perezosas, porque no te 
descompongan y perviertan; mas, sólo debes entender en lo 
que conviene á nuestra casa ni salgas fácilmente y con poca 
ocasión fuera de ella ni andes por el mercado, por la plaza y 
baños, ni sola por los caminos, que todo esto es muy malo 
por estar allí el daño y perdición, y el vicio saca de seso y 
desatina mucho más que las yerbas ponzoñosas." 

"Si por el camino ó calle por donde fueres encontrares 
algún mozo atrevido y se riere, no te rías con el; pero calla y 
pasa, no haciendo caso de lo que te dijere ni pienses en sus 
palabras ni las estimes en nada. Si te siguiere diciendo al- 
go, no le vuelvas la cara ni le respondas porque no le mue- 
vas el corazón al dieshonesto, y sí no curas de sus razones y 



no las estimas, dejarte ha, y tú seguirás en paz tu camino." 

"No entres, hija mía, sin propósito y sin ocasión en casa 
de otro porque no te levanten algún falso testimonio; pero 
si entras en casa de tus parientes ó deudos, tenles acata- 
miento y hazles reverencia y no estés ociosa en su presen- 
cia; pero toma luego el huso y el hilo ola tela y teje ó ayu- 
da en lo qne vieres que conviene hacer según lo que hicie- 
ren, y en ninguna manera estarás mano sobre mano." 

**Cuando te casares y tus padres te dieren marido, no le 
seas desacatada; pero si te mandare hacer algo, hazlo con 
cuidado y obedécele con alegría, no lo enojes ni le vuelvas 
el rostro y sien otras ocasiones te es penoso, no te acuerdes 
de ello en ésta en que te manda; porque por ser tu marido 
debes honrarle, dado caso que fuese pobre cuando vino á tu 
poder y que viva de tu hacienda, ponió en tu regazo y falda 
con amor y no te muestres desdeñosa ni airada así como 
león ó tigre; porque en lo contrario harás pecado contra los 
Dioses; pero si tu marido te da pena, dile mansamente en que 
la recibes para que con mansedumbre le venzas y él sí cure de 
dártela.'* 

"No le afrentes, hija, delante de otro, porque tuya será la 
afrenta que le hicieres y la vergüenza que en presencia de 
otro le causares. Si alguno entrare en tu casa y viniere á ver 
á tu marido, muéstrate agradecida de la visita y hazle algún 
ser\'icio. Si tu marido fuere simple ó bobo, sé tú discreta y 
dale documentos para que avive y avísale de sus descuidos y 
de la cortedad que tuviere para qne avisado una vez y otra, 
advierta los descuidos que tuviere; pero si no aprovechare, 
tendrás entonces gran cuidado de tu casa y de todo lo que fue- 
se necesario para ella, porque á tí convendrá cuidar de las 
cosas de tu familia como mujer cuerda ya que él no es pa- 
ra ello por ser tonto y bobo. Tendrás cuidado de las hereda- 
des y tierras que tuvieres y de proveer alas gentes que te las 
labraren y beneficiaren." 

"Guarda la hacienda y cubre la vasija en que algo estu- 
viere, no te descuides del cuidado de tu casa ni andes perdida 
y vagabunda de una parte á otra; porque si eres floja y des- 
cuidada ni tendrás casa ni hacienda. Si los Dioses os la die- 
ren, no la despidas ni menoscabes, antes sé la ayuda á ganar 
y guardar á tu marido y de esta manera tendrás lo necesario 
y viviréis alegres y contentos y tendréis que dejar á vues- 
tros hijos después de vuestros días." 

"Si hicieres, hija mía, ésto que te he amonestado y dicho, 
serás tenida en mucho y amada de todos v más de tu marido- 



que es con quien has de vivir á la continua. Con esto que te 
he dicho me descargo, hija mía, acerca de la obligación que 
tengo de ser tu madro. Yo soy vieja v como experimentada 
te aviso; soy tu madre y como tal, te he criado y deseo que 
aciertes á vivir bien y ser mejor casada, y con ésto lo serás y 
SI laltares tuya es la culpa y no mía.'* 

^ "Tomando, pues, estos avisos y sentando en tus entra- 
ñas estas amonestaciones y poniéndolas en ejecución, vivi- 
rás alegre y consolada; pero en lo contrario serás muy des- 
venturada y adelante verás lo mal que te sucederá por no to- 
mar los consejos de tu madre. '* 

"No más, hija mía; Dios te f^uavde." 

Estas exhortaciones usaban en la antigüedad las gentes 
indianas tanto del Perú como de México y la América Cen- 
tral, particularmente la nación Kiché. Dé esta manera cria- 
ban á sus hijos, no sólo platicándoles diariamente estas doc- 
trinas tan santas y morales, sino que las hadan aprender y 
repetir de memoria para tenerlas patentes y que no se les ol- 
vidase. 

CAPITULO VII. 

Matrimonios— Bailes— Funerales—Cementerios — Los cadáveres embmisrnmO' 

dos — Plañideras. 

Una de las instituciones morales más importantes, el 
matrimonio, parala procreación y conservación de la humani- 
dad, los indios lo celebraban pareciéndose sus prácticas á 
las costumbres hebraicas. Se verificaba y se verifica aún sien- 
do generalmente muy jovencitoslos contrayentes pero púbe- 
res y capaces para defecto. Se solicitaba á la novia á sus pa- 
dres, comenzando por llevar en la primera y segunda solici- 
tudes algunos presentes de parte del novio yde los padres de 
éste. Hasta la tercera vez los encargados de pedir á la mu- 
jer obtenían el consentimiento desús padres y de ella. En- 
tonces el novio y su familia alistaban los preparativos de la 
boda y llegaba con su familia y muchos convidados á traer 
ala prometida, llevando unas andas para conducirla á la casa 
del prometido. Los sacerdotes ó astrólogos hacían algunas 
ceremonias para bendecir y sancionarla unión, y después de 
esto se recogían los novios en una pieza separada en tanto 
que la familia y los convidados poruña y otra parte se entre- 
gaban al baile y el festín. 

Dos ancianos ó sacerdotes se encargaban de ir á la picxa 
de los desposados para amarrarles la punta*de] sus vestidos, 
con lo cual manifestaban que el matrimonio cs_un nudo es- 



trecho. Atados así, los ancianos los dejaban sentados en nn 
tálamo nupcial, y ya solos, laropadel marido la ponía de ca- 
becera ala mujer y la de la mujer al marido y éste cubría sig- 
nificativamente con su capa ó manta á la mujer para expre- 
sarle que desde aquel momento quedaba cubierta bajo su 
amparo y abrigo. 

Con ésto quedaba consumado el matrimonio. 

En cuanto á atarse los vestidos el hombre y la mujer, 
y cubrir aquél á ésta con su capa ó manta, las mismas cos- 
tumbres tuvieron los israelitas, los romanos y otros pueblos. 

Los casamientos actuales de los indígenas se diferencian 
de los antiguos en que después de la conquista se les obligó 
al matrimonio católico, castigándolos bárbaramente si seguí- 
an con sus primitivas costumbres. Sin embargo de esta 
opresión, no olvidaron sus tradiciones que han seguido hasta 
la época presente en que verifican su matrimonio bajo tres 
manifestaciones: civilmente primero, canónicamente des- 
pués y por último conforme á sus antiguos ritos. 

Las formalidades para verificarse el matrimonio son es- 
tas: el novio ó el pretendiente, por medio de sus padres 3- 
personas respetables, va á donde los padres de la pretendida 
á pedirla para el caso, llevando chocolate, aguardiente y otros 
obsequios. La primera y segunda vez no acceden; pero á la 
tercera que llaman Tobic^ es seguro el consentimiento y en- 
tonces el presente es mayor en pan, chocolate, aguardiente 
ropa para la novia y veinte pesos en plata contante y sonan- 
te, que es el precio de la mvijer. 

Llega el día del casamiento; y después de las formali- 
dades civiles y canónicas, la novia ricamente ataviada á la 
usanza indiana, es conducida por un grande acompañamiento 
délas dos familias de los consortes y otros muchos convida- 
dos á la casa del novio, quien desde la puerta de la iglesia, 
en pareja con su cónyuge, abre la marcha m.atrimonial ca- 
minando él sin sombrero yla mujer con su güepilli bordado, 
cubiertas la cabeza y espaldas con su velo blanco. 

Ingresan á la casa, donde queman algunos cohetes en se- 
fial de la llegada y desde luego comienza el festival de nia- 
ritíiba, aguardiente y almuerzo. Mientras tanto, los novios 
están solos, sin participar déla fiesta. 

Pasado el almuerzo, la novia se va para la casa de sus 
padres, donde hacen una bebida confeccionada de tortilla 
molida, cacao y súcheles^ que llaman kntttm, para obsequiar á 
los convidados y vuelven en seguida á la casa del desposado. 

La pieza de la celebración está decorada de cortinas y 



ramaje de montafta, de algunas imágenes en los extremos y 
en la longitud á uno y otro lado, unas mesas largas de cinco 
y seis varas y angostas de tres cuartas, cubiertas con unos 
manteles azules á rayitas y un flequito blanco. 

Las mesas á uno y otro lado: la una para la familia y 
convidados del novio y la otra para la familia y convidados 
de la novia. 

Si hay invitados ladinos y los padrinos son ladinos tam- 
bién, entonces se les sirve mesa separada al estilo ladino. 

La comida es de varias carnes, pavos, gallinas, prepara- 
das en un guisado que le llaman ^í'/Zw, tan picante que ape- 
nas se puede comer. 

Mientras tanto que se baila al compás de los aires de la 
marimba y se cruzan continuas libaciones antes de la comi- 
da, por una de las cabezas de la estancia están los pobres no- 
vios sentados ó hincados en el suelo, sin participarle la ñesta, 
oyendo las pláticas de dos oradores, que les llaman Chinami- 
tales y Zamajeles^ destinados para este acto. Es una ceremo- 
nia que entraña mucho interés y solemnidad: los oradores 
están sentados en uno y otro lado representando á una y 
otra familia para interpretarlas. 

Estos discursos de estilo sencillo, pero con pensamien- 
tos de mucha elevación, los dicen en kiché con marcada aus- 
teridad. Primero habla el orador correspondiente á la fami- 
lia del novio, recorriendo detalladamente todos sus deberes 
y oblitraciones en su nuevo estado civil y la vergüenza para 
con la sociedad, de sus padres al no cumplirlas, y de ser in- 
digno del depósito sagrado de su mujer qne la misma socie- 
dad le ha entregado. En fin, le explica y aconseja todos sus 
deberes ya como ciudadano, como hijo, como esposo, en la 
protección y amor que debe estimar á su compañera y como 
padre en la nueva familia que va á formar. 

Calla un orador y comienza otro manifestando todos los 
deberes y obligaciones de la mujer en su nuevo estado con- 
traído. Así por algunas horas están hablando alternativa- 
mente, repitiendo á los contrayentes aquellos sencillos y sanos 
consejos hasta unos pocos minutos antes de la media noche, 
Venida esta hora en punto, los novios pasan á un cuartito 
separado que le llaman el Vartízanic, es decir, el dormitorio- 
donde la madrina los ayuda á desvestir y los acuesta: amarra 
los vestidos del hombre y la mujer y después el hombre le 
pone de cabecera su ropa ala mujer, y la mujer al hombre. 
El tálamo está hecho con dos sábanas muy limpias, interio- 
res, y ya acostado delante la madrina, el hombre cubre á la 



.38. 



nittíer con su manta en señal de apoyo y unión. La niadri- 
\v\ ■bsdcja cerrándoles la puerta con llave y hasta otro día 
viene á r'—'-^:^^, verificándose de esta manera el sac:ificio 

"^P^'^^ . j 1, • 11 

Mientras tanto que los novios están encerrados bajo lia- 

vc,los invitados v familias siguen saltando, gritando y bailan- 
do al compás de la marimba. 

La marimba de hoy está muy trasformada ya, pero sus 
aires no tienen el encanto nacional y el sentimiento de la ma- 
rimba antigua llnmada TzumPüJiom^ formada de tecomates, 
bastante rústicci si, pero de tonos dulces; tanto más si era a- 
compafiada de sus caramillos pastoriles y melancólicos. Con 
esta música y el tun hacían los antiguos indios sus fiestas, 
sus danzas y sus bailes. 

Por el mes de septiembre representan los indios hoy un 
baile de venados, tigres y monos, que acostumbraban 
intesdela conquista. La danza y el argumento coreográfi- 
co de la representación, es monótona; pero la flautita y la ma- 
rimba son tan tristes, que parecen un grito del alma evocan- 
do á sus antiguos Dioses y sus manes. 

Estos bailes que representan hoy ¿serán acaso recuer- 
dos de su pasado? ¡Talvéz! Sus tradiciones las conservan al 
través de los siglos transcur;:idos. Tienen un baile que repre- 
senta la Conquista por Pedro de Alvarado. 

Las primeras escenas parecen interesantes y el argu- 
mento del drama hasta :el instante de la muerte de Tekum 
Vman,inspiranuna ardiente simpatía por los indios;mas cam- 
bia enteramente el atractivo de la pieza con la embajada de 
las dos princesas que el Rey Kiché Kikab Tanub envía á Al- 
varado. Este es un pasaje insoportable, porque el Rey Kiché 
nunca podía haber mandado á sus hijas las princesas de em- 
bajadoras hasta Xelahuh, á 15 leguas de distancia. 

Se hacen tanto más odiosas las siguientes escenas cuanto 
que inmediatamente que Alvarado y sus compañeros fueron 
conducidos por las princesas ó 7nalmtzin^ (no 7nalmches) y se 
presentan ante el Rey y su Corte, Kikab-Tanub, sin embargo 
de su pesar por la muerte del primer General de sus ejércitos, 
se humilla ^con los sa3'0s y se inclina de hinojos ante Alva- 
rado, ofreciendo homenaje á los Soberanos de Castilla 

Esto era imposible, porque;.lcs indios no estaban envileci- 
dos y abyectos to-.>ivía, sino hasta- después de la Conquista, 
que la mansedumbre cristiana de los conquistadores lo^s hizo 
perder su dignidad. 

Este pasaje es odioso y falso: la historia no refiere tal 



t 



cosa, sino que Alvarado no pudicn ^ ^ r la altivez indo- 

mable del monarca indio, con suc .astador é inhu- 

mano, le tendió una celada cautelosa en la cual cayó el Rey 
3' su Corte; y desde luego fueron asesinados y qnemadoa bái^ 
baramente y la ciudad de Vtatlán desvastada y redacida á ce* 
nizas. 

El que escribió este drama de la Conquista, dándole un 
desenlace tan ridículo, debe haber sido por lo menos algdn 
gafíán chocarrero, descendiente de los conquistadores. 

Las funerales ó entierros de los antiguos indios tenian 
mucha semejanza con los de los romanos, atenienses, tsraeli* 
tas y egipcios que sepultabrn ó embalsamábanlos cadáveres, 
erigiéndoles tumbas admirables que han pasado á la poste- 
ridad. 

Los mausuleos romanos, atenienses y hebreos; las pirA* 
mides de Egipto y los traPuaUis y Cu de los antiguos indios, 
guardan una notable identidad. 

Los indios quemaban los cuerpos de stis deudos para 
guardar los cenizas como reliquias venerandas, y otm tanto 
hacían las naciones expresadas. 

Los cartagineses y los romanos, primero enterraban loa 
cuerpos de sus difuntos envolviéndolos en hojas y en segui- 
da les echaban tierra encima. Después quemaban los cadá- 
veres enterrando las cenizas; y los indios tuvieron la misma 
costumbre; pero no enterraban simplemente en la tierra las 
cenizas sino guardadas entre vasijas bien cubiertas y asi las 
sepultaban. Varios trastos de estos llenos de ceniaa, frag- 
mentos de huesos ahumados calcinados rnronlramo* c^ las 
pirámides de Chalchitán. 

De esqueletos embalsamados vimos vana* momia* bien 
conservadas procedentes del Perú en la colección arqncomp- 
ca de aquella República, exhibida en la Exoosición de Chi- 
cago. Lo que prueba que los indios tenian las mismms prác- 
ticas, ó si cabe, mayor estimación y veneración porsns muer- 
tos. 

En todo, respecto de funerales, casi leyian las mismas 
costumbres hasta en la variedad de flores amarillas que de- 
positaban en las turnias Los israelitas y los esjipcios seMl- 
taban difuntos enterrándolos con sus tesoros, y tos indios Ha- 
cían lo mismo. Viene en confirmación de aqneUas costum- 
bres no sólo las reliquias arqueológicas <me »«^~« ^T||- 
do de las pirámides de Egipto,sino el heclio h»f«^|~«»^ 
menso tesoro que Salomón depositó en la tumba del «fJ y** 
vid, el cual, una parte de él, sir%-ió 1300 aftos después para 



rescatar á Jerusalem sitiada por el Rey Antiocho llamado el 
Piadoso. 

Otra cosa notable en la organización civil de aquellos in- 
dios, era que sus cementerios ó necrópolis no los tenían en- 
tre poblado sino en los campos. Allí era donde levantaban 
las ciudades de los muertos, cuyas tumbas en forma de impo- 
nentes y majestuosas pirámides, construían en su seno sóli- 
dos edificios para depositar los cadáveres. En las ruinas de 
Pichikil, á quince varas de piofundidad, fué donde encontra- 
mos ua sepulcro de esta naturaleza. Enterrar en los campos 
los cadáveres, era una ley higiénica para prevenir las enfer- 
medades }• evitar el desarrollo de las epidemias en las pobla- 
ciones. 

Más tarde la conquista abolió esas excelentes costumbres, 
compeliendo á los indios á enterrar sus muertos en los atrios 
de las iglesias y entre los templos, pretextando que así esta- 
ría patente su recuerdo y se poJría más de cerca rogar por el 
alma de ellos diciéndoles misas y responsos. 

Los hebreos, egipcios y los indios, además de considerar 
esencialmente sacros los sepulcros de sus muertos, demos- 
trando así el respeto á la digninad de la naturaleza humana, 
no se preocupaban tanto de la magnificencia de sus casas y 
palacios cuanto de la grandeza de sus tumbas para perpetuar 
su memoria. 

La manera de embalsamar sus cadáveres era ungirlos por 
espacio de treinta días con mirra, canela, yerbas aromáticas, 
aloe, miel, sal, cera, resina y ungüentos hechos de confeccio- 
nes varias y del jugo del cedro que tenía la virtud de pre- 
servar los cadáveres.Con este embalsamamiento los cuerpos se 
han conservado tantos siglos que algunas momias se han en- 
contrado aun con las cejas, pestañas y cabellos: las del Perú 
hasta tenían fragmentos de sus riquísimos vestidos. 

También, cosa singular, la coincidencia de que así como 
los romanos y otros pueblos tenían sus plañideras que llora- 
ban tras los difuntos, así también los indios tenían las suyas; 
y hastaen nuestros días se ven enlos funerales indígenas pla- 
ñideras pagadas que van llorando tras de los muertos, y tie- 
nen tanta facilidad de Ikrar y representan tan bien su papel, 
que aparentan morirse de pesar. 



CAPITULO VIII. 

Calendar ios-^Prácticas religiosas-^Orú í ono é ' *Bi 5ffcnib át 
Escritura-^ La Confunta-^M9muiemtmg¡$ j 



Tenían los kichés su sistema cronológico parecido al 4c 
los mayas, al de la nación Tzendal, fundada por Voian y con 
mucha semejanza al de los naoas. 

Su calendario regularmente arreglado, correspondía lam* 
bien al europeo en cuanto estaba fundado en el movimiento 
anual de la Tierra al rededordel Sol, difiriendo tánicamente en 
las subdivisiones, porque los indios dividiaii iden aun 

los trescientos sesenta y cinco dias del afto ku ^k%i¿i y ocho 
meses de veinte dias, y los dias sobrantes los intercalan al 
fin de cada siglo como en el de los mexicanos, dividido en 
cuatro períodos de trece aflos cada uno. 

Estos períodos, lo mismo que losdiet y ocho meses y ca- 
da día de éstos, tenían sus nombres particulares representa* 
dos por signos acompañados del número del periodo; y de es- 
ta manera podía fácilmente calcularse á aué afto corre s pon- 
día de nuestro cómputo. Este calendario de los indios, refie* 
ren las antiguas historias que fué introducido por los tolte« 
cas emigrantes cuando fueron á fundar el reino de Tnlla ó 
Tollan. 

Los siguientes nombres eran los qne correspondlaa á €•• 
da uno de los meses: 



I 

2 

3 

4- 

5 
6 

7 
8 

9 

lO 

II 

12 

13 
14 

15 
i6 

17 
i8 



Nabé tzih 
Veab tzih 
Rox tzih 
Chee 

Tekoxepual 
Tzibé pop 
Zak 
Chab 

Hun bixí^ih 
Nabé mam 
Víab mam 
Nabé likinCab 
veab likinCab 
Nabé pach 
V^ab pach 
Tzikíji eich 
Tzitzi la^au 
Kan kan 



Primera palabra 

Segunda palabra 

Tercera (¿labra 

.Árbol 

Siembra 

Pintura de estera 

Blanco 

.Arco de flecha 

Un canto del Sol 

Primer abuelo 

Segundo abuelo 

Primera nano dulce 

Segunda maso dnlcv 

Primera trenaa 

Segunda irenaa 

Tiempo de pájaroa 

Estandarte cosido 

Muv colorado 



42. 



Los nombres de cada uno 


de los veinte dias eran así: 


I Noh 


Genio, arbitrio 


2 Tihax 


Comestible, pedernal 


3 Kavek 

4 Ahpú 


Símbolo 


Tirador de cerbatana 


c Imox 

6 le 


Marmita 


Luna 


7 Akbal 

8 eat 


Caos, cosa confusa 


Red 


9 Kan 


Serpiente (palabra maya) 


lo Kamé 


Muerto 


II Keh 


Ciervo, venado 


12 Kanil 


Madurez 


13 Toh 


Lluvia 


14 Tzii 


Perro 


15 Batz 


Mono, hilo 


16 EE 


Diente 


17 Ah 


\ Helóte 


18 Ix 


Vosotros 


19 Tzikín 


Páj aro 


20 Ahmak 


Pecador, culpable 



Ha}^ opiniones diversas respecto de la época en que co- 
menzaba el año en el calendario Kiché. Unos opinan que co- 
menzaba por el mes de octubre, y otros por el de diciembre. 
Diciembre, á partir del 24, es la opinión que prevalece más; 
y la de octubre acostumbran los astrólogos de Momoste- 
nango, donde aún están en vigor las prácticas nigrománticas; 
siendo de advertir que estos indios, lo mismo que los de 
Santa Catarina Ixtlavakán, son todavía zoólatras y politeis- 
tas: adoran al Sol y la Naturaleza. 

Acaso se nos dificulte dar una explicación exacta de la 
combinación de los nombres en los dias del calendario que 
corresponden á las fechas de cada día de los meses. Indica- 
remos antes los nombres de sus adoratorios bosquejando, 
la gran fiesta del Vakxakib Batz^ los ocho hilos ú ocho mo- 
nos, la mayor celebración religiosa que tienen: ese día, hasta 
de los lugares más distantes, vienen y se reúnen en la pinto- 
resca y agreste población de Momostenangolos indios. 

La suma de gente que concurre es tan grande que por 
el atrio de la iglesia, plaza y calles, no se ve más que un mo- 
vimiento grande y compacto de cabezas, ondulando á uno y 
otro lado parecido alas olas del lago que se rizan al impulso 
de la brisa. 



Queman mucho incienso, estoraque y candelas aquel día, 
ofrecido todo á sus divinidades y genios tutelares. El Cura 
se aprovecha también tomando parte en la fiesta nigrománti- 
ca, rezándoles muchos responsos á cual más eficaces y reden- 
tores á las almas del purgatorio, según sea el valor del res- 
ponso. 

Celebran banquetes sujetos á sus antiguos ritos, queman 
muchos cohetes y consumen una gran cantidad de aguar- 
diente y otros licores. 

Comienza, pues, el calendario por el día i 9 del mes Na- 
be Tzih correspondiente al 24 de Diciembre. 



Mes Nabe Tzih 




Mes V£ab Tiih 


Mm R.I Tit» 


Mm CkM 


I Noh 


í 
I 


Tihax 


I 


Kavek 


I 


Ahpú 


2 Tihax 


2 


Kavek 


2 


Ahpú 


2 


Imox 


3 Kavek 


3 


Ahpii 


3 


Imox 


3 


I€ 


4 Ahpú 


Í4 


Imax 


4 


I£ 


4 


Akbal 


S Imox 


5 


IC 


5 


Akbal 


5 


Cat 


6 le 


16 


Akbal 


6 


Cat 


6 


Kan 


7 Akbal 




eat 


7 


Kan 


7 


Kamé 


8 eat 


8 


Kan 


8 


Kamé 


8 


Keh 


9 Kan 

10 Kamé 


9 


Kamé 


9 


Keh 


9 


Kanil 


10 


Keh 


10 


Kanil 


10 


Toh 


II Keh 


II 


Kanil 


11 


Toh 


11 


Tzii 


12 Kanil 


12 


Toh 


12 


Tzii 


12 


Batz 


13 Toh 

14 Tzii 


13 


Tzii 


13 


Batz 


13 


EE 


14 


Batz 


14 


EE 


14 


Ah 


1 

15 Batz 

16 EE 


iS 


EE 


15 


Ah 


15 


Ix 


I16 


Ah 


16 


Ix 


16 Tzikín 


17 Ah 


17 
18 


Ix 


17 


Tzikín 


í7 


Ahmak 


18 Ix 


Tzikín 


18 Ahmak 


18 Noh 


19 Tzikín 

20 Ahmak 


19 


Ahniak 


19 


Noh 


19 


Tihax 


20 


Noh 


20 


Khax 


20 


Kavek 



^44■ 



Mm T«l(ox«pual 



M«t Tzibe Pop 



Iniox 

le 

Akbal 

eat 

Kan 

Kamé 

Keh 

Kaiiil 

9 Toh 

10 Tzü 

11 Batz 

12 EE 

13 Ah 

14 Ix 

15 Tzikín 

16 Ahmak 

17 Noh 

18 Tihax 

19 Kavek 

20 Ahpú 



; I 

!2 

1^ 
14 

5 
6 



Mm Hun bix Cth 



1 Kan 

2 Kamé 

3 Keh 

4 Kanil 
5. Toh 

6 Tzü 

7 Batz 

8 EE 

9 Ah 

10 Ix 

11 Tzikín 

12 Ahmak 

13 Noh 

14 Tihax 

15 Kavek 

16 Ahpú 

17 Imox 

18 le 

19 Akbal 

20 Cat 



I3 

Akbal 

eat 

Kan 

Kamé 

Keh 

7 Kanil 

8 Toh 

9 Tzü 

10 Batz 

11 EE 

12 Ah 

13 Ix 

14 Tzikín 

15 Ahmak 

16 Noh 

17 Tihax 

18 Kavek 

19 Ahpú 

20 Imox 



M«s Nabe Mam 

Kamé 

Keh 

Kanü 

Toh 

Tzü 

Batz 

EE 

Ah 

9 Ix 

10 Tzikín 

11 Ahmak 

12 Noh 

13 Tihax 

14 Kavek 

15 Ahpú 

16 Imox 

17 I3 

18 Akbal 

19 ^at 

20 Kan 



Mas Zak 



I 

2 

3. 
4 

5 
6 

7 
8 

9 

10 
II 
12 

13 
14 

15 
16 

17 
18 

19 
20 



Akbal 

eat 

Kan 

Kamé 

Keh 

Kanil 

Toh 

Tzü 

Batz 

EE 

Ah 

Ix 

Tzikín 

Ahmok 

Noh 

Tihax 

Kavek 

Ahpú 

Imox 

le 



Mes Chab 



1 3 Toh 
^ 4 Tzü 



5 Batz 

6 EE 

7 Ah 

8 Ix 

9 Tzikín 

10 Ahmak 

11 Noh 

12 Tihax 
1 13 Kavek 

14 Ahpú 

15 Imox 
i 16 le 
J17 Akbal 
1 18 eat 
j 19 Kan 

20 Kamé 



eat 

Kan 

Kamé 

Keh 

Kanil 

Toh 

Tzü 

Batz 

9 EE 

10 Ah 

11 Ix 

12 Tzikín 

13 Ahmak 

14 Noh 

15 Tihax 

16 Kavek 

17 Ahpú 

18 Imox 

19 le 

20 Akbal 



Vtab Mam \ Mes Nabe likin £ab o kitab 

Keh I Kanil 

Kanü 2 Toh 

3 Tzü 

¡4 Batz 

15 EE 

6 Ah 

7 Ix 
1 8 Tzikín 
¡9 Ahmak 
jio Noh 
jii Tihax 
1 12 Kavek 
!i3 Ahpú 
1 14 Imox 

15 le 

16 Akbal 

1 17 eat 

18 Kan 

19 Kamé 
¡20 Keh 



I 



Mes£ablikin Cab o Kieab | 


Mes Nab* Pac 


Mm VCab Pmíi ] 


MwTiftMi» 


I Toh 




I Tzii 


I Batz 




X 


BE 


2 Tzii 




2 Batz 


2 EE 




2 


Ah 


3 Batz 




3 EE 


3 Ah 




3 


Ix 


4 EE 




4 Ah 


4 Ix 




4 


Tzikín 


5 Ah 




5 Ix 


5 Tzikín 




5 


Ahmak 


6 Ix 




6 Tzikín 


6 Ahmak 


6 


Noh 


7 Tzikín 




7 Ahmak 


7 Noh 




7 


Tihax 


8 Ahmak 




8 Noh 


8 Tihax 




8 


Kavek 


9 Noli 




9 Tihax 


9 Kavek 




9 


Ahpú 


lo Tihax 




10 Kavek 


10 Ahpú 




10 


Imox 


1 1 Kavek 




II Ahpú 


II Imox 




11 


K 


12 Ahpú 




12 Imox 


12 K 




12 


Akbal 


13 Imox 




i^ le 


13 Akbal 




13 


eat 


14 le 


I14 Akbal 


14 íab 




M 


Kan 


15 Akbal 


J15 £at 


15 Kan 




15 


Kamé 


ró eat 


i 16 Kan 


16 Kamé 




16 Keh 


17 Kan 


17 Kamé 


17 Keh 




I17 


Kanil 


18 Kamé 


!i8 Keh 


18 Kanil 




! 18 Toh 


19 Keh 


19 Kanil 


19 Toh 




19 


Tzii 


20 Kaiiil 


; 20 Toh 


20 Tzii 




20 


Batz 


Mes. 


Tzitzi Laean. 




Mm 


Hm tm. 


I 


Ah 




I I 


X 




2 


Ix 


1 


2 Tzikín 


3 


Tzikín 


\ 


3 Ahmak 


4 

5 
6 


Ahmak 




4 Noh 




Noh 




5 Tihax 


Tihax 




6 Kavek 


7 


Kavek 




7 Ahpi 


Ll 


8 


Ahpú 




8 I 


mox 

r 


9 
10 


Imox 

le 




9 I^ 

10 Akbal 


II 


Akbal 




11 íat 




12 


eat 




12 Kan 




13 
14 

15 
16 


Kan 

Kamé 

Keh 




IX Kamé 

14 Keh 

15 Kanil 


Kanil 




16 Toh 




17 Toh 

18 Tzii 




17 Tzii 

1 8 Bau 

19 EE 




19 
20 


Batz 






E 


E 




20 Ah 





De manera que q\ primer mes Aíade 7>^*^, primera pala- 
bra, correspondía á los iiltimos ocho días de diciembre hasta 
el 12 de enero. El segundo mes V^ab Tzih, segunda pala- 
bra, correspondía del 13 de enero al 31 del mismo. El tercer 
mes /íox Tzih^ correspondía del i P al 2 9 de febrero. El 

4 f mes Chcc^ árbol, correspondía del 20 de febrero al 12 de 
marzo. El 5 5 mes Tekoxcpnal^ sKem^^r^i^ correspondía del 13 
al 31 de marzo. El 6P mes Tzibe Pop^ pintura de estera, 
correspondía del i ^ al 20 de abril. El 7 ^ mes Zak^ blanco, 
correspondía del 21 al 11 de mayo. El SP mes chab^ arco de 
flecha, correspondía del 12 de mayo al 31 del mismo. El 9 P 
mes Hun bíxS'ili^ un canto del Sol, correspondía . del i f al 
20 de junio. El 10 p Nabe Mam^ primer abuelo, correspondía 
del 21 de junio al 10 de julio. El n P VS'ab Mam^ correspon- 
día del II al 30 del mismo. El 12 p Nabe likin^ab^ i f mano 
dulce [i f mano dulce es Nabe kí^ab\ correspondía del i. P 
de julio al 19 de agosto. El 13 P VS^ab Itkmfab^ del 20 de 
agosto al 8 de septiembre. El 14 P N'abe PacJi^ i f trenza, 
del 9 de septiembre al 29 del mismo. El 15 p V^ab Pach^ 
segunda trenza, correspondía del 30 de setiembre al 19 de 
octubre. El 16 P TstkmVih^ tiempo de péi]2.r os ( VS^iki I tsi'kín, 
es tiempo de pájaros, porque Tzt kin fth espres^ pájaro del 
Sol), éste mes correspondía del 20 de octubre al 8 de noviem- 
bre. EI17P Tzitzi La£an^ estandarte cosido, del 9 de no- 
viembre al 29 del mismo; y el 18 P Kan kan y muy colorado, 
correspondía del 30 de noviembre al 19 de diciembre; y los 

5 dias restantes del 19 al 24 de diciembre, eran los que in- 
tercalaban en cada siglo de 52 años. 

Pero el almanaque descubierto por el Presbítero don Vi- 
cente Hernández Spina, Cura de Santa Catarina Ixtlavakán, 
la antigua Ciudad de Ziha, en 1853, difiere del que dejamos 
expHcado en que este almanaque del señor Cura Plernández, 
el año comienza por el mes de mayo y los meses se espresa 
que eran de 20 dias; pero seguramente desnaturalizaron este 
sistema, arreglando dicho almanaque exactamente igual á 
nuestro Calendario de 30 y 31 dias los meses. Esta co- 
rrección me parece inconveniente, porque la base del alma> 
naque indígena es el número de 18 meses de 20 dias cada 
uno y los .meses y los dias con sus nombres respectivos. 

Este almanaque del Padre Hernández Spina creo que es 
el que trae el señor Milla en su Historia de la América Cen- 
tral. 

Encontramos igualmente en el almanaque que tienen en 
práctica los astrólogos de Momostenango la importante Ciu- 



dad de Patzak en los tiempos anteriores á la Conqui ,... .. 
desacuerdo en el principio del año, pues éstos lo comienzan 
por el mes de octubre y tienen diferente manera de enten- 

derlo. 

Para sacar todos los años su gran día del Vakxakib 
Batz, el signo Noli, arbitro ó genio colocado al principio, lo 
invierten poniendo en vez de éste el signo EE. y por éste co- 
nnenzan á contar desde uno hasta trece, pero empezando por 

la fecha 9 del mes dicen así: 



I - 


Veleheb EE 


2 


Lahuh ah 


3 


Hulahuh ix 


4 


Kablahuh tzikín 


5 


Oxlahuh ahmak 


6 


Hun noh 


7 


Kieb tihax 


8 


Oxib kavek 


9 


Kahib hun ah pu 


10 


Hoob imox 


II 


Vakib ie 


12 


Vkub akbal 


13 


Vakxakib £at 


14 


Veleheb kan 


15 


Lahuh kamé 


ló 


Hulahuh keh 


17 


Kablahuh kanil 


18 


Oxlahuh toh 


19 


Hun tzii 


20 


Kieb batz 



Nueve dientes 

Diez helotes 

Once vosotros 

Doce pajaritos 

Trece pecadores ó culpables 

Un arbitro ó genio 

Dos comestibles 

Tres símbolos 

Cuatro veces un tirador 

Cinco marmitas 

Seis lunas 

Siete cosas confusas 

Ocho redes 

Nueve serpientes 

Diez muertos 

Once venados 

Doce madureces 

Trece lluvias 

Un perro 

Dos hilos ó monos 



El signo que le corresponde á este mes de octubre es 
Tzikín £ih; y para mejor inteligencia seguimos la combina- 
ción de los nombres de los meses contando hasta 13 y %*ol- 
viendo á contar desde uno hasta este niiraero á completar los 
veinte nombres de cada mes; teniendo cuidado de principiar 
el número del siguiente mes con el que le sigue á la .-nn.-ln- 
sión del anterior. 

Nos proponemos en ésto encontrar el V'akrxaJub BaU^ 
los ocho hilos ó monos, la gran fiesta referida y seflalar tam* 
bien otras de menor importancia; indicando para más cla- 
ridad las más solemnes con dos ^, las menos con un ^ y \-\ 
mayor, el Vakxakib BatZy con tres ^^ 

Es de notarse que en la alternativa de su forma de con- 



^48^ 

tar de I á 13 así por esta combinación, resulta que cada nue- 
ve meses, poco más ó menos, pasa cada nombre de los veinte 
del mes por el número 8 que cae en el Vakxaktb Batz. 

El signo EE, dientes, es el i f del año, según el sistema 
Ah Tzak. Cuando cae en el número 8, dicen que es cuando se 
sienta el Mono, que creen ser el dueño de los cerros. Ah^ 
cuando suponen lavar la ropa de sus dioses; Ix y Tzikín son 
menos solemnes. Ah mak^ día de veneración en que al señor 
Cura le tiene cuenta porque le pagan muchos responsos. 
Noh^ á éste día le llaman Varabal Jia^ el genio que guarda 
los lares, y es cuando adoran la casa en reverencia de sus 
ombligos que están enterrados. Colocan un guacal de agua 
con una moneda de dos reales dentro y un poco de incienso 
que le llaman pom ó copal. Esto lo verifican por la noche y 
á otro día que es el del nombre Noh y Varabal ha pagan un 
responso con la moneda dicha, ardiendo algunas candelas. 

Los dias Tihax, Kavek^ Imox^ Hun Ahpu^ I£ y Akbal 
son menos solemnes; pero queman mucho copal y candelas, 
y es cuando encomiendan sus ganados y todo animal domés- 
tico. S^at es día indiferente. Kan^s cuando queman copal en 
los Kinal que significa nuevo adoratorio ó quemadero; fun- 
ción encomendada únicamente á los Chuchkahau^ personajes 
respetables que vienen á ser cabezas de parcialidad. Kamé: 
en este día encomiendan las almas de sus antepasados siem- 
pre ardiendo candelas y copal y pagando responsos. Keh^ día 
indiferente. KaniL ofrendan el fruto de sus cosechas con el 
correspondiente acompañamiento de candelas y copal. Toh y 
Tzii no son muy solemnes. 

Nos quedamos en el día Kieb Batz, último del mes 
anterior Nabe Tzih y principiamos el siguiente V£ab Tzih 
con el día Oxib EE, 

OCTUBRE Y NOVIEMBRE 
Mes Vgab Tzih 



1 Oxib EE 

2 Kahib ah 

3 Hoob ix 

4 Vakib tzikín 

5 Vkub ahmak 

6 Vakxakib noh ^ 

7 Beleheb tihax * 

8 Lahuh kavek 



Tres dientes 

Cuatro helotes 

Cinco de vosotros 

Seis pajaritos 

Siete pecadores ó culpables 

Ocho genios ó arbitros 

Nueve comestibles 

Diez símbolos 



-^49- 



9 Hulahuh hun ah pu 

10 ^ablahuh imox 

11 Oxlaliuh i? 

12 Hiin akbal 

13 Kieb ^at 

14 Oxib kan 

15 Kahib kamé 

16 Hoob keh 

17 Vakib kanil 

18 Vkub toh 

19 Vakxakib tzii 

20 Beleheb batz 



Once tiradores 

Doce marmitas 

Trece lunas 

Un símbolo, caos 

Dos redes 

Tres serpientes 

Cuatro muertos 

Cinco venados 

Seis madureces 

Siete genios ó arbitros 

Ocho perros 

Nueve hilos ó monos 



NOVIEMBRE 
Mes Rox tzlli 



1 Lahuh EE 

2 Hulahuh ah 

3 Kablahuh ix 

4 Oxlahuh tzikín 

5 Hun ahniak 

6 Kieb noh 

7 Oxib kavek 

8 Kahib hun ah pu 

9 Hoob tihax 

10 Vakib imox 

11 Vkubie 

12 Vakxakib akbal 

13 Beleheb ^at 

14 Lahuh kan 

15 Hulahuh kamé 

16 kablahuh keh 

17 Oxlahuh kanil 

18 Hun toh 

19 Kieb tzii 

20 Oxib batz 



Diez dientes 

Once helotes 

Doce de vosotros 

Trece pajaritos 

Un pecador 

Dos genios ó arbitros 

Tres símbolos 

Cuatro tiradores 

Cinco comestibles 

Seis marmitas 

Siete lunas 

Ocho símbolos, caos 

Nueve redes 

Diez serpientes 

Once muertos 

Doce venados 

Trece madureces 

Una lluvia 

Dos perros 

Tres hilos ó monos 



NOVIEMBRE V DICIEMBRE 



Mes Chee 



Kahib EE 
Hoobah 
Vakib ix 
Vkub tzikín 
Vakxakib ah mak ^ 



Cuatro dientes 

Cinco helotes 

Seis de Udes. ó vosotros 

Siete pajaritos 

Ocho pecadores ó culpables 



^ -^50- 



6 


Beleheb iioh 




Nueve genios ó arbitros 


/ 


Lahiih tihax 




Diez comestibles 


8 


Hiilahiih kavek 




Once símbolos 


9 


Kablahuh hun ah 


pu 


Doce tiradores 


10 


Oxlahuh imox 




Trece marmitas 


II 


Huii ie 




Una luna 


12 


Kieb akbal 




Dos caos ó símbolos 


13 


.Oxib eat 




Tres redes 


14 


Kahib kan 




Cuatro serpientes 


15 


Hoob kamé 




Cinco muertos 


16 


Vakib keh 




Seis venados 


í7 


Vkub kanil 




Siete madureces 


18 


Vakxakib toh 




Ocho lluvias 


19 


Beleheb tzii 




Nueve perros 


20 


Lahiih batz 




Diez hilos ó monos 




DICIEMBRE Y ENERO 



Mes Tekoxepual 



1 Hulauh EE. 

2 Kablahuh ah 

3 Oxlahuh ix 

4 Hun tzikín 

5 Kieb ahraak 

6 Oxib noh 

7 Kahib tihax 

8 Hoob kavek^ 

9 Vakib hun ah pu 

10 Vkub imox 

11 Vakxakib i^^j, 

12 Beleheb akbal 

13 Lahuh ^at 

14 Hulahuh kan 

15 Kablahuh kamé 

16 Oxlahuh keh 

17 Hun kanil 

18 Kieb toh 

19 Oxib tzii 

20 Kahib batz 



Once dientes 

Doce helotes 

Trece de Udes. ó vosotros 

Un pajarito . 

l^cs pecadores ó culpables 

Tres genios ó arbitros 

Cuatro comestibles 

Cinco símbolos 

Seis tiradores 

Siete marmitas 

Ocho lunas 

Nueve caos, símbolos 

Diez redes 

Once serpientes 

Doce muertos 

Trece venados 

Una madurez 

Dos lluvias 

Tres perros 

Cuatro hilos ó monos 



Hoob EE. 
Vakib ah 
Vkub ix 



ENERO. 
Mes Tzibe Pop. 

I Cinco dientes 

I Seis helotes 

I Siete de vosotros ó Udes. 



51 



4 


Vakxakib tzikín 


Ocho pajaritos 


5 


Belelieb alimak 

Til 1 


Nueve pecadores ó culpables 


6 


Lanun non 


Diez genios ó arbitros 


7 


Hulahuh tihax 


Once comestibles 


8 


Kablahuh kavek 


Doce símbolos 


9 


Oxlahuh hiin ali pu 


Trece tiradores 


lO 


Hmi imox 


Una marmita 


II 


Kieb ie 


Dos lunas 


12 


Oxib akbal 


Tres caos símbolos 


13 


Kaliib £at 


Cuatro redes 


14 


Hoob kan 


Cinco serpientes 


15 


VakibAanié 


Seis muertos 


16 


Vkub keh 


Siete venados 


17 


Vakxakib kanil 


Ocho madureces 


18 


Beleheb toh 


Nueve lluvias 


19 


Lá-huh tzii 


Diez perros 


20 


Hulahuh batz 


Once hilos ó monos 



ENERO Y FEBRERO 





Mes 


Zak. 


I 


Kablahuh EE 


Doce dientes 


2 


Oxlahuh ah 


Trece helotes 


3 


Hun ix 


Uno de vosotros 


4 


Kieb tzii 


Dos perros 


s 


Oxib akmalv 


Tres pecadores 


6 


Kahib noh 


Cuatro genios ó arbitros 


1 


Hoob tihax 


Cinco comestibles 


4 

8 


Vakib kavek 


Seis símbolos 


9 


Vkub hun ah pu 


Siete tiradores 


10 


Vaxakib ikniox .,: ;. 


Ocho marmitas 


II 


Beleheb ie 


Nueve lunas 


12 


Lahuh akbal 


Diez símbolos ó caos 


13 


Hulahuh ^at 


Once redes 


14 


Kablahuh kan 


Doce serpientes 


1 

I s 


Oxlahuh kanié 


Trece muertos 


16 


Hun keh 


Un venado 


17 
18 


Kieb kanil 


Dos madureces 


Oxib toh 


Tres lluvias 


19 
20 


Kahib tzii 


Cuatro perros 


Hoob batz 


Cinco hilos ó monos 



■5-2- 



FEBRERO Y MARZO 
Mes Chai). 



I 

2 

3 
4 

5 
6 

7 
8 

9 

lO 

II 

12 

13 
14 

15 
i6 

17 
i8 

19 

20 



Vaikb EE 
Vkub ah . 
Vakxakib ix ^^ 
Beleheb tzikín 
Lahuh ahmak 
Hiilahuh noh 
í^ablahuli tihax 
Oxlahiih kavek 
Hun huii ah pu 
Kieb imox 
Oxib ie 
Kahib akbal 
Hob eat 
Vakib kan 
Vkub kamé 
Vakxakib keh 
Beleheb kanil 
Lahuh toh 
Hulahuh tzii 
íablahuh batz 



Seis clientes 

Siete helotes 

Ocho de vosotros 

Nueve pajaritos 

Diez pecadores 

Once genios ó arbitros 

Doce comestibles 

Trece símbolos 

Un tirador 

Dos marmitas 

Tres lunas 

Cuatro símbolos, caos 

Cinco redes 

Seis serpientes 

Siete muertos 

Ocho venados 

Nueve madureces 

Diez lluvias 

Once perros 

Doce hilos ó monos 



MARZO 
Mes Hun bix gih, 



1 Oxlahuh EE 

2 Hun eat 

3 Kieb kan 

4 Oxib kamé 

5 Kahib keh 

6 Hoob kanil 

7 Vakib toh 

8 Vkub tzii 

9 Vakxakib batz 

10 Beleheb ah 

11 Lahuh ix 

12 Kulahuh tzikín 

13 fablahuh ahmak 

14 Oxlahuh noh ^ 

15 Hun tihax .:. 



♦ * * 



Trece dientes 

Una red 

Dos serpientes 

Tres muertos 

Cuatro venados 

Cinco madureces [Príncipes] 

Seis lluvias 

Siete perros 

Ocho hilos ó monos 

Nueve helotes 

Diez de vosotros 

Once pajaritos 

Doce pecadores culpables 

Trece genios ó arbitros 

Un comestible 



-53- 



i6 


Kieb kavek .j.. 


Dos símbolos 


17 


Oxib hun ah pu 


Tres tiradores 


18 


Kahib imox 


Cuatro marmitas 


19 


Hoob ie 


Cinco lunas 


20 


Vakib akbal 


Seis símbolos, caos 



Corriente á los nueve meses, pues, cayóel yakxatíb BaU^ 
que fué lo que nos propusimos manifestar al marcarla dife- 
rencia entre los tres calendarios referidos. 

Respecto de la interpretación de los nombres de algunos 
días, no estamos conformes, creyendo más bien que con el 
trascurso de los siglos éstos nombres se han desnaturaliza- 
do perdiendo su antigua etimología; por ejemplo, /Can^ Kiek^ 
Kanil, Toh, Ix^ Noh, Kaok, Akabal, Bakbal, Akbal, Batz y 
KamL 

Kan. En estos calendarioí; está traducido como bravo en 
el sentido de feroz; y es el mismo signo del calendario Tzcn- 
dal y Maya representado como serpiente. 

Kieh. Los calendarios indígenas son anteriores á l:i 
Conquista, pertenecen á su antigua teogonia, y está demos- 
trado históricamente que los indios no tenían caballos; al 
venado le decían Keh\ y siendo tan parecida una palabra con 
otra, de allí proviene la confusión. Kanil y S^anel no signiBca 
madurez ni conejo. Kanil es el signo y era el nombre de la 
casa de los príncipes del antiguo Sacapulas, destruido en re- 
motos tiempos y situado en los campos de loque es hoy Sali- 
nas de Magdalena, cinco leguas arriba de la actual población. 
[Popol Vuh.] 

Toh Tohil, Hun Toh.Mito divino de los Kichés alusivo á 
la lluvia y al trueno: en el calendario momosteco tiene dife- 
rente interpretación. 

/r. Vosotros, Udes. Debe ser Vukub Kakix ouc signiBca 
siete aras; nombre de un mito antiguo, símbolo de los gigan- 
tes americanos. 

Noh, Genio. Espíritu que preside el bien y el mal, arbi- 
tro de los destinos. 

Kabok y Kaok, Están interpretados de dos maneras: co- 
mo cosa comida v como lluvia. No es Kavok ni Kaok sino 
Kavek, nombre de un mito y de la casa principal de las tres 
en que estaba organizado el reino de Kiché. 

Imox, traducido como espadón de pescado. Imox es sím- 
bolo de la raza náhuatl igual al Cipactli mexicano inventor 
del calendario. Bakbal, Akabal y Akbal, entendido como caos, 
cosa confusa. .4/í'¿^// es marmita, vasija de metal. 



Batz interpretado como hilo y mono. Hurí batz en la 
teogonía"'indiana, era símbolo de la raza nahnatl, convertido 
en mono por Hnn Ah Pn. 

Kaml\ nuierto. Hun kam^, nn muerto, símbolo de los re- 
yes de Xibalbá muerto por Htin Ah Pu é Xbalamke 

Además, el calendario de Ixtlavakán tenía y tiene 
esencialmente su división de los dias en buenos y malos de 
la manera siguiente: 

Noh, Día consagrado al Genio de la razón, y en él se pi- 
de el buen entendimiento para sí y para sus hijos. 

Tihax. Día bueno lo mismo que el anterior. Estos dos 
dias están consagrados al alma humana. 

Kavek, Día indiferente. 

Hun Ah /^«.Indiferente también. 

Imox. Malo. Los sacerdotes del sol, Ah Itzab y Ah£ihab^ 
piden á sus genios el mal parasus contrarios. Este día está 
consagrado al Genio que gobierna al viento, como los anti- 
guos tenían á Eolo. 

/r. Día malo. Es igual al anterior. 

Akbal, Malo. Ocurren los Ah^ih á sus adoratorios á pe- 
dir el mal para sus enemigos. 

í^at. Lo mismo que el anterior, malo. 

Kan, Malo igualmente. 

Kamé: Malo, así como los anteriores. 

Kek. Día bueno: se dá principio á los contratos matrimo- 
niales. 

KaniL Bueno. Se pide todo lo. que es sustento para el 
hombre. 

Toh, Día malo. ¡Infeliz el que nace bajóla influencia de 

este día! porque en él únicamente influyen los genios 

malignos. 

Tzii, Malo. Los sacerdotes piden la enfermedad, la mi- 
seria y toda clase de males para los que no son de su cariño. 

Batz. Los sacerdotes piden las enfermedades; pero con 
especialidad la gota para paralizar á sus enemigos. 

EE, Bueno." En él se consuman todos los contratos; y los 
sacerdotes piden á los genios todos los bienes. 

^^//. Bueno. Consagrado para pedir por el aumento de los 
animales domésticos. 

Ix. Bueno. Consagrado á los genios que reinan en los 
montes. En él se les pide contengan á las bestias carnívoras 
para que no destruyan sus rebaños y animales domésticos. 

Tzikín, Bueno. Aunque estén consumados los contratos 
matrimoniales no se unen los casados en una misma casa 



sino es en este día precedidos de muchas oraciones y votos 
por su felicidad. 

Ah Mak> Día bueno, consagrado al Genio de la salud á 

quien se hacen muchas oblaciones. 

Por último, los adoratorios más conocidos donde han he- 
cho y hacen sus costumbres los sacerdotes ó AhCihab son: 
Chuz PaJzilom: sobre la cuchara vista. Chui Nima Zabal: so- 
bre el grande asadero. CJmi Zutiim: sobre la paja llamada 
navajuda: Chut Calvar: sobre el calvario; Chui SantoiUth 
criizil: sobre la Santa Cruz. Chui ITah ha: sobre la mano de 
tusa. Xekiak ha: bajo la casa colorada. Chui Nima Zaniab: 
sobre el arenal grande. Pa kila haa: en el agua dulce. Pú 
Aginia Abah: en la piedra grande. Pakixa Koral: en el corral 
de espinas. Chui holom Par; sobre la cabeza del zorro. Chui 
Kaknahtil: sobre el barranco colorado. Chui huyub Ziha: so- 
bre el cerro de Sija. Chut Vol Ziha huyub: sobre el cerro de 
Sija de los Catarinos. Pa tiox Tun Abah: en el templo de la 
piedra del tambor. Pa £axtum: en el templo de la fortaleza. 

Sería prolijo seguir apuntando los innumerables adora- 
torios indígenas; pero trascribiremos en parte la descripción 
que en 1880 hicimos del faxtum en las columnas de **E1 Bien 
Público." 

Allá en las montañas orientales de Totonicapán, adonde 
se llega por sendas difíciles y sinuosas, existe desde épocas 
remotas un templo idólatra donde los aborígenas de aquí y 
de los pueblos circunvecinos aún van á practicar costumbres 
supersticiosas y repugnantes: el templo del Caxtum situado 
bajo un gran peñasco, mirando al Occidente; queda en el pa- 
raje de Muchulik, entre los de Pakahak y Paxukukab. Es 
una cueva de diez varas de longitud por cinco ó seis de lati- 
tud 3^ ocho ó nueve de altura en su mayor distancia. Obra 
•absoluta de la Naturaleza, no deja distinguir ningún trabajo 
de arte ejecutado por el hombre sino. gravadas en la pared 
muchas figuras caprichosas toscamente labradas, represen- 
tando cuerpos y caras de animales. La figura es enteramen- 
te cóncava sobre una superficie plana. Horadada las paredes 
en diferentes partes con el fin de colocar candelas encendi- 
das, se miran además ennegrecidas por tanto copai<\M^ en el 
transcurso de los siglos allí se habrá quemado. En la parte 
central está el altar, que es una pequeña enramada vestida 
con flores de montaña y en el ceutro de ésta hay una crux de 
madera toda adornada de flores también. En el lado izquierdo 
se ve un montón de huesos y calaveras de diversos anima- 
les y algunos, huesos humanos como de niños lactantes to- 



davía; éstos están separados. A la derecha solo hay piedras 
agudas y cortantes, llenas de grietas, teñidas de un líquido 
incoloro que puede ser la sangre de las víctimas. El aire que 
se respira es glacial y fatigante. 

El San Miguel de plata que en realidad existió en el tem- 
plo, ha desaparecido; siendo lógico presumir que los sacer- 
dotes lo hayan ocultado. Los indios creen que el Santo está 
escondido en la montaña, haciéndose visible á ciertos escogi- 
dos á quienes San Miguel enriquece porque gualda tesoros 
orientales. 

Además, aquella mansión al lado Norte se halla circui- 
da de sendas escabrosas que con esfuerzo peligroso se pue- 
den descender; y por lo que dejamos apuntado tiene los ca- 
racteres de un templo druídico: el altar de los sacrificios ó 
dohnans donde sacerdotes sanguinarios inmolaban víctimas 
entre los druidos etc., tienen analogía con las prácticas de 
los indios. 

¡Con que veneración oran los indios á la vista del tem- 
plo! Acaso crean que las sombras tutelares de sus dio- 
ses, sus re}' es y sus antepasados vaguen por esos montes, ve- 
lando el destino de las razas aborígenes. 

El Señorío de Totonicapán, desde tiempos mu}^ lejanos 
anteriores á la conquista, comprendió una zona tan dilatada 
que tanto se perdían sus límites en las riberas del Atlántico 
como se ocultaban sus confines en las playas del Océano Pa- 
cífico. Su territorio era inmenso. La segunda capital del Im- 
perio Kiché no podía menos de tener extensa y poderosa 
iurisdicción. Comprendía todo el territorio del Estado de 
Chiapas, Ococingo, Palenke, Palizada, Soconusco, Tehuan- 
tepek, Onohualco, Ma3^apán y toda la comarca de Sakuleu ó 
Huehuetenango que tenía mas de cincuenta leguas de Oriente 
á Occidente y mas de cien de Norte á Sur. Tal fué el poderío 
territorial de Chuimekená, que estaba en sus dominios 
la Ciudad sagrada, la antigua metrópoli Kiché: Palenke. 

El ilustrado arqueólgo mexicano señor!; Chavero dice 
en la introdución del Capítulo V. libro i de México á travéz 
de los Siglos, "Era el Palenke la ciudad sagrada, la metró- 
poli de la región Kiché, residencia de su Rey sacerdote y ca- 
beza de la teocracia como lo era Ixamal en la península Ma- 
va, como lo eran Kitemak y Chulul en el país de los Vixtoti. 
El carácter propio de la teocracia producía una organización 
social de especie determinada que vamos áfijar,porque sirvió 
de norma en lo sucesivo, y ella basta á explicar la grandeza 
y decadencia súbitas que tenían los imperios más poderosos''. 



Comprendía así mismo la provincia de **Chuimekená'' 
algunos pueblos de la costa de Suchitepéquez» y sus pobla- 
ciones cercanas: San Cristóbal que en esos tiempos llevaba el 
nombre de Hurakán Koh, Patzaká, [hoy Momostenango], 
Tzaloh, (Chiquimula) y la tierra de los Vol, Ixtlavakán (San- 
ta Catarina]. 

Totonicapán posee muchos documentos históricos que 
hasta han servido de autoridad en algunos trabajos que co- 
nocemos. El señor Milla en su Historia de la América Cen- 
tral los cita á cada poco, y lo mismo hace el Abate Brasseur 
de Bourbourg. 

Los indios de la raza kiché , particularmente Chuimckená 
donde estaba el adelanto de las artes, tenían para conservar 
sus escritos una escritura idiográfica según puede comprobar- 
se con los geroglíficos de Palenke,de Pichikil,Chalchitán,Ki- 
rivá, Vtatlán y Kopán Kalel. Sus signos se leían en línea ho- 
rizontal y de izquierda á derecha y se componían los renglo- 
nes de seis signos que venían á expresar seis palabras. Su alfa- 
beto constaba de veintisiete caracteres, teniendo tres diferen- 
tes para representar la A, dos para la B, dos para la O, cua- 
tro para la K y uno para cada uno de los demás signos; ca 
reciendo de los que representaban las letras D, F, G, S, 
Ll, y Ñ. 

En comprobación de ésto, el mismo señor Chavero dice: 
que aquellos libros eran liras largas de piel bien curtida y 
adobada con tiza ó barnís, en las cuales por ambos lados pin- 
taban sus historias, ó la cuenta de su cronología, ó las fies- 
tas de su culto ó los tributos; doblándolos á manera de biom- 
bo y poniéndoles á modo de pasta dos tablillas en los extre- 
mos, les daban forma de libro. 

Después de la Conquista, Totonicapán siguió con su mis- 
ma extensión territorial; hasta mediados del siglo pasado que 
el Gobierno de la Colonia formó de Chiapas una provincia 
separada; pero siempre Huehuetenango y los otros pueblos 
citados le quedaron. 

Al tiempo de la conquista, Chuimekená con ^iu-* i. uestes, 
los Patzaká, los Tzaloh y los Zihá, pueblos bélicos y valero- 
sos, se lanzaron al combate en número de 18.000 hombres al 
mando del Príncipe y General Tekiin Vmán, quien muñó en 
la inolvidable batalla del Pinar con heroísmo por defender la 
soberanía, la independencia y la libertad centro-aracncanas. 
Aquella pérdida ocasionada por la fatalidad, lo mismo que la 
iornada siguiente de Olintepek, el bárbaro asesinato del Rey 
Kiché Kicob Tanub v el incendio de Vtatlá»; todas aquellas 



hecatombes y salvajes matanzas fueron el prólogo cruento de 
los trescientos años de bárbara dominación. 

Triunfante Alvarado enXelahuh y Olintepek, dejó de su 
Teniente á Juan de León y Cardona, quien fundóla primera 
población de ladinos en el punto denominado Sak Kahá. 
Los jefes y señores de Xelahuh se rindieron desde luego á 
Alvarado después de la pérdida de las batallas referidas, y ni 
por esa consideración dejó de martirizar á las gentes de 
Xelahuh. 

A los demás indios salíanlos á cazar como animales bra- 
vios, y cuando no eran asesinados ó devorados por los perros 
de caza, los herraban como bestias. No exageramos en estos 
recuerdos: allí están las cartas del mismo Pedro de Alvarado, 
los elocuentes y desgarradores escritos de Fray Bartolomé 
de las Casas y las relaciones de la Conquista no menos pa- 
tentes y abrumadoras del distinguido literato centro-ame- 
ricano don José Milla. 

Con la esclavitud que impuso la Conquista repartiéronse 
los pueblos en ominosas encomiendas y se ahogó la civiliza- 
ción aborígene. 

La Conquista y la Colonia hicieron retroceder muchos 
siglos la avanzada civilización indiana; y á este respecto dice 
el arqueólogo Charnay que,graciasá la mansedumbre cristiana 
de los conquistadores, la población americana retrocedió en 
su civilización y ha perdido más de sus nueve décimas par- 
tes. Por consiguiente, el español vencedor reemplazó al caci- 
que vencido sin haber cambiado nada, como no sea el envile- 
cimiento y servidumbre en que ha caído la familia, noble an- 
tes, libre y altiva. 

En este trabajo nos propusimos bosquejar solamente la 
historia antigua de la provincia de Chuimekená; pero por 
el rigor de la comparación en unos pasajes con. otros y en la 
época antigua con la moderna sobre el carácter de la raza Ki- 
ché, hábil, inteligente, industriosa y comercial; hemos tenido 
que hacer también referencias de su actual modo de ser en 
cuanto se parece á sus antiguas costumbres y organización. 

Totonicapán producía, y produce hoy en una abun- 
dancia que no podemos determinar, muchos frutos naturales 
consistentes en maiz, trigo, cebada, avena, frijol, papas, ha- 
bas, arvejas, frutas de variadas clases, hortaliza; todo en gran 
cantidad que sería difícil enumerar, lo mismo que el censo 
de su población, porque los indios tan desconfiados siempre 
se resisten á U da indagación estadística. Sin embargo hace 
como treinta años el censo levantado entonces dio por resul- 



tado más de 40000 habitantes; y en el aumento de población 
desde esa fecha hasta este entonces bien, se puede calcular 
justamente ho}^ cerca de 60000 habitantes. 

Basta decir, para formar una idea de su extensa pobla- 
ción y dilatada agricultura, que Totonicapán abastece á Que- 
zaltenango, Kiché, Solóla, Suchitepéquez, Sija, San Francis- 
co, San Cristóbal, San Marcos y otros pueblos de la Repúbli- 
ca y fuera de ella; no sólo con sus frutos sino con sus varia- 
dos artefactos. Así ha sido siempre desde tiempos inmemo- 
riales. 

La segunda población del Departamento es Monioste- 
nango, pueblo de importancia histórica que ha seguido fiel- 
mente á Totonicapán en todas sus evoluciones desde tiempos 
muy lejanos. 

Su situación antigua no era laque actualmente ocupa 
sino otro punto, á una legua distante, llamado "Patzacá." Sus 
jefes y señores eran de la misma noble Casa de Nihaib. **Pat- 
zacá" se había confundido con el de **Chuatzac'' y el que es- 
cribe estas líneas estaba en la misma equivocación. 

Poco podremos decir de su historia antigua; nada más 
que desde dias anteriorcvS á la Conquista ha sido un pueblo 
belicoso, y valiente, idólatra de sus libertades é inde- 
pendencia: que luchó desesperadamente al tiempo de la 
Conquista. Iguales }• heroicos esfuerzos hicieron los indios 
de Chiquimula para rechazarla, por lo que tambiéu á éstos 
desde entonces les quedó el nombre de "Tzaloh/' que signifi- 
ca jc^/^¿'rré'r<9 ó batallador. 

CAPITULO IX. 

Jitulo relación— Alcaldes Mayores— Atanasio Tsul^ Rey dt Ti 



Hemos tenido ala vista un título antiguo de los princi- 
pales ó nobles de Totonicapán, que en parte relaciona lo si- 
guiente, que extractamos para no fastidiar al lector con uu 
estilo embrollado como el del título. 

Refieren los tmnah chiyab ó grandes hombres de Totoni- 
cipán que salieron de Chibakab en ultra mar, librados por 
Moisés "de mano y rigor del Rey Faraón;" atravesaron el mar 
(no dicen si á pié enjuto como los israelitas) y comenzaron á 
caminar "con grandísimos trabajos, rompiendo montes, bar- 
rancos, cerros y sabanas" hasta llegará Patucanziguán y de 
allí á Cobán y Cholbalamay; detuviéronse en este lugar, don- 
de residía el Rey del Kiché. Continuaron su marcha; pasa- 



ron el cerro de Kahikil y luego el de Pachej que desciende 
hasta Cliuikisís; llegaron al lugar de Tzakma Kia ó Linkah, 
donde hicieron pié firme tomando posesión á sangre y fuego. 
Ellos fueron los primeros conquistados y acompañaron álos 
conquistadores cuando llegaron á Totonicapán "el Rey Dona- 
te 3' conquistadores don Pedro de Alvarado y el primer Ilus- 
trísimo señor Obispo don Francisco Marroquín/' á quien a- 
compaftaban cuatro frailes, dos de la orden de San Francisco 
y otros de la de Santo Domingo, que eran Fray Pedro de 
Lutanda y Fray Gonzalo, Fray Juan de la Torre y Fray Do- 
mingo. Juntos recibieron el agua santa del bautismo y los 
frailes empezaron á enseñarles la doctrina cristiana, lo mis- 
mo queá sus hijos. El Obispo bendijo el sitio "en donde se 
puso el pimiento de la Iglesia." Vinieron á este Acto don Jo- 
sé Cortéz, Rey de los Kichés, en representación de don Car- 
los de España y don Francisco Mexía (Hurakán Koy), señor 
de San Cristóbal, á quien bautizó Fray Alonso de Bay. No 
sólo edificaron Iglesia sino también la Casa Real y Cabildo, 
lo cual, dicen, "hacemos saber por estas letras el privilegio 
que debemos gozar por nuestros antepasados." Figuran como 
principales Francisco Pérez Kobokah, Pedro Gómez, Tax 
Quintero, Pedro Batz, Pedro Gómez Kaxah, Diego Lakán, 
Pedro Gómez Tíu, Gaspar Raxakeh, Gaspar LariosTzunún. 

Ese documento contiene, además, una descripción de- 
tallada de los linderos de las tierras de Totonicapán, y por 
sus referencias se deduce que fué hecho pocos años después 
déla Conquista. La copia que hemos visto data del año 1813. 

¡Lástima grande qne no hayamos podido hacer un estu- 
dio de la Colonia! Sin embargo, permítasenos que en esta 
parte de la obra digamos algo, siquiera para que lo último 
sirva de enlace lógico con el libro siguiente. 

Según el título mencionado, cuando se formó la actual 
ciudad de Totonicapán, era Alcalde Mayor don Francisco 
de Guinea, y con el mismo cargo funcionaron posteriormente, 
dicen documentos antiguos, don P'rancisco Geraldino 1 1781 
á 1785]; don Nicolás Ortíz de Letona [1786 á 1790]; don 
Francisco Xavier de Aguirre (1797 á 179Q); don Prudencio 
de Cózar [1808 á 1810); don Narciso Mallol (181 1). 

Alcalde Mayor era don Manuel José Lara cuando se veri- 
ficó el notable acontecimiento cuya narración publicamos 
años ha en nuestro modesto periódido "El Federal Indiano:^' 
una tentativa de independencia proclamando los Kichés Rey 
á Atanasio Tzul. 

Era el año de 1815, y los descendientes de la generosa 



nación Kiclié qne veían en el horizonte marcados síganos de re- 
dención, trabajaban secreta pero activamente para couquits- 
tar sn perdida soberanía. 

Ks taba conjurado nn número considerable de poblaciones 
indígenas para llevar á cabo este proyecto. Los elementos de 
aquella idea durante un año se habían vinido preparando; 3'a 
sólo faltaba el grito que debía libertarlos de su dolorosa es- 
clavitud. 

Los rayos de un sol canicular alumbraban las primeras 
horas de 1815 en el mes de julio, día de la Sangre deCiisto. 
La Ciudad de Totonicapán, cuna de la libertad áltense en 
otro tiempo aparecía misteriosa indicando un acontecimien- 
to extraordinario. Inmensas masas indígenas se veían afluir 
dirigiéndose á la C^S7}.pn)tc7pa¡ de AtanasioTzul nuevo Rey de 
la despedazada corona del Kiché. Su Ministro Lucas Akiral 
[4] lo ayudaba á recibir las felicitaciones de toda aquella vas- 
ta muchedumbre y á dictarlas primeras í'>rfh-m-s pnra \x con- 
solidación de su gobierno. 

Aquel acontecimiento qué envolvía la idea más sania de 
los pueblos oprimidos, la idea de su libertad, no fué uno de 
esos motines salvajes como algunos gratuitamente han que- 
rido calificarlo, sino un paso natural y lógico en la historia 
de los sucesos políticos. Se verificó generosamente, sin una 
víctima que lamentar ni una gota de sangre derramada. Ata- 
nasio Tzul, en los veinte dias de su reinado, ni aun siquiera 
permitió una sola ofensa contra la clase ladina; prueba evi- 
dente de que no pensaba en una guerra di castas. 

Proclamó en la revolución un gobierno mona: por 

que no tenían los pobres aborígenes nociones ab> líen- 

te de ninguna otra forma; pero su idea esencial fué la eman- 
cipación de tantos rebaños de parias que gemían bajo el férreo 
yugo de un despotismo absoluto. 

El Alcalde Mayor huyó á Quezaltenango, dejando á su 
Señora, que fué protejida y respetada por el nuevo monarca. 

Transcurrió todo el mes de julio y hasta pnncipios de a- 
gosto, el Teniente Coronel Prudencio de Cózar, Alcalde Ma- 
yor de Quezaltenango, con 500 hombres sobre .300 que vinie- 
ron poco más ó menos de San Marcos y Sija y 50 más de bolo- 
lá, comandados por un Capitán Martínez, atacaron esta Flaxa. 

[4] Algunos Imn dicho y aun lo han escrito tan.hién. ^fj^^,^ ^ ¿Jl^3,¿SlÍSlÍ^ 7 
lugar di Atanasio Tzul; éste es un error h:stó.-.co. paes »?*^^»f^Jl¿^d^^ 
dedignos que -.resenciaron aquel acontecnn.enlo Y r^-];"^'*»» ^ S^JSo^ZvSnSTéTiimZ 
figuiaron t.n él. Esos ancianos reñoren tamb é^^ ^^'^ ^'^ jf^'i^S^SSSlSr 
C-ecilia vsd ó en ,v,seo triunfal 1 a^opU.o. "«>^'^° «".n'^SS^Í nSSTAUntf. 
El sillón k:i1 es ^na r/.iquia historio que oxUe en pndrr de la «mu» /*«« 



sofocaron la insurrección y capturaron á AtanasioTzul y á su 
Ministro Lucas Akiral. Estos dos mártires que anhelaban la 
libertad de su Patria, fueron condenados á una pena ignomi- 
niosa. Nueve dias bárbaramente seles estuvo azotando; y 
aunque pudieron sobrevivir, siguieron presos por algún 
tiempo. (5) • 



[5] Hemos oido decir hace algún tiempo: 

"Hasta que vieron mis ojos 
Lo que. nunca liabían visto: 
En Totonicapa un Rey 
Y en Quezaltenango un Cristo.' 




Mn puebl© de los ]{ltm 

Apimtamieiitos para su historia. 

Libro III. 

Roticia Biéfórica R^é2^ d82d Raá)ra nueAtroA iio*. 
CAPITULO I. 

Anexión á México- Fecha de la anexión-Jura y proclamación dt ¡turbf 
de— Extensión de la Alcaldía Mayor de Totonicapán-^Asonada dilastro- 
pastmpenales-Representantes del departamento que firmaron €Í Acta di 
Independencia en 1 82 j— Empréstito decretado en iSj^-Sc da á Totonicapán 
el titulo de villa-Jnicio de Rivera Cabesas-Quiénes pratnmücron la creación 
del departamento de Hiiehiietenango-Feria de Totonicapán— Conjuración 
contra Arce-La guerra civil y Pierzon-EleccioneS'-El Diputado Paz y To- 
tomcapán— Muerte de Pierzon— Conjuración en Quesaltenan^o-f.os indios 
de San Andrés Xecul aclaman á Fernando VlUJefe P: " ^" Corone/ 
Gorris y el triunfo de Morazán- Honores al Diputado ¡i :<- cuándo 

Joto7ticapán es ciudad. 

De 1821 á 1S22. 



Para explorar la voluntad de lo> iuKiños, los partidaríos 
de la anexión á México hicieron que los ayuntamieutos cu 
cabildo abierto oyesen el sentir de aquéllos, en el antiguo 
Reyno de Guatemala á raiz de haber proclamado su indepen- 
dencia. Unos pueblos, aunque pocos, sostuvieron la autono- 
mía y otros se pronunciaron por la anexión. Quezaltenango 
se pronunció por el plan de Iguala é invitó á Solóla, Suchi* 
tepéquez y la Antigua para que hicieran otro tanto. El histo- 
riador Marure no dice^qué actitud tomó entonces Totonica- 
pán, ni pudimos encontrar datos en el archivo munici- 
pal de la cabecera, porque no existen los libros de actas 
correspondientes á 182 1 y 1822. Sinenibargo, veintiséis afios 



después de esta última fecha, Totoriicapán, como veremos 
más adelante, rechaza la idea de anexión; lo cual nos induce á 
creer que lo mismo hizo en tiempo del imperio. ¿O podrá decir- 
se que si Quezaltenango no invitó á Totonicapán fué porque 
aquí se pensaba lo mismo? La verdad debe constar en docu- 
mentos que no pudimos tener á la vista y los cuales se en- 
contrarán en los archivos nacionales, (i) 

**La Junta gubernativa de Guatemala declaró que la vo- 
luntad de la mayoría de los pueblos que componían el Rey- 
no, estaba pronunciada por la unión al imperio mexicano," 
el 5 de enero de 1822; y el 9 del mismo mes don Gabino 
Gainza, Capitán General, expidió un bando con el objeto de 
impedir las manifestaciones patrióticas contra la anexión, a- 
nexiónque según el mismo bando debía '^solemnizarse y cele- 
brarse.*^ 

El congreso Mexicano decretó el 9 de septiembre la so- 
lemne jura y proclamación de Su Majestad Imperial, don A- 
gustín Iturbide, en la forma acostumbrada respecto á los mo- 
narcas españoles. El Capitán General Filísola transcribió el 
decreto al Ayuntamiento Constitucional de Totonicapán el 
28 de octubre para su inteligencia y cumplimiento; ''en el 
concepto de que, (dice el Capitán General) para la mayor so- 
lemnidad de actos tan importantes, expido con esta fecha las 
órdenes correspondientes al Jefe Político de ese partido, en- 
cargándole que auxilie á Us. en cuanto dependa de sus facul- 
tades, 3^ espero que Us. me remitan certificación del cumpli- 
miento de la orden preinserta, para lo cual se señalan dos 
meses contados desde el recibo de éste que parece término 
suficiente para los preparativos correspondientes". 

Por un decreto imperial el 4 de noviembre, se mandó 
dividir el territorio de Guatemala en tres Comandancias ge- 
nerales, siendo una de ellas Chiapas. A esta pertenecería la 
Alcaldía Mayor de Totonicapán. (2) 



Li] Ya en ia imprenta este opúsculo, hemos encontrado en los documentos relacionados con 
la Historia de Centro- América que publica el diario "La República.' el manifiesto de don Gabino 
Gainza, fechas de febrero de 182 1. En ese manifiéstese lee que Totonicarán v Quezaltenan- 
go se hablan pronunciado en favor de México. 



[2] Eniiempo de La dominación española, la Alcaldía Mayor de Totonicapán comprendía los 
pueblos siguientes: , ' 

Totonicapán-Salcajá-Sija— Momostenango— San Cristóbal-Sacapulas-Soloma-Chiantla-]a- 
caItenango--Malacatán -Huehuetenango-San Francisco el Alto-Xecul-Agua Caliente-Ichil-Co- 
lotenango-SanUí Bárbara-Ixtaguacán-San Martín-San Lorenzo— San Sebastián Huehuetenango 
U Jf *^°1'"^" J*^^^^^'^"-*^'"i^^^l'^enango-Neptay Usumancita-Aguacatán v Chalchitán-To- 
dos bantosCuchumatán-Peíatán-Concepción-SanAntonio-Küista-.San Marcos-'-San Andrés-Ne 



Filísola había determinado dirigir en persona la expedi- 
ción contra la provincia del Salvador, que hacia heroica re- 
sistencia al Imperio; pero, dice Marure, *'la azonada promo- 
vida en Totonicapán por los dragones del reeimíento núm^ 
ro 7 contra su Comandante don Frascisco Miranda, lo obligó 
á retardar su marcha hasta el 26 de noviembre en que 
pudo verificarla, dejando en la Capital con el mando superior 
político á su segundo el Coronel Codallos.** 

De 1823 á 1826 

El Imperio no pudo consolidarse en México; Iturbide ab- 
dicó al empuje del ejército sublevado por Santa Ana. Los pa- 
triotas del Valle y Mayorga trabajaron en el Congreso Me- 
xicano para que Centro-América recobrara su independen- 
cia, logrando se declarase que ésta era libre para pronunciar- 
se en el sentido que más le conviniese. Así fué. 

El I ^ . de julio de 1823, ^^s Representantes de las Pro- 
vincias unidas del Centro del América declararon solemne- 
mente que éramos libres de España, de México y de cual- 
quiera otra nación. Los Rrepresentantes de Totonicapán fue- 
ron los insignes patriotas José María Herrarte, Serapio Sán- 
chez y el Doctor Mariano Gálvez. 

El Jefe Político Superior y la Diputación Provincial de 
Guatemala, de acuerdo 'con lo dispuesto por la Asamblea 
Nacional Constituyente, decretó un empréstito el 18 de a- 
bril de 1824 P^ra proveer á la defensa del país entonces ame- 
nazado por corsarios en los puertos del Norte "por una in- 
vación de tropas de los soberanos aliados de Europa, dirigi- 
da áatacar alas Américas". Se asignó en tal empréstito cin- 
co mil pesos á Totonicapán, que comprendía también Hue- 
huetenango. 

El 12 de noviembre de 1825 se dio el título de villa á la 
cabecera del Departamento. 

Don Antonio Rivera Cabezas en sus ingeniosos diálogos 
de don Melitón y don Epifanio, con motivo de las elecciones de 
autoridades federales en 1825, pone en boca de don Melitón 



baj-Cotzal— Chajul— Soloma-San Juan Ixcoy-San Sebastián Ca«táii-S«aU l¿Htalia %■ MigMl 

Acatan— San Mateo Ixtatán. ^^ t^j^^x. ^.O « — -- 

Dato tomado de una lista firmada por el Alcalde Mayor don ."uotacío de tUWei i^a« ■»• 



zo de 1809, la cual se refiere á una contribución voluntaria pofm la --¿-¿- ^ - -._., _ ,. . , 
zazón con "el Emperador de los Franceses". La suscripíiói aKeodlO * «« •JSrLE-i-.KJ 
medios reales, y se dio cuenta de ella al -M. I. S. Presidente GobcroMlor y Ca|riláB Gn>nl «t M- 

te Revno" ( Guatemala. 1 



las siguientes palabras, mostrando su regocijo éste mismo por 

el tvhiufo délos ?noderac/os ó servi7¿^s en el departamento: 

''Totonicapán, un partido tan afortunado en los mandarines 
que ha tenido desde el gobierno español, que no han podido to- 
davía penetrar en él esas instituciones diabólicas con que to- 
do se ha trasformado, como el acero^ que por la voluntad de 
Dios todavía está vigente en algunos pueblos para salud de 

los que lo sufren y provecho de sus almas" (3) 

Rivera Cabezas manejaba felizmente la sátira y el sarcas- 
mo. Da á entender en todo el diálogo que si los moderados 
triunfaron en Totonicapán, Cobán y Escuintla, fué por la in- 
fluencia del clero y por la ignorancia de las grandes masas 
de indios. 

El 27 de enero de 1826, la Municipalidad de Huehuete- 
nango promovió la idea de formar un nuevo Departamen- 
to, atendiendo á la gran extensión del de Totonicapán, á lo 
lejos que estaba la Cabecera y á otras razones de peso. El Re- 
presentante de Huehuetenango, Presbítero Ensebio Arzate, 
apoyó la solicitud de la Municipalidad en la Asamblea del 
Estado y pedía que en caso de no accederse á la creación del 
nuevo Departamento, el Jefe de Totonicapán residiera en 
Huehuetenango por ser un punto céntrico. Los municipales 
que suscribieron el acta para la creación del nuevo Departa- 
mento fueron: Crisanto Ríos, José María Rivas, Cesáreo He- 
rrera, Antonio Villatoro, Tomás Arrióla, Juan Martínez, Ma- 
riano Galindo, Síndico i. ^ ; Bernabé Rivas, Síndico 2. ^ ; y 
Juan Manuel Recinos, Secretario. 

El Jefe del Estado pidió informe al Jefe Departamental 
de Totonicapán, que entonces lo era donjuán José de Gorris; 
mas quizá por los acontecimientos políticos que conmovieron 
profundamente al Estado, nada se resolvió. Hasta el afio de 



(3) Por acuerdo de 2G de junio de 1793, el Capitán General don Bernardo Troncoso y la 
Real Audiencia de Guatemala pusieron en vigor la pena de azotes. Igual acuerdo dio la Real Au- 
diencia el 2G de noviembre de 1801. 

Después de la Independencia, aún se veía la horrible picota en que se azotaba públicamente. 

Los indios aplicaban en sus tribunales bastaba poco las penas españolas . Veinticinco azotes cons- 
tituían una arroba, y había alcaldes tan severos que mandaban aplicar excesivamente el castigo. 

Afortunadamente, los azotes, el cepo y la corma [especie de grillos pesados de madera que impe- 
dían andar de prisa] son tormentos que hemas visto desaparecer en la administración de justicia. 

Durante el período que se doniina de los 30 años, cuando Carrera v Cerna estuvieron en su apo- 
geo, fué moneda corriente el palo en el cuartel y el cuero en la escuela. ' 

Los castigos i afamantes son inaceptables eñ los pueblos civilizados. El ideal de la revolución de 
1871 está en pugna con todos los resabios del pasado: por eso abolió el cuero, \a palmeta y todo cas- 
tigo que denigrara á la niñez y la juventud; y si desgraciadamente hemos tenido un Sixto Pérez v 
un \ ícente Guzmán. maestros de apaleadores, la opinión pública rechaza hov indignada á cualquier 
discípulo de estos. • ^ ^ 

Cuando en Totonicapán se ha oído que alguien fué víctima de procedimientos que recuerdan 
os üempos aciagos, no ha fallado una protesta en todos los corazones honrados. Haiemos relación- 
de un anacronisimo sin nombre más adelante. 



I 



1840 todavía perteneció Huehuetenango á Totonicapán; sin 
que, por falta de datos, podamos puntualizar la fecha en que 
se llevó á cabo la creación del nuevo departamento. 

El 22 de mayo del año citado de 26,1a Legislatura del 
Estado concedió celebrar en la villa de Totonicapán una fe- 
ria en los días 25, 26 y 27 de diciembre. P.ira ello se encargó 
al Arzobispo de habilitar dichos dia^ 

En septiembre de 1826 se preparaba una conjuración en 
Guatemala para deponer al Presidente de la Federación don 
Manuel José Arce. Estaban comprometidos en la conjura- 
ción la Antigua Guatemala, Quezaltenango y Totonicapán. 
Arce recibió el día 5 denuncia del hecho; y como dice Ma- 
rure, cierta ó supuesta esta denuncia, no puede negarse que 
el Presidente tenía sobrados motivos para creer que se tra- 
taba de destituirle. 

La guerra civil no se hizo esperar en aquel entonces. 

Arce, no teniendo confianza en el Coronel José Pierzon 
que cubría con tropas la frontera de Chiapas, envió en lugar 
de éste á don Manuel Montúfar. Pierzon se puso al ser\'icio 
del Estado de Guatemala; reunió tropas en Quezaltenango y 
quiso atacar á Montúfar entre San Mateo y San Juan Ostuñ- 
calco; pero este jefe dirigiéndose ala capital extravió su ca- 
mino, tomando el que de San Mateo conduce á Salcajá. *'Aun 
se pensaba atacarlo en este último punto, y, con tal objeto se 
habían reunido en Totonicapán el mismo Pierzon y los 
jefes departamentales de Solóla y Quezaltenango; pero. el Co- 
ronel C. J.J. Gorris, liberal entusiasta y de grande influjo 
en el departamento de su mando [el de Totonicapán] des- 
aprobó semejante proyecto é hizo ver que era de un éxito du- 
doso, y aun cuando no lo fuese, carecían de autorización pa- 
ra proceder hostilmente: que sobretodo, cualquiera rompi- 
miento, daría mérito á que se dijese que los liberales habían 
sido los primeros en enarbolar el estandarte de la guerra ci- 
vil". 

Pierzon más tarde se situó con tropas en Patzum para 
defender á las autoridades del Estado que en pugna con Ar- 
ce se asilaron en Quezaltenango; pero al saber el asesinato 
del Vice-Jefe Flores, retrogradó hacia Totonicapán, donde 
estuvo el 17 de octubre, y continuando su marcha batió á 
los quezaltecos en Salcajá y entró á Quezaltenango el 19 
del mismo mes. 

Las fuerzas federales marcharon á combatir contra las 
huestes libéralas de Pierzon; y éste, que se veía amenazado 
peligrosamente por un ejército triplemente mayor que con 



el que contaba, abandonó á Quezaltenango; tomó la direc- 
ción hacia la \'erapaz y habiendo contramarchado á Malaca- 
tán. fue víctima de un ardid: "El Cura del lugar le hizo trai- 
ción: era servil, sin embargo, aparentando liberalismo, entre- 
tuvo á las tropas del Estado con falsas confianzas mientras 
daba aviso al enemigo." Por eso fué completamente derrota- 
do el 28 del mismo octubre. La jornada de Malacatán, dice el 
autor de las memorias de Jalapa, fué el complemento de la 
disolución de las autoridades del Estado. 

A fines de 1826 se instaló la nueva Asamblea del Esta- 
do; y en las elecciones de diputados los serviles pusieron to- 
dos los medios para que los fiebres ó liberales no triunfaran. 

El Representante de Huehuetenango, Presbítero Arza- 
te, había sido preso después del desastre de Malacatán; y el 
Jefe Político de Totanicapán, Teniente Coronel Domingo 
Ariza, fué de los que "desplegaron en el ejercicio de sus 
funciones una animosidad y un espíritu de persecución que 
no contribuyeron poco al descrédito del Gobierno á quien 
servían." 

Don Juan Paz, diputado por Totonicapán, pertenecía 
á la Asamblea disuelta por los serviles y él era jefe de los libe- 
rales totonicapenses, que siempre se mostraron entusiastas 
partidarios de la Federación á pesar de tantas persecuciones. 

Las ideas liberales arraigaron profundamente en Toto- 
nicapán porque no tenía en su seno la hidra del fanatismo: 
los conventos de frailes que tanto influjo ejercieron en Que- 
zaltenango. 

De 182J d 182^. 

Pierzon había emigrado á Chiapas, y habiendo regresa- 
do á Guatemala fué descubierto en Aguacatán; se le entregó 
á las autoridades, y por decreto del Jefe del Estado en conso- 
nancia con otro del Presidente de la Federación, fué pasado 
por las armas en Guatemala* el 11 de mayo de 1827. 

El 5 de noviembre de 1828 estalló una conjuración en 
Quezaltenango contra las autoridades que sostenían el ré- 
gimen de Aycinena, Jefe de Estado en Guatemala. Encabe- 
zaron la conjuración el Capitán Ángel Sánchez y el Diputa- 
do Juan Paz, á quien seguían los totonicapenses José María 
Amézquita, Fermín Enríquez, Mariano Ángel de León, To- 
ribio y Pedro Franco, Hipólito Santisteban, Vicente Veláz- 
quez, Vicente Godínez, José Miguel y José Antonio Gonzá- 
lez, José Antonio Arango, Jacobo Robles, Zeferino Pereira, 
N. Arroyo y Matías Vargas. El Ciudadano Macario Rodas 



había marchado á Sija para traer un refuerzo,. mas desgracia- 
damente se entretuvo en diversiones amorosas y no llegó á 
tiempo á Quezaltenango; siendo ésto de funestas consecuen- 
cias para los liberales altenses que simpatizaban con Mora- 
zán, cuya frente ostentaba ya los laureles de la Trinidad y 
de Gualcho. 

La Gaceta del Gobierno de Guatemala fecha 13 de no- 
viembre de 1828 refiérelo siguiente: 

^'OCURRENCIAS DE QUEZALTENANGO. 

En nota de 5 del corriente mes y por medio del Secreta- 
rio del despacho de la guerra ha dado cuenta al gobierno el 
Jefe Político de Quezaltenango de los sucesos que reciente- 
mente han ocurrido en aquella ciudad. 

Refiere que á las 3 de la mañana del propio día se levan- 
taron allí algunos facciosos, mandados por el español Ángel 
Sánchez: se apoderaron del cuartel y redujeron desde luego 
á prisión al mismo Jefe Político; pero que tan pronto como el 
vecindario llegó á entender lo que pasaba, comenzó á alar- 
marse contra ellos, se reunió todo en el campo del Calvario; 
se proveyó de las armas que pudo juntar, y sin embargo de 
que eran muy pocas las de fuego se decidió á hacer frente á 
los perturbadores: que los atacó en el cuartel con el míiyor de- 
nuedo: en medio de ser desigual la lucha, supo sostenerla por 
espacio de hora y media: que al fin consiguió sobre ellos 
un completo triunfo:recobró el cuartel á viva fuerza y resta- 
bleció por sí mismo el orden y la tranquilidad: que en la ac- 
ción pereció el capitán de la partida Ángel Sánchez: que tam- 
bién cayeron con él Juan Paz y otros de los facciosos, de 
quienes dice el Jefe que omitía remitir noticia exacta, por 
que no le quedaba tiempo para darla: que de los vecinos de 
Quezaltenango estaba informado que habían muerto tres 
ó cuatro, habiendo algunos heridos y que de todo remitiría 
un parte circunstanciado, luego que le fuese posible formar- 
lo y enviarlo al gobierno. 

Los anarquistas que han recibido este duro escarmiento 
en Quezaltenango eran en mucha parte de los mismos que 
han procurado alterar el orden en San Martín y otros pue- 
blos de los Altos: de los que pocos dias ha sorprendieron en el 
camino de la Antigua á un comerciante honrado á quién le 
hicieron un robo y le amenazaron con la mucrt-- ^^ v .n fin 

(4) Todos los gobiernos siguen la táctica de pre«nuur á k» reiroíoc»e;'« co«o «:i«oarr* 
etc. pa:a dei-acreditarlos ; pero si los revolucionarios tríuntui. DegaB 4 *tf p— ««-• 



délos que ansiosos de satisfacer sus pasiones y de lograr ó me- 
jorar fortuna á la sombra del actual estado de las cosas públi- 
cas, muestran por todas partes la criminalidad de sus desig- 
nios, junto con la incapacidad de concertarlos y mucho me- 
nos de ponerlos en ejecución. 

Por lo demás, el Jefe de Quezaltenango, restituido ya al 
ejercicio de sus funciones, desde que fueron arrollados los per- 
turbadores, se ocupaba de las medidas necesarias para aca- 
barde restablecer la quietud y el sosiego en la Ciudad: mani- 
fiesta que todo su vecindario ha dado en esta vez las más re- 
levantes pruebas de su fidelidad, sumisión á las autoridades 
y amor al orden y á la paz; y haciendo el merecido elogio 
de la conducta que observó en este lance, dice ''''que no es po- 
sible describir el valor y desición con que se comportó^ al niis7no 
tiempo que su respeto y constante obediencia al gobierno!'^ 

Ya este por medio de la proclama que corre impresa, 
ha indicado al público las medidas que se tomaron, desde que 
se tuvo aquí la primera noticia del suceso. En la misma 
proclama expresa los sentimientos de aprecio y gratitud que 
le inspiran los patrióticos, generosos y constantes esfuerzos 
del benemérito pueblo de Quezaltenango, en favor de la jus- 
ta causa; y al momento que se reciban los partes que ofrece 
aquel jefe, se dará de ellos al público el conocimiento necesario". 

Aycinena, comprendiendo que el espíritu de fanatismo 
había influido en la contra-revolución, se propuso fomentar- 
lo, dice el Doctor Montúfar. 

Morazán se acercaba á Guatemala, y dice el autor de las 
Memorias de Jalapa:'Tero en Guatemala reinaba el desacierto 
y el error: pocas tropas, poco orden y mucha rivalidad entre j e- 
fes y oficiales sobre el mando de divisiones y de cuerpos, era lo 
que ofrecía la Capital á fines del año de 1828 y principios de 
1829: ésto era lo mismo que estar vencida. Se había permitido á 
todos los hombres de 1826 y á todos los nuevos descontentos 
que se reuniesen en la Antigua Guatemala; pueblo antes tan 
teocrático, monacal y pacífico, como fué después entusiasta 
por la revolución, furioso y exaltado en ella; ya porque desde 
que se reunió allí en 1824 la Asamblea Constituyente del Es- 
tado quedaron las semillas de revolución, ya porque los nue- 
vos llegados la hicieron brotar, ó bien porque la poca pruden- 
cia de algunos jefes en la requisión de hombres y exacción 
de contribuciones }• préstamos exasperó á algunos y les im- 
pelió á rebelarse. Propiamente la defensa de Guatemala de- 
bía considerarse en los departamentos de los Altos: Chiqui- 
mula estaba ocupada por Prem; pero los Altos debían pro- 



porcionar muchos recursos, debían ser un puixtw inexpugna- 
ble de retirada para las autoridades y de amenaza para los 
invasores si ocupaban la Antigua Guatemala ó sea el depar- 
tamento de Sacatepéquez. Una fuerte división levantada en 
Quezaltenango y situada en Patzum, mantenía en tranqui- 
lidad cuatro departamentos y aseguradas las espaldas de 
Guatemala y sus subsistencias; pero se descuidó este punto: 
muy tarde ocurrió enviar á Quezaltenango con este obje- 
to al Coronel D. Antonio José de Irisarri, cuyo carácter du- 
ro y enérgico no cuadró á los que bajo el influjo de los 
frailes habían acostumbrado al pueblo quezalteco á obrar 
por contentillo, á ceder al ruego, y á quedar expuestos á las 
resultas de los sucesos desgraciados, y á las reconvenciones 
de las mujeres porque no volvían luego sus maridos que esta- 
ban en la guerra. Así, el pueblo de Quezaltenango, que des- 
de octubre de 1826 había dado principio á los furores de la 
revolución, se había constituido en un estado de inutilidad 
para su propia causa: se dejó crecer la opinión de que cada o- 
no defendiese su pueblo, y este fatal error, dispensable en 
el pueblo, pero inexcusable en los que podían dirigirlo, im- 
pidió que se defendiese el Estado. En estas circunstancias, 
Irisarri poco ó nada podía hacer en Quezaltenango: adoptó 
medidas enérgicas, y lejos de encontrar apoyo encontró con- 
trariedad en los mismos que debían dárselo: la experiencia 
ha probado después en los mismos pueblos que no era la dul- 
zura y la condescendencia lo que necesitaban para defender- 
se. Sin embargo, la dureza de Irisarri probó mal. Una cir- 
cunstancia desgraciada aumentó el descontento: el pueblo de 
indios de San Andrés Xecul se negó á la obediencia: Irisa- 
rri envió una partida de tropas para prenderá los rebeldes, 
y el pueblo hizo resistencia. Fué Irisarri en persona, y su 
guerrilla, anticipándose sin orden del jefe, puso fuego al 
pueblo, en que no había un solo habitante; porque todos ha- 
bían huido á los montes: Irisarri quiso sacar provecho de 
esta desgracia verdaderamente casual, y la presentó á los 
pueblos en una proclama ó parte de un ejemplar de severi- 
dad. Los indios de Xecul en su ignorancia habían escnto al 
lefe departamental de Totonicapán que sólo obedecían al 
Rey Fernando VIL Por todas estas causas la recluta no pro- 
gresó en los pueblos de los Altos, que de nada sinieron á la 
defensa del Estado ni á la suya en particular 



[^! l':n un impreso fechado en Cíualemala en »»íl*r«'*¡S¡" ^1 
Andrés Xecul murieron 38 indígenas, sacrificados á Moloc por orden «Ir. 

do por Irisarri y algunos otros sujetos. ' 



El notable jurisconsulto don J. Antonio Azmitia gober- 
naba el Departamento el año de 1828. 

Como hemos visto ya, el Coronel don Juan J. de Gorris 
era un liberal entusiasta y sin duda trabajaba en pro del 
triunfo de IMorazán. He aquí un impreso que dice: 

''Totonicapán: Abril de 1829. 

Sr. Coronel don José María Martínez, Comandante Ge- 
neral de Chiapas. 

Muy señor mió de todo mi aprecio: 

La Capital de Guatemala capituló el 12 del corriente, co- 
mo se servirá Ud. imponerse por el ejemplar de la capi- 
tulación, que con la mayor satisfacción tengo la honra de 
acompañarle. 

Los sentimientos filantrópicos de Ud. son bastante co- 
nocidos, y muy sabidas sus ideas liberales; ésto me persuade 
que recibirá con placer esta noticia que le comunico, con 
tanto mayor gusto cual es el gran interés que tomo por las 
libertades públicas de esa y esta Nación. 

Tenga Ud. la bondad de admitir las protestas since- 
ras de la amistad y aprecio que le profesa su apasionado S. 

s. g. S. M B. 

J. J. DE Gorris. 

El General en Jefe del ejército unido, protector de la ley, 
y los ce. Brigadier Manuel Arzú y Teniente Coronel Ma- 
nuel F. Pavón, comisionados del Jefe del Estado, como Co- 
mandantes de las fuerzas que existen en la plaza mayor de es- 
ta ciudad, han convenido en la siguiente capitulación: 

Artículo I '^ —Desde esta hora habrá una suspensión de 
armas y tanto el ejército del General Morazán, como el que 
se halla en la plaza, recogerán sus partidas á los puntos que 
ocupan evitando todo acto de. hostilidad. 

2 ^ .—Mañana á las diez del día entrará el ejército si- 
tiador á la plaza principal de esta Capital. 

3 ® .—Las tropas sitiadas se replegarán antes de este ac- 
to á sus cuarteles, y se depositarán en la sala de armas todaí; 
las existentes en la misma plaza mayor. 

4 '^ .—El General Morazán, si lo tuviere por conveniente, 
incorporará á su ejército á los individuos de las fuerzas capi- 
tuladas que no quisieren ser licenciados, ya sean de las mi- 



licks del Estado, ó de lafuerza federal queexiste unidaá ellas- 
5 .-Cuatro comisionados del ejército sitiador m«irá« 
maflana á las 8 del día d la plaza para' asegurarse dei cin/pH- 
miento del articulo 3 o . y i^ego que se haj^n recibido fornfa 1- 
mente todos los elementos de guerra y armas que existen 
en la plaza, darán aviso de ello para \k ocupación de la mis- 

1T13, piclZcl. 

A A ! --El General Morazán garantiza las vidas y propieda- 
des de^odos los individuos que existen en la plaza. 

7 ^ .---Les dará pasaporte, si no hubiere inconveniente pa- 
ra que salgan á cualquier punto déla República. ó fueridc 

ella. 

, , . ^/ "'^^ General Morazán y los Comisionados á nombre 
deljefe que representan,ofrecen bajo su palabrada honor,cum. 
plir esta capitulación en la parte que les toca. 

En Guatemala: á 12 de abril de 1829. 

F. Morazán— Manuel de Arzú—Manuel F, PaWm. 

Violenta cordillera. 

Ciudadano Coronel Garrís. 

Totoní capan. 

Se reúne la Asamblea, y las mismas autoridades antiguas. 

Abril 26 de 1820. 
Señor Coronel D. Juan José Gorris. 
Capital del Estado libre y soberano de Chiapas. 
Muy Señor mió y amado compañero: 

Con la efusión más tierna he leído la estimada de Ud. de 
1 7 del actual, y los tratados celebrados entre las fuerzas que 
defendían la Capital de esa República, y las que la asedia- 
ban. 

Mi placer es indecible al considerar terminada una lucha 
destructora de hermanos 3- amigos, que deponiendo las armas 
entre sí, formarán un cuerpo impenetrable á los tiros de nues- 
tros comunes enemigos. 

La Nación Mexicana á que pertenezco ha derramado tier- 
nas lágrimas al ver despedazarse mutuamente sus caros her- 
manos de Centro-América. Hoy renacerá su alegría porel faus- 



to acontecimiento que Ud. me comunica, y tengo el gusto de 
trasmitirle al elevarlo al alto conocimiento de mi gobierno. 

Tengo la honra, Sr. Comandante General, de repetir áUd. 
mi cordial afecto y sincera amistad como su apasionado S. S. 
Q.B.S. M. 

José Martínez. ' ' 

El régimen consolidado en 1826, cayó al empuje de la es- 
pada vencedora de Morazán; vino la época llamada de la res- 
tauración, y Centro-América parecía que caminaba á un glo- 
rioso destino, rompiendo abiertamente con el pasado y ensa- 
yando todas las prácticas republicanas. Empero, la ignorancia 
y el fanatismo no desmayaron; y la obra de egregios patricios 

debía deshacerse 

La Asamblea del Estado acordó el 25 de septiembre de 1829 
se hicieran honores fúnebres á la memoria del Vice-Jefe D.Ciri- 
lo Flores, del Diputado Juan Paz, del Coronel Pierzon y del 
Teniente Isidro Velásquez;y que la misma ceremonia se repi- 
tiera en los tres aniversarios siguientes. Toda esa lúgubre 
función se hizo con tanta pompa y entusiasmo, dice el Doc- 
tor Montúfar, que los serviles la han llamado apoteosis. (6) 

El 8 de octubre del año que se acaba de citar, se dio el 
título de Ciudad á la antigua villa de Totonicapán, cabecera 
del departamento del mismo nombre en el Estado de Guate- 
mala. (Marure, Efemérides.) 

CAPITULO II. 

Cuestión de tierras- Decreto legislativo-El batallón Fas --Correos-Tra- 
tado de paz y amistad entre las ciudades de Quezaltenango y Totonicapán 
-Fragvtentodel discurso de Rivera Cabezas- Instrucción pública- Venta de 
conventos- Epide7?tia- Jefatura del Doctor Gálvez-Notable decreto legisla- 
tívo-Cárceles-Colonización-Colegio-El Jurado-El cólera morbus- Contra 
el progreso- -Manifestaciones-Indíistria-Comunicación del Genetal Guzmán. 



De 18 JO d 18 jj 

En marzo de 1830 ascendió á la Jefatura del Estado de 
Guatemala don Antonio Rivera Cabezas y durante su admi- 

„^.iíl Quezaltenango ha honrado también la mamoria d^I ilustre Flores, perpetuando su nombre 
y nndiéndoie solemne homenaje en manifestaciones públicas. 

ti Presbítero don Manuel Rosal es autor de la tragedia "Un Mártir de la Libertad", cuyo argu- 
mento ^ la muerte de Flores. Vimos representar hace como ocho años la tragedia en el ex-teatro Me- 
n I Al^ ^^^^ ^^"^'^^°' ^'^"^° ""° ^^ ^^^ actores nuestro malogrado amigo el valiente escritor Ma- 



nistración, dice el Doctor Moiitúfar, hubo un choque entre 
los vecinos de Ilotenango (hoy pueblo del Quiche) en el de- 
partamento de Solóla y los de Chiquimula en el de Totouica- 
pán. Este choque dio por resultado algunos heridos. El inci- 
dente no procedía de asuntos políticos^sino de cuestiones sobre 
tierras. Rivera Cabezas las arregló y se restableció la calma. 

La Asamblea Legislativa de Guatemala expedió un de- 
creto el 22 de mayo del año citado, **considerando:quepor u- 
na justa correspondencia deben ser remunerados los servicios 
relevantes prestados á la causa pública por los patriotas que 
murieron ó se inutilizaron sosteniéndola en los destinos ci- 
viles ó militares que obtenían: que la gratitud demanda del 
Gobierno provea á la subsistencia bien de los inválidos ó 
bien de las familias que quedaron sin apoyo por la muerte de 
los que eran ó hacían las veces de sus padres y fallecieron en 
defensa del orden". El decreto se refiere á los que sostuvieron 
alas autoridades legítimas desde 1826 á 1829; y á los hijos 
del Diputado don Juan Paz, muerto en Quezaltenango cuan- 
do la conjuración del 5 de noviembre de 1828, se les acudió 
con un subsidio de mil doscientos pesos. 

La misma Asamblea expidió el 8 de junio otro decreto 
reglamentando el Ejército, que se compondría de 8 batallones 
de infantería, un regimiento de caballería y una brigada de 
artillería. Para el departamento de Totonicapán se designó 
un batallón con el nombre de Paz y un escuadrón con el de 
Flores\ honrando así una vez más la memoria del célebre Di- 
putado totonicapense y del infortunado Vice-Jefe de Guate- 
mala. 

Los emigrados políticos, á consecuencia del triunfo de 
Morazánen 1829, conspiraban desde el exterior; el Jefe Po- 
lítico de Totonicapán don Juan José Guerra sorprendió co- 
rreos que traían papeles sediciosos, y habiéndose reclamado 
al Gobierno por el mal servicio en la .\dministración de Co- 
rreos del Departamento se cruzaron las siguientes comunica- 
ciones, dignas de leerse y las cuales copiamos del periódico 
intitulado ''Boletín": 

''COMUNICACIÓN DEL GOBIERNO FEDERAL 
AL DEL ESTADO. 

Al C. Jefe Supremo del Estado: 

La Administración General de Correos con fecha de hoy 

me ha dirigido la siguiente comunicación: 



"Cuando la confianza pública descanzaba ya en el ma- 
nejo escrupuloso de esta Administración General y sus subal- 
ternas, en términos que el giro de las correspondencias se 
aumentaba progresivamente; y que veíamos con placer que 
sus productos no solo cubrían los gastos ordinarios y ex- 
traordinarios de la renta, sino que además se iba reunien- 
do una existencia ó fondo que pudiera auxiliar en parte al 
erario nacional, un accidente escandaloso le ha hecho retro- 
gradar repentinamente al extremo opuesto. El vecindario to- 
do desconfa hoy de la Administración. Los empleados mis- 
mos, lo hemos oído de boca de varias personas, lo acredita: la 
muy poca corresnpodencia que se recibe y se despacha para 
la carrera de Ciudad Real; y los mismos empleados somos 
testigos de la justicia con que se desconfía, pues queá la en- 
trada de los correos de dicha carrera hemos advertido por 
las fracturas la interceptación que sufren las comunicaciones, 
viniendo también algunas piezas conocidamente fracturadas, 
las que abiertas por los interesados á nuestra presencia, se 
han encontrado sin las respectivas cartas, y en su lugar, ó 
pliegos blancos ó pasquines insultantes é indecentes. Un 
mal de tanta trascendencia, que no solo destruye de he- 
cho el ramo de correos, sino que al mismo tiempo pone en 
peligro la reputación de un Gobierno libre, exige por lo mis- 
mo medidas activas y capaces de contenerlo.^' 

"La desconfianza en lo general recae en la Administración 
de Totonicapán: de pronto y mientras se provee constitucio- 
nalmente, no encuentra esta General otro medio, sino el de 
que los correos no toquen en aquel punto, partiendo de Soló- 
la por Santa Catarina y lo de Urbina [7] hasta Quezaltenan- 
go, tomando igual ruta en sus regresos; mas como en esto 
puede comprenderse un gasto de cinco á seis pesos sobre los 
ochenta detallados á estas carreras, no puede la Administra- 
ción determinarlo sin previo acuerdo del Supremo Gobierno. 

"Con este objeto ruego á Ud. se sirva poner todo lo ex- 
puesto en su alto conocimiento en inteligencia que por lo res- 
pectivo á la remisión de las correspondencias que ocurran pa- 
ra la misma estafeta de Totonicapán, quedará en Solóla, pa- 
ra que esta las dirija con prontitud y seguridad á su destino.'' 

"El Senador Presidente en vista déla inserta nota se sir- 
vió acordar se trascriba á Ud. para que interponiendo su au- 
toridad, haga que el Gobierno departamental de Totonica- 
pán, q ue tiene accidentalmente la Administración de correos, 

-^ JíVi^ llan«t de Urbina se llaman así por que en ellos tenía una heredad el español don Igna- 
fio de Urbma. según doeumento antiguo. 



se eviten los abusos que s » han observado en la intercepta* 
ción de correspondencias: que siempre qae acá necesario to- 
mar providencias sobre las conumicaciones de lo» enemigos, 
el Ejecutivo Federal procederá de acuerdo con el del Esudo; 
y que siendo notorios los daflos que resultan como manifies- 
ta el Administrador de Correos, espera su activa cooperación 
á efecto de evitarlos particularmente en el departamento in- 
dicado de Totanicapán, á donde convendrá hacer hoy mismo 
las convenientes indicaciones para su pronto reparo. 

Al decirlo á Ud., C. Jefe, tengo la honra de reiterarle las 
demostraciones de mi distinguido aprecio y respeto. 

D. U. L. 

Guatemala, agosto 2 de 1830. 

P. VALmStVMhK. 

Contestación del Gobierno del Estado al de ta Federmcüm 

Al C. Secretario de Estado y del Despacho de Hacien- 
da del Gobierno Supreno Federal. 
Enterado mi Gobierno en la muy estimable comunica- 
ción de Ud., en que de orden del Senador Presidente ae sirvió 
manifestarle el descrédito á que ha llegado la administración 
de correos y el origen de este, que se supone venir del mal 
ftianejo de la subalterna de Totonicapán; han acordado 
que de toda preferencia informe el Jefe de aquel departamen- 
to, y que entre tanto manifieste á esc Supremo P. E., por me- 
dio de Ud.,lo conveniente que sería que el actual Adminis- 
trador de Correos de Totonicapán fuese removido y P«^**<>" 
el cargo de aquella estafeta, uu sujeto de la confianaadel Se- 
nador Presidente. 

De orden de mi Gobierno lo digo á Ud.. ofreciéndole mis 

respetos. 

^ I) r L 

Guatemala: 9 de agosto de 1630. 

A. CoLOM. 



Nota al Jefe departamental de Toiomuapám 

talmente de la Admistraaom de Carrem 
en aquella dudad. 

Al Jefe departamental de Totonicapán: 
Por el Ministro de Hacienda del Gobierno Federal.ha re- 
cibido el Supremo de este Estado una comnnicacidn 



festando el descrédito á que lia venido la renta de correos, y 
que este tiene su origen en los siniestros manejos de la admi- 
nistración subalterna deesa ciudad. Sobre esto quiere el Eje- 
cutivole informe Ud. de absoluta preferencia. 

D. U. L. 

Guatemala: agosto 9 de 1830. 

A. COLOM. 

Por correo propio se ha recibido evacuado el informe que se pi- 
dió .al Jefe departamental de Totonicapán^ acci dental 
me7ite encargado de la Administración de Co- 
rreos en aquella ciudad^ y. es. como sigue: 

En vista de la nota que Ud. se ha servido dirigirme con 
fecha 9 del corriente en que me previene le informe de prefe- 
rencia sobre el manejo de la Administración de Correos de es- 
ta ciudad, por haber reclamado el Ministro de Hacienda Fe- 
deral al Supremo del Estado; incluyéndome al mismo tiem- 
po en copia la representación que el Administrador General 
de Correos hizo al Supremo Gobierno de la Nación. A todo 
debo decir: que los documentos que tengo la satisfacción de 
acompañar, acreditan hasta la evidencia mi conducta en el 
particular. Yo desearía C. Ministro, que se dijera si solo en 
Totonicapán se abre la balija. Mi conducta desde que estoy 
en este destino ha sido pública, jamás me he ocultado en mis 
operaciones: jamás he cerrado la puerta de mi despacho: siem- 
pre ha habido porción de sujetos en las entradas y salidas del 
correo: he tenido testigos presenciales que puedan vindicar- 
me ahora, y por último, antes de todo esto oficié al C. Adminis- 
trador General de Correos para que encargue la Administra- 
ción de esta ciudad á otra persona, alumbrándole los sujetos 
que pueden desempeñarla, por no permitírmelo mis ocupacio- 
nes que son grandes y continuadas. 

La guerra civil que se acaba de sofocar, cuyos autores han 
sufrido en alguna- parte el castigo de sus feos crímenes, que 
se les han fustrado sus inicuas miras, y que se ven ahora en 
-el estado de mendingar en tierras estrañas, áonlos suponedo- 
res desemejante especie, son los que se desvelan como he di- 
cho, por introducirla discordia en nuestra República. Yo fui 
presidiario en Omoa y fui víctima de esos criminales é inicuos 
y no me olvido jamás de los pensamientos que por mi situación 
ylosvivos deseosque tenia dever restablecido el orden consti- 
tucional, hacia contra ellos aquellos tristes dias. Ellos son mis 



79- 



enemigos, y ellos son los que quieren desconceptuarme, por 
que en este departamento jamás se permitiría introducir la 
maldad mientras yo tenga el honor de mandarlo. Se circulan 
ordenes todos los días á todos los pueblos de su comprehen- 
sión en obvio de estos males y, por último, les he cogido sus 
correos en Malacatán y papeles sediciosos que éstos condu- 
jeron, y de que ya he dado parte á ese Supremo Gobierno. 
Este seguramente es el delito y por lo que aquellos toman el 
mayor empeño en desconceptuarme para lograr de este modo 
que yo no permanezca en este departamento. Las comunica- 
ciones que les prohibo por conductos clandestinos, como la 
ley me lo previene así, y porque soy responsable de la tran- 
quilidad pública, no podré dejar de hacerlo. Quiera Ud. C. 
Ministro, elevar al conocimiento del Supremo Gobierno los do- 
cumentos que ahora acompaño y el contenido de esta nota; 
sirviéndose Ud. remitirla por satisfacción á la suya á que al 
principio me he contraído. Renuevo á Ud. el testimonio de 
mis respetos y muy singular aprecio. 



D. U. L. 

Totonicapán: agosto 27 de 1830. 



Juan José Guerra. 



La guerra civil, tanto más honrosa cuanto que siembra 
odios profundos en los pueblos, había dejado un rastro de 
sangre que dividía á los pueblos hermanos. Asombra que dos 
ciudades vecinas como Quezaltenango y Totonicapán fueron 
rivales; no teníamos fé en la tradición, pero hemos encontrado 
en el "Boletín" ya citado los siguientes documentos. Estos 
nos recuerdan las ligas de las ciudades antiguas y nos de- 
muestran el valor que tenía el Municipio en tiempo de la Fe- 
deración. 

Gobiernos departame7itales de Quezaltenango y ToionicaptÍH • 

Al C. Secretario General del Supremo Gobierno del 
Estado. 
Tenemos la gran satisfacción de acompañar L Ud. la ac- 
ta en copia que las autoridades y pueblos de Totonicapán y 
Quezaltenango celebraron el día de ayer en Salcajá, punto 
intermedio de anibas capitales. 

A las cinco de la tarde nos hemos reunido en dicho pun- 
to, y tan luego como tomaron asiento las Corporaciones, se 



discutieron los artículos que componen el Tratado de paz y 
conciliación: fueron aprobados á pluralidad de votos por los 
individuos de dichas Corporaciones, y en seguidas por el nu- 
merosísimo concurso, no solo de vecinos de ambas ciudades, 
sino también de los pueblos inmediatos de uno y otro depar- 
tamento. 

Concluida la votación, procedimos ambos Jefes á prestar 
el juramento de dichos tratados que mutuamente nos toma- 
mos, dándolo en seguidas ei. nuestras manos ambas Corpora- 
ciones 3^ pueblos. 

Este acto solemne fué concluido con un abrazo que se die- 
ron unos con otros los individuos que componían todas las 
corporaciones, y de inil vivas que sedaban á porfía. 

Las Corporaciones y pueblo de Totoi icapán, convida- 
das por los de Quezaltena-go, se dirigieron á esta Ciudad, cu- 
3'a entrada fué entre arcos triunfales, eíi medio de todo el 
pueblo quezalteco y con solemnidad nunca vista. 

La premura del tiempo, y por no dilatar una noticia tan 
interesante al Supremo Gobierno, y aun á toda la República, 
nos obliga á dirigir á U. juntos la referida acta; reserván- 
donos elevar al Supremo Gobierno por el inmediato correo 
nuestro respectivo parte de todo lo ocurrido desde que dimos 
los primeros pasos para lograr esta empresa que felizmente 
hemos conseguido. 

Quiera U. C. Ministro, tener la dignación de participar- 
lo al Supremo Gobierno para su satisfacción é inteligencia; y 
aceptar nuestros cordiales votos y protestas de la mejor 
amistad. 

D. U. L. 

Quezaltenango, agosto 23 de 1830. 

J. JosE Guerra.— M. Arellano. 

Florencio Parrilla, Secretario de la Municipalidad de es- 
ta Ciudad, 

Certifico: que en el libro de actas de la misma, á folios 
47, se halla la que á la letra dice así:— "En la villa de Salca- 
já, á veintidós de agosto de mil ochocientos treinta, reunidos 
los Jefes Políticos, Municipalidades y un numeroso concurso 
de Quezaltenango .y' Totonicapán con el objeto de ajustar 
un Tratado de reconciliación y amistad entre ambos que 
ponga fin alas desavenencias y rivalidades que la guerra ci- 
vil y una serie de sucesos desgraciados fecundos en gérn:e- 



lies de desunión y discordia produjeron y fonieutaron. 
mámente convencidos que si Quezalteuango y Totou 
han corrido l:t suerte de pueblos inespertos en convui. ........ 

políticas y alteraciones de Gobierno: que si la guerra civil que 
rompe los vínculos más sagrados de la amistad y déla san- 
gre, pudo enemistar y sembrar la desconfianza y los celos 
entre pueblos limítrofes, hermanos, amigos y parte integran- 
te de un mismo Estado; una vez restablecida la paz; el honor 
é interés de ambos, el bien de aquel y déla República ente- 
ra demandan imperiosamente se eche un velo sobre lo pa- 
sado, se olviden nuestras ofensas y recíprocos agravios, y se 
celebre, por último, un tratado de amistad y fraternidad que 
uniéndolos con fuertes é indesolubles lazos, los haga esforzar- 
se en la conservaci(5n déla paz, del orden y tranquilidad, á 
fin de poder bajo su sombra }' la protección del Gobierno tra- 
bajar en rehacer las pérdidas que nuestra inexperiencia 
nos ha causado. Con cu3^o objeto hemos convenido en cele- 
brar esta acta y artículos siguientes: 

i.*^— Los pueblos de Quezaltenango y Totonicapán 
quedan desde este momento unidos por los vínculos de amis- 
tad, de fraternidad y de concordia, y ofrecen cada uno p>or su 
parte un perpetuo olvido de todo lo pasado: 

2. ^— En consecuencia quedan libres y expeditas las re- 
laciones de comercio entre uno y otro }' sus habitantes apor- 
tarán y pasarán de una áotra ciudad, seguros de no ser mo- 
lestados ni ofendidos: 

3. '^— Si alguna persona, faltando á las consideraciones 
debidas y comprometimientos de este contrato, con palabras 
ú obras ofendiese á otra so pretexto de agravios pasados y 
personalidades nacidas de opiniones políticas; el agraviado o- 
currirá á la autoridad respectiva de cada una de la dos capi- 
tales para que se le administre justicia: 

4. ^ —Tanto el ofensor como el ofendido que quieran ha- 
cerla por sí mismo, y no ocurra por el castigo ó satisfacción 
de su agravio al juez competente, serán tratados con todo el 
rigor de la ley como perturbadores df*"l '^r-Ar^y t.nbliro v tran- 
quilidad de ambos pueblos: 

5. ^ —Sus autoridades se obligan en la mas solemne for- 
ma á dispensar recíprocamente toda protección á los CC. de 
uno y otro; á guardar y hacer les sean guardadas sus garan- 
tías; á reprimir con entereza y actividad todo exceso ó deseo- 
medimiento, v á darse mutua satisfacción, si la natnralc^-^. v 
circunstancias de alguna ocurrencia asilo exigieren: ^ 

6 ^ -Se obligan así mismo á prestarse mutuos auxi.íos 



para sostener la ley fundamental de la República, la del Es- 
tado, y el ordeny tranquilidad interior de su departamento: 

7. ^ —Esta acta se sentará en el libro de acuerdos de ca- 
da una de las dos municipalidades, firmada por todos sus in- 
dividuos presentes, y una y otra mandará sacar copia de ella 
por medio de su Secretario, para dar cuenta por conducto 
del Jefe respectivo al Supremo Gobierno. 

Salcajá: agosto 22 de 1830. 

Af, Arcllano-Jíiají Jos^ Guerra-Francisco Limón-Esta- 
nislao Enriqucz-Luis M azar ieg os- Paulino Scienz-Joaquín Stin- 
chez—M. Enríquez- Zeitón Mazariegos— Pedro Franco— Pedro 
Nolasco Ramirez-Lore7izo Flores-Marcelo Molina~J. Miguel 
González-Vor el Alcalde, Regidores indígenas y por mí, Flo- 
rencio Parrilla^ Sr\o -Nicanor Dubón^ Srio. 

En cumplimiento y para los efectos prevenidos en el ar- 
tículo 7. ^ de los que comprende el acta que antecede, saco 
esta copia en Quezaltenango, á veinticuatro de agosto de mil 
ochocientos treinta. 

Florencio Parrilla. 

El P. E., en vista de los preinsertos documentos, acordó: 
se publicasen por medio de este periódico; y que en su opor- 
tunidad se elevasen al conocimiento del Cuerpo Legislativo 
poniéndolos desde luego en el del Moderador; y que se mani- 
fieste á los jefes departamentales de Totonicapán y Quezal- 
tenango que el Gobierno ha oído con placer esta comunica- 
ción 3' que espera del celo y patriotismo acreditado en esta 
ocasión, así de ambos jefes como de sus respectivas munici- 
palidades, que el vínculo de unión y fraternidad con que úl- 
timamente se han ligado los dos departamentos será eterno, 
y para servicio y honor del Estado. 

Flores. 

En el discurso que pronunció Rivera Cabezas al abrirse 
las sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa de 
Guatemala el 20 de septiembre, se expresa así: 

"Entre tanto, legisladores, el Gobierno tiene el placer 
de informaros que no hay departamento, pueblo, aldea ni 
ranchería en todo el territorio del Estado, que no se halle en 
el día rebosando en los consuelos de la paz: que la tem- 
pestad 3^ turbulencias que agitaban al Supremo Gobierno 
federal, y al del Estado en los primeros meses del año, des- 
aparecieron tan pronto como tuve el honor de ocupar esta 



silla, y que en su lugar han sucedido la serenidad, la mejor 
armonía entre ambos poderes y las mas recíprocas corres- 
pondencias con que mutuamente se han auxiliado: que el 
departamento de Quezaltenango acaba de celebrar con el de 
Totonicapán un tratado de alianza y fraternidad con que el 
Gobierno espera acabe de desaparecer la rivalidad que hace 
algunos años se alimentó entre estos dos departamentos: que 
el de Quezaltenango que ha llamado siempre la atención del 
Ejecutivo, ha mejorado tanto en su opinión por nuestras 
nuevas instituciones, que cuando la plaza de su Capital ha 
sido ocupada por un numeroso destacamento de la Federación, 
hoy está levantado enteramente, y reducida su guarniciona 
un corto piquete de la milicia activa del Estado." 

La Asamblea del Estado de Guatemala decreto ci lo de 
marzo de 1831 que el Gobierno costeara algunas becas en el 
colegio Tridentino. Totonicapán tuvo opción á dos becas, go- 
zándolas los jóvenes que designara la suerte y délos cuales 
uno debía ser indígena según el mismo decreto. 

El 19 del mismo mes de marzo la propia Asamblea de- 
cretó se mandaran venderlos conventos de Totonicapán, la 
Antigua Guatemala, Quezaltenango, el Quiche y Cobán; me- 
dida muy avanzada en aquellos tiempos en que el fanatismo 
religioso se oponía á toda innovación progresista. 1 8) 

Una epidemia de calenturas se desarrolló en Totonica- 
pán, y el Vice-Jefede Guatemala don Gregorio Márqucx or- 
denó al Protomedicato que dictara medidas veloces asi para 
que no carecieran de auxilio los enfermos, como para que »e 
indagara el origen del mal y se le buscase remedio. (Montú- 

far,R. H). ^ . r. 

En agosto de 1831 entró á gobernar el Estado de Guate- 
mala un ciudadano progresista, patriota y con dotes para ad- 
ministrar pueblos más avanzados que los nuestros: el Dr. don 
Mariano Gálvez, que tanta deferencia tuvo por Totonicapán, 
prodigándole muchos beneficios. » 1 j r ^ 

El establecimiento de cementerios tucra de poblado, lue 



(8) Siendo |efe Político el Coronel don Raymundo Aguaw^ 
cael Br. don Gabiiel Arrióla P.. se quiso establecer una «««• 
Los indios, contal de que esto no tuviera efecto rsiaque»íie«» 
poj dieron á la Municipalidad dos mil pesos. C on ««*™J2SaÍ 
á la Municipalidad en 1895 para que otorgase al iimnvo P««!?« 
A tan ridiculas pretensiones se opuso el Síndico ¡t'^. J. t- Jj^ 
nalidad jurídica á los cabecillas; pero el ^x-Juez Garin yj^UnWTO 
para litigar, no obstante que así se usurpa ^«^"' "'''^^^"flJ'iScí 
no sabemos si el juicio terminó como corresponde: pero »cí«to« 
escritura [i !] que vería con no poca sorpresa y rechaaO coo rmmm 
Propiedad Ldo. don Jesús F. Sáenz. 




motivo para disturbios promovidos por el fanatismo y la ig- 
norancia. [9 1 

Los padres curas, dice el Dr. Mon tufar, se enojaron por 
esta resolución y en muchos pueblos empleaban contra ella 
su arma acostumbrada: el pulpito y el confesionarto. Esta ar- 
ma no dejó de producir los efectos que se deseaban. En To- 
tonicapán hubo un levantamiento en masa. Fué preciso com- 
batirlo con la fuerza armada y reducir á prisión una parte de 
los amotinados. Algunas semanas después, los presos pidie- 
ron una amnistía al Gobierno, y la Asamblea dictó el siguien- 
te decreto: 

*Xa Asamblea Legislativa del Estado de Guatemala^ 
Considerando: que aunque los indígenas de Totonicapán 
se opusieron de mano armada al establecimiento del Cemen- 
terio fuera del poblado de aquella ciudad, fué ésto un efecto 
de la superstición que aun no han podido desvanecer las lu- 
ces del siglo: que en tal acto no hubo deliberada intención 
de desconocerlas supremas autoridades que rigen el Estado: 
que sujetar á los innumerables individuos que se complica- 
ron en aquella jornada á las resultas de un juicio dilatorio, 
sería privar á la agricultura de útiles brazos y sumir largo 
tiempo en la orfandad á familias inocentes que ya han pade- 
cido; 

Considerando, además, que un acto de clemencia puede 
asegurar para siempre la tranquilidad pública efi aquel depár- 
tame tito ^ q7ie en todos tiempos ha prestado distinguidos servieios 
Ala justa causa; y á que el Gobierno por estas y otras mu- 
chas razones ha solicitado del Cuerpo Legislativo una anmis- 
tía en favor de aquellos individuos; ha tenido á bien decre- 
tar y decreta: Se concede una amnistía general á todos los 
presos y fugos que hayan tomado parte en la resistencia á 
la ejecución del decreto de cementerio en la ciudad de To- 
tonicapán. 

Guatemala: abril 8 de 1-834.'' 

En 1835 se mandó construir una cárcel en la Cabecera 
bajo el sistema de Livignston. Era presidio para reos rema- 
tados y condenados á trabajos forzosos, que serían para la 
apertura y mejora de caminos en los Altos; pero tan intere- 
sante proyecto no se convirtió en realidad. Las prisiones 



(9) Al rededor de la Iglesia de Totonicapán existía un gran s.tio que. como la iglesia, setía cte 
en"l8?8^"°' este cementerio ex-ste aún pero se arruin«S con el incendio de la misma iglesia 




que hoy existen se construyeron muy posteriormente. 

El Doctor Gálvez decía en su Mensaje ala Asamblea del 
Estado el mismo de 1835, que se había ratificado tres con- 
tratos de colonización en los extensos territorios baldios de 
Totonicapán, Verapaz y Chiquinuila. ¡Cuánto hubiera gana- 
do el país con los inmigrantes laboriosos si la J2:uerra no hu- 
biese matado las esperanzas del estadista que así protegió 
la industria como las ciencias y las letras! 

Se fundó un colegio departamental en 1836. Para sn sos> 
tenimiento los municipios debían contribuir con sus fondos 
y las becas se obtenían por sorceo entre los jóvenes aprove- 
chados. 

Don José María Samayoa padre, que era Diputado por el 
departamento, cedió patrióticamente parte de sus dietas á 
beneficio del colegio, que no pudo sortenerse, dice un perió- 
dico, por falta de Rector y maestros; por lo cual se envió á los 
alumnos al de Quezaltenango, debiendo pagar las pensiones 
los municipios obligados por la ley [1837]. 

Puestas en práctica las áabias leyes del jurado el mis- 
mo año de 1837, ^^ encontraron resistencia en la ciudad ca- 
becera para que se cumpliesen. 

Fueron electos diputados á la Asamblea del Circuiío 
de Totonicapán los ciudadanos Basilio Córdova, Rafael Es- 
pada y Manuel Arango, propietarios, y suplente el ciudada- 
no Manuel Enríquez. Después fueron electos los ciudada- 
nos Hipólito Santisteban, Anastasio González é Hilarión 
Zapata, propietarios, y suplente el Ciudadano Gregorio Ro- 
das. El General Guzmán era Magistrado Ejecutor. (Libro 
de actas de la Municipalidad). 

El terrible azote del cólera morbus diezniaba las pobla- 
ciones. 

Don Agustín Guzmán, Comandante Geucrai de yuezai- 
tenango y Totonicapán, era Jefe Político de este departa- 
mento en aquella época. . t 1 

Don Mariano Ángel de León era Gobernador civil de la 

Cabecera. 

El Gobierno del Estado, las autoridades departamentales 
y las Municipalidades tomaron las medidas necesarias para 
contener los furores del viajero del Ganges. .. , . , 

La municipalidad de Totonicapán, pagando tributo á la 
época tomó en consideración como asunto de gran importan- 
cia que los atacados del cólera no podían monr sin los "x». 
lios espirituales; y en sesión del 7 de abnl f^rdó gestionar 
para que, por lo menos, llegasen ala ciudad dos cnras más. 



s 



atendiendo á las proporciones de la mortandad. Para obte- 
ner fondos, acordó vender el molino denominado de San 
José, previo convenio con el Cnra párroco Doctor Quiñones, 
que exigió de la Municipalidad las cargas religiosas. Acordó 
también tomar los fondos de las cofradías de Dolores, la San^ 
e de Cristo, el Patrocinio de Señor San José, Concepción, 
an Francisco y Santo Domingo. 

El General Guzmán mandó á imprimir con su peculio 
el "Método curativo del cólera dado en Sevilla por el Ldoi 
Vásquez." 

El progreso teína enemigos irreconciliables: se hizo 
creer á los pueblos que el juicio por jurados era pernicioso: 
que el cólera era debido á que el Gobierno envenenaba las 
aguas, y hasta se empleó sin efecto, dice el Doctor Montúfar, 
el resorte gastado de la brujería; pues ''se encuentra en los 
archivos de la Asamblea un expediente en que consta que 
muchos vecinos de Solóla y Totonicapán, creían que una epi^ 
demia de viruela era producida por los brujos, y que mal- 
trataban á muchos individuos creyéndolos brujos. El Go- 
bierno dirigió á la Asamblea una nota, dictada después de 
muchas averiguaciones, y en ella atribuye esos errores á la 
administración eclesiástica de los frailes." 

El vecindario de Totonicapán, representado por la Mu- 
nicipalidad, la oficialidad y la tropa, viendo que las hordas 
de Oriente amenazaban la sabia administración del Doctor 
Calvez, hicieron públicas manifestaciones de adhesión; y las 
contestaciones del Gobierno revelan el honroso concepto que 
entonces se tenía del pueblo, porque contaba, sin duda, con 
hombres de carácter. He aquí los documentos que dicen: 

Municipalidad de) 
Totonicapáyi), 

C. Secretario del Despacho general del Supremo Gobier 
no del Estado. 

Por los últimos partes oficiales relativos á los aconteci- 
mientos de Santa Rosa y Mataquescuintla, se ha impuesto 
esta Municipalidad de los triunfos adquiridos por las armas 
del Estado sobre los facciosos. Tales triunfos, como no puede 
dudarse, son en concepto de la Municipalidad, debidos á las 
medidas enérgicas que con tanta oportunidad ha dictado el 
Supremo Gobierno: medidas que en estas circunstancias han 
salvado al Estado y aun á la República de los horrores de la 
guerra civil. 

Alentados quizá uüoé pocos aspirantes con la benignidad 



i4- 



de la legislación actual: aprovechándose del conflicto gene- 
ral de los pueblos y más que todo de la ciega credulidad de 
los incautos, llevan por todas partes la tea de la discordia. 
La malicia y la ignorancia son el apoyo de sus inicuos pro* 
yectos, y las más groseras preocupaciones sirven de pretexto 
para levantar el grito de sedición; pero ea medio de tantos 
males el Gobienio se ve rodeado del patriotismo, y la gene- 
ralidad de los pueblos desprecia las sugestiones de los per- 
versos. No será Totonicapán el último en justiflcar este aser- 
to y su Municipalidad en acreditar al mismo Gobierno Su- 
premo los deseos que le animan de cooperar por su parte al 
sostenimiento del orden público. Ella ha visto como salva- 
dores los decretos de 12 del pasado, pues de otro modo, las 
autoridades serían víctimas indefensas ó el ultraje de loa 
que calculan su engrandecimiento á costa de la ruina ge- 
neral. 

Estos son los sentimientos délos que suscriben, y aun 
del vecindario entero de esta ciudad, en cuyo nombre cree- 
mos deber dirigirla presente comunicación, que con las pro- 
testas de nuestros respetos, esperamos se sirva elevar Ua. al 
conocimiento del Jefe Supremo del Estado. 

D. U. L. 

Totonicapán: julio 5 de 1837. 

Basilio Córdova-'Pedu^ ^.^tinrrez-Rafael Espúdm^Jmí 
María Aynlzquit a-José Miguel Gonz&leZ'-Vox mi y por loa que 
no saben ^xm2iX ^-Nicanor Duvón^ Srío. 

Al Gobernador y Municipales déla Ciudad de Toto- 
nicapán. 

El Jefe Supremo del Estado en cuyas manos P»^^ 
exposición que Udes.se sirvieron dirigirme con fecha 5 del 
que rige, relativa á felicitar al Gobierno por el buen éxito 
de las medidas que se dictaron para sofocar las subleiracw- 
nes de los pueblos de Santa Rosa, Jumay y M**^^^^^ 
tía, v manifestar los sentimientos patrióticos de ese TCClBda* 
rio, y su adhesión á la causa del orden; me previno ^otesur 
á Udes.: que no es este el primer testimonio que rectbe de 
los funcionarios y vecinos de Totonicapán; pues que la causa 
pública les debe grandes é importantes servicios v loque es 
mas sellados con su sangre y la pérdida de sus vitfas; por cu- 
yos rasgos dignos de pueblos libres, merecerán ««»PJV¡» 
gratitud déla patria y el reconocimiento desús verdaderos 
amigos, así como la decisión que en esta vea muestra esc ve- 



cindario compromete actualmente el del Gobierno Supremo 
del Estado; quien me ha ordenado decirlo á Udes. para su 
inteliíícncia v la de esos honrados vecinos. 

D. U. L. 

Guatemala: julio 27 de 1837. 

C. Salazar. 



Manifestación de los Oficiales y tropa de la primera y se- 
gunda compaíiias de la milicia de reserva de Totonicapán al 
Comandante General de la 4, ^ División. 



Tenemos la satisfacción de dirigirnos á Ud. con el ob- 
jeto de hacer presente al Gobierno Supremo por su respeta- 
ble conducto los sentimientos que nos animan al estar in- 
formados de los motivos que nos han obligado á tomar de 
nuevo las armas. 

Siempre sumisos á la voz de nuestros Superiores hemos 
vuelto gustosos á prestar nuestros pequeños servicios y de- 
seos de ayudar al G. S. en la empresa de mantener la paz de 
los pueblos que bajo diversos pretextos se procura alterar. 
No nos muévela esperanza de una recompensa, sino el deseo 
de presentar un nuevo testimonio de fidelidad y amor á la 
patria. Más de una vez hemos hecho sacrificios en obsequio 
de esta misma patria y en los encuentros que hemos tenido 
con los enemigos de la libertad y del orden,han perecido algu- 
nos de nuestros hermanos y compañeros. U. C. Comandante 
General es un testigo de estos hechos y de que jamás tales 
motivos nos hayan sugerido la idea de hacer reclamaciones 
importunas ni de ninguna clase, ni tampoco es al presente el 
objeto de esta manifestación, aunque vemos con sentimien- 
to que algunas viudas y huérfanos gimen bajo el peso de la 
miseria. El fin que nos hemos propuesto es, como hemos 
manifestado anteriormente, secundar como ciudadanos y 
apoyar las disposiciones del Gobierno Supremo y como sol- 
dados obedecer y rostener sus mandatos hasta el último tran- 
ce, porque somos reconocidos á los beneficios que nos dis- 
pensa en medio de la más espantosa calamidad, y porque á 
Su celo infatigable debemos la tranquilidad de que gozamos. 

Estos son nuestros sentimientos: estos nuestros deseos. 



Totonicapán:julio 6dc 1837. 

Por la clase de Capitanes y por la de Tenientes, Rafael 
Espada-Vor la de Sub-Teiiientes, Cipriano Soiorzano-^or los 
Sargentos, Jiimi Manajio Arj^ur/a-Forla, de cabos, Hilarión 

Zapata-Vor la de soldados, Basilio Carranza. 

Al Ciudada7io Comandante ^[cncral de la 4.^ División. 

He elevado al conocimiento del Supremo Gobierno la 
manifestación qne la oficialidad y tropa de esta fuerza cívi- 
ca le dirige por el honroso medio de Ud. 

Los soldados de la patria que tantas veces han derrama- 
do su sangre en defensa de sus instituciones, y cuyas hon- 
rosas cicatrices son las señales de otros tantos triunfos de 
nuestras armas, nunca emplearán las suyas sino en defensa 
del orden y las leyes que garantizan la paz y el bienestar 
de sus conciudadanos. El Gobierno del Estado sabe apreciar 
como es justo la decisión de los valientes milicianos de Toto- 
nicapán, y ella es no de los firmes apoyos en que descansa 
la futura felicidad del pueblo, cuya administración le está 
encomendada. 

La del Jefe actual se dirige y ha dirigido siempre por 
las sendas de la ley y los eternos principios de una sana 
política, cuya única mira ha sido la salvación del Estado. 
Repetidas pruebas tiene dadas de su verdadero patriotis- 
mo y firmeza en los peligros públicos y en esta vez sabrá 
acreditar que es digno de la confianza de los que por dos ve- 
ces le llamaron á regir en las difíciles épocas de su mando. 

Los soldados en las repúblicas son el sostén de su-'' 
bertades, y no el instrumento ciego de sus tiranos, y es sa . - 
factorio para el Gobierno el cerciorarse por la adhesión de las 
fuerzas de Totonicapán, que reconocen como las demás partes 
del Estado, que obra como defensor de las leyesynunca como 
usurpador que intenta minarlas para alterar la armonía con- 
titucional y producirla cizaña y el trastonio. 

Sírvase Ud., C. General, dará esa benemérita gnarnunón 
las más expresivas gracias á nombre del Ejecutivo v Ud. re- 
cibir las justas consideraciones que se deben á uno de los pri- 
meros soldados de la patria. 



D. U. 

Guatemala: iulio 27 de 1837. 



C Solazar, 



El Doctor Gálvcz, no obstante los disturbios políticos, 
procuraba el adelanto de la industria. En noviembre de 1837, 
dice un periódico de la época, mandó construir dos telares, 
semejantes á uno traído de los Estados Unidos del Norte, 
para remitirlos á Quezaltenango y Totonicapán. Este hecho 
tan sencillo, lo consignamos porque él demuestra el espíritu 
progresista del gobernante. 

Una de las principales industrias del departamento es la 
de tejidos; pero nuestros telares no han variado de loque 
eran antes del año 37. (10) 

El General Guzmán tuvo noticia de que Rafael Carrera 
podría venir á los Altos; dirigió al Gobierno la comunicación 
siguiente, y se le encomendó la defensa de los mismos Altos: 

**A1 Ciudadano Secretario del Despacho de Hacienda y 
de Guerra. 

"Ayer ha venido de Salamá un hombre de la villa de 
Huehuetenaiigo, que hace algunos meses que se hallaba en 
la población del mismo Salamá, y ha declarado que el día 8 
del corriente se presentó el forajido Carrera en sus inme- 
diaciones, con una fuerza bastante respetable y con designio 
de ocupar aquella ciudad, la cual se puso en alarma con tal 
motivo, porque se creía muy difícil impedir la invasión por 
la proximidad de Carrera y la premura del tiempo para 
organizar tropas y tomar las medidas del caso. Que en vista 
de la confusión en que aquello se hallaba y permanecía, él 
noticioso del riesgo que corría, dispuso venirse y lo verificó 
sin esperar mas. Añade éste haber oído decir en el propio Sa- 
lamá, que Carrera mirándose perseguido por aquella parte, 
se dirige álos Altos por la villa de Sacapulas ó el Quiche. 

"Aunque ambos caminos están espeditos y muy apa- 
rentes para que aquel faccioso se condujese, según sus cir- 
cunstancias, no está en mi cálculo que se resolviese á venir á 
los Altos, donde sin conocimientos prácticos que son los que 
lo han conservado en las orillas de Guatemala, y sin recur- 
sos de ninguna clase, sería destruido necesariamente y así 
es que no aguardo que Carrera se presente por estos pueblos. 
Mas tal puede ser la persecución que se le haga y la necesi- 
dad en que sus propias circunstancias lo pongan, que se pre- 
cipite tomando este rumbo para ponerse en la frontera y lo- 

["^^ "<** ^s*^?'"'» qwe La hermosa fábrica de tejidos que existe hov en Cantel, departamento 
deC jneatal lenango. debió haberse implantado en esta Ciudad á orillas del río Sámala; pero los dueños 
dd terreno que se necesitaba no quisieron venderlo. ¡Dichoso pueblo aquel donde no hav Ciudada- 
nos que tengan aspiraciones por el progreso! 



grar la inipiinidad de sus delitos; este pncdc ser iimy bico 
su plan, y en tal caso no veo muy remoto que aonet forajidn 
aparezca por acá. Esto sería para darme una gloría, porque 
en persona le iríaá hacer la persecución hasta naberlo á mis 
manos; para presentarlo á satisfacer sus crimenes; oero por 
lo mismo que tengo estos deseos y como he dicho, al perse- 
guirlo no será remoto que tome para esta parte, quisiera que 
el Gobernador mandase recomponer el armamento de este 
almacén que dejaron inútiles los cordones sanitarios y que 
no pude negar á los magistrados ejecutores. 

"He solicitado mi retiro, pero el Gobierno si me cree útil 
no me lo permitirá hasta que quede deshecha la cnadrílhi de 
Carrera, en cuya destrucción puede ocuparme. 

"Sírvase, Ciudadano Secretario, poner lo expuesto en 
conocimiento del Supremo Gobierno y comunicarme sn reso* 
lución. 

"Soy de Ud. muy deferente servidor, 

D. U. L. 
"Totonicapán: diciembre 29 de 1837. 
A^sÜH Gmtmám,'' 
CAPITULO III. 

Proclamación del Estado de los Aí: ' "- !,'Tí^flIL/rÍJl!^ 

formación de éste-Acía de Totottiea/Hin r/»^Om^Hí <^ S'»\^ 

feje Político— Dearto del Coni^reso HderM ^««^f*»^/^ *• V/ íTé*». 
Constituyente de los Altos--- Mensaje^ l^mft os /y/ »^g^y f^ f ^ 
do-Traslación de los Poderes Supremas é ^^^^^^^^'^S^JZ^ 
Rinconcito-Entra Carrera á Guatemala -Cmuíéuamm^ ^--^^^k^TuM 



{De 1838 6 1S40) 

Con la caída del Dr. Gálvez del Gobierno se 
un acontecimiento trascendental: la prochunación del E««lo 

'^^ll^'a'de'febrero ¿e 1838 el pueblo de Q^tg^^ 
t^J^:i¿^hl^-^--^ todos los pueblo, paraqnese 



pronunciasen; y confirió el Gobierno provisorio á los ciuda- 
danos Ldo. Marcelo Molina, José María Gálvez y Ldo. José 
Antonio Aguilar. 

La idea de la segregación de los Altos no era nueva: "Los 
departamentos de Solóla, Totonicapán y Quezaltenango for- 
maron parte del Estado de Guatemala; pero desde antes ha- 
bían manifestado á la Asamblea Nacional Constituyente sus 
deseos de erigirse en Estado independiente como los demás. 
Estas pretensiones amortiguadas por varias causas desde el 
año de 1823, se ven hoy realizadas,'^ decía en 1838 el Pbro. 
Dr. Quiñones. 

Marure, en su Bosquejo Histórico, refiere lo mismo y 
agiega que el Congreso Federal desechó un proyecto tan 
pueril. 

El tratado de paz y amistad que celebraron las ciudades 
de Quezaltenango y Totonicapán el 22 de agosto de 1830, 
dio magníficos resultados para la causa liberal: habiéndose 
borrado los odios que desgraciadamente existieron por los 
acontecimientos de 1826 á 1828, las dos ciudades se unieron 
fraternalmente y corrieron la misma suerte. Por eso Totoni- 
capán estaba de acuerdo con Quezaltenango y su Municipa- 
lidad levantó el cta que dice: 

**En la ciudad de Totonicapán, á siete de febrero de mil 
ochocientos treinta y ocho, en sesión ordinaria de este día 
concurrieron los ce. que al margen se anotan: se dio princi- 
pio á la sesión con la lectura del acta anterior y fué apro- 
bada. En seguida la Municipalidad nombró á los CC. Vi- 
cente Hernández, Párroco encargado de esta ciudad, Anas- 
tasio González y Nicanor Dubón (11) para que en comisión 
pasen á la villa de Solóla cerca de aquella Corporación Muni- 
cipal á proponer tratado de alianza y unión para la formación 
de un Sexto Estado en la Federación de Centro-América, el 
mismo que han jurado ya formar los departamentos de Que- 
zaltenango y Totonicapán, quienes se han pronunciado inde- 
pendientes del Estado y Gobierno de Guatemala á consecuen 
cia de hallarse aquel Estado en la actualidad en la más es- 
pantosa anarquía, á causa de haber sido depuesto del mando 
el Jefe de Estado C. Dr. Mariano Gálvez por una facción sos- 
tenida por el capricho y ambición de varios partidarios des- 
naturalizados de la misma capital de Guatemala; y que en es 
ta virtud la comisión nombrada haga ver á aquella Munici- 
palidad las desgracias á que quedarían sujetos los pueblos 



(11) Don Nicanor Dnbón fué D¡pat:ido al Congreso Federal. 



de los Altos y los grandes bienes de que se prívarian si no 
se lograse la oportunidad de segregarse en la ocasión; no 
dudando el pueblo totonicapefto que Tos del departamento de 
Solóla secundarán tan interesante proyecto, pues aun pres- 
cindiendo de las ventajas que las circunstancias actuales y 
políticas del Estado reportarán, demandan con urgencia nna 
medida eficaz para salvarnos de los grandes é infinitos ma* 
les que despedazan los departamentos de Guatemala y Su- 
chitepéquez; (12) y para lograr tan interesante empresa se 
dio á los indicados comisionados la correspondiente certifica* 
ción del pronunciamiento (13). Se acordó: que del ramo de 
Comunidad se tomen en calidad de reintegro treinta y un 
pesos cinco reales para celebrarel loable pronunciamiento de 
segregación del Estado de Guatemala y formación de na 
Sexto en la República de Centro-América; con lo qne %€ dio 
p^r concluido el presente acto, de que certtfico.--Josc ' 
Amézquita— Manuel Enríqnez- Norberto Córdora— rciipc 
Say— Por mí 3^ por los que no saben, Nicanor Dnbón— Al 
margen: Amézquita— Say— Enríqnez— Lópeí— León— Cordera 
--López— Hernández—González—y Zapata. 

El General Guzmán dio á los pueblos rl íieutcntr mant* 
fiesto: 

"Un Funcionario republicano, cuaiquicra que ^ca ^o 
categoría, pertenece al pueblo, de él origina su poder y para 
él fué creado. Al pueblo debe dar cuenta de sus operacHNiea 
y su conducta pública, mucho masen las crisis politicaa. 

"Profesando estos principios, estoy en el caso de nuuii* 
festar á mis conciudadanos cual ha sido mi situación, cnal 
mi conducta en el tiempo difícil que me ha tocado* y si he 
cumplido con mi primer deber, que es conscr%*ar la tranqnili* 
dad y el buen orden en los departamentos cuyas armas ht 
mandado. 

"No es la elocuencia, de que carece mi pluma, la qne de- 
be trazar el cuadro qne me propongo pintar; son loa beclMa, 
tales cual han pasado en estos dias de consternación, de qne 
todos son testigos. Ageno de las afecciones c^ne loa P^'^]!^^ 
políticos dejan cuando desenfrenadas las^ paaiOM ae apode- 
ran del corazón; mi narración será sencilla, rerdadera, tam- 
bién imparcial, cuanto sea posible en esU clase de docn- 

mentos. j t^ • 

"Desde julio último, comenzaron á debatirse 



( 12) Dclíc S.T error lie plonu porqic »• aI u U á >\^»* ^*y^^_ 

[13J No pudimos encontrar el acto «le pcomiMlMMtfia. bb m «w w '^r 



arduas, y el lo de diciembre llegaron á las vías de hecho, á 
pesar de las protestas en contrario: gradualmente fueron 
agriándose los ánimos y la masa del pueblo disponiéndose á 
un sacudimiento, cuyos resultados debían ser el trastorno, la 
sangre y la desolación: con empeño los partidos se disputa- 
ron las elecciones, y ellas, cualquiera que fuese su éxito, sir- 
vieron para marcarse mutuamente, reclutar prosélitos y sem- 
brar el descontento: los Altos participaron, como era natural, 
de este movimiento, que si no fué acalorándose como en otros 
departamentos, fué á merced de diversos intereses, cuyos 
elementos nacieron más de dos años ha y que han germinado 
sus semillas siempre con conatos amenazadores. 

"Colocado yo en posición tan difícil, casi desesperaba de 
alcanzar un medio para conservar la quietud pública, hasta 
el desenlace de los sucesos entre la revolución y el Gobierno 
de quien dependía. 

"Exhausto de recursos pecuniarios y sin la fuerza moral 
que necesariamente decaía en proporción á la del Gobierno, 
me vi reducido á sólo el prestigio de mi persona, que, aunque 
parezca jactancia, es preciso confesar que no tenía otra cosa 
•que poner al torrente que me circuía. 

"Débil era, ciertamente, el único baluarte, mas afortuna- 
damente los mismos partidos sin calcular quizá mi verdadera 
situación, cooperaron á mis miras de aguardar pacíficamente 
el desenlace: el del Gobierno, porque ausentándome con tro- 
pas en el auxilio de la Capital, temía quedar entregado á la 
ventura: y el otro, porque no pudiese yodar semejante auxi- 
lio. Entre tanto, saltó á la arena la cuestión que debía ab- 
sorver y refundir las opiniones y partidos é incrementaba 
con las funestas noticias que se hacían correr. 

"La alarma crecía, los amagos eran terribles, la eferves- 
cencia se generalizaba, los momentos eran críticos y yo liga- 
do aun Gobierno cuya existencia ignoraba, vacilaba porque 
siendo un subalterno tenía que deliberar en órbita superior 
á mi autoridad, á mis luces y ámis fuerzas. En lo privado y 
como particular conjuré algo la tempestad: la anarquía, el 
azote mayor para los pueblos, se presentaba á mis ojos con 
todos los horrores de la guerra fratricida, de que la Capital 
estaba siendo el teatro más sangriento por un enigma ines- 
plicable, sino se atribuye á la desesperación de un partido 
que no se cree suficiente para triunfar de su contrario: hablo 
de la unión de fuerzas que parecieron heterogénas, hicieron 
causa común. 

"La Municipalidad de Quezaltenango me pidió explica- 



cionés sobre mi carta privada, y se atropellaron tanto los su- 
cesos que sin esperar mi contestación, me envió comisionados 
á petición popular. La de Totonicapán tomó parte, como era 
justo, y cuando los acuerdos tendían á mantenerla tranqui- 
lidad, á poner una fuerza respetable y á ver el desenlace de la 
guerra en la Capital, el calor iba en aumento y por poco no 
nos abismamos en males sin fin. 

''Mas todo parece que conspiraba ádar un corte ventajo- 
so, pues era pacífico. Llegan las primeras noticias de la Ca- 
pital, y el grito general y uniforme de * W<7 existe el Gobierno 
á quien reconocíamos'*^ resuena por todos los Altos: La Capi- 
tal es presa de las facciones armadas: el Vice- Presidente de 
la Repviblica es víctima de ellas y otras personas más han si- 
do inmoladas por el desenfreno de las vergonzosas pasiones: 
la anarquía es segura, pues la fuerza que para el triunfo pa- 
recía compacta al momento, ya sea por la diferencia de prin- 
cipios, sea por el desorden y el pillaje, lo cierto es que se ha- 
lla divergente. 

''Nuestros compromisos han cesado, no porque fuesen 
personales, sino porque la Constitución y las leyes no exis- 
ten. Nadie quiere depender del desorden, en que las vidas 
y las propiedades carecen de las garantías que nos unen en 
sociedad. Con el mismo derecho con que un mandarín va á 
buscar una junta popular, distante de su vecindario para 
promover y firmar el desconocimiento de su Superior para 
sucederle, lanzándolo por la fuerza, con ese mismo se repeti- 
rá mañana el mismo drama; y ha desaparecido aquel interés 
grande que todos tenemos por la paz y por el orden. 

"Si en algún caso puede ser aplicable la teoría de recu- 
perar una sociedad sus derechos primitivos, ésto es de creér- 
sele en el estado natural, es ciertamente el presente, en que 
por cuestiones secundarias y confundiendo la existencia de 
un Gobierno con la responsabilidad de la persona que locjerce; 
estando próxima la reunión del Cuerpo soberano antcquicn de- 
bía comparecer nada se aguarda,yde hecho la fuerza decide.Eii 
tales acontecimientos, cada ciudadano tiene un voto Ijbre, si 
una gran parte del Estado pronuncia su separación, lo hac« 
legítimamente, sin que pueda con justicia ^^5'^^^^^" "í^^ 
pe los vínculos que lo ligaban, porque éstos ^^^^^"^^^^^ 
manos que rasgaron el pacto fundamental del Estado care- 
cen de fuerza y valor, mientras esplícitamentc no sean w- 

''^'"^'En este sentido se han movido l<>%P;*^í'í:f^íi^J^^^^ 
y dirigiéndoseme, han obligado mi gratitud. Nada me han 



dejado que desear, porque en medio del mayor entusiasmo, 
han conservado el orden, asidos de la única tabla capaz de 
salvarlos del naufragio, se regeneraron por sí mismos, previa 
la sanción soberana de la nación. 

*-Conciudadanos:se ha llenado, aunque ligeramente, el 
objeto que me propuse, y si al tocar materias tan difíciles co- 
mo complicadas, parecen duras algunas de mis expresiones, 
tales el lenguaje de la verdad, y no debo ni puedo prescin- 
dir de asentarlas como las comprendo en la acepción que les 
dá nuestro idioma. 

"Totonicapán: febrero i6 de 1838. 

Agustín Guzman.'* 

Don Macario Rodas, distinguido patriota, fué nombrado 
Jefe Político del Departamento por el Gobierno Provisional 
del naciente Estado. 

El Congreso Federal expidió el siguiente decreto el 5 
de junio de 1838, y por él los Altos constituían legalmente 
un cuerpo político: 

^^El Presidente de la República Federal de Centro-Améri- 
ca:— Por cuanto el Congreso decreta y el Senado sanciona lo 
siguiente:— El Congreso Federal de la República de Centro — 
-^w¿^r/<f¿í,— Considerando: Que cuando un número de hombres 
se hallan en aptitud competente para constituirse y gober- 
narse como Estado independiente, tiene por la Constitución 
un derecho para efectuarlo, y que el oponerse á su justo 
deseo es contrariar el espíritu de la misma Constitución: ha- 
biendo tenido ala vista la solicitud hecha por la mayoría de 
los representantes de los departamentos de los Altos para 
que los pueblos de ellos se erijan en Estado por tener más 
del número de población que previene el artículo 198 de la 
ley fundamental, y la capacidad necesaria para serlo, y que 
el de Guatemala notoriamente queda con lo suficiente para 
subsistir, ha venido en decretar y 

Decreta: 

Los departamentos de Solóla^ Totonicapdn y Quezalteiian- 
^¿7, con todos los pueblos y reducciones comprendidas bajo 
sus actuales límites, formarán un nuevo Estado de la Re- 
pública Federal de Centro-América. En consecuencia el de 
Guatemala, á que aquéllos han pertenecido, queda reducido 



á los de Chiquimuia, Verapaz, . .....v^.^uia-/ y el de la Ca- 
pital. 

Pase al Senado. Dado en San Salvador, á 5 de junio de 
1^1%, —Sebastián Espinosa, Dipntado Presidente— AV/i/z/'/íí-í? 
Dueñas, Diputado Secretano-.]A7;///¿'/ J, Fagoaga, Dipuiado 

Secretario. 

Sala del Senado: San Salvador, agosto 14 de 1838.— Al 
Poder Ejecutivo.-/(95¿' Ajitonio Alvar aHf\ Prcsidcntc-AVArr- 
to Ramírez, Seretario. 

Por tanto: ejecútese.-Casa de Gobierno: San Salvador» 
agosto 16 de 1838.— Francisco Morazan.—EI Secretario de 
Estado y del Despacho de Relaciones, J//^;//7 Alvares. 

El 25 de diciembre del mismo año en que el Congreso 
Federal decretó la formación del Estado, la ciudad de Toto- 
nicapán tuvo la gloria de presenciar un acontecimiento ex- 
traordinario y solemne: la instalación de la Asamblea Cons- 
tituyente. Quezaltenango cedía el honor á Totonicapán de 
abrigar en su seno á los Representantes del Estado por varios 
motivos, entre otros el de la simpatía. 

Los individuos de la Asamblea, los de la Junta Guber- 
nativa, los Jueces de los departamentos y demás funciona- 
rios, varios Diputados de la Federación, la Municipalidad de 
Totonicapán y una comisión de la de Quctaltenango y p • '* 
culares invitados por el Gobierno, se reunieron en la casa ul- 
tinada para las sesiones de la Asamblea [14). La comitiva 
pasó á la Iglesia parroquial, donde después de la misa solem* 
ne que se celebró y de un sermón político-religioso que pro- 
nunció el Representante Pbro. Doctor José Matías Quiñones, 
prestaron eí juramento todos los miembros de la Asamblea. 
[Documentos números i y 2]. 

El Doctor Quiñones "subió á la cátedra sagrada y bajo 
las alas del Espíritu Santo y el pabclló'i celeste y blanco de 
lapatria"(i5),dijo entre otros pensamieutos: ^"^ Das errores J'm* 
nestos se han' proclamado en nuestros días, que han traslormado 
el mundo social'. Uno es el de los que no ven en la religión 
más que una quimera, una superstición y una fuente inago- 
table de calamidades; otro es de los que sólo consideran la 
religión como auxiliar, útil acaso, pero siempre peligrosa- 
Los primeros quisieran desterrar á Dios hasta del pensa- 
miento, y los segundos desterrarle de las leyes y de las ins- 
tituciones. Los unos son ateístas de conducta y de princi- 



[14J Casi de don Santiago Al varado, situada en ta «He qce i»*» ' 
[15] Palaxao del Doctor Rosa en la biografla dd Padre Ju.« liltftSM 



píos que matan la sociedad, y los otros ateistas políticos que 
la debilitan." 

^'Felizmente el pueblo de los Altos nada tiene que te- 
mer en esta parte de los hombres á quienes ha confiado su 
suerte " 

¡Qué espectáculo tan imponente! El pueblo de rodillas. 
Los Diputados, después de prestar el juramento, pasaron de 
dos en dos á tocar el libro de los Evangelios; y por último re- 
sonó en las bóvedas del templo solemne Te Deum. 

La Religión no sería motivo tan poderoso para conmo- 
ver á los pueblos como á Quezaltenango en 1826; pero la 
guerra con sus calamidades vendría á echar por tierra la 
obra del patriotismo áltense. 

Los Representantes y la Comitiva regresaron al Salón 
de Sesiones, y aquéllos con fé en el porvenir comenzaron sus 
tareas, nombrando su Junta directiva cuyo Presidente fué el 
distinguido jurisconsulto Ldo. don Miguel Larreinaga, á 
quien, dice el Doctor Montúfar, se creía sin rival en las cien- 
cias después de la muerte de Valle. 

Dosdias después déla instalación de la Asamblea, [16] el 
Gobierno Provisional envió un Mensaje, al que dio contesta- 
ción el Presidente de aquel Alto Cuerpo. [Documento núm. 

Al día siguiente tomó posesión de la Jefatura del Esta- 
do, para la cual había sido electo, el Ldo. Marcelo Molina, 
quien pronunció en tan solemne acto un discurso que refle- 
ja la sinceridad y la sencillez republicanas de aquellos tiem- 
pos en que ni siquiera se faltaba al respeto á las asambleas, 
usando un lenguaje que hoy sólo sienta bien en boca de mo- 
narcas europeos. [Documento número 4]. 

El General don Agustín Guzmán fué segundo Jefe del 
Estado, y con tal carácter lo reconocieron aún los Altos en 
1849. 

Por Decreto de 15 de enero de 1839, ^^ Asamblea Cons- 
tituyente dispuso que los Poderes Supremos del Estado se 
trasladasen á Quezaltenango. 

La misma Asamblea expidió en Totonicapán otros de- 
cretos importantes. (Documentos números 5 á 10). 

El 22 de enero del propio año de 39, se ratificó el tra- 
tado del Rinconcito entre el General Guzmán y Rafael Car- 
rera. 



iG En el compendio de la Historia de Centro- América por el Ldo. don Miguel G. Sara vía se 
dice en la página no de la octava edición que la Asamblea se instaló á fines de i8qq. Esto es un error 
cronológico. 



Roberto Reyes, Jefe de los 7nontañeses, decía en un mani- 
fiesto impreso^ en 1850: "Después de rail desastres propios 
de las revoluciones, al fin se concluyó la guerra por medio de 
unos tratados llamados "Del Rinconcito;" merced á los pa- 
cíficos oficios del señor General don Agustín Guzmán, que 
vino á estas montañas con una columna de quezalteccs y to- 
tonicapenses. Carrera, arrastrado por las solicitudes del par- 
tido de 829, alhagado por la perspectiva que se le hacia re- 
presentar, constituyéndolo dueño de vidas, violó la capitula- 
ción y asaltóla plaza deGuatemala *' 

Entre los jefes que firmaron los tratados del Rinconci- 
to, están los totonicapenses Ciudadanos Víctor Forres, R. 
Collado, Rafael Espada, José María Forres Escobar y Ma- 
riano Ángel de León. [Documento núm. 11]. 

El 13 de abril de 1839 Carrera entró á Guatemala, y este 
acontecimiento fué de macho influjo ea el destino de los pue- 
blos, principalmente en el de los Altos. 

El 2-6 de mayo, la Asamblea Constituyente dictó un de- 
creto de garantías y bases Constitucionales, mientras se emi- 
tía la le}^ fundamental, cuyo proyecto se encomendó por 
decreto del 27 del r.iisiiio mes á los ciudadanos José Anto- 
nio Azmitia, José Matías Quiñones y Francisco Quiflones 
Sunsín. Esta Comisión se componía además de los ciudada- 
nos Macario Rodas y Félix Juárez como suplentes. 

La Constitución de los Altos debía hacerse sobre las ba- 
ses contenidas en un cuadro sinóptico aprobado ya por la A- 
samblea. Es digno d? notarse que el cuadro contenga princi- 
pios avanzados de derecho público y que no se haga mención 
en él como en las bases Constitucionales, de la religión. (D*v 
cumentos números 12 y 13]. 

Poi^'ese tiempo representaban á Totonicapán en la Asam- 
blea los ciudadanos Doctor Quiñones, José Antonio Azmitia, 
Fermín Enríquez y Basilio Córdova. 

Don Luis Batres y don Manuel Fiñol habían viuiuo á 
Quezaltenango en misión diploaiática del Gobierno de Gua- 
temala, La comisión se proponía in. -linar al Jefe Molina Mjra 
que los Altos auxiliaran á Perrera y hacer la guerra al Es- 
tado del Salvador. 

Por ese tiempo Quezaltenango tenía en su seno un gni- 
po respetable de emigrados, cuyo valer político era pesadia 
para los serviles: entre los emigrados eslaban los ciudada- 
nos José Francisco vjuan Barrundia, el Doctor Gálvez, Anto- 
nio Rivera Cabezas, Simón Vasconcelos, Juan Prem, José 
Bernardo Escobar, Gregorio Márquez y otros. Ellos denun- 



ciaron por la prensa las intenciones de los serviles; y el pue- 
blo quezalteco hizo manifestaciones contra los comisionados 
de Guatemala, á quienes prestó toda clase de garantías y 
consideraciones el Jefe Molina hasta que salieron del territo- 
rio de los Altos. 

Con motivo de una contribución impuesta por el Gobier- 
no del Estado, los indios de Santa Catarina Ixtahuacán se 
sublevaron. Los jefes departamentales de Solóla y Totonica- 
pán estuvieron apunto de perecer en la sublevación. "Un 
indio de Santa Catarina perdió un hijo en el combate de i. '^ 
de octubre, y túvola salvaje ocurrencia de cortar la cabeza 
al cadáver de su hijo y llevarla en exhibición al palacio del 
Gobierno, como una prueba de la tiranía y de la crueldad de 
don Marcelo Molina." Los agentes délos serviles de Guate- 
mala sublevaban á los pueblos. 

La supuesta crueldad del Gobierno de los Altos para con 
los indios; el incidente délos comisionados y el injusto recla- 
mo del armamento que el General Guzmán había obtenido 
para los Altos por los tratados del Rinconcito, fueron pretex- 
tos para que el Gobierno de Guatemala preparara con la más 
refinada hipocresía una invasión contra estos pueblos cu^^a 
alianza con el Salvador (17) no podían ver sino con recelo 
los amigos y partidarios de la hegemonía de Guatemala en 
Centro-América, hegemonía perjudicial por sus principios 3^ 
doctrinas. 

La buena fé y la confianza del Jefe Molina dieron resul- 
tados funestos. 

Carrera invadió los Altos con un ejército de 2000 hom- 
bres, y aquí apenas se pudo reunir otro cuyo número era 
notablemente inferior. 

El General Guzmán iba á enfrentarse con Carrera por la 
vía de Solóla y el General Corzo combatiría en la costa de 
Suchitepéquez contra la división invasora de Doroteo Mon- 
terroso. 

El 23 de enero de 1840 salió de Quezaltenango una com- 
pañía de 80 hombres al mando del Capitán Francisco Pache- 
co con orden de aguardar en Totonicapán el resto de la fuer- 
za que debía caminar. El 24, á la madrugada, salió otra com- 
pañía de 100 hombres al mando del Capitán José Pinillos y 
habiendo llegado á Totonicapán se unió á las compañías de 
esta ciudad y la de Pacheco. Toda la fuerza emprendió la 
marcha ese mismo día á las 3 p. m.; hizo alto en ''Ciénaga 
Grande" por la obscuridad de la noche, pero continuó su 

(17) Véase el documento núm. 14. 



lOI, 



marcha á las órdenes del Comandante Felipe García cuando 
iluminó la Luna. El General Guzmán salió de Quezaltenan- 
go esa mismo noche y se incorporó á la fuerza en la hacienda 
de Argueta alas ii a. ui. djldía25. Guzínin arregló su plan 
de defensa en Solóla, porque Carrera había avanzado con su 
ejército hasta San Andrés. Aquel General iba á emprender el 
combate con 350 infantes y 50 dragones, estos armados sólo 
con lanzas. [Manuscrito de un patriota por don Sinforoso 
Rivera]. 

Carrera, auxiliado por la fuerza del número y porque los 
comandantes altensss Flores y García dejaron indefensa la 
plaza de Solóla, obtuvo la victoria el día 26; pues aunque 
Guzmán había derrotado á los invasores en el camino de Con- 
cepción, regresando á Solóla con dos asistentes y un edecán, 
fué hecho prisionero. (^Manuscrito citado). Al héroe de Omoa 
se le dieron sablazos que lo arrojaron al suelo empapado en 
sangre, y para enviar un trofeo de la victoria á don Luis Ba- 
tres, Carrera mandó despojar de su casaca á Guzmán» dice el 
Dr. Mon tufar. 

Guzmán y otros patriotas fueron enviados prísioneroa 
á Guatemala. 

Por otra parte, la acción del Bejucal era adversa á la 
causa de los Altos y en ella perecieron los patriotas Cono, 
Córdova y Cárdenas. 

El desastre fué completo. El día 27 Carrera desde la ha- 
ciendi de Argueta daba parte á don Luis Batres» Ministro 
General del Gobierno de Guatemala, que el Gobierno de los 
Altos se rendía y continuaría su marcha hasta entrar á ü»^ 
zaltenango, lo cual verificó el 29 á las once de la mañana. Car- 
rera, "al día siguiente de su entrada, al amanecer, enarboló 
una bandera negra en la Casa Municipal con el lema en le- 
tras blancas, que decía Requiescat in pace,'' aludiendo al Es- 
tado invadido. El Jefe del Estado scüor Molina fué vilipen- 
diado y hecho prisionero como el General Guzmán; y Carre- 
ra, protegido por la ignorancia de los pueblos de indios, hizo 
que se firmaran actas de pronunciamiento para nuestra rein- 
corporación á Guatemala, á cuya capital regresó el 17 de fe- 
brero. -- 

Morazán tomó la plaza de Guatemala el 18 de mar«o.Una 
señora, entusiasta partidaria de Morazán, escribió á Qncxal- 
tenaiigo dando noticia del triunfo; éste pueblo dió el pito de 
emancipación, que también secundó Totonicapán [18J, aun- 



18] Dice el periódico intitulado "El Tiempo. ' núin. 89. ^^Í^JIÍÍSI*. '4mé » D 
n esta ocasión se manifestó el celo de los Corregidores de TolOQÍGa|l*B y >ow« y p 



que en esta ocasión se manifestó 



que los corregidores nombrados por Rivera Paz en los Altos 
levantaron á los indios para matarla libertad. 

El porvenir sonreía á los Altos; pero, como dice el Dr. 
Montúfar, llegaban momentos de angustia y de dolor: el país 
atravesaba un período lúgubre de su historia; Morazán había 
sucumbido 

Después de la derrota de Morazán, Carrera se dirigió á 
los Altos. La Municipalidad de Quezaltenango envió una 
comisión al encuentro de éste para aplacar sus iras. El 30 de 
marzo, dice el manuscrito citado, la comisión encontró á 
Carrera en las cumbres de Totonicapán (19); pero aquélla no 
sólo fué desatendida sino que Carrera acometió con su espa- 
da al cura ligarte, á quien protegió el Gobernador José Ma- 
ría Paz que recibió una herida en un brazo. Los comisiona- 
dos, viéndose amenazados de muerte por Carrera, pidieron 
se les permitiese llegar á Totonicapán para recibir allí los 
auxilios de la religión. Carrera contuvo sus instintos fero- 
ces ante la sangre de Paz y dio orden de que los comisionados 
marcharan presos con las seguridades del caso á Totonica- 
pán, donde aquéllos, logrando el descuido de quienes los cus- 
todiaban y la obscuridad de la noche, uno se ocultó y los 
otros se fugaron yéndose á Quezaltenango. El cura Ugarte 
no pudo escapar. 

En esta ocasión, Carrera exigió á la Municipalidad de 
Totonicapán cierta suma de dinero. El Tesoro estaba pobre, 
y viendo amenazada la población el patriota don Fermín 
Enríquez, oculto y perseguido, proporcionó el dinero llegan- 
do á su casa con riesgo de su vida. 

También se refiere que el cura Dr. Quiñones influyó 
mucho en el ánimo de Carrera en favor del vecindario; esca- 
pándose afortunadamente de seguir la suerte del Cura Ugarte. 

La hecatombe de Quezaltenango fué el epílogo de todos 
estos luctuosos acontecimientos, que sirvieron de tema al 
malogrado joven Pbro. don Manuel Rosal para escribir su 
preciosa tragedia intitulada 'Xos mártires del año 40." 

CAPITULO IV. 

Corregidor- Los Altos, El Salvador y Nica} agua- Persecuciones- Muer- 
te de Morazán— Festejos oficiales— Criminalidad- Los jesuitas— Fiesta po- 

mente del de Suchitepéquez : que las invitaciones de Qaeziltenango á las municip\l¡dade.s fueron 
^u viadas al Gobierno de Guatemala. 

Eran Corregidores: de Totonicapán, el Ldo. don José Antonio Azmitia, que más tarde sería 
Ministro de Carrera: y de Suchitepéquez, don Secundino l.lerena. 

(19) Refiere la tradición Dopular que Carrera durmió en las cumbres v soñó que San Miíjuel, 
principe del cielo y patrón de Totonicapán. con un numeroso ejército le intimó para que no cansara 
males, como deseaba, al pueblo. 



I03 



pillar-Cauce- Academia de dibujo-^Inditstria—Don Manuel / Arante 
Via de coimimcación- Memoria municipal— Padrón de Sija-Dtcrtto del ¿i 
de marzo de 184.J- Visita arzobispal- Proclama-Combate de Patsmm" Carre- 
ra-Carta del Corregidor de TotonicapAn -Renuncia de Carrerú^Aeta -Smiú 
-Gobierno Provisional— Junta Electoral Constitutha—ldia <U mmórn^ 
México— Actitud de Totonicapán—''El Álbum'' -^ProposiciáH del DtÉmtadú 
Barrundia-Decreto— Batalla de San Andrés. 



De 1841 á 1848. 

Don Juan José Flores había sido nombrado Corregidor 
del Departamento en junio de 1840 en sustitución del Ldo. 
don José Antonio Azmitia que pasó á desempeñar las carte- 
ras de Hacienda y Guerra en la Administración del Presiden- 
te Rivera Paz. 

El espíritu áltense no se abatía con tantas desgracias 
causadas por los serviles ó conservadores de Guatemala: el 
patriota Ciudadano Manuel J. Fuentes obtenía en 1841 de 
los gobiernos del Salvador y Nicaragua un apoyo moral y 
material para el restablecimiento del Estado, lo cual no pu- 
do verificarse por la fuerza de acontecimientos adversos. 

En Totonicapán no faltaban sinceros partidarios del res- 
tablecimiento del Estado. 

En el "Manifiesto documentado que el Supremo Gobier- 
no Provisorio del Estado de los Altos dirige á los centro- 
americanos," impreso en 1849, encontramos lo siguiente: 

"Después, habiendo regresado de la América Meridio- 
nal el preindicado General Morazán, desembarcando en el 
Estado de Costa-Rica, se apoderó allí del mando, y tenién- 
dose por resultado comunicaciones de sus oficiales confiden- 
tes acerca de una expedición que preparaba con destino á des- 
embarcar en la rada de Champerico y Costa de Suchilepé- 
quez; en este vecindario (Quezaltenanoro) no pudieron conte- 
nerse ni disimular las ansias y regocjos que presentían, fi- 
gurándose la aparición de Morazán, llamándolo su liberta- 
dor y ángel tutelar que la providencia destinaba para reorga- 
nizar el Estado. A poco, esto es, mediando un considerable 
intervalo, fueran perseguidos á virtud de órdenes del tir^o, 
los distinguidos patriotas señores Manuel José A rango, Fer- 
mín Enríquez, veciuos de la ciudad de Totonicapán, ( ^^' S** 
Cayetano Ocaña, vecino del pueblo de San Cristóbal del mis- 
mo departamento, y Domingo Muñoz, vecino de Ostuncalco, 

(20) Por este tiempo se publicó en Totonicapán d primer penódieo 
Enríquez. Esto también fué causa deJ destierro. 



por denuncias de delatores infames, dignos confidentes de 
Carrera; sobre que los denunciados reunían juntas en suS 
casas y trabajaban por el restablecimiento de este Estado. 
El señor Arango, condenado despóticamente por el sal- 
vaje Carrera, como los otros señores á deportación, con des- 
tino al castillo de San Felipe, obtuvo su libertad, por haber 
sido electo representante á un Congreso que el tal Carrera 
fraguó á su antojo para sustituir á la Asamblea Constitu- 
yente de Guatemala, que él mismo disolvió por medios de 
terror, y de otras maquinaciones indignas." 

"A breve tiempo de concluir sus sesiones el Congreso, 
resonó el glorioso grito de muera el tirano^ que pronunciaron 
los valientes de las montañas " 

El 15 de septiembre todas las esperanzas de los Altos y 
de Centro-América se eclipsaron con la infausta muerte del 
General Morazán, ultimado en San José de Costa-Rica. 

¿Podría Totonicapán regocijarse por la muerte de Mora- 
zán? Nunca! Aquí habían enraizado en la opinión pública 
las ideas liberales desde 1826; y si por aquel acontecimiento 
se hicieron manifestaciones de júbilo y regocijo públicos, fué 
porque el elemento oficial se impuso al pueblo por la fuerza 
como en todas partes. 

El nombre de Morazán siempre se ha oído con venera- 
ción por los totonicapenses. La juventud de la cabecera 
en 1887 dedicó una velada al héroe déla Trinidad y otros pro- 
ceres unionistas, y en desagravio de lo que dice la comunica- 
ción que vamos á copiar, se celebró popularmente el primer 
centenario del nacimiento de Morazán. 

He aquí la comunicación que hallamos en la "Gaceta Ofi- 
cial" de Guatemala del i ^ de diciembre de 1842, núme- 
ro 75: 

Señor Secretario del Supremo Gobierno del Estado. 

Por el correo extraordinario del 22 del que cursa he reci- 
bido, con su apreciable de la misma fecha, los impresos que 
Ud. se dignó dirigirme, en que constan de una manera ine- 
quívoca los muy plausibles acontecimientos que tuvieron lu- 
gar en Costa- Rica desde el 11 hasta el 15 del último septiem- 
bre sobre el enemigo obsecado de la Patria. 

Tan faustos sucesos han sido tanto mas gratos, cuanto 
que nos aseguran la deseada paz de todo Centro-América y 
la unión de los Estados; y libres ya de un enemigo tan astu- 
to. y cruel, podemos contar con un porvenir lisongero y feliz. 
Yo me congratulo con el Supremo Gobierno por tan próspe- 



ros acontecimientos, y le deseo el mejor aciert.) y felicidad 
en su administración. 

Inmediatamente que fué recibida su indicada comunica- 
ción, y que fueron publicados los sucesos que la motivan, dis- 
puse que se solemnizaran tan plausibles noticias, como en e- 
fecto se solemnizaron con las demostraciones mas expresivas 
de júbilo y regocijo público. Se celebró el día de ayer una so- 
lemne misa cantada con Te Deuní, en acción de gracias al To- 
do Poderoso por tan singulares beneficios: se iluminaron las 
casas todas de este vecindario en las noches del 29 al 30: se 
hicieron salvas con cámaras y cohetes á mas no poder; y se 
puso una música en el edificio municipal con otras demostra- 
ciones de contento. Este pacífico vecindario recibió con aplau- 
so tan interesantes noticias y sigue en el mejor orden. 

Al contestar á Ud. dándole una ligera idea de los efectos 
que producirán nuevas tan felices, me hago el honor de repe- 
tirle los afetos respetuosos de mi aprecio. 



D. U. L. 

Totonicapán, octubre 31 de 1842. 



E. Zelaya 



Según los cuadros publicados por la Secretaría de la Cor- 
te Suprema de Justicia, la criminalidad en Guatemala, hasta 
1842, era de pocas proporciones; siendo de notarse ésto aun 
masen un departamento tan poblado como el de Totonica- 
pán. . 

El 3 de julio de 1843 la Asamblea Constituyente de 
Guatemala expidió un decreto permitiendo que vinieran al 
país los padres de la Compaftía de Jesús. Sólo don Manuel 
Arrivillaga, diputado por Totonicapán, votó en contra. Esc 
decreto fué derogado en 1845; pero pos criormente los icsui- 
tas sentaron sus reales en Guatemala y Ouezaltenango, apo- 
derándose de la enseñanza de la juven:ua. Totonicapán. co- 
mo veremos adelante, pidió más tarde hi expulsión de los hi- 
jos de Loy ola, que tantos males causan á los países donde 

logran establecerse. , , , , . m j -q-- 

'Xa Gaceta Oficiarle Guatemala del 26 de abnl de 1844. 
describe una fiesta popular en la cabecera del Departamen- 
to, con motivo de la inauguración de la fuente que existe en 
la plaza. ''Concluida la fuente (21) el día 3 del comente y se- 



(21 ) "Es de figura circular de 5 vams de diáníeiro: ».«¡^ * ^"l! 
.a y sobre ella se ha^colocado en un pedestal la figum de un .nd« •dofO.Kio dr 



ñalado el 7 para su bendición, amaneció desde la víspera cir-* 
cunvalada de arcos de flores y vestidos de verde los portales. 
Las músicas indígenas divididas en coros alternaban sus so- 
natas por intervalos, haciéndose repetidas salvas de cohetes: 
el concurso era inmenso, y la alegría universal demostraba 
que lina necesidad grande se había satisfecho. El 7 continua- 
ron las mismas demostraciones, y concluida la misa solemne y 
Te Deum á que asistió la Municipalidad en unión de todos 
los vecinos principales, el señor Vicario Dr. don José Matías 
Quiñones, revestido de capa magna, y precedido de la cruz 
y los ciriales, banderas, músicas y varas de todas las cofra- 
días, y acompañado de la expresada Corporación Munici- 
pal, se dirigió á la fuente y celebró su bendición, que escuchó 
el público de rodillas, guardando un profundo respeto. Inme- 
diatamente que se concluyó esta ceremonia religiosa, rom- 
pió una orquesta de pocos, pero bien dirigidos instrumentos, 
y la comitiva invitada por la Municipalidad, pasó á la Sala 
de sus sesiones, en donde se sirvió un abundante refresco y 
se brindó por el señor Presidente del Estado [Rivera 
Paz] y por todas las personas que de alguna manera contri- 
buyeron á la ejecución de la obra que se había erigido." 

"Al salir de la mesa, apareció la plaza despejada y se 
corrieron 24 toros hasta las 6 de la tarde en que se retiró el 
pueblo pacíficamente á sus hogares." 

'Tor la noche hubo un baile dispuesto por la Municipa- 
lidad bastante concurrido, en el cual x^yxvó la mayor alegría 
y satisfacción." 

''El Corregidor de Totonicapán [don Ignacio Córdova] 
concluye dando las gracias al Supremo Gobierno por la protec- 
ción con que impulsó la construcción de la expresada fuente, 3^ 
recomendándole los servicios déla Municipalidad del año an- 
terior y del presente por su actividad y economía para em- 
prender la obra sin otros recursos que su patriotismo y gene- 
rosas donaciones de varios sujetos: entre ellos hace especial 
mención del señor Doctor don Juan J. Aycinena que cedió 
824 pesos por sus dietas como diputado de aquel departamen- 

flecha y carcax, al uso de la tribu de XeLijuj (Quezaltenango),á que pertenece Totonicapán. La pi'as- 
ira con la figura es de 7 varas. De cada frente sale un surtidor de agua para la pila, teniendo aba- 
jo un escudo por lado con las leyendas sií^uientes: en el que mira al Oriente: Abril iil DE 
MDCCCXLIV: en el de Occidente: Se debe al tilento v pitrióiici dirección del señor Francisco Sán- 
chez: en el del Norte: Se dio principio en diciembre de 1843 Pf'"" el celo de la Municipalidad v del C'o- 
rregidor señor Is:nacio Córdova; v en el Sur: Por los esfuerzos del vecindario v cooperación generosa 
de los señores Dr. Juan J. Aycinena y Víctor Forres. Se sube á la fuente p¿r una gradería octago- 
nal y entre esta se han fabricado cuatro piletas para uso de las bestias. Fanlo por la estructura de la 
fuente como por la elección de los colores esmaltados con que se ha pintado, da á la vista un gohx; 
grande y ag.adable. ti & i 

I^s inscripciones aludidas se han borrado con el trascurso de más de medio siglo; pero justo es 
que la Municipalidad mandí renovarlas. 



to, del señor don Víctor Forres por igual ó mayor donación 
y del señor don Francisco Sánchez que dirigió la fábrica gra- 
tuitamente." 

El 29 de abril de 1845 se concluyó el cauce que condu- 
ce el agua ala fuente pública, de la cual hemos hablado, y es- 
te mismo día se practió un examen en la Academia de di- 
bujo. ''La Gaceta" dice: 

"El día 29 de abril próximo pasado sa concluyó el cauce 
que conduce el agua ala fuente pública de la plaza mayor 
de aquella ciudad, quedando así asegurado el goce de esta 
benéfica obra, que de otra manera habría sido infructuosa y 
perdidos los gastos de su construcción. El cauce tiene más 
de dos mil varas de extensión desde el punto en que se tomó 
el agua hasta la cañería que la lleva á la fuente, y se ha cons- 
truido con toda la solidez necesaria. El seflor Corregidor se 
ocupa ya de levantar tres estanques con lavaderos públicos 
en diversos puntos de la ciudad en que se hacen mas nece- 



sarios. 



'La conclución y bendición del cauce se celebró en Toto- 
nicapán dando gracias al Todo Poderoso en la iglesia parro- 
quial, con asistencia de las autoridades. Al medio día se ju- 
garon toros en la plaza mayor donde se colocó una orquesta, 
y por la noche hubo iluminación general. 

"El mismo día se verificó el primer examen público de la 
academia de dibujo, establecida en i f de diciembre del afio 
pasado, exhibiéndose varias muestras que el seflor Corregi- 
dor ha remitido al Gobierno, las cuales, atendido el corto 
tiempo de enseñanza, la edad y otras circunstancias de lo» 
alumnos, especialmente de un indígena, prueban el adelanto 
de estos, debido al celo del preceptor y de la autoridad do- 
lítica de Totonicapán y hacen esperar lisongeros resultados 
para las artes." 

El Corregidor del departamento tr.Uaba de impulsar la 
industria, y el 26 de junio del mismo añ> de 45 decía al Go- 
bierno de Guatemala: 

"Convencido de que uno de los principales deberes que el 
Supremo Gobierno se sirvió confiarme fué la protección y fo- 
mento de la clase productora, me he dedicado á llenar UD 
sagrada obligación v con este objeto he reunido en mi pro- 
pia casa á los indígenas que se ocupan déla fábrica de galón; 
he visto su excesivo trabajo y la dificultad de afinar su obra 
por lo incómodo é imperfecto de sus telares; he consultado y 
discurrido con personas inteligentes, y están ya construyen- 



dose telares que dan más comodidad al operario, y mas can- 
tidad 3^ finura á la obra. 

Esta industria es nueva en e 1 país y nruy palpables las 
ventajas que resultan de su protección, fomento y arreglo; 
pues mientras los indígenas dispersos trabajen á discreción 
no darán aprecio y finura á su obra, ni sabrán buscar el apo- 
yo del comercio.'' 

Véase, pues, como los Corregidores de aquel tiempo ha- 
cían más que algunos Jefes políticos que hemos tenido. 

Hemos visto ya que don Manuel J. Arango y don Fermín 
Enríquez fueron perseguidos por Carrera. El señor Arango 
era Diputado del Congreso Constituyente instalado en Gua- 
temala el año de 1844, y hablando el mismo de sus padeci- 
mientos escribió lo siguiente: 

''''Señor Redactor de ''''La Gaceta :^^ 

Guatemala: junio 8 de 1845* 

Muy Señor mío: 

¿Podrá y querrá Ud. admitir en el periódico que re- 
dacta el siguiente 

COMUNICADO? 

"En el número 11 de "La Aurora'' se lee un artículo sus- 
crito por un Diputado^ y como yo también lo soy y en él se 
habla de mis padecimientos, no debo guardar silencio sin ex- 
ponerme á que pueda imputárseme un escrito que no me per- 
tenece, en que no he tenido intervención y que ignoro quién 
sea su autor. 

"He oído atribuir la duración de nuestras turbaciones á 
que, á pesar de tantos años de revolución, nada olvidamos 
ni aprendemos; y yo apetezco más que la vida verlas termi- 
nadas; me esfuerzo á obrar siempre como si tuviese entera- 
mente olvidados los males que por desgracia me han cabido 
en suerte y no quisiera se hiciese mención de ellos sino para 
evitar los padeciesen otros, porque estoy cierto de que la in- 
dulgencia debe ser recíproca para que podamos llegar á puer- 
to de salvamento. Después de disuelta la Unión, caminamos 
rápidamente á un abismo, y no debe aprobar el buen sentido 
nada de loque conduzca á incrementar el torrente revolucio- 
nario que nos arrastra, y sí todo lo que tienda á ponernos en 
el punto de donde nos extraviamos, ó á eludir aquel desas- 



troso impulso. En tal convicción me he tomado la libertad 
de llamarla atención hacia mi persona; pero el público, justo 
siempre, sabrá disimularme/* 

Si Ud. quiere hará un servicio que agradecerá en todo 
su valor su S. muy atento q.b.s. m. 

Manuel José A rapizo y 

En 1846 **para facilitar la comunicación de Solóla con 
las poblaciones de Totonicapán y Quezaltenango, y mejorar 
el comercio de Santa Lucía Utatlán, se procedió á la apertura 
de un camino nuevo, que de dicho pueblo va á salir al Ran- 
cho de Teja^ cuya distancia es de tres leguas: por este cami- 
no pueden transitar con atajos de muías los comerciantes que 
no quieran pasar la cuesta de la Laja^ 

¿Hasta cuándo las Municipalidades no se quejarán de 
que por falta de fondos no pueden emprender obras de utili- 
dad? Hace medio siglo que á todos los gobiernos se dirigen 
aquéllas y el mal no tiene remedio, ni tendrá mientras los 
municipios estén bajo la tutela del Poder Ejecutivo. Hay 
necesidad de poner en práctica la desentralización adminis- 
trativa. 

He aquí una Memoria: 

^^Municipalidad de Totonicapán. 

Señor Corregidor: 

La Municipalidad de esta ciudad, que ha tenido el ho- 
nor de fungir en el año que fina, pone en conocimiento de Ud„ 
haberse esforzado, según la posibilidad á que le dio lugar la 
escasez de sus fondos, en haber construido un estanque en la 
calle que de esta plaza va para Quezaltenango, cuya cafteria 
consta de trescientas sesenta varas cou sus correspondien- 
tes alcantarías: otro estanque que también se fabricó en el 
cantón de las Tenerías, ambos con el objeto de proveer del 
elemento del agua al vecindario por uno y otra rumbo: tam- 
bién se trabajaron otras cincuenta varas de caftena paro íor- 
mar una alcantaría en la pared de la cárcel con el fin de fa- 
cilitar cinco pajas de agua que han solicitado los vecinos in- 
mediatos á dicha alcantaría y dar algún aumento á los fon- 
dos municipales con el canon anual con que precisamente 
deben contribuir los interesados de dichas pajas de agua. 
También se demolió el portal del poniente de cstaplaaa para 
emprender su reedificación, cuyo trabajo queda coroenxado. 



lio. 



para dar á la población el ornato correspondiente, en lo posi- 
ble; y para cuya obra quedan diez y ocho mil ladrillos, mil 
doscientas arrobas de cal, cuarenta docenas de tablas, veinte 
y cuatro pilares con sus correspondientes zapatas que for- 
man medios puntos; doscientas vigas de siete y media va- 
ras de largo y otras doscientas dea cinco varas. Así mismo, 
se dio cumplimiento á la ley y órdenes del Supremo Gobier- 
no, con haberse mandado componer los caminos de todas las 
salidas de esta ciudad. La escuela de primeras letras, á pe- 
sar de las escasez de los fondos, se ha sostenido por todo 
el año, dotando al preceptor de ella con veinte pesos mensua- 
les, y sigue bajo el mismo pié, habiéndosele provisto de los 
útiles y elementos mas necesarios para los adelantos de sus 
alumnos. Se formaron dos cuadras de canal empedrado ^n 
una calle que casi era intransitable por el mucho lodo y 
monte que tenía: se costeó también, el óvalo de las armas 
nacionales, cuyo valor fué el de ocho pesos. 

Seflor Corregidor; estos son los pequeños servicios que 
considerados de ningún valor, con que la Corporación del año 
que fina ha querido en la mejor manera posible, corroborar 
los deseos que se propuso el pueblo cuando se dignó honrar 
á unos infelices hombres incultos éinespertos para que se 
hiciesen cargo de la Administración Municipal; y aunque 
tanto por las razones indicadas cuanto por la escasez de sus 
fondos, no pudieron dar á esta población todo el ornato y 
esplendor que se merece; pero los dignos y honrados indivi- 
duos Municipales del ano que entra con sus luces y acredi- 
tado patriotismo, suplirán y enmendarán las faltas de los que 
acabaron. 

Es cuanto de orden de la Municipalidad me hago la 
honra de poner en conocimiento de Ud., reiterándole con tal 
motivo los votos más sinceros del particular aprecio, amis- 
tad y respeto con que lo distingue su obsecuente s.s. q. s. 
m. b. 

Sala Municipal de Totonicapán: diciembre 31 de 1846. 
Juan Mariano Arguefay 

Con motivo de haber solicitado los vecinos de Sija un Cu- 
ra que residiese en su pueblo, se levantó un padrón en mar- 
zo de 1847; resultando que Sija tenía entonces 1907 habitan- 
tes. 

Por Decreto de 21 del mismo mes de marzo, se expidió 
el famoso decreto, declarando que Guatemala constituía una 



III 



República soberana é independiente, lo cual no era un óbi- 
ce para volver ala Unión Centro- americana. Aquel decretóse 
publicó solemnemente en Totonicapán; oficialmente se hi- 
cieron manifestaciones de regocijo; pero una sorda protesta no 
faltó en los corazones patriotas. 

El partido conservador de Guatemala, no pudicndo do- 
minar á los demás Estados de Centro-América por el sistema 
federal, combatió este sistema é hizo desaparecer el Estado 
de los Altos, cuyos pueblos recibían un golpe mortal con el 
célebre decreto de 21 de marzo. ¡Política mezquina! 

Veamos lo que decía el Corregidor de Totonicapán al Mi- 
nistro de Relaciones del Gobierno de Guatemala y publicado 
en "La Gaceta:'' 

"Con la estimable nota de Udes. de 22 del corriente, se 
han recibido en este Corregimiento veinte ejemplares del de- 
creto número 15 en que el Supremo Gobierno, con presen- 
cia de la Ley Constitutiva de 27 de enero de 1833, se ha servi- 
do declarar al Estado en República de Guatemala, 

"Al correo que ha conducido este decreto se aguardaba 
con ansia, y hacía notar con impaciencia los instantes de su 
demora; llegó por fin á las cinco de la tarde de ayer, y la 
apertura del paquete fué ejecutada en medio de salvas de 
cohetes, toques de dianas y repiques de campanas, concu- 
rriendo un gran número de vecinos á imponerse de los por- 
menores de un acontecimiento que han deseado con ardor y 
que llena sus votos, no sólo por la representación, engrande- 
cimiento y respetabilidad que con el citado decreto se da á 
la nueva República de Guatemala, sino por los deseos de que 
á su ejemplo y el de Costa-Rica, los Estados del Centro 
sus hermanos se convencerán de que sólo la paz interior, entre 
sí y con sus vecinos, seiá la que los conduzca al rango que 
merecen y que han querido procurarse por medios á este fin 
opuestos. 

"Satisfechas ya las exigencias ¿c h s ^^ueblos del í^Pf*^ 
tamento de Totonicapán: sacados de lau'.iliiad á que loft ha- 
bía reducido la disolución del pacto f.^deral: elevados al 
rango de nación libre, independiente y soberana: represen- 
tados como nacionales déla República de GuatemaU en el 
extranjero, y ocupando ya un lugar (quesecreia perdido) 
entre las naciones del globo, no les faltaba mas que llenar 
el sagrado deber de tributar al Exmo. señor General Krcsl- 
dente don Rafael Carrera las más expresivas graciM por 
que los ha mantenido en paz y tranquilidad, porque ha pro- 
movido por todos los medios posibles su bien estar y pros- 



peridad, y porque es el autor de su nuevo ser y existencia 
política. Este deber me es grato y honroso desempeñar en 
nombre de los pueblos que se me han encargado, uniendo 
mis votos á los de ellos. 

Sírvase Ud. ponerlo en el superior conocimiento de S. E. 
el seflor General Presidente, 3^ manifestarle al mismo tiempo 
que el día de hoy se ha publicado el decreto con solemnidad 
extraordinaria, concurriendo al bando las autoridades y fun- 
cionarios públicos, un numeroso pueblo que en medio de las 
salvas de cohetes y repiques de campanas repetía con entu- 
siasmo vivas ala República de Guatemala, y que por los dias 
de la Semana Santa que siguen se ha dispuesto para el pri- 
mer día de Pascua misa solemne con Te Deum en acción de 
gracias al Ser Supremo, y dos dias de corridas de toros. 

Soy de Us. con todo respeto su más atento S. S. 

Ignacio Córdovay 

El citado año de 47 hizo una visita hasta los pueblos 
más remotos de los Altos el Arzobispo García Peláez; acon- 
tecimiento grande en aquellos tiempos [22]. 

En 1848 vuelve á agitarse la idea de la reaparición de los 
Altos, apoyándola el Salvador, que entonces gobernaba don 
Doroteo Vasconcelos. 

Roberto Reyes, uno de los Jefes de los montañeses, di- 
rigió en una aldea del Departamento la siguiente proclama 
á los altenses: 

"QuEZALTECOvS Y PUEBLOS DK TODOvS LOS AlTOS: 



Yo os saludo con el olivo de vuestra libertad. Esta pre- 
ciosa joya que perdisteis tan ignominiosamente y que que- 
dó sembrada y fecunda con la sangre de vuestros ilustres y 
más distinguidos ciudadanos, es la que hoy venimos á brin- 
daros floreciente. 

Recibid este pequeño servicio de los héroes de las mon- 
tañas, que no han perdonado trabajos de todas clases por 
conquistarla. Sabedla apreciar, depositándola en manos puras 
y diestras que la sepan conservar. La única recompensa que 

22 Cu^indo el Arzobispo Casanova pensó venir á los Altos, el periódico "La Infancia" qa»' 
editaban en Quezaltenango Manael Alfaro, Ventura de Paz. Nicolás Cifuentes y otros ió. enes, habló 
del Arzobispo en términos qusse habiían oído con asombro cuando vino el señor Garciita, como lia 
maban cariñosamente al señor García Peláez. 

Uitimamente ha visitado los Altos el Obispo de Vancouver á quien, en una carta abierta, los lib.-- 
rales de San Marcos Lacen ntender q :e no estamos en 1847. 



os pedimos es que, unidos á nosotros cooperéis con vuestros 
brazos á consumar lo obra grande que tenemos emprendida y 
es ya casi concluida. 

Guatemala nuestra hermana, está en conflicto; comi- 
mos á defenderla, y unidos todos en sentimientos no nos de- 
tengamos hasta recobrar completamente nuestras libertades 
y derechos: ¡Vivan los Altos libres! |Viva Guatemalal 
¡Vivan las libertades públicas! ¡Muera el déspota y sus tena- 
ces defensores! Estos son los sentimientos de vuestro 
compatriota y amigo 

Cuartel general en Chimente: á 7 de julio de 1848. 

Roberto Reyes:' 

Don Serapio Cruz llegó á Quezaltenango ^'haciéndose 
anunciar como protector de la independencia" de los Altos. 
Quezaltenango se pronunció el 10 de julio; Totonicapán lo 
secundó, y todos los pueblos se conmovieron. 

Carrera se dirigió á los Altos con su ejército, y el Gene- 
ral Cruz salió á su encuentro cerca de Patzum, donde hubo 
un combate sangriento el 14 de julio. Allí pelearon como 
valientes muchos totonicapenses [23]. 

Carrera, después del combate de Patzum, llegó hasta 
Quezaltenango, pero en esta ocasión, afortunadamente, no 
se repitieron las horrorosas escenas de 1840. 

'^El Boletín de noticias del Ejército** número 11, publi- 
có una carta que da algunos detalles de los sucesos que va- 
mos narrando. La carta está dirigida al Presidente de la Re- 
pública y General en Jefe del Ejército, con fecha 17 de julio, 
por el Corregidor de Totonicapán; dice asi: 

"Sabedor de la aproximación á esta ciudad, délos suble- 
vados de la montaña y de que se trataba aquí de desarmar 
la fuerza del Gobieno que se hallaba de paso para la plasa de 
Quezaltenango al mando del capitán don Rosendo García Sa- 
las, y con el objeto de evitar desgracias que habrían sido fu- 



[23J Fueron al campo de batalla en ésu y otras «odone* tkfcaiUMdoá Wl^fmt^ 
Alejo Joaquín Díaz, Norberto Enríquej Vicente SantbtebMl. j^^ ' ■''"^ 5*'*Í J!t' 
dalupe Ordóñez, Marcos Marín. Bruno Zapata y Manud Viccnle f^lod» Jw » ■ ■ 
que murieron como valientes ó han fallecido desDués. aUrerony á Joat iiafl» I HJJIJ* 
tín de León, Vicente v Roque Carranza. José María Owndo, 
Eleuterio Fereira. José M:inuel v Manuel Madi Pleilé», 
Mariano Díaz, Cesáreo v Felipe Zapata. José Antonio de •«».«-^-- — 
cobo V Niño Robles, Ignacio de León. Manud José bnrfcptt MMIISM. ■ .. . 
Trinidad v Tomás Alonzo. José Lino v Antonio Vi^uei. JaBO. PM »o y ." ■■■■' 
Doroteo Guerra. Hipólito Santisteban. Toribk) mnco. Wpio AM M Wa. ■ » 
Narciso Samayoa, Eligió Forres. Kastaquio PomsMuan K «la»».'» ™ °P ^f Z^ 
tre /Meció, Hilarión Reyes. Luis Coutiño. losé Rodriguo. y'**"*.^™^^; Z^ 
Víctor Robles. Mariano Meza. Estanislao Rodas. Antonio Ymt. ^CAtmoa ao «im 
bres por falta de datns. 



nestas para los conspiradores, al mismo tiempo que poner á 
cubierto mi autoridad y mi persona, me dirigí el 6 del corriente 
para dicha ciudad, poniéndome á las órdenes del Sr. Coman- 
dante general de estos departamentos con el piquete de guar- 
nición que existía en esta plaza. De todo esto tuve el honor 
de dar parte al Supremo Gobierno; pero mi comunicación no 
llegó á salir por haberse detenido el correo en la administra- 
ción de Quezaltenango, con motivo de las circunstancias que 
cada día fueron más apuradas, y también porque aquí fué in- 
terceptada parte de la correspondencia que se dirigía de la ca- 
pital parala Repiiblica Mexicana,y la que pertenecía al Sr. 
Comandante General de los Altos. 

"Anoche á las 8 he regresado á esta ciudad tan luego 
como tuve noticia de haberse retirado una partida de los fac- 
ciosos de la montaña, que en número como de cincuenta per- 
manecieron aquí el día de ayer. 

"Restablecido el orden público, mi primer cuidado se 
dirige á recoger las armas nacionales, y demás elementos de 
guerra que pueden existir en poder de los dispersos que 
aquí se reunieron á los de la montaña,y al efecto he hecho pu- 
blicar un bando, para que en el término de doce horas sean 
presentados dichos artículos á esta Comandancia de Armas. 

"La referida partida pasó anoche por el pueblo de San 
Francisco el Alto, según parte dado por aquellos alcaldes, y 
estoy informado de que se dirigen para Huehuetenango. 

"A las cuatro y media de mañana, que fué la hora en 
que salí de Quezaltenango, se notaba entre aquellos vecinos 
mucho descontento contra los instigadores de la revolución; 
mas hasta entonces ningún atentado se había cometido contra 
los propietarios, ni contra ninguna otra persona. Hoy ha ocu- 
rrido la voz de haber sido restablecido en su autoridad por un 
contrapronunciamiento, el Sr. General don Francisco Casca- 
ra, y tan luego como tenga la satisfacción de saberlo efecti- 
vamente, me haré la honra de participarlo á V. E. 

"Al dirigirme á V. E. felicitándole por el triunfo glorio- 
so que han adquirido las armas de la República sobre los 
facciosos, no puedo menos que manifestar á V. E., con el 
más acerbo pesar, la justa indignación y sentimiento que me 
causa la complicidad que, por desgracia, han tenido en la 
asonada muchos vecinos de esta ciudad, entre los cuales han 
sido arrastrados á cometer tan grande atentado algunos in- 
cautos; pero en medio de esta defección se han conservado su- 
misos al Supremo Gobierno los que componen la clase indíge- 
na y no pocos de la de ladinos. 



''Dígnese V. E., si lo tiene á bien, mandar te me dé aviao 
del día que deba verificarse su feliz arribo á eaU ciudad, y 
entre tanto aceptar las protestas de mi profundo respeto y 
obediencia.'' 

No obstante el triunfo de Patzuro, Carrera conoda el de»* 

'^ fechada el 5 de 



orden en Totonicapán y Quezaltenango, he regresado COB la 
valiente división ^ue defetuiid á ¡a capilai rmm^ dbpnea* 

to á consagrar mi existencia al mantrnimirniQ del ordea CS 
ios pocos dias que debe pesar sobre mi el cargo de la Preri- 
dencia de la República." [Documento nüm. I5|. 

El i61a Asamblea admitió la renuncia de Carrera^ num* 
brando en su lugar á don Juan Antonio Martiner: v aqnél «a» 
lió del país encaminándose á Chiapas. 

Los Altos veían un horizonte político haiagucilo: no lo» 
amenazaba Carrera, y el partido liberal estaba Urhuifaaia 
fen Guatemala; pero cuan triste decepción lea esperaba bies 
pronto! 

La Municipalidad de Totonicapán levantó el acta «§• 
guiente: 

''Sesión extraordinaria del día liiiu-^ '. ••üt' ■'■•' *- ^k-^ 
to de mil ochocientos cuarenta y och«», a<4iu; vikíi-tu- •. n 
individuos municipales que se expresan al maraen, la^ 
nicipalidades de los pueblos de San Cristóbal, San Francí»' 
co el Alto, Santa María Chiquiniula, San Andrés XecnlySaa 
Carlos Sija, y un numeroso concurso délas personas más no- 
tables de esta jiudad. Reunidas estas cor|MMractOBCS co* el 
importante objeto de la libertad éindcpencia de fc» AltOS» á 
que ha sido invitadaesta Municipalidad por la de Qn««towMin* 
go; oídos los votos de los concurrentes, y bien meditado ydiscn* 
tido el asunto, y en consideración áquc si en el afto l8jí,porde- 
cretodel5 de juniodel mismo afto, se d.'-*:iróerifndose« nnevo 
Estado los pueblos de los Altos.atendicnduque rennen P^f**^ 
lo el númerode habitantesy losdemás elcment» sysnSctenm 
que previene el artícul 198 de la Ley Constitnm-a de la Rjr 
pública de Centro-América; ahora que se han "'.^'P^^f*^ 
estos elementos es más necesaria que nnnca la l^i^^^ *J[ 
los Altos. Considerando vigentes los efectos ^'j^*****^ 
creto de 5 de junio de 1838: que si por nn hecho de «riMS 
hostil y prevalido el General Carrera de so poder, ab— á^fle 
él, invadiéndolos pueblos de los Altos, arrebaUayie «Mll^ 
sacrosantos derechos y anonadando sn dignidad f •«««• 
nía: que ninguno de estos pneblos ha desistido ni rwnn- 



ciado del rango á que fué llamado: que antes bien, en dis- 
tintas épocas han reclamado sus augustos derechos abolla- 
dos por la fuerza: que ninguna ley, ninguna autoridad com- 
petente ha declarado hasta ahora justa y legal la ocupación 
de Carrera ni el estado humillante á que redujo por la fuer- 
za á estos pueblos aquel hombre: que al fin llegó el día feliz 
en que los Altos recobraran su libertad, soberanía y dignidad 
á merced de sus nobles esfuerzos, de la ausencia de su opre- 
sor, del restablecimiento del Gobierno libre de Guatemala, 
á la cooperación de las fuerzas de la montaña y poderoso va- 
limento del señor General de Brigada don Vicente Cruz. To- 
mado en consideración lo expuesto por la Municipalidad de 
Quezaltenango, el general entusiasmo y vehementes deseos 
de esta población y el de las demás municipalidades que 
componen esta Junta por la recuperación y soberanía, se de- 
clara solemnemente: que por parte del departan. ento de To- 
tonicapánse secunda en todas sus partes el glorioso pronun- 
ciamiento de la independencia de los pueblos de los Altos al 
Gobierno de Guatemiala, como lo verificó la ciudad de Que- 
zaltenango: protesta esta Junta que observará con las autori- 
dades y los pueblos de Guatemala la más estrecha y fiel ar- 
monía: que el ánimo de estos pueblos al pronunciarse por la 
reorganización del Sexto Estado, no es para excitar co "mo- 
ciones, sino para estrechar más y más estos pueblos con los 
demás inmediatos y procurar su felicidad y bien estar. Sa- 
qúense copias de esta acta para remitir una con el corres- 
pondiente oficio al Supremo Gobierno Provisorio de los Al- 
tos y una á cada uno de los pueblos de este departamento; 
con lo que se concluyó el acta que fií'nian los señores-Anto- 
nio López-Fclipe Zapata. [Así el acta original]. 

Don José Dolores Nufio se había pronunciado en Chi- 
quimula y la independencia délos Altos tenía partidarios en 
Oriente, en connivencia con el Salvador. 

El 4 de septiembre se reunieron en Quezaltenango los 
representantes de las municipalidades de los Altos y acor- 
daron en primer lugar que los señores Pbro. Penando Anto- 
nio Dávila, don Rafael de la Torre y Ldo. José Velasco se 
hicieran cargo del Gobierno. 

Junta Electoral Constitutiva se denominó la reunión de 
los Representantes, siendo Secretario de ella don Fermín 
Enríquez. Esta Junta, dice el Dr. Montúfar, dictó acuerdos 
importantes y enérgicos para sostener la independencia del 
Estado; pero el ejército con que los Altos contaban, no 
correspondió ni á los deseos y la decisión de la Junta, ni á 
los esfuerzos del Poder Ejecutivo. 



Entre las disposiciones de la Junta, se dio un decreto 
facultando omnímodamente el Ejecutivo para que en caso de 
no encontrar apoyólos Altos en Centro- América, hiciera la 
anexión del Estado á México en concepto de libre y sobe- 
rano. ¡Tal era en aquel tiempo el odio á Guatemala, )• no sin 
razón! 

Los Altos imitaban al Salvador cuando amenazado por 
Filísola en 1822, acordó incoporarse á los Estados Unidos 
del Norte en medio de una desesperación patriótica. 

Sin embargo, Totonicapán improbó la idea de anexión, 
y en sesión pública acordó la Municipalidad dar instrucción 
hes á sus comisionados para no llevar á cabo un paso de tan- 
ta gravedad. [Libro de actas municipales]. 

Los comisionados por Totonicapán eran don Fermín 
Enríquez y don Francisco Sánchez, ciudadanos incorrupti- 
bles cuyo patriotismo no podía ponerse en tela de juicio; y 
Sus errores políticos, hijos de la buena fé, no merecen la 
censura de la posteridad. 

"El Álbum," periódico liberal en que escribía el Dr. don 
Pedro Molina, atacaba con rudeza á los altenses y decia: 

"La pobreza y falta de elementos de los Altos, han obli- 
gado á la Junta Municipal que ha erigido su gobicnio, á ha- 
cer un triunvirato despótico." 

"Para que nada faltase á la monstruosidad un sacerdote 
viejo preside el triunvirato despótico quezalteco." 

La gran masa de la población de los Altos "son indios 
desarmados y constantemente oprimidos por los ladinos: en 
manos de éstos están las armas y el orgullo de la superiori- 
dad que les da un poco más de civilización. Ui» poco más de- 
cimos, porque en la vez pasada los Altos erigidas en Estado, 
á no haber tenido para formar su Asamblea á los señores Doc- 
tores don Matías y don Francisco Quiñones de Nicarmgna; al 
señor Ldo. don José Sacasa idem; al señor Ldo. don Miguel 
Larreinagaidem; al sefior Pbro. don Ignacio Zaldafta, salva- 
doreño; al señor Ldo. don José Antonio Azmitia, gnate- 
malteco etc., etc., no hubieran tenido Asamblea. Por lo que 
respecta ala Corte de Justicia, ignoramos que la ha\*an en- 
gido [24 1. Un solo hombre ilustrado tenia QuexallenMgo, y 
ese desempeñó el Poder Ejecutivo. Ahora su padre Cura y 
el Ldo. Velasco, que con don Rafael de la Torre t^o™«» «J 
Gobierno, son guatemaltecos, y el Ministro general Umbién 
es guatemalteco. Un Asesor ha puesto el gobierno, también 

(24) El sabio I.arreinaga fué electo primer Presidente ar la f.wtr. Homi - -*.*" " • • - 

mayo de 183). ( Doc «mentó mi níro i )). 



guatemalteco Dígase, pues, con qué gente del país cuentan 
los quezaltecos para erigir un Estado libre é indepenaien- 
te.>» 1 25] 

El Gobierno de don Juan Antonio Martínez para sojuz- 
gar á los Altos pidió el apoyo de la Asamblea; pero ésta no 
dictó medidas violentas sino que ordenó que el Gobierno ex- 
plora la voluntad de estos pueblos, libremente expresada para 
decidir de nuestra suerte. 

Los Diputados don José Francisco Barrundia y don Ma- 
nuel Pineda de Mont, apoyaron la idea de que se dejase en ab- 
soluta libertad á los pueblos para que ellos mismos decidie- 
ran de sus destinos. 

Barrundia propuso que el asunto lo resolvieran los re- 
presentantes de los Altos ''en un punto donde obraran sin 
influencias, como por ejemplo, en la ciudad de Totonicapán." 

En Guatemala, dice el Doctor Montúfar, "los liberales 
entonces se dividieron, como se han dividido siempre; una 
parte de ellos se unió á los serviles, y formó con ellos mayo- 
ría en el Cuerpo Legislativo. Esta mayoría turco-democrática 
dictó la le}^ y combatió á los Altos todavía lacerados por Ca- 
rrera. Los hombres de esa mayoría decían entonces: los 
indios son nuestros aliados: ellos protegen nuestra causa, y 
no faltaba quien agregara: es menester entendernos con 
ellos y favorecerlos." 

El 7 de octubre se expidió un decreto atentatorio contra 
los Altos: en él se desconoce al Gobierno Provisional; se lla- 
man sediciosos álos que defendieran el Estado; y para cum- 
plir las "miras benéficas" de los guatemaltecos se puso en 
marcha una fuerte división (Documento núm. 17). 

El 21 de octubre se berificó la batalla de San Andrés, 
peleando con denuedo las tropas quezalteca y totonicapense; 
pero desgraciadamente con mal éxito por parte de éstas. Los 
jefes altenses "se vatieron con valor por una causa que les 
parecía justa y murieron con gloria" Robles y de la Torre, 
dijo "El Álbum." 

"San Andrés fuéla tumba de triunvirato improvisado por 
los estadistas necios que erigieron un gobierno absoluto 
para oponerlo al de leyes recientemente establecido en Gua- 
temala." Así decía "El Álbum" redactado por plumas libera- 
les. ¿Cuál sería el lenguaje de los conservadores? ¡Pobres 
pueblos de los Altos! 

A pesar de todo, los patriotas no desmayaron é hicieron 

(25) Hoy los Altos se vanaglorian de contar con hombres no solo para erigir el Estado sino pa- 
ra gobernará Guatemala, merced á los opimos frutos de la Revolución de 1871. 



-^119-- 

grandes esfuerzos para que el Estado no desapareciera. He 
aquí los^ decretos iuteresantes publicados en el periódico in- 
titulado ''El Informe.'' Están impresos en una imprenU que 
existía en Quezaltenango. La imprenta de los Altos se ha- 
bía llevado á Guatemala, lo mismo que se llevaron las armas 
para dejar completamente indefenso al Estado: 

^'Decretos 
Del Supremo Gobierno del Estado, 

Eclipsada la soberanía del Estado de los Altos en 1840 
por la perpetración de un crimen nacional y el poder de las 
bayonetas, desaparecieron sus autoridades, como lo sabe el 
público. Cambiada la administración con la retirada de Car- 
rera, volvía el General don Agustín Guznián ásu patria: tocó 
con los pueblos que en otro tiempo le encomedaran su suerte: 
le recordaron sus solemnes compromisos: el Gobieno interino 
le entregó el mando; y los Altos entre Víctores de cix'ismo 
han visto el documento que sigue: 

El Vice-Jefedel Estado de los Altos me ha dirigido el 
siguiente Decreto, núm. i. ^ 

El Vice-Jefe del Estado de los Alíos, 

Considerando: que nueve años de adversidad no han 
bastado para apagar en estos pueblos el santo fuego de su 
Libertad: que en actuales circunstancias aquel podría pro- 
ducir un incendio en medio del cual se dejarían ver todos 
los horrores de la anarquía, y finalmente con presencia del 
Decreto del Gobierno interino fecha de hoy, y habiendo 
nombrado por sus Ministros á los señores Pbro. don Fer- 
nando Antonio Dávila y Ldo. don José Velasco, 

decreta: 

Art "^ I ^ —Queda encargado de la Administración del 
Estado el señor Vice-Jefe del mismo. ^ ^ ^ 

Art ^ 2 ^-El señor Jefe de Sección hará irapnniir. pu- 
blicar y circular el presente Decreto. , 

Dado en la Casa del Gobierno en Quezaltenango, á vein- 
te y cinco de diciembre de mil echocientos cuarenta y ocho. 

Agustín Güzman 

El Jefe de Sección encargado del Despacho, 

Florencio Molina ^ 



El Decreto siguiente es el del Gobierno interino, al cual 
se refiere el anterior. 

El Supremo Gobierno interino del Estado de los Altos 
me ha dirigido el siguiente Decreto: 

**iE'/ Supremo Gobierno interino del Estado de los Altos: 

Habiendo el que suscribe reasumido las funciones y 
ejercicio del Gobierno, y pudiendo por sí sólo y aún sin la 
autorización del Ministerio dictar las medidas saludables al 
Estado, conforme á los decretos de 3 y i8 de octubre último. 

Considerando: i. ^ Que al hacerse cargo de la adminis- 
tración del Estado el Gobierno interino, no encontró ele- 
mentos algunos ni tuvo tiempo para crearlos y ase- 
gurar la defensa del mismo, invadido á la vez por el de Gua- 
temala. 

2. ^ Que batidas por más de mil fusiles las doscientas 
ochenta bayonetas de que pudo disponer, en la jornada de 
Metabaj el 21 de octubre postrero, fué el Estado ocupado 
por las armas de Guatemala y sus pueblos reducidos á una 
servidumbre ignominiosa. 

3. ^ Que para salvarles de ésta, era preciso solicitar el 
auxilio de los demás estados y especialmente el del Sal- 
vador, á cuyo efecto la persona encargada del Gobierno 
interino y su Ministro emprendieron la marcha correspon- 
diente, la cual se les impidió en el trapiche de Santa Rita el 
el día 5 de noviembre próximo pasado. 

4. ^ Que habiendo regresado al Estado y no obstante 
su ocupación por las fuerzas de Guatemala, el Gobierno 
pudo conservarse y en los lugares de su asilo fué reconoci- 
do y acatado. 

5. ^ Que en tales circunstancias, las fuerzas invasoras 
han regresado á Guatemla llevándose las armas y dejando 
estos pueblos expuestos no solamente á las tendencias de la 
una clase contra la otra, sino á todos los horrores de la anar- 
quía y desenfreno de las pasiones. 

6. ^ Que este abandono por su naturaleza, demanda pro- 
veer urgentemente á la seguridad de las poblaciones, ma- 
yormente si se consideran las circunstancias de Guatemala 
y la justicia de la demanda de aquellas. 

7. ^ Que llegado por otra parte á esta ciudad el General 
don Agustín Guzmán, Vice-Jefe del Estado, él es legítima- 
mente llamado al ejercicio del Ejecutivo y á la salvación de 
estos pueblos dignos de mejor suerte. 

8. ^ Que el espíritu de las bases decretades por la Jun- 



ta Electoral Constitutiva de 21 de setiembre del corriente año, 
es el de la conservación de las libertades públicas de los Al- 
tos, lo cual afianza el acreditado patriotismo del nominado 
señor General; en cuya legal misión por otra parte, se esco- 
llaran los sofismas y arterias de los desafectos á l:i -lonri. 
ción del Estado. 

9. ^ Y finalmente, con presencia de la ansiedad de ios 
pueblos por el restablecimiento de la autoridad legitima: en 
uso de las facultades de que el Gobierno interino está inves- 
tido, 

decreta: 

Artículo único: La Administrcaión pública del Estado 
queda á cargo del señor Vice-Jefe del mismo, General don 
Agustín Guzmán. En su consecuencia, queda disuclto el 
Gobierno interino, dando previamente posesión formal á di- 
cho señor, y publicándose el presente Decreto con anota- 
ción de su resultado. 

Dado en la casa del S. G. interino del Estado, á veinte y 
cinco de diciembre de mil ochocientos cuarenta y ocho. 

yosé yelasro. 

El Jefe de Sección encargado del despacho. 

Florencio Molina. 

Nota: Emitido este Decreto en medio de una numerosa 
concurrencia, se presentó el General Guzmán, y habiendo 
tomado posesión del Gobierno, se retiró á su casa morada 
entre los Víctores y aplausos de un pueblo entusiasta por su 

Libertad é Independencia. 

Molina*' 
CAPITULO V. 



El General Guzmán- Convenio- Correpdores^l^^^ 
Adelantos materiales- Bando de buen Goburn.^.^íohnjEUia^m^ 
truceión Pública-El Doctor G'''>>''^-^-¿''^'^^«^*~i^ 

res-El cólera-Esaielas-El ^i^f^'^'^'^j^Zl!^ 

etc.-Carretera-Estado de los Aitos^Monopolu^Mué^ 

Felicitación al Presidente Cer na- VtsUajnstdenaal^^ 
Insurrección de Solóla- Asalto del cuartel di San Marws iU Otmerm 



Cruz. 



De i84g á i86g. 

El General Giizmán sabía las maquinaciones de los con- 
servadores ó serviles para la vuelta de Carrera al país. Es- 
taba con fuerzas en Huehuetenango, y habiendo marchado 
para Quezaltenango, "al pasar por el pueblo de San Bartolo- 
mé (Totonicapán) los indios, cuya brutalidad es el pedestal 
de los serviles, hicieron resistencia á Guzmán, quien los ba- 
tió dejando en el campo ochenta muertos; pero sufriendo la 
baja de veinticinco soldados quezaltecos". 

"Para salir de Guzmán era preciso engañarlo"; proteger 
así el regreso de Carrera y dar el golpe de gracia á los Altos. 

"Guzmán firmó de buena fé el convenio siguiente; pero 
pérfidamente se le hacía creer que había intenciones de 
combatir á Carrera á fin de que él no procediera por sí con 
las fuerzas de los Altos." 

El Convenio no podía ser de peores consecuencias para 
la suerte de los Altos: diez años de luchas por sostener el 
Estado habían sido infructuosos. 

¡Y como cumplió su compromiso el Gobierno de Guate- 
mala! 

"CONVENIO. 

"Reunidos los señores General en Jefe don Mariano Pa- 
redes, Presidente de la República de Guatemala y General 
don Agustín Guzmán, llamado al ejercicio del Poder Ejecu- 
tivo por algunos departamentos de los Altos, como segundo 
Jefe elejido por la Asamblea Constituyente de aquel Estado en 
27 de diciembre de 838, que han sostenido el restablecimien- 
to del expresado Estado, con el fin de conferenciar y acordar 
el medio de poner término á las desavenencias que esta pre- 
tensión ha producido: el primero con la autorización que 
la Asamblea Constituyente de la República dio al Gobierno 
para procurar el restablecimiento de la paz, por su decreto 
de 25 de abril próximo pasado; y el segundo con la que le 
confiere su carácter y el de Jefe del ejército de su mando, 
conforrne el acta de éste, de cuatro del corriente, celebrada 
en la villa de Zaragosa. 

"Guiados ambos de unos mismos deseos y convencidos de 
que estas desavenencias debilitan el país y lo arrastran á su 
ruina y de que sólo la unión lo puede hacer fuerte y preser- 
varlo de tamaña desgracia, han convenido en los puntos si- 
guientes: 



1. ^ Los pueblos de los Altos que han estado al mando 
del General don Agustín Guzmán, se reincorporan á la Re- 
pública de Guatemala, y entran á formar parte de ella con 
iguales derechos y cargas que los otros de la misma Repú- 
blica. 

2. ^ Las fuerzas que manda el expresado General Guz- 
mán, quedan, por tanto, á las órdenes de la República de 
Guatemala para que las emplee en su servicio. 

3. ^ Los pueblos de los Altos procederán desde luego á 
elegir sus diputados para la Asamblea Nacional Constituyen- 
te de la República. 

4. ^ Como los pueblos de los Altos han quedado en a- 
bandono por consecuencia de la invasión del General Carre- 
ra, el Gobierno de la República de Guatemala, proveerá inme- 
diatamente á su seguridad, dándoseles autoridades que los 
rijan y la necesaria á su defensa. 

5. "^ Siendo una de las razones por qué los pueblos de 
los Altos se empeñaban en formar estado independiente, lo 
gravoso que les es tener que llevar á la capital de la Repú- 
blica sus recursos en materia de justicia, y mandar á sus hi- 
jos á instruirse á la misma capital, el Gobierno de la misma 
República se encarga de proveer á lo uno }• á lo otro, hacien- 
do por su parte, desde luego, lo que quepa en sus facultades, 
y recomendando muy eficazmente á la Asamblea Conslitu- 
3^ente lo quesea de su resorte. [26] 

6. ^ Quejándose los pueblos de los Altos de los que- 
brantos que han sufrido de que el comercio con la República 
Mexicana esté grabado con los derechos de alcabala, como 
extranjeros, el Gobierno de la República de Guatemala se 
compromete á rever y revocar el decreto que asi lo estableció 
sin perjuicio délo que en esta materia resuélvala Asamblea. 

7. ^ El Gobierno de la República de Guatemala se com- 
promete á proveer en igualdad de circunstancias y capacidad 
en los hijos de los pueblos de los Altos, los empleos públicos 
de aquellos departamentos, creados ó que se crien por la 
ley. [27] 

8. ^ El Gobierno de la República de Guatemala, se com- 
promete también á que si ha de haber guarnición en los pue- 
blos de los Altos, ésta sea compuesta en su mayoría de hijos 
de aquellos mismos pueblos. 

9. ^ El Gobierno de la República de Guatemala reconoce 

(2G) Hasta el 22 de mayo de 1873 decretó el General Barrio» la crcaaóode la Sala d^A|Ulacia 
nes de Occidente. ., ___,_ u-w- - * .. 

(27) Estotalvez no se cumplió porque fuera del Lie. don Mtfcalo MOUM \Mtm 

hubo hombres que desempeñaran puestos importante». 



como suya la deuda contraída por el Gobierno que se dieron 
los pueblos de los Altos, desde que proclamaron por primera 
vez su independencia, con inclusión de sueldos y pensiones 
civiles y militares, procuranclo que este pago se haga con las 
rentas de aquellos departamentos. 

lO. ^ El Gobierno de la República de Guatemala se en- 
carga de llevar á su ejecución el decreto de erección del 
puerto de Champerico en la costa de Suchitepéquez y de re- 
parar 3^ mejorar los caminos de tráfico de los pueblos de los 
Altos, como lo demanda imperiosamente su comercio. [28] 

11.^ El Gobierno de Guatemala dará las órdenes con- 
venientes á los agentes subalternos que tiene ó tenga en los 
departamentos de los Altos para que en manera alguna per- 
sigan á los que hayan tenido opiniones por la erección del 
Estado. 

12. ^ Con la presente convención se dará cuenta al Go- 
bierno de la República para su aprobpción. En fé de estar 
todo así convenido, firmamos la presente en la Antigua ciu- 
dad de Guatemala á los ocho dias del mes de mayo del año 
de mil ochocientos cuarenta y nueve. 

[Firmado] Mariano Paredes. 

[Firmado] Agustín GuzmM^ 

APROBACIÓN. 

Palacio Nacional de Guatemala^ i¿ de mayo de 18/f.g. 

Habiendo visto y examinado detenidamente todos y ca- 
da uno de los artículos contenidos en el precedente conve- 
nio, concluido el día ocho del corriente mes en la Antigua 
Guatemala entre los señores Coronel don Mariano Paredes, 
Presidente actual de la República y General don Agustín 
Guzmán, Jefe délas fuerzas de algunos pueblos de los Altos; 
3^ encontrándolo útil 3^ conveniente para la pacificación de la 
República 3^ demás intereses generales de ésta y á lo dis- 
puesto en el decreto gubernativo de 13 de febrero del pre- 
sente año, 3^ oído el dictamen del Consejo Consultivo emitido 
el 13 del que cursa, el Gobierno acuerda: 

Se acepta 3^ aprueba en todas sus partes el convenio con- 
cluido y firmado en la Antigua Guatemala el día ocho de es- 

[28] Hasta el lo de junio de 1871, el General Garcíi Granados decretó en Quezaltenango la a- 
pertura del puerto de Cnampsrico, 



te mes entre los señores don Mariano Paredes, Presidente de 
la República y el General don Agustín Guzmán, Jefe de las 
fuerzas de algunos pueblos de los Altos, el que tendrá desde 
luego su puntual cumplimiento, y se pondrá en conocimiento 
del Cuerpo Legislativo en sus próximas sesiones. 

En 1849, á consecuencia del convenio entre el Presiden- 
te Paredes y el General Guznián, entró á desempefiar el 
Corregimiento el Alcalde i. ® Municipal de Totonicapán don 
Rafael Espada, á quien sustituyó más tarde don Juan B. 
Yúdice. 

La instrucción pública estaba entonces en un estado la- 
mentable. A fines del año se abrió en la Cabecera la escuela 
nacional de niñas, concurriendo 53 aluninas. Las dos maes- 
tras percibían 16 y 10 pesos respectivamente, contribuvendo 
el vecindario con 9 para pagar los sueldos. 

Los ramos de enseñanza eran lectura, escnlura, doctr.na 
cristiana, las cuatro primeras reglas de la Aritmética, costu- 
ra, bordado y flores; según leímos en un periódico de la época. 

En cuanto á adelantos materiales, el Corregidor Yüdice 
informaba al Gobierno lo siguiente, que encontramos en ''La 
Gaceta": 

''En el mes de septiembre se concluyó la obra de un por- 
tal nuevo situado al poniente de esta plaza, compuesto de 64 
varas de longitud y 11 de latitud, cubierto de teja y su co- 
rrespondiente azotea: contiene ocho piezas amplias y decen- 
tes, con sus ventanas, y éstas con rejas de hierro, puertas y 
cerrajes, todo nuevo, y reditúan hoy 16 pesos mensuales. 
Aunque ésta obra fué principiada en el afto anterior, so- 
lamente tenía formados los cajones^ y éstos aterrados: 
estaban preparadas las basas en bruto, sin labrar: una canti- 
dad de ladrillo, madera y la herramienta, aunque no toda la 
necesaria. Esta obra hermosa que adorna primorosamente 
la plaza principal de esta ciudad, hará siempre honor á los 
individuos municipales que tan dignamente han desempcfla- 
do sus funciones, pues sin embargo de las oscilaciones poM- 
ticas, ellos no la abandonaron. La dirigió el seftor don Fran- 
cisco Sánchez, que no correspondiendo al cuerpo municipal, 
se prestó gustoso á este trabajo sin exigir cxtipendio al^o 
y su construcción es debida á toda la Municipalidad distin- 
guiéndosemuy particularmente el Síndico i.« ^^^'.f^ 
Mariano Ángel de León, que según estoy informado, desa- 



tendía sus ocupaciones particulares por asistir á la obra, ejer- 
ciendo al mismo tiempo las funciones de ecónomo. Su costo 
total asciende á 1602 ps. 4 rs., habiendo sido empleados porla 
municipalidad del año de 46, 220 ps, por la de 47, 782 ps. 4rs. y 
el resto por la presente, cuyas cuentas deberán pasar en su o- 
portunidad á la Contaduría Mayor, pues con este objeto he li- 
brado hoy mismo la orden correspondiente. 

*'En el mes de julio se reparó y dejó en en el mejor es- 
tado una vertiente que hay en las inmediaciones de esta ciu- 
dad, en el cantón de Chiyax, de cuya agua hacen uso aquellos 
vecinos; y hallándose obstruida y espuesta á arruinarse porla 
inmediación de un rio, fué preciso darle á éste otro giro, lo 
cual se verificó con el auxilio de los mismos vecinos. Tam- 
bién se le formó á dicha vertiente una cubierta de calicanto, 
sufragando este gasto los fondos municipales, y aquella obra 
hoy es de grande beneficencia. 

^^En el mes de octubre se levantó un puente en la calle 
nombrada de los "Holleros," de calicanto, en donde se había 
formado un barranco con las avenidas del invierno, que sobre 
impedir el paso libre, estaba obstruyendo la calle; pero 
hoy ha quedado expedita y aquel paso seguro para los de á 
pié y bestias, y aún carros si los hubiera. 

"Otra obra todavía más interesante es la que hoy se está 
trabajando con la mayor energía y es un estanque situado 
en la plaza de la Parroquia, el que probablemente quedará 
concluido en el mes de febrero próximo y consta de una fuen- 
te bastante capaz, cómoda y hermosa, con 8 lavaderos y éstos 
con su correspondiente cubierta: tiene 238 varas de cañería, 
dos alcantarías con sus puertas y cerrajes. El mérito de esta 
obra consiste entre otras cosas, en que estando situada en el 
centro de la población, concurrirán ahilas lavanderas á ejer- 
cer su oficio, sin tener que retirarse hasta los rios, á donde 
van expuestas á las intemperies y á otros males positivos 
á que se ven las infelices reducidas por la necesidad. Es, 
pues, esta obra sumamente benéfica; y tanto por ella como 
por las demás, este vecindario debe conservar una eterna 
gratitud á todas las personas que se han empeñado en su 
construcción. 

''Al principio de este año existían en esta ciudad dos es- 
cuelas para ambos sexos; pero desaparecieron porla ausencia 
y dimisión que hicieron sus preceptores, contribuyendo á es- 
to la escasez de fondos. No obstante, hoy está restablecida 
la de niños, satisfaciéndose por los fondos el sueldo del pre- 



ceptor No dudo que la Municipalidad entrante restablecerá 
la de niñas que tan necesaria es para la juventud. 

"Los caminos se han estado componiendo y principal- 
mente el que conduce de Argueta para esta ciudad. 

"Este corregimiento ha tenido la satisfacción de encon- 
contrar en el señor Alcalde i. ® don Rafael Espada, en el se- 
ñor Gobernador don Pedro López y la Municipalidad, la mejor 
dispcsición en favor déla causa pública, y por tanto, se han 
hecho acreedores al aprecio del Supremo Gobierno, á quien 
se servirá Ud. elevar el presente informe.'* 

En 1850 el mismo Corregidor Yúdice puso en vigor un 
bando de buen gobierno para el Departamento. Entre otras 
disposiciones, ordenaba: que siendo un precepto de la religión 
católica guardar los dias de fiesta, se prohibía trabajar en c- 
sos dias, y los contraventores sin urgente necesidad serían 
castigados con multa de uno á cinco pesos: que no estando de- 
rogados los decretos gubernativos de 3 de diciembre de 1845 
y 4 de julio de 1846 y no habiendo cesado la causa que los 
produjo, se prohibía en el Departamento la compra-venta^ de 
plomo, pólvora y salitre: que los coheteros podían fabricar 
pólvora con licencia del Corregidor, quedando sujetos á la vi- 
gilancia de los alcaldes para ver qué cantidad fabricaban jr 
en qué obra la empleaban; que se prohibía á todas las auton* 
dades obligar á los vecinos á recibir cofradías etc. 

Hasta el 17 de septiembre de 1S51, gobernó el departa- 
mento don Antonio Andreu, durante cuya administración 
hubo de notable un motín en el pueblo de Sau Antonio Sija; 
y los indígenas cometían excesos escudados con el nombre 

de Carrera. r» «-i 

Al señor Audreu sucedió el Coronel Rosendo Garda 

Salas. . _^. 

En agosto de 1852, se verificaron elecciones para Dipu- 
tados á la Cámara de Representantes. Como lo prevenía la 
lev, hicieron el escrutinio, despurs de oír mtsadt Espínía /utü- 
to, el Cura don Miguel García, el Corregidor etc. balieron 
electos don Luis Batres y don Joaquín Mont, candidatos mi- 
nisteriales (29). Sin embargo, todavía el espíritu publico no 
estaba muerto: fueron candidatos liberales don F™»^«?^ 
Sánchez y don Mariano Ángel de León, Habiendo obtenido 
también un número devotos insignificante do.. Víctor Forres 

y don Macario Rodas. •tu- x.. m.^ k. 

La ley de instrucción pública llamada Uy Pavón do ha- 

[29] ¿Hasta cuándo se respetará ellibre sufragio? 

electoral. 



CoQKnnMlon» y MNrate n^»** •■ 



bía mejorado la situación de las escuelas de como se encon- 
traban en 1849: dice un periódico oficial que en Totonicapán 
había en las dos escuelas públicas de ambos sexos, ochenta 
y ocho alumnos en cada escuela el año de 1853. 

Este mismo ano falleció en Totonicapán el Doctor don 
José Matías Quiñones, "eclesiástico ilustrado á quien mu- 
chas veces los serviles tachaban como liberal". El Doctor 
Quiñones era muy apreciado por la sociedad totonicapense y 
su muerte fué muy sentida. 

"El Boletín de noticias'' del 16 de julio de 1858 refiere 
que el 12 del mismo hubo en Quezaltenango una sublevación 
que califica de motín sin plan político y puramente local. 
Esto no es cierto: en los Altos siempre se conservó latente el 
odio contra Carrera, y en la sublevación tomaron parte algu- 
nos totonicapenses. He aquí las palabras del Boletín: 

"Ayer á las siete de la mañana se recibió en el Ministe- 
rio de Gobernación un parte dado por el Teniente Corregidor 
de Totonicapán y reproducido por el Corregidor de Soló- 
la, en que avisan que la noche del 12 había ocurri^ 
do un motín en Quezaltenango, acerca del cual no se dan 
pormenores; pero sí se indica que no era ningún movimien- 
to político, sino una cosa puramente local de aquella pobla- 
ción. Parece que el señor Comandante General Irigoyen se 
hallaba ausente de la cabecera, y que á la fecha en que se 
dio el parte desde Totonicapán, se había ya reunido en el 
pueblo de San Francisco con el señor Mayor General García 
Salas, dictando las medidas convenientes para restablecer el 
orden en Quezaltenango. S. E. el Presidente, sin embargo 
de no darle á este suceso más importancia de la que en rea- 
lidad tiene, creyó conveniente pasar en persona á los depar- 
tamentos de los Altos, para informarse por sí mismo de las 
causas que hayan podido producir este desorden y salió ayer 
tarde con una fuerza respetable. Hoy se ha recibido un se- 
gundo parte del Teniente Corregidor de Totonicapán, en que 
corfirma lo que desde ayer se presumía. El motín fué acau- 
dillado por el Presbítero don Encarnación Domínguez, que 
estaba mandado retirar de aquellos pueblos por disposición 
de su prelado, y acaso el movimiento haya tenido por objeto 
frustrar esta providencia. Los amotinados habían logrado 
apoderarse de las armas que había en Quezaltenango y el 
Padre Domínguez se hallaba á la cabeza de 200 de ellos, que 
es probable hayan sido ya desarmados y castigados por el 
Comandante General de los Altos, aun antes de la llegada 
de S. E." 



Refiriéndose al año de 1856, decía "La Gaceta de Gua- 

témala : 

"En el Ministerio de Gobernación se ha recibido el in- 
íornie que da el señor Corregidor de Totonicapán acerca de 
las mejoras hechas en los pueblos de :: -audo, durante el 

año próximo pasado. 



; AqueKuncionario manifiesta que ha continuadosu vigi- 

cia, la '^i^-'-i^'^'^'i -1 -'^ ' * * - * 



lancia para la represión de delitos, principalnicute la v 
cía, la ebriedad, el juego y otros, y que en este punto ¡¿^r 
taate de buen gobierno, se ha ganado no poco en aquellos 
pueblos, mejorándose las costumbres, respetándose la autori- 
dad y conservándose la tranquilidad y la unión entre los ha- 
bitantes del Departamento. 

''El Corregidor remite con su informe un cuadro de los 
ingresos y erogaciones que tuvieron los fondos de los pueblos 
de su mando durante el año 1855. Del resumen aparece que 
los primeros ascendieron á $13.003 7 rs. y las segundase 
$7,184 2% rs., habiendo al fin del año una existencia de 
$5.819 41^ rs. en dinero efectivo. Al empeño del Corregidor 
para que se lleve á cabo en todos los pueblos la recaudacióo 
délos fondos propios, se debe el que las muuicipalides hayan 
podido contar con algunos recursos para las obras públicas, 
"Manifiesta también el Corregidor de Totonicapán haber- 
se verificado, á su debido tiempo, los exámenes mayores en 
las escuelas de primeras letras, obser\'áudose en los niflos 
que concurren á ellas bastante aprovechamiento, especialmen- 
te en los ramos de doctrina cristiana, moral y escritura. Con- 
tinúan las escuelas de niñas en Sacapulas y Sija, y última- 
mente se ha establecido una en San Cristóbal. 

"Se dio, dice igualmente el Corregidor, la debida atención 
á la reparación de los caminos, habiendo en todos los pueblos 
una regular herramienta para esa clase de trabajos. En la 
jurisdicción de Totonicapán (cabecera del departamento) se 
empedró la cuesta llamada de Pasiguán, que tiene cerca de 
200 varas de largo; se repuso 3^ mejoró el puente del rio en 
el camino para Santa Catarina; se reformó el empedrado de 
la cuesta del Calvario; se repararon las paredes del Cemen- 
terio de Chiony se conclu}^© un mesón que proporciona álos 
pasajeros bastante comodidad y cuyos productos ^aumentarán 
los fondos de propios. Los primeros trabajos, dice el Corre- 
gidor, se deben, en mucha parte, á la actividad de don Fer- 
mín Enríquez, que desempeñó el cargo de Alcalde i. ® el a- 
ño pasado; y los segundos, á la misma persona y á don Ma- 
riano Ángel de León, que encargado de la economía de la 



obra, se empeñó en llevarla á cabo é hizo suplementos de fon- 
dos para su conclusión. 

**Se ha comenzado la construcción de un mausoleo decen- 
te para depositar los restos de don Juan B. Yúdice, Corregi- 
dor que fué de Totonicapán y cuya muerte desgraciada, por 
cumplir con sus deberes, le hace acreedor á esa demostración 
de gratitud pública. Se ha continuado la obra de la casa na- 
cional, recomendando el Corregidor el celo con que atiende á 
ese trabajo la Municipalidad actual y especialmente el Alcal- 
de I. ^ don Francisco Sánchez. 

^'En San Cristóbal, en San Francisco el Alto, en Sija,en 
Momostenango, en Nebaj y en Cunen, se han hecho varias 
mejoras, reparándose en algunos de esos pueblos las casas 
municipales, construyéndose puentes, etc. 

*'E1 Corregidor concluye recomendando la cooperación de 
algunos de los curas párrocos de los pueblos del departamen- 
to, tales son, el señor vicario provincial cura de Sacapulas, 
don Juan Raull; el Pro. don Mariano Ugarte, de San 
Cristóbal; el presbítero don León Alcázar, de San Francisco 
y el Pro. don Luciano Moguel, de Momostenango." 

El 26 de ma^^o de 1856 falleció en Totonicapán el Corre- 
gidor García Salas, sustituyéndole interinamente el Juez de 
I. ^ Instancia Licenciado don José María Flores. García Sa- 
las era de carácter enérgico y hacía respetar á todo trance el 
principio de autoridad; pero diz que nunca llegó á ser tan 
cruel como ciertos jefes políticos, baldón del partido liberal. 

A mediados del mes de agosto de 1857, se desarrolló con 
fuerza en la cabecera el cólera morbus. Falleció entonces el 
facultativo que asistía á los enfermos Ldo. don Quirino 
Flores, quien tenía abierta gratuitamente una clase de lati- 
nidad. 

Durante la administración del Corregidor Flores, se co- 
menzaron á construir los edificios para las escuelas nacionales. 

El 13 de febrero de 1858 la Junta de Sanidad del Depar- 
tamento tuvo su última sesión porque hacía cuatro dias que 
no ocurría ningún caso de cólera en la cabecera. "Esta dis- 
posición de la Junta fué celebrada con demostraciones de re- 
gocijo, y se dispuso que el domingo inmediato hubiera misa 
de acción de gracias, con asistencia del señor Corregidor y la 
Corporación Municipal." 

El 17 de julio del mismo año de 1858 fué nombrado Co- 
rregidor del departamento el Teniente Coronel don José Ro- 
dríguez. 

En el mes de septiembre se estableció una escuela de 



iiiiisica costeada por el Corregidor, que produjo buenos re- 
saltados. 

En 1859 casi 110 había criniinalidad en el departamento. 
En todo el afío hubo un sólo caso de homicidio; siendo muy 
pocos los hurtos y otros delitos. Eu los pueblos de Chajuí, 
Cotzal, Cunón y Uspantán se establecierou escuelas á esfuer- 
zos de los señores curas. Estaba casi concluida la casa na- 
cional en que hoy están el Cuartel, la Jefatura Política, etc. 
La situación de los fondos municipales era satisfactoria; pues 
á fin del afio cada Municipalidad contaba con algunos fondos 
en caja. 

En 1860, el 8 de febrero, celebró un contrato el Gobierno 
con don Joaquín de la Torre para que éste construyera el 
camino carretero entre Tecpaní Guatemala y Totonicapán, 
por la suma de $50.000. El Corregidor Rodríguez se intere- 
só mucho por esta obra de positivo interés para el comercio 
de los Altos. 

Se construyó una cárcel para mujeres con sus oficinas 
correspondientes y quedó trazada la de hombres. [1860]. 

Parecía que durante la prolongada administración de 
Carrera en Guatemala hubiera muerto la idea de nacionali- 
dad centro-americana, con la cual está ligada la idea del rea- 
parecimiento del Estado de los Altos. Sin embargo, el Gene- 
ral don Gerardo Barrios, Presidente del Salvador, era un en- 
tusiasta nacionalista; pero celoso Carrera de un vecino que po- 
nía en peligro el régimen teocrático-militar consolidado en 
Guatemala, le llevó la guerra eu 1863. 

El Salvador, que siempre ha sido y será un pueblo sim- 
pático para los Altos, contaba aquí con las simpatías de al- 
gunos patriotas que procuraban la caída de Carrera enarbo- 
lando la bandera de 1838. [30]. Se preparó una conjuración, 
y en ella tomaron parte los Ciudadanos José .Miguel Vascon- 
celos, Francisco y Delfino Sánchez, Toribio Franco, Rafael 
Porres, Herculano Afre, Manuel Pleités, Mariano Santiste- 
ban padre, Manuel García Elgueta y otros. En la conjura- 
ción estaban también comprometidos los Ciudadanos Ciriaco 
Herrera y Florencio Gramajo en Salcajá y Sibilia respecti- 
vamente. 

Un infame delator, deshonra de Totonicapán, h'tzo des- 
baratar el plan. Los patriotas fueron perseguidos; Porres es- 
tuvo preso; y Franco fué víctima de un sujeto que murió en- 
venenado, aunque en vano, para que no revelase las tramas 

(30) Confirmamos este dato leyendo la "correspondencia loaMda ea Sm i 

en Guatemala después de la derrota del General Barríoft. 



de los gobernantes para acabar con los patriotas. Algunos 
de éstos se reunieron en la hacienda de Argueta y, aunque 
no lo llevaron á efecto, concibieron el plan de tomar por sor- 
presa la plaza de Solóla. 

Los monopolios son odiosos, de cualquier género que 
sean. 

El 22 de enero de 1864 hubo en la Cabecera un levanta- 
miento popular contra la '^Compañía de Aguardientes" y se 
cerraron los estancos. Posteriormente hubo otro en Sacapu- 
las. Los indios tomaron parte activa en esos levantamientos; 
estando ala cabeza del primero los Ciudadanos Mariano Díaz, 
Diego Ronquillo, Manuel Cruz, Gaspar y Norberto Baquiax. 
Díaz emigró del país; y el Gobierno nombró al Teniente Co- 
ronel Eugenio Dighero Corregidor interino con la comisión 
especial de inquirir los hechos acerca de los levanta- 
mientos.. 

El Presidente Vitalicio de Guatemala, Capitán General 
Rafael Carrera falleció el 14 de abril de 1865, sucediéndole en 
la Presidencia el Mariscal Cerna. Comenzaban, pues, los gol- 
pes fatales para el bando conservador. 

Cerna recibió felicitaciones por su exaltación al Poder. 
*'Lá Gaceta" del 20 de julio refiere que una comisión del de- 
partamento de Totonicapán fué á la capital á felicitar á Su 
Excelencia; y en el acto de verificarlo pronunció uno de sus 
individuos el discurso siguiente: 

^^ Exento. Señor: 

"Los pueblos del departamento de Totonicapán, que en 
este acto se hallan representados por la comisión que tengo 
ol honor de presidir, han dispuesto conferirnos el honroso en- 
cargo de felicitar á S. E. por su ascenso á la primera Magis- 
tratura. 

*Xos antecedentes personales de S. E. y los conceptos ba- 
jo los cuales manifiesta haber comprendido el importantísimo 
objeto de su misión, al dirigirnos la palabra por la primera 
vez; son una garantía para todos nuestros conciudadanos y 
un testimonio seguro de que la República, afianzada en el 
orden bien entendido, marchará á su engrandecimiento por 
las vias de un verdadero progreso. 

"Nos congratulamos, señor, de felicitar á la persona en 
quien las leyes han depositado el poder necesario para hacer 
el bien y en quien reside la buena voluntad de dispensarlo; 
porque siendo el único título legítimo para el engrandecí- 



miento, le podamos anunciar la más grande de las recompen- 
sas, qne es la gloria de haberlo conseguido. 

''Los pueblos de nuestro Departamento, de cuya voluntad 
somos intérpretes, se prestarán gustosos á cooperar con su 
adhesión al Supremo Gobierno y con su respeto á todas las 
autoridades constituidas, para que se conser\'e el orden, ele- 
mento indispensable á la realización de las grandes miras que 
S. E. se ha propuesto al aceptar la Presidcnr'- -'- la Repú- 
blica. 

''La paz no es el único fin á que deben aspirar ias sociedades 
humanas; y laque actualmente disfrutamos, será en manos 
de S. E. un medio fecundo para consolidar las instituciones, 
para dar respetabilidad á las leyes, /^/-^ enaltecer las virtu- 
des sociales y para promover los adelantos de que es suceptibie 
la Nación qu^X^ ha confiado sus destinos. El buen sentido de 
nuestros conciudadanos hará que se conserve aquel poderoso 
elemento, á fin de que S. E. tenga la libertad de cumplir los 
importantes designios con que ha sido llamado por el sufra- 
gio de la Representación Nacional. 

''Reciba, Excmo. Señor, la expresión sincera de nnestro 
respeto 3^ el voto de la más cordial adhesión de nuestrospue- 
blos, que con fé en los principios de orden y con entera con- 
fianza en la persona de S. E., tienen fundados motivos para 
esperar que la posteridad le designe con los caracteres más 
gloriosos á que pueda aspirar un hombre público, que son el 
de gobernar según las leyes y de reinar eu el corazón de to- 
dos sus conciudadanos por el amor que nace de la gratitud." 

"La Gaceta" no dice quiénes formaban la comisión. 

A continuación veremos qué adelantos promovía al Pre- 
sidente Cerna, entregado por completo á los hombres que do- 
minaron á Carrera. 

El gobierno del Mariscal Cerna se preocupaba mucho de 
las iglesias, pero muy poco de las escuelas y de los demás 
ramos de la administración pública. He aquí un documento 
que más parece acta de visita arzobispal: 

"En la ciudad de Totonicapán, á veinticuatro de febrero 
de mil ochocientos sesentiseis, estando el Excmo. sefior Presi- 
dente de la República constituido eu el Salón de sesiones, aso- 
ciado del sefior Ministro de Gobernación, del señor Magis- 
trado de la C. S. de J., del señor Corregidor del Departamen- 
to, del sefior Cura de la Parroquia, del señor Administrador 
de Rentas, de la Municipalidad de ladinos é iudígenas,dc mul- 
titud de indios délas distintas parcialidades, de algunos ve- 
cinos ladinos y del sefior Gobeniador, practicando la visita de 



este Departamento. S. E.tomó la palabra para manifestar á 
todos, y en especial ala clase indígena el fatal estado ruinoso 
en que está el templo parroquial, haciéndoles comprender 
que en el deber y conveniencia de todos los vecinos está el 
que se repárelo más pronto posible y de la mejor manera: 
que siéndola iglesia el primero y principal edificio público, 
por su importancia y por su dedicación, y el lugar santo á 
donde vamos los cristianos á adorar al Dios verdadero y á 
pedirle gracias, debe sin duda corresponder á la magnificencia 
del Dios Omnipotente: que el pueblo todo debe procurar la 
reedificación de su iglesia y empeñarse en que esta se haga 
formal 3' lo mejor posible; y que es una temeridad reprensi- 
ble, un capricho necio é infundado oponerse ala reedificación 
de esta iglesia, y un desatino el querer que solóse remiende 
superficialmente, dejándola así en peor estado, con otras re- 
flexiones prudentes que les dijo; y en fin, que estaba en su 
deber y potestad el mandarla reedificar radicalmente; pero 
que quería oírla opinión y saberla voluntad de las parciali- 
dades de indígenas. Todo lo que les hizo comprender en su 
idioma don Luis Amézquitaque sirvió de intérprete; más co- 
mo algunos indígenas insistiesen en su capricho de no querer 
que se bote la portada y campanario tan arruinados y detor- 
mes para hacerlos de nuevo de una manera más sencilla, más 
elegante y mejor, les contestó S. E. por medio del mismo in- 
térprete, haciéndoles reflexiones más convenientes, y paten- 
tizándoles la necesidad que hay de la pronta y formal refor- 
ma de la iglesia, del modo que se ha dicho, y entonces comen- 
zaron á cambiar de opinión los indios opuestos y S. E. para 
cerciorarse mejor, dispuso que cada parcialidad expusiese li- 
bremente su última resolución,y comenzando por la de princi- 
pales, caciques;tinimites etc., todos unánimes y de su expon- 
tánea voluntad convinieron en que se bote la portada y cam- 
panario viejos: que se reedifique de nuevo de la mejor mane- 
ra y ya no por remiendos inútiles, manifestando todos que se 
comqrometen gustosos á trabajaren obra tan interesante y 
á contribuir con todo lo que puedan; más como manifestasen 
al mismo tiempo que el pueblo está muy pobre y que no ten- 
drá todo el fondo necesario para obra tan costosa y que ade- 
más de eso estala clase indígena muy tequiada, les contestó 
el sefior Presidente diciéndoles: que desde luego eximía á la 
clase indígena del pago de la comunidad durante los trabajos 
de la iglesia: que el Gobierno les proporcionaría otros auxilios 
y vería de qué fondo se pagaban los sueldos de los precepto- 
res de las escuelas publiceos. También expusieron algnnos 



indígenas que en el año antepasado cuando se proyectó la 
reparación de la iglesia, se les impuso una contribución pe- 
cuniaria que estuvieron dando por algún tiempo, cuya co- 
lecta la tiene el Gobernador, y piden que éste de cuenta de 
tal colecta y de su inversión. S. E. manifestó entonces lo 
muy sagrado y delicados que son esos impuestos: que si se ha- 
cen por necesidad y con el beneplácito de los contribuyentes 
debe ser con conocimiento de la autoridad: que se deben in- 
vertir en el objeto á que se destinan, y no en otra cosa, y me- 
nos en el provecho de los recaudadores, por que es muy sa- 
grado y digno de la pro'.ección del Gobierno el trabajo del po- 
bre. El Gobernador satisfizo, diciendo que efectivemente 
por acuerdo de la Junta llamada de iglesia se había impuesto 
á la clase indígena la obligación de contribuir á la reparación 
del templo: que éstos se habían obligado á contribuir pecunia- 
riamente, cuya contribución recaudó él hasta en cantidad de 
trescientos cuarenta y ocho pesos, indicando que parte de ese 
dinero lo había gastado en cosas concernientes á beneficio del 
pueblo, aunque distintos de su objeto y que lo demás lo tenia 
á su cargo; á lo que le contestó S. E. que había hecho mal en 
darle otra inversión, y que puesto que estaba pronto á rendir 
sus cuentas, que se las rindiese al señor Cura, á quien facul- 
taba al efecto. 

^'Concluido que fué el interesante asunto de la iglesia pa- 
rroquial, la Municipalidad mandó que su Secretario diese lec- 
tura á una exposición en que se felicita al Excmo. señor Pre- 
sidente y en que confiada en sus paternales bondades le hace 
la manifestación de algunas de las más urgentes necesidades, 
para que las remedie. Una de ellas es el asunto de los de 
(.'antel con los indios de esta ciudad, en cuya asonada murie- 
ron más de veinte y siete totonicapenses, dejando en la mise- 
ria y la orfandad á sus infelices familias. Otro, el de la rena- 
racióu de la iglesia parroquial. Otro, la segregación de los 
despachos del señor Corregidor y del Juez uc i. ^ Instancia; 
y el otro, la supresión de multitud de reventas de aguardiente 
que hay fuera de poblado en los caminos y rancherías, que 
son la causa fecunda de desgracias y delitos. Y sobre ésto 
llamó S. E. la atención del señor Corregidor, diciéndole que 
ya le había dado orden para que mandara quitar esas ventas 
ilegales y perjudiciales, á que le contestó el señor Corregidor, 
diciendo: que tan pronto como había recibido las respeubles 
órdenes de S. E. había mandado quitar tales reventas, y que 
iba á ver que se quitasen. Y respecto á los dem^ puntos de 
la exposióión de la Municipalidad, manisfetó S. E. que los 



tomaría en consideración y que remediaría los males. El se- 
ñor Corregidor le expuso: que con la mira de reprimir el de- 
testable vicio de la bebida había dispuesto que los carcelajes 
de los ebrios, ó la pena de los que entran á la cárcel por beo- 
dos, fuere la de dos pesos de multa, aplicable á los fondos 
municipales, cuya providencia le pareció justa, haciendo no- 
torias las fatales consecuencias de la ebriedad, que se debe 
reprimir por las autoridades y castigar con toda severidad, re- 
recomendándoles su celo y vigilancia. Con lo que se conclu- 
yó este acto, mandando S. E. que se haga constar por acta 
todo lo ocurrido y que saquen dos copias, una para el despa- 
cho del Supremo Gobierno y la otra para el señor cura. Hay 
una rúbrica de S. E.— Rubricado por S. E., Echeverría.— José 
María Saravia.— José Castell.— Francisco Javier González.— 
Juan Mariano Argueta.— Cayetano Amézquita.— José María 
Arrióla.— Jacinto Barueto.— Mariano Ángel de León.— Manuel 
Arrióla.— Ramón Caxah Gobernador.— Basilio Antonio Cór- 
dova.— Rafael Forres.— Por los demás individuos municipales 
que no saben firmar, y como Secretario, J. Hipólito Coronado. 
^'Es fiel copia déla acta original, y de orden superior pon- 
go la presente en Totonicapán á veinticinco de febrero de mil 
ochocientos sesenta y seis. 

J. Hipólito Coronado?'* 

Srio. 

El periódico oficial del 19 de abril de 1866 publicó el 
siguiente cuadro desconsolador: ¡en el departamento más po- 
blado de la República apenas concurrían 311 alumnos á las 
escuelas! 

ESTADO 

de la instrucción primaria del departamento de Totonicapán 
en el año de 1865 



Escuelas 


i Lectura 


Escritura i Aritmética 


Doctrina 


Música 


i Total 




i H. 


M. 


H. 


M. 


: H. \ 


M. 


H. 


M. 


H- 


M. 


i H. 


M. 


Totonicapán. . 


! 91 


51 


78 


24 


\ 78 




91 


SI 






; 91 


SI 


San Cristóbal . 


' 58 




27 




: 10 




58 




! 




i S^ 




Sija 


\ 29 




22 




\ 16 




2g 




6 \ 




; 29 




Momostenan... 


; 33 


37 


25 


15 


: 8 




33 


37 


6 




i 33 


37 


Sacápulas. . . . 


; 12 




12 




: 12 




12 








: ^2 




Total 


1223 


88 


164 


39 


124 




223 


88 


12 




223 


88 



V. ^.--Castell. Miguel Leal, 



El Gobierno caduco del Mariscal Cerna debía desaparecer. 
Los pueblos aspiraban ya á un cambio político. 

La noche del 13 de febrero de 1867 se dio el grito de in- 
surrección en Solóla. En esa insurrección tomaran parte ac- 
tiva Daniel Mota, Abraham Cubas, Francisco Alonzo, los to- 
tonicapenses Herculano Afre, Vicente y Rafael Carranza y 
otros valientes. 

"En la hacienda llamada el Malacate^ perteneciente al 
Escribano don Rufino Barrios, decía el **Boletínde Noticias" 
del 16 de agosto de 1867, se reunieron unos veintitantos, la 
mayor parte expulsos ó emigrados en la vecina República. 
Los principales cabecillas eran Francisco y Ramón Cruz, el 
mismo Rufino Barrios, José Córdova, Lázaro Bonilla, Félix 
Muñoz, Mariano Díaz, Manuel Auyón, Abraham Cubas, Da- 
niel Mota, Candelario Guzmán, Ensebio Arriajra. J"an y Ma- 
riano Méndez y Fermín Bercián. 

Este puñado de valientes asaltó el cuartel de San Marcos 
el día 3 del mes citado y el 4 llegaron hasta la cuesta denomi- 
nada de los "Veinte palos." El Brigadier Pacheco con fuer- 
zas de Quezaltenango estaba al pié de la cuesta. Los revo- 
lucionarios retrocedieron; pero los indígenas de San Pedro 
que estaban emboscados en las inmediaciones del pueblo, cap- 
turaron treinta y tres de aquellos, entre quienes estaban los 
totonicapenses Díaz y Bercián. 

El día 13 á las doce de la mañana fué pasado por las ar- 
mas Francisco Cruz y el 27 á la misma hora también fueron 
ejecutados en San Pedro Sacatepéquez NLariano Díaz, Abra- 
ham Cubas, Daniel Mota y Félix Mufioz. El padre Toro 
prestó los auxilios de la religión á las víctimas; y cuando és- 
tas eran llevadas al suplicio Cubas y Mota,refiere una testigo 
ocular, decían al sacerdote: '^Verdad padre que es muy dulce 
morir por la libertad?". Estos jóvenes mostraron una seré- 
nidad grande ante el cadalso, y uno de olios no quiso que le 

vendaran los ojos. , ^ , 1 o •-.¥!-. 

El Tefe encargado de las ejecuciones fué el Sargento Ma- 
yor Matamoros, á quien dijo uno de los que iban al patíbulo: 

¡Adiós, Mata! que algún día te matarán 

Todos aquellos patriotas fecundarou ..- .u sanare las 

semillas de la Revolución. • .• . 1 r-^K;««trt A^ 

El General Serapio Cruz, que combatió al Gobiemode 

Cerna, mantuvo en intranquilidad el ^^^P^^^^"^^ " 
habiendo llegado con sus tropas hasta ^^«'"^^^"^"f^J |^^^^ 
ta María Chiquimula en el mes de mayo. ^^ .G?"^^'^ ^^^^ 
contaba aquí con muchos partidarios y su prestigio era gran- 



de principalmente en las poblaciones llamadas de la Sierra, 
hoy pertenecientes al departamento del Quiche. 

En Chiquimula, el pueblo salió á encontrar al General 
Cruz con la ¿vv/^ alta y tambores, poniéndose á vuelo las cam- 
panas de la iglesia; y por haber proporcionado á aquel algu^ 
nos víveres se procesó á varios chiquimultecos. 

CAPITULO VI. 

Méndez Cruz — Escaramuza — Totonicapán por la Revolución — Primef 
Jefe Político — Acción de Tierra Blanca— Detalles de esta acción- -Canto pa- 
pular— Contra los RR. PP. Jestiitas — Trabajos de la Junta Patriótica— El 
Presbítero Figneroa — Extensión territorial— Escuelas— Jefes políticos— Pa~- 
triotisnw áltense — Los terrenos de Paniaxán — Compañía anónima- -Incendio 
— Instrucción pública y Jeria- fefes políticos— Insti^ucción pública — Con-chr- 
sión de tina iglesia, obra protegida por B alarios — El General Cruz — El Co- 
ronel Ruano— El Banco de Occidente y su fundador— Don Manuel Aguilaf 
—Obra pública— Casa consistorial— Jóvenes progresistas — Segregación de 
Sija— Juzgado de Paz— El General Alvarez-- Política del General Barrios 
— "£"/ Federal indiand' —J ef atura Camey--''Club Colón ' —Adelantos en 
i8S^—La Unión Centro-Americana—Fen^ocarril—Los restos del General 
Guzmán. 



De 1870 á i88s. 

Llegan al fin dias de ventura para los Altos: la lucha'em- 
prendida por Cruz y Barrios en el campo de batalla y por 
García Granados en la Cámara de Representantes, fué de re- 
sultados fecundos. 

Don Vicente Méndez Cru¿ llegó á la ciudad de Tónica- 
pan en los primeros dias de junio de 187 1; traía tropa mal ar- 
mada, compuesta en parte de indios de Chajul y de otros pue- 
blos de la Sierra; la tropa traía una banda de música. Hizo 
algunos prisioneros;ordenó el incendio de la Fábrica de Aguar- 
dientes y continuó su marcha á Quezaltenango. 

El Corregidor don Mariano Anguian'o había marchado á 
Quezaltenango el día que entró Méndez Cruz á Totonicapán. 
Los presos, aprovechando que no estaban bien custodiados, 
salieron de la cárcel; el Alcalde i ^ . Municipal dio parte al 
Corregidor de lo ocurrido y éste se puso en marcha á Toto- 
nicapán, llegando hasta la cumbre de "Tierra Blanca" en 
ocasión que Méndez Cruz se aproximaba, de noche, al mis- 
mo lugar. ^ El Corregidor contramarchó inmediatamente; lle- 
gó á Salcajá, y hubo cerca de este pueblo una escaramuza en- 
tre las tropas de Méndez Cruz y un piquete que el mismo 



139 



Corregidor tenía á sus órdenes. Méndez Cruz llegó .s:u á.-'i- 
cuitad á Quezalteuango. 

El 5 de junio hizo su entrada á Totonicapán el ejército 
libertador, comandado por los generales García Granados y 
Barrios. El pueblo simpatizaba con la Revolución, é inme- 
diatamente se reunió aquel y la Municipalidad para delibe- 
rar sobre el pronunciamiento. Quien primero lanzó el grito 
de / Fi'va la Libertad! en el salón de sesiones fué el ciudadano 
Gertrudis Enríquez. El General Barrios observaba con ahin- 
co el curso de la sesión, é inmediatamente que llegó á sus 
oídos que el pueblo se pronunciaba, mandó á hacer una salva 
de fusilería en señal de regocijo. Es digno de notarse que 
hasta el Cura párroco firmó el acta de pronnnciam' qnc 

Fermín Enríquez y otros veteranos liberales al fin - des- 

moronarse el edificio de los treinta años. 

He aquí la célebre acta: 

En la ciudad de Totonicapán, á cinco de junio de mil 
ochocientos setenta y uno, reunidos á las ocho de la noche en 
el Salón Municipal los señores alcaldes y demás capitulares 
así como todos los vecinos de la población convocados al efec- 
to, é impuestos de la comunicación oficial dirigida ?*>'■''• 
Secretaría del Ejército Libertador, aconipaüando copia del 
acta celebrada en el pueblo de Patzicia y cuyos documentos 
se agregan á la presente en comprobación; por aclamación 
popular se reconoce por Presidente Provisorio de la Repúbli- 
ca de Guatemala al señor General don Miguel García Grana- 
dos, bajo los principios que consigna eu su manifiesto fftka acAo 
de mayo próximo pasado; advirtiendo que el señor Juez de l. 
Instancia Licenciado don Ramón Samayoa, que también lir- 
ma con los concurrentes como vecino particular, en este mi^ 
mo aero y ante el señor Alcalde i. ^ ha depuesto la autoridad 
que hasta hoy ha ejercido. Con lo que, y dando por basuntc 
lo expresado, firma el Ayuntamiento con el señor Párroco 
de esta ciudad y los vecinos presentes; de todo lo cual se sa- 
cara copia duplicada, una para mandar á la ^?"^^*™ Ufj 
Ejército Libertadory otra al señor General don Miguel Ga^a 
Granados, reconocido como Presidente P^°^»*«"^ ^^ ^.S^ 
pública d¿ Guatemala; cuya copia será PHf^*^\" f]!^ ™^",^ 
íor una comisión del seno de este mismo Ayuntamient^^^ 
liánju^rez^-lgnacio Goncálr.--^J/atias ^^^'^'y-j^'^'r^'^Ü,. 
que.-Alejandro Espinoza-^Leandro ^^r'^'^'^-*'^^ ^^ 
tisteban p\.-Vor los demás señores nmnicipale^^^^^ no J*" 
^rr^^rMfael Arriola-^SalurmnoAnza^^^^^^^ 
Josl^ Alaria Figueroa- Rafael Porres^Ferm^-. EnrUpie^Ra. 



món Sa7nayoa''-Hip6lito Santisteban—Laiireano Juárez—Martín 
de León- Pablo Vicente Paz— Manuel Enriquez—José Rodríguez 
—Norberto Enriquez— Agustín A?nézquita~-Lorenzo Ai^reaga— 
Pompilio Luna— Luis Arrióla— Manuel Meza— Luis Amézquita 
—Bruno Zapata— Ensebio Arrióla— Domingo Figueroa—Vox Ro- 
mán Alvarado y por mí, Gertrudis Enrique z— Cayetano Améz- 
quita— Luis Solórzano— David Camey—Deljino Cor dova— Ga- 
briel de León—Jos^ María Arrióla— Raymu7ido Caniz—Majiuel 
Diaz—Jnlián Pereira—José María Amézquita-- Ramón Avila— 
Lnocente García— Andrh López— Quirtno Robles— Manuel Vi- 
cente Paz—Bartolo?né Barrera— Matias Santisteban— Rafael 
Espada. (Libro de actas municipales). 

El Ejército Libertador continuó su marcha hacia Que- 
zaltenango, donde fijó su cuartel general y donde también ex- 
pidió sus primeros decretos de Gobierno Provisional. 

Don Rafael Forres, distinguido ciudadano, fué nombra- 
do Jefe Político del Departamento por el Gobierno Provisio- 
nal; y al tenerse noticia de que el Presidente Cerna llegaba 
con sus tropas, fué desocupada la población de Totonicapán, 
presentándose todos los ciudadanos que podían pelear en las 
filas libertadoras. 

A poco tiempo se verificó la acción de ^'Tierra Blanca," 
á inmediaciones de Totonicapán. 

Uno délos héroes de aquella jornada, el General don 
Gregorio Contreras hace la descripción siguiente: 

"Al cabo de ocho dias de estar en Quezaltanango, se tu- 
vo noticia de que fuerzas considerables al mando de Cerna 
estaban en Totonicapán é intentaban dar un golpe decisivo: 
entonces Granados y Barrios dispusieron salir al encuentro, 
como en efecto se verificó posesionándose de la cumbre del 
Coxóm. Cuatro dias tenían de estar en aquel lugar, determi- 
nándose al cabo de este tiempo avanzar hasta "Tierra Blan- 
ca," que estaba á tiro de cañón de los campamentos enemigos: 
desde el 22 de junio comenzaron á disparar los cañones de 
Cerna, y el 23 á las cuatro de la mañana rompió sus fuegos la 
artillería enemiga, y una parte de la infantería. El Ejército 
libertador contaba con más de 800 plazas mientras que el de 
Cerna componíase de 6.000 que cubrían desde las alturas del 
Calvario hasta el "Agua Caliente." A las 5 a.m. el combate se 
hizo general: [31] el enemigo cargaba con una fuerza admi- 
rable; siendo el actor principal en las fuerzas de Cerna el de- 
nodado Agustín Cuevas que entonces era ya Teniente Coro- 

[31J En esta ocasión según la tradicción popular, San Miguel, patrón de Totonicapán, estaba 
en las filas libertadoras con un ejército numeroso qje pusoespinto al Mariscal Cerna. 



nel. Los 300 que se le unieron en Quezal tenango [al Ejército 
libertador] y con los cuales se formaron cuatro compañías al 
mando de Balbmo de León, Salvador Vasconcelos, Manuel L. 
Barillas y Socorro de León, llevando como primeros jefes á 
Francisco del Riego y Carlos Camposeco, sostuvieron apcsar 
de estar equipados con armamento antiguo y tener pocos car- 
tuchos, el primer empuje del enemigo: apoyados por un re- 
fuerzo que les llegara,pudieron sostenerse en la retirada díg- 
na de elogio que verificaban: el enemigo intentaba cortar el 
camino real; pero los libertadores, amparados siempre por la 
providencia, por el heroísmo y la justa causa que defendían, 
lograron hacer nulo aquel movimiento consiguiendo con 
ello la completa derrota del enemigo, que salió en fuga preci- 
pitada. No intentóse perseguirlo porque los cartuchos de que 
se dispusiera eran en número reducido. 

''Después de la acción, el Mariscal Cerna emprendió su re- 
tirada á las tres de la tarde del mismo día, por el camino 
carretero. El General en Jefe del Ejército libertador vio des- 
de el campo ese movimiento y lo hubiera perseguido desde 
luego, con todo su ejército, si el gran cansancio de su tropa y 
alguna falta de cartuchos se lo hubiesen permitido. Hizo, sin 
embargo, salir en la madrugada del día siguiente al Coronel 
Julio García Granados con una pequeña columna en su per- 
secución, quien habiéndole en efecto dado alcance cerca de 
Tecpam, le hizo 80 ó 90 prisioneros y le quitó algunos per- 
trechos de guerra." 

'^No obstante, Cerna efectuó su retirada hasta Chimalte- 
nango sin que se le desvandase la tropa, milagro debido al 
terror que le inspiraban los indígenas que por sóbrelas cum- 
bres seguían á los derrotados hostilizándolos por todos lot 
medios que estaban á su alcance. 

''El Presidente Provisional pernoctó el 24 en Totonica- 
pán y el 25 en la hacienda de Argueta, propiedad del distin- 
guido patriota don José Miguel Vasconcelos, cuyo prestigio 
entre los indígenas y cuyos trabajos desinteresados contribu- 
yeron en gran parte al triunfo de "Tierra Blanca" y en gene- 
ral al triunfo déla Revolución.'* 

El Coronel don Joaquín Díaz Duran, otro de los héroes 
de 1871, refiere la acción de ''Tierra Blanca" más minuciosa- 
mente, diciendo: 

"Las fuerzas enemigas habían sido reconcentradas en 
Totonicapán, á unas seis millas de donde nos encontrábamos, 
en número de más de 4.000 infantes, provistos de alguna arli- 



llena y al mando inmediato del propio General Cerna y de 
sus jefes mejor conceptuados. 

^*E1 21 avanzamos cuatro millas sobre aquella plaza para 
descubrirnos al enemigo, quedando nuestras guardias á tiro 
de cañón de una batería de la iglesia del Calvario donde se 
había hecho fuerte. 

^'El Mayor General, dotado de una voluntad extraordina- 
ria, activo, perspicaz y resuelto, había adquirido en nuestro 
ejército un ascendiente irresistible, y poniendo en juego sus 
dotes especiales de mando, había introducido entre los jefes 
y oficiales la necesaria subordinación para contener la anar- 
quía que amenazaba constantemente la seguridad de ese ejér- 
cito, ya relativamente numeroso. El servicio de exploradores 
y avanzadas diurno y nocturno se hacía con más exactitud y 
subordinación que al principio de nuestra organización. Ha- 
bía dos batallones, uno al mando inmediato del Coronel C. 
Julio García Granados y otro al del Coronel Riego, una escol- 
ta de 25 hombres á las órdenes del Presidente Provisional y 
una compañía de reserva al cuidado de los pertrechos y equi- 
pajes que estacionaban en el Coxom, teniendo el Mayor Ge- 
neral á sus inmediatas órdenes un número competente de ofi- 
ciales para los diferentes servicios. 

''El 23 a la madrugada fueron aprehendidos varios espías 
de Cerna, que sigilosamente se aproximaban á nuestras avan- 
zadas, quienes amenazados de fusilar por Riego, Coronel á 
cuyas órdenes obedecía yo como Capitán de la compañía or- 
ganizada en la Costa, declararon que á la una p.m. habían em- 
. pezado amovérselas tropas enemigas para atacarnos en nues- 
tra posición. Se comunicó el parte ala Mayoría; ésta impartió sus 
órdenes para ponernos á la defensiva y alas 5 a. m., en momen- 
tos que ala cabeza de mi compañía, marchaba á ocupar un pues- 
to importante, determinado por mi Jefe inmediato, una nume- 
rosa vanguardia enemiga, se nos presentó de frente y rompió 
sus fuegos á 100 metros. Contesté á ellos, pronto vino á re- 
forzarnos Riego con el resto de su batallón, generalizándose 
el combate. Mas como nuestras compañías estaban compues- 
tas en su mayoría de reclutas mal armados y escasamente 
pertrechados, al cabo de una hora de fuego comenzaron á fla- 
quear y retroceder al empuje de fuerzas numéricamente supe- 
riores é indudablemente mejor dotadas; y entonces el enemi- 
go, alentado avanzó 40 metros y bajo la confianza de nues- 
tros fuegos, casi extinguidos, intentó un movimiento de flan- 
co como para arrollarnos por nuestra derecha, lo cual habrían 
indudablemente conseguido sien ese crítico momento no hu- 



biese llegado el Mayor General á la cabeza de dos compañías 
con remigtons y hubiese contenido los progresos de Cuevas, 
que era quien nos atacaba. Detenidos los enemigos por la 
granizada de plomo que de pronto é inesperadamente cayó 
sobre ellos, se contuvieron, empezaron á franquear y se retí* 
raron al principio en buen orden y precipitada fuga después^ 
dejando mas de ochenta hombres entre muertos y heridos, 
una pieza de artillería y algunas cajas de pertrechos en nues- 
tro poder. Por nuestra parte habíamos perdido mas de 300 
hombres; Barrios había tenido un caballo muerto bajo de sí y 
otro Riego. 

"Cuando íbamos en persecución de la fuerza enemiga, ya 
desmoralizada, percibimos á retaguardia un fuego vivo que 
nos descubrió otra tentativa sobre el centro de nues- 
tra línea de batalla. Barrios hizo tocar contra marcha y 
con él á la cabeza, nos dirigimos rápidamente al lugar del 
combate; pronto nos encontramos al rtanco izquierdo de una 
fuerza enemiga como de 400 hombres que intentaban forzar 
la compañía de voluntarios antigüenos al mando del Mayor 
Carrillo. Este había retrocedido bajo el fuego de fuerzas nu- 
méricamente superiores; pero reforzado oportunamente por 
Barrios, que nos mandaba en persona,el enemigo al cabo de otra 
refriega, se retiró, salvando la barranca del río del Molino 
por donde había venido y que era la que separaba nues- 
tro campo del pueblo de Totonicapán, dejando algunos muer- 
tos y heridos. 

''Casi en el mismo instante, el Presidente Cerna^acompa- 
nado de su Estado Mayor, abanzó hasta el puente del rio del 
Molino á nuestra izquierda sobre la carretera de Quezalte- 
nango y apoyado por numerosa infantería y protegido por el 
reducto del Calvario, embistió sobre nuestras fuerzas que 
cubrían la carretera; pero al cabo de una hora de fuego nutri- 
do por ambas partes, viéndose flanqueado por una de nues- 
tras campanías, que descendió á la margen del mismo rio, a- 
bandonó sus posiciones con pérdidas y se reconcentró en Toto- 
nicapán, dejándonos absolutamente dueños del campo que 
hacía tres dias ocupábamos, llamado **Tierra Blanca". 

"Era la una de la tarde cuando se oyeron los últimos dis- 
paros; y hora y media después el enemigo desmoralizado y en 
desorden,' abandonó la plaza á nuestra vista por la carrclerm 
que conduce á Guatemala sin que de nuestra parte se le in- 
quietara ni hiciese una seiia persecución. ^ -, , . . 

"El 24 en la mañana ocupamos la plaza de Totonicapto, 
después de haber enviado á Quezaltenango los hendos de 



nuestra parte; permanecimos allí todo el día y al siguiente 
partimos para Guatemala por el camino de herradura 

^'El efectivo general de ese ejército, depués de las bajas 
sufridas en la última acción y de algunos alistamientos pos- 
teriores, constaba de I i6o hombres de infantería dotados con 
260 fusiles remigtons,6o fusiles de Henry y de Winchester y 
el resto de fusiles antiguos de pistón en su mayor parte to- 
mados al enemigo en diversos encuentros". 

Se publicó en Guatemala un periódico intitulado 'Xa 
Guasa" y en su número 2 encontramos un canto popular que 
oímos cuando niños. Su autores, según nos aseguran, el Lie. 
don Celso Rojas, quien se propuso despertar el entusiasmo 
patriótico por el triunfo de "Tierra Blanca 



)'. 



(32) Mamá Vicenta. 

Sigamos compatriotas 
La senda de la gloria 
Que tras esta victoria 
Mil otras nos vendrán; 
Porque al estruendo grave 
Que el remiguton ostenta 
Huyó mamá Vicenta 
DeTotonicapán. (33) 

La chusma de los calvos (34) 
Se alarma y se alborota 
Sabiendo que el patriota 
Proclama libertad; 
Y amedrentada y triste 
Ve ya que con afrenta 
Huyó mamá Vicenta 
De Totonicapán. 

La Capital hermosa 

De nuestro país amado 

Que el déspota menguado 

Huyó con impiedad. 

De libertad sublime 

También está sedienta: 



(32) Imitación del canto popular mexicano que trae Riva Palacio en "El Cerro de las Campa- 
nas acomodado á la misma música. 

'33) Alude al triunfo obtenido en -la ciudad de este nombre el 24 'de junio último por el ejército 
libertador sobre el ex- Presiden te Gema. 

[34J Por una fatalidad para ellos la mavor parte de los altos funcionarios de la administración 
cesante carece de cabellos. 



Huyó mamá Vicenta 
También, también de allá. 

Y cante Pepe Milla (35) 
Con triste lira rota 

La caída del idiota 

Que idolatró tenaz; (37) 

Y al son de sus cantares 
Huyó mamá Vicenta 
Cual lo hizo con afrenta 
En Totonicapán. 

La estúpida nobleza, 

Sus condecoraciones. 

Sus timbres y blasones 

Al fin sucumbirán 

Del pueblo soberano 

A la guerrera grita. 

Cual sucumbió mamita 

En Totonicapán. 

Un pésame cumplido 
Enviad á los pelones (36) 
Por que sus ilusiones 
Doradas y su afán» 
Perdieron al instante 
Que á unirse con su abuela 
Marchó don Pichichuela 
De Totonicapán. 

Vendamos los cañones 

Quitados al bandido 

Y con su producido 

Comprémosle un fustán, 

Que cubra la vergüenza 

Con que ha salido huyendo, 

Los campos recorriendo 

De Totonicapán. 
Era necesario que la Revolución demoliera los cimien- 
tos del sistema teocrático-niilitar y emprender contra el dc- 



(35) Monopolista del periodismo en Guatemala y fervoro» devoto dt Cotml ^^_ 

(3G) Se refiüre á los mismos funcionarios que descando poner mcJeaKiós ll WtáM Uha 
proyectos para concluir con la guerra salvadora délas libeitadet p»triie» qpMrll|li»W O« á^bll 
C. C. Miguel García Granados y losé Rufino Barrios: hicirfon «éBt de Im pririO»e »de^ C 
na docena de criminales destinados á asesinará aquellos ilustres Wipenawi d e ll dMlbCBM 
rando entre la lista de tales fascinerosos el célebre Salvador Toledo (aj Pi c Wch ii e i ^ . qp» V^ 
guación en forma fi é fusilado en "Tierra Blanca" á inmcdittoiie» de ToKM d c a yá»» 

iNotti dri aalardH cea 
(37) Conste que nosotros admiramos al literato insijtne y tMabÜQ el ^y^f*j^* *^* Jr 
Cerna jamás se humilló como algunos conservadores que edafauoo alGcaeral BMftee* •I.Cm 
rillas etc. 



ro la misma cruzada de Í829: los antiguos liberales eran los 
primeros en pedirla expulsión de los jesuitas: Enríquez, de 
León, Arriaga y Santisteban firmaron el acta siguiente: 

*^En la ciudad de Totonicapán, á veintiuno de agosto de 
mil ochocientos setenta y uno, reunidos en el Salón del Con- 
sejo, en sesión extraordinaria y previo parecer del Ciudada- 
no Jefe Político, los individuos que componen el Ayunta- 
miento, asociados de los vecinos más notables del lugar con 
el importante objeto de tratar sobre la expulsión de los R. R. 
P. P. de la Compañía de Jesús, después de discutido deteni- 
damente y bien premeditado el asunto de tamaña magnitud: 
con vista de documentos que trataban de la materia, entre e- 
llos un párrafo inserto en "La Gaceta" de Guatemala núm. 
12, tomo 2 9 del año de 1845: todo bien meditado y tenien- 
do así mismo presentes los oportunos pasos empleados en ha- 
cer salir de los departamentos de /os Altos á los P. P. Jesuitas; 
con noticias ciertas por otra parte de que aún permanecen 
estos en la Capital de la República; por ambos motivos se a- 
cordó:™! ^ .Que por el importante medio del Ciudadano Jefe 
Político del Departamento, se déla más cordial enhorabuena 
al digno Benemérito de la Patria Mariscal de Campo y Co- 
mandante General de Occidente Ciudano Rufino Barrios por 
su importantísima como poderosa intervención en hacer 
salir de estos departamentos á los R. R. P. P. cuya in- 
fluencia en los Altos era tan nociva como perniciosa, así como 
lo ha sido siempre en todos los países católicos en que han 
tocado; y sin alejarnos mucho de nuestro territorio, en Pue- 
bla de la República Mexicana, en donde fueron reñidas y 
propias de su carácter las amargas contiendas con el Ilustrí- 
simo Obispo de Palafox, cuyas funestas consecuencias son 
bien notorias en el país, así como los innumerables hechos 
que han ensangrentado la historia no solo de muchos pueblos 
y naciones, sino de algunos lugares habitados por infelices 
salvajes de los desiertos como los del Paraguay.— 2 ^ . Que ba- 
jo tales convicciones nos felicitamos por la desaparición de 
nuestro suelo patrio de los expresados P. P. Jesuitas; más no 
satisfechos con tan gigantesco paso, en que solo se ha inicia- 
do la expulsión de los Jesuitas, necesario parece y 7)iuy nece- 
sario ver perfeccionada la obra comenzada^ haciendo salir de la 
República á unos hombres que siempre han sido, son siempre 
y serán para siempre funestos á la sociedad; y que en nuestra 
naciente era de libertad y reforma, '¿^^xé.n, sin duda alguna, un 
óbice para el engrandecimiento del país, llamado á mejor Suer- 
te siempre que desaparezca esa gangrena de la humanidad. 



Con tal fin levantamos esta acta para elevar una copia de ella 
al muy digno Ciudadano Presidente Provisorio de la Repúbli- 
ca, para que usando del poder que el pueblo libre le ha conferí* 
do, dicte sus más eficaces provideucias áfin de ver prontamen- 
te realizada la expulsión de la República de los R. R. P. P. 
de la Compañía de Jesús. Con lo que secoucluyó la sesión, a- 
cordando que de esta acta se saque copia certificada por la 
Secretaría para remitirla con atento oficio al Ciudadano Jefe 
Político del Departamento, suplicándole que por su impor 
tante conducto se le dé la dirección indicada en la misma ac- 
ta.-Alcalde i ^ ., Julián Juárez-Alcalde 2 ® ., Alejandro Es- 
pinoza-Regidor, Ignacio González-Regidor, Matías Camey- 
Regidor, Antonio tínríquez-Por el Regidor don Mariano San- 
tisteban-Síndico, Leandro Carranza-Fermín Enriques-Ra- 
fael Arrióla-Lorenzo Arriaga-José M. Arrióla- A tanasio Al- 
varado-José Rodríguez [38j-Mariano Caballeros-Manuel Ro- 
dríguez-Manuel Vicente Paz-Domingo Figueroa-J. Maria- 
no Ángel de León-Laureano Juárez-Cayetano Amézquita- 
J. Martín Amézquita-Clemente González-Benedicto Enrí- 
quez." (Libro de actas Municipales.) 

El 31 de diciembre se instaló en la cabecera una Junta 
Partiótica á iniciativa del Jefe Político don Herculano Afrc 
y del Administrador de Rentas don Fermín Enriquez. Fue- 
ron nombrados Presidente el Lie. don Ramón Samayoa; Cen- 
sor don Mariano Ángel de León; Vocales el Presbítero J oté 
María Figueroa y don Fermín Enríquez; y Secretarios don 
Manuel G. Elgueta y don Matías Camey. 

Poca vida tuvo la asociación política; pues según el libro 
de actas que tenemos á la vista, sus últimas sesiones se cele- 
braron hasta abril de 1872. Sin embargo, aquella JunU con- 
tribuyó no poco á despertar el espíritu público, haciendo pro- 
paganda en pro del credo democrático é impulsando el pro- 
greso del Departamento. 

Se invitó á todas las municipalidades del Departamento 
para que enviasen sus representantes á la Juuta. Don Pablo 
Vicente Paz propuso que se abriera una escuela nocturna de 
artesanos que sirvió gratuitamente, **para que por este me- 
dio conocieran sus derechos." Se dictaron activas medidas 
contra la vagancia, organizando al mismo tiempo a pollcU. 
Una comisión compuesta de un miembro municinal y otfO üc 
la Junta Patriótica debería visitar diariamente las ^^^^ 
públicas y observar si los maestros cumplían con sus deDeres. 



[38] Ex-Corregidor del Departamento. 



El Presidente Licenciado Samayoa dijo en la sesión del 4 de 
febrero: *'que para organizar la comisión de escuelas era in- 
dispensable la derogatoria del decreto del Gobierno acerca de 
este ramo en la pasada administración." '^Tal pensamiento 
produjo una vehemente discusión y por último fué secundada 
generalmente; manifestándose por unanimidad el anhelo de 
que se derogara aquel decreto (la ley Pavón de 1852) [39] y 
pedir la nueva ley del ramoy En aquellos días hubo un incen- 
dio en Escuintla y la Junta acordó auxiliar á los desgraciados, 
levantando una suscripción. Después de largas discusiones, 
en las que sostuvo el ciudadano García Elgueta por un voto 
particular la conveniencia de que los diputados á la Consti- 
tuyente conocieran los pueblos que represntab.in, se acordó 
tener como candidatos á los ciudadanos Rafael Porres, Juan 
Ángel Iturriós y Manuel José Toledo; el Jefe Político había 
propuesto á los señores Barrutia, Irungaray y Toledo. Una 
comisión se encargó de recaudar fondos para ^''ayudar al pago 
de los diez y seis mil pesos con que el crédito de los Altos estaba 
afectado por cuenta de los reiningtons^ 

Pero no solos esos fueron los trabajos de aquella Junta 
verdaderamente patriótica. El Jefe Político señor Afre, en- 
tusiasta por la instrucción pública, propuso la creación de un 
colegio *'no sólo de estudios secundarios, si no de otras cla- 
ses ma3^ores,'^ dice una de las actas. Don Leandro Cifuentes 
se encargó de la clase de Gramática Castellana; pero el cole- 
gio no tuvo vida porque entonces no había alumnos prepara- 
dos suficientemente para estudios secundarios. La Escuela 
Nacional de varones se trasladó á la casa déla extinguida Fá- 
brica de Aguardientes'^á efecto de impedir que en dicha casa 
se plantease otra fábrica que uno de los antiguos empresarios 
del Tfionopolio tenía proyectada;" lo cual, además de redundar 
en perjuicio del vecindario, daría lugar á que las masas se le- 
vantaran creyéndolo otro detestable 7nonopolio y por tanto la 
efusión de sangre y otras fatales consecuencias habrían sido 
seguras. El Presidente de la Junta propuso que ésta traba- 
jase para que se adoptaran ''como principios fundamentales 
de la Constitución futura los consignados en la ley de 14 de 
diciembre de 1839; y la Junta nombró para que dictaminaran 
á los señores Lie. Ramón Samayoa, Fermín Enríquez, Presbí- 
tero José María Figueroa, Laureano Juárez y Ciríaco Rivas. 
El documento número 18 contiene el voto particular del se- 
ñor Figueroa, á quien pidió como cura de la vicaría de Toto- 

(39) El 14 fie agosto de 1S72 fué derogada la ley Pavón. 



iiicapán la propia Junta que también secundaba con entnsias- 
111 o las medidas del Comandante General de Occidente, Ge- 
neral Barrios, referentes á la enseñanza popular, la cual ac 
hizo extensiva á los indios obligatoriamente para p romot tr 
su civilización. 

El presbítero seflor Figueroa no era enemigo sino eniu* 
siasta partidario de la Revolución. El pensaba en 187a que 
sólo el Congreso Nacional de la Unión Gen tro- Americana po> 
día sancionar la agregación de los Altos á Guatemala, ren6- 
cada por la fuerza. Negaba á los eclesiásticos de ctulouíera 
condición el derecho de ser electos diputados; lo cual nabla 
muy alto de su independencia. Pedía amplia libertad de pen- 
samiento. Atacábalos monopolios; y deseaba que la Junta 
Patriótica propusiera á la Asamblea Constituyente tan avan- 
zados principios. Sacerdotes así, bien merecen la admiraciÓQ 
de las futuras generaciones. 

Por decreto del 12 de agosto, se mandó formar el depar 
tamento del Quiche, quedando el de Totonicapán con loa 
pueblos siguientes: San Cristóbal, San Andrés Xecul, Sas 
Francisco el Alto, San Carlos Sija, San Antonio Sija, Saa 
Bartolo Agua-caliente, Calel, Momostenango, Cbiquimula 
Santa María, San Antonio Ilotenango, Nagualá, SanU Cata* 
riña Ixtaguacán y Santo Tomás Perdido en la Costa 4c S*- 
chitepéquez. Posteriormente, algunos de estoa poeUoa tm 
mandaron agregar á diversos departamentos. 

La Municipalidad de Totonicapán obtuvo, gracias Saa 
celo patriótico, que por acuerdo del ?c »lf uiiiío el CoMemo 
subvencionara las escuelas públicas 

Entraron á ejercer lajefatura Pohiua del UcpartaBiailo 
después del Coronel Afre los ciudadanos Martín de Leda, por 
poco tiempo, y Rafael Porres hasta julio de i874- 

La administración del seflor Porres se distÍ B|piio V^^^ 
espíritu progresista, especialmente en el ramo de uMrMCMl 
pública. Durante ella se logró establecer un Colegio M Se* 
ñoritas. Se gozó de garantías y reinóla pai entre los 
de la Cabecera. 

Al seflor Porres sucedió don Romualdo Pacheco y á 

don Carlos Gálvez, hombre honrado, instruido y libefBl;pefO 
sin energía, talvez por su edad. Gálvexno despoüaó; «• ^ 
bargo fué atacado por la prensa y en su tiempo el Teandano 
de la cabecera se dividió en bandos cuya cooaigsa era el odio- 
so personalismo. (40) 



(40) Las hijas de Eva. en parte. 



Los altenses que patrióticamente contribuyeron á la 
compra de remigtons y una ametralladora para la Revolución, 
cedieron el valor de la suscripción en beneficio de una obra 
importante: la apertura de la carretera de Cliamperico á Que- 
zakenango. Las armas fueron nacionalizadas por acuerdo 
de i.^ de agosto de 1875. 

En febrero de 1876, el General Barrios hizo á Totonica- 
pán una concesión magnífica, gracias á los buenos oficios de 
don José Miguel Vasconcelos: la de los terrenos de "Pamaxán" 
en el departamento de Solóla, que se dieron primero á censo 
y después fueron redimidos á un precio más que módico. 

Un periódico de la localidad decía, y no sin razón; en 
1889: "Todo el mundo solicitó terreno y lo consiguió; muchos 
marcharon ala costa henchidos de ilusiones á formar sus fin- 
cas; pero se imaginaron que así como los españoles pensaban 
que al venir á América recogerían oro sin explotarlo, del mis- 
mo modo hallarían plantaciones de café En agricultura 

se necesitaba sembrar para recoger; pero ésto no se hizo, los 
terrenos nada produjeron, se abandonaron y por último se 
vendieron á precios ínfimos. Los más prudentes conservaron 
sus propiedades, valuadas hoy en miles de pesos." 

La agricultura es hoy la gran fuente de riqueza nacional; 
y sólo puede disculparse la desidia de los totonicapenses, tra- 
tándose de "Pamaxán," porque siempre se han dedicado más 
á la industria fabril que á la agricultura. 

¡Cuántos que hoy vemos en la pobreza ó en la miseria 
fueran capitalistas si hubiesen tenido más previsión y más 
aspiraciones! 

En 1877, ^^ Municipalidad de Tecpán organizó una com- 
pañía anónima para el establecimiento de un molino de trigo 
en aquella población. Los municipios de los Altos suscribie- 
ron principalmente las acciones; y como una de las produc- 
ciones más importantes de Totonicapán es el trigo, la com- 
pañía habría reportado grandes ventajas si nuestros pueblos 
fueran hábiles empresarios. Esto se vio con decidia; y aun- 
que nuestros gobiernos sean progresistas, visto está que don- 
de no ha}^ iniciativa individual nada esperan las empresas 
económicas. 

El 2 de enero de 1878 un acontecimiento extraordinario 
conmovió la ciudad de Totonicapán. Los guardianes de la 
iglesia parroquial tuvieron un punible descuido en el interior, 
y como á las 7 ú 8 de la noche el centinela de la garita que 
hay en la azotea de la cárcel comenzó á gritar ¡fuego! La 
iglesia se incendiaba; inmediatamente los vecinos ocurrieron 



al lugar del siniestro; pero como no había bombas de incen- 
dio, no tardó mucho tiempo en convertirse la iglesia en nna 
gran hoguera; salvándose únicamente el convento y la sacris- 
tía, ésta por tener bóvedas de calicanto. Del interior, ape- 
nas pudo salvarse una virgen de Guadalupe, unos cuadros 
pintados al óleo y los confesionarios. El joven Abraham Es- 
pada se atrevió á entrar hasta donde estaba el camariu de 
una virgen de Soledad; pero nada consigu¡ó,cscapándose afor- 
tunadamente de ser víctima. En la sacristía existían algu- 
nos vasos sagrados y ornamentos que fueron inmediatamen- 
te sacados. 

Grande era la consternación de los vecinos en presencim 
del incendio, con el cual se iluminaba perfectamente los al- 
rededores de la ciudad. Grandes masas de indios se reiuiie- 
ron, alarmados por campanas portátiles y los históricos tam- 
borcitos que dan la señal de motín. Todos los ladinos que 
podían tomaron las armas para hacer guardar el orden, y al 
siguiente día llegaron fuerzas de los pueblos inmediatos. 

Conmovía oír las lamentaciones de los creyentes con los 
ojos bañados en lágrimas; y el incendio con sus horrores po- 
nía espanto en los ánimos. 

La iglesia incendiada era un edificio antiquísimo, tanto, 
que amenazando ruina allá por los años de 1778 á 1779 y sien- 
do Alcalde Mayor de las provincias de Huehuetenango y To- 
tonicapán don Francisco Geraldino, se mandó reedificarla en 
parte no sin que este funcionario y el cura se c m peñaran ca 
convencer á los naturales para que desistieran "de sn acos- 
tumbrada renuencia en tc^r edificios antiguos como lo es di- 
cha iglesia," según se lee en un documento expedido jpor d 
Escribano deCámg^ra de la Real Audiencia de Guatemala don 
José Manuel de Laparte. El aspecto interior, por la constmc- 
ción y la ornamentación, tenía mucha semejanza con la igle- 
sia parroquial de Quezaltenango. Había en ella imágenes de 
escultura admirable y una gran riqueza en oro, plata y pie- 
dras preciosas. Era una de las iglesias más ricas de Centro- 
América. (41) 

La antigua iglesia llamada de San Isidro sirvió para el 
culto mientras se verificaba la reconstrucción del templo tu* 
cendiado, del cual no se demolieron los antiquísimos mnros 



(41) La Tradición refiere que hay un gran u^a^ 

encontrado en la peana de la cruz de piedra qtif se demolió e« «I pM» «• 
plata \i oro. 

También refiere la tradición que los instroroentos 
lo mismo que algunos documentos, fueron cnlerrado» cerca 
"ChiUcam." ' ' * * 



U 



ni la portada que el ex-Presidente Cerna ordenó construir 
en 1866. 

Los indios, además de trabajar gratuitamente en la re- 
construcción del templo, levantaron una suscripción volunta- 
ria; dando origen ésto último al nombramiento de los cabeci- 
llas de cantón, que ahora rivalizan con los principales en los 
asuntos político-administrativos; pues los principales consti- 
tuyen hasta la fecha la antigua aristocracia kiché. 

La instrucción pública en 1879 iba tomando incremento: 
existían en la jurisdicción departamental 12 escuelas de ni- 
ños y 3 de niñas, concurriendo 644 alumnos de ambos sexos, 
esto es, más del duplo del número que arrojaba la estadística 
escolar en 1865. 

El mismo año de 79 se estableció una feria en Momoste- 
nango. 

A don Carlos Gálvez sucedieron en la Jefatura Política, 
por poco tiempo, el Coronel José Antonio Paniagua y el de 
igual título entonces Florencio Calderón. 

Muchos jóvenes del departamento, entre quienes algu- 
nos hoy desempeñan cargos públicos de importancia, fueron 
enviados á Guatemala en 1880 con el objeto de educarse en 
los distintos establecimientos costeados por la Nación. Sólo 
en el colegio "El Progreso" habían como sesenta bequistas. 
El General Barrios tiene, pues, hasta en nuestras últimas al- 
deas admiradores y partidarios sinceros de la Reforma que 
él llevó á cabo. Con anterioridad enviaron varios jóvenes. 

Había un entusiasmo grande por la instrucción. El 19 
de julio del año que acaba de citarse, se instaló en Totonica- 
pán una escuela nocturna de artesanos que produjo muy bue- 
nos resultados; bajo la dirección de los señores Camilo V. 
Polanco y Elias Sandoval y siendo profesores el Bachiller 
Camilo de León y los Licenciados Juan P. Quintana, Manuel 
J. Arango y Encarnación Soto, quienes, como los directores, 
sirvieron gratuitamente, dando así una muestra de verdade- 
ro patriotismo. 

El 28 de septiembre de 1880 estaba ya reconstruida la 
iglesia incendiada en 1878. Según una leyenda que se ve en 
la parte superior del "arco-toraP^ dirigió la obra don Delfino 
Sánchez; comenzándose ésta cuando fué cura párroco don 
Wenceslao Vásquez y terminándose en tiempo del cura Juan 
J. Toro. Prestó su apoyo el señor Presidente de la República 
don Justo Rufino Barrios; y fueron contribuyentes las 7 par- 
cialidades ^^principales de Lincaj^ Pachaj^ Chiche^ Uculjuyup^ 



Timit, García y Caciques y los cabecillas que trabajaron con 
sus cantones. Eran alcaldes José Tiu, Juan Tzoc, Jacinto 
Hernández y Pedro Batz. Trabajó como albañil SeraDio X¡. 
cara y como carpintero Doroteo Camey. 

El General Barrios, apoyando la construcciou üc la igle- 
sia mencionada, no se proponía fomentar el culto católico sino 
complacer á aquellas grandes masas que tanto coadyuvaron 
al triunfo de la Revolución en ^Tierra Blanca". Sus miras 
eran políticas. 

El General don Felipe Cruz se hizo cargo de la Jefatura 
Política por acuerdo del 27 de enero de 1881. Apenas estu- 
vo con el mando cuarenta dias; pero entonces *ia aurora de 
la actividad brilló tras larga noche de inanición", según dijo 
í'El Bien Público" de aquel tiempo. Estableció una escuela 
elemental en el cuartel de acuerdo con la Junta de Instruc- 
ción Pública; á su iniciativa se reedificaron las cárceles de la 
Cabecera y el edificio de la Escuela de niflos:y siendo un hom- 
bre recto y de carácter, hizo respetar su autoridad atrayén- 
dose las simpatías del Departamento. 

Rasgo digno de elogio en el General Cruz, es haocr lan- 
zado de su presencia y como merecía á uu chismosa^ conducta 
que todos los gobernantes debieran imitar. 

El Coronel Hipólito Ruano sucedió al General Cruz, po- 
niendo especial empeño en organizar las milicias. 

El Licenciado don Juan P. Quintana escribió un articu- 
lo dedicado á los altenses fechado en Totonicapán el 25 de 
mayo de 1881. Ese artículo lo encontramos en **E1 Bien Pú- 
blico", y entre otros párrafos copiamos los siguientes: 

"El Banco Agrícola de Occidente que se establece ac- 
tualmente en la ciudad de Quezaltenango, centro comercial 
de los Altos, es la idea más benéfica y grandiosa que en un 
momento de expansión ha brotado de la mente ilustrada del 
Jefe de la Nación en esta primavera. 

'^Esa idea que descendió en el mismo acto al terreno de 
la práctica, y que hará un eco digno á la apertura del puerto 
de Champerico, marcando de una manera expléndida la pri- 
mera gloriosa década en la historia de nuestros progresos, es 
uno de los acontecimientos que han tenido su primer princi- 
pio en Totonicapán. 

"Aquí, donde por tanto tiempo se conservaron^ ocultos, 
pero en incubación segura y fecundísima los principios impe- 
recederos de la libertad guardados por las sombras veneran- 
das de los Guzmán, Pierzon, Latorre, Sánchez, Enriques y 
mil otros demócratas de corazón: aquí, donde se oyó la poten- 



te voz de los noveles oradores altenses reunidos en Congreso 
para afianzar los derechos de estos pueblos: aquí, donde re- 
suenan todavía las salvas y los repiques, las marimbas y tam- 
bores, que celebraban el triunfo de las ideas, alcanzado ha 
dos lustros en el lugar de Tierra Blanca, aquí es donde se ha 
iniciado tan sabio pensamiento. 

*'Era una hermosa mañana. El General Barrios de ca- 
mino hacia la costa de ''El Porvenir" tomaba un frugal al- 
muerzo en casa del Comandante Hipólito Ruano, Jefe Políti- 
co de Totonicapán. Este y algunos leales amigos le acompa- 
ñaban, cuando aquel alto funcionario recibió afanosamente 
la visita de muchas personas distinguidas de Quezaltenango, 
que impacientes de tener el gusto de verlo, se adelantaron 
hasta esta ciudad á merecer la honra de saludarlo. La con- 
versación era franca y versaba sobre los intereses de los Al- 
tos. Uno de los recien llegados hablaba de la situación mo- 
netaria de los mismos Altos; y como esta última palabra se 
repitiera muchas veces, el señor Presidente, tomándola de los 
labios de los interlocutores, juega graciosamente con ella, di- 
ciendo: los Altos ^ los Altos y siempre los Altos y sin embargo 
aun se encuentran ta7i bajos y cajnbiando de tono añade: Se- 
ñores^ levantemos d los Altos, Yo ofrezco desde luego tantos mil 
pesos. 

"Así fué como brotó esa idea luminosa; y para hacerla 
práctica en el momento mismo en que era recibida con indes- 
criptible entusiasmo, se nombró en aquel propio lugar Presi- 
dente de la Junta Directiva preparadora, al Coronel Manuel 
L. Barillas, capitalista honrado, trabajador incansable, hom- 
bre de corazón y de orden, bien quisto en la sociedad áltense, 
y para Secretario al conocido jurisconsulto, que tantos car- 
gos ha desempeñado con honra en la Administración de Jus- 
ticia, Licenciado Fermín Peláez. 

"Tal fué el origen del Banco Agrícola de Occidente. Era 
á la mañana una idea: á la tarde un proyecto: veinticuatro 
horas después un hecho de que se ocupaban los periódicos 
y hoy es 3^a una institución de cuyos benéficos resultados ha- 
blan los que conocen su importancia." 

Don Manuel Aguilar sustituyó á Ruano en 1882; pero 
no solo trató de organizar las milicias, sino que protegió la 
instrucción pública. Obligaba á todos los i'efes y oficiales á 
que concurriesen á la Academia Militar, aunque fueran em- 
pleades y á algunos que no obedecieron les recogió los despa- 
chos. Degradó á algunos ciudadanos vistiéndolos de mujer 
y haciéndolos exhibir en público. 



Por acuerdo del 21 de febrero se facultó á la Municipali. 
dad de ban Francisco el Alto para levantar una suscripción 
con objeto de introducir en esa población el SRua potable 

Siendo Alcalde don Cruz Canicy, con su actividad se dio 
principio a la construcción de la Casa Consistorial de la Cabe- 
cera, según el trazo hecho por el señor Güicolea; pero después 
dirigió la obra el Presbítero Castañeda, eniplcáudose para H- 
ta el valor de los sitios conventuales por concesión del Gene- 
ral Barrios. A fines de 1882 quedaron concluidos los arcos 
del frente, las paredes del primer piso y acopiada la suficien- 
te madera para su continuación. 

En el mes de mayo, los entusiastas jóvenes Leonardo y 
Juan A. Diaz fundaron una escuela nocturna costeada por 
ellos mismos y otros, y la cual protegió el Jefe Político A- 
guilar. 

Los mismos jóvenes Díaz y don Manuel T. Rodas fun- 
daron más tarde la sociedad dramática intitulada "Unión y 
Progreso", la primera en su género que .se ha establecido en 
Totonicapán. 

Estando ausente del país el General Barrios, por acuer- 
do del 26 de agosto se mandó segregar del Departamento el 
importante distrito de Si ja, pueblo en otro tiempo esencial- 
mente militar y al cual gobernó ya como Comandante ó los* 
pector de milicias con pequeñas iuterrupciones desde 1871 á 
1886, el yadifuJito General Calderón. Por este tiempo gober- 
naba en Totonicapán el General Camilo Alvarez; y algunas 
deferencias entre éste y Calderón, oficialmente, dieron lugar 
primero á que Sija perteneciera en lo militar á Quezaltenan* 
go y después á que se verificara la segregación completa. Con 
motivo de ésta, la Municipalidad y algunos milicianos de Si- 
ja dirigieron una manifestación de gratitud al Encargado 
de la Presidencia de la República General Orantes; y el pue- 
blo entero de Totonicapán, en lenguaje comedido refutó al- 
gunos conceptos de aquella manifestación, haciendo carsos 
al señor Calderón, cargos que no encontramos desvanecidos 
en la prensa de aquella época. [Documentos 19 y 2o]. Sio em- 
bargo se ha dicho: "Si el General Calderón cometió errores, 
se debió á la época de transición en que le tocó figurar y á la 
naturaleza humana que no puede soportar muchas veces c! 
flujo y reflujo de las pasiones que agitan á los hombres y les 
mantienen en perpetuas asechanzas." [42] 



(42) Discurso de Alejandro Bermúdez. pablicado en «1 peridSco iilüiuliiln '^ dt, 

defensa confirma los cargos. 



Por acuerdo de 28 de octubre de 1882 se mandó estable- 
cer el Juzgado de Paz en la cabecera. 

El General Alvarez, con su carácter amable y franco, se 
hizo popular, captándose el cariño del departamento y como 
el General Cruz, dio buenos informes del pueblo al Ejecutivo; 
no descuidó la instrucción pública y quitó la Tesorería Mu- 
nicipal de manos de los indios. Le subrogó don Isidro Po- 
lanco. 

El General Barrios no permitía que los pueblos se enca- 
riñaran con algunos funcionarios; y por eso, aunque varias 
veces se hicieron solicitudes para que fuese colocado al fren- 
te de la Jefatura el General Alvarez, no accedió. Aquel ca- 
rácter de hierro, sin embargo, tenía deferencia por Totonica- 
pán. Llegó á una de tantas visitas que infatigablemente ha- 
cía álos pueblos. Ofreció la Jefatura Política á don Delfino 
Córdova [43] que ala sazón era Alcalde i. ^ Municipal, pero 
este ciudadano rehusó tal honra modestamente; el General 
Barrios en vez de enojarse por esa negativa, dijo á la Muni- 
cipalidad que en unión de los vecinos eligiesen á quien íj;us- 
taran, y por el voto del pueblo ascendió á la Jefatura don Da- 
vid Camey el 2 de junio de 1883. No sabemos que el Gene- 
ral Barrios haya hecho á algún otro departamento gracia tan 
especial como á Totonicapán. 

El mismo año de 1883 se dio á luz el periódico intitulado 
"Federal Indiano'^ quincenario de antigüedades históricas. 
Fué Redactor de esta importante y original publicación don 
Manuel G. Elgueta, quien se interesó porque el General Ba- 
rrios concediera á la Municipalidad de la Cabecera una im- 
prenta, que 3^ace en abandono é incompleta porque el tipo 
mejor lo extrajeron paro otra imprenta y ¡quien lo creyera! 
un Jefe Político (44) mandó á hacer balas de cañón con otra 
cantidad de tipo. 

Durante la Jefatura Camey se gozó en el Departamento 
tiempo de paz. El señor Camey no despotizó ni descuidó 
la instrucción pública, dejó en libertad las energías individua- 
les y de las municipalidades y hubiera hecho más en favor del 
pueblo, contando, como contaba, con el apoyo del General 
Barrios. 

El 28 de noviembre de 1883, llegó á Totonicapán el Ge- 
neral Barrios y á su iniciativa se fundó el "Club Colón" para 
promover el adelanto del Departamento; habiéndose aproba- 

[43J Don Delñno Córdova era conocido del General Barrios como un artesano inteligente y 
quería elevarlo como á Quezada. Barillas Castilla, Dávila Camilo y otros. 
[44] Don Rosendo Auvón. 



do los estatutos oficialmente. Pero ¿que hicieron los totoni* 
capenses en tan preciosa ocasión? Cruzarse de brazos y ver 
con indiferencia los deseos del Reformador. El Club no tn- 
vo vida por nuestra proverbial decidia; con un poco de pa- 
triotismo, desechando miras egoístas, aquel centro hubiera 
dado origen á algunas empresas que hubiesen mejorado nuea* 
tro estado económico ya que despreciamos los magniScoa le- 
rrenos de 'Tamaxán". Ya hemos visto cómo el General Bft* 
rrios unía á sus pensamientos la acción: digalo la fundacidn 
del Banco de Occidente. 

Sin embargo de que no se quiso realizar empresas gran- 
des, algunos adelantos hubo en 1884, especiulmmle en la 
Cabecera. 

Siendo Alcalde don Félix González se llc\ 
siguientes: una ladrillera para obras públicas; -_ ::__:_:. 
las calles; se sembró de árboles el contorno de la plaxa y de 
la pila; se inició el jardín que iban á formar en el sitio deno- 
minado ^'de los Collados" y que al fin se formó frente al tea- 
tro, gracias á la actividad del patriota señor Gonzálea, quien 
trabajó personalmente en la obra bautizada con el simpático 
nombre de Guzmán. 

Tratóse de fundar un periódico por los sefiores Présbite* 
ro Manuel Rosal y licenciados Francisco E. Toledo y Caye* 
taño Gutiérrez. El proyecto no se convirtió en realidad, pero 
él daba señales de movimiento intelectual. 

Reinaba el espíritu de sociabilidad. Residían entoncca 
en Totonicapán, dice un periódico serio de la época, **jóveacs 
entusiastas y de sanas ideas que buscaban la animación y el 
adelanto." 

Grande era la afición por el arte dramático, el gnsto por 
las representaciones teatrales y por las veladas lírico- litera- 
rias. Estaban en competencia las sociedades dramáticas "La 
Aurora," fundada principalmente por don Camilo de León; jr 
"La Fraternidad," fundada por don Delfino Córdova, dedi- 
cándose el producto de las representaciones de ésta á CBVor 
de instrucción pública. Varias señoritas y caballeros hicie- 
ron notables progresos en la escena. 

La antigua iglesia de San Isidro que sir>-ió para alojar 
heridos cuando la acción de **Tierra Blanca:" qne sirvió de 
escuela pública triunfante la Revolución: qne en 1878 sirrió 
de parroquia provisional; fué convertida en el modesto teatro 
''Guzmán," cuya capacidad contiene hasta 400 personas po- 
co más ó menos. , 

El 6 de marzo de 1885 se supo en Totonicapán qne el 



General Barrios había expedido el célebre decreto del 28 de 
febrero; y el pueblo, nacionalista de corazón, se conmovió. 
En la plaza se improvisó una tribuna, hablando al pueblo, 
entre otros, el Pbro. don Manuel Rosal. La sociedad dramá- 
tica "La Fraternidad" festejó tan notable acontecimiento, 
poniendo en escena "La Rosa Amarilla" de Ensebio Blasco. 

Las municipalidades, los vecinos y los jefes y oficiales 
del Ejército hicieron manifestaciones de adhesión al Caudi- 
llo. 

Pero el sueño de Jerez y Gerardo Barrios no se convirtió 
en realidad: el héroe de Chalchuapa murió el 2 de abril. La 
Municipalidad de la Cabecera hizo honras fúnebres el 12 del ci- 
tado mes. (45) 

Por acuerdo del 23 de octubre, el Gobierno concedió á 
los señores don Carlos F. Irigoyen, Ldos. Juan Pablo Mal- 
donado y J. Nicolás López y don Mariano de J. Anguiano, 
construir un ferro-carril urbano ó de vapor que uniese á Que- 
zaltenango y Totonicapán, pasando por Salcajá y San Cris- 
tóbal. Tan interesante proyecto no se ha llevado á la prácti- 
ca, y ojalá quenose haya relegado completamente al olvido. 

El mismo año de 1885, el Presidente General Barillas 
concedió á Totonicapán los restos del General Guzmán [véa- 
se "El Bien Público núm. 737]; pero por un punible descuido 
tanto de la Jefatura Política como de la Municipalidad y los 
vecinos, Quezaltenango los obtuvo debido á su actividad é 
interés patrióticos. 

Grandes ruidos subterráneos comenzaron á oirse en la 
cabecera del Departamento; y mucho se temió por algún 
acontecimiento geológico. Los ruidos tardaron algunos años, 
pero han desaparecido ya, sin que alguien hubiese podido 
averiguar la causa con certeza. Don Gregorio Aguilar y don 
Carlos J. Martínez, invitados por don Jacinto Amézquita, hi- 
cieron algunas observaciones científicas. 

CAPITULO VIL 

/e/es Políticos-- Restos del General Guzmán-Bando de Policía y Buen 
Gobierno-Feria- La juventud eri i88j -Imprenta y periódico- -Terrenos de 
Pamaxán- Fundación de la Sociedad ^^ Cabanas'' -Elecciones municipales- 
Trabajos de la Sociedad '' Cabanas'' -Esmela de Artes y Oficios- Sociedad 
educacionista- Pacto de Unión Centro- Americana- Propaganda, Club ''Enrí- 
quez-/erez" -/e/atura Aguilar- Don /osé Pacheco- Municipalidad de i8gi- 



[45J Cuando se supo el 3 de abril Ja infausta muerte del General B irnos, todos /os milic'anoi 
ocurrieron voluntariamente a' cuartel pidiendo marchar al campo de bat illa; pero el Ministro de I.1 
Guerra Barrundia order.ó que no se moviera la uerza. 



La campana eleccionaria- El Coronel Ovalle^-El ^^Ciub Liberal ToUmicat-n 
'^ if''ñ'^% A^' '"'f'^Tf^ libre-Convención liberal-^ EUcdüius^Aait 4 J 
del pneblo—Don Diego Ar iza— Manifiesto del Licdo. Polanay^Ciriaoí Pe- 
reirá--- Contra y en favo? del sufragio libre— Toma de posesión de ia Presi- 
dencia—Pueblo ingobernable; ley délas compensaciones. 



De 1886 á i8g2. 

El 6 de enero de 1886 don Raymundo Aguilar cutró á 
ejercer la Jefatura Política en sustitución del señor Camey. 

Sin embargo de que Totonicapán se mostró indiferente 
para recoger y guardar las preciosas cenizas del héroe de 
Omoa, el General Barillas no desconoció el derecho que el 
pueblo tenía y renunció tácitamente. 

He aquí una comunicación importante: 

''Guatemala: enero 20 de 1886. 
Señores Municipales de 

Quezaltenango. 

Con el Comandante i p de Infantería don Victoriano 
Cajas, tengo la satisfacción de remitir á Udes. con la infor- 
mación respectiva, compuesta de tres fojas útiles, los vene- 
rables restos del General Guzmán, encontrados en Falencia. 

Al hacer este donativo á aquel pueblo tan querido para 
mí, no sólo me ha animado el deber de tributar al General 
Guzmán los homenajes de respeto y gratitud como hijo de loa 
Altos; sino el deseo de que en Quezalteuango, que es la par- 
te más céntrica de aquellos departamentos, se conserven sos 
cenizas, sin desconocer el derecho que en ellos tienen Toto- 
nicapán y Solóla; y porlo mismo recomiendo á Udes. cjuc en 
el monumento ó columna donde aquéllos van á depositarse, 
se inscriban los nombres de esos pueblos, á quienes de ante- 
mano cuidarán de invitar por medio de sus municipalidades, 
para que concurran á la inauguración, que procurarán sea lo 
más solemne posible. (46) 

L. y C. 

Baniiasr 



[46! El monumento existe ya en la \\ uuela de San Nicolás de ^''^"^'T^i^ V?***_— _^?f^ 
na todos los nombres de los departamentos délos Altos, Alírrnwde te tHWOe aeOMMB VHVM- 
lainscripción: 



Por acuerdo del 6 de marzo, el Ejecutivo aprobó el ban- 
do de policía y buen gobierno que aún rige en el Departa- 
mento. 

La feria denominada de Guadalupe, en Totonicapán, fué 
tranferida para los dias 13, 14 y 15 de julio, denominándose 
"de Morazán," por disposición gubernativa del 25 de noviem- 
bre de 1887; pero tal feria ya no se verifica debido ala moro- 
sidad de las municipalidades. 

En 1887 había en Totonicapán un grupo de jóvenes en- 
tusiastas, muchos de ellos estudiantes. A fines del afio, esos 
jóvenes dieron algunas representaciones teatrales y una ve- 
lada solemne en honor de los proceres de la Unión Centro- 
Americana. Gon esta velada comenzó á levantarse el espí- 
ritu público; porque en ella los jóvenes hablaron con entera 
independencia, acabando con la monomanía de adular á los 
mandatarios. 

La imprenta municipal que estaba en abandono, comen- 
zó á utilizarse en 1888, y se mejoró trayéndose cierta cantidad 
de tipo. De su prensa salió 'Xa Esperanza,'' periódico re- 
dactado por los jóvenes Gabriel Arrióla P., Federico Rodrí- 
guez, Juan J. Castañeda y Juan A. Díaz. Esa publicación du- 
ró tres años y la redactaron también el Ldo. José María Sosa 
y don Eliseo J. Díaz. 

El año que acaba de citarse el Presidente General Bari- 
llas agració á los vecinos de Totonicapán con los terrenos 
denominados '*de la Consolidación" y una parte de Pama- 
xán. El 12 de enerólos Alcaldes don Cruz Camey y don Lu- 
cas Enríquez firmaron un contrato con el Ingeniero Ernesto 
Marroquín para las medidas. Los totonicapenses que en esta 
ocasión adquirieron terrenos han sabido estimarlos con po- 
cas excepciones. 

Aquella juventud de que hemos hablado, animaba á To- 
tonicapán en tiempo de vacaciones; fundó una sociedad sim- 
pática por sus fines; y quiso emprender una cruzada regene- 
radora. 

He aquí el Acta fundamental de la Sociedad Unionista 
''Cabanas:" 



"Los Altos agradecidos consagran este recuerdo á la memoria de su ilustre Caudillo General A- 
gustín Guzmán--2 de abril de 1840. " 

En otro lado dice: 

"El Municipio de 1894, al reorganizador de la Reptiblica de Centro-América, General Francisco 
Morazán y á los estados de la Fedei ación-Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa- 
Rica, Los Altos--5 <^e junio de 1838." 

También hay otras inscripciones que aluden á los mártires de 1840 v á los héroes de la batalla de 
San Andiés el 21 de octubre de 1848. 



"ACTA FUNDAMENTAL 
DK LA Sociedad Unionista 



El día veintiuno de noviembre de mil ochocientos ochen- 
ta y ocho, y animados por un sentimiento común, nos reu- 
nimos á fin de fundar una sociedad cuyos actos se ejecutarán 
en consonancia con el fin que nos proponemos, y 

considerando: 

i.^—Qie en la naturaleza psicológica del hombrees 
inherente el principio de sociabilidad: que la sociedad como 
dice Colmeiro, es necesaria en el orden metafísico, obligato- 
ria en el orden moral y en el hecho universal é indisoluble: 
que es necesario poner en práctica ese principio y aprovechar 
sus fecundos resultados: que por medio de la unión pueden 
alcanzarse progresos que en el aislamiento son imposibles, y 
su benéfica influencia contribuye eficazmente á armonizar 
los sentimientos y las tendencias; á depurar las inteligencias 
de sus errores, siempre que medien nobles propósitos y que 
nuestros deseos y la experiencia nos indican que la felicidad 
es incompatible con el aislamineto; 

2. <^ —Que la creación de una sociedad no está en pugna 
con las leyes que rigen nuestros pueblos y animados por el 
sentimiento de amor á la Patria, deseamos en cuanto lo^ per- 
mitan nuestras facultades, contribuir á su engrandecimiento 
y prosperidad: que comprendemos las inmensas ventajas de 
la Unión Cenro-Americana y por consiguiente nos impulsan 
á coadyuvar á la realización del grandioso pensamiento de 
Morazán y que es deber de todo hijo de Centro-América 
destruir todo aquello que se oponga á su marcha progresiva; 

3. '^^---Que los deberes para con nuestro suelo natal, que 
no olvidamos, reclaman nuestra decidida cooperación á fin de 
procurar por su desenvolvimiento moral é intelectual; y Que 
la organización de nuestra sociedad, ciflendo sus actos á los 
fines que se propone pueda ser^úr de un gran estimulo á loa 
totonicapenses, 

por tanto: 

I. <^ -Queda desde hoy coustiluila nuestra rfociación 



con el título de ^^ Sociedad U^iioíiista Cabanas ^^^ cuyos fines 
son: cadyuvar á la realización del grandioso pensamiento de 
nuestros héroes, uniendo sus esfuerzos á las demás que con 
ese objeto se han establecido en esta y las otras Repúblicas 
hermanas y contribuir en cuanto nos sea posible al mejora- 
miento social de Totonicapán. 

2. ®— Teniendo en cuenta que es indispensable sujetar 
nuestros actos á leyes escritas, se nombrará del seno de la 
Sociedad una comisión que las redacte, concordando en todo 
con los fines que nos hemos propuesto y después de sancio- 
nadas, protestamos solemnemente cumplirlas y hacerlas cum- 
plir de una manera estricta. 

3. ^ —Todos y cada uno délos individuos de la Sociedad 
juran por los manes de Centro-América, y empeñan su pala- 
bra de honor, ser consecuentes en cualesquier lugar y 
tiempo con las ideas que encierra la presente acta. 

4.'^— La Sociedad Unionista "Cabanas" es libre y res- 
ponsable de todos sus actos interiores. 

Dado en la Ciudad de Totonicapán, á los veintiún dias 
del mes de noviembre de mil ochocientos ochentiocho. 

Eliseo Amézquita-Antonio H. Robles-Ángel Arrióla P* 
—Jacinto Amézquita~V. M. Porres--A. V. Reinoso-Manuel 
Arrióla— Jesús E. Carranza-Moisés Arrióla P.-M. Cárdenas 
P. Vicente García — Gabriel Arrióla P.-Adolfo Amézquita- 
Miguel Córdova-J. Antonio Santisteban-Ambrosio García- 
Francisco I. González-Gregorio Amézquita-Manuel T. Ro- 
das.'' 

Las elecciones municipales, el 8 de diciembre, fueron re- 
ñidas; porque el Jete Político quería imponer ciertas candi- 
daturas. La juventud y todos los ciudadanos independientes 
i^iero n triunfar el libre sufragio, á pesar de que votaron los 
soldados de la guarnición; no sin que por eso hubiese pro- 
testado el pueblo en el acto. Los músicos de la Banda Mar- 
cial estuvieron por los candidatos independientes, porque al- 
gunos jóvenes los convencieron de que era libre el sufragio 
y que votar por quienes se les ordenaba era atentatorio, tanto 
más cuanto que, legalmente, no eran electores. El mismo se- 
ñor Aguilar llegó á presidir la mesa electoral; pero ni por 
eso logró imponerse. Las elecciones concluyeron como á las 
9 de la noche, y el señor Aguilar tuvo la debilidad esa mis- 
ma noche de nombrar Comisionado Político de San Cristóbal 
á don Matías Camey, futuro Alcalde primero para anular, 
sin duda,la elección y mandar poner de alta en la guarnición á 



don Gabriel Arrióla P., uno de los opositores; pero ni lo uno ni 

lo otro se verificó. 

Cuando no hay Judas que vendan al pueblo, entonces és- 
te hace triunfar sus derechos. 

La sociedad ''Cabanas^' se instaló solemnemente, dedi- 
cando una velada á los patriotas totouicapenses Fermin En- 
ríquez, Rafael Forres y Vicente Carranza; y llevando á la 
práctica sus ideales, obtuvo por su medio tres becas para 
jóvenes inteligentes. De éstos, uno dirige hoy con acierto 
un colegio y estudia Derecho, y otro será Farmacéutico. 

En octubre de 1889 se mandó crear la Escuela de Artes 
y Oficios, cuyo fundador fué el Profesor Normalista don An- 
tonio H. Robles, que dirigió el establecimiento con bastante 
acierto. El Erario y las municipalidades sostenían la Es- 
cuela, que vino á llenar una gran necesidad económica; pues 
el Departamento es esencialmente industrial. Don Tránsito 
Dávila, no sólo arruinó la Escuela, siendo Director en 1892 
como el Instituto Nacional de varones de Occidente más tar- 
de, sino que hizo á Totonicapán el gran mal de dar muerte 
á aquel centro que en vano se ha intentado restablecer. 

DonJ. Francisco Muñoz, siendo Ministro de Instrucción 
Pública, trabajó con ahínco y patrióticamente, favoreciendo 
especialmente las escuelas primarias. A él se debe la funda- 
ción déla "Sociedad Educacionista del bello sexo" en Toto- 
nicapán; pero, aunque fueron aprobados los estatutos de la 
sociedad oficialmente, ésta como el '^Club Colon/* fundado 
por el General Barrios, nada hizo por morosidad incalificable. 

El distinguido patriota L.io. don Francisco Lainfiesta, 
uno de los más entusiastas colaboradores del Reformador de 
Guatemala, como nacionalista sincero, piensa que la Unión 
Centro-Americana es uno de los ideales del partido liberal 
radical y que Chalchuapa no ha sido ni puede ser la tumba 
de los ideales de Morazán y los Barrios. Al talento del sefior 
Lainfiesta se debe el célebre Pacto de Unión Provisional fir- 
mado en San Salvadorel 15 de octubre de 1889; y la juventud 
tOtonicapense, entusiasta por lo grande, se adhirió decidida- 
mente á aquel Pacto. Véase el documento que dice: 

La Sociedad Unionista 

««CABANAS** 

Considerando: 
I. ^ -Que el móvil de su fundación fué el deseo vchc* 



mente que abrígala juventud totonicapense de ver cuanto 
antes realizada la reconstrucción de la Patria Centro-Ame- 
ricana. 

2. ^ —Que por el órgano de la vSociedad se han dado á co- 
nocer tales deseos, abogando siempre en favor de todas 
aquellas medidas que tienden al fin anhelado; 

3. ^ —Que la juventud ha hecho activa propaganda unio- 
nista en Totonicapán desde 1887, y la idea ha arraigado ca- 
si en todas las conciencias, hasta en el bello sexo; 

4. ^ —Que la juventud no puede ni debe desmentir el 
patriotismo délos hijos de Totonicapán desde 1815 hasta la 
fecha; y que los recuerdos de que esta ciudad fué capital del 
Sexto Estado se ligan directamente con el recuerdo de nues- 
tro fraccionamiento y nuestra futura Unidad; 

5. ^ —Que todos los socios han jurado por los manes de 
Centro-América ser consecuentes con los grandes principios 
que dijeron sustentar al suscribir el Acta Fundamental; 

Por tanto: 

1. ^— La Sociedad Unionista "Cabanas" se adhiere de- 
cididamente al Pacto de San Salvador. 

2. ^ —Procurará que nuestros RR. á la Asamblea, aca- 
tando la voluntad popular, aprueben y trabajen porque dicho 
Pacto no sufra ninguna alteración substancial. 

3. ^ —Hará una manifestación de aprecio y agradecimien- 
to á los Plenipotenciarios á la Dieta. 

4. ^ —La Sociedad procurará, con la propaganda más 
activa, que ningún ciudadano totonicapense quede sin inscri- 
birse en ellibro" de unionistas que el Gobierno mandó abrir 
en los juzgados municipales para recabar la opinión na- 
cional. 

Dado en el Salón de Sesiones: en Totonicapán, á 24 de 
noviembre de mil ochocientos ochentinueve. 

Presidente, Eliseo Amézquita-Vice-Presidente, Antonio 
H. Robles-Tesorero, Ángel Arrióla-Socios, Eliseo J. Díaz- 
Ambrosio García-Gabriel Arrióla P.~Jacinto Amézquita-Ra- 
fael Porres- Víctor Porres-Adolfo Amézquita-J. Enríquez-G. 
J. Urrutia-Sarvelio Reinoso-Manuel Pereira-Antonio San- 
tisteban— Vicente García— Francisco González-Gregorio A- 
mézquita- Vicente Juárez-Manuel T. Rodas-Srios. i. ^ Moi- 
sés Arriola-2. ^ , Jesús E. Carranza." 

La misma sociedad "Cabanas'' hizo propaganda unionis- 



ta, arengando al pueblo en un paseo cívico y en su periódico 
que llevaba el nombre de aquel héroe. 

El 15 de marzo de 1890 se instaló en Totonicapán un 
nuevo club nacionalista que llevó el simpático nombre de 
^'Enríquez-Jerez.'' (47) 

Don Raimundo Aguilar, apesar de sus defectos como 
gobernante, no puede negarse que ha sido uno de los mejores 
Jefes políticos de Totonicapán, por su actividad y amor al 
progreso. En su tiempo fueron construidos pilas en los pue- 
blos, la torre donde está el reloj en Totonicapán, los baflos y 
el puente de San Cristóbal, dos casas para escuelas eu Chi- 
quimula y otra en San Francisco; se anexó la hacienda de 
Argueta y la aldea de Calel al Departamento; en Totonicapán 
fué reformado el teatro, la imprenta funcionó, se empedraron 
varias calles, se crearon nuevas escuelas, entre otras la Com- 
plementaria y la de Música; la Asamblea llamada de los le- 
gales suprimió escuelas en el Departamento y fueron resta- 
blecidas á solicitud del señor Aguilar; expidió el Bando de 
buen Gobierno y un reglamento para la administración de 
los fondos municipales en el Departamento; se establecieron 
las oficinas telegráficas de Momostenango y San Cristóbal, 
y la Municipalidad deTotonicapán gestionó, aunque en vano, 
por falta de fondos, para el establecimiento déla luz eléctri- 
ca. Al señor Aguilar se le atacó por varios motivos. 
El 15 de septiembre de 1889 hizo marchar á la fuerza totoni- 
capense en medio de la retaguardia y la vanguardia de tro- 
pas que llegaron de otros pueblos, porque se susurró un 
atentado criminal, pero imaginario contra su persona; porque 
como Jefe Político, intentó tomar posesión, para uso^ particu- 
lar y en parte, del edificio llamado hoy Casa Consistorial y 
la Municipalidad se opuso; porque en el pueblo se creyó, 
quizá sin fundamento, que algunas medidas le eran sugestio- 
nadas por ciertos sujetos que no pasaban de cuatro; y por 
que muchos individuos á quienes se obligaba concurrir á la 
Escuela Nocturna ¡quién lo creyera! veían atacadas «us ga- 
rantías individuales, cuando en realidad sólo se atacaba al ig- 
norante y al vago. t ^ o- 

Al señor Aguilar sucedió en la Jefatura don José Fa- 
checo, á quien atacaron rudamente por la prensa los que abo- 
gaban por extirpar de raíz los abusos de cualquier género. 
Tardó poco tiempo en el puesto. 

(47) Este Club mandó á hacer un hermoso pabellón «^f|f^¿y 2ÍÍ1 
nistas á los EE. UU. En poder dedon ^^^'^ ^*^*\"^"i2SS3w« il 
dad para completar el valor de ellos. Bueno es que la MunnáptíHted ptgm « 

lo descuidado por el Club. 



El espíritu público había despertado. La Municipalidad 
de 1891 dio repetidas muestras de civismo, enfrentándose 
con los jefes políticos abusivos. He aquí un documento im- 
preso en la tipografía Municipal: 

"TELEGRAMA. 



Totonicapán: junio 14 de 1891 

Señores General Presidente y Ministro de Gobernación, 

Palacio-Guatemala. 

En este momento se hace cargo déla Jefatura Política y 
Comandancia de Armas J. Francisco MoUinedo: siendo éste 
señor enemigo de la Municipalidad y de la población, natu- 
ralmente también será una amenaza para ambas entidades; y 
es por eso que, previa nuestra más alta consideración y res- 
peto, ésta Municipalidad renuncia formalmente desde luego 
el honroso cargo que el pueblo le encomendara, en el caso 
de que el Supremo Gobierno, en la disyuntiva de apoyar al 
señor MoUinedo, vea con desprecio nuestra justa manifesta- 
ción. 

Alcalde i. ^, Antonio Caniz; Alcalde 2. ^, José María 
Porres; Regidor i. ^ , Miguel Córdova; Regidor 2. '^ , Fran- 
cisco Robles M.; Regidor 3. ^ , Manuel Amézquita; Regidor 
4. ^ ,Jacinto Amézquita; Regidor 5. ^ , Damián Godínez; Re- 
gidor 6. ^ , Ángel Arrióla; Síndico i. '^ , Matías Camey.^' 

La Municipalidad recibió la siguiente contestación, y el 
Ldo. Juan Barrios M. se hizo cargo de la Jefatura Política, 
restableciéndose inmediatamente la tranquilidad: 

''Casa Presidencial: junio 15 de 1891 

Recibido en Totonicapán á la i y 44' p. m. 

A Municipalidad. 

Mientras el Ministro de Gobernación y Justicia con ins- 
trucciones mías dispone lo conveniente para evitar el desa- 
cuerdo entre la autoridad Política y Civil y establecer el or- 
den en ese Departamento, esa Municipalidad debe continuar 
en el ejercicio de sus funciones, atendiendo á las necesidades 



del pueblo que les ha encomendado el cargo honroso que ca- 
da uno de los miembros de ella desempeña. 

Barillas.*' 

Iniciada la campaña electoral que tuvo por objeto la re- 
novación de los poderes del Estado en marzo de 1892, Toto- 
nicapán, fiel ásus tradiciones liberales, combatió en defensa 
de su credo fundando un club y dos periódicos que se lla- 
maron ^'El Totonicapense'* y **E1 Diablito." Nos privó el 
Gobierno de la imprenta, porque con ella hacíamos oposición 
tenaz; y entonces se compró otra pequeña en Solóla, que per- 
tenecía á don Miguel Amézquita. 

El Coronel Luis Ovalle había entrado á ejercer la Jefa- 
tura Política desde mediados de 1891; y él es testigo de las 
luchas de este pueblo en favor de las libres instituciones, 
luchas francas por la prensa, que lo atacó inconsideradamen- 
te, y en los comicios. 

''El Club Liberal" fué una asociación política bástanle 
respetable porque, con raras excepciones, sus individuos die- 
ron á conocer que merecían el honroso título de hombres de 
carácter. El mismo Club era eco de la opinión pública, la 
cual se presentó compacta; siendo digno de üotarse que en 
esta ocasión ningún ciudadano se mostró indiferente, que 
los totonicapenses inconsecuentes no pueden contarse en nú- 
mero mayor de una veintena. 

''El Club Liberal", celoso del buen nombre del partido, 
protestó enérgicamente contra los abusos de la fuerza. (Do- 
cumento núm. 21). . . 

La Municipalidad no vio con indiferencia los mismosabu- 
sos y dirigió un telegrama al Ejecutivo: 

"Totonicapán: 20 de noviembre de 1891. 
Señor General Presidente de la República de Guatemala, 

La Municipalidad ha tenido conocimiento de que kúy Mam 
sido cruelmente vapuleados en el recinto del cuartel ^^ ^^ 
des auxiliares y un agente de la misma Corporaaón. por no 
haber proporcionado unos mozos ^«°^fd^^;í;^^°í^ J^ 
hecho tanVunible es atentatorio no solo f l<>^j;«J^~^^ 
sino á la inmunidad de todo Ayuntamiento ocummos ^ 
Eiecutivo protestando respetuosa, pero enérgicamente, > pe- 
Smosseor^dene á quien corresponde la avenguación del ca- 



so, sin perjuicio de que la Municipalidad ha dado el parte 
respectivo. 

El Alcalde i. ^ , Antonio Caniz; Alcalde 2. ^ Accidental, 
Ángel Arrióla-Miguel Córdova-Francisco Robles-Jacinto 
Amézquita-Manuel Amézquita-Damián Godínez--Por la Mu- 
nicipalidad de indígenas, Juan J. Arango-Síndico i. ^ , M. 
Camey-Síndico 2. ^ , Juan R. Pacheco-P. V. Paz, Srio." 

¡De cuántos medios se valen los malos gobernantes para 
cohibir el libre sufragio! Léase la manifestación siguiente: 

"SEÑOR JEFE POLÍTICO: 

Muy sospechoso es para el partido liberal genuino que 
hoy que se están haciendo inscripciones en el Registro Ci- 
vil, este Registro esté en la Academia Militar: que Oficia- 
les en actual servicio sean escribientes, y lo que es más aten- 
tatorio, que el Alcalde 3. ^ y Auxiliares de cantones, cons- 
tituidos no sabemos por orden de quién en el mismo Regis- 
tro, sólo dejen penetrar preferentemente á ciertos indivi- 
duos. 

Usted, señor Jefe Político, ni como liberal ni como em- 
pleado, debe tolerar abusos de tal naturaleza, que significan: 
i.*^ la imposible reelección de Presidente: 2. "^ el candidato 
oficial ú otros trabajos ocultos; y 3. '^^ que el sufragio como 
ha sido siempre, será un sarcasmo sin nombre. 

Si Ud. quiere que la 'gente sensata guarde un recuerdo 
de Ud. como el de Jefes Políticos tan queridos como los Ge- 
nerales Cruz y Alvarez, escúchela opinión de esa gente sen- 
sata, que pide lo pue es suyo, como nos ha dicho personal- 
mente el General Barillas hablando de reelección. 

Si. no nos mostráramos hoy francos y dispuestos á luchar 
por el derecho, mañana el General Barillas diría que sus pai- 
sanos habían perdido su justa altivez. 

Usted, señor Ovalle, ha dicho que tendrá placer en es- 
cuchar las indicaciones de la prensa, y ésta es una ocasión 
de poner á prueba su amor á la justicia. Pedimos, pues, que 
el Registro pase pronto á un salón municipal 3^ que no ha3'a 
preferencias en las inscripciones 

B/ Pa7'tido Liberal Totonicape^ise'^^ 

El 22 de diciembre de 1891 una convención liberal, con 
el objeto de unificar la votoción en las elecciones para Presi- 



dente de la República, declaró que eran "correligionarios y 
hermanos los partidarios del Doctor Montúfar y del Gene- 
ral Reina Barrios/' I Documento número 22]. Sin embargo, 
algunos que en el terreno de los principios nada hicieron y 
que á última hora trabajaron porel General Reina, triunfan- 
te la candidatura de éste, se han valido de su nombre para 
motejar y perseguir en Totonicapán á muchos de los que de- 
fendieron la candidatura Montúfar. Sin reparar en medios 
indignos y hasta criminales, se ha verificado persecuciones 
y se ha tratado de sorprender á los gobernantes, para hacer 
nos males sin cuento. [48] 

En Escuintla, los liberales hicieron triunfarla candida* 
tura Montúfar. Lo mismo sucedió en San Juan Ostuncalco 
y San Pedro Sacatepéquez. ¿Por qué en esos pueblos los 
partidarios del General Reina Barrios no han ultrajado ni 
perseguido á sus correligionarios? 

Las elecciones municipales en Totonicapán habían sido 
reñidísimas; concluyeron á altas horas de la noche, y el Jefe 
Político hizo triunfar su voluntad por la fuerza, no sin que 
en su presencia oyera la voz del patriotismo combatiendo 
la imposición. En la elección de Diputados era impotente Im 
fuerza; pero se recurrió á medios indignos para que no vola- 
ran ciertos pueblos y aun así, el triunfo habría sido de los in* 
dependientes si las mesas electorales no hubiesen cerrado 
las votaciones por orden de la Jefatura antes de tiempo, te- 
merosa de r^^cibir una dura lección del grupo de electores á 
quienes les fué negado votar. Por eso se pidió la nulidad de 
las elecciones ante la Comisión Permanente de la Asam- 
blea. [Documento número 23] 

La candidatura oficial para Presidente del seflor Lain6esta, 
fué combatida á tal extremo que varios jóvenes quemaron on 
montón de votos enviados por la Jefatura al Jusgado 3. 
Municipal. . . . 

El pueblo libre de Totonicapán no toleró las imposicio- 
nes; protestó contra los abusos de la fuerza; pidió se respeta 
ran sus derechos políticos; vio marchar presos á sus^ hijos; 
protestó con valor por este abuso; y San Marcos y Sija die- 
ron muestras de indignación contra el Gobierno y de simpa- 
tías por el pueblo audaz. (Documentos números 24, 25, 20 
y 27). 



Í48) Hov. los que fueron reinistas se llaman pi v ^ab iy. ^ ¿C¿tiiltá« » 
su candidat¿. Lie. don Próspero Morales?-tJ üempo lo dká. 



He aquí unas muestras de carácter: 

"TELEGRAMA 

Al Presidente de la República. 

Pueblo, Municipalidad y Club protestan enérgica y so- 
lidariamente contra imposiciones descaradas del Jefe Político 
en favor de candidaturas oficiales. Así se ataca la libertad, 
las leyes patrias y se hieren mortalmente nuestros derechos 
políticos. 

Esas imposiciones promueven conflictos, y deber de Ud. 
es evitarlas. Su silencio á este respecto confirmará que Ud. 
antes que liberal, es un déspota. 

Vice-Presidente, M. Camey- Vocal i. ^, Antonio H. Ro- 
bles-Vocal 2. '^ Antonio Caniz~J. M. Porres-Leopoldo Ri- 
vera-Felipe A. Robles-Miguel Amézquita-N. Porres-Juan 
M. Rodas-M. J. Valenzuela-Regidor, Isidoro Enríquez-Re- 
gidor, F. Javier Ordóñez- Alcalde 2. ^ , Pablo V. Paz-Rodri- 
go Carranza-Jesús Espada~J. Urbano Juárez-Jesús M. Ro- 
das-Justo Juárez-Manuel Franco-Alejandro Peña-Antonio 
Hernández-Eulalio E. Juárez-Fruto Obando-Francisco F. 
González-Moisés O. de León-Manuel R. Espada-Filadelfo 
Velásquez-Por Ciriaco Pereira, Francisco F. González-Ono- 
fre Enríquez-Antonio E. Porres-Adolfo Amézquita-Adrián 
Cárdenas~G. Amézquita-Por D. Amézquita, A. Cárdenas- 
Juan A. Díaz-Miguel G. Enríquez-Manuel Amézquita-Fidel 
Amézquita-Justo Arriola-J. C. Barrueto-Pedro Cayax-Elías 
V. Cabrera, Regidor-Francisco Robles-Rafael Bercián~Por Ni- 
colás Pereira, Jesús Espada-Manuel Franco Elgueta-Basi- 
lioj. Robles-Samuel Enríquez-Francisco Turnil-J. M. Ro- 
bles-Jacinto Amézquita, Srio. -Por José Juan Zapón,J. Vás- 
quez-Mateo Tzul-Miguel G. Enríquez. Siguen firmas. 

¡PUEBLO! 

Anoche como á las 7 y media p. m. fueron puestos en 
prisión los distinguidos ciudadanos don Matías Camey, don 
Antonio H. Robles y don Antonio Caniz, sin causa ó delito 
que justifique tan torcido y tan punible ataque contra las 
garantías individuales, por haber protestado, encabezando 
á nuestros conciudadanos, contra las imposiciones de candi- 
datura oficial. 



Una escolta de 25 hombres ha conducido á dichos ciu- 
dadanos como criminales á la capital. 

La sociedad jnstamente alarmada y herida en sn digni- 
dad, protesta enérgicamente contra ese atentado que viola 

nuestra Carta Constitutiva. 

Totonicapán: 6 de enero de 1892 

Los Liberales'^ 

^'TELEGRAMA 

Al Presidente de la República. 

El pueblo con justa indignación ha visto partir presos á 
tres de sus hijos por haber encabezado aviso á Ud. de los 
abusos del Jefe Político, que es un descrédito para su Go- 
bierno. 

Se ha lastimado porque conoce que es otro rasgo de des- 
potismo, y de nuevo protesta enérgicamente. 

Manuel J. Valenzuela, J. M. Forres,}. Urbano Juárez, 
Leopoldo Rivera, Elias V. Cabrera, Filadelfo Velásqucx, A- 
drián Cárdenas, Felipe A. Robles, Miguel Amézquita, José 
C. Barrueto, Frutos Obando, Miguel G. Enríquez, Mariano 
V. Caniz, Joaquín Enríquez; por Ciríaco Pereira y por mi, 
Manuel F. Elgueta, Mariano Enríquez, Domingo Santistc- 
ban, J. Benjamín Cárdenas, Rafael Bercián, Manuel M. A- 
rrioía, Francisco S. Robles, Toribio Barrios, Jacinto Améz- 
quita, J. M. Robles, Fermín Bercián, Carlos García, Manuel 
Amézquita, Justo Santisteban, M. Fidel Aniézquita, Justo 
Juárez, Bonifacio Velásquez, Jacinto de León, Francisco 
García, Marcos Valenzuela, A. Díaz, Moisés Arrióla, R. Fo- 
rres, Gregorio García, Damián Godínez, J. M. Obando, Pe- 
dro Camey; por D. Amézquita, R. Forres, Salomón Robles, 
Antonio H. González, Antonio Avila, Justo M. Diaz, Jesüs 
Espada, Manuel J. Caniz Justo Avila, Cándido Alvarcx, 
Manuel Hernández, Antonio E. Porros. Siguen firmas. 

Totonicapán: enero 7 de 189a." 

Fué imponente la actitud del pueblo cuando salieron pa- 
ra Guatemala los presos: hombres y mujeres reunidos en la 
plaza formaron ''una procesión lúgubre" y fueron á encnnii- 



nar á aquéllos hasta las orillas de la ciudad. En medio del 
sordo rumor de la multitud se oyó un ¡muera! contra los opre- 
sores. 

Los ataques por la prensa al señor Ovalle eran furibun- 
dos é hijos de la pasión política. La imprentita comprada 
en Solóla era temible: de allí salían pequeñas hojas sueltas 
que se llamaban Los chocolates de Ovalle popularmente. 

El descontento era grande, y llegó á reemplazar al señor 
Ovalle don Diego Ariza, quien, no obstante lo crítico de 
los acontecimientos, supo gobernar con tino y calmar los 
ánimos. 

El Ldo. Elfego J. Polanco calificó de digna y levantada 
la oposición á las candidaturas oficiales; la Asamblea le ad- 
mitió la renuncia de Diputado, pero fué reelecto. Hay que 
advertir que el señor Polanco tenía simpatías en Totonica- 
pán; mas por ser candidato oficial fué combatida su elección. 

He aquí un manifiesto: 

^^A LOS TOTONICAPENSES. 



"Si no ha mucho se ha visto con tristeza deprimida la 
acción del pueblo soberano por los juegos de la política ofi- 
cial, hoy no puede menos que contemplarse con satisfacción 
que ese pueblo recobra sus hollados fueros y no consiente ni 
consentirá más que se violen arbitrariamente sus derechos ni 
continúen siendo letra muerta la Constitución y las leyes, 
ante la voluntad de los modernos Besares que con el nombre 
de Presidentes reinan y gobiernan en casi todas las repúbli- 
cas^de la América Española. 

"Los aviesos manejos del Ejecutivo al imponer candida- 
tos para renovar el personal de la Administración para el 
próximo período constitucional, ha levantado enérgicas pro- 
testas de parte de muchos pueblos de la República y produ- 
cido la lucha que existe entre aquel Poder y los partidos po- 
líticos, que desean completa libertad en el sufragio y deste- 
rrar para siempre la pésima 3^ corruptora costumbre de los 
candidatos oficiales, que ha convertido las elecciones en far- 
sa ridicula y hace de los Padres de la Patria, no los represen- 
tantes de la Nación, sino los mandatarios del círculo que go- 
bierna, para defender personales intereses con mengua de 
la honra y bien estar del país. 

"Últimamente ha llegado á mi noticia que en las recien 
pasadas elecciones de Diputados á la Legislatura por el dis- 



trito de Totonicapán, obtuve la mayoría devotos como can- 
didato del Gobierno, y que para alcanzar esa mayoría fué ne- 
cesario emplearla violencia y otras medidas que restringe- 
ron la libertad de los electores é impidieron el triunfo de 
las personas postuladas por los partidos. 

Sean ó no ciertos, creo de mi deber manifestar á mis 
conciudadanos y correligionarios totonicapenses, que, con- 
secuente conn:is principios, basta que mi candidatura haya 
salido de la alta esfera gubernamental para que no acepte la 
representación del distrito de Totonicapán, ya que ella fué 
impuesta }' no nacida del sufragio libre. 

Si les pu(bic.' ce ,a República ro peTmit:crpn la impo- 
sición de candidaturas oficiales y siguieran la digna y levan- 
tada conducta de Quezaltenango, Totonicapán y Huchuete- 
nango, llegaríamos á tener el verdadero gobierno del pueblo 
por el pueblo. 

Tiempo es ya de que nuestra querida Patria se enca- 
mine por la amplia vía de la libertad á la realización de sus 
destinos. Estamos en los albores de esa era, y ojalá que á la 
sombra de la paz se inaugure felizmente el 15 de marxo de 
1892. ---Bien venida sea. 

Quezaltenango: 15 de enero de 1892. 

ElfegoJ, Pólancor 

El 21 de enero fué herido alevosamente Ciriaco Pereira 
por Isidoro Cifuentes, y aquél falleció á los pocos dias. Esto 
fué resultado de la efervescencia de las pasiones políticas, y 
se asegura que Cifuentes obró sugestionado por alguien. 

Hemos encontrado un impreso que dice: 

"MARTIK 

DE LA LIBERTAD. 

Acaba de cerrar los parpados para siempre 

EL VALIENTE JOVEN LIBERAL 

CIRIACOPEREIRA. 

Un sicario dio fin á la existencia del patriota 

Totonicapán viste de luto, y viste de V"'<> P^^^"J ¿ "f^" 

sinato de Pereira significa un asesinato frustrado á la can- 

sa de la libertad bien entendida. 

¡Asesinosüsicarios! vuestro puñal, vuestras balís y vnes- 



tro veneno fué dirigido no á Pereira, el valiente temido; vo- 
sotros pretendisteis, miserables, acabar con el patriotismo. 
Os conocemos, porque la sangre de la víctima ha salpicado 
vuestra enlodada frente La sociedad os tiene horror co- 
mo á las fieras. 

¡Pobres patriotas! Así pagan su abnegación y su desin- 
terés 

Los cadáveres de Lucrecia y Virginia, fueron símbolo 
de libertad y patriotismo para los romanos. Pereira, oscuro 
y humilde mártir de la libertad, al descender á la tumba ase- 
sinado cobardemente, nos recordará la redención suspirada 

del pueblo 

El Club Liberal 

Totonicapán: enero 27 de 1892" 

El 15 de febrero varios individuos, entre los cuales hay 
pocos totonicapenses, publicaron una contra-protesta por la 
elección de diputados; pero ese papel fué contestado brillan- 
temente por el impreso intitulado ''Totonicapán y la Asam- 
blea. ^^ (Documentos números 28 y 29). ¡Qué tristeza servir 
de escabel al despotismo! Y qué hermoso combatir por la li- 
bertad!! 

Triunfó el partido liberal, y el Ciudadano José María 
Reina Barrios ascendió á la Presidencia de la República. To- 
tonicapán estuvo de plácemes por el triunfo de las ideas', sus 
hijos habían combatido la reelección y á los enemigos de la 
Revolución de 187 1. (49) 

El 15 de marzo fué celebrado con un baile popular en 
casa de doña Dominga Mota de Porres. 

Examinando el carácter del pueblo que á grandes rasgos 
damos á conocer, se deduce hasta la evidencia que ese pue- 
blo ama de corazón los principios: que nové grandes á los 
gobernantes, porque no se arrodilla ante ellos. Totonicapán 
respeta el principio de autoridad mientras éste no se desvir- 
túe por el abuso, y de tiempo atrás ha combatido á sus ti- 
ranos. 

Aquí se dice: "La Francia empleó una guillotina en la 
revolución que la ha transformado, como al mundo ence- 
ro mas no por ésto los franceses adoran hoy la guillotina. 

En los tiempos que cruzamos, poner verdugos como autori- 
dades es abofetear la civilización, es infamar los principios de 
la Revolución de 1871." 

(49) El General Barillas reconoce hoy el mérito de los ataques contra él, por ser nacidos de la 
sinceridad política. 



Y cuando vulgares mandarines por imprevisión y capri- 
cho délos gobernantes hacen del Departamento una satrapía, 
aquí también se dice: 

"Es cierto: son los gobernantes de Totonicapán virtuo- 
sos; los gobernantes son los viciosos intransigentes. Tenemos 
mucha fé en la ineludible ley de las compensaciones; y si no 
hubiéramos muerto de pesar al ver la honradez combatiendo 
en lucha desigual con la tiranía y ésta protegida. ¡Sarcasmo 
de la Historia!! 

"Y porque se ha desnudado áesa canalla pestilente con 
franqueza y sin temor, por eso Totonicapán es ingobernable. 

"Ingobernable porque denuncia los vapulamientos. 

"Ingobernable porque denuncia los robos que los emplea- 
dos hacen á la Hacienda Pública. 

"Ingobernable porque no consiente que asesinos y esta- 
fadores deshonren los empleos públicos. 

"Ingobernable porque no adula á los mandatarios. 

"Ingobernable porque no sufre en silencio quese le cru- 
ce el cuerpo con el látigo con que se le cruzó al pobre escla- 
vo en tiempos de barbarie. 

"Ingobernable porque su ardiente deseo e«5 «'^«•ener in- 
cólumes los sagrados derechos del hombre. 

"Y si por todo esto se llama ingobernable á Totonica- 
pán, está bien; pero antes le convertirán en cementerio, que 
permitir que una cáfila de canallas déspotas lo someta á la 
vil condición de esclavo.'* [50] 

¡Pobre pueblo! No se le ha querido comprender. "Los 
capítulos más gloriosos de su historia son en general, aque- 
llos que refieren los dolores en medio de los que su carácter 
se ha desarrollado. El amor á la libertad y el sentimiento pa- 
triótico pueden haber hecho mucho, pero la prurba y ^}^\ 
frimiento noblemente soportado han hecho más que todo. 

(Smiles). r 1 r» A- 

Oh! sí; la ley de las compensaciones es fatal. Como dice 
un pensador centro-americano, el Ldo. don Salvador ralla, 
"Al través de los dolores sociales, de las -onvulsiones poHli- 
cas, de todas las amarguras, de todas las tiranias que ago- 
bian con su pesadumbre el lomo de los pueblos, tienen éstos 
su regeneración; el progreso. La Naturaleza, madre univcr- 
sal, posee el secreto de sus destinos: hace cesar la vida y la 
da constantemente, mata y cría á la vez' 

(50) Parte de una hoja suelta íntit"!»^ » J^*" i^^^^SSlSli ^T^VlL^ét ttM^t» 
Caniz y publicada por este mismo .v^don^J osé yj;^J^*^^|g^^^L^|^^r^nB^;iii|i ''^^^ — TTK».^. 



cha hoja es tan furibunda en otros conceptos como 
lo de "El veneno para los tiranos es la prensa. 



^iáíííááÉ^fc.. 



y^n puebl© de tes jeitos 

Apuntamientos para su lilstorin* 

Libro IV. 

í^a/égoiá> ftiográfícoé. 

CAPITULO 1 

Don Macario Rodas— Dotí Fennin Enriquez—Dam ManutiJ, Aram^ 
go—Don José Marta Forres Escobar— Don Mariano Ángel di Léém^^Bi 
Doctor Quiñones- -Don Ignacio Rodas— Don Vicente Carransm^Dmi J^ti 
María Samayoa hijo— El Coronel Afre—El Coronel Forres- Dcm ¡Myjum 
Sánchez— Don Urbano Sánchez- Don Gabriel Finillos—El General I sub^m 
Bar illas — El Coronel Garda Elgueta—Don Doroteo Camey—El Lkdo. 
Quintana — Don Cayetano Ainézqnita — Don Nicolás A. Cif nenies- Eí Li- 
cenciado Emilio de León. 



Don Macario Rodas. 



Aunqjr v\ ccii'.> M^.tifr^ \ -;: -• -. \ ■•■.■% • 
el caiácltT asfi,' ir.i \\\X\ <•: .»-. - : . 



Este distinguido patriota figuró en tiempo de la Fede- 



^H ración. 

^B El, donjuán Paz y otros fueron de los conjurado» piura 

T" el asalto del cuartel de Quezaltenango el 5 de noviembre de 
1828. Por ese tiempo Morazán comenzaba á cubrirse de glo- 
ria; el asalto fué contra las autoridades que sostenían el régi- 
men de Aycinena, y Rodas no pudo llegar á tiempo con tro- 
pas de Sil a á Quezaltenango. La conjuración no tuvo el éxi- 
to deseado; pero Morazán, con quien simpatizaban los totoni- 
capenses, llevó á feliz término la revolución de 1829. 

Durante la sabia y liberal administración del Doctor Cal- 
vez, el señor Rodas fué Vice-Presidente y Secretario de U 
Asamblea del Estado de Guatemala, y el Gobierno lo comisio- 



nó para que en conipafiía del Doctor José Matías Quiñones, 
tratara con Carrera en 1838 y lo hiciese entrar al orden. Go- 
bernó el "partido" de San Marcos. 

Al Estado de los Altos prestó grandes é importantes ser- 
vicios como individuo del Poder Ejecutivo y diputado á la 
Asamblea Constituyente. Esta lo nombró como uno de los 
comisionados para formular el proyecto de Constitución del 
naciente Estado. 

En Totonicapán desempeñó la Jefatura Política [1838] y 
en varias ocasiones cargos municipales. 

Fué Diputado á la Asamblea Contituyente de Guatemala 
en 185 1, formando parte de la minoría liberal con los R. R. 
Asturias, Alburez, Trabanino, Rodríguez, Dardón, Padilla, 
y Enríquez; y firmó el Acta Constitutiva cuando ésta "toda- 
vía dejaba una sombra del régimen republicano." 

Rodas pertenecía de corazón á la escuela liberal y jamás 
apostató de sus ideas. Por eso no vuelve á figurar más en la 
escena política cuando Gálvez y Barrundia estaban en el des- 
tierro. 

Dueño de considerable fortuna, su posición social era un 
escudo para conservar su independencia en medio de los 
vaivenes de la política. 

Por los puestos públicos que desempeñó en aquellos 
tiempos en que el poder no era una mina de oro, ni la inmora- 
lidad política escandalizaba, podemos decir que don Macario 
Rodas fué hombre de méritos como inteligente y honrado. 

¿Dónde yacen en Totonicapán los restos del patriota? 

¡En el olvido, hasta de su propia familia! Pero ésto acaso 

sería disculpable; hay más: se ignora donde está la tumba 
sobre la cual pudiera la juventud depositar una corona!! 



Don Fermín Enríquez. 



Cada paso de progreso en la historia de nues- 
tra raz a se ha hecho en medio de las oposiciones y 
de las dificultades, y ha sido hec'io y consoli lado 
por los hombres intrépidos y valientes que guiaban 
á los otros en el dominio del pensamiento; esos hom- 
bres eran grandes inventores, grandes patriotas y 
grandes trabajadores en todas las sendas déla vida. 

Samuel S miles. 



El 8 de julio de 1805 nació en esta ciudad el señor Enrí- 
quez, siendo sus padres don Mariano Enríquez y doña Josefa 
Ronquillo. 



No obstante que Enríquez no estuvo en colegios ni en 
las aulas universitarias, su talento rompió con las enseflan- 
zas de la época. La lectura atenta de libros prohibidas y pe- 
riódicos, hicieron de él un hombre de ideas avanzadas. 

Fué testigo de las luchas por nuestra independencia, y 
teniendo una memoria feliz recordaba con detalles los gene* 
rosos esfuerzos de los pueblos kichées cuando, signiendo el 
noble ejemplo del Doctor Ruiz y Manuel Tot en las célebres 
juntas de Betlen, dieron el grito de independencia en Toto- 
nicapán proclamando rey á Atanasio Tzul. 

Por temperamento era liberal. 

En 1828 formó parte de los conspirados que asaltaron el 
cuartel de Quezalte nango. 

Sirvió al Estado de los Altos, desempeñando pnestoa 
importantes. Por decreto de 19 de abril de 1839, la Asam- 
blea Constituyente lo nombró Magistrado Suplente de la 
Corte Superior de Justicia; fué Diputado Secretario de la 
misma Asamblea; y representando á Totonicapán como el 
Doctor Quiñones, el Licenciado José Antonio Azmitia y don 
Basilio Córdova, firmó las bases constitucionales del Estado. 

El aciago afio de 1840, la hecatombe de Quezaltenango 
fué prólogo de futuras persecuciones y martirios para las 
literales altenses. Más tarde, Fermín Enríquez, el patríela 
sin tacha, marchó preso con otras víctimas á las inhospitala- 
rias playas del Golfo Dulce, estando algún tiempo prisione- 
ro en el Castillo llamado entonces "San Felipe argollas de 
oro"; pero ni el destierro, ni los grillos, ni el cadalso en pers- 
pectiva hicieron apostatar al patriota. jQué carácter! Loa 
liberales que simpatizaban con Morazán, á cada persecncidn, 

á cada ultraje, contestaban con el heroísmo y la dignidad 

y muchas veces ese heroísmo y esa dignidad, fueron el escn- 
do donde se estrellara impotente la cólera del despotismo. ^ 

Totonicapán debe no poco á su ilustre hijo, que no vaci- 
ló en exponer su vida y su hacienda en difíciles circanstan- 
cias.En cierta ocasión. Carrera exigió tres mil pesos en el tér- 
mino de dos horas, so pena de que los vecinos corrieran la 
misma suerte de don Roberto Molina en Ouezaltenango; y 
Enríquez, que entonces estaba perseguido, fué á su casa, to- 
mó la cantidad que exigía Carrera y la envió á la Munia- 

palidad. . • j j ^ 1 -^ 

En otra ocasión. Carrera conoció en esta ciudad a la se- 
ñorita Mercedes*^^* y quiso que le llevasen por la fucna una 

víctima ; mas Enríquez afrontó las iras del tirano haciendo 

un sacrificio en pro de la mujer; dio aviso oportunamente á 



la familia de la joven y ésta pudo salvarse saltando las pare- 
des de su casa. El tigre no pudo cebarse en la gacela. 

Los Altos dieron el grito de independencia de Guatema- 
la en 1848. Enríquez, consecuente con su credo, aparece en 
la escena política, representando, como don Francisco Sán- 
chez, á Totonicapán en la Junta Electoral Constitutiva del 
Estado. Fué Secretario de esta Junta y uno de los más fir- 
mes sostenedores de aquel movimiento popular. 

Figuró en la minoría liberal de la Asamblea Constitu- 
yentede Guatemala en 1851. Firmó elActa Constitutiva cuan- 
do ésta ^^todavía dejaba una sombra del régimen republica- 
no"; y siempre fué en Totonicapán opositor sistemático de 
Carrera. Por ésto más tarde tuvo la audacia de poner ban- 
derolas en su casa con esta inscripción: Murió Carrera: ¡mue- 
ra con ¿V, el Acta Constitutiva! La sombra del régimen repu- 
bicano había desaparecido con la Presidencia Vitalicia. 

Progresista, sirvió con diligencia al municipio, contribu- 
yendo á los adelantos materiales. 

Aquel carácter comprendía que los municipios son 
el alma de la democracia en la moderna concepción del Es- 
tado; y cuando el Corregidor García Salas llamó descortes- 
mente al Alcalde y quiso monopolizar el comercio del trigo, 
Enríquez, con energía y dignidad, se hizo respetar. 

Franco, sincero, sin alma pequeña, externaba sus ideas 
en aquel tiempo. 

El clero era blanco de sus tiros, y calificaba al Papa con 
duro epíteto que oían con asombro casi todos los que le es- 
cuchaban; pues entonces estábamos en una época esencial- 
mente teológica. 

En una fiesta de familia, habló francamente ante las au- 
toridades departanientales;y por sus opiniones, sin duda con- 
trarias al Gobierno, el patriota fué á la prisión de orden del 
Corregidor. 

Decidido partidario de la instrucción pública, compren- 
día la gran necesidad de educar á los indios, entre quienes 
se había hecho popular. Pedía luces para el pueblo, y como 
no lo hizo de rodillas, Carrera indignado asestó una bofetada 
al patriota que nunca se humilló 

Los halagos del poder nunca pudieron atraerlo por su 
carácter independiente. 

Testigo de nuestras luchas civiles, veía con tristeza que 
las conquistas alcanzadas por la revolución de 1829 hubiesen 
desaparecido; pero siempre tuvo fé en el porvenir, como todo 
hombre de convicciones políticas arraigadas. Todavía con- 



servaba sus bríos en 2871, y saludó con entusiasmóla anrora 
déla Reforma: firmó el acta de pronunciamiento de Totoní- 
capán contra el gobierno caduco del Mariscal Cerna; pidióla 
expulsión de los jesuítas; y en la Junta Patriótica fundada á 
su iniciativa y del Coronel Afre, se oyó su voz respetable, 
abogando por la libertad y el adelanto. 

Durante el Gobierno García Granados sirvió la Adminis- 
tración de Rentas del Departamento. 

Sus intereses vinieron á menos por achaques de la edad, 
y murió casi en la miseria el 4 de mayo de 1883. 

"Totonicapán todo debió haberse conmovido á la noticia 

de su fallecimiento contempló sus pobres funerales con 

desdeñosa indeferencia y lo dejó impasible, en la decrepitud 

llegará la tumba Sin embargo, los indios en su senci- 

lio lenguaje llorando sobre su ataúd decían: ¡ Amalaya raka- 
val kaJmleuHxkam ri alian tiínit^ri rinaoli timit^ ri oher ahau! 
(¡Oh dueño de la naturaleza! ¡Murió el señor del pueblo, el 
genio del pueblo, el antiguo señor!)'* 

La Municipalidad de Totonicapán, á iniciativa de don 
Manuel G. Elgueta, ha mandado colocar en su salón de se- 
siones el retrato del señor Enríquez, á cu3'a memoria dedicó 
una velada la sociedad "Unionista Cabanas** y cuyo nombre, 
como humilde recuerdo, tiene una de las calles de aquella ciu- 
dad. Siquiera esas pequeñas manifestaciones de gratitud al 
patriota 

No comparemos á Enríquez con Bolívar y Colón como 
hacen las plumas alquiladas, endiosando á ciertos hom- 
bres Enríquez es un modelo de carácter: he ahí su me- 
jor elogio. 



Don Manuel José Arango 



El hombre amen 
mieatos y nto «cu» wInviívu. 



Su nombre figura al lado de Barrundia, Aycinena, Ge- 
rardo Barrios v otras notabilidades de Centro Aménca en el 
Congreso Federal de 1S38. En el seno de este Congreso abo- 
gó por la creación del Estado délos Altos. 



Aunque no era letrado, lo mismo que don Fermín Enrí- 
quez, por decreto de i8 de julio de 1839 la Asamblea Consti- 
tuyente del Estado de los Altos lo nombró Conjuez de la Cor 
te Superior de Justicia. 

Después del año 1840, fué perseguido y estuvo preso en el 
célebre castillo de San Felipe;y porque simpatizaba conMora- 
zán, se le acusó de conspirador, lo mismo que á otros dis- 
tinguidos ciudadanos. 

En 1844 el Consejo Constituyente de Guatemala eligió 
Presidente de Guatemala al Teniente General Rafael Carrera 
por dimisión de Rivera Paz. El señor Arango fué Secretario 
de aquel alto cuerpo. 

El autor de la "Reseña Histórica" dice, hablando de esa 
elección, ''Entre los individuos del Consejo había progresis- 
tas que dieron su voto á Carrera. Qué tristeza! 

*'Más triste aún fué mirar en el Consejo individuos de 
los Altos, que votaban por el verdugo de Quezaltenango. 

"Ellos creían, sea dicho en honor de su sinceridad^ pero no 
del acierto de sus cálculos, que podían arrancar á Carrera de 
manos de los nobles para conducirlo por una senda liberal y 
progresista mientras se regularizaba el país; y algunos actos 
extraordinarios que parecieron felices los afianzaron más en 
esta creencia. Qué error!! 

"Cómo era posible que Ariza, Gálvez, Ponciano, Arrazo- 
la, Juárez y Arango, arrebataran la presa de las garras de 
los nobles? 

"Los Aycinenas, Pavones, Batres y Pinoles contaban 
con ramificaciones, con un clero atrevido y audaz, con las 
costumbres tradicionales y con otros elementos de que care- 
cía aquel diminuto cuerpo legislativo.'^ 

En 1848 el señor Arango era Corregidor de Totonicapán, 
cuando Quezaltenango dio el grito de independencia de los 
Altos. Los montañeses le obligaron á abandonar la ciudad; 
pero después del desastre de Patzum continó en el mismo 
puesto, que pasó á servir á poco tiempo en Solóla. 

Consolidado el régimen teocrático-militar en Guatemala, 
los altenses, con raras excepciones, fueron excluidos de los 
puestos públicos importantes. Rodas, Enríquez y Arango 
no vuelven á figurar en las asambleas. 

En las elecciones para diputados del Departamento el 11 
de septiembre de 1853, eran candidatos populares Arango y 
Enríquez; pero triunfáronlos candidatos oficiales Coloma y 
Balcárcel. Aquellos obtuvieron insignificante número de 
votos; y, aunque hubiesen obtenido la mayoría, quizá no les 



habrían concedido asiento en la Asamblea. La célebre JunU 
del 21 de octubre de 1854 proclamó en Guatemala la presi- 
dencia vitalicia de Carrera; y ningún áltense figuró en esa 
Junta: estábamos excluidos de la política, porque **el conser* 
vatismo es una planta exótica en Occidente/* 

El señor Arango cometió errores políticos, como decían 
sus contemporáneos; pero sus servicios á la patria y sus pa- 
decimientos no se eclipsan. 

La verdad hace resaltar los méritos de quienes yacen ol- 
vidados en la tumba. 

Los pensamientos y las acciones humanas son una he- 
rencia: aceptemos lo grande de nuestros antepasados! 



Don José M!! Forres Escobar 



£1 valor de los niártirr« de m fl ao «i ■• 
glorioso que el de los mártires de k citada. 



El patriota cuyo nombre encabeza estas lincas tuc hijo 
de un hombre público notable en Centro-América: don José 
Bernardo Escobar, miembro conspicuo del partido liberal. 

Forres Escobar siempre militó en el mismo bando poH- 
tico de su ilustre padre; y los que lo conocieron y le trataron, 
dicen que era todo un hombre de carácter. 

Allá en otros tiempos, San Martín Jilotepeque y Toto- 
nicapán eran pueblos que contaban con distinguidos patrio» 
tas; y Forres Escobar fué el portavoz de nuestras relacio- 
nes y simpatías con los hijos de la tierra de Albures. 

Empuñó la espada en defensa de nobles ideales. Peleó á 
las órdenes del General Agustín Guzmán, y su nombre figu- 
ra éntrelos jefes y oficiales que firmaron los célebres trata- 
dos del "Rinconcito" en 1838 y 1839. 

Fartidario incondicional de la autonomía del Estado de 
los Altos, jamás transigió con los enemigos del Estado; por 
que tenía entera fé en la justicia y el derecho. 

Hombre de acción, pensaba que la libertad á las veces 
se conquista con las armas. Fué al campo de baUlla á las 
órdenes de don Serapio Cruz en defensa délos Altos; peleó 



con arrojo en Patzum, cayó prisionero y las armas enemigas 
le dieron muerte. 

En las orillas de Patzun quedaron enterrados los despo- 
jos del valiente cuya muerte diz que fué sentida aun por el 
mismo Carrera. ¡Tal es el cariño y respeto que inspiran los 
hombres de valor moral! 

Grandes honores se tributan á los que han ceñido espa- 
da, portando galones talvez inmerecidos: la Ordenanza así lo 
manda; pero el más alto honorantela posteridad, es decir del 
hombre '^murió como valiente, es un mártir de su fé!" 



Don Mariano Ángel de León 



I.OS anales de los buenos tienen sobre todo una 
gran utilidad; conmueven nuestros corazones, nos 
inspiran esperanza y ponun aeiante de nosotros los 
grandes ejemplos, 

Samuel Smiles. 

Este modesto ciudadano sirvió á su patr!a en tiempo de 
la Federación. 

Durante la administración del Doctor Gálvez, Jefe del 
Estado de Guatemala, fué Gobernador Civil de la ciudad de 
Totonicapán, de 1836 á 1837, y durante la epidemia del có- 
lera morbus prestó importantes servicios á la humanidad. 

En 1838 peleó á las órdenes del General Guzmán contra 
Carrera, y suscribió los tratados del "Rinconcito,'' lo mismo 
que los jefes y oficiales totonicapenses Rafael Collado, Víc- 
tor Forres, Rafael Espada y José María Forres Escobar. 

Sirvió á su pueblo natal varias veces, desempeñando car- 
gos consejiles con patriotismo y honradez. 

En 1852, de León y los distinguidos ciudadanos Fran- 
cisco Sánchez, Víctor Forres y Macario Rodas, fueron candi- 
datos populares para diputados; pero triunfaron don Luis 
Batres y don Joaquín Mont del partido conservador. 

En 1871, cuando Méndez Cruz llegó á Totonicapán, el 
señor de León le prestó auxilios. 

Testigo de nuestras luchas civiles, pudo convencerse de 
la influencia perniciosa del clero en el destino de los pueblos; 
y vio, como Enríquez, lucir la aurora de la Reforma. Su nom- 



bre figura en el acta que levantó Totonicapán pidiendo la ex- 
pulsión délos hijos de Loyola. 

No figuró en la alta política apesar de que sus conciuda* 
danos quisieron llevarlo á la curul de Diputado, porque loa 
conservadores se habían entronizado en el poder; y aunque 
no era exaltado como Enríquez, conservó siempre en la me« 
moria la consigna del soldado liberal. 

Figuró entre los ciudadanos independientes por su posi- 
ción social, conquistada con el trabajo honrado. 

Amigo del adelanto, procuró la educación de sus hiioa 
cuando ir alas aulas de Guatemala costaba mucho dinero. 

Falleció á una edad avanzada, y su nombre es recordado 
con cariño. 

¡Qué bien se define por sí mismo el carácter de nuestros 
antepasados! Don Mariano Ángel de León, después de haber 
sido Gobernador Civil, no se creyó deshonrado porque lo 
eligieron Alcalde: en nuestros tiempos no faltan quienes 
vean con desprecio los cargos consejiles porauc han servido 
algún empleo superior. ¡Qué patriotismo el de hoy! 



El Dr. José Matías Quiñones 



„ áhab—Mp— »y»<> 




Este notable sacerdote, originario de León- Nicaragua, 
desempeñó por mucho tiempo el curato de Totonicapán, y es 
un personaje histórico digno de conocerse. 

Diputado á la Asamblea del Estado de Guatemala, co- 
mo opositor, aprobólos procedimientos de Sacatcp^uei con- 
tra el Gobierno progresista del Doctor Calvez y pidió que se 
declarara benemérita á la ciudad de la Antigua por aquellos 
procedimientos, que se enlazan con un acontecimiento tras- 
cendental: la aparición del Estado de los Altos. 

El Doctor Quiñones siempre tuvo simpatías por los Al- 



tos, y por eso él y los representantes Vidaurre y Estrada 
fueron de opinión en lá' Asamblea de que la proclamación 
del nuevo Estado se reservara á las consideraciones del Con- 
greso Federal; debiendo el gobierno de Guatemala, mientras 
tanto, conservar con estos pueblos pacíficas y amistosas re- 
laciones. 

En febrero del ano citado, el gobierno le dio comisión 
para tratar con Carrera y hacerlo entrar al orden; pero el 
audaz guerrillero desmintió que los clérigos tuviesen influjo 
en su ánimo en ciertas circunstancias. 

El catolicismo no puede ni debe transigir con las doctri- 
nas y los principios que lo minan en su base. Por eso los clé- 
rigos están en el deber de combatir las innovaciones con- 
trarias á la religión. El Doctor Quiñones combatió el matri- 
monio civil, que con el juicio por jurados eran los adelantos 
más preciosos implantados en tiempo del Doctor Gálvez en 
Guatemala, como más tarde lo cambatieron el Doctor Arroyo 
y el Doctor Mérida [este último al tratarse del divorcio ab- 
soluto.] 

Diputados liberales de la talla de Escobar y Diéguez 
eran, sin enibargo, de la misma opinión que el Doctor Quiño- 
nes: ellos pensaban sinceramente que por lo avanzado, las 
leyes de Gálvez no correspondían al estado social. 

Y las sombras de la noche eclipsaron el progreso 

Morazán, que cometió el error político, á nuestro humil- 
de juicio, de guardar consideraciones indebidas á sus enemi- 
gos conservadores, nombró á los ciudadanos José Francisco 
Barrundia, José María Castilla, Basilio Zeceña y al Doctor 
Quiñones para tratar por segunda vez con Carrera. ¡Qué 

error, nacido quizá sólo de un corazón magnánimo! 

Morazán hubo de lamentarse, diciendo: "Es muy sensible 
paramíque personas de tanta respetabilidad, crédito y pres- 
tigio en la República, hayan sido desoídas, insultadas grave- 
mente y aun expuestas á un horroroso asesinato." 

Al Estado de los Altos prestó sus valiosos y patrióti- 
cos servicios. Fué Presidente de la Asamblea, y cuando se 
instaló ésta en Totonicapán pronunció el sermón político- 
religioso que, con otros documentos importantes encontrarán 
nuestros lectores como apéndice de este opúsculo. 

Influyente en la política, pensó que por su medio se 
abrirían las puertas de los Altos al Arzobispo de Guatemala 
Fray Ramón Casaus y Torres; pero la proposición que hizo 
á la Asamblea Constituyente en 1839 fué desechada. 

Como el patriota Enríquez, salvó á Totonicapán de las 



I 



iras de Carrera en una triste ocasión; logrando providcDcial- 
mente que sus razones y súplicas no fueran desoídas. 

El Doctor Quiñones era un sacerdote ilustrado; su bi- 
blioteca no le servía de adorno simplemente, y estudiaba con 
tesón. Pero cuántos sacerdotes hay que viven entre las pa- 
redes del egoísmo impío El nó; convirtióen colegio el 

convento y allí educó varios jóvenes, entre quienes algunos 
llegaron á ser sacerdotes. He aquí algunos discípulos: Ra- 
fael y Lucas Arrióla, Benedicto Enríquez, Santiago Pérez 
Quiñones y otros. 

Ejemplar en el cumplimiento desús deberes eclesiásti- 
cos, obtúvola honra de ser nombrado Vicario General del 
Estado de los Altos; é hizo guardar la disciplina más severa 
entre sus subordinados. 

Las funciones religiosas se verificaban en su tiempo con 
todo el rigor de liturgia, sobresaliendo por su solemnidad la 
celebración del Sagrado Corazón de Jesús. 

Tildado de liberal, no volvió á figurar en los puchtus pú- 
blicos consolidada la administración Carrera, y falleció en 
1853. Sus restos yacen al pié del altar mayor de la iglesia 
parroquial de Totonicapán. 

En tiempo del Doctor Quiñones, el convento era punto 
de reunión donde distinguidos patricios debatían sobre la 
política centro-americana y en especial de la suerte de los 
Altos; allí el eclesiástico modelo, amigo del pueblo y de U 
iuventud. ¿Y después? Después ¡Cuánta diferencia! 

Hemos visto sacerdotes corrompidos en perpetua orgia» 
rodeados de queridas y en su afán de recoger dinero, vender 
á la ignorancia por una triste peseta el sacramento de la con- 
fesión; y hemos visto también que los enemigos del pueblo 
y de la juventud han encontrado un refugio en el convento 

para realizar siniestras miras [51 |¡Oj ala todos nnes- 

tros curas fuesen como el Doctor Quiñones por sus virtudes 
y como Figueroa y Ror.al por su amor ala libertad y al pro- 

^'^' El sacerdote que habla en favor ^^ ja humanidad opn. 
mida: que practica la caridad en su nianifestación inás ^«^^ 
de cual es dar á la niñez y la juventud el P"»^'^?^^^ 
sacerdote que cumple con su deber, es digno de admiración 

como un gran carácter. 



(51) Nonos referimos al presente. 



i88. 



Don Ignacio Rodas 



Las mejores causas han tenido que luchar contra 
bastantes osbstáculos, y muchos combatientes han 
muerto sobre la brecha antes de tiiunfar. 

Samuel Seniles. 

Don Ignacio fué hijo del ya conocido patriota Macario 
Rodas. 

Hombre de talento claro, adquirió en las aulas sólidos co- 
nocimientos y pudo divorciarse del espíritu teológico de su 
tiempo por el libre examen. 

Analizaba sin ambajes y con maduro criterio el cato- 
licismo. 

Era franco como Pablo Vicente Paz, y por las opiniones 
atrevidas que sustentaba fué calificado de hereje. En otros 
tiempos, existiendo la inquisición. Rodas habría ido al potro 
ó las llamas. Cuando él era oído con escándalo de las almas 
sencillas, afortunadamente no existían en Totonicapán jesui- 
tas ni frailes que lo persiguieran; el cura párroco era un sa- 
cerdote humano é ilustrado, el Doctor Quiñones, incapaz de 
perseguir á sangre y fuego á los herejes, pero sí muy severo 
en la imposición de penitencias á sus feligreses. 

Rodas estaba muy lejos del ateísmo incomprensible; y 
ha de '^aber conocido bien la Historia^ Sagrada, porque al 
par de sus ataques al catolicismo, decía "que sólo en Cristo 
tenía fé." Era, pues, todo un cristiano, y sin embargo se le 
tildaba de hereje y ateo, como se califican hoy por los into- 
lerantes álos libres-pensadores con esos mismos epítetos. 

Aquella inteligencia robusta tenía que asfixiarse en el 
medio ambiente de la época, y no tuvo campo de acción. 

En los últimos momentos de la vida, es cuando los anti- 
clericales son acosados por los clérigos para abjurar de la he- 
rejía, y cuando Rodas estaba moribundo todavía sostuvo que 
la confesión no era eficaz sino ante la presencia del Hombre- 
Dios; mas, cuando aquella alma quedó fuera de sí por inten- 
sos dolores, diz que al fin se confesó á la voz del sacerdote, 
que entre otras exhortaciones decía con acento grave y so- 
noro: "¡Don Ignacio Rodas, sálvese !" El sacerdote ab- 
solvió de culpa y pena al hereje, y ^\ alma de éste voló á la 
eternidad 

Se refiere que al entrar el Viático á la casa del moribun- 



do, hubo un horrible huracán, que causó esoanto en el pue- 
blo; y éste interpretó tal coincidencia diciendo que el Diablo 

tenía que ver en ello. 

Los hombres que logran emanciparse de las preocnna- 
Clones de su época, revelan carácter; y si asediada por el 
enemigo como combatientes han muerto antes de tnunfar 
llevando la convicción íntima de sus ideales, merecen que 
su nombre sea conocido de la posteridad. 



Don Vicente Carranza. 



Loe hombra. ca m 
una esfera tan iHaÜiidi. 
ocasión deM 




su misión honrada y hamontfmmmm» pm^mttm mm- 
pico de sus facuhadaa." 

Nació á principios de este siglo. 

Desde muy joven comenzó á ser\'ir á su patria en defeii» 
sa siempre de la libertad. 

En 1838 estaban amenazadaslas instituciones democri- 
ticas por los facciosos de Oriente. El General Gnxmán mar* 
chó á combatir á Carrera, y Carranza, como otros valientes, 
fué en las filas de aquel prestigiado jefe. 

El partido conservador vio perdido su influjo en estos 
pueblos desde el aparecimiento del Sexto Estado de la Fe- 
deración. Los Altos, lo mismo que el Salvador, eran una ame* 
naza grande para los antiguos seflores de Gnateniala; era 
preciso acabar con aquéllos, ahogándolos en sangre. Y riño 
Carrera. A las órdenes de Guznidn, Carransa peleó en Sdolá 
el memorable ano de 1840. 

En 1848 los Altos desplegaron la bandera de i8j8, y on 
ejército á las órdenes de don Serapio Crux fué á Iwitir á Ca- 
rrera en Patzum. Carranza tomó parte activa en esa canHNlfta. 

Vivía en aquel entonces en el pueblo de Santo Tomás 
Chichicastenango. El General Cruz se encontraba enjoyabaj. 
El ciudadano José María Forres Escobar llegó donde Carran- 
za, conferenciaron y luego partieron con dirección á Totont- 
capan, y de aquí marchó el segundo á Quesaltenango, desem- 
peñando una comisión importante con riesgo de sn vida* 



En Patzuní, Carranza peleó con denuedo y fué herido en 
una pierna; pero afortunadamente lo salvaron, llevándolo á 
Panajacliel Julián Juárez y Aurelio Urízar. Trasladado por 
su esposa con gian riesgo á Chichicastenango, allí quiso 
apresarlo el Comisionado Rafael Pérez cometiendo una felo- 
nía; pero el Cura don Juan Alvarez dio oportuno aviso para 
ocultar al pobre herido. 

Los liberales obtuvieron efímero triunfo con la renuncia 
de Carrera para dejar la Presidencia de Guatemala. Este, al 
marchar á México, pasó por Chichicastenango acompañado 
de Navas y otros allegados; preguntó al Cura Alvarez del 
paradero de Carranza, manifestando más cariño que rencor; 
pero el Cura, liberal, verdadera alma cristiana y generoso co- 
razón, temeroso quizá por la suerte del amigo, sólo negativas 
contestó. 

Poco tiempo después el herido andaba con muletas; y el 
General Guzmán, no olvidando los servicios del soldado de 
1838, se interesó porque éste fuera nombrado Administrador 
de Rentas del departamento de Totonicapán, empleo que 
sirvió poco tiempo; pues la defección de Paredes, Presiden- 
te de Guatemala, fué un golpe para los liberales. 

Cierta ocasión. Carrera estaba de paso en *'Los Encuen- 
tros;'' llegó allí Fray Manuel Valenzuela, cura de Panajachel, 
y dio malos informes de Carranza y otros liberales; pero la 
contestación de Su Excelencia, lleno de indignación, fué 
pedir una copa de licor y brindar por el acusado, agregando 
"A ver otra: por Chico Sánchez " 

La consecuencia y el valor de los hombres inspiran res- 
peto. 

Carranza nunca doblegó la cerviz, y en sus ratos de en- 
tusiasmo cantaba: 

Que perezca, perezca el tirano! 
¡Odio eterno al infame servil! 
Pues no debe ningún cachureco 
Entre libres patriotas vivir. 



En 1865 era Síndico de la Municipalidad de Solóla y 
presentó áésta una exposición, atacando sin miedo el mono- 
polio de aguardientes. [51] La exposición se aprobó y Ca- 
rranza marchó á depositarla en manos del Presidente Cerna, 

(51) Esa exposición fué redactada por don José Miguel Vasconcelos. 



quien por toda contestación dio un oficio para el Corregidor 

y nada se logró. * * 

Fué de los primeros en el asalto contra la guarnición 
de bolola poco tiempo antes del asalto de la plaza de San 
Marcos en 1867. Marchó á reunirse con el General Cmi y 
peleó en Huehuetenango y Falencia en 1869 Y X870 respec- 

tivaniente. "^ 

A consecuencia del desastre de Falencia estnvo ocnlto 
algún tiempo en la hacienda de Argueta, donde le brindó 
seguro asilo su buen amigo don José Miguel Vasconcelot. 
i\o quiso aceptar el salvo-conducto que le ofrecieran con- 
seguir algunos amigos, y consecuente con sus principios, 
marchó á reunirse con Méndez Cruz, de cuyas fuerzas fué 
segundo jefe. Estas fuerzas contribuyeron á la Revolución de 
1871, aunque Méndez Cruz se proponía derrocar por sn cuen- 
ta al Mariscal Cerna. 

Triunfante la Revolución, Carranza sirvió en Solóla su- 
cesivamente los empleos de Mayor de Flaza, Jefe Político y 
Administrador de Rentas, pasando á desempeñar este último 
al Quiche en 1874. 

Desde 1880 se radicó en Quezaltenango y allí pasó los 
últimos dias de su vida rodeado de su familia. Era pobre, 
pero honrado. Sus antiguos compañeros de armas ciudadanos 
Martín de León y Herculano Afre, lo mismo que don Mau- 
ricio Rodríguez, le confiaron más de una vez sus negocios 
con entera confianza, porque conocían su probidad. 

Conservamos una carta en que nos participaba sn entu- 
siasmo por la Unión Centro-Americana en 1885; y tuvimos á 
la vista su correspondencia con don José Miguel Vasconce- 
los y el General Barrios; documentos que por imprevisión y 
negligencia nuestra no recogimos. 

Una enfermedad penosa lo postró en el lecho del dolor, 
y en los delirios de la muerte daba voces de mando mili- 
tar en campaña, como si por última vez estuviera recordan- 
do los hechos de su vida. 

El 18 de octubre de 1888 falleció Vicente Carransa á una 
edad bastante avanzada. 

No fué un gran militar, pero siempre combatió por la 
libertad. En 1848 era ya Teniente del Ejército y munósien- 
do Capitán. Hoy abundan mayores grados; pero el mérito de 
una larga y limpia foja de ser\'icios, raros lo tienen. 

Sacrificar la vida en aras de la patria: morir pobre, pero 
con la frente sin mancilla, es loable. 



¡Ojalá tuviéramos algo del temple, del carácter de nues- 
tros antepasados! 

Don José María Samayoah. 

La biografía es casi la sola cosa necesaria, no sola- 
mente para la conversación habitual de los hombres, 
sino para todas las artes, que son, ó debieran ser, la 
esencia concentrada ds todo lo que el hombre puede 
decir ó mostrar. 

Cor/j¿e. 

Nació en Totonicapán el 19 de noviembre de 1826, sien- 
do sus padres don José María Sama3^oa y doña Micaela En- 
ríquez. 

Como á la edad de ocho ó nueve años abandonó el sue- 
lo natal. 

Cuando hombre, su talento le abrió paso para figurar en 
los puestos públicos más culminantes. 

Es una de nuestras notabilidades políticas en Guatemala. 

Fué individuo déla Cámara de Representantes en tiem- 
po de la administración de Cerna; y en esa Cámara, dice el 
Doctor Ramón A. Salazar, "Al lado de García Granados se 
hallaban don Manuel Larrave, don Arcadio Estrada, don 
José María Samayoa hijo, y otros de menor importancia." 

Samayoa, "joven entonces, rico, emprendedor, socio de 
la Compañía de Aguardientes, no era por entonces figura po- 
lítica bien definida. 

"Los intereses de su casa, lo atraían al Gobierno; mas su 
humilde cuna y sus luces lo llevaban al lado de los oposi- 
tores en donde relampagueaban las buenas ideas. 

"Los ámbitos de la Asamblea ya no estaban vacíos. Los 
llenaba el pueblo, que concurría noche á noche, en tiempo 
en que la Cámara estaba reunida, á presenciar la lucha de 
los gladiadores. 

"Porque el bando gobiernista no carecía de adalides.'' 

"El Doctor Andreu, don José María Saravia, don Láza- 
ro Galdámez, indio de origen, excelso por el talento y el Ldo. 
don Manuel Echeverría, Ministro de Gobernación con dotes 
de orador y bastante valor cívico: tales eran los corifeos de 
uno y otro bando, que luchaban en el campo parlamen- 
tario. 

"Pequeño era el núcleo oposicionista, pero grande] por 
el gran valor y el talento. 

"Aquella Cámara silenciosa y fría en otro tiempo se ha- 



bía transformado en arena ardiente en que se debatían los 
mas altos principios y los futuros destinos del pais." 

El Mariscal Cerna, sin atender á la inmunidad de los 
Representantes persiguió é hizo salir del paisa tres de los 
opositores, entre quienes estaba el señor Samayoa. 

Fué uno de los más activos colaboradores para el triun- 
fo de la Revolución de 1871; 

Desempeñó varias Secretarías de Estado durante las ad- 
ministraciones García Granados y Barrios;y muchas leyes de 
la Reforma se deben á su iniciativa é inteligencia, sobre to- 
do en el ramo de Hacienda. 

Siendo Ministro de la Guerra, quedó encargado de la 
Presidencia de la República en 1876, mientras el General 
Barrios hacía la campaña contra el Salvador. 

Figuró en varias Asambleas como Diputado, y en el 
Consejo de Estado. 

Era de carácter enérgico, y á él se atribuyen algunas 
medidas violentas del General Barrios para hacerse respetar 
ó temer. Esto le acarreó enemistades ocultas. 

El 13 de abril de 1884 estalló en la plazuela del Teatro 
de Guatemala una bomba, que dio margen á célebre proce- 
so; pues sucedió en ocasión que el General Barrios y sn Mi- 
nistro Barrundia paseaban en aquel sitio. "Alguien se atre- 
vió á sospechar que un personaje distinguido por sus talen- 
tos y por sus servicios al país, había tomado participación en 
ese heeho obscuro y misterioso." 

^'Pues cuando la voz de la temeridad se levantó para acu- 
sar al Vice-Presidente de la Asamblea y Consejero de Esta* 
do, don José María Samayoa, entonces la Comisión Perma- 
nente declaró por mayoría, por solo tres ó cuatro votos, pnes 
unos de sus miembros estaban ausentes, y otro quiso salvar 
su parecer, declaró que aquel ciudadano, incapaz de un aten- 
tado tan burdo, era responsable por él y debía caer bajo el 
brazo vengador de sus enemigos, como en pasados siglos 
caían las víctimas inocentes; bajo el poder de los verdugM 
y de los sayones crueles del espantoso tribunal del Santo 06- 
cio. 

"¡Y quién había de creerlo; pronto el mismo General 
Barrios hubo de reprochar esa resolución, arrojando airado 
por los suelos el expediente original de la Comisión y orde- 
nando la libertad del procesado en las primeras horas de la 
noche del 14 de septiembre de 84." (52) 



(52) "La República. 



El señor Samayoa, como todos los hombres públicos, su- 
frió decepciones; y se retiró ala vida privada en sus lUtinios 
afíos para entregarse al manejo de sus cuantiosos negocios, es- 
pecialmente á la agricultura, ramo en el cual era muy en- 
tendido. 

Por sus grandes servicios á la causa liberal y especial- 
mente á la Reforma, es una figura simpática. 

El sefior Samayoa falleció en Guatemala el año de 1895, 
y su muerte fué muy sentida en todos los círculos sociales; 
pues aunque como todo mortal haya tenido defectos, debemos 
rendirle homenaje como uno de los buenos servidores de la 
Patria. 



El Coronel Herculano Afre. 



<:Qué es toda historia, dice Emerson, sino el 
trabajo de las ideas, un testimonio de la incomparable 
energía que las aspiraciones infinitas del hombre infun- 
den en él?" 

Nació en Totonicapán en noviembre de 1836 ó 1838, di- 
ce un documento que tenemos á la vista. Sus padres fueron 
el General don Gabriel Afre y doña Eulogia Argueta. 

Cuando joven, estuvo estudiando en uno de los colegios 
de Guatemala, y aunque tenía aptitudes para seguir alguna 
carrera, no lo verificó. 

Fué un hombre de corazón magnánimo y amigo sincero 
de la libertad. 

Poniendo en juego sus energías, no vaciló en exponer su 
vida por nobles ideales. 

En compañía de Vicente y Rafael Carranza, Francisco 
Alonzo y otros patriotas, asaltó el cuartel de Solóla, pronun- 
ciándose contra el Gobierno del Mariscal Cerna; y como és- 
to no obtuviese un éxito trascendental, fué á reunirse con 
don Serapio Cruz, que desde 1867 había dado el grito de insu- 
rrección en Sansur. 

Mas tarde estuvo al lado del General García Granados, á 
quien acompañó á Comitán (México) cuando el General Ba- 
rrios pedía armas para emprender las serie gloriosa de la ba- 
tallas de 187 1. 

Tomó parte activa en la Revolución y obtuvo merecida- 
mente el grado de Coronel. 



A iniciativa de él y de don Fermín Enríquez se fundó 
en Totonicapán la ''Junta Patriótica," club político de bas- 
tante significación y que no puede compararse con otras aso- 
ciaciones de este género, que hemos visto merodear después 
del triunfo de las luchas políticas. 

Sirvió las Jefaturas Políticas y Comandancias de Ar- 
mas de Totonicapán, Sacatepéquez y Guatemala con bastan- 
te tino. En esos puestos se hizo simpático por su amor á la 
ley; pero, como todos los buenos, tuvo miserables enemigos 
que quisieron anonadarlo, suscitando en el ánimo de los go* 
bernantes la animadverción, porque gozaba de popularidad. 

En 1872 fué Diputado á la Asamblea Constituyente de 
Guatemala. 

Estuvo en la campaña contra el Salvador el afio de 
1876, y el General Barrios pudo observar que no rehuia serios 
peligros. 

Cuando la célebre cuestión entre el General Barrios y 
el Padre Pajes en San Pedro Jocopilas, el Coronel Aire mar- 
chó al departamento del Quiche comisionado especialmente 
para hacer ciertas inquisiciones; y cuentan que aquel cora- 
zón magnánimo, sin faltar á su deber, ningunos males causó, 
apesardelas amplias facultades que llevaba. Sus procedi- 
mientos fueron aprobados por el General Barrios. 

Siendo Jefe Político de Totonicapán, dotó al Departa- 
mento con armas (remigtons) y fueron construidoslos baftos 
públicos de diferentes temperaturas que existen á inmedia- 
ciones de la ciudad cabecera. Justo es decir ala vex que coo- 
peró á efectuar esta obra pública el Alcalde Municipal don 

Bruno Zapata. 

Afre fué todo un liberal genuino sin alarde ni ostenU- 
ción, y en premio de ello saboreó amargas descepciones. Se 
retiró de la vida pública y buscó tranquilidad en las dulces 
labores de la agricultura. 

Falleció hace pocos años. 

El poder para los hombres honrados y patriotas, no es 
un escabel para llegar á la cúspide de innobles aspiraaones. 
Los malos, ambiciosos v déspotas vulgares, sacian en el po- 
der sus instintos, algunas veces como ™«^«^'^^ . ^f^*«f * 
pueblos pusilánimes hoy, apesardelas enseñanzas del wsado. 

Afre fué honrado y patriota: recordemos su nombre con 
carino. 



El Coronel Rafael Forres. 



La prosperidad de un ]aís depende, no de la aVjun- 
dancia de sustentas, ni de l;'s fuerzas de sus fortalezas, 
ni de la belleza de sus edificios públicos; consiste en 
el número de sus ciudn.danos cultos; en sus hombres 
de educación, ilustración y faríiír/ír; aquí es donde se 
encuentra su Veidadero interés, su principal fuerza, su 
verdadero poder. 

Martín l.utero. 

Nació en Totonicapán á mediados de este siglo, siendo 
sus padres don José María Forres Escobar y doña Micaela 
Enríquez. 

No estuvo en colegios; pero siendo de clara inteligencia, 
adquirió conocimientos que lo elevaron sobre la esfera co- 
mún. 

Mas ¿de qué sirve el talento si somos egoistas? ¿De qué 
sirve un progreso material si no lleva el sello de nobles idea- 
les? ¿De qué sirve el valor si no es inspirado por lo racio- 
nal y justo? 

Los hombres de carácter sintetizan á las veces talento, 
progreso y valor. ^^Es necesario creer en tales hombres, te- 
ner confianza en ellos é imitarlos.'^ 

Y Rafael Forres fué todo un carácter. Lo dicen sus he- 
chos, y lo confirman sus contemporáneos. 

Hablando de los hombres de carácter, dice Samuel Smi- 
les: ^'EUos santifican la nación á que pertenecen, y elevan 
no solamente á sus contemporáneos, sino también á aquellos 
que viven después. Su gran ejemplo se convierte en herencia 
común de su raza, y sus grandes obras y sus grandes pensa- 
mientos, son los más gloriosos legados para la humanidad. 
Ligan el presente con el pasado y preparan un porvenir me- 
jor; levantando con mano firme el estandarte de los princi- 
pios, sosteniendo la dignidad del carácter humano y atrayen- 
do las almas con tradiciones y con instinto á todo aquello 
que hay de mejor y de más noble en la vida.^' Pues bien; 
Rafael Forres no desmintió que heredaba las virtudes cívi- 
cas del insigne patricio José Bernardo Escobar y el valor de 
quien sucumbió en Fatzum defendiendo la independencia de 
los Altos. 

Demócrata de corazón, fué adalid esforzado de la hermo- 
sa escuela liberal; pero sustentando sanos principios, jamás 
habría hecho alianza con los canallócratas. 



No transigía con el gobierno teocrático-niilitar de Gaa- 
témala y conspiró, aunque sin ver realizados sus deseos 
cuando de acuerdo con el General Gerardo Barrios, Presiden- 
te del Salvador, un puñado de patriotas querían lanzar el 
grito que ahogó la fuerza en San Andrt'-s i-n iSi5^- Ir, indepen- 
dencia de los Altos. 

''Desconocido el gobierno del Presidcnu- Cenia, que con- 
taba con elementos poderosos para destruir y aniquilará 
los pueblos sublevados, se encarga del mando político y 
militar de este Departamento al insigne patriota Coronel Ra- 
fael Forres, quien sin elementos bélicos y sin otra fuerza más 
que su bien templado patriotismo y su energía inquebran- 
table, llama á su lado á sus compatriotas y á los jóvenes he- 
rederos de las virtudes cívicas y abnegado patriotismo de los 
Enríquez, Arango y Amézquita y demás corifeos del partido 
liberal y con febril entusiasmo se consagra por completo á 
la reorganización de ese partido, para secundar los trabajos 
del invicto Reformador/' (53) 

La Municipalidad de 187 1 no se equivocó ai decir al 
Ldo. don Felipe Gálvez, Ministro General del Gobierno Pro- 
visional, que Forres era el llamado en difíciles circunstancias 
á ser uno de los factores importantes de la Revolución; y 
así fué. El patriota puso en favor de la Revolución su vida y 
su hacienda, abandonando sus negocios de comercio. 

Después del triunfo de "Tierra Blanca/* el señor Forres 
prove3^ó patrióticamente á los soldados del ejército liberta- 
dor de varios objetos que había en su almacén. 

'^Organizó las escuelas primarias, á cuyo ramo dedicaba 
especial atención, protegiéndolo como un monomaniático: 
cedió parte de sus sueldos para ensancharlo." [54] A su ini- 
ciativa se fundó un colegio de señoritas en la Cabecera. 

La banda marcial es obra suya: él trabajó para organi- 
zar una escuela de música, y por suscripción popular hizo 
venir del extranjero magnífico instrumental y lujoso unifor- 
me para los músicos. 

Por el voto libre de sus conciudadanos, representó á so 
pueblo natal en la Asamblea Constituyente de 1872. La 
''Junta Patriótica" trabajó por su candidatura. 

Dos veces gobernó el departamento. 

En 1873, el General Barrios fué electo Presidente de 
Guatemala; y "con esa penetración sutil, tan característica 

Í53) Algunos rasgos de los progresos alcanzados ijor Tolooic«ji4^<la 
del Benemérito General don Justo Rufino Barrios, por Domingo C*rarlM |. 

Í54) "Plumadas" por el Lie. José R. Chávei. 



en aquel mandatario, designó al Coronel Forres para que 
continuase gobernando este Departamento, y esa disposi- 
ción feliz fué un valioso impulso para el progreso de Totoni- 
capán; porque la Jefatura Política llegó á ser con el señor 
Forres el verdadero laboratorio de la prosperidad moral y ma- 
terial tan soñada como anhelada por los totonicapenses, y por 
que él supo aprovechar en pro de los intereses públicos que 
le estaban encomendados, la merecida influencia que su ca- 
rácter franco, independiente y enérgico le había conquistado 
en el ánimo del General Barrios." (54) 

Habló con tanta entereza en cierta ocasión al General 
Barrios, que parece increible que éste le haya oído sin llegar 
á una riña; pues Forres contestó á una provocación con otra 
enérgica y digna. El General Barrios, que tuvo rasgos verda- 
deramente admirables, lejos de atropellar ó insultar á Forres 
lo abrazó El Genio se inclinaba con cariño ante el hom- 
bre de carácter. 

Los hombres de carácter imprimen el suyo en el hogar; 
por eso Forres sólo oía palabras de aliento de su esposa, á 
quien un libelo escrito por plumas alquiladas ha querido mo- 
tejar apellidándola sarcásticamente espartana. [55] 

Amigo entusiasta de las luces, procuró la educación de 
sus hijos y envió á uno de ellos, don Rodolto, á hacer sus 
estudios á Inglaterra. 

Sus sentimientos no eran para hacer mal, y como hombre 
público y simple ciudadano ningún hecho punible empaña 
su reputación, apesar de ataques injustos. 

Tenía todas las energías de la virilidad cuando una vio- 
lenta enfermedad lo arrebató de este mundo para siempre el 4 
de julio de 1874. 

Se hicieron sus funerales con merecida pompa: había 
muerto sirviendo noblemente á su pueblo y con él se iban 
muchas esperanzas 

Los buenos se van antes que los malos; pero nos dejan 
hermosas enseñanzas para ser buenos. 

¡Hombres de carácter! Sois los héroes del deber. Que 
tengáis imitadores. 



[54] Domingo Gracias J. 

(55) Folleto contra los Magistrados de la Sala 4. ^ de Apelaciones impreso en 1895, como otros 
pasquines, en la tipografía de "Tierra Blanca." 

Las marisabidillas inconsecuentes que son hazmereir de propios y extraños, sí merecen llamar- 
las por sarcasmo espartanas. 



199- 



Don Delfino Sánchez 



Mis pensamientot están eoo k» i 
ellos vivo en los pwadoi y 
virtudes y oondemuMlo lia 
sus temores y en sos etpvsMM. f 

miso. ' ' *' 




El 24 de diciembre de 1840 nació en Totouicapán Ma- 
nuel Delfino Sánchez, hijo de doña Agripita Coutiño y don 
Francisco Sánchez 

Aprendió las primeras letras enseñado por el inolvidable 
maestro don Ignacio Rodas. 

Joven aún, acompañó á su padre en el destierro, perse- 
guidos ambos por sus opiniones políticas. 

Era hcmbre de talento é ilustración, aiuuiuc no uotuvo 
títulos académicos que no siempre se confieren al mérito. 

La Reforma le debe grandes y patrióticos servicios. 

Niños éramos aún cuando conocimos al señor Sánchea 
allá por el año de 1872. Entonces llegó á hacerse cargo de 
la Jefatura Política de Solóla, donde contrajo matrimonio más 
tarde. 

En 1879 figuró en la Asamblea Constituyente. Formó 
parte de la comisión encargada de elaborar el proj'ecto de 
Constitución que hasta hoy nos rige, y sostuvo con el Doctor 
Montúfar el es píritu centro-americanista que aquélla encierra. 

Desde 1880 el General Barrios tuvo en el señor Sánches 
un activo colaborador en las diversas Secretarías del Estado, 
especialmente en la de Instrucción Pública. 

En 1881 fué á Francia como Enviado Extraordinario y 
Ministro Plenipotenciario con motivo de la cuestión Pilet; y 
en 1882, con el mismo carácter, se presentó ante los gobier- 
nos de Centro-América para tratar de la Unión por medios 

pacíficos. ., 

Tenía sólidos conocimientos en algunas arles útiles y 
liberales, que su inteligente padre le enseñó. Dirigió la cons- 
trucción de la Penitenciaría de Quezaltenango "con recomen- 
dable patriotismo"; y también dirigió en parte la reconsiroc- 
a de Totonicapán, incendiada en 157». fcn- 
• del "arco-toral" de esta iglesia se lee el nom- 
bre del señor Sánchez. . 
No era de los hombres que por conservar uu puesto pu- 



Clon de la 
la parte supe 



blico son capaces hasta de ver con indeferencia los vejáme- 
nes á la propia familia. En cierta ocasión el General Barrios, 
qne apreciaba á los hombres de mérito, para no perder un 
buen Ministro, destituyó á un subalterno á quien guardaba 
alguna consideración. Sánchez había puesto el dilema de 
que se hiciera esta destitución ó renunciaba al Ministerio. 

Libre-pensador convencido, desechó abiertamente las 
preocupaciones religiosas en su hogar. 

Firmó el atrevido y célebre decreto de 28 de febrero de 
1885, que conmovió á los separatistas de Centro-América 
amenazadcs por el General Barrios. 

Comparte con el héroe de Chalchuapa los aplausos de la 
posteridad por sus trabajos en pro de la Reforma; y comparte 
también los cargos de enemigos políticos, algunos quizá in- 
fundados. 

Hombre de honor, sintió una herida mortal en el cora- 
zón cuando su reputación fué puesta en tela de juicio. 

Falleció en 1885 en Guatemala, y sus restos fueron tras- 
ladados á Quezaltenango. 

Sánchez es una fisonomía simpática: revela carácter co- 
mo Forres. 

Cuando hemos visitado su tumba, nos hemos ccnmovido 
por gratitud y respeto. 



Un héroe de Chalchuapa 



Jamás experimentamos interés personal por las 
masas, pero sentimos y simpatizamos con cada uno 
de los actores, cuya biografía trae los rasgos más 
bellos y más reales en lodos los grandes dramas 
históricos. 

Samuel SmiUs. 

El 25 de mayo de 1845 ^ació en Totonicapán Urbano 
Sánchez, hijo de los mismos padres del ciudadano cuya bio- 
grafía acabamos de hacer á grandes rasgos. 

Pasó.la niñez y parte de la juventud en su pueblo natal, 
habiendo aprendido las primeras letras en la escuela pública. 
Fué condiscípulo de quienes más tarde serían generales Isido- 
ro y Manuel Lisandro Barillas y de otros ciudadanos modes- 
tos que aún viven. 



Siempre nnlitó en las filas liberales como todos los miem- 
bros de su familia, cuyo jefe fué hombre de carácter, ortivo y 
emprendedor, aún en el destierro. 

Heredó el carácter, la actividad y el espiritu cuipri^nde* 
dor de su padre. 

En 1883 contrajo matrimonio con la sefloríta Clctilde 
de León Barrios, liija del Reformador de Guatemala; masa- 
poco tiempo debía cambiarlas alegrias del hogar por los axa> 
res de la guerra. 

Chalchuapa fué el teatro de un gran drama hi.^ilórjco en 
1885. Allá libraron sangrienta batalla los ejércitos unionis- 
tas contra el Salvador, que combatía no la idea sino á un 
hombre á quien los separatistas odiaban por su prestigio: el 
General Barrios. Centro-América aguardaba sonriente un 
hermoso día el 2 de abril; pero por desgracia ese día las bm* 
mas obscurecieron el sol. Barrios, de valor temerario como 
Cabanas, iba á la cabeza de un batallón; fué el primero en 
desaparecer por entre el humo del combate y cayó sin vida 
atravezado por una bala fatal. Morazán se descubrió en las 
excelsitudes de la gloria cuando llegó Barrios, ha dicho el 
gran escritor ecuatoriano en hermoso pensamiento. 

Venancio Barrios y Urbano Sánchez, como buenos hijos, 
sigu'eron al caudillo, y rindieron la última jomada de la vi- 
da, ofreciendo ésta en holocausto de la patria; pelearon y mu- 
rieron como héroes ante las fortificaciones de Chalchuapa. 
¡Muerte gloriosa! 

Sánchez es un personaje en aquel drama centro-amen- 
cano, digno de los cantos del poeta. La Historia gravará 
su nombre indeleblemente. 

Sí; el Salvador, pueblo heroico, no ha combatido la unión 
centro-americana: en su seno ha resucitado el espiritu de la 
gran patria el 15 de septiembre de 1896. Los nacionalistas 
de corazón saludan con entusiasmo el reaparecimienlo de U 
vieja y destrozada bandera 

Y los nacionalistas sinceros tienen fé en el porvenir, por 
que el nombre Chalchuapa es ya una consigna, lo mismo que 
los nombres de Barrios, Jirón, Hall y Sánchez. 



.202. 



Don Gabriel Pinillos. 



El carácter es una de las mayores fuerzas motri- 
ces que existen en el mundo 

Samuel Sfniles. 

Nació en Totoiiicapán el i8 de marzo de 1846. Sus pa- 
dres fueron donjuán linillos y doña Josefa Álfaro. 

Es un carácter en la extensión de la palabra, como hom- 
bre público. 

Quezaltenango recordará siempre con cariño y gratitud 
su nombre; pues le sirvió como el mejor de sus hijos. 

Fué Jete Político y Comandante de Armas de dicho De- 
partamento y varias veces Alcalde i. ^ Municipal de la Ca- 
becera, donde dejó las obras siguientes: 

El mercado provisional. 

El estanque del Calvario. 

La adquisición de la imprenta municipal en 1888. 

A su iniciativa se construyó el monumento á Guzmán, 
Floras y ios n ártires del año 40, que se destaca en la plazue- 
la de Sai: Nicolás como recuerdo imperecedero de los Altos 
á sus prohombres. 

Sus ideas eran netamente liberales y odiaba los perso- 
nalismos. Generoso y consecuente con su credo, hacía abs- 
tracción de que Justo Rufino Barrios hubiese causado algún 
mal á su familia, y admiraba al Reformador cuyo retrato, 
abandonado, siendo Alcalde Pinillos, ordenó fuera colocado 
en el salón de sesiones. 

Por su actividad progresista era digno de figurar no so- 
lo en las asambleas como figuró, sino en el Ministerio de Fo- 
mento. 

Por su entereza de carácter, habría hecho papel impor- 
tante en la política trascendental. 

'*Su iaeal fué la Unión Centro-Americana siempre que 

fuese reconocido el Estado de los Altos Estaba llamado 

á ser una de las columnas fuertes del Sexto Estado, hacien- 
do brillar la estrella de los Altos mucho más que como brilló 
cuando era libre y soberano.'^ [56] 

Completamente divorciado de las preocupaciones reli- 
giosas, comprendía que el hombre libre tiene por culto á 
Dios el culto del trabajo y la práctica de todas las virtudes en 
cuanto sea posible á la flaqueza humana; pero haciendo siem- 

[56] Oración fúnebre por don Juan B. Enrique*. 



.203 



pre un esfuerzo para allegarnos á la perfectibilidad. Perte- 
necio ala Institución Masónica tan calumniada por las in- 
tolerancias y tan poco conocida en su fondo 

Desgraciadamente los buenos se van. 

Pinillos falleció en Guatemala el 2ü de marzo de 1893, 
en ocasión que ocupaba asiento en la Asamblea Nacionai 
Legislativa. Su cuerpo, embalsamado, fué traído á Quezal- 
ten ango. 

La Asamblea, el Ejecutivo, la Municipalidad de Qnesal- 
tenango, las autoridades civiles y militares, las logias "Fé- 
nix número 5" y ''Luz Áltense'' y todas las clases sociales 
honraron la memoria del modesto é ilustre ciudadano, cuyos 
funerales celebró Quezaltenango con suutuosidad nunca 
vista. 

"Esa gente pobre que se llama pueblo, dijo el Licencia- 
do Carlos J. Martínez, que es humilde, que no miente, de 
quien nadie se acuerda, á quien nadie invita, ha derramado 
sus lágrimas en presencia dei cadáver. Esa es la demostra- 
ción más pura, eso vale más que nuestras estudiadas oracio- 
nes fúnebres, más que tedas las coronas, n:ás que todos los 
poemas. Una lágrin.ia del pueblo es la expresión más santa 
del dolor! '' 

La popularidad de Pinillos era grande. Su familia 00 
necesitó de pagar plañideras para lamentar su- muerte. 

La Municipalidad de Quezaltenango mandó imprimir la 
corona fúnebre que hemos tenido á la vista, y como una mues- 
tra más de gratitud, también mandó colocar el retrato del 
patriota en el salón de sesiones. 

"Ah, pueblo! Desapareció el hombre Se ha nu- 
blado tu horizonte, se obscureció tu cielo, se ha muerto tu es- 
peranza, se ha perdido tu ilusión.^' Pues que la juventud siga 
el ejemplo de los buenos. 

El General Isidoro Barí lias. 



htfoieodtlnviMifa» f iii w i m}» 



El ejemplo iMraieo O» mvwo» PM^^/" 
princtpd fttwie dri ^nk^ áa c^jijii ii^i *»* 
bombret uMUthaa cb» cm mi mOí^Iib — ywM» 
mil peUcToan. ÍMpi>Mnt tedftaMMtt pv tm 
aombrM de lo» tarmw qM]» ■• «MM- 



Nació en Totonicapán el i8 de septiembre de 1846. sien- 



do sus padres don José María Barillas y doña Ponciana Ber- 
cián. 

Pasó sus primeros años en el suelo natal. 

Cuando hombre, por antecedentes de familia, él y su 
hermano Manuel Lisandro se enrolaron en las filas del parti- 
do liberal. 

En 187 1, prestó sus servicios á la Revolución, distin- 
guiéndose por su arrojo en la memorable acción de ^^Tierra 
Blanca". 

Concurrió á la campaña contra el Salvador en 1876, y 
fué uno de los comisionados para acompañar al Doctor Zal- 
dívar cuando marchó á San Salvador en virtud de haber si- 
do prcckn.ado Ircsiderte el mismo Zaldívar. 

Era modesto, generoso y valiente' 

Tenía toda la energía que es necesaria en un buen mili- 
tar; y por su historia limpia estaba llamado á figurar entre 
los mejores jefes del ejército áltense; pero murió en 1883 
cuando aun estaba lleno de virilidad. 

La sociedad quezalteca conoció los méritos del humilde, 
pero honrado ciudadano. 

Isidoro Barillas fué uno de los bravos que hicieron mor- 
der el polvo á las huestes serviles en las gloriosas campañas 
que consolidáronla Reforma: su nombre, pues, no puede que- 
dar ignoradOé 



El Coronel García Elgueta. 



Aunque la reputación de los hombres de un ca- 
rácter sencillo sea lenta para establecerse, jamás 
quedan completamente ignoradas sus verdadeías 
cualidades. Pueden ser desacreditados por a gu- 
nos y mal comprendidos por otros; el infortunio y 
la adversidad pueden abatirles por a]£Ún tiempo, 
pero con paciencia y sufrimiento, es evidente que 
inspirarán al fin el respeto y adquirirán la confianza 
que merecen en realidad. 

Samuel SmiUs. 



Don Manuel García Elgueta nació en Totonicapán en 
1846, siendo sus padres don Francisco García y doña Balba* 
neda Elgueta. 

Siendo muy joven, abandonó la casa paterna, estuvo en 
Costa-Rica y conoció algunos países de la América del Sur. 



Re^-resó al país, se dirigió á México en tiempo del Imperio 
de Maximiliano y se alistó en las filas republicanas que de- 
fendían la integridad nacional; pero, á consecuencia de una 
éiífermedad, no estuvo en ninguna función de armas. 

En 1863 estaba de regreso en el suelo natal. Entonces 
un puñado de valientes quiso proclamar la independencia de 
íbs Altos, siendo García Elgueta uno de los comprometidos. 

En 1867, estaba encargado de reunir cierto número de 
soldados en Sija, Sibilia y Salcajá para reforzar el grupo de 
patriotas acampados en el Malacate; y ésto y otros sucesos 
de carácter privado motivaron persecuciones contra él. 

No pudo empuñarlas armas cuando se desencadenó la 
Revolución de 187 1, porque entonces se encontraba prísione- 
ro en el Castillo de San José en Guatemala; pero prestó á 
aquella un importantísimo servicio, descubriendo el plan de 
mandar asesinar á los generales García Granados y Barrios 
por los sicarios Salvador Toledo [a] Pichichuela, Mateo Vá- 
rela, Cipriano Cruz y Manuel Reyes. (57) 

En 1873 peleó en la acción de Santa Rosa y en 1876 en 
la campaña contra el Salvador. 

Ha sido Jefe Político y Comandante de Armas de Izabal, 
Comandante del puerto de San José, Director de la Peniten- 
ciaria Central y Comandante de Plaza de Totonicapán, Sin- 
dico de la Municipalidad de esta ciudad, Secretario de la 
"Junta Patriótica" [1871 á 1872], miembro de la Comisión 
Sucursal de Consolidación (1876; y Presidente del "Club 
Liberal" [1891 á 1892]. 

A pesar de su vida azarosa, á pesar de que no frecuentó 
las aulas sino únicamente la escuela pública cuando la ins- 
trucción se reducía á pocos conocimientos, García Elgueta ha 
consagrado gran parte de su vida al estudio; procurándose 
una biblioteca formada de algunos cientos de volúmenes. 
Así, ha conseguido nombre en el mundo de las letras. 

No diremos que sea un gran escritor; pero, sí que tiene 
estilo propio: luego se conoce la filiación de sus escritos por 
su originalidad. Qae hubiese podido dedicarse exclusiva- 
mente al estudio, habría adelantado mucho, habría produn- 
do más y sería más correcto en la forma. 

Sus estudios favoritos y especiales son de Historia y an- 
tigüedades indígenas. Filología y Arqueología. _ 

A su iniciativa, el General Barrios concedió ala Munici- 
palidad de Totonicapán una imprenta; y con ésta pudo dar á 



(57; Hemos visto documentos á este respecto. 



luz en 1883 "El Federal Indiano", periódico de antigüeda- 
des, acaso el único en su género publicado en Guatemala. 

Hemos visto en el "Diario de Centro América" (1883) 
los justos elogios que el naturalisia francés J. Carlos Manó 
hizc de García Elgueta, por sus trabajos literarios. 

Una casa de Filadclfia le encargó de escribir sobre an- 
tigüedades é idiomas indígenas y la traducción del manus- 
cruo de Tecpán Atitlán. Últimamente, una comisión cien- 
títica akmana le ha invitado para colaborar en estudios fi- 
lológicos. 

Conocemos su colaboración en varios periódicos del país 
sobre literatura y antigüedades, traducciones y críticas filo- 
lógicas é históricas; entre otras, las críticas de ciertos traba- 
jOü aei Licenciado don Antonio Batres Jáuregui y del Doctor 
don Santiago I. Barberena. 

Entre sus obras H erarías, inéditas como otras, se cuen- 
tan una Gramática, una Miscelánea y un Vocabulario con 
más de 80,000 voces, todo de la lengua kiché que conoce á 
fondo. 

Escribe en verso, pero maneja mejor la prosa: es un mo- 
desto escritor, pero no es poeta. Sin embargo, merecen men- 
sión sus con posiciones: "Recuerdos á Totonicapán", "Lejos 
déla Patria ', "A las ruinas del Quiche", "Canto á Tekum 
Umán^' y "Plegaria á María". 

Ignoramos por qué no acompañó al Doctor don Juan J. 
Ortega para representar á Guatemala en la Exposición que 
se verificó -n España con motivo del centenario de Colón; 
pues el Gobierno lo nombró con tal objeto. Ese viaje, por 
lo^instructivo, habría sido provechoso á García Elgueta. 

Explorando la cordillera de los Andes desde el Departa- 
mento de Huehuetenango hasta el del Quiche, cerca del rio 
Chixoy, descubrió las ruinas de Chalchitán donde, como en 
Aguacatán y otros puntos, hizo excavaciones y encontró cu- 
riosidades arqueológicas. En sus expediciones, una de las 
cuales verificó estando injustamente perseguido, ha gastado 
de su peculio una considerable suma. 

En la Exposición de Chicago, lo mismo que en San Fran- 
cisco California, exhibió una preciosa colección de antigüe- 
dades indígenas. La prensa délos EE.UU. hizo referencias 
honrosas y dio ala estampa el retrato del modesto arqueólogo 
y escritor, (58) que dio una idea suscinta de las ruinas de 



(58) "El Progreso Na?ional"de Guatemala reprodujo en inglés un artículo del "Missión Tournal" 
de San Francisco California. 



Chalchitán en el ''Inter-Ocean'*, periódico francés-espaftol 
de Cliicago. 

"Los hombres no toman siempre una medida exacta de 
sus contemporáneos. 

"Pero el tiempo trae singulares venganzas. Los perse- 
guidores y los perseguidos cambian á menudo de papel; son 
losiíltimos los que son grandes, y los primeros los que son 
infames. Los nombres de los perseguidores estarian sin du- 
da olvidados desde hace tiempo, si no tuviesen alguna rela- 
ción con la historia de los hombres que han perseguido 

"La ciencia también ha tenido sus mártires, quienes se 
han trillado un -jamino hacia la luz, á través de las di6culta- 
des, las vejaciones 3^ les sufrimientos.'^XSniilcs, El Carácter.) 

Justo es honrarla memoria délos que fueron. ¿Por qué 
no estimular en vida á los hombres, dando publicidad á iat 
méritos sin exageraciones que revelen pasión? 

Al César loque es del César. 



Don Doroteo Camey. 



i Bendito trabajo! {Si 
ción, que teiiAS cntottCM ti 




Nació en Totonicapán en 1846, siendo sus padres don 
Victoriano Camey y doña Margarita Arriaga. 

No es notable en la política, las ciencias ó las letras; pe- 
ro como industrial tiene grandes méritos. . 

Discípulo del inteligente don Francisco Sánchei, adqui- 
rió sólidos conocimientos prácticos en Mecánica y Arquiicc- 
tura. Llegó á ser un excelente carpintero. 

Totonicapán conserva recuerdos de Camey en las obras 

^'^""Laíe^construcción del templo católico incendiado eo 1878 

y su hermoso altar mayor tallado en piedra. 

El estanque del Calvario. ^i^-Ho 

El escudo de armas de la República, de piedra, colocado 

en la torre del Cuartel. 

La capilla del Cementerio. 



Dirigió la construcción del Mercado, recibiendo en pago 
de su actividad y patriotismo insultos y vejámenes ¡quién lo 
creyera! aún después de muerto 

En el pintoresco lago de Atitlán, cruzaron preciosas y 
bien construidas lanchas debidas al brazo de Camey, y en va- 
rias fincas aún se ven sus obras en maquinaria y construc- 
ciones. 

Tenía el don de inventiva, pero, como sucede á casi to- 
dos nuestros industriales, le faltaba estudio. El empirismo 
detiene los vuelos de la inteligencia; pero no por eso las 
obras de Camey carecen de mérito. 

En 1869, la Sociedad Económica de Guatemala premió á 
Camey con una medalla por su máquina de aserrar; pues la má- 
quina, decía el periódico de la misma Sociedad,' 'indica en ese 
artesano mucha inteligencia y deseo de perfeccionar el tra- 
bajo como de economizar tiempo." 

Era humilde y reservado; aunque no tanto para expre- 
sar sus juiciosos sarcasmos sobre las obras de arte, especial" 
ment j las extranjeras que merecían su crítica. 

'Torel trabajo, sobre todo, se forma el carácter práctico." 
Camey era hombre independiente y de noble corazón: no 
transigía con la indignidad, y en sus palabras y en sus actos 
di j lecciones de carácter á sus hijos, 

Sa historia lim^^ ia la recordará con cariño su pueblo 
natal. 

El Lie. Juan P. Quintana. 



Los homhies verdaderamente superiores, sea pof 
su industria, su integridad, la elevación desús prin- 
cipios ó la rectitud de sus intenciones, imponen á 
la multitud una sumisión expontánea. 

Samuel S miles. 

Este distinguido Médico y Cirujano, originario de Pa- 
tzum,; se radicó en Totonicapán allá por el año de 1873 y 
aquí fundó su hogar. 

Lejos de nosotros el localismo mezquino: quien quiera 
que haya practicado el bien entre nosotros, merece las bendi- 
ciones de la posteridad y un recuerdo de gratitud. Por eso 
el Doctor Quiñones y el Licdo. Quintana, son, en nuestro 
concepto, más totonicapenses que algunos desnaturalizados 

Niños aún, conocimos el carácter de Quintana para po- 
der estudiarlo hoy; porque los niños son por excelencia ob- 
servadores. 



Era entusiasta par la instrucción popular y traducia su 
entusiasmo estimulando á la juventud y al maestro. El nos 
hizo en cierta ocasión un examen, y cu ese examen nos con- 
movió de tal manera que las lágrimas fueron nuestras últi- 
mas contestaciones Como maestro, dou Antonio Alvara 

do recordará las alentadoras palabras de Quintana. 

En la Escuela Nocturna de Artesanos, sirvió gratuita- 
mente las clases de Física, Química I udust nal y Mecánica. 

A él S2 d^b¿ el establecimiento de li primara farmacia 
en Totonicapán. 

Fué Síndico de la Municipalidad, miembro délas jun- 
tas de instrucción pública y vocal de la Junta departamental 
del Ferro-carril al Norte. 

Figuró como Diputado á la Asamblea Legislativa cu 
1880. 

Con motivo de la inundación de Panajachel y de algu- 
nas desgracias en Totonicapán, Quintana dio muestras elo- 
cuentes de su filantropía, interesándose en favor de los infeli- 
ces. Hizo viaje exprofesamente á Panajachel, para secun- 
dar las miras de la "Junta Filantrópica de Occidente" esU- 
blecida en Quezaltenango. 

Escribía con bastante' corrección en prosa, y sus poesías 
no carecen de ternura é inspiración. 

Sus "escenas de la vida conyugal** revelan exonisitex 
de sentimientos, así como la elegía **.\ la vega de rana ja- 
chel," de la cual copiamos dos estrofas que dicen: 

¡Pobre Panajachel que fuiste un día 
El encanto del triste Solóla! 
Qué fué de tu verdor y lozanía, 
Dónde tu bosque y tu frescura está? 



¡Pobre Panajachel! mísera vcija. 
Rival en clima de la gran Pauchoy 
El triste llanto que mi rostro riega 
Es el tributo que á tus ruinas doy; 



Quintana estaba connaturalizado con el espíritu de no* 
sotros: en su ''Canto á los altenses con motivo de la inaugu- 
ración de la Universidad de Occidente", que se verificó el i. ® 
de enero de 1S77, nos dice con dulce acento: 

Venid: los desengaños 
De nuestra propia vida nos persuaden 

También con evidencia 

A buscar en la Ciencia 
Nuestra propia honradez y nuestra gloria. 

En nuestra misma historia 

Una triste experiencia 
Hallamos del gran mal de la ignorancia: 
Más de una vez el territorio invaden 

Las enemigas armas 

Y á nuestra vista, en nuestras mismas plazas 

Al patricio asesinan; 
Al pudor atropellan 
Sin rubor, compasión, ni repugnancia; 
Nuestros hogares minan; 
Nuestros haberes roban; 

Y esclavos, tributarios miserables 
Nuestros pueblos quedaron só la planta 

De bárbaro opresor. 



Carrera fué ese opresor. El Estado de los Altos se vio 
invadido á sangre y fuego aun por los liberales de Guatemala 
en 1848. Recuérdese la fusilación de los municipales de 
Quezaltenango y las persecuciones contra Enríquez, Arango 
y Ocaña en Totonicapán. Recuérdese que las mujeres pu- 
dorosas huian por no dejarse deshonrar y que se puso á 

rescate la vida de indefensos ciudadanos. A todos esos ho- 
rrores aludió Quintana en su canto, y deseaba de corazón lu- 
ces para estos pueblos, víctimas en otro tiempo del partido 
conserv^ador. 

El hombre refleja su carácter en sus actos y sus pensa- 
mientos. Quintana era liberal y progresista, pero distaba 
del radicalismo que acepta los grandes principios de la Re- 
forma sin reserva. 

Pertenecía por sus crencias al credo católico; pero no era 
fanático ni intolerante. Practicaba la caridad, uno de los 
grandes principios del cristianismo y de la Moral Universal. 

Por su ilustración y su bondad era un miembro impor- 



tante de la sociedad en que vivía. Ei nos presenta el benno- 
so ejemplo de que no sólo fué excelente esposo y jMidn» de 
familia, sino ciudadano amigo del adelanto, sm promofcr lOh 
cillas entre los asociados por ambiciones, odios y reagaam 
innobles. Hay magníficos sujetos que, encastillándose en el 
recinto del liogar,por indiferencia en la cosa pública, dcspvés 
reciben amargas lecciones para apreciar mejor la pefiooa, la 
honra y los intereses. "El hogar doméstico ea la primera jr 
la más importante escuela del carácter"; y los padres de fami- 
lia dan á la patria buenos ciudadanos con so ejemplo. 

Quintana, joven aún, falleció el 8 de mano de 18S4 en 
Totonicapán. 

No vio moverse en la actividad social á varios de loa jóre* 
nes, quienes, siendo estudiantes, lo buscaban en Guatemala 
cuando llegaba á las sesiones de la Asamblea, atraidoa aon^ 
líos por el cariño que inspiraba. Sin embargo, llegneB á att 
tumba los recuerdos que de su memoria hacei: coefdoa 

inspirados por la gratitud. 

¡Lástima que los buenos no siempre tengan imitadorea; 
pero la juventud, que es generosa por excelencia, admirará y 
seguirá las huellas de aquéllos! 



on Cayetano Amczquita. 



Es un patriota á carta cabal. ^ j «r 

Su nombre figura en el acta de pronuncia míen lo de To- 
tonicapán contra el Gobierno del Mariscal Cema. 

Empuñó las armas y peleó como valiente en la am« 
de "Tierra Blancal Dio una sorpresa á U retagmifd: 
Cerna con un puñado de audaces revolucionartoa, e«tttV«- 
nes se menciona á Macario Juárez. Para dar ^•^fJÜ^ 
salió del campamento del Ejército libertador V «^»J «^Jí^ 
tero de -Pakr hasta llegar á »«« alturas de Pji»i»J • 

*'Chuikisis,>» esto es, al frente de V^\V^ "^****^ V*»'. 
A raiz del triunfo de la Revolución, estuvo en laa 

pañas de Oriente. 

f 59J Testigos oculares refieroo es» bccbo. 



El General Barrios tuvo mucha defereucia por Amézqui- 
ta; pero éste rehusó siempre ascensos y cU'pleos. Era de los 
que defienden á la patria en los dias de peligro y no van en 
pos de ambiciones bastardas. 

Franco, enérgico y valiente, dio muestras de un carácter 
grande. 

Su patriotismo es innegable: no medró como los oportu- 
nistas de la política 



Don Nicolás A. Ciftientes. 



"En todas partes, dice Heine, donde un alma 
í^rande da vuelo á sus pensamientos, encuentra uW 
Uó'gota. " 

Cifuentes era originario de Momostenango. 

Hizo sus estudios en el Instituto Nacional de Occidente 
y los coronó obteniendo el título de Profesor de Instrucción 
Primaria. 

Demócrata de corazón, dio muestras elocuentes de ca- 
rácter progresista, noble é independiente. 

Quezaltenango fué el teatro de su vida pública, siendo su 
campo de acción la cátedra y la prensa. 

No se cuidaba de la forma para escribir; pero sus escri- 
tos revelan valor á toda prueba. Manuel Alfaro, Buenaven- 
tura de Pazy Cifuentes redactaron los periódicos de oposición 
intitulados *'Ea Infancia", órgano de una agrupación simpá- 
tica de jóvenes, y ^^El Popular.*' 

A su iniciativa fué fundada en Quezaltenango la socie- 
dad "Unionista Áltense," en 1889. Escribió también en él 
periódico de esta sociedad. 

Soñaba, como Pinillos, con la Federación y el Sexto Es- 
tado. 

Sus escritos irritaron tanto al Presidente Barillas, que 
éste ordenó persecucicnes y vejámenes injustos contra él, 
Alfaro y de Paz; obligandoal primero y al último, en castigo, 
á conducir piedra como se emplea á los criminales á trabajar 
en obras públicas. Alfaro adquirió una enfermedad estando 
perseguido y á consecuencia de ella falleció. 

Esos jóvenes, educados en las escuelas de la Reforma, 



lio transigían con el espionaje, el palo y todo lo que paeda 
deshonrar al credo liberal; y cuando estuvo en Quezaltenan- 
go el General J. Martín Barrundia, hicieron manifestaciones 
hostiles contra éste. 

Cifuentes, como Alfaro y de Paz, saboreó tristes amargo- 
ras y murió pobre, pero rico de fé en el por\'enir. Hoy, aque- 
llas esperanzas de la patria prestarían al pueblo grandes ser- 
vicios, gozando como gozamos, de una amplia libertad de im- 
prenta. (6o) 

Soldados déla idea! Habéis sucumbido, peleando como 
buenos: justo es recordar vuestro nombre y trasmitir vues- 
tros nobles hechos á la juventud que se levanta. 

Ah! que tristeza! ¿dónde los sucesores de Alfaro, de Pal 
y Cifuentes? 



El Lie. Emilio de León. 



La gran Icccióo de te biy ti» • 
aquello que el boinbrt pM(W •« jr fi 

mejor. 



Nació en Momostenango el 28 de junio de 1857, siendo 
sus padres don Bernardo de León y doña Luz Garda. 

Se educó en las escuelas déla Reforma y obtuvo el mo- 
lo de Abogado. . ., 

Ha servido los cargos de Juez de primera Instancia. .Ma- 
gistrado, Registrador de la Propiedad del Centro. l>^TtcU^ 
General de Correos, Diputado y Ministro de Relaciones Ex- 
teriores de la administración Barillas. _ /%„...„. 

Actualmente es Ministro Plenipotenciario de Gaatema- 
la en México, donde ha alcanzado brillantes tr"°/« ^'fl^ 
máticos que honran á nuestro país. ?,^°»\7\%í**"»i* i*. 
León, habla muy alto del tino y la habilidad del representan- 

'' ^ EÍtStrSelegldos al Congreso Pan-Americano renni. 
do en mSíco el die! de septiemb'^re del aüo préx.nio pa«.do. 



[col A ellos quizá no les hubiera sucedido lo q« á lo» 
^"''íS.furat-go nuestro recienvenido de I» «pi«l * M«*OJ» 
muy tpieciadra&i pue. ha sabido conqui.unc ..ü.p.tí« "« «— 



figuró el señor de León, representando á Guatemala; y lásti- 
ma que tal Congreso se haya declarado disuelto por falta de 
número, por que allí hubiese encontrado nuestro represen- 
tante anchos horizontes. 

Véanse, pues, los hermosos efectos de la Reforma: hasta 
pueblos humildes como Momostenango producen hombres ú- 
tiles á la pa^ria. Estos hombres deben enorgullecerse por 
su humilde cuna, y son los llamados á trabajar cu bien de los 
pueblos, por que conocen de cej^ca sus necesidades. 

¡Pobres pueblos! Algunos de sus hijos, encumbrados por 
la fortuna, la gloria ó el poder, ven á aquellos con indiferen- 
cia, como si la humildad del suelo natal fuese un desdoro para 

cualquier mérito El sabio del Valle, oriundo de Cholu- 

teca, á pesar de vivir en la aristocrática Guatemala, decía al 
Rey de España que no estaba en el seno de una sociedad de 
su agrado; pero el humilde hijo de San Lorenzo, siempre tu- 
vo cariño acendrado por el terruño Si al pueblo, si á la 

aldea algo debemos, siquiera recordémoslo con gratitud. 



CAPITULO n. 

jloiDbres del DepartaiDepto. 



Fisinomia política^ científica^ literaria^ artística^ industrial 

y moral. 

Con pocas excepciones, ala Revolución de 187 1 se debe 
el despertar de muchas inteligencias en diversos ramos de la 
actividad humana. A continuación damos á conocer algunos 
hombres que ha producido el Departamento. 

bc}o, Santiago péreY Quiríoriejá), Abogado. Fué protegi- 
do y discípulo del célebre Doctor Quiñones. Desempeñó mu- 
cho tiempo la cátedra de latín en el Colegio de Infantes de 
Guatemala, siendo maestro de quienes hoy se reputan co- 
mo distinguidos facultativos. Hizo su recibimieato de Abo- 
gado después de la muerte del General Barrios, porque, se 
nos asegura, no quería ver en su título la firma del Reforma- 
dor. Falleció en Guatemala en octubre de 1896. 

bilo. Manuef ¿. ©Krai^go, Era joven de notables aptitu- 
des en el Foro. Como liberal, combatió la tiranía. Murió en 
la flor de su edad. 



blo. ¿oAé María ^oAa. Es el decano de nuestros abogm- 
dos. Escribe en prosa con alguna corrección; pero cuando 
pulsa la lira no es muy feliz. Pueden verse sus producciones 
en el periódico "La Esperanza.** Está afiliado al credo de- 
mocrááco, y por lo mismo es de sentirse que en 1895 ^l^ 
levantara la voz para pretender refutar el hernioso y hania- 
nitario pedimento del digno Fiscal de la Sala 4. * de Ape- 
laciones, Ldo. don José Flamenco, para poner á raya á KM 
funcionarios que deshonran las instituciones democráticas. 
(Documento número 30) Sirvió la Judicatura del Departa* 
mentó en época difícil, por los acontecimientos politicos. Ha 
presidido el Club Liberal de San Cristóbal, su pueblo natal. 
b'^o. iJéf*!^ (Íaá>rariccja. Ejerció con éxito la profesión 
de Abogado. Fué Teniente Coronel del Ejército. Falleció 
en la edad viril. Era originario de San Cristóbal. 

bcjo. iJrane¡<^co Q, @íofei.o. Su pueblo natal es Momoste- 
nango. Distinguióse como alumno de la Facultad de Dere- 
cho y Notariado de Occidente. Ha servido la Judicatura 
del Departamento, la Secretaría particular del ex-Presidente 
General Barillas, el Registro de la Propiedad Inmueble del 
Centro y la Sindicatura déla Municipalidad de Guatemala. 
Ha figurado en varias Asambleas como Diputado. Distin- 
guióse en la Legislativa de 1896 por su actitud independien- 
tes y por ello recibió sincera felicitación del distrito de Mo- 
niostenango. Colaboró en "El Federal Indiano." Pertenece 
á la escuela liberal, y ha dado una muestra de civismo de- 
fendiendo brillantemente á uno de los reos de la asonada de 

Chiquimula. ^ 

kilo, ©cmedrlo éanfiago "^a^áé. Abogado yonijinario 

de San Cristóbal. Ha sido Juez del departamento de Chiqui- 
mula y Magistrado de varias Salas de Apelacionea. Formó 
parte de la minoría opositora en la Asamblea Legitlali va de 
1892 con Acabal, Vela, Sáenz Mérida y otros diputadoa ili- 
dependientes. Trabajó para el establecimiento d.^J* ^^^,^ 
de Artes y Oficios de Oriente. Presidió la Soaedad Justo 
Rufino Barrios" en Quezaltenango. i_ j.,^^. 

bdo, Qfi^eo shméTquira. Ha sido Juez de los departa- 
mentos de San Marcos, Totonicapán y Q^^!*í;"°8¿;„~*^ 
gistrado Suplente de la Sala 4.^ de Apelac«oneM^^^^ 
do á la Asamblea Legislativa. En Ja actualidad dttempeft^ 
la importante Judicatura de Retalhuleu^ Como Abojad^^^ 
bastante entendido. De Amézquita P^^^^V^l^^^^ 
tes de ser adulto es ya viejo- ^^f^^.S^aí^en^ 
de él las locuras de la juventud, los raptos de eniusiasmu 



y las lides del pensamiento, desde cuando presidió la Socie- 
dad ^'Cabanas." 

bi-o. t^o\ééé cArrioPa. En su tesis de recibimiento se 
muestra partidaiio entusiasta del Estado de los Altos al 
reaparecer la Federación. Ha sido Síndico de la Municipali- 
dad de Totonicapán y Juez del departamento de San Maicos. 
En la actualidad tiene asiento como Diputado á la Asamblea 
Legislativa, en. cuyo S'^^no habló con independencia al tra- 
tarse de la candidatura de don José León Castillo. Colaboró 
en eP'General Cabanas, '^ 3* en este periódico encontrárnosla 
siguiente composición, que si adolece délos defectos litera 
rios en que incurren, los, estudiantes cuando comienzan á 
escribir, su fondo .revela qué sentimientos y qué ideas domi- 
naban en el ánimo del autor hace algún liempo: 



, A Totonicapán, 



Fuiste en un tiempo dichoso 
¡Oh, pueblo! y hoy despreciado 
Te encuentras descepcionado 
Por la infame ingratitud. 
Se extinguieron las ideas 
De patriotas que te amaron, 
Pero en cambio germinaron 
En temprana juventud. 

En un tiempo, amada patria, 
Modelo intacto formaba, 
Pero á tu suelo llegaba 
La infamia del 7n a I hechor. 
De esos viles que quisieron 
Contemplarte desiinida^ 
Ver tu esperanza perdida 
Sin compasión ni temor. 

A la juventud le queda 
El deber de hacerte grande 
Y que luzcas en el Ande 
Cual un día el pabellón 
Que defendieran tus hijos. 
Tan valientes cual ninguno. 
Peleando el setenta y uno 
En "Tierra Blanca'' y ''Coxóm.'' 



bc|o, eMoFfoeKrrjéTquira. Actualmente desempeña el Ju«- 
gado de primera Instancia de Solóla. En 1885 dió muestras 
de su amor á la gran causa de Unión Centro-Americana, 
abandonando los libros y el colegio para tomar el fusn;esta- 
vo de soldado como otros estudiantes. Fué uno de los RR. 
de "El Esfuerzo," órgano de los alumnos del Instituto Na- 
cional de Occidente. Presidió la Sociedad ^'Cabanas** cuando 
la juventud dió una sorpresa á cierto Jefe Político. Por ante- 
cedentes de familia, por el medio ambiente en que ha vivido y 
por educación, A mezquita tiene ideas avanzadas. Figuró 
como Vice -Presidente del Club **El Pueblo" en la capital; 
mas no pudo transigir con las doctrinas que en el fondo sos- 
tenía ese club, porque él es libre-pensador. Tiene facilidad 
de expresión y es de sentirse no ejercite su pluma. El escep* 
ticismo no cabe en los corazones jóvenes. 

bc|o. í^amóap. MoFina. Es un joven de clara inteligen- 
cia que háse conquistado nombre en el mundo de las letras. 
Estuvo en el colegio de Agricultura de Guatemala y des- 
pués pasó á Santa Cruz del Quiche, donde dirigió un plantel 
de instrucción pública. Masía inteligencia de Molina no es 
para cortos vuelos; regresó á la capital en busca de luces y 
las consiguió, habiendo obtenido ha poco el titulo de Abo- 
gado. Ha sido Secretario de la Jefatura Política y Sindico 
do la Municipalidad de Guatemala, Sub-Secretario del Minis- 
terio de Instrucción Pública, Diputado á la Asamblea Le- 
gislativa y Secretario de la Legación que fué al Salvador 
cuando la Dieta de la Paz. Escribe en prosa y verso, y aunque 
los críticos le niegan el título de poeta, al decir del buen 
gusto literario sus composiciones no carecen de mérito. A- 
mericanas *** es un librito publicado por Molina, en cuvo 
prólogo el Ldo. Coronel Matus juzga al escritor. Ha cola- 
borado en varios periódicos y pertenece á varias sociedades 
científico-literarias. Es un liberal convencido. 

bio. ^oéé í^. Ciftá>9ez. Este joven Abogado es de origen 
hondureno, pero totonicapense de corazón. Escribe con ra- 
lentía loque piensa y siente. Le hemos visto rasgos de ca- 
rácter cuando la adversidad ha perseguido á s^* »»»f«^ 
En 1893 colaboró en ^'El 30 de Junio," y^^^^^}^^ ^ Alfi- 
ler/^ periodiquito que tuvo poca vida. Publicó en 1894 tan 
folletito dedicado al pueblo de Totonicapán, dando algunas 
noticias de los jefes políticos, y ^a^^cnto vantó hojas Slie^ 
tas, lo mismo que remitidos en **El Bien Público y U 
República,^' con fines nobles; aunque á veces su PÍ^."»» ^"J 
á impulsos de la pasión para atacar. El fuego de U juventud 



lo hace incurrir en exageraciones para juzgar á los hombres* 
entusiasta admirador del eminente Vargas Vila, procura 
inspirarse en su hermoso estilo cortado. Chávez no tiene de- 
licadezas académicas para escribir; pero es valiente y since- 
ro. Además, por el estudio puede perfeccionarse mucho. 

ingeniero Maaucf ©Kmézquifa Q, Joven modelo. Revela 
carácter como amigo y especialmente como hijo y hermano. 
Es un héroe del deber. No se reducen sus conocimientos á 
las ciencias exactas; tiene gusto por la a^r.ena literatura y 
ha leído magníficos autores. Conversando familiarmente^ le 
hemos oído decir: ''tan perjudicial es el militarismo como el 
clericalismo en un régimen de gobierno." Ha sido miembro 
de la Comisión de Límites entre Guatemala y México desde 
1883 hasta la fecha; individuo déla Legación Ubico en Méxi- 
co; Vocal de la Junta Directiva de la Facultad de Ingenie- 
ría del Centro y Secretario de la Academia Guatemalteca de 
Ciencias. 

éageaiero ¿uaa g^i^^'^^SÍ*^ ^' Exalumno y Profesor de 
la Escuela Politécnica. Su pueblo natal es San Cristóbal. 

¿agcr^icro ^oéé María Qaríquez. Tiene un mérito gran- 
de: se inspiró en las sabias lecciones del "Ayúdate.*' Huér- 
fano, sin amparo ni protección, emprendió sus estudios has- 
ta coronarlos felizmente. Los jóvenes como Enríquez, reve- 
lan carácter. El trabajó como ayudante del ingeniero encar- 
gado de los estudios para la introducción del agua de Aca- 
tan á la capital. Es militar de escuela. Fué de los fundadores 
déla sociedad "Cabanas." 

5e)oefor ¿. ^a?eri^¡n í^oiai). Médico y Cirujano oficial 
del departamento del Quiche en la actualidad. Distingüese 
por su buen criterio médico-legal. Es originario de San Cris- 
tóbal. 

5®)octor ^a^ae? ^oíorriai^ot. Joven aún, encontró la muer- 
te en las inhospitalarias playas del puerto de Ocós, donde 
servía como Cirujano. 

©r. Maauef é, «AfrioFa. Distinguióse como alumno de 
la Escuela de Medicina del Centro. Obtuvo por oposición 
una plaza de interno en el Hospital General de Guatemala. 
Sus maestros y condiscípulos dicen que promete bastante en 
lo porvenir por la dedicación al estudio y la práctica. Fué 
uno de los RR. de "El Diablo," periódico de oposición y 
propaganda liberal con motivo de las elecciones presidencia- 
les en 1891. 

h(\o, (iinaco Moi^YÓn. Habría sido magnífico Ingeniero 
por sus notables aptitudes para las matemáticas; pero pre- 



finólos estudios de Farmacia. La causa de su muerte está 
velada con el misterio. 

ar. ^aSriee «Krriofa porre4>. Es uu buen maestro de U 
nueva escuela, que se lia dedicado con ahiuco á las nobles 
tareas de la enseñanza. En Totonicapáu desempeñó la Direc> 
ción de la Escuela Nacional de niños; dejó fundada la Escue- 
la Complementaria anexa, y como Inspeclorde Instrucción 
Pública trabajó con celo patriótico. Desde el niesde noviem* 
bre de 1890 dirige la Escuela de Artes y Oficios de Quexal- 
tenango. Una de sus primeras disposiciones fué organixar 
en este establecimiento el plan de estudios, habiéndose 
adoptado por el Ministerio del Ramo el programa que formó, 
con pocas modificaciones, para las escuelas de artes del país; 
y bajo su dirección han concluido sus estudios profesionales 
varios jóvenes. Es libre pensador y liberal radical. Desafian- 
do frente á frente las preocupaciones, ha sido uno de los RR. 
de "El Fénix," órgano de la logia de este nombre. Toto- 
nicapáu lo aprecia por su consecuencia política, y ha que- 
rido llevarlo por el voto popular á los bancos de la Asamblea 
Nocional; su candidatura triunfó la última vez, pero no fué 
aceptada quién sabe porqué en las alturas del poder. [Do- 
cumentos 31 y 32]. Fué fundador de la sociedad "Cabaftas" 
y del "Club Unión Liberal" y la Sociedad ajusto Rufino Ba- 
rrios "en Quezaltenango. Ha escrito en varios periódicos. Sus 
estudios predilectos son de ciencias físico-matemáticas; es 
ya entendido en algunas artes y puede decirse que, como 
hijo de Guttemberg, maneja perfectamente la imprenta. 

profei>or oKatonio (H. í^o6fe«&. Es todo uu hombre de cm* 
rácter. Luchando consigo mismo en los vaivenes de lavidat 
buscó los "remedios del alma," tocando á las puertas del co- 
legio y se consagró á los estudios hasta obtener el honroso 
título de Maestro de Instrucción Primaria. Conoce á fondo 
la Pedagogía moderna y tiene decidida vocación parasu no- 
ble carrera. Ha leído mucho y tiene gusto por los autores 
clásicos. Habla en público, siempre con el fuego del entusias- 
mo y la convicción de sus ideales. Ejercitando su pluma, 
puede producir mucho bueno. Fundó la Escuela de Artes y 
OñciosdeTotonicapán y la de Chiquimula, que aún dm« 
acertadamente. Es libre-pensador y liberal radical. Ha sido 
Vice-Presidente de la sociedad "Cabanas" y miembro impor- 
tantedel "Club Liberal Totonicapense." Sin la presión del 
Jefe Político en las elecciones, Robles habría sido electo 
popularmente Diputado por el Departamento en iSg*- ^ 
hemos visto ras-os de valor moral que lo enaltecen Por su 



actividad independiente en las luchas políticas de 1891 á 
1892, marchó preso á la capital. 

Sí*. Sa^lPio ^. í^oSPeé. Dirige actualmente el colegio 
'Xa Educación" en Quezaltenango. Es entusiasta partida- 
rio del radicalismo puro. Tiene facilidad para escribir. Ha- 
ce sus estudios de Abogado y Notariado. 

Propeíá>ora 3'scuac}¡aa (sKrrloPa. Es digna de regentear ins- 
titutos ó escuelas normales de su sexo, por sus sólidos cono- 
cimientos, velados por la modestia. 

©oria ^oi^juir^:! (J\. eje (3aé\'arLz:\a. Graduada en CC. y 
LL. Ha dirigido varios establecimientos de educación y 
en la actualidad está al frente del colegio de señoritas que 
ha fundado en San Marcos. 

Pertenecen al Magisterio: doña Mercedes C. de Espada, 
doña María C. de Rubio, doña Ana P. de Rodas, las señori- 
tas Josefa Arango, Eloisa Arrióla P., Manuela Monzón, 
Cristina, Genoveva y Francisca Santiago, Matilde Toledo, 
Tomasa Castillo, Fidela de León y dementa Castañeda; don 
Antonio Srntisteban, don Rafael Rosales, doña Marquina 
P. de Cárdenas, don Arcadio B. Arrióla y don José María 
Robles. Los tres últimos fallecieron hace poco. 

SSr. ©amifo ile beóa. Tiene notables aptitudes para la 
ciencia del Derecho, y si no háblese interrumpido sus es- 
tudios, sería buen Abogado. Fué maestro de la nueva gene- 
ración, y él comenzó á revolucionar en la enseñanza, intro- 
duciendo el aprendizaje de la Geografía, la Cosmografía y 
otras materias. Figuró como Diputado en varias Asambleas 
Nacionales. Combatió la tiranía en su pueblo natal, donde 
fundó la sociedad dramática ^Xa Aurora.'^ 

Sr. #aeinto ©Kmézquifa. Inteligencia privilegiada y co- 
razón magnánimo. Habla y escribe con facilidad; pero no 
se cuida de la forma para escribir. Los estudios filosóficos 
merecen su predilección. A no haber regresado de París por 
algunos contratiempos, ya habría concluido la carrera de 
Médico; aunque á decir verdad, tiene más vocación para el 
Derecho ó la Literatura. Ha rectificado sus ideas religiosas: 
recordamos haber escuchado que nos dijo un día en el cole- 
gio el atrevido pensamiento: "Dios es un fantasma; ^^ hoy 
como resultado de maduro examen, está muy lejos del ateis- 
mo incomprensible y desconsolador. ¡Qué hermosa conver- 
sión debida á la ciencia! Las religiones positivas son impo- 
nentes para persuadir á los que todo lo someten al libre exa- 
men. Amézquita gu-sta de la iniciativa y la propaganda: 



22T. 



quiso formar una sociedad de libres- pensadores, presentan- 
do como programa ciertos principios sustentados por el no 
table escritor Simón Choux, pero no tuvo eco; á su iniciati- 
va se ha organizado la sociedad lírico-literaria-dramática- 
intitulada "La Prosperidad," que reúne en su seno á todo el 
gremio estudiantil. [Documento número 33] Ha redactado 
varias publicaciones: "El Esfuerzo»' cuando era estudiante. 
y después ''El Totonicapense," "El Martillo" y **E1 30 de 
Junio.»' Colaboró en "El General Cabaflas,»' **EÍ Bien Públi- 
co»' y "El Fénix." Pertenece de corazóná la genuina escue* 
la liberal. 

Sr. ManueP ¿. >^aPcazuePa. Es un joven inteligente' 
Pertenece al partido liberal radical. Fué miembro importan- 
te del "Club Totonicapense" y fundador déla sociedad •'Jus- 
to Rufino Barrios. " Pía dado pruebas de valor cívico. En- 
tusiasta partidario de la más amplia libertad de imprenta» 
improvisó una defensa en favor de don Benjamín Sierra ante 
el Jurado que conoció de la acusación por la célebre hoja in- 
titulada "El veneno para los tiranos es la prensa." Bastante 
entendido en contabilidad, ha desempeñado varios empleos. 
de hacienda con honradez y en la actualidad es Cajero de 
la importante casa comercial de Aparicio en Quezaltenan- 
go. Ha escrito un texto de Cosmografía inédito aún. 

SSr. QFiéeo ¿. 0íaz La naturaleza lo dotó con una me- 
moria teliz. Tiene facilidad de expresión para hablar y escri- 
bir, aunque sin cuidarse mucho de la forma. Sin embarra, 
los sinsabores y las decepciones han apagado un tanto loa 
brillos de su juventud. Fanático, tratándose de los princi- 
pios liberales, peca de intransigente y no puede juxgar á loa 
hombres con serenidad; pero tiene convicciones arraigadas 
y fé en el triunfo de sus ideas. Ha escrito en los periódicoa 
intitulados "La Propaganda,»^ "El Centinela'» y "U Espe- 
ranza.»' En tiempo del gabinete llamado de **los legales" 
estuvo preso en la capital, como otros jóvenes, por susopinio- 
nes políticas. "Elíseo J. Díaz, el improvisador de oraciones 
a-dientes en pro de la democracia, ya no tendrá á su amigo 
Lobos en los viectings populares y en los clubs donde se ven- 
tilan lo- intereses del liberalismo (El Ldo. Domingo 

Morales en "La Ilustración Guatemalteca'») 

Son también Bachilleres: don Rafael F. Forres, don 
Guillermo Enríquez, don Víctor M. Argueta. don Fcdro Sm- 
tiago Valdés, don Federico Córdova, don Junn C. .Alvarado 
y don Antonio Elias. Este último ha fallecido. 



©r. 8iFN9er¡o ^anfizo. Por sus venas corría sangre dé la 
generosa raza kiché. Fué un sacerdote ilustrado y Vicario 
Provincial del Departamento. Viajó por Europa y "los Santos 
lugares.'^ El verificó en Quezaltenango el matrimonio del 
General Barrios con la señorita Francisca Aparicio. Murió 
asesinado á inmediaciones de Quezaltenango, en pleno día, 
hace poco tiempo. 

Pocos sacerdotes ha producido el Departamento: á los 
nombres de los presbíteros don Miguel García y don Felipe 
Sosa, quizá por falta de datos, no tenemos otros nombres 
que mencionar. 

Actualmente hace la carrera eclesiástica en Chile el inte- 
ligente joven Jorge García que será, á no dudarlo, un sa- 
cerdote ilustrado. 

Mif¡farcá> grailuailoé en la Escuela Politécnica: don 
Luis D. Amézquita, que niño aún peleó en "Tierra Blanca;'^ 
don Hipólito García, don Rafael N. Porres, don Manuel P. 
Córdova y don Moisés O. de León. Los dos primeros ya no 
Qxisten. 

iJeaec|orcil> il© bi6roé. Don Rodolfo Porres hizo sus estu- 
dios en Londres. Es una inteligencia no común y libre- 
pensador convencido. Conoce buenos autores y sabe asimilar- 
se lo que lee. Encabezó á la juventud para recibir dignamen- 
te al notable escritor Verea, á quien hospedó en su casa. 

Como prácticos en Contabilidad, también citaremos á 
don Elias Sandoval 3^ á don Manuel T. Rodas. El señor San- 
doval, en otro tiempo, escribía en prosa y verso en algunos 
periódicos, acogiendo parte de sus trabajos "El Progreso'Vde 
Nueva York. 

3f©fegrafíi>faá). Don David 3^ don Malaqaías Barrueto, don 
Rómulo y don Jacinto Solórzano, don Juan A. Díaz, don Sa- 
muel Enríquez y otros cuyos nombres no recordamos. 

eKrfc<s>ario4>,^rasluac^oj!É>: Don Maximiliano Arrióla P., impre- 
sor; don Manuel T. Meza, carpintero; don Ignacio Enríquez, 
don Francisco Santiago y don Joaquín López, zapateros; don 
Benjamín Porres, fundidor y cobrista; don Aristeo Zapata, 
sastre; y don Domingo Arrióla P., herrero. Con excepción de 
los jóvenes Porres y Arrióla P., los demás se han dedicado á 
servir empleos públicos; lo cual es una remora para el adelanto 
de las artes. 

piafo rcá> ij c|i6ujaafc)l>. Don Pablo Vicente Paz, según pa- 
rece, hizo sus estudios en la Sociedad Económica de Guate- 
mala ó bajo la dirección de buen maestro. Como recuerdos 



de su pincel han quedado niagníficos trabajos. Paz fué nn 
hombre inteligente é instruido; liberal de antigua data; v co- 
1110 práctico en Medicina muy entendido. Preiitó iniporta'ntes 
servicios a Totomcapán. Murióen la fé de Cristo; aunque mu- 
chos le tildaban de hereje por sus sarcasmos contra el catoli- 
cismo. Horas antes de exhalar el último suspiro decía que 
necesitaba "una tarjeta de hojalata para anunciarse en el ¡n- 
^^^'^^o ..... " Pudo haber figurado porque el General Barrioi 
lo apreció; pero su carácter independiente lo mantuvo lejos, y 
lejos del pueblo natal también. 

Don Rodrido Carranza M. tiene notables aptitudes para 
el arte y enviará sus trabajos ala Exposición Centro-Ame- 
ricana. 

Gí&oufforcá), Don Francisco Paz es digno de mención ett 
primer término. Ha habido otros; pero que no fueron verda 

dercs artistas. 

Mú<á>¡co<á>. Don Herculano Alvarado, ex-alumno del Con* 
servatorio de Guatemala, tiene felices disposiciones para el 
arte, y actualmente se perfecciona en Ñapóles (ItaliaV 

Don Juan C. Alvarado, don Leopoldo Camey y las seño- 
ritas de este apellido, rinden culto á Apolo. Don Adolfo Cor* 
dova, malogrado joven, tocaba el piano con perfección. 

Don Antonio Avila, rival délos Hurtados y los Chaves 
para tocar la marimba con dulzura y sentimiento, ha falleci- 
do este año; pero quedó su hijo don Justo que heredó ana 
ejecución especial y fama merecida. 

(Farpinferoá) ij e^an\étaÁ. Don Rafael Santisteban es nn 
artesano que así estudia problemas de Mecánica como lee á 
Víctor Hugo y otros autores. ¡Lástima que los estudios de 
ciencias físico-matemáticas que hicieron los artesanos gradua- 
dos no los haya hecho Santisteban! 

Don Cruz López hace trabajos de ebanistería, rívalisan* 
do con el extranjero. 

peafcroá). Don Delfino Córdova es además nn buen relo- 
jero. Ejecuta trabajos de mucho mérito en ambas artes. 

Don Julio Caballeros es hábil también en platería. 

eKffapepo<s>. La cerámica está muy adelantada entre nos- 
otros. Haremos especial mención de don Pantaleón Lóp^ 7 
don Manuel Espada, que se ha propuesto mejorar la indos- 
tria imitando á Palissy en su perseverancia. 

iIejcc|opeá>. Don Rafael Peña fabrica magnifieos wmr^it 
y Ltros tejidos; Eugenio Cux rivalizaba con el extranjero 



por SUS galones; y don Joaquín González hacían trabajos de 
mérito. Han fallecido los últimos. Don Juan de León S. es 
buen tejedor. 

í'Moreroíá»." Así se llaman aquí á los que fabrican trajes 
de bailes que nuestros indios acostumbran en las festivida- 
des religiosas. [Esos bailes sonde "moros y cristianos," de la 
Conquista por don Pedro de Alvarado, ''de Venados/' "de 
toritos," "de San Miguelito" etc.] Hay trajes lujosísimos 
que cuestan cientos de pesos. 

Entre los moreros se distinguen los señores Chuc y don 
Matías Marroquín. 

Marmof¡<á)ta<á>. Don Carlos González y don Jesús Camey 
son aplicados al arte, y llaman la atención sus trabajos por 
que ninguna escuela han tenido. 

(¡H'crrerojl). Entre lo mejor citaremos á don Filadelfo Ve- 
lásquez y don José María de León Juárez. 

(icreroié). Don José Dolores y don José María Améz* 
quita. 

¡Lástima que otras artes, aunque cuentan con artesanos 
inteligentes, no estén más adelantadas! 

(iomcrcianfaé. Don Lucas Enríquez y las casas españolas 
de Bierge y Biern y de Fabián hacen transacciones de alguna 
consideración. 

eAgneufl'oreá); Los señores Forres, don Antonio Caniz^ los 
seílores Alvarados, don Mariano González, los señores Talé 
etc., etc. 

5i)or2 Mariano ©aSafFeroié). fué de un talento admirable. 
Su casa era una variedad de talleres, y poseyendo el don de 
inventiva, con estudio, habría producido mucho bueno. El 
fabricaba con tanta destreza un armonio y un violín como una 
pistola ó un fusil y otras obras. Su hijo Diego presentó á la 
Sociedad Económica un revolver hecho por este mismo: un 
buen maestro hace buenos discípulos. Raros hombres abar- 
can muchos conocimientos; Caballeros era también entendi- 
do en Medicina y Cirugía. Esto le causó la muerte, porque 
yendo como Cirujano empírico con las tropas del Corregidor 
cuando se perseguía al General don Serapio Cruz, fué víctima 
de los indios de "La Sierra." 

Qon Martín c^e béón. Este honrado ciudadano falleció 
hace poco en Guatemala. Fué soldado de Guzmán, y después 
de la Revolución de 1871 figuró en puestos públicos de im- 
portancia tales como en los de Jefe Político y Diputado á va- 
rias Asambleas. 



Qoa J\?ap ¿Joaquín íDIa-. Cur.'irío joven loxocl fusil M. 
ra sostener la autonomía de los Altos, v hoy totni la pluma 
para escribir sin disfniz lo q«e • ientc yló qii¿ pi-nsa. Mucho, 
nniclio tiempo lince que el scfior Dinz abr.iiconód sucio na- 
tal; pero nos honra llamándose luiniildementc r/ anaano ioiih 
nicapense, hijo y amio-o del pueblo, jQuc carácter el de los an- 
tiguos liberales! Hablando de (ístos, conservamos una carta 
en que un amigo ncs cice: ^'aqnellos veteranos siucercs y 
abnegados, de carrete r iiidcnable; y ncfolics pnsilánin:cs, 
por no decir ctra c( íí , c( n o si fuífi'an es de olía raza y no 
nc s alentara la sangre de fuego de aquellos valientes ' " 

''£1 anciano to. cuica]. ensc'^ tiene oun los brios de la ju- 
ventud, aunque dé consejes de un n oribri.do. Léanse les do- 
cumentos 34.y 35. 

Pocos veteranos liberales ncs quedan. A ellos pertenece 
don Vicente Santisteban, que prestó importantes ser>'icios á 
la Revolución de 187 1, arriesgando su vida en comisiones de- 
licadas. 

©3a©a'9icí (iam©>/. Este h jurado ciudadano ha sido Di- 
putado ávarias Asambleas; y en 1895 protestó contra los abu- 
sos de la fuerza, diciendo: ^'Janiás he sido indiferente á los 
sufrimientos de mis conciudadanos, tanto más cuando son 
tratados con actos despóticos que la civilización y las leyes 
reprueban; por lo mismo, haré lo posible por remediar en al- 
go los males que agobian á este desgraciado pueblo " 
No puede, pues, el señor Camey transigir con los que nos 
causen males. 

5®)ori (Antonio (Üani?. No tiene ningún titulo literario; 
pero es inteligente é instruido. Jóvenes de carácter como él, 
no se intimidan poco mas órnenos. Caniz sostuvo lucha abier- 
ta con uu Ministro del General Barillas, porque querían 
despojarlo de una finca, y triunfó del Ministro sin más armas 
que su entereza y perspicacia. Escribe en prosa con valentia; 
pero no se ejercita mucho. ^ 

Concluimos diciendo con el autor de **E1 Carácter:** De 
todas las cosas que existen, la más interesante para el hom- 
bre es el hombre mismo. Nada tiene para él tanto atractivo 
como todo aquéllo que se relaciona con la vida humana,— 
sus pruebas, sus goces, sus sufrimientos y sus obras. Cada 
uno de nosotros se preocupa más ó menos de sus semejantes, 
como miembros de una sola y misma familia; y cuando más 
desarrollada está la inteligencia de un hombre. Unta más 
simpatía tiene por lo que toca al bien estar de su ra». 

Pensamos cumplir, pues, con un deber publicando ette 



opiísculo; nada más. ^^Adulando al pueblo, disimulándole la 
verdad, hablando y escribiendo para los gustos más vulga- 
res, '' la tarea habría sido más fácil; pero por ello no merece- 
ríamos sino el desprecio de la gente sensata. Nuestros erro- 
res llevan el sello de la sinceridad. 







Conclusioi"^. 



Estudio por el Br, don 
JACINTO AMEZQUITA. 



Reasumir la historia de un pueblo; entrc5;acar de fOt 
páginas lo que hay de grande ó de pequeño, dcbucooóde 
malo, de mérito ó de den érito; es un trabajo nrduo que ne- 
cesita la meditación del filósofo, del conocedor profui;do del 
linaje humano. No es esto lo que podemos hacer uosotros. 

La libertad nació con el hombre: éste surgió en el pía* 
líeta con esa corona de diamantes que se llaman derechos na- 
turales. Las razas en todo tiempo, han evolucionado: sacc* 
diendo rompimientos aparentes desde la India hasta nuestros 
pueblos, ese principio, esa ley de la evolución se reaííía- ^* 
un dogma. 

Las razas del antiguo Oriente se sacudieron de la üouii- 
nación de la casta. 

La teocracia dominaba nuestras razas aborígenes y la 
civiliz ición de estas fué ortodoxa. Empero, esta civiliiaeión 
ensenaba artes, Lliteratura, Política, Historia y Ceograíls, 
Aritmética, algunos principios astronómicos, como la medi* 
da del tiempo, bellas artes etc. Hoy sólo nos (juedan sns rui- 
nas, sus monumentos enterrados y sus tradiciones; y así co- 
mo el historiador pregunta á las pirámides y obeliscos de la 
cultura egipcia, así nosotros hemos pre^'untado á nuestras 
ruinas, á nuestros montes como el Kaxtum y el Chuikuxlikel 
qué fué de nuestras antiguas civilizaciones. 

La división en castas de la India, se reprodujo en nues- 
tros aborígenes y entre ellos aún existe divisiones: pnm£ipa- 
les, mazalmales, cabecillas de canttn^ parcialidades cmyín «tfwr 
brcs los toman de los difercvtes puntos en que viven ó han vi- 
vido sus antepasados, j f • 

Digna de estudio profundo sou las tradiciones délos m- 



dios. Hay una tendencia inquebrantable á mantener lo que 
sus mayores han dicho en religión, costumbres etc., y conser- 
van respeto inmenso á aquellas tradiciones. 

La palabra del padre que muere, es cumplida con reli- 
giosidad suprema. Las herencias y el estado civil están an- 
tes anciona los por la vez del abuelo que por las leyes positi- 
vas. Las particiones de la propiedad se hacen no ante los 
tribunales ó notarios creados porla ley, sino en el recinto de 
la familia. 

El comunismo, que existió en las primeras razas, existe 
aun como una ley imprescindible, como un derecho inalie- 
nable. Las parcialidades, compuestas de gran número de in- 
dividuos, poseen la tierra no como propiedad sino en mera 
tenencia como dicen los legistas. En Chiquimula ningún 
contrato se hace mediante escrituras que acrediten el do- 
minio; solo la buena fé mantiene esas transacciones. Esto re- 
vela la integridad y pureza de la raza; pero un día llegará la 
desmoralización, que va penetrando ya, y euLoaces iu¿) con- 
flictos V los males no se harán esperar. 

En lo político, los indios superan en mucho. Es digno 
de estudio cómo se dirimen las cuestioues que aiañaii a bU 
representación. Nadie queda sin tomar parte en sus delibe- 
raciones; todos dan su parecer. Reunidos en grandes masas 
forman meetingsy clubs que llaman kicJihy discuten sus pro- 
yectos; levantan contribuciones voluntarias; eligen sus mu- 
nicipalidades y tratan en general de los intereses comuna 
les. Tres meses antes de las el.^cciones municipales, cada 
principal y cada cabecilla deposita un grano de maíz en la 
urna electoral; y ese grano, que representa un voto, puede 
retirarse si el candidato no corresponde á las aspiraciones de 
de los comitentes. El sufragio es entre ellos una efectividad 
saliente: la representación es genuina; son verdaderos repu- 
blicanos. Un puebleciro, el más retirado, Santa Lucía Chiqui- 
mula, elige en masa un representante que podemos llamar 
Procurador general del pueblo; éste se encarga de todas las 
gestiones ante la autoridad constituida; y los domingos, reu- 
nido el pueblo, pide cuenta al nombrado de sus actos, los cua- 
les debe relacionar en la plaza pública: si ha interpretado 
los sentimientos y aspiraciones de sus representados, conti- 
núa; de lo contrario es depuesto. La continuación en el po- 
der es la muestra del pueblo agradecido al que cumple con su 
deber. Cuánta semejanza con la democracia pura, fundida 
en la voluntad nacional. 

Pero el indio reducido á una triste condición por el Es- 



tado y la Iglesia no tiene nociones claras de loque es la pa- 
tria, de quiénes y cómo lo gobiernan, ni de los derechos del 
ciudadano: el terruño y su comunidad, que defiende con brm* 
vura salvaje, es la patria; cree en general que el Jefe del 
Ejecutivo es algún sucesor de Carlos V ó Femando VII y 
que ese Jefe lo es por derecho divino; por esto obedece ciega* 
mentedlos Alcaldes, Comisionados y Jefes Políticos cuando 
se trata de elecciones de Diputados, Magistrados y Presiden- 
te de la República. ¡Con razón, pues, se ve triunfar en loa 
comicios las imposiciones que significan una estafa politi- 

ca! Día llegará en que el indio vea la luz y ¡ayl de loa 

estafadores. 

Las municipalidades constituyen en primer término la 
representación de la clase aborígene. No hace muchos aftot 
era de ver aquí cómo concurrían los alcaldes á tomar pose- 
sión de sus cargos y á otros actos oficiales: vestidos de ele- 
gantes trajes de frac ó de levita y con bolero, paredan sefio- 
res de alto rango, y á fé que el tipo interesante de algunos 
y su gallarda apostura llamaban la atención. Esas fórmulas, 
que no están reñidas con la democracia y que también ob- 
servaba la clase ladina, han desaparecido hoy: la chaquetm 
plebeya ha sustituido al aristocrático frac, el sombrero cka* 
rro al bolero, y hemos visto en vez de guantes blancos 
manos azules. Por esta rara coincidencia, diríamos, forzando 
el pensamiento, que un color de la Libertad está leflidocon 
el otro 

Pasados trece dias del en que toman posesión los muni- 
cipales, celebran la fiesta del Oxibal bahkik, dando gracias al 
Hacedor Supremo por haber estado hasta entonces con buen 
acierto y para prevenirse de los males que puedan hacerles 
en el curso de sus funciones. Los brujos preven el por\-enir 
ó la suerte de aquéllos y recorren durante una noche la ciu- 
dad y los alrededores de Totonicapán, llevados en procesMta, 
Los mismos brujos bendicen las insignias de la anlondad y 
hasta los varejones, juncos, lí.zos y caites ó xandalias de los 
alguaciles ó mayores. - --«-• 

El matrimonio civil se tiene como una fórmnU loriosa 
para verificar el religioso entre los indios; pero enü^ **^use 
ladina la institución civil merece respeto y gana ^^\^]?^ 
cada día. En la celebración de los °>%tnmonios rdi^osos 
délos aborígenas, celebración q^^."»"^^"^" •'**„^,^'*^ 
costumbres, hay un espíritu moralizadory P<>^^'^^- «" "^T 
ñanza provechosa que al cumplirse evitana la g^J^°^^%^ 
lizaciónen que ha caído la clas(^ Tal desmoraluaddo en 



parte tiene su origen en que los novios se enlazan casi siem- 
pre niños; no es el amor el que une á los esposos sino la vo- 
luntad de hierro de sus padres; no es aquel sentimiento el 
que los obliga al matrimonio sino la costumbre. Los matri- 
monios prematuros contribuirán siempre á la degeneración 
de las razas: cuando crecen los contrayeutes á las veces des- 
piertan otras afecciones, que no tienen el control de la edu- 
cación; tras ésto el adulterio, que es Uiuy común en la. clase, 
y muchos crímenes. Hace tiempo, las adúlteras eran azota- 
das en pleno tribunal. No sabemos de un caso legal de di- 
vorcio, pero sí que un Juez bastante conocido por sus desafue- 
ros, autorizara que una mujer casada fuese á vivir con su con- 
cubino á la costa Ah! un matrimonio en que el amor 

no bate sus alas sobre la frente de los cónyuges, es un infier- 
no y fuente de inmoralidad y perdición. Los ministros del 
altar debieran poner en práctica la caridad evangélica en fa- 
vor de la Moral y la Religión 

Entre los indios, los viudos no pueden casarse; sólo pue- 
den vivir amancebados, sin que la sociedad ni sus creencias 
religiosas lo reprueben. Es porque la humanidad no es ab- 
solutamente buena ni absolutamente mala. Para aquéllos, 
no hay otro lazo masque el primero; ningún sentimiento más 
enérgico que el primero; ninguna comunión, ningún jura- 
mento más respetable que los primeros; ningunas flores más 
puras que aquellas que se trocaron en el banquete del día del 
matrimonio. Hay, pues, mucho de grande ea al amor conyu- 
gal y lo dicho nos recuerda los sacrificios que se hacían 
en la India. El número de matrimonios en la clase ladina es 
tan escaso que ninguna comparación puede hacerse con el 
délos aborígenes; pero en cambióla mujer ladina como bue- 
na esposa casi siempre hace la felicidad del hogar. Entre 
nosotros imposible que fuera un lujo el adulterio á pesar de 
que, como hemos dicho, el espíritu religioso no es en general 
lo que santifica el matrimonio. La cultura que por desgra- 
cia ha traído algunos vicios á nuestras sociedades, quizá no lle- 
gue á corromper nuestras sencillas costumbres. 

La iglesia consume las riquezas y actividades de la cla- 
se aborígena. Antiguamente existía multitud de cofradías, 
pero el número se ha reducido. La parroquia de Totonica- 
pán tiene una organización especial y reglamentos observados 
desde los dias de la Colonia. Los cofrades se dividen en al- 
caldes, maí^tomes y chíichuxeles ó capitanas. Los alcaldes con 
traje de ceremonia visten paño y se cubren con calzado, un 
pañuelo de sed^ en la cabeza, buenos sombreros y capas al es- 



tilo español; portan además el santo de la cofradía entre ona 
custodia sostenida sobre una vara, esta forrada y aqaélU to- 
da de plata. El alcalde del Santísimo es el jefe de los cofra- 
das y él mismo porta la llave del sagrario el Jueves Santo* 
desde que los jefes políticos ya no concurren á las festivida- 
des religiosas. Los marto7ncs ó mayordomos son auxiliares 
de los alcaldes y conducen en ciertas ocasiones las insignias 
de los alcaldes; custodian por turnos el templo; y visten cha- 
queta cerrada de piqué blanco, un lujoso calzoncillo al estilo 
del que usan nuestras señoritas y encima una especie de cal- 
zoneras de paño con preciosos bordados de seda y adornados 
de plata como la chaqueta; no usan calzado y se cubren con 
un manto de paño tinto adornado de lentejuelas. Las capita- 
nas usan hermosos velos blancos y en todas las ceremonias 
portan grandes cirios. Infunde respeto ver caminar á los 
cofrades en las procesiones con la religiosiodad del creyente. 
Toda falta de los cofrades es juzgada por sus superiores y 
para la imposición de penas existe un calabozo que se llama 
cu7iabal. Estos cargos se sirven por riguroso orden así como 
los consejiles. Los curas tienen sirvientes gratis que se lla- 
man chajales. 

En las defunciones no faltan las plañideras á seroejanta 
de otros pueblos. La inmortalidad del alma es un hecho pt- 
ra eV indio. 

Los aborígenes tienen marcada tendencia á conservar 
las costumbres antiguas y á reproducir hechos históricos 
que más ó menos tienen relación con ellos. En la fiesude 
San Miguel, patrón de Totonicapán y cuya efigie de plata 
disputan los cabecillas á los alcaldes municipales que no son 
de su gremio, se verifican bailes de moros y cristianos, refle- 
jando los combates déla Edad Media y de la reconquista en 
España. Para reproducir las escenas dolorosas de sn pasado, 
en el baile de la Conquista lucen los reyes del Quiche con 
sus princesas y su ejército; sus riquezas en los trajes v los 
cetros, y en sus altas coronas posa el sobervio quetxaJ qne 
simboliza la libertad. Allí está el amor á sus reyes y á la pa- 
tria. Tekum, el príncipe gallardo, apóstol de la autónoma. 
cae herido y sucumbe en lucha desigual con Alvarado^ ^e 
ve á un enviado del conquistador penetrar al trono d«|^ ^; 
yes con los ojos vendados, proponiendo transacciones qne 
se desprecian y se contestan con la gueira. Allí ^ «ace apa- 
recer que los kichées se rindieron cobardes, tn^^»«^^^^^^^ 
naje á los soberanos de Castilla; pero este ^"^^^'^^^^^^^^ 
es inverosimiL ,E1 /.-//.^m/V, adivino ó nigromante, es un per 



sonaje interesante. Las escenas tienen mucho de doloroso, 
pero más de heroico. 

¡Pobre raza! La iglesia no le ha hecho olvidar que su- 
cumbió en luchas sangrientas y aquellos clamores que aun 

resuenan en nuestras agrestes montañas Las legiones de 

España vinieron á enriquecerse desentrañando grandes teso- 
ros, destruyendo la civilización y la energía de las razas más 
activas, más animosas, más emprendedoras, más inteligentes 
y acaso más morales que antes de la Conquista. La civili- 
zación cristiana es redentora; pero el catolicismo fue causa de 
decadencia y es aún mina inagotable la ignorancia del indio. 
Al Estado no le convenía la reminiscencia de hechos históri- 
cos que significaran autonon.ía y por eso la proclamación del 
Rey Atanasio Tzul no hizo eco. En Totonicapán los indios 
proclamaron su independencia en 1815; y como un recuerdo 
de ese acontecimiento se exhibirá en la Exposición el sillón 
real. 

La magia y los oráculos preocupan mucho al indio; la 
preocupación es parte inherente de su pensamiento. Previe- 
ne los males consultando al adivino ó brujo. La predicción 
se encarna en "los del sol,'^ ahkih^ astrólogos, que vuelan en 
las regiones uránicas. 

Es una profesión lucrativa la brujería. Para iniciarse 
en sus misterios, preciso es el aprendizaje; verificándose los 
recibimientos con prácticas repugnantes y algunos en deter- 
minada época como durante la gran fiesta del Vakxakib batz 
en Momostenango. 

Laclase ladina no está exenta de preocupaciones nigro* 
mánticas; y hace poco tiempo Judas, á quien llaman San Si" 
món, es dispensador de bienes y males para toda clase de 
gente. Estos ^rrores, como es natural, no contaminan al 
buen sentido. 

Las costumbres de los indios tienen muchos puntos de 
contacto con las razas primitivas de Oriente: como los persas, 
se retiran á lejanos lugares á las alturas para adorar á sus 
dioses y hacerles sacrificios de animales y ofrendas; son poli- 
teistas y mezclan el culto católico con sus prácticas anti- 
guas, especialmente en la brujería; como los nómades 
egipcios se ocupan en el pastoreo: son de raza activa y em- 
prendedora, y se le ve cultivar las grandes y elevadas cum- 
bres de nuestros montes, aunque sea en pequeña extensión. 

La agricultura el comercio y la industria fabril son las 
ocupaciones habituales de los habitantes del Departamento, 
en general. Es sagrada la tierra para el indio y la cultiva 



con ahinco. Por cuestión de tierras ha corrido sangre, sien- 
do notable la matanza entre cantelcüos y toton ¡capenses. 
(-'asos ha habido en que se muera alguien al sólo pensar que 
le arrebatarían un palmo de tierra. 

Los aborígenes, como la sociedad en gerernl, están en 
período transitorio y anormal. El indio es malicioso, descon- 
fiado y calculista, ésto sobre todo; el número está en su tem- 
peramento; educándolo aportaría mucho al saber humano. 
Pero aquel no es solo calculista ni n. alie ioso; respeta el prin- 
cipio de autoridad y en el trato social usa con refinamiento 
la cortesía, que exajera bajando la voz en seflal de respeto. 
Una educación sólida regenerará la raza; una educación me- 
diana acabará por destruirla. 

A grandes rasgos hemc-s hecho el estudio natural de la 
raza que nos ha merecido especial atención por lo numeroso y 
serla gran mayoría del pueblo. Hay profundas ensefianias; 
pero el talento escudriñador está lejos de nosotros. 






Registremos otros tiempos. Se verá en el curso de!a obrm 
que no hay una sola época en que un grito á la libertad, un 
un hurra al derecho no se haya dado en esta tierra de los man- 
zanares. Sus hijos han sucumbido peleando en torno de la 
bandera del liberalismo puro. 

Las idersdel liberaliímo habían anrraizado, digámoslo 
así, desde 1826. De allí la protección, el esfuerzo del Doctor 
Gálvez para nuestro engrandecinriento. Aquel repüblico 
egregio, aquel patriota liberal acaso sin segundo, extendía sn 
mano al pueblo que amaba de corazón el republicanismo y 
defendía la integridad de los principios. 

El tratado de 1830 cocluido en Salcajá, cutre Queíalte- 
nango y Totonicapán, fue de fecundos resultados para la li- 
bertad de los Altos por cuanto unía á dos pueblos que rom- 
pieron sus relaciones por los acontecimientos de 1826 á 1828. 
La libertad fusiona los pueblos. 

Llega un momento histórico que podemos llamar la épo- 
ca legendaria de Totonicapán, este pueblo proscrito por tan- 
tos años cuando acaso l:a sido sino la cuna, un lugar en qne 
siempre se ha adorado ala libertad. Totonicapán abrigó en 
su seno la grandeza de los Altos á fines de 1838 y principios 
de 1839. Aquí vimos reunidos en Asamblea á aquellos pa- 
tricios "de la Federación, constiyendo el Estado bajo la presi- 
dencia del sabio Larreinaga. Quiñones, En ríquez. Rodas y 
Arango simbolizaban patriotismo. 



23^1 



Totonicapán sostuvo con entereza 3' hasta el último tran- 
ce el Estado de los Altos, después de la muerte de Guzmán, y 
siempre ha simpatizado con las revoluciones redentoras y las 
reformas como las de Gálvez 3' de Justo Rufino Barrios. Lle- 
vó su contingente á Nicaragua en defensa de la integridad 
de Centro-América cuando Walker y sus filibusteros in- 
tentaron seritar sus reales: fallecieron pí triotas con:o Eusta- 
quio Forres, que herido por una bala de cañón se batió co- 
mo un héroe en *'E1 Cañal. '^ Sus hijos dan el grito de liber- 
tad en San Marcos, y el patriota Mariano Díaz encuentra a- 
llá una tumba gloriosa. La revolución de 187 1 le debe bas- 
tante. 

Pero la suerte de los pueblos es á veces fatal, y más cuan- 
do aman con amor entran ible la instituciones libres: no es- 
trañemos, pues, que Totonicapán,que nunca ha defeccionado, 
sea blanco délos tiros de la ingratitud 3^ de injusto menos- 
precio. 

El pueblo alienta en sus entrañas un pasado limpio y de 
grandeza, 3^ las antiguas enseñanzas, como una le3^ biológica, 
se encarnan en el presente. No tiene grandes centros de cul- 
tura 3^ de comercio; pe ro tiene en su p queñez la grandeza de 
las ideas 3^ los principios; la grandeza inmutable del libre pen- 
samiento. Parece mudo; pero hay en su mudez algo de la 
majestad que rodea la tumba de los grandes que aunque muer- 
tos resplandecen; que aunque fríos trasmiten calor: que aun- 
que inertes trasmiten movimiento La luz de sus con- 
cepciones señala el porvenir. 

Un díala juventud- se levanta y proclama el libre sufra 
gio en las elecciones municipales, obteniendo triunfo leal 
y franco contra la imposición, oñcial armada de ba3^onetas. 
¡Ah! la pluma matará la espada decía el inmortal Víctor Hu 
go. Jóvenes de aquí dieron elalertaeri Qaezaltenango cuan 
do uno de los principios cardinales de la Revolución iba á su 
cumbir; arrojaron la chispa en 1891 con la hoja impresa A las 
zimas cleciorales; la tea se encendió 3- la fuerza incontrastsi- 
ble]de la evolución hizo efectivo el principio de alternabili- 
dad. Y qué luchas las de este pueblo en defensa del sufragio. 

¡Oh, pueblo! que oigas siempre de tus hijos: "Lleguen 
nuestras lágrin.as á tí, nuestros suspiros á tí, que eres mártir; 
pueblo pequeño, pero inmenso; rincón árido, pobre; pero don- 
de se respira el ambiente puro de la libertad''; aquí es donde 
cirnieron sus alas sobre nuestras cabezas, y las ciernen aún, 
los simbólicos quetzales. A tí, pueblo, el tiempo te engran- 
decerá. Eres "mi asilo actual; mi tumba probable.'' 



poeuMENTOs 




\ 



Ndiii. 1. 

ACTA 

DE LA INSTALACIÓN DE LA ASAMBLEA CONSTITl'YKNTK DEL 

Estado de los Altos. 



En la ciudad de Tototnicapán, á veinticinco de diciem- 
bre de mil ochocientos treintiocho, día señalado por la Junta 
preparatoria para la instalación de la Asamblea Constituyen- 
te que mandó reunir el Decreto del Congreso federal de dici 
y siete de julio último, para hacer efectivo el de cinco del 
mes anterior, en que se determinó que estos departamentos 
de los Altos formasen un nuevo Estado: reunidos en la casa 
destinada á las sesiones de la Asamblea los Representantes 
cuyas credenciales habían sido aprobadas, y que firman esta« 
con los individuos de la Junta gubernativa, los tres Jueces 
de primera instancia de los departamentos de Queíaltenan* 
go, Totonicapán y Suchitepéquez, el Comandante general de 
las armas, el Jefe Departamental y Municipalidad de esta 
Ciudad, una comisión de la de Quezaltenango, el Director y 
Contador general de rentas, el Administrador de las de este 
Departamento, y varios Diputados de la federación }• otros 
particulares convidados por el Gobierno, se^ dirigieron á la 
Iglesia parroquial, donde, después de la misa solemne que 
se celebró y de un discurso análogo á las circunstancias, que 
dijo el Presbítero Doctor Ciudadano José Matias Quiñones, 
Presidente de la Junta preparatoria, dejando entretanto la 
presidencia á cargo del Vice-Presidentc Ciudadano Manuel 
Aparicio, prestó juramento dicho Presidente en manos del 
que presidíala Junta de Gobienio Ldo. Ciudadano Marce- 
lo Molina. 

En seguidas dicho Presidente de la Junta preparato- 
ria recibió á los demás Representantes el mismo juramento 
en la forma que se expresa en el ceremonial que había sido 
aprobado. 



Los Diputados después de contestar cada uno Sí juro^ 
pasaron de dos en dos á tocar el libro de los evangelios, 
concluyendo este acto con un Te deuni. Vueltos los Repre- 
sentantes al edificio de sesiones, con la misma comitiva, és- 
ta los dejó en el salón, y cuando aquéllos hubieron ocu- 
pado sus asientos, procedieron á nombrar un Presidente, un 
Vice-Presidente y dos Secretarios; y fué electo para el pri- 
mer destino el Ldo. Ciudadano Miguel Larreynaga con on- 
ce votos, teniendo tres el Ldo. Ciudadano José Antonio Az- 
niitia y uno el Doctor Ciudadano José Matías Quiñones. 

Para Vice-Presidente resultó electo el Ldo. Ciudadano 
Juan José Flores por doce votos, contra tres, de los cuales 
tu 70 eos el Doctor Ciudadano José Matías Quiñones y uno 
el Ldo. Ciudadano José Antonio Azmitia. 

Para primer Secretario reunió doce votos el Ldo. Ciuda" 
daiojosé Antonio Azmitia y tres el ciudadano José M. Ramí" 
rez Villatoro, y y en consecuencia resultó electo el primero. 

Para segundo Secretario fué electo el Ciudadano José 
María Raí írez Villatoro, por doce votos contra tres, de los 
cuales tuvo dos el Ciudadano Secundino Llerena y uno el 
Ciudadano Manuel J. Fuentes. 

Consecutivamente ocuparon los electos sus asientos res- 
pectivos; 3 en seguidas el Presidente puesto en pié, como 
todos los demás Reprentantes, dijo: "La Asamblea Consti- 
tuyente DE LOS PUEBLOS DE LOS AlTOS, QUE DEBEN FORMAR 

UN NUEVO Estado de la Union Centro-Americana, se ha- 
lla SOLEMNEMENTE CONSTITUIDA E INSTALADA." 

Hecha esta declaratoria, se procedió á recibir votación 
para designar el día de la apertura de sesiones, y por una- 
nimidad qutdó señalado el veintisiete del corriente. 

Inmediatamente después de haberse puesto la nota ofi- 
cial participando al Gobierno la instalación y designación 
de día para dar principio á las sesiones, salió una Diputación, 
conforme á lo que se tenía acordado en el ceremonial, con- 
duciéndola hasta el Despacho del Gobierno, y luego que hu- 
bo vuelto avisando quedar enterado el Ejecutivo, el Presi- 
dente levantó la sesión, cuya acta, que es la presente, firman 
los Ciudadanos Representantes que concurrieron y con quie- 
nes se instaló y constituyó la Asamblea. 

Miguel Larreynaga, Diputado por Huehuetenango, Pre- 
sidente-Juan José Flores, Diputado por Totonicapán, Vice- 
Presidente-José Ignacio Zaldaña, Diputado por Huehuete- 
nango-Jose Matías Quiñones, Diputado por Totonicapán 



riZf¿To7S'%'^''''''''^%^^^ Solóla-Mariano Ahabe. 
i^iputado por Solola-Francsco Estrada. Diputado por Oue^ 
zaltenaiigo-Francisco Paleiicia, Diputado suplente ¿or H^r 
huetenango-Félix Juárez. Dip.'uad^o ^or ¿Em.'JÍ Jt 
pancio, D.putado por Quez.ltenango-Macario Rod,rD¡pu. 

bor Suchl^e^n ■ '"°V^''""'^lr L'"^"»- Diputado súplele 
por buchitepequez- Lorenzo Mérida, Diputado por San Mar- 
eos-José Antonio Azniitia, Diputado por ToloS¡capá!-J«é 
Srío "'"' Villatoro, Diputado por TotonicaSS. sT 

Es copia: Secretaría de la Asamblea Constituyente del 
listado de los Altos: Totonicapán, 9 de enero de 1839. 

Azmitia. Ranñrf: l'i/tatoro. 



Nüiii. 2. 



SEI^MON 



Predicado en la parroquia de Totonicapán el dta 2$ de dirítwf 
bre de i8j8, con motivo de la instalación de la Asamblea 
Cojtstituyente del 7iiievo Estado de los Altos, de la ¿• 
7iión Centro- Americana, por el párroco de la mis- 
ma Iglesia, Ciudadano Doctor José Alalias Qmiñatus. 



"Gloria íh a/tisrimis Dt». *t im Wrm pmm i 

bontg XH>¡umt*Ht." 
Glorta á Dios en \\% «Ituntt dtl CMOi JTMlIft 
á los honibrrs de bunuí «olwMad.**«l6rAIMk 



En este día de tanto regocijo para los cristianos, va a 
instalarse la Asamblea Constituyente de este nuevo Estado» 
sobre el altar santo á presencia del hombre Dios recién na- 
cido, los elegidos del pueblo pronunciaron el terrible jura- 
mento de corresponder á los grandes deberes que les impo* 
ne su augusta misión. La tierra de los Kickles humillada 
en el siglo XVI por la conquista de los españoles, en el XIX 
es ya un Estado soberano de la Unión Centro- America na: es 
un pueblo que aparece hoy en toda la majestad de sn ser 
político, y que está en posesión de las funciones de sn sobe* 



ranía. ¡Qué motivo tan justo es este para alegrarnos y 
para bendecir al Dios de nuestros padres, que acaba de dar- 
nos esta patria! 

El antiguo reyno de Guatemala, obtenida su independen- 
cia de España y México, se transformó en República federal 
compuesta de cinco Estados por la Constitución del año de 
1824. Los departamentos de Solóla, Totonicapán y Quezal- 
tenango, formaron parte del Estado de Guatemala; pero des- 
de antes habían manifestado ala Asamblea nacional cons- 
tituyente sus deseos de erigirse en Estado independiente 
como los demás. Estas pretensiones amortiguadas por varias 
causas desde el año de 1823, ^e ven hoy realizadas. El grito 
simultáneo de estos habitantes, lanzado en febrero de este 
año, rompió los vínculos que los unían al Estado de Guate- 
mala, cuando divisaron sobre el horizonte de la Capital la te- 
rrible y espantosa tormenta, que al fin descargó sobre ella, 
desorganizando el Estado y ocupando las pasiones el lugar 
de las leyes. Circunstancias tan apuradas y tan urgentes 
demandaban la separación de estos pueblos, como la medida 
única que podía salvarlos de aquellos desastres, y cuando ya 
estaba rasgada y ensangrentada la carta que los uniera á la 
asociación de Guatemala. El Congreso de la Unión hizo jus- 
ticia al clamor público de los Altos, y acordó solemnemente 
su erección en Estado, por su memorable decreto de 5 de ju- 
nio de este mismo año. 

Los hijosdelafé vemos este grandioso suceso escrito 
en el libro de los destinos. Este encadenamiento de causas 
particulares depende de órdenes secretas de la Divina Pro- 
videncia. En lo más alto de los cielos tiene Dios las riendas 
del mundo, y en su mano están los corazones de los hombres: 
ejerce sus formidables juicios según las reglas de su sabi- 
duría: prepara los efectos en las causas, y da estos grandes 
golpes, que los necios atribuyen al acaso y á la ciega fata- 
lidad. 

Estas ideas nos conducen naturalmente á una contem- 
plación religiosa de la mano de Dios en todos nuestros suce- 
sos. Por ella bendecimos su bondad que nos ha cubierto bajo 
las alas de su protección, no sólo librándonos de los males 
terribles que afijen al Estado de Guatemala, conservándo- 
nos en plena paz, sino haciéndenos ya un pueblo separado 
que se gobierne por sí. Con este objeto venimos ahora á tri- 
butar al vSeñor el homenaje de nuestro agradecimiento, y á 
derramar en su presencia nuestros corazones en la más fer- 
vorosa acción de gracias. Unamos, pues, nuestros débiles 



acentos al himno que hoy entonaron los Angeles sobre el 
pesebre de Belén. Cantemos con cWos: ''G/oria á Días rm /éu 
alturas del Cielo, y en la tierra paz lí los hombres de bmema VO^ 

luntad.''^ 

Este cántico celestial no solamente esuua fórmula de ac- 
ción de gracias, sino una lección importantísima á los difec- 
t :res de los pueblos,para que estén entendidos, que para ase* 
gurar la paz de los hombres en la tierra, es necesano prime* 
ro honrar al que habita en los cielos. Oigamos la vo« de la 
religión y de la patria, yaque celebramos eu un mismo día 
el nacimiento temporal del Hijo de Dios, y el nacimiento de 
nuestro Estado. 

Averigüemos lo que hace la religióu en favor del orden 
social, y también investiguemos loque todos los gobiernos han 
hecho en favor de la religión para que se vea lo que debe ha- 
cer el nuestro. Este será el asunto de mi disourso. Adoremos 
al infante Dios que acaba de nacer: pidámosle su gracia: fe- 
licitemos á su Divina Madre por su glorioso parto, saludán- 
dola con él 

AVE MARÍA. 

Dos errores muy funestos se han proclamado en nuestros 
dias, que han trastornado el mundo social. Uno es el de aue 
no ven en la religión más que una quimera, una superstición 
y una fuente inagotable de calamidades; otro es el de los 
que solo consideran la religión como auxiliar, útil acaso, pero 
siempre peligrosa:— Aquellos quisieran romper todo pacto 
con el Cielo, para asegurar, según dicen, el reposo de la tie- 
rra, y éstos sin romper todos los vínculos que unen al hom- 
bre á la divinidad, procuran debilitarlos de todos modos. Loa 
primeros quisieran desterrar á Dios hasta del pensamiento, y 
los segundos desterrarle de las leyes y de las instituciones. 
Los unos son ateístas de conducta y de principios qne ma- 
tan la sociedad, y los otros ateístas políticos qne la debilitan. 

Felizmente el pueblo de los Altos nada tiene qne 
temer en esta parte de los hombres á quienes ha confia- 
do su suerte. Son ilustrados y son virtuosos: nada pueden 
sobre ellos las falsas doctrinas, las sofisterías y maquinacio- 
nes de una filosofía anti-social: conocen el mundo y sus re- 
sortes, y saben bajo qué principio pueden arreglar esU na- 
ciente sociedad felizmente. ¡Dignos Representantes! No ven- 
go á enseñaros vuestras obligaciones, porque ofendería truca- 
tras luces. Vengo sí, á repetiros lo que sé que está siempre 



en vuestros corazones y en vuestros labios. Permi idme, pues, 
que haciendo resonar en este Santuario la voz de la religión 
y de la Patria, haga ver lo que una y otra se deben, y cómo 
de su mutua alianza depende la felicidad general: diré pri- 
meramente lo que la religión hace á favor de los gobiernos, y 
en seguida lo que éstos han hecho y aun deben hacer en favor 
de la religión. . ^ 

No puede concebirse sociedad civil sin una autoridad su- 
prema que vele por la seguridad común: sin leyes que arre- 
glen todo lo concerniente á esta ^r.isma seguridad pública é 
individual, y sin deberes impuestos á los diversos miembros 
del cuerpo social. Por consecuencia, autoridades, leyes y de- 
beres, son las tres cosas que constituyen lo que se llama 
pacto social^ y éstas las que sólo la Religión tiene la ina-ore- 
ciable ventaja de fortalecer para el bien de todos: fortalece 
la autoridad dándola un origen sagrado: fortalece las leyes 
de conciencia, y fortalece los deberes prestándoles por medio 
del juramento una garantía enteramente divina.— Vamos por 
partes. 

He dicho en primer lugar, que la Religión afirma la au- 
toridad dándole un origen sagrado. Abramos nuestros libros 
santos y admiremos cómo en solo algunas palabras lumino- 
sas nos han revelado lo que nuestro entendimiento no podría 
alcanzar sino á costa de grandes esfuerzos. Oíd lo que el A- 
póstol San Pablo predicaba al pueblo-rey, que ha dado leyes 
al mundo: "Toda persona esté sujeta á las autoridades supe- 
**riores, porque no hay podestad que no dimane de Dios, y 

"Dios es el que ha establecido las que hay en el mundo. 

"por tanto, es necerario que estéis sujetos, no solo por temor 

"del castigo, sino también por obligación de conciencia 

"por esta misma razón pagamos tributos álos príncipes, por 
"que son ministros de Dios.^' (i) Así estableció el Doctor 
de los gentiles para la felicidad y tranquilidad de los Esta- 
dos el culto sagrado del poder que Tertuliano con su len- 
guaje enérgico llama religión de la segunda majestad. 

Ninguna forma de gobierno ha sido revelada á los hom- 
bres. El Evangelio no consagra determinadamente ningún 
sistema: hace sí derivar de Dios el poder, pero no el modo 
exterior de ejercerlo: de manera, que si las formas de la au- 
toridad pública proceden inmediatamenie de la voluntad del 
pueblo, es necesario reconocer en ellas la autoridad de Dios, 
porque esta es una de las reglas generales 4^ su providencia 

fi] Kpist. I. á lo; Rommos: ca/rXIIÍ. vors. I. 5. G. " '; ' '-^-"y "v -. 



para la armonía social, así como la gravitación es una desús 
reglas generales para la armonía del mundo planetario. • 

Este origen divino de la autoridad ennoblece laob<:dien- 
cia, pues si ésta procediese solo del hombre, que manda, sería 
tan vil coiro penosa y semejante ala de un esclavo embute- 
cido que tiembla delante de su señor. La religión eleva más 
nuestros pensamientos: por encima del hombre que ejerce el 
poder, nos muestra al Rey de los reyes, y su misma Majes* 
tad es ante la que nos humillamos sometiéndonos al instru* 
mentó visible de su providencia: la religión es, pues, la que 
al mismo tiempo que hace la obediencia más dulce, fortifica 
la autoridad en la conciencia de los subditos. 

He dicho en segundo lugar, que la religión afirma las le- 
yes presentándolas como reglas de conciencia. En todos los 
pueblos hay leyes fundamentales que constituyen el Esta* 
do, determinan la forma de gobierno, fijan y distribuyen los 
poderes. Estas leyes se llaman constiíuíivas\ pero además de 
éstas hay otras que arreglan todo lo concernicnie á las fami- 
lias y á los individuos, á los bienes y alas personas: éitasse 
llaman civiles. Las primeras deben necesariamente tener un 
carácter particular de estabilidad, porque siendo la base del 
edificio social, no pueden ser tocadas sin riesgo df: que todo 
se arruine. Las segundas deben ser la regla de los partictt* 
lares en sus convenios, y también vle los magistra* 
dos en sus juicios: en unas y otras consiste que el Estado 
prospere, que la justicia dirija la suerte de las familias, y 
que desaparezcan la arbitrariedad y la tirania. Pero inútil 
sería formar leyes y escribirlas en un código reconocido, si 
fuesen despreciadas, si pudiera eludirlas el fraude, vi<^rlas 
el poder, y acomodarlas el magistrado á sus caprichos. .^^, 
pues, muy importante que sean no solo unas reglas descon- 
veniencia, alas que sea útil someterse, sino que sean ^rcre- 
renciadas como reglas de conciencia, que obligan:ante Dtoalo 
mismo que ante los hombres. Despojadas de «te carácter 
sagrado, pierden en efecto la mayor parte '^- -^ .mm-rto v 
así lo han reconocido todos los pueblos. 

Licurgo y Nunia para hacer inviolables sus Uycs Us 
presentaron como sancionadas por la divinidad. Pero sucede 
frecuentemente, que el fiel observador de las leyes queda sin 
recompensa y aun quizá es víctima de su fidelidad, mientras 
que el malvado las infringe, no solamente no es castigado. 
sino que acaso saca ventajas de su inobediencia Y ¿ québa- 
ce en estos casos la religión? R<^^^aWece el orfen en todo. 
sostiene y consuela el primero con la esperansa de la recom* 



sa futura, y amenaza al segundo con el temor de la pena ve- 
nidera; y de este modo da á las leyes una sanción divina que 
las presta una fuerza inmensa. A este propósito un célebre 
ministro de este siglo decía al Senado francés: ^'Nosotros ve- 
amos los crímenes que la Religión impide; pero ¿hemos con- 
**siderado los que evita? ¿Podemos examinar las conciencias 
*^y ver en ellas todos los horribles proyectos que la Reli- 
*^gión sofoca y todos los saludables ¿^pensamientos jque 
*'hace nacer? ¿De donde viene qué los hombres que 
**nnos parecen tan malos considerados individualmente 
**so en masa gente tan honrada? No será porque las 
^'inspiraciones, los remordimientos, á los cuales resisten los 
^'malvados resueltos, y á los cuales los buenos no ceden 
"siempre, bastan para regirla generalidad de los hombres 
**en el mayor número de casos, y para garantir en el curso or- 
**dinario de la vida esta dirección uniforme y universal sin 
*4a cual sería imposible una sociedad permanente?^' [2] 

La religión últimamente da mayor fuerza á las obligacio- 
nes recíprocas prestándolas por medio del juramento una 
garantía enteramente divina. Nada hay más general en el 
mundo, que ligarse los hombres á sus obligaciones respecti- 
vas por medio del juramento. Y ¿no es por ventura la reli- 
gión de laque recibe el juramento toda su fuerza? En efecto, 
¿qué cosa es jurar? Es poner á Dios por testigo de la ver- 
dad que anunciamos, ó en las promesas que hacemos: es dar 
por prenda de nuestra veracidad, la veracidad del mismo 
Dios; es llamar sobre nosotros el rigor de su justicia si men- 
timos ante los hombres ó violamos la fé jurada. Y ¿hubo 
jamás una garantía mas imponente y más terrible? "Entre 
"los geiegos, dice Polibio (3), por más que se procure atar 
"las manos álos que manejan los caudales públicos, con mil 
"precauciones de firmas, de testigos, de fiadores y de celado- 
"res,todo lo vence siempre la mala fé; en lugar de que los 
romanos con solo el juramento de la religión conservan las 
"manos limpias en la administración de los caudales pú- 
"blicos.'' 

Queda, pues, probado, que la religión haciéndolo deri- 
var todo de Dios, y atando á su trono el primer anillo de la 
cadena de los derechos y de los deberes, fortalece la autori- 
dad, las leyes y las obligaciones y hace ala sociedad inapre- 
ciables servicios» 



(2) Portalis. Choix de raports: tom. i8. 

[3 1 Rollin. Tratado de estudios: tom. 4. part. 3. pag. 116. 



Veamos ahora lo que los gobiernos han hecho, y lo que 
debe hacer el nuestro por la religión. 

Todos los gobiernos civilizados, antiguos y modernos, 
han mirado la religión como la base de sus instituciones y el 
fundamento de la sociedad. Esta idea les obliga siempre á 
cuidar de la religión y del culto divino. "Dracon, Licurgo y 
Solón al formar las primeras y más florecientes repúblicas 
de la Grecia, atendieron con especialidad á los negocios reli* 
giosos: Rómulo siguió esta misma regla cuando dio sus leyes 
á su estado naciente; y Platón y Aristóteles por opuestos 
que estén en otros puntos; convienen en que la Ciudad no es 
excelente ni feliz, sino en cuanto que se propone elsoberano 
bien, añadiendo que no puede jamás llegar á él, sino por la 
religión.'' (4) 

Hablando en particular de los romanos, es constante 
que la religión dominaba en todo. Sise trataba de empren- 
der una guerra, primero se consultaba á los Dioses y se implo- 
raba su rocorro. Si se ganaba alguna victoria, luego se dis- 
ponían sacrificios y demostraciones públicas. Su gran prin- 
cipio era, que la veneración á los d'oses era la causa de todos 
los felices sucesos, así como el descuido en su culto, atraía 
todas las desgracias. De esto procede, dice Polibio, que los 
romanos en las grandes necesidades se aplicaban con tanto 
cuidado en hacerse favorables á los Dioses, y que en todas las 
ceremonias que requiere la religión en aquellas ocasiones, 
no hallaban nada vil ni indigno de su grandeza. Oteenrm 
también, que el respeto á la religión y el temor á los dioses, 
que en otras partes se trataba de simplicidad y ^^j^*^* *^ 
la causa de la superioridad de los romanos sobre los demás 
pueblos. (5) Aludiendo á esto mismo Maquiavelo, añade es- 
tas notables palabras: ''Si la adhesión al culto divino es la 
prenda segura de la grandeza de un Estado; el desprecio de 
la religión es la causa más positiva de su decadencia, {p) 

Por lo que toca á los gobiernos modernos, me contento 
con haceros observar que han tenido y aiin tienen U ce»- 
tumbre de consagrar sus más solemnes tratados 7¿«®»°^ 
de Dios Santo y verdadero: que han creído no d«^»;«»»^ 
nada para el sostén y gloria <ie la religión que lodo lo hace 
en beneficio de los pueblos. En Norte-Aménca es •d«>«We 
el aprecio que se tiene de la religión cristiana *^y» >°!»^ 
cia atribuye en gran parte Mr. de Tocqueville los progresos 

(4) Lamarre. Traiié de la pólice: tom, i. « 

I5J RoUln: ut supra. 

|w) RpflexionssarTil. Liv. chap. a U^t. i. 



sociales de aquel pueblo venturoso, en que la Religión sé 
contempla como la fuente divina de sus derechos y la cuna 
de sus libertades. Refiérese á la letra algunas cláusulas de es- 
te célebre escritor: ^Xos americanos confunden tan comple- 
^tamente en su juicio el cristianismo y la libertad, que es 
"casi imposible darles á comprender el uno sin la otra. He 
**visto americanoe asociarse para enviar eclesiásticos á los 
"nuevos Estados de Oeste con el objeto de fundar allí escue- 
"las é iglesias, pues se teme que se pierda la religión en me- 
"dio de las selvas, y que el pueblo que se está educando no 

"puedaser tanlibre comoaquel de quien ha salido He en- 

"contrado habitantes ricos de Nueva Inglaterra, que abando- 
"naban el país de su nacimiento con el fin de ir á erigir en las 
"orillas del Missouri ó en las praderas del Ilinés, los cimien- 
"tos del cristianismo y de la libertad. Así es como en los Es- 
"tados Unidos el celo religioso se enciende sin cesar en el 

"hogar del patriotismo No es la libertad, sino el despo- 

"tismo el que puede prescindir déla fé. La religión es mucho 
"más nejesaria en la república que en la monarquía, y en 
"las repúblicas democráticas que en todas las demás. ¿Có- 
"mo, pues, dejará de perecer la sociedad, si mientras se rela- 
"ja el lazo político, no se estrecha el moral? Y ¿qué será de 
"un pueblo señor de sí mismo, si no está sometido á Dios?" [7] 

Después de haberos manifestado el testimonio délos 
pueblos y de los siglos á favor de la preeminencia debida á 
la religión, advertiréis cuan funestos y perniciosos son los 
empeños de los que pretenden separarla de la política y del 
gobierno. Para convencerse de esta verdad, basta una ligera 
mirada sobre la Francia: ¿Qué le sucedió á aquel reyno flo- 
reciente bajo el soñado imperio de la razón cuando la filoso- 
fía ocupó el trono de la divinidad? "Gobernaron la Francia 
ateistas, dice La-Mennais, y en el espacio de algunos meses, 
amontonaron en ella más ruinas que un ejército de Tárta- 
ros habría podido dejar en toda la Europa á los diez años de 
invasión.'' [8] No es posible equivocarse. El raciocinio, la 
autoridad 3^ la experiencia demuestran que la divinidad es lo 
primero á las naciones, y que la política irreligiosa camina 
acelerada á destruir el orden social de los pueblos, y los pue- 
blos mismos. 

Para concluir este discurso debía indicar aquí ¿qué es 
lo que debe hacer nuestro nuevo gobierno en favor déla re- 
ligión parala felicidad común? Pero me abstengo de intento, 



(7) De la democracia en la América del Norte: tom. 2, cap. 9. 

(8) Essai sur I' indiíférjiíce en aiaticre do réigion: par. 2. ciiap. 3. 



porque los dignos elegidos del pueblo que están encargado^ 
de su organización, saben muy bien que solo la religrión or- 
dena la sociedad dando la razón del gobierno y de las obli* 
gaciones, perfeccionando las leyes, purificando las C€>stum- 
bres, uniendo todos los miembros del cuerpo social, con vin* 
culos de amor, finalmente que la religión es la educación 
única del pueblo, que sin ella nada sabría, nada especialmen- 
te de lo que importa á la sociedad que sepa. Conocen ignal- 
mente, que si los gobiernos necesitan comunicar estabilidad 
á las instituciones y á las leyes; su primer deber y su primer 
interés es también por la misma razón honrar y hacer honrar 
la religión que es el fundamento de aquellas, porque todo es 
precario en un pueblo en que la religión no es la regla de to- 
do, pues sin ella el entendimiento carece de norma, el cora- 
zón de freno, el vicio de temor, la virtud de esperanza, la dea- 
gracia de consuelo, la autoridad de apoyo y la fidelidad de 
garantías. 

Nuestros sabios y virtuosos legisladores darán, pues, 
á la religión que profesamos, el lugar que se merece, tenien- 
do muy presente lo que el Congreso de la nación ha dicho: 
^''mas los Estados cuidarán de la actual religitn de sus pmr^ 
blos.''^— (9): en el corazón de éstos buscarán los principit-s de 
su legislación para darnos las instituciones más adecuadas al 
país, aunque no sean las más filosóficas: acordarán tina ^^^J" 
tad sobria y justa, fundarán el reynado de la justicia y de 
la paz, y crearán una administración ilustrada y paternal, 
bajo la cual progresará el Estado necesariamente siempre que 
el pueblo corresponda á estas miras, siendo fiel alas ^^y**' 
obediente á las autoridades constituidas. Entonces podrá 
muy bien decirse del pueblo de los Altos, lo que la ^^J*^ 
critura decía del pueblo de Israel bajo el reynado de Salomón: 
''Todo hombre vivía sin temor alguno, cada uno bajo su vi- 
ña y su higuera desde Dan hasta Bersabé." (10) Tales 100 
los bienes que debemos prometernos de la ilustración, cordu- 
ra y religiosidad de los dignos^ sujetos que el pueblo ba ele- 
gido para encargarles sus destinos, j I. c¿ 

Dios de bondad, Supremo autor y conservador de la »3^ 
ciedad, por quien reynan los reyes Y H^^Pf^^^í'^ J^^^^^ 
la rusticia I II], hoy te pedimos con humildad y ^^^^ 
concedas á nuestra Asamblea constituyente aquella sabidu- 

[9] Ley de 2 de m yo de 183a. sancion-da por k» EsMlos. ca 9" » 

la cart:: fun»Í;imental. 

I ib. 3. ° de los revfts. cap. 4- v. 85. 
Lib. de los í roxerb.: cap- 8- ° v. 15. 



ría que está sentada junto átí, envíala del Cielo de tu San- 
tuario y del trono de tu grandeza para que esté y trabaje 
con ella; porque aunque los que la componen parezcan con- 
sumados entre los hijos de los hombres, serán sin embargo 
consideradoscomonada si les falta tu sabiduría y tu consejo. 
(12J Derrama, Señor, sobre el pueblo délos Altos las bendi- 
ciones de vuestro amor: haz conocer á todos, los deberes que 
impone la Religión y la Patria, para que siendo justos pue- 
dan ser libres. Sea este pueblo una sola familia de hermanos, 
animados siempre por la caridad, como hijos de Dios; que 
no haya otros sentimientos en sus corazones, sino aquellos 
nobles y generosos que inspira la moral evangélica, ni otras 
miras que las que puedan contribuir á mejorar en todos res- 
pectos la miserable condición humana; finalmente, que en 
todas sus acciones tengan por objeto dar gloria á Dios en 
las alturas del Cielo, y en la tierra paz á los hombres de bue- 
na voluntad.-- Así sea. 



Núm. 3. 

MENSAJE 

del Gobierno Provisional d la Asamblea Constituyente del Es- 
tado de los Altos ^ al abrir sus sesiones en la Ciudad de To- 
tonicapán el 2y de diciembre de 1 8 j8. 



Ciudadanos Representantes: 

¡Día fausto: día de alegría y público regocijo: día de las 
más tiernas y dulces emociones; y día en fin, de eterna é in- 
deleble remembranza en los fastos de la historia política de 
los pueblos de los Altos será, sin duda el de hoy, en que los 
elegidos del pueblo, los Padres de la Patria se congregan 
enjel Santuario de las leyes para dar principio á sus honorí- 
ficas y penosas tareas, en la grande obra de formar la consti- 
tución del nuevo Estado! 



[12] Lib, de la Sabiduría: capí. 9. 



La Junta Gubernativa, de quien tengo el honor de ser 
el órgano, termina sus funciones, y cumple su último deber 
haciéndoos una ligera reseña de sus operaciones administra- 
tivas en el período que ha trascurrido desde su instalación 
hasta este deseado día, en que los pueblos de los Altos, des- 
pués de haber corrido todos los riesgos consiguientes á sn 
heroico y memorable grito de independencia, ven con júbi- 
lo inesphcable, llegado el feliz momento de reunirse la repre- 
sentación popular, que debe organizar el naciente Estado, 
afianzar su existencia y ser político, y fijar baio los auspicios 
de una Constitución hija de la sabiduría v de la experien- 
cia, sus destinos, su ventura y su dicha. 

Instalada la Junta Gubernativa, que debía regir ios pue- 
blos ínterin el pronunciamiento de independencia que se ha- 
bía verificado de hecho, era legitimado con la aprobación de 
las Supremas Autoridades de la Nación; y se reunía esta Au- 
gusta Asamblea; era su primero y más sagrado deber la con- 
servación de la paz y tranquilidad interior, y proveer á la se- 
guridad de los pueblos pronunciados, con respecto á los ene- 
migos exteriores. 

Su posición era, en verdad, la más difícil y arriesgada. 
A los peligros consiguientes á toda transición política, se 
reunían otros de diferente naturaleza, y los temores de ooe 
el Gobierno de Guatemala intentara sofocar con la fuerxa los 
acentos de la libertad, eran tanto más fundados, cuantoqae 
aquel contaba con las armas victoriosas que acababan de de- 
rrocar del asiento del Ejecutivo, al Jefe que lo ocupara. 

El Gobierno pues, se dedicó á procurar todos los elemen- 
tos necesarios para, en su caso repeler la fuerza con la fuei- 
za: y Quezaltenango, donde no se contaba con un solo fusil 
almacenado á tiempo de darse el atrevido grito de indepen- 
dencia; á los pocos dias estaba en estado de hacer sentir lo 
que valen los esfuerzos de un pueblo entusiasmado por la de- 
fensa de su libertad y de sus más sagrados derechos.^ 

La orden memorable que en lo de febrero emitió la A- 
samblea de Guatemala y sancionó el Consejo, reservando á 
la resolución del Congreso Nacional el asunto de segregación 
de estos pueblos, y mandando que entretanto se guardase 
con ellos una conducta amistosa y franca que fomentara la 
buena armonía; aquietó algún tanto los ánimos, y nos sacó 
del estado de ansiedad y fluctuación en que estábamos. Sic 
embargo, como la fuerza armada del faccioso Carrerr «n»»»' 
día justos recelos; nuestra frontera, que desde luego había 
sido cubierta, permaneció guardada por un número respe- 



table de luestras tropas, has! a que se creyó haber desapare- 
cido con pletaniente elpeligio exterior. 

Eiitnices, el Gobierno Provisional se dedicó con mayor 
ahinco á sofocar en el interior todo germen de discordia, de 
desunión y desorden: y unas veces con la prudencia y mode- 
ración; 3' otras con la entereza y severidad, según lo exigían 
los casos, aplicó el remedio por todas partes donde el mal se 
presentaba; y así es como tiene la inesplicable satisfacción de 
que sus esfuerzos, secundados por los de los beneméritos 
funcionarios de los Departamentos, puedan hoy presentaros 
el Estado en la más completa calma y perfecta tranquilidad. 

El sistema político y judicial, que á virtud de los Códi- 
gos y le}^ orgánica para los juicios por Jurados, existía en el 
Estado de Guatemala, y había regido áestos pueblos antes 
del pronunciamiento de independencia, presentaba deformi- 
dades é inconvenientes, que no es del casoindividualizar. La 
opinión pública se había declarado abiertamente contra la 
institución: los Códigos eran objeto de odio y pública exe- 
cración. 

Querer sostener un sistema tan desopinado y fuera del 
nivel de las ideas y civilización d^ estos pueblos, compuestos 
en su mayoría de la clase indígena, habría sido de parte del 
Gobierno Provisional el acto más imprudente y á propósito 
para perder el prestigio de que gozara. Lo conoció así, y se 
apresuró á restablecer el régimen político y judiciario que 
existía antes del sistema de juicios por Jurados. Fueron, en 
consecuencia nombrados Jefes departamentales y de distrito, 
y Jueces de i. "^ Instancia: la administración de Justicia 
que tanto se había paralizado y complicado, se puso en co- 
rriente; y los jefes políticos ejerciéndolas atribuciones que 
les confieren las leyes de su creación, restablecieron en los 
Departamentos el orden y sistema administrativo á que los 
pueblos estaban ya acostumbrados. 

Pronto el Gobierno tuvo que entrar en relaciones; ya con 
el de la Nación; 3^a con el del Estado, de que acababa de in- 
dependerse; y ya en fin, con el del Departamento de las 
Chiapas. 

En las que entabló con el primero, manifestó constante- 
mente sus respetos y alta consideración hacia el primer Ma- 
gistrado de la República; y recibió en retribución, testimo- 
nios muy honoríficos y satisfactorios con que le favoreció el 
Ejecutivo Nacional. 

Resultado de las que comenzaron á mediar con el del Es- 
tado de Guatemala, fué la venida de los CC. Doctor don 



Buenaventura Lanibury Ldo. don Manuel Francisco Pavón 
comisionados con el preciso objeto de estrechar los vincalos 
de fraternidad y amistad de aquellos con estos pueblos. Fue- 
ron recibidos con las consideraciones debidas á su carácter y 
con el aprecio á que son acreedores por sus cualidades per- 
sonales. Los negocios que durante sumisión se trataron, fué 
siempre en la mejor inteligencia y armonía, cuidando el Go- 
bierno de conservarlas inalterables, y á pesar de ellas, soste- 
ner con entereza y energía su dignidad y los derechos de los 
pueblos pronunciados. Si la malignidad, la calumnia y el em- 
peño de denigrar ala Junta Gubernativa y á los Altos en ge- 
neral, hicieron correr en la Capital de Guatemala especies ri- 
sibles unas; trascendentales en sumo grado otras, y todas 
altamente ofensivas; los CC. comisionados testigos ociiU* 
res de la falsedad de ellas y de la rectitud de los procedimien- 
tos del Gobierno, dirigieron al suyo comunicaciones muy 
honrosas á éste; se despidieron produciendo testimonios de 
agradecimiento por el buen trato que se les había dado, y por 
haber conseguido que por su mediación quedaran afiansmdss 
las más amistosas y cordiales relaciones entre ambos go- 
biernos. 

Se hizo forzoso entablarlas con el Exmo* seflor Gober- 
nador y Comandante General del Departamento de ChiaiMU, 
para desvanecerla falsa y grosera imputación de la Munici- 
palidad de Tapachula, la que suponiendo que el Gobierno 
de los Altos intentaba por medio de la violencia, unirlos pue- 
blos de la Provincia de Soconusco al nuevo Estado, v que 
con tal objeto hnbíi hecho marchar tropas hacia aquel terri- 
torio, pidió auxilio al mismo señor Gobernador. 

Este, sorprendido al pronto, hizo, como estaba en el or» 
den, la recl.i ación debida tanto al Gobierno Provisional 
como al de In Nación; uno y otro qucda-on plenamente sa- 
tisfechos á vista de los documentos justi6cativosqne les fue- 
ron dirigidos y comprobaban de una manera inequivoca, que 
si algunos emigrados del mismo Tapachula habían intenta- 
do una invasión de mano armada á aquel territorio; el Gobier- 
no de los Altos lejos de secundar sus conatos, los frustró 
completamente con providencias oportunas y enérgicas* 

Las dictó así mismo para hacer reconcentrar á los emi- 
grados de las Chiapas, que se hallaban diseminados " J^«J 
pueblos fronterizos con aquel Departamento; porque llegó á 
su noticia que al mando y bajo la dirección de don Joaqafn 
Gutiérrez, proyectaban una nueva agresión en el insinuado 
territorio. Y aunque al fin no pudo evitarla, porque los emi- 



grados burlando su vigilancia pusieron en ejecución su plan 
desapareciendo á un tiempo con la mayor reserva; con todo, 
la conducta del Gobierno fué tan prudente y circunspecta 
en este negocio, que el de Chiapas, no pudo menos que diri- 
girle comunicaciones muy satisfactorias dándole las gracias 
por sus esfuerzos en evitar los desastres que fueron, como es 
notorio, el resultado de la invasión ejecutada por Gutiérrez 
y compañeros. 

Si las circunstancias difíciles y peligrosas en que se lia 
visto el Gobierno desde su misma creación: sí sus obliga- 
ciones más sagradas y urgentísimas atenciones no le han 
permitido dar el impulso que deseaba á las tres fuentes de la 
riqueza pública, á saber: la agricultura, artes 3^ comercio; ha 
hecho en favor de este último lo que ha podido, nombrando 
en todos los departamentos vecinos de patriotismo conocido, 
que se interesen en la compostura de caminos por medio de 
compañías que dirigiesen propuestas al Gobierno para in- 
demnizarse de los desembolsos que con tal motivo hicieran. 

Y persuadido el Gobierno de las incalculables ventajas que 
reportarían los pueblos todos del Estado de que se lleve á 
cabo el gran pro3^ecto de hacer transitable por atajos el ca- 
mino que conduce álos de la Costa de Suchitepéquez, ponien- 
do además en el ríode Sámala un puente de calicanto; nom- 
bró comisionados que exciten una compañía de capitalistas 
á formalizar tan grandiosa obra, que habría tenido efecto des- 
de el año de 1833, si por la Asamblea del Estado de Guate- 
mala se hubiera accedido á la propuesta de la compañía en- 
tonces formada con tal objeto, la que solicitaba por indemni- 
zación de gastos el cobro de peaje ó pontazgo por doce años. 

Y aunque el Gobierno de aquel Estado hizo con posterioridad 
la concesión cual se pedía, los accionistas disgustados y des- 
alentados con la primera negativa desistieron de tan impor- 
tante empresa. El Gobierno se promete que tan luego co- 
mo se aclare algiin tanto el horizonte político y los CC. in- 
dustriosos cuenten con seguridad, sin la que todo cae en una 
parálisis mortal, se organizará una nueva compañía que to- 
me á su cargo una empresa que, al mismo tiempo de ser á 
sus individuos productiva, dará un impulso extraordinario 
al comercio. 

En el díase hace tanto más necesario facilitarlos trans- 
portes de la Costa á los Altos, y de estos á aquélla, cuanto 
que allí contamos y^ con un puerto, que después de la erec- 
ción del nuevo Estado, era cuanto podía desearse para el 
engrandecimiento y prosperidad de los pueblos que lo forman. 



Al Ciudadano Presidente de la República somos deudo- 
res de este importante servicio, que unido á los muy distin- 
guidos que prestó á la causa de r.uestra independencia, de- 
mandan de nosotros eterna gratitud. 

El fué pues, quien en el mes de scplieníbrc último en- 
vió al General de Brigada C. Isidoro Saget para que viniese 
á reconocer nuestra Costa, á examinar el punto para estable- 
cer el puerto y levantar el plano topográfico é hidrográfico. 

Mr. Guillermo Le-Bourch, Capitán de la GoteU Iialco 
en que venía el C. Saget, legró saltar en tierra por la rada 
de Chiapán y él personalmente vino á Quezaltenango á en* 
tregar los pliegos que del Gobierno Nacional traia para el 
de este Estado. 

Tal acontecimiento produjo un contento general, que 
pronto se tornó en pesar al regreso del Capitán, quien en va- 
no agotó los esfuerzos, no ya para desembarcar la poca carga 
que conducía, sino aun para volver á su buque; y las espe- 
ranzas que al pronto se habían concebido de fijar el puerto 
en el punto de Chiapán, quedaron desvanecidas con el infor- 
me que dio Le-Bourch. 

vSin embargo, él se ofreció á hacer por tierra un recono- 
cimiento prolijo de la Costa á fin de buscar un punto más 
aparente. El Gobierno no dudó un momento conferirle tan 
importante comisión, y dio al Jefe de Suchitepéquez las órde- 
nes más expresivas para que le fuesen franqueados toda cla- 
se de auxilios. 

El éxito fué cual podía desearse; pues que en el punto 
de Champerico encontró el Capitán un fondeadero con todas 
las ventajas apetecibles, y por él desembarcó su peqneflocar- 
gamento y un cañón con que obsequió al Estado. 

Con sus informes y los que recibieron del Jefe de Snchi* 
tepéquez,el Gobierno mandó establecer el puerto en el pan- 
to indicado, y están dadas las disposiciones necesarias para 
la construcción de bodegas etc. Así que, puede ya contarse 
con un puerto, que, con el tiempo atraerá al nuevo Estado 
bienes apenas calculables. Pero como el comercio y la ilus- 
tración se prestan mutuos auxilios, y ésta tiene tan jorrmnde 
influencia en los adelantos de aquél, no descuidó el Gobier 
no consagrar una parte de sus tareas al importante ramo de¡U 
instrucción pública. ^ . . 

Intimamente convencido, que ella es el sólido cimiento 
de un nuevo Estado, su primera necesidad, y para decirlo 
en Vi\\2i^2X2.hr2i, la deidad tutelar de los pueblas libres; hubiera 
querido dar á tan interesante objeto toda la atención qne se 



merece. Pero las circunstancias peligrosas en que se lia vis- 
to y los ningunos recursos con que ha contado, son los mo- 
tivos porque no ha podido llenar sus deseos. 

No obstante, ha procurado en cuanto ha estado de su 
parte, se extienda y mejore la ensefíanzaprimaria, y ha pues- 
to el primer eslabón para la superior, creando y dotando una 
cátedra de gramática castellana y latina, y sosteniendo cinco 
alumnos en la clase privada que posteriormente se abrió en 
Quezaltenango, en que se dan lecciones de las ciencias 
exactas y de otros ramos de literatura de grande utilidad. 

El Gobierno, solo ha podido poner la primera piedra de 
la grande obra de la ilustración; de esta fuente de donde flu- 
yen todos los bienes y goces sociales. A vosotros, dignos Re- 
presentantes, es reservada la gloria de llevarla á cabo y ha- 
cer que las cristalinas aguas de aquel hermoso manantial 
derramándose por todo el Estado, fecundicen los abundantes 
gérmenes de prosperidad que contiene en su seno. Mas para 
plantear establecimientos científicos que sean el foco de don- 
de partan los rayos vivificantes de la ilustración, se necesita 
de hacienda con qué costearlos. 

Al hacerse el pronunciamiento de independencia, la de 
estos departamentos se hallaba casi destruida. Causas dife- 
rentes habían producido su desorganización y decremento, 
siendo una de las principales, la subdivisión que se había 
hecho de las administraciones departamentales, bajo la nue- 
va planta que se les dio, á consecuencia de la división terri- 
torial y nombramientos de funcionarios bajo el sistema de 
juicios por jurados. 

El Gobierno, pues, que se encontraba sin recursos y con 
crecidas erogaciones que hacer para proveer á la seguridad 
y tranquilidad de los pueblos pronunciados, se apresuró á 
crear una Administración general de rentas y á restablecer 
las Departamentales, todo de la manera que estimó más sen- 
cilla, expedita y económica; y tuvo la satisfacción de ver en 
breves dias, que el erario salía poco á poco del estado de 
consunción á que había sido reducido. Y si hoy no tiene la 
complacencia de informaros haber un sobrante en cajas; sino 
por el contrario una deuda de alguna consideración prove- 
niente de empréstitos que ha sido necesario decretar; . son 
harto sabidos los crecidos gastos militares que ha sido for- 
zoso emprender, particularmente en las dos divisiones auxi- 
liares que han marchado al Estado de Guatemala. 

Empero, en medio de tantos apuros y escaseces, no des- 
cuidó el Gobierno la adquisición de una buena imprenta, co- 



mo el primer elemento para la ilustración y la libertad: con- 
trató pues, la del Doctor Molina: está ya planteada en Quf 
zaltenango en una casa aparente comprada al efecto por el 
mismo Gobierno: tiene hermosa y abundante letra: es mane* 
jada por manos diestras, y ha sido reglamentada provisional- 
mente de la manera que se estimó más adecuada. 

La hacienda pública de nuestro naciente Estado, es 
suceptible de mejoras y adelantos; y como que de ella depen- 
de su existencia, debe ser uno de los primeros objetos de vues- 
tras meditaciones y tareas. Y como no sea posible restablecer 
la hacienda sin sejj;uridad, y ésta no puede afianzarse sino 
por medio de las armas, el Gobierno va á espresaros las dis- 
posiciones que tomó con respecto al ramo de guerra. 

Los justos temores de que se intentara una agresión 
contra los departamentos pronunciados, hacia de absoluta 
necesidad ponerlos en actitud de repelerla. Quezaltenango, 
la primera población que hizo resonar los acentos de indepen* 
dencia y libertad y romper sus antiguos vínculos, era tam- 
bién la que tenía más fundados motivos para temer qne con- 
tra ella dirigiesen sus maniobras y sus venganzas los rabio- 
sos enemigos de su gloria y de su libertad. Quesaltenango, 
sin embargo, no contaba con más elementos de defensa, que 
con el entusiasmo y desición de sus hijos; el Gobierno, de que 
acaba de separarse, estudiosamente lo habia dejado sin nn 
solo fusil, y únicamente á merced de los esfuerzos dc^ qne es 
capaz el patriotismo 3^ la defensa déla causa de la libertad, 
pudo el Gobierno contar en poco tiempo con suficientes ar- 
mas y todos los aprestos necesarios de guerra. Y para darle 
al Estado toda la respetabilidad y seguridad que demanda- 
ban las críticas circunstancias en que se ha visto y ve el de 
Guatemala; celebró una contrata de armamento y pólvora 
extranjera de la que ya ha llegado parte á Quezaltenanga 
Pronto se recibirá el armamento, y el nuevo Estado se hará 
respetable, fuerte y vigoroso, y quizá el asilo de la desgracw 
y el alcázar de la libertad. % jk a 

Decretada su erección por el Congreso Nacionalj^y dadas 
por él mismo las bases para su organización, el Gobierno 
con datos seguros de que ambos decretos habían obtenido la 
sanción de la Cámara moderadora, se apresuró Dor nn pnn- 
cipio de delicadeza y obsequiando sus propios deseos á dar 
el de convocatoria áesta Augusta Asamblea; y es en virtud 
de él, y de los afanes del Gobierno en facilitar su reunión, 
que hoy tenemos el inefable gozo de ver ya insulado el Cuer- 
po Constituyente. 



¡Dignos Representantes que lo componéis!: he aquí un 
ligero bospuejo de las operaciones de la Junta Gubernativa 
durante el período de su administraciói'. Délos acuerdos que 
ha emitido y providencias que ha dictado en cada uno de los 
ramos, os informará detalladamente el Secretario General del 
Despacho. 

Termina pues, sus funciones el Gobierno Provisional, y 
las termina con la íntima y dulce satisfacción de que todos 
sus procedimientos han sido hijos de la rectitud de sus in- 
tenciones, déla buena fé y del deseo del acierto. Se gloría de 
que apesar délos peligros que le han circundado, y de tantos 
gérmenes de desorden, confusión y anarquía que pululan por 
todas partes; ha podido conservar los inestimables bienes 
de la independencia, libertad y tranquilidad de los pueblos 
del Estado. 

En vuestras manos, ¡beneméritos Legisladores!, pone la 
Junta Gubernativa tan precioso y sagrado depósito.— Velad 
por conservarlo ileso. Desvelaos por hacer la ventura y la 
dicha de vuestros conciudadanos. En vosotros tienen pues- 
tas sus esperanzas, y no se burlarán no, las esperanzas de 
pueblos tan dignos de ser felices, y que han hecho deposita- 
rios de sus caros intereses á ciudadanos que reúnen tanta 
ilustración, patriotismo y virtudes. 

Totonicapán: diciembre 27 de 1838. 

Marcelo Molina, 



CONTESTACIÓN 

del Presideníe de la Asamblea Ldo. C. Miguel Larreynaga. 



La Asamblea ha oído con particular agrado y atención, 
la exposición del Gobierno Provisorio, en que manifiesta 
las providencias que ha tomado desde que se instaló en 
marzo último hasta esta fecha. En ellas descubre la pruden- 
cia, tino y mucho pulso con que se ha conducido en circuns- 
tancias tan difíciles; y especialmente no puede dejar de 
aplaudir tres de ellas. Unaeslade haber sabido mantener 
la tranquilidad y el orden público en los diez meses trascurri- 
dos. No ha habido en todo el Estado una sola conmoción. 
Todos los vecinos han seguido en sus ocupaciones, en sus 



negocios, en su vida civil. Nadie les ha perturbado ni atro- 
pellado. No se ha sentido que hubiese habido novedad 
en el cambio de Gobierno. Esto es cosa que pocas ve- 
ces se ve, después de una separación violenta como la 
que se hizo en los Altos. La otra es, haber sabido pre- 
arar, levantar y equipar una División militar qnefuese en 
auxilio del Ejército de Guatemala. Esta medida se debe 
mirar como el resultado de una prudencia consumada; por 
que aunque á primera vista aparece que fué solo deamis- 
tad social y de buena armonía con un Estado hermano y 
compañero; pero en el fondo lo fué de interés individual bien 
entendido. Porque esa División está conteniendo en Guate- 
mala la revolución que debería correr para los Altos, y está 
conteniendo en Guatemala lo que debería contener en el por» 
tillo de Godínez: con la diferencia que allá gravita solm 
país distinto, mientras que en Godínez gravitaría sobre el de 
los Altos. Hay además la consideración que la guerra en 
Guatemala es una escuela para los militares que han de ve- 
nir después á defender este Estado. La tercera es, haber ac- 
tivado las providencias de las elecciones populares y pronta 
reunión de esta Asamblea, venciéndolas dificultades onc BA» 
cen de las nuevas circunstancias, y no se conocen con la si»» 
pie vista sino con la práctica. Por todo ello, el pueblo de loa 
Altos debe estar muy reconocido al Gobierno Provisorio, y es 
nombre sujo la Asamblea da las gracias á los beneméritoa 
individuos que lo han compuesto, y trabajado en su bien con 
desinterés, con celo y verdadero amor patriótico, y espera que 
no le dejarán de ayudar con su influjo, su crédito y sn capa- 
cidad. En lo demás, la Asamblea tomará en consideraciánloa 
varios puntos que el Gobierno ha expuesto. 



Ndm. 4. 

DISCU RSO 



pronunciado por el C. L, Marcelo Molina ante la 

Constituyente del Estado de los Altos, acto continuo ^€^9$^ 

tar el juramento] como Jefe del mismo Estado, eUtto 

popularmente en i8j8. 

Asamblea Constituyente: 

Elevado por el voto de los pueblos á la primera Magia- 
tratura del Estado, me he presentado hoy en este Santua 



fío augusto de las leyes, á prestar ante la soberanía del pue' 
blo y en el altar de la Patria, el terrible juramento de llenar 
fielmente los deberes que me impone el alto encargo que se 
me corifiafá. 

i ¡Ah! ¡Ouán fuertes emociones y qué luchas de sentimien- 
fos contrarías agitan mi espíritu en este momento! 

Por liíia parte obran en él con todo su poderío, los -jie la 
gratitud y reconocimiento Hacia mis conciudadanos que: me 
han colmado de hoüory haciéndome depositario de sus más 
caros intereses, -lia plum á la vez débil é impotente para 
expresar las Sensaciones del alma, no puede á la presente sig- 
nifieafr los que Isl mía' siente por tan público testimonio de 
aprecio y benevolencia. 

,- Mas por otra ]5arfe, mi congenial repugnancia á figurar 
cptho hombre público: los ningunos conocimientos que poseo 
eii la ciencia del gobierno: el convencimiento de mi incapaci- 
dad para llevar las riendas de un Estado naciente: la consi- 
deración de que si aun en tiempos de calma y tranquilidad, 
la silla del Ejecutivo estáerizada de espinas y rodeada de abis- 
mos; en l^s Tíigratas y difíciles circunstancias en que á la 
presenté se h^Ua toda la República, son incomparablemente 
mayores los peligros del que la ocupa y las capacidades que 
en él demanda: todos estos. Ciudadanos Representantes, y 
otros motivos que omito especificar, me desazonan, me inti- 
midan, me espantan y me habían hecho formar la resolución 
dé renunciar el alto encargo que se enunciaba ya iba á recaer 
en mi péfsoila.. 

Han triunfado empero, los sentimientos de gratitud para 
mis conciudadanos y del deber hacia mi Patria: ellos me 
arrastran á un puesto qúe7'si "en verdad es satisfactorio y 
honorífico, es también harto riesgoso y aflictivo para todo 
hombre s^sato que conozca la inmensidad de las obligacio- 
nes que imppne y, sinsabores que le hacen perpetua compa- 
ñía. Justamente se compara al Jefe de una Nación ó de un 
Estado, á aquellas estrellas pue tienen mucho brillo y ningún 
reposo. 

El que yo tanto -apetezco y solo se encuentra lejos del 
turbión de la vida pública, lo sacrifico hoy de nuevo en las 
aras de la Patria. Ante su altar sacrosanto, invoco por testigo 
de fidelidad de mis promesas, al Supremo x4.utor y Legisla- 
dor délas Sociedades. Sí, Ciudadanos Diputados, he ofreci- 
do y protesto solemnemente ser fiel á mis conlpromisos }■ 
que nada Omitiré paf a llenar en cuanto esté de mi parte las 



inmensas obligaciones que van á pasar sobre mis débiles 
hombros. 

La ley será en todos mis procedimientos, mi norte y mi 
guía: el bien público, el l)lanco á donde se dirijan mis niirm- 
dos, y el objeto de mis tareas, conatos y fatigas. Y comoquiera 
que ni la dignidad del empleo, ni las facultados que en su 
virtud se me confieran, son un talismán que hagan infalible 
á quien las posee, cometeré sin duda muchos errores, grandes 
desaciertos; pero serán siempre hijos de la mejor fe y de las 
más sanas y rectas intenciones, y nunca de una voluntad per* 
versa y dañada, ni de culpables descuidos. Vuestras sobera- 
nas luces serán el fanal que me ilumine en la senda escabaota 
y difícil á que voy á entrar. Buscaré además, en el estudio y 
en el consejo de los sabios, un antídoto co/itra los funestos 
errores, y los medios de hacer todo el bien posible y evitar 
el mal. 

¡Quiera el Cielo que mis obras correspondan á mis ac- 
tuales promesas: que jamás dé álos pueblos que pusieron en 
mis manos el timón déla nueva navecilla del Estado, nn jns* 
to motivo de pesar y arrepentimiento, ni de que la benevo- 
lencia, aprecio y estimación de mis conciudadanos, se tomen 
en desprecio, odio y execración, como justo y merecido casti- 
go de mi infidelidad y perjurio! 

He dicho. 

¡Pueblos que me habéis honrado con vuestros sufragio»! 

He aquí los sentimientos y deseos que me animan y la 
efusión pura de mi corazón. A vosotros repito lo que he di- 
cho á presencia de vuestros dignos Representantes; y es este 
el manifiesto que os dirijo al entrar á ejercer el mando. 

Totonicapán: diciembre 28 de 1838. 

Marcelo Moítma. 

Nrfiii 5 

Secretaría general c'e' 
Gobierno cíe los Altos. 

Por cuanto la Asamblea Contituyenle del Eslado de los Aliat 

ha emitido y pasado al Poder Ejecutwo el Decreto dei 

tenor siguiente: 

h2i Asamblea Constituyente del EsUdo de los Alto» 



atendiendo: á qne debe designar por nn decreto especial el 
punto de la residencia de los Supremos Poderes del Estado: 
y considerando todo cuanto acerca de este negocio era de te- 
nerse presente, ha tenido ábien decretar y 

DECRETA: 

Art. i.^— La Asamblea y el Gobierno se trasladarán á 
la ciudad de Quezaltenango, en donde por ahora residirán 
los Supremos Poderes del Estado. 

Art. 2. ^— En consecuencia, la Asamblea suspenderá el 
día diez y nueve del corriente sus sesiones en esta ciudad y 
las continuará el veintiocho del mismo en la de Quezalte 
nango. 

Art. 3. ^ — El Gobierno verificará desde luego su trasla- 
ción y dispondrá lo conveniente á efecto de que con la mayor 
prontitud y economía se prepare el edificio ó edificios para 
las sesiones de la Asamblea y despacho de los otros Poderes. 

Art. 4. '^ —Así mismo dispondrá se transporten los pape- 
les, muebles y demás útiles pertenecientes á la Asamblea y 
al Gobierno. 

Comuniqúese al Jefe del Estado para su ejecución y que 
lo haga imprimir, publicar y circular. 

Dado en la ciudad de Totonicapán á quince de enero de 
mil ochocientos treinta y nueve. 

Miguel Larreynaga, Diputado Presidente— José Antonio 
Azmitia, Diputado Secretario— José María Ramírez Villatoro, 
Diputado Secretario. 

Por tanto: 

Ejecútese. 

Casa del Gobierno en Totonicapán á 16 de enero de 1839. 

Maréelo Molina, 
El Secretario del Despacho General 

Jase Antonio Aguilar. 

Y lo comunico á Ud. acompañándole suficiente número 
de ejemplares para su publicación, circulación y demás efec- 
tos, esperando de ellos el recibo correspondiente. 



D. U. L. 
Totonicapán, enero 16 de 1839. 



Aguilar. 



Secretai i \ general del 
Gobierno de los Altos, 



Nüiii.ft. 



Por cuanto la Asamblea Constituyente del Estado délos Alias 

ha emitido y pasado al Poder Ejecutivo el Decreto del 

tenor siguiente: 

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos, reu- 
nida en sesión extraordinaria con motivo de partes oficiales 
referentes al progreso que desgraeiadaniciilc hace la epide- 
mia de viruelas en los pueblos: deseando facilitar al Gobier- 
no los recursos posibles para contener aquel nial ó hacer me- 
nos funestos sus estragos; ha tenido á bien decretar y 

DECRETA: 

Art. I. '^— Se faculta al Ejecutivo para que del ramo de 
Comunidad, y á falta de éste, de cualquier otro pertenecien- 
te á la Hacienda Pública, dote facultativos que asistan á los 
enfermos que en los pueblos del Estado sean acometidos de 
viruela. 

Art. 2. ^ --Así mismo se le faculta, para quédelos in- 
dicados foridos auxilie á los pueblos con los medicamentos 
necesarios, 

Art. 3. ^ —En caso de no ser suficientes las rentas públi* 
cas designadas en el Art. i.^ el Gobierno propondrá á la 
Asamblea, sin pérdida de tiempo, arbitrios capaces de cubrir 
los gastos. 

Art. 4. ^ —Si durante la suspensión de sesiones, necesi- 
tare él Jefe del Estado la cooperación del Poder Legislativo 
para dictar medidas en beneficio de los pueblos infestados, 
lo comunicará al Presidente de la Asamblea; y éste deberá 
reunir á los Representantes en cualquier edificio piiblico ó 
privado de la ciudad de Quezaltenango para ocuparse de 

aquel objeto. ^ .,. j 

Art. 5. ^ -El Gobierno con el fin de facilitar por todos 
los medios el socorro de los pueblos hará que en cada uno 
de los del Estado se organizen Juntas de sanidad semejantes 
á las que se crearon cuando la infección del cólera asiático. 

Comuniqúese al Jefe del Estado para su ejecución y 
qué lo haga imprimir, circular y publicar. 

Dado en la ciudad de Totonicapán á x6 de enero de 1839 

Juan José Flores, Diputado Vice-Presidente-J. A, Ai- 



mitia, Diputado Secretario— José María Ramírez Villatoro^ 
Diputado Secretario. 

Por tanto: 
Ejecútese. 

Casa del Gobierno en TocOnicapáiíjá i6de enero de 1839^ 

Marcelo Molina. 

El Secretario del Despacho general, 

José Antonio Aguilar. 

Y lo comunico á Ud. acompañándole suficiente número 
de ejemplares para su publicación, circulación y demás efec- 
tos, esperando de ellos el recibo correspondiente. 

Totonicapán, enero 16 de 1838 ,., 

^ , , Aoruilar. 



Num. 7. 



Secretaría general del 
Gobierno de .los Altos. 



Por cuanto la Asamblea Constituyente del Estado de los Altos 
ha emitido y. pasado al Poder Ejecutivo el Decreto del yt 
tenor siguiente: 

La Asamblea Constituyente del Estado de los Altos con- 
siderando: que la suspensión de sesiones, para verificar la 
traslación ala ciudad de Quezaltenango, pudiera disolver ó 
dificultar el que se reuniese el día prescrito ó cuando convi- 
niese á los pueblos, la representación del Estado: deseando 
obviar este peligro, por la adopción de medidas precautorias 
que alejen hasta la posibilidad de tal acontecimiento, ha te- 
nido á bien decretar y 

DECRETA: 

"Si el 28 del corriente, en que deben continuar las se- 



siones en Quezaltenaugo, ó antes, en el caso que lícnc acor- 
dado el Cuerpo Legislativo, no estuvieie en aquella ctudad 
el número necesario de Representantes para constituir Asain* 
blea, los Diputados que se reunieren, sea cual fuere su nú- 
mero, obligarán á concurrir á los ausentes, pudiendo emplear 
las medidas coactivas que juzguen propias á compelerlo»; y, 
además, quedan autorizados para llamará los respectivos so- 
píen tes, recibirles juramento y darles posesión.** 

Comuniqúese al Poder Ejecutivo para su cumplimiento 
y que lo haga imprimir, circular y publicar. 

Dado en la ciudad deTotonicapán á lo de enero de 1859. 

J. A. Azmitia, Diputado Presidente— Josc .Mana Ramí- 
rez Villatoro, Diputado Secretario— Manuel Jos^ Fuentes, 

Diputado Vice-Secretario. 

Por tanto: 

Ejecútese. 

Casa del Gobierno en Quezaltcnango á 21 de enero üc 

^ ^^ Marcelo AMimm. 

El Secretario del Despacho General, 

José AHiomio Aguilar, 

Y lo comunico á Ud. acompañándole suficiente número 
de ejemplares para su publicación, circulación y demás eíec- 
tos, esperando de ellos el recibo correspondiente. 

D. U. L. 

Quezaltcnango, enero 21 de 1839. 

AgMílar. 

NÜIII.8. 

Secretaría general del 
Gobierno de los Altos. 

Por cuanto la Asamblea Constituyente delEslo^J^^ 

ha emitido y pasado al Poder Ejecultvo el Decrtlo */ 

tenor sigutenle: 

La Asamblea Constituyente del ^^f¿'^¿'^^ 
curándola celebridad debida ^\ Aiz en qnr ¡as pmM« sms 



7nitentes^ apoyándose en la ley fundante7iial de la Repiiblica^ to^ 
marón la glorioso resolución de proclamarse por un Cuerpo 
político independiente, libre y soberano, igual en derechos á 
los demás estados que componen la Unión Centro-America- 
na: considerando ese paso como productor de bienes inesti- 
mables, por que adquiriendo los hijos de los Altos la prerro- 
gativa de cuidar por sí mismos de sus propios y peculiares 
intereses, podrán poner en acción sus inmensos recursos y 
elevarse al alto grado de prosperidad á que por la naturaleza 
son llamados: atendiendo además, á que habiendo sido gene- 
ral la inspiración de los pueblos por su independencia, debe 
también ser general el júbilo, y que la ley permita y promue- 
va la espansión del ánimo en todos los funcionarios y parti- 
culares por el aniversario de tan fausto día, ha tenido á bien 
decretar y 

DECRETA: 

Art. I. '^ —Será fiesta cívica en el Estado el 5 de febtero 
de cada año.— En él deben cesar las ocupaciones cuotidianas 
á que por su destino están obligados á dedicarse todos los 
agentes de la administración pública; y lo guardarán del 
mismo modo que los dias religiosos de entera guarda. 

Art. 2. ^ —La autoridad política de cada pueblo reunirá 
en dicho día á todos los empleados y vecinos principales que 
haya en él; y pronunciará ó hará que se pronuncie en el lu- 
gar que juzgue más á propósito, un discurso análogo al ob- 
jeto de tan augusta función. 

Art. 3. ^ —La autoridad política de cada pueblo hará 
además que se celebre el indicado día con toda la solemnidad, 
pompa y regocijos públicos que sean posibles. 

Comuniqúese al Jefe del Estado para su cumplimiento, y 
que lo haga imprimir, circular y publicar. 

Dado en la ciudad de Totonicapán á 19 de enero de 1839. 

José Antonio Azmitia, Diputado Presidente— José María 
Ramírez Villatoro, Diputado Secretario— Manuel J. Fuentes. 
Diputado Vice-Secretario. . 

Por tanto: 
Ejecútese. 
Casa del Gobierno en Quezaltenango á 24 de enero de 

1839. 

Marcelo Molina. 
El Secretario del Despacho General, 

José Antonio A^uilar. 



Y lo comunico á Ud. aconipañáudole suficiente número 
de ejemplares para su publicaciou, circulación y demás cfec- 
tos, esperando de ellos el recibo correspondiente. 

D. U. L. 
Quezaltenango, enero 24 de 1839. 

Agmilar, 

^ . , ... Nüin. 9* 

Secret- ría general del 
Gobierno de los Altos. 

Por cuanto la Asamblea Constituyente del Estado ̀ k$ Alim 

ha emitido y pasado al Poder Ejecutivo el Decreio del 

tenor siguiente: 

La Asamblea Constituyente del Estado de los Ahoi, ha- 
biendo tomado en consideración el Decreto del Cougreso de 
treinta de mayo último, que declara á los estados en libertad 
de constituirse sin sujeción á lo prevenido en el título doce 
de la Constitución federal: convencida de que semejnate re- 
forma es tanto más necesaria al nuevo Estado de lo» Altoa, 
cuanto que esteva á darse su ley fundamental, y no pneden 
serle aplicables reglas prescritas sin conocimiento de »u» cir- 
cunstancias, deseando no obstante, se respeten las restriccio- 
nes indispensables á conservar la Unión Gen tro- Americana, 
ha tenido á bien decretar}' 

DECRETA: 
Art. I. ^ —El Estado de los Altos, en uso del poder aoe 
le da, y para los fines que expresa el artículo doscientos dos 
de la Constitución federal, acepta el proyecte, de reforma ex- 
pedido por el Congreso en treinta de mayo del afto próximo 
pasado, el cual dice: i. ^-"5í?« libres los estadm P^ ^^^ 
luirse del modo que tengan por conveniente; ^^'•^^'^•^jjo^ 
mareptiblicana popular y división de poderes-'l. ^(¿m/M ét^ 
rogado^el titulo doce de la Constitución federal de t^^i^J •» 
de noviembre de mil ochocientcs veinte y cuatro; y smsMmiéaem 

el anterior artículo^ ... t.^u— 

Art 2 ^ -^c^//^, igualmente las explicaciones beclias 

por el mismo Congreso en nueve de J«°»^ "*i*™5^'*^^^ 
cuales no se entienden derogadas la segunda parte ^^}V¡^ 
fo segundo, ni la primera del tercero, del articulo ciCBtol». 
tenta y ocho, que dicen: ^^nuU sin conoamieniodel Cmgr^ 
nopodrdn (las legislaturas de los estados) i-,í««rr «Mi/r#á«. 



Clones de entrada y salida en el comercio con los extrangeros^ 7ii 
en el de los estados entre sí. Podrán fijar periódicamente la 
fuerza de línea^ si ^e necesitase en tiempo de paz ^ con acuerdo del 
Congreso. ^ ^ 

Pase al Jefe del Estado para que por medio del Gobier- 
no federal se comunique al Congreso; y también para que lo 
haga imprimir, circular y publicar. 

Dado en la ciudad de Totonicapán á 19 de enero de 1839. 

J. A. Azmitia, Diputado Presidente— José María Ramí- 
rez Villatoro, Diputado Secretario— Manuel J. Fuentes, Di- 
putado Vice-Secretario. 

Por tanto: 

Ejecútese. 

Casa del Gobierno en Quezaltenango á 24 de enero de 
1839. 

Marcelo Molina. 

El Secretario del Despacho General, 

José Antonio Aguilar. 

Y lo comunico á Ud. acompañándole suficiente número 
de ejemplares para su publicación, circulación y demás efec- 
tos; esperando de ellos el recibo correspondiente. 

D. U. L. 

Quezaltenango, enero 24 de 1839. 

Aguilar. 

Nuiíi. 10. 

Secreta! íi genera' del 
Gobierno de'Ios Alius. 

Por cuanto la Asamblea Constituyente del Estado de los Altos 

ha emitido y pasado al Poder Ejecutivo el Decreto del 

tenor siguiente: 

La Asamblea CoFiStituyente del Estado de los Altos, 
considerando: que el Gobierno debe tener una Secretaría, con 
las manos necesarias para el despacho de los negocios que 
son de su resorte; que conforme á los principios de un siste- 
ma liberal de gobierno, todo funcionario es responsable de 
sus propios actos ú omisiones en el ejercicio de su destino: y 
deseando que la expresada oficina tenga algún arreglo aun- 
que 110 sea más que provisional y mientras se da la Constitu- 
ción del Estado, ha venido en decretar y 



DECRETA: 



Art. i.*^--La vSecretaría del Gobierno constará de un 
Secretario de Estado y del despacho general; de nn oficial 
mayor con ejercicio de decretos; de un oficial archivero y 
escribiente; de un escribiente y de un portero. 

Art. 2. *^— Además, con permiso del Secretario, podrá 
haber en la Secretaría escribientes meritorios, con opcióii á 
las plazas de su clase, que se provean en cualquiera de las 
oficinas del Estado, siempre que concurra en ellos igualdad 
de aptitudes y circunstancias á las que tengan loa otros qoe 
las soliciten. 

Art. 3. '^— Para ser Secretario del Gobierno se requiere 
la edad de veinticinco años, y estar en ejercicio de los dere- 
chos de ciudadano. 

Art. 4. ^ —Todas las órdenes, mandatos ó disposiciones 
que el Jefe del Estado dictare en uso de su autoridad, debe- 
rán ser firmados por el Secretario; y ningún habitante del 
Estado obedecerá las que carezcan de este requisito; P*^|J|^ 
cual se dará á reconocer oportunamente la firma del Secre- 
tario, j j I ^ 1 j 

Art. 5. ^ —El Secretario responde al Estado del 6el de- 
sempeño de sus funciones, así como de las órdenes, mandatos 
ó providencias del Ejecutivo, cu que uo haya salvado su vo* 
to dicho Secretario y sean contrarias á las leye^ 

Art 6. ^-Cuando el Secretario considere uc^ai u» a- 
cuerdo del Jefe del Estado, salvará su voto, escnbiéndolo A 
continuación del indicado acuerdo. 

Art 7 ° -La Asamblea declarará UaDcr lugar á fonna. 
ción de ¿ausa contra el Secretario del despacho: po/^;;»;;^»*^ 
venalidad, falta grave en el desempeño de sus f^^^^^^^J?^ 
litos comunes, infracción de ley y usurpación; y juagará U 

Corte de Justicia del Estado. , . , , . ^, ^ farma- 

Art 8.^-E.. las declaratorias de ^^^^ >««;[* 'f^ 
ción de causa, así como en el >/r/. de ^^^^^ 
tra el Secretario del despacho, ^^^"VtítitÍXfídeS. 
artículo ciento cuarenta y cinco <i^^^ ^onStit^^^^^ 

Art. o. ^-El oficial mayor entrará á «J^í"^*^*^^?^ 
n.ente las'funciones del Secretario ^^f ¿^^^^^^ 
faltas de éste.-En tal '^'^,^\'Z^}'^^^^ 
siciones de este decreto, :;^^^^^*^^f,„^*f^^^^ del 

tarla sustitución se ^^Í;^ ^^"¿^^^^^ 



Art, 



cretaría del Gobierno estarán bajo las inmediatas órdenes 
del Secretario general del despacho. 

Art. II.— Los dependientes de la Secretaría asistirán dia- 
riamente al servicio de ella siete horas á lo menos; y todas 
las veces y á cualquiera hora del día y de la noche, que á jui- 
cio del Jefe ó del Secretario se crea conveniente. 

Art. 12.— Tanto el Secretario como los demás individuos 
de la Secretaría General del Gobierno serán nombrados y re- 
movidos libremente á voluntad del Ejecutivo. 

Comuniqúese al Jefe del Estado para su cumplimiento y 
que lo hagaHmprimir, circuílar y publicar. 

Dado en la ciudad de Totonicapán ái9 de eneio de 1839. 

Jodé Antonio Azmitia, Diputado Presidente— José María 
Ramírez Villatoro, Diputado Secretario— Manuel J. Fuentes, 
1 >ipütádt) Viée-Secretario. 

*'*=' Por tanto; - 

Ejecútese^ ' "^ 
Gasa del Gobierno én Quezaltenango á 24 de enero de 

1839- 

'^ :í Márcelo Molina, 

El Secí^etarjo del Despacho .General, 

^ José Antonio- Aguilar,'^ 

Y lo comuíiico á-üdi acompañándole suficiente número 
de ejemplares para su publicaxiión, circulación y demás/efec- 
tos, esgérando de ellos el recibo correspondiente, r 

Quezaltenango, enero 24 de 1839. 
' '\\ 'p- ' . Aguilar, 

Num. 11- 



BASES 



para arreglar el convenio que establezca la paz alterada entre 
los pueblos del Estado de Guatemala, 



Siendo notorio que por la guerra que se hacen estos pue- 



blos se destruye la propiedad, é individuos de unas misiDM 
familias, y que cuauto más tarde se termine cualesquierm 
que sea el éxito de ella más aniquilados quedarán los pue- 
blos, y más fuertes quedarán los resentimienlos: considerán- 
dose justo y urgeute conciliarios ánimos y prevenciones for- 
madas por las luspiraciones y desconfianzas que se han in* 
fundido á unos y otros por los que gustan por caprichos ver 
derramar la sangre de sus hermanos, el Geucral de División 
C. Agustín Guzmáu, Comandante general del Estado de loa 
Altos y de la 3. ^ División del Ejército federal que la for- 
ma la auxiliar de este Estado. Después de haber solicitado 
del General en Jefe la interposición de su persona, y haber 
tomado la autorización necesaria para arreglar la pax de di' 
clios pueblos, excitó al General C. Rafael Carrera para tener 
una entrevista en que se aclarasen algunas equivocaciones 
sobre que se hacía continuar la guerra, y subsistir muttias 
desconfianzas que podrían no haber motivo para ellas, ó ha* 
biendo justicia, se transigiese en obsequio de la pax y bien 
de los pueblos que se destruyen como se ha dicho. Detpn^ 
de haber ocurrido algunas contestaciones entre el referido 
Guzmáu y Carrera, S2 convinieron amigablementccn arreglar 
por unos artículos la paz, y en que se darán seguridad á 
unos y otros pueblos, no dejando motivo alguno que pueda 
servir de pretexto para volver á comenzar á hostilizarse, ni 
que queden temores á unos y á otros pueblos, de que una ú 
otra fuerza cause rompimientos; para lo que se establece 
por base que cualquiera cosa que á unas lí otras tropas se di- 
gan para indisponerlas, y que vuelvan á chocar, sea noticia- 
da al General Guzmáu para que siguiendo su interposición, 
él aclare la verdad, examinándolos hechos y satisfaga al one 
se crea temeroso; además los referidos set^oresGuxmán y Ca- 
rrera han convenido en los artículos siguientes: 

Art. ^ I. ^ - Será una de las condiciones de este conve- 
nio que establece la paz, garantizar la vida, é intereses de 
las personas, y que un olvido de todo lo pasado, borre ctian* 
tas ofensas se hayan hecho los unos á los otros pueblos, Y 
entre estos las personas entre sí para que se afiance el repo- 
so de las familias, y de modo que puedan trabajar qmeU y 
pacíficamente en sus labranzas y talleres, vivir en sus caaaa, 
ó hacer sus viajes de comercio á todos los pueblos. 

Art. ^ 2.^ No habrá indemnización alguna, y ^VS'.®' 
guna clase para los pueblos como otra vez se les concedid, 
porque habiendo sido iguales las pérdidas y males que han 
sufrido los que han estado con Guatemala con los que Han 



seguido al señor Carrera, y siendo al mismo tiempo imposi- 
ble, como injustificable saber en qué cantidad y á qué perso- 
nas se harían dichas indemnizaciones, pide el señor Carrera 
por sí y á nombre de los suyos que se le devuelvan á aquél 
los bienes ó ganados únicamente que en grandes partidas, ó 
en algún número regular se han arreado de las haciendas de 
algunos que se han tenido como Carreristas, que se compro- 
bará suficientemente, y aquellas bestias cuya posesión no 
acredite el que las tenga que es bien habida; no se incluye 
en esta indemnización el ganado vacuno qiie ha sido tomado 
por los jefes de una y otra fuerza para subsistencia de las 
tropas. El Gobierno si lo tuviere á bien hará las que crea 
justas. 

Art. "^ 3./^ —El señor Rafael Carrera continuará mandan- 
do el distrito de Mita bajo las órdenes del Gobierno del Es- 
tado' de Guatemala, ofreciendo dar el más exacto cumpli- 
miento á las leyes que rigen en la República, y á todas las 
órdenes que se le comuniquen por el mismo Gobierno, per- 
siguiendo así mismo á todas las partidas que se reúnan con 
el objeto de trastornar el orden público, asaltar á los cami- 
nantes y robar á los propietarios y vecinos de los pueblos 
comprendidos en el niismo distrito, ó vengan á ellos á refu- 
giarse por haberperjudicado en otros pueblos. El mismo Ca- 
rrera, y sus oficiales ofrecen que no protejerán, como no han 
protegido á los malvados, ni consentirán en estos pueblos, 
con cuyo objeto quedan á su disposición las armas necesarias 
cuyo número no pasará de doscientas cincuenta, y pondrá 
las restantes de las que; recoja en manos del General Guzmán, 
cuya interposición admitida por el General en jefe inspira al 
mismo tiempo confianza al señor Carrera y los suyos. Las 
partidas que se rehusen á entregarle las armas al señor Ca- 
rrera, y que él no pueda quitárselas por la fuerza, lo noticia- 
fáal mismo General Guzmán para que él sólo, ó con el señor 
Carrera los persiga hasta quitarlas, habiendo primero hecho 
todos los esfuerzos para conseguirlo el mismo señor Carrera. 

At. "^ 4.^— Los límites que demarcarán el distrito del 
mando del señor Carrera, serán los de la jurisdicción muni- 
cipal de los pueblos de Jalpatagua, Jutiapa, Azacualpa, Yu- 
piltepeque, Cuajiniquilapa, Santa Rosa, Mataquescuintla, 
Jalapa, los dos Mitas, Sanarate, Sansaria y Falencia. 

Art. 5, '-'—El señor Rafael Carrera ofrece que de los lí- 
mites que le quedan expresados y deben comprender su man- 
do militar, como tenga fijada su residencia y reunidas las ar- 
mas que no pasará de un mes contado desde hoy, no pasará 



por ningún pretexto, pues aunque le vengan á decir que en 
Guatemala se hacen preparativos para venir sobre él, y sos 
fuerzas, no sacará estas de la línea que se le demarca, ni nn 
paso adelante hasta noticiarlo al General Guznián, cnya in- 
terposición arreglará como ahora, las quejas y aclarará las 
inspiraciones, ó especies que para indisponer los ánimos fi- 
gen algunos al Gobierno, ó al señor Carrera: se defenderá en 
la propia jurisdicción en donde lo hallará cuando venga el 
General Guznián, ó alguno de los jefes de la División de los 
Altos que él mande con el mismo fin, y ni para perseguir las 
fuerzas que vengan á atacarlo pasará de la linea que se ha 
dicho: podrán venir sin embargo al territorio del distrito, 
partidas pequeñas que no excedan de veinte hombres con el 
objeto de perseguir algún ladrón, ó malhechor que aquí se 
ha^^a refugiado, y que no haya podido capturarlo el mismo 
señor Carrera: tienen expedito el paso las partidas qne vayan 
custodiando algún convoy ó presos, pues la mira de esta ea* 
cusa es el no inspirar desconfianza á los habitantes del dis- 
trito. 

Art. '^ 6. ^ —Para que el General Guznián cumpla sn in- 
terposición y porsu medio se concluyan los arreglos que aqni 
se han hecho, y quede satisfecho de la buena fé de los que 
aquí suscribirán, quiere que el señor Carrera reúna en un 
punto las armas, y se deduzcan de ellas las que deben que* 
dar, recibiendo las restantes para llevárselas á los Altos el 
mismo General Guzmán. 

Art. ^ 7. <=> —El comercio, trabajos de campo y los ulle- 
res comenzarán bajóla inteligencia que ninguna fueraa lo im- 
pedirá, pues con este objeto se dan órdenes al ejército fede- 
ral y á las fuerzas del señor Carrera que no pueda haber ni 
un tiro, ni cosa que parezca hostilidad, aunque las partidas 
de una y otra tropa se encuentren, para lo que se ordenará 
que no crucen ni anden los caminos, in:uitL-ni«5ndo$e quietas 

donde ahora están. 

Art. ^ 8. ^—Hallándose hace algunos meses muchos piie* 
blos de los que han sufrido la guerra, sin curas, careciendo de 
la administración espiritual, suplican los que suscnben al se- 
ñor Provisor, Vicario Capitular Gobemadordel Anobispado, 
y que está bastante autorizado por el Papa para proveer áJas 
necesidades de los pueblos, que se atienda álos de «•^•* P^ 
rroquias, nombrándoles de preferencia curas, y repileOLqttc 
se nombren los necesarios para cada uno que sean verdade- 
ros sacerdotes, y de una conducta <^<>"^^P^°^'"Í *" ?«^ 
ter, que por no ofender el de estas personas, no declaran sns 



quejas; recomendando al prelado que les prohiba tener inge- 
rencia ni mésela alguna en asuntos políticos que de ordina- 
rio es la causa porque se ven envueltos en ellos, y por lo que 
son ofendidos que se ocupen de sus misterios dirigiendo las 
conciencias. 

Art. ® 9. ^ —Habrá una suspensión de armas por ahora 
de seis dias, mientras se firman, aprueban y ratifican estas 
bases, y después para concluir los arreglos y ejecución de 
ellos, y porque se concentren las fuerzas de los distritos mi- 
litares de Jutiapa, Cuajiniquilapa, Chiquimulilla y los de 
Verapaz y Chiquimula se encierren en sus cabeceras; para 
que á dichos puntos se dirijan con seguridad las órdenes por 
el General en jefe con que tenga efecto la suspensión de 
hostilidades; y para que el señor Carrera pueda dar sus ór- 
denes á las partidas de su tropa que también se concentren, 
ó reúnan en puntos determinados, y no anden cruzando para 
evitar encuentros, ó aquellas casualidades que no se pueden 
preveer, y que podrían dar ocasión á creerse que se faltaba 
á la buena fé, no debiendo reunir ni aumentar el mismo señor 
Carrera ninguna de sus partidas, para no dar motivos de des- 
confianza. 

Art. ^ 10.— Para ratificar este convenio, nos volveremos 
á reunir con el señor Carrera tan luego como venga aproba- 
do por el General en jefe, cuyo aviso dará el General Guznián 
al señor Carrera, para que se efectúe la reunión; bien sea en 
el mismo punto, ó bien en otro que nuevamente se acuerde. 

Art. "^ II.— Cuando se verifique esta reunión, se arregla- 
rá en qué pueblo fijará su residencia el señor Carrera, de- 
biendo advertirse que si alguno de dichos pueblos rehusase 
quedar bajo el mando del señor Carrera, podrá separarse 
ahora, y en cualquier tiempo que lo solicite: y en este caso 
el Gobierno de Guatemala lo agregará al distrito que tenga 
á bien. 

Art. ^ 12.— Todos los arreglos que debe producir la eje- 
cución y cumplimiento de estos artículos, y á que concurri- 
rán el mismoGeneral Guzmán, el señor Carrera, Coronel Do- 
roteo Corzo y Teniente Coronel José Robles, el ciudadano 
Manuel Barrios y los demás jefes y oficiales que suscriben, 
quedarán hechos dentro un mes, contado desde hoy, para que 
los pueblos puedan ir á preparar sus siembras; cuando se 
hagan, quedarán como ahora están, suspensas las hostilida- 
des, y tal como han estado las fuerzas del señor Carrera con 
las.de la División de los Al os, para infundir mayor confian- 
za á los pueblos. 



Art. ^ 13.— Los que suscribimos protestamos bajo nues- 
tra palabra de honor que cumpliremos exactamente cuanto 
aquí nos toca, en obsequio déla tranquilidad de los pueblos, 
y en prueba de que así lo haremos suscribimos en el paraje 
del Rinconcito,á veintitrés de diciembre de mil ochocientos 
treintaiocho. 

Agustín Guzmán-Doroteo Corzo-José Robles-Manuel 
Arellano-J. T. Carranza-Mariano Fernández- Viclor Portes- 
Juan Pinillos-M. J. López-Joaquín Córdova- Romualdo Pa- 
checo-Juan Quezada-R. Collado-J. M. Pacheco-Jacinto 
Monteiro-Gabriel Búrbano-M. J. Mérida-Gertrudis Sácns*- 
Francisco Meoño-Rafael Espada-Mariano Barrios-Francisco 
Sánchez--R. Herrarte-P. José de León-José Maria Porrea Es* 
cobar--Juan Pedro Urrutia-Lucas Cojulum-Mariano An^el 
de León-Cecilio Calderón-Mariano López-J. Julián Robles-> 
J. Salvador Suasnávar--Por el Alférez Domingo Lapes, J. 
Salvador Suasnávar-A ruego del seflor Carrera, Manuel 
Barrios-Doroteo Monterroso-J osé María Moralcs-Higinio de 
la Cruz-Manuel Figueroa-Telésforo Arauz-José liaria Ze- 
peda-Por el C. Olayo Munguia, Francisco G. Lobos-Vicente 
Santa Cruz-Pedro Batres-Reniigio Aquino-Juan Flores-Ma- 
riano Alvarez-Por los CC. Mariano García, Camilo Manche- 
ren, Mariano Ruano, Leandro Navas, Sebastián Yaftei, Feli- 
pe Maldonado,. -Eugenio Mejía, Lino Herrera, Estanislao 
Vargas, Macario Mangandí, Ricardo Cazúm, Ruperto lio»* 
toya y Alejandro Dardón, Francisco G. Lobos. 

El C, Francisco Morazán, Presidente de ¡a Repékbám ff 
deral de Centro- América^ y General efí^jeje del Ejhrciiú^ 

Considerando: 

Que el arreglo hecho por el General C. Agustín Gu*- 
man se halla en entera conformidad con la autoritacióo é ins- 
trucciones qué al efecto séie dieron, y deseando en nao de 
sus facultades terminar la guerra actual de la manera <jne 
produzca menos males á los pueblos; ha tenido á Wen emitir 

el siguiente 

Decreto: 

Se aprueban los anteriores artículos y ie dictarán las 
providencias necesarias para que tengan sn más pnntnal 
cumplimiento, por parte del Supremo Gobierno Nacional, y 

el del Estado de Guatemala. 



Dado en el Cuartel general en Guatemala, á veinticinco 
de diciembre de mil ochocientos treintiocho. 

Fy^ajtcisco Moras cm 

Por disposición del Presidente de la Re- 
pública, General en Jefe del Ejército, 

José Miguel Saravia^ 
Srio. 

Artículos nuevamente convenidos en virtud de lo que 
dispone el 12 de los anteriores. 

Art. ^ I. ^— Para que tenga efecto este artículo en toda 
su estén sión, serán puestos en libertad y dejarán de ser per- 
seguidos los que hayan opinado en favor ó en contra del señor 
Carrera; en consecuencia: pueden volver á sus casas á hacer 
sus trabajos y comercio por donde quiera y convenga, los 
prisioneros de guerra, presos y cuantos estuviesen detenidos 
ó retenidos con violencia sirvan en una ú otra fuerza de las 
del Gobierno ó el señor Carrera se les dejará libres para que 
vayan donde gusten. 

Aft. *^ 2.^— Para los gastos que tenga que hacer el se- 
ñor Carrera le quedan los productos de las rentas de los pue- 
blos que se dejan á su mando y cuidado; y con respecto á la 
devolución de las bestias que se reclaman, conocerán los alcal- 
des ó jueces de los pueblos donde se encuentren estas con 
apelación al juez letrado del distrito para que sean devuel- 
tas, según se dijo en el artículo 2. ^ de las bases; y con res- 
pecto alo tomado desde el 23 de diciembre hasta esta fecha 
el señor Carrera queda encargado de obligar que se devuel- 
va hasta lo más pequeño, pues los que lo han hecho ha sido 
en la confianza de la suspensión de hostilidades. 

.Art. ^ 3. '^— En los pueblos de los otros distritos del Es- 
tado perseguirá únicamente el Gobierno ó los jueces de ellos 
já los ladrones, criminales ó partidas que se hayan introduci- 
do sublevadas ó contra las órdenes del señor Carrera, ó va- 
yan sin objeto justificado, pues las que se hallen en el man- 
do del señor Carrera será responsable de sujetarlas; pero así 
aquellas como estas pueden ser perseguidas á un tiempo po- 
niéndose de acuerdólas fuerzas del Gobierno con las del se- 
ñor Carrera. 

Art. ^ 4. ^ — Las quejas que exijan la intervención del 
General Guznián y su venida áeste Estíido será únicaiuente 



aquellas que después de haberse satisfecho hayan quedado 
dudas al Gobierno ó al seíior Carrera y para evitar que no se 
haga un rompimiento, que es lo que se quiere en lodo caso. 
En el que no pudiendo arreglarla por sí, por enfermedad ó 
ausencia del mismo General, se entiende que deben hacerla 
los jefes de la División que suscriben y por el orden que fir- 
man; es decir: por falta del General Guzmán, el Coronel Cor- 
zo; por la de éste, el Teniente Coronel José Robles; y por la 
de los tres, el Teniente Coronel Arellano. 

Art. ^5. ^— En cumplimiento del de las bases se reuni- 
rán en el Rinconcito las armas, y cuando lo estén se deduci* 
rán las 150 de que habla el art.® 3.® para que reciba el 
General Guzmán las que debe llevarse á los Altos; pero si fal- 
tasen por recoger algunas otras de las que debían computar- 
se, queda obligado el señor Carrera á reunirías y dar aviso 
al General Guzmán mensualmente de las que haya recogido 
para que éste mande por ellas y sean conducidas á los Alto* 
donde van las otras. 

Art. ^ 6. ^ —Desde el día 23 se tendrá por seguro que se 
puede trabajar, comerciar y andarlos caminos sin nne se re- 
ciba perjuicio alguno. 

Art. ^ 7. ^---Los señores Guzmán y Carrera dirigirán ai 
Provisor una suplicatoria para que no dilate más tiempo Im 
remisión de los curas por esperar que los pueblos los pidan, 
dejando á su justificación la l)uena elección. 

Art. ^ 8. ^ —Se dará por concluida la guerra qne se ha- 
cen unos y otros pueblos del Estado de Guatemala desde el 
23, día en que el General Guzmán recibirá las armas, y desde 
cuya techa no habrá ninguna clase de hostilidad. 

Art. "^ 9. ^ —Ratifican los que suscriben la protesta del 
art. ^ 13 que cuniplirán bajosu palabra de honor. 

Y en prueba de que así lo haremos suscribimos en el pa- 
raje del Rinconcito á 22 de enero de 1839. 

Agustín Guzmán-José Robles-Manuel Arellaao-J. T. 
Carranza-Mariano Fernández-Víctor Porres-Juan Pinülo*- 
M. J. López-Joaquín Córdova-RoniualdoPacheco.-Juan ütte- 
zada--R. Collado-J.M. Pacheco Jacinto Mouteiro-Gabnel 
Búrbano-M. J. Mérida-Gertrndis Sácnz-Fraiicisco Meoflo- 
Rafael Espada-Mariano Barrios-Francisco Sánchex-K. «e- 
rrarte-P. José de L^óii-José María Porres Escobar^oan P^ 
dro U.Tutia-Lucas Cojulum-Manano Ángel d^ V^;:^S?¡^ 
Calderón-Mariano López-J. J «^ ^j^ ^^"/^¿f;^^^^ 
návar-Porel Alférez Domingo López, J. Salvador Saa«i4- 



var-Rafael Carrera-Doroteo Mon terroso-José María Mora- 
les-Hijinio de la Cruz-Manuel Figueroa-Telésforo Arauz- 
José María Zepeda-Por el C. Olayo Munguía, Francisco G. 
Lobos-Vicente Santa Cruz- Pedro Batres-Remigio Aquino-= 
Juan Flores—Mariano Alvarez--Por los CC. Mariano García, 
Camilo Mancheren, Mariano Ruano, Leandro Navas, Sebas- 
tián Yáfiez, Felipe Maldonado, Eugenio Mejía, Lino Herre- 
ra, Estanislao Vargas, Macario Mangandí, Ricardo Cazum, 
Ruperto Montoya y Alejandro Dardón, Francisco G. Lobos. 

En consideración áque los artículos nuevamente ajusta- 
dos por el General C. Agustín Cuzmán se hallan en entera 
conformidad con las instrucciones que se le han dado, he te- 
nido á bien aprobarlos, y para que tengan su más puntual 
cumplimiento se dictarán las providencias necesarias. 

Cuartel general en Guatemala: enero 24 de 1839. 

Morazán. 



Num. 12, 

A. C. 



^'La constitución del Estado, dice Vattel, es la que deci- 
de de su perfección, de su aptitud para llenar los fines de la 
sociedad y por consiguiente el mayor interés de una nación; 
su primero y más importante deber hacia ella misma, es es- 
cogerla mejor constitución posible." Esta es la inmensa obli- 
gación á que nos ha sujetado el juramento que prestamos 
al aceptar la representación con que nos honraron los pue- 
blos, y esta carga, excesiva para toda la Asamblea reunida, 
debe serlo aun más para la Comisión encargada del proyec- 
to. Los diputados que la componen, jamás creyeron recaería 
sobre ellos esta tremenda responsabilidad, porque acepta- 
ron su encargo en una perspectiva muy halagüeña: hombres 
sabios y experimentados pertenecían á la Asamblea: era 
probable, pues, que á ellos se cometiese ese trabajo impor- 
lante; mas una desgraciada couibinación de circunstancias 
alejó de la Asamblea aquellos miembros y privó al Estado 
de sus luces. Así es como hubimos de comprometernos los 
que quedamos, á más de lo que esperábamos y podemos. 



Sin embargo del convencimiento de su incapacidad, los 
individuos de la comisión que informa, se hanrennidoá con* 
ferenciar: han meditado y puesto de su parte la atención 
que el desempeño de tan delicado encargo les cxigia, y ha- 
llan que las garantías más eficaces para asegurar los dere- 
chos del hombre en sociedad, son las que expresa el cuadro 
adjunto, y que aunque no esté resucito hasta ahora el pro- 
blema de cual sea la constitución rr.ás perfecta, laque dea- 
cansase en los principios que profesa y propone la comisión, 
no se alejaría de la mejor de que son suceptibles ealoa 
pueblos. 

El Estado es uno de los que componen la Unión Cenlro- 
Americana: su Gobierno debe ser democrático representati- 
vo. La comisión ha creído que sus trabajos dcbian circuns- 
cribirse á estas dos bases, de que no podía prescindir; y con 
el objeto de hacer efectivos los bienes de una constitución 
escrita, divide el Poder público en legislativo, ejecutivo y 
judicial, y hace intervenir á estos tres poderes en la forma- 
ción de la ley, subdividiendo además el poder legislativo en 
dos cámaras. Si ajuicio délos que informan, muchos de loa 
males que sufrimos no fuesen efecto de la constitución que 
tenían estos pueblos cuando eran parte de otro Estado, no 
habrían hecho novedad alguna; pues conociendo toda la tras- 
cendencia de una ley fundamental, cuya influencia es exten- 
siva á muchas generaciones, se habrían abstenido de alterar 
algunas de las bases ya conocidas; mas con una conciencia 
de lo contrario, no han debido reincidir en los que á su jui- 
cio son defectos, y sí proponer la reforma de ellos. 

Era defecto que el Poder legislativo residiese en una SOj 
la cámara, y que el ejecutivo no pudiese impedir que aquel 
usurpase sus atribuciones. Era defecto una cámara P^T^' 
tua con funciones de consejo de Gobierno y la sanción de la 
ley á que no podía hacer reformas; y era defecto la centrali- 
zación del Poder ejecutivo, acumulando en un solo indi- 
viduo funciones aun municipales, las que ejercidas por 
otros cuerpos ofrecieran más garantia á la libertad y al me- 
jor servicio público. u -A j U 

Pero si estas reformas no fuesen de la aorobación üe la 
Asamblea, la comisión trabajaría en vano. Sus .»n<»^^^ 
las creen apoyadas en la razón y en la experiencia: ?<><>"" 
defenderlas con doctrinas de célebres publicistas, y con be- 
chosque refiere la historia; pero si apesar de todo esto, se 
las creyera no apoyadas en la opinión pública, habrto 
pérdida sin fruto, de trabajo y de tiempo. 



Para obviar este inconveniente, presenta ahora la comi- 
sión uii cuadro en que á primera vista se observa lo que de- 
sea asegurar, y los medios de que piensa valerse para conse- 
guirlo. Al examinarlo es preciso tener presente que el Es- 
tado es miembro de una asociación política, y que por lo 
mis:no tod i disposición relativa al derecho de gentes no es 
de su competencia; y que el objeto de la constitución que 
anuncia, sol oes distribuir los poderes constitutivos, Legis- 
lativo, Ejecutivo y Judicial, de tal modo que los hombres á 
quienes se confíe, no puedan apoderarse de alguno de los 
otros dos, y cambiar así la naturaleza del Gobierno. 

Para mejor asegurar ese equilibrio, sin el cual no hay 
orden ni libertad, quiere la comisión que el Ejecutivo inter- 
venga eu la formación de la ley; y para alejar todo temor de 
arbitrariedad, quiere también que en el caso de negar la san- 
ción á los proyectos.de ley aprobados por las cámaras, deci. a 
el tribunal superior. Es verdad que esta es una teoría no ex- 
perimentada, y que al proponerla la comisión falta en parte 
al principio que profesa de no seguir novedades desautori- 
zadas; mas fué este un término de transación entre sus in- 
dividuos por hacer efectiva la condición de alejar absoluta- 
mente la posibilidad de usurpación y de leyes precipitadas. 

Pide por tanto la comisión, que la Asamblea considere 
estas bases: que abra acerca de ellas una discusión en que 
los infrascritos harán las explicaciones que sean necesarias; 
y por último declare si son de su aprobación. 

Si estas bases la merecieren, la misma comisión traba- 
jará sobre ellas el proyecto; mas si fueren desechadas, la 
Asamblea se servirá nombrar otra comisión. 

: Quezaltenango, abril 29 de 1839. 

Quiñones Manzanares— Azmitia— Ramírez Villatoro- 
Fuentes Manuel José. 

Es copia.-Secretaría de la Asamblea Constituyente del 
Estado de los Altos: Quezaltenango, dos de mayo de mil 
ochocientos treintinueve. 

José Ignacio Zaldaña, Francisco Estrada, 

Es copia:— Secretaría del Supremo Gobierno del Estado: 
Quezaltenanga, mayo 4 de 1839. 

Aguilar, 



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Núm. 14. 

TRATADC3 

(ic ainístad y alianza entre los Estados Soberanos de los Altos 

V El Salvador, 



Los Gobiernos del Estado de los Altos y del Salvador, 
deseando afianzar sobre bases sólidas y estables la paz, 
amistad y buena inteligencia que existen felizmente entre 
ambos, y hacen en el día más necesarias las circunstancias 
críticas en que se encuentra la República, y la identidad de 
sentimientos é intereses de ambos Estados, que los llaman á 
permanecer unidos: con el objeto de garantizarse su inte- 
gridad, soberanía, independencia y libertad: y penetrados de 
la necesidad urgente de acelerar en lo posible la refoima ^^\ 
actual pacto federativo, y remover los obstáculos que pudie- 
ran presentarse á la reunión de la Convención de Estados, 
han comisionado: el de los Altos, á su Secretario general Ldo. 
C. José Antonio Aguilar; y el del Salvador, al C. Doroteo 
Vasconcelos, quienes habiendo examinado sus poderes y 
hallándolos en bastante y buena forma, los canjearon 3^ ajus- 
taron el siguiente convenio: 

Art. ^ I. ^--Los Estados de los Altos y el Salvador se 
obligan á mantenerla paz y amistad que actualmente existe 
entre ambos y las relaciones de fraternidad que felizmente 
cultivan; y los Estados contratantes se declaran en amistad 
y alianza perpetua, y sostendrán mutuameiite su soberanía, 
independencia y libertad, reconociendo y respetando el prin- 
cipio de no intervención en los negocios interiores de otro 
Estado. 

Art. ^ 2. '^— El Estado del Salvador reconoce la sobera- 
nía, independencia y libertad del Estado de los Altos, y la 
integridad de su territorio en los términos que actualmente 
existe; y el Estado de los Altos reconoce también por su 
parte la soberanía é independencia y libertad del Estado del 
Salvador, y la integridad de su territorio según lo demarca el 
art. ^ 4. ^ de su presente Constitución. En consecuencia, 
ninguno de los dos Gobiernos permitirá que en su territorio 
se levanten, armen ni pasen tropas pertenecientes á otro 
Estado ó gobierno, ó alguna facción, que tengan por objeto 
hostilizar á alguno de los dos Estados contratantes. 

Art. ^ 3. ^— El Estado de los Altos se conviene con el 
del Salvador, en que la Convención se reúna en la Ciudad de 



.28l. 



Santa Ana, del 15 al 31 del presente mes, según hanaconU- 
do con el último, los de Honduras y Guatemala, y nnitú su 
poder al del Salvador para allanar los obstácnlot qoe puedan 
oponerse ala reunión de aouel Cuefoo. obraiulo ^n mmlMBA. 



oponerse a la reunión de aquel Cuerpo, obrando en 

ción, en caso necesario, contra cualquiera facción ó Gobierno 

que pretenda contrariarla. 

Art. 4. ^ —Exigiendo los intereses de lo« doa Kf!a4ftt 
contratantes, mantener los sentimientos de fíraltfntdad y 
buena inteligencia, con que deben permanecer ttnidoa;el del 
Salvador y el de los Altos se conipronietcn á no declararte la 
guerra ni cometer uno contra otro ningún acto de hoaiilidad 
por cualquier pretexto ni motivo, ni aun por decir de viola* 
ción de estos tratados, sin que precedan reclamaciones y se 
pidan explicaciones, conforme al derecho de gentes por la 
ofensa, agravio ó perjuicio que motive la queja; y en caso de 
negarse á dar las explicaciones, ó no satisfacerse el Estado 
ofendido con las dadas; si éste se conviniere, se sujetará la 
contienda á la Representación general de los Estados renaida 
en Convención, ó nombrarán de acuerdo áotro Estado para me- 
diador. Y el Estado que faltare al cumplimiento deeste arti- 
culo ó al de cualquier otro del presente convenio, rcap oadtfá 
á la otra parte por todos los gastos y perjuicios que ocasiooe 
la í^';uerra ola infracción que se cometa, al mismo Estado y á 
sus respectivos subditos. 

Art. ^ 5. ^— Los vecinos del Estado del Salvador en el 
territorio del de los Altos, y los de éste en el del Salvador, 
serán protegidos en el ejercicio de sus derechos poUlicos y 
civiles. 

Art. ^ 6. ^— Ambas partes contratantes auxiliarán áciíal* 
quiera de los Estados que han compuesto^ la Federaote 
Centro-americana, siempre que por una nación g« U*UI* J* 
sea atacado ó se tema con fun d amento, que pueda aerlo; y 
ofrecen una mediación amistosa en el no esperado caso de 
que entre algunos de los que han compuesto la **PjrcsMa 
Unión, ocurran diferencias que ocasionen ó puedan ocaaio> 

nar la guerra. j l. -a 

Art '^ 7.^— Los Gobiernos contratantes no deelarafan 
la guerra, ni harán la paz, ni ajustarán ningún contrato de 
amistad y comercio con Nación alguna, sin contar prew 
mente con la anuencia de los otros Estados de la Unión 

Centro-Americana. o^^a^ «.«« 

Art ^ 8 ^ -Los Representantes de ambos ^tadoa con- 
tratantes en la Convención, irán autonzados sniaentemen- 



te para tratar de preferencia sobre las medidas conducen- 
tes al recobro de la Isla de Roatán. 

Art. ^ 9. ^ —Se convienen igualmente las partes contra- 
tantes: Primero, en que ninguna producción de la industria 
agrícola ó fabril de posesión inglesa, se admita, aunque ven- 
ga bajo bandera de cualquiera otra Nación: Segundo, que 
ningún efecto procedente de otra Nación, aunque sea ami- 
ga, se admita en nuestro territorio, si viene en buque inglés; 
Y tercero, que estas prohibiciones duren mientras que la 
Inglaterra no vuelva á poner á Centro-América en posesión 
de dicha Isla de Roatán. 

Art. ^ 10. ^ —El anterior art. '^ no será obligatorio ni 
tendrá ningún efecto sino hasta que sea convenido y acep- 
tado por los demás Estados de la Unión. 

Art. II. ^— El presente convenio se guardará y cumpli- 
rá inviolablemente por las partes contratantes luego que sea 
ratificado por la autoridad á quien corresponda; y cesará 
cuando la Convención acuerde y se sancione y publique la 
reforma del pacto federativo. 

Firmado en la casa del Gobierno del Estado, en Que- 
zaltenango, á diez de agosto de mil ochocientos treintinueve. 

y. A, Aguilar, Doroteo Vascoitcelos. 



El primer Jefe del Estado de los Altos en ejercicio del Po- 
der Ejecutivo^ 

considerando: 

Que el tratado de amistad y alianza, ajustado el 10 del 
corriente entre el ciudadano Doroteo Vasconcelos comisio- 
nado por el Supremo Gobierno del Salvador, y el Ldo. ciu- 
dadano José Antonio Aguilar por el de los Altos, está de con- 
formidad con las bases decretadas por la Asamblea Consti- 
tuyente en 10 del último julio: usando de la autorización que 
se le concede en decreto de igual fecha, niim. 41, art. ^ 6. ^ , 

decreta: 

Art. ^ I. ^— Se aprueba y ratifica el convenio que los 
expresados comisionados por los Gobiernos Supremos de los 
Estados del Salvador y los Altos celebraron en esta ciudad el 
10 del corriente. 



1 /i^'^'J^.^*/'"^^''^,^ publicado y mandado cmiipltr co»o 
ley del Estado tan luego c(.nio se sepa oficialmeite hmber 

obtenido la ratificación por la autoridad que mrretpoiHU n 

el del Salvador. •^ 

Dado en la Ciudad de Quezaltenango, cu casa dd Gobitt^ 
no, sellado con las armas del Estado y refrendado por el Jtfe 
de Sección, á doce de agosto de mil ochocientos Iteinta r 
nueve. ^ 

Marcelo Molina. 

ElJdedtSiccida. 
Juan Bamtiilú Flottn. 



EL PI^ESIDKN 1 I 

de la Repiiblica a los habitantes de la capital: 

Compatriotas: restablecido el ordcu cu Totuoicapan y 
Quezaltenango, he regresado con la valiente división qnc de* 
fendió á la capital en Patzuin, dispuesto á consagrar ni cais* 
tencia al mantenimiento del ord?n en los pocos días ooe dcW 
pesar sobre mí el cargo de la Presidencia de la Repnblical 

Vosotros habéis presenciado los esfuerzos del GébiefBO 
por evitar desgracias, innecesarias, si lo que se desea ea W^ 
lamente que yo deponga el mando; pues es conocida vi' 
lución de hacerlo, desde que se anunció que mi permaaea 
en él era la causa ó el pre'texto de la guerra. 

Habéis presenciado también la inutilidad de esloo 
fuerzos, y cómo, á medida que el Gobierno se ha ■•^^ 
do ansioso por la paz, y yo- dispuesto á ceder en todo ^ V^ 
de mí dependiera, las pasiones, lejos de calmarse, han pareci- 
do más exaltadas y exigentes. 

Las fuerzas de la República se mantienen "J¡^***^ 
tud defensiva: la agresión vino de parte de los sublevadoa; pe- 
ro la Providencia divina, que vela sobre Gnalenall, «O per- 
mitió que aquellas fuesen vencidas en un ^n>~^^* ^•^ 
y preservó mi vida por sus altos designios. Del» á ^**]»^^ 
Providencia un testimonio público de .reconocí niieiilo: e^eio 
que continuará su protección á Guatemala, y si de ««ero 



-^284 <,^ 

fueren atacadas sus fuerzas en los pocos dias que aún esta- 
ré al frente de ellas, me permitirá defenderla hasta entregar 
intactos en manos del Cuerpo representativo, el depósito de 
la autoridad legítima y de la libertad é independencia de la 
República que ha estado confiado largo tiempo á mi insufi- 
ciencia. 

Guatemaltecos: está próximo el término de mi carrera 
pública. El mismo día que se halle reunido el Cuerpo de 
representantes, mi nombre cesará de ser ocasión de desgrja- 
cias. Ese día termina mi deber de sostener una lucha fratri- 
cida. El sociego y quietud de los pueblos; la seguridad de 
las personas y de las propiedades; el bien estar de las gen- 
tes honradas y pacíficas de las poblaciones y de los campos, 
y la conservación de esta hermosa ciudad, estaban á mi 
cargo y he debido defenderlas. El día que yo sea relevado 
del Gobierno, subsistirá el deber de conservar estos intereses 
sagrados de la sociedad; pero no podrá ya decirse que se 
combate por sostener á un hombre. A vosotros tocará en- 
tonces la noble empresa de salvar la República. 

Unidos en este grande interés: defended vuestros dere- 
chos, reconquistad vuestra prosperidad que se desarrollaba 
bajo el influjo de la paz y de la política conciliadora que ha- 
bía reunido al derredor del Gobierno hombres de todas opi- 
niones. Defended la independencia y libertad de Guatema- 
la, y que estos bienes no sean sacrificados como precio de mi 
separación. 

No ha podido sorprenderme el ver entre mis contrarios 
hombres á quienes había favorecido y en qienes había pues- 
to mi confianza: los he visto desertar sin pena: mi retiro será 
más honroso estando ellos entre mis enemigos; que no po- 
drán dejar de ver las manchas que lleva consigo la traición; 
pero cualquiera que sea mi suerte y el destino que me esté 
reservado, mientras viva no podré ver sin amargura que los 
intereses más caros á Guatemala sean sacrificados á intere- 
ses extraños. 

Guatemaltecos: Velad sobre el engrandecimiento de 
la República que yo dejo fundada y con grandes elementos 
de poder. 

Soldados de Patzum: Recibid el testimonio de mi gra- 
titud y de mi admiración: la patria os debe su existencia, 
pues que sin vuestro denodado esfuerzo, la autoridad legíti- 
ma no habría podido ser trasmitida como lo será ahora, po- 
niéndose por mí en manos de los representantes que van á 



feunirse. Los que se han revelado contra ella están otn* 
liosos, no de una victoria expléndida y noblemente gmaMa« 
como la vuestra, sino de haber tomado algunos ftuiles eobtf^ 
demente con engaño y traición. 

Amigos: si los que llevan esas armas manchadas o ## r f 
acercarse á vosotros, iremos juntos á arrancárselas, cono lo 
hicimos en Patzuní, con las que por sorpresa se 
Quezaltenango. 

Soldados todos de la República: vosotros 
pañareis también. Cumplamos dignamente nuestro deben 
sostengamos la autoridad legítima y el orden público. Yo 
os acaudillaré hasta el día en que se instale la representacióo 
nacional; de allí en adelante vosotros continuareis sicndOi 
bajo su autoridad, el apoyo y los defensores de la polrio* 
Que el honor y la sumisión al Gobierno legitimo, sean ftW». 
pre vuestra divisa. 

Guatemala: agosto 5 de 1848. 

Rafael Carrera, 



Núin. 16 



Secretaríti general del 
Gobierno de los Altos. 



Por cuanto la Asamblea Constituyente del ^-í/*»** ^'***' 

ha ejnitido y pasado al Poder Ejecutivo el Dttrelo árt 

tenor siguiente: 

C. Secretario general del Supref" CM^mo dft CtUéf 

Decretada la ley orgánica provisional uc lo« TrÍbB»riw 
superiores del Estado, y electos las Magistrado, qocdfbro 

componerlos, mientras se organizan '°%*»"/;^^*>J¿S^r!?dto 
c^r la Constitución, la Asamblea tuyo á bien «««Jjf « «J 

quince de mayo próximo para la >"*»=''^*^''*" ÍJ? f-^rSiur 
dispuesto que en este acto se observe «» ^ « "•""¡.'jrKlí 
"Art. I. ° -El día designado para la.n.uUo^iJ^lJt* 
te, se reunirán los Magistrados en dS.!*»//» GoWnjJ J 



sesiones de la Asamuicu <=». --.-._.„ ,^ ^ i, 

comisión de cuatro Diputados que saldrán haaU » 

exterior. 



Art. 2. ^ —Después que los Magistrados hayan prestado 
el juramento que previene la ley orgánica, se dirigirán jun- 
tamente con la expresada comisión de Diputados, el Jefe y 
comitiva á la sala destinada para el despacho del Tribunal. 

Art. 3. ^ —Allí el Presidente de la comisión de la Asam- 
blea se colocará en el solio, el Jefe 3' Diputados á su derecha, 
y el Presidente de la Corte y demás Magistrados á la izquier- 
da.— Luego el individuo que presida la comisión de Diputa- 
dos, pronunciará un discurso breve y análogo á las circuns- 
tancias, y entregará á los magistrados los bastones en señal 
de que quedan en posesión de su alto cargo: y vuelto á los 
circunstantes, dirá en voz alta— La Corte Superior de Jus- 
ticia DEL Estado de los Altos se halla legítimamente 
instalada''. 

Art. 4. ^ —Concluido este acto se retirará la comisión de 
la Asamblea, el Jefe y comitiva, saliendo á despedirles una 
comisión de Magistrados hasta la puerta exterior, de donde 
los Diputados y el Ejecutivo se dirigirán á sus respectivos 
locales, ordenando el Jefe á los principales funcionarios de 
su comitiva acompañen á los Diputados hasta la barra del 
salón de sesiones. 

Art. 5. ^ —Estando en éste dará cuenta la comisión á la 
Asamblea, de hallarse instalada la Corte. 

Art. 6. *^ —El día que ésta deba instalarse se le harán 
por la tropa de la guarnición tres salvas: una al salir la co- 
mitiva de la sala del Ejecutivo, otra después que los Magis- 
trados hayan prestado el juramento; y la última al tiempo 
que se declare que se halla legítimamente instalada." 

Para que todo tenga cumplimiento, y de orden del Cuer- 
po Legislativo tenemos la honra de decirlo á Ud., protestán- 
dole al mismo tiempo nuestro particular aprecio 3^ conside- 
ración. 

D. U. L. 

Quezaltenango, abrjl 22 de 1839. 

Mariano de Altube. Secundino Llerena. 

Por tanto: 
Ejecútese. 

Casa de los Supremos Poderes del Estado.— Quezalte- 
nango, abril 24 de 1839. 

Marcelo Molma. 
El Secretario General del Despacho, 

José Anicrio Aguí lar. 



Y lo comunico á Ud. acompafiándole «nficUnte Bdm*m 
de ejemplares para su publicación, circulación vdí!.S?f!? 
tos, esperando de ellos el recibo co;r«^ndiÍ„,í **"^*^**- 

D. U. L. 

Quezaltenango, abril 24 de 1839. 

AjfuHar. 



Ndm. 17. 

Ministerio de Gobernación. 

EL Pr<ESIDENTK 

interino déla República se ka servido emitir ei siguiente 

DECRETO NUM. 4. 
El Presidente interino de la República d^ nuaUmatm^ 

Habiendo la Asamblea Constituyente en 19 del próxi 
pasado septiembre declarado; que es atentatorio é ilegml el 
pronunciamiento hecho por la Municipalidad de Q^esalte- 
nango en 26 de agosto último; y que los diputados elecloa 
por los distritos de los Altos deben incorporarse en sa seso 
para determinar, en unión délos demás representantes de la 
República, la manera más acertada y conveniente de averignar 
la voluntad libre de los pueblos para asegurar deSnitivamen- 
te su suerte: debiendo en vista de todo el Gobiemí» de la Re- 
pública, dictar medidas conciliadoras para atraer el ordta á 
los pronunciados; y no siendo éstas bastantes, hacer nao de 
las facultades que le dan las leyes: 

Considerando: que para el cumplimicuio ác it» »abiaa 
disposiciones de la Asamblea, y para devolver al^pneblo loa 
derechos que los pronunciados les arrebataron, ea preciao 
que estos depongan las armas y dejen de ejercer^la autoridad 
y empleos que usurparon :que á más de las elecaonea y olroa 
de aquellos pueblos resistieron el pronunciamiento con ȥۥ* 
tras inequívocas de desaprobación y han ocurrido á eapoaer 



actos positivos y libres que íiiaiiifiestan la voluntad de los 
Altos, de formar parte integrante de esta República, muchos 
su adhesión y fidelidad á este Gobierno Supremo; y que solo 
á él reconocen por legítimo, implorando su protección contra 
la violencia y vejaciones que sufren desde que se les compe- 
lió á secundar el pronunciamiento de Quezaltenango. Y por 
último, que el Gobierno se halla en el deber estricto de acce- 
der á su solicitud y de poner un pronto remedio á los graví- 
simos males de aquellos pueblos, antes de que se hagan in- 
curables y trascendentales á toda la República, ha venido 
en decretar y 

DECRETA: 

Art. I. ^ —Los individuos del llamado Gobierno Proviso- 
rio de los Altos y todoslos funcionarios ó empleados nombra- 
dos por el y los que tengan las armas en la mano, debeiau 
volver inmediatamente á la obediencia del Gobierno de Gua- 
temiala, apartándose de los empleos y entregar las armas á 
los funcionarios legítimos á quienes violentamente despoja- 
ron, ínterin se dispone lo que fuere miás conveniente. 

Art. 2.^ —Los diputados por los departamentos de los 
Altos, ámás de cumplir con lo dispuesto en el artículo ante- 
rior, en caso que les comprenda, deberán constituirse en esta 
capital á ocupar sus asientos en la Asamblea, en el término 
preciso de 15 dias, contados desde esta fecha, á cuyo efecto 
se les hará llegar el presiente decreto. 

Art. 3. ^ —Los infractores de alguno de los artículos que 
preceden, serán tratados como sediciosos y responsables,. con- 
forme á las' leyes, de los males que hubieren causado, ó cau- 
saren al público y á los particulares. Pero los que desde 
luego obedezcan sin resistencia, obtendrán amnistía y goza- 
rán de las garantías, en cuanto fueren compatibles con la 
conservación del orden en los pueblos de los Altos. 

Art. 4. *^— Para que este decreto no se haga ilusorio y se 
cumplan exactan^ente las miras benéficas de la Asamblea 
Constituyente y del Ejecutivo, se pondrá en marcha sobre, los 
Altos una fuerte división del ejército. • . 

Palacio Nacional del Supu mo Gobierno, en Guatemala 
á 7 de octubre de 1848. 

Juan Antonio Marihicz. 

El Ministro del Interior, 

Mamicl J.Dardcn 



Y por disposición del señor Presidente interino de la Re- 
pública, se imprime, publica y circula. 

Guatemala, octubre 7 de 1848. 

Dürdbm. 



Xiím !^ 



El que suscribe, como uno de los comnionados por la 
Junta Patriótica Departamental de esta ciudud de Totoníca- 
pan, para emitir un dictamen por escrito, á cerca de la utill* 
dad y conveniencia de adoptar como principios fuudamenta* 
les de nuestra; Constitución, los consignados en la ley de 14 
de diciembre de 1839, y cu3'a proposicióu hizo el sefior Li* 
cenciado don'Rámón Samayoa como Presidente déla misma 
Junta Patriótica,' animado dicho señor de verdaderos sen li- 
mientos patrios- y deseoso como todos lo deseamos de qne la 
República tenga una carta fundamental, que nada deje qne 
desear para el gobierno y bien estar deles pueblos, tanto 
más interesante y urgente, cuanto que acaban de salir de 
una situación triste y lamentable, que cxijc- ¡mperiosamenle 
reformas; poco antes de expresar mi opinión haré^una ligera 
advertencia., iítjos de mí todo espíritu de localismo: guar- 
do únicamente la mism.a experiencia que nos ba dado á 
todos lecciones 'p'ára el porvcnir;'no obstante nüs pocas ó nin- 
gunas aptitudes,pero sí lleno de sana intención y amor á la 
Patria y á la Libertad, después de meditar con deteniniienlo 
la. mencionada Z^^rA/r^A^/vW de 839* scccióu i. « y 2. « fon. 
d:^ndo, mi parecer en algunas notas, 

Opino: i.^---Que en el caso que la ilustre y Soberana 
Asamblea Constíluvcntc tenga á bien adoptar parte ^^^y^ 
do de aquellos principios, se adicione el artktilo 2, secetón 
I ^^ con el siguiente: *^ Y respecto á la protección de los^ 
partamentos de los Altos de que se babla en el Uecftlo de 
18 dcMiiarzo de 840, se reserve á la Convención ó Congreso 
Nacional de la -\Jnión, en virtud de baber sido emancipados 



porunTleTsüpremade la Nación.-Nota 1 ^ 



una icN su^i vil." 'jv. .« * 'x . c 

2. ^--Que á continuación del articulo 3. ^ secctOn .1 



se adicione con el siguiente artículo: *'No podrán ser elegi= 
dos para diputados los eclesiásticos sea cual fuere su cate- 
goría; y solo recibirán protección del Supremo Gobierno, pa^ 
ra mantener en su mayor pureza el culto divino, gozando de 
las mismas garantías individuales que goza en la República 
todo ciudadano."— Nota 2. ^ 

3.^— Que el artículo 3.^ sección 2. ^ se adicione con 
el siguiente artículo: *'Que se permitan y se establezcan co- 
lonias en el territorio de la República en donde no tengan 
derecho de propiedad reconocida los indígenas, para que por 
este medio con el roce y estímulo de los colonos, se civili- 
cen, sin perjuicio de protegerlos por otros medios para su 
mejor educación."— Nota 3. ^ 

4. ^ —Que se modifique el artículo 8. ^ sección i. ^ con 
el siguiente: "Es inviolable la libertad de escribir artículos 
sobre cualquiera materia. Ninguna autoridad puede esUi- 
blecer la previa censura ni exigir fianza á los autores ó im- 
presores, ni coartar la libertad de la imprenta, que no tiene 
más límites que el respeto á la vida privada, á la moral y á 
la paz pública. "-Nota 4. ^ 

5. ^— Que á continuación del artículo 8. ^ ya modifica- 
do se adicione con el siguiente artículo 9. ^ "No habrá mo- 
nopolios ni estancos de ninguna clase, ni prohibiciones á títu- 
lo de protección á la industria. Exceptúase únicamente los 
relativos ala acuñación de moneda, á los correos y á los pri- 
vilegios que por tiempo limitado conceda la ley á los inven- 
tores ó perfeccionadores de alguna mejora. --Nota 5. ^ 

6. ^ —Que se adicione el artículo 7. ^ sección 2. ^ con 
las siguientes palabras: "Siendo preferibles en igualdad de 
circunstancias los hijos del país á los extranjeros. -Nota 6. ^ 

Respecto á todos los demás artículos de la citada ley de 
839, tan sabiamente dictados como liberales, juzgo y opino 
por que la respetable Junta Patriótica los proponga cuanto 
antes ala Secretaría de la muy ilustre y Soberana Asamblea 
para llenar así el fin que se propuso el señor Presidente 
Samayoa. 

Esta es mi opinión, salvo la de mis dignos é ilustrados 
consocios, que será la mejor. 

Totonicapán, marzo 30 de 1872. 

José Marta Figueroa^ 
Presbo. 



NOTAS. 

« 

I. ^ -El^ principal objeto de desear de muy bucnt fé que 
se adicione aquel artículo, no es solamente por que U rein- 
corporación de estos departanienios fué obra de nca guerra 
intestina, inesperada y por lo mismo alevosa, siuo por que el 
bupremo Gobierno liberal no se vea cu el transcurso de lo» 
tiempos, embarazado para responder eu un asunto ti; ouc uo 
tuvo parte alguna y que sí hizo muy i " ñor al scüor 
Presidente don Rafael Carrera y á sus L :os. 

Con ese motivo, yo j^regunto ahora: ¿querrá él Go' iemo 
liberal y democrático guardar silencio respecto á squeUoa 
acontecimientos, que se hicieron trascendeiUales, por la in- 
justicia, no solo en todos los estados de Centro América, sino 
hasta en el extranjero? 

¿No se acaban de proclamar otros principios y rcfomas? 
¿Por qué, pues, no podrá ser ésta una de ellas? Véassc 
esos hermosos y liberales pensainientos del periódico titula* 
do "El Centro-Americano'*, que sin la más pequefia visltt»* 
bre de egoísmo y ¡oca¿7S7n<\ nos anuncia uu porvcuirfelis cilla 
reunión de los ministros de los estados en la Unión. El Ce- 
bierno aristocrático, origen de aquellos niulcs, no podía pen* 
sar así: luego es de esperarse que uucslra Sober;;Laé ilr.>lre 
Asamblea fije su atención sobre este particular, traycndoá 
la vista una ley de la Asemblea Nacional Constituyente de 
1824, q^e sirvió de norma á la de 1878, en el Estado de San 
Salvaáor. 

2. ^ -La experiencia ha demcst: ;i r:cfii> tco 

rías, sino con hechos que no pue»..c. . :irsc, que la 

intervención de nuestro clero en negocios ci\ñles, prodnjerott 
algunos inconvenientes perjudiciales á los mis moa eclesiás- 
ticos, como se vieron en tiempo Jel Gobierno pasado: ooe 
sirviendo de pretexto el concordato de la Sar.ta Sede» se ha- 
cían elásticas las leyes de garantías individualcf: de tal na* 
ñera, que en asuntos de pdministrac¡*i de justicia, no se sa* 
bía á que atenerse, andar.do los agraviados, los acusados y li- 
tigantes de Herodes á Pilatos; y por lo mismo que pareeiao 
obrar de acuerdo los dos gobiernos, civil y eclesiástico, BÍ 
uno ni otro se ocupaba nunca en evitar ciertos manejos qoe 
son el descrédito del mismo clero. Dos jneccs á nn tiempo, 
es claro, que no pueden administrar jusicia.asi como nn siervo 
no puede servir ánn tiempo á dos señores. Puestos, poes, 
nuestros ilustrados legisladores en este terreno Un mal nn-e- 



lado, deberían adoptar uno ú otro extremo: ó que haya ver- 
dadero fuero eclesiástico ó que no lo haya sin ningunas 
excepciones, por que el andar á medias, es no dar seguridad 
á lascdsas, como lo he demostrado; y ojalá pudiera sin echar- 
me la execración y anatema de mis superiores, descubrir 
ciertos manejos de tiempos atrás, en que para mortificar á 
■' los mismos eclesiásticos, andaban muy de acuerdo los dos 

gobiernos, pero cuando era llegado el caso de beneficiarles ó 
vindicarlos, entonces discordaban y vacilaban, de manera 
que las garantías andaban volando como las palomas de la 
azotea de un Palacio á otro, sin poderlas alcanzar en un solo 
punto: cito en mi apoyo, como víctihias de tales manejos á 
los ilustrados liberales y muy recomendables presbíteros Doc- 
tor Mérida, Doctor Dávila, presbítero Chinchilla, presbítero 
León, 'presbítero Domínguez, presbítero López y btros más 
que ya no existen, pero que también fueron víctini-ás del ma- 
, .^ quiavelismo. ¿No será, pues, de justicia una reforma sobre 

;>í»T¿ ^ste particular? ¿Cuál es el fin.de las reformas?; ^ el mismo 

.^j , nombre lo trae consigo: no dejar las. cosas en el ma{ estado que 

i.x^r..\ teman. /- ^'[^ 

: ■ 3. ^ ~No debe negarse qu- én ^as naciones más ó menos 
civilizadas permiten y establecen colonias por las ventajas 
que el país reporta con ellas; ya por que cultivándola tierra 
desierta aumenta el comercio libre,, ya por que sirviendo de 
maestros ó directores á los demás, y particularmente á las 
innumerables masas de salvajes, se estimulan, aprenden y al 
;í;^ ^ fin por este medio se comienzan^^^ civilizar con más prontitud 

que sin los colonos, tanto más necesarios para 1% América 
i-<¿.u Central, en que se hace imposible,- por más teorías que se es- 

' criban, el persuadirá los indígen.ás á reconocer siquiera la 

^y > enseñanza primiaria. No intento desconsolar al Gobierno, pe- 

.3 ro si no estoy equivocado, yo me :h€ hecho este cálculo aproxi- 

ma mado: si para medio ilustrar pocp.áp^co á quinieiitps indíge- 

£_; ñas se necesita un siglo, para ilustrar bien á solo la mitad del 

t^ -^ número que puebla toda la Repilblica, ¿cuántos .siglos se ne- 

r¿; cesitarían? Este tiempo podrá acelerarse habiendo colonos. 

• •"- 4. ^ -Demos una ojeada á la Qanstitución mexicana, que 

r^ ' también me ha servido de norma, e:^. mi modo de opinar; y si 

hemos de convenir en que la libertad de imprenta es una luz 
-. que ilumina y civiliza á los pueblos ¿para qué ponerle som- 

bras? La luz debe ser clara para que pueda iluminar; pero 
si hay motivos que la vayan opacando, como las^ nubes par- 
das que cubren la faz de la luna ^n llena, irá desap|ireciendo 
aquella y volveremos al fin á la oscuridad, ó por lo menos 



gozaremos solo de mediii luz, en contrarío sentir del ilnstn- 
do republicano Víctor Kugo, que opina por difundir más y 
más la luz en vez de disminuirla poniéndole limites qne yo 
llamo ''sombras *\ 

5. ^--Es incuestionable que si los pueblos coadyuvaron á 
derribar al tirano, fué con lisonjera espcranxa de hacer dCM* 
parecer para siempre el monopolio, que tantos males cansd. 
No me aparto de la necesidad de que el Gobierno, no solo 
puede sino que debe maiitener y sostener su Hacienda ^ Te- 
soro Público, á que todos debemos contribuir; pero qu 
desear comenzar á civilizar á los indígenas y abrírlcs 1 . ..:. 1 
para que pequen, es uii:i contradicióu y un mal, y mal r-.c 
cría raíces profundas, .si no se cura á tiempo. Frohibasc, 
pues, toda clase de ventíi de licores embriagantes: pcrsigasc 
de muerte la embriaguez escandalosa y desmoraliíadona, y el 
Gobierno por otros medios más lícitos y menos odiosos, ten- 
drá fondos, como se los lia proporcionado México, cu donde 
no hay monopolios. 

6. ^ -¿Quién (yo pregunto) podrá ver con más interés 
los bienes de la Patria, por sus mejoras y por su iutcgrídad. ? 
Racional es juzgar que solo los que en ella han nacido, por 
que solo ellos, y no otros, saben sus necesidades, y como j»ro- 
pietarios del terreno en que viven y subsisten, dios %¿\o% lo 
sabrán cultivar, y yo Si»y el primero eu convenir y desear, 
que entren y salgan de tt»do el mundo extranjeros útiles, por 
razón del comercio libre, y ya por el asilo y hospitalidad 
que debe darles el Gobierno; pero la preferencia en tos desli- 
nos públicos, tanto en lv> civil, en lo miliur y en lo eclesiás- 
tico, se debe á les hijos (-el país, para evitar aventureros, qne 
aparentando ciencia y fidelidad, son los primeros en traicio* 
nar y desaparecer, como se ha visto, llevándose Jumentas 
compensaciones que talvez no han merecido. V- ••-> "••? 
esto dejaremos de conorer, pues l:ay sus excc, 

uno y otro por su honradez, modales y buenas preuuas, *on 
dignos de aprecio en la sjciedad. 

xüui. :u. 

Señor General de Dii'üión don Jos^ María Oramirs. AV 
cargado de ¡a Presidencia Constituaonal de la Re^Mítm. 

Señor: 

Tanto la Corporación Municipal como los niilicianiHt del 
Batallón Sijefio, rebosar.do en sentimientos de gratitud, ar- 



dor y patriotismo, venimos hoya saludaros respetuosamente 
y á reiterar nuestra adhesión al Supremo Gobierno que dig- 
namente presidis. 

Habéis correspondido á vuestro manifiesto dirigido á los 
pueblos cuando tomasteis las riendas del Estado: habéis de- 
mostrado que amáis álos que aman la libertad; y que vues- 
tra política, vuestras ideas y vuestros principios son los mis- 
mos principios, las mismas ideas y la misma política de nues- 
tro héroe Benemérito de la Patria General Justo Rufino 
Barrios. 

Bien por vos y bien por Guatemala. 

Bien por vos, porque sabéis óir las quejas de los pueblos- 
Bien por Guatemala, porque así marcha tranquila y se. 
gura hacia adelante sin hallar zozobra: convencida de que 
en su camino, si encuentra algún abrojo, éste es quitado en 
el acto por vuestra generosa mano. 

Venimos hoy, sefior, á dar las más expresivas gracias 
por todas las bondades vuestras para nosotros. El distrito de 
Sija os pidió justicia y se la hicisteis, os imploró amparo y se 
lo concedisteis. 

Aludimos al acuerdo que tuvisteis á bien dar, respecto 
que en lo político y judicial perteneciéramos á Quezaltenan- 
go, departamento tan simpático para nosotros. 

Quezaltenango nos brinda todo lo que podemos apetecer. 
Ahí encontramos recuerdos de todo género: hombres 
ilustrados que nos guíen bien, personas cuyos sentimientos 
están en consonancia con los nuestros, y sobre todo, Sefior, 
un jefe que solo se guía por la justicia, sin dejarse arrastrar 
jamás de apasionados sentimientos de preocupaciones absur- 
das; de caprichos que, si sientan mal en un individuo particu- 
lar, con mayor razón en un funcionario público !! 

Concluimos, señor Presidente, reproduciéndoos vuestro 
respeto y subordinación. 

Gregorio Valiente-Por el sefior Alcalde 2. ^ interino 
Ponciano de León-Manuel J. de León-Santiago Taracena- 
Tomás de León, Síndico-Por todos los demás municipales, 
Manuel J. de León, Srio.; siguen sesenticuatro firmas. 

Juzgado I. '^ Municipal de San Carlos Sija: septiembre 
de 1882. 



Señor Redactor de ''El Bien Público^''' (•) 

Quezaltenango. 

En el número 401 de su ilustrada publicación, ._ 
pendiente al 28 del mes próximo pasado, CDContramos ana 
manifestación del pueblo de Sija al digno Jefe Encargado de 
la Presidencia de la República, señor General don Joaé Ma- 
ría Orantes. 

Vamos á permitirnos contestar los últimos párrafoa de 
aquel escrito, porque un deber de honor y delicadeza nos co- 
loca en el imprescindible caso de hacerlo asi. 

Si el manifiesto aludido no comprendiera más que la 
protesta de adhesión, respeto y gratitud al Supremo Gobier- 
no, nosotros que aplaudimos siempre todo lo que esto since- 
ramente signifique, estaríamos entusiastas al lado de tan 
justo sentimiento; pero tales expresiones han sido nada 
más que pretexto para rodear disfrazadamcnte uua ¡dea ma* 
ligna conque se nos quiere zaherir. 

El pueblo de Sija dá á entender que pidió amparo para 
separarse de este departamento, ¿y qué mal hemos hecho 
jamás para consignar toda la ofensa que envuelven semejan* 
tes conceptos? 

Totonicapáu, fiel á sus tradiciones liberales y á ras 
sentimientos de confraternidad, ha visto siempre nn herma* 
ne en el pueblo de Sija, por más que algunos de sos hijo* le 
hubiesen correspondido con la mr'is bárbara tiranía y la más 
negra ingratitud. 

No dudamos ni un momento que ahora, al pertenecerá 
Quezaltenango, hallarán allí todo género de bien estar y de 
ilustración; pero no dudamos tampoco que el mismo €$pUntm 
que inspira hoy el ataque contra nosotros, no será lejano el 
día en que lo inflame así mismo contra el pueblo y el Jefe 
que abre los brazos para recibirle. 

Conocemos algo el corazón de algunos hombres, y sws 
hechos máf!; elocuentes que las palabras, vendrán bien pronto 
á descorrer el velo de la verdad. 

Dicen los firmantes del escrito q«e contestamos, qne por 
cierto no es la mayoría del pueblo de Sija, "que el Jefe de 
Quezaltenango es un funcionario que sólo se gula por la ra- 

{•^) Véasf el núm. ° 404. 



zón y la justicia, sin dejarse arrastrar jamás de apasionados 
sentimientos, de preocupaciones absurdas, de caprichos que, 
si sientan mal en un individuo, con mayor razón en un fun- 
cionario público I!" 

Nos consta la justicia y firme rectitud del señor Coro- 
nel Barillas, y en este sentido somos del mismo parecer. Mas 
permítasenos hacer un paralelo de la época en que un jefe 
sijeño estuvo al frente de los destinos de este departamen- 
to como Jefe Político y Comandante de Armas, y la época 
actual en que gozamos toda clase de garantías. Aquél tiem- 
po de dolorosa recordación para nosotros, era un infortunio 
inmenso. Parecía que el genio de la fatalidad batía sus ne- 
gras alas sobre la suerte Totonicapense. Sin estar en tiem- 
po de guerra, Totonicapán se hallaba en es'.adode sitio, pues 
que á las oraciones de la noche ningún vecino podía salir de 
la calle sin peligro de encontrarse con una patrulla sijeña y 
ser conducido á la cárcel á palos de la manera más inhuma- 
na; nuestras garantías estaban violadas; solo teníamos por 
ley la voluntad tiránica del Jefe que nos oprimía y el tor- 
mento de la guarnición sijenaque obedecía con crueldad inau- 
dita ciegamente sus mandatos. 

En la Corte existen comprobantes á este respecto, y la 
familia misma del señor Ministro Sánchez, una noche inol- 
vidable, fué víctima del abuso más escandaloso y cobarde. 

¡Ah! en aquel entonces sufrimos un verdadero martiro- 
logio. 

Hemos trazado con colores muy pálidos ese pasado cu- 
yo recuerdo palpitante aun inunda nuestra alma de tristeza 
y amargura. Ahora establezcamos el paralelo. ¡Cuánta dife- 
rencia de aquellos tiempos con el presente! 

El Jefe del Departamento señor General Alvarez, si7i 
dejarse arrastrar de apasionados sentimientos ^ de preocupado- 
nrs absurdas y de caprichos^ tiene veneración y respeto á la 
ley; comprende bien la importancia inviolable de los derechos 
del hombre: jamás ha atropellado ni de palabra á ningún 
ciudadano por humilde que fuere su condición: no exige 
presentes ni dinero á los pueblos para administrarles justi- 
cia: promueve el adelanto en todo sentido; y por último, fiel 
intérprete de las instituciones tutelares que nos rigen, nos 
brinda verdadera libertad, garantías y seguridad indivi- 
dual. 

Así con demostraciones indestructibles dejamos anona- 
dada la calumnia que se embosca alevosamente detrás de 
unos puntos suspensivos y de admiraciones inaplicables. 



Suplicamos á Ud., señor Redactor, se sir^-a dar á estas 

lineas cabida en las columnas de su periódico. 

Totonicapán: octubre lo de 1882. 

Cruz Camey, Alcalde i. © , José Mañano de León, Alcsl- 
de 2. ° , Rejidores: Félix González, Leonardo DUz, F. Ja- 
vier Ordóñez y Fermín E. Forres, Benedicto Eniiqaea, escri- 
biente del juzgado municipal, Lucas Arrióla, Sindico l.®- 
Isaac Marina, Matías Santisteban, Higinio Ciíuenles, Srío. 
de la Municipalidad de ladinos, Marcelo de León-Miguel A- 
mezquita, Ambrosio García-Clemente M. Barmeto, Felipe 
López, David Barrueto, Cayetano A mezquita, Juan Alvares 
Díaz, Matías Camey, Anacleto Pacheco, Rafael SantistciMa 
Manuel G. Elgueta, Victoriano Enríquez, Por Im Mttnidpn* 
lidad indígena y por mí, Pedro Toe, Srio., Mariano Gonaá- 
lez, Saturnino Hernández, J. Dionisio Córdoba, Qoirino Ma- 
zariegos, Elias Sandoval, Leandro Carranza, David Camey 
A ruego de Manuel Rodas, J. Alvino Días, Manuel J. Aran- 
go, J. M. Sautisteban, José María Solórzano, Damián Godi* 
nez, Por Felipe Robles 2. ® , Leonardo Díaz, J. Dolores A- 
mezquita, Lorenzo G. Alfaro, Isidoro Enríqucz, Por Mariano 
Andrade y por sí, Fulgencio Paz, A súplica de Aquilino Ve- 
lázquez, Juan A. Díaz, Camilo de León, Juan J. Arengo, Por 
Ciríaco Pereira, Miguel Amézquita, Abreham Améiqnita- 
Manuel Contreras, Julián Juárez-Miguel Córdoba, Por I nan 
de León, Miguel Córdoba, Norberto Enriques, Melecio Alva- 
rado, Florencio Enríquez, Manuel Espada, Bemardino Enii- 
quez, José Arango,Juan C. Rodas, Rafael Pereire, Manuel 
Meza, Cirilo Pereira, José María Córdoba, Elias Veláaqucs- 
Por Jerónimo Espada, Ambrosio Garda, Sotero Cordero 
Ciriaco Monzón-=Pedro González-Lisandro Enríquez-Por 
José María Amézquita, Lisandro Enriques, Por Quirino Ber 
cián, J. Díaz-Eusebio Arrióla, Delfino Dórdoba, Crescencio 
Arrióla, Salvador Amézquita, Manuel de León, Antonio Avi- 
la, Lucas Robles, Manuel C. Robles, Fidel AmésquiuJPtor 
Daniel Amézquita, Manuel Vicente Pas, Antonio E. P^res 
Urbano Juárez, Por Salomón Robles, Manuel de León. Este- 
ban Pacheco, Enrique Cajas, Hipólito Ramires, Romnaldo 
Ovando, Por Bonifacio Velázquez.J. A. Dias, Lnis Amtemi- 
ta. Frutos Ovando, Francisco Robles i-®. Jo»J5> J^^^V*** 
ginio López, Por Demetrio López, Francisco Robles s. tTeo- 
doro Cifuentes, Manuel Amézquita, Gabriel J^~fM-¿J^ 
nio Arango, Luis Amézquita D., Manuel Córdobn, Dkjo 



Mendoza; Por Florencio Rodas, Justo Juárez; Francisco 
Robles 2. ^ (González), Crispín Caciá, Por Braulio Mene- 
ses, Francisco Robles 2. *^ ; Por Valerio Vasquez, Rafael 
Santisteban; Juan Briones, A ruego de Francisco Cardona, 
Juan Briones; Antonio Enríquez, Félix Amézquita, Arcadio 
Robles, Valeriano Rodas, José Rodríguez, Por el Goberna- 
dor de caciques, Crispín Caciá; Timoteo Batz, J. Felipe Say, 
Valentín Pérez; Por Nicolás León, J. Antonio Arango; 
Santos Cuá, Manuel Muñoz; Por Fernando Pereira, Miguel 
Amézquita; Por Eduardo Enríquez, Ambrosio García; J. M. 
Porres, Vicente M. Cifuentes, Agustín Enríquez, Felipe Say; 
Por Miguel Robles, Francisco Robles i. '^ ; Juan Tzoc, Fer- 
nando de León, José Esteban Sapón, Por Francisco Machu- 
ca, J. Antonio Arango; J. Ponciano Juárez, Pedro Solórza- 
no; Por Paulino Bercián y Emigdio González, Leonardo 
Díaz; vSilvestre Santisteban, Juan R. Pacheco, Miguel Chuc, 
Juan Velásquez, Elias Chuc; A ruego de Aniceto Ramírez, 
Leonardo Días; Por Manunl Crus y Felipe Robles, Juan A. 
Días; Por José M. Enríquez, Miguel Córdova; Jacinto Ro- 
bles, Celso Enriques, Francisco Juáres, Doroteo Camey, An- 
drés López, Inocente García; Por el Regidor 2. ^ de San Cris- 
tóbal^ Juan Hernández, Leonardo Díaz, Manuel Tecum, Sín- 
dico 2./^ de San Cristóbal, Manuel Santisteban, Fermín En- 
riques; A ruego de Juan C. Alvarado, Leonardo Días; Por 
Juan Bautista Robles, J, Rodrigo García; Por Eugenia Díaz, 
Manuel C. Díaz, Crispín Cárdenas, Matías Chuc, Basilio A. 
Córdova, Mariano Pérez, J. Rodrigo García, Manuel C. Días, 
Jesús María Rodas, Ramón Caxaj; Aiuegode Trinidad Aran- 
go que no sabe firmar, Antonio Enríquez. 



Num.21 

PROTESTA. 



Hoy han sido cruelmente vapulados con baqueta de re- 
mington, en el recinto del cuartel, por unos soldados, los ciu- 
dadanos auxiliares Santos Yax, Nicolás Vázquez y el algua- 
cil i.^ J. Victoriano Yax, miembros del Ayuntamiento, sin 
más motivo que el de no haber proporcionado inmediatamen- 



te unos mozos á la Mayoría de Plaza; y como si U vapula- 
ción no dejara satisfechos á los verdugos, éstos hicieron que 
dos auxiliares, con la vara de la justicia en mano, acmrrtarmn 
cubetas de agua para limpiar los excusados del mUmo cnar* 
tel, todo de orden del Mayor de Plaza según oyeron alfpinoa 
individuos del "Club Liberal." 

El Club, al tener noticia de un hecho tan punibic se ha 
reunido en sesión extraordinaria y ha dispuesto protestar 
enérgicamente; porque siendo uno de sus objetos vindicar 
con hechos al partido, no puede ver con indiferencia qnc sa 
ataque la personalidad humana y con mayor razón á SUS le- 
gítimos representantes como lo son desde el Presidente del 
Ayuntamiento hasta el último alguacil. 

Si los vapuladores de dos auxiliares y un alguacil come- 
tieron abuso incalificable, escudados en la impunidad o»* 
que se han visto los atentados contra nuestros hermanos in- 
dios, en el seno de nuestro Club, esencialmente democratice, 
hay muchos indios que con nosotros protestan; y además, nia 
gún corazón liberal podría contemplar impávido que renacit. 
ra la ley del palo con los discípulos de Sixto Pérez y Vicente 
Guzmán. 

Un abuso abre las puertas á muchos abusos; y en nom- 
bre de la justicia y del derecho pide el Club se aplique la pe« 
na que merecen los verdugos de los que com más painúiism^ 
que ninguno sirven á su pueblo. 

A última hora el Club ha tenido noticia deque, no ©bá- 
tante haber sido vapulados los niencicnados ciudadanos, se 
les exigía pagasen las baquetas que fueron rotas en sus es- 
paldas!!! 

¡Hasta donde llegan los verdugos! Y cómo se exhiben!!! 
Totonicapán, 26 de noviembre de 1891. 

Manuel G. Elgueta, Presidente; M. Camey Vice-Prett- 
dente; Vocal i. °, Antonio H. Robles; Vocal a.®. Antonio 
Caniz; J. E. Carranza, V. J. Vald<5s, Isidoro Enriques, M. J. 
Valenzuela, Justo Santisteban, Manuel Franco. Mañano Bo- 
ríquez, José Clemente Barrueto, Francisco R. Robles; por mi 
y David Amézquita, Justo Juárez, Miguel Améiquila, 1-iU- 
delfo Velásquez, Ramón Caxaj, Pedro Ci fue n tes B., Mar- 
cos Valenzuela, Manuel M. Arriola.-Victor ". AraneU— 
M Fidel Amézqniía-Salcu'ón R obles- Leopoldo Kiveía- 
Manuel Amézquita-Felipe A. Robles-por Cinaco P^^^^ X 
por mí, Adrián Cárdenas-Zacarías Caxaj.-Pedro C^J-™' 

cisco Turnil--Francisco J. PaZ"M""^Vi pSíí-tT 
F. Javier Ordóñez-J. Forres A.-Jnan M. Rodaa--Ca. 



300- 



yetano González-Alejandro Peña-Eulalio Enríquez J. -Anto- 
nio H. González-Carlos García-Justo Arrióla-Rosendo Ca- 
mey-Celso R, Amézquita-Jacinto Amézquita, Secretario.-Si- 
g:uen "^oo firmas. 

Num.22. 



VIVA 

EL PARTIDO LIBERAL UNIDO! 

CONVENCIÓN PRELIMINAR 

MONTUFAR- REINA. 



Los infrascritos, ciudadanos Rosendo Santa Cruz, Fran- 
cisco Vela y Timoteo Miralda, en representación del "Club 
Liberal Central'' y Manuel Morales Tobar, en representa- 
ción así mismo del Club Occidental del 71," plenamente au- 
torizados, han convenido, con el fin de fusionar los partidos 
y de hacer práctico entre nosotros el principio de alternabili- 
dad en el poder en los puntos siguientes: 

1. ^ —Son correligionarios y hermanos los partidarios del 
Doctor Montúfar y del General Reina Barrios; no se harán 
oposición; procurarán auxiliarse en todo aquello que no per- 
judique á su candidato respectivo y se pondrán de acuerdo 
para defender y mantener la causa liberal. 

2. ^— Se estudiarán de una manera calmada las bases 
para la adopción de un solo candidato liberal, á efecto de uni- 
ficar la votación en las próximas elecciones para Presidente 
de la República. 

3. "^ —Ambas secciones del partido liberal se comprome- 
terán á sost^^.ner y hacer cumplir la actual Constitución. 

El presente convenio será publicado en los órganos res- 
pectivos de ambos Clubs. 

Guatemala: diciembre 22 de 1891. 
R, Santa Cruz. Timoteo Miralda. Francisco Vela. 

Manuel Morales T. 



Ndni.23. 

HONORARI.K 

Comisión Permanente de la Asamblea MaaotuU LfgniáUn^, 

En ejercicio de nuestros derechos, veniíiK» boy ., 

tuosos á manifestar á la Comisión Pcrniancnlc de U Ál 

blea Legislativa: que por motivos que cu seguida cxpooe* 
mos, las elecciones de diputadas por el distrito electoml de 
Totonicapán deben declararse nulas\ deben declararse onlas, 
por que se sabe públicamente que por disposici6o de las Se- 
cretarías del Gobierno en los ramos de Guerra y Gobemacite 
los pueblos de San Carlos Sija, Sibilia y Cabncán.qoe eom^ 
tituyen parte importante del distrito electoral de ToIOBÍCS- 
pán, por su crecido número de habitantes, no vioieroii á vo» 
tar: deben declararse nulas, por que el Registrador ciril decaía 
cabecera, con instrucciones del Jefe Político I>epartailieaUl« 
Luis Ovalle, cerró el Registro á las 3 p. m. del dia lo, Élli- 
mo de las elecciones, dejando de inscribirse como cittdadft- 
nos y en seguida dejar su voto en las urnas, más de 5*> 
vecinos. 

Las disposiciones emitidas por los minisiros de Guerra 
y de Gobernación, á más de ser una arbitrariedad son OB ata- 
que directo á nuestros derechos políticos» desde el BMUDeal^ 
que la designación, como diputados, de los seflores Scrapio 
Santiago Mérida, Elfego J. Polanco y Félix Lainfiesu que 
nunca serán por determinación expontánea de nueslroa €©•• 
ciudadanos quienes nos representen porque no so» oifo* q«e 
los candidatos oficiales; carecen además de los voloa m p«e* 
blos referidos no estarán representados de una manera kgaL 

La presión que el Jefe Político ha ejercido sobre lo« ira- 
bajos de los candidatos del pueblo libre, apoyando y traba- 
jando con intrigas por la candidatura oficial, es otro alaqtte 
que redargüimos para protestar solemne vcnérjpcame»te co- 
mo lo hacemos, ante esa respetable Comisión, por loa -^ 
denunciados y pedimos declare la nMÜdad át *■* **JP . . 
elecciones y que en consecuencia se convoque este diatnio a 
nuevas elecciones de diputados. 

H. C. DE LA A. N. L. 

Totonicapán: 12 de enero de 189^- 



_^302 



Manuel J. Valeiizuela--J. M. Forres-Manuel G. Córdova 
--}. Urbano Juárez--L. Rivera-Manuel I. Arriola-Elías V. Ca- 
brera-Isidoro Ennquez-Jcsús Rodas-Ja jinto A mezquita- 
Rafael T. Porres-J. C. Barrueto-Apolonio Cárdenas-Salo- 
nión Robles-Justo Juárez-Manuel R. Espada-Domingo Ca- 
niey-Francisco E. González-Jacinto de León-Francisco Gar- 
cía, Tiburcio Robles, Damián Godínez, Samuel Enríquez, Sa- 
turnino Hernández, Fidel Amézquita, F. Arrióla, Moisés O- 
de León, Mariano V. Caníz, Carlos García, Pedro Camey, J. 
Manuel Hernández, José María Amézquita, Everardo Enrí- 
quez, Basilio Robles, Juan A. Díaz, Miguel G. Enríquez, 
Antonio E. Porres, Alejandro í^eña, Adrián Cárdenas, Fila- 
delfo Velásquez, Cruz Talé, Manuel Franco E., Francisco 
Turnil, Cruz Aguilar, Herlindo Pérez, Lucas Sánchez, Leo- 
nardo Pérez. Siguen 800 firmas. 



Ntím. 24. 

PROTESTA; 

LOS VERDUGOS de los derechos del pueblo; los que 
tienen por lema el palo, para los hombres; no descansan en 
su nauseabunda tarea de atacarnos. El MAYOR de PLA- 
ZA se presentó hoy, asaz ebrio, con machete en mano, al re- 
cinto municipal, en donde iba á celebrarse sesión, y con pala- 
bras que son propias de su clase, injurió calumniosamente á 
los honrados vecinos allí reunidos; y con.o si el militarismo 
ignorante ha de ser siempre el que impere en nuestra patria, 
quitó de entre la ronda que conducía presos á unos PICA- 
ROS vergüenza de nuestra sociedad; para ocuparlos en su 
despacho, dejando burlados con apoyo de la Comandancia 
de Armas, los fueros de la Autoridad Civil. 
El "Club Liberal Totonicapense" protesta solemne y enérgi- 
camente contra estos hechos que desacreditarían al pueblo 
que los tolerase, y no consentirá jamás los atentados de los 
tiranos, 

Totonicapam: 6 de enero de 1892. 

Manuel J. Valenzuela, Presidente interino; José Clemen- 
te Barrueto, Pablo Vicente Paz, Juan A. Díaz, Justo Juárez, 
Francisco F. González, Manuel R. Espada, Adrián Cárde- 
nas, Basilio J. Robles, Jesús Espada, M. F. Amézquita Arca- 



dio Robles, Alejandro Pefla, Jacinto de León S«1<mmI. B.. 
^le«. J»^^ M Rodas, V. Po;res, Mariano P de lS^ÍÍ 
M. Rodas, Füadelfo Velásquez; Onofre Enrí,«^TÍ5£ 
Barrios, Basilio J. Robles. ^ «""i^ 

Ndm. n, 

PROTEsrA 

hecha por los hijos de San Marcos en favor dt 

rios oprimidos. 

Hemos visto uu manifiesto que con fechm 27 del , 

dirigió el señor don Francisco Lainficsta á sos concíadada- 
nos, prometiendo declinar la aceptación de U Presidcack dt 
la República en el caso de no ser llamado al Poder por d «•• 
10 espontáneo de los electores. Tal mani6esto lo esperáho- 
mos hace dias y creíamos sinceramente que loo lénotMWCOA* 
tenidos en él, fuesen más claros y cxpresivoo, poetto qat Im 
llegado á noticia del señor Lainficsta, que las recooieodocio- 
nes oficiales son rudos ataques á la libertad y á la ley. 

Vamos á tratar, aunque muy ligeramente de loo 
mentos que la prensa ha tenido para no acepUr la 
tura oficial. 

Al iniciar el Gobierno al señor Lainfietla COI 
dato, se extralimitó dando no reconicndaciooeft cono at dko» 
sino órdenes terminantes á los iefcs poHticos para lrabi^|ar 
en su favor sin omitir medios legales removiendo á loa ta^ 
picados que no secunden dichos trabajos y valiéadoso al W¡^ 
mo tiempo de otros arbitrios que seria prolijo eoaMtraf* Ce* 
estas indicaciones el actual Jefe Político de M aiata — 1^ 
que se precia de servir con fidelidad á sus SiUtmj ao á la 
Nación representada por ellos, ha dicho á loa amll 
aquel Departamento que si no atienden las < 
periores, les serán recogidos sus correspondieolea 
Con esas indicaciones el Comandante Felipe Piaeda ^ r 1 . j?!^ 
iacatán en la frontera, hizo pasar una nota á las^aat uiidaátl 
de su jurisdicción, facultando el vejamen át P^"^*y <*^ ^ 
interesen por otro candidato que no sea el prereaido^ |far « 
Gobierno; y á última hora que se presentaron loa mUtctasoa 
á pasar lista, los conminó al pago de una mulla si 00 caai- 




píen sus advertencias ridiculas. Con las referidas indicacio- 
nes, el Jefe Político de Totonicapán ha hecho tal propagan- 
da, que el simple Comisionado de San Cristóbal, mandó á 
destituir al Secretario municipal de San Francisco el Alto, 
solo por que pretendía que los vecinos firmasen un acta de 
adhesión á uno de nuestros candidatos populares é indepen- 
dientes. Y también á última hora hemos sabido que el tal 
Jefe Político, de la manera más escandalosa, hizo conducir á 
Guatemala con gran escolta á tres partidarios del Doctor 
Montúfar, por haber protestado contra la candidatura oficial 
y los trastornos que indudablemente trae consigo. Con las 
referidas indicaciones, *^.n fin: el Jefe Político del Quiche co- 
metió uno de los actos más atentatorios y arbitrarios, contra 
la persona del Alcalde primero Municipal, don Matías Mari- 
da, removiéndolo y despojándolo sin motivo de su digno car- 
, go; y aún no satisfecho este mandarín con abuso tan estu- 
pendo, al día siguiente disolvió la Junta electoral, por que no 
quiso emplear despotismo, para elegir por fuerza al diputado 
prevenido por el superior. ¿Se procederá en todo con arre- 
glo á la libertad y á la ley? Sepan los señores jefes Luis 
O valle de Totonicapán y José María Valdizón del Quiche y 
los que quieran secundarlos, que por tales actos protestamos 
de la manera más enérgica, y que habiéndose hecho delin- 
cuentes los emplazamos para denunciar sus hórridas faltas á 
su debido tiempo. 

¿Qué más imposición pueden ejercer los señores minis- 
tros, con sus órdenes que llaman recomendaciones? Ningu- 
na disculpa tienen los que niegan que el candidato es im- 
puesto á costa de sacrificios, tanto más cuanto que hay la 
costumbre perjudicial, de hacer más eficaces las disposicio- 
nes del Gabinete, que los decretos del Cuerpo Legislativo, 
salvando los que favorecen á la Hacienda Pública; y esto es 
. debido al mucho alarde que se hace de la instrucción, sin 
permitirse que el hombre instruido dé luz á las masas con al- 
gunas hojas escritas sobre política práctica, ó sobre Derecho 
Público aplicado á las circunstancias. 

Las cartas-órdenes (no de crédito) que repartieron con 
sellos de sus Ministerios Particulares los señores Mendizábal y 
Villela, parece que llegaron á los más recónditos lugares de 
la República, y dicen que han retirado la imposición del can- 
didato, sin reprimir aún los efectos de esas órdenes que tanto 
perjudican y provocan. ¿Qué significa esta política? La 
Nación entera tiene la mirada fija sobre sus actuales gober- 
nantes, y esperamos que desde hoy, solo se preparen para 



entregar sus puestos á los ciudadanos dignos llamados por 
el pueblo, sin ^.ezclarse en asuntos que no corresponden á sa 
administración. 

Por todas las manifestaciones apuntadas comprenderán 
nuestros lectores que el señor Lainfiesta, sin haberlo preten- 
dido, queda impuesto ante las masas ignorantes, y qn« ni ín 
no 11 gara áseí electo comocaudivlalo Poin'l^R IXP t f WDiay * 
TE para aceptar la Presidencia, según la única condicidn qne 
pone para el caso. 

San Marcos, 7 de enero de 1892 

Manuel Solórzano, Próspero Morales, Mannel Cardona, 
Luciano Barrios, Teófilo A. Barrios, Isidro de Ledo, Jooé 
María Reina A., Manuel E. Vega, BrijidoLaparra, BttSlOffjto 
Maldonado B., Daniel Fuentes, Cenobio Enriqnei, Jonqnin 
de León, R. A. López, Aniceto Aguilar, Juan F. MaldosMks 
Bernardo Rivera, Salvador Gamboa, Marcelino Méridn, Mn* 
riano M. Maldonado, Gregorio M. Ochoa, Mariano J. de Le^. 
Valentín López R., Carlos Reina, Rosendo Robles, Tc^MUo 
Robles, Antonio Robles, Herculano Cifuentes. Victonmno 
Mérida etc., etc. 



N11B.M. 

A las guatemaltecas. 




Profunda conmoción ha causado en el ánimo de '•Sw*^ 
dad entera, el hecho escandaloso llevado á «f^«'^«¿fT; 
del corrienU, por el Sátrapa de ToTOMlCAfAX cw^jj" 
honrados ciudadanos Matías Camey. Anlomo ¡l^^^J 
Antonio Caniz, quienes en unión del P«"« y^iiJíSí 
palidad de aquella cabecera, prolesUron "f'S^^r dIÍ^ 
tra los abusos cometidos por «j «P"*"' ** •?*fL H^ 
mentó, Luis Ovalle, quien por la fuerza >' f|' '^Jrí. «I 
dios violentos ha pretendidoy pretende aon imponer IM cm- 



didaturas oficiales para Diputados á la Asamblea y Presiden- 
te de la República. Madres, hermauas, hijas, esposas y ami- 
gas, de las innumerables victimas, iumoladas en aras de la 
libertad, en los campos de batalla, contra la tiranía y el des- 
potismo, ya que no os es dado tomar parte activa en la con- 
tienda política, alentad siquiera con el heroico ejemplo de 
aquellas y su sagrada memoria á los que aun permanecen in- 
diferentes ante la opresión con que se pretende destruir la 
voluntad soberana del pueblo, imponiendo por la fuerza á los 
hombres que deben regir los destinos de la Patria. 

Recordadles que si aquellos mártires sucumbieron como 
buenos en los campos del honor, fué por conquistar la liber- 
tad del pueblo, cuya voluntad suprema es el único soberano 
y ante quien deben inclinar la frente y postrarse de hinojos 
los déspotas cobardes que pretendan ultrajarla. 

Enseñad á vuestros hijos á repeler, con la energía del 
digno ciudadano, la imposición de aquellos que, prevalidos 
del poder, hacen alarde de valor contra los hombres pacíficos, 
y en los momentos de conflictos para la Patria, son el des- 
crédito de ella y la irrisión de sus subalternos. Ensenadles 
también á despreciar á los timoratos que aun no se resuel- 
ven á hacer uso del más sagrado de sus derechos; el derecho 
de elegir, y se doblegan sumisos ante la voz de los tiranos. 

Despertad en ellos el amor á la gloria, haciéndoles com- 
prender que es preferible y más honroso sucumbir en los 
campos de batalla, que renegar de la condición de hombres 
libres, permaneciendo indiferentes bajo el poder de la tira- 
nía, cuya frente está manchada por la amarga maldición de 
sus innumerables víctimas. 

Desde el Tacana á San Lucas, humeante está la sangre 
generosa délos hijos del pueblo, derramada por conquistar 
la libertad; y no es dable que esa preciosa simiente no ger- 
mine en bien del país por la debilidad de los unos, el indife- 
rentismo de los otros y las ambiciones de los buitres que de- 
voran la Nación. 

Unid á la nuestra, vuestra voz para protestar mu}^ alto, 
mil y mil veces, contra los abusos que se han cometido ya, y 
continuarán cometiéndose contra los libres. 

¡Mueran los tiranos! 
¡Viva la libertad! 

San Marcos: enero de 1892. 
Apolonia Rivera, Anastasia E. Robles, Aparicia h. de 



Barrios Adelaida Solíz, Ana Méndw. Autonu KodfteMt. 
AnaMaldonado, Ana E. Santiago, Ameli. S««íííjG5 
ra Menda A., Antonia Aguilar. Asunción BurñJj¿^ 
Robles, Felisa Rema, Agustina Alon«o, C.ndeUVu BciSS 
rna, Cayetana Mazariegos, Casimira Upcz. C.l.ri». Solfa. 
Linaca Hernández; siguen las firmas. 



Nilin. l'T 

Pi^crricsTA 



Los abusos y atropellos contra uucslras libcrtadc* pébtt* 
cas, cometidos por los empleados de alguna categoda, 4t te 
actual admiuistración, redundan infaliblcnicnlc e» dttCfiíl* 
to y desprestigio del Gobierno que los ocupa jrloapfOCcKY 

X'arios y repelidos abusos ha denunciado la prtaaa eje- 
cutados por don Luis Ovalle, Jefe Político del DtMftaam» 
to de Totouicapáu; y sin embargo parece i dcoo movible ts as 
puesto, alentado con la indigna y vil tarca de matar k poca 
libertad de que se disfruta en nuestro desgraciado paia. 

Sabemos que, porque los miembros del **Clob Liberal Te»- 
tonicapense" protestaron con/ra el candidato ofutal^ eale le« 
fe Político, abusando de la fuerza bruta, y sin dada para ha* 
cerse meritorio de quienes espera alguna rtcompeaia poraa 
opresión y tiranía, ha procedido arbitraríatncntc coaira alfa* 
nos de los miembros de dicho Club. 

La candidatura oficial es una iniposictóa fortoaa qae el 
pueblo rechaza, es cortar la libertad iudividnal, e» malar el 
espíritu público y el sufragio libre, es ponemos mmm al ^•p^^ 
cho de un hombre contra la voluntad de la Naciill 
ner de la silla presidencial al estilo de las moaar(|tttas 
ditarias. 

¿Y en dónde está el cumplimiento de las s o kaiaca Jf 
alhagadoras promesas del General Baríllas, qae c aal%altr a>^ 
birro se cree con derecho para pisotearlas barlando sa baeu 
fé y su dignidad, altamente comprometida? ¿Bs decir, qae rl 
Jefe Político Ovalle, contraría el mani6esto del Pr»J«««J 
de la República, para hacerlo caer en el miscAt/sd0 

Llamamos respetuosamente la atención del sel 
ral Presidente sobre estos hechos tan escandalofoa, qae 
nazan la seguridad de los ciudadanos y pedimos ea ae 



de la libertad y del derecho que se reprímanlos desmanes del 
celoso y activo señor Ovalle, haciéndole entender que la Cons- 
titución no reconoce candidato oficial, sino libre sufragio y 
que pensar libremente no es un delito sino un derecho que 
garantiza el artículo 26 de la carta fundamental. 

En consecuencia de lo expuesto, y viendo amenazados 
nuestros derechos de ciudadanos, los Clubs Liberales de este 
pueblo, con la firme resolución de no permitir que se violen 
las leyes y se desprestigien nuestras caras instituciones, 
protesta7nos solemne7nente contra tales procedimientos y pedi- 
mos la pronta libertad de los miembros del "Club Liberal To- 
tonicapense," que no tienen más delito que pensar como 
hombres, sentir como patriotas é interesarse por la suerte de 
nuestra desventurada patria, que aun es presa de sanguina^ 
rios verdugos. 

San Carlos Sija: enero de 1892. 

Feliciano de León, Manuel L. de León, Víctor R.Cifuen" 
tes, Bruno Calderón, Doroteo Reyes, Victoriano López, José 
Ángel Calderón, Santiago Jorge, Cirilo Enríquez, Pedro 
Jorge; Por Leoncio Calderón, Rosalío Reyes, Ponciano de 
León, Benedicto Gramajo, Eligió Gramajo, Dionisio de 
León, Mariano Gramajo, Bartolomé Gramajo, Inés Gramajo, 
Gregorio y Eugenio Maldonado, Dionisio Maldonado, Ro- 
sendo y Juan Eliseo Díaz, Cruz Hernández; Francisco Hes, 
Juan Ordófiez, Juan Cifuentes, Luciano Juárez, Ponciano 
Hernández, Rosalío Reyes, B. Salvador Cifuentes, Manuel 
Franco, Luis S- Cifuentes, J. Reginaldo Argueta, Marcelino 
Jorge, Eleuterio G. Velázquez, José María de León, Ramón 
Rodas, Leocadio Gramajo, etc., etc. 



Ntím. 28. 

Contra— protesta. 



HONORABLE COMISIÓN PERMANENTE DE LA A- 
SAMBLEA LEGISLATIVA: 

Los que suscribirnos, ciudadanos pertenecientes al Dis- 
trito Electoral de Totonicapán, haciendo uso del derecho de 
petición que la Carta Fundamental nos garantiza, ante esta 
Honorable Comisión venimos á exponer: que con fecha 12 



del mes pasado se dirigió á este respetable Cnerpo y se püMi- 
có por la prensa una exposición en qnc cturentisicle iodivi- 
dúos de la cabecera del Departamento, piden se declare Btt* 
la la elección de Diputados recaída en los sefioret Elfego J. 
Polanco, Serapio Santiago Mérida y Félix Latn6esta, fu»* 
dándose en que la oficina del Registro civil fné cerrada i las 
3 p. m. el último día de elecciones y que los pueblos de Siia, 
Sibilia y Cabricán, á que perteuccenios en su mayor parte loa 
firmantes, no fueron á votar por iustrucciones de loa Multa* 
terios de Guerra y Gobernación. 

Como los fundamentos deesa solicitud so© falsoa bajo 
todo concepto, venimos á solicitar de esta Honorable Cowi- 
sióii, se sirva desechar aquella infundada solicitud y aprobar 
las credenciales de los señores Polanco, Smliago Mérida y 
Lainfiesta, como Representantes á la Asamblea Lcflalaliva 
por el Distrito de Totoiiicapán. 

Totonicapán: febrero 15 de 189a. 
M. R. Calderón, J. F. Robles, Por Juan de León S. y por 
sí, J. Ángel Robles, L. Santiago V., A. Valdéa, J. ^^|^>^ 
de León, José A. Arango, Ignacio Rodas A., J*^ ^ ^••j*» 
Manuel Franco E., Cesáreo Robles. Manuel Sicap. Mannel de 
León M., A ruego de Zacarías Pcrcira y ZacaHaa Robles, J. 
Ángel Robles, Por Santiago Solór/ano y por si. \ iclona«o 
Bprcián, Jacinto Robles, A ruego de Agustín Roblca y Amo- 
nio Mendoza, Victoriano Bercián; Ramón Avila, «am»®^: 
rriaga, A ruego de Domingo Caxaj y José Gafcía,J. A»fei 
Roblen; Lucas Robles, A ruego dOerómmo Girfloea y t^ 
derico de León, Cesáreo Robles; Por M^«"^»Q«'7*- C»»;^ 
García y por sí, José O. Archila; R. Au.bro>w, }^¿^^ 
Córdoba, Arcadio Robles, A ruego de A polín ano «g^^ 
Arcadio Robles; Rafael Robles, Esteban Miranda, Sd^ador 
deLcón José L. NicMás; etc. etc. 



Nüiu 2«. 



rotonicapaii > 

ASAMBLEA. 



leyes no reconocen las candidaturas o W^^ 
.oluntad de la Nación se mauífiesU por la n^ay^na 



Las ^ 

La voluntad 



de los sufragantes; y para que esta manifestación sea real, 
el voto debe ser libre y espontáneo. 

El sufragio es un derecho y como tal pueden los ciuda- 
danos hacer ó no uso de él por su propia iniciativa. 

Las elecciones de diputados por Totonicapán: se en* 
cuentran en el concepto de los vecinos de ese departamento, 
viciadas por varias causas: i. ^ por imposición del Gobierno, 
en el deseo de sacar á los individuos que él había recomenda- 
do á las autoridades departamentales: 2. ^ por las órdenes 
prohibitivas acerca de la votación de los pueblos de Sija, Si- 
bilia y Cabricán, que por disposición del Ministro déla Gue- 
rra no concurrieron á depositar sus votos en las urnas electo- 
rales: 3. ^ por la separación inesperada de varios miembros 
importantes del partido liberal, por el sólo hecho de reclamar 
la libertad de elecciones, hecho que, trastornó por completo 
los trabajos de oposición del departamento; 4. ^ por la cir- 
cunstancia de haber cerrado las votaciones en hora anterior 
á la que la ley electoral señala, quedando en consecuencia 
ciudadanos que debían votar voluntariamente sin medios de 
ejercer su derecho de sufragio. 

Razones son estas que no dejan lugar á duda, sobre todo 
si hay de por medio una protesta de considerable número de 
personas que constituyen una fracción atendible del distrito 
electoral. 

Totonicapán estará en esta ocasión representado por tres 
diputados, que son mas representantes del Gobierno actual 
que de la sección de la República cu3^a confianza debe ser 
depositada en ellos. Protestan los totouicapenses, y esta pro- 
testa significa la negativa de su voto por las personas en las 
cuales no tienen ninguna confianza; protestan también, por 
que se ha prohibido que tres pueblos manifiesten su opinión 
y solo este hecho es suficiente para declarar la nulidad de las 
elecciones de diputados. 

La Asamblea en sus sesiones preparatorias aprobó por 
mayoría la elección de los candidatos oficiales, y es una ver- 
güenza para ella que no quiere ver manifestada la voluntad 
del puebloy sí, la voluntad de los gobernantes que traslimi- 
tan la esfera de sus atribuciones. 

En el momento de libertad que nos ha dejado la ago- 
nía de un Gobierno poco tolerante, es un absurdo legalizar 
actos contrarios á las leyes; sobre todo, cuando estos actos 
son rechazados por los pueblos, que nunca están bien repre- 
sentados en la Asamblea, debido alas imposiciones délos 
gobernantes. 



Si la voluntad de la mayoría debe ser respetada y 
breponemos á ésta el imperio de la minoria, este proctdií 
to sobre injusto es criminal. 

Prostituir los poderes, precisamente cuando la sociedad 
se interesa en la pureza de todos; cuando la apariencia de toa 
hechos nos indica una regla que debemos segnir, á fiíer da 
ciudadanos honrados, si es de esperarse del EjecntÍTo,acoo> 
tunibrado á todo género de abusos, no podemos esperarlo del 
Legislativo, que por heterogeneidad es el llamado á concütar 
los intereses del pueblo con las ambiciones inmoderadas dt 
sus administradores. 

El distrito electoral de Totonicapán carrear út rep*^ 
sentantes, porque estos mas que por la voluntad de ese 
pueblo viril, han sido electos por la imposición dclaaattto> 
ridades del departamento. 

Los pueblos de Sija, Sibilia y Cabricán, han qnedado ate 
voto por un capricho gubernativo; y los vecinos de la cin« 
dad de Totonicapán, que conocen las maqninacionea de laa 
autoridades, han protestado por los abusos vcn 6cadoa en sn 
presencia, y ante esa protestaba dichola güT" Honorable A* 
samblea Legislativa en la 2.^^ sesión preparatoria, qne no 
tienen razón los pueblos que no ejercieron, por prohibici6ii, 
el derecho de sufragio y sí la tiene el Ejecutivo, ejemendo 
imposiciones injustas. ,^í ^^ 

¡Bien por las lil)ertades del pueblo que de tal nodoae 

respetan! ^ t^Añm 

¡Bien por los representantes que nulifican la ^■•J~."' 
los pueblos en favor de los intereses de circuios polillcoa! 

Unos amigos de Itt juitinm- 

Guatemala, C. A. 

Pedimcrjto fi^^t í»l. 



Sala 4. ^ de la Corte de Apklaciokbs: 

Nada tan sagrado como la I^^f^^í^i^rjí^k* vSír' 
to primordial de la fan, lia y de ? S*c,;d.d. de^.M^««J« 

que todos los pueblos cultos de a ^'«^"•JVjJJS'J^^ 
violable, rodeándola de garantías y protepéndoUi por u— 



los medios de que las le3^es disponen, á fin de otorgarle cuan- 
tos derechos son compatibles con la existencia política de los 
pueblos. 

Y no ha de ser de otro modo, porque la vida social no 
podría en manera alguna sostenerse y progresar allí en don- 
de falte el respeto al ciudadano, cualquiera que sea el color 
político de éste y cualquiera también que sea su condición, 
humilde ó poderosa. La santidad del hogar, la existencia 
de las sociedades y de las naciones, vendría á destruirse por 
completo, se desquiciaría indefectiblemente, si el individuo 
no tuviera la seguridad de su vida, de su honra y de sus 
bienes. 

La personalidad humana, dice un escritor, es tan respe- 
table que bajo ningún aspecto, por ningún motivo puede ni 
la sociedad misma, tratar á un hombre como cosa, ni privar- 
le de su vida; nunca, bajo ningún aspecto, se deben manci- 
llar su dignidad y su honor, inherentes á él, por la sublimi- 
dad de su origen y por sus nobles y elevados destinos; por 
ningún título tiene la sociedad derecho de prostituirlo, de 
envilecerlo, de mandarle cometer ó cometer con él actos de- 
gradantes ó inicuos; el hombre está destinado al bien, alienar 
fines racionales y nobles, y no puede haber derecho para 
apartarle de ese camino. 

Sentados los principios anteriores como una verdad cien- 
tífica, vemos que cuando tales derechos se conculcan, sea 
por quien fuere, lasociedíid se alarma, y se alarma justísima- 
meute porque mira, como la espada de Damoclcs, una ame- 
naza constante suspendida sobre ella; porque teme, y con 
razón, que los abusos que se cometen hoy contra un ciuda- 
dano indefenso, se conviertan mañana contra la Nación ente- 
ra; porque cree que imperará el más fuerte y que la razón, la 
justicia y el derecho huirán avergonzados y llorosos de una 
tierra en que no se les protege ni ampara. 

^ Las autoridades no son dueñas del poder sino meras de- 
positarias de él: á ellas toca ser hi salvaguardia de los ciuda- 
danos,las protectoras de los más caros ijQtereses que se les han 
confiado. Por lo njismo, cualquier c^.buso, cualquiera trasgre- 
siónde la leyes tanto más punible en ellas, cuanto que son 
las llamadas á acatarla con sumisión 3^ respeto. 

Dicho lo anterior, el Fiscal, Representante de la vindic- 
ta pública, cumpliendo ccn su augusto ministerio, tiene el 
deber de velar por la fiel observancia de las Ic^^es de la Repú- 
blica 3- que ser, por otra parte, quien denuncie los delitos que 



Jé^^cometan, ya sea por particulares ó p^r ftu.cioamrics p^ 

Por esas razones ocurre hoy aulc ia Supenoridad Mm* 

^'e 'k?o7p'iT ""n" ^^^-^'/\d<^l número ,074 del períódkii 
El Bien Publico'^yen una hoja suelta que ba ciroúldoM 
esta población, se dice que eu Totonicapán á dott BtSJMlii 
bierra se le ha ñagelado cruelmente encarceláadoat, aiff Íi, 
sin motivo alguno, á otros ciudadanos y baciéndoat lodo do 
orden superior.'* 

Este abuso, este menosprecio del iodividlio. csU viol» 
Clon de las garantías individuales, es gravisimay, por lo «Í^ 
nio, debe reprimirse enérgicamente y á tf<da coiU. 

¿De qué sirven, señores Magistrados, Io« htrmoMio pri». 
cipios .consignados en nuestra Constitnció:-. ^ityiitT 

mandarín los conculca y pisotea? 

Por lo demás, á ser ciertos los atropellos qoc tales pohli* 
caciones denuncian, se observa que se ha osorpado de num 
manera escandalosa el respetable nombre del Gobtcnm, i|Ot 
tiene en la actualidad como uno de sos timbres ȇs glorio* 
sos, porque mucho le honra, su respeto incondicional á U ley 
y al ciudadano, cualquiera que haya sido el partido al c«al 
perteneciera, porque ante los principios redentores ée la dr« 
mocracia tienen cabida todos los hijos de la patr.^ 

En virtud de todo lo espuesto, el Fiscal, acompsAao^o 
las publicaciones á que ha hecho referencia, solicita, pri»l 
ro: que se pida informe justificativo, remitiéndose los ante- 
cedentes, tanto al Comandante de Armas como al J nos de 
I. ^ Instancia de Totonicapán; y segundo, qoe con eistn de 
tales actuaciones, se mande instruir, si procediere, In aeetl» 
guación correspondiente, imponiéndose, ensn caso, 
mo castigo al autor ó autores de los abnsos qoe se han 
cionado. 

Quezaltenango: 21 de roano de 1895. 

Nilii 

TOTONICAl ' ^ " 

SE HACE JUSTICIA. 

Se ha acusado al pueblo de Totonicapán *^**t . 

ble y pendenciero, acusación que no es exacta. Nnncn OS Si* 



(lo, ni es, ni será conservador y no puede transigir con ese 
partido porque su educación y tendencias son liberales y su 
liberalismo es de principios y no de sistemática oposición. 

Elocuente desmentida ha dado este pueblo independien- 
te á sus gratuitos acusadores en las iiltimas elecciones tra- 
bajando con ardor y entusiasmo por don José León Castillo, 
ex-Jefe de este departamento, hasta sacarlo de diputado de 
este distrito contra la coniente de la imposición bien acen- 
tuada y llevada acabo por el actual Jefe Político. 

Totonicapán nunca se abate ni desmaya en sus empre- 
sas. Aquí se sabe que los principios liberales no son objetos 
de lujo y que de la práctica de ellos depende la felicidad del 
pueblo y el engrandecimiento nacional. Ellos creen que 
las leyes no son antifaces tras de los cuales se ocultan las 
pasiones arteras, sino que ellas son las bases en que des- 
cansa el sistema social existente y que si no se sostienen y 
se llevan al terreno de los hechos, este sistema tiene que des- 
moronarse con rapidez. 

Enemigo acérrimo de los tiranos entabla con ellos lu- 
chas leales y francas por arrojarlos de su seno. Desde su ni- 
ñez recibe honrosas lecciones de independencia y liberalis- 
mo en el hogar, porque son sus mugeres como las esparta- 
nas que ofrecen las prendas de su corazón en holocausto á 
la patria y desprecian con alteza patriota á sus cobardes hi- 
jos. Esta es la escuela política que cunde cu este suelo y 
de esa escuela solo pueden salir verdaderos liberales, enemi- 
gos de las tiranías, amantes de los progresos patrios y á 
quienes deslumhran menos los cambiantes de las espadas 
refulgentes y más la realización práctica de los principios. 

Estos ejemplos honrosos debían tener en cuenta todos 
los pueblos, porque con ellos desaparecen los tiranos y se 
hace efectiva la representación de la soberanía nacional por 
la voluntad de los ciudadanos y no por la voluntad de los go- 
bernantes, como se ha observado desde remotos tiempos. 

Llegó el momento de la vindicación, y en prueba de ello 
insertamos el Acta de las elecciones de diputados terminadas 
el 12 del presente mes: 

^*En la ciudad de Totonicapán, álos doce dias del mes de 
abril de mil ochocientos noventitres, Miguel Córdova, Alcal- 
de i.*^ por depósito de vara; Lucas Enríquez, Fermín Enrí- 
quez Forres, José Clemente Barrueto, Rafael Santisteban, 
vecinos y Adrián Cárdenas, Secretario del Juez Municipal, 
en defecto del Secretario de la Corporación Municipal, todos 
los cuales formamos la Junta electoral del distrito de Toto- 



nicapán, de conformidad con lo dispuesto en U ley regUi 
tana de elecciones, de veinte de diciembre de mil ocliocteB* 
tos ochenta y siete, hacemos constar: que recibidas Us vou- 
Clones por el término de siete dias que han esudo abierus, 
y siendo las seis de la tarde del diadehoy, decUnunoft deft* 
nitivamente cerrada la votación, y hecho el cómpoio graenü 
de votos ha resultado el número de seis mil Dovenibictc 
votos, de los cuales han obtenido para diputados por el di^ 
trito de Totonicapán don Gabriel Arrióla P., mil sciscicBlo* 
catorce votos; don José León G. Castillo, mil quinicoto* M> 
ventisiete; don Doroteo Gutiérrez, mil cuatrocienloa ocIms* 
tiocho; don Valentín Fernández, mil doscientos trtiatioclMK 
don Valentín Hernández, cincuenticuatro; voloa dttdoaoa» 
veintitrés; don Valentín Gutiérrez, catorce; don JesiU Ca- 
rranza, diez; don Dororeo López, cinco; don Martin Hernán- 
dez, cinco; don Doroteo Hernández, cuatro; don Moiaéa A- 
rriola, tres; don Florentín Hernández, dos; don David Cn- 
mey, dos; don Valentín Estrada, dos, y uno cada nno délos 
señores siguientes: Leopoldo Rivera, Santos Femándrí, Fer- 
nando Cruz, Nicolás López, José María Sosa« Ptdro Hcr* 
nández, Manuel Aparicio, Doroteo Femáodei, Femando Va- 
lentín, Valentín Maldonado, José Gutiérreí, Argneta Cn- 
liérrez, Doroteo Herrera, Fernando Gutierres, Bcmaidmo 
Hernández, Guillermo Tierno, Felip^- Castillo, Vakslln 
González, V. Morales, Pedro Gutiérrez, Víctor Hemándcs, 
Valentín Fernando, Fernando Morales, Femando Fcmándca» 
Mateo Gutiérrez, Agustín Fernández, Doroteo LdnesTeftt* 
ro, Doroteo León, Martín Fernández. Vicente Hemándcá, 
Francisco Gutiérrez, Manuel G. Elgucta y DoroUo Motaks» 
cuya suma iguala al número de votos emitidos^ En cnw«* 
cuencia, los señores don €¡a6r¡«f tNrriola p. y don r^J^^ 
(ia^nfFo han reunido la mayoría de sufraéios. En W de lo 
cual firmamos la presente Acta, para remitir las fopias Utetm- 
les que corresponden según el Art. ® 24 ¿« 1* ^'^*í, ^LJl 
glamentaria de elecciones. Hay un sello í"*;?'^-.,^"^'^ 
I. ^ xMunicipal de Totonicapán.-Guaiemala, C.-A. -Mi«el 
Córdoba, Lucas Enríquez, Fennin E. '^<>'™^J\ elemente B^ 
rrueto, Rafael Santi^tcban.-Certifico.-Adnán Cárdenas. 
Secretario." 

Después de esto se podrá acusar á este P«?"2.**i¡L'*Í!Í 
de, porque rechaza las imposiciones; de i-gobemalHe, por 
que detesta á los tiranos; de incorregible, porqne es tndc* 

pendiente? _,, , ^^^ ^^^ «■»,. 

La. elección del señor Castillo reivindica de nna tez para 



siempre la conducta del departamento de Totonicapán. Que 
todos los Jefes Políticos se porten como el señor Castillo, y 
entonces obtendrán de este pueblo la consideración, el cari- 
fio y la confianza por él obtenida que son las coronas con que 
pagan los patriotas á sus buenos gobernantes. 

Los derechos y las libertades mueren por la apatía de 
los hombres. Pueblo guatemalteco: revividlos por vuestro 
propio interés y por el de vuestros hijosí 

Totonicapán: abril de 1893. 
El Club Liberal Totonicapense. 



Niím. 32, 

A proposito 

DE UNA PROTESTA. 



Hace algunos dias que se verificó la elección de Diputa- 
dos por Totonicapán, la que recayó en dos jóvenes liberales: 
José León Castillo y Gabriel Arrióla P. 

De resulta de esas elecciones surgió una protesta para 
impedir que el señor Castillo tomase asiento en la Asamblea, 
lo cual no se llegó á verificar porque, al mismo tiempo que 
Castillo salía electo en Totonicapán, obtenía por elección 
popular la diputación por Salamá. 

Como esa protesta pudiera tener alguna significación 
para las personas que no están al cabo de ciertos aconteci- 
mientos, y como va dirigida á un correligionario y amigo 
nuestro, hacemos la presente aclaración para poner las cosas 
en su respectivo lugar. 

Seremos francos: trátase del señor Castillo, á quien cree- 
mos liberal genuino, liberal de corazón, liberal de principios, 
y por eso salimos gustosos á su defensa. 

Es casualmente uno délos pocos que no se puede con- 
fundir con esa multitud de psrudo-liberales que ho}^ menudean 
por acá, y que, con el más risible aplomo, se abrogan el dere- 
cho de repartir títulos de cachurecos á diestra y siniestra. - 

El pertenece precisamente á la más reducida especie de 
las muchas y variadísimas especies de liberales ,que hay hoy 



en Guatemala, porque dicho sea de poso, aqai el punido libe- 
ral está fragmentado en tantas secciones, que para hacer 
una clasificación completa y exacu de él, le aecesttada po» 
seer las dotes de un Cuvier,de un Lamarck, óde nnode 

grandes clasificadores de especies. 

Cada liberal pertenece á un pequeño gmpo 
estos grupos se componen hasta de írrs\ y gira, y aeimeve y 
obra en la órbita de su circulo. 

El partido conservador es grande y et uno; 
subdivisiones, y es sumamente compacto. 

La especie, pues, á que pertenece Jote León Caatillo ea 
esa gran clasificación del partido liberal de Giialemala« ts 
en nuestro modo de pensar, la más genuina, la más pora« ai* 
quiera sea la más reducida también, y á la cual tenemoa la 
honra de estar afiliados. 

Y en el deseo de que el nombre de ese simpático corfeh* 

gionario nuestro permanezca siempre limpio, tomamoa loa te* 
formes necesarios para poder aclarar el asnnto de la piO* 
testa y darlo á conocer al público. 

He aquí lo que hemos podido obtener. 

El triunfo de la candidatura de jueslro amigo Ca^tiUo 
no satisfizo é cierto individuo exhótico residente en TcKoat* 
capan, tan díscolo y mal avenido hasta consigo mismo, ^se 
no le fué posible vivir ni en su mismo pueblo; él foé qntes 
protestó sin más motivo que móviles puramente penoiíalea» 
como se puede traslucir del informe del Juei Peaqntsador. 
que damos al fin de estas líneas. 

El autor de esa protesta no es más que eae adveMdta^ 

secundado por algunos de sus mozos, y no el heroico p«iUo 
totonicapt use, efcual no se doblega nunca antelas io atiga» 
ciones de un vulgar descontentadizo, ni pnede tof ^'^f'ff^ 
con el señor Castillo de quien ese mismo oneblo ha «CMC 
'%a elección del señor Castillo reivindica de noa rea par» 
siempre la conducta del departamento de Tolon:capá»:qae 
todos los Jefes Políticos se porten como el seftorCaalillo. jr 
entonces obtendrán de este pueblo la considerado», el cafv 



fio y la confianza por él obtenida, que son las C^rouacoiB 
que pagan los patriotis á sus buenos gobernante». B»toe« 
Castillo juzgado por el mismo pueblo de Totonicapa». 

De quién es el autor de la protesta tenemoa «^ "f^^ 
palmaria durante la pasada campaña electoral: partiiUf^^ 
mero de la reelección, más tarde de la imposició». y Por «U- 
mo, atisvador político que esperó que se despejara la 



fera para ver claro, y decidirse la víspera por el que más pro- 
balidades tenía de triunfar en la lucha. 

En fin, para poner de relieve quién es ése de la vana pro- 
testa, y quién es también nuestro correligionario, publica- 
mos á continuación el informe que el señor don Daniel Fuen- 
tes emitió, cuando por instigaciones del mismo autor de la 
protesta se puso en tela de juicio la conducta oficial del se- 
ñor Castillo durante su permanencia de Jefe Político en 
aquel departamento. 

Ese fementido protestador, tomando el nombre de una 
agrupación política que casi está disuelta, y de la que mu- 
chos de sus miembros, los más caracterizados, son amigos del 
señor Castillo é incapaces de esos procederes, se exhibió de 
una manera muy triste y poco favorable. Castillo lejos de 
ser odiado por los habitantes de aquel pueblo, es muy apre- 
ciado allí, habiendo podido captarse las generales simpatías 
de aquella sociedad, en el cortísimo período que estuvo de 
Jefe Político en ese departamento. 

Ahora bien: el origen del odio de ese protestador vulgar 
y obtuso, es el no haberse prestado Castillo, como hombre 
de entereza y energía que es, á ser el instrumento ó maniquí 
que quiso hacer de él para satisfacer venganzas el autor de 
aquella fútil protesta. El ambiciosillo desea á toda costa 
mandar, y como no lo puede conseguir, se contenta con ejercer 
influencia sobre los Jefes Políticos que ahí van, brindándo- 
les obsequios, cuando no arrastrándose á sus plantas, como 
doguillo faldero y festejador. 

El documento que hemos obtenido del señor Castillo, y 
que como amigos de él y correligionarios nos tomamos el 
derecho de publicar á continuación, es la mejor defensa que 
podemos hacer, á propósito de la protesta lanzada por la elec- 
ción del señor Castillo en el distrito de Totonicapán. 

Guatemala: mayo de 1893. 

X, X, 



NOTA: — Según sabemos, don Rafael Spínola, actual Sub-Secretario del Ministerio de Gobernación 
y Justicia, es el autor de este documento. 



Xdm. W. 

Acta iur|daiiuM)l ' 

Los infrascritos, de esta Cabecera, tomstiimiém em ^ imml 
de don Manuel P. Córdova, ^^msuwmm em H imtífi 

POR CLAMO: 

Considerando: que el principio de sociabilidad ca taUlt. 

rente á la naturaleza psicológica del hombre. 

Considerando: que la ley constitmívi .?^ T* RrpéUini 
garantiza el derecho de asociación 

Considerando: que el principio de sociabilidad ticsdt á 
la asimilación universal de las fuerzas bamaaaa y c» «■ «t>. 
dio de alcanzar el perfeccionamiento: Que la hÍMoria dr* 
muestra de una manera fehaciente, que en el atslafldtSl» •!•> 
gún progreso puede realizarse: Que es nrmirín t\ co^airni 
individual para llevará cabo cualquier fin en el Iripbafdra 
de lo material, intelectual y moral: Que todoa loa faca dt la 
vida humana, por naturaleza, se encadenan para rcaüntia: 
Que siendo el hombre un ser amónico y sintetice del aiaa- 
do, dotado de una fuerza que puede abratar por SMdta dt lü 
inteligencia, el sentimiento y la voluntad todas laa lalario 
nes del mundo exterior. 

Considerando: que la sociabilidad es en prUBCr IfinBOia 
un medio para la difusión de los principios otte rit »d n i al 
mejoramiento social. 

Considerando: que es tambicu un mcuio cncaí paní Cf 
n.entar la fraterr^i^a^, la ¡guafilacj y el principio dt fitaiA^ 
y la car¡iLac| y la foferar^cia mutua que constituye el f O Meo 
y el lazo de unión de los asociados. 

Considerando: que la literatura y el teatro coolribofOO 
eficazmente á la propaganda de los principioa cosaigoadoa JT 
que constituyen un Código, cuya realisactóo habré dt radí- 
mir á la humanidad para llegar segura á so dcalioo; 

POR TANTO: 

HEMOS DISPrESTO: 

I. ^ —Desde hoy queda constituida la Sockdad Lfrko- 

Literaria y Dramática que se llamará 



2. ^ — La sociedad dará veladas y representaciones dra- 
máticas con la mayor frecuencia posible y en todos sus actos, 
así como cada socio en particular, hará la propaganda délos 
principios que se han consignado como su fundamento pri- 
mordial; que son la carüacj, la toferar^cia, la frafcrniiLa^, la 
íguafcjac^ y la TiéertacJ. 

3. ^— El Gobierno de la sociedad se compondrá: de un 
Presidente, dos Vocales, un Tesorero y dos Secretarios que 
tardarán en el ejercicio de sus funciones dos años. 

4. ^ - Los socios darán á la sociedad cuenta de sus tra- 
bajos encaminados á la eficaz realización de los fines que en 
la presente juran, en nombre de la humanidad y de sus ilus- 
tres manes, cumplir y hacer que se cumplan con fidelidad y 
patriotismo. 

5. "^ — Un reglamento dispondrá del orden interior de la 
sociedad, cuya solemne instalación será el quince de enero 
del año próximo. 

Dada y firmada en el Salón de Sesiones, en Totonica- 
pán, á diez y siete de diciembre de mil ochocientos noventa 
y cinco. 

El Presidente, Jacinto Amézquita; El primer Vocal, 
Luis Alfredo Arango; El segundo Vocal, Federico Córdoba 
R.; El Tesorero, Rodrigo Carranza M.; Primer Secretario, 
Gregorio Amézquita; Segundo Secretario, Juan C. Alvarado; 
Socios: Víctor M. Porres, Manuel J. González, J. Alberto 
Carranza, Domingo Gracias hijo, Ignacio Enríquez, Alfre- 
do Gracias, Delfino Córdoba, V. M. Figueroa, Juan M. Ber- 
cián, Joaquín López, Justo Avila, Mario C. Amézquita, J. 
Clemente Barrueto. 



Ntím. 34. 

CONSEJOS 

DE UN MORIBUNDO. 



Eugenio Pelletán ha dicho: la vejez es una muerte anti- 
cipada, más cruel con frecuencia que la muerte misma, por 
que ésta puede á veces ser para nosotros la emancipación. 



Pero morir á la larga, ir descendiendo, á lo. 



n« 



OS eso no puede ser, si no j 
imba. En esos casos no vive 

cles.paiecido o va a desaparecer. Conoce ano mas «mnitt 



que vivos. La existencia no es más qne nn MMOporm c«. 
nienteno; no hace sino saltar fosas para boSTlISI? 
entei amenté cavada «««^^r wsvja 



Esta es, pues, nuestra situación v de alU vteM m» mm 
consideramos en agonía y nos declaiimos «orilmadSrPm 
es preciso tener presente que de los labios de los SS^MmiM 
que se encuentran en la hora suprema, solo pnedea ttlir «^ 
dades, que aunque amargas para muchos, no por ttoMas 
de ser verdades. La corrupción que notamos detde ht alt». 
ras del poder hasta las últimas capas de la sociedad. Únn 
por principal origen la codicia y la ignorancia; pero el rv«M^ 
dio es sencillo y eficaz. 

Póngase en práctica la educación nacional cono Migvel 
Lepelletier la ideó; y la libertad ensanche de la imptrala 
como Benjamín Franklin lo dispuso; v entonces se veadri 
á tierra la ignorancia, tomando á los nifios desde la edad de 
cinco años para devolverlos á los doce; y la líbcftld dt te 
prensa tomándolos desde la cuna sin abandonartoa kaaU #1 
sepulcro. 

Con elsistema de Lepelletier no quadcra un %oio i^m*^^ 
rante por pobre que sea ó aislado que csld; y con el de FfAO- 
klin no habrá ningún picaro solapado por hipócrita jr a%iai«> 
que parezca. 

Para poder poner en práctica la opinido de loa ÜMlfiS 
republicanos, Lepelletier y Franklin y la de loa patfiMM 
unionistas de Amapala; se necesita urgentlataaatatt Jf 4t 
absoluta necesidad, que el Estado de Toa Altoa ftCOlMrt n 
autonomía tan justa y legalnientc reconocida^ laarioaadi 
por el gobierno nacional de Centro- América. Sta esta rtmi» 
sito todo trabajo será inútil, y segnirá triunfante la rodltta r 
la ignorancia. 

Pero como tenemos fé iuquebrantabíc en ci prugiiao j 
en la infabilidad de la justicia» no nos importa ^ ne laa feB#» 
raciones presentes desprecien nuestros coaaejoa, q«t toa 
para la humanidad en general; lo que deseamoa f^ y •> 
realicen sin detenernos en la fecha ni en el lo|t^n t^ btfis 
con la esperanza de que algún día la humaDÍdad goaafi p#- 



cíficaiiiente todos los bienes que la naturaleza puede con- 
ceder. 

Conste pues, que nuestros consejos solo son el eco de la 
justicia y la razón que tarde ó temprano liarán su deber. 

El Estado de los Altos debe regirse bajo el sistema si- 
guiente: 

Todos los departamentos que componen el Estado goza- 
rán de su autonomía, desús rentas y del inviolable derecho 
de sufragio, tanto para elegir los funcionarios del Estado 
como" los de sus respectivos Departamentos. 

Para cubrir el presupuesto que la Asamblea designe pa- 
ra el sostenimiento del Gobierno del Estado, los departamen- 
tos los costearán de sus rentas distribuido equitativamente 
conforme á sus ingresos. Otro tanto deberá hacerse para cu- 
brir el contingente que le toque al Estado, en el sostenimien- 
to del Gobierno Federal. 

Estas son nuestras ideas de puro republicanismo, el que 
quiera^er libre que las siga, y el que quiera ser esclavo para 
siempre con su pan se lo coma. 

El anciano Totonicape7ise^ hijo y amigo del ptieblo. 

San Felipe: diciembre de 1895. 



Ntíni. 35. 

Los Jefes Políticos 

EN LOS DEPARTAMENTOS. 



Hace 3^a mucho tiempo que hemos dicho y repetido que 
esos funcionarios deben ser electos popularmente en sus res- 
pectivos Departamentos y por ternas, tanto para evitar, en 
lo posible toda clase de intrigas, cuanto porque quedarán dos 
como designados en caso de falta del primero. Este sistema 
tan justo como sencillo, no sólo sacaría de la oscuridad á 
muchos hombres patriotas, y de aptitudes, que viven en la vi- 
da privada por su modestia, sino que además, los Gobiernos 
sabrían á ciencia cierta quiénes son esos hombres que sin 
hacer alarde de sabiduría ni de patriotismo, saben probar 



con sus hechos que son ardientes partidarios ¿«-I nro^f^^a y 
de la libertad en todas sus manifestaciones. 

Pero jAy! jqué desgracial Los Gobienios coo §» 

constante empeño eu mantener el absolalisiiio«coloauiCslQS 

departamentos hombres que les convengao 

de experiencia y de esa noble ambición á nna' 

lebridad. 

Si esos mandarines se tomaran la molestia dt 
con la mayor frecuencia posible, los pueblos que W 
comendados, estudiandosus necesidades y tos cl 
que cuentan para remediarlas: de seguro podían ir ali 
cabos hasta formar un sólido cable que no loimdieni 
la codicia y la ignorancia con toda su maligQi«lad. 

Ejemplo elocuentísimo tenemos en los depi taf l o s 
de Occidente; pero principalmente Mazatenango y Rttalll»* 
leu donde abunda tanta riqueza, primer elemento pora qttt 
esos funcionarios hicieran prodigios sabiendo el Modo y te- 
niendo buena voluntad. 

Mazatenango no hace mucho que se desbiso de s« !■•• 
prenta como mueble inútil, como si no fueran lajpreiisa y el 
colegio los elementos más poderosos para la perfectibilidad 
de la especie humana: pero sucede que la codicia y la iglioj 
rancia siempre han interpuesto obstáculos á la marcba del 
progreso civilizador. ^ -^ 

Mucho, muchísimo podíamos aftadir en spojro M 
tra idea y no lo hacemos, con la espcrania de Q»e m^ 
entendidos lectores alcanzarán mucho más de lo qM 
querido omitir. 

£1 anciano Totonicapensr, iitjo y m^f» */ pmM^ 

San Felipe: mayo de 1895. 



FIN. 



Errata» ijolí il 

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desv-a sudor 

desvarada 

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trat-cuallts 

arbitrio 

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Gentío del Anéfici 

interino 

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convidadas 

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22 


Dipntado 


Diputado 


112 


41 


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ii6 


2 


tintas 


tintas 


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explora 


explorara 


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diez n los 


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6 


Cunón 


Cunen 


134 


II 


reedificación 


reedificación 


134 


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comqrometen 


comprometen 


134 


40 


eximia 


eximía 


136 


37 


Momostenan 


Momostenango 


140 


10 


Quirtno 


Quirino 


141 


43 


lagnna 


alguna 


162 


2 


adyuvar 


coadyuvar 


214 


21 


fisinomía 


fisonomía 


220 


41 


Rodrido 


Rodrigo 


228 


II 


imponentes 


impotentes 




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