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University of North Carolina at Chapel Hill 



http://archive.org/details/venezuelaylacompOOvene 



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LA COMPAÑÍA FRANCESA 



DE 



CABLES TELEGRAFIÓOS 



RUIDOSO PROCESO 



DOCUMENTOS PUBLICADOS EN "EL CONSTITUCIONAL' 




CARACAS 

IMPRENTA NACIONAL 
1906 



VENEZUELA 



LA COMPAÑÍA FRANCESA 



DE 



CABLES TELEGRAFIÓOS 



RUIDOSO PROCESO 



DOCUMENTOS PUBLICADOS EN !Í EL CONSTITUCIONAL' 



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CARACAS 

IMPRENTA NACIONAL 

1905 



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CORTE FEDERAL Y DE CASACIÓN 



Proceso de! Cable Francés, 



Los Estados Unidos de Venezuela. — En su nombre. — La 
Sala de Única y Ultima Instancia de la Corte Federal 
y de Casación. 

Vistos: con los informes de los representantes de las 
partes. 

Con fecha tres de noviembre de mil novecientos tres, el 
Procurador (íeneral de la Nación demandó á la Compañía 
Francesa de Cables Telegráficos ante la Corte Federal para 
que de conformidad con el artículo 1.131 del Código Civil 
conviniese en la resolución del contrato celebrado con ella, el 
tres de enero de mil ochocientos noventa y cinco, aprobado 
por la Legislatura Nacional en abril del mismo año, y para 
que pagara á la Nación, á justa regulación de expertos, los 
perjuicios producidos por falta de cumplimiento del con- 
trato mencionado. Comprobado que la Compañía deman- 
dad no tenía quien legalmente la representara en Caracas, 
se i mbró defensor de ella, de conformidad con el artículo 
141- el Código de Procedimiento Civil, al Doctor Antonio 
María Planchart, quien aceptó, y fue confirmado en dicho 
cargo por el Director de la Compañía demandada. En el 
acto de la litis-contestación comparecieron los represen- 
tan + * de las partes, y el abogado de la demandada opuso 
¡lase epciones de ilegitimidad de la persona del Procura- 



II 



dor General de la Nación, y de cosa juzgada. Estas excep- 
ciones fueron contradichas en todas sus partes en la opor- 
tunidad legal, y en la misma se pidió fueran decididas sin 
pruebas como puntos de mero derecho, por existir en los 
autos los recaudos necesarios para informar el criterio del 
Juzgador, en caso de que necesitara la comprobación de 
algún hecho. A esta petición se opuso la contraparte, y el 
Tribunal, vencido el término que se reservó, declaró qué 
no debían admitirse pruebas en la incidencia, decisión que 
fue apelada. Subieron los autos al Tribunal de Alzada el 
cual confirmó el fallo. Bajados los autos, hecha la relación, 
oídos los informes del apoderado de la Compañía y los 
del Procurador General, el Tribunal de sustanciación 
decidió declarando sin lugar las excepciones opuestas é 
impuso las costas á la Compañía. Apelado este fallo, y 
oída la apelación por lo que respecta á la excepción de ile- 
gitimidad, el Tribunal de Alzada confirmó la decisión ape- 
lada, en la parte que declaró sin lugar la excepción de ile- 
gitimidad de la persona del Procurador, y la reformó revo- 
cando las costas. Devuelto el proceso se anunció en el 
día y hora señalados el acto de la contestación de la de- 
manda, y presentes los representantes de las partes, el: 
Doctor Antonio María Planchart la contradijo en absoluto 
en todos sus puntos en cuanto á los hechos como en cuanto 
al derecho fundándose, entre otras razones, en que la 
Compañía ha cumplido sus obligaciones: en que estableció 
la comunicación cablegráfica entre Venezuela y los Esta- 
dos Unidos de Norte América: en que el Gobierno ha reco- 
nocido la línea terrestre de Santo Domingo, y aprobó la. 
sección que une á la Vela de Coro con la red internacional; 
y por último, después de alegar dificultades técnicas, fuer- 
za mayor y el derecho de la Compañía á usar de otras 
líneas, contrademandó á la Nación para que pagara á la 
Compañía los daños causados por la ruptura de sus cables 
enPorlamar, Carúpano, (íuanta é liiguerote: para que le 
devolviera la cantidad de cien mil bolívares pagados inde- 
bidamente; y para que le permitiera el libre uso de la línea 
telegráfica desde Barcelona hasta Ciudad Bolívar, confor- 
me á lo pactado en los contratos, y pidió el término ex- 
traordinario de pruebas. El Tribunal declaró hecha esta 
petición oportunamente, y concedió á la parte reconvenida 
el lapso determinado en la ley para contestar la reconven- 



III 



<ción; la cual, en la audiencia del seis de abril del año próxi- 
mo pasado, fue contradicha en todas sus partes por el 
Doctor F. Arroyo Parejo, Procurador General de la Nación, 
quien rechazó tanto los hechos como el derecho que preten- 
día deducirse, porque la Compañía reclamaba el cumpli- 
miento de obligaciones que ella había sido la primera en 
violar; porque la ruptura del cable en Carúpano se debió á 
la parcialidad ostensible de los empleados de la Compañía 
á favor de la Revolución; y á la necesidad impretermitible 
que tenía el Gobierno de defenderse; siendo falsas las de- 
más imputaciones á este respecto; porque la Compañía ó de- 
bía ó no; y en el un caso, el pago fue correcto; y en el otro, se 
hace necesaria la probanza del pago por error, para fundar 
la repetición. Promovida sin efecto la reconciliación, la cau- 
sa quedó abierta á pruebas por ministerio legal, y las par- 
tes promovieron las que respectivamente juzgaron condu- 
centes á la defensa de sus derechos. El Doctor Antonio 
María Planchart produjo la suya en catorce capítulos que 
comprenden la testimonial y la documental, la cual fue 
aumentada en informes por la certificación expedida por el 
Director de Correos y Telégrafos en el Ministerio de Fo- 
mento, para comprobar la apertura del cable de Cabo 
Haitiano á Nueva York, rigiendo la tarifa del contrato de 
1895. Declararon diez y siete testigos y se trajo á los 
autos la copia certificada de los documentos indicados en 
el capítulo 9 de la prueba. El Procurador General produ- 
jo varios documentos para que fueran reconocidos por sus 
firmantes, comerciantes de Caracas y de Maracaibo, un 
'telegrama dirigido á Carúpano, y testigos que, en número 
de 31, declararon sobre los diversos particulares que res- 
pectivamente les concernían del escrito de pruebas. Verifi- 
cado el debate judicial se hizo relación, y se oyeron los 
informes, en los cuales el Doctor Planchart pidió que, como 
punto previo, el Tribunal resolviera sobre su propia com- 
petencia para conocer del juicio. El Tribunal con fecha 
treinta y uno de marzo del corriente año, falló, declarando 
en cuanto al punto previo, que su competencia es perfec- 
tamente legal y jurídica. En cuanto á la demanda, la de- 
claró procedente en la parte que se contrae á pedir la re- 
solución del contrato de 23 de abril de 1895, y la desechó 
en los demás puntos. En cuanto á la reconvención, la de- 
vdaró con lugar respecto á los perjuicios ocasionados á la 



IV 

prenombrada Compañía por la ruptura del cable en la ciu- 
dad de Campano, y sin lugar en todos los demás pedimenr 
tos sin especial condenación en costas- 
Apelado por ambas partes el fallo de Primera Instan- 
cia, oída la apelación, declarada sin lugar la recusación que 
el apoderado de la Compañía intentó contra varios de ios 
jueces que constituyen este Tribunal de Alzada, fijada la 
causa y hecha relación, se llamó á informes, oídos los cua.- 
les el Tribunal entró á decidir. 

Ha alegado el apoderado de la Compañía, como punto 
previo, la incompetencia de este Tribunal para conocer de 
la presente controversia. 

Y considerando: que por virtud del artículo 11 del 
Código Orgánico de la Corte Federal y de Casación, la. Sa- 
la de Única y Ultima Instancia conoce, en el grado legal 
correspondiente, entre otras, de la atribución 16 :l de la 
Corte Federal y de Casación, atribución que se refiere á. 
las controversias que resulten de los contratos ó negocia- 
ciones que celebrare el Presidente de la República. 

Considerando: que la propia denominación de Sala de 
Única y Ultima Instancia, atacada por el apoderado de la 
Compañía, se justifica por la circunstancia de que esa Sala 
conoce, ora en Única Instancia de las atribuciones enume- 
radas en el artículo 10 del Código Orgánico citado, ora en 
grado ó Ultima Instancia, de las atribuciones especificadas 
en el artículo 11 del mismo Código Orgánico; por lo cual 
aquella denominación es correcta. 

Considerando: que el haberse establecido dos instan- 
cias para esta clase de litigios no sustrae el conocimiento 
del negocio á la jurisdicción de la Corte Federal y de Ca- 
sación, que es lo esencial del principio constitucional que 
se invoca. 

Considerando: que en virtud del artículo 10 del Có- 
digo de Procedimiento Civil, los Tribunales no deben pres- 
cindir de la ley cuya aplicación se pide, sino cuando esa 
ley colide con algún precepto déla Constitución; colisión 
que en el presente caso no existe. Por tanto, se declara sin 
lugar el punto previo, y se decide que este Tribunal es- 
competente para conocer de esta litis. 



Y por cuanto en 1 ; .' Instancia fue alegada asimismo, 
con el carácter de punto previo, la incompetencia de aquel 
Tribunal para conocer del propio negocio, alegato reprodu- 
cido ante esta Sala. 

Considerando: que el número 14, artículo 95 de la 
Constitución Nacional no determina que la Corte Federal 
y de Casación deba conocer en una sola instancia de la ma- 
teria á que él se contrae. 

Considerando: que el Código Orgánico, al establecer 
ese Tribunal de 1 : ' Instancia, se mantiene dentro de los 
límites que, por su índole, le son peculiares; ya que estatu- 
ye acerca del funcionamiento de la competencia, sin violar 
el principio constitucional ya enunciado. Por tanto, así 
se declara; y en consecuencia se confirma la decisión que, 
acerca del punto previo mencionado, dictó el Tribunal de 
Vi Instancia de la Corte Federal y de ( 'asacióm 

Con respecto á la demanda, 

Considerando: 

Que del examen del contrato de 1888 aparece que 
éste no puede coexistir con el de 1895, tanto por la iden- 
tidad del objeto, comunicación telegráfica por cables sub- 
marinos, como por la de los contratantes; robustecida esta 
apreciación con la que consignó en la contestación de la 
demanda el apoderado de la Compañía, cuando dijo que el 
contrato de 1895 reformó ampliándolas casi todas las cláu- 
sulas del de 1888; razón por la cual el contrato de 1895, 
posterior en fecha, prevalece sobre el primero; 

Considerando: 

Que el contrato entre la misma Compañía y el Minis- 
tro de Fomento, suficientemente autorizado por el Presi- 
dente de la Repúbliea, á 3 de julio de 1900, se refiere, en 
la generalidad de sus cláusulas, al de 1895; circunstancia 
ésta en virtud de la cual es ese contrato adicional ó ac- 
cesorio del últimamente mencionado, sin que sea justo 
estimarlo transacción, tanto porque las partes no expre- 
saron en él el propósito de transigir, como porque la in- 
tención de hacerlo no se desprende del examen de la 



VI 

convención misma; por lo cual, es infundada la pretensión 
de que dicho contrato produce cosa juzgada en el presente 
litigio; 

Considerando: 

Que por el artículo 1° del contrato de 1895 se estipuló 
lo siguiente: el Gobierno ds la República concede á la So- 
ciedad Francesa de Telégrafos Submarinos el derecho 
exclusivo para establecer la comunicación telegráfica, por 
medio de uno ó más cables submarinos, entre la costa de 
Venezuela y un punto cualquiera de los Estados Unidos 
de la América del Norte, pudiendo ser esta comunicación 
directa ó indirecta; 

Considerando: 

Que por el artículo 2° del mismo contrato se estipuló: 
que el Gobierno concede también á la Sociedad Francesa 
de Telégrafos Submarinos el derecho exclusivo para esta- 
blecer cables costaneros que unan los diversos puertos 
de los Estados de Venezuela á su red internacional, com- 
prometiéndose la Compañía á construirlos y tenerlos al 
servicio del público, en el término de dos años, prorroga- 
bles por dos más, caso de que por causas independientes 
no fuere posible establecerlos en el primer plazo; 

Considerando: 

Que está comprobado en autos que la comunicación 
entre Venezuela y los Estados Unidos de Norte América 
no se verifica en su totalidad por el sistema de cables sub- 
marinos, como se estipuló en el contrato, sino que entre 
las ciudades de Santo Domingo y Puerto de Plata existe 
una sección de hilo aéreo; 

Considerando: 

Que la parte demandada ha reconocido asimismo que 
la comunicación, en lo que se refiere á la sección occiden- 
tal, se efectúa por medio de un cable entre Puerto Cabello, 
la Isla de Curazao y la Vela de Coro; hecho éste que, en 
oposición á lo pactado, convierte la comunicación costa- 
nera en internacional: 



VII 

Considerando: 

Que están probadas las frecuentes interrupciones de 
la línea terrestre entre Santo Domingo y Puerto de Plata; 
las cuales han causado perjuicios al comercio de la Repú- 
blica, como resulta de las declaraciones que corren en autos; 

Considerando: 

Que si es verdad que el Ejecutivo Nacional, por Reso- 
lución de 28 de junio de 1888, accedió á la solicitud presen- 
tada por el apoderado de la Compañía Francesa de Telé- 
grafos Submarinos en 18 del mismo mes, ello no consti- 
tuye, como lo pretende el apoderado de la parte deman- 
dada, una aprobación de la comunicación por cables sub- 
marinos, directa ó indirecta, á que se refiere el contrato 
de 1888, pues al final de la expresada solicitud el mismo 
peticionario dice textualmente: "Suplico al señor Ministro 
se sirva librar pronta y favorable resolución, á fin de re 7 
gresar yo á Europa, á la brevedad posible, á tratar de 
tender nuestros propios cables directos á los Estados Uni- 
dos del Norte"; además de lo cual, en el presente juicio 
sólo se trata de la comunicación áque se contrae el artículo 
19 del contrato de 1895, el cual, como ya se ha dicho, hizo 
inexistente el anterior, y que si en el artículo 7° del con- 
trato de 1895, se habla de una "comunicación telegráfica 
ya existente entre Venezuela y la América del Norte," 
tal comunicación no puede ser en modo alguno la conve- 
nida en el artículo primero del mismo contrato, pues en- 
tonces éste no tendría razón de ser, dado que ya existía lo 
pactado en él; 

Considerando: 

Que del estudio del contrato de 1900 tampoco aparece 
cláusula alguna por la cual se ratifique la pretendida apro- 
bación del Gobierno, puesto que ese contrato se limita á 
permitir el enlace de los cables desde sus garitas de reca- 
lada con los hilos telegráficos; á sustituir con el cable sub- 
fluvial entre Ciudad Bolívar y Soledad, el submarino entre 
Carúpano y Ciudad Bolívar; á la concesión de una prórroga 
para tender el cable subfluvial; á no aumentar ni dismi- 



Yin 



nuir la tarifa vigente, sin permiso del Gobierno; á dar 
la Compañía por recibida del Gobierno la cantidad de 
B 64.261,55; á la inutilización de las estampillas corres- 
pondientes en cada cablegrama; 

Considerando: 

Que las obligaciones deben cumplirse exactamente 
como han sido contraídas. (Artículo 1.184 del Código 
Civil de 1896 y 1.190 del actual). 

Considerando: 

Que la condición resolutoria va siempre implícita en 
. los contratos bilaterales, para el caso de que uno de los con- 
tratantes no cumpliere su obligación. (Artículo 1.131 del 
Código Civil de 1896 y 1.137 del actual). 

Considerando: 

Que no constan de autos los perjuicios que á la Nación 
haya acarreado la inejecución del contrato por parte de 
la Compañía; sin que en ellos se tomen en cuenta los que 
puedan haberse derivado de la hostilidad al Gobierno, 
atribuida á la Compañía; y por los cuales queda á salvo la 
acción correspondiente. 

Con respecto á la contrademanda, 
Considerando: 

Que del oficio del Ministerio de Fomento, fechado á 
24 de octubre de 1903, producido por la Compañía deman- 
dada, aparece que el Gobierno, al suspender á ésta el uso 
de la línea terrestre de Barcelona á Ciudad Bolívar, lo hizo 
fundado en causas de fuerza mayor, cuya existencia no ha 
sido desvirtuada por la contraparte; 

Considerando: 

Que quien ejerce la acción repetitoria, en los casos de 
pago de lo indebido, debe probar que pagó por error; cir- 
cunstancia ésta que no ha sido evidenciada por la Compa- 
ñía. (Artículo 1.111 del Código Civil de 1896, concor- 
dante con el 1.116 del Código Civil vigente); 



IX 



Considerando: 

Que la ruptura del cable en la ciudad de Campano 
por funcionarios públicos nacionales está comprobada en 
autos; 

Considerando: 

Que del examen de la prueba promovida á tal respec- 
to por la Compañía demandada, resulta que la ruptura del 
cable en Porlamar, y entre Higuerote y Guanta, es un he- 
cho que no puede imputarse á las autoridades públicas de 
Venezuela. 

Por tanto, administrando justicia por autoridad de la 
Ley, se confirma en todas sus partes el fallo apelado. 

Publíquese, regístrese y devuélvase el expediente. 

Dada, firmada y sellada en la Sala de Audiencias de 
la Corte Federal y de Casación, en el Palacio Federal de 
Caracas, á los cuatro días del mes de agosto de mil nove- 
cientos cinco. — Año 95'? de la Independencia y 47? de la 
Federación. 

El Vicepresidente, 

Emilio Constantino Guerrero. 

El Relator, 



El Canciller, 

Vocal, 

Conjuez, 

Conjuez, 

El Secretario, 



Tomás Mármol. 

J. Abdón Viras. 

E. Enrique Tejera. 

Falo. Cadenas Delgado. 

Emilio H. Velutini. 



Rf. Medina Torres. 
{Gaceta Oficial N? 9.530, de 4 de agosto de 1905). 



PRENSA FRANCESA 



DEL "GIL BLA S," 19 DE JULIO DE 1905 



EN VENEZUELA 



LO 3 INTERESES FRANCESES 



Artículo de Mr. Thouar. 



Unos están en peligro y no son los menores; otros 
están paralizados en su desarrollo, como consecuencia de 
un conflicto que ya dura desde demasiado tiempo. . 

En febrero de 1902, Francia y Venezuela movidas por 
el común deseo de mantener buenas relaciones y de favo- 
recer el movimiento de intereses nuevos, se habían, por 
un convenio, garantizado recíprocamente el trato de la 
nación la más favorecida. 

Se conoce la ruptura de este convenio bruscamente, 
sin denunciación previa en el momento mismo que A'ene- 
zueia se encontraba asaltada por Alemania, Inglaterra é 
Italia eoaligadas. 



"— 4 — 

Las consecuencias de esta ruptura, fueron desastro- 
sas: — para Francia, eso fue el aplazamiento de reclamacio- 
nes que no están todavía arregladas: — para Venezuela, eso 
fue la ruina de esperanzas legítimamente entrevistas. 

Creo haber dicho ya, que el Gobierno venezolano se 
afligió al ver al Gobierno francés presentarle, á la par de 
otras Cancillerías europeas, notas de reembolso, que ciertos 
subditos poco escrupulosos habían desmedidamente exage- 
rado, prevaliéndose de las revoluciones anteriores como 
elementos de vasta y malsana especulación. 

Esto fue el origen del conflicto que Venezuela se de- 
fiende de haber provocado y del que echa la responsabi- 
lidad sobre la acción diplomática que no ha dejado todavía 
de aparecerle como mal inspirada. 

De allí, el malestar de las relaciones entre Caracas y 
París, y también la causa original determinante de la 
intervención de los Altos Poderes Judiciales Venezolanos 
contra la Compañía francesa de los Cables Telegráficos. 

Por supuesto, me guardo aquí de toda apreciación, de 
toda crítica, limitándome á exponer hechos, á poner de 
relieve una situación que conozco perfectamente, con la 
esperanza, en mi calidad de francés, amigo de Venezuela, 
de ayudar quizás á solucionar la cuestión, exponiéndola 
clara y públicamente ante las partes en causa, que no 
piden, además, sino vivir en buenos términos. 

Por consiguiente, parece á primera vista que es fácil 
•arreglarse, y sin embargo, á pesar de las buenas disposicio- 
nes de ambas partes, la situación no se arregla. 

El 14 de julio del año pasado, el General Castro, Presi- 
dente de la República Venezolana, se presentó á la Lega- 
ción de Francia en Caracas. 

Este homenaje á Francia, apareció como el preludio 
de un arreglo próximo, amistoso. 

Esta esperanza salió frustrada. 

Un nuevo arbitro, — el sexto, — fue ciertamente desig- 
nado por Venezuela para decidir en los pareceres de los 
dos miembros de la Comisión Franco- Venezolana; pero, 
por otra parte, la Corte, ante la cual el Procurador Gene- 
ral había acusado á la Compañía Francesa de los Cables 
Telegráficos, encontró en los hechos de la causa, motivos 
.suficientes para declarar caduco el contrato. 



De suerte que por influencia de acontecimientos des- 
graciados y muy sensibles, los últimos restos de la influen- 
cia francesa en esta parte del Mar de las Antillas, vecina 
del Darien, amenazan desaparecer por los efectos de una 
sentencia que, á no dudarlo, será confirmada en apelación. 

¿Qué hacer por parte de Francia? ¿Insurreccionarse 
contra los Tribunales Venezolanos ? 

Oponerse por la fuerza á la ejecución del juicio ? 

Medio seguro para errar es ese camino, puesto que no 
hubo denegación de justicia; — que los derechos de la de- 
fensa fueron escrupulosamente respetados y que los Ma- 
gistrados venezolanos dictaron su sentencia con toda inde- 
pendencia, conforme á la Ley. 

Importa, sin embargo, proceder antes de que el juicio 
de apelación sea pronunciado sin recurso. 

La necesidad de una acción inmediata se desprende 
además de las comprobaciones siguientes: 

El Gobierno venezolano había — como se recuerda,— 
iniciado juicio contra una poderosa Compañía industrial 
americana, concesionaria en Venezuela. 

Hace seis meses, toda la prensa, en los Estados Uni- 
dos, estaba violentamente hostil á Venezuela y especial- 
mente agresiva contra su representante, el General Castro: 
y eso, deliberadamente, á tal punto que me fue imposible 
hacer pasar la más pequeña nota rectificativa sobre he- 
chos notoriamente erróneos ó falsos, á la vez que los Agen- 
tes consulares y diplomáticos venezolanos veían rechazar 
también sus inserciones, aun á precio de oro. 

Hoy por hoy, el tono de esta misma prensa se ha cal- 
mado singularmente y transformado; y eso, desde el día en 
que el propietario millonario de uno de los grandes diarios 
americanos — que une á esta calidad la explotación de un 
cable telegráfico entre Europa y América del Norte — tomó 
la iniciativa de hacer entrevistar al General Castro. 

En Francia, no se han fijado quizás suficientemente 
sobre este incidente, ni aun en el que estalló entre los Di- 
plomáticos Bowen y Loomis, que fueron ambos la conse- 
cuencia de esta "retirada." 

Algunos en Venezuela, han creído ver en el "repór- 
ter" americano, un agente ocasional encargado de estudiar 
un proyecto de extensión de la red telegráfica americana, 
hacia Colón-Panamá, pasando por las Antillas y Venezuela,, 



para'el día en que la Compañía francesa de los Cables Tele- 
gráficos pierda su contrato. 

Ya se sabe muy bien, y es bueno volver á mencionarlo 
aquí, que la palabra "penetración americana" está conside- 
rada en Sur América, y especialmente en Venezuela, como 
sinónima de "absorción;" pero conviene á los intereses 
franceses no amurallarse por demás en una seguridad más 
relativa que positiva. 

En tal circunstancia, Venezuela — todos pueden tenerlo 
como seguro — no cede ni obra bajo el imperio de ninguna 
idea especulativa, contraria á los intereses franceses. 

En muchas ocasiones el Gobierno venezolano ha hecho 
gala de lealtad: sigue protestando su amistad hacia la 
Francia; su vivo deseo de estrechar más los lazos que lo 
unen á la gran Democracia francesa, á la sombra de la cual 
sigue tan valientemente su evolución; "pero, es racional, 
no rehusarle, por más tiempo, el reconocimiento de sus de- 
rechos, de no encarnizarse á negarle, más allá de toda 
evidencia, el espíritu de justicia que domina la canso que 
representa y depende.'" 

El Generaí Castro, al triunfar de una de las más for- 
midables revoluciones, al mismo tiempo que hacía sober- 
biamente frente á la coalición europea, ha adquirido títulos 
á la admiración del mundo entero. 

Si un día de estos, entrara en su espíritu venir á Pa- 
rís, le sería dado ver que estos títulos tienen su valor. 

Al hacer acto de administrador previsor; al querer 
evitar en el presente y en el porvenir, la ingerencia de los 
extranjeros en los asuntos interiores del país, no hace más 
que valerse de un derecho que nadie puede negarle y que 
la alta responsabilidad de la tarea asumida le impone im- 
periosamente. 

Al pensar tomar en mano el registro de la porción del 
cable telegráfico francés, inmergido en las aguas venezo- 
lanas, no entra en su espíritu perjudicar á la Compañía 
francesa, cuya red interoceánica pudiera empalmarse sobre 
uno de los puntos adecuados de la costa venezolana; pero 
sí tiene la voluntad muy clara de asegurarse, por esto mis- 
mo, de una vigilancia de todos los instantes, poniendo una 
vez por todas, un término á las "trasmisiones subversivas 6 
simplemente especulativas que mantienen la ruina en el in- 
terior y echan el descrédito en el exterior." 



— 7 — 

La evolución suramericana se persigue claramente 
hacia la "Confederación" al rededor de los grandes centros, 
como Río de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Santiago 
de Chile. 

Caracas, situada sobre la parte norte de este vasto 
continente, aparece de repente, gracias á la humanitaria y 
patriótica actitud del General Castro, como la órbita nue- 
va, complementaria, indispensable, al rededor de la cual 
gravitan Colombia y Ecuador. 

La Compañía de los Cables Telegráficos, cuyas altas 
personalidades que componen el Consejo de administra- 
ción, están en perfecta condición de darse cuenta de la im- 
portancia de tales acontecimientos, se honraría al ayudar 
este desenvolvimiento que tendría además por resultado 
mejor sentar sus intereses en América, manteniéndolos 
sobre una posición ya adquirida, exclusiva, "al abrigo en 
el porvenir, de desfallecimientos de subalternos, de los que 
fue víctima la Compartía y de los que Venezuela fue per- 
judicada por demás/' 

En este orden de ideas, el Gobierno francés no pudiera 
más que aplaudir esta reconciliación, — fuente fecunda en 
resultados económicos, provechosos á las dos Repúblicas 
hermanas. 

Sobre estas bases, ¿acaso sería posible reparar los erro- 
res del pasado, olvidarlos, entenderse? 

No vacilo, conociendo el espíritu que reina tanto en 
Francia como Venezuela, en contestar afirmativamente. 

La acción diplomática francesa, hallará en este hecho, 
un terreno sobre el cual su tarea será relativamente fácil, 
y le será así dado ejercer brillantemente, en el resplandor 
de tradiciones generosas, de aspiraciones liberales, á la 
vista de los ochenta millones de sur-americanos, que si- 
guen estas manifestaciones con interés y simpatía, inspi- 
rándose sin cesar en nuestra gran Revolución, que ha 
puesto en el corazón de los hombres la esperanza de una 
vida mejor, á la conquista de la cual, pequeñas y grandes 
pasiones, tienen la facultad de andar con derechos iguales 
é iguales deberes. 

A. Thouar. 



EL ARTICULO DE MR. THOUAK 
Y EL C^BLE FRANCÉS 



RECTIFICACIÓN DE J. E. SAUVAGE 



El notable documento que pasamos á insertar, perte- 
nece al número de aquellos de trascendental significación 
que hemos publicado y seguiremos publicando. 

Fíjense en él detenidamente los irredentos é irrecon- 
ciliables; estudíense reflexivamente las impresiones del que 
lo suscribe, que fue empleado de la Compañía del Cable 
Francés, y que actualmente es corresponsal de varios pe- 
riódicos de América y Europa, y entonces se comprenderá 
de modo más solemne, cómo ha estado siempre en la ver- 
dad de los sucesos y de los hechos, en la discusión de todo 
lo que afecta á los intereses del país, el honorable Magis- 
trado á quien le ha tocado para honor suyo y bienestar de 
la familia venezolana, salvar los permanentes intereses de 
la Patria en el presente y en el porvenir. 

Después que sea leído ese documento, inclinen la cer- 
viz aquéllos que, por oposición ó por sistema, no han que- 
rido reconocer la base de nobleza en que apoya siempre 
el sentimiento de su justicia y de sus procederes, el Gene- 
ral Cipriano Castro. 

Y aunque éstos son muy pocos, pues la mayoría de los 
venezolanos aclama, proclama y sostiene la obra de Castro. 
no obstante es á esos pocos á quienes nos dirigimos. 

Léase ahora el importante documento: 



Caracas: 20 de agosto de 1005. 
Señor Gumersindo Riras, Director de "El Constitucional." 
Señor Director: 

En el interesante artículo que el señor Thouar ha pu- 
blicado en el Gil Blas, del 19 de julio y que usted reprodu- 
ce en su número correspondiente al 17 del corriente, en- 
cuentro un pasaje que por su naturaleza, tiende á producir 
una trasposición, y de consiguiente una disminución de 
las responsabilidades puestas en juego en el litigio A^ene- 
zuela-Cable Francés. 

Hé aquí el pasaje: 

" La Compañía de los Cables Telegráficos, cuyas altas 
personalidades que componen el Consejo de Administración, 
están en perfecta condición de darse cuenta de la impor- 
tancia de tales acontecimientos, se honraría al ayudar este 
desenvolvimiento que tendrá además por resultado mejor 
sentar sus intereses en América, manteniéndolos sobre una 
posición ya adquirida, exclusiva, al abrigo en el porvenir, 
de desfallecimientos de subalternos, de los que fue victima 
la Compañía y de lo* que Venezuela fue perjudicada por 
demás." 

A mi ver: la Compañía no fue víctima de desfalleci- 
mientos de subalternos, sino de sus propios errores, es de- 
cir, de las maniobras de sus más altos funcionarios. 

Todo el mundo puede enterarse hoy en día, en el 
Tribunal de l :l Instancia en lo Civil, del contenido ele los 
importantes documentos sobre los cuales basa el Gobierno 
Venezolano sus reclamaciones contra la Compañía. 

¿ Y qué encontramos entre esas numerosas piezas, 
todas de notable importancia ? Las dos cartas siguientes, 
dirigidas al representante de la Compañía en la América 
del Sur: 



" París: 14 de diciembre de 1901. 

" Hemos entregado al señor Matos una carta de intro- 
ducción cerca de usted; pero omitimos prevenir á usted, 
al mismo tiempo, que al hacer de su parte todo lo que sea 
posible para serle útil, debe usted, no obstante, obrar de 
modo muy discreto y teniendo cuidado de evitar todo paso 
comprometedor, tanto para usted como para la Compañía. 
Reparo hoy este olvido." 



" París: 8 de enero de 1902. 

".,,-. Eso me hace creer que he olvidado en mi carta 
oficial, responder á usted sobre su pregunta referente á 
Matos. 

"Sí, lo hemos visto aquí en distintas ocasiones, y como 
también está apoyado por el Ministro de Negocios Extran- 
jeros, deseamos que tenga buen éxito." 

El firmante de estas cartas es el Director de la Ex- 
plotación del "Asiento Social," es decir, el grado más ele- 
vado de los Jefes de servicio; el que firma, de acuerdo con 
el Presidente del Consejo de Administración, la corres- 
pondencia oficial de la Compañía. 

¿ Es éste uno de esos subalternos vulgares cuyos des- 
fallecimientos han sido tan perjudiciales tanto á la Com- 
pañía como á Venezuela ? 

Para todos los que han vivido en la Compañía de Ca- 
bles, el funcionario cuya carta acabamos de citar es el 
personaje más importante del "Asiento Social." 

Es el encargado de dar todos los pasos relativos á los 
intereses de la Compañía ante los Ministerios y los perso- 
najes importantes, cuyo concurso se desea solicitar. Es 
decir, que él había, en una de sus gestiones, obtenido 1 a 
seguridad de que el Ministerio de Negocios Extranjeros 
sostenía, aunque fuese moralmente, á Matos? Yo no lo 
creo, sino que haya sido un bluff de su parte. Escribió esta 
frase para calmar los escrúpulos de su representante en 
América, para poner cese á sus vacilaciones. En cuanto á 
esas "altas personalidades que componen el Consejo de 



12 - 



Administración ", esas no entienden una palabra de la 
cuestión cable. 

Son ciertamente financistas hábiles, emprendedores de 
negocios, avezados en las luchas financieras, pero se sabe 
desde hace tiempo en Francia que una industria, como la 
de los Cables submarinos, no se maneja como una opera- 
ción de Bolsa. 

Estos personajes están allí por mera fórmula y para 
satisfacer las prescripciones de las leyes que rigen las em- 
presas industriales ó financieras. El Consejo de Adminis- 
tración se reúne cada 15 días para aprobar las relaciones 
que presenta el señor Director de la Explotación y . . . . pa- 
ra hablar de uno de esos numerosos empréstitos que toma 
la Compañía, desde su fundación, de las cajas del contribu- 
yente francés. 

Para dar una idea de los conocimientos que posee la 
mayor parte de esas altas personalidades, acerca de la em- 
presa que están llamados á dirigir, citaré el caso de uno de 
los administradores que me preguntó si la Compañía poseía 
un cable en Santiago de Chile. Es admisible que el públi- 
co ignore el enlace de la red de la Compañía; pero es bien 
extraño que un miembro del Consejo de Administración 
confunda á Santiago de Cuba con Santiago de Chile. 

Como podrían citarse de todos los administradores 
ignorancias del mismo calibre, se comprenderá fácilmente 
que el Director de la Explotación es omnipotente, en la alta 
dirección de la Compañía. 

Hoy que sus instrucciones respecto á la revolución 
llamada "Libertadora" han tenido mal resultado para la 
Compañía, se trata de deshacerse de él ó de disminuir su 
importancia, presentándolo como un simple subalterno; 
pero esta maniobra no engañará á nadie, porque en puri- 
dad de verdad tal maniobra no es sino un pretexto. 

Efectivamente, el "Asiento Social" había ya procedido 
en ese sentido en 1904. En esa época destituyó y reemplazó 
en masa, á los agentes subalternos que ejecutaron de 1902 
á 1903 las prescripciones que hemos leído más arriba. 

Al obrar de este modo, el "Asiento Social" creía dar sa- 
tisfacción á las justas protestas del Gobierno de Caracas. 
Después de esta operación chocante, creía poder decirle, 
con gran apariencia de lógica; " Mis agentes han cometido 
faltas; los he castigado; por consiguiente os he dado satis- 



facción; qué más quiere usted? Por qué continúa usted la 
persecución contra la Compañía que después de todo ha 
sido como usted, víctima de las culpables maquinaciones 
de agentes subalternos? En presencia de nuestra buena vo- 
luntad, su intransigencia es por lo menos extraña." 

Un poco más tarde, el descubrimiento de las cartas del 
Director de la Explotación demostró al Gobierno de Cara- 
cas que las destituciones y reemplazos de 1904, no fueron 
sino una comedia odiosa, un sacrificio cobarde de los pobres 
y fieles servidores (fieles hasta obedecer las instrucciones 
más inmorales) para salvar altas responsabilidades. 

En cuanto á las conclusiones de Mr. Thouar y á los 
consejos que da á la Compañía, son demasiado sesudos para 
que el " Asiento Social ", — lo temo por el porvenir de la 
Compañía, — quiera seguirlos. 

• Pienso como el señor Thouar que es preferible una 
reconciliación. Pero no más comedias, de esas que consis- 
ten en lanzar una víctima expiatoria, de cuando en cuando, 
y si, como piensa Mr. Thouar, existen hoy realmente en la 
Compañía, personalidades que se dan cuenta de la grave- 
dad de la situación, no tienen más que hacer sino sacrificar, 
no á desgraciados subalternos que se expatrían por 500 
francos mensuales, nó á uno de los funcionarios del " Asien- 
to Social", sino á todo ese Estado Mayor que ha to- 
mado la dirección de la Compañía, desde su funda- 
ción, que ha creado poco á poco sobre la red esa mentali- 
dad especial, que consiste en adiestrar el personal para 
pescar en las aguas turbias de las perturbaciones políticas, 
ese grupo, en fin, que llevará á la Compañía á la ruina den- 
tro cíe poco. 

Es un famoso corte con bisturí que hay quedar. 

La operación no puede ser diferida por más tiempo, 
pues la gangrena avanza y amenaza invadir tocio el orga- 
nismo. 

Por medio de esta amputación, la Compañía dará más 
confianza no tan sólo al Gobierno de Caracas, sino también 
á los Poderes de todos aquellos países en donde está ins- 
talada y en donde ha empleado los mismos procederes de in- 
gerencia en su política interior. La desconfianza desapa- 
recerá de ambas partes. En Caracas la discusión no po- 
drá sino ganar en lucidez. 

Por último, el abandono de los cables .costaneros, por 



— i 4 — 

más extravagante que pueda aparecer á primera vista, 
será la mejor operación que habrá hecho la Compañía des- 
de su creación. 

Antes de tender estos Cables la Compañía hacía con 
las dos oficinas de Caracas y La Guaira, cerca de 50.000 
francos por despachos mensuales. Después de la apertu- 
ra de las Oficinas de Puerto Cabello, Coro, Maracaibo, 
Guanta, Cumaná, Porlamar y Campano, estos despachos 
alcanzaron un aumento insignificante. Y la Compañía aca- 
baba de contratar un capital de más de tres millones de 
francos y tenía que asegurar los gastos de 8 nuevas ofi- 
cinas! 

Esta operación, obra del Director de la explotación y 
aprobada con entusiasmo por el Consejo de Administración, 
podría compararse con la de un comerciante que aumen- 
tara benévolamente sus gastos generales, mientras el ca- 
pital de sus negocios permaneciera estacionario. 

El resultado se explica fácilmente. 

Cuando la Compañía poseía solamente las dos oficinas, 
La Guaira y Caracas, los telegramas internacionales pro- 
venientes de los puertos que acabamos de mencionar más 
arriba, eran dirigidos por las líneas terrestres nacionales 
hasta Caracas, donde eran entregados á la Compañía, á la 
cual el Gobierno abonaba el porte correspondiente de La 
Guaira á Europa ó los Estados Unidos del Norte. Por lo 
tanto la Compañía se beneficiaba de este tráfico sin gasto 
alguno. 

Al crear las ocho nuevas oficinas, no ha aumentado el 
mencionado tráfico; pero ha habido una trasposición de 
despachos. 

Es decir, que los telegramas i internacionales prove- 
nientes de dichas oficinas han formado en Puerto Cabello, 
Coro, etc., despachos que han disminuido los de Caracas en 
número igual. El total mensual ha quedado con pequeña 
diferencia igual, tan sólo que se reparte entre diez oficinas 
en lugar de dos. 

Esto equivale á decir que la Compañía ha contratado 
un capital de 3 millones de francos y ha aumentado consi- 
derablemente sus gastos de explotación para tener el placer 
de conducir por sí misma hasta La Guaira, un tráfico que 
el Telégrafo Nacional le servía gratuitamente en Ca- 
racas. 



— 15 — 

Vemos que operaciones semejantes se repiten por to- 
das partes, en Las Antillas y en los otros países de la Amé- 
rica del Sur. 

Los administradores de la Avenida de la Opera, en- 
gullen los millones que toman prestados al Gobierno fran- 
cés, estableciendo líneas submarinas, que tras de ser 
malas operaciones financieras, no presentan ningún interés 
para la Francia. Luego el Gobierno francés se dirige á 
la Compañía Francesa de Cables Telegráficos para ligar 
con la metrópoli nuestras colonias de África y Extremo 
Oriente, y no encuentra apoyo en esta pretendida obra na- 
cional, que malgasta su tiempo y dinero en esfuerzos 
estériles y compromete la legítima influencia de Francia 
en las Repúblicas hermanas de la América Latina, por sus 
operaciones cobardes y sucias. 

Estoy convencido de hacer obra patriótica proclaman- 
do la verdad. En el terreno en que están hoy las cosas no 
tiene cabida el silencio. 

Doy á usted las gracias por la acogida que usted tenga 
á bien darme en su apreciable Diario y le ruego acepte, 
señor Director, las seguridades de mis amistosos senti- 
mientos. 

J. E. Sauvage. . 

(A7 Constitucional XV 1.403, de 22 de agosto de 1905.) 



EL CABLE FRANCÉS 



LA SENTENCIA DE LA CORTE FEDERAL 



Procedimientos del Eieoixtrvo. 
GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA, 
Y RESTAURADOR DE VENEZUELA, 

Considerando: 

Que por sentencia dictada con fecha 4 de agosto próxi- 
mo pasado por la Corte Federal y de Casación se declara 
resuelto el contrato celebrado entre el Gobierno Nacional 
y la " Sociedad Francesa de Telégrafos Submarinos,'' para 
la comunicación telegráfica entre diversos puntos de la 
Costa de Venezuela y entre éstos y el Exterior, 

decreto : 

Artículo 1? Se deroga el Decreto dictado en 16 de 
febrero de 1889, que establece la tarifa para la comunica- 
ción telegráfica con el Exterior y viceversa. 

Artículo 2? Quedan clausuradas las Estaciones Tele- 
gráficas costaneras y la de esta ciudad de la " Sociedad 
Francesa de Telégrafos Submarinos " en la República, á 
excepción de la del puerto de La Guaira, por la cual tolera 
el Gobierno, con exclusión de toda otra, la comunicación 
telegráfica con el Exterior. 



Artículo 3 o Los telegramas no oficiales que la Em- 
presa mencionada entregue en las Oficinas Telegráficas 
de la Nación para ser trasmitidos por las líneas del País, 
así como los que dichas Oficinas reciban con destino al Ex- 
terior, por la vía submarina, estarán sujetos al porte inte- 
rior fijo de (B 1) un bolívar por cada palabra, fracción de 
palabra y agrupación de letras ó cifras cuyo número no 
exceda de diez caracteres. 

Artículo 4? Por el Despacho de Fomento se regla- 
mentará la manera de hacer la recaudación á que se refie- 
re el artículo precedente. 

Dado, firmado de mi mano, sellado con el Sello del 
Ejecutivo Federal y refrendado en el Palacio Federal, por 
el Ministro de Fomento, en Caracas, á cuatro de setiembre 
de mil novecientos cinco. — Año 95° de la Independencia y 
47° de la Federación. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Fomento, 

(L. S.) 

Diego Bta. Ferrer. 



■{El Constitucional N f .' 1.415, de 5 de setiembre de 1905), 



El Decreto Ejecutivo sobre el Cable Francés. 



'Se anuncia de París la salida de un Comisionado de la Compañía. 



En nuestra edición de ayer, publicamos el Decreto 
Ejecutivo por virtud del cual se deroga el dictado el 16 de 
febrero de 1889, que establecía la tarifa de comunicación 
cablegráfica con el Exterior. 

Por el artículo 2 o del referido Decreto, se dispone la 
clausura de las Estaciones costaneras del mismo Cable, con 
excepción de la del puerto de La Guaira. 

Por esta Oficina se hará el despacho de la comunica- 
ción cablegráfica con Europa, los Estados Unidos y demás 
países comprendidos en la red de comunicación universal. 

El Gobierno tolera á la Sociedad Francesa de Telégra- 
fos Submarinos, esta comunicación con exclusión de toda 
otra. 

Dispone el Ejecutivo con el fin de que no se interrum- 
pa un sólo instante la comunicación de Venezuela con los 
países de sus relaciones, que los telegramas no oficiales 
sean trasmitidos por las líneas del País, así como los que 
deban circular para el Exterior por la vía submarina. 

De la reglamentación del porte correspondiente habla 
el artículo 3 o del Decreto. 

La referida disposición gubernativa, ha tenido por 
base dar cumplimiento á la sentencia que con fecha 4 de 
agosto, dictó la Corte Federal y de Casación de la Repú- 
blica, declarando resuelto el contrato que existía entre el 
Gobierno Nacional y la Sociedad Francesa de Telégrafos 
Submarinos. 



Parece regular que siendo las líneas terrestres de per- 
tenencia del Poder Federal, sea por ellas por donde se haga 
el servicio público, en sus relaciones con el Exterior. 

La tolerancia que hace el Ejecutivo á la Oficina de La 
Guaira, es transitoria. Se anuncia la salida de París, el 
próximo 9 del presente mes, de un delegado, representante 
de la Compañía de los Cables Franceses, que viene á enten- 
derse con el Gobierno de Venezuela. 

Tales las observaciones más importantes del Decreto 
Ejecutivo á que nos contraemos, en los puntos generales 
que abarca su determinación. 

( El Constitucional N? 1.416, de 6 de setiembre de 1905 ). 



EL PROCESO DEL CABLE 



Documentos ofioistles. 



EXPULSIÓN 



No es un secreto para el País, ni aun para las Nacio- 
nes interesadas en ello, las mil y más protestas, producidas 
por las irregularidades en el servicio del Cable Francés. 

No hace mucho publicamos en las columnas de este 
Diario, la solemne protesta de las Cámaras de Comercio de 
esta Capital y de la Ciudad de Maracaibo contra la referida 
Compañía, por las pérdidas de consideración sufridas por 
la Banca y el Alto Comercio, debido al mal servicio á que 
hacemos referencia. 

A pesar de esas protestas de todo cuanto representa 
Banca y Alto Comercio é intereses públicos, el Ejecutivo 
nada dispuso contra la Compañía del Cable. 

Y no tomó determinación alguna, á pesar de las fla- 
grantes violaciones de la Compañía al Contrato celebrado 
entre ella y el Gobierno Nacional, porque faltábale á la 
legitimidad del procedimiento el fallo de nuestros Tribuna- 
les de Justicia, sin cuyo requisito, sine qua non, no le era 
viable al Poder Federal hacer efectiva la rescisión del con- 
trato. 

El proceso judicial se ha llenado en toda la plenitud 
del Derecho, 



Acciones dilatorias; recursos de alzada; revisión del' 
proceso; todo cuanto las leyes de la República otorgan á la 
garantía de los públicos intereses, de todo hizo uso la 
Compañía de Cables con perfecta libertad de acción. 

Pero vino el día del fallo final, y la más alta represen- 
tación de nuestros tribunales, es decir, la Corte Federal y 
de Casación, dictó dentro de los términos precisos del 
Derecho, la resolución del contrato que venía existiendo 
entre el Gobierno Nacional y la Empresa de Cables Sub- 
marinos Franceses. 

El Ejecutivo, celoso guardián de que sean cumplidas 
las disposiciones de aquel Alto Tribunal de la República, 
dictó el Decreto de fecha 4 del presente, cuya parte dispo- 
sitiva dice así: 

" Artículo 1'-' Se deroga el Decreto dictado en 16 de 
febrero de 1889, que establece la tarifa para la comuni- 
cación telegráfica con el Exterior y viceversa. 

Artículo 2°- Quedan clausuradas las Estaciones Tele- 
gráficas costaneras y la de esta ciudad de la "Sociedad 
Francesa de Telégrafos Submarinos" en la República, á 
excepción de la del puerto de La Guaira, por la cual tolera 
el Gobierno, con exclusión de toda otra, la comunicación 
telegráfica con el Exterior. 

Artículo 3° Los telegramas no oficiales que la Em- 
presa mencionada entregue en las Oficinas Telegráficas de 
la Nación para ser trasmitidos por las líneas del País, así 
como los que dichas Oficinas reciban con destino al Exte- 
rior, por la vía submarina, estarán sujetos al porte interior 
fijo de (B 1) un bolívar por cada palabra, fracción de pala- 
bra y agrupación de letras ó cifras cuyo número no exceda 
de diez caracteres. 

Artículo 4 o Por el Despacho de Fomento se regla- 
mentará la manera de hacer la recaudación á que se refiere 
el artículo precedente." 

Por el artículo 2 o de este Decreto, se dispone la clau- 
sura de las Estaciones Telegráficas costaneras, y la de esta 
ciudad, sin que esa disposición rece, bajo ninguna forma, 
con las propiedades de esas Oficinas, pertenecientes á la 
Compañía Francesa de Cables Submarinos, disponiendo se 
haga la comunicación por la red nacional, primero por ra- 



zones de orden público, siempre reservadas á la autoridad 
de todo Gobierno legítimamente constituido, y segun- 
do, porque no existiendo ya un contrato que imponga á la 
Nación la libertad de ese tráfico, no tiene el Gobierno ne- 
cesidad absoluta de posponer la acción de su vigilancia á 
prerrogativa tan respetable de los intereses públicos, como 
es la de la comunicación, en todos los países bien organi- 
zados. 

Por el mismo artículo se dispone que continúe la co- 
municación para el Exterior por La Guaira, acto de libera- 
lidad dispuesto por el Gobierno de la República, como una 
deferencia á la Nación Francesa, cuyo nombre lleva la 
Compañía de Cables, y como proceder de alta considera- 
ción á los intereses del comercio y á la cordialidad inter- 
nacional, representada entre nosotros por las Legaciones 
de los pueblos amigos. 

Para que la opinión tanto nacional como extranjera, 
se dé cuenta de los correctos procederes del Ejecutivo 
Nacional, insertamos á continuación las notas pasadas 
por el Despacho de Fomento, á la Dirección de los Cables, 
notas en las cuales campea un elevado espíritu de cortesa- 
nía, propia de los Gobiernos que, como el de A r enezuela, 
tienen siempre en cuenta el respeto que se deben á sí 
propios y el que deben á la sociedad cuyos destinos rigen. 

Tiene conocimiento el Gobierno Nacional de que un 
Delegado de la Compañía de Cables sale de París para 
Caracas, á entenderse con los Representantes del Poder 
Venezolano, en forma cordial y amistosa, en el asunto del 
Cable ; de ahí que si bien el Gobierno ha dictado sus me- 
didas para el cumplimiento del fallo de la Corte, no ha 
violentado en nada las consideraciones que guarda siem- 
pre para todos los intereses extranjeros, que de acuerdo 
con las leyes de la Nación, deseen arraigarse en el País. 

Por eso ha estado siempre en relaciones cordiales y 
afectuosas con el actual y muy digno Representante, entre 
nosotros, de la República Francesa. 

Tanto el Gobierno de Venezuela como los intereses 
franceses representados en la Compañía del Cable, han 
luchado con una gran dificultad: la mala intención y 
aviesos procederes del señor Brun, actual Director ó en 



— 24 — 

cargado de la oficina de Caracas y de la administración de 
la Compañía. 

Ese señor, poco grato al Gobierno y á la sociedad ve- 
nezolana parece que ha entrado en sus propósitos buscar 
hostilidades y quebrantos á los intereses que representa, 
que nunca ha defendido de modo franco y gallardo y en 
el terreno de amistad á que debe someterse todo litigio, 
donde una de las partes, como sucede al Gobierno de Ve- 
nezuela en este proceso, tiene toda la razón que le da el 
derecho y que pone la justicia en sus manos. 

Para hacer más resaltantes los conceptos emitidos, es 
de oportunidad recordar lo que todo el mundo sabe, por 
demasiado público: que la Compañía de los Cables Subma- 
rinos Franceses fue aliada poderosa de la revolución que 
acaudilló el General Matos. 

Es de advertir, que no ha sido una acusación gratuita, 
hecha desde las columnas de periódicos nacionales y ex- 
tranjeros, la formulada contra la referida Empresa; hay 
algo más grave, y es que el J'accuse, lo han dado más alto 
y públicamente, escritores franceses y empleados que han 
sido de la Compañía. 

Como si al señor Brun no le fuera bastante todo el 
daño que le ha hecho á la Empresa que representa, y pre- 
tendiendo dar escándalo ó asonada, ha dirigido al Ministro 
de Fomento, Representante del Poder Público, con fecha 
de ayer, la comunicación que se leerá como penúltima, 
entre las que publicamos al pie de estos comentarios, y que 
forman la documentación pasada por el Gobierno á la 
Dirección de la Compañía, después del Decreto publicado. 

En ese oficio, inconsulto y falto de respeto y de cul- 
tura, por lo grosero, se violan todas las prerrogativas y 
consideraciones que el Poder Público tiene derecho á exi- 
gir para sí y para las altas instituciones del Estado. 

No es una protesta que puede aceptarse contra el 
Decreto Ejecutivo dado, toda vez que éste no hace más 
que disponer la ejecución de un fallo judicial del primer 
Tribunal de la República. 

La protesta de Brun es contra la Corte Federal que 
dictó la sentencia, contra la cual no puede discutirse, por 
ser inapelables en Venezuela y en todos los países civili- 



- 2 5 — 

zados, los fallos dictados por los Tribunales, que son los 
que le dan entidad jurídica á las Naciones y á los pueblos. 

Los Congresos, que son los Cuerpos Soberanos que 
rigen la legislación universal de todos los países, no se 
atreven á discutir los fallos del Poder Judicial. 

¿ Cómo aceptar las violencias y malos propósitos de 
un extranjero que pone en tela de juicio la justicia de un 
fallo y el correcto proceder del Gobierno, en la aplicación 
de ese fallo ? 

Y como por ese proceder tan irrespetuoso como aten- 
tatorio, dejan de cobijar al señor Brun los fueros y pre- 
rrogativas que la Constitución otorga á los extranjeros 
pacíficos y laboriosos, el Gobierno de la Nación, en uso de 
las facultades indeclinables, ha dispuesto por el Decreto 
que cierra este editorial, la expulsión del señor Brun. 

Léase ahora la documentación á que nos referimos y 
el Decreto de expulsión dictado por el Ejecutivo Federal: 

" Ministerio de Fomento. — Dirección de Correos y Telé- 
grafos. — N'-' 1.079. — Caracas: 16 de agosto de 1905. — 
95? y 47? 

Señor Jefe del Cable Francés en esta ciudad. 

Presente. 

Aviso a usted recibo de su comunicación fechada el 
10 de los corrientes, número 75, y de las relaciones corres- 
pondientes al mes de julio último á que usted se re- 
fiere. (1) 

Aprovecho la oportunidad para advertir á esa Compa- 
ñía que en virtud de la sentencia ejecutoriada, que dictó 
la Corte Federal y de Casación con fecha 4 del presente 
mes, ha quedado resuelto el contrato que tenía celebrado 
con el Gobierno de Venezuela y fenecidas las obligaciones 
que tenía contraídas. 

Dios y Federación. 

Diego Bta. Ferrer." 

Nota. — Se trascribió al Director General de Telégrafos Na- 
cionales, bajo el número 1.086. — 22 de agosto. 



(1) L,as relaciones son del movimiento de calogramas. 



— 26 — 

"Dirección General de Telégrafos. — N? 380. — Caracas: 26 
de agosto de 1905.— 95? y 47? 

Ciudadano Ministro de Fomento. 

En cumplimiento de las disposiciones contenidas en 
la comunicación de usted, fecha 22 de los corrientes, dis- 
tinguida con el número 1.086, esta Dirección notificó tele- 
fónicamente al Jefe del Cable Francés en esta ciudad, que 
los cablegramas oficiales serían pagados sin el rebajo que 
la Compañía tenía concedido por su extinto Contrato, y 
que la trasmisión de todos los cablegramas por nuestras 
líneas terrestres, debía ser satisfecha conforme á la tarifa 
vigente. 

A esta notificación ha contestado por escrito el refe- 
rido empleado, en los términos siguientes: 

" Refiriéndome á su comunicación telefónica de esta 
mañana, avisóle que, consultado el señor Brun, no hare- 
mos ningún cambio á la tarifa vigente ni á su modo de 
aplicación. — Por lo que trata del Telégrafo Nacional, sír- 
vase avisarme por escrito del cambio que quieren intro- 
ducir. Con las gracias de su atento seguro servidor y 
amigo,— L. Jaccoux." 

Lo que tengo á honra llevar á conocimiento de usted 
á fin de que se sirva darme sus nuevas instrucciones sobre 
el particular. 

Dios y Federación. 

E. Arícente Valarino.'' 



" Ministerio de Fomento. — Dirección de Correos y Telé- 
grafos. — N° 1.116. — Caracas: 28 de agosto de 1905. — 
95V y 47? 

Ciudadano Director (¡enera/ de Telégrafos Nacionales. 

Presente. 

Doy á usted las instrucciones exigidas en su comuni- 
cación fechada el 26 de los corrientes, número 380 y refe- 
rente á una nota pasada á esa Dirección por el señor L_ 
Jaccoux. 

Fenecidas las obligaciones que tenía contraídas la 



Compañía en virtud de la sentencia dictada por la Corte 
Federal y de Casación, la Empresa del Cable Francés debe 
someterse á las disposiciones reglamentarias del Telégra- 
fo y á las demás leyes de la República. En lo que respec- 
ta á la tarifa vigente, el Gobierno acepta el rebajo que 
graciosamente hace dicha Empresa á los calogramas ofi- 
ciales. 

Dios y Federación. 

Diego Bta. Ferrer." 



" Dirección General de Telégrafos. — Nv 391. — Caracas: 29 
de agosto de 1905.-95° y 47° 

Ciudadano Ministro de Fomento. 

Acompaño á usted en calidad de devolución la nota 
que he recibido del Jefe del Cable Francés en esta ciudad. 
Me parece razonable el plazo á que dicha nota se re- 
fiere, según el artículo que trascribe (1) y me permito su- 
plicar á usted su opinión sobre el particular para contestar 
al Jefe del Cable. 

Dios y Federación. 

E. Vicente Valarino.'' 



" Dirección General de Telégrafos. — N° 393. — Caracas: 30 
de agosto de 1905.— 95? y 47° 

Ciudadano Ministro de Fomento. 

En virtud déla nota de usted, número 1.116, fecha 28 
del presente, que trascribí al Jefe del Cable Francés, ha 
venido el señor Jaccoux á significarme verbalmente que se 
hacía necesario que el Gobierno adoptase una tarifa uni- 
forme que rija tanto de día como de noche y sea igual para 
los telegramas escritos en idioma extranjero ó en clave 
que cursen por las líneas nacionales con destino al Exte- 

(i) Refiérese al plazo de quince días que establece la Con- 
vención Telegráfica Internacional para avisar las modificaciones 
de tarifas. 



rior y los que del Exterior vengan para Venezuela, pues 
la diferencia de hora entre Venezuela y Europa, traería 
inconvenientes para el cobro allá de acuerdo con la tarifa 
de Venezuela vigente hoy. 

Como creo que esto es justo, me permito someterlo á 
la consideración de usted. 

Dios y Federación. 

E. Vicente Valarino." 



" Ministerio de Fomento. — Dirección de Correos y Telé- 
grafos.— N? 1.138. — Caracas: 31 agosto de 1905. — 

95° y 47'.' 

Señor Gerente del Cable Francés. 

Presente. 

Resuelto como ha quedado el contrato que la Com- 
pañía del Cable Francés había celebrado con el Gobierno 
de Venezuela, conforme á la sentencia dictada por la Corte 
Federal y de Casación el 4 de agosto, el ciudadano Presi- 
dente Constitucional de la República, me ha ordenado co- 
municar á usted lo siguiente: 

Mientras se hacen nuevos arreglos el Gobierno de la 
República, por ahora consiente la comunicación por dicho 
Cable con Europa y los Estados Unidos, pero únicamente 
desde la oficina actualmente residente en el puerto de La 
Guaira, pues la comunicación entre el territorio de la Re- 
pública se la reserva el Gobierno por medio de sus telé- 
rafos, y quedando en la oficina de La Guaira el Fiscal 
que actualmente funciona en ella, ó en su defecto el que 
el Gobierno tenga á bien nombrar. 

En consecuencia, la Compañía del Cable Francés podrá 
seguir cobrando la comunicación como hasta hoy, pero con 
el descuento respectivo que corresponde á la Oficina, desde 
donde se va á hacer la trasmisión. 

Para el cobro de la trasmisión terrestre el señor Ge- 



— 2 9 — 

rente de la Compañía podrá proceder á entenderse con el 
ciudadano Director de Telégrafos de la República, Gene- 
ral E. Vicente Valarino. 

Dios y Federación. 

Diego Bta. Ferrer. 

Nota. — Se trascribió al Director de Telégrafos Nacionales 
bajo el nú mero 1.139}' como contestación de sus oficios fecha- 
dos el 29 y 30 del presente mes, números 391 y 393. 



Compagnie Frangaise des Cables Télégraphiques. — N" 78.. 
— Caracas: setiembre 1" de 1005. 

Ciudadano Ministro de Fomento. 

Presente. 
Ciudadano Ministro: 

Tengo el honor de acusar á usted recibo de su nota 
número 1.138, de ayer, en la cual usted se digna informar- 
me que: 

" Resuelto como ha quedado el contrato que la Com- 
pañía del Cable Fraacés había celebrado con el Gobierno 
de Venezuela, conforme á la sentencia dictada por la Cor- 
te Federal y de Casación el 4 de agosto, el ciudadano Pre- 
sidente Constitucional de la República, me ha ordenado 
comunicará usted lo siguiente: — Mientras se hacen nue- 
vos arreglos el Gobierno de la República, por ahora con- 
siente la comunicación por dicho Cable con Europa y los 
Estados Unidos, pero únicamente desde la Oficina actual- 
mente residente en el puerto de La Guaira, pues la comu- 
nicación entre el territorio de la República se la reserva 
el Gobierno por medio de sus Telégrafos, y quedando en 
la Oficina de La Guaira el Fiscal que actualmente funciona 
en ella, ó en su defecto el que el Gobierno tenga á bien 
nombrar. — En consecuencia, la Compañía del Cable Fran- 
cés podrá seguir cobrando la comunicación como hasta 
hoy, pero con el descuento respectivo que corresponde á 
la Oficina desde donde se va á hacer la trasmisión. — Para 
el cobro de la trasmisión terrestre el señor Gerente de la 



Compañía podrá proceder á entenderse con el ciudadano 
Director de Telégrafos de la República, General E. Vicen- 
te Valarino." 

Con el fin de evitar toda confusión, suplico á usted, 
ciudadano Ministro, se sirva informarme si debo interpre- 
tar el sentido de su comunicación en la interdicción del 
uso, por la Compañía, de sus Cables costaneros, incluyendo 
la Sección Coro, Curazao y la línea terrestre de Caracas á 
La Guaira. 

En la espera de su pronta contesta, 

Suscríbome de usted, ciudadano Ministro, muy atento 
y seguro servidor, 

Le Directeur des Services, 

Brun. 



Dirección de Correos y Telégrafos. — N9 1.140. — Caracas: 2 
de setiembre de 1905. — 95'-' y 47'- 

Serio* Gerente del Cable Frunces. 

Presente. 

De conformidad con su deseo expresado en su nota 
de I'-' de setiembre, tengo á bien ampliar mi nota de 31 de 
agosto en los términos siguientes: 

La exclusiva concesión que el Gobierno de la Repú- 
blica hace, por ahora, á la Compañía Francesa de Cables 
Telegráficos, es la comunicación de la actual oficina de La 
Guaira con Europa y los Estados Unidos, reservándose el 
Gobierno la comunicación costanera y de tierra, razón pol- 
la cual digo á usted en mi nota anterior que respecto á 
esta comunicación podía usted proceder á entenderse con 
el ciudadano Director de Telégrafos, General E. Vicente 
Valarino. 

Dios y Federación. 

Diego Bta. Ferrer. 

Nota. — Se trascribió para su conocimiento y fines al Direc- 
tor General de Telégrafos Nacionales, bajo el número 1.141. 



'Compagine Frangaise des Cables Télégraphiques. — N° 83. 
— Caracas: 2 de setiembre de 1905. 

Ciudadano Ministro de Fomento. 

Presente. 

Ciudadano Ministro: 

Acabo de recibir su atenta nota número 1.140 de hoy 
ampliando la del 31 de agosto como sigue: 

"La exclusiva concesión que el Gobierno de la Repú- 
blica hace, por ahora, á la Compañía Francesa de Cables 
Telegráficos, es la comunicación de la actual Oficina de La 
Guaira con Europa y los Estados Unidos, reservándose el 
Gobierno la comunicación costanera y de tierra, razón por 
la cual digo á usted en mi nota anterior que respecto á 
esta comunicación podía usted proceder á entenderse con 
el ciudadano Director de Telégrafos, General E. Vicente 
Yalarino." 

Un punto me parece insuficientemente determinado; 
es el siguiente: 

"Reservándose el Gobierno la Comunicación costane- 
ra" .... 

Ruego á usted, ciudadano Ministro, se sirva infor- 
marme si se debe entender que el Gobierno se reserva el 
uso de la red costanera de la Compañía. 

Con toda consideración, me repito de usted, ciudada- 
no Ministro, muy atento y seguro servidor. 

Por orden y p. le Directeur des Services, 

Le Chef de Poste, 

L. Jaccoux. 



Ministerio cíe Fomento. — Dirección de Correos y Telégra- 
fos. — N? 1.142. — Caracas: 2 de setiembre de 1905. 
—95? y 47*? 



Señor Gerente del Cable Francés. 



Presente. 



Acuso recibo de sus comunicaciones fechadas hoy, 
números 82 (1) y 83. 

El sentido de la nota que dirigí á usted con fecha 31 
de agosto último, en lo que se refiere á la comunicación 
costanera, punto sobre el cual consulta usted á este Mi- 
nisterio, es que el Gobierno se reserva hacer por la vía 
telegráfica nacional el servicio que antes se hacía por los 
cables costaneros, quedando éstos, por lo tanto, clausura- 
dos, sin que ello implique "que el Gobierno se reserva el 
uso de la red costanera de la Compañía." 

Como ya se ha dicho á usted en las comunicaciones de 
este Despacho, números 1.138 y 1.140, es con el Director 
General de Telégrafos Nacionales con quien debe usted 
entenderse para los efectos de las disposiciones dictadas 
en ellas. 

Dios y Federación. 

Diego Bta. Ferrer. 



Se trascribió para su conocimiento y fines al Director General de 
Telégrafos. — Número 1.143. 



(1) No se inserta la [comunicación número 82 por tratar de 
asuntos no pertinentes á'la'índole de esta publicación. 



Ministerio de Fomento. — Dirección de Correos y Telégra- 
fos.— N'. 1 1.152. — Caracas: 5 de setiembre de 1905. - 

95° y 47'- 1 

Señor Gerente del Cable Francés. 

Presente. 

Con fecha de ayer se dictó el siguiente Decreto Eje- 
cutivo : 

"GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA 
Y RESTAURADOR DE VENEZUELA, 

Considerando : 

Que por sentencia dictada con fecha 4 de agosto próxi- 
mo pasado por la Corte Federal y de Casación se declara 
resuelto el contrato celebrado entre el Gobierno Nacional 
y la "Sociedad Francesa de Telégrafos Submarinos" para 
la comunicación telegráfica entre diversos puntos de la 
Costa de Venezuela y entre éstos y el Exterior, 

decreto: 

Artículo l'-' Se deroga el Decreto dictado en 16 de 
febrero de 1889, que establece la tarifa para la comunica- 
ción telegráfica con el exterior y viceversa. 

Artículo 2 ( - Quedan clausuradas las Estaciones Tele- 
gráficas costaneras y la de esta ciudad de la "Sociedad 
Francesa de Telégrafos Submarinos" en la República, á 
excepción de la del puerto de La Guaira, por la cual tolera 
el Gobierno, con exclusión de toda otra, la comunicación 
telegráfica con el Exterior. 

Artículo 3*? Los telegramas no oficiales que la Em- 
presa mencionada entregue en las Oficinas Telegráficas 
de la Nación para ser trasmitidos por las líneas del país, 
así como los que dichas Oficinas reciban con destino al 
Exterior, por la vía submarina, estarán sujetos al porte 
interior fijo de (B 1) un bolívar por cada palabra, fracción 
de palabra y agrupación de letras ó cifras cuyo número no 
exceda de diez caracteres. 



Artículo 4v Por el Despacho de Fomento se regla- 
mentará la manera de hacer la recaudación á que se re- 
fiere el artículo precedente. 

Dado, firmado de mi mano, sellado con el Sello del 
Ejecutivo Federal y refrendado, en el Palacio Federal, por 
el Ministro de Fomento, en Caracas, á cuatro de setiembre 
de 1905. — Año 95° de la Independencia y 47° de la Fe- 
deración. 

(L. S.) 

CIPRIANO CASTRO. 

Refrendado. 

El Ministro de Fomento, 

(L. S.) 

Diego Bta. Fekrer." 

Y lo trascribo á usted para su conocimiento y fines 
consiguientes. 

Dios y Federación. 

Diego Bta. Ferrer. 



Compagnie Frangaise des Cables Télégraphiques. — Núme- 
ro 88. — Caracas: 6 de setiembre de 1905. 

Ciudadano Ministro de Fomento. 

Presente. 
Señor Ministro: 

Tengo el honor de manifestar á usted que habiéndo- 
me impuesto de sus comunicaciones que, con fecha 2 y 5 
de los presentes, tuvo á bien dirigirme ese Despacho de su 
digno cargo, así como también del Decreto Ejecutivo que 
publica en su número de antier la Gaceta Oficial, número 
9,556 y de conformidad con las instrucciones que he reci- 
bido al efecto de la Dirección General de la Compañía 
Francesa de Cables Telegráficos de París, ruego á usted se 
sirva tomar nota de la protesta formal que me veo obligado 
presentarle contra las disposiciones que contiene dicho 
Decreto y elevar dicha protesta al Ejecutivo Nacional. 



Me permito además llamar la atención de usted sobre 
el hecho de colidir formalmente el citado Decreto con las 
leyes que rigen en Venezuela y que garantizan á naciona- 
les y extranjeros plena libertad de industria, motivo por 
lo cual espero todavía que el Ejecutivo Nacional, gracias á 
la ilustrada intervención de usted no vacilará en dictar 
una nueva y más justiciera resolución que la que me ha 
sido significada y cuya aplicación causaría graves perjui- 
cios á la Compañía que represento. 

Aprovecho la ocasión de reiterar á usted, señor Minis- 
tro, las seguridades de mi más alta consideración. 

Le Directeur des Services, 

Brun. 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

PRESIDENTE DE EOS ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA 
Y RESTAURADOR DE VENEZUELA, 

Por cuanto el señor Desiré Brun, Gerente de la Com- 
pañía Francesa de Cables Telegráficos, ha manifestado en 
nota dirigida al Gobierno Nacional que protesta contra el 
Decreto Ejecutivo fecha 4 de los corrientes por el cual se 
clausuran las estaciones cablegráficas costaneras y la de 
esta ciudad de la " Sociedad Francesa de Telégrafos Sub- 
marinos ", dictado en ejecución de la sentencia de la Corte 
Federal y de Casación en que se declara resuelto el contra- 
to celebrado entre el Gobierno Nacional y la referida " So- 
ciedad Francesa de Telégrafos Submarinos ", y como este 
acto del señor Gerente Desiré Brun implica el desconoci- 
miento de las Leyes de la República y la autoridad de los 
Altos Poderes Nacionales, 

DECRETA: 

Art. V- Se expulsa del Territorio de la República al 
extranjero Desiré Brun. 

Art. 2? Los Presidentes de los Estados, los Goberna- 
dores del Distrito Federal, los Gobernadores de los Terri- 



— 3 6 — 

torios Federales y los Administradores de Aduana, cuida- 
rán de que el expresado extranjero no regrese al territorio 
de Venezuela. 

Art. 3'.' El Ministro de Relaciones Interiores queda 
encargado de la ejecución de este Decreto y de comunicar- 
lo á quienes corresponda. 

Dado, firmado, sellado con el Sello del Ejecutivo Fe- 
deral y refrendado por el Ministro de Relaciones Interio- 
res, en el Palacio Federal, en Caracas, á seis de setiembre 
de mil novecientos cinco.— Año 95° de la Independencia y 
47? de la Federación. 



(L. S.) 



CIPRIANO CASTRO. 



Refrendado. 
El Ministro de Relaciones Interiores, 

(L. S.) 

Lucio Baldó. 

{El Constitucional N? 1.417, de 7 de setiembre de 1905 "). 



LA JUSTICIA DE LA RESTAURACIÓN 



COMO LO DIJIMOS AYER 

LA PROTESTA DE LAS (AMARAS DE COMERCIO 

DE CARACAS Y DE MARACAIBO 



DOCUMENTOS IMPORTANTES Y DE ACTUALIDAD 



Juzgamos de oportunidad, para que se vea que la jus- 
ticia del Gobierno Nacional se inspira siempre en el senti- 
miento de todos los intereses públicos, reproducir la pro- 
testa dada por la Cámara de Comercio de Caracas y por la 
de Maracaibo, que autorizan cuanto de respetable tiene el 
País er Bancos y Alto Comercio. 

Esa protesta surgió espontánea y con motivo de los 
graves perjuicios que vienen sufriendo los intereses co- 
merciales, por las irregularidades del servicio cablegráfico. 

En ella se consagra un aplauso público y sin reticen- 
cias á la acción judicial que oportunamente entabló el 
Gobierno de la República contra la Compañía del Cable. 

Ante la elocuencia de los hechos como resultado de 
las claridades que arroja el proceso en todas sus faces, y 
ante la peregrina ocurrencia del Director del Cable Fran- 
cés, de calificar de industria la comunicación secreta que 
se hace por las vías telegráficas, pretendiendo ponerla fuera 
de la vigilancia del Gobierno Nacional, se nos ocurre pre- 
guntar: ¿qué opinaría el señor Brun, de una Compañía ex_ 



33 



tranjera que pretendiera mantener en Francia las comuni- 
caciones interiores de su red telegráfica en oposición abierta 
con las leyes francesas y con burla de las seguridades del 
Gobierno ? 



Hé aquí las protestas: 

Ciudadano Ministro de Fomento. 

Nosotros, los abajo firmados, comerciantes y domici- 
liados en esta ciudad capital, muy atentamente ocurrimos 
al señor Ministro para elevar á su superior conocimiento 
lo siguiente: 

La manera por demás irregular como viene funcio- 
nando desde tiempo atrás la Compañía Francesa de Cables 
Telegráficos ocasiona considerables perjuicios á nuestro 
comercio con el retardo en sus comunicaciones telegráfi- 
cas, perjuicios éstos que no sólo hieren directamente nues- 
tros propios intereses, sino que también afectan los intere- 
ses generales del país, pues la mayor parte de las veces 
se dejan de hacer importantes negociaciones para la ex- 
portación por no conocerse oportunamente los precios á 
que se cotizan en los mercados de Europa y los Estados 
Unidos nuestros principales frutos exportables. Tal ha 
acontecido últimamente, ciudadano Ministro, con el café 
cuya alza en el precio no ha podido aprovecharse satisfac- 
toriamente debido al considerable retardo que están su- 
friendo las comunicaciones telegráficas. 

Fundadamente creemos que la causa principal que 
origina esta tardanza en los despachos telegráficos es que 
la Compañía hace uso de la línea terrestre en Santo Do- 
mingo, lo que dá por resultado que la comunicación se 
interrumpe á cada momento con ocasión de los disturbios 
políticos que á menudo se suscitan en esa República. 

Hemos visto que con el propósito de evitar que 
continúen las irregularidades que dejamos anotadas, 
el Ejecutivo Nacional ha ocurrido á los Tribunales 
competentes del país, demandando á la compañía de 
Cables Submarinos por la resolución de su contrato; 
Y nosotros aplaudimos esa medida que tiende á acabar 



— 39 -■ 

CON LOS GRAVES INCONVENIENTES QUE EL ACTUAL SERVICIO 
DE SU LÍNEA ACARREA PARA EL PÚBLICO Y EL COMERCIO 
ESPECIALMENTE. 

Nos lisonjeamos en creer que el Ejecutivo Nacional 
no omitirá esfuerzos para dejar remediados cuanto antes 
los males apuntados dictando todas las providencias que 
sean del caso. 

Es justicia que pedimos en Caracas, á treinta de di- 
ciembre de mil novecientos tres. 

Blohm & C", H. L. Boulton & C% Invernizio & Sou- 
chon, Brasch & Romer, Perrenoud y Beiner, Gr. Valentiner 
& C :l , Santana Hermanos & C a , Travieso Hermanos, Jacob- 
son Travieso & C a , Boggio Yanes & C a , O. Becker & C > 
Sucesores, Paúl & C-, Becker Brun & C% Stolk Hermanos, 
Eraso Hermanos, Santana & C a Sucesores, Scholtz & Mar- 
turet, G, Vollmer, E. Franklin & C a , Eduardo y Antonio 
Santana A., Volcán Hermanos, Santiago Sosa & O'. 1 , Kui- 
pers Perret & C a , Juan Bautista Egaña, Manuel Salvador 
Sierra, D. Ritz a Porta, Ramón Báez & C : \ J. Roversi, 
Wiese & C a , Braun & C a , Rivas Fenshon & C u . N. Braun 
& C% Rohl & C a , G. Tirado & C a , por el Banco Caracas, 
Luis A. ('astillo, Lander & Wannoni, Juan Pablo Pérez, 
Reyna, Rivas & Francia, J. J. Landaeta, Antonio J. Her- 
nández, Alejo T. Lozada & C :l , J. L Gorrondona, Luis Gue- 
vara & C :l , Julián Vera León & C% Charles Rohl & C a , 
Carlos Zuloaga, Izaguirre Planchart & C?, Gutiérrez López 
& C'}, Nicolás Gavotti, L. Benarroch, Mendoza & C : -', Ro- 
dríguez España & C :l , G. Olivo & C il , R. Minios, Benatar & 
Bendelac, Felipe S. de Montemayor, Juan Manuel Díaz tt 
C% H. Thielen & C a , Michel de Lemos & C^, Chaumer & 
C :l , David T. Pardo, J. Boccardo & C il . Por el Banco de 
Venezuela, Adolfo Herrera, Secretario. 



— 4o — 

Cámara de Comercio. — Maracaibo. — Presidencia. — Mara- 
caibo: 30 de marzo de 1904. 

Ciudadano Ministro de Fomento del Ejecutivo Federal. 

Caracas. 

La Cámara de Comercio que representa los intereses 
del gremio en esta plaza, inquirió de la muy respetable de 
Caracas, las gestiones que debieran emprenderse conjun- 
ta ó separadamente para poner término á las irregularida- 
des que se suceden en el servicio del Cable Francés. Gra- 
ves perjuicios sufre el comercio con tales irregularidades 
y de ello podrían presentarse pruebas irrefutables atendi- 
da la circunstancia de que el comercio de esta plaza en mu- 
chas de sus transacciones, especialmente las de café, está 
pendiente de una comunicación rápida con los Estados 
Unidos del Norte y con Europa. Pero como la Cámara de 
Comercio de Caracas nos informó desde enero 15 del año 
en curso del resultado de su iniciativa al dirigirse al Go- 
bierno Federal, al mismo tiempo que todo el comercio de 
aquella plaza presentó su protesta sobre el mismo asunto 
y nos enteró además de la respuesta de usted anunciando 
haberse pedido la rescisión del contrato celebrado con la 
Compañía Francesa de Cables por falta de cumplimien- 
to en algunos de sus compromisos, es la oportunidad de 
elevar también nuestra voz de protesta ante el Ejecutivo 
Federal, por el digno órgano de usted, por las irregulari- 
dades enunciadas y que subsisten aún, no sin manifestar á 
usted que este Instituto considera la medida tomada por 
el Gobierno como conveniente á los intereses generales del 
Comercio y la aplaude y aprueba por los saludables efectos 
que se derivan indudablemente de su aplicación. Así me 
permito manifestarlo á usted en nombre del Instituto que 
represento en estos momentos. Aprovecho esta ocasión 
para ofrecer al ciudadano Ministro el testimonio de respe- 
tuosa consideración con que me suscribo, 

Muy atento S, S. 

El Vice- Presiden te, 

Juan Dall'Orso. 

{/í/ Constitucional N 1 ? 141 8, de 8 de setiembre de 1905). 



Arreglo provisional con la Compañía del Cable Francés. 



Tenemos el gusto de llevar á conocimiento de nues- 
tros lectores, que el asunto pendiente entre el Gobierno 
Nacional y la Compañía del Cable Francés, ha venido á 
un arreglo provisional, mientras llega á Caracas un re- 
presentante de dicha Compañía; que saldrá de París pró- 
ximamente. 

Por los párrafos de los cables que pasamos á insertar, 
recibidos y contestados por el señor General Emilio Vi- 
cente Valarino, Director de los Telégrafos y Teléfonos 
Nacionales, se apreciará, poco más ó menos, el carácter 
provisional de dicho arreglo. 

La contestación del General Valarino, ya trasmitida 
á París, como se verá por su texto, ha sido dada con la 
debida aprobación del señor Presidente Constitucional de 
la República. 

Hé aquí ahora los párrafos culminantes de los cables 
á que nos referimos: 

Caracas : 30 de setiembre de IDO"). 

General Castro. 

Miraflores. 

Acabo de recibir el siguiente cablegrama : 

" París, 30. — General Valarino. — Caracas. — Tengo el 
placer de participarle que el señor Jéramec, Presidente 
de la Compañía de los Cables, me aut oriza para informar 
á usted, que hoy telegrafía á Jaccoux, dándole de nuevo 
poderes para declarar al Gobierno por escrito, que con- 



— 4 2 — 

viene en la cerrada de todas las Oficinas del Cable, excepto 
la de La Guaira, donde habrá un Fiscal ; cobrarse un bolí- 
var por palabra sobre todos los cables que lleguen ó sal- 
gan de La Guaira, para las noticias internacionales ; y 
tomar disposiciones para el servicio de Porlamar, y una 
reducción de un cincuenta por ciento sobre los cables del 
Gobierno. 

Esto es un arreglo provisorio que he conseguido, has- 
ta que llegue allá conmigo el señor Bousquet. 

Saldremos de aquí con el señor Bousquet y demás de- 
legados, á más tardar, el 14 de octubre. 

Saludos respetuosos para el señor Presidente Castro. — 
Madueño." 

Su amigo, 

VALARINO.' r 



Caracas: 30 de setiembre de 1905. 

Señor Madueño. 

París. 

Recibido. 

Presidente Castróme ordena decir á usted queda acep- 
tado convenio provisional. 

Lo espera en breve su amigo, 

Valarino. 

{El Constitucional N? 1.436, de 2 de octubre de 1905).. 



PRENSA PARISIENSE 



UN ARTICULO DE " UE TEMPS " 



De la información cablegráfica que recibimos por vía 
Macuro, recogemos el siguiente despacho: 

"París, 22 de setiembre. 

"Le Temps" de esta tarde, publica un editorial, re- 
presentando el sentimiento oficial sobre el asunto Vene- 
zuela. 

En él se dice que se le ha ordenado d M. Taigni, insis- 
ta en que Venezuela retire la ofensiva negativa de tratar 
con él. 

Caso de que el Presidente Castro, retire la ofensa y 
dé una satisfacción, entonces las 'negociaciones continua- 
rán . 

Si Venezuela no acepta, será indiscreto romper 'inme- 
diatamente las relaciones diplomáticas, con el retiro de 
AL Taigni, puesto que tal paso dejaría sin protección los- 
intereses franceses. 

El mejor camino sería que Francia y los Estados Uni- 
dos hicieran una demostración naval, igual á la en que 
tomaron parte la Gran Bretaña, Alemania é Italia ". 

Por la publicación que insertamos, referente al comen- 
tario hecho por El Tiempo, de París, respecto al asunto 
pendiente, en la actualidad, entre Venezuela y Francia, 
por los sucesos relativos á la Compañía del Cable, llegamos 



— 44 — 

■ al conocimiento, por el cual hemos de deducir, que el refe- 
rido diario francés, ó está muy mal informado de los asun- 
tos, ó tiene muy poca seriedad para tratarlos. 

A ser cierta la publicación que dejamos recogida y 
que nos trasmite el Cable, la interpretación, que pudiera 
dársele, vendría en desdoro del Gobierno, cuya política se 
dice representar en la Prensa. 

No de otro modo puede tener explicación el párrafo 
en que asienta que el mejor camino sería que Francia y los 
Estados Unidos hicieran una demostración naval. 

De modo que, por el criterio del periódico aludido, 
podría deducirse, ó que Francia no tiene razón en el asun- 
to que se debate, referente á la Compañía del Cable, ó que 
para probar la razón de su sinrazón, tiene que invitar á 
los Estados Unidos á terciar en el debate. 

Se nos ocurre otra pregunta, que hacemos á El Tiem- 
po, de París. 

Suponiendo razonable esa demostración naval, que él 
cree posible, ¿por qué deduce que siendo el motivo de la 
controversia con Francia, habrían de venir ligada á ésta, 
los Estados Unidos del Norte? 

El asunto Cable Francés, — y es de lamentar que esto 
no lo sepa el periódico parisiense, — ha sido debatido ante 
los Tribunales de la República, con toda la libertad, garan- 
tías y derechos que las leyes ponen siempre á disposición 
de las partes, en todo litigio judicial. 

Nuestro más alto Tribunal ha dado su fallo; lo sabe 
todo el mundo, pasando, pues, á autoridad de cosa juzga- 
da, el debatido incidente; á menos que El Tiempo, de Pa- 
rís, quiera que Francia y los Estados Unidos, vengan á 
arrebatarle á Venezuela, por la fuerza, lo que el derecho 
le niega á la Compañía del Cable Francés, que es igual á 
pretender arrebatarle á la República su soberanía y su in- 
dependencia. 

Si el aparente motivo, en que quiere fundarse el perió- 
dico francés, para pretender unir la acción de los Estados 
Unidos con el Gobierno de Francia, es el asunto de la Ber- 
múdez, también pasado á la categoría ya de cosa juzgada, 



— 45 — 

hemos de repetir que el diario aludido continúa muy mal 
informado, pues no debiera olvidar que la Compañía New 
York Bermúdez, al igual de la del Cable, ha sido condena- 
da porque no cumplieron sus contratos; porque tomaron 
parte en la guerra que azotó á Venezuela, que tantas lá- 
grimas, sangre y sacrificios costó á la Nación, siendo todos 
estos detalles del dominio público, por el fallo de nuestro 
alto Tribunal, publicado oportunamente para conocimien- 
to de todos. 

A fuer de periodistas amantes del sentimiento que 
corresponde á la justicia y de la honradez que debe guiar 
siempre las inspiraciones de la Prensa, vemos con pena, 
que siendo el periodismo el llamado á regularizar con su 
prédica la buena marcha de las naciones y de los pueblos, 
orientando el derrotero de la opinión, en las prácticas del 
bien, á la sombra de la razón, de la justicia y del derecho, 
se constituya en alarmista propagadora de mala fe, ati- 
zando los pueblos al horror, á la matanza y al desastre, 
como si este fuera el recurso único que la civilización 
presenta, con menoscabo del decoro y de la dignidad de 
las naciones y de los hombres. 

¿De dónde, pues, deduce El Tiempo, de París, que el 
Presidente de Venezuela, deba retirar su contraprotesta, 
para que ello constituya una satisfacción, que el Go- 
bierno Venezolano debe dar al Francés? 

¿No daría mayor autoridad al Redactor de El Tiempo, 
de París, que para tratar asuntos como el que motiva el 
presente editorial, contestación á sus declaraciones, estu- 
diara antes los hechos y el verdadero carácter del pro- 
ceso para que pudiera darse cuenta, á cabalidad, de quien 
ha sido y es el verdadero ofendido y dónde está el per- 
juicio cierto, entre Venezuela y la Compañía del Cable 
Francés y entre Venezuela y la Compañía de Asfalto? 

Si tal hiciera no se expondría á caer en flagrantes 
contradicciones, violando lo que se debe á la verdad de los 
sucesos, y por virtud de lo cual se expone todo publicista 
á caer de lleno ó en el seno de la injusticia, que desauto- 
riza, ó en el del ridículo, que quita á la elocuencia ele la 
exposición doctrinaria, sumas hermoso atributo: el apos- 
t olado de las ideas. 



— 4 6 — 

Si El Tiempo, de ¿París, en lugar de darse á aprecia- 
ciones destempladas, aconsejara á su Gobierno hiciera lo 
que en ocasión idéntica y con muy buen pensar, hizo el 
de los Estados Unidos, mandando á Caracas un francés de 
pura sangre, patriota y justo, á investigar la verdad de 
los hechos y de las cosas, quizás y sin quizás habría hecho 
una buena obra y una buena propaganda. 

Apelar á las soluciones de la fuerza, como aconseja, 
es caer en el ridículo como dejamos dicho arriba, pues las 
naciones no son verdaderamente fuertes, sino por su de- 
recho que es razón y razón que es fuerza á la vez. 

Nada más por hoy. 

¡El Constitucional N? 1.443, de IO de octubre de 1905.) 



EL ARTICULO DE "LE TEMPS" 



LA RAZÓN DE VENEZUELA 



APRECIACIONES DE UN PERIODISTA EXTRANJERO 



Nos es grato traer á las columnas de este Diario, la 
carta que hemos recibido y que pasamos á insertar. 

Ella está autorizada por la firma de nuestro distin- 
guido colega, el señor Hy. N. Hall, Director propietario de 
The Pioneer, diario que se publica en la vecina isla inglesa 
de Trinidad. 

La carta en referencia la hemos traducido al castella- 
no, porque el sentido de ella es revelador de un gran fondo 
de verdad que debe saberse: y es el desconocimiento de 
nuestros asuntos y por consiguiente la ignorancia con que 
son tratados generalmente en el exterior: 

Caracas: 11 de octubre de 1905. 

Al señor Gumersindo Rivas, Director de "El Constitu- 
cional." 

Mi querido colega y amigo: 

En el excelente artículo que usted ha publicado ayer 
mañana sobre la manera que tiene Le Temps de considerar 
la cuestión del Cable, usted dice, con justa razón, que ese 
periódico está ó muy mal informado de este asunto, ó 
tiene muy poca seriedad para tratarlo. Yo no he visto el 
artículo en cuestión y tengo poca confianza en el resumen 
telegráfico redactado en New York por "The West India 
& Panamá Telegraph Company" que se ha mostrado siem- 



— 48 — 

pre muy hostil á Venezuela; pero admitiendo que el sen- 
tido del artículo haya sido fielmente reproducido en ese 
telegrama, usted puede dar por cierta la buena fe del 
Temps. No hay en Francia periódico más serio y su ar- 
tículo no es sino una prueba de que en el extranjero no se 
conoce la verdad sobre Venezuela. 

No solamente el público está ignorante en absoluto de 
las condiciones políticas y económicas de este país, sino 
que aun en los centros habitualmente mejor informados,, 
se hacen una idea completamente errónea de ellas. 

Personalmente yo debo confesar que llegado aquí, he 
sido sorprendido en extremo al conocer el país tal como es. 

En cuanto á la cuestión del Cable, los periódicos, como 
también la gran mayoría de los hombres políticos franceses, 
no saben sino lo que la Compañía ha querido decirles. 

Por tales razones, los representantes más. autorizados 
de la prensa francesa, han podido gritar de buena fe que 
hubo denegación de justicia y reclamado una intervención 
diplomática. 

Si la verdad pura fuera conocida en París, ningún pe- 
riódico serio se atrevería á pedir á Francia de entenderse 
con los Estados Unidos, para arrebatar á Venezuela, por 
la fuerza, lo que el derecho le niega á los antiguos conce- 
sionarios del Cable. 

No debe olvidarse, que en el extranjero no se conoce 
sino muy vagamente las leyes venezolanas y que se ignora 
totalmente el valor intrínseco de los hombres encargados 
de administrarlas. 

Esto es lo que explica en parte, que interesados poco 
escrupulosos, hayan podido hacer creer en denegación de 
justicia, despertando las susceptibilidades patrióticas, y casi 
logrado transformar un asunto puramente particular y 
comercial, en una cuestión política é internacional. 

Crea, mi querido colega y amigo, en los mejores sen- 
timientos de cordialidad de 

Henry N. Hall. 

{El Constitucional N? 1.445, de I2 de octubre de 1905). 



a 



i ES FALSO O ES CIERTO ? 



Tenemos conocimiento, por rumores que hasta noso- 
tros llegan, de que el señor Taigny, Encargado de Nego- 
cios de Francia en Venezuela, propala la especie de no ser 
cierto que la Dirección del Cable en París, autorizara al 
señor Madueño, para proponer al Gobierno de la Repúbli- 
ca, por órgano del señor Valarino, Director de los Telégra- 
fos Nacionales, lo que conoce ya el público, por haber sido 
publicado en la edición de este Diario, de fecha 2 del pre- 
sente octubre, proposición que fue aceptada por el Gobier- 
no al señor Madueño y trasmitida á París por el mismo 
señor Valarino, con la misma fecha 30 de setiembre, del 
cable recibido. 

Para dar sanción de verdad y de autoridad al despa- 
cho del señor Madueño, puesto á nombre del señor Jéra- 
mec, Presidente de la Compañía del Cable Francés, basta- 
rá comprender, que hace hoy doce días fue publicado el 
referido despacho, conocido por la Dirección del Cable, en 
París, desde el mismo día de su publicación; sin que hasta 
la fecha haya sido desmentido, con la protesta del señor 
Presidente de los Cables. 

Aunque el comentario precedente, por sí solo desvir- 
túa el rumor á que hacemos referencia, hemos de de- 
cir más. 

El cable del 30 del señor Madueño, que motiva este 

4 



comentario, es una ratificación solemne de un cable ante- 
rior, de fecha 15 de setiembre, acerca del mismo asunto y 
con la misma índole de las proposiciones hechas,, que fue reci- 
bido por el señor Valarino, con nota oficial del señor Jac- 
coux, actual encargado de la Oficina de Caracas, cumplien- 
do órdenes de la Dirección General de París. 

Quedan, pues, las cosas en su lugar y probado que el 
Gobierno de la Restauración ajusta todos sus actos al im- 
perio de la verdad y á la verdad de los hechos. 

{El Constitucional N? 1.447, de 14 de octubre de 1905). 



EL CABLE FRANCÉS 



(exposición de j. e. sauvage) 

POR LA VERDAD 

I 

En carta publicada en El Constitucional de ayer, un 
periodista inglés sitúa la cuestión del Cable Francés en su 
verdadero terreno. Aprecio esta opinión de un extranje- 
ro como absolutamente desinteresada. En efecto : Mr. 
Henry N. Hall, sin contemplación alguna á los Administra- 
dores de la Compañía Francesa, dice de paso duras verdades 
á una empresa americana competidora, acusada anterior- 
mente de la pretensión de sustituirse en Venezuela á la 
Compañía Francesa de Cables Telegráficos. Y esta cons- 
tatación me facilita el modo de hacer oir á mi Gobierno, 
engañado por las tenebrosas maquinaciones fraguadas en 
la casa número 38 de la Avenida de la Opera, el lenguaje 
de la justicia y la verdad. 

" Transformar una cuestión de orden puramente co- 
mercial en asunto político é internacional," tal ha sido el 
propósito de los Administradores de la Compañía France- 
sa para ver de salvar de esta manera su situación 'personal 
seriamente comprometida á causa de sus maquinaciones. 
Ya desde los últimos meses de marzo y abril últimos, altos 
funcionarios de la Compañía habían logrado por medio 
de entrevistas hábilmente celebradas, y de la publicación 



— 52 — 

de noticias tan alarmantes como falaces, sorprender la 
buena fe de la prensa parisiense. Para esta época, y 
cuando los Tribunales de Caracas aún no habían pronun- 
ciado su fallo definitivo, los mencionados personajes hacían 
divulgar por los diarios parisienses que el General Castro 
había cortado los cables y adueñádose de los bienes de la 
Compañía, y que la vida de los empleados de ésta no tenía 
seguridad. Por espacio de quince días la prensa francesa 
se llenó de estas noticias sensacionales. 

Pero el Gobierno francés no cayó en la trampa, y pro- 
curó examinar la cuestión con la sangre fría y digna sere- 
nidad que son el atributo de los Gobiernos justos y fuertes. 
Así fue como la intervención que pretendieron provocar 
los filibusteros de la Avenida de la Opera, dejó de ser an- 
tes de ser. Los Administradores de la Compañía fracasa- 
ron lastimosamente. La prensa comenzó luego á retrac- 
tarse. 

Un diario francés, cuyo patriotismo, valor y dignidad 
no pueden ser puestos en tela de juicio, — me refiero á La 
Libre Parole, — llegó hasta publicar varios artículos tan 
enérgicos como sensatos. 

" Nada tan característico — cfecía el expresado diario 
en su edición del 22 de marzo — como nuestra actitud en 
el conflicto actual. Venezuela es una República indepen- 
diente : nosotros no hemos tenido ni la precaución de dar 
conocimiento de nuestras intenciones á los Estados Uni- 
dos. El primer efecto de nuestra intervención es el re- 
conocimiento por nosotros de la Doctrina de Monroe, la 
aceptación de la hegemonía de los Estados Unidos en todo 
el Continente americano. Tal intervención nos reserva 
aún otras sorpresas, á ser cierto que la Compañía ha hecho 
todo para provocar el conflicto." 

El 23 del propio mes decía el mismo diario : 

" Castro tendría en sus manos las pruebas de numero- 
sos servicios prestados á los revolucionarios por esta Com- 
pañía Telegráfica. ¿ Conoce nuestro Gobierno estos hechos 
por los cuales la Compañía habría sido llamada á juicio 
ante los Tribunales ? Antes de toda intervención, impor- 
ta á nuestro buen nombre que por medio de una indagación 
se establezca primero la verdad de las cosas. Al ponerse 



— 53 — 

en claro tales hechos, se verá que la causa de la Compañía 
de Cables no vale los huesos de uno solo de nuestros bra- 
vos marinos." 

El 30 del mismo mes, el expresado diario volvía así á 
la carga: 

"Hasta el 22 de marzo último, los diarios estaban lle- 
nos de telegramas sensacionales: nuestro artículo del 23 
parece haber calmado el ardor belicoso de la Compañía de 
Cables, que desde entonces guarda absoluto silencio. 
Conviene observar que esta Compañía, dueña de las comu- 
nicaciones telegráficas, dirige á su gusto la opinión en el 
conflicto en que está interesada.'" 

Finalmente, el 6 de abril, dice el citado periódico: 

"Una vez más estamos dispuestos á aprobar las inter- 
venciones enérgicas de nuestro Gobierno; pero es necesa- 
rio que él se presente con las manos limpias delante de 
los que menosprecian nuestro poderío. Si nuestra influen- 
cia hubiese estado comprometida en Venezuela, ello hu- 
biera sido efecto de los zurdos procederes de la Compañía 
de Cables. Por lo demás, ya hemos visto que se trata de 
la influencia personal de esta Empresa, y de ninguna ma- 
nera de nuestra influencia nacional. Que el Gobierno 
cese, pues, de hacerse solidario con la Compañía: que no 
le permita más comprometer la responsabilidad nacional 
en una campaña de noticias falsas y exageradas." 

Aunque obligados por la prudencia á guardar silen- 
cio, los Administradores de la Compañía no se han dado por 
vencidos. Lo que no han logrado provocar sirviéndose de 
los diarios, siguen gestionándolo en las sombras. Hace 
seis meses que vienen engañando á todo el mundo: así al 
Gobierno francés y al G obierno venezolano tanto como á 
los accionistas. Por medio de falsas noticias han hecho 
aparecer al Gobierno venezolano como enemigo de todas 
las empresas establecidas en su territorio. Los telegramas 
más arteros han sido esta vez divulgados hábilmente. Las 
declaraciones, los actos políticos del Ejecutivo han sido 
presentados en forma anodina, pero con reticencias mal 
intencionadas; y hoy en día se dice por lo bajo que la 
Compañía ha logrado al fin lo que en vano había procu- 
rado alcanzar en abril último: el apoyo del Gobierno fran- 



— 54 — 

cés. Poseedora de las comunicaciones telegráficas, la Com- 
pañía puede fácilmente dirigir el movimiento de la opinión 
pública, es decir, dar á los acontecimientos el aspecto que 
juzgue útil á sus tenebrosas maquinaciones. El telégrafo 
es un instrumento temible en manos de gentes de mala 
fé. Además, de cualquier modo que se haga uso de él, 
siempre constituye para quien lo posee una arma de pri- 
mer orden. Un nombre de Estado francés, M. Constant, 
declaró á propósito de los sucesos boulangeristas, y alu- 
diendo á los partidarios del famoso general: Ellos tienen 
el ejército, pero yo tengo el telégrafo. 

Francés, y al menos tan buen patriota como los Ad- 
ministradores de la Compañía de Cables, debo decir muy 
en alto en este Diario que yo no vacilaría un segundo en 
volverme contra los numerosos amigos que tengo aquí, si 
pensase que en ello va el honor del pabellón francés, si 
creyese un solo instante que el Gobierno de Caracas abri- 
gara sentimientos hostiles contra mi país. Pero yo no veo 
aquí sino simpatías por Francia: comunidad de educación 
y mentalidad con ella. Y no advierto en este momento otra 
cosa que una diferencia de orden puramente comercial, 
provocada y agravada por los directores de mala f é de una 
empresa simpática en sí misma á este país de raza latina. 

Y para mí que conozco á fondo la cuestión, es claro 
que el Gobierno francés es víctima, lo mismo que el de 
Caracas, de las arterías de algunos filibusteros de la finan- 
za. Voy todavía más lejos: considero la Compañía de Ca- 
bles digna de interés. Es una industria nacional francesa. 
Y si el Gobierno de Caracas tuviera la intención de despo- 
jarla, sería el primero en ocurrir á su defensa, á la cual 
aportaría el conocimiento exacto que tengo de la cuestión. 
Pero aquí no se trata de ningún modo de intereses france- 
ses puestos en peligro por parte de Venezuela. Estamos en 
presencia de intereses franceses, de la dignidad nacional 
sobre todo, comprometidos por algunos administradores 
poco escrupulosos y decididos á todo, á trueque de salvar 
sus situaciones personales. Y nada me impedirá decir la 
verdad á los hombres de buena fé. 

Es necesario que los venezolanos tanto como mis com- 
patriotas, conozcan las punibles maquinaciones que están á 
punto de provocar hoy un grave conflicto. Es necesario que 



todo el mundo .sepa que la Compañía ó más bien los Admi- 
nistradores en cuestión juegan una doble partida en este 
momento al hacer creer que son partidarios de un arreglo, 
al propio tiempo que trabajan solapadamente para que el 
Gobierno francés les prohiba firmar este arreglo. 

Las maquinaciones de este género han sido siempre el 
privilegio de esta desgraciada Compañía de Cables. Ellas 
son la obra de algunos administradores que se han adueña- 
do de la Compañía desde su fundación, y poco á poco la 
llevan á la ruina y tal vez al completo hundimiento de su 
reputación comercial. 

Demostraré con el apoyo de documentos, que los actos 
ejecutados en Venezuela en 1902, no son sino una repeti- 
ción de aquellos que dichos administradores han cometido 
en todas partes en que la Compañía está establecida. Ha- 
blaré de la República Dominicana, de Cuba y de Puerto 
Rico, en la época de la guerra hispano-americana, y de 
Martinica y Guadalupe, en la época de las disensiones po- 
líticas locales de estas dos colonias francesas. 

Espero que mi voz será oída antes que sucedan cosas 
irreparables. 

Cuento firmemente con que mi Gobierno hará una in- 
dagación minuciosa acerca de los actos de los Administra- 
dores de la Compañía. Por mi parte le ofrezco reintegrar- 
me inmediatamente á Francia y presentarle toda la docu- 
mentación de los actos que censuro á ciertos altos funcio- 
narios de la Avenida de la Opera, si por fin quiere oírseme: 
si no han de sellárseme los labios como en el mes de abril 
■último. 

II 

He dicho ya que Venezuela no era la única que sufría 
con los procedimientos de la Compañía de Cables, ó más 
bien de sus Administradores. Una vez por todas he de 
advertir al público que siempre que cito la Compañía 
Francesa de Cables Telegráficos, me refiero no á la Empresa 
misma, que es interesante bajo todo punto de vista, sino 
al grupo de Administradores que se han adueñado de ella 
y adoptado procedimientos de explotación contrarios á la 
probidad comercial. 



- 56 - 

Antes de pasar á los ejemplos, expondré rápidamente- 
el sistema de explotación de la Compañía de Cables puesto 
en práctica donde quiera que está establecida. 

Preséntase ella en un país cualquiera con sus porta- 
folios llenos de promesas y de proyectos más ó menos es- 
tudiados. Pronto obtiene concesiones ventajosas: casi 
siempre monopolios. Pero poco á poco su mal servicio y 
su mala fé le concitan la desconfianza de los gobiernos y 
del comercio y dan lugar á que se le hagan justas recon- 
venciones. La continuación del servicio irregular hace 
que las reconvenciones se cambien en amenazas. Enton- 
ces la Compañía, al sentir que el terreno le falta, se vuelve 
hacia los descontentos (siempre los hay en todos los paí- 
ses). De este modo se halla, pues, llevada por fuerza de 
los sucesos á las filas de la oposición. Si es una colonia 
francesa, la Compañía espera obtener del nuevo candidato, 
que ella prohija casi abiertamente y sostiene con la ayuda 
del servicio gratuito de sus cables, el olvido de lo pasado 
y los aumentos de subvención. En los países extranjeros,, 
el Jefe revolucionario le hace promesas análogas mediante 
el apoyo estratégico de sus líneas submarinas. Esta acti- 
tud que ha venido á ser un verdadero programa, puede 
sintetizarse en esta fórmula: cooperar al cambio de las 
situaciones establecidas para pescar en rio revuelto. 

Afeamos ahora los manejos de la Compañía en la isla 
de Martinica: 

Se estableció ella en esta colonia francesa en virtud 
de un contrato celebrado el 20 de marzo de 1890 con el 
Ministro de Colonias y ratificado por el Consejo General 
de Fort de France con el aditamento de una subvención de 
frs. 50.000 anuales. Hasta aquella fecha la colonia daba 
esta subvención auna Compañía inglesa, la " West India." 
Los 50.000 francos fueron retirados á dicha Compañía para 
dárselos á los franceses. Martinica, bien que satisfecha 
de los servicios de la "West India," procedió de esta mane- 
ra con el fin patriótico de proteger una empresa nacional, 
pero no tuvo por qué felicitarse de su generosidad. 

Para 1894 el Consejo General de Fort de France se 
quejaba del servicio de la Compañía Francesa. En sesión 
pública de 7 de diciembre de dicho año, un miembro de la 



— 57 — 

Asamblea pidió que la Compañía se organizase seriamente" 
Otro consejero general le reprochó que no aseguraba un 
servicio enteramente francés. De modo que después de 
cuatro años la Compañía no había logrado satisfacer á 
Martinica! Ella no estaba organizada seriamente. El 
servicio por el cual se le pagaban 50.000 francos no se 
hacía sino con la ayuda de la misma Compañía West India, 
á la cual la empresa francesa enviaba los telegramas á 
Guadalupe y á Santiago de Cuba. 

En los años de 1895 y 1896 se le hicieron por el Con- 
sejo General las mismas reconvenciones, expresadas sin- 
embargo sin mayor acritud y seguidas del pago de la sub- 
vención. 

No obstante, en 1897 el conflicto tomó un carácter más 
agudo. En esta época la Compañía se negó á aceptar el 
papel moneda del Banco de Martinica, corriente en la co- 
lonia, y exigió el pago de los telegramas en oro ó en bille- 
tes del Banco de Francia, ó en defecto de ello, una prima 
de 8 á 10 por ciento si el pago se efectuaba en papel mo- 
neda. En la sesión del 17 de diciembre el Consejo Gene- 
ral sancionó un Acuerdo por el cual se suspendió el pago 
de la subvención de 50.000 francos, mientras la Compañía 
no aceptase el numerario del país. Pero gracias á sus re- 
laciones en Francia, la Compañía obtuvo por medio de su 
Oficina principal de París, el pago de los 50.000 francos en 
cuestión. 

En 1898 el Consejo General de Martinica dictó un 
Acuerdo semejante con igual resultado: la Compañía co- 
bró la suma en París. Pero en este mismo año se practi- 
caron elecciones legislativas. La Compañía emprendió 
una campaña contra la mayoría política que le había acor- 
dado una subvención en 1X90! Su candidato se benefició 
de sus líneas telegráficas. Este no se movió de París, pero 
gracias á los servicios gratuitos que le prestaba la Compa- 
ñía de Cables, pudo estar día por día y hora por hora en 
comunicación con sus amigos de Martinica, recibiendo ó 
trasmitiendo hasta mil palabras por día y habiendo sido 
elegido definitivamente!. . . . 

El servicio no mejoró por ello. El conflicto local, á 
pesar de la elección de un diputado amigo de la Compañía. 



se hizo más y más agudo. En diciembre de 1902, el Minis- 
tro de las Colonias, movido por las repetidas quejas y la 
insistencia del Consejo General, se decidió á tomar medi- 
das contra la Compañía, y escribió á ésta la carta siguien- 
te, de la cual se dirigió una copia á la Asamblea de Marti- 
nica: 

"El primer semestre de la subvención anual le ha sido 
pagado á ustedes, pero el segundo será retenido si no 
hacen esfuerzos serios para restablecer las comunica- 
ciones." 

Para aquel momento hacía seis meses que Martinica 
estaba sin comunicación con la Metrópoli! 

El 3 de setiembre de 1903 hubo en el Consejo General 
una discusión desagradable para la Compañía. En ella se 
le dijeron las más duras verdades. Para entonces sus lí- 
neas todavía se hallaban interrumpidas. Y para asegu- 
rar su servicio la Compañía había establecido un tráfico 
de goletas entre Fort de France y Santa Lucía, estación 
de West India. En Santa Lucía se entregaban los tele- 
gramas á la Compañía inglesa y ésta los hacía llegar á 
Europa por medio de sus líneas. Ahora bien, para estu- 
pefacción general, en esta famosa sesión del 3 de setiem- 
bre de 1903, un consejero general se puso de pies y anun- 
ció que la Compañía había presentado á la Colonia la cuen- 
ta del servicio de Fort de France á Santa Lucía! Esta 
cuenta montaba á cerca de 15.000 francos. Tal hecho 
produjo un grito general de indignación en la Asamblea. 
Por la unanimidad de los votos de sus miembros presen- 
tes, el Consejo General sancionó inmediatamente el si- 
guiente Acuerdo: 

" En vista del artículo 5'.' del contrato de 27 de febrero 
de 1897, el Consejo resuelve que la subvención de 50.000 
francos no le sea pagada á la Compañía en el presente 
año, á causa de la imposibilidad en que ella se encuentra 
de asegurar el servicio telegráfico. El Consejo encarga 
al Gobernador de avisar esta decisión al Ministro de las 
Colonias." 

El Consejo decretó en seguidas, por dos votos menos 
para la unanimidad, la reducción para lo sucesivo á 25.000 
francos de la subvención anual de 50.000 francos. (Ex- 



— 59 — 

tractos del Diario Oficial de Martinica. — Fort de France: 
Biblioteca Schoelcher y Archivos del Consejo General. 
París: Biblioteca de la Oficina Colonial y Archivos del 
Ministerio de las Colonias). 

En Guadalupe se repetían las mismas discusiones. 
También allí la Compañía pregonaba públicamente su des- 
confianza en las emisiones de papel del Banco Oficial de 
la Colonia, su desprecio por los intereses del comercio. 
Pasado el año de 1899, el Gobierno de Guadalupe llamó á 
juicio á la Compañía ante los Tribunales. Condenada és- 
ta en todas las instancias, reclamó por denegación de jus- 
ticia y abrumó con sus protestas al Ministerio de las Co- 
lonias. También allí hizo ella en 1901 una campaña elec- 
toral de las más activas. En esa época su candidato gozó 
también de la franquicia de sus cables y fue elegido. Co- 
mo éste era un hombre inteligente, activo y enérgico, las 
dificultades que existían entre la Compañía y Guadalupe 
fueron arregladas en favor de la primera!!! 

En 1896 la Compañía halló el medio de engañar á los 
Estados Unidos del Norte, pero en esta ocasión fué tan 
lejos que sus víctimas se vieron en el caso de gritar. Era 
ésta la époea en que la Compañía había ofrecido á Vene- 
zuela (contrato del 23 de abril de 1895) tender una segun- 
da línea entre Nueva York y sus redes. Con tal propósi- 
to ella había pedido autorización al gobierno americano 
para tender un cable entre Cabo Haitiano y Nueva York. 
Tal autorización de poner pié en Nueva York le fue nega- 
da porque siendo extranjera la Compañía, su intromisión 
en el litoral americano se efectuaría con menoscabo de la 
industria americana de los cables submarinos. ¿Qué hizo 
entonces la Compañía para salvar la dificultad? Pues na- 
da menos que valerse de maniquíes de nacionalidad ame- 
ricana, y fundar al amparo de ellos la !< United States and 
Haity Telegraph and Cable Company," logrando así poner 
tranquilamente su línea de Nueva York á Cabo Haitiano. 
Pero el pastel fue descubierto luego, y el Gobierno ameri- 
cano llamó la Compañía ante los Tribunales. Véase por 
lo demás, en qué términos da la noticia un alto funciona- 
rio de la Compañía: 

" Nueva York, 3 setiembre, 1896. — Estamos demanda- 
dos ante los Tribunales y debemos comparecer ante ellos el 



— 6o — 

7 del corriente á responder del cargo de haber intentado 
poner subrepticiamente el cable, en complicidad con la 
Compañía del Cable de junción (United States and Haity 
etc.) y establecer así un monopolio perjudicial á los intere- 
ses del Gobierno y de los ciudadanos americanos. El li- 
belo de 25 páginas que he recibido, verdadera requisitoria 
muy exactamente documentada, establece con la mayor 
claridad el fundamento de la acusación; y si hubiera leyes 
para impedir esas cosas, nuestro asunto estaría en cla- 
ro. Afortunadamente no las hay, y espero que saldremos 
bien. La demanda ha sido intentada por el Procurador 
General." 

En este asunto, en efecto, la Compañía se aprovechó 
de una deficiencia del Código Civil americano. 

Vamos ahora á referir cosas más graves: los actos de 
piratería cometidos por la Compañía durante la guerra 
hispano-americana. 

III 

El año de 1888, la Compañía de Cables Telegráficos, 
llamada entonces "Sociedad de Telégrafos Submarinos", 
solicitó del Gobierno español autorización para poner un 
cable en Santiago de Cuba. Para esta época había en Cuba 
dos compañías inglesas: "la West India", establecida en 
Santiago desde 1871 y la "Cuba Submarina", desde 1875. 
Estas dos compañías que, sin tener el monopolio de las co- 
municaciones telegráficas, gozaban sin embargo de ciertos 
derechos otorgádosle por España, trataron de oponerse á 
la instalación de una compañía competidora; pero sus pro- 
testas no tuvieron efecto alguno. La "Sociedad de Telé- 
grafos Submarinos" obtuvo la concesión del gobierno de 
Madrid. 

Diez años más tarde, España tuvo que lamentar haber 
manifestado de una manera tan ostensible sus simpatías 
por la empresa francesa. Era el mes de julio de 1898. Es- 
paña estaba casi vencida. La flota de las Filipinas no exis- 
tía ya. La de Cervera había sido echada á pique en Cuba 
por el Almirante Sampson. Entretanto la escuadra ameri- 
cana sitiaba á San Juan de Puerto Rico, que resistía heroi- 
camente. Dos cables ingleses unían este puerto con Europa 



— 6l — 

y permitían á la guarnición mantenerse en comunicación 
con la metrópoli, tenerla al corriente del desaliento que 
ya comenzaba á manifestarse en el campo enemigo, so- 
licitar recursos y comunicarle, en fin, su bravura al gobier- 
no de Madrid. 

Las autoridades americanas trataron de cortar estos 
dos cables. Pero este era un trabajo técnico que requería 
una embarcación y una herramienta especiales. Instada á 
simular una interrupción, la Compañía poseedora de los 
cables no accedió á ello. ¿Y qué sucedió entonces? — ¿Hizo 
el Estado Mayor americano algunas ofertas reservadas á la 
Compañía francesa? Es muy probable. Bajo qué forma, es 
cosa que ignoro y no quiero saberla. Lo que sé solamente, 
y ello porque en este momento tengo á la vista los docu- 
mentos auténticos, es que el capitán del Pouyer Quertier, 
ocupado entonces en trabajos de sondaje en las costas ve- 
nezolanas, recibió por tres veces orden de zarpar sin dila- 
ción para San Thomas (50 millas de Puerto Rico) donde 
recibiría nuevas instrucciones. Estos tres telegramas alcan- 
zaron al capitán del vapor-cable en Guanta, Cumaná y 
Campano. El Pouyer-Quertier llegó á San Thomas en los 
primeros días de agosto. Allí recibió el primer telegrama 
en que se le ordenaba situarse en aguas de Puerto Rico y 
ponerse á la disposición del Almirante americano. Pedida 
por el capitán una explicación á la Dirección, ésta precisó 
sus instrucciones así: Ponerse á disposición de la escuadra 
americana para cortar el cable de San Juan. El capitán 
del Pouyer-Quertier contestó con altiva dignidad que "él 
tenía á honor pertenecer á la marina francesa y que el acto 
que se le ordenaba ejecutar bajo un pabellón neutral con- 
tra una nación amiga y desgraciada, constituía un acto de 
piratería, una verdadera infamia" ; y ofreció renunciar el 
mando del vapor inmediatamente. Ahora bien, ¿cree el lec- 
tor que después de tal lección, la Compañía se atrevió á 
insistir de nuevo, hablando al capitán de la importancia de 
la empresa y apelando á su adhesión á la Sociedad á cuyo 
servicio él estaba? El digno oficial ni siquiera se dio el tra- 
bajo de contestar. Después de hacer á su buque en San 
Thomas ciertas reparaciones urgentes, hizo rumbo al Havre 
con intención de lanzarle al rostro su renuncia á los Ad- 
ministradores de la Compañía. A su llegada al Havre, se le 



62 — 

depuso por telégrafo del mando del vapor. La Dirección 
se adelantó y hábilmente se desembarazó del capitán bajo 
el pretexto de incompatibilidad de carácter ! ! 

El oficial á que nos referimos vive todavía. Es un 
distinguido marino que manda actualmente uno de los 
más grandes vapores de una Compañía francesa de Trasa- 
tlánticos. 

No hablaremos más por hoy de las acciones semejan- 
tes cometidas por la Compañía durante el sitio de Santia- 
go. Hay también en San Thomas, durante la misma gue- 
rra, una historia de una estación telegráfica establecida 
clandestinamente y puesta al servicio de los repórters ame- 
ricanos que seguían en yate las operaciones del sitio de 
San Juan. La Compañía no tenía autorización para abrir 
en San Thomas una oficina telegráfica. La compañía in- 
glesa tenía el privilegio para ello y el Gobierno danés ha- 
bía prohibido formalmente á la francesa recibir telegra- 
mas. En un lugar aislado de la isla, á pocas millas de la 
ciudad, funcionaba toda la noche, pero únicamente la no- 
che, una estación telegráfica, á la que llegaban en botes 
los repórters americanos. Cuando se oía ruidos en la pla- 
ya, se apagaban las luces, se suspendía el funcionamiento 
de los aparejos del cable y se iba á reconocer si el intruso 
era un amigo, es decir, un periodista portador de largos y 
productivos telegramas, ó un enemigo, es decir, un agen- 
te del gobierno danés que venía á sorprender á la Compa- 
ñía en flagrante delito. 

Un detalle de una ironía cruel es el siguiente: mien- 
tras que la Compañía se activaba así contra ios desgra- 
ciados españoles, á la misma hora tal vez que daba la 
orden de cortar los cables de Puerto Rico, y se ocupaba 
en las costas de Cuba de poner en comunicación la escua- 
dra de Sampson con las tropas americanas de tierra, un 
alto funcionario de la Compañía se hallaba en Madrid en 
misión extraordinaria que tenía por objeto solicitar del 
gobierno español, dueño aún de la Isla de Cuba, una im- 
portante concesión de cables costaneros destinados, según 
aquél, á facilitar á los defensores de Cuba un sistema es- 
tratégico mucho más seguro que el de las compañías in- 
glesas!!! 

Veamos ahora otro detalle no menos triste: 



— 63 — 

En momentos en que esto sucedía, otro alto funciona- 
rio se ocupaba en Washington en obtener del gobierno 
americano (que él esperaba ver bien pronto dueño de Cuba) 
la misma concesión de cables costaneros. 

Finalmente — y esto es también de rigurosa exacti- 
tud — el Director general de la Compañía en París publicó 
después de la guerra hispano -americana un interesante 
folleto que intituló con irónica intención: De la importan- 
cia de los cables submarinos en tiempo de guerra. Gue- 
rra hispano-americana. Y en efecto, ¿quién mejor que 
él podía tener idea exacta de tal importancia? El, que 
había ordenado las operaciones de Santiago, de San Thomas 
y de Puerto Rico, fue quien en persona se dirigió á Madrid- 
Fue por su orden que las mismas negociaciones que él en- 
tablaba en Madrid, fueron también iniciadas en Was- 
hington. 

Por el momento no hablaré más sobre el asunto. 
¿Quiere el Gobierno francés abrir una indagación sobre 
todos estos hechos? En caso afirmativo, como es probable 
que la Compañía haya quemado todos los documentos 
que pudieran comprometerla, le advierto desde luego que 
muchos de ellos se han escapado de aquel auto de f é, pues 
los actos de la Compañía han dejado pruebas auténticas en_ 
todas las estaciones por las cuales pasaban sus instruccio- 
nes telegráficas. 

En cuanto á M. Jéramec, quien se encuentra hoy al 
frente de la Compañía, conceptúo deber mío de rudimen- 
taria probidad, declarar que él no estaba en esta empresa 
para la época en que se cometieron todos estos desmanes. 
Habiendo él asumido la dirección en 1903, no se le puede 
hacer responsable de esos manejos; y como se ha posesio- 
nado de los negocios en una situación difícil, acaso no 
haj^a podido darse cuenta de todo hasta el presente. Pero 
es de notar que haya conservado á su lado á todos los altos 
funcionarios autores de tan inmorales actos de adminis- 
tración. ¿Los sostiene él acaso por no creer en su culpa- 
bilidad? ¿O acaso porque, convencido de tal culpabilidad, 
no se atreve á desembarazarse de ellos por temor á sus 
amenazas? ¿Le habrán amenazado tal vez estos funcio- 
narios de arrastrar con ellos á la ruina la Compañía? ¿Se- 



— 6 4 — 

habrá visto obligado así, en interés de esta empresa fran- 
cesa, á cerrar los ojos y á sesgar en el asunto? Muy po- 
sible es que para ello militen todas estas razones á la vez. 
Pero en todo caso, ya él queda desde ahora prevenido de 
que las cosas han ido demasiado lejos como para que la 
Compañía pueda sacar provecho del silencio. Es mi opi- 
nión que hoy el mejor camino que M. Jéramec puede se- 
guir, en lo que concierne á Venezuela, es no dar oídos á 
los consejos interesados de los que le rodean. El debe 
proceder enérgicamente y sacrificar sin piedad á sus ac- 
tuales compañeros y presentarse, en fin, con las manos 
limpias ante el Gobierno de Caracas. Todas las simpatías 
son aquí para una Compañía telegráfica francesa. De 
cuanto he visto y oído deduzco que no se trata de despojar 
de ningún modo una empresa francesa para favorecer 
otras empresas competidoras. Se trata simplemente de 
satisfacer las reclamaciones de personas injustamente 
perjudicadas y someterse á esta reparación con entera 
buena f é y sin reservas mentales, si es que se aspira á ob- 
tener condiciones ventajosas. 

J. E. Sauvage. 

(Et Constitucional números 1.448 1.449 y 1.450, de 16, 17 y 
18 de octubre de 1905). 



LA COMPAÑÍA DEL CABLE FRANCÉS 

Y LA REVOLUCIÓN "LIBERTADORA" 



MAS IMPORTANTES DECLARACIONES DE M. SAUVAGE 

Caracas: 19 de octubre de 1905. 
Señor Gumersindo Riras, Director de "El Constitucional" 

Ciudad. 
Señor Director: 

Se me ha hecho saber que el público venezolano, inte- 
resado en las revelaciones que he hecho acerca de los ha- 
bituales procedimientos de explotación empleados por la 
Compañía del Cable, desearía conocer la historia detallada 
de tales procedimientos, en cuanto ellos fueron aplicados 
á Venezuela durante la revolución de 1902 á 1903. 

Tengo precisamente escrito un trabajo acerca de tales 
acontecimientos, el cual juzgo de positivo interés para el 
país; y me permito ofrecerlo á usted si lo estima, como yo, 
útil al esclarecimiento de la verdad. 

Este estudio se intitula: 

La Compañía Francesa de Cables Telegráficos 

y la Devolución Venezolana de 1902-1903. 

Y consta de once capítulos, cuyos títulos son los si- 
guientes: 

Capítulo I. 

Situación de la Compañía en Venezuela en 1901.— Su 
mal servicio. — Una línea terrestre que sólo funciona algu- 

5 



— 66 — 

nos días por mes.— Descontento del Comercio Venezolano 
y Extranjero. — Observaciones del Gobierno de Caracas. — 
La Compañía se vuelve poco á poco hacia los descontentos. 
— Visitas del señor Matos á la Dirección en París. — Envío 
al señor Matos de una carta de recomendación para el 
representante de la Compañía en la América del Sur. 

Capítulo II. 

Primera carta confidencial de la Dirección á su repre- 
sentante. — Confirmación de la carta de recomendación. — 
Desconfianzas y vacilaciones del representante. — Segunda 
carta en términos precisos. — Autoridad del Director de la 
explotación residenciado en París. Sus altas relaciones. 
--Cómo se valía él de nombres, importantes para imponer- 
se á sus subalternos. 

Capítulo III. 

Organización de un servicio de informaciones en Ve- 
nezuela. — Entrada en escena de un funcionario diplomá- 
tico. — Orden dada á todos los Jefes de Oficina de comuni- 
car su clave á los Agentes Consulares. — Centralización de 
las noticias políticas en Caracas. 

Capítulo IV. 

Donde se ve funcionar el servicio de informaciones. — 
Donde se comienzan á sentir los efectos de la inteligencia 
entre la Compañía y el señor Matos. — Centralización en 
Caracas de los movimientos de los ejércitos del General 
Castro. — Participación de estos movimientos al señor Ma- 
tos y á sus tenientes. — ¡Confidencialmente y verbalmente! 
— Envío de fondos á los revolucionarios. 

Capítulo V. 

Telegramas del jefe de estación de Campano. — Varia- 
ciones acerca de la palabra "confidencial." — Arresto del 
jefe de estación de Campano. 

Capítulo VI. 

La Compañía viola el secreto de las comunicaciones 
telegráficas. — Modo de burlar la prohibición del Gobierno 



— 6 7 — 

de telegrafiar al extranjero noticias políticas. — Más infor- 
mes respecto de los movimientos del General Castro. — Nue- 
vas variaciones acerca de las palabras "confidencialmente" 
y "verbalmente." — Envíe 2.000 fusiles y 400.000 cáp- 
sulas. 

Capítulo VIL 

Interés que tomaba la Dirección de París en el incre- 
mento de la Revolución. — Sus órdenes á Caracas. — Exigen- 
cias reiteradas. — Cómo empleaban sus ocios los altos em- 
pleados de la Compañía. — M. Loubet ha muerto repenti- 
namente. 

Capítulo VIII. 

Descubrimiento del pastel. — Reclamos del Gobierno 
de Caracas. — Protestas de inocencia de la Dirección. — Sa- 
crificio de inocentes para salvar á los altos funcionarios. 
—Revocación y destitución de los empleados subalternos. 

Capítulo IX. 

Decisión del Gobierno á castigar la Compañía. — Pro- 
pósito del General Castro de no hacer pública la complici- 
dad de un diplomático para no causar embarazos á una 
nación amiga. — La Compañía es demandada ante los Tribu- 
nales por la inejecución de ciertas cláusulas del contrato. 
— Muerte misteriosa y dramática de un funcionario diplo- 
mático en París. — Sus últimas relaciones con la Compañía. 

Capítulo X. 

Faces del proceso en Caracas. — La Compañía se refu- 
gia en las veredas del procedimiento. — Campaña periodís- 
tica. — Falsos informes y noticias exageradas comunicadas 
á los periódicos. — La Compañía, dueña de las comunica- 
ciones telegráficas, dirige á su modo la opinión pública.— 
Apelación al Gobierno francés. — Las dos caras del dios 
Jano. 

Capítulo XI. 

Sentencia de primera, instancia. — La apelación. — Con- 
tinuación de la campaña de noticias falsas. — En vista de 



— 68 — 

los violentos ataques de la prensa, el ( íeneral Castro se ve 
obligado á defenderse. — ¿Cómo probar la razón de su país? 
— Se decide á enjuiciar la Compañía por su participación 
en la revolución y á hacer uso de terribles documentos que 
posee, á riesgo de causar desagrados á un Gobierno amigo. 

Sírvase usted, señor Director, aceptar las seguridades 
de mis más cordiales simpatías. 

J. E. Sauvage. 

{El Constitucional N? 1.454, ¿ e 2I ^ e octubre de 1905). 



VENEZUELA Y FRANCIA 



Los documentos que produce el señor Sauvage. 



UNA CARTA DEL SEÑOR MADUEÑO AL GENERAL VALARINO 



ACTITUD DE "EL CONSTITUCIONAL 



Como lo ofrecimos el sábado, damos comienzo, desde 
el presente número, á las inserciones que como capítulos de 
cargos, reproduce M. Sauvage. 

En ellos va á ratificarse, ampliando, toda complicidad 
del'Cable Francés en la revolución que acaudilló Matos. 

Juzgamos necesario preceder esos testimonios de al- 
gunas consideraciones que harán más resaltante, si cabe, 
el caudal de razón y de justicia que asiste á Venezuela en 
el actual debate. 

La Compañía de los Cables se defendió ante los Tribu- 
nales de la República, con toda la liberalidad y amplitud 
marcada por la acción de las leyes. 

Dos cosas hacían imposible la continuación del servi- 
cio cablegráfico, dentro de los términos del contrato en que 
venía desenvolviéndose la Compañía: la falta de cumpli- 
miento á su contrato, falseado en todas sus bases, y la 
•complicidad que en la revolución " libertadora " tomó de 
modo tan activo. 

Para el primero dio la ley su fallo, declarando sin lu- 
gar el contrato existente. 



El segundo cae de lleno en responsabilidades termi- 
nantes, pues gracias á esa insurrección, de que la Compa- 
ñía fue agente tan activo, como lo prueban los documentos 
que corren en el proceso, Venezuela ensangrentó sus cam- 
pos, sus hogares huérfam >s vistieron de luto, y con la deso- 
lación y la ruina vino una serie de reclamaciones para 
cuyo cumplimiento tiene que hacer el País sacrificios in- 
calculables, durante una serie de años; sacrificios que, en 
vez de emplearse pagando reclamaciones, podían dedicarse 
al fomento de la Nación y al engrandecimiento de la Re- 
pública. 

El fallo dado por nuestro Alto Tribunal, en este litigio, 
ha sido tan claro y preciso, que la parte condenada no ha 
podido alegar denegación de justicia. 

Durante el largo proceso á que nos referimos, nada 
tuvo que hacer Venezuela y su Gobierno contra Francia y 
su Gobierno, á pesar de estar en conocimiento el Ejecutivo 
Venezolano, por documentos que reposan en su poder, de 
haber comprometido la Compañía del Cable, por sus viola- 
ciones de neutralidad, el nombre de prominentes persona- 
lidades del Gobierno Francés. 

Con esa conducta y esa actitud, demostraron los Re- 
presentantes del Poder Público de Venezuela, una franca y 
deferente consideración de amistad al de aquella Repú- 
blica del Continente europeo. 

Es de suponer, pues, la sorpresa del General Castro, 
cuando su Gobierno, acatando preceptos constitucionales, 
disponía el cumplimiento del fallo dado por nuestro más 
Alto Tribunal, al recibir la protesta del Representante de 
Francia, á nombre de su Gobierno, por las medidas dic- 
tadas. 

En efecto, ¿qué significaba esa protesta? 

Pues desconocimiento é inconformidad á un fallo da- 
do por la Corte Federal y de Casación, que constituye 
desconocimiento á la soberanía é independencia de la Re- 
pública, de que es aquel Tribunal la más alta represen- 
tación. 

El General Castro, en resguardo de la autoridad que 
corresponde á la Nación, como pueblo soberano, formuló 



— 7i — 

la contra-protesta que el caso requería, extrañando, desde 
luego, dada la amistad de Francia, ese proceder, en nada 
ajustado á la cordialidad de que siempre le dio pruebas 
Venezuela. 

Es de esa protesta de donde parte el entorpecimiento 
actual en las relaciones de ambos países, y desde luego, el 
no arreglo, hasta el momento, de los asuntos correspon- 
dientes al Cable Francés. 

Conviene demostrar, y áello va encaminada la tenden- 
cia de El ( institucional, en el presente artículo, que la 
protesta de Francia, á que hacemos mención, se separa de 
la fórmula que el Derecho Internacional prescribe para 
toda controversia entre países que cultivan relaciones de 
buena amistad, por no haber entrado el asunto de lleno 
en el terreno demarcado por las Relaciones Diplomáticas. 

Al disponer el Gobierno Venezolano el cumplimiento 
de un fallo, que exigía ejecución, en su carácter de vigi- 
lante en el cumplimiento de las leyes, no dictaba procedi- 
mientos de ninguna forma contra la República Francesa 
y su Gobierno, sino contra una Empresa, que lo mismo 
puede llamarse francesa que de cualquiera otra naciona- 
lidad. 

¿Puede esa decisión, de proceder correcto y de derecho, 
ser motivo de protesta por parte de un Gobierno amigo, 
sobre todo si el régimen de sus instituciones, se dice de- 
mocrático y se proclama observador estricto de las impo- 
siciones que el Derecho Internacional exije? 

El punto diplomático en cuestión, es, según nuestro 
entender, que el Gobierno de Francia, por medio de su 
Representante, se queja de ofensa inferida y daños causa- 
dos por parte del de Venezuela; yante los hechos objeti- 
vos y tangibles, es decir, que no sólo se ven, sino que se 
tocan, ocúrresenos preguntar, á quienes siquiera tengan 
noción del patriotismo y sentido común: ¿Quién es el ofen- 
dido y quién el perjudicado en este litigio, de vital impor- 
tancia para la República, decimos más, para el derecho 
de las Naciones entre sí, en el mutuo respeto que se de- 
ben, si es que la Diplomacia reconoce como base granítica 
é inexpugnable, la verdad y la justicia, enlazadas con su 
honor y con su dignidad? 



Para Venezuela es duro aceptar que la respetabili dad 
de un Gobierno como el francés, eche sobre sus hombros 
las responsabilidades de una Compañía, acusada de irre- 
gularidad en el cumplimiento de sus compromisos y de- 
beres, y cómplice á la vez de la revolución " libertadora/' 
que tantos sacrificios cuesta á la República. 

Preguntamos de nuevo al criterio imparcial de la 
opinión: ¿Dónde está la razón, en este debate, creador de 
la tirantez de relaciones que ha venido notándose, entre 
los Gobiernos de Francia y Venezuela? 

¿En el venezolano, cumplidor de un mandato de sus 
Tribunales, ó en el francés, desconocedor de ese mandato, 
á nombre de los intereses de una Empresa caída en com- 
plicidades que penan los Códigos de todos los pueblos cul- 
tos y civilizados? 

Viene á ratificar más las consideraciones que hace El 
Constitucional los Capítulos de responsabilidades de la 
Compañía del Cable, que empieza á exponer desde hoy, de 
modo evidente y preciso, á la consideración de todos M. 
Sauvage, como ciudadano francés y á nombre de la moral y 
del respeto del pueblo y de la sociedad francesa. 

A esa exposición unimos la carta recibida por el señor 
General Valarino, Director de los Telégrafos y Teléfonos 
Nacionales, que autoriza el señor Madueño. 

Si en los Capítulos de M. Sauvage pruébanse una vez 
más las infidencias de la Compañía del Cable, en la carta 
del señor Madueño se ve cómo han pretendido entorpecer 
la solución de los intereses afectados, los que aquí se han 
dicho representantes de Francia y de los intereses del Ca- 
ble Francés. 

Después de leídos esos documentos, que falle la opi- 
nión imparcial. 

{ FJ Constitucional NV 1.455, de 24 de octubre de 1905.) 



POR LA JUSTICIA 



EA COMPAÑÍA FRANCÉS» DE BABEES TELEGRÁFICOS 

Y 

La Revolución Venezolana de 1902-1903 



(exposición de j. e. sauvage) 
CAPITULO I 

SITUACIÓN DE LA COMPAÑÍA EN 1901. — SU MAL SERVICIO. — 
UNA LÍNEA QUE FUNCIONA ALGUNOS DÍAS POR MES.— 
DESCONTENTO DEL COMERCIO.— SEVERAS OBSERVACIONES 
• DEL GOBIERNO DE CARACAS.— LA COMPAÑÍA SE VUELVE 
POCO Á POCO HACIA LOS REVOLUCIONARIOS.— VISITAS DEL 
SEÑOR MATOS Á LA DIRECCIÓN EN PARÍS.— ENVÍO AL 
SEÑOR MATOS DE UNA CARTA DE RECOMENDACIÓN PARA 
EL REPRESENTANTE DE LA COMPAÑÍA EN AMÉRICA. 

La Compañía Francesa de Cables Telegráficos, domi- 
ciliada en París, en el N" 38 de la Avenida de la Opera, 
posee desde 1888 el privilegio de enlazar á Venezuela con 
los Estados Unidos del Norte por medio de una línea tele- 
gráfica submarina, y desde 1895, el de unir esta línea inter- 
nacional, igualmente por medio de cables, con los diferentes 
puertos del Oriente y del Occidente de Venezuela. 

La red submarina que parte de Venezuela para ter- 



— 74 — 

minar en Nueva York, consta de las siguientes secciones: 

De La Guaira á Curazao. 
De Curazao á Santo Domingo. 
De Puerto-Plata á Cabo Haitiano. 
De Cabo Haitiano á Nueva York. 

El lector podrá, pues, darse inmediatamente cuenta,, 
por el examen del precedente cuadro, de que existe, entre 
Santo Domingo y Puerto -Plata, una solución de continui- 
dad en la línea submarina. Esta solución de continuidad 
está salvada por una línea aérea de 260 kilómetros que 
corre á través de selvas vírgenes y lodazales, donde á 
trechos se extienden caminos de recuas apenas trazados y 
desiertos (cosas todas que dificultan el mantenimiento y las 
reparaciones de la línea) que comunican entre sí á seis 
ciudades del interior de la República Dominicana: Antoncy, 
Cotuy, La Vega, Moca, Santiago de los Caballeros y Alta- 
mira. 

Al incorporar una línea terrestre tan extensa á una 
red que debía ser toda ella submarina, la Compañía come- 
tió una formal infracción de las cláusulas de su contrato 
con el Gobierno Venezolano. 

El artículo I de este contrato está concebido en estos, 
términos: 

" El Gobierno de la República concede á la Compañía 
el derecho exclusivo para establecer la comunicación tele- 
gráfica, por medio de uno ó más cables submarinos, entre 
la costa de Venezuela y un punto cualquiera de los Estados 
Unidos de América del Norte, pudiendo ser esta comuni- 
cación directa ó indirecta." 

La comunicación estaba, pues, bien especificada. Ella 
debía ser submarina, con la facultad para la Compañía de 
establecerla directa ó indirectamente, es decir, por medio 
de un cable directo entre La Guaira y Nueva York, ó bien 
con la ayuda de uno ó más cables, solución esta última 
adoptada por la Compañía por las vías de Curazao, Santo- 
Domingo y Haití. 

Con la incorporación de la línea terrestre dominicana,, 
la Compañía transformó, pues, una vía submarina en 
una vía mixta. Esta incorporación constituyó, por otra. 



— 75 — 

parte, un error grave, desde el doble punto de vista técni- 
co y administrativo. 

Error técnico, porque como lo hemos dicho más arriba, 
la línea fue construida en condiciones deplorables, según 
un trazado fantástico y á través de selvas vírgenes y loda- 
zales, en una isla que no tiene, por decirlo así, vías de co- 
municación y está sujeta á frecuentes perturbaciones at- 
mosféricas. 

Error administrativo, porque los administradores de 
la Compañía pudieron bien pronto darse cuenta de que 
esta línea no les servía de ayuda alguna para satisfacer las 
exigencias del importante comercio de Venezuela, que ella 
les costaba gastos enormes en tanto que no les prestaba 
ningún servicio, y porque nada, absolutamente nada, hi- 
cieron para remediar un estado de cosas tan lamentable. 

Portales motivos la línea terrestre dominicana ha 
sido siempre un obstáculo para el desarrollo de las tran- 
sacciones telegráficas de Venezuela. Este estado de cosas 
subsiste desde 1889; y hay razón para admirarse de que la 
Compañía no haya remediado el mal colocando un cable 
submarino. La línea funciona por término medio de diez 
á doce días por mes, (Diario oficial de las Administracio- 
nes telegráficas) y el resto del tiempo, es decir, durante 
dos ó tres semanas por mes, los telegramas circulan á 
través de la isla por medio de lo que la Compañía llama 
su servicio de expresos. Son los indígenas del país los que 
trasportan á lomo de muías la correspondencia urgente 
de los comerciantes venezolanos y americanos! Este siste- 
ma impone una dilación media de 48 horas. (Diario oficial 
de las administraciones telegráficas). Se comprende bien 
que en tales condiciones el comercio no tenga razón para 
estar satisfecho; y es inútil insistir en la exposición de 
los numerosos inconvenientes que resultan para él de 
la falta de rapidez y de seguridad en las comunicaciones 
telegráficas. 

Al comienzo del año de 1901, los comerciantes de las 
principales plazas de Venezuela dirigieron representacio- 
nes á la Compañía, pero ellas quedaron sin efecto. El Go- 
bierno de Caracas, como co-contratante de la Compañía, 
tuvo también que mezclarse en el asunto. Su interven- 



_ 7 6 _ 

ción tampoco produjo resultado alguno. La Compañía 
no mejoró por ello el servicio. Las quejas se renovaron 
y las relaciones se hicieron muy tirantes. El Gobierno 
tenía aún otros reparos que hacer á la Compañía por la 
inejecución de varias otras cláusulas del contrato de 1895, 
entre las cuales la de la colocación de un cable interna- 
cional entre Coro y Curazao, que aparejaba además á la 
empresa el deber de tener un cable local entre Coro y 
Puerto Cabello. 

En pocas palabras: los Administradores de la Com- 
pañía, al sentir que perdían terreno, y que con mucha 
razón un día ú otro se verían obligados á dar satisfac- 
ción á los reclamos enérgicos de los perjudicados por ellos, 
poco á poco fueron buscando puesto en el partido de los 
descontentos. 

Para esta época el señor Matos fraguaba ya su movi- 
miento revolucionario; y mientras que sordamente se 
preparaba la opinión pública en Venezuela, él daba una 
vuelta por América y Europa con el fin de conseguir auxi- 
lios de todo género. 

Comprendió que para su empresa, la red de cables 
costaneros de la Compañía francesa le serían de la mayor 
utilidad. El señor Matos apreció entonces, como todo el 
mundo aprecia hoy, la importancia estratégica de las 
líneas submarinas; y valiéndose de amigos se hizo presen- 
tar á los Administradores de la Compañía y les expuso sus 
proyectos. ¿En qué medida y bajo qué condiciones acep- 
taron ellos las proposiciones del jefe revolucionario? Es 
evidente que no se firmó ningún contrato! Pero lo cierto 
es que el concurso fue acordado. La historia no ha regis- 
trado las entrevistas numerosas y misteriosas que se efec- 
tuaron en el N? 38 de la Avenida de la Opera, pero sí ha 
conservado las cartas que siguen y que mucho instruyen 
«en su riguroso laconismo. Ellas emanan del señor Direc- 
tor de la explotación y confirman una carta de introduc- 
ción enviada al señor Matos por el representante de la 
Compañía en las Antillas y en la América del Sur. 



- - 77 — 

CAPITULO II 

PRIMERA CARTA CONFIDENCIAL DE LA DIRECCIÓN Á SU RE- 
PRESENTANTE. — CONFIRMACIÓN DE UNA CARTA DE RE- 
COMENDACIÓN.— DESCONFIANZAS Y VACILACIONES DEL 
REPRESENTANTE.— SEGUNDA CARTA MÁS PRECISA. — AU- 
TORIDAD DEL SEÑOR DIRECTOR DE LA EXPLOTACIÓN. — 
SUS ALTAS RELACIONES. — CÓMO ABUSABA ÉL DE NOM- 
BRES CONOCIDOS EN FRANCIA PARA IMPRESIONAR EL 
ÁNIMO DE SUS SUBALTERNOS. 



" Confidencial. — 14 de diciembre de 1901. 

" Hemos enviado al señor Matos una carta de intro- 
ducción para usted, pero hemos omitido advertirle que al 
hacer todo cuanto esté de su parte para serle útil, usted 
debe sinembargo, proceder de modo muy discreto y tener 
cuidado de evitar todo paso que pueda comprometerlo á 
usted ó á la Compañía. Hoy subsano este olvido." 

Evidentemente que era de propósito deliberado y con 
una extrema habilidad, que la Dirección había omitido 
tratar esta delicada cuestión en su correspondencia oficial. 

Entretanto, es decir, un mes antes de recibir la carta 
preinserta, el representante de la Compañía, que residía 
entonces en Fort de France, había recibido ya la visita del 
señor Matos. El jefe revolucionario al presentarle su car- 
ta de introducción, por lo demás muy diplomáticamente 
redactada, le explicó sus entrevistas con la Dirección y el 
acuerdo que había celebrado con ella. El representante 
de la Compañía estimó que no debía contentarse con una 
simple frase de introducción y las afirmaciones de su in- 
terlocutor. Y para poner á salvo su responsabilidad, es- 
cribió oficialmente á la Dirección dándole cuenta de la 
visita del señor Matos, de sus proyectos y de sus dichos 
respecto de las conferencias que afirmaba haber tenido 
con los altos funcionarios de la Compañía; exigiendo, en 
fin, que se le ratificasen las promesas hechas al jefe revo- 
lucionario. Esta carta se cruzó con la que hemos citado 
arriba. A vuelta de correo, el representante no recibió 
respuesta oficial sino un nuevo aviso confidencial. La 



— 7 8 — 

'Compañía había omitido una vez más tratar la cuestión 
oficialmente!! Hé aquí el referido aviso confidencial: 

" Confidencial. — 8 de enero de 1902. 

" . . . . eso me hace pensar que he olvidado en mi car- 
ta oficial responder á su pregunta 'referente á Matos: sí, 
nosotros le hemos visto aquí diferentes veces, y como él 
está también apoyado por las Relaciones Exteriores, de- 
seamos que obtenga éxito." 

El señor Director de la explotación es un buen diplo- 
mático. Siempre olvidaba comprometer la Compañía con 
instrucciones oficiales. Esta era su costumbre: él había 
procedido del mismo modo en precedentes negocios aná- 
logos. 

Por lo demás, era de notoriedad en todas las oficinas 
de la Compañía, que este alto funcionario gozaba de una 
grande influencia en la Dirección. El poseía, á causa de 
sus funciones, relaciones muy extensas en el mundo polí- 
tico y financiero, y no vacilaba en usar y hasta abusar en 
sus correspondencias (siempre confidenciales) de nombres 
muy influyentes con el fin de impresionar á sus subordina- 
dos y obtener así no sólo una obediencia ciega, sino una 
adhesión y una admiración sin límites!! 

Veamos unas muestras de tales habilidades: 

" Hoy he visto á L. . . . (1). Está muy intere- 
sado (emballé) en nuestro contrato." 

" Voy á pasar algunos días en el Havre. Allá me veré 
con F. F (2) y S.... (3) que se hallan allí vera- 
neando. 

Las cartas personales y confidenciales de este alto 
funcionario, tenían, pues, á los ojos de los que las recibían, 
el mismo, si no mayor valor que todas las instrucciones ofi- 
ciales, no importando de qué carácter fueran. 



(i) El entonces Ministro de Comercio. La Compañía so- 
licitaba un contrato del Gobierno francés con una subvención de 
800.000 francos. 

(2) El hombre público más influyente en la época. 

( ó Antisruo Ministro de Comercio. 



— 79 — 

El representante de la Compañía en Fort de France 
no pudo vacilar más al recibir la carta del 8 de enero de 
1902. El se creyó suficientemente cubierto; y no dudó de 
que, según el último párrafo de esta misiva, un personaje 
más alto y más poderoso vería con placer el éxito de la re- 
volución, " Y como él está también apoyado por las 

Relaciones Exteriores, etc " juzgó que su coopera- 
ción activa y decidida sería grata en las regiones altas, y 
así se dio á organizar los medios de ser, según la expresión 
del corresponsal, "útil á Matos procediendo al propio 
tiempo con discreción." 



CAPITULO III 

ORGANIZACIÓN DE UN "SERVICIO DE INFORMACIONES".— EN- 
TRADA EN ESCENA DE UN FUNCIONARIO CONSULAR — 
ORDEN DADA Á LOS JEFES DE OFICINA, DE COMUNICAR 
SU CLAVE Á LOS AGENTES CONSULARES. — CENTRALIZA- 
CIÓN DE LAS NOTICIAS POLÍTICAS EN CARACAS. 



Para llevar á cabo una organización de tal género, el 
representante de la Compañía no podía, sinembargo, ha- 
blar con franqueza á los empleados de su dependencia. El 
no podía, por ejemplo, ordenarles terminantemente se pu- 
sieran á la entera disposición del señor Matos y de sus te- 
nientes; ello habría equivalido á revelar el secreto de los 
procederes de la Dirección á más de veinte empleados su- 
balternos y exponerse, en consecuencia, á sufrir repulsas 
indignadas ó estar á merced de indiscreciones. En tal 
disyuntiva el mencionado representante ocurrió al medio 
siguiente: dio orden á todos los jefes de oficina para que 
comunicasen á la Estación Central de Caracas, cuyo jefe 
era un antiguo empleado que hacía quince años se hallaba 
al servicio de la Compañía, los acontecimientos políticos 
que se desarrollasen en sus correspondientes localidades. 
Semejante orden no habría de dar lugar á observaciones ni 
causar extrañeza, en atención á que es una regla de la 
Compañía comunicar habitualmente á la Dirección Gene- 



— 8 o — 

ral las noticias interesantes de cualquiera naturaleza que 
sean. 

Por otra parte, y esto con el fin oficialmente permiti- 
do de informar al Gobierno francés acerca de la situa- 
ción de sus nacionales, todos los jefes de oficina recibieron 
además la orden de comunicar su clave á los Agentes Con- 
sulares de sus respectivas residencias. Es en esta ocasión 
que vemos entrar en escena al Cónsul de Francia en Ca- 
racas. 

¿Tuvo este agente diplomático acaso también conoci- 
miento de la célebre carta en que se afirma que el señor 
Matos "está apoyado también por las Relaciones Exterio- 
res"? Desde luego que sí. ¿Lo tuvo además de las otras 
correspondencias misteriosas en que la Dirección confirmó 
la carta de 8 de enero de 1902? Es muy probable que sí. 
¿Se persuadió él de que un alto personaje apoyaba, al me- 
nos con sus votos secretos, la tentativa del señor Matos? 
Es cosa que ignoramos. 

Pero lo que desgraciadamente hay en esto de cierto, 
es que desde el principio de la guerra dicho funcionario to- 
mó en sus manos la dirección del "servicio de informacio- 
nes". Sinembargo, hasta mayo de 1902, no parecía obe- 
decer á otro deseo que al de estar informado de la situa- 
ción de sus nacionales. Hasta aquella fecha no existe traza 
alguna de que este Agente diplomático haya tenido comu- 
nicación con los revolucionarios. El representante de la 
Compañía en Fort de France cuidaba con esmero, según se 
ve, de que las cosas se hicieran de acuerdo con las instruc- 
ciones de la Dirección, es decir: muy discretamente. Pero 
este funcionario pereció el 8 de mayo de 1902 en la catás- 
trofe de la Montaña Pelee. Su desaparición causó trastor- 
nos en las líneas de la Compañía y muy particularmente en 
Venezuela, que para entonces se hallaba ya profundamente 

conmovida por la guerra civil Fue en tal coyuntura 

que el Cónsul de Francia en Caracas se hizo por fuerza de 
los acontecimientos y á virtud del consiguiente desorden 
producido por la falta de una mano directora, el jefe de 
hecho, si no titular, de las diez oficinas de Venezuela. 

A partir de aquel momento fue que tomó de su cuen- 
ta el "servicio de informaciones", comunicándole una am- 



— Si — 

plitud y aliento extraordinarios. Gracias al impulso que 
le había dado antes de morir el Director de Fort de Fran- 
ce, los jefes de oficina continuaron maquinalmente el mo- 
vimiento que se aceleraba cada día más. La autoridad 
que, á sus ojos, se unía á las funciones del Cónsul, les in- 
dujo á creer que este funcionario procedía en nombre de 
un interés superior y de acuerdo con su gobierno. En cuan- 
to al Cónsul mismo, es de creer que procedía en la convic- 
ción de que trabajaba en favor de su país. 

Lo cierto es que, á partir del mes de junio de 1902» 
nos hallamos con una correspondencia telegráfica sensacio- 
nal, entre los agentes de la Compañía y el Cónsul en Cara- 
cas, de la cual vamos á dar algunos extractos. 

Todos estos telegramas fueron puestos de acuerdo 
con la clave de la Compañía. Los del Cónsul están escri- 
tos y firmados de su propio puño y letra. Los de los jefes 
de estación tienen las notas usuales del servicio y las rú- 
bricas de los agentes receptores. Todos son, pues, de una 
rigurosa autenticidad. Dichos telegramas alcanzan á más 
de doscientos; pero nos contentaremos con trascribir algu- 
nos de ellos solamente. 



CAPITULO IV 

DONDE SE VE FUNCIONAR EL "SERVICIO DE INFORMACIONES"» 
—DONDE SE COMIENZAN Á SENTIR LOS EFECTOS DE LA 
INTELIGENCIA ENTRE EL SEÑOR MATOS Y LA COMPAÑÍA 
DE CABLES. —CENTRALIZACIÓN EN CARACAS DE LOS MO- 
VIMIENTOS DE LOS EJÉRCITOS DEL GENERAL CASTRO.— 
PARTICIPACIÓN DE ESTOS MOVIMIENTOS AL SEÑOR MATOS 
Y Á SUS TENIENTES. — CONFIDENCIALMENTE Y VERBAL- 
MENTE! — ENVÍO DE FONDOS Á LOS REVOLUCIONARIOS. 

Antes de comenzar la publicación de ciertos documen- 
tos relativos á la revolución, debo hacer una declaración de 
principio, breve y clara: en este momento yo no soy sino un 
simple historiador. En mi condición de extranjero no 
quiero en modo alguno inmiscuirme en la política de Ve- 

6 



— 82 - 

nezuela. En los países donde recibo hospitalidad, pro- 
curo guardar la más extricta neutralidad. En quince años 
que llevo de viajes por las Antillas y por la América del 
Sur, jamás me he separado de esta línea de conducta. 
Esta actitud me permite hablar con toda imparcialidad de 
los que no tienen el mismo respeto por las leyes más rudi- 
mentarias de la hospitalidad. Si en el curso de esta narra- 
ción tuviere, pues, que citar nombres de ciudadanos vene- 
zolanos, lo haré sólo por cuanto ellos pertenezcan á la 
historia de este país. No juzgaré sus actos porque no ten- 
go derecho para ello. Pero es bien entendido que me 
reservo toda mi libertad de crítica respecto de la Compañía 
de Cables que, en su condición de Empresa Francesa, cae 
bajo mi juicio desde el momento en que asumo la entera 
responsabilidad de mis escritos autorizándolos con mi 
firma. 

A T éanse ahora varios de los telegramas á que he hecho 
referencia: 

"Junio 23 de 1902. 
Cónsul de Caracas al Jefe del Cable de Coro. 

Sírvase darme confidencialmente informes precisos 
respecto de la situación política del Estado Falcón; y de- 
cirme exactamente el número de las fuerzas revoluciona- 
rias y la actitud del Vicepresidente Ayala y del Presidente 
Tellería". 



"Junio 26 de 1902. 
Cónsul de Caracas al Jefe del Cable de Barcelona. 

Sírvase hacerme saber confidencialmente si la muerte 
de Domingo Monagas es cierta. En caso afirmativo, dé- 
me detalles de su fallecimiento, el lugar donde aconteció y 
si las fuerzas que obedecían á Monagas han convenido en 
entregarse sin condiciones al Gobierno". 



"Junio 27 de 1902. 
Cónsul de Caracas al Jefe del Cable de ( 'arúpano. 

El Gobierno anuncia oficialmente que el General Mo- 
nagas ha muerto de disentería en Maturín y que sus tro- 



— «3 — 

¡pas, mandadas por el General Yaguaracuto, han convenido 
en entregarse. A muchos parece inexacta esta informa- 
ción. ¿Qué sabe usted á este respecto?" 



"Junio 30 de 1902. 

Cónsul a Jefe del Cable de Puerto Cabello. 

Sírvase darme confidencialmente por cable informes 
precisos respecto á la situación de Puerto Cabello. ¿Es 
cierto que se espera un próximo ataque á la plaza, que las 
calles están atrincheradas y que nuestros compatriotas co- 
rren algunos peligros?" 



"Julio 5 de 1902. 

Jefe del Cable de Barcelona al Cónsul en Caracas. 

Tropas del Gobierno completamente derrotadas. Ro- 
lando está en los alrededores de Barcelona". 



"Julio 8 de 1902. 

Jefe del Cable de Barcelona al Cónsul en Caracas. 

Tropas Castro han hecho su entrada á Barcelona." 



" Julio 9 de 1902. 

'Cónsul al Jefe del Cable en Curazao. 

Sírvase decirme confidencialmente si es cierto que un 
buque llamado Cartagena ha sido despachado de Curazao 
ó de una isla vecina para las costas de Coro por el Doctor 
Pedro Ezequiel Rojas." 



"Julio 20 de 1902. 

Jefe del Cable de Barcelona al Cónsul en Caracas. 

Corre el rumor de que Castro se embarcará con sus 
tropas para Caracas." 



— 8 4 — 

" Julio 24 de 1902. 
Jefe del Cable de Barcelona al Cónsul en Caracas. 

El General Castro partirá hoy á las 2 no dejando aquí 
sino cerca de 300 hombres." 



"Julio 28 de 1902. 

fefe del Cable de Barcelona al Cónsul en Caracas. 

El General Ferrer partió esta mañana con 600 hom- 
bres más ó menos para Guanta y La Guaira." 



" Agosto IV de 1902. 
Director de Martinica al fefe del Cable de Caicecas. 

Buque revolucionario Cartagena partió de Fort de 
France hoy á las 2, creo que con destino á Trinidad." 

"Agosto 19del90i'. 

Cónsul á fefe del Cable de Barcelona. 

Confidencial. — Comunique á Domingo que Leopoldo 
Baptista ha llegado á Güigüe y que un tal Antonio Sánchez, 
de San Casimiro, ha sido puesto en libertad hace dos días 
para ayudar á Castro á intentar una sorpresa de noche al 
salir la luna. Todo esto es muy discretamente y verbal- 
mente como es natural. ¿Puede usted decirme exactamen- 
te dónde se halla Matos?" 



"Agosto 23 de 1902. 

Cónsul al fefe del Cable de Barcelona . 

General Zapata nombrado Jefe de Operaciones contra 
Ciudad Bolívar. Vapores Bolívar y Restaurador con 500 
hombres, armas y pertrechos están en San Félix. Comu- 
nique, como siempre, verbalmente." 



"Setiembre 6 de 1902. 
Cónsul á fe Je del C oble de Barcelona. 

Confidencialmente y verbalmente comunique lo si- 
guiente: Mariano García recibió ayei órdenes en Tinaqui- 



— «5 — 

lio de marchar á Valencia para de allí seguirá San Juan 
de los Morros, vía Güigüe; lo que indica que Mendoza se 
encuentra por allá." 



" Setiembre 7 de 1902. 
CÓJisnl al Jefe del Cable de Barcelona. 

Comunique verbalmente y discretamente lo que sigue: 
Mendoza ocupa las mismas posiciones que ayer. Castro 
llegó esta tarde á Los Guayos, la estación más próxima á 
Valencia. Deja en Los Teques 500 hombres. La guarni- 
ción de Caracas es de 900 hombres." 



" Setiembre 12 de 1902. 
Jefe del Cable de Barcelona A Cónsul. 

Pablo Guzmán en rebelión, expulsó representante de 
Matos. Haga enviar la mayor cantidad de dinero posible: 
la primera vez á Altagracia." 



" Setiembre 12 de 1902. 

fCSnsul á Jefe del Cable de Barcelona. 

Contesto á su nota de hoy. ¿Dónde se encuentra él? 

¿Cómo hacerle llegar lo que pide? ¿Piensa él marchar 
•á Cagua." 

* 

Los telegramas preinsertos no necesitan comentarios. 
Para dar término al presente capítulo voy á insertar toda- 
vía otro, que evidencia que la interposición del Cónsul y de 
la Compañía fue muy activa en el sentido de remitir fon- 
dos á los adversarios del Gobierno. Helo aquí: 

" Setiembre 22 de 1902. 
Cónsul á Jefe del Cable de Barcelona. 

Es imposible seguir enviando más á Río Chico." 



— 86 — 

CAPITULO V 

TELEGRAMAS DEL JEFE DE LA ESTACIÓN DE CARÚPANO. — 
VARIACIONES SOBRE LA PALABRA "CONFIDENCIAL".— 
ARRESTO DEL JEFE DE LA ESTACIÓN DE CARÚPANO. 

La gravedad de los actos del Cónsul y de los Agentes; 
de la Compañía no consiste sólo en la participación á los 
tenientes del señor Matos de los movimientos del General 
Castro, del estado de sus fuerzas y de la importancia de 
las guarniciones fieles á su autoridad; sino que, arras- 
trados por una especie de vértigo y convencidos, sin duda, 
de que procedían en pro de un "interés superior", estos 
inconscientes fueron mucho más lejos: inventaron telegra- 
mas falsos. El más célebre es el que ha sido citado en el 
proceso seguido por ante la Alta Corte Federal y de Casa- 
ción, que tuvo por objeto desalentar al General Mata Illas 
y que dice así: " Batalla de La Victoria, indecisa. Triunfo 
del Gobierno, dudoso. Ejército de Oriente, en marcha so- 
bre Caracas." 

La falsedad de este telegrama, que fue firmado "Ve- 
lutini", ha sido superabundantemente demostrada ante los 
tribunales de justicia. No me detendré en él desde luego,. 
y pasaré á exponer las relaciones del Cónsul de Caracas 
con el Jefe del Cable de Carúpano. Ellas comprueban una 
vez más y evidentemente: 

IV que existía la más perfecta inteligencia entre la 
Compañía y los revolucionarios; y 

29 que el Cónsul de Caracas era el verdadero je- 
fe de todas las oficinas de la Compañía en Venezuela. 

Véanse, si no, los telegramas que dan cuenta de las 
relaciones á queme refiero: 

" 31 julio, 1902. 

Jefe del Cable de Carúpano al Cónsul de Cazaras. 

Confidencial. Dígame si Presidente ha partido y si 
es cierto que los revolucionarios están en La Victoria. El 

VAPOR REVOLUCIONARIO ESPERA AQUÍ". 



- 8 7 - 

" Agosto 1? de 1902, 

fefe del Cable de Carúpano al Cónsul de Caracas. 

Importa saber á ciencia cierta si es el Ejército de Ro- 
lando el que ha llegado á Guatire. Esto es el fin! Tén- 
game al corriente de todo." 



" Agosto 21 de 1902. 

Jefe del Cable de Carúpano al Cónsul de Caracas. 

Se nos anuncia confidencialmente que con seguridad 
Velutini sale con fuerzas de Porlamar á atacar á Carú- 
pano." 



" Agosto 23 de 1902. 
Jefe del Cable de Carúpano al Cónsul de Caracas. 

Confidencial. Velutini con 700 hombres atacó ayer 
la plaza. Revolucionarios se retiraron en la mañana dejan- 
do 40 hombres que se sostuvieron durante una hora." 



" 28 agosto 1902. 

Jefe del Cable de Carúpano al f efe del Cable de Caracas. 

Si usted recibe quejas del Gobierno de que nosotros 
somos revolucionarios no haga caso de nada. Infame ca- 
lumnia". 



Este telegrama, puesto después del 31 de julio, que 
arriba insertamos, es el colmo de la inconsciencia ! ! En el 
primero, el Jefe de la oficina pide importantes informa- 
ciones para comunicarlas á los revolucionarios que esperan 
y en el segundo, califica de infame calumnia las quejas 
del Gobierno de que él está con los revolucionarios. Hé 
aquí cómo las instrucciones inmorales que la Compañía 
daba á sus agentes hacían de ellos unos inconscientes ! 

A principios de setiembre del mismo año 190'2, el Ge- 
neral A r elutini, quien hacía ya largo tiempo tenía las prue- 
bas de que la Estación del Cable de Carúpano favorecía á 



— 88 — 

ios revolucionarios, tomó una determinación enérgica, que 
de resto constituía una operación de guerra perfectamente 
admitida, y al propio tiempo un acto de legítima defensa: 
hizo cortar el cable en la casilla de arribo. Pero el Jefe 
de la oficina logró hacer á la línea una reparación provi- 
sional con los medios que tuvo á su alcance y confirmó 
esta operación en los siguientes términos : 

" 18 de setiembre de 1902. 

Jefe del Lab/e de Carúpano al Jefe del Cable de Caracas. 

¿ Ha telegrafiado usted ya á París la reparación de la 
línea? Hasta ahora Velutini no ha tomado ninguna me- 
dida para impedir nuestra comunicación. Ayer tuve en- 
trevista con él. Me dijo que se había quejado de todos 
nosotros sin excepción. No me he preocupado de su ca- 
lumnia. Tenemos pruebas irrecusables contra los autores 
de la malevolencia. Confidencial. ¿Sabe usted algo de 
nuevo? Aquí ha sido celebrada la derrota délos revo- 
lucionarios." 

Es verdaderamente candoroso, cuando menos, emplear 
así la palabra "calumnia" después de haber escrito los 
telegramas copiados más arriba. 

Reparado el cable, el Jefe de la oficina de Campano 
continuó con sus anteriores procedimientos. En octubre, 
el General Velutini se vio en el caso de arrestar á este 
perturbador del orden público. Esta medida de seguridad 
tomada en nombre de un gobierno regular, dio margen á 
la intervención enérgica del Cónsul de Caracas, quien por 
intermedio de la Compañía reclamó el apoyo del gobierno 
francés. Tal gestión proveniente de un funcionario di- 
plomático y trasmitida por el principal interesado, que 
lo era la Compañía del Cable, la que no dejó de agregar 
combustible al fuego, no pudo menos que ser tomada en 
serio por el gobierno francés. He aquí en qué términos 
los administradores de la Compañía avisaban á su agente 
de Caracas la próxima llegada del auxilio pedido : 

" 9 octubre de 1902. 

Dirección de París áf efe del Cable de Ca nucas. 

Ministro de Relaciones Exteriores nos informa que 
de acuerdo con el Ministro de Marina, se han comuni- 



— 89 — 

cado órdenes al Suchet para que se dirija á las aguas 
venezolanas." 

En lugar de este buque, el que vino fue el vapor Des- 
trées, según lo anuncia el siguiente telegrama : 

" 29 octubre de 1902. 

Jefe del Cable de Caracas á la Dirección de París. 

Destrées llegó á La Guaira, tomó Cónsul y zarpó para 
Guanta, Porlamar y Campano con el fin de averiguar 
asunto de B y ruptura del Cable " 

La importancia de estos telegramas no puede escapár- 
sele á nadie. Y si el lector los asocia á la famosa frase : 

" y como él está también apoyado por las Relaciones 

Extranjeras . ..." no podrá menos que censurar la extraña 
ligereza con que los Administradores de la Compañía han 
comprometido á su gobierno haciendo creer á aquellos de 
cuyo apoyo necesitaban para sus punibles manejos, que el 
Ministro francés de Relaciones Exteriores patrocinaba la 
tentativa del señor Matos. 

Ahora vamos á dar una nueva serie de telegramas to- 
davía más sensacionales. 



capitulo vi 

LA COMPAÑÍA VIOLA EL SECRETO DE LA CORRESPONDENCIA 
TELEGRÁFICA. — LA COMPAÑÍA BURLA LA PROHIBICIÓN 
DEL GOBIERNO DE TELEGRAFIAR NOTICIAS POLÍTICAS AL 
EXTRANJERO.— NUEVOS INFORMES RELATIVOS Á LOS 
MOVIMIENTOS DEL GENERAL CASTRO.— NUEVAS VARIA- 
CIONES SOBRE LAS PALABRAS ' 'CONFIDENCIALMENTE" Y 
""VERBALMENTE."— " ENVÍE 2.000 FUSILES Y 400.000 
CÁPSULAS." 

No fue sólo el vapor Destrées, el que el Cónsul mez- 
clara imprudentemente en sus combinaciones, pues antes 
había ya logrado comprometer también al vapor Suchet 
La personalidad de los capitanes de estos buques está fue- 
ra de toda sospecha. Estos oficiales superiores fueron 



— 9 o — 

arteramente engañados por la Compañía del Cable y sus 
cómplices, como á su vez lo fueran el Gobierno francés y 
el Gobierno de Caracas, siendo este último la mayor vícti- 
ma de aquella malhadada cabala. 

Existen leyes que garantizan á todo el mundo el 
absoluto respeto del secreto de la correspondencia; pero 
tales leyes parecen no merecer miramiento alguno á la 
Compañía. Véase por el siguiente telegrama cómo fueron, 
ellas respetadas por los aliados del señor Matos : 

" 27 de junio de 1902. 

Cónsul de Caracas al Jefe del Cable de Carúpano. 

Sírvase comunicar confidencialmente al capitán del 
vapor Suchet los telegramas del capitán del vapor Res- 
taurador." 

* 

Las leyes internacionales reconocen también á todo 
Gobierno el derecho de impedir, por vía de seguridad y de 
legítima defensa, la trasmisión al exterior de noticias re- 
ferentes á sucesos políticos. El General Castro hizo uso 
de tan legítimo derecho desde los comienzos de la revo- 
lución; y notificó de ello, en consecuencia, á la Compañía,. 
la que á su vez participó aquella medida á la Oficina In- 
ternacional de las Administraciones Telegráficas. El 
General Castro creyó asegurado el cumplimiento de tal 
disposición ejecutiva por medio de la instalación de Fis- 
cales en las Oficinas de la Compañía ; pero ésta se dio sus 
trazas de burlar también esta misma fiscalización. Véase 
en el siguiente despacho la manera cómo fueron respeta- 
das aquellas leyes y estas medidas : 

" 11 de julio de 1902. 

Dirección de París al Jefe del ( 'oble de Caracas. 

Los telegramas que J .... le exigirá trasmitir á espal- 
das del Fiscal, deberán ser transcritos á Nueva York como 
despachos del servicio por la mediación de Curazao. Ins- 
truya confidencialmente á Curazao." 

* 

Los que la Compañía llamaba despachos del servicio 
eran sus propios telegramas, los cuales precisamente, se- 



— 91 — 

gún las leyes internacionales citadas arriba, escapaban á 
la fiscalización. Y á tales despachos se les daba el origen 
de Curazao, territorio holandés, á objeto de que su publi- 
cación en los diarios de Nueva York (con tal origen) no 
despertase sospechas en el ánimo del General Castro ! ! El 
Jefe del Gobierno venezolano sí respetaba por su parte las 
referidas leyes, pues sus Agentes no exigían que se les im- 
pusiera de los despachos del servicio interior de la Com- 
pañía ! Esta se valía, pues, para violar aquellas leyes, 
precisamente del respeto que por ellas tenía su víctima ! ! ! 
Profundo maquiavelismo ! Suprema habilidad ! 

La publicación de los telegramas del célebre ''servicio 
de informaciones", alcanza hasta el 7 de setiembre de 
1902. La complemento ahora con otros de mayor impor- 
tancia, y que son los siguientes : 

"22 de setiembre de 1902. 

Cónsul de Caracas al Jefe del Cable de Barcelona. 

Comunique siempre verbalmente y confidencialmente 
lo que sigue: Imposible enviar más a Rio Chico. Castro ha 
despachado hoy á Garrido con 1.500 hombres para Cagua, 
á donde ha hecho marchar también los 500 hombres que 
había dejado en los Teques. Se dice que él mismo marcha 
en persona para aquél lugar. Le quedan 3.000 hombres en 
Valencia y espera mil de Trujillo. Se dice que Mendoza 
ha desocupado á Tocuyito". 



"7 de octubre de 1902. 
Matos desea conocer la situación actual de Caracas". 

"13 de octubre de 1902. 

Cónsul en Caracas al Jefe del Cable de Barcelona. 

Vicepresidente partió para La Victoria. La guarni- 
ción de la Capital es de 200 hombres. General Baptista 
salió con 400 hombres de Los Altos para La Victoria". 



"14 de octubre de 1902. 

Jefe del Cable de Carenero al Cónsul de Caracas. 

El General Matos me escribe lo que sigue: "Encargo 
al General Pedro Oderiz para que se entienda con usted á fin 
de trasmitir á Caracas un telegrama para Mr. Q . . . . Cón- 
sul de Francia. Este importante telegrama es para Trini- 
dad". Ruégole decirme si le puedo pasar á usted en clave 
la traducción francesa del telegrama en cuestión" 



"15 de octubre de 1902. 

Jefe del Cable de Carenero al Cónsul de Caracas. 

Matos me escribe que desea que usted le comunique 
por medio de Pedro Oderiz todas las noticias interesantes. 
El cuenta con usted". 



Los telegramas que dejamos transcritos constituyen 
la más irrecusable prueba de que el señor Matos tenía el 
derecho de escribir á los Jefes de las oficinas de la Compa- 
ñía y de utilizarlos como intermediarios de sus relaciones 
con el Cónsul, á quien hemos llamado con justa razón el 
rerdadero Jefe, del servicio de informaciones organizado 
por la Compañía en provecho del General revolucionario. 

Basado en tales antecedentes y circunstancias, llamo 
yo ahora á todos mis compatriotas y al gobierno francés 
para preguntarles: ¿Qué habríais hecho vosotros con una 
empresa extranjera que se hubiera entregado, en tiempos 
de revolución ó de guerra, á semejantes actos en el terri- 
torio nacional? 

No hay para ello sino una sola respuesta: Un país 

SOBERANO HABRÍA CONFISCADO INMEDIATAMENTE LOS BIENES 
DE LA EMPRESA DELINCUENTE Y ENJUICIADO Á SUS AGENTES 
POR EL CRIMEN DE ALTA TRAICIÓN Y DE ESPIONAJE EN TIEMPO 
DE GUERRA. 

Seguiremos ahora con la publicación de los telegra- 
mas en referencia, comenzando por el del señor Matos á 



que alude el Jefe de la Estación de Carenero en su tele- 
grama del 14 de octubre, arriba inserto: 

"15 de octubre de 1902. 
Jefe del Cable de Carenero al Cónsul de ('(iracas. 

"Camatagua: 29 de setiembre. — Para Pedro E. Rojas. 
—Trinidad. — Envíe inmediatamente dos mil fusiles y cua- 
trocientas mil cápsulas á Páparo, donde los recibirá el Ge- 
neral Pedro Oderiz. — [Firmado]. — Matos." 



Véase ahora la prueba de que el Cónsul de Caracas y 
la Compañía del Cable echaron sobre sí la tremenda res- 
ponsabilidad de hacer llegar á Trinidad el anterior tele- 
grama, sin el consentimiento del Fiscal del Gobierno: 

"28 de octubre de 1902. 

Jefe del Cable de Carenero al Jefe del Cable de Caracas. 

Para el Cónsul: "Si le es posible, avísele salida del 
vapor de Trinidad con armas y pertrechos. ¿Qué hay de 
La Victoria?" 



"2<S de octubre de 1902. 

Cónsul de Caracas á Jefe del Cable de (/arenero. 

"Convenido. Nada nuevo. Continúa la batalla en 
La Victoria", 



"4 de noviembre de 1902. 

Cónsul de Caracas al Jefe del Cable de Carenero. 

Dígame si envío de Trinidad ha sido hecho á Matos. 
Conteste inmediatamente". 



— 94 — 

CAPITULO VII ■ 

INTERÉS QUE LA COMPAÑÍA TOMABA EN LOS PROGRESOS DE LA 
REVOLUCIÓN. — SUS ÓRDENES Á CARACAS. — SUS EXIGEN- 
CIAS REITERADAS. — CÓMO EMPLEABAN SUS OCIOS LOS 
ALTOS FUNCIONARIOS. — M. LOUBET HA MUERTO SÚBI- 
TAMENTE!!! 

La Compañía estaba en tal grado interesada en la 
marcha y adelantos de la revolución, que en lo más recio 
de la contienda comunicó á su Agente en Caracas la si- 
guiente orden: 

"21 de junio de 1902. 

Dirección de París al Jefe del Cable de Caracas. 

Sírvase comunicarnos semanalmente las noticias de 
Venezuela .... Aquellos sucesos, que revistan especial im- 
portancia serán naturalmente objeto de noticias separadas 
que deberá usted trasmitir el mismo día si hay lugar para 
ello." 



En conocimiento de que la Dirección de París favore- 
cía al señor Matos y dominado por la influencia que sobre 
él ejercía el Cónsul francés, el Jefe de la oficina de Ca- 
racas se entregó á este último en todo lo relativo al esta- 
blecimiento del nuevo servicio de informaciones que los 
Administradores de la Compañía á su vez comunicaban, 
mediante un estipendio, á los diarios de Nueva York y de 
París, hecho éste que constituía un nuevo modo de deso- . 
bedecer los Decretos del General Castro. 

En consecuencia, los telegramas que semanalmente se 
trasmitían á París, eran redactados bajo la dirección de 
aquel funcionario diplomático, quien como ya se ha dicho, 
creía así proceder en pro de un " interés superior ". A los 
ojos del jefe de la oficina del Cable, el Cónsul era el per- 
sonaje que por su posición debía estar mejor que nadie al 
corriente de los acontecimientos. 

El resultado del especial estado mental en que vivían 
el Cónsul y sus colaboradores del Cable, fue que todos los 



— 95 — 

telegramas dirigidos á París dieron á los sucesos un aspec- 
to que no tuvieron siempre. En ellos se hacía aparecer al 
General Castro todas las semanas como atravesando una 
situación precaria; y esto por espacio de más de diez 
meses! 

Es posible que estos conspiradores vieran las cosas 
del mismo modo como las presentaban, obedeciendo en ello 
á una especie de sugestión; ó tal vez abrigaron la creencia 
(ya que los telegramas estaban destinados á la publicidad) 
de que una causa está medio perdida cuando la prensa 
del mundo entero la da como tal y levanta contra ella la 
opinión pública. 

La Compañía, por lo demás, estimulaba su celo y fre- 
cuentemente les telegrafiaba precisando los puntos acerca 
de los cuales deseaba ser informada. 

Véanse los siguientes telegramas: 

"3 de julio de 1902. 

Oficina de Caracas á Dirección de París. 

Tropas del Gobierno se quejan. No reciben sus ra- 
ciones diarias." 



" 5 de julio de 1902. 
Dilección de París á Oficina de Caracas. 

Déme el nombre del Jefe revolucionario que marcha 
sobre Valencia." 

"5 de julio de 1902. 

Oficina de Caracas á Dirección de París. 

Es el General Mendoza." 



" 7 de julio de 1902. 

Oficina de Caracas á Dirección de París. 

Matos manda en persona el ejército que viene mar- 
chando sobre Caracas." 



- 96 — 

" 8 de julio de 1902.. 
Dirección de París á Oficina de Caracas. 

¿Qué noticias políticas tiene usted hoy?" 

" 19 de julio de 1902. 

Oficina de Caracas á Dirección de París. 

Situación Castro muy crítica. " 



"27 de julio de 1902. 

Oficina de Caracas á Dirección de París. 

La inacción de Castro provoca general descontento en 
Caracas. Según el concepto general, la revolución es for- 
midable y gana terreno. Hasta la fecha el Gobierno ha 
sido derrotado en todas partes." 



" 2 de setiembre de 1902. 

Oficina de Caracas á Dirección de París. 

La vanguardia de Castro montante á 71 >0 hombres se 
ha pasado á la revolución. Valencia caerá de un momen- 
to á otro en poder de la revolución." 



" 8 de setiembre 1902. 
Oficina de Caracas á Dirección de París. 

Gobierno publica aviso de la derrota completa de los 
revolucionarios. Opinión pública duda de la veracidad de 
esta noticia." 



" 20 de setiembre de 1902. 
Oficina de Caracas á Dirección de París. 

Castro está cercado por todas partes de fuerzas revo- 
lucionarias." 

"19 de noviembre de 1902. 
Oficina de Caracas á Dirección de París. 

Castro no puede moverse de La Victoria. Esta plaza 
está circundada por todos lados de fuerzas revoluciona- 



97 — 



.'rías. Matos escribió á Castro pidiéndole la plaza. Castro 
se negó áello." 



Estos que dejamos transcritos son sólo algunos tele- 
gramas que corresponden á un expediente especial cons- 
tante de cerca de 150 páginas. Por ellos vendrá el lector 
á cuenta de que la publicación de semejantes noticias en el 
extranjero debía colocar á los Agentes Diplomáticos del 
General Castro en una situación de las más delicadas. ¿Qué 
autoridad podían tener los representantes de un Gobierno 
á quien se hacía aparecer como completamente derrotado? 

Sobrevino luego el término de la contienda. Vencido 
y desalentado, el señor Matos no dio más noticias de él. 
Sólo sus partidarios, y entre todos la Compañía del Cable, 
no querían creer en la derrota definitiva. Véase cómo el 
Cónsul seguía acariciando, aún después del desastre final, 
:sus esperanzas en la continuación de la guerra: 

" 2 de noviembre de 1902. 

'Cónsul de Caracas al Jefe del Cable de Curazao. 

Sírvase decirme confidencialmente si Matos está en 
Curazao y si usted cree que él se quede allí con su familia 
ó tiene el propósito de continuar la guerra contra Castro. 
En este último caso ¿cuáles cree usted que sean sus pro- 
yectos?" 



" 17 de noviembre de 1902. 

'Cónsul de Caracas á Agente Consular de Carúpano. 

Sírvase decirme si es cierto que el vapor revoluciona- 
rio Ban Righ ú otro esté en Carúpano ó haya tocado allí." 



En enero de 1903 les fue avisada al Cónsul de Francia 
y al representante de la Compañía en las Antillas, quien 
para la fecha se hallaba en Caracas, la próxima llegada 
del nuevo Ministro de Francia en Venezuela, Mr. Wiener. 
Temiendo que este alto funcionario llegase á conocer por 
los Agentes del Cable en Caracas, los procedimientos de 



— 98 — 

1902, aquellos señores resolvieron desembarazarse de estos 
testigos incómodos antes de la llegada del mencionado Mi- 
nistro. Mas para ello era necesario un motivo, y hé aquí 
el que ellos imaginaron: 

Bajaron á La Guaira el 22 de enero y el 24 á las 6 de 
la tarde la oficina de Caracas recibió el siguiente tele- 
grama: 

"24 de enero de 1903.. 
De París á Caracas. — Cónsul de Francia. 

Caracas.. 
M. Loubet murió repentinamente anoche. 

Delcassé.'" 



El Cónsul y el representante del Cable creyeron segu- 
ramente que los empleados de la oficina de Caracas, en po- 
sesión de una noticia tan sensacional, no resistirían al de- 
seo de participarla á sus compatriotas. En este caso ha- 
brían cometido la falta de violar el " secreto profesional " 
y dado con ello motivo á una medida disciplinaria que po- 
día llegar, según los reglamentos internacionales de la te- 
legrafía, hasta la destitución de los trasgresores. Cierta- 
mente que no se pensó en llevar las cosas hasta la destitu- 
ción de los Agentes; pero se aprovecharía la ocasión para 
promoverlos á otro lugar y enviarlos bien lejos de Vene- 
zuela antes de la llegada del Ministro!! Y así no se habría 
podido decir que la indiscreción provenía ni del Cónsul ni 
del representante del Cable, desde luego que ambos habían 
tenido la precaución de ausentarse para La Guaira. Pero 
los empleados ele la oficina de Caracas descubrieron la 
trampa del modo que se verá en seguidas. 

Cuando la oficina de La Guaira les trasmitió el telegra- 
ma en cuestión ellos pudieron advertir que las indicacio- 
nes del servicio no eran sino imaginarias, y que no concor- 
daban con las de los telegramas anteriormente recibidos. 
Además, los telegrafistas, después de algunos meses de 
práctica, (los de Caracas tenían ya siete años de servicio) 
llegan á reconocer los signos de sus colegas del mismo mo- 
do que. se reconoce la letra de una persona que nos es fa- 






— 99 — 

miliar. Todo telegrafista posee una escritura peculiar, del 
mismo modo que se tiene un carácter de letra especial. 
Ahora bien, el telegrama en referencia lo recibieron los 
empleados de la oficina de Caracas de una escritura que les 
era enteramente desconocida. Por otra parte, al hacer 
ellos á la oficina de La Guaira la observación de que los 
números del servicio les parecían falsos, no obtuvieron 
sino esta respuesta: "nada de observaciones." De aquí co- 
ligieron dichos empleados que tanto la escritura descono- 
cida como este tono autoritario no podían ser sino del Di- 
rector de las líneas de las Antillas y déla América del Sur, 
es decir, del Jefe de todas las oficinas de la Compañía. 

Los empleados de la oficina de Caracas ya menciona- 
dos no cometieron la indiscreción deseada, y el día siguien- 
te el mismo corresponsal misterioso de La Guaira trasmitía 
á Caracas la siguiente orden : 

" 25 de enero ele 1903. 

De París á Caracas. 

Anule telegrama del 24, número 103, dirigido al Cón- 
sul de Francia en Caracas." 



Los dos telegramas misteriosos que dejamos transcri- 
tos fueron trasmitidos de noche, es decir, después de la 
hora en que la oficina de La Guaira cerraba los trabajos 
del día, y en momentos en que hallándose ausentes los 
operarios, no había en aquella oficina testigo que presen- 
ciase la trasmisión. 

Como quiera que sea, aquellos conspiradores habrían 
podido .... matar del mismo modo á cualquier otro hombre 
político menos importante que el Presidente de la Repú- 
blica ! ! ¿ Por qué no escogieron ellos, por ejemplo, para 
este asesinato telegráfico al Presidente de la Compa- 
ñía del Cable? ¿No pudieron ellos anunciar también 

que el Director de la explotación, presa de un súbito acceso 
de locura de grandezas, se dirigía al Elíseo acompañado 
de los otros cuatro administradores compadres suyos ? 

Pues ya es tiempo de que se sepa que son cinco estos 
administradores, de cuyos fantásticos modos de dirigir una 



IOO 



empresa importante hemos dado ya cuenta al lector. 
Cinco son estos famosos tramoyistas : uno más que los 
" cuatro hijos de Aymon " y uno más que los " Sargentos 
de la Rochela." Sólo que tal superioridad únicamente 
numérica — hay que creerlo así — será la única que honran- 
do su memoria pase á la posteridad. 



CAPITULO VIII 



DESCUBRIMIENTO DEL PASTEL. — RECLAMOS DEL GOBIERNO DE 
CARACAS. — PROTESTAS DE INOCENCIA DE LA COMPAÑÍA. 
—SACRIFICIOS DE INOCENTES PARA SALVAR Á LOS AL- 
TOS FUNCIONARIOS.— DESTITUCIÓN Y CAMBIO DE EM- 
PLEADOS SUBALTERNOS. 



Un servicio de informaciones que abarcaba once ofi- 
cinas atendidas por 25 ó 30 empleados, no podía dejar de 
estar expuesto á indiscreciones. Primeramente, las infor- 
maciones de que hemos dado algunos extractos circulaban 
un tanto por todas partes y debían dejar forzosamente 
algunas trazas; y luego, entre los empleados de la Com- 
pañía algunos no se habían doblegado sino contra su 
voluntad, y no sin protestar, al papel que se les obligaba 
á representar. Cierto es que tales tentativas de rebeldía 
fueron reprimidas por medio de amenazas. ¿ Qué podían 
hacer estos empleados que no tenían sino una modesta 
posición para vivir y que se hallaban á varios millares 
de kilómetros lejos de su patria? Pues nada más que 
resignarse. 

El Jefe de la oficina de Barcelona, entre otros, uno de 
los agentes más activos del servicio de informaciones, como 
el lector ha podido verlo por los telegramas cambiados 
entre esta oficina y el Cónsul de Caracas, trató en el mes 
de agosto de 1902 de salirse de esta aventura. A tal fin 
se dirigió no al Cónsul sino á sus colegas, á quienes pro- 
curó poner en guardia contra el papel que venían desem- 
peñando hacía ya varios meses : 



— roí — 

" 25 de agosto de 1902. 

Jefe de oficina de Barcelona á Jefes de oficina de La Guaira y Caracas-.. 

" Creo contrario á nuestra seguridad personal, tanto á 
la de usted como á la mía, aceptar telegramas tan compro- 
metedores como el del 23 del corriente (1) ¿No piensa 
usted que podrían sospecharle á usted más que á mí, pues- 
to que usted está bien situado para obtener tales informes, 
los cuales no pueden llegarme sino por el órgano de usted? 
Yo no he remitido el referido telegrama y espero su aviso". 



Sus colegas, bajo la inspiración del Cónsul, procura- 
ron tranquilizar su conciencia tardíamente sublevada. Hu- 
bo hasta amenazas hechas indirectamente por el Cónsul 
que en esto estaba de acuerdo con el representante de la- 
Compañía. El Jefe de Barcelona tuvo un acceso- de 
energía: 

" 25 de agosto de 1902. 

Jefe Barcelona á Jefe Caracas. 

"Suceda lo que suceda, insisto en permanecer neutral"' 



Pero, ah ! esta fue una tentativa de poca duración. La 
Compañía supo convencerle y él continuó, en consecuencia, 
prestando su concurso á la revolución, como lo hemos visto 
por los telegramas de setiembre. 

En el asunto de los telegramas para la prensa, el 
Agente de Curazao había también tomado una actitud de 
protesta. De ello hallamos la prueba en el telegrama 
siguiente : 

"2 de julio de 1902. 

Cónsul á Director de servicio Fort de France. 

El antecesor de usted tuvo la condescendencia de 
adoptar ciertas disposiciones á propósito del envío por M. 
Jaurett de sus telegramas para la prensa. El agente 



(i) Es el telegrama del Cónsul al Jefe del Cable de Barce- 
lona que insertamos en el Capítulo IV. 



102 



de Curazao suscita ahora ciertas dificultades, por no 
haber sido hasta la fecha confirmadas por usted esta? dis- 
posiciones " 

Fue la Dirección de París quien confirmó las dichas 
disposiciones por el telegrama del 11 de julio de 1902 que 
hemos citado en el Capítulo VI. Y se ve en este telegra- 
ma una prueba más de que existía una perfecta inteligen- 
cia entre los administradores de la Compañía y el Cónsul 
de Francia en Caracas. 

Definitivamente desembarazado de la guerra civil y 
del bloqueo de las potencias, el General Castro pudo en- 
tonces ocuparse en indagar las causas que habían permiti- 
do al señor Matos luchar por tanto tiempo. En lo que 
concierne á la Compañía Francesa de Cables, el General 
Castro logró reconstituir con la ayuda de indiscreciones 
primero, y luego de documentos tomados á los vencidos, 
una gran parte de las maquinaciones que acabamos de re- 
ferir. El dirigió entonces enérgicas protestas al represen- 
tante de la Compañía. Puesta al corriente la Dirección de 
París, se hizo la asombrada y "simuló" una indagación. 

Esta indagación dio por resultado, naturalmente, la 
culpabilidad de los agentes subalternos. La Compa- 
ñía hizo aparecer á estos desgraciados como los únicos res- 
ponsables. Los altos administradores eran inocentes! 
Ellos ignoraban todo! Y por su orden el representante de 
la Compañía en las Antillas procedió á una verdadera 
hecatombe: una parte de los agentes fue cambiada y en- 
viada á puestos de castigo; el resto fue destituido. Ah! 
la Dirección no perdona á los que se dejan sorprender 
ejecutando sus torcidas combinaciones. Ella pide una 
obediencia ciega á la vez que una habilidad de espión. 

Los administradores de la Avenida de la Opera colo- 
can estos desgraciados que se expatrian por un modesto 
salario, que no cuentan sino con este salario para vivir y 
hacer vivir á sus familias, en el dilema siguiente: 

La destitución si no ejecutan sus órdenes, aun las más 
contrarias á la moral. 

La destitución si las ejecutan sin habilidad. 



io- 



Esas gentes, es verdad, han hecho de la Compañía 
una escuela de "inmoralidad". ¿Qué concepto pueden te- 
ner de honradez comercial los agentes subalternos á quie- 
nes se ha hecho firmar compromisos solemnes de secreto 
profesional y de neutralidad y á quienes se dan más tarde 
instrucciones que son la negación de los dichos compromi- 
sos? Como por ejemplo: "Comunique á tal persona los 

telegramas de tal persona Trasmita telegramas sin 

conocimiento del fiscal etc., etc." 

Y nosotros no conocemos nada más vil que el acto 
que consiste en sacrificar á subalternos, culpables sola- 
mente de una obediencia demasiado ciega, para salvar á 
altos funcionarios. 

Pero el General Castro no se dejó engañar con esta 
maniobra. Y muy pronto pudo darse cuenta de que la 
•destitución y los cambios no constituían sino una odiosa 
comedia y no la debida satisfacción á sus justas reivindi- 
caciones. 



CAPITULO IX 

DECISIÓN DEL GOBIERNO Á CASTIGAR LA COMPAÑÍA. — DESEO 
DEL GENERAL CASTRO DE NO HACER PÚBLICA LA COMPLI- 
CIDAD DE -UN DIPLÓMATA PARA NO CAUSAR EMBARAZOS Á 
UNA NACIÓN AMIGA.— LA COMPAÑÍA ES LLAMADA Á JUI- 
CIO POR LA INEJECUCIÓN DE CIERTAS CLÁUSULAS DE SU 
CONTRATO. — MUERTE MISTERIOSA Y DRAMÁTICA DE UN 
FUNCIONARIO DIPLOMÁTICO EN PARÍS.— SUS ÚLTIMAS RE- 
LACIONES CON LA COMPAÑÍA. 

El Gobierno venezolano estimó que esta Compañía 
que no satisfacía ya de ningún modo al comercio desde el 
punto de vista de la rapidez del trabajo y del secreto pro- 
fesional, constituía además un peligro público y una ame- 
naza continua para la seguridad del Estado. Su conducta 
durante la revolución indicaba que no se podía tener con- 
fianza en ella en el porvenir! En consecuencia, se admitió 
en principio, que era indispensable un castigo. Pero en- 
juiciar á la Compañía bajo la inculpación de actos de hos- 



ÍOJ. 



tilidad contra el Gobierno, era constituirse en la obligación 
de producir las pruebas y por consiguente complicar indi- 
rectamente en el juicio al gobierno francés: primero, por 
la carta del Director de la explotación del 8 de enero de 
1902; y segundo, por la actitud del Cónsul de Francia en 
Caracas, la cual parecía precisamente ser la resultante de 
esta carta. 

Por deferencia al gobierno francés, el General Castro 
no quiso que éste fuese colocado en tan falsa posición. Por 
lo demás, la Compañía ofrecía otros asideros. Era fácil 
encontrar otras faltas graves en su administración en Ve- 
nezuela. 

Ya hemos citado dos de ellas en el capítulo I de este" 
trabajo. 

El 3 de noviembre de 1903, el Doctor Arroyo Parejo,. 
Procurador General de la Nación, demandó á la Compañía 
por rescisión de su contrato, daños é intereses, apoyando' 
su acción en un vigoroso libelo- de demanda poderosamente 
documentado y que constituía,, según la opinión de los ju- 
risconsultos que he consultado eia Francia,, una pieza de 
gran valor jurídico. Más tarde me ocuparé de las faces 
del proceso. 

Mientras que la demanda seguía, su curso en, Caracas,, 
el Cónsul de Francia se hallaba en París con licencia. Allí 
supo que en el curso de los debates el Procurador General 
citó pro memoria los actos de hostilidad de la Compañía 
contra el Gobierno del General Castro. Ninguna alusión 
se había hecho de la complicidad personal del Cónsul; pe- 
ro éste sabía que se poseían documentos comprometedores 
contra él. Las alusiones que hizo la acusación referentes á 
las maquinaciones de la Compañía del Cable le inspira- 
ron el temor de que el Gobierno venezolano se viera obli 
gado por fuerza de las cosas á producir de un momento a 
otro los mencionados documentos. Esta idea lo enloqueció. 
Entonces dio pasos en las regiones altas: estos pasos le con- 
vencieron de que había procedido con gran ligereza al dar 
crédito á las afirmaciones del funcionario que escribió en 
enero de 1!)02: "Y como él (Matos) está también apoyado 
por las Relaciones Exteriores, nosotros deseamos que ten- 
ga éxito." Convencido de que este extraño administrador 



— 105 — 

había abusado de sus relaciones políticas y mezclado, sin 
autorización para ello, al gobierno francés en sus combi- 
naciones filibusteras, el Cónsul pensó que encontraría al- 
gún apoyo del lado de la Compañía. 

A tal fin se presentó á la Dirección y tuvo una entre- 
vista con los administradores. 

Pero en ello iba para éstos su posición y tal vez per- 
secuciones judiciales .... y aparecieron muy admirados de 
las historias que les contaba el desgraciado Cónsul!! 

El 17 de mayo de 1904 intentó este último un supremo 
esfuerzo. Envió un amigo íntimo cerca del Presidente del 
Consejo de Administración de la Compañía. Este amigo 
manifestó al señor Jéramec que el Cónsul había sido gra- 
vemente comprometido por la Compañía y que estaría per- 
dido si ésta no interponía el peso de sus relaciones y de su 
influencia para salvarlo. El señor Jéramec había sido 
nombrado Presidente á fines de 1903. El ignoraba las ope- 
raciones de la Compañía anteriores á esta fecha. Pidió 
inmediatamente explicaciones á los administradores. Es- 
tos protestaron naturalmente y dieron su versión de la 
aventura, versión que hacía aparecer al Cónsul como com- 
prometido en operaciones indecorosas de concierto con los 
empleados subalternos que habían sido castigados! El 
asunto había pasado sin conocimiento de la Dirección y 
fuera de su control! Entonces el señor Jéramec dio al en- 
viado del Cónsul sus excusas y le significó que la Compa- 
ñía no deseaba verse mezclada en una aventura de la cual 
no tuvo conocimiento sino en el momento en que el Gene- 
ral Castro había presentado sus quejas .... 

A la mañana del día siguiente el Cónsul fue encontra- 
do asfixiado en su cuarto de dormir. Antes de acostarse 
olvidó cerrar la llave de un hornillo de gas en el cual había 
hecho té. Esta fue al menos la versión que dieron los pe- 
riódicos, y también el resultado de la experticia médico- 
legal. ¿No era este resultado natural para los que igno- 
raban el secreto del infortunado Cónsul? 

Un poco más tarde los administradores se aseguraron 
del silencio del jefe de la Oficina de Caracas. Este último, 
que igualmente se hallaba con licencia, fue destituido de 
sus funciones al momento de la muerte del Cónsul. Algu- 



— ro6 — 

nos meses después dicho empleado escribió á la Compañía 
suplicándole tomar en consideración sus servicios presta- 
dos con abnegación durante quince años y en climas abru- 
madores; haciéndole notar al mismo tiempo que después de 
su larga permanencia en el extranjero no le quedaban en 
Francia relaciones útiles y que en tales condiciones le era 
difícil encontrar otra posición que le permitiese sostener 
su familia. La Compañía le contestó amablemente que 
estaba dispuesta á considerar su solicitud de reincorpora- 
ción si consentía en dirigirle una declaración formal en 
que constase que, según los reglamentos, él había quemado 
todos los archivos de la Oficina de Caracas hasta el mes de 
enero de 1903. El lector comprenderá esta maniobra ma- 
quiavélica si se ha fijado en que los telegramas que he 
transcrito en el decurso de este trabajo son anteriores á 
1903. 

El antiguo jefe de la Oficina de Caracas tenía necesi- 
dad de trabajar para vivir; lo que prueba que si había sido 
revolucionario fue por obedecer á la Compañía y no por 
interés personal, pues que él no tenía dinero alguno. En- 
vió él la atestación pedida y á vuelta de correo la Compa- 
ñía le avisó recibo y le dio. . . . sus excusas por no poder ac- 
ceder á su solicitud de reincorporación, de la cual agregó 
ella, se había tomado buena nota! 

Sin duda, después de esto, los administradores de la 
Compañía creyeron que podrían dormir tranquilos. 

Ellos habían ahogado la voz de testigos importunos. 
Y la miseria en que ellos habían sumergido á varios des- 
graciados empleados subalternos, las centenas de cadáve- 
res que hicieron los 2.000 fusiles y las 400.000 cápsulas pe- 
didos en 1902, gracias á su complicidad, y la muerte del 
infortunado Cónsul: todo esto no vendría á turbar el sue- 
ño de tan honorables altos funcionarios! 



CAPITULO X 

FACES DEL PROCESO EN CARACAS. — LA COMPAÑÍA SE REFU- 
GIA EN LAS VEREDAS DEL PROCEDIMIENTO. — CAMPAÑA 
PERIODÍSTICA. — FALSAS INFORMACIONES Y NOTICIAS 
EXAGERADAS COMUNICADAS Á LA PRENSA. — LA COMPA- 
ÑÍA, DUEÑO DE LAS COMUNICACIONES TELEGRÁFICAS, 
DIRIGE Á SU GUSTO LA OPINIÓN PÚBLICA.— APELACIÓN 
AL GOBIERNO FRANCÉS. 

"Ave soy: mirad mis alas! 
También ratóo: mirad mi piel!" 

Fábula de Lafontaine. 

Llamada á juicio en noviembre de 1903 ante el Tribu- 
nal de primera instancia, la Compañía se refugió inmedia- 
tamente en las veredas del procedimiento y opuso excep- 
ciones de incompetencia contra la persona del Procurador 
General. El 25 de febrero de 1904, el Tribunal rechazó 
sus pretensiones y la condenó en las costas. Apeló ella 
entonces de esta sentencia, la cual fue confirmada por la 
Corte de Casación el 18 de marzo de 1904 en lo que con- 
cierne á la competencia del Procurador General, pero re- 
vocando la condenación en costas. El asunto volvió al 
Tribunal de su origen el 21 de marzo siguiente. La Com- 
pañía se presentó con demandas reconvencionales. Ello le 
permitió prolongar el asunto por todo el año 1904. 

En febrero de 1905 opuso excepciones de incompeten- 
cia contra la Corte Federal y de Casación. Para aquel 
momento ella veía su causa perdida. Las faces de este 
largo proceso la habían convencido de la insuficiencia de 
;sus medios de defensa. Sus abogados habían sacado el 
mejor partido posible de una causa escabrosa. 

Entonces, antes de que se dictara el fallo definitivo, la 
Compañía trató de intimidar la justicia y el Gobierno ve- 
nezolanos. 

El 15 de marzo de 1904 los diarios parisienses publica- 
ban el telegrama siguiente: 

"Mr. Bowen, Ministro de los Estados Unidos en Ca- 
racas, anuncia que el Gobierno venezolano ha incoado un 



- io8 — 

juicio con el fin de anular el contrato con la Compañía 
Francesa de Cables y embargar sus bienes. En el Minis- 
terio de Relaciones Extranjeras no se sabe nada de los de- 
talles de este asunto. Se supone que éste sea análogo al 
que el Gobierno del General Castro instauró en otra oca- 
sión contra la Compañía Americana de Asfaltos." 

Recuerde el lector cómo la Compañía del Cable forja- 
ba noticias durante la revolución de 1902 y cómo trasmitía 
telegramas políticos sin el conocimiento del Fiscal, y com- 
prenderá bien por quién había sido redactado el anterior 
telegrama, que hizo un ruido enorme en la prensa france- 
sa.— Al día siguiente la mayor parte délos diarios pari- 
sienses hacían entrevistar á la Compañía del Cable. Le 
Matin, Le Temps, Les Debats, etc., dieron la relación de 
estas entrevistas sensacionales. Los altos funcionarios de 
la Avenida de la Opera daban rienda suelta á esta habili- 
dad maquiavélica de que tantas pruebas habían dado ya. 
Uno de ellos declaró así: "El primer fallo, dictado eviden- 
temente por el Presidente Castro, ha sido ya pronunciado 
condenándonos. La Compañía ha interpuesto apelación. 
La sentencia de segunda instancia no ha sido aún dictada, 
pero se conoce el tenor de ella: ella anula la concesión y 
confisca los bienes de la Compañía. — Inmediatamente he- 
mos tomado las medidas que requiere tal estado de cosas y 
hemos dado orden á nuestros agentes para que con sus 
materiales se pongan bajo la protección del Cónsul de 
Francia en Caracas." (Le Matin, 16 de marzo de 1905.) 

Durante quince días se divulgaron hábilmente telegra- 
mas por la prensa. Unos llevaban el origen de New York 
y otros el de Washington. Hasta de Curazao hubo al- 
gunos. 

En fin, la Compañía juzgó que era necesario compro- 
meter completamente al gobierno francés que conservaba 
su sangre fría á pesar de la sobreexcitación de la opinión 
pública; y el 22 de marzo los diarios publicaban el siguien- 
te telegrama con origen de Washington: 

" Mr. Wiener, Ministro de Francia en Caracas, ha no- 
tificado al Gobierno que la Compañía de Cables era una 
Compañía oficial, y que por consiguiente toda tentativa 
contra sus derechos debía ser considerada como una ofen- 
sa al gobierno de la República Francesa." 



— 109 — 

Esto dio origen á nuevas entrevistas en que los admi- 
nistradores ratificaron á los diaristas que la Compañía era 
una empresa del Estado y que Mr. Jéramec celebraba dia- 
riamente conferencias con los miembros del gobierno fran- 
cés acerca del incidente de Caracas. 

Es necesario restablecer aquí la verdad y presentar á 
la Compañía en su verdadero aspecto: ella tiene subven- 
ción del gobierno francés por las líneas Brest-Nueva York 
y Australia-Nueva Caledonia; pero de ningún modo por 
las líneas de las Antillas y de la América del Sur. 

Conviene además observar que anteriormente la Com- 
pañía estuvo á punto de volverse realmente una empresa 
oficial. Es decir que el gobierno francés, cansado de sus 
pedidos de dinero, reiterados cada año, había concebido el 
proyecto de tomar á su cargo la sucesión de esta mal diri- 
gida empresa. El gobierno estimaba que esto le costaría 
mucho menos que garantizar todos los años los préstamos, 
emisiones, etc., que hacía la Compañía. A tal proyecto 
objetaron los administradores de la Avenida de la Opera 
que el gobierno no podría explotar por sí mismo las conce- 
siones adquiridas en países extranjeros y que los gobiernos 
de esos países habían tratado con una Compañía privada y 
no con un Estado. El gobierno francés halló la objeción 
bastante fuerte como para no insistir más en su propósito. 

Pero entonces ¿ por qué dice hoy la Compañía que ella 
es una sociedad oficial ? 

En presencia de un encaminamiento hacia la condición 
de empresa oficial los administradores gritaron: "Alto! 
Somos una empresa privada. Si os adueñáis de ella, cho- 
caríais con el veto de nuestros co-contratantes." 

Hoy que uno de estos co-contratantes quiere castigar 
su mala fé, los mismos administradores declaran con dig- 
nidad: "No vayáis más lejos! Somos una Compañía de 
Estado. Tocarnos sería atacar al gobierno francés." 

Decididamente nada hay nuevo bajo el sol. Hace más 
de dos siglos que el buen fabulista Laf ontaine contó la 
historia de cierto murciélago que debió ser antepasado de 
los administradores de la Compañía del Cable: 

Je suis oiseau! Voyez mes ailes! 
Je suis souris! Voyez mes poils! 



CAPITULO XI 

SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA. — APELACIÓN.— CONDE- 
NACIÓN. —CONTINUACIÓN DE LA CAMPAÑA DE NOTICIAS 
FALSAS. — EN VISTA DE LOS VIOLENTOS ATAQUES DE LA 
PRENSA, EL GENERAL CASTRO SE VE OBLIGADO Á DEFEN- 
DERSE. — ¿CÓMO PROBAR EL BUEN DERECHO DE SU PAÍS? 
-EL GENERAL CASTRO SE DECIDE Á ENJUICIAR LA COM- 
PAÑÍA POR SU PARTICIPACIÓN EN LA REVOLUCIÓN Y Á 
HACER USO DE LOS TERRIBLES DOCUMENTOS QUE POSEE, 
Á RIESGO DE CAUSAR "DESAGRADOS" A UN GOBIERNO 
AMIGO. 

La Sala de Primera Instancia de la Corte Federal y de 
Casación, en audiencia de 31 de marzo de 1905, declaró 
con lugar la demanda intentada por el Procurador General 
en la parte que se refiere á la rescisión del contrato de la 
Compañía, pero rechazó las pretensiones relativas al pago 
de daños é intereses por la inejecución de ciertas cláusulas 
del mismo contrato. 

Consideradas en seguida las demandas reconvencio- 
nales de la Compañía, el mismo Tribunal declaró con lugar 
la que concierne á la ruptura del cable de Carúpano y 
decidió que, á justa regulación de expertos, se pagase una 
indemnización á la Compañía. Las otras pretensiones de 
la Compañía fueron rechazadas, sin especial condenación 
en costas. 

Tanto la Compañía como el Procurador General ape- 
laron de este fallo. Mintieron, pues, los administradores 
de la Avenida de la Opera, cuando en 15 de marzo de 1905 
manifestaron que estaba para dictarse la sentencia defini- 
tiva. Sabían ellos bien que para aquel momento no habría 
sentencia definitiva, puesto que les quedaba el derecho de 
apelación. Para el 15 de marzo, la Compañía no había 
agotado todas las instancias. Ssto es tan cierto, como 
que el proceso no terminó sino el 4 de agosto de 1905 (con- 
firmación de la sentencia del 31 de marzo). Los Adminis- 
tradores perseguían, pues, un fin, cuando en. marzo último 
divulgaban por la prensa telegramas fabricados en sus 
propias oficinas y en los cuales se daba una nota absoluta- 
mente falsa de la situación. Ese fin era el de intimidar á 



Venezuela y ejercer una presión formidable sobre los Tri- 
bunales de Justicia de este país, á efecto de que la sentencia 
que iba a dictarse no fuese demasiado dura contra la 
Compañía. Este fin era también el de forzar al gobierno 
francés á intervenir antes de toda sentencia, en virtud de 
la presión de la opinión pública hábilmente soliviantada. 

A cuantos pudiesen dudar de que la Compañía poseía 
los medios para engañar la prensa del mundo entero, les 
contestaré que esto le era fácil en dondequiera que, como 
en Venezuela, poseía el monopolio de las comunicaciones 
telegráficas. Durante la guerra hispano-americana, todas 
las oficinas de la Compañía hacían el oficio de correspon- 
sales de la prensa americana. Y ya hemos visto aquí á la 
Dirección dar órdenes á su agente en Caracas para que 
le fueran trasmitidas las noticias de los acontecimientos 
revolucionarios. La hemos visto igualmente tomar medi- 
das para facilitar á Mr. Jaurett el envío de sus telegramas 
para la prensa. Pero si tales procedimientos favorecen 
la prensa en general, ellos tienen también muchos incon- 
venientes de los cuales el menos es el de informar al pú- 
blico según los deseos y los intereses de la Compañía. 
Quiero decir con esto que en dondequiera que esta em- 
presa es dueño de las comunicaciones telegráficas, sus 
agentes son en el hecho, ya que no en título, los corres- 
ponsales de los principales diarios; y es así como le es 
fácil á la Compañía dirigir el movimiento, es decir: dar á 
los sucesos el aspecto que juzgue favorable á sus combina- 
ciones más ó menos limpias. Ella está, pues, en posesión 
de un instrumento temible si lo quiere usar de mala fé, 
como lo hace con Venezuela. Mas por fortuna para sus 
víctimas, este instrumento es un arma de dos filos y su- 
cede á veces que la Compañía se hiere con él ella misma r 
como ha acontecido precisamente en el proceso de Ca- 
racas. 

Manejando su arma con la nerviosidad que le producía 
la convicción íntima de que su causa era mala, la Compa- 
ñía perdió toda su sangre fría y toda mesura y se puso á 
dar ele tajos á ciegas. Ella se excedió en su objeto é hirió 
á aquéllos de quienes esperaba poderoso apoyo, causándo- 
se á sí misma profunda herida, por la cual se evidenció la 
villana moralidad de sus administradores. 



En efecto, habiendo logrado engañar á la prensa 
parisiense, ella se hizo presentar como la víctima de un 
país de bandidos. La campaña periodística fue de una 
violencia inaudita. Se hirió profundamente el amor pro- 
pio de los venezolanos. Ahora bien, Venezuela es un país 
mucho más culto de lo que generalmente se cree en Eu- 
ropa. Por sobre todo, este pueblo es muy amigo de las 
artes y de las letras francesas. Las publicaciones de la 
gran hermana latina inundan los lujosos clubs de Caracas 
y penetran hasta las más apartadas poblaciones de los 
Andes. Y sinembargo, los venezolanos de todas clases 
pudieron ver con qué desenvoltura se trató su dignidad 
nacional. 

El General Castro que hasta entonces había despre- 
ciado los ataques personales, no pudo dejar pasar los que 
tocaban el honor de todo su país. Acusado de haber tra- 
tado de armar injusta querella á la Compañía de Cables 
para adueñarse de sus bienes, le fue indispensable probar 
que otras eran las cosas que se ocultaban en el fondo de 
esta sombría historia. Por lo que, habiéndolo querido 
evitar hasta entonces, tuvo que decidirse al fin á hacer 
uso de los importantes documentos que tenía en su poder. 
El 18 de agosto de 1905, el Procurador General demandó á 
la Compañía la reparación de los perjuicios causados por 
ella á la Nación con sus procedimientos durante la guerra. 
Este importante documento que consta nada menos que de 
ocho capítulos de acusación, constituye en su riguroso 
laconismo una formidable requisición. 

Si la Compañía sufre rudos ataques: si sus torpezas 
son puestas en evidencia; y si su probidad comercial es 
objeto de crueles agravios, ella no puede culpar sino á sus 
administradores. Las armas de dos filos son á menudo 
peligrosas. 

J. E. Sauvage. 

{lil Constitucional, números 1.455, r -456, 1-457. 1-458, 1-459, 
1.460, 1. 461, 1.462, 1.463, 1.464 y 1.465; de 24, 25, 26, 27, 28, 
50 y 31 de octubre y tV, 2, 3 y 4 de noviembre). 



DEL SEÑOR MADUEÑQ AL GENERAL VALARINO 

Y CABLES RELATIVOS 



París : 29 de setiembre de 1905. 
Señor General Emilio V. Valarino. 

Caracas. 
Estimado General y amigo : 

El día 15 en la mañana, el señor Jéramec, Presidente 
de la Compañía del Cable, me mandó decir que tuviera la 
bondad de pasar por su oficina á las 6 p. m. A la hora 
citada fui á la Oficina de la Compañía y me recibió en su 
despacho el señor Jéramec, estando ahí presentes los seño- 
res Bousquet, Fouguet y Pellet, miembros del Consejo de 
Administración y Director y Jefe del servicio de la ex- 
plotación, respectivamente, de la Compañía del Cable. Me 
dijo el señor Jéramec que me había llamado para infor- 
marme que la Compañía aceptaba el Decreto de 4 de se- 
tiembre, aunque el gobierno francés tanto como la Com- 
pañía del Cable extrañaban ese Decreto, cuando había la 
Compañía telegrafiado al señor Presidente Castro anun- 
ciándole la salida del señor Bousquet, quien debía tratar 
sobre las bases del proyecto del 23 de febrero, cuya base 
era la cesión del cable costanero y por consiguiente la ce- 
rrada de las Oficinas del Cable, excepto la Oficina de La 
Guaira; y que el punto que querían consultar conmigo era 
el de la tarifa. Habló sobre ese punto el señor Bousquet. 
Entonces le dije que en mi carácter oficioso, menos que 
oficioso, yo no podía hacer nada que, como se los había 
dicho desde un principio, yo me concretaba á aconsejarles 
un arreglo; que todo lo que podía hacer, era telegrafiar á 
usted para que usted tratara de conseguir del señor Presi- 
dente Castro que se mantuviera, mientras llegara el señor 

8 



— ii4 — 

Bousquet, la tarifa actual á la cual se agregaría un bolí- 
var. — Entonces el señor Jéramec, delante de mí y de las 
demás personas citadas, redactó y nos leyó un cable que 
se mandó esa misma noche á Jaccoux, en que daba á éste 
las instrucciones sobre la tarifa única de la única oficina 
(La Guaira) y que se aceptase el Decreto del 4 del presente. 
Entonces, sobre el escritorio del señor Jéramec y sentado 
en frente de él, escribí el cable que le dirigí á usted el 15 
y que usted recibió el 16; dicho cable en español lo tra- 
dujo al francés y en alta voz el señor Bousquet para que 
supieran su contenido los ahí presentes. El señor Jéramec 
dio orden al señor Pellet de trasmitirlo como cable de ser- 
vicio, gratis. Creí todo arreglado por el momento. Su con- 
testación original fue sometida á la Compañía del Cable 
y á los Ministerios del Comercio y de Relaciones Exterio- 
res. Como después usted me dijo que la Compañía debía 
dar instrucciones á Jaccoux, fui á la Compañía del Cable 
y hablé con el señor Director Fouguet, pues el señor 
Jéramec, Presidente de la Compañía, estaba ausente, en- 
fermo, y lo estuvo cerca de una semana. El señor Fou- 
guet me probó que las instrucciones habían sido mandadas 
el 15, y que le habían llegado á Jaccoux, puesto que éste 
acusó por cable que yo vi, recibo del cable de la Compañía 
del 15; pero él dice, que, como se había mandado cerrar 
las Oficinas, no creía esas instrucciones del caso y pedía 
nuevas instrucciones y hasta hace, en dos cables que 
yo vi, mención del cable que mandé á usted el 15. Es- 
tando el señor Jéramec ausente, y me consta que se 
ausentó el 16 en la mañana, no se pudieron mandar á Jac- 
coux las nuevas instrucciones que él pedía. Tengo la se- 
guridad que Jaccoux comunicó á Taigny el cable mío para 
usted del 15. Entonces sobrevino la dificultad promovida 
por la nota de Taigny y el gobierno dio orden á la Compa- 
ñía del Cable de no proseguir los arreglos con el Gobierno 
de Venezuela. Recibí su cable anunciándome, en contesta- 
ción al mío del 20, 11 p. m., que Jaccoux negaba haber 
recibido instrucciones; Jaccoux falta á la verdad; y 
anunciándome además que usted había entregado proyecto 
de convicción provisoria; sé que Jaccoux ha trasmitido ese 
proyecto por cable y sé que la Compañía lo ha sometido á 
la consideración del Ministro del Comercio y éste al Minis- 
tro del Exterior. Tengo la íntima convicción que tanto el 



— 1 15 — 

señor Jéramec como el señor Bousquet están haciendo 
todos los esfuerzos posibles para conseguir del gobierno 
francés la autorización para telegrafiar á Jaccoux que 
firme ese convenio provisorio. Hasta ahora 29, la 1 y 30 
p. m., nada han conseguido y sé que están hoy empeñados 
en esa tarea. 

Creo que esta noche ó mañana temprano se le telegra- 
fiará á Jaccoux las instrucciones para firmar el convenio 
provisorio. 

Su amigo, 

J. F. C. Madueño. 

He aquí los cables á que hace referencia la carta ante- 
y que reproducimos de nuevo: 

Caracas: 30 de setiembre de 1905. 
General Castro. 

Miraflores. 
Acabo de recibir el siguiente cablegrama: 

"París, 30. — General Valarino. — Caracas. — Tengo el 
placer de participarle que el señor Jéramec, Presidente de 
la Compañía de los Cables, me autoriza para informar á 
usted, que hoy telegrafía á Jaccoux, dándole de nuevo pode- 
res para declarar al Gobierno por escrito, que conviene en 
la cerrada de todas las Oficinas del Cable, excepto la de 
La Guaira, donde habrá un Fiscal; cobrarse un bolívar por 
palabra sobre todos los cables que lleguen ó salgan de La 
Guaira, para las noticias internacionales; y temar disposi- 
ciones para el servicio de Porlamar, y una reducción de un 
cincuenta por ciento sobre los cables del Gobierno. 

Esto es un arreglo provisorio que he conseguido, hasta 
que llegue allá conmigo el señor Bousquet. 

Saldremos de aquí con el señor Bousquet y demás de- 
legados, á más tardar, el 14 de octubre. 

Saludos respetuosos para el señor Presidente Castro. 
— Madueño." 

Su amigo, 

Valarino." 



— u6 — 

Caracas: 30 de setiembre de 1905. 
Señor Madueño. 

París. 
Recibido. 

Presidente Castro me ordena decir á usted queda acep- 
tado convenio provisional. 

Lo espera en breve su amigo, 

Valarino. 

(El Constitucional N? 1.455, ^ e 2 4 de octubre de 1905. ) 



HA CONCLUIDO LA EXPOSICIÓN BE I. SAUVAGE 

Desde el territorio francés, piden la palabra dos 
franceses más. 



GUINTRAND Y THOUAR 



Como lo habrán visto los lectores de este Diario, en 
nuestra edición del sábado terminó M. Sauvage la exposi- 
ción de cargos que de modo documentado ha hecho contra 
la Compañía del Cable Francés, en su condición de ciuda- 
dano celoso del buen nombre de aquella República del 
Continente Europeo. 

Desde luego que, dada la superabundancia de pruebas 
presentadas, podíamos dar por cerrado este proceso de 
publicaciones hechas, puesto que no se puede decir más 
en el terreno público, ya que cualquier otro cargo sería de 
exclusiva Exposición del Poder Nacional y nosotros no es- 
tamos autorizados para esa Exposición. 

Como decimos, íbamos á cerrar ya las páginas de este 
proceso, tan brillantemente expuestas por M. Sauvage, 
cuando nos llegan de Francia la carta y el artículo que pa- 
samos á insertar. 

La primera corresponde á M. Guintrand, quien fue, 
como lo dice él mismo, por más de diez años, Jefe de la 
Oficina Central de Caracas, y por lo tanto, el testigo de 



— n8 — 

mayor autoridad moral, para toda clase de cargos y acu- 
saciones contra la Compañía del Cable. 

Al leerla, surge á nuestra pluma el comentario jurídi- 
co que sienta que: á confesión de parte relevo de prueba. 

Su carta la publicamos, como la recibimos, en f ranees,. 
y también vertida al castellano. 

Dos propósitos hemos tenido al realizar la campaña 
que ha hecho El Constitucional en este asunto. 

Señalar, como punto más importante, la cumbre inmen- 
sa en que se ciernen la justicia y la razón venezolanas; y se- 
gundo, evidenciar que el litigio sostenido por el Gobierno 
de la República, en este debate, ha sido y es contra una 
Compañía que se llama francesa; pero nunca contra el 
gobierno y pueblo franceses, para los que ha tenido las. 
más altas consideraciones, de modo muy especial, en este 
asunto del Cable, pues es público y notorio, que los Direc- 
tores de la Compañía y aun Representantes de Francia,, 
han comprometido imprudentemente, el nombre de Magis- 
trados de aquella República, hermana nuestra en los supre- 
mos ideales de la Democracia. 

No es, pues, el deseo de crear dificultades de ninguna 
especie á la alta labor de la reconciliación, en que abundan 
los dos Gobiernos, el que nos ha guiado, sino la necesidad 
precisa, indispensable, de exponer la razón nuestra, que es. 
la fuerza poderosa en que apoya todas sus resoluciones, el 
carácter justiciero del General Cipriano Castro. 

Cuando llegue la hora de la tregua; cuando la inteli- 
gencia sin prevención, se haga; y Venezuela y Francia,, 
estrechándose de nuevo las manos amigas, consagren sus 
esfuerzos á las grandes agitaciones del trabajo y de las 
nobles especulaciones del capital, será entonces cuando 
quedará demarcada, en círculo de luz, la labor generosa del 
Gran Capitán Restaurador, cuya alma de Caudillo y de 
Estadista se ha bañado siempre en los resplandores inmor- 
tales de la Gran Revolución Francesa. 

Permita el Dios de las Naciones, sean estas las últimas 
palabras de acusación que se estampen en El Constitucio- 
nal, no ya contra Francia, que hasta ahí no hemos llegado; 
pero ni aun siquiera contra una Empresa ó Compañía que 
lleve el nombre francés. 



— ri9 — 
HABLA M. GUINTRAND 

[traducción] 

Valréas, (Yauclause), 3 de octubre de 19CT). 
Señor Gumersindo Rivas. 

Caracas. 
Muy apreciado amigo: 

Acabo recibir la colección de su apreciable Diario El 
Constitucional en que se contiene la relación de todo el pro- 
ceso de la Compañía del Cable Francés. Doy á usted mil 
gracias por su fina atención y le felicito al mismo tiempo 
por la enérgica defensa que usted ha hecho de los intereses 
Venezuela. 

Soy también una víctima de la Compañía á cuyo ser- 
vicio he estado en Caracas durante diez y seis años conse- 
cutivos, y la que me ha sacrificado porque "yo sabía dema- 
siado y era más venezolano que francés". Esto fue lo 
que se me dijo en París en la Oficina de la Compañía. A 
la verdad, querido amigo, que sé demasiado; y el Gobierno 
del General Castro ignora aún muchas cosas que le voy á 
revelar muy pronto y que le instruirán de la conducta y 
de los procedimientos de esta Compañía indigna de toda 
consideración. 

Desde mi separación de Caracas, ya estaba yo en 
cuenta de todo lo que iba á suceder, y mis previsiones se 
han cumplido, Yo habría podido valerme de la prensa 
francesa para defender los intereses de Venezuela, amena- 
zados por las arteras pretensiones de la Compañía; pero he 
preferido guardar silencio, en la seguridad de que el Go- 
bierno del General Castro pondría entre la espada y la pa- 
red á esta Compañía, que no hace sino explotar á Venezue- 
la y servirla mal. Esto es lo que ha sucedido; y así yo le 
felicito á usted calurosamente por el éxito final de este 
asunto, del cual me he impuesto por su apreciable Diario, 
éxito que constituye la venganza de los malos procedi- 
mientos de la Compañía para conmigo y con varios de mis 
colegas. 

Dentro de algunas semanas estaré de nuevo en Cara- 
cas con mi familia, pues anhelo volver á ver ese hermoso 



— 120 — 



país. Para entonces tendré el placer de referirle extensa- 
mente todo lo que sé de esta desgraciada Compañía, que 
para poder continuar, se ha visto obligada á solicitar de las 
Cámaras francesas una fuerte subvención que seguramen- 
te le será negada. 

Ruego á usted dar mis mejores recuerdos á todos nues- 
tros amigos. 

Esperando tener el placer de verle pronto, le estrecho 
la mano cordialmente en muestra de simpática amistad. 

E. GUINTRAND. 



DEL "GIL BLAS" DE FAK1S 

El incidente promovido á propósito de la ejecución de 
la sentencia por la cual se declara rescindido el contrato de 
la Compañía Francesa de Cables, parece querer entrar ya 
en un período de calma. Tal lo indica el silencio de la 
prensa en la última semana. 

¿Será éste el fin de semejante algarada? 

Es probable que sí. A ser exactas las informaciones 
financieras, se trata ahora de la formación de un sindica- 
to de banqueros franceses y extranjeros para fundar en 
Caracas, de acuerdo con los proyectos del General Castro, 
un Banco con un capital de setenta y cinco millones, como 
complemento de la obra de reorganización económica por 
él emprendida. 

Mientras que Mr. Taigny, Encargado de Negocios de 
Francia en Caracas, se aboca con el General Castro en La 
Victoria, Mr. Jusserand, Embajador de Francia en Was- 
hington, se verá dentro de uno ó dos días, con el Presiden- 
te Roosevelt que acaba de dejar á Sagamore Hill por la 
Casa Blanca. 

¿Qué quiere, en síntesis, el Presidente Castro y qué 
objeto se propone? Tal pregunta se me hace por todas 
partes. 

Como esta cuestión no había sido planteada antes de 
ahora, es natural que tampoco haya sido resuelta. 



Lo que el General Castro quiere, es estar en buena 
inteligencia con Francia; pero también ser el señor de su 
casa y vivir tranquilo en ella. 

Nada hay en este deseo, ni en esta justa pretensión que 
no sea armónico con el espíritu de la democracia francesa. 

El actual Presidente de Venezuela es un amigo sin- 
cero de Francia y de ello ha dado numerosas pruebas, en- 
tre las cuales son de notarse especialmente, por la impor- 
tancia que revisten, el reanudamiento de las relaciones 
diplomáticas inmediatamente después de su advenimiento 
al poder: la más entusiasta y cordial acogida dispensada 
por él al Ministro de Francia, Mr. Wiener: el Convenio de 
19 de febrero de 1902, por el cual se acuerdan Francia y 
Venezuela el tratamiento de la nación más favorecida: el 
honor hecho el año pasado á la Legación con su presencia 
en la fiesta conmemorativa del 14 de julio; y finalmente, 
las simpatías y generosos sentimientos de que en diversas 
circunstancias ha hecho gala para con algunos de nuestros 
compatriotas residentes en Venezuela. 

El hecho de que el General Castro quiera ser dueño 
de su casa y vivir respetado en ella, es cosa que nadie 
podría echar á mala parte de este lado del Océano, sobre 
todo cuando tan justa pretensión refleja el carácter de un 
hombre superior, que tiene perfecta conciencia de sus 
responsabilidades, de sus deberes y de sus derechos. 

Aquí hacen aparecer al General Castro como un dicta- 
dor que gobierna un país en plena anarquía. 

En ello hay grave error. La verdad es que el Presi- 
dente Castro administra hábilmente, enérgicamente. 

La unificación de las Deudas exterior é interior de Ve- 
nezuela da á la Administración del Presidente Castro un 
carácter definido y saliente, al cual ha rendido homenaje 
la confianza pública, puesto que la Renta Venezolana, que 
estaba á 28 cuando el General Castro llegó al Poder, ha 
subido en dos ó tres años después á 54, tipo á que se halla 
hoy bajo la Administración del mismo General Castro. 

Véase, pues, cómo el General Castro, el "dictador," co- 
mo se complacen en llamarle, ha sabido hacer amable á sus 
compatriotas este estado de anarquía que se le reprocha. 



Un hombre que hace subir la renta de un Estado en 
un ciento por ciento en tan poco tiempo, es ciertamente un 
anarquista poco común. 

Hay necesidad de explicar lo que pasa en Venezuela. 

¿Ser señor de su casa y aplicar la ley por igual á las 
poderosas Compañías extranjeras lo mismo que á los sim- 
ples particulares, es acaso una cosa extraordinaria, mayor- 
mente cuando se trata de evitar revoluciones que ensan- 
grientan el país, y dan campo á algunos para aventurarse 
en formidables y escandalosas especulaciones? 

En cualquier país de América que estalle una revolu- 
ción, se puede estar seguro de que el elemento extranjero 
tiene alguna parte en ella. 

Hay allí, en efecto, dos modos de hacer fortuna para 
los que se expatrian. 

El primero consiste en hacer fructificar honestamente 
el capital por medio de la energía, la inteligencia y el tra- 
bajo. 

El segundo, que es mucho más simple, consiste en im- 
pulsar las revoluciones. 

Hé aquí una de esas combinaciones que se ponen en 
práctica, y que han sacado á luz los últimos acontecimien- 
tos en Venezuela. 

En el momento en que una Compañía extranjera, que 
ha adquirido concesiones en el país, es obligada por el Go- 
bierno al cumplimiento extricto de sus compromisos, ella 
salva la dificultad con argumentos que algunas veces no 
dejan de ser concluyentes. Pero cuando éstos no llegan á 
convencer á hombres del carácter del General Castro, en- 
tonces aquella opta por hacerle .la revolución. Cualquier 
extranjero aprovecha la ocasión y se pone de acuerdo con 
un venezolano: se arrienda cualquier mala porción de te- 
rreno y se meten en ella algunos animales flacos: se en- 
tiende luego con un jefe revolucionario que aparezca lle- 
vándose todo y dando en cambio recibos inverosímiles que 
montana millares de millares de pesos! 

Si la revolución triunfa, el negocio está hecho. Se pasa 
entonces á la caja del ( í obierno y se comparte con él el 
botín. 



12" 



Pero si sucede lo contrario, entonces el extranjero, 
alegando su condición de tal, grita por todas partes que ha 
sido robado y arruinado y presenta su reclamo á la Lega- 
ción respectiva. Por estos y otros procedimientos análo- 
gos es que se ha llegado á formular contra Venezuela, re- 
clamaciones internacionales que ascienden á la suma de 

DOSCIENTOS OCHENTA Y SIETE MILLONES DE FRANCOS ! 

Por todo esto se ve que no es tan malo el oficio de 
empresario de revoluciones en Venezuela. Lo incómodo 
del negocio es que uno caiga en manos de un hombre como 
el Presidente Castro; que no entiende de tal juego. 

Su resistencia y su negativa á pagar tales reclamos 
imaginarios, á pesar de las amenazas de que fue objeto, 
dieron origen á la designación de las Comisiones Mixtas 
compuestas de por mitad, de arbitros venezolanos y ex- 
tranjeros, quienes redujeron, previo examen, todas esas 
reclamaciones á una treintena de millones de francos 
aproximadamente. 

Fueron, pues, cerca de doscientos^cincuenta millo- 
nes los que extranjeros poco escrupulosos, por decir lo me- 
nos, trataron de hacerse pagar indebidamente por Vene- 
zuela. 

De aquí se concibe fácilmente que tanto aquel país 
como el General Castro, en especial, sean hoy objeto de la 
inquina y mala voluntad de los extranjeros á que nos ve- 
nimos refiriendo. 

Al poner un término á las guerras civiles y á las es- 
peculaciones que de ellas se derivan, el General Castro ha 
cumplido un alto deber patriótico y realizado una obra de 
verdadera regeneración social, digna de la mayor alabanza. 

El lado especialmente desfavorable y delicado de la 
situación es que, en las circunstancias actuales, no pode- 
mos decir que el elemento francés ha guardado su neutra- 
lidad en Venezuela. 

A. Thouar. 
(El Constitucional 'N? 1.466, de 6 de noviembre de 1905.) 



UN CORRESPONSAL AMERICANO 



TEXTUAL 

Seño?' General Cipriano ( 'astro, Restaurador de Venezuela. 

Muy estimable señor: 

Mientras que espero ser favorecido por usted con una 
contestación á la carta que dirigí á usted en Los Teques 
hace una semana, suplico que tenga la bondad de permi- 
tirme añadir, á los que ya hizo, los siguientes preguntas: 

I — ¿ No será más conveniente á Venezuela la amistad- 
de los Estados Unidos que la de Alemania é Inglaterra ? 

II — ¿En casos de que surgirá guerra entre Francia y 
Venezuela y juntará Inglaterra con Francia aprovecharía 
Venezuela de la oportunidad de unirse con los Estados 
Unidos para conquistar y anexar las Guayanas Ingleses y 
Franceses ? 

III — ¿ No ayudará Venezuela á los Estados Unidos 
echar Europa del Nuevo Mundo, tumbando Francia é In- 
glaterra al mismo vez? 

Su atento y seguro servidor, 

F. P. Savinien. 



— 125 — 

Caracas: 7 de noviembre de 1905. 

Señor F. P. Savinien. 

Presente. 

He recibido su carta y correspondiendo á su deseo, le 
contesto sus preguntas así: 

A la T. 1 A Venezuela y su Gobierno le conviene la 
amistad de todas las Naciones, y así lo he deseado siempre 
y hasta solicitado; pero, caso raro, habrá oído usted opinio- 
nes ó decires enteramente contrarios, es decir, que soy 
amigo de la pugna con todos, lo cual se explica ya hoy 
fácilmente: un Jefe de Estado, cumplidor extricto de sus 
deberes, como yo, ha tenido que chocar á cada instante con 
las pretensiones extravagantes de nacionales y extranje- 
ros, y de las cuales sus mismos Gobiernos á que pertene- 
cen, no se dan cuenta cabal de los hechos tal cual ellos son, 
para evitar esta tirantez que resulta de ello. Así habrá 
podido usted verlo, por la prensa, últimamente, en los 
asuntos pendientes entre el Gobierno de Venezuela y las 
Compañías del Cable Francés y la Bermúdez; como tam- 
bién por los ataques constantes y agresivos de venezolanos 
cuyos intereses defiendo con ardor. 

Le repito, que á mi pesar y contra mi voluntad, es que 
tengo que sostener esta desagradable lucha, en cumpli- 
miento de mis sagrados deberes, y que el propósito firme 
y constante del Gobierno, es mantener á todo trance sus 
buenas relaciones de amistad con todas las naciones, sin 
excepción. 

A la 2 il pregunta le contesto así: 

No creo pueda haber guerra entre Venezuela y Fran- 
cia porque no hay razón bastante fundada para ello; y si 
desgraciadamente la hubiera, jamás tendría Venezuela el 
deseo de conquista y anexión á que usted se refiere, porque 
yo creo que tal pretensión es impropia y hasta indigna de 
pueblos cultos y civilizados, entre los cuales tengo la sa- 
tisfacción de decirle, se encuentra ya Venezuela, gracias á 
la labor constante y eficaz de ia Restauración ; y como 



— 126 — 

individuo me creo incapaz de cometer una injusticia ni un 
acto de alevosía contra nadie. Profeso el principio del 
mutuo respeto y consideración. 

Su tercera pregunta ha quedado contestada en la 
primera. 

Y me suscribo de usted atento y S. S. 

CIPRIANO CASTRO. 

■El Constitucional 'N f .' 1468, de 8 de noviembre de 1905.) 



HABLA OTRO FRANCÉS HONRADO 



Caracas: 8 de noviembre de 1905. 

Señor General Cipriano Castro, Restaurador de Venezuela. 

Respetado General y amigo: 

La lectura de su hermosa carta al señor F. P. Savinien, 
publicada en El Constitucional de hoy, me ha impulsado á 
dirigirme á usted con el propósito de felicitarlo muy calu- 
rosamente por los términos en que está concebida. 

No puede usted figurarse, respetado General, la in- 
mensa satisfacción que recibí al leer su contestación á la 
2 a pregunta que le hace el señor Savinien, en que usted 
manifiesta que no cree que pueda haber guerra entre Ve- 
nezuela y Francia porque no hay razón bastante fundada 
para ello; tal manifestación en boca de un hombre de Es- 
tado de la talla de usted, no puede menos que enorgu- 
llecemos á todos los ciudadanos franceses que nos encon- 
tramos establecidos en este hospitalario país, porque nos 
hace ver que usted ha sabido interpretar los nobles y ge- 
nerosos sentimientos de nuestra gloriosa patria; ningún 
buen francés dese,a la guerra con ningún país y mucho 
menos con Venezuela que es una de las naciones Sur ame- 
ricanas qne por la inteligencia y altivez de carácter de sus 
hijos ha confraternizado más con la Francia. 

En mi concepto, esa carta de usted es uno de los do- 
cumentos más notables á que se ha dado publicidad en es- 
tos últimos tiempos, porque él da á conocer al mundo civi- 
lizado la situación en que usted ha colocado á Venezuela, 
por las condiciones de su carácter, de su inteligencia, de 
su valor y de su patriotismo. 



— 128 — 

La actitud asumida por usted, respetado General, en 
defensa de los intereses de la Patria, habla muy en alto del 
modo conque usted cumple los deberes del alto cargo que 
el pueblo venezolano le ha confiado, y todos los venezola- 
nos deben sentirse orgullosos de tener al frente de los 
destinos de su Patria al General Cipriano Castro, que el 
9 de diciembre de 1902 escaló la cúspide más alta de la 
gloria. 

Su humilde servidor y amigo, 

R. Soucy M. 

(E¡ Constitucional N? 1.470, de 10 de noviembre de 1905). 



AL RESTAURADOR DE VENEZUELA 

EL PUBLICISTA FKANOÉS 



(TRADUCCIÓN) 



Caracas: 10 de noviembre de 1905. 

Al señor General Cipriano Castro, Presidente de los Esta- 
dos Unidos de Venezuela. 

Miraflores. 

Señor General: 

La tarea que me impuse está cumplida. Soldado de 
la verdad, he ocupado casi por espacio de tres semanas las 
columnas de un Diario de vuestro país para hacer oír á 
todo el mundo, desde lo alto de la tribuna más autorizada 
de Venezuela, el lenguaje de la verdad. 

Permitidme ahora, señor General, que emita algunos 
conceptos respecto de mi persona, ya que á ello me obligan 
los distintos juicios que privadamente han sido expresados 
acerca de aquellas publicaciones. 

De diversos lados llega hasta mí el rumor de que mi 
intervención en el debatido asunto del Cable Francés ha 
producido alguna sensación. 

En ciertos círculos se me ha aplaudido y felicitado 
calurosamente. 

En otros se ha dicho que he traicionado á mi patria: 
que no soy francés, sino un aventurero internacional que 
se sustrae á alguna condenación. 



Por vía indirecta pero segura he sabido, además, que 
los Administradores de la Compañía del Cable alardean 
de que tomarán venganza haciéndome arrestar á mi re- 
greso á Francia. 

Otros cuando menos excépticos, habrán dicho tal vez: 
" M. Sauvage no es el autor de los artículos en cuestión. 
¿ Cuánto le habrán pagado por haber prestado su firma á 
los abogados y diplómatas que han redactado los artículos 
de su campaña periodística?" 

A los hombres honrados de todas las nacionalidades y 
de tocios los partidos que me han comprendido bien, me 
complazco en expresarles mis gracias de todo corazón. 

A los que me han acusado de traicionar mi patria, debo 
contestarles: " Ustedes y yo no hablamos el mismo len- 
guaje, ni tenemos la misma mentalidad." 

A los fogosos patriotas franceses que en tierra extran- 
jera buscan amparo seguro para librarse de la pesada 
carga del servicio militar, habré de decirles, que desciendo 
de una antigua familia francesa que ha probado su amor 
á la patria en las guerras de la Crimea, de Italia y en la 
de 1870; y que yo mismo he servido á mi país en África 
y tengo á disposición de ellos los certificados más honrosos 
que me han expedido las autoridades militares. 

A los Administradores de la Compañía del Cable he 
de manifestarles desde luego que no soy accesible al miedo 
y que lejos de amedrentarme con sus amenazas, me pro- 
pongo encontrarme con ellos muy pronto frente á frente 
en otro terreno; pues su mala fé no ha sido perjudicial á 
Venezuela solamente, sino que también se ha hecho sentir 
en otros países, donde voy á perseguirlos en breve. Jamás 
rehuyo las responsabilidades de mis actos. 

Finalmente, á los que me han dispensado el honor de 
juzgar mis artículos atribuyéndolos á otras personas, les 
doy las gracias por su apreciación según la cual se me 
equipara á un diplómata y á un abogado, lo cual es cierta- 
mente un honor para mi inteligencia. En cuanto al precio 
que se dice he recibido por la prestación de mi firma, me 
permitirá usted, señor General, que me refiera á vuestro 
juicio. Seguro estoy de que vos contestaréis á mis detrac- 



tores: "M. Sauvage no me ha prestado servicio alguno, 
pues no ha hecho sino hablar á nombre de la verdad y 
la justicia. Estas no tienen patria ó mejor dicho, su patria 
es el mundo. M. Sauvage es un buen francés y de ello 
tengo las mejores pruebas. Como tal ha procedido al 
evidenciar, como lo ha hecho, ante la opinión honrada y á 
la luz de irrefutable documentación, que una empresa de 
filibusteros no es una verdadera Compañía Francesa, en el 
sentido noble y liberal del concepto, aunque tal empresa se 
cubra con el tricolor glorioso que diera la vuelta al mundo 
en los genésicos heroicos días de la inmortal revolución." 

Pocas palabras más para concluir. 

La Compañía del Cable no tiene defensa alguna. Su 
causa está perdida, no solamente en Venezuela, sino en 
todos los demás países en que está establecida. 

La prensa del mundo entero reproduce hoy todo cuan- 
to de ella ha publicado El ( institucional. Los más im- 
portantes diarios piden hoy explicaciones á la Compañía 
del Cable, pero ella no encuentra qué contestar, con- 
vencida como está de que le es imposible defenderse. 

Si la Compañía del Cable Francés cree tener razón y 
justicia, yo la reto á que públicamente, por la prensa, 
exponga su derecho y desmienta los cargos precisos que 
he formulado contra ella : es decir, que se defienda en el 
campo claro de la Verdad. 

Si aquí ha habido errores de interpretación y se ha 
originado un incidente diplomático por causa de ella, abri- 
go la perfecta seguridad de que mediante la buena f é, el 
asunto se arreglará presto sin detrimento de la dignidad 
nacional de ambos países. Los hombres sinceros y hon- 
rados terminan siempre por entenderse. 

Ahora se evidenciará también, señor General, que si 
hasta hoy se os ha tenido en el extranjero como inclinado 
á chocar con las demás naciones, en ello se ha padecido 
un gran error, pues hay diferencia, una enorme diferencia 
entre el vulgar peleador y el luchador que defiende los 
fueros de su patria. Se querella por cuestiones mezqui- 
nas; pero sólo se lucha por los principios que son la honra 
y la esencia misma de la humanidad. 



— Í32 — 

Ruego á usted, señor General, se digne aceptar el ho- 
menaje de respeto y alta consideración que se complace en 
rendiros un modesto luchador que sabe bien que sus com- 
patriotas, admiradores de la caballerosidad y la equidad, 
harán muy pronto justicia á vuestro carácter. 

J. E. Sauvage. 
(El Constitucionales . 1.471, de 11 de noviembre de 1905.) 



VEfiEZUEüfl 



UNA SIMPLE FRASE ES EL MOTIVO DE LA DISPUTA FUCHEHEMAi 



UN CORRESPONSAL DEL "HERALD INFORMA QUE EL ASUNTO 
DE LA COMPAÑÍA DEL CABLE HA TERMINADO YA, Y QUE 
LA ACTITUD DEL GOBIERNO DE VENEZUELA CON EL 
ENCARGADO DE NEGOCIOS DE FRANCIA ES LA ÚNICA 
CAUSA DE DESACUERDO. 

DE "THE NEW YORK HERALD" DE PARÍS, EDICIÓN DEL 23 DE OCTUBRE DE igos 

Señor Redactor del "Herald": 

Sería interesante descubrir las razones que mueven á 
ciertos periódicos á presentar á la luz de un criterio tan 
falso como malévolo el incidente franco-venezolano. Co- 
mo se ha procurado hacer que el gobierno de Washington 
tome medidas violentas en favor de la Compañía Bermú- 
dez, se ha intentado también y se intenta aún lanzar al 
gobierno francés por caminos extraviados y so pretexto 
de que los intereses franceses, y más aún el "honor fran- 
cés," están en juego, se ha llegado á hablar de bloqueo, 
ya que no de una declaración de guerra .... Es andar muy 
ligero en la obra, y verdaderamente el asunto no vale la 
pena. 

El Neiv York Herald reveló en su oportunidad las in- 
trigas que hubieran podido inducir á los Estados Uni- 
dos á cometer una verdadera injusticia, y en el momento 
mismo en que el Gabinete de Washington se ocupa del 
ncidente franco-venezolano, dicho periódico está en apti- 



— 134 — 

tud de poder presentar las cosas tales como ellas son é 
ilustrar la opinión pública acerca de este conflicto, que 
no lo es, y que en todo caso, no existe ya. 

Hé aquí, en dos palabras, cómo son las cosas: 

La Compañía Francesa de Cables Telegráficos explo- 
taba hacía largos años, y en virtud de un contrato, un 
Cable principal que une á Venezuela con los Estados Uni- 
dos y otro Cable secundario que se extiende á lo largo de 
las costas venezolanas. 

El Gobierno del General Castro ha constatado que el 
Cable principal no funcionaba de manera regular, lo que 
se debía al hecho de que en lugar de ser enteramente sub- 
marino, dicho Cable, contra el tenor expreso del Contrato, 
se completaba por medio de una línea aérea que atravesaba 
una región muy accidentada y la que estaba sujeta á fre- 
cuentes interrupciones. 

El Gobierno venezolano, al quejarse también de otras 
violaciones del contrato cometidas por la Compañía de 
Cables, intimó á ésta su extricto cumplimiento; pero la 
Compañía, cuyas condiciones financieras no son de las 
más brillantes, según lo acusan sus propios balances, no 
ha podido cumplir sus compromisos. 

El Gobierno venezolano no pudo hacer otra cosa sino 
pedir á los Tribunales la rescisión del contrato, y ello 
después de haber comprobado la realidad de los perjuicios 
sufridos por él. 

Al tenor del contrato, la Compañía del Cable reco- 
noció desde el principio la jurisdicción de los Tribunales 
venelozanos y se hizo defender por sus abogados desde el 
momento mismo en que el Gobierno inició el proceso. Es 
probable que si los Tribunales hubieran podido dar la 
razón á la Compañía en las diferentes instancias que se 
han recorrido hasta la Casación, ella habría hallado la más 
absoluta equidad de parte de los jueces venezolanos. 

Pero, ah ! ha sido imposible persuadir á los magis- 
trados de Caracas que un hilo telegráfico suspendido á 
algunos metros del suelo á través de la Isla de Santo Do- 
mingo, y el cual se puede cortar en todo momento, es 
la misma cosa que un Cable submarino; y la Compañía, 
al ser declarada la rescisión de su contrato, gritó y mal- 



— 135 — 

dijo á sus jueces, afirmando que están vendidos y escla- 
vizados al General Castro. 

Pero después de haber hecho mucho ruido é imaginádo- 
se que iba á echar todo por tierra, la Compañía se dio cuenta 
de que el gobierno francés no tenía la intención de em- 
plear la violencia, y esto con mayor razón cuanto que tuvo 
conocimiento no solamente de las violaciones del contrato, 
de que la Compañía era responsable, sino también de otras 
faltas que daban lugar á asimilarla de cierto modo á la 
Compañía Bermúdez. 

En efecto, fácil le ha sido al Gobierno convencerse de 
que la Compañía de Cables, sinembargo de gozar de una 
concesión del Estado, no había respetado la neutralidad 
durante la revolución, y de que los Cables y los funciona- 
rios de la Compañía habían servido de una manera liberal 
y larga al revolucionario Matos. 

La Compañía reconoció también que estaba en su pro- 
pio interés arreglarse con el Gobierno venezolano antes de 
que éste se viera obligado á ejecutar al pie de la letra la 
sentencia dictada por la Corte de Casación de Caracas. 

Un arreglo provisional se había estipulado para el 15 
de setiembre último. La Compañía Francesa dio instruccio- 
nes á su agente de Caracas para cerrar las oficinas costa- 
neras, de acuerdo con lo convenido; pero parece que esta 
orden llegó con algunas horas de retardo y al día siguiente 
el Gobierno venezolano notificó á la Compañía la orden de 
clausurar dichas oficinas. 

En tanto que esto pasaba, llegó lo orden de la Compa- 
ñía por la cual se arreglaba todo y la que fue llevada á co- 
nocimiento del Encargado de Negocios de Francia, quien 
desentendiéndose de ella, envió al Gobierno venezolano la 
más violenta protesta. 

El General Castro se encontró con este fenómeno ex- 
traordinario: su Gobierno se había entendido con la Com- 
pañía del Cable, y el Encargado de Negocios de Francia 
venía á impedir la realización de este acuerdo. La Compa- 
ñía del Cable venía á ser así pro tejida contra su voluntad! 
El Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela se. vio 
por su parte obligado á protestar contra la protesta del 
demasiado celoso Encargado de Negocios de Francia, que 



— 136 — 

había embrollado las cosas, añadiendo que: " deseoso como 
estaba el Gobierno de Venezuela de mantener las mejores 
relaciones con Francia, no quería tener más tratos con la 
persona de Mr. Taigny, Encargado de Negocios de Francia, 
mientras que éste no diera explicaciones acerca de la con- 
ducta por él observada." 

Fue esta la frase que ofuscó al gobierno francés y le 
indujo á pedir el retiro de ella al General Castro. 

Entretanto, otras negociaciones oficiosas se efectua- 
ron entre el Cable Francés y el Gobierno de Caracas, y 
para el 30 de setiembre se avisó al General Castro haberse 
concluido un nuevo arreglo. El General Castro hizo tele- 
grafiar á París celebrando este suceso y la Compañía dio 
instrucciones á su Agente de notificar á Caracas los térmi- 
nos de este acuerdo. Pero la Compañía hizo su cuenta sin 
pensar en el protector que quería protejerla por la fuerza 
y quien impidió que la notificación fuese hecha á Caracas. 

El Encargado de Negocios de Francia hizo pedir que 
la famosa frase que le concierne, escrita por el Ministro de 
Relaciones Exteriores de Venezuela fuese retirada, á fin 
de permitir en seguidas á la Compañía del Cable la ejecu- 
ción del acuerdo convenido entre ella y el General Castro. 
Este contestó con muy buen sentido, que ya que la Com- 
pañía y él estaban de acuerdo lo mejor que se podía hacer 
era retirar la frase en cuestión, es decir: retirar él su nota 
de contra-protesta y el gobierno francés su nota de pro- 
testa. 

Todo habría terminado así. Pero Francia insistió .... 
y las cosas han quedado en ese estado. 

Actualmente, pues, el asunto del Cable no es cuestión,, 
ó mejor dicho, no existe tal asunto, y el punto en disputa 
solamente el incidente de la frase referente á Mr. Taigny; 
y verdaderamente, ya que el General Castro afirma que 
es y quiere ser amigo de la Francia, todo podría arreglar- 
se con una sola palabra. 

¿Qué móviles guían á los que quieren darle importan- 
cia á este asunto? 

THAT IS THE QUESTION! 
{K¡ Constitucional N? 1.474, del 15 de noviembre de 1905.)' 



EN LOS TEQUES 



VISITA AL PRESIDENTE 



Ayer visitaron al señor General Cipriano Castro, Res- 
taurador de Venezuela, en su residencia de Los Teques, 
los caballeros franceses J. E. Sauvage y E. Guintrand. 

El señor Guintrand, que fue por más de quince años 
Jefe de las Oficinas del Cable Francés en Venezuela, ha 
creído de su deber, al pisar de nuevo la tierra venezolana, 
hacer su primera visita de cortesía al Jefe del Estado. 

En dicho acto de cordialidad caballeresca entre el 
Primer Magistrado de Venezuela y los distinguidos ciuda- 
danos franceses á que nos referimos, el señor Guintrand 
expuso al General Cipriano Castro, que todo cuanto había 
publicado su compañero y amigo, el escritor señor Sauva- 
ge en El Constitucional, tiene la sanción augusta y so- 
lemne de la verdad de los hechos. 

Los señores Guintrand y Sauvage se muestran muy 
agradecidos de las deferencias con que fueron tratados por 
el señor Presidente de la República y de las manifestaciones 
de simpatía y estima que hizo éste de la honorable Nación 
Francesa. 

(£¿ Constitucional N9 1.478, de 20 de noviembre de 1905). 



LE VENEZUELA 



LA COMPAGNIE FR'ANCAISE 



CABLES TELEGRAPHIQUES 



PKOCES SM8ATI0MEL 



OOCUMENTS PUBLIES PAR "LE CONSTITUCIONAL" 



^|p^^ 



CARACAS 

IMPRIMERIE NATIONALE 

19C5 



e¿^£j^r^y z s^sJ'j~y r J r s i j r s 



(traduction) 

Cour Fedérale et de Cassation 



Procés du Cabio DPranj^ais 



CONSIDKRANTS DU JUGEMENT 



Considerant: 



que de l'examen du contrat de 1888, il apparait que celui- 
ci ne peut coexister avec celui de 1895, tant pour l'identité 
de leur objet, communication télégraphique par cAbles 
sous-marins, que pour l'identité des contractants; que 
cette appréciation est renforcée par le défenseur de la 
compagnie quand il declare que le contrat de 181 '5 trans- 
forma, en les élargissant, presque toutes les clauses de 
celui de 1888; raison pour laquelle le contrat ele 1895, pos- 
térieur en date, prévaut sur le premier; 

Consideran f : 

que le contrat du 3 juillet 1900 entre la méme compagnie 
et le ministre du Fomento, dument autorisé par le Prési- 
dent de la République, se refere, dans la généralité de ses 
clauses, h celui de 1895; circonstance en vertu de laquelle, 
ce contrat est additionnel ou accessoire du dernier men- 



IV 



tionné et qu'il n'est pas exact de l'appeler une transaction, 
tant parce que les parties n' exprimérent pas en luí le but 
de transiger, que parce que ce but ne ressort pas non plus 
de l'examen du dit contrat; que pour cela n' est pas fondee 
la prétention que le dit contrat présente la chose jugée 
dans le présent litige; 

Con ' sitiera n t ' : 

que par Part. I du contrat de 1895 est stipulé le suivant: 
Le gouvernement de la République concede á la Société 
Franeaise des Télégraphes sous-marins, le droit exclusif 
d'établir la communication télégraphique, au moyen d'un 
ou de plusieurs cables sous-marins, entre la cote du Vene- 
zuela et un point quelconque de PAmérique du Nord, cette 
communication pouvant etre directe ou indirecte; 

Con sideran t: 

que par l'art. II du meme contrat il est stipulé que le gou- 
vernement concede également a la Société Franeaise des 
Télégraphes sous-marins, le droit exclusif d'établir les 
cables cotiers qui relieront les divers ports des Etats du 
Venezuela á sa ligne internationale, la Compagnie s'enga- 
geant á les construiré et a les mettre a la disposition du 
public dans le délai de deux années prorogable pour deux 
autres années, dans le cas oíi pour des causes indépendan- 
tes de sa volonté, il ne lui serait pas possible de les établir 
dans le premier laps de temps; 

Consideraut : 

qu'il est prouvé que la communication entre le Venezuela 
et les Etats-Unis de l'Amérique du Nord n'existe pas sur 
la totalité du parcours par le moyen de cables sous-marins, 
comme il est stipulé au contrat, attendu que entre les 
villes de Santo Domingo et Puerto Plata, il existe une sec- 
tion de fil aérien; 

Con sida ant: 

que la partie appelée a reconnu elle meme que la com- 
munication, en ce qui concerne la section occidentale, 



V 



s'eff ectue au moyen d'un cable entre Puerto Cabello, Tile 
de Curasao et la Vela de Coro; fait qui, contrairement aux 
dispositions du contrat, convertit la communication cutiere 
en communication internationale; 

Cousidei aut : 

que sont prouvées les fréquentes interruptions de' la 
lígne terrestre entre Santo Domingo y Puerto Plata; les- 
quelles ont causé des préjudices au commerce de la Répu- 
blique, ainsi qu'il resulte des attestations versees aux 
débats; 

( 1 onsidérau¿ : 

que s'il est vrai que l'Exécutif National, par Résolu- 
tion du 28 juin 1888, acceda á la demande présentée par 
le représentant de la Compagnie Francaise des Télégra- 
phes sous-marins le 18 du meme mois, cela ne constitue 
pas, comme le prétend le déf enseur de la partie appelée, 
une approbation de la communication télégraphique direc- 
te ou indirecte á laquelle se refere le contrat de 1888, 
attendu qu'á la fin de la dite demande, le pétitionnaire 
dit textuellement: "Je prie Mr le Ministre de vouloir 
bien me donner prompte et favorable decisión afin que je 
rentre en Europe, le plus rapidement possible, pour com- 
mencer á, poser nos propres cAbles directs avec les Etats 
Unis du Nord; qu'en outre de cela, dans le présent procés, 
il est seulement question de la communication á laquelle 
se rapporte l'art. I du contrat de 1895, lequel, comme il a 
été déjá dit, annule l'antérieur; et que si dans l'art. 7 du 
contrat de 1895, il est parlé d'une " communication télé- 
graphique déjá existante entre le Venezuela et PAmérique 
du Nord ", une telle communication ne peut etre en aucu- 
ne maniere celle qui est convenue dans l'art. 1 du meme 
contrat, attendu alors que ce contrat n'aurait aucune 
raison d'C'tre si ce qui est convenu dans ledit existait aupa- 
ravant; 

Considerant: 

que de Pétude du contrat de 1900 n'apparait non plus 
aucune clause par laquelle soit ratifiée la prétendue appro- 



VI 



bation du gouvernement, attendu que ce contrat se borne 
á permettre la jonction des cables avec des fils terrestres á 
partir de leur guérite d'atterrissage; a permettre de subs- 
tituer au cable sous-marin de Carúpano á Ciudad Bolivar, 
le cable subfluvial de Ciudad Bolivar a Soledad; se borne 
á la concession d'une prorogation pour poser le cable 
subfluvial; se limite, á l'engagement de n'augmenter 
ni diminuer la taxe en vigueur sans l'autorisation du 
gouvernement et á donner quittance au gouvernement 
de la somme de 64.261 Bolívares 55 centimes et á l'inutili- 
sation des timbres quittances correspondant á chaqué télé- 
gramme; 

Considhant: 

que les obligations doivent étre exactemsnt remplies 
comme elles ont été contractées (art. 1.184 du code civil de 
1896, 1.190 de l'actuel); 

Cousideraiit: 

que la condition résolutoire est une clause implicite des 
contrats bilatéraux, pour le cas oíi un des contractants ne 
remplirait pas ses obligations. (Art 1.131 du code civil de 
1896 et 1.137 de l'actuel); 

Considcraut : 

qu'il ne ressort pas des débats que l'inexécution du 
contrat ele la part ele la Compagine a occasionné des pré- 
judices á laNation; sans que de cette constatation, il pui- 
sse Otre f ait état pour les dommages qui ont pu résulter de 
Phostilité contre le gouvernement, pour lesquels dommages 
reste entiére une action correspondante. 

Relativement á la demande reconventionnelle, 

Considcraut : 

que de la lettre du Ministrre du Fomento datée du 
24 octobre 1903, produite par la Compagnie appelée, il 
apparait que le gouvernement, en suspendant a la Cié. 



VII 



Fusage de la ligne terrestre de Barcelona á Ciudad 
Bolívar, a agi dans un cas de forcé majeure dont Pexis- 
ence n'a pas été démentie par la contre partie; 

Considh ant : 

que quiconque qui exerce l'action de réclamation dans les 
cas de paiement du non du, doit prouver qu'il paya par 
erreur, chose qui n'a pas été démontrée par la Compagnie. 
(art. 1.111 du code civil de 1896 et 1.116 du code civil ac- 
tuel.); 

Considérant: 

que la rupture du Cable á Carupano par des f onctionnaires 
publics nationaux a été prouvée aux débats; 

Consideran i ti 

que de la preuve présentée par la Compagnie appelée, il 
resulte que la rupture du Cable a Porlamar et entre Hi- 
guerote et Guanta est un fait qui ne peut étre imputé aux 
autorités publiques du Venezuela. 

Pour ees motifs, administrant la justice par autorité 
de la loi, est confirmé en tous ses points le jugement ap- 
pelé. 

Donné, signé et timbré a la sallé des audiences de la 
Cour Fedérale et de Cassation, au Palais Federal de Cara- 
cas, le 4 aout 1905. — An 95'-' de FIndépendance et 47'. 1 de la 
Federa tion. 

Suivent les signatures: Emilio Constantino Guerrero. 
— Tomó* Mái- mol. — ./. Abdón Vivas. — E. Enrique Tejera. 
— Fdo. Cadena* Delgado. — Emilio H. Velutina . — Rf. Me- 
dina Torres. 



(TRADUCTION) 



RESSE FRANGAISE 



DU "GIL BLA S " DU 19 JUILLET 1905 



Au Venezuela 



LES INTERETS FiR^IsTO-A-IS 

Les uns, et non des moindres, sont en péril; les autres 
sont paralysés dans leur développement, par suite d'un 
conflit qui déjá dure depuis trop longtemps. 

En Février 1902, la France et le Venezuela mus par 
le commun désir de maintenir leurs bonnes relations et de 
favoriser le mouvement de nouveaux intéréts, s'étaient, 
par un accord, garantís réciproquement le traitement de la 
nation la plus favorisée. 

On connait la rupture de cet accord, brusquement, 
sans dénonciation préalable, au moment méme oü le Vene- 
zuela était assailli par FAllemagne. l'Angleterre et l'Italie 
coalisées. 

Les conséquences de cette rupture furent désastreu- 
ses: Pour la France, ce fut l'échec de réclamations qui 
n'étaient pas encoré réglées; pour le Venezuela, ce fut la 
ruine d'espérances légitimement entrevues. 

Je crois avoir déjá dit que le gouvernement Vénézué- 
lien s'affligea de voir le gouvernement franjáis luí présen- 
ter, en dehors des autres chancelleries européennes des no- 



X 



tes de remboursement que certains su jets peu scrupuleux 
avaient démesurément exagérées se prévalant des révolu- 
tions antérieures comme éléments de vaste et malsaine 
spéculation. 

Ceci fut I' origine du conflit que le Venezuela se défend 
d'avoir provoqué et dont il rejette la responsabilité sur 
l'action diplomatique qui ne laisse pas, jusqu' a présent 
d'apparaitre comme mal inspirée. 

De lá le mauvais état des relations entre Caracas et 
Paris, et aussi la cause originelle determinante de l'inter- 
vention des hauts pouvoirs judiciaires vénézuélieus contre 
la Compagnie Fran<;aise des Cables Télégraphiques. 

Bien entendu, je me garde ici de toute appréciation et 
de toute critique, me bornant á exposer les faits, a mettre 
en relief une situation que je connais parfaitement, avec 
l'espérance, en ma qualité de Franjáis, ami du Venezuela, 
d'aider á solutionner la question, la présentant clairement 
et publiquement devant les parties en cause, lesquelles ne 
demandent au surplus, qu'á vivre en bons termes. 

En conséquence, il parait á premiere vue qu'il est fa- 
cile de s'entendre, et cependant, malgré les bonnes dispo- 
sitions des deux parties, la situation ne s'arrange pas. 

Le 14 juillet de l'année passée, le General Castro, 
Président de la République Vénézuélienne, se presenta a la 
Légation de France a Caracas. 

Cet hommage a la France, apparut comme le prélude 
d'un accord prochain, amical. 

Cette esperance se vit frustrée. 

Un nouvel arbitre, le sixi(>me, fut bien designé par le 
Venezuela pour trancherdes désaccords des deux memores 
de la Commission Franco-Vénézuélienne; mais d'autre 
part, la Cour, devant laquelle le Procureur General avait 
appelé la Compagnie Fran^aise des Cables Télégraphiques, 
rencontra dans les faits de la cause, des motifs suffisants 
pour déclarer caduc le contrat. 

De sorte que sous l'influence d'évenement malheureux 
et tres délicats, les derniers restes de l'influence Fran<;aise 
dans cette partie de la Mer des Antilles, voisine du Darien, 
menacent de disparaitre par le fait d'une sentence qui, a 
n'en pas douter, sera confirmée en appel. 

Que peut faire la France? Se révolter contre les Tri- 
bunaux Vénézuéliens? 



xr 



S'opposer par la forcé á l'exécution du jugement? 

Sur moyen d'errer serait ce chemin, attendu qu'il n'y 
eut pas de déni de justice; que les droits de la défense 
furent scrupuleusement respectes et que les Magistrats 
vénézuéliens dictérent leur sentence en toute indépendance 
et conformément á la Loi. 

II importe cependant d'agir avant que le jugement d' 
appel soit prononcé sans recours. 

La nécessité d'une action immédiate découle, ele plus, 
des faits connus suivants: 

Le Gouvernement Vénézuélien avait, comme on le 
:sait, commencé un procés contre une puissante Compagnie 
industrielle Américaine, concessionnaire au A T énézuéla. 

• II y a 6 mois, toute la presse des Etats Unis était vio- 
lemment hostile au Venezuela et spécialement agressive 
contre son représentant, le General Castro: et cela, délibé- 
rément, á tel point qu'il me fut impossible de faire passer 
la plus petite note rectificative sur des faits notoirement 
erronés ou faux, en méme temps que les agents diplomati- 
ques et consulaires vénézuéliens voyaient aussi refuser 
leurs insertions, méme á prix d'or. 

Jour par jour, le ton de cette méme presse s'est singu- 
lierement calmé et transformé; et cela, du jour oíi le pro- 
piétaire millionnaire de l'un des grands journaux améri- 
cains — qui joint á cet avantage l'exploitation d'un Cable 
Télégraphique entre TEurope et PAmérique du Nord — prit 
l'initiative de faire interviewer le General Castro. 

En France, on ne s'est pas suffisamment interessé á 
cet incident, non plus qu' á celui qui éclata entre les diplo- 
mates Bowen et Loomis et qui furent tous deux la consé- 
quence de cette ''retraite ". 

D'aucuns, au Venezuela, ont cru voir dans le repór- 
ter américain, un agent occasionnel chargé d'étudier 
un projet d'extension du réseau télégraphique américain 
jusqu'á Colon-Panamá, passant par les Antilles et le Ve- 
nezuela, pour le jour oíi la Compagnie Franeaise des Ca- 
bles Télégraphiques perdrait sa concession. 

On sait déjá tres bien, et il est bon ici de le mention- 
ner a nouveau, que l'expression " pénétration américai- 
ne" estrconsidérée dans le Sud américain, et spécialement 
au Venezuela, comme synonime de " absorption "; mais il 



XII 



convient aux intéréts franjáis de ne pas se murer trop 
longtemps dans une sécurité plus relative que positive. 

En cette circonstance, le Venezuela, tous peuvent le 
teñir pour síir, n' obéit ni n'agit sous l'empire d'aucune 
idee spéculative, contraire aux intéréts franjáis. 

A maintes reprises, le gouvernement vénézuélien a 
fait preuve de sa loyauté, protestant de son amitié pour la 
France et de son vif désir de resserrer les liens qui Tunis- 
sent a la grande Démocratie franeaise, á l'ombre de laque- 
He il poursuit si vaillamment son évolution; ''mais il est 
rationnei de ne pas lui refuser plus longtemps, la recon- 
naissance de ses droits, de ne pass'entéter a lui nier, ctu de- 
la de toute éridence, Vesprit de justice qui domine la cause 
qu' il représente et défend. " 

Le general Castro, en triomphant de Tune des plus 
formidables révolutions, en meme temps qu' il tenait 
superbement tete á la coalition européenne, a acquis des 
titres á l'admiration du monde entier. 

Si un jour, il entrait dans ses projets de venir á París, 
il lui serait donné de voir que ees titres ont leur valeur. 

En faisant acte d' administrateur prévoyant, en vou- 
lant éviter dans le présent et l'avenir, l'ingérence des 
étrangers dans les affaires intérieures du pays, il ne fait 
que se prévaloir d'un droit que personne ne peut lui nier 
et que la haute responsabilité de la tache assumée lui im- 
pose impérieusement 

En pensant prendre en main la direction de la partió 
du cable télégraphique franeais, immergée dans les eaux 
vénézuéliennes, il n'entre pas dans son esprit de léser la 
compagnie dont le réseau interocéanien pourra s'embran- 
eher sur Fun des points adéquatsde la cote Yénézuélienne; 
mais il a la volonté tres ferme de se réserver, par cela 
méme, une vigilance de tous les instants, mettant une f ois 
pour toutes, un terme aux "transmissions subversives ou 
simplement spéculatives </ui maintiennent la ruine dans 
Vintérieur el jettent le discrédit << Vextérieur. " 

L'évolution sud-américaine s'achemine clairement vers 
la " Conf édération " autour des grands centres comme 
Rio de Janeiro, Montevideo, Buenos- Aires, Santiago du 
Chili. 

Caracas, située sur la partie nord de ce vaste conti- 
nent, apparaitd'avance, grace á la patriotique et huma- 



XIIII 



nitaire attitude du general Castro, comme la nouvelle 
orbite, complémentaire, indispensable, autour de laquelle 
gravitent la Oolombie et l'Equateur. 

La Compagnie des Cables Télégraphiques, dont les 
hautes personnalités qui composent le conseil d'adminis- 
tration sont en parfaite condition de se rendre compte de 
tels évonements, s'honorerait en aidant a ce développe- 
ment qui aura de plusjpour résultat de mieux asseoir ses 
intérets en Amérique, en les maintenant sur une position 
déjá acquise, exclusive "aVabripour V avenir de déf ai- 
Manees de subalternes, dont la compagine fui victime et 
qui, de plus, lésbrent le Venezuela." 

Dans cet ordre d'idées le gouvernement Francais ne 
pourrait plus qu' applaudir á cette réconciliation — source 
féconde en résultats économiques, avantageux pour les 
deux Républiques soeurs. 

Sur ees bases, serait-il possible de réparer les erreurs 
du passé, de les oublier, de s'entendre? 

Je n'hésite pas, connaissant l'esprit qui regne tant 
en France qu'au Venezuela, a repondré affirmativement. 

L'action diplomatique Fran(;aise, possedera de ce fait, 
un terrain sur lequel sa tache sera relativement facile 
et il lui sera ainsi donné de s'exercer brillamment, dans 
la splendeur de traditions généreuses, d'aspirations libé- 
rales, ala vuedes 80millions de sud-américains quisuivent 
ees manifestations avec intéret et sympathie, s'inspirant 
sans cesse de notre grande révolution qui a mis dans le 
coeur des hommes, Tespérance d'une vie meilleure, a la 
conqu< A, te de laquelle, petites et grandes aspirations ont la 
faculté de marcher avec des droits et des devoirs égaux. 

A. Thouar. 



Caracas: 20 aout 1905. 

Monsieur Gumersindo Ricas, Directeur de "El Consti- 
tucional" 

Caracas. 
Monsieur le Directeur: 

Dans T intéressant article que Mr. Thouar a publié 
dans le Gil Blas du 19 Juillet et que vous avez reproduit 
dans votre numero du 17 courant, je releve un passage 
qui par sa nature, tend á produire une transposition et par 
conséquent une diminution des responsabilités mises en 
jeu dans le différend Venezuela — Cable franjáis. 

Voici le passage en question: 

" La Compagnie des Cables Télégraphiques, dont les 
" hautes personnalités qui composent le Conseil d' Admi- 
" nistration sont en parfaite condition de se rendre 
'■ compte de 1' importance de pareils faits, s' honorerait 
" en aidant á ce reglement qui aura de plus pour résultat 
" de mieux fixer ses intéréts en Amérique, en les main- 
" tenant sur une position déjá acquise, exclusive et 
'• á Vabri pour V avenir, des erreurs de subalternes dont 
" fut victime la Compagnie et qui, de plus, furent préjudi- 
" dables au Venezuela." 

A mon avis, la Compagnie nefutpas victime des défai- 
llances de subalternes mais bien de ses propres erreurs, c'est 
á diré des agissements de ses plus hauts fonciionnaires. 

Tout le monde peut prendre aujourd'hui connaissance 
au Tribunal Civil de lere. instance des importants docu- 
ments sur lesquels le gouvernement \'enézuélien base ses 
revendications contre la ( 1 ompagnie. 

Et que trouvons nous parmi de nombreuses pieces 
toutes tres importantes? Les deux lettres suivantes 
adressées au représentant de la Compagnie. dans 1' Amé- 
rique du Sud: 



XVI 



París 14 décembre 1901. 

" Nous avons remis á Mr. Matos une lettre d' intro- 
cluction aupres de vous, mais nous avons omis de vous 
prevenir en mime temps que tout en faisant de votre 
mieux pour luí étre utile, vous devez cependant agir de 
f a<;on tres discrete et en ayant soin d' éviter toute démar- 
che compromettante pour vous ou pour la Compagine. Je 
repare aujourd' hui cet oubli. " 



Paris 8 janvier 1902. 

" Ca me fait penser que j' ai oublié dans ma 

lettre officielle de repondré á votre question concernant 
Matos. Oui, nous Y avons vu ici a plusieurs reprises, et 
comme il est aussi soutenu par les Affaires Etrangeres 
nous désirons qu'il réussisse. " 

Le signatairre de ees lettres est le Directeur de V ex- 
ploitation au Siege Social; c' est-á-dire le plus elevé en 
grade des chefs de service, celui qui signe, de concert avec 
le Président du Conseil d? Administration, la correspon- 
dance officielle de la Compagnie. 

Est-ce lá un de ees modestes subalternes dont les dé- 
faillances ont été préjudiciables a la Compagnie au meme 
titre qu' au Venezuela? 

Pour tous ceux qui ont vécu dans la Compagnie des 
Cables, le f onctionnaire dont nous venons de citer la prose 
est le personnage le plus important du Siege Social. C' est 
lui qui est chargé de toutes les démarches concernant les 
intéréts de la Compagnie. aupres des Ministéres et des 
personnages importants dont on veut solliciter le concours. 
Est-ce a diré qu' il avait, dans une de ees démarches, obte- 
nu Y assurance que le Ministére des Affaires Etrangeres 
soutenait au moins moralement Mr. Matos? Je ne le crois 
pas. Je crois A un bluff de sa part. II écrivit cette phrase 
pour calmer les scrupules de son représentant en Amé- 
rique, pour couper court a ses hésitations. 

Quant a ees "hautes personnalités qui composent le 
Conseil cT Administration", elles n' entendent rien a la 
question des Cables. Ce sont certainement des financiers 
émérites, des brasseurs d' affaires rompus aux luttes de 
la finance, mais on sait depuis longtemps en France qu' 



XVII 



une industrie télégraphique ne se conduit pas comme une 
opération de Bourse. Ces personnalités sont la- pour la for- 
me et pour satisfaire aux prescriptions des lois qui régis- 
sent les entreprises industrielles ou financiares. Le Conseil 
d'Administration se réunit tous les 15 jours pour approuver 
les rapports que présente Mr. le Directeur de 1' Exploita- 

tion et pour parler oV un de ces nombreux emprunts 

que depuis safondation la Compagnie fait aux caisses du 
contribuable frangais. 

Pour donner une idee des connaissances que la plu- 
part de ces hautes personnalités possedent sur Fentreprise 
qu'ils sont censé diriger, je citerai le cas d'un des ad- 
ministrateurs qui me demandait si la Compagnie possédait 
un Cable á Santiago du Chili. Que le public ignore le tracé 
du réseau de la Compagnie, cela est tres admissible. Mais 
qu'un membre du Conseil d'Adminisiration confonde San- 
tiago de Cuba avee Santiago du Chili. c'est tout de meme 
un peu étrange! 

Et comme on pourrait citer a Factif de tous les 
administrateurs, des ignorances du meme calibre, on com- 
prendra facilement que le Directeur de FExploitation soit 
tout puissant dans la haute direction de la Compagnie. 

Qu' aujourd'hui que ses instructions au sujet de la 
révolution dite "Libertadora" ont mal tournépour la Com- 
pagnie, on essaie de le jeter par dessus bord ou de diminuer 
son importance en le présentant comme une modeste su- 
balterne, la manceuvre ne trompera personne. 

Cette manceuvre du reste, n'est qu' une redite. 

En effet, le Siége Social avait deja procede dans le 
meme sens en 1904. II avait, a cette époque, revoqué et 
déplacé en masse les agents subalternes qui exécutérent 
de 1902 á 1903, les prescriptions que nous avons lúes 
plus haut. 

En agissant ainsi le Siége Social pensaít donner satis- 
f action aux justes protestations du Gouvernement de Cara- 
cas. II comptait, aprés cette exécution retentissante, pou- 
voir lui diré avec une grande apparence de logique: 
"mes agents ont commis des fautes; je les ai punís. Je 
vous ai done donné satisfaction. Que voulez-vous de 
plus? Pourquoi continuez-vous les poursuites contre la 



XVIII 



Compagnie qui, apres tout, a été victime comme vous, des 
coupables machinations d'agents subalternes? En présence 
de notre bonne volonté, votre intransigeance est tout 
au moins bizarre". 

La découverte, un peu plus tard, des lettres du Direc- 
teur de l'Exploitation, démontra au Gouvernement de Ca- 
racas que les révocations et déplacements de 1904 ne f urent 
qu' une odieuse comedie, un lache sacrifice de modestes 
et devoués serviteurs (devoués jusqu'a Tobéissance aux 
instructions les plus immorales) pour sauver de hautes 
responsabilités. 

Quant aux conclusíons de Mr. Thouar, aux conseils 
qu'il donne a la Compagnie, ils sont trop sensés pour que le 
Siege Social, je le crains pour l'avenir de la Compagnie, 
veuille les suivre. 

Je suis d'avis, comme Mr. Thouar, qu' une réconci- 
liation est préf érable. Mais plus de ees comedies qui con- 
sistent á jeter de temps en temps une victime expiatoire 
par dessus bord! 

Et si, comme le croit Mr. Thouar, il existe réellement 
aujourd'hui dans la Compagnie, des personnalités qui se 
rendent compte de la gravité de la situation, elles n'ont qu' 
une chose a faire: Sacrifter, nonpas des malheureux subal- 
ternes qui s'expatrient pour 500 fes. par mois, non pas 
un des fonctionnaires du Si< j ge Social, mais tout cet 
Etat-Major qui a pris la direction de la Compagnie depuis 
sa fondation, qui a creé peu a peu sur le réseau cette 
mentalité spéciale qui consiste a dresser le personnel ií 
pécher dans les eaux troubles des perturbations politiques, 
ce groupe enfin qui mene V Entreprise a la ruine a breve 
échéance, 

C'est un fameux coup de bistouri a donner. L'opé- 
ration ne peut f'tre différée plus longtemps car la gan- 
gmie gagne et menace d'envahir l'organisme tout entier. 

Moyennant cette épuration, la Compagnie donnera 
plus de confiance, non seulement au Gouvernement de Ca- 
racas mais encoré aux pouvoirs de tous les pays oü elle est 
installée et oíi elle a employé les memes procedes d'ingé- 
rence dans leur politique intérieure. 

La méfiance disparaitra de part et d'autre. A Cara- 
cas, la cliscussion ne pourra que gagner en limpidité. 



XIX 



Au surplus, l'abandon des CAbles cótiers, tout para- 
doxal que cela puisse paraítre au premier abord, sera la 
meilleure opération que la Compagnie. aura faite depuis 
sa création. 

Avant d'immerger ees cfibles, la Compagnie f aisait avec 
lesdeux bureaux de Caracas et La Guaira, environ 50.000 f. 
de recettes mensuelles. Aprés Fouverture des bureaux de 
Puerto Cabello, Coro, Maracaibo, Carenero, Guanta, Cuma- 
na, Porlamar et Campano, ees recettes ne subirent qu'une 
infime augmentation. *Bt la Compagnie venait d'engager 
un capital de plus de 3 millions defranes et avait a assurer 
les dépenses de 8 nouveaux bureaux! 

Cette opération, ceuvre du Directeur de l'exploitation 
et approuvée d'enthousiasme par le Conseil d'Administra- 
tion, était comparable á celle d'un négociant qui augmen- 
terait bénévolement ses frais généraux quand son chiffre 
d'affaires doit rester stationnaire. 

Et ce résultat s'explique facilement: 

Lorsque la Compagnie ne possédait que les deux bu- 
reaux de Caracas et La Guaira, les télégrammes interna- 
tionaux, originaires des ports que nous avons mentionnés 
plus haut, étaient acheminés sur les lignes terrestres na- 
cionales jusqu' a Caracas oü ils étaient remis á la Com- 
pagnie. á laquelle le Gouvernement abandonnait la taxe 
afférente au parcours de La Guaira á l'Europe et aux 
Etats-Unis du Nord. Done sans dépense aucune, la Com 
pagnie bénéficiait de ce trafic. 

En créant les 8 nouveaux bureaux, le trafic en question 
n'a pas augmenté, mais il s'est produit une transposition 
de recettes. C'est-ii-dire que les télégrammes internatio- 
naux originaires des dits bureaux ont constitué a Puerto 
Cabello, Coro, etc., des recettes qui ont diminué d'autant 
melles de Caracas. Le total mensuel est resté le mime á 
tres peu de chose prés, avec cette différence qu'il se ré- 
partissait entre 10 bureaux au lieu de 2. 

Cela équivaut a diré que la Compagnie a engagé un 
capital de plus de 3 millions defranes et augmenté consi- 
dérablement ses frais d'exploitation pour avoir le plaisir 
d'acheminer elle-méme jusgu'a La Guaira, un trañe qu' 
>auparavant le Télégraphe National lui servait gratuüe- 
ment a Caracas! 



XX 






Et nous voyons de semblables opérations se répéter 
un peu partout, dans les Antilles et dans les autres pays 
de l'Amérique du Sud. Les administrateurs de l'avenue 
de l'Opéra engloutissent les millions qu' ils exnpruntent au 
Gouvernement franjáis dans l'établissement de lignes sous- 
marines qui non seulement sont de mauvaises opérations 
financiares, mais encoré ne présentent aucun intéret po- 
litique pour la France. Et quand le Gouvernement franjáis 
s'adresse a la "Compagnie franraise des cables télégraphi- 
ques" pour relier a la métropole nos colonies d'Afri- 
que et d'Extréme-Orient, il ne peut trouver le moindre 
concours dans cette prétendue ceuvre nationale qui gas- 
pille son temps et son argent en eff orts stériles et compro- 
met l'influence si legitime de la France dans les répu- 
bliques soeurs de l'Amérique latine par des opérations 
louches et malsaines. 

Je suis convaincu de faire oeuvre patriotique en 
criant la vérité. Au point ou en sont les choses, le silence 
n' est plus de mise. 

Vous remerciant de l'hospitalité que vous voudrez 
bien m' accorder dans votre estimable journal, je vous 
prie d'agréer, monsieur le Directeur, les assurances de 
mes sentiments dévoués. 

J. E. Sauvage. 

(FJ Constitucional áu 22 de aout 1905.) 



(TRADUCTION) 



GENERAL CIPRIANO CASTRO 

TKESIDENT DES ETATS UNÍS DU VENEZUELA ET RESTAURATEUR 

DU VENEZUELA 

Considet a u t: 

que par jugement rendu en date du 4 aout passé par la 
Cour Fedérale et de Cassation, a été declaré annulé le con- 
trat passé entre le Gouvernement National et la " Société 
Erancaise des Télégraphes sous-marins ", pour la commu- 
nication télégraphique entre divers points de la Cote du 
Venezuela et entre ees points et l'extérieur, 

Decrete : 

Art. I. Est annulé le Décret rendu le 16 Février 
1889 établissant la taxe de la communication télégraphi- 
que avec l'extérienr et vice versa. 

Art. II. — Sont cloturées les stations télégraphiques 
cutieres et celle de cette ville appartenant á la " Société 
Francaise des Télégraphes sous-marins " dans la Républi- 
que, á l'exception de celle du port de Laguaira, pour la- 
quelle le gouvernement tolere, á Texclusion de toute autre, 
la communication télégraphique avec l'extérieur. 

Art. III. Les télégrammes non officiels que la Com- 
pagnie mentionnée remet aux bureaux télégraphiques na- 
tionaux pour étre transmis par les lignes du pays, ainsi 
que ceux que les dits bureaux reeoivent á destination de 
l'extérieur, seront soumis á la taxe intérieure fixe de un 
Bolívar (B 1.00) par mot, fraction de mot et groupes de 
üettres ou de chiffres ne dépassant pas dix caracteres. 



XXII 



Art. IV. Le Département du Fomento reglementera 
les dispositions de l'article précédent. 

Donné, signé de raa main, timbré du Sceau de l'Exé- 
cutif Federal, au Palais Federal, contresigné par le Minis- 
tre du Fomento á Caracas, le 4 septembre 1905. — An 95'-' 
de l'Indépendance et 47? de la Fédération. 

CIPRIANO CASTRO. 

Le Ministre du Fomento: 

Diego Bta. Ferrer. 

(Gaceta Oficial du 4 septembre 1905). 



(TRADUCTION) 



LE BECRET EXECÜTIF SUR LE CABLE ERANGAIS 

ON ANNONCE DE PARÍS LE DÉPART ü'üN 
DELEGUÉ DE LA COMPAGNIE. 



Dans notre édition d'hier, nous avons publié le Dé- 
cret Exécutif en vertu duquel est abrogé celui du 16 Fé- 
vrier 1889 qui établissait la taxe télégraphique avec 
l'extérieur. 

Par l'article II du décret du 4 aout dernier, est ordonnée 
la clóture des stations cótiéres a l'exception de celle de 
La Guaira. 

Par cette demore se fera le service cablegraphique 
avec l'Europe, les Etats Unis et les autres pays compris 
dans le réseau télégraphique international. 

Le gouvernement tolere á la '* Compagnie Franeaise 
des télégraphes Sous-marins ", cette communication á l'ex 
clusion de toute autre. 

Afin que la communication entre le Venezuela et les 
autres pays ne soit pas interrompue un seul instant, le 
gouvernement decide que les télégrammes prives, prove- 
nant ou á destination de l'extérieur, seront transmis par 
les lignes nationales. 

L'article III du Décret parle de la réglementation de la 
taxe correspondante á ce nouveau service. 

Cette disposition gouvernementale a pour but de 
donner une sanction au jugement que la Cour Fedérale et 
de Cassation a rendu en date du 4 aout passé; jugement 
qui declare annulé le contrat qui existait entre le gouver- 
nement et la " Société Fran*;aise des Télégraphes Sous- 
marins ". 



XXIV 



II parait logique que, étant donné qu'il existe des 
lignes terrestres appartenant á la Nation, ce soit par elles 
que le service public soit assuré dans ses relations avec 
l'extérieur. 

La tolérance accordée par l'Exécutif á la station de 
La Guaira n'est que transitoire. On annonce, en effet, le 
prochain départ, le 9 du mois courant, d'un représentant 
de la Compagnie des Cables qui vient s'entendre avec le 
gouvernement du Venezuela: 

Telles sont les observations genérales que nous inspi- 
rent les points les plus importants du Décret du 4 courant. 

(Constitucional., — Editorial du 6 septerabre 1905). 



(TRADUCTION) 



LE PROCES DU CABLE 



DOCUMENTS OFFICIELS 

Expulsión. 

Ce n'est un secret pour le Pays ni pour les nations en 
rapport avec lui, que les irrégularités du service du Cable 
Francais, ont provoqué de tout temps de nombreuses pro- 
testations. 

II n'y a pas longtemps, nous publiions dans les colonnes 
de ce journal, la protestation solemnelle des Chambres du 
Commerce de Caracas et de Maracaibo contre les dommages 
subits par la Banque et le haut Commerce du fait du mau- 
vais service de la dite Compagnie. 

Cependant, malgré ees protestations, l'Exécutif ne 
prit pas de mesures coercitives contre la Compagnie du 
Cable. 

Bien mieux, malgré les flagrantes violations de con- 
trat dont se rendit coupable la Compagnie, le gouverne- 
ment ne prit aucune détermination contre elle tant qu'une 
sentence de nos tribunaux ne vint obliger le Pouvoir 
Federal á f aire exécuter un jugement du Pouvoir Judicaire 

Le procos s'est déroulé avec toute la garantie du droit. 

Actions dilatoires, exceptions d'incompétence, appels, 
tous les recours, enfin, que les lois de la République garan- 
tissent aux justiciables furent employés par la Compapnie 
avec une complete liberté. 

Mais vint le jour de la Sentence définitive et, la plus 
haute représentation de nos tribunaux, c'est á diré la Cour 
Fedérale et de Cassation rendit, dans les délais prescrits 



XXVI 



par le Droit, le jugement qui déclarait annulé le contrat 
existant entre le Gouvernement et la Compagnie. 

Le Pouvoir Exécutif, gardien jaloux des lois et ayant 
le devoir strict de faire exécuter les dispositions du plus 
haut tribunal de la République, dicta le Décret du 4 courant. 

Par l'article II de ce Décret est ordonnée la cloture 
des stations télégraphiques cótiéres et de celle de cette ví- 
lle, sans que cette disposition entame en aucune maniere,, 
la propriété de ees stations appartenant á la Compagnie 
Francaise. 

Le dit article dispose que la communication se fasse 
parleréseau national; d'abord, pour des raisons d'ordre pu- 
blic dont est seul juge tout gouvernement légitimement 
constitué; Et ensuite, aucun contrat n'existant plus qui 
impose a ce pays une sor te de monopole, le Gouvernement 
n'est pas dans l'obligation absolue de subordonner l'action 
de sa vigilance aux prérogatives, si respectables soient- 
elles d'intéréts prives, attendu que possesseur luí méme 
d'une communication télégraphique bien organisée, il peut 
assurer le service public. 

Par le méme article, il est disposé que la communi- 
cation avec l'extérieur par Laguaira, continué comme 
par le passé. Cet acte de générosité est une marque de 
déférence á l'égard de la Nation Frangaise a laquelle 
appartient la Compagnie du Cable ; c'est un procede de 
haute considération pour les intéréts du commerce et en- 
vers la cordialité internationale représentée chez nous par 
les Légations des Nations amies. 

Afin que l'opinioh, tant nationale qu'étrangére, se 
rende compte de la correction des procedes du Gouverne- 
ment, nous insérons plus bas les notes adressées par le 
Département du Fomento a la Direction des Cables, notes 
inspirées par l'esprit de haute courtoisie propre aux gou- 
vernements qui, comme celui du Venezuela, se font un 
devoir de teñir compte du respect qu'ils se doivent a eux 
minies et aux peuples dont ils dirigent les destinées. 

Le Gouvernement í a connaisance de ce qu'un Delegué 
de la Compagnie du Cable partirá de Paris pour Caracas 
afin de s'entendre avec les représentants du Pouvoir de 
maniere cordiale et amicale. De cela ressort que Ton sait 
bien á la Compagnie du Cable que si le gouvernement a du 



XXVII 

prendre des mesures pour rendre exécutoire la sentence 
de la Cour Fedérale, il n'a en ríen violé la considération 
qu'il a toujours gardée pour les intéréts étrangers qui, 
d'accord avec les lois de la Nation, désirent se développer 
dans le Pays. 

Pour cela, il a toujours été en relations cordiales et 
affectueuses avec le tres digne représentant actuel de la. 
Nation Franoaise parmi nous. 

Tant le gouvernement Vénézuélien que les intéréts 
de la Compagnie du Cable ont eu a lutter contre une gran- 
de difficulté : Le mauvais vouloir et les louches pro- 
cedes de Mr Brun, Directeur actuel ou Gérant du bureau 
de Caracas. Ce monsieur, peu agréable au Gouverne- 
ment et a la société vénézuélienne, parait avoir pris 
comme ligne de conduite de creer des difficultés aux 
intéréts qu'il est chargé de représenter et que jamáis 
il n'a défendus de fagon franche et sur un terrain amical, 
ainsi que Fon doit taire pour tout litige dont une des 
parties, comme cela se passe pour le Venezuela, dans 
cette affaire, posséde pour elle tout le droit et toute< 
la justice. 

Pour faire mieux ressortir les idees que nous venons 
d'émettre, il est bon de rappeler ce que tout le monde 
connait pour avoir été tres répandu : que la Compagnie du 
Cable fut une puissante alliée de la Révolution que dirigea 
le General Matos. 

II est nécessaire de diré que cette accusation ne fut 
pas une accusation gratuite faite dans les colonnes de 
journaux nationaux ou étrangers. II y a quelque chose 
de plus grave et ce f «cense, des écrivains frangais et des 
employés de la Compagnie, l'ont prononcé tres haut et pu- 
bliquement. 

Comme si tout le mal qu'il a fait a la Compagnie qu'il. 
représente ne lui paraissait pas suffisant, Mr. Brun a en- 
voyé au Ministre du Fomento, en date d'hier, la lettre 
que nous publions á la fin de ees commentaires. 

Dans cet écrit irréfléchi, irrespectueux et grossier, 
sont violées toutes les prérogatives et considérations que 
les Pouvoirs Publics sont en droit d'exiger pour lui et 
pour les hautes institutions de l'Etat. 

II est inadmissible que Fon puisse protester contre 



XXVIII 

un Décret Exécutíf qui ordonne l'exécution d'un juge- 
ment rendu par le plus haut tribunal de la République. 

La protestation de Mr Brun est contre la Cour Fe- 
dérale qui dicta une sentence qui n'est pas discutable, 
attendu qu'au Venezuela comme dans tous les pays civi- 
lisés, les jugements en dernier ressort ne peuvent plus 
étre appelés. 

Les Parlements qui sont les corps souverains qui 
régissent la législation universelle de tous les pays, ne se 
permettent pas de discuter les sentences du Pouvoir Ju- 
diciaire. 

Comment accepter les violences et mauvais propos 
d'un étranger qui met en suspicion la justice d'une sen- 
tence et la correction du gouvernement qui fait exécuter 
cette sentence ? 

Et comme, par ses fagons aussi irrespectueuses qu'at- 
tentatoires, Mr Brun a fait abandon des prérogatives 
que la Constitution accorde aux étrangers pacifiques et 
laborieux, le Gouvernement, usant de ses droits impres- 
criptibles, a decide, par le Décret que nous verrons plus 
loin, Fexpulsion de Mr Brun. 

Voici maintenant la clocumentation á laquelle nous 
nous sommes referes et le Décret d'expulsion dicté par 
TExécutif Federal. 



Ministere de Fomento. — Direction des Postes et Télé- 
graphes.— NV 1.079. — Caracas 16 aout 1905. — 95? 
et 47'.' 

Monsieur le chef du Cable Francais, Caracas. 

Je vous accuse réception de votre communication en 
date du 10 courant, n'.' 75 et des comptes correspondant 
au mois de Juillet écoulé. 

Je profite de cette occasion pour avertir votre Com- 
pagnie que, en vertu du jugement exécutoir que rendit la 
Cour Fedérale et de Cassation en date du 4 courant, est re- 
sillé le contrat qui existait avec le Gouvernement du Vé- 



XXIX 



nézuéla et sont rompues les obligations qu'avaient les par- 
ties contractantes. 

Dieu et Fédération, 

Diego Bta. Ferrer. 

Nota. — Fut communiquée au Directeur General des 
Télégraphes nationaux sous le N u 1.036. — 22 aout. 



Direction Genérale des Télégraphes. — N? 380.— Caracas 
26 aout 1905.— 95? et 47'.' 

Citoyen Ministre du Fomento. 

En accomplissement des dispositions contenues dans 
votre communication du 22 courant, n n 1.085, cette Direc- 
tion notifia par téléphone au chef du Cable Frantjais de 
cette ville que les télégrammes officiels seront payés sans 
la réduction que la Compagnie avait accordée dans son 
contrat annulé et que la transmission de tous télégrammes 
par nos lignes terrestres devait étre soumise á la taxe na- 
tionale en vigueur. A cette notification, le dit agent m'a 
répondu par écrit dans les termes suivants : 

" Me référant á votre communication téléphonique de 
ce matin, je vous avise que, apres avoir consulté Mr. Brun, 
nous ne ferons aucun changement au tarif en vigueur 
ni á son mode d'application. En ce qui concerne le Télégra- 
phe National, veuillez m'aviser par écrit du changement 
que vous voulez apporter. Avec les remerciements de 
votre serviteur et ami: L. Jaccoux." 

Ce que j'ai l'honneur de porter a votre connaissance 
afin que vous vouliez bien me donner vos nouvelles ins- 
tructions á ce sujet. 

Dieu et Fédération 

E. Vicente Valarino* 



XXX 



Ministére du Fomento. — Direction des Postes et Télégra- 
phes.— N° 1.116.— Caracas 28 aoüt 1905.— 1)5'.' et 47? 

Ciioyai Directeitr General des Tétégraphcs Nationaux. 

Je vous donne les instructions demandées dans votre 
communication datée du 26 courant, N? 380, se référant 
á une note passée á votre Direction par Mr. L. Jaccoux. 

Les obligations qu' avait contractées la Compagnie du 
cable étant rompues en vertu du jugement rendu par la 
cour Fedérale et de Cassation, la Compagnie doit se sou- 
mettre aux réglements du Télégraphe et aux autres lois 
de la République. En ce qui concerne la taxe en vigueur, le 
gouvernement accepte la réduction que f ait gracieusement 
la díte entreprise aux télégrammes officiels. 

Dieu et Fédération 

Diego Bta. Ferrer. 



Direction genérale des Télégraphes. — N? 391. — Caracas 29 
aout 1905.-95° et 47° 

■ Citoyen Ministre du Fomento, 

Je vous communique la note que j' ai recue du chef du 
Cable Franyais dans cette ville. 

Le délai auquel se refere la dite note me parait rai- 
sonnable selon l'article que je vous transcris (1) et je me 
permets de vous demander votre opinión afin de repondré 
au chef du cable. 

Dieu et Fédération. 

E. Vicente Valarixo. 



(i) Art. déla convention télégraphique iuternationale qui 
établit un délai de 15 jours pour l'applicatiou de toute nouvelle 
taxe a partir du moment de sa notification. 



XXXI 



Direction genérale des Télégraphes.— N°393. — Caracas le 
30 aout 1905. 

Citoycn Ministte du Fomento, 

En vertu de votre note N n 1.116, datée du 28 courant 
que j'ai transmise au chef du Cable Francais, Mr. Jaccoux 
est venu m'aviser verbalement qu il serait nécessaire 
que le Gouvernement adoptat une taxe uniforme qui soit 
en vigueur tant de jour que de nuit et soit égale pour les 
télégrammes de langue étrangére ou en code qui transi- 
tent sur les lignes nationales á destination de l'extérieur 
et vice versa. La différence d'heures entre le Venezuela 
et l'Europe provoquera des inconvénients pour la percep- 
tion en Europe du tarif vénézuélien actuellement en 
vigueur (1) 

Comme je crois que cela est juste, je me permets de 
le soumettre á votre approbation. 

E. Vicente Valarino. 

Ministére du Fomento. — Direction des Postes et Télégra- 
phes.— N? 1.138.— Caracas 30 aout 1905. 

Monsieur le gérant du Cable Francais, 

Attendu que le contrat de la Compagnie du Cable 
Franjáis avec le Gouvernement du Venezuela est annulé 
par le jugement rendu par la Cour Fedérale et de Cassation 
le 4 aout, le citoyen Président constitutionnel de la Répu- 
bliqua m'a ordonné de vous communiquer ce qui suit: 

En attendant que se fassent de nouveaux arrange- 
ments, le Gouvernement de la République, autorise la 
communication par le dit cable avec l'Europe et les Etats 
Unis, mais uniquement á partir du bureau actuellement 
installé dans le port de Laguaira, étant donné que le gou- 
vernement se reserve la communication intérieure de la 
République au moyen de ses télégraphes; est maintenu le 
Fiscal qui fonctionne actuellement á Laguaira ou, á son 
défaut, celui que le Gouvernement voudra bien nommer. 

En conséquence, la Cié du Cable Frangais pourra 



( i ) L,e tarif intérieur Vénézuélien est différent pour les télé- 
grammes en langage clair et chiffré. De méme il a un tarif de 
jour et un tarif de nuit. 



XXXII 

continuer á percevoir la taxe comme jusqu 'á ce jour,. 
mais avec le décompte respectif qui correspond aubureau,. 
d' oíi se f era la transmission. 

Pour la perception de la transmission terrestre, Mr. le 
gérant de la Compagnie pourra s'entendre avec le citoyen 
Directeur des Télégraphes de la République, general E. 
Vicente Valarino. 

Dieu et Fédération 

Diego Bta. Ferrer. 

Nota. — Fut commuuiquée au Directeur des Télégraphes natio- 
naux sous le nV 1.139 comme réponse á ses lettres des 29 et 30 
courant. 



Compagnie Frangaise des Cables Télégraphiques. — N? 78.. 
— Caracas 1" septembre 1905. 

Citoyen Ministre du Fomento, 

J'ai Phonneur de vous aecuser réception de votre note 
N ( .' 1.138 d'hier, dans laquelle vous voulez bien m'informer 
que: 

(suit la transcription intégrale de la lettre precedente.) 

Dans le but d'éviter toute confusión, je vous prie, 
citoyen Ministre, de vouloir bien m'informer si je dois 
interpréter le sens de votre communication par Pinterdic- 
tion de Pusage, par la Compagnie, de ses cables cotiers y 
compris la Section Coro Curagao et la ligne terrestre de 
Caracas -Laguaira. 

Dans Pespoir d'une prompte réponse, je me souscris,. 
citoyen Ministre, votre etc., etc. 

Le Directeur des Services: 

Brun. 



XXXIII 

Ministere du Fomento. — Direction des Postes et Télégra- 
phes— N? 1.140.— Caracas: 2 septembre 1905.— 95'.' et 

47? 

Monsieurle Gérant du Cable Frangais. 

Conformément á votre désir exprimé dans votre note 
du 1er septembre, je tiens á bien compléter ma note du 31 
aout de la fa(;on suivante: 

La concession exclusive que le Gouvernement de la 
République fasse, pour le moment, á la Compagnie Fran- 
caise des CAbles Télégraphiques, est la communication ac- 
tuelle du bureau de Laguaira avec l'Europe et les Etats 
Unis, le Gouvernement se réservant la communication 
cótiére et terrestre, raison pour laquelle je vous dis dans 
ma note precedente que en ce qui concerne cette commu- 
nication vous pourrez commencer á vous entendre avec le 
citoyen Directeur des Télégraphes nationaux, general E. 
Vicente Valarino. 

Dieu et Fédération, 

Diego Bta. Ferrer. 



Compagnie Fran<;aise des Cables Télégraphiques. — N'-' 83. 
Caracas: 2 septembre 1905. 

Citoyen Ministre du Fomento: 

Citoyen Ministre: 

Je viens de recevoir votre note N'- 1.140 d'aujourd' 
hui complétant celle du 31 aout de la fa<;on suivante: (suit 
la transcription intégrale du texte de la lettre precedente) 
Un point me parait insuffisamment determiné; c'est le 
suivant: 

m "Le Gouvernement se réservant la communication 
cótiére " 

Je vous prie, citoyen Ministre, de vouloir bien me diré 
si on doit entendre que le Gouvernement se reserve f'usage 
■du réseau cótier de la Compagnie. 

Avec toute ma considération, je me répéte, citoyen 
Ministre etc., etc 



XXXIV 

Par ordre et pour le Directeur des Services. 
Le chef de Poste, 

L. Jaccoux. 



Ministére du Fomento. — Direction des Postes et Télégra- 
phes.— N° 1.142.— Caracas: 2 septembre 1905.— 95? 
et 47? 

Monsieur le Gérant du Cable Franca is. 

Je vous accuse réception de vos Communications d'au- 
jourd'hui, Nos. 82 (1) et 83._ 

Le sens de la note que je vous ai adressée en date du 
31 aout dernier, en ce qui concerne la communication co- 
tiére, point sur lequel vous consultez ce Ministére, est que 
le gouvernement se reserve de faire, par la voie télégra- 
phique nationale, le service qui se faisait auparavant par 
les Cables cotiers. ees derniers étant au surplus cloturés 
sans que cela implique que " le gouvernement se reserve 
Vusage dn réseau cótier de la Compagnie." 

Ainsi qu'il vous a été dit dans les Communications de 
ce Département Nos. 1.138 et 1.140, c'est avec le Direc- 
teur General des Télégraphes Nationaux que vous devez 
vous entendre sur les dispositions dictées dans les dites. 

Dieu et Fédération, 

Diego Bta. Ferrer. 



Ministére du Fomento. — Direction des Postes et Télégra- 
phes. — N? 1.152. — Caracas 5 septembre 1905. — 95° et 

47° 

Monsieur le Gérant du Cable Fr aneáis, 

En date d'hier, a été rendu le Décret Fxécutif sui 
vant. (Suit la transcription du Décret du 4 septembre 
1905). 



(i) Le N? 82 ne concerne pas cette affaire. 



XXXV 



Je le porte a votre connaissance pour les suites qu'il 
•comporte. 

Dieu et Fédération, 

Diego Bta. Ferrer. 



Compagnie Fran<,*aise des Cables Télégraphiques. — N° 88. 
— Caracas: 6 septembre 1905. 

Citoyen Ministre du Fomento. 

Monsieur le Ministre, 

J'ai l'honneur de vous informer que me référant aux 
Communications que votre Département a bien voulu m' 
adresser en date des 2 et 5 du présent mois ainsi qu'au 
Décret Exécutif que la Gazette Officielle publie dans son 
N? 9.556 d'avant hier et conformément aux instructions 
que j'ai recues á ce su jet de la Direction Genérale de la 
Compagine Fran<;aise des Cables Télégraphiques á Paris, 
je viens vous prier de bien vouloir prendre note de la pro- 
testaron formelle que je me vois obligé de présenter con- 
tre les dispositions que contient le dit décret et de vous 
prier de porter la dite protestation á la connaissance de 
l'Exécutif National. 

Je me permets de plus d'appeler votre attention sur 
le fait que le décret en question est en opposition formelle 
avec les lois qui régissent le Venezuela et qui garantissent 
aux nationaux et étrangers la pleine liberté de l'industrie, 
motif pour lequel j'espere encoré que l'Exécutif National, 
grace á votre haute intervention, n'hésitera pas á dicter 
une nouvelle résolution plus juste que celle qui m'a été 
signifiée et dont l'exécution causera de graves préjudices 
á la Compagnie que je représente. 

Je profite de l'occasion pour vous renouveler, monsieur 
le Ministre, les assurances de ma tres haute conside- 
raron. 

Le Directeur des Services, 

Brun. 



General Cipriano Castro, 

PRÉSIDENT DES ETATS UNÍS DU VENEZUELA 
ET R EST A U R A TEUR D U • V É N É Z UÉL A, 

Attendu que M. Désiré Brun, Gérant de la Compagnie 
Francaise des Cables Télégraphiques a manifesté, dans 
xme note adressée au Gouvernement National, qu'il pro- 
teste contre le Décret Exécutif daté du 4 courant par 
lequel sont fermées les stations cablographiques cutieres 
et celle de cette ville de la "Compagnie Francaise des 
Cables Télégraphiques", Décret dicté en exécution du ju- 
gement de la C®ur Fedérale et de Cassation par lequel est 
annulé le contrat signé entre le Gouvernement National 
et la dite Compagnie, et comme cet acte de M. le Gérant 
Désiré Brun implique la méconnaissance des lois de la 
République et ■ de l'autorité des hauts Pouvoirs nationaux, 

DECRETE: 

Art. I. Est expulsé du territoire de la République 
l'étranger Désiré Brun. 

Art. II. Les Présidents des Etats, le Gouverneur 
du District Federal, les Gouverneurs des Territoires Fédé- 
raux et les Administrateurs de douane veilleront á ce que 
l'étranger designé ne revienne pas sur le Territoire du 
Venezuela. 

Art. III. Le Ministre des Relations Intérieures est 
chargé de l'exécution de ce Décret et de le communiquer á 
qui de droit. 

Donné, signé, scellé du sceau de l'Exécutif Federal 
contresigné par le Ministre des Relations Intérieures au 
Palais Federal, á Caracas, le 6 septembre 1905. 

CIPRIANO CASTRO. 

Le Ministre des Relations Intérieures, 

Lucio Baldó. 



[traduction] 
LA JUSTICE ÜU GOUVEMEMEST RESTAUEATEUK 

PROTESTATION DES CHAMBRES DE COMMERCE 
DE CARACAS ET DE MARACAIBO 

Dociunents importants, et d' actuante. 

Afin de démontrer que la justice du Gouvernement 
s'inspire toujours du respect de tous les intéréts publics, 
nous jugeons d'opportunité de reproduire les protesta- 
tions faites par les chambres de commerce de Caracas et 
de Maracaibo sous la signature de tout ce que le Pays 
compte de respectable dans la banque et le haut 
commerce. 

Ces protestations spontanées furent provoquées par 
les graves préjudices que firení souffrir aux intéréts com- 
merciaux, les irrégularités du Service Cablographique. 

Elles ont rencontré rapprobation publique et son 
venues consacrer l'action judiciaire qu'intenta en temps 
opportun le Gouvernement de la République contre la 
Compagnie du Cable. 

Devant Féloquence des faits, devant la ciarte que 
jette le procés sur toutes les faces de cette affaire et en 
présence dé la fantaisiste prétention du Directeur du 
Cable Franoais de qualifier ¿'industrie la communication 
secrete qui se fait par les voies télégraphiques et de vou- 
loir la mettre en dehors de la surveillance du Gouverne- 
ment National, nous sommes amenes á demander a 
Mr Brun : 

Que dirait-il d'une compagnie étrangére qui préten- 



XL 



drait maintenir en France les comunications intérieures 
de son réseau télégraphique, en opposition ouverte avec 
les lois frangaises et avec la sécurité du Gouvernement? 

Voici les protestations : 
Citoyen Ministre du Fomento 

Nous soussignés, commer^ants domicilies dans cette 
ville, nous adressons respectueusement a Monsieur le Mi- 
nistre pour porter á sa haute connaissance, le fait suivant : 

La maniere des plus irréguliéres dont depuis long- 
temps fonctionne le service de la Compagnie Frangaise 
des Cables Télégraphiques, cause á notre commerce des 
préjudices considerables, préjudices qui, non seulement 
affectent directement nos propres inténHs, mais encoré 
les intérets généraux du Pays. La plupart du temps, 
nous ne pouvons faire d'importantes négociations d'ex- 
portation, parce que nous ne connaissons pas á temps les 
prix de nos principales denrées sur les marches d'Europe 
et des Etats Unis; c'est ce qui est arrivé derniérement, 
citoyen Ministre, pour le café dont une hausse dans les 
prix n'a pu nous profiter a cause du retard considerable 
dont souífrent les Communications cablographiques. 

Dans le fond, nous croyons que la cause principale 
de ce retard dans les télégrammes est que la Compagnie 
fait usage d'une ligne terrestre a Saint Domingue, ce 
qui donne pour résultat que la communication est inte- 
rrompue á chaqué instant par le fait des troubles politi- 
ques qui régnent continuellement dans cette République. 

Nous avons ni (¡tic, dans le but d'éviter la continua- 
tion dex irrégularités que nous venons de noter, VExécutif 
National s'est adressé aux Tribunaux compétents du 
Payx pour demander la résiliation du contrat de lu Com- 
pagnie ; et nous applaudissons a cette mesure qui per- 
mettra d'en finir avec les graves ¿nconvénients'que cause 
le service télégraphique actuel au public et spécialement 
uu commerce. 

Nous osons croire que l'Exécutif National ne mar- 
chandera pas ses efforts pour apporter un remede á ees 
maux en prenant toutes les mesures que le cas exige. 

C'est la justice que nous réclamons. 



XLI 



Caracas le 30 Décembre 1903. 

Blohm & C : ', H. L, Boulton & C% Invernizio & Son- 
chan, Braasch & Romer, Perrenoud y Beiner, G. Valen- 
tiner & C% Santana Hermanos & C :l ; Travieso Hermanos, 
Jacobson Travieso & C a , Boggio Yanes & O, O. Becker 
& C a Sucesores, Paúl & C% Becker Brun & O 1 . 1 , Stolk 
Hermanos, Eraso Hermanos, Santana & C a Sucesores, 
Schol & Marturet, G. Vollmer, E. Franklin & C a , Eduar- 



±v±cuiuci ncuvduui niciict, xj. jailz, <x i uiud, jacuiiuii uctez* 

& C a , J. Roversi, Wiese & 0* Braun & C% Rivas Fen- 
sohn & C a , M. Braun, Rohl & C a , Tirado & C a , por el 
Banco Caracas Luis A. Castiilo, Lander & Wannoni, Juan 
Pablo Pérez, Peina Rivas & Francia, J. J. Landaeta, 
Antonio J. Plernández, Alejo T. Lozada & C a , J. L. 
Oorrondona, Luis Guevara & C, a Julián Vera León &C% 
Charles Rohl & C a , ("arlos Zouloaga, isaguirre Planchart 
A T a , Gutiérrez López & O-, Nicolás Gavotti, L. Bena- 
rroch, Mendoza & C a , Rodríguez España & C a , G. Olivo 
& O-, R. Minios, Benatar & Bendelac, Felipe S. da Mon- 
temayor, Juan Manuel Díaz & C a , H. Thielen & C-, 
Miehel de Lemos, & C% Chaumer & C a , David T. Pardo, 
J. Boccardo & O. 1 Por el Banco de Venezuela, Adolfo 
Herrera, Secretario. 



Chambre de Commerce de Maracaibo. — Présidence. — Ma- 
racaibo, 30 mars 1904. 

Citoyen Ministre du Fomento de l'Exécutif Federal, 

Caracas. 

La Chambre du Commerce qui représente les intéréts 
du commerce réuni de cette place, demanda a celle de 
Caracas de lui communiquer les mesures qui pourraient 
etre prises conjointement ou séparément pour mettre un 
terme aux irrégularités qui se produisent dans le service 
du Cable Franjáis. Le commerce souffre de graves préju- 
dices par le fait de telles irrégularités et de cela on pour- 
rait présenter des preuves irrefutables, attendu que le 



XLII 



commerce de cette place, pour beaucoup de transactions 
et spécialement pour celles du café, est sous la dépendance 
d'une communication rapide avec les Etats Unis du Nord 
et l'Europe. Mais comme la Chambre de Commerce de 
Caracas nous informa, des le 15 janvier de la présente 
année du résultat de l'initiative qu'elle prit en s'adressant 
au Gouvernement Federal, en méme temps que tout le 
commerce de cette place presenta sa protestation sur le 
méme sujet, et comme elle nous annongait que vous 
aviez pris la decisión de demander la résolution du contrat 
de la Compagnie Franeaise des Cables pour inexécution 
de certaines clauses de ses obligations, nous jugeons oppor- 
tun d'élever aussi notre voix vers l'Exécutif Federal, con- 
tre les irrégularités énoncées et qui subsistent encoré. 
Nous devons vous manifester que notre Chambre consi- 
dere que la mesure prise par le Gouvernement convient 
aux intéréts généraux du Commerce et nous l'applaudis- 
sons et l'approuvons pour les eífets salutaires qui déri- 
veront indubitablement de son application. 

C'est ce que je me permets de vous déclarer au nom 
de l'institution que je représente en ce moment. 

Je profite de l'occasion pour offrir au citoyen Ministre,. 
le témoignage de la respectueuse considération avec laque- 
lie je me souscris, etc., etc. 

Le Y ice Presidenta 

Juan Dall'Orso.. 



(¡TRADUCTION) 

Árraiipeiit provisoire avec la Conipapie Su Cátele Fraudáis 



Nous avons le plaisir de porter a la connaissance de 
nos lecteurs que le diff érend pendant entre le Gouverne- 
ment National et la Compagnie du Cable Frangais est 
parvenú á une entente provisoire, en attendant qu'arrive 
á Caracas un représentant de la dite Compagnie, lequel 
partirá prochainement de Paris. 

Par les paragraphes des cablogrammes, que nous insé- 
rons ci-dessous, cablogrammes regus et envoyés par le 
general E. Vicente Valarino, Directeur des Télégraphes et 
Téléphones Nationaux, on pourra apprécier plus ou moins 
le caractére provisoire de la dite entente. 

La réponse du general Valarino, déjii transmise a Pa- 
ris, a été faite, comme on le verra par son texte, avec 
lapprobation de monsieur le Président Constitutionnel de 
la République. 

Voici les paragraphes importants des Cables auxquels 
nous nous référons: 

Caracas 30 septembre 1905. 
General Castro. 

Miraflores. 

Je viens de recevoir le cablogramme suivant: 

"Paris 30. — General Valarino, Caracas. — J'ai le plai- 
sir de vous f aire connaitre que monsieur Jéramec, Prési- 
dent de la Compagnie des Cables, m'autorise a vous infor- 
mer qu' aujourd'hui il télégraphie á Jaccoux lui donnant 
de nouveaux pouvoirs pour déclarer par écrit au gouver- 
nement qu' il est d'accord sur la fermeture de toutes Jes 
stations du Cable, a i'exception de celle de La Guaira, ofi 



XLIV 



il y aura un Fiscal; on percevra un Bolívar par mot sur 
tous les télégrammes qui parviennent ou sortent de La- 
guaira, pour les Communications internationales; on pren- 
dra des dispositions pour le service de Porlamar et on fera 
une réduction de 50 p^ sur les télégrammes du Gouverne- 
ment. 

Ceci est un réglement provisoire que j'ai obtenu en 
attendant que Mr. Bousquet arrive la bas avec moi. 

Nous partirons d'ici avec Mr. Bousquet et d'autres 
Delegues, au plus tard, le 14 octobre. 

Salutations respectueuses á Mr. le Président Castro : 



Apotre ami 



Madueño". 
' a^alarino. 



Caracas 30 septembre 1905. 

Mr. Madueño. 

París. 

Regu. — Président Castro m'ordonne de vous diré que 
i'arrangement provisoire est accepté. 

Vous attend bientot. 
Apotre ami 

Valarino. 



(traduction) 



Presse parisienne 



TÍTV ARTICLE T>T" «TEMPS' 



D'une information télégraphique que nous rece- 
vons " via Macuro ", nous relevons le passage suivant: 

Paris 22 septembre 1905. 

"Le Temps" de ce soir publie un editorial qui est 
V expressimí de la pensée officielle sur le différend rénézué- 
lien . 

Dans cet editorial, il est dit qu ¡I a été ordonné a 
monsieur Taigny d'insister pour que le Venezuela retire 
le refus ofensa nt de discute r arce luí. 

Dan* le cas oh le Presiden! Castro retir erait Vof- 
fense et donnerait satisfaction, les négoeiations conti- 
nué raient. 

Si le Venezuela refuse, il sera intenipestif de roin- 
pre immédiatement les relations diploma-tiques par le 
rappel de Mr. Taigny, paree que cette mesure laisserait 
sans protection les interéts /raneáis. 

Le meilieur chemin á suivre serait que la Frunce 
et les Etats Unis fassent une démonstration uarale 
identique a celle a laquelle prirent parí VAngleterre, 
VAllemagne et VItalie. 

De ce commentaire du "Temps" sur le différend 
pendant entre la France et le Venezuela á cause de la 
Compagnie du cable, nous devons déduire que ce journal 
frangais est, ou tres mal renseigné sur l'affaire, ou ne pos- 
sede pas le sérieux nécessaire pour en parler. 



XLV1 



Si cette publication, que nous transmet le cable est 
exacte, elle est contraire au gouvernement dont on dit 
la politique reproduite par un journal. 

On ne peut, d'autre fagon, avoir Fexplication du pa- 
ragraphe dans lequel il est affirmé que le meilleur che- 
mui serait que la Frailee et les Etats-Unis fassent v¡hk 
démoiistration navale. 

Ainsi, d'aprés le journal en question, on pourrait 
déduire que, ou la France n'a pas le bon droit dans 
i'affarre qui se refere á la Compagnie du Cable, ou que pour 
prouver le bon droit de son tort, il n'y a qu' á inviter les 
Etats-Unis á se méler au débat. 

II nous vient une autre question que nous posons au 
•'Temps " de Paris. 

Supposant le bon droit de cette démonstration navale, 
pourquoi, étant donné que le motif en serait une contro- 
verse avec la France, les Etats Unis devraient- ils s'allier 
avec cette derniére? 

La question du Cable Frangais, et il est malheureux 
que le journal parisién Pignore, a été débattue devant les 
tribunaux de la République avec toutes garanties de 
liberté et de droit que les lois mettent toujours a la 
disposition des parties dans tout litige judiciaire. 

Notre plus haut Tribunal á rendu son jugement, tout 
le monde le sait. L'affaire est done passée á l'état d'autori- 
té de chose jugée; á moins que le "Temps" de Paris 
veuilleque la France et les Etats-Unis viennent impo- 
ser au Venezuela par la forcé, ce que le droit refuse á la 
Compagnie du Cable, ce qui serait la mf-me chose que de 
prétendre arracher a la République sa souveraineté et son 
indépendance. 

Si le motif sur lequel se fonde le journal fran<;ais 
pour prétendre unir l'action des Etats Unis á celle de la 
France est l'affaire de la Bermudez, également passée a 
'l'état de chose jugée, nous devons répéter que le journal 
en question est bien mal informé, attendu qu'il devrait sa- 
voir que la Compagnie New- York Bermudez, á l'instar de 
celle du Cable, a été condamnée parce qu'elle avait pris 
part á la guerre qui ruina le Venezuela et couta á la Na- 
tion tant de larmes, tant de sang et tant de sacrifices. 






XLV1I 

Tous ees détails sont du domaine publie á la suite du ju- 
gementde notre haut tribunal, opportunément publié. 

Au lieu de journalistes amants de la justice, nous vo- 
yons avec peine une presse alarmiste, propageant des f au- 
sses nouvelles, excitant les peuples á la tuerie comme si 
cela était le seul recours que présente la civilisation pour 
maintenir l'honneur et la dignité des nations et des 
hommes. 

Et ensuite oü le "Temps" prend-il que le Président du 
Venezuela doit retirer sa contre protestation pour don- 
ner satisfaction au Gouvernement franjáis? 

Si le redacteur du '"Temps" étudiait, avant de traiter 
une affaire comme celle qui nous oceupe, les faits et le vrai 
caractére du procés, il pourrait se rendre compte que en- 
tre le Venezuela et la Compagnie du Cable et entre le 
Venezuela et la Compagnie Bermudez, le véritable offen- 
sé et lésé se trouve étre ce Pays. 

S'il avait agi ainsi, il ne se serait pas exposé a tomber 
dans de flagrantes contradictions, a violer la vérité et a se 
rendre ridicule. 

Si le "Temps" de Paris, au lieu de se livrer á des appré- 
ciations exageres, avait conseillé á son Gouvernement de 
faire ce que fit celui des Etats Unis dans une circonstance 
analogue, c'est a diré d'envoyer á Caracas un franjáis 
patrióte et juste pour faire une enquéte, il aurait fait 
une bonne oeuvre et une bonne propagande. 

En appeler a la forcé, c'est tomber dans le ridicule, 
comme nous l'avons dit plus haut, parce que les nations ne 
sont vrainent fortes que par le droit 

Rien de plus pour aujourd'hui. 

(Editorial dit 10 octobre 1905). 



V ARTICLE OU Í€ TE(VÍPS" 



APPRÉCIATIONS I) UN JO URN ALISTE ETRANGER 

Caracas, le 11 octobre 1905. 

A Monsieur Gumersindo Riv as, Directeur du "Constitu- 
cional." 

Mon cher confrere et ami: 

Dans l'excellent article que vous avez publié hier ma- 
tin sur la fagon dont le Temps envisage la question du 
Cable, vous dites avec juste raison que ce journal est, ou 
tres mal renseigné sur cette affaire, ou qu'il en traite d T 
une fagon fort peu sérieuse. Je n'ai pas vu 1'article dont 
il s'agit, et je n'ai que peu de confiance dans le resume 
télégraphique rédigé a New York par "The West India & 
Panamá Telegraph Company" qui s'est toujours montré 
tres hostile au Venezuela. Mais, enadmettant que lesens 
de 1'article soit fidMement rendu par cette dépéche, vous 
pouvez teñir pour certaine la bonne foi du Temps. II n'est. 
pas en France de journal plus sérieux, et son article n'est 
qu'une preuve qu'á l'étranger on ne connait pas la vérité 
sur le Venezuela. Non seulement le public est absolu- 
ment ignorant des conditions politiques et économiques 
de ce pays, mais méme dans les millieux d'habitude les 
mieux renseignés on s'en fait une idee complétement fáus- 
se. Personnellement je dois avouer qu'en arrivant ici j'ai 
été extremement surpris de voir le pays tel qu'il est. 
Quant á la question du Cable, les journaux, aussi bien que 
la grande majorité des hommes politiques frangais, n'en 
savent .que cé que la Compagnie elle méme a bien voulu 
leur diré. C'est pourquoi les représentants les plus auto- 
risés de la presse frangaise ont pu, de bonne foi, crier au. 



déni de justice et réclamer une intervention diplomatique. 
Si la veri té était connue a París, aucun Journal sérieux 
n'oserait demander á la France de s'entendre avec les 
Etats Unis pour arracher au Venezuela par la forcé ce 
que le droit ref use aux anciens concessionnaires. II ne f aut 
pas oublier qu'á l'étranger on ne connait que tres vague- 
ment les lois vénézueliennes, et que Ton ignore totalement 
le valeur réelle des hommes chargés de les administren 
C'est ce qui explique, en partie, que des intéréssés peu 
scrupuleux aient pu faire croire ;i un déni de justice, 
éveiller les susceptibilités chauvines, et presque réussir á 
transformer une affaire purement particuliere et commer- 
ciale en une question politique et internationale. 

Croyez, mon cher confrere et ami, aux sentiments les 
meilleurs de votre cordialement dévoué. 

Henri N. Hall. 



(traduction) 



Est-il faux ou est-il vral ? 



Nous avons appris par des bruits qui sont parvenus 
jusqu'á nous, que monsieur Taigny, Chargé d'Affaires de 
France au Venezuela, prétendait qu'il n'était pas exact 
que la Direction du Cable a Paris autorisa Monsieur Ma- 
dueño a proposer au Gouvernement de la République, par 
le canal de Monsieur Valarino, Directeur des Télégraphes 
nationaux, Paccord que le public connait deja pour avoir 
été publié dans ce journal du 2 courant, proposition qui 
fut acceptée par le gouvernement par un télégramme 
transmis á monsieur Madueño a Paris par le méme mon- 
sieur Valarino á la date du 30 septembre qui est celle ele la 
réception du cáblogramme contenant la proposition. 

Pour donner la sanction et l'autorité de la vérité au 
télégramme que monsieur Madueño expedía au nom de 
monsieur Jéramec, Président de la Compagnie du Cable 
Frangais, il suffira de comprendre qu'il y a aujourd'hui 
douze jours que fut publié le dit télégramme, publication 
connue de la Direction du Cable a Paris le méme jour et 
que jusqu'á aujourd'hui il n'a pas été démenti par une 
protestation du Président du Cable. 

Bien que par lui seul, le commentaire ci-dessus mette 
fin au bruit auquel nous nous référons, nous devons 
diré plus. 

Le télégramme de monsieur Madueño est une ratifica- 
tion solemnelle d'un télégramme antérieur, daté du 15 



LII 



septembre, concernant la méme affaire et contenant le 
méme fond de propositions, télégramme qui fut remis á 
Monsieur Valarino, accompagné d'une note officielle de 
Monsieur Jaccoux, gérant actuel du bureau de Caracas, 
agissant en vertu d'ordres de la Direction Genérale de 
París. 

Les choses étant remises en place, il reste prouvé que 
le Gouvernement de la Restauration subordonne tous ses. 
actes au respect de la Vérité et a la vérité des faits. 

{Constitucional, editorial du 2 novembre 1905). 



Caracas le 12 octobre 1005. 

Monsieur Gumersindo Riras, Directeur du "Constitu- 
cional". 

Caracas. 
Monsieur le Directeur, 

Je me permets de vous demander une fois de plus de 
vouloir bien m'accorder l'hospitalité de votre journal pour 
la publication d'une serie de deux ou trois articles se rap- 
portant a la question du Cable. 

La lettre de monsieur Henry N, Hall publiée par vous 
ce matin place, á mon avis, la question sur son véritable 
terrain. 

Au moyen de l'exposition historique des procedes de 
certains hauts fonctionnaires, je me propose de faire quel- 
que lumiere sur cette affaire. La simple lecture de mes 
artieles qui sont appuyés d'une docurnentation irrefutable 
suffira á sortir, j'en suis convaincu, les hommes de bonne 
foi de tous les pays de l'espece de doute dont beaucoup 
peuvent étre possédés en ce moment. Et Ton comprendra 
que le Gouvernement de Caracas est victime, au meme 
titre que le Gouvernement Frangais, de louches machina- 
tions. 

Je me déclarerai satisfait si ma modeste intervention 
peut contribuer au triomphe de la Vérité et de la Justice. 

Avec mes remerciements anticipes, je vous renouvelle 
les assurances de mes sentiments de cordiale estime. 

J. E. Sauvage. 



POUR LA VERITE 



PAR J. E. SAUVAGE 



I 

Dans une lettre publiée dans le Constitucional d'hier 
un journaliste anglais place la question du Cable Franjáis 
sur son véritable terrain. Je considere cette opinión d'un 
étranger comme absolument désintéressée. 

En eífet: Mr. Henry N. Hall, sans ménager les Admi- 
nistrateurs de la Compagnie Frangaise, dit en passant de 
dures vérités a une entreprise anglaise concurrente, accusée 
autrefois d'avoir voulu se substituer, au Venezuela, á la 
Compagnie Frangaise des Cables Télégraphiques. 

Et cette constatation me facilite le moyen de f aire en- 
tendre á mon Gouvernement, trompé par les ténébreuses 
machinations du 38 de 1' Avenue de l'Opéra, le langage de 
la Justice et de la Vérité. 

" Transformer une question d'ordre purement commer- 
cial en une affaire politique et internationale," tel a été le 
but des Administrateurs de la Compagnie Frangaise pour 
tácher de sauver leurs situations personnelles sérieuse- 
ment compromises par leurs agissements. Deja des les 
mois de mars et avril derniers, les hauts f onctionnaires de 
la Compagnie avaient tenté, par des interviews habilement 
répandues et par la publication de nouvelles aussi alar- 
mantes que f ausses, de surprendre la bonne f oi de la presse 
parisienne. A cette époque et alors que les Tribunaux de 
Caracas n'avaient pas encoré prononcé de jugement défini- 
tif, les dits personnages faisaient répandre dans les jour- 
naux parisiens que le General Castro avait coupé les Cables 
et s'était emparé des biens de la Compagnie et que la vie 
des employés de cette entreprise n'était pas en sureté. 

Pendant quinze jours la presse frangaise fut remplie 
de ees nouvelles sensationnelles. 



LV 



Mais le Gouvernement Frangais ne tomba dans le 
piege et voulut examiner la question avec le sang froid et 
la dignité qui sont Pattribut des gouvernements justes et 
f orts. C'est ainsi que l'intervention, que les flibustiers de 
l'Avenue de l'Opéra voulurent provoquer, n'eut pas lieu. 
Les Administrateurs de la Compagnie échouérent piteuse- 
ment. Et la presse commenga bientót á se reprendre. 

Un journal frangais, dont le patriotisme, le courage 
et la dignité ne peuvent étre mis en doute (je veux parler 
de la Libre Parole) publia divers articles aussi énergiques 
que sensés. • 

'"Rien de plus caractéristique, disait-il dans son n° 
du 22 mars, que notre attitude dans le conflit actuel. Le 
Venezuela est une République indépendante: nous n'en 
avons pas moins pris la précaution de faire connaítre nos 
intentions aux Etats Unis. Le premier effet de notre 
intervention est la reconnaissance par nous de la"doctrine 
de Monroe," l'acceptation de l'hégémonie des Etats Unis 
sur tout le continent américain. Cette intervention nous 
reserve d'autres surprises s'il est vrai que la Compagnie 
a toutfait pour procoquer le conflit" 

Le 23 du meme mois, le méme journal disait: 

"Castro aurait en mains les preuves des nombreux 
services rendus par cette Compagnie aux révolutionnaires. 
Notre Gouvernement connait-il ees faits pour lesquels la 
Compagnie aurait été traduite devant les tribunaux ? 

II importe, avant toute intervention et pour notre 
bon renom, qu'une enquOte en établisse le bien fondé. 
S'ils étaient établis, on reconnaítra que la cause de la Com- 
pagnie des Cables ne vaut pas les os d'un de nos braves 
marsouins." 

Le 30 du méme mois, le dit journal revenait ainsi á la 
charge; 

" Jusqu'au 22 mars, les journaux étaient remplis de 
télégrammes sensationnels: notre article du 23 semble 
avoir calmé l'ardeur belliqueuse de la Compagnie qui a, 
depuis lors, gardé le silence. 77 convient de note)' que 
cette Compagnie, maítresse des comnnications télégraphi- 
ques, dirige a son gré V.opinion dans le conflit oh elle est 
intéressée^ 

Enfin le 6 avril: 



LVI 



" Encoré une f oís, nous sommes préts á approuver les 
interventions énergiques de notre Gouvernement. Mais 
il faut qu'il se présente les mains nettes devant les con- 
tempteurs de notre puissance. Si notre influence avait 
été compromise au Venezuela c'eíit été par suite des agisse- 
ments louches de la Compagnie. Mais nous venons de 
voir qu'il est question de l'influence de cette entreprise et 
nullement de notre influence nationale. Que le gouverne- 
ment cesse done de se solidariser avec la Compagnie, qu'il 
ne lui permette plus d'engager la responsabilité nationale 
par une campagne de nouvelles fausses ou exagérées." 

Obligas par prudence, de garder le silence, les admi- 
nistrateurs de la Compagnie ne se sontpas consideres 
comme vaincus. Ce qu'ils n'ont pu obtenir en se servant 
des journaux, ils le poursuivent dans l'ombre. Voila six 
mois qu'ils trompent tout le monde: le Gouvernement 
Francais, celui du A r énézuéla et leurs actionnaires. Au mo 
yen de fausses nouvelles, habilement et prudemment ré- 
pandues, cette fois, ils ont presenté le Gouvernement de 
Caracas comme l'ennemi de toutes les entreprises établies 
sur sun territoire. Les déclarations et les actes politiques 
de l'Exécutif Vénézuélien ont été tronques a l'aide de pu- 
blications anodines, á premiere vue, mais f ormant peu á peu 
un réquisitoire d'autant plus redoutable qu'on ne le sen- 
tait pas venir. 

Et aujourd'hui on dit tout bas que la Compagnie a 
obtenuce qu'elle avait cherché vainement en avril dernier: 
l'appui du Gouvernement Francais. 

Détentrice des Communications télégraphiques, la 
Compagnie peut facilement diriger le nouvement de l'opi- 
nion publique; c'est-á-dire, donner aux évenements Vas- 
pect qu'elle juge utile a ses ténébreuses machinations. Le 
télégraphe est un instrument redoutable aux mains des 
gens de mauvaise foi: De plus, et quelque soit l'usage que 
l'on en fasse, il constitue toujours, pour celui qui le posse- 
de, une arme de premier ordre. l T n homme d'Etat fran- 
jáis, M. Constans, déclarait lors des évenements boulangis- 
tes, faisant allusion aux partisans du fameux general: 
" lis ont l'armée mais moi j'ai le télégraphe". 

Francais avant tout, et pour le moins aussi bon pa- 
trióte que les administrateurs de la Compagine du Oíble, 



LVII 



je tiens a déclarer hautement dans ce journal que je 
n'hésiterais pas une seconde á me retourner contre les 
nombreux amis que je posséde ici, si je pensáis qu'en ce 
moment l'honneur du pavillon franjáis est engagé, si je 
croyais un seul instant que le Gouvernement de Caracas 
nourrit des sentiments hostiles contre mon pays. Mais je 
ne vois ici que sympathies pour la France, communauté 
d'éducation et de mentalité avec elle. Et je ne trouve, en 
ce moment, qu'un différend d'ordre purement commercial, 
provoqué par les directeurs de mauvaise foi d'une entre- 
prise sympathique en elle meme á ce pays de race latine. 
Et pour moi qui connais á fond la question, il est clair 
que le Gouvernement Francais est. victime, au mme titre 
que celui du Venezuela, des menees de quelques écumeurs 
de la finance. 

Je vais encoré plus loin: Je considere que la Compag- 
ine du Cable est digne d'intérét. C'est une industrie na- 
tionale francaise. Et si le Gouvernement de Caracas avait 
l'intention de la dépouiller, je serai le premier á la défen- 
dre de toute l'énergie dont je suis capable. Mais ici, il ne 
peut Atre question d'intérets franjáis mis en péril par le 
Venezuela; nous sommes en présence d'intéréts nationaux, 
de dignité nationale surtout, compromis, non par des convoi- 
tises étrangéres, mais par quelques administrateurs peu 
scrupuleux et decides <i tout pour sauver leurs situations 
personnelles. 

II est nécessaire que les Vénézuéliens aussi bien que 
mes compatriotes connaissent les coupables machinations 
qui sont sur le point de provoquer aujourd'hui un grave 
conflit. 

II est indispensable que tout le monde sache que les 
administrateurs en question jouent en ce moment double 
jeu, en faisant croire qu'ils sont partisans d'un accord, 
alors qu'ils travaillent sourdement á ce que le Gouverne- 
ment Frangais leur interdise de signer cet accord. 

Les manceuvres de ce genre ont été de tout temps le 
triste privilége de cette malheureuse compagnie. Elles 
sont la création des quelques administrateurs qui se sont 
emparés de l'Entreprise des sa fondation et la menent peu 
a peu á la ruine et á l'effondrement de sa réputation com- 
merciale. 



LVIII 



Je démontrerai, avec documents a l'appui, que les 
opérations exécutées au Venezuela en 19<)2,n'ont étéqu'une 
répétition de celles que les memes administrateurs ont 
faites partout oü la Compagnie est établie. Je parlerai de 
la République dominicaine, de Cuba et de Puerto Rico, 
pendant la guerre hispano-américaine, de la Martinique 
et de la Guadeloupe, á l'époque de leurs dissensions po- 
litiques. 

J'espere que ma voix sera entendue avant que se pro- 
duisent des dioses irreparables. 

Je compte fermement que mon Gouvernement fera 
une enquete minutieuse sur les actes des administrateurs 
de la Compagnie. Pour ma part, je lui offre de rentrer im 
médiatement en France et de lui présenter toute la docu- 
mentationjqui compromet certains hauts f onctionnaires de 
Favenue de l'Opéra, si Ton veut enfin m'entendre ; si Ton 
ne doit pas me fermer la bouche comme au mois d'avril 
dernier. 

II 

J'ai dit que le Venezuela n'était pas le seul a souífrir 
des procedes de la Compagnie des Cables ou plutot de ses 
administrateurs. Car une fois pour toutes, je tiens á pre- 
venir le public que chaqué fois que je citerai la Compag- 
nie Francaise des Cables Télégraphiques, j'entendrai par 
la désigner, non pas l'entreprise elle-mcme qui est inté- 
ressante a tous les points de vue, mais le groupe d'admi- 
nistrateurs qui sont le contraire de la probité commerciale. 

Avant de passer aux exemples, je vais exposer rapi- 
dement le systéme d'exploitation de la Compagnie des 
Cables partout oú elle est établie. 

Elle se présente dans un pays quelconque, des pro- 
messes et des projets plus ou moins étudiés plein ses car- 
tons. Elle obtient bientót d'avantageuses concessions, 
presque toujoursdes monopoles. Mais peu a peu son mau- 
vais service et sa mauvaise f oi lui valent la méfiance des 
Pouvoirs et du Commerce et lui attirent de justes obser- 
vations. Le service défectueux continuant, les réclama- 
tions se changent en menaces. A ce moment la Compagnie 
qui sent le terrain lui manquer, se tourne vers les mécon- 



LIX. 



tents. (il y en a dans tous les pays). Elle se trouve done, par 
la forcé des choses, entrainée petit a petit dans les rangs 
de l'opposition. Si c' est dans une colonie franeaise, elle 
espere obtenir du nouveau candidat qu'elle patrone pres- 
qu ouvertement et soutient á l'aide du service gratuit de 
ses cables, l'oubli du passé et des augmentations de sub- 
vention. Dans les pays étrangers, le chef révolutionnaire 
lui fait des promesses analogues, moyennant l'appoint 
stratégique de ses lignes sous-marines. Cette attitude qui- 
est devenue un véritable programme, peut done se résu- 
mer en une formule: aider au changement des choses éta- 
blies pour pécher en eaux tronóles. 

Prenons maintenant la Compagnie á la Martinique. 
Elle s'établit dans cette colonie francaise en vertu d'un 
contrat passé le 20 mars 1890 avec le Ministere des Colo- 
nies et ratifié par le Conseil General de Fort de France 
avec adjonction d'une subvention annuelle de 50.000 
f ranes. Jusqu' á cette date, la colonie donnait cette subven- 
tion á une Compagnie anglaise la "West India". Les 
50.000 franes furent retires aux anglais pour Otre donnés 
aux Franeais. La Martinique, tres satisfaite des services 
déla " West-India ", avait agi de la sorte dans le but 
patriotique de favoriser une entreprise natíonale. Elle n'eut 
pas a se féliciter de sa générosité. 

Des 1894, le Conseil General siégeant a Fort de Fran- 
ce, se plaignait du mauvais service de la Compagnie 
Francaise. En séance publique du 7 Décembre de la dite 
année, un membre de l'assemblée demandait que la Com- 
pagnie s'organisdt séri&usement. Un autre Conseiller Ge- 
neral lui reprochait de ne pas assurer un service entüre- 
ment franeais. Ainsi apres 4 années, la Compagnie n'avait 
pas réussi á contenter la Martinique! Elle n'était pas or- 
ganisée sérieusement! Et le service pour lequel on lui 
versait 50.000 francos était assuré a l'aide de cette me- 
me Compagnie anglaise " West-India " a laquelle l'entre- 
prise franeaise remettait les télégrammes a la Guadeloupe 
et a Santiago de Cuba! 

Les années 1895 et 1896 virent les memes observations 
du Conseil General, observations émises cependant sans 
trop d'aigreur et suivies du vote de la subvention. 



LX 



Cependant en 1897, le conflit prit un caractere plus 
•aigu. 

A cette époque, la Compagine refusa d'accepter au 
cours de la Colonie, le papier monnaie de la banque de la 
Martinique. 

Elle exigeait le paiement des télégrammes en or ou 
en billets de la banque de France ou, a défaut, une 
prime de 8 á 10 pour cent si le paiement était effectué 
en papier monnaie. Dans sa séance du 17 Décembre, 
le Conseil General émit un vote tendant á surseoir au 
paiement de la subvention de 50,000 frs. tant que la 
Compagnie n'accepterait pas le numéraire du pays. Mais 
grace á ses relations en France, le Siége Social obtint le 
versement á París des 50,000 frs. en question. 

En 1898, meme vote du Conseil General de la Marti- 
nique ; meme résultat : la Compagnie toucha la somme á 
París. 

Mais dans cette méme année, eurent lieu des élec- 
tions législatives. 

La Compagnie fit campagne contre la majorité po- 
litique qui lui avait accordé une subvention en 1890 ! 
Son cantidat beneficia du réseau télégraphique ! II ne 
bougea pas de París mais gráce á la graUíité sur les cables 
de la Compagnie, il put se teñir jour par jour, heure par 
heure, en rapport avec ses amis de la Martinique. II ex- 
pedía ou re<;ut jusqu' á 1,000 mots par jour et fut élu ! 

Le service n'en marcha pas mieux. Le conflit local, 
malgré l'élection d'un député ami de la Compagnie, de- 
vint de plus en plus aigu. En Décembre 1902, le Minis- 
tre des Colonies, ému par les plaintes répétées et la tena- 
cité du Conseil General, se decida á prendre des mesures 
contre la Compagnie. II luí écrivit la lettre suivante 
dont copie fut adressée á l'assemblée de la Martinique : 

" Le premier semestre de la subvention annuelle vous 
a été versé mais le second semestre sera retenu si vous 
ne faites pas des efforts sérieux pour rétablir la commu- 
nication." 

II y avait á ce moment 6 mois que la Martinique 
était sans Communications télégraphiques avec la Mé- 
tropole ! 

Le 3 Septembre 1903, il y eut au Conseil General, 



LXI 



une discussion pénible pour la Compagnie. Les plus 
dures vérités lui furent dites. A cette époque, ses cables 
étaient encoré interrompus et pour assurer son service, la 
Compagnie avait établi un mouvement de goelettes entre 
Fort de France et Ste. Lucie, station de la "West In- 
dia." A Ste. Lucie, les télégrammes étaient remis á la 
Compagnie anglaise qui les faisait parvenir en Europe 
par ses lignes. Eh bien ! A la stupéfaction genérale, 
dans cette fameuse séance du 3 septembre 1903, un con- 
seiller general se leva et annonca que la Compagnie avait 
presenté a la Colonie la note a payer pour le service de 
Fort de France á Ste. Lucie !! Environ 15.000 frs. Ce 
fut un cri d'indignation sur tous les bañes de l'assemblée. 
A l'unanimité des membres présents, le Conseil General 
vota immédiatement le voeu suivant : 

"Vu l'article 5 du contrat du 27 février 1897, le 
Conseil decide que la subvention de 50,000 frs. ne sera pas 
payée á la Compagnie pour l'année présente, en raison 
de l'impossibilité oh elle se trouve d' assurer le service té- 
légraphique. Le Conseil charge le Gouverneur d'aviser le 
Ministre des Colonies de cette decisión." 

A l'unanimité moins deux voix, le Conseil vota en- 
suite pour l'a venir, la réduction h 25,000 frs. de la sub- 
vention annuelle de 50,000 frs. (Extraits du Journal 

qffíciel de la Martinique — Fort de France: Bibliotheque 
Schcelcher et archives du Consei' General. Paris : Biblio- 
theque de Tornee colonial et archives du Ministre des 
Colonies.) 

A la Guadeloupe, les mémes discussions se répétaient. 
La aussi, la Compagnie proclamait publiquement son peu 
de confiance dans les émissions de papier de la Banque 
officielle de la Colonie et son mépris des intértes du com- 
merce. Depuis 1899, la Guadeloupe poursuivait la Com- 
pagnie devant les tribunaux. Condamnée devant toutes 
les juridictions, elle a crié au cléni de justice et assom- 
mé le Ministere des Colonies de ses protestations. La en- 
coré, en 1901, elle a fait une campagne électorale des 
plus actives. Son candidat beneficia également ele la 
gratuita sur ses cables. 

II fut élu ! Et comme celui la était un homme in- 
telligent, actif et énergique,. les clifficultés qui existaient 



LXII 



entre la Compagnie et la Guadeloupe furent réglées en 
faveur de cette derniere !!! 

En 1896, la Compagnie trouva moyen de tromper les 
Etats-Unis du Nord. Mais elle alia si loin que ses victi- 
mes furent bien obligées de crier. C était a l'époque oíi 
elle avait promis au Venezuela (contrat du 23 avril 1895) 
de poser une seconde ligne entre New York et son réseau. 
Pour cela, elle avait demandé au Gouvernement Améri- 
cain Pautorisation de poser un cable entre Cap.- Haitien 
et New- York. Cette autorisation d' atterrir á New- York 
luí fut refusée, parce que compagnie étrangére, cette 
main-mise sur le littoral américain s' effectuerait au dé- 
triment de Pindustrie américaine des cables sous-marins. 
Que fit la Compagnie f raneaise pour tourner la loi ? Elle 
prit des hommes de paille de nationalité américaine, fonda 
sous leur couvert la "United States and Hay ti Telegraph 
and Cable Cy" et posa tranquillement son cable New- 
York-cap Haitien. Mais le pot-aux-roses fut découvert 
et le Gouvernement Américain Pappela devant les tribu- 
naux. Voici du reste, en quels termes un haut fonctio- 
nnaire de la Compagnie annoncait la nouvelle: 

" New York 3 Septembre. 1890. 

" Nous sommes poursuivis devant les tribunaux et de- 
" vons comparaítre le 7 courant sous P inculpation d' avoir, 
*" de complicité avec la Compagnie du cable de jonction 
" (Unitet states and Hay ti etc.) essayé de poser par sub- 
" terfuge le cable et de former ainsi un monopole préju- 
" diciable aux interéts du Gouvernement et des citoyens 
" des Etats-Unis. Le grimoire de 52 pages que j'ai re<;u 
" véritable réquisitoire tres exactement documenté établit 
" avec la plus grande ciarte le bien fondé de V accusa- 
" tion et s' il y avait des lois pour empecher ees choses-la 
" notre affaire serait claire; il n' y en a pas heureusement 
" et j' espere que nous nous en tirerons. 

" La poursuite est intentée par V Attorney General." 

Dans cette affaire en eífet, la Compagnie beneficia 
d'une lacune dans le code civil américain. 

Nous allons maintenant raconter des choses plus si- 
nistres: Les actes de piraterie commis par la Compagnie 
pendant la guerre hispano-américaine. 



LXIII 



III 

En P année 1888, la ( -ompagnie Fran<;aise des Cables 
Télégraphiques, alors appelée "Société Francaise des Télé- 
graphes Sous-marins," sollicitait du Gouvernement Espag- 
nol l'autorisation de faire atterrir un cable a Santiago de 
Cuba. A cette époque deux compagnies Anglaises desser- 
vaient Tile de Cuba: 

La West-India, établie a Santiago depuis 1871 et 
la "Cuba Submarine", depuis 1875. Ces deux entreprises 
qui, sans avoir le monopole des Communications télégra- 
graphiques de la possession e spagnole possédaient cer- 
tains engagements de la part de l'Espagne, cherchérent 
á s' opposer á 1' installation d' une compagnie concurrente. 
Leurs protestations furent sans effet. 

La "Société des Télégraphes Sous-marins" obtint sa 
concession du Gouvernement de Madrid. Dix ans plus 
tard, F Espagne avait a regretter d' avoir manifesté d' 
une facón si éclatante ses sympathies pour une entre- 
prise francaise. C était au mois de Juillet 1898. 

L' Espagne était au trois quarts vaincue. La flotte des 
Phiiippines n' existait plus. A Cuba, celle de Cervera ve- 
nait a" etre coulée par 1' amiral Sampson. La flotte amé- 
ricaine assiégeait maintenant Saint Jean de Puerto Rico 
qui resistait vaillammnent. 

Deux Cables Anglais reliaient ce port á 1' Europe et 
permettaient á la garnison de se teñir en rapport avec la 
Métropole, de la teñir au courant du découragement réel 
qui commengait a se manifester chez 1' adversaire, de de- 
mander des secours, de communiquer enfin sa vaillance 
au gouvernement de Madrid. 

Les autorités américaines songerent á couper ces 
deux cables. 

Mais c'est la un travail technique qui demande un na- 
vire etun outillage spécial Priée de simuler une interrup- 
tion, la Compagnie anglaise détentrice des cables opposa 
une fin de non- recevoir. 



LXIV 



Que se passa -t-il alors? L'Etat-Major américain 
fit-il des ouvertures á la Compagnie Fran<;aise? C'est probla- 
ble. Sous quelle forme? 

Je Pignore et ne veux pas le savoir. Ce que je 
sais seulement, parce que j'ai en ce moment lesdocuments 
authentiques sous les yeux, c'est que le commandant du 
"Pouyer-Quertier", alors occupé ádes travaux de sondage 
sur les cotes vénézuéliennes, regut par trois fois l'ordre 
de se rendre d'urgence á Saint Thomas (50 milles de Puerto 
Rico) oú des instructions l'attendaient. Ces trois télé- 
grammes toucherent le commandant du bateau-cable á 
Guanta, Cumana et Campano. — Le -'Pouyer-Quertier" 
arriva a Saint Thomas dans les premiers jours d'aout. La, 
il regut un premier télégramme lui ordonnant de se rendre 
dans les eaux de Puerto-Rico et de s'y mettre a la dispo- 
sition de VAmiral américain. Sur sa demande d'expli- 
cation, le Siege Social precisa ses instructions: Se mettre 
á la disposition de Vescadre américaine pour couper les 
cables de St. Jean. Le commandant du •"Pouyer-Quertier" 
répondit avec une dignité hautaine qu'il avait l'honneur 
d'appartenir á la Marine Francaise et que l'acte qu'on 
lui demandait de commettre sous pavillon neutre contre 
une nation amie et malheureuse constituait un acte de pira- 
terie, une véritable lacheté. II offrait de rendre ímmédiate- 
ment son commandement. Eh bien! croirez-vous, ami lec- 
teur, qu'apres cette le<;on la Compagnie eut le courage d'in- 
sister a nouveau, parlantde l'intérét supérieur de l'entre- 
prise, f aisant appel au dévouement du capitaine a la Société 
qu'il servait? L'officier ne se donna mrae plus la peine 
de repondré. II fit a St. Thomas quelques réparations 
urgentes et mit le cap sur le Havre avec l'intention de 
jeter sa démission a la t< A, te des administrateurs du Sit'ge 
Social. A son arrivée dans ce port, un télégramme de 
Paris le relevait d'urgence de son commandement!! Le 
Siege Social prenait les devants! Mais fort habilement, 
il se débarassait de son capitaine sous un pretexte quel- 
conque d'incompatibilité d'humeurü 

L'officier auquel nous faisons allusion vit toujours- 
Mariñ tres distingué, il commande aujourd'hui un des plus 
grands navires d'une Compagnie francaise de paquebots. 






LXV 



Nous ne parlerons pas pour aujourd'hui d'actions 
semblables commises par la Compagine pendant le siége 
de Santiago. II y a aussi á St. Tilomas, pendant la mime 
guerre, une histoire de bureau télégraphique ouvert 
clandestinement et mis á l'usage des reporters améri- 
cains qui suivaient en yacht les opérations du siege de 
St:Jean. A St. Thomas, la Compagnie n'avait pas le 
droit d'ouvrir un bureau télégraphique. La Compagnie 
Anglaise en avait le monopole et le Gouvernement Danois 
avait formellement défendu á la Compagnie Francaise, 
de recevoir des télégrammes. Les administrateurs avaient 
tourné la difficulté. Sur un point isolé de la cote, á quel- 
ques milles de la ville, fonctionnait toute la nuit, mais 
la nuit seulement, une station télégraphique oü les re- 
porters américains se rendaient en canot. Quand on en- 
tendait du bruit sur la plage, on éteignait les lumiéres, 
on arretait le fonctionnement des appareils et on allait 
reconnaitre si Tintrus était un ami, c'est-a-dire un jour- 
naliste apportant de longues dépeches rémunératrices, 
ou un ennemi, c'est-á-dire un agent du Gouvernement 
Danois venant chercher á prendre la Compagnie en flagrant 
délit. Détaild'une cruelle ironie: Pendant que la Com- 
pagnie travaillait ainsi contre les malheureux Espagnols, 
á la meme heure peut-etre qu'elle donnait l'ordre de cou- 
per les cables de Puerto Rico, á la meme heure qu'elle tra- 
vaillait sur les cotes de Cuba á relier l'escadre de Sampson 
avec les troupes américaines de terre, un haut fonction- 
naire de la Cié était á Madrid en mission extraordinaire: 
Ilsollicitaitdu Gouvernement esj)agnol,(pendantqu'il était 
encoré maítre de l'ile de Cuba), une importante concession 
de cables cotiers destines, disait-il, á donner aux déf enseurs 
de Cuba un systeme stratégique beaucoup plus sur que 
celui des Compagnies anglaisesü 

Autre détail, non 'moins triste: Dans le meme mo- 
ment, un autre haut f onctionnaire cherchait a Washington, 
a s'assurer du Gouvernement Américain (qu'il espérait 
voir bientót maitre de Cuba) la meme concession de cables 
cotiers. 

Enfin, et ceci est d'une rigoureuse exactitude: Le 
Directeur General de la Cié. a Paris, publiait apres la gue- 



"LXVI 



rre hispano-américaine, une intéressante brochure qu'il 
intitulait avec une ironie pleine de sous-entendus: De 
l'importance des Cables sous -marins en temps de gue- 
rre. guerre hispano-americaine. 

Et en effet, qui mieux que lui pouvait se f aire une idee 
de cette importance? II avait ordonné les opérations de 
Santiago, de St. Thomas et de Puerto Rico! Ce fut lui 
qui alia en personne á Madrid! Ce fut sur son ordre que 
les mémes négociations qu'il entamait a Madrid furent 
amorcées á Washington. 

Je n'en dirai pas plus long pour le moment. Le 
Gouvernement f raneáis veut-il faire une enquéte sur tous 
ees f aits? Si oui, comme il est probable que la Cié. aura bru- 
lé tout ce qui pouvait la compromettre, je Filiforme que 
bien des documents ont échappé á l'autoclaf é, car les actes 
de la Cié ont laissé des traces authentiques dans toutes les 
stations par lesquelles passaient ses instructions télégra- 
phiques. 

Quant á Mr. Jéramec qui est aujourd'hui á la tete de 
la Compagnie, ce m' est un devoir de probité élémentaire 
de déclarer qu' il n'était pas dans cette entreprise á l'épo- 
que oü elle commit tous ees méfaits. Arrivé au pouyoir 
en 1903, on ne peut le rendre responsable de ees manceu- 
vres. Prenant une succession difficile, il n'a peut-étre pas 
pu jusqu' a présent se rendre compte de tout. Mais il a 
conservé autour de lui tous les hauts fonctionnaires qui 
sont les auteurs d'actes d'administration immoraux. Les 
garde-t-il parce qu'il ne croit pas á leur cülpabilité, ou qu' il 
ne peut s'en débarrasser, victime de leur chantage? Ces fonc- 
tionnaires l'ont-ils menacé d'entrainer avee eux la Compag- 
nie dans la ruine? Et alors, dans l'intérét supérieur de cet- 
te entreprise franraise, se voit-il obligé de fermer les yeux 
et de louvoyer? Peut-Atre y a-t-il toutes ces raisons a la 
fois. Mais il est en tout cas prévenu maintenant que les 
choses sont allées trop loin pour que la dite Compag- 
nie puisse espérer bénéficier du silence. Je crois qu' 
aujourd'hui, lameilleure politique a suivre pour M Jéramec 
en ce qui concerne le Venezuela, est de ne plus écouter les 
conseüs intéressés qui l'entourent. II lui faut agir énergi- 
■ quement, sacrifier sans pitié son entourage malsain qui 



LXVII 

n'inspire partoiit que méfiance et se présenter enfin les 
mains nettes devant le Gouvernement de Caracas. Ici toutes 
les sympathies vont á une Compagnie télégraphique fran- 
•caise. Par tout ce que j'ai vu et entendu, je sais qu'il n'est 
nullement question de dépouiller une entreprise fran<;aise 
en faveur d'entreprises concurrentes. II ne s'agit unique- 
ment que de donner . satisf action aux revendications de 
gens injustement lésés et d'admettre la réparation avec 
une entiere bonne foi, sans aucune arriére pensée, si Ton 
veut que les conditions en soient douces. 

J. E. Sauvage. 



POUR LA JUSTICE 



U GOMPAGNIE FRÍCASE OES CABLES TELEGRAPHIQUES 

ai ía Ftévolution Vénézuéíienne 1902-1903 



PAR J. E. SAUVAGE 



CHAPITRE I 

Situation de la Cié en 1901. — Son mauvais service. — Une ligue 
qui fonctionne qnelques jours par mois. — Mécontentement 
du commerce. — Observations sé veres du gouvernement de 
Caracas. — La Cié se tourne pen á peu vers les révolutionnai- 
res. — Visites de Mr. Matos au Siége Social a Paris. — Remise 
á Mr. Matos parle Siége Social d'une lettre de recomman- 
dation pour le représentant de la Cié en Amériqne. 

La " Cié Frangaise des Cables Télégraphiques ", Sié- 
ge Social a Paris, 38 avenue de l'Opéra, possede depuis 
1888 le monopole de relier le Venezuela aux Etats Unis 
du Nord par une ligne télégraphique sous-marine et 
depuis 1895, celui de relier a cette ligne internationale, 
par des cables également, les différents ports de l'orient 
et de Foccident du Venezuela. 

Le réseau sous-marin qui part du Venezuela pour 
aboutir á New-york se compose des cables suivants: 

Laguaira— Curagao. 

Curagao — Saint Domingue. 

Puerto-Plata — Cap Haítien. 

Cap-Ha'itien — New-york. 

Le lecteur peut done se rendre immédiatement 
compte par l'examen du tableau ci-dessus,. qu'il existe. 



LXIX 



entre Santo-Domingo et Puerto-Plata, une solution de 
continuité dans la ligne sous-marine. Cette solution de 
continuité est comblée par une ligne aérienne de 260 
kilométres qui court á travers des foréts vierges et des 
marécages ou longe parfois des sentiers muletiers á peine 
traces (toutes choses qui rendent l'entretien et les ré- 
.parations difficiles) et dessert six villes de 1' intérieur de la 
république dominicaine: Antoncy, Cotuy, la Vega, Moca, 
.Santiago de los Caballeros et Altamira. 

En incorporant une ligne terrestre aussi étendue 
á un réseau qui devait étre sous-marin, la Compagnie com- 
mettait une infraction formelle aux clauses de sa con- 
cessionavec le Gouvernement Vénézuélien: 

L'article I de son contrat est ainsi congu: " Le gou- 
vernement de la République concede á la Compagnie le 
droit exclusif d'établir la communication télégraphique, 
au moyen d'un ou de plusieurs cables sous-marin*, entre 
la cote du Venezuela . et un point quelconque des Etats 
Unis de l'Amérique du Nord, cette communication pou- 
vant etre directe ou indirecte." 

La communication était done bien spécifiée: Elle 
devait etre sous-marine avec faculté pour la Compagnie de 
l'établir directement ou indireetcment, c'est-á-dire au mo- 
jen d'un cAble direct entre Laguaira et New-york; ou á 
l'aide d' un ou plusieurs cables (derniére solution adoptée 
par la Compagnie par les voies Curagao, Santo Domingo et 
Haití). 

Par l'adjonction de la ligne terrestre dominicaine, 
la Compagnie transformait done une voie sous-marine en 
une voie mixte. Et cette adjonction constituait en outre 
une erreur grave au double point de vue technique et 
administratif. 

Erreur technique, parce que, comme nous Tavons dit 
plus haut, la ligne fut construite dans des conditions 
deplorables, d'aprés un tracé fantastique a travers des fo- 
réts vierges et des marécages, dans une ile ne possédant 
pour ainsi diré pas de routes et soumise a de fréquentes 
perturbations atmosphériques. 

Erreur administrative, parce que les Directeurs de la 
Compagnie purent se rendre compte bien vite que cette ligne 
ne leur était d'aucun appui pour satisfaire aux exigences 



LXX 



de Fimportant commerce du Venezuela, qu'elle leur coütait 
des frais enormes alors qu'elle ne leur rendait aucun 
service et qu'ils ne firent ríen, rien pour remédier a un 
aussi lamentable état de choses. 

Done, de tout temps, la ligne terrestre dominicaine 
a été un empéchement au développement des transactions 
télégraphiques du Venezuela. Cet état de choses dure depuis 
1889; et Ton est en droit de s'étonner que la Compagnie 
n'y ait pas remedié en posant un cable sous-marin. La 
ligne fonctionne en moyenne 10 á 12 jours par mois (Jour- 
nal officiel des administrations télégraphiques) et le reste 
du temps, c'est á diré pendant 2 ou 3 semaines par mois, 
les télégrammes circulent á travers File au moyen de ce 
que la Cié appelle son service d'exprés: Ce sont les indigl- 
nes du pays qui transportent a dos de mulet, la correspon- 
dance urgente des négociants vénézueliens et américains! 
Ce systeme demande un délai moyen de 48 heures (Jour- 
nal ofíiciel des administrations télégraphiques). On com- 
prend que dans de telles conditions, le commerce n'ait pas. 
lieu d'etre satisfait. 

Car il est inutile de s'appesantir sur les nombreux 
inconvénients qui résultent pour lui du manque de rapidi- 
té et de sécurité dans les Communications télégraphiques. 

Au commencement de Fannée 1901, les négociants 
des principales villes du Venezuela firent des représenta- 
tions á la Compagnie: elles demeurérent sans effet. Le 
Gouvernement de Caracas, comme co-contractant de la, 
Compagnie, dut s'en méler. Son intervention ne produisit 
pas plus d'effet. La Compagnie n'améliora pas son ser- 
vice. Les plaintes furent renouvelées et les rapports de- 
vinrent tres tendus. Les gouvernement avait en outre 
d'autres reproches á adresser á FEntreprise: inexécution 
de plusieurs clauses du contrat de 1895 et entre autres: 
pose d'un cable internacional entre Coro et Curasao alors 
que la Cié s'était engagée á poser un cable local Coro- 
Puerto Cabello. 

Bref, sentant le terrain leur manquer, comprenant 
qu'en bonne justice ils seraient un jour ou l'autre forcés 
de donner satisfaction aux réclamations énergiques de 
ceux qu'ils lésaient, les administrateurs de la Compagnie 
se tourn^rent vers le parti des mécontents. 



LXXI 



A cette époque, Mr Matos préparait son mouvement 
révolutionnaire. Et tandisque Ton travaillait sourdement 
l'opinion publique au Venezuela, il faisait une tournée en 
Amerique et en Europe pour s'assurer de concours de 
toute nature. 

II songea que, dans son entreprise, le réseau des ca- 
bles cótiers de la Compagnie frangaise lui serait d'un pré- 
cieux concours. Mr Matos, comme tout le monde aujourd' 
hui, comprenait Fimportance stratégique de lignes sous- 
marines. II se fit présenter par des amis communs aux ad- 
ministrateurs de la Compagnie et leur exposa ses pro jets. 
Dans quelles mesures et sous quelles formes ceux-ci adhé- 
rérent-ils aux propositions du chef révolutionnaire ? II 
n'y eut évidemment pas de contrat signé ! Mais ce qu'il y a 
de certain c'est que le concours fut accordé. L'histoire 
n'a pas enrégistré les entrevues nombreuses et mys 
térieuses du 38 de l'avenue de Topera. Mais elle a con- 
servé les lettres suivantes qui sont tres instructives 
dans leur laconisme précis. Elles émanent de Mr le Di- 
recteur de l'Exploitation et confirment une lettre d'in- 
troduction remise á Mr Matos pour le représentant de la 
Compagnie aux Antilles et dans l'Amérique du Sud. 



CHAPITRE II 

iére. lettre confidentielle du Siége Social á son représentant. — 
Confirmation d'une lettre de recommaudation. — Méfiances et 
hésitations du représentant. — 2eme. lettre plus precise. — 
Autorité de Mr. le Dr. de l'Exploitation. — Ses liantes rela- 
tions. — Comment il abusait de noms connus en France pour 
frapper l'esp rit de ses subalternes. 

Confidentiel. 

14 Décembre 1901. 

" Nous avons remis á Mr. Matos une lettre d'introduc- 
" tion auprés de vous, mais nous avons omis de vous pré- 
■" venir en méme temps que tout en f aisant de votre mieux 



LXX1I 

4 

" pour luí étre utile, vous devez cependant agir de fagon 
" tres discréte et en ayant soin d'éviter toute démarche 
■"' compromettante pour vous ou pour la Compagnie. Je 
" repare aujourd'hui cet oubli ". 

C'était évidemment ádessein et par une supréme habi- 
leté que le Siége Social arait omis de traiter de cette 
question délicate dans son courrier officiel. 

Entre temps, c'est-á-dire un mois avant de recevoir la 
lettre ci-dessus, le représentant de la Compagnie (en rési- 
dence á Fort deFrance) avait eu la visite de Mr. Matos. 
Le chef révolutionnaire, en lui remettant sa lettre d'in- 
troduction, tres diplomatiquement rédigée du reste, expli- 
quait ses entrevues avec le Siége Social et Paccord verbal 
qu'il y avait conclu. 

Le représentant de la Compagnie estima qu'il ne pou- 
vait se contenter d'un simple mot d'introduction et des 
affirmations de son interlocuteur. Et pour mettre sa res- 
ponsabilíté á couvert, il écrivit officiellement au Siége So- 
cial lui rendant compte de la visite de Mr. Matos, de ses 
projets et de ses dires sur les conférences qu'il prétendait 
avoir eues avec les hauts fonctionnaires de la Compagnie. 
II demandait enfin que l'on voulut bien lui confirmer les 
promesses faites au chef révolutionnaire. Sa lettre se croi- 
sa avec celle que nous avons citée plus haut. Par retour du 
courrier, il ne recevait pas de réponse officielle mais un 
nouvel avis confidentiel. La Compagnie avait encoré omis 
de traiter officiellement la question!! 

Confidentiel. 

8 Janvier 1902. 

" ga me fait penser que j'ai oublié dans 

" ma lettre officielle de repondré á votre question concer- 
"nant Matos: oui, nous l'avons vu ici á plusieurs reprises 
*,et comme il est aussi soutenu par les Affaires Etrangéres 
" nous désirons qu'il réussisse ". 

Mr. le Directeur de PExploitation est un bon dipló- 
mate !! 

II oubliait toujours de compromettre la Compagnie par 
des instructions officielles. C'était son habitude et il avait 
agí de méme dans des affaires precedentes, 



LXXIII 

II était du reste, de notoriété sur tout le réseau de la 
Compagine, que ce haut f onctionnaire jouíssait d'unegros- 
se influence au Siege Social. II avait, de par ses f onctions, des 
relations tres étendues dans le monde polítique et finan- 
cier et il n'hésitait pas dans ses correspondances (toujours 
confidentielles) ¡i user et meme á abuser de noms tres in- 
fluents pour frapper Timagination de ses subalternes et 
en obtenir ainsí, non seulement une obéissance aveugle 
mais encoré un dévouement et une admiration sans bor- 



nes, 



•'. . . .J'ai vu L. . . .(1) aujourd'hui. II est tres emballé 
pour notre contrat. " 

ou encoré: "Je vais passer quelques jours au HAvre. 
J'y verrai F. F . . . . (2) et S . . . . (3) qui y sont en villégia- 
ture." 

Les lettres personnelles et confidentielles de ce fonc- 
tionnaire avaient done aux yeux de ceux qui les recevaient, 
la méme valeur, sinon plus, que n'importe quelles instruc- 
tions officielles. 

Le représentant de la Compagnie á Fort de France ne 
pouvait done plus hésiter en recevant la lettre du 8 Janvier 
1902. 

II se crut suffisamment couvert. II pensa méme, 
d'aprés le dernier paragraphe de cette missive qu'un plus 
haut et plus puissant personnage verrait avec plaisir le 
succés de la révolution: " Et comme il est aussi soutenu 
par les Affaires Étrangéres .... etc. " II songea que son 
concours actif et devoué serait agréable en tres haut lieu 
et' alors .... il s'occupa d'organiser les moyens d'étre, 
selon Texpression de son correspondant, " utíle a Matos 
tout en agissant discrétement." 



(i) Alors ministre du Comnierce. La Compagnie sollicitait un 
contrat du Gouvernement franjáis avec subventiondeSoo.ooofrs. 

(2) L/homme politique le plus considerable á cette époque 

(3) Ancien ministre du Commerce. 



LXXIV 

CHAPITRE III 

Organisation d' un «Service de renseignements». — Entrée en scéne 
d'nn fonctionnaire diplomatique. — Ordre á tous les chefs de 
bureau de communiquer la clef de leur code aux agents 
consulaires. — Centralisation á Caracas des uouvelles poli- 
tiques. 

Mais pour une organisation de ce genre, le représen- 
tant de la Companie ne pouvait agir ouvertement sur les 
agents sous ses ordres. II ne pouvait, par exemple, leur diré 
carrément de se mettre á l'entiére disposition de M. flatos 
et de ses lieutenants: c'eút été livrer le secret des agisse- 
ments du Siége Social á plus de 20 agents subalternes et 
par suite risquer d'essuyer des refus indignes ou se mettre 
a la merci d'indiscrétions. 

On s'arréta alors au moyen suivant: tous les chefs de 
bureau du Venezuela regurent l'ordre de communiquer á la 
station céntrale de Caracas dont le chef était un vieux 
serviteur de 15 années, les événements politiques qui se 
déroulaient dans leur loca lité. Cet ordre ne pouvait sou- 
lever d'observations ni d'étonnement, attendu qu'il est de 
regle dans la Compagnie de communiquer ordinairement 
á la Direction Genérale les nouvelles intéressantes de 
toute nature. 

En outre et cela dans le but officiellement av oué de 
renseigner le Gouvernement Frangais sur la situation de 
ses nationaux, chaqué chef de bureau regut l'ordre de 
communiquer la clef de son code chiffré á l'agent consu- 
laire de sa résidence. Et c'est lá que nous voyons entrer 
en scéne le cónsul de France á Caracas. Cet agent diplo- 
matique eut-il connaissance de la fameuse lettre: " et 

comme il est aussi soutenu ...."? Eut-il communica- 
tion d'autres mystérieuses correspondances dans lesque- 
lles le Siége Social de la Compagnie confirmait la lettre du 
8 janvier 1902 ? C'est tres probable. Fut- il convaincu 
qu'un haut personnage appuyait, tout ou moins de ses vceux 
secrets, la tentative de M. Matos? Nous Tignorons. 

Mais ce qu'il y a malheureusement de certa in c'est 
que, des le commencement de la guerre, il prit en mains la 
direction du "Service des renseignements." Cependant, 



LXXV 

jusqu'en mai 1902, il ne parait pas avoir obéi a d'autres 
désirs quecelui d'ctre renseigné sur la situation de ses 
ressortíssants. Jusqu'á cette date, il n'existe pas de trace 
que cet agent diplomatique ait communiqué avec les ré- 
volutionnaires. Le représentant de la Compagnie á Fort de 
France parait done avoir tenu f ermement la main á ce que 
les choses se fissent selon les ordres du Siége Social, c'est 
á-dire: tris discritement. Mais le représentant de la 
Compagnie périt le 8 mai 1902 dans la catastrophe du 
Mont Pelee. Sa disparition jeta le trouble sur le réseau 
de la Compagnie et particuliérement au Venezuela, deja 
profondément troublé par la guerre civile 

Et le Cónsul de France á Caracas devient á ce mo~ 
ment, par la forcé des choses et dans le désarroi consécu- 
tif au manque de main directrice, le Directeur en fait 
sinon entitre des 10 stations du Venezuela.. 

A partir de ce moment, il prit en mains le " Service 
des renseignements" et lui donna une ampleur et une au- 
dace extraordinaires. Grace á 1' impulsión qui leur avait 
été donnée par le Directeur de Fort de France avant sa 
mort, les chefs de bureau continuérent machinalement le 
mouvement qui alia s'accélérant. L'autorité qui s'atta- 
chait á leurs yeux aux f onctions du cónsul, leur donna á 
croire que ce fonctionnaire agissait dans un intérét supe- 
rieur et d'accord avec son Gouvernement. Quant au cón- 
sul, il semble lui aussi avoir agi dans la conviction qu'il 
travaillait pour son pays. 

Toujours est il, qu'á partir de juin 1902, nous relevons 
entre les agents de la Compagnie et le cónsul de Caracas, 
une sensationnelle correspondance télégraphique dont 
nous allons donner quelques extraits. 

Ces télégrammes sont établis dans le code chiffré de 
la Compagnie; ceux du cónsul sont écrits de sa main et 
signes; ceux des chefs de station portent les indications 
de services usuelles et les paraphes des agents récepteurs. 
Le tout est done d'une rigoureuse authenticité. II y en a 
plus de 200, nous nous contenterons d'en citer seulement 
quelques uns. 






LXXVI 

CHAPITRE IV 

Oú Ton voit fonctionner leService des renseignements. — Oü Ton 
commence á sentir les effets de 1' entente entre Mr Matos et 
la Compagine des Cables. — Centralisation á Caracas des 
mouvements des armées du Gal. Castro. — Communication 
desees mouvements a Mr Matos et á ses lieutenants. — Con- 
fidentiellement et Verbalment ! — Envoi de fonds aux révo- 
lutionnaires. 

Avant de commencer la publication de certains do- 
cuments se rapportant á la révolution, je tiens á faire 
une déclaration de principe courte et nette : Je suis en 
ce moment un simple historien. En ma qualité d'étran- 
ger, je ne veux, en aucune maniere, me méler de la po- 
litique du Venezuela. Je tiens á conserver dans les pays 
oü je regois 1'hospitalité, la plus stricte neutralité. De- 
puis 15 ans que je voyage dans les Antilles et dans 1A- 
mérique du Sud, je ne me suis jamáis ecarte de cette 
ligne de conduite, Et cette attitude me permet de parler 
en toute impartialité de ceux qui n'ont pas le meme 
respect des lois les plus élémentaires de 1'hospitalité. Si 
done, au cours de cette étude, il m'arrive de citer des 
noms de citoyens vénézuéliens, je le ferai parce qu'ils 
appartiennent á Fhistoire de ce pays. Je ne jugerai pas 
leurs actes parce que je n'ai pas le droit de les juger. 
Mais il est bien entendu que je conserve toute ma liberté 
de critique envers la Compagnie des Cables qui, en sa qua- 
lité d'entreprise frangaise, appartient á mon jugement. 
des le moment que je prends l'entiére responsabilité de 
mes écrits par l'apposition de ma signature. 

23 Juin 1902. 
Cónsul Caracas á Chef Cable Coro. 

"Priere me donner confidentiellement lenseignements 
précis sur situatión politique Etat Falcon; me diré exac- 
tement 1' état des forces revolutionnaires et l'attitude du 
vice-Prósident Ayala et du Président Tellería." 

27 Juin 1902. 
-Cónsul Caracas a Chef Cable Barcelona. 

"Priére me faire savoir confidentiellement si la mort 



LXXVII 

de Domingo Monagas est exacte. Dans l'affirmative, 
donnez moi des détails sur son décés, l'endroit oú il se 
serait produit et dites moi si f orces obéissant á Mona- 
gas auraient acceptó de se rendre sans conditions au 
gouvernement." 

27 juin 1902. 
Cónsul Caracas a Chef Cable Campano. 

"Gouvernement annonce officiellement que General 
Monagas serait mort de dyssenterie a Maturín et que 
ses troupes commandées par General Jaguaracuto auraient 
accepté se rendre. Cette information semble inexacte a 
beaucoup de gens; que savez vous a cet égard?" 

30 Juin 1902. 

Cónsul a Chef Cable Puerto Cabello. 

"Priere me donner confidentiellement par cable ren- 
seignements précis sur situation Puerto Cabello. Est-il 
exact que Fon doive craindre une attaque prochaine de 
la ville, que les rúes soient barricadées et que nos com- 
patriotes courraient quelques dangers?" 

5 Juillet 1902. 
Chef Cable Barcelona á Cónsul Caracas. 

"Troupes gouvernementales completement défaites. 
Rolando est aux environs de Barcelona." 

8 Jaillet 1902. 
Chef Cable Barcelona a Cónsul Caracas. 

''Troupes Castro ont fait leur entrée a Barcelona." 

9 Juillet 1902. 
Cónsul a Chef Cable Curacao. 

"Priere me diré confidentiellement s'il est evact qu' un 
navire appelé Cartagena aurait été dépéché de Curagao 
ou d'une ile voisine sur les cotes de Coro par le docteur 
Pedro Ezéquiel Rojas?" 

20 Juillet 1902. 
Chef Cable Barcelona a Cónsul Caracas. 

"Bruit court Castro s'embarquera avec troupes pour 
Caracas." 

24 Juillet 1903. 
Chef Cable Barcelona a Cónsul Caracas. 

"General Castro partirá aujourd'hui 2 heures ne lais- 
sant icí qu' environ 300 hommes." 



LXXVIII 

28 Juillet 1002. 
' Chef Cable Barcelona a Cónsul Caracas. 

" General Ferrer parti ce matin avec 600 hommes en- 
viron pour Guanta et Laguaira." 

ler. aout 1002. 

Directeur de la Martinique á Chef Cable Caracas: 

, ''Bateau révolutionnaire Cartagena parti de Fort- 
de-France aujourd'hui 2 heures, je crois, á destination 
Trinidad." 

19 aout 1902. 

Cónsul á Chef Cable Barcelona: 

" Confidentiel. Communiquez a Domingo que Leopol- 
do Batista est arrivé avec 1700 hommes a, Guigue et qu' 
un nommé Antonio Sánchez de San Casimiro' a été remis 
en liberté il y a deux jours pour aider Castro á tenter une 
surprise de nuit au lever de la lune. Tout cela tres discre- 
tement et verbalement naturellement; Pouvez vous me 
diré exactement oü est Matos?" 

23 aout 1902. 
Cónsul á Chet Cable Barcelona: 

General Zapata nommé chef opérations.contre Ciudad 
Bolivar. Navires " Bolívar et " Restaurador " avec 500 
hommes, armes et munitions sont a San Félix. Commu- 
niquez tou jours verbalement," 

6 septembre 1902. 
Cónsul a Chef Cable Barcelona: 

" Confidentiellement et verbalement communiquez 
suivant: Mariano (Jarcia a regu hier á Tinaquillo l'ordre 
d'aller a Valence pour de la se rendre á San Juan de los 
Morros via Guigue; ce qui indiquerait que Mendoza se 
trouverait par la." 

7 septembre 1902. 
Cónsul a chef cable Barcelona: 

-* Communiquez verbalement et discivtement ce qui 
suit: Mendoza occupe mémes positions qu'hier. Castro est 
arrivé cet aprés-midi a los Guayos station précédant Va- 
lencia. II laisse á los Taques cinq cents hommes. Garni- 
son de Caracas est de neuf cents hommes." 



LXXIX 

12 septembre 1902. 

'Chef cable Barcelona a Cónsul. 

" Pablo Guzman en rebellion, expulsa représentant de 
Matos. Faites envoyer argentle plus possible; la lere fois 
a Altagracia. 

12 septembre 1902. 
Cónsul a chef cable Barcelona: 

" Je réponds a votre note d'aujourd'hui. Ou se trou- 
ve-t-il? Comment lui faire parvenir ce qu'il demande? 
Pense-t-iZ se rendre a Cagua?" 

Oette publication se passe de commentaires. Je cite- 
rai encoré pour terminer ce chapitre un télégramme qui 
prouve que l'entremise du cónsul et de la Compagnie fut 
tres active pour faire remettre des fonds aux adversaires 
du (louvernement. 

22 septembre 1902. 
■Cónsul a chef cable Barcelona: 

"Plus possible envoyer a Riochico." 






CHAPITRE V 

Télégramtnes du chef de station de Carupano. — Variations sur 
le mot "confidentiel." — Arrestation du chef de station de Ca- 
rupano. 

La gravité des actes d'un Cónsul et des agents de la 
Compagnie ne reside pas seulement dans la communication 
aux lieutenants de M. Matos, des mouvements du General 
Castro, de l'état de ses f orces et de l'importance des gar- 
nisons fidéles á son autorité; entrainés par une sorte de 
vertige et sans doute convaincus qu'ils agissaient dans un 
intérét siipériew*, ees inconscients allerent plus loin: ils 
fabriquerent des faux télégrammes. Le plus célebre est 
celui qui a été cité dans le procés de la Cour Fedérale et 
de Cassation. II avait pour but de décourager le General 
Mata Illas: 

" Bataille de La Victoria indécise. Triomphe du Gou- 



LXXX 

vernement douteux. Armée de l'Orient marche sur Ca- 
racas." 

La fausseté de ce télégramme qui fut signé Velutini a. 
été surabondamment prouvée devant la justice. Je n'y 
insisterai done pas et vais passer aux rapports du Cónsul 
de Caracas avec le chef de station du Cable de Carúpano. 
On y verra une nouvelle preuve: 

.1? Que Teniente complete existait entre la Com- 
pagnie et les révolutionnaires. 

2'.' Que le Cónsul de Caracas était le véritable chef 
de tous les bureaux vénézuéliens de la Compagnie. 

31 juillet 1902. 
Chef Cable Carúpano a Cónsul Caracas. 

" Confidentiel. Dites moi si Président est parti, s'il 
est exact que révolutionnaires sont a La Victoria. Vapeur 

RÉVOLUTIONNAIRE ATTEND ICI." 

ler. aout 1902. 
Chef Cable Carúpano á Cónsul Caracas. 

" II est tres important savoir si c'est bien armée Ro- 
lando qui est arrivée A Guatira. C'est la fin! Tenez-moi 
au courant." 

21 aout 1902. 
Chef Cable Campano a Cónsul Caracas. 

"On nous annonce confidentellement et surement que 
Velutini avec troupes parten t de Porlamar pour attaquer 
Carúpano." 

23 aout 1902. 
Chef Cable Carúpano á Cónsul Caracas. 

"Confidentiel. — Velutini avec 700 hommes a attaqué 
ville hier. Révolutionnaires sont partis le matin laissant 
40 hommes qui ont tenu une heure." 

28 aout 1902. 
Chef Cable Carúpano á Chef Cable Caracas. 

" Si recevez plaintes du Gouvernement prétendant que 
nous sommes révolutionnaires, tenez compte de ríen, infa- 
me calumnie." 

Ce télégramme aprrs celui du 31 juillet, est le 
comble de l'inconscienceü Dans le premier, le chef de 
bureau demande d'importants renseignements pour les 



lxxxi 

communiquer aux révolutionnaires "qui attendent"; dans 
le dernier, il traite d' "infame calomnie" les plaintes du 
Gouvernement pretendan t qu'il est avec les révolu- 
tionnaires. Voila ce que les instructions immorales de la 
Compagnie faisaient de ses agents: des inconscients! 

Au commencement de Septembre, le General Velutini 
qui avait depuis longtemps les preuves que la station du 
Cable de Carupano favorisait les révolutionnaires, prit 
une détermination énergique qui constituait, du reste, une 
opération de guerre parfaitement admise, en méme 
temps qu'un acte de legitime défense: II fit couper le Ca- 
ble á l'atterrissage. 

Mais le chef du bureau put faire une réparation pro- 
visoire avec les moyens locaux et voici en quels termes il 
confirmait cette opération: 

18 septembre 1902 Chef Carupano a Chef Caracas: 

"Avez, vous télégraphié a París réfection atterri- 
ssage? 

Aucune mesure n'a été prise jusqu' á présent par 
Velutini pour préserver notre communication: Aieu hier 
entrevue avec lui. M'a dit s'étre plaint de nous tous sans 
exception. N'ai pas écouté ses calomnies. Avons preuves 
irrefutables contre les auteurs de malveillance. Confiden- 
tiel. — Avez vous du nouveau chez vous? Ici défaite révo- 
lutionnaires est célébrée ". 

N'est-ce pas qu'il est joli le mot Calomnies aprés les 
télégrammes cites plus haut? 

Son cable reparé, le chef du bureau de Carupano con- 
tinua ses agissements. En octobre, le General Velutini 
dut proceder a l'arrestation de ce perturbateur de l'ordre 
public. Cette mesure de sécurité, prise au nom d'un gou- 
vernement régulier, amena une énergique intervention 
du cónsul de Caracas. Par le canal de la Compagnie. il 
reclama l'appui du Gouvernement Frangais. Une telle 
démarche venant da la part d'un fonctionnaire diploma- 
tique et transmise par la principale intéressée (la Com- 
pagnie du cable) qui ne manqua pas de jeter de l'huile sur 
le feu, ne pouvait qu' étre prise au sérieux par le Gouver- 
nement Frangais. Et voici en quels termes les adminis- 
nistrateurs de la Compagnie prévenaient leur agent de 
Caracas de la prochaine arrivée du concours reclamé: 
vi 



LXXXII 

9 octobre 1902. 
París á chef cable Caracas. 

" Ministre Affaires Etrangéres nous informe que 
d'accord avec Ministre Marine, il a été ordonné au " Su- 
chet " se rendre dans les eaux Vénézuéliennes." 

Ce fut le " Destrées qui vínt. 

29 octobre 1902. 
Chef Caracas á París. 

" Destrées " arrivé Laguaira prendre cónsul et re- 
partí pour Guanta, Porlamar et Campano afin enquéter 
affaireB. . . .et coupure cable. ..." 

L'importance de ees télégrammes néchappera a per- 
sonne. Et si le lecteur les rapproche de la, f ameuse phra- 
.se: " . . . . et comme il est aussi soutenu par les AfTaires 
Etrangéres...." il ne pourra que blámer l'étrange et 
coupable légereté avec laquelle les administrateurs de 
la Compagnie ont compromis leur Gouvernement en 
faisant croire á ceux dont ils avaient besoin du con- 
cours dévoué pour leurs coupables menees, que le Mi- 
nistre Frangais des Affaires Etrangéres soutenait la ten- 
tative de Mr. Matos. 

Nous allons donner maintenant une nouvelle se- 
rie de télégrammes encoré plus sensationnels. 



CHAPITRE VI 

L,a Compagnie viole le secret des correspoudauces télégraphi- 
ques. — Comment la Compagnie tourna l'interdiction du 
gouvernement de télégraphier des nouvelles politiques á 
l'étranger. — Nouveaux renseignements sur les mouvemeuts. 
du General Castro. — Nouvelles variations sur les mots "Cou- 
fidentiellement" et "Verbalement". — Euvoyez 2000 fusils et 
400.000 cartouches. 

Ce n'est pas seulement le ''Destrées" que le cónsul de 

France á Caracas méla imprudemment á ses combinaisons. 

Auparavant, il avait réussi á compromettre le "Suchet" 

La personnalité des commandants de ees navires est 



LXXXIII 

au dessus de tout soupgon. Oes officiers supérieurs f urent 
trompes par la Compagine du Cable et ses cómplices, com- 
rae le ( ! ouvernement frangais et celui de Caracas le fu- 
rent de leur c< A >té. 

II existe des lois qui garantissent a tout le monde, le 
respect absolu du secret des correspondances; voici com- 
ment ees lois f urent respectées par les alliés de Mr. Matos: 

27 Juin 1902. — Cónsul Caracas ¿i Chef Cable Carú 
paño: 

" Priere communiquer confidentiellement au comman- 
dant du "Suchet", les télégrammes du commandant du 
"Restaurador". 

II existe des lois internationales qui reconnaisent á 
tout gouvernement le droit, dans un but de sécurité et de 
legitime défense, d'empécher la transmission á Fextérieur 
de nouvelles concernant des événements politiques. Le 
General Castro usa, au commencement de la révolution, 
de ce droit. II en avisa la Compagnie qui commu- 
niqua a son tour la mesure au burean international des 
administrations télégraphiques. Le General Castro crut 
assurer le respect de cette mesure en installant des fis- 
caux dans les bureaux de la Compagnie. 

Voici comment la Compagnie respecta ees lois et ees 
mesures: 

11 Juillet 1902. — Cables París a Chef bureau Caracas: 

"Les Dépeches que J vous demandera de 

transmettre a l'insu du Fiscal devront étre transmises á 
NewyorK comme dépeches de service par l'entremise de 
Curasao. Instruisez confidentiellement Curagao ". 

Ce que la Compagnie appelait Dépeches de Service 
c'était ses propres télégrammes qui précisément, d'aprés 
les lois internationales que nous avons citées plus haut, 
échappaient <) la üscalisation. 

Et on donnait a ees dépeches Porigine Curagao, terri- 
toire hollandais, afin que leur publication dans les jour- 
naux de Newyork (avec cette origine) ne put donner 1' 
éveil aux soupgons du General Castro!! Et le General 
Castro respectait les dites lois, puisque ses agents ne de- 
mandaieut pas á voir les Dépeches du Service intérieur de 
la Compagnie! Done la Compagnie, pour violer les lois, 



LXXXIV 

se basait justement sur ce que si victime les respectaitü! 
Profondmachiavélisme! Supréme habileté! 

J'ai arrété au 7 septembre, la publication des télé- 
grammes dits " du Service des renseignements ". En voi- 
ci d'autres. 

22 septembre 1902. 
Cónsul Caracas á Chef Cable Barcelona. 

" Communiquez toujours verbalement et confidentie- 
llement ce qui suit: Plus possible enroyer Río Chico. Castro 
a envoyé aujourd'hui Garrido avec 1.500 hommes á Cagua 
oü il a f ait aller les 500 hommes laissés á Los Teques. On 
dit qu'il s'y rendra demain. II lui reste 3.000 hommes h 
Valencia et il doit en recevoir 1.000 de Trujillo. On dit 
que Mendoza a quitté Tocuyito." 

7 octobre 1902. 
Chef Cable Barcelona a Cónsul Caracas. 

"Matos désire connaítre situation actuelle de Ca- 
racas." 

13 octobre 1902. 

Cónsul Caracas á Chef Cable Barcelona. 

" Vice Président parti pour La Victoria. Garnison 
capitale est de 200 hommes. General Batista avec 400 
hornmes est parti pour A T ictoria Tovar." 

14 octobre 1902. 
Chef Cable Carenero a Cónsul Caracas. 

" General Matos m'écrit ce qui suit: Je charge General 
Pedro Oderiz s'entendre avec vous afin de transmettre a 
Caracas un télégramme pour M. Q . . . . cónsul de France. 
Ce télégramme important est pour Trinidad." Je vous 
prie de me faire savoir si je puis vous passer en langage 
secret latraduction frangaise du télégramme enquestion." 

15 octobre 1902. 

Chef Cable Carenero a Cónsul Caracas. 

" Matos m'écrit qu'il désire que vous lui communi- 
quiez par l'intermédiaire de Pedro Oderiz toutes nouvelles 
intéressantes. II compte sur vous." 

Ainsi, nous voyons la preuve éclatante que M. Matos 
avait le droit d'écrire aux chefs de bureau de la Compag- 
nie et qu'il les prenait comme intermédiaires pour ses 
rapports avec le cónsul que nous avons appelé avec juste 



LXXXV 

raison, le véritable chef du service des renseignements or- 
ganisé par la Compagnie au profit du General révolu- 
tionnaire. 

J'en appelle á toús mes compatriotes et au Gouverne- 
ment Frangais et je leur demande: qu'auriez vous fait 
d'une entreprise étrangére qui se serait livrée á de pareils 
actes,en temps de révolution ou ele guerre, sur le territoire 
national? Une seule réponse est possible: Unpayssoure- 
rain aurait immédiatement confisqué les biens de la dite , 
entreprise et poursuivi ses agents pour crime de haute 
trahison et d'espionnage en temps de guerre. 

Mais poursuivons notre publication. Voici mainte- 
nant la traduction en franeais du télégramme de M. 
Matos auquel le chef de bureau de Carenero fait allu- 
sion dans sa dépeche du 14 octobre citée plus haut: 

15 octobre 1902. 
Chef Cable Carenero á Cónsul Caracas. 

" Camatagua 29 septembre. — Pour Pedro E. Rojas, 
Trinidad. — Envoyez immédiatement deux mille fusils et 
quatre cent mille cartouches á Páparo oü General Pedro 
Oderiz les recevra. — Signé: Matos" 

Et voici la preuve que le cónsul de Caracas et la Com- 
pagnie du Cable endossérent la terrible responsabilité de 
faire parvenirce télégramme á Trinidad a Vinsu du Fiscal 
du Gouvernement. 

28 octobre 1902. 
'Chef Cable Carenero a Chef Cable Caracas. 

Pour Cónsul: 

"S'il vous est possible avisez moi départ du vapeur de 
Trinidad avec armes et munitions. Quoi de La Victoria?" 

28 octobre 1902. 
Cónsul Caracas a Chef Cable Carenero. 

•• Entendu. Rien de nouveau. On se bat toujours á 
La Victoria." 

4 novembre 1902. 

Cónsul Caracas a Chef Cable Carenero. 

'• Dites moi si envoi de Trinidad a été fait á Matos. 
Répondez immédiatement." 



LXXXVI 

CHAPITRE VII 

Intérét que prenait la Corupagnie aux progrés de la Révolution. 
Ses ordres á Caracas. — Ses demandes réitérées. — Comment 
les hauts fonctionnaires employaient lenrs loisirs: Mr. Lou- 
bet est mort subiteraent ! ! 

Au plus fort de la lutte, le " Siege Social " de la 
Compagnie donnait l'ordre suivant á son agentde Caracas: 

21 juin 1902. 
Cables París a chef Cable Caracas. 

"Veuillez donner hebdomadairement nouvelles du 
Venezuela .... Les faits particuliérement intéressants fe- 
ront naturellement l'objet de nouvelles séparées transmi- 
ses le jour meme s'il y a lieu." 

Sachant que le " Siege Social" favorisait Mr. Matos 
dominé par l'ascendant que le cónsul exergait sur Iui, le 
chef du bureau de Caracas s'en remit á ce dernier . pour 
établir ce nouveau service de nouvelles que les administra- 
teurs de la Compagnie communiquaient, moyennant finan- 
ees, aux journaux de Newyork et de Paris (ce qui constitua 
une nouvelle maniere de tourner les arrets du General Cas- 
tro.) Les télégrammes hebdomadaires que Ton adressait a 
Paris étaient done établis sous la haute direction du f onc- 
tionnaire diplomatique qui pensait agir dans un ' intérét 
supérieur." Aux yeux du chef de bureau du cable ' n'était- 
ce pas le personnage le mieux place pour etre au courant 
des évenements? 

Le résultat de la mentalité toute spéciale dans laque- 
lie vivaient le Cónsul et ses collaborateurs du cable fut 
que tous les télégrammes adressés á Paris donnerent aux 
évenements une tournure qu'ils n' avaient pas toujours. 
Le General Castro y fut representé chaqué semaine dans 
une situation précaire et cela pendant plus de dix mois! 

Peut-etre nos conspirateurs voyaient-ils les dioses 
comme ils les présentaient, obéissant en cela a une sorte 
de suggestion. Peut-rtre encoré se laissérent-ils persuader 
(les télégrammes étant destines a la publicité) qu'une cau- 
se est ct moitié perdue quand la presse du monde entier la 



LXXXVII 

présente comme telle et souleve contre elle V opinión publi- 
que. 

La Compagnie, du reste, excitait leur zéle et leur té- 
légraphiait á píusieurs reprises, précisant les points sur 
lesquels elle désirait étre renseignée. 

3 juíllet 1902. 
Caracas a Cables París. 

" Troupes du Gouvernement murmurent. Regoivent 
pas rations journalieres." 

5 juillet 1902. 
Cables a Caracas. 

" Donnez nom du general révolutionnaire qui marche 
sur Valencia." 

5 juillet 1902. 
Caracas a cables París. 

". . . .c'estle general Mendoza." 

7 juillet 1902. 
Caracas á cables París". 

" Matos commande en personne une armée qui mar- 
che sur Caracas." 

8 juillet 1902. 
Cables á Caracas. 

" quelles nouvelles politiques avez-vous aujourd'hui?" 

19 juillet 1902. 
Caracas a cables París. 

" . . . .situation Castro tres critique." 

27 juillet 1902. 
Caracas a cables París. 

" Inactivité Castro provoque mécontentement gene- 
ral ;t Caracas. Suivant opinión genérale révolution est 
formidable et gagnedu terrain. Jusqu'á présent Gouverne- 
ment a été battu partout." 

2 septembre 1902. 
Caracas a Cables París. 

" 700 hommes avant-garde Castro ont passé á la ré- 
volution. Valencia va tomber au pouvoir des insurges." 

8 septembre 1902. 
Caracas a Cables París. 

il Gouvernement publie avis défaite complete des re- 



LXXXVIII 



volutionnaires. Opinión publique doute certitude cette 
nouvelle." 

20 septembre 1902. " 
Caracas á Cables Paris. 

" Castro est cerne de toutes parts par revoluti onnai- 



res. 



10 novembre 1902. 



Caracas a Cables Paris. 

" Castro ne peut se mouvoir de la Victoria. Cette vi- 
lle est entourée de tous cotes par forces révolutionnaires. 
Matos écrivit á Castro lui demandant rendre la place. Cas- 
tro refusa.." 

Par ees quelques extraits d'un dossier spécial qui 
compte prés de 150 pages, le lecteur se rendra compte que 
la publication á l'étranger de pareilles nouvelles devait 
mettre les agents diplomatiques clu General Castro dans 
une situation des plus délicates. Quelle autorité pouvaient 
avoir les représentants d' un Gouvernement que Ton re- 
présentait comme completement battu? 

Puis ce fut la fin de la lutte. Vaincu et découragé 
Mr. Matos ne donnait plus de ses nouvelles. Seuls ses par- 
tisans, et avant tous la Compagnie du Cable, ne pouvaient 
croire a la defaite définitive. 

2 Novembre 1902. 
Cónsul á Chef Cable Curaeao. 

"A titre confidentiel dites moi si Matos est a Curasao, 
si vous pensez qu'il reste avec sa famille ou s'il semble 
avoir intention continuer la guerre contre Castro. Dans 
ce cas quels sont ses projets selon vous?" 

17 novembre 1902. 
Cónsul á Agent Consulaire Campano. 

"Priére mediré s'il est vrai que navire révolutionnaire 
Ban Righ ou autre soit á Carúpano ou y soit venu." 

En Janvier 1903, le Cónsul de France et le représen- 
tant de la Compagnie aux Antilles, alors a Caracas, fu- 
rent avises de Farrivée du nouveau Ministre de France 
au Venezuela, Mr. Wiener. Craignant que ce haut fonc- 
tionnaire ne vínt a connaitre par les agents du Cable de 
Caracas, les agissements de 1902, ees messieurs résolurent 
de se débarrasser de ees témoins génants avnt l'arrivée 



LXXXIX 

de Mr Wiener. Mais pour cela, il fallait un motif et 
voici ce qu'ils imaginorent: 

lis descendirent á Laguaira le 22 Janvier et le 24 á 
(i h. du soir, le bureau de Caraca* recevait le télégramme 
suivant: 

24 Janvier 1902. 

DE PARÍS POUR CARACAS 

Cónsul France Caracas. 

Mr Loubet mort subitement hier soir. 

Delcassé. 

lie Cónsul et le représentant du Cfible espéraient sans 
doute qu'en présence d'une nouvelle aussi sensationnelle, 
les employés de Caracas ne pourraient résister au désir 
d'en faíre part a leurs compatriotes. Dans ce cas ils 
auraient commis une indiscrétion allant contre le "secret 
professionnel" et entrainant, d'apres les réglements inter- 
nationaux de la télégraphie, une mesure disciplinaire 
pouvant aller jusqu' á la révocation. Certainement, on ne 
serait pas alié jusqu' a révoquer les agents mais quelle 
belle occasion de les déplacer, de les envoyer bien loin du 
Venezuela avant 1' arrivée du Ministre ! ! Et V on n' au- 
rait pu diré que 1' indiscrétion pouvait aussi bien venir 
du Cónsul et du représentant du Cable puisqu' ils a^aient 
pris la précaution de s'absenter de Caracas! Mais les 
employés de Caracas devinerent le piege et voici comment: 

Quand le bureau de La Guaira leur transmit le télé- 
gramme en question, ils constatérent que les indications 
de service en étaient fantaisistes; elles ne concordaient 
pas avec celles de dépeches précédemment regues. De 
plus un télégraphiste parvient au bout de quelques mois 
de pratique (et ceux de Caracas avaient 7 ans de service) 
á reconnaitre les signaux de son correspondant comme on 
reconnait V écriture de personnes auxquelles on est habi- 
tué. Chaqué télégraphiste posséde une transmission perso- 
nnelle comme on a une écriture personnelle. Or, pour le 
télégramme en question, la transmission que regurent les 
employés de Caracas leur était completement inconnue. 
En outre, comme ils faisaíent remarquer á La Guaira que 
les números de service leur semblaient faux, ils regurent 



xc 



la réponse suivante: "Pas d' observatioiis". Ils en conclu- 
rent que la transmission inconnue et ce ton autoritaire ne 
pouvaient qu' appartenir au Directeur du réseau des 
Antilles et de 1' Amérique du Sud, c' est-a-dire le chef de 
tous les bureaux de la Compagnie. 

Les employés de Caracas ne commirent pas V indis- 
crétion désirée. Et le jour suivant, le méme correspon- 
dant mystérieux de La Guaira transmettait á Caracas Y 
avis ci dessous: 

25 janvier 1903. 
De París pour Caracas. 

"Annulez le N° 103 du 24 adressé á Cónsul France: 
Caracas." 

Les deux télégrammes furent transmis le soir, c'est á 
diré a F heure oü le bureau de La Guaira venait de clotu- 
rer son service de la journée, au moment, oü les emplo- 
yés partís, il ne devait plus y avoir de témoins génants 
dans la salle des appareils de La Guaira. 

Tout de méme, nos conspirateurs auraient pu 

tuer un homme politique moins important que le Prési- 
dent de la République ! ! Pourquoi, par exemple n' ont 

ils pas choisí pour cet assassinat télégraphique le 

Président de la Compagnie du Cable? Ou encoré ne 
pouvaient ils annoncer que le Directeur de V exploitation 
pris d' un accés subit de folie des grandeurs marchait 
sur P Elysée, entouré des quatre autres administrateurs, 
ses comperes ? 

Car ils sont 5, ees administrateurs dont nous venons 
d' exposer les f antaisistes fagons de diriger une entreprise 
importante: Un de plus que les "4 fils Aymon", un de plus 
que "les Sergents de la Rochelle". Seulement, il est á 
croire que cette supériorité toute niimérique sera la seule 
dont leur mémoire bénéficiera. 



XCI 

CHÁPITRE VIII 

Découverte du pot-aux-Roses. — Réclamations du Gouvernement 
de Caracas. — Protestations d'iunocence de la Compagnie. — 
vSacrifice des innocents pour sauver les hauts fonctionnaires. 
— Révocation et déplacement des employés subalternes. 

Un service de renseignements qui englobait 11 bu- 
reaux avec 25 á 30 employés ne pouvait manquer d'etre 
soumis á des indiscrétions. D'abord, les informations dont 
nous avons donné quelques extraits circulaient un peu 
partout et devaient laisser forcément quelques traces. 

Ensuite, parmi les employés de la Compagnie. quel- 
ques uns ne s'étaient pas pliés sans une certaine mauvaise 
humeur et non sans protester au role qu'on leur faisait 
jouer. II est vrai que leurs tentatives de révolte furent 
réprimées par la menace. Que pouvaient faire ees agents 
qui n'avaient que leur modeste situation pour vivre et qui 
se trouvaient á plusieurs milliers de kilometres de leur 
patrie? Se résigner. 

Le chef de bureau de Barcelona, entre autres, l'un des 
agents des plus actifs du service de renseignements. 
comme le lecteur Ya pu voir par les télégrammes achan- 
gas entre cette station et le cónsul de Caracas, tenta au 
mois d'aout 1902 de se tirer de cette aventure. II s'adressa 
pour cela, non pas au Cónsul, mais á ses collegues, cher- 
chant á mettre ceux-ei N en garde contre le role qu'ils 
jouaient depuis plusieurs mois. 

25 aout 1902. 

Chef bureau Barcelona á Chefs bureaux L,agtnira et Caracas. . 

" Je crois qu'il n'est pas de notre sécurité pour vous 
comme pour moi d'accepter des télégrammes aussi com- 
promettants que celui du 23 courant (1) Ne pensez vous 
pas que Ton puisse vous soupeonner beaucoup plus que 
moi vous qui etes bien places pour obtenir de tels rensei- 
gnements qui ne peuvent me parvenir que par votre Ínter- 



(i) C'est le télégramme du cónsul a chef cable Barcelona', 
que nous avous cité dans le chapitre IV. 



XCII 



médiaire. Je n'a-i pas remis le dit télégramme et j'attends 
votre avis". 

Ses collegues, sous l'inspiration du cónsul, cherche- 
rent á calmer sa conscience tardivement revoltee. II y eut 
meme des menaces faites indirectement par le cónsul 
d'accord en cela avec le représentant de la Compagnie. 
Le chef de Barcelona eut un accés d'énergie: 

25 aout 1902. 
Chef Barcelona a ehef Caracas. 

"Quoi qu'il arrive je tiensa rester neutre." 
Mais, helas! ce fut une tentative de peu de durée. La 
Compagnie sut le convainere et il continua par la suite a 
prcter son concours á la révolution comme nous l'avons vu 
par les télégrammes de septembre. 

Dans l'affaire des télégrammes de presse, l'agent de 
Curagao avait pris aussi une attitude protestataire. Nous 
en trouvons la preuve dans le télégramme suivant: 

2 juillet 1902. 
Cónsul á Directeur des services Fort de France. 

" Votre prédécesseur avait bien voulu adopter certai- 
nes dispositions au sujet de l'envoi par Mr. Jaurett de 
ses télégrammes de presse. L'agent de Curavao suscite 
maintenant certaines difficultés, ees dispositions n'ayant 
pas encoré été confirmées par vous. ..." 

Ce fut le "Siége Social" qui confirma les dites dis- 
positions par le télégramme du 11 juillet 1902 que nous 
avons cité au chapítre VI. Et Ton voit, dans ce télégram- 
me une preuve de plus que la plus complete entente exis- 
tait entre les administrateurs de la Compagnie et le Cón- 
sul de France a Caracas. 

Définitivement débarrassé de la guerre civile et du 
blocus des puissances, le General Castro put s'occuper de 
rechercher les causes qui avaient permis a Mr. Matos de 
lutter si longtemps. En ce qui concerne la Compagnie 
Frangaise des Cables, le General Castro put reconstituer, 
á Taide d'indiscrétions d'abord et ensuite de documents 
saisis sur les vaincus, une grande partie des machinations 
que nous venons de raconter. 

II presenta alors d'énergiques protestations au repré- 



XCIII 



sentant de la Compagnie. Mis au courant, le Siege Social 
joua l'étonnement et simula une enquéte. 

Cette enquéte aboutit naturellement a la culpabilité 
des.... agents subalternes. La Compagnie presenta ees 
malheureux comme les seuls responsables. Les hauts ad- 
ministrateurs étaient innocents! lis ignoraient tout! 

Et sur leur ordre, le représentant de la ( 'ompagnie 
aux An tilles proceda a une véritable hecatombe: Une 
partíe des agents fut déplacée et envoyéa dans des postes 
de disgrfice; le reste fut revoqué. Ah! Le Siége Social 
ne pardonne pas a ceux qui se laissent prendre en exé- 
cutant ses louches combinaisons. II lui faut une obéissan- 
ce aveugle en mime temps qu'une habileté d'espion. 

Les administrateurs de l'Avenue de l'Opera placent 
les malheureux qui s'expatrient pour un modeste salaire, 
et qui n'ont que ce salaire pour vivre et faire vivre leur 
famille, dans le dilemne suivant: 

La révocation s'ils n'exécutent pas ses ordres mime 
les plus contraires á la morale; 

la révocation s'ils les exécutent sans habileté. 

Ces gens la, en vérité, ont fait de la Compagnie, une 
école d'amoralité. Quelle conception peuvent avoir de 
l'honnéteté commerciale, des agents subalternes aux- 
quels on fait signer des engagements solemnels de secret 
professionnel et de neutralité et á qui on donne plus tard 
des instructions qui sont la négation des dits engage- 
ments: " Communiquez a un tel les té/égrammes de un 
tel . . . . Passez des télégrammes a Vinsu du Fiscal .... etc 
etc." Et nous ne connaissons rien de plus lache que l'acte 
qui consiste á sacrifier des inf érieurs, coupables seulement 
d'une obéissance trop aveugle .pour sauver de hauts fo'nc- 
tionnaires. 

Mais le General Castro ne se laissa pas tromper par 
cette manoeuvre. Et il put se rendre bientót compte que 
les révocations et déplacements ne constituaient qu'une 
odieuse comedie et non une satisfaction accordéa a ses 
justes revendications. 



XCIV 

CHAPITRE IX 

Decisión du Gouvernememt de chátier la Compagine. — Désir du 
General Castro de ne pas rendre publique la complicité d' 
un diplómate afin de ne pascauserd' embarras a une nation 
amie. — La Compagnie est appelée devant les tribunaux pour 
inexécution de eertaines clauses de son contrat. — Mort mys- 
térieuse et dramatique á París cV un fonctionnaire diploma- 
tique. — Ses derniéres relations avec la Compagnie. 

Le Gouvernement Vénézuélien estima que cette Compag- 
nie, qui deja ne donnait au commerce aucune satisfaction 
au point de vue de rapidité de travail et de secret prof e- 
ssionnel, était en outre un danger public et une menace 
continuelle contre la sécurité de Y Etat. Sa conduite pen- 
dant la révolution était une indication que 1' on ne pouvait 
avoir confiance en elle dansl' avenir. 'En conséquence. il 
fut admis en principe qu' un chátiment s' imposait. 
Mais poursuivre la Compagnie sous 1' inculpation d' ac- 
tes d' hostilité contre le Gouvernement, c'était se mettre 
dans 1' obligation de produire les preuves et par consé- 
quent de mettre indirectement en cause le Gouvernement 
Frangais, I o par la lettre du directeur de 1' exploitation 
du 8 janvier 1902; 2? par 1' attitude du Cónsul de France 
á Caracas qui semblait précisément étre la resultante de 
cette lettre. 

Par déférence envers le Gouvernement Frangais, le 
General Castro ne voulut pas qu' il fut mis dans cette 
fausse posture. 

Du reste, la Compagnie offraitd' autres prises. II était 
facile de trouver plusieurs fautes graves dans son admi- 
nistration au Vénénuéla. 

Nous en avons cité deux au Ohapitre I de ce travail. 

Le 3 de novembre 1903, Mr. Arroyo Parejo, Procu- 
reur General de la Nation assignait la Compagino en 
résiliaton de son contrat et en dommages et intéréts. 
II appuyait son action d' un vigoureux réquisitoire forte- 
ment documenté et constituant, d' aprés les juriscon- 
sultos que j' ai consultes en France, une pi^ce d' une 
grande valeur juridique. Je reviendrai plus tard sur les 
phases du proces. 



xcv 



Pendant que 1' action se déroulait á Caracas le Cón- 
sul de France se trouvait ñ París en congo. II apprit 
qu' au cours des débats, le Procureur General cita, pour 
mémoire, les actes d' hostilité de la Compagnie envers le 
Gouvernement du General Castro. Aucune allusion n' 
était faite á sa complicité personnelle; mais il savait que 
1' on possédait des documents compromettants contre 
lui. Les allusions que faisait 1' accusation aux machina- 
tions de la Compagnie du Cable lui firent craindre que 
le Gouvernement Vénézuélien ne fut obligó, par la forcé 
des choses, á produire les dits documents d" un moment 
á 1' autre. Cette idee 1' aíf ola. II fit alors des démarches 
en "haut lieu" : ees démarches le convainquirent qu" il 
avait agi avec une tres grande légéreté en croyant aux 
affirmations du fonctionnaire qui écrivait en janvier 1902: 
" Et comme il est aussi soutenu par les Aíf aires Etran- 
géres nous désirons qu' il réussisse." Convaincu que cet 
etrange administra teur avait abusé de ses relations po- 
litiques et avait, sans autorisation, melé, le Gouvernement 
a ses combinaisons flibustieres, le Cónsul pensa qu' il 
trouverait un appui du cote de la Compagnie. 

II se rendit au Siege Social et eut des entrevues avec 
les administrateurs. 

Mais il y allait pour ceux-ci de leur situation et peut- 
étre de poursuites judiciaires. . . .et ils parurent f ort éton- 
nés des histoires que leur racontait le malheureux cón- 
sul!! 

Le 25 mai 1904, ce dernier tenta une suprime dé- 
marche. 

II envoya un ami intime aupres du Président du con- 
seil d'administration de la Compagnie. Cet ami declara á 
Mr. Jéramec que le Cónsul s'était gravement compromis 
pour la Compagnie et qu'il était perdu si cette derniére 
n'intervenait du poids de ses relations et de son influence 
pour le sauver. Mr. Jéramec avait été nommé Président 
á la fin de 1903. II ignorait les opérations de la Compag- 
nie, antérieures a cette date. 

II demanda immédiatement des explications aux ad- 
ministrateurs. Ceux-ci protesterent naturellement et don- 
nerent leur versión de l'aventure, versión qui represen- 
tan; le Cónsul comme s'étant compromis dans des opera- 



XCVI 



tions malpropres de concert avec des agents subalternes 
que Ton avait punís! L'affaire s'était passée á l'insu du 
Siége Social, en dehors de son controle! 

Alors Mr. Jéramec exprima ses regrets á l'envoyé du 
cónsul et lui declara que la Compagnie ne voulait pas etre 
mélée á une aventure qu'elle n'avait connu qu'au moment 
oíi le General Castro avait presenté ses plaintes .... 

Le lendemnin matin, on trouvait le cónsul asphixié 
dans sa chambre á coucher. II avait oublié, avant de s'en- 
dormir, de fermer le robinet d'un fourneau á gaz sur le- 
quel il venait de faire du thé. Ce fut du moins la versión 
donnée par les journaux. Ce fut aussi la conclusión de 
l'expertise médico-légale. Et cette conclusión n'était-elle 
pas naturelle pour ceux qui ignoraient le secret du mal- 
heureux cónsul? 

Un peu plus tard, les administrateurs s'assuraient 
du silence du chef de bureau de Caracas. Ce dernier, 
également en congé avait été revoqué de ses fonctions au 
moment de la mort du cónsul. Quelques mois aprés, il 
écrivait á la Compagnie pour la prier de prendre en consi- 
dération qu'il l'avait servie pendant 15 ans avec dévoue- 
ment sous des climats fatigants. II faisait observer qu' 
apn v, s son long séjour a l'étranger, il ne lui restait plus 
en France de relations útiles et que dans ees conditions il 
lui était difficile de trouver une autre situation qui lui 
permit de faire vivre sa famille. La Compagnie lui ré- 
pondit aimablement qu'elle était prete a examiner sa 
demande de réintégration s'il consentait á lui adresser 
une déclaration formelle qu'il avait brillé, selon les régle- 
mente, toutes les archives du bureau de Caracas jusqu' h 
la date de janvier 1903. 

Le lecteur comprendra cette manoeuvre machiavéli- 
que s'il a noté que les télégrammes que j'ai cites au cours 
de ce travail sont antérieurs (i 19<>3. 

L' ancien chef de bureau de (.'aracas avait besoin de 
travailler pour vivre; preuve que s'il avait été révolution- 
naire ce fut pour obéir á la Compagnie et non dans son 
intér<H personnel, puisqu'il n'avait pas d'argent; il envoya 
Tattestation demandée et par retour de courrier la Com- 
pagnie lui en aecusa réception en lui exprimant. . . .ses 



xcvir 

regrets de ne pouvoir donner suite á sa demande de réinté- 
gration dont, ajoutait-elle, bonne note était prise! 

Sans doute, aprés cela, les administrateurs de la Com- 
pagine pensaient pouvoir dormir tranquilles. 

lis avaient étouffé la voix des témoins génants. 

Et la misére dans laquelle ils avaient plongé quelques 
malheureux subalternes, les centaines de cadavres que 
firent les 2.000 fusils et les 400.000 cartouches commandés 
en octobre 1902 grace á leur complicité et la mort du mal- 
heureux cónsul, tout cela ne venait pas troubler leur som- 
meil de hauts f onctionnaires honores! 



CHAPITRE X 

Phases du procés á Caracas. L,a Compagine se refugie dans les 
«Maquis de la procédure». — Campagne de presse. — Faux ren- 
seignements et nouvelles exagárées commuuiqués aux jour- 
naux. — L,a Compagnie maítresse des Communications télé- 
graphiques dirige a son gré 1' opinión publique. — Appel au 
Gouvernement Francais. 

«Je suis oiseau! Voyez mes ailes. 

Je suis souris! Voyez mespoils». 

Assignée en novembre 1903 devant le Tribunal de 
lere. Instance, la Compagnie se refugia immédiatement 
dans les "maquis de la procédure." Elle presenta des 
exceptions d'incompétence contre la personne du Procu- 
reur General. Le 25 fevrier 1904, la Cour rejeta ses con- 
clusions et la condamna aux dépens. Elle appela contre 
ce jugement et le 18 mars 1904, la Cour de Cassation con- 
firmait le jugement en ce qui concerne la compétence du 
Procureur General mais révoquait la condamnation aux 
dépens. L'affaire revint devant son tribunal d'origine le 
21 mars suivant. La Compagnie se presenta avec des 
demandes reconventionnelles. Le tout, lui permit de faire 
durer l'affaire pendant tout l'année 1904. 

En fevrier 1905, elle presenta des exceptions d'incom- 
pétence contre la Cour Fedérale et de Cassation. Les pha- 

VII 



XCVIII 

ses de ce long procés l'avaient convaincue de l'insuffisance 
de ses moyens de défense. Ses avocats avaient tiré le 
meilleur parti possible d'une cause scabreuse. 

Alors, avant que le jugement définitif ne fut rendu, 
la Compagnie tenta d'intimider la justice et le Gouverne- 
ment vénézuéliens. 

Le 15 mars 1904, les journaux parisiens publiaient le 
télégramme suivant: 

" Mr. Bowen, Ministre des Etats Unis á Caracas an- 
nonce que le Gouvernement vénézuélien a intenté un pro- 
cés dans le but d'annuler le contrat avec la Compagnie 
Frangaise des Cables et d'en saisir les biens. Au Ministére 
des Affaires Étrangéres on ne sait rien des détails de cette 
affaire. On suppose qu'elle est analogue á celle que le 
Gouvernement du Président Castro organisa jadis contre 
F American Asphalt Company." 

Rappelez vous comment la Compagnie du Cable for- 
geait des nouvelles pendant la révolution 1902 et comment 
elle transmettait des télégrammes politiques á l'insu du 
Fiscal et vous comprendrez par qui avait été f agonné le 
télégramme ci-dessus qui fit un bruit enorme dans la presse 
frangaise. Le lendemain, la plupart des grands journaux 
parisiens faisaient interviewer la Compagnie du Cable. 
Le Matin, le Temps, les Débats, etc., en donnerent le 
compte rendu. Les hauts fonctionnaires de l'Avenue 
de l'Opéra y donnaient libre cours á cette habileté 
machiavélique dont ils avaient déjá donné tant de 
preuves. L'un d'eux déclarait: " Un 1er. jugement, 
évidemment dicté par le Président Castro, a été ren- 
du nous condamnant. La Compagnie a interjeté appel. 
L'arrét en seconde instance n'a pas encoré été rendu, mais 
on en connait la teneur: il annule la cencession et confis- 
que les biens de la Compagnie. Nous avons immédiate- 
ment pris les mesures que comporte un tel état de choses 
et nous avons donné des ordres á nos agents pour qu'ils 
se mettent eux et leur matériel, sous la protection du 
Cónsul de France a Caracas." — {Matin du 16 III 1905). 

Pendant 15 jours des télégrammes furent sa^ammant 
répandus dans la presse. Les uns portaient l'origine de 



XCIX 



New York, d'autres celle de Washington. II y en eut méme 
de Curagao! 

Enfin, la Compagnie jugea qu'il fallait engager com- 
plétement le Gouverncment Frangais qui gardait son sang- 
froid malgré la surexitation de l'opinion publique; et le 22 
mars, ies journaux publiérent le télégramme suivant avec 
origine Washington: 

" M. Wiener, Ministre de France a Caracas a prévenu 
le Gouvernement que la Compagnie des Cables était une 
Compagnie gouvernementale et que, par conséquent, toute 
atteinte partee a ses droits devait étre considérée comme 
une atteinte au Gouvernement de la République Fran- 
gaise." 

D'oü suivirent de nouvelles interviews dans lesquelles 
les Administrateurs confirmerent aux journalistes que la 
Compagnie était une entreprise d'Etat et que M. Jéramec 
avait tous les jours des conférences avec les membres du 
Governement Frangais sur l'incident de Caracas. 

II faut ici rétablir la vérité et présenter la Compagnie 
sous son véritable aspect: Elle est subventionnée par le 
Gouvernement Frangais pour les Cables Brest-New York 
et Australie-Nouvelle Célédonie mais nullement pour son 
réseau des Antilles et de l'Amérique .du Sud. 

II convient en outre de noter que précédemment la 
Compagnie avait failli devenir réellement Compagnie d' 
Etat. C'est-a-dire que le Gouvernement Frangais, fati- 
gué de ses demandes d'argent réitérées chaqué année, 
avait envisagé le pro jet de prendre á sa charge la succes- 
sion de cette entreprise mal conduite. L'Etat estimait 
que cela lui couteraitbeaucoupmoins cher que de garantir 
tous les ans, les emprnnts, émissions, etc., que faisait la 
Compagnie. A ce projet, les Administrateurs de l'Avenue 
de TOpéra avaient objecté que le Gouvernement ne pou- 
rrait exploiter lui méme les concessions établies en pays 
étrangers; que les Pouvoirs de ees pays avaient contrac- 
té avec une Compagnie privée et non avec un Etat. Et le 
Gouvernement Frangais trouva l'objection assez forte pour 
neplus insister. 

Mais alors, pourquoi la Compagnie dit— elle aujourd'hui 
qu'elle est Société gouvernementale? 



En présence d'un acheminement vers l'état d'entre- 
prise officielle, les administrateurs criaient: "Arre tez! nous 
sommes Compagnie privée. Nous prendre serait vous 
heurter au Veto de nos co contraetants." 

Aujourd'hui que l'un de ees co-contractants veut chá- 
tier leur mauvaise foi, les mémes Administrateurs décla- 
rent avec dignité: "N'allez pas plus loin! Nous sommes 
Compagnie d'Etat. Nous toucher serait vous attaquer au 
Gouvernement Frangais." 

Décidément il n'ya rien de nouveau sous le soleil. 

II ya plus de denx siécles que le bon fabuliste a 
conté í'histoire de certaine chauve — souris qui de- 
vait étre Pancétre des Administrateurs de la Compagnie 



du Cable: 



Je suis oiseau! Voyez mes ai les! 
Je suis souris! Voyez mes poils! 



CHAPITRE XI 

Sentence en iére Instance. — En appel. — Condamuation. — Conti- 
nuation de la Cmpagne de fausses nouvelles. — En présen- 
se des violentes attaques de presse, le General Castro se voit 
obligé de se défendre. — Comment prouver le bon droit de 
son pays? — II se decide á poursuivre la Compagnie pour sa 
participation á la révolution et a faire usage des terribles 
documents qu'il posséde au risque diecauser des ennuisá un 
Gouvernement ami. 

Dans son audience du 31 mars 1905, le tribunal de 
lére. instance de la Cour Fedérale et de ( 'assation adme- 
ttait Paction intentée par le Procureur General en ce qui 
concerne la résiliation du contrat, mais rejetait les 
conclusions tendant au paiement de dommages et inté- 
réts pour inexécution de certaines clauses du contrat. 

Examinant ensuite les demandes reconventionnelles 
de la Compagnie, le tribunal admettait celle concernant la 
rupture du Cable de Campano et décidait qu'une inde mili- 
té serait payée A la Compagnie ¿i juste appréciation d'ex- 



CI 



perts. Les autres prétentions de la Compagine étaient 
rejetées et il n'y avait pas de condamnation aux dépens. 
La Compagnie fit appel de ce jugcment ainsi que le 
Procureur General. Les administrateurs de l'Avenue de 
l'Opéra mentaient done, lorsque le 15 mar? 1905, ils décla- 
raient que le jugement définitif allait étre rendu. Ils sa- 
vaient bien, á ce moment, qu'il n'y aurait pas de jugement 
définitif puisqu'ils pouvaient aller en appel. Au 15 
mars, la Compagnie n'avait pas épuisé toutes les juridic- 
tions. Et cela est.sivrai que le proces ne se termina que 
le 4 aout 1905. (Confirmation du jugement du 31 mars). 

Les admistrateurs poursuivaient done un but lorsqu' 
en mars dernier, ils faisaient répandre dans la presse des 
télégrammes fabriques dans leurs bureax et donnant une 
note absolument fausse sur la situuation. Et ce but était 
d'intimider le Venezuela, d'exercer une formidable pre- 
sión sur la j ustice de ce pays afín que le jugement a venir 
nefut pas trop dar a la Compagnie. Ce but était encoré 
de forcer, sous la pression de 1'opinion publique savam- 
ment surexcitée, le Gouvernement Franjáis á intervenir 
avant toute Sentence. 

A ceux qui pourraient douter que la Compagnie po- 
ssédat les moyens de tromper la presse du monde entier, 
je répondrai que cela lui est facile partout oü, comme au 
Venezuela, elle détient le monopole des Communications 
télégraphiques. Pendant la guerre hispano-américaine, 
tous les bureaux de la Compagnie faisaient office de corres 
pondants de la presse américaine. Et nous avons vu ici 
le Siége Social donner des ordres á son agent de Caracas 
pour recevoir des nouvelles sur le événements révolution- 
naires. Nous l'avons vu également prendre des mesures 
pour faciliter á Mr. Jaurett l'envoi de ses télégrammes de 
presse. Mais si ees procedes favorisent la presse en ge- 
neral, ils ont pour elle beaucoup d'inconvénients dont le 
moindre est de renseigner le publie selon les intérots de la 
Compagnie. Je veux diré par lá que partout oü cette en- 
treprise est maítresse des Communications télégraphiques, 
ses employés sont les agents en fait, sinon en titre, de la 
grande presse; il est done facile A la Compagnie de diriger 
le mouvement: C'est-á-dire de donner aux événements la 



cu 



tournure qu'elle juge favorable á ses combinaisons plus ou 
moins propres. Elle posséde done un instrument redouta- 
ble si elle en use avec mauvaie foi;cequi est le cas pour 
ie Venezuela. Mais par bonheur, pour ses victimes, cet 
instrument est aussi une arme ádeux tranchants et il arrive 
parfois á la Compagnie de se blesser elle méme; C'est ce 
qui se produisit pour le proces de Caracas. 

Maniant son arme avec la nervosité que lui communi- 
quait la conviction intime que sa cause était mauvaise, elle 
perdit tout sang-froid et toute mesure et porta des coups 
a Faveuglette. Elle dépassa son but; blessa ceux dont 
elle espérait le puissant concours et s'entailla elle-méme 
profondément, laissant voir par la plaie,la vilaine moralité 
de ses administrateui^. 

En effet: ayant réussi á tromper la presse parisienne,. 
elle fut représentée comme la victime d'un "pays de ban- 
dits". — La campagne fut d'une violence inouie. On froissa 
profondément l'amour-propre national des A'énézuéliens 
Or le Venezuela est un pays beaucoup plus cultivé qu'on 
ne parait le croire généralement en Europe. Par dessus 
tout, ce peuple est tres friand des arts et des lettres 
frangais. Les publications de la grande soeur latine inon- 
dent les luxueux clubs de Caracas et pénétrent jusque 
dans les bourgs les plus recules des Andes. Et les Véné- 
zuéliens de toutes classes purent voir avec quelle dé- 
sinvolture on traitait leur dignité nationale. 

Le General Castro, qui jusque lá avait dédaigné les 
attaques personnelles, ne pouvait pas laisser passer celles 
qui touchaient á.l'honneur de son pays tout entier. Accu- 
sé d'avoir cherché á la Compagnie des Cables une mauvai- 
se querelle pour s'emparer de ses biens, il lui fallut bien 
prouver qu'il y avait autre chose dans cette sombre his- 
toire. 

Et, ce qu'il avait voulu éviter jusque lá, il se decida a 
user desdocuments importants qu'il avait entre les mains: 
Le 18 aout 1905, le Procureur General assignait la Compag- 
nie en réparation du préjudice par elle causé a la nation 
par ses agissements pendant la révolution. Cet important 
document qui ne comprend pas moins de 8 griefs d'a- 
ecusation, constitue dans son laconisme précis, un formi- 
dable réquisitoire. 



CI1I 



Si la Oompagnie subit de rudes attaques, si ses tur- 
pítudes sont dévoilées, si sa probité commerciale va rece- 
voir de cruelles atteintes, elle ne peut que s'en prendre A 
ses administrateurs: 

Les armes á deux tranchants sont souvent dange- 
reuses, 

J. E. Sauvage. 



(TFADUCTION) 

París 29 septembre 1905. 

Monsieur le General Emilio V. Valar ino. 

Caracas. 

Estimé General et ami, 

Le 15 au matin, monsieur Jéramec, Président de la 
Compagnie du Cable, me fit diré d'avoir la bonté de pas- 
ser á son bureau h 6 h. du soir. 

A l'heure dite, je me rendís au bureau de la Compag- 
nie ou monsieur Jéramec me regut en présence de mes- 
sieurs Bousquet, Fauguet et Pellet, respectivement mem- 
bre du conseil d'administration, Directeur et Chef du Ser- 
vice de l'exploitation de la Compagnie du Cable. 

Mr. Jéramec me dit qu'il m'avait appelé pour m'inf or- 
mer que la Compagnie acceptait le Décret du 4 septembre, 
bien que le Gouvernement frangais comme la Compagnie 
du Oíble eussent été étonnés de cette promulgation au 
moment oíi la Compagnie avait télégraphié au Président 
Castro, le départ de monsieur Bousquet, lequel devait 
traiter sur les bases du projet du 23 Fevrier, comportant 
la cession des cAbles cotiers et par suite. la fermeture des 
stations de ees cables, a l'exception de celle de Laguaira; 
que le point sur lequel on désirait s'entendre avec moi 
était celui du tarif. Mr. Bousquet parla sur ce point. 
Alors je leur dis que, en mon caractere officieux, moins 
qu'officieux, je ne pouvais rien faire et que, comme je leur 
avais déjá dit des le principe, je me bornais á leur consei- 
ller un accord; que tout ce que je pouvais faire, c'était de 
vous télégraphier afin que vous tentiez d'obtenir du Gene- 
ral Castro, en attendant Farrivée de monsieur Bousquet, 
que la taxe aatuelle soit maintenue avec une augmenta- 
tion de un bolívar. Alors M. Jéramec, en ma présence et 
en celle des autres personnes cltées, rédigea etnous lut un 
cablogramme qui fut envoyé a Jaccoux ce méme soir et 
dans lequel on donnait a ce dernier des instructions sur 
la taxe uuique de Fuñique station de Laguaira et lui di- 



cv 



sant qu'on acceptait le Décret du 4 courant. 

Alors, sur le bureau de Mr. Jéramec et assis en face 
de lui, j'écrivis le cable que je vous adressai le 15 et que 
vous recutes le 16; le dit cable étant en espagnol, Mr. Bous- 
quet le tranduisit en franjáis a haute voix, afin que les 
pérsonnes presentes en connussent le contenu. 

Mr. Jéramec donna l'ordre á Mr. Pellet de le trans- 
mettre comme télégramme de service, gratuitement. Je 
crus tout arrangé á ce moment. Votre réponse fut sou- 
mise á la Compagnie du Cable et aux Ministres du Com- 
merce et des Affaires Etrangeres. 

Comme vous me di tes ensuite que la Compagnie de- 
vait donner des instructions á Jaccoux, je fus á la Com- 
pagnie du Cable et parlai avee le Directeur, Mr. Fauguet, 
attendu que Mr. Jéramee était absent pour maladie 
et le fut pres d' une semaine. Mr. Fauguet me prou- 
va que les instructions avaient été envoyées le 15 et 
qu' elles étaient bien parvenúes á Jaccoux, puisque ce 
dernier en accusa réception par un télégramme du 15 
que je vis; mais Jaccoux disait que, comme on lui avait 
ordonné de fermer les stations, il ne croyait pas ees ins- 
tructions d' actualité et en demandait d' autres. Mais 
comme Mr. Jéramec était absent depuis le 16 au matin 
on ne put envoyer á Jaccoux les nouvelles instructions 
qu' il demandait. J' ai la conviction que Jaccoux comrau- 
niqua a Taigny le Cable que je vous ai adressé le 15. 
Survint F incident provoqué par la note de Taigny et 
le Gouvernement donna F ordre á la Compagnie du Ca- 
íble de ne pas poursuivre les accords avec le Gouver- 
nement du Venezuela. Je regus votre cable m' infor- 
mant, en réponse au mien du 20, 11 h. soir, que Jaccoux 
niait avoir regu des instructions (Jaccoux ne dit pas la 
vérité) et me disant en outre que vous aviez remis un 
projet de convention provisoire. Je sais que Jaccoux a 
transmis ce projet par Cable et je sais que la Com- 
pagnie Y a soumis á F examen du Ministre du Com- 
merce et ce dernier, au Ministre des Affaires Etrangeres. 
J' ai la conviction intime que Mr. Jéramec comme Mr. 
Bousquet font tous les efforts possibles pour obtenir du 
Gouvernement Frangais F autorisation de télégraphier 



CVI 



á Jaccoux de signer cet accord provisoire. Jusqu' á 
maintenant, 29, 1 h. soir, ils n' ont encoré rien ob te- 
mí et sont occupés á cette tache. 

Je crois que ce soir ou demain de bonne heure, on 
télégraphiera á Jaccoux les instructions nécessaires pour 
signer Y accord provisoire. 

Votre ami 

J. F. C. Madueño. 



Valréas (Vaucluse) 3 octobre 1905. 
Monsieur Gumersindo Riras. 

Caracas. 
Cher ami: 

Je viens de recevoir la collection de ,votre estimable 
journal El Constitucional relatant tout le procés de la 
Compagnie du Cable Frangais. Je vous remercie mille 
fois de votre gracieuse attention et je vous felicite d'avoir 
défendu si énergiquement les intéréts du Venezuela. 

J'ai été une victime de la Compagnie que j'ai servie á 
Caracas pendant seize années consécutives et qui m'a sa- 
crifié parce que "fen sarais trop long et que fétais plu- 
tót vénézuélien que francais", c'est ce qui m'a été dit á 
Paris au siége de la Compagnie. Oui, mon cher ami, j'en 
sais trop long et le Gouvernement du General Castro igno- 
re beaucoup de choses que je lui soumettrai prochainement 
et qui l'édifieront sur la conduite et les agissements de 
cette Compagnie qui ne mérite aucune considération. 

Depuis mon départ de Caracas j'étais au courant de 
tout ce qui allait arriver et mes prévisions se sont réali- 
sées. J'aurais pu saisir la presse frangaise pour défendre 
les intéréts du Venezuela qui étaient menacés par les allé- 
gations mensongéres de la Compagnie; mais j'ai préféré 
me taire sachant que le gouvernement du General Castro 
allait mettre au '*pied du mur" cette Compagnie qui ex- 
ploite et sert si mal le Venezuela. C'est ce qui est arrivé; 
aussi je vous felicite. chaleureusement du succés final que 
j'ai lu dans votre aimable journal, succés qui me venge 
des mauvais procedes de la Compagnie á mon égard ainsi 
que plusieurs de mes collégues. 

Dans quelques semaines je serai á Caracas avec ma 
f amule. Je languis de revoir ce beau pays. J'aurai le plai- 
sirdevous causer longuementde tout ce que je sais de 
cette pauvre Compagnie qui est obligée, pour pouvoir 
continuer, de demander aux Chambres f rangaises, une for- 
te subvention qui certainement sera refusée. 

Je vous prie de présenter mes meilleurs souvenirs á 
tous nos amis communs. 

Je vous serré bien cordialement la main en attendant 
le plaisir de vous revoir. 

E. GUINTRAND. . 



AU VENEZUELA 



L'art de S'enrichlr par les Révolutions 

L'incident soulevé á propos de l'exécution du juge- 
ment pronongant la déchéance du contrat de la Compag- 
nie frangaise des cables, semble entrer dans la période 
d'apaisement. 

Le silence de la presse. pendant la semaine qui vient 
de s'écouler, en est l'indice certain. 

Est-ce la detente? 

On peut le supposer; si les informations financiares 
sont exactes, il serait question de la constitution d'un con- 
sortium de banquiers frangais et étrangers pour f onder a 
Caracas, suivant les pro jets du Président Castro, une ban- 
que au capital de soixante-quinze millions, comme élément 
complémentaire á l'oeuvre de réorganisation financiare qu' 
il a entreprise. 

Pendant que M. Taigny, le chargé d'aífaires de Fran- 
ce a Caracas, s'abouche á la Victoria avec le General Cas- 
tro, M. Jusserand, ambassadeur de France á Washington, 
va s'entretenir, d'ici un jour ou deux, avec le Président 
Roosevelt, qui a laissé Sagamore Hill pour laMaison Plan- 
che. 

En somme, ce que veut le Président Castro, c'est vivre 
en bonne inteligence avec la France, mais <Hre et rester 
maítre chez lui. 

II n'y a rien dans ce désir et dans cette prétention qui 
ne puisse s'accorder avec Tesprit de la démocratie fran- 
gaise. 

Etre l'ami sincere de la France, le Président Castro en 
a fourni de nombreuses preuves, notamment en renouant 
les relations diplomatiques sitót son arrivée au pouvoir; 
en faisant á l'envoyé de la France, M. Wiener, un accueil 
des plus enthousiastes; en signant la Convention du 19 



CIX 



février 1902, par laquelle la France et le Venezuela s'ac- 
corderent le traitement de la nation la plus favorisée; en 
honorant de sa présence á la légation, l'année derniére, 
la célébration du 14 Juillet, et en faisant enfin gala, en ., 
diverses circonstances, des dispositions les plus bienvei- 
llantes et les plus généreuses vis-á-vis de quelques-uns de 
nos compatriotee résidant au Venezuela. 

Etre maitre et vouloir rester maitre chez lui? 

Qui done, de ce c<>té de l'Océan, pourrait trouver mau- 
vaise cette prétention, surtout quand elle refléte l'action 
d'un homme qui a conscience de sa responsabilité, de ses 
devoirs et de ses droits? 

On represante ici le General Castro comme un " dic- 
tateur. régnant sur un pays en pleine anarchie." 

II y aerreur; la vérité est que le président Castro ad- 
ministre habilement, énergiquement. 

L'unification des Dettes extérieure et intérieure du 
pays donne á 1' administration du Président Castro un ca- 
ractere précis, saillant, auquel la confiance publique a 
rendu hommage, puisque la Rente vénézuélienne, qui 
était a 28 au moment de l'arrivée du General Castro au 
pouvoir, est montee en deux ou trois ans á 54, taux oíi 
elle se trouve aujourd'hui, sous Tadministration du me- 
me General Castro. 

On voit done que le General ( astro le " dictateur ,; , 
comme on se plaít á le qualifier, a su rendre bien doux a 
ses compatriotes cet état d'anarchie qu'on lui reproche. 

Un homme qui fait monter une rente d'Etat de cent 
pour cent, en si peu de temps, est a coup snr un anarchiste 
peu ordinaire : 

Ceci avait besoin d'átre expliqué, puisque cela se passe 
au Venezuela. 

Etre maitre chez soi, appliquer la loi aussi bien aux 
puissantes Compagnies Etrangéres qu'aux simples parti- 
culiers, est-ce done une chose si extraordinaire, surtout 
quand il s'agit d'éviter le retour de révolutions qui en- 
sanglantent le pays en f ournissant á quelques-uns les élé- 
ments d'une formidable et scandaleuse spéculation? 

Partout ou une révolution éclate, dans une Républi- 



ex 



que du Sud-Amérique, on peut étre snr que l'élément 
étranger y est pour quelque chose. 

II y a, en effet, deux fayons de faire fortune, lá-bas, 
pour ceux qui s'expatrient. 

La premiére consiste á demander au travail, a l'inté- 
llígence, á l'énergie, le soin de faire fructifier honnétement 
des capitaux. 

La seconde, beaucoup plus simple, plus rapide, consis- 
te a prendre part, au besoin á pousser á la révolution. 

Voici une des combinaisons que Ton emploie, et que 
les clerniers événements au Venezuela ont mise en lu- 
mitTe. 

Au moment oú une Compagnie étrangere, concessio- 
nnaire dans le pays, se voit rappelée par le gouverne- 
ment á 1' exécution stricte de son cahier des charges, elle 
tourne la dificulté par des arguments qui ne laissent pas 
d' etre le plus souvent décisifs; mais, quand ees argu- 
ments n'arrivent pas á convaincre des hommes comme le 
general Castro, alors on leur fait la révolution: un par- 
liculier étranger en profite pour s'aboucher avec un Vé- 
nézuélien, par exemple; on loue un méchant bout de 
terrain, on y met dessus quelques maigres animaux; on 
s'entend avec un chef de corps révolutionnaire par lequel 
on se fait razzier et qui octroie en échange des bons d' in- 
demnité invraisemblables, se chiffrant par des milliers et 
milliers de piastres ! 

La révolution triomphe -t-elle? On passe á la caisse 
du Gouvernement et on se partage le magot. 

Est-ce le contraire? Alors l'étranger, excipant de sa 
qualité, crie par -dessus les toits qu'il a été volé, ruiné, et 
porte sa réclamation á la légation de laquelle il releve, et 
on est arrivé ainsi, par ce procede et par d'autres analo- 
gues, á chiffrer contre le Venezuela des réclamations in- 
ternationales se montant á la somme de deux cent qua- 
tre-vingt-sept millions de franes ! 

On voit que le métier d'entrepreneur de révolutions 
au Venezuela n' est pas mauvais. Le f Acheux est qu'on 
soit tombé sur un nomme comme le Président Castro, 
qui n'a rien voulu entendre. 

Sa résistance, son refus de payer, malgré les menaces 



CXI 



clont il fut l'objet, ont amené la nomination de Commis- 
sions mixtes composées mi-partie de delegues étrangers, 
qui réduisirent, aprés examen, ees réclamations a une 
trentaine de millions de franes environ. 

C'est done tout prés de 250 millions que des étrangers 
peu scrupuleux essayerent de se faire payer par le Ve- 
nezuela ! 

On conejoit facilement que ce dernier pays, et en 
particulier le General Castro, soit un peu 1' objet de leur 
mécontentement. 

En voulant mettre un terme et aux révolutions 
et aux spéculations qui en découlent, le General Castro 
accomplit une oeuvre de véritable assainissement social 
dont on ne saurait en réalité le blamer. 

Le cote particuliérement délicat et facheux de la 
situation, dans 1' état actuel des choses, c'est que nous ne 
pouvons pas diré que Pélément f rangais y soit resté abso- 
lument étranger. 

A. Thouar. 

(67/ Bhis du ler. octobre 1905). 



Caracas: le 9 novembre 1905. 

Au General Cipriano Castro, Président de la République 
des Etats Unís du Venezuela. 

Caracas 
General, 

Ma tache est accomplie. Soldat de la Vérité, j'ai tenu 
pendant prés de 3 semaines les colonnes d'un journal de 
votre pays pour faire entendre á tout le monde, du haut 
de la tribune la plus autorisée du Venezuela, le langage 
de la Vérité. 

Permettez moi aujourd'hui, General, de parler un peu 
de moi obligé que j'y suis par les différents jugement qui, 
dans certains milieux, ont été portes sur mes publications. 

De différents cotes, il m'est revenu que mon interven- 
tion a produit quelque sensation: 

Dans certains milieux, on m'a approuvé et chaleureu- 
sement felicité. 

Dans d'autres, on a declaré que je trahissais ma Pa- 
trie, queje n'étais pas Franjáis, que j'étais un aventurier 
international qui fuyait quelque condamnation. 

Par une voie indirecte mais síire, j'ai appris que les 
administrateurs de la Compagnie du Cable se vantaient 
de me faire arréter á mon retour en France. 

Enfin, d'autres, sans doute des sceptiques, auraient 
dit: "M. Sauvage n'est pas l'auteur des articles en ques- 
tion. Combien a-t-il touché pour préter sa signature aux 
avocats et diplomates qui ont rédigé les termes de sa cam- 
pagne. 

Aux honnétes gens de toutes les nationalités et de tous 
les partís qui m'ont compris, je dis merci du fond du 
coeur. 

A ceux qui m'ont accusé de trahir ma Patrie, je ré- 
ponds: '\Nous ne parlons pas le méme langage; nous n' 
avons pas la méme mentalité". 

Aux fougueux patriotes frangais qui recherchent h 
Vétranger un abrí sur contre Vénnuyeuse circonscription 
mili-taire je r<pondrai queje suis issu d'une vieille famille 



CXIII 



francaise qui a f ait ses preuves pendant les'guerres de Oi- 
mée, d'Italie et de 1870 et que moi-méme j'ai eu l'honneur 
de servir mon pays en Afrique et que je tiens á leur dispo- 
sition les certificáis les plus élogieux emanan t des auto- 
rités militaires". 

Aux administrateurs de la Compagnie du Cable, je 
declare que je suis inaccessible a la crainte et que loin de 
fuir leurs menaces détournées, je dois les r encorar er sous 
peu sur un autre terrain. Car leur mauvaise foi ne fut 
pas seulement préjudiciable au Venezuela; elle s'exerga 
dans d'autres pays oü je les poursuivrai tres prochaine- 
ment. Jamáis je n'ai fui les responsabilités de mes actes. 

Enfin a ceux qui m'ont fait l'honneur de juger mes 
articles, je les remercie en ce qui concerne leur apprécia- 
tion; je suis done d'aprés eux un diplómate et un avocat. 
Cela fait honneur á mon intelligence. Quant au prix 
que j'ai touché pour le prét de ma signature, c'est á vous 
General, de repondré. Et je sais ce que vous répondrez. 
"M. Sauvage ne m'a rendu aucun service. II a parlé au 
nom de la Vérité et de la Justice. Ces deux choses n'ont 
pas de Patrie, ou plutotleur patrie est le Monde. M. Sauvage 
est un bon frangais, j'en ai les preuves, et il a cru faire 
oeuvre de Frangais en dévoilant á tous les gens de bonne 
foi qu'une entreprise de flibustiers n'était pas, bien que 
s'enveloppant dans les trois couleurs qui ont fait le tour 
■ du monde aux temps héroíquesdel'Immortelle Révolution, 
une véritable Compagnie Frangaise au sens noble et libé- 
ral du mot". 

Deux mots pour finir: 

La Compagnie du Cable n'est pas défendable. Sa cau- 
se est perdue, non seulement au Venezuela mais dans 
tous les pays oíi elle est établie. La presse du monde en- 
tier reproduit la campagne du " Constitucional ". — Les 
journaux les plus importan ts demandent á la Compagnie 
du Cable des explications et .... la Compagnie ne trouve 
rien á repondré. Elle sait qu'elle ne peut se défendre. 

Cependant si la Compagnie du Cable frangais croit 
avoir pour elle le bon droit et la justice, je la convie á ex- 
poser publiquement, par la presse, sa défense et á démen- 
tir les charges precises que j'ai formulées contre elle; c'est 
á diré á se défendre au grand jour de la vérité. 

VIII 



CXIV 






Et s'il ya eu ici des erreurs d'interprétation, s'il 
s'est produit un incident diplomatique, je suis convaincu 
que la bonne f oi aidant l'affaire se regiera sans que mon 
pays et le Venezuela perdent un pouce de leur dignité na- 
tionale. Les honnétes gens finissent toujours par s'en- 
tendre. 

Et Ton conviendra bientot, General, que si jusqu'á 
ce jour, on vous a appelé á l'étranger, un "querelleur", ii y 
avait un nuance, une grande nuance entre le vulgaire 
querelleur et le "lutteur". On se querelle pour des ques- 
tions mesquines: on lutte pour les principes qui sont l'ho- 
nneur et la raison d'étre de rhumanité. 

Je vous prie d'agréer, General, les hommages respecteux 
d'un modeste lutteur qui sait que ses compatriotes, admi- 
rateurs de tout ce qui est chevaleresque et équitable, ren- 
dront bientot justice á votre caractére. 

J. E. Sauvage. 



Au Redacteur du "Herald" : 

II serait intéressant de découvrir les raisons qui 
poussent certains journaux a présenter sous un jour aussi 
faux que malveillant 1'incidentFranco-Vénézuélien: Com- 
me on a tenté de faire prendre des mesures violentes au 
Gouvernement de Washington pour servir les intéréts 
de la Compagnie des Bermudes, on a tenté, et on tente 
encoré, de pousser le Gouvernement Franjáis sur une 
fausse voie en prétextant que les intéréts frangais, et 
mieux encoré, "l'honneur frangais", sont en jeu; on 
est arrivé á parler de blocus, sinon de déclaration de 

guerre C'est aller bien vite en besogne, et vrai- 

ment le jeu ne vaut pas la chandelle. 

Le New York Herald a dévoilé á son temps les manceu- 
vres qui auraient pu amener les Etats-Unis á commettre 
un véritable déni de justice, et au moment oíi le cabinet de 
Washington s'occupe de l'incident Franco-Yénézuélien, il 
est heureux de pouvoir présenter les choses comme elles 
sont, et éclairer 1' opinión publique sur ce différend, qui 
n'en est pas un, ou, en tout cas, n'en est plus un. 

Voici, en deux mots, comment sont les choses : 

La Compagnie Frangaise des Cables Télégraphiques 
exploitait depuis de longues années, et en vertu d'une 
concession un cable principal qui relie le Venezuela aux 
Etats-Unis et un cable secondaire qui longe la cote véné- 
zuélienne. 

Le Gouvernement du General Castro a constaté que 
le cable principal ne fonctionnait pas d'une fagon régu- 
liere, et que cela était du au fait qu'au lieu d'étre entie- 
rement sous marin le dit cable empruntait, contrairement 
aux termes de la concession, et sur un assez long par- 
cours, la voie aérienne, en traversant une contrée assez 
agitée, et ou les interruptions se produisent tres fré- 
quemment. 

Le Gouvernement Vénézuélien, se plaignant aussi d' 
autres violations de contrat commises par la Compagnie 
des CAbles, a sommé celle-ci de se conformer a la con- 
cession; mais la Compagnie, dont les conditions finan- 



CXVI 



cieres ne sont pas des plus brillantes — d'aprés ce qui 
resulte de ses propres bilans — n'a pas pu remplir ses en- 
gagements. 

Le gouvernement vénézuélien ne pouvait f aire autre 
chose que de demander aux tribunaux d'annuler la con- 
vention, et cela aprés avoir fait constater la réalité de 
ses griefs. 

Par son contrat la Compaguie des Cables a recon- 
nu d'avance la juridiction des tribunaux vénézuéliens, 
et des que le Gouvernement initia le procés la Compagnie 
se fit défendre par ses avocats. II est probable que si 
les tribunaux avaient pu, dans les diff érents degrés que 
Ton a parcourus jusqu' a la cassation, donner raison a la 
Compagnie, celle-ci aurait trouvé que les juges vénézué- 
liens étaient d'une équité absolue. 

Mais, helas ! i] a été impossible de persuader aux ma- 
gistrats de Caracas qu' un fil télégraphique qui est sus- 
pendu á quelques métres du sol á travers l'ile de la Domi- 
nique [et que l'on peut couper á tout instant] est la méme 
chose qu'un cable sousmarin, et la Compagnie, déclarée 
déchue de su concession, a crié et a maudit ses juges, en 
affirmant qu' ils sont vendus et assérvis au General 
Castro ! 

Mais aprés avoir fait beaucoup de tapage et cru 
qu'elle allait tout bouleverser, la compagnie se rendit 
compte que la gouvernement frangais n'avait pas inten- 
tion d'user de violence, et cela d'autant plus que le gou- 
vernement avait eu connaissance non seulement des man- 
quements au contrat dont la Ccmpagnie était responsa- 
ble, mais aussi de quelques autres peccadilles qui peuvent 
permettre de l'assimiler par certains cotes á la Compag- 
nie des Bermudes. 

II a été facile, en effet, au Gouvernement de se per- 
suader que la Compagnie des Cables n'avait pas respecté 
la neutralité — elle qui jouissait d'une concession d'Etat— 
pendant la révolution, et que les cables et les fonctionnai- 
res de la Compagnie avaient serví d'une fa<;on libérale et 
large le révolutionnaire Matos. 

Aussi la compagnie reconnut qu'il était de son intérét 
de s'arranger avec le Gouvernement Vénézuélien, avant 



CXVII 

que celui-ci se vit contraint d'exécuter á la lettre le ju- 
gement rendu par la Cour de Cassation de Caracas. 

Et un arrangement provisoire avait été conclu á 
la date du 15 septembre clernier. La Compagnie Francaise 
donna instruction á son agent á Caracas de fermer, con- 
f ormément A ce qui avait été convenu, les bureaux cótiers, 
mais il parait que cet ordre arriva avec quelques heures 
de retard. Et le lendemain le Gouvernement Vénézuelien 
signifia á la Compagnie l'ordre de f ermer ees mémes bu- 
reaux cotiers. 

Sur ees entrefaites l'ordre arriva de la Compagnie 
qui arrangeait tout et f ut porté á la connaissance du char- 
gé d'affaires de France, mais celui-ci ne voulait pas en 
teñir compte et signifia au Gouvernement Vénézuelien 
une protestation des plus violentes. 

Le General Castro voyait done ce phénoméne extraor- 
dinaire: Son gouvernement s'était mis d'accord avec la 
Compagnie du Cable et le chargé d'affaires de France ve- 
nait empecher la réalisation de cet accord. La Compagnie 
du Cable devenait une protégée malgré elle! Le Ministre 
des Aff aires Etrangéres de Venezuela f ut done forcé de son 
cote de protester contre la protestation du trop zélé char- 
gé d'affaires de France, qui avait voulu brouiller les cho- 
ses, et il ajouta que, '• désireux comme était le Gouverne- 
ment de Venezuela de maintenir les meilleurs rapports 
avec la France, il ne voulait plus avoir aff aire avec la per- 
sonne de M. Taigny. chargé d'affaires de France, avant 
que celui-ci ne se fut expliqué sur le procede qu'il avait 
suivi." 

C'est de cette phrase que le Gouvernement Frangais 
se trouva offusqué, et dont il fut demandé le retrait au 
General Castro. 

Sur ees entrefaites d'autres négociations offlcieuses 
eurent lieu entre le Cable Frangais et le Gouvernement 
de Caracas, et le 30 septembre le General Castro fut in- 
formé qu'un nouvel accord était établi. II fit télégraphier. 
á Paris, en se réjouissant de cet événement, et la compag- 
nie donna des instructions á son agent de signifier á Ca- 
racas les termes de cet accord. Mais la Compagnie avait 
compté sans le protecteur qui veut la proteger de forcé, et 
qui empécha que la signification fut faite á Caracas. 



CIV 



Le chargé d'affaires de France fit demander que la 
fameuse phrase qui le concerne, écrite par le Ministre des 
Affaires Etrangeres du Venezuela fut retirée, afin de per- 
mettre ensuite á la Compagnie du Cable de réaliser l'ac- 
cord intervenu entre elle et le General Castro. Celui-ci a 
répondu, avec une certaine logique, que puisque la Com- 
pagnie et lui étaient d'accord, on pouvait faire mieux que 
de retirer la phrase, c'est-a-dire retirer, lui sa note de 
contre-protestation et le Gouvernement Frangais sa note 
de protestation. 

Tout aurait été fini. Mais la France insista . . . . et les 
choses en sont lá. 

Done, actuellement, 11 n'y a pas, ou pour mieux diré 
il n'y a plus d' " affaire " de Cable, mais seulement l'inci- 
dent de la phrase Taigny, et vraiment, puisque le General 
Castro afflrme qu'il est et veut ¿tre l'ami de la France, avec 
un seul mot tout cela peut étre arrangé. 

Mais pourquoi done y a-t-il des gens qui veulent gros- 
sir cette affaire? 

" THAT IS THE QUESTION." 

(Haald de Paris du 23 octobre 1905). 



A LOS TEQUES 



^Tisite 3l\jl Président 



Hier MM. J. E. Sauvage et E. Guintrand furent ren- 
dre visite á M. le General Cipriano Castro, Restaurateur 
du Venezuela, en sa résidence de Los Téques. 

M. Guintrand, qui fut pendant plus de 15 ans chef de 
bureau du Cable Frangais au Venezuela, a cru de son de- 
voir, des son retour sur la terre A r énézuélienne, de faire sa 
premiére visite de courtoisie au Chef de l'Etat. 

Dans cet acte de cordialité chevaleresque entre le 
premier Magistrat de la République et les citoyens fran- 
jáis sus-mentionnés, M. Guintrand declara au General Ci- 
priano Castro que tout ce qu'avait publié son compagnon 
et ami, l'écrivain Sauvage, dans le Constitucional, possé- 
dait la sanetion auguste et solemnelle de la Vérité. 

MM. Sauvage et Guintrand se montrérent tres recon- 
naissants de la déférence avec laquelle ils furent traites 
par M. le Président de la République et des sentiments de 
sympathie et d'estime que celui-ci exprima pour Inhonora- 
ble Nation Frangaise. 



VENEZUELA 



AND 



THE FRENCH CABLE COMPANY 



(COMPAGNIE FÍÍANCAISE DES CABLES TELEGRAPHIQTJES) 



A SENSATIONAL INDICTMENT 



DOCUIENTS PUBLISHED BY !! EL CONSTITUCIONAL" 



L \1 r? - 



CARACAS 

NATIONAL PR1NTING OFFICE 
1905 



WW_y£^ -A, -A,. -JV~ ^A-, jA^ -A- -JVj -/> ■ ¡ - -V- ~í . . . .' 



CORTE FEDERAL Y DE CASACIÓN 



The French Cable Case. 



In the ñame of the United States of Venezuela, the 
Chamber of Solé and Final Instance of the Corte Federal 
y de Casación: 

The pleadings of the representatives of the parties 
having been examined; 

Under date of the third of November, one thousand 
nine hundred and three, the Attorney General of the Na- 
tion entered an action in the Corte Federal against the 
Compagnie Francaise de Cables Télégraphiques that, as 
provided in Article 1131 of the Civil Code, it should 
acquiesce in the annulment of the contract signed with 
it on the third day of January one thousand eight hund- 
red and ninety five, confirmed by the Legislature in 
April of the same year, and that it should pay to the 
Nation, according to expert valuation, the damages caused 
by its failure to comply with the said contract. As it 
appeared that the def endant Company was not legally re- 
presented in Caracas the Court, as provided in Article 149 
of the Code of Civil Procedure, appointed as defensor Dr. 
Antonio María Planchart who accepted and was confirmed 
in this appointment by the Directors of the defendant 
Company. The representatives of both parties entered 
appearances, and Counsel for the defendants pleaded as 
preliminary objections the incompetency of the Attorney 
General, and " autref ois jugée ". These objections were 



IV 



opposed on all points in due course of trial, when it was 
also urged that they should be decided without evidence 
on the ground that they were purely questions of law and 
that the proccedings contained all the elements necessary 
to enable the judges to arrive at a decisión in case any of 
the facts advanced should need confirmation. This motion 
was opposed by the other side and the Court, af ter having 
reserved judgement, decided that evidence should not be 
admitted on the point. This decisión was appealed against. 
The proceedings were sent to the higher Court which con- 
firmed the decisión. The proceedings were returned to the 
lower Court, the report presented, and Counsel for the 
Company and the Attorney General having addressed, the 
Court gavejudgement that the objections taken were with- 
out foundation in law and ordered the Company to 
pay costs. This decisión was appealed against, and the 
appeal was argued on the objection of incompetency. The 
Court of Appeal conñrmed the judgement in so far as 
the objection of incompetency taken to the person of 
the Attorney General was declared without founda- 
tion in law, but revoked the order as to costs. The 
case was returned for trial to the inferior Court, and on 
the day and hour appointed the defendants joined issue, 
and in the presence of the representatives of the parties 
Dr. Antonio María Planchart opposed the plaintiff's claim 
absolutely and in all its bearingsin point of fact as in point 
of law, for that, amongst other reasons, the Company had 
compliedwith its obligations, that it had established tele- 
graphic communication between Venezuela and the Unit- 
ed States of North America, that the Government had rec- 
ognized the land line of Saint Domingo, and had approved 
of the branch line connecting the Vela de Coro with the 
international system, and lastly, after alleging technical 
difficulties, "forcé majeure", and the right of the Company 
touse other lines, presented a counterclaimthat the Nation 
should pay to the Company damages for the rupture of 
its cables at Porlamar, Campano, ( íuanta and Higuerote, 
that it should reimburse the sum of one hundred thousand 
bolívares paid unduly, that it should permit the free use 
of the line between Barcelona and Ciudad Bolívar accor- 
ding to the agreement in the contract, and asked for the 



V 



delay extraordinary for the presentation of proofs. The 
Court declared this petition well and duly made, andgrant- 
ed the other side the delay prescribed by law to meet the 
counter claim, which at the audience of the sixth of April 
of the year last past was opposed in all its bearings by 
Dr. Arroyo Parejo, the Attorney General of the Na- 
tion, who rejected alike the facts and the points of law 
advanced, urging that the Company was asking for the 
fulfillment of obligations which it had been the first to 
viólate, that the rupture of the cable at Campano was 
due to the open partiality of the employees of the Com- 
pany in favour of the revolution, that the Govern- 
ment had the imperative obligation to defend itself, that 
referring to the alleged over-payments the imputations 
to this effect were false, that the Company either owed 
the money or did not, in the one case the payment was 
due, in the other it would be necessary to prove the pay- 
ment in error in order to make good the claim for reim- 
bursement. Conciliation having proved of no avail; the 
case carne on for trial in legal f orm and the parties con- 
ducted their cases freely as they respectively judged 
most conducive to the defence of their rights. Dr. Anto- 
nio María Planchart put f orward his case in f ourteen chap- 
ters which included testimonial and documentary evidence, 
to which was added at the trial the certifícate delivered by 
the Director of Posts and Telegraphs, at the Ministry of 
Fomento, to prove the opening of the Cable f rom Cape Hay- 
ti to New York, under the tarif fixed by the contract of 
1895, sixteen witnessess gave evidence, and there were 
added to the procedings certified copies of the documents 
mentioned in Chapter IX of his defence. The Attorney 
General produced various documents and submitted them 
to merchants of Caracas and Maracaibo, whose signatures 
they bore, for recognition ; a telegram sent f rom Campa- 
no; and witnessess who, to the number of thirty one, gave 
evidence concerning the various headings of the case under 
which they were called. The judicial debate being closed, 
the report was presented, and the pleadings were 
heard; Dr. Antonio María Planchart claimed that as apre- 
vious question the Tribunal should decide as to its own 
competency to try the case. The Tribunal under date of 



VI 



the thirty first of March of the present year gave judge- 
ment declaring as to the previous question that its judicial 
competence was perfect in law; in respect to the plaintiff's 
claim it declared it well f ounded in so far as it referred to 
the annulment of the contract of the -?3rd of April 1895, 
but rejected it on the other points; in respect to the coun- 
ter-claim it declared it well f ounded in so far as it referred 
to the damages caused to the aforesaid Company by the 
rupture of the cable in the city of Carúpano, and without 
foundation in its other demands; no special order was 
made as to costs; 

Both parties appealed from the decisión of the Court 
of First Instance, the appeal was heard, and the objec- 
tions which Counsel for the Company took against certain 
of the members of this Court of Appeal having been de- 
clared groundless, the case was fixed for trial, was report- 
ed on, pleadings were called for, and heard, and the Court 
reserved judgement; 

Counsel for the Company having as a previous ques- 
tion pleaded the incompetency of this Court to try the 
case and: 

Whereas by virtue of Article XI of the Code consti- 
tuting the Corte Federal y de Casación, the Chamber 
of Solé and Final Instance tries, in the corresponding legal 
degree, cases falling under the XVIth attribution of 
the Corte Federal y de Casación, which attribution refers 
to disputes arising out of contracts or negotiations en- 
tered into by the President of the Republic; 

Whereas the very ñame of Chamber of Solé and Final 
Instance impugned by Counsel for the Company is jus- 
tified in that this Chamber tries either without appeal 
the attributions enumerated in Article X of the Code of 
constitution above mentioned, or as a Court of final 
appeal the attributions enumerated in Article XI of the 
said Code, for which reasons its said ñame is correct; 

Whereas two precedents have established that this 
form of litigation does not deprive the Corte Federal y 
de Casación of its right to examine such disputes, which 
is the base of the constitutional principie invoked; 



VII 



Whereas by virtue of Article X of the Code of Civil 
Procedure the Courts must enforce in their totality the 
laws which are invoked except when they are repugnant 
to some principie of the Constitution, and as no such 
repugnance existe in the present case, the Court 
declares the previous question raised to be without 
foundation, and decides that this Court is competent to 
try the case. 

And inasmuch as in the Tribunal of First Instance the 
incompetency of that Court to try this case was like- 
wise put f orward as a previous question, which allegation 
has been repeated before this Chamberí 

Whereas Section 14 of Article 95 of the National 
Constitution does not provide that the Corte Federal 
y de Casación shall try without appeal the matters to 
which the said section refers; 

Whereas the Code constituting the Court when esta- 
blishing fthis Tribunal of First Instance, kept within 
the limite of the powers confered upon it which 
were to lay down rules of competency without violating 
the Constitutional principie already referred to; there- 
fore so declares, and in consequence confirms the deci- 
sión given on the said previous question by the Tribunal 
of First Instance of the Corte Federal y de Casación. 

With respect to the PlaintifFs claim: 

Whereas from an examinatiom of the contract of 1888 
it is apparent that it cannot remain in forcé conjunctly with 
that of 1895,as well on account of the similitude of their 
object, telegraphic communication by means of sub marine 
cables, as on account of the identity of the contracting part- 
ies; that this opinión is strengthened by the argument of 
Counsel f or the Company who declares that the contract 
of 1895 recast on broader lines nearly all the clauses of 
the contrat of 1888; for which reason the contract of 1895 
being of later date must prevail over the f ormer. 

Whereas the contract of the 3rd of July 1900 be- 
tween the said Company and the Minister of Fomento, 
duly authorised by the President of the Republic, refers 
.generally in its clauses to the contract of 1895, circum- 



VIII 



stance which makes this contract additional to and accessory 
of that last mentioned; and it is not right to look upon 
it as a compromise, for neither do the parties express 
therein their intention to settle any dispute, ñor can such 
intention be seen from the perusal of the said contract, 
for which reason the contention that the said contract 
constitutes a previous settlement of the present dispute 
is without foundation; 

Whereas by Article 1 of the contract of 1895 the 
following is stipulated: the Grovernment of the Republic 
concedes to the Compagnie Franeaise de Cables Télégra- 
phiques the exclusive right to establish telegraphic com- 
munication by means of one or more sub-marine cables be- 
tween the coast of Venezuela and any point in the United 
States of North America, and that such communication 
might be direct or indirect; 

Whereas by Article 2 of the same contract it is stipu- 
lated that: the Government also concedes to the Compagnie 
Franeaise de Cables Télégraphiques the exclusive right to 
lay coastal cables and to connect the diff erent ports of Ven- 
ezuela with its international system, and that the Company 
undertakes to construct the same and place them at the 
service of the publie within two years, to be extended for 
two more in case, for reasons beyond their control, they 
should not be able to construct them in the first period; 

Whereas it is proved in the proceedings that com- 
munication between Venezuela and the United States of 
North America is not ensured throughout by means of sub- 
marine cables as stipulated in the contract, for there 
exists between the towns of Santo Domingo and Puerto 
de Plata a section of overhead wire; 

Whereas the defendant Company has itself admitted 
that communication along the eastern section is car- 
ried on by means of a cable between Puerto Cabello, the 
island of Curacao, and the Vela of Coro, thereby, in viola- 
tion of the contract, transforming the coastal line into 
an international one; 

Whereas it is proved that on the land line between 
San Domingo and Puerto de Plata frequent interruptions 



IX 



occurred which caused prejudice to the commerce of the 
Republic, as is shown in the declarations attached to the 
proceedings; 

Whereas if it is trae that the National Executive, 
by resolution of the 28th of June 1888, granted the pe- 
tition presented on the 18th of the same month by the 
Attorney of the Compagnie Francaise de Cables Télégra- 
phiques this does not constitute, as Counsel for the Com- 
pany has urged, an acceptance of the communication 
direct or indirect by submarine cables to which the con- 
tract of 1888 refers, for at the cióse of the said petition 
the petitioner says, in terms: " I beg the Hon. Minis- 
ter to kindly give me a prompt and favourable reply, in 
order that I may return to Europe as soon as possible to 
begin the laying of our own cables direct to the United 
States"; and besides, in the present case we are only 
occupied with the communication referred to in Article 
1 of the contract of 1895 which, as we have already said, 
caneéis the former contract; and as in Article 7 of the 
contract of 1895 reference is made to an "already exist- 
ing telegraphic communication between Venezuela and 
North America " this latter cannot be the one referred 
to in Article 1 of the same contract, as there would be no 
raison d'etre for the contract if the object contracted 
for already existed; 

Whereas an examination of the contract of 1900 fur- 
ther reveáis no clause ratifying the pretended approval of 
the Government, for this contract only stipulates the join- 
ing up of the submarine cables from their landing points 
with the telegraph wires, the substitution of the subflu- 
vial cable Ciudad Bolívar-Soledad for the submarine cable 
Carúpano-Ciudad Bolívar, the granting of a delay for the 
laying of the subfluvial cable, the prohibition to increase 
or reduce the existing tarif without the permission of 
the Government, the acknowledgement by the Company 
of the receipt from the Government of B 64.261,55, and the 
cancellation of the stamps corresponding to each cable- 
gram. 

Whereas all obligations must be carried out exactly 
according to the terms of the Contract (Art. 1 184 of the 
Civil Code of 1896; Art. 1 190 of the present Code). 



X 



Whereas annulment is an implied provisión of all bi- 
lateral contracts, should either of the contracting partios 
fail to carry out their obligations (Art. 1 136 of the Civil 
Code of 1896; Art. 1 137 of the existing Code); 

Whereas the proceedings do not show the damages 
caused to the Nation by the failure of the Company to 
fulfill its obligations, although allusion is made therein to 
the damages which may have been caused by the alleged 
hostility of the Company to the Government in connection 
with which the right for fu ture action has been reserved. 

With respect to the counter-claim: 

Whereas it appears from the despatch of the Minister 
of Fomento put in by the defendant Company, that the 
Government in depriving the Company of the use of the 
land line from Barcelona to Ciudad Bolívar did so in a case 
of " forcé majeure " which allegation has not been 
disproved by the other side; 

Whereas whosoever counter-claims on the groundof 
undue payment, must prove the payment in error, and 
no evidence in support of this has been off ered by the Com- 
pany (Art. 1 111 of the Civil Code of 1896, corresponding 
to Art. 1 116 of the existing Code); 

Whereas the rupture o f the cable in the city of Cam- 
pano by the act of public o fficials is proved in the proceed- 
ings; 

Whereas from the ex amination of the proof s advanced 
by the defendant Company it is apparent that the 
rupture of the cables at Porlamar, and between Higuerote 
and Guanta cannot be imputed to the public authorities of 
Venezuela; 

Therefore, administering justice in the ñame of the 
Law, the Court confirms in all its clauses L the judgement 
appealed against. 

To be published, registered and copies communicated. 

Given, signed, and sealed in the Audience Chamber of 
the Corte Federal y de Casación, in the Federal Palace in 
Caracas on the f ourth day of the month of August in the 






XI 



year one thousand nine hundred and five. The 95th yea r 
of Independance and the 47th year of Kederation. 

The Vice President, 

Emilio Constantino Guerrero. 

The "Relator" 

Tomás Mármol. 

The Chancellor, 

J. Abdón Viras. 

The "Vocal/' 

E. Enrique Tejera. 

The Assistant Judges, 

Fernando Cadenas Delgado. 

Emilio H. Velutini. 

The Secretary, 

R. Medina Torres. 

(Official Gazette N? 9.530 of the 5th of August 1905). 



THE FRENCH PRESS 

FROM THE "GIL BLAS" OF THE 19TH OF JULY 1905 

ln Venezuela. 

FRENCH INTERESTS 



Some of our interests, and not the least important, 
are in danger, and others are stunted in their develop- 
ment by a conflict which has already lasted too long. 

In February 1902 France and Venezuela, moved 
by a common desire to maintain their friendly relations 
and to promote new ties of interest, had f entered into a mu- 
tual agreement conferring upon each other the treatment 
of the most favoured nation. 

It is well known that this agreement was suddenly 
broken off without warning, when Venezuela was assailled 
by the Germán, English, and Italian coalition. 

The consequences of the rupture of this agree- 
ment were disastrous : it hampered France's claims, all 
of which were not then settled; it ruined Venezuela's 
legitímate aspirations. 



XIV 



I think that I have already said that the Venezuelan 
Government was much concerned to see the Frenen Govern- 
ment present, as did other European Chancelleries, claims 
which certain unscrupulous dependants had exaggerated 
beyond measure, using former revolutions as the basis 
of huge and unhealthy speculation. 

This was the origin of the conflict which Venezuela 
denieshaving provoked, and the responsibility for which 
she throws upon the diplomatic measures which really 
seem to have always been badly inspired. 

Henee the strained relations between Caracas and 
París, and henee also the action taken by the high legal 
authorities in Venezuela against the French Cable Com- 
pany. 

I am naturally anxious to avoid appreciations and 
criticisms, and to content myself with a clear exj)osition 
of the faets of a case with which I am thoroughly 
acquainted, in the hope that, as a Frenchman and a friend 
of Venezuela, I may be able to aid in the solution of the 
question by presenting it clearly and openly to the in- 
terested parties who after all would like nothing better 
than to live in peace. 

It looks at first sight as though an arrangement would 
be easy, and yet notwithstanding the willingness of the 
two parties no arrangement has been arrived at. 

On the 14th of July last year, General Castro, the 
President of the Republic of Venezuela visited the French 
Legation in Caracas. 

This hommage to France appeared to foreshadow 
an approaching entente cordiale. 

These hopes were not fulfilled. 

A fresh arbitrator, the sixth, was named by Vene- 
zuela to settle the differences which had arisen between 
the two members of the Franco- Venezuelan commission ; 
but on the other hand the Court before which the At- 
torney General had sued the French Cable Company 
found sufficient grounds to declare its contract can- 
celled. 



XV 



Thus it is that under the influence of unfortunate 
events and delicate complications, the last vestiges of 
French influence in the Southern Carribean are threatened 
with disappearance on account of a decisión which doubt- 
less will be confirmed on appeal. 

What can France do? Resist the Venezuelan Courts ? 

Oppose the execution of the judgement by forcé ? 

Such conduct would be certain error, as there has 
been no denial of Justice, the rights of the defence 
were scrupulously respected throughout, and the 
Venezuelan judges gave their decisión in perfect indepen- 
dance and strictly according to law. 

It is however n&cessary to do something before the 
decisión is finally confirmed on appeal. 

The necessity f or immediate action is also apparent 
from the folio wing facts. 

The Venezuelan Government had, as everybody knows, 
entered an action against a powerful American com- 
pany which had a concession in Venezuela. 

Six months ago the whole of the American press 
was violently hostile to Venezuela, and specially agres- 
sive towards its representative, General Castro; de- 
liberately so and to such an extent that it was impos- 
sible to obtain the insertion of even the smallest rectifi- 
cation of notoriously false statements of fact ; and no 
money could buy Venezuela's diplomatic and consular 
agents space wherein to set forth their side of the case. 

Day by day the tone of the American press has 
been calming down, and that ever since the millionaire 
proprietor of one of the American dailies, who also has 
the advantage of running a cable between Europe and 
North America, took the initiative of having General 
Castro interviewed. 

In France sufficient interest was not paid to this 
incident, any more than to the charges between the two 
diplomates Bowen and Loomis, both of which events were 
brought about by this modification in the attitude of 
the American Press. 



XVI 



Some people in Venezuela look upon the Ameri- 
can newspaper man as an agent sent out to study a prolon- 
garon of the American telegraph system throughout the 
West Indies and Venezuela, in readiness for the day 
when the French Cable Company loses its concession. 

Although common knowledge, it is well to repeat that 
the expression " American extensión " is looked upon 
throughout South America, but more specially in Vene- 
zuela, as being synonymous with "absorption", but it is 
necessary that French interests should not wrap them- 
selves up in a security more imaginary than real. 

In the present case everyone may rest assured that 
Venezuela is not acting in obedience to any speculative 
intentions against French interests. 

Time and time again the Venezuelan Government has 
given proof s of its loyalty, and has protested of its f riend- 
ship for France and of its real desire to draw closer the 
bonds which unite it to the great Democracy of France, 
beneath the shade of which it valliantly pursues its 
evolution ; "but it is rational that the recognition of 
its rights should no longer be denied it, and that the 
spirit of jastice which pervades the cause it represents 
and defends should also be recognized. 

General Castro in triumphing over one of the most 
formidable revolutions, and at the same time splendid- 
ly holcling his own against an European coalition, 
has acquired a right to the admiration of the whole 
world. 

Should it one day enter into his plans to visit 
Paris he would see that his reputation is not without 
valué. 

By his farseeing administra tion, and his ende avours 
to prevent foreigners, now and for all time, from mixing 
in the interior affairs of his country, he is only exer- 
cising a right which no one can deny him, and on which 
the heavy responsibility of the task he has assumed 
makes it imperative that he should insist. 

By personally taking in hand the French Cable dis- 
pute, it does not enter into his mind to wrong the Com- 



XVII 



pany whose transoceanic system may be connected up 
with any point on the Venezuelan coast ; but he is thor- 
oughly determined to maintain a continuous super- 
visión which, once for all, will put a stop to the sub- 
versive or merely speculative Communications that wrought 
ruin in the interior of his country, and threw discredit 
upon it abroad. 

South- American evolution is plainly converging to- 
wards Confederation, around great centres such as Rio 
de Janeiro, Montevideo, Buenos Ayres, Santiago de 
Chili, etc. 

Caracas situated at the North of this great Conti- 
nent already appears as the new orbit round which, 
thanks to General Castro's patriotic and humanitarian 
attitude, Colombia and Equador will infallibly gravitate. 

The Compagnie Fran^aise des Cables Télégraphiques 
(the influential men composing the Directorate of which 
are admirably placed to get a good grasp of the situa- 
tion) would honour itself by aiding this development 
which would conduce to the more secure establishment 
of its interests in America, by maintaining these in their 
already acquired and exclusive position, safe in future 
f rom the shortcomings of subordínate employees whereof 
not only the Company was victim but which moreover 
were prejudicial to Venezuela. 

In this line of thought the French Government 
>could not do otherwise than encourage a reconciliation 
fruitful of economic advantages, and beneficial alike to 
both of the sister Republics. 

Would it not thus be possible to repair the errors 
of the past, to f orget them, and to come to a new un- 
•derstanding. 

Knowing the spirit which obtains alike in France 
and in Venezuela, I do not hesitate to answer in the 
affirmative. 

Thence it is that French diplomacy has a ground 
on which its task is comparatively easy, where it will be 



XVIII 



able to score a brilliant success in the splendid tradition 
of generous and liberal aspirations, and in the sight of 
eighty millions of South Americans who follow its deve- 
lopment with that sympathetic interest ever inspired by 
our great revolution which put into the hearts of men 
the hope of a better Ufe towards which small and great 
alike can aspire with equal rights and equal duties. 

A. Thouar. 

( Translated from the Spanish ) 



M r THOUAK'S AETICLE 

O N THE FRENCH CABLE O U E S T I O N 



A LETTER FROM Mr. SAUVAGE 

Caracas, 20th of August 1905. 

Gumersindo Rivas Esq. Editor of "El Constitucional". 

Dear Sir: 

In the interesting article which Mr. Thouar con- 
tributed to the " Gil Blas" of the 19th of July, re- 
produced by you in your issue of the 17th inst. I take 
exception to a passage the tenour of which tends to trans- 
fer and consequently to diminish the responsibilities 
incurred in the Franco- Venezuelan cable dispute. 

The following is the passage Lallude to: 

"The Compagnie Francaise des Cables Télégraphiques 
(the influential men composing the Directorate of which 
are admirably placed to get a good grasp of the situa- 
tion) would honour itself by aiding this development 
which would conduce to the more secure establishment 
of its interests in America, by maintaining these in their 
already acquired and exclusive position, safe in future 
from the shortcomings of subordínate employees whereof 
not only the Company was victim but which moreover 
were prejudicial to Venezuela." 

In my opininion the Company was not the victim 
of the shortcomings of subordinate employees, but only of 
its own errors, that is to say of the acts of its highest 
officials. The important documents on which the Vene- 



XX 



zuelan Government bases its claims against the Company 
are open to the inspection of the public at the Tribunal 
of First Instance. 

And what do we find among the numerous papers, 
all of which are very important? The frwo following letters 
addressed to the superintendant of the Company in South 
America: 

IV 

Paris, 14th of December 1901. 

" We have given Mr. Matos a letter of introduction to 
you, but we omitted to warn you at the same time that, 
while doing your best to be of use to him, you must act 
very discreetly, and take great care to avoid any action 
which might compromise you personally or the Company. 
I now make goodthe omission." 

2V 

Paris, 8th of January 1902. 

" that reminds me that in my official letter I 

f orgot to reply to your question about I Matos. Yes, ^e 
saw him here on several occasions, and as he is supported 
by the Foreign Office, we wish to see him succeed." 

These letters bear the signature of the general mana- 
ger at the head office; that is to say of the highest in 
rank of all the chiefs of departments, the man who to- 
gether with the President of the Board of Directors signs 
the official correspondence of the Company. 

Is he one of the mere subordinates whose wrongdoings 
have been as prejudicial to the Company as to Venezuela? 

Everyone who has everbeen in the Company knows 
that the official whose prose we have quoted above is the 
most important personage at the head office. It is he who 
is entrusted with all negotiations, concerning the inter- 
ests of the Company, with Ministers and other influential 
people whose support it is desired to obtain. Does itfol- 



XXI 



low that in the course of his negotiations he obtained an 
assurance that the Ministry of Foreign Affairs was, 
at least morally, supporting Matos! I do not think so. 
I believe he was only bluffing, and pennecl that paragraph 
in order to allay the scruples of his representative in 
■America, in order to cut short any hesitations. 

As to the influential personages who compose the 
Board of Directors, they know nothing about the Cable 
question. They certainly are most distinguished finan- 
ciers, accustomed to important money transactions; but 
in France people have long since realised that a busi- 
ness like that of the Cable Company cannot be conducted 
on the lines of a stock-exchange operation. These gentle- 
men are there f or the sake of appearances, and to com- 
ply with the requirements of the law regulating industrial 
and financial enterprizes. The Board of Directors meets 
once a f ortnight to approve the reports presented by the 
general manager and . . . . to discuss one of those num- 
erous loans which since it started the Company has made 
f rom the coff ers of French taxpayers. 

In order to give an idea of the knowledge 
most of these influential personages possess about the 
undertaking they are supposed to direct I will men- 
tion that one the Directors asked me if the Company had 
a cable to Santiago de Chili. It is quite admissable that the 
public should beignorant as to the location of the Com- 
pany's lines, but it is all the same rather strange that a 
member of the board of Directors should confuse Santiago 
de Cuba with fSantiago de Chíli. And as it would be pos- 
sible to cite traits of equal ignorance on the part of every 
one of the Directors, it is easy to understand that the gen- 
eral manager is all powerful in the administration of the 
Company. 

If , now that his policy in connection with the so called 
Libertador revolution has turned oUt badly for the Com- 
pany, an attempt is made to throw him overboard or to 
lessen his importance by making him appear as a mere 
subordínate the manoeuvre will deceive no one. 

Besides, such action would only be a repetition of what 
was done bef ore. The head office proceeded in exactly the 



XXII 



same manner in 1904 when they revoked or displaced in 
batches all the subordínate employees who in 1902 carried 
out the instructions we have detailled above. 

By this action the head office thought to satisfy the 
just complaints of the Caracas Government, and expected, 
after so sensational and complete a disavowal, to be able 
to say with some appearance of logic: our employees 
acted wrongly; we have punished them; what further 
satisf action do you require; why do you continué the 
proceedings against the Company svhich, after all, has 
suffered like you by the culpable intrigues of subordínate 
employees; in the face of our goodwill your insistence is 
to say the least peculiar. 

The discovery shortly afterwards of the letters of the 
general manager proved to the Government of Caracas, 
that the revocations and displacements of 1904 were but an 
odious comedy, a cowardly sacrifice of minor but faithful 
servants (faithful even to compliance with the most im- 
moral instuctions) in order to shield the responsible chiefs. 

As to the conclusión Mr. Thouar draws, and the ad- 
vice he gives to the Company it is too excellent for the 
head office to f ollow. I f ear for the future of the Com- 
pany. I believe with Mr. Thouar that a reconciliation is 
the course to be pref ered. But no more of the comedy 
of thowing overboard a scape-goat f rom time to time. If, 
as Mr. Thouar believes, there are really men in the 
Company to day who thoroughly grasp the gravity of 
the situation, they have only one thing to do and that 
is to get rid, not of the luckless subordinates who exile 
themselves for 500 fes a month, not of an official or two 
from headquarters, but of the whole clique which has run 
the Company from the day it was started and which 
throughout its entire field of work has little by 
little created that special visuality which leads the staff to 
be continually dabling in the troubled waters of political 
disturbances; in a word to get rid of the clique which is 
driving the Company to an early ruin. The surgeon's knife 
must be applied. The operation can no longer be deferred, 
as the sore is spreading and threatens to poison the entire 
organism. 






xxm 



By means of this epuration the Company will be able 
to give renewed confidence not only to the Government 
of Caracas but to the Governments of all the coun- 
tries where it is has branches and where in the past it 
has adopted a policy of interference in their internal 
politics. The existing suspicions would disappear on both 
sides, and in Caracas the atmosphere of the debate would 
be cleared. 

Besides, however paradoxicai it may seem at first 
sight, the abandonment of the coasta] cables would be 
the best piece of business which the Company has done 
since it started. 

Before laying these cables the Company, at its two 
offices of Caracas and La Guayra, used to take about 
50,000 francs a month. After the opening of the offices 
of Puerto Cabello, Coro, Maracaibo, Guanta, Cumaná, 
Porlamar, and Campano, the receipts only increased by 
an infinitesimal amount; although the Company had 
just sunk 3,000,000 francs, and had to meet the recurrent 
expenditure of eight new offices ! 

This scheme, initiated by the general manager, and 
approved by the Board of Directors, can only be com- 
pared to a business firm needlessly increasing its working 
expenses when its turnover must remain stationary. 

Such a result is easily understood: when the Company 
had only its two offices at Caracas and La Guayra, the 
international messages from the above mentioned ports 
were transmitted over the National land lines to Caracas, 
where they were handed to the company to which the 
Government paid the charges from La Guayra to Europe or 
to the United States. Thus without any expense the Com- 
pany reaped the benefit of this business which was not 
in any way increased by the creation of the eight new 
offices. The trade was simply transferred, the amounts 
taken at Puerto Cabello etc for international telegrams 
from those places were just so much less in the re- 
ceipts of the Caracas office. The monthly total remained 
the same, with this difference that it was divided up be- 
tween ten offices instead of two. 



XXIV 



In other words the Company sunk a capital of over 
three million francs, and very considerably increased its 
working expenses for the pleasure of itself f orwarding to 
La Guayra the messages which formerly were handed to 
it at Caracas! 

On all sides, in the West Indies and in other South 
American countries, we see similar undertakings by the 
Company. The Directors in the Avenue de l'Opera en- 
gulf the millions they borrow f rom the French government 
in laying down submarine cables which are not only bad 
speculations f rom a financial point of view, but which are 
of no political benefit to France. When however the French 
government appeals to the Compagnie Franeaise des 
Cables Télégraphiques to connect Paris with our colonies 
in África and the Extreme Orient, it cannot obtain 
the least assistance from this so callea national enter- 
prise which wastes its time and its money in sterile efforts, 
and by its deceitful and pernicious conduct jeopardises 
the legitímate influence which France exercises in her 
sister republics of latin America. 

I am convinced that it is a duty I owe to my country 
to proclaim the truth; a stage has now been reached 
where silence is no longer possible. Thanking you for the 
hospitality extended to me in your valuable paper, I have 
the honour to be etc., etc. 

J. E. Sauvage.. 



{El Constitucional of the 22nd August 1905 ) 
(Translation) 



THE FRENCH CABLE 



THE SEXTENCE OE THE FEDEBAL COUKT 



MEASURES TAKEN BY THE EXECUTIVE POWER 



General Cipriano Castro, President of the United 
States of Venezuela, and Restaurador of Venezuela: 

Whereas, byjudgement delivered on the4th of August 
last past by the Corte Federal y de Casación, the contract 
passed between the National Government and the Com- 
pagnie Franeaise des Cables Télégraphiques for cable com- 
munication between certain points of the Venezuelan coast 
and the exterior was declared cancelled 

DECREES 

_ Art. 1. The Decree of the 16th of February 1889 
fixing the tarif for cable communication between Vene- 
zuela and the exterior, and vice versa, is cancelled. 

Art. 2. The Cable offices on the coast as well as that 
in this city of the Compagnie Fran<;aise des Cables Télé- 
graphiques in the Republic are closed with the exception of 
that of La Guayra through which alone, to the exclusión 
of all others, the Government allows cable communication 
with the exterior. 



XXVI 



Art. 3. The non-official telegrams which the said 
Company hands to the National telegraph offices to be 
transmitted by the National lines, as well as those received 
by the said offices for transmission abroad by the subma- 
rine cable, will be subject to a fixed interior rate of one 
bolívar a word, f raction of a word or group of letters or 
figures not exceeding ten characters. 

Art. 4. The Department of Fomento will issue regu- 
lations for the collection of the charges referred to in the 
preceeding article. 

Given under my hand, signed and sealed with the seal 
of the Federal Executive in the Federal Palace, counter- 
signed by the Minister of Fomento, at Caracas, the 4th 
of September 1905, in the 95th year of Independance, and 
47th year of Federation. 

CIPRIANO CASTRO. 

The Minister of Fomento, 

Diego Bta. Ferrer. 

(Officia! Gazette of the -íth of September 1905). 
(Translation) 






The Execufive Decree and the French Cable. 



NEWS EROM PARÍS Oí 
THE DEPARTUHE OF A DELÉGATE REPRESENTA THE GOIPANY 



In yesterday's issue we publishecl the Executive decree 
cancelling that of the 16th of February 1889 which fixed 
the tarif of cable communication with the exterior. 

Article 2 of the above mentioned decree enacts the 
closing of all the coastal stations of the Cable Company 
with the exception of that of La Guayra. 

It is through the latter that cable communication with 
Europe, the United States, and the rest of the world will 
be carried on. 

The Government allows the French Cable Company 
this point of communication to the exclusión of all others. 

In order that cable communnication between A r ene- 
zuela and other countries be not interupted for a single 
instant the Executive has decide d that prívate telegrams 
addressed to or coming from the Exterior, will be for- 
warded by the National lines. 

Article 3 of the decree refers to the fixing of the 
corresponding charges. 

The object of this action on the part of the Gov- 
ernment is to give effect to the judgement deliver- 
ed by the Corte Federal y de Casación on the 4th of 
August last whereby the contract between the National 
Government and the French Cable Company was de- 
clared cancellecL 



XXVIII 

It appears only right that as there are land lines 
belonging to the Federal Power, they should be used to 
maintain the public service of communication with the 
exterior. 

The tolerance extended to the office at La Guayra 
is only temporarv. It is announced that on the 9th inst a 
delégate of the Frenen Cable Company will leave París to 
make arrangements with the Venezuelan Government. 

The above are the more salient points of the decree of 
the 4th inst to which we have referred. 

{El Constitucional oí the 5th September 1905.) 

(Translation), 






THE CABLE CASE 



OFFICIAL DOCUMENTS 



EXPELLED! 



The countless protests brought about by the irregu- 
larities of the French Cable service are no secret either 
here or in any other country interested in Venezuela. 

Not long ago we published in the columns of this 
paper the solemn protest of the Chambers of Commerce 
of the Capital and of the city of Maracaibo calling atten- 
tion to the considerable losses sustained by banking 
and business firms through the defective service re- 
ferred to. 

Yet nowithstanding the protest, by authorised repre- 
sentatives of the commercial community and of the 
public, the Government did not take any action against 
the Company. 

And notwithstanding even the flagrant violation by 
the Company of its contract with the National Government, 
no action whatever was taken, because the authority of 
our legal tribunals was lacking and until obliged thereto 
by their requisition the Federal Power did not give eff ect 
to the rescission of the contract. 

The case was tried with every legal formality. 

Exceptions of incompetence, counter-claims, appeals, 
in a word every means which the laws of the Republic 
place at the disposal of litigants were employed by t he 
Company with absolute freedom. 



XXX 



But the day of final judgement carne at last and the 
highest of our Courts, the Corte Federal y de Casación, 
in the terms prescribed by law cancelled the contract which 
existed between the National Government and the French 
Cable Company. 

The Executive Power which is in duty bound to see 
that the judgements of the High Court of the Republic 
are complied with, issued the decree of the 4th inst which 
enacts. 

Art. 1. The decree of the 16th of Febuary 1889 
fixing the tarif f or cable communication between Vene- 
zuela and the exterior, and viceversa, is cancelled. 

Art. 2. The Cable offices on the coast as well as that 
in this city of the Compagnie Fran^aise des Cables Télé- 
graphiques in the Republic are closed with the exception 
of that of La Guayra through which alone, to the exclusión 
of all others, the Government allows cable communication 
with the exterior. 

Art. 3. The non-official telegrams which the said 
company hands to the National telegraph offices to be 
transmitted by the National lines, as well as those received 
by the said offices f or transmission abroad by the subma- 
rine cable, will be subject to a fixed interior rate of one 
bolivar a word, fraction of a word, or group of letters or 
figures not exceeding ten characters. 

Art. 4. The Department of Foment will issue regu- 
lations for the collection of the charges referred to in 
the preceeding article." 

Article 2 of the above Decree orders the closing of 
the coastal cable offices and of that in this city, but it in no 
wise affects the ownership of these offices and their con- 
tents which remains vested in the French Cable Company. 
Communication will be carried on only by the Na- 
tional lines, firstly for reasons of public order of which 
every properly constituted Government is scle judge, and 
secondly because as no contract any longer exists impos- 
ing a sort of monopoly on this country, the Government is 
not obliged to act in a manner subservient to the interests 
of a prívate enterprize, however worthy of respect; espe- 



XXXI 



cially as it possesses a well organized telegraph service 
wherewith to ensure communication. 

The same section enacts that Communications with 
the exterior shall continué as in the past through La Guay- 
ra; this act of generosity is intended by the Government 
as a mark of deference towards the French Nation whose 
ñame the Cable Company uses, and is an act of conside- 
raron towards commercial interests and of international 
courtesy towards the Legations of friendly nations. 

In order that public opinión here as well as abroad 
may see how correct the methods of our Government are, 
we insert below the notes addressed by the Department 
of Fomento to the management of the Cable Company, 
every line is inspired by that spirit of courtesy natural 
to Governments which like that of Venezuela always bear 
in mind the respect they owe to themselves and to the 
people whose destinies they control. 

The Executive is aware that a delégate of the Ca- 
ble Company is about to leave Paris for Caracas in order 
to settle the Cable question in a cordial and friendly man- 
ner with the Ven'ezuelan Government; and the Federal 
Power in taking the necessary measures to give effect to 
the sentence of the Federal Court has in nowise violated 
the respect which it has always professed towards foreign 
interests which, subject to the National laws, seek to ex- 
tend themselves in the country. 

Thus our Government has always entertained most 
cordial and affectionate relations with the present very 
worthy representative of the French Republic in our 
midst. 

Both the Venezuelan Government and the interests 
of the French Cable Company have had to contend against 
a great difficulty: the bad faith and suspicious methods of 
Mr. Brun, the present manager and superintendant of the 
Caracas office. This gentleman, who is looked upon with but 
scant f avour by the Government and society of Venezuela, 
seems to have decided as a settled policy to créate 
difficulties for the interests he is suppossed to represent 
and which he has never defended in a f rank and straight- 
forward manner, or in that spirit of friendship which 



XXXII 

ought to be the rule in every controversy especially 
when, as is the case with Venezuela in this matter, one 
party has both law and justice on its side. 

In order to add weight to the foregoing itis well 
to recall that, as everyone knows, the French [Cable 
Company was a powerful ally of the Revolution f omented 
by General Matos. 

And it is good also to mention that this is not an idle 
accusation made in the columns of local or foreign news- 
papers. It is something more!serious, and this "J'accuse" 
has been publicly and loudly pronounced by French writ- 
ers and employees of the Company. 

As if all the harm he has done to the Company 
was not enough, Mr. Brun yesterday addressed the follow- 
ing letter to the Minister of Fomento. 

In this thoughtless, irrespectful and uncouth epistle 
all the marks of respect and def erence due to the Fed- 
eral Power, and which the Government has a right to in- 
sist upon towards itself and towards the high institutions 
of the State, are violated and ignored. 

It is impossible to accept such a protest against 
an Executive decree which does no more than enact 
the execution of a judgement rendered by the highest 
Court in the Republic. 

Mr. Brun's protest is a protest against the very 
Federal Court that delivered the judgement which must 
not be discussed, f or in A r enezuela as in every civilized 
country there is no appeal from a final decisión. 

Even Parliaments, which possess sovereign power 
over the legislation of all countries, do not presume to 
discuss the final decisions of Justice. 

How then can we accept the violence and foul utter- 
ances of a foreigner who casts aspersions on the jus- 
tice of our Courts, and on the Government which enforces 
the execution of their decisions. 

And as Mr Brun, by his disrespectful excesses, has 
forfeited the right to that immunity which the Consti- 
tution affords to all law-abiding and laborious foreigners 



XXXIII 



the Government in the exercise of its inalienable preroga- 
tive has ordered, by the decree which follows this 
article, the expulsión of Mr. Brun. 

We print below the documents to which we have 
referred, as well as the decree of the Federal Executive. 



Ministry of Fomento.— Department of Posts & Tele- 
graphs.— No. 1,079, 

Caracas, 16th August 1905. 

To the Manager of the French Cable Company. 

City. 

1 beg to acknowledge the receipt of your communica- 
tion dated the lOth inst, N° 75, covering the statistics of 
the month of Jury to which you ref er. 

I take this opportunity of informing you that by 
judgement in executory f orm rendered on the 4th inst 
by the Corte Federal y de Casación the contract which 
existed with the Venezuelan Government was cancel led 
and that the obligations of the contracting parties no 
longer exist. 

God and Federation. 

Diego Bta. Ferrer. 

Note: Communicated to the General Manager of the Nation- 
al Telegraphs as N? 1,036 of the 22nd of August. 



National Telegraph.— Head Office.— N? 380. 

Caracas, 26th August 1905. 

Citizen Minister of Fomento. 

According to the instructions contained in your 
communication of the 22nd inst. this office immediately 
notified the manager of the French Cable Co by tele- 
3 



XXXIV 

phone that all official telegrams would be paid for 
without the reduction specified in the cancelled contract, 
and that all telegrams transmitted by our land lines 
would be charged for according to the National tarif in 
forcé. To this notification the above named employee has 
replied in writing as follows: 

" Referring to your telephonic communication of this 
morning I notify you, after consultation with Mr. Brun, 
that we will make no change in the existing tarif or in 
its method of application. As far as the National Tele- 
graph is concerned kindly advise me of the changes you 
intend making etc., etc. L. Jaccoux." 

I have the honour to inform you of the foregoing 
in order that you may be pleased to give me your further 
instructions. 

God & Federation. 

E. Vicente Valarino. 



Ministry of Fomento. — Department of Posts and Tele- 
graphs. — N° 1 116. 

Caracas, 28th August 1905. 

Citizen Manager of Posts and Telegraphs. 

Herebelow are the instructions requested in your min- 
ute N? 380 of the 26th inst. referring to a note sent to 
your department by Mr. Jaccoux. 

The obligations contracted by the Company being 
dissolved by virtue of the judgement delivered by the 
Corte Federal y de Casación, the Company must comply 
with the telegraph regulations and other laws of the 
Republic. As far as concerns their existing tarif, the Gov- 
ernment accepts the rebate which the said Company has. 
graciously consented to extend to official cables. 

Gocl and Federation. 

Diego Bta. Ferrer. 



XXXV 

National Telegraph.— Head Office.— N'.' 391. 

Caracas, 29th of August 1905. 
Citizen Minister of Fomento. 

I f orward to you a note which I have received f rom 
the Manager of the French Cable Company in this city. 

The delay ref erred to appears to me to be reasonable 
and in acordance with the section I transcribe herewith. * 

I take the liberty of asking your opinión in order to 
reply to the manager of the Cable. 

God and Federation. 

E. Vicente Valarino. 



National Telegraph. — General Management. — N'.' 393. 

Caracas, 30th of August 1905. 
Citizen Minister of Fomento. 

Following on your minute N? 1 116 of the 28th inst 
which I communicated to the manager of the French Cable, 
Mr. Jaccoux has inf ormed me verbally that it is necessary 
that the ( ¡¡ overnment should adopt an unif orm tarif , which 
would be the same by day as by night and f or all telegrams 
whether in f oreign languages ou cypher, passing over the 
National lines to or f rom the exterior. The difference of 
time between Venezuela and Europe would give rise to 
difficulties in the enforcement in Europe of the present 
Venezuelan tarif. 

As I am of opinión that he is right, I take the liberty 
of submitting his views f or your appreciation. 

E. Vicente Valarino. 



[*) Referring to the 15 days notice of tarif changes, necessitatecl 
by the International Telegraph Convention. 



XXXVI 

Ministry of Fomento. — Department of Posts and Tele- 
graphs.— N? 1 138: 

Caracas, 30th of August 1905. 

To the Manager cf the French Cable Company. 

Whereas the contract which the French Cable Com- 
pany entered into with the Government of Venezuela 
is cancelled by the judgement delivered on the 4th of 
August by the Corte Federal y de Casación, the citizen 
President of the Republic has commanded me to inf orm 
you that: 

Pending new arrangements the Government of the 
Republic authorises communication by the said cable with 
Europe and the United States, but solely through the 
office at present existing in the port of La Guayra, as 
the Government reserves to itself the interior traffic over 
its own lines; the Fiscal at present stationed at La Guayra 
will remain at his post or failing him any other that the 
Government may appoint. In consequence the French 
Cable Co. may continué to charge f or messages as f ormerly, 
but with the discount corresponding to the office from 
which themessage is transmitted. For the cost of transmis- 
sion over the land lines the manager of the Cable Co. can 
proceed to an arrangement with the citizen Director of 
the National Telegraphs, General E. Valarino. 

God and Federation. 

Diego Bta. Ferrer. 

Note. — (Cpmmunicated to the Director of the National 
Telegraphs in reply to his minutes Nos 391 and 393 of the 2gth 
and 3oth inst. ) 



Compagnie Fran<;aise des Cables Télégraphiques. — N° 78. 

Caracas lst of September 1H05. 

Citizen Minister of Fomento. 

Present. 
Citizen Minister: 
I have the honour to acknowledge the receípt of your 
note N° 1.138 of yesterday's date by which you were good 
enough to inf orm me that: 



XXXVII 

" Pending new arrangernents the Government of the 
Republic authorises communication by the saíd cable with 
Europe and the United States, but solely through the 
office at present existing in the port of La Guayra, as ' 
the G overnment reserves to itself the interior traffic over 
its own lines; the Fiscal at present stationed at La Guayra 
will remain at his post or failing him any other that the 
Government may appoint. In consequence the French 
Cable Co. may continué to charge f or messages as f ormerly 
but with the discount corresponding to the office from 
which the message is transmitted. For the cost of transmis- 
sion over the land lines the manager of the Cable Co. can 
proceed to an arrangement with the citizen manager of 
the National Telegraphs, General E. Valarino ". 

In order to avoid all misunderstanding I beg you, Citi- 
zen Minister, to inform me whether I am to interpret the 
meaning of your communication as prohibiting the Use 
by the Company of its coastal cables, including the branch 
Coro-Curaco and the land line from Caracas to La Guayra. 

Awaiting an early reply, I remain, Citizen Minister, 
etc., etc., 

The Superintendant, 

Brun. 



Ministry of Fomento. — Department of Posts and Tele- 
graphs. — N° 1.140. 

Caracas, 2nd of September 1905. 

To the Manager of the French Cable C° 

In accordance with the wish expressed in your note 
of the lst of September I desire to make thoroughly clear 
my note of the 31st of August as follows: 

The solé concession which the Government of the Re- 
public at present makes to the Compagnie Fran<;aise des 
Cables Télégraphiques is to allow the existing office at 
La Guayra to communicate with Europe and America; 
the Government reserves to itself the coastal and in- 
land communication, and for this reason I told you in my 
f ormer note that you might proceed to an arrangement 



XXXVIII 

with the citizen Director of the National Telegraphs, 
General E. Vicente Valarino. 

God and Federation, 

Diego Bta. Ferrer. 

Note. — Copy forwarded to the Director of the National Tele- 
graphs for his guidance and instruction, under N? 1.141. 



Compagnie Fran^aise des Cables Télégraphiques. — N f -' 83. 
Caracas, 2nd of September 1905. 

Citizen Minister of Fomento. 

Present. 
Citizen Minister: 

I have just received your note N'.' 1 140 of to-day 
amplifying your communication of the 31st of August as 
follows: 

"The solé concession which the Government of the Re- 
public at present makes to the Compagnie Franraise des 
CAbles Télégraphiques is to allow the existing office at 
La Guayra to communicate with Europe and America; 
the Government reserves to itself the coastal and inland 
communication, and for this reason I told you in my 
f ormer note that you might proceed to an arrangement 
with the citizen Director of the National Telegraphs 
General E. Vicente Valarino." 

One point appears to me insufficiently clear; it is 
the following: "the Government reserves to itself the 
coastal. . . .communication." 

I beg you, citizen Minister, to inf orm me if it is meant 
that the Government reserves to itself the use of the 
Company's coastal cables. 

With every respect, Citizen Minister. I remain, etc., 
etc., 

By order and on behalf of the Superintendant. 

L. Jaccoux. 



XXXIX 

Ministry of Fomento. — Department of Posts ancl Tele- 
graphs.— N° 1 142. 

Caracas, 2nd of Septemger 1905. 

To tifie Manager of the French Cable Company. 

I acknowledge the receipt of your Communications 
of this date Nos. 82 [1] and 83. 

The meaning of the note which I addressed to you 
on the 31st of August last in connection with the coastal 
cable service, on which you have consulted this Ministry, is 
that the Government reserves to itself the solé right to 
carry on by means of its land lines the service which was 
formerly performed by the coastal cables; the latter are 
moreover closed, but this does not imply that the "Go- 
vernment reserves to itself the use of the Company's 
coastal cables." 

As you have already been informecl by Communi- 
cations from this Department, Nos 1138 and 1140, it is 
with the Director of the National Telegraphs that you 
must come to an understanding f or giving eff ect to the 
dispositions therein contained. 

God and Federation. 

Diego Bta. Ferrer. 



Ministry of Fomento. — Department of Posts and Tele- 
graphs. — N'-'l 152. 

Caracas, 5th of Setember 1905. 

To the Manager of the French Cable Company. 

The following Executive decree was rendered yes- 
terday : 



(i). N'? 82 has no bearing on this question and is there- 
fore not reprinted. 



XL 



General Cipriano Castro, Presiden t of the United 
States of Venezuela, and Restaurador of Venezuela: 

Whereas by judgement delivered on the 4th of August 
last past by the Corte Federal y de Casación the contract 
passed between the National Government and the Com- 
pagnie Franeaise des Cables Télégraphiques f or cable com- 
munication between certain points of the Venezuelan coast 
and the exterior was declared cancelled. 

DECREES 

Art. 1. The Decree of the 16th of February 1889- 
fixing the tarif for cable communication between Vene- 
zuela and the exterior, and vice versa, is cancelled. 

Art. 2. The cable offices on the coast as well as that 
in this city of the Compagnie Franeaise des Cables Télé- 
graphiques in the Republic are closed with the exception 
of that of La Guayrathrough which alone, to the exclusión 
of all others, the Government allows cable communicatisn 
with the exterior. 

Art. 3. The non-official telegrams which the said 
Company hands to the National telegraph offices to be 
transmitted by the National lines, as well asthose received 
by the said offices for transmission abroad by the subma- 
rine cable, will be subject to a fixed interior rate of one 
bolívar a word, fraction of a word, or group of letters or 
figures not exceeding ten characters. 

Art. 4. The Department of Fomento will issue regu- 
lations for the collection of the charges referred to in the 
preceeding article. 

Given under my hand, signed, and sealed with the sea^ 
of the Federal Executive in the Federal Palace, counter- 
signed by the Minister of Fomento, at Caracas, the 4th 
of September 1905, in the 95th year of Lndependance, and 
47th year of Federation. 

CIPRIANO CASTRO. 

The Minister of Fomento, 

Diego Bta. Ferrer. 



XLI 



I f orward a copy of this decree f or your inf ormation 
and guidance. 

God and Federation. 

Diego Bta. Ferrer. 



Compagnie Fran<;aise des Cables Télégraphiques. — N'- 1 88. 

Caracas, 6th of September 1905. 
Citizen Minister of Fomento. 

I have the honour to inform you that having taken 
cognizance of the two Communications which your 
Department adressed to me on the 2nd and 5th inst, 
as well as of the Executive Decree published in the 
Offícial Gazette N° 9556 of the day before yesterday, 
and acting on instructions received to this effect from 
the head office of the Compagnie Franc;aise des Cables 
Télégraphiques in Paris, I beg you to take notice of my 
formal protest which I am obliged to present against 
the said decree, and to lay the said protest before the 
Executive Government. 

I also take the liberty of calling your attention to 
the fact that the decree in question is in formal oppo- 
sition to the laws in forcé in Venezuela which guarantee 
the full freedom of industry alike to natives and 
f oreigners; f or this reason I still hope that the Nation- 
al Executive will not hesitate to dictate a new and more 
equitable decisión than that which has been signified to me 
and the carrying out of which would cause grave pre- 
judice to the Company which I represent. 

The Superintendant 

Brun. 



XLII 



GENERAL CIPRIANO CASTRO 

PRESIDENT OF THE UNITED STATES OF VENEZUELA AND 
RESTAURADOR OF VENEZUELA 

Whereas, Mr. Desiré Brun, Manager of the Com- 
pagnie Franc;aise des Cables Télégraphiques has, in a 
note addressed to the National ( í overnment, protested 
against the Executive Decree dated the 4th inst where- 
by the coastal cable stations and that of this town 
of the Compagnie Francaise des Cables Télégraphiques 
were closed, decree issued in execution of the judge- 
ment of the Corte Federal y de Casación by which 
the contract signed between the National Government 
and the said Company was cancellecl ; and as this 
act of Mr. Manager, Desiré Brun implies a total disre- 
gard for the laws of the Republic and for the High 
National Powers 

decrees : 

Art. 1. The foreigner Desiré Brun is expelled from 
the territory of the Republic. 

Art. 2. The Presiden ts of the States, the Gover- 
nor of the Federal District, the Governors of the Fe- 
deralT r ritories, and the Collectors of Customs will see 
to it that the above named foreigner does not return 
to Venezuelan Territory. 

Art. 3, The Minister of the Interior is charged 
with the execution of this decree and vrith its communi- 
cation to those concerned. 

Given under my hancl, signed, and sealed with the 
seal of the Federal Executive, and countersigned by the 
Minister of the Interior, in the Federal Palace in Ca- 
racas, on the sixth day of September one thousand nine 
hundred and five, in the 95th year of Independance, 
and the 47th year of Federation. 

CIPRIANO CASTRO. 
The Minister of the Interior 

Lucio Baldó. 

l (El Constitucional of the 7th September 1905.) 
(Translation) 



PROTEST 
OF THECHAMBERSOF GOMMERGE OF CARACAS AND MARACAiBO 



AN IMPORTANT DOCUMENT. 

We think it opportune, in order to show that the 
legal actions of the Government are ever inspired by 
a sincere regard for the interests of the public, to repro- 
duce the protests presented by the Chambers of Com- 
merce of Caracas and Maracaibo signed by all of the best 
and most respectable banking and business firms in the 
country. 

These spontaneous protests were elicíted by the grave 
prejudice caused to commercial interests by the irre- 
gularities of the Cable service. 

They constitute a full and public endorsement of 
the legal action entered in due course by the Govern- 
ment of the Republic against the Cable Company. 

The eloquence of the facts, as disclosed by the light 
thrown on to the case, and the extraordinary preten- 
sión of the French Cable Company to treat the sending of 
secret messages over the Cable as an industry beyond 
the supervisión of the National Government, lead us to 
ask what Mr. Brun would think of a foreign Com- 
pany in France which would insist on maintaining in- 
terior communication over its telegraph lines in open 



XLIV 



violation of the French laws, and contrary to the security 
of the Government? 

The protests are as folio ws: 

Citizen Minister of Fomento. 

We, the undersigned merchants, domicilied in this 
city, respectf ully approach the Hon. Minister in order to 
bring the following facts to his knowledge. 

The extremely irregular manner in whichtheservice of 
the French Cable Company has been performed for 
a considerable time, causes great damage to our 
business and this damage not only prejudicially affects 
our own interests but also the general welfare of the 
country, as most of the time we miss opportunities of 
important export transactions through not knowing at the 
right moment the prices of our principie staples on the 
markets of Europe and of the United States; this happen- 
ed quite recently, Citizen Minister, when the consider- 
able delay in our cable Communications prevented us 
f rom taking advantage of a rise in the price of coff ee. 

We believe, as a matter of fact, that the princi- 
pie cause of these delays in our cable communication 
is that the Company uses a land line in St. Domingo, 
with the result that communication is continually inter- 
rupted by the ever recurring political disturbances which 
occur in that Republic. 

We have seen that in order to avoid the continuance 
of the irregularities to which we have referred the Na- 
tional Executive has had recourse to the Courts of the 
country, and has entered an action against the Company in 
order to get its contract cancelled; this measure, which 
will put an end to the grave disadvantages under which 
the existing telegraph service places the public, and 
specially the business community, has our full support. 

We venture to believe that the National Executive 
will spare no eífort to remedy the evil, and that it will 
take every measure the exigency necessitates. 

To this just end we petition in Caracas this thirteenth 
day of December one thousand nine hundred and three. 

Blohm and C°, H. L. Boulton & C ( -, Invernizio & Sou- 
chon, Brasch & Romer, Perrenod & Beiner, G. Valentiner 



XLV 



& C?, Santana Bros & C° Travieso Bros., Jacobson Tra- 
vieso & C?, Boggio, Yanes & C'- 1 , O. Becker & C?, Paúl 
& C?, Becker Brun & C°, Stolk Bros., Santana & C M , late 
Eraso Bros., Schlotz & Marturet, G. Vollmer, E. Franklin 
& O- Edward and Anthony Santana A., Y olean Bros., 
Santiago Sosa & C°., Kuippers, Perret & O, John Baptist 
Egaña, Manuel Salvador Sierra, D. Ritz a Porta, Ramón 
Báez & C°, J. Roversi, Niese & C°, Hraun & C°, Rivas 
Fenshon & C°, N. Braun & C°, Rohl & C°, G. Tirado & 
C?, for the Bank of Caracas: Luis A. Castillo, Lander & 
Wannoui, Juan Pablo Pérez, Reyna Rivas & Francia, J. 
J. Tandaeta, Antonio J. Hernández, Alejo T. Lozada & 
C ( ?, J. L. Gorrondona, Luis Guevara & C°, Julio Vera, León 
& O- Charles Rohl & C?, Carlos Zuloaga, Izaguirre Plan- 
ch.art & C°, Gutiérrez López & C?, Nicholas Gauotti, L. 
Benarroch, Mendoza & C9, Rodríguez España & C'.', G. 
Olivo & CV, R. Minios, Benatar & Bendelac, Felipe S. 
de Montemayor, Juan Manuel Díaz & C?, H. Thielen & 
CV, Michel de Lemos & C°, Chaumer & C?, David T Par- 
do, J. Boccardo & C°, for the Bank of Venezuela: Adolfo 
Herrera, Secretary. 



Chamber of Commerce of Maracaibo. 

Maracaibo, the 30th of March 1004. 

■Citizen Minister of Fomento, the National Executive. 

Caracas. 

The Chamber of Commerce, representing the commer- 
cial interests of this locality, some time ago asked the hon- 
ourable Chamber of Commerce of Caracas to examine 
what me asures could be taken, seperately or together, to 
put an end to the irregularities which continually oceur in 
the Frenen Cable Service. It would be easy to produce 
irrefutable proof of the damage caused to our business by 
these irregularities; especially as this commercial centre is 
dependant for many of its transactions, and especially for 
coff ee sales, on rapid communication with Europe and the 
United States. But as the Chamber of Commerce of Caracas 



XLVI 



informedus on the 15th Januarylast of the result of the 
initiative which it took of addressing the Federal Govern- 
ment, when the whole business community of the Capital 
presented its protest in connection with the same matter, 
and as it has informed us that you have decided to ask for 
the annulment of the contract of the Frenen Cable Com- 
pany for failure to execute certain clauses of its contract, 
we thirik it opportune likewise to address the Federal Ex- 
ecutive and to pro test against the irregularities ref erred to 
which still continué. We wish to assure you that the 
measure taken by the Government is a good one in the in- 
terests of Commerce generally, and that we support and 
approve of it because of the salutary effeets which will 
undoubtedly f ollow its application. 

I take the liberty of communicating the foregoing to 
you in the ñame of the institution which I represent. 

The Vice-President, 

Juan Dall Orso. 
(El Constitucional of the 8th September 1905.) 
(Translation) 



Provisional Agreement with fíie French Cable Gompany. 



We are happy to be able to inform our readers that 
the dispute pending between the National Government 
and the French Cable Company has been provisionally 
settled pending the arrival in Caracas of a delégate of the 
Company who will leave París at an early date. 

The provisional nature of this settlement will be more 
or less' seen f rom the wording of the cablegrams received 
and sent by General E. Vicente Yalarino, the Director of 
the National Telegraphs and Telephones. 

General Valarino's reply was sent, as its context 
shows, with the approval of the Constitutional President 
of the ílepublic. 

The f ollowing are the salient passages of the cables 
referred to 

Caracas, 30th of September 190-"). 
General Castro. 

Miraflores. 

I have just received the f ollowing cable: 

París, oOth. — General VaJarino. — Caracas. — I have the 

pleasure to communicate that Mr. Jerramec, the President 

of the Cable Company, authorises me to inform you that 

he has to day telegraphed to Jaccoux giving him fresh 

.powers to inform the Goverment in writing that he 

agrees to the closing of all the cable offices with the ex- 

ception of that of La Guayra where a Fiscal will be sta- 

tioned; onebolivar a word will be charged for all interna- 

tional Communications arriving at or leaving La Guayra; 



XLVIII 



an arrangement will be made for the Porlamar service; 
and a reduction of fifty per cent made on the ( iovernment 
messages. 

This is a provisional arrangement which I have obtain- 
ed pending my arrival with Mr. Bousquet. 

I shall sail with Mr. Bosquet and other delegates on 
the 14th of October at the latest. 

Respectful salutations to President Castro. — 
Madueno. 

VÁLARINO. 



Caracas, oOth of September 1905. 

Mr. Madueño. 

París. 

Received. — President Castro commands me to inform 
you that he accepts the provisional agreement. Hope to 
see you soon, 

Valarino. 

(El Constitucional N? 1.436 of the 2nd of October 1905). 



(Translation) 



THE PARISIAN PRESS 



AN ARTICLE FROM -LE TEMPS" (*) 



"From information received by cable we have seen 
the following despatch: — 

Paris, September 22nd. 

"Le Temps" this afternoon publishes an editorial 
which represents the official opinión in regard to Venezue- 
la; in this article it is said that M. Taigny has been order- 
ed to insist on Venezuela withdrawing the offensive 
refusal to treat diplomatically with him. In case Presi- 
dent Castro withdraws the offence and gives satisfac- 
tion then the negotiations will continué. If Venezue- 
la does not accept, it might be indiscreet to sever 
immediately diplomatic relations by withdrawing M. 
Taigny, because this would leave French interests with- 
out protection. The best course to follow would be 
that France and the United States should make a naval 
demonstration similar to thatin which Great Britain, Ger- 
many, and Italy took part". 

From the above publication, a commentary on the 
question pending at this moment between Venezuela and 
France, arising out of the occurrences relating to the 



* This most excellent English versión of the editorial of El 
Constitucional was published, on the 25th of October 1905, in the 
Ncic } "ork Herald; by the courtesy of whose Caracas corres- 
pondent it is here reprinted. 

4 



French Cable, we see that this French newspaper either 
is very badly informed as to the matter or does not 
treat it seriously. If the above publication is true the 
only interpretation which could be given would greatly 
discredit the G-overnment whose opinions are said to be 
expressed through this newspaper. 

In no other way can be explained the paragraph 
which says that the best way would be that France 
and the United States should make a naval demonstration. 
Thus, according to the opinión of this paper, it must be 
deduced either that France is not right in the debated 
question as to the cable company, or that to prove the 
reason of its unreasonableness it has to invite the Unit- 
ed States to take part in the debate. 

Another question occurs to us which we put to "Le 
Temps" of Paris. Granted that this naval demonstration 
which it believes possible, were reasonable, why does 
it deduce that the motive of the controversy being with 
France the United States should join in? 

The question of the French Cable-and it is to be 
lamented that the Parisian newspaper does not know 
this-has been discussecl before the tribunals of the Re- 
public, with the complete liberty, guarantee and privi- 
leges which the law provides always in all judicial liti- 
gation. 

Our highest tribunal has rendered its judgement. 
All the world knows what it was, and the matter has 
passed into a question already judged; unless "Le Temps" 
of Paris, wishes France and the United States to come 
and snatch away from Venezuela by forcé that which 
the law denied to the French Cable Company, which 
is the same as to pretencl to snatch away from the 
Republic its sovereignty and inclependence. 

If the apparent motive on which the French news- 
paper wishes to rest f or pretending to imite the action 
of France with the United States is the Bermudez As- 
phalt question, which has also already passed into the 
category of a judged matter, we must repeat that the 
newspaper is again very badly informed, as it should 
not forget that the New York and Bermudez company, 
the same as the cable company, have been condemned 






LI 



f or non -fulfilment of their contracts ; and that they 
took part in the war which almost destroyed Venezuela, 
which cost so many tears, sacrifices and so much blood 
to the nation, all of these details being known to the 
public through the judgments of our highest tribunal 
and opportunely published for the information of every- 
body- 

This newspaper is not one of those which loves 
the sentiments which correspond to the justice and to 
the honesty which ought to guide at all times the in- 
spirations of the press, and we see with sorrow that 
journalism, being destined to regúlate with its preach- 
ings the forward march of nations and of cities, to 
orient public opinión towards the right and under the 
shadow of reason, justice and law, has constituted itself 
into an alarmist disseminating bad faith, counselling 
nations for horror, carnage and disaster, just as if this 
was the only recourse which civilization presents, and 
disregarding the dignity of nations and of man. 

How then does "Le Temps" deduce that the Pre- 
sident of A r enezuela should withdraw his counter pro- 
test, and that this would be a satisfaction which the 
Venezuelan government o wes to France ? 

Would it not give more weight to the director of 
"Le Temps" if, before treating of matters such as that 
which is the motive of this editorial, an answer to his 
statements, he would study the facts and true character 
of the law suit so that he could render an opinión of 
who has been and who is really the offended party, and 
where the true damage has been done in the matters 
between Venezuela and the French Cable Company and 
between Venezuela and the Asphalt Company ? 

To appeal to armed solution, as is advised, is to 
be ridiculed as we have airea dy said, because nations 
are not really strong except when they are in the right, 
which is when they have reason, and this reason is 
power at the same time." 

{El Co7istitucional of the i2th of October 1905 ). 



íí 



THE ARTICLE OF LE TEMPS" 

THE OPINIÓN OF A FOREIGN JOURNALIST 



It gives us great pleasure to publish in this paper the 
following letter which we have just received. It bears 
the signature of our distinguished conf rere and f riend, Mr. 
Henry N. Hall, the editor and proprietor of The Pioneer a 
paper printed in the neighbouring island of Trinidad. 

We have translated the letter into Spanish because 
it lays stress upon an important factor which ought not to 
be lost sight of : the ignorance which prevails abroad con- 
cerning our affairs, and gives rise to misconception and 
misunderstanding. 



Caracas, 12th of October 1905. 

To Gumersindo Rivas, Esq. Editor of'El Constitucional." 

My dear confrére and friend. 

In the excellent article that you published yesterday 
on the light in which Le Temps views the Cable question 
you rightly point out that the paper referred to is either 
very badly inf ormecl on this matter, or treats of it with but 
scant seriousness. I have not seen the article in question, 
and I have but little confidence in the telegraphic synopsis 
made in New York by the West India & Panamá Tele- 
graph Company which has always shown itself very 
hostile to Venezuela. But, admitting that the sense of 
the article is faithfully given in this despatch, you may be 
quite certain of the good faith of Le Temps. There is 
not a more trustworthy paper in France, and its article is 



Lili 



but a proof that the truth about Venezuela is not known 
abroad. Not only is the'general public absolutely ignorant 
of the political and economic conditions of this country, 
but even in those circles which are usually best informed, 
absolutely false impressions exist, and personally I must 
confess that on my arrival here I was extremely surprised 
to see the country as it is. Ref erring to the Cable question, 
the newspapers as alsothe great majority of public men in 
France only know what the Company itself has been pleased 
to tell them. Thus it is that the leading representatives of 
the French press have been able in perfect goocl faith to 
raise the cry of denial of justice, and to cali for diplomatic 
intervention. If the truth were known in Paris no res- 
pectable paper would daré to ask France to invite the 
co-operation of the United States to wrest from Venezue- 
la by forcé that which the law denies to the f ormer con- 
cessionairies. It must not be lost sight of that the laws 
of Venezuela are but very vaguely known abroad, and 
that total ignorance exists as to the real worth of the men 
entrusted with their administraron. This to some extent 
explains how it is that unscrupulous and interested part- 
ies have been able to créate a belief in a denial of justice, 
to awaken jingoistic susceptibilities and_,to almost succeed 
in transforming a purely prívate and commercial affair 
into a political and international question. 

Believe me, etc., etc., 

Henry X. Hall. 



(Translation) 



Mr. MADUENQ'S CABLE 



"W.A.S IT IF^KIED OÍR, ^.XJTHElSrTIO 9» 



By rumours which have reached us we have learnt 
that Mr.Taignjr, the French Chargé d'Affaires in Vene- 
zuela, is circulating the report that it is not true that the 
head office of the Cable Company in París authorised Mr. 
Madueno to propose to the ( S overnment of the Republic, 
through Mr. Valarino, manager of the National Telegraphs 
the arrangement with which the public is already acquaint- 
ed — as it was published in our issue of the 2nd inst, — and 
which was accepted by the ( í overnment whose reply was 
f orwarded to Mr. Madueno in Paris by General Valarino the 
same day the cable was received,— the 30th of September. 

To prove the authenticity and truth of Mr. Madue- 
no's despatch, sent on behalf of Mr. Jeramec, the Presi- 
dent of the French Cable Company, it will be suf- 
ficient to mention that twelve days have elapsed since 
the publication of the said despatch, that its publication 
was known the same day to the headquarters of the Cable 
Company in Paris, and that up to now it has not been 
contradicted or in any way repudiated by the Chairman of 
the Company. 

Although the foregoing would of itself amply suffice 
to discredit the report to which we refer above, we have 
something more to add. 

Mr. Madueno's cable, of the 30th f is the formal con- 
firmation of a previous despatch, dated the 15th of 
September, referring to the same matter, on the same 



LV 



lines as the proposals made. This despatch was received by 
Mr. Valarino under cover of an official letter from Mr. 
Jaccoux, at present in charge of the Caracas office, acting 
under instructions from the head office in Paris. 

The truth thus ;having been re-established, it is 
apparent that the (¡overnment of the Restauration (as is 
invariably the case) has acted truthfully and straightfor- 
wardly. 

(j67 Constitucional of the i4th October. 1905). 

(Translation) 



Mr. SAUVAGE 
OFFERS TO MAKE EXPOSURES 



Caracas, the 12th of October 1905. 
To Gumersindo Rivas Esq., Editor of" El Constitucional." 

Caracas. 
Dear Sir, 

I take the liberty of once more asking you to afford 
me the hospitality of your columns f or the publication of 
a series of two or three articles on the Cable question. 

The letter written by Mr. Henry N. Hall which you 
published this morning places, to my mind, the question 
on its real ground. 

I purpose throwing some light upon this aífair by 
exposing the methods of some of the higher ofticials. The 
mere perusal of my articles, which are supported by irre- 
futable documents, will suílice to relieve all men of good 
faith from the species of doubt with which many may 
be at present opressed, and will make clear the fact that 
the Covernment of Caracas, as well as the French Govern- 
ment, is the victim of unworthy intrigues. 

i shall be quite satisfied if my modest eftbrts can in 
any way contribute to the triumph of Truth and Justice. 

Thanking you in ad vanee, I beg, etc., etc. 

J. E. Sauvage. 



THE TRUTH TOLD BY AN EX-EMPLOYEE 
OF THE CABLE COMPANY 



Mr. SAUVAGE'S REVELATIONS 

I 

In a letter published yesterday in "El Constitucional" 
an English journalist places the French Cable question on 
its right ground. I look upon this expression of opinión by 
a stranger as being completely disinterested. 

And as a matter of fact, Mr. Henry N. Hall 
while not sparing the Directors of the French Com- 
pany has some hard things to say about a rival English 
enterprize, which was formerly accusecl of wishing to 
take the place of the Compagnie Franraise des Cables Té- 
légraphiques in Venezuela. 

And this makes it all the easier for me to speak 
the language of Truth and Justice to my Government, 
which has been deceived by the dark and treacherous 
schemes emanating from the Avenue de l'Opera. 

"To transform a purely commercial affair into a politi- 
cal and international question," such has always been the 
aim of the Directors of the French Cable Company, in 
order to safeguard their own interests which they them- 
selves have seriously compromised. Already, ever since 
the months of March and April last, the high offbials 
of the Company had attempted to mislead and deceive the 
Parisian Press by means of interviews cunningly propaga- 
ted and by the publication of false and alarming news. 
Bef ore the Caracas Courts had rendered their final deci- 



LVIIII 

sion the men we refer to had circulated the report in the- 
París papers that General Castro had cut the cables 
and had seized the Company's property, and that even the 
lives of the employees were not secure. 

For a fortnight the French press was full of these 
sensational rumours. But the French Government did 
not fall into the trap, and determined to investígate the 
question with that calmness and dignity which are the 
attributes of all just and strong Governments. Thus it 
was that the intervention which the sharks of the Avenue 
de l'Opera endeavoured to bring about did not take place. 
The Directors of the Company had failed miserably, and 
the Press soon began to compose itself . 

A French paper, the patriotism, courage and dig- 
nity of which cannot be questioned, I refer to "La Libre 
Parole" publishecl severa! clear-sighted and strongly 
worded articles. 

In its issue of the 22nd of March it said: 

"Nothing is more characteristic than our attitude in 
this conflict. Venezuela is an independant Republic, but we 
have nevertheless taken the precaution of communicating 
our intentions to the American Government. The first 
effect of our intervention is the official recognition of 
the Munroe doctrine, and the acceptation of the hegemony 
of the United ¡States oyer the whole American conti- 
nent. This intervention has other surprises in store for 
us if it is true that the Company has done all it could 
to provoke the conflict". 

On the 23rd of the same month the same paper 
published the following: 

" Castro is said to have in his possession proofs of 
numerous services rendered by this Company to the revo- 
lutionists. Is our Government aware of these acts 
for which it is alleged the Company is being prosecuted? 
It is necessary before there is any intervention, that 
a enquiry should be held. If these allegations were 
provecí it will be admitted that the Cable Company's case 
is not worth the bones of a single one of our brave little 
marines". 

On the 30th of the same month this paper again retur- 
ned to the subiect thus: 



LIX 



"Up to the 22nd of March the papers were full of sen- 
sational telegrams: but our article of the *23rd inst seems 
to have damped the warlike ardour of the Company. 
which since has held its peace. It is well to remember 
that this Company is mistress of the Cable lines and 
directs public opinión to suit its own ends". 

Finally on the 6th of April: 

"Once more, we are ready to support the energetic in- 
tervention of our Government; but it must present itself 
before the world with clean hands. If our influence in 
Venezuela has been compromised it is thanks to the dirty 
work of this Company. But we have just seen that it is 
the influence of this enterprize itself and notthe influence 
of our country which is at stake. The Government should 
therefore cease to identify itself with the Company. 
which it should no longer allow to compromise our 
National responsibility by a campaign of false and 
exaggerated news". 

Obliged by prudence to remain silent the Directors of 
the Company do not consider themselves beaten. They 
are endeavouring to get on the quiet that which they could 
not obtain through the médium of the Press. For the 
last six months they have been deceiving everybody: 
the French Government, the Yenezuelan Government, 
and their own shareholders. By means of false re- 
ports, skillfully disseminated, they have shown up 
the Government of Caracas as antagonistic to all for-- 
eign enterprizes established in the country. The de- 
crees and political acts of the Venezuelan Executive have 
been doctored by means of publications at ' first sight. 
without importance but forming little by little an indict- 
ment all the more formidable in that its approach was 
unforeseen. 

And now it is whispered that the Company has 
succeeded in obtaining the support of the French 
Government. 

Mistress of the cable Communications the Company 
is easily able to control public opinión, in other words 
it can give to events the aspect which it judges best suited 
toitsdarkand treacherous schemes. The telegraph is a 
most dangerous instrument in the hands of unscrupulous 



LX 



men; in whatever manner used it is a first class weapon 
for whoever has it in their power. A French statesman, 
Mr. Constans, during the Boulangisttroubles said, alluding 
to the supporters of the famous general, " they have the 
army but I have the telegraph ". 

As one who is a Frenchman before everything, and at 
least as good a patriot as the Directors of the Cable Com- 
pany, L wish most emphatically to declare that I would 
not hesitate to turn against the many friends I have here 
if I thought that the honour of the French flag was 
now at stake, or if I believed that the Government of 
Caracas nourished hostile feelings towards my country. 
But here I see nought but sympathy for France, nought 
but similitude of eclu catión and of thought. I can only 
discern a dispute of a purely commercial character pro- 
voked by the bad f aith of the Directors of an enterprize, 
which is even now looked upon with sympathy by this 
Latín people. 

And to one who knows the question thoroughly it is 
clear that the French Government equally with that of 
Venezuela is the victim of a few financial black legs. 

I go further, I believe that the French Cable Com- 
pany is deserving of interest. It is a French national indus- 
try, and if the Government of Caracas wished to harass it 
unfairly I would be the first to defend it with all my might. 
But in this case there can be no question of French in- 
terests imperilled by Venezuela; we are in presence of 
our National interests, of our National honour, compro- 
mised not by foreign coveteousness but by a few un- 
scrupulous directors who are ready to go to any length in 
order to save their own positions. 

It is necessary that Venezuelans as well as my own 
countrymen should know of the guilty manoeuvres which 
are now on the point of provoking a serious conflict. 

It is essential that everyone should see that the 
directors are even now playing a double game by making 
belief that they are anxious for a settlement when all 
the time they are pulling wires to get the French Govern- 
ment to prevent them from signing an agreement. 

This kind of double dealing seems always to have 
been the unenviable priviledge of this unf ortunate Com- 



LXI 



pany, it is tlie policy of a few directors who have ob- 
tained control of the undertaking since its foundation and 
are little by little driving it to its ruin and undoing its 
commercial reputation. 

I will prove, with the help of documente, that the ac- 
tions of the Company in Venezuela in 1902 were but the 
repetí tion of the methods employed by the same direc- 
tors wherever the Company is working. I shall refer to 
the Republic of Santo Domingo, to Cuba, to Porto Rico 
during the Spanish American war, to Martinique and to 
Guadeloupe during the time of their political troubles. 

I hope that my voice will be heard before irreparable 
damage is done. 

I firmly rely on my Government making a searching 
enquiry into the acts of the directors of the French Ca- 
ble Co. For my part I am willing to return to France 
immediately and lay before them all the documents com- 
promising certain high officials of the Avenue de 1' Opera, 
if I can at last get a hearing, and if I am not to have 
my mouth closed as in April last. 

II 

I have said that Venezuela was not the only 
country to suffer f rom the methods of the Cable Company, 
or rather of its Directors. Once for all I wish to 
impress upon the public that whenever I speak of the 
Compagnie Francaise des Cables Télégraphiques, I do not 
mean the undertaking itself, which is in every way 
deserving, but the group of Directors who have got 
control of it and have introduced into it commercial 
methods which are the contrary of honest. 

Before illustrating my meaning I will briefly explain 
the Company's method of working wheresoever it has 
obtained a footing. 

It introduces itself into a country, bringing with it 
an ampie supply of promises. and of more or less worked 
out schemes. It quickly obtains advantageous conces- 
sions, almost always monopolies. But, little by little. 
its defective service and its bad faith cause it to be 
distrused alike in government and business circles, and 
cali forth well merited critieisms. As the bad service 



LXII 



continúes the complaints give place to threats. Then 
when the Company feels the ground slipping beneath 
its f eet it turns towardsthe discontented element, which 
iseverywhere present, and finds itself naturally drag- 
ged into the ranks of the opposition. In French colo- 
nies it endeavours to obtain forgiveness of its past 
—and an increase of subsidy — f rom the newly nominated 
candidate whom it supports almost openly by means of 
the free service of its lines. In foreign countries the 
revolutionary chiefs make analogous promises in exchan- 
ge for the valuable strategic support of its sub- 
marine cables. This attitude has become a settled 
policy and may be thus resumed: to assist in changing 
established conditions so as to be able to fish in troub- 
led waters. 

Now let us retrace the Company's career in Martinique. 
It established itself in the French colony, under a contract 
granting an annual subsidy of 50.000 francs, passed on 
the 19th of March 1890 with the Colonial Minister 
and ratified by the Conseil General de Fort de France. 
Formerly the Colony had paid that subsidy to an En- 
glish enterprize, the West India & Panamá Telegraph 
Company. With the patriotic intention of supporting a 
national industry, the 50,000 francs. were withdrawn 
from the English to be given to the French Com- 
pany. Martinique, which had always been well satisfied 
with the former, had no cause to congratúlate herself 
on her public-spirit. 

As early as 1894 the Conseil General, sitting in Fort 
de France, complained of the detective service of the 
French Company. At a public meeting on the 7th of 
December of that year a member of the Council asked 
that the Company should organize itself seriously. An- 
other councilor blamed the Company for not providing 
an all-French service. Thus after four years tria! the 
Company had not succeeded in satisfying Martini- 
que. Its organisation was not complete and the service for 
which 50.000 francs were paid was only maintained by 
the assistance of the West India & Panamá Telegraph 
Company to which the Frene! i undertaking handed the 
messages at Guadeloupe* and Santiago de Cuba. 



LXIII 



In 1895 these strictures were reiterated in the Conseil 
General, wthout acrimony however and ti Le subsidy was 
voted. 

But in 1897 the conflict became more acute. About 
this time the Company refused to accept the paper 
money oí* the bank of Martinique at the ordinary colonial 
rate and insisted on payment f or telegrams in gold or Bank 
of France notes, f ailing which a premium of 8 or lOper cent 
was charged if the payment was made in paper money. At 
its meeting of the 17 th of December the Conseil General 
passed a resolution suspending the payment of the sub- 
sidy of 50,000 francs so long as the Company should re- 
fuse to accept the colonial money. But by means of its 
influence in France, the head office obtained payment of 
the 50,000 francs. 

In 1898 the same resolution was passed by the Conseil 
General with a like result: the Company got the money 
in Paris. The legislative elections took place in this 
year, and the Company sided against the political majori- 
ty which had granted it the subsidy in 1890. Their 
candidate was allowed the free use of the cable. He never 
left Paris, but thanks to the freedom of the line he enjoyed 
he was able day by day, hour by hour, to keep in touch 
with his friends in Martinique. He exchanged as many 
as a thousand words a day, and was elected ! 

This did not improve the service. Notwithstanding 
the election of a Deputy friendly to the Company, the 
local conflict, became more and more acute. In December 
1902 the Ministre des Colonies moved by the reiterated 
complaints ancl tenacity of the Conseil General decided 
to take measures against the Company and wrote the 
following letter a copy of which was sent to Martini- 
que, which liad then been without telegraphic communica- 
tion with the capital for six months ! 

" The first half-yearly payment of the annual subsidy 
has been made to you, but the second half-yearly pay- 
ment will be withheld if you do not make serious efíorts 
to re-establisli Communications." 

On the 3rd of September 1903 there was a disquieting 
discussion in the Conseil General, and some very hard 
truths were saicl about the Company. Its cables were 



XLIV 



again interrupted, and in order to carry on Communica- 
tions the Company liad established a service of sloops 
between Fort de France and-St. Lucía, where the West 
India & Panamá Telegraph Company have a station, At 
St. Lucía the telegrams were handed to the English 
enterprize which sent them to Europe over its own lines. 
Yet, to the general stupefaction of everyone, at this 
meeting of the 3rd of September one of the councillors 
announced that the Company had sent in an account 
against the Colony for the cost of the service between 
Fort de France and St. Lucía, amounting to about 15.000 
francs. A cry of indignation rose from every seat, and the 
Conseil General immediately and unanimously voted the 
following resolution : 

" Under Article 5 of the Contract of the 27th of 
February 1897 the Conseil decides that the subsidy of 
50.000 francs will not be paid to the Company for the 
present year, by reason of its inability to carry on the 
telegraphic service. The Conseil charges the Governor 
with the duty of acquainting the Ministre des Colonies 
witli this decisión.". 

The Conseil next passed a resolution, only two dissi- 
dent voices being raised, to the effect that in future the 
subsidy of 50.000 francs would be reduced to 25.000 francs 
(Vide : Le Journal Officiel de la Martinique.) 

In Guadeloupe the same difficulties aróse. There 
too the Company publicly proclaimed how little confidence 
it liad in the paper money issued by the official bank 
of the Colony, and openly flouted commercial inte- 
rests. Since 1899 the Colony of ( í uadeloupe had been 
proceeding against the Company in the law courts. Beaten 
at every stage the Company raised the cry that justice 
had been denied to it, and overwhelmed the Ministere 
des Colonies with its protestations. Here also the Company 
carried on an active political campaign in 1901. Duringthe 
election period its candidate enjoyed the free use of the 
cables, with the result that he was elected? And as he 
was an active, energetic and intelligent man the difficulties 
which existed between the Cable Company and ( i uadeloupe 
were all settled . . . . in favour of the latter. 

In 1896 it managed to get the better of the United 



LXV 



States, but it went so far that its victims were obliged to 
retort. Just about the time the Company had promised 
Venezuela, by contract of the 23rd of April 1895, to lay" 
a second line to New York it petitioned the Ame- 
rican government for permission to lay a cable between 
Cape Hayti and New York, This was refused on the 
ground that this connection by a foreign company could 
not be otherwise than detrimental to the American sub- 
marine cable industry. How did the Company evade the 
law? It employed men of straw of American nationality, 
registered in their ñame the ' 'United States & Hayti 
Telegraph and Cable Company" and quietly laid their 
line from New York to Hayti. But the subterfuge was 
discovered and the American Government entered an 
action against the Company. The news was announcecl 
as follows by a high official of the Company on the 3rd 
of October 1896: 

"An action has been entered against us, ancl we must 
appear on the 7th inst to answer for that we in con- 
junction with the ''United States and Hayti Telegraph 
and Cable Company" endeavoured by subterfuge to lay 
a Cable and thus secure a monopoly to the prejudice 
of the Government and citizens of the United States. The 
fifty-two page rigmarole I have received is a regular in- 
dictment very solidly constructed, and proves most clearly 
how well founded are the charges brought against us; 
if there were any laws to prevent such a thing 
we should not have a leg to stand on, luckily there are 
none and I trust that we shall pulí through all right. 
The action is entered by the Attorney General." 

In this matter the Company actually got off through 
an omission in the American laws. 

We are now about to disclose more serious matters: 
acts amounting to piracy perpetrated by the Company 
during the Spanish-American war. 

III 

In the year 1888 the "Compagnie Franraise des Cables 
Télégraphiques" then known as the "Societé Fran<;aise des 



LXVI 



Télégraphes Sous-maríns" petitioned the Spanish Govern- 
ment f or permission to carry a cable to Santiago de Cuba. 
Two Englisli companies were at that time working there. 
The "West India & Panamá Telegraph Company" esta- 
blished in Santiago in 1871; and the "Cuba Submarine 
Cable Company" established in 1875. Although these 
two undertakings did not possess the monoply of tele- 
grapliic communication in the Spanish colony, they liad 
received certain assurances, from Spain, on the strength 
of which they opposed the introducción of a rival com- 
pany; but their protest was in vain. The "Societé des 
Télégraphes Sous-marins" obtained a concession from the 
government of Madrid. Ten years later Spain liad reason 
to regret having shown such striking partiality for a 
French enterprize. lt was in the month of Juíy 1898. 
Spain was three-quarters beaten. The fleet of the Philip* 
pines no longer existed. Admiral Sampson had just sunk 
Cervera's ships at Cuba. The American fleet had invested 
San Juan de Puerto Rico, which was offering a gallant 
resistance. Two English cables connected the place with 
Europe and enabled the garrisson to keep in touch with 
Madrid, to convey news of the discouragement which 
their enemies were beginning to show, to ask for 
reinf orcements, and to acquaint the government of Madrid 
with its valour. 

The American commanders thought of cutting these 
two cables, but technical work of this description cannot 
be performed without a special shipprovided with the ne- 
cessary appliances. The English company which control led 
the two cables was asked to feign an interruption, but 
flatly refused. What happened then? lt is probable that 
the American General Staít" approached the French Cable 
Company. In what manner 1 neither know, ñor do l care. 
What 1 can vouch for, because I have at this moment the 
authentic documents before me as I write, is that the 
commander of the " Pouyer Quertier " who w T as then 
taking soundings olí' the Venezuelan coast received thrice 
repeated instructions to go immediately to St. Thomas 
(50 miles from Porto Rico) where orders awaited him. 
These three telegrams were handed to the commander at 
Guanta, Cumana and Campano. The "Pouyer Quertier" 



LXVII 

arrived at St. Thomas in the beginning of August. There 
the captain received a first telegram ordering him to go 
into Porto-Rican waters, and to place himself at the dis- 
posal of the American Admiral. On his asking for an 
explanation of these instructions, the head office gave a 
more explicit order "to place himself at the disposal of 
the American fleet to cut the cables of San Juan." The 
commander of the "Pouyer Quertier 1 ' replied, with much 
dignity, that he had the honour to belong to the French 
navy, and that the act he was asked to perf orm under a 
neutral flag, against a friendly and unf ortunate nation was 
a cowardly act of piracy, and he tendered his immediate 
resignation. YVell, will our readers believe that, even 
after this lesson. the Company had the face to insist and 
urge upon him the importance of the company's interests, 
appealing to his devotion and his sense of duty to the com- 
pany he served. The officer never even deigned to reply. 
He made some urgent repairs at St. Thomas, and steamed 
straight for Havre, with the intention of throwing his 
resignation at the heads of his Directors, On his arrival a 
telegram from Paris relieved him of his command. The 
head office had forestalled him, and very cleverly got ríd 
of its captain under some pretext or other of incompati- 
bility of characterü 

The officer in question is still alive and is at present 
in command of one of the largest boats of a French steam- 
ship line. 

We will say no more for the present about simi- 
lar acts perpetrated by the Company during the siege 
of Santiago. There is also a story in St. Thomas about 
the clandestine opening of a telegraph office during the 
war for the benefit of American reporters who were f ollow- 
ing the naval operations at San Juan in a yacht. At 
St. Thomas the English Company had a monopoly and 
the Danish Government had strictly f orbidden the French 
Company receiving telegrams. But the difficulty was 
overeóme. At an isolated point on the coast a few miles 
from the town all night, but at night only, a tele- 
graph station was worked and thither the American re- 
porters were rowed. If a noise was heard on the beach, 
the lights were at once extinguished, and the transmitters 



LXVIII 

stopped, and some one would be sent to see if the new- 
comer was afriend, that is a friendly journalist bringing 
despatches, or an enemy, a Danish agent trying to catch 
the Company red-handed. 

A cruelly ironical detail: all the time that the Com- 
pany was working against the unfortunate Spaniards, 
perhaps at the very hour that the order was given to 
cut the cables of San Juan de Puerto Rico, at the time 
when the Company was endeavouring on the coast of 
Cuba to connect Sampson's fleet with the American troops 
on shore, a high official of the Company was on a special 
mission to Madrid endeavouring to obtain from the Span- 
nish Government (still in possession of Cuba) an impor- 
tant concession for coastal cables which it urged, would, 
give to the def enees of the island much greater strategic 
security than the English Company 's cables!! 

Another detail, equally ignominious, at the same time 
another high official was in Washington trying to get 
from the American Government (into whose power he 
hoped Cuba soon would fall) the self same concession for 
coastal cables. 

Lastly, and this is rigorously exact, af ter the Spanish- 
American war, the general manager of the Company in 
París published an interesting pamphlet which he ironi- 
cally entitled "On the importance of sub-marine Cables in 
time of war. — The Spanish American War". And truly, 
who better than himself could form an idea of their im- 
portance. Tíad he not ordered the operations of Santiago, 
St. Thomas, and Puerto Rico; had he not been in person 
to Madrid, and meanwhile ordered the same negotiations 
which he was carrying out there, to be entered upon in 
Washington. 

I will say no more for the present. If the Krench 
Government wishes to make an enquiry into these faets 
I am in a position to say that although the Company 
has probably burnt everything of a compromising nature, 
many documents have escaped the auto-da-fé, for the acts 
of the Company have lef t authentic traces at all stations 
through which its telegraphic instructions passed. 

As to Mr. Jeramec wlio is, to-day, at the head of 
the Company, it is my first duty to declare that he was 



LXIX 



in no way connected with tlie undertaking at tlie 
time when these misdeeds were perpetrated. As be only 
took charge in 1903 lie cannot be made responsible 
for these acts. He lias inherited many difficulties, and 
lie lias perhaps not even yet been a ble to understand 
everything. But be lias retained the services of high 
ofñcials who were the originators of the immoral 
aclministration. Is it because be does not believe tliem 
guilty? Does be keep tliem, altbougb aware of tbeir 
culpability, because be is the victim of tbeir threats and 
cannot get rid of tliem ? Have these officials menaced 
to drag the Company down with tliem in tbeir ruin? 
And tben, in the higher interests of this French enter- 
prise, is lie obliged to sbut bis eyes and vacillate ? It may 
be all of these reasons ! But in any case he is now warned 
that things have gone too far for the Company to 
hope to derive any benefit from silence. To day 
the best line of conduct Mr. Jeramec can follow, as far 
as Venezuela is concerned, is to listen no longer to the 
interested advice of those around him ; but to act with 
energy and unrelentingly sweep away the whole of bis 
pernicious entourage, which inspires nought but suspicion. 
Tben be can come bef ore the Government of Caracas with 
clean hands. Tbere is every sympathy here f or a French 
Cable Company. From everything I have seen and heard 
I can say that there is no thought of despoiling a 
French enterprize in f avour of f oreigns rivals. All that 
is needed is that the just claims of people who have 
been wrongly injured shall be satisfied, and that the prin- 
cipie of reparation shall he admitted in entire good faitb 
and without any reservation whatsoever. This is the 
only way in which easy terms can be obtained. 

J. E. Sauvage. 

(E¿ Constitucional of the i6th, 1 7 1 h , i8th October 1905) > 



THE FRENCH CABLE COMPANY 

ANO THE REVOLUTION 



FURTHER REVELATIONS PROMISED 

BY MR. SAUVAGE 

Caracas, 19th of October 1905. 
Mr. Gumersindo Rivas, Editor of "El Constitucional.' 

Caracas. 
Dear Sir. 

I understand that the Yenezuelan public has been 
greatly interested by my disclosures concerning the manner 
in which the Cable Company usually conducís its business, 
and that further details of its methods'as applied to Ven- 
ezuela during the revolution of 1909 — 1903 would be 
welcome. 

I have written a study of these events, and believe 
this would be of great interest to the country. I offer it 
to you should you think, as I do, that its publication 
will help in the elucidation of the truth. 

The following synopsis indicates its scope: 



LXXI 



THE FRENCH CABLE COMPANY 

AND THE VENEZUELAN REVOLUTION OF 1902-490:) 

Chapter I 

The position of the Company in Venezuela in 1901.- 
Its defective service. — A land Une which only works a few 
days in every month. — Discontent of Venezuelan and 
foreign commerce. — Complaints by the Caracas Govern- 
ment. — The Company gradually veers round towards 
the opposition. — Mr. Matos visits the head office in Paris. 
— Mr. Matos obtains a letter of introduction to the re- 
presentative of the ( 'ompany in South America. 

Chapter II 

First confidential letter from the head office to its 
representative. — Confirmation of the delivery of the letter 
of introduction. — Doubts and hesitations of the representa- 
tive. — Second letter in more precise terms. — The authority 
of the general manager in Paris. — His influential connec- 
tions. — How he was in the habit of making use of well 
known ñames to impress his subordinates. 

Chapter III 

Organisation in Venezuela of a service of informatíon. 
— Appearance on the scene of a diplomatic agent. — An 
order to the managers of all the offices to communicate the 
keyof theircodeto the consular agents. — The centralization 
of political news in Caracas. 

Chapter IV 

How the service of information Avorked. — The results 
of the Company's understanding with Mr. Matos begin to 
be felt. — Centralisation in Caracas of news concerning the 
movements of General Castro 's armies. — Communication 
of the movements to Mr. Matos and his lieutenants. — 
"Confidentially and verbally." — Sending funds to the revo- 
lutionists. 



LXXII 



Cliapter V 

Telegrams from the manager of the Carúpano office. — 
Variations on the Word "confidential". — Arrest of the 
manager of the Carúpano office. — How General Velutini 
was deceived ! 

Chapter VI 

How the Company violated the secrecy of telegraphic 
correspondence. — How the Government decree forbiding 
the telegraphing of political news abroad was defeated. — 
Further information concerning General Castro's move- 
ments. — Further variations on the words " confidential" 
and "verbally".— Send 2,000 rifles and 400,000 rounds of 
ammunition ? 

Chapter VII 

Interest which the directors in Paris took in the 
progress of the revolution. — Their orders to Caracas. — 
Their repeated enquiñes. — How the high officials of the 
Company employed their leisure hours: "Mr. Loubet has 
died suddenly." 

Chapter VIII 

The Exposure. — The Caracas Government protests. 
— The head office asserts its innocence. — The sacrifice of 
innocent employees in order to save high officials. — Dis- 
missal and displacement of subordínate employees. 

Chapter IX 

The Government decides to punish the Company.— 
General Castro 's desire not to render public the com- 
plicity of a diplomatic agent so as to avoid embarassing a 
friendly nation. — The Company is brought into Court 
f or failure to carry out certain clauses of its contract.— 
Mysterious and dramatic death in Paris of a diplomatic 
official. His last dealings with the Company 



LXXIII 

Chapter X 

Aspects of the suit in Caracas. — The Company takes 
refuge in legal quibles. — A press campaign. — False and 
exaggerated news given to the newspapers. — Having 
control of the cable Communications the Company in- 
fluences public opinión at will. — Its appeal to the French 
( í overnment. — Its cheiropterous attitude. 

Chapter XI 

Judgment is given against the Company — The appeal. 
— The dissemination of false news continúes. — General 
Castro is obliged to defend himself against violent press 
attacks. — How to prove his country in the right. — He deci- 
des to enter an action against the Company for active par- 
ticiparon in the revolution and to use the damning docu- 
ments which he has in his possession even at the risk of 
causing some unpleasantness to a friendly nation. 

Believe me, etc., etc. 

J. E. Sauvage. 



VENEZUELAJND FRANGE 

THE DOCUMENTS PKODUCED BY MR. SAUVAGE 

A LETTEE FROM MR. M ADUEÑO TI > GENERAL VALARINO 
The attitude of^El Constitucional" 

As promised on Saturday, we begin f rom to-day the 
publication of a series of further revelations by Mr. Sau- 
vage. In them will be seen, confirmed and enlarged, the 
complicity of the French Cable Company in the revolu- 
ti on led by Matos. 

We think it necessary to preface the publication 
of this evidence by a few remarks which will show, even 
more prominently if possible, the wealth of right and 
reason which sustains Venezuela in this dispute. 

The Cable Company defended itself before the 
Courts of the Republic with absolute freedom, and with 
every safeguard established for the administration of 
Justice. 

Two things rendered impossible the continuation of 
the telegraphic service as provided for in the contract 
relied upon by the Company: its failure to comply 
with the terms of the contract, which it infringed in every 
detail; and its very active participation in the ''libertador" 
revolution. 

On the first the law has pronounced judgement, de- 
claring the contract cancelled. 

The second is full of clearly defined responsibi- 
lities, for, thanks to the insurrection of which the 
Company was so active an agent (as is proved by the 



LXXV 

documents attached to the proceedings,) Venezuela, its soil 
drenched in blood and its fatherless homes in mourning, 
with desolation and ruin on all sides had to meet a series 
of claims the payment of which wül cost the country 
incalculable sacrifices extending over a number of years, 
sacrifices which instead of being ear-marked for the 
payment of claims might have been dedicated to the 
development of the Country and the agrandizement of 
the Republic. 

The judgement rendered in this case by our highest 
Court of Law was so clear and precise that the con- 
demned party could not possibly allege a denial of Justice, 

During the whole of this long suit nothing was done 
by Venezuela or the Venezuelan Government against 
France or the French Government, although it was in 
the power of the Venezuelan Government to show by 
means of documents which were in its possession that 
the Cable Company liad by its violations of neutrality 
compromised prominent men belonging to the French 
Government. 

By their conduct and attitude the representatives 
of the Venezuelan Government showed their open friend- 
ship and deferential consideration for the said European 
Republic. 

The surprise of General' Castro may therefore be 
imagined when his Government, respectful of Constitu- 
tional principies, having ordained the execution of the 
judgement of our highest Court received a protest against 
the measures taken from the Representative of France, 
acting in the ñame of his Government. 

As a matter of fact what does this protest mean? 

This ignoring of, and disregard for, a judgement ren- 
dered by the Corte Federal y de Casación constitutes a re- 
fusal to recognize the sovereignty and the independence of 
the Republic itself, of which this Court is the highest 
legal representative. 

General Castrólas the guardián of the authority of the 
Nation as a self-governing people, made a suitable counter 
protest; for, taking into consideration the friendship of 
France, he was astonised at this proceeding so contrary 



LXXVI 

to the cordiality which Venezuela had always manifested 
towards her sister Republic. 

To the protests exchanged the present suspensión 
of relations btween the two countries is due, and this is 
why up to now the French Cable question has not been 
settled. 

It is well to show, as El Constitucional is endea- 
vouring to do, in the present article, that the French pro- 
test violates the rules which International law lays down 
for the settlement of differences arising between Na- 
tions on terms of good friendship; for the matter to 
which it refers had not even entered upon diplomatic 
ground. 

The Venezuelan Government in ordering the execu- 
tion of a judgement, which it was necessary to see car- 
ríed out, did not take proceedings of any sort or kind 
against the Republic or Grovernment of France, but only 
against an enterprise which bears the ñame of France, 
as it might that of any other country. 

Could such correct and lawful action be protested 
against by a friendly Government, above all by one whose 
very institutions proclaim it democratic and which boasts 
of its strict observance of the rules laid down by in- 
ternational law. 

The diplomatic difficulty is, according to our way 
of thinking, that the French Government, through its 
representative, has complained of oífence given and 
damage caused by A^enezuela; and in the light of visi- 
ble and tangible facts, facts which can not only be 
seen but felt, we ask whoever has the slightest no- 
tion of patriotism or grain of common sense, which is 
the offended and prejudiced party in this dispute of 
vital importance to the Republic. Nay indeed, of vital 
importance to the right of nations between themselves, 
in the mutual respect which they owe to one another 
it indeed Diplomacy is to recognise as its solid and 
immovable foothold Truth and Justice, intertwined with 
Honour and Dignity. 

For Venezuela it is hard to accept that so respectable 
a Government as that of France should shoulder the 
responsibilites of a Company accused of failing to carry 



LXXVII 

out its formal undertakings and duties, and at the same 
time proved to be the accomplice of the libertador revolu- 
tion which did such fearful damage to the Republic 

Again we appeal to the impartial judgement of pub- 
lic opinión; who is right in this dispute from which the 
present tensión has arisen between the Governments of 
France and Venezuela. 

Is it the Venezuelan Government, carrying out the 
mándate of its Courts of law; or is it the French Go- 
vernment which refuses to recognise their authority in 
the ñame of an enterprize which has fallen so low as 
to be implicated in misdeeds punished by the laws of all 
civilized peoples. 

These remarks of "El Constitucional" are further 
ratified by the charges fixing the responsibility of the 
Cable Company which Mr. Sauvage will develop clearly 
and precisely f or the enlightenment of all from to day, 
as a Frenchman and in the ñame of the morality and 
self respect of the French people. 

To this indictment we add a letter received by 
General Valarino, Director of the National Telegraphs and 
Telephones, from Mr. Madueño. 

íf in Mr. Sauvage's writings the inftdelity of the 
Cable Coy is once more made clear, Mr. Madueño's letter 
shows how those who cali themselves the represen- 
tatives of France and of the Cable Company have 
attempted to retard the settlement of the dispute. 

After readings these documents what can be the im- 
partial verdict of public opinión ? 



A SENSATIONAL 1ND1CTMENT 



THE FRENCH CABLE COMPANY 

(COMPACtME PRAKCÁISE DES CABLES TELEGRAPHIQUES) 



AND 

THE VENEZUELAN REVOLUTION 

OF 

1902=4903 

BY 

J. E. S^TT"V"^G¡-E 
GHAPTEE I 

The position of the company in Venezuela in 1901.— Its 
defective service.— a land line which only works 
a few days in every month. — dlscontent of 
venezuelan and foreign commerce. — complaints 
by the caracas government.— the company gradu- 
ally veers round towards the opposition.— 
Mr. matos visits the head office in parís &, &. — Mr. 
matos obtains a letter of introduction to the 
representative of the company in south america. 

The CompagnieFrancaise des Cables Télégraphiques, 
the head office of which is situated in París, Avenue de 
POpera, has ever since 1888 had the monopoly of con- 
necting Venezuela to the United States by a sub-marine 
Cable, and, since 1895, the exclusive right of connecting 






LXXIX 

the eastern and western ports of Venezuela to this inter- 
national line by coastal Cables. 

The sub-marine line which connects Venezuela with 
New- York is composed of the following sections: La 
Guayra — Curacao, Curacao— St. Domingo, Puerto Plata 
Cape Hay ti, Cape Hayti — New York. It will be seenat a 
glance from the above that there is a solution of conti- 
nuity in the sub-marine Cable between St. Domingo and 
Puerto Plata. This gap is filled by an overhead land 
line of 260 kilometers which runs through virgin forest 
over swamps, . and along barely outlined mulé tracks, 
rendering its upkeep and repair most difficult. This 
line connects six inland towns of the Republic of St. 
Domingo : Antoncy, Cotuy, la Vega. Moca, Santiago 
de los Caballeros, and Altamira. 

The inclusión of so important a land line in what 
was to have been a purely sub-marine Cable system 
was a gross inf raction of one of the clauses of the contract 
made with the Venezuelan Government. 

Section I. of the contract reads thus: "El Gobier- 
no de la República concede á la Compañía el derecho ex- 
clusivo para establecer la comunicación telegráfica, por 
medio de uno ó más cables subma i 'inos, entre la costa de 
Venezuela y un punto cualquiera de los Estados Unidos 
de América del Norte, pudiendo ser esta comunicación 
directa ó indirecta." 

The nature of the communication was thus clearly 
specified. It was to be sub-marine with the option in 
favour of the Company of connecting directly or indi- 
rectly, that is to say either by a single cable running 
direct from La Guayra to New York, or by means of 
several connecting cables. This latter metliod was the 
one adopted by the Company with intermedíate stations 
in Curacao, St. Domingo, and Hayti. 

By the inclusión of the St. Domingo land line, the 
Company transformed what should have ■ been a purely 
sub-marine cable into a mixed line. This was furthermore 
a grave error botli from atechnical and an administrative 
point of view. 

Teclinically it was wrong because, as \ve have saicl 
above, the line was builtunder deplorable conditions, its 



LXXX 



f antastic course ran through virgin f orest and over swamps> 
in an Island possessed of hardly any roads and subjet 
to frequent atmospheric and political disturbances. 

It was wrong f rom an aclministrative point of view f or, 
as tlie Directors very quickly f ound out, this line was of 
no real use to tliem in coping with the important com- 
mercial requirements of Venezuela; yet althought it cost 
tliem enormous sums without rendering any serious 
service; they did nothing, absolutely notliing, to remedy 
so unfortunate a state of aífairs. 

Thus all the time the St. Domingo land line has been 
a hindrance to the expansión of telegraphic business 
in Venezuela. This state of affairs has existed since 1889; 
and it is a matter of legitímate surprise that the Com- 
pany has not remedied it by laying a submarine cable. 
The land line only operates on an average ten or twelve 
days in the month (Journal Officiel des Administrations 
Télégraphiques) and the rest of the time, that is to say 
during two or tliree weeks out of every month the tele- 
grams are transmited by means of what the Company is 
please to cali its express service, i. e. natives who mounted 
on sluggish mules convey the urgent messages of 
Venezuelan and American merchants across the Island! 
The resultant delay averages 48 hours (Journal Officiel des 
Administrations Télégraphiques) and it is easy to unders- 
tand that under such conditions the business community 
has no cause to be satisfied. It is useless for us to 
dwell upon the numerous drawbacks attached to such 
slackness and uncertainty of telegraphic Communications. 

At the beginning of 1901 the merchants of the prin- 
cipie towns in Venezuela remonstrated with the Company, 
but to no effect. The Caracas Government as one of the 
parties to the contract had to intervene, but did so 
without better success. The Company did nothing to im- 
prove its service. The complaints were reiterated, and the 
situation became very strained. Beside, the Government 
had other grievances against the Company, several other 
clauses of the contract of 1895 had not been carried out, 
and an international cable had been laid between Coro 
and Curaco instead of a coastal cable between Coro and 
Puerto Cabello. 



LXXXI 

Finally, feeling that they were on dangerous ground, 
and knowing that sooner or later they would be obliged 
to give satisfaction to their victims, the Directors of 
the Company gradually turned towards the opposition. 
Mr. Matos was then preparing his revolutionary move- 
ment and while public opinión was being secretly 
influenced in Venezuela, he was travelling in America 
and Europe in quest of all kinds of assistance and support. 

Mr. Matos realised that the coastal cables of the 
French Cable ( *oy would be of great use to him in his un- 
dertaking; he recognised,as everyone must to day, the enor- 
mous strategic importance of submarine cables. He ob- 
tained an introduction, through a mutual friend, to the 
Directors of the Cable Company,and laid his plans be- 
fore them. To what extent and in what manner did the 
Directors of the Company fall in with the views of the 
revolutionary chief? Certainly no contract was signed 
between them! but it is clear that their co-operation was 
assured. History has not recorded the numerous inter- 
views which took place at N° 38 Avenue de TOpera, 
but it has preserved the following letters, very ins- 
tructive in their laconic precisión. They are from the 
general manager and confirm a letter of introduction 
given to Mr. Matos f or the representative of the Com- 
pany in the West Indies and South America. 

ohaptep II 

First confidential letter from the head office to 
its representative. — confirmation of the delivery 
of the letter of introduction. — üoubts and 
hesitations of the representative.— 2nd letter in 
more precise terms. — the authority of the gen- 
eral manager in parís. — hls influential connec- 
tions. — how he was in the habit of making use of 
well known ñames to impress his subordinates. 

Confidential. — Paris 14th of December 1901. 

" We have given Mr. Matos a letter of introduction to 
.you, but we omitted to warn you at the same time that, 

6 



LXXXI1 



while doing your best to be of use to liim, you must act 
very cliscreetly, and take great care to avoid any action 
which might compromise you personally or the Company. 
I now make good the omission." 

It was evidently on purpose and with great cun- 
ning that the Head office had omitted to refer to this 
delicate question in its official correspondenee. 

Meanwhile, that is to say a month before the 
above letter arrived, the representative of the Com- 
pany in Fort de France had received the visit of 
Mr. Matos. The revolutionary leader in handing him 
his letter of introduction, which by the way was very di- 
plomatically worded, explained the interviews which he 
had had at the head office and the verbal agreement which 
had been made. The representative of the Company was 
not satisfied wáth the mere letter of introduction and the 
statements of Mr. Matos. In order to safeguard his own 
responsibility he wrote an official letter to the head 
office giving an account of the visit of Mr. Matos, of 
that gentleman's schemes and of his versión of the 
interviews which he claimed to have had with offi- 
cials of the Company. He wound up by asking for confir- 
mation of the promises made to the revolutionary leader. 
His letter crossed with the one which we have quoted 
above. By return of post he received, not an official reply, 
but a further confidential note. Again the Company had 
omitted to treat this matter officially. 

Paris, 8th of January 1902. 

" . . . .that reminds me that in my official letter \ 
f orgot to reply to your question about Matos. Yes, we 
saw him here on several occasions, and as he is supported 
by the Foreign Office, we wish see him to succeed." 

The general manager is no mean diplómate. He al- 
ways "forgot" to compromise the Company by giving 
official instructions. It was a habit of his, and he had 
acted in the same manner on f ormer occasions. 

Besides it was ^ell known throughout the Company's 



LXXXIII 

offices that this high official was very influential with the 
directors. 

His position, gave him a large political and financial 
conection and he did not hesitate, in his letters (always 
marked eonfidentia!) to impress the imagination of his 
subordinates in order not only to enf orce blind obedience 
but to suscitate boundless devotion and admiration. 

"... .1 liave seen L. . . . i: today, lie is very enthu- 
siastic about our contract". 

And again : 

"I am going to spend a few days at Havre, I shall 
see F. F 2 and S. . . .3 who are there on a holiday." 

The prívate letters of this official liad thus, in the 
eyes of those who received tliem, as much if not moro 
importance tlian any official instruction. 

The representative of the Company at Fort de 
France could hesitate no longer after receiving the 
1 etter of the 8th of January 1902 .... He thought that 
he was sufficiently covered, and ^as even led by the last 
paragraph of the letter to believe that a higher and 
more powerful personage would see with pleasure the 
success of the revolution :".... and as he has the support 
of the Foreign office. . . . etc." He considered that his 
active and devoted aid would be favourably looked upon 
in high places, and forthwith began to organise the 
means of being (in the words of his correspondent) 
"of use to Matos vhile acting with discretion." 



1. Then Minister of Conimerce, (the company was en- 
deavouring to get a concession from the French Government with 
a subsidy of 800,000 francs). 

2. The most important political personage at that time. 

3. Ex— Minister of Commerce. 



LXXXIV 



Í'HAPTER III 

ORGANISATION IN VENEZUELA OF A SERVICE OF INFORMA- 
TION.— APPEARANCE ON THE SCENE OF A DIPLOMATIC 
AGENT. — AN ORDER TO THE MANAGERS OF ALL THE 
OFFICES TO COMMUNICATE THE KEY OF THEIR CODE TO 
THE CONSULAR AGENTS.— THE CENTRALIZATION OF POLI- 
TICAL NEWS IN CARACAS. 

But for an organisation of this kind the representa- 
tive of the Company could not act openly with the em- 
ployees under him. He could not, for instance, tell them 
plainly to place themselves at the disposal of Mr. Matos 
and his lieutenants. That would have meant divulging 
the secret policy of the head office to more than twenty 
subordínate employees at the risk of meeting with their 
indignant refusal, or of being at the mercy of their indis- 
cretions. The following plan was then hit upon. The 
managers of all the Venezuelan offices received orders to 
communicate the political events which occured in their 
respective districts to the manager of the Caracas office, 
an oíd and trusted employee of 14 years service. This 
order could neither attract attention ñor elicit comment 
as it was the ordinary practice in the Company to commu- 
nicate interesting news of all kinds to the head office. 

Further, and this in order, it was officially stated, to 
inf orm the French Government of the position and stand- 
ing of its dependants,every office manager received instruc- 
tions to communicate the key of his prívate code to the con- 
sular agent in his district. This is how the French Cónsul 
in Caracas carne upon the scene. Did this diplomatic 
agent know of the f amous letter " . . . . and as he is suppor- 

ted etc."? was the further mysterious correspon- 

dence in which the head o Hice of the Company confirmed 
the letter of the 8th of January communicated to him? It 
is highly probable. Was he convinced that a high person- 
age supported, at least secretly, Mr. Matos's eflbrt? We- 
do not know. 

But unf ortunately it is certain that f rom the beginning 
of the warhe took the "Service of information" in hand.. 
Yet up to May lOth 1902 he does not appear to have been 



LXXXV 

animated with any further desire than to obtain informa- 
tion about the position of his French dependants. Up to 
that date there is no trace of any communication between 
him and the revolutionists. The representative of the 
Company in Fort de France seems to have strongly insisted 
on things being done according to the orders of the head 
office, that is to say with great discretion. But the repre- 
sentative of the Company perished in the Mont-Pelée ca- 
tastrophy on the 8th of May 1902. His disappearance 
threw the offices of the Company into confusión, more 
especially in A^enezuela where everything was already upset 
by the civil war. . . .and in the confusión resulting from 
the lack of a responsible head the French Cónsul in Caracas 
became by the forcé of events, the "de facto" super- 
intendant of the ten Venezuelan offices. 

From this moment he took in hand the "Service of 
Information" to which he gave an extraordinary and 
audacious scope. The impulse which the manager at Fort 
■de France had imparted before his death made the mana- 
gers of the various offices continué the movement which 
automatically extended and increased. The authority 
which in their eyes attached to the function of Cónsul 
led them to believe that this official was acting in a higher 
interest and with the knowledge of his Government. 
The Cónsul himself seems to have acted with the convic- 
tion that he was w^orking for his country. 

However that may be, from June 1 902 on \ve have a 
series of sensational telegrams which passed between the 
officials of the Company and the Cónsul in Caracas, and 
from this correspondence we purpose giving some extracts. 

These telegrams, two hundred or more ín all, are 
written in the prívate code of the Company. Those from 
the Cónsul are in his own handwriting and are signed by 
him. Those from the office managers bear the usual ser- 
vice annotations and the initials of the various receiving 
agents. They are therefore absolutely authentic. "We 
shall content ourselves with citing just a f ew of them. 



LXXXVI 

CHAPTEE IV 

how the service of information worked. — the results 
of the company's understanding with mr. matos be- 
gin to be felt. — üentralisation in caracas of news 
concerning the movements of general castro 's 
armies.— communication of the movements to mr. 
Matos and his lieutenants. — "Confidentially and 
verbally !" — sending funds to the revolutionists. 

Before commencing tlie publication of the docu- 
ments relating to the revolution, I wish to make a 
clear and concise declara tion of principie: I am 
only a chronicler of events. As a stranger I do not 
wish to meddle in any way with Venezuelan poli- 
tics. I am anxious to maintain the strictest neutrali- 
ty in a country whose hospitality I enjoy. For fifteen 
years, during which I have travelled through the West. 
Indies and South America, I have never departed f rom 
this attitude. And this line of conduct enables me to 
speak whith the greatest impartiality of those who have 
not the same respect as I have for the most elementary 
laws of hospitality. If therefore, in the course of 
this work, I happen to mention the ñames of Ve- 
nezuelan citizens it will be because they belong to 
the history of their country. I shall not judge their 
acts because I have no authority to do so. But it- 
must be quite clearly understood that I retain en- 
tire my right to criticise the Frenen Cable Company which 
as a French enterprise falls under my appreciation 
so long as I take the responsibility of my writings 
and appose my signature. 

23rd of June 1902.. 

Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Coro. 

" Please furnish me confidentially with precise in- 
formation about the political position in the Falcon 
State; and tell me exactly the strength of the revolu- 
ti onary f orces, and the attitude of vice-President. 
Ayala and President Tellería. " 



LXXXVII 

26th June 1902. 

Cónsul, Caracas, to Manager Cable, Barcelona. 

"Please inform me confidentially if it is trae 
that Domingo Monagas is dead If so, give me details 
of his death and say where he died, and tell me if 
Monagas's forces have agreed to surrender uncon- 
ditionally to the Government. 



27th of June 1002. 

Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Carúpano. 

"The Government announces officially that Gen- 
eral Monagas has died of dysentry at Maturin, and 
that his troops commanded by General Yaguaracuto 
have agreed to surrender. Many people think this 
news incorrect, What do you know about it? 



30th June 1902. 

Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Puerto Cabello^ 

"Please cable me confidentially precise infor- 
mation about the situation in Puerto Cabello. Is 
it true that an early assault of the town is to be 
feared, that the streets are barricaded, and that our 
countrymen are in any danger. 



5 th of July 1902. 

Manager of Cable, Barcelona, to Cónsul, Caracas. 

"Government troops completely defeated. Rolan- 
do is in the neighbourhood of Barcelona." 



LXXXVIII 



8th of July 1902. 

Manager of Cable, Barcelona, to Cónsul, Caracas. 

" Castro's troops have made their entry into Bar- 
celona. " 



9th of July 1902. 
Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Curaco. 

" Please inform me confidentially if it is true 
that a vessel named " Cartagena " has been despatched 
from Curaco or a neighbouring island on the coast of 
Coro by Dr. Pedro Ezequiel Rojas? 



20th of July 1902. 

Manager of Cable, Barcelona, to Cónsul, Caracas. 

" Rumour current Castro embarking with troops 
for Caracas." 



24thof July 1902. 

Manager of Cable. Barcelona, to Cónsul, Caracas. 

" General Castro leaves to day at two o'clock, 
only leaving about three hundred men here ". 



28th of July 1902. 

Manager of Cable, Barcelona, to Cónsul, Caracas. 

" General Ferrer lef t this morning with about 600 
men for Guanta and La Guayra." 



LXXXIX 

Ist of August 11)02. 

Manager Martinique, to Manager of Cable, Caracas. 

" Revolutionary vessel "Cartagena" left Fort de 
Franee to day at two o'clock, bound I believe for 
Trinidad." 



19th of August 1902. 

Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Barcelona. 

" Confidential. Inform Domingo that Leopoldo Ba- 
tista has arrived at Guigue with 1700 men and that 
a certain Antonio Sánchez de San Casimiro was set at 
liberty two days ago to assist Castro in attempting a 
night surprise at moonrise. Of course all this must 
be done verbally and with great discretion. Can you 
tell me exactly where Matos is? 



23rd of August 1902. 

Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Barcelona. 

"General Zapata placed in command against Ciu- 
dad Bolívar. The "Bolívar" and the "Restaurador" 
with 500 men, arms, and ammunition are at San Fé- 
lix. Give the inf ormation verbally, always." 



6th of September 1902. 

Cónsul, Caracas, to Manager, of Cable, Barcelona. 

"Give the following information confidentially and 
verbally. Mariano García received yesterday at Ti- 
naquillo the order to go to Valence and from there 
to proceed to San Juan de Los Moros via Guigue, 
which seems to indícate that Mendoza is in that 
neighbourhood." 



xc 



7th of September 1902. 
Cónsul, Caracas, to Manager Cable, Barcelona. 

" Give the f ollowing inf ormation verbally and with 
discretion. Mendoza occupies the same positions as 
yesterday, Castro arrived this afternoon at los Guayos, 
the station before Valencia. He leaves 500 men at Los. 
Teques. The garrison of Caracas is 900 men." 



12th of September 1902. 
Manager of Cable, Barcelona, to Cónsul, Caracas. 

" Pablo Guzman in rebellion has expelled Matoss 
representative. Have as much money sent as possible; first 
of all to Altagracia. 



12thof September 1902. 
Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Barcelona. 

A In answer to your communication of to day. Wliere 
is he? How to send him what he asks for? Does he expect 
to go to Cagua? 



The foregoing cali for no comment. I will only cite 
one more telegram to cióse this chapter as it proves that 
the Cónsul and the Company were active agents for the 
transmission of funds to the enemies of the Government. 

22nd of September 1902. 

Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Barcelona. 

" Impossible to send any more to Río Chico ". 



XCI 



CHAPTEK V 

TELEGRAMS FROM THE MANAGER OF THE CARUPANO OFFICE. 

-VARIATIONS ON THE WORD "CONFIDENTIAL".— AR- 

REST OF THE MANAGER OF THE CARUPANO OFFICE. 

— HOW GENERAL VELUTINI WAS DECEIVED ! 

The gravity of the actions of the Cónsul and of the 
employees of the Company does not lay only in com- 
municating to the supporters of Mr. Matos the 
movements of General Castro, the condition of his 
f orces, and the strength of the garrisons faithful to him. 
Carried away by a kind of entliusiasm, and doubtless 
convinced that they were acting in a higher interest, these 
irresponsibles went further, they actually manufactured 
bogusftelegrams. The best known is the one which was 
alluded to in the course of the proceedings before the 
Corte Federal y de Casación. It was intended to discourage 
General Mata Illas: 

" Battle of La Victoria indecisive. Triumph of the 
Government doubtf ul. Army of the East marching on 
Caracas ". 

It was cleary proved before the Courts that this 
telegram, which was signed "Velutini", was faked. I will 
not therefore dwell upon it, but will pass on to the deal- 
ings of the Cónsul in Caracas with the Manager of the 
Cable in Carupano. They will furnish additional proof that: 

1?. — A complete understanding existed between the 
Company and the Revolutionists. 

2? — That the Cónsul in Caracas was the real chief of 
all the Venezuelean offices of the Company. 



31st of July 1902. 
Manager of Cable, Campano, to Cónsul, Caracas. 

Confidential. Tell me if the President has left, 
and if is true that the revolutionists are at La Victoria 
The revolutionary vessel is waiting here". 



XCII 



lst of August 1902. 

Manager of Cable, Campano, to Cónsul, Caracas. 

"It is most important to know whether it is really 
Rolando's army which has arrived at Guatira. It is the end. 
Keep me posted'. 



21st of August 1902. 

Manager of Cable, Carúpano to' Cónsul, Caracas. 

We have confidential and certain inf ormation that 
Velutini with troops is leaving Porlamar to attack Carúpano 



23rs of August' 1902. 

Manager of Cable, Campano,- to Cónsul, Caracas. 

Confidential. — Velutini attack ed the town yesterday 
with 700 men. Revolutionists withdrew in the morning 
leaving 40 men who held out for an hour". 



28th of August 1902. 
Manager of Cable, Campano to Manager of Cable, Caracas. 

"If you receive complaints from the Government 
that we are revolutionists pay no attention to them. In- 
famous calumny". 



This telegram after the above dated 31st of July 
is the height of irresponsibility ! ! In the first the manager 
asks for important inf ormation in order to give it to the 
revolutionists who are waiting, in the latter he speaks of 
the complaints of the Government that he is in league 
with the revolutionists as infamous calumny. The immo- 



XCIII 



ral instructions which the Oompany gave to its employees 
made them irresponsible. 

At the beginning of September, General Velutini 
who liad long had proofs that the Carupano Cable office 
was favouring the revolutionists, took an energetic 
step which was however perf ectly legitímate as a military 
operation and well justified as an act of self defence. He 
cut the Cable at its landing point. 

But the manager of the Cable office was able to 
make a temporary repair with local help, and this is how 
he reported the ocurrence". 

18th September 1902; 

Manager of Cable, Carupano, to Manager of Cable, Ca- 
rneas. 

"Have you telegraphed to París the repair of cable at 
landing point. So far Velutini has taken no steps what- 
ever to protect our communication. Have had an in- 
terview with him. He told me he had complained about 
us all without exception. I did not listen to his cal- 
umnies. We have irrefutable proofs against the authors 
of the outrage. Confidential. Have you any news. The 
defeat of the revolutionists is being celebrated here." 



Is not "calumnies" rích after the telegrams cited 
above. 

As soon as his cable was repaired the manager of 
the Carupano office continued his little games. In Oc- 
tober General Velutini had to have this disturber of 
the public peace arrested. This measure of security 
brought about an energetic intervention by the Cónsul 
in Caracas. Through the médium of the Company 
he claimed the support of the Frenen Government. 
Such a step, taken by a diplomatic functionary and 
transmitted by the party principally interested [the Ca- 
ble Company I could not fail to cast oil upon the fire, 
and could not be taken otherwise than seriously by the 
French Government. The Directors of the Company in- 



XCIV 



formed their agent in Caracas of the impending arrival 
of the assistance asked for. 






9th of October 1902. 
París Office to the Manager of Cable, Caracas 

"Minister of Foreign Affairs informs us that, with 
the consent of the Admiralty, he has ordered the Súchel 
to proceed to Venezuelan waters." 

It was the Destrées that carne. 



29th of October 1902. 

Manager of Cables, Caracas to París office. 

"The Destrées arrived La Guayra to take the Cón- 
sul and left again for Guanta, Porlamar and Campano 
to enquire into B . . . . 's matter, and into the cutting of 
the cable " 

The importance of these telegrams is apparent. Read 
in conjunction with the famous phrase ". . . .and as he is 
supported by the Foreign Office. ..." they are self con- 
demnatory and show the extraordinary and reprehen- 
sible lightheartedness with which the Directors of the 
Cable Company compromised their Government by mak- 
ing those whose devoted assistance they needed believe 
that the French Minister of Foreign Affairs supported 
Mr. Matos in his revolutionary endeavour. 

We are about to give a further series of even 
..more sensational telegrams. 



xcv 



CHAPTEE VI 

how the company violated the secrecy of telegraphic 
correspondence.— how the government decree 
forbidding the telegraphing of political news 
abroad was defeated.— fürther information con- 
cerning General castro 's movements. — Further 
variations on the words "confidential" and "ver- 
bally".— Send 2,000 rifles and 400,000 rounds of 
ammunition ! 

It was not alone the Destrées that the French Cón- 
sul in Caracas imprudently compromised by his intrigues. 
He had already compromised the Suchet. The comman- 
ders of these two ships are above suspicion. These super- 
ior officers were deceived by the Cable Company and its 
accomplices in the same way as the French Government 
itself, and its principie victim the Government of Caracas. 

There are laws which guarantee to everyone the absol- 
ute secrecyof theircorrespondence; this is how these laws 
were respected by Mr. Matos's allies: 

27th of June 1902. 
Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Campano. 

"Flease communicate confidentially to the commander 
of the Suchet the telegrams of the commander of the 
Restaurador.'" 



International legislation recognizes the right of every 
Government to prevent, in order to ensure its security oras 
a means of self defence, the forwarding abroad of informa- 
tion concerning political events. At the commencement of 
the revolution General Castro made use of this right. He 
inf ormed the Company of his decisión and they in turn com- 
municated it to the "Bureau International des Adminis- 
trations Télégraphiques." General Castro thought that 
the presence of his Fiscals in the Company's offices would 
suffice to ensure the respect of this order. 

The f ollowing ^ r ill show how the Company respected 
these laws and decrees. 



XCVI 



llth of July 1902 
Cable Office, París, to Manager of Cable, Caracas. 

"The telegrams which Jaurett asks you to send with- 
out submitting them to ofíicial inspection must be trans- 
mitted to New York as service cables via Curaeao. Give 
confidential instructions to Curasao." 

What the Company called service cables were its own 
office despatches which, according to the international 
law cited above, are not subject to inspection. The 
cables were sentfrom Curaco, which is a Dutch Possession, 
so that their publication in the New York papers, coming 
from there, wouldnot arouse General Castro's suspicions! 
And all this time General Castro was strictly respecting the 
Company's rights, f or his agents never once asked to see 
the private service cables. Thus the Company was able to 
viólate the law because of the respect which its víctim 
had f or the law. What diabolical cunning. 

Here are some further telegrams of what was 
known as the "Service of information." 



22nd of September 1902. 

Cónsul, Caracas, to Manager of Cable, Barcelona. 

"Communicate the followingas usual verbally and con- 
fidentially. No longer possible to send Rio Chico. Castro 
has despatched Garrido to day with 1 500 men to Cagua 
where he had sent the 500 men left at Los Teques. It is 
said he will go there himself tomorrow. He has 3 000 
men left at Valencia and he is to get 1 000 from Trujillo. 
It is said that Mendoza has left Tocuyito." 



7th of October 1902. 

Manager of Cable, Barcelona fo C otisul, Caracas. 

"Matos wishes to know present position of afíáirs in 
Caracas." 



XCVII 

13th of October 1902. 

Cónsul, Caracas, to Managcr of Cable, Barcelona. 

"Vice President has lef t f or La Victoria. Garrison of 
Capital is 200 men. General Batista with 400 men has gone 
to Victoria Tovar." 



14th October 1902. 

Manager of Cable, Carenero, to Cónsul, Caracas. 

General Matos writes to me as follows: I authorise Gen- 
eral Pedro Oderiz to arrange with you to send a telegram 

to Caracas f or Mr. Q the French Cónsul, this impor- 

tant telegram is for Trinidad." Kindly let me know if 
I may f orward you the french translation of this telegram 
in cypher. 



15th of October 1902. 

Manager of Cable, Carenero, to Cónsul, Caracas. 

" Matos writes me that he wishes you to communi- 
cate to him through Pedro Oderiz all interesting news. He 
relies on you. 

Thus we see clearly proved that Mr. Matos had the 
right to write to the Managers of the Company's offices 
and that he used them as agents for his dealings with the 
Cónsul who as we have rightly said was the real head of 
the 'Service of Information' organised by the Com- 
pany on behalf of the revolutionary leader. 

I appeal to all my fellow countrymen, and to the 
Government of France and I ask what they woulcl have 
done if a f oreign enterprise had committed such acts on 
French territory in time of revolution or of war. There is 
only one possible answer: any self governing country 
would immediately have confiscated the property of such 



XCVIII 

an enterprize and would have prosecuted its agents for 
high treason in time of war or dealt with them as spies. 
But to continué the publication of the telegrams: 
the French translation of Mr. Matos's message to which 
the manager of the Carenero office alludes in the above 
cable of the 14th of October runs thus. 



15th of October 1902. 

Manager of Cable, Carenero to Cónsul, Caracas. 

"Camatagua 29th September. — For Pedro E. alojas. — 
Trinidad. — Send immediately two thousand rifles and four 
hundred thousand rounds of ammunition to Páparo Avhere 
General Oderiz will recive them. — (Signed) Matos." 

And here is the proof that the Cónsul in Caracas and 
the Cable Company took the heavy responsibility of send- 
ing this telegram to Trinidad without eommunicating it to 
the Fiscal. 



28th of October 1902. 

Manager of Cable, Carenero, to J/auage; of Cable, Caracas, for the 

Cónsul. 

"If possible advise me when the boat leaves Trinidad 
with arms and ammunition. What news from La Vic- 
toria?" 



28th of October 1902. 
Cónsul Caracas, to Manager of Cable, Carenero. 

I nderstood. Xothing new. Fighting still going on 
at La Victoria." 



4th of November 1902. 
Cónsul, Caracas, to Manager oj Cable. 

Tell me if the shipment from Trinidad was made to 

Matos. Ueply immediately. 



XCIX 



CHAPTER VII 

INTEREST WHICH THE DIRECTORS IN PARÍS TOOK IN THE 
PROGRESS OF THE REVOLUTION. — THEIR ORDERS TO 
CARACAS. — THEIR REPEATED ENQUIRIES.— HOW THE 
HIGH OFFICIALS OF THE COMPANY EMPLOYED THEIR 
LEISURE HOURS: "MR. LOUBET HAS DIED SUDDENLY." 

When the struggle was at its height tbe head 
office of the Company gave the following order to its 
agent in Caracas. 

21st of June 1902. 

Cable Co, París, to Manager of Cable, Caracas. 

" Give news of Venezuela every week Par- 

ticularly interesting events will of course be sent 
seperately, the day they occur if necessary." 

Knowing that the head office favoured Mr. Matos, 
and influenced by the authority the Cónsul exercised 
over him the manager of the Caracas office left the 
compilation of this new series of information entirely 
to his official friend. The directors of the Company 
furnished this news to the New York and Paris papers 
and got paid for it ; thus further infringing Gen- 
eral Castro's decrees. The weekly telegrams sent to 
Paris were made up under the immediate supervisión 
of the diplomatic official who may have thought lie 
was acting in a higher interest. Who in the eyes of 
the manager of the cable could be in a better position to 
fenow what was happening ? 

The result of the peculiar state of mind into which 
the Cónsul and his cable associates had worked them- 
selves was that the telegrams sent to Paris gave 
to events a colour which they did not ahvays possess. 
Every week General Castro was represented to be in 
a precarious position, and this for more than ten 
months ! 

Perhaps our conspirators saw things as they re- 
presented them to be, as a result of self suggestion, or 
perhaps they persuaded themselves, as these telegrams 



c 



were intended for publication, that a cause is more 
than half lost when the press of the whole world so 
describes it and influences public opinión against it. 
Besides the Company itself warmed them to their work 
and precised the points on which they wanted infor- 
mation. 

3rd of July 1902. 

Caí cicas office to Cable Company, Paiis. 

"Government troops are murmuring. Do not recieve 
their daily rations ." 



5th of July 1902. 

Cable Company, París, to Caracas offie. 

"Give the ñame of the revolutionary general who is 
marching on Valencia. 



5th of July 1202. 

Caracas office to Cable Company, París. 

" it is General Mendoza." 



7th of July 1902. 

Caracas office to Cable Company, París. 

"Matos in person is commanding an army marching 
on Caracas." 



8th of July 1902. 

Cable Company, París, to Caracas office. 

"What political news have you to day." 



CI 



19th of July 1902." 

Caracas office to Cable Company, París. 

". . . .General Castro's position most critical." 



27th of July. 

Caracas office to Cable Company, París. 

"Castro 's inactivity has given rise to general discon- 
tent in Caracas. According to general opinión the revolu- 
tion is a formidable one and is gaining ground. Up to 
now the Government has been beaten everywhere. 



2nd of September 1202. 
Caracas otfice ¿o Cable Company, París. 

700 men of Castro 's advance guard have gone over 
to the revolutionists. Valencia is about to fall into the 
hands of the insurgents. 



8th of September 1902. 

Caracas office ¿o Cable Company, París. 

"Government publishes news of complete defeat of 
the revolutionists. Public opinión doubts the accuracy of 
this information. 



20th of September 1902. 

Caracas office to Cable Company, París. 

"Castro is surrounded on all sides by revolutionists* 



cu 



lOth November 1902. 

Caracas office io Cable Company ', París. 

"Castro cannot move from La Victoria. The place 
is surrounded on all sides by revolutionary forces. Matos 
wrote to Castro calling on him to surrencler. Castro 
refusecl". 

From these few extraets from a dossier containing 
nearly 150 pages the reader will see that the publica- 
tion of such news abroad must have placed General 
Castro's diplomatic agents in a most delicate position. 
What importance could attach to the representatives of a 
(¡overnment which was looked upon as completely de- 
feated. 

Then carne the end of the struggle. Beaten and 
discouraged Mr. Matos ceased to give any news of himself . 
But alone his supporters, and foremost of all the Cable 
of Company, could not believe in his final defeat". 



2nd of November 11)02. 

Cónsul, Caracas, lo Managcr of Cable, Curasao. 

" Inf orm me confidentially if Matos is in Curacao, if 
you think he is remaining with his f amily or if he appears 
to intend continuing the war against Castro etc. In this 
case what do you think hisplans are". 



17th of November 1902. 

Cónsul, Caracas, lo Consular agent Campano. 

" Please tell me if it is true that the revolutionary 
vessel "Ban Righ" or any other is at Carupano or has 
been there". 

In January 1903, the French Cónsul and the West- 
Indian representative of the Cable Company, then in Ca- 
racas, were notified of the arrival of the new Minister 
of France to Venezuela, Mr. Wiener. Fearing that this 



CIÍI 



high official might come to know through the employees 
of the Caracas cable office of the doings of 1902, the said 
gentlemen decided to get rid of theundesirable witnessess 
before the arrival of Mr. Wiener; but a motivo was 
necessary, and this is what they hit upon! 

They went down to La Guayra on the 22nd of Jan- 
uary, and on the 24th at 6 p. m. the Caracas office 
received the following telegram". 



24th of January 1D03. 
From París to Cónsul o <f JFrance, Caracas. 

"Mr. Loubet died suddenly last night. Delcassé''. 

The Cónsul and the representative of the Cable 
hoped no doubt that the employees of the Cable office 
would not be able to resist the temptation of com- 
municating so important and sensational a piece of 
news to their fellowcountrymen in Caracas. In this 
case they would have committed an indiscretion in 
violating their professional secrecy, and under the 
international telegraph regulations would have incur- 
red punishment, which might have meant dismissaL 
Certainly they would not have dismissed the employees, 
but what a splendid opportunity it would have been to dis- 
place the offenders from Venezuela before the arrival of 
the minister; nobodv could have said that the indiscretion 
emanated from the Cónsul or the representative of the 
Cable Co. as they had taken the precaution of absen- 
ting tliemselves and going to La Guayra. But the Ca- 
racas employees detected the trap and this is how. 

When the La Guayra office transmitted the tele- 
gram they noticed that the service numbers were 
wrong, and did not agree with those on the ca- 
bles previously received. Besides an operator can after 
a few months practice (and those in Caracas had 7 
years experience) recognise the signalling of another 
operator, just as one would recognise the hand-writing 
of persons. Every operator has an individual transms- 
sion, just as everyone has a different hand-writing 



CIV 



Now when this telegram was received the signalling 
was entirely new to the employees of the Caracas 
office. Besides when they called the attention of La 
Guayra to the service numbers which were apparently 
wrong they received the following reply: "Make no 
remarks". They gathered frora that, and from the 
unknown signalling that their authoritative correspon- 
dent was none other than the Superintendant for 
the West Indies and South America; the head of all 
the branch offices of the Company. 

The employees of the Caracas office did not com- 
mit the expected indiscretion and the next day the 
same mysterious operator from La Guayra signalled." 



25th of January. 
Fioiu París to Caracas. 

" Cancel N? 103 of • the 24th inst. addressed to 
the French Cónsul, Caracas. 

The two foregoing telegrams were transmitted in 
the evening, at a time when the La Guayra offices 
liad closed their day service and when the employees 
having left there would be no akward witnessess in 
the operating room of the La Guayra office. All the 
same, our conspirators might have killed a less im- 
portant political man than .... the President of the Re- 
publicü! Why did they not chose for this telegraphic 
assassination .... the President of the Cable Company? 
Or might they not have announced that the General 
Manager suddenly seized with madness was marching 
on the Elysée, surrounded by his colleagues the four 
other Directors? 

For they are five, these directors whose fanciful 
methods of conducting an important enterprise we have 
just exposed: One more than the "foursons of Aymon" 
one more than the " Sergents de la Rochelle". But it 
is to be believed that this purely numerical advanta- 
ge is the only superiority with which posterity will 
credit their memories. 



cv 



CHAPTEE VIII 

The exposure. — The caracas government protests.— 
The head office asserts its innocence. — The 
sacrifice of innocent employees in order to save 
high officials. — dlsmissal and displacement of 
subordínate employees. 

A service of inf ormation which comprised eleven offices ■ 
with twenty-five or thirty employees could not fail to be 
subject to leakages. First of all the advices of which we 
have given a f ew extracts circulated a good deal and were 
boimd to leave traces behind them. Then some of the 
employees of the Company did not accept the role f orced 
upon them without a certain amount of feeling and 
some protestation. It is true that all such manifestations 
were quickly crushed by threats. VVhat could these 
employees do, they had only their meagre salaries to sub- 
sist upon and they were at a distance of several thousand 
kilometres f rom their native land. They could but submit. 
Amongst others the Manager of the Barcelona of- 
fice who had been one of the most active agents of the 
''Service of information" as the reader may have 
seen f rom the telegrams exchanged between his office and 
the Cónsul in Caracas, made an attempt in August 1002 
to withdraw from the scene. He addressed not the Cón- 
sul, but his colleagues and tried to put them on their 
guard against the role which had been forced upon them 
during the past few months. 



24th of August 1902. 

Manager oj Cable, Barcelona, to Managers of the La Guayra and 

Caracas offices. 

I no not think it is safe for us personally, either 
for you or for me to accept such compromising telegrams 
as that of the 23rd inst. ' Do you not think that you 
may be much more suspected than me, as you are in a 
goocl position to obtain such Information which can only 



CVI 



reach me throu gh you, I have not delivered the tele- 
gram in question and I await your advice. 

His colleagues, inspired by the Cónsul, tried to 

soothe his tardily awakened conscience. Even indirect 

' threats were made by the Cónsul with the assent of the 

representative of the Company. The Barcelona manager 

became energetic: 



25th August 1902. 

Manager, Barcelona, to Manager, Caracas. 

"Whatever the consequences. I wish to remain 
neutral". 

But, alas, he did not persevere. The Company knew 
how to convince him and he continued to lend his aid to 
the revolution as we have seen by the September tele- 
grams. 

In the affair of the press cables the Curacao agent 
had also protested, as may be seen from the following 
telegram. 



imd of July 1902, 

Cónsul, Caracas, to the Superintoidant, Fort- de— Fi anee : 

"Your predecessor had been pleased to sanction cer- 
tain arrangements about the despatch by Mr. Jaurett of 
his press telegram s. The Manager at Curacao is now 
raising certain difficulties, as these dispositions have not 
been confirmed by you " 

It was the head office itself which confirmed the 
said instructions by the telegram of the llth of July 
1902 which we cited in Chapter VI. This telegram is 
a further proof that the most thorough understanding 
existed between the Directors of the Company and the 
French Cónsul in Caracas. 

When General Castro had finally rid himself of 
the civil war and of the blockade of the Powers, he 



CVII 



was able to turn his attention to the causes which 
had enabled Mr. Matos to struggle so long. As far as 
the Cable Company was concerned, General Castro was 
able to trace a large portion of the intrigues to which 
we have alluded, by means of indiscretions and also 
of documents taken from the enemy! 

He then made an energetic protest to the repre- 
sentative of the Company. Informed of what was going 
on, the head office pretended to be astonished and 
made»belief to open an enquiry. 

This enquiry naturally ended in establishing the 
guilt of . . . . the subordinate employees. The Company 
held up these unfortunates as soleiy responsible. The 
high officials were innocent. They had been ignorant 
of everything; and acting on their order the repre- 
sentative of the Company proceeded to wholesale pun- 
ishment: part of the employees were sent in disgrace 
to other posts, the remainder were discharged. The 
head office does not forgive those who allow them- 
selves to be caught when carrying out its dirty work. 
It exacts implicit obedience combined with the cunning 
of a spy. 

The Directors of the Avenue de l'Opera place the 
unfortunate employees who go abroad for a modest 
salary which is often the only means they have to 
live and to support their families, on the horns of 
the following dilemma: dismissal if they do not exe- 
cute all their orders, however immoral, or dismissal if 
they execute them without skill. 

These people have in truth turned the Company 
into a school of immorality. What conception of com- 
mercial honesty can the subordinate employees have when 
they are made to sign formal undertakings to respect 
professional secrecy and international neutrality, and 
who afterwards receive instructions which are the 
very negation of their solemn engagements. "Show so 
and so the telegrams of so and so ", " Pass the tele- 
grams without submitting them to inspection .... etc. 
etc". And we know of no act more cowardly than 
that of sacrificing subordinates, guilty onty of too im- 
plicit an obedience, in order to save higher officials. 



CVIII 






But General Castro did not allow himself to be 
deceived by such manoeuvres. He quickly realised 
that the remováis and dismissals where but an odious 
comedy and in no way a satisfaction given to his well- 
f ounded complaints. 



CHAPTEK IX 

THE GOVERNMENT DECIDES TO PUNISH THE COMPANY.— GENE- 
RAL CASTRO 'S DESIRE NOT TO RENDER PUBLIC THE COM- 
PLICITY OF A DIPLOMATIC AGENT SO AS TO AVOID EM- 
BARASSING A FRIENDLY NATION. — THE COMPANY IS 
BROUGHT INTO COURT FOR FAILURE TO CARRY OUT 
CERTAIN CLAUSES OF ITS CONTRACT. — MYSTERIOUS 
AND DRAMATIC DEATH IN PARÍS OF A DIPLOMATIC OFFI- 
CIAL.— HlS LAST DEALINGS WITH THE COMPANY. 

The Venezuelan Government carne to the not unna- 
tural conclusión that this Company which gave no 
satisfaction to the commercial community as far as ra- 
pidity of transmission and professional secrecy were 
concerned, was besides a public danger and a standing 
menace to the security of the state. Its conduct during 
the revolution showed that no confidence could be placed 
in it in future. Therefore it was admitted in principie 
that punishment was necessary. But if the Company had 
been prosecutedforits acts of hostility to the Government, 
it would have been necessary to produce proofs which 
might indirectly have compromised the Frenen Govern- 
ment: the letter of the general manager of the Company 
of the 8th of Janaury 1902 and the doings of the French 
Cónsul in Caracas apparently resulting therefrom. 

Out of consideration for the French Government, Ge- 
neral Castro was anxious that it should not be placed in 
so false a position, and besides there were many other 
ways of getting at the Company as it was easy to find 
serious fault with its administration in Venezuela. We 
referred to two of these in the first chapter of this work. 



CIX 



On the 3rd of November 190o, Mr. Arroyo Parejo, 
Attorney General of the Nation, issued a writ against the 
Company claiming the annulment of its contract, and 
compensation. He supported his plea by a vigorous indict- 
ment which in the opinión of French lawyers who I have 
consulted is a work of no mean legal valué. I shall return 
later to the difieren t phases of this law- suit. 

While the action was being tried in Caracas, the 
French Cónsul happened to be in Paris on leave. He 
learned that in the course of the trial the Attorney Gene- 
ral had referred pour memoire to the acts of hostility 
committed by the Company against General Castro's 
Goverment. No direct allusion had been made to his 
personal complicity, but he knew that documents com- 
promising him were in the possession of the Government. 
The references made by the prosecutor to the intrigues 
of the Cable Company made him fear that sooner or later 
the Venezuelan Government would be obliged to produce 
these documents. The idea of this drove him almost crazy. 
He appealed to his superiors and was shown that he had 
acted with the greatest indiscretion in believing the state- 
ments of the official who wrote in January 1902 " . . . . and 
as he is also supported by the Foreign office we should like 
to see him succeed . .." Convinced that the general manager 
had mis-used his political connections and had without 
the slightest authority mixed the French Government up 
in his piratical combinations, the Cónsul thought that he 
would get support f rom the Company. 

He went to the head office and saw the Directors, 
but their position was at stake and they even ran the risk 
of criminal procedings ... so they pretended to be greatly 
surprised at the story told them by the luckless Cónsul. 

On the 17th of May 1904 the latter made a supreme 
efltort. He sent an intímate f riend of his- to the Presi- 
dent of the Company. This f riend told Mr. Jeramec that 
the Cónsul had seriously compromised himself for the 
Company and that his position would be lost if the Com- 
pany did not bring the whole weight of its influen- 
ce to bear to save him. Mr. Jeramec had been ap- 
pointed President at the end of 1903, and was ignorant 
of what had been done prior to that date. He at 



ex 



once called upon the Directors f or an explanation. The 
latter naturally protested and gave their versión of 
the affair representing the Cónsul as having com- 
promised himself by unclean dealings with subordí- 
nate employees who had been punished. Everything had 
been done without the knovdedge of the head office and 
had been beyond its control. Thereupon Mr. Jeramec ex- 
pressed his regret to the en voy of the Cónsul and in- 
formed him that the Company did not wish to have 
anything to do with this matter of which it had only 
known when General Castro had laid his complaints .... 

The next morning the Cónsul was f ound asphyxiated 
in his bed-room. líe had forgotten to cióse the gaz jet 
of a stove on which he had made some tea bef ore retiring. 
At least that was the versión given by the papers. It was 
also the verdict returned at the inquest. And it was 
the natural conclusión of all who were ignorant of the 
secret of the unfortunate Cónsul. 

A little later the Directors ensured the silence of 
the Manager of the Caracas office. This latter, also on 
leave, had been summarily dismissed at the death of the 
Cónsul. Several months af ter he wrote to the Directors 
begging them to take into consideration the fact that he 
liad served the Company faithfully for 15 years in most 
trying climates and that after so long an absence abroad 
he no longerhad any friends in France and that in these 
circumstances it was difficult for him to obtai'n another 
position which would enable him to support his family. 
The Company answered in a friendly strain that they 
were ready to take his application for re- admission into 
consideration if he was prepared to send in a formal de- 
claration that, in accordance with the regulations, he had 
burnt all the documents of the Caracas office up to the 
Januaryl903. The reader will understand the machia velism 
of this move if he has noted that the telegrams quoted in 
this work are anterior to 1903. 

The ex -Manager of the Caracas office needed work 
a proof (as he had no money) that if he had played the 
part of a revolutionist it was in obedience to the Com- 
pany and not in his personal interest, so he sent the 
statementasked for and by return of post the Company 



CXI 



acknowledged its reception and expressed regret 

that it could not grant his application for re-employement 
which had been duly noted. 

The Directors now thouglit that they could sleep in 
peace, they had smothered the voices of all troublesome 
witnessess. But the misery into which they liad plunged 
their unfortunate subordinates, the hundreds of corpses 
which fell beneath the 2 000 rifles and 400 000 rounds of 
ammunnition ordered in October 1902 thanks to their com- 
plicity, all this, added to the death of the unfortunate 
Cónsul, did not disturb the slumbers of these high and 
honoured ofñcials. 



OHAPTEK X 

aspects of the suit in caracas. — the company takes 
refuge in legal quibles.— a press campaign. — 
false and exaggerated news given to the news- 
papers. — having control of the cable communi- 
cations the company influences public opinión at 
will.— Its appeal to the french government.— Its 
cheiropterous attitude. 

Summoned in November 1903 before the Civil 
Court (Tribunal de la Instancia) the Company at once 
took refuge in the "maquis" of legal quibbledon. It 
demurred to the suit of the Attorney General, on the 
ground that he was not competent to bring it. On 
the 25th of Febuary the Court decided against the 
Company on this point, and ordered it to pay the costs 
to date. The Company appealed against this judge- 
ment and on the 18th of March 1904, the Corte Federal y 
de Casación confirmed the judgement as far as the compe- 
tence of the Attorney (íeneral was concerned, but 
reversed the order as to costs. The case carne on again 
before the original Court on the 21st of the following 
March when the Company introduced counter-claims, 
which enabled it to drag on the case all through 1904. 
In Febuary 1905 it took exception to the Corte Fecle- 



CXII 



ral y de Casación which it urged was incompetent to 
try the case. At this moment it felt that its cause 
waslost. The various phases of thislongtrialhadconvinced 
it that its means of defence were inadequate. Its 
lawyers had done the best they could for a not over- 
clean case. So, bef ore the final decisión could be given, the 
Company decided to attempt to intimidate the judges 
and the Government of Venezuela. 

On the 15th of March 1904 the Parisian papers 
published the following telegram: 

"Mr. Bowen, the United States Minister in Cara- 
cas, announces that the Venezuelan Government has 
entered an action againts the French Cable Company 
in order to cancel its contract and seize its property. 
At the Foreign Office no details of this matter are 
known, but it is supposed that it is analogous to the 
attempt which President Castro f ormerly made against 
the American Asphalt Company ". 

Remember how the Cable Company manufactured 
news during the revolution, and how it transmitted 
cables without submitting them to Government supervi- 
sión, and you will understand who was responsible for 
the above telegram which caused an enormous sensa- 
tion in the French press. The following day most of 
the leading Parisian papers interviewed the Cable Com- 
pany and the " Le Temps ", " Les Debats " and " Le 
Matin" published sensational articles. The high of- 
ficials of the Avenue de l'Opera gave full scope to 
that diabolical cunning of which they had proved them- 
selves past masters. One of them declare"! that: 
" A first decisión, evidently dictated by President Cas- 
tro, has been rendered against us. The Com >aay has 
appealed. The second judgement has not get oeen ren- 
dered, but its tenour is known: it caneéis the conces- 
sion of the Company and confiscates our property. We 
immediately took the necessary steps which such a 
state of things called for and we have given our 
agents instructions to place themselves and our assets 
under the protection of the French Cónsul in Caracas" 
(Le Matin of the 16th of March 1905). 



CXIII 



For a fortnight telegrams were adroitly circulated 
throughout the press. Some were dated from New- York, 
some from Washington, some even carne from Curacao. 

At last the Company judged that it was necessa- 
ry to engage the responsibility of the French Govern- 
ment which, notwithstanding the excited state of 
public opinión, had kept cool, and on the 22nd of March 
the papers published the following telegram which was 
dated from Washington: 

"Mr. Wiener, the French Minister in Caracas, 
has warned the Government that the Cable Company 
is a Government enterprize and that any infraction of 
its rights would be considered as an unfriendly act 
towards the Government of the French Republic." 

Other interviews followed in which the Directors 
confirmed to the journalists that the Company was a 
Government enterprize, and told them that Mr. Jerramec 
had daily interviews with the members of the French 
Government concerning the events in Caracas. 

It is here necessary to re-establish the truth and to 
show the Company in its real light. It is subsidized by the 
Government for its lines from Brest to New York and 
from Australia to New Caledonia, but not for its West 
Indian and South American service. 

It is well also to note that at one time the Company 
very nearly became a state concern. That is to say 
the French Government, wearied by its annually reiterated 
demands for money, had considered a scheme for 
taking over altogether the concern which was so badly ma- 
naged. The Government thought that it would cost less 
money than to have year af ter year to guarantee the loans 
and interest which the Company incurred. To this scheme 
the Directors of the Avenue de 1' Opera had objected that 
the Government would not be able to carry out contracts 
entered into with foreign countries the Governments of 
which had contracted with a prívate Company and not 
with a State. And the French Government realized the 
strength of this contention and did not insist. 



CXIV 



Why then does the Company try to make out to day 
that it is a state concern? 

When the Company was about to become a state 
concern the Directors protested: "Stop! we are a prívate 
Company. lf you absorb us our co--contractors will veto 
the deal." 

Now that one of these co-contractors wishes to 
punish the Company for its bad faith, the same Directors 
pompously declare: We are a state concern, if you touch 
us, you touch the French Government. 

There is nothing new under the sun. More than two 
hundred years ago La Fontaine told the fable of a certain 
bat from which the Directors of the Cable Company are 
probably descended : 

"Jesuis oiseau! Voyez mes ailes! 
Je suis souris! Voyez mes poils!" 



(HAPTEE XI 

judgment against the company in the first instance. — 
The appeal. — The dissemination of false news 
continúes. — General castro is obliged to defend 
hímself against violent press attacks.— how to 
prove his country in the right. — he decides to 
enter an action against the company for active 
participation in the revolution and to use the 
damning documents which he has in his posses- 
sion even at the risk of causing some unpleasant- 
ness to a friendly nation. 

On the 3lst of March 1905 the "Tribunal de Ira Ins- 
tancia de la Corte Federal y de Casación" gave judge- 
nient for the Government in the suit entered by the 
Attorney General as far as the annulment of the Company 's 
contract was concerned, but refused .damages for the in- 
execution of certain clauses of the contract. Passing to 
the counter claims of the Company the Court admitted 
the one based on the cutting of the Cable at Campano and 



cxv 



decided that an indemnity according to expert valuation 
shoulcl be paid to the Company whose other claims were 
thrown out. No order was made as to costs. 

Both the Company and the Attorney (General appeal- 
ed from this decisión, The Directors of the Avenue 
de TOpera were thus lying when they said on the 15th 
of March 1905 that the final judgement was about to 
be rendered. They then knew perfectly well that the 
judgement would not be final because they would be 
able to appeal from it. On the 15th of March the Company 
had not exhausted every available jurisdiction. And 
as a matter of fact, the case only carne to an end on 
the 4th of August 1905 when the judgement of the 31st 
of March was confirmed. The Directors theref ore had 
an end in view last March when they circulatecl to the press, 
telegrams manufacturad in their office and giving an ab- 
solutely false colour to the position. Their object was 
to intimídate Venezuela and to bring formidable pres- 
sure to bear on the Courts of this country so that the 
judgement about to be rendered might not be too severe 
on the Company. Their object was also to forcé the 
French Government, under the pressure of public opinión 
which had been cleverly worked up to the proper pitch, to 
intervene bef ore judgement was given. 

To those who doubt that the Company possesses 
means whereby to cleceive the press of the whole world. 
I would reply that nothing is easier wherever it has, as 
in Venezuela, the entire monopoly of telegraphic com- 
munication. During the Spanish American war all the 
offices of the Company acted as correspondents for 
the American press. And here we have seen the head 
office giving orders to its manager in Caracas to send 
news of all the revolutionary events. We have also seen 
it taking measures to facilítate the transmission of Mr. 
Jaurett's press telegrams. But if these methods favour 
the press as a whole they are are not without their 
disadvantages, the least of which is that the public gets 
its ínformation to suit the wishes and serve the inte- 
rest of the Company. I wish to make it clear that where- 
ever the Company controls the telegraphic Communications 
its employees are in fact if not in ñame the agents of 



CXVí 



the leading papers, it is thus easy for the Company to 
pulí the wires and give to events the aspect and form 
which it judges most favou rabie to its own more or iess 
honest designs. It is therefore in possession of a most 
dangerous weapon should it act with bad faith, as it 
has done in Venezuela. But luckily for its victims this 
weapon is as a two edged sword, it cuts both ways, 
and sometimes the Company wounds itself. This is what 
has happened in the Caracas case. 

Wielding its weapon with that excitement born of an 
intímate conviction that its cause was a bad one, the Com- 
pary lost all self control and prudence, and struck out 
blindly. It went too far, wounded even those whose 
powerful support it sought, and exposed itself, laying 
bare the sore which showed the ugly morality of its Di- 
rectora. 

As a matter of fact, having succeeded in deceiving 
the Parisian press, it was represented as the victim of 
a land of thieves. The campaign was an extremely 
violent one. The national pride of Venezuelans was 
deeply hurt. But it happens that Venezuela is a much 
more highly cultivated country than people in Europe 
generally imagine. Above all its people are very fond 
of French art and litterature. The papers and reviews of the 
older latin race are spread broadcast through all the 
magnificent clubs of Caracas and are sought for even in 
the remotest hamlets of the Andes. And Venezuelans 
of all classes were able to see with what scant courtesy 
their national dignity was treated. 

General Castro who up till then had disdained all 
personal attacks could not allow those which impugned 
the honour of his country to pass unheeded. Accused 
of having purposely picked a quarrel with the Cable 
Company in order to take possession of their assets, 
he was bound to prove that there was something 
else behind this ugly story. And although till then un- 
willing to do so he decided to make use of the important 
documents which he had in his possession. On the 
18th of August 1905, the Attorney General prosecuted 
the Company for the dam&ge done to the Nation by 



CXVII 

its intrigues during the revolution. This important 
document sets out no less than eight charges and is a 
concise, laconic and formidable indictement. 

If the Company is so strenuously prosecuted, if its 
turpitudes are unmasked, if its commercial honesty is 
cruelly impugned, it has only its Directors to tliank. 

Weapons which cut both ways are often danger- 
ous. 

(Translation) 

{El Constitucional of the 24U1, 25th, 26th, 27th, 28t'\, 29th, 
3oth and 3?st of October and ist, 2nd, 3rd and 4th of November 
1905. ) 



MR. MADUENO'S LETTER 

TO 

enera! Valar ino 



París, 29th of Setember 1905. 

To General Emilio V. Valarino. 

Caracas. 

Dear General: 

On the morning of the 15th inst, Mr. Jerramec, the 
President of the Cable Company, sent word asking me 
to be good enough to cali at his office at six o'clock in 
the evening. 

At the hour fixed I went to the offices of the Com- 
pany where Mr. Jerramec received me in the presence 
of Messrs Bousquet, Faguet and Pellet, member of the 
board of Directors, Manager, and Superintendant respec- 
tively of the Cable Company. 

Mr. Jerramec told me that he liad sent for me to 
inf orm me that the Company accepted the decree of the 
4th of September, although the French Government as 
well as the Cable Company had been astonished at its 
promulgation just when the Company had telegraphed 
to President Castro that Mr. Bousquet was leaving to 
treat with him along the lines of the project of the 23rd 
of February which included the cession of the coastal 
cables, and henee the closing of the offices of those cables 



CXIX 



with the exception of that of La ( ¡ uayra; and that the point 
on which they wished to come toan understanding with me 
was the tarif question. Mr. Bousquet spoke on this point. 
I then told them that, as my intervention was purely offi- 
cious, I could do nothing and that as I liad said from the 
first, all I could do would be to telegraph to yon t< > en- 
deavour to obtain from General Castro that the present 
tarif should remain in forcé with an increase of only one 
bolívar until Mr. Bousquet's arrival. Mr. Jeramec then, 
in my presence and in the presence of the above named 
gentlemen, wrote out and read to us a cablegram which 
was sent the same evening to Mr. Jaccoux in which ins- 
tructions were given to him concerning the uniform 
rate to be levied at the solé station of La Guayra and 
informing him of the acceptance of the Decree of the 
4th inst. 

It was then that, seated opposite to Mr. Jerramec 
at his desk, I wrote out the cable which I addressed to 
you on the 15th and which you received on the 16th. As it 
was in Spanish, Mr. Bousquet read it out aloud in French 
so that all present should know its contents. 

Mr. Jerramec gave Mr. Pellet the order to send it 
as a service telegram without charge. I then thought 
that everything was settled. Your reply was submitted 
to the Cable Company and to the Ministers of Commer- 
ce and of Foreign Aífairs. 

As you subsequently told me that the Company 
was to give instructions to Jaccoux I spoke to Mr. Fau- 
guet, as Mr. Jerramec was aw^ay ill for nearly a week; 
Mr. Fauget satisfied me that the instructions had been 
sent on the 15th, and had been duly received by Jaccoux 
as this latter liad acknowledged them by a telegram 
which I saw; but Jaccoux said that as he had been or- 
dered to cióse the offices he did not think these ins- 
tructions up to date and askecl for fresh ones. But as 
Mr. Jerramec had been away since earty on the 16th 
it was not possible to send Jaccoux the fresh instruc- 
tions lie asked for. I am convinced that Jaccoux showed 
Taigny the cable which I sent to you on the 15th. 
The incident brought about by Taigny's note interve- 
ned and the Government told the Cable Company not to 



cxx 



proceed with the settlement witli the Venezuelan Go- 
vernment. I received your cable informing me, in reply 
to mine of the 20th. llpm., that Jaccoux denies having 
received instructions (Jaccoux is not speaking the truth) 
and telling me besides that you had handed in a draft 
of a provisional settlement. I know that Jaccoux has 
transmitted this draft by cable and I know that the 
Company has submitted it to the Minister of Commer- 
ce and the Minister of Foreign Affairs. I am persua- 
ded that both Mr. Jerramec and Mr. Bousquet are mak- 
ing every possible off ort to induce the French Govern- 
ment to autorise them to telegraph to Jaccoux to sign 
this provisional agrément. Up to now, 29th at lpm, they 
have obtained nothing and are still at it. 

I think that this evening, or to-morrow early, the 
necessary instructions to sign the provisional agreement 
will be telegraphed to Jaccoux. 



J. F. C. Madueño. 



CXXI 



The following are tlie cables referred to in the 
above letter. 

Caracas, 30th of September 1905. 

General Castro. 

Miraflores. 

I have just received the following cable: 

París, 30th. — General Valarino. — Caracas.- I have the 
pleasure to communicate that Mr. Jerramec, the President 
of the Cable Company, authorises me to inform you that 
he has to day telegraphed to Jaccoux giving him fresh 
powers to inform the (íovernment in writing that he 
agrees to the closing of all the cable offices with the ex- 
ception of that of La Guayra where a Fiscal will be sta- 
tioned; one bolivar a word will be charged for all interna- 
tional Communications arriving at or leaving La Guayra; 
an arrangement will be made for the Porlamar service; 
and a reduction of fif ty per cent made on the Government 
messages. 

This is a provisional arrangement which I have obtain- 
ed pending my arrival with Mr. Bousquet. 

I shall sail with Mr. Bousquet and other clelegates on 
the 14th of October at the latest, 

Respectful salutations to President Castro. — Ma- 
dueño. 

Valarino. 



Caracas, 30th of Setember 1905. 
Mr. Madueño. 

París. 

Received.— President Castro commands me to inform 
you that he accepts J,the provisional agreement. Hope to 
see you soon, 

Valarino. 

(i¿7 Constitucional N? 1.436 of the 2nd October. 1905.) 



SAUVAGE'S REVELATIONS GONGLUDED 



TWOMOREFRENCHMEN SPEAK 

As the readers of this paper saw in Satur- 
day's issue, Mr. Sauvage has brought to a cióse the indict- 
ment which by the aid of documents he has built 
up against the French Cable Company, as a citizen 
jealous of the good ñame of the European Republic. 

Hencef orth in the presence of the plétora of proofs 
presented we might look upon this publication as 
closing the case, for really nothing more can be said, 
and any further action lies exclusively with the Natio- 
nal Executive whose acts we have no authority to 
forestall. 

As we have said we were about to cióse here the story 
so brilliantly told by Mr. Sauvage when the letter and 
article inserted below reached us from France. 

The f ormer is from Mr. Guintrand who, as he himself 
says, was for more than ten years manager of the Cara- 
cas Cable office; and henee is the best and most reliable 
witness for all charges and aecusations against the Cable 
Company. 

As we read his letter the oíd law maxim comes to 
our pen: confession of guilt obviates the necessity for 
proof! 

We publish his letter in French, exactly as received, 
and also translated into Spanish. 

We had two objeets in view in the campaign which we 
have carried on in El Constitucional in this matter. 






CXXIII 

To make clear, and this is most important, the impo- 
sing height to vvhich the justice and rights of Venezuela 
have attained; and secondly to prove that the stand taken 
by the (íovernment of the Republic in this dispute has 
always been and is against a Company which calis itself 
French; but in no way against the French (íovernment 
and people for whom on the contrary it has always 
shown the greatest consideration especially in the Ca- 
ble question in which, as is well known, the Directors 
of the Company and even a representative of France 
had imprudently compromised Ministers of our sister 
Republic, equally with whom we aspire to the supreme 
ideáis of democracy. 

Therefore we were in no way guided by a desire to 
créate difficulties of any kind in the great work of recon- 
ciliation toward which both governments are directing 
their efforts, but solely prompted by the pressing and 
unavoidable necessity of putting forward our case, and 
showing the overwhelming strength of^General Castro's 
justice which is the base of all his acts. 

When once good feeling and good fellowship are re- 
established, and Venezuela and France again unreser- 
vedly join hands and devote their energies to the develop- 
ment of industry and the reward of labour and capital, 
then will be made manifest, encircled as in a nimbus of 
light, the noble work of our great leader and Restaurador, 
whose chieftain's soul and statesman's mind have ever 
reflected the immortal glamour of the great French Re- 
volution. 

May the God of Nations permit that these be 
the last words of accusation printed in El Constitucional 
against — not France which we have never attacked — but 
against any Company or enterprize which bears the ñame 
of French. 



CXXIV 



Valréas (Vaucluse), 3rd of October 1905. 
Gumersindo Rivas Esq. 

Caracas. 
My dear Friend: 

I have just received the file of your valuable paper 
El Constitucional containing all the French Company's 
case. I thank you a thousand times f or your kind attention, 
and congratúlate you on having defended Venezuelan 
interests with so much energy. 

I am a victim of the Company which I served in 
Caracas for sixteen consecutive years and which threw 
me over because "I knew too much, and was more Vene- 
zuelan than French" as I was told at the head ofíice of 
the Company in París. Yes, my dear friend, I know too 
much about them, and General Castro's Government is 
still in ignorance of many things which I shall soon lay 
before it and which ^ill edify it as to the conduct and 
doings of this Company which is deserving of no consi- 
deration. 

Ever since I left Caracas I knew what was going to 
happen and my expectations have been realised. I might 
have used the French press in order to def end the interests 
of Venezuela which were menaced by the lying allegations 
of this Company, but I pref ered to say nothing as I knew 
that General Castro's Government would drive to the wall 
this Company which exploits and serves Venezuela so 
badly. That is what has happened, and I congratúlate you 
warmly on the final success of which l read in your paper, 
and which revenges me and some of my colleagues for 
; the bad treatment we suffered at its hands. 



cxxv 

In a few weeks I shall be in Caracas with my family. 
I am anxious to see your beautiful country again, and I 
shall have much pleasure in talking to you at length of 
all that I know about this poor Company which in order 
to carry on is forced to appeal to the French Chambers 
for a heavy subsidy which will certainly be refused it. 

Kindly present my best respects to all our mutual 
friends, and awaiting the pleasure of seeing you again 
I am, etc., etc. 

E, GUINTRAND. 



CXXVI 



I TV VENEZUELA 

THE AET OF MAKINfi MOÍÍEY IN RETOLUTIONS 

The incident brought about by the execution of the 
judgement cancelling the contract of the French Cable 
Company appears to have entered upon a period of settle- 
ment; as is indicated by the silence of the Press during 
the past week. 

Will the existing tensión be relieved? 

This seems probable. If our financial information 
is correct it is proposed to form a syndicate of French 
and foreign financiers to organise a bank in Caracas with 
a capital of seventy five millions as a complementary 
factor in the work of financial reorganisation under- 
taken by General Castro. 

While Mr. Taigny, the French Chargé d'Aíf aires in 
Caracas is discussing with General Castro at La Victo- 
ria, Mr. Jusserand, the French Ámbassador in Washing- 
ton will in a day or two have an interview with Presi- 
dent Roosevelt who has left Sagamore Hill for the White 
House. 

After all President Castro only wants to live on good 
terms with France, but to be and to remain master in 
his own country. 

There is nothing in this desire, or determination which 
is repugnant to the spirit of French democracy. 

President Castro has given numerous proofs of his 
sincere frienclship for France, notably by renewing di- 
plomatic relations as soon he arrived in power; by 
giving a most enthusiastic reception to the French Ám- 
bassador, Mr. Wiener; by signing the convention of the 



CXXVII 

19th February lí)02, by which France and Venezuela accor- 
ded to each other the treatment of the most favoured 
nation; by honouring with his presence, on the 14th of 
July last, thereception at the French Legation, and lastly 
on several occasions by acting most generously and cordially 
towards many of our fellow-countrymen residing in Ve- 
nezuela. 

To be, and to remain, master in his own Country! 

Who on this side of the Ocean could find fault with 
this proposition, which after all only reflects the determi- 
nation of a man who is conscious of his responsibilities, of 
his duties, and of his rights. 

Here General Castro is too often represented as a 
dictator, ruling a country in a state of anarchy. 

This is a mistake. The truth is that General Castro 
governs with skill and energy. 

The conversión of the National Debtgives to General 
Castro's administraron an unique and striking character to 
which public opinión has rendered hommage as the Ve- 
nezuelan Debt which stood at 28 when General Castro 
carne into power has risen in two or three years to 54, 
which is its present quotation thanks to his stable Go- 
vern ment. 

It will thus be seen that General Castro — the 
Dictator, as some are pleased to cali him — has succeeded 
in rendering the burden of anarchy light indeed to 
his fellow-countrymen. 

A man who can send up the valué of his country's 
debt a hundred per cent in so short a time is certainly 
a peculiar kind of anarchist. 

It was necessary to explain this as these things 
take place in Venezuela. 

To be master in one's own country, to apply the 
law equally to rich companies and to poor people, is 
not after all a very extraordinary policy when enfor- 
ced in order to prevent the return of Revolutions 
which furnished the elements of a formidable and 
scandalous speculation and at the same time drenched 
the countrv in bloocl. 



CXXVIII 

Whenever a revolution breaks out in any South 
American country one may be sure that the foreign 
element is in some way mixed up in it. 

And as a matter of fact there are two ways of 
making money for those who exile themselves in those 
distant lands. 

The first is to rely upon work, intelligence and 
energy to increase one's capital. 

The second, much easier and more rapid, is to 
take part in or if necessary to instígate a revolutiom 

The following, brought to light by recent events 
in Venezuela, will give an idea of how this is done. 

Then a foreign Company, having a concession in the 
country, sees itself called upon by the Government to 
strictly carry out its obligations it turns the difficulty by 
argument;but whenmere talk is not enough to convince 
a man like General Castro, ressort is liad to revolution. 
A f oreigner and a native get together and hire a bit of 
land on which a fevv half starved cattle are turned out; an 
understanding is come to with a revolutionary commander 
to raid the ranch and to give in exchange extraordinary 
requisitions amounting to thousands of dollars. 

Lf the revolution is successful these accounts are paid 
by the Government treasury, and the spoil is shared. 

If the contrary, the foreigner relying on his quality, 
cries from the housetops that he has been robbed and 
ruined, and he forth with carries his claim to his legation 
and in this manner (and others equally honest) it has been. 
possible to agglomerate international ciaims against 
Venezuela, amounting to no less than two hundred and 
eiglity se ven millions of francs. 

It will be seen from the foregoing that the revolu- 
tionary business in Venezuela is not unprofitable. The 
trouble is that there is a man like President Castro to deal. 
with, who will stand no nonsense. 

His resistance, his refusal to pay notwithstanding 
threats, etc., brought about the nomination of the mixed 
Commissions composed half of forei ni delega tes and half 
of Venezuelans; these Commissions reduced the total 
ciaims to something like thirty millions francs. 



CXXIX 

It was therefore something like two hundred and 
fif ty million f rancs that unscrupulous f oreigners were try- 
ing to unduly exact from Venezuela. 

It will thus be easily understood that these people 
are not well disposed towards Venezuela, and especially 
towards General Castro. 

In trying to put an end once for all to revolutions 
and their concurrent speculation, General Castro is ac- 
complishing a work of social disinfection for which he 
cannot really he blamed. 

The particularly delicate and disagreable side of the 
present position is that one cannot say that the French 
element has kept entirely aloof from these intrigues. 

A. Thouar. 

( Translated from the Spcuiish ). 



AN AMERICAN CORRESPONDENT 



To General Cipriano Castro. 

Restaurador of Venezuela. 
May it please your Excellency: 

I had hoped to be favoured with a reply to the 
letter which I had the honour of addressing to you at 
Los Teques a week ago, and I beg that you will be 
so good as to allow me to add the following questíons 
to those I put to you: 

1. vvould not the friendship of the United States 
be more valuable to Venezuela thanthe friendship of Ger- 
many or England. 

2. In case war were to break out with France, would 
Venezuela take the opportunity of uniting with the 
United States of America to conquer and annex British 
and French Guiana. 

3. Would not Venezuela assist the United States 
to drive European powers out of the New World, over- 
throwing both France and England at the same time. 

Your humble and obedient servant, 

F. P. Savinien. 



C.XXXI 



Caracas: 7th November 1905. 

Mr. F. P. Savinien. 

City. 

I have received your letter and in compliance with the 
■desire therein expressed I answer your questions as 
follows. 

The friendship of all Nations is valuable to Venezuela 
and its Government, by whom such friendship has ahvays 
been desired and sought for. But it is possible that you 
may have heard the contrary that is to say that 
I am fond of strife with everyone. This is easily explained: 
the head of a State who strictly carries out his duties, as 
I do, must at every moment meet up against the extra- 
vagant pretensions of Natives, and Foreigners whose 
(íovernments do notpossess a thorough grasp of the facts 
which Avould enable them to avoid the tensión which 
results therefrom. This you may have seen in the Press 
lately in the matters pending between the Government of 
Venezuela and the French Cable, and Bermudez Com- 
panies; as well as by the constant and agressive attacks of 
Venezuelans whose interests I so warmly defend. 

I repeat that in spite of myself and against my 
wish I am obliged to maintain this distasteful struggle in 
obedience to my sacred duties, and that the never- 
varying and inflexible policy of my Government is to 
maintain at all costs good relations of friendship with all 
Nations without exception. 

My answer to your second question is as follows: 

I do not believe that there can be war between 
Venezuela and France because there is not sufficient 
reason for it, but if such reason should unfortunately 
arise, Venezuela would never have the desire of conquest 
and annexation to which you refer, because I hold that 
such intentions are improper and unworthy of refined 



CXXXH 

and civilized peoples, among which I am happy to say 
Venezuela is numbered, thanks to the constant and 
uplifting influence of the Restoration, and because per- 
sonally I believe myself incapable of committing an injus- 
tice or an act of treachery against anyone. 

Your third question has been replied to in my 
answer to your first. 

I am Sir, etc. etc. 

CIPRIANO CASTRO. 

(El Constitucional of the 8th November 1905.) 

(Translation) 



Another honourable Frenchman speaks. 

To General Cipriano Castro, 

Restaurador of Venezuela. 
Most respected General and Friend. 

The perusal of your splendid letter to Mr. F. P. Sa- 
vinien, published in to — days El Constitucional has 
prompted me to write to you in order to congratúlate 
yon warmly on the terms in which it is couched. 

You cannot imagine, respected General, the immense 
satisfaction with which I read your reply to the 
second question put to you by Mr. Savinien in which 
you declare that you do not believe possible that there 
can be war between Venezuela and France because there 
is not sufficient reason for it. Such a declaration com- 
ing from of a statesman like you cannot do 
otherwise than stimulate the pride of all French citizens 
established in this hospitable country, for it enables us 
to see that you have rightly interpreted the noble and 
generous sentiments of our glorious country. No good 
Frenchman desires war with any country, much less with 
Venezuela one of the South American nations which 
by the intelligence and elevated character of its sons 
has fraternised most with France. 

In my opinión this letter of yours is one of the 
most important documents to which you have given pu- 
blicity of late, for it shows the whole world the posi- 
tion in which you have placed Venezuela by your de- 
termination, your intelligence, your valour, and your pa- 
triotism. 



cxxxiv 

The attitude you have assumed, most respected Ge- 
neral, in the def ence of the interests of the country speaks 
highly f or the manner in which you f ulfill the cluties of the 
exalted position with which the Venezuelan people have 
entrusted you, and all Venezuelans ought to feel proud 
that there is at the head of the destinies of their Country, 
General Cipriano Castro who on the 9th of December 1902 
attainecl to the highest pinacle of fame. 

Your humble servant and friend. 

R. Soucy M. 

{El Constitucional ', ioth of December 1905). 



TO THE RESTAURADOR OF VENEZUELA 



A SETTER FROM MR. SAUVAGE 



Caracas, lOth of November 1905. 

To General Cipriano Castro, President of the United 
States of Venezuela. 



Caracas. 



General. 



My task is accomplished. A soldier of Truth, I 
have for nearly three weeks occupied the columns of one 
of your country's papers in order to make known the 
truth to the whole world through the most influential 
médium in Venezuela. Allow me to-day, General, to 
speak a little of myself prompted thereto by the divers 
appreciations with which my revelations have been re- 
ceived in certain circles. 

I am aware from many sources that my interven- 
tion ín the French cable question has caused a good deal 
of sensation. 

In some quarters my action has met with approval, 
and I have been warmly congratulatecl. 

In others it has been said that I am a traitor to 
my country, that I am not a Frenchman but an inter- 
national adventurer escaping from Justice. Through an 



CXXXVI 

indirect but trustworthy channel I have learnt that the 
Directors of the Cable Company are boasting that they 
will have me arrested on my return to France. Finally 
others, doubtless sceptics have said : " Mr. Sauvage is not 
the author of the articles in question. How much has he 
been paid for lending his signature to the lawyers and 
diplomates who have engineered this campaign. 

To the honest men of all nationalities and of all 
parties who have understood me I return thanks from 
the bottom of my heart. 

To those who accuse me of having betrayed my 
country my only reply is : We do not speak the same 
language, we have not the same understanding." 

To the spirited Frenen patriots who seek an asylum 
abroad from the irksome military conscription, I may 
say that I come of an oíd French family which did its 
duty during the Crimean and Italian wars and the 
campaign of 1870, and that I myself have had the hon- 
our to serve my country in África and hold at their 
disposal highly elogious certificates from the military 
authorities. 

To the Directors of the Company I declare that l 
know no fear and that far from flying their underhand 
threats I shall meet them soon on another ground; for 
their bad faith was not alone prejudicial to Venezuela, 
its effeets were felt in other countries where 1 shall 
very shortly follow them. I have never shirked the 
responsibility of my acts. 

Lastly to those who have judged me unworthy of 
my articles, I thank them for their appreciation. Thus, 
according to them, I am both a diplómate and a lawyer 
It does but honour my intelligence. As to the price 
I have been paid for my signature, it is foryou, (Ge- 
neral, to reply. And I know what you will say, Mr. 
Sauvage has rendered me no service, he has but spoken 
in the ñame of Truth and Justice which are the apanage 
of ■ no one country but belong rather to the whole world. 
Mr, Sauvage is a good Frenchman, of that I am satisfied, 
and he thou^ht that he was doing a work worthy of a 
Frenchman by proving to all honest men that a so- 



cxxxvn 

ciety of thieves is not, in the noble and liberal sense of 
the word, a Frenen Company, although it has draped itself 
in the three immortal colours which went round the world 
in the heroic days of the great revolution. 

Two words in conclusión. 

The Cable Company is not defensible. Its cause is 
lost,' not only in Venezuela, but in every country where 
it is established. The press of the entire world repro- 
duces the articles of El Constitucional. The most in- 
fluential papers are calling upon the Company f or expla- 
nations and the Company. . . .hasnothing to say for itself! 
It knows that it has no defence! 

Yet should the French Cable Company think that it 
has right and justice on its side I invite it to defend itself 
publicly in the press, and daré it to deny the formal char- 
ges I have brought against it; in a word to defend itself 
openly in the full light of Truth. 

And if there are here errors of interpretation, if a 
diplomatic incident has arisen, I am convine ed that with 
the help of good faitli this matter can be settled witli- 
out eitlier my own country or Venezuela loosing an inch 
of their national dignity. Honest men always man age to 
agree. 

And soon, General, everyone abroad will recognise 
that if up to now you may have been looked upon as 
fond of quarrels, there is a vast difterence between a 
quarrel and a struggle. Men quarrel over petty matters, 
but they struggle for those principies which are at once 
the honour and raison d'etre of humanity. 

I beg you to accept, General, the respectful hom- 
mage of one who has struggled modestly and who knows 
full well that his fellow countrymen who admire all 
that is noble and fair will ere long render justice to your 
character! 

J. E. Sauvage. 

(El Constitucional of the nth November 1905.) 
(Translatiori) 



VENEZUELA 



A SINGLE PHRASE IS THE MOTIF OF THE FRANCO 
VENEZUELAN DIFFICULTY 

A LETTERTO THE EDITOR OF THE "N EW YORK HERALD" PARÍS EDITION) 

It would be interesting to discover the reasons which 
have led certain papers to present the Franco-Venezue- 
lan inciden t in a light as f alse as it is malicious .... 
Just as attempts were made to induce the ( íovernment 
of Washington to take violent measures in the interest of 
the Bermudez Company, so some people have tried and are 
still trying to lead the French Government astray, by 
pretexting that French interests, nay more, the honour 
of France is at stake. Even a blocade has been spoken 

of, if not a declaration of war That would be rash 

work indeed, and the game is certainly not worth the 
candle. 

At the right moment the New York Herald exposed 
the intrigues which might have led the United States to 
commit a veritable injustice, and now that the Washing- 
ton Cabinet has taken the Franco-Venezuelan dispute 
in hand it is happy to be able to show things as they 
really are, and to enlighten public opinión concerning this 
dispute which does not or ought not really to exist. 

The f ollowing is briefly the position. 

The French Cable Company had f or many years, and 
by contract worked a main Cable from Venezuela to the 
United States, and a secondary cable running along the 
Venezuelan coast. 



CXXXIX 

General Gastro's Government saw that the main line 
Cable did not work regulary; this was owing to the fact 
that instead of being entirely submarine this line, con- 
trary to the express stipulation of the contract, contain- 
ed a section of overhead wire running over very dif- 
ficult ground and subject to frequent interruptions. 

The Venezuelan Government which had alsotocom- 
plain of other violations of the contract by the Cable 
Company called upon it to strictly fulfill its conditions; 
but the Company whose financial condition according to 
its own balance sheets is not very brilliant was unable to 
meet its obligations. 

The Venezuelan Government could not do otherwise 
than apply to the Courts for the annulment of the con- 
tract, after having proved the extent of the damages it 
had suíferred. 

By the very wording of their contract the French 
Cable Company acknowledged from the first the juris- 
diction of the Venezuelan Courts; and defended itself 
by Counsel from the very moment the Government en- 
tered proceedings against it. It is probable that if the 
Courts could in equity have f ound for in the different 
triáis which preceeded the final decisión, the Company 
would have loudly proclaimed the absolute justice of the 
Venezuelan bench. 

But, alas, it was imposible to persuade the Cara- 
cas judges that a telegraph wire suspended several meters 
above the surface over the Island of San Domingo and 
whicli might be cut at any moment was the same 
thing as a submarine cable; and when the Company 
saw its contract cancelled, it cried out and cursed its 
judges swearing that they were sold to and slaves of 
General Castro. 

But, after having made a lot of noise, and thinking 
that it was going to upset every thing, the Company 
realised that the French Government did not intend to 
employ forcé, and all the more so since it liad learnt, 
not only of the violations of the contract of which the 
Company had been guilty, but of other misdeeds which 
put it on absolutely the same footing as the Bermu- 
dez Company. 



CXL 



As a matter of fact it was easy f or the Government 
to convince itself that the Company, although holding a 
Government concession, had not remained neutral during 
the revolution, and that both its cables and its em- 
ployees had been freely placed at the disposal of the 
revolutionist Matos. 

The Company itstelf saw that it was in its own 
interest to come to an arrangement with the Venezue- 
lan Government before the latter should execute the 
judgement of the Corte Federal y de Casación. 

So a provisional settlement was made on the 15th 
ofSeptember last. 

The French Cable Companjr instructed its manager 
in Caracas to cióse the coastal Cable offices as had 
been agreed, but it appears that there was some delay 
in the reception of this order, and the following 
day the Government served the Company with an order 
to cióse these same coastal stations. 

In the meanwhile the order of the Company which 
should have settled everything carne to hand, but the 
French Chargé d'Affairesto who it was communicated r 
refused to take any notice of it, and presented a most vio- 
lent protest to the Venezuelan Government. 

General Castro was thus face to face with this phe- 
nomenal position : His G overnment had arrived at a 
settlement with the Cable Company and the French 
Chargé d'Affaires prevented the realization of this agree- 
ment. The Venezuelan minister of Foreign Affairs was 
thus forced to protest in turn against the protest of the 
over-zealous French Chargé d'Affaires who had attempt- 
ed to embroil matters, and he added that " desirous as 
was the Government of Venezuela to maintain the best 
relations with France, it could not continué to treat 
with Mr. Taigny, the French Chargé d'Affaires, until he 
should have furnished an explanation of the proceedure 
he had followed." 

This is the phrase to which the French Government 
took exception, and which it has asked General ('astro 
to withdraw. 

Meanwhile further un-official[negotiations were being 
carried on between the Government of Caracas and the 



CLXI 



French Cable Company, and on the 30th of September 
General Castro was informed that a new settlement had 
been arrived at. He telegraphed to París his acceptance 
of this arrangement and the Company instructed its ma- 
nager in Caracas to notify the terms of this agreement 
to Caracas. But the Company had counted without its 
protector whowanted to protect it by forcé, and who 
prevented the notificatíon being made in Caracas. 

The French Chargé d'Affaires insisted that the fam- 
ous phrase concerning him, written by the Venezuelan 
Minister for Foreign Affairs, shoulcl be withdrawn so as 
to enable the Cable Company to carry out the agreement 
arrived at with General Castro. The latter however re- 
plied, with a certain show of logic, that as he had come 
to terms with the Company it would be better instead of 
withdrawing the paragraph, that France should withdraw 
its protest and he his counter protest simultaneously. 

This would have settlecl the whole matter, but the 

French Government insisted and things remain as 

they are at present. 

Theref ore there is not now, or rather there is no 
longer, any Cable question but only the incident of 
the Taigny paragraph, and really since General Castro 
declares that he is and wishes to be the friend of France 
a single word would suffice to settle the whole matter. 

But why is it that some people seek to exaggerate 
the importance of this affair. 

"That is the question" 



( Transí ated f rom the Spanish.) 



AT LOS TEQUES 

VISÍT TO THE PRESIDEN! 



Yesterday, the Frenen gentlemen, Messers J. E. Sau- 
vage and E. Guintrand visited General Cipriano Castro, 
the Restaurador of Venezuela, in his residence of Los 
Teques. 

Mr. Guintrand who was for more than fifteen years 
manager of the offices of the French Cable Company 
in Venezuela thought it his duty on returning to Ve- 
nezuelan soil to pay his first visit of courtesy to the 
Chief of the State. 

In the course of the cordial interview which took place 
between the First Magistrate of the Republic and the dis- 
tinguished French citizens to whom we have referred, Mr. 
Guintrand told General Cipriano Castro that everything 
that his friend and companion, Mr. Sauvage had written 
in El Constitucional had the solemn and august sanction 
of truth! 

Messrs Guintrand and Sauvage showed themselves 
extremely pleased with the attention with which they 
were treated by the President of the Republic, and with 
his manifestations of sympathy and esteem for the hon- 
ourable French Nation. 



VEfiEZUELift 



UND DIE 



FRANZOSISCHE TELEGRAPHEN 



KABEL--GESELLSCHAFT 



(COMPÁGNIE FRAXCAIKE DES CABLES TELEGRAPHIQUES ) 



SENSATIONS-PROZESS 



ÍN "EL CONSTITUCIONAL" VEROFFENTLICHTE DOKUMENTE 



•,'<-»•*-*• 



CARACAS 

NATIONAL BUCHDRUCKEREI 
1905 



¿áS§@á@@S@s駧<s§© 



BUNDES UND APPELATIONSGERICHT 



BEB FRANZCESISCHE KABEL-PBOZESS 



Im Ñamen der Vereinigten Staaten von Venezuela. 
Kammer des Bundes-und Appelationsgerichts in der letz- 
ten Instanz. 

Nach Anhoerung der beiderseitigen Verteidiger. Am 
3. Novémber 1903 verklagte der Staatsanwalt der Nation 
vor clem Bundesgericht die franzoesische Telegraphen- 
Kabel Gesellschaft, in Uebereinstimmung mit dem 
Artikel 1131 des Bürgerlichen Gesetzbuches, betreffs 
Aufloesung ihres Kontraktes *vom 3. Januar 1895, bes- 
tastigt vom Gesetzgebenden Koerper in April desselben 
Jahres, und Zahlung einer von Sachverstsendigen festzu- 
stellenclen Entscha?digung für durcli Nichterfüllung des 
Kontraktes erlittene Verluste. Da die verklagte Gesell- 
scliaft nacliweislich in Caracas keinen gesetzlichen 
Vertreter hatte, so ernannte man laut Artikel 149 des 
Bürgerlichen Gesetzbuches Doktor Antonio Maria Plan- 
chart zum Verteidiger derselben, v/elcher auch annahm 
und in dieser Eigenschaf t vom Direktor der verklagten 
Gesellschaft bestsetigt wurde. Ais die Vertreter beider 
Parteien zur Beantwortung der Anklage im Gerichte er- 
schienen, wandte der Vertreter der Verteidigung ein, 
dass der Staatsanwalt der Nation unzustsendig und die 



Affaire eine bereits Rechtensabgeurteilte Sache waere. 
Gegen diese Einreden wurde im gesetzlichen Termin 
von der Gegenpartei in alien ihren Punkten Wieder- 
spruch eingelegt und man verlangte, dass dieselben ohne 
weitere Beweise ais rein gesetzliche Fragen entschieden 
würden, da in den Gerichtsakten die notwendigen Schrift- 
stücke vorhanden wseren um den Richter noetigenf alls 
aufzuklseren. Diesem Gesuche wiedersetze sich der Klse- 
ger und das Gericht erklserte nach Ablauf des Ter- 
mins, welchen es angesetzt hatte, dass weitere Beweise 
nicht angenommen werden sollten, gegen welche Ent- 
scheidung appelirt wurde. Die Akten wurden dann an 
das (íericht cier hoeheren Instanz übergeben, welches 
das Urteil bestsetigte. Ais die Akten zurückkamen, 
erklaerte der Gerichtshof nach angehoertem Bericht 
und Meinungen beider Parteien, die vorgebrachten 
Einreden für ungültig und verurteilte die Gesellschaft 
zum Tragen der Kosten. Dieses Urteil, gegen welches 
Beruf eingelegt worden war, wurde in der hoeheren 
Instanz bestastigt, in so fern es den Staatsanwalt ais 
zustündig erklaerte, jedoch die Zahlung der Kosten 
wiederrief. ' Nachdem der Prozess behufs Aburteilung 
an die erste Instanz zurückgegeben worden war, 
kündigte man in dem im Termin angesetzten Tag und 
Stunde die Beantwortung der Anklage an, und die 
Vertreter beider Parteien anwesend, wiedersprach Dok- 
tor Antonio Maria Planchart derselben endgültig in 
alien ihren Teilen, sowohr in Bezug* auf Tatsachen ais 
auch in Bezug auf Rechtsgründe, indem er sich 
darauf begründete, dass die Gesellschaft ihren Ver- 
pflichtungen nachgekommen sei: dass sie die Kabel- 
verbindung zwischen Venezuela und den Vereinig- 
ten Staaten herstellte: dass die Regierung die Land- 
linie von Santo Domingo, sowie die Sektion welche 
Vela de Coro mit dem internationalen Kabelnetze ver- 
bindet, anerkannte; und nachdem er technische Swie- 
rigkeiten, hoehere Gewalt und die Berechtigung der 
Gesellschaft, andere Linien zu benutzen, geltend machte, 
afilirte er eine Gegenklage, dass die Nation der Gesell- 
scliaft die durch das Absclmeiden des Kabels zu Por- 
lamar, ('arúpano, Guanta und Higuerote verursachten 



Schaden vergütige: dass sie ihr die unberechtigterweise 
gezahlte Summe von hundert tausend bolívares zurück- 
erstatte; und dass sie ihr die freie Benutzung der 
Telegraphenlinie von Barcelona nach Ciudad Bolívar, 
dem Kontrakte gemsess gestatte, und verlangte 
die Ansetzung eines ausserordentlichen Termins, um 
Beweise beizubringen. Der Gericlitshof erklasrte die- 
ses Gesuch ais gesetzmasssig und erteilte der ge- 
genangeklagten Partei die durch das Gesetz bestimmte 
Frist, um die Gegenklage zu beantworten, welche Ge- 
genklage in der Verhandlung vom 6. April vorigen 
Jahres vom Staatsantwalte der Nation in alien 
ihren Teilen wiedersprochen wurde, indem er sowohl 
die Tatsachen ais auch die Rechtsgründe, die man hier- 
aus abzuleiten suchte zurückwies, denn die Gesell- 
schaft verlangt die Erfüllung der Verpflichtungen welche 
sie zuerst verletzt hatte ; denn das Durchschneiden des 
Kabels in Campano war eine Massregel, welche die no- 
torische Parteilichkeit der Angestellten der Gesellschaft 
zu Gunsten der Revolution sowie das Recht der Regier- 
ung sich zu verteidigen, unumgaanglich machten : denn 
die übrigen Beschuldigungen in dieser Hinsicht seien 
grundlos : denn die Gesellschaft schuldete oder schul- 
dete nicht : im ersterem Falle war die Zahlung in Ord- 
nung und im anderen Falle muss die Gesellschaft Be- 
weise beibringen, die Zahlung irrtuemlich geleistet zu 
haben, um die Zurückerstattung zu begründen. Da die 
versu^hte Ausscehnung erfolglos war, so schritt der 
Prozess gesetzmasssig fort und beicle Parteien brachten 
jene Beweise vor, welche sie zur Yerteidigung ihrer 
Rechte f ür angebracht erachteten. Doktor Antonio Maria 
Planchart producirte seinen Nachweisungsbelag in Ge- 
stalt von 14 Kapiteln, welcher Zeugen — und schriftliche 
Beweise enthielt ; dieser wurde noch vermehrt durch 
das vom Post — und Telegraphen-Direktor im Foment- 
Ministerium ausgestellte Zeugniss, um die Erceffnung 
des Kabels von Cap-Haití nach New York, nach dem 
Tarif des Kontraktes von 1895, zu beweisen. Siebzehn 
Zeugen wurden vernommen und man fügte den Gerichts- 
Akten die beglaubigte Abschrift der Schriftstücke hin- 
zu, welche im Kapitel 9 des Beweisungsbelages ange- 



6 



geben sind. Der Staatsanwalt producirte verschiedene 
Dok uniente, welche von den betreffenden Unterschrei- 
bern, Kaufleuten von Caracas und Maracaibo, anerkannt 
werden sollten ; ein nach Carúpano adressirtes Tele- 
gramm; und 31 Zeugen, welche über die verschiedenen 
sie angehende und im Aktenmaterial enthaltene Angele- 
genheiten aussagten. Nachdem der Rechtsstreit been- 
digt war, stattete man Bericht ab, hoerte man die 
Verteidigungsreden, in welclien Doktor Planchart ver- 
langte, dass der Gerichtshof vor Allem über seine ei- 
gene Zustsendigkeit entscheiden sollte. Der Gerichts- 
hof entschied unterm 31 Mserz dieses Jahres, dass seine 
Zustsendigkeit vollstasndig gesetzmsessig und rechts- 
kra^ftig sei. Die Anklage anbetreffend, erklserte er die- 
selbe in dem Teile begründet, welcher die Aufloesung 
des Kontraktes vom 23. April 1895 fordert; und wies alie 
übrigen Punkte ab. Was nun die Gegenklage anbetrifft, 
erklaerte er dieselbe für begründet in betreffs der 
der obigen Gesellschaft durch Abschneiden des Kabels zu 
Carúpano verursachten Verluste, und ais unbegründet, 
in alien übrigen Forderungen ohne besondere Kosten- 
verurteilung. 

Nachdem beide Parteien gegen den Urteilsspruch 
in erster Instanz appelirt hatten, und nachdem in 
hoherer Instanz die Appelation angenommen und die 
Ablehnung, die der Vertreter der Gesellschaft gegen 
verschiedene Richter, aus denen die hohere Instanz bes- 
teht, abgewiesen worden war, wurde der endgültige 
Termin angesetzt, Bericht erstattet, Yerteidigunsreden 
gefordert, nach deren Anhorung das Gericht begann die 
Entscheidung zu eroertern. 

Der Vertreter der Gesellschaft hatte ais vorherge- 
henden Punkt die Unzustasndigkeit des Gerichtshof es 
in der gegenwaertigen Streitsfrage citiert. 

Und in Anbetracht dessen, dass nach dem Artikel 
11 des konstituirenden Gesetzbuches des Bundes und 
Appelations Gerichtshofes, die Kammer der obersten und 
letzten Instanz, unter anderen Befugnissen, das Recht 
hat, über alie Streitsfragen zu entscheiden, welche aus 
den von dem Prassidenten der Republik abgeschlossenen 
Geschasften oder Kontrakten entstehen koannen. 



In Anbetracht dessen, dass die richtige Benennung der 
hcechsten und letzten Instanz, welche Benennung von dem 
Vertreter der Gesellschaft angefochten wurde, aus dem 
Umstande gerechtfertigt ist, dass die Kammer entweder 
ais einzige Instanz die im Artikel 10 des erwsehnten 
(íesetzbuches aufgeführten Befugnisse, oder ais letzte 
Instanz die im Artikel 11 desselben Gesetzbuches er- 
wamnten Rechte hat, ist die Richtigkeit ihrer Benennung 
hiermit erwiesen. 

In Anbetracht dessen, dass obwohl man für Streitsf ra- 
gen dieser Art zwei Instanzen besitzt, so wird doch die 
Aff aire der Gerichtsbarkeit des Bundes und Appelations- 
Gerichtshof es nicht entzogen, was die Seele von dem kons- 
titutionellen Prinzip ist, auf welchen man sich bezieht. 

In Anbetracht dessen, dass gemsess Artikel 10 der 
Bürgerlichen Prozedur, die Gerichte von keinem Gesetz 
absehen koennen, dessen Erfüllung man verlangt, es sei 
denn, dass dasselbe gegen irgend eine Vorschrift der 
Verfassung vertosse, was hier jedoch nicht der Fall ist. 
Demzufolge erklaert man den vorhergehenden Rechtspunkt 
ais ungültig und entscheidet, dass dieser Gerichtshof zus- 
tsendig ist, über gegenwsertige Streitsf rage abzuurteilen. 

Und da auch in erster Instanz die Unzustasndigkeit 
jenes Gerichtshofes rechtlich behauptet wurde, um über 
diese Affaire zu entscheiden, Behauptung die auch vor 
dieser Kammer aufrechterhalten wurde. 

In Anbetracht dessen, dass N° 14 des Artikels 95 der 
Venezolanischen Verfassung nicht bestimmt, dass der 
Bundes und Appelations-Gerichtshof in einer einzigen 
Instanz in der Materie, auf welche sich obiger Artikel be- 
zieht, erkennen solí. 

In Anbetracht dessen, dass das konstituirende Gesetz- 
buch bei Einsetzung jenes Gerichtshofes erster Instanz, 
innerhalb der ihm vorgeschriebenen Grenzen bleibt, da 
dessen Vorschriften über Zustsendigkeit das obenerwashnte 
konstitutionelle Prinzip nicht verletzen. Demzufolge 
erklasrt dieser ( J erichtshof es so, und bestsetigt die Ent- 
scheidung welche über den vorhergehenden Punkt der 
Bundes und Appelations-Gerichtshof in erster Instanz 
abgab. 



-'Í-v c 



Bétreífs der Anklage. 



In Anbetracht dessen: 

Dass aus der Prüfung des Kontraktes von 1888 her- 
vorgeht, dass dieser nicht zugleich mit dem von 1895 exis- 
tieren kann, wegen Gleichheit des Gegenstandes — 
telegraphische Verbindung durch Untersee-Kabel — sowie 
Gleichheit der kontraktierenden Parteien. Diese Ansicht 
wurde noch durch den Vertreter der Gesellschaf t bestaerkt 
indem er in der Verteidigunsschrift angab, dass der 
Kontrakt vom Jahre 1895 nur eine beinahe alie Klauseln 
des Kontraktes des Jahres 1888 erweiternde Aenderung 
sei, aus welchem G runde der spsstere Kontrakt vom Jahre 
1895 endgültig sei. 

In Anbetracht dessen: 

Dass der Kontrakt vom-'). Juli 1900 zwischen derselben 
Gesellschaf t und dem Foment-Minister, vom Praesidenten 
der Republik genügend ermsechtigt, sich in Allgemeinen 
auf den Kontrakt von 1895 bezieht; aus welchem Um- 
stand jener Kontrakt nur eine Zusatzvereinbarung des 
zuletzterwsehnten ist, ohne dass es richtig waere, denselben 
ais einen Ausgleich anzusehen, da keine der Parteien den 
Wunsch asusserte, sich auszugleichen, noch aus der Prüfung 
der Vereinbarung selbst die Absicht hervorgeht, dieses zu 
tun. Aus diesem Umstand ist daher die Behauptung 
unbegründet, dass genannter Kontrakt eine schon vorher- 
gegangene Loesung gegenwsertiger Streitfrage in sich 
schliesse. 

Ln Anbetracht dessen: 

Dass der Artikel 1 des Kontraktes von 1895 folgen- 
des besagte: die Regierung der Republik erteilt der 
Franzcosischen Telegraphen-Kabel-Gesellschaft das aus- 
schliessliche Recht, die telegraphische Verbindung vermit- 
tels eines oder mehrerer Unterseekabel zwischen der 
Ki'iste von A^enezuela und irgencl einem beliebigen Punkt 
der A^ereinigton Staaten horzustellen. welche Verbindung 
direkt oder indirekt sein koennte. 



In Anbetracht dessen: 

Dass der Artikel 2 desselben Kontraktes besagt: die 
Regierung erteilt ferner der Franzoesischen Untersee- 
Kabel Gesellschaft das ausschliessliche Recht Küsten- 
Kabel zu legen, welche die verschiedenen venezolanischen 
Ha*fen mit clem internationalen Netze verbinden und 
verpflichtet sicli die Gesellschaft, diesel I >en innerhalb 
zweier Jahren zu legen. Dieser Termin kann noch auf 
zwei Jahre verlamgert werden, falls die Gesellschaft 
aus vori ihr unabhsengigen Gr inicien nicht im Stande 
"wa?re, sie innerhalb des ersten Termines zu installiren. 

In Anbetracht dessen: 

Dass in den Prozess-Akten Beweise vorhanden sind, 
dass die Verbindung zwischen Venezuela und den Ve- 
reinigten Staaten nicht in seiner ganzen Laenge durcli 
Unterseekabel hergestellt wird, wie es der Kontrakt 
bestimmt, sondern cías zwischen den Stsedten Santo Do- 
mingo and Puerto Plata eine Luf t- Telegraphen-Sektion 
exirtirt. 

In Anbetracht dessen: 

Dass die verklagte Partei ebenfalls zugiebt, das der 
Verkehr in der westlichen Sektion durch einen Kabel 
zwischen Puerto Cabello, der Insel Curazao und Vela 
de Coro vermittelt wird, welcher Umstand dem Kon- 
trakte zuwider, aus der Küsten- -Verbindung eine inter- 
nationale macht. 

In Anbetracht dessen: 

Dass die ha^ufigen Unterbrechungen der Landlinie 
zwischen Santo Domingo und Puerto de Plata bewiesen 
sind, welche den Handel der Republik scha^digten, wie 
aus den in den Akten befindlichen Aussagen hervorgeht. 



10 

In Anbetracht dessen: 

Dass, obschon es wahr ist, dass die Regierung durch 
Yerfügung vom 28. Juni 1888 dem Gesuche des Vertre- 
ters der Franzoesischen Untersee-Telegraphen-Gesell- 
schaft vom 18. desselben Monats nachkam, bedeutet dieses 
in keiner Weise, wie der Vertreter der Gesellschaft 
behauptet, eine Genehmigung der direkten oder in- 
direkten Kabel-Yerbindung, auf welche sich der Kon- 
trakt vom Jahre 1888 bezieht, denn am Schlusse des 
erwsehnten Gesuches sagt der Bittsteller woertlich: "Ich 
bitte den Herrn Minister um einen baldigen und günsti- 
gen Beschluss, damit ich so bald ais mceglich nach 
Europa zurückkehren kann, um mich dort mit der Le- 
gung unserer eigenen direkten Kabel nach den Ver- 
einigten Staatenzu beschasftigen;" ausserdem handelt es 
sich in diesem Prozesse nur um die Verbindung auf die 
sich der Artikel 1 des Kontraktes von 1895 bezieht., 
welcher, wie schon gesagt, den vorhergehenden ausser 
Kraft setzte; und dass wenn der Artikel 7 des Kon- 
traktes von 1895 von "einer schon verhandenen Tele- 
graphen- Verbindung zwischen Venezuela und Nord- 
Amerika" spricht, so kann diese Verbindung keineswegs 
die im Artikel 1 desselben Kontraktes vorgeschriebene 
sein, denn sonst hsette dieser Kontrakt keine Ursache 
zu existieren, da das in ihm Abgemachte schon exis- 
tierte. 

In Anbetracht dessen: 

Dass beim Durchsehen des Kontraktes vom Jahre^ 
190(> sich keine Klausel vorfand, die die angebliche (íe- 
nehmigungder Regierung beweist, denn dieser Kontrakt 
beschramkt sich darauf, die Verbindung der Untersee- 
kabel von ihren Landungs Punkten mit den Telegraphen- 
Drashten zu erlauben: den Unterseekabel zwischen Ca- 
rúpano und Ciudad Bolívar durch das Unterfluss-Kabei 
zwischen Ciudad Bolívar und Soledad zu ersetzen: eine 
Verlsengerung des Termins zum Legen des Unterfluss- 
K abéis zu gewsehren: den bestehenden Tarif ohne Er- 
laubniss der Regierung weder zu erhoehen noch he- 



11 



rabzusetzen: dass die (Jesellchaft der "Regierung den 
Empfang der Summe von Bs. 64.261,55 bestastige; und 
die Benutzung der betreffeden Post Marken für jedes 
Kabelgramm vorzuschreiben. 

In Anbetracht dessen: 

Dass man den eingegangenen Verpflichtungen ge- 
nau nachkommen muss. (Artikel 1184 des Bürgerli- 
chen Gesetzbuches von 1896 und 1190 des fgegenwaer- 
tigen Bürgerlichen Gesetzbuches). 

In Anbetracht dessen: 

Dass die aufloesende Bedingung alien beiderseiti- 
gen Kontrakten eigen ist, falls eine der kontraktiren- 
den Parteien ihren Verpflichtungen nicht nachkomme. 
(Artikel 1131 des Bürgerlichen-Gesetzbuches von 1896 
und 1137 des gegenwgertigen). 

In Anbetracht dessen: 

Dass aus den Akten die Verluste nicht hervorge- 
hen, die die Nation durch Nichterfüllung des Kontraktes 
seitens der Gesellschaft erlitten haben moege; ohne 
dass man in den Akten den Schaden, welchen die der 
Gesellschaft zugemutete Feindseligkeit gegen die Re- 
gierung verursachte, in Anbetracht gezogen hsette, und 
für welchen Schaden der Nation ihre Rechte vorbehalten 
werden. 

Betreífs der Gegenklage. 

In Anbetracht dessen: 

Dass aus dem Schreiben des Foment-Minister von 24. 
October 1903, welches von der angeklagten Gesellschaft 
beigebracht wurde, hervorgeht, dass, ais die Regierung 
der Gesellschaft die Benutzung der Telegraphenlinie 
von Barcelona nach Ciudad Bolívar entzog, sie hierzu 
durch hoehere Gewalt veranlasst wurde, deren Beste- 
hen von der Gegenpartei nicht hat bestritten werden 
kosnnen. 



12 



In Anbetracht dessen: 

Dass derjenige welcher Zurückzahlung beansprucht, 
die von ihm irrtümlich geleistete Zahlung beweisen 
muss, was jedocli seitens der Gesellschaft nicht ge- 
schelien ist. (Artikel 1111 des Bürgerlichen-Gesetzbuches 
von 1896, in Uebereinstimmung mit dem 1116 des gegen- 
wsertigen). 

In Anbetracht dessen: 

Dass das Durchschneiden des Kabels in Campano 
durch ceffentliche Angestellten in den Gerichts-Akten 
bewiesen wird. 

In Anbetracht dessen: 

Dass aus der Untersuchung der von der angeklag- 
ten Gesellschaft beigebrachten Beweise hervorgeht, 
dass das Durchschneiden des Kabels in Porlamar und 
zwischen Higuerote und Guanta ein Faktum ist, wel- 
ches man den venezolanischen Behoerden nicht zuschrei- 
ben kann. 

In Folge dessen wird im Ñamen des Gezetzes und 
der Gerechtigkeit willen, das appelirte Urteil in alien 
seinen Teilen bestaetigt. 

Es wird endlich hiermit verfügt, dass Gegenwaer- 
tiges veroeffentlicht, archivirt und die Akten an den 
ursprünglichen Gerichtshof zurückgeschickt werden. 

Gegeben, unterschrieben und mit Siegel versehen 
im Sitzungs— Saale des Bundes und Appelations-Gerich- 
tes, im Bundes Palast zu Caracas, am 4. August 1905.— 
■95. Jahr der Unabhaengigkeit und 47. der Foederation. 

Der Vice-Praesident, 

Emilio Constantino Guerrero. 
Der Berichterstatter, 

Tomás Mármol. 



13 

Der Kanzler, 

J. Abdón Viras. 
Der Stimmgeber, 

E. Enrique Tejera. 
Mit-Richter, 

Fernando Cadenas Delgado. 
Mit-Richter, 

Emilio H. Velutini. 

Der Secretear, 

R. Medina Torres. 

{Officiellc Gazette N? 9.530 vom 4. August 1905). 



FRANZOESISCHE PRESSE 

AUS DEM "GIL BLAS", 19 JULI 1905 

m VENEZUELA 

DIB FRANZOESISCHEN INTERESSEN 



Ein seit langer Zeit existierender Streit gefsehrdet 
und hemmt in nicht geringem Maase die Entwickelung 
unserer Interessen in Venezuela. 

Im Februar 1902 hatten Frankreich und Venezuela 
ein Abkommen getroffen, in welchem sie sich gegensei- 
tig ais bevorzugte Nationen anzusehen versprachen, 
von dem gemeinsamen Wunsche beseelt, gute Bezie- 
hungen zu unterhalten und ihre Interessen zu be- 
günstigen. 

Man kennt den plützlichen Bruch dieses Abkom- 
mens, welcher ohne vorhergegangene Anzeige und zwar 
in clemselben Moment stattfand, in welchem Venezuela 
von Deutschland, England und Italien angegriffen wurde. 
Die Folgen dieses Bruchs waren verhángnisvoll : für 
Frankreich, bedeutete es den Aufschub der Erledigung 
der noch schwebenden Reklamationen : für Venezuela, 
den Zusammenbruch berechtigter Hoffnungen. 

Ich glaube schon erwühnt zu haben, wie peinlich 
es die venezolanische Regierung berlihrte, dass die fran- 
zosische Regierung zugleich mit anderen europiiischen 
Msechten ihre Zahlungsforderungen einreichte, welche 



16 



durch einige gewissenlose Untertanen enorm iibertrieben 
wurden, indem sie frühere Revolutionen ais Grundlage 
ihrer betrügerischen Spekulationen benutzten. 

Dies war der Ursprung des Konfliktes, den Vene- 
zuela ablehnt hervorgerufen zu haben, und für den sie 
die Diplomatie verantwortlich macht, und welche Vene- 
zuela ais gegen sich eingenommen betrachtet. 

Daher die Spannung zwischen Caracas und París 
und auch der Grund zum Einschreiten der venezolani- 
schen Gerichte gegen die franzosische Telegraphen-Kabel- 
Gesellschaft. 

Natürlich enthalte ich mich hier jeder Kritik und 
jeden Urteils, indem ich mich darauf beschrünke Tat- 
sachen darzustellen und die Lage der Dinge hervor- 
zuheben, die ich genau kenne. 

Ais Freund Venezuelas und franzoesischer Bürger, 
hoffe ich zu der Lcesung der schwebenden Frage bei- 
tragen zu konnen, indem ich sie den betreffenden Par- 
teien, die nur darnach streben. auf gutem Fusse zu leben, 
klar und oeffentlich darstelle. 

Es mag auf den ersten Blick leicht erscheinen, sich 
zu verstiindigen ; aber trotz des beiderseitigen guten 
Willens asndert sich die Lage nicht. 

Am 14. Juli. vorigen Jahres erschien General Castro 
in der f ranzcesischen Legation zu Caracas und man nahm 
an, dass diese Ehrenbezeugung Frankreich gegenüber die 
Einleitung zu einem freundschaftlichen Einvernehmen 
sein würde. 

Diese Hoffnung schlug fehl. Zwar wurde ein neuer 
Schiedsrichter, der sechste, von Venezuela ernannt, um 
über die Ansichtender franzcesisch-venezolanischen Ko- 
mission zu entscheiden ; anderseits jedoch fand der 
( ferichtshof , bei welchem der Staatsanwalt Anklage 
gegen die franzoesische Telegraphen-Kabel-Gesellschaft 
erhoben hatte, genügende Beweise vor, um den Kontrakt 
ais verfallen zu erklgeren. 

Es will also scheinen, ais ob dieses Urteil, dass 
zweif ellos von dem Appelationshof bestiitigt werden 
wird, die letzten Reste franzoesischen Einflusses in die- 
sem Teile des Antillen Meeres zu vernichten droht. 

Was solí Frankreich dagegen tun ? 



17 



Sich gegen die venezolanischen Gerichte auflehnen ? 

Sich mit Waffengewalt der Urteilsvollstreckuñg 
wiedersetzen ? 

Beides wiire verfehlt, denn eine Rechtsverweigerung 
liegt nicht vor, und das Recht der Verteidigung wurde 
der Gesellschaftunumschrünkt zugestanden. 

Die venezolanischen Ricliter gaben ihr Urteil mit 
der gri testen Freiheit und den Gesetzen gemiiss ab. 

Es ist von grosser Wichtigkeit, dass etwas geschehe, 
ehe die eingelegte Beruf ung von den Gerichten abgelehnt 
wird. 

Die Notwendigkeit eines sofortigen Handelns geht 
aus den folgenden Beweisen hervor: 

Die Regierung von Venezuela hatte einen Prozess 
gegen ein grosses amerikanisches Unternehmen ange- 
strengt, das in jenem Lande Conzessionen besass. 

Seit bereits sechs Monaten war die gesammte nord- 
amerikanische Presse sehr feindlich gegen Venezuela 
gestimmt und erging sich in ganz besonders heftigen 
Angriffen gegen den Praesidenten General Castro; wie 
weit man ging, ist daraus zu ersehen, dass es mir unmoglich 
war auch nur die geringste Note zur Richtigstellung 
notorisch falscher und irriger Geriichte dort zu veroef- 
fentlichen. 

Ebensowenig gelang dies den venezolanischen Kon- 
sular-Agenten und Diplomaten, obwohl sie hierfür gros- 
se Summen offerirten. 

Augenblicklich hat sich dieselbe Presse sehr beru- 
higt und sogar ihren Ton geündert; den Anlass hierzu 
gab der Eigentümer einer der groessten amerikanischen 
Zeitungen und eines Kabels zwischen den Vereinigten 
Staaten und Europa, indem besagter Herr den General 
Castro intervienen liess. 

In Frankreich hat man vielleicht weder diesem 
Zwischenfall, noch der Affaire Bowen-Loomis, beide Fol- 
gen dieser "Retirade ", nicht die ncetige Aufmerksamkeit 
geschenkt. 

Einige Personen in Venezuela haben geglaubt, in 



18 



dem amerikanischen Berichterstatter einen Agenten zu 
sehen, der den Auftrag hatte, das Projekt zur Ausbreitung 
des amerikanischen Telegraphennetzes nach Colon-Pana- 
ma, über die Antillen und Venezuela zu studiren, für den 
Fall, dass die franzoesische Kabel und Telegraphen-Gesell- 
schaft ihren Kontrakt verliere. 

E$ ist wohl bekannt und hier vielleicht ange- 
bracht darán zu erinnern, dass die amerikanische Eindring- 
lichkeit in Süd-Amerika und ganz besonders in Vene- 
zuela, ais Absorvirung betrachtet wird. Es convenirt 
den franzoesischen Interessen nicht, sich hinter einer 
Mauer zu verschanzen, die mehr relative ais positive 
Sicherheit gewaehrt. 

Im gegemvaertigen Falle kann man versichert sein, 
dass Venezuela, Frankreich gegenüber, keinerlei speku- 
lative Absienten hegt. 

Oft hatdie venezolanische Regierung ihre Freund- 
schaft und Sympatie zu Frankreich beteuert, von dem 
Wunsche beseelt, die Verbindungen die sie mit jener gros- 
sen Demokratie hat und in deren Schatten Venezuela's 
Evolution vor sich geht, zu verbessern; aber "es ist nicht 
mehr wie billig, ihr nicht laenger die Anerkennung ihrer 
Rechte zu verweigern und nicht mit Erbitterung den Geist 
der Gerechtigkeit zu verneinen, welchen der von ihr 
verteidigten Sache innewohnt. 

Ais General Castro, nachdem er über eine der msecht- 
igsten Revolutionen triumfirt hatte, stolz der europaei- 
schen Coalition gegenübertrat, zog er die Bewunderung 
der ganzen Welt auf sich, und wenn er eines Tages nach 
Paris kseme, würde er sich hiervon überzeugen koennen. 

Wénn er ais weitsehender Magistrat die Einmi- 
schung der Fremden in die inneren Angelegenheiten des 
Landes, in der Gegenwart und für die Zukunf t, verhindern 
will, hat er hierzu das grósste Recht, das ihm Niemand ab- 
streiten kann, da er andererseits von der dringenden Not- 
wendigkeit und der grossen Verantwortlichkeit, die auf 
ihm lastet, dazu gezwungen ist. 

Wenn er beabsichtigt, den Teil des franzoesischen Ka- 
bels, der in venezolanischen Gewiissern liegt, unter seine 
Kontrolle zu bringen, so bezweckt er damit nicht die 
franzoesiche Kabei-Compagnie zu schaedigen (denn man 



LO 



koennte die Enclen des unterseeischen Netzes leicht an 
'einem der geeigneten Punkte der Küste verbinden) sondern 
er will sich nur eine permanente Ueberwachung sichern 
und alien den Umsturz bezweckenden oder spekulativen 
Kabel-Nachrichten für immer ein Ende machen; clenn 
diese unterhalten die Zerrütung im Inneren und verursa- 
chen den Miscredit im Aeusseren. 

Es ist zu bemerken, dass die südamerikanische Evo- 
lution die Tendenz zur Foederation, mit Rio de Janeiro, 
Montevideo, Buenos Aires und Santiago ele Chile ais 
Centren hat. 

Dank der humanen und patriotischen Haltung des 
General Castro, erscheint plützlich Caracas, diese im 
Norden jener ausgedehnten Erdteils gelegene Hauptstadt, 
wie eine neue unentbehrliche, vervollstsendigende Pla- 
netenlauf bahn, in welcher Ecuador und Columbien kreisen. 

Die franzosiche Kabel und Telegraphen-Gesellschaft, 
deren . Vorstand sich aus hoheren Beamten bildet, 
dürfte die Wichtigkeit solcher Ereignisse sehr vrohí 
begreif en und es ais eine Ehre betrachten, diese Entwi- 
ckelung zu fordern. Dies würde ihre Interessen in Ameri- 
ka befestigen und sie in der Vorzugsstellung, die sie 
schon einnimmt, erhalten; und zwar in der Zukunft sicher 
vor den Schwüchen der Unterbeamten deren Opfer die 
Kabel -Gesellschaft war und welche auch Venezuela grossen 
Schaden verursacht haben., 

Hiernach konnte die franzüsische Regierung eine 
Versohnung nur mit Freuden begrüssen, welche ais frucht- 
bare Quelle oekonomischer Erfolge, beiden Schwestern- 
Republiken von gleichem Vortheil sein würde. 

Würde es vielleicht müglich sein, auf den angegebe- 
nen T3asen vergangene Irrtümer wieder gut zu machen, 
dieselben zu vergessen und sich endlich verstandigen? 

Ich zogere nicht dies bejahend zu antworten, da ich 
die beiderseitige Meinung kenne. 

Die franzosische Diplomatie würde in dieser Tatsache 
ein günstiges Terrain für ihre Tiitigkeit finden,geleitet von 
dem Freimut und der (írossmütigkeit, die ihr traditionell 
sind, angesichts 80 Millionen Südamerikaner welche 
diesen Kundgebungen mit Sympatie und Interesse folgen. 



20 



Muge sie sich hierbei f ort und f ort im ( ¡ eiste unserer 
grossen Revolution inspiriren, welche in das Menschen- 
herz die Hoffnung auf ein besseres Dasein pflanzt, auf 
welches Grosse und Kleine, unter gleichen Rechten und 
Pflichten, gleichen Auspruch haben. 

A. Thouail 



Der Artikel des Herrn Thouar 

UBEE 

DIE FRANZOESISCHE FRAGE. 



BERICHTIGUNG DES HERRN J. E. SAUVAGE 



Das bemerkenswerte Schriftstück, welclies wir nacli- 
stehend verceffentliclien, gehcert zur Zalil der Dokumen- 
te, i die wir ilirer einflussreichen Bedeutung halber 
verceffentlicht haben und noch weiter veroeffentlichen 
werden. 

Mugen die Unzufriedenen, sowie die Unverscehn- 
liclien demselben ilire volle Aufmerksamkeit wid- 
men und es mit Ueberlegung studiren. Der Verfasser 
des Artikels war ein Beamter der franziisischen Telegra- 
phen-Kabel-Gesellscliaft und ist gegenwaertig der ]\orres- 
pondent mehrerer amerikanischer und europaeischer Zei- 
tungen. Man wird daraus ersehen, dass der elirbare 
Priisident, dem es zuteil wurde, in der Gegenwart und für 
die Zukunft, die Interessen seines Vaterlandes zu retten, 
zu seiner eigenen Ehre und zum Wohlstande des 
venezolanischen Volkes, immer die Tatsachen und 
die Ereignisse, welche seine Nation betreffen, richtig 
zu sclisetzen gewüsst¡hat.¡ 

Mosgen sich dann alie diejenigen beugen, welche 
die L Gereclitigkeitsliebe und cien Edelmut des Generáis 



22 



Cipriano Castro in alien seinen Taten nicht aner- 
kennen wollten. 

An diese Minoritiit wenden wir uns hauptsüchlich,. 
denn die Majoritiit der Venezolaner unterstützt das 
Werk des General Castro und spendet ihm iliren Beifall. 

Es folgt nachstehend das wichtige Schriftstück: 

Caracas, den 20. August 1905. 

Herrn Gumersindo Rivas, Direktor des "El Constitucio- 
nal ". 

Herr Direktor: 

In clem interessanten Artikel, welclien Herr Thouar 
im " Gil Blas " vom 19. Juli veroffentlichte undwelchen 
Sie in ihrer Auflage vom 17. dieses Monats wiedergaben, 
finde ich eine Stelle, die durch ihren Wortlaut dazu 
beitragen kcennte, eine falsche Auffassung und f olglicli 
eine Verminderung der im Reclitsstreite zwischen Ve- 
nezuela und der Franzoesischen Kabel-Gesellschaft obwal- 
tenden Verantwortlichkeiten hervorzurufen. 

Diese Stelle lautet: 

"Die Telegraphen-Kabel-Gesellschaft, deren hohe 
Beamten die Wichtigkeit solcber Ereignisse sehr wohl zu 
schsetzen wissen, wiirde es sich ais Ehre anrecbnen, zur 
Losung dieser Frage beizutragen. Hierdurcb würde 
sie ibre Interessen in Amerika festigen und sich in der 
Vorzugsstellung erhalten, die sie schon einnimmt, und 
zwar in der Zukunft sicher gegen die Schwaechen der 
Unterbeamten sein würde, deren Opfer die (íesellscbaft 
war, und welche auch Venezuela grossen Schaden 
verursachten." 

Meiner Meinung nach war die Gesellsehaft nicht das 
Opfer ihrer Unterbeamten, sondern ihrer eigenen Irr- 
tümer, und zwar der Winkelzüge ihrer hoehsten Beamten. 
Jedermann kann heutezutage von dem Inhalt der wich- 
tigen Dokumente Kenntnis nehmen, auf welche die ve- 
nezolanische Regieruna ihre Forderungen gegen die 
Gesellsehaft stützt. Diese Dokumente befinden sich in 
den Hunden des Gerichtshofes der ersten Instanz. 



23 



Und was finden wir unter diesen zahlreichen Schrift- 
stücken, siimmtlich von aüsserster Wichtigkeit? Es sinddie 
beiden folgenden Briefe, w elche an den Vertreter der Ge- 
sellschaft in Süd-Amerika gerichtet sind: 



" París, den 14. Dezember 1901. 

Wir haben Herrn Matos ein Empfehlungsschreiben 
an Sie übergeben, aber zu gleicher Zeit vergessen Sie 
darauf aufmerksam za machen, dass obwohl Sie Alies 
tun sollen, was ihm von Nutzen sein kann, sehr vorsichtig 
sein müssen uncí unter grosster Yerschwiegenheit handeln 
und jeden Schritt vermeiden sollen, welcher sowohl Sie 
ais auch die Gesellschaft kompromitiren konnte. Ich hole 
heute hiermit das Vergessene nach." 



" París, den 8. Januar 1902. 

"....Ich habe Grund anzunehmen, dass ich inmei" 
nem ofiziellen Schreiben vergass, auf Ihre Frage be" 
treffs Matos zu antworten. 

"Wir haben ihn hier einige Male gesehen, und da 
ihn der Minister des Aeusseren ebenf alls unterstützt, wün- 
schen wir ihm guten Erfolg." 



Diese Briefe waren von dem hochsten Beamten der 
Gesellschaft, dem leitenden Betriebs-Direktor, welcher in 
Einvernehmen mit dem Vorsteher des Verwaltungs-Kates 
die offizielle Korrespondenz autorisirt, unterschrieben. 

Ist dieser vielleicht einer der gewohnlichen Unter- 
beamten, deren Vergehen sowohl die Gesellschaft ais 
auch Venezuela so ausserordentlich schsedigte? 

Alie diejenigen welche Beamte der Telegraphen-Kabel 
Gesellschaft gewesen sind, wissen nur zu gut, dass de 
obengenannte Beamte die wichtigste Personlichkeit de 
Gesellschaft ist. Er verstsendigt sich in deren Interess 



24 



mit den Ministerien und denjenigen wichtigen Persünlich- 
keiten deren Schutz und Unterstützung man zu erlan- 
gen wünscht. 

Hatte er vielleicht in einer Audienz vom Minister 
des Aeusseren die Versicherung erlangt, dass dieser 
Matos, v\ enn aucli nur moralisch, unterstütze ? 

Ich glaube es nicht ; es war nur eine Finte seiner- 
seits, um die Gewissensbisse seines Yertreters in 
Amerika zu beruhigen, seinen Zweifel zu beseitigen. 
Was nun die hoechsten Beamten anbetrifft, die den Ver- 
waltungs-Rat bilden, so verstehen dieselben auch nicht 
ein Wort von Kabel Angelegenheiten. 

Diese sind geschickte und erfalirene Kapitalisten ; je- 
doch weiss man in Frankreich seit geraumer Zeit, dass 
ein Unternehmen wie ein überseeisches Kabel, ganz 
anders ais eine Boersen Spekulation geleitet wird. Diese 
Persoenlichkeiten hat man nur aus reiner Formalitat, 
um den (lesetz-Vorschriften über Borsen und industrielle 
Institute zu genügen. 

Der Verwaltungs-Rat versammelt sich zweimal mo- 
natlich, um die Berichte des Betriebs-Direktors zu be- 
statigen und über eine der zahlreichen Anleilien zu 
discutiren, welclie die Gesellschaft seit ihrer Gründung 
aufgenommen hat. 

Um nur einen Beweis der Unwissenheit dieser 
hohen Beamten in betreffs des Unternelimens, welches 
sie leiten sollen, zu geben, envgehne ich hier, dass mich 
einer derselben frug, ob die Gesellschaft einen Kabel 
in Santiago de Chile besitze. 

Es ist verzeihlich, dass das Publikum die Lage des 
Kabels ignorire; jedoch befremdet es, dass ein Mitglied 
des Verwaltungs-Rates Santiago de Cuba mit Santiago de 
Chile verwechsle. 

Da alie Mitglieder des Verwaltungs Rates gleich 
unwissend sind, so wird man einsehen, dass der Be- 
triebs-Direktor in der Leitung der Gesellschaft allmach- 
tig ist. 

Nachdemseine Vorscliriften betreffs der Revolution 
" r Libertadora,'' für die Gesellschaft nachteilige Folgen 



25 



hatten, versucht man heute ihn los zu werden oder 
seine Wichtigkeit zu vermindern, indem man ihn ais 
einen einfachen Unterbeamten hinstellen will. 

Durch diesen Winkelzug wird man aber Niemand 
tasuschen, denn diese Manipulation ist in Wirklichkeit nur 
ein Vorwand. 

Tatssechlich war die Gesellchaft im Jahre 1904 schon 
in diesem Sinne vorgegangen, indem sie Massen Versetz- 
ungen und Entlassungen unter den Subaltern -Beamten 
vornahm, welche in 1902 und 1903 ihre obenerwsehnten 
Befehle ausgef íihrt hatten. 

Nachdem man so verfahren hatte, glaubte man den 
gerechten Klagen Venezuela's Genüge geleistet zu 
haben und daher behaupten zu koennen : "Meine Agen- 
ten haben sich vergangen; ich habe sie bestraft und 
euch damit Genugtuung gegeben. Was wollt Ihr mehr? 
Warum fahret Ihr fort, die ( íesellschaft anzufeinden, 
die doch auch nur, wie Ihr selbst, ein Opfer der Mani- 
pulationen seiner Unterbeamten war ? Angesichts unseres 
guten Willens überrascbt uns Eure Unvertrüglichkeit 
sehr !" 

Etwas spiiter bewiess die Entdeckung der Briefe 
des Betriebs Direktors, der Regíerung zu Caracas, dass 
die im Jahre 1904 vorgenommenen Versetzungen und 
Entlassungen nur eine gemeine Komodie, ein feiges 
Opfern armer und getreuer Diener war, (so treu, dass 
sie sogar die niedrigsten Befehle ausführten) um hoch- 
stehende Personlichkeiten zu retten. 

Was nun die Schlüsse betrifft die Herr Thouar zieht 
und die Ratschlsege, die er der Gesellscliaft giebt, so sind 
dieselben viel zu gut um von ihr beachtet zu werden. 

Ich denke wie Herr Thouar, dass man einer Ver- 
sohnung den Vorzug geben solí, olme jedoch mit der 
zeitweiligen Entlassung eines Sülmeopfers Komüdie zu 
spielen. Es würde vielmehr genügen (und es giebt in dem 
Verwaltungs-Rat Personlichkeiten, die den Ernst der 
Lage begreifen) die leitenden Krsefte der Gesellchaft 
zu opfern, und nicht einen germlichen Unterbeamten, der 
für fünfhundert Franken monatlich in die Verban- 
nung geht. 



26 



Dieser sogenannte Vorstand hat seit der Gründung 
der Gesellschaft die Beamten angelernt, in den trüben 
Gewsessern der politischen Wirrungen zu fischen, und 
führt das Unternehmen in naher Zukunft dem Ban- 
kerott zu. 

Hier tut eine Amputation dring*end not, denn die Fseul- 
niss schreitet vor und droht den ganzen Kórper anzu- 
greifen; diese Operation würde nicht nur ein Vertrauens- 
votum für Caracas, sondern auch für alie Lánder sein, wo 
die Gesellschaft etablirt ist und es sich der Einmischung 
in die innere Politik schuldig gemacht hat. 

Das beiderseitige Misstrauen würde dann verschwin- 
den und die Streitfrage in Caracas würde an Auiklserung 
gewinnen. 

Und zu guter Letzt wsere die Abtretung der Küsten- 
Kabel, die auf den ersten Blick absurd scheint, das beste 
Gescháft, welches die Gesellschaft seit ihrer Gründung 
machen konnte, denn vor Legung der Kabel, brachten ihr 
die beiden («eschcefts-Stellen zu Caracas und La Guaira 
ungefahr fünfzig tausend Franken pro Monat für Depes- 
chen ein, wahrend nach Eroíf'nung der Bureaux zu Puerto 
Cabello, Coro, Maracaibo, Guanta, Cumaná, Porlamar und 
Carúpano, die Eingánge nur unbedeutend stiegen. Hierzu 
hatte die ( ¡ esellschaf t ein Kapital von drei Millionen kon- 
traktirt, um die Instalations-Kosten zu bestreiten. 

Dieses Geschssft, welches vom Betriebs-Direktor aus- 
ging und vom Verwaltungs-Rat gutgeheissen wurde,. 
gleicht einem Kaufmann, der seine Allgemeinen Ausga- 
ben vermehrt, wührend sein Kapital dasselbe bleibt. Das 
Resultat ist leicht erkliirlich. 

Ais die Gesellschaft nur die Bureaux in Caracas 
und La Guaira besass, besorgten die Regierungs-Land- 
Telegraphen-Linien die Uebermittlung aller internationa- 
len Kabelgramme aus den oben genannten Ha?fen nach 
Caracas, woselbst sie der Kabel-Gesellschaft über- 
geben wurden; die Regierung bezahlte dann die Ros- 
ten der Uebermittlung nach Europa oder den Yer- 
einigten Staaten von Amerika. Die Gesellschaft erlangte 
so Vorteile ohne Ausgaben. 

Nach der Instalation von acht neuen Geschaefts-Stellen 
nahm der Verkehr nicht zu, sondern verteilte sich nur: 



27 



aucíi blieben die Finnahmen innerhalb kleiner Diffe- 
renzen dieselben. Das bedeutet, dass die Gesellschaft 
ihr Kapital um drei Millionen Franken vergrcesserte und 
ihre Betriebs-Unkosten bedeutend vermehrte, um das 
Vergnügen zu haben, den Betrieb auf eigene Kosten 
bis nach La Guaira zu führen, waahrend diesen früher 
der Regierungs-Telegraph in Caracas gratis besorgte. 

Wir sehen, dass aehnliche Winkelzüge sich in den 
Antillen und anderen südamerikanischen Lcendern wie- 
derholen. 

Der Verwaltungs-Rat in der Avenue der Oper, ver- 
schluckt die von der franzosischen Regierung gelie- 
henen Millionen für das Legen unterseeischer Kabel, 
was vom kaufmsennischen Standpunkte ein schlecht ange- 
legtes Kapital ist, das für Frankreich gar kein Vorteil hat. 

Dennoch wendet sich die franzosische Regierung 
an die Telegraphen-Kabel-Gompagnie, um die Hauptstadt 
mit ihren Oolonien in África und im asussersten Osten 
zu verbinden, findet aber bei diesem angeblich nationa- 
len Unternelimen keine Unterstützung. Diese Gesell- 
schaft vergeudet Zeit und Geld in unnützen Sachen 
und untergraebt den Einfluss Frankreich's auf die 
Schwester Republiken des Lateinischen Süd-Amerika's 
durch ihre feigen und schmutzigen Winkelzüge. Ich 
bin überzeugt, in patriotischem Sinne zu handeln, in- 
dem ich dio Wahrheit verkündige, denn bei der heu- 
tigen Lage ist ferneres Schweigen ausgeschlossen. 

Indem ich Ihnen meinen Dank für die Aufnahme 
meines Artikels in Ihrer Zeitung ausspreche, verbleibe 
ich mit vorzüglicher Hochaclitung. 

J. E. Sauvage. 



iS FRANZC8I8CHE KABEL 

DAS URTEIL DES BUNDES=GERICHTS 



DAS VORGEHEN DER REGIERUNG 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

PRAESIDENT DER VEREINIGTEN STAATEN VON VENEZUELA 

UND 
WIEDERHERSTELLER VON VENEZUELA 

" In Anbetracht dessen, dass laut Urteil des Bundes 
und Appelations-Gerichts vom 4. August dieses Jahres, der 
bestehende Kontrakt der Regierung mit der f ranzoesisclien 
Telegraphen-Kabel-Gesellschaft, behufs telegraphischer 
Verbindung verschiedener venezolanischer Küstenstadte 
und dieser mit dem Auslande, ais aufgelüst erklsert wurde. 

Verfüge ich : 

Artikel 1. Der Erlass vom 16. Februar 1889 über 
den Tarif der Telegraphen Verbindung mit dem Auslande 
und umgekehrt, wird hiermit aufgehoben. 

Artikel 2. Alie der Franzoesischen Telegrapben-Kabel 
Gesellschaft gehoerigen Küsten-Kabel-Bureaux der Re- 
publik, sowie das zu Caracas, sind zu schliessen, die 
Geschasfts-Stelle zu La Guaira ausgenommen, welche mit 
Erlaubniss der Regierung den \^erkehr mit dem Auslande 
vermittelt. 



30 



Artikel 3. Alie nichtoffiziellen Telegramme, welche 
die genannte ( lesellschaft dem Regierungs-Telegraphen 
zur Bef oerderung übergiebt, sowie alie in dem Regierungs- 
Telegraphen Bureaux aufgegebenen, nach dem Auslande 
bestimmten Kabelgramme, sind einer festen Taxe von 
einem bolívar pro Wort, Bruchteil eines Wortes, und 
Zusammenstellung von Buchstaben ocler Ziffern, deren 
Zahlzehn Schriftzeichen nichtüberschreitet, unterworfen. 

Artikel 4. Der Foment Minister ist mit der Einzieh- 
ung der im vorigen Artikel envaelmten Einnahmen 
beauftragt. 

( ¡egeben, von meiner Hand unterzeichnet, mit dem 
Siegel der Blindes Regierung versehen, im Regierungs- 
Palast, und von dem Foment Minister gegengezeichnet, 
in Caracas, am vierten September ein tausend neun hun- 
dert und fünf.-Im f ünf und neunzigsten Jahre der Unab- 
ha3ngigkeit undim sieben und vierzigsten der Fcederation. 

CIPRIANO CASTRO. 

Der Foment Minister. 

Diego Bta. Ferrer. 

íx(Aus El Constitucional, N? 1415, vom 5. September 1905). 



DIE VERFUEGUNG DER RE6IERÜN6 

BETREFFS DES FRANZOESISCHEN KABEES 



Ole Abfahrt eines Bevollmaechtigten der Kabel-Gesellschaff von Paris 



In unserer gestrigen Ausgabe veroeffentlichten wir 
die A r erfügung der Regierung, kraft deren die Bestim- 
mung vom 16. Februar 1889, den Tarif mit dem Aus- 
lande betreffend, aufgehoben wird. 

Laut Artikel 2 der Verfügung wird die Schliessung 
sseinmtlicher Küsten-Stationen, mit Ausnahme von La 
Guaira, angeordnet. 

Letztere Station vermittelt die Verbindung mit 
Europa, den Vereinigten Staaten und sonstigen Lasn- 
dern, welche Kabel-Anschluss baben. 

Die Regierung gestattet der franzcesischen Kabel- 
Gesellschaft die Benutzung dieser Station mit Ausschluss 
aller anderen. 

Um eine permanente Verbindung Venezuelas mit 
anderen Lsendern herzustellen, verfügt die Regierung-, 
dass nicht amtliche Depeschen sowie überseeische Ka- 
belgramme, durch den National Telegraph befcerdert 
werden. 

Ueber den zu zahlenden Tarif handelt der Artikel 3. 
Die betreífende Regierungs-A r erfügungist die Urteilsvoll- 
streckung des am 4. August vom Bundes und Appela- 
tionsgericht der Republik gefsellten Spruches, welcher 
den Kontrakt zwischen der Regierung und der fran- 



32 



zoesischen Kabel-Gesellschaft für aufgehoben erklsert. 
Die dem La Guaira-Bureau erteilte Concession is jnur 
vorübergehend. 

Aus París meldet man die am 9. dieses Monats 
bevorstehende Abreise eines Bevollmaechtigten genann- 
ter Gesellschaft, welcher mit der venezolanischen Re- 
gierung verhandeln sol!. 

Dies sind die wichtigsten Bemerkungen über fdas 
Regierungs-Dekret, und die hauptssechlichsten Punkte 
welche es enthselt. 

(Aus El Constitucional NV 141 6, voni 6 September 1905 \. 



DEK KABEL- PROZESS 



AMTLICHE DOKUMENTE 

AUSWEISUNG 



In Venezuela, und auch im Auslande, kennt man 
die zahlreichen Beschwerden, zu denen der mangelhafte 
Betrieb des franzoesischen K abéis Anlass gegeben hat. 

Vor kurzem verceffentlichten wir in dieser Zeitung 
die f ormelle Beschwerde der Handelskammern von Ca- 
racas und Maracaibo gegen genannte Gesellscliaft, aus 
Anlass der bedeutenden Verluste, die die Banken und 
die Grosskaufleute durch die Unregelmsessigkeiten des 
des Kabels erlitten hatten. 

Trotz jener Beschwerden und der nachweisíichen 
Verstoesse, seitens des Kabels, unternahm die Re- 
gierung keinerlei Schritte gegen die Gesellscliaft, da 
erstere ohne Ermaechtigung des zustsendigen Gericlites 
nicht einschreiten und den Kontrakt aufheben wollte. 
Der Prozess wurde nacli dem Buchstaben des Gesetzes 
gefuehrt. Die Kabel-Gesellschaf t erschcepfte alie, ihr laut 
Gesetz zustehenden Rechte, ais Gegenklage, Revisión und 
Appelation, mit unbeschrasnkter Freiheit. 

Laut des in letzter Instanz vom hcechsten Rundes 
und Appelations-Gericht gefsellten l T rteils, wurde der 
Kontrakt zwischen der Regierung und der franzoesischen 
Kabel-Gesellschaft ais aufeelcest erklaert. 



34 



In Vollstreckung vorgenannten Richterspruches, 
erliess die Regierung unterm 4. dieses Monats folgende 
Verfügung: 

Artikel 1. Der Erlass vom 16. Februar 1889 über 
den Tarif der Telegraphen-Yerbindung mit dem Auslan- 
de und umgekehrt, wird hiermit aufgehoben. 

Artikel 2. Alie der Franzoesischen Telegraphen-Ka- 
bel-Gesellschaft gehoerigen Küsten-Kabel-Bureaux der 
Republik, soAvie das zu Caracas, sind zu schliessen, die 
Geschaeftsstelle zu La Guaira ausgenommen, welche mit 
Erlaubniss der Regierung den Verkehr mit dem Auslande 
vermittelt. 

Artikel 3. Alie nichtoffiziellen Telegramme, welclie 
die genannte Gesellscliaf t dem Regierungs-Telegraphen 
zur Bef cerderung übergiebt, sowie alie in dem Regierungs- 
Telegraphen-Bureaux aufgegebenen, nacli dem Auslande 
bestimmten Kabelgramme, sind einer festen Taxe von 
einem bolívar pro Wort, Bruchteil eines Wortes, und 
Zusammenstellung von Buchstaben oder Ziífern, deren 
Zahl zelm ¡Schriftszeichen nicht überschreitet, unter- 
worfen. 

Artikel 4. Der Foment Minister ist mit der Einzieh- 
ung der im vorigen Artikel erwaehnten Einnahmen be- 
auftragt. 

Der Artikel 2 obigen Dekrets verfügt die Schliessung 
der Kuesten-Kabel -Bureaux, ohne jedoch das Eigen- 
tumsrecht der Gesellschaft anzufechten. 

Die Verbindung wird nur durch den National Telegra- 
phen aufrechterhalten, erstens der oeffentlichen Ordnung 
wegen, für welche jede anerkannte Regierung verantwor- 
tlich ist, und zweitens, da kein Kontrakt mehr existiert, 
welcher der Nation eine Art Monopol auf erlegt, ist die 
Regierung nicht gezwungens, ihre eigenen Interessen 
denen eines Privat — Unternehmens unterzuordnen; um- 
soweniger, ais ihr Telegraphendienst auf der Hoshe der 
Zeit steht. 

Derselbe Artikel verordnet, dass die Verbindung mit 
dem Auslande, wie vorher, ueber La Guaira vermittelt 
werde. Dieses grossmuetige Benehmen seitens der 
Regierung ist ein Beweis der Verehrung fuer Fran- 
kreich, dessen Ñamen die Kabel-(íesellschaft trregt, der 



35 



Hochachtung für die Handelsinteressen und der interna- 
tionalen Hoeflichkeit gegen die Gesandten befreundeter 
Msechte. Damit die ceffentliche Meinung sowohl hier, 
ais im Auslande sich von dem korrektem Benehmen 
unserer Regierung ueberzeugen kann, werden wir spseter 
die Noten veroeffentlichen, welche das Foment-Ministe- 
rium an die Verwaltung der Kabelgesellschaft richtete; 
jede Zeile zeugt von dem Geist der hohen Kultur, die alien 
den Regierungen eigen ist, die wie Venezuela, sich stets 
der Achtung bewust sincl, die sie sich selbst und den 
Vcelkern, deren Geschicke sie leiten, schuldig sincl. 

Die Regierung hat Kenntnis, dass ein Bevollmsech- 
tigter der Kabelgesellschaft im Begriff ist, von Paris 
abzureisen, um die Kabel-Affaire mit den Vertretern der 
Venezolanischen Regierung auf f reundschaf tlichem Wege 
zu ordnen; obwohl die Regierung ihre Verfügungen behufs 
Urteilsvollstreckung des vom Bundes-Gericht gefsellten 
Spruches erliess, so hat sie hiermit keineswegs die 
Ruecksichten verletzt, welche sie stets für alie diejenigen 
fremden Unternehmen hat, die sich im Einklang mit den 
Landesgesetzen, hier zu etabliren wuenschen. Deswegen 
ha sie stets herzliche Verbindungen mit dem gegenwser- 
tigen wuerdigen Vertreter der franzcesischen Republik 
hier, unterhalten. Sowohl die venezolanische Regierung, 
ais auch die franzoesische Kabelgesellschaft hatten mit 
einer grossen Schwierigkeit zu ksempfen: dem schlechten 
Willen und den Intriguen des Herrn Brun, gegenwaer- 
tiger Direktor und Superintendent des Caracas Bureau. 
Dieser Herr, cler sich keiner Simpatieen seitens der 
Regierung noch des Publikums erfreut, scheint sich prin- 
cipien vorgenommen zu haben, die ihm anvertrauten 
Interessen zu scha s digen: niemals hat er dieselben auf 
oífene und ehrliche Weise verteidigt, wie es sich in 
jedem Rechtsstreite geziemt, umsomehr im gegenwser- 
tigen, in welchem die Regierung von Venezuela das 
Recht auf ihrer Seite hat. 

Um die soeben erwaehnten Ansichten noch mehr 
zu bestaarken, ist es angebracht, darán zu erinnern, dass 
die Kabel Gesellschaft bekanntlich ein maschtiger Ver- 
buendeter der Matos-Revolution war; dies ist keine grun- 
lose Verda^chtigung seitens der hiesigen oder der fremden 



Zeitungen gegen das erwsehnte Unternehmen, sondern, 
das "J'accuse" welches von franzoesischen Schriftstellern 
und ehemaligen Beamten des Kabels laut und ceffentlich 
ausgesproehen wurde. 

Ais ob der Schaden, welchen Herr Brun der von ihm 
vertre teñen Gesellschaft zugefügt liatte, nicht genügend 
wáre, richtete er gestera, um einen Skandal zu provoziren, 
eine Note an den Foment-Minister, welche ais vorletztes 
unter denjenigen Dokumenten figurirt, welche die Regier- 
ung der Verwaltung des Kabels nach Veróffentlichung 
des Dekrets überreichte. Dieses unüberlegte und beleidi- 
gende Schrif tstück verstosst im hcechsten Grade gegen die 
Achtung, welche die Regierung für sich und die hóheren 
Staatseinrichtungen zu beanspruchen berechtigt ist. 

Herrn Brun's Note kann nicht ais Protest gegen das 
Regierungsclekret angesehen werden, da dasselbe nur die 
Vollstreckung des vom obersten Gerichtshof der Re- 
publik abgegebenen Urteilsanordnet; sein Protest richtet 
sich gegen das Bundesgericht selbst, gegen dessen Urteil 
weder in Venezuela noch in irgend einem Kulturlande 
appelirt werden kann. Sogar die Kongresse, welche die 
Macht der (¿esetzgebung in alien Landern besitzen, wagen 
es nicht, einen Urteilspruch anzufechten. 

Wie koennen wir das Ungestüm und die abfaslligen 
Aeusserungen eines Auslanders annehmen, der es wagt, die 
Richtigkeit eines Urteils und das korrekte Vorgehen der 
Regierung in Ausführung desselben zu kritizieren? 

Da Herr Brun durch sein achtungsverletzendes und 
ausfallendes Benehmen sich aller Vorrechte verlustig 
gemacht hat, welche die Verfassung alien friedliebenden 
und arbeitsamen Fremden einrseumt, beschloss die llegier- 
ung laut Dekret amSchhisse dieser Schriftstücke, Herrn 
Brun auszuweisen. 

Es folgen jetzt die bezíiglichen Dokumente und das 
Ausweisunsrs -Dekret: 



37 



Foment Ministerium. — Post und Telegraphen Wesen. 
NV 1.079.— Caracas, 16. August 1905.— ( .)5° und 47° 

An den Vertreter des Franzeesischen Kabels. 

Hier. 

Ich bestaetige Ihnen den Empfang Ihres Schreibens 
vom 10. dieses Monats, Nummer 75, und Ihrer Aufstellung 
über im Juli dieses Jahres bef orderten Kabelgramme. 

Ich benutze die Gelegenheit um Ihnen mitzuteilen, dass 
inf olge des am 4. dieses Monats vom Bundes und Appela- 
tionshof gef sellten Urteils, der mit der Regierung beste- 
hende Kontrakt aufgeloest und die eingegangenen Verbin- 
dlichkeiten aufgehoert haben. 

Cott und Foederation. 

Diego Bta. Ferrer. 

Anmerkung. Unter Nummer 1.086, vom 22. August, dem 
General Direktor der National Telegraphen mitgeteilt. 



Haupt-Verwaltung der Telegraphen. — Nv 380. — Cara- 
cas, 26. August 1905.-95° und 47? 

An den Foment Minister. 

In Ausführung der in Ihrem Schreiben vom 22. dieses 
Monats erhaltenen Befehlen, teilte ich dem Vorsteher des 
hiesigen Kabel-Bureau's mit, dass die amtlichen Kabel- 
gramme ohne den im aufgehobenen Kontrakte stipulirten 
Abzug*, bezahlt würden und dass ferner die Befcerderung 
aller Kabelgramme durch unseren Land-Telegraphen, 
nach dem bestehenden Tarif zu bezahlenwseren. 

Hierauf antwortete der betreffende Beamte schrift- 
lich f olgendes : 

"Unter Bezugnahme auf Ihre telephonische Mitteilung 
von heute Morgen, teile ich Ihnen mit, dass wir nach 
mit Herrn Brun genommener Rücksprache beschlossen 
haben, weder den bestehenden Tarif nocli seine Anwend- 
ung zu sendern. 



38 



Betreffs des Regierungs-Telegraphen, bitte ich mir 
etwaige noetige Absenderungen schriftlich mitteilen zu 
wollen. 

Bestens dankend, verbleibe ich Ihr ergebener. — L. 
Jaecoux." 

Ich habe die Ehre, Ihnen Vorstehendes mitzuteilen 
und bitte um gefsellige weitere, diesbezügliche Befehle. 

Gott un Foederation. 

E. Vicente Valarino. 



Foment Ministerium. — Post und Telegraphen-Wesen. — 
N? 1.116.— Caracas, 28 August 1905.— 959 und 47? 

An den General Direktor des National Telegraphen. 

Hier. 

Hiermit empfangen Sie die im Ihrem Schreiben N ( .' 
380, vom 26. dieses Monats, erbetenen Instructionen be- 
treffs einer von Herrn L. Jaccoux an Sie gerichteten Note. 

Da die von der Kabel-Gesellschaft eingegangenen 
Verpflichtungen, kraft Urteils des Bundes und 
Appelations Gerichtes aufgehoben sind, so hat sich ge- 
nanntes Unternehmen dem Reglament des Telegraphen 
und den übrigen Gesetzen der Republik unterzuordnen. 

Im Betreff des bestehenden Tarifs, hat die Regierung 
geruht, die von genanntem Unternehmen auf amtliche 
Kabelgramme angebotene Ermasssigung anzunehmen. 

Gott und Foederation. 

Diego Bta. Ferrer. 



30 



Haupt-Verwaltung der Telegraphen. — N'-'391. — Caracas, 
29. August 1905.— 05° und 47° 

An den Foment Minister. 

Ich gestatte mir, Ihnen die vom hiesigen Vertreter 
des franzoesischen Kabels erhaltene Note, unter gef selliger 
Rückgabe, zu senden. 

Die in derselben erbetene Frist erscheint mir ange- 
bracht, gemaess des darin erwaehnten Artikels 1 [1] und 
erlaube ich mir, um gefaellige weitere, diesbezügliche 
Orders zu bitten, um oben erwaehnten Herrn antworten 
zu kcennen. 

Gott und Foederation. 

E. Vicente Valarino. 



Haupt-Verwaltung der Telegraphen. — N'-' 393. — Caracas, 
30. August 1905.— 95? und 47° 

An den Foment Minister. 

In Folge Ihres Schreibens, Numero 1.116, vom 28. 
dieses Monats, dessen Inhalt ich dem hiesigen Vertreter 
des franzoesischen Kabels uebermittelte, hat mir Herr 
Jaccoux muendlieh angedeutet, dass eine Notwendigkeit 
seitens der Regierung vorliege, einen einheitlichen Tarif 
für Tag und Nacht Dienst, und für alie durch den Na- 
tional Telegraph in fremden Sprachen oder Zif f er-Schrift 
abgefassten, nach dem Auslande gehenden oder vom Ans- 
iando kommenden Kabelgramme einzufuehren, denn der 
Laengen-Unterschied zwischen Venezuela und Europa 
wuerde Schwierigkeiten beim Bestehen des jetzigen Tarif s 
hervorrufen. 

Da ich dies für richtig halte, gestatte ich mir, es 
Ihrer Beurteilung zu unterbreiten. 

Gott und Foederation. 

E. Vicente Valarino. 



[i] Bezieht sich auf die Internationale Telegraphische Ver- 
einbarung, welche eine Frist von 15 Tage ansetzt, um 
etwaige vorkommende Tarifíendernngen anznküudigen. 



40 



Foment Ministerium. — Post und Telegraphen Wesen.- 
NV 1.138.— Caracas, 31. August 1905.— 95? und 47° 

An den Vertreter des Fratizoesischen Kabels. 

Hier. 

Da der Kontrakt der Franzoesischen Kabel-Gesell- 
schaft'mit der Venezolanischen Regierung aufgehoben 
wurde, laut Urteils des Bundes-uni Appelations-Gerichts 
vom 4. August, hat mich der Praesiclent der Republik 
beauftragt, Ihnen folgendes mitzuteilen : 

Bis auf Weiteres gestattet die Regierung der Re- 
publik die Kabel Verbindung mit Europa und den Ve- 
reinigten Staaten, jedoch nur durch die Geschsefts- 
stelle zu La Guaira; die telegraphische Verbindung 
mittels des National Telegraphen innerhalb der Republik 
behselt sich die Regierung vor; auch bleibt der jetzige, 
zum Bureau in La Guaira gehcerige, Fiskal in seiner 
Stellung oder kann eventuell von der Regierung ersetzt 
werden. 

Demzufolge kann die franzoesische Kabel-Gesell- 
schaft nach ihrem Tarif weiter arbeiten, jedoch unter 
Abzug der Gebühr, welche der weiterbefoerdernden 
Geschseftsstelle des Regierungs-Telegraphen zukommt. 

Betreffs des letzteren kann sich der Vertreter 
des Kabels mit dem General-Telegraphen-Direktor der 
Republik, Herrn E. Vicente Valarino, in Verbindung 
setzen. 

Gott und Fosderation. 

Diego Bta. Ferrer. 



Franzoesische Telegraphen-Kabel-Gesellschat. — N° 78. 
Caracas, 1. September 1905. 

An den Foment Minister. 

Hier. 

Ich beehre mich, Ihnen den Empfang Ihrer ges- 
trigen Note N ( .' 1138, zu bestsetigen, in welcher Sie 
geruhten, mir mitzuteilen dass: 



41 



"Da cler Kontrakt der franzoesischen Kabel-Gesell- 
schaft mit der Venezolanischen Regierung, laut Urteils 
des Blindes und Appelations-Gerichts vom 4. August, 
aufgehoben wurde, hat mich der Praesident der Re- 
publik beauftragt, Ihnen folgendes mitzuteilen: Bis 
auf Weiteres gestattet die Regierung die Kabel Ver- 
bindung mit Europa und den Vereinigten Staaten, jedoch 
nur durch das Bureau zu La Guaira; denn die telegraphi- 
sche Verbindung innerhalb der Republik, vermittels des 
National-Telegraphen, behselt sich die Regierung vor; auch 
bleibt der jetzige Fiskal im Kabel-Bureau zu La Guaira, 
oder kann eventuell von der Regierung ersetzt werden. 

" Das franzoesische Kabel darf nach demselben Ta- 
rif weiter arbeiten, jedoch unter Abzug der Gebühren, 
welche der weiterbefoerdernden Stelle des National- 
Telegraphen zukommen. 

" Betreffs des letzteren kann sich der Vertreter des 
Kabels mit dem General Telegraphen-Direktor der Re- 
publik, Herrn General E. Vicente Valarino, in Verbin- 
dung setzen ". 

Um alie Verwirrung zu vermeiden, bitteich den 
Minister, mir zu sagen, ob hiermit gemeint ist, dass der 
Gesellschaf t die Benutzung ihrer Küstenkabel, die Sektion 
Coro-Curazao und des Landtelegraphs von Caracas nach 
La Guaira, entzogen wird. 

Auf eine baldige Antwort hoffend, verbleibe ich 
mit Hochachtung. 

Der Vertreter des Kabels. 

Brun. 



42 



Foment Ministerium. — Post-und Telegraphen Wesen.— N°" 
1140.— Caracas, 2. September 1905— 95? und 47? 

An den Vertreter des Franzcesischen Kabels. 

Hier. 

In Erf üllung des in Ihrer Note vom 1. September 
ausgesprochenen Wunsches, geruhe ich mein Schrei- 
ben^vom 31. August wie folgt zu erlseutern: 

Die Regierung gestattet gegenwsertig der franzoe- 
sischen Telegraphen-Kabel-Gesellschaft ais einzige und 
alleinige Vergünstigung, den Verkehr mit Europa und 
den Vereinigten Staaten durch das jetzige Kabel-Bureau 
zu La Guaira aufrechtzuerhalten, behaelt sich jedoch die 
Küsten und Innlandsverbindung vor, weswegen ich 
limen in meiner vorigen Note bemerkte, dass Sie sich 
betreffs des letzteren Betriebs mit dem General-Tele- 
graphen-Direktor, General E. Vicente Valarino, in Verbin- 
dung setzen koennen. 

Gott und Foederation. 

Diego Bta. Ferrer. 



Franzoesische Telegraphen Kabel Gesellschaft. — N? 83. — 
Caracas, 2. September 1905. 

An den Foment Minister. 

Hier. 
Herr Minister : 

Ich habe soeben Ihr Geehrtes von heutigem Datum 
und mit der Nummer 1.140 versehen, erhalten, in wel- 
chem Sie Ihre gefaellige Note vom 31. August wie folgt, 
erlseutern : 

" Die Regierung gestattet gegenwsertig der franzce- 
sischen Telegraphen Kabel-Gesellschaft ais einzige und 
alleinige Vergünstigung, den Verkehr mit Europa und 
den Vereinigten Staaten durch das jetzige Kabel-Bureau 
zu La Guaira aufrechtzuerhalten, behaelt sich jedoch die 



43 



Küsten-und Innlandsverbindung vor, weswegen ich Ihnen 
in meiner vorigen Note bemerkte, dass Sie sich betreíí's der 
Küsten und Innlands-Verbindung mit dem Telegra- 
phen-Direktor, General E. Vicente Valarino, in Verbind- 
ung setzen kcennen." 

Ein Punkt, und zwar der f olgende, ist mir nicht klar : 
" Behaelt sich jedoch die Küsten-Verbindung vor." 

Ich bitte Herrn Minister um eine gütige Auf klgerung, 
ob hierunter zu verstehen sei, dass sich die Regierung den 
Gebrauch des Küsten-Kabelnetzes der Gesellscliaft vor- 
behaelt. 

Hochachtungsvoll. 

Im Auftrag und für den Vertreter. 

Der Bureauchef. 

L. Jaccoux. 



Foment Ministerium. — Post und Telegraphen-Wesen. — 
N9 1. 142.— Caracas, 2 September 1905.— 95? und 47 ( .' 

An den Vertreter des Franzoesischen Kabels. 

Hier. 

Ich besta'tige Ihnen den Empfang Ihrer Schreiben 
vom heutigen Datum, und mit den Nummern 82 (1) und 83 
versehen. Der Sinn der Note, welche ich unterm 31. Au- 
gust an Sie richtete, betreffs der Küsten-Verbindung 
und worüber Sie dieses Ministerium consultiren, ist, dass 
die Regierung sich vorbehaelt, die früher durch die Küs- 
ten-Kabel hergestellte Verbindung durch den National 
Telegraphen zu bewirken ; ohne jedoch die Meinung 
einzuschliessen, dass die Regierung sich die Benutzung des 
Küstennetzes der Gesellschaft vorbehaelt. 

Wie ich Ihnen bereits in meinen Schreiben unter 
Nummer 1.138 und 1.140 mitteilte, ist der General Di- 
rektor der National Telegraphen die einzige zustaendige 



[i] Die Note Nummer 82 wird nicht hier inserirt, da 
dieselhe uber Gegenstaende handelt, welche auf diese Publika- 
tion keinen Bezug haben. 



44 



Person, mit welcher Sie sích betreífs der in oben erwashn- 
ten Schreiben enthaltenen Verf ügungen, zu verstaendigen 
haben. 

Gott und Foederation. 

Diego Bta. Ferrer. 

Dem General Direktor der Telegraphen, unter N? 1143, behufs 
Kenntnisnahme und weitere Verfüerunsr zusreschrieben. 



Foment Ministerium. — Post und Telegraphen Wesen. — 
N? 1.152.— Caracas, den 5. September 1905. — 95° 
und 47° 

An den Vertteter des Franzoesischen Kabels. 

Am gestrigen Tage wurde von der Regierung fol- 
gende Verfügung erlassen : 

GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

PRAESIDENT DER VEREINIGTEN STAATEN VON VENEZUELA 

UND 
WIEDERHERSTELLER VON VENEZUELA 

" In Anbetracht dessen, dass laut Urteil des Bundes 
und Appelations-Gerichts vom 4. August dieses Jahres, der 
bestehende Kontrakt der Regierung mit der franzoesischen 
Telegraphen-Kabel-Gesellschaft, behufs telegraphischer 
Verbindung verschiedener venezolanischer Küstenstiidte 
und dieser mit dem Auslande, ais aufgelost erklaert wurde. 

Verfüge ich : 

Artikel 1. Der Erlass vom 16. Februar 1889, über 
den Tarif der Telegraphen- Verbindung mit dem Auslande 
und umgekehrt, wird hiermit aufgehoben. 



45 



Artikel 2. Alie der Franzcesischen-Telegraphen -Kabel 
Gesellschaft gehoerigen Küsten-Kabel Bureaux der Re- 
publik, sowie das zu Caracas, sind zu schliessen, die 
Geschsefts-Stelle zu La Guaira ausgenommen, welche mit 
Erlaubniss der Regierung den Yerkehr mit dem Auslande 
vermittelt. 

Artikel 3. Alie nichtoffiziellen Telegramme, welche 
die genannte Gesellschaft dem Regierungs-Telegraphen 
zur Bef oerderung übergiebt, sowie alie in dem Regierungs- 
Telegraphen-Bureaux aufgegebenen, nach dem Auslande 
bestimmten Kabelgramme, sind einer festen Taxe von 
einem bolívar pro Wort, Bruchteil eines Wortes, und 
Zusammenstellung von Buchstaben oder Ziffern, deren 
Zahl zehn Schriftzeichen nicht überschreitet, unterworf en. 

Artikel 4. Der Foment Minister ist mit der Einzieh- 
ung der im vorigen Artikel erwaghnten Einnahmen 
beauftragt. 

Gegeben, von meiner Hand unterzeichnet, mit dem 
Siegel der Bundes-Regierung versehen, im Regierungs- 
Palast, und von dem Foment Minister gegengezeichnet, 
in Caracas, am vierten September ein tausend neun hun- 
dert und fünf.-Im fünf und neunzigsten Jahre der Unab- 
hfengigkeit und im sieben und vierzigsten der Fcederation. 



CIPRIANO CASTRO. 



Gegengezeichnet. 
Der Foment Minister. 



Diego Bta. Ferrer. 

Was ich hiermit zu Ihrer Kenntnis und weiteren 
Veranlassung bringe. 

Gott und Fcederation. 

Diego Bta. Ferrer. 

(Aus El Constitucional, N? 141 5, voin 5. September 1905). 



46 



Franzoesische Telegraphen-Kabel-Gesellschaft. — N'-' 88. — 
Caracas, den 6. September 1905. 

An den Foment Minister. 

Hier. 
Herr Minister : 

Ich habe die Ehre, Ihnen den Empfang Ihrer geehr- 
ten Séreiben von 2. und 6. dieses Monats, sowie der 
vorgestern in der Offiziellen Gazette veroffentlichten 
Regierungsverfügung, zu bestsetigen, von deren Inhalt 
ich die gebührende Notiz genommen habe. Durch Ge- 
gemvsertiges protestire ich hiermit feierlich im Auftrage 
der General Direktion der Franzoesischen Telegraphen- 
Kabel-Gesellschaft zu Paris gegen die in genannter Ver- 
fügung enthaltenen Anordnungen und, bitte diesen Pro- 
test zur Kenntnis der Regierung zu bringen. 

Ausserdem gestatte ich mir Sie darauf aufmerksam 
zu machen, dass besagtes Dekret gegen die in Venezuela 
gültigen Gezetze verstoesst, welche sowohl Venezolanern, 
ais auch Fremden eine volle Industrie-Freiheit zusichern 
Daher hoffe ich, das die Regierung, dank Ihrer, zeitge- 
msessen Intervention, nicht zaudern wird, eine neue und 
gerechtere Verf ügung, ais die mir mitgeteilte, zu erlassen, 
deren Ausführung dem von mir vertretenen Unter- 
nehmen schweren Schaden verursachen würde. 

Ich benutze die Gelegenheit, Ihnen die Versicherung 
meiner vorzüglichsten Hochachtung zu erneuern. 

Der Betriebs Leiter, 

Brun. 



GENERAL CIPRIANO CASTRO, 

PRAESIDENT DER VEREINIGTEN STAATEN VON VENEZUELA 

UND 
WIEDERHERSTELLER VON VENEZUELA 

In Anbetracht dessen, dass Herr Desiré Brun, Vertre- 
ter der Franzoesischen Telegraphen-Kabel-Gesellschaft, 
in einer an die Regierung gerichteten Note gegen die 



47 



Verfügung vom 4. dieses Monats protestirt, laut wel- 
cher die Küsten-Kabel-Bureaux und die liier befindliche 
Central-Stelle gesclilossen, Verfügung, welche die Voll- 
streckung des vom Bundes und Appelations-Grerich.tsh.ofes 
gefasllten Urteils bezweckt, und kraft dessen der Kontrakt 
zwischen der Regierung und genannter Franzoesisclien 
Unterssee-Kabel-Gesellschaf t ais aufgehohen erklaert wur- 
de, und da dieses Vorgehen seitens des Herrn Desiré Brun 
eine Verkennung der Gesetze der Republik und der 
Machtbefugniss der Obrigkeit in sicli schliesst, 

Verfüge ich: 

Artikel 1. Der Auslsender Desiré Brun wird aus 
dem Bereiche der Republik ausgewiesen. 

Artikel 2. Die Prsesidenten der einzelnen Staaten, 
die G ouverneure des Bundes Bezirks und der Bundes Te- 
rritorien, und die Vorsteher der Zollaemter werden da- 
rüber wachen, dass obengenannter Auslsender nicht nach 
Venezuela zurückkehrt. 

Artikel 3. Der Minister des Inneren wird mit der 
Ausf ührung und Verbreitung dieser A^erf ügung beantragt. 

Gegeben, von meiner Hand unterzeichnet, mit Siegel 
versehen und von dem Minister des Inneren gegenge- 
zeichnet, im Bundes Palast zu Caracas, am 6. September 
1905. — 95. Jahr der Unablissngigkeit und 47. der Foede- 
ration. 

CIPRIANO CASTRO. 

Gegengezeiclmet. 

Der Minister des Inneren, 

Lucio Baldó. 

(Aus El Constitucional, N? 1.417, vom 7. September 1905). 



DIE GERECHTIGKEIT DER RESTAURATION 



DER PROTEST DER HANDELS-KAMMERN 

VON CARACAS UND MARACAIBO 



WICHTiGE UND TATSÁGHL1GHE DOKUMENTE 



Wir halten es f úr angebracht, den Protest zu inseríren, 
welchen die Handels-Kammern von Maracaibo und Cara- 
cas erhoben, und von den angesehensten Bankiers und 
Grosskaufíeuten unterschrieben worden ist, woraus man 
ersehen kann, dass die Regierung stets im Einklang mit der 
oeffentlichen Meinung und dem Gemeinwohle handelt. 

Dieser Protest war freiwillig und wurde durch die 
schweren Yerluste hervorgerufen, welche die Unregel- 
maessigkeiten im Kabel-Dienste den Handels Interessen 
verursacht hatten. 

In ihm wird dem gerichtlichen Vorgehen, welches die 
Piegierung seiner Zeit gegen die Kabel-Gesellschaft 
anstrengte, ein beredender Beifall gezollt. 

Angesichts der Beredsamkeit der Tatsachen, die aus 
dem Prozesse hervorgehen, und der seltsamen An- 
schauung des Franzoesischen Kabel-Direktors, das Ab- 
senden geheimer Depeschen per Kabel ais eine Industrie zu 
betrachten, die ausserhalb der Ueberwachung der Regier- 
ung steht, moechten wir fragen: Was würde Herr Brun 
über eine auslaendische Gesellschaft denken, die in Fran- 



50 



kreich die Telegraphen-Verbindung mit dem Inneren in 
offener Opposition mit den Franzoesischen Gesetzen und 
unter Verhoehnung der oeffentlichen Ordnung aufrecht- 
zuerhalten beanspruchte ? 



Es folgen jetzt die obenerwaehnten Beschwerden: 

Herrn Foment Minister. 

Wir, die Endunterzeichneten, hier ansaessigen Kauf- 
leute, gestatten uns ganz ergebenst, folgendes zur Kennt- 
nis des Herrn Minister zu bringen: 

Der schon seit geraumer Zeit unregelmaessige Be- 
trieb der Franzoesischen Telegraphen-Kabel-Gesellschaft 
verursacht unserem Handel, duren die Verspaetung der 
telegraphichen Mitteilungen, ausserordenltichen Nachteil. 
bies schaedigt nicht nur unsere eigenen Interessen, 
sondern zieht auch die des ganzen Landes in Mitleiden- 
schaft, denn sehr haeuñg werden wichtige Ausfuhr- 
Geschaefte nicht abgeschlossen, weil man im entscheid- 
enden Moment die Marktpreise, welche unsere hauptsasch- 
lichsten Exportfrüchte in Europa und den Vereinigten 
Staaten erzielen, nicht kennt. Dies passirte kürzlich mit 
dem Steigen der Kaffeepreise, die man nicht vorteil- 
haft ausnützen konnte, da die telegraphische Verbindung 
eine bedeutende Verspaetung erlitt. 

Wir haben Grund zu glauben, dass die Ursache dieser 
Verspaetung der Benutzung der Luftlinie in Santo Do- 
mingo zuzuschreiben ist, da dieselbe durch die dort 
stattfindenden politischen Unruhen haeufige Unterbrech- 
ungen erleidet. 

Wir haben mit Freuden ersehen, dass die Regierung 
die Franzcesische Telegraphen Kabel-Gesellschaft vor den 
zustaendigen Gerichten verklagt hat, behufs Aufhebung 
ihres Kontraktes, um hierdurch derartigen Unregelmaes- 
sigkeiten für immer ein Ende zu machen. Wir applaudi- 
ren diese Massregel, die bezweckt, die schweren Ubel- 
staende aus dem Wege zu raeumen, welche der gegenwaer- 
tige Betrieb, insbesondere für den Handelsstand, nach 
■sich zieht. 



51 



Wir geben uns der Hoffnung hin, dass die. Regierung 
die noetigen Schritte tun wird, um die obenerwíilmten 
Uebelstiinde baldigst zu beseitigen. 

Caracas, den 30. Dezember 1903. 

Blohm & C* H. L. Boulton & C% Invernizzio & ÍSou- 
chon, Brasch & Éómer, Perrenoud y Beiner, G. Valen tiner 
& C* Santana Hermanos & C il , Travieso Hermanos, Jacob- 
son Travieso & C% Boggio Yanes & C l -, O. Becker & C* 
Sucesores, Paúl & C*, Becker Brun & O-, Stolk Hermanos, 
Eraso Hermanos, Santana & C* Sucesores, Scholtz & Mar- 
turet, G, Vollmer, E. Franklin & C il , Eduardo y Antonio 
Santana A., Volcán Hermanos, Santiago Sosa & C% Kui- 
pers Perret & C :l , Juan Bautista Egaña, Manuel Salvador 
Sierra, D. Ritz a Porta, Ramón Báez & C*, J. Roversi, 
Wiese & C% Braun & C% Rivas Fensohn & C* N. Braun 
& C% Roehl & C% G. Tirado & C% por el Banco Caracas, 
Luis A. Castillo, Lander & Wannoni, Juan Pablo Pérez, 
Reyna, Rivas & Francia, J. J. Landaeta, Antonio J. Her- 
nández, Alejo T. Lozada & C*, J. L Gorrondona, Luis Gue- 
vara & C?, Julián Vera León & C* Charles Rhoel & C?, 
Carlos Zuloaga, Izaguirre Planchart & C?, Gutiérrez López 
& C*, Nicolás Gavotti, L. Benarroche, Mendoza & C% Ro- 
dríguez España & C 11 , G. Olivo &C a ., R. Minios, Benatar 
& Bendelac, Felipe S. de Montemayor, Juan Manuel Díaz 
& C% H. Thielen & C a ., Michel de Lemos & C?, Chaumer 
& C a ., David T. Pardo, J. Boccardo & C a ., Por el Banco de 
Venezuela, Adolfo Herrera, Secretario. 



52 



Handels— Kammer zu Maracaibo.— Der Vorstand. — Mara- 
caibo, den 30. Masrz 1904. 

An den Foment Minister. 

Caracas. 

Die hiesige Handelskammer hat sich bei der dor- 
tigen genau erkundigt, welche Scritte, zusammen oder 
einzeln, zu tun seien, um den Unregelmaessigkeiten im 
Betrieb des Fransoesischen Kabels zu steuern. 

Grosse Nachteile verursachen solche dem Handel, und 
es liessen sich unwiederlegliche Beweise daf ür beibringen, 
dass die Geschsefts-Abschlüsse am hiesigem Platze, und 
zwar hauptsaechlich in der Kaffe-Branche, von einer 
prompten Verbindung mit Europa und den Yereinigten 
Staaten abhsengig sind. 

Die Handelskammer zu Caracas zeigte uns unterm 15. 
Januar dieses Jahres das Ergebnis des von ihr aus eigenem 
Antriebe an die Bundes-Regierung gerichteten Gesuchs, 
unter glechzeitigem Protest sgemmtlicher dort ^"ohnhaf- 
ten Kaufleute, an, und teilte uns glelchzeitig Ihre Ant- 
wort mit, dass man die Aufhebung des Kontraktes 
mit der Franzoesischen-Kabel-Gesellschaf t beantragt habe, 
weil dieselbe ihren Verpflichtungen zum Teil nicht nachge- 
kommen sei. 

Wir halten es demzufolge für zeitgemses, ebenfalls 
unsern Protest gegen die erwsehnten und noch bestehen- 
den Uebelstsende durch Ihre gütige Vermittlung zur 
Kenntnis der Bundes-Regierung zu bringen und gestat- 
ten uns, gleichzeitig zu erklaeren, dass wir die von der 
Regierung ergriffenen Massregeln den oeffentlichen und 
den Handels-Interessen ais in hohem Grade nützlich und 
fcerderlich ansehen, und wir dieselben applaudiren und 
gutheissen. 

Indem ich mich beehre, ais ^'orsitzt l nder der hiesigen 
Handelskammer, Ihnen dieses mitzuteilen, verbleibe ich 
mit vorzüglicher Hochachtung, 

Juan Dall' Orso. 

Vice-Praesident. 
(Aus El Constitucional ' NV 1418, vom 8. September 1905. 



MIT 

DER FRANZOESISCHEN KAI3EL GESELLSCHAFT 

Wir haben das Vergnügen, unsern Lesern mitzuteilen, 
dass die schwebende Frage zwischen der Regierung und 
dem franzoesischen Kabel solange beigelegt worden ist, 
bis der Vertreter des Kabels, dessen baldige Abreise von 
Paris bevorsteht, hier ankommt. 

Aus den beiden Kabeldepeschen, die wir hierabdruck- 
en und deren Empfaenger der General Emilio Vicente 
Valarino, Ober-Direktor der Regierungs-Telegraphen ist, 
lsesst sich der Sinn des vorlseufigen Uebereinkommens 
ersehen. 

Die nach Paris adressirte Antwort des Generáis 
Valarino wurde durch den Praesidenten der Republik 
autorisirt, wie aus dem Texte derselben hervorgeht. 

Es folgen die beiden erwaehnten Kabelgramme: 
Caracas, 30. September 1905. 
General Castro. 

Miraflores. 

Ich habe soeben folgende Kabeldepescheerhalten: 

Paris, 30. September 1905. 

General Valarino. 

Caracas. 

Ich habe das Vergnügen, Ihnen mitzuteilen, dass mich 
Herr Jéramec, Direktor des Franzoesischen Kabels, ermasch- 
tigt hat, Ihnen anzuzeigen, dass er heute an Jaccoux 



54 



telegraphirt, um ihn zu bevollmsechtigen, der Regierung 
schriftlich zu erklaeren, dass er in folgendes einwilligt: 
die Schliessung ssemmtlicher Kabel-Bureaux, das in La 
Guaira, wo ein Fiskal angestellt ist, ausgenommen, die 
Taxe von einem Bolívar pro Wort für alie in La Guaira 
auf gegebenen oder ankommenden Auslands-Kabelgramme, 
die Annahme von Dienstvorschiften für das Bureau zu 
Porlamar, und eine Tarif-Ermaessigung von 50 p§ für 
alie offiziellen Kabel. 

Dieses vorlaeufige Uebereinkommen habe ich erlangt, 
bis ich dort mit Bousquet ankomme. 

Wir werden mit Bousquet und den übrigen Abgeord- 
neten spaatestens am 14. October von hier abreisen. 

Mit achtungsvollen Grüssen an Praesident Castro. — 
Madueño. 

Ihr Freund, 

Valarino 



Caracas, den 30. September 1905. 

Madueño. 

París. 

Empfangen. Praesident Castro beauf tragt mich, Ihnen 
zu sagen, dass er das vorlaeufige Uebereinkommen an- 
nimmt. 

Es erwartet Sie baldigst Ihr Freund, 

Valarino. 

(Aus El Constitucional N? 1.436 vom 2. October 1905.) 



DIE PARISER PRESSE 



BIN ARTIKEL YON "LE TEMPS" 



Den über Macuro erhaltenen Kabelnachrichten ent- 
nehmen wir folgendes: 

"París, den 22. September. 

"Le Temps von heute Nachmittag bringt einen Aufsatz, 
in dem sicli die offizielle Meinung über die Venezuela An- 
gelegenheit wiederspiegelt, und worin man behauptet, 
dass Herr Taigny den Auftrag habe, darauf zu bestehen, 
dass Venezuela die beleidigende Weigerung zurückziehe, 
mit ihm zu unterhandeln. 

" Falls Prassident Castro die Beleidigung zurückziehe 
und Genugtuung gaebe, so koennten die Unterhandlungen 
f ortgeführt werden. Sollte Venezuela nicht annehmen, so 
waere es nicht ratbar, die diplomatischen Verbindungen 
durch die Zurückberuf ung des Herrn Taigny abzubrechen, 
da hierdurch die franzoesischen Interessen ohne Schutz 
bleiben würden. 

"Das Beste wgere, wenn Frankreich und die Vereinigt- 
en Staaten eine Flotten-Demonstration veranlassten, 
wie seiner Zeit Grossbritanien, Deutschland und Italien." 

Aus dem oben veroeffentlichten Kabelgramm, einem 
Kommentar zur gegenwsertig schwebenden Frage zwis- 
chen Venezuela und Frankreich, durch die Affaire mit der 
Kabel-Gesellschaft hervorgerufen, ersehen wir, dass ge- 
nannte franzoesische Zeitung entweder nicht genügend 
unterrichtet ist, oder derselben nicht die gehcerige Wich- 
tigkeit zollt. 



56 



Wenn diese Kabelnachricht wahr waere, so würde dies 
der Regierung zur Schande gereichen, deren Politik jene 
Zeitung wiederzugeben beansprucht. Auf andere Weise 
laesst sich die Stelle nicht erklaeren, dass " das Beste eine 
Flotten-Demonstration seitens Frankreich und den Ver- 
einigten Staaten waere." Aus der Ansicht besagter Zei- 
tung koennte man den Schluss ziehen, dass Frankreich 
in der schwebenden Affaire Unrecht hat, oder, dass es, 
ura die Bestaetigung seiner Ungerechtigkeit zu erlangen, 
die Vereinigten Staaten einladet, sich an dem Streit zu 
beteiligen. 

Noch eine Frage mcechten wir an "Le Temps " zu 
Paris, richten. 

Angenommen, dass jene Flotten-Demonstration, die 
sie für mceglich haelt, begründet waere, woraus schliesst 
er, dass die A^ereinigten Staaten sich mit Frankreich 
verbinden müssen, da die Streitf rage nur die letztere Re- 
publik angelí t? 

Die franzcesische Kabel-Angelegenheit ist in den Ge- 
richtshoefen der Republik mit voller Freiheit und den 
Gesetzen gemaess, verhandelt worden, und es ist zu be- 
dauern, dass die Pariser Zeitung dies ignorirt. 

Unser hcechster Gerichtshof hat schon sein Urteil ge- 
faellt, wie jedermann weiss, und demzufolge ist die verhan- 
delte Streitssache ais eine gerichtlich abgetane Sache anzu- 
sehen ; es sei denn, dass der Pariser Le Temps bean- 
sprucht, dass . die A'ereinigten Staaten und Frankreich 
Venezuela mit Waffengewalt das Recht entreissen, 
welches die Gerechtigkeit der franzcesischen Kabel-Ge- 
sellschaft verweigert. Dies würde der Entziehung der 
Oberhoheit und der Unabhssngigkeit unseres Landes 
gleichkommen. 

Sollte der wahrscheinliche Anlass eines gemeimsamen 
Vorgehens der Vereinigten Staaten und Frankreich — 
hierauf scheint sich die franzcesische Zeitung zu begrün- 
den — die Bermudez Affaire, eine ebenfalls rechtensab- 
geurteilte Sache, sein, so müssen wir wiederholen, dass 
genannte Zeitung noch immer nicht auf dem Laufenden 
ist, denn sie sollte nicht vergessen, dass die " New York- 
Bermudez", ebenso wie die Kabel-Gesellsehaft, wegen 
Nichterfüllung ihres Kontraktes gerichtlich verurteilt 



57 



wurde. Beide nahmen an dem Bürgerkriege teil, welcher 
Venezuela geisselte und dem Lande unzsehlige Trsenen, 
Blut und Opfer kostete. Alie diese Einzelnheiten sind dem 
Publikum bekannt, da das betreffende Urteil seiner Zeit 
zur allgemeinen Kenntnisnahme veroeffentlicht wurde. 

Ais gerechte und ehrliche Zeitungsschreiber sehen 
wir mit Bedauern, dass die Presse, welche dazu berufen 
ist, die Evolution der Nationen und Voelker zu befa-rdern 
und die oeffentliche Meinung zu leiten, indem sie die Ge- 
rechtigkeit und die Vernunft predigt, sich dazu hergiebt, 
alarmirende, nachweislich falsche Gerüchte zu verbreiten, 
die Voelker zu Ruchlosigkeit, Blutvergiessen und sonsti- 
gen Schandtaten aufzulietzen, ais ob dies das, einzige, der 
Civilisation zu Gebote stehende Mittel wsere. 

Woraus schliesst denn Le Temps von Paris, dass der 
Praesident von Venezuela seinen Gegenprotest zurück- 
ziehen muss, um damit Frankreich eine Genugtuung zu 
geben? 

Wurde es nicht angebrachter sein, wenn der Direktor 
von Le Temps vorher die Tatsachen und den wahren Sach- 
verhalt des Prozesses studierte, um über Angelegenheiten 
zu schreiben, deren Beantwortung gegenwaertigen Artikel 
noetig machte? Er wurde sich dann ein genaues Urteil 
bilden koennen, wer von den beiden Parteien, Venezuela 
und die Asphalt-Gesellscliaft und Venezuela und die 
Kabel-Gesellschaft, wirklich geschaedigt Avorden ist und 
worin der verursachte Schaden besteht. 

Wenn er das taete, würde er sich weder nachweislich 
wiedersprechen, noch gegen die Wahrheit anerkannter 
Tatsachen verstossen und sich Zum Nachteil derPresse 
lascherlich machen. 

Der "Le Temps" sollte lieber seiner Regierung anra- 
ten eine Vertrauensperson zur Untersuchung der w r ahren 
Sachlage nach Venezuela zu senden ; wie dies seiner Zeit 
seitens der Vereinigten Staaten geschah. 

Eine Loesung durch Waffengewalt, wie er sie empfiehlt, 
hiesse sich laecherlich machen, denn die Voelker sind nur 
dann wirklich stark, wenn ihnen die Gerechtigkeit zur 
Seite steht, und in dieser Gerechtigkeit liegt ihre Macht. 

Genug für heute. 

(Aus El Constitucional N? 1.443, vom IO - October 1905). 



DER ÁETIKEL DES "LE TEIPS" 



BETRACHTUNGEN EINES AUSLAENDISCHEN PERIODISTEN 



Es gereicht uns zura besonderen Vergnügen, hier 
f olgenden Brief zu veroeff entlichen, welchen wir von Herrn 
Henry N. Hall, Herausgeber des The Pioneer, einer in 
Trinidad veroeffentlichten Zeitung, erhalten haben. 

Wir haben denselben ins Spanische übersetzt, weil er 
einen wichtigen Punkt besonders hervor hebt, den man 
meistens nicht beachtet, ngemlich: die Unkenntnis, die 
im Auslande über alie unsere Angelegenlieiten herrscht 
und die hieraus hervorgehende falsche Auffassung und 
Beurteilung derselben: 

Caracas, den 11. October 1905. 

Herrn Gumersindo Rivas, Direktor von "El Constitu- 
cional." 

Werter Freund und Kollege: 

Der vorzügliche Artikel, in dem Sie gestern die Auífas- 
sung des "Le Temps" über die Kabelaffaire komentiren, 
sagt mit Recht, dass jene Zeitung entweder mangelhaft 
unterrichtet ist, oder der Angelegenheit nicht den noetigen 
Ernst schenkt. Ich kenne den betreffenden Artikel nicht 
und habe wenig Zutrauen zu dem telegraphischen Aus- 
zuge, den die "West India and Panamá Telegraph Com- 
pany " zu New York abfasste, weil dieselbe sich stets 
sehr feindlich gegen A r enezuela gezeigt hat. Aber ange- 
nommen, dass der Sinn des Artikels genau wiedergegeben 



60 



worclen ware, so koennen Sie sielí auf den guten Glauben 
des " Le Temps " verlassen. Es existiert in Frankreich 
keine ernsthaftere Zeitung, und der betreíf ende Auf satz 
ist nur ein Beweis daiur, dass man im Auslande die 
Wahrheit über Venezuela nicht kennt. 

Nicht allein das grosse Publikum ignorirt die poli- 
tische und oekonomische Lage des Landes gsenzlich, son- 
dern auch in sonst besser unterrichteten Kreisen macht 
man sich eine voellig irrige Vorstellung über dieselbe. 

Ich selbst muss gestehen, dass ich bei meiner An- 
kunft liier, ausserordentlich überrascht war, das Land so 
kennen zu lernen, wie es ist. 

Betreffs der Kabelaffaire, weisst die Melirzahl der 
franzoesischen Zeitungen und Staatsleute nur das, was 
die Gesellschaf t ihnen zu sagen für gut befunden hat. 

Aus diesem Grande haben die hervorragendsten Ver- 
treter der Presse in gutem Glauben annehmen koennen, 
dass eine Re^htsverweigerung vorlag, und daher eine 
diplomatische Intervention verlangt. 

Wenn die "Wahrheit in París bekannt waere, so 
würde keine ernsthafte Zeitung die Regierung auffor- 
dern, mit den Yereinigten Staaten gemeinsame Sache 
zu machen, um Venezuela zu vergewseltigen. 

Man darf nicht vergessen, dass weder die venezo- 
lanischen Gesetze, noch der moralische Wert der Rich- 
ter im Auslande genügend bekannt sind. 

Dieses erkla^rt teilweise, wie die darán Beteiligten 
das Gerücht einer Rechtsverweigerung verbreiten konn- 
ten und unter dem Deckmantel des Patriotismus, aus 
einer einfachen Privat und rein kommerziellen Angele- 
genheit eine politische und internationale Streitfrage 
schmiedeten. 

Ich verbleibe, geehrter Freund und Kollege, mit vor- 
züglischster Hochachtung. 

Ihr ganz ergebener, 

Henry N. Hall. 

(Aus El Constitucional ^ N9 1445, vom 12. October 1205). 



DAS KABELGRAMM DES HERRN MADUEÑO 



IST ES FÁLSCH ODER AUTMTISCH? 

Es ist zu unserer Kenntnis gelangt, dass Herr Taigny, 
Franzoesischer Geschaeftstraeger in Venezuela, das 
Gerücht verbreitet, dass der Vorstand der Franzoesi- 
schen Kabels zu París, Herrn Madueño keine Vollmacht 
erteilte, unserer Regierung durch Herrn Valarino, den in 
dieser Zeitung unterm 2. October dieses Jahres veoffent- 
lichten Vorschlag zu machen. Die Regierung nahm an 
und teilte an demselben Tage Herrn Madueño und dem 
Vorstande des Kabels zu París durch Herrn Valarino ihren 
Entschluss mit. 

Um zu beweisen, wie erhaben Madueño's Depesche 
über allem Zweifel steht, so gestatten wir uns nur zu 
erwaehnen, dass dieselbe schon vor 12 Tagen veroffent- 
licht wurde, ohne bis Dato desmentirt worden zu sein. 

Obgleich das Vorhergehende vollstandig genügt, um 
das G-erücht zu wiederlegen, mochten wir noch etwas 
anführen. 

Das Kabelgramm Herrn Madueño's vom 30. Septem- 
ber, welches dieses Kommentar hervorruft, ist eine feier- 
liche Bestatigung einer am 15. desselben Monats emp- 
fangenen, identischen Kabeldepesche, und wurde Herrn 
Valarino von Herrn Jaccoux, Vorsteher des Central- 
Bureaus zu Caracas, mit einer offiziellen Note übergeben, 
und zwar im Auftrage der Direktion zu Paris. 

Hieraus ist zu ersehen, dass unzere Regierung sich 
stets durch die Wahrheit und die Gerechtigkeit leiten 
J ¿isst, 

(Aus El Constitucional, N? 1447, vom 14. October 1905.)' 



EIN BRIEF DES HERRN SAUVAGE 



Eft VEKSPEICHT AUFKLAERUMEN ZU GEBEíí 



Caracas, den 12. October 1905. 

Herrn Gumersindo Rivas, Direktor von "El Constitu- 
cional." 

Sehr geehrter Herr ! 

Ich nehme mir die Freiheit, Sie ganz ergebenst zu 
bitten, einige Artikeln über die Kabelangelegenheit ver- 
ceffentlichen zu wollen. 

Herrn Hall's Brief, welchen Sie heute inserirten, 
ist meiner Meinung nach, sehr sachgemsess. 

Ich beabsichtige in dieser Angelegenheit Auf klasrung 
zu verschaffen, indem ich die Winkelzüge der hoeheren 
Angestellten blosstelle. Das Durchsehen meiner von unwie- 
derleglichen Dokumenten unterstützten Artikel, wird ge- 
nügen, alie noch etwaigen Zweifler davon zu überzeu- 
gen, dass die Regierung von Caracas, sowohl ais die 
franzossische, Opfer unwürdiger Intriguen sind. 

Es würde mir zur Genugtuung gereichen, wenn ich 
dazu beitragen koennte, die Wahrheit und die Gerechtig- 
keit zu fcerdern. 

Indem ich Ihnen im Voraus meinen verbindlichsten 
Dank ausspreche, verbleibe ich mit vorzüglichster Hoch- 
achtung. 

J. E. Sauvage. 



DAS FRANZOESICHE KABEL 



DER BEEICHT DES IIERRN J. E. SAUVAGE 

DIE WAHRHEIT 
I 

In einem gestern im El Constitucional verceffent- 
lichten Briefe, eroertert ein englischer Periodist die 
franzoesische Kabelangelegenheit sehr sachgemgess, und 
schastze ich die Meinung eines durchaus unparteischen 
Auslasnders sehr hoch. Tatsaachlich sagt Mr. Hall, ohne die 
Direktoren der Kabelgesellschaft zu schonen, einem ame- 
rikanischen Konkurrenz -Unternehmen, welches seiner Zeit 
in Verdacht stand, sich an der Stelle der franzoesischen 
Gesellschaft etabliren zu wollen, kurz und bündig die 
Wahrheit. Diese Bestsetigung ermoeglicht mich, einige 
Worte der Wahrheit und Gereehtigkeit an meine Re- 
gierung zu richten, die sich durch die Rsenkeschmiede 
des Hauses N? 38 der Oper-Avenue taeuschen liess. 

"Eine rein kommerzielle Angelegenheit in eine politi- 
sche und internationale Frage zu verwandeln," ist stets das 
Bestreben des Vorstandes des Franzoesischen Kabels 
gewesen, um auf solche Weise ihre in Folge eigener 
Intriguen gefaehrdete Existenz zu retten. Bereits seit 
Maerz und April war es dem Vorstand des Kabels gelun- 
gen, die Pariser Presse zu taeuschen, vermittels geschickt 
abgehaltener Conferenzen uncí Verbreitung falscher und 



66 



alarmirender Nachrichten. Bevor noch die (ierichte zu 
Caracas ihr endgüitiges Urteil gefaellt, liessen obener- 
waehnte Herrén duren die Pariser Presse ausposaunen, dass 
General Castro die Kabel durchgeschnitten und die Lie- 
genschaf ten der Gesellschaft mit Beschlag belegt haette, 
und dass auch das Leben der Angestellten in Gef ahr waere. 
Vierzehn Tage lang strotzte die f ranzoesische Presse von 
diesen Sensationsnachrichten. 

Die franzoesische Regierung ging jedoch nicht in die 
Falle, sondern liess vielmehr die Angelegenheitmitkaltem 
Blute und würdiger Gelassenheit untersuchen, wie es 
einer gerechten und ehrbaren Regierung geziemt. So ge- 
schah es, dass die Intervention, welche die Freibeuter der 
Oper-Avenue zu provoziren suchten, in die Brüche ging, 
bevor sie zustande kam. Der Verwaltungsrat der fran- 
zoesischen Kabelgesellschaft erlitt eine jaemmerliche 
Schlappe und die Presse begann dann, ihre vorhergelienden 
Behauptungen zurückzunehmen. 

La Libre Parole, eine franzoesische Zeitung, deren 
Vaterlandsliebe, Mut und Würde über alien Zweifel erha- 
ben ist, ging sogar soweit, einige energische und vernünf- 
tige Artikel zu veroeffentlichen. 

"Nichts ist so bezeichnend — sagt die erwaehnte Zeit- 
schrift in ihrer Ausgabe vom 22. Maerz — ais unsere Hal- 
tung im gegenwaertigen Konflikte. Venezuela ist eine 
unabhaengige Republik. Wir haben nicht einmal die 
Vorsicht gehabt, den Vereinigten Staaten unsere Absien- 
ten mitzuteilen. Die erste Folge unserer Intervention 
würde die Anerkennung der Monroe Doktrin und der 
Oberhoheit der Vereinigten Staaten über das ganze ame- 
rikanische Festland sein. Auch stehen uns noch andere 
Ueberraschungen bevor, falls u die Gesellschaft selbst den 
Konflikt heraufbeschworen haette." 

Unter dem 23. desselben Monats, sagte erwaehnte Zeit- 
schrift folgendes: 

" Castro würde die Beweise dafür besitzen, dass die 
Kabel-Gesellschaft der Revoluti on haeufig Vorschub leis- 
tete. Kennt unsere Regierung die Tatsachen, die ais 
Grund gedient liaben, um die Gesellschaft anzuklagen? 
Ehe wir zu einer Intervention schreiten, sollten wir die 



67 



Walirheit des Tatbestandes durch eme genaue Untersu- 
chung feststellen. Nach Aufkhvrung der Tatsachen wird 
man zu der Ueberzeugung kommen, dass die Sache der 
Geseilschaft nicht die Knoclien auch eines einzigen un- 
serer tapferen Seeleute wert ist." 

Am 30. desselben Monats kam genannte Zeitsclirift 
folgenderrnassen auf denselben Gegenstand zurück: 

"Bis zum 22. Marz waren die Zeitimgen voll von 
Sensationsdepeschen. Unser Artikel vom 23. scheint die 
Kampfeslust der Kabel- Geseilschaft geda?mpft zu baben, 
da sie seitdem ein absolutes Stillschweigen beobaclitet. 
Die Bemerkung ist hier angebracht, dass die Kabel- 
Gesellschaf t, welclie über die telegraphische Verbinclung 
verfügt, clie oeffentliche Meinung zu ihren Gunsten beein- 
flusst." 

Endlich am 6. April sagt dieselbe Zeitschrift: 
" Nochmals sind wir entschlossen, eine energische In- 
tervention unserer Regierung gutzuheissen, doch muss sie 
mit reinem Gewissen denen gegenübertreten, die es wagen 
unsere Macht zu verachten. Wenn unser Einfluss in Vene- 
zuela gefa?hrdet wsere, so koennte man dies dem un- 
ehrlichen Benehmen der Kabel-Gesellschaf t zuschreiben. 
Ausserdem haben wir schon bemerkt, dass es sich hier um 
den persamlichen Einfluss dieses Unternehmens, aber kei- 
neswegs um den nationalen handelt. Die Regierung muss 
aufhceren, der Bürge der Geseilschaft in einem Feldzug 
falscher und übertriebener Notizen zu sein und ihr nicht 
himger gestatten, die nationale Verantwortlichkeit in 
Anspruch zu nehmen." 

Der Vorstand der Geseilschaft hat noch lange die 
Waífen nicht gestreckt, obwohl er aus Vorsicht schweigen 
muss. Was er durch die Zeitungen nicht erreichte, ver- 
sucht er unter der Hand zu erlangen. Seit sechs Monaten 
taeuscht er Frankreich, Venezuela und seine eigenen Ak- 
tionsere. Vermittels falscher Nachrichten hat der Vorstand 
Venezuela ais Feind aller dort ansaessigen Unternehmen 
hingestellt. Die trügerischsten Telegramme wurden die- 
ses Mal in geschickter Weise verbreitet. Der Vorstand 
stellte die Erklaerungen und Verfügungen der Venezo- 
lanischen Regierung mit boshafter Absicht ais unwich- 



68 



tig hin; und heute munkelt man, dass es der Gesell- 
schaft endlich gelang, die Unterstützung der franzoe- 
sischen Regierung zu gewinnen, wonach sie so lange 
vergebens gestrebt hatte. Es ist der Gesellschaft ein 
Leichtes, die oeffentliche Meinung durch Fa^rbung der 
Ereignisse im Interesse ihrer finsteren Plsene zu bein- 
flussen, da sie ja über die Kabelverbindung verfügt. 
Der Telegraph ist ein gefa>hrliches Mittel in den Hun- 
den schlechtgesinnter Menschen und unter alien Um- 
stamden eine erstklassige Waffe. Mit Rücksicht auf die 
Boulanger'schen Affaire, sagte Herr Constant, ein be- 
rühmter franzoesischer Staatsmann, indem er sich auf 
die Parteigsenger jenes Generáis bezog: sie haben das 
Heer auf ihrer Seite, aber der Telegraph ist mein. 

Ais Franzose und mindestens so guter Patriot wie 
die Vorsteher des Kabels, kann ich nicht umhin, hier 
laut zu erklüren, dass ich nicht einen Augenblick zogern 
würde, gegen meine zahlreichen hiesigen Freunde front- 
zumachen, wenn es sich um die Ehre der franzüsischen 
I'lagge handelte, oder wenn ich Grund anzunehmen hatte, 
dass die hiesige Regierung feindliche Absichten gegen 
mein Vaterland hegte. Aber ich sehe hier nur Simpa- 
ticen für Frankreich, gleiche Erziehung und gleiche 
Denkungsart. Ich bemerke gegenAviirtig nur einen Kon- 
flikt rein kommerzieller Natur, hervorgerufen und er- 
schwert von den büswillig gesinnten Direktoren eines 
Unternehmens, welches sich hier zu 1 .ande grosser Sim- 
paticen erfreut, 

Darüber bin ich mir vollstandig klar, dass beide, die 
franzüsische und die venezolanische Regierung, die Opfer 
der Winkelzüge einiger Bürsen-Freibeuter sind. Ich gehe 
sogar noch weiter: ich glaube, dass die Gesellschaft Inte- 
resse verdient. Sie ist ein franzo'sisches Unternehmen, und 
wenn die hiesige Regierung beabsichtigte, sie auszuplün- 
dern, würde ich ais erster sie verteidigen, wozu mir die 
Kenntnisse die ich von der Sache besitze, behülflich sein 
würde. Aber hier handelt es sich keineswegs um franz<c- 
sische Privatintercssen die von Venezuela gefaehrdet. 
sondern vor alien Dingen um die Ehre der franzcesischen 
Nation, die von einigen gewissenlosen und zu Allem 
entschlossenen Subjekte aufs Spiel gesetzt wird, um ihre 



61» 



Stellungen zu retten. Nichts solí mich davon abhalten, 
den besseren Elementen die Wahrlieit zu verkíindigen. 

Es istvon groesster Wichtigkeit, dass die Yenezo- 
laner, sowie meine Landsleute über die straf baren Hand- 
lungen aufgeklsert werden, die uns beinahe an den 
Abgrund des Konfliktes gebracht haben. Jedermann solí 
wissen, dass die Gesellschaft oder vielmehr deren Leiter 
mit doppelten Karten spielen, indem sie sich einesteils 
ais Perteigsenger eines Uebereinkommens hinstellen, 
anderenteils aber unter der Hand daraufhinwirken, dass 
die franzoesische Regierung sie an diesem Abkommen 
verhindert. 

Derartige Intriguen sind stets das Prinzip dieser un- 
glücklichen Kabelgesellschaft gewesen: sie sind das 
Machwerk der leitenden Krsefte, die seit der Gründung 
der Gesellschaft sich der Verwaltung bemaschtigten und 
sie dem finanziellen und moralischen Bankrott entge- 
genführen. 

Vermittels geeigneter Dokumente werde ich be- 
weisen, dass cehnliche Ausschreitungen wie die im Jahre 
1902 in Venezuela verübten, überall da begangen wurden, 
wo die Gesellschaft etablirt ist. — Ich werde von Santo Do- 
mingo, Cuba und Puerto Rico, zur Zeit des spanisch-ameri- 
kanischen Krieges, und von Martinique und Guadeloupe, 
zur Zeit ihrer innerlichen politischen Zwistigkeiten, reden. 
Hoffentlich wird man mir Gehoerschenken, ehe es zu spaet 
ist und verlasse ich mich darauf, dass meine Regierung 
eine gründliche Untersuchung der von der Gesellschaft 
begangenen Handlungen vornehmen wird. Meinerseitsver- 
spreche ich, sofort nach Frankreich zurückzukehren, um 
der Regierung die schriftlichen Beweise der strafbaren 
Handlungen, die ich gewissen hohen Persoenlichkeiten in 
der Oper-Avenue zur Last lege, zur Verfügungzu stellen, 
falls sie mich anhoeren will und mich nicht zum Still- 
schweigen zwingt, wie es im vergangenen April geschah. 



70 



Ich habe bereits erwaehnt, dass Venezuela nicht die 
einzige Nation war, die durch das Vorgehen der Kabel- 
Gesellscliaft, oder vielmehr ihrer Verwalter geschaedigt 
wurde, Ein fiir alie mal mache ich darauf auf merksam,, 
dass ich beim Erwaelmen der franzoesischen Kabelgesell- 
schaft das Unternehmen selbst nicht meine, welches in 
jeder Beziehung aclitungswürdig ist, sondern die leitenden 
Kraefte, welche die Oberherrschaft desselben an sich ge- 
risssen und Betriebsmetoden eingeführt haben, die der 
kaufmaennischen Ehrlickeit zuwider sind. 

Ehe ich Beispiele anfiihre, will ich oberflaechlich das 
Betriebs-System der Kabelgesellschaft erl^eutern, welches 
dieselbe überall in Anwendung brachte. 

Die Gesellschaft erscheint in irgend einem Lande mit 
vielen, wohlüberlegten Versprechungen und Plaenen, und 
erhselt bald vorteilhafte Concessionen, die beinahe immer 
Monopolien sind. Durch ihren mangelhaften Betrieb zieht 
sie sich aber bald das Misstrauen der Regierung und des 
Handelsstandes zu und giebt Ursache zu gerechtfertigten 
Verweisen. Dessen ungeachtet bessert sich der Betrieb 
nicht und an Stelle der Verweise treten Drohungen. Sobald 
siebemerkt, dass sie Terrain verliert, schliesst sie sich den 
Unzufriedenen zu, die ja überall vorhanden sind, und 
wird durch die Macht der Verhseltnisse den Reihen der 
Oppositions-Partei zugeführt. Wenn es sich um eine 
í'ranzoesische Kolonie zur Zeit der Wahlen handelt, so 
erwartet die Gesellschaft von dem neuen Kandidaten, die 
Amnestie des Vergangenen und Erhoehung der Subven- 
tion, indem sie ihn oeffentlich unter ihren Scliutz nimmt 
und ihm die Kabelverbindung gratis zur Verfügung stellt. 
In fremden Lsendern macht ihr der Chef einer Revolution 
sehnliche Anerbieten ais Belohnung für die strategische 
Unterstützung vermittels ihrer Unterseelinien. Dieses 
Betragen der Gesellschaft, welches mit der Zeit zum Pro- 
gramm wurde, laesst sich in folgende Formel kleiden: 
zum Sturz der bestehenden Ordnung beizutragen, um im 
Trüben zu fischen. 



71 



Wir wollen jetzt zu den Manipulationen der Gesell- 
schaft auf Martinique übergehen. 

Laut Kontrakt vom 20. M;erz 1890 mit dem Kolonial 
Minister, welcher auch von dem Verwaltungsrat von Fort 
de France gutgeheissen wurde, etablirte sich die (íesell- 
schaft dor tfür eine jaehrliche Subvention von 50.000 Fran- 
ken, welche bis daliin der englisclien " West India" Ge- 
sellschaft zu Gute gekommen war. Obwohl Martinique mit 
letzterer zufrieden war, zog sie aus patriotischen Gründen 
das franzoesische Unternehmen vor, hatte jedoeh bald ihr 
Grossmut zu bereuen. 

Bereits im Jahre 1894 beschwerte sich der Verwalt- 
ungsrat von Fort de France über den Betrieb der fran- 
zcesischen Gesellschaft und in ceffentlicher Sitzung vom 
7. Dezember desselben Jahres verlangte ein Mitglied, dass 
die Gesellschaft ihren Betrieb in Ordnung bringen sollte, 
und ein anderes Mitglied warf ihr vor, dass der Betrieb 
nicht ganz durch franzoesische Vermittlung hergestellt 
wurde. Daraus geht hervor, dass die Gesellschaft nach 
vierjsehrigen Bestehen in Martinique, keinen zufrieden- 
stellenden Dienst eingerichtet hatte, da sie die Kabel- 
gramme über Guadeloupe und Santiago de Cuba, behufs 
Vermittlung, durch die "West-India" Gesellschaft, sandte. 

In den Jahren 1895 und 1896 wurden ihr vom gen- 
nannten Verwaltungsrat aBhnliche Vorstellungen gemacht, 
jedoeh in weniger gereiztem Tone und wurde der 
Zuschuss bezahlt. Im Jahre 1897 nahm der Konflikt ein 
ernsteres Aussehen an, denn die Gesellschaft weigerte sich, 
das Papiergeld der Martinique-Bank anzunehmen und 
verlangte die Bezahlung ^der Kabelgramme in Gold oder 
franzoesischen Banknoten, und in Ermangelung dieses 
eine Pramiie von 8 bis 10 Procent auf das dortige Papier- 
geld. — Die General- A r er\valtung beschloss in der Sitzung 
vom 17. Dezember, die Zahlung der Subvention von 50.000 
Franken solange aufzuheben, bis die Gesellschaft sich 
entschliesse, das dortige Papiergeld anzunehmen. Dank 
ihrer Verbindungen in Frankreich erhielt sie die betref- 
fende Summe durch Vermittlung des Central- Bureau's 
zu París. 

In f olgendem Jahre wiederholte sich das soeben ge- 
schilderte, und da damals die Wahlen stattf anclen, unter- 



72 



nahm die Gesellschaft einen politischen Felclzug gegen 
dieselbe Majoritset, welche ihr im Jahre 1890 die Conces- 
sion verschafft hatte. Ihr Kandidat maclite von der Ka- 
belverbindung einen erschcepf enden Gebrauch, und obwohl 
er París nicht verliess, konnte er mit seinen Freunden zu 
Martinique in taeglicher, ja stündlicher Verbindung stehen, 
empfing und sandte bis tausend Worte pro Tag, und wurde 
endgültig gewashlt. 

Deswegen besserte sich der Betrieb nicht und spitzten 
sich die Verhaeltnisse immer mehr zu, obgleich die Gesell- 
schaft eine ilirer Freunde zum Abgeordneten gewaehlt 
hatte. In Folge wiederholter Klagen, und auf Bestehen 
des Verwaltungsrates zu Martinique, beschloss der Kolo 
nial Minister in Dezember 1902, Massregeln gegen die 
Gesellschaft zu ergreifen und schrieb ihr folgenden Brief , 
dessen Abschrift der General Verwaltung zugestellt 
wurde: 

"Die erste, sechsmonatliche Rate dieses Jahres ist 
Ihnen ausgezahlt worden; die zweite aber wird so lange 
zurückbekalten, bis Sie ernstliche Bemühungen machen, 
die Verbindung wiederherzustellen." 

An jenem Tage war die Verbindung zwischen Mar- 
tinique und der Hauptstadt seit sechs Monaten unter- 
broehen. 

Am 3. September 11)03 hielt der Gemeinderat eine 
Sitzung ab, die stürmisch verlief uncí recht unliebsame 
Wahrheiten über die Gesellschaft an den Tag fcerderte. 
Die direkte Kabel-Verbindung war bis zu obigen Da- 
tum noch immer nicht wiederhergestellt; um den Betrieb 
aufrechtzuerhalten, hatte die Telegraphen-Gesellschaft 
eine Segelschiff's Verbindung zwischen Fort de France 
und Santa -Lucia eingerichtet, wo die Ivabel der "West 
India" behufs Weiterbefcerderung nach Europa, übergeben 
wurclen. 

In der obenerwashnten Sitzung vom 3. September 
teilte ein Mitglied des Verwaltungsrates zumgrcessten 
Erstaunen mit, dass die Telegraphen Gesellschaft der 
Kolonie eine Rechnung im Betrag von 15.000 Franken 
für den Betrieb Fort de France-Santa Lucia überreicht 
habe. 



73 



Diese Tatsache beschwor einen wahren Entrüst- 
ungssturm herauf und die Versammlung fasste, mit 
absoluter Stimmeinheit der anwesenden Mitglieder, 
folgenden Beschluss: " In Anbetracht des Artikels 5 
des Kontrakts vom 27. Februar 1897, beschliesst der 
Verwaltungsrat, der (íesellschaft die diesjgehrige Sub- 
ven tion von 50.000 Franken nicht auszuzahlen, da sie 
nicht im Stande ist, die Kabel -Verbindung zu sichern, 
und ersucht den Gouverneur, diesen Entschluss zur 
Kenntnis des Kolonial -Ministers zu bringen." 

Gleichzeitig wurde mit beinahe absoluter Stimm- 
einheit die jsehrliche Subvention von 50.000 Franken 
auf 25.000 herabgesetzt. (Auszüge aus dem amtlichen 
Tageblattzu Martinique-Fort deFrance; Bibliotek Schoel- 
cher und Archiv des Kolonial -Ministeriums). 

In (íuadeloupe wiederholte sich dieselbe Geschichte, 
und auch dort bestsegtigte die Telegraphen-Gesellschaft 
ihr Misstrauen gegen das Papiergeld und ihre Gleich- 
gültigkeit den Handelsinteressen gegenüber. 

Ende 1890 verklagte die Kolonie die Telegraphen- 
Gesellschaft vor den zustaendigen Gerichten; letztere 
wurde in alien Instanzen verurteilt, protestirte aber 
wegen Rechtsverweigerung, und bereitete dem Kolonial 
Minister unzaehlige Scherereien. 

Auch dort nahm sie 1901 sehr activen Anteil an den 
Wahlen; ihr Kandidat verfügte kostenf rei íiber den Ka- 
bel, wurde gewahlt und gelang es ihm, vermoge seiner 
Intelligenz und Energie die Schwierigkeiten zwischen 
Guadeloupe und die Telegraphen-Gesellschaft zu Gunsten 
der letzteren zu beseitigen. 

Im Jahre 1*96 gelang es der Telegraphen-Gesell- 
schaft zeitweise, die Vereinigten Staaten zu taeuschen; 
sie wurde jedoch spiiter entlarvt. 

Damals hatte die Telegraphen-Gesellschaft mit 
Venezuela (Kontrakt vom 23. April 1895) die Herstellung 
einerzweiten Kabel Verbindung mit New York vereinbart 
und bei der Amerikanischen Regierung die Erlaubnis zum 
Legen eines Kabels zwischen Cap Haiti und New York 
nachgesucht. 



74 



Das Gesuch wurde abgewiesen, weil er eine Verletz- 
ung der Interessen der amerikanischen Untersee-Kabel 
Industrie in sicli schloss. 

Was tat die Telegraphen-Gesellschaft, ura den- 
noch zum Ziel zu gelangen? Unter Beihülfe amerikani- 
scher Strohmlinner griindete sie die "Vereinigten Staaten 
und Haiti-Kabel- Gesellschaft" und legte ruhig ihren 
Kabel zwischen New York und Cap-Haiti. Der Kunst- 
griíf wurde entdeckt und die amerikanische Regierung 
zügerte nicht, die Telegraphen-Gesellschaft gerichtlich 
zu belangen. Ein hoher Angestellter der Gesellschaft 
machte hierüber der Direktion zu Paris folgendermassen 
Mitteilung: 

" New- York, 3. September 1896. 

" Wir sind gerichtlich verklagt und vorgeladen, uns 
am 7. dieses Monats zu verantworten, den Kabel 
lieimlich, unter Mithülfe der "United States und 
Haiti Telegraph and Cable Company," gelegt und hier- 
durch ein den amerikanischen Interessen nachteiliges 
Monopol eingeführt zu haben. Die Anklageschrift von 
25 Seiten, die beglaubigte Belaege enthselt, ist mir ab- 
schrif tlich zugestellt worden und laesst über die Begründ- 
ung der Anklage keinen Zweifel ; wenn hierauf bezü- 
gliche Gesetze existierten, würde es mit uns aus sein. 
Zum Glücke existieren sie nicht und hoffentlich wird 
Alies gut ablaufen. Die Anklage geht vom General- 
Staats-Antwalt aus." 

Tatsaechlich zog die Gesellschaft in dieser Angele- 
genheit aus der Mangelhaftigkeit des amerikanischen 
Gesetzbuches Nutzen. 

Wenden wir jetzt unsere Aufmerksamkeit ernsteren 
Sachen zu ? naemlich : der Ausführung seeramberi- 
scher Handíungen seiténs der Gesellschaft, waehrend des 
spanisch-amerikanischen Krieges. 

III 

Im Jahre 1888 kam die Telegraphen Kabelgesell- 
schaf t, damals " Untersee Telegraphen - Kabel - Gesell- 
schaft" genannt, bei der spanischen Regierung, um das 



75 



Legen eines Kabels in Santiago de ( 'uba, ein. Zur Zeit 
existierten in Cuba zwei englische Gesellschaften, naem- 
lich : die "West-India," in Santiago de Cuba seit 1871 
und die "Cuba Submarina seit 1875. Genannte Gesell- 
schaften genossen gewisse Vorrechte seitens Spaniens, und 
obwohl sie kein Monopol besassen, versuchten sie, sich 
der Instalation eines Konkurrenz- - (Jnternehmens zu wi- 
dersetzen, jedoch ohne Erfolg, denn die Untersee-Tele- 
graphen-Gesellschaft erhielt ihre Conzession von der Re- 
gierung zu Madrid. 

Zehn Jahre spaeter hatte Spanien Anlass, den aus- 
gesprochenen Vorzug für das franzoesische Unternehmen 
zu bereuen. In Juli 1898 war Spanien beinahe besiegt, 
denn das philipinische Geschwader existierte nicht mehr, 
und die Flotte Carvera's war inCuba vom Admiral Samp- 
son in den Grund gobohrt. Unterdessen belagerte das 
amerikanische Geschwader San Juan de Puerto Rico, wel- 
ches heldenmütigen Widerstand leistete. Zwei englische 
Kabel verbanden diesen Hafen mit Europa und gestatte- 
ten der Garnison, fortdauernd mit der Hauptstadt in 
Fühlung zu bleiben, sie auf dem Laufenden zu halten 
über den Unmut, der im feindlicliem Lager schon um sich 
' griff, sie um Hülf smittel zu bitten und sie von den Ereig- 
nisen in Kenntnis zu setzen. 

Das amerikanische Oberkommando versuchte, die Ka- 
bel durchzuschneiden, eine technische Arbeit, die nur 
von einem Spezialschiff mit besonderen Werkzeugen aus- 
gef ührt werden kann. 

Der Anregung, eine Unterbrechung des Kabels zu 
simuliren, kam die englische Gesellschaft nicht nach. 
Was geschah dann? Machte der amerikanische General- 
stab der franzoesischen Kabelgesellschaft geheime Aner- 
bieten ? 

Das ist sehr wahrscheinlich, jedoch kann ich es 
nicht behaupten. 

Ich weiss nur aus autentischen, in meinem Besitz be- 
findlichen Schrif tsstücken, dass der Commandant des "Pou- 
yer Quertier," zur Zeit mit dem Ausloten der venezola- 
nischen Küste bescha?ftigt, dreimal Order erhielt, so- 
fort nach Saint Thomas [50 Meilen von Porto Rico] in 



76 



See zu gehen, wo er weitere Befehle empfangen würde. 
Die betreffenden Depeschen wurden dem Kabel-Dam- 
pfer in Guanta, Cumaná und Carupano zugestellt. 

Der " Pouyer Quertier " erreichte Saint Thomas an- 
fangs August, und erhielt den Auftrag, nach Porto Rico 
zu gehen und sich zur Verfügung des amerikanischen 
Admiráis zu stellen. Da der Kommandant die Direktion 
um genauere Befehle bat, wurde ihm der Bescheid zu teil, 
sich zur Disposition des amerikanischen Geschwaders zu 
stellen, um das Kabel von San Juan zu kappen. 

Diesem Befehle nachzukommen, weigerte er sich 
auf's energischste, und erklserte feierlich, dass er ais 
Angehoeriger der franzcesischen Marine und demzufolge 
einer neutralen Flagge, die ihm zugemutete Handlung 
gegen eine befreundete, in Not befindliche Macht, ais 
einen unter die Ilubrik "Seeraub" gehoerigen, infamen 
Akt betrachte, und kam um seine sofortige Abloesung 
ein. Hselt es der Leser für moeglich, dass die Telegra- 
phen-Kabel-Gesellschaft trotz der soeben empfange- 
nen Lehre, auf der Ausführung ihres Befehles bestand, 
indem sie mit den Kommandanten über die Wichtigkeit 
des Unternehmens remonstrirte und an seine Anhaenglich- 
keit, der Gesellschaft gegenüber, -appelirte ? Der brave 
Offizier hielt es unter seiner Würde zu antworten. Nach- 
dem er in Saint Thomas die notwendigsten Reparaturen 
ausgeführt, ging er nach " Le Havre " in See, um dem 
Yerwaltungsrat sein Gesuch um Kommando-Enthebung 
ins Gesicht zu sehleudern. 

Die Telegraphen-Kabel-(íesellschaft kam ihm je- 
doch zuvor, und teilte ihm beim Einlaufen in Havre 
seine Eutlassung mit, wegen " unvertrasglichen Karak- 
ters." Der betreífende Herr, einer unserer tüchtigsten 
Seeleute, kommandirt gegenwaertig einen unserer groess- 
ten Ozeandampfer. 

Damitgenug von sehnlichen Streichen, welche die Ge- 
sellschaft waehrend der Belagerung von Santiago beging. 
In St. Thomas erzsehlt man sich, dass die Telegra- 
phen-Gesellschaft dort heimlich eine Telegraphen-Sta- 
tion für die amerikanischen Berichterstatter einrich- 
tete, welche die Belagerung von Santiago von Bord 



77 



ihrer Yachten aus verfolgten. Hierzu hatte sie absolut 
keine Berechtigung und untersagte ihr die dsenische Re- 
gierung die Entgegennahme von Depeschen formell, weil 
die englische Gesellschaft das Privileg besass. 

In einem abgelegenen Teile der Insel, und \\e- 
nige Meilen von der Stadt entfernt, war nachts eine 
Telegraphen-Station in Betrieb, zu der die amerika- 
nischen Berichterstatter per Boot gelangten. Sobald sicli 
ein Gera'usch am Meeresstrande vernehmen liess, er- 
keschten die Lichter, die Apparate verstuinmten und 
man sah nach, obder Eindringling ein Freund, das heisst 
ein Repórter mit langen und ergiebigen Depeschen, oder 
ein Feind, in Gestalt eines Agenten der Dasnischen Re- 
gierung war, der die Gesellschaft in flagranti zu über- 
raschen suchte. 

Ein Zwischenfall grausamer Ironie ist folgender : 
waehrend die Gesellschaft auf diese Weise gegen das un- 
glückliche Spanien vorging, zur selben Stunde vielleicht, 
in welcher sie den Befehl erteilte, den Porto Rico Ka- 
bel durchzuschneiden und an der cubanischen Küste die 
Verbindung des Sampson'schen Geschwaders mit den ame- 
rikanischen Landtruppen herstellte, befand sich ein hoher 
Angestellter der Gesellschaft in Madrid, um von der spa- 
nischen Regierung, zur Zeit noch im Besitz von Cuba, 
eine wichtige Conzession über Küstenkabel zu erlangen, 
die seiner Angabe nach, den Verteidigern ein viel wich- 
tigeres, strategisches System lieferte, ais das der engli- 
schen Unternehmen. 

Noch einen anderen, nicht mindertraurigen Zwischen- 
fall wollen wir betrachten : in dem Angenblicke, ais das 
soeben erzaahlte geschah, war ein anderer hoher Ange- 
stellter in Washington darum bemüht, von der amerika- 
nischen Regierung [die er bald im Besitz Cuba's zu sehen 
hoffte] dies.elba Conzession auf Kíístenkabel zu, er- 
langen. 

Endlich veroeffentlichte der General Direktor der 
Gesellschaft zu Paris nach Beendigung des Krieges— 
dies ist streng der Wahrheit gemasss — ein interessantes 
Pamphlet, mit dem ironischen Titel: Ueber die Wichtigkeit 
der Unterseekabel in Kriegszeiten. — Der spanisch-ameri- 



78 



kanische Krieg. Wer in der Tat besass in diesem Fache 
mehr Kermtnisse wie er? Er hatte die Operationen von 
Santiago de Cuba, Saint-Thomas und Puerto Rico an- 
geordnet und sich persoenlich an Madrid gewandt. 
Auf seine Anweisung wurden die gleichen Verhandlung- 
en in Madrid und Washington geführt. 

Augenblicklich will ich nicht mehr über diese An- 
gelegeñheit reden. Will die f ranzcesische Regierung hie- 
rüber eine Untersuchung einleiten? Sollte dies der 
Fall sein, so mache ich von Anfang an darauf aufmerk- 
sam, dass, obwohl die Gesellschaft alie kompromitiren- 
den Schriftsstücke verbrannt haben dürfte, eine grosse 
Anzahl dem Feuertode entgin¿¿', und die Handlungen der 
Gesellschaft in alien beteil igten Stationen Spuren hin- 
terliessen. 

Betrefls Herrn Jéramec, gegenwsertigen Direktors des 
Unternehmens, muss ich pflichtschuldig erklasren, dass 
er zur Zeit aller dieser Rechtswidrigkeiten dem Un- 
ternehmen nicht angehoerte. Da er die Oberleitung 
erst im Jahre 1903 übernahm, und seinen Posten unter 
sehr schwierigen Umstsenden antrat, kann man ihn für 
jene Rgenke nicht verantwortlich machen und vielleicht 
hat es ihm bisjetzt an Aufschluss gefehlt. Jedoch ist 
zu bemerken, dass er die hohen Beamten, Urheber die- 
ser unehrlichen Yenvaltungskniffe, in ihren Aem- 
tern beliess. Sollte er vielleicht nicht an ihre Schuld 
glauben oder anderenfahs nicht den Mut besitzen, sie 
aus Furcht vor ihren Drohungen zu entlassen? Haben 
sie ihm vielleicht eingeredet, dass mit ihrem Sturz, auch 
die Gesellschaft zu Grunde ging;e ? Hat man ihn vielleicht 
gezwungen, in dieser Angelegenheit die Augen zu rchlies- 
sen und im Interesse des Unternehmens nachzuge :v n? lis 
ist sehr moeglich, dass alie diese Gründe zu gk iclier Zeit 
hierzu beigetragen haben. Auf alie Faelle \veis^'• er jetzt, 
dass die Affaire schon zu weit gediehen ist, ais dass die 
Gesellschaft durch Schweigen irgend etwas erlangen koen- 
te. Meiner ^leinung nach, sollte Herr Jéramec den selbst- 
süchtigen Ratschla^gen seiner Umgebung kein Gehoer 
schenken, sondern energisch undrücksichtslosgegen seine 
gegenwaertigen Gefaehrten vorgehen, um der Regierung 
von Caracas mit reinem Gewissen gegenüber treten zu 



79 



koennen. Alie hiesigen Simpatieen sind für eine franzoe- 
sische Kabelgesellschaf t. Nach allem was ich gesehen und 
gehoert habe, bin ich zu der Ueberzeugung gekommen, 
dass es sich hier keineswegs darum handelt, ein franzoe- 
sisches Unternehmen unter Bevorzugung einer Kon- 
kurrenzgesellschaft zu verdraengen. Es kommnt lediglich. 
darauf an, den begründeten Forderungen geschsedigter 
Parteien Genüge zu leisten und sich dieser Entschaedigung 
ehrlich und ohne Rückhalt zu unterwerfen, wenn man 
günstige Bedingungen erzielen will. 

J. E. Sauvage. 

(Aus El Constitucional, N'.' 1.448, 1.449, 1.450, von 16, 17, 18- 
October 1905). 



Die Franzcesische Kabel—Gesellchaft 

UND 

DIE REVOÜJTION "LIBERTADORA" 



WEITERE, WICHTIGE ERKL.-ERUNGEN DES HERRN SAUVAGE 



Caracas, 19. October 1905. 

Herrn Gumersindo Ricas, Direktor des " El Constitucio- 
nal ". 

Hier. 

Geehrter Herr! 

Ich habe in Erfahrung gebracht, dass das hiesige 
Publikum meinen Erzsehlungen über die im Betrieb der 
Kabel-Gesellschaft angewandten Kniffe grosses Inte- 
resse entgegenbrachte und gern etwas genaueres über 
ihre Beteiligung an der Revolution von 1902-1903 erfah- 
ren moechte. 

Da ich soeben eine derartige Abhandlung beendet 
habe, gestatte ich mir, Ihnen dieselbe zür Verfügung 
zustellen und hoffe, zur Aufklserung der Wahrheit bei- 
tragen zu kcennen. 

Jene Abhandlung nennt sich: 



32 



Die Franzoesische Telegraphen-Kabel-Gesellschaft 

und Die venezolanische Revolution von 1902-1903, 

Une! besteht aus elf Kapiteln mit den folgenden 
Uebersclirifteñ: 

Erstes Kapitel. 

Stellung der Gesellschaft in Venezuela im Jahre 1901- 
— Ihr mangelhafter Betrieb. — Eine Luftlinie, die nur eini- 
ge Tage im Monat funktionirt. — Unzufriendenheit Inn- 
und auslsendischer Kaufleute. — Bemerkungen der vene- 
zolanischen Regierung. Die Gesellschaft schliesst sich 
den Unzufriedenen an. — Matos besucht die Direktion in 
París. — Matos erhaslt einen Empfehlungsbrief an den 
Vertreter der Gesellschaft in Süd-Amerika. 

Zweites Kapitel. 

Erste geheime Note der Gesellschaft an ihren Vertre- 
ter. — Bestaetigung des Kmpfehlungsschreibens. — Miss- 
trauen und Zoegern des Vertreters. — Zweite Geheim- 
Note. — Macht des Betriebs-Direktors in Paris. — Seine 
vornehmen Verbindungen. — Missbrauch wichtiger Ñamen. 
um seine Untergebenen zu unterjochen. 

Drittes Kapitel. 

Einrichtung eines Nachrichten-Dienstes in Venezue- 
la. — Eine hohediplomatische Persoenlichkeit erscheint auf 
der Szene. — Befehl an alie Bureaux-Vorsteher den 
Schlüssel zur Zifferschrift den Konsular Agenten mitzu- 
teilen. — Caracas Sammelstelle für politische Mitteilun- 
gen. 

Viertes Kapitel. 

Das Funktioniren des Nachrichten-Dienstes. -— Re- 
sultate des Einvernehmens zwischen Matos und der Ge- 
sellschaft.— Caracas wird Mittelpunkt des Nachrichten- 
clienstes über die Bewegungen der Regierungstruppen. 
— Diesbszügliche Mitteilung an Matos und seine Truppen- 



x.3 



führer. — "Vertraulich und mündlich!" Geldsendungen 
an die Revolutionaere. 

Fünftes Kapitel. 

Depeschen des Stations- -Vorstehers in Campano. 
— Verschiedenartige Auffassung des Wortes " vertrau- 
lich ". — Gefangennahme des Stations -Vorstehers von 
Carúpano. 

Sechstes Kapitel. 

Die Gesellschaft bricht das Briefgeheimnis. — Wie 
man das Verbot der Regierung umgeht, politische Nach- 
richten nach dem Auslande zu senden. — Weitere Nacb- 
richten über die Woerter "vertraulich und mündlich". 
—Senden Sie 2000 Gewehre und 400.000 Patronen. 

Siebentes Kapitel. 

Interesse der Direktion zu París an dem Fortschritt 
der Revolution. — Ihre Béfenle an Caracas. — Wiederholte 
Forderungen. — Womit sich die Oberbeamten der Gesell- 
schaft die Zeit vertreiben. — Plcetzlicher Tod des Herrn 
Loubet. 

Achtes Kapitel. 

Entdeckung des Komplots. — Forderungen der vene- 
zolanischen Regierung. — Unschuldsbeteurungen der Di- 
rektion. — Opferung unschuldiger Angestellten, um Ober- 
beamten zu retten. — Versetzung und Entlassung von 
Unterbeamten. 

Neuntes Kapitel. 

Entschluss der Regierung die Gesellschaft zu bestra- 
fen. — Eutschluss des General Castro, die Mitschuld eines 
Diplomaten nicht zu veroeffentlichen, um einer befreun- 
deter Macht keine Schwierigkeiten zu bereiten. — Die 
Gesellschaft wird gerichtlich belangt wegen Nichter- 
füllung ihres Kontraktes. — Geheimnisvoller und tragi- 
scher Tod eines ehemaligen Diplomaten zu Paris.— Seine 
letzten Beziehungen zur Gesellschaft. 



Zehntes Kapitel. 

Die verschiedenen Stadien des Prozesses zu Caracas. 
Die Gesellschaft sucht Zuflucht im Prozessaufschub. — 
Zeitungsfeldzug. — Mitteilung falscher und übertriebener 
Nachrichten an die Zeitungen. — Die Gesellschaft, ais 
Besitzerin des Kabels beeinflusst die oeffentliche Meinung 
in ihrem Interesse. — Sie ruft die franzcesische Regierung 
um Schutz an. — Das doppelte Angesicht des Gottes Janos. 

Elf tes Kapitel. 

Das Urteil in erster Instanz. — Die Berufseinlegung. 
Fortsetzung des Feldzuges falscher Nachrichten. — 
Angesichts heftiger Zeitungsangriffe, sieht sich General 
Castro zur Verteidigung genoetigt.-Wie kann er beweisen, 
dass Venezuela Recht liat? Er entschliesst sich, die 
Gesellschaft wegen Teilnahme an der Revolution zu ver- 
klagen und von gewissen, in seinem Besitze befindlichen, 
sehr kompromittirenden Dokumenten Gebrauch zu ma- 
chen, obwohl er dadurch einer befreundeten Macht 
Unannemhchkeiten verursachen koeonnte. 

Mit vorzüglichster Hochachtung, verbleibe ich. 

J. E. Sauvage. 

(Aus El Constitucional N? 1.454, vom 21, Oetober 1904.) 



DIE DÓMENTE. AUF f ELCHE SICH HERR SAUVA&E BEZIEHT 



ESN BRIEF DES HERRN MADUENO AN DEN GENERAL VALÁRiNO 

DAS VEK1IALTEN DES "EL CONSTITUCIONAL" 

Wie wirbereits am Sonnabend ankündigten, beginnen 
wir mit heutiger Nummer die Veroeffentlichung der von 
Herrn Sauvage verfassten Anklageschrift, aus der die 
Beteiligung des Franzoesischen Kabels an der Matos Re- 
volution hervorgeht. 

Wir halten es jedoch für notwendig, einige Betracht- 
ungen vorausgehen zu lassen, um womoeglich das Ueber- 
mass des Rechtes und der Gerechtigkeit auf Seiten Yene- 
zuela's noch augenscheinlicher zu machen. 

Die Kabelgesellschaft verteidigte sich vor den Gericht- 
en der Republik mit der groessten Freiheit und Unbe- 
schraenktheit, die das Gesetz zulaesst. 

Zwei Punkte machten das Weiterbestehen der Kabel- 
gesellschaft unmoeglich: erstens, die Nichterfüllung ihres 
Kontraktes, und zweitens, dieTeilnahme an der Revolution 
"Libertadora." 

Ersterer wurde gerichtlich, durch Aufhebung des 
Kontraktes entschieden; letzterer schliesst weitgehende 
Verantwortungen in sich, denn in Folge der Revolution 
wurde viel edles Blut unnoetio; vere*ossen und Hab und 



86 



Gut zerstoert und mit der hieraus erf olgenden Not und 
Elend erschien eine Reihe Reklamationen, die zu be- 
friecligen, Venezuela jahrelange,unberechenbare finanzielle 
Opfer b^ringen muss. 

Das von unserem hoechsten Gerichtshof gefaellte 
Urteil war so klar und deutlich, dass die verurteilte Partei 
keine Rechtsverweigerung anführen konnte. 

Waehrend dieses langen Prozesses hatte Venezuela 
absolut kein Vorurteil gegen die franzoesische Regierung, 
obwohl sie nachweisen konnte, dass verschiedene hohe 
Beamte Frankreich's durch Neutralitaetsbrüche der Kabel- 
gesellschaft kompromittirt wurclen und bewiesen hiermit 
die Vertreter Venezuela's eine nachgebende Rücksicht 
Frankreich gegenüber. 

Wer stellt sich die Ueberraschung General Castro's 
vor, ais er den Protest des Franzoesischen Geschaef tstrae- 
ger gegen die angeordnete Vollstreckung des vom obersten 
Gerichtshof e gefaellten Urteils erhielt? 

Was bedeutete jener Protest in Wirklichkeit ? 

Nichtanerkennung und Unzuf riedenheit mit dem vom 
Bundes und Appelations-Gericht gefaellten Urteils, und 
demzufolge Nichtanerkennung der Oberhoheit und Un- 
abhaengigkeit der Republik, deren Yertreter jenes Ge- 
richt ist. 

Zur Verteidigung der Oberhoheit der Nation, for- 
mulierte der Pra?sident der Republik einen Gegenprotest; 
denn er war in hoechstem Grade von dem Vorgehen 
einer Regierung überrascht, welche von Venezuela 
zahlreiche Beweise der Freundschaft empfangen hat. 

Jener Protest verursachte die Spannung zwischen 
beiden Nationen und die Unterbrechung der Verhand- 
lungen über die Kabelaffaire. 

Unser Artikel bezweckt nachzuweisen, dass der 
Protest Frankreich's den Vorschriften des Voelkerrechts 
über Streitfragen zwischen befreundeten Msechten zu- 
wider ist, denn obige Angelegenheit trug keinen di- 
plomatischen Karakter. Ais unsere Regierung die Ur- 
teilsvollstreckung verfügte, ging sie nicht gegen Fran- 



87 



kreich sondern gegen ein Privatunternehmen vor, das 
ebensogut Frankreich ais einer anderen Nation ange- 
hoeren konnte. 

Konnte jene gesetzmaessige Entscheidung den . Protest 
einer befreundeten Macht hervorrufen, die behauptet, 
nach demokratischen Prinzipien zu regieren und die 
Regeln des Voelkerrechts zu beachten? 

Die diplomatische Schwierigkeit besteht nach unserer 
Meinung darin, dass Frankreich sich beschwert, beleidigt 
und geschsedigt worden zu sein. Angesichts der au- 
genscheinlichen und greifbaren Tatsachen, moechten wir 
alie vaterlandsliebenden und vernünftigen Personen fra- 
gen: wer istder Beleidigte und wer ist der Beschaedigte 
in dieser Angelegenheit, die für die Republik — ja für 
das Vcelkerrecht — eine Lebensfrage ist, wenn die Diplo- 
matie ais unversenderliche Gruncllage gegenseitiger Ach- 
tung die Wahrheit und Gerechtigkeit, mit Ehre und Wür- 
de gepaart, betrachtet? 

Es faellt Venezuela sehr schwer zu glauben, dass 
Frankreich die Verán twortung einer Gesellschaf t auf sich 
nimmnt, die der Nichterf üllung eingegangener Verpflicht- 
ungen und der Teilnahme an der sogenannten Revolu- 
tion "Libertadora" angeklagt ist, die der Nation zahllose 
Opfer kostete. 

Auf's Neue fragen wir alie Unparteischen: werhat 
in der gegenwssrtigen Streitfrage, die die Spannung 
zwischen Frankreich uncí Venezuela verursacht, Recht? 

Venezuela in der Vollstreckung seines gericht- 
lichen Urteils oder Frankreich, indem es für ein Unte- 
nehmen eintritt, das wegen Beihilfe gesetzmsessig ve- 
rurteilt wurde? 

Vorstehende Betrachtungen werden durch die An- 
klageschrift des Herrn Sauvage, ais franzcesischer Bür- 
ger und zur Verteidigung des Ansehens der franzcesi- 
schen Nation, bestserkt. Wir fügen noch den Brief des 
Herrn Valarino, Direktor des National-Telegraphen, 
hinzu. 

Wenn die Anklageschrift Sauvage's nochmals die 



Untreue der Kabelgesellschaft beweist, so geht gleich- 
zeitig aus Madueño's Brief hervor, dass die liiesigen 
Vertretern Frankreich und des Kabels versuchten, die 
Loesung der Streitfrage [zu verhindern. 

Wer jene Dokummente durchgelesen hat, wird im 
Stancle sein, ein unparteisches Urteilabzugeben. 

(Aus El Constitucional ' N'. 1 1.455, von 2 4 October 1905). 



DER GERECHTICKEIT DIE EHRE 



Die Franzoesisehe Telegraphen Kabellgesellschaft 

UND DIE 

VENEZOLANiSGHE REVOLUTION VGN 1902- IS03 



DURCH HERRN J. E. SAUVAGE 

EESTES KAPITEL 



LAGE DER GESELLSCHAFT IN VENEZUELA IM JAHRE 1901. 
IHR MANGELHAFTER BETRIEB.— EINE LUFTLINIE, DIE 
NUR EINIGE TAGE IM MONAT FUNKTIONIRT. — UNZUFRIED- 
ENHEIT INN UND AUSLAENDISCHER KAUFLEUTE. — BE- 
MERKUNGEN DER VENEZOLANISCHEN REGIERUNG.— DIE 
GESELLSCHAFT SCHLIESST SICH DEN UNZUFRIEDENEN AN. 
—MATOS BESUCHT DIE DIREKTION IN PARÍS. —MATOS ER- 
HAELT EINEN EMPFEHLUNGSBRIEF AN DEN VERTRETER 
DER GESELLSCHAFT IN SÜD-AMERIKA. 



Die franzoesische Telegraphen-Kabel-Gesellschaft, in 
París, N? 38 der Oper Avenue, ansaessig, besitzt seit 
1888 das Vorrecht, eine Kabelverbindung zwischen Ve- 
nezuela und den Vereinigten Staaten herzustellen, und 
dieselbe seit 1895 mit den Ost und West-Haefen des 
Laudes zu verbinden. 



90 



Die Unterseelinie zwischen Venezuela und New- York 
besteht aus folgenden Abteilungen: 

La Guaira — Curazao. 

Curazao — Santo Domingo. 

Puerto Plata — Cap-Haiti. 

Cap-Haiti- New York. 

Hieraus geht hervor, class eine Unterbrechung des 
Unterseekabels zwischen Santo Domingo und Puerto Pla- 
ta existiert. Diese Lücke wird durcli eine Luftelegra- 
phenlinie von 260 Kilometer Lamge ausgefüllt, die quer 
durch Urwselder und Sümpfe lseuft, in denen kaum 
gangbare und veroedete Maultierpfade vorhanden sind, 
(wodurch natürlich die Unterhaltung und Ausbesserung 
der Strecke erschwert wird) und folgende sechs Stasdte 
im Inneren der dominikanischen Republik mit einander 
verbindet: Antoncy, Cotuy, La Vega, Moca, Santiago de 
los Caballeros und Altamira. 

Die Einschaltung einer Luftelegraphen-Linie ver- 
stcest gegen den Paragraph des Kontraktes, welcher fol- 
gendermassen lautet: ''Die Regierung der Republik erteilt 
der Gesellschaft das ausschliessliche Recht, die telegra- 
phische Verbindung, vermittels einer oder mehrerer Un- 
terseekabel zwischen Venezuela und irgend einen Punkte 
der Vereinigten Staaten herzustellen, und zwar kann 
die Verbindung direkt oder indirekt sein." 

Die Art der Verbindung sollte also unterseeisch, 
direkt oder indirekt, das heisst, vermittels eines direkten 
Kabels zwischen La Guaira und New York, oder meh- 
rerer, sein; letzteres wurde von der Gesellschaft zwi- 
schen Curagao, Santo Domingo und Haiti vorgezogen. 

Das Einschalten der dominikanischen Luftlinie 
verwandelte die Unterseelinie in eine gemischte, und be- 
stand hierin ein schwerer Irrtum, sowohl vom techni- 
schen ais auch vom oekonomischen Standpunkt aus. 

Der technische Fehler bestand darin, dass man die 
Strecke unter klasglichen Bedingungen, quer durch Ur- 
wselder und Sümpfe, nach einem Phantasie~Plan, gelegt 
hatte, und zwar auf einer Insel, die sozusagen, keine 
Verkehrswege besass und ha?ufigen, atmosfa?rischen 
Stnerungen ausgesetzt ist. 



91 



Ein cekonomischer Fehler, denn sehr balcl konnte sich 
der A^erwaltungsrat der Gesellschaft davon íiberzeu- 
gen, dass diese Linie ganz und gar nicht den Anforder- 
ungen des Yenezolanischen Handels entsprach ; sie ve- 
rursachte enorme Unterhaltungskosten und leistete 
nichts ; trotzdem tat die Gesellschaft nichts, absolut gar 
nichts, um diesen traurigen Zustsenden ein Ende zu 
machen. 

Daher war die Landlinie von Santo Domingo stets 
ein Hindernis f ür die telegraphischen Geschseftsabschlüsse 
in Venezuela. 

Diese Zustaende dauerten bis 1881 und man muss 
sich wundern, dass die Gesellschaft dem Uebel durch Le- 
gen eines I nterseekabels nicht abhalf. 

Die Linie funktionirt im Durchschnitt zehn bis 
zwcelf Tage monatlich (Offizielle Zeitung der Tele- 
graphen-Verwaltungen), wsehrend der übrigen Zeit, zwei 
oder clrei Wochen monatlich, werden die Depeschen ver- 
mittels eines sogenannten Express -Dienstes quer durch 
die Lnsel befoerdert, das heisst, die Eingeborenen trans- 
portiren die wichtige Korrespondenz venezolanischer 
und amerikanischer Kaufleute per Maultier ! 

Hierdurch wird eine •DurchschnittsverspaBtung von 
48 Stunden verursacht. (Siehe oben erwsehnte Zeitung) 

Unter solchen Umstasnden ist es leicht verstsendlich, 
dass der Handelsstand Ursache zur Unzuf riedenheit hatte 
und wir halten es für unncetig, hier alie Unannehmlich- 
keiten aufzuzsehlen, welche der mangelhafte Telegraphen- 
dienst verursachte. 

Zu Anfang des Jahres 1901, machten die Kaufleute 
der groesseren venezolanischen Sta9dte der Gesellschaft 
Vorstellungen, jedoch ohne Erfolg, und die venezolani- 
sche Regierung musste sich ais kontraktierende Partei in 
die Angelegenheit mischen. Auch ihre Dazwischenkunft 
hatte kein Resultat, denn der Betrieb besserte sich nicht. 
Die Klagen wurden von neuem laut und die Beziehungen 
wurden sehr gespannt. Die Regierung sah sich genoe- 
tigt, der Gesellschaft noch weitere Einwendungen wegen 
Nichtausführung einiger zum Kontrakt von 1S95 gehoe- 
riger Klauseln zu machen, unter anderen das Legen ei- 
nes internationalen Kabels zwischen Coro und Curazao, 



92 






welches ihr die Verpflichtung auferlegte, ein Küsten- 
Kabel zwischen Coro und Puerto Cabello zu instalieren. 

Kurz und bündig : ais die Gesellschaft merkte, dass 
sie Terrain verliere und eines Tages den gerechten For- 
derungen der Geschsedigten Genüge leisten müsse, schloss 
sie sich langsam den Unzufriedenen an. 

Schon damals schmiedete Herr Matos seine revo- 
lutiónaeren. Pirene, und wsehrend man lieimlich hierfür in 
Venezuela Stimmung machte, trat er eine Rundreise nach 
Amerika und Europa an, um sich Hülfsmittel aller Art 
zu verschaffen. 

Er begriff, dass das Künstenkabelnetz der franzoesi- 
schen Gesellschaft seinem Unternehmen vom groessten 
Nutzen sein würde. Herr Matos wusste schon damals 
die Wichtigkeit der Unterseelinie zu schsetzen ; durch 
Einfluss seiner Freunde liess er sich dem Verwaltungs- 
rat vorstellen und legte demselben seine Píame vor. 

In welchem Masse und unter welchen Bedingungen 
nahm man die Vorschlsege des Oberhauptes der Revolu- 
tion an ? Sicherlich unterzeichnete man keinen Kontrakt, 
aber es steht f est, dass ihm Unterstützung zugesichert 
wurde. Die Geschichte hat die zahlreichen und geheim- 
nisvollen Konferenzen im Hause N'.' 38 der Oper-Avenue 
niclit aufgezeichnet ; jedoch hat sie zahlreiche Briefe auf- 
bewahrt, welche folgen und ihrer lakonischen Kürze 
wegen, sehr lehrreich sind. Sie gehen vom Betriebsdi- 
rektor aus, und bestsetigen seinen Empfehlungsbrief für 
Herrn Matos an den Vertreter der Gesellschaft in den An- 
tillen und Süd-Amerika. 



93 

ZWEITES KAPITEL 



ERSTE GEHEIME NOTE DER GESELLCHAFT AN IHREN VERTRE- 
TER.— BESTAETIGUNG DES EMPFEHLUNGSSCHREIBENS.— 
MISSTRAUEN UND ZOEGERN DES VERTRETERS. — ZWEITE 
GEHEIME NOTE.— MACHT DES BETRIEBS-DIREKTORS IN PA- 
RÍS.— SEINE VORNEHMEN VERBINDUNGEN.^-MISSBRAUCH 
WICHTIGER ÑAMEN, UM SEINE UNTERGEBENEN ZU UN- 
TERJOCHEN. 

"Geheim. — 14. Dezember 1901. 

k< Wir haben Herrn Matos einen Empfehlungsbrief 
:an Sie übergeben, vergasen jedoch limen mitzuteilen, 
dass, obwohl Sie Alies für ihn tun sollen, was in 
Ihren Kraef ten steht, dürf en Sie nicht ausser Acht lassen, 
mit der groessten Vorsicht vorzugehen, um sowohl Ihnen, 
ais auch der Gesellschaft Unannehmlichkeiten zu erspar- 
ren. Ich hole heute das Versaeumte nach." 

Es unterliegt keinem Zwéifel, dass die Direktion die 
Eroerterung dieser gefaehrlichen Angelegenheit absicht- 
lich und mit ausserordentlichem Geschick in ihrer offi- 
ziellen Korrespondenz unterliess. 

Unterdessen, und zwar ein Monat vor Eintreffen 
dieses Brief es, hatte der Vertreter der Gesellschaft, zur 
Zeit in Fort de France wohnhaft, den Besuch des Herrn 
Matos empfangen. Der Revolutionschef erzaehlte ihm 
beim Ueberreichen des Empfehlungsbriefes, der ürbrigens 
sehr diplomatisch abgefasst war, seine Konferenzen mit 
der Direktion und sein Abkommen mit derselben. Der 
Vertreter der Gesellschaft glaubte, sich mit einem ein- 
fachen Empfehlungsschreiben und der Versicherung des 
Ueberbringers nicht begnügen zu dürfen und schrieb, 
um sich zu sichern, offiziell an die Direktion, indem er ihr 
den Besuch des Herrn Matos, dessen Plaene und Erzaehl- 
ungen übsr die Konferenzen, die er angeblich mit hohen 
Beamten der Gesellschaft gefeiert hatte, mitteilte, und 
endlich bat, ihm die dem Chef der Revolution gemachten 
Versprechungen zu bestaetigen. Dieser Brief kreutzte 



94 



sicli mit obigem. Mit umgehender Post empfing der 
Vertreter, keine offizielle Antwort, sondern eine neue 
vertrauliche Anzeige. Die Gesellsciiaft hatte nochmals 
unterlassen, die Sache offiziell zu behandeln. Nachstehend 
die vertrauliche Mitteilung: 

"Geheim. — 8. Januar 1902. 

* •. Ich habe Ursache anzunehmen, dass ich in 

meinem amtlichen Screiben wergas, Ihre Frage betreffs 
Matos zu beantworten: ja, wir haben ihn oefters bei uns 
gesehen und da der Minister des Aeusseren ihn ebenfalls 
unterstützt, wünschen wir ihm Erfolg." 

Der Betriebsdirektor ist ein ausgezeichneter Diplo- 
mat und unterliess immer, die Gesellschaft durch offizielle 
Instruktionen blosszustellen. Das war seine Gewohnheit: 
so hatte er immer in aehnlichen Angelegenheiten ver- 
fahren. 

Ausserdem war es notorisch, dass dieser hohe Beamte 
sich eines grossen Einflusses auf die Direktion erfreute. 
In Folge seiner Amtpflichten und seiner Verbindungen. 
sowohl in politischer ais auch in finanzieller Hinsicht, 
zoegerte er niemals, die einflussreichsten Ñamen zu 
brauchen, eventuell zu missbrauchen, um auf seine Un- 
tergebenen einzuwirken und so nicht nur einen blinden 
Gehorsam, sondern auch eine grenzenlose Anhaenglichkeit 
und Bewunderung zu erzielen. 

Es folgen hier einige Beispiele dieser Kunstgriffe: 

"Ich habe heute Herrn L (1) gesehen. Er ist 

sehr in unserem Kontrakt venvickelt." 

" Ich werde einige Tage im Havre verweilen. Dort 
werde ich Herrn F. F. . . . (2) und S. . . . (3) treffen, die 
da auf Sommerurlaub sind." 

Die perscenlichen und vertraulichen Briefe dieses 
liohen Beamten hatten in den Augen der Empfsenger 



(i) Der damalige Finanz— Minister. Die Gesellsciiaft ver- 
suchte damals von der franzosischeu Regierung einen Kontrakt 
mit einer Subvention von Soo.ooo Franken zu erlangen. 

(2) Der einflussreiehste Staatsmmn der damaligen Zeit. 

(3) Der Ex-Handels-Minister. 



95 



denselben, wenn nicht mehr Wert, ais alie offiziellen 
Instruktionen, gleichviel welchen Ursprungs. 

Der Vertreter in Fort de France konnte nací) Em- 
pf ang der Note vom 8. Januar 1902 nicht lasnger zcegern. 
Er glaubte sich genügend gesichert, und zweifelte nicht, 
dass eine hohe und einflussreiche Perscenlichkeit den 
Erfolg der Rerolution gern sehen würde" "....und da 
er auch von dem Minister des Aeusseren unterstützt 
wird, u. s.w....," vermutete er, dass eine tsetige und 
entschlossene Mitwirkung in hceheren Kreisen gewünscht 
würde und begab sich ans Werk, nach Ausdruck des 
Korrespondenten," Matos nützlich zu sein, indem er 
gleichzeitig "mit Vorsicht vorging". 



DEITTES KAPITEL 



EINRICHTUNG EINES NACHRICHTEN-DIENSTES IN VENEZUELA* 
—EINE HOHE, DIPLOMATISCHE PERSOENLICHKEIT ER- 
SCHEINT AUF DER SZENE.— BEFEHL AN ALLE BUREAUX- 
VORSTEHER, DEN SCHLÜSSEL ZUR ZIFFERSCHRIFT DEN 
KONSULAR-AGENTEN MITZUTEILEN.— CARACAS SAMMEL- 
STELLE FÜR POLITISCHE MITTEILUNGEN. 



Um eine derartige Einrichtung durchzuführen, konn- 
te der Vertreter der (.-resellschaf t seinen Untergebenen 
gegenüber sich nicht offen aussprechen. Er konnte ihnen, 
zum Beispiel, nicht den endgültigen Befehl geben. 
sich ggenzlich zur Verfügung des Herrn Matos und 
seiner Truppen-Führer zu stellen, denn dass würde die 
Geheimnisse der Direktion mehr ais zwanzig Unter- 
beamten preisgeben, und sie folglich empoerten Abwei- 
sungen oder Plauderereien aussetzen. In dieser Ver- 
legenheit nahm der Vertreter zu folgendem Mit- 
tel seine Zuflucht: er gab alien Bureau- Vorstehern 
den Auftrag, alie politischen Ereignisse ihrer betref- 
fenden Lokalitseten, dem Central-Bureau zu Caracas 
mitzuteilen. dessen Vorsteher ein Ang.estelLter von 



96 



fünfzehnjgehriger Dienstzeit war. Ein derartiger Befehl 
konnte weder zu Bemerkungen noch Entfremden An- 
lass geben, da die Gesellschaft der General-Direktion 
alie nur irgend moegliche, interessante Neuigkeiten 
mitzuteilen pflegt. 

Anderenteils empfingen alie Stations-Vorsteher den 
Befehl, den Schlüssel der Zifferschrift den Konsular- 
Agenten ihrer betreffenden Wohnsitze mitzuteilen, um 
die franzoesische Regierung über die Lage ihrer Ange- 
hoerigen auf dem Laufenden zu halten. Bei dieser Ge- 
legenheit betritt der Franzoesische Konsul in Caracas 
die Scene. 

Hatte auch dieser diplomatische Agent von jenem 
berühmten Briefe Kenntnis, in welchem versichert wird, 
dass Herr Matos vom Minister des Aeusseren unterstützt 
wird? Wir glauben es. Kannte erden geheimnissvollen 
Brief wechsel, inwelchem die Direktion ihren Brief vom 8. 
Januar 1902 bestsetigte? Das ist sehr wahrscheinlich. War 
er davon überzeugt, dass eine hohe Persoenlichkeit die 
Revolution des Herrn Matos, wenn auch nur im Geiste, 
unterstützte? Wir wissen es nicht. 

Nur eins ist unglücklicherweise sicher: dass ge- 
nannter Beamte seit Anfang des Bürgerkrieges, den 
"Nachrichtendienst" leitete. Bis Mai 1902 schien er 
nur zu bezwecken, sich über die Lage seiner Landsleute 
auf dem Laufenden zu halten und ist kein Anzeichen 
vorhanden, dass jener diplomatische Agent mit den Re- 
volutionaeren in Verbindung gestanden liabe. 

Der A r ertreter der Gesellschaft zu Fort de France 
kam den Instruktionen cler Gesellschaft genau nach, 
indem er sehr vorsichtig verfuhr. 

Er fand am 8. Mai 1902, bei cler Katastrophe 
des "Montagne Pelee" seinen Tod und verursachte 
sein Verschwinden im Betriebe der Gesellschaft grosse 
Stoerungen, hauptssechlich aber in Venezuela, wo zur Zeit 
der Bürgerkrieg schon wütete. 

Der franzoesische Konsul zu Caracas benutzte die 
aus Mangel an einer leitenden Hand entstandene Yer- 
wirrung, um die Leitung ssemmtlicher Telegraphen- 
Kabelbureaux und des " Naehrichten-Dienstes an sich 
zu reissen, welch letzterer einen ungewohnten Auf- 



97 



schwung nahm. Die Bureau-Vorsteher schienen zu glau- 
ben, dass der Konsul in hoeherem Interesse und in Ein- 
verstsendnis mit seiner Regierung liandle. Was den Kon- 
sul selbst anbetrifft, so kcennte man annehmen, dass er 
in der Ueberzeugung handelte, die Interessen seines Va- 
terlandes zu foerdern. 

So viel steht fest, dass wir vom Juni 1902 an, einen 
sensationellen telegraphischen Briefwechsel zwischen den 
Agenten der Gesellschaft und dem Konsul zu Caracas 
vorfinden, aus dem wir einige Auszüge geben werden. 

Alie diese Depeschen vvurden in der Zifferschrift 
der (íesellchaft gesandt. Die des Konsuls sind von des- 
sen eigener Hand geschrieben und unterzeichnet. Die 
der Stations-A r orsteher tragen die gewcehnlichen Dienst- 
bezeichnungen und die Rubriken der empfangenden Agen- 
ten und sind demzufolge streng autentisch. Es existieren 
mehr ais zweihundert derartiger Depeschen ; wir wollen 
uns jedoch mit einigen begnügen. 



VIERTES KAPITEL 



DAS FUNKTIONIREN DES NACHRICHTEN-DIENSTES.— RESUL- 
TATE DES EINVERNEHMENS ZWISCHEN MATCS UND DER 
GESELLSCHAFT. — CARACAS WIRD MITTELPUNKT DES 
NACHRICHTEN-DIENSTES ÜBER DIE BEWEGUNGEN DER 
REGIERUNGSTRUPPEN.— DIESBEZÜGLICHE MITTEILUNG 
AN MATOS UND SEINE TRUPENFÜHRER.— " VERTRAU- 
LICH UND MÜNDLICH!" GELDSENDUNGEN AN DIE RE- 
VOLUTIONAERE. 

Bevor ich zur Verceffentlichung gewisser, auf die 
Revolution bezughabende Dokumente schreite, will ich 
eine kurze und deutliche Erklasrung meiner Grundssetze 
geben: ich bin in diesem Augenblick ein einfacher Ge- 
schichtsschreiber und ais Fremder wünsche ich mich 
durchaus nicht in die Politik Venezuelas zu mischen. 



98 



Ueberall da, wo ich Gastfreundschaft geniesse, versuche 
ich die strengste Neutralitset zu beobachten und bin ich 
washrend meiner fünfzehnjsehrigen Reisen in den An- 
tillen und Südamerika stets meinem Prinzip treu ge- 
blieben, welcher Umstand mir gestattet, mit der grces- 
sten Unparteilichkeit über alie diejenigen zu sprechen. 
welche , die einf achsten Grundsaetze der Gastfreundschaft 
ausser Acht lassen. 

Falls ich im Laufe meiner Erzsehlung die Ñamen 
gewisser, venezolanischer Bürger nennen sollte, geschieht 
dies nur im Zusammenhang mit der Geschichte dieses 
Landes. 

Ich werde mich enthalten, ihre Handlungen zu beur- 
teilen, da ich hierzu kein Recht habe. Betreffs der Ka- 
belgesellschaft, behalte ich mir wohlverstanden die Frei- 
heit der Kritik vor, da ich die Verantwortung für mei- 
ne Aufsaetze durch Namensunterschrift übernehme. 

Es folgen jetzt einige der obenerwsehnten Depeschen: 



" 23. Juni 1902. 

Konsul zu Caracas an Stations-Chef zu Coro. 

Bitte um genaue Auskunft über die politische Lage 
des Staates Falcon, und Anzahl der revolutionaeren Streit- 
krsefte, sowie Haltung des Vice -Praesidenten Ayala und 
Praesidenten Telleria." 



"26. Juni 1902. 

Konsul Caracas an Kabelchef Barcelona. 

Bitte um vertrauliche Angabe, ob Tod Domingo Mo- 
nagas sicher. Bejahendenfalls, Umstaende seines Todes, 
Sterbeort und ob seine Truppen sich der Regierung be- 
dingungslos ergaben." 

"27. Juni 1902. • 

Konsul Caracas an Kabelchef Carúpano. 

_ Regierung kündigtoffiziell den Tod Monagas an Dysen- 
terie in Maturiu anund dass seine Truppen unter Yagua- 



99 



racuto, sich der Regierung übergaben. Nachricht hier f ür 
unwahr geh alten. Was wissen Sie hierüber?" 



"30. Juni 1902. 

Konsul an Kabelchef Puerto Cabello. 

Bitte um vertrauliclie Nachricht betreffs Lage Puerto 
Cabello. Erwartet man Angriff auf die Stadt, sind Stras- 
sen verschanzt und unsere Landsleute in (lefahr?" 



"5. Juli 1902. 

Chef Kabel Barcelona an Konsul Caracas. 

Regierung gsenzlich geschlagen. Rolando in der Um- 
gegend." 

"8. Juli 1902. 
Kabelchef Barcelona an Konsul Caracas. 

Regierungstruppen in Barcelona eingezogen." 



"9. Juli 1002. 

Konsul an Kabelchef Curazao. 

Bitte um vertrauliche Mitteilung, ob ein Fahrzeug, ge- 
nannt Cartajena von dort oder benachbarter Insel nach 
Küsten von Coro durch Doktor Pedro Ezequiel Rojas aus- 
klariert."' 



<¿ 20. Juli 1902. 

Kabelchef Barcelona an Konsul Caracas. 

Man sagt, dass sich Castro mit seinen Truppen nach 
Caracas einschifft." 



"24. Juli 1902. 

Kabelchef Barcelona an Konsul Caracas. 

General Castro schiffte sich heute um 2. Uhr unter 
Hinterlassung von ungef aehr 300 Mann ein." 



100 



"28. Juli 1902. 

Kabelchef Barcelona an Konsul Caracas. 

( reneral Ferrer marschierte heute Morgen mit un- 
gefaehr 600 Mann nach Guanta und La Guaira ab." 



" 1. August 1902. 

Direktor von Martinique an Kabelchef Caracas. 

Revolutionsefés Fahrzeug Cartajena ging heute 
2 Uhr von Fort de France nach Trinidad in See." 

19. August 1902. 

Konsul an Kabelchef Barcelona. 

Geheim. — Teilen Sie Domingo Ankunft Leopoldo Bap- 
tista in Güigüe mit und dass ein gewisser Antonio Sánchez 
von San Casimiro vor zwei Tagen freigegeben wurde, um 
Castro zu einer naechtlichen Ueberraschung bei Aufgang 
des Mondes behülflich zu sein. Alies dies ganz geheim- 
lich und woertlich. Koennen Sie mir genau sagen, wo 
Matos venveilt?" 



u %\. August 1902. 

Konsul an Kabelchef Barcelona. 

General Zapata zum Chef der Operationen gegen Ciu- 
dad Bolivar ernannt. Dampfer Bolívar und Restaurador 
mit 500 Mann, Waffen und Munition in San Félix. Wie 
immer mündliche Mitteilung." 



6. September 19d2. 

Konsul an Kabelchef Barcelona. 

Geheim und mündlich teilen Sie folgendes mit: Ma- 
riano García erhielt gestern in Tinaquillo den Befehl nach 
Valencia und von dort nach San Juan de los Morros, über 
Güigüe zu marschieren, was vermuten laesst, dass Mendo- 
za sich in jener Gegend befindet." 



101 



"7. September 1902. 
Konsul Caracas an Kabelchef Barcelona. 

Bitte um mündliche und vertrauliche Mitteilung, dass 
Mendoza genau dieselben Stellungen wie gestern einnimmt. 
Castro erreichte heute Nachmittags Los Guayos, die 
naechste Station nach Valencia. Er lsesst 500 Mann in Los 
Teques. In Caracas stehen 900 Mann." 



12. September 1902. 

Kabelchef Barcelona an Konsul Caracas. 

Pablo (iuzman aufstaendisch, wies Vertreter von 
Matos aus. Schicken Sie so viel Geld ais moeglich, zuerst 
nach Altagracia." 



"12. September 1902. 

Konsul an Kabelchef Barcelona . 

Beantworte heutige Note. Wo ist er? Wie solí ihm 
•das schicken, was er verlangt? Gedenkt er auf Cagua zu 
marschieren?" 

* 

Obige Depeschen benoetigen keines Kommentares. 
Um gegenwaertiges Kapitel zu schliessen, will ich noch 
eine anführen, welche beweist, dass der Konsul zu Cara- 
cas sehr taetig war, die Gegner der Regierung mit Geld 
zu versehen: 



"22. September 1902. 
Konsul an Kabelchef Barcelona. 

Weitere Sendungen nach Rio Chico unmoeglich." 



102 



FIOTTES KAPITEL 

DEPESCHEN DES STATION-VORSTEHERS IN CARUPANO. — VER- 
SCHIEDENARTIGE AUFFASSUNG DES WORTES "VERTRAU- 
LICH."— GEFANGENNAHME DES STATIONS-VORSTEHERS 
VON CARUPANO. 

Der Konsul zu Caracas und die Angestellten der 
Gesellschaft beschraenkten sich in ihrem gesetzwidrigen 
Treiben nicht nur darauf den Parteigaengern des General 
Matos Mitteilungen über die Bewegungen des General 
Castro, Beschaffenheit seiner Truppen und Staerke der 
ihm treu gebliebenen Garnisonen zu machen, sondern sie 
vergassen sich soweit, von Begeisterung und dem Glau- 
ben, im hoeheren Interesse zu handeln, hingerissen, ge- 
faelschte Depeschen in Umlauf zu setzen. 

Eine derartige Depesche kam waehrend der Verhand- 
lungen des Bundes-und Appelations-Gerichteszur oeffent- 
lichen Kenntnis, bezweckte den General Mata Illas zu ent- 
mutigen und lautete folgenclermassen: 

"Die Schlacht von La Victoria unentschieden, der 
Sieg der Regierung zweifelhaf t. Die Ostarmee marschirt 
auf Caracas." 

Es wurde gerichtlich bewiesen, dass dieses mit 
"Velutini" unterschriebene Schriftsstück gefaelscht war. 
Ich will mich daher nicht laenger damit aufhalten, son- 
dern den schriftlichen Verkehr des Konsuls zu Caracas 
mit dem Vorsteher der Kabel-Station zu Carúpano meiner 
Betrachtung unterziehen, woraus hervorgeht, dass: 

1. Ein vollstaendiges Einvernehmen zwischen Gesell- 
schaft und Revolution bestand. 

2. Der Konsul zu Caracas der tatsaechliche Leiter 
aller venezolanischen Kabelbureaux der Gessellschaft 
war. Mocgen folgende Telegramme ais Belaege dienen: 



103 



31. Juli 1902. 

Kabel Che/ Carúpano an Konsul Caracas, 

Gelieim. Bitte um Mitteilung ob Praesident abmar- 
schirt und Revolutionaere sich in La Victoria befinden. 
llevolutionaeres Fahrzoug wartet hier." 



"1. August 1902. 

Kabel-Chef Carúpano an Konsul Caracas. 

Es ist mir von groesster Wichtigkeit zu erf ahren, ob 
Rolando's Armee wirklich in Guatire ankam. Halten Sie 
mich auf dem Laufenden." 



"21. August 11)02. 

Kabelvorsteher Carúpano an Konsul Caracas. 

Wir besitzen vertrauliche und sichere Notizen, dass 
sich Velutini mit Truppen in Porlamar einschifft. um 
Carúpano anzugreifen." 



"23. August 1902. 
Kabelvorsteher Carúpano an Konsul Caracas. 

Geheim. Velutini griff gestern Stadt mit 700 Mann 
an. Revolution zog sich heute Morgen bis auf 40 Mann 
zurück, welche sich eineStunde lang verteidigten." 



"28. August 1902. 
Kabel Che/ Carúpano an Kabelvorsteher Caracas. 

Sollte die Regierung sich beschweren, dass wir Revo- 
lutionaere sind, so beachten Sie das nicht. Cení cinc Ver- 
leumdung.^ 

Diese Depesche im Gegensatz zu der vom 31. Juli ist 
der Gipfelpunkt der Un verán twortlichkeit! In ersterer 
verlangt der Kabelvorsteher wichtige Nachrichten, um 
sie den darauf wartenden Revolutionaeren mitzuteilen, 
waehrend er in letzterer die berechtigten Anschuldigun- 
gen der Regierung ais gemeine Verleumdungen hinstellt. 



104 



Die corrumpirenden Befehle seitens der Gesellschaft 
entheben die Beamten aller Verán twortung. 

Da General Velutini schon seit geraumer Zeit Be- 
weise besass, dass die Kabel-Station zu Carúpano die Re- 
volution begünstigte, gab er anfangs September Befehl, 
das Kabel am Landungspunkte durchzuschneiden. Es 
gelang dem Stationsvorsteher jedoch das Kabel proviso- 
risch zu reparieren, worüber er folgende Mitteilung 
machte: 



"18. September 1904. 

Kabelchef Carúpano an Kabelchef Caracas. 

Haben Sie bereits die Reparatur des Kabels nach 
Paris telegraphiert? Bis jetzt hat Velutini keine Mass- 
regeln angeordnet, um unsere Verbindung zu unter- 
brechen. Ich hatte gestern eine Konferenz mit ihmund 
er sagte mir, dass er sich iiber uns alie beschwert habe. 
Seine Verleumdung hat mich nicht gekümmert. Wir 
haben Beveise gegen die Anstifter dieses Geredes in 
Hajnden. — Geheim. — Wissen Sie etwas neues? Hier ist 
die Niederlage der Revolution gefeiert worden." 

Es gehoert wirklich viel dazu, das Wort "Verleum- 
dung" zu gebrauchen, nachdem man hie oben angege- 
benen Depeschen selbst geschrieben hat. 

Nach Reparatur des Kabels, f uhr der Kabelvorseteher 
zu Carúpano auf dieselbe Weise wie vorher, fort, und 
in October sah sich General Velutini genoetigt, diesen 
Stcerer der ceffentlichen Ordnung zu arretieren. Diese 
Sicherheitsmassregel verursachte die energische Inter- 
vention des Konsuls zu Caracas, welcher die franzoesi- 
sche Regierung durch Vermittlung der Gesellschaft um 
Hilfe anrief. Dieser Schritt, der von einem diplomati- 
schen Vertreter ausging und von dem Hauptbeteiligten, 
der Kabelgesellschaft übermittelt wurde, konnte auf die 
franzoesische Regierung nur einen ernsten Eindruck ma- 
chen. Die Gesellchaft teilte ihrem Vertreter zu Caracas 
die nahebevorstehende Ankunft der erbetenen Hilfe wie 
folgt mit: 



105 



"9. October 1902. 
Direktion zu París an den Kabelchef Caracas. 

Minister des Aeusseren teilt uns mit, dass das Ma- 
rine-Ministerium der "Suchet" die Ordre gegeben hat, 
nach Venezuela zu gehen." 

Anstatt dieses Schift'es kam die "Destrées," wie aus 
folgender Depesche hervorgeht: 

"29. ( )ctober 1902. 
Kabelchef zu Caracas an Direktion París. 

"Destrées" lief La Guaira an, nahm Konsul an Bord 
und ging nach Guanta, Porlamar und Campano in See, 

behufs Untersuchung Angelegenheit von B und 

Durchschneiden Kabels. ..." 

# 
Die Wichtigkeit dieser Depeschen wird Niemand 
unterschsetzen, und wenn der Leser sie mit der be- 
rühmten Phrase in Verbindung bringt: " . . . .und da er 
auch von dem Minister des Aeusseren unsterstützt wird 
. ..." so kann man nicht umhin, den erstaunlichen Leicht- 
sinn zu verwerfen, mit dem der Verwaltungsrat seine 
eigene Regierung kompromittirte, indem er t Jbei seinen 
Untergebegen den Glauben erweckte, dass der Minister 
des Aeusseren die Revolution des Herrn Matos prote- 
giere. Wir geben jetzt eine neue Serie sensationeller 
Depeschen, die alie vorhergehenden íibertreffen. 



SECHSTES KAPITEL 

DIE GESELLSCHAFT BRICHT DAS BRIEFGEHEIMNIS.— WIE MAN 
DAS VERBOT DER REGIERUNG UMGEHT, POLITISCHE NACH- 
RICHTEN NACH DEM AUSLANDE ZU SENDEN. — WEITERE 
NACHRICHTEN ÜBER DIE WOERTER "VERTRAULICH UND 
WOERTLICH." — SENDEN SIE 2.000 GEWEHRE UND 400.000 
PATRONEN. 

Es gelang dem Konsul nicht allein die Destrées, son- 
dern auch die Suchet in seine unbedachten Manipulationen 



106 



zu verwickeln. Die Kommandanten beider Schiffe stehen 
über alien Yerdacht erhaben, und wurden von der Kabel- 
gesellscliaft und ihren Helfershelfern niedertrsechtig ge- 
tseuscht, wie seiner Zeit die franzoesische und die venezo- 
lanische Regierung, von denen letztere am meisten litt 
in dieser unglückseligen Kabale. 

Das Briefgeheimnis wird überall durch die Gesetze 
garantiert, die G-esellschaft aber liess solche ausser Acht. 
Folgende Despeche erhellt wie die Verbündeten des Herrn 
Matos über das Briefgeheimnis dachten: 

"27 junio 1902. 

Konsul Caracas an Kabelchefzu Carúpano. 

Bitte dem Kommandanten der Suchet die Despechen 
des Kommandanten des Restaurado?' im Geheimen mit- 
zuteilen." 

Das Voelkerrecht erkennt jeder Regierung das Recht 
zu, behufs eigener Sicherstellung und Selbstverteidi- 
gung, das Absenden aller auf politische Ereignisse be- 
zügliche Telegramme nach dem Auslande zu verhindern. 
Seit Anf ang der Revolution machte General Castro von 
diesem Recht Gebrauch und teilte dies der Gesellschaft 
mit, welche ihrerseits das Internationale Bureau der 
Telegraphen-Verwaltung hiervon in Kenntniss setzte. 
General Castro glaubte die Ausführung seiner Verfüg- 
ung durch Ernennung von Kontrolleuren in den Bureaux 
der Gesellschaft gesichert zu haben, doch brachte es 
letztere fertig die Kontrolle zu umgehen, wie aus fol- 
gender Depesche hervorgeht : 

"11. Juli 190-2. 

Direktion zu París an Kabelchef Caracas. 

Die Depeschen, um deren Absendung, ohne Wissen 

des Kontrolleurs, Sie Herr J ersuchen wird, 

müssen nach New-York über Curazao ais Dienstkorres- 
pondenz gesanclt werclen. Bitte Curazao darüber im Ge- 
heim Kenntniss zu geben." 



107 



Dienstkorrespondenz nannte die Gesellschaft ihre 
eigenen Depeschen, welche dem Vcelkerrecht gercurss, 
keiner Ivontrolle unterworfen sind. Diese Depeschen 
wurden von Curazao zur Verceffentlichung nach New- 
York geschickt, und so durch ihre Herkunft den Ver- 
dad ít der Venezolanischen Regierung zu vermeiden. Ve- 
nezuela befolgte die Vorschriften des Vülkerrechts auf's 
Genaueste, und diesen Umstand benutzte die Gesellschaft 
um die Gesetze zu brechen. Welche infame Gewissenlc- 
sigkeit ! Welche ausserordentliche Geschicklichkeit ! 

Die Veroeffentlichung der Depeschen des berühmten 
Nachrichtendienstes reicht bis zum 7. September 1902, 
und ich erganze sie mit folgenden weit wichtigeren : 

22. September 1902. 

Konsul Caracas an Kabelchef Barcelona. 

Teilen Sie immer mündlich und vertraulich folgendes 
mit : Unmoeglich mehr nach Rio Chico zu senden. Cas- 
tro hat heute Garrido mit 1.500 Mann nach Cagua ge- 
sandt, gleichfalls 500 Mann welche er in Los Teques ge- 
lassen hatte. Man sagt, dass er perscenlich nach dort 
gehe. Es bleiben ihm 3.000 Mann in Valencia und erwar- 
tet 1.000 von Trujillo. 

Mann sagt, dass Mendoza Tocuyito aufgegeben hat. ,r 



" 7. October 1902. 

Kabelchef Barcelona an Konsul Caracas. 

Matos wünscht gegenwsertige Lage Caracas zu 
kennen. 



" 13. October 1902. 

Konsul ( 'aracas an Kabelchef Barcelona. 

Viceprgesident nach La Victoria abmarschiert. Gar- 
nison Hauptstadt 200 Mann. General Baptista mit 400 
Mann von Los Altos nach La Victoria." 



108 



" 14. October 1902. 

Kabelchef Barcelona an Konsul Caracas. 

Matos schreibt f olgendes : "Ich beauftrage (¡ene- 
ral Pedro Oderiz, um sich mit Ihnen betreffs Absendung 
einer Depesche an Herrn Quiévreux, franzoesischen Kon- 
sul zu Caracas, zu verstsendigen. Diese wichtige De- 
pesche ist für Trinidad." — Ich bitte Sie um Mitteilung, 
ob ich Ihnen die franzoesische Uebersetzung der Depesche 
in Zifferschrift übermitteln darf." 



"15. October 1902. 

Kabelchef Carenero an Konsul Caracas. 

Matos drückt mir schriftlich seinen Wunsch aus, dass 
Sie ihm alie wichtige Nachrichten durch Pedro Oderiz 
mitteilen mcechten. Er verhvsst sich auf Sie." 



Vorhergehendes beweist uns, dass Matos das Recht 
besass, an die Stations-A^orsteher zu schreiben und die- 
selben ais Agenten seines Yerkehrs mit dem Konsul zu 
Caracas benutzte, der wie wir schon oben erklEerten, 
das Haupt des Nachrichtendienstes war, welcher die 
Gesellschaft zu Gunsten des Revolutionschefs eingerichtet 
hatte. 

Ich wende mich daher an alie meine Landsleute 
und an die franzoesische Regierung mit der Frage, wie 
sie gehandelt haetten, wenn ein fremdes Unternehmen 
auf frazoesischem Grund und Boden derartige Handlung- 
en in Kriegszeiten begangen hsette? 

Hierauf giebt es nur eine Antwort: jede andere Re- 
gierung würde sofort das Eigentum cines solchen Uh- 
ternehmens konjfiscirt und seine Agenten wegen Lands- 
verrats in Kriegszeiten verfolgt oder ais Spione he- 
lio ndelt haben. 

Aber zurück zur Verceffentlichung der Telegramme 
und zwar ais erstes das des Herrn Matos, worauf sich 
der Stationschef von Carenero unterm 14. bezieht : 



109 



"15 Octoberl902. 

Kabelchef Carenero mi Konsul Caracas. 

Camatagua, 29. September. An Pedro E. Rojas. 
—Trinidad,— Senden Sie sofort 2000 Gewehre und 400.000 
Patronen nach Páparo, wo Oderiz sie empfangen wird. 
— (Gezeichnet) Matos.'" 

Und hier ist der Beweis, dass der Konsul zu Ca- 
racas und die Kabelgesellschaft die schwere Veranwort- 
ung auf sich nahmen, vorhergehende Depesche ohne 
Wissen des Kontrolleurs nach Trinidad zu schicken: 

"28. October 1902. 

Kabelchef Carenero an Kabelchef Caracas. 

Für den Konsul: Wenn moeglich teilen Sie mir 
die Abfahrt des Dampfers mit Waffen und Munition 
von Trinidad mit. Was giebt es neues in La Victoria?" 



28. October 1902. 

Konsul Caracas an Kabelchef Carenero. 

Verstanden. Nichts neues. Das Gefecht bei La Vic- 
toria dauert fort." 



4. November 1902. 

Konsul Caracas an Kabelchef Carenero. 

Sagen Sie bitte ob Sendung für Matos von Tri- 
nidad abging. Sofortige Antwort erbeten." 



110 



SIEBEXTES KAPITEL 



INTERESSE DER DIREKTION ZU PARÍS AN DEN FORTSCHRITT 
DER REVOLUTION. — IHRE BEFEHLE AN CARACAS. — WIE- 
DERHOLTE FORDERUNGEN. — WOMIT SICH DIE OBERBEAM- 
TEN DER GESELLSCHAFT DIE ZEIT VERTREIBEN. — PLOETZ- 
LICHER TOD DES HERRN LOUBET. 



Ais der Bürgerkrieg seinen Hoehepunkt erreicht hatte, 
gab die Direcktion zu Paris ihrem Vertreter zu Cara- 
cas folgenden Befehl: 

21. Juni 1902. 

Kabelgesellschaft zu Paris an Vertreter Caracas. 

"Geben Sie uns woechentlich Nachricht über Venezue- 
la. Besonders wichtige Ereignisse sind sofort und se- 
parat zu senden." 

In dem Bewusstsein, dass die Direktion Matos be- 
giinstige und unter dem Einfluss des Konsul's. überliess 
der Vorsteher des Caracas Bureau's die Sammlung dieser 
Nachrichten-Serien gaenzlich seinem offiziellen Freun- 
de. Die Direktion verkaufte diese Nachrichten an New- 
Yorker und Pariser Zeitungen und verstiess hiermit fer- 
ner gegen General Castro's Verfügungen. 

Die woechentlichen Depeschen wurden unter direk- 
ter Aufsicht des diplomatischen Beamten zusammen- 
gestellt, welcher glauben machte, dass er in hceherem 
Interesse handelte. 

Wer ko?nnte nach Ansicht des Kabelvorsteliers bes- 
ser auf dem Laufenden sein? 

In Folge ihrer eigentümlichen Stimmung gab der 
Ivonsul und seine Verbündeten den Ereignissen oefters 
einen voellig falsclien Anstrich. 



111 



Zehn Monate lang, Woche für Woche, wurde die 
Lage Castro's ais kritisch geschildert! 

Vielleicht glaubten sie in ihrer Selbsttseuschung 
an ihre eigenen ¡Schwindeleien, oder huldigten sie der 
Ueberzeugung, dass eine Sache mehr ais halb verloren 
ist, wenn die gesammte Presse sie so hinstellt ocler die 
oeffentliche Meinung in diesem Sinne bearbeitet. 

Ueberdies wurden sie in dieser Hinsicht von dem 
Unternehmen animirt und auf alie interessanten, für 
die Gesellschaft wichtigen Pimkte aufmerksam ge- 
macht. 

"3. Juli 1902. 

Kabelchef Caracas an Kabelgesellschaft, París. 

"Regierungstruppen unzufrieden, ^ r eil sie ibre Ta- 
gesrationen nicht erhalten." 

"5. Juli 1902. 

Kabelgesellschaft París an Kabelbureau Caracas. 

"Teilen Sie mir den Ñamen des Revolutionseren 
GeneraPs mit, welcher auf Valencia marschirt." 



"5.. Juli 1902. 
Kabelbureau Caracas an Kabelgesellschaft París. 
"Es ist General Mendoza." 



"1. Juli 1902. 

Caracas Kabelbureau an Kabelgesellschaft París. 

"Matos persoenlich f i'ihrt eine Armee an, die auf Ca- 
racas marschirt." 



"8Juli 1902. 
Kabelgesellschaft París an Kabelbureau Caracas. 

"Welche politische Nachrichten haben Sie heute?" 



112 

"19. Juli 1902. 
Caracas Burean an Kabelgesellschaft Parts. 

"General Castro's Lage ausserordentlich kritisch." 



"27. Juli 1902. 
Caracas Burean an Kabelgesellschaft París. 

Castro's l ntastigkeit hat in Caracas allgemeine 
Unzufriedenheit erregt; nach allgemeinem Dafürhalten 
ist die Revolution msechtig und gewinnt Terrain. Bis 
jetzt ist die Regierung überall geschlagen worden." 



"2. September 1902. 

Caracas Burean an Kabelgesellschaft París. 

"700 Mann von Castro,s Avantgarde sind zur Re- 
volution übergegangen. Valencia wird bald in die Ha^nde 
der Revolution fallen." 



"8. September 1902. 

Caracas Kabelbureau an Kabelgesellschaft París. 

"Regierung veroeffentlicht die gaenzliche Niederlage 
der Revolution. Die ceffentliche Meinung bezweifelt die 
Wahrheit dieser Nachricht." 



"20. Setember 1902. 
Caracas Kabelbureau an Kabelgesellschaft París. 

"Castro von der Revolution gaenzlich eingeschlossen." 



" 1?. November 1902. 
Caracas Kabelbureau an Kabelgesellschaft París. 

" Castro kann La Victoria nicht verlassen und wird 
überall durch Revoluti onare Truppen eingeschlossen. 

Matos forderte Castro schriftlicb zur Uebergabe 
auf. Castro verweigerte." 



113 



Dieser kleine Auszug aus einem Aktenstoss von 
150 Seiten, wird den Leser überzeugen, dass derartige 
Nachrichten die diplomatischen Vertreter Venezuela's 
im Ausl ande in eine sehr kritische La ge versetzten. 
Welche Wichtigkeit konnte man einer Regierung zo- 
llen, die man ais gaenzlich vernichtet ansah? 

Dann kam der Zusammenbruch.' Geschlagen und 
entmutigt, Hess Herr Matos nichts melir von sich 
hoeren. 

Nur seine Anhsenger, und vor allem die Kabelge- 
sellschaft, konnten nicht an seine endgültige Niederla- 
ge glauben." 



"2. November 1902. 
Konsul Caracas an Kabelchef Curagao. 

"Teilen Sie mir vertraulich mit, ob Matos in Cu- 
razao, ob Sie denken, dass er bei seiner Familie bleibt 
oder den Kampf gegen Castro fortzusetzen scheint, 
u. s. w. und was in diesem Falle seine Plaene sind." 

" 17. November 1902. 

Konsul Caracas an Konsul Caríipano. 

"Bitte mir zu bestsetigen, ob die Ban-R'ujli, ocler 
irgend ein anderes Revolutions-Fahrzeug clort ist, oder 
war ". 



Der franzoesische Konsul zu Caracas, und der Ver- 
treter der Gesellschaft für Westindien, zur Zeit in 
Caracas, erhielten im Januar 1903 die Nachricht von 
der Ankunft des neuen franzcesischen Ministers, für 
Venezuela, Herrn Wiener, in Fort de France. 

Da sie fürchteten, dass dieser Herr durch die An- 
gestellten des Kabels die Ereignisse des Jahres 1902 
erfahren kcennte, beschlossen sie sich, diesen unliebsamen 

8 



114 



Zeugen vor Ankimft des genannten Herrn zu entledi- 
gen. Da man hierzu eines Grundes bencetigte, fuhren 
beide am 22. Januar nach La Guaira, und am 24., 6 
Uhr Abends, erhielt das Caracas Bureau folgende De- 
pesclie: 

"24. Januar 1903. 

Van París, an den Fra/nzoesischen Konsul, Caracas. 

" Herr Loubet starb gestern Abend plcetzlich. 

Delcassé." 



Der Konsul und der Vertreter hofften zweifellos, 
dass die Kabelbeamten der Versuchung nicht wider- 
stehen würden, eine so wichtige und sensationelle 
Nachricht ihren Landsleuten in Caracas mitzuteilen. In 
diesem Falle hgetten sie sich durch Verletzung ihres 
Dienstgeheimnisses, eines Vertrauensbruches schuldig 
gemaeht, worauf nach den Internationalen-Telegraphen- 
Statuten Bestrafung, eventuell Dienstentlassung stand. 
Sie haetten die Beamten nicht gleich entlassen, sondern 
die günstige Gelegenheit benutzt, die Schuldigen vor 
Ankunft des Ministers aus Venezuela zu versetzen; 
niemand konnte dann den Konsul oder den Vertreter 
der Gesellschaft eines \ r ertrauensbruchs beschuldigen, 
da sich beide ja vorsichtigerweise entternt und nach 
La Guaira gegangen waren. 

Die Caracas ]>eamten aber entdeckten die Falle 
auf folgende Weise: Ais das La Guaira- Bureau trans- 
mitirte, bemerkten sie, dass die laufende Nummer der 
Depesche falsch sei und demzufolge mit den vorher- 
gehenden nicht übereinstimmte. 

Ferner kann jecler Telegraphist mit einiger Uebung 
(die in Caracas hatten 7 Jahre Erfahrung) das Arbeiten 
eines anderen erkennen, genau so, wie man die Handschrif t 
anderer unterscheidet. 

Jeder Telegraphist hatte eine besondere Art und 
Weise, zu telegraphieren, obenso wie jedermann eine be- 
sondere Handschrift hat. 



115 



Ais obige Depesche einlief , fiel den Beamten sof ort die 
Art und Weise des Telegraphirens auf, und ais sie La 
Guaira auf die falsche, laufende Nummer aufmerksam 
machten, erhielten sie zur Antwort: "Keine Bemerk- 
ungen." 

Hieraus schlossen sie, dass der befehlerische Korres- 
pondent niemand anders ais der Vertreter f ür West Indien 
und Südamerika, der Leiter aller Filialen der Gesellschaft, 
sein konnte. Die Beamten des Caracas Bureau's beging- 
en den gewünschten Vertrauensbruch nicht und am 
naechsten Tage drahtete derselbe geheimnisvolle Tele- 
graphist von La Guaira folgendes:" 

25. Januar. 

Von París nach Caracas. 

Streichen Sie N ( . } 103 vom 24. dieses Monats. an den 
Franzoesischen Konsul zu Caracas, adressirt." 

* 

Beicle Depeschen wurden Abends nach Bureau- 
schluss in La Guaira übertragen, wenn man keinen unbe- 
rufenen Zeugen zu fürchten liatte. 

Trotzdem haetten unsere Verschwoerer eine politische 
wenig wichtigere Person .... ais den Praesidenten der 
Republik sterben lassen dürfen. 

Warum suchten sie sich zum Gegenstand ihres tele- 
graphischen Mordes nicht .... den Praesidenten der Kabel- 
gesellschaft aus? 

Oder warum teilten sie nicht mit, dass der erste Di- 
rektor ploetzlich wahnsinnig wurde und in Begleitung 
seiner Kollegen auf die "Elysée" marschiere? 

Fünf Direktoren stehen der Gesellschaft, deren wun- 
derliche Geschaeftsleitung wir soeben beschrieben haben. 
Einer mehr ais "die vier Soehne des Aymon," einer mehr 
ais "die Sergeanten de la Rochelle." 

Est ist zu befürchten, dass dieser rein numerische 
Vorteil das einzig Gute sein wird, was die Nachwelt 
ihrem Andenken zu Gute schreiben kann. 



116 



ACOTES KAPITEL 



ENTDECKUNG DES KOMPLOTS. — FORDERUNGEN DER VENEZO- 
LANISCHEN REGIERUNG. — UNSCHULDSBETEURUNGEN DER 
DIREKTTON. — OPFERUNG UNSCHULDIGER ANGESTELLTEN, 
UM OBERPEAMTEN ZU RETTEN. — VERSETZUNG UND ENT- 
LASSUNG VON UNTERBEAMTEN. 



Ein Nachrichtendienst welcher elf Buraeux mit 25 
bis 30 Beamten einbegriíf, war natürlich den Unbesonnen- 
heiten derselben ausgesetzt. Erstens mussten die De- 
peschen, von denen wir einige vem'ffentlichten, beinahe 
überall circuliert, und so zu sagen Spuren hinterlassen 
haben ; ferner hatten mehrere der Angestellten die 
ihnen aufgezwungene Rolle nur mit Widerwillen und 
Protest angenommen; jedoch wurden alie derartige Wi- 
dersetzlichkeiten sofort durch Drohungen unterdrückt. 
Tausende von Meilen von der Heimat entfernt und auf 
iliren bescheidenen Gehalt angewiesen, blieb ihnen nichts 
anderes übrig, ais sich zu fügen. 

Unter anderen, versuchte der Stationschef von 
Barcelona, seiner Zeit einer der tsetigsten Agenten des 
Nachrichtendienstes, wie oben nachgewiesen wurde, im 
August 1902, sicli zurückzuziehen. Er wandte sich 
deshalb ohne Wissen des Konsuls an seine Kollegen und 
machte sie auf die Gefahr aufmerksam, der sie sich 
durch ihre Teilnahme an der Iíevolution aussetzten. 



" 25. August 1902. 

Kabelchef Barcelona an Stationsvorsteher La Guaira und 
Caraca*. 

Ich halte solche Telegramme, wie das vom 23. dieses 
Monats, (1) für gefsehrlich, und glaube, dass Sie sich mehr 

(i) Siehe Telegramm des Konsuls an Kabelchef Barcelona, 
Kapitel IV. 



117 



dem Verdacht aussetzen, ais ich, weil derartige Nachrich- 
ten nur von limen herriihren koennen. Ich habe die betref- 
fende Depesche zurückgehalten und erwarte Ihren Ent- 
schluss." 



Das Einwirken seiner Kollegen und die indirekten 
Drohungen des Konsuls, im Einvernehmen mit der 
Direktion, verfehlten aber nicht, einen beruhigenden Ein- 
fluss auf ihn auszuüben. 

Er nahm spseter eínen anderen, energischen Anlauf: 

"25.'August 1902. 

Ivomme was da will, ich bestehe darauf, neutral 
zu bleiben!" 

Aber ach! dieser Versuch war von kurzer Dauer! 

Die Gesellschaft verstand es, ihn zur Vernunft zu 
bringen, und er fuhr fort, der Revolution seine Dienste 
zu widmen, wie wir aus den Depeschen von Septem- 
ber ersehen haben. 

Auch der Agent zu Curasao hatte wegen der für 
die Zeitungen bestimmten Depeschen eine ablehnende 
Haltung angenommen, wio folgendes Telegramm beweist: 



"2. Juli 1902. 

Konsul an BuYeau-Vorsteher Fort ele Frailee. 

Ihr Yorgsenger hatte clie Güte, gewisse Verfü- 
gungen über Depeschen, welche Herr Jaurett für die 
Presse sendet, einzuführen. Agent in Curasao macht 
jetzt Schwierigkeiten, weil Sie bis jetzt diese Verfü- 
gungen nicht bestsetigt haben . . . . " 

Die Direktion zu Paris bestaetigte diese Verfügun- 
gen durch das Telegramm von 11. Juli 1902, Kapitel VI, 
und ist dies ein weiterer Beweis dafür, dass ein voll- 
stsendiges Einvernehmen zwischen der Direktion und 
dem franzoesischen Konsul in Caracas bestand. 



118 



Nach Beendigung der Revolution und der Blockade 
der Grossmaechte, konnte General Castro sich endlich 
damit beschseftigen, die Ursachen zu erforschen, welche 
Matos einen so langen Widerstand ermoeglichten ; es 
gelang ihm, zuerst durch Vertrauensbrüche, sodann durch 
erbautete Dokumsnte, die Intriguen der Gesellschaft fest- 
zustellen und richtete demzuf olge ein energisches Prc- 
test an deren Yertreter. Die Gesellschaft sprach schein- 
bar ihr Erstaunen aus und versprach, eine Untersuchung 
anzustellen. Das eingeleitete Yerfahren bewiess natür- 
licli die Schuld einiger Unterbeamten ; die leitende 
Ivrsefte waren unschuldig und ignorirten die ganze 
Afiaire ! 

Auf ihren Befehl hielt der Vertreter eine Massen- 
bestrafung ab ; einige Beamten wurden versetzt, andere 
entlassen ; denn die Direktion nimmt keine Rücksichten, 
wenn man sich bei der Ausführung ihrer gesetzvridri- 
gen Befehle erwischen lsesst. 

Sie verlangt unbedingten Gehorsam, mit der Ver- 
schmitztheit eines Spiones verbunden ! 

Die Direktion der Oper Avenue stellt alie Beamten, 
die für ein bescheidenes Gehalt, die einzige Erwerbsque- 
lle für sich und ihre Familie, nach dem Auslande gehen, 
vor die Alternative, sofort entlassen zu werdeñ, wenn 
sie sich weigern sollten, gegebenen Befehlen nach- 
zukommen, oder dieselben ungescliickt ausführen. 

Sie hat die Gesellschaft zu einer Schule der Corrup- 
tion gemacht. Was sollen Beamte denken, die man f eier- 
lich durch Namensunterschrift zur Wahrung des Dienst- 
geheimnisses und der internationalen Neutralitaat ver- 
pflichtet, und ihnen dann widersprechende Befehle erteilt, 
wie: 

"Zeigen Sie die Depeschen des Herrn H. Herrn Y." 

" Senden Sie die Depeschen ohne Wissen des Con- 
trolleurs." 

Es giebt wohl nichts feigeres, ais pflichtgetreue 
Unterbeamte zu entlassen, um die Stellung Hoeher- 
gestellter zu retten. 

General Castro liess sich durch diesen Winkelzug 
nicht taauschen, sondern erkannte dass, alie diese Entlas- 



119 



sungen uncí Versetzungen nur eine gehaessige Komcedie, 
und keine Genugtuung auf seine berechtigten Forder- 
unsren waren. 



NEUNTES KAPITEL 



ENTSCHLUSS DER REGIERUNG, DÍE GESELLSCHAFT ZU BE- 
STRAFEN.— VORSATZ DES GENERAL CASTRO, DIE MIT- 
SCHULD EINES DIPLOMATEN NICHT ZU EiNTHÜLLEN, UM 
EINER BEFREUNDETEN MACHT KEINE SCHWIERIGKEITEN 
ZU BEREITEN. — DIE GESELLSCHAFT WIRD GERICHTLICH 
BELANGT WEGEN NICHTERFÜLLUNG IHRES KONTRAKTES. 
— GEHEIMNISVOLLER UND TRAGISCHER TOD EINES EHE- 
MALIGEN DIPLOMATEN ZU PARÍS. SEINE LETZTEN BEZIEH- 
UNGEN ZUR GESELLSCHAFT. 

Die venezolanische Regierung sah ein, dass die Ge- 
sel lschaft, ganz abgesehen von ihrer Nutzlosigkeit mit 
Bezug auf die Handelsinteressen, ein unzuverlaessiges 
und staatsgefaehrliches Unternehmnen sei, und beschloss, 
eine exemplarische Bestrafung vorzunehmen. Um sie in 
den Anklagezustand zu versetzen, gebrauchte man 
Beweise und diese hastíen die franzcesische Regier- 
ung in den Prozess verwickelt; erstens aus Anlass des 
von Betriebsdirektors herrührenden Schreibens vom 2. 
Januar 1002, zweitens durch das Benehmen ihres Kon- 
sul's in Caracas, der in dem Sinne des Briefes zu han- 
deln schien. 

Mit Rücksicht auf die franzcesische Regierung wollte 
General Castro es hierzu nicht kommen lassen; auch 
hatte die Gesellschaft andere schwache Seiten, die wir 
im Kapitel I blossstellten. 

Ara 3. November 1003 verklagte der Staatsanwalt 
der Republik, Dr. Arroyo Parejo, die (¡esellschaft auf 
Aufhebung ihres Kontraktes und Schadenersatz. Seine 
auf rechtskraeftige Dokumente gestützte Klageschrift 
hat nach Aussage berühmter, franzoesischer Rechtsge- 
lehrten einen grossen juristischen Wert. 



120 



^Vsehrend in Caracas der Prozess seinen gesetzlíchen 
Verlauf nahm, befand sich der franzoesische Konsul 
in Paris auf Urlaub. Dort erfuhr er, dass der General- 
Staatsanwalt in seinen Debatten die Feindseligkeiten der 
Geselschaft gegen die Regierung "pro memoria" citiert, 
und obwohl mankeine Anspielung auf seine perscenliche 
Mitschuld machte, wusste er docíi, dass man ihn kompro- 
mittirende Schriftstücke besass. 

Er fürchtete, dass die venezolanische Regierung aus 
Notwendigkeit diese Dokumente jeden Augenblick pro- 
duzieren müsse und dieser Gedanke brachte ihn dem 
Walmsinn nahe. 

Er wandte sich an seine Vorgesetzen und es wurde 
ihm bald klar, dass er sehr leichtsinnig handelte, ais 
er den Versicherungen des Betriebsdirektors glaubte, der 
im Januar 1902 schrieb: " und da er (Matos) von dem 
Minister des Aeusseren unterstützt wird, wünschen wir 
ihm Erfolg." 

Ueberzeugt, dass jener Beamte seine politischen 
Verbindungen gemissbraucht und die franzoesische Re- 
gierung ohne Berechtigung in seine freibeuterischen 
Plsene verwickelt hatte, hoffte der Konsul, bei der Ge- 
sellschaft einen Rückhalt zu finden. 

Er stellte sich demzufolge der Direktion vor und 
hatte eine lange Konferenz. Ais jene Herrén aber den 
Ernst der Lage erfasst hatten, brachten sie derErzsehl- 
ung des unglücklichen Konsuls nur Ausrufe des Er- 
staunens und Kopfschütteln entgegenü! 

Am 25. Mai 1904 machte der Konsul eine letzte, 
übermenschliche Anstrengung und schickte einen inti- 
men Freund zu dem Praesidenten des Verwaltungsra- 
tes. Dieser teilte Herr Jéramec mit, dass die Gesell- 
schaft den Konsul der Art kompromittirt habe, dass er 
ohne deren Eintreten verloren waere. Da Herr Jéramec 
erst gegen Ende des Jahres 1903 Prsesident wurde, 
wusste er von jenen Vorgamgen nichts und ersuchte 
den Verwaltungsrat um sofortige Aufklasrung. Dieser 
protestirte und gab seine Lesart über das Abenteuer 
ab, nach welcher der Konsul und einige Unterbeamte, 
die schon bestraft worden waren, sich in unehrbare 



121 



Angelegenheiten ohne Wissen uncí Willen der Gesell- 
schaft eingelassenhatten. Hierauf entschuldigte sich Herr 
Jéramec be i dem Abgesandten des Konsuls und deutete 
ihm an, dass die Gesellschaft alien Anteil an einem 
Abenteuer ablehne, das erst durch den Protest des 
General Castro zu ihrer Kenntniss gelangt sei. 

Am naschsten Morgen fand man den Konsul erstickt 
in seinem Schlafzimmer vor. Er hatte sich, ehe er zu 
Bett ging, Tee zubereitet uncí vergessen, den Hahn des 
Gasofens zu scliliessen. Dieses war wenigstens die Lesart 
der Zeitungen und das Resultat der gerichtsserztlichen 
Untersuchung. 

Etwas spaeter wurde der Stationsvorsteher von Cara- 
cas ebenfalls zum Schweigen gebracht. Er befand sicli auf 
Urlaub, und wurde sof ort entlassen, ais der Konsul starb. 
Einige Monate spseter schrieb er an die Gesellschaft 
und bat, auf seine fiinfzehnjsehrige treue Dienstzeit 
in den Tropen Rücksicht zu nehmen, indem er hin- 
zufügte, dass er nach so langer Abwesenheit im Aus- 
lande, keine andere Stellung finden koennte, um seine 
Familie zu unterhalten. Die Gesellschaft antwortete ihm 
in einem sehr freundlichen Tone, dass seiner Wiecleran- 
stellung nichts im Wege stehe, falls er einwillige, ihr 
schriftlich zu erklseren, class er nach dem Reglament das 
gesammte Archiv des Bureau's zu Caracas bis zum Ja- 
nuar 1903, verbrannt haette. Der Leser wird diesen Win- 
kelzug verstehen, wenn er sich erinnert, dass alie in die- 
ser Arbeit envaehnten Depeschen einem f rüheren Datum 
angehceren. 

Der ehemalige A'orsteher des Caracas Bureau's war 
mittellos und suchte daher Stellung. Dieses ist der beste 
Beweis dafür, dass er der Revolution aus Gehorsam ge- 
gen die Gesellschaft diente. Er schickte den geforderten 
Belag ein und erhielt mit umgehender Post Empf angs- 

bestsetigung und das Bedauern der Gesellschaft, 

sein Gesuch um AViederanstellung nicht berücksichtigen 
zu kcennen, von dem man Kenntniss genommen hatte ! 

Hierauf glaubte der Verwaltungsrat ruhig schlafen 
zu koennen, denn er hatte sich aller laestigen Zeu- 
gen entledigt. Das Elend in welches sie mehrere 
Unterbeamten stürzten, die Hekatombe, welche die Send- 



122 



ung von 2.000 Gewehren uncí 400.000 Patronen anrich- 
tete und der tragische Tod des unglücklichen Kon- 
suls, alies dies wird den Schlaf dieser Ehrenmaenner nicht 
stceren! 



DIE VERSCHIEDENEN STADIEN DES PROZESSES ZU CARACAS. — 
DIE GESELLSCHAFT SUCHT ZUFLUCHT IN DEN RECHTSK- 
NIFFEN.— ZEITUNGSKRIEG.— MITTEILUNG FALSCHER UND 
ÜBERTRIEBENER NACHRICHTEN AN DIE ZEITUNGEN. 
DIE GESELLSCHAFT, ALS BESITZERIN DES KABELS/ BEEIN- 
FLUSST DIE OEFFENTLICHE MEINUNG IN IHREM INTE- 
RESSE.— SIERUFT DIE FRANZOESISCHE REGIERUNG UM 
SCHUTZ AN.— DAS DOPPELTE ANGESICHT DES GOTTES 
JANOS. 

Je suis oiseau! Voyez mes ailes, 
Je suis souris! Voyez mes poils! 

Fabcl ron Lafontaine. 

Die Gesellschaft wurde im November 1903 vor dem 
Gerichtshofe der ersten Instanz angeklagt und legte so- 
fort gegen die Rechtszustaendigkeit des General-Staats- 
anwaltes Berufung ein. 

Am 25. Februar 1904 wiess der Gerichtshof ihr 
Gesuch ab und verurteilte sie zur Kostenzahlung. Sie 
legte gegen dieses Urteil Berufung ein, welches jedocli 
am 18. Maerz 1904 vom Appelationsgericlit bezüglich der 
Rechtszustsendigkeit des General-Staatsanwaltes bestaB- 
tigt und in Betreff der ¡vostenzalilung widerrufen wurde. 
Die Prozessakten wurden am 21. Maerz an den G erichts- 
hof der ersten Instanz zurückgegeben. Jetzt verlegte 
sich die Gesellschaft auf Gegenklagen und es gelang 
ihr, den Prozess bis zum Jahre 1904 hinzuziehen. 

Im Februar 1905 erhob sie gegen die Rechtszustaen- 
digkeit des Bundes-und Appelations-Gerichts Protest, 
obwohl sie schon jetzt ihre Sache für verloren ansah, 



123 



denn die Lage der Dinge liessen über den Ausgang des 
Prozesses keinen Zweif el und ihre Rechstsverteidiger hat- 
ten ilir mceglichstes getan. 

Sodann versuchte síe, die venezolanischen Gerichte 
und die Regierung einzuschüchtern. 

Am 15. Maerz 1904 veroeffentlichten die Pariser Zei- 
tungen f olgende Depesche : 

" Herr Bowen, Minister der Vereinigten Staaten in 
Caracas, meldet, olass die venezolanische Regierung das 
geriehtliche Verfahren gegen die Kabelgesellschaft ein- 
geleitet hat, bezüglich Aufhebung ihres Kontrakts und 
Beschlagnahme ihrer Güter. Im Ministerium des Aüs- 
seren weiss man hiervon nichts ; wahrscheinlich wird 
man sehnlich verfahren, wie seinerzeit mit der amerika- 
nischen Asphalt-Gesellschaft." 

Es wird dem Leser nicht schwer fallen, den Urheber 
dieser Depesche zu emiten, die in der ganzen franzoesi- 
schen Presse ein ungeheueres Aufsehen erregte. 

Am folgenden Tage liessen die meisten Pariser Zeit- 
ungen die Kabelgesellschaft interviewen. Le Matin, Le 
Temps und Les Débats brachten Berichte übsr diese sen- 
sationellen Konferenzen. 

Die Herrén der Oper Avenue bewiesen wieder ein- 
mal ihre Meisterschaf t in derartigen Intriguen á la ma- 
chiavel und einer aus ihrer Mitte erklaerte : "In erster 
Instanz wurden wir augenscheinlich auf Antrieb Castros 
verurteilt. Wir legten Beruf ung ein, undwissenin Voraus, 
dass man in zweiter Instanz auf Aufhebung unseres Kon- 
traktes und Beschlagnahme unserer Güter erkennen wird. 
Wir haben sof ort die noatigen Schritte getan und unsere 
Agenten angewiesen, sich mit ihren Inventaríen unter 
den Schutz des franzcesischen Konsuls in Caracas zu ste- 
llen." (Le Matin, 16. Maerz 1905). 

Vierzehn Tage lang wurden derartige Depeschen 
durch die Zeitungen in Umlauf gebracht; einige datierten 
von New York, andere von Washington und Curagao. 

Endlich hielt es die Gesellschaft für noatig, die 
franzoesiche Regierung gsenzlich su kompromittiren, die 
trotz der gereizten offentlichen Stimmung ihr kaltes 



124 



Blut bewahrt hatte; und am 22. Maerz veroeffent- 
lichten die Zeitungen das folgende Telegramm, ^elches 
von Washington datierte: 

"Herr Wiener, cler franzoesische Minister in A'ene- 
zuela, hat der Regierung angedeutet, dass die Kabel- 
Gesellschaft ein offizielles Unternehmen sei, und dass 
man demzufolge jeden Uebergriff auf ihre Rechte 
ais eine Beleidigung der Franzoesischen Republik an- 
chen würde." 

Dies verursachte neue Konferenzen; aufs neue 
bestiitigte der Verwaltungsrat den Berichterstattern, 
dass die Gesellschaf t ein staatliches Unternehmen sei, 
und Herr Jérammec tseglich Unterredungen mit den 
Mitgliedern der f ranzoesischen Regierung über den Vor- 
fall in Caracas habe. 

Zur Aufklarung des Tatbestandes will ich hier 
folgendes einschalten: Die Gesellschaf t wird von der 
Regierung nur für die Linien Brest-New York und 
Austratien-Neu Caledonien, nicht aber für die Antillen 
und Siidamerikanischen Linien subventionirt. 

Einmal stand sie sogar in Begriff, Staats-Unter- 
nehmen zu werden, das heisst, die franzoesische Re- 
gierung hatte die Absicht, die Leitung der Gesell- 
schaf t zu übernehmen, da dieselbe sie alie Jahre mit 
Gesuche um neue Anleihen belsestigte. Die Regierung 
hoffte auf diese W T eise billiger abzuschneiden, ais 
wenn sie jahrlich die Anleihen und Emissionen jener 
garantirte. 

Hierauf entgegneten die Herrén der Oper Avenue, 
dass der Staat unmosglich ihre auslamdischen Konzes- 
sionen ausbeuten koenne, weil die betreffenden Lsen- 
der mit einem Privat-nichtaber mit einem Staats-Un- 
ternehmen ihre Abkommen getroñ'en haotten. 

Die Regierung erkannte die Sta^rke dieses Argumen- 
tes an und sah von ihrem Vorhaben ab. 

Woraus zieht die Gesellschaft den Schluss, eine staat- 
liche Einrichtung zu sein? 

Ais man ihr eine Verstaatlichung vorschlug, rief 
sie : " Halt ! ich bin eine Privat-Gesellschaf t, und kann 



125 



euren Vorschlag nicht annehmen, da die Mitteilhaber der 
Kontrakte ein energisches "Veto" einlegen würden." 

Heute aber, wo eine der kontraktirenden Parteien 
sich anschicki, ihre Unehrlichkeit zu strafen, erklárt 
sie mit Entrüstung : "Haltet ein ! wir sind ein staatli- 
ches Unternehmen. Wer uns anrührt, greift die fran- 
zoesische Regierung an." 

Wahrlich, es giebt nichts, neues unter der Sonne. Vor 
circa 200 Jahren schrieb derberühmte Fabeldichter Lafon- 
taine die Fabel einer Fledermaus, welche sicher der Ahn- 
herr der Herrén vom Vorstand der Kabelgesellschaf t war: 

Je suis oiseau ! Voyez mes ailes! 
Je suissouris! Voyez mes poils. 



ELFTES KAPITEL 



DAS URSTEIL IN ERTER INSTANZ.— DIE BERUFSEINLEGUNG.— 
FORTSETZUNG DES FELDZUGES MIT FALSCHEN NACH- 
RICHTEN.— ANGESICHTS HEFTIGER ZEITUNGSANGRIFFE, 
SIEHT SICH GENERAL CASTRO ZUR VERTEIDIGUNG GE- 
NOETIGT.— WIE KANN ER BEWEISEN, DASS VENEZUELA 
RECHT HAT? ER ENTSCHLIESST SICH, DIE GESELLSCHAFT 
WEGEN TEILNAHME AN DER REVOLUTION ZU VERKLA- 
GEN UND VON GEWISSEN, IN SEINEM BESITZE BEFIND- 
LICHEN, SEHR KOMPROMITIRENDEN DOKUMENTEN GE- 
.BRAUCH ZU MACHEN, DESSENUNGEACHTET, D4SS ER 
DADURCH EINER BEFREUNDETEN REGIERUNG UNANNEM- 
LICHKEITEN VERURSACHEN KOENNTE. 



Die Kammer des Bundes-und Appelationsgerichts 
in erster Instanz erklterte in der Sitzung vom 31. Maerz 
1905 die vom General -Staats-Anwalt vorgebraehte An- 
klage rechtsgültig, sofern sie die Aufhebung des Kon- 
trakts anbetrifft; und für ungültig bezüglich des Scha- 
denersatzes nebst Zinsen für teilweise Nichterfüllung 
des Kontraktes. 



126 



Derselbe Gerichtshof beschseftigte sich sogleich mit 
der Gegenklage, die er ais rechtsgültig erklaerte, und ent- 
schied, dass ihr für das Zerschneiden des Kabels eine 
durch Sachverstaendige festzustellende Entschaedigung 

zu zahlen sei; alie übrigen Forderungen wurden abge- 
wiesen, jedoch ohne Kostenzahlung. Beide, Gesellschaft 
und Staatsamvalt, legten hiergegen Berufung ein. 

Der Verwaltungsrat in der Oper Avenue sagte, also 
wissentlich eine Unwahrheit, indem er am 15. Maerz 1902 
behauptete, dass man einem endgültigen Urteil entge- 
gensehe; am 15. Maerz hatte die Gesellschaft die juris- 
tischen Instanzen noch nicht erschoepft und der Pro- 
zess endete erst am 4. August 1905 mit der Bestaeti- 
gung des Urteils vom 31 Maerz desselben Jahres. 

Mit der Veroeíientlichung gefselschter Telegramme, 
welche die Lage in Venezuela in ein falsches Licht 
stellten, bezweckte die Gesellschaft einesteils, einen 
Druck auf die hiesigen Gerichte auszuüben, um so auf 
eine Milderung des bevorstehenden Urteils einzuwiken, an- 
dernteils, die Regierung zu zwingen, mit Rücksicht auf 
die ceffentliche Meinung vor der Urteilsverkündigung 
einzuschreiten. Sollte man bezweif ein, dass die Gesellschaft 
im Stande waere, die gesammnte Presse zu tseuschen, so 
muss ich darauf bestehen, dass dies überall da leicht ist, 
wo sie ein Monopol besitzt, wie zum Beispiel in Venezuela. 

Im spanisch -amerikanischem Kriege stand sie im 
Dienste der Yankee Berichterstatter. Sodann gab sie 
ihrem Agenten in Caracas Auftrag, alie, auf die Re- 
volution bezüglichen Nachrichen zu übermitteln, und 
erleichterte Herrn Jaurett die Absendung seiner für 
die Presse bestimmten Depeschen. 

Wenn auch ein solches Vorgeheñ die Presse im all- 
gemeinen begünstigt, so hat es doch viele Unannem- 
lichkeiten im Gefolge, unter anderen, dass die Gesell- 
schaft das Publikum ganz nach Belieben für ihre Wün- 
sche und Interesse beeinflussen kann. 

Die Agenten der Gesellschaft sind also überall, wo 
sie das Monopol besitzt, die tastlichen Mitarbeíter aller 
grcesseren Zeitungen, und es fsellt ihr so leicht, den 
Ereignissen die ihr passende Fasrbung zu geben. Sie be- 



127 



findet sich im Besitz eines Werkzeuges, welches gefelir- 
lich werclen kann, wenn man es unehrlichen Zwecken 
widmet, wie die Gesellchaf t in Venezuela tat. 

Zum Glück ist jenes Werkzeug ein zweisclmeidiges 
Schwert, das die Gesellschaft oft verle tzt, genau so wie 
im Prozess zu Caracas. 

In dem Bewustsein, dass sie einer ungerechten Sa- 
che diene, wurde sie im Gebrauch der Waffe nervces, 
verlor alie Kaltblütigkeit und sehlug ohne Maas und Ziel 
darauf los. Sie überschritt ihr Ziel und verletzte die- 
jenigen tcetlich, von denen sie Hülfe erwartete; sie brachte 
sich selbst eine schwere Wunde bei, durch welche die 
niedertraechtige Politik ihrer Vertreter an den Tag kam. 

Es war ihr tatsaechlich gelungen, die Presse zu tseu- 
schen und steílte sie sich ais das Opfer eines Rseuber- 
landes hin. 

Der Zeitungskrieg, den sie unternahm, zeichnete 
sich durch ausserordentliche Heftigkeit aus und verletzte 
die Eigenliebe der Venezolaner tieí. 

Venezuela steht auf einer viel hceheren Kulturstu- 
fe, ais man in Europa glaubt und hat eine ausgesprochene 
Vorliebe für franzoesische Kunst und Literatur. 

Die literarischen Erzeugnisse der grossen lateinischen 
Schwesterrepublik überfluten die luxuricesen Club-Lokale 
zu Caracas und gleichzeitig sind in den entferntesten 
Winkel cler Anden zu linden. 

Jedoch hat ten die Venezolaner aller sozialen K las- 
sen Gelegenheit, sich davon zu überzeugen, wie man die 
Ehre der Xation mit den Füssen trat. 

General Gastro hatte alie persoenlichen Angriffe mit 
Verachtung gestraft ; er san sich aber gencetigt diese 
Haltung aufzugeben, ais man die Ehre des Landes angriff. 

Beschuldigt, einen betrügerischen Rechtsstreit ge- 
gen die Gesellschaft angestiftet zu haben, um sich 
ihrer Güter zu benicechtigen, musste er den Beweis 
liefern, dass sich die Sachen im Grunde ganz anders 
verhielten; er entschloss sich mit Widerwillen, von 
den in seinem Besitz befindlichen, eminent wichtigen 
Schriftstücken Gebrauch zu machen. 



128 



Am 18. August 1005 verklagte der General Staats- 
anwalt die ( ' ■ llschaft, der Nation den durch ihr straf- 
bares Vorgehen wsehrend der Revolution zngefügten 
Schaden zu vergütigen. 

Die Klageschrift besteht aus acht Kapiteln, und 
bildet trotz ilirer lakonischen Kürze ein umf angreiches 
Schriftstück. 

Ais logische Folge obiger Enthüllungen sah sich die 
Gesellschaft zahlreichen Aiigriffen ausgesetzt und büsste 
ihren guten Ruf ein. Alies dies hat sie nur den Mitglie- 
dern ihres Vorstandes zuzusclireiben. 

Zweischneidige Waffen sind immer gefaehrlichü 

J. E. Sauvage. 

(Aus El Cotistitucional N9 1.455, : -456, i-457> 1-458, !-459> 
1.460, 1. 461, 1.462, 1.463, 1.464, 1.465, vom 24, 25, 26, 27, 28, 
30, und 31 october und 1, 2, 3, 4 November): 



Brief des Herrn Muelo an General Valarino 

INI) DARAl F BEZÚGLICHE KABELGRAMME 

París, den 29. September 1905. 

Herrn General Emilio V. Valarino. 

Caracas. 

Werter Herr ( leneral und Freund: 

Am Morgen des 15. Hess mich der Praesident der Ka- 
belgesellschaft, Monsieur Jéramec, bitten, nachmittags 6 
(Jlir nach seinem Bureau kommen zu wollen. Zur festge- 
setzten Stunde begab ich mich nach den Geschaeftsraeu- 
men der Gesellschaft. Monsieur Jéramec empfing mich 
in seinem Amtszimmer, wo auch die Herrén Bousquet, 
Fouguet und Pellet, Mitglieder des Verwaltungsrates, 
beziehungsweise Direktor und Chef des Betriebes der 
Kabelgesellschaft, anwesend waren. Herr Jéramec sagte 
mir, er haette mich rufen lassen, um mir mitzuteilen, dass 
die Kabelgesellschaft das Dekret vom 4. September an- 
naehme, obgleich die franzoesische Regierung wie auch 
die Kabelgesellschaft selbt von diesem Dekret überrascht 
seien, nachdem die Gesellschaft dem Praesidenten Castro 
telegraphisch die Abreise des Herrn Bousquet angekündigt 
haette, der über das Projekt vom 23. Februar verhandeln 
sollte, dessen Basis die Abtretung des Küstenkabels und 
damit die Schliessung der Bureaus des Kabels, mit Aus- 
nalime der von La Guaira, war. Ferner sagte er mir, dass 
sie in Betreff des Tarifs mit mir beraten wollten. Über 
diesen Punkt sprach Herr Bousquet. Ich enviderte, dass 



130 



ich in meiner offizioesen, ja weniger ais ofñzioesen Eigen- 
schaft nichts anderes tun koenne, ais Ihnen, Herr General, 
zu telegraphieren, dass Sie vom Praesidenten Castro zu 
erreichen suchten, dass man den gegenwaertigen Tarif 
mit einem Aufschlage von einem Bolívar bis zur Ankunft 
des Herrn Bousquet beibehalte. Hieraus setzte Herr Jé- 
ramec in Gegenwart von mir und der oben genannten Her- 
rén ein Kabel auf, welches vorgelesen undnocli am selben 
Abend an Jaccoux geschickt wurde und diesem die Ins- 
truktionen über den alleinigen Tarif des alleinigen Bu- 
reaus (La Guaira) gab und mitteilte, dass man das Dekret 
vom 4. dieses Monats annaehme. Dann schrieb icli auf 
dem Schreibtisch des Herrn Jéramec und íhm gegenüber 
sitzend das Kabel, das ich am 15. an Sie richtete und Sie 
am 16. erhielten. Herr Bousquet übersetzte das spanische 
Kabel laut ins Franzoesische, damit die Amvesenden den 
Inhalt kennen lernten. Herr Jéramec gab Herrn Pellet 
Anweisung, es ais Dienstkabel gratis zu befoerdern. 
Für den Augenblíck liielt ich alies für geregelt. Ihre 
Antwort, Herr General, wurde im Original der Kabelge- 
sellschaft sowie den Ministerién des Handels und der Aus- 
waertigen Angelegenheiten vorgelegt. Da Sie mir dann 
sagten, dass die Gesellschaft Jaccoux noch keine Instruk- 
tionen gegeben habe, ging ich nach der Kabelgesellschaft 
und sprach mit Direktor Fouguet, denn der Praesident 
der Gesellschaft, Herr Jéramec, war krankheitshalber 
abwesend und blieb es ungefaehr eine Woche. Herr Fou- 
guet bewies mir, dass die Instruktionen am 15. abgeschickt 
worden waren und dass Jaccoux sie erhalten hatte, da dieser 
durch ein Kabel, welches ich gesehen habe, den Empfang 
des Kabels der Gesellschaft vom 15. bestaetigt hat; aber 
er sagt, da man die Bureaus haette schliessen lassen, hielt 
er jene Instruktionen nicht für diesen Fall vorgesehen 
und verlangte neue; er erwaehnt sogar in zwei Kabeln, 
die ich ebenfalls gesehen habe, das Kabel, welches ich am 
15. an Sie sandte. Da Herr Jéramec, wie ich genau weiss, 
seit dem 16. morgsns abwesend war, konnte man Joccoux 
die neuen Instruktionen, die er verlangte, nicht senden. 
Ich bin überzeugt, dass Jaccoux mein Kabel für Sie vom 
15. dieses M. Taigny mitteilte. Dann trat ploetzlich die 
Schwierigkeit ein, die durch die Note Taigny's veranlasst 



131 



wurde, und die Regierung gab cler Kabelgesellschaft den 
Befehl, sich mit der venezolanischen Regierung nicht wei- 
ter auseinanderzusetzen. Ich erhielt von Ihnen ein Kabel, 
ais Antwort auf das meinige vom 20., 11 Uhr Nachmittags, 
mit der Meldung, dass Jaccoux leugnete, Instruktionen 
erhalten zu haben. Jaccoux sagt nicht die Wahrheit. 
Ferner teilen Sie mir . mit, dass Sie einen Vorschlag zu 
einem provisorischen Ubereinkommen überreicht haben. 
Ich weis, dass Jaccoux dieses Projekt der ííeseilschaft 
gekabelfc hat, ebenso dass es von ihr dem Handelsminister 
zur Erwaegung vorgelegt worden ist und von diesem dem 
Minister des Auswaertigen. Ich habe die innerste Über- 
zeugung, dass sowohl Herr Jéramec, wie auch Herr Bous- 
quet, alie moeglichan Anstrengungen machen, um von der 
franzoesischen Regierung die Ermaechtigung zu erhalten 
an Jaccoux zu telegraphiren, dass er dieses provisorische 
Ubereinkommen unterzeichne. Bis heute, den 29., 1 Uhr 
30 Nachmittags, haben sie nichts erreicht, aber ich weiss, 
dass sie ihre Bemiihungen noch fortsetzen. 

Ich glaube, dass man diese Nacht oder morgen f rüh 
an Jaccoux Instruktionen zur Unterzeichnung des proviso- 
rischen Vertrages telegraphiren wird. 

Ihr Freund, 

J. F. C. Madueño. 



Folgendes sind die Kabel, auf die vorstehender Brief 
Bezug nimmt, und clie wir deshalb noch einmal abdrucken: 

Caracas, den 30. September 1905. 

Herrn General Castro. 

Miraflores. 

Erhalte sceben folgendes Kabel: 

"París, 30. — General Valarino. — Caracas. — Ich habe 
das Vergnügen, Ihnen mitzuteilen, dass der Praesiclent der 
Kabelgesellschaft, Herr Jéramec, mich ermsechtigte, Ihnen 
zu melden, dass er heute telegraphisch Jaccoux neue Voll- 
macht erteilt, der Regierung schrif tlich zu erklseren, dass 
er in die Schliessung aller Bureaus des Kabels einwilligt, 



132 



das von La Guaira ausgenommen, wo ein Fiskal sein solí: 
erhoben wird ein Bolívar für das Wort von alien Kabeln 
für internationale Nachrichten, die in La Guaira ankom- 
men oder abgehen; über den Dienst von Porlamar sind 
Verfügungenzutreffen; Ermsessigung von 50 p§ für alie 
Regierungs telegramme. 

Das ist ein provisorischer Ausgleich, den ich en ' 
habe, bis Herr Bousquet mi¡ mir drüben ankommt. "Wu 
werden spsetestens am 14. October mit Herrn Bousquet 
und anderen Abgeordneten liier abreisen. Gehorsamste 
Grüsse an Prsesident Castro. — Mqduefw." 

Ihr Freund, 

Valarino. 



Caracas, den 30. September 1905. j 

'"9 

Herrn Madueño. 

Paris. 

Erhalten. Prcesident Castro iassst limen sagen, dass 
das provisorische Übereinkommen angenommen ist. 

Es erwartet Sie bald, Ihr Freund, 

Valarino. 

(Atis El Constitucional, N? 1.455, vom 24. Octobil i V 



8 



Die Enthuellungen des Herró Sauvage sind beendetl 



VON FRANKRE1CH AUS VERLANSEN NOCH ZWEI FRANZOSEN DAS WORT! 



GUINTRAND UND THOUAR 

Wie unsere Leser wissen, hat M. Sauvage in der 

onnabendnummer dieser Zeitung seine wohldokumen- 

tir + en Anklagen beendet, die er ais franzoesischer Bür- 

ger um des reinen Namens seiner Republik willen 

gegen die franzoesische Kabelgesellschaft erhoben hat. 

Nach einer so überaus reichen Zahl von Beweisen, 
konnten wir diese Veroeflientlichungen schliessen, da ja 
an dieser Stelle nichts mehr gesagt werden kcennte, was 
nicht ausschliesslich nur die Staatsgewalt aussprechen 
dürfte, wozu wir also nicht ermsechtigt sind. 

Wie schon gesagt, wollten wir die Akten über 

diesen Prozess schliessen, der in so glsenzender Weise 

vn n 3rrn Sauvage geführt worden ist, ais wir aus 

x i uükfeich einen Brief und Artikel erhielten, die wir 

""- ^ide abdrucken wollen. 

* Brief stammt von Herrn Guintrand, der, wie 

r, sagt, über zehn Jahre Chef des Centralbureaus 

. t acas war, und deshalb ein Zeuge von hcechster 

moralischer Bedeutung für alie Beschuldigungen und 

Anklagen gegen die Kabelgesellschaft ist. 

Beim Lesen des Brief es erinnern wir uns umvillkür- 
lich eines Satzes des Rechtskommentars, der also lau- 
tet: Das Gestsendnis einer Partei ist einem Be weise 
gleich. 

Wir veroeffentlichen den Brief, wie wir ihn erhal- 
ten haben, in __franzo3sischer Sprache, und ausserdem 
in sv ' cher Ubertragung. 



134 



Der Feldzug, den El Constitucional in dieser An- 
gelegenheit unternahm, hat einen doppelten Zweck ver- 
folgt. 

Der wichtigste war, zu zeigen, auf wie bedeuten- 
der Hoehe in Venezuela Gerechtigkeit und Recht stehen; 
der andere: den klaren Beweis zu liefern, dass der 
Rechtsstreit in dieser Sache von der Regierung der 
Republik gegen eine Gesellschaft, clie sich franzoesisch 
nennt, unternommen worden ist, aber niemals gegen 
die franzoesische Regierung und das franzoesische Volk 
selbst, für die man immer die hoechsten Rücksichten, 
besonders auch bei dieser Kabelangelegenheit, geliabt 
liat; denn es ist oeffentlich bekannt, dass die Direkto- 
ren der Gesellschaft und selbst Vertreter Frankreichs 
unvorsichtigerweise die Ñamen von Staatsmaennern jener 
Republik, die unsere Schwester in den hohen Idealen 
der Demokratie ist, kompromittiert haben. 

Was uns geleitet hat, ist also nicht der Wunsch 
gewesen, dem eifrigen Bemühen der beiderseitigen Re- 
gierungen zur Versoehnung irgendwelche Hindernisse 
entgegenzustellen, sondern die eraste, unvermeidliche 
Notwendigkeit, unser Recht zu erklaeren, das die Macht 
ist, auf die der streng rechtliche Character des ( -í eneráis 
Castro alie seine Entschlüsse stützt. 

Wenn die Stunde der Versoehnung gekommen ist, 
wenn die Einsicht ihre Voreingenommenheit abgelegt 
hat, dann werden Venezuela und Frankreich sich von 
neuem die Freundeshand reichen und sich in tiefer 
Beseelung vereinen zur Arbeit und zu den edlen Speku- 
lationen des Kapitals. Dann wird im hellsten Lichte 
erscheinen das hochherzige Werk des grossen Feldherrn 
und Restauradors, der ais Soldat wie ais Staatsmann 
immer seine Seele an dem unsterblichen Glanze der gros- 
sen franzu'sischen Revolution begeistert hat, 

Mcege der Herr aller Nationen geben, dass dies 
die letzten Anklagen sind, die diese Zeitung, nicht ge- 
gen Frankreich machen muss. aber gegen ein Unter- 
nehmen oder eine Gesellschaft, die einen franzoesischen 
Ñamen trsegt. 



EIN ÍÜÍIEF DES HEREN GÜINTRAND 

Valréas, (Vaucluse), cien 3. Oktober 1905. 
Herrn Gumersindo Rirax. 



Caracas. 



Verehrtester Freund! 



Ich habe soeben die Sammlung Ihrer geschsetzten 
Zeitung El Constitucional empfani>'en worin der ganze 
Bericht des Prozesses der franzeesischen Kabelgesell- 
schaft enthalten ist. Ich danke Ihnen tausendmal für 
diese Aufmerksamkeit und benglückwiinsclie Sie zu- 
gleich zu Ihrer energischen Verteidigung der Interessen 
Venezuelas. 

Ich bin auch ein Opfer der Kabelgesellschaft, in 
deren Diensten ich in Caracas sechszehn Jahre hin- 
tereinander gestanden habe, und die mich geopfert 
hat, " Wéil ich zuviel wusste und mehr Venezolaner 
ais Franzose war". So hat man mir in París im Bu- 
reau der Gesellschaft gesagt. 

Wahrhaftig, werter Freuncl, ich weiss zuviel; und 
die Regierung des Generáis Castro kennt noch viele 
Dinge nicht, die ich ihr sehr bald enthüllen werde, 
und die sie von dem Benehmen und dem Verfahren 
dieser Gesellschaft, die nicht clie geringste Rücksicht 
verdient, unterrichten werden. 

Seit meiner Trennung von Caracas salí ich alies 
voraus, was kommen musste, und habe mich nicht 
get;vuscht. Ich hsette mir clie franzeesische Presse 
dienstbar machen kcennen, um die Interessen Venezue- 
las zu verteidigen, die von den listigen Anmassungen 
der Gesellschaft beclroht wurden, aber ich habe es 



136 



vorgezogen, stillzuschweigen, in der Gewissheit, dass 
die Regierung des Generáis Castro die Gesellschaft, 
die nur Venezuela schgedigt und ausbeutet, entlarven 
und unschasdlich machen würde. Das ist nun gescliehen 
und ich beglückwünsche Sie.von ganzem Ilerzen zu dem 
Ausgange der Sache, von dem ich mich durch Ihre ge- 
schsetzte Zeitung überzeugt habe, ein Ausgang, der mir 
und verschiedenen meiner Kollegen für die schlechte 
Behandlung von Seiten der Kabelgesellschaft Genug- 
tuung verschafft, 

Binnen wenigen Wochen werde ich mit meiner Fa- 
milie in Caracas ¡ sein, denn ich sehne mich, dieses 
schcene Land wiederzusehen. 

Dann werde ich das Vergnügen haben, alies aus- 
führlich zu berichten, was ich von dieser unglückse- 
ligen Gesellschaft weiss, die sich gezwungen gesehen hat, 
um weiter bestehen zu koennen, von den f ranzoesischen 
Kammern eine hohe Subvention zu verlangen, die ihr aber 
sicher verweigert werden wird. 

Bitte grüssen Sie alie unsere Freunde. 

In der Hoffnung, Bald das Vergnügen r zu haben, Sie 
zu sehen, drücke ich Ihnen herzlichst die Hand ais 

Ihr ergebenster Freund. 

E. GUINTRAND. 



ATTSDEM"GIL BLAS" VOX PARÍS 



Der Zwischenfall, der durch die Vollstreckung des 
Urteils hervorgeruf en wurde, das den Kontrakt der fran- 
zcesischen Kabelgesellschaít mit Venezuela für nichtig 
erklaerte, scheint jetzt in eine Periode der Ruhe eintre- 
ten zu wollen. Darauf weist wenigstens das Stillschwei- 
gen der Presse in der letzten Woche hin. 

Wird er das Ende ashnlicher schnell auftauchender 
und verschwindender Spannungen haben? 

Wahrscheinlich ja. Wenn die Nachrichten zuverlaessig 
sind, so steht jetzt die Bildung eines Syndikats von 
f ranzoesichen und auslaendischen Bankiers auf der Ta- 
gesordnung, ura in Caracas, nach dem Projekt des Ge- 
neráis Castro, eine Bank mit einern Kapital von 75 Mil- 
lionen zu gründen, um das von ihm begonnene \Verk der 
fínanziellen Reorganisation zu vollenden. 

Waehrend M. Taigny, der franzoesische Geschaefts- 
traeger in Caracas mit dem General Castro in La Vic- 
toria verhandelt, wird M. Jussserand, der franzoesische 
Gesandte in Washington, in ein oder zwei Tagen mit 
dem Praesidenten Roosevelt zusammenkommen, der Sa- 
gamore Hill mit dem weissen Hause vertauscht hat. 

Was will ueberhaupt Praesident Castro und welche 
Ziele verfolgt er? Diese Frage stellt man mir von alien 
Seiten. 

Da die Frage nicht früher aufgeworfen wurde, so 
ist natürlich die Antwort darauf bisher ebenso wenig be- 
lierzt worden. 

Was General Castro will, ist: in gutem Einvernehmen 
mit Frankreich zu leben. Aber er will auch Herr sein 
in seinem Hause und ruhig darin leben. 



138 



Bei diesem Wunsche, bei dieser gerechten Forde- 
rung giebt es nichts, was nicht mit dem Geiste der fran- 
zcesischen Demokratie im Einklang stsende. 

Der gegenwsertige Praesident von Venezuela ist ein 
aufrichtiger Freund Frankreich und hat davon zahl- 
reiche Beweise gegeben, unter denen von besonderer Be- 
deutung sind: Die Wiederanknüpfung der diplomatischen 
Beziehungen, sofort nachdem er zur Macht gelangt war: 
der enthusiastische und herzliche Empfang, den er dem 
Minister Frankreichs, M. Wiener, bereitete: der Vertrag 
vom 19. Februar 1902, durch den Frankreich ais die 
beguenstigste Nation anerkannt wurde: die Ehre, die 
er im vergangenen Jahre der franzcesischen Legation 
durch seine Gegenwart bei dem Erinnerungsfeste des 14. 
Juli envíes; und endlich die Beweise edler Sympathie, 
mit denen er bei verschiedenen Antessen einige unserer 
Landsleute in Venezuela ausgezeichnet hat. 

Dass General Castro in seinem Hause Herr und ge- 
aclitet sein will, kann ihm auf dieser Seite des Ozeans 
niemancl verargen, besonders, wenn eine so gerechte 
Forderung den Charakter eines grossen Mannes wieder- 
spiegelt, der ein hohes Bewusstsein von seiner Verant- 
wortlichkeit, seinen Pflichten und Rechten hat. 

Bei uns schildert man den General Castro ais einen 
Diktator, der ein Land in vollster Anarchie regiert. Das 
ist ein grosser Irrtum. Die Wahrheit ist, dass Praesident 
Castro geschickt und energisch verwaltet. 

Die Vereinigung der aeusseren und inneren Schuld 
Yenezuelas giebt der Verwaltung des Praesidenten Castro 
ein entschiedenes, hervorragendcs Gepraege, das beim 
Volke Vertrauen erweckt hat, denn die venezolanische 
Rente, clie auf 28 stand, ais ( ¡ eneral Castro zur Macht 
kam, ist in zwei oder 3 Jahren danach auf 53 gestiegen, 
unter der Verwaltung desselben General Castro, der Dik- 
tator, wie man ihn zu nennen beliebt, verstanden hat, sei- 
nen Landsleuten die anarchistischen ZustaBnde, die man 
ihm vorwirft, angenehm zu machen. 

Ein Mann, der die Einkünfte seines Staates in so 
kurzer Zeit verdoppelt, ist sicher ein ziemlich unge- 
wcr'hnlicher Anarchist." 

Ist ei noetig, zu erkla^ren was in Venezuela geschieht ? 



131) 



Herr seines 1 lauses zu sein und das Gesetz gleicher 
gerechter Weise auf einflussreiche und maechtige auslaen- 
dische Gesellschaften wie auf einfache Privatleute an- 
zuwenden, ist vielleicht etwas ausserordentliches in einem 
Staate, wo es sich darum handelt, Revolutionen su ver- 
meiden, die das Land mit Blut beflecken und manche 
Leu te veranlassen, sich in gefaehrliche und skandalcese 
Spekulationen einzulassen? 

In welchem Lande Amerikas auch eine Revolution 
ausbricht, man kann mit Bestimmtheit sagen, dass das aus- 
laendische-Element immer einigen Anteil darán hat. 

Es giebt dort für Auswanderer zwei Arten, ihr 
Glueck zu machen. Die erste besteht darin, in ehrlicher 
Weise und durch energische, kluge Arbeit das Kapital zu 
nuetzen. Die zweite, viel einfachere, ist, Revolutionen 
zu machen. 

Hier folge eine von den Kombinationen, die ausge- 
fuehrt werden, und welche durch die letzten Ereignisse in 
Venezuela ans Licht gezogen worclen sind. 

In dem Augenblicke, wo eine auslsendische Gesell- 
schaf t, die Konzessionen in dem Lande erlangt hat, durch 
die Regierung zur genauesten Erfüllung ihrer Verpflicht- 
ungen angehalten wird, bringt sie eine Menge (legen- 
gründe vor, die auch manchmal überzeugend wirken. Aber 
wenn sie Maennern vora Character des Generáis Castro 
nicht einbuchten konnen, so wird es durch eine Revolu- 
tion versucht, Irgend ein Auslaender benutzt die sich bie- 
tende Gelegenheit und setzt sich mit einem Venezolaner 
in Verbindung. Man pachtet irgendwo ein schlechtes 
Stueck Land und setzt ein paar magere Tiere darauf. 
Zur richtigen Stunde erscheint ein Revolutionhauptling, 
nimmt alies weg und überreicht dafiir eine zweifelhafte 
Quittung über Tausende und Abertausende von Talern. 

Wenn die Revolution triumphiert, ist das Geschaeft 
gemacht. Man geht zusammmen zur Regierungskasse 
und teilt die Beute. 

Tritt das Gegenteil ein, dann benutzt der Auslaender 
die Sachlage auf andere Weise. Er schreit nach alien 
Seiien, dass er beraubt und ruiniert vi orden ist, und re- 
klamiert bei seiner Gesandtschaft. Durch solche und 
ashnliche Vorgaenge hat man schliesslich gegen Venezuela 



140 



Reklamationen zusammengebracht, die eine Hoehe von 
287 Millionen Fr. erreichten. 

Man sieht, es ist kein schlechtes Geschaift, in Vene- 
zuela Revolutionen zu machen. Das unbequeme bei der 
Gescbichte ist, dass man in die Hsende eines Mannes wie 
des Praesidenten Castro fallen kann, der so nicht mit sich 
spielen laest. 

Sein Widerstand und seine Weigerung, solche maer- 
chenhafte Reklamationen zu bezahlen, trotz der Drohun- 
gen, die man ihm machte, gaben zur Ernennung von halb 
aus venezolanischen und auslaendischen Schiedsrichtern 
gemischten Kommissionen Anlass. 

Nach genauer Prüfung wurden alie diese Reklama- 
tionen auf nahezu dreissig Millionen herabgesetzt. 

Ungefsehr 250 Milionen wollten also wenig skrupulce- 
se Auslaender — milde gesagt— sich unrechtmaessiger VVei- 
se von A^enezuela bezahlen lassen! 

Danach laesst sich leicht begreifen, dass dieses Land 
u ie General Castro im besondern heute der Gegenstand 
des Hasses und der Boeswilligkeit jener Auslander sind, 
auf clie wir uns bezogen haben. 

Indem er den Bürgerkriegen und den Spekulationen, 
die in ihren Gefolge sind, ein Ende machte, hat General 
Castro eine hohe, vaterlsendische Pflicht erfuellt und ein 
Werk socialer Wiedergeburt vollendet, das der hoechsten 
Bewunderung würdig ist. 

Das schlimmste bei der Sache, wie die Dinge jetzt 
liegen, ist, das wir nicht sagen kcennen, dass das fronzoesi- 
sche Element seine Neutralitsetin Venezuela gewahrt hat. 

A. Thouar. 

(Aus El Constitucional, N? 1,466, vom 6. November 1905.) 



EIN AMERIKANISGHER KORRESPONDENT 



Herrn General Cipriano Castro, Restaurador von Ve- 
nezuela. 

Hochgeehrter Herr! 

Wsehrend ich mich der angenehmen Hoffnung 
hingebe, mit einer Antwort auf meinen Brief , den ich an 
Sie nach Los Teques richtete, beehrt zu werden, bitte 
ich Sie, mir gütigst gestatten zu wollen, den Fragen, die 
ich schon gestellt habe, noch folgende kinzuzufügen. 

1. Wird Venezuela nicht die Freundschaft der Ver- 
einigten Staaten nuetzlicher sein ais die Deutschlands und 
Englands? 

2. Im Falle, dass ein Krieg zwischen Frankreich 
und Venezuela ausbraeche, und Englancl sich mit Fran- 
kreich verbaende, wuerde Venezuela die Gelegenheit be- 
nutzen, sich mit den Vereinigten Staaten zu vereinen und 
das Englische und Franzoesische Guayana zu erobern und 
zu annektieren? 

3. Wuerde Venezuela den Vereinigten Staaten bei- 
stehen, Europa aus der Neuen Welt zu vertreiben und 
gleichzeitig England und Frankreich niederzuwerfen? 

Mit vorzüglichster Hochachtung und ergebenst, 

F. P. Savinien. 



Caracas, den 7. November 1905. 
Herrn F. P. Savinien. 

Hier. 

Ich habe Ihren Brief erhalten, und Ihrem Wunsche 
entsprechend, beantworte ich Ihre Fragen wie folgt: 

Ad I. Venezuela und seine Regierung wuenschen die 
Freundschaft aller Nationen, haben sie immer gewollt und 



142 



sogar darum geworben; aber vielleicht werden Sie voallig- 
entgegengesetze Meinungen gehoert haben, d. h., dass 
ich ein Freund des Streites mit Alien wasre. Diese An- 
sicht findet leicht Erkherung. Ein Staatsoberhaupt, dass 
seine Pflichten ernst nimmt und genau erfüllt, wie ich, 
hat jeden Augenblick mit überspannten Anspruechen. 
nationaíen und auslaendischen, zu kaampfen, von denen 
sich die betreffenden Regierungen selbst keine den richti- 
gen Tatsachen entsprechende Rechenschaft ablegen, um 
die Spannungzu vermeiden, die daraus hervorgehen miiss- 
te. So haben Sie es in letzter Zeit durch die Presse bei 
den schwebenden Fragen zwischen der venezolanischen 
Regierung und der Bermudez-Gesellschaftsehen kcennen, 
wie auch durch die fortwash renden heftigen Angriffe von 
Venezolanern, deren Interessen ich mit Eifer vertrete. 

Ich wiederhole, dass ich zu meinem Kummer und wider 
Willen diesen unangenehmen Kampf ausfechten muss, 
um meine heiligen Pflichten zu erfuellen und dass es im- 
mer das feste Ziel unserer Regierung ist, mit alien Natio- 
nen ohne Ausnahme freundschaftliche P>eziehungen auf- 
rechtzuerhalten. 

Die zweite Frage beantworte ich folgendermassen: 

Ich glaube an keinen Krieg zwischen Frankreich 
und Venezuela, weil es keinen genügend stichhaltigen 
Grund dazu giebt, und wenn es ungluecklicherweise doch 
zum Kriege kommen sollte, so wird Venezuela niemals den 
Wunsch nach Eroberungen und Annexionen haben, weil 
ich der Meinung bin, dass solche Absienten gebildeter 
und zivilizierter Nationen unwürdig sind, unter die, wie ich 
mit Genugtuung sagen darf, Venezuela Dank der aus- 
dauernden und wirksamen Arbeit der Restauration ge- 
rechnet werden muss. Und ich haltemichpersoenlich einer 
Ungerechtigkeit oder Verraeterei gegen wen es auch 
sei unfaehig. Ich stehe auf den Prinzip gegenseitiger 
Achtung und Rücksicht. 

Ihre dritte Frage erledigt sich durch die Beantwort- 
ung der ersten. 

Ich zeichne ais Ihr ergebenster, 

CIPRIANO CASTRO. 
(Aus El Constitucional, N*? r.468, vom 8. November 1905.) 



Ein anderer ehrenwerter Franzose aeusserí sich 



Caracas, den 8. November 1905. 

Herrn General Cipriano Castro, Restaurador ron Ve- 
ne. niela. 

Hochgeehrter Herrn General und Freund: 

Nachdem ich Ihren schoenen Brief an Herrn J. P. 
Savinien gelesen habe, der heute in El Constitucional ver- 
oeffentlicht wird, draenget es mich, Ihnen zu schreiben, 
und Sie von ganzem Herzen zu dem Inhalte des Briefes 
zu beglueckwuenschen. 

Es laesst sich kaum sagen, eine wie grosse Genug- 
tuung ich empfunden habe, hochgeehrter Herr General, 
ais ich Ihre Antwort auf die zweite Frage des Herrn Sa- 
vinien las, worin Sie Ihrer Ueberzeugung Ausdruck geben, 
dass es keinen Krieg zivischen Frankreich und Venezuela 
geben kann, weil durchaus kein genügender Grund für 
einen solchen vorhanden ist. Eine solche Kundgebung 
an dem Munde eines Staatsmannes von Ihrer Bedeu- 
tung, muss alie franzosischen Bürger mit Stolz erfüllen, 
die wir uns in diesem gastfreundlichen Lande befinden, 
weil sie uns sagt, dass Sie die edle Gesinnung unseres 
ruhmreichen Vaterlandes kennen und verstehen. Kein 
guter Franzose wünscht Krieg mit irgencl einem Lande, 
am allerwenigsten mit Venezuela, dass von alien südame- 
rikanischen Nationen am meisten sich mit Frankreich, 
durch die Intelligenz und den Character seiner Soehne, 
verbrüdert hat. 

Meiner Meinung nach ist jener Brief eins der bemer- 
kenswertesten Schriftstuecke, die in letzter Zeit veroef- 
fentlicht worden sind, weil er der gebildeten Welt die 



144 



Stellung erkennen laesst, zu der Sie A^enezuela, durch 
Ihren Character, Ihre Einsischt, Ihren Mut und Ilire Va- 
terlandsliebe erhoben haben. 

Ihre Haltung gegen hie franzoesische Kabelgesell- 
schaft bei der Verteidigung der Interessen Ihres Vater- 
landes spricht in hohem Masse für die Weise, mit der 
Sie die Pflichten des hohen Amtes erfuellen, das Ve- 
nezuela Ihnen anvertraut hat, und alie Venezolaner koen- 
nen stolz sein, an der Spitze ihres Vaterlandes den Gene- 
ral Castro zu sehen, der am 9. Dezember 1902 den hoechs- 
ten Gipfel des Ruhmes erklommen hat. 

Ihr ergebenster Freund und Diener, 

R. Soucy M. 
(Aus El Constitucional, NV 1.470, vom 10. November 1905.) 



DER FRANZOESISCHE SCHRÍFTSTELLER SAUVAGE 



AN DEN RESTAURADOR VON VENEZUELA 

Caracas : den 10. November 1905. 

Herrn General Cipriano Castro, Praesident der Verein- 
if/ten Staaten von Venezuela. 

Miraflores. 
Herr General! 

Die Aufgabe, die ich mir gestellt habe, ist erfuellt. 
Ais Ksempfer fuer die Wahrheit habe ich fast drei Wo- 
chen lang die Spalten einer Tageszeitung Ihres Landes 
in Anspruch genommen, um der ganzen Welt von der 
hoechsten und angesehensten Rednerbuehne Venezuelas 
herab, die Sprache der Wahrheit zu verkuenden. 

Gestátten Sie mir jetzt, Herr General, einiges ueber 
meine Person zu sagen. Die Urteile, die in den verschiede- 
nen Kreisen ueber meine Yeroeffentlichungen gefa?llt 
worden sind, zwingen mich dazu. Yon verschiedenen 
Seiten dringen die Geruechte zu mir, dass mein Eintretem 
gegen die Kabelgesellschaft Aufsehen erregt hat. 

In gewissen Kreisen hat man mir Beifall gespendet 
und mich warm beglueckwünscht. 

In anderen hat man mir vorgeworfen, dass ich mein 
Yaterland verraten habe, dass ich kein Franzose wáre, 
sonclern ein internationaler Abenteurer, der vor einer Yer- 
urteilung in seinem Lande entflohen ist. 

Auf indirektem aber sicherem Wege habe ich ausser- 
dem erfahren, dass die Direcktoren der Kabelgesell- 
schaft prahlen, mich bei meiner Rückkehr nach Frankreich 
verhaften zu lassen. 
10 



146 



Andere, Skeptiker wahrscheinlich, sollen gesagt 
haben : M. Sauvage ist nicht der A^erfasser der frag- 
lichen Artikel: wieviel wird man ihm bezahlt haben, dass 
er den Advokaten und Diplomaten seine Unterschrift her- 
gab, welche die Artikel seiner Zeitungskampagne geschrie- 
ben haben ? 

Den ehrlichen Menschen aller Nationalitseten und 
Parteien aber, die mich verstanden haben, danke ich von 
ganzem Herzen. 

Denen, die mich angeklagt haben, dass ich mein Va- 
terland verraten haette, muss ich antworten: Ihr und ich 
sprechen nicht dieselbe Sprache und haben nicht densel- 
ben Geist. 

Den wütenden f ranzoesischen Patrioten, die ins Aus- 
land fluechten, um sich dem Militaerdienste zu entziehen, 
moechte ich sagen, dass ich von alter, franzoesischer Fa- 
milie abstamme, die ihre Liebe zum Vaterlande in dem 
Krimkriege, im italienischen und im Kriege von 1870 
bewiesen hat, und dass ich selbst meinem Vaterlande in 
Af rika gedient habe und ihnen mit den ehrenvollsten Zeug- 
nissen dienen koennte, die mir von militaerischen Autori- 
taeten ausgestellt worden sind. 

Den Direktoren der Kabelgesellschaf t erkliire ich, dass 
ich unempfindlich gegen Furcht bin und dass mich ihre 
Drohungen nicht im geringsten einschuechtern. Ich beab- 
sichtige vielmehr, auf anderem Gebiete sehr bald den 
Kampf mit ihnen fortzusetzen; denn ihre Umtriebe sind 
nicht allein fuer Venezuela verderblich gewesen, sondern 
haben sich auch in anderen Lamdern fuehlbar gemacht, 
\vo ich die Kabelgesellschaf t in kurzem verfolgen werde. 

Endlich danke ich noch denen, die meine Artikel 
anderen zugeschrieben haben, fuer ihr Urteil, dass mich 
einen Advokaten und Diplomaten gleiclistellt. Welche 
Ehre fuer meine Intelligenz! Was den Preis betriíft, den 
ich fuer die Hergabe meiner Unterschrift erhalten haben 
solí, so bitte ich Sie, Herr General, mir zu gestatten, mich 
auf Sie berufen zu duerfen. Ich bin ueberzeugt, dass 
Sie meinen Verleumdern antworten werden: "M. Sauvage 
hat mir keinen Dienst geleistet, denn er hat nur im Ña- 
men der Wahrheit und Gerechtigkeit gesprochen. Diese 
haben kein A r aterland, oder besser, ihr Yaterland ist die 



147 



ganze Welt. M. Sauvage ist ein guter Franzose, uncí da- 
von habe ich die besten Beweise. Ais solcher hat er vor 
der ehrlichen Meinung durch unwiderlegbare Uokumente 
bewiesen, dass ein Unternehmen von Filibustiers keine in 
der edlen Bedeutung des Wortes f ranzcesische ( i esellschaf t 
ist, wenn sie auch die rulimvolle Trikolore ueber sich 
haelt, die durch die Welt ging in den heroischen Tagen 
der unsterblichen Revolution." 

Und nun noch ein paar Worte zum Schluss. I )ie Ka- 
belgesellschaft lsesst sich nicht verteidigen. Ihre Sache 
ist verloren, und das nicht allein in Venezuela, sondern 
auch in alien uebrigen Laendern, wo sie Niederlassungen 
hat, 

Die Presse der ganzen Welt bringt heute alies, was 
El Constitucional über die Kabelgesellschaft veroeffent- 
licht hat. Die bedeutendsten Zeitungen verlangen Auf- 
klserung von ihr, aber sie schweigt — überzeugt, dass eine 
Verteidigung unmoeglich ist. 

Wenn die Kabelgesellschaft glaubt, Recht zu haben* 
so fordere ich sie auf, ceffentlich, durch die Presse, 
ihr Recht geltend zu machen und meine deutlichen An- 
klagen gegen sie luegenzustrafen, vorausgesetzt, dass 
sie sich auf dem reinen Felde der Wahrheit verteidigt. 
Wenn Missverstsendnisse zu einem diplomatischen Zwi- 
schenf all gef uehrt haben, so bin ich vollkommen überzeugt, 
dass er durch gegenseitiges Vertrauen ohne Schaden an 
der nationalen Würde beider Laender erledigt werden 
wird. Die aufrichtigen und ehrlichen Menschen verste- 
hen sich zuletzt immer. 

Jetzt wird man sich auch überzeugt haben, Herr Ge- 
neral, dass es ein grosser Irrtum war, wenn man Sie bisher 
im Auslande für geneigt gehalten hat, Zank mit den 
übrigen Nationen zu suchen ; denn es ist ein gewaltiger 
Unterschied zwischen einem Zaenker und einem Kaempf er 
für die Würde seines A r aterlandes. Man zankt sich um 
schnoede Dinge, aber man ksempft fur die Prinzipien der 
Menschheit, das sind Ehre und A r aterland. 

Ich bitte Sie, Herr General, die Yersicherung der 
ausgezeichnétsten Hochachtung und Ergebenheit von ei- 



148 



nem bescheidenen Kaempfer fur die Ehre seines Landes 
entgegennehmen zu wollen, der überzeugt ist, dass seine 
Landsleute, Bewunderer der Ritterlichkeit und Rechtlich- 
keit, bald dem Charakter Eurer Exzellenz ( lerechtigkeit 
widerfahren lassen werden. 

J. E. Sauvage. 

(Aus El Constitucional, N?i.47i, vomn. November 1905).- 



VENEZUELA 

Ein einfacher Satz ist der Grund des Franzoesisch-Yenezolanischen Streites 



EIN KORRESPONDENT DES "HERALD" SCHREIBT, DASS DIE 
ANGELEGENHEIT DER KABELGESELLSCHAFT ERLEDIGT 
IST, UND DASS DIE HALTUNG DER REGIERUNG VON 
VENEZUELA GEGENÜBER DEM FRANZOESISCHEN GE- 
SCHAEFTSTRAEGER DIE ALLEINIGE URSACHE DES STREI- 
TES IST. 

AUS "THE NEW YORK HERALD" VON PARÍS, AUSGABE VOM 23. OKTOBER 1905 

An den Herrn Redacteur de* "Herald" 

Es würde interessant sein, die Gründe zu erfahren, 
warum gewisse Zeitungen den Franzoesisch-Yenezolani- 
schen Zwieschenf all ebenso f alsch wie boeswillig beurteilen. 
Wie man sich bemüht hat, die Regierung von Washington 
zu G-ewaltmassregeln zu Gunsten der Bermudez-Gresell- 
schaft zu veranlassen, so hat man auch versucht und tut 
es noch immer, die franzoesische Regierung auf Irrwege 
zu locken und ist soweit gegangen, unter dem A'orwande, 
dass die Interessen und sogar die "Elire Frankreichs" 
im Spiele sind, von einer Blokade, wenn nicht Kriegser- 

klaerung, zu sprechen Das heisst sehr schnell sein, 

und doch ist die ganze Sache nicht der Mühe wert. 

Der "Ñew-York Herald" hat seinerzeit die Intri- 
guen enthüllt, die beinahe die A r ereinigten Staaten ver- 
leitet haetten, eine wahre Ungerechtigkeit zu begehen, 



150 



und in demselben Augenblicke, wo das Kabinett von 
Washington sich mit dem Franzoesisch-venezolanischen 
Zwischenfalle beschaef tigt, ist dieselbe Zeitung im Stande, 
die Sachen so darzustellen, wie sie wirklich liegen, und 
die ceffentliche Meinung ueber diesen Konflikt aufzuklae- 
ren, der es nicht ist, ja der überhaupt nicht melir exis- 
tiert. Ein paar Worte genügen, alies zu erklaeren. Die 
franzoesische Kabelgesellschaft beutete seit langen Jah- 
ren und auf Grund eines Kontraktes ein Hauptkabel, das 
Venezuela mit den Vereinigten Staaten verbindet, und 
ein anderes, zweiten Ranges, aus, das sich lsengs der Küs- 
te von Venezuela hinzieht. 

Die Regierung des (i eneráis Castro hat festgestellt, 
dass das Hauptkabel nicht in regelmaessiger Weise funk- 
tionierte, was darauf zurückzuführen war, dass es, anstatt 
vollstgendig unterseeisch zu sein, wie der Kontrakt aus- 
drücklich verlangte, durch eine Telegraphenlinie über 
ein sehr hügeliges Land ergsenzt wurde, was zu hasu- 
figen Unterbrechungen Anlass gab. 

Indem die venezolanische Regierung sich auch noch 
iiber andere von der Gesellschaft begangene Kontrakt- 
brüche beschwerte, f orderte sie diese zur strikten Einhal- 
tung des Kontraktes auf. Aber die Gesellschaft, deren 
finanzielle Lage, wie ihre Bilanzen zeigen, nicht die glsen- 
zendste ist, hat ihre Verpflichtungen nicht erfüllen 
ko?nnen. 

Die venezolanische Regierung konnte nichts ande- 
res tun, ais vor ihren Gerichten die Auf hebung des Kon- 
traktes zu verlangen, und das, nachdem die erlittenen 
Schaeden wirklich nachgewiesen waren. 

In dem Wortlaute des Kontraktes erkannte die Ka- 
belgesellschaft von Anfang an die venezolanische Ge- 
richtsbarkeit an und liess sich seit dem Augenblicke, 
wo die Regierung den Prozess begann, auch von ihren 
Advokaten verteidigen. Haetten die Gerichte, welche 
die Gesellschaft bis zur Kassation durchlaufen hat, ihr 
in den verschiedenen Instanzen Recht geben koennen, . 
so wuerde sie sicher die unbeschrsenkteste Unparteilich- 
keit bei den venezolanischen Richtern gefunden haben. 

Aber ach! Es war ihr unmoeglich, die Behoerden 
von Caracas zu ueberzeugen, dass ein Telegraphendraht 



151 



ein paar Meter ueber dem Boden qaer durch die Insel San- 
to Domingo, der in jedem Augenblicke durchgeschnit- 
ten werclen kann, dasselbe wie ein unterseeisches Ka- 
bel ist. Ais die Aufhebung des Kontraktes ausgespro- 
chen wurde, da schrie die Gesellschaft und verfluchte 
ihre Riehter, die nach ihrer Meinung "gekauft" und 
Sklaven des Generáis Castros waren. Aber nachdem 
sie grossen Lasrm geschlagen und sich eingebildet 
hatte, damit Wunder zu erreichen, kam sie zu der 
Erkenntnis, dass die franzoesische Regierung nasmlich 
nicht nur von den Kontraktsbruechen sondern auch 
noeh von anderen Vergehen der Kabelgesellschaft Kennt- 
nis erlangte. 

In der Tat konnte sich die Regierung leicht ueber- 
zeugen, dass die Kabelgesellschaft, obgieich sie eine 
staatliche Konzession besass, wsehrend der Revolution 
die Neutralitset nicht gewahrt hatte, und dass die Ka- 
bel und Beamten der Gesellschaft in liberaler und frei- 
gebiger Weise dem Revolutiomrr Matos gedient haben. 

Die Kabelgesellschaft erkannte auch, dass es in ihrem 
eigenen Interesse lag, sich mit der venezolanischen Re- 
gierung auseinanderzusetzen, bevor diese sich gezwun- 
gen sah, das vom Kassationshofe gefaellte Urteil buch- 
staeblich auszuführen. 

Ein provisorisches Übereinkommen wurde am 15. Sep- 
tember entworfen. Die Kabelgesellschaft gab ihren Agen- 
ten in Caracas Instruktionen, im Einklange mit dem 
Uebereinkommen die Küstenbureaus zu schliessen. Aber 
es scheint ais ob dieser Befehl mit einigen Stunden Ver- 
spsetungankam. Am andern Tag mcmlich gab die venezola- 
nische Regierung den Befehl, die genannten Bureaus zu 
schliessen. Waehrend dies geschah, kamen die Instruktio- 
nen der Gesellschaft an, durch die alies geregelt wurde 
und die auch zur Kenntnis des franzoesischen Geschaefts- 
traegers gebracht wurden. Dieser sollte aber alies nicht 
verstehen und schickte der venezolanischen Regierung 
einen geharnischten Protest. 

General Castro fand sich in einer ausserordentlichen 
Lage: seine Regierung hatte sich mit der Kabelgesell- 
schaft verglichen und der franzoesische Geschaefsttraeger 
hinderte die Ausführung des Übereinkommens. Die Ka- 



152 



belgesellschaft wurde wider ihren Willen in Schutz ge- 
nommen. Der Minister der auswaertigen Angelegenheiten 
von Venezuela sah sich seinerseits gezwungen, gegen den 
Protest des zu eif rigen franzoesischen Geschaeftstraegers, 
der die Sache noch mehr verwirrt liatte, zu protestieren, 
indem er hinzufü^te, " dass die venezolanische Regierung, 
die mit F'rankreich die besten Beziehungen aufrechtzuer- 
halten wünschte, nicht mehr mit der Person des Herrn 
Taigny, des franzoesischen Geschaeftstraegers, verhan- 
deln wollte, so lange dieser keine Erklserungen über sein 
Benehmen gsebe." 

Das war der Satz, und dessen Zurücknahme sie vom 
Praesidenten Castro verlangte. 

Inzwischen hatten andere Yerhandlungen der Ka- 
belgesellschaft und der Regierung von Caracas stattge- 
funden. Am 30. September benachrichtigte man Gene- 
ral Castro, dass ein neues Übereinkommen abgeschlossen 
sei. Praesident Castro liess nach Paris telegraphieren, 
dass er dies Übereinkommen annaehme. Die Kabel- 
gesellschaft gab ihrem Agenten Anweisung, die Bestim- 
mungen des Vertrages in Caracas bekannt zu machen. 
Aber die Gesellschaf t machte ihre Rechnung ohne ihren 
Beschützer, der sie mit (íewalt beschützen Avollte und 
verhinderte, dass die Bekanntmachung in Caracas er- 
folgte. 

Der franzoesische Gesechaeftstraeger verlangte naem- 
lich, dass der famose Satz, der in Bezug auf ihn 
vom venezolanischen Minister des Auswaertigen geschrie- 
ben worden war, zurückgezogen würde, ehe der Kabel- 
gesellschaft die Ausführung des Übereinkommens mit 
General Castro erlaubt werden kcennte, Dieser antwor- 
tete mit grosser Einsicht, da ja er und die Gesellschaft 
sich geeinigt hsetten, wsere es das beste, was er tun 
kocnnte, den betreffenden Satz zuriickzunehmen, d. h. 
er würde seinen Gegenprotest und Frankreich seinen 
Protest zuriicknehmen. 

Alies würde so geendet haben. Aber Frankreich be- 
harrte . . . . und so sind die Dinge hier stehen geblieben. 
GegenwaBrtig handelt es sich also nicht um die Kabel- 
angelegenheit, oder besser gesagt, diese AngelegenheiJ: 
existiert nicht mehr, sondern der Streitpunkt is einzig 



153 



and allein der Zwischenfall mit dem auf M. Taigny be- 
züglichen Satze und wahrlich, mit einem Worte koennte 
alies aus der Welt geschaffen werden, da ja í ¡eneral Castro 
versichert, dass er ein Freund Frankreichs istund bleiben 
will. 

Durch welche Beweggründe werden nun die geleitet, 
welche dieser Ángel egenheit Wichtigkeit beilegen? 

That is the Question! 

(Aus Et Constitucional JSÍ? 1.4.74, vom 15. November 1905). 



IN LOS TEQUES 

BESUCH BEIM PEA ESI DE N TE N 



In seiner Residenz Los Teques besuchten Herrn Ge- 
neral Cipriano Castro, Restaurador von Venezuela, gestera 
zwei franzcesische Herrén, M. Sauvage uncí Guintrancl. 

Herr Guintrand, der über 15. Jahre Chef der Bureaus 
des f ranzcesischen ívabels in A'enezuela gewesen ist, hat 
seinen ersten Besuch dem Staatsoberhaupte des Landes 
zu schulden geglaubt, ais er von neuem venezolanischen 
Boden betrat. 

Bei dieser Gelegenheit hat er dem General Castro 
gegenüeber ausgesprochen, dass alies, was sein Freund, 
M. Sauvage in "El Constitucional" veroeffentlicht hat, sei- 
ne hohe und feierliche Bestaetigung durch die Machí der 
Tatsachen erhaelt. 

Die Herrén Guintrand und Sauvage zeigten sich 
aufs angenehmste berührt von dem herzlichen Empfan- 
ge durch ( leneral Castro und den Kundgebungen der 
Sympathie und Achtung, die dieser der franzcesichen 
Nation zollte. 

(Aus El Constitucional N? 1.478, vom 20. November 1905). 



BEMERKUNG 



Die Dokumente und Artikel, aus welchen 
dieses Pamphlet besteht, sind aus dem Spa- 
nischen iibersetzt worden. 



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